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                    <text>E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG de Agosto de 1903.

EL REGALO

14.-Ab rigo para niña.

do empina á dPspertarse á las impresiones, la. criatura.es en extremo
sensible á la. influencia ner\•iosa.
Ha.y que evitar en absoluto todo ·
ruido fuerte y todo movimiento brusco junto á ella ....
Para el reC'ién nacido el sueño es
esencial, pero ha.y que regularLr,arlo de una. manera. conveniente. La
noche es el momento más propio
para. descansar; y si la. alimentación y el sueilo dm·anteel día.están
regularizados, no habrá peligro de
que la criatura. sufra. desvelos durante la. noche.
No es razona.ble, por ejemplo,
dejar que, en el día, la. criatura. esté sin alimento durante cuatro ó
cinco horas, simplemente porque no
se ha querido interrurupi1·le el sueno. Dejándola.dormÍI' tanto tiempo,
necesariamente se desµierta con
hambre, y entonces lo m:\s proba.ble es que mame con exceso; lo que
la pondrá en un esta.do de inquietud suficiente para tenerla. despierta durante una. gran parte de la noche. De modo que durante el día, la
criatura debe alimentarse y dormir
á intervalos regulares. Y, ¡,ur la
noche, no debe haber luz l&gt;n la pieza; se tendrá ú. mano una lamp111·i•
lla. y una caja. de fósforos, por lo
que pueda. suceder.

La falta de nutrici6n es la causa primordial de las enfermedades extenuantes. Yéase lo que
dice el muy prominente Dr. Dn.
Pablo Córdoba y Yal6is, de la
ciudad de México:
''Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsi6n &lt;le ·
Scott, en mi práctica de muchos
afios, ha sido siempre satisfactorio, pues supera. á toda otra preparaci6n cuando se trata de enfermedades de los 6rganos respiratorios 6 de afecciones por falta
de nutrici6n. Reúne, además, la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.

El mes de los días fríos iba. ¡\concluir. La. Noche Buena se acerca•
ba.
~~lla, la. pequeilita., oía con triste?.a. los planes de las hijas de la. casa sobre el regalo que les había. de
dejar el "niilo" aquella. noche.
Una pedía. una gra.n muíleca. que
había visto lucir en un lujoso esca.para.te, otra. una cocinita. con sus
a.ccesol'ios, cuál un jueguito de sala. completo, quién un servicio de
té á I a. "derniéro". Pero ella. era.
tao pobre, tan desola.da, que no tenía esperanza. en un regalito. Infeliz, ella. creía. que sólo li los niilos ricos el Nii\ito les traía juguetes. Y aquel ser to.o pequeño experimentó la primera. decepción del
destino.... y lloró su aciaga. suerte ... .
Era. huerfanita y estaba. entreg-ada á aquella casa, p! ro era tan delicada,quesiempreocultaba. su llanto
y sufría en silencio!
Entretanto en casa no se ha.biaba.
de otra. cosa, Ca.da. uno de los niños ind ica.ba. á su padre el regalo
de preferencia. y el padre lo a.notaba
con reserva..
Pero á la buerfanita. nadie dirigía. ni una mirada. ni un recuerdo...
Cada. cuál se embebía. en su dicha.
y olvidaba. a.q uella tierna. sensitiva.!
Naturaleza. infeliz, que, al da1· sus
primeros pasos,ya. e~cnutraba la. vida hn am11rga, la. seod1~ tan desola.da .... Y esperaba. con lo. fe de 111
última esperanza. Todo su anhelo
consistía. en encontrar al día. siguiente algo eo su rinconcito y enseñarlo á los demás.
Llegó la. noche, y domina.do. por
tanta emoción, se quedó dormida
y soiló en su regalito. Las naturalezas tristes como las sanas son las
únicas que encuentran en 11 sueilo
el gran descanso reparador. Ella.
fué despertada por el ruido de los
niílos de la. casa en aquello. mo.ílana. de regocijo: y anhelante, ansío-

Domingo 23 ele Agosto de 190:1.

sa., febril, buscó en su rinconcito el
regalo suspira.do! Mas Jo que ella.
creía. un juguetito, eran sus za.patitos de suela. gruesa. que había. envuelto en su trajecito al acostarse.
Y avergonzada. de su desgracia., lloró oculta. en el pa.ja.rl
También la. vida es un gran sueílo; pero es un sueílo continuo ....
A la manera de la. cadena de eslabones que va formando la. ola, ella.
extingue algunas esr,era.r.zas nuestras, pero "adelaote 'sefo1•ma. otro
nuevo eslabón, que es el que nos
mantiene siempre esperando!
Tal es la vida! Algo que se confunde con la lobreguez de la. noche
eteroa.; algo que fu lgura., se desva.net•e y se apaga; algo que desapa.
r«:CP para no ve I ver.
; Un crepúsculo vespertino que no
se repite. La. peregrinación 1e1·renal, que termina. siempre en Calvario .... !
1\fYRIEL.

RIAMOS.
En vano la. animación
Del goce mi rostro alegra.,
i Si llevo la noche negra
Y etl'rna en mi corazón!
Mi risa es la del bufón
Que quiere ocultar su pena.
Y salta. sobre la. arena.
Al son de lo. destemplada.
Y estentórea. carcajada
Con que el concurso Je atruena..

Mas ya. mi fuerza. se agota.
A los golpes del dolor:
Y aunque con rostro traidor
l\Iis sufrimientos escondo
Es el rna.r·tirio tan hondo'
Que, aunque rni constancia es ID
Temo bajur en la lucha
cbu,
Del sacrificio hasta el fondo.
a,

,_

Cuando PI chiste se derrama
La. mu ltitud que me asedia.
'
Se ríe con la. comedia
Sin acordarse del drama..
Es verdad, la. eterna. llama.
Seca con sus rayos rojos
Las lágrimas de mis ojos
Y nadie sube qnP al par '
De la ¡rorra del juglar,
Llevo corona de abrojos.
Nadie sabe que ha.ven mí
Un torm1·nto sobrebÚruaoo
Nadie conoce el arcano '
De tristeza que hay aquí. .....
11ientras pude combatí·
Hoy me siento acongoj~do.
Cuando el león acosado
Siente el corazón herido
1'~-. de cólera el gemido '
Por el dolor a.naneado.
Pero ¿á qué hablar de dolor
Si el ajeno á nadie importa'.'
Riamos, la vida. es corta
Riamos, es lo mejor.
'
Cuando y a. del gladiador
Las fuerzas van decayendo
Y va. la. muerte sintiendo,
Abre las puertas al alma.
Y con desdei\osa calma
Rueda en el polvo 1·'.iendo.

Cuando se 1,iente morir
U na. esperanza. querida,
Cuando tiene el alma. herida.
Necesidad de gemir,
E., espantoso cubrir
El dolor con risa. loca.,
Pues al salir de la boca
En bullicioso tropel,
Es como río de niel
Que envenena. cuanto toca..

P. E. ROMERO.

------

(Paolo.)

Por razooes pecuniarias,

sé que preocupado e,tás,

y, µara ca.stirte, vas
ácaza. de millonarias.
Tanto 01 plan has propalado,
que acaso alguna., 1t11paci~u1.e,
te tache de indiferente
creyéndote interesado.

He apurado con valor
E,;te cáliz gota. á gota,

EL TESTAMENTO

7··t¡·¡ffllt··RuTA·1
r~süTi.FE,
l
ADenver, Kansas City, Sl Lonis, Chicago, lew York.
811 Fraaclaco y Los Aqele1

i
♦

♦

••

i

ii

i:

♦

f

t

1

!

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobtsc,o 'fttltlt.
Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dras que ee practlc:6 la
apertura del testamento del llaatllal·
mo Sr. Arzoblepo D. l'atrlclo A. FeeblD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna ctel dlatlnpldo prelado ucendlG a. cerca de '125,000 oro amf'rlcano: J ee¡1ln el lnnntarlo que ae ba
publicado, los blenee que deJO ruerou
como 1lgue:
Dos pOllzu de '·La Mutua.' ' Companra de '
guroe eobre la Vida. de
Nuen York, por $~5.~00
oro cada una, 11 sun . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados
bre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo J en
Bancoe. . . .
. . 37,000 orn.
F.ntre lu dl•JlO•lclonee del eelior Ar1:obl1po, en eu testameato, se blcleron
etas:
A au hermana, sellorlta Kate FeebaD,
que eatuvo alPmpre con 11 huta ID
muerte, $◄0.0110 oro en bonos J $25,000
oro ere una de las pOllzaa de seguro:
t la eellora Ao• A. ~·eehao, viuda del
sellor doctor Eduardo L. ~•eebso, btr·
mano del ,enor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa (lllllzaa, y $6.000 oro en
efectl•n: a 1ft A&lt;·adPmla &lt;le i:,ao Patrl·
c-!o dP !"bkallo. de la que ee preceptora
1u b•rmftn11. lfadre Marra Catalina,
$10.IMHI oro de 1ft nltlma p011za; l la
e&amp;cuela · -~ora Marra·' de eoeelianra
prérli&lt;·a JlAra varones, de Feehaovlll~,
111 lonl•. que PrR la lostltuclllD por .a
que mh •e lntereR&amp;ba el ••~or f rru·
bl•fl'l. •• •n t re,runn los $4,000 re1ta"l•

,o-

~ ,. 1~ 1\ltlm11. f)f\llZfL

♦
♦

;:," lt:l:&gt;t:rvan caurn.H t:n \Jarro i'utllrn1.11 vara wuo1:1 10::; vuntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comooores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
. w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San ,ranolsoo, #íím. B, ltlltJxlca, a. ,.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1

T.O.llUIII~ i:!OLITAHIA expolslOD ~gura
eo uu::; boros, sin PURGA, por laa cApeu•
las L. KI H:-1. 1-.vltall emltacloo es. Depó•I·
to : F'Rrm. IIAUGOU, 54, boulevard. Edpr
Quloet, Parra y eo tola1 las rarmacl■•·

ASMA vCATAR_R_O
t11u01 ,., 111CIGARRILLOSESPIC

1

ó el POLVO
'
reslonu.To1.Reumu,Ntural9I•

~ 11 ludas ;1s 1111,nH Fa1111.tru• .
tor m ,yu r'. 20,rue St Laure.P•r1•
.. ,Clr11Ct1 F,,.,.,, ,ob· •1..J1t C11arrtllG

1.-Coleccién de trajea de paseo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agoslo de 1903.

Explicadón dt

nuesfros grabados.

Núm. 2.-Hepreseota e~te grnbado noa elegante y vhtosa colección
de trajes de paseo, propios pa.rn
sei\oritas. Todos estos figurióes
se confeccionan con tela de buena
calidad y como adornos se e111pleao
encajes y listones de último estilo.

Corno puede verse por los grabados, las faldas, cerca de la.c1 ntura,
llevan uu pequeílo plis(, que mucho la.s agrncia, el .resto de la eoa·
gua se plit,ga ligeramente, y cerca.
ue su parte ' inferibr; JJeva como
.adoruo peq ueñ!lS aplicaciones de
~111ta ó de pasamanería. De los
talles ñada tenemos que decir como no sea que nuestras lectoras se
lijen deteoiuamente en los modelos
l' &lt;'O'.lfecciooen sus talles de acuer-

do á estos figurines, sin separarse
de ellos lo más mínimo. Son tan
graciosos, están de tal manera
aplicados los adornos, 1y el corte
del,peto y de las mangas es tan adecu~do y elegante, ,4!18 si en la con·
1

nada de notable, pues es lisa e to
da su extensión y con un 11
pliPgue ñ lo largo.
gero
La blusa s1&gt; adorna con ancb
cuellobombrero.s de encaje y 1
mangas, abultadas en su e~tremi~

°·

°

•

r:cmingo 23 de Agosto de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

color oscuro y cuya. falda. lleva por
único adorno tres pliegues traos·
ver s ales. La. blusa es imitación de
tor er a, y el canesú y parte de las
man gas so confecciuoau con tela de
color cl a ro.
EsPEllAJSZ.\.

REMORDIMIENTO
Mostr aba el l'Íl'O Pascual
Muy amarilla. la cara,
Como si en ella. guar dara
El oro de su caudal.
Ciertos 1·umores menguados
Habla ban á los oídos
De u nos huérfanos vendidos,
¡ Vendidos y envenenados!

Un público delirante
En el teatro aplaudía
La encantadora armonía
De una ópera brillante.
. •
.
. .
.,
. -,.N? oís 110 grito s11uestl'O.
.Por Dios, hacedlo callar,
Que no me deja. escucht\r
La música del maestro!

Los semblantes ... ¡qué hechicero;!
¡Qué ardientes los coi·azooes!

Ha. empezado el cotillón:
-Ese ¡rr1to me molesta ....
¡Callad! ¡Que cese la fie,ta,
Que cese por compasión!
·
-Esposo mío, ¿qué tienes'!
,:.Cometiste algún delito'!
-Mujer, ;.no escuchas un grito
Al que agrada.ria. Jo¡rró
Que me taladr a las sienes'?
La muchedumbre aclamaba.,
Y el triste Pascual rodaba.
-No oigo nada.-Ten por cierto
En su lujoso landó.
Que el grito me llama ya ....
-,;,No tienes hierros ni callos'! ¡Perdón, Jesús mío!-¡Bah!
Estiís loco -(¡Estaba. muerto!)
Cochero de Bal'l'a.bás,
Ese grito suena más
Lú.grimas, rezos y flores
Que el trote de mis caballos!
E l féretro a.compaña.roo.
¡Cómo inundan los salones l;;ra rico, le enterraron
'Entre espléndido; honores.
Las damas y caballeros!

.,

r

'

,..
' I
1

'·

2.--t lecc.ión C:e trajes ée v:::ita.

fpcción de la blusa Pntrii.ra otra
clase de inventiva, fácilmente se
per~erfa el irusto y la elegancia del
"º.ºJunto. Pocas veces hemos publicad? en estas página~ modelos
de tra1es para paseo tao graciosos
y elegantes como éstos.
Núm. {.-Nuestro ¡rrabado representa un sencillo y vistoso traje de
cas~. La tela con que llera confeccionarse este vestido ha de ser
l}l!'era, ele c?lor claro
adecuado
1\ la. estación.
La falda no tiene

y

dad inferior, se rematan por estre·
cbos puños.
Núm. 5.-Traje de calle, coofec·
ciona.do con tela á cuadros y pro·
pio para seiloritas de talle esbelt.o.
La falda se pliega en toda. su loo·
gitud. y las mangas, cerca de los
hombros, llPvan seis pl iegues trans·
versales. Una. peguei!a corbati. de
punto completa. el ado rno de I:•
blusa..
Núm. 6. Traje de casa p ara se·
lloras jóvenes, hecho con t,ela de

__

,¿,

;::...._ ~- ~-

.:

3,_:'co1eccl6n de t rajea de reunl6n

�Domingo 2~ de Agosto de 1!)fl:J.

E l. MUNDO 11.l' STHADO

Domingo 23 de Agosto de 1!)03

EL MUNDO ILUSTRADO

~t~~ mofa!.•., ¿por qué lo has heJ?urante algunos segundos calló
el mterpelado, la mirada. sombría.
un ric~us ~e dolor sobre sus labio;
em;,ahdec1do~. Y luego con acento
tembl_oPoso de ira y de ¡&gt;ena respondió:
•
. -_Porque mis enc&gt;migos, con el
m,trnto del odio, l\divinnron mi scc~eto, Y me insultaron, llamnn.do
hipocresía Jo que rué noble pud
Y en un arrebato de cólera, con.;:.:
no trémula de pena, pero resuelto.
rasgné ~I sa~ra.do velo que oculto.~
b a el m1ster1O de mi alma
Después .... después h~lló en alzar m1 voz, en dejar vo ' ar mis cantos en alas de la bri~a, el ali vio dtil
~~~er::1oº qdue se que1a., cuyo~ geinia ormecen el dolor pero
desca!lsan el pecho de su t' 'bl
opresión.
err1 e
No sé si sois sincero conmi o
¡as,l es?uchad: no amo con pasfó~
a g or1a, porque mi ideal es má
todavía·• ,n·1 alt'tvez recha-s
•hermoso
¡
za da CO[J?pasión; la.envid ia es honra e quien la provoca·· la mof
vergüenza de quien la
1 • ª•
cuan1O á. la simpatía
. P ea, en
sabrá. agradecerla. , m1 corazón
H!iyteen las almas de los que siente n 10 usa.mente u ·r 1 .
para el amor y i'a :r!~i~~cl um1noso
so~br ío, para el rencor y ~d~t1
10·0
Calló
el• poeta, y el anc1ano
•
·
n•0
s é s1 vencido ó con venci"1o d .. '
sólo: ¡Ah!
' , 110 tan

El primtr filio.
CO:S ■ BJOS .A. L.A.11 X.A.D:&amp;ES

;m

Á LOS DOS J\IFSES

A l as siete ú ocho semanas el r ecié_n nacido empieza ya á avivarse
y 1~ darse cu_e nta de que es un ser
animado. S1 se le ha permitido hacer la \"ida lt&gt;nta. y tranquila que
ac_o.bamos de indicar, este dt&gt;spertn.·
miento gradual será un motivo de
alegría para él, y de goce para los
que Jo rodeao. La. criatura ha empezado ya á seguir á uno con los
ojo s por )a pieza ó {\fijar l a vista
en los obJetos, y en estas ocasiones
h ace o ír un gorgorito de alegría.
Más tarde, empieza á prodigar
sonrisas, á medida que va dándose
cuenta de la vida y de las cosas que
la rodean.
Le interesan ya sus manita.s regordetas, y tratt\ de llevárselas á la
boca, lo que consigue al fin, después de unos cuantos días de esfuerzos infructuosos.
Entonces, la criatura ha llegado
Y!' al segu~do período, en el que la
vida v~ de1ando de s~r vegetativa,
y requiere un poco mas de atención
Uomo se ha. hecho m1í.s pesada hay
que cambiarla de postura má; frecuentemente para evitar que se le
entumezcan los miembros. Se ha
hech~ má~ fuerte también, y mueve
sus ¡ner01tas de una maner a vigorosa; poi· lo tanto, hay que acort arle las ropas, á fin de no trabar
el desarrollo de los músculos de
esas ex t1•emid ades.
Debe tenér sela tamhién más tiempo al aire libre, y, por la noche la
temper atura de la pieza debe 'ser
más fresca.
Por otra parte, su apetito se ha.
desarr olla.do también, y necesita
mayor cantidi_i.d de alimento; pero,
como sus medios para adquil'irlo se
b:"n cuadruplicado durante este per iodo sorprendente, está en perfectas cond~ciones para velar, dfremos,
por sus mtereses.

;J

DOLOHES.

La alegría. depende de 1 • •
nes, de no querer ve . as 1lus10te las verdades d I r r!gurosamenma superstición eal! vida. La misg r ía, y no deber! me?ta la ale•
como del fanatism~ hu irse de ella
~a. a.legría depende 'deq~e la mata.
etas: la creencia en la . ne_r c1·e1:-11•
creencia en todos I
amistad, la
hacen bella la vida?s recursos 9ut&gt;
• Y a. más tri 3 w

4.-Traje de casa.

Pero la maledicencia
P~co tardó en murmurar:
-:- 1H~ muerto poi· no escuchar
El grito de su conciencia!
,JL\N TOM.\S SAL\'.\S\'.

ENTRE AMIGOS.

.m vino no era ni puro, ni añe·o
m las copas finas, ni rico el m~n'.
te!, pero los dos hombres seotadus
en torno de la tosca mesa bebí
con placer el .:ino mezclad~ de ca~~
pcch!!, 6 quien sabe de qué, departiendo amigable y conlidencialmcnte.
D~lante del más viejo, casi un
anc1_ano, se hallaba un libro abierto, h~1·0 manuscrito en letra s uelta
nerviosa, aesigual, que revelaba el
grado de exaltación bajo el cual el
auto~ había trabajado.
, A rntervalos el anciano leía eh
el, con voz ieposada, s1ntida y su
compailero, un hombre aún .'
le_ escuchaba, con expresión ~~:e~,
mela de profunda emoción.
·
,De pronto, el anciano, que se hab1a ~uesto (\ leer para sí, preguntó:
. e.Hay aq.¡í composiciones iné
·
d itas':'
-Sí.
-¡ Y que jamás serán ¡JU!Jlicadas, no'!
-;.Por qué'?
Porque son demasiado ínt·
Son f t.n
• t as í as, ¿quién os ha
,rna~.
d.1
cho q~e se trata &lt;'e mí?
·
. -:-Bien se conoce, es toda una hist?1·1a, la tuya, lo que contienen est,1s !~neas )leni~s de ,encilla elocuencia, de rnfi111to seotim1ento N
trate~ de engailarme, pero di;ne~
aílad1ó,-¿por qué has des¡,ed
do a s1, t n coraz
'
6 n y arrojado uza. ,
troz"IS á la voraddatl del públi ~~~
En a~guuos hallarás Piedad por~~~
dol01es, en otros udmiración á t
talent~; pero ta~bién despertará~
la env1d1a, la.curJOf1ida&lt;l y ... . has~

::m:u,1111111111uum11: 111111mmu:ummi::mum1111111111:utn=

1

g
i:

li

1

ffn

i

n

LAS E~1''ERMI,;DADES

?.-Sombrero de

la e~tación.

experiencia de la vida, es ser engail_ado y perder por esto una creencm ó una ilusión.
Los niilos son felices y alegres
JlOrq ue están llenos de ilusiones, de
creencias y de confianza.
Debería haber uno. sociedad de
acción y propaganda contra el crl·
men de que los niños sean !logailados ó desilusionados.

Rel ativamente, son pocas las cri ,\turas que nacenenfe,·mas. Por 1·e.,la.
general, el recién nacido es un ~e1·
normal y sano; y para a.leott,rse, la

-

u

mum:::m11111m:n111111111111111111111111111111111111111111111111u u:m:u:111u:m111u111111utmmm:1111111111111m:::m::umm:
8.-Vestiditos infant iles.

i~Iadre! Título sagr ado
que no merece obtener
la que comete el pecado
de dejar abandonado
un inocente al nace1·.

.;,

9. -T alle de punto oara reunión.

6.-11"raJe de casa.

1

joven ma.clre debe tc&gt;ner esto siempre presente. Esto I&lt;' iafunclirá confiar,za en sí misma, y sn habilidad
para. mantener á la criatura en e~e
estado de salncl, hará el resto. Las
enfermedaéles no son cosa que Jns
re&lt;'ién nacidO!'I puedan adquirir fácilmente; por lo menos, no tR.n f,ícilmente como los malos báhito",
que, á nuestro juicio, son mucho
más d ifíciles de curar que aquéllas.
La moderación, aplicada á todl\'I
las cosas relativas á. la criatura,
será. siempre un a s1il vaguarclia para la madre, y la mantendrá. con"·
tantemente en el buf'n camino. Le
dad\ tiempo 1,a.ra retlexionar, y po•
dr1í. resolver muchos problemas
tranquila y acertadamente.
Hay que tener presente que las
indigestiones no son nunca. un fenómeno e-.pontáneo; las provoca. el
exceso ó las deficiencias de la ali·
mentación.

10.-Sombrero de v iaje.

11.-Traje de casa.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dote que no se acaba, orivilegio
que no muere. Después de muerto,
queda el producto de sus trabajos
in!-61.e ctuales haciendo el bien aúo,
aligerando la carga á los que vienen detrás, iluminándoles el camino.
MILAGROS Romr. DE ALBA.

Está el bueno de García,
que es médico consumado,
hace tiempo dedicado
á estudiar frenología.
Y en defensa de su idea
el ice, que al ver fijamente
la cabeza de un cliente,
su.be del pie que cojea.

PARA UN ALBUM.
Adorable señorita!
Con voz suave y poética, tierna a.l
oído como un arrullo; con esa voz
que suspira con tanta dulzura las
amables frases que pronunciáis, así
me dijisteis en una hermosísima r
espléndida tarde de mayo:
•
-Quiero algo para mi álbum: escribid.
Y, colocando ante mí el elegante
libro en que escrito se hallaba en
hermosas letras doradas el nombre
adorable de Adela, espera.steis,sonriente, la respuesta.
¿Recordáis acaso cuál fué'? Seguramente que no la habéis olvidado, ¿verdad'?
Y a.~ora. yo os pregunto: Sabéis,
seí'lorita, lo que es escribir para un
álbum? Lo más tierno, lo más elelicado y precioso debe verterse en
él. Ali( lo grande, lo hermoso lo
sublime.
'
La frase estulta, los períodos arrítmicos, las imágenes faltas de luz
de colorido, de escorzos.... no pue'.
den, no deben hallar cabidad en
un álbum. De abí, que no me sea
dado salir triunfante en tan amable
y hermosa invitación.

17.-Trajecitos

Pa.t·a. que la. unión sea. ta.l, ha.o
de casarse los espíritus, y eso no
se produce sin la. cultura., sin la. voluntad independiente de la. mujer,
que no debe abusar de que su dicha.
está en set• amada., por lo que no
muere.
Si la. moral es la base de la familia, la inteligencia es el eslabón del
amor.
No basta querer; debe quererse
con observación,con ánimo de agra.dar. Un a.mor inmenso es la. ley
natural; no se agradecen ta.ntocomo
los sutiles cuida.dos los oportunos
cariños de un ser inteligente.
La. ignorancia. de la. vida. interior, la poca observación hacia los
seres que amamos, trae ta.ata frialdad, que no ba.sta.rá á derretir toda.
la. virtud sóWla. del mayor amor.
Efímero todo traba.jo que no anima. el soplo de una. actividad interior. Condenamos (l la mujer á ha.car vida de autómata., y con ello
privamos a.l mundo, á la. familia. y
a.l arts, de la.s manifestaciones gra.ndiosa.s, vivas, de una luz y un color
de espiritual inteligencia., ~ maravillosa. hermosura..
Si la.s costumbres permitiesen á
la mujer desarrollar su ingenio,
¡cuánta gracia fina no embellecería
la vida!
Prueba. evidentísima de su mucho valer espiritual, es cómo aquellas que han sido observadas por
seres de fina observación, por artistas y escritores, han sido las inspiradoras más tarde de sus obras
más perfectas.
La mujer inteligente, si se la. deja.
ocasión de mostrarse, conquista los
corazones más que todas las otras
ventajas ó grandezas de la vida, y
como madre es como más debe usa.r
la. instrucción, el alto criterio. Toda enseñanza no secundada por el
talento de una madre, costará al
niño, ímprobo trabajo y no se fijará en su mente de un modo indeleble.
A la madre buena se la respeta.
y se la quiere. A la madre que es
además inteligente, se la da la.con-

''.Es incolora la palabra ruda
1a imagen tosca y fría• • .. 11
'
Es~r)bir en él que sois hennos
exqms1tamen!-6 delicada., adorab!ª'
en fin, es deciros tan poco!
e,
Cantar-,aun en períodos tnapf.
ficos:- l,?s ·sed uctor~s rasgos 80•
berb1os de vuestra. divina estatua,
modelada
''Por e_se gra.i:i ~rtista inimitable
cuyo CIDcel d1v1no rea.liza.
la egregia perfección .... 11
Todo, todo eso, amable sei!orita
me parece tan poco digno de vos d~
vuestra. triunfa.dora. belleza, qu8 '80•
lamente me limito á. preguntaros·
Habéis leído alguna vez las baiadas alemanas? habéis leído á Ossián?-Sí? Pues bien, así sois vos·
un11, mujer deliciosamente he;
mosa., como las vírgenes de Qs.
sián.
Y be ahí lo único que he podido
escribir en vuestro álbum, lo de
siempre: la. frase intensa.
Je vous demande pardon.

J. M. TALAVERA.

€1 estilo reforma

F.,

En la corte del Emperador Francisco José se guardan de manera
tan estricta los c1ínones de lamo·
da, que nadie puede contravenit•ios
en lo más mínimo sin hacei-se ncreedor á severos castigos. Cuéntase
de un oficial á quien se le prohibió
la entrada á Palacio por espacio de
dos meses, únicamente porque el
buen mozo no bailó un rigodón con
la galanura y elegancia que debiera.. El oficial, un joven de veinticinco años, fue llamado por el Emperador: «Es inconveniente vuestra conducta.&gt;, le dijo el soberano;
eso is el primero que se atreve á tomar
una postura ridícula en plena recepción de gala&gt;. El militar enrojeció de vergüenza y no tuvo lugar
á disculparse, pues cuando pretendía ha.cerio, Francisco José lo
arrojó de Palacio y le prohibió estl'ictamente que entrara á la regia
mansión por el espacio de sesenta.
días. «En ese tiempo podréis estudiar un poco más las reglas de la
etiquete. y del buen tono&gt;.
Esta severidad tiene su razón de
ser, pues en una corte donde todo
debe ser aristoc1·acia. y «chie&gt;, resulta impropio, altamente impropio, que un contesano turbe la armonía.. La Emperatriz también era
exigentísima en estos asuntos. Algunas damas han lamentado ya su
ligereza al presentarse en los salones palaciegos con un mal pliegue
en su traje, con algún descuido en
su tocado ó con insignificantes imperfecciones en sus posturas.
Curiosa debe ser, sin duda alguna, la estadística especial de estos
centros de elegancia, que se refiere
á. los castigos que han sufrido los
cortesanos por asuntos de modas.
En la corte alemana, Jo mismo que
en la inglesa. y en la rusa, reinan
exigencias increíbles. En los salones del Quirinal hay menos tirantez, y en los de la corte espaí'iola
más libertad.

l\Iéxico, D.

mayo

6.

Hace más de veinte afios, escri•
be el Dr. Manuel S. Soriano, que
uso la Emulsión de f-\cott, lo mismo en mi clientela particular
que en los ho~pitales á que he
pertenecido y pertenezco, y en el
notable colegio de la Paz, donde
se usa en grande escala. Debo
manifestar que siempre he obtenido brillantes resultados de la
mencionada Emulsi6n de Scott,
que es un tónico reconstituyente
que el estómago soporta perfectamente.

infantiles.

fianza y la admirnción. Ser admirada de un hijo de talento, debe ser
la suprema y más grande vanidad
de una mujer.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzoi,1sp0 rttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que ae practicó 11
apertura del test11mento del llu1trlslmo Sr. Arzobispo D. Patrlrlo A. Feeban
en la clndad de C'blrago, Jlllno"ls.
La fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 11. cerca de $125,4100 oro a merlcano: y aegOn el Inventarlo que ae ha
publicado, loa bienes que deJ6 fueron
como sl,:ue:
Doe pólizas de • 'La Mutua.' • Compallta de
gur011 ■obre la Vida, de
Nueva York, por ,25,~\IO
oro cada uua, 6 sean. . , 50,000 oro.
Dividendos acumuladoa ■obre una de las p61 lzae
9,329 oro.
Otra póliza de se¡-uro. . . 1-t,000 oro.
Acciones en efectl vo y en
Bancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlepoalclonee del aellor Arzoblapo, en 10 teatamento, ae hicieron

***

■ta■:

A en hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él huta su
muerte, U0,000 oro en bonos y ,:.i5,000
oro «te una de la■ p6llzaa de seguro ;
l la sellora Ana A. treehan, ?luda del
aellor doctor Eduardo L. IJ'eehan, hermano del aenor Arsoblepo, '25,000 oro
de otra de lu pólizas, y $0,000 oro en
etectl?o: 4 1ft Ar11demla de ISan l'atrldo •e Cblca¡ro, de la que ea preceptora
au

hermana.

Madre

Maria

Catalina,

,10,000 oro de la n1t1ma póllza; 11. la
escuela • 'Santa Marra·· de ensellanza
prll.ctlca para 't'arooea, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuclj\n por !a
que mu ae luteresaba el ■e!lor / noblapo, ■e entre¡raron los ,4,000 re1ta•1. . la 111tlma póllaa.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Carro 1-'ulhna.u vara to&lt;lu:1 10::1 puut b
t&gt;n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soó renombrados en el mun&lt;lo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
;:,., r1::::,1::rva11 calllas 1::n

la. 8an Franol•oo, lliim. B, MtJxloo,

a. 1.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

El escote es punto de vital importancia en el vestuario femenino.
Un ápice que exceda de lo justo, es
motivo de reproche. Los escotes
pueden ser angula.res ó cuadraogu·
1a.res. Los primeros son los que en
'la actualidad imperan.y sólo en determinadas fiestas,especialmente en
los banquetes, es cuando se lleva.o
los segundos. En éste, como en n u estros posteriotes artículos, nos referimos únicamente á. los usos de
la moda europea, no porque ~esechemos la nvrteamericana, smo
por ser aquélla la que más priva
entre nosot1•as. Con toda calma
hablaremos de la a.mericaniza.ción
de la moda, cuyo centro principal
se encuentra en la aristocrática y
elegante ciudad de Boston.
En paseos, recepciones, teatros,
banquetes, visiias, etc.,domina., en
todas las poblaciones del Viejo
Continente, el estilo &lt;reforma.&gt;. En
México ha tropezado con infinitas
dificultades dicho estilo, lo cual no
tiene razón de ser, pues las dificultades se deben solamente á la me.la.
voluntad de nuestras damas, que

creen, errón.,amente, que sus cuerpos se desfiguran pot• el poco entalle de la cintura. Ningun,~ creencia. puede ser más equivocad';'-, porque las francesas, que son ex1gent{sima.s en cuestión de e~talle, p~ofesan verdadera adoración, pudiéramos decir, por el estilo reforma.
y hay que fijarse que las fra!1cesas
han hecho á un lado el espír1~u de
patriotismo-en este caso deb1a 1!amarse patriotería,-pues el estilo
«reforma&gt; ha tomado sus orígenes
en la. inventiva alemana.

Me atrevo, pues, á recomendaros,
lectoras mías, qne mientras llega
la muerte ele este estilo, le eleis
vosotras vidn. aplicándolo á todas
vuestras confecciones. Os a~eguro
que no os arrepentiréis de ello. sino que q ued a.réi ~ sa.ti sfecb as y com•
placidas con tan vistosa. indumentaria.

El marido ideal.
Hoy cualidades que la ma.voría
de las m:ijeres admiran en los hombres, y hay cualidades que, de hecho, todos los hombres admiran en
las mujeres; pero si uno fuel'a á
preguntar á. cien hombres: c¿Cu_ál
es la esposa ideal?&gt;, y á cien mu11 •
res: c¿Cuál es el ml!-rido i~i:al'!&gt;,
oiría. en cada caso CJen oprn1ones
totalmente diferentes entre sí.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

~idad y de virtud, como es su muJer.
&lt;C~ando yo era una muchacha,
consideraba el matrimonio, en mis
sueñ?s, como un dulce estado de esclavitud. Ahora pido á. gritos la
libertad; libertad para.él y libertad
para r,1í. Con esto no quiero decir
por sup~e.sto, que marido y muje;
d~ben vi v1r separados, sin cuidarse
D1nguno de ellos de lo que hace el
otro. No, nu; pero tengo la. firme
convicción de que debemos manten~rnos siempre á. respeta.ble distancia de todo aquello que queremos
favorecer y admirar.
&lt;Aun cuando se trate del más
am~nte y amado de los maridos1 una
muJer no debe permitir nunca q ue el
suyo esté haciéndole el amor constantemente. La abundancia fastidie.
mu&lt;:he.s ve~es. ::\ledie.nte una buena
dosis de discreción_ y de respeto recíprocos entre marido y mujer se
pui:de asegurar la duración
la
sohdez de la afección que ambos se
~ngan. Los cónyuges cuyas relaciones mutuas son demasiado fotimas, acaban fatalmente por separarse algún día.&gt;
He aquí o t ra opinión menos filosófica, pero bastante saturada. de
lo que ~odría llamarse psicología.
para_doJal. Pertenece á. la esposa dt!
un pintor francés que está en i•ías
de hacerse célebre:

LOS GUANTES
1

Juan y P edro, hijos de un modesto comerciante, dedicó.ronse desde
pequei\os á la misma pro_fesión que

y

5.-Blusa para paseo.
3.-Traje de ca lle.
2.-Traje de paseo.

..

cQuot cúpita, tot sensus&gt; dice le.
~entencia, que, aplicada á las muJeres, yo traduciría: «Tantos pareceres como lindas cabezas&gt;. Sin embargo, la cosa no podría. ser de
otra manera. Y nos encontramos
con que todo hombre y toda mujer
tienen que resolver, "por sí solos,
este terrible problema: &lt;Hallar su
ideal, y que, cuando crean haberlo
hallado, no sufran un desengaño.&gt;
1 En estos últimos tiempos be interrogado sobre el particular {t un
buen número de parisienses, y he
aquí las conclusiones á que algunas
de ellas han llegado.
Una me dijo:
cEl marido ideal es el que consagra su vida. á su esposa, el que hace de ella el primer objeto de todos
sus pensamientos y de todos sus
actos, el que entiende que ella debe
ser el objetivo de todo cuanto él
emprenda, y el que considera que
debe aprovechar todos los recursos
que la naturaleza ha puesto en su
mente y la fortuna en sus manos,
pe.re. que ella sea feliz, y por mucho
tiempo hermosa.&gt;
Ce.si es inútil decir que ésta era
la opinión de una niña que en aquellos momentos e.ce.be.be. de hacer su
estreno en 1a sociedad. Y quizá también es inútil decir que la opinión
siguiente ha. salido de los labios de
una mujer casada, poseedora, puedo garantizarlo, de todas las virtudes femeniles que pueden hacer
que un marido esté bastante satisfecho de su suerte:
cEl ma.rido ideal es el que deja
sola á. su mujer, el que no se entromete en los deberes domésticos de
ell&amp; 6 en sus pequeños caprichos
femeninos, el &lt;, ue no está asediándola con consejos, el que no está
constantemente al lado 6 detrás de
ella, el que rara vez le hace un reproche, el que no está recordando
á cada momento lo que él ha hecho
para obligar la gratitud de ella, el
que no es gruñón, ni impaciente, ni
una carga para. un modelo de urbe.-

4.-Traje do casa.

&lt;El marido ideal es aquel que no
e~ hombre degenio. Nadamonopo·
hza tanto al hom~r~ como su gran
talento para escribir, para pintar
6 para los negocios; este hombre
pertenece por entero á su musa á
su arte 6 á sus números. Todos ~us
pensa~ientos están absortos en est~, y tiene muy pocos, ó no tiene
n!1Jguno, _para el pequeño ser que
v1 ve con ul, no en las nubes, sino ú
su la.do, en el mundo. Sólo al desper~a1· de sus sueilos, dirige á su
muJer, pobre ser inferior, una mirad3: de lástima cuando no de desprecio.
&lt;El ideal para marido es un hombre que pu~da. vivir para. mí, como
yo estoy dispuesta á vivir para él
Y que pueda pasarse sin amante'
llám~se ésta Literatura, Arte 6 co:
mercio. Me gustan los grandes hombres, _los grandes poetas, los grandE:s _prntores 6 escultores, pero no
e!igirfa ,un gran hombre para marido_; mas todavía, querrí11o tener un
marido celoso de todos los héroes
d~ novela que son de mi predilección.&gt;
_Una mujercita mordaz, nada bomta, pero decidida.mente encantadora, 1!' amabilidad y la jovialidad
per1;0D1ficadas1 me dijo:
&lt;b:l marido ideal no es un hombre
buen mozo,sino un hombre bien edu.
t:ado, de buen natural, a.legre, y de
c~rácter magnánimo, que no aproveche n u n ca
un momento de
confusión en que
yo pueda. verme,
paradecirme:cYo
te lo había dicho;&gt;
Y que, en cambio,
me saque en seguida del atolladero.&gt;
Naturalmente
todas mis buena;
a_migas, sin excepción, han insistido en que el marido ideal debe sei·

indulgente, generoso1 viril sincero
leal y de estatura mas bie~ alta.
cosa extraí'la., ninguna de ellas lo
d~seaba buen mozo. Por el contrario, una de ellas llegó á decirme:
cEl marido no deber ía ser honiw.
Ante todo, nunca puede ser booiw,
por cuanto es hombre. Pero puede
que el caso sea peor; puede que 61
se crea bonito, y entonces . . . ;Dios
asista á su mujer!&gt;
&lt;El marido ideal-ha dicho otra
-es un hombre que nunca deberla
ponerse en ridículo, q ue nunca debería. perder el sentido, que nunca
d~bería figurarse que una mujer se
fi¡a.~n él. El a.mor de esposa puede
peraonar todos los defectos del ma•
r!do, todos, menos el de que el marido sea. un ente ridícu lo.&gt;
Y lo cierto es que las palabras 6
los actos de 1;n hombre lo bastante
ridículo para que su mujer desee es•
ta.r entena.da á. una mi lla de la superficie, rebajan tanto á ese marido
en la estimación de &amp;u mujer, que
ésta no se atreve ya á vol verle á
mirará la cara.
Terminaré con la opinión de una
dama americana:
&lt;El marido ideal no de Le despren ·
derse nunca, en el bogar, desu~ma=
neras más refine.das 1 y debe tratar
de hacer siempre en él la mejor 11·
gur~, tanto en ropas, como en lengua.Je, como en conduct a, ¡,orlo menos cuando se halle en presencia
de su esposa, que es su reina.&gt;
No esperaba me1.,os de Su '.\lajestad Magnífica y Suprema, '.\Irs. Jónathan, reina de los b:stados Unidos. .

Y:

su padre; pero con tan diversa fortuna los do s, que mientras Juan lo
realizaba todo á medida de su deseo, P edr o no hacía cosaq11e lesaliera {L der echas.
Quejábase de su pícara suer te y
envidiaba la de su herma.no, achacando sólo 1í. la buena. estrella de
éste los excelentes negocios que hacía.
Condolido al fin Juan de la constante desdicha de Pedro, le llamó
un día á su casa y le dijo así:
- Pienso emprender un largo viaje para poner eu planta un negocio
que considero segurísimo. Como
no soy egoísta y deseo tu bien tanto como el mío, voy á darte una
participación.
- Gracias, querido hermano; eso
era lo que yo ambicionaba, estará.
tu lado y disfrutar así de tu buena
suerte.
-Eso no, de ninguna manera.
Nuestros caracteres no armonizan;
yo estoy_siempre e.legre y satisfecho, tú tr iste y cariacontecido; yo
bendigo á todas horas mi estrella,
tú maldices sin cesar de la. tuya.
Reñiríamos y se llevaría. el diablo
nuestro negocio. Vamos á. hacerlo
á la par, en idénticas coodiciooes,
per o separándonos. De esta manera, si por desgracia. ganas menos
que yo, no tcudrás derecho á quejarte.
- Estoy conforme; bagámoslo como quier as. Explícamt3 de qué se
trata.
- Escucha. Ya sabes que la fábrica de guantes se ha ce,rado.
-Ya lo sé.
- Los géneros que tiene son muchos y buenos, los venden por ínfimo precio, y be decidido comprarlos. T an baratos los ofrecen, que
aun s iendo muy costoso el viaje
que hemos do ha.crr para venderlos, considero el negocio de pingües resultado&lt;;.
-Lo que tú dispongas se bará;
no quiero sino seguil· tus indica.ciones.
-Lo celebro, porque do ese modo saldrás gana.ndo seguramente.

II
P ocos días después los dos hermanos se despeoían, embarcándo-

7.-Tra je de duelo.
6. -Vestido de paseo.

se con rumbo distinto y citándose
para nna fecha fija en su casa, á
donde volverían amhos para. comunica.rse el resulta.do de su aventura comercial.
Las dos poblaciones elegidas para realizarla. eran de iguales condiciones, y en las dos se verificaban grandes fiestas en la misma
época, la más adecuada para la
venta de los guantes.
Juan, sonriente y lleno de esperanzas, abrazó á Pedro. Este, triste y sombrío como siempre, devolvió el abrazo á su herm1tno.
-;Ge.oe.remos mucho dinero, no
lo dudes!
-¡Quiéralo Dios!
Y se separo.roo, Juan mirando el
cielo azul, purísimo, que presagiaba una feliz navegación. Sólo una
nubeCilla obscura se destacaba en
el horizonte. Era el único punto en
que fijaba Pedro sus ojos .

III
A pesar de sus zozobras, que aura.ron tanto como la travesía, Pedro desembarcó sin novedad, y ba·
116 la población ardiendo en fiestas. El gentío era inmenso, la
animación extt·aordinaria, y todo
hacía suponer que los comerciantes
venderían tant-0 como pudieran de·
sear.
Pedro se animó algo con el p;enero.l regocijo; alquiló uni,. tieuda,
después de observar con gozo que
no había en toda la población
guantería alguna., y se dispuso ti.
abrir los grandes cajones eo que
su mercancía estaba encerrada.
Abrió el primero y quedóse e.ter• ado. ¡Todos los guantes eran de
la mano izqu ierda!
Todavía abrigó laespera.nzade que
los correspondí&lt;.&gt;ntes á la mano derecha estarían en los otros cajones;

pero al abrir é~tos con febril impaciencia, vió que su desventura
er a cierta ó irr&lt;'mediable. Por un
error difícil de explicar, habían colocado los guantes de la diestra en
los cajones que ,Juan se llevó, y los
de la. siniestra en los de Pedro.
-¡Ay!-exclamaba éste en el colmo de la desesporación;-yo tengo
la culpa, yo soy .responsable de la

9.- Cam isa de dormir.

• desgracia de mi pobre be1·mano,
víctima dP esta equivocación in• comprensible. Yo le hice partícipe
de mi mala suerte por el solo hecho de realizar con él un negocio
'á medias. Ahora se convence1·á. de
lo funesto de mi estrella y de que
me quejo con razón. Pero' siempre,
siempre y en todo, be de ser más
desgraciado que él; á mí meban to·
cado. lo• ¡uanw•· de l&amp; m&amp;no 11•
c¡~~a.,.i., d1;1~:iul • ,u,rw,

MAX O' lll~LL,

1.-VNtldo pll'a vial~ ,

....._...

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO (LUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO

al ver tu ta.rda.m\a. en regresar, temí
que hubieras muerto.
- ¡Ay Juan! Bien poco me ha
falta.do para mol'ir. Y tú, é,cómo
estás•~
- Muy bien, muy bien y contentísimo.
-¡Es posi ble! A pesar de la des¡?rncia .. ..
- ;.Qué desgracia:'
L1~ d~ los guantes.
- ¡Ah! Sí, ¿la equivocación? Pero eso no ha sido una. desgracia..
- ;.Cómo'?
- Al menos para. mí.
-No salgo de mi asombro; ¿los
has vendido:'

- Llegué al términ'l de mí viaje
y me dispu~e á. la venta de la. mercancía, cuando al notar la inesper ada equi\'Ocación, me quedé atónito.
-Como yo.
- T~nfa hechos todos los gastos
para el comercio y alquilada la
tienda.
-Como yo.
- ;,Qué hacer? ¡,Cómo salir de
compromiso tan grave y tan imprevist'&gt;? Por lo pronto era! que mi
desdicha. no tenía remedio
-Como yo.

Expllcadón dt

nutstros grabados.

I"

111111-1111111 111111111111

1

-¡.Y qué'?
-Que la gente acudió al reclamo,
(tUf'&gt; la novedad fué bien aco gida,
como procedente de París, y que
pocos días después no me quedaba
un solo guante. Cada uno de loa
vendidos me valió algo más de lo
que me b abrían dado por cada par
completo.
Quedó se Pedro silencioso, y cuan•
do Juan, halagado en s u amor propio, creía que su hermano admira•
ba en silencio el ingenio comercial
que revelaba su rásgo, dijo así:
-Está visto; tienes una suerte fa•
bu losa.
Como todos aquellos incapaces
de inventar nada, Pedro a.trlbuíaá
la suerte lo que era pr oducto del
talento.

Y honrla.mente prPocnpado &lt;'On
~u desdil'ha, cay6 enfer mo .v en los
delirios de la fiebre veía que los
JrHant~s, inflados .v vag-ando por el
a ire, venían á darle bofetadas.
De mil agro sa n6, y con valeciente ya, pero muy débil todavía, embarcóse de nuevo con r umbo á su
país, ado nde iba á llega r pobre .v
desesperado, para encontr11r allí
sPgnramente t a n desesper ado~• pobt e como él á su herma no J uan .

MwuEL RAMOS C ARRtoN.

IV
Figúrese el IPctor l a. sorpresa. de
Pedro cuan do al entrar en su casa,
vió que Juan, sonriente y con los
brazos abier tos, salía. á. recibirle.
- Hermano mío, bien venido seas:

- Todo~, ¿y tú'?
- Yo i:iinguno. Ahí los traigo,
para umrlos con los tuyos y venderlos juntos en otra acasión.
- Ya no es posible, porque yo
los despachó todos.
-Eso es el colmo de la suerte.
;.Me negarás a hora que eres el ni1\o mimado de l a fortuna? Por lo
visto, ¿,el país á donde fuiste es
tierr a de mancos·~
-¡Necio! Yo sí que no soy «manco&gt;, y por eso, sin arredrarme ante las contrar iedades, sé vencerlas
y basta aprovecharlas.
- E:xplfcame lo sucedido.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

V

-Pero compeendiendo que, s i no
lo tenía, era inútil desesperarme,
me acosté y dormí.
-Yo me acosté y no pude cerrar
los ojos.
- A la mail:ana siguiente desper·
té con una idea luminosa; l a a lmohada, como sie,npr e, había sido mi
gran consejera. Aquella. misma
tarde, en todas Ja.s esquinas de las
calles de la población se bailaban
pegados grandes anuncios que decían lo siguiente:
«Guantero de París. ¡Gran novedad! ¡Ultima moda.! )Guantes para la mano derecha!&gt;

Núm. 1.-Trajes de casa y visita,
propios para señoritas, confeccionados con tela. de estación y adornados con cinta y pasamanería, Jo
:i
cual constituye el estilo dominante. El vestido de casa, hecho con
tela de color obscuro, ll eva adornos de cinta color claro, á lo largo
del ta ll e y á lo largo de la falda.
Esta es lisa y sol a.mente se pi iega.
un poco en su parte infet·ior. La
blusa lleva un bonito canesú y pasamane rías de seda á lo largo de
las sol apas imitadas. En el cuello
se anuda una pequeña corbata de
punto,con flequillo de seda. El ~raje de visita consta de falda hsa,
color claro, blusa de la misma tela, con ancho cuel lobombreras y
adornos de cinta a ncha y de color
obsc uro. L a blusa es suelta, las
mangas de forma campanulada y
el esco te cuadrangular , cubierto
con g asa.
Núm. 2.-Traje de paseo, estilo
refor ma, con blusa imi tación a ngular y falda enteramente lisa. El
U
escote , t ambién angular, se cubre
con tela de color más obscuro. En
la parte infer ior d~ la falda. s_e
a plican i,,dornos de cinta cuyo di·.
bujo p uede variar á gust-0 de 13:s interesadas. Las mangas, de est1- '-lo japonés, son dobles en su parte
terminal,pues llevan una manga fn .
U
tima de seda, y de la cual parte e l
pullo. Los adornos del talle y de
Ja.s mangas deben ser iguales y
simétricos con los de la falda..
Núm. 3.- Traje de calle, estilo
U
reforma, propio para señora _de
eda d. En el grabado se ve ta~b1én
una ca.pita de verano, confeccionad a. con blonda y llevando, además,
dos grandes bandas de Jiston color claro La fa lda es lisa; los
pliegues posteriores se acentúan lo
suficiente para formar la cola. que
:i
no h!I. de se1· de dimensiones exager a das, y en la parte inferio1· de l a
fal da se aplican los adornos, que
bien pueden ser sobrepue~tos, ó
bien, pintados. ~n caso lle se!· esto
ú ltimo se recomienda un cuidado
excesi;o en la formación.
Núm. 4.-'rraje de casa, para señoritas confeccionado con tela de
co lor ciaro. La falda es lisa y sólo se pl iega u n poco en la parte
posterior. La blu~a lleva por adorno un aneho cuellobombreras,y las
mangas, camµanulares, terminan
por estrechos puilos. El modelo es
muy sencillo y elegante, y altarnen·
te a propiado para r ecibir visitas
de confianza.

1111111111111 11 1111111111111111 11111117

,.-

1

1
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1
ft

1
1

1
ff

1

1

ESPERANZA.

11.-E legante vest ido de paseo.

12.-Cuel101, corbata, y bordados para

10,-Pilnado, toca, fald11, blusa y trajea lnfantllea,

a p ll cacione■ .

tonstlos á las madrts.
19 No amenacéis nunca á los niños con castigos que no podáis ó
no estéis dispuestas á infligir. N?
bagáis que vuestro «sí&gt; llegue a
significar &lt;no,&gt; y que vuestro &lt;n~&gt;
llegue á significar &lt;sí.&gt; No debéis
ser nunca. volnbles ó vacilantes en
vuestr os tratos con ellos, sino firmes siempre, justas y dignas de
confianza aunque bondadosas é
induJgen~s. No los castiguéis para
lamentarlo después y deshaceros
en ca.riciab corno si ¡.,idierais perdón. Si hacéis esto, correréis el
peligro de que vuestro hijo os diga:
«¡Ah! ¿ves, mamá:' .... estás deploundo lo que has hellho. 11e par~ce
que en vez cíe regañarme, tendrias
que agradece1· á Dios que te baya
dado tlSte hijo.&gt;
29 No hagáis montail:as de hormigueros 01 estéis continuamente
encima d~ vuestros hijos por pequeñas infracciones á la disciplina corriente· no seáis impaciei:\tes ni chillonas.' No les ofrezcáis nunca un
caramelo, un boll ito ó una nara!:!Jª
en premio ae virtude~, ó como 10centivo para. que deJen de ser malos.

** *
39 No esperéis que vuestros hijos
lleguen á se1· una alegda para vosotl'a.s en vuestra. vejez, si vosotras
no habéis sido una alegria para
ellos en los primeros años de su
vida. No esperéis que os sil-van de
a poyo en vuestra ancianidad. Habéis empezado mucho antesqueell~s
la vida, y deberíais e!&gt;tar ea con~1ciones de bastaros á vosotras mismas. Es muy probable qu~ ellos
lleguen á. tene1· familia propia. Es
frecuente ver niños tristemente
arrinconados porque tienen que sostener á sus padres que, si b1Jbieran
asido la ocasión por los cabellos,
habrían podioo sostenerse á_sí mismos y baber dacio uu emp\lJOnll1to
fa vo1·able á sus bi¡os. .r-.o dtit&gt;é1s
nunca estar agradecidas á vuestros
hijos poi· esa razón, oino poi· la felicidad que ellos ¡.,uedan aaros con
su afecto y con los tr1uufos que obtengan en la vida, gracias á 19: educación, al dinero, a los conseJos, _Y
á otras muchas cosas que les haya1s
dado vosotras.
-19 No permitáis que vuestra vanidad llt·gue á hace ros creer que
vueswos l.lljos son maravillas y fe•
nómenos excepcionales, y que las
reglas ordinarias de la natllraleza
no les son aplicables á ellos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

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EL MUNDO ILUSTR ADO.

cartas. ¡Bien conocía las letras!
De sus padres y de Rosa.
¡No sé qué tienen las cart~s de la
novia, que se suelen abrir an~s
que las de los padres! Esto hizo
Fernando. Sabía que sus padres se
habían de alegrar; quería ver qué
decía Rosa.
Y esto era lo que decía:
«Querido primo Fernando: Te fe.
licito poi· tu triunfo, aunque algo
tardío, y te felicito doble~ente porque sin perder tus estud10s, sé que
~stás muy distraído por ahí. Conserva la proporción, porque ere?
que es muy buena, según me escribe Nati, que vive muy cerca de tu
«adorado tormento&gt; y te ve muy á
menudo, aunque tú no' la veas á
ella. Antonio ha regresado con el
empleo de capitán; me ba pedido á
mis padres, y éstos, enterados de
tu proceder, le ba.n dicho que sí. Al
buen entendedor, salud.-Tu prima, Rosa.&gt;
No ha.y para qué decir cómo se
quedaría Fernando. Entre maldiciones á Nati, &lt;Don Ruquesco&gt; y
Gorgonia, se le oía t·epetir:
.
-¡ Y yo que me burlaba de la sibila! ¡Qué rnzón tenía!
.
¡¡CALABAZAS HABÍAN DE SER!!
MANUEL J. GARCÍA.

ADIOS!
Noche serena y plácida
En cuyo hermoso cielo
Viajera sola y lánguida
La luna triste va;
IIacia l a bella patria
Do se meció mi cuna
Haz que tu brisa llévese

***
&lt;Don Ruquesco&gt; vivía en un entresuelo de la calle de la Flor, con
una sobrina llamada. Gorgonia,
cuyas faldas fueron las únicas q_ue
vieron aquellas paredes desde tremta. y cinco años, Jo menos, basta la
fecha.
Justo es que la presentemos.
De esta.tura, más baja que alta;
de cuerpo, más grueso que delgado; de pelo, más rojo que rubio;
cutis emblanquecido á fuerza de albayalde y otras materias «ejúsdem .
fúrfuris;&gt; ojos ribete.a.dos como los
conejos, y un sí es no es agobiada
de espaldas, era la pobre Gorgonia
'.ln vi viente mentís á la frase vulgar de que todo lo creado por Dios
es perfecto. Malas lenguas afirmaban que ni todos los dientes ni todo el pelo que lucía eran suyos,
más que por
·
Haberle costa.do su dinero,
y aún no faltaba quien atribuyese
su incierto y vacilante paso á alguna pequeña. desviación de la recta
en la tibia, el peroné y el fémur.
Sea de ello que quiera, que no
nos b~mos de meter en interioridades el ca.so es que la doncella esti.b~ hambrienta de novio, que su
tío estaba harto de ella, y que por
la. reja. . . . . no pasaba una. alma, ni
aun por ganas de «matar el tiempo.&gt;
Pero un día (muy pocos después
del comienzo de esta historia.) PASÓ.
Pasó y repasó y 1·etepa.só un alma., encerrada en un cuerpo cubier-

Mi triste suspirar.
De esta ciudad espléndida
Me agobia la grandeza.;
Y las memorias férvidas
De mi niñez fugaz,
Hacen brotar las lágrimas
De mis opacos ojos
Y entre ellas aún diviso
Mi humilde y dulce bogar.
Allá todo inocencia,
Dichas y a.mores cándidos;
Aquí todo mentira,
Dolor y deslealtad.
Durango, pueblo humilde,
La tierra de mis padr es,
¿Cuándo tus campos fé rtiles
Podré ot1·a vez pisar ?
Allá mis dulces risas,
Aquí mi eterno llanto;
Allá un amor del a lma,
Aquí un mentido a.mor.
Allá la paz bendita,
Aquí los desencantos;
Allá las flores cándidas,
Aquí las del dolor .. .. . .
Presto veré tus campos;
¡Mas que cambiada torna
A su paterno nido
El ave que voló!
Torna con la alma h erida,
Las alas destrozadas ,
Las ilusiones muertas,
Y a sin arrullo y voz.
Prepárele tu suelo
Lugar para el reposo,
Para el postrero s ueño
Que anhela mi dolor.
Mas ¡ay! ¿por qué llor osa
Dejo y con pena mísera
La ciudad que bul'! a.ra
Mi pobre corazón?
¿Por qué?... calla, mi labio,
«Su nombre&gt; te quemara . . ..
Actiós, suelo del a lma ,
Ingrato suelo, adiós .. ..

***

Al día siguiente le despertó de la
siesta la patt·ona., entregándole dos .

MATINÉES.
He aquí ahora algunas ideas que
pueden servir para hacer las matinées, que podrán ustedes modificar
según sus gustos y sus recursos:
19 Matinée muy elegante: el cuerpo es de terciopelo capuchi no, con
faldones dentados cayendo sobre un
volante de encajes blancos. Un encaje igual, formando ropaje, acom•
paña el delantero de seda amarilla
ó azul pálido; los manguitos, for mando pelerina, también dentados,
caen sobre la, mangas de seda amarilla ó azul pálido, muy rizadas.
Puños de terciopelo capuchino. En
la garganta, por bajo del cuello de
terciopelo capuchino, la chorrera
de abad.
29 Cuerpo de crespón rosa amarilla de una sola pieza, cellido al
talle por medio de un ancho cintur ón de galón dorado bordado con
turquesas. Pequeña taleguilla torera de te1·ciopelo ó satín azul marino.
Este mismo cuerpo, muy fácil de
ejecutar,puede componerse de cualquier color que case bien con otro,
ó con cualquier tela que siente bien,
según el rostro de cada cual.
39 Espalda sencilla, fruncida en
el talle, con delanteros rectos de
bengalina azul Labrador; Jos delanteros abiertos sobre una camiseta de muselina blanca, fruncida en
el cuello,y un cinturón muy ceñido;
volante de encajes fruncido en el
h ombro, y por detrás en el cuello, cayendo en for ma de abertura.
Mangas anchas de bengalina con
un alto volante de encaje, abullonado á l a altura del codo. Adorno
de plumas negras.
49 Cuino mucho más sencillo para levantarse de la cama, el Perezoso de surá rojo, guarnecido con
franela. Adorno de encajes negros.
Es muy caliente y elegante. Se puede hacer de cualquíer otro color,
por ejemplo, de surá heliotropo,
botón de oro, quisquilia, azul pálido, guarnecido con encajes negros
ó blancos.

DOLORES GUERRERO.

to por un terno gris, coronado por
un simpático rostro, de negro bigote y lánguida mirada. No hay
para qué decir que era Fernando
el que se lanzaba á tal empresa, ni
que el corazón de la. ardiente doncellita de cuarenta abriles se encontrara. preso á las primeras de
cambio en la trama de aquel terno.
A escondites primero, y más á las
claras después, siguieron aquellos
amores, hasta el punto de que se
enterara «Don Ruquesco,&gt; quien,
al principio, cogió el cielo con las
manos (sobre todo al conocer el
pretendiente), y después cogió.....
la. ocasión por los cabellos, no ignorando que la. fortuna del estudiante no era mala, y que la me1·cancía era de difícil salida.
Ello es que «Don Requesco&gt; depuso su ira al ver el sesgo que las
cosas tomaban; que Fernando persuadió á Gorgonia, y ésta dominó
á su tío hasta el extremo de que en
Septiembre pudo el joven leer, con
la natural satisfa::ción, un &lt;notable&gt; como una casa, en su papeleta
de examen.
¡ Se ha «cbicbado&gt; la sibila!-decía Fernando, corriendo hacia el
telégrafo, para comunicar lo más
pronto la alegría que 16 dominaba
á su familia, y sob1·e todc, á su Rc;&gt;sa.- ¡Cómo que me iba á mí á fa.llar la combinación! Mañana ó pasado tomo el tren, y . .... ¡que averigüen!

Domingo 29 de Marzo de 1903.

VESTIDOS

PARA

RECEPCIONES

Y FIVE O'CLOCK.

J

4.-Trajes de. ciclista y de paseo. El primero de falda corta Y
chaqueta "sport'."

19 Falda de terciopelo verde de
mimbre, con un gran delantal de
seda blanca ó rosa y aplicaciones de
terciopelo. El cuerpo de terciopelo
verde se abre sobre una camiseta de
muselina de seda blanca. Mangas
iguales con puntillas de rosas, Sólo hacen falt.i. para este vestido muy
sencillo, de cola regular, seis metros de terciopelo y seis de satín de
seda lustrada.
29 Vestido de tafetán de la India
color de cáscara de almendra, adorn ado con un galón de cabujones
multicolores, abierto sobre una camiseta de s.eda blanca. Galones
iguales en los puños, en el cuello y
en la cintura.
39Vestido de lana amapola guarnecido con terciopeJo negro, muy
bien para una mujer que sea rubia;
su precio es módico.
49 Vestido de paño ó lana verde
Nito, falda guarnecida con terciopelo del mismo color, cuerpo con
faldones largos, de lana 6 terciopelo.
59 Vestido de la.na gris y terciopelo gobelino. Falda de lana, cuerpo de terciopelo abierto sobre una
camiseta de seda del mismo color
que la lana, cinturón de seda con
un lazo muy ancho de lado.
69 Vestido muy elegante de pallo
bl anco muy fino,guarnecido con terciopelo tornasol, cinturón de plata,

5. -Vestidos de visita Y de casa. El primero de blusa ajustada y mangas japonesas.

jockey de terciopelo negro con galones de oro y volante de encajes.
79 De lana mordoré, ó sea castaño dorado y terciopelo igual.
SQ Vestido ligero de bengalina
amatista guarnecido con encajes
finos. Cuello, puños y cinturón de
terciopelo blanco.
Estos trajes de recepción pueden
servir, por lo menos los oscuros,
como trajes de visita v matinées.
He aquí, para visitas solamente,
unos cuantos vestidos más oscuros:
VESTIDOS PARA VISITAS.
l. 9 Fay a parisiense, verde tallo,
guarnecida con galones de azabache negro, abiertos en el cuello, puños y bajo de la falda.
2º Vestido de lana verde guarne-

cido con terciopelo más oscuro.
Gran visita con chaleco de terciopelo abierto sobre un delantero de
piqué blanco. Puños altos de terciopelo formando solapa en la bocamanga.
31,&gt; Vestido de siciliana verde marino, adornos de crespón recogidos
con lazos de satín blanco de plata.
49 Vestido de piel de seda vino
de Burdeos y terciopelo igual color,
un poco más oscuro. Cuerpo de terciopelo con solapas de seda blanca
y cinturón ancho de la misma seda.
59 Vestido de terciopelo de lana
verde almendra, y terciopelo negro,
guarniciones de pasamanería crema y oro y botones negros.
6&lt;.l Un vestido de gran estilo:
cuerpo princesa de piel de seda, ó
terciopelo, ó pafio, ó lana fina, pan

tostado, con solapas de pafio blanco, abiertas sobre una camiseta de
seda gruesa azul celeste, recogida
en la cintura con un fruncido de
terciopelo con cascabeles dorados.
El azul y el blanco tal vez parezcan
algo fríos pero revelan una alta
distinción.
79 De mucha etiqueta: vestido de
piel de seda gris, con galones de
acero en el chaleco y en la falda.
Cuerpo abierto sobre fruncido fino
· de seda rosa pálido.
89 Vestido vellón claro y corse. lete de terciopelo azul, abierto sobre una camiseta azufre.
99 Brocado malva y terciopelo
color &lt;le pensamiento.
109 Gasa negra, guarnecida con
encajes, adornada con lazos de satín oro pálido, cinturón de crespón
de seda del mismo color,

�Domingo 29 de Marzo de 1903.

./

6.-Dos elegantes. trajes

119Falda depaiio ó lana azul ola.ro. Ca.saca de tei·ciopelo satinado
sobre peto azul 1 con encajes antiguos. Mangas de terciopelo con
adornos azules.
12. 9 Por último, un vestido de peq uín de seda rosa con rayas crema.
Mangas Enrique II y pliegue Watteau.
No hay nada miÍ.s lindo, y no te·
nemos nada que envidiará nuestras
abuelas, que pagaban tao ca.ro estos deliciosos tocados, mientras
que nosotras en este siglo del va.por, los podemos adquirir con poco
estipendio.
TRAJES DE BAILE.

El traje de baile debe estar siempre hecho en colores claros. Los
vestidos negros ú obscuros no son
de etiqueta: son tristes; en todo caso, como la luz no los refleja, producen una. nota desagradable, si se
me permite la. expresión.El rosa pálido, el verde a.gua, el
malva rosa, el amarillo claro, con
la luz de las bujías, producen un
efecto dulce y encantador. La luz
ficticia de los bailes, como ninguna..
de mis hermosas lectoras dejará de
reconocerlo, no pi•oduce en los colores el mismo efecto que la. luz del
día. Muchas ha.o tenido que sufrir
por ignorancia. ó por descuido. En
todos los almacenes de sedas hay
gabinetes alumbrados con luz artiticia.1 para escoger las telas; pero
esta. luz generalmente es mucho más
viva que la. de los salones de baile,
y hay que tener cuidado para. no

EL MUNDO ILUSTRADO.

separa. ambos tonos.
Gran cinturón de
muselina. de sedablan
ca, terminando en be·
Ilotas de perlas.
39 Muaré rojo legión de honor, con
guarniciones Chantilly, ó rojo completa·
mente, sin adornos.
49 Terciopelo aurora. satinado. Mangas afaroladas con
las puntas de encaje y delantal de lampas ,quisq uilia claro
y plata. En el bajo
de la falda y a•rede·
dor del cuerpo, guarniciones de plumas;
rosa quisquilia ó encajes.
59 Terciopelo negro y muaré ó crespón de China maíz
subido, el terciopelo
1·ealzado con lazos
maíz. Plumas negras
ó amarillas con motivos de diamantes:
el bajo de la falda,
guarnecido con plumas negras.
69 Vestido de tul
ó gasa negros con
transparentes de seda amarilla, rosa ó
verde. Adornos del
cuerpo combioadqs.
79 Pequín verde
agua, fa.ya ó satín y
muaré,adornado con
lazos malva y rosa,
con graciosos tontillos de encaje verdadero.
89 Vestido de encaje de Venecia sobre transpa,·eote rosa ó azul pálido.
Cuerpo de terciopelo
tui q uesa bordado en
oro.
En fin, todos los
trajes blancos son
muy bonitos y sientan siempre bien. El
blanco es el color de
las muchachas y de
las mujeres jóvenes.
Y tambéin los vestidos rosas. Es tao
suave, t1m dulce á la
1uz el color rosa!
En cuanto al azul
y al verde, no se deben emplear sin haber estudiado antes
el efecto que producen cou las luces.
Cuando se tienen
de paseo campestre, propios para señor,.as
hermosos encajes ó
bonitas joyas.se pueexponerse á sufrir amargas decepden ejecutar verdaderas obras de
ciones.
a1·te con pocos recursos.
Cuando se va con frecuencia á
No se deben gastar las colas larlos bailes, no me ca.asaré de repegas en los salones en que cuesta
tir que se deben escoger siempre tegran trabajo poder andar. No colas hermosas y fuertes, que no se
nozco nada más feo é impropio paarruguen fácilmente, pues hay que
ra una grao seiiora como tener que
prever que es necesario ir en coche,
recoger la cola en el salón.
y -generalmente no sola: ademas,Ios
Cuando los bailes se dan en hotesalones son generalmentepequeiios;
les espaciosos, en donde se pueden
donde sólo caben cincuenta persodejar arrastrar las grandes colas,
nas holgada.meote,á veces hay más
eutonces se deben usar; es muy elede trescien ta.s.
gante y distinguido, pero como lo
Como trajes de estilo y resistenque abunda son las casas pequecia recomiendo las bellas fayas, los
!'ia.s, resulta.n incómodas para el ve·
terciopelos de seda los hermosos
cino, y hay . que meterlas bajo las
satenes, los terciopelos de Génova,
sillas. Se deben usar las grandes
con los cuales más tarde se pueden
colas majestuosas solamente en las
ta.pi zar los muebles, pues no se usan
comidas, recepciones ó grandes cer,unca. Es muy costoso en verdad,
remonias.
pero hace muy rico.
Existen una multitud de telas de
Se pueden llevar estas telas ducapricho poco costosas para trajes
rante muchos años seguidos sin que
ligeros: gasa tul, surá.
pasen de moda ó parezcan ridícuCon unos cien francos pt·óxima.las; y como lo he indica.do antes,
mente se ¡,ueden ejecutar deliciosos
al siguiente pueden servir para.havestidos, sobre todo si se sabeo
cerse trajes de casa.. En vista de escombinar con arte los colores seta transformación, al comprar esas
gún el color del rostro ó el matiz
telas ricas ha.y que comprar siemdel pelo.
pre un poco más de lo necesario.
He a.quí algunas combinaciones
CUERPOS PARA TEATRO.
para estos trajes:
19 Terciopelo rubí y azul muy páEn el teatro, en donde generallido tirando hacia. gris perla. Punmente está una apretada en los palto de Venecia aplicado en el borde
cos demasiado estrechos, y mal sendel terciopelo y atenuando la dure·
tada por a.ñadidt:ra., se arruga.o las
za del contraste. En el cuerpo, gran
faldas, y, por consiguiente, los vesberta. ó gorguera de punto de Vetidos con cola estarían fuera de
necia.
propósito.
Puesto que no se ve la falda,
29 Peluche fino, a.zul antiguo, tirando hacia. verde y satín botón de
aconsejo que se lleve una. muy
sencilla, usada, de color obscuro, y
oro: exquisito con una. Malinas que

con preferencia negra, que case
bien con los cuerpos elegantes.
He aquí algunos modelos:
19 Cuerpo de terciopelo fucsia y
encajes negros: ora que el cuerpo
sea de encaje negro fruncido á la.
virgen, con cinturón de terciopelo,
la punta hacia abajo y tirantes de
terciopelo, y en el codo puiios de
terciopelo fucsia, de donde se escapa. un volante de encaje; ora. que el
cuerpo se haga de terciopelo fucsia
muy abierto sobre una camiseta de
encaje. Cuello ancho de encaje cayendo sobre los hombros .
29 De terciopelo verde esmeralda.
claro y blonda blanca.
39 Cuerpo flotante de encaje blanco, recoa-ido por un cintui·óo liso
de terciopelo color de pensamiento.
49 De terciopelo azul zafiro y encajes negros ó blancos.
59 Chaqueta. Luis XV, de buena
seda negra ó azul marino, adornada con un galón bordado, abierta
sobre un plegado de muselina azufre. Mangas con puños altos bordados. Cuello recto, bordado.
Me es imposible dar para las formas de los trajes ó de los cuerpos
otra cosa que vagas indicaciones, pues las formas ó adornosdependeo de los caprichos de I amoda. Sólo indico los colores y las telas que se armonizan entre sí y producen siempre efectos seductores.

EL COB.DEB.ILLO.
Oye al pobre corderillo
Cómo bala. tristemente;
Ven á acariciar su frente
Con tus labios de coral.
Ven á hacerle un tierno halago...
,:.Sabes, bijo, por qué llora?
Le arrancó mano traidora
Del regazo maternal.
Mira, sus lánguidos ojos
Te contemplan con tristeza,
Cuando tu rubia cabeza
Tierno apoyas sobre mí;
Es, tal vez, que el inocente
Recuei•da el dichoso día
En que una madre tenía,
Que le amaba cual yo á ti.
Toma. el pan en tu manita
Y dáselo sin recelo;
Míralo, es tan pequeñuelo ....
Acércate sin temor.
Parece que te lo pide
Su suplicante ruirada . . . .
No temas, no temas nada,
Querubín encantador.
¿Imaginas un instante
Que tu madre permitiera.,
Si hacerte algún mal pudiera,
Que te acercaras á él?
Hijo, tal vez algún día
Te enseiie el destino fiero
Que puede ser un cordero
¡Ay! el amigo más fiel.
Este pobre animalillo,
Que hoy temeroso te mira,
Cual por su madre suspira
Por ti suspira tal vez;
Y más que de un ser humano
Puedes fiar ciegamente
En su cariño inocente
Sin engaño y sin doblez.
Ven, a.lisa con tu mano
Su suave lana sedosa,
Y un lazo color de rosa
En sn blanco cuello pon;
Llévalo á jugar contigo
Sobre la yerba del prado,
Pa.ra que olvide á tu lado
Que sufre su corazón.
Llámalo, que de tu acento
La deliciosa armonía
Es más dulce, vida mía,
Que el canto de un serafín;
Y á tu madre le parece
Que esa voz de encanto llena,
Puede, en su magia, á la pena.
Más amarga poner fin.
¿No quiere ir? ~s que ~me
Que en tu indolencia de milo,
Pagues su tierno cariño
Con desdén ó crueldad,
Teme que un día llevado
De la humana ligereza,
Con desdeñosa esquiveza
Respondas á su amistad.

W. MuNDO ILUSTRADO.

¿Quieres hallai· la manera
De hacer su llanto cesai•?
Ven conmigo y buscaremos
A su madre .. . . ¡Qué! ¿No quieres?
¿No quieres, hijo; prefieres
Verle sufrir y llorar;&gt;
¿Qué hicieras, ángel querido,
S1 á. tu madre te arrancaran,
Si de ella te separaran
Para. no vol vel'la á ver?
;,Qué hicieras sin sus ca.ricias,
Sin su armonioso cuidado,
Sin su ca-riiio acendrado,
Dulce parte de mi ser"?
¿Qué hicieras si al despertarte,
Cual las aves, con la aurora,
A tu madre que te adora
No hallaras cerca de ti?
¿Si no sintieras sus labios,
Con maternal embeleso,
Deslizar un casto beso
En tus labios de rubíi'
;.Quién tu pacífico sueño
Arrullara con su canto?
¿Quién secaría tu llanto
Con sus sonrisas de amor?
¿Quién en tus juegos de niño
Tomara parte gozosa,
Volviendo á esa edad dichosa
De inocencia y de candor?
¿Quién te diría esa historia
Del niiio obediente y bueno,
Que de la ira el veneno
No encierra en su corazón;
Para quién su ángel custodio,
Que entre sus sueños divisa,
Tiene siempre una sonrisa
Y una tierna bendición?
¿Comprendes ya cuán amarga.
Fuera. para ti la. vida,
Si de tu madre querida
Te alejaran por tu mal"?
Hijo, la. dicha más pura.
E infinita de la tierra,
Tanta dulzura no encierra
Como un beso maternal.
Lleva, pues, el corderillo
A su madre, que lo espera ..... .
¡Cuál corre por la pradera!
Ya mira 4 su madre allí.

Ella le llama gozosa
Con balidos cariiiosos ...
Míralos ¡son tan dichosos!
¿No es mejor verlos así?
No es mejor darle esa. dicha
Que le aleja de tu lado,
Que haciéndole desgraciado,
De su presencia gozar?
El placer más delicioso
No es placer, hijo querido,
Si puede un solo gemido
A otro corazón costar.
Ven ... ¿No responcles?r,Qué tienes?
¿Estás llorando, mi vida? ....
¡Es ya una ilusión perdida
Y aún no empiezas á vivir!
¡Prenda del alma adorada,
Plegue á Dios que siempre ignores
Que del mundo en los dolores
Van los sueños á. morir!
Seca tu llanto, inocente;
Me está el alma lastimando .. .
Si sigues así llorando,
Voy á llorar yo también ....
¡Te sondes y rodeas
Tus bracitos á mi cuello! ....
¡Hijo, es á veces más bello
Este mundo que el Edén!

EL PEINADO
El célebre peluquero Lefebvre Ji.
terato por añadidura, decía en Ú75
en un discurso pronunciado ante
numerosa concurrencia:
&lt;El peinado es un arte.... Modificai· por medio de formas agradables los largos cabellos, con los
cuales la naturaleza ha querido hacer un velo más bien que un adorno
da.r á esl;'S formas una consistenci¿
de que no parece susceptible lamateria que se sujeta, dar á la abundancia una. disposición regular que
haga desaparecer la. confusión y
suplir la carencia con una abund~ocia que engaiie á la vista, combinar
los accesorios con la frente que de-

ben dulcificar 6 entonar, sostener
un rostro delicado con trenzas ligeras, acompañar uno majestuoso con
rizos elegantes, salvar la rudeza de
los rasgos de la cara. ó de los ojos
por medio del contraste, y á veces
por medio de una armonía. reflexiva, operar todos estos prodigios sin
más recursos que un peine y algunos polvos de color, esto constituye sin duda y caracteriza esencialmente un arte.
&lt;Es preciso que el peluquero, al
ver una fisonomía., adivine instantáneamente el género de peinado
que le conviene.
Es nece~ario que una mujer, al
parecer pe10ada como las demás, lo
esté según el carácter de su rostro·
por consiguiente. no hay tocado e~
que el artista no renueve el más difícil de los prodigios de la naturaleza, el de ser, en su producción
siempre uniforme y siemp1·e varia'.
do .. . . &gt;
Este peluquero hablaba. taa,ez
mejor que peinaba; pero en tod'lrcaso, es imposible comprender mejor
el arte del peluquero, y aiiadiré, el
arte de la modista: pues la modista
que al primer golpe de vista comprende I a forma y el color del sombrero que conviene á cada fisonomía, como á cada tez, que sabe adelgazar las figuras demasiado redondas, y por el contrario dar importancia á los rostros dema&amp;iado ovalados; que por la oposición de los
colores blanquea los cutis morenos,
da. realce á teces ingratas, palidece
las mejillas demasiado coloradas,
ésa es un artista., tanto por su sentimiento exacto de las relaciones de
las líneas entre sí y de la armonía
de los colores, como por la. elegancia, el estilo, la distinción y la gracia que sabrá imprimirá sus composiciones.
He hablado incidentalmente en
&lt;Para ser amada.e de nuestras modistas, y aconsejaba á mis bellas
coquetas, á. las que aspiran á la
grande y suprema elegancia, que
confiesan á uni,, de esas artistas el
cuidado de hallar el peinado que
siente perfectamente á cada género
de belleza, pues la mujer que asp~ra á tener un puesto entre las reinas de la elegancia, debe ser engalanada con arte profundo.
No hay na.da ta.n difícil como hacer un sombrero bonito y según es·
te axioma muy conocido:
«Construir con sus cabellos el edificio elegante.&gt;
Sin embargo, existen excepciones. Muchas seiioras consiguen peinarse por sí mismas mucho mejor
que si lo hiciera un neluque1·0 afamado. Si quieren ustedes figurar
entre estas excepciones, permítaome, quel'idas lectoras,que les dé algunos consejos, fruto de mis estudios sobi·e este particular.
Lo que hay que examinar ante todo, son la.s proporciones generales
de la cabeza, con respecto á. las
propvrciones del cuerpo.
Si se tiene la cabeza i·elati va.mente pequeiia y corta-siempre es corta cuando el rostro no es ovalado,
-se debe dai· importancia. al peinado, haciéndolo a lto.
No hay nada más feo ni más vul

¡Pobrecillol ¿No consigues
Mitigar ~u pena fiera?
7,-Coleccón de blusas, vestiditos, sacos abrigos y camisas de día.

Domingo 29 de Marzo de 1903.
gar como ver una mujer algo gruesa con poco cuello y con la cabeza
aplastada por añadidura.
El arte consiste en restablecer la
ar!llo.nía de las proporcionfls é imp1•i~1r un sello de distinción á este
C0DJunto vulgar.
Si se quiere obtener este resultado, no hay que preocuparse de la
moda. Por consiguiente, á. pesar de
la moda actual, una mujer hecha de
ese modo debe tratar de levantar la
cabeza, y por lo tanto alargar y
adelgazar toda su persona. Dejará
la frente al descubierto con sólo algunos ligeros rizos á. l~s lados.
Si los peinados altos por delante
Y. algo adelantados no le sientan
bien -hay muchos rostros á. quienes
estos peinados afean de modo singular, ~será preciso echar el peinado hacia ~trás, h'.1ciendo un gra.n
moño, ó hgeros risos si hay poco
pelo.
Para los peinados de noche si
hace_ falta, hay que. usar algu'nos
p_ostizos suplementarios, sin ti-atar,
s~o embargo, de aparentar que se
tiene más pelo que el que la naturaleza. puede conceder, exagerando
su volumen. No hay nada tao feo
como las profundidades de perfil y
la nuca demasiado anchas.

Entendiendo así el peinado no solamente modifica una fisoaor::iía sino también el aspecto del cuerp~.
Si, por el contrario, la. cabeza es
demasiado ovalada, todas las líneas
horizontales la achicarán· los cabellos rizados deben avanzar sobre la
frente y llenarán las sienes· el moño debe llevarse muy bajo, ;obre el
cuello.
Croisat, maestro en su arte, hace
observar con razón que casi todos
los peinados convienen á los rostros cuyo óvalo es perfecto.
Estos son, á no dudar, principios
elementales, pero la mayor parte de
las señoras lo!! ignoran. Lo que no
desconocen nuestras hermosas co- ·
q_uetas, es lo que les sienta bien; y
s10 e~bargo, ¡cuántas mujeres, poi·
seguir la moda, adoptan peinados
completamente en desacuerdo con su
génei·o de belleza!
Un poet~ latino, muy amoroso y
g!·an admirador de la belleza femenrna, que ha escrito el &lt;Arte de

�EL MUNDO ILUSTRADO.
La garbosa,
La galana,
La sultana
del verjel,

Huyó, y el surco de la luz querida
Se perdió de la noche en el ciapuz:
Palpé la.s sombras, la alma atormentada
Huérfana, busca la fuga.ce luz.
'

La. que brinda
En copa de oro
El tesoro
Del placer,

Al descender fosfórica alumbrando
Mi ser to1•nóse de delicias mar:
'
Al postrarme, ay demíl se fué borrando
Y en mí dejó tristeza y soledad!
'
Su talle ví como flotando al viento,
Y en su contorno estrellas y zafit·:
Llanto sentí cuando vibró su acento:
En ella, de ella, y con su ser viví.
Fugaz placer, encantadora estrella
Que en nube tempestuosa se envolvió,
Ten tumba en mi recuerdo, ilusión bella,
Mi última luz, misterio de dolor!

Abre á mi alma
Tu ternm·a,
Visión pura
Del Edén;
Que mi acento
Ser te aclama
De la llama
De mi ser ....
a.mar,&gt; Ovidio, no se ha desdeña.do
de consagrar a.l peinado unos versos encantadores, y sobre todo muy
juiciosos; lo cual prueba. que, desde
los tiempos más remot.os, la. forma
del peim,do era uno de los medios
más poderosos de seducción para la
mujer.
&lt;Que vuestros cabellos no estén
nunca desordenados, la limpieza es
lo que más nos agrada. Vuestras
gracias dependen de vuestras manos; pero existen varias maneras de
variar la disposición de vuestra cabellera; que ca.da cual consulte 11,nte todo su espejo!
«Un rostro alargado exige que se
separen los cabellos sencillamente
sobre la frente: tal era. el peinado
de La.oda.mía.. Un moño ligero enlo
alto de la cabeza, que deje las orejas al descubierto, sienta muy bien
á lascaras redondas. Esta dejará
caer sus cabellos sebre ambos hombros, como Apolo cuando lleva. su
lira; esta. otra recogerá las trenzas
á la. manera de Diana cuando persigue los anima.les salvajes. La una
encanta por los bucles flotantes de
su cabellera.; la otra, poi· el peinado apretado y liso en las sienes. La
una sé complace en adornar sus cabellos con una cohcha brillante; la
otra., en dar á las sienes las ondulaciones de las olas.
«Mejor se contarían las bellotas
de una encina gigante, las abejas
del Hibla ó las fieras que habitan
en los Alpes, que los adornos ó las
modas nuevas que cada día aparecen.
«Hay muchas mujeres á quienes
sienta muy bien un peinado poco
cuidado en apariencia: parece hecho de la víspera, y sin embargo,
hace un rato que está concluido.
&lt;El arte debe imitar lo imprevisto
ó espontáneo. Este era el amable
dtisorden de Eola cuando Hércules
la vió por primera vez en una ciudad tomada por asalto, y exclamó:
&lt;¡La quiero!&gt;
&lt;Así era la princesa que fué abandona.da sobre las orillas de Naxos,
cuando Baco la raptó enmedio de las
aclamaciones de los sátiros, que
gritaban: c¡Evohé! .... &gt;
Esta cita es curiosa por la íntima
relación que establece entre lascoquetas romanas de aquel tiempo y
nuestras coquetas de hoy. Ovidio
sabía tanto sobre este particular,
como hoy los Lefevre y los Croisat.
La moda siempre es igual en su
eterna renovación.
Aun menos que los t1·ajes, el peinado debe acatar servilmente los decretos de la moda. Ante todo, debe
una peinarse según el carácter de 3u
fisonomía,y sobre wdo, de su perfil.
Repetiré aquí, por lo tanto, casi
exactamente lo que he dicho respecto al traje.
El perfil recto, tranquilo, severo,
exige necesariamente un peina.do serio, simétrico. Los conti:astes, los
rizos, el capricho, serían una nota
discordante.
Por el contrario, un perfil decidido, cuya bonita nariz es movible y
sensual, no estaría bien con un peinado grave y majestuoso.
La nariz chata, á la. Roxelana,
exige todavía más imprevisión: un
lazo de cinta muy alto, unas plumas
ó una flor puesta de lado, unos rizos caprichosos, darán á ese rostro
un aspecto encantador y delicioso.
Existen fisonomías que se salen
or completo de lo vulgar y que llaa.n la atención: fisonomías dtl ra-

za, cabezas caracterizadas. A esas
cabezas convienen preferentemente
los a;.n~dos algo serios, majestuosos, ""l'5' peinados completamente peculiares. Hay que ser realmente artista, improvisador, para descubrir
el peinado que conviene en absoluto á esos tipos de bellezas.
Claro está que para hallar y ejecutar tales obras de arte, mucho
más importantes para nosotras que
un cuadro de mérito, hace falta recurrir, como ya lo he aconsejado
tratándose del cuerpo, á una artista afamado, indicándole lo que se
desea, es decir, un peinado original, si puede ser, que no se a.parte
demasiado de la moda, que oculte
los defectos del rostro y que haga
resaltar sus bellezas.
Después, sólo habrá que copiar.
Será preciso algún tiempo de práctica para llegar á la perfección; pero con la ayuda de la doncella, si
es mañosa é inteligente, se puede
conseguir fácilmente.
Además, resulta de gran economía si se frecuenta la socibdad, pues
esos grandes artistas piden por lo
menos veinte francos ó á veces más
por cada sesión.
Los grandes peluqueros tienen
oficiales que peinen su numerosa
clientela.
Conozco uno que á las cinco de la
tarde próximamente manda enganchar- tiene coche propio-y pasa
revista de cinco á once á unas cuantos señoras que no consentirían jamás presentarse ante gente sin que
el maestro haya dado el último toque, echado la ultima ojeada, impreso su sello en la fugitiva obra
edificada para unas cuantas horas.

GUILLERMO PRIETO.

8.-Tejidos para áplicaciones.

·······••·······················
"SANTA •FE,"
LA MEJOR RUTA
ADenver, lusas Cíty, St. Loais, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

~----:----'!"'!!"'--·

ILUSÍÓN FUGAZ.
La que arruya
Cuando canta,
La que encanta
Con mfrar,
En la tierra,
La azucena,
La sirena
De la mar,
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DIA

Tome las pastillas Laxante■ de Brom~IDL
BI botiC1Ario le devolver, 1u dinero 111 no se cura.
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Juan Villaseñor:
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tengo satisfacción en decir que la
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de Scott, compuesta de aceite de
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clínicos en las distintas afecciones de origen desnutritivo y en
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�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 12 de .i}bril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

describir en todos sus detalles, se
descubrió á sus ojos.
Estaba el padre Jerónimo acostado en el duro jergón, con la vista
clavada en el t,echo y rezando;contra su pecho y con las dos manos
fuertemente apretaba un Crucifijo;
por sus amoratadas mejillas á raudales las lágrimas se deslizaba.o;
en su rostro, cadavérico, fácilmente se advertían las huellas de titánica lucha con la. conciencia.
Cuando oyó abrir la puerta, volvió á ella su tétrica mirada, y viendo á sus visitantes, separó del Crucifijo una de sus descarnad as manos,
v con ella les indicó que se acercasen; ellos le obedecieron, y una vez
que los tuvo junto á él, con una voz
entrecortada por los sollozos y apenas perceptible, comenzó diciendo:
&lt;Hermanos: siento que mi vida
por momentos se extingue, y creo
no me quedan los suficientes para.
contaros un secreto que no quiero
llevarme á la tumba, y el cual es la
causa de mi muerte; la conciencia.
me mata; oíd, pues:
&lt;Hoy hace cinco años conocí en la
aldea á una. hermosa campesina, de
la que mi corazón se quedó prendado; desde que la vi la amé, pero no
con amor vulgar, sino con una pasión ciega, avasalladora. Varias
veces la ofrecí mi amor, que ella
nunca quiso aceptar, mostrándose
conmigo esquiva y desdeñosa. Así
transcurrió algún tiempo. Como yo
no podía contener en mi pecho aquel
amor que me devoraba y la inmensa tristeza proporcionada por los
desdenes de la mujer á quien con
loco frenesí quería, buscaba en la
hermosa soledad del campo algún
alivio para mi citiga desesperación.
&lt;Al caer de una de esas tardes
estivales, en que el sol, al ocultarse
en su oca.so, tiñe el cielo con rojos
matices, volvía yo á mi aldea, después de haber dado en el bosque
expansión á mi amargura. Por una
senda que .blanca serpentea entre
los verdes prados, vi hacia mí venir una enamorada pareja; ella era
la mujer á quien yo adoraba; él era
uno de mis hermanos, al que yo más
quería .... ¡pobrecillo! .... &gt;

~; i

··E. .•:....;;·.

Al llegar aquí no pudo continuar;
rompió á llorar como un niño. El
padre Prior, viendo que el fiaa.l de
su existencia se aproximaba con
pasos agigantados, procurócalmarlo con dulces palabras de caritativo
consuelo y le mandó siguiese. El padre Jerónimo continuó diciendo:
&lt;Al pronto vi que era mi hermano; mas después, los rugientes celos
que en mi pecho se agitaban n1;1blaron mi vista, y sólo sentí una rnsa-

ciable sed de sangre y de venganza
Saqué de mi faja un ancho y agud¿
puñal; me abalancé sobre él.. .. , y
en su pecho lo clavé hasta el mango .... ; cayó herido en tierra .... ; y
al caer, pronunció estas palabras
que no be olvidado y que en toda~
partes escucho: «¡Miserable!. ..... ,
&lt;¡Caín!. ..... : me has matado..... ;
&lt; pero te perdono.&gt; Entonces, en el
momento de verle caer, volví mi
vista hacia ella y la vi con sus ojazos penetrantes clavados en mí·
aquella mirada me dió miedo y eché
á correr á través de los campos
creyéndome siempre perseguido po;
la sombra de mi hermano, que incesantemente me gritaba: «¡Misera&lt;ble! .... , ¡Caín! .... : me has mata&lt; do .... ; pero te perdono.&gt; Más que
de estas palabras, que ya empezaban á morderme la conciencia, huía
de aquella penetrante mirada que
tanto miedo me causó.
«Largo tiempo corrí, siempre huyendo, siempre creyéndome perseguido. Y a de noche JI egué aquí;
llegué á esta sagrada mansión; y
no atreviéndome á llamar, creyéndome que la profanaría si entrase
en ella para ocultar mi crimen, caí
rendido en la puerta, y escondien•
do mi cabeza.entre mis manos, lloré;
sí, largo tiempo lloré; mas escuché
lejano el galopar de unos caballos
que hacia aquí venían; supuse que
era la justicia que me buscaba como al asesino, y poseído uel terrible miedo que invade el alma de
todo criminal después de babel' saciado sus instintos de hambrienta
fiera, llamé, me a.bristeis, y como
un nuevo fraile profesé.
«Desde entonces, desde que ma\é
á mi hermano, no he tenido un momento de 1·eposo; desde entonces mi
conciencia cruelmente muerde mis
entrañas, y poco á poco ha ido minando mi vida, hasta que ya hoy se
terminará y con ella los sufrimientos que la torturaban ...... &gt;
Terminadas estas palabras, con
efusión y entusiasmo besó el C1·ucifijo · dió un tenue suspiro, y después
dti pronunciar dos nombres, expiró.
Et padre Prior, vol viéndose á los
demás monjes, les dijo: &lt;Ha comeliido un horrible crimen, mas no era
un criminal; tenía un alma hermosa. y un corazón muy noble; s_u conciencia bastante le ha castigado;
Dios le acogerá en su seno.
«Marchemos todos á la capilla á
rezal' por un mártir del amor y de
su propia conciencia.»
La campana del convento _lanzaba al aire los tl'istes y agomzantes
tañidos que á los muertos se dedican, y al mismo tiempo,_ tod?s los
monjes pensativos y s1lene1osos,
como s¿mbras que del mundo huían,
se encaminaban al templo por un
largo y obscu1·O claustro .... . .

• 1

De su agujero, muy obscuro. sa.
lió un día la Muerte.-¿A dónde irá
la implacable?, dijo, al verla pasar frente á su mansión de luz, la
noble Piedad.-Y con la inquietud
que se apodera del bueno ante el
presentimiento de que algo malo se
va á realizar. la Piedad se fué detrás de la siniestra aparición.¡Qué contraste ofrecían la vieja negra, envuelta en sombras, y la dulce deidad, cruzada de brillantes
rayos!
Cuando la hubo alcanzado, díjole:-Muerte, ¿á quién vas á matar
ahora? - Todavía no lo sé. Voy
en busca de mis predilectos. Si quieres, acompáñame, y verás que no
destruyo vidas al capricho, sino
que elijo cuidadosamente gente buena.
La Piedad se estremeció.-¿Qué
entendería. la Muerte por gente
buena·~
Dicho esto, continuaron las dos
su marcha invisible pol' el mundo.
A cada momento la muerte dirigía
miradas oblicuas á la Piedad, como
burlándose de ella y de su impotencia para consolar á los homb1·es en
su miseria irreparable.
De súbito, un vasto edificio surgió ante las dos. Era un manicomio.
-Muerte-dijo la Piedad.- ahí
tienes centenares de infelices, en
plena inconciencia.. Y a no s?n racionales. De esta triste mansión no
salen sonidos articulados, sino gritos espantosos. Los unos son locos
de atar, los otros idiotas incurables.
La Muerte meneó la cabeza:
-Esta gente no es buena, exclamó. Sigamos.
Llegaron á un hospital de leprosos.
-¡Desventurados!- dijo la Piedad. ¡Qué ho1Tible situación la de
estos enfermos! Se van pudriendo
en vida. No están muertos y, para
ellos ha empezado ya la descomposició; orgánica, la putrefacción.
Están infestados y envenenan el aire que los demás respiran.
-Esa gente no es buena-repitió
la muerte.- Continuemos nuestra.
marcha.
Llegaron á un edificio, construido
todo de piedra y hierro. Era un presidio.
-Ahí tienes-exclamó la Piedad
-todas las variantes del crimen,
hecho carne y hueso. En esos presos se ha encarnado la maldad humana. No hay infracción que no
tenga representante~ dentro de esa
penitenciaría:- Ase~10C?s, ladr?nes,
violadores mcendiar1os, falsificadores. Esa' es la escoria social. Si
se desbordara, todo lo ahogaría
bajo su ola de cien?:
Por te1·ce1·a vez d1Jo la Muerte:
--Esta gente no es buena. Yo nv
gozo matando locos, leprosos ni
bandidos.
'
-¿A quién quieres matar, pu~s?
-preguntó ansiosamente la P1e-

ALBERTO DE MARTOS.

Madrid.

FUNERARIA.
Cava, buen sepulturero,
al golpe del azad?n,
una fosa. Anda ligero,
.
porque en ella enterrar quiero
una pálida ilusión.
·Te asombra que se haya muerto,
. te'.1
si c.ayer hermosa 1.ª vis
Pues ve su despoJo yerto . . ••
·Ay! sólo el dolor es cier~o
torque la vida. es muy triste.
El llanto de mis pesares
cubra ese negro cajón;
lluevan rosas á millares
y gardenias y_ ~za11:ares .. • •
¡era virgen mi 1lus1ón!

Vestido con blusa de debajo cambiable para niñas de 5 á 7 años
Traje marinero para niños de 8 á 10
años,

Vestidito casacón, para niños ele 1 á
2 años.
Vstidito campana aplegadillado, para
niñas de 2 á 4 años.

SALVADOR GUTIERREZ

NÁ.TERA·

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'~'(,,·+
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.--:.

dae1.

Y a se fué mi bOñadora,
tendió el ala mi quimera,
y hoy en la tierra que mora
echa, 'amigo, en buena hora
la paletada p0strera.
Mas oye, sepulturero,
toma otra vez tu azadón,
abl'e la fosa ligero,
.
poi·que en ella también quiero
sepultar mi col'a.zón.

Domingo 12 de Abril de 1903

t

-Yo quiero matar á gente que
ame y sea amada, por_que so0: los
únicos dichosos. ¿No dlJO el Ci:1sto,
en el más admfrable de sus sermo·
nes que son bienavénturados los
que' aman? ¡Adelante!
La Piedad se estremeció por segunda vez.
Siguieron I a ruta y en un punto
se detuvo la Muerte. Puso su mano
l'Ígida sobre la Piedad, y le se~aló
una casita que había en el cammo.
Era un albergue muy modesto. _La
embellecían dos criaturas; una mña
muy blanca, de ojos colo1· de cielo,
de cabellos de color de oro. Ella
estaba sentada en las piernas de

Vestido con pliegues cosidos y cuello de encaje.

una joven, casi niña, morena, de
ojos brillantes, de cabellos negros.
¡Qué contentas estaban las dos!
La niña reía á carcajadas. La
joven no cesaba de sonreír. Las dos
vestían siempre del mismo ~olor.

Preferían el blanco y el rosado.
Su::. trajes eran sencillos y bonitos.
La familia de ambas niñas se recreaba en ellas, y las cuidaba y
contemplaba con tel'nul'a indecible.
Ellas eran el encanto de los 541yos.

Vestido con cuello-hombreras.

Ellas embellecían todo aquel lugar.
Regaban sus arbolitos. Echaban
agua y alpiste á Jos dos pajal'itos
qu~ tenían: un m1r~o, regalo de una
am!ga., y un cana.r10, regalo de un
amigo.

�Domingo 12 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

im..,

es de este mundo! He destruido la
casita alegre. He desolado corazones que amaban y que siempre recordarán con;dolor, con melancolía
profunda, á la niña blanca de cabellos de oro y á. la joven morena
de cabellos negros.

de ando á salto .. . . de mata. ¡Ah!
confiese usted que mi suerte es mucho más triste. Yo no sé dónde nacen ustedes l~s mariposas; he oído
á u_n naturahsta muy sabio y muy
ma¡adero, que viene aquí todas las
tardes á. estudiar la naturaleza no
sé qué cuentos de larvas y cri~álidas; pero á mí nadie me quita de la
cabeza que ustedes no nacen en la
tierra, sino que bajan del cielo ... .
iY por eso son tan felices! He notado que después de las tormentas de
verano apare_cen ustedes muy numerosas en el aire azul. ..... y es sin
duda, que el arco iris se desha¿een
mariposas ..... .
-Veo que tiene usted una imaginación de poeta.
-¡Como que ando en cueros!
¡Iba á pre&gt;seguir el sapo lamentando su triste suerte y ponderando
la felicidad de los seres que nacen

ARTURO MORA.

LA LLUVIA.
Rompe sus collares
De aceradas cuentas
La lluvia tediosa,
Y en tristes cantares
Y baladas lentas
Mi fastidio glosa.
Sus finos cabellos
Cuelgan en manojos
De a.tambres sutiles,
Y el dolor tras ellos,
Húmedos los ojos,
Muestra sus perfiles.
Lúgubre, doliente,
Mi fastidio lloras,
Lluvia, lluvia vana,
Y tediosamente
Las triviales horas
Tu rueca devana.
Finges con tus notas
Querellas extrañas,
Rezos conventuales,
Y corren tus gotas
Cual grises arañas
Sobre los cristales.
Echado en la alfombra
De obscuros florones
El lebrel bosteza,
Y su larga sombra
En los corazones
Tiende 1a tristeza.
Porfiado, porfiado,
En la calle suena
Tu repique lento,
Y su son cansado
Traduce mi pena
Y mi aburrimiento.
EFREN REBOLLEDO.

Vestido con alto cinturón y guarnic ón de sesgos.

¡Qué tranquila, cuán apacible la
casita aquella! ¡Qué atmósfera de
oaz y de contento se respiraba allí!
Ni ambición de honores, ni ambición de riquezas, ni ambición de
placeres. ¡Cuán alegre la casita!
La Muerte miró fijamente aquel
cuadro pacífico y bello. De p1·onto
se volvió hacia la Piedad, que lo
contemplaba con amor, y le dijo:
-¡Voy á conclui1· coa tanta felicidad! Aquí encuentro lo que buscaba. Esta es la gente buena.queme
gusta.
En vano suplicó la Piedad, en
vano lloró, en vano deploró su impotencia para desarmar el odio de
la incansable destructora. Como el
rayo cayó la Muerte sobre la casita al~gre, y se llevó á la. niña, desolando á los que la amaban. La
ausencia de la niña entristeció la
casita, pero todavía había en el~a
sonrisas placenteras. Pasó algun
tiempo, muy poco. Un día apareció
inesperadamente la Muerte y se llevó á la joven, acabando con la casita alegre.
Y como la Piedad tuviese la visión de más serenas regiones do
moraban contentas, muy unidas y
abrazadas, el alma de la niña Y. !'ll
alma de la joven, la Muerte le d1Jo
con su palabra de hielo:
-Buenó, que sean felice_s a.llá
arriba, ¡qué me importa! ¡M1 remo

;

Paletó-saco, m~io largo,

Cuando en nuestro amor soñando
Tras tus placeres corremo's
'
Siempre,. corazón, tenemos'
Que retroceder llorando
Un bien que pronto perdemos.

Yo apRgo las antorchas
De la brillante orgía.
Yo en sus licores vierto
Mi emponzoñada hiel;
Y o los tiernos amores,
Llego á romper un día;
Yo descanso en el fondo
Del cáliz del placer.
El rayo dela luna
Que sobre el mar ,·iela,
Alumbra suavemente
Mi blanca aparilJióa;
Y o velo en los sepu le ros
Donde ninguno vela,
Y lloro, donde nadie
Para llorar llegó.
Descanso junto al lecho
Del pobre desterrado;
Junto á la humilde cuna
Del huérfano infeliz;
Después de una derrota
Contémplame el soldado
Entre escombros y muertos
Errante discurrir.

stradivarius ...... ¡Y todo para que
dancen ustedes en giros caprichosos por el aire ó para ar1·ullar s_u
sueño! No, lo que es para mf y mis
congéneres, no se tornarían á bue_a
se"uro este trabajo. ¡Ah! ¡qué íehce; son ustedes las mariposas!
¡siempre de jolgorio! ¡Y cuidado si
se reiralan con mieles y perfumes!
-Y usted, ¿no es dichoso'?
- ¿Cree usted que puede ser dic~oso un sapo? ¡El ser más desgrama·
do de toda la fauna! Para nosotros
no hay más conciertos que los ch_arcos, ni más diversión que los eJercicio's acrobáticos de las ranas.
Mientras ustedes lucen brilla.ates
trajes de raso, nosotros andamos ..¡
¡ya lo ve usted! ¡en cueros vivos.
En el banquete de la vida no tenemos cubierto; ¿ni cómo habían de
admitirnos en un i.stado tan poco.••
presentable·! ¡Ay! en nuestro «me·
nú&gt; ao figura.u las rosas . . ..
- Pues al alcance de ustedes están......
.
-i.Y qué sacamos con .eso, s1 carecemos del arte oecesarlú para extraer su dulce néctar? ¿Quiere uste~
desdicha mayo1· que la D?estra? Si
yo hubiese nacido mariposa, sus
nectarios no tendrían secretos Pª!'ª
mí, y después de una orgía de m1e·
les en el cáliz de una rosa, me bañaría en las ondas lumino,as del espacio, lejos de este negro lodo don-

bellos, como las mariposas, cuando
vió acercarse cautelosamente un
niño al brillante insecto ..... .
Quiso advertirle del peligro que
corría; pe,·o aquel pequeño verdugo no le dió tiempo, y, rápido como
el pensamiento, asió de las blancas
alas á la mariposa y la clavó con
uo alfiler en el arbusto en flor.
CA SIMIRO PRIETO.

Buenos Aires.

EC Jfn6EC DE CJf tJUStEZJf.

Constante compal'íero
Del hombre que padece,
Del que se aturde y goza
Tenaz perseguidor,
Ante mi frío rostro
Su rostro palidece,
Lo mismo en el palacio
Que en lóbrega prisión.
Cuando el vuelo levanto,
¡Qué negro es mi cortejo!
Formado de memorias
E imágenes de amor,
Helados corazones,
Miradas sin reflejo,
Risueñas esperanzas
Que la verdad mató.

Yo be visto entre los sauces
Del negro bosque umbrío,
Cruzar como ligera
Y blanca aparición,
Un ángel que humedece
Sus alas en el río,
Y al compás de las ondas
Levanta su canción.

Delirios que encantaron
Del hombre la existencia,
Proyectos que mostraban
Hermoso el porvenir;
Labios do se aspiraba
De amor la grata esencia,
Y hoy se contempla negra
La huella del sufrir.
Cuando-en las tardes vago,
Todo esto me acompaña,
Todo esto asedia al hombre
Que me encontró al pasar.
En lágrimas ardientes
Mi corazón se baña,
Y el ser que me dé abrigo
Debe ta.mbien llorar!. ...
Y pasa .... y á su paso
Las flores se estremecen,
Las tórtolas suspiran
Y llora el manantial:
En sus ligeros tallos
Las rosas palidecen,
Temiendo de su seno
E l hálito glacial.
Y pasa .... Ay! á mi frente
Sus labios han tocado,
Su voz á mis entra.ñas
Cual dardo penetró.
Las noches y los días
Ligeros ba.n pasado;
Mas la tristeza horrible
Dentro de mí quedó.
El hielo de sus al as
Por siempre heló mi frente,
Lo amargo de su acento
Impregna mi canción.
Si entre brindis y risas
Me aturdo loca.mente,
La tristeza me avisa
Que yo su esclavo soy.
Pór eso entre la arena,
Sin brillo y sin esencia
Mis versos van cual flores
Que el huracán tronchó,
Creciendo en los abrojos
De una árida existencia,
Brotando de una frente
Que la tristeza heló.
LUIS PONCE·

DECEPCIONES.
Llora, pobre corazón,
La inclemencia de tu suerte;
Llora al ver que se convierte
El cielo de tu ilusión
En un abismo de muerte.

Pequeño biombo con bordado al punto
plano.

Pues no a.di vino tu anhelo,
Que en el realismo del mundo
Un herror convierte el cielo
De la dicha, en un profundo
Abismo de desconsuelo.
Llora ese error,pero aprende
Al sentir sangrar tu herida,
Que ea el fango de esta vida
Nunca el amor se comprende.... .
Por eso pronto se olvida.
MANUEL M. DE CASTRO.

Llora tu er-ror, pero aprende,
Al cicatl'izar tu herida,
Que entre el fango de la vida,
Lo que el alma no comprende,
Pronto.... . muy pronto se olvida.
Fuiste torpe al esperar,
Forjándote una quimera,
Que quien nunca supo amar,
Ni comprenderte, pudiera
Morir antes que olvidar.
En tus locos devaneos
'un paraíso forjabas
De amor: más ¿por qué olvidabas
Corazón, que tus deseos
sobre el agua dibujabas?

Iaclínaose á su paso
Las tímidas violetas,
Los nardos y los lirios
Su blando aroma da.n;
Detiénense las brisas
Balsámicas é inquietas,
Detiénese en las rocas
La voz del huracán.
Y ó la hora en que enmudecen
Los ecos de la selva,
Cuando en ocaso vierte
Su luz postrera el sol,

Si nada de esto pensaste
Cuando en el Edén florido
De tus amores sol'íaste
Llora tu tiempo perdido
Llora el bien que no alc~maste.

Vestidos de paseo, vista posterior.

Yo be visto hermosas niñas
De frentes virginales,
De lánguidas miradas,
De voz angelical,
Doblarse al soplo mío
Cual pálidos rosales
&lt;.:uyo verdor secara
Siniestro vendaval.

Vestido con blusa de distinto color.

bomingp 12 lde Abrll. de 1903

¿,Por qué tu sueño, que fuera
La causa dA tu contento
Toraóse luego en torme~to?
Porque tu ideal sólo era
Sombra de tu pensamiento.

- ¿Sabéis mi nombre? dice:
Llamároome .... tristeza!
l\li frente coronaron
De flores sin olor:
Cuanto hay ea este mundo
De gracia y de belleza,
Se abate, se marchita
Cuándo lo toco yo!

Chaqueta-saco sin cuello, guarnecida
con soutache.

ILUSTRAí&gt;ó.

Que el alma guarda entre abrojos,
Trocando nuestros amores
En un siglo de dolores
Por un momento de antojos?

Antes que en neg-ro llanto
La noche al mundo envuelva,
Del ángel misterioso
Se oye vibrar la voz.

Sapos v mariposas.
-Hija, ¿ va usted al baile'.'- dijo
un sapo á una mariposa blanca, de
alas de raso, que se había detenido
un instante, como fatigada de su
vuelo, en un arbusto en flor.
-¿Por qaé lo dice usted?-preguntó la mariposa, juntando las
,das y dejándose m€Cer por el céfiro
en una de las más flexibles ramas
úel arbusto.
-Pues lo digo por ese traje het·moso que luce usted y que le habrá
costado -un dineral.
-¡Bah! así he venido al mundo...
-¿Vienen ustedes las mariposas
al mundo en traje de baile~ ¡es claro! su vida es una perpetua fiesta.
En cuanto amanece Dios, empiezan
las músicas en los nidos; y ea cuanto abren sus párpados las estrellas,
comienzan los grillos á afinar si.s

MUNDO

¿No pensaste que en la vida
Se recibe año tras al'ío,
Por cada ilusión perdida,
Un amargo desengaño
Que abre en el alma una herid&amp;?
Pañuelos de bolsillo.

¿Ignorabas cómo hay flores

Bordado al punto de talla

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id.e Abril de 1903

ELECCIÓN DE CASA.
Uno de los factores más impoctantes para la salud, cuando se escoge habitación, es la atinada elección de sitio en que aquélla está
colocada.
El clima el rumbo á que cae su
fachada, 1~ altura de los pisos_, la
altitud en que está colocada (si en
valle, ladera ó cima),las porciones
de agua que existen á sus alredeaores, y su calidad de lagos, ríos,
pantanos,charcas ó estanques, etc. ,
y la naturaleza de su suelo, todo
debe ser considerado.
Sabido es que varían en las localidades la severidad de los rayos
del sol la dirección del viento, la
temper~tura y la humedad atmosférica, y de ahí dependen las cualidades ó inconvenientes de una residencia.
Conviene saber que los cuartos
con vista al sur son más calientes
que los que caen al norte, pero que
mientras en éstos la temperatura es
constante, en aquéllos varía sin cesar.
Las casas situadas en los bosques ó rodeadas de arbolados espesos y altos son mal sanas á causa de la humedad; mas si el bosque
está situado á un lado y á corta
distancia de la finca, aquél le proporciona abundante oxígeno, la
defiende de los vientos fuertes, sin
privarla del beneficio de los rayos
solares.
Debe evitarse cuidadosamente escoger habitación junto de fábricas,
hospitales, minas y grandes almacenes, pues en ellos se desarrollan
gases y partículas muy pequeñas
de polvo, muy nocivas para lasalud.
Los pantanos, charcas y e3tanques de aguas mue1;'tas son mal~s
vecinos porque el aire húmedo, y1ciado á menudo por las emanaciones de materias vegetales y animales en descomposición, acarrean
consigo el paludismo, la malaria y
toda suerte de fiebres por lo general mortíferas. En las tierras tropicales y subtropic~les, d_onde los
vientos reinantes m provienen del
norte ni son fríos, tales depósitos
de aguas estancadas pueden llegar
á hacer inofensivos los pantanos,
plantando en su vecindad árboles
de eucaliptos; y en las zonas templadas se puede obtener el mismo
resultado, basta cierto punto, por
medio de las plantas llamadas vulgarmente &lt;flores del sol.&gt;
El aire húmedo, cuando es frío al
mismo tiempo, es más dañoso que
el húmedo caliente; y el aire ~uy
seco en las babitaciones,es también
nocivo. Esta circunstancia se nota
claramente en los cuartos de la:s
casas de clima frío, que por el rigor del tiempo es necesario ~alentar, bien á vapor, por medio de
agua caliente ó por estufas calorí:feras ú hornillos.
El aire calentado por medio de
hornillos de~ pasar por un depósito de agua antes de entrl!-r en la~
habitaciones, siendo lo meJor tener
en cada una de éstas una gran vasija con agua. Lo mejor de todo es
mantener las habitaciones frías y
bien aireadas, pero en los climas
rigorosos eso es imposible. El que
abrigándose puede resguadarrse ~el
frío sin necesidad de calor artificial' goza de excelente salud.

1
1

•
•
Bordado para aplicaciones.

J:ttrilla
No siempre amor prepara
De rosas sus cadenas,
Ni están de fruto llenas
Las ramas del placer.
De ti ya me separa
Crudo deber tirano;
Tu rostro soberano
No be visto desde ayer.
En vigilancia activa,
Junto al arnés y espada,
Sólo el pensar me agrada
Que atiendo al común pro;
Y mientras que festiva
Pasas la noche ufana,
Velando po1· Rosa.na
Paso la noche yo.
Mi pecho apesadumbra.
Del sitio la aspereza
Si alivian mi tristeza
Los brazos de esa cruz.
La negra. estancia alumbra,
Del que rendido te ama,
La vacilante llama
De moribunda luz.
Sitial de tablas duras
Y capas protectoras
Con:fot·tan pocas horas
Del día que ayer vi;
Y entre armas y. armaduras,
Caballos y guerreros,·

A ti vuela, señora,
Mi amante corazón.

Dos fieles compañeros
Descansan junto á mí.
¡Descansan!.. ¡Ah! Su pecho
Está de amor vacío,
Y yo siento en el mío
Abrasador volcán.
¡Descansan, y en mi lecho
Yo agito mi quebranto,
Y turbo con mi llanto
Los sueños que tendrán!
Si cedo al sueño, un eco
De pronto me despierta
Y del cansado ¡alerta!. ...
Escucho el largo son;
O el relinchido hueco
Del alazán brioso,
Que aumenta estrepitoso
El cóncavo artesón.
Al que apartado gime
De tus divinos ojos.
La vida es toda enoJOS
y á aborrecerla voy,
•
Si tu ,beldad no imprime
En mi ánimo la calma;
Si como teme el alma,
N~ vuelvo á verte hoy.
Mas ya á mi lecho dnro
Su rayo el sol envía;
Ya dora el nuevo día
Mi lóbrega prisión:
Y del recinto obscuro,
Donde penando mora,

i

•

JUAN DE LA PEZUELA.

(Cona.e de Cheste.)

RECETA DE COCINA.
BUDIN EMPLUMADO.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,:Kansas Cíty, St. Louis, Chicago, New York,
San Franci11co y Los Anueles

Para hacer este rico budín, que es
uno de los mejores postres en las
mesas europeas, se mezclan una taza de mantequilla derretida y dos
de polvos de azúcar, tamizados.
Después de bien batidos, se agregan á una taza, no muy llena, de
almidón de trigo, otra de leche y
dos de harina flor, á la cual se hayan echado con anticipación ~os
cucharaditas cafeteras de &lt;Bákmg
Pówder.&gt; Incorpórese todo y añádase una cucharadita de extracto
de naranja; acomódese la mezcla
en una tortera honda untada de
mantequilla, y déjese cocer por media hora en el horno templado.
Una vez cocido el budín, se le hace una corona con siete claras de
huevo batidas y polvo de azúcar al
gusto; volviendo . á ponerse en el
horno por diez mmutos.
SOPA Á LA JULIANA
Se toma igual cantidad de zanahorias, apio, lech?ga, acederas,
guisantes y habas tiernas, se reI:i-ogan en manteca con unas roda¡as
de cebolla, se echa después caldo
del puchero y se cuece á fuego lento, y después viértase sobre rebanadas de pan muy delgadas.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. JlrZObispo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Ha.ce pocos dia.s que se pra.ctlc6 la
apertura. del testa.mento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Pa.trlclo A. Feeban
en la. eluda.el! de Chlcago, Illlnols. La
,ortuna. di dlstlDKUldo prelado ascendió a, cerca de $125,000 oro americano;
y segdn el Inventarlo que se ha pub-lea.do, los bienes que dejó fueron como
Jlgue:
Dos p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compal!la de Seguros sobre la. Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada. una, ó sean. . • •$50,000
Dividendos acu~ulados SO·
bre una d'e las póllzas. . 9,829
Otra p0llza de seguro. · • • 14,0~
Acciones en efectivo Y en
Bancos. . , . . . . . . 37,000

PARA CURAR UN RESFRIADO tN UN DIA
Tome las pastillas Launtea de Bromo-Qnlnlna.
Bl boticurio le devolverA 10 dinero II n'! se cnra.
La firma B, W. GrOTe ■o baila en cada ca¡lta.

!

I'

t•

oro
ro
0

oro
or0

Entre la.s dlsposlclones del se!lor Arzobispo, en au testamento, se hicieron

México D. F., marzo 3.-Siempre he he~ho y sigo haciendo ID: uy
buena apreciaci6n de la Emulsi6n
de Scott de aceite de hígado de
bacalao prescribiéndola constantement~ en mi cli~ntela, por el
buen resultado que siempre he
obtenido con su administraci?n,
desde hace quince años_ que ~Jerzo mi profesi6n de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el doctor
Manuel S. Izaguirre.

,,t'

1'

"

l!stas:

A su hermana, sellorlta Ka.te Feeh•:~
que estuvo siempre con l!I basta
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,0~
oro de una de las póllza.s de seguro
a, la se!lora Anna A . Feeba.n, viuda de
se!lor doctor Eduardo L • Feehan, hermano del se!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra. de las póllzas, Y $5,000 ºp
r o/~
efectivo· a, la Academia de San a r •
clo de éhlcago, de la que es precepto·
ra su hermana, Madre Maria Catallna,
$10 000 oro de la tlltlma póllza; a, la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de ensel!anza
prli.ctlca para va.rones, de Feehanvlll:;
Illlnole, que era la Institución por
que mlls se interesaba. el sel!or Arsoblspo, se entregaron los $4,000 reatan·
tes lle la 111tlma pólls&amp;.

¡

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w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Francisca, llilm. 8 11 Wláxlca,

l

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

1.-Elegantísimos vestidos de paseo, propios para señoritas.

Explicación dt
nutstros grabaaos.
Número l. De verdadero buen
gusto y airosísimos poi· su modernista y elegante confección, son los
cuatro vestidos que representa este
grabado. Todos son apropiados
para séñoritas de talle esbelto 1
deben llevarse en paseos vespertinos. Aunque á primera vista parece complicad a la confección de estos

trajes, no lo es en realidad, pues
para ella sólo se requiere un buen
gusto en la elección de_la~ aplicaciones, que son de enea.Je irlandés,
seda rameada, gasa vaporosa y
cintas de terciopelo. También contribuye en gran manera la. elección
de la tela, que debe_rá ser ~util, propia para la estación primaveral.
De preferencia deben anq uirfrse colores claros, que son los más apropiados para rostros agraciados y
talles gentiles.
Nuestras simpáticas lectoras de-

ben también fijarse muy detenidamente en los g1·aciosos y elegantes
sombreros de estos figurines. La
moda actual es muy estricta en lo
que se refiere á los sombreros femeninos, pues éstos no deben cubrir el
peinado, sino antes bien, ayudar al
lucimiento de éste. En la mayor
parte de los tocados femeninos, y
sobre todo, cuando el cabello no es
muy abundante, es preciso llevar
&lt;crepés&gt; que abulten el peinado y
contribuyan á hacerlo de gran vista. El cabello debe llevarse lo más

suelto posible, excepto en tocados
especiales en que es preciso sujetarlo y restringirlo. Esto último
viene á constituir una estética especial adecuada solamente para
cierta clase de rostros.
,8
Número 2. Para paseos campestres son apropiados los vestidos
que representa este grabado: Los
laterales son de paño color claro,
encubridores del polvo y de sencilla y vistosa confección. El del
centro es para amazonas y se confecciona con cheviot color obscuro.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril d{;l 1903

EL l'IHJNDO ILUSTRADO.

que;representa este grabado, es de
suma elegancia y buen gusto. El raso deberá ser de color verde Nilo y
las pinturas han de ostentar una
policromía verdaderamente artística. Restírase primeramente la tela
sobre el bastidor y se traza en seguida el dibujo con lápiz suave y
líneas muy delgadas. Puede emplear se también la tinta de china,
la cual pod r ía s¡¡t•, ir pat·a dar una
ligerísima sombt·a á los contornos
del dibujo. La pintura, hechas ya
estas operaciones preliminares, se
ejecuta de la manera que ya hemos
indicado varias veces.
0

EL CUAB TO QE TOCAD8B.

•

1

''

4.-Colecc ión de trajes infantil es para
niños y niñas de 3 á 10 a ños.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LAS ENCANTADORAS,

.

Número 9. -(Ver la explicación
del número 5.)
Número 12.-La pintura y confección de esta cubierta para cojines
.ó almohadones se ajusta en todo á
la explicación que hemos dado para.el grabado del núm. 1. Con excepción de la forma un poco más alargada de esta funda y de los motivos del dibujo, el procedimiento es
igual. Las tintas debeu ser un poco
más obscuras para. el almohadón.

La belleza moderna es s~peri&lt;?r fi,
la belleza antigua, qu~ resid~a umcamente en la perfección de ,a forma, en la armonía de las proporciones, en la pureza de la línea, en
la amplitud de los modelados y en
la nobleza del porte.
Hoy día, la bell_eza reside ~obre
todo en la exprl;sión1 la ¡¡:rama,. el
sentimiento, la mtehgencia, la mtensidad de vida.
Además hay la belleza natural
y la belle~a adquirida. &lt;Hay dos
clases de belleza, &lt;escribió Mme.
Girardín:&gt;la que se recibe y la que
se adquiere.&gt;
La belleza natural consiste en ese
conjunto de líneas que solicita, encanta y cautiva la mirada.
La belleza adquirida es la que
proviene del arte de peinar~e, de
vestirse, de reformar ó modificar
los defectos de la naturaleza. Esa
belleza, cualquier mujer de gusto
puede adquirirla.
Diremos más: la que sabe vestirse, calzarse, amueblarse, la 9-~e
tiene el gusto de las cosas exquisitas, la que imprime á su manera de
ser, á sus gestos, á su_ a~d~r, á su
interior un sello de d1stmc1ón y de
elegancia, será reputada como mujer hermosa mejor que la que, siendo realmente bella, no sabe ballar
el marco á propósito para su belleza, dándole relieve, ó no cuida

•
su persona y comete faltas de gusto. En una palabra, la que no tiene conciencia de su poder y de su
valor.
Por consiguiente, para ser hermosa basta con querer, y toda
mujer que comprenda su verdadera
misión debe querer.
Pero existen aún otras distintas
maneras de ser bonita ó hermosa.
Gracias á los recursos del tocado
y de la coquetería, se pueden modificar y amoldar á voluntad el carácter y la expresión de la belleza.
Una encantadora, la que hace del
a_rte de agra~ar la primera ocupa'
ción de su vida, el fin de su existencia, sabrá hallar, sin que se lo
enseñen, ciertas_ modificaciones y
modulaciones. A esas mujeres de
genio nada hay que enseñ11,r; pero
hay otras que necesitan tener un
guía.
Así es que la mujer encantadora
podrá ser embriagadora ó melancólica, sugestiva ó sentimental, interesante ó sencillamente arrebatadora.
Para llegar á esos efectos múltiples y complicados, la expresión de
la mirada, de la sonrisa, de los
modales, no es suficiente; tiene que
sa.ber preparar su marco y modificar, según el fin que quiere alcanzar, su peinado ó su vestido. El color ambiente y los efectos de luz
desempeñan un papel importantísimo en estas transformaciones.

MINIATURA.
Estancia angosta y sombría
donde un débil nimbo vaga,~
entre un candil que se apaga
y un primer albor del día.
En un lecho un moribundo;
junto al lecho una mujer,
y allí, entre set· y no ser,
todo el abismo de un mundo.
De criaturas un enjambre
cet·ca á un hoo-ar
no encendido,
0
y allí, entre h at·apos tendido,
1
mudo el fantasma del hambre. •••• •
MIGUEL ULLOA,

Las buenas intenciones de una al·
ma honrada pero débil, hace pensar
en esos arbustos siempre en flo r que
no dan fruto.

*

Hay una cosa más triste que cesar.
de vivir, y es la de sentir que no se
ha sabido vivir.

*

La &lt;toillette&gt; es el prefacio de una
mujer y á veces el libro entero ; pero
un ·llbro puede estar bien encu adernado, dorado por los cantos Y perfectamente insignificante.

•••
I

Hay tocadores de todos géneros
muy elegantes, suntuosos; alguno~
son verdaderos saloncillos, en los
cuales las señoras pertenecientes á
la más alta sociedad reciben constantemente á sus amigas íntimas.
En el siglo XVIII, el cuarto de
tocador, pintado por los más afama.dos artistas de la. época, Watteau, Boucher, Fra.gonar d era una
habitación abierta. hasta' para los
&lt;amigos,&gt; mientras peinaban, empolvaban y mosqueaban á lascoquetas marquesas.
Es verdad que entonces se lavaban muy someramente, un poco
más sin embargo que durante el siglo anterior, en el cual ignoraban
aun entre la clase más elevada ei
uso de los baños. c¡Mil años ~in
baño 1&gt; exclama 8Jl no sé qué escrito Michelet.
Por consiguiente, como se lavab an muy poco, los tocadores eran
más bien gabinetes, en los cuales
se oían galantes conversaciones.
Pero hoy día, en que las modas
inglesas se han introducido entre
nosot1·os, ese lavatorio se hace con
mucha agua: se usa cada día el
&lt;tub&gt; para el baño con esponja,
cu ando no se puede tomar un b año
completo.
Nuestro siglo es realmente el siglo del agua.
El lavado ocupa un lugar preeminente en el tocado de las mujeres, y generalmente se reemplaza el
tocador duquesa por una ancha
mesa de mármol, muy larga, donde
están colocados todos los bonitos
instrumentos de acero, los frascos
de cristal, las cajas de polvos de
porcelana de China antigua y las
finas esponjas, todo lo cual es indispensable para una señora.
Los jarros, cubos, etc., se esconden en un armario á propósito, ó
se llevan á un gabinetecontiguo de
menos importancia. A pesar de todo, en la clase media, á la cual me
dirijo, es muy raro que se tengan
dos cuartos tocadores; gracias si
se tiene uno solo. Sin embargo, en
todas las casas nuevamente construídas, se encuentra un cuarto tocador.
¿De qué manera hay que decorar
ese cuat·to? Cuando sirve al mismo
tiempo de cuarto de baño, las paredes están generalmente cubiertas
de azulejos; los hay encantadores.
Sin duda algun a, no hay nada más
bonito, más apropiado para el uso,
y sobre todo más limpio y tal vez
rnás barato; pues si el tocador está
tapizado, por ejemplo, con tela de
Jouy ó con andrinopla, será necesario de cuando en cuando descolgar las telas para limpiarlas, y la
limpieza, así como la.mano de obra,
serán necesariamente muy costosas
á no ser que se haga pet·sonalmente con la doncella.
L as que no puedan procurarse
un tocador elegante ó una de esas
grandes mesas de mármol, tan de
moda hoy día, podrán fácilmente
confeccionarse un tocador. Una mesa cualquiera, de tamaño apropiado á la extensión del cuarto, de roble ó de pino en último caso, será
bastante si se sabe cubrir y adornat· con grandes volantes de tela
igual á la de los cortinones. Sobre
esta mesa se coloca un paño fino de
hilo gual'llecido de encajes. En un
marcu de pino se coloca un espejo,
Y se cubre el marco con un plegado de tela y muselina transparente.
Sin duda es una cosa sencilla, pero
suficientemente elegante, sobre todo
si no se permite la entt·ada á nadie
para visitar.
En este cuarto de tocador es donde se debe colocar, si _es ¡bastante

Domingo 19 de Abrhl de 1903

�capaz, el armario de la ropa blanca, mejor que en el cuarto de dormir, y también el armario ropero,
para guardar los vestidos.
En el caso en que no haya sitio
para estos armarios, se colocan,
á una altura conveniente, unas
planchas de madera, y debajo se
clavan varias perchas. Se hacen
largas cortinas que lleguen al suelo, y sobre una barra de hierro colocada debajo de la plancha se las

s.-Colección de cuellos y corbatas de
encajes.

:mL

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril de 1903

sí sola una coquetería, una elegancia y una distinción.
La piel humana es un verdade1·O
apara.to respiratorio y espiratorio.
Por los mil agujeros de esa fina red
tan complicada es por donde nuestro cuerpo elimina las impurezas,
de las cuales debe deshacerse diariamente, á cada minuto, bajo pena de reabsorción malsana sobre
nuestros órganos interiores. ¡Cuántas fiebres, cuantas enfermedades
contagiosas
puede conjurar
una limpieza
exquisita! Si
no se pueden tomar grandes
baños, por lo
menos se debe
usar siempre
el «tub,&gt;imnensa pal angana
de zinc, en medio de la
cual se coloca una para eeharse agua por todo el cuerpo por medio
de una esponja.
Algunas personas hacen este l avatorio general y cotidiano con agua
fría. Seguramente esta hidroterapia, para los que pueden
soportarla, es excesivamente
higiénica y tónica; fortifica el
sistema nervioso y nreserva
de los constipados, en invierno tan temibles. Pero precisamente durante el invierno es
cuando esas lociones frías se hacen más penosas. Algunos organismos son completamente refractarios á estos lavatorios helados: se
corta la respiración y el corazón
deja de latir. En este caso son no
civos y basta peligrosos. Se les
reemplaza con agua tibia, de veinte
á veinticinco grados: el efecto es
igualmente tónico y bienhechor.
Hay que secarse inmediatamente
después con toallas rusas muy secas,y si se quiere,se puede hacer una
fricción con agua de Colonia.
En todo caso, el cuarto de tocador, durante el invierno, en el momento en que se hace el lavatorio,
debe estar templado. Para las epidermis impre&amp;iooables, es mejo1·
volverse áacostar durante nnos instantes hasta que sobrevenga la reacción.

..
••••, ••

ACEITUNAS CONFITADAS

9.-0tra labor para aplicac iones.-

por el asado y frito. Preparadas
así, se van colocando en buen orden en un puchero nuevo ú orza de
barro, ó bien en un bote de vidrio.
A medida que el vaso se va llenando, se compri.nen un poco las tajadas y se echa el aceite de buena
calidad hasta que el líquido las supere á lo menos dos dedos. Se tapan
después los vasos herméticamente
con tapones de corcho y betún, y se
colocan en lugar fresco y al abrigo del aire.
El quedar los vasos bien cerrados es una circunstancia esencial
para el buen éxito de la operación,
en particu lar si las substanci as deben conservarse por algún tiempo.
Cuando se quiere emplear una
substancia conservada por este medio, se pone en agua fría, se lava.y

El orgullo dt las flortt.
l\lieotras reclinaba mi cabeza en
el áspero trnnco de una encina, cerré mis ojos para hundirme en el
regio marasmo del ensueño.
Y soñé mucho! En el carro vaporoso de mi fantasía vi ajé desde el
horizonte del futuro basta las viejas fronteras del recuerdo.
De pronto una voz tenue, suspirada apenas, desgranó en mi oído
su blanda melodía.
Era una gardenia, cuya blancura inmaculada se había teñido de
un sonrosado leve.
-Oye, me dijo, yo soy orgullosa y cifro mi orgullo en mi blancura regia. Fíjate en mi corola y en
ella encontrarás el matiz escarlata

7.-Tarjetero de seda, con pinturas.

13.~Pequeña mesa-estante para niños.

6.-Vestido de iglesia, para señoras j óvenes.

de la vergüenza. ¿Sabes tú la causa? ..... .
Es que aquí, muy cerca, casi rozándome, he visto pasar algo más
blanco que yo. Y sintiéndome humillada, maldigo esa blancura superior á la mía!
-Y tienes razón! Interrumpió un
mirto, que inclinado en su tallo,
cerraba sus pétalos al peso de la
vergüenza.
Tier.es razón de expresarte así!
porque aquí entre el follaje que me
envuelve, ha venido á hacer gala
de su triunfante superioridad algo
más rojo que mi corola avergonzada, y al verme humillado, siento
que la envidia despierta en lo más
hondo de mis estambres.
-Sólo yo, murmuró una pasionaria, estoy acostumbrada á padecer.
Vosotras sabéis mi nombre, me
llaman Pasionaria y basta él solo
para expresar el inmenso martirio
de mi vida.
Yo he ascendido al calvario doloroso de la humillación y mis hojas, amoratadas por el dolor, hao
sidu enclavadas en la cruz odiosa
de un seno exuberante! Y allí he sufrido la humillación, la vergüenza
y el escarnio.
Ah! Pero á pesar de mi dolor ete1·no, de mi hábito al martirio, nunca
me había atormentado la herida
.punzadora de los celos.

Y hoy siento abrasada mi corola
por la lumbre de esa pasión, más
cruel que todas las que he sufrido.
Y es que aquí, en mi domi ni~,
usm·pando mi reinado, he visto brillar algo más negro que mi negrura, resaltando entre sombras más
moradas que mi color violáceo.
Y también, como vosotras, maldigo á mi rival!
Pobrecitas! las dije, con razón os
sentís avergonzadas. Mi sultana ha
pasado por aquí y el color de sus
mejillas es más blanco que lagar·
deoia, sus labios más rojos que el
mirto, y sus ojos más negros que
un cáliz funeral de pasionaria .
JOSÉ F. ELIZONDO.

Domingo 19 de Abril de 1903
3:ntes para r~ducirla. á polvo; se
tie_nen las aceitunas por espacio de
vemte y cuatro horas, revolviéndolas tres ó cuatro veces; se prueb"an
y se dejan aún en ella, ~i no hao
perdido el amargo; si lo han perdido, se l avan y se dejan en agua el a ra por tres ó cuatro días; entonces
se ponen en el adobo compuesto de
agua, bastante sal, unas hojas de
laurel, cilantro, corteza de limón ó
naranja, hinojo, ajedrea ó tomillo
salsero, que se hace hervir todo junto, y se echa frío sobre las aceitunas hasta cubrirlas bien del todo
en la vasija, que se tapa lo mejor
que se pueda y se guarda en lugar
fresco.
Esta es l a mejor preparación para las aceitunas verdes.

DUQUESA LAUREAN A.

ata con anillas para poder correrlas y descorrerlas á voluntad, cuidando que no haya intersticios por
donde el polvo pueda penetrar.
Pero á pesar de esto, los buenos
vestidos deben encerrarse en sacos
grandes y largos para preservarlos
mejor del polvo. Más adelante enseñaré á mis bellas lectoras la manera de servirse de ellos.
En estos tocadores, menos lujosos todo será menos rico, pero, sin
embargo, hay quecuidarestén muy
limpios.
La aljofaina, en vez de ser de plata ó de porcelana de Sajonia ó de
Sevres, será de porcelana clara,
con dibujos originales.
Antes de abandonar el cuarto de
tocador, no dejaré de insistir sobre
la necesidad de entretener vuestra
graciosa person~ en_ la más minuciosa limpieza, limpieza que es por

MUNDO ILUS'rRA.l)O.

se exprime bien para separar todo
el aceite de que se halla impregnada y luego se adereza. El aceite
empleado para este medi o de conservación no se a ltera por el contacto con las ca.mes; así, después
de haber servido para conservarlas,
puede emplearse para condimentar
las mismas substancias conservadas, ó cualesquiera otras.
ADOBO PARA CARNES

Cocidas las carnes, ó mejor asadas, se las frota con sal y un poco
de pimienta, yerbas aromáticas,
como orégano, laurel y otras, y si
gustasen, ajos machacados; se ponen en orzas, bañándolas bien con
vinagre y vino blanco licoroso,_ por
mitad, 6 poniendo mayor cantidad

de vinag-re, si no es m~y fuerte; se
tapan bien y se col ocan •en lugar
fresco, y para emplearlas, se condimentan con el guiso que les es propio.
·
Cuando se quiera una conservación más prolongada como de sei s
meses ó más, el adobo de vinagre y
aceite es el más seguro.
PERDICES EN ESCABECHE

Se da á estas aves un principio de
acción por el asado en cazuel a; se
colocan en orzas vidriadas entre
algunas hojas de laurel , de modo
que queden bien ajustadas, con algunos pedacitos de sarmiento; se
procura que no toquen al fondo ni
1as paredes del vaso. Se ponen al
fuego en una cazuela dos partes de
aceite y una de vinagr e con su correspondiente sal , un poco de pimentón dulce, sisequiere, ópimienta negra ú otra especie, unas hojas
de laurel orégano y algunas cabezas de ajos enteras; se da un hervor
á la salsa, y aún caliente se echa en
la orza en que están las perdices,
de modo que queden bien cubier tas;
se cierra el vaso y se guarda en l ugar fresco; este escabeche sirve también para otras aves, como codornices, becadas, etc.
Cuando se quier a comer, se preparan con el guiso ó salsa que acomode, ó frías como la misma salsa
de adobo. Y si su conservaci 6o no
ha de ser por mucho tiempo, puede
substitufr vino blanco cocido al
aceite.
ACEITUNAS QUEBRANTADAS

Las aceitunas son la única fruta
que se conserva por la sal; para
poderla comer, aun por este medio,
es preciso quitarles el g_usto acre y
amargo que les es propio; el agua
sola basta para ello; pero no se
consigue sino al cabo de mucho
tiempo, particularmente si se adoban enteras.
Los mejores modos de preparación son los siguientes:
Se escogen verdes, y al punto que
van á madurar, se las quebranta
sobre una piedra y se las va echando en un barreño lhmo de agua
clara, que se muda cada día, hasta
que no sale amarga; estando en este punto. se ponen en orzas ele tierr_a
barnizarla, ó me¡or E:º botes de vidrio, con agua suficiente para cu-

b r irlas; se les echa bastante sal,
p i mentón, orégano, hinojo, ajos machacados y unas rodajas de naranjas agrias; á los dos ó tres días de
estar en el adobo, pueden principiarse á comer.
Así preparadas, duran poco tiempo; lo más un mes.
Si se quiere que des amarguen más
pronto, se escaldan luego de partidas, pero pierden un tanto su buen
gusto.
ACEITUNAS RAJADAS

Para esta preparación se emplean
las aceitunas ya adobadas por el
método anterior; se cortan como á
orejones, quitándoles el hueso y
metiendo en su lugar una alcaparra
ó un pedacito de anchoa, ó ambas
cosas; así compuestas, se ponen en
botellas, que se llenan de buen aceite; para esta preparación deben ser
l as aceitunas gordales ó sevillanas.
ACEITUNAS SECAS

Se escogen bien maduras y del
todo negras, se secan al aire ó al
sol ó se escaldan como las ciruelas,
y se guardan en lugar seco.
Cuando quieran prepararse para
comerlas, se pone una porción de
ellas en una olla, se les echa sal
algunas rodajas de naranja agri¡

Se cogen en el mismo estado que
las antei:iores; se les hacen á cada
una dos ó tres rajadm·as de arriba
abajo con la punta de un cuchillo
y se ejecuta lo mismo que uara las
a nteriores; pero el adobo se hace
sólo con sal y plantas aromáticas,
como tomillo salsero, ajedrea, hinojo, hojas de laurel y orégano;
adviértase que estas dos últimas
plantas las ponen de un verde desagradable y por ello algunos las
omiten, aunque las den buen gusto.
Estas aceitunas se conservan por
t r es ó cuatro meses, seJes pone naranja agria y ajos, y se pasan más
pronto.
ACEITUNAS ENTERAS

Como éstas se guardan todo el
año, se cogen en e! mismo estado
que las anteriores, pero se eligen
las mejores y más sanas; se tienen
en agua nueve días, mudándola dos
veces cada día; puestas en una salmuera á prueba, esto es, que se mantenga flotante en ella un huevo, se
adoban con las yerbas aromáticas
que se bao dicho para el antecedente método: preparadas de este modo, no pueden comerse hasta después de seis 6 siete meses; pero se
conservan de un año para otro y
son mejores.
Para adobar las aceitunas enteras de modo que puedan comerse
luego de su preparación, el único
medio es el de desmargarlas en lejía, siendo buenas para esta preparación todas las especies de aceituna$; pe1·O las mejores son las peque•
ñitas ó de cornezuelo.
Para un celemín de aceitunas, se
emplea un celemín de ceniza de sarmientos y un terrón de cal viva del
tamaño de un3: manzana regular;
se pone todo ¡unto en una tinaja
con agua suficiente y que lo cubra
todo, la cual se habrá apagado

16.-Fald a de 7 cuchillas.
para " S kati ng".
Y una porción dti aceite, se sacude
nuevamente la olla para que el aceite se extienda igualmente y unte
todas )as aceitunas; por ocho días
se 1·ep1te, cada uno lo mismo, y entonces estarán adobadas y podrán
comerse; esta preparación no dura
mucho tiempo; así, conviene guardar las aceitunas secas para irlas
preparando á medida que se consuman las adobadas.
FRUTAS ROJAS Y DE HUESO

Las primeras, como son grose•

Economia.Domtstica.
CONSERVACIÓN DE LAS SUBSTANCIAS ANIMALES POR EL ACEITE,

Las carnes, aves y pescados se
conservan por largo tiempo s umergidas en aceite, aunque no se_hayan
cocido· pero si reúnen estas cireuostaocia~, el buen éxito es seguro. De
cualquier modo que sea, se procede
como sigue: se preparan las carnes,
aves ó pescados en cuartos ó en tajadas regulares; si son crudas, se
enjugan bien· si se les ha dado una
tercera parte'de su cocimiento, ser á

11.-Sombreritos de encaje
y listón.

12.- Cubierta e n seda, para a lmohadones.

�..
Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

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J

__ ~.: ~ft~: .

·4:/Jft

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Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

�Domdngo 26 d,e Abrll IClie: 1903

co recurso y su· única esperanza.
¡Mire usted que pedir•esperanzas
al diablo, al único ser que na_da espera! Pero el que está _perdido se
agarra á un clavo ardiendo,. y. D.
Isidoro se agarró al enro1ecido
cuerno de Satanás.
Estaba resuelto: llámaría al demonio. Verdad es quede algún tiempo acá el demonio no acude, al !De·
nos en persona, á tales 11 amamientos · pero esto debe consistir en que
codio la fe está tan decaída, no se
le llama de corazón y en serio. Se
llama pensando: «Te llamo, pero ya
sé que no vendrás.&gt;
No· nuestro hombre se propuso
llam~rle de veras, con todas 13:s voces de su cuerpo y todos !ºs mfernales alientos de su espíritu.
Le llamó y no vinu.
«Debe consistir, pensó él, en que
aún es de día (eran las onc_e y media de la mañana), y al diablo no
le gusta la luz del sol.&gt;
Entonces D. Isidoro cerró el balcón; corrió las cortinas; mandó_ encender un gran fuego en la chimenea, porque el di,ablo dl be de ser
muy friolero, segun lo que_ ab_usa
de las ascuas y del agua _b1rv1en·
do;no encendió la_ luz eléctrica, ¡&gt;orque estos modernismos de la ciencia no son del gusto de Satanás.
Satanás es clásico, e~rnentemente
clásico· pero encendió una vela
á Dios otra al diablo.&lt; El estaba
resuelto á entenderse de solo á solo
con el Señor de las Tiniebl~s.
Después se acercó á la chrmene3:,
sobre ella había un magnífico_ reloJ,
de que cuidaba mucho D. Isidoro,
y al cual él sólo daba cuerda en
días seiialados del mes; á un lado
y otro del reloj lucían figuras de
bronce representando á Fausto Y á
Mefistófeles.
.
Cogió con gran traba.JO al Melis·
tófeles y le colocó en una butacaj
en la de enfrente se SE:ntó y em1;&gt;ezo
su evocación casi á gritos y casi en•
tre convulsiones:
- ¡Satanás, ven á mí! ¡Yo te llamo Satanás,Lucifer, Belcebú, Mefistófeles; yo te llamo con todos los
nombres que tenga.si Ven á mí, noble ser de las tinieblas, del d_olor,
del mal y del pecado! pon Isidoro
Valterra te llama; y srn esperará
que fabriquen el «contrato de trabajo &gt; está dispuesto á contratar
contigo franca y lealmen~! ¡ Acude
á mi voz, que te ofrezco m1 alma, Y
mi alma vale la pena d_e que te t&lt;?mes esta molestia. Ser rnfa.me, rum
y maldito, ven pronto que no puedo
más!
y D. Isidoro se quedó. echado en
la butaca y casi sin sentido.
Pasó un rato; se fué recobri.ndo
oco á poco, y fijó la vista con anta en el sitio en q ne babia coloca·
do la figura de Mefistófeles.
La figura babia.crecido, se había
hecho flexible y· y a estaba arrellana.da cómodamente en la butaca.
«Esto es un diablo de veras,&gt; pensó D. Isidoro, entre alegre y ate•
rrado.
.
d ..
Luego oyó una vocec111a e v1e1O
que le decía:
-Aquí me tienes; ¿para qué me
llamas'?
-Para lo que te llaman todos: para venderte mi alma.
-Hace mucho que nadie me llama
para venderme su alma: me la dan
de balde.
-Sí; pero yo no soy tan tonto.
-Pues explícate.
-Según me ha dicho el médico,
me quedan pocos días de vida.
-El médico atrasa; te quedan horas: al dar las doce de la noche en
ese reloj, y al acabar el aíio, acabarás tú. Son las once y cuarto,
conque ajusta la cuenta.
A D. Isidoro se le acabó, ó poco
menos, de helar la sangre; pero repuso:
.
-Pensé 1:ener más vida.
-Tenías mucha más; estaba resuelto que llegases á los oc,he'ntay
nueve años; pero yo presenté un m~morial á la Potesta_d_ suprema, pidiendo que me permitiese encargarme de tu vida; y tales méritos ha•
bías hecho, que la Superioridad accedió á mi solicitud. Conque yo re:
solví que murieses al dar ese reloJ
las doce de la·no.e:he.
.
-Está bien-dtJO D. Isidoro, con
algo así como un chispazo de ~uz en
los ojos.-Hay que resignarse. ,Pues
aquí del contrato!

mE:. ?rIUND0 ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

tendió hacia el hueco los diez dedos, que se convirtieron en diez ca•
fios de moneditas de cinco duros, y
bien pronto rebosaba el noble metal.

D. Isidoro miró las doradas piezas co_n satisfacción y regocijo, y
aun hizo observar al diablo que la
masa había quedado floja· &lt;si le
dieras unos cuantos zarandeos para que se asentasen las monedas
aún cabrían más.&gt;
'
Así lo hizo el diablo con suma
complacencia, y pronto el barguefio quedó repleto y maeizo.

Don Isidoro volvió á su gabinete restregándose las manos. Miró
al reloj con sonrisa burlona y dió
unos cuantos paseos por la habitación.
Así estuvo dos horas. Al acercarse al reloj por última vez, respiró
á sus anchas. Y a no se oía la péndola y las agujas estaban fijas.
D. Isidoro se vistió, salió de casa y pasó el día y pasó la noche en
grande.
Volvió á las once y media y se
tendió en la butaca tranquilamente.
Poco después, en la otra butaca,

El diablo dió un &lt;bote de carnero,&lt; y D. Isidoro lanzó una carcajada.
-¿Qué dices?
-Mira el reloj.
Se acercó el diablo á la chimenea
y se &lt;quedó pálido,&gt; porque también el diablo tiene sus palideces.
-¡Está parado 1.... ¡Lo has parado tú!. .. .. ¡Trampa!.•.•• ¡Trampa
evidente y probada!
-No. Es que no tenía cuerda bastante.
-¿Tú lo sabías?
-Naturalmen~. (Tenía seguridad

Domingo 26 de Abrll die 1903

tes históricos de D. Isidoro, lo pasó en grande. Pero ¡qué desdicha!
Tomó un criado que resultó admirable; ¡qué honrado! ¡qué inteligente! ¡qué)eal! ¡qué trabajador!. ....
y ¡qué funesto!
Volvió una noche D. Isidoro, y
al entrar en su gabinete le llamó la
atención un tictac que le puso el
ca?0llo de punta. Se precipitó á la
chimenea y el &lt;reloj estaba andando.&gt;
¡No fué grito, no fué alarido, no
fué rugido el que lanzó D. Isidoro!

y

1
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11.- Vestidos de viaje para s~ñoritas J6venes.

-Como quieras; aunque no vale
la pena.
-Sí vale; porque tú sabes J?Or ex•
periencia que una alma no siempre
está segura. ¿Y si á última hora me
da por arrepentirme?
-Es verdad - dijo el diablo con
noble franqueza.-Mejor es el con•
trato.
.
.
-Pues siéntate á mi mesa y escribe; yo dictaré. Pero ant.E:s dame por
anticipado un poco de vida; las ho·
ras que me restan han de ser de
perfecta salud.
-Es que todavía no hemos firmade el contrato.
-Es un anticipo.
·
-Sea-dijo el diablo bondadosamente· porque en no tratándose de
la sal~ación, el diablo es bondadoso.-Se inclinó algo hacia adelante· extendió un brazo: prolongó un
d¡do que fué creciendo á modo de
florete y le dió á D. Isidoro entre
ceja y 'ceja. la célebre estocada de
Nevers.
D. Isidoro se sintió otro; ni más
ni menos que á los veinticinco añ?s.
-¡ Admirable! - exclamó con JÚ·
bilo.-Ya estoy á gusto; escribe.
El diablo se puso á escribir.
-Dicta.
Y dictó:
.
-&lt;Ante las invisibles potencias
celestiales comparecen .... &gt;
El diablo le interrumpió:
-Espera: tengo un _escrúpul? l~terario. Si las potencias son &lt;invi-

sibles,&gt;¿cómo podemos &lt;comparecer&gt; nosotros?
-Para nosotros ellas son invisibles; mas no lo somos nosotros
para ellas. Sigue.
-&lt; ...... comparecen Don Isidoro
Valterra .... &gt; Me pongo yo delante
porque yo soy «Gran cruz&gt; y tú no
tienes ninguna.
-Una tengo, y me sobra. Pero
continúa, que yo no soy vanidoso.
-&lt; ... Don Isidoro Valterra por
una parte, y por otra Satanás, sefior de los profundos; y lealmente
estipulan el convenio siguiente:
&lt;Artículo primero. Don Isidoro
vende á Satanás su alma entera,
con todos sus accesorios; en las
condiciones que marcan las demás
cláusulas.
&lt;Artículo segundo. Don Isidoro
vivirá .... hasta que den enel reloj
aquí presente las doce.&gt;
El diablo quiso interrumpirle, pe·
ro D. Isidoro se anticipó:
-Son tus palabras: tú lo has di·
cho: «Morirás cuando den las doce
en•ese reloj.&gt; No quiero queme anti•
cipes la muerte: francamente, no
eres de fiar.
-Pero, ¿y si me haces trampa?
-No hago trampa; ahora verás.
Sigue escribiendo.
-&lt;Pero ninguna de las dos partes
contratantes podrán tocar el reloj,
ni adelantarlo, ni atl'asarlo, ni pararlo tampoco. De lo contrario,
este convenio se anula en perjuicio

.-~::-

de la parte que á él falte. ¿Estás sa
tisfecbo?
- Lo estoy. Acaba.
-Acabo: «Artículo tercero. Mientras viva D. Isidoro, es decir: h_as•
ta que den las doce en el reloJ citado Satanás le concederá cuanto le
pida: salud, oro, posiciones eleva·
das deseos ambiciosos; en suma, le
ayu'dará con todo su poder en cuan·
tas empresas buenas ó malas em·
prenda.&gt;
-Oye: en las empresas'buenas no
puedo ayudarte.
-Si tó. me ayudas, dejarán de Berbuenas.
-Lo procuraré - dijo el •diablo
·
con angelical sonrisa.
- c.·Y qué
más?
-Basta con lo dicho. Aºfirmar ·
y firmaron: D. Isidoro con su
pluma· Satanás con la uíia del deÍ
do del'corar.ón, dejando en PªPf
un rastro de fuego: «Se.tan s,&gt; Y
rúbrica, que parecía un rabo e~ros·
cado. Después sacaron una copia.
-¿Quieres más?
-No puedes marcharte; peroan;
tes .... '¿ ves ese hermoso bargueílo ·
Abrelo, no tiene nada; llénamelo de
oro acuñado.
.
?
-¡No serían mejor billetes
-No· hay que &lt;sanear la m&lt;;&gt;neda &gt; co~o ahora se dice, Y empiezo
po~ sanear la mía.
.
-Como quieras, me es igua1· .
Se acercó al bargueño, lo abrió,

;1

1

·*
~

~-

);:-

..

__,,,,.,.:

,.-~-°;::)

ª

10.-Colecci6n de trajes de paseo y visita.

-¿Quieres más?-preguntó Satanás?
-Por ahora, no.
...:..pues me retiro. &lt;Hasta luego.&gt;
-Como gustes.
Don Isidoro le acompafl:ó hasta la
antesala, y al despedirle le dijo,
extremando la cortesía:
-Ya sabes que has tomado posesión de tu casa.
-Hace tiempo.

flotaba una neblina, que no tardó
en cuajarse en fopma de diablo.
-Ya estoy aquí-dijo el &lt;espíritu
malo.&gt;
-Ya lo veo.
-Vengo á buscarte.
-Me parece que es pronto. Pero
no importa, &lt;esperarás sentado.&gt;
-Falta un cuarto de hora.
-Falta más, bastante más que un
cuarto de siglo.

absoluta de que á &lt;las dos&gt; se acababa la cuerda.
--¿ Y no me lo dijiste?
-Ni tú lo preguntaste. Conque
adiós ..... es decir, al diablo ••••. ,
hasta dentro de algunos afios.
El diablo rugió colérico; pero al
fin se fué con el rabo entre los cuernos, que no siempre lo ha de llevar
entre las piernas.
Pasaron años, y, según los apun-

_Fué algo sin nombre que rasgó el
aire y bamboleó la casa.
Acudió el criado.
-¿Quién ha entrado aquí?
-Nadie. El reloj estaba parado
y le he dado cuerda.
Entonces fué cuando D. Isidoro
se lanzó sobre el fámulo y quiso
matarlo.

..

.. *

En la muerte de D. Isidoro hubo

�EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
alatla en dos p61izaa de $25,000
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Entre las •11poalclones del seflor Azsoblapo, en ■u testamento, ■e hlcleroD
éatae:
A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
qoe estovo siempre con él huta aa
muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 17, Abril 26</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

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INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

.
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13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

.h

14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 ide Mayo die 1903.

ta muJtr dt Emilio.
I
-Ab!-exclamó Andrés Geslin.No es eso, bija mía1 no es eso.
-Sí-interrumpio madame Geslín.-Ya sé que la mujer de Emilio
no haría lo que yo hago.
-No te enfades, Elena, puesto
que no he querido ofenderte. Sea
como quiera, perdóname si te be
faltado en algo.
Andrés se inclinó ante su esposa
y le dió un beso.
-Siempre te obedezco en tododijo Elena,-como la mujer de Emilio á su marido.
-Así me gusta.
- ¡ Si supieras cuánto la odio sin
conocerla!
-Pues haces mal, porque es el
verdadero tipo de la esposa modelo.
-;.Y por qué no te casast!l con
ella?
-Porque cuando la conocí, ya estaba en relaciones con Emilio, y
porque tú me gustabas mucho más.
-Lo que siento es que no tengamos su retrato.
-Se lo he pedido á Emilio en mi
última carta, y no tardará en enviármelo.
Elena se levantó de la mesa, y para calmar sus nervios, se dirigió al
piano·y se puso á tocar un vals.'
II
Emilio era el amigo más íntimo
de Andrés, el cual deploraba que
dos años antes no hubiese podido
ser su testigo de boda.
Pero Emilio había partido para.
tomar posesión del encargo de cónsul en una de las repúblicas de América del Sur, donde debía permanecer largo tiempo.
-En el fondo del alma, Andrés
no deseaba su regreso, porque en
realidad Emilio le había servido
para urdir una piadosa mentira.
A fin de someter á .Elena á sus
aficiones caseras y hacerla renunciar al propósito de frecuentar los
teatros y asistir á los banquetes á
que el matrimonio era invita.do, había concebido la idea de crear el tipo de la mujer de Emilio como un
modelo de perfecciones y venturas.
Pero el tal tipo no existía. Emilio
era un solterón empedernido enemigo irreconciliable del
'
ma.trimonio,según constaba al propio Andrés,
el cual, sin embargo, no
cesaba de prodigar todo género de elogios á
la supuesta. esposa de
su amigo.
Dieron las dos, y ya
era hora de que Andrés
se consagrara á sus ne·
gocios. Nuestro hombre
se levantó, pesaroso de
tener que abandonar las
como11idades del hogar,
dió un beso á Elena y
salió á la calle.

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III
Andrés se entretuvo aquel día
más de lo regular, y regresó á su
casa muy tarde.
Apenas le abrieron la puerta corrió Elena hacia él y le dijo: '
-1.No sabes quién está ahí?
-No.
-¡Tu amigo Emilio!
-¡Emilio !
-¡Sí, con su mujer! Han querido
darte una sorpresa y por eso no te
han dicho nada previamente. Han
llegado esta mañana á Pads. Les
he convidado á comer y están espe·
rándote en la sala.
Andrés estaba aterrado. ¡Emilio
casado sin que él lo supiese! ¡La
mujer de Emilio, personaje fabuloso, convertido en una realidad!
Por gran trabajo que le costara
disimular, trató de serenarse y le
dijo á Elena:
-¿Qué tal la encuentras?
-¡Ya la verás!
Andrés entró en la sala y se arrojó en los brazos de su amigo. Este
le presentó una criatura extraña.,
muy morena y vestida. del modo más
raro del mundo.
-No te be dado parte de mi casamiento- dijo Emilio á su amigoporque pensaba venir á Francia en
uso de licencia.. Puritano conoce el
trato social, y cuento con tu mujer
para que la eduque con arreglo á
nuestras costumbres.
Emilio asió del brazo á Andrés,
y llamándole a.parte, añadió:
-He cometido una barbaridad,
obligado por las circunstancias.
Esa mujer es sobrina de mi jefe y
me he visto obligado ácasarmecon
ella para no comprometer mi carrera.. ¡Soy el más desdichado de los
hombres!
-¡ Demonio !-exclamó Andrés.
-Ni á ti mismo-repuso Emiliome be atrevido á anunciarte semejante~berración. Es una criatura comprometedora é insoportable,
según has de ver de un momento á
otro.
Purita. había guardado basta entonces el más absoluto silencio.
Los dos matrimonios se sentaron
á la mesa, y la paraguaya se fué
animando poco á. poco. Se puso á
hablar sin ton ni son, y Emilio procuró en vano contener aquella.charla. inconveniente y estúpida. Al fin
. se decidió á llamarla al orden, y
entonces ella, poseída de la mayor
indignación, cogió un
plato y Jo arrojó á la
cabeza de su marido.
Después tuvo un ataque
de nervios y hubo necesidad de suspender la
comida.
-Lo mismo pasa to•
dos los días-dijo Emilio con melancólico acento. -Dispense usted,
señora, el escándalo
que acaba de ocurrir y
tenga lástima de mí.

EL MUNDO ILUSTRADO.

¡qué dulce armonía
si no la turbaran
la verdad que llega
y el tiempo que pasa!
Mas lay, el anciano
que la busca y ama
en ella descubre
'
la muerte: su hermana!
Y como años hace
que por mi desgracia
murió en mí el deseo
murió la esperanza '
Y en mi triste ruta '
sólo me acompañan
de seres queridos
los mudos fantasmas
al par que la dicha '
encuentro en la cal~a
el temido anuncio
de quietud más alta.
MANUEL DEL PALACIO.

El ptrro del mendigo.

20.-Elejante traje de paseo.

A los pocos momentos, Purita y
Emilio s.e r etiraron al hotel donde
se alQjaban.

IV
Elena Geslín man~uvo basta el
día siguiente una reserva preñada
de amenazas. No aludió en lo más
mínimo á la decepción qu&amp; había
sufrido, reconociendo que había sido engallada por el hombreen quien
tenía tanta fe.
Mostl'óse extraordinariamente
tranquila y no dirigió á su marido
ni una sola palabra dura y destemplada.
Andrés estaba desconcertado ante
la nueva actitud de su esposa. Echaba pestei; contra la inesperada aparición de Emilio, contra el monstruo que su amigo le había presentado y contra sí mismo, poi· su
peligroso exceso de imaginación.
Elena permanecía siempre imperturbable.
Pero al día siguiente, al sentarse
á almorzar, sin que en su rostro se
dibujase la menor alteración, cogió
un plato y se Jo ti ró á Andrés á la
cabeza.
Y después, r~velando el secreto
de su nueva actitud, (lijo con voz
firme y resuelta:
-¡Como la mujer de Emilio!
P A UL GINISTY.

En la q,utrtt dt una Jootn.
Murió la virgen cándida:
Sobre su frente lívida
El beso de la Parca
Su hielo~derram6.
Sólo en la boca angélica
· Helar no pudo lánguida
La célica sonrisa
del angel que voló.
18.-Detalle de tejido
y t.:&gt;rdado,

16.-Sencillo y elegante traje para paseo.

17.-Traje de visita y de casa.

19,-Juego de aplica~iones.

Domingo 3 ide Mayo ,de 1903.

¡Qué bella está la atmósfera,
Qué claro el sol espléndido,
Qué azules las ruontai!as,
Qué plácido el vergel!

21.- Traje de paseo con triple cuello-hombreras.

¡Cómo en olor balsámico
El bosque y prado inúndanse,
Con las abiertas flores,
Y el cedro y el laurel!
Mas ¿cómo las aligeras
Aves entonan cánticos,
Cuando en dolor deshechos
Y en llanto de pesar,
Lloran los padres míseros
En cuyo mal no hay bálsamo,
Que pueda de sus. almas
La angustia consolar'?
Padres! ¿,qué voz benéfica
Si una voz seráfica,
Pudiera da1· consuelo
Al triste corazón?
Lloráis? llorad sin término,
Llorad al ángel cándido,
Ay! pobres, pobres padres
Que mata la aflicción!
¿,Qué celestiales músicas
Por el empíreo Pscúchanse·t
¿,Qué lu;r, radiante y put•a
La atmósfera alumbró'!
Grupos de blancos ángeles,
Entre celajes fúlgid os,
Al eco del salterio
Cantan:
- "Amor, amor."
"Ya llega pura y cándida
"Como la rosa nívea;
'·Una alma inmaculada
"Liberta del dolo1·.
"Dejó en el mundo mísero
"La vestidura sérica,
"Buscando las regiones
"Del sacrosanto a.mor.
"Salve, inocente espíritu!
"Ya del dolor terrífico
"Libre, podrás al suelo
"Amante descender,
"A consolar benéfica
"Con celestiales ósculos,
"A los amantes padres
"Que abandonaste ayer.
"Y tus hermanos, pálidos,

:;yPorconel los
?jos cárdenos,
copioso llanto
''Que su alma derramó
"Y á los (}ue amaste fé~vfda
::A! ver tu faz seráfica,
'
Dirán: Bendita sea
La mano del Señor"
C~s6 el canto: las célicas
Regiones de los ángeles .
Se abrieron, y los padr~s
Alzaron su alma á Dios
Y sobre el lecho fúneb!'e'
Donde la virgen duérmese
La Fe santa y divina
'
Su blanca cruz plantó.

CALMA AP~BEllTE.
A la fresca sombra
que dan las acacias,
reposar me place
cuando el sol abrasa.
Hoy el viento duerme
la mar está en calma'
Y es el raudo vuelo '
de tendidas al as
el único ruido
que suena en las ramas.
Alguna vez siento
rozando mi calva
el hilo invisible
que teje la araña
ó atrevida mosca'
s~ aguijón me clava
srn 9ue yo consiga
castigar su audacia.
Cuanto miro en torno
mis ojos encanta:
el pueblo escondido
del monte á la falda
la gótica torre
'
de iglesia lejana,
elclaro arroyuelo
la obscura em·am~da:
todo es bello, todo
convida á la holganza,
Y enerva y seduce
cual música grata.
Natura en reposo,
Y en reposo el alma,

N~estro ca_rruaje rodaba por el
camrno _de D1eppe. Sintiéndose fatigada m1 hermana, se había apoyado en mí, y los grandes rizos de sus
neg,·os dabellos, que el viento de
la mañana hacía ondear venían á
acariciar mi frente.
'
Un pobre viejo y su perro se
ª?ercaro1;1,levantaron la cabeza con
a,ire suplicante é inquieto, teniendo
uno s~ sombrero,y el otro, su ta.za
de ho¡a de Jata.
M_i hermana se me anticipó, pues
pomend~ el pulgar y el índice en
uoa bolsita de seda, sacó una moneda, qu_e. echó en el sombrero del
pobre vie¡o, acompañando su limosna con u1;1a de esas sonrisas que
parecen decir á. los desg1'aciados·
"Pt&gt;rdonadme el bien que os ha:
go.,,
El pobre la comprendió v su mi.rada yeconocida. decía: •'•¡'Bendita
s~as tu, hermosa ¡riven: qué tu felicidad se prolongue. que tus goces
duren.largos a_ños!" ..... Ella comprendió la mirada del anciano
pues su suave mano estrechó l~
mía.
El pobre Y su perro fueron á sentarse en un banco de piedra, al Je.do de un soldado que tenía también
un peri:o, p~ro no viejo como el del
otro, srno, ¡oven, altivo, que miraba con seguridad á los transeúntes
El soldado, extenuado de fatiga s~
bahía descargado de sus arma:s y
compartí8:_su frugal desayuno con
su compa:nero de viaje. Un .ruido
sordo, ~e¡a?o. al principio, se hizo
percep~1ble, vimos llegar un lujoso
ca.rrua¡e, precedido por un correo
que pedía á gritos caballos para
monseñor.
No había caballos; monseñor esperó, como nosotros.
Eché.una mirada á este elegante
carrua¡e. Contenía á un hombre jove~ todavía, Y á una mujer bermosísi~a; pero en sus facciones contrariadas, en la expresión de sus
sem_blantes, vi que disputaban con
acritud y arrebato. Muy lupgo monseñor, volviendo la espalda á su
compañera, sacó la cabeza por la
portezuela.
El pobre Y su perro se aproximfl.•
ron ent?nces, con temoi· y desconfianza, implorando_ ~a piedad de
monseñor, y no rec1b1eron sino una
respuesta brutal y bumil !ante
un:~ lágrima. brilló en los ojo'/~~1

22.-Bordado para cojines.

�Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo d'e 1903.

--¡Ese muchacho hace honor á la
familia!
Y la. madre añadía:
-¡Estoy segura de que hará una
gran carrera.!
El hijo malo llevaba. una vida en
extremo desarreglada. Como no tenía ninguna obligación que le llamara fuera de casa, solía quedarse
en ella por espacio de mucho tiempo. Muellemente tendido en un sofá, tomaba notas acerca de lo que
había observado en la. sociedad, ó
leía excelentes libros, deseoso de
utilizar con gran provecho su inteligencia.. Pero como no ofrecía la
impresión material de una actividad visible, sus padres creían que
pasaba el tiempo sin hacer nada.

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mil veces más importante que 1a fortuna.
Quería pertenecerse á sí mismo,
ó no ser nada, y las privaciones
que se le imponían no lograron
aminorar sus entusiasmos juveniles.
Sus padres vertían en secreto
abundantes lágrimas.
El padre repetía con tristeza:
-Ese muchacho es un haragán
que no sirve para nada. ¡Qué desdicha tan grande la de tener un hijo así!
Y la madre añadía:
-¡ Esa criatura nos hará morir
de pena!

EL MUNDO ILUSTRADO.

II
Al cabo de diez ai!os, el hijo bueno ganaba trabajosamente tres mil
francos anuales.
Descubierto, alentado y protegid?. pot· un aficionado muy rico, el
h1¡0 malo marchaba rápidamente
por el camino de la fortuna y de la.
gloria.
Pero sus padres habían muerto,
sin sospechar jamás el maravilloso
cambio que en su hijo se había de
operar con el tiempo.
Dejaron de existir, teniéndolo
siempre por un hombre incapaz de
sacramentos.
E. ÜSMONT.

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13,-Monogramaa para bordados.

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Dooningo 17 de Mayo •d e 1903.

EL VELO.

11•

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A.
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Decían de él que no tenía el fuego
sagrado propio de los hombres de
provecho.
Cuando durante el día pensaba.o
en su hijo, no podían imaginárselo
inclinado sobre una mesa trabajando. No habían logrado que se ocupara en algo, v semejante situación
les tenía el alma llena de terribles
angustias.
A veces, para ver si abandonaba
su conducta y se corregía de un
modo definitivo, le cita.bao el buen
ejemplo de su hermano.
-¡Ya ves-le decían-cómo sabe
ganar dinero!
Pero el hijo malo se limitaba á
sonreírse desdei!osamente.
El interés de su vida le parecía

Los que :vivimos continuamente y
de largo tiempo en ciudades mny
populosas, conocemos caras que no
sabemos ~ quién pertenecen; sostenemo~ asiduo trato de vista con desconoc1d&lt;;&gt;s, verdaderas amistades
de lo_s o¡os, las cuales no han ascendido nunca al saludo.
Nos codeamos á diario con ellos
en los grandes. círculos, en teatros
y _paseos; seguimos paso á paso su
vida: :vemos _hacerse mujer á la que
conocimos niña, y hacerse vieja á
]a que conocimos mujer; podríamos
1r contando las canas que aparecen
y progresan en laque fué abundante
cabellera; desilao á nuestro lado
unas veces con los atildamientos d~
una rica elegancia, otras veces con
el traje IJ?ªl traído de descuidada
decadencia; ayer á pie; 1uego en coche. La que vimos soltera, se nos
reaparece un día rodeada de juguetones chiquillos, ó quizá se nos presenta soltera la que creíamos casada. Gentes, en fin, juntas siempre
con _nosotros en la peregrinación de
la vida, y sepa.radas por la barrera
de la etiqueta social. No ele otra
suerte los árboles que bordean el
camino se estáp viendo siempre sin
tocarse jamás.
Ramoncito Sáuchez, que Ramoocito le llamaban todavía sus coetá•
neas, aunque l'ª le podrían llamar
don Ramón por su madurez, tuvo
una amiga de la clase de esas íntimas desconocidas. Habíala visto
nacer al mundo social siendo él estudiante y ella una chicuela recién
vestida de largo. Era una hermosa
criatura, esbelta, de porte distinguido, de grandes ojos azules, rizoso pelo rubio, facciones de escultura. griega, tez límpida, suave, inmaculada. Esa tersura de su piel rosada constituía su principal y más
notable belleza. ¡Lástima que medio la encubriera. el velo de tul que
envolvía perpetuamente su Clara!
Acompañábalaá toda.hora sumadre, que tal debía- ser aquella buena señora, por el parecido de las
figuras y la diferencia de las edades.
Pasaban los inviernos, llegaban
los veranos, se iban los veranos,
volvían los inviernos, y la niña cambiaba de traje, pero no cambiaba de
bet·mosura ni pasaba de soltera.
Siempre la misma; siemp1·e con su
madre; siempre con su velo de tul
prendido del sombrero por lastardes y las noches, en paseos ó teatros; caído de la mantilla por las
mañanas, en las misas de las Calatravas. Y así anduvieron, iguales,
monótonos, muchos otoños y muchas primaveras, y la nii!a, siempre, siempre con su madre y con su
velo.
A fuerza de bailarse Ramoocito y
la desconocida, se miraron, y á
fuerza de mirarse entraron en gana
de conocerse. Nodiremosqueaquel
deseo fuera amor, aunque pudiera
ser su semilla. Por entonces era sólo conveniencii,. de romper aquel
grande y lat·guísimo silencio, ya
embarazoso, como el de dos personas que hacen juntas un viaje circular, encontrándose en todas las
estaciones y en todas las ciudades.
Pero nunca hubo una mano tercera que pusiera en contacto las corrientes paralelas de aquellas dos
vidas que iban pasándose.
Una casualidad- no importa cuál
fuera-trajo la ocasión, y Ramón y
Teresa se trataron. Pero todavía.en
público, en los paseos y en los teatros. Aquella amistad, aquel afecto, aquello que luego fué amor, parecía destinado á luz permanente;
había nacido en la calle y tenía que
vivir en la calle.
Pero aquello ¿fué amor? Lo fué á
la manera que lo es en el otoño de
las existencias: pálido, como el sol
que se pone; seco, como las hojas
que se caen.
Ramón y Teresa no eran ya jóvenes cuando se amaron; habian gastado la juventud mirándose. Y como antes habían andado el mismo
camino, á compás igual, guardaban entre sí la proporción debida.
Podían mirarse sin orgullo ni hu·
millación, sin echarse en cara una
arruga de más ni de menos. Talpara cual. Además, la costumbre de

14.-Talles de Primavera, para señoritas.

verse atenúa la vejez y desarruga
fll cutis. De modo que ellos se sentían tan frescos y rozagantes como
se conocieron.
No dejaba de extrañar á Ramón
que ni madre ni hija le ofrecieran
la casa, á pesar de las relaciones
formales que los ligaban. ¿Qué razón lo impedía? ¿Habría algo que
ocultar? Picado por el misterio
Ramón quiso aclararlo.
'
-Mamá-respondió Teresa -no
permite que éntre en casa hombre
alguno si no es para llevarme á la
iglesia. Dice que la antesala es la
vicaría y I a. tarjeta de anuncio el
expedien·te matrimonial.
-Pero esa severidad tendrá su
causa. Tal vez algún novio arrepentido, informal. ...
-No be tenido más novio que tú.
Son manías de señora del antiguo
régimen.
Ramón, que era hombre formal,
gustó de aquellos escrúpulos debot1estidad exagerada, y pidió la mano de Teresa, empezando el arreglo
de papeles para casarse.
Y entró á la casa de su futura.
¡Qué desencanto! El velo, aquel eterno velo de tul muy moteado no tapaba entonces el rostro de Teresa;
seguía siendo correctísimo, de hermosas líneas; mas aquel cutis aterciopelado, que era su principal hechizo, apareció manchado de grandes pecas, basto, tosco y como cribado por abundautísimo~ hoyos,
reliquias de la viruela.
Ramoncito se explicó ya el uso
constante del velo y la resistencia
de dejarse ver en la desnudez casera mientras el novio no tuviese,para anular el mal efecto,ese otro velo que el amor pone en los ojos del

rostro con la marca de las desdichadas. Cuando me miré al espejo
sentí la desesperación de los conde'.
na.dos. No me volví loca, no sé por
qué; pero me volvímalá, bien puede
verse por qué. Allí acababan todos
los sueños, todas las esperanzas de
la vida. Las viruelas curadas en el
cuer~o se me retiraron al corazón.
Me hice otra de un golpe: envidios~, vengativa, iracunda. Aquella
mi!a dulce y angelical, rubia de alma como de pelo, llevó durante a.1guno,s años una fiera dentro. Todos _bufan de mí: no tuve amigas,
nadie me trataba, era insufrible y
h_abría _sido definitivamentedesg;ac1ada s1~ un día de lucidez que interrumpió aquella locura frenética·
a.dvirtie1:1do que con el velo podí¡
pa~ar m1 cara, comprendí que necesitaba velar tambi~n mi espíritu
con otro velo que disimulara. sus
defecto~, hoyos y manchas. Ese velo no es otro sino el de la educación•
emprendí, pues, la educación del al:
ma con tal consta.ocia y la corregí
con tal firmeza, que nadie ve hoy
la tosquedad y asperezas del semblante moral de aquella oii!a en esta mujer suave de palabras y de
sentimientos, rubia de alma como
de cabellera. Temía que me vieras
sin el velo de I a cara; por eso la he
escondido siempre á tus miradas.
No temo que me veas sin el del espíritu, por que ese velo va ya tao
pegado á él; que aun queriendo quitármelo no lo conseguiría. La costumbre de vencerme ámí misma me
ha vencido. La educación ha formado en mí otra naturaleza. Y a.hora escoge entre mis dos caras y dime qué te parece mejor: ¿teu~r que

f~;tf;;:~~~ii~~~sv~~f:e;~u~~fc{~~ F.: '"L ·0--~:2_:.~,~--1..■::i~.:f ' ?y:, -! '

EUGENIO SELLÉS.

El Ruiao at las tampanas
De la campana el din-don
O, si queréis, el dio-dan
A los que en la torre está.o
L?s aturde con su son:
81 en aquella confusión
Se hablan dos .... ¡mal hay a amén,
Por muchos gritos que den,
·
No logran verse entendidos·
Mas tápanse los oídos
'
Y entonces se entienden bien.

*
De modo análogo el mundo
Mata con su ruido atroz
De la conciencia la voz
Del pecho en lo más pr¿fundo.
Mal es_és~ sin segundo,
Que exige igual experiencia:
Sólo el sordo en su presencia
Es el que Uega á entender
Los avisos del deber
Y el grito de la conciencia.
M. PRÍNCIPE.

~

J

El novio no hizo demostración externa de su desencanto.
Teresa atacó valientemente la :
cuestión antes que la cuestión se le
.
viniera encima.
-Te desagrada la verdad-dijo;
-te desencanta el verme como soy.
Auuque lo ocultes por cortesía, lo •
conozco; y aunque no lo conociera,
me explico el desengaño y Jo encuentro natural. Pues has de saber
que llevo todavía otro velo m{1s tupido. No debo reservar nada al que
va á ser mi marido; si lo hiciera,
sería una mala mujer. Oye mi historia, y no t'e asustes, que no afecta mi decoro. A los quince años
contraje esta horrible enfermedad
que de¡ó para siempre señalado mi

oculta~te la del cuerpo, ó tener que
encu~rir los verrugones, arrugas y
lacerias de la del espíritu?
Ramón escogió sin vacilar. Se
casa.ron y fueron felices, porque
Teresa era realmente como se había
~escrito. Aparecía encantadora baJO sus dos velos: el de tul, que favorece la tez, y el de la educación
social, que enmienda las fealdades
groseras de la naturaleza humana.

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15.-Detalles de tejido para apllcaciones.

�Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

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bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

�EL MU!IIDO ILUSTRADO.
J!lL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 14 ICle Ma¡yo de 1903.

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tía á ella en el corazón al par que
en los oídos. Y como todo se cumple, se largó el sol á dormir, la libertina de la luna, despreciando el
descanso del honrado lecho, salió
de bureo por el horizonte y Casildita, muy peripuesta de traje de
percal de florecillas y prendido el
velo á la cabeza, se fué con su madre y con las del entresuelo de al
lado á la verbena.
¡Qué decepción!. ...... El alférez
no estaba en la puerta. ¡Y ella que
se Je imaginaba aguardándola trocado en una estatua! ...... A la verdad era muy chocante semejante
falta, porque saberlo sabia él de
sobra que ella bajaba á la verbena,
por el hermano de las del otro segundo; así que no era picotero el
chico. En fin, no había más remedio
que resignarse; tal vez esperase el
oficial más abajo ó les saliese al encuentro. Esta contrariedad amargó
el humor de la muchncha y le echó
la llave á sus labios. ¡Qué callada
vas!-Je dijo una de sus amigotas
del eotresuelo. Casildita, abrumada
por atroz angustia, no replicó; llegaban á la cuesta de San Vicente y
la gallarda figura del alférez no había aún saltado de la p mumbra; de
allí á un rato se internarían en la
fiesta y entonces sería punto menos
que imposible toparse con el oficial
entre la muchedumbre. La zozobra
de no ver á Eduardo en la verbena
comenzó á invadir el ánimo de Casildita, pero aún había tiempo y rechazó la sospecha con todas sus
fuerzas, haciéndose á sí misma reflexiones engañosas y procurando
a.pagar el brillo de semejante idea
que fulguraba á su pesar en su cerebro.
En éstas y las otras la verbena
hervía en la obscuridad con una

bullanga atronadora como si el
monstruo de las tinieblas ru!?iese en
la sombra, de júbilo. A trechos olía
áhoja nueva y á trechos á aceite frito, y por entre la~ copas de los árboles subía en un vahoespeso y compacto el polvo del piso levaota.00 por el
andar de la multitud, la negra tufadera de los candiles de petróleo de
los puestos, y el zigzag de picante
humazo de las buñolerías. Dos hileras de tenduchos se erguían á los
lados del camino desde la puerta de
San Vicente á la ermita, como una
pro&lt;¡esión de negras siluetas, y el
tropel de luces que temblaba en la
ronda hacía sospechar que las constelaciones habían mandado una comisión de estrellas á la verbena.
De allá, del río, venía.se de cuando
en cuando una racha de frescura, y
en los lavaderos iluminados con farolillos de colores, estallaba una
alegre algarabía de acordes de ¡ruitarra, compases de acordeón, palmas y cantares, mientras del paseo,
trocado en un macizo de gente, salía un rumor inmenso y mareante
de muchedumbre cortado por el
campaneo de la modesta iglesita de
la Florida y por el pitar de la locomotora de la vecina estación del
Norte.
Las amiguitas de Casildita. se divirtieron mucho en la verbena gracias á unos conocidos que les deparó la buena fo1·tuna, gente joven,
estudiantil y charlatana, que habló
por los codos con las del segundo.
La muchacha, en cambio, apenas
dió señales de tener lengua; devorada por el despecho y entristecida
por el desengaño, se desojó inútilmentequeriendo desgarrar las tinieblas en busca del esquivo amante,
y al fin, persuadida de que nada
podía esperar ·y a de la noche, pica-

v! a no hao acabado de madurarse
ni de cogerse; aún no han llegado
más que tres instancias de muchachas no favorecidas por la belleza
y 9-ue desean lavarse con el aguad¿
mi madrugada, y hastapasadoma.fiaoa vendr_á.n muchísimas, porque
la declaración espontánea de fealdad cuesta trabajo hacerla y 00 se
hace hasta última hora ... : En fin
amigo Verano, yo lo siento mucho'
pero... .
'
-Pero no puede usía.venir ¡Y 0
que.había dispuesto el viaje á 'fiaravilla.!
-Entonces vaya usted de mi parte á San Pedro; acaso él esté ya
preparado ....
-Así lo haré, pero . .. . usía usía
el' el ~a!1to de mi devoci~n, ~l que
!º qmsiera para compañia de via¡e... Vaya pues, nolemolestomás
¡cómo ha de ser!
'

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~' - ' '!

'.!:.-

6.-Elegante traje de paseo.

ficción y cuidado que visos tenia de
realidad! .. , . . Nada, que acabó de
rezar el último Padre Nuestro, metióse en la cama pidiendo como
siempre á San Antonio que fundiera el alma de hielo del alférez y le
moviese á confiarla su pasión silenciosa, y al breve rato, antes de dormirse.. ,. ¡qué susto tau grande!. ...
~urgió de pronto en la pared un resplandor vivísimo, la estampa del
¡anto se iluminó toda y la efigie, la
propia efigie del seráfico varón,
entreabrió los labios y atisbándola
con ojos cariiiosos, le dijo á la mu•
chacha en dulce tono: ¡ten pa.cien
cial ¡hijita, ten paciencia, que sólo
los mansos triunfan! Mira, yo influiré sobre ese chico y haré que te
se declare esta noche en I a verbena.
Ella pensó morirse de gusto al oír
esto y á pique estuvo de replicar:
¡le cojo á usted la palabra, señor
santo!.. . . . . . Después se borró la
resplandeciente figura y tornó á
quedar en tinieblas la alcoba, y después todo se la volvieron á lamocita o1icia1es de caballería y jolgo·
rios verbeneros, sin saber cómo se
halló en las alamedas de la l!.,lori.da, de charla cun su anhelado novio
y al fin . . ..... al fin, como el santo
lo había prometid0, el diantre del
hombre vomitaba por aquella su
boca de esfinge cuanto le be1·vía en
las hoyadas del pecho. ¡Dios mio,
qué felicidad la suya tan codiciosa
y tan esperada! ... . .. Luego, cuando iba á responderá las instancias
del amante, se despertó; el sol entraba ya por las rendijas de los
cerrados balcones y su dicha era
toda.vía. na.da más que una promesa.
Pero la esperanza, eu vez de orear
las venas de Ca.sildita, le encendió
la sangre con el fuego de una impa ·

ciencia devoradora.y su comezón no
le dejó b:ora tranquila en todo el
día. De ordinario echaba veinte ó
treinta minutos en pergeñarse;aq ueJla mañana empleó el doble; tenía el
pelo más enredado que nunca y casi
había olvidado de pronto el arte de
peinar. Al cabo se arregló como
pudo; muy acicalada y muy linda
con su blusa á tablas, de casa, requirió la aguja de ga.nobete y se
sentó á hacer labor junto á la vidriera y sobre una silla alta para
dominar la calle, Cuidando poco
de la colcha y mirando mucho hacia fuera, se le marchó á la mucha•
cha el tiempo; en éstas dió las doce
un reloj de torre cercano, y entonces, nerviosa, desasosegadai anhelante, se olvidó del hilo y de ovillo
y clavó los ojos en la esquina. ¡Ya
no tardaría Eduardo en pasar de
vuelta del cuartell ... . .. Era su hora de costumbre. ¡Sin embargo, se
retrasaba! . ... . Algún servicio imprevisto, alguna orden extemporánea ...... ¡La maldita malicia! ... .
¡Por fin!. ..... ¡Ahí está!. ..... Casildita entreabrió sin ruido su balconcito bajo, de entresuelo, y el
mozo apareció por la acera de en- .
frente, mesándose las diminutas
guias del na.ciente bigote, con la
ruano izquierda en la empuñadura.
de la espada y bailando mejor que
andando de puro jácaro y presuntuoso. Sin dejar de contonearse en.filó la vista con énfasis á los balco--~
nes de la chiquilla y la saludó son"'~;.
riendo, siguiendo luego de largo.
,;:if,,;•
Casildita le contestó y le devo1·6
con hambrientas pupilas contemplando cómo se ale.jaba, guapísimo
con su entallada guerrera celeste y
sonando los clavillos de las espue- C:X::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;:=CX::X::"
las con un rim rim.que le_¡repercu7.-Vestido ptiseado para reuniones.

s.- Colección
da por el aguijón de los celos, cargada de rosas, con el bolsillo lleno
de avellanas, indiferente y extraña
á la alegría general, regresó Casildita á su casa á ,unto de las doce.
La muchacha se retiró á su cuarto en seguida: ansiaba estar sola
para abrir la válvula á su pena.
Recogióse, pues, al poco rato, y antes de acostarse, congojosa y abstraída en sus melancólicos pensamientos, toparon sus ojos con el
cuadrito de San Antonio colgado
en el tabiq11e. Lavistadelaimagen
trájole á la moza á la mente el recuerdo de su ensueño; sintió honda
amargura al considerar ..,ue no se
había cumplido su hermosa pesadilla henchida de promesas de felicidad, y de pronto, con un arranque
infantil, enojada.y llorosa, exclamó
resuelta volviendo la estampa de
Sao Antonio de cara á la na.red:
¡Castigado!. .....

DE VIAJE.
- Estoy que no me llega la c_amisa al cuerpo. La hora de p~rt1r se
aproxima, y aún no ha parecid? P?r
aquí ninguno de los santos ~e J.u~10
que me µ1·ometieroo, en prrnc1p10,
acompafiarme en el viaje. Pues como me llamo Verano, yo no voy
solo á la tierra para que me reciba.o

Domingo 24 de &amp;¡¡yo d~ 1903.

de trajes infantiles.

como á un cualquiera. Cuidado que
mi Gaceta oficial, el almanaque.
anuncia con tiempo mi arribo al
globo, y ni una.mala música.envían
los mortales á la estación para hacerme los honores que me corresponden. Es muy ingrata la humanidad; pt)r el más mínimo pretRxto
endilgan un día de fiesta, y para mí
todo son maldiciones y denuestos, y
diatribas. Yo animo la savia, doy
vigor á las semillas, soleo los surcos de los campos, sazono los frutós, doro los i::-ranos, llevo coomig:o
la vida, y ni los poetas me cantan,
ni los humanos me quieren. mientras todo son odas y alabanzas para el Otoño, que les inunda, para
el Invierno que les hiela, y para.esa
coquetilla de Primavera que da á
sus amantes el calor de sus amores
para Juego matarlos con sus fríos
repentinos. ¡Mala tormenta, qué
Poaoos y miserables son los hombres vistos des.de la altura! .... En
fin, nada gano con desesperarme;
llamaremos á mi secretario, á ver
si los santos se hallan visibles!. ...
¡Bochorno! Hágame el favor de
anunciar á San Juan mi visita.
Ya se conocía en el horizonte el
humor de perros que padecía el Verano. Eslabones de plomizas nube11
fbaose soldando en el e11paclo en
interminable cadena, y como una
gasa impalpab,le de caliginoso polvo descendía á la tierra, ªiobiando

á las oleadas de espigas de los sem-

brados, que dobla.han sus cab~citas
car¡radas de granos, sin 'poder levantarlas por la jaqueca. No se
movía ni la más ligera racha. de
viento; las hojas de los árboles se
doblaban mustias .. buscando en vano un poco de agua donde refrescarse; la Naturaleza, amenazada de
cona-estión, sudaba vapor por todos
sus porps: las aves batían sus alas,
sin encontrar alivio ni aun en las
umbrías, y sólo las cigarras egoís
til.s se despepitaban cantando á voz
Pn cuello: ¡g-uirrf, guirrí, goirri, el
Verano está aquí!
- ,:.Conque San Juan recibe, Bochorno?.. , ¡Pues vamos á verle!. ..
Servidor de usía, señor santo. ....
-:-;Hola! . .. JUsted por a9-uí mi
am1¡ro Verano ..... ¿Y va bien.1
-Vamos tirando, ..... é.Y el bo•
rrego?
-Está á que Jo esquilen. Pero le
veo á usted ya en traje de camino.
-Sf, señor, y á eso vengo. ¡Ya
usía recordará que me prometió
acompañarme!
-Si podía, pero me es imposible:
y crea usted que lo siento. Basta.el
24 no me desocuparé de los asuntos
urgentes que me abruman. Mire us.
ted: todos los años le prometo á
San Antonio ir con él á la tierra, y
todos los años hace el viaje solo,
Es mucho cuento: las peritas de Il)i
nombre, que yo he de llevar, toda,-.;;,

-No hay que apurarse, Verano·
con San Pedro no va usted mal tam:
poco .... Es un apóstol. ...
De pronto saltó el aire de cuadrante, alzóse como una tromba de
polvo y un viento de fuego se llevó
en sus alas tejas y hojas en imprevista acometida. El Verano siguió
echando tacos y ternos en busca de
San Pedro, cayeron algunas gotas
como pesetas, brilló un relámpago
entre dos nubes de plomo, y ¡bum...
buurruml. ... estalló un trueno seco
como un disparo, á la vez que lanzaba el Verano un juramento.
-¿El señor San Pedro?
-Sí, señor, ahí en la portería·
pase usted.
'
-¡Tanto bueno por estas alturas!. .. Ya se me antojaba que andaba usted cerca.
-Y á m_í, que sentía uncalorcillo
muy pega.Joso.
-Pues aquí me.tienen usías, y á
la verd~d que me _alegro de encont.rarlos ¡untos, senores San Pedro
y San Pa_b lo .... ¡Vengodepartede
San Juan!. .. .
. -No necesitaba usted recomendac10oes. ;.Y qué desea el Bautista?
-Pues nl!-da...... que él se había
comprometido á acompaflarme á Ja
tierra, pero sus negocios le impiden
que hagamos el viaje juntos y entonces me dijo, dice .... acaso San
Pedro y San Pablo puedan servirle
y adi:Jantar la partida .... háblales
de mi parte ..... .
- ¡En qué mala ocasión viene usted, Verano! Es de todo punto imposible precipitar mi marcha; casualmente ayer he mandado la. cerradura de la puerta del Cielo á que
la P?ngan llave inglesa, y no estará lista hasta el 2'i .... ¡Cómo ahaQdono la portería!, .... ¡Así que 00
haya tunos en la tierra en acecho de
mis descuidos I.... Pero tal vei San
Pablo ......

�Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.
el roncón del instrumento, cayó sobre el hombro de Joan como acariciándole; y la gaita, agasajada y
requerida por su dueno, lanzó de
su vientre de pellejo una sarta de
notas dulcísimas, con vibraciones
de burbujas de agua, infiltra.das
del ritmo melancólico y grave del
canto llano. Y Antucho,requiriendo
del cofre unas ca.stailuela.s, y repiqueteando sus medias hojas de boj,
y Joa.n tocando á. todo moflete la
muiffeira, endereza.ron sus pasos
hacia las arboledas y merenderos
de junto al río.
.
Pronto hicieron alto en el pruner
tabernáculo que halla.ron á. mano
en la cuesta de San Vicente. Entra.ron remojáronse las fauces con
unas c'opa.s de lo a.ilejo, bailotea.ron ensordeciendo con el taconear
de los borceguíes en el piso de madera( y entre las risotadas del t~bernero y el cuchichear de los chicos que habían acudido á la. puerta
al oír la toca.ta., se embucha.ro!!
unas tablas de bacalao y unos pimientos fritos con tomate: después
se larga.ron como una. tromba. La
segunda. estación fué en el paseo de
la Florida; dieron fondo en un figón
y se echa.ron al cuerpo otros dos
medios vasos de tintillo, soplándole antes la espuma á. estilo de veterano. Desde allí ma.rcháronse al
lavadero de Perucho, el paisano d,e
las rías bajas; era imposible dejar
de visitarle en un día tan seilalado
como el del Apóstol. Atrave:,a.ron
la porta.da. de picuda crestería., emba.d urna.da. con tizo~ celeste,. ~oceando con ímpetu ¡ viva Carril._. ...
y en seguida baja.ron la e~caler1ll a.
del lavadero, talla.da. en tierra., ensordeciendo con la lluvia de armonías de una. alborada. El Perucbo
salió á recibirles en mangas de ca.misa.1 rebosándole el contento por
los p oros de la cara y gritando con
cierto dejillo flamenco que se pe~a.ba. de cachetes con la acentuación
nativa. ¡Olé lus salerosos!. ... Allí

MODO DE TEÑIR EL HILO ENCARNADO.

:Me han dicho, y quiero saber
si lo que me han dicho es cierto,
que cruel en de'masía
con los hombres estás siendo.

Tómanse para cada ocho libras
de agua, una onza de nueces de
a.gallas machacadas, se dejan en infusión veinticuatro horas; pasadas
éstas,se poae al fuego y se hace hervir por algunos minutos, a!Iadiéndole para cada libra de a.gul\ seis
granos de sal común.
Después de haber pasado dos veces por el bailo sob1·edicho,se pasa
á darle el alumbre, cuyo baño se
compone del modo siguiente:
Se hace hervir el hilo, guardando la proporción; por cada catorce
onzas de agua, tres granos de alumbre de Civita.vecbia, por algunos
minutos; se saca, se seca y se repite
esto. operación tres veces; sería mucho mejor valerse de orines en lugar
de agua.
Luego se le da otro ba.ño compuesto de potas a, un poco de arsénico blanco en polvo y un poco de
a.lumbre, se pasa. el hilo por él y se
seca.
Después de seco se le do. el tinte
pasándolo dos veces por la rubia,
guardando la proporción para cada seis cuartillos de agua, dos onzas de rubia ó sean dieciséis onzas
para ca.da cuatro libras de agua,
hasta quedar bien teñido y lavado.

:Me han dicho que á Rafael
desechaste por moreno,
y que á su primo Luís
por estar un poco grueso,
y por iguales razones,
que á la verdad no comprendo,
sé que desechas mil hombres
que otras los juzgaran buenos;
Dime ¿es ésta la verdad?
Dime ¿,es aquesto lo cierto?
Me miras, y silenciosa
bajas tus ojos al suelo;
¡a.y! niila, to1·pe anduvistes
para escoger el sendero
que esta. miserable vida
torna en edén de los cielos.
Ten presente, bella niña,
la de los rubios cabellos,
que tu tiranía de ahora
has de pagar con el tiempo.
O mudas de parecer
(es lo que yo te aconsejo),
ó has de ser gran solteroaa,
ó carga contigo un memo.
8.-Blusa de talle para casa.

y por parejas bailaban sin des~anso al soniquete de los guitarrillos
de los ciegos, moviendo ~n. rumor
de oleaje, roto por los ch1lhdos de
los que se llamaban y por el vocear
de los vendedores ambulantes de
cascajo.
La llegada. á la alameda_ de los
dos compinches, fué a.cogida con
gran bullicio, y el resonar. de la
gaita suspirando en un arpeg10 continuo reunió en torno de Joan un
enja~bre de paisanos y paisanas

ras del país y los castaflos de l_a.
tierr&amp;., con un buen golpe de lágrimas en el pecho que se le escapaba
á Joan por el roncón de la gaita. y
que Antucho tenía que tra.garse,
se les echó encima la noche.
Pero después, uno con las castaliuela.s en el bolso y otro con la
gaita desinflada y muda, más tuertos que derechos, medio dormidos
por el peleón que llevaban en la
andorga y sirviéndose de mutuo
apoyo, subían por la cuesta. de San
Vicente, diciendo Antucbo con voz
sollo lienta:
-Paréceme que el Seilor Santiago le estará coatento de nosotros,
que bien le hemos festejado desde
aquí. .....

El Páiaro Raro.

9.-darrendero de seda.

se acabó el reinado d_e las conas y
dió frincipio el del Jarro. Había
en e lavadero gente del país, Y en
un santiamén se formó corro y s_e
bailó en rueda entre la red de tomizas delos colgaderos, sazonándose
el jolgorio con dos ó tres rondas
que dejaron chupada. la panza de la
bota. Qontinuaroo luego ~u ruta
jadeantes y sudorosos, tan mseguros y tardos ya de ca1M:za como de
pies, viendo dos estrelhta.s que les
seguían á. la altura de sus !111ra_da.s
y que no era sino el enca.od1lam1ento de las propias pupilas; aún se
detuvieron í1 enjuagarse en otros
merenderos del ca.mino, y en éstas,
había el tiempo vol~do, Y á p~nto
en que daban las seis en el le¡aoo
reloj de torre de Pa.lacio1 llenando
de campanadas las umbrías del
campo del Moro, frit\JS y ahogados
por el bochorno, desembocaron ambos amigotes en la. alameda de la.
Virgen del Puerto.
Era. aquella tarde de bulla para
la pobeda. costera al río. lJ:l sol
iba.se despaciosa.mente á dormir por
los pinares ce la Casa de. Campo.
E tre los árboles blanqueemos por
el\olvo y mustios por la sequ~a,
hormiguea~a. una. muchedumbre
mensa de c riadas de poco pelo, hor
y soldados de
de Comestibles
.
ltera.s
última qurnta,
ech á n d o1as d e vet!'raoos y corridos, que en grupos

RECETAS ÚTILES.

hablemos los dos un rato,
quedo, quedito, muy quedo.

ávidos de dar gusto á las piernas.
Por fin Joao puso en movimiento
los dedos, cesó el calderón eterno
y ¡anden las penas! .... vibró eoel
dol&gt;de la gaita la. muiñeira, comenzando el baile, que después de sus
va.riadas figuras, concluyó con el
clásico caturuxo,&gt; mezcla de vocerío y de lamento. Y una danza de·
trás de otra., se le pasó el tiempo á
Antucho repiqueteando sus castailuelas y á Joan sopla que sopla, y
entusiasmados, sin poderse a.pecas
tener en pie, con un volcán en la
cabeza y un ruido de tormenta en
los oídos, recordando con más fuerza que nunca en aquel hervir de
horno, los cánticos de las majado-

A una ciudad populosa
de nuestra. patria muy lejos,
en ocasión que unas fiestas
celebraba alegre el pueblo,
un cazador de la Arabia,
ó de m,\s lejanos reinos,
se presentó con un pájaro
que, según los que lo vieron,
ni en la mente de ua poeta.,
ni de un loco en los ensueilos,
igual pluma.je se ha visto
ni más bellos movimientos.
El cazador lo mostraba
(pues deseaba venderlo)
á. todo el que pretendía.
admirar aquel portento;
mas ápesar de que fué
á a.dmirarlo el pueblo eatero,
no hubo ni uno siquiera
que p1·eguntara. su precio;
y era porque el paj&amp;1·ito
tle aquel plumaje tan bello,
aunque niaguno otro dón
le había concedido el cielo,
se alimeataba con polvos
de oro y de brilla.ates hechos,
por I o cual todos decían:
&lt;Pues seilor, no lo queremos;
pues teniéndolo pintado,
nos aho1·ramos todo esto.&gt;

Estos tres caminos ha.y,
yo te lo digo en secreto,
y para que no se enteren,
quedo, quedito, muy quedo.

MODO DE HACER EL EXCARXADO LIQUIDO MEJOR QUI-] EL CARlliN.

EL JUEZ Y EL DIABLO.
euento 6trmano.
En cierta ciudad de Alemaaia vivía. un hombre llamado Scbwarz,
poseedor de muchos cofres llenos
de oro y plata, pero er_a. tan duro
con los pobres, tan v1c1oso, tan
malo, que la gente se ~dmi1·a.~a de
que 1a. tierra no se hubiera a.b1ert-0
para tragarlo. J&lt;;ste hombre ejercía.
las nobles funciones de juez, y en
este noble cargo cometía. toda especie de iniquidades.
Una maña.ca salió para ver sus
viñas y en el camino se encontró
con el diablo, vestido como un seilor Schwarz le hizo un gran saludo preguntó le políticamente quién
era y de dónde venía.
-}1ejor sería- respondió el elegante desconocido-que no contestara á vuestra preguata.
.
-Pero yo quiero que respo_ndá1s
- replicó el juez- y es necesario que
os decidáis á hacerlo. Soy todopoderoso y nadie se ati-eve á resistir-

y

me. Puedo al instante, si me conviene hacer que vayáis á. prisión
y que' os impongan un castigo.
- Si es así-respondió el desconocido -cedo á vuestraicuriosida l.
¡,Me p;eguntáis quién soy? pues sabed lo: el Diablo.
-Ilum- dijo el Juez-¿qué vie1?es
á hacer aquí'?
-Hoy es día de mercado en vuestra ciudad. Veago á tomar lo que
seriamente me den.
- Bien- dijo el juez,-haz tu negocio. No tengo ningún deseo de
impedírtelo. Pero quiero acompanarte para ve1· lo que te darán.
- Mejor sería que no asistieras á
este espectáculo.
-Quiero ver cómo tomas lo que
te dan. Do quiero, aunque me costase la vida.
-¡Y bien! vamos.
Los dos se dirigieron á. la plaza

•
Padres que sin gran fortuna
y bellas hijas teniendo,
las enseñáis á. que gasten,
no olvidéis aqueste cuento;
que mujer que en ostentar
gran lujo cifre su a.ah~lo,
sia que atesore otras pre ndas
que puedan compeasar esto,
es como el pájaro aquel
que nadie quiso en el pueblo,
y conde náis vuestras bijas
á. celibato perpetuo.

CONFIANZAS.

m:
11.-Corbata suelta para blusa.

Vamos, sié ntate á mi lado, •
niña de rubios cabellos,
desechando tus temores,
pues quitro que a.qui en secreto

14.-Modelo de tejido para
aplicaciones.
10.-Vista posterior del grabado n(ímero 7•

del Mercado, donde había mucha
gente que compraba ó vendía. To•
dos se incliaaba.n humildemente ante el temido juez y su compa.ilero.
Schwa.rz se hizo traer dos va.sos
de vino y presento uno al Diablo,
diciáodole:
-Toma, te lo doy.
El Diablo rehusó, sabiendo que
no se lo daba francamente.
Cerca de ellos pasó una paisana
conducieado una vaca. que, tirando
del cordel, corría de derecha á izquierda., y fatigaba de tal manera
á la pobre mujer, que en un acceso
de cólera exclamó:
-Pícaro animal, que el diablo te
lleve!
-¿Oyes?-dijo el juez á su infer·
nal compañero, toma esa vaca. Es
tuya.
-No-dijo el Diablo- No es da.da seria.mente. Si la tomo, esta mu•
jer lo sentiría. por mucho tiempo.
Un poco más lejos, una. madre
reprimía á su hijo, y viéadolo rebelde á la lección, exclamó con
aceato de desesperación:
-¡Que el Diablo te lleve!
-Este-dijo el juez--es un nií'lo
que te lo da.a. Tómalo.
-No-respondió el Diablo,-no
me lo dan seria.mente. Si lo tomara, esta desgracia.da. madre no cesaría. de llorar.
Schwarz y su compañero coatinuaron caminando en medio de la
multitud. Encontraron á dos obreros que disputaban con furor. Uno
de ellos, después de haber colma.do
de injurias á su antagonista, le dijo: &lt;Lo único que deseo es que el
Diablo te lleve.&gt;
-Toma ese robusto mozo-dijo el
juez,-ya ves cómo te lo da.
-¡ Ahl-dijo el Diablo-el queparece dármelo lo estima mucho. En

este momento la cólera y la embriaguez lo ciega.a. Si llegara á perderlo, tea dría ua profuado pesar.
En este momeato una pobre vieja, cuyos vestidos anunciaban la.
pobreza y cuya cara pálida y flaca
anunciaba. un profundo dolor, se
detuvo a.ate el juez y le dijo:
-¡Que te venga~ todas las desgracias! Tú eres rico y yo soy pobre y me has quitado la única vaca
que era mi único recurso. No te había hecho ningún mal y me has reducido sin pieda.d a.1 último grado
de miseria. Invoco la justicia del
cielo. Le pido que castigue tus iniquidades. Le pido que el Diablo te
lleve en cuerpo y alma á los profuados infiernos.
-¡Ah! esta vez- dijo el Diablo diri¡¡-iéndose al juez-se ha dicho una
palabra. sincera, se ha manifestado
un deseo que parte del corazón. Tomo lo que con ta.a buena gana se
me ha dado.
Y al decir estas palabras, tomó
del pescuezo con sus garras al juez
y desapareció con su presa.

Se toma una onza de carmín del
mejor, se pone á cocer en una olla
de barro ó de loza nuevtt. con medio cuartillo de agua muy clarifica.da, se deja cocer por cuatro ó cinco minutos, se echa poco á. poco en
ella la. octava parte de medio cuartillo de espíritu de sal amoniaco,se
deja cocer el todo por espacio de
dos minutos, se pone después á enfriar y se deja en reposo veinticuatro horas en la misma vasija; pasa.do este tiempo, se vacía el licor
por inclinación,ó sea decantación,
en una botella limpia, hasta que se
descubra el sedimento que ha hecho
el color.
Si después de sacado el primer
color,s.-i vuelve{~ cocer el sedimento que quedó en la olla. y se emplea
la misma cantidad de agua de espíritu de sal amoníaco,resultará un
encarnado fino de color de rosa bueno y natural.

JAVIER MA?.llER.

Los que busquen con empeño la
verdad llegará.o á encontrarla.
Crear el hogar es crear la familia· el alma del bogar es dulce y
be;éfica para aquellos que le tributan el amor y el respeto.

13.-Elegante esclavina de gasa
y listones.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
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ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Sombrero de verano</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

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modo dt bam colom liquldos para
¡,intar tn miniatura.
X:NCARNADO

Tómese una libra ele p alo Brasil en peelacitos menuelos, se
echa por' capes en una reelomar ele
vielrio ele cuello largo y ancho, ele
cabida cuatro azumbres; echada la
primera, como ele tres á cuatro dedos de altura, se echa encima una
onza ele alumbre hecho polvo muy
fino y bien tamizaelo; se prosigue

ele! mismo moelo hasta'formar cuatro capas ele alumbre y cuatro el_e
pelo Brasil, cuielanelo que la última sea ele alumbre, sin que entren
ele éste en la composición más que
cuatrb onzas; Jlénern elespués lareeloma con orines ele hombre, que se
tenclrán prevenielos; pero sin ech ar
el po~o que forman regularmente, porque enturbiaría el color;
póngase elespués la reeloma b!e_n cerraela y no muy llena en un s1t10 en
que el sol tenga toda su fuerza. posible, por un mes, y pasado dicho

2)

••
'

9.-Ricos trajes de verano, para paseo y solrées,
10.-Varlada coleccl6n de monogramas, para marcas,

ti$
tl

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

�Domingo 14 de Junio de 1903.

10.-CoJin doble para costura

tarlas.. . . pues cuando menos lo
esperes, te regalo un ramillete, Rafael!
Fué tema de muy detenido y grave examen para. Andrea aquel suceso. ¿Cómo habría entrado allí
Juanilla sin que nadie la sintiera,
y cuándo...... si aún era tan temprano .... , y por qué había hecho
aquello y para qué"! &lt;¡Pero qué loca
es esta muchacha!... Ella se figura que Rafael es todavía un chiquillo con el cual va á ponerse á jugar como hacían hace cuatro años.&gt;
-¡Oh Santísima Virgen del Cubillo, madre de toda pureza, reina
de la castidad inmaculada, muestra infalible de todas las viL"tudes:
no abandones el alma de mi Rafael. ... ; que nada anuble la mucha
luz de su entendimiento, que nada
mancille la suma limpieza desucorazón... Sostéole tú para que mantenga su vuelo allá en las alturas
de las águilas, mirando sin deslumbramiento de sus fuertes ojos el
sol y las estrellas; que no caiga. á
la tierra, se ciegue en su ·1odo y se
hunda en sus abismos!-decía Andrea desde lo íntimo de su alma,
cruzadas las manos, angustiosos
los ojos, exaltado el pensamiento,
en profundas y vivas emoc10oes el
corazón.
-¡Madre .... está usted mirando,
mirando, mi ramo de rosas!.. Bien
las he pagado, que no menos de dos
reales di al cabrerizo que del valle
las trajo, de un huerto de Brascoeles .... ; son mejores que las del jar-

11.-Cesto de seda para periódicos

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

dín de Juanillón ... . Voy á. llevárselas ahora. mismo á. la Vil'geo.
-¡,Vas al Cubillo?--exclamó suspirando llena de gozosisima satisfacción la señora Andrea.
-No es;tu&lt;lio hoy .... ; me es necesario andar . .. . , andar mucho.....
Tomaré por el camino más largo y
el más áspero ...... Me voy por la
sierra ....
-Pero estarás aquí al mediodía. .
Ven, que vamos á regalarte .... Comen hoy con nosotros todos los
criados .... Baltasar el del monte,
el mayoral y los mozos de labor;
en fin, basta la vieja Alejandra.
- Vuelvo antes del toque de medio día.
Salió Rafael, y quedóse asomada á. la ventana Andrea viéndole
marchar y como enamorada deaq uella apostura gentil, de aquel donaire, de aquel paso firme y aventajado en marcha, de aquel oaturalisimo y gracioso movimiento de brazos, de aquella esbeltez tao gallarda.
-Qué santo más resalao hace el
hijo de mis entrañas! - exclamó
· embelesa.da, boquiabierta, absorta,
• maternalmente entontecida.
Y cuando la corpulencia de Rafael fué amenguándose según se
alejaba, y así la figura afilándose
y empequeñeciendo, basta que allá
á, lo lejos fué sólo un puntito en la
senda, entre los trigales muy espesos moteados de encarnadas ama-

la pobre niña los consuelos religiosos y fué absuelta.

Rafael vuelva por el
camino grande, salga.o
á su encuentro y le bagan quedarse allí!. ..
Pero no; él no se quedará.. ¡Geotemásloca!

II
Al salir de la ermita, Rafael ni tornó por
la sierra ni por la carretera, sino que siguió
por la senda de los robledales, y se detuvo un
momento á. descansar
en el bosque de Peña.lona.
¡Oh floridísima primavera, que esto es la
juventud del alma, que
en ésta brotan los ensueños de la imaginación profusamente, y
así se bordan y resal
tan las esperanzas más
hermosas, que podrán
verse agostadas, incoloras, infructíferas, secas y vanas cuando el
ardor estival las queme,pero resistir podrán
9.-Modelo de bordado en punto
y trocarse en sustancioso, sabrosísimo y abundante fruto!
Sentado, para momentáneos redote, que predica con la inspiración
fresco y desea.oso, en una roca., badel Espíritu Santo!
jo los grandes árholes en la apre¡Qué misión habrá más a.Ita! ¡Qué
tada espesura, y entreviendo el azul
empresa más sublime! ¡Qué gloria
más luminosa!.. .... ¡Qué vida más
envidiable!.... Allí, allí, en aquella soledad modulaba sus no babla.dos,pero ya iospiradísimos discursos . . .. Luego ya no habla al pueblo, ni ya con voz resonante y elocuencia sonorísima. hablaba. al hombre; le hablaba sigilosamente, después de haberle escuchado .. Tenía
Rafael ante sí una conciencia expresando su confesión ....
Y los pajarillos del bosque, los
más cantarines, los más parleros
piab~o y gorjeaban á la vezó lueg¿
sucesivamente .... l1ucbedumbre de
verderones, jilguerillos, cerrojillos .... , gentecilla regocija.da. y alborotadora .... entre la que á veces
se veía á algunos piar como en secreto y con dulce melancolía . ...
Pocos se acercaban al punto en que
Rafael se ha.liaba .... ; oía.seles cantar á lo lejos ...... , pero de vez en
cuando alguno, ó más aturdido ó
más audaz, venía al árbol mismo
junto al que estaba tendido el joven .. y piaba temeroso y gorjeaba,
y de un vuelo huía, y así otro y
otros que de pronto asustadizos.. .
escapaban á esconderse en lo más
marañoso de la selva.
¡Parece que vienen á confesarse!
- se dijo Rafael.-Sus codiciosos
encuentros ...... , sus coléricos enojos, sus luchas .... , sus amores .. .. ;
sí, sus amores ..... y tal vez sus
12,-Costurero con carpeta bordada, de seda.
traiciones ...... , su fiereza .... , que
ellos, aunque lindos .. , la tienen... :
son bestezuelas; en ellos no ha.y la
polas, quedóse aún mirando Andrea
del cielo por los enredosos entrelarazón .... ,como en muchos hombres
para ver si luego podía distinguir
?es de los ramos y bojas, soí'iaba. el
no existe la luz de la gracia.
á su hijo ya en la falda del cerro,
Joven, pronunciando en sí mismo
Absueltos estáis, penitentes míos
masa lejana., bulto obscuro de conuna grande oración, en un inmenso
.... ,por Dios, según vuestra natutorno picudo y colores difusos.
templo, ante un populoso coocu1·so,
raleza .... En esa innumerable reu-&lt;;,Sa marcha.o&gt; el am~, &lt;señá&gt;
un a.sombrado auditorio.
nión de criaturas humanas .... que
ama.?-preguntó desde aba.Jo uno de
¡Ah! que es la paz la que él allí
allá, lejos de aquí, me parece oír ..
los mozos dirigiéndose á Andrea,
proclamaba á los hombres .... Que
en bullicio incesante ...... , tal vez
que estaba. aún en la ventana..
a.sí como apacible conjunto, amisexistan lasque vendrán á hacerme..
-Sí; ha. ido al Cubillo.
tosa. alianza, fraternal conjunción
la penosa confesión de sus culpas ..
-¡,Y no ha &lt;pedío&gt; el caballo?
de brazos, juntura amistosa de ma¡ Ellos vendran..... , me mostrarán
-Va á pie.
nos, armonía. de existencia semejasus almas y huirán de mi lado!
- Le llevaré el caballo á. la. huerban los árboles en aquel bosque.. ;
¡Veré el odio y sus extremos .... ,
ta. de la Cruz.
y tal vez allá en lo profundo de la
el amor y sus locuras!. ...
- ~A la huerta de la Cruz? ¿Para
tierra se perseguía.o y estrechaban
Predicar, ¡qué grandeza .... Con·
qué.
en sórdida lucha, por robarse la
fesar, ¡qué caridad!
-Pues porque le habrá. &lt;convisubstancia de la vida, las ocultas
Cuando volvió Rafael á su casa,
da.o&gt; tío Esteban. Ha salido toda la
raíces; así, de igual modo en la apadijo á su madre:
familia. á pasar el día de campo.
riencia hermanados, parecían los
-Y pensar que dentro de tres
Vinieron aquí por la. mula de su
hombres de aquel pueblo, que lueai!os ya. seré sacerdote, madre mía,
merced para la Juana.
go ocultamente, por la.codicia, por
y con todas las licencias necesarias
-¿Y á quién has pedido tú la mula sobe~bia, por la tenaz porfía de
para todas las facultades de tan alla, que asila prestas?
las pasiones, se destrozaban, se dita misión .... , me llena de regocijo.
-Pensé que su merced lo sabía.
famaban, se herían, se causaban la
La puse la silla.jineta de su merced
muerte ....
y la manta encarnada nara. mulliNo sólo la paz aparente, la paz
III
do.
verdadera, la paz íntima de los co- Siempre hacéis vosotros lascorazo!les.... ¡No la convención pa-Sí, sí, con Rafael ...... -decía
sas por vuAstra. cuenta y razón; fi.
ra 111ustar los egoísmos .... , sino el
con agónica voz Juaoilla..
gúra.te tú que yo hubiera querido
amor para extinguirlos!
-Bien, hija; con él ha de ser .... ;
ir hoy á Avila: ¿cómo te hubieras
La educación misma conoce dos
el señor párroco no está en la altú arreglado para servirme?
grados: el arte que domestica, y la
dea ....
Andrea. reprimió su enfado, y el
Y así fué llamado para confesar
e~eñanza. que instruye .... ¡No la
mozo, cabizbajo, sufrió la repreif..
edificación!. .... ¡No la gracia! ....
Rafael. ... ,y era la primera. "l'e~que
sión resignadamente, no sin confe¡No la imagen, el modelo amado,
á. ejercer iba tan alto serv1cw en
sar refunfuñando su torpeza.
que por amor en el modelo mismo
nombre de Dios pa1·a. una humana
-¡Vaya qué idea ahor1.1, de irse R
nos transforma.! ..... ¡Esta. sublime
criatura.
pasar tío Esteban y su bija el día
- ¡Cómo!. ..... ¿Es Juanita?-exciencia, esta divina perfección se
en el huerto! ¡No quiera Dios que
da sólo por el magisterio del sacerclamó con profunda. sorpresa.

Domingo 14 de Junio de 1903.

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Cuando Rafa.el llegó á su casa y
se halló solo con su madre en el
cuart? de ésta, abrazóse á, ella y
rompió á llorar,
-~e muere Juaoita. ¡Es un ángel
del melol ...... Oír su confesión es
como oír el canto de un p11,jarillo ..
¡Pobre, pobre Juanita! . . ..
An~rea frunció ligeramente el entre~Jo, como si un repentino temor
hubiera asaltado á su alma.
-Pero qué, ¿tanto te aflioes?
¿Te desesperas?
~
·····
-Me ha encargado dijese á usted .... ,_éste es su empeño, que ella
ha querido á un hombre ..... y que
éste es su único peca.do.
-¡~ un hombre! ¿y no te ha dicho
á quién?
-Eso _qué importa. Lo ignororespondió 'Rafael.
Pero esto lo dijo tranquila, reposada Y fría.mente, y luego añadió:
-:-Huirá al cielo ...... · ya habrá
abi~rto sus a.las y estará con eterna. 1uveot1;1d, con perpetua. alegría,
con gozo 10efable.... , poseyendo el
amor verda.dero,el a.mor inmutable
el amor_único, el amor eterno ... :¡~
presencia de Dios.
Andrea respiró; habíasele quitado un peso de la conciencia.
Rafa.el refugióse en el bosquecillo .... ,oyendo el ca.oto de un pájaro..... , leoguaj~ iod_escifrable que
pertenece al misterio en que sienten, babia.o . . . , viven las almas.
JOSÉ ZAHONERO.

J~~~
~

'

,1.

--

ta muJtr ts la Jutru.
En hermoso jardín, de calles enarenadas, de tlores que perfuman
árboles u~brosos, fuentes que mur'.
muran, brisas que besan, pájaros
que cantan, mariposas que deleitan
colibríes que zumban, sol que ca'.
lienta y tierra humedecida, persigue
el niño, jugando, á las palomas. Su
santa madre quita á la rosa las espinas, para que aspire sus aromas.
Más tarde, á la luz cambiante de
las ciencias, qoe marchitan la fe
enalteciendo la duda, en aras del
progreso, cruza el hombre la selva
obscura de la vida.
Y allí, sangran sus pies con los
guijarros del sendero abrupto, en-

-Va á confesarse .. .. ¡ah! y por
última vez ..... .
Palideció el joven ...... ; pero no
perdió ni en lo más mínimo la inmensa. energía. a.cumulada en su
gran corazón.
Tampoco su gra.veenteodimieoto,
su alma llena de fortaleza., se distrajeron por recuerdos de alegrías
pasadas, de juventud, de hermosura. . ... , de gracias..... y tal vez de
amor presentido ... .
Juaoita era una penitente. Na.da
más.
La vió allí, enflaquecida, palidísima, afanosa y desalentada por el
fuego de una fiebre que irremediablemente la. consumía ..... ¡Ob, qué
espanto l. ... ¡ aquella. tierna juventud, aquella dulcísima y hermosa
criatu1·a .... muriendo!
Sereno, valeroso, acercóse al lecho virginal .. , y cerrando los ojos
para ponerse reconcentrada.mente
ante la imagen de Dios que llevaba
grabada en su alma, Rafael oyó la
voz debilísima. y entrecor\ada de la
enferma..
Una vocecita que penetraba en
Rafael. ... , refiriendo culpas levísimas que el arrepentimient-0 abultaba ... . y haciendo .. la confesión...
de un amor .... , un amor desgracia.do .... , un amor sin correspondencia. . .. ¡ Ella, Juanita, había amado .... , amaba! .... No, no amaba,
no .... , á un hombre .... Se acusaba
de esto como de un pecado espantoso .....
¡Qué momento aquel! .... Lejos de
todos los ruidos de la vida, de las
voces de los hombres...... , el alma
de la niña confiaba sus pensamientos y sus sentimientos al ministro
de Dios! ....
Terminada. la confesión, recibió

='--?

~

.

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l

~1

~

'

réda.seen las lianas, equivoca muchas veces el camino, lo hieren las
espinas, pícanle los insectos, estremécese á su pesar con las tempestades, destrózale el hombro la rama
que se cae y lo circunda. á las veces la tiniebla, abátele la decepción
y lo angustian los pesares, en tanto que en su derredor ládra.ole los
perr?s, las fieras rugen y silban las
serpientes.
A pesar de todo, allá va.-Tropezando y cayendo, sigue su camioo,-:--¿Qué fuerza le impulsa., la de
las ideas, ó la de los sentimientos
ó la de los idea.les?
~o son las ideas las fuerzas, en
mi _pobre concepto, en contra de la
tesis d_el grao pensador Fouillee.
Las ideas son el conductor.-Nos
l~evan por el sendero posible, transitable, en cada época.-El motor
son los sentimientos educados.
'
Y_ el combustible, el ideal.
Srn treg~a consumido.-Y sio cesar renaciente. Siembra nuestra
madr~ en el corazón el ideal.
Y riégalo la hermana..
Al andar de los tiempos, reverdece luego con los afectos de la esposa,. que lo hacen florecer.
Y cu~ndo se le cree seco, llega
á fructificar entre las manos delicadas, que os ofrecen su sabroso fruto! las de la bija {i quien se adora.
,Bendita sea la mujer!- Ideal,Poesfa,- Consuelo.
¡Fuerza de la existencia.!
GJLfü:RTO CRESPO Y MAit'l'INEZ.

13.-Colecci6n de trajes para paseo

�Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 24, Junio 14</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

�Domingo lll de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

-¿A Dios ofendiste?-Sí.
¿Blasfemaste?-Sí. -¡Qué escucho!
¿Faltaste á tus padres?-Mucbo.
¿Ma.taste?-No; pero herí.
-¿Y robaste? .... Su dinero
le robé al grande y al chico,
como industrial, coµio rico,
como hombre y como usurero.
-¿Y mentiras?- ¡Infinitas!
-¿ Y deseaste mujer
ajena?-¿Pues qué iba á hacer,
si suelen ser tan bonitas?

1

-¿También los bienes ajenos
codiciaste?- Sin reposo;
be sido tan codicioso
como el que más y el que menos.

El Clavel de la Virgen.
El anciano padre Justo, oura de
la ciudad de Rubio, pedía limosna
un día para cierta obra de su iglesia en honor de la Virgen. Quién no
ha oído hablar entre nosotros dela
caridad y mansedumbre del Presbí·
tero Justo Pastor Adas? El pueblo
le respeta y le ama como á un varón justo, como á un pastor angé·
lico. Cuando salía á hacer alguna
. colecta piadosa entre sus feligreses,
na.die Je hacía mala cara ni se ex·
cusaba de contrihuir, aunque fuese
un hereje ó renegado.
Al pedirle la limosna á una hermosa zagala de Capacho, que se
hallaba en el mercado, ésta se encoge, se ruboriza y no halla qué
contestarle, por la sencilla razón
de que no tenía la pobre en aquel
momento ni un céntimo partido por
la mitad.
-No te a.penes,hija, que otro día
me darás, le dice el padre·Justo.
Pero la piadosa muchacha., vuelta

bolíva1·es. El rostro del noble anciano se llenó de alegría, dióle el
«Dios se Jo pague&gt; á la compradora y ,ya para despedirse,le propuso
otro negocio:
-Bueno, ya el clavel es suyo,
ahora de mi parte le voy á hacer
una exigencia.
-Con mucho gusto, padre.
-La exigencia no es otra sino
que me regale la flor para llevársela otra vez á. la Virgen. Qué mejor
destio,1&gt; puede dársela?
Rióse la piadosa dama de los negocios del padre Justo, y le devolvió con agrado la simpática flor,
que estuvo aquel día en manos de
muchas matronas y señoritas pudientes, que la compraban y la devolvían, por exigencia del padre
Justo, quien regresó á. su casarendido de cansancio; pero trasportado de gozo coa más de cien bolívares e1, efectivo que le había producido á la Virgen el bello presente
de la zagala de Capacho.
Cuando en la tarde del mismo
día, las voces del órgano, las nubes de incienso y los cánticos sagrados llenaban el templo en honor
de la Reina del Cielo, porque era
el mes de la primavera, el mes de
Mayo, el mes de María, entre las
muchas flores que adornaban el altar, descollaba fragante y gentil
el precioso clavel de l a capachera,
crecido allá. en el suelo húmedo de
ignorado cortijo y destinado á ser
joya de gran valor y ofrenda de
gran mérito ante el ara de la pledad
cristiana.

En fin, padre, mis pecados
han sido tantos y tales,
que no habrá. muchos mortales
más dignos de condenados;
Pero mi arrepentimiento
es grande y extraordinario
y al pie del confesionario
en este grave momento,
Vengo á pedirle perdón
y absolución de mis daños ....
El cura,~tras mil regaños,
entre cristiano y hurón,

LA PENITENClA.

9.-Colección de trajes de viaje y paseo.

flores que por el suelo hallé .... flor
ya marchita! .... entonces emprendí
mi camino sin volver la cabeza
atrá.s.
-Ellos se aman, que sean muy
dichosos, pude aún decir.

XIII
- Ya está.s de vuelta, Jaime?
-Sí, mi general.
-Oye, Jaime, tú tienes veintidós
ai!.os; eres capitán y caballero; si
quieres, te oasaré con una condesa.
Jaime sacó de su pecho la marchita flor del peral, recogida del
suelo y contestó:
-Mi general, mi c,orazón está. como esta flor; lo único que deseo es
un puesto en el sitio de más peligro
para morir como soldado cristiano.
Concediósele lo que solicitó .....

x,· .

.. A;ia: ~a."üd-~ ~i~1 i&gt;;;~bi~. ~~. "i~:
vanta la tumba de un coronel muerto á. los veintidós años en un día de
batalla.
X.

iPOBRE LOCO!
La. noche era fría y sere¡¡a como
noche del mes de enero.
En el obscuro cielo brillaban con
intensa luz esos mudos viajeros, estrellas que parecen vigilar,como los
mitólogicos ojos de Argos, la mareha de la luna tranquila, majestuosa, solemne.

Las calles de Lorca estaban desiertas; las puertas cerradas.
No se oía el paso firme del hom ·
bre malo que trosnocha, ni la monótona voz del sereno que vigila.
No había en las aceras rondadores. ni acechaban det,.á.s de las celosías las mujeres comprometidas.
En los ba!cones ni un bulto blan·
co; ni un-bulto negro en las esquinas.
Dormía toda la ciudad con el perezoso sueño meridional.
Si alguien era feliz lo era en silencio; si alguien era criminal, lo era
en la sombra.
El cierzo agitaba las ramas de
los corpulentos árboles de la Alameda como si agitara las cuerdas
de un laúd, y producía un sonido
estridente, agudo, constante.
En aquella &lt;espantosa soledad,&gt;
como ha dicho Ay a.la, había algo
que llegaba á. mi alma; en aquella
noche el corazón, agitado por las
eternas luchas de la vida, parecía
comunicarse al exterior y se dilataba ea placenteras y dulces expansiones.
Cierta misteriosa delectación en
el silencio r etrasaba mi vuelt a al
hog ar y contenía mi march a, cada
momento má.s pesada, porque sin
darme cuenta de ello,h abía recorrido casi todas las calles de la ciuda d
del Sol.
De pronto llegó hasta mí algo que
era como lamento y música; cantar y queja;nota de armonía vibrante, incomparable, sentida.
Y escuché:

«Ni me tienes que pedir,
Ni te tengo que pagar,
Si yo te enseñé á querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
Pocos momentos después una pareja de guardias municipales salió
de una estrecha y miserable calleja llevando una camilla al Hospital; en ella iba un hombre sin sentido; quizá desmayado, tal vez
muerto, quizá muerto de hambre.
Todo tiene fin en este mundo, hasta la curiosidad. En la sala de beneficencia vi al hombre sobre un
lecho.
Tenía la faz demacrada, los labios pálidos y secos, la frente más
pálida todavía y llena de tempranas arrug as, los cabellos desordenados, negros, sin brillo y adorna·
dos coi:i algunas canas. flores del
cementerio, que dijo el poeta; los
pies heridos y desnudos ; las manos
hinchadas; la ropa que cubría el
cuerpo del infeliz estaba gastada,
raída, harapienta.
Llamado el médico, se dispuso á
despert ar la vida de aquel Orj!"anismo iner te: todo fué inútil, había
muerto y su muerte fué ocasionada
p or un aneurisma.
- •Vea usted á este infeliz, me decía el doct or al aba ndon ar el hospit al; el amor le lanzó á. la indigencia, el amor le volv ió Joco , el a mor
le ha costado la vida. Y dicen que
amar es estar atacado de la fiebre
de la inmortalida d!
-Cómo! usted sabe .. . . ?
- Sí; es la historia eterna! l a.bis-

toria de ese desgraciado. Amores
contrariados, que hicieron en su
alma virgen más estragos que una
tormenta intertropical. Amó á. una
ing rata y pérfida mujer, hasta el
punto de perder el juicio y posición
social por ella; después, su eterna
manía era la siguiente copla,que re•
petía á todas horas:

.-

....

«N i me tienes que pedir,
Ni te teng o que pagar;
Si yo te enseñé á. querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
- Ah! sí ; recuerdo haber oído esta misma noche esa sentida copla.
- Pues no hay duda, amigo mío,
era la eterna canción del pobre lo·
co y con ella en los labios ha fa·
llecido.
Aba ndonamos el hospital y,yaen
la calle, al dirigirme á mi casa,me
dije:
Estar enamorado es una torpeza.
Estarlo de una mujer ingrata,
una desdicha.
Estar en amorado de una mujer
ingrata y perder juicío y vida por
ella, un crimen.
U n crimen en que ja más se castiga á. la criminal! !!
P obr e loco !
J UAN PEDRO BELTRÁN.

en sí de su sonrojo, se llevó lamano á. la cabeza, y arrancándose del
sencillo tocado un clavel hermosísimo, que era su mayor gala, le dijo con religioso respeto:
- Ya que no tengo dinero, lléve
mele esta flor á la Virgen en prueba
de mi buena voluntad.
El padre Justo aceptó el encargo
con su genial benevolencia.. El clavel era realmente extraordinario
por su hermosura, lo que le sugirió
un pensamiento que en el acto puso
en práctica. Abandonó el mercado,
se fué directamente á la casa de
una señora respetable y de proporciones.
-Vengo de parte de la Virgen á
proponerle un negocio, le dijo
mostrándole el clavel de la capac,hera.
-Oh, con mucho gusto! Pero qué
clavel tan hermoso, padre!
-Es una maravilla en realidad,
y el negocio es que usted se lo compre á la Virgen, á quien pertenece.
- Y cuánto vale?
- Pues la Virgen está abora muy
necesitada....... conque póngale
usted el precio que crea conveniente.
Comprendiendo al punto la señora la mente del padre Justo, tomó
el clavel con amable sonris a y le
dió en pago una moneda de cinco.

E.

BLASCO.

Virgencita, ¿tú no sabes
lo que son tu alma y mi alma?
Pues son como dos alondras
que se besan y se cantan;
como dos olas qué llegan
jugueteando á la playa,
y al chocar contra una roca,
se separan .... Se separan!. ...
Son nuestras almas cadencias
que juntas brotan de una arpa,
y en el espacio se pierden
y se mezclan con la nada;
son dos suspiros que al viento
van á morir; son miradas
que se confunden, se cruzan
y se enlazan .... y se inflaman... 1

Dijo :-En el día del juicio,
hijo, te vas á hacer polvo;
pero en fin, &lt;ego te absolvo,&gt;
por mí no sufras perjuicio .. . •

Fué á. confesarse un cuitado
que, por miedo ó repugnancia,
desde su más tierna infancia
no se había confesado.

El penitente, que en ascuas
estuvo mientras oyó,
de la iglesia se marchó
más contento que unas pascuas;

--Padre, exclamó con fervor,
mis culpas voy á contar,!
porque me voy á casar C
y soy un gran pecador.

Pero al salir por la puerta,
antes de doblar la esquina,
una duda repentina
en su mente se despierta,

Y á. no ser porque me caso,
pienso que no confesara,
de miedo que me causara
dar este cristiano paso.

Y es que, por tanto pecado,
el cura que los oyó, . ___¡
penitencia no le echó,
como es uso acostumbrado;J

-¿Pues tanto, hermano, pec6?
Dijo el cur ... con espanto.
Y él respondió:- Ha sido tanto
· que casi se me olvidó.
'

Y el cura:-¡Oh, qué bruto eres!
Dime, pecador vulgar,
«Si ya te vas á casar ..... .
&lt;¿qué más penit.encia quieres?&gt;

NUESTBAS ALIAS.

TULIO FEBRES CORDERO.

Colombia.

Dice:-Padre, á mi conciencia
repugna engailar á usted.
¿Se le olvidó á su merced
echarme la penitencia?

o Y por si tanta bondad
fué un olvido involuntacio,
tórnase al confesionario,
y allí con nueva humildad,

Son átomos que se unen,
son avecillas que viajan,
son esperanzas que mueren ....
As{ son tu alma y mi alma.
ADOLFO

A.

MÉNDEZ.

*
Decirt.e que eres guapa,
No es cosa nueva,
Y no quiero decirte
Cosas añejas.
Es un capricho,
Y o las cosas sabidas
No las repito.
Mas, como algo, amiga,
He de escribirte.
Una cosa al oído
Quiero decirte:
«Bella es tu cara;
¡Pero es más hermosa,
Ni,ila, tu alma!&gt;

10.-Detalles de tejido, bordado y pinturas para aplicaciones.

�..
Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.
el funcionario-hay una vacante de
cutt.tro mil francos.
-Eso es lo que yo necesito. ¿Y
qué hay que hacer en ese cargo?
-Recibir las solicitudes referen•
tes á obras públicas y clasificarlas
debidamente. Pero le advierto á
usted que hay más de cuatro mil
pretendientes á esa plaza, en su
mayor parte recomendados por senadores, diputados y personas inftuyentes. No es posible contentar
á todo el mundo.

13.-Traje de campo y

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el ftiputado, un sitio excelente,
abrigado por un enorme sauce. En
aquel paraje formaba el río un remanso, en el que era abundantísima la pesca.
Cuando llegó M. Riquois á dicho
punto, vió con extraordinaria sorpresa que el_ sitio estaba ocupado
por un joven, aT cual dijo:
-Dispense usted, caballerito, pe·
ro ese sitio me pertenece.
El joven le miró con asombro y
le contestó:
-Hace tres meses que lo ocupo
diariamente.
-Yo lo ocupaba el año pasado,
y hace diez años que me siento ahí
durante mis vacaciones.
-¿Por qué no ponía usted un le•
treroi' -replicó el joven en tono de
mofa.-Estos sitios pertenecen al
primer ocupante.
En vista de tan justa observación,
M. Riquois no tuvo más remedio
que resignarse y elegir otro punto.
El diputado pescador preparó sus

Dom!I1go 28 de Junio de 1903.

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-¡Ya le be encontrado á
usted un empleo!
-¿.De veras?
:--~í, s~ñor; un cargo en el
M101ster10 deObrasPúblicas
con cuatro mil francos d¿
sueldo.
-¡Eso es mi fortuna!
-Pero es preciso ir á tomar posesión en seguida.
-No deseo otra cosa
¿ Y .4 ué hay qué hacer·~;·i¡
oficina?
-Muy poca cosa. Entrará
usted en el Ministerio á las
once de la mañana.
-Me parece bien.
-Y saldrá á, las cuatro de
la tarde.
--:~Habrá que escribir mue b o.
-:r:ro! señor. Su trabajo
cons1st1rá en recibir solici·
tudes Y clasificarlas ordena•
damente_ para presentárselas
luego al Jefe del negociado.
. -O.reo que desempeñaré
m~y ):nen ese cargo. Es usted
mi bienhechor, y nunca sabré

yar el alba, seguro
de adelantarse á su
rival y de ocupar el
sitio que, según él,
le pertenecía..
Pero cuando llegó
al río,estaba ya ocu·
pado por el joven.
Mr. Riquois tuvo
que colocarse á alguna distancia.
Como el día anterior, no pescó nada,
mientras que su veci·
no llenaba nuevamente su cesta.
El diputado esta·
ba furioso y maldijo
mil veces su mala es•
trella al dirigirse á
su domicilio.
·
Al día siguiente se
levantó á las cuatro
de la mañana, esperando llegar á tiempo.
¡Era demasiado
tarde!
Su rival había llegado ya.
-~En qué se ocu·
pará ese animal?dijo para sí monsieur Riquois.
Y ocurrió lo de
siempre. :m diputa•
do no logró pescar
más que un -pececillo
insignificante, al pa·
so q-ue el joven no
bacía más que meter
y sacar á cada ins•
tante el anzuelo.
-Según veo-dijo
monsieur Riquois á
su vecino,-es usted
muy aficionado á la
pesca.
-Hay que hacer
algo en este mundo.
-¿Le permite á us·
ted su profesión mu•
12.-Traje de reforma, para paseo.
chos ratos de ocio?
sombrero de estación.
-¡Ya lo creo!
-Dé usted la plaza á mi protegi·
-,:.Vive usted de sus rentas?
do,
pues estoy resuelto á obtenerla
aparatos, lanzó un anzuelo al río
-No, señor, ni disfruto de nin·
á toda costa.
y esperó tranquilamente el resulta·
gún empleo. Por eso me dedico á la
-No me corresponde á mí el nomdo de su primera tentativa.
pesca.
bramiento, sino al Ministro. Yo no
Transcurrió una hora sin que M.
-¿'No tiene usted ningún empleo?
bago más que proponer.
Riquois viese logrados sus deseos.
-dijo M. Riquois, entreviendo el
-Pues proponga usted á mi canEn cambio, vió con profundo do·
medio de librarse de su rival.-Pues
didato con el número uno. Lo delor que su vecino no cesaba de lle·
nada tan fácil como proporcionarmás corre de mi cuenta.
le á usted uno. Tengo yo mucha innar su cesta.
-Lo haré así-contestó el jefe del
M. Riquois cambió de sitio y mu··
fluencia y desde luego estoy dispues•
personal.
·
dó el cebo y el anzuelo; pero todo
to á ejercerla en su obsequio.
-Eso sí- añadió el diputado,- Pues me prestará usted un gran·
fué inútil.
deseo que á ese joven no se le dé
Los peces iban y venían, indife·
dísimo servicio.
nunca licencia durante las vacacio·
rentes á los esfuerzos del diputado,
-¡,Qué sabe usted?
nes.
del cual parecía que se burlaban
- Nada; soy bachiller.
M. Riquois fué á visitar al minis•
descaradamentf'.
- Con eso me basta.
tro y le arrancó el nombramiento
Llegó la noche y era preciso reti·
que deseaba.
rarse; M. Riq uois miró con envidia
Acto continuo regresó á su casa
III
la colmada cesta de su vecino y re·
de campo.
gresó á su casa de un humor de mil
Al día siguiente partió M. Riq uois
demonios, resuelto á tomar pronto
para París y se dirigió al Ministedesquite y á indemnizarse del mal
IV
rio de Obras Públicas, donde cono•
resultado de su primera jornada.
cía al jefe del personal, al cual pre·
Al día siguiente cogió sus apara•
guntó si había algún cargo dispo•
tos de pesca, se dirigió al río, y
ir
pible para su protegido.
apenas vi6 al joven, le dijo:
-En este momen1;0-le copt,estó
Al día siguiente se leva.ni&lt;&gt; al ra•
'Í~olecci6n de trajes de calle y vi-sita.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junto de 1903.

Son sus labios dos rosas
que guardan perlas,
y sus dulces mira.das
de amor son flechas.
Flechas que matan,
porque derechas siempre
llegan al alma.

cómo pagarle lo que ha hecho usted
por mí.
-Le advierto á usted que no se
le podrá conceder licencia alguna
durante las vacaciones, y que, por
tanto, se han acabado ya para
siempre las partidas de pesca.
-¿Y eso qué importa.? El pesca.r
es cosa que me a.burra sobera.namente. Si me dedicaba á ella., era.
tan sólo por mata.r el tiempo.
El joven retiró sus aparatos y el
diputado ocupó su puesto, loco de
satisfacción.
Al senta.rse dirigió una.lmira.da. á
su protegido y le dijo:
--Confiese usted que no es malo
el empleHlo ·que acaba usted de
conseguir. ¡Eso sí que bien puede
llamarse una. buena. pesca.!
E. FOURRIER.

LUIS DE CASO.

I

1

\

EN UN ALBUM.
Luz de aurora que vestida.
de diáfanos róseos tules,
bajas de cielos azules
á esparcir en todo vida.;
ya que en cármenes y alcores
te ofrece naturaleza.
primores de la belleza
en aves, fuentes y llores,
á ti r.cudo al arduo empello
de alfombras tender de rosas,
á la que reina entre hermosas
y de este libro es el dueño.
E l verso,aun h aciendo a.larde
de ingenio, donaire y galas,
se siente,al tender las alas,
ante su beldad cobarde;
porque aunque mucha. es su audacia
Jamás celebrar pudiera
ni su beldad hechicera,
ni su candor ni su;gracia..
Si su cabellera. rubia
sobre su cuello desciende,
es como manto que tiende
en nieve, dor ada lluvi a..
Si son azules sus ojos
y nácares sus mejillas,
son divinas mara.villas
frente, seno y l abios rojos.
Así siendo un ser real,
es tan gentil y tan bella.
que el numen encuentra en ella
trasunto de su ideal.
Y á cantar ya no se atreve
mi musa., beldad, ni amores;
pues muy pobres son las llores
que nacen sobre la nieve.
HERACLIO M . DE LA GUARDIA.

INTlMA.
Me ves, y á medir no. aciertas
el júbilo en que me enciendo
cuando á sola.s con las pla.ntas
que florecen en mi huerto,
se h unde mi espíritu en l ampos
de espera.nzas y de ens~eños,
se mitiga.o mis cansancios,
mi numen se empina á un cielo
que en luz de auroras ignotas
empa.pa. mis pensamient~s.
Te sorpreade que _una :vida
fructifique en el misterio
que ofrecen en su a.ma.lgama.
l a soledad y el silencio,
y dudas que me iluminen
r ose.das nieblas de ensueños
y rel ámpa.gos de ~dea.s
.
que encumbran mis pensamientos
en mis hora.s de coloquio
con las plantas de mi huerto.
Con candidez que bendigo
supones, p resa de un yerro,
que ávida. tal me confinan
caprichos que engendra. el tedio.
Mas no es así. Y a tú sabes
que la vida en el concierto
de los hombres, tiene abismos
por cuyos a.grios senderos
oscilan ocultas hachas
y rugen notos acerb_os .
para. las almas que arroJan
más a lto sus pensamientos.
¿Qué mucho que en el coajunto
vislumbre espíritus buenos
y frentes q ue como faros
proyecten rayos excelsos,
si defraudando noblezas
y ensayando torpes vuelos,
miro rostros que se empinan
como nublos desde el cieno
y esconden tras su!! sonrisas
pasiones que causan duelos'?
En cambio, bajo I as sombras
apacibles de mi huerto,
m hay odios que muerdan honras
ni risas que oculten gestos.
Allí mi espíritu encuentra
campo florido y sereno
donde riman sus preludios
los pájaros de mis sueños;
y allí, mientras doy al surco
chorros de savia en el riego,
alivian mis desenga.ilos
y flordelisan mi cielo
las auras con su frescura,
la. ca.lma con sus misterios,
mis siembras con sus a.romas
y mis hijos con sus besos.

•

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SU BETBAT8.

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"SANTA FE" LA MEJOR RUTA
ADennr, lusas'City, SL Loals, Cblcago, lew York.
San Francisco J Los Angeles

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EL TEST AMENTO

Dtl 111■0.

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sr. Jlrzoblspo ittbaa.

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Los bienes fueron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
s lstla en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Compania de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos ellas que se practicó la
apertura del testamento del Ilu1trtsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna ctel distinguido prelado aacendló l cerca de $125,000 oro americano: 7 eegtln el Inventarlo que se ba
publicado, loa bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de ' 'La Mu•
toa.' • Compallla de ~ •.
guros sobre la Vida, de
BENITO FENTANES.
Nueva York, por $25,~00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de laa pólizas 9,329 oro.
. tl p bl
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Ch1a u a, ue a., mayo 31 . Hace var ios años que en mi prácBancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
t ica p rofesional-dice el Doctor
Entre laa disposiciones del sellor Ar•
:Manuel Izunza-y en las visitas
Esºt!l:r· en BU testamento, se hicieron
que h ago á los enfermos de la cárA su hermana, sel!orlta Kate Feebau.
· tal d
ta
bl ·'
que estuvo siempre con él hasta su
ce1 Y h osp1
e es
po a.cton,
muerte, $40,000 oro en bonos y $~5.000
h e recetado con frecuencia la
oro ere una de taa pólizas de seguro;
Emulsi6n de Scott en los linfátil la aellora Ana A. Feeban, viuda del
cos, escrofulosos, y, sobre todo, e1n...,,,,.,-::i8ei!!ll-o,;.
ir . ;doctor
EduarcJo
L. Feeban,
1 sel!or
Arzobl.apo,
$25,000 beroro
la t u berculosis, y siempre he
tu pólizas, 7 $5,000 oro en
tenido los resultados más sa.
a Academia
Pa.trlde la que dees bao
preceptora
torios. Seré, por lo mism ..,"'a
.11U.J!i!f[•l)¡,,,..\?,{adre Marta catauna,
to fiel de tal medica.ment
ºf.
la 01t1ma póliza; l la
·d ·
d
d
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Maria·' de ensellanza
o
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SI
O
s1em
pre
e
to
par&amp;.,,
arones,
de Feebanvllle,
l h
de la ciencia; y, en bien
, qo
la Institución por !a
manidad, contribuyo con
eresaba el se'lor trzor ¡¡aron
los $4,000 resta'l·
b re nombre á su propaga.e
......,,,n♦,-a póllu..

FONDO

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15.-Trajes refo rma para niñas de 13á 16 años.

Morenito es su rostro,
que a.sí lo ha. puesto
el calor de su alma,
que es toda. un fuego;
b1·e ve es su talle,
y sus ojos tan negros
cual mis pesa.res.

RICARDO COVARRUBIAS

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Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unid os. Los Restaurants y Carros Coml)dores de
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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...

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nu«tros grabados.

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1:t~..________.,

L._......... ······

10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903,

EL MUNDO ILUSTRADO

cortesanas celebra.das
de ricas galas prendidas,
los que del lujo se ufanan,
tantas glorias, tanto daño ....
y en tanto ha.y seres que ganan ..••
¡Un duro al a.ilo!

por lucir tu blancura?
¡Qué necia eres!
Cuantos pasaron
con desdén ó por sor~a.
tu gracia. bollaron.

III
¡Un duro! ¡Oh Dios! ¡Cuántas veces
lo habré derrochado yo
en miles de pequeñeces
que mi gust-0 me pidió!
En comer, sin tener ganas;
en caprichos, en favores,
en vanidades huma.nas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un libro sin valor,
en a.postar, en beber,
en humo, en un buen olor .. ..
y ese duro que se olvida
en cuanto cnrrer se deja,
era. un a.ilo de la. vida.
de aquel niilo que se a.leja. ... .
y vi que somos peores
todos los se1·es huma.nos;
unos, falsos soñadores,
otros, falsos puritanos,

Mis consejos escucha
oi!!a inocente.
'
Pues ~u inocencia es mucha
piensa en la. fueute
'
piensa. en el nido '

ya. convertido en terrible
ángel exterminador,
y entre terrenos de Java.,
gritará de su alto escaño:
-&lt;¡Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!&gt;
V

ya. a.teo,s ó ya. creyentes,
todos en el daño iguales,
resol viendo diligentes
grandes problemas sociales,
y hay seres que en esa. edad
que ignora su p1·opio engaño,
deben á. la humanidad ... .
¡Un duro al año!

Así, á mis solas, decía,
solo, en la cumbre del monte,
mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte.
En la sombra se ocultaban
lenta.mente las a.Ideas,
y en la. ciudad humeaban
las fabriles chimeneas.
Veíanse allá. las cruces
de las santas catedrales,
y los rayos de las luces
&lt;le las fie¡,tas mundana.les.
Allí vi l'eo reunidos

LEJOS DEL LODO
[DOLORA]

Para se.her que el mundo
lo sabe todo,
coge del lodo in,uuodo
pizca ele Jodo:

.,..

..
.,.,
1

y!en la nieve, que llora
su aJ I.Jor perdido.
Tus miradas escondl',
también tus pa~os:
que ignore el mundo el dónde
de tus fracasos;
mas huye de ellos,
pues lo dirá cada uno
de tus ca.be los.

IV
¡No! Mientras del frío Enero
en una. espantosa. noche
mi prójimo, por dinero
me lleve á mi casa. en coche;
mientras de la. mina. obscura
saque el carbón ta.ata. gente,
pasando tanta amargura
para. que yo me ca.liante;

miles de seres humanos;
allí reza.o compungidos
los que se llaman cristianos,
entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,

verás tu vida.
andar de boca. en boca,
ni!!a queri'da.
Nido de carretera.,
s iquiera en alto,
no faltará un cualquiera
que le dé a.salto:
y ya. caído,
á qué l lorar el ave
sobre su nido':'

mientras de Ia alegre fiesta
salga yo, que siento y creo,
y a.l pobre que me molesta
le mande airado á paseo;
mientras derroche la moda,
y se gasten grande ó chico
mil duros en una boda,
mil en entierros del rico,
y hasta. el sol desigual sea.
en dar al hombre sus rayos,
y haya. niílos con librea
que me sirva.o de lacayos,
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira ....
palabras, palabras vanas,
mentira, todo mentil·a!
No hay á las penas consuelos,
¡sufrir y siempre sufrir!
El Cristo se fué á los cielos,
pero volverá á venir!
Su reino será de espante-,
sus leyes muy diferentes,
¡y allí se ha de ver el llanto
y el rechinar de los dientes!
Y ba. de subirá mil codos
más alto, el nuevo diluvio,
y en él mol'iremos todos;
y más alto que el Vesubio
nos ha de ver impasible,
&lt;ese niilo,&gt; ese pastor,

.,.,
.,
::

resumen triste y crüento
de las necias vanidades ....
y allá perdido en la plana.,
cantando, tras su rebiiño,
iba aquel niño, que gana
¡Un duro al año!
EUSEBIO BLASCO.

Si al borde del camino
la fuente mana.,
¿cuál será su destino?
¡Pobre fontana!
Ser del viajero,
del animal inmundo
y el reptil fie1·0.
Nieve, la. nieve pura,
¿la plaza.quieres

11
.,

•

•

•••

....
.,
.,..,....:1,
1
1
1

.,
¡,

Huya tu pie del lodo,
del lodo inmundo:
mira que, al cabo, todo
lo sabe el mundo;
y así tu vida
no irá de boca en boca,
niña querida.
€1 eantor de 6uadarrna.

.,
::.,
.,.,
.,.,
.,
.,:i
.,.,:1
.,

.,

..
.,.......,
.••..••
...,
,

-••
••
••
.,••

PABENTESIS.

••
••

"!!

Después de la injuria. aquella
que, por brillar con luz pura,
desde su guarida oscura
laoz6 la Envidia á. la. Estrella;
Después de la injuria aquella.•••
¡vive aún la Envidia oscura,
y en el cielo, con luz pura,
sigue brillando la Estrella ....
Y. GIRO.

14.-Monogramas para mantelería.

13.-0tros modelos de tejidos y bordados.

.,
.,:1
.,
.,.,
.,
.,

•

�Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.
Del pino, .fijándose en la atracción
ó en la repulsión que el olor de las
diversas flores inspira al hombreó
á la mayoría de los insectos, dividió aquellos olores en dos grandes
tipos: &lt;simpáticos,&gt; y los cidiopáticos&gt;, ó «antipáticos;&gt; subdividió
los primeros en 17 clases de perfumes, llamadas &lt;suaves,&gt; como la
vainilla, y en cuatro clases denominadas &lt;frutales,&gt; como la magnolia, y subdividió luego los olores idiopáticos en &lt;fétidos,&gt; como
el del ajo, y «nauseabundos,&gt; como
el de ciertas flores que despiden olor
mefítico.
No ha faltado tampoco quien en
terreno parecido haya llegado á
idear una &lt;música de los perfumes&gt;
con su correspondiente ella.ve de
sol&gt;-que empieza por &lt;fa&gt; [hortensia] y sigue &lt;mi&gt; (verbena), ere&gt;
(limón), cdo&gt; (piña], etc. ;-y su
&lt;llave de fa,&gt; uonde el &lt;re&gt; es la
vara de José, el &lt;do&gt; la rosa, el&lt;si&gt;
la canela, el da&gt; el tolú, y así sucesivamente. Supone el autor que,
con sujeción á sus &lt;solfas,&gt; pueden
obtenerse verdaderos &lt;acordes olorosos,&gt; que lo mismo suenen bien
en el tímpano, arreglados al piano,
que «den&gt; agradablemente en la pituitaria traducidos al arte de la
perfumería; y, si la cosa cuaja y e l
género prog1·esa, será de olor el día
que se nos regale con una tt'á.nscripción aromática del «Septimiuo&gt;
de Beethoven ó el «Parsifal&gt; de
Wágner.
En esfe1·a acaso más modesta,
pero desde luego más positiva, se
ha observado que, á la manera como muchas fio1·es abren más 6 menos sus cálices según la ho1·a del
día, el aroma que exhalan se hace
también más ó menus peuett-ante,
según la posición del sol; y la influencia del color de la luz es, además, en este punto tan marcada, que
ciertas flores, colocadas bajo campanas de vidrios decolo1·es, aumentan ó disminuyen en gran modo su
potencia odorí.fica. En términos generales, según los experimentos de
l!'lammarión, parece que la luz roja
es la que en mayor grado la acrecienta.
Aunque la naturaleza química del
principio aromático de las distintas flores es muy diversa en11re sí,
la naturaleza física de sus esencias
respectivas se parece bastante. En
general, éstas son siempre solubles
en alcohol y se obt,ienen, ó exprimiendo las flores por medio de una
prensa, ó por «destilación,&gt; ó por
«maceración 6 por «absorción.&gt;
Empleando el primer procedimiento el líquido obtenido contiene una
p~rte de agua y re~iduos que es
preciso depurar, valiéndose de un
filtro y dejando luego en t•eposo la
mezcla, á fin de que el aceite esencial, según sea más ó menos denso
que el agua, se deposite ene! fondo
del recipiente ó quede en la superficie con lo cual se facilita el separa~lo puro, bien por decantación,
bien por medio de apa1·atos apropiados al caso. La destilación consiste en calentar con agua dentro de
un alambique las substancias aromáticas cuya esencia se quiere recoger y se recoge, en efecto, con el
vapor del agua, que luego se liquida.
Cuando se trata de esencias que
no resisten altas temperaturas, debe recurrirse á la «maceración,&gt;
valiéndose de grasa de riñones de
buey con grasa de cerdo clarificadl\,S, ó bien de aceite de olivas, lo
cual se pone al bañomaría, en el
que se van echando las flores cuya
esencia se busca, hasta obtener la
saturación del líquido; y, esto conseguido, por medio de ciertos aparatos se separa la esencia. de la
grasa.. Por último, cuando es preciso operar en frío, se sigue un procedimiento análogo valiéndose de
aceite, parafina ó vaselina; y tratando la grasa. así perfumada. por
el alcohol, se obtienen luego espíritus aromáticos muy concentrados.
De todas sueL"tes, el agua y los demás residuos que resultan empleando estos distintos sistemas, tienen
también generalmente un valor en
el comercio, y a que conservan siempre un aroma mayor ó menor.
El rendimiento de esencia pura de
las plantas olorosas es en extremo
escaso: un kilogramo de hojas d3

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Historia que parece novela
I
Cuarenta años ha era Rosa Al varez la muchacha más linda y más
honrada del barrio de Maravillas.
Había quedado huérfana de padre y madreen temprana edad, dándole excelente educación moral y
cristiana una tía suya., que acababa de bajar también al sepulcro
cuando comienza esta narración.
Estaba, pues, sola en el mundo
la pobre doncella., sin más recursos
que su trabajo, sin másdefensaque
su propia virtud.
Esta era, empero, suficiente para
tener á raya á los ociosos y á los
libertinos, que no tardaron en per·
seguirla, viéndola. de todo punto
desampara.da.
Rosa. habitaba 11na gua.1·dil la en
un gran edificio de la calle de Fuen·
carral, cuyo primer piso servía. de
vivienda á un personaje político
importante,siendo ayuda de cámara
suyo un mucha.cho de cortos año$,
pero de arrogante figura, llamado
Leonardo Sánchez.
Los dos vecinos se encontraban
frecuentemente en el portal y en la
escalera, cambiando pdmero un sa.ludo, después algunas pal abra,;
más tarde conversación detenida,
en la que el mancebo acabó por declararle sus sentimientos, no mal
acogidos por la humilde planch11.dora-porque éste era el oficio de
la huédana, aprendido de su tía,
qPe debía á él sus únicos medios de
subsistencia, y lo enseñó cuidadosamente á la. querida sobrina.
Conse.rvó, pues, Rosa la par1·0quia de la difunta, y la aumentó
algo, merced á la perfección con
que desempeñaba el trabajo, siendo igualmente hábil para las ca.mi·
sas masculinas que para los cuellos, mangas y demás adornos femeninos.
Un día con otro ganaba Rosa
hasta dos pesetas, siendo lo suficieute para todas sus necesidades,
y hasta para a.horrar un par de duros al mes.
Leonardo era también listo y formal, habiendo conseguido el afecto
de su amo, exministro de Fomento, y aspiranoo á un gran destiuo
en la Isla de Cuba, donde se prowet(a hacer un buen capital en poco tiempo.
No tardó en ver re&gt;1.lizados sus
deseos, y entonces exigió desu ayu-

da de cámara que le acompañase á
la H;a_bana, puesto que carecía de
fa.milla y estaba. satisfecho de la
actividad y diligencia del sirviente.
-Al]( te proporci0naré un destinillo; tú eres trabajador y juicio.so,
y en pocos años, en pocos meses,
habrás hecho algunos ahorros que
te permitirán, al regresar á España, hacer una vida cómoda é independiente.
Leonardo participó á Rosa las
proposiciones de su amo, manifestándose dispuesto á aceptarlas.
Rosa lloró mucho; pero su entendimiento y su conciencia la inducían á no oponerse á los planes del
que le había jura.do amor eterno.
-Un par de años se pasan pronto -decía aquél por:,. consolarla:estoy tan seguro de tu constancia,
de tu fidelidad, como tú puedes estarlo de las mías.
El señor me aprPcia mucho y
cumplit-á cuanto me ha prometido;
y al cabo de ese tiempo vol veré de
Amédca. con un capitalito que nos
permitirá establecer un comercio
cualquiera y vivir con cierto des·
ahogo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

mil reales-decía,-regresaré á Es·
paña y nos casaremos.&gt;
Pero ¡a.y! tantas y tan risueñas
esperanzas se desvanecieron trágicamente: la horrible fiebre amarilla, que tantas víctimas hace eü
aquellas regiones, dejó sin vida en
breve plazo á D. Luis de :Mendoza;
y faltándole su protección, no tardó en ser despojado de su modesto
empleo el iü.feliz Leonardo.
Encontróse éste en un país extra·
ño, sin relaciones, sin más recursos
que sus quinientas pesetas, cuya
mayor parte emplearía en los gastos del regreso á Madrid.
La situación sería entonces la
misma de antes: tornaría á buscar
acomodo; á vivir con un salario
mezquino, que no le permitiría. lle·
var á cabo sus deseos.
Después dereflexiona.rmucho, tomó una resolución difinitiva: la de
permanecer algún tiempo en América; tratar de hacer fortuna, i.JI{
donde esto parece tan fácil.

II
Rosa no se atrevió á resistir á
los deseos, á la voluatad de su novio; viéndole ausentarse llena de
ama.1·gura. aunque con plena confianza en sus promesas y ju1·amentos.
Consolába.nla las epístolas de
Leonardo, quien desde el principio
la es(lribía todos los correos.
Pronto supo que D. Luis de Mendoza, el amo de aquél, había cumplido fielmente lo ofrecido: el ayuda de cámara., siu dejar de serlo,
desempeñaba las funciones de ordenanza en la oficina de su señor,
disfrutando un sueldo regular, cuya mayor parte depositaba en Ca·
Ja de Ahorros: al cabo de pocos
meses, éstos representa.bao Ia suma
de quinientas pesetas.
«En cuanto tenga. siquiera veinte

Sus tentativas fueron infructuosas: sin amigos, sin pro!Rctores, no
consiguió nada, gastando en pocos
meses sus misera.bles economías.
Vióse obligado á ponerse :í servir de nuevo, no renunciando por
eso á la esperanza de obtener ventajosa colocación eu alguna oficina
ó en un ingeaio.
Mientras tanto Rosa. continuaba
planchando, sin desconfiar un mo·
mento de ver realiza.do el sueño
acariciado por los dos.
Las cartas de Leonardo veuían á
menudo á destruir sus ilusiones y
á hacerla derramar abundantes lágrimas: de nada le servían su asiduillad ni su honradez; de nada. los
buenos servicios que prestaba á sus
amos: éstos, por esta causa quizá,
no querían pdvarse de ellos, y le
entretenían con promesas aunca.
cumplidas.
Así trascurrían los meses y los
años, siendo el únic'o consuelo d,;
los amantes su recíproca constancia.

III
La. correspondencia ent1 e Rosa y
Leonardo no se interrumpía: unas
veces era frecuente, otras se retrasaba.
Ya el mozo, que se iba hacienco
viejo, escribía- lleno de esperanzas,
que se convertían poco después en
ilusiones; ya hablaba de sueños
venturosos, pronto desvanecidos;
ya un la1•go silencio llenaba de inquietud á su ama.da, creyéndole
producido por algún suceso infausto, por la muerte quizás.
Pero al cabo de cierto tiempo llegaba una misiva explicando aquel
silencio, atribuyéndolo á ocupaciones perentorias, á imperiosos
deberes.
.
Rosa tenía tanta fe en el cariño
del ausente, que sus temores no se
convertían en dudtts jamás.
Entretanto continuaba su existencia al!'itada y trabajosa; felizmente
su salud no se resentía. de aquella
la.bo1· constante; babia adquirido
fama de hábil, y su parroquia aumentaba diariamente; á veces, P"·
ra. curnplit• sus compromisos, tenía
que velar hasta las altas horas de
la noche; á veces carecía de clPscanso aun los domingos.
Pero poco á poco, lentamente. iba
juntando en una hucha lo que le
sobraba. de sus gastos indisµeusables.
Porque no se permitía cosa alguna superflua; cubiertas sus modestas necec;idades, el resto lo destinaba al ponrenir.
En ocasiones se lo había escrito
á Leona1·do:

7.- Vestidos de calle y reunión:
rosa, por ejemplo, únicamente da
cuatro gramos de es.encía pura; y
a.sí se explic11. que un kilogramo de
esta esencia llegue á valer dos mil
francos; pero ha.y que tener en cuenta los muchísimos litros de «perfume&gt; que se preparan con pocos gramos de &lt;esencia&gt;.
Hasta aquí paréceme haber hablado ya bastante de la materia en
su aspecto económico, y creo que
ahora vi,,le la pena de decir algo de
su aspecto higiénico. ¿Qué nos dice
la ciencia en este punto?
Todo perfume es un excitante del
sistema nervioso, que provoca luego, naturalmente, una depresión
correlativa; su acción tiene C'ierto
parecido con el alcohol, en cuanto
acarrea en ocasiones náuseas vahidos y otras perturbaciones' nerviosas que pueden llegará ser graves, sobre todo á fuerza. de repetir-

se la causa; el aroma. dela violeta
el del lirio silvestre, el del alhelí
e~ del clavel, so!l altamente pernic10sos y constituyen verdaderas·
causas de neurostenia; pero en cambio, la mayoría de los perf~mes son
verdaderos antisépticos y en momentos d~dos pueden ejercer de eficaces tómcos para el organismo.
De aquí, pues, deduciremos lógicamente que el uso moderado de los
perfumes no puede dañarnos en circunstancias normales, mas deberemos huir de ellos siempre que su
naturaleza harto excitante ó un estado anormal de nuestro organismo así no los aconseje. Los a.tacados de mareo en el mar, por ejemplo,. notan el inusitado fenómeno de
sentir verdadera.repugnancia hacia
determina.dos aromas que momentos
antes enc~ntra.dan agr11,dables, lo
cual no deJa de ser a.Ita.mente sig•
nificati vo.

y

Perfumémonos, pues, entre el jabón, el cosmético, el agua de tocacador y los distintos preparados
olorosos que usamos á diario, y
procuremos, no sólo ca.finar,&gt; sino
mantenernos además en un discreto
cpianíssimo.&gt;
El grave peligro que hay queevitar á toda costa es que el olfato
propio, embotado por el uso, caiga
en el exceso, que es daño material
Y daño estético. Se llama perfume
á lo que acaricia. delicadamente el
olfato, y olor al que lo hiere bruscamente: un perfumees siempre bien
recibido; mas un 0101·, cuando no
ofende, cansa.
D. RODRÍGUEZ.

s.-Trajes de casa y para niños.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 11, Septiembre 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Angel y el Demonio, á Eva un día
contemplan con amor.
«Y ¿qué opináis. decid, de esa obra mía?&gt;
les preguntó el Seño,;-.

xxxxx

XX■■■

X

X

a
a

XXX

■XXX

Cuando su viva sed siente aplaca.da
la hermosura. retira., indiferente
'
el cristal, de su boca de grnnad~.

X

Jl... ■XX
- ■■

X
X

■

•X

••••
■ ■XX

( ■XXX

•••

Tórna.se triste e~ vaso, antes rYente,
y pOt' su faz, de meblas empa!'lacla.
se desliza una lágrima. luciente. '

IV

«¡Sentir sin comprendei:! ¡Perpetua ilusa
que go'l.a en delirar!
Que tiene ,sin razón, la. ciencia infusa
del arte de engañar!

■

■■ x~xxx

••

_.

•

x■
XX■

Suspiran los ardientes ruiseñores
llena la luna el mar, valles y lomas'
y, en .álamo"'frondoso, dos palom as '
cambian roncos arrullos gemidores.

«Uniendo á la inconstancia la hermosura &gt;
el Demonio añadió;
'
«Creed, Seño1·, vuestra mejor hechura
vale menos que yo.&gt;

~~~W---~
■XXaL

■XKX■
■ ■xx■
-■■&gt;:xx■

::!:~~;E
J
■--■xxx■b,
■---■xx■
-■--■xx ■

La bella viste encajes, raso y llores ·
y, cual rocío en las fragantes poma&amp;•

--■■XXX ■
-■■XXX■

en su pecho gentil lleno de aromas '
lanza un collar de perlas sus fulgo r es.

c:Da mujer&gt;, siguió el Angel, c:de tal modo
desafía el doJor,
que, aunque débil su fe, se arriesga á todo
por servir al amor.

Un dichoso amador, en tierno lazo
á la beldad fascinador a oprime
'
besándola en su labio de escarl~ta.

c:De la santa piedad bija quer ida
ni siente ni hace el mal,
'
y próvida, trasmite con la vida
la sed de lo ideal.

Y, á la presión del venturoso abrazo
roto el collar de perlas, dulce uime
'
y en lágrimas radiantes se des"ata.

c:La mujer es tan buena (enardecido
el Angel concluyó),
que, aunque soy en el cielo un elegido
ella es mejor que yo.&gt;
'

Tú, dotada de espíritu sublime
'
y de gran corazón,
Blanca, entt·e· el Angel y el Demonio dime:
¿quién tiene más 1·azón•t
'
RA~IÓX TlE CA)! 1'0,UIOR.

€1 Po~ma a~ las [ágrimas.
Las tembladoras gotas rutilantes
con que ciíler a el agua cristalina
su inmaculada frente al abastrina
fingen regia corona de diamantes'.
A la luz cegador a que desprende
su desnu~ez triunfante y deliciosa,
en gentílico amor todo se enciende.
Da en su cabello el sol besos de oro

y e) mar, abandonado por la hermosa'
vierte á sus blancos pies amargo lloro'.

V

III
La beldad, sonrosada como el día
esparcido el raudal de su cabello '
por la mórbida espalda y níveo cuello
llega al a1·royo de la verde umbría. '

Vierte el mustio rosal llanto encendido;
e.el vaso rueda lágrim'a luciente;
llora el collar de perlas refulgente,
y llora el mar, y estalla su rugido.
Llora también el amador rendido:
que la beldad de inmaculada frente
es estatua de mármol esplendente ....
y en el _mármol jamás vibró un latido.
Todo tiene una. lágrima ó l amento,
todo .... menos la bella seductora,
causa de tanto mal y hondo tormento.
que, arrogante, impasible y triunfadora,
Responde á los dolores dando al viento
su risa, más a.legre que l a auror a.
J\JANUEL REI NA,

Por ameno jardín, que el sol colora
camina placentera y diligenoo,
'
cuando su limpia falda trasparente
prende un rosai con rama punzadora.
Dichoso acariciando á la hermosura
se estremece el rosal, como una llama '
al romper la beldad su ligadura.
'
Pét alos rojos llueven de la rama ....
Es que el rosal, perdida .su ventura,
llanto de sangre por la infiel derrama.

II
Esplendores magníficos, brillantes
curvas de plata y majestad divina
muestra su cuerpo escultural de ondina
al salir de los olas murmura.ates.
'

■■■aaa

XX

■XXX

Mirando de Eva la gentil cabeza,
dijo el Demonio así:
-La mujer, á pesar de su belleza,
es inferior á mí.

I
Una blanca beldad fascinadora
de rubia trenza y seno floreciente
de ojos azules como tersa fuente '
y risa más alegre que la aurora:

~--

......

.,,

Un vaso llena en la corriente fría ·
y al rozarlo después su labio bello '
tiembla. el vaso, feliz; lanza u n des~llo
y campo y sol refleja en su alegr ía.
'

CABEZA Y CORAZÓN.

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

6.-Blusa de calle, traje d e JOC
· k ey, cortina de alcoba y mueblecito "art nouveau."
7.-Modelo de tejido,
e

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

S252S'2.5c5m

PANTEON DE ALDEA
I
La. poética. perspectiv a. de una
apacible tarde otoñal, me sacó un
día. de mi gabinete solitario en busca de auras. vivifica~ora.s que refrescaran m1 somnoliento cerebro
Jugueteaban en la campiña ¡"
sutiles mariposas y no se escuchaba. más rumor que el monótono
zumbar de uno que otro inofensivo
abejorro, perdido entre la exube- ,
ra.nte verdura. y silvestres jardines
del dilata.do, fértil y hermoso valle.
Cual si me empujara. iavisible
mano, ca.minaba., ca.minaba. sin Raher á dónde.
La lectura. de una novela de Edga.rd Poe, de que había. disfrutado
momentos antes, me mantenia. suspenso, a.nona.da.do, vagando de acá
para allá, al través de un mundo
lóbrego de raquíticos espectros y
de siniestras visiones . ...
La hipnotización fatídica. produ·
cida. por aquella. lectura. fantástica
había sido completa. Sentía a.vi'.
dez de sensaciones extra.ñas, de contemplaciones lúgubres, de espectáculos quiméricos; sed devoradora
de perfumes indefiaibles, de paisajes sombríos; de coloquios íntimos
con seres de más allá de las tumbr.s ....
A la verdad, mi espíritu desfallecía. delirando.
De pronto, una. losa. marmórea vi•
no á recordarme que v ivía aún.
El suave y helado contacto de la
lápida. de un sepulcro, era la que
me había vuelto a.! perfecto conocí- ,
miento de la vida. real.
II
De hinojos, echado sobre una
tumba derruida., besaba. maquin.al•
mente con mis labios el polvo sagrado de un Camposanto.
¿Quién me había. llevado allí?
¿Qué objeto me guiaba.? ¿Soi!aba
acaso? Lo ignoraba.. Lo cierto era
que nadie había. allí más que yo, y
que estaba sitia.do por cuatro alt\S
y l!'ruesa.s murallas.
El silencio más profun do reinaba. en aquel bendito a.silo de la p~
eterna, y nada había que no fuera
la. más elocuente confirmación de
la bíblica. sentencia.: &lt;Polvo eres y
en polvo te convertirás&gt;.
¡Qué ideas, á cual más a.marga.,
cruzaban, á la. manera de errantes
mariposas en derredor de una.luz,
por mi mente, agitada. entonces oo•
mo rugiente marea.!
Sitio predilecto de la meditación,
aquel humilde panteón de a.Idea
traía á mi recuerdo muchos y muy
tristes pensamientos: la memoria
querida. de un padre inolvidable
'.fallecido cuando su hijo único ,no
había. dejado aún la. prisión de la
cuna.; de una. esposa. que perdió para siempre á su esposo; de una
hermana. que vió morir en el apo·
geo de su juventud a.l hermano ~e
su alma., y,por último, la. desapar1•
ción de una. cándida. virgen, ofren~
da con que la. tierra. quiso conquis•
ta.rse los favores y simpa.tías del
cielo.
Sentía aún en los labios el per·
fume ite la láctea esencia. maternal,
cuando tuve el dolor inmenso, in·
compara.ble, de perder a.l que la
existencia. me diera.
Muchos años han pasado; otros
tantos habrán de transcurrir, tal
vez, sin que su recuerdo querido
( religiosa.mente da.do á conocer,
como una. tierna. plegaria., por la
voz balbuceante de uua. madre amo·
rosa. é inconsolable) se exti.nga del
corazón.
La memoria. de aquellos q~e _nos
dieron el ser debe borrarse ua1ca·
mente con la muerte de los buenos
hijos.
Si son los padres á quienes todo
debemos, para ellos eea.n también
todos nuestros desvelos.
¡Felices los hijos que saben ser·
vir y honrar á los autores de sus
días!

....

,

·····-··· ····· ··· ··· .. ·· ·······

El sepulcro, con sus oscuras fa.u·
ces abiertas, muéstranos cuán de·
lezna.ble es la vida.: llama. fuga.zq!le
el más ligero soplo des'va.nece, cb1s·
pa. lúcida de \ln cere°Qro loco, que

6.-Modelo de bordado al pqnto,

·ve lo que las rosas del lfrico fra.n~s: c¡el espacio de una maña.na.!&gt;

III
De improviso, la. silueta. de una
roujer se desliza. rápida. por el sinuoso matorral que cubr:e un apretado cúmulo de mortuorios lechos.
Es la de una._ioven a.l parece~ b~llísima, vir~ma.l, como el cáhz d1·
roiauto d~ la. campánula., escul~ura.l
y fantástica. como esas ?reac1ones
del Dante; apenas cubiertas ~us
impalpables fot·ma.s con una. túmca
transparent!:l de tenues y flotantes
pliegues.
.
.
.
•Qué vos m1ster1osa. pudo a.nunar
la~ yertas cenizas de esa. ha.da mis·
teriosa. de ultra.tumba., arrebata.da.
tal vez a.l afecto sin límites de rendidos amantes?
¿O será la. musa del trovador
pastoril que, en los albores de l a.
ca.liada noche, a.Iza. la fría. losa de
su sepulcro para. referirnossuscuitas·? Quizií. la. hija ingrata., una. som·
bra. va.O'&amp;, tal vez na.da., va.na. ilusión risueña. quimera., fugaz mentira.' . . . ? No sé qué desconocido é
iadefinible deleite me inspiraba. la.
escena. misteriosa. del panteón.
Las frases de a.mor de una. con·
quista perdida.; los sus~iros, los
ayes de vehemente angustia. de una
madre idolatrada.; todos esos rumo·
res iainteligibles de vocablos y de
iaterjecciones acudían en confuso
tropel á mi mente, á mostrarme, con
la meridiana. cla.rida.d de la eviden·
cia, la fragilidad del edificio huma.no condena.do á desplomarse con
en~ordecedor estrépito a.l menor
impulso adverso del destino, ciego
é iaexorable.
Las cruces enmohecidas ó despedazadas, los ataúdes roídos por la
acción del tiempo, los huesos de
los hombres, niños y mujeres que
de;aron de serlo; en u~a palabra,
la materia., en lucha. abierta. con la.
materia., hace del Camposanto el
coliseo más interesante y lleno de
oubulosida.des mora.les.
¿Quién no se abisma., quién no se
siente sobrecogido de espanto, ante ese negro ca.os de lobreguez_infinita, refugio eterno de las víctimas
de la muerte?
Y no obstante, vemos ú nuestros
más caros amigos descender·a.lfa.ngo para cal umn i a.rnos; miramos a.l •
zarse la. maldad en su solio de reputaciones vulnera.das; oscurecer
el talento,ma.ncilla.r la virtud, pros·
tituir la. honradez, divinizar el vi·
cio, En tudas partes el hombre perecedero, dando libre desahogo á
sus instintos anima.les, creyéndose
inmortal y árbitro absoluto de los
destinos sociales.
¡Cuánta idea fecunda a.nula.da.,
cuánta. inocencia. perdida., qué de
males, minando los cimientos de la.
vieja monarquía. social!
Acepta.das como verdades dignas
de fe las más repugnantes pa.sio·
nes, na.die piensa. hoy que algún día
habrá de bajar á la. tierra quehue·
lla con tanta. soberbia, y confundir
sus restos con la. infecta muche•
dumbre ele los gusa.nos.
El a.sombroso incremento que día
á día. toma la. corrupción, las le·
pras sociales, nos asustan y nos
hacen temblar por el porvenir de
la humanidad.
Nádie piensa. en un «más a.llá&gt;.
Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, nadando _en
1~ impudicia. y teniendo .los OJ?S
fi¡os en los bienes materiales, sm
parar mientes en que, como el peregrino que levanta. su ligera. tienda, todo lo que nos rodea. nos aban·
dona.: riquezas, techo paternal,
amigos, la. esposa., el protector compasivo ó la. madre solícita. que con
sus salud a.bles consejos, besos y caricias nos hiciera hombres, indicán·
donos como patria el mundo, como
timbre de orgullo el honor, y como
haber cuantioso é in a.gota.ble, el trabajo.
En la ciudad y en la aldea., en ~l
pueblo más ha.bita.do como en el v1llo1rio incipiente1 el cementerio-ó
&lt;la. ciudad de la.s tumba.s&gt;, como lo
ha denomina.do alguien-ocupa. un
lugar solitario: viva.imagen del respeto universa.!.
La. virtud, liberta.dora horoica.
del espíritu, representada. por la. silueta fugitiva. del panteón de aldea.,
huye despavorida, siendo difícil encontrarla. ni a.un en el seno de esos

7.-0tro modelo de bordado.

Domingo 27 de Septiembre ·de 1903.

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigos de otoño</name>
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Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

�EL MUNIDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.
evoca. el contraste que hicieron en
la corte de Luis XVI, entre los señores vestidos de oro, de terciopelos
y de encajes, la levita flotante, el
calzón.neg-ro y el sombrero sencillo
de Franklin.

***
Mi proyecto no es describir aquí
en detalle lo que se llama el traJe
reforma. Envío al lector, sobre este particular, á las publicaciones
especiales de la moda. Lo que interesa á la historia de las costumbres
es poner en claro las causas de esta
tentativa, y prever sus probabilidades de triunfo.

La ca.usa primera hay que buscarla en el cuidado que los médicos
se toman, de unos aí'ios á esta parte, por 1a higiene femenina. &lt;N uestros corsés-dice Mme. de Broutelles- comprimen el estómago, el
hígado, el corazón, los pulmones;
nuestras faldas barren el polvo y
levantan los microbios .... El corsé
traba los movimientos. La mujer
que usa corsé, sufre un malestar
vago que perjudica su trabajo. Con

Eso es lo que confiesan las interesadas. Se ve que es el corsé la
pieza más desacreditada, más amenazada, del traje actual: también
esa pieza es su armazón central,
esencial. Los reformistas de Holanda, de Alemania y de Francia, están
de acuerdo en su supresión. Aun en
el caso de que se aplazara la revolución del traje femenino, no se puede asegurar que el corsé sobreviva,
por lo menos en su forma actual.
Será menester que se humanice, que
se suavice, que se resigne á no ser
más que un simple corpiño, 6, como
le llama púdicamente el periódico
de modas donde lo veo dibujado,
un «sostén del cuello&gt;. Los puntos
de apoyo de este sostén estarían en
los hombros, y nunca en la cintura.
El primer artículo de la Constitución reformista es la liberación del
talle femenino.
Para evitar la opresión de los
cordones alrededor de la cintura,
la reformista adoptará la combinación que liga el calzón á. la camisa
y que hace descansar sobre los hombros el peso de esta pieza de ropa
blanca. Encima de la combinación
se colocará el corpiño. A partir de
este punto, dos escuelas solicitan á
la neófita. O prenderá directamente
de los botones del corpiño el viso 6
el pantalón que, en el estilo moderno, es la única prenda interior, y
este sistema tiene el inconveniente
de subir el talle á la ID'anera de los
vestidos Imperio; 6, imitando á sus
rivales del sexo fuerte, disimulará
debajo ¿le la camisa de vista un lin·
do par de tirantes. encargados de
sostener el viso 6 el pantalón, y
después la pollera. En uno y otro
caso, no hay cordón que oprima la
cintura; todo el traje se apoya sobre los hombros, dejando libres los
movimientos del torso y de los brazos.
En resumen, el primer sistema
(holandés-alemán) da al traje de la
mujer un aspecto de ropa interior.
El segundo sistema (francés) da por
resultado un traje «de sastre&gt; un
poco suelto.
La comodidad de cualquiera de
estos dos sistemas es indiscutible.
Sobre su elegancia es sobre lo que
podrán hacerse objeciones. Y éste
es el punto que hay que dilucidar.

muy sencillo; precisamente, por la
forma &lt;tailleur&gt; 6 por la forma.
&lt;princesa&gt;. El gusto de los atavíos
complicados no es de ninguna ma·
nera innato en ellos: no lo adquieren sino á la larga, á fuerza de
asistir á la exposición permanente
del lujo femenino que ofrece la sociedad parisiense. Además, para
muchos de ellos, esta. educación suntuaria. no es más que un ejercicio
de vanidad.
No hay uno en diez hombres que,

si se pone á mirar atentamente los
trajes de las mujeres, reciba de ellos
más impresión que la de una mancha confusa. Hagan la prueba, señoras: pidan á sus íntimos que las
describan el traje que ustedes lle-

elicorsé a.justa.do no puede levantar
los brazos. Obligada cQmo está á
recogerse el vestido para preservarlo del polvo 6 del barro, se siente
molesta. en cuanto tiene que llevar
el paquete más insignificante, y se
fatiga en seguida. cuando anda. á
pie. En fin, la complicación de nuestro traje nos obliga á emplear en
nuestra &lt;toilette&gt; demasiado tiempo&gt;.

peque en lo ridículo de los encajes
falsos, de las pieles falsas, en todo
el fraude deplorable y conmovedor
del lujo económico.
Uno de los grandes beneficios
&lt;mora.les&gt; de la uniformidad en la
vestimenta masculina, es que el ka•
je de ci!lcuenta francos no se siente
mal al lado del traje de cincuenta
1uises. El de cincuenta francos piensa con sinceridad: «Soy igual á este compañero .... &gt;
¡Cuántas magulladuras se evitarán á. los pobres corazones femeninos el día en que la obsesión de los
trajes inaccesibles no sea ya un
martirio para las mujeres! ....
MARCEL PREVOST.

I

(

_.,,,

-,ti&gt;:'
~-

***
No nos paguemos de bellas palabras, y pidamos á las portadoras
de corsés una respuesta franca:
&lt;¿Para quién se visten ustedes?&gt;...
Si responden que es para ellas mismas 6 para las otras mujeres, téngase por cierto que no son sinceras
6 que se analizan mal. La prueba
es que, en las situaciones, en los
centros donde no tiene la preocupación de ser notada, ni honestamente
siquiera, por el otro sexo, la mujer
pierde inmediatamente el gusto para arreglarse .... De modo que, detrás de las objeciones estéticas que
suscita el &lt;traje reforma&gt;, hay este
temor supremo: vestidas así, nuestros novios, nuestros maridos nos
sacrificarían inmediatamente á las
mujeres que se arreglan por el estilo antiguo&gt; ....
Pues .... sinceramente, este temor
me parece quimérico. La preferencia secreta 6 declarada., de los hombre's está por los trajes de dibujo

el traje reforma vestido únicamente
por desheredadas de la belleza y de
la elegan.cia. Yo me niego, por mi
parte, á Juzgarlo, y, sobre todo á
condenarlo, mientras no lo h~ya
visto adaptado á la gracia erudita
de nuestras p~i~cesas de la moda.
En estas condiciones, el traje reforma cos~ará evidentemente muy caro, casi tan caro como las complicadas vestimentas de hoy día. Pero
~f~ecerá la ventaja de poder ser
imitado con poco gasto, sin que 88

..-_

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

exoHcadón dt

nutstros grabados.

En la primera plana del presente
número publicamos una variada y
vistosa colección de trajes de paseo casa y visita. Nuestras lector~s podrán darse cuenta, en vista de los grabados ~ que nos referimos de las evoluciones que lentamente va sufriendo la moda y que
en la época actual se han singularizado en vista de la llegada de
una nu~va estación.
Comenzando por el orden de colocación en que se hallan los grabados podrá verse que el primero,
cuya blusa es de estilo torero, consta de una falda enteramente lisa y
que sólo lleva en su parte inferior,
aunque el grabado no lo represente una ligera aplicación de pasam~nería. La blusa es muy elegante y de buen gusto. Recamada en
las solapas y llevando en éstas hermosas aplicaciones también de pasamanería, ostenta un bonito canesú de gasa. Las mangas han sufri·
do ya algunas transformaciones,
pues en su parte final llevan colgaduras de seda y enea.je.
El segundo vestido, ne paseo, se
confecciona con tela á cuadros y
en la blusa se coloca una espiguilla á manera de corbata., lo cual es
una originalidad, pues los modelos anteriores no presentaban esta
innovación. El tercer traje, tam•
bién de paseo, se confecciona con
tela de lana de color claro, y la
blusa, lo mismo que la falda, se ta·
blea en toda su extensión con me·
nudos pliegues. En el centro de la
blusa y al rededor de los hombros,
está el adorno principal de este
vestido, que consiste en una gran
aplicación de la misma. tela, ribe·
tea.da con cintilla maravillosa de
color oscuro.
Finalmente, los dos últimos tra·
jes de nuestro grabado, propios
para casa y visita, son toreros y
de estilo moderno. Ambos se confeccionancon ricas telas de seda, y,
en relación con la calidad de estas
telas, deben ser los adornos de
encaje inglés finísimo.

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ESPERANZA.

EN LA NOCHE
va.bao la última vez que se vieron...
En cambio, los recuerdos más d~finidos que conservan nuestros OJOS
inexpertos y descuidados, son precisamente tal cual aparición de un
dibujo neto, de un color unido: en
el estribo de un vagón, en la cubierta de un vapor, la silueta de una
viajera; 6, en una visita matinal,
de sorpresa, la libre gracia de un
cuerpo femenino, sencillamente vestido, en traje de casa.
He ahí por qué pienso que las
jóvenes reformistas no tendrían nada que temer de sus rivales, bien
entendido que á condición de que
no renunciaran á agradar. Por favor, no vayan á imaginarse ustedes

Al fin los fatigados párpados se
bajaron c&lt;?n len~itud,. velando l_as
pupilas tristes, mfimtamente tristes de la pobre desvelada, y entonces' ella so!!ó que deslizándose con
pena llegaba.á las puertas del templo del Destino y penetraba basta
el pie de un altar, y que cuando
tendiendo hacia la divinidad implacable sus manos temblorosas,
había pedido algo con 9ue _llenar
el inmenso vacío que la ilusión, la.
esperanza y la nostalgia de los pa·
sados días, habían dejado en su alma la voz severa de Aquél había. le ~ontestado: «De recuerdos&gt;; Y
despertó con un nombre querido
en sus labios, pálidos y seco~ como
pétalos de flor que se marchita.
DOLORES.

por que América surgiera
del genio que la soñó.
FÜése efbravo genovés, ,....._
marino y sabio profundo,
y al tornar, rindió á sus pies
nada menos que otro mundo ....
Aquí termina mi cuento,
pero sucede, Isa.bel,
que, sin ser ése mi intento,
sobra á mi cuento pa.peL
Como la pluma al vagar
fantasear al numen deja,
me ocurre una moraleja;
aquí la voy á estampar:
Tú en el mar de la ilusión,
con ~l a.mor por bajel,
has conquistado, Isabel,
otro mundo, .... un corazón!
RAFAELESTEVES

BUROZ.

CUBITO DE A.LBDII
.--Voy á contarte, Isabel,
en pocos versos no más,
un cuento, si no es infiel
mi memoria:
Tú sabrás
que hubo un 1?ravo genovés,
marino y sab10profundo,
que dijo:--Le falta al Mundo
todo un continente.
Pues
Llegó al Trono de una dama
que ostentaba un~ Co:ona,
á quien hoy la Historia abona
por su gloria y por su fama.
y aquella Reina hechicera
un gran hecho realizó
6.- Corbatas, bordados, :vestidos de casa y delantales.

7.-Trajes de paseo, vestidos para niños y modelos de bordados.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

�EL MUNiDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
co, á las medicinas y á. la. naturaleza..
Suprimid toda. la. tapicería; en
los crista.les poned bonitos visillos,
y una. alfombrita á los pies de 1a cama. y alguna. otr-a, también pequeña.,
es lo único que puede tolerarse; en
cambio multiplicad las mesitas,
cubl'iéndolas con hule blanco, 6 en
su defecto, una servilleta 6 mantelillo muy limpio, que renovaréis todos los días.
Estas mesitas os serán muy útiles
para dejar las medicinas, las tazas
de tisanas, los remeilios urgentes y
á veces ciertos instrumentos de cirugía.

Es indispensable conocer las reglas de la antisepsia á fin de ayudar al médico, y no obligarle á que
esté inspeccionando constantemente; importa mucho también tener
con los enfermos prontitud y decisión en los movimientos; su estado
nervioso es generalmente irritable
y los que va.o y vienen á su alrededor suelen exasperarles, por lo que
se debe tener á mano cuanto pueda.
necesitarse: la medicina que tiene
que tomar, la cuchara de plata en
un recipiente de a.gua. fresca. y clara, el mantelillo para secarle la boca, la taza 6 vaso con los bordes
muy limpios, el termómetro para
tomar la temperatura del enfermo y
que a.ntes de ponérsela, se sacude con
un fuerte golpe, á fin de que se ponga á los 35Q, y de este modo saber
exactamente la temperatura del enfermo; el pañuelo ligera.mente rociado con agua de Colo nia, para
refrescar las sienes 6 los labios. Si
bg,y necesidad dt.bielo, se conserva

Domingo 11 Jle O9tubre de 1903.

EL MUNDv ILUSTRADO

en una. copa. recubierta. con frq,aela.
gruesa, 6 mejor a.úa, entre serrín.
Siempre á mano y muy bien arregla.do, el infiernillo para. calentar
la tisana recomenda.da y cuando
ha,ga. falta.
Colgad en la pared un termómetro para. fijar la tempera.tura del
cuarto, que será de 16Q
La habitación del enfermo debe
airearse á menudo, á no ser que el
médico lo prohiba. en absoluto;
cuando las venta.nas pueden abrirse por la parte de arriba, no hay
ningún peligro, pero esto, aunque
tan necesario, suele ser muy raro;
generalmente las ventanas se a.brea
en ~oda. su altura., por lo que hay
que rodear la. cama del enfermo de
un biombo eleva.do, para preservarle del aire demasiado directo, y
consultar antes la. temperatura exterior; la humedad, sob1·e todo, es
perjudicial á los enfermos, poi· lo
que ha.y que cuidar mucho de que
los paños y la ropa con que se le
muda, esté bien seca., y lo mejor es
calentarla siempre antes de mudarle; es tan necesaria la limpieza., que
á no ser ea ciertas enfermedades
agudas, que ya lo prohibe el médico, la cama del enfermo debe mudarse todos los días; con un poco
de precaución y destt-eza, la sábana
de encima puede variarse sin mo
!estar al enfermo; se enrolla. y una
persona á cada lado de la cama la
va subiendo, empezando por los
pies; después de colocada, se tira
poco á poco de la sucia., sin molestar nada al enfermo; en cuanto á la
ropa. que tiene puesta., hay que oír
al médico, en caso de enfermedad
grave, aunque la limpieza siempre
es buena; por lo tanto, muda.die lo
más frecuentemente que se pueda, y
si la. enfermedad lo permite, todos
los días.

Tratad de que el enfer.no no se
entregue á la. tristeza y desanimación. tan frecuentes cuando hay sufrimientos físicos; presentadle el
a.gua para su limpieza., fresca y perfumada: su ropa, muy blanca; cuidadla el cabello, peinándolo con
esmero, y si no pudierais emplear
el peine, cepilladle ligeramente.
Tened cierta coquetería. para
vuestras queridas enfermas, si cuidáis á una madre, una hermana. 6
una niña; no las suprimáis las cintas ni los encajes, á fin de adornarlas lo mejor posible y quitar á la
enfermedad su carácter triste y un
poco repugnante, que desaparece
bajo esos esmerados y minuciosos
cuidados.
También os aconsejo que rengáis
dobles colchones y mantas, para
cambiarlos y ponerlos al aire alternativamente; esta precaucióL es indispensable para los niños y los
viejos, y en caso de ciertas enfermedades graves, para todas las edades, porque de lo contrario, suelen
presentarse delirios inconscientes.
Vuestra obligación 6 la de la en·
fermera, si tenéis necesidad de ella,
es cuidar de todo. La. enfermera ha
de tener los cabellos muy arregla.dos, las manos perfectamente limpias y el delantal sin una sola
mancha.
Cuando se da algo á beber al enfermo, se desliza entre su ropa una
s.,rvilleta 6 pañuelo grande; así se
preservan las ropas y sábanas,
además de evitar al paciente la contrariedad y la. fatiga de mudarle

entt-e el día 6, peor aún, á'media noche.
Con las medicinas debe tenerse
especial cuidado; se colocarán en

cerles tomar las medicinas, y en estos casos se necesita. mue-ha paciencia de parte de la enfermera y además un tino especial, 6 lo que llamamos vulgarmente &lt;mucha maña&gt;.
Los progresos de la farmacopea
hacen más cómoda la absorción de
las medicinas; pero así Y todo, aun
hay algun as muy amargas .Y desagradables; procurad no mo¡a.r con
ellas los labios del enfe1·mo y apretarle las narict!s con vuestros dedos preparando antes algo para
que' se enjuague la boca sin soltarle las narices, y de este modo ni el
olfato ni el paladar percibirán el
mal olor y el mal gusto de la medicina.
Estas precauciones son indispensables con los niños, que generalmente no se dejan convencer con
razones; también es muy bueno para quitar el mal sabor de la medicina, mascar un poco de pan y tragarlo.
Completad el mobiliario del cuarto con una &lt;Cbaise-longue&gt; 6 un sillón muy cómodo para la enfermera.· una cama de las que se doblan
es ;iempre muy útil, bien para transladar á ella al enfermo mientras se
le hace la suya, 6 bien para que
descanse algunos ratos la persona

le &lt;preguntó&gt; inocentemente si había. sido herido en la misma batalla.
El sordomudo hizo un signo afirmativo y en un pedazo de papel escribió quehabíacombatidoen AbbaCarima aliado de José Barassi, de
Bardello, y que éste, herido mortalmente, le había encargado llevar
á su madre la última. despedida.

Al comprender este extraño relato los buenos aldeanos no pudiero'n contener las lágrimas; únicamente el sordomudo conservaba
una sonrisa inexplicable, que asombraba á. los p1·esentes.
Pero el estupor de éstos aumentó
considerablemente cuando el sordomuelo se puso á referir cosas de la
aldea, citando nombres de personas

-Sí, yo soy José Ba.rassi, á quien
habéis creído muerto, y be acudido
á esta estratagema para evi¡ar la
emoción que mi regreso ha.bría producido á mi pobre madre.
Podemos figurarnos las exclamaciones de asombro, las lágrimas de
ca.riño que acogieron estas palabras. La anciana madre, á quien
no babia aband0nado el recuerdo
de su hijo, parecía lo0a de alegría.
Reanudando Barassi su relato,
explicó que había errado. °:1u~ho
tiempo por los arenales ab1sm10s,
conservando aún un fusil y b&amp;.yoneta, nutriéndose de raíces y durmiendo debajo de los árboles. Poco á
poco sus ropas se fueron deshila·
ch ando, hasta que quedó completa•
mente desnudo. En esta situación,
encontró un día una negra que se
compadeció de su infortunio, le cuic'ló, le dió una capa y, después de innumerables dificultades, le guió hasta el mar. ¿Cuánto tiempo duró esta aventura\' No puede decirlo, pero sin duda permaneció en Abisinia durante más de tres años.
Logró por fin embarcarse en un
buque inglés, en donde sirvió de
ayuda de cocina y navegó mucho
tiempo por lejanos mares.
Por último llegó á Grecia, se embarcó en un buque que sedaba á la
vela hacia Italia y llegó á Gaeta.
Desde allí, á pie y mendigando, había podido regresar á su aldea.
La población de Bardello le festejó mucho, y de todas 1as aldeas
próximas acudieron visitantes deseosos de contemplar las facciones
del sobreviviente de la batalla de
Abba-Carima y de estrecb&amp;.rle la
mano ....
LUlS PEDROStiO.

FUEGO Y NIEVE

orden, y se las pondrá un rótulo
con letra. muy clara, para evitar t-0do error y confusión.
Deben retirarse á la farmacia portátil todas las medicinas que no se
usan á diario y las que tienen base
venenosa., para no a~umu•
lar pociones y evitar toda
duda. y peligro.
Os repito que hay que te·
ner muy en cuenta la. impaciencia del enfermo y obrar
siempre con exactitud y rapidez; los ha.y tan difíciles,
que no hay medio de ha-

que le cuida. Adornad la habitación con algunas plantas verdes 6
flores sin perfumes; pero así y todo,
retiradlas de noche.
No olviiléis un reloj, porque es
de absoluta necesidad para administrar los remedios, y ya. veréis
eómo todas estas inteligentes precauciones facilitan vuestra tarea y
endulza.o los sufrimientos físicos Y
morales de vuestros queridos enfermos.

Fueron á. buscar inmediatamente
á la madre de Barassi, y el sordomudo confirmó su relato á la pobre

anciana y á los que la acompañaban escribiendo siempre con el lápiz ~n pedazos de papel, y añadió
detalles precisos respecto á 13: desastrosa jornada de Abba.-Carima.
Según decía, 6 mejor, según es:
cribía, él y su compañero ~arassi
pudieron escapar, al termrna.r la
batalla, á una furiosa carga de ll!'s
bordas abisinias, ocultándose ba¡o
un montón de cadáveres, y Barassi
murió al poco rato, diciéD:dole: &lt;Si
regresas alguna. vez á Ita ha, acuérdate de decirle á mi madre que huhubiera mue1 to más dichoso si hubiera. podido abrazarla. por última
vez . ... &gt; Ea cuanto á él, pudo alejarse protegido por la obscurida_d
de la noche abandonando (L un amigo que ya ~o necesitaba ningún auxilio.
Pero las terribles peripecias que
ha.hía. pasado le habían hecho volver sordo y mudo.

y circunstancias. particulares que el
soldado Ba.rassi podía conocer, pero que era extraño explicara un fo.
rastero. Paulatinamente una duda angu~tiosa invadía á los presentes. Este desgraciado, ¿no sería.
el mismo Barassi, en vez de su compañero?
Sin embargo, ni la. madre, ni las
herma.nas ni los parientes lo habían conocido.... Siete años de
ausencia habían borrado de su me·
moría la imagen del ausente-de todos menos de la. de aquella que había sido su novia. antes de marchar
con el regimiento. Hacía. cinco años
que estaba. casa.da. y ahora. era.mujer ca.sera y tenía hijos Cuando
llegó hasta ella la noticia de la extraña. arriba.da del sordomudo á
la aldea., corrió á verle, y por poco
cae desvanecida..-iEs el, el &lt;Ileppino&gt;, es Bara.ssi! .... -Exclamó desesperada.
Entonces el joven se turbó, le saltaron las lágrimas de los ojos, y
no pudiendo resistir más, exclamó:

Amor eterno, sin calma,
juramos con ansia loca:
tú jurabas con la. haca;
yo juraba con el alma;
por eso siempre indecisa
rechazabas mis antojos,
con lágrimas en los ojos
y en los labios la sonrisa..
Y yo, que en mis desvaríos
y en mis amantes excesos
sentía helados tus besos
y quemadores los míos,
decía buscando luego
consuelo á mis penas leve:
&lt;Esa mujer es de nieve.
La nieve se funde al fuego.&gt;
Nuestra. condición mudando
fueron los días corriendo:
la nieve se iba fundiendo
6 el fuego se iba a.pagando;
y si al unirse buscaban
olvido á mutuos agravios,
ya sentía yo en mis labios
otros labios que quemaban.
Hoy la ilusión y el hastío
en ti y en mí se han trocado;
tú lloras como he llorado,
yo como reíste río;
y cuando los besos pasan
á ser por el labio impresos,
creo que hielan mis besos
6 que tus besos abrasan,
y en vano te martirizas
por nnir en los amores
de tu nieve los vapores,
de mi fuego las cenizas.

Historia Romántica
Hace pocos días llega9a. á Bardello, pequeña aldea próxima. _á Va.rece, un pobre diablo, harapiento,
que llevaba. en el pecho un cartelón,
en el cual se leía: &lt;Haced caridad á
un pobre sordomudo, herido en
1896&gt;. Una. aldea.na, llamada Jose·
fina. Barassi, que permanecía_ en la
aldea. mientras las demás se iban á
las labores del campo, se le acercó,
y recordando que en la batalla de
Abba-Carima había muerto un hermano suyo en 1Q de marzo de 1896,
6.-Capotas, e1&gt;rbatas y modelos de tejidos.

-

7.-Formas para sombreros, y modelos de tejido y de bordado.

IGNACIO MENDIZÁBAL.

�Domingo 11 de Octubre de l:íO:!.

EL MUNDO ILUSTRADO

-Al contrario, soy la mujer más
feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted,
señora.

EL APRENDIZAJE
I
-¡Qué feliz soy, Carl os !
Asomada á una ventana, la marquesa de R.... recostó su rnbia
cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De ver11.s, Genoveva?
-¡Ya lo creo! Me encanta todo
cuanto procede de ti.
-Exageras, bija mía, exageras.
-;,Pot· qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra ventura conyugal1
-Porque la mujer es un ser muy
complicado, sumamente difícil t'e
comprender.
- Déjate de tonterías y dame un
beso.
-Te juf'o que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura verdad. Hacía tres
afios que Genoveva y Carlos habían contraído matrimonio, sin que
ni una sola nubE' hubiese eclipsado
su felicidad ni obscurecido su vida
alegre y sosegada.

V

II
Un día que macla.me R .... asistió
cop una de sus primas á una venta benéfica, á la que había acudido
todo París, notó la presencia de
una mujer morena, hermosa y elegante que detrás de un mostrador
vendía objetos de diversas clases á
sus muchos amigos y admiradores.
- ¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la marquesa de R .... -¡,Qui~n
es?
- Luisa Ver-neuil, la nueva estrella de la Comedia Francesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actriz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una conducta irreprochable.
- Será ahora- dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás
interesaott.?
-¡No lo creo!
-Sí, señor, una pasión por un
hornbt·e que también estaba loco
por ella.
-¡Es singular!
-Hace cuatro años que se ver ificó la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?
-El marqués de R. ...
Genoveva se puso pálida; pe1·0
serenándose luego rápidamente, á
pesar del golpe que acababa de recibir, salió del salón en unión de
su compañera.
Sin embargo, al llegará la puerta, se volvió y miró atentamente {~
Luisa Verneuil.

8.-Trajecito infantil.

seaba aprender el arte del teatro,
ese arte tan hermoso y tan útil.
-;.Util pat·a usted, señora'I
-La vida tiene dramas imprevistos,. contra los cuales hay que prevemrse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegad a.
-¿Ha sufrido usted mucho?-le
preguntó.

La profesora no t&lt;'nía más que
alabanias para su discípula. Madarne Perrín acudía diariamente á
casa de la actriz, con objeto de ganar su confianza para averiguar el
secreto de su vida íntim a.
Al fin se estableció una profunda
simpatía entre aquellas dos mujeres.
Genoveva, no obstante, no podía
alejar de su corazón la idea de que
su marido había amado á aquella
mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección, al notar la acentuad a tristeza de 1a actriz, le suplicó
que le confiara la causa de sus sinsabores.
- ¿,Para qué? ¡mis penas no pueden interesar á nadie!
-Sin embargo ....
-Sí; usted es quizás la única mujer que podría comprenderme ....
¡,Pero á qué hablarla del luto que
llevo en el alma?
-,:.Qué luto es ése?
-Un luto muy doloroso por la
muerte de un ser que existe, de una
te1·ou1·a que era el enea.oto de mi vida. Amaba á un hombre generoso,
pero débil ; bueno, pero sumamente
exaltado; celoso, y tal vez demasiado cándido y sensible.
-¡Corno yo!-pensaba Genoveva.
Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de un modo extraord inario.
-¿ Y qué ha sido de él?
- Se casó y dicen que es feliz. Lo
creo, porque era un hombre leal y
porque yo le enseñé á conocet· y
apreci ar debidamente el corazón de
la mujer. Estoy segura de que ante
su nueva compañera no será víctima de los arrebatos y de las debilidades que antes le dominaban. Hizo conmigo su aprendizaje.

.................................

it "Sf!!t;!!,:1,.~A.~!~...~~lA i!
8~• Franci,co_! ~~Angeles

f

•
:

:

~

~~"t,,_;;~

.

~

III
¡Conque Carlos había amado á
otra mujer antes que á ella! ¡Qué
de1·rumbamiento de ilusiones! ¡Qué
abismo entre ellos desde aquel momento!
Genoveva no dijo una palabra ,í
su marido, deseosa de estudiar á
aquel hombre que le había hecho
creer que su corazón no había palpitado más que por ella.
Después de haber derramado
ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
-¡Qué importa!-exclamó.-Eso
pertenece al pasado, y ahora no
me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subsistía el
deseo de conocerá aquella mujer y
de averiguar el secreto de la pasión
que había profesado á su marido.
Y un día, a rmándose de va.101·, se
dirigió á casa de la actriz.
IV
-Anuncie usted á madame... Perrín- dijo Genoveva al ayuda de
cámara-y dígale que vengo con
objeto de tomar lecciones.
La ma1·quesa de R. ... fué introducida en una sala, en la que esperó breve rato.
Al fin se presentó la actriz.
Me.dame Penín le explicó el objeto de su visita y le dijo que de-

..i
:

Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
-Pues en ese caso-pensaba Genoveva, -he labrado mi felicidad á
costa de la dicha de esa mujei·.
. En el momento de separar~e para
siempre de I a actriz, Genoveva
acer:&lt;?ó ií ella , la cogió de Ja manose
11; dr¡o con voz agitada por la emdc1ón:
-¡Teng-o que ped irle á usted mil
perdones!
--¡.Perdonarla yo á usted? . A santo de qué"?
c.
- El hombre de quien usted me
hablaba hace un instante ha sabi
d? hacer dichosa á su c~mpañera:
s10 duda porque al hacerla sufrirá
usted, comprendió Jo que hay de
bueno. y de santo E'n el corazón de
la mu¡er. He venido deseos a de conocerla á usted, queriendo odiarla
Y ahora comprendo que le debo ¡{
usted gran parte de mi felicidad
Soy la marquesa de R....
·
Y Luis~ ':erneuil contestó á Ge,
noveva sin inmutarse y con la más
asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE

Una vez renovadas las fuerzas
l os_ enfermos pueden dormir tran~
quilos y no temer á los ataques
de la insidiosa tisis y de otras eufermedades. Para reconstituir el
organis~o y purificar la sangre, el
uso contmuo de la Emulsi6n de
Scott de aceite de hígado de bacalao es el gran recurso. Sírvanse nuestros lectores enterarse de
lo que dice sobre el asunto el Dr.
D_. Luis A. Díaz y Díaz, de la
Cmdad de México:
«Me es grato manifestará Vds.
que los resultados obtenidos con
1~ Emul~i6n de Scott en mi práctica médica, han sido enteramen
te satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha sido necesario reparar sus fuerzas 6 en
convalecientes de enfermedadades cr6n_icas, que tanto destruyen
e_l ? rgamsmo, como la escrófula,
tisis, etc., etc.;,

EL TESTAMENTO

Dd 11.mo. Sr. Jlrzobisp0 'fttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
ITace pocos u1as que se practicó la
upertura del testamento del llustrlsfmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chfcago, Ifllnole.
La fortuna del distinguido prelado asc~ndl6 tl. cerca de $125,000 oro americano; y segfío el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:

•

:•t

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

♦ en

¡

i.................................
ta. San FPanolsoo,, Núm. B,, NIIJxloo,,

a. F.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,'' Compnilla de Segu,·os sobre fa Vida de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de fas pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones ~n efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 117,000 oro.
Entre fas d'fsposlcfones del seílor Arzobispo, eo su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate Feehnn,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de fas pólizas de seguro:
tl. fa seílora Ana A. Feehan, viuda del
sei1or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seílor Arzobfspo, $:.!5,000 oro
de otra de fas pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo ; (L la Academia de Sao Pa t ricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de fa tíltlma póliza; ll. la
escuela ''Santa Maria'• de ensef!nnza
practica para varones, de Feehanvflle,
Ilflnols, que e1·a fa Institución por la
que mll.s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la l\fllma póllza.

ElL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 18 de Octubre de 1903.

El martirio dt sor Bibiana
Dos años hacía que sor Bibiana
alimentaba secretamente aspiraciones quimé ricas é indefinidas, cuando se supo en el convento que algunas hermanas dejaría.o la vida contemplativa por la acti va, y saldrían
á practicar la virtud en un hospitalillo, cuidando enfermos y asistiendo moribundos.
Fundado tal establecimiento por
sacerdotes, sin más recursos que la
caridad pública, el obispo, asociándose á la buena obra, les ofrecía el
personal de enfermeras, reclutado
en los monasterios.
Sor Bibiana se brindó gozosa.
Al fin encontraba un camino que
recorrer: la deseada senda de espinas que á su corazón parecía de
flores.
No obstante, al año de asistir enfermos en el hospital, empezó á extinguirse el entusiasmo de sor Bibiana.
No era que las vigilias y las fatigas rindiesen su cuerpo; era que
lo invariable, constantemente obscuro de la labor, abrumaba su espíritu.
Volvían á acosarla las mismas
ansias que en el convento; vol vía á
sollar con algo que tampoco en el
hospital encontraba. La senda de
espinas no subía enroscándose hacia la cima de enhiesto monte, se
desarrollaba uniforme,sin interrupción, por una planicie árida.
Lo que hacía ella, sor B ibiana,
igual podría hacerlo una sirvienta,
una lega de esas que, como máquinas, funcionan sin sentir verdadero
impulso de heroico sacrificio.
Mudar apósitos, doblar ropa
blanca, acercar á los labios del enfermo la taza de caldo ó el vaso de
limonada refrescante, parecíanle ya.
á sor Bibiana, adquirido el hábito,
quehaceres caseros que se cumplen
por rutina, con el alma á cien leguas
y el pensamiento adormecido.
La repetición del acto embotaba
la fina percepción y gastaba el celo
de sor Bibiana; sólo el sentimiento
del deber la sostenía, y á cada. order. de la superiora, obedecida estrictamente, pero sin ilusión, una
voz, la voz tentadora de antes, le
murmuraba allá dent ro:
-Hay más, Bibiana .... Hay algo
más.
Ocurrió que por aquel tiempo vino á ingresar en el hospital un enfermito, del cual las hermanas,
aunque tan hechas á ver dolores Y
males, se compadecieron profundamente.
Era un nifio de cinco años, con
todo el brazo devorado por una
horrible quemadura, atribuída á
neglig-encias, intencionadas quizás,
de la indiferente madrast ra, que no
había venido á verle ni una vez,
abandonándole como pajarillo que
el temporal lanzó del nido al pie del
árbol.
Rubio y lindo, demacrado por
tanto sufrir, el niíio atrajo á las
hermanas en rededor de la cama
donde gemía: eran mujeres, bajo el
sayal latía su seno, que pudo haber
sido de madre, y las traspasaba de
lástima tanta inocencia desamparada y to1·turada cruelmente.
Degenerada la llaga en mortal
h1cera, amenazando la gangrena,

,.
' \.,\,,,)

/~.,&gt;
).

. .:_,
~

~ ~

,, ..

.r

.

1.-Elegantes vestidos de visita.
era· preciso cortarle el br azo entero
á, la criatura.
Tenían las hermanas húmedos los
ojos y descolorida la faz cu~ndo el
médico dispuso que se tr_a¡ese _lo
necesario para proceder 10med1a-

ta.mente á l a operaci ón, y la superiora, enternecida, con voz de abuela á la cabecera de un nietecillo,
preguntó si no había medio de salvar al enfermo sin aquella carnicería espantosa.

- Hav un medio . ... -contestó el
doctor,:_pero..... ¡Si este niño tuviera madre! Porque una madre
únicamente.. . Ya ve usted, era preciso cortarle á. una persona sana y
fuerte un trozo de carne, para in-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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