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                    <text>Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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nu«tros grabados.

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L._......... ······

10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903,

EL MUNDO ILUSTRADO

cortesanas celebra.das
de ricas galas prendidas,
los que del lujo se ufanan,
tantas glorias, tanto daño ....
y en tanto ha.y seres que ganan ..••
¡Un duro al a.ilo!

por lucir tu blancura?
¡Qué necia eres!
Cuantos pasaron
con desdén ó por sor~a.
tu gracia. bollaron.

III
¡Un duro! ¡Oh Dios! ¡Cuántas veces
lo habré derrochado yo
en miles de pequeñeces
que mi gust-0 me pidió!
En comer, sin tener ganas;
en caprichos, en favores,
en vanidades huma.nas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un libro sin valor,
en a.postar, en beber,
en humo, en un buen olor .. ..
y ese duro que se olvida
en cuanto cnrrer se deja,
era. un a.ilo de la. vida.
de aquel niilo que se a.leja. ... .
y vi que somos peores
todos los se1·es huma.nos;
unos, falsos soñadores,
otros, falsos puritanos,

Mis consejos escucha
oi!!a inocente.
'
Pues ~u inocencia es mucha
piensa en la. fueute
'
piensa. en el nido '

ya. convertido en terrible
ángel exterminador,
y entre terrenos de Java.,
gritará de su alto escaño:
-&lt;¡Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!&gt;
V

ya. a.teo,s ó ya. creyentes,
todos en el daño iguales,
resol viendo diligentes
grandes problemas sociales,
y hay seres que en esa. edad
que ignora su p1·opio engaño,
deben á. la humanidad ... .
¡Un duro al año!

Así, á mis solas, decía,
solo, en la cumbre del monte,
mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte.
En la sombra se ocultaban
lenta.mente las a.Ideas,
y en la. ciudad humeaban
las fabriles chimeneas.
Veíanse allá. las cruces
de las santas catedrales,
y los rayos de las luces
&lt;le las fie¡,tas mundana.les.
Allí vi l'eo reunidos

LEJOS DEL LODO
[DOLORA]

Para se.her que el mundo
lo sabe todo,
coge del lodo in,uuodo
pizca ele Jodo:

.,..

..
.,.,
1

y!en la nieve, que llora
su aJ I.Jor perdido.
Tus miradas escondl',
también tus pa~os:
que ignore el mundo el dónde
de tus fracasos;
mas huye de ellos,
pues lo dirá cada uno
de tus ca.be los.

IV
¡No! Mientras del frío Enero
en una. espantosa. noche
mi prójimo, por dinero
me lleve á mi casa. en coche;
mientras de la. mina. obscura
saque el carbón ta.ata. gente,
pasando tanta amargura
para. que yo me ca.liante;

miles de seres humanos;
allí reza.o compungidos
los que se llaman cristianos,
entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,

verás tu vida.
andar de boca. en boca,
ni!!a queri'da.
Nido de carretera.,
s iquiera en alto,
no faltará un cualquiera
que le dé a.salto:
y ya. caído,
á qué l lorar el ave
sobre su nido':'

mientras de Ia alegre fiesta
salga yo, que siento y creo,
y a.l pobre que me molesta
le mande airado á paseo;
mientras derroche la moda,
y se gasten grande ó chico
mil duros en una boda,
mil en entierros del rico,
y hasta. el sol desigual sea.
en dar al hombre sus rayos,
y haya. niílos con librea
que me sirva.o de lacayos,
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira ....
palabras, palabras vanas,
mentira, todo mentil·a!
No hay á las penas consuelos,
¡sufrir y siempre sufrir!
El Cristo se fué á los cielos,
pero volverá á venir!
Su reino será de espante-,
sus leyes muy diferentes,
¡y allí se ha de ver el llanto
y el rechinar de los dientes!
Y ba. de subirá mil codos
más alto, el nuevo diluvio,
y en él mol'iremos todos;
y más alto que el Vesubio
nos ha de ver impasible,
&lt;ese niilo,&gt; ese pastor,

.,.,
.,
::

resumen triste y crüento
de las necias vanidades ....
y allá perdido en la plana.,
cantando, tras su rebiiño,
iba aquel niño, que gana
¡Un duro al año!
EUSEBIO BLASCO.

Si al borde del camino
la fuente mana.,
¿cuál será su destino?
¡Pobre fontana!
Ser del viajero,
del animal inmundo
y el reptil fie1·0.
Nieve, la. nieve pura,
¿la plaza.quieres

11
.,

•

•

•••

....
.,
.,..,....:1,
1
1
1

.,
¡,

Huya tu pie del lodo,
del lodo inmundo:
mira que, al cabo, todo
lo sabe el mundo;
y así tu vida
no irá de boca en boca,
niña querida.
€1 eantor de 6uadarrna.

.,
::.,
.,.,
.,.,
.,
.,:i
.,.,:1
.,

.,

..
.,.......,
.••..••
...,
,

-••
••
••
.,••

PABENTESIS.

••
••

"!!

Después de la injuria. aquella
que, por brillar con luz pura,
desde su guarida oscura
laoz6 la Envidia á. la. Estrella;
Después de la injuria aquella.•••
¡vive aún la Envidia oscura,
y en el cielo, con luz pura,
sigue brillando la Estrella ....
Y. GIRO.

14.-Monogramas para mantelería.

13.-0tros modelos de tejidos y bordados.

.,
.,:1
.,
.,.,
.,
.,

•

�Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.
Del pino, .fijándose en la atracción
ó en la repulsión que el olor de las
diversas flores inspira al hombreó
á la mayoría de los insectos, dividió aquellos olores en dos grandes
tipos: &lt;simpáticos,&gt; y los cidiopáticos&gt;, ó «antipáticos;&gt; subdividió
los primeros en 17 clases de perfumes, llamadas &lt;suaves,&gt; como la
vainilla, y en cuatro clases denominadas &lt;frutales,&gt; como la magnolia, y subdividió luego los olores idiopáticos en &lt;fétidos,&gt; como
el del ajo, y «nauseabundos,&gt; como
el de ciertas flores que despiden olor
mefítico.
No ha faltado tampoco quien en
terreno parecido haya llegado á
idear una &lt;música de los perfumes&gt;
con su correspondiente ella.ve de
sol&gt;-que empieza por &lt;fa&gt; [hortensia] y sigue &lt;mi&gt; (verbena), ere&gt;
(limón), cdo&gt; (piña], etc. ;-y su
&lt;llave de fa,&gt; uonde el &lt;re&gt; es la
vara de José, el &lt;do&gt; la rosa, el&lt;si&gt;
la canela, el da&gt; el tolú, y así sucesivamente. Supone el autor que,
con sujeción á sus &lt;solfas,&gt; pueden
obtenerse verdaderos &lt;acordes olorosos,&gt; que lo mismo suenen bien
en el tímpano, arreglados al piano,
que «den&gt; agradablemente en la pituitaria traducidos al arte de la
perfumería; y, si la cosa cuaja y e l
género prog1·esa, será de olor el día
que se nos regale con una tt'á.nscripción aromática del «Septimiuo&gt;
de Beethoven ó el «Parsifal&gt; de
Wágner.
En esfe1·a acaso más modesta,
pero desde luego más positiva, se
ha observado que, á la manera como muchas fio1·es abren más 6 menos sus cálices según la ho1·a del
día, el aroma que exhalan se hace
también más ó menus peuett-ante,
según la posición del sol; y la influencia del color de la luz es, además, en este punto tan marcada, que
ciertas flores, colocadas bajo campanas de vidrios decolo1·es, aumentan ó disminuyen en gran modo su
potencia odorí.fica. En términos generales, según los experimentos de
l!'lammarión, parece que la luz roja
es la que en mayor grado la acrecienta.
Aunque la naturaleza química del
principio aromático de las distintas flores es muy diversa en11re sí,
la naturaleza física de sus esencias
respectivas se parece bastante. En
general, éstas son siempre solubles
en alcohol y se obt,ienen, ó exprimiendo las flores por medio de una
prensa, ó por «destilación,&gt; ó por
«maceración 6 por «absorción.&gt;
Empleando el primer procedimiento el líquido obtenido contiene una
p~rte de agua y re~iduos que es
preciso depurar, valiéndose de un
filtro y dejando luego en t•eposo la
mezcla, á fin de que el aceite esencial, según sea más ó menos denso
que el agua, se deposite ene! fondo
del recipiente ó quede en la superficie con lo cual se facilita el separa~lo puro, bien por decantación,
bien por medio de apa1·atos apropiados al caso. La destilación consiste en calentar con agua dentro de
un alambique las substancias aromáticas cuya esencia se quiere recoger y se recoge, en efecto, con el
vapor del agua, que luego se liquida.
Cuando se trata de esencias que
no resisten altas temperaturas, debe recurrirse á la «maceración,&gt;
valiéndose de grasa de riñones de
buey con grasa de cerdo clarificadl\,S, ó bien de aceite de olivas, lo
cual se pone al bañomaría, en el
que se van echando las flores cuya
esencia se busca, hasta obtener la
saturación del líquido; y, esto conseguido, por medio de ciertos aparatos se separa la esencia. de la
grasa.. Por último, cuando es preciso operar en frío, se sigue un procedimiento análogo valiéndose de
aceite, parafina ó vaselina; y tratando la grasa. así perfumada. por
el alcohol, se obtienen luego espíritus aromáticos muy concentrados.
De todas sueL"tes, el agua y los demás residuos que resultan empleando estos distintos sistemas, tienen
también generalmente un valor en
el comercio, y a que conservan siempre un aroma mayor ó menor.
El rendimiento de esencia pura de
las plantas olorosas es en extremo
escaso: un kilogramo de hojas d3

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Historia que parece novela
I
Cuarenta años ha era Rosa Al varez la muchacha más linda y más
honrada del barrio de Maravillas.
Había quedado huérfana de padre y madreen temprana edad, dándole excelente educación moral y
cristiana una tía suya., que acababa de bajar también al sepulcro
cuando comienza esta narración.
Estaba, pues, sola en el mundo
la pobre doncella., sin más recursos
que su trabajo, sin másdefensaque
su propia virtud.
Esta era, empero, suficiente para
tener á raya á los ociosos y á los
libertinos, que no tardaron en per·
seguirla, viéndola. de todo punto
desampara.da.
Rosa. habitaba 11na gua.1·dil la en
un gran edificio de la calle de Fuen·
carral, cuyo primer piso servía. de
vivienda á un personaje político
importante,siendo ayuda de cámara
suyo un mucha.cho de cortos año$,
pero de arrogante figura, llamado
Leonardo Sánchez.
Los dos vecinos se encontraban
frecuentemente en el portal y en la
escalera, cambiando pdmero un sa.ludo, después algunas pal abra,;
más tarde conversación detenida,
en la que el mancebo acabó por declararle sus sentimientos, no mal
acogidos por la humilde planch11.dora-porque éste era el oficio de
la huédana, aprendido de su tía,
qPe debía á él sus únicos medios de
subsistencia, y lo enseñó cuidadosamente á la. querida sobrina.
Conse.rvó, pues, Rosa la par1·0quia de la difunta, y la aumentó
algo, merced á la perfección con
que desempeñaba el trabajo, siendo igualmente hábil para las ca.mi·
sas masculinas que para los cuellos, mangas y demás adornos femeninos.
Un día con otro ganaba Rosa
hasta dos pesetas, siendo lo suficieute para todas sus necesidades,
y hasta para a.horrar un par de duros al mes.
Leonardo era también listo y formal, habiendo conseguido el afecto
de su amo, exministro de Fomento, y aspiranoo á un gran destiuo
en la Isla de Cuba, donde se prowet(a hacer un buen capital en poco tiempo.
No tardó en ver re&gt;1.lizados sus
deseos, y entonces exigió desu ayu-

da de cámara que le acompañase á
la H;a_bana, puesto que carecía de
fa.milla y estaba. satisfecho de la
actividad y diligencia del sirviente.
-Al]( te proporci0naré un destinillo; tú eres trabajador y juicio.so,
y en pocos años, en pocos meses,
habrás hecho algunos ahorros que
te permitirán, al regresar á España, hacer una vida cómoda é independiente.
Leonardo participó á Rosa las
proposiciones de su amo, manifestándose dispuesto á aceptarlas.
Rosa lloró mucho; pero su entendimiento y su conciencia la inducían á no oponerse á los planes del
que le había jura.do amor eterno.
-Un par de años se pasan pronto -decía aquél por:,. consolarla:estoy tan seguro de tu constancia,
de tu fidelidad, como tú puedes estarlo de las mías.
El señor me aprPcia mucho y
cumplit-á cuanto me ha prometido;
y al cabo de ese tiempo vol veré de
Amédca. con un capitalito que nos
permitirá establecer un comercio
cualquiera y vivir con cierto des·
ahogo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

mil reales-decía,-regresaré á Es·
paña y nos casaremos.&gt;
Pero ¡a.y! tantas y tan risueñas
esperanzas se desvanecieron trágicamente: la horrible fiebre amarilla, que tantas víctimas hace eü
aquellas regiones, dejó sin vida en
breve plazo á D. Luis de :Mendoza;
y faltándole su protección, no tardó en ser despojado de su modesto
empleo el iü.feliz Leonardo.
Encontróse éste en un país extra·
ño, sin relaciones, sin más recursos
que sus quinientas pesetas, cuya
mayor parte emplearía en los gastos del regreso á Madrid.
La situación sería entonces la
misma de antes: tornaría á buscar
acomodo; á vivir con un salario
mezquino, que no le permitiría. lle·
var á cabo sus deseos.
Después dereflexiona.rmucho, tomó una resolución difinitiva: la de
permanecer algún tiempo en América; tratar de hacer fortuna, i.JI{
donde esto parece tan fácil.

II
Rosa no se atrevió á resistir á
los deseos, á la voluatad de su novio; viéndole ausentarse llena de
ama.1·gura. aunque con plena confianza en sus promesas y ju1·amentos.
Consolába.nla las epístolas de
Leonardo, quien desde el principio
la es(lribía todos los correos.
Pronto supo que D. Luis de Mendoza, el amo de aquél, había cumplido fielmente lo ofrecido: el ayuda de cámara., siu dejar de serlo,
desempeñaba las funciones de ordenanza en la oficina de su señor,
disfrutando un sueldo regular, cuya mayor parte depositaba en Ca·
Ja de Ahorros: al cabo de pocos
meses, éstos representa.bao Ia suma
de quinientas pesetas.
«En cuanto tenga. siquiera veinte

Sus tentativas fueron infructuosas: sin amigos, sin pro!Rctores, no
consiguió nada, gastando en pocos
meses sus misera.bles economías.
Vióse obligado á ponerse :í servir de nuevo, no renunciando por
eso á la esperanza de obtener ventajosa colocación eu alguna oficina
ó en un ingeaio.
Mientras tanto Rosa. continuaba
planchando, sin desconfiar un mo·
mento de ver realiza.do el sueño
acariciado por los dos.
Las cartas de Leonardo veuían á
menudo á destruir sus ilusiones y
á hacerla derramar abundantes lágrimas: de nada le servían su asiduillad ni su honradez; de nada. los
buenos servicios que prestaba á sus
amos: éstos, por esta causa quizá,
no querían pdvarse de ellos, y le
entretenían con promesas aunca.
cumplidas.
Así trascurrían los meses y los
años, siendo el únic'o consuelo d,;
los amantes su recíproca constancia.

III
La. correspondencia ent1 e Rosa y
Leonardo no se interrumpía: unas
veces era frecuente, otras se retrasaba.
Ya el mozo, que se iba hacienco
viejo, escribía- lleno de esperanzas,
que se convertían poco después en
ilusiones; ya hablaba de sueños
venturosos, pronto desvanecidos;
ya un la1•go silencio llenaba de inquietud á su ama.da, creyéndole
producido por algún suceso infausto, por la muerte quizás.
Pero al cabo de cierto tiempo llegaba una misiva explicando aquel
silencio, atribuyéndolo á ocupaciones perentorias, á imperiosos
deberes.
.
Rosa tenía tanta fe en el cariño
del ausente, que sus temores no se
convertían en dudtts jamás.
Entretanto continuaba su existencia al!'itada y trabajosa; felizmente
su salud no se resentía. de aquella
la.bo1· constante; babia adquirido
fama de hábil, y su parroquia aumentaba diariamente; á veces, P"·
ra. curnplit• sus compromisos, tenía
que velar hasta las altas horas de
la noche; á veces carecía de clPscanso aun los domingos.
Pero poco á poco, lentamente. iba
juntando en una hucha lo que le
sobraba. de sus gastos indisµeusables.
Porque no se permitía cosa alguna superflua; cubiertas sus modestas necec;idades, el resto lo destinaba al ponrenir.
En ocasiones se lo había escrito
á Leona1·do:

7.- Vestidos de calle y reunión:
rosa, por ejemplo, únicamente da
cuatro gramos de es.encía pura; y
a.sí se explic11. que un kilogramo de
esta esencia llegue á valer dos mil
francos; pero ha.y que tener en cuenta los muchísimos litros de «perfume&gt; que se preparan con pocos gramos de &lt;esencia&gt;.
Hasta aquí paréceme haber hablado ya bastante de la materia en
su aspecto económico, y creo que
ahora vi,,le la pena de decir algo de
su aspecto higiénico. ¿Qué nos dice
la ciencia en este punto?
Todo perfume es un excitante del
sistema nervioso, que provoca luego, naturalmente, una depresión
correlativa; su acción tiene C'ierto
parecido con el alcohol, en cuanto
acarrea en ocasiones náuseas vahidos y otras perturbaciones' nerviosas que pueden llegará ser graves, sobre todo á fuerza. de repetir-

se la causa; el aroma. dela violeta
el del lirio silvestre, el del alhelí
e~ del clavel, so!l altamente pernic10sos y constituyen verdaderas·
causas de neurostenia; pero en cambio, la mayoría de los perf~mes son
verdaderos antisépticos y en momentos d~dos pueden ejercer de eficaces tómcos para el organismo.
De aquí, pues, deduciremos lógicamente que el uso moderado de los
perfumes no puede dañarnos en circunstancias normales, mas deberemos huir de ellos siempre que su
naturaleza harto excitante ó un estado anormal de nuestro organismo así no los aconseje. Los a.tacados de mareo en el mar, por ejemplo,. notan el inusitado fenómeno de
sentir verdadera.repugnancia hacia
determina.dos aromas que momentos
antes enc~ntra.dan agr11,dables, lo
cual no deJa de ser a.Ita.mente sig•
nificati vo.

y

Perfumémonos, pues, entre el jabón, el cosmético, el agua de tocacador y los distintos preparados
olorosos que usamos á diario, y
procuremos, no sólo ca.finar,&gt; sino
mantenernos además en un discreto
cpianíssimo.&gt;
El grave peligro que hay queevitar á toda costa es que el olfato
propio, embotado por el uso, caiga
en el exceso, que es daño material
Y daño estético. Se llama perfume
á lo que acaricia. delicadamente el
olfato, y olor al que lo hiere bruscamente: un perfumees siempre bien
recibido; mas un 0101·, cuando no
ofende, cansa.
D. RODRÍGUEZ.

s.-Trajes de casa y para niños.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Angel y el Demonio, á Eva un día
contemplan con amor.
«Y ¿qué opináis. decid, de esa obra mía?&gt;
les preguntó el Seño,;-.

xxxxx

XX■■■

X

X

a
a

XXX

■XXX

Cuando su viva sed siente aplaca.da
la hermosura. retira., indiferente
'
el cristal, de su boca de grnnad~.

X

Jl... ■XX
- ■■

X
X

■

•X

••••
■ ■XX

( ■XXX

•••

Tórna.se triste e~ vaso, antes rYente,
y pOt' su faz, de meblas empa!'lacla.
se desliza una lágrima. luciente. '

IV

«¡Sentir sin comprendei:! ¡Perpetua ilusa
que go'l.a en delirar!
Que tiene ,sin razón, la. ciencia infusa
del arte de engañar!

■

■■ x~xxx

••

_.

•

x■
XX■

Suspiran los ardientes ruiseñores
llena la luna el mar, valles y lomas'
y, en .álamo"'frondoso, dos palom as '
cambian roncos arrullos gemidores.

«Uniendo á la inconstancia la hermosura &gt;
el Demonio añadió;
'
«Creed, Seño1·, vuestra mejor hechura
vale menos que yo.&gt;

~~~W---~
■XXaL

■XKX■
■ ■xx■
-■■&gt;:xx■

::!:~~;E
J
■--■xxx■b,
■---■xx■
-■--■xx ■

La bella viste encajes, raso y llores ·
y, cual rocío en las fragantes poma&amp;•

--■■XXX ■
-■■XXX■

en su pecho gentil lleno de aromas '
lanza un collar de perlas sus fulgo r es.

c:Da mujer&gt;, siguió el Angel, c:de tal modo
desafía el doJor,
que, aunque débil su fe, se arriesga á todo
por servir al amor.

Un dichoso amador, en tierno lazo
á la beldad fascinador a oprime
'
besándola en su labio de escarl~ta.

c:De la santa piedad bija quer ida
ni siente ni hace el mal,
'
y próvida, trasmite con la vida
la sed de lo ideal.

Y, á la presión del venturoso abrazo
roto el collar de perlas, dulce uime
'
y en lágrimas radiantes se des"ata.

c:La mujer es tan buena (enardecido
el Angel concluyó),
que, aunque soy en el cielo un elegido
ella es mejor que yo.&gt;
'

Tú, dotada de espíritu sublime
'
y de gran corazón,
Blanca, entt·e· el Angel y el Demonio dime:
¿quién tiene más 1·azón•t
'
RA~IÓX TlE CA)! 1'0,UIOR.

€1 Po~ma a~ las [ágrimas.
Las tembladoras gotas rutilantes
con que ciíler a el agua cristalina
su inmaculada frente al abastrina
fingen regia corona de diamantes'.
A la luz cegador a que desprende
su desnu~ez triunfante y deliciosa,
en gentílico amor todo se enciende.
Da en su cabello el sol besos de oro

y e) mar, abandonado por la hermosa'
vierte á sus blancos pies amargo lloro'.

V

III
La beldad, sonrosada como el día
esparcido el raudal de su cabello '
por la mórbida espalda y níveo cuello
llega al a1·royo de la verde umbría. '

Vierte el mustio rosal llanto encendido;
e.el vaso rueda lágrim'a luciente;
llora el collar de perlas refulgente,
y llora el mar, y estalla su rugido.
Llora también el amador rendido:
que la beldad de inmaculada frente
es estatua de mármol esplendente ....
y en el _mármol jamás vibró un latido.
Todo tiene una. lágrima ó l amento,
todo .... menos la bella seductora,
causa de tanto mal y hondo tormento.
que, arrogante, impasible y triunfadora,
Responde á los dolores dando al viento
su risa, más a.legre que l a auror a.
J\JANUEL REI NA,

Por ameno jardín, que el sol colora
camina placentera y diligenoo,
'
cuando su limpia falda trasparente
prende un rosai con rama punzadora.
Dichoso acariciando á la hermosura
se estremece el rosal, como una llama '
al romper la beldad su ligadura.
'
Pét alos rojos llueven de la rama ....
Es que el rosal, perdida .su ventura,
llanto de sangre por la infiel derrama.

II
Esplendores magníficos, brillantes
curvas de plata y majestad divina
muestra su cuerpo escultural de ondina
al salir de los olas murmura.ates.
'

■■■aaa

XX

■XXX

Mirando de Eva la gentil cabeza,
dijo el Demonio así:
-La mujer, á pesar de su belleza,
es inferior á mí.

I
Una blanca beldad fascinadora
de rubia trenza y seno floreciente
de ojos azules como tersa fuente '
y risa más alegre que la aurora:

~--

......

.,,

Un vaso llena en la corriente fría ·
y al rozarlo después su labio bello '
tiembla. el vaso, feliz; lanza u n des~llo
y campo y sol refleja en su alegr ía.
'

CABEZA Y CORAZÓN.

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

6.-Blusa de calle, traje d e JOC
· k ey, cortina de alcoba y mueblecito "art nouveau."
7.-Modelo de tejido,
e

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 12, Septiembre 20</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

S252S'2.5c5m

PANTEON DE ALDEA
I
La. poética. perspectiv a. de una
apacible tarde otoñal, me sacó un
día. de mi gabinete solitario en busca de auras. vivifica~ora.s que refrescaran m1 somnoliento cerebro
Jugueteaban en la campiña ¡"
sutiles mariposas y no se escuchaba. más rumor que el monótono
zumbar de uno que otro inofensivo
abejorro, perdido entre la exube- ,
ra.nte verdura. y silvestres jardines
del dilata.do, fértil y hermoso valle.
Cual si me empujara. iavisible
mano, ca.minaba., ca.minaba. sin Raher á dónde.
La lectura. de una novela de Edga.rd Poe, de que había. disfrutado
momentos antes, me mantenia. suspenso, a.nona.da.do, vagando de acá
para allá, al través de un mundo
lóbrego de raquíticos espectros y
de siniestras visiones . ...
La hipnotización fatídica. produ·
cida. por aquella. lectura. fantástica
había sido completa. Sentía a.vi'.
dez de sensaciones extra.ñas, de contemplaciones lúgubres, de espectáculos quiméricos; sed devoradora
de perfumes indefiaibles, de paisajes sombríos; de coloquios íntimos
con seres de más allá de las tumbr.s ....
A la verdad, mi espíritu desfallecía. delirando.
De pronto, una. losa. marmórea vi•
no á recordarme que v ivía aún.
El suave y helado contacto de la
lápida. de un sepulcro, era la que
me había vuelto a.! perfecto conocí- ,
miento de la vida. real.
II
De hinojos, echado sobre una
tumba derruida., besaba. maquin.al•
mente con mis labios el polvo sagrado de un Camposanto.
¿Quién me había. llevado allí?
¿Qué objeto me guiaba.? ¿Soi!aba
acaso? Lo ignoraba.. Lo cierto era
que nadie había. allí más que yo, y
que estaba sitia.do por cuatro alt\S
y l!'ruesa.s murallas.
El silencio más profun do reinaba. en aquel bendito a.silo de la p~
eterna, y nada había que no fuera
la. más elocuente confirmación de
la bíblica. sentencia.: &lt;Polvo eres y
en polvo te convertirás&gt;.
¡Qué ideas, á cual más a.marga.,
cruzaban, á la. manera de errantes
mariposas en derredor de una.luz,
por mi mente, agitada. entonces oo•
mo rugiente marea.!
Sitio predilecto de la meditación,
aquel humilde panteón de a.Idea
traía á mi recuerdo muchos y muy
tristes pensamientos: la memoria
querida. de un padre inolvidable
'.fallecido cuando su hijo único ,no
había. dejado aún la. prisión de la
cuna.; de una. esposa. que perdió para siempre á su esposo; de una
hermana. que vió morir en el apo·
geo de su juventud a.l hermano ~e
su alma., y,por último, la. desapar1•
ción de una. cándida. virgen, ofren~
da con que la. tierra. quiso conquis•
ta.rse los favores y simpa.tías del
cielo.
Sentía aún en los labios el per·
fume ite la láctea esencia. maternal,
cuando tuve el dolor inmenso, in·
compara.ble, de perder a.l que la
existencia. me diera.
Muchos años han pasado; otros
tantos habrán de transcurrir, tal
vez, sin que su recuerdo querido
( religiosa.mente da.do á conocer,
como una. tierna. plegaria., por la
voz balbuceante de uua. madre amo·
rosa. é inconsolable) se exti.nga del
corazón.
La memoria. de aquellos q~e _nos
dieron el ser debe borrarse ua1ca·
mente con la muerte de los buenos
hijos.
Si son los padres á quienes todo
debemos, para ellos eea.n también
todos nuestros desvelos.
¡Felices los hijos que saben ser·
vir y honrar á los autores de sus
días!

....

,

·····-··· ····· ··· ··· .. ·· ·······

El sepulcro, con sus oscuras fa.u·
ces abiertas, muéstranos cuán de·
lezna.ble es la vida.: llama. fuga.zq!le
el más ligero soplo des'va.nece, cb1s·
pa. lúcida de \ln cere°Qro loco, que

6.-Modelo de bordado al pqnto,

·ve lo que las rosas del lfrico fra.n~s: c¡el espacio de una maña.na.!&gt;

III
De improviso, la. silueta. de una
roujer se desliza. rápida. por el sinuoso matorral que cubr:e un apretado cúmulo de mortuorios lechos.
Es la de una._ioven a.l parece~ b~llísima, vir~ma.l, como el cáhz d1·
roiauto d~ la. campánula., escul~ura.l
y fantástica. como esas ?reac1ones
del Dante; apenas cubiertas ~us
impalpables fot·ma.s con una. túmca
transparent!:l de tenues y flotantes
pliegues.
.
.
.
•Qué vos m1ster1osa. pudo a.nunar
la~ yertas cenizas de esa. ha.da mis·
teriosa. de ultra.tumba., arrebata.da.
tal vez a.l afecto sin límites de rendidos amantes?
¿O será la. musa del trovador
pastoril que, en los albores de l a.
ca.liada noche, a.Iza. la fría. losa de
su sepulcro para. referirnossuscuitas·? Quizií. la. hija ingrata., una. som·
bra. va.O'&amp;, tal vez na.da., va.na. ilusión risueña. quimera., fugaz mentira.' . . . ? No sé qué desconocido é
iadefinible deleite me inspiraba. la.
escena. misteriosa. del panteón.
Las frases de a.mor de una. con·
quista perdida.; los sus~iros, los
ayes de vehemente angustia. de una
madre idolatrada.; todos esos rumo·
res iainteligibles de vocablos y de
iaterjecciones acudían en confuso
tropel á mi mente, á mostrarme, con
la meridiana. cla.rida.d de la eviden·
cia, la fragilidad del edificio huma.no condena.do á desplomarse con
en~ordecedor estrépito a.l menor
impulso adverso del destino, ciego
é iaexorable.
Las cruces enmohecidas ó despedazadas, los ataúdes roídos por la
acción del tiempo, los huesos de
los hombres, niños y mujeres que
de;aron de serlo; en u~a palabra,
la materia., en lucha. abierta. con la.
materia., hace del Camposanto el
coliseo más interesante y lleno de
oubulosida.des mora.les.
¿Quién no se abisma., quién no se
siente sobrecogido de espanto, ante ese negro ca.os de lobreguez_infinita, refugio eterno de las víctimas
de la muerte?
Y no obstante, vemos ú nuestros
más caros amigos descender·a.lfa.ngo para cal umn i a.rnos; miramos a.l •
zarse la. maldad en su solio de reputaciones vulnera.das; oscurecer
el talento,ma.ncilla.r la virtud, pros·
tituir la. honradez, divinizar el vi·
cio, En tudas partes el hombre perecedero, dando libre desahogo á
sus instintos anima.les, creyéndose
inmortal y árbitro absoluto de los
destinos sociales.
¡Cuánta idea fecunda a.nula.da.,
cuánta. inocencia. perdida., qué de
males, minando los cimientos de la.
vieja monarquía. social!
Acepta.das como verdades dignas
de fe las más repugnantes pa.sio·
nes, na.die piensa. hoy que algún día
habrá de bajar á la. tierra quehue·
lla con tanta. soberbia, y confundir
sus restos con la. infecta muche•
dumbre ele los gusa.nos.
El a.sombroso incremento que día
á día. toma la. corrupción, las le·
pras sociales, nos asustan y nos
hacen temblar por el porvenir de
la humanidad.
Nádie piensa. en un «más a.llá&gt;.
Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, nadando _en
1~ impudicia. y teniendo .los OJ?S
fi¡os en los bienes materiales, sm
parar mientes en que, como el peregrino que levanta. su ligera. tienda, todo lo que nos rodea. nos aban·
dona.: riquezas, techo paternal,
amigos, la. esposa., el protector compasivo ó la. madre solícita. que con
sus salud a.bles consejos, besos y caricias nos hiciera hombres, indicán·
donos como patria el mundo, como
timbre de orgullo el honor, y como
haber cuantioso é in a.gota.ble, el trabajo.
En la ciudad y en la aldea., en ~l
pueblo más ha.bita.do como en el v1llo1rio incipiente1 el cementerio-ó
&lt;la. ciudad de la.s tumba.s&gt;, como lo
ha denomina.do alguien-ocupa. un
lugar solitario: viva.imagen del respeto universa.!.
La. virtud, liberta.dora horoica.
del espíritu, representada. por la. silueta fugitiva. del panteón de aldea.,
huye despavorida, siendo difícil encontrarla. ni a.un en el seno de esos

7.-0tro modelo de bordado.

Domingo 27 de Septiembre ·de 1903.

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

�EL MUNIDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.
evoca. el contraste que hicieron en
la corte de Luis XVI, entre los señores vestidos de oro, de terciopelos
y de encajes, la levita flotante, el
calzón.neg-ro y el sombrero sencillo
de Franklin.

***
Mi proyecto no es describir aquí
en detalle lo que se llama el traJe
reforma. Envío al lector, sobre este particular, á las publicaciones
especiales de la moda. Lo que interesa á la historia de las costumbres
es poner en claro las causas de esta
tentativa, y prever sus probabilidades de triunfo.

La ca.usa primera hay que buscarla en el cuidado que los médicos
se toman, de unos aí'ios á esta parte, por 1a higiene femenina. &lt;N uestros corsés-dice Mme. de Broutelles- comprimen el estómago, el
hígado, el corazón, los pulmones;
nuestras faldas barren el polvo y
levantan los microbios .... El corsé
traba los movimientos. La mujer
que usa corsé, sufre un malestar
vago que perjudica su trabajo. Con

Eso es lo que confiesan las interesadas. Se ve que es el corsé la
pieza más desacreditada, más amenazada, del traje actual: también
esa pieza es su armazón central,
esencial. Los reformistas de Holanda, de Alemania y de Francia, están
de acuerdo en su supresión. Aun en
el caso de que se aplazara la revolución del traje femenino, no se puede asegurar que el corsé sobreviva,
por lo menos en su forma actual.
Será menester que se humanice, que
se suavice, que se resigne á no ser
más que un simple corpiño, 6, como
le llama púdicamente el periódico
de modas donde lo veo dibujado,
un «sostén del cuello&gt;. Los puntos
de apoyo de este sostén estarían en
los hombros, y nunca en la cintura.
El primer artículo de la Constitución reformista es la liberación del
talle femenino.
Para evitar la opresión de los
cordones alrededor de la cintura,
la reformista adoptará la combinación que liga el calzón á. la camisa
y que hace descansar sobre los hombros el peso de esta pieza de ropa
blanca. Encima de la combinación
se colocará el corpiño. A partir de
este punto, dos escuelas solicitan á
la neófita. O prenderá directamente
de los botones del corpiño el viso 6
el pantalón que, en el estilo moderno, es la única prenda interior, y
este sistema tiene el inconveniente
de subir el talle á la ID'anera de los
vestidos Imperio; 6, imitando á sus
rivales del sexo fuerte, disimulará
debajo ¿le la camisa de vista un lin·
do par de tirantes. encargados de
sostener el viso 6 el pantalón, y
después la pollera. En uno y otro
caso, no hay cordón que oprima la
cintura; todo el traje se apoya sobre los hombros, dejando libres los
movimientos del torso y de los brazos.
En resumen, el primer sistema
(holandés-alemán) da al traje de la
mujer un aspecto de ropa interior.
El segundo sistema (francés) da por
resultado un traje «de sastre&gt; un
poco suelto.
La comodidad de cualquiera de
estos dos sistemas es indiscutible.
Sobre su elegancia es sobre lo que
podrán hacerse objeciones. Y éste
es el punto que hay que dilucidar.

muy sencillo; precisamente, por la
forma &lt;tailleur&gt; 6 por la forma.
&lt;princesa&gt;. El gusto de los atavíos
complicados no es de ninguna ma·
nera innato en ellos: no lo adquieren sino á la larga, á fuerza de
asistir á la exposición permanente
del lujo femenino que ofrece la sociedad parisiense. Además, para
muchos de ellos, esta. educación suntuaria. no es más que un ejercicio
de vanidad.
No hay uno en diez hombres que,

si se pone á mirar atentamente los
trajes de las mujeres, reciba de ellos
más impresión que la de una mancha confusa. Hagan la prueba, señoras: pidan á sus íntimos que las
describan el traje que ustedes lle-

elicorsé a.justa.do no puede levantar
los brazos. Obligada cQmo está á
recogerse el vestido para preservarlo del polvo 6 del barro, se siente
molesta. en cuanto tiene que llevar
el paquete más insignificante, y se
fatiga en seguida. cuando anda. á
pie. En fin, la complicación de nuestro traje nos obliga á emplear en
nuestra &lt;toilette&gt; demasiado tiempo&gt;.

peque en lo ridículo de los encajes
falsos, de las pieles falsas, en todo
el fraude deplorable y conmovedor
del lujo económico.
Uno de los grandes beneficios
&lt;mora.les&gt; de la uniformidad en la
vestimenta masculina, es que el ka•
je de ci!lcuenta francos no se siente
mal al lado del traje de cincuenta
1uises. El de cincuenta francos piensa con sinceridad: «Soy igual á este compañero .... &gt;
¡Cuántas magulladuras se evitarán á. los pobres corazones femeninos el día en que la obsesión de los
trajes inaccesibles no sea ya un
martirio para las mujeres! ....
MARCEL PREVOST.

I

(

_.,,,

-,ti&gt;:'
~-

***
No nos paguemos de bellas palabras, y pidamos á las portadoras
de corsés una respuesta franca:
&lt;¿Para quién se visten ustedes?&gt;...
Si responden que es para ellas mismas 6 para las otras mujeres, téngase por cierto que no son sinceras
6 que se analizan mal. La prueba
es que, en las situaciones, en los
centros donde no tiene la preocupación de ser notada, ni honestamente
siquiera, por el otro sexo, la mujer
pierde inmediatamente el gusto para arreglarse .... De modo que, detrás de las objeciones estéticas que
suscita el &lt;traje reforma&gt;, hay este
temor supremo: vestidas así, nuestros novios, nuestros maridos nos
sacrificarían inmediatamente á las
mujeres que se arreglan por el estilo antiguo&gt; ....
Pues .... sinceramente, este temor
me parece quimérico. La preferencia secreta 6 declarada., de los hombre's está por los trajes de dibujo

el traje reforma vestido únicamente
por desheredadas de la belleza y de
la elegan.cia. Yo me niego, por mi
parte, á Juzgarlo, y, sobre todo á
condenarlo, mientras no lo h~ya
visto adaptado á la gracia erudita
de nuestras p~i~cesas de la moda.
En estas condiciones, el traje reforma cos~ará evidentemente muy caro, casi tan caro como las complicadas vestimentas de hoy día. Pero
~f~ecerá la ventaja de poder ser
imitado con poco gasto, sin que 88

..-_

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

exoHcadón dt

nutstros grabados.

En la primera plana del presente
número publicamos una variada y
vistosa colección de trajes de paseo casa y visita. Nuestras lector~s podrán darse cuenta, en vista de los grabados ~ que nos referimos de las evoluciones que lentamente va sufriendo la moda y que
en la época actual se han singularizado en vista de la llegada de
una nu~va estación.
Comenzando por el orden de colocación en que se hallan los grabados podrá verse que el primero,
cuya blusa es de estilo torero, consta de una falda enteramente lisa y
que sólo lleva en su parte inferior,
aunque el grabado no lo represente una ligera aplicación de pasam~nería. La blusa es muy elegante y de buen gusto. Recamada en
las solapas y llevando en éstas hermosas aplicaciones también de pasamanería, ostenta un bonito canesú de gasa. Las mangas han sufri·
do ya algunas transformaciones,
pues en su parte final llevan colgaduras de seda y enea.je.
El segundo vestido, ne paseo, se
confecciona con tela á cuadros y
en la blusa se coloca una espiguilla á manera de corbata., lo cual es
una originalidad, pues los modelos anteriores no presentaban esta
innovación. El tercer traje, tam•
bién de paseo, se confecciona con
tela de lana de color claro, y la
blusa, lo mismo que la falda, se ta·
blea en toda su extensión con me·
nudos pliegues. En el centro de la
blusa y al rededor de los hombros,
está el adorno principal de este
vestido, que consiste en una gran
aplicación de la misma. tela, ribe·
tea.da con cintilla maravillosa de
color oscuro.
Finalmente, los dos últimos tra·
jes de nuestro grabado, propios
para casa y visita, son toreros y
de estilo moderno. Ambos se confeccionancon ricas telas de seda, y,
en relación con la calidad de estas
telas, deben ser los adornos de
encaje inglés finísimo.

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ESPERANZA.

EN LA NOCHE
va.bao la última vez que se vieron...
En cambio, los recuerdos más d~finidos que conservan nuestros OJOS
inexpertos y descuidados, son precisamente tal cual aparición de un
dibujo neto, de un color unido: en
el estribo de un vagón, en la cubierta de un vapor, la silueta de una
viajera; 6, en una visita matinal,
de sorpresa, la libre gracia de un
cuerpo femenino, sencillamente vestido, en traje de casa.
He ahí por qué pienso que las
jóvenes reformistas no tendrían nada que temer de sus rivales, bien
entendido que á condición de que
no renunciaran á agradar. Por favor, no vayan á imaginarse ustedes

Al fin los fatigados párpados se
bajaron c&lt;?n len~itud,. velando l_as
pupilas tristes, mfimtamente tristes de la pobre desvelada, y entonces' ella so!!ó que deslizándose con
pena llegaba.á las puertas del templo del Destino y penetraba basta
el pie de un altar, y que cuando
tendiendo hacia la divinidad implacable sus manos temblorosas,
había pedido algo con 9ue _llenar
el inmenso vacío que la ilusión, la.
esperanza y la nostalgia de los pa·
sados días, habían dejado en su alma la voz severa de Aquél había. le ~ontestado: «De recuerdos&gt;; Y
despertó con un nombre querido
en sus labios, pálidos y seco~ como
pétalos de flor que se marchita.
DOLORES.

por que América surgiera
del genio que la soñó.
FÜése efbravo genovés, ,....._
marino y sabio profundo,
y al tornar, rindió á sus pies
nada menos que otro mundo ....
Aquí termina mi cuento,
pero sucede, Isa.bel,
que, sin ser ése mi intento,
sobra á mi cuento pa.peL
Como la pluma al vagar
fantasear al numen deja,
me ocurre una moraleja;
aquí la voy á estampar:
Tú en el mar de la ilusión,
con ~l a.mor por bajel,
has conquistado, Isabel,
otro mundo, .... un corazón!
RAFAELESTEVES

BUROZ.

CUBITO DE A.LBDII
.--Voy á contarte, Isabel,
en pocos versos no más,
un cuento, si no es infiel
mi memoria:
Tú sabrás
que hubo un 1?ravo genovés,
marino y sab10profundo,
que dijo:--Le falta al Mundo
todo un continente.
Pues
Llegó al Trono de una dama
que ostentaba un~ Co:ona,
á quien hoy la Historia abona
por su gloria y por su fama.
y aquella Reina hechicera
un gran hecho realizó
6.- Corbatas, bordados, :vestidos de casa y delantales.

7.-Trajes de paseo, vestidos para niños y modelos de bordados.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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..

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~
~

EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

�EL MUNiDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
co, á las medicinas y á. la. naturaleza..
Suprimid toda. la. tapicería; en
los crista.les poned bonitos visillos,
y una. alfombrita á los pies de 1a cama. y alguna. otr-a, también pequeña.,
es lo único que puede tolerarse; en
cambio multiplicad las mesitas,
cubl'iéndolas con hule blanco, 6 en
su defecto, una servilleta 6 mantelillo muy limpio, que renovaréis todos los días.
Estas mesitas os serán muy útiles
para dejar las medicinas, las tazas
de tisanas, los remeilios urgentes y
á veces ciertos instrumentos de cirugía.

Es indispensable conocer las reglas de la antisepsia á fin de ayudar al médico, y no obligarle á que
esté inspeccionando constantemente; importa mucho también tener
con los enfermos prontitud y decisión en los movimientos; su estado
nervioso es generalmente irritable
y los que va.o y vienen á su alrededor suelen exasperarles, por lo que
se debe tener á mano cuanto pueda.
necesitarse: la medicina que tiene
que tomar, la cuchara de plata en
un recipiente de a.gua. fresca. y clara, el mantelillo para secarle la boca, la taza 6 vaso con los bordes
muy limpios, el termómetro para
tomar la temperatura del enfermo y
que a.ntes de ponérsela, se sacude con
un fuerte golpe, á fin de que se ponga á los 35Q, y de este modo saber
exactamente la temperatura del enfermo; el pañuelo ligera.mente rociado con agua de Colo nia, para
refrescar las sienes 6 los labios. Si
bg,y necesidad dt.bielo, se conserva

Domingo 11 Jle O9tubre de 1903.

EL MUNDv ILUSTRADO

en una. copa. recubierta. con frq,aela.
gruesa, 6 mejor a.úa, entre serrín.
Siempre á mano y muy bien arregla.do, el infiernillo para. calentar
la tisana recomenda.da y cuando
ha,ga. falta.
Colgad en la pared un termómetro para. fijar la tempera.tura del
cuarto, que será de 16Q
La habitación del enfermo debe
airearse á menudo, á no ser que el
médico lo prohiba. en absoluto;
cuando las venta.nas pueden abrirse por la parte de arriba, no hay
ningún peligro, pero esto, aunque
tan necesario, suele ser muy raro;
generalmente las ventanas se a.brea
en ~oda. su altura., por lo que hay
que rodear la. cama del enfermo de
un biombo eleva.do, para preservarle del aire demasiado directo, y
consultar antes la. temperatura exterior; la humedad, sob1·e todo, es
perjudicial á los enfermos, poi· lo
que ha.y que cuidar mucho de que
los paños y la ropa con que se le
muda, esté bien seca., y lo mejor es
calentarla siempre antes de mudarle; es tan necesaria la limpieza., que
á no ser ea ciertas enfermedades
agudas, que ya lo prohibe el médico, la cama del enfermo debe mudarse todos los días; con un poco
de precaución y destt-eza, la sábana
de encima puede variarse sin mo
!estar al enfermo; se enrolla. y una
persona á cada lado de la cama la
va subiendo, empezando por los
pies; después de colocada, se tira
poco á poco de la sucia., sin molestar nada al enfermo; en cuanto á la
ropa. que tiene puesta., hay que oír
al médico, en caso de enfermedad
grave, aunque la limpieza siempre
es buena; por lo tanto, muda.die lo
más frecuentemente que se pueda, y
si la. enfermedad lo permite, todos
los días.

Tratad de que el enfer.no no se
entregue á la. tristeza y desanimación. tan frecuentes cuando hay sufrimientos físicos; presentadle el
a.gua para su limpieza., fresca y perfumada: su ropa, muy blanca; cuidadla el cabello, peinándolo con
esmero, y si no pudierais emplear
el peine, cepilladle ligeramente.
Tened cierta coquetería. para
vuestras queridas enfermas, si cuidáis á una madre, una hermana. 6
una niña; no las suprimáis las cintas ni los encajes, á fin de adornarlas lo mejor posible y quitar á la
enfermedad su carácter triste y un
poco repugnante, que desaparece
bajo esos esmerados y minuciosos
cuidados.
También os aconsejo que rengáis
dobles colchones y mantas, para
cambiarlos y ponerlos al aire alternativamente; esta precaucióL es indispensable para los niños y los
viejos, y en caso de ciertas enfermedades graves, para todas las edades, porque de lo contrario, suelen
presentarse delirios inconscientes.
Vuestra obligación 6 la de la en·
fermera, si tenéis necesidad de ella,
es cuidar de todo. La. enfermera ha
de tener los cabellos muy arregla.dos, las manos perfectamente limpias y el delantal sin una sola
mancha.
Cuando se da algo á beber al enfermo, se desliza entre su ropa una
s.,rvilleta 6 pañuelo grande; así se
preservan las ropas y sábanas,
además de evitar al paciente la contrariedad y la. fatiga de mudarle

entt-e el día 6, peor aún, á'media noche.
Con las medicinas debe tenerse
especial cuidado; se colocarán en

cerles tomar las medicinas, y en estos casos se necesita. mue-ha paciencia de parte de la enfermera y además un tino especial, 6 lo que llamamos vulgarmente &lt;mucha maña&gt;.
Los progresos de la farmacopea
hacen más cómoda la absorción de
las medicinas; pero así Y todo, aun
hay algun as muy amargas .Y desagradables; procurad no mo¡a.r con
ellas los labios del enfe1·mo y apretarle las narict!s con vuestros dedos preparando antes algo para
que' se enjuague la boca sin soltarle las narices, y de este modo ni el
olfato ni el paladar percibirán el
mal olor y el mal gusto de la medicina.
Estas precauciones son indispensables con los niños, que generalmente no se dejan convencer con
razones; también es muy bueno para quitar el mal sabor de la medicina, mascar un poco de pan y tragarlo.
Completad el mobiliario del cuarto con una &lt;Cbaise-longue&gt; 6 un sillón muy cómodo para la enfermera.· una cama de las que se doblan
es ;iempre muy útil, bien para transladar á ella al enfermo mientras se
le hace la suya, 6 bien para que
descanse algunos ratos la persona

le &lt;preguntó&gt; inocentemente si había. sido herido en la misma batalla.
El sordomudo hizo un signo afirmativo y en un pedazo de papel escribió quehabíacombatidoen AbbaCarima aliado de José Barassi, de
Bardello, y que éste, herido mortalmente, le había encargado llevar
á su madre la última. despedida.

Al comprender este extraño relato los buenos aldeanos no pudiero'n contener las lágrimas; únicamente el sordomudo conservaba
una sonrisa inexplicable, que asombraba á. los p1·esentes.
Pero el estupor de éstos aumentó
considerablemente cuando el sordomuelo se puso á referir cosas de la
aldea, citando nombres de personas

-Sí, yo soy José Ba.rassi, á quien
habéis creído muerto, y be acudido
á esta estratagema para evi¡ar la
emoción que mi regreso ha.bría producido á mi pobre madre.
Podemos figurarnos las exclamaciones de asombro, las lágrimas de
ca.riño que acogieron estas palabras. La anciana madre, á quien
no babia aband0nado el recuerdo
de su hijo, parecía lo0a de alegría.
Reanudando Barassi su relato,
explicó que había errado. °:1u~ho
tiempo por los arenales ab1sm10s,
conservando aún un fusil y b&amp;.yoneta, nutriéndose de raíces y durmiendo debajo de los árboles. Poco á
poco sus ropas se fueron deshila·
ch ando, hasta que quedó completa•
mente desnudo. En esta situación,
encontró un día una negra que se
compadeció de su infortunio, le cuic'ló, le dió una capa y, después de innumerables dificultades, le guió hasta el mar. ¿Cuánto tiempo duró esta aventura\' No puede decirlo, pero sin duda permaneció en Abisinia durante más de tres años.
Logró por fin embarcarse en un
buque inglés, en donde sirvió de
ayuda de cocina y navegó mucho
tiempo por lejanos mares.
Por último llegó á Grecia, se embarcó en un buque que sedaba á la
vela hacia Italia y llegó á Gaeta.
Desde allí, á pie y mendigando, había podido regresar á su aldea.
La población de Bardello le festejó mucho, y de todas 1as aldeas
próximas acudieron visitantes deseosos de contemplar las facciones
del sobreviviente de la batalla de
Abba-Carima y de estrecb&amp;.rle la
mano ....
LUlS PEDROStiO.

FUEGO Y NIEVE

orden, y se las pondrá un rótulo
con letra. muy clara, para evitar t-0do error y confusión.
Deben retirarse á la farmacia portátil todas las medicinas que no se
usan á diario y las que tienen base
venenosa., para no a~umu•
lar pociones y evitar toda
duda. y peligro.
Os repito que hay que te·
ner muy en cuenta la. impaciencia del enfermo y obrar
siempre con exactitud y rapidez; los ha.y tan difíciles,
que no hay medio de ha-

que le cuida. Adornad la habitación con algunas plantas verdes 6
flores sin perfumes; pero así y todo,
retiradlas de noche.
No olviiléis un reloj, porque es
de absoluta necesidad para administrar los remedios, y ya. veréis
eómo todas estas inteligentes precauciones facilitan vuestra tarea y
endulza.o los sufrimientos físicos Y
morales de vuestros queridos enfermos.

Fueron á. buscar inmediatamente
á la madre de Barassi, y el sordomudo confirmó su relato á la pobre

anciana y á los que la acompañaban escribiendo siempre con el lápiz ~n pedazos de papel, y añadió
detalles precisos respecto á 13: desastrosa jornada de Abba.-Carima.
Según decía, 6 mejor, según es:
cribía, él y su compañero ~arassi
pudieron escapar, al termrna.r la
batalla, á una furiosa carga de ll!'s
bordas abisinias, ocultándose ba¡o
un montón de cadáveres, y Barassi
murió al poco rato, diciéD:dole: &lt;Si
regresas alguna. vez á Ita ha, acuérdate de decirle á mi madre que huhubiera mue1 to más dichoso si hubiera. podido abrazarla. por última
vez . ... &gt; Ea cuanto á él, pudo alejarse protegido por la obscurida_d
de la noche abandonando (L un amigo que ya ~o necesitaba ningún auxilio.
Pero las terribles peripecias que
ha.hía. pasado le habían hecho volver sordo y mudo.

y circunstancias. particulares que el
soldado Ba.rassi podía conocer, pero que era extraño explicara un fo.
rastero. Paulatinamente una duda angu~tiosa invadía á los presentes. Este desgraciado, ¿no sería.
el mismo Barassi, en vez de su compañero?
Sin embargo, ni la. madre, ni las
herma.nas ni los parientes lo habían conocido.... Siete años de
ausencia habían borrado de su me·
moría la imagen del ausente-de todos menos de la. de aquella que había sido su novia. antes de marchar
con el regimiento. Hacía. cinco años
que estaba. casa.da. y ahora. era.mujer ca.sera y tenía hijos Cuando
llegó hasta ella la noticia de la extraña. arriba.da del sordomudo á
la aldea., corrió á verle, y por poco
cae desvanecida..-iEs el, el &lt;Ileppino&gt;, es Bara.ssi! .... -Exclamó desesperada.
Entonces el joven se turbó, le saltaron las lágrimas de los ojos, y
no pudiendo resistir más, exclamó:

Amor eterno, sin calma,
juramos con ansia loca:
tú jurabas con la. haca;
yo juraba con el alma;
por eso siempre indecisa
rechazabas mis antojos,
con lágrimas en los ojos
y en los labios la sonrisa..
Y yo, que en mis desvaríos
y en mis amantes excesos
sentía helados tus besos
y quemadores los míos,
decía buscando luego
consuelo á mis penas leve:
&lt;Esa mujer es de nieve.
La nieve se funde al fuego.&gt;
Nuestra. condición mudando
fueron los días corriendo:
la nieve se iba fundiendo
6 el fuego se iba a.pagando;
y si al unirse buscaban
olvido á mutuos agravios,
ya sentía yo en mis labios
otros labios que quemaban.
Hoy la ilusión y el hastío
en ti y en mí se han trocado;
tú lloras como he llorado,
yo como reíste río;
y cuando los besos pasan
á ser por el labio impresos,
creo que hielan mis besos
6 que tus besos abrasan,
y en vano te martirizas
por nnir en los amores
de tu nieve los vapores,
de mi fuego las cenizas.

Historia Romántica
Hace pocos días llega9a. á Bardello, pequeña aldea próxima. _á Va.rece, un pobre diablo, harapiento,
que llevaba. en el pecho un cartelón,
en el cual se leía: &lt;Haced caridad á
un pobre sordomudo, herido en
1896&gt;. Una. aldea.na, llamada Jose·
fina. Barassi, que permanecía_ en la
aldea. mientras las demás se iban á
las labores del campo, se le acercó,
y recordando que en la batalla de
Abba-Carima había muerto un hermano suyo en 1Q de marzo de 1896,
6.-Capotas, e1&gt;rbatas y modelos de tejidos.

-

7.-Formas para sombreros, y modelos de tejido y de bordado.

IGNACIO MENDIZÁBAL.

�Domingo 11 de Octubre de l:íO:!.

EL MUNDO ILUSTRADO

-Al contrario, soy la mujer más
feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted,
señora.

EL APRENDIZAJE
I
-¡Qué feliz soy, Carl os !
Asomada á una ventana, la marquesa de R.... recostó su rnbia
cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De ver11.s, Genoveva?
-¡Ya lo creo! Me encanta todo
cuanto procede de ti.
-Exageras, bija mía, exageras.
-;,Pot· qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra ventura conyugal1
-Porque la mujer es un ser muy
complicado, sumamente difícil t'e
comprender.
- Déjate de tonterías y dame un
beso.
-Te juf'o que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura verdad. Hacía tres
afios que Genoveva y Carlos habían contraído matrimonio, sin que
ni una sola nubE' hubiese eclipsado
su felicidad ni obscurecido su vida
alegre y sosegada.

V

II
Un día que macla.me R .... asistió
cop una de sus primas á una venta benéfica, á la que había acudido
todo París, notó la presencia de
una mujer morena, hermosa y elegante que detrás de un mostrador
vendía objetos de diversas clases á
sus muchos amigos y admiradores.
- ¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la marquesa de R .... -¡,Qui~n
es?
- Luisa Ver-neuil, la nueva estrella de la Comedia Francesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actriz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una conducta irreprochable.
- Será ahora- dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás
interesaott.?
-¡No lo creo!
-Sí, señor, una pasión por un
hornbt·e que también estaba loco
por ella.
-¡Es singular!
-Hace cuatro años que se ver ificó la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?
-El marqués de R. ...
Genoveva se puso pálida; pe1·0
serenándose luego rápidamente, á
pesar del golpe que acababa de recibir, salió del salón en unión de
su compañera.
Sin embargo, al llegará la puerta, se volvió y miró atentamente {~
Luisa Verneuil.

8.-Trajecito infantil.

seaba aprender el arte del teatro,
ese arte tan hermoso y tan útil.
-;.Util pat·a usted, señora'I
-La vida tiene dramas imprevistos,. contra los cuales hay que prevemrse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegad a.
-¿Ha sufrido usted mucho?-le
preguntó.

La profesora no t&lt;'nía más que
alabanias para su discípula. Madarne Perrín acudía diariamente á
casa de la actriz, con objeto de ganar su confianza para averiguar el
secreto de su vida íntim a.
Al fin se estableció una profunda
simpatía entre aquellas dos mujeres.
Genoveva, no obstante, no podía
alejar de su corazón la idea de que
su marido había amado á aquella
mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección, al notar la acentuad a tristeza de 1a actriz, le suplicó
que le confiara la causa de sus sinsabores.
- ¿,Para qué? ¡mis penas no pueden interesar á nadie!
-Sin embargo ....
-Sí; usted es quizás la única mujer que podría comprenderme ....
¡,Pero á qué hablarla del luto que
llevo en el alma?
-,:.Qué luto es ése?
-Un luto muy doloroso por la
muerte de un ser que existe, de una
te1·ou1·a que era el enea.oto de mi vida. Amaba á un hombre generoso,
pero débil ; bueno, pero sumamente
exaltado; celoso, y tal vez demasiado cándido y sensible.
-¡Corno yo!-pensaba Genoveva.
Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de un modo extraord inario.
-¿ Y qué ha sido de él?
- Se casó y dicen que es feliz. Lo
creo, porque era un hombre leal y
porque yo le enseñé á conocet· y
apreci ar debidamente el corazón de
la mujer. Estoy segura de que ante
su nueva compañera no será víctima de los arrebatos y de las debilidades que antes le dominaban. Hizo conmigo su aprendizaje.

.................................

it "Sf!!t;!!,:1,.~A.~!~...~~lA i!
8~• Franci,co_! ~~Angeles

f

•
:

:

~

~~"t,,_;;~

.

~

III
¡Conque Carlos había amado á
otra mujer antes que á ella! ¡Qué
de1·rumbamiento de ilusiones! ¡Qué
abismo entre ellos desde aquel momento!
Genoveva no dijo una palabra ,í
su marido, deseosa de estudiar á
aquel hombre que le había hecho
creer que su corazón no había palpitado más que por ella.
Después de haber derramado
ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
-¡Qué importa!-exclamó.-Eso
pertenece al pasado, y ahora no
me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subsistía el
deseo de conocerá aquella mujer y
de averiguar el secreto de la pasión
que había profesado á su marido.
Y un día, a rmándose de va.101·, se
dirigió á casa de la actriz.
IV
-Anuncie usted á madame... Perrín- dijo Genoveva al ayuda de
cámara-y dígale que vengo con
objeto de tomar lecciones.
La ma1·quesa de R. ... fué introducida en una sala, en la que esperó breve rato.
Al fin se presentó la actriz.
Me.dame Penín le explicó el objeto de su visita y le dijo que de-

..i
:

Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
-Pues en ese caso-pensaba Genoveva, -he labrado mi felicidad á
costa de la dicha de esa mujei·.
. En el momento de separar~e para
siempre de I a actriz, Genoveva
acer:&lt;?ó ií ella , la cogió de Ja manose
11; dr¡o con voz agitada por la emdc1ón:
-¡Teng-o que ped irle á usted mil
perdones!
--¡.Perdonarla yo á usted? . A santo de qué"?
c.
- El hombre de quien usted me
hablaba hace un instante ha sabi
d? hacer dichosa á su c~mpañera:
s10 duda porque al hacerla sufrirá
usted, comprendió Jo que hay de
bueno. y de santo E'n el corazón de
la mu¡er. He venido deseos a de conocerla á usted, queriendo odiarla
Y ahora comprendo que le debo ¡{
usted gran parte de mi felicidad
Soy la marquesa de R....
·
Y Luis~ ':erneuil contestó á Ge,
noveva sin inmutarse y con la más
asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE

Una vez renovadas las fuerzas
l os_ enfermos pueden dormir tran~
quilos y no temer á los ataques
de la insidiosa tisis y de otras eufermedades. Para reconstituir el
organis~o y purificar la sangre, el
uso contmuo de la Emulsi6n de
Scott de aceite de hígado de bacalao es el gran recurso. Sírvanse nuestros lectores enterarse de
lo que dice sobre el asunto el Dr.
D_. Luis A. Díaz y Díaz, de la
Cmdad de México:
«Me es grato manifestará Vds.
que los resultados obtenidos con
1~ Emul~i6n de Scott en mi práctica médica, han sido enteramen
te satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha sido necesario reparar sus fuerzas 6 en
convalecientes de enfermedadades cr6n_icas, que tanto destruyen
e_l ? rgamsmo, como la escrófula,
tisis, etc., etc.;,

EL TESTAMENTO

Dd 11.mo. Sr. Jlrzobisp0 'fttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
ITace pocos u1as que se practicó la
upertura del testamento del llustrlsfmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chfcago, Ifllnole.
La fortuna del distinguido prelado asc~ndl6 tl. cerca de $125,000 oro americano; y segfío el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:

•

:•t

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

♦ en

¡

i.................................
ta. San FPanolsoo,, Núm. B,, NIIJxloo,,

a. F.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,'' Compnilla de Segu,·os sobre fa Vida de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de fas pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones ~n efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 117,000 oro.
Entre fas d'fsposlcfones del seílor Arzobispo, eo su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate Feehnn,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de fas pólizas de seguro:
tl. fa seílora Ana A. Feehan, viuda del
sei1or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seílor Arzobfspo, $:.!5,000 oro
de otra de fas pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo ; (L la Academia de Sao Pa t ricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de fa tíltlma póliza; ll. la
escuela ''Santa Maria'• de ensef!nnza
practica para varones, de Feehanvflle,
Ilflnols, que e1·a fa Institución por la
que mll.s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la l\fllma póllza.

ElL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 18 de Octubre de 1903.

El martirio dt sor Bibiana
Dos años hacía que sor Bibiana
alimentaba secretamente aspiraciones quimé ricas é indefinidas, cuando se supo en el convento que algunas hermanas dejaría.o la vida contemplativa por la acti va, y saldrían
á practicar la virtud en un hospitalillo, cuidando enfermos y asistiendo moribundos.
Fundado tal establecimiento por
sacerdotes, sin más recursos que la
caridad pública, el obispo, asociándose á la buena obra, les ofrecía el
personal de enfermeras, reclutado
en los monasterios.
Sor Bibiana se brindó gozosa.
Al fin encontraba un camino que
recorrer: la deseada senda de espinas que á su corazón parecía de
flores.
No obstante, al año de asistir enfermos en el hospital, empezó á extinguirse el entusiasmo de sor Bibiana.
No era que las vigilias y las fatigas rindiesen su cuerpo; era que
lo invariable, constantemente obscuro de la labor, abrumaba su espíritu.
Volvían á acosarla las mismas
ansias que en el convento; vol vía á
sollar con algo que tampoco en el
hospital encontraba. La senda de
espinas no subía enroscándose hacia la cima de enhiesto monte, se
desarrollaba uniforme,sin interrupción, por una planicie árida.
Lo que hacía ella, sor B ibiana,
igual podría hacerlo una sirvienta,
una lega de esas que, como máquinas, funcionan sin sentir verdadero
impulso de heroico sacrificio.
Mudar apósitos, doblar ropa
blanca, acercar á los labios del enfermo la taza de caldo ó el vaso de
limonada refrescante, parecíanle ya.
á sor Bibiana, adquirido el hábito,
quehaceres caseros que se cumplen
por rutina, con el alma á cien leguas
y el pensamiento adormecido.
La repetición del acto embotaba
la fina percepción y gastaba el celo
de sor Bibiana; sólo el sentimiento
del deber la sostenía, y á cada. order. de la superiora, obedecida estrictamente, pero sin ilusión, una
voz, la voz tentadora de antes, le
murmuraba allá dent ro:
-Hay más, Bibiana .... Hay algo
más.
Ocurrió que por aquel tiempo vino á ingresar en el hospital un enfermito, del cual las hermanas,
aunque tan hechas á ver dolores Y
males, se compadecieron profundamente.
Era un nifio de cinco años, con
todo el brazo devorado por una
horrible quemadura, atribuída á
neglig-encias, intencionadas quizás,
de la indiferente madrast ra, que no
había venido á verle ni una vez,
abandonándole como pajarillo que
el temporal lanzó del nido al pie del
árbol.
Rubio y lindo, demacrado por
tanto sufrir, el niíio atrajo á las
hermanas en rededor de la cama
donde gemía: eran mujeres, bajo el
sayal latía su seno, que pudo haber
sido de madre, y las traspasaba de
lástima tanta inocencia desamparada y to1·turada cruelmente.
Degenerada la llaga en mortal
h1cera, amenazando la gangrena,

,.
' \.,\,,,)

/~.,&gt;
).

. .:_,
~

~ ~

,, ..

.r

.

1.-Elegantes vestidos de visita.
era· preciso cortarle el br azo entero
á, la criatura.
Tenían las hermanas húmedos los
ojos y descolorida la faz cu~ndo el
médico dispuso que se tr_a¡ese _lo
necesario para proceder 10med1a-

ta.mente á l a operaci ón, y la superiora, enternecida, con voz de abuela á la cabecera de un nietecillo,
preguntó si no había medio de salvar al enfermo sin aquella carnicería espantosa.

- Hav un medio . ... -contestó el
doctor,:_pero..... ¡Si este niño tuviera madre! Porque una madre
únicamente.. . Ya ve usted, era preciso cortarle á. una persona sana y
fuerte un trozo de carne, para in-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
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,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

�Domingo 25 de Octubre de 1!103.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST1.ADO

Proverbios del Ama de Casa

Domingo 25 de Octubre de 1903.

(

Casa mal dirigida, casa perdida.
Abundante cocina, pobreza vecina.
Las joyas son lo último que se
compra y lo primero que se vende.
Mncho le fa.Ita al ama de casa
que no sabe calcular y no conoce
el valor de las cosas.
Habituad á. los niños á. economizar; e'io se aprende lo mismo que
el derrochar.
Géneros y efectos malos, nunca
"" son baratos.
Vestido bien remendado, honra. á.
le. mujer que lo trae.
Es mejor remendar un día que hilar un año.

'-

•

i1

1·

;•
••

....
..

1:

H
1

ERNESTINA WmTH.

Ella tiene el dóu supremo
si lóbrega. noche imp0;:1·11, '
de producir en las bOruu1·a~
natural fo~forebcencia.

- ¡Muerto! dijo el médico entrando en el camarote que ocupaba. el
niño.
-No concibo cómo pudo haber
sido, porque podía. salvarse.
-Le maté yo, doctor-gritó la
madre con desgarrador acento.
-¿Usted? ¿Qué ha hecho con ese
niño?
-Cumplir con mi deber.
-La. ciencia. era antes-replicó el
médico.
-La ciencia--a.ñadió tristemente
la. madre de mi amigo-ordena. á. la.
mujer solamente.... ¡y yo, por mi
desgracia., era madre!

Vivamente conmovido por las anteriores escenas, subí á cubierta. y
me entregué á. una profunda. meditación.
• De pronto llegó á mis ojos una
viva claridad: era el sol, que aparecía. por el Oriente.
Y á poco percibí la voz del vigía.
que gritaba. a legremente: ¡tierra!

RAFAEL ESTEVES

Sus postreros resplandores
refleja. el sol en el mar
y dulces cantos de amores
entonan los pescadores
que regresan á. su hogar.

LOCO POR TI

Si mi carillo me obliga
á ese estado deplora.ble,
que tu amor no me maldiga.:
un loco es irresponsable
de cuanto haga. y cuanto diga..

Mis besos pongo en la tumba
Donde tu cuerpo descansa;
¡La frialdad de aquella piedra
La voy sintiendo en el alma!

Buaoz.

EN LA PLAYA

Y o para amarte nací,
y si pienso, he de pensar
en el alma. que te dí.
¡En tratándose de mí,
no sé lo que es olvidar!

No se lo digas á. na.die:
Del ca.riño que te tengo,
Ya siente envidia mi madre.

••

Simboliza., en mi sentir ,
religión de santa alteza,
es la. flor que yo cultivo,
es la a.mistad: la luciérnaga:

Mi pobre razón Jlaquea.,
y el que yo loco me crea
no es, Ama.lía, un diQpara.te;
yo tengo tija una idea:
¡estoy loco de remate!

En efecto, en el leja.no borizonte
del mar, se divisa.be. un punto negro: era la tierra americana.
R. GUISASOLA,

•

¿A qué más poder se aspira?
¿quién iguala su belleza:' .. ..
01oguna. entre tantas flores
puede hacerla competencia.

Si el pensamiento te dí
y por ti la razón pierdo,
bendigo el vivir así,
pues pienso que estoy muy cuerdo
estando loco por ti.
Para calmar mis accesos,
no prevengas duros lazos:
¡en cualquier ataque de ésos,
que me amarren con tus brazos,
que me duerman con tus besos!
¡Que no aumenten mis enojos
con 1·ejas ni con cerrojos;
que mi locura se enfría.
con el fuego de tus ojos,
LOQUERA del alma. mía.!
JOSÉ J.ACKSON VEYÁN.

LUCIERNAOA
Entre tantas gayas flores
que cultivan los poeta~,
existen muchas variantes
origina.les y bellas,
ricas todas en perfumes,
muy hermosas, muy esbeltas,
por las formas y colores
que les dló naturaleza.

••

Bai'ia el líquido elemento
la playa y riscos cercanos,
y de la brisa el aliento
ofrece á. los cortesanos
salud, placer y contento.

.....

Mas cuando, en vez de armonía,
llena el espacio el rumor
de la tormenta bravía,
¡qué sola est4 y qué vacía.
la choza del pescador!

...•

■-

··=·

• •

ANDRÉS RODAJO.

Ha.y campanillas y nardos,
rosas blancas y azucenas,
jazmines y margaritas,
heliotropos J violetas.
Rojos lirios y miosotis,
clavelli,1M y diamela,,
magnolias y tulipa.ne-,,
qarcisos y madreselva.~.
Cada cual un dón pregona.
y hasta su símbolo encierra
gracia, actitud, hermosura,
constancia., amor ó modestia.

••

Fija la una. el ca.rii'lo,
otra la amistad sincera,
y aun la tristeza del alma.
una. flor la. representa..

•

••

De aquí que el b1.rdo in~pirado,
al ca.otar su carmen, siega
y con ellas forma un ra,no
y á una dama se lo ofrenda..

•

~::-'•" ~

Ya en el jardíu de mi numen
sólo existe una flor bel i a .
rica en color y en perfumes
V de atractivos no exenta.

LA DUDA
Vino: dos alas sombríaq
vibraron sobre mi frent••·
~entí una m&amp;.no inC)lemPrrte
oprimir las sienes mías.

•-■■

·····•·

Sentí dos ahejas fríaq
clavarse en mi boca a.1·diente;
sentí el mirar persistente
de dos órbita-, vacías.
Llegó esa mirada. ansiosa.
á mi corazón desbecbo;
huyó de mí presnrosa,
para no vol ver, la calma,
y allá en el fondo del pecho
sentí morirse mi alma..
DELMIRA AGUSTINl

6.-Sobrecuello de e ncaje y modelo de bordados y tejidos,

:.ll'

7.- Monogramas para mantelería.

·-·-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL !MUNDO ILUSTRADO

llorado mucho; de manos pálidas,
prolongadas, divinamente cuida·
das, manos de aristocrática y de
monja claustral.
Después de los primeros saludos
y cumplimientos, el maestro dijo,
señalando hacia mí:
-Es extranjera.... Yo rogaría á.
usted que la informase de algqnos
detalles referentes á su oficio ... á su
arte, me atrevería á decir.
-¡Arte!-pronunci ó la señorita,
sacudiendo la cabeza.-Oficio y muy
oficio. Me dedico, seffora, á enhebrar perlas; es decir, á colJcarla~
de manera que luzcan todo lo posible, y que vayan exactamente aparejadas st&gt;gún su magnitud y su
oriente. Ya ve usted qué cosa tan
sencilla. Pasen ustedes á mi taller,
y así formarán idea de cómo trabajo. Justamente tengo entre manos
la gargantilla de un rajá, un tesoro
de la India. Por aquí. ..

hilera de estupendas perlas, enormes, redondas, de dulce reflejo, lácteo y opalino.
-Son las dt:il rajá- advirtió la
sefforita.-De primera magnitud. Y
digo de primera, porque si ha.y otra
ranura, toda.vía más a.ncba, esa...
sólo se llenó una. vez, cuando Oxen,
el millonario norteamericano, compró secretamente u 1a. sarta antigua,
dicen que de la virgen de Lo reto.
Eran colosales . .. pero disparejas.
Me vi apurada para casarlas, y al
fin no quedaron bien: mi conciencia
me lo repetía.
-¿Y cómo se le ha ocurrido á usted ejerce1· esta profesión?-interrogué curiosamente.
-¡Ah!. .. Es la historia de mi vida-murmuró la anciana., cuya piel
plegada y amarilla, del amarillo de
la vitela antigua, se coloreó un poco.-El maestro lo sabe, y puesto
que usted es su amiga, no tengo re-

cinco de la tarde-atesta.do de gentío. La inmersión en las olas de la
multitud reanimó al maestro. Con
visos de animación me propuso llevarme &lt;algo que me interesaría
quizás&gt;. La restricción era en él
habitual. Su espíritu cansado evitaba afirmar con energía cosa al·
guna..
Internándose por calles menos
frecuentadas, no lejos de la plaza
de la Concordia., nos detuvimos en
el portal de una casa grande, semi•
antigua, época de Luis Felipe. JJ,l
portero suspendió la lectura del
&lt;Gaulóis&gt; para informarnos.
-¿,"M.ademoiselle Merry? Perfectamente .... En el patio, escalera
del fondo, á la derecha. Quinto
piso.
- ¿,No le mo!estará á. usted la subida ?-indiqué al maestro.

-¡Como no hay remedio! murmu·
ró encogiéndose de hombros. Si ha
de conocer usted á la ensartadora
de perlas .. .. Ya un día le hahlé á
usted de ella. Creo que merece los
ciento veintiocho escalones ....
Arriba. De piso en piso, la encerada escalera, al principio obscu•
ra, se llenaba de claridad. En el
cuarto respiramos. En el quinto, al
repique de la.campanilla, salió una
vieja sir-vienta, de rizada y almidonada papalina, semejante á las que
se ven en los retratos flamencos, y
nos hizo entrar, con exclamaciones
cordiales de bienvenida, en un saloncito de mobiliario usadísimo,
anticuado y limpio como el oro. A
los dos minutos, presentóse la sefforita Merry. Era otra anciana, de
papalina también, pero papalina de
encaje negro con cintas malva; de
rostro que aún conservaba las medio desvanecidas líneas de una hermosura. delicada. é ideal; de ojos
azules, descoloridos como violetas
marchitas; de fatiga.dos párpados,
como tienen las personas que han

Abrió una puertecilla disimulada
y nos encontramos en un taller,
cuarto clarísimo, vacío, sin alfombra, sin co1·tinajes, casi sin muebles,
excepto un taburete bajo y una \lle·
sita negra con ranuras paralelas,
de diversos anchos. En el suelo una
pirámide de cribas de agnjeritos
menudos; en el fondo una caja de
caudales, de hierro y acero, destinada á. encerrar las perlas de noche.
- Antonieta, sillas para este se·
flor y esta señora-ordenó la perlis·
ta.-No extraffen ustedes ver la ha·
bit"ación tan desnuda... Si una per•
la. salta de la ranura ó se me escapa
á mí de entre los dedos, tengo que
encontrarla; no voy á disculparme

con que no parece . . . . Las junturas
del piso están tomadas con cera. ·
Perlas hubo aquítasadas en cientos
de miles de francos . ... Si no morimos asesinadas y robadas, yo y mi
pobre Irmna, milagro será. Jamás
duermo tranquila; me levanto á
rondar; el menor ruido me eriza el
cabello. ¿Ven ustedes? E stas cribas
son para cribar las perlas cuando
se quiere hacer con ellas eso que
llaman un collar de perro. ... para
lo cual se necesita que tengan una
igualdad extl'aordinaria, absoluta;
si no,noes bonita lajoya.Perocuando las perlas alcanzan este tamaffo ..... ¡entonces á simple vista las
combino!
Seffaló á las ranuras de la mesa.
En la penúltimá se alineaba una

paro en contársela. . .. Ante todo,
algo que á usted la sorprenderá: soy
&lt;única&gt; en mi profesión en París...
Quiero decir que á nadie sino á mí
le llevan á hilar sartas de perlasj
que los joyeros á. mí acuden, y a
pesar de ser bien escaso el número
de collares magníficos en Europa,
como todos vienen á parar aquí,
ando siempre agobiada de labor. ..
Es cosa siagular: parece facilísimo
hilar perlas, y facilísimo sería., en
efecto, si se redujese á ponerlas
una tras otras ... Pt&gt;ro cabalmente
es indudable-lo aseguro por experiencia-que sólo hay una combinación dada y que cada.hilo requiere la suya.
Si ensarto cincuenta perlas, puedo equivocarme de cuarenta y nueve modos, y acertar sólo de uno.
Así es que, á veces, ensayo los cincuenta, basta descubrir el modo.
Se cuenta que tengo un secreto para
hilar. .. Ya saben ustedes mi secreto. Y además, este oficio no sirve
sino para quien sienta una chifladura por las perlas, como yo la
sentí desde niña. No poseo ninguna,
ni tamaffacomo un grano de trigo.. .
y manejo las mejores del mundo.
Aquí los collares de la desgraciada
Emperatriz; aquí, los de las princesas; aquí, los de las reinas, de las
actrices, de las impuras, de las archimillonarias, de las od&amp;.liscas
turcas, de las imágenes católicas ...
Ya, ya voy á &lt;eso&gt;¡ á. cómo se reveló mi vocación de perlista. JBien
sencillo! En dos palabras. Yo tuve
una hermana y un novio. Mi hermana, hermana sólo por parte de
madre, heredó de un tío suyo una
gran fortuna. Entonces mi novio
rompió conmigo y se dedicó á pretenderla; mi hermana le hizo caso.. .
y se concertó la boda. Poseíamos
un collarcito de familia, unas sar-

LO IMPREVISTO

abrasaba, y á los inmóviles follajes
del jardín, mieatras Acol, muy apacible, lleno de elegante soltura, con
las manos blancas y finas, prepará·
ba. el ponche con champaña en una
ensaladera rústica de porcelana
con flores.
-¡Pero si lo imprevisto existe!
1Si en la vida no hay otra cosa!
Mfra, Fromont, cuán sencillo es.
Azúcar, limón, canela. Las fresas
y l as frambuesas no son de lo más
ortodoxo que digamos; tanto peor,

-Ahl cuán motóna es la vida!declaró Gervoise estirando los bra.zos -No acaban de llegar nunca
el deseado premio gordo de la lotería, ni la herencia de Amér~ca, ni
la buena fortuna en amor, nt la noticia que asombra como el rayo.
Con lo frrita.do de sl!-_mirada.,. no
parecía sino que maldtJese al cielo
inexorablemente azul, al sol, que

tas; mi madre me había regalado la
mitad á mí, á. mi hermana la otra.
Estaban mal hiladas. Hilé bien laa
mías, y pedí á la novia las suyas,
que hilé también. Al hacerlo, sobre
cada perla hilé una. lagrimilla ....
porque al fin es duro presenciar cómo se casa con otra el hombre 11,
quien queremos. La novia, al ver
el collar, creyó que no erá el mismo, sino otro mejor, donde yo había puesto perlas de la.s mías. Est.o
me indicó que debía b a berlo hecho..•
y cogí las mías y se las rega.lé. Al
otro día, no pudiendo resistirmás,
me escapé sola, me vine á París,
sin recursos, y se me ocurrió ofre•
cer mis servicios á un joyero, que
los aceptó. Ahí tiene usted la historia ....
-¿Y ba conservado usted siempre la afición á hilar perlas?
-Siempre, sí.. . pero á veces, por
momentos, me entra una fatiga, un
tedio; los ojos se me nublan, no veo
el agujero, ni el hilo, ni el orientAl1
ni 1a forma ... . Luego se pasa, ¡y a.
enfila.r con entusiasmo!
-Como nosotros, esa infeliz-díjome al salir el maestro, conmovido.
-¡Buena lección nos h a dado! Leo,
ción para escritores. De las combi•
naciones que pueden hacerse con
cincuenta pal abras, cuarenta y nueve no valen, sólo es artística una. ..

puesto que, á serlo, aromatizan.
Gaseosas, dos botellas de champa•
ffa (uno tras otro soltaron entonces
los tapones), hielo, y . ... ayúdenme
ustedes á sentir.
Los tres contemplaban fijamente
la mezcla de color de oro pálido, la
deliciosa alquimia, la maravillosa
bebida helada, en la cual burbujas
á millares se precipitaban á través
de la espuma.. Estaban impacientes.
La lengua se les pegaba al paladar,
el calor les rendía¡ no tenían más

que una idea: beber fresco, y echaban miradas de niño goloso al Jí.
quido compt:esto de hiel? y frut~s.
Hasta el mismo Gervo1se llego á
olvidar sus quejas.
-¿Por qué no llega algo nui;vo?
suspiró Ger voise.-:Mi vida esta regulada por una especie de penta•
grama como el papel de mú~ica.
Jamás he teuido aventuras m me
he encontrado en circunstancias fortuitas. Esta monotonía de lo diario
me desconsuela, me desPspera.

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1

La mujer es superior al hombre
en todos esos instrntos misteriosos
de ternura y sentimiento.

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Nunca me digas adiós,
Que es una palabra triste:
Corazones que se aman,
Nunca deben despedirse.

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Trajes Para n iñas de 5 á 10 años.

Modelos para bordados, cuellos y corbatas.

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�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

�•r.-,:·., .... ,;

...

3•

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

SE:RE:NITTA

~

~

1

A ti, linda mora,
graciosa. sultana,
la de ojos dP. fuego
de negro color;
á ti, mi africana
de talle hechicero,
á ti se dirige
mi canto de amor.
Reina. de Granada.,
ciudad de las flores
que riegan las aguas
del Darro y Genil,
escucha. los cantos
de un triste cautivo,
permite contemple
tu talle gentil.

DE LA VIDA
jMORIRI

Niña de labios rojos
como cerezas,
que á gozar de la vida
feliz empiezas;
que, inocente, sonríes,
de los amores
al sentir los efluvios
engañadores:
al mirarte al espejo,
tan bella al verte ....
¡Piensa que tras la vida
viene la muerte!

Pues en la. ruda lucha.
de aqueste suelo
que por algo refleja
la luz del cielo,
imperios, hermosura.,
fuerza., experiencia.,
todo expira en la. na.da
de la. existencia.;
no ha.y más que una. esperanza.
que no es mentida. ....
¡El beso de la. muerte
que da la vida.!
FLORENCIO VILASECA,

Si crueles os mostráis,
p01·que no queréis que os quiera.,
fieros por demás estáis, - ~
pues si amáncloos me matáis,
si no os a.mara., muriera..

Y me es doblado tormento
y dolor más importuno,
saber que mostráis contento
en ser crudos para. uno,
siendo blandos para ciento.

Si amando os puedo ofender,
venganza. os podéis tomar,
porque es fuerza. os haga ver
que no os dejo de querer
ó me acabáis de matar.

Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
á los que, de amor ajenos,
os a.man menos, en más,
y á mí, que amo más, en menos.

Si es la venganza medida
por mi amor, á tal rigor

Y es, á la. par que mortal,
vuestro lánguido desdén,
¡tan dulce, tan celestial .... !
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.
¡Oh, si vuestra. luz querida.,
para. alivio de mi suerte
fuese mi bella. homicida.:
¡Quién no cambiara. su vida.
por tan dulcísima. muerte!

Joven que te desvelas
tu obscura historia.
por llenar de destellos
de humana gloria;
que sientes un coloso
allá en tu pecho,
diciendo que la fuerza.
es el derecho:
has de saber que, joven,
hermoso y fuerte ....
¡en tu exceso de vida.
llevas la. muerte!
Poderoso monarca
desvanecido,
que á subyugar aspiras
lo conocido;
que si tu medro exige
la cruda guerra,
delágl'imas y sangre
cubres la tierra,
aunque tu cetro humille
al orbe inerte ....
¡en tu trono sentada
está la. muerte!
Sabio que con el brillo
de vana ciencia
quieres matar al astro
de la evidencia;
que con falsas teorfas
buscas la palma
de tu siglo, negando
que exista el alma:
cuando tu orgullo necio
crea. y despierte ....
¡será que en la. materia
vi ve la muerte!

Deja, mora, el lecho,
sal á la. enrama.da,
escucha. los cantos
de tu trovador;
sal, Za.ida divina.,
graciosa. sultana,
oirás la harmonía
de un canto de amor.

Y solo, de angustias lleno,
me es más que todo cruel
el que ese mirar sereno
sea. para mí veneno,
siendo para todos miel.
R.

DE ÜAMPOAMOR.

TOIYIOSE
Ven,mi musa... mi rubia adora.da...•
De blondos ca.bellos;
La. que tiene los ojos azulee;
De color de cielo!. ...

A UNOS OJOS

el alma siento rendida..
porque es muy poco una vida
para. vengar[ta.nto amor.

Más dulces habéis de ser,
si me volvéis á mirar,
porque es malicia, á mi ver,
siendo fuente de placer,
ca.usarme tanto pesar.

Porque con él igualdad
guardar ninguno otro puede;
es tanta. su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
á vuestra. misma. crueldad.

De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan cruel,
sea. ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para tvdos miel.

¡Son, por:Dios, crudos'a.zares
que me den vuestros desdenes
ciento á ciento los pesares,
pudiendo darme á millares,
sin los pesa.res, los bienes!

Virgencita. que endulza mis penas,
Mis horas de duelo,
Entonando tus cantos divinos
Amantes y tiernos!. ...
Ven y endulza esta noche, mi musa,
Es noche de invierno,
Siento el alma aterida de frfo,
Azóta.la. el cierzo! .. . .
Ven y entona. tu ca.ato, mi rubia....
Tu canto risueño.
Que yo sienta. vagar en Sus notas
Rumores de besos!... . ·

7.-Abrigos de invierno y trajes de lana.

SE ACABAN LAS LEVITAS

Ven, mi musa...... mi rubia. a.dorada
De blondos ca.bellos,
No más tardes, ¡oh virgen querida!
Te aguardo .... te espero.. ,
JUAN

F.

GONZÁLEZ

G.

Mas ya quelmis cantos
no a.blandan tu pecho,
adiós Za.ida. amada,
adiós: mi ilusión;
mañana al mostrarse
la naciente aurora,
verás que tu esclavo
ha. muerto de amor.
EMILIO V .ALVERDE,

6.-Modelos de bor-dados y tejidos.

La antigua. prenda. de etiqueta. está, como la forma poética, llamada á desaparecer.
Nada menos que en Ostende, el
lugar de reunión de los elegantes
en verano, se ha demostrado plenamente que el uso de la levita. va
restringiéndose mucho.
Hace poco, cuando ~e verifica.ion
las carreras ir..ternac1onales, acudieron infinidad de &lt;sport~men:&gt;
fr~nceses é ingleses á preseacrnr la
carrera del gran premio de 50,000
bolívares, y el rey Leopoldo organizó un almuerzo, al cual invitó á
un caballero inglés, célebre vor lo
buen jinete que es, al cónsul de una
gran potencia., al menur de los Vánderbilt y á otros &lt;sportsmen:&gt; conocidos. En la. invitación se decía:
«De levita,&gt; y he aquí el a.puro de
los invita.dos.
.
La etiqueta en la corte de Bélgica es la más severa de Europa, Y
Mr. B .... , uno de los invitado~, n?
tenía la prenda exigida en la rnv1tación. Fuése á escape á ver al dueño del hotel, que la usaba, y des-

�Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

aliento suave, meliflua. voz.
Sus rizos negros como mis penas,
blanca su frente cual mi ilusión,
boca pequeña. cual mi esperanza
y ojos tan ¡randes como mi amor!
Y si mezclares cuanto hay de bueno,
cuanto hay de noble, fe, inspiración,
virtud, modestia, filantropía,
ternura, gracia, casto pudor,
podrás entonces formar idea
de lo que vale su corazón ....
el de la. virgen de mis amores
que para siempre me cautivó!
Jl■toalo e h■tl'OS e.\■lfl.

EN LA ESTEPA.

11,-Cesto para papeles.

cía en sus alas invisibles la fragancia de las flores y I os murmullos
del bosque, el cual parecía decirle:
- ¡Bien haces en volverá la casa
paterna!

Y el apuesto joven, cuando llegó
á la casa., vió una. hermosísima.
doncella, de ojos azules y cabellos
rubios como el oro, sentada en el
poyo de la. puerta., hilando blanca
seda en una rueca de plata.
Acercóse á ella, saludóla. galantemente quitándose el sombrero de
largas plumas, y arrojando al suelo su lanza. de bruñido acero, apeóse del caballo y preguntó á la hermosa:

-Espérame, :Ma.rpha mía.; espérame cuando el crepúsculo envuelva la isba en su sombra protectora.
La voz del príncipe acostumbra.do. al mando, se había vuelto dulce
y suplicante.
l\1arpha., anhelante y temblorosa,
inclinó la bellísima. cabeza.
Esperarlo! Esperarlo! cuando
ese mismo día su padre, el antiguo
cosaco, el terrible mujik, la había.
dicho:
-Te mataré, 1Iarpha; te mataré
como al más inútil de mis perros Ai
te vuelvo á ver hablando con el
príncipe.
'
Y élla así lo creía, por eso temblaba de espanto; pero cómo negarse cuando sabía quelván, su amor,
se iba con su ejército á pelear:-&gt;
--Te esperaré,sncede. lo que quiera-dijo, y huyó aterrorizada. de
aquella promesa.
Cuando llegó á la isba,sentía. como fuego en la cabeza. y frío en el
corazón.
Llevaba fiebre.

é iré junto á él en su hermoso troiska.
En ciertos momentos sus ideas se
embrollaban, volvía. á verse en su
lecho y junto á éste su padre con el
rostro demudado, conmovido, llorando como un11¡ mujer.
Pero recobraba su lucidez, y veía
la estepa ilimitada, y en el extremo
horizonte las luces rojas que la.
atraían con poderoso encanto.
El frío aumentaba, :Marpha sentía.
que la erujían los dientes y se le
endurecían las piernas.
Un aullido plai'lidero, siniestro,
rompió el silencio que la rodeaba..
Y se detuvo horrorizada. Quién la.
había. llevado a.llf? Qué ha.cío. de
noche en aquel luga.ri'
Se sentía fascinada. por aquella.
inmensa blancura, la dominaba. por
modo tan sigular, que la. acometió
vehemente deseo de dejarse caer y
quedar sepultada entre la. nieve,
ser algo de aquel t&lt;,do que tanto la.
atraía.
Nuevos aullida.s se deja.ron oír,
cerca, lejos, adelante, detrás. Una
masa negra, movible, la rodeaba.
como un cortejo siniestro.
Puntos fosforicos brillaban de
dos en dos, moviéndose aquí y allá,
pero siempre fijos en ella.. Era.o los
ojos de los lobos.
Habían olfatea.do su festín de carne sonrosa.da y tierna. y tenían prisa ,;n acabar.

CREPÚSCLJLOS.

Resbaló en la. nieve .. . . cayó ....
y le pareció oír que los lobos ae
reían á carcajadas y castailelet.ban los dientes.
Sintió sobre ella el vaho peellJente de mil respiraciones jadea.otee
y después ....
Nada, nada, se hundía., se hundía en una obscuridad fría y Yitcosa. ......... ............... ..... ..

El deshielo había comenzado; peq uei\as hierb'lS de un verde pálldo
tapizaban la antes escueta. estepL
El sol, velado y pálido,derr11111aba á pesar de esto un grato calor.
)Iarpba, junto á la. puerta de la
isba, extendida en un sill{m, mira•
ba. lejos, gozando del pl acer de Yl•
vir.
A veces, sacudidas nerviosas eeti·emecían su cuerpo adelgazado.
A sus ph,s, su padre,el áspero cosaco solícito como una. mlldre, la
besaba con ca.rii'lo las manos y la
decía:
-Ves't Ni ha.y nieve, ni lobos nl
nada que infunda. terror : todo DO
ha. sido más que u n delirio de la
fiebre. Lo único que existe es llll
padre que adora. en t i, y allá en el
campllmento, un noble corazón que
sueíla. con mi pequeña Marpha.. ....
y que la arrebatará de mis bruoL ..
para. hacerla feliz .

*

Después del emhriacrador coloquio el príncipe se alejó en su veloz
troiska. Ella, la. pobre Marpha, se
llevó las manos á la cabeza pºróxima á estallar, y gritó:
-Llévame: Oh, llévame contigo,
porque me siento morir l ....
Y tendía las manos hacia. el
troiska,que corría como el viento.
Luego, loca por la fiebre, delirante,se dejó caer en el lecho ..... .

¡Que hermoso despertar! Cuán dulcemente
rizaba. el aire la. extensión serena
del lago azul en que tu faz veías
cuando, radiante de placer, creías
que era. el q ueb ra.nto la. pensión ajena,
y en tu rad iosa. frente
la intensa. au1·ora del rubor lucías.
Yo embelesa.do y loco te miraba,
y tu voz escuchaba
como al santón el árabe exaltado,
y era tu voz paro. mi pobre oído
lo que el eco perdido
de la patr ia le.iana al desterrado.
¿Te acuerdas? ...... La memor ia no envejece:
aún oír me parece
e l quejumbroso murmur ar del viento
que, fingiendc después súbita. calma.,
llevábase violento
el mutuo jura.mento,
símbolo dulce de la fe del alma.
¡Pasó el romanticismo!
Feliz ser ía si con él vol viera.
á. tal edad , para decir lo mismo,
y á ti otra vez decírtelo pudiera.
Pero ¡a.y! que ya tu mano
sin inquietud r eposo.
sobre mi mano yerta;
l a noche silenciosa
cubre la tierra desolada y m.ierta..
¡Huyamos! ¡ven! la sombr a. es la amar gura
que va ocultandc, con su velo austero
un rostro de sin ies t1·a. catadura:
la mue1·te, ¡último amor: ¡el verdadero!
Vamos de aquí; mi voluntad cansa.da
ya ni aun mi cuerpo á sostener se atreve.
¡Ni un pájaro canto1· en la enramada!
¡ En mi alma hielo! ¡ En tu ca.beza. nieve!
Pretendo hablar, y de mi voz me espanto;
hablarme quieres, y tu voz suspira.
¡Dios arrancó las cuerdas de la lir a,
y puso en &amp;u lugar hilos de llanto!

13.-0tro cesto para papeles.

El Rosal 4~ Santa Jlna.

Marpha apretaba. los pui'los y corría, corría, suelto el ca.bello, desceilida la ropa, gimiendo, gritando
con todas sus fuerzas.
Llamaba. á Dios, á su padre, á
Iván. No pensaba.; escuchaba. un
ruido insoportable y huía con el
solo instinto del animal perseguido
que tra.t;a de ponerse á salvo.

-¡,Quién sois?
-El Traba.jo y el Amor.
-¡Busco la felicidad!
Y entonces la doncella. de los cabellos de oro, fijando en el mancebo una mirada. llena. de dulzura, y
dibujando en sus labios una sonrisa. llena de esperanzas, respondióle:
-Trabaja y ama: eso es la. felicidad.

15.-Mode lo de bordado,

a:

y en la pálida fisonomía de laen·
ferma. hubo rosados tintes de
ra. y en los ojos del cosaco una ible
pe~tad de lágrimas que ':1
mujik no pudo ocultar n c
ner ....

i16~nte·

s **

l\IARY F Al l'IL

AS( ES.

Mayo.-1903.
Que yo te diga cómo es la virgen
que para siempre me cautivó?. . .. .
Es prototipo de la belleza.,
obr a maestra del Hacedor,
flor sin espinas, cielo sin nubes,
inmaculado, fúlgido sol.
Fresas sus labios, perlas sus dientes,
breve cintura, pie seductor,
triste mira.da, sonrisa. dulce,

Ven; siéntate á mi la.do;
no temas que importune
tu oído, ya cansado,
con bellas frases de fingido ardor.
Sólo un recuerdo nuestras almas une;
mi fe se extingue al par que tu belleza.;
el cr epúsculo empieza
á envolvernos con triste resplandor.
¡Pobre mujer ! Tu cor azón y el mío
tienen otro crepúsculo: ¡el hastío!
¡El sol se apaga! ¡se acabó el a.mor! .
¿,Por qué lloras? .... .. L a eterna. despedida.
de ese triste reflejo que la. vida.
nos deja tras de sí,
es la. última. ventura. q ue gozamos;
mirándonos, miramos
tú lo que amaste ... .. . y yo lo que perdí.
Tú eres la luz que queda.
matizando la. trémula. arboleda,
el sol ardiente que en mis sueños vi;
yo . . .. como el lago de siniestr o fondo,
bajo mi triste placi&lt;!,ez escondo
el cieno que en la vida recogí.

t topoldo t 6pa dt SAL

14.-Cue llo y corbata bordada

EMILIA DE

Domingo 12 de Julio de 1903.

==

***

•*

. . . . Salió de la isba. y se lanzó en
la estepa, blanca.como un gran sudario, amenazadora y misteriosa.
con su pálida irradiación; pero á
ella ¿qué le importaba.'? Su único
anhelo era huir de su padre, buscar
á su amado.
A lo lejos,como fantástica visión,
veía. las rojas linternas del troiska.
que corría, corría, y ella corría.
también valerosa, decidida, allí
donde los hombres fuertes sentían
el escalofrío del miedo.
Oh, sí, decía, lo alcanzaré; me
levantará en sus brazos, me cubrirá de besos, me envolverá en pieles

EL MUNDO ILUSTRADO

Ana, la santa esposa de Joaquín-ambos &lt;ex·
dones David,&gt; es decir, de la estirpe real de que
debía, según los profetas, nacer el Salvador del
mundo,-era estéril. Iban á cumplirse l as setenta semanas de Daniel, y se encontraban sin suaesión y en edad senil.
¡ Cómo se dolía Ana de &lt;este castigo de Dios,&gt;
en su casita de Sekoris, que resplandecía de virtud acendra.da!
Para. elevar más frecuentemente sus preces en
el templo &lt;lel Dios único en .Jerusalén-de donde distaban unas treinta leguas,-y ofrecerle
constantes sacrificios, resolvieron trasladarse á
vivir en la ciudad; y al efecto, Joaquín compró
una casita, inmediata al templo, y que hasta
hoy se conserva convertida en capilla. de Nuestra. Señora de la Presentación.
En el interior de la casa. había un jardín y en
el jardín había un hermoso rosal, que desde el
primer momento llamó la atención de Ana, porque á su al rededor piaban muchos paja.ritos que
tenían sus nidos entre las ramas del arbusto.
• Allí se lo pasaba ella contemplando el dulce
afán maternal de las avecitas, y cuán dichosas
110 mostraban éstas desvelándose por sus hijuelos.
-&lt;Y sobre mi-decía tristemente- no ha. llovido la graciu. del cielo. ¡Perdona, oh Jehová,
á esta humilde pecadora.!&gt;
Una tarde, en que estaba ausente su esposo,
por haber ido á Chocebite-donde existía. una
especie de Taba.ida, compuesta de discípulos de
Elías,-Ana gimió más intensamente que otras
veces, á la. vista del rosal con tantos nidos en
que bullía. la vida.
De improviso, cuando los sollozos de la. anciana estéril habían conter.i do los gorjeos de los
pajaritos, las rosas del rosal se replegaron, y

-----=7:
r,...r;~·

,,~i;.

.,

17.-Colecc i6n de t rajes de- casa, de paseo é infantiles.

16.-E!egante almohad6n de seda y punto.

�de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
que mu se Interesaba el ■e!ior An:oblspo, 11e entregaron loa $4,000 resta.'l•
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COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

l

•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

-~" '

a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

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j,

1 ',

L

·-~

l~

... ., ....

f

,,,,

*•J

. ..

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Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Pero la resistencia humana tiene
sus límites.
Y al llegar á ellos, ó los nervios
estallan, ó el abatimiento se pro•
duce.
¿Que pasó por la mente y por el
corazón de Rafael?
Nadie lo supo ni á sospecharlo
llegó nunca.
Lo único que en él pudo observarse, fué que sus arrebatos cedie•
ron plaza á la resignación,siqniera
ésta fuese una resignación som•
bría.
Pasaron los aiios.
Ni la sonrisa franca volvió á dibujarse en los labios de Rafael ni
nuevos amores volvieron á co'nocérsele en la vida.
El único amor que luego tuvo
fué el de la ciencia.
'
Pero si ni amores ni sonrisas tuvo, notáronse en él, de vez en cuando, así como resplandores de luz
en su morena frente, algo como
efluvios de dicha escapa.dos del fon•
do de su alma, y contenidos por la
fuerza de una voluntad inquebran•
table.
Y aquel algo, por unos y por
otros oQservado, para todos fué un
misterio.
:\1isterio que ni insidiosas inquisitivas investigaciones hábiles, pu•
dieron descubrir jamás.
Vivía Rafatll con una tía suya
que para él había sido y era una
segunda madre.
Pero doña Luisa no podía sustraerse á· la curiosidad propia de
todas las mujeres, en ella justificada por el amor que profesaba á su
sobrino.
Y había observado también las
luminosas intermitencias de Rafael,
sin poderse dar cuenta de ellas.
Las exploraciones en el alma de
su sobrino, no le dieron resultado
alguno. Rafael se había acorazado por dentro, ya que no podía.
acorazarse por fuera.
Dado que sus nervios no eran de
mármol, ni sus facaiones de es·
tuco.
Los años iban transcurriendo len•
ta.mente, sin que nada alterase la
marcha ordinaria de la vida en 1a
mansión de Rafael.
Los cabellos de éste blanqueaban, su rostro iba surcándose de
arrugas, su cuerpo empezaba á en·
corvarse.
Pero ni por un solo instante des•
apareció de su rostro el tinte sombrío, la palidez mate que lo .cubría.
Relegábase á menudo en su des•
pacho, cerrando éste herméticamen•
te, y si exigencias de su profesión
le llamaban de pronto, tardaba
siempre diez minutos, por lo me·
nos, en abrir.
- ¿,Por qué tardas tanto en contestar cuando se te llama·?-le pre•
gúntó una vez su tía.
--Porque, abstraído en el estudio,
apenas oigo-le contestó Rafael,
contrariado.
Contrariedad que no pasó inad- ·
vertida para aquélla.
Cierta mañana, Rafael, contra su
costumbre y necesidades profesionales, no había salido de sus habi·
taciones á las nueve.
La criada dió aviso de ello á do•
ña Luisa, quien por sus achaques y
edad avanzada, se había vuelto
poco madrugadora.
-Algo debe de pasarle-dijo, y
apoyada en su bastón, se encaminó
al despacho de su sobrino.
Llamó suavemente á la puerta
con los nudillos, diciendo al mismo tiempo:
-¡Rafael!
Nadie contestó.
Llamó c'Jn más fuerza, é igual
mutismo.
Sobresaltóse la buena anciana, y
dió con el bastó o en la puerta.
Rafael estaba dentro, porque se
veía puesta por el interior la lla•
ve en la cer1·adura.
Fué necesario dar aviso á la au•
toridad.
Compareció el juzgado.
Doña Luisa temblaba como la
hoja en el árbol.
Procedieron á descerrajar la. puer•
ta. '
Los primeros que penetraron en
la esta.ocia, dieron un paso atrás,
quedáodose inmóviles y con el rostro desencajado.
El doctor Rafael yacía sin vida,
sentado en un sillón y apoyado.s

6.-Vestidos de calle y casa.

los brazos y la cabeza en la mesa
de su despacho.
Ante sí, y como cogiendo el último fulgor de su mirada, que parecía escaparse de sus entreabiert¡os
ojos, veíase el busto, no marmóreo, sino de carne y hueso, de una
mujer morena, joven y hermosísima; conservado intacto á tra.vés- de
los años, por ignorados recursos
de la ciencia.
Era la encantadora cabeza de
Margarita, religiosamente guardada por Rafael.
Era el amor de ultratumba del
apasionado doctor.
• PEDRO Nui-to.

S~NTIDf\
Dormida sin amores
tienes el alma,
como duerme sin vientos
la mar en calma;
mas ten en cuenta
que la calma es presagio
de la tormenta.
Tienes negro el cabello,
negros tus ojos,
la mejilla trigueiia,
los labios rojos.
La voz en ellos brota
clara y risuefia,
como el agua que cae
de peña en peña;
y tus huellas imitan,
finas y leves,
las huellas de lás aves
sobre las nieves.
Mejor que estos encantos
de tu persona,
es la flor delicada
que los corona.

Y esa .flor en tu pecho
vierte su esencia;
es la flor de las .flores,
es tu inocencia.
FEDERICO BALART.

.

¡Que surja del caos
· el nuevo arrebol!
¡Que asome, Dios mío,
radiante y divina
la gloria del alba,
la cauda del sol!
RAFAEL SILVA.

Noehe de Vigilia.
El mar está negro,
parece de tinta;
la sombra en el cielo
.
su manto axtendió;
01 un a.stro en lo negro
del ámbito brilla:
la luna entre nubes
su faz escondió.
El mar está. en calma.
No baten las olas
la ruda epidermis
del agrio peñón.
El mar se ha dormido,
y arrullan las ondas
el sueiio tranquilo
del viejo león.
La playa está sola,
silente y obscura;
el lobo marino
bebiendo licor
durmióse, y ya sueiia
que pesca la luna,
que es rico, que deja
de ser pescador.
Un golpe ondeantA
de brisa desciende
del bosque vecino,
·
bañado en calor,
y haciendo cabriolas,
perfuma el ambiente
de olores de tierra
Y a.lientos de flor.
1Qué noche tan larga!
¡Qué lejos el día!

¿Ves la rosa en el rosal?
Cercan de espinas punzantes
Su hermosura sin rival,
Centinelas vigilantes
Que custodian su ideal.
Cuando el bruiiido cristal
De tu espejo, en luz triunfal
Cante tus formas divinas,
Acuérdate del rosal
Y no olvides las espinas.
P . FORTOUIJr HURTADO.

CANTARES
7:-Trajes de calle, abrigo de pelerina y vestido de baile.

Yo creo que Dios te dió
pelo negro y tez morena,
pr.ra que los hombres sepan
que tienes el alma negra.
No encuentro paz en la tierra.
ni esperanza en el cielo,
ni carillo en la mujer
causa de mi amante anhelo.
No extraiies que me alegrara.
cuando supe que te casas:
queriendo á quien no te quiere,
morirás cor;no me matas.

¡Llevas carmín en los labios,
negro azabache en el pelo,
y en el pecho un corazón
lleno de envidia y veneno.
Porque te quiero, hay quien dice
que soy muy afortunado,
sin ver que ofrezco cariño
y desdén recibo en pago.

Los dos 1\ngeles
El Angel del sueiio y eUAngel de la muer~,
en un día y á. la hora del crepúsculo vespert1·
no, paseábanse juntos y en amiga ble compaiiía, basta que, ya rendidos después de larga
jornada, sentáronse en la cima de un collado,
prosiguiendo su conversación animada al par
que grave, pues influían m~y distintam~nte en
los destinos de la. bumamdad. No le¡os del
punto del collado se hallaban las moradas de
los hombres. R einaba profundo silencio; únicamente en una lejana aldea sonó el ruido monótono de la campana; ern. el toque de ánimas.
A muy poc&lt;• rato, levantóse el Angel del s1;1eño y comenzó su misión esparciendo las mvisibles semillitas del sueño. Pronto éstas,
conducidas por el suave céfiro á las habitaciones del r endido labriego, empezaron la dulce1
misión en honor á los moradores de todo aquel
contorno, á. cuyos a posentos llegó la influencia del p rimero de estosgenios.
·
Las clases todas de la humanidad gozaban
de la mis ma manera; desde el anciano hasta el
pequeñuelo que se mece en la cuna. El Angel del
sueiio dió por terminada su tarea, Y senM,n-

dose nuevamente en frente de su grave compañero, dijo:
-Cuando despierte la aurora, me alabarán
los hombres como á su amigo bienhechor. ¡Oh,
qué placer iguala al de hacer bien secretamente y sin ser visto! ¡Cuán felices somos noso·
tros, mensajeros del buen i;enio! ¡Cuán bella
es nuestra vocación!
Callaba. el Angel de la muerte, cuyos melancólicos ojos derramaban lágrimas de ternura,
y seguidamente con no menos elocuencÍa:
-¡Ayl-le dijo-¡que no pueda yo, como tú,
celebrar ]9. alegre gratitud de lo'S hombres! A
mí me llama la tierra enemigo suyo y perturbador de sus goces..
- ¡Oh hermano mío!- replicó el Angel del
suer.o, - ¿tan pronto has olvidado que cuando
despierte el bueno, reconocerá en, ti á. su amig-o
y bienhechor y te bendecirá ag-radecido? ¿No
somos nosotros hermanos y men.saj~ros del
mismo Paidre·?
Con nuevas y copiosas lágriIIlJas,el Angel de
la muerte se acercó al Angel del sueilo•, y a,m,bos se estrecharon llenos de júbilo,

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

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fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de UOS.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUsmADO

LAS DOS POSADAS
Regresaba yo de Nimes, una. tarde de julio. Hacía un calor aplastante. Hasta donde alcanzaba. la
vista, el blanco camino abrasado
se extendía. lleno de polvo por entre
huertos de olivos y encinas chaparras, ba.jo un ancho sol de plata
mate que baflaba de luz todo el
cielo.
Ni una ma.ncba de sombra., ni un
soplo de viento. Na.da más que la
vibración del aire cálido y el estridente cantar de la.s cigarras, música loca, ensordecedora., de comp~s
precipitado, que parecía la sonoridad misma de la. inmensa vibración
luminosa...... .. Dos horas llevaba
caminando en pleno desierto, cuando de pronto destacóse ante mí, entre el polvo del camino, un grupo
de casas blancas. Era el llamado
relevo de San Vicente. Cinco ó seis
e-masías&gt;, largos edificios con techumbre roja, un abrevadero sin
arrua, entre un ramillete de higueras
raquíticas, y, al final de todo, dos
grandes posada.s frente por frente,
á. uno y otro lado de la carretera.
La proximidad de esas posadas
tenía algo de chocante. A un lado,
un gran edificio nuevo, lleno de vida. y animaeión, con todas las puertas de par en par, la diligencia. parada delante, desenganchando los
caballos que echaban humo, los
viajeros pie á tierra, bebiendo á
toda prisa al amparo de la estrecha
sombra. de las paredes; el patio
atestado de mulas y carretas; carreteros tumbados bajo los cobertizos, espera.ndoc-1 a fresca&gt;. Dentro,
gritos, juramentos, puí'l.etazos en
las mesas, choque de va.sos, estrépito de billares, tapones de limonada quesa.lta.ba.n;y, dominando todo
ese tumulto, una voz alegre, estruen•
dosa., que canta.be. hasta ha.certemblar los vidrios:

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C'Levántase á la aurora
La bella. Margotón;
Con cAntaro de pla.ta
Por agua se marchó . ••• &gt;
La posada de enfr_ente,. por el
contra.rio, esta.be. en silencio y como a.bandona.da. Hierba en el za.guán, postigos rotos, en la puerta
una. rama de acebo seca colgando
como un penacho viejo, los esca.Iones del umbral apuntalados con
piedras del ca.mino ... . Todo ello
tan pobre y la.stimero, que, verdadera.mente, era obra. de caridad pararse allí á echar un trago.
Al entrar, encontré una la.rga sala. desierta. y tétrica, más tétrica y
desierta a.ún por la deslumbradora.
claridad de tres gra.ndes venta.~a.s
sin cortinas. Algunas. m(sa.s co1a.s
donde ha.bis. va.sos tu·ados y deslucidos por el polvo, una rota mesa
de billa.r que tenía sus ct~atro troneras como artesas, u_n _diván amarillo, un mostrador vieJo, dormían
allí entre un ca.lor ma.lsano y pesa.do. Pues, ¡y mosca.si ¿Mosca.si' En
mi vida. he visto tantas: en el techo,
pegadas á los vidrios, en ~os vasos,
por enjambres ..•. Al abri_r la. puerta buboun zumbar, un batir de a.las,
co'mo si entrase en una colmena.
En el fondo de lasa.la, en el marco de una. venta.na, ~ab~a una. mujer de pie ante los vidrios, ocupadísima en mirar afuera. La. llamé
dos veces:
- ¡Eb, patronal
Volvió la ca.bezo. con lentitud y
me permitió ver una. pobr.i cara ~e
campesin11, rugosa, terrosa, agrie•
ta.da con ;na papalina larga deen·
ca.je 'rojizo, com&lt;? las gas.tan entre
nosotros las ancianas. Sin embargo no era vieja; pero las lágrimas
w Íiabia.n roa.rebita.do todo.
-¿Qué se le ofrece á usted?- me
preguntó enjugándose los ojos.
-Sentarme un momento y beber
cualquier cosa. ....
Mirá.bame muy absorta, sin moverse de su sitio, como si no comprendiera.
-¿No es una posada esto?
La mujer suspiró, contestando:
-Sí, señor . .. . es una posada., si
usted no lo toma á ma.1. .. •• Pero
·por qué no va usted ahí enfrente,
~omo tos demás? Es mucho más a.legre.· ·•
- Dema.siado a.legre para. mi. ...

•

•

•) •

•

•

6.-Trajecitos infantiles para paseo.
Prefiero perma.necer en el establecimiento de usted.
Y sin aguarda.r su respuesta, me
instalé delante de una. mesa.
Cuando estuvo bien segura deque
ha.biaba con formalidad, la mesonera se puso á ir y venir con aire muy
ocupado, abriendo ca.jones, removiendo botella.a, enjugando vasos,
quitando las moscas .... Comprendía.se que era. todo un a.eontecimiento el tener un viajero á. quien servir.
A veces se paraba la infeliz, echándose las manos á I a cabeza. como si
desesperase de poder cumplir.
Luego pasaba á la pieza. del fond_o ; oía.la yo mover gra.ndes llaves,
dar vueltas á las cerraduras, registrar en el arca del pan, soplar, lim·
piar con los zorros, lavar los pis.tos. De vez en cuando, un hondo
suspiro, un sollozo a.boga.do ...•
Después de un cuarto de hora de
ese tra.jín, me puso delante un pla.·
to con uva.s pasas, un pan viejo de
Beaucaire, más duro que la. piedra.,
y una. botella de ese vinillo ínfimo
que se llama aguapié.
- Está usted servido- dijo la extraña ería.tura.; y volvió á tomar á
escape su sitio detrás de la. ventana.

** *
Mientras bebía, pretendí hacerla
ha.blar.
-Aquí no viene mucha concurrencia, ¿no es 11,sí, buena. mujer?
-¡Ob! No, sei'lor; nunca entra un
alma. ..•. Cuando éramos solos en
la. comarca, era diferente: teníamos
el relevo de caballos, comidas de
ca.za durante el tiempo de las a ves
ma.rina.s, carros todo el año ... Pero
desde que han venido á establecerse
los vecinos, lo hemos perdido todo...
A la gente le gusta más ir enfrente.
Nuestra casa la. encuentran dema.siac.o triste. . •• • El hecho es que el

esta.blecimiento no es muy agra.dable. Yo no soy guapa, tengo tercianas, mis dos bijas han muerto...
Ahí enfrente es muy distinto: siempre hay risa.. Una arlesianaesquien
sostiene la posada., una mujer guapetona, con enca.jes y cadena de oro
de tres vuelta.s al cuello. El mayoral, que es amante suyo, le trae la.
diligencia. Además, cuenta con un
montón de pindonga.s por camareras .... ¡Así t iene de parroquianos!
Tiene por suya toda la juventud de
Bezonces, de Redessán, de J onquieres. Los ordinarios dan un rodeo
por parar en su casa .... Y yo me
estoy aquí todo el santo día consumiéndome sin nadie.
Decía todo esto con voz distraída,
con indiferencia, con la.frente siempre apoyada en los vidrios. Era
claro que a.lgo la. preocupaba en la
otra posada.
De pronto, hubo un gran movimiento al otro lado de la. carretera.
La diligencia. se za.ngoloteaba entre
el polvo. Oíanse latigazos, toques
del cuerno del zagal, y la.s mozas de
la posada asomadas en la puerta,
gritando:
-c-¡Adinsias, adinsias!&gt; {Adiós,
adiós).
Y por encima. de todo sobresalía
el vozarrón de antes, cantando á.
más y mejor:
«Con cántaro de plata
Por a.gua se marchó;
Tres caballeros llegan,
Con lanza y con trotón . . .. &gt;
Al oír aquella voz, la posadera.
tembló con todo su cuerpo; y dirigiéndose hacia mí, me dijo en voz
baja.:
-¿Oye usted? Es mi marido .. . •
¿No es verdad que canta bien?
La miré atónito.
- ¿Cómo? ¡ Su marido de usted!. .,
¿De modo que tambiénél vaa.híenfrente?

Entonces ella, con aire lastimerO,
mas con una gran dulzura, meCODtestó:
- ¿Qué quiere usted, seiior? Lol
hombres son así, no les gusta••
llora.r; y yo lloro de continuo delde la. muerte de las niñas... .. Lll&amp;go, ¡es tan triste esta gran barraca.
donde nunca hay nadie!... Cuuclo
se abui·re demasiado, mi pobre José marcha enfrenteá beber; 1 como
tiene buena voz, la arlesiana le~
ce cantar. ¡Silencio!... Ahora,,_..
ve á empezar.
Y temblorosa, con la; ma.noea·
tendidas y derrama.ndo unos l " :
mones que la hacían parecer a
más fea, estaba allí como eo éxtasis, delante de la ventana, oyenl1!
cómo su José cantaba para la ar....
sía.na:

!fil

·;'!i
r:

•

111

•

·-••·

•

.. JI
•

e-La saluda el prime~:
¡Buenos días, mi amor.&gt;

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.::

~-

.

••

••••

-

..
i!
••
-•
n
•

Me dicen que eres perversa..
ingrata, inhumana Y cruel,
que vives dentro del lodo,
y aun así, yo te querré.
He sufrido el deseng:año
de que al gozar tu carii1o,
viera. que es pequeílO el tuyo
comparado con el mío.

,...

•••
•

,!.

EsTEBAN1FoNCUJIV.A.,

-

,...

...

.

•

;

...

_,.

·=

.1

,k'

•

1

Con toda el alma suplico
para. el día en que rne muera,
que pisen sólo mi tumba.
los que de verdad me quieran.
Llevo en el alma. graba.da
la imagen que yo venero,
por ser la que más adoro
y la que en mis, suenos bel().

.•• ••

••

ALFONSO DAUDE'l',

CANTARES

•

7.-:\Iono&amp;'fams.s para mantelerta.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Mi Madona

l!JL MUNDO ILUSTRADO

Cuando el cielo sus lágrimas arroja.
sobre 18: vasta _inmensidad, opresos
hallo mis nervios por mortal congoja
pensando entonces que la lluvia moj~
su albo traje, su féretro y sus huesos.

A IRMA.

I
¡!dolo de mi hogar, encanto mío!
Desde que al cielo á reposar te fuiste,
estoy sintiendo ei angustioso frío
que el ave enferma, fatigada y triste,
debe sentir en medio del vacío.

III
JMi pequeña madonal ¿Qué sentías
al abrasar tu piel la calentura?
Secas y tumefactas tus encías
con avidez buscaban la fresc~ra
de mis manos, marmóreas por lo frías.

¡Es hoy mi vida una cadena rota,
porque le falta el eslabón más bellol
YR. tu pequeña mano no alborota
en horas de ventura mi cabello,
ni como un lirio, ante mis ojos flota.

Al regresar de mi labor, abierta
de mi pobre mansión hallo la puerta·
pero mi pequeñuela se me esconde '
!Y no ac~de á mi voz, porque está ~~~~tat
JComo leJos está, no me responde!

Ya no más, escondida en los rincones,
me esperarás al paso, alborozada,
como un duende de aviesas intenciones;
y ya no más de tu precoz mirada
veré surgir la gracia á borbotones.

Pródigo en hojas y fecundo en ramas
soy u°: ár_bol en medio del camino; '
pero si m1 corteza no embalsamas
¿9.ué me imp&lt;;&gt;rta el furor del torbellino,
m el rayo, m el torrente ni las llamas?

¡ Cómo el dolor me oprime y me sofoca,
al pensar que los besos de tu boca.
más nunca he de sentir embelesado!
El recuerdo punzante es una roca,
y á esa roca me encueniro encadenado.

¡No ~ebéis extrañarlo! ¡En adelante,
en mi faz, como trémulo diamante
ha de haber una lágrima furtiva '
y entre los nii!os buscaré el semblante
de m1 blonda muñeca fugitiva!

Lo que unas iniciales en la arena,
duró en el mundo tu inocente vida,
pura como el olor de la azucena . . ..
No hay bálsamo eficaz para la herida,
abierta por la muerte de mi &lt;nena!&gt;

B. BYRNE.

DIALOGO

Con fraternal, solícito cuidado,
conservo un rizo de tu rubio pelo,
y en un cofre, tu anillo y tu calzado ....
¡y con mi llanto y tu sudor bañado,
en ese cofre sepulté un pañuelo!

EL POETA.

En aquella noche
hubo más estrellas
en el firmamento:
y aunque rebramaba,
parecía alegre cántico de fiesta
el zumbar del viento.
De la blanca luna.
eran los destellos acariciadores;
y se entrelazaban
como si formasen
de invisible escala, tramos tembladores.
¿Fué 1&gt;bsesión?.... ¿Locura?. ...
¿Fantasía extraña que engendró el cariño?
No.... Fué que la gloria se vistió de gala
para que en su seno descansara un niilo.

Guardo como un tesoro tus aretes,
y tu preciosa caja de juguetes
que beso, al despertar, cada maña.na:
los cromos que te di, tus brazaletes,
y tu frágil &lt;bebé&gt; de porcelana.
¡Nunca, jamás, me olvidaré de aquellas
noches de incertidumbre! .... Mi retina
iba, mi bien, de tus facciones bellas
á la imponente hilera de botella.s
hidrópicas de inútil medicina.
II
Ya la más bella .flor de mi guirnalda
no me pide de noche que la arrope,
y amargo lloro mi mejilla escalda ....
¡descendió la amazona de mi espalda,
y ya en mi cuarto se acabó el galopel

LA MADRE.

¿Para qué esa fiesta,
cuando se han deshecho tan benditos lazoa?
JDios y el cielo mismo no se complacían
viendo reír al niño
preso entre mis brazos!

La blonda y vivaracha señorita
ya no se desespera., ya no grita,
ni es un diablillo por doquier que ;pasa.
¡La flor prirnr.veral cayó marchita,
y enmudeció el tirano de la casal

EL Nif:0 DESDE EL CIELO.

No te aflijas, madre,
porque no me veas;
no pierdas la calma.
· Si esta.remos juntos y a toda la vida!
¡Si he de vivir siempre dentro de tu alma!
ALV.ARODE LARRODER

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t(J~

7,-Monogramas para mantelerla
6,-Vestldo de hogar, peinador y trajes de visita y recepcl6n,

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

-·

.,,':":'!"~-..........
"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Los copos se desatan
con furia loca
sobre el ángel dormido,
que no se mueve,
y la madre, besando
la fría boca,
con sus besos deshace
la blanca nieve!

tados de amor que ~elevan el-alma
á regiones ideales. Si la gloria
existe en el mundo, es en uao de
esos momentos.
Pensó Jaime, contemplando escena tan opuesta á la que él representaba, en la dicha que le había arre•
batado vil y alevosamente la mujer
á quien quiso con locura; recordó
plácidos transportes de amor íntimo con su adorada; promesas y
juramentos tan rep.,tidos como fa.
laces; traiciones y celos que habían
oscurecido su felicidad y envenena•
do su sangre; ilusiones y desenga·
í'los amargos; burlas que dejaba
impunes, ansias que no lograba y
tormentos que no merecía .... Tan
feliz como sus compaí'leros de viaje
debía ser él, y amando más que
ellos, mucho más, se veía sumido
en la trist.eza, olvidado en la sole•
dad y en brazos de la desesperación ......
Una ola de sangre le subió á la
cabeza. Se precipitó sobre la portezuela, convulso y furioso, abrióla
con violencia, y gritando:
-¡Yo la mato! ¡La mato!-desapareció, dejando á los circunstantes estupefa,ctos.
Poco después el Juzgado levanta·
ba el cadáver de Jaime.
El sumario atribuía ácdi;sgracia&gt;
su muerte. Pero si bien esto era
cierto, la autora real había sido
una mujer infame; los cómplices,
aquellos enamorados del coche; el
arma... la casualidad.
En el camino de la vida hay que
temer á esos tres factores: al amor,
al contrast.e y á la fatalidad.
¡Una lágrima por el muerto!

Cuando logra entre nubes
romper el día,
al calor de la madre
aún vive el nií'lo ....
¡Toda una eterna noche
de nieve fría
no amortiguó la hoguera
de su carií'lol

U\ MEJOR DIE.TI\

Ya descienden los copos
desde la altura,
como mariposillas
que el viento mueve,
y al tocarlos, me digo
con amargura:
¿ por qué será tan fría
la blanca nieve'?
¿Cómo, si es hermosa,
la muerte encierra,
y nos hiela en el alma
las ilusiones?
¡También con sus desdenes,
sobre la tierra,
hay hermosas que matan
los corazones!

Como la muerte es negra,
no les da espanto
la espléndida blancura
falsa y aleve,
y se mueren cte frío
bajo aquel manto
que en los sembrados surcos
tendió la nieve.

LA MAQUINA

o

~~p

El mudo pajarillo
que á helarse empieza,
por la desnuda rama
ni á andar se atreve:
siendo el símbolo hermoso
de la pureza,
&lt;¿por qué será tan fría
la blanca nieve?&lt;

Por eso no seducen
sus resplandores
y causa su blancura
melancolía,
y por eso las aves
y los pastores
temen del crudo invierno
la nieve fría.

Aunque el sol baña triste
el horizonte,
en las dormidas chozas
nadie se mueve.
¡No pueden los pastores
subir al monte!
¡Les cerró la salida
la blanca nieve!

Una madre harapienta,
triste y llorosa,
con un niño en los brazos
camina errante ....
¡La sorprende la noche
fría y medrosa,
y oprime contra el pecho
al hijo amante!

En vanoldel arroyo
la linfa ¡,ura
busca el ave sedienta
al nuevo día.
¡El arroyo no baja
desde la altura,
porque lo heló en el1montie
la meve fría!

Es general la creencia de que la
dieta es el mejor remedio para cura1· ciertas enfermedades; pero el
hambre es la voz de la naturaleza.
que nos avisa que el estómago ne•
cesita al!IDento; y ·como este tcque
de atención debe ser atendido muchas personas, ó casi todas, c~men
mucho y muy ámenudo;masnoca.•
be duda de que la dieta absoluta.es
un remedio heroico. Cuando un estómago está enfermo, no hay cosa
m~jor que dejarle sin
ah mento; pero existe
un medio de no quedarse sin comer: el de ingerir frutas solamente,
porque el jugo de éstas
obra como desinfectan•
te y mata los gérmenes
que el estómago contie•
ne.
Por lo general, con
seguir solamente dos
días el trata.miento de
la dieta de fruta, se consigue exterminar todos
los gérmenes daí'linos
que contiene el estómago.
También puede co•
merse un poco de pan
esterilizado, que no im·
pide que la dieta haga
sus efectos.

o

CANTARES
Es tan gracioso tu cuerpo
y tan bonita tu cara,
que sé que te tiene envidia
basta el ángel de tu Guarda.
Como eres tan bondadosa,
yo te comparo á las nubes
que toman agua de mar
y van lloviendo agua dulce.
Me aconsejan que suspire
para que tenga descanso;
pero el suspiro es muy corto
y el mal que tengo muy largo.
MELCHOR DE PALAU.

4.-Vestidos para calle y trajecitos infantiles.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

1

J. JACKSÓN VEYÁN,

LA BLANCA NIEVE

Por la sábana inmensa
de la llanura
revuelan de perdices
bandos enteros,
y eLcuentran en la nieve
su sepultura
cuando bajan del monte
los ventisqueros.

l

Y al ver caer los copos
desde la altura
como rizadas plumas
que el viento mueve,
suspiraba la madre
con amargura:
c¿9or qué será tan fría
la blanca nieve?&gt;

F. IlOIG BATALLER.

EL MUNDO ILUS'l'RIAOO

.

La babitación ,estaba convertida
en un taller dirigido pvr la actividad femenil de una cabeza bien organizada.
Media docena de sillones de yute
bastante usados, dos maniquíes de
mimbre, una mesita de labores en
el centro, y cerca de la ventana una
máquina de coser que parecía demandar el movimiento continuo de
unas manos hábiles y de un pie diestro y chiquito. Por las ventanas entraba mucho sol, un sol de abril,
cuyos purísimos rayos alegraban
las almas despertando las flores,
saludadas por los primeros gorjeos de los pájaros,que de ese modo
comienzan á entonar un himno
grandioso y dulce á la Naturaleza,
como imprescindible prólogo á sus
primeros amores.
Madre é bija, una anciana de
semblante de nácar y de pelo de
nieve, y una muchacha de cabecita
rubia, de negros ojos y de facciones
puras y delicadísimas, hablaban
animadamente cerca de la ventana
del sotabanco, que parecía dorada
á fuego por los rayos del astro del
día. Era aquél un coloquio de ánge•
les; la antigüedad respetable y respeta.da del pasado hablando con el
incipiente porvenir. El sol que nace y el sol que muere del gran
Echegaray.
-Estoy contentísima, mamá, decía Julia; estoy tan satisfecha, que
apenas quepo en el pellejo...... .
¿Sabes lo que ha pasado? Hoy .he
visto á Ernesto, y siguiendo tus
instrucciones, le hablé con formali·
dad, seria, muy seria .... ¡Mira! No
estoy segura de si he llorado; lo
que sé es que he sentido en los ojos
primero mucho fuego y después mucha frialdad .... ¡Vamos .... que ....
lágrimas se llama esa figura!
-¡Qué tontuna! murmuró la anciana haciendo un puchero entre risas.
-Yo comencé así mi discurso:
mire usted- le dije,-es probable
que hoy sea la última vez que nos
veamos . . .. No se asombre, soy sin·
cera y no finjo, verá usted . . .. Dicen los médicos que la constante

costura de lamáquinaperjudicami
salud, que me debilita mucho, que
me martiriza demasiado, que si no
estoy enferma, puedo enfermar,
y que ¡Dios sabe lo que será de mí!
Me quedan, pues, tres caminos que
elegir:uno, casarme con un hombre
que me quiera y á quien yo ame;
otro, marcharme con mi pobre ma•
dre á la Mancha, á casa de mis
tíos; el último, morir al lado de mi
máquina entre cintas, sedas, encajes, flores y terciopelos ... La muerte sería, á no dudar, dulce, alegre,
elegantísima; pero es que yo no me

quiero mot·ir tan joven.
Veo en medio de mis a•
marguras una perspectiva tan alegre, tan dulce, tan consoladora! ....
Son tres los ca.minos,
¡tres! ¿Cuál sigo,_Ernesto?
-¿Cuál?-me contestó.-El primero.
-¿Y el hombre?
-¿Quién puede serlo
más que yo, constituyendo usted la felicidad de toda mi
vida, el ideal más santo y la aspiración más grande?
-Yo sentí, mamá, que me ponía
colorada. Experimenté una ver•
güenza tan grande y una alegría.
tan dulce, que sólo pude preguntarle, haciendo por sonreír:
-Y el camino, ¿será muy largo?
-Dentro de media hora lo sabre·
mos-me contestó.-Yo iré ádecír·
selo á su madre, que quiero que
muy pronto sea la mía. Ahora bien;
después de la concesión formulada.,
no recabo más que otra.con verdadero empeño: destruir, Julia, la
máquina de su martirio; acabar, ó
anular por lo menos, ese instru·
mento de trabajo que á poco agosta. la vida apenas indicada de la
mujer de mis sueños. ¿Acepta us•
ted?
-Dije que no con la cabeza; pe·
ro no estoy segura de si afirmé lo
contrario con los ojos, que son los
Judas que ponen de relieve h hipo·
cresía; lo que sé, madre, es que va
á venir y que desearía mucho que
tuviéramos que defender de sus iras
la.máquina.
En el rostro, bañado en lágrimas
y abierto de pa.1 en par á la ~icba,
besó la bija á la madre, poniendo
término al más elocuente discurso

5.-Trajes de casa, cuello de encaje y
esclavina con volantes.

�EL MUNDO ILUSrrRAJDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

Inclináronse tres cabezas para
que tres bocas besaran la parte superior de la máquina., y el murmullo que produjo el contacto de los
labios con el hierro,semejó un coro

,k· ·.
~!"

,,

.

.• ......~-~.p-

l

Unos pasan, amigo,
Estas noches de enero
Junto al balcón de Cloris
Con lluvia, nieve y hielo·'
Otros la pica al hombro '
Sobre mu!'allas puestos'
Hambrientos y desnudo;
Pero de gloria llenos; '
Otros al campo raso,
Las distancias midiendo
Que hay de Venus á Marte
Que hay de Mercurio á Ven~s·
Otros en el recinto
'
Del lúgubre aposento,
De Newton ó Descart.es
Los libros revolviendo;
Otros contando ansiosos
Sus mal habidos pesos,
Atando y desatando

Domingo 6 de Diciembre de 1903

Recetas útiles

GRANDES Y PE:QUE:ílOS

C[RUJO OLICOR DE NARANJAS AGRIAS

( Fábula India)

Sepárense con cuidado las pieles
ó 13: parte ~uperior de varias naran¡as agrias, de manera que se
opten¡¡-a.n 12_5 gramos. Pásense por
espacio de o, ó 10 minutos lo más
po_r agua hfrviendo; déjense escu~
rr~r ;( pónganse á macerar durante
seis u ocho horas en 2 iitros de alcohol, con

I
Llueve tanto, llueve tanto,
Que en mar se transforma el suelo,
Y empujados por el agua,
Caen los robles corpulentos,
Y sobre las olas turbias,
Como fatídico cuervo,
Flota el ángel de la muerte
Siempre triste y siempre negro.

Qu~ _la digo mil veces:
&lt;Fihs, vuelve á olvidarme
Con tal que á pocos días '
Vuelvas á hacer las paces&gt;.

E,pigramas
Una vez Jove intentó
Una conquista. imposible
El oro la hizo factible· '
Mil Joves conozco yo."

Los antiguos talegos.
Pero acá lo pasamos
Junto al rincón del fuego,
Asando unas castañas 1
Ardiendo un tronco entero
Hablando de las viñas,
'
Contando alegres cuentos
Bebiendo grandes copas '
Comiendo buenos quesos'·
Y á fe que de est.e modo '
No nos importa un bledo
Cuanto enloquece á muchos
Que serían muy cuerdos
'
Si hicieran en la corte
Lo que en la aldea hacemos.

que puede sentir un alma y expre•
sar la boca de un ángel.

II
-Con este destornillador, seño•
ra-decía. Ernesto horas después voy á atornillar mi dicha, si usted
me permite que con él anule esa
máquina para siempre. Dentro de
un mes la llamaré á usted madre
con permiso de lamía, y áJuliaesposa con autorización de usted; pero permítame que destruya ese mue•
ble, símbolo de la. honradez y del
trabajo, que ha esta.do á punto de
herir morta.lmente a.l ideal de mi
vida.
-Julia. es 1.. dueña de ese mueble-:- dijo sonriendo la venerable
anciana.
-¡Rómpale usted, Ernesto! ¡rómp_ale usted!- gritó Julia entre sonrisas francas y lágrimas rebeldes.
-Ahora mismo.
~l joven &amp;J?artó lanas, sedas, enea.Je.; y terciopelos, y acometió al
primer tornillo.
-}:'ero bendigamos antes, señor
-ob¡etó la venerable anciana -esa
máquina inolvidable que h~ conservado á mi hija honrada. y pura.
para usted.

d_e ángeles, la música sublime del
cielo que celebraba el triunfo de l&amp;.
honradez por la virtud del trabajo.
R . MESA DE LA PERA.

Por no sé qué capricho
Filis juró olvidarme;
'
Pasados pocos días
Hizo otra vez las p~ces;
Pero fué tan gustoso
Aquel feliz instante,

Sólo murió de constante
La que está bajo esta los a·
Acércate, caminante
'
Pues no murió tal a.~a.nte
De enfermedad contagiosa..
El que está aquí sepulta.do,
Porque no logró casarse
Murió, de pena acabado·
Otros mueren de acordar'se
De que ya los han casado.

-"'~,.__:_____.......----~···~----•----'··,.""~--~-.- ~

Una vieja ha fallecido
De ª':llºr, y aquí se enterró;
Considere el ad vertidn
Si enamorada. murió, '
Qué tal habría vivido.
Este difunto era esposo
Y los celos le mataron ·
De ejemplar tan horro;oso
Los demás escarmentaron
Pues va ninguno es celos~.

o
Anaaeónti(as
Si el cielo está sin luces
El campo está sin flores '
Los pájaros no cantan '
Los arroyos no corren'
No saltan los corderos'
No bailan los pastore;,
Los troncos no dan frutos
Los ecos no responden . .. '
Es que enfermó mi Filis
Y está suspenso el orbe.

JOSÉ CADALSO.

Ant.e las revueltas olas
Un elefante va huyendo,
Buscando en las a ' tas cumbres
S11 salvación y aposento.
Al ver pasar al coloso,
Subida en un magnoliero,
-¡Socorro!-gritó una ardilla¡Sálvame! yo te lo ruego.Siempre generoso y noble,
El gigante paquidermo
Tendió su trompa á la ardill a,
Dióle en sus lomos asiento,
Y marchando sobre el agua
Y arribando al monte enhiesto,
Compasivo y desdeñoso
Dijo:-¡Pobre animalejo!
Sin los grandes de mi raza,
Qué fuera de los pequeños?

.... -

~ t'~.J!:.·2:!!21

II
Cuando la tarde lluviosa
Fué declinando y muriendo,
Los náufragos, en el monte,
Un hambre horrible sintieron.
-¡Pereceremos de hambre!Mugió el coloso soberbio.
-No temas-habló la ardilla,Cerca he visto el cocoter o,
Que con sus frutos sabrosos
Nos brinda dulce alimento.
-No es posible-el elefante
Rugió de cólera ciego; •El cocotero resiste
Mis más gallardos esfuerzos,
Cede, pero no se troncha ....
Hay que morir, ¡moriremos!
-Aguarda-clamó la ardilla
Saltando al árbol esbelto,
-¡Aguarda!-y royendo un tallo,
Cortó un coco suculento,
Y tan diestra como astuta,
Lanzó más cocos al suelo.

Canela hecha pedacitos.. 2 gramos.
Azafrán ... . . ....... . . . . . .1 gramo.
Decántese y añádase:
Azúcar ......... 1 kilogramo 500 gr.
Agua para disolver el azúcar. 2 lltros.
Mézclese y fíltrese:
Para que el curazao, hecho así,

III
Cuando el forzudo elefante
Despachó el sabroso almuerzo,
Alegre movió la trompa
Sintiéndose satisfecho
Y mugió con eco ronco:
-¡Gracias, pobre anima.lejo!Humilde la astuta ardilla,
Miró al noble paquidermo
Y murmuró por respuesta:
-De tu gratitud no hablemos;
Mas .... di, ¿qué hicierais los grandes
Sin nosotros los pequeños?

¿Quién es a.que! que baja
Por aquella colina,
La botella en la mano
En el rostro la risa, '
De pámpanos y hiedra
La cabeza ceñida,
Cercado de zagales,
Rodeado de ninfas
Que al són de los panderos
Dan voces de alegría,
Celebran sus hazañas
Aplauden su venida?'
Sin duda será Baco,
El padre de las vii'las.
Pues no, que es el poeta
Autor de esta letrilla..

tenga la facnltad de colorearse de rosa,
cuando se Je mezcla con el agua, se Je tiñe
ligeramente con una infusión de palo de la
India y luego se clarifica.

LICOR DE LUION
Limones, según su tamaño. .. .... . . 8 ó 10.
Alcohol de 58 grados. .... . . . .... ... .4 litros.
Azúcar. .............. . . .. ... . ...... 2 kgs.
Agua para disolver el azúcar ...... 1 litro.

7.- Modelos de colgadu ras, mant elería y corbat a.

6.-Vestiditos infantiles.

Sepárese toda la parte amarilla de la
corteza de un limón, póngase á macer ar con
el alcohol 24 ó más horas, según que la
corteza. esté más ó men os cargada de parenquina (la parte blanca), decántese, añádase el azúcar disuelto, mézclese y déjese clarificar, ó fíltrese.
"

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUS'l'RAIDO
EL MUNDO ILUSTRADO

FRUTAS CONSERVADAS
CIRUELAS
Tómese una cantidad cualquiera
de ciruelas, cogidas antes de su
madurez, córteselas la extremidad
de la cola, píquense basta el hueso por tres ócuatropartes, y luego
pónganse en agua fría.
Aparte, prepárese agua para el
blanqueo de las frutas; con este
objeto, háganse bervfr por espacio
de una hora, en una vasija de cobre
sin estañar, quince ó veinte litros
de agua, medio puriado de sal común y todas las ciruelas que se hayan desechado por muy maduras
ó demasiado pequeñas, las cuales
deben picarse anticipadamente; esta operación reporta la utilidad de
extraer una gran parte de la acidez
de que están provistas algunas frutas, y aderciás tiene la gran propiedad de que, disuelta dicha acidez
en el agua, reverdece á las ciruel11,s.
Así preparada el agua para el
blanqueo, sáquense con la.espumadera. todos los residuos de las fru·
tas que han servido para preparar·
lo, luego caliéntese esta agua casi
hasta la. ebullición, échense las ciruelas puestas anteriormente en
agua fría, con cuidado de que ninguna se superponga sobre otra, y
a.si que se eleven basta la superficie del agua, váyallile sacando con
la. espumadera y pónganse en agua
muy fría ó helada, la cual ha de renovarse varias veces, para que las
frutas se enfríen más pronto.
Estando ya las frutas blanqueadas, reverdecidas y enfriadas del
modo que acaba de decirse, sáquense del agua con cuidado, con auxilio de una espumadera,para ponerlas á degotar en un tamiz; pónganse en vasijas de vidrio, de tierra 6
de madera y cúbranse con aguar·
diente 6 alcohol de 58 grados.
Después de seis semanas de maceración, azucárense á razón de 225
á 250 gramos de azúcar por litro
de aguardiente empleado, 6 según
la cantidad de conserva que se
quiera obtener.
OBSERVACIÓN. Aunque el modo
de preparación que acabamos de
describir, es el generalmente em·
pleado por los licoristas al por me·
nor que desean ofrecer al público
ciruelas bien preparadas-; hay otro
que es wás convemente, aunque más
ca.ro.
Consiste en pasar las ciruelas
una 6 varias veces por el azúcar, á
fin de que éste, impregnándose en
ellas, las haga. más delicadas y más
finas.
Para disponer las ciruelas en
azúcar, deposítense con mucho cuidado en el lebrillo, así que estén
blanqueadas ó reverdecidas como
se ha dicho antel'iormente. Echese
encima. un jarabe de azúcar birvien·
do de modo que marque 12 grados
en el pesa.jarabes, y cúbrase; al
cabo de veinte y cuatro horas, decántese el mismo jarabe en una vasija colocada al fuego, hágasele
coser basta 16 grados y échese de
nuevo sobre frutas ,Y por fin, pasadas veinte y cuatro horas, vuélvase
á. recocer por última vez el jarabe
aun de 4 grados, es decir,que llegue
á los 20, y échese sobre las frutas.
Después de frío, pónganse las ci•
ruelab en tarros, c ú b r a n s e con
aguardiente de 55 á. 58 grados, conteniendo 200 gramos de azúcar por
litro, y tápense herméticamente.
ALBARICOQUES
Escójanse albaricoques, de un color amarillo claro, bien sanos y co•
gidos un poco antes de la completa
madurez; enjúguense 6 cepíllense
para sacarles el polvo y la pelusi·
Ua, píquense hasta el hueso por
varias partes y blanquéense echandolos en agua tibia, al fondo de la
cual se precipitarán en seguida, para sobrenadar luego; sáquense uno
á uno por medio de la espumadera
y sumérjanse en agua mezclada con
alumbre 6 alcali:.lada, esto según
el color t,_ue se desee obtener, á sa·
ber: agua muy fría conteniendo 10
gramos de alumbre por cada 20 liwos de agua, si se desea que los
albaricoques conserven el color
blanco que les comunica el agua
caliente; y en una primera agua,
igualmente muy fría, conteniendo 5
gramos de bicarbonato de potasa.
por ca.da. 20 litros, si se quiere co-

cada litro que del mismo se baya
empleado para cubrir la fruta .
Mas c:u,ando los albaricoques estén destmados al consumo doméstico 6 s~a para obte1;erlos de primera !lahda.d, es preciso pasarlos por
azucar; para; esto hágase lo mismo
que hemos dicho para las ciruelas
es decir, que se han de pasar tre~
veces por el mismo jarabe, alcanzando 12 grados de ebullición Ja
primera vez, 16 grados la segunda
y 20 la tercera; déjese un intervalo
de 24 horas de una á otra opera•
ción. Una. vez azucarados los albaricoques de este modo, pónganse á
~acerar _en aguardiente, por espacio de seis semanas, y entonces so•
lamente se azucararán como se ha
dicho ya para li,,s ciruelas. Haciendo la operación de este mod0 el jugo adquiere mayor pPrfume,' y la
carne más color y fortaleza.
MELOCOTONES
Escójanse !os melocotones de la
clase que más gusten, enjúguense
ligeramente para quitarles el polvo, agujeréense por una parte solamente, basta el hueso, y continúense las operaciones subsiguientes, conforme acabamos de indicar
para los albaricoques.
MEMBRILLO

Despójense los membrillos de su
piel, córtense en cuatro trozos para quitarles el·corazón, pónganse
en agua con vinagre 6 alumbre
del modo que dejamos dicho par~
las peras; pásense en seguida tres
veces 6 más por azúcar,como se ha
dicho para las ciruelas, y termínese
la operación del mismo modo.

8.-Sombr,ero de la estacián.

municar á los albaricoques un hermoso color amarillo. Colóquense
después de haberse enfriado, con el
objeto de fijar su coloracióu, en una
segunda agua, que contenga 10
gramos de alumbre por cada 20 li·
tros.
Después de haber verificado,esto
por uno ú otro procedimiento, y ya
se destine la fruta para la venta, ó

ya. se conserve para. prepararse de
un modo más azucarado, póngase
á degota.r en un tamiz, colóq u11se en
una vasija cualquiera., cúbrase con
alcohol de 55 á 58 grados, y al ca•
bo de seis semanas de maceración,
ariádanse de 150 á 200 gramos de
azúcar y dos gotas de esencia de
noyó, disuelto en muy poca cantidad de alcohol y en proporción, á

1••·······························
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
San Francisco J Los Angeles
_ _ ........,,,........,.,4...
. -)

Tacubaya, D. F., Septiembre 9.
Me es altamer..te satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cerrnntes-manifestar que considero laEmulsi6n de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en todos los casos en que la
nutrici6n languidece por cualquer
motivo, haciendo incompleta la
asimilaci6n. Por este motivo nunca vacilo en prescribirla en estas
circunstancias, obteniendo siempre el exito más lisongero que
puede esperarse.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tomo las pastillas Luan1ea do Bromo-QulDla.

&amp;l botiCl&amp;rio le dovolver6 an dinero al ao M c113
&amp;. lirma B. W, Gron ae halla en cada~

•

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Franolaoo, #ám. 8, Wl4xloo,

a. #.

···························•-•·······•-

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo i«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Ilace pocu. uias que se practlcO la
apertura del testamento del Jlostrl1lmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feebu
en la ciudad de Chlcago, llllnol■ .
La fortuna del distinguido prelado ascendlO ll cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que ceJO toeroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Compal!!a de Seguros sobre la. Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, o aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.a d'lsposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
l!Btas:
A so hermana, sel!orlta Ka.te Feeban,
que estuvo siempre con él basta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,2:1,000
oro en una de las pólizas de seguro:
11 la. seftora Ana A. Feehan, viuda del
seilor doct or Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las póllzas, y $5,000 oro en
efectivo; &amp;. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la. que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t\ltlma. póliza; &amp; la
escuela ''Santa. Marla' • de ense!iansa
p~ctlca. para varones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la Institución por la
que má.e se Interesaba el se!ior Arsoblspo, se en trep.ron 109 ,4,000 re,t&amp;ll·
tee de I&amp; 1lltlma r;6llu.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
El té de las chito en casa de una señora
de posición sendlla.
Los sombreros.-E1:pe1nado.

Se usa tanto servir un té en el día
seíiala.do para recepción, que todas
las seíioras, basta las que no disfrutan de gran renta y que se ven
obligadas á cuidar mucho el gasto,
consiaeran imprescindible ofrecer
algunos refrescos á sus visitas.
Falta saber cómo arreglarse para
que este ligero lujo no sea ni dema.siado costoso ni molesto en exceso.
He aquí á este respecto algunos
consejos que mi experiencia me permite daros:
Admitamos que no tengáis sino
una. doméstica. para todo servicio.
Es preciso entonces arreglar lascosas de antemano.
La víspera. del día enquerecibáis,
se desocupará el salón; la víspera
también, cuidaréis de tener un plato bastante fuerte, que os permita.
reservar los restos para el almuerzo. Rodeando este fiambre de huevos y legumbres calientes, el mari•
do no puede quejarse, y dais así á
vuestra sirvienta mayor tiempo para preparar past.eles en ca.so necesario.
Tan pronto como ha. servido el
almuerzo y ella misma ha almorzado, la sirvienta lava la poca vajilla
del almuerzo, mientras la señora en
persona ayuda al trabajo poniendo
el comedor en orden; se viste la sir·
vienta para estar dispuesta de ante·
mano con el fin de abrir la puerta,
aun antes de que la seilora. baya.
concluído de arreglarse.
Podéis, pues, excusaros por hacer
esperar algunos instantes á. la pri·
mera visita que llegue; pero la ca.sa
debe estar prepara.da é irreprochable lo mismo que la sirvienta. Es,
pu~s, prudente estar bajo las armas
desde temprano.
El traje de la sirvienta tie_ne su
importancia. Sienta muy brnn á
una joven esbelta el delantal blan•
co con pechera y hombrera.; pero
para una mujer grues~ y de cierta.
edad conviene el sencillo delantal
de p~rcal fino, muy blanco, re&lt;?ientemente planchado, con volad1tos,
sin guipur ni festón.
La falda negra será lo mejor, con
la blusa en armonía, y algo blanco
y muy limpio en el Cl~ello.; na~a de
joyas falsas extraord10ar1as m cor·
bata de color.
Ese día como apenas debe salir
de la anU:sala, no ?ebéis darle mu•
cho traba.jo de coc.ma. ~o encarguéis pa.ra. la comida. smo platos
hechos á última hora y, sobre todo,
que no desoidan mal olor en la ha.•
bitaci6n.
El puchero, por ejemplo, es una
de las cosas que huelen pe?r· El
pollo asado se escogería me¡or.
Avisad de antemano á la sirvien·
ta que encienda las lámpa1·as cuan·
do llegue la. noche.
Cerna del marco de la puerta que
da al comedor, si quei:éis, com~ pa·
ra poder moveros fácilmente s1 no
tenéis á na.die para ayudaros, colocáis la. mesa de té; á menos que
os sea más cómodo organizar el té
sobre la misma mesa ctel comedor,
á. cuyo alrededor se agruparán las
a.migas.
.
¿Qué debe ofrecerse en cuest16 n

1.-Trajes de paseo, última moda.

de golosinas que no sea ó costoso
6 mísero? Cosas muy sencillas, pero muy frescas y en gran cantidad.
Un «pluncake&gt;, por e¡tmplo, he•
cho la víspera, galletitas, pa.s~litos secos, que se conservan var10s
días.
Con una. gran torta cortada e.n
rebanadas, un plato de esas masitas secas, podéis disponer también
«tartines&gt; de pan de centeno, con
manteca, que prepararéis de antemano; les gustan á muchas pers~nas, son poco costosos y podéis

servirlos en abundancia., porque, si
quedan, servirán para el almuerzo
ctel día siguiente, sea por la mañana., con el chocolate, sea. á medio
día. con jamón ahumado.
No se necesita que el té sea de 6
francos libra, si lo hacéis con cuidado y, sobre todo, si os cuidáis de
darlo muy caliente, y para que esté
así mucho tiempo, es indispensable
tener siempre agua verdaderamente
hirviendo al alcance y aseguraros
de ella en persona, porque, á. menos
de ser chino, el sirviente más refi-

nado no entiende na.da; no se bebe
té realmente caliente sino en las ca·
sas donde la seíiora lo vigila ella
misma.
Si no empleáis la tetera de que
usáis diariamente, tened cuidado de
que no quede té viejo ni se note nin·
gún 0!01· de humedad. La mayoría.
de las teteras vistosas que adornan
las mesas de té, tienen desi;racia•
da.mente ese gusto. Podéis agregar
en la mesa toda clase de golosinas
imprevistas si llega la ocasión:
dulce de ca;a, mandarinas, dátiles,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

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.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

�Domln¡;J 13 de Diciembre de 1903

EL MTUNOO ILUSTRADO

¡¡ol)lingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Y otros nuevos ¿para qué?
Ninguno ha de ensellarle un pla•
cer no gozado, ni un desengallo no
sufrido.
Y continúa su boca. arqueándose
con la. negligente distensión del
bostezo.

hiel de las lágrimas que se es~nde
detrás de la miel de tinas palabras
que prometen paraísos sollados
No hace ca.so de nada..
·
Los primeros piropos, no obstan.
te, la causan vaga turbación. su

*

* *la. adora. con una.
Su marido, que
adoración que, en el transcurso de
diez allos, no se ha entibiado ni un
solo momento; adoración que, si se
ha transformado con el tiempo, que
todo lo muda, ha. sido como se
transforma la planta en flor y la
flor en fruto; adoración, primero
delirante, después tierna; última•
mente celestial; su marido pasa casi entero el día en sus negocios y
en la Bolsa.
La duella de la casa no tiene hi•
jos.
Está sola y bosteza.
Es rica, hermosa á idolatrada.
Pero se aburre. Su vida ha sido
un bostezo prolongado. ¿Es dichosa? ¿Es desgraciada.? Es lo uno y
lo otro. Sólo bostezan los felices;
pero sólo se bosteza cuando lo que
se posee no satisface.
Aquella sellora podría llamarse
da gran bostezante&gt;.
Su nombre es indiferente. Puede
ser Eloísa, Beatriz, Laura, Margarita, Manón, Dulcinea.
Lo importante es su persona.
Bajo la clasificación de su carácter podrían inscribirse muchas mujeres, quizás las más femeninas.
¿Qué hacer?
Dejar lo que desagrada.

,

Amaba. la existencia; la amaba.
cc,n pasión tranquila, pero firme.
Sus mayores penas no había.n
traspasado los límites de ligeras
desazones. Su tristeza era, para
ella, una tristeza en cierto modo
agradable, un dolorcillo de buen
tono, un rasgo que delineaba la su•
perioridad de su carácter.
Pero, aun en medio del bullicio de
las calles, continuaba abrumándola el fastidio.
Los escaparates de las tiendas la
distraía.o algo. He ahí una. afición
que no se extinguía. en ella. Cada
vez que tornaba á su casa., traía.se
alguna novedad.
Pasaba largas horas en los bazares, en los establecimientos más de
moda, y allí, delante de los primo·
rosos objetos que crea de continuo
la industria, su imaginación se explayaba., tralada.ba con la fantasía
á. su hogar lo que más le agra.daba: trabábanse en su pensamiento
verdaderas batallas de selección;
a.poderába.nse de su voluntad simpatías y desdenes, y concluía por
desocupar su portamonedas en roa•
nos del comerciante.
Ella llamaba á esto &lt;hacer su ni•
do&gt;.
Su nido era su hogar.
Esta era su pasión definitiva, su
única pasión.
No ofreciéndole ningún aliciente
el mundo, deseaba vivir como la.

perla: encerrada en su concha.. Y
anhelaba que su &lt;concha&gt;fueraca•
da día. más linda, más refracta.ria
al ha3tío, que de vez en cuando
enervaba su&amp; energías. Se proponía
que su casa fuese un estuche. ¿No
había de guardarla á ella'? ¿Y no
era ella. una joya'?
Pero, ¡extrallo caso! aquel día,
mientras contemplaba los escapa•
rates de las tiendas, bostezaba.
No dejó de advertirlo y se alar•
mó muchísimo. ¿Se había acaba.do
en ella la facultad de amar? ¿Esta•
ría gravemente enferma? ¿Se le ha•
bría. muerto algo, dentro, sin sa·
berlo"t
Tomó un coche y partió á la. ca.•
rrera hacia su casa.
Apenas había recorrido varias
calles, cuando se oyó un grito des•
garrador, un grite, de nillo, y se
detuvo el carruaje.
Aglomeróse en torno la gente.
¿Qué ocurrí!\'? Una nilla, una po~re
nilla de cuatro allos, había sido
atropellada por el coche. Apeóse
pres:irosamentela sellora, y acudió
á prestarla auxilio.
No había sufrido lesión la tierna
criaturita. Todo ello se reducía á
un susto.
Pero la niña lloraba sin consuelo.
La sellora la levantó del suelo,
la acarició, besó y abrazó y la subió á su coche.

La chiquilla era monísima; y al
verse agasajada por aquella tan
lujosa y tan buena señora, sondó
al fin dulcemente.
Y respondiendo á las preguntas
de la dama, refirió que era huérfana del todo, sin p·adre ni madre.
Había vi vid o hasta. aquel día con
una tía suya, una viejecita que, en
la, noche anterior, había muerto.
Y la niña, despedida de la buhardilla en que ha.bitaba, se había. lanzado al mundo por esas calles á
pedir limosna y á ver si encontraba alguna mujer que quisiera ser
su madre.
-¡Yo lo seré!-exclamó la sello•
ra, enternecidísima.
Y ahora no bostezaba. ¡Lloraba!
Aquella tarde, cuando volvió su
marido de la casa de Banca, ella,
la esposa, eternamente aburrida,
solitaria en su hogar dorado, pues
el cielo no la había concedido hijos,
dijo á s.i esposo:
-Ya. no tenía. qué traerá nuestro
nido, y he traído esto.
Y echó entre los brazos del bol•
sista á la nilla huérfana y desam·
parada, recogida de en medio del
arroyo.
Y el marido, sin poder respirar
de emoción, replicó:
-Así estará completo nuestro nido.
JOSÉ DE SILES.

Pinceladas
I

Quiero imitar á la abeja
que saca miel de la. flor,
para lo cual, nilla, deja
que yo goce con tu amor.
II

ti Nido Humano
La señora de la casa. bosteza..
Sentada indolentemente en aérea
y muelle mecedora, mueve con ne•
gligente mano el abanico.
Un soplo suave hace estremecer
los ricillos de su frente.
La piel satinada de su rostro, ligeramente sudorosa, recibe con
fruición aquella caricia delicada.
Pero hay momentos en que el
abanico se cierra con estrépito, en
que el cuerpo de la hermosa mujer
se agita entre las flexibles rejillas
de bejuco de la mecedora; y entonces adoptan sus ojos negros, entor·
na.dos, una expresión de fastidio, y
sus labios rosáseos, entreabiertos,
un mohin de aburrimiento.
Y en la can de la deidad se dibu·
ja. una, vez y otra la fea. mueca del
bostezo.
Pasea la vista por la habitación.
Es un aposento donde a.penas ca.be ya un mueble, una silla., un cua•
dro.
En las elegantes rin0oneras, de
dos y tres gradas, los juguetillos y
las chucherías, las figurilta.s de por•
cela.na, blancas, rojas, azules; los
cestitos de oro, rebosando de flores; los cachivaches de cristal, obra

del capricho, transparentes como la.
luz y finos como el aire, forman un
museo microscópico, encanto de la
mirada..
En las paredes, tablas, lienzos y
cobres, reproducen paisajes, gru·
pos, personas, marinas y escenas
diversalil, cantando, con sus gamas
de matices, un hio¡no á la alegría.
Pende del techo brillante a.ralla
de vidrios tornasolados.

L!!. sellora de la casa se viste y
sale á la calle.
Su gallardía. y su elegancia han
arrancado por todas partes excla·
maciones de admiración, requie•
bros almiba.rados,fugaces declara.•
ciones amorosas.
Pero ¡está tan acostumbra.da á
este falaz incienso, á esos pérfidos
ha.lagos!
Ya conoce ella. á qué sabe la

corazón late más de prisa. Un co•
lorcillo de rosa matiza. súbita.roen•
te sus mejillas. Sus vjos se incll·
na.n hacia el suelo más. Dominadas
estas impresiones, á las que siem•
pre ha. respondido inconscientemen•
te su naturaleza, las frases galan•
tes que escucha la producen dis•
gusto. No ignora el egoísmo del
hombre: ha observado que se arrodilla ante la mujer, á quien hace después su víctima. Y ella no
puede soportar tiranía.a.
En su casa es reina y dichosa.
¿Para qué buscar fuera esclavi•
tud y vileza?
La sellora, aun en la calle, bosteza. Su descontento, sin embargo, no llega basta el tedio de la
vida.
Jamás pasó por su preciosa cabeza. la monstruosa idea del sulci•
dio.
Ni siquiera pensaba que la muerte pudiera destruir un día. iiU her•
mosísimu cuerpo.

¿Que pretendo yo engallarte
al repetirte que te amo?
No lo creas, porque entonces
Soy el primer engañado.
III

Con afán be de estudiar
por ver si logro aprender
lo que debo de ignorar
y lo que debo saber.
ANGEL MACÍAS.

Unos leen su destino
en las estrellas del cielo,
y á mí me bastan tus ojos
para saber lo q.ie quiero.

'..

1 .Rodean la habitación asientos

aterciopelados y mullidos, en· que
se ha previsto, con la variedad de
las formas, todas las exigencias de
la comodidad. Sin embargo, la be·
lla. mora.dora. bosteza.
También, hay allí, en un rincón,
instala.da. en una lujosa estantería,
al alcance de la. mano, abundante
colección de libros. •
Son, en su mayor parte, obras de
recreo.
Son páginas que. la. fantasía tra•
zó para solaz de los corazones en•
tusiastas, para. alivio de los pechos
lacerados.
Prosa y verso, novelas y poemas,
hablan de amor, esa pasión única.
de la mujer, y ese paraíso, y aun á
veces infierno, del hombre.
Pero la. duella. de la casa ha leído
ya todos aquellos libros.

..

7.-Trajes de baile, "salida

6.-"Port.ier" bordado y modelos de pintura y tejidos.

,, d teatro y sombrero de invierno.
e

�Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>!Qnl'llgo 20 de Dl&lt;llembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
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INVERNAL
No sé por qué el invierno trae á
mi a.lma. una. sensación dolorosa. de
tristeza. y hastío. Ese cielo eterna.mente gris y eterna.mente mop6tono,
ese ambiente penetrante y frío como
el hielo de las tumbas, parece que
vinieron á cubrir mi corazón con
una. mortaja y á arrebatar traidora.mente mis ilusiones y el vigor poderoso de la. vida., sostenido hora
tras hora por el impulso secreto del
que quiere endulzar la lucha por la
existencia. Los recuerdos tristes
acuden en tropel á mi mente, y des•
ordenados y confusos, brillan y desaparecen para perderse en las tinieblas de mi alma. AlH, en mi última
contemplación, y como un calidoscopio, v:eo pas:i.r á la sociedad con
su oompa y sus miserias, sus placeres y sus lágrimas.
Contemplo esa sociedad elegante
y culta, que arrastra lujosa librea
y cubre su cuerpo con tupidas pieles, siempre feliz y siempre sonl'iente, aunque muchas veces la punzadora de la conciencia. ó el fantasma
de la de,sgracia hayan querido oponer una valla insalvable á las legítimas ó ilegítimas ambiciones hu·
manas.
Salid de vuestra casa. y la veréis
pordoq uiera,en los regios alcázares
con escalinatas de mármol, en los
templos, en los paseos, en los teatros, en los clubs. Allí, la alegría.
tiene su imperio, y si no, un cambio
de luz natural por la luz artificial;
el oro, que todo lo puede, les presenta á. la Naturaleza muerta, con
nuevos atractivos de vida, con n uevos encantos que alimentan su fantasía. soñadora.
Pero dentro de esa entidad social
á donde no ha llegado la voluptuosa sensación que da la fortuna ....
.donde todo es tétrico y frío, donde

..

no se siente la risa. franca y retozona del que n-:&gt; tiene qué pensar en el
mañana, para ésos .... el invierno
es un sudario que cubre temporalmente sus cuerpos exhaustos y fatigados por el traba.jo y por el hambre,
La lucha por la existencia se le
ha.ce al pobre más difícil y costosa.
Parece que la Natura.laza llora con
ellos las miserias del mundo; parece que quisiera confundir las lágri
mas del cielo con I as de los desgracia.dos que tan trabajosamente suben la cuesta de la vida.
¿Queréis conocerlos? ¿queréis aliviar su existencia? ¿queréis demostrarles que el oro no envilece las
conciencias y no apaga los generosos sentimientos del corazón? Id y
buscadles p1·esurosos, que los hall aréis por todas partes ; llevad veneros amente vuestro óbolo, que la.

recompensa va siempre acompañada con la nob'eza de la acción.
A URELIO MURILLO.

o
SERtNf\Tf\
Graciosa niña, deja tu lecho,
Ven al balcón;
Que emocionado llega á cantarte
Mi corazón.
Si es que tú duermes,
¿Duermes acaso
Pensando en mí,
Cuando en tu sueño
Por otros mundos
Vagas feliz?
ra.1 vez ingrato tu pensamiento

Lejos esté,

Mientras el mío volando cerca
Besa tu sien.
Graciosa niña,
Deja tu lecho,
Despierta ya:
Porque tus ojos
Le dan á mi alma
Consuelo y paz.
Cuando mis noches
Tienen por cielo
Negro capuz,
Las sombras huyen si compasiva
Me miras tú.
DANIEL UREJ-1A,

~ijp
Para lograr que te olvide
no sé lo que hará tu madre;
pues la muerte, con ser muerte,
no tiene poder baf&gt;tante.

..

s.-&lt;:olección de vestidos para visita Y reunión,
4.-Trajes de luto y de medio luto.

Doml'llgo 20 de Diciembre d8 1903

�Domi'Dgo 20 oe Diciembre oe 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

LA URRACA

sonrisa;pero después quedóseserio
y acariciando la rubia cabeza dei
aprendiz, le contestó:
-Mira, chiquillo; yo sé lo que te
pasa, y de seguro, sin equivocarme.
Tu corazón es mucho más viejo que
tu cabeza, y hay que decirte la verdad. Esas quimeras que te forjas
son muy perjudiciales. Trabajando
no llegarás á ser rico; serás siempre un esclavo. No tienes capital
no tienes padrino, el mundo te obli:
gará á ser pobre ó á envilecerte. Y
e~ más: no debes trabajar para ser
rico. Esa sería una mira demasiado pequeña.

Tenía ella nueve a.iios, y él más
de doce.
¿Cómo se habían visto? Por las
tardes se abría la verja del jardín,
situada en un extremo del pueblo,
y la niña salía á ver cómo regresaban del campo los rebaños. Fué
cuestión de un momento.
-¿Cómo te llamas?
-Juan. ¿Y tú?
-Aurora.
Y en seguida pusiéronse á jugar
como si se conocieran de toda la
vida. Ella le azotaba con la comba,
le pegaba con el pañuelo, le hacía
traer del taller trocitos de madera
para hacer palacios. Todo su afán
era hacer palacios.

ElL MUNDO ILUSTRiADO

cabeza. al ver á Juanillo estacionado en la carretera. En el otro iba
el aya con tres criados.
Al pasar arrojó el carpintero por
la ventanilla un objeto dentro del
coche; una. colosal cabeza. de urra•
ca con anteojos y cofia que había
tallado la noche anterior, y en cuy a frente había escrito esta solapalabra: EQUILIBRIO.
Era su venganza.
Después, cuando á la vaga luz del
crepúsculo vió desaparecer á lo le•
jos los carruajes, el niño rasgó su
blusa, quebró sus herramientas y,
antes de decidirse á dejar para siempre el edén de su infancia, para probar fortuna, lloró toda la noche
sobre aquel césped que la marquesita no volvería á pisar.
ANTONIO ZOZAYA,

El la dejaba hacer y la miraba.
embobado. Era muy hermosa aquella niña, con su cara de arcángel
circundada de bucles casta.ños, sus
ojos serenos y grandes y su tocado
de hadas que la envolvía en encajes
y perfumes.
-Ven-le dijo una tarde.
Y le entró en el jardín yor la
puerta reserva.da al guarda. ¡Qué
jardín tan hermoso! ¡Qué alamedas
tan frescas y sombría.si ¡Qué .filas
de rosales, de clemátidas y de dondiegos! Y después, á: lo lejos, el
&lt;hotel&gt;, como decía Aurora: un palacio soberbio, con balcones, balaustradas y escaleras de mármol.
Era hermoso.

.
..,: ~·

de entonces al niño siempre que
procuró tallar ó dibujar una cabeza de urraca.
· Aquella vez no anduvo listo y la
inglesa le vió. La niña asustóse
también y se miró aterrorizada, como lady Macbeth, las manos cubiertas lastimosamente de agua y de
barro. La inglesa fué derecha al
carpinterillo.
-¿Qué haces aquí?
Y al ver que no le contestaba, le

señaló abierta una puerta de las
estufas, gritándole con voz nasal:
--¡Fuera de aquí, granuja!
¡Granuja él! ¡Qué vergüenza!
Se miró, y por primera vez se dió
exacta cuenta de su pobreza.
Sí. Era un intruso, un vago, un
pordiosero; su blusa, su gorra, todo su ajuar era un harapo que desentonaba en aquel cuadro de faustos y de grandeza.
¿Que hacía él, el hijo de la roen-

di11:a, junto á aquellas verjas doradas, aquellas estatuas y aquellos
ramilletes de flores?
No; no eran para él para quien
se enarenaban aquellos magníficos
paseos y se encendían aquellas artísticas farolas.
Bajó la cabeza y salió, mientras
la niña se encamina.ha al palacio,
oyendo silenciosa y turbada la reprensión de &lt;miss&gt;, dictada en voz
agria, desentonada y chillona.
Ya no volvió á salir Aurora. Algunas tardes llegaba cautelosamente el aprendiz hasta la verja, pero
na.da escuchaba.
Una tarde, por tin, la cara sonrosada de la niña apareció por entre las barras de hierro y las enredaderas. Se puso de pronto muy
encarnada, separó de él la vista y
desapareció.
-¡Se a.vergüenza de mí!-pensó
el muchacho.
Y se marchó al taller. Entró decidido, resuelto, y preguntó por el
maestro.
-¿Qué te ocurre, Jua.nillo?-le
dijo.
-Me ocurre-le contestó el chiquillo entre suspiros y sollozos, me ocurre que quiero ser hombre y
trabajar y hacerme rico y poderoso como los forasteros del jardín
grande. Que quiero trabajar de día
y de ;;,oche, y aprender, aprender
sin descanso para conseguir una
fortuna.
El maestro le miró sorprendido y
pareció dibujar en sus labios una

Miró entonces el aprendiz al ebanista con los ojos muy abiertos.
-¿Crees tú que no sé-conteste&gt;
éste-que estás enamorado de la.
chiquilla del marqués? Pues lo sé,
porque el aya ha venido á decirme
que le estás estorbando { que ha tenido que echarte de all para que
no distrajeras á la niña. Y ahora
quieres de pronto ser rico para volver con un hermoso traje y arrojará la cara. de la vieja el oro á puiiados. ¿No es eso? Vamos, contesta.
El niño púsose rojo como una ce-reza y calló.

-Pues déjate de ilusiones tontas
-prosiguió el obrero.-Entre los
ricos y nosotros hay un abismo muy
grande, que no se llena a.sí como
así. Somos de otra raza y tenemos
muchas cuentas que ajustar. No;hay

'·'-' ·" . ......

En cuanto Juan se salía del taller,
ya se sabia: se limpiaba la blusa,
se alisaiba. el cabello, ceñía á su
garganta iln pañolito blanco de su
madre, y derecho al jardín.
¡Qué dichoso estaba! Los macizos
de flores deslumbraban con vívidos
matices; los pájaros volaba.o disputándose los últimos r eflejos del
sol.
Y allí estaba la niña.
-¡Cuánto has tardadol-le decía,
amorosa. y tierna.
Pero él teníaquetrabajar;sumadre era una desdichada y pobrísima
viuda, y ha.bíaqueganarun jornal
para mantenerla.
El maestro habíale dicho á Juan
que llegaría á ser un artista: ya sabía tallar en madera, y muchas veces llei;aba con flores ó con pájaros
esculpidos por él, que la niña guardaba asombrada y gozosa .
Una vez se les hizo ya. de noche
cogiendo frambuesas y persiguiendo mariposas, y el aya salió del
hotel á buscar á la niña.
Era una inglesa, avellanada y
seca, cuyo retrato se apareció des-

6.-Modelos de bordados y tejidos y espalderos de trajes
para invierno.

un millón ganado honradamente, y
la mayor parte de esas hijas de ricachones llevan en las venas la sangre de muchas criaturas despojadas. Tú no puedes encana.liarte ni
sabrías; renuncia, pues, á la ambición. Y, sobre todo, trabaja, no
para subir, sino para nivelar. Así
es como trabaja la Naturaleza.
Y cogiendo al mucha.cho de la
mano, le condujo á la. huerta.
-Mira-le dijo.-AQuí todo pa•
rece inerte é inmóvil. ¿No es cierto?
Pues en cada planta, en cada. gota
de agua., en cada grano de arena,
late la vida, y esa vida no es sino
una lucha. eterna por el equilibrio,
por el ni ve!.
Uniendo luego entre sí dos surcos
separados, el agua del más alto
precipitóse al punto de la abertura.
Arrojó una piedra. en la pequefia.
balsa que él formó, y aparecieron
grandes círculos que fueron ensanchándose. Levantó luego la mano
y mostró al niño sorprendido el humo de la fábrica que se disipaba en
el ancho azul.

anguilas saben mejor cuando se
echan vivas en la cazuela: esto no
es sino un métJdo bárbaro, y las
personas que lo defienden diciendo
que no hay manera de matar una
anguila, demuestran una crasa ignorancia.
Ciertas contracciones musculares
tienen lugar después de haber dado
muerte al an ima.l, pero desde el momento en que se le separa la cabeza
del tronco, no experimenta sufrimiento alguno.
Igualmente cruel es la costumbre
de echar langostas ó cangrejos vivos en el agua hirviendo. Estos
crustáceos se matan con facilidad,
y ning11na cocinera debe ignorar el
modo de hacerlo. Un espetón afilado, metido á través de la cabeza y
cuerpo de un cangrejo, le mata instantáneamente.
Si se trata de una langosta, se
clava un cuchillo en la tercera articulación de la cola y el animal muere al momento.
Una de las cosas más raras en
materia. culinaria, es encontrar un
bistec bien hecho. Todo consiste en
llL creencia de que la. carne debe
freírse, siendo así que el verdadero
bistec se hace á la parrilla. La
manteca ó el aceite empleados para
freír, endurecen la carne y la hacen
indigesta.
Cuando no se tiene á mano una
parrilla, puede emplearse una sartén, pero calentándola casi al rojo
antes de poner la carne en ella, y
sin usar grasa ni aceite de ninguna.
clase,

Ingrata y fría beldad
que yo no alcanzo tampoco,
tú eres la felicidad
que desd" mi tierna edad
voy buscando como un loco.
Siempre corriendo anhelante
tr&amp;.s esa belleza esquiva,
siempre viéndola radiante,
pero siempre fugitiva

o

LA FELICIDAD

secretos de Cocina
La carne pierde toda su substancia si se cuece demasiado. Según el
gran químico Liebig, 789 centígrados es la mejor temperatura para
hervirla.
La carne debe ponerse en la cacerola cuando el agua esté hirviendo;
se deja así durante tres ó cuatro
minutos y luego se retira. un poco
del fuego, de modo que se encuentre
á una temperatura 259 más baja que
la que antes tenía.
P.or este método se forma un a especie de costra. que impide que los
jugos de la carne se pierdan en el
agua..
La misma ley debe seguirse para
asar. El calor, muy grande al principio, debe ir decreciendo poco á
poco. Tl,ngase presente que la car•
ne asada sobre la hornilla es siempre más gustosa. y más tierna que
la que se asa. al horno.
Por otra parte, el asado es el procedimiento más caro para guisar,

-¿Lo ves?-dijo al niño silencioso y suspenso.-Tran~forma por el
calor esus aguas, enc1érralas c~nvertidas en vapor en tubos de hierro y tendrás la locomotora. Po~q ue la vida no es más que un eqm·
librio de fuerzas, y el mundo un
equilibrio de átomos y la luz un
equilibrio de vibraciones, Y esas flores, esas plantas, esos seres que
ahora contemplas, no son srno productos de corrientes, ~e energías
que ¡¡e precipitan, Jo mismo que el
agua de las regueras, á b~scar un
nivel, que, una vez c~:,nseguido, produce la armonía universal.
-Ahora. vete-le dijo-y ~r~baja.
Pero no pienses más en imitar á
aquellos que, queriendo burlar las
leyes de la vida y perpetuar la desigualdad, no hacen más que preparar, sin saberlo, la~ grai:ides transformaciones de la h1stor1a..
El niño retiróse turbado. Jamás
había oído hablar así á su maestro.
Pero de todo aquello una sola. c~sa
quedósele grabada. en la memoria:
la marquesita jamá!- sería SU)'.~·
Llegó al fin el verano y se d1Jo en
el pueblo que los «señores&gt; se marchaban.
. á J
.
·Por qué sobrecogió
u_am11 0
aq\ena noticia? Para él la niña no
existía. Pero esta vez perdía la última esperanza., porque Aurori.. se
marchaba para siempre: se había
vendido el jardín Y el hotel.
A la tarde siguiente, dos carruajes se alejaban del pueblo. E~ uno
de ellos iba. Aurora, que volvió la

Domi:ngo 20 de Diciembre de 1903

por la sencilla razón de que la carne pierde cuando se asa _más de un
30 por 100 de su peso, mientras que
cuando se cuece, apena3 pierde un 20
por 100.
Muchas cocineras crAen que las

Sentada está una doncella.
en el picacho de un monte;
su faz sonrosada y bella
•¡ .• ·1·•.·.····

•·.

y:cada vez más distante.
Cansado y a de correr
cual errante peregrino,
estoy próximo á caer ....
¡Felicidad .... ! ¡Desatino .•.. !
¡Tienes nombre de mujer!
L. J.

semeja una blanca estrella
desde el lejano horizonte.
Alas cual de mariposa.
bate en el espacio azul,
y con dejadez airosa,
como un hada. va.porosa,
envuelta. está. en fino tul.
Por la difícil pendiente
camina sin pesadumbre
joven robusto y valiente,
contemplando sonrYente
á I a ninfa de la cumbre.
Esfuérza.se por llegar
al picacho en que sentada
ella parece esperar,
mas cuando la cree alcanzada,
se lanza raudlL á volar.
El, incansable, prosigue
el empinado camino,
mas cuando cree que consigue
asirla por el tul fino,
1a ninfa volando sigue.
Hasta que así, contemplando
siempre á la bella delante,
el rendido caminante
rueda por fin, resbalando
al abismo en un instante.

7.-Colección de tejidos y bordados.

GARctA.

La espina de los dolores
me conoce tanto y tanto,
que cuando tiene que herirme,
me hace ya muy poco dall.o.

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

filL MUNDO ILUSTRADO

Y abrieron sus áureos broches

t~d.as, todas las estrellas,
diciéndonos: ¡buenas noches!
V

Mientras la noche caía,
á tu cara. los sonrojos
le daban toq11es tan rojos
que creí que amanecía.!
Mi a.morosa. letanía.
escuchaste sin sonrojos,
Y sentí,a.l verme en tus ojos
que eras toda., toda mía! '
Después, tímida., partiste;

1lir. MUNDO ILUSTRADO

y temiendo la. asechanza.,
¡no me olvides! me dijiste.
Y en mi 11.lma, loco ó cuerdo,
miré el sol de la. esperanza
y la. luna. del recuerdo.

Domingo 27 de Diciembre de 1&amp;03

Y hoy que aún amo tu belleza
en tus aras estas flores
'
deshojo, Santa. Tristeza.!
EDUAROO

J. ÜORREA,

VI
Cambió la decoración:
vino el rencor importuno,
y su eclipse tuvo el uno
y la. otra su conjunción.
Voluble tu corazón,
de firmeza el mío ayuno,
entre los dos, de consuno
matamos á la ilusión.
'
El orgullo impulsó al austro!
que mató nuestros amores·
yo me fuí al sueíio, tú al ciaustro,

Sor Tristeza
I
Bajo la paz religiosa.
de este crepúsculo de oro,
se abrirá como una. rosa
mi pasión en un ¡te a.doro!
Haré que la rima., unciosa,
con lento rimo de coro,
parezca. una mariposa.
en el soneto incoloro.
¡Oh tú que eres toda casta!
Me encantan las palideces
de tu inefable belleza.;
y te a.doro tanto, que hasta.
una. virgen me pareces:
la Virgen Santa Tristeza.!

II
Tu voz se oye en los pensiles
si suspira. el arpa. eólica.,
y hallo en tus regios perfiles
una gracia. melancólica.

México, D. F., octubre 6.
He usado multitud de veces8.-Traje de baile y faldas de corte moderno.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADea,er, lusas City, St. Louis, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

Al

N cva,

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobtspo Jttban.
Los blenee fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

¡oh tristez11, pensativa,
arra.nea.da. de la ojiva.
de una. vieja catedral!

III
Hora. santa.. Dios oficia;
y con el tenue violeta
de su mágica paleta
á los cielos a.caricia..
¡Oh mi pálida novicia!
Mira. con ansia secreta
en tus ojos el poeta
una leja.na ca.ricia..
Todo calla, el a.mor vela;
y á la tarde que huye, miro
como á un pájaro que vuela...
Es instante de pasión,
y en el a.la de un suspiro

puedes darme el corazón.

IV

Sentí en mi alma. extraños vuelos,
invasión de cosas bellas,
y se rasga.ron los cielos

~

Tomo lu pa1tilla1 Luullel de Bro!llO'Qalala,

¡Te amo! te dice en secreto
mi romántico soneto,
porque llenas mi ideal,

Inclinaste la cabeza,
como las santas del coro;
y oí trémulo un ¡te adoro!
de tus labios de frambuesa..

PARA CURAR UN RESFRIADO !N UN
boticario le dffolnri
diDero II ao
f! maaB.
W,GrvwNballa•----

Tienes los rasgos gentiles
de una me.dona. católica.,
y esparcen tus quince abriles
una. fragancia. bucólica..

¡Qué gentil Santa Tristeza.!
En el soneto incoloro
radiará, cual chispa de oro,
tu romántica. belleza.

asegura el Dr. Leopoldo Castro-la preparaci6n denominada Emulci6n de Scott de aceite de hígado
de bacalao con hipofosfitos de cal
y de sosa, con buenos resultados
en casos de escrofulosis1 anemia
tuberculosis, etc. Están felizmen:
te asociados los hipofosfitos con
el aceite, y el sabor es agradable.

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'•• San F,-ano/aoo, #íím. 8, M1hc/oo,

a. F.

································~

Haco pocu. u1as que se practlc6 la
apertura del testamento del lloatrflllmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l!'eeha
en la ciudad de Chlca¡o, llllnoll.
La fortuna del dlatlngoldo prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y segdn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que &lt;1ej6 toeron
como sl~e:
Dos p6llzas de "La Mutua,' ' Compa!lta de SegorOB sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acomolados sobre ooa de las p6llzas
9,829 oro.
Otra p6llza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las trlsposlclones del se!lor Arzobispo, en so testamento, se hicieron
éstas:
A so hermana, se!lorlta Kate Feehan,
que estovo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l la se!lora Alla A. Feehan, viuda del
se!lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del ee!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p(!llzas, y $5,000 oro en
efectivo ; l la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la dltlma p6llza; t la
escuela ' 'Santa Marta' • de ense!lanza
practica para varones, •e Feehanvllle,
llllnols, que era la lnstltocl6n por la
qoe mla se Interesaba el ae!lor Arsoblapo, 1e entregaron loa U,000 re8t&amp;D·
tea de la dltlma ¡:6llaa.

Las Estrellas
(Na.rraoión de un Pastor Provenzal)

Cuando yo guardaba reba.ñ.os en
el Luberón, permanecía. semanas
enteras sin ver alma viviente, solo
en los montes con mi perro La.bri
y mis ovejas. De vez en cuando pasaba. por allí el ermitaño de Montde-l 'U1•e en busca. de hierbas medicinales, ó bien topaba con la negra
cara de algún carbonero de Pi a.monte. Pero eran gentes cándidas, silenciosas por la costumbre de la. soledad, sin gusto por hablar, y sin
saber cosa ninguna de las que se
cuchicheaban en los pueblos y ciudades. Por eso, cua.udQ ca.da. quin
ce días oía yo por el ca.mino que
sube, las campanillas de la mula de
nuestro cortijo, trayéndome Ias provisiones de la quincena., y cuando
veía aparecer poco á poco sobre la
ladera la. vivaracha. cara del mozo
de laboró la roja cofia. de la vieja
tía. Norade, de veras que me sentía
muy contento. Hacía.me contar las
noticias de nuestros paisanos de
allá aba.jo, los bautizos ó las bodas; pero lo que sobre todo me interesaba. saber es qué era. de la bi·
ja. de mis amos, nuestra señorita.
Estefanía, la más guapa mucba.cha.
en diez leguas á la redonda. Sin
aparentar tomarme demasiado interés, me informaba acerca. de si iba
mucbo á las fiestas, á las veladas,
si acudían siempre á ella nuevos
galanes; y á los que me pregunta.sen qué me podían importar esas
cosas á roí, pobre pastor del moote,
les contestaría que teoía yo veinte
años y aquella Estefaoíaera lo más
hermoso que en mi vida he visto.
Pues bien ;eo un domingo: que esperaba. los víveres de la quinc~na, su
cedió que no llega.roo hasta muy
tarde. Por la. maña.na decía para
mi: «Eso depende de la. misa. mayor&gt;. Luego, hacia mediodía, 01.:u·
rrió una gran tormenta. y pensé que
la mula no habría podido pvnerse
en marcha por el mal esta.do de los
ca.minos. Al fin, á las tres de la ta.r·
ae, con el cielo despeja.do y la.montaña reluciente de a.gua y sol, oí

1.-Traje de invierno y sombrero de la estación.

entre el gotear de las bojas y eldesbordamiento de los hinchados a.rro.vos, las campanillas de la mula,
tan alegres y rápidas como un ¡rra.n
campaneo en día de Pascua.. Mas
no la conducían el mozo de labor
ni la vieja Nora.de. Era. .... ¿a.divináis quién? ... . ¡nuestra. seí!orita.!,
hijos míos; nuestra señorita.en persona., sentada. entre las banastas de
mimbre, hecha una. rosa con el aire
de las manta.ñas y la. frescura de la
tempestad.
El muchacho estaba enfermo, y la.
tía Norade de vacaciones en casa.
de sus hijos. La hermosa Estefa.nía
me hizo saber todo esto al bajarse
de la. mula, y también que llegaba.
tarde porque se había perdido en
el camino. Pero al verla tan dominguera, con su cinta.de flores, su brillante basquiña. y sus puntillas,
más bien tenía aspecto de haberse
retrasa.do en algún baile que de haber buscado el ca.mino por entre los
chaparros. ¡Oh, qué preciosa. criatura! Mis ojos no podían hartarse
de mirarla. Verdad es que nunca. la.
había visto tan de cerca. Algunas
veces, por el invierno, cuando los
raba.nos bahian bajado á la. llanura. y volvía yo de noche á la. granja. ,&gt;ara cenar, a.travesaba ella por
la se.la á escape, casi sin hablará
los criados,siempre peripuesta y un
poco altiva... . Y á l&amp;. sazón, tenia.la allí ante mí, nada más que para.
mí solo; ¿no era cosa de perder la.
cabeza?
Cuando hubo sacado del cesto las
provisiones. Estefanía. se puso á
mirar curiosamente en torno suyo.
Alzándose un poco la hermosa falda de los domingos, que hubiera
podido en~uciarse, entró en la cabaña. y quiso ver el rincón donde
yo me acostaba, el pesebre de paja
con la pelleja de cai·nero, mi gran
capa colgada en la pared, mi caya.·
do, mi fusil de chispa. Todo aquello la divertía.
.
-¿Conque es aquí donde vives,
mi pobre pastor? ¡Cómo debes de
aburrirte de estar siempre solo!
¿Qué haces'? ¡.En qué piensas?....
Ganas me dieron de contestarla.:
«En usted, ama&gt;, y no hubiese men-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 25, Diciembre 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bordados y tejidos</name>
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                    <text>Sor Matilde

que fulguren los insectos,
y la beldad con los ojos
nos mire de amores l lenos,
si de ese sol á I a I umbre,
de ls.s aves al concierto,
al susurro de los bosques
y del amor á los celos,
la mentira y la falacia
han levantado su imperio
y el espíritu del hombre, '
de la verdad corre h.iyendo,
tropezando á cada paso
de su nada en el misterio?
Por eso la luz rehuyo,
oh blanda noche, y, por eso,
p1tes todo es vano en la tiert·a,
pues todo pasa, á lo menos
señalan, ay! el camino
de la eternidad abierto.
tus fugitivos celajes
·
tus bendecidos I uce:os.

A la Noche
I
Cómo brillaQ,, cómo brillan,
Oh blanda noche, á. lo lejos,
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.
Cuántas veces solitario
en angustioso desvelo,
al evocar de mi vida
los recónditos recueroos,
mis lágrimas y sollozos
has recogido en tu seno!
Tú sólo, noche, comprendes
la amargura de mi pecho,
que herido de los pesares,
herido de afán eterno,
ni busca dicha. en el mundo,
ni espera á su mal remedio.
Oh noche, noche.serena,
de mi antiguo amor reflejo,
cubra tu umbroso sudario
mi corazón sin consuelo,
deja que prorrumpa en lloro
y que contemple en silencio
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.
II
¿Qué son para. mí los cantos
y los gentiles torneos
que ofrece el mundo á la. gloria.
-con halagos lisonjeros?
Y,, las humanas venturas,
¿qué son para mí que llevo
la soledad en el alma,
el desencanto en el pecho,
y la. amargura en los labios,
y en la m,.nte los recuerdos?
Por eso cuando se oculta
pálido el sol en el cielo,
y el ave vuela á su nido,
y su canto el marinero
sobre las aguas entona
á los compases del remo,
como el amante á su amada.,
oh blanda noche, te espero;
y me consu~lo mirand?,
mirando le¡os, muy le¡os,
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.

IV
Ay! si es mentira lll, gloria
que da al corazón aliento
si es mentira la esperanza'
y mentiras son los sueños:
¿Por qué en el alma, Dios mío
como en un edén secreto
hay inmortal .. s memori¿s
hay inmortales deseos? '
¿Por qué á tu nomb,·e renacen
en los corazones buenos,
las ilu.siones marchitas,
las venturas ¡ ay I que fueron;
.Y en el fondo la. couciencia
á tu resplandor eterno,
'
~eñala que en otra. vida
hay un castigo y un premio?
Oh noche, noche se ..ena,
si en la. tierra nada. espero
tampoco anida. en mi alma'
de la. duda. el ángel negro,
y en el altar de tus sombras
y so~o en. tu augusto templo,
con rnfinita esperanza.
al Dios de mis padres ruego.
Mas cuando muc1a. mi lira.
yazga. en profundo silencio,
y en el sauce de mi tumba
suspire quejas el viento,
P?es no habrá quien por mí llore
01 me consagre un recuerdo,
brillen sobre mi sepulcro
con mis olvidados versos
tus fugitivos celajes,
'
tus bendecidos luce ros.

,.

;' &gt;-,. ~
;.:-~

~

·ri"l;i:~

¡--_l~ -

III
¿De qué nos va.le que alumbre
el sol radiante y sereno,
y entre el follaje del _bosque
den las aves sus gor¡eos;
que la flor vierta su aroma,

4.-Colección de trajes infantiles y vestidos de paseo.

Domingo 27 de Diciembre de 1903

El'.; MUNDO ILUSTRADO

EI:; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1~03

FELIPE TEJERA,

~

La. penumbra envuelve el
templo inundándolo de borrosos tintes; una. banda.da de
gorriones aletea sobre los
azules venta.na.les de la media
naranja; las campanas tocan
el &lt;Angelus&gt;.....
Arrodilla.da en el coro, con
la frente inclinada, una. monja, ca.si una. niña, hace pasar
bajo sus dedos largos, delgados y de sonrosa.das uñas, el
nacarado rosario. Es de una.
belleza. mística: ojos negros,
hundidos, apasionados, penetrantes y acaricia.dores; labios grana; tez pálida., transparente; en su rostro se adivina. una vida de martirio, un
pesar profundo, mudo, una
resignación heroica.
El templo está casi va.cío.
En el fondo, frente al altar
mayor, una. lamparilla de
aceite parpadea rápidamente,
permitiendo ver á intervalos
la macilenta faz de un crucifica.do; el reloj coloca.do junto
á. li. puerta de la sacristía. deja e!.capar seis compasados
golpes, cuyos ecos se pierden
en la. tranquila inmensidad
del santuario; luego, todo
q ueo.a. en silencio; Sor Me.tilde continúa. de rodillas; apo·
y a.da. la mano en la diestra,
medita; de pronto un recuerdo
surgiendo de lo íntimo de su
ser hace que asomen á sus
ojo's dos lágrimas que nespués de temblar en las pe'!taña.s ruedan por el marfilino
rostro y se pierden entre los
amplios pliegues del sayal.

..

'i#''""..:.4.:.---. ...

..

1

I

***

Sor Ma.tilde tuvo un a.mor
infeliz y no han sido suficientes dos años de noviciado y
uno de profesa, para . que se
cicatrice la honda herida. que
en su corazón abriera el desengaño.
Cuando se ha toca.do &lt;reposo&gt; y toda la comunidad
duerme, ella., sola, envuelta
en las tinieblas de su estrecha
celda piensa en su pasado,
ese p~sado que fué gloria Y
martirio y que no se apa1:ta
un instante de su mente¡ q Ulere borrar de su imaginación
el recuerdo del ingrato; presa
de sin&lt;1ero arrepentimiento,
cae á. los pies del Cristo, pidiendo perdón y olvido, Y
allí prosternada sobre el hela.db pavimento, muchas veces se queda dormida., ~on los
ojos lacrimosos y los pies descalzos.
En sus veintitrés años se compendia una vida de dolor; la. orfandad primero, la. pobreza. luego,
y más tarde el desamor, el engaño.
Abruma.da por la dE&gt;sgra.cia_, puso
entre el mundo y ella. ll;\s r~1a.s del
claustro, sin pensar pnfehz! qu~
para el corazón no hay mordaza, Dl
muerte para el recuerdo.
Al principio del novicia.do. esperanza.da. en su gran fuerza de voluntad, sólo a.nsia.ba. prnfe~ar cuánto antes· así-pensaba,-s1endo ya
perpetu¡s las ligaduras que la ~ujetasen á. la clausura., su espíritu
podría entregarse libremente al
cumplimiento de sus V?t'!s· Mas no
fué así; una vez que v1st1ó los hábitos de profesa, cuando ~u pus? no
encontrar en su alma 01 s1qmera

•
de c~•
m po y de "skating."
5.-T raJes
~

vestigios de las pasadas luchas ni
de los antiguos pensamientos, ha!ló
que éstos renacían con mayor mtensida.d, siendo imposible ahogarlos.
•:
d'
Entonces sucumbió. Nada. p_u. ieron las disciplinas ni la~ v1g1has;
las oraciones ni los cilicios, nada.
La imagen del que en el mundo le
robó su cariño, se grabó en el cerebro de la Sor con clarísimos detalles y en las horas solitarias, su
medte febricitante devoraba los recuerdos y analizaba las frases de
otro tiempo, como un. enfermo que
aspira el aroma que ignoradas flo·
res deja.ron en los bordes de un búcaro roto ..... .
Cuando el buen capellán que, desde hacía muchos años, servía de
padre espiritual á las novicias, oyó

á la desdicha.da. la. relación de sus

penas cuando penetró ~n el fondo
de es~ conciencia purísima, qu~d.ó
absorto contemplando las e~qu1s1·
teces del alma. de Sor !'la.tilde, y
pidiéndole ésta un conse10. Y un '.emedio para su mal, el hábil anc1a·
no que en otras ocasiones encentra·
ra 'siempre una respuesta oportuna,
una palabra. da consuelo, no tuvo
que decir, y verdade'.amente conmovido, sólo repuso:
-¡Orad, hija. mía!

** *

Por eso cuando todo calla Y el
sol está próximo á ocultarse, Sor
Matilde se enea.mio a al cor&lt;;&gt;, Yar~odillad a sobre el tosen re_chnatorIO,
llora. su culpa imaginaria; mas, al
elevar los ojos al cielo, el recuerdo

que sin cesar la persigue, hace cambiar su plegaria, y entonces, d_e~eando implorar por su tranqu1hda.d,
ruega por la dicha de &lt;él&gt;.
La. lamparilla colocada fr~n~ al
Cristo va á apagarse, sus ult1mos
f1•lgores iluminan c&lt;;&gt;n. relampagueos incesantes el di vrno rostro,
y después d~ lúgubre chisporroteo,
la luz se extrngue.
.
En el templo no hay nadie, está
obscuro. Aquí y allá comien~3:n á.
brillar pálidos destellos de cir10s.
Los gorriones revolotean P?r los
azules ventanales de la media naranja y las campanas tocan el «Angelus&gt; ..... .
C. R. HüBNER,
Lima, 1903.

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..

l!lL · MUNOO ILURTJM no

Domingo 27 -de Diciembre de 1903

a..

CLAUDINA

!WNDO lbtJ'8TBADO

Por fin se deshicieron los hielos•
el gran bloque nevado del sur emt
pf'zó á &lt;lerreti1·se á los rayos del
1;0). como lámina de plata. q ue se
fu!ide, y ya más alto el astro, vino
á iuuncla.r por las mañanas, de pleno, el dormitorio de Claudina. Era
la est11_ción propicia; los caminos
e~taban or...ados del todo, y ya picaba el sol con fuerza. Claudina
quería. partirá la mayor brevedad
posible; se irritaba, me exigía la
diera gu~to y se deshacía en lágrimas. Desµués me abrazaba, y ya
sosegada., con las mejillas levemente ~onro~a.da.s, envolvíase en el
ch alón y tomaba aires de víctima.••
Yo no pude resistirme. Además
Basilio m.. había señalado esa épo:
ca para la partida. Así, pues, di
orden de alistar los equipajes y en
ge.ochar la berlina grande con los
dos caballos más suaves; quelatapizaran de nuevo y agregasen dos
muelles más para amortiguar las
sacudidas. El 14 de octubre, víspera de su santo, todo estaba listo.
La había prometido que partiría•
mos el 15, y sólo así pude dominar
su impaciencia. El 15 por la malla.na, Rosellón vino á despertarme,
exclamando:
-Señor, todo está listo.
Fuera se oía el ruido de los cascabelea al sacudir los caballos las
l:iridas. Pablo hacía chasquear la
fusta, probando una guía nueva, y
toda la casa parecía regocijada con
la partida de Claudina, á quien
tanto amaban. &lt;Die&gt;, mi perro, me

Había entrado la primavera.
Claudina, enferma durante el in•
vierno, estaba ya convaleciente.
Un claro sol entraba por la ventana, en el jardín piaban los p4jaros
y bajo el follaje alto de los cedros
arrullaban las tórtolas. Florecían
las enredaderas y un hálito de vida
nueva, una alegre y poderosa eflorescencia parecía animar las cosas
é inundaba el alma de Claudina de
anhelos inefa.bles, de alegrías de
chiquilla revoltosa, que la conva1.,ancia y su naturalezltromántica
avivaban en deseos pueriles, hasta.
el punto de llorar cuando no se la
daba gusto en lo menor. Basilio, el
médico, se manifestaba satisfecho,
y restregándose las manos con aire
de hombre que triunfa, exclamaba.
viendo fuera y señalando las altas
cumbres nevadas de los cerros:
-Don Alfredo, cuando eso desaparezca., podrá usted llevar á
Claudica allá; eso le hará bien y
acabará por reponerla.. El aire puro de las monta.ñas le hará gran
provecho.
Luego, tornando á Claudina, contemplábala con paternal solicitud
y añadía, cruzando las puntas de su
cha.Ión á cuadros:
-No hay que desabrigarse; una
imprudencia podría comprometer el
éxito de la curación y está usted
muy débil, hija mía . ...

··- -.~-.-\........

jugaba con Beatriz, la 111uchacha1
en el cuarto de los baúles.
Ante Juanito, Alfredo cesó dellorar. Después, idiotizado, me contempló como si fuera la. primera
vez que me veía; luego me tomó las
manos y añadió:
-Carlos, tú sabes lo que son estos trances; tú has perdido como yo
á tu mujer, y comprenderás mi dolor: Tú sabes lo que es la desaparición de ese ser querido .... (volvía á llorar). Pero no la has visto
como yo, ahogada. en su sangre,
pálida, convulsa como una. paloma
á la cual se le ha clavado una fle•
cha en el corazón .. . . ¡La postema
la ahogó! bañó su chal, inundó
vestidos, ¡me tii'l.ó las manos en su
sangre! Me trastornó el cerebro.
Estábamos en mitad del camino, y
mientras Rosellón, desenganchando uno de los caballos, voló al pue•
blo y trajo un médico, todo había
concluido. Claudina había muerto
en mis b1·azos: amoratada, verdosa
casi, axlixiaua por la sangre; asida
á. mí para no marcharse. Con los
ojos desmesuradamente abiertos,
sólo pudo proferir el nombre deJuanito en una suprema arcada ...•
Después se desplomó en el asiento,
entre un río de sangre . .... .
Y o había conocido á Claudica, y
al verla tan pálida, anhelando vivir,
pero respfrando con cierta dolorosa dificultad, quise impedir á ambos la partida; pero el médico dijo
«que no había cuidado&gt;, y los doctores tienen sus caprichos. Y a vesa.i'l.adió Carlos-lo que vale la ciencia. Contra el destino no hay cosa
que se oponga. En algunos la muerte anida en ese pérfido tumor; ríen,
parecen estar bien . . . . y después su
propia sangre les ahoga.

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Domingo 27 de Diciembre de 1908

•

JORGE MIOTA.

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6.-Vestidos de paseo y reunión y sombreros de invierno.

miraba con ojos inteligentes, y sacudiendo la cola, parecía decirme:
cqué bien lo vamos á pasar allá,
¿verdad?&gt; Le di una. rosca; me calcé las botas y salí á dar mis últimas órdenes para la partida. Claudina ya estaba en pie y me esperaba
completamente vestida con su traje
de viaje, puesto el velo y chicotillo
en mano.
-Lo llevo-me dijo-para. castigará este canalla, que se ha bebido
la leche ••••
&lt;Die&gt; movió la cola.
Listos, entramos entonces en la
berlina; Claudina dió un abrazo á
Rita y partimos, después de recomendar, por última vez, no olvidar
decir al doctor fuese allá tan pronto como volviese. ¡Ah amigol- se
interrumpió Alfredo,-¡si yo lo hubiese previsto! Pero qué quiere usted, el espíritu huma.no no lleva su
previsión hasta 4:1se extremo .... Es
cierto que Claudrna estaba dehcada, pero podía soportar el ca.mino.
Además eran unas cuantas horas
las que deberíamos caminai: en carruaje; después el fe_rrocarril se en:'
cargaría de conducirnos hasta m1
propiedad'. Allí. .....
Alfredo no pudo continuar; le
ahogaron las lágrimas. El recuerdo doloroso de la reciente. pérdida
de Claudina, lo había ~~mido e!l- un
estado continuo de crisis lacrimosa. Partía el corazón ver córn? &amp;9"u~l
muchachón tan fuerte, ,de vei!lt1séis
ai'l.os, que siempre habia temd_o un
pecho de roca contra la adversidad,
se abatía hasta tal p~nt? que los
ojos se le habían enro¡ecido como
dos ascuas y amenazaba perder la
vista.
Yo guardaba silencio; Rita, con
los brazos cruzados sobre el pecho,
lloraba también.Y el doctor movía
la cabeza impac1eotado, exc.lamando:
.
-Querido, se vo1verá usted ciego . . .. Haga el favor ... : domínese,
no Se restregue así los o¡os ... . Hágalo por Jua.nito.
.
Juanito ignoraba lo a.contec1do Y

•

?.-Vestidos "reforma" y "renacimiento" para reunión Y e

alle

•

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lllliMUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Dicie111br,1 de 1903

~

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La maoo al primero da
Que en el camino se eocueotra;
El joven perdido está.

.... ...
-,:,;

f!

E~ta es una antigua. historia.
Siempre nueva, e.o conclusión;
Y a l q ne le pasa., por cierto,
Se le parte el corazón.

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?~

En mis suei'!os me a.pareces
Todas las noches, mi bien,
Y vertiendo a.margo llanto,
Postrado quedo á tus pies.

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Mirándome con tristeza,
Sacudes la. blanca. sien,
Y de tus azules ojos
Las perlas veo caer.

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•
·' ..

Me ha.bias con voz misteriosa,
De coronas de ciprés.
Despierto, y no hallo la. rama.,
Y la palabra olvidé.
México, D. F., septiembre 5.
Tengo la satisfacción de manifestar-escribé el Dr. Guillermo Senissoo -que sigo usando en mi
práctica diaria la Emulsión deScott
de aceite de hígado de bacalao con
hipofosfitos que preparan Scott &amp;
Bowoe, obteniendo de su uso los
mejores resultados, que han a.firmado cada día. la. convicción que
tengo de que es un medicamento
irreprochable.

;

,,' &lt;··
.

CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.
En todas aus formas. Si no se curan no se eaga
Los droguistas están autorizados por los fabrican•
tes del cUNGUENTO PAZO• diaradevolver el imf!rte, ai falla. Cura casos or inarios en 6 días, y
os más desesperados en 14. La primera cura trae
la tranquilidad. Quita la comez6o instantane.amen•
te. Es un nuevo descubrimiento y el único que ga•
rantiza una curación completa y que devuelve su
importe si no cura. Si no lo encuentra en las Dro•
guerías, pídalo adjuntando estampillas por valor 50
cts. oro á la Paris h-ledicine Co., St. Louis, :Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastillas Laxan•
tes de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

"
--~-

;,,:,,,.·

•

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN D11.
Tome la• paatilla• Luu• de 8ro~
boticario le de•olnr6 • dl.Dero • ao 11 - . _
Araa&amp;. W, GIONNballa•_. - -

\

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EL TEST AMENTO

I

Del 11.110. sr. Jlrzobispo i «ba1.

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t

Los blenet fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslatla en dos pólizas de '25,000
cada una, tomadas en "La Mutu•"~
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Haco pocv- ... ,u que se practlc6 Is
apertu ra del testamento del Ilnstr111.
mo Sr Arzobispo D. Patricio .L ....._
en la cluda4 de Cblcaro, llllllOII,
La fortana del distinguido prelado .._
cendl6 A. cerca de $125,000 oro • rlcano · y eegdn el Inventarlo que 11 11a
publlc¡do, loe blebet que ce,o toeraa
como signe:
Dos pl\llzas de "La Mutus,' • Compallla de Begur011 sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,ÓOO
oro cada una, O sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas 9,829 oro.
Otra p6llza de seguro. . . H ,000 oro.
Acciones en efectivo y en
a7,000 oro.
Bancos.
Entre las ttlsposlclones del aellor Arzoblspo, en su testamento, se blcleroa

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éstas:
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(.

Señora., sei'!ora
Que no bien la. ca.mpii'!a clarea.,
Ya estás levantada.
Recorriendo la casa. risueña,
Guiando á las criadas,
En las diarias labores caseras:

Un joven ama á una. nii'!a
Que á su vez á otro eligió;
Pero éste amaba á otra niña
Y con ella se casó.
La otra. niña, de despecho,

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l)E HECNE

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8. -T raje de visita, con tela á cuadros .

C ANTARES

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CLEMENTE PALMA.

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• •

Bella adolescente,
Gallarda doncella
Que, bajo cortinas,
En el lecho de sándalo sueñas
Con extrai'!as visiones, que encieo(den
Tus mejillas tersas:
é,Quisieras decirme
Si en la ca.lle, en el teatro 6 en la
(iglesia,
O en tus sueños azules y rosas
O en tu pensamiento
Has hallado al Amor:-Ah ! al Amor?
Sí le he visto: es un lindo mancebo.

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.,.*.,.

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r

Viejita, viejita,
Abuela, abuela
Que sentada estás
En tu ai'!ejo sillón de vaqueta,
Releyendo unas vidas de santos,
La antiparra. puesta,
)Iientra.s tanto en la mesa de pino
La. tisana humea,
Y tres chicos retozan en torno
Al sillón de vaqueta:
é,Quisieras decirme,
Abuelita, abuela,
Si Amor ha pasado
De tu vista cerca?
Ya sabrás .... el Amor es un oii'!o
Con alas, muy bello,
Con venda en los ojos
Y que.... -¡Tootol El Amor son mis
(nietos!

"----....

\...

ADenver, Kansas City, St. Louls, Cbicago, Bew York,
San Francisco y Los Angeles

Gentil princesita
Que vas á la escuela
Con tus libros deba.jo del brazo
Y la faz risueña:
¿Quisieras decirme
Si á ese nii'!o cieguito que lleva.
Un arco en la.s manos
Y un carcaj á la espalda., con fle(chas,
Has hallado al seguir tu camino,
Camino al Colegio?
-Sí, seí'lor, sí le he visto: es un chi(co
Con bombones, con aro y muñecos.

I

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\

\

su hermana, eellorlta Kate Feebu,
que estuvo siempre con él basta R
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en nna de las p6llzas de sega.ro;
, la sel\ora Ana A. Feeban, •Inda 4tl
sellor doctor Eduardo L. Feeban, her,
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzas, Y $5,000 oro •
efectivo; A. la Academia de San Patrlclo de Cblcago, de la que es preceptora
8U hermana, Madre
Mar!&amp; Catalllll,
$10 000 oro de la Qltlma pl\llza; &amp; la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de eneellaua
prA.ctlca para varones, 4le Feeban•llle,
Tlllnnls, que et'B la lnstltncll\n por 11
que mA.s se Interesaba el sellor AJ'll&gt;o
blapo, ee entrega.ron loa $4,000 reltU.·
tea dP l a ft ltlm• ró llu

\

'

i "SANn FE," LA MEJOR RUTA
)Iientras duermen tu esposo y tus
(hijos
Y el té se calienta
,:_Quisieras decirme
Si el Amor, ese estrai'!o sujeto
Se encuentra en tus lares?
-¿No le veis que le estoy dando el
(pecho?

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Se ,.,..,,van cama, en Cano Pullman pa,a todos los punW•
Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
\Ra,vey en la Lfoea de Santa Fe,son ,enombrados en el mundo
entero. Para precioR, itinerarios y otros informes, dirigirse iÍ.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

por• • . ... Para distraerse la crl
1mm111111111111111111111111111111111111111111m lla, en su cama, hace brill~r las vor_illas de_ su abanico, y pasa
tiempo mirándose en los espejo■ de
su p~ís,. envueltos con grandes pluoc.u"-"""''
l'&gt;",,
mas md1as.
. Los días del invierno acósanae
s1~mpre más cortos, siempre máa
~r1stes.. Entre sus cortinas de encaJes, la Joven criolla languidece ae
d~sespera. Lo que sobre todo !~entristece, es que desde su cama no
puede ver el fuego. Parécele que
por segund!I- vez ha vuelto á perder su patria ....... De cuando en
cuando pregunta: "Hay lumbreenel
cuarto?"
-Pues sí, sei\orita., la hay; la cbim~nea u.rde en llamas. Oye usted el
chisporroteo de la leila y las pillas
que estallan? -Oh! á ver, á ver!"
Pero por más que se inclina nada
VE;: la llama se encuentra dem'asiado
leJos; esto la desespera..
Una noche, mientras estaba allá
pensativa. y pálida, descansando 1~
cabeza en los bordados de la almohada, con los ojos siempre vuel!OS _h~cia. aquellas hermosas llama■
mv1s1bles, se le acerca su amigo 1
toma uno de los espejos que tiene
sobre la cama. "Quieres ver el fuego. amada mía? Pues bien, aguarda
Y arrodillándose delante de)~
chimenea, trata de enviarle con el
espejo un reflejo de la mágica lumbre. - "PuedE&gt;s verlo?- No, nada
veo. - Y ahora? .... - No, todavía
no .... "Luégo, de súbito, recibe en
plena faz una ráfaga de luz que l&amp;
envuelve: "Oh! la veo!" dijo la
criolll!- es~remeciéndose de alegria;
y murió riendo, con dos llamitas en
1as niíias de los ojos.
A. DAUDET.

EL ESPEJO.

:i

Llega al norte á bordo del cNiemen,&gt; una linda. criolla. de quince
abriles, blanca. y rosa.da. cual la.
flor del almendro. Viene del país de
los colibríes; el soplo del a.mor la.
trae ...... Sus compatl'iotas los insulares decía.nle: "No te marches:
reina. frío en el continente . ..... El
invierno te matará.'' Pero la hermosa. criolla no creía. en el invierno
y no conocía. más frío que el de los
sorbetes; además,ella amaba.; no temía. á la. muerte.
Y hela a.hora. aquí desembarcando, entre brumas, del cNiemen,&gt; con
sus abanicos, su hamaca., sus mosquiteros y una. jaula de dorada
alambrera., llena. de pajarillos de su
patria.

Cuando el viejo papá Norte vió
llegar aquella flor de las islas que
le mandaba el Sur, su corazón sintióse conmovido, porque pensó que
el frío engulliría de una sola vez la
joven y sus colibríes; pronto encendió su grande sol amarillento, vistiéndose de verano para recibirla.
La criolla engallóse á sí misma;
creyó que aquel calor del Norte,
brutal y pesa.do, era un calor duradero; aquella eterna verdura negruzca., verdura prima.-eral; y colga.ndo su hamaca en el fondo del
parque entre dos abetos, se abanicó
columpiándos,:,.
"Pero hace muchísimo calor en el
norte, "dijo risuei'ia, aunque un tanto inquieta. Una cosa la preocupaba todavía: por qué no tendrán barandas Ja.s casas en aquel extrailo
país? Para. qué muros tan gruesos,
alfomb1 as y pesados cortinajes?
Para qué sirve aquella enorme estufa. de porcelana, aquellos inmensos montones de lei\a. acumulados
en los patios, aquellas pieles de zorra azul, aquellas dobles frazadas
y aquellas pellizas que duermen en
el fondo de los armarios'!
Pobre jovencilla, muy luego lo
sabrás!

BOIURCE COITO.
Luz de esta ribera,
graciosa. zagala,
más linda que el día,
más bella que el alba:
tu rostro divino,
tu risa, tu gala
mil pechos cautivan,
mil cuellos enlazan.
Si asoma en Oriente
las sienes orladas
de cándidas rosas

la fresca mai\a.na,
de tu rostro copia
las tintas de grana
con que el cielo pinta,
con que el prado esmalta.
Si el carro de Febo
las cimas nevadas
con su lumbre dora,
con sus rayos baña,
de tu faz hermosa
las luces no iguala.
Si Flora, risueila.,
la veste gallarda
desprende olorosa,

TEMPESTADES.
Las olas se encrespan,
luz rápida brilla
y flota sin rumbo
la débil barquilla..
En choque !ulmíneo
la nube revienta.
y estalla impetuosa.
la horrible tormenta.
Resueltos marinos
se cubren de espanto;
las tímidas gentes
desátanse en llanto.
Tan sólo apoya.do
del borde en el filo,
gallardo mancebo
medita tranquilo.
Anciano piloto
se acerca y Je mira;
-Del mar-le pregunta.no temes la ira'?
Y el joven responde
con lúgubre calma:
Ay I Luchas más fuertes
agitan mi alma!
J. A. PÉREZ BO.:S-ALDE.

,..-,..q:~·

.ti
'_ .,.,.

.

***
Y mientras permanece así, fantástica delante de las llamas, síguense los días inverna.les, siempre
más cortos. siempre más tétricos.
Ca.da maña.na se encuentra un colibrí muerto en la jaula; mu7 pronto sólo quedarán dos, dos copos de
plumas verdes que se rozan uno con
el otro, en un rincón de su a.lber·
gue.
La niebla deposita. en los -vidrios
una fina cortina de seda sucia. La
ciudad parece muerta, y 0?1 las calles silenciosas, óyose el lastimero
silbido del limpia.nieves á va11.-Sombrero de gasa y florea para la estacl6n.

.... A'

f"' :~:'i
' ij~
,·\'

'.,.f;
f .,,_.·;''" ~,~

13.-Coleccl6n de trajea de reunl6:1 y paseo,

12,-Sombrilla de encaje y fondo de tul.

Mil veces cuando te vi,
te juzgué indigna de mí;
pero adornaste á una bella,
y un loco de amor por ella,
tiene que amarte algo á ti.

J. LÁZARO Y GOLDIANO.

Una mai\ana., al despertarse, la
criolla sintió escalofríos por todo
su cuerpo; desapareció el sol, y del
cielo, sombrío y bajo, desprendióse
en copos un poi villo blanco y silencioso, como el que cae á la sombra
del algodonero . . . He ahí el invierno! Arrecia el viento, zumban las
estufas.
En su grande jaula de alambres
dorados, ya no gorjean los colibríes; sus aletas rosadas, color de
turquesa, rubí y esmeralda., perma•
neceo inmóviles y da lástima verlos acercarse unos á otros con sus
finísimos piquillos y sus ojos del 111111111111111111111111111 II IIII III III IIII III IIIIIIIU: lllll ll lll l lll lll 1111111111111111 :II II III IIII IIIIU
Hay un vacfo en tu cabaña .. ..
tama.i\o de una cabeza de alfiler;
Llénalo! El corazón lo reclama 1
a.llá,en el fondo del parque,la hamalos labios pronuncian la palabra
ca tiembla.de frío,cubierta de escar10.-Traje de paseo.
del ideal. ¡¡ Eva!!
cha, y las ramas de los pinos semeJ. R. PACHANO.
jan cristal hilado... La linda criolla
tiene frío, ya no quiere salir más.
Hecha un ovillo junto al fuego, lo
"'·;v; ~
mismo que cualquiera de sus paja,, .,::;,;;•·· ·.~
'1;,.~:
'
.
rillos, pasa el tiempo mirando las
llamas y creándose un sol con los
. ..,,. ~: l'J.'
(?'~ ':_·.. ~;!•
recuerdos.
~-,":,if~ . . _·
En la ancha chimenea, luminosa
. -~r ~
y ardiente, vuelve á ver todo su
itl, país; las extensas playas que aca.-_
'
¡-n ricia el sol con su negruzco azúcar
de ca.i\a. que corre gota á gota; los
granos de maíz revueltos en dora.da
arena; luego las siestas de la tarde,
las claras cortinillas, las esteras de
paja, las noches estrella.das, las luciérnagas y millones de mariposas nocturnas que zuzurran entre
las flores y entre las mallas de tul
de los mosquiteros.

:,·.~tW'~

¡Oh violeta! Linda flor
por tu forma y tu color:
me siento enfermo de amores,
y te escojo entre las flores
como emblema de mi amor.

Quiero verte siempre en él;
y en prueba de afecto fiel,
quiero también otra cosa:
que adornen siempre mi fosa
la violeta y el laurel.

Las balsas del mar, los efluvios
del suelo, las exhalaciones de la
montai\a y las fulgura.ciones de loa
astros, forman tu atmósfera .... tu
atmósfera física.
El amor á la naturaleza, la con•
templación de los hermosos horizontes l xtendidos á tu vista., el go•
ce producido por el grandioso panorama del cielo, sembrado de es•
trellas, forman tu atmósfera moral.
Cuando piensas en la Naturaleza,
te abismas.
Cuando piensas en la Creación,
te recoges.
Cuando piensas en Dios, oras... !
Y si la mujer, lo más noble, lo
más selecto de lo creado, aparece
en tus horas de fantasear, en dulce,
dulcísima soledad, tu alma se levanta á regiones desconocidas y ae
recrea en el ideal soilado ....

¡

LA VIOLETA.

Serás por toda la vida
la flor por mí más querida,
y te miraré envidioso
cuando adornes el hermoso
busto de mi preferida.

En su Cabaña.

***

descoge lozana,
imita tu ta.lle,
remeda tu gracia.
Favonio amoroso
que bate las a.las
robando á las flores
y dando á las auras
balsámico a.roma,
tu risa retrata.
l\las ¡ah! tus ojuelos,
torment-0 del alma,
¿quién puede copiarlos,
quién puede, zagala?
Dl4Ut dt IUou.

Domingo 19 de Julio de 1903.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
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entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 3, Julio 19</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Domingo 26 de Julio de 1903.

',

el frío de la muerte había conservado con toda lq, triste sublimidad
de un alma. pura y virginal que ve
derrumbarse sus placenteras idealidades como derrumba. y arrastra.
el huracán en su vertiginosa. carrera al débil arbusto que no puede resi,¡tir su violencia..
ANTo::-.,o ARr.U:NT A.

GRANADA
Cerca del puente de Sevres, en la
orilla izquierda del Sena, se alzaba. en medio de una verde esnesura
una. casita. muy linda cuyas paredes y teja.dos desaparecían entre
una verdadera madeja de hiedra,
clemátides y madreselva.
En el huertecillo, al que daban
grata somhra aiiejos casta.ilos, los
pinzones y los pardillos se daban
alegres citas, y gozosos gorjeos encantaban y deleitaban á los ha.bitan
tes de la. ca.sita.
Eran éstos: Pedro Baria.t, un honra.do y laborioso jornalero, asiduo al traba.jo, compa.ilero a.legl'e,
que ignoraba el camio-:&gt; de la taberna y no buscaba más goces que los
que le porporciona.ba la vida de
la familia; y su mujer, Juana, una
aldeana. robusta., cuyos abultados
y rojos labios se entreabrían en
una. sonrisa franca y dejaban ver
unos dientes de maravillosa blancura..
Daba gusto ver aquella gozosa
madre cuidar á sus tres hijos, muy
pequei'los toda.vía; nunca se la.;veía.
hacer el más leve movimiento ó
gesto de impaciencia, y, sin embargo, daban mucho que nacer los tres
chicuelos para a.tenderlos, y cuidar
su ropa blanca y 1sus trajes, y acu-

11,-Abrigo-traje para

14.-0elantero y espalda, para traje
de casa.

dir á todos los demás menesteres de
la casa.
Todo aquello se bacía cantando,
y por la noche, después de la cena,
cuando toda la chiquillería dor-.

mía, aún le quedaba una hora de
grato ocio con Pedro en el huertecillo.
Aquella hora le proporcionaba.
el descanso de todos los trabajos
del día.
La empleaban en formar proyectos para el porvenir.
Pesada. carga era la de criar tres
muchachos; pero no faltaba. trabajo, ni tampocoescasea.ban las fuer·za.s y el ánimo.
Al cabo de algunos a.i'ios Pedro
ascendería á capataz de una fábrica.1 y por lo tanto, el salario sería
mas crecido.
Los chicuelos esta.rían y a criados;
mientras se hallasen en la escuela,
Juana trabajaría en su oficio de
planchadora..
Irían ahorrando algún dinerillo
y comprarían la casita.
A la. verdad, cuando llegasen á
viejos, ¿dónde encontrarían mejor
casa para retirarse á descansar y
come1·se los dinerillos ahorra.dos't
Diantre! No tendrían m\lchos miles; ¡,ero los muchachos ha.rían lo
que bahía.o hecho sus padres, trabajar, y los viejos vivirían de sus
ahorros.
Ilusiones cándidas, toscamente
expresadas, pero que hacían felices
á aquellos dos honrados seres.
Así trascurrieron los a.i'ios, y los
proyectos comenzaban á. rea.Ji
zarse.
Pedro traba.jaba con constancia
y no descansaba ni un momento.
El dueiio de la casa. tenía pretensiones muy exageradas; pero aquellas mismas pretensiones no habían
hecho más que a.crecentar el deseo
de los esposos de poseer la finca.
Sería lástima-pensaban Pedro y
Juana-abandonar aquella. casa. en
la que ca.da día hacían una mejora.

Pues ¿y el huertecito? De todos
aquellos árboles que habían plantado babia.o de ir otros á. recoger la
fruta'? Parecía un robo.
Así, pues, pusiéronse al fin de
acuerdo con el dueilo de la casita.,y
la escritura. de compra y venta. fué
firma.da. un domingo.

*"

Cuando Pedro *Bariat salía de la
casa. del escribano con su título de
propiedad en el bolsillo de su chaquetón, "ni el rey era más feliz,"
como él mismo decía, y en su rostro brillaba. una franca sonrisa.
ºA l pronto habían convenido marido y mujer en que festeja.rían la
compra con una alegre comida en
la hostería; pesca.do frito, un coneJO guisado y algunas botellas de
vino de Suresnes: un verdadero
banquete de Lúculo.
Pero cuando Pedro se vló ya. de
propietario, su entusiasmo va.rió de
rumbo y dijo á. su mujer:-Va.mos á.
comer ''en nuest1·a. casa!"
Y había que oír la entonación
que dió á esas pala.bra.s:-"Nuestra
casa .... "
Para a.poyar su idea, alegó toda
clase de poderosas razones.
La oocina de hostería no valía
nada. eran siempre iguales salsas,
con Ún olor espantoso á quema.do.
Estarían mucbo mejor en su ca.sa.1
á la sombra de la enramada., con el
Sena á sus pies, y en el fondo el
inmenso panorama. de París ih1mlnado por un sol brillante.
En medio de aquella. felicidad,
que parecía. que llenaba. su vida entera., sorprendió á Pedro Ba.ria.t la
guerra de 1870.

**

*
Volvemos á. encontrarle
en el
fuArte del monte Yaleria.no.

12.-0rlginal y vistoso traje de paseo.

ferrocarriles.

que otras veces dejaban escuchar
débiles quejidos al ser espantados
con sus cantos por las aves nocturnas, emitían el más ligero sonido...
Y sin embargo de aquella calma
aparente, una terrible tempestad
desencadenaba sus furias y rigores
en el alma pura y virginal de una
mujer... ¿Mujer dije? .... No; aquel
ser de cuyos ojos negros y rasgados se escapaban líquidas perlas
que, resbalando por sus mejillas de
azucena, se evaporaban al sentir el
fuego que exhalaban dos labios
rojos como la grana é incitantes
como el deseo, no era una mujer...
era un ángel que Dios había puesto en una reja rodeada de jazmines,
lirios y claveles, que con sus puros
y delicados aromas embalsamaban
el aire . . ..
Sus perfiladas manos se cruzaban
continuamente; sus ojos se elevaban al cielo, y de su pecho se escapaban ahora suspiros que abandonaban con pena aquella boca ... .
¿La. causa de su sufrimient-0? ... .
Tal vez en otra mujer no proporcionaría tanto dolor; pero ella era
como la sensitiva.: él más leve
soplo impuro hace que sus pétalos
se cierren y que, rodando por la
misma tierra que la dió vida, se
manchen con el lodo sus delicados
matices ....
El alma de aquella nifla sufría
una impresión muy profunda. Su
corazón había sido herido en la fibra más sensible .•..
Amaba con el fuego y la pasión

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

de la mujer anaaluza y con el misticismo del asceta. En un hombre
había fundado su dicha, en su amor
había asentado el castillo de sus
dulces ilusiones. Aquel hombre la
había jurado muchas, muchísimas
veces, que sería sólo suyo; y al verter en sus oídos las palabras enamoradas, las manos se habían buscado, y al encontrarse, estrechá.ronse con fuerza, uniéndose al propio
tiempo en prolongado y apasionado
beso.
Recordaba todas las escenas de
sus amores, y su recuerdo ahondaba la herida que en su alma habían
producido.
Alguien, que siempre hay quien
goza con el sufrimiento que ocasiona, la había dado la noticia .... Su
novio estaba preso .... Había matado á otro hombre luchando con
él, y la causa de la rifta ¡fué otra
mujer que se disputaban los dos!
Los celos con sus aceradas ufl.as
la desgarraban el alma .... la congoja la ahogaba ....
Dudaba .... dudaba aún que fuese cierto .... Creía toda.vía que la
habían engaflado. . ... Y esperaba,
esperaba á. que llegase, esperaba
vertiendo de sus ojos raudales de
lá.g:~imas, que discurriendo por sus
me11llas, blancas como la nieve de
los Alpes, se evaporaban al sentir
el fuego de sus labios.

luna lucía su plateado disco y penetra.bao sus rayos argentados por
entre la espesa cortina de lús jazmines, lirios y claveles que guarnecían la reja, posándose en su rostro angelical.

Su pecho no se agitaba como en
la. noche 1interior á impulsos de la
congoja .... Sus ojos permanecían
cerra.dos, y entre las largas y sedosas pesta.í'la.s aún estaba pendlentill
una lágrima. ¡la última! que tal HI

15,--Capota y traje de calle.

*
**
También la noche siguiente la.

13,-Cuello de encaje.

16.-Vestido de visita y reunión.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 4, Julio 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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