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D1c11:.,11:1:1:,

1~:J.j,

Páginas extraordinariu8.

DOMIJ\GO 15 DE DICIE:\IBRE DE 1895.

~os cautivos

ae !@abilonia.

CUAUltO Ul!': JO.\Qt.;ÍX RAMlREZ,

(Fotografía proporcio11ada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

~elleza inglesa, cu.a,dr~ por
(Grabado en los talleres de El Jlundo.)

N. ~lina.

Tomo IJ.-Nú:mero 29.

�EL MUNDO.

18tl

Literarias.
No,.,~las Gfan{ásticas.
J'.... A

~IISA DE REQU:LEM.
Lo!&lt; mucrt(l~, lOli pobre,; muertOII,
!&lt;ufren grande,; clolore;,.

Díjose entonct-s que otros fieles habían tenido sin duda
el mismo pensamiento que él y que iba 1í encontrar.~e con
una reunión num1::rosa. Tal idea le reanimó y e~calú con
cauteloso pa:.:o el promontorio sobre el cual e.,.t:l edificada la iglesia de Qneye. Al llegar !Í la cima, viú bajo el
pórtico un \'Íl•jo '.-'acerdote de di~pl'r:.:;\ c:1.bellera qut: lleYaba un cirio encendido en la mano y qne le dijo con voz

profunda:
-Dios !-{·a loa&lt;lo; mucho tiempo h,í. que te eRperaba para que me ayuda.s;e:-1 la mi@:.\ ...... Higueme porque eR preciso que termine l!ntes dél alba.
De:.:puéR, empujando la puertn, atraveRÓ J:1 iglesia para
ir á la sacrifó:tfo tt vestinie loi;i ornamentos sacerdotales.
Al encontrarst- Hólo con el padre en una nrwe que había creído ll~na ele fiele:-, Cathalan, que maquinalmente se había arrodillado en la última grada del altar, ~e
rec-ogió inkntando comprender lo que pa!'=aba, pero no
tu tiem pn.
El oficiante le hizo, :'i. propúsito de h\ miim que iba á
decir, din:r:-as recomendaciones C'ntre otra.i:i, ttn:l. que le
turbú:
-Pien!'=u, le dijo, que de esto depende el rC'po!'&gt;0 de una
alma que debe serte cara ..... .
y COlllellZÓ la misa.

15 DICIEMllRE, Hs\Jf&gt;.

•

claridad errante que se fijó como una especie de aureola
sobre su frente, en el momento que con voz llenll. de la.
alegría del triunfo, prol)uncia.ba la fórmula del verdón
supremo: Cum Sane/is tuis iu at'ter,non, quia ¡¡i11r. f.'.
Cuando talei;: palabras vibraron eemejantes tí un onku•
lo venido de los confines de la eternidad, Pecho Catha.lan comprendió que el eacri6cio de expiación al cual de
una manera obecura se mezclara, había concluido en
aquellos moment&lt;IB.
El alma en pena, había acabado de expiar; había sido
libertada, reconquistada por las dos ltígrimas que brillaron un momento en los pálidos párpa.dof-1 del tSaccrdote.
Aquellas lágrima!'&gt; fueron el rt•f'cate del oh-ido, de la.
negligencia y los ojos que lmbfan llorado quedaban para
lo de adelant.e abiertos a In l•terna luz.

~o puedo IC'N jam:í:- ('se ver:-o &lt;le Baudelaire, Ain penear en una hi~toria qul' me refería mi abuela para probarme, decía ella, que dt-lwmos &lt;lmante nu&lt;'etra ,·ida cmnplir
exactfi.,inmmC'ntt• mu::-tr.u; obligacionc~, so pena de arras*"*
Acabada la misa., Pedro Cathalan salió de la iglesia y
trar con no?ntrn~, ha ... ta más allá ele la tumba, crueles
se detu,•o, muy pensativo, bajo el pórtico. La luz débil
cuida.do!i y largo:- !-11frimientos..
,·o
del alba., parpadeaba en el fondo de un cíelo pe:-ado, húLa escena pa,ió en una comarca agreste y patriarcal, en
la extensa y crt•tosa lnt':-,;eta 1¡ue domina al :\"ort.e el l!ano
medo, cargado de brunuIB.
Apenas podía.n distingui~e Ia.s primera!li tumbru; del
de Albi. La familia dt• mi abueln po:-;eia ahí y la hacia
cementerio. Ke hubiera. dicho que el sol vacilaba en suvaler de~de hací:t !-igln!&lt;, la ht1rediul dt&gt; los I!&lt;sarcli,, cuyn
vieja ca~m. ~nb!li:--te aún. Con!ltruida ca~i en la cima de
ceder á. aquella noche de hígrimas, de tri~tczas y de duelo.
De pronto, abrióse la puerta y el celebrante, despojado
una protuberancia, del terreno, desde donde la Yista ¡.,e
extendía por el valle del 1\irn, tiene, como todas las ande sus ,·estiduras sacerdotalc5.&gt;, reapa.rl'Ció .
*
-Te doy las gracias, dijo; debido á tí he podido decir
tigua!ól habitacione:a: rnrale8 dt&gt;l p:iíl'I, una galería de pilaAl mismo tiempo que procuraba. responder de la mejor
res sobre la fachada principal. Al rededor de las colum- manera pm-ible, Pedro Cathalan no podía menos que re- una misa para la cual, de¡;dc hace largos aíl.os, e:,,::peraba.
nas y á lo largo de h\ rampa, o::edei"enrrollaba, prendiendo flexionar y preguntarse especialmente por qué y para un ayudante. A tu piedad para con los muertos, debo
festone~, una parra que vendimiaban de generación en quién se decía aquella mi?a.
mi libertad ...... Tu t.ío rngad por tí en el ciclo ...... .
Por lo pronto, el celebrante no le traín ningnn recuer· Adiós!. .....
generación las gnllimt~, las palomas y los gorriones t::IHLmoradns de In rn.pifia ..\.. df'recha é izquierda, el palomar do; lo \'efa ::-in duda por primera ,,ez y además mny mal,
Y ein ~perar mtis, el viejo padre Ee alejó, con velocide t-echo :,gudo, coronado por nna vidriero verde, los po· :í la vaga luz de dm; cirios que ardían ~obre el ah.ar. Enl dad vivísima y los cabe\log a.\ viento.
zos cuyo brocal í:'i't.Í t•nsombrt'cido por una enorme hi- nn hombre alto, pálido, de cabellos blancos que flotaban
Pero después de haber an\.nzado 001110 ,·cinte pasos po~
gutcra y. :dredl!dor dt• loda la C:\Hl, alguno:- olmo!ól viejos,
sobre su-i esp~\dfüli y recitaba tus oraciones con ,·oz pro- el cement.erio, se detu,·o y desapareció de golpe, como s1
en cnya:-1 r,\nH\~ se enro!lab,rn ro!"ak•!i !"iln•!'=tres, mara•
funda, que retemblaba de una manera extraiía en la na- la tierra se hubiese entreabierto bajo sus pie!&gt;.
nas de laurel, c:-plil'J.!:º y romero.
ve ob:-cnra y deE=ierta.
Cuando se repuso de su emoción y de su as:ombro! Pe·
En aqu1•1\o,; p:uak..i creció &lt;lnrante Riglof-1 una raza de
So era, t•staba :-=eguro, uno de esos sacerdotes de:la co· dro Cathalan, recorrió e:l cementerio en todo:-i !-enudoo,
robm-to~ creyl•Utl'í" y de trab:1j::ulor&lt;'~ infatig~1ble~. Todos marca, que con peligro de sus ,·idas venían de ,·ez en no encontrando traza algunti de tierra íreecamente remotos Cathnl:m-tal era ,att nombre de familia-fueron sa• cnando di~frazados ti. consolar ú un moribundo ú :í. ben·
cerdote"! ú lal&gt;r,ldo1l'~. Xt'ct·:-~\ri.1 (•~ &lt;lecir quC' la idea decir la unión de dos corl\zoncs ju,·eniles. Teniendo en vida.
Todas las tmnl~as abandonada!', soca,·adas, ePlaban Ji.
religio!la luR t·nvolvfa por todas parte!", eRtando mezclada cuenta todas las consideracione!-! posibles, aquel hombre
gadas entre 8Í por ruda línea de er-caramujos y recubier~
cstrechamentt• con todo~ :-11..: acto~, con todos lo!- nconte
le era completameete de!-conociclo, r f'-in embargo, le ha- tas de espesas maraílas de ajenjo salvaje, sfmbolo de
cimientos de su \'ida i:encilla y frugal. DeRde los campos bía hablado en t(•rminos casi fa.miliares; l1Te esperaba,)i
la amargura, de la muerte mi~ma, a11wrii mltle. ~ero~~
que sembra.b:rn, di!-ting,1fan, a\11 lejo:-i, en el llano, la. forhabía dicho, y de!'lpués: .. pien.:aque m en e:-to el reposo el sitio en que el pa&lt;lre Cilthalan había de!-aparcc1do, v10
midable f'-ilucta de hi tatedral de A.lbi 1 que hablaba á. su de un alma que clebe serte querida,))
una florecit,1 agreste qu{•, en 111edic&gt; de aquella fría aualma por mini:-iterio &lt;lel sonido de HUI;\ campanas y de las
¿Quién era pues In pobre alma que aun no había pagarora, ncabab:i de abrir su c:íliz; la cort6 y b gu:HllÓ piareYerber,lciont·~ mi:..it~rio:-a~ &lt;le f'.US ,·idriera!". Le\'ai1tnban do su deuda? ..... .
Fuera de su tío el cura, cuyo ahijado era¡ pero del cual dosament.e entre dos p:ígina~ ele Fil libro &lt;le mh•a. Des·
la cabeza y sP dl'tenfan al i;:nbu del r-mco abierto para
pués temiendo que el dfa ll' :;orprencliera, ,·olviú t'i. t~m~r
respirar"? Instintirnmenle 8Ll mirada iba como a\'e viaje- no coni:cn•aba recuerdo alguno, Pedro Cathalan había.
el camino de los J..,:ard::•=i repasando t•n su mente los rnc1asistido
tí
todos
lo¡:
!-Uyos
en
sus
po:..itreros
momentos
y
ra á po!óiat'l:!e ~obre la alta torrt- d~ ~;rnta Ct•cilia, ó bien,
más cerca aún, ~obn• la iglei.ia de Queye, cuya:-; ruinas le había conmovido la tranquilidad y serenidad de su dentes de aquella noch~ para ~il'mpre inolvidable.
Al llegar, hall6 t'i. su mnjC'r en pil•, apoyrula en un pilar
ee levantaban s1Jbre t•I montículo opnP~to tl la ht•redad de muerte. ~u abuelo, su abuela, su pad~·e, su madre, hade la galería, inmóvil, como perJi&lt;la en t'I en~ueJio, con
bíanse
extinguido
dulcement.e,
casi
con
la
sonrisa
en
los
los Is.s.ird!-l.
labios, bendiciendo 6. eus hijos y diíndoles citas para los ojos fijos en el sol que !-e levant:tba allá .'i lo lejos, en
Tal igle:,ia, muy antigua, como lo indico. ian e.itilo roun rinconcito del cielo en d fondo &lt;le un pabellón de numano, debe !"11 nombre,¡ la tradiciún (confirmada por re- el cielo.
l
'na
de
~us
hermanas,
f:!egada
por
h\
Parca
en
plena
ju•
bes grises y roi-adas.
cientes de~cuhrimientos hi:..:túrico~,) según la cual, el ·
ventud, habi:\ muerto en olor de santidad, difundiendo
-Mira-le dijo ella, y con la mano le indicó un p:ijaro
campo rn medio del que se ele,·,\, em. en la época. galoen RU redPdor celeste aroma hasta la hora del entierro.
de grandes alas blanc.,s que rnlab..l hacia l'I sol.
romana •.in cementerio, un c,tmpo de repo~o, q11il'.'I q11eye.
Antes dt&gt; la Revoluciún, no sl'rda m:ís qne para las mi- TodoR habfan muerto como predestinado!-, con f~ ab:-oluY a.iíadió:
-Lo vf levantar~e de encima &lt;le la igle~ia de Queye y,
sas fúnebre~, &lt;ll' difunto:-1 ú de aniversario. ne C'sto Re co• ta en Dios y en la Yida fnLnra; habfanse dormido blanda·
mente, murmurando el Símbolo de loo:: ap6~toles con un después de haber girado l:'n l'I ain• 1 ilirigin:e al l...evant.-0.
legid. el estauo de abandono en que se hallaba en pleno
icEs un p,íjaro extraño, cual yo no había vif-lt.O otro jaTerror, en el momento en que r:e rl'aliznba el misterioso refkjo de inmortalidad en la frente.
De esas almas tan tranquilas ante la muerte, ¿cu,H era más; se diría algunas v~es que tiene alas de fuego; no
drama qne va 1i let.•r~l•.
pues la. que se hallaba en pena?
cesa de subir; un poco más y se confundir,í con el SOl,i ..... .
••
Instintivall1ente Pddro Cathalan volvió Yarias veces la
Desde aquel dfa la velada de Todos ~antos tuvo en el
En la nochl' del 1'.' al :! de ~oviembre de 1ifl3, entre
la fiesta de Todos ~,rnt.o!ó! y la de Jo3 )foert.os, Pedro Ca- cabeza en todas direcciones, como para buscar con la mi- caserío de los illards, un car,icter particular de gravedad
rada á. aquel por quien el eacrificio Re ofrecía. Pero la na- y misticismo. Antes de la oración de la noche, que reuthalan, el jefe de la familia de los l!':-t~rd?, seguía el cami•
ve permenecía sóla, cuendo menos en apariencia, porque nía á amos y criadofl, el abuelo contaba la historia de la.
no que conduce ii h igll'..:i,i d~ Queye. La cli:;tancia no
la puerta crujía sobre rns gosnes como f:li diese paso :\ una misa de Rer¡11inn de Queye y cómo l:'I alma del pobre paes grande, un kilúrnetm apena!;, pero el ¡.;uelo remojado
por las lltn-ia~ de otoiio, se había puest.o rt&gt;:-5b1loso y es- multitud, y el viento que penetraba por todas parU'~ traía dre, libertada al fin, habhi volado al Paraíso, bajo la forquejas, gemidoK que parecían salir de pechoP humanoe.
ma de un gran p:.íjnro de nlns blancas que fué á confunpesas niebla.'\ levant.iíkm~t&gt; dd arroyo que corre en el
)luchas veces, en tanto que seguía arrodillado cerca del
fondo del Yalle.
padre, había experimenlado verdadoros extremccimien- dirse con el Kol!
Jn10 Ro1.1 •. \~0.
Había. adem.is otroil ob.:,it:toulos que retardaban la marcha del excde:ite c,1mpe,,;ino. Halhib:tse profundamente tos al senti~e rozado sna,·emente como por id ala de un
( 7'rcu111ridr1 ¡xua «El Jf10Hfo•1 pnr ,t. Sfrru. )
contri~tado, no solamente por el recuerdo de aquellos t1. sér invisible, inmaterial.
E,·identemente, el sacerdote y él no estaban eolo!:-. No
quiene~ había perdido, sinotambien porh\consideración
de lo que en l:.t actualiJad p:l'\11ba, por la per::ecnción des· era aquella la fiesta de los muertos, 61 según la hermosa
expresión meridional, no era. aquella. la jitilll&lt;I de la11 alencaden'.lda contra la religión y las gentes honradas.
Soueto.
mtt/ll .Así, puel'l, it pesar de las apariencias, aquel!:\ 11a\'e
¿No se veía l'I obli~a.do, ú. causa de las de¡.;gracias de aque•
vacía
y
desierta
e:-taba
l
lC'na
de
millare~
de
ef&gt;píritus.
Ta-.
llos tiempos :i ir :--olo y en medio de la noche :í. pe&lt;lir alhí
Duerme en calma. Los sucilos son los mago!',
lejos por los pobn!s n~ucrtos, cuando en otrns épocas la dos los que, desde los tiempos más lejanos dormf:in en el
Que tranRforman la tt!Cl•na de la \'ida
parroquia entl.:'ra !;&lt;' dirigia. procesionalmente ú la igle8ia cementerio de Queye, en el campo de reposo, todoo
estaban ahí, aligerados de sus cuerpos y cubiertos de
Doloroi:a y cruel, en la flori&lt;l~\
y de ahí al CC'ment.erio, cantando himnos de e":&lt;piación y
Dulce edad Je cariños y de halago!'&gt;.
de esperanza? Qut'• viento de locura y de crimen habfa inmortalidad. Y acaso en tal hora, era él, Ped10 (.'athaDuerme en calma. Ul' Otelo los estragos
soplado eobn! la tierra, coní"triiién&lt;lole :'i. (,1 ,¡ ocultarse lan, el solo ,·i,·icnte en la iglesia, porque el padre mis·
mo, se moda con la ligereza y fluidez de un ser que no
No tema!-!. La csperan1.a que l•~ tu tgida,
para cumplir un deh?r !&lt;emej,1.nte'?
Como Venus, ya surge embellecida
Espemb:1 ,¡ lo meno.-! cumplirlo ~in peligro y volverá es de la tierra. En el Ofortorio, durante el lamtorio
de las m,mos, cuando eRtaban cara ,'i. cara él y el celebran•
De las níveas L'Spumas &lt;le los lago!-1.
los Is~ards antes &lt;lel alb:1.
te,
intent.6
sorprender
la
expresión
de
sus
ojos
hundidos
A Lohcngrin el cisne ;o conduce ........ .
1\-ias al franquear .. 1 puent.ecillo tendido sobre el arro·
El sahar:i tu honor y tu derecho;
yo, le pareció que alH arriba, las ,·ent.anns de la iglesia bajo los arcos de las cejas, pero en tal momento, una rá.En tanto, deja que Cupido cruce
estaban iluminadas y que oí:1 voce~ que cantaban los sal- fnga de viento sacudió las vidrieras del santuario Í! hizo
Con sus dardos las carnes de tu pecho,
vacilar la llama de los cirios.
mos penitenciales. In!&lt;tintiva.mente retrocedió algunos
En cambio, ad,·irt.ió perfectamente la ineh\ble emoción
Y esconde tu semblante que ¡;ie&lt;luct~,
pasos lllas ad d~I arroyo; las ventanas dejaron de brillar
del
\'iejo padre en el momento de la comunión y las dos
Tras las •!ancas cortinas de tu lecho.
y las voces s~ extinguieron. P~ro habiendo atravesado
QGIRISO ÜROÁZde nue,·o el arroyo, r..:aparecieron las clnrilades y reco• gruesas l.1grimas que rodaron de sns ojos al cáliz que con
mano temblorosa llevaba á sus labio!:!. Yi6, as! mismo, la
menzaron los cántico:;.

Drc1L\IBRE,

1895.

CANCIONES DE ESPAÑA
Para el álbum de autógrafos de mi distinguido amigo el scOor
FRANCISCO DI! LA BARRA.

Existe ea el salón de porcelana
Del Palacio Real, una Diana
Labra&lt;lti en alabastro. Es blanca y bella
La divina dencella.
Decora el borde fino de una mesa.
Al mirarla, he pensado
En la dulce princesa
Que allí la jC1ven frente ha reclinado,
Y en los gallardos pajes
Imberbes endimiones
Que llevaban antnfio {'n los ~alones
Las largas colas de los r(&gt;gios trajes.
RcnEs: D.\RÍO.
)ladrid, So,·iembre de ISO:?.

SU RETRATO.
¡He dsto su retrato! Eso me basta
para saber que sn mirada ca~ta
se refugiaba, al eRpinu el día,
y que sus labios hingnidos y bellos
estaban siempre tristl•~, porque en ellos
de otra existencia la no4algia habfa.

••

•

15

'

Aquella frente suya ele madona,
hecha parn cefiir una corona,
me produjo no @é qué desconsuelo,
y su imogen miré llena de encantos,
como miran loe niños .í los santos
ó se contempla por la tarde el cielo.
El mirar su retrato d:\ tristeza;
sin saber que ella ha muerto, se le rer.a;
y ¡ay! al saber de~pu(&gt;s que ya no existe,
quéda~e el corazon mu:-tio y sombrío,
pareci&lt;'ndose al marmol en lo frío,
y el otoñal crepúsculo en lo triste.
B liYRNE.

Un

santo.

\'i\·c bajo el f'-arnl &lt;le! !ranci!ó=cano,
En la lúbrega Ct'lcht de un convento,

Doncle tiene por único contento,
La dulce paz del comzón cristiano.
Entre las ondas del cabello cano
Que sombrean 1:1u r~tro macilento,
Brillar se vé RU puro pensamiento
Como un astro entrn nubes de verano.
.Frente al di:-co de fúlgida custodia.,
C:'i.ntico celestial su voz Ei•lmodia
O, como exangüe monje de Rivera,
Que siempre ,í. la tortura está propicio
Ciñéndm~e á las canll's el cilicio,
'
)!edita ante sagrada calavera.
J Ul,IÁ.N DEL CASAL.

LAGRIMASEl mar brillaba COJt h\ luz extrai\a
Que da el ocaso ,'i. la!ó= dormidas olas;
Los doi. 1 del pescador en la cabaíla,
Silenciosos est,íbamos y á solas.
Remontábase lenta. nube or;cura;
Tendía la gadotn el blanco vuelo¡
Y una lágrima hermosa, fr~sca y pura,
Bañó tus ojos y nubló tu cielo.
Miré, ansio8o, rodar por la mejilla
Y caer en tu mano aquella perla,
Y doblé, conmovido, la rodilla
Y con ardiente labio fu( á beberla.
Desde entonct&gt;s la frente doblo triste,
Late mi pobre corazón sin calma ..... .
Mira 1 desventurada, lo que hiciste,
¡Tu llanto em·enenóme cuerpo y alma!
E.s-mquE HEINE.

EL MUNDO.
Quizá dentro de poco, amada mfa,
Al ir alguna ,·ez al cementerio,
Ya encontrarás allí la humilde tumba.
en donde &lt;luerma yo mi l'ilt.imo sueno.
Y si piensas al ver en lo!-t gusanos
Yomces que andar.in sobre mi cuerpo,
No te entristezcas ni suspires: pien!:!a
Que descan8ando estoy del mundo al menos.
Que si en la tumba !:!e lo comen á. uno,
Aquí lo mismo, y con mayor empeño,
Sólo que aquí nos despedazan vivos
Y allí siquiera nos de\'oran muertos.
ADOLFO LEÓN Gó:w:z.

EL MUNDO.

187

=

El parricida @upo do:ninar::e, supo olvidar todo lo extraño del acontecimiento que presenciaba, subyugado imp.eriosa~uente por el iu~tinto de conserrnción, por el ansia de librarse de las garras de la ju:-ticia.
Yolvi6 ti meter el cnda,·er en el baúl, ,•oh·ió :t la estaTA es la historia que me contaron en el pueblo,
ción y se pu~o de nue,·o en viaje.
&gt;orboca del albéitar:
¿A dúnde iba? Lejo:;, muy lejos, ,¡ tierms extranjeras,
«Yivía en la ca~a un matrimonio bi.!n aveni·
1t
buscar
un rincón inc6gnito y una poúble sepultura.
nido, con un hijo que les debió de dar Dios en descargo
Yiajó mientras tuyo dinero. Ya exhau~to de r1.&gt;cursos,
de los pecados que pudieli\ cometer toda la familia. Creeligió cuidadosamente un lugar, y tornó á la tarea: hizo
ció el muchacho, le envinron 1t un colegio de la. capital
otra fosa, que rl!cibiú b::.-nigna el cuerpo de la mJ.rtil': pu•
de la provincia, esperando que le de1:-asnaran; pero no
so sobre la tierra una piedra enorme, y se alejú con zozohubo medio, porque la crituura em bestia de por sí, muy
bra volviéndo~e y mir,indob n•petida."1 veCi.'~. ¡Oh, dicha!
aferrada á RUS ideas y con pretensiones de saber todas las
~o se movía nada. E-.i¡1erú. Xada. Pudo marcharse 81\·
cosas y algunas máe: 88 llenó la cabeza de malos pen~ati:-fecho.
mientos ajenos, baraj1tndolos con los propios; leyó mu. Después de caminar una legu'.l, eintió alguna inquietud
chos libros que se le atragantaron, sin poder digerirlos, y
toda\'Ía: quiso cercior.\r:-:e, qui-io voh-er. Yoh·iú; mirúdescuando rnldó á la caRa paterna sólo fué para martirizar de lejos; todo permanl•cía tranquilo. Llegú hasta la. tumá sus padres.
ba: nada. Xada. Y de repenh•, con h\ ,·elucidad &lt;le un
Decía el muy burro:-«¡Yo soy un ente euperior! ¡Yo soplo, saltó el cad,iver f'.obrt' la tierm. Y estaba inmóvil,
uconozco la filosofía de Fulano y de 1\lengano! ¡Yo sé por
rígido, como quedó al recibir ld golpe mortal.
uquf! se me1.cla.n lo::; 1homos y por qué se Yerifican las evoEntonces comenzú para el parricida una peregrinación
iiluciones de la naturalez1. ! ¡Yo neceeiitoperíeccionar mis
asombro~a. Carga.do Cc)n el b.i·-"il quf' contenía el cuerpo
nestudios en una e:..icuela Rociaiit,,ta del extranjero! ¡Dad- de su madre, anduvo, andn,·o sin c,~'.-lar, legm\ tras legua,
1•me vuestros ahorros! ¡:--acrificao51 por mi porvenir!11
día tras dfa, nne\"O judío errant·J abrnmad•&gt; por el más
Y ta?:?.to elijo, que los pobres padres se sacrificaron por
atroz de los crímenes. Rindiéml,,se :í \.\ fatiga y a.l hamél, qued,1ndose ú la cuarta. pregunta. Se fué á París el
bre, se detenía de cuanJo en cuando ,'i. pt!tlir Jimo:!na¡ y
condenado, y su filosofía quedó reJ.ucida á gaRtarse el
se la daban, y comía, y continuaba sn camino. Cien vedinero, :í. pedir m,is y mús, y siempre más, sin sacian1e
ces intentó sepultar el cuerpo, y otra:i tant:\~ rechazó el
nunca.
cuerpo b i;epultura. H·\i;ta que un:\ ,·ez, de:,,iesperado,
Tanto pidió que los que le habían dado el sér vendieabandonó d cad:í.ver 1:-obrc l:i tierra y huyó precipitada•
ron casi todas sus bienes, contrajeron deudas, y de ,·ermente, huyó sin \·olYer l-'i ro:-trn, jumndo no retroceder.
güenza de no poderlas pagar, se murió el padre.
Cumplió su palabra: no retroceJió l'I infame. Aco~ado
Cuando io supo el hijo, exclamó filos6ficamente:por lr. necesidad, tornó á pedir limmma, y los que se la
11¡Bah ! Se habrá muerto de otra cosa: de vergüenza no se
daban le decían algo qne él no podía entender, porque no
muere nadie.u
En seguida pensó:-Yo tengo que heredar algo. Y se entendía los idiomas ex,ranjero~. .\.ndurn, andu,·o, dirigil'ndose, impnlf.iado por irref-liRtible fuerza;al lugar donpu~o en c,1.mino para reooger la herencia.
de cometió el n-iesinato, com&lt;&gt; hacen tod():,¡ los a:..:e:-,;inos
Cuando b madrt&gt;, !-Ollo1.ando, le dijo qne no habfa naque yo no temen ser de:-cubiertn~.
da que heredar, prorrumpió furioso el mur bruto:
Habían pasado muchos año:,,::; de sl•guro nadie le co..,o·
-¡Impo~ible! ¡En e:-ta c.1.:a había diae,:o!
-Todo se hn gastado l'll tu educación-repuso la rna- cería en ~11 patria; todos los contempor.lneo~ debían haber muerto de vejez.
d re.
f-;eguía pidiendo limos11&lt;1. y seguían dicil'n&lt;lolc palabras
-¿Y la caM?
-E?:tá hipoU:&gt;Cad,t en mucho mtis de su rnlor
que no entendía. Hasta que y..\ cerca de su hogar, una
-;)lentira!
·
mujc1· le habló en cn~tellano ...... y ¡ojalá no la hubiera
-¡Hijo mio, rn lo que dices!
entendido!
-¡)Ientira! ¡Yenga el dinero, ó juro que ...... !
Corrió, corrió, &lt;·ncamin:'indo!-e fatalmente ,'i. su pueblo,
Y levantó la mano.
y
llegó .í. él, y penelró de noche en ¡;,u ca!-a, que t:~taba
La sorpresa, el t-error, Ju angustia 1 cammron un efecto
terrible en la pobre y deevalida anciana. Miró á su hijo abierta, abandonada, tranquila, lo mismo que la hubo
con singular espanto; cayú al r-melo, dctima de un acci- dejado al emprender su largu \'iaje.
¿Qué hnbía ocurrido? ()uanclo loi, acn~edore~ trataron
dente, y al caer, se rompió h\ cabeza contra las baldosas.
de atlju&lt;licar h\ cas,l al mejor postor, o~·eron !-U!lpiro~ mis.-\.~f murió aquello. infeliz. Cmuvio el hijo la \'iÓ bien
teriosos que brotaban de las baldosas, y todo el pueblo
muerta, bien inmóvil, bien frfa ...... sintió de golpe toda
se asustó 1 y de-de entonces quedó la ca:-a inhabitada.
la enormidad de su delito; cayó redondo como si Je huEl criminal, ignorando esto y sin dnr::¡e cuenta de lo
bieran dado un martillazo en los sesos.
que habría podido ocurrir, creyó ha~r encontrado un
Pero no murió, por su de:::,·entura. Recobró el sentido
refugio, y i-e Lranquilizó repentinamente. Durmió en
y al contemplnr al cad:lver de su madre le eobrecogió un
calma, quizá. por la wz primera dura.nte muchos aiíos, y
miedo horroroso; miedo por lo que había hecho; miedo
al amanecer se determinó :i ¡.;aJir ,'i. la calle. ¡Xunca lo
todavía mayor, aunque parezca increfble, por tener que
hubiera hecho!
habérselas con la justicia de los hombres.
Todos los vecino~ del pueblo emn nue,•os para él: casi
Y tuvo una idea diabólica:
todos habfan nacido durante su ausencia. Pero mujeres,
-Para que no me persigan, se dijo, fingiré que voy á
hombres, así los ancianos como lo~ jóYenes y los niílos,
viajar con mi madre; sacaré su cuerpo en un cofre y lo
se apartaban al verle, y decfan lo que le había dicho
enterraré muy leja:.: de nauí.
aquella mujer, lo que le habían dicho tantas Yt'Cl'ft ea
Lo hizo como lo pensó. Antes de amanecer huyó de la idiomas extranjeros: icJ.;;.1" e.~ d (Jllf 111,,t,', á x11 uuulrl' !I ,w
casa, lle\'ando á cuestas el banl que contenía el cuerpo
ptmil' enlrrratla.11
de la víctima, y dejú escritas en un papel estas pala.broa:
Muchos le daban limosna, diciéndole con indiferencia:
uPara que nuestros acreedores no tengan que molestar-Para que la entierres.
se poniéndonos en el arroyo, dejamos la ea.ea sin despeYng6 el miserable por el pueblo, como alma condena•
dirnos de ninguno.n
da, y no teniendo ya fuerzas para resistir ni jut::\to castiLlegó lila estación del ferrocarril, entregó su carga cogo ni resolución para aumentar su Cl'imen quitándoHe la
mo equipaje, y ,t medida que el tren se alejaba del pue•
vida, crey6 aliviar sus pena:- recorriendo U.e nuevo el
blo, respiraba el asesino con más tranquilidad.
mundo, y se puso en camino.
-Ya una legua, do!=I, cuatro, quince ...... Ya estoy fuera
Y le persiguió el anatema por todas partes. ¡Ay! ¡Ya
de la provincia ...... Ya entro en otra donde no me conoeate11día las palabras de todos, aunque le hablaran en los
ce nadie ...... Ya podré enterrarla sin temor y vivir seidioma:s mltS extraílos!
guro.
y andando, andan&lt;lo sin cesar, llegó al sitio donde ha-Así pensaba el mom;truo, ca.si libre de remordimienbía dejado el cad:i\'er de su a1adre. Estaba allí todavía,
tos.
inmó\'il, rfgido, incorrupto, como quedó al recibir el golEscogió un lugar ~olitario, cerca de unn. estación poco
pe morrnl.
frecuentada, en la cual se apeó con su equipaje.
~ntonces tuvo el criminal una inspiración: echó sobre
Diciendo que iba 1'i. dirigirse á. una aldea. próxima, lle· su:- hombros el cadáver y anduro, anduvo de:-andando el
gó, amparado por la noche, al sitio escogido: abrió an• ca ino, recibiendo limosnas que ya le daban l:!in zaherircha. fosa con sus mano¡.;, sepultó concienzudamente elca• 1e1111hasta que llegó lÍ su tierra, al campo~anto de su 1meda ver, echando tierrn, mucha tierra; y encima de la tie•
blo, y junto al caJ.:l\·er de su padre dió al de su llladre
rra, piedras; y encima de las piedras, arbustos, formancristiana
sepultura.
do una tumba tan disimulada que sólo Dios, que lo ve
Cuando vió que no se movía nada, que el cuerpo per•
todo, habría conseguido descubrirla.
manecía taanquilo l1ora~ tras horas, rompió á llorar amarTerminó su obra en hora y media, y satisfecho, al alegamente y cayó de hinojos diciendo:
jarse volvió los ojos para cout.emplarla, ya que un claro
-¡Perdón, madre mía!
rayo de luna le ofrecía tao grato espectáculo. Mas ¡oh in•
El imbécil no lo había dicho jamás.
concebible sorpresa! ¡Oh maravilla! ¡Oh profundo esEntonces Dios se apiadó de su alma Y le hizo morir so•
panto!. ..... El cad1her estaba sobre la tierra, inmóvil, rí•
bre la tumba de sU:i padres.))
gido, como quedó al recibir el golpe mortal. Surgía de b.
ALFO.SSO LUNOS.
iumba, negándose á permanecer en ella.

LA CASA DE LOS SUSPIROS.

�15

DICIEMBRE,

1895.

15

DICIEMBRE,

18\/5.

ELl\IUNDO.

9Ja,naJ promtnenteJ

d~
,_;:-'

;,,'.

11ueJt,ro paLJ.

'

....

Srila. Dolor•s Guoaoa

Srila . Nofugio [b}arlin Sáncqoz

DE LEOX.

DE LEOX,

(Fotngrafía de l\Ianuel J. Orozco.)

(Fotografía de José L. Ortfz.)

$1 libro abierto, cuaaro ae Gllberl rooore.
{Grabado en los talleres de El Mundo.)

$rila. $lisa (Zaslanoao
DE SAN LUIS POTOSI,

(Fotografía de Emilio G. Lobato.)

$rila. '0ic!orla '!'apia
DE

nl'HAN"Gf1.

(Fotogrn.fín J. E. Bnrney.}

�190

EL -'lUNDO.

lsiterarias.

r

El enferrno.
T A aventura m=rió en ISSZ.
Acaba de instalarme en el J'incún lle un wagón
acío y había cerrado la puertecilla1 cuando vold&amp; &lt;Í. abrir~e bruscamente, y oí unn \'OZ que de-

.
cía:
-Cuidado, eciinr, f'Stamos jnstamenteen un cruzamiento de líneas y el estribo es rnny alto.
Otra voz respondió:
-:Xo t&lt;.'mflS, [,nrem:o, me he c0gido de las manija!'!.
De:,put's apareció una. cabeza cubiert'.l de un sombrero
redondo, y dos manos aganándose 1í. las cinLas de cuero y
de paño, pendientes :i los lados de la portezuela, sus}X'ndieron lenta111ente un cuerpo, cuyo!'! pies hicieron en
el estribo el ruido &lt;le un bastón quegolpeaha en el suelo.
Cuando t&gt;l hombre hizo entrar el dor~o en el departamento, \'Í aparecer en el paño flojo del pantal(m el ex•
tremo ele mm pierna de • madera barnizada de negro, ú la
cm1.l otro mazo sígui6 bien pronto.
Apareció un:1 cabeza detrAs del viajero y preguntó:
-¿8:-t,í, n!"ted bien st-fior?
-Si, mi querido.
-Entonces aquí tiene usted sus paquetes y sus muletas.
Y un criado que tenia el aspecto de soldado viejo, su·
bió ,í, ~u ver. llevando en los brazos un conjunto de cosas
envueltas en papeles negros y amal'illos, atados cuidado•
eament-e, y las colocó una tras otra en la red, encima de
la cabeza de su amo. Después dijo:
-Hé aquí, sefior, esto es todo. Hay cinco. Los dul•
ce~, la muñeca, el tambor, el fusil y el pastel de hígado.
-E1-t:l bien, mi querido.
-Buen viaje, r-eñor.
-Gracia~, Lorenzo; que estés bién.
El criado salió cerrando tras sí la puerta, y yo miré á.
,t mi ,·ecino.
Tendrfa treinta y cinco anos, aunque sus cabellos e&amp;ta•
ban casi blancos: estaba condecorado; con grandes biga•
tes, gordo, con esa obesidad potente de un hombre ac•
tirn y fuerte á quien una enfermedad obliga á, la inmovi•
liclad.
Se enjugú la frente, suspiró y mirándome cara ú cara:
-¿El humo molesta á usted, sefior?
-.Xo, sefior.
Esa mirada, esa voz, esa fisonomía, yo la conocía. Pe•
ro ¿cuando y dónde? Verdaderamente yo le había visto,
le había habiado, le había estrechado la mano. Esto ha•
cía mucho tiempo, muchísimo, y todo eso se había per•
dido en esa bruma, en que el espíritu parece buscarátien•
tas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que hu•
yen, sin poderlos coger.
El también me miraba de hito en hito, con la te1mci·
dad y la fijeza del hombre que se acuerda un poco, pero
no bien.
Nuestros ojos, molestos de ese contacto obstinado de
las miradas, rnlviéronse á otra parte; después, á los po-cos segundos, atraídos de nuevo por la Yoluntad obscura
y tenaz &lt;le la memoria que trabaja, se encontraron de
nuevo y le dije:
-Por Dios, señor, en lugar de estar mirándonos furtivamente durante una hora ¿no sería mejor buscar jun·
tos donde nos hemos conocido?
El vecino respondió con llgl'ado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Díle mi nombre.
-lfe llamo Henry Bonclair, Magistrado.
Dudó algunos momentos; después con esa vaguedad de
los ojos y de la voz que acompaña á esas tensiones del
espíritu:
-Ah, perfectamente, lo he visto á usted en casa de
Piucel 1 hace mucho tiempo, á.ntes de la guerra, hace do·
ce afios de est-0.
-Sí señor ......... Ah, ah, ¿usted es el lugar.teniente RevaliCre?
-Si.. .... l&lt;'uí el Capitán Revali~re hasta el día en que
perdí los pies ...... ambos á. la vez al pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conocíamos.
Me acordaba perfectamente haber visto ,t este joven
buen mozo, elegante, dirigendo los cotillones con una li•
gereza .ígil y graciosa y á quien llamaban creo 1,La trom•
ha.u Pero tras esta imagen, perfectamente dibujada, flo•
taba algo indeciso, una historia que ya había sabido y
olvidado, una de esas historias á las cuales presta uno
atención benévola y corta y que no dejan en el espíritu
sino una huella casi imperceptible.
Allí había amor. Yolvía á hallar la sensación particu•
lar de él en el fondo de mi memoria, pero nada más, sensación comparable ai la que produce en la nariz d~l perro la huella de Ja ea?.a en la tierra. Popo á poco, sin embargo, las sombras fueron desapareciendo y la figura de

una joven surgió ante mía ojos. Después su nombre bri•
116 en mi memoria como un petardo que estalla: la seno.
rita de Mandat. )le acordé entouces de todo. Era en efec•
to una historia de amor hasta común, si se quiere. Se
amnban cuando los conocí y se hablaba de su próximo
matrimo11io. Pnrecfa que ellos estaban muy enamorados
y muy felices. Lernnté los ojos ti. la red donde todos los
paquetes, traídos por el criado de mi vecino, Re sacudían
con el movimiento del tren y me parecía oír la voz del
sir\'iente como si acabara de hablar.
Habfa dicho;
-Ahi ei:t:í, ~enor, es&lt;&gt; es todo. Hay cinco: los confites,
la mufteca1 el tambor, el fusil y el pastel de hfgndo.
Entonces en 1111 segundo se compuso y se desarrolló de
mi cabeza un poema. Se parecía ú. todos los que había leí•
do en que, ya el hombreó ya la mujer, se casan con su
prometido ó prometida después de Ja catústrofe corporal
6 financiera. Este Oficial, mutilado durante la guera, ha•
bía vuelto il hallar despnés de la campaiia la joven que
se le babía promet.ido, y cumpl ienclo su juramento 1 se ha~
bfa casado con el.
l\Ie parecía esto bello, pero sencillo, como halla uno
sencillos todos los desenlaces y todas las abnegaciones de
los libros y del teatro. Parece siempre, cuando uno lee 6
escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno r,:e sa•
criticaría en igual caso con un placer lleno de entusiasmo
y con un ahínco magnífico. Pero se pone uno de muy mal
humor al día siguiente, cuando 1111 amigo pobre se acer·
ca á pedirle prestado at~lln dinero.
Después, otra suposic16u menos poética y más n·alista
substituyó á la primera.. Quid se habrían casado antes
de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella ba·
la que le cortó las piernas, y ella, desolada y resignada,
había debido recibir, cuidar, consolar, sostener,¡ ese ma.
rido que había partido fuerte y hermoso y había vuelto
con los pies destrozados, despojo repugnante entregado 1l
kl inmovilidad, á las cóleras impotentes, la obesidad fatal.
¿Era feliz 6 desgraciado? Sentí un deseo débil al prin•
cipio, desl,iués fgrande, ILwgo irresistible, de conocer su
historia, de saber á lo menos los puntos principales de
ella, que me permitiesen adivinar lo que no pudiera 6 no
quisiera contarme.
Le hablaba pemando en eso, habíamos cambiado al•
gunas frases banales, y yo con los ojos fijos en la red.1
pensaba: tiene pues, tres hijos: los dulces son para su es·
posa, la mulleca para la niña, el tambor y el fusil para
los niños y el pastel parJ él.
De pronto le pregunté:
-¿Es usted padre, seflor?
Respondió:
-No, sefior.
Me sentí confuso como si hubiese cometido una im•
prudencia y repliqué:
-Pido á usted perdón; lo había pensado al oír á su
criado hablar de jllguetes. Oye uno sin escuchar y saca
conclusiones á pesar suyo.
Sonrió y murmuró:
-No, ni aún me he casado; me quedé en los prelimi•
Qares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ......... es cierto, usted estaba comprometido cuan•
do lo conocí, comprometido con la seño1·ita de Mandat,
según creo.
-Sí sefior, su memoria es excelente.
Tuve una audacia exceüva y agregué:
-Sí, creo acordarme tambien de haber oído decir que
la señorita de Mandat se había casado con el señor ...... señor ........ .
Pronunció tranquilamente éste nombre:
-El señor de Fleurel.
-Sí, exactamente. Sí.. .... me acuerdo aún á propósito
de esto haber oído hablar de la herida de usted.
Lo miré de hito en hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, que la afluencia constante de
la sangre teñía de color de púrpura, se tiñó aun más.
Respondió con vivacidad, con el ardor de un hombre
que ve la causa perdida en su espíritu y en su corazón,
pero que quiere ganarla ante la opinión.
-Han hecho mal 1 señor, en pronunciar junto con el
mío el nombre del señor de Fleurel. Cuando volví de la
guerra sin mis pies, ¡ay! yo no habría aceptado de nin•
guna manera, ni por ningún motivo que ella hubiese si•
do mi esposa. ¿Era eso posible? Cuando una se casa, se•
fiar, no es para dar ejemplo de generosidad: es para vivir
todos los dias, todas las horas 1 todos los minutos, todos
los segundos al lado de un hombre; y si ese hombre es
deforme como yo, ella se condena casá.ndose con él, á un
martirio que durará hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo
yo admiro todos los sacrificios, todas las abnegaciones,
cuando tienen un límite; pero no admito que una mujer
renuncie á toda una Tida que espera sea de felicidad, á
todos los goces, ú. todos los en suenos, únicamente por exal
tar la admiración de la gente. Cuando oigo en el piso de
mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis mule·
tas, con ese ruido que produzco á cada paso, tengo tal des·

15 Dwrm,mRE, 18U5.
esperaci6n, que me pro\·oca edrangular á mi c1 iado.
¿Cree usted que deba acepllll' u11ode una mujer qtu'J tolere Jo que uno no sufre de sí mismo? ...... Y además, ¿se
imagina usted que sean muy bonitas mis piernas de ma·
dera?
¡Se calló! ¿Qué decirle? Hallé que tenía razón. ¿Podía
yo censurar, de:;preciar, siquiera pensar mnl de esa mujer? No. ¡Sin embargo! El desenlace, conforme á la re•
gla, ti la verdad, á lo real no satisfocfo mi deseo poético.
Esos muñones heroicos pfülfa.n un hermoso sacrificio1 y
yo experimentaba '&gt;':IH\ decepción.
Le pregunté inmediatamentt&gt;:
-¿La senara de Fleurel tien~ hijo~?
-Sí, una nifia y dos niño~. Es para ellos para quienes
llevo esos jugueties. Su espo5o y ella han sido muy bue·
nos para conmigo.
El tren subió la pendienLe tle Saint (~ermnin.
Pasó los túneles, llegó á la estación y se detuvo.
Iba :l ofrecer el brazo para ayudar en la bajada al ofi.
cial mutilado, cuando por h portezuela abierta dos ma•
nos se dirigieron hacia él.
-¡Buenos días, mi querido Re\·aliére!
-¡Ah, buenos dias, Flelll'el!
Detrás del hombr~ la mujer sonrefa, radiante, todavía
jo,·en, enviándole un Raludo con sus &lt;ledos cubiertos por
los guantes. A su lado una niñí\ s:iltaba de gozo y dos ni•
iios mimban con ávido1! ojos el tambor y el fusil quepa•
eaban de la red del rngún á las manos de su padre.
Cuando el enfermo estuYo sobre el muelle, todos los ni•
ñas lo abrazaron. Después ~e pusieron en marcha, y la
niña, por amistad, tenía en su pequeña mano el atrave•
safio barnizado, de una de las muletas, como habría podido tener caminando ,¡ su l.1do 1 el índice de la mano de
su grande amigo.

"é\'IIRTJ:--IO.
Yo ¡.:oy el que espenibas ...... vén! Gallarda
Surge con blanca túnica cubierta;
.Adormido tu espíritu me aguarda
Y yo digo :i. tu espíritu uDespierta!,,
.Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeflos;
Yengo :í ocupar el trono que me espera
En el m:ígico alcázar de tus suefios!
A.mame! Soy aquel que tú mirabas
En las noches serenas del Estío,
Cuando tu vista liinguida fijabas
Trémula de pasión en el vacío.
Yotambien te soñé cual me soñaste;
Con el buril sublime de la idea
Tus formas delineaba, y tú brotaste
Como surge del rn1írmol Galatea.
Así ...... morena ...... así, negro el cabello
Descendiendo en sedosas espirale!:!,
Con ese cast-0 y torneado cuello,
Con tu~ trémulos labios de corales.
Te había sonado así: nerviosa y alta,
Diú.fauo el cutis sonrosado apenas,
Con yo no sé qué luz que hierbe y salta,
En las azulee curvas de tus venas.
Negros tus ojos que el amor agita,
Con algo de Julieta enamorada,
Y más negros aún cuando palpita
Desdémona celosa en tu mirada.
Yo te amo! Vén conmigo] Para amarte,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en mi espíritu al mirarte
La frenética fiebre de .\.belardo.
Vén! Vénl que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierra do lloré proscrito,
Y crucen, por un Yértigo llevadas,
Cual Paolo y Francesca. el infinito.
Xadie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tu naciste con alma soi\adora
Y no puedes vivir sino conmigo.
Yén! tu mejilla como flor temprana
Al soplo del rubor se colorea,
Porque tienes el alma de Susana
En plástica forma de Fl'iuea.
Yo te daré cuanto tu amor soñaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la olímpica fiesta Ganimedcs
Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte al porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres m:is gra'nde que Beatriz, y te amo!
MA:SUELGUTIEHREZ NÁJERA.

..

15 DICIEMBUE, J8!J5.
EL J\1 U.NDO.
= = = ~ = = = = = = == == = = = =

$1 espejo

I

ae WatSU)?ama.

C II O tiempo há, vi vian dos jóvenes esposos
n un lugar mny apartado y rústico.
enían una hija y ambos la amaban de todo co•
rJ.r.ón. No diró los nombres de marido y mujer, que ya
cayeron en olvido, pero diré que el sitio donde vh•ían, se
llamaba u)fatsuyama,u en la Pro,·incia de Echigo.
Hubo de acontecer cu.tndo la niña em aún muy pequeñita, que el padre se vió obligado tl ir ,i la ciudad capital
del imperio. Como era. tan lejofl', la madre ni la niña podían acompañarlo y él ~e filé solo, despidi('ndosede ellas,
y prometiendo traerles ,¡ la niclta muy lindos regalos.
La. madre no había ido nunca más albt de la cercana al•
dea y así no podía deshechar cierto temor al considerar
que su marido emprendía tan largo viaje; pero A-1 mismo
tiempo sentía orgullo!-a satil-'fo.cción ele que fuese él por
todos aqnellos cont-0rno~, el primer hombre qua iba ,t la
rica Clutlad, donde et re y y los magnates habitaban, y
donde había q_'ue ver tantos primores y mar:willne.
En fin, cuando supo la mujer que \'OIYfa su marido,
Yistió 1í la nifia de gala, lo mejor que pudo, y ella se vis•
tió un precioso traje azu I que sabía.que :t él le gustaba en
extremo.
No atino á encan•cer el contento de esta buent1 mujer
cuando vió al marido volver ;í, cai,:a sano y salvo. L1.chi•
quitina daba palmadas y sonreía con deleite al ver los
juguetes que su padre lo trajo. Y él no se hartaba de contar las cosas extraordinarias que habfa visto durante la
peregrinación y en la capital misma.
A tí, dijo á su mujer, te he traido un objeto de extraño
mérito; se llama espejo. )Iírale, y dime qué \'es dentro.
Le dióentonces una cajita chata, de madera blanca,
donde, cuando la abrió ella, ('ncontrü un disco de metal.
Por un lado era blanco como plata mate con adorno:1 de
realalce de p:ljaros y flores, y por el otro, brillante y pu·
!ido como cristal. Allí miró la jo,·en esposa con placer y
asombro, porque desde la profundidad vió que la miraba
con lábios entreabiertos y ojos animados, un rostro que
alegre sonreía.
-¿Qué ves? preguntó el marido encantado del pasmo
de ella y muy ufano de mostrar que había aprendido al·
go dL1rante su ausencia.
-Veo una linda moza que me mira y me mue,·e los
labios como :::i habla&lt;:e, y que lleYa ¡caso extrafio! un ves•
tido azul, exactnmentecomo el mío.
-Tonta, es tu propia ..:ara la que yes, le replicó el ma•
rielo, muy satisfecho de snbf:r algo que !:lU mujer no sabía. E!-e redondel de metal , se llama e!-pejo. En la ciu•
dad cada persona tiene nno, por 1nc1s que nosotros aquí
en el campo no los hayamos visto hasta hoy.
Encantada la mujer con el presente, pa&lt;:ó algunos dias
minínuose casi á cada momento, porque, como ya dije,
era la vez primera que había Yi,._to nn espejo, y, por con•
siguiente, la imagen de su linda cai11.
Considerú, con todo 1 que tan prodigiosa alhaja tenfa
sobrado precio para us;irla de diario, y la guardó en su
cajita y la ocultó con cuidado e·1tre sus más estimables
tesoros.
Pasaron afias, y marido y mujer ,·ivían aún muy dichosos. El hechi7.o de su vida, era la niíla, que iba ere•
ciendo y era el vivo retrato de i::u madre y tan carifioaa y
buena, que todas la amaban.
Pensando la madre en su propia pasajera rnnida.d al
verse tan bonita, conservó recedido el espejo, recelando
que su uso pudiera engreír á la niña. Como no habló
nunca del espejo, el padre lo oh·idó del todo. De esta
suerte se crió la muchacha tan eencilla y candorosa como
había 1&lt;ido su madre, ignorando· su propia hermosura y
que l.~ retlejaba el espejo.
Pero llegó un clia en que sobrevino trem&lt;:ndo infortu•
nio para esta familia hasta entonces tan dichosa. La ex•
celente y amorosa madre cayó enferma, y aunque la hija
la cuidó con tierno afecto y solicito des,·elo, se íué eru•
peornnclocada vez más hasta que no qued6 esperanza, si•
no la muerte.
Cuando conoció ella que pronto debía de abandonar ,l
su marido y :í. su hija, se puso muy tristf', afligiéndose
por los que dejaba en la tierra y sobre todo por ln nifia.
L3 llamó, pues, y la dijo.
-Qut'rida hija mía, ,va ves que estoy muy enferma y
pronto voy :i morir y :i. dejaroi; ::olas t't tí y á tu padre.
Cuando yo deFmparezca, prométeme que te mirar.is en el
espejo todos los dias al despertar y al acost:i.rte. En él me
verÍte y conocenIB que &lt;!t!toy siempre velando por tí.
Dichas e!'-tas palabras le mostró el i::itio donde se ha·
liaba ocL1lto el espejo. La nil1a prometió con lágrimas lo
que su madre pedía y ésta, lr:mquila y resignada, espiró
ápoco.
En adelante la valiente y virtuosa niña no olvidó el
precepto materno y cada mañana y cada tarde tomaba el
esptijo del lugar donde estaba oculto y miraba en él por
largo rato é intensamente. Allh·efa la cara de su perdida

madre1 brillante y r-onriente. Xo estaba p,ílida y enferma
como en sus últimos días, sino hermmm y joven. A ella
confiaba de noche sus úisgustos y penas del día; y en ella
al despertar, buscaba aliento y cariño para cumplir con
sus deberes.
De esta manera vivió la nifia, como vigilada por suma•
dre, procurando complacerla en tocio como cuando vivía
y cuidando eiempre de no hacer cosa alguna que pudiera
afligirla 6 enojarla. Su m1.ls puro contento era mirar en el
espejo y poder decir: ¡¡madre hoy he sido como ttl quie•
res que yo sea!!
Advirtió el padre nl cabo que la niña se mirnba sin fal•
ta en el espejo cada mafiana y cada noche y parecía que
c01n-ersaba con H Entonces le preguntó la causa de tan
extraña co11ducta.
La nifia contestó:
-Padre, yo miro todos los días en el espejo para \'er á
mi querida. madre y hablar con ella.
Le refirió adem,í.s el deseo de su madre moribunda y
que ella nunca había dejado de cumplirle.
Enternecido por tanto senciller. y tan tierna y amorosa
obediencia, virti6 ltigri nrns de piedad y de afecto. Y
nunca tu\'O corazón para ·descubrir :i su hija qne la imagen que veía en el espejo era el trasunto de su propia dulce figura, qne el poderoso y blanco lazo denmor filial ha•
cía cada vez más semejante :í la de su difunta madre.
JCAX VALER,\.

JORGE ISAAOS.
FRAG)rn\'TO!:i nm, j/lDll . 10 l'ÓliTDfO, 11
"Ln patria de ln nrn-ia e&gt;s;tá de ílestn."

¿C6mo puede estar muerto el que da Yida;
El que agitando el alma entum~cida
Nos fuerza ,í, ver, amar, gozar 1 gemir;
s~1 f:angre inyecta en nuestra vieja herida
Y hace hasta nuestros mnertos revivir?
¡ Llorar la vida! ¿Es ésta vil redoma?
¡,El vaso es néctar? ¿el bagazo es poma?
¿Incienso el humo ó refulgencia el gas?
¡Oh! nó. La lur., el gllsto, el ca.&lt;:to aroma,
Allí est.á. todo. Es nada, lo demár-.
Devorad, oh gusano!!, carne y hueso!
¡CmU gozan\, ya emancipado el preso,
Si á ver alcanza el sórdido tropel!
Poi vo de todos y de nadie es rJuJ,
Sólo su canto, sólo su alma, CR N.
Cual se reparte al viento, gota á gota,
La catarata, y entre palmas flota
Sobre el abismo que ii\•ido la ,·e,
Así el poeta en cada compatriota
De su ancha pal rin de entm:.iasmo y fe.
¡Oh comunión maravillosa, inmensa,
Un alma. que por mil contempla y piensa!
Y corazones mil que amnn en dos!
lié allí al poeta, al que en su ser condensa
La humanidad, re,·erberando :i Dios.
Como Jesús en la sublime Cena,
Ya el vate, él mismo, en alma f':e nos clió
Con el pan de sn amor y de su pena..
.Al reunimos 1 sn espíritu nos llena,
Y entre nosotros, hasta el fin, quedó.
RAF.\EI, POllBO.

l.::¡,E.

A MARIA.
·•Los suspiros son aire y ,·anal nire.''

Triste es saber que es humo la ventura,
Kada el amor, la dicha pasajera,
El llanto que consuela la amargura
Agua que al mar dirige su carrera.
El suspiro fugaz, perdid-i nota,
La frase de cariño, una mentira
Que si hoy ardiente de los labios brota
Luego en la nieve de la ausencia espira.
¡Y todo aeí! el corar.6n que siente,
Que sufre y ama, que de sneños vive,
Ni "11 suspiroP: el alma manda ausente,
Ki en ellos parte de otro amor recibe.
Oh Becquer! no esparsas la. tristura
Que rebosando el corazón destila,
Deja que el alma sueñe en la ventura
De una existencia celestial, tranquila.
Y que siga la fé, la hada divina
Derramando su luz consoladora,
Mientras In alondra ell el ramaje trina
Y estalla el verso al despertar la aurora.
Do~ATO MÁIQUEZ.

l!Jl
El Espejo.
¡Cristal que, libre del destino adverso,
Tiernas sonrisas arrancarle puedes
A la verdad que en caprichosas redes
Aprisiona la paz del universo!
Y aun logras m,ls; que á veces cual un verso
De infinita pasión y altas mercedes,
Del paraíso escrito en las paredes,
\'na hígrima empaña el vidrio terso ......
::\fas diml': tú que sin ninguna traba.
Cuenta!- en su aposento los antojos
Y la ,·es ante tí, como tu esclaya,
;,Oe la p,ti:iión los \'fvidos sonrojos
Xo hai;; !-entido jn1n,ls cuanr'o en tf clara
Los hirientes punales de 1ms ojos'?
E~Brqn; lV. FEn~,1.~m:r..

La lavandera.
T RE los pensionistas do una casa U.e lnh&gt;~pc·
des vivía uua lava,ndera, mujer de treinta afios,
ubia, tranquila, ele porte decente y de ro~t ro en•
formizo.
\'ivfa allí de!-de hacía algunos anos, y nadie tenía nada
que echarle en cara; pero en los últimos t,iernpos se
había desarrollado gran inquina contra ella, porqnt' con
su tos pertinaz impedía dormir 1í los huéspedes.
La que sobre todo se distinguía en improperios ront1·,i
111 lavandera, em una ,·ieja octogenaria, nariz aguilt•fia y
ufi:1s puntiaguda~, viuda, según decía, de un militar,
muerto en la guerra turco-rusa.
-Es imposible dormir con eso perro que gnule todas
la!&lt; noches-decfa la vitda,
La enferma callaba; debía algunos me8es de pupilaje;
se sentía culpable, y procuraLa hacerse olvidar.
Pero le era imposible ponerse al corriente con la patro·
nu; sus fuerzas disminuían de día en día, y no permitían
un trabnjo regular.
Durante la ültima semana no había podido ir :ti l:w:ldero; perrn:1.necía constantemente en su cua1to po!&lt;tracla.
por la tos 1 que molestaba :l todo el 1mmdo, y especial•
mente :i la deja grufiona.
Por último, la patrona rehusaba darla mas tiempo; h
debía ya fl'esenta J:opeks, y no tenía esperanzas de cu•
brnrlos.
.-\clemús, todos los huéi,:pedes no cesaban de quejar::;c de
la tos de la Jayandera.
Cuando la patrona hubo dado ,í, su deudora ordt'n U.e
dcsalojai·, puesto que no pagaba lo que debía, el jübilod1'
la vieja no tuvo límites.
La pobre mujer ee marchó, pero \'oh-ió al cabo lle una
hora, y la patrona no tu\'O valor para expuh,arla. &lt;le
nuevo.
-D\Jncle irJ?-dl•cía ella.
Dos dhw tn111:-cnrriet'On t;in que se la molesrn:-e en lo
más mínimu.
Pero al tercer tlí:1, un amig,l íntimo de la patrona, un
hombre que entendía de reglamentos y procetlimicntu:-:,
fue en bu,:ca de un procurador, el hombre de leyes ,:e pre·
sentó en la casa Rijanol, l'!-petó un corto discurso,¡ pro•
pós~to :t ln!:i ciréun~tancias y puso de patitas en la calle ;t
1:1 lavandera.
Era en Febrero: el sol asomaba su luz vergonzosa por
entre las nubes, en tanto que las calles estaban cubiertas
de nieve; las casa8 y fa.rolas a.parecían con franjas Je pla•
ta y el hielo de h\t, fuente~ formaba caramelos de colores
al ;·ecibir los tímidos rayot- del s0I.
Los tri,wos ele alquiler cleslizllbanse sobre la nieve cndurecichl, l:1nzando quejidos al chocar contra la¡: piedra~.
La larnndent subi:, la pendiente, pasandopordonúetccnb:111 los rayo::s e.le! pobre sol de invierno, hasta q ne lle·
gó ,í la igl&lt;::!-ia; allí ~e senti', en lo!:! pórticos del templo,
sif'mpre dd ht&lt;lo &lt;lcl sol.
Cmrndo 0ste ciupczú ,i declinar, ocultándose &lt;letds de
las c~a..;, y la lielatla recobró con brío sn imperio, cnv0l•
viendo ,í. la. 11oche con ''!.nanto de nieve, la la,·andeni :--c
sintió enferma ...... tu,•o frío ...... se lernnth ...... ¿Donde
ir'? ...... ¡,D\Jnde'?....... ..
A l:t única cas\ que ell,t conocía, 1\ la. qne le habí,t abrigado tanto tiempo; y recobrando el :ínimo, se :umi:tr:1
hasta sn antiguo cldmicilio.
Allí fü,gú cansad,1, c:isi moribunda.
,.\\ Ü' ¡¡ fr,mqncar la puen:.1, Btl pie vaciló y cay,), exh:1·
landa un clebil gemido.
Gn hombre pat-ll ...... ltwgo otro.
-Es una muje1· borracha-penflaron sin duda.
ü n tercero tropcr.ó co11 el cuerpo de la lavandera, y! l:lmó á un l' lllpleado de los que amontonaban la. nie,·e.
-Tenéb mm borracha casi al lado y no la habcis visto.
¿AgunrclCtis acaso (L que me rompa la nuca?
El empleado ~e acercó, inclin6se para reconoce1· ('I
cuerpo dc la lavandera, sacó un pai\uelo y enjngt) s :1
frente.
La lavandera eet:\l,a muerta.
Li:p~

TOLSTOI.

�1!!2

EL MUNDO.

Creo sincemmenteque fué una pesadilla y no ap11rici611 de . espírit~s maléYolos; pero aún abruman mis oídos
aquel los gritos est,riden_tefi: parecíaqu_e
degollaban :í. la vez millares de gallinas
Ello es qne en el tran!:curso de mi
vida no he visto tantas viejas como
anoche vi reunidas, chillando ú un
tiempo y haciendo rui_do con trébedes
y latufl, con c•tzos, aceit~ras y peroles.
E!'ltaban apedreandQ mis balcones con
dentaduras postizas, y al asomar en
dlofl oí que rne vitoreaban y \"i que
arrojaban al aire sus pelucas y
agitaban sus escobas. Allí creí
ver en cnclillas
las momias dl•I
JJacftico; me pareció que los cementerios h abían expuleado
de sus nichos todas las suegras
qne estaban en·
terradas, y m e
sorprendi 6, a 1
ver su aspecto
imponente, e 6mo la ciencia de
la guerra no ha
utilizado la suegra para arma
de combate. Yi
legiones de Yiejas, tripudas
mrns, acartona•
das otras, y marchitas, secaE y
fibrosas a q n e llas, y nlgumrs Con papadas lacias y
colgantes; caras apop.Jéticns 6 acuchilladas por las arrugas, brazos de~carnados, cuellos clfl cigüeña, ojos llorosos, dedos retorcidos como garras, mucha carne amarilla y muchas greñas
flotando por el aire.
-;,Qué me quereis, Yisionee? exclamé lleno de espanto. ¿Estais en pecado
mortal y pedís misas?
Una rechifla estrepito~n intf&gt;rrumpi6 mis palabras; casi toda.s silbaban
con sus canuteros y palillos de hacer
medhi.
_-No he c1uerido ofenderos, sino limpiar vuestras culpas con el cepillo de
las Animas, abuelas Yenerables.
-El estruendo no me dejó acabar: la palabra abuela había indignado á las amotinadas.
-Jóvenes de ultratumba, exclamé con voz melosa. Graciosas siempre viva!!I, ¿qué
deseáis?
-¡JuEticia! ¡jueticia! repitieron.
-Bien está: voy á avisar al juez de guardia.
-¡No! ¡no!
-Que hable una sola.
-¡Yo! ¡yo! ¡yooo...... l
Era imposible entenderse.
-Que hable la más anciana.
Todas enmudecieron de repente.
-Que hable Dona Mónica, que fué visita de Godoy ......... dijo una de las más al•
borotadoras.
-Tú estuviste en Trafalgar .... ..... Eras mruicarón de proa, replicó Doña Mónica.
-¡Silencio! le grité · ¿Está entre VOE!otras la que hechizó á Carlos II?
Casi todae se miraban unae á otras con recelo; por fin dijo una paleta á. su lado:
-Carlos Segundo era de mi pueblo.
Hubo un clamoreo y una tempestad de rius al oír aquella revelaci6n.
-Sí, sefioras, repetía Ja vieja con terquedad; Carl08 Segundo y García.

-¡Ca!Jen todas! Busquen una que sea mudas
y diga por sellas lo que quieren.
Había cojas, tuertas, jorobadas, patizambas
y tullidas; p~ro no se encontró una vieja muda,
-Queremos derechos, dijo un vozarrón que
J)arecfa de hombre y ·dominaba toda clase de
ruidos.
Era una matrona bigotuda y formidable, y
negra como una sotana.
-¿Qué derechos?
-Los derechos ...... de la edad.
-¡Eso! ¡Eso es! repetían todas aplaudiendo.
-¡Silencio! Y sepamos en sustancia lo que
&lt;kseáis.
-La sociedad nos arrincona como á gente
inútil: éramos, cuando jóvenes, halagadas y
queridas; ahora, nuestros antiguos amantes tienen el valor de requebrar á nuestras nietas,
mientras el hombre anciano hace un papel majestuoso y venerable presidiendo las Sociedades
y Academias, nosotras estarnos en ridículo, y se
Ílama chochez ,i nuestra experiencia, y cuentos
de vieja. á, nuestros consejos. En amor, sólo
servimos de coco 6 de pantalla ...... y los hom•
bres de nuestra edad vi\-en persiguiendo chiquillas hasta la puerta del cementerio.
Sólo se nos deja el oficio de grufiir. hacer crochet ó ~tizar la~ chim~neas, Y querernos mandar, hacer co11quistas 1 tener aduladores é mfluencm con .1~ual derecho
que los viejoi,. ¿Por qué han de ser ellos reliquia y nosot~os desperdicio? ¿Por qué
han de ser respetables sus calvas y risibles nuestros aiiad1doe? ¿Es que el .hombre
se hace generoso con los años como el vino bueno, y nosotras nos convertimos en
vinagre? Estamo hartas de vivir arrinconadas como las arafias¡ tenemos callo en
las rodillas de rezar; nos dejan abandonadas á los recuerdos y al flato, Y protestamos y nos rebelamos con todas nuestras uñas y pulmones.
-¡Bra\roJ· 1bravo! ·repitieron palmoteando y chillando en falsete aquell~s fu~ias;
y cada cual decía á su vez, h::iciendo chasquear sus hue:sos y saltando de satisfacción:

PágirlflA 11xrr11,,,·di1&amp;aria.8.

DO~,IL\GO 2~ DE DICIEMBRE DE 189.:i.

0

-Callen los hombres y el motín
( estalle.
-Y Yayan las labores á la calle.
-Echemos las arrngas en el cesto.
-Y pidamos después el presupues( to.
-¡Ay del mundo si cae en nuestras
(garras!
-Yenga vino1 muchachos, y guita-

( rra.s.
-¡Señoras! exclam~. Lo que pedís es tan difícil como si yo os pidiera que alcanzáseis la }una con
las manos.
-¡la alcanzaremos, la alcanzaremos! dijeron con imponente vocerío; y todas las viejas á la vez,
cabalgabando en sus escobas, se elevaron con una especie de aleteo, ganando los tejados y aventándose el
rO!tro con los vuelos de sus faldas.
Yo vi primero una furioi&gt;a carrera
de viejas con las medias caídas que
convertían el firmamento en una
pista; después todas Jas viejas de
Madrid formando nn nubarrón en
el espacio, del ct1al caían eobre
tieua cuentas de rosario, ojos ma
sostenidos en las órbitas, chinelasy zancajos.
Para aquella visión dijo sin duda el gran poeta Zorrilla:

La luna huyó al mirarla&amp; ... .. .
Pero la alcanzaron por los cuernos, y vi en el horizonte una terrible cometa hecho
con el disco de Ja luna y una legión de viejas mnntuda!!I en escobas, que formaban un
rabo diabólico é inmenso. Mientras duró el fenómt'no celeste, hubo tranquilidad en
las casas y los yernoa descansaron .
José Fx«NÁNDEZ BREMÓN,

- ,,.,,,,,,,.
~

l.~. ·:.~

..,_':'•

/ - . .)#:'!"'

Pelanao la pat,a.
( Dibujo de J. Martinez Carrión.)

Tomo Il.-Nú'Ynl!ro 24,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1!!2

EL MUNDO.

Creo sincemmenteque fué una pesadilla y no ap11rici611 de . espírit~s maléYolos; pero aún abruman mis oídos
aquel los gritos est,riden_tefi: parecíaqu_e
degollaban :í. la vez millares de gallinas
Ello es qne en el tran!:curso de mi
vida no he visto tantas viejas como
anoche vi reunidas, chillando ú un
tiempo y haciendo rui_do con trébedes
y latufl, con c•tzos, aceit~ras y peroles.
E!'ltaban apedreandQ mis balcones con
dentaduras postizas, y al asomar en
dlofl oí que rne vitoreaban y \"i que
arrojaban al aire sus pelucas y
agitaban sus escobas. Allí creí
ver en cnclillas
las momias dl•I
JJacftico; me pareció que los cementerios h abían expuleado
de sus nichos todas las suegras
qne estaban en·
terradas, y m e
sorprendi 6, a 1
ver su aspecto
imponente, e 6mo la ciencia de
la guerra no ha
utilizado la suegra para arma
de combate. Yi
legiones de Yiejas, tripudas
mrns, acartona•
das otras, y marchitas, secaE y
fibrosas a q n e llas, y nlgumrs Con papadas lacias y
colgantes; caras apop.Jéticns 6 acuchilladas por las arrugas, brazos de~carnados, cuellos clfl cigüeña, ojos llorosos, dedos retorcidos como garras, mucha carne amarilla y muchas greñas
flotando por el aire.
-;,Qué me quereis, Yisionee? exclamé lleno de espanto. ¿Estais en pecado
mortal y pedís misas?
Una rechifla estrepito~n intf&gt;rrumpi6 mis palabras; casi toda.s silbaban
con sus canuteros y palillos de hacer
medhi.
_-No he c1uerido ofenderos, sino limpiar vuestras culpas con el cepillo de
las Animas, abuelas Yenerables.
-El estruendo no me dejó acabar: la palabra abuela había indignado á las amotinadas.
-Jóvenes de ultratumba, exclamé con voz melosa. Graciosas siempre viva!!I, ¿qué
deseáis?
-¡JuEticia! ¡jueticia! repitieron.
-Bien está: voy á avisar al juez de guardia.
-¡No! ¡no!
-Que hable una sola.
-¡Yo! ¡yo! ¡yooo...... l
Era imposible entenderse.
-Que hable la más anciana.
Todas enmudecieron de repente.
-Que hable Dona Mónica, que fué visita de Godoy ......... dijo una de las más al•
borotadoras.
-Tú estuviste en Trafalgar .... ..... Eras mruicarón de proa, replicó Doña Mónica.
-¡Silencio! le grité · ¿Está entre VOE!otras la que hechizó á Carlos II?
Casi todae se miraban unae á otras con recelo; por fin dijo una paleta á. su lado:
-Carlos Segundo era de mi pueblo.
Hubo un clamoreo y una tempestad de rius al oír aquella revelaci6n.
-Sí, sefioras, repetía Ja vieja con terquedad; Carl08 Segundo y García.

-¡Ca!Jen todas! Busquen una que sea mudas
y diga por sellas lo que quieren.
Había cojas, tuertas, jorobadas, patizambas
y tullidas; p~ro no se encontró una vieja muda,
-Queremos derechos, dijo un vozarrón que
J)arecfa de hombre y ·dominaba toda clase de
ruidos.
Era una matrona bigotuda y formidable, y
negra como una sotana.
-¿Qué derechos?
-Los derechos ...... de la edad.
-¡Eso! ¡Eso es! repetían todas aplaudiendo.
-¡Silencio! Y sepamos en sustancia lo que
&lt;kseáis.
-La sociedad nos arrincona como á gente
inútil: éramos, cuando jóvenes, halagadas y
queridas; ahora, nuestros antiguos amantes tienen el valor de requebrar á nuestras nietas,
mientras el hombre anciano hace un papel majestuoso y venerable presidiendo las Sociedades
y Academias, nosotras estarnos en ridículo, y se
Ílama chochez ,i nuestra experiencia, y cuentos
de vieja. á, nuestros consejos. En amor, sólo
servimos de coco 6 de pantalla ...... y los hom•
bres de nuestra edad vi\-en persiguiendo chiquillas hasta la puerta del cementerio.
Sólo se nos deja el oficio de grufiir. hacer crochet ó ~tizar la~ chim~neas, Y querernos mandar, hacer co11quistas 1 tener aduladores é mfluencm con .1~ual derecho
que los viejoi,. ¿Por qué han de ser ellos reliquia y nosot~os desperdicio? ¿Por qué
han de ser respetables sus calvas y risibles nuestros aiiad1doe? ¿Es que el .hombre
se hace generoso con los años como el vino bueno, y nosotras nos convertimos en
vinagre? Estamo hartas de vivir arrinconadas como las arafias¡ tenemos callo en
las rodillas de rezar; nos dejan abandonadas á los recuerdos y al flato, Y protestamos y nos rebelamos con todas nuestras uñas y pulmones.
-¡Bra\roJ· 1bravo! ·repitieron palmoteando y chillando en falsete aquell~s fu~ias;
y cada cual decía á su vez, h::iciendo chasquear sus hue:sos y saltando de satisfacción:

PágirlflA 11xrr11,,,·di1&amp;aria.8.

DO~,IL\GO 2~ DE DICIEMBRE DE 189.:i.

0

-Callen los hombres y el motín
( estalle.
-Y Yayan las labores á la calle.
-Echemos las arrngas en el cesto.
-Y pidamos después el presupues( to.
-¡Ay del mundo si cae en nuestras
(garras!
-Yenga vino1 muchachos, y guita-

( rra.s.
-¡Señoras! exclam~. Lo que pedís es tan difícil como si yo os pidiera que alcanzáseis la }una con
las manos.
-¡la alcanzaremos, la alcanzaremos! dijeron con imponente vocerío; y todas las viejas á la vez,
cabalgabando en sus escobas, se elevaron con una especie de aleteo, ganando los tejados y aventándose el
rO!tro con los vuelos de sus faldas.
Yo vi primero una furioi&gt;a carrera
de viejas con las medias caídas que
convertían el firmamento en una
pista; después todas Jas viejas de
Madrid formando nn nubarrón en
el espacio, del ct1al caían eobre
tieua cuentas de rosario, ojos ma
sostenidos en las órbitas, chinelasy zancajos.
Para aquella visión dijo sin duda el gran poeta Zorrilla:

La luna huyó al mirarla&amp; ... .. .
Pero la alcanzaron por los cuernos, y vi en el horizonte una terrible cometa hecho
con el disco de Ja luna y una legión de viejas mnntuda!!I en escobas, que formaban un
rabo diabólico é inmenso. Mientras duró el fenómt'no celeste, hubo tranquilidad en
las casas y los yernoa descansaron .
José Fx«NÁNDEZ BREMÓN,

- ,,.,,,,,,,.
~

l.~. ·:.~

..,_':'•

/ - . .)#:'!"'

Pelanao la pat,a.
( Dibujo de J. Martinez Carrión.)

Tomo Il.-Nú'Ynl!ro 24,.

�194

1Ó

EL MUNDO.

DICIEMBRE,

La Noche-buena en México.

18!!5.

22

DICIEMBRE,

189ó.

EL ill UNDU.

•.

1

¡ ~-·
'• . .;,

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•

.&gt;
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J.''.,

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d

.

l. :!'\lisa de Gallo. 2. Comprando °pifiata~. 3. Los últimos cantos. 4. Cna dclimn.
RUPTURA DE LA PISATA,-1,0S BENEFICIADOS•.-LA MADRINA.-PIDIBNDO POSADA.

(Dibujo de Leandro Izaguirre.)

(Dibujo de l.ealllh-O Izaguirre.)

19ó

�EL .\lUNDO.

ttncu1t era parlamcntnria.

"'EL MUNDO"
RE\l.'.NARIO 11.USTRADO,

TEI.EFoxo 43-L-2~ ,le las Damns núm.

4.-APARTADO

87 B.

MEXtCO.

'!'oda. la correspon(hmcia relativa á este periódico, debe dirigirse

al Gerente de este periódico.
Ei,te Jl('rt6dico se publicará. todos los domingo¡, y se reparte á domicilio en cualquiera po1Jlaci6ndonde tenga Agcute; y por correo, franco de porte, ó donde no lo hava.
Las smcriciones foránea.'! s~ liquidarán por trimestres ordinarios
aunque comiencen en cualquiera qulncena: pues si 110 son altas en
la prlmem del trimestre, se cobmrá por lo que falta, 6 se aumeutarA
el cobro rtel próximo.

PRECIOS:

E'1 LOS ESTADOS ...•............••...............

1 00
1 25

EX EL :E:X'fíl.\N.rnRO ..............................

1 00 oro.

EN LA CHI'I'/\.1, ................................. $

NUMERO$ SUELTOS DEI, DIA Ó ATRASADOS EN
1,,\ C,\PITAL

y E:{

r,os

F..STÁ.OOS ...............

o 50

_.,_\..VISOS.
Treinta pesos plana por cada publlcaclón. Para avisos por largo
tiempo precios con \•enciono.les.
Todo pago debe ser precisamente adelantado. A loSSLIBCritores que
no puedun remitir dinero anticipa.do se les giran\ en el primer'mes
del trimestre, por Express 6 Correo; y si no hay olicinas, se remitirá.
el J&gt;í!riód!co despu&amp;J de haber recibido el valor de la suscrición.

¿Qué sa.bio enca.ntador ha tocado con su varita mágica
esta región de la quietud y del reposo que se llama.Cámara de Senadores? ¿Qué diablejo revoltoso ha soplado su
a1iento cargado de emanaciones sulfurosas sobre los eerenos escafios de este Santo Grial, adonde van las almas
de los que han muerto en pecado poWicol ¿Qué batallador heraldo ha hecho oir por tres veces su cJa.rín 4e guerra en las misteriosas naves en que yacen los \'iejo::i paladines, los burgraves altivos que trocaron la poderosa tizona por el caramillo del dios Pan y el fragor de la pe•
lea por la quietud mística y contemplativa de los viejos
faquires de la India? ¡Misterio profundo!
Acaso la. voz s'Jnora del Sr. Mateos ha repercutido en
los olímpicos oídos de los soñadores del cordón azul como el eco siniestro del cuarto caballero del Apocalipsis.
¡A la arma! ¡A la arma! Y un fermento de agitación desplegó las mustias banderas de pasados combates. Pero
¿qué sucede? ¿Qué Aníbal está á las puertas del Capitolio?
¡Ah! Tal vez los señores senadores habían tomado demasiado á. lo serio sus funciones de vicepresidentes de la
República. Y ahora se les va esta hermosa oportunidad
de candidato probable futnro, por tutno,. Y vacilan en
ahorcarse con aquel cordón á que aludió el Sr. l\Iateos.
O quizás, como el protagonista de una obra bien conocida, se resuelven por fin á entregar su pescuezo con la úuica condición de que ellos elijan el árbol en que debe
efectuarse el sacrificio.
El caso es que la conmoción ha sido tal, que el venerable cuerpo legislativo olvidó por un momento las prácticas parlamentarias, el Presidente dió por clausuradas
las sesiones, hubo necesidad de altas consultas, idas y
venidas, cuchicheos sotfo voce y todo un delicioso poema
de incoherencias, impropio de los dioses que habitan aquellos Campos Eliseos.
¿Y por qué no? ¿Por qué el recinto de los emperadores
de la barba florida había de permanecer mudo al toque
de llamada que el alba del Parlamentarismo ha hecho correr por los silenciosos espacios del Congreso de la
Uni6n? También los paladines del pasado hánse' sentido
con deseos de recobrar sus enmohecidas armas? ¿Er.. dónde
está mi cota de malla? preguntará alguno de estos cadáveres galvanizados. ¡Ay! Las armas están ahí. .... .los brazos son los que ya no tienen vigor para sostenerlas.
Y como en la leyenda del poeta francés, el grito del
gallo obligará á volverá sus criptas á estoe guerreros de
ultratumba.

***
Porque un grupo de senadores, olvi-

¿Y todo por qué?
dándose de las prácticas parlamentarias, dieron y tomaron en que la comisión permanente debía nombrarse el
14 de Diciembre, aun cuando no se clausuraran las Cámaras, porque ¡oh lógica! la Constitución dice que se
nombre dicha comisión la víspera de la clausura de sesiones.
Y no obstante la bolita, la ley sobre substituto de presidente, ha sido aprobada y ya no volverán los señores senadores, á ser vicepresidentes de la República. Han
perdid_o esta pequeña satisfacción doméstica!

La Cámara de Diputados nos acaba de ofrecer un espectáculo sumamente interesante, preludio de actos de mayor trasc~ndencia que acaso nos reserve el pon·enir. Los
hechos son bastante conocidos: un señ.Jr clipntado incluido en la ley de :1.mnistfa ,\ lmt duelistas, recientemente
aprobada por el Congreso de la Uni6n, se cree en el deber de manifestar su agradecimiento al cuerpo legislativo
Y en un ,,ehemente discurso trn.ta de hacer la apología de
la ley; In C,hnara de Diputados escucha, primero con curiosidad, y luego con estupor, hasta estallar en un movimiento de prote.~ta ·uná,iime-palabras de neta-que obligan al señor Romero ú. suspender su discnrso.
•
Esta. manifestación es altamente significatica; ella demuestra que la ley de amnistía ha sido votada contra la
opinión general en aquella asamblea, como una prueba
de afecto al General Díaz, como un acto de respeto al Jefe del Estado, pero en modo algnno como un nct.o de concordancia con la ley aprobada. A todo el público constan
los esfuerzos que se han vencido para que el Congreso de
la Unión aceptara la amnistía. El proyecto pasó de unn.
á otra C,í.marn, sin que ninguno &lt;le los dos 0uerpos manifestara deseos de arrojar sobre sí la responsabilidad de la
iniciativa.
La amnistía fué aprobada-menos, sin embargo, por
los que en este asuuto se encontraban en el deber de presentar su voto en contra-no para dignificar ú. nadie, no
para ungir con el óleo santo las cabezas tocadas por la
mano de la ley, sino como una muestra de cariño al Presidente de In República, que apoyaba la ú1iica solucl6n. posible en este caso.
La Cámarn. de Diputados así lo ha entendido y al protestar contra las palabras del Sr. Romero ha significado
las verdaderas razones en que ha fundado su voto á la amnistía. No ha querido que su actitud en este asunto se
considerase como una apoteosis á lo que la Comisión dictaminadora del Senado calificó como un delito que las
"autoridades judiciales y administrativas, encargadas de
velar por la seguridad social y el cumplimiento de la ley"
no han reprimido, "inactivas y hasta irrespetuosas con
esta forma de violación. n
El Congreso 'de la Unión ha tendido un puente salvador para los últimos náu!ragos, pero salvados éstos por
un acto de deferencia y de consideración hacia el Jefe de
la República, la Cámara de Diputados ha destruido los
materiales que sirvieron para la construcción de este camino áereo que unía dos abismos, y recha;mla consistencia de su obra que se ha pretendido imponerle como un
acto de suprema justicia.
La razón política no es la razón legal. La Cámara de Diputados al aprobar la amni~tía, ha ejercido un acto político, pero no acto de dignifa!aci6n para naaie.-La actitud
del Parlamento, resuelta y unánime, no deja lugar á dudas. Comienza á tener la Cámara conciencia del verdadero valor de sus actoe,
Son los primeros vagidos del nuevo sér que se agita en
este organismo.

política ®encral.
RESU!tlEN.-El Presidente 1!1 aure y su ministerio radical.
Turquía camina al suicidio.
El nuevo ministerio francés, compuesto de los eleimmtos m:is avanzados de la extrema izquierda, el gabinete
de M. Bonrgeois donde palpitan los arrebatos impacientes de los radicales y tienen abrigo hasta las utopías del
eocialismo-según una correspondenci3. dirigida al New
York Herald-parece que tiene que retroceder en su programa de reformas y en lo que él llamaba el saneamiento
de la administración.
S8 trató de débil al ministerio Ribot porque no había
desplegado toda la energía necesaria al caatigar á los comprometidos en el escándalo del Ferrocarril del Sur de Francia, y los motivos alegados para el voto de censura, quede
rrib6 al último gabinete, eran las supuestas condescendencias con altos personajes, mezclados en ese· poco limpio
chanchul lo.[Pues ahorasemurmuran idénticas acusaciones
contra Bourgeoisy suscolegas, y sedice que no se seguirá
adelante la averiguación en los asuntos de Madagascar,
donde la República ha gastado fabulosas sumas, que han
costado al país inmensos sacrificios, porque en ellos está
complicado ciert,o Ministro de Marina, que ahora ocupa puesto culminante en la administación pública.
Podrá. suceder que M. ;Bourgeois muestre tales debili.;.
dades; pero el altivo parlamento francés que no respetó
á Julio Grévy, íntegro magistrado que sólo se manchó
con los turbios manejos de su yerno M. Wilson, no querrá seguir al gobierno en ese camino, y tal vez imponga
un nuevo ministerio que tenga la suficiente firmeza y
energía para completar la. emprendida averiguación, cai•

22 DICIEMBRE, 1811.:i.

22 DrcrnmrnE, 1KV5.

EL MUNDO.

ga quien cayere, y aunque el lodo salpique i.t las más conspicuas personalidades de fa, política francet:1a.
Por lo demás, una acusación no es un fallo inapela!Jle;
una murmuración no tiene ni puede tener los caracteres
de una sentencia condenatoria. También :í. Sadi Carnot
se le señal6 como partícipe en los escándalos de P;1.nam.i,
y del juicio resultó más blanco el armiiio inmnculaLl.o &lt;le
su honradez.
.M. Félix Faure, á quien ahora 1:1e acusa. embozadamen·
te, puede justificarse y ·satisfacer ií. sus acusadores; pnt!de
y debe, en nombre de la República, sin.cerarsedesu conducta. El presidente de un gobierno honrado, como la
mujt!-r de César, debe estar libr1:, hasta de la sombt'.\ de
una sospecha.

1117

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No bastaba 1í. la infeliz TL1rquía tener suspendida sob1·e
su cabeza la espada de las potencias europeas, dispuesta
á herirla de muerte: cediendo á la presión que sobre ella
ejercen y obligada por la violencia, se suicida al fin y
abre sus puertas á todns las ambiciones.
Cuando estallaron los motines ú. principios do noviembre en la misma capital del imperio, cuando las hordas
muslímicas y los perseguidos armenios turbaban la paz
en el seno mismo de la codiciada Bizancio, los embajadores extranjeros, temiendo por su propia seguridad, solicitaron del Sultán permiso para que otro buque de guerra anclara en las aguas del Bósforo, y sirviera para resguardo de las embajadas y de sus personas inviolnLles.
Con astuta cautela y con refinada perfidia, una y otrn
vez el Califa de los Creyentes eludfa el permiso soli~itado; y aunque los élisturbios han pasadl\ y con ellos los
temores alegados: aunque se ha temido que el fanatismo
musulmán, excitado por esta condescendenci:-i, estal!een
nuevas y más crueles explosiones de su cólera, ha sido
tal la exigencia del ministro inglés, secundado de grado ó
por fuerza por los representantes de las otras potencias,
que al fin ha tenido que ceder, y á estas horas, manchará.o con su sombra los buques extranjeros la.s ondas azules del Cuerno de Oro.
:~fo pudiendo la Sublime Puerta sofocar los levanta.
mientos anticris~ianos que sumen al imperio en la más
espantosa anarquía; impotente para restablecer el orLl.en
de sus provincias rev~1eltas. é incapaz para secundar la
misión civilizadora y humanitaria de las potencias congregadas, en vano ha acudido á los expedientes gastados
de sa política torcida, y ha t·enido por fin que doblegarse
al peso de su destino manifiesto.
Ya está. la suerte echad..'l-: imposib~e retroceder! Y cuando el incendio alumbre con fatídicos resplandores los derruidos y humeantes eecombros de su imperio, uestaba
escrito,)) exclamará. el desposeído.Abd.ul-Hamid, con impasibilidad de mahometano.
Mas piense la Europa, que se lanza como manaéh ele
lobos carniceros sobre la presa codiciada, que no es tare¡\
sencilla sojuzgar un pueblo y deshacer un mapa á. cniionazos. Recuerde que el pueblo viril, foco de la civiliza·
ción durante los siglos medioevales, que extendió sus do·
minios desde las orillas del sagrado Gangea hasta las columnas de Hércules; desde las vegas risueñas del Danuvio hast,a las fuentes del divino Nilo, puede despertar,
puede recoger la espada olvidada de Bayaceta y Solim:lll,
y sacando de entre la corrupción que hoy la disgrega, la
energía y el valor que le dieron lustre y gloria en la.a pasadas edades, sacudir la Europa entera en espantoso cataclismo, con las convulsiones de león moribundo.
Ya alguien se ha entretenido en bosquejar el repartimiento del asendereado imperio, dando la Armenia :í
Rusia¡ á Francia, la Seria; el Egipto, definitivamente, á.
Inglaterra; el resto del Epiro, con el puerto de Salónica,
á. Austria; recompensando á. Italia con la devolución de
Trieste, y colocando en el trono de la descuartizada Turquía al Rey de Grecia 6 al Gran Duque Alejandro de Rusia; borrar hasta la memoria. de la dominación de los
osmanes en el continente de la Europa cristiana.
Feliz desmembración que á. nadie contentaría, y antes
de llevarse á cabo1 nos daría horribles eS't)ectáculos: de
sangre y exterminio! Valiente solución á la embrollada
cuestión de oriente!
Y tardeó temprano habd. de suceder; ya está. decidido
en lar, gabinetes de las desinteresadas potencias de occidente, y á ello tienden la corrupción del impl';}rio, la miseria de los cortesanos que rodean á un tl'ono envilecido
y el permiso últimamente arrancado por la violencia al
miedo, para que buques extranjeros orucen orgullosos y
triunfantes el estrecho de los Dardanelos.
Hoy es un navío de línea el que por cada potencia
ti resguardar la.e embajadas; por ese postigo abierto pueden escurrirse las flotas que se congregan en los mares
de Levante, y mailana, en no remoto día, presenciaremos
el bombardeo de Stamboul por las escuadras coaligadas,
y esa será.la señal de inenarrables catástrofes.
X.X.X.

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17 de Diciembre de 95.

Dibujo enviado por el Sr. José l\Iaría Villa.sana.

�198

EL JlU~lJO.

LA NOCHE BUENA
EN MI TIERRA.

I
recurrdos dulces y gratas alegrías! Oh l'isueñas horas de inocente placer! Yolved :í animar
I corazón entumecido, venid á alumbrar con claridades: tibias los horizontes grises de mi d&lt;la.
Aves parle.ras que cantabais en el alero de mi casa y
formabais la nidada en los flol'idos árboles del huerto:
tornad ,i entonar vuestras canck,nes no aprendidaf', y
pueda despertar tí vuestra voz el encanto de las mucr-

tas.Jlusiones.

,
Q.A....,'i:ACA.-EsTANQUILLO DE ur,A ÜPER.\. n
LA l\IADRIN.A.

Olor de cirios, perfume de incenearios, aroma de flores recién cortadas, que erais mi delicia en la modesta
iglesia de mi barrio, venid tí reanimar mis sentidos que
se embotan de fatiga y languidecen de hastío.
Salmodias graves y solemnes cánticos que con los alegres villanciaos formábais incógnita harmonía, entendida sólo por las almas piadosas, resonad otra vez en mis
oídos, y comprenda yo vuestro elocuente lenguaje bajo
la augustamagestad del templo cristiano.

II
Ni el lujo que deslumbre en el altar humilde, ni faldas
de crujiente seda ostentan aquellas gentes sencillas, animadas de lo que podría llamarse misticismo profano 6
mundanal devoción.
En el lugar de honor de la sala 1 sobre una mesa cubierta de blanco lino y de olorosas flores, con gruesos cirios á los lados, colocados est,ín sobre p.ndas los .~antas peregrinos, sin que falte el ftermoso paraninfo, cónduciendo del
ronzal á la mula, enjaezada á la moderna, y generalmente
desocupada, por ser la del paciente herbívoro menor que
las figuras que representan á los padres del esperado Xii'ioDios. Algunos ramilletes colocados aquí y allí, en vasos
de tosco barro ó fina porcelana, farolitos policromos de
papel por todas partes colgados, con pétalos liien olientes
de rosas y amapolas, esparcidos sobre la alfombra en el
interior de las habitaciones, ó en el suelo recién lavado
de los amplios corredores, completan el adorno extraordinario de la casa1 y señalan el camino que ha de recorrer la procesión de la posada.
Y mientras comienza, en tanto llega la hora señalada
de empezar el tradicional rezo, los viejos tosen y se electrizan al recuerdo candente de sus bellos días, pensando
con el poeta, y reflexionando
cómo á. nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fué mejor.
Los niños corren, gritan, saltan y marean con su incesante algarabía: éste empinándose. le tira de las orejas
á. la paciente mulita del altar¡ aquél, trepado sobre un
pretil, al intentar desprender un farolillo, lo incendia
descuidado, provocando general alarma y pasajero escándalo; el de más allá con débil carrizo pretende quebra).' la
ventruda piñata; el otro va á huzmear por entre el cesto
de las provisiones, por ver si puede tomar por adelantado la olorosa manzanita1 el sabroso cacahuate 6 el azucarado confite ..... . y todos e_n confuso tropel 1 y en revuelto
remolino arman una zambra de trescientos mil ángeles.
Los jóvenes charlan, ríen, cantan y se entretienen en esas
nona.das, en esas pequef'íeces insignificantes de la vida,
que son el encanto de las almas cuando se tienen veinte
a~os y la existencia se ve á través de un prisma de mágicos colores.
III
Llega por fin el anhelado momento; los niños se aquietan un poco; los padrinos,-dos jóvenes apuestos de distinto sexo, que han podido revelará. la reunión mutuas y
ocultas simpatías-repárten á los concurrentes sendas velas de cera¡ las muchachas se precipitan bulliciosas hacía

las andas que sostienen á. los santos peregrino!J, y se necesita la intervención de la sefiora. de la casa para discernir el
honor de llevarlas en hombros; por riguroso turno se designan cuatro jo\'encitas, y á su lado se colocan otos tantas galanes inberb~s ó barbados, pero henchidos de devota unsiún para honrar al santo besando la peana.
Se oye el rasguear de la guiui.rra y el bandolón; á las
notas claras de Ja flauta se 1m•zclan las gravt'S del tololoche, y al ruido ensordecedor de los pitos se unen al alegre
golpear de las pauú~retth! y el chasquido de las castañue·
la~.

En hileras alegres y apretados se forman los concurrentes; hacía adelante 56 mueven los..pereg1·inos, hacía atras
las cantoras y los músicos, y todos de dos en dos, van
desfilando en medio de animada cb,1rla1 s61o interrumpicla pm el solemne ora p ro nobit , que responden en coro al
entouarse la letanía lauretana.
La procesión ha recorriU.o toda la casa; los amplios patios y vastos corredores se han iluminado con resplandores de incendio. La palabra de an1or ha cuajado en los
labios y palpitado en los corazont's. )Luía, madre del
Amo~ Hermoso, ha bajado ,t aquellas almas devotas y
encenclit.lo castos pensam:e ntos y místicas ternezas, que
se deslizan bhmdamente p&lt;ir la pendiente stta,·e del amor
profano.
Las miradas relampaguean como aceros qne &amp;e cruzan
y chocan en singular combate; las manos temblorosas se
buscan y se estrechan entre la escas,i penumbra que deja
tanta claridad;el can to contin úaen l'i.Í. pido crf .~cendo, y cuando la multitud ~e ag0lpa de rodillM ú las plll.!ftas cerraJas
de la sala, donde sella &lt;le pedir la mística ponada, las almas también se ponen de hinojos, y casi todas sueñan en
dar albergue regocijado ri. alguna. ave perl:'grina, y se deleitan mirando en la caldeada imaginación el Portal de
Bethlem de su felicidad, donde \u\ Ue brillar la estrella
esplendorosa de su risueño hogar.
Continúa después el rezo llano que todos acompañan
y que pocos entienden; y al sonar hi última jaClllatoria
que se canta y el último villancico que se entona¡ cuando
aún se percibe el olor de cirios apagados, y no se ha extinguido todavía ese rumor que flota misterioso y vago,
al terminar las oraciones, la música preludia. la primera
danza, los pies se agitan en convulsión automática, las
mamás apenas pueden refrenar los impulsos profanos de
HlS místicas herederas, y comienza el baile, y aquel recinto que momentos antes era un templo con aromas de
incienso y de benjuí, aruarillent,os fulgores de cera, salmodias solemnes y piadosos cantos, y hasta con deliqµios
de religioso arrobamiento, se convierte en Ullft vulga.r sa·
la de tertulia, con sus prosáicoi encantos y sus poéticos
defectos.
Los padrinos otra vez se ponen de relieve, distribuyendo i1. manos llenas flores 1 dulces, juguetes y golosinas,
segtín la condición del favorecido.
Se abre en seguida el concur.:;o para romper la pifi.ata,
y es de ver y de oír la algazara que todos forman sin distinción de se.xo ni de edades; es de ver y de oír las risas
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22

DICIEMBRE,

~2 DICIEMBRE, 1895.

1895.

pensando en otra cuna y otro angelito, que tarda ¡ay!
mucho en llegar al caliente nido de su corazón.
El padri1w de la acostada del Niño, como .allá. se dice, es
el míi.s garboso, el que pueda derrochar mejor sus capitales, para el mayor brillo y lucimiento de la velada; y si
tier.e entre su$ cualidades la de amartelado galán de la
madrina ¿á qué sacrificios no se verá arrastrado por satisfacer su disculpable vanidad? ¿de qué no será. capaz un
apuesto doncel enamorado, si quiere complacer la negra
honrilla y las exigencias de su corazón?
Se atestan de flures la sala y las recámaras habilitadas
para el baile; se alumbran á riorrw con farolitos de colores
el zaguán, los corredores y e patio; se refuerza convenientemente la mezquina murga; ee llama hasta al sochantre
de la vecina iglesia; se preparan regalos más costosos, y
todos se disponen á hacer un derroche incalculable de
goce y de alegría.
La parte semi-religiosa de la ceremonia no ofrece nada
de particular. La misma animación, la misma pendiente
sua\·e que desciende á. los corazones regocijados desde la
cima de las meditaciones místicas á. las floridas vegas del
amor cristianamente profano; sólo que el descenso es más
rúpido, y el rezo se hace más á prisa, para llegar pronto
á las secretas confidencias que no pueden pronunciarse,
sin riesgo de pecado, antes de decir el solemne amén que
queda n·sonaudo.
Pocas, muy pocas veces, termina la última posada y
la tertulia que la sigue con la clásica cena de Noche Buena, con flll ensalada conventual y su tradicional guajolote
relleno &lt;le castañM y de nueces. Esa cena m,ís comt'm·
mente se celebra en familia y después de haber asistido
piadosamente á la imprescindible ~Visa del gallo.

199

EL 11:UNDO.

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IV
Las mismas escenas se repiten noche á. noche en las
ocho primeras de las posadas. Solo en la del día diecisiete se adelanta y se apresura la hora del rezo, J?Orque
sería falta imperdonable en un oaxaqueño no asistir á los
maitines que se celebran en el santuario de :Nuestra Señora de la Soledad, patrona principal del arzobispado
de Oaxaca, y hay que acabar lo más temprano que se
pueda, para ir á formar parte de la romería que de todos
los confines del Estado, y aun de remotas y extrafias tierras, llegan á rendir cultos fenientes á la milagrosa Madona..
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Así preparadas las almas y dispuestos los corazones por
el místico rezo y el regocijo profano, ya pueden recibir
al Niño-Dios que llega sembrando el contento en todos
los espíritus en la noche feliz de Navidad.
La rnadrína escogida para esa noche es generalmente la
más guapa de la temporada, la que tiene más relámpagos
en los ojos, sonrisas más ·seductoras en los labios y palpitaciones más ardientes en el corazón. Ella se encargará de aderezar la cunita del recién nacido, lo envolverá.
en delicados pañales, y quien sabe si sentirá entonces
apoplegías de visiones, y desvanecimientos de ensueños,

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Al año siguiente no es raro ver en las JJosadas á alguna
pollita que se apresuraba á cargar á los Santos Peregrinos, convertida en respetable señora, en venerable mamá, apretando contra su corazón á un nin.o mofletudo de
ojos azules y cabellos de oro. También ella dió posada en
su corazón, y tuvo en el Betblem de su alma su KocheBuena feliz.
EL Tro CttExcno.

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VI.
Aquí eí puedo afirmar que hay algo de característico en
la Noche Buena de mi tierra.
A excepción de la Catedral donde el Venerable Cabildo guarda incólumes las formas litúrgicas, todas las demás iglesias, qne en Oaxaca son numerosas, toman un sello de alegría casi profana, en que ae desbordan aquellas
almas creyentes á su modo, y piadosas á su manera.
El capellán de cada templo pone su fiesta bajo el amparo ~• protección de una fábnca de cigarros¡ las operaria.E, que todo el afio se llaman estanqueras, toman esa noche el rumboso título de obreras de tabacos, y acuden en lujo~a procesión á la iglesia que las eligió, llevando entre
músicas alegres y atronadores cohetes al Nülo-Dios sobre
mullido almohadón de seda, cubierto de perfumadas
rosas.
Desde las once y media de la noche comienzan á circular por las ca:les más céntricas de la ciudad aquellas alegres estanqueras, con sendos cirios encendidos, luciendo
sus vistosos rebozos de seda y sus enngu3,f! de colores chillante... La policía ni pretende interrumpir aquellas pl'ocesiones que n&lt;ida tienen que ver con las manifestacioneio:
ptíblicas del culto externo.
No se necesita la intervención del gendarme, porque
cada muchacha lleva no lejos de sí á su padre, á su marido ó á su amante, que unas veces acarician á la trigneña-botella de mezcal-otras echan piropos llenos de sal
y pimienta á. sus vecinas, ó dejan entrever su pimta derxpada, oculta bajo la cobija, si alguno se atreve ,í poner los
ojos en su dama 6 á interrumpir con nota discordante la
general alegría.
Llegan en buen orden á la puerta del templo; allí los
sacerdotes revestidos de capa pluvial reciben al Ni.fio; la
multitud ee desborda y penetra en poco comedida irrupción bajo las altas bóvedas. La imagen de Jesús es colocada en el altar y á poco el órgano lanza sus sonoras notas y comienza la .Afisa del gallo.
Cuando ésta se acaba los fieles se desbandan, formando
animados grupos y van á dar la vuelta á los alegres cluichacuaks, barracas de lona ó de- petate que se levantan
junto á la plaza central,. y donde se establecen vendimias
populares y juegos permitidoe.

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Fos~oAsl
J' NOCHE.

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A la luz cegadora que desprende
y deliciosa,
En gentílico amor todo se enciende.

~u desnudez triunfante

Da en su cabello el sol besos de oro,
Y el mar, abandonado por la hermosa,
Y it'rte á sus blancos pies amargo lloro.

III
La beldad, sonrosada comn el día,
Esparcido el raudal de su c:1 bPllo
Por la mórbida ePpalda y ni veo cuello,
Llega a~ arroyo de la wrde umbría.

t'n vmm llena en la corriente fría;
Y al rozarlo después su labio bello,
Tiembla el vaso, feliz; la.nza un destello,
Y campo y sol refleja en su alegría.
Cuando su viva sed siente aplacada,
La hermornra retira, indiferente,
El cristal, de su boca de granada.
Tórnase triste el Ymio; antes ri·ente,
Y por su faz de nieblas empañada
Se desliza una lág1ima luciente.
I\"

VII.
francas, las alegres carcajadas, goce pegadizo que á todos
contagia, cuando la pollita zancona vestida de corto falla
en sus golpes furibundos, 6 cuando la predilecta del padrino, merced á intencionado resquicio que se le ha dejado e·n la· venda que cubre sus hermosos ojos, puede
asestar el liro de gracia á la olla barriguda, que deja escapar su sabroso contenido, en medio del aplauso general
de los grandes y los gritos descompasados de los chiquillos.

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$1 poema ae las lágrimas.

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v:e,;.

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Et ln rose parlant le Janguge des rose!!
Dit; "J'aime les chnnson!'. de tei.: d eux
lévres rose,;, ''
A. IlOUSS.\YE,

I
t; na blanca beldad fascinadora
De rubia tren:-:a y seno floreciente,
De ojos azules como tersa fuente
y risa más alegre que la. aurora,
Por ameno jardín que el sol colora,
Camina placentera y diligente,
Cuando su limpia. falda transparente
Prende un rosal con rama punzadora.
Dichoso acariciando la hermosura,
Se estremece el rosal, como una llama,
Al romper la beldad su ligadura.
Pétalos rojos llueven de la rama ..... .
Es que el rosal, perdida su Yentura,
Llanto de sangre por la infiel derrama.

II

Dibujn e,n-iado por el S!'. Eugenio Olvera.

Esplendores magnífico~, brillantes
Cunas de plata y majestad divina
J\1ut!!:'tra su cuerpo escnltural de ondina,
Al salir de las olas murmurantes.
Las tembladoras gota.e rutilantes
Con que cifiera el agua cristalina
Su inuiaculada frente alabastrina,
Fingen regia corona de diamantes.

Ru::-ipiran los ardientes rnisefiores,
Llena la luna el mar, valles y lomrui,
Y, en álamo frondoso, dos palomas
Cambian roncos arrullos gemidores.
La bella viste encajes; raso y flores;
Y, cual rocío en las fragantes pomas,

En El! pecho gentil lleno de aromas
Lanza nv collar de perlas sus fulgores.

rn dichoso amador, en tierno lazo,
A la beldad fascinadora oprime,
Besándola en su labio de escarlata.
Y á la presión del venturoso abrazo,
Roto el collar de perlas, dulce gime
Y en higrimas radiantes se desa.ta.
\"

Yierte el mustio rosal llanto encendido;
Del \'Ul:!O rueda higrima luciente;
Llora el collar de perlas refulgente,
Y llora el mar y estalla su rugido.
Llora también el amador rendido:
Que la beldad de inmaculada frente
Es estatua de marmol esplendente ..... .
Y en el mármol jamás vibró un latido.
Todo tiene una lágrima ó lamento,
Todo ...... menos la bella seductora,
Causa de tanto mal y hondo tormento,
Que, arrogante, impasihle y triunfadora,
Responde á los dolores dando al viento
Su risa más alegre que la aurora.

�22

EL MUNDO.

DICIEM.BRE,

18\Jf,.

p - á ella acaden deo_éle la Duqn- 4 qalen ocomp■fta
el lacayo de 1 ~ llbna, el ~pero que compra
la manuna prohibicla, la oerpleolee-da en el U"On- an merlDlll ID
de pan. En la noche no •• inteel
co, nna Ew de negra cabellera que le cae 1obre la eep&amp;l• rrnmpe el roldo eD Ju callea, paeo el ciego que pide lida, un Ad4n con loe bruoo abierloo; un Herodel con 10 mcooa -.a con a11 p11arra imp?OTIE&amp;ndo villancicoe en
eachllla de hoja de lala degollando' loe nllloe y mirando cado· pnerta 'I el granaJa qne no 11be tocar inalrumeoto
lmp&amp;elble 4 lu aftigldaa madrea; loe reyee Dllpl Cllllli•
algano, ana ho,a de talar un palo y mete un ro;.
nando en un elefante, an dromedario y nn cahlllo, con
do capu.de enloq-, loe oordoe.
_ _....Ja NochedeNa'Vidad enüe- 101cajudejoyuy1118coronaadeoroy o.oi mamoa de
En loe palal,ioe lo miomo que en lao bohardillas, ae
grana; loe i...,. !ormadoo con peduoll de eilpeJoe, cua,11,ABBIS ......canla y II baila y c1e todoe eooe raidoe no H qa,I
18
na isirillaT Nanea IÚII qne entonre- doe de 4nada y de-•=·, la fuen•-'ia "lle oe _.i.4 la pa$rla. Nanea oe 18"ip&amp;n como en
...."""' ,
-a- con mloterl- hannOllfa que dialp&amp; todaa las '""'"""' me• DCllll6n loe recnardoe dalcea de loe prime- ICDII para qne funcione como li f,ma de verdad; el moneo lade l a - l a ele la púrla.
rilo 111100 d&amp; la 'fida y nnnca como en mo- lino con IDl llp&amp;8 de caerda; la Vlrpn con IOálO melan·
Yo, que •"""' I••• nr=on• , F.epalla, que tenla
j¡alllWii oe 'lll...,. teaer-. volar y acercane en iillen• o6lieo, manto unl y ,11n1ea morada; el Sin J""6 eon ID alll lanlol amlllOI, ql¡a me conlideraba oomo en mi caaa,
loo uiadoe lÍ'r&amp; deoirlea: no me olYldt!n, oqul tónica verde, 1u capa amarilla, 111 poblado borbl y ona ¡poiqo6 b,,de ~ - • e n • ~ - a-nte
WOJ,,Y&lt;&gt;tdento y-to con ....a-100 Yillanclcoede- wracoajadacleftoreoen la mano; el bney y la molacon ele JUxlco y 'bnléllllá en medio de laldol esplendoree,
t&amp; DOOli,,,
loe hooiooa abierloo pinladoe con ...-oon como li ano·
mloeallelpobwllldt.-erdoe. eoloB a-,nllldoeque
l!roik....,. ,100 - - ~ como loe Jaranlll!C"'; looaeraftneodeceraconlao alilaldcradu 6 en la veoiDdad . . . - J' mllan el jarabe, mil pneolol de
nillolf' nida eJIIM ~ ni mú i - t e q n e el ni- plaleldM, y 10 hebra de hilo en la ca1-, poracolprlca heno y de lama; loo 1IICimiemoe llli g,,itri, de nneotra
llo Dlol, ~ humilde, -.Jooobreel hudllpa- oobreel nlllo; el portafüo de clara de huevo en algod6n, clué media, iro. eDdW "'úlca 4 qne Uamabo mi padre
SIi eJtDpeoahre y caieDlldo con el allemo de un bney y Y ID peeebre lleno de poja; el nlllo-Dioe de cera6 depor- el
la -■lh!I JOOl■do lle ..ite y ele -.inagre Y la
• -mala.
celua, 1COIIINlo, con loe ojoe muy -.il'OI y may ablertoe, - d e l lulpr COD,lnl b¡olYidable ooberano que len lasa
¿lfay elí la dena y en loe aiglce ana eecena lÚII demo- loe breooe exlendldoe, y lao piernu encqidaa; todo eoo lo
_..,. f mM _,..ftdora? El lley de loe lle,.., el me- he comprado al lado de mia padree_. - an rapu; ccbea culiieda pol'
el pOlvo del camino da la 'Vida.
1er 4e loe hilmlnol, elaol&amp;rla llbenad, de la igualdad, todo - lo 118\'llbo en un gran ceeto ehlejocrlado demi
-,.Qalero 11111Cho I Jlodñd, leo cieolaA mil aúgoe, pe·
cié ia ,._¡do4y de l a ~ no emp, la 'fida Y ..,.la para U'l',glar el nacimiento.
ro ea e■- acehe qáerrfa en lf6sico f vo!Vlr ma•
~toclll!.._ ""11■, ni ljlJopedldo en rlfloíolmaal¡Oh nilloe de a.'loral vCIOkcl no .Wil wdo lo qne ~ ni. CNlocllwló por 1111' oppliialoe y loe r J - Su oigolllca para el coru6D huérfano y enV1jecido por la or- ft1IIIL
¡Oh Noche Baeml ¡Oh poema el&amp; memoria~ 11ntas y
~ .... ~ ... ma4l'e-...-ao-llade Na- fondad y loo dolot9.
de ftllÍIUill ídul Que la cl-.ililloi6n no minga de en~ _, ~ 119 .,..11!!&gt;; lo ilal~nopirando juDVnelU'OI ojoe no oe ftjan en loe de eooo nllloe ~ w,, _..,. ta eencilla 8'líllll! r¡úe .... eiempre la ale:po liL , . . y el buey 1 t..te.i..- 1111 advenl- hambrlemoo 'f demadoe qne ca miran, no con enwdla, ir!a de loo MPN11 la delicia de 11111 . _
,...!llali4lb kl!á ~ en la eooala aoclal, lca que lino con alesrfa, Ir de 1a mano de vne■U'OI podre■, de
Ya,_ndo.,,...,IMctiiee, bUloo en -.ano la frente
udau y Ice mú brallDoo COP· paeolo e n ~ . de OlllllChltaen cuuchlla, ya ~ n ~
• • ~l oóa iail beeoe en ollo tiempo; todo oe
i ; ~ para . . - d e la~'- el ali• do lao - • ya A&amp;lnbiando la mala, ya pidiendo mú
Ido y *&lt;ido eia embua&lt;t - " 'rifl&gt; denao del eoplri"'·
~~ lclt 1gno1.,., Ice hamilder, loe • ¡ak,181 Y mú - • '1 qne ca open adollde com· liá¡Oh
Noohe ».al oGálldo "1 --,bá fria y blanca co~ · - 1 11 f'4 l la-llidadelJDMprilllW_y_
pr4lalaeolao16!1,loedulcell ..pec1a1. . . . . . . . . pa- mo mil....., ái¡plooln mi 61&amp;1mo 1eoM, lnfnnde tn
l ,slttii~~loi pi ◄-..
18 - ■i """'l""el con8le 11ne raeda, el canel6n qne 11
c o - de mla hqe■ - q1ie para mia pa·
~ ~ - i¡liN.llt., loe rer,s IIIIIOI, la apariel6n de abondona, el '8Jocole qae oe delpneia, 6 el pol'IGtieiño y loo
meo i ~ en -1 ll!(o y 11ae!no han lagrado apognr
• - - -1 l!¡eG, 'j. i....,., Yiailulo. cleponlendo ID co- ,eqaemado cacahuate qne al l'ebulr ea la _,..,.,.. ea- loo.a.., Jil i.a fsiifl181 ni el alllll¡O conocimienlo
J'!IIIÍ¡
-,.nto ate el mM deBpreciallle y ol- nula cae al 1111elo.
e l u ~ .........
'riWl&gt;~•ql!e 11 ■--- en-deoroy Para loenlllcapolm!a eun111Pff1'1&lt;1; e11oí1 no t i . . dOld
oomo _.,., Jo iejcai
~ - ~ &lt;lepúJQra y-itlo y movían en 1111 clelmautelado ouano el nacúioúníi&gt; q!Jll ~
~
1c,a mú riooe, va1eioiol -.-11ca.
pero compru e1 p11n ele eur1so, ..,.. ed:f
toc¡ue)IIIIQbab6ilvillo,
-~~ ~ ¡ - 1 , i R el arden de laa aooleda,, gorilea agndalnent,e, y con 61, el pdlk&gt;'ie i.,..,
élll
el ,....ida Belea
4iil,
1• • ¡
tv 1 .._,._. 1-, , c1- ~dad, yaloonarludocedelaaoclie;oe.....,._.,.
et 11aelmlento ü Orllto.
....-1a.p. • flllldar el dereobo y la jaáicla, ¡ tevaa- gnlar con tocia la fnena de IDI pu1Jll.&amp;¡l'D■ Dmo Pa:A.
~'lt
la ulae condici6a de eoclaw y de conElla III que• Noohellaeill,
~ • .._ "'8 ..,._ y de madre honeola, f ma1dePorque nace eíNlllo Dklí,
Alt ...._....,
el gobierno y 4 oamlllcar la
Loo nllloe pobrel la cLllleo ,r rhat-. qne oe
fls¡ ldita d 1/11
11boliendo tl"11oe 7 no con• confunden el oceite Y el vinagre, laa .... de ._,,...
~ u,,!n ~~ Dj.nobleau lecí$1mao toen de con lu rebowlu de flcama, de 1--..,I; ,_ ...u;,, olo
~ ~ V r(il!rc. 1' fa, el pe1116n y la eopeNDza en plflano, ele lima :r de per6n, con loo! con._ y 'Ju almeDI
~
dral ele .-hmk!.
ESDE la cnmbre éle la monlalll, el paitaje era
l'illi41110 ~, ~ . . . . . , -'9 oqnel nlllo que caando lleCon11o6 p1-r nllloe
Y poinoltoe apa~ pnAlo6 y oe1l6 con .,. - ~ ran el ilaldo rojo de- plailllo, mleuUu loo nllloa riool
Ve!Me abajo, un capriohoeo aplllamlento de
·a.¡ i rou,-,Mlleota: qae alboroudoo
11borean la copa de Cbampognetoo!IChando el amorooo
~
n.....,...,
trojee, domoo '1 VáDllal tonecillu,
"- 1- wel!llli, po¡,qne ¿ todo■ leo hbo benellclce por- brindia del jefe de la lamllia, qne hace llorar á todoe por1lll91ÍliÍill-lo~«1111011I • -de IOl llnlliee• y po- qne habla con la poeela del alma, con Ja qne lnarin la'6- wlelu slratoriu. oapu de molino movidu por .,¡ aire,
~-~ la Uetra
de que al 11epr laD llcidld de mirar Yivoe, conlentol y rewúdca, loo oeree y, Jl!'rdil!nd- en la lejana oenaola loe Inmensos ,ripies
,alplcadco de pÍ!Jllol rojoo por lu amopolaa qne oe me......., an\Y81'11rfo, dondo quiera '.lºe 00 enoontr6ia ... que ocn """'"' de ID IBDg?8 y alma de M lfeck&gt;I.
ñil ~ 4"lria&lt;Jeijo éle loe hopno y ele Ju p6bl'¡La uadlción 11ncioaó lu naevee Jleetaa aeguldaa qne clan blandamen'8 en lao eop...,
Era muy pinto- el pueblecito.
.....,_ '8l flíeblo.
llamamoe •lu poaclu.• Con CIWlla alegria 1-oo caa·
Loo bombrel, ml¡ajaban con ardor en la labranza ó
:Y 411 qpe lamarlolo pene..- , todol lao edadeo, á
lado todoo, aigniendo con nna vela en la mano, f loo pekie ~ f , toa.a Ju naoloneo. Su perfección lo regrlnoo de ~ .loe villancieoo 11ae todoe conoervamoe lao qneoe...,, no codiciaban riqusaa ni conocla1i 1u1 fueroo poli""°", hollabon loe campeo cabolpndo en úgilee
~ l,todo láque $lene Jlll An noble 1 *Cdoo lo aman en la memor,a,
~ W la ~ n élel bien c).,l
d
Loo que dabon la poooda oe encerrabon en ana pieoa corcelol, cuaban ganaa ó paloe •ll-rea en las laguna,,
~
•
amor Y • la para reeponder con otros vereoe al oon del piano ó de la 1 fieru en el bolque de •binoe; eran felices; arrnioa•
Jla,)(6xlcoaoelébreenCldah
laN b Bu
pilarrl, deepaés de haber canlado la lelanla, yen el mo- bon al m6dleo con 81l excelente salad, qaerlan bien á las
_la,._ íml- en q"'l
"': •
enoco- mento de abriree Ju puertu para qne Jceé y llarla dar- eepoau y ilegahen á p&amp;lriueu ·rocleodoo de hijoo cari·
18 COJlll'OPl1 00 coruonee
la famll.
míeran ahl - noche, ¡qué alguara imn'bomoo! ¡con IIOIOI y alegres ni-aeloa: eran Ju hembras bonitae y
1'iflOI
,a 18
linreane para pllllr la velada Y qué arrojo no■ tirábamos al aaelo para recojer la eolaci6n pladlae, de 11'.bilol modealol y aenoibilidad superior,
&amp;Olll1
penoor ~ ~ dru que . ven- deapamun■do en la allombN ó en loo ladrlllco ele loo co- delconoolan el lnjo y la coqaelerla, amolml el ln,gar, á
~ 1clt abáekio y loi podrell anfren unagmúdooe 11 en
rredoreel Mezcladoo nifloe y niflu, aparlando la mano la Madona qne acogla propicia &amp;DI plegariu, á loa nilloa
1"!)11'a novldlld ya dormirán en el Hpulcro.
delicada de la hermano ó de la prima, qne in~labo hur- haérlonoa y al novio nlaüco que en lao noobea de plenilOh l!Toohe
4 mi memoria
Juh dlchu larnoo la me¡or
• golooma,
• éramoe loo máa awroo y toleol lanlo C1Dlaba ,rovaa.al ventanillo.
1•daa
1ao Buena! Mi .
,
mu-,..., 188 1onu que oyeron para la arTtbating,J'Y pora la gula!
Prodacla el pueblo, Ju uvu riqullilDllll de aua viejos
l'fN
no
.olver
nancal
y
tod
·
·
1
¡
emparrados,
queooe allmeo~ioe de elabornciún primitiBra de ver c6mo nOII Ue-1...... o eato aurge en m1 memona a ver oe ptlelk&gt;B,
• - en oque1100 atice nneo- al oir loe canlol al - r por nna ealle y ver dellde la va, el wigo que convenido en pan, vomi1aban por 111111
$ft11-d-,laoompradalco¡·•----elN··'-·
'
..-.,:;;;.,. __ ~ amule nto· acera el iluminado
11lón en que ae ef"°'óa aoa poea- bocal de lumbre lao humeo.na lahonu, aceltnnaa de sus
18
~~ que *Oda'!al· da de lnjo, 6 eecucbar en el uguán de la vecindad debo· oli'11?81, Al froto ..ele loe manzanoo ó perales, y ftoreo,
~ •rm- Y amplia de laa rrio, loo canlol de loe machlcbllol pobreo.
¡muchu ftoreal hablail de Vlr en Mayo aquel vergel, ropluae de la cJudad, ocn DU delicia, porque en mudo lenCuando ya todde loo que noe amaban oe han mnerto, ..., claVlleo, nwgarilal, llrieo enlermiaoe, cer61eu camIIIMlle me hahlan ele cceuqne amo, qne no olvido y qoe caando nneotroe padree daermen en el oepnllm&gt; y con p4nulaa, vlólelal, acoclaa de roúceo pomp6n, ozucenu
'"!-can como UDto roolo mi espirita triate y enfer- · ello■ el hermano amado, cuando el hQPr en que fnimoe cloróü- y azaQlll'OI pudibondoe.
·
mi~
enmanlll
dichoooa eot4 vacío, la Noche Buena revlale denU"O del
Lu calles eran mal p&amp;vimenladaa, y loa edificioo lodoe
18111118
-■
• oda Y eriau. cuajadu de bello- coru6n ano dalee, pero Infinita trilteu. OM1a canto que con UÍIIIM ven.._. en cuyoa barro&amp;ea de hierro se enqne ~ 'ree,na, traldu ele n o ~ mona cer- 18 élcacha, cada pandereta que IOlna, cada phD qae,.,.. roocaban como llerpienlel lu enredaderaa: loa domingos,
~ _ . ~ - Y hdmedu made¡u de heno, reco- tremece leo aires con ao aguda nola, noe obliga 4 1111PÍ· la genW m o z a ~ enplen1U bailaba en la pla•
pin 6n leo viejos ahuehn"".'9 de Chapallepeo, Vlrdad&amp;- rar y á oemir húmedoo loo ojoo, pon¡ue nada ee compara, za prlnclpel; ali! 10 iniclahen loe CUt\&gt;O •more•, conjaNI cuna■ de lan noblel anc,aue1;-eou ftoree ea forma de
ble f las venturas del hogar ni nadie vqlveril 4 amarnoe phue el verbo amar al compú dfl lao lanlarri"8 de la
-1la c o n - ~ rojo■ lanccolüoa, lin aroma, pe- como nu9"'roe padrea noo amaban.
mdaic!I '1 el piar de loe pojarilleo, que porloleaban tendi.~ con uno poeola
y que llama el pueblo ftoree
Recuerdo las NocbesBaenu queposélejoo de la patria.
da el ala en leo rama¡...
de Noche llnena; lao 9"'reU... el ool, la lana, y loo comeMadrid es de lao ciudades q11e mú ae animan y que
Cuando la campana mayor de la torre porroquial lan•
111 de anlllllo; loo hlleo de plala lllnrando la eecarcha;
10n mú balliciooaa en t!t!la noche. En todu lao caeu ae ubo4 la puee*II del oolel gemido de au lenpn bronclnea
lao cabollu de ~ o oobre rooaa pinladaa de blanco, re- cena el pavo; lu peocaderlas oelentar, en 1n1 8IIClplr&amp;lel! anunciando laa oracionee, invadtalo todo una calma. de
medando la rueve; leo putoreo de borro, llato con ID loo m,a grandes y doradoo salmoneo qne ae _ , . en el abodla; verlaia ilumlnadoe leo villlloo de d01 ó tres bal·
zampolla, Gila con la olla de migaa, Braa con la chlrimla, allo; la Plaza Mayor presenta un especUcnlo hermoeo,

~a.-a•,nas

N ºch e

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L,•terar'taS.

Annlnda con el lamboril; el 4rbol del bien y del mal, con

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DICIEIIBRE,

ones, algún trunochador que cobijado en gruesa manta
apresuraba su puo en la calleja, eacuohariaí■, en el ealabio el mujir de una vaca partarienla •• furicoo ladrar
del vigilante mutín que presiente alg\10 intruso, el canto do un gallo deepabilado, la oerenala de un felino en
loo tejados, ó el eco triele de aaa canción de amorea perdida entre lu oombna.
Ln autoridad civil, -ba repreoenlada por un alcolde
campechano y malicioeo que clecidla loe pleilcl de IOI
gobernados como el lamooo 01Cndero leo de la ln1Dla blrataria y medraba haciendo ,abiar á la alcaldea con 1n1
inaiintoa mujeriego&amp;; la medicina, llevó á un doctor materialiata, jacobino y revolncionario, promotor de dlecordias y zamb1111 en la época electoral, buen 1ujelo en
el fondo, amigo de leo marid~ y qne habla uilüdo en
1u1 nlu,nbramienlcl á todal las madres en diez legaaa ,
la redonda; para que nada fal-, el prq¡reoo, que en
todaa partea aaoma las naricea, ediflo6- unaa aulaa, y re,,
vislió con el 1evero magi8'erio de mentor 4 un anciano
dómine, de &amp;oonomla blblica, convioolonee oblcurantu,lal
y aDlleru coetnmbrea, ana eo~de lnquioldor pedagogo, lamoeo dl!obravador de nllloe que f faena de •:rano■, palmelal, tironee de oreja,, y radoe p - ha·
bla con,enido al menndo elema,to en un hato de cuneroo.

.

201

EL MUNDO.

1895.

n

Delde ttempo úrú, padeola la bella Conchila, langul~ y melancollas que liahlan paeso de nn ,empilemo
mal humor al bnon pap4.
El larmacált,ieo rerol-.i6 i,u6tiimenle..,. pol,'Crientoe
redom•• prep&amp;ranclo fórmulaa, y el médico acah6 por reconooer la impotencia de ID 11b.er ante la traido,a enfermedad qne á ojo■ viltoe demola la aelnd precica de
la 11illa.
Y no hahla raooneo qne oaüafoctorlamenle explicaoen
loe acerbo■ pila e, • de CollCblla: era~. la m,1a IIÍ!da
de la comarca, amibanla to&amp;. eon ternura '1 ID .......,
oval, oel'liJlco, no'81-te bello, con -.ilgiela pupila• verd• y ornado de ooberbloo boclca .i. caobo '1'11a
á mal tnier á todoe loo jovenneloe ele IIIP".
¿Por 406 oulria, li el garbo de ID andar, la albnrade ID
- o y el tono ulveo de 81l piel hablan qllitado el 11118110
4 mál de nn a p - varonclio de veinte IIIIOl'I
¡Qaian lo ,abe!
Ello eo que el dolor minobo i - b l • éll almabnena,
y á oolao en la alcobo de ooilera le ualtahan como mallg1109 diablilllll, raborá, de -1dad ofendicla, angll8tiu lnconBClenlel, .-.rebellonee yganude llorar muoho,
como caando era nllla y le pegaban.
Oblervadla en el paaeo -..penino.
No le epnmovía JI migieo eeplendor éle odorabl•
crepÓICGloe clel Uóplco, caminaba penoatlva, enolmiemada como ana romúüca de novela, con la indllerencia del
maniüieo awncedo por la idea qae 1'r olmeoiono. ....... .
Lu a vea bu.acaban el nido modnlendo fervol'OIII iJll6..
lila oración; delmayl.baae la loa leo puatndoe crenoneo de la ogreole cordillera, cobrilleaban loo ra100 de la
luna en la 1uperftcie acerada de leo lagoe, fingiendo radiacionea IMclao, ilamaradu foef6ricu plala ó vaporea
de opelinu tranaparenci111, y, ella, Conchila, absorta,
deedelloea del paialje IIIIIJDllo, hundla leo menudeo piel
en el follaje; 1111 mirada perdfaoe anli- en laa cobriua
lejanlal ó conlemplabo con ftjeza el celaje tramontano
iluminado con fnlgor de hoguera por el aatro fu¡itivo; ,
veceo delenlaae como la coroa que columbre al coaador ea
la eopeeura, y eecnchabo don alención quizá eoperando
qne el -.iento le lle- en 1111 himno d• oelv4tieol rumoree, ecoe demóoicaa ignolal, visiones del pala de lao qalm..
ras, perfumee de rubiu lof'tenenue, de eBtrofu de amores y debeloo ......

ae

m

Era toda una hiatoria.
El poema de deo vidu perdiénd- en laolllloranzu lnfantilea, evocado eutn, recuerd.01 muy Jejanoe, nacido en

Ju intimidadee del colegio, ,raneformado 4 leo dooe anoo,
convenido en drama, en irageclla cui, á leo die■ y ocho.
Una larde, la vlapera de que él marchue á la ciudad,
hablaron mocho, 81l mutua timidel ele adoleeoentea ch-eapareció ante la proximidad de uno oeparación, loc4ro111e
lao oedienlal bocal en la inconeciencla volup- de ano
nueva oenación revelada en la queja doliente de un . piro¡ el primo juró como un romano, pidi6 el amor con
elocuencia arrebatada, y al oir el analado monoetlabo, ca•
yG de hlnojoo embriagado en el d•leile de ID dicha. .....
Lloro ella, experimen'6 alegria&amp; deeconccidae ba"'8 en•
toncea, abondonóee , laa cariciaa orgullcea y feliz al ll&amp;ber
que era mnjer, a¡radeciendo el vasallaje varonil que le
rendía 110 eamondo.
Prometieron qnen..-ne entemamente y forjaron un pa-,
raíso de proyectos para el porvenir, eeperaudo con tran.
quilidad la ausencia, ese polvo de tumba que encanece Ju
,andee afecciones.
Fuéle ella fiel; conaider~ndose au prometida, esperó oon
impaciencia acariciando dulcísimas eaperaDA.8, y coando
regres6 e! ausente en vez de cumplir 10 compromiso, oco•

nf-,le .::.bandonat' el mundo para bacene un cenobita!
Y no habla modo de empeftar combole y arrancarlo de
lu mallas 1ntileo de la lela de aralll que lehlciacautivo,
¡nunca pueabal dominábale ascétJcs. huronería, eocerráhue en au coarto y ali! ae daba á leer oqnelloa libroa
con plllal de ln&amp;lele 6 amarilloe ¡:ergaminoo que le ha·
blan ,raatomado la cabeza como al manchego aventurero
loe de laa cabollerlal.
¡lnpúol
Defraudaba aws enauefioa de novia, huía como un In•
oeD11io de la V8n"1ra, ahendonando la vida raml provechcea y alndeble, para B11Íciderll lenlamente en un con•
vento.
No; él no oe perleneola ul miamo, encaden,lbanlo 4 ella
jnramen"'8 inromplbleo, preciao empellar la lucha,
vencer con laa arma■ ¡lorioeu de la mujer, á COIia de to•
do, ...... ,111p1m1 .........¡M¡rlmu1......... ¡-.iolenelao1........ .
¡lagolelrlal ......... ¡¡oerla coquetall ........ .
IV
Apareci6 el ool oobre el hielo de Ice volcanee como ana
corona de fuego, deollorando raadalea de oro en el pitllago
1idéreo y colorando de p6rpura lao nubel errabunda&amp;
Poblóie la úmóofera de perfam•, de auna, de trinoe
y de alu; la ola lumln- macnlabo doñndoleo, letol,
boaqneo, liembru; ceoeríoe, terrolloe y camplllu; ~
•nlnáboooe al trabajo loe labriegoo, relinchaban loe éabo•
lloe erizando el lleco de auo crine■ al olfalelr laa Y'llJDU
qae paclb en lao llanura•; oobre el camino, ana caravana
de peoadoe carromalol rodabo en loe ¡aijarrol al p&amp;IO pe, _ de loe baeyea, y en el césped, htlmedo alin, comen•
•ba IIJ8 laboNI on mundo microac6pico: hormigu alareadu arraatrando con ti'4nlcoo Mfuersoe ana t,anoja de
cebocla, -nelca wpco tJ'ISlahilleando en el sacate,
- . lagarüju bebiendo la lu1 en 1D1 lerrceu bncaa
-blertu, 6 paeienlel escarabajóo qne rodabon en lu
-,,dM bolas de eotiércol coidacloallmente redondeadu.
En loe jardlnee, aleleabon pinladaa maripoou, un en•
jambn, de abejas lllCllllllblea, beoobo lao corolao para
llenar de ambllrina uúel Ju Ol1'0l88 celdlllu del poual,
ejéreiMIB de ll10III08 sumbahan entre lao moreNI 'de la hilanderla, y Ju l'OUII calan cleefallecidaa en 101 lail.. eopinoeoe.
la eaqulliln de la igl•ia llam6 4 miaa con premura.
l'icabo el ool, y, laa vlejeoiir.a, con la cnmáodala :im&gt;llada 4 la mlllleca corrían leme1'01118 de no llegar al ti•m•
po al oftelc relicioeo.
Concbita, de bracero al bochlller, encamin4bue al 1e,nplo: hahlabo mucbo agilaodo .._ manoo con calor, ocercaba ID carila IOllrooada , la del 111111,on-ón y rela burle&amp;- .
camenle hablando de algo que le hiela palidecer.
Ya ea la na\fe, colocóse á ■oa piea como uua aierva,
aeem6aehtpora embriagarlo en el olor de ID&amp; cabelloe de
mujer recién hallada; ni tacllnareo, enoelló el nacimiento
ele una nllCII IDlll'ftliaa, los \111\·iaaoe ricitoe que en ellaee
enredaban, la "1rgencia del cuello con blancos de uócar
el ananque provocante de au 1eno virginal tnmaparenlado ,t travi,, de la indiacrela m,..,lina del amplió peinador......
El te6logo no rezó la misa con fe"or, ni cayó de rocli•
llaa propinfndoee farioeoa golpea en el pecho cuondo re·
pical:lL el monaguillo¡ salió ~brio, tambalf'ánd~ eetrechaado con furia el redondo brazo que le abandonó au
prima, y en la caaa, cuando est.o\'ieron soloe á la 10mbra
de u•a higuera, abru61a y beoóla muchaa ,·ecea diciendo
con furor de ú•lro:
•.•••. ¡Quiéreme ó me muero!
Ella. ein ofendent, ante aq,1el .intempe,th-o deepertar
de una carne joven ndormecída á golpes penitenciarioe,
reía alegremente diciendo entre baatidofflll:
•••.••jYaesmío!

Y las rauda■ illláionea volvieron á poblar de auenoe
au precioea cabecita, pene6 en las nupciaa, loe idilios de
la luna de miel, el bautizo de un querubín! .•..•• y el de
otro!? .••.•. y loa de ot?O!! ......
V
El padre, el excelente palurdo, entrú á la alcobo de
Conohit.l, tosió como lo hacía en loe grandes aconteci·
mientoa, y no siendo 01uy faene en retórica, deapoée de
mucullar frasee iocone:a:u principió trabajoeamente 10

diacareo.

...... Mro...... we babló de ti...... asegura qne debeo

-rte......

¡Habló por llnl
El ancillllo abreviando IU peroración, ae filé den-cho
al bulto.
•..... Malhmn. marcha al lelllinario, y quisiera que anHI prometu tu mano al hijo de Don Pucual, ya aabea,
el alchichooero, muy rico, millonario!. ....•
Conchita polideci6 sintiendo eh el ronro la injuria de
un escupitajo; BU amor convirti6ee en odio momenW•
neament.e, pareció le ridícula la caatidad de Pedro, y, en
ana exploeión de borla, de eea oaro,inica y deapreciúiva
hilaridad de loa mujeree que ven acobardare un hombre
aale aua gracias, gri'6 enm&gt; can,ajadaa.
-¡Bobalicón! •..... ¡mamarracho!.••.•.

Y como li Ju doo palabrao hubieran agolado el buen
humor de que "hacia tao 9"'repi_, alarde, deeplom6ae
en el lecho ooll?"'ndo desesperadamente.

..................................................................................

Adorable aeftora: me diréis haciendo un Mnito mohio,
qne he relalado una hiatoria iaalpido y liD gracia: '8néia
, fe mocha razón, pero yo no ooy respoDllble de que en
el pueblo aquel no acontecieran nunca sooeaoe extraordinarioe.
Diciembre 7 de 1895.

POB JD. PADD OOLOllA,

11

la vlopera de Navidecl, y en aoa luj-eotanla ele cierto palacio de Mádrid )ll9ll8IUMln, un
cahlllero ana oellora, unN.....,..¡.,. Ezaoqnel
un Nacimf.~to 4 la eopallola y 4 la antiJna. coi¡
todo■ IDI inR'ÍDelldAll laberinloii y todlll 1D8 ~ llll•
pro~ad• Bocu ele.corcho y papel encolado. qae - ten
una Bel6n ele carl6n: booquee de .l)müoco, rloe ele
criáal, choau de paja. poatoree y ...,.iza ele ~ qae
bajaban por todaa lao veredas ele la molllalla, carpdco ele
tortu, pavoo.y pllinM qu., ofrecer al Nlllo: teliillca ele
10V1jilal ~~n "1&amp;llllllneDle ea pradoo de
oerrln
hin
de ~ no claoifleaooo en nin·
pna lanna conooida, l""""f"'doo por en-1orea qm leo
diaparaban IOI eecopetao, IÍD - ~ " ' ~ 8c.t.W11na. lnvenlara la p6lvora. 1Jn devoto emitiltio hlllla',.,.,.. la
- - de ID ermita tocando')(-, 'medJlii~ ...
cua del rey Herodea, que ~ l a a la ~ de ID
palaelcparaconlempiarla ll,gollaci6D dé
mú 16joo 88Cm&amp;bo por la boca cle. un ~ l 111&gt;
rrif..
Cllllllldo de p■,'08, 1 1 ( 1 ~ 7 zai,,,buaillfll: J' ali,!, eu el
61'6no M\rmloo. oe divillba la brillallte poailün ele leo
Beyee Magos, a'1'1veando un poei,le a&amp;Jevldo qae
oqnel lamcao del Diablo, en7ó8 chnielaloel!A fanla qae•lol,
eoh6 lluotre arqailecto, quedando hecho deocle-nton•
ceo jefe supremo de la fnemooo-i.. Al pie ele la molllalla oe hallabo la grala, y en ella dotada i1 !filo Dtrille
en 10 camita de paju: áau derecha le eoa$elil¡illlha 1a
Virgen l.n'Obada; y , au izquierda, I•
bién San Jcoé apoyado en ftórida vara. La ~ . Í bnn;
1e manlenfan en el loado, respeln- dlllancia, . 'l 4 l&amp;
enwada de la grula doe gwndiail clnlea, de gran pi_a, ..,.
deaaban f la multitud de ~ - q n e ba&amp;lan llejodo r.,
d.....,.. de adorar al Nlllo. En loo airea, -nilidbi el!&gt;
inviaiblee hlleo eláat.icoo que lee lmprlmlan an 11a&amp;V8 movimiento, velanle gran nilmero de ~ -eniendo
bonderolu con ¡.,.. de oro, qne deolft: ¡Qlori4 la ucel,&amp;a!
•
Con~ ain emhugo. 111111 ana ~ lllleligeRte ha.·
bla dirigido oqnella perapecráw V 1 2 " ' 8 ad•al,.,.
ble, oonaen,mdo de ln~to • impropiedades qoo deop1ertan en el coru6n alce■ ~ de la
infancia. Todo era, por
pone. rico y ann"1o.o: I•
liguNI eran todu &amp;nu, y algnnu de verda4eru mérito;
1111 rico tapiz flamenco cubría el fondo; arafta aatiift•
decriatal de Venecia cargadas de bullas, y ,-i-candelabroe de plata, colocado,, acá y alhl por la montatln, prome,ían á loe putoree qm, no eohaTían de menoe en t r ca·
mino, ui e-1 alumbrado de pa ni las Jaeea elémritw. la
9"'rella q11• J!Uiaha á loe Re¡'ff MllglJB era ona venlaolera
estrella de nqul•iwoa brlllanleil, y otra, en ledo i¡ual• .,,_
lacada en •I fondo d• la gruta, ,.,pan,la - maplllcoe rellejoe ■obre •I ..leaLial ..mblanw dol Nino. Plantaa ,ana
y viltotiaa enredaderu criadas eu iuvernaderoa, fe. 1to1tta•
hin la montafla v 86 t?Dtret,egíau en el fondo con grandel
espejos qu•, colo&lt;adoa freute , frente, aullll!nlabon la
pen¡x.-ctiva y !•abían de cauear, relejando co11wnan..• de
lncea, un matglCO efecto.

..,rde,

lqe=--·

con:="" •m-

°'ra

LA PER!.A.
Contemplaban 11111 ojo■ centellanlee
La pelma de criltal, la linfa pura
Del aurtidor que viertf' ttn la e.peeura
Su poh·o de zaftroll y diaul&amp;n1e1;
· Cuando, eulerwa, con p■ao1 TIICÍlanlel
S. ncerc6 una mujer todo lriotura,
Y le pidió lilu0011&amp; con dnl1nra,
Fijando en II miradar! 1uplican'"8.

La perla que en tu mano relultrla:
Diete al aquella mujer pobre y doliente,
Que oe alejó llorando de alegria.
Yo, entoncea. conml,vido y reverellte,
No le bel,I en 1.,. labioa, cual aolla,
¡Sino en la uoble y lwnin~ frent.e!
MANU.El. liKUf.&amp;.

�22

EL MUNDO .

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DrcrnMllHE,

18U5.

15

DICIEM!lRE,

18\15.

EL MUNDO.

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Gln!es ae la posaaa ...... ae &lt;rltampagne.

Después ae la posaaa ...... ae pulque.

Dibujo de Leandro Izaguirre.

Dibujo de J. Martinez Carri6n.

:203

�2'.l DICIEMBRE, 1895.

204

EL ~IU:NDO.

Literarias.
LA NOCHE-BUENA
EN EL INFIERNO.

I

CIA un frío siberiano, y estaba tentadora para
)a¡;:i\r las últimas horas de la noche la cerrada
iabitación, la camilla con eu tibia faldamenta
qne eiwueke como ropón acolchado, y el muelle sofii de damasco rojo1 donde el cuerpo encuentra mil
posturas regalonas en qué digerir pacíficamente la sopa de
almendra y la compota perfumada con canela en rama.
¡Pero no a~istir á la :Misa del Gallo en la C,itedral! ¡Xo
oír lo!-1 gorjeos del órgano mayor cuando difunde las notaf:, trémulas de regocijo, del llossmma! ¡N"oche-buena y
quedarse aRí, egoistamente acurrncado al amor del brasero! So puede ser: :l,nimo: un abrigo, guantee, calza.do fuerte ...... A la calle en seguida.
Biliíada por la misteriofm claridad de la luna, la ciudad
epi.-copal dormía. Exten!ólas zonas de sombra y s,1banas
de infinit'.l. blancura argentada alternaban en las desiertas
calles. Nunca éatas me habían parecido tan solitarias, tan
fant&lt;.'istic:unente Yirjas, ni tan adustos los cerrados caserones que ostentan sn blasón cual ostenta la nnera un caballero santiaguista, ni tan medrosos los rnportales que
dC'!'.ICansan en capitel~ bizantinoo.
fo bulto embozado que al traxés de aquello;; túneles de
piedra fie depfo:a á paso ele fantasma, ¿no lo podrá 11er?
¡Lo efi Fin duela! ¡Lo es! Siento que la sangre t1e congela
en mis \'ena~ al observar cómo f'l bulto, saliendo de las
tinieblas dPI soportal, se dirige á. mí y se me pone dt•lante, mudo, den·cho, con un dedo apoyado en los labios.
Olas ele luz lunar le envuelven, y me permiten detallar
su cara ele cera, que recata el alto cuello de un montrrriNffJ
a1.UI, \' las alaf-l de nn sombrero de fieltro caprichosamente abollado. ¡Yo conozco á este hombre ...... es decir, yo
le conocí en otro tiempo1 cuando era niña!. ..... ¡Le YÍ un
inr-tantc v nunca oh·idé su melancblica y pen!latirn silueta! Ento;lCl'l!I los estudiantes recitaban sus \'C'l'SOS y Cl'lebraban sus dichos impr('gnados de mordaz ironía ...... Pero un año deApnés de haberla visto yo, el poeta se pegú
un tiro: la bala le entró por la oreja izquierda y le salió
por la sien. ¿Cómo es que pasados cuatro lur-tros me lo encuentro en la cal le, á. estas horas, la noche del 2-l de Diciembre, camino de la Catedral?
Quiero pn-gunt:irselo, y me sucede lo que cuando probamos á gritar &lt;'ll sueños: en mi laringe no se forman sonidof:l. fü tampoco habla: me hace señas de q1rn le siga .....
y le 8igo en dirt'Cción &lt;le la basílica.
En ,·e7, &lt;ll~ entrar por el pórtico bi7.antino donde se
rigolpan los fiel('R que concurren ,í la misa nocturna, mi
guía y yo no!'! ¡wgamos al muro de la fachada nueva, y
ante nof'otror- f.:(' abre sin rui&lt;lo una puertecilla pintada de
rojo, que yo siempre habfa Yisto cerrada. T"n par-adizo estrecho, quc&gt; r-e enrosca C'n las entraílrtí-! de piedra de la Catedral v ee ya il'111niendo cada vez más abajo, r-e nos presenta,\ mi fatídico guía se enhebra por él, y yo voy en
pos. Yerdosas ngetaciones, humedad resumada por los
poroA de la cant('fía, dan it aquel pasadizo gran semejanza
con el interior dC' lm1 acueductor-. Allá á lo lejor- oscila una
lucecilla, y cliríar-e que en vt&gt;z de acercarnos á ella, la Yernos cada ,·&lt;•z más distante. Bajamos y bajamos cuesta.&lt;J,
rampaFI, escalones casi insensibles al principio, después
tan ~scabrosos y pendientes, que ya, más que bajar, creo
rodar. La fatiga y el susto me detienen un instante, y entonc('A mi guía, Riemprecallado, Be vueh·e y me hace sefiaR de que continúe. Ya no son CEcalones: son despeíladeros pedregosos, cantiles de berroqueña, tajos inmensos
de donde amenazan desplomarse gigantescos pedrui::cos,
y luego una playa árida., escueta, límite de un mar pesado
y aceitrnm, con olas de un gris de plomo fundido ...... A la
izqnierda diyii:;,tbamos r~plandores rojizos intermitentes,
como si algun incendio de,·orase el caserío de los pescadoreH de aquelln. ribera maldita.
-Oye, poeta-digo á. mi guía, que no da señales de detenersP; aHteF sigue en dirección del incendio:- no quiero máe. Ko sé á. dónde me llevas, y contigo no Yoy tranquila. Debes de ser ánima del otro mundo, porque consta
que el tiro fue mortal, y tu sepulcro, que lJeya una inscripción ení:1tica, f:le les {'11!:!eíla á 108 curioso!-. Xo tengo
preocupaciones, pero la broma ya me parece pesada. Te
conjuro. Rezaré por tí.. .... P-i me vuekes ti la plaza ele la
Catedral.
-Par:\ nada me sirven ,í. mí los rezos-contestó mi guía
en voz serena y desesperada, voz de hielo, por decirlo
así.-\'en conmigo, y no pidas guía mejor, que Yirgilio
por tí no ha de molestarse. Yo fuí uno de los poetas menores del Parnaso romántico: la mufla no me amaba lo
bastante para hacerme inmortal, y quise ser inmo1i.td despo~ando á. mi musa con la mnerte ...... ¡Ojaht detnis de ésta no hubiese encontrado sino la nada!

Al hablar así el poeta no hacía contorsiones: su cara de
busto de mármol no ~e descompon fa ni se alteraba; sólo
sus ojos me parecieron anegados en un llanto que era
fuego 1i la Yez.
-¿Está~ en el infierno?-pregn,nté con tanta piedad como asombro.
-Así le llam,íis los vi\'Os-reHpondió el condenado.!fosotros le llamamos .!fondo tltfaior, y :í su Rey le nombramoo el Bají;:iino.
-¿Por opoi:iición al Altí.~imof
Sólo cont,estó con un suspiro el poet.."l..
-Pues yo no quiero tratarme con ef-ia gente-im-.istí
Yiendoqne de nuevo principiaba tí.andar mi guía.-Yo no
tengo \'ocación de suicida. A mí la Yida me parece amable, y Dios bueno, y fin¡;; obras perfectas; el arte me proporciona gocei-;, la naturaleza me vivifica, creo en la amistad, no atraYeRfodose el interés, y no tengo malo el C'St6mago. Déjame de réprobos. Dt'jame de fronteras donde
sea g(!nero de contrabando la esperanza.
-Si no det-cendiere,~ al mundo inferior-contest-ó mi
guía mir..1ndeme de pie8 ií. cabeza con desdén glacial-Reriis inferior tt'i misma. Quien no realiza la. bajada :í. los
infiernos, que no se tenga por arth4a humano. Peor para
tí ~i retrocedes. Ya me sospechaba yo que tendría~ miedo, y por eso elegí esta noche para tra&amp;rtc :í. la mansión
del dolor. Para que veRR cómo del mismo infierno no est:i de:.-terrada la piedad, te traigo á él la única noche del
afio en que no se atormenta ,í. los pecadores. ¿Yes cómo
la roja lu7.de los hornos de hierro ya palideciendo y transformándose en blanco fulgor sideral? ¿YeH cómo las llamas ya son luminarias? Xo es porqneel infierno se alegre
del nacimiento de Cristo, porque en el infierno no cabe
alegrfa; la pena de sentidn, que es la tristeza, no se nos
perdona jam:.íH; pero ef!ta noche se interrumpe la de tl11iirJ:
Jor,: suplicios cesan, y cef.lan tambien los aullidos, e,l rechinar de dientes, el rugir y el malaecir. Yen ¡;;in temor ...
¡)fo Yes, allá :t lo lejos, en el último confin ele ese mar
ele metal anteM cadente, una claridad ca11i imperceptible
que tan pronto riela como se apaga? Es el último reflejo
de la estrellita de Belén ...... que alumbra otros parajes
menos horribles. Hasta el amanecer no cesad de rielar,
y mientras riele, mal que le pese al Bajísimo, Hll!-' ,·erdugos no podr:1n torturarnmt-Entra Hin miedo ...... Te creerás en el ::\fondo terrestre, porque t1ólo veráK tristeza y
amargura, pero no entrañas arrancadas y pies to!-tados
por el fuego ........ .
Como si no dudase de mi aquie8cencia, echó delrmte y
en efecto le seguí animosa, sintiendo def!pertar.::e ya la
curiosidad inextinguible. Cruzamos. la puerta !'!Ombría
con f!U lema oh-curo y vf desde el primer momento que el
Poeta menor no me había engafiado. Aquello, si era infierno, no lo parecía. ~adie se !ameritaba por allí. A la
puerta se agrnp:i.ban los indiferentes; los conocí por su
actitud, mas no les importunaban a\•ispas ni moscone~.
Más adelante lmi culpables por pasión no giraban entremendo remolino :í. tra,-és del negro ambiente; inmóyiles,
divididos en parejas, se miraban con ansia infinita.
El recio aguacero y el duro granizo no azotaban las espaldas de los golosos, y los ayaros reposaban 8entados en
los ingente8 pef'iar-cos que sin ceRar se les obliga :í. imbir
por cuestas y asperezas empujándolos con el mísero pecho donde no tu,·o cabida la generosidad. Apagada:,¡ las
fosas de fuego ó braseros donde los epicúreos materialis~
tas y herejes sufren el castigo de sns errores nefandos, los
achicharrados respiraban, y aun sus ojos fuera de las órbitas y su carne retraída y que descubría el hueso, demostraba la violencia del atroz suplicio. Por el suelo ví trozos
humanos, fragmentos del despedazado tronco de los ,·iolentos é iracundos, que pugnaban por juntarse aprovechando la breve tregua de horas: las sangrientas cabezas
se empalmaban sobre loa hombro~, las manos descepadas
se adherían ni brazo otr:\ Yez. Al pasar por la sombría
senda de árboles Yivientes, mi guía t1e \'olvió y me miró
con un dolor tan intemio, ian nlti vo, ta.n insondable, que
recordé ...... Los suicidaa son lo.3 que sufren tal pena, y
los que desgarrados perpetuamente por implacables lefiadores, acogen entre sus dolientes ramas, por donde circula la requemada sangre, á las Harpías vengadora~.
Más á la sazón los horribles monstruos habían desaparecido. En la selvn no resonaban quejidos de agonía. El
infierno descansaba. PreRté oído ...... ~¡ un sollozo.
Con todo, juraría que hall_¡ en un rincón ...... ¿Me equivoco? ~o; alguien gime, al¡uiense retuerce, alguien profiere imprecaciones y maldice de h\ hora en que eu madre le echó al mundo ......
-Poeta-le dije-me has mentido. Sácame de aquí.
Están atormentando ...... No quiero oír, ni Yer...... Sácame ií. la luz: me angustia esa queja tan doloro.rn.
-Tienes razón, se me olvidó a\'ieiarie-declaró el Poeta.-Es cierto que atormentan :í uno ...... el único ...... la
excepción ...... Le fustigan con varas de alambre enrojecido y le echan por la boca pez hirviendo ...... Escúcha: es
que ese hombre asesinó á un rival.-liacfa muchos aflos
que proyectaba el crimen y la venganza: no hallara oc~•
sión de realizarla sobre &amp;(&gt;guro y acechaba en la sombra,

calhtdo, siniestro. Una noche como la de hoy, encontró
á su enemigo en despoblado. L:1. víctima. iba á caballo,
y apretaba el paso, porque quería llegar :'i tiempo de cenar con su madre y ai::ompai'iarla 1í. la iglesia ií. celebrnr
el nacimiento de ..·lqw•l ...... l\Inno :i la riPnda del caballo:
puílal asestado, golpe seJuro en mitad del corazón ........ .
La madre, que esperaba á su hijo, recibii'&gt; :'i la hora de la
Mi!'la del Gal lo !tn cadá \·er cosido ,t pu11aladas. Por ei')o el
asesino no goza de la inmunidad di,, esta noche, que no
respetó.
-Y1ímonos-supliq11é con energía.
-\'1tmonos contef,l.tó el Poeta.-Te llerni-é :í. ver la Sorhe-!,uma m d PitrgaWrio.
Em1,u P,urno BAz.i.x.

---

LA NOCHE-BUENA

En el P••ro·atoI·io.

1

poeta suicida que me había gufado por los laberintos y reco,·ecos de los círculos infernales
ne sacó al fin de la caYema, y juntos salimos 1i
dilatada llanura. Pensé halhnme en los descn.mpados de
Castilla, porque si la tierra ercl ,i.rida y &lt;l.e cansado Y pol\'oriento matiz, en cambio e'I ci1.-do, Yestido rle dulce color de .ta.tiro oriental, respla.ndecfa con h&lt;,rmigueo de
brillantes constelaciones. Ln que me per:-iuadió de que
me hallaba bien lejos del país ca¡.;tellano fué distinguir
entre &lt;.'lla.s la centelleante Cruz dd Sur.
A lo lejos se oía el cheque de las ola.e; contra una pin.•
\'a. Guiados por el ruido, nos fuimos acercando :i la orii1a. Una barca columpiaba el oleaje, porque oleaje t('nfa
aquel mar, oleaje vi\'O y fosfore~cente como el del C'anUbrico, y una brisa raudi\ y salitrusa hacía palpitar las
n~las. Entramos en la barca, y el poeta tomando los remos In desvió muy pronto de la. orilla. ~\.sí que encontramos el filo ele una corriente, alzó los remos y dejó que
el ,·iento v el ngua nos llevasen sin esfuerzo hacia h\ i!'lla
que se c¿lumbraba lejos aún. bastante lejos, entre los
yioláceos cre~pones de neblina de la noche.
-¿Yamos ,í. \'Cr más penas todaYía?-pregunté al poeta., deseosa ya de quP terminase nuestro periplo.
-¡Pt:na.s!-su;;;piró dolorosamente el condenado.-¡..\.h,
quién pudiera sufrir l.\S penas que ahora Yeremos! Xo
hay m,í~ pena Yerdadera que la que no tiene fin: l·n día
tms otro coneúmese el tiempo y se yan absorbrnndo las
horas como agua filtmda por arena; todo snplicio se hace
llcmdero nl pen~ar que cesará, ( y como decfa mi ilu~t.re
antecesor Yirgilio) la última hora de la Yida es el desquite de los nncidos. Pero en la región dond.e yo habito
v de donde saliste hace poco, no hay días III hora~ ......
~ino un infinito de tiempo siempre presente, sin límite,
sin negación, sin forma pa.rticul.\r ...... ¡Loco se Ynelve
quien cu eso piensa!
.
Llena de compasión guardé silencio, y el poeta, dPJando
caer sobre el pecho la faz, calló también: Xos íb nuos
acercando á l..\ isla del Purgatorio: sus dento.liadas co.;;tas,
sus ribazos, sus ,·aporo:"a'i lejanías, sus valles, se di,·i:"aban claramente á una luz que se parecía mucho ~'i la tic
la luna,ó mejor dicho :i la eléctrica., y que permitía apreciar los colores. Soté que al acercarnos á h\ isla !ns olas
fosforescían más. y se voh·ían transparentes, con la transparencia pálida de la piedra llamada tan propi.amente
agl«marina: todo era verde aldedor nuestro, y 1~ isla, po·
blacL.1. de tupidfe.ia10 arbolndo, verdeaba ta1nb1én como
gigantesca esmeralda engastada en oro fino de los arena.les, donde atracaban si:i cesar barquillas atestadas de. ;\lmas, una multitud silenciosa vestida de ~erdes tunicelas hechas tal vez d~ follaje. La claridad verJo:-n,
'
.
.
difundida en el aire, teñía las caras de un rua~1z s111gular, como si se reflejasen en una luna de espeJ? muy
antigua, 6 más bien, como si las mirásemos al raytto fosfórico de un gusano de luz.
-Todo es yerde aquí-dije al poeta.-Solo tú me pareces del color de la cera purificada.
-Ya comprenden.ís la razón-respondió el suicid&lt;\ cou
calma espanto!la.-El verde es el color de l:1. ~aturale7:a,
que resucita á ca.da primaYera, y qu~ ni derret1i:se la nieve aparece lozana y fecunda., como s1 no la pu?tese ofender el tiempo. En el Pnrgatorio obsen•artis siempre esa
entonación gozosa y juvenil. El infierno es rojo; el Purgatorio verde ...... Repám qué prados, qué selvn.s, qué
frondosas plantucionas.
Entrábamos en una ensenada que rodeaba una Yegetación tropical, y la bari.;a. se detenía, presa en W1a maraña
de alga.a finas como cabelleras y recias como cordajes de
espa.ri;o. i!f3altamos sobre las piedras, que ha.cían un muelle natural, y t\briéndonos paso al través de matorrales
espeeísimos, llegamos :t CS1?aciosa explanada, donde ho~roigueaba innumerable multitud. Desnudos, 6 reve~t~dos cuando mJi:1 de una sobrevesta de lampazos, parecida :í la que lleYan los salvajes esculpida en los pórticoil
de la! catedmles, se apiílaban en la inmensi\ pln.nicie los

sentenciados á presidio e■piritual, ó éean las ánimas dl.'l
Purgatorio. La costumbre de verlas siempre en pinturas
y retablos cercados de lenguas de llama, mé hacía. desconocerlas con aquel atavío.
-¡,No ha.y fuego aquí?-pregunté nl poeta.
-E!o:ltn noche no lo hay ni en el infierno: ¿c6mo querías que aquí lo hubiese?-respondió mi gufa.-Sin em~
bargo, aquí el fuego nunca es visible. Esas ánimas de
retablo son un medio ele dar ti entender (L los sentidos lo
que no podría comprender acaso la razón ...... y es que
aquí P.P fl.r&lt;le por dentro; se Rnfre una calentura que nunca
remite ...... excepto esta noche: una calentura de cuarenta y un grados y varias décima.~, que disueJye la sangre,
eeca el corazón, abrasa la.s fauces, incendia el cerebro y
engendra continuo delirio. En el Purgatorio se vive delirando: esto es un semillero de inventores, de descubridores, ele escritores, de artistas, de locos sublimes que
todo lo quieren transformar, regenerar y embellecer: su
dolorosa fiebrt• 1:1e resueh·e en concepciones mitad absurdas, mitad grandiosas, y los únicos momentos en que
descan~an es cuando pueden a.cercarse ..í. aquella fueñtecillnqne brota allí-¿no la ,·es?--entre dos peñaf,l. ...... y
que está formada con las hí.grimas de los que rezan por
[a¡¡ bendita,JJ alnia.11 dl.'l Purgatorio, sospechando que reside
aquí alguien ,t quién amaron ...... Una sola gota ele ese
milngrO.."'O manantial les rebaja la calentura ..... .
Lo malo es que :t veces la fuente corre tan escasa, tan
escasa, que no llega par.1. remojar los labios ...... Hay épocas del afio-Cn.rnarnle~ por ejemplo-en que casi se agota la fuente ...... En cambio, d día de Difontossurteabun•
te, impetuosa, y su rumor con!-uela á !ns ,lnimas ...... ¿Xo
has efltado tú en el campo el día de Difuntos? ¿No te fla
parecido que en la danza. de las hoj.\S seca.e¡, en el estridente aullido de h\S r.í.fnga.s de invierno, en el gotear de
la lluvia, en la voz del mar cuando embiste cont.ra las
peñns, hay \'oCefl mi8teriosm:1 voces del otro mundo? ¡IA,;¡
hay, lm~ hay! ¡Cómo enYiclio á los muertos que reciben
socorro de los virns ,í quienes amaron! ¡A mí no pued9
socorrerme nadie!
Y el poeta se echó ambas manos ií. la cabeza y un rugido ee ahogó en su ronca garganta ..... .
Nos llegamos á la explnnada y nos mezclamos entre la
muchedmnbre de 1.•spfritus apiñados allí. Era la explanada pradería ele yerba densa y blanda, donde nos hundíamos hasta hu, corvas. En mitad del prado se elernba
un árbol inmenso, paradisiaco, singular en su forma: sobre el alto tronco brotaban de súbito dos ramas horizontales, gigantescas 1 pobladas de follaje, y otra rama \'ertical, irgiéndose en el centro, completaba la copa. La innumerable cohorte de ánimas tenían los ojos tenazmente
fijos en el árbol, como si algo muy importante fnese i'i
suceder en él.. ....
Miré :t dereclrn.é izquierda, buscando un ánima :i quien
preguntar, y como llamada y atraída por mi deseo, se
me presentó una mujer jo\'en, de tipo muy conocido para mí-aunque al pronto me sería difícil decir dónde, cómo y cu:indo la h11.bía visto ya.-Guirnaldas de hiedra Y
gentiles abanirws de helecho velaban su casta desnudez,
envolviéndola tan completamente como lospailos de un
ceñido ropaje, ayudando al mismo oficio In copio!'a rnat.a.
de pelo rubio esparcido por espalda y hombros, que en
doradas hebras bajaba hfl.'it.a. los calcañales. Aquella mujer tenía la cara omlada, laf&gt;x:presión candorosa, los ojos
bajos, las manos cruzada.-s sobre el pecho: parecía la estatua del Pudor; tanto lo parecía, que ha be de decírselo..
-¿Uas podido pecar tú? ¿En qué pecaste? ¿Cómo nniste á las regiones de la expiación?
-::\Ie tr!ljo :í. el las f'l amor1 dueño del mu!~do-co~te~tó
la. muj(•r rubia, teí1i&lt;las de carmín las meJ1llaa.-lo era
una pobre muchacha de: pueblo, quedé huérfana, sin m:is
dote que mi hermosura y mi ,•irtud. Hilando, cosiendo,
barriendo y fregando se me pn.saban los días de la mocedad. Sucedió que al E:alir de misa vi á un seíior muy galán y bizarro. )le requebró y le adoré .•~l SO!.--l)C:C~1arque
yo estaba enferma, las comadres del ba.rr1.? me 8enalaban
con el dedo y las moza8 de cántaro ee remn 6 volvían el
rostro. 11H~ pecadon me decían; y yo contestaba: 11:Es
cierto, pero Dios me perdonará.» :M~ hermano era solda.do: al volver de la guerra y saber 1111 deshonra, provocó
á mi seductor y fné herido mortalmente por él. Espirando me dijo: uHas pecado, maldita ¡;:ea.~." Y yo cont.esté:
&lt;•Cierto, pero Dio¡;: me perdonara.» Na.ció mi hijo: el abandono y la desesperación me volvieron _loca ...... y le arrojé al agua. Los Tribunales mesentencmron ;,\ muer.te, repitiendo: 11Has delinquido.,,-11Dios me perdonará» contesté llorando ..... .
-¡Pobre 'Margarita!-exclamé, porque ya recordab.a
dóndt.• cuándo y cómo había visto aquella dulce y last1•
moFa ;figie.-Yo no te hacía en el Purgatorio. El gran
poeta alemán nos aseguró que te habías ~ah·ado Y que
etiltab..'\.~ en el Parníso ...... .
-~li historia e~ tan vulgar-contestó :Margarita modestamente--que no sé cómo se le ha ocurrido narrarla á.
ningún poeta. Tiunpoco sé cómo ese poeta, que ser,i un
sabio, ignora que el pecado ha de purgarse antes de en-

EL ~:UNDO.

205

trar en el cielo. Lo diría. por hermosear mi vida, que fué
bien t,riete y bien sencilla y bien agena á galas poéticas ...... Sí, yo ePtoy aquí sufriendo, hasta que Dios quiera, la horrible c,l.lentura expiatoria. Hoy no¡ hoy respiramos¡ hoy se humedece nuestra boca achicharrada y se
calma el ardor de nuestro corazón ...... Hoy ...... al punto
de la media noche ...... cuando en el establo de Belén 1:1e
verifique el gran suceso ...... aquí se verificad otro, que
aguardamos con aUn ..... .
Y de pronto, juntando las manos, exclamó:
-¿Ves? ¿Yes? Ya se verifica ...... ¡El árbol florece!
En efecto, sobre el follaje del gigantesco árbol de forma de cru7. se destacaban unos puntitos diminutos primero como cuentas de coral que iban creciendo, ensanch,tndose, cnbriendo de placa3 rojas la \·erde espesura.
Fragancia suavísima se esparcía por el aire y las placas
bermejns adquirían contornos de flor, paraciendo 1í un
mismo tiempo c:ílices de resa y heridas frescas destilando sangre ..... .
La multitud de las ánimas, al florecer el ,trbol, rompió
en himnos de adoración: la isla entera resonó como una
arpa; collado~. r-el\'a~, valles~· praderías vibraron musicalmente; y el poeta, separando las manos del rostro, gimió co11 acento ~epulcral:
-¡Felices loi:i que esperan!
E:.IILIA PARDO BAz.ts.

Iba Don Juan cierto día
con liaría
~irviéndole de galán,
y al lado de la pareja
una Yieja
que la cuida de Don Juan.
Don Juan la mano tomaba
y besaba
de la cándida María;
y )[arfa suspiraba
y decía
tí Don °Juan su ardiente queja
-Y la vieja? ..... .
A María le ne.e-gura
con ternura,
Don Juan la mano de esposo;
\' abrazando su cintura
·
caritloso,
su ardiente amor le bosqueja.
- Y la ,·ieja? ..... .

Y lo miraba )farfa
y decía
ternezm~ mil 1í. su amante;
y Don Juan le respondía,
que á galante
ntrás ninguno lo deja
- Y la vieja?..... .
Llegaron 1t una casita
donde habita
un nmigo de Don Juan;
Don Juan al amigo grita,
y a.l zaguán .
les abre paso nna reJa.
-Y la Yieja? ..... .
Una candileja ardía
noche y día
t&gt;n el obscuro zagmín;
Don Juan fingió quecnía,
y el truhan
apagó la candileja
-Y la vieja? ......
Ln yieja nomá.s decía:
qué malo es este Don Juan!
.J os~: l\P~ ESTEVA,

EL MES DE DICIEMBRE
EN

vf1
:r~·.

T....A_

ANTIGUA

I

L I : U..A...

.

LL..\. en los tiempos del rey, la conclusión de
t
año era, en la ciudad fundada por Pizarro, de
.,._;éi\.:})' lo buenn lo mejor. Mes íntegro de jarafl('ifi y
, . , ~ bebeml11rria.

Raro era el barrio en que el 8 de Diciembre no se celebrarn, en algunas casas de la circunecripción, con lo que
nuestras bisabuelas llamaban altnr dr la P11ri..simn. Arm,1base éste en el :,:alón principal, .r desde las Pietede la noche los amigos y amigas irwitadas empezaban ,í. llegar.
Principhí.base por un rosario de cinco misterios acompal1ado dec.i.nticos ,i. l:\ Yfrgen, S('guía una plática dernta pronunciada por fraile ele campa.nillaf!, comensal de la
familia, y cLibm;e remate ,'i la fnnciún religio~a con vil!nncicos alegres bien cantado!&gt;, al compiis de clavicordio y
violín por hl.S criadas de la c:1sa, á las que se asociaban
otras de la vecindad.
'
Después de las diez de la noche, ho1 a en que se clespü·
&lt;lían los con\'idados de ·etiquet ·, principiaba lo bueno y
lo sabroso. Jarana en regla. Las parejas se sucedían bailando delante del altar el o,tdií, el ¡xutpié, la pfrza ingle1ta
y demás bailes de sociedad por entonces á la moda.

Por supuesto que las copas menudeaban, y ya despné~
de media noche se trataba 11 la Purísima con entera confianza; pues dejá.ndose de bailecitos sosos y ceremoniosos, entraba la ,·oluptuosa zamacueca con mucho de arpa
y cajón.
Y el altar de la. purísima duraba tres noches, que eran
tres noches de jaleo, en las que f!O capa de devoción, había p'lr,1. las almas nrncho, muchísimo de perdici(m.
II
Des.ele el l;') de Diciembre comenzaban las matinales
misas de aguinaldo, en las que todo era animación y alegría. ¡Qué m11chacheo tan de rechnpetP el que en esas mañanas se congregaba en las iglesias para tentación y pecadero del prójimo enamoradizo!
Una orquesta criolla1 con cantores y cantoras de In. lu:bra, hacía oír todos los airecitos populares en boga, como lo est,in el trío de 101:1 Ratas ó la canción de la Afrn.e·
giúfo. Lo religioso y sagrado no excluía á lo mundanal 6
profano.
Al final de la misa, un grupo de palla.'f bailaba. ra,.fwa
y el nuú.~ilto, cantando coplas no siempre rnuy ortoclox'as.
Una misa de aguinaldo duraba, como la de .N'oche Bue•
na, por lo menos un par de horitas: de siete á nue\'e. E~as
misas sí que eran cosa rica, y no insulsas como la:i de
ogaño, Ya en la Misa de Gallo no hay pitos, canarins,
flautines. zampofias, matracas, bandurrias, ;-.ambombas,
cantico ni bailoteo; ni los muchachos rebuznan. ni cantan como gallo, ni ladran como perro, ni mugen como
buey, ni maullan como gato, ni nada, ni na.da de lo que
los \·iejos alcanzamos todavía, en el primer tercio de la
república, como pálida rcminiseencia del pasado colonial.

lII

.

La No:!hc Buena, con su M~rt cll' Gallo, era el no hay
m,ís all.1. &lt;lel criollisrno.
Desde las cinco de la tarde del 2-1 de DiciembrC', los
cuatro lados de la Plaza :Mayor ostentaban mesita:.., en
las que ~e \·endían flores, dulces, conservas, juguetes,
past.a!'I, lic)res y cuanto de apetitoso y ma,ulucable plugo
:í. Dios crear.
..A las doce sólo el populacho quedaba en la plaza, mnltiplicando las libaciones. La aristocracia y la clase media se encaminaban :t los templos, donde las pallas cantaban en el atrio, villancicos como éste:
Arre borriquillo.
vamos :i Belén,
que ha nacido un nino
para nuestro bien.
Arre, borriquito,
Yamos :t Belén,
que mañana es fiesta,
pasado también.
A la )lisa de Gallo segnfa, en las casas,"'opípara cena,
en h\ que el ttVnnl era plato ohligatorio. Y como no era
higiénico echarse en brazos de Morfeo tras unn comilona
bien mascada y mejor humedecida con buen tinto de
Catnhuia, enérgico Jerez, delicioso Málaga y alborotnclor
quita.p,•.&lt;(r,reff ( migo legítimo aguardiente de Pi8co, de )lotocachi ,'1 de Locnmba), improvisábase en íamili:l un
bailccito al qne los primeros rayos del sol ponían remate.
En cuanto ni pueblo, p;,l.ra no ser menos que la gente
de por-ici,)11 1 armaba jarana hasta el alba, alrededor de
la pila ele In plaza. Allí las parejas se descoyuntaban
bailandn zamacuecas; pero zamacueca borrascosa, deeea
que hace re!-iucitnr muertos.

IV
Como los altares de Purísima, ernn los narimiento!f motivo clP fier-t.a doméstica,
Desde c&gt;l primc&gt;r día de Pa.o:cua armó.base en algunas casas un peqneiio proecenio, !obre el que se \'eía el eRtablo
ele Belén con todos los personajes deqnP habla la bíblica
leyenda. Figuriltasdepai;ita 6 madera, más 6 menos gracio!ó!ar-, complementaban el cuadro.
Todri el mundo, desde las aiete hasta las once de la noclw. entraba en el salón donde se exhibía el divino )fisterio con entera llaneza. Cada nacimiento era m1ís ,,isitado y comentado que ministro nueYo.
Cu;ndo llegaban persomtR amigas de la familia propieta
ria ele\ nacimiento, se la-1 agasajaba con un va,;¡o de aloja,
chicha morada ll otras fr~"cns horchatas bautizadas con
el nada limpio nombre &lt;le orinl'!f dPl Nilio.
En no poca!'! casas, después ele las once, cuando quedaban solos los ,·ecinos Yamigo~ de confinmm, ¡;:.e armaba
una de golpe al parche y fuego :i la lata. Se bebía y cutq11Ntlm en grande.
El m:ls famoso ele los 11:1.cimientos de Lima era el que
se exhibía en el con Yen to de lo.-3 padres betlemita.,;¡ ó barbonl'S. Y era. famoso por la :~bundancia de muñecos autom:itico.s y por los ,·illancicos con que !ei::tejaban al Diyinn Infante.
PNo como todo.tiene fin sobre la tierra, el {{ de Enerodía de los Hey('S :\fagos, 8e cerraban los nacimientor-. De
suyo Ae deja adi,·inar qnc aquella noche el jolgorio era
mayúsculo.
Y hasta Diciembre del otro año, en que para diferenciar, se repetían esas mismas piezas sin in menor Yariante.
RICARDO PALllA,

�2UH

•.

•

22 DICIEMURE, 18!:J5.

22 DrrrnMunE, 18!J,'i.

EL.i\IUSDO.
======

Boceto ele N a~ridad.
I
MPAROabrió e-1 balcón, y unn r.ífaga de \'iento helado azotó su frente caldeada por la vigilia y el dolor.
En la reCtlmarn vecina agonizaba el hijo de ¿:u amor¡ pero habíase. JJresentado un momento de calma relativa, y
ella, aprovechando aquella tregua pasajera que á su mar~trio ofrecía el de~tino cruel é inexorable, !inlía :.i contemplar el cielo1 :i ver las estrellas v á. commltar la luna que como hostia santa
P.e levantaba magestn~;a en el lejano horilwnte.
¿Qué eo¡.,a palpitaba C'll el cornzó11 de nc1 uella madre? qué ?rotaría de sus labios secos'? la ple,garia qn\.l n·&lt;lime ó la blasfemia que
condena? ..... .
¡Q,üén sab~ ! Clavó su mirada calenturienta en la inmenM1. soledad del
cielo; dos lágrimas temblm:911 en :-1us pestai'las; sn pecho exhaló. u1~ sollozo
hondo y por mncho tiempo comprumdo, y se
In habría podido oir que murmuraba en ,·oz
baja" entrectlrlada:
-Senor, Scfior ¿en dónde e~tá tu Justicia?
¿dónde se oculta tu misericordia que solo sien•
to los latigazos de tu cólern?
¿Cu,íl es el estigma de maldición que lle,·o
sobre mi frente que me hace encontrar punza.
dorns espinrn, donde otros encuentran flores
perfumadas? qué sino fatídico, qué ~redestinnciún inconcebible precidi6 ,'l. mi nacuniento?
Si me hich!te madre, si me concediste al hijo
clt! 111is entrni'las para hacerme olvidar los disculpables dei,;vfos de mi esposo; ¿por qué, m~ lo
ant)b.\tas ahora 1 y me dtsamparas en m1 tnste
orfonliud?
Te complace~ acaso en e: martirio de las alma::- que crem;tt&gt;, y solo son aceptas á tus ojos
la!. que se purifican en e l lla!1to y el dolor? ..... .
1\•rd6n, señor; perdón. No debo yo, gusa.no
111i~erable le,·ant...'lr la cabeza delante de tu mlinita bondad. Inexcrutables son tus juicios, y
ucn ltos v mii;terio:,os tn~ caminos.
)larra: madrE! también, y como yo afligida,
n1l'in• hacia mí tns ojos de ternura ...... un ¡ay!
dt•!-garrador interrumpió el soliloquio, y A.!~l}MnJ corrió al lado de la cama en que su h1Jo
agonizaba.
JI
-Madre1 la dijo, ¡,por qué llorn~ '?

)lira. ya eRtoy n.!Pgre: ya nada
me dut-le; ya puedo respiiar con libt•rtad, y hablar•

te, Y besarte, Y cont!lrte lo que soñaba hace nn momento. Es verdad que me da tristeza, pero mud.1a tristeza, ~o verá mi papá¡ casi me dan ganas de !!orar cuando pienso
que hace tres dias que no nene á.darme un beso. Pero te tengo á tí mamá de mi alma; te tengo á tí y al Niño Jesús que hace poco esturn.1 visitarme y á convidarme para
una fü•sta que hay esta noche en el cielo.
)lira, mamasita, vámonos con el Niflo-Dios que celebra er::ta noche el día de su
~anto ~on todos los ángeles y los niños que son buenos, y luego vendremos por mi pa·
pá, pa, a lle,•arlo á. nue1-tro lado, y que no se separe nunca de n~otros para que tú no
llores.
'
• Anda, maii:iá ..... ;... ya viene el Ni.il.o-Dios con mucho:::angelitosymequierelle,•ar.
, 1hnonos, chuhta, vamonos ......... ¡madre ....... de mi ......... corazón!. ....... .
El ni~o lanzó u~ suspiro, y se quedó como dormido. Una sonrisa.celestial mgaba
en r::us labios march1toe. Había muerto reclinando su cabecita rubia en el seno de su
madre, y sofiando que f.:e iba con el nifld Jesús.
L.~ madre, !~_desolada Amparo, inclinó la frente y llor6 sobre el cuerpo inanimado
de ~u inocente h1Jo.
A ese mismo tiempo una turba pasaba por la calle y el viento frío de
la noche llevó á.los oídos de la madre sin Yentura, cod los alegres ecos de
p~ndereta.s y gmta.rras, la voz de los que cantaban regocijados: ueRta ,wchees

:!07

-Mira, Amparo,-dijo después de una pansa qne súlo interrnmpían los eollozos de
la esposa mártir y madre sin ,•entura-no debo ni bt·E-ar E!! cadth-cr de mi hijo adorado, sin ofrecerte los medios con que le habremos J,;; dar honrosa sepultura.
Xo tardo; y cuando esté á tu Indo de regreso, te pe&lt;liré perdón d. tí que t:mto
snfresi y d. mi hijo que me mira desde el cielo.
Amparo quiso hablar, quiso suplicar, pero 110 pudo: un nn&lt;lo cruel le apretó la
ga.rganta, y apenas logró exhalar un quejido lllgubrn. ~ , ...

•

n·

El hombre aquel salió como escapado ele su hogar; cvrrió por calles y plazas desolado y febril.
Se detuvo por fin delante de una casa &lt;ll' cuyo;. b:1lcone:- se· derr.,maban torrentes
de luz.

,\()('he-Bu.e11&lt;1.•1

III

rn golpe seco resonó á las puertas de la estancia mortnoria. El que
llamaba par~eía teper !nucha. prisa, porque los golpes se repetían y menudeaban con 11npac1encia fehnl.
.Amparo salió desu ensimismamiento doloroso, y fué á abrir con mano trémula.
en hombre se precipit-6 á 1a'cámara1 mostr~ndo ensu ademán arrebatado1 en fm_s mii:adae vítreas, en eu traje desgarbado, que algo sombrío pas~ba en el .mtenor de aquella alma, que aquel espíritu era azot.ado por fur10sos aqu1loneR.
Llevaba en una mano un papel escrito con caracteres ininteligibles· en
la otrn una botella que exhalaba fuerte olor de botica.
'
Amparo lo detu,·o, pronunciando con voz lenta estas palabras:
-¡ Es tarde!. ..... Mira!. ... .. - Y levantando el brazo, le sen.aló con expre...,ión altiva. la camita tibia todal'ia, donde reposaba el cuerpo inanimado di:'! hijo abandonJdo por el padre criminal.
-¿Cómo pudo ser e~to, esposa mía? ¿Cómo pudiste partir, hijo de mi
corazún sin qn~ yo te. diera .el beso de des~~ida?7 sollozaba aquel infeliz,
que había podido olvidar, rnsensato, al htJO moribundo y á. la madre afligida.
Y si Yieras---continu6 con calenturienta agitación,-desde..esta mafiana queda. venir á traerte la rec1::ta que me mandaste anoche.
Pero quería traerte también oro, mucho oro, para que ya no padecieras y _para que á mi hijo no le faltara ningún recur:;o en !§U enfermedad.
¡Qué dt'l-lgracia, Amparo! ;qué martirio, hijo mfo! Morir, y morir en
este abandono. Dios mío, ¿porqué no me sugeriste la idea de que la enfernwdad de mi hi jo era mortal, y no que yo, confiado y loco, pensaba
que .i::nfa como otras tantas que habia padecido?
Y lloraba. aquel hombre, y rnllozaba, y sus miradas vítreas se perdían
en algo vago que flotaba en sus fanMsticas visiones.

La puerta estaba franca.
Antes de penetrar vaciló un punto, pero reflexionó:
-Ahf ha de estar Robles, y él me prestartÍ dinero. Sí me prestad, y con eso
probaré fortuna. Xo he de ser desgraciado en todas partes.
Sí, sí, Dios me ayudará, y dentro de una hora, de do.'!, ¿por qué no? 6, aunque
sea'al)manecer, le llevaré 1i Amparo mucho dinero para que eutcrremos decorosamente á mi pobre hijo.
Sí, sí, Dios me ayudará!-dijo y penetró al garito.

,,

s

...

lra ~oche-IT)ue na en ~éxico.
Dibujo de Iléctor Hernández.
(Dibujo de Carlos Alcalde. )

)Iientra~ él, presa de ansiedad febricitant&lt;', clarnba hl.S mirathis en d tapete
Yerde, las turbas que pasaban por la c~sa de .\mparo, hacían IIPgar :i los oídoR de
la madre sin ventura, entre el ruido de lai:, pandt:retas, el estribillo interminable de
uesta noche es Xoche-Buena.1)
)léxico, Diciembre de 1895.

�22

EL MUNIJO.

208

DICIEMBRE,

1¡;:..,5,

\!a Noc}ie,buena ael genaarme.

2:l

1895.

EL MUNDO.

La Navicladcleunbohemio.

TEATROS.

Drcrn:u:BRE,

~

Oiga vale, no lo engano
Ni en esto hay qnien me avasalle,
Cuido mi punto y mi calle
Ya lo ve, todito el año,

D RE naturaleza, te distraes frecuentemente.
Te di8traeo frecuentemente, madre naturaleza.
En tu vasto laboratorio, hay marmita"! que es'"
nalta el orín, alambiques qne no destilan re·
tortas . rotas y criso!es sucio.!!, y en esas marmitas,' eso¡¡
alan1b1ques, e~a!:! retortas y E:'SOS crisoles arrumbados y
poh-oso!'!, q,nédanse re8id11os de diversos elementos orgánicos que sirderon para. tales y cuales generacionee, para tales y cualt•i-; hombres, y luego, luego, oh gran bobalicona, eu un momento dado, se te va el eanto al cielo y
confundes ingredientes viejos con ingredientes nuevos.

Con el hielo y l:'1 cnlor,
Siempre me \•ertí, flamante,

Y ni me hacen comandante
Ni me habla el gob~rnador.
¡Me pega.n cada mohína
Los viejos y los muchachos!
Siempre levant-0 borrachos
Y nunca dejo mi esquina.

Ahí va un bohemio; lo ves? Y bien, dime, qué vino :t
hacer á. este siglo? Este siglo lo repudia, pol'que este siglo no sn_Pña:_l'a.zona; no imagi~a: analiza¡ no ama: goza;
no crt&gt;e: 111c¡111ere; no acepta: discute.
Tu boheudo debió nacer cuando el A.polo de "·eimar
mataba :í. en "perther, cuando Drm.Juanena111oraba princesas ve11eciana~, cuando un abate fraucés en vlaba ii A.mél'ica. 1L'\fano11 y un poeta italiano te maldecía, oh grang~neradora!
Lo que dije: te distraes, chocheas: lo testifica f"Se último
abe11cet1·ajr.

l\Iuy tempranito me afeito,
Y al verme tan planchadote
Me llaman 11el tecolote¡&gt;
En la pa1, como en el pleito.

¡Qué vid:i de los demonios!
Siempre oyendo necedades
Y entrando á las: vecindades
A componer matrimonios.

Y todo el mundo me aprieta,
Y me manda. y me apachurra,
Lo mismo el que monta en bnrra
Que el que corre en bicicleta.

.. La gen~ recorría en apretados grupos, las calles, cliriJ1énd0Ec tl Catedral, en una d~ cuyas pesadas torres parl,rnchina etiquila Re desgafiitaba llamando 1í. los fieles ú. la
1m~a del Vallo.
El b1&gt;heinio me encontr6 v enredando su brazo al mio
me dijo sin pre,imbulos:
·
'
-:\lira, por una aberración inconcebible, traigo dinero
mucho dinero, sabes? Cinco, diez 1 acaso quince pt•sosi
a~emás 1 ll!ogo frío! no m,r1,(fuland 1 que ese io he tenido
s1e.111pre en potencrn, nunca en neto. .Además, hoy nace
Cr~sto, hor se aparecen los Angeles it los pastores, lo cual
quiere decir que andan sueltos. Acaso pues, los veamos
á través de una coP:ª·
Yo espero su epLfanía radiosa. Yen conmigo.

En eso estamos perdidos
Y me ha llamado ga.ndúl
Nada menos q1w el consúl
De los Estados Unidos.
Y no tuve culpa y6
Dd que un joven tropezara,
Y cayera. y lo aplas~ara
Un coche que se fugó.
Porque sin trampa y sin artes
Confieso, y yo soy así,
Que lo que nos pasa aquí
Pasa, amigo, en todas partes.

Mire lo que pasó ayer,
Porque eso no tiene nombre,
Salió de la tienda un hombre
Y le pegó á una mujer.
Ella, valiente y de pico,
Y rejecra y arrojada,
Di6 al hombre una. cuchillada
Y me le trozó el hocico.
O.iyó sangre, v .no gente,
"Me llanuron, fuí ligern,
Y m3 encontré á u11carnicero
Que estaba p:1r.i.do en[rente.
Era el arnlsio, y por celos
Se armJ toda lo camorra ..... .
Ella me arr.inc6 la gorra
Y me jaló de los pelos.

-

Pronto vino un compañero
Y á la mujer la llevamos,
Y al herido lo dejam \S
En nunos del c.i.millero.

-:---~--:· --:~
'

Y YO pensaba después:
¿Qué" culpa tengo, por Dios,
De que ella juegue con dos
Pudiendo jugar con tres?

\!a Noc}ie ~uena ael Genaarme.
( Dibujo &lt;le J. Martinez Carrión)

¡ Qué vida, amigo! no piensa
Que somos carne de perro,
Que nos meten al encierro
Por lo que dice la prensa;

-No haga caso, el que se apura
Se seca como la flor.

Que nos llaman tecolotes
Y siempre andamos en bolas,
Sin mar de las pistolas
Ni servirnos los garrotes.

Para mí el neutle es mi centro
Y no la paso tan mal
Que el que c,arga. su costal
Sabe lo que lleva dentro.

Pues si alguno por su mal
Pega un garrotazo, t1-migo,
En menos que se lo digo
Lo meten al principal;
Y le pagan medio haber
Todo el tiempo que está preso,
Y es muy v.oco medio peso
Con seis hijos y mujer.
Diga. si con tanta pena
Y tras de tanto fracaso,
No debo tomarme un vaso
De pulque la Noche Buena.
El hambre me tiene hueco,
Y mientras la gente armada
Pasa 1-a noche mojada,
Yo la estoy pasando en seco.
Y responde el valf'dor
Mirándolo con termP·n ... ..

-

-¿Es cargador?
-Da registr0.
-Pues ya no sea carg;1.Jor,
Y,í.yase, porque es mejor,
De lacayo del ministro.
-¿Pero amigo?
-1\Iuchos rnn
Y no sudan ni trabajan,
Y siempre nos lo:i encajan
(',on alguna comisión.
¡Y no se cura la plagit.!
Ya hay mujeres en servicio,
Cocineras en oficio
Y gendarmes en la paga.
¡No me diga!
-Es la verJad
Y ya me dan tentaciones
'
De pescar á esos gorrones
Que abundan en la ciudad,

Y decir: contemplen esto
Que es de moda y está en uso1
Pero amigo, e::1 un abuso
Aclarar el presupuesto.
-)íejor no sople.
-E:i mi pena
Callar porque uo me abroche .. ... .
-Beba y cJ.lleae.
-Esta noche
Haremos la noche but!na.

Loco!-exclamé.
-Tienes razón, mM no sabes porqué y voy 1.t decírtelo.
Había vaciado la copa y la llenó de nuevo.
Yo bebíacognac; mi copa era igual á la suya; sus &lt;libujos semejaban arcadas de topacio.
Oye, dijo: La Naturaleza ha hecho muchos locos: los redentores y los capitanes: los artistas y los poetas: los que
van tras las miserias agenas para redimirlas y tras los inmensos desconsuelos para curarlos: los que se difunden y
los que abrasan al mundo en caridad: los creadores y los
benefactores. Los·que dicen:espera!, ama!, confía!, cree!,
lucha!; los que exclaman: Dios, Proyidencia, aliento mañana, ...... esos, todos esos!
'
Se transfiguraba; parecíame quedos haces de luz brotaban de sus sienes; sus pupilas eran las de un iluminado:
Así miraban Tasso y Dante, .Tob y Daniel, Cristo y Platón.
Sigue, insinué.
Y continuó:
-De cada uno de esos organismos quedó un residuo en
la marmita donde sufren la última cocción, y una noche
de sonambulismo, la Madre de la humanidad me formó,
como los angelitos traviesos, según Becquer, formaron el
mundo. Sí, yo tengo en mi ser una partícula de cada
uno de los dementes que han pisado este inmenso maní•
comio que se llama tierra ...... yo tengo todas las locuras·
en mi masa encefálica no hay dos celdillas homogéneas;
pero todas son locas ...... y como las V frgenes locas de la
parábola. dejan apagar la lámpara y la idea se me vá ..... .

No me hableis cf,el frio Norte.
No me hableis de inglesa.a damas:
Yo 'l!.rejiero á la morena
Y o;i-negra gaditana.
En general prt&gt;fería ...... á todas, á todas las que fuesen
bellas con la belleza ardiente del Mediodía; á todas las
q~ie clavasen eri sus azules ojos sus ojos negros y radiosos.
A tales ojos los cerraba á besos.
Con tales ojos se tuteaba su alma, que por una aberración animaba un organismo inglés.
Byrón hubiera amado también á las limeñas, á las habaneras y 1t las tapatías.
Las limeñas son esbeltas y graciosa.s; las habaneras divinamente negligentes; de la hamaca han aprendido el
vaivén; tiene su voz harmonfas de mar tranquilo que
quiebra sm;cristales en la pulida y dorada playa. Las tapatías son más hermosas que su cielo; derrochan gallardía en el andar: andar de reini\.
Cuando marchan 1 los besos las siguen como impalpa•
bles mariposas.
El verso erótico se prende 1l sus rizos y besa sus pestañas: pestaiias de alero; ahí anidan las ilusiones,-¡la.s ~olondrinas del alma!-de sus amantes. El sol de esos OJOS
las calienta y-¡locuelas!-jnzgan q_ue nunca llegará. el
invierno. Pero el invierno llt•ga, el mvierno no se hace
esperar nunca: el invierno dl·l olvido y el desencanto,
ese, ese, es el homicida, ese es ~1 asesino de tales golondrinas.
Porque la golondrina-ilusión, no emigra: muere. La
sustituyen otras, pero no son aquella:-:.
L'\S ilusiones1 son también fl-•res: flores que vuelan, y
se marchitan. Y nacen otras, prro no son las mismas, madre naturaleza, no son las mUJmr1,.~/ como diría Michelet.

, La Dolores prosigue su paseo triunfal por la escena; se
riegan flores á. sus pies y se le llama hermosa. Levant¡\
murmullos galantes, despierta sonrisas y recoge ramilletes de admiraciones. Olé por las muchachas guapas, que
tienen alma en el almario y sangre en las yenas.
los exigentes discuten su belleza; algunos suelen pro·
nunciar su reto~· pero la preciosa niña ~onrie y sigue 11or
la florida ruta que su buena suerte le ha demarcado.
Nació en Calatayud la guapísima es¡:iafiola, pero según
un cronista, es sevillana. Por la gracia debió nacer en
Andalucía
Donde 1rncen las morena8.
Y donde la .''f&lt;tl se cria.

Proclamémosla, pues 1 andaluza.
Las muchachas que va'Jen, deben ser sevillanas, venecianas, habaneras, limefias ó tapatías.
Esas ciudades unidas, esa gentil confederación constituye la República de la belleza.
Yenecia, además de su A.drii1tico, de sus gentiles palacios y de sus góndolas lentiles, tiene sus elegantes y pálidas mujeres de ojos aterciopelados.
Byrón las amó mnclio. Se gastó bonitamente con ellas,
sus sueños, su juventud y su oro. Era un dios maniroto,
tan maniroto cuanto bello y se enamoró de los ojos que
dicen poemas, de los ojos que cantan barcarolas, mala•
gueiias y rondallas; de los negros ojos meridionales. Los
ojos de sus inglesas cantan baladas; la balada del buen
re.v Arturo; la balada del bosque extremecido por el alhalí_ de los cazadore,i, la balada de los azules lagos de Escocia, donde los filósofos tristes, los lakisla..~ meditabundos,
los pvetas que saben desperta.r en las liras los acentos ossiánicos, piensan. Y Byrón no amaba esas baladas y por
eso no amaba esos ojos. El azul le agradaba en los mares
de Grecia y en el cielo de España y de Italia, decía:

t1 1'
, 1 ,' :

Pidió Piperment.
Extraño gusto.
,cA.mo-me dijo-el Piperment porque es esmeralda líquida y amo la. esu'l.'eralda.
La esmeralda es pupila de ondina, bellamente siniei:tra.
Oh Cleopat;a, tú disolviste una p~r!a eil vinagre, y yo,
ámenos precio, poseo esmeraldas d1sneltaR.n
}~ra una copa elegante con estrías ojivales.
l\Iira-afiadió recorriendo con el índice la pared exterior del vaso-mira que amada! La has visto m .s rica?
Es de esmeralda y pórfido: la soñó :Mahoma? La construyó Salomón? Tiro, Sión, la tuvisteis? Rajahs de Golconda
podríai~ poseerla?
'
Y mirando luego la diá.fana superficie del liquido, si•
guió:
Eres un mar ideal, sin tempestades, sin rumor, sin olas.
En tí na ve~ la esperanza!

Y aunque la gente se alarme
Y el consúl diga y razone1
De h que el cielo dispone
No tiene culpa el gendarme.

209

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Y Dolores es tan bella como todas esas mujeres de que
he hablado. Démosle, pues, ciudadanía sevillana, 6 limeña, ó tapatía, ó habanera.

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19¡-v,
ut
11:

/~'

Pero muy buena.
-Clarín.
-Eché:1e otro decimal,
-Ya me voy sintiendo mal.
-Yo le cuido el bnlto al fin.
-Por México y por la ley.
-Tiene razón valedor.
-Usted no brinda.
-Yo por ......
¡El tlamapa y el mague:·!
ALONSO.

Eh! eh !-agregó extendiendo los brazos y agitando los
dedos: devuéh·eme mi pensamiento1 tú, bruja, no chupes
mi aceite ..... .
Se había acabado todo el contenido de la botella, y viéndola con ojos extraviados, la increpaba:
-Borracha, te has tragado mi esmeralda líquida! Ebria,
sinvergüenza ..... .
Cayó al suelo, ahogado y allí lo dt'jaron.
Yo salí de la cantina y me encaminé á la Plaza mayor.
Aun grita.ha la esquila ..... .
Todo en mi rededor daba vneltas: un torbellino seme•
jante al de la trilogía dantesca.
Y allá, arriba, serena y melancólica, Astharté navegaba en el mar lapizlázuli de la noche.
AMADO NER\'O.

1

==---=---Pa.:pá, ¿ya pensaste qué vamos á dar en nuestra posada?
-HiJa mía, mi sueldo de Diciembre.
(Dibujo enviado por el Sr. Carlos Koriega.)

�21 DICIE&gt;lBRE, 1895.

EL l'.UNOO.

210
Tiene la hermoeuni. del Trópico, la hermosura de laa
palmeras, de loa naranjos floridos 9.ue embelesaban á
Migno.n. Tiene ojoa negroo: que radie! que deslumbre!
qne triunfe!
La naturaleza ha hecho muchos venos: cada flor e1
una estrofa alegre, cada tarde una estrofa tria_t.e, cada
maflana un cantar y cada noche una elegia¡ pero BOio un
p&lt;l!m&amp; heroico ha compuesto:
.
Los ojos negros! Oh Dolores, como explend,m loa
tuyos!
Eecribid, M""floree croni"1:as, aendoa artfcnl011 y cuando
me hayaia dicho enales 8011 Ju tendenciaa de la mdaica
de Breton, cuando la hayais c::laaifi.oado bi.e n, nota JM?1'
notn, fraae por frue, 11A10ide por aoorde. Cuando hayai1
anal lado la tragedia, yo diré: me guo&amp;a, ea linda eaa Dowre,; aua ojoa me dan el opio. ·Ahí va un béso para elloa.

*

.

* * Margarila. He ah! uno ru•
Yolvió PhUllo; t.orn6 á pen■r
bia qu~ siente de divera manera que la Sevillana aquella. Nació en el país de 101 lied y es trb1te como elloa.
Hila, hace ealcela; canta muy dulce al compás de la rueca.
Loa dioees la ven eonriendo, pero despues la enloqaecen
y la malan.
Por qoé? ¿Hacome&amp;ido un crimen?
Eutregarae á Fausto, p0" ventura? N6, la que se entre~enamonda, inspira eariflo; el mismo amor la rebabi7\u p,,clido, tt ,on perdonados; amaott mucho.•.....•••..•.••.

O. acordail'I

El crimen de Margarita, el crimen de qne yo no la abso) ~er~ .,. babo!r .Prilferido lao joyas de Fausio, al fNlBCO

r....,,,.,

ramillete de-Siebeía ... ~....

,

.,cido

etc.,·•

!if7

"!i:

...,.ida

°"" ....

dolom
lllnli!, ""1&gt;!.N, llora y .m«lita,
- &amp; ......,
dt ,;;plandort•,
Y8/,1,ddlja 1Ulwudtf/Qre,
•
1111 lo dt Jla,garita.
Y ~ • m &gt; j a .;on desden .... floreo. No brilla el
roofo en ellae'I 81 pero en el joyero guillan ou ojo malé·
volo loll dlaman&amp;ea dt " - ' triunfa/a.
w torea mneren en el ODelo, pl80teadas, y loa dlaman·
lee plmlen 6 GNlleben....•..•.
}hu,lo

&amp;o loa comenlla..., om,,o "1o hacendadoa, abogadoe, médicoe, etc.,
bln llllCrit.o con buena.a sumaa de di·
nero ¡ara qae IN 8 - expléndldla; uno de loa
atractlVOI ~ de loa alegó..-. Loa tltnloe de
algnnoo d•
Son: •El Paraiao,• ,La Caaa
de la Virgen,•
del llar,• ,lla Ciudad de Le6n,•
ele., e&amp;c., y
que dtioear en onanio , propie
dad y lojo. La
, que no■ bemoa referido o
izó
para arb1lrane m ·- - doa corridla de toroo
ali·
cion■doa, la primera de j6....ne■ de la mejor sociedad y la
segunda de nilloo. :Eatuvo dlllma lucidlsima, por la
novedad de loo ¡,ec¡uellOI &amp;oreadoreo, y mú aun por lao
reina■ que pre■ldlercn lo corrido. Eran ésta■ las ·¡iillu
(¼rmen Eaoalanle, Elena Ob"fl6n, Cllrmell Pardo 'J An·
rora 11oblado, &amp;odas de BOia á 01e&amp;e allo■ de edacl. Entraron , la plaa de &amp;oroa por el redondel,
cada uno
de "" pa¡e, nilloo de onat.ro 4 cioco~¡ · 101 onolea leo
llevaban el mao&amp;o. Eran loe nillo■
Salgado, Jooé
Vaoc¡nea Jooquln Pella y Manuel Doblado. Loe &amp;oreado·
rea, redlila e11 llerra, extendían sn■ capas en el onelo al
puo de lal reina■, lao cnalee man,bando sobre - alfombra Ueercn haala la eooalinlta que ac■eoo al palco
dollde 1b&amp;n , preaidlr. Uno ves oolooadu en 1n1 mento■
con ■na pajeo al lado, dló principio la 8eala con la salida
detalgnií011, nlllo M:aonel Obregón magnllloameole veeUdo, manejando con soma dea&amp;reA np hermoso caballo
Min&amp;o, enjae11do con tdda propiedad.
En nnemo próximo ndmero publicaremOB el retrato
de una delas reinas, lanilla F.oéalaole, que lb&amp; suntu~
mente vestida.

•*•

El Jnevea oe re-nló en el Teúro Nocional el •Famto.• t. Com))lllla 1n111- podrá haber obienldo mnchoa
munfoo en &amp;,lado■ Unidoa; pero oqul ni wr ID -la,
ni por la medianía de IU vos, gu■taron.

•••

Tal eo, of, el defüo de - infor&amp;QDSda rubia; al arrojar
leloa el ramillete, aroj6 nn carillo y pieoto,6 on carillo, al
plaolaarlo y al dejarlo ""'"'hitarae marchiló uno alma
buena.

Hablafll de KarleTavary; hoy ya he hablado mnchor
de Ma,prita.

•*•

En el Principal e■ p,elllllló el manea, uno nneva ti-

ple: FApOranza Agw1ar. Hizo de RoherlO ea la T&lt;m¡,ea-

lGd ,. de la An&amp;onelli en el lJulJ dt la .Africana. E u m6 ·•¡ pdblico, pmqne. ..•.. sobre todo pon¡ne e■ guapa y
de •pro oirá 11111Cboe aplau808.
Oh poder de nna•eaperanza.......•.con buenoa ojoa,
TANMIIAVllmL

N uestto núme.ro ae Na,.,iaaa.

RESUMEN
DB

Les acontecimientos de la semana.

r

neoa.

El Coronel An4rade tenfa uno maicería y «!la onfrió el
re■pecólvamente , liUXllilu' al
Coronel y so h~o M:an~ aellora . . _ de l!c¡uel, nn
hermano del 1D11mo, or
y alguno■ iletna hllcil luci&amp;ron reaialencia, loa bandido■, 18111ltando heriáoo el Coronel, ID e■poaa y loo nillo■ Joaé y Angel&amp;, loo eualea mn•
rieron.
La jnnicia ha empezado 7 p.._..¡do 06n °"'ivldad el
proceso reo~ivo y deapn&amp;!_de lu primera■ decluacionee, el Coronel, en eepoaa y aiii, hijo■, han quedado en

uaito Y: habiendo acudido

.

.

Haf alguno■ ponto■ obocnroa en el e■candllooo IDoe■o

y con diversas veraionea.
Reepeoto de loo asaltanlel
Hay ilgunoa

·

·

n■da oe eab&amp; con . . inculpado■; pero no 80 ballao coirric&amp;oo.

El domingo 4ltlmo e■ efecloó la inauguncl6n del
Frontón llexicano ''Eder Jai. ''
Deede muy temprano la gente emDOBÓ i aftuir en toda

género de vehlculo■ y , ple, puee toaoa ae ln-ba.n viftlll8D'8

&amp;la y E,tudiant,, al mando de au·jele Rogelio Zubiri, fue·

D o n.d e lea d a.u la.w toman..

ron ealudadoa con mid0808 apJBusoe.

Veatían los oampeonea ancho pan"'lón blanco, banda
encarnada 6 uul y gorra encarnada 6 azul también, según loa partido■.
. .
El j¡lego fué á cuareota lanl08; el partido refhd(a1mo y
loe cam{'!'One■ dieren pruebao de anma habilidad.
Di vidlóae el juego por no intermedio .Y durante éste ae
jugó la quiniela á CU entre Gnrruciaga, Mondare, Goenaga,
Thcumán y &amp;tudiant,, á ocho lantOI, ganando el Ellu·

-·

Terminaodo el jnego ,rae e■te in&amp;ermedio, en él ganaren loa colorados á loa azule,,
El público se retiró mD)l complacido del onl$o y her·
moao eapec&amp;ácnlo.
El miércolea en la mallana empezaton bajo 1~ dlreocj6n
del Ingeniero D. Daniel Gana, lu obras de demolición
del Porlal de Agna&amp;inoo.
Loa Sres. Samnel Hermanoa de eala Capilal han oel&amp;brado un contrato, comprcmeliéndooe á construir alele
¡,nen&amp;ea de fierro en la linea del Ferroc■rril del IIA!lno de
Tehnanlepec. Loa trabajoa óomen.,_..An delde loego y en
el cuno áe on ano ae terminarán. ·

LA MUTUA.
•La Mútna, de Nueva·Yt&gt;rk ea la únit- Compal!la de
Beguroa que expide póliza■ con devolución de premioa.
Por un peeo 1e obtU\'ieron ,1,242 48.
Tehoacán, °"'ubre 1 de 1896.
Sr. D. Cárloo Bommer, Director General de ,La Mdtua.,
M:,xico.
M:uy Sellot mio:
La gratitod el reconocimiento me Impulsan hoy ,f,di~ r á naled- carla para hacerle presente mi 8f11Ílde'?·
miento por la prcn&amp;ilnd y eficacia con que ha ordenado
no&amp;ed el pronto pago de la póliza con devolución de pre, mioo, nwnerc S67k5M bajo Ta cnal estnvoasegurado mi ft.
nodo hermano el ~r. D. Agno&amp;ln Noluco en eaa acreditada y reape&amp;able Com))llllá y ci.ne yo, como benetlciaria
nombrada en la oóliaa. be recibido hoy aote el Notario
Público, Sr. D. tla)&gt;lnó Palacios, y por ccndno&amp;o del Sr.
D. Amonio Robles y del banquero de , La !14- en ee&amp;a ciudad, Sr. D. Emilio Maille. .
Snplico á u8led 181 miamo, se. sirva hacer Rlenai1" mi
~tud pcr la prolltitud eficacia 'con citte ha procedido
en loo
kámi&amp;ea e Sr. D. An&amp;on10 Boblet, Agente
~ial de •La Md&amp;na. •
.
Di¡na e■ en verdad ella Compallla de felicil4nele, por
- la 4oica qne ha podi&lt;lo tata&amp;lecer en lao dlveras ola... de póliza■ la devolución de premioa, puOI en é11a, mú
que en ninguna otra, ae ve la utilidad y pro.echo del
seguro, por qoe el aserurado obtiene la aoma del aeguro
con el 18locoo&amp;o de un peso.
Ha aquí al ealce uno prneb&amp; de e■te a■ombro■o 1811lltado en la ~liza que mi &amp;nado hermano tomó por el apreciable ocodncto del Sr. D. Antonio Robles hace aeie afio■:
Valor orlaldal del . .ro,..................... $ 1,000 00
Imporle de slele annal1dadea qoe la Compallla devnelvecnmpliendo con la c\¡ioonla de la devolucl6n de premloe.........
242 48
Soma entregada.................. .................. 1,242 48
~me~te qnedo mny reconocida á la Dil0Cci6n de
•LB Mútua» en Nueva York por eu aotlvidad en estepago, y ruego á uated .. sirb&amp; nacer con ella el intérprete
de mi l!l'ltilucl.
Danilo á no&amp;ed !u graciu por ano alencionea quedo de
usted con la mayor consideración y aprecio au muy a&amp;ta.
y S. 8.-CABLOTA NoLAllCO.

1 El poel&amp; oe d11eopen1 !""'l• el plano le Impide ~

t Be 1e--W.qaeno hlbdll toD1do al el . . . .

1111.Poem&amp;orucl.

y

Toda la eeroenena ha hablado ·1a prensa de un ualW
en la Colonia. de Santa Julia, del que fueren 'rfct1Dlll8 el
Coronel D. Timoteo Andrade BU familia, qne vlvlaoG
nn lugar apartado de la Colonia.
Loa ■-llanlel fneron varloa y ae cree que eran fora-

libertad.

211

EL.MUNDO.

22 Drl'J'BVJIJlJl, 1.896.

en ~nc1&amp;1 el hermoeo e81&gt;8Ct4oolo.

-na

A lal &amp;rea de la tanle :,a el 1oeal
lleno, conllindo80 enue loa concnrrentee muobal famlliu dlnlngnidao.
La banda del lf., dirigida pc&gt;r el profesor Payén, lle encon•
uaba también en el focal, dlapu- á amenmr el eopec-

Deoeam01 introducir en la prena O• M:t!xlco la cullf•
aima coo&amp;umbre qne exiote en la -Jet parle de loll pal·
- europ... y ameri•""o■, ea daaM la JI\'"- ha llep· ""'110.
do 4 gran alMira, de ¡,nbl1- tia el mm dé DICH'mb~ con
Al p.-ntarae, á loo acord.,. de nn■ marcha, loe oela
motivo de lao 8eata■ de lllsrillad. ,.. allmero eopecial que pelolarla: Gurruciap, Goanaga, M:endarc, Thcumán, Ar·
sobn,puja , loa publicadtlll • el aao. :,a - por el ».d·
mero de Mi-. por lo ~ d i 1111 - • ó por algn·
no novedad' que preaenlan aT p6bl!co como regalo de noche buena. Nnee&amp;ra p - . 'I!"' de alguno■ alloo if. parle eoll. tomando un aop ~ o de iodo a))lauo, aegnramente que,.., oceplareala idea y dentro de poco loo
dlrec&amp;oreo de periódico enuarán en gran compeleDcia inteleclnal y de gMIOI para pNIOllt&amp;r el mejor námerc dr
Navidad.
Comen■amo■ noeotro■ hoy, dando nn nimero eapeciall
huta donde nueauoa elementos noa lo permiten, en e
cual, como veñn nueetroa lectores, hem.08 1&gt;0dido reunir
dib11joo de loo principaleo artistall de M:éxlco, que dan
una variedad eopeciil á nneo&amp;ro ndmero, demoemmdo ,
la veo que, á la par qoe el periodlamo, adelaolan loa di·
bojan&amp;ea qne hace do■ ó t?e8 alloa apenu si conoolan el
trabajo eapocial para peri6dlco.
HelllOI eotado mny afominado■, pon(lle ooo lodo gna&amp;o han acep~ nuest.ra invitación loo Breo. VU!Aaina,
M:ar&amp;lne■ eairwn, Olvera y Noriega, dando 111 contingente ¡,ara eale nilmero, en el cn■l publioamo■ dibujo■
de veriladeró mérilO y que nnea&amp;roa lec&amp;ore■ ■abrán apreciar poique ~mente van á eet.udiar!oa hasta en eos
det.:uea. DamOI Iao mú expresivas graoiu, tan inteligentea artistall en nombre de la Redacción y e■pe!li&amp;lmen­
tie de nuestro cuerpo de dibujantes, que ae consideran aatlslechos de poblioar BUB &amp;rab&amp;joa al lado de loo lrab&amp;joa
de loe otroe, entre quienes hay verdaderoa maeevoe.
Tenemoa la eoperama de que en mucho■ númeroa del
allo "l'trante segoii,,IIIOI publicando dlbojo■ exlraordl·
n■rioade loo mlamoe......,, qoe lan&amp;o han honrado hoy
ée&amp;e c!eiirridacl.

divenoo

Í

s

eom,-,,..... en i,rtr d a

6 Todo por ff11P118 de no bab.- podido OOJIOl.alr el poema.

4 Y al 8n la

U-' llelildoelealO.

6 El vengador gooa mú, mlelmM mú lllfra la 'ffóllma.

Las fiestas de Navidad en Cclaya.
Deade tiempo moy ""'8 aon de fama lao 8eslas de Na•
vidad en Celaya. Loo doa 4ltlmoa alloo han sobrepujado
, cnaleac¡uiera o&amp;rao de eaa na&amp;ural- y en éa1e se prepa·
ran auoc.uoaítimu. La janta que anualmente ae forma
para organizarlal no ba perdonado eofoerzo alguno, y lan·

7 Perc llega nn dfa en qne -

plenea tomar la revancha.

8 Y laN"'11ralaa le ayuda para qne el

ÜlgUl&amp;O-

OC&gt;rJJlolo.

�212

22

EL MUNDO.

;-.~
· " 1

~ . 1\
~

1

)

1895.

Página~ extraordinariWJ.

I¡

~

DICIEMBRE,

DOl\il~GO 2ll DE DICIE.1IBRE DE 1895.

1
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(;:/¡'--~~'

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1

L_
(?Íiotto y G;imabué. @;uadro de ~osé @bre9on.
(Fotografía proporcionada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

1,.,flo / l. -Número 25.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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22

EL MUNDO.

;-.~
· " 1

~ . 1\
~

1

)

1895.

Página~ extraordinariWJ.

I¡

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DICIEMBRE,

DOl\il~GO 2ll DE DICIE.1IBRE DE 1895.

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1

L_
(?Íiotto y G;imabué. @;uadro de ~osé @bre9on.
(Fotografía proporcionada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

1,.,flo / l. -Número 25.

�EL.MUNDO.

214

Literarias.
LA INUNDACION.
I
llamo Luis Roubieu. Tengo setenta años, y
nacf en el pueblecillo de Sa.int-.fory, ,í pocas
eguas de Tolm~a, á orillas del río Garona.
Durante catorce afioe seguidos me he batido
contra la tierra para gam\rmc el pan, arrancándoselo.
Por fin lleg\) la. buena época, y el mes pasado aún era yo
el labrador mús rico dd término municipal.
Nuestra casa parecía estar bendecida. La felicidad veíase por todas partes; el sol era nuestro hermano, y no
guardo memoria de una sola nrn,l,1 co~echa. Gozando de
esta felicidad éramos un;\ docena en la granja. Estaba yo
aún fuert,e, saludable, y dirigí,i los trabajos de los chicos;
luego, mi hermano menor, l'eclro, 1111 s~ILerón, que ha.bfa eido sargento; des pué~, mi hermana .'!..gata, que había
venido ,í vi\·i1· con nosotros cuando se muri6 su marido,
una. mujer muy de su c,\~a, muy¡ gorda y siempre muy
alegre, cuyas carcajadas se oían desde 'el otro extremo del
pueblú. En seguida \'enía la gente)HCnuda: mi hijo Jaime, su mujer, Rosa, y tre'! hijas de ésto~, Armanda Verónica y ~[arfa; la primera, casada con Cipriano Buison,
nn buen mozo, con el cual tenía dos hijos, uno de dos
afios y el otro de diez meses; 11\ segunda en ví8peras de
casarse con Gaspar Rabutean; la última, en fin, toda una
señorita, tan blanca, tan eyonrosada, tan mbia, que parecía hija de uno de los señores de la ciudad. J~s decir, contándolos:t todos, éramos diez. Yo era.abuelo y bisttbuelo.
Cuando 110s sentábamo8 á la mesa, miJ hermana Agata
se colocaba á mi dereclia, mi hermano Pedro á mi izquierda.; los chicos se ponían por orden de .edades, formando una fila de cabezas juvenile~, hasta llegar á los
del chicuelo de diez meses, que ya comía sns platos de
sopa como un hombre. ;Anda, anda, el rnido que hacíamos con las cucharas! L:"Lgente comfa de lo lindo. ¡Y
cuánto gozo 1 cu,í.nta alegría entre cucharada y cucharada!
Yo sentía placer y orgullo cuando lo!'i chiquillos, extendiendo las manos hacia mí, decían chillando:
-¡Abuelo dame pan! ¡Un pedazo muy grande, muy
grande! ¿eh? ¡Abuelito!
¡Qué hermosos días! Kuestra granja, siempre laborio•
sa1 exhalaba alegría por tndas las ventanas.
Pedro, por las noches 1 inventaba juPgos y contaba historias de cuando él era militar. L:\ tfa Agata hacía todos
los domingos bollos y tortas para los chiquillos.
Luego le llegaba el tumo :t )faría, que cantaba una porción de cosas bonitas con su rncecita:cle niño &lt;lo coro; parecía la ünágen de una santa, c,on aquel los cabellos rubios que le caían por la espalU.a y aquellas manecita:-: cruzadas sobre el delantal. Yo me haofa decidido á aumentarle un pi,:o ,t la casa cuando Armanda se casó con Cipriano; y decía, riendo, que iba :í. ser nece¡.;ario subirle
otro cuando se ca~aran Yerónica y Ga!"par¡ !de modo que
la casa llegaría al cielo si íbamos haciendo lo mismo cada vez que ee casase alguno. So querfamos separarnos.
Mejor hubiésemos edificado una ciudad detnís de la granja, en nuestras tierras. Cm\ndo las familias se lle,•an bien
es muy hermoso vivir y morir donde uno ha nacido. '
El mes de ::\fayo era magnífico este año. Hacía mucho
tiempo que las cosechas no se presentaban tan bien.
Aquel dfa precisamente habfamos hecho una expedición
mi hijo ,Jaime y yo. Salimos de lagranja:á eso de las tres.
Nuestros prados :í orillas del Garona lucían su preciosa
alfombra verde; la hierba tendría ya unos tres pies de al•
tura, y un mimbreral plantado el afio pasado, tenía ya
roirobres de un metro de alt.o. Después ,·i!;itamos nuestros trigos y nuestras viñas; campos adquiridos uno á uno
con gran trabajo, tí medida que íbamos haciéndonos ricos; las espigas crecían hermosísima!:'; las cepas, cargadas
de racimo?, prometfan una \'endimia magnífica, y Jaime
reía satisfecho y me daba go!pecitos en el hombro.
-¡Ca~amba1 p~dr~; no nos faltará ni pan _ni vino! ¿Qué
le habe1s hecho a Dios para que así se complazca en derramar el dinero en nuestras tierras?
A men.udo brornéabamos, rec?rdando la pobreza pa
sada . .Jaime tenía razón; yodebia haber ganado alláarr(
bala amii-t~1.d de'algún santo 6 la de! mismo Dios, pm·=
que en la comarca nadie tenía tanta suerte como nosotros. Si helaba, la helada se detenía precisamente en
los límite!" de nuestros campos. Si las \'iñas del vecino
e?íermaban y se ~udrútn, alrededor de las nuestras parec1a haber un~ tapta protectora, contra la cual nada podía
la filoxera. "'l la cosa acababa por parecer muy justa
muy natural, puesto que, como jamás bahía hecho dart
á_ ~adie, se me figuraba haberme gana.do bien aquella fe~
hc1dad.
De regreRo ya, pasamos por las tierras que teníamos al
otro lado del pueblo. Las plantaciones de moreras ib
perfectamente. Había también almendros cargados :~

fruto. Volvíamos charlando alegremente y haciendo castillos en el aire.
Cuando tuviésemos dinero suficiente, compraríamos
ciertos terrenos que unirían nuestras tierras unas con
otras, y nos convertirían así en los propietarios de todo
un buen rincón del término municipal. Si las cosechas
dtl año era tan bnena.s como nos prometíamos, nos per.
mitirían realizar seguramente es.os proyectos.
Cuando nos acercábamos á casa Ro~a, desde lejos em·
pezó ,í. hacernos señas y ,t gritar:
-¡Daoa prisa!
Era que una de nuestras meas acababa de tener un terneri!lo. La cosa traía-.t todos revueltos. Aga.ta movía mucho su enorme masa, yendo de una parte ú. otra. Las mucha.chas contemplaban at ternerillo, y el nacimiento de
aquella bestia parecía una bendición m,í.s. Algún tiempo
antes agrandamos el establo, donde se encerraban cerca
de cien cabezas de ganado entre vacas y carneros sobt·e
todo, sin contar los caballos.
-¡ Va.mo~, hemos tenido un día bueno! exch\mé. Esta
noche beberemo.3 una botella de vino aílejo.
Rosa nos llamó aparte para decirnos que Gaspar, el novio de Verónica, había ido :'L casa it fi,n de :-;eñalar definitivamente el día de su boda. Ella le había hecho que se
quedase ,í. comer. Gaspar, hilo mayor de un labrador de
Moranges, era un buen mozo de Yeinte aílos, conocido en
toda la comarca por BU fuerza prodigiosa; en la feria de
Tolosa había \'encido luchando con )Iarcial, el lP6n dfl
.Jfrdiodi.a. A pesar de eso era un muchacho excelente, bonachón y hasta tímido, que se ponía colorado cuando Yerónica lo miraba.
Rogué ;Í. Rosa que lo llamase. Estab,\ en el corral ayudando á nue,:;tras criadas 1 que se hallaban tendiendo la
ropa de In. colada. del mes. Cuando hubo entrado en la
sala baja, que hacía veces de comedor, donde est:tbamos
todos, Jaime se volvió h,l.Cia mí, diciendo:
-Hablad, padre.
-¿Quú lrny?-dije.-¿Con que vieues, hijo mío, ¡Í. que
fijemos dfa. para tu boda?
-Sí, señor Roubieu-contestó el mocetón, colorado
como una cereza.
-'.~fo hay que ponerse colorado, mucha.cho-continué.
-Si te parece, sení. el 10 de Julio, día de Santa Anmlia.
Estamos :í. 23 u.e· Junio, y no hay que esperar m;Ís que
veinte días ...... i!i pobre difunta se llamaba Amalia, y
el casaros en ese día contribuiría ,í, vuestra dicha ........ .
¿Con que te parece bien? ¿Está convenido?
-Com·enido; el día de Santa .imalia, padre Roubieu.
Y nos &lt;lió :i Jaime y á ::ní un apl'et6n de manos, capaf
de triturar ,t un buey. Luego abrazó ,í. Rosa, llamú.ndola
su madre. Aquel mocetón de puños terribles estaba lo·
camente enamorado de Yerónica, y nos dijo que si le hu·
biésemos negado su mano, le habría costado una enfermedad.
-Ahora te quedar.is 1í. comer, ¿no es verdad?-dije yo.
-¡Yaya, pues; ,i la mesa todo el mundo! ¡Tengo un hambre ...... !
Aquella noche nos reunimos once :í. comer. Colocaron
á Gaspar al lado de Yerónica, y el muchacho la miraba
como nn bobalicón, sin acordarse de su plato, tan con mo•
vida de verse junto .i ella, que ,t veces se le arrasaban los
ojos de lágrimas. Cipriano y Armanda, que no lleyn.ban
más que tres afias de casados, sonreían. Jaime y Rosa1
que ya llevaban \'einticinco afias de matrimonio, estaban
más grayes; pero de cuando en cuando, y á. hurtadillas,
cambiaban miradas impregnnda.s de ternura. Yo, por mi
parte, creía revivir en aquellos dos enamOl'ados, cuya felicidad hacía que nuestra mesa pareciese un rinconcito
del Paraíso. ¡Qué buena estaba la sopa aquella noche!
Latín .A.gata, que era siempre la que se encargaba de hacernos reír, gastó sus correspondientes bromitas, ye] bue•
no de Pedro se empeñó en contarnos sus amores con una
modistilla de Lyon.
Afortunn.damente est.lbamos ti los postres, y todos habhtbamos al mismo tiempo. Yo habfasubido de la cueva dos botellas de vino añejo. Brindamos por la buena
suerte de Gaspa.r y Yerónica: así se dice en nuest1:o
pueblo; la buena suérte es no reñir nunca, tener muchos hijos y ahorrar buenas talegas. Lue.go cantaron:
Gaspar sabía uua. porcíon de coplas. Después pidieron
que ).faría cantase algo; se puso de pie y empezó ,í. lucir
su bonita \'oz, muy fina, y que hacía cosquillas en los
oídos.
Yo me levanté y me dirig( hacia una de las ventanas,
á. dond~ fué ií. reunirse conmigo Gaspar, al cual dije:
-:1.;o hay nada de nneyo por tu pueblo?
-No-coutestó. Se habla de las lluvias torrenciales de
estos d(as 1 y se dlceque ellas pueden causar grandes des•
gracias.
En efecto, los dfo.s precedentes había estado lloviendo
setenta horM st:!guidas, sin cesar un momento. El Garona venía rnnv lleno desde el dfa de antes; pero nosotros
teníamos coñfiam:a en él, y mientras no se desbordase,
no podíamos creer que el río fuese un mal Yecino. ¡~os
prestaba tan buenos servicios! ),demás, la gente decam po no abandona con facilidad su vivienda, aunque se vea
amenazada.

29
-¡Bah!-exclamé encogiéndome de hombros.-Xo su
cedCrá nada, Todos los aílos pasa lo mismo: el río se pone amenazador, como ai estuviera furioso, y en una noche se apacigua. y vuelve á BU cauce, más inocente qne
un corderillo. Ya ver.í.B, muchacho, como t~do ello se
reduce ,t nada entre dos platos, ahora, como siempre ..... .
¡~Iira qué bueno está. el tiempo!
,
y seflalab:t al cielo con las mano~. Eran las siete y el
sol iba ocult:indo.::;e poco á poco. ¡Ah! ¡Qué hermoso co•
lor azul! El cielo estaba completamente aznl, un mar
azul, inmenso, de una profunda pureza, en medio del
cual iba desapareciendo el sol, dejantlo huellas que parecían de oro. De alH arriba caía lenta alegría, que iba ganando todo el horizonte. Jamás había yo vi&amp;to dormirse
el ;:ueblo en medio de unn. pa7. tan gr,1,nde. Los tejados
se t.efiían de color de rosa. Desde la ventana oía yo las
carcajadas de una vecina; luego voces de chicos al rernlver de las carreteras 1 allí, cerca de nuestra casa. De m,fa
lejos llegaban, smwi7.ados por la dista.ncia, los ecos del rui ·
do que producían los rebafios retir.índose al pueblo. La
bronca voz del G.uona segufa rngiendo; pero me parecía
la voz del silencio, :í fuerza de estar acostumbrado á sns
bramidos. Poco :í. poco el cielo blanqueaba y el pueblo se
adormecía. Era el crepús:.ulo de un día feliz, y me hacía
la ilusión deque nuestra dicha, la:; buenas co;;echas, nue::itra casa afortunada, la boda de Yerúnica 1 eran cosas que
nos llovían desde arriba, envueltas en aquella dulce claridaa crepllscular. COn h despedida de la tarde caíanos
del cielo una bendición m;i:,.
Había \'nelto al centro de la habitación. :.\Iis hijos y mis
nietos charlabau, y nosotros los escuchábamos con la boca abierta, cuando de pronto, en medio del silencio del
campo, oyóse un grito terrible, un griOOde: de¡;:esperación
y de muerte:
-¡El Garona! ¡El Garona!

II
Todos nos precipitamos al corra:.
El pueblo de Saint-,Tory se halla situado en el fondo de
un repliegue del terreno, ,1 unos quinientos metl'OS de las
orillas del Garona. Un Yerdadero telón ele Mamo~ gigan•
tescos, que bordeaban los prados, ocultaba el río completamentr.
Xo vimos nada. Y el grito seguía resonando:
¡ El Garona! ¡El Garona]
Brnscamente, por h.\ anchurosa carretera que \'eíamos,
desembocaron dos hombres y tres mujeres; una de éstas
llevaba un nit1o en brazos. Ellos eran los que gritaban es·
pantados, galopando con todas sus fuerzas por el camino.
De vez en cuando vol dan la cabeza y miraban, cou el
sembhnte descompuesto, como si les persiguiera. una ma•
nada. de l'&gt;bos.
·
-¿Qué les pasa? preguntó Cipria.no. ¿Yéis a.lgo, abuelo'!
-Xo1 yo 1101-dije.-Las hojJ.~ no se mucrnn siquiera.
Y en efecto, en la línea baja del horizonte, tr,tnquila,
todo parecía dormido y quieto. Pero aún yo no había concluido de hablar, cuando lanzamos todos una exclamación. Dl.!trás ele los fugitho.3 1 entre los troncos ele losúlamos, en medio de la credda yerba. de los prados, acabábamos de Yer aparecer un rebafiocrecido, sombrío, de bestias cenicientas manchadas de amarillo, que se atropellaban unas ,í. otra~. Por todas partes a!'.lomaban :i la \'ez olas
que cmpL1jaban á. otras olas, un desbordamiento de enormes masas de agua, que no acababan nunca, que montaban unas sobre otras, sacudiendo blanca espuma y conmoviendo la tierra con su frenético y sombrío galopar.
Xosotros también lanzamos aquel grito desesperado:
-¡El Garona! ¡El Garonal
Por la carretera. los dos hombres y las tres mujere:-; se-guía.o huyendo :i. todo correr. Comprendían qne el terri•
ble galopar de las aguas era m,ts r.í.pidoque el suyo. Alto•
ra va las olas llegaban en una sola línea y producían el
es~rjpito espantoso de cientos de batallonos que cargaran
ú. la bayoneta.. Del primer choque habían arrancadu tres
ála.mos, cuyos corpulentos ramajes cayeron y desaparecieron en seguida. Una ca.baña de madera tle!:apareció
también¡ undióse una pared; algunas carretas, desuncidas, fueron arrastradas como si fueran pajas. PenJ el agua
parecía perseguir con preferenciaá Ls fugitivos. En el recodo dela carretera., muy en cuesta, en aquel sitio 1 cayeron bruscamente ante otro brazo de la inundación, que
les cortó la retirada., corríau, sin emba~o, pero sin gritar
ya, locos de terror. El agua les llegó á la rodilla.. Una ola
inmensa se precipitó sobre la mujer que llernba el nifio
ea brazos. Todo ~e sumergió.
-¡Pronto! ¡prouto!-grité.-liay queentrar ...... lacasa
es sólida, y no ha.y nada. que.temer en ella.
Por pr~dencia nos refugiamo.5 desde luego en el piso
alto. Hicimos que entraran primero los chicos y las mujeres. Yo me quedaba el último.
La casa estaba edificada en una pequeña colina, por encima de la carretera. El agua invadía ya el corral, poco{~
poco y silenciosamente. No estitbamos muy asustados.
-¡Bah!-decía Jaime, por tranquilizar ú. la gente.-Esto no sen\ nada ..... . ¿O~ acordáis, padre que el año 55 el
agua inundó también el patio y los corrales? Hubo más
de un pie, y luego se fué tranquilamente.

DICIEMBRE,

189

-De todos modos, es cosa desagradable para la cose•
cha-murmuró Cipriano á media voz.
-~o, no; esto no es nada-repliqué yó t.ambién, al \'er
los ojod espant,ados de las mujeres.
Annand.a metió 1í sus dos hijos en la cama, y se sentó
á la cabecera con Yer.Jnica y l\farí~. La tfa Aga.tá. hablaba de calentar dno que había subido de la sala baja tí. fin
de tlarnos á beber ú todos. Jaime y Ros;i, asomados los
do.:,:i u11a \'CUt.ana, miraban l1acia afnera. Yo estaba delante de otra Yentan:t con mi hermano Cipria no y con Gas par.
8übid-grité ú las dos criadas que a.n~aban por el corral con los pies :,:etidos en el agua.-No os mojéis las
piernas, que no hay para que toma:- ahora un baño.
-Pero ¿lo.") ~nimales?-&lt;.:ontestaron.-Tienen miedo y
se e1-t.ín matando en el establo.
-)fo, no, subid .... ..... Ahora \'eremos lo que se ha de
hacer.
Era imposible salvar el ganado si el desastre crecía. A
mí me parecía inútil asustar á 111 gente. Entonces me esforcé por aparentar gran presencia de ánimo. Apoyado
en el alfeizar de la ventana, charlaba, indicando los progresos de la inundación. El rfo, después de haberse prec ipitado al asalto contra. el pueblecillo, habíase apoderado
completamente de él y ocupaba todas sus callejuelas.
Aquello no era ya una carga de olas al galope, sino un
subir del nguu. lento, contínuo é invencible. El vallecillo,
en el fondo del cual se hallaba edificado Saint-Jory, e~~
taba convertido en nn lago. En el patio de nuestra casa,
el agua tuvo pronto un metro de profundidad. Yo h~ veía
subir; pero aíil'ma.bl que no ~ubfa., y hasta casi, casi que
bajaba un poco.
-Xo tienes más remedio qne dormir aquí, hijo mío,
dije volvi¿ndome hacia Gaspar. A menos que la carretera. no qnede transitable dentro de nnas cuantas horas.
Todn es po!"ible ........ .
El me miró sin conte¡:t.ar, con la cara. mny pálida; y
e n seguida d que FU mirada se :fijaba en Yerónica con
angustia inexplicable.
Eran las ocho y me&lt;lia . .F'uera, aún había claridad 1 últimos restos de la lu7. del dia de una pro[unda tristeza.
Las criadas, ántes ele subir a l piso alto 1 habían tenido la
feliz ocurrencia de coger dos velones. H ice que los en•
cendieran, pensando que la luz a.ni maría algo la habitación doncte nos habíamos refugiado. La tía .Ágata, que
había arrastrado una mesa hasta el centro de la sala,
quiso organizar una partida á los naipes. La. buena mujer, cuyo:; ojos buscaban ·ae cuando en cuando los míos,
quería distraerá la gente. Su buen hnmor habitual la
hacía muy \'aliente, y reía para combatir el miedo que se
iba apoderando de todos los que estaban tí. su alrededor.
Pusiéronse á jugar. La tía .Ágata sentó~ la íuerza alrededor de la mesa á. Armanda, á. Yerónica y á l\farfa. Les
puso las cal't.as en las manos y empezó ella 1í jugar con
mucha animación, ha.rajando, cortando, dando cartas con
una abundancia tal de palabras, que casi dominaba el ruido ele las nguas. Pero las muchachas no podían distraerse, y continuaban p,í.lidas, con las manos febriles y el oído atento. A cada instante se paraba el juego, y una de
ellas, volviendo la cabeza preguntaba:
-¿Sigue subiendo eso, abuelo?
El [gua subía con ra.pidcz espantosa, terrible. Yo bromeaba y respondía:
-Xo1 no: jugad si-n cuidado. Xo hay peligro.
.Jam:ís había yo sentido el cornz6n destrozado por una
angustia semejante. Todos los hombres se habían puesto
delante de las ventanas, para ocultar el terrible espec•
táculo.
Procurábamos sonreír, niirru1do hacia el interior de la
sala, e11frente do la luz de los dos \'elonos que alumbraban la mesa.. Recordaba yo nuestras \'Ciadas de in\'ierno,
cuando nos reuníamos todos en torno de aquella. misma
mesa. El aspecto interior era el mismo. Y en tanto que
allí reinaba la paz, ofa .í. mis espaldas el salvaje bramido
del río d~bordado, y que iba pnbiendo cada vez más.
-Luis, me dijo mi hermano Pedro: el agua está. ya
á tres pies de la \'entana. Será. necesario avisar.
Hice que callase, apretándole el brazo. Pero ya no era
posible ocnlt.a.r el peligro por mús tiempo. En el establo,
los animales se mataban. A un mismo tiempo hubo mugidos, balidos desolados, y ese relincho de los caballos
que se oye desde tan lejos cuamlo los animales se ven en
peligro de muerte.
-¡ Dios mío! ¡Dios mío!-dijo Armand,1, poniéndose de
pié, con los pufios en las sienes, y sacudida por un fuerte estremecimiento nervimm.
Todas se habían lt'\'antado y no pudimos impedir que
corriesen ,í. las \'entanae. Allí se quedaron como petrificadas1 mudas, ;1bsortaR, con el cabello agitado por el viento del terror. Est:lbamos en la hora del pleno crepúsculo. Una claridad vaga é indecisa se espan;fa por la superficie del agua cenagosa. El cielo de color pálido 1 parecía
un sutlario echado sobre la tierra. A lo lejos veíanse algunas columnillas de humo, sin duda de las chimeneas
del pueblo. Todo se confundía: era el fin de U!"l día que,
asustado, iba apagándose en una noche de muerte. Y
sin un sólo ruido humano; nada más que el bramido de

EL MUNDO.
aquel mar qne se extendía basta lo infinito; nada más
que los balidos y relinchos de las pobres bestias!
-¡Dios mío! ¡Dios mío!-repetían las mujere3 á media
\'OZ, como :-i tudesen miedo de hablar alto.
Un crujido terribl~ les cortó la pa_lahra. Las bestias, furiosa¡;; ya, acababan de derribaL· las puertas del establo,
y las vimos pasar envneltafól, arrastradas p0r la crecida.
corriente. Los carne ros parecían hojas secas lievadaB
it merc~d del ,v~tu. y girnndo en los remolinos. Las
vacas v los caballos luchaban hosta que perdían pie. Sobre todo, nuestra. pobre yegua torda, que no quería morir: la pobre se encabritaba, extendía el cuello y daba
unos resoplidos qne parecían los de una fragua¡ pero las
aguas, enfurecidas, la cogieron por l:1. grupa, y vimos que
el animalito, rendido, abatido1se abandonó {i la corriente.
Entonces dimos nuestros vrimeros gritos de espanto.
A nnestro pesar se nos escapaban de la garganta. Teníamos necesidad de gritar. Con las manos extendidas hacia aquellos animales queridos que se iban, nos lamentábamos, sin comprendernos unos á otros, y dejando esca par los sollozos y lamentos que hasta entonces habíamos
contenido :.i. d111..1s penas. ¡ Ah! ¡Aquello era nuestra rui1ia! ¡ Las cosechas perdidas, el ganado muerto, la. fortuna
deshecha en pocas horas! Dios no era justo: no le habíamos hecho nada, y nos lo quitaba todo. Yo enseñaba los
puñoR al horizonte. Hablé de nuestra excursión de aquella tarde, de aquellos prados, de aquellos trigos, de aquellas viiia,:: que habiamos encontrado tan hermosas y llenas de prome~aa. Todo era mentiro, por lo Yisto. La felicidad era mentira. El sol mentía a l declinar tan dulce,
tan smwemente, en medio de la. admirable serenidad de
aquella tarde.
El agua seguía subiendo. Pedro, que obsen·aba cuidadosamente sus progresos, me gritó:
-Luis, mucho cuidado; el agua está llegando ya á la
\'f'ntana.
Este a.\'iso nos sacó de nnestra crisis de desesperación.
Yo vol\'í en mí, y1 encogiéndome de hombros exclamé:
-El dinero no \'ale nada. ~Iientras estemos todos aquí,
no hay que apurarse' ....... Todo es cuestión de ponerse
otra. \'ez ,t trabaja1-.
- Sí, sí, teneis raz6n-respondi6 .Jaime fob rilmente.y no corremos ningtí n peligro porque las paredes son SÓ·
!idas...... Snbámos al tejado.
Ya. no nos queda más refugio que ese. El agua que hu.bía ido ganando la escalera, escalón por es.calón, con una
obstinación terible, empezabááentrar por·la puerta. Nos
precipitamos hacia el granero, apretados unos contra
otros, por esa nece:=:idad que se siente en los momentos
de peligro de yerse cerca de los i:;eres queridos. Cipriano
había desapn.recido. Lo llamé y lo ví llegar de las habitaciones contignaEi con el i=ethblante demudado. Entonces eché de \'er la ausencia de las do~ criadas, y qnii'le esperarlas; pero.mi yeruo me miró de un rnQ(.lo extraño, y
me dijo en voz muy baja~¡ oído:
-Muertas. El techo de su cuarto acaba de desplo·
marsc.
Las pobres chicas habrían itlo sin duda á.sacar sus aho•
rros ele los baúles. Me dijo :í media \'Oz que se habían
valido de nna escalera de mano, puesta ,t guisn de puente para llegar al edificio contiguo, donde se hallaba su
cuarto. Le recomendé que no dijese nada. Experimenté
una terrible sensación de frío en la nuca. La muerte había entrado ya en nuestra casa.
Cuando subimos al tejado, no pensamos e:;iquiera en
apagar las h1ces. Los naipes quedaron esparcidos sob re
la 1nesa. Había ya mt'is do una tercia. de agua en la habit~ci6n.

III
Afortunad~mente el tejado era grande y de pendiente
suaYe. Subíase ú. él por una especie de ventana buhardillera, encima de la cual había una especie de plataforma. Allí fué donde se refugió toda nuestra. gente. Las
mujeres ia:e habían !"e1üado. Los hombres intentaban reconocimientos por las tejas, hasta las grandes chimeneas
que se alzaban en los dos extremos de la techmnbre. Yo,
apoyado en la torreta por donde habicmos salido, interrogaba ,t los cuatro puntos Jel horizonte.
-:So pueden dejar de llegar socorros, decía yo animosamente. Las gentes de Saintín tien.en barcai:i. Van {t pasar por aquí.. .... ¡Mirad! ¿,:No es una linterna lo que ee
YO al l.t abajo sobre las aguas?
Pero nndie me contestaba. Pedro, sin saber lo que hacía, había enceudido su pipa y fumaba tan rudamente,
que ,i cada chupada ha.cía crujir el extremo del tubo. Jaime y Cipriano miraban el horizonte, con rostro abatido¡
mientras que Gaspar, apretando los pufios, seguía dando
vueltas por el tejado, como si buscase una salida. A nue~•
tras pies, las mujeres, con los trajes en desorden, mu das, tiritando, se tapaban la cara para no ver. Sin embargo, Rosa levantó la cabeza, lanz6 en derredor suyo
una mirada, y preguntó:
-¿Y las criadas, dónde están? Porqué no suben?

:l15
Yo esquh·aba contestar; pero ella me preguntó entonces directamente, y mirándome ccn fijeza.:
-¿Dónde estún las criadaf'.'?
No pudiendo mentir, me volví. Y sentí pasar sobre
nuestras mujeres y 80bre nuestra!, hijas aquol frío de
muerte que ya me había ro7.ado. Todas comprendieron.
María ~e levantó muy erguida, J;mzú un gran suspiro, y
empezó ú llorar. A.rmanda tenfa apretados contm Bll pecho á sus dos hijos, que ocultaba como para defenderlos.
Verónica, con la cara entre las manos, no se moda. La
misma tía ..~gata., muy pálida, se santiguaba, b::i.lbuciendo ((Padre A'úe.,;;tros y .. lee JfaríaN
En rededor nuestro, el espectáculo iba tomanU.o una
soberana grandeza. La noche, que había. cerrado por
completo, era tan límpida como noche de \'erano. El cielo estaba sin luna, pero tan cuaja.do de estrellas y tan puro, que llenaba los espacios tle LllU\ luz azulada. Parecía
que continuaba el crepúsculo: tan ch1ro estaba el horizonte. Y la inmensa masa de las aguas se extendí:\ más,
bajo aquella suavidad del cielo blnnca por completo, como si tuviese luz propia, con una claridad y una fo.sforescencia que iluminaba con pequeílas liamas la cresta de
las olas. Ya no se dh;tinguía la tierra; la llanura. debía
estar inundada. Yo iba ol\'idando el peligro. Una noche,
en Marsella, había visto así el mar, y quedé ,t su vista
mudo de admiración.
-El agua sube, el agt1a snbe-repetía mi lwrmano Pedro, haciendo crnjir siempre entre sus dientes el tubo de
su pipa, que se le había apagado.
El ílgna llegab:t ya ,t u11 1netro del tejado é iba. perdiendo su trauquilidad de agua dormida: establecían~e corrientes. A cierta altura ya 110 estábamos protegidos por
el repliegue del terreno que hay ,íntes de llegar al pueblo. Desde entonces 1 en menos de una hora, f'l agua, ame•
nazadom, amarillenta, precipit.:íbase contra la casa, cargada de esos restos que arrastran los rfos desbordados,
tone les destrozados, trozos de maderas, montones de
hierbas. A lo lejos escuch{tbanse tremendos choques contra las paredes. Los álamos caían con un crujido de muerte, las casas se desplomaban con un l'Llido de carretadas
de piedras descargadas en las orillas de un camino.
Jaime, apenado por los solhzos de las mujeres, decía:
-No podemos permanecer aquí. Ilay que intentar algo ......... Abuelo, os lo suplico, intentemos algo.
Balbuceando, decía yo:
-Si, sí, intentemos alguna. cosa.
Y no sabíamos qué. Gar,par ofreció tomar ;Í Yerónica
sobre sus espaldas y llevarla ,t nado. Pedro hablaba de
una bah:,a. Aquello era una locunt. Ciprianodijo por úl timo:
-¡Si pudíémmos solamente llegar ,t la iglesia!
Por encima de las :1guas ergnín.se la iglesia con su peqnefio cn111pn.nario cuadrado. De ell,\ nos sep,1raban siete
casas. Nuestra granja, la primera del pueblo, apoyifünse
en una constnicciún m.í.s alta, apoyada :.'L su yez en el edificio vecino. Acaso por los tejados se podría llegar al
presbiterio, desde donde sería facil entrar por el campanario. Ya se habfa refugiado allí mucha gente, porque
los tejados vecinos se encontraban desiertos, y hasta nosotros llegaban YOces que seguramente venían del campanario. ¡ Pern cUtlntos peligros par,\ llegar hasta allí!
-Eso es imposible, dijo Pedro. La. casa de los Raimbeau es muy alta, Se necesitarfa uml. escala.
-Yoy á verlo, replic6 Cipriano. Si el camino es impracticable, Yolve.ré. Si Iuere al contrario 1 nos iremos to dos y llevaremos ¡t las mujeres.
Tenía razón, y lo dejé ir. Re debía intentar lo imposible. Acababa de subir ll la casa de al lado con aJuda de
un gancho tle hierro, cogido ií. una chimenea, cuando su
mujer Armanda 1 levantando la cabeza, vió que no estaba
allí, y gritó:
-¿Dontle está? Xo quiero que me deje. Unidos estamos y unidos moriremos.
Cuan&lt;lo lo \'iÓ en lo alto de la casa, corrió por h1s tejfls
Bin soltar{~ sus h ijos, diciendo:
-Cipriano, espérame. Yoy contigo; quiero morir contigo.
Y obstin,;base. El, inclinado, la snplicaba, afirm:tnclo·
la que mi vería, que hacía aquello parn la salvación de
todos. Pero ella, con aire de espanto, rno\'Ía la cabeza y
decía:
-Yo \"OY contigo, yo rny contigo. ¿Qué te importa?
Yoy cont,igo.
Cipriano turn que coger :1 sus hijos· y luego la ayudó á
subir. Presenciamos su marcha por el caballete del tejado. l\farch,tban lentamente. ~\.rm1.nda l1abfa rnelto 1í eo•
ger :t los nifios, que lloraban: y él 1 :1 cada paso se \'Olda,
sosteniéndola.
-¡Ponla en seguridad y vuehe en seguida!-le grité.
Ví que movía la m[l.no; pero el mido de las aguas me
impidi6 oír la contestación. Bien pronto dejamos de verlos. Había bajado ú. otra casa. Al cabo de cinco minutos
reaparecieron sobre la tercera, cuyo tejado debía de estar muy en pendiente, porque se deslizaban por él de ro-

Sig11e en la página 218.

�216

:!\J

D rc rnMBRE,

29 DrcIEMJJRE, 18\!5.

1895.

==== = = = = = =ELJI.IUNDO.
~ = = = = ~ = = = = = = = ~ ~ = = = ==

EL MUNDO.

:i)a111atJ

pro111u1entetJ

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217

�EL l\IUNDO.
Sigue de la página 21:J,

Y todos, en efecto, experimentábamos la sensación de
que
naYegábamos, como si el techo se hubiese conYertido
dillas. Sobrecogi6me repentino espanto, y me puse :igrien una valsa salvadora. La corriente parecía arrastrartarles con todas mis fuerzas:
nos. Luego, cuando mir,ibamos al campanario de la igle-¡Yoh•ed! ¡Yolved!
Y todos, Pedro; Santiago, Gaspar, les gritaban tam- sia y lo veíamos inmóvil enfrente de nosotros, cesaba el
bién que Yohiesen. Xuestras voces los detcvieron un mo- vértigo; est:íbamos en el mismo sitio, combatidos siemmento, pero en seguida continuaron avanzando. Encon- pre por las desbordadas olas.
El ·agua comenzó de nuera el asalto. Hasta entonces
trtlbanse en aquel instan~e en el ángulo formado por la
la corriente lle\'aba la dirección de la calle y de la carrecalle enfrente &lt;le la casa de Ra.imbeau 1 un edificio alto,
cuyo tejado RObrepasaba en tres metros lo menos, la al- tera; pero los e!lcombros que se oponfan á. ella, la hacían
turn de los de las casas vecinas. '"For un momento vaci- rnriar. Aquello !ué un ataque en toda regla. Cuando un
laron. Después Cipriano subió á lo largo de un tubo de escombro, una Yiga, un ,frbol, pasaban al alcance de la
chimenea con 1:i agili_da:l de un gato. Armanda, que sin corriente, ésta lo cogía, lo zarandeaba y lo precipitaba
duda. turn que consentir en esperarlo, permanecía de pie contra la cai:ia como si fuera un proyectil. Y ya no lo solsobre las tejas. Yeíamosla distintamente, oprimiendo :i taba; lo retiraba. un poco para lanzarlo de nuevo, y de ese
modo atacaba con rudeza las paredes. Pronto nos atacasns hijos contra su pecho, dibuj,indose como a.arandad:1.
ron
de aquel modo y por todas partes una docena de vinegra, sobre el ,claro fondo del cielo. Entonces ..,fué cuan~
gas. R1 agua rugfa. La espuma nos mojaba los pies. Oíado comenzó la espantosa desgracia.
L'l casa de los Raimb('nt1, destinada á una explotación mos el sordo lamentarse de la pobre casa llena de rigua,
industrial, estaba construid,1 muy :í la ligera., y, por otra que crujía por todas partes. Por momentos, cuando los
parte, recibía en plena fachada la corriente de la calle. golpes eran miís rudos, cuando las vigas se estrellaban
l\Ieparecfa ,·erhttemblnral empuje del agua, y, con la con más fuerza, creíamos que todo había concluido, que
garganta oprimida, segnía yo á Cipria.no, que atravesaba 13.s paredes se venían abajo y nos entregaban al río.
Gaspar, que se había arriesgado hasta el mismo alero
el trjatlo. De pronto oyóse un crujido espanto~o. La luna,
nna lum\ l!ena, alzábase en el cielo §in nubes, y su ama- del tejado, consiguió coger una viga y la atrajo con sus
rillenta faz iluminaba el inmenso lago con un vivo res- nervudos brazos de luchador.
-Es preciso defendernos-dijo.
plandM ele lámpara+ .Xo perdimos ni un detalle de la caJaime,
por su parte, se esforzaba por pescar al paFo un
tástrofe. Acababa.de derrumbarse la casa de los Raimbeau. Lam:amos un grito de terror al ver desaparecer ,t palo largo que le sirviese de bichero. Pedro le ayudó. Yo
Cipri:.tno. En ?I hundimiento no vimos más que una tem- maldecía la pícara C'dad, que me tenía sin fuerzas, y hepestad, una agitaci6n de Jas aguas sobre los restos &lt;le! te- cho un chiquillo. Pero la defensa se organizó; un duelo,
jado. Después reinó In calma, las aguas recobraron su ni- un combate á muerte, tres hombres contra un río. Gasn!, y la ca~a derrumbada quedó asomnndo á la superfi- par con la viga, esperaba los pedazos de madera y los árcie su eflqueleto. Aq_uello era un motón de maderos en- boles com·ertidos por la corriente en peligrosos proyectiles, y con Yigor los det-enfa .íntes de chocar contra las patrelazados, una armadura. de catedral á medio destruir.
redes
de la casa. A veces el esfuerzo era tan grande, y
Y entre aqn::llos maderos me pareció ver un cuerpo que
la sacudida tan violenta, que se caía. Al lado suyo, PeRfl movía, algo virn, haciendo esfuerzos sobrehumanos.
-;Yirn!-grité.-¡A.h! ¡alabado sea Dios, vivet ..... ;Allí, dro y ,Jaime rnaniobrnban con sus improvisados bicheros,
con objeto de e,·itar el choque de los escombros arrastraen aquella blanca superficie que ilumina la luna!
Estremecíanos una risa nerviosa, y palmote,íbamos a.le· dos por el agua. )Lís de una hora duró aquella lucha gigantesca, pero inútil. Poco á poco los tres iban perdiendo
gremente, Cflmo R.i nos hubiéramos sal,·ado n0sotros.
la cabeza, y juraban y golpeaban é insultaba11 al agua.
-Ya :í subir otra vez, decía Pedro.
Gas
par le daba sablazos y est.ocadas 1 como si estuviera lu-¡Sí, !-iÍ, esperud!-añadió Gaspar.-::\Iirad cómo inchando cuerpo ,í cuerpo con ella y todos aquellos golpes
tenta coger un madero ,l. la izquierda.
Pl!ro nut;stra&lt;i ri~as ce~aron. Con Ja garganta oprimida se los diera en el pecho. Y !ns aguas, desbordadas, conpor l.1ansiedad 1 no cambiamos ni una palabra. Acabába- servaban su tranquila obstinación, sin dejarse herir y
siempre invenciblel-1. Al cubo de una hora, Jaime y Pemos de comprender la horrible situación en que estaba
dro, extenuados, se dejaron caer en el tejado, mientras
Cipria.no. En la caída de la casa quedaron cogidos sus
Gaspar, despué!' de :rncer un esfuerzo supremo, se dej6
pies entre dos maderos 1 y allí estaba colgando, sin poder
arrebatar la viga, que .í stt. vez, impulsada por la fuerza
dcspremlerse, con la cabeza hacia abajo, :i algunos centíde la corrümte, se volYía contra .nosotros. ,El combate
metros del agua. ¡Qué horrible agonía! En el tejado de la
era imposible.
casa vecina, Arrnanda. seg\1fa en pie con sus dos hijos.
l\Iaría y Yerónica se habían abrazado y repetían con
Racudíala un temblor convulsirn. Asistía á la muerte de
voz desgarradora 1 siempre la mismr. _frase, una frase de
su marido sin quitar su vista de aquel desgraciado que
espanto, que me parece estar oyendo todavía, que repermoría :í pocos metros de ella, y dejando escapar un alacute sin cesar en mis oídos;
rido contfnno, un alarido de perro loco de horror.
-No quiero morir! ...... ¡Xo quiero morir!. ... ..
-'So podemos dejarlo morfr así-dijo Santiago enloRosa las rodeaba con sus brazos, tratando de consolarqueciJ.o.-¡Hay que ir allá.!
las, de tranquilizarlas, y ,t pesar suyo, la infeliz, tiritan-Acaso se podría bajar ,t lo largo de los maderos,-hido de miedo y de frio, lernntaba la cara y exclamaba á su
zo notar Pedro,-lo sal\'aríamoi:i.
Ya se dirigían hacia los tejados vecinos, cuando la se- vez:
-¡)fo quiero :morir! ..... .
gu·•da casa se derrumbó :.t su vez. El camino estaba corSolamente la "tía Ágata estaba callada. Ya ni rezaba.
t.ado. Nos quedamos helados. Maquinalmente nos habíamos cogido lo,s manos, y nos las apretábamos fuertemen- ni hacía. la sefial de la cruz. Como tonta, paseaba
te, .sin poder apartar nuestras miradas del horrible es- sus miradas, y procuraba todavía sonreír cuando tropezaba con las mías. El agua lamía ya las tejas. Era inútil
pectáculo.
Cipriano había intentado desprenderse desde el princi- esperar socorro alguno. Seguíamos oyendo voces en la
pio. Con una fuerza extraordinaria se había apartado del iglesia; ú. lo lejos habíamos visto pasar dos luces, y el siagua, y mantenía su cuerpo eu una posición oblícua. Pe- . lencio volvía á ser profundo, y la inmensa superficie del
ro la fatiga lo rendía. Luchó, sin embargo; quiso esca- agua crecía, y crecía sin cesar. Las gentes del pueblo de
par :t los maderos, y agitó las manos en rededor, para Saintin, que tenían barcas, debían haber sido sorprendiver si encontraba algo con que auxiliarse. Después, acep- das antes que nosotros.
tando la muerte, vol\'iÓ ,t caer, y colgó de nuevo inerte.
Gaspar, sin embargo continuaba dando vueltas por el
techo. De pronto nos llamó diciendo:
La muerte vino lentamente. Los cabellos mojá.banse ape-¡Atención!. ..... ¡Ayudadme; sujetadme fuerte!
nas en el agua, que subía poco á poco. Ya dcbia sentir la
humedad en el cráneo. Una rrimera ola le bañó la frenHabía. vuelto ,t coger un palo y miraba atentameute
te; otras le taparon los ojoi::. Lentamente viinos cómo de- una mole enorme que nadaba con lentitud hacia nuestra
saparecfa la cabeza.
casa. Era la anchurosa techumbre de un cobertizo, consA nuestros pies, las mujeres habían ocultado su rostro
truido de tablas fuertes, que las agua:ij habían arrancado
entre sus manos unidas. Sosotros mismos caímos de de su sitio, sin deshacerla, y que flotaba como si fuese
rodillas, con los brazos extendidos, llorando, balbucean- una barca ó una de esas balsas que se usan para pasar los
do s:'1p!icas. En el tejado, Armandn, siempre de pie, con ríos de una orillra. á. otra. Cuando aquel tablndo inmenso
sus hijos apretados contra su pecho, continuaba lanzan• estuvo al alcance del palo que: usaba como bichero, lo dedo lamentos desgarradores, que en el silencio de la no- tuvo; y como se sentía que se iba detrás de ella, llamó pache oíamos estremecidos todos.
ra que le ayudásemos. J,o habíamos cogido por la cintura y lo sujetábamos fuertemente. Luego, cuando el taIV
blero entr6 en la corriente, Yino por sí solo á chocar con
Ignoro cuánto tiempo permanecimos en el estupor de las paredes de nuestra. casa, y con tal violencia por cierto,
aquella crisis. Cuando volví en mí, el agua había creci- que por un momento temimos hundirnos todos.
Gaspar había saltado atre\'idamente sobre la balsa que
do. J.hora ya llegaba á las tejas; el techo no era más que
una i.:ileta rodeada de aquel espantoso mar. A derecha é la casualidad nos deparaba 1 y la recorría en todas direcizquierda, las casas todas debían haberse hundido. El 1iones para asegurarse de su solidez, en ta,nto que Pedro
y Jaime la mantenían pegada al techo de la casa. Gaspar
mar se ensanchaba.
-E-1tamos andando, murmuraba Rosa que se asía fuer- reía como un loco y decía alegrc:mente:
temente á las tejas.
-¡Abuelo, ya estamos salvados!. ..... :\fochachas, no

29

DrcrnMBRE,

181:/5.

29

DrcIE)IBRE,

1895.
===

lloréis más! Esto es un verdadero bru·co. Mirad, ni siquiera me he mojada los pies1 y nos lleYará. ú todos perfectamente. ¡Aquí vamos á estar como en nuestra casa!
Pero, de todos modos, creyó que debía refor;;ar.:1e el buque. Cogió algunas de las Yigas que flotaban por allí y las
ató con cuerdas que Pedro lle\'aba por precaución. U na
vez, en una de esas operacfones, se calló al agua: pero al
grit.o que se nos escapó 1t todos, contest6 con una risotada.
El agua le conocía, porque estaba acostumbrado ,l recorrer u na legua de río ú nado.
~¡Yamos! ¡Emb,1rcad y no perdamos el tiempo!
Las mujeres se habían arrodillado. Gaspar tu\'O· que
llevará Yerónica v á María hasta el CP.ntro del buque
improvisado, y allÍ las sentó. Rosa y la tía Ágata. entraron por su pie, y fueron :í. colocarse al lado de las jó,·enes. En nqnel momento miré yo hacia la iglesia. Armanda seguía en el mislllo sitio. Apoyábase ahora en una
chimenea, y sostenía á sus hijos en el aire, levantando
los brazos, porque el agua le llegaba ya á la cintura.
-Xo os aflijáis, abuelo,-me dijo Gaspar.-Os prometo
que la recogeremos al pasar.
Pedro y Jaime habían entrado tambien en la b:dsa, y
yo hice fo mismo. El tablado se inclinaba un poco hacia un costado; pero, efectivamente, era bastante sólido
para llevarnos á todos. Gr..spar aba.ndonó el último el techo de la casa dondt habiarnos est...'1.do refugiados, diciéndonos que cogiésemos unos palos para que nos sir,·iesen
de rem.os. El tenía &lt;.m la mano uno muy grande, quemane,jafo. con gran habilidad. Todos uos dejábamos manda.r por él. Obeciendo una. orJ.en que nos di6, apoyamos
todos los palos contr,i las tejas para alejarnos. Pero pai·ecfa que la balsa estab:i. pega.da al techo, y, apesar de to•
dos nuestros esfuerzos, no pudimos separarla. Cact,i' ,·ez
que lo intenMbamos, la fuerza de la corriente nos lo impedía violentamente. Y era aqnella una maniobra peligrosísima, porque cada uno de esos choques amenazaba
romper nuestra única esperanza de ~alrnción.
Entonces tuvimos de nue,,o el sentimiento de nuestra
impotencia. Creíamos habernos salvado, y continmíbamos :t merced del rio.
Yo hasta lamentaba que las mujeres hubiesen abando•
nado el techo de la casa, porque ,t cada inFtante me paparecia verlas caer al ngua; pero cuando hablé de volrernos :t nuestro refugio anterior, todos gritaron:
-~o, no; intentémoslo todo. ¡~Lis ,•ale morir aqui!
Gaspar ya no reía. Redoblamos nuestros esfuerzos,
apoyándonos en los palos con la energía ele la. dese~peración. Pedro tuvo por fin la idea de subirse al tejado y
remolcarnm; hacia l:\ izquierda con ayuda de una cuerda;
así nos sacó ele la corrientl\ y en cuanto él hubo entrado
de nuevo en !a balsa, un pequeño exfucrzo ba!l'tú para
desatracamos. Gaspar recordó la promesa que babia hecho de ir :í. recoger :í nuestra. pobre Armanda, cuyos quejidos no dejaban de oírse. Para tso era nece:-arfo cruzar
la calle, donde reinaba fnriosa la terrible corriente, contra la cual acabJ.ba01os tl.c luchar tanto. Con su lt61ne con
la vista. Yo estaba consternado . .Jamas EC ha librado en
míun combate tan rudo. Ibamos .i exponer ocho \'idas
para salvar una. Y, sin embargo 1 nunqne titubeé un momento, no tu\'e fuerza para desoir el lúgubre llamamiento de aquella infeliz.
-Sf, sí-dije á Gaspar;-no podemos irnos dej,indola
ahí. El joven bajó la cabeza sin responder palabra, y
empezó á apoyar el palo largo que tenía en la mano en
todas las paredes que quedaban en pié. Así bordeamos
la casa contigua {L la nuestra y pasamos por encima de
los establos nuestros. Pero en cuanto desembocamos en la
calle, escapósenos un grito de espanto.
La corriente nos arrastraba de nuevo y nos llevaba al
punto de partida, amenazando estrellarnos contra el techo de nuestra propia casa. Aquello f.ué un vértigo que
duró algunos segundos. El agua nos llernba como á una
hoja eeca, y con tal rapidez, que nueetro grito de angustia
no había acabado cuando se verificó el choque que temíamos. La balsa se deshizo 1 cada tabla salió flotando por
sulado, y todoscaímosalagua. Ignoro loqueentóncespasó.
Recuerdo que, al caer, ví á mi hermant\ ,.\gata en el agua
flotando, grncias ú. las sayas¡ pero fué hundié:1d0Ee poco
á poco con la cabeza caida hacitl- atrás y sin intentar defenderse.
l.:n dolor agudísimo me hizo abnr los ojos. Era que
Pedro desde el tejado, me arrastraba por los cabellos. t,;obre las tejas me dejaron echado, y alli permanecí mirando, sin ver, con todo el aspecto de un pobre idiota. Pedro habia vuelto á sumergirse. Y en el aturdimiento en
que me hallaba, no dejó de sorprenderme ver aparecer
á Gaspar en el mismo sitio que ocupaba Pedro un momento antes¡ el joyen llevaba ,t Verónica en brazos.
Cuando la hubo dejado junto ti mí, se tiró de nuevo al
agua y sacó á. María, con la cara blanca corno la cera, )'
tan rigidaé inmóvil, que la creí muerta. Luego YOl\'iÓ á
eharse á nadar, pero ésta vez bu.&lt;:cú inútilmente. Pedro
nadaba cerca de él; los dos hablaban, haciéndose indicaciones que yo no oía. Cuando ,·olvieron al tejado, rendidos de fatiga:

=

=

EL MUNDO.

219

-¡Y la tia ;\gata!-exclamé.- ¿Y Jaime? ¿Y Rosa?

Y después de tirar primero la pipa, se precipitó en el
reír, Y _miraba con deleite el sitio por donde había cle!:iagua, anadiendo.
aparec1do.
-Buenas noches. Ya no no puedo rn:is.
Ya no recuerdo nada más. :\fe quedé solo en el tc&gt;jado.
No rnlvió á parecer. Era mal nadador, y por otra parte
E~ agua _continuaba subiendo. Una .chimenea quedaba
lo_pro~able es que se tirase á prop6sito p:1ra morir, en•
aun en pie, Y creo que ,i ella iue así con todas mis fuertr1stec1&lt;lo al ,·er nuestm ruina, la mue1·te lle los nuestros
zas, c~mo un animal q1~e no quiE.&gt;re morir. En ~eguida
Y no querien1o sobreYi,·irlos.
1
nada, .iada ...... ¡ un aguJero muy obscuro ...... i la nada.
Las dos de la manana sonaron en el reloj de la iglesia.
Iba ñ concluir In. noche, aquella noche espantosa, llena de
YI
agonías y de lágrimas. Poco ,t poco, ,í. nuestro piee, iba
. ¿Por qué estoy todavfa aquí? l\Ie han dicho que los Yeestrech&lt;í.ndose el corto espacio que quedaba seco; el agua
murmuraba suavemente, y las pequeñas olas se acaricia- cmos de ~aintin habían aCudido á ef.1a de las s-eis de la
ban ju~ueteando y empujándose unas ú. otras. De nuern mañana con sus barcas, y que me encontraron encima de
la cor1:1ente había variado los escombros pasaban :í. la dere- una chimenea sin conoci111ie11to. Las aguas tuvieron la
crueldad de no llevarme despm!s de haberEe llevado á toch~ ~el pueblo flotando lentamente, como si las aguas,
proximas ,t alcanzar su m,'ís al Lo niyeJ, estu ,·iesen descan- dos los míos.
Y.
Yo, el m:ís viejo, el más inútil, les be sobrnivido. Tosando perezosamente de l'IU:-; fatigas.
Ya 1~oesti~bamos más que cinco sobre el tejado. El agua
De pronto Ga.&lt;,par se Quitó los zapatos\' la blusa. Ha- dos los dem:.h se fueron, los niños en pañalee, las muchanos deJaba libre un pequefiísimo espacio en la parte más cía un mto que notaba yo que cruzaba ias manos v re- ~has casaderas, los jóvenes recién casados y los otros Yiealta. Vna de las chimeneas babia desaparecido. Tuvi- torcí,i los dedos. Cuando le pregunté me contestó: ·
J_os. i Y yo sigo, viviendo con~o una hierba mala, ruda y
°:ºs que le\'a~ta.r ú Yerónica y Maria, que habian per-Abuelo, yo me 1_nuero aqu( esperand11. Xo pm~\,lo s:ca, agarra~a. &lt;L las peñas! ¡S1 tu\'iese valor para ello, badido el con?cumento,_ y SOf'tenerlas C:t!-ii de pié para que aguantar más ...... Dt&gt;Jad que haga lo qne quiern, y l:i sal- ria lo que m1 herma~10 Pedro¡ decir. u Ya no puedo nds,
buenas ~1ocht-s 1 11 y tirarme al Garona paril. seguir el misYaré.
n~ se les moJaran las piernas. Al fin recobra.ron e( conoci•
miento, .r_11_uestra angustia creció al vt1·1as mojadas, tiriHabla~a de :Terónica. Quise combatir su proyecto, por- m? cammo _que ellos lla.varon! Ya no tengo ningt'm hijo,
tando Y d1cwmlo que no querian morir. L:.v• tmuquiliza- ~ne &lt;.'rn imposible que tuYiese fuerzas pam linar :t la nu casa esta &lt;lestruída, rnis tierr:.is asolada!:=. ¡Oh! ¡.Aquellas tardes en que nos sent.í.bamos ú. la me:-a todos rcunimos, co~1? se t.ranquiliza ,t los nifios, as~gnr,indo!es que Joven ,í. nado hasta. hi iglesia.; pero él no desi!:itía.
no monrian, porque lo evita.riamos nosotros IL todo
-¡Sí, sí! ¡tengo buenos brazos y me siento con fuer- d?s!_ ¡Uh! j/\.quellos días felices de la siega y de la \'en~uma, cu~ntlo toJ.os trabaj,¡banh)S y todos \'olvíamos fetrance. Pero el_la!! no uos creian, ni dej,tL:tn de conocer zas! ...... ¡Ahora lo \'eréi~¡
lices Y sat1:::;fechos al tranquilo hogar! ¡Oh! ¡Los henuoq~e la muerte era ine,·itable. Y cada n.·z qne se pronunY afiad fa que era. preferible intentar aquel sal va mento.
sos niños y las buenas Ytñas, las bl'ilísimas muchachas y
ciaba la palabra 1110,·!1·, sus dientes cast,a11eLeabau, y la que no esperar allí ú. qne nos hundiésemos con Ja, casa.
los soberbios trigos, alegría de mi \'ejez, recompensaduna se echaba en brazos de la otra.
-La amo, y la sah·aré-repetfa.
Yogu:.1.rdé :ilencio, atraje á María hacía mí y fo. e:::tre- va ele toda una vid,i de trabajo incesante! Puesto que
T~do estaba e:oncluíJo. Del pueblo entero sólo se mían
a~u1 Y allá al~uno:; pedazos de pared. 8olameute la igle- ché contra m1 pecho. Entonce" creyó que !e reprochaba todo e_so ha muerto, ¿por qu¿. queréis, Diol:&gt; rnío, que yo
solo nva?
s.ia mostraba rntacto su cn.mpan.lrio, &lt;le donde seguía. sa- su egoí&gt;!mo de cmunorado y balbuceó:
No hay consuelo. Yo no quil'ro recurso!:. De todos
-\T
ol
veré
para
llevarme
:Dlarfo,
os
lo
jnro.
Ya
~ncon•
liendo _confo:o i:umor do \'VCes dada➔ por las gente:; que
se_habmn ri.'lugiado allí. A lo lejos seofa el terrible bra.- tr:tré una. lancha ú bnscaré la manera, de sal raro~ :í. los modo~! regalaría mis tierras á los del pueblo que mín tie-.t
nen l11Jos. Ellos se sentirían con ya.lar para liu1piarlas
n_iido de la-, agua~. Ya 110 oíamos siquiera el ruido produ- dos ...... Tened confianza, abuelo.
de escombros y culti varias Je nuevo.
cido ~or !as ca.,as al derrumbar.::e, y que poco ames se
. 8~ quedó sin 1~:ís ropa que el pantalón. Y :i media voz,
Cuando no se tienen hijos, un rincó11 cualquiera donde
parecia al q ne i'.'C hace al descargar de pronto un cat'ro de dp1damente, hizo !:illS recomendaciones :i Yerónica: no
uno pueda morir, basta.
e~combrrn:o. Aquello em el abandono completo,un naufra- &lt;lebía. mon~rse, sino ?ejarsc lleYar poi- él, y, ~obre todo
1
SQ tuve m,is que un de);e-o; rni último deseo. Hubiese
gio eu alta mm"i :i mil leguas de Ja costa. r na \·ez creía- no tener mtedo. L:i Joven .i todo contestabit que sí, ma·
mos not-:.r por la izquierda ruido 1e remos. Parecía al de quiualmeute. En fin, después de hacer la scfial de l:tcruz, querido encontrar los patlfreres. de los míos, :i fin de hac::los enterrar en el ce11H.:nterio de nuestro pueblo. )[e
~na barca que se fuese aproximando poco :í. poco. ¡Ah¡
Y e~o ~u~ n_o ern muy dernto, se dPjó ir a! agua, sujetan¡qué myo de e:::peranza, y con cuánto afan nos le\·anta- do
erumca por medio de una cuerda que la había ata- d1Jeron que en Tolosa habia11 encontrado multitud de camos todos para interrogar el espacio! Contenútmos la res• do por debajo ele !o~ brazoe. Ella lanzó un gi-it.o, golpeó d:iveres arrastrados por las aguas, y rue dt:cidí .i empre~p~ra~ión, Y nada veíamos. En rededor nue::5tro se exten- el_ ~gua con !ªs. manos y los pies, y luc•go, sofocada, per- der aquel viaje.
¡Qué dt'sastre mú~ e!:pautoso! Cerca de dos mil casas
dia, rnmen!:ia masa de agua cenagosit manchada aqu( y d10 t-1 conoc1 miento.
setecie.ntos muerto!;! to&lt;l~1s los ¡m~ntes rotos
alla deso111bras negras; pero ninguna de aquellas sombras
-Prefiero esto (gritó Gaspar, dirigiénd,o;;e ,í mí). Aho- derruidas,
b .
,
'
un_ arn~ al'r'.t::ado y sumergido en cieno, dn.111rns atroces,
copas de ,írboles, restos de p1tretles derrumbadas, l,;e 1110 • ra respondo de ella.·
vemte mil miserables sin ca,-,a, sin abrigo y muriéndose
vía. Los t'~combro3, las hierba!'!, lo:i tonel e;, ,·acios nos
F,!cil es imaginar la angustia con que yo los seguía con
ca~saron una porción de falsas a!egrfas; agitllbam;s los la v1~ta.' En la superficie del agua obsenaba yo todos los de ha~bre, la ciudad inft:.stada por lo&amp; cadáYeres in:;epauuelos, hasta.que, conocido nuestro error, caíamos de mo\'11111entos de Gaspar. Sostenía :í. la muchacha con pultos, aterrada por el miedo al tifus; el duelo por todas
miey? en nue::;t.ro abatimiento, siemprQ oyendo aquel rui- ayuda de la cuerda q~e se había. arrollado al cuello y la partes, la::: calles llena:, de cau1i!las conduciendo muertos
las limosnas iusuficier.Jtes parn curar tanto UJ.tl.
'
do, srn que pudiémmos descubrir de dónde ,·enia.
conducía ~í medio acostada sobre el horubJ·o. Aquel' pes 0
~ero yo 1.111&lt;./.aba i:iin ver nada. por enmedio &lt;le aquellas
-¡Al~ Y~ lo veo! (exclamó Gaspnr bruscamente). }Iila sumerg:a algumis Yeces; pero avanzaba, aninzaba con
rad, a\11 nene una barcaza!
l'llllllli:i, y es que yo tenía mis ruiuas y el recnerUo llt::l mis
esfuerzo sobrehumano.
Y ~os sefia.l~ba con el br.tzo extendido un punto lejarnuertos que me abrumaban.
Ya no dudaba yo, porque había recorl'ido mús de ]a
no. 1 o no veta nada, P!.!dro tampoco; pero G..1¡:,;pa1· insis- tercern parte de la dii::tancia, cuando de pronto tropezó
)le dijeron que, en decto, habían sacado muchos cadátía. Er~ umt barcaza. El ruido de los remos se oía cada con alguna pared que habría quedatj,o en pie debajo del
Yere!::, y que se hallaban entenados en un rincón del cev?;-: Dl€.'Jor. Entonces acabamos por Yerla nosotros tam- agua. El choque fué terrible. Lvs dos de$aparecieron.
menterio. Los desconecidos llabían sido fotografiados, y
bien. Bog,lba lentamente, y parecía dar la nielta: sin
Lueg~, le Yí aparece!· &lt;Í. él sólo¡ h1 cuerda debía haberse ~ntre aquella lúgubre colección ele retrato.;; tucontré Jos
acercar~e ,í. nosotro!:. H.ecnerdo que en aque1 momento roto srn dllda . ..Buceo do!:! veces, y al fin logró sacar ,t flo- de Gaspar Y Ycrónica. Los do:-, novios habían muerto esnos pusnnos como loco~. Lenmtábamos los b,·aí'.t)S con te,¡ Yerúnica y echársela sobre un hombro. !Jero co- trech.indose en uu abrazo apasionado, y, siu tl.uda, dánfu~or Y J,íbamos gritos que nos desg,irra_ba•1 la garganta. mo ya no llernha c11erd:1. con qué sujetarla, su peso lo do,se en el momento de morir lll beso de sns J.esposorios.
E msL1,ltabamo.'. ií l~ barcaz:i y la llamábamos cobarde.
abrumaba mús que a11tes. Y, sin embargo, aclelanrnba te- Auu ~e estrechaban f.uertement.e cuando los encontraron
Ella, sieiupn~ silenciosa y nl:'gra viraba en redondo lenta- rren?. A n~edida que se aproximaban á la igl~sia, mi an- c?n los braz~g rígidos, y las bocas tan junta::::, que había
mente. ¿Sería una lancha, en efecto? Lo ignoro todaYia
?ust1;: creCJa. De pr_onto quise gritar, porque ,,i que los s1d? necesanu destrozar sus miembros par,i i;;cpararlos.
?n~ndo :crdmo~ Yerl,~ Jesapa.recer, perdimos nuestr~ iban :L ma.tar unas Y1gas anastradas por la corriente. Me Asi_ los habí~n re~ratado, y así les dieron sepu!tura.
ultima e:3peranza.
·
~o tengo a na~ie uu1s que ~i ellos; esa fotografía espanquede con l:i boca abiert:t sin poder pronunciar palabra:
Desde aquel momento, :t cada instante esperábamos un n~uevo choque los había separado, y las agn.li:' mi vie- table, esas dos criaturas hinchadas por el ngua, desfiguvernos tragados por el agua ó hundiéndcnos con la casa. ron &lt;l cerrarse sobre ellos.
radas, y const'rvando aún'en su lívidas facciones el heroísmo de su cariño. Los miro y !!oro.
Esta se hallaba. minada indudablemente: y por lo ,·isto
Desde aquel instaJJte me quedé como un idiota. Xo teesta~a so~tenida sólo por la':! paredes maestras, que 11
EMu.10 Zou.
nía más que el instinto de una bestia procurando su condebian_ t~rdar tampoco en venirse abajo. Lo que m:ís sen·~ción. Cuando el agua arnnzaba, yo retrocedía. En
~e afügm era notar que el tt'jado temblaba bajo nuestros
A UNA AMIGA
medio de mi estupor oí una gran carcajada sin poder
~ie~. La casa tal vez resistiese toda la noche¡ pero las te•
darme cuenta de quién reiría así ali!, ú mi ]¡do. EmpeJ~s tban poco. á ~oca &lt;lespn.-ndiéndose por los choques conXo odies¡ el odio es lIBpitl¡ J.eformidad impura
zaba ,i amauecer. La risa continuaba, y al voh·erme YÍ
ti~uos con las vigas y los :írboles que arrastraba JacoEs sombra del Averno y es fuego que de\·ora.
á )Iaría de pie. Era ella la que refa.
'
rnent,e. Reiugi,ím'lnos en e! extremo de la izquierda,
-¡Ah,
pobi-ecilla!
¡Cuán
bella
estaba
en
aquel
momenDe
anhelos y esperanzas e~ tuU1ba aterradora,
agarranclonos al cab.alle~e del tejado, que aún estaba firme.
to! La YÍ agachar.se y coger en la palma de la mano un
Satán odió, y vencido cay6 de.:,de su altura.
Luego, hasta el cab~ll~te nos pareciú poco ~egnro. Evipoco de_ ngua, ccn la cual se la\'ó la cara. Luégo retorció
dente1~1ente no rerust1ría mucho tiempo el peso de nosoArranca, arranca el odio de tu alma blanca y pura,
s~1s rnbrns en bellos y se los atú en lo alto de la cabeza.
tros crnco.
¿.-\. qué empafiar con sombras tus astros y tu aurora?
_Desde haeía algunos momentos, mi hermano Pedro te- Rm duda creía estarse peinando en su cuartito un doma otra vez la pipa en la boca. Retorcíase su bigote de mingo por la mañana, cuando la campana de ia icrlesia
Llegó tu prima,·er:1 y es del amor tu hora.
0
v~terauo, fruncía la:; cejas y refunfuñaba oalabra.s ininteli- tocf\ba ti misa.
¡Oh
nifía que eres graci:1, cadencia y hermosura!
. Yo, con~'lgiado de la demencia 1 me eché ú reír tamgibles. El peligro creciente que lo rodeaba, ib:i impacienbién._ El m_1edo la habí:t vuelto loca, lo cual fué un favor
tá_ndolo poco á poco. Ifabí:.t escupido tres ó cuatro veBrille en tus ojo$ bellos amor en vez de odio·
ces en el ~1gu:1 con aire de desdeñosa rabia. Luego, ,·ien- del ~1elo! sm duda. Yo sin comprender tampoco lo que
Yel'ÚS como en tus éueños sonríe dulcemente '
l_rnc1~ deJé que t:e :tpresurar!1, y cuando se crey6 próximo
do que todos íbamos .t hundirnos t.e decidió v bajó de1
El ángel de tu guarda, de tu ,·irtud custodio.
u. salu- de casa, entonó ,1 media \'Oz una de sus canciones
eaballcte 4el t~jado ni techo de¡~ casa.
'.
predilectas., Pe~o pronto se interrumpió, y grit,6 tomo si
-¡Pedro! ¡Pedro!-grité yo asustado.
Yeds trocado ento1;ces en dicha todo ar,he!o,
contestara a algien que le llamara1 y que ella sola oía:
El se volvió, y me dijo tranquilamente:
-¡Allá voy! ¡All:í voy!
Y
habd más luz entonces en torno dC tu frente
-A~iús, Luis ...... Esto es muy pe!:ado para mí. Así
Baj~ la pend,iente _del tejado y entró en el agua, que
tendréis mtí.s sitio.
~fas flores en tu senda .... ., más astros en tu ciel~.
poco a. poco fue cubr1éndol,!l, Yo oo había dejado de eonLos d?s menemon la cabeza y á. sus ojosa~omaron gruesas lágnmae. Por las pocas palabras que me dijeron comp~endi que Jaime se habia d&lt;•strozado elcr:íne-ocoutra una
Yiga, y Rosa se l~abí:1 abl'~zado al cad:iver de su marido que
la arrastró consigo. A 1111 hermana A.gata no la habían ,·isto. ~l~pu.:,imos qu~ su cadú.,·er, in1pul!:=ado por la corrie11te,
habna entrado en nuestra casa por alguna ventana abierta.a? las _que h~bia debajo de nosotros. Al lev&amp;ntarme,
mire hacia el teJado donde ~e hallaba Armanda algunos
momento-; antes. Pt'ro el agua seguia subiendo y Armanda _no gritaba ya. Sólamente vi su:i dos brazos ~igidos
que salrn.n fuera del agua, sosteniendo á sns hijos. Luego todo desapareció, y la superficie de las aguas aparecia
tranquila :í la p:Wda claridad de la luna.

a'

¿

ls)!A.EL EXHIQUE AHCl~IE-;t;.-\_,

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EL Mu:-- DO;,;,.~============29=D=IC=I.E=~=IB=R=E~,=1=89=5=.=

J. .
-

-"~l;;- r

•

Quince años.
(Fotograbado en ¡o,_talleres de «El Mundo.,)

,., i

'

FONDO

RICARDO COVA8;:iU31AS

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>JULIO

EL MUNDO.

16

21, 1895,

PRENSA MEXICANA.
Págm.as extraordinarias.

D01IINGO 28 DE JULIO DE 1895.

Tumo II.-Número 8.

t - xns.-.u.::.rf'U.

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ORSOO:RlO ALl)üORO,

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EL NACIONAL
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TELEGRAMAS.

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n.v.u.i..,.J. l'.,t.

14a..._¿,r....,,.,,,... A-ll&lt;•1•

1

monumento á .raenHo juárez en el Paseo ae la Reforma.

(EN CONSTRUCCION)

�EL~IüXDO.

18

=---=----

F'ágina i!.Heraria.

====~

i!.a

•~===

En el Album de la Srita. Catalina Anaya.
Dios te col111n de biem:s t&gt;n l:\ tirrra;
Te da cuanto el mortal rmefü1 en f'U anhelo;
Un enYi&lt;lLtble hogar l'il qlw i-e enCil•rra
La dulce paz y el biene1-t.-cir del cit•lo;
t'"n padre q111• ah !&lt;0r:.t t'll s11 conciencia
La luz dL· la vfrt.ud inmaculada;
Apostol ab1wg .do dt-' la cil•tici;t
Que mue¡.:t1·.L b b:rnüad en !&lt;11 mJrada;
Una 1m1drt•, tesoro &lt;le tall'llto,
Angel de cari bd, Uel bien clllrora¡
Toda grnci;¡, ti mra y st•ntimiento;
Deidad pam PI q1w sufre y 1•1 q1it• llora.
Yo que n&lt;l.uiro l'n tu pt11lre ht noblcz:i
Y en tu an¡:1: lica 111:1drl· b l~'r1111m •
No me admir.1 que t"s1m1ltl•:1 tn pureza
La virtud, l·I 1:tlento ~· la l1l'm1rnmrn.
· Ellos qne han 1-iido i-iemprt' tu~ mentores
Cual d¡í.dim dl' Dio:- te han aclomdo,
Y del santo jardin de ~111- :\mort'S
La azucena ervs t1i, qm.• han cu!tirnclo.
Por ei,:o :í. trnlos tn bondad domina,
Por eso á tud H tu cultura encanta,
Por eso ser.:1- i-icmprc Catalin:t,
Un serafi11, 1111 ang, 11 nna ¡;:antn.
La luz d~ t.11 mirar, t:s ht exp!enclente
Luz de la aunrJ. innrn.culacla y bella;
Y hay un ui.abo inmortal sobre tu frente
Como el que envuelve{. la. primera estrella.
Cuando t•n las teclas de marfil tu mano
Seagit.aconv;tlsiva, el Hituagoza
Porque á tn influjo m.ígiéo, el piano
Como animado eer canta ú solloza.
¡Oh )fagn que avasallas la armonía
Cuando tocas, das cauce á. las secretas
Fuentes de la E"ternal melancolía
Celeste euferinedad de los poetas!
1

Si acercas .i los lienzos tus pinceles

Son tus cuadros tesoros de primores
Y reinas, coronada de laureles
En un mundo de notas y colores.
Artista de la luz y del sonido
¿Quién no admira tu genio y tu hermosura?
Para todas las dichas har:i nacido
Bella, sensible, inteligente y pnrn.
Dios que vela tus pasos, nunca aflija
Tu corazón con lágrimas de duelo
Y corone 1í. l:1. artista y ú. la hija
Con cuanto ~ambia la existencia en cielo!
J UA:&gt;; DE DIOS PEz:A.
Guanajuato, 21 de Julio de 1895.

Después ael baile.
La noche en espantoso paroxismo
Ante la ruda tempestad callaba,
Mientras que e[ rayo, zarpa del abismo,
Las corpulentas sombras desgarraba.

Yo que del baile espléndido salía,
Pensé que aquella tempestad bravía
Era de Dios enérgico reproche .. .... .
Y dije con acento lastimero
A la adorada mía
Que temblaba en el fondo de mi coche:
Lo que es la vanidad! .... ¡Cuánto dinero
Convertido en cenfaa en una noche!
El trueno las ventanas sacudía!
De pronto pára el coche y en mi puerta
Un bulto veo.... me le acerco, toca
Un harapo sutil mi mano yerta ......
Unos p,írpados fríos ...... y entreabierta
Palpo luego una flor ...... que era una boca!
Y húmeda por el agua que caía.
Miro después la cabecita rubia,
De un escuálido niño que morfa
Mordido por el hambre y por la lluvia.
1'Ií~era humanidad que ignoras cuántos
Desv~nturados van en tu camino
Sin pan1 siri. agua, sin calor, sin sueño,
¡Tú puedes mitigar muchos quebrantos!.
Con el valor mezquino,
Efímero y pequeño
De la copa de vino
Conque en la vana fiesta te aletargas,
Puedes y logras sin mayor empei'io,
Ver un rostro risueño
Y enjugar muchas Hgrimas amargas!
J. F.

•~===~==

ºªª ae1 acero.

)Iiradme s,1y hermoso, flexible, fino, pálido¡
A n·Ct':-- c1.:ntelleo con un fulgor igual,
Y olra!-- cumo sembh1nte &lt;le hambriento sér escuálido
.Prcs,,.uto tono:- lívidos; me llaman el puñal.

X
)fa~ no temblei~, no canto la vil canción del crímen
Que hiere entre las sombras y ocültase traidor,
Diré c(,ino en ltl noche, los monstruos, cuando oprimen,
)[e d:111 del oprimido el alma y el furor.
X
DL~ja&lt;l que entre las sombras avancen invisibles
E~p(:&gt;Ctros 1lel pasado'sus triunfos 1l cantar;
Ello:,; me a:n:1ron siempre; ellos los invencibles
s_. ele\·.'.l.n lle sus tumbas, oitl, que van ú hablar!
Judit, úh:ate y canta!

X

-"Llegué ~l la obscura tienda;
Dormian lo.'i guerrero!;, i-:in vacilar herí,
La vida &lt;le Olofernes como triunfal ofrenda
Al pueblo, noble ac.!ro, con la victoria dí.

X
-Yo :-;oy el gran Yirginio, btu,qué quien me salvara
Dl~ la cleshourJ., y sJlo mi d:1ga yo encontré,
Tu fubte la juJ-ticia que contm el mal ampara
Yen nn Jord.in &lt;le s:tngre, mi claro honor lavé.

X
-0:dme, en el recinto augusto del Senado
l\fatanclo .'i César, hiero de muerte la ambición!
¡Acero! á tu~ victoria,, iré siempre ligado
Soy Brnto 1 á Roma. excelsa yo dí la salvación.
X
-D.c'j-1dme, yo en silencio tras el flotante paño
De la cortina espesa, aguardaré á salir.
Mar-at, sumerje el cuerpo en d caliente baño;
Yen ¡oh pufial! Carlota, no temblar,l al herir.

X
-Que en inmortal testigo de mi virtud se erija
El noble acero y oaiga del muro, vencedor,
Yo soy Guz1n.ín el bueno y aquí sobre Tarifa
Los dos seremos siempre emblema del honor.

PERLAS NEGRAS.
I
:Mentira! yo no busco las grandezas 1
:Me deslumbra la luz del apoteosis
Y prefiero seguir entre malezas,
Con mis fieles amigas: las Tristezas!
Y mi pálida novia: la Keurosis!
Dejadme! voy muy bien por la exist~ncia
Sin mendigar un vitor ni una pal:na,
Pues bastan á mi anhelo y mi crl•C'ncia1
¡Un pedazo de cielo en la conciencia1
Un rayito de sol dentro del alma!

JI
Oh noche, oh luz, sois bellas, pero asombra
La maldad que fermenta. en Yuestro seno:
Tú, Sol, con tu fulgor, doras el cieno!
Tú, Noche, lo cobijas con tu sombra!
AMADO NERVO.

BRINDIS AUREO.
Venga la copa y cálmese mi duelo

Y a.bra mi estrofa su dorado broche,
Y acorazados versos, en derroche,
Pugnen y breguen por dejar el suelo.
Brindo por el rey Sol 1 que sobre el hielo
De la cumbre inmortal, cJaya su cocht:';
Odio la sombra ruin, porque la noche
Es Satanás que cruza por el cielo ..
Brindo por el re~' Sol, que tanto adoro,
Por el pájaro nzul de pico de oro
Y por el cisne de cabeza blanca;
Brindo por el dolor, que es gloria luego,
Por las pupilas del poeta ciego
Y por los brazos de la Yénus manca!
J. S. CH.

~to-numrnttJ tí 3utírrl,

X
-Yo soy como la noche en que la estrélla lanza
Sn luz p.ílida y triste, Otelo el vengador,

Gracias oh daga mía! te fiaba mi venganza
Y te escapaste noble por respetar mi amor.

X
-Oculto entre las flores el dardo de mi odio
Y asesto el rudo golpe, tosco, callado cruel,
Mi complice tú fuiste, yo soy el fiero Harmodio
Oh acero! en ti han brillado los ojos de Luzbel.

X
-De 113. honra de mi hija contra el feudal protervo
Por defende,· la espada, contigo fuf detrás, ·
Yo soy del pueblo helvético el indomable siervo,
El vengador terri-ble: "Adam de Camogasc."

X
Que pase Lady )facbet con sus sangrientas manos
Las turbas asesinas, Enrique y Pedro el Cruel,
La espada de Pavía, y el hierro que tiranos
Forjaron los verdugos para matar con él.

X
Oh sátrapas inmundos que en aras del delito
Sacríficais al justo por el abyecto ruin,
Temblad1 que el oprimido levantará en un grito
El canto del acero para vengarse al fin.

X
En mi canción sonora, no caben las traiciones1
El odio impuro y negro, la sombra criminal 1
Yo soy flexible y p,Hido, soy bello, alzad canciones
A. mi brillante hoja, me llaman: el pui'ial.
MANUEL LARRA.SAGA PORTUGAL.

1895.

RIMA.
La escultura del nicho me miraba
Con dulce compasión;
Yo le conté mis penas de rodillas,
Y al escuchar mi voz,
En sus labios de mármol una triste
Sonrisa apareció.
-Ya se lo cíue me cuentaS'-dijo el Santo:
1Cosas del corazón!
Sólo existe un remedio ..... .

-¿Cuál?
-Volverte
De piedra como yo!

L. M. DEV.

28 J l"LIO, lo9J.

En la primera plana de este pliego reproducimos el
proyecto de un monumento a Benito Juáre.z, presentado por el artista italiano César Orsini, al Gobierno
de México.
Lo publieamos por ser muy bonito, aunque no ha
sido aún resuelta definitivamente su erección; pero
ya en Italia se están construyendo algunas de las estatuas y aun se encuentra en México, la principal, la
que rematará el edificio. Este debería ser levantado
en una glorieta del Paseo de la Reforma, pero las
enormes dimen-siones del zócalo sobre que descansa,
producirían la obstrucción de la calzada, lo cualnun•
ca se intentaria.
Todos los relieves y estatuas serán de bronce y lo
demás de piedra y mármol.
El costo de la obra ascenderá probablemente A

$300,000.

En otro pliego publicamos un artículo y
los demás grabados relativos á los fuegos artificiales en Kiel, que tan expléndidos y admirables fueron.

f rrmrn tnrricaua.
EL TrnMPO.-Aunque este diario no tiene la represen•
tación oficial del partido conservador, porque no está organizado dicho partido, es el paladín de más fuerza con
que cuentan las ideas de los vencidos. Se fundó esta pu•
blicación con pocos elementos pecuniarios, y la fortuna.
le ayudó porque le tocó en suerte tratar en contra todo lo
relativo á la deuda inglesa; después combatió el sagrado
recuerdo que los liberales tienen deJuárez, y produjo tan
gran sensáci6n, que á él se debe, como resultado de su
derrota, la consagración del 18 de Julio para manüesta.r
toda la gratitud que se le debe al gran hombre.
Mas, esta derrota, le valió añanzar su crédito entre loa
suyos, y desde entonces, El Tumpo 1 es si no la empresa
periodística. mas fuerte, si la más segura: en nuestro con•
cepto, puede muy bien el diario conservador Henar sus
columnas por espacio de un mesó más, con el evangelio
del día, una encíclica, dos pastorales y un artículo contra
liberales, y no se borrarán sus abonados. Sin embargo,
y en obsequio de la verdad, no ha desdeilado los adelan•
tos del periodismo moderno, y en ocaciones se dedica á.
dar noticias oportunas y grabados del día.

28 Juuo, 1895.

�20

ELl\IUNDO.

J t;LIO 28, 1895.

Jn , , ~S, lSO.:;.

21

EL ~IUNVO.

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l'ESOS1 SE HAN ROBADO SE~OR!

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PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PE:VSA.DOR MEXICANO.-Ilustraclones de IZAGUIRRE.

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(COXTI.NUACION)

::1

G)

Otras, nuís modrrnas en la vicla monástica, creían
que aquellos ginetes que habían visto entrará,. su convento, eran los nu't.1-, altos personajC's del Gobierno, y
no faltó alguna que r~zara fervientemente por ellos
creyendo que antes de que amaneciera se los tragaría
la tierra, por profanar tan impíamente un lugar sagrado.
Puede asC'gurarse que aquella noche toda la ciudad
estuvo en vela, y que en los hogares, donde por larguísimos afio.-;, la educación cristiana era el alma de
todo, Yisticron luto riguroso 1oraron y sufrieron lo que
no es decible.
En otros conventos, no se hizo con igual escándalo
la exclaustración y entre las escenas más conmovedoras, descuella la del convento de Capuchinas.

Aquellas monjas recoletas, que nadie\ :ni los grandes personajes del clero les habían visto el rostro, tu"'ieron que abrir el convento á los emisarios del Gobierno en el momento en que se preparaban para entrar al refectorio.
Todos creyeron que iban á encontrarse con un opiparo banquete, y solo hallaron en cada lugar de la
mesa unos diminutos platos con yerbas cocidas sin
sal, sin ningún pNlazo ele pan, ni siquiera un terrón
de azúcar para postre.
Eran, en toda la extensión de la palabra, unas mujeres ejemplarmente virtuosas, verdaderas santas, que
obligadas por la. fuerza de las circunstancias, tuvieron que hacer el más espantoso de los sacrificios: llesCubri.rse c.&gt;l rostro para que las conocieran los agentes

de la ley, y luego salir á extra1las miradar,, donde=edificaron con la austeridad de sus costumbrc8.
~Us ojos espantados de tales esct•1rns, no pudieron
vo!Yer á cerrarse para dormir aquella not'he 1y la verdad es que me parecía estar soñando despierto.
Para donde dirigía la mirada, hallaba al hombre de
la corbata roja, lanzando puñados d'-' monedas de cobre á las masas para alentar su codicia.
Aun estaba la calle invadida por las gentes, cuando
se tiño el cielo con las suaves tintas dP la alborada y
las golondrinas, hul!Spcdes de las comizas y de la torre del templo, comenzaron su charla interminable.
Con dificultad, y lentamente pudirron atravesar la calle las vacas que venían como siempre en esa hora á la
cercana plazuela para saciar el apetito de los vecinos.

�22

EL MUNDO.
28 JULIO, 1895.
-~=== ======--- = " = = = = = = = = = = = = - - -

Cuando el sol aparec.?6 radiante sobre el horizonte,
ya estaba el convento vado y entraban ,í visitarlo 1

como en esos casos sucede, las personas conocidas.
~fi padre quería comTencerse de la verdad, y sin decir una palabra, se embozó en ancha capa et:.pañola,
me tomó de la mano y fuimos al lugar de la l'atústrofe.
Los que fungian de centinelas se tocaron respetuosos los sombreros al mirará mi progenitor, y €"-utramos ú, los claustros sin que nadie nos estorharn el
paso.
La Naturaleza, indiferente á los doloríls humanos,
sonreía en todo aquel edificio.-Cantaban los pájaros
en el va!-ito jardin del patio; saltaban en la fuente los
chorros, cayendo en rizos cfo púrpura y de nacar; ba..
ñaba el ¡.;ol la parte alta de los corredores largos, anchos y limpios, y las 1mertas de las celdas, de cedro
amarillo con clavos negros, matizaban alegrC'mente la
perspectiva. Recnerrlo una por una 1 las esculturas ele
las galerías; un San Pedro de rclucic&gt;:nte calva y blanquísima barba, teniendo en la mano las llaves del cielo y á sus piés un gallo de plumas multicolores, de
régia cola, con cresta color de rubi 1 el cuello erguido,
y el pico abierto en actitud de eantar. Una virgen ele
ojos dulcísimos, con su diadema clP estrellas ele plata
en nimbo de oro, su manto azul pálido 1 con un mundo
lleno ele ángeles sirviéndole de peana. Un Qristo ele
cuerpo lívido y (•nsangrcntado y con un cendal lleno
de milagrillos de oro y plata.
Muchos h·ombres Yestidos con blusas. rojas y arrastrando los cmTOS sables que pendían de sus cintos 1
leían sobre las claves de los esbeltos arcos, los letreros pintados alli cien años antes: cEsta es la ca.rw de
Di-os y Puerta del Cielo;-,, 11.En tu Concepción 1'-faria,
inmaculada fuiste, ruega por nosotros., Sobre las
pue.rtas de las celdas ei-;.taba escrito en azulejos: e Viva Maria y muera la hcrejia.,
¡Cómo se reían aquellos chinacos de estas inscripciones y cómo las comentaban a su manera!
No puedo olvidar la espaciosa sala de labores, ni la
sala del coro alto, que tenia de cada lado una cua vteta:
En la humildad se profunda,
En la caridad perfecta,
En el silencio extremada
Y en el hablar cil·cunspecta.
Y en frente la que sigue:
En el coro asiste atenta,
Ora frecuente y devota,
De los cuidados remota
De tu profesión contenta.
Llamaron mucho la atención de mi padre las pequeñas cocinas de cada celda, revelación de que cada
religiosa tenia su sirviente que guisaba la comida.Vivían de un modo independiente, sin refectorio, sin
más obligación de reunirse que para los rezos del coro ó las distracciones.-A mi se me iban los ojos en
pos de los nacimientos que en muchas celdas encontramos, y en los cuales babia millares de muñecos de
barro y de cera, representando á Adá.-n, E-Ya, Noe,
Ruth, Booz, Santa Isabel, San Joaquín, los pastores,
las ovejas, los lagos con sus ánades, y el pesebre de
Belém con su buey y su mula..
El órgano en el coro era riquisimo, y al decir de todos, magnifico.
El convento babia sido fundado en 1594, con el capital del Dr. Sancho Sánchez de ::\foñón, y se estrenó
en l.º de Diciembre de 1639, asistiendo el Virrey ltlarqués de Cadereita.-La iglesia que costó más de cien
mil ducados1 se consagró en ll.farzo de 1748.
Nada impusieron á la multitud estas tradiciones, y
en un abrir y cerrar de ojos, expulsaron á las infelices que alli se hospedaron por mncWsimos años, llorando agenas culpas é implorando del cielo el perdón
de pecadores desconocidos.
Me refería mi padre, que en aquel convento hubo
monja que vivió en tres siglos, es decir, que nació en
1697, y murió en 1802, consagrada desde muy niña á
amar á Dios y á esperar la eterna venturanza.
Antes de las diez de la mañana, salimos de aquel recinto, y no dejó de inquietarme el temor de que me
mandaran á la escuela.
Nadie ·se acordó de esto, ni cómo habían de a.cor..
darse, si corria la voz de que las torres de la Profesa,
Santo Domingo, la Concepción, San Francisco y otras,
estaban llenas de soldados, esperando para sofocarlo
á sangre y fuego un motin popular ocasionado por la
exclaustración de las religiosas.
El toque de una campana, el golpe de una puerta,
el grito de algún vendedor ambulante, parecía una
señal de alarma, así es que todos se encerraron en sus
casas y nosotros en la nuestra, en medio de tal tristeza y de tal desasosiego, que no son para describirse.

hace bien el que convierte su capa en sayo, pero yo
me moriré con palma .. ,.
De lo qno so hablaba en las juntas de conspiradores de aqnel
-De dátil, señor Don Tacho, de dátil ....
tiempo.
--0 de coyol 1 pero no me rindo.
Entre tanto Don Próspero nos hizo entrar, alzando
¡ Estaba de Dios! como dice mi amigo Ramón, que la pesada tapa del mostrador y nos introdujo á. una
yo entra.se pronto á mi nueva escuela, y vino á impe- piecesita pequella separada de fa librería por una
dirlo un nuevo incidente.
mampara de lienzo pintado 1 y mostrúnclonos una esCorrió la voz por toda la ciudad, de que el Gobier• calera do caracol 1 dijo á. mi pa.dr(':
no iba á meter en la cárcel á los más prominentes reacAquí arriba está ya todo preparado para que usted
cionarios y como entre estos figuraban lo mismo mi pa- quede tranquilo. Ya usted á vl\ir pntrl' muchos libros
dre que mis tíos, decidieron como era usanza entonces que podrán distraerlo porque sin jaetancia1 fuera de
esconderse.
las bibliotecas de los conventos, que pronto destruiTán
Eran para copiarse en inmortales lienzos, dignos estos rojos h&lt;.&gt;rejes, no hay en todo :\léxico, nada que
del pincel de Goya1 los cuadros á que daban oca• supere á la rnín. Hay dos ó tres incunables, muchísión estas escenas·. Toda la familia afligida esperaba simos Elzedru.9 y obras que no hay quien lns pague,
que oscureciera para que el personaje politico que porque no son tiempos para leer, sino para morirse
temía ser encontrado, se disfrazas.e con la!j_ indi~pen- de espanto.
sables antiparras azules de cuatro vidrios, la barba
Subimos por el angosto caracol, y nos encontramos
postiza, el sombrero ele forma extraña 1 lacapa decue~ en una sala "inmensa, de esas que recuerdan las que
llo de nU.tria y un niño de compañero para evitar sos- estaban destinadas á los actos públicos en los antipechas.
guos Colegios, tapizadas de estantes atestados de liEscusado es decir que mi padre no aceptó ninguna bros, con larga y labrada mesa de cedro oloroso y
de estas prácticas, salvo la de salir de noche, pues ya pulimentado teniendo en torno diez sillas de alto resestaban encendidos los faroles cuando me tomó de la paldo y toscos brazos.
mano y nos fuimos á la casa de un librero, antiguo y
En el fondo de la sala1 se destacaba un inmenso
honrado, cristiano á carta cabal y clecidido amigo de Crucifijo á cuyos piés un nicho de cristal, con sus comi familia.
rrespondientes sartas de prismas, encerraba una DiLa librería del señor Don Próspero estaba abierta vina Infantita dormida sobre una cama á la que no
cuando llegamos á ella y entramos como antiguos co- faltaba en fundas y olanes ninguno de los primores
nocidos. Era una especie de tugurio, con estantería que dejan sin pulmón á la mujer más gárrula y más
pintada de guinda oscuro y cubierta de polvo y con sana.
red de alambre en lugar clecristales;conteniendotanA la izquierda de aquel nicho babian colocado dos
tos pergaminos y devocionarios, como no es dado de- catres ele hierro perfectamente habilitados 1 ~- entre amcirlo.
bos una mesa de estorbo con un l)otellón ele GuadaHabía cuadros grandes y chicos, con santos anémi- lajara tapado con un vaso azul de filetes dorados .
cos y vírgenes cloróticas, con litografías de las ima•
Cerca de ambos catres estaba una percha de pie,
genes milagrosas de mayor reputación en el pueblo; de madera blanca, de aquellas que se llamaban CANcon juegos de la oca y del coyote y no pocos retratos CONES porque en la noche cubriéndolas con un somde arzobispos y sacerdotes renombrados por su ejem- brero y una capa servían de espantajo á los muplar conducta.
chachos.
Detrás del mostrador, sentado en ancho equipal de
-Alli está ya lü;to lo de usted y lo del niño.
Guadalajara, caladas las toscas gafas y vestido de
-Grac.ias, respondió mi padre, no puede pedirse
dril crudo 1 fumaba Don Próspero un puro de á ocho mejor y más amplia posada.
del Antiguo Estanco 1 conversando con cuatro ó cinco
Desde que entré á aquel sitio, me &lt;lió en las narices
correUgionarios de levitas color de verde botella, somun fuerte incitante olor á plátanos pasados, de esos
breros de copa de anchas alas, bastón de puño dorado
que traen en grandes tercios de la tierra Caliente. Excon borlas, chalecos de seda con bolsas de cartera,
cuso decir que me propuse buscar la veta cuando
pantalones· de rayas blancas formando cuadros sobre
no fuera visto por nadie.
fondo color de Habana; leopoldinas con sello, corba-Dentro de pocos minutos, c¡elebraremos aquí una
tines armados y tenacillas de oro parafumarcigarros
reunión
amistosa, para la cual no nos estorba el chi11
11
de 1a 0rquesta de cajetilla azul~ que eran los más
quillo, porque ni ha de entender de lo que se trata, y
suaves.
-¿Qué dice el club del siglo diez y ocho? preguntó pronto lo vencerá el sueño.-Dejo á ustedes en su casa.
Y dicho esto salió Don Próspero, y mi padre se quimi padre, dirigiéndose á Don Próspero y á sus comtó
la capa, colgó el sombrero en la parte superior de la
pañeros.
-Que estamos como los reos de la Inquisición se- percha dirigió una mirada investigadora al vasto
ñor Don Pedro, esperando la hora de ser quemados. departamento en que nos hallábamos, me quitó tam-Y otro agregó-ya preguntamos como·los mucha- bién el sombrerillo y el abrigo, sentóme en una de las
chos que juegan en las cadenas l,cuántos perritos hay camas 1 encendió un cigarro y se puso á dar paseos del
uno al otro extremo de la sala.
en la horca?
Cuando ya me c~ia de sueño, mal tendido sobre el
-Hoy vamos á tener junta señor Don Pedro; espe·
colchón,
entraron cerca de doce ó catorce señores
ramos a los amigos para decidir algo, porque los demagogos están haciendo cosas horribles. Es preciso que llenaron la mesa del centro, y segun supe algunos años más tarde, hablaron lo siguiente:
tomar algunas providencias muy sérias.
-Lo que está pasando en México va á horrorizar
-Lo último-agregó dando un sorbo de rapé-un'
viejecito chiquitín que estaba sentado en la banca de- á la Europa entera, señores; sobre todo, lo referente
trás del exiguo escaparate-lo último ha sido espan- á la propiedad ecleciástica.
-Expliquelo usted todo, señor Don Tacho, sin omitir
toso. Esta expulsión de las religiosas ya es una bofeun detalle.
tada á la sociedad.
-Los bienes que formaban la propiedad ecleciás-¿A la sociedad?. . . . Al Santisimo Sacramento J
tica eran segun los datos de Abad y Queipo y el Doc-Cuidado con blasfemias Don Panchito.
-No; si no es blasfemia; ¿no se han llevado las cus- tor Mora, $197.163,754; siendo 149.000,000 de capitales
todias1 los callees, las patenas, las lamparillas de oro? productiYos; y 30.000,000 de improductivos.
-¿Tanto asi. ... ?
Pues muy bien podrá ser que en los cálices estén be-Si señores, tanto asi.
biendo pulque de tuna para celebrar sus triunfos y
-¿Y cuales eran los productivos?
que las lamparillas les sirvan para encender sus ciga-Comprendían los valores que en fincas rústicas
rros.
-El porvenir que: se le presenta al país tiene color y urbanas tenía en plena propiedad el clero secular y
regular, y el ,alor de los capitales que reconocían á
de hormiga.
-Nosotros, más ó menos pronto nos iremos, pero su favor en fincas rústicas y urbanas de la propiedad
los muchachos1 estos chiquillos que crecen en medio particular, impuestos á. censo redimible ó irredimible
entrando en éste ultimo el valor de las eapellanias.
de tanta inmoralidad, de tanto estrago?
-Lo que no entiendo, agregó Don P.róspero, que
-Que bueno que yo no me he casado nunca ni tenpresidia la reunión mascando un enorme puro de á
go parientes ni arientes.
ocho, á que se denomina el improductivo.
-Usted ha sido un indomable.
Y Don Tacho le interrumpió diciendo:
-Ah! si señores; tengo más miedo a una mujer que
al cólera y me espanta más el matrimonio que el in-El capital que se consideraba en el valor de las
fierno. ¡Por todas partC'.s donde he ido he encontrado iglesias, conventos, vasos sagrados, ornamentos, plata
cuernos!
del servicio y alhajas propias para los actos del culto
-Según eso 1 nadie se casaría . .. ,
-Bien, eso lo juzgó el pU.blico en cuarenta millones
-Los demás pueden hacer lo que quieran porque de pesos netos.

~3 JULIO, 18(),3.
=----=-

EL1ifUNDO.

CAPITULO IV.

.

-Y estaba excfptuado de entrar en el dominio de
la nación por las ley~s llamadas &lt;le Reforma, publicadas en Vera.cruz en 1869.
-En nada se ha cumplido con esas leyes. Vean ustedes la prueba; los biGnCR productivos que eran objeto del comercio humano, debían adjudicarse á los
inquilinos ó censatario;; por el valor r~presentativo ele
la renta que pagasen al año 1 graduándola á un seis
por ciento, capital que debian desamortizar los adjudicatarios en el espacio de diez años, dando una tercera parte en papel, que eran los bonos que representaban el crédito interior y dos terceras partes en dinero en los plazos fijados ....
-Y nose ha cumplido con estas prescripciones.
-Ni por asomos; el gobierno reformista ha declara. do ser propiedad nacional las iglesias y conventos, con
sus bienes y alhajas ....
-Pero han exceptuado las catedrales y parroquias.
-Con esa excepción que no llega á la mitad del total, y disponiéndo de las alhajas de todos los templos, el Gobierno ha aprovechado ciento sesenta y
nueve millones de pesos.
· -Unas l~yl's de Hacienda ceden toda esta propiedad á los inquilinos de las casas, á los censatarios, ó
á los denunciantes, que se subroguen en lugar de los
primeros, en el caso de que aquellos no quieran aceptar tan amplia donación, recibiéndolos en los términos que se les fijaba; y para quedarse con las fincas
rústicas ó urbanas y los capitales impuestos en ellas,
deberán dar los beneficiados tres quintas partes de su
valor en bonos y dos quintas en dinero, en el plazo de
cuarenta meses.
-¡Qué atrocidad! esclamó un ex-ministro limpiándose la frente. con un gran pañuelo de seda. ¡En bonos! Es decir, se pagará con un papel que representa
créditos reconocidos á empleados por sueldos atrasados1 ó los créditos contraídos por los gefes federales,
en los años de lueha desde elplandeTacubaya. ¡Pues
bonita manera de enriquecer al Erario! Unos corren
en la plaza al cinco ó seis por ciento y otros que acaban de ser en el triunfo de los rojos ratificados porla
ley, no pasan del seis.
-Qué opina ustecl 1 señor Don Ildefonso, ¿percibirá
el Gobierno lo que espera?
-Imposible, imposible; esperaba un poco más de sesenta y siete millones; pero ha cedido las fincas á una
docena de negociantes, á quienes en total no debía
más de doscientos mil pesos y que ahora ya son todos
ricos, muy ricos, riquísimos como Creso.
-También-agregó Don Tacho-con estas fincas
se han recompensado servicios á generales y jefes militares, dándosel~s á unos por cuenta de sus sueldos y
á otros por puro patriotismo.
-Y se ha obrado con tal desconcie.rto en estas concesiones, que unas mismas fincas han aparecido donadas á dos ó más personas y han tenido al arreglar esto 1
necesidad de dar otra ú otras al segundo, en lugar de
las que quedaban al primer donante.
- y se han cedido muchas de estas fincas en cambio
de a1·mas, fo1·nitura::¡ 1 vestuarios militares, con uu diez
por ciento de su valor.
-Inicuo es todo esto, verdaderamente inicuo.
-¿Y la enajenación de los conventos? Se dispuso
qU:e fueran en dotes vendidos en pública subasta y no
se ha hecho tal. sino que los han comprado á un siete
por ciento los particulares, y otros han sido y están
siendo derribados.
-¡Y qué construcciones tan buenas! En los muros
de Santo Domingo, de San Agustin, de San Francisco,
ha sido preciso meter barrenos, porque de otra suerte
ninO'Un brazo podia destruirlos.
~Me han contado una anécdota curiosa. Parece que
uno de los inspectores nombrados para organizar la
expulsión de unas monjas, se condujo tan mal que el
Gobierno lo destituyó y envió en su lugar á una persona muv educada y muy prudente. Esta, llamó á la
Abadesa~ v le dijo: Señora, dígame cuáles cosas pertenecen á, c;da religiosa, para que las saquen de aqui,
y cuáles son de la comunidad, para rett•nerlas. ¡Ay!
señor mio! respondió la abadesa, estoy sumamente
afligida, porque hemos sufrido una gran pérdida.¿Cuál, señora?-Parece increíble, pero aseguro á usted que es la verda.d;se nos han perdido una sala, dos
cuartos y una azotchuela ...
Era que el antigno inspector las babia agregado a
la casa Je su propiedad, contigua al convento, tn.piando la puerta que las comunicaba con el claustro.
-Es digna de risa la ocurrencia y nuevo testimonio
d('. las bribonadas de alguna~ gentes.
-Y si digo á ustedes lo quo ha pasado con la plata
clel servicio de la Iglesia!
-E.so s¡_~rk pt'or 1 ~:n duda.

-Si¡ la. plata del servicio tle la igk)';in., una parte se
acuñó sin dar cueutaal Gobierno de lo que produjo.
-Y otra parte, dijo Don P1·óspero, se ha extraído
furtivamente, en la noche 1 lo mismo que la.s alhaja:;.
-Ningún mexicano ha querido comprarlas ....
-Claro; eso era una profanación impía
-¿Se acuerdan ustedes de la custodia de la Catedral?
-Era riquísima; se le compró á Don José Borda en
cien mil pesos.
-Y la dió en su precio como un obsequio al mejor
de nuestros templos.
-Tenia mas de una vara de alto; P.esaba ochenta
y ocho marcos de oro; su anverso contenía cinco mil
ochocientos noventa y dos diamantes, su reverso dos
mil seiscientas cincuenta y tres esmeraldas; quinientos cuarenta y cuatro rubies, ciento seis amatistas y
ocho zafiros.
-Pero la memoria de Don lldefonso es un inventario minuciosísimo.
-FigU.rense ustedes que yo vi al platero Don Ignacio _lünpiar esa custodia y le contamos las piedras.
- Y ya se sabe quien compró todas esas alhajas.
-Si; un extranjero que dió por todas veintitres mil
pesos.
-Las compró al Ministerio de Hacienda.
La fisonomía de cada uno de aquellos aneianos 1 adquirió con estas reminiscencias una expresión de
asombro 1 de rabia y de dolor indescriptibles.
-Pero no ha sido esto el Unico escándalo ante el
mundo; de todas las grandes cantidades de que disponían las iglesias de fuera, han dispuesto á su antojo los generales, los Gobernadores y a-Un muchos subalternos que fracturaron las puertas y saquearon
los templos lt media noche.
~Eso debió castigarse por el Gobierno del Centro.
-Hizo la farza de pedir cuenta y le respondiero_n
que todo se había cometido sin autorización ó que
era un botin de.guerra al cual tenian derecho todos
los ciudadanos.
-Ah! lo que me ha dolido como si me arrancaran
pedazos del alma, es la destrucción y saqueo de las
bibliotecas de los conventos, dijo Don Próspero deshaciendo entre sus dientes la colilla del mal oliente
tabaco.
-Lo más valioso de todo para cuantos apreciamos
la ilustración sólida.
-Contenían manuscritos sobre la historia del país;
clásicos griegos y romanos, jurisconsultos antiguos,
canonistas y teologos, y puedo jurar que la menor encerraba doce mil volU.menes, como la mayor pasaba
de veinte mil.
-La de San Francisco y la del Carmen, en Guadalajara, fueron destruidas por los soldados que usaron
de los libros para cartuchos y para hacer lumbre en
las cocinas y fogones domésticos.
-Es el cuento de nunca acabar, y sobretodo siha blamos de las pinturas y esculturas, obras de mexicanos..
como Cabrera, y de espaff.oles é italianos.
Eran regalos de los Reyes en su mayor parte1 y las
he visto vender en las calles y plazas públicas á vil
precio si no es que se han convertido en leña en los
baños y en las panaderías.
Muchas han siclo mutiladas para aprovechar los pedazos en obras profanas.
-En una palabra, señores, de la suma de setenta y
siete millones y pico de pesos, que debla percibir el
Gobierno como importe de los dos quintos en efectivo, solo ingresaron al tesoro, veintidos millones.
..:_Por los arreglos que hizo de las dos terceras
partes.
- Y sin arreglar con eso las rentas públicas, pues
se han gastado simultaneamente los productos de las
aduanas marítimas, de las interiores, comprendiendo
las alcabalas y tantas contribuciones directas como
se crearon 1 al cuatro al millar sobre fincas rústicas y
urbanas; gir~s mercantiles, profesiones y otras que
dejan de diez y ocho á veinte millones de pesos
anuales.
-Don Próspero sabrá tarnbien lo relativo á la propiedad particular.
-Eso no es para decilro;sehadeclarado quelascajas
de los particulares son del ejército; se han impuesto
préstamos forzozos, graduándolos á un diez por
ciento sobre el capital, y puede asegurarse que por
bienes del clno, rentas marítimas, rentas ordinarias
y prestamos y contribuciones, se han consumido en
dos años ciento veinticuatro millones de pesos.
-)fuy largos.
-Si, muy largos, pues no tomo en cuenta los fondos de los colegios y hospitalt!s existentes en la República; dotaciones especiales de que se ha dispuesto
sin reRpetn.r la voluntad del testador.

----No nos dejarán mentir si se11alamos el Hospital
de Terceros, el Real, el Seminario ...
--¿Y los fondos de la Escuela de Agricultura?
~ Y de tantos hospitales y colegios de los Estados.
-Esto es una cena de negros.
-¡Ojalá! es un festín de monstruos.
-Estamos invadidos por los cuatro vientos.
-Por el Norte, surgió Vidaurrij por el Sur de Jalisco, Rojas; por.el Oriente, Carbajal y por Morelia y el
Bajio 1Huerta y Pueblita.
-Ah! ese Pueblita. Sus soldados saquearon la
opulenta y hermosa casa de Otero en Guanajuato,
llevándose joyas lindísimas, alhajas de inestimable
valor; quebrando con las culatas de los mosquetes
las grandes lunas de Venecia, desgarrando los tapices de seda de los muros, inutilizando las vajillas de
plata y de porcelana china y no pudiendo quemar el
edificio, obra de Tres Gueuas, todo de piedra, con
magnificas bóvedas, cometieron atrocidades con cuanto encontraron, durando el saqueo mas de diez
horas.
-Dicen qne la familia, llorosa y aflijida, contemplaba por una ventana de los sótanos que sen·ian de
carbonera1 el espantoso estrago que ha dejado tan
funesta memcrria.
-Iguales destrozos han hecho Rochin, Garcia de
León, Cantarito y sobre todo Rojas.
-¡ Ah l Rojas! Rojas!, ese hombre por haberle hecho rnsistencia sesenta y seis operarios de las minas
del Sr. Gómez 1 ordenó al triunfar, que se pasase a cuchillo todo viviente fuese hombre ó animal.
-¡ Qué bárbaro!
-Si, señores, y murieron doscientas treinta y cinco
personas, contandose trece niños en la edad de la
lactancia.
-Yo soy de Jalisco y se por carta fidedigna, que
han siclo incendiadas sesenta y seis poblaciones, cuatro minerales y ciento veinte haciendas.
-No se. pueden recordar sin lástima las de Ixtlahuaca, Salvatierra, Zamora, Maravatio, Irapuato, Zimapán.
~Si 1 pero en sólo Jalisco, se incendiaron poblaciones como Etzatlán, ~iascota, Ahuacatlán, Istlán, Compostela, Cuquío, San Juan de los Lagos y Arandas.
-Toda la geografía en una palabra .
-Y tanta victima inmolada; tantos héroes muertos
en nuestro partido, señor Don Próspero.
-:\fás de tres mil, sin duda; sólo en Zacatecas fueron fusilados seis jefes y acuchillados dieciocho oficiales y sesenta soldados; en la toma del Puente de
Calderón 1 en Zapotlán y en Colima más de novecientos. Se han inmolado eclesiásticos como Don Praxedis
García, cura de Toloxtlán de los Dolores; el vicario de
Zacoalco, Don Francisco Flores Saucedo; el presbítero
Don Ramón Ojeda en Tepic¡ en Atenguillo el padre
Nepomuceno Avalos y otros muchos.
-Y qué sólo enumera usted sacerdotes, pues los
generales Patrón, Nogueras, Blanearte; los oficiales
Godines, Torres, Ruiz y Orozco, los coroneles Piélago y Monayo -¡ comandante Guerrero que fueron colgados del balcón del palacio episcopal de Guadalajara, desnudos, heridos y mancillados por la plebe?
-Esto exige una tremenda venganza, una reparación, un escarmiento.
-¿Y qué hemos de conseguir?, dijo Don Próspero
suspirando.
-No hay peor lucha que la que no se hace y mientras tengamos caudillos, no morirán nuestras esperanzas.
-Hay que trabajar en la sombra¡ .sin ser sentidos
ni siquiera sospechados; este partido imperante es el
de Satanás y con la ayuda de Dios lo venceremos.
-No parece sino que, por haber ofendido á su Divina :Magestad, nos ha castigado, pero vendrá el dia
de la venganza.
-Tengo yó, señores-dijo el más joven de la reunión, que comunicaros algo muy importante.
-Somos todos orejas, dijo Don Próspero.
-Pero no orejones, interrumpió D. Ildefonsoi pues
de bastante mochos hemos dado pruebas.
-Venga esa noticia.
-En la casa de las señoras Barnechos, se esta ha.cien•
do una lista de donativos para organizar un pronto
desquite y alll será la reunión pasado mañana. :Me
aseguran que asistirá el General ..... .
-Pero como ha de asistir si se ha fugado de la capital.
-Aquí anda disfrazado y ya cuenta con muchos
adictos.
( CONTINUAllÁ)

.A.~egurada la propiedad literaria, conj&lt;Jrme á la ley.

�.TULIO

EL MUNDO.

24

28, 1895.

P.RENSA MEXICANA
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Tomo IL-Número 4.

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DOMINGO 4 DE AGOSTO DE 1895.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>.TULIO

EL MUNDO.

24

28, 1895.

P.RENSA MEXICANA
Pd.gi,w:u extraord-inariaa.
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Al'IO XID:-:-NIÍM, 85.18.

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Tomo IL-Número 4.

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ANO Xllk~NUM. 3553

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DOMINGO 4 DE AGOSTO DE 1895.

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D.1.AR'IO 0A'L'OT~"lCO.

GUANAJUATO.

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DIBECTOB. l'BOJtlETABIO: V I CTOR IANO AOÜEl\OS.

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las' srñotas.
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El General Caúres
ex-presidenle d&amp;Perú.

Mru,...i.,h1)ltto,..,.-.

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creatro "1uárez " aeaicaao al Patricio el 18

ae ,gulio último.

�26

4

EL :\IUXDO.

AGOSTO,

1895.

4

AGOSTO,

1895.

So:11.1.os siete.
\DE ,voRfüWORTJI.)

En 1a• primer mañana de la Yida,
rn niño, el más precoz é inteligentt&gt;,
Por más sensible cornr.ón que abrigue,
¿Qué puede saber nunca de la muerte?
rna errabundn nifia de una aldea
Yino á. mí ayer, cual si {i su padre fuese;
Tiras el traje, rubios los cabellos,
En mechones cayéndole á la frente.
Preciosa en su abandono y desaliño,
Era la imagen de una flor sil\•estre.y habl:.íbamos:-¿Qué edad tienes?-Ocho afies
Y alzó sus dulces ojos inocentes.
Placer hallando en conversar con ella,
Díjela lnego:-¿Y cuántos son ustedes?
• -Somos siete, me dijo de seguida,
Como quien sabe bien lo que profiere.
-¿Dónde están?-¿Somos siete no? pues bueno,
Dos hay en Gales; dos están ausentes
En el mar, son marinos; dos reposan
En aquel cementerio; y yo---sou siete.
-¿Dices que dos en el sepulcro ya.cen?
Pues no son siete ya ......... -Perfectamente!
Y dos en Gales, cuatro; y dos ú. bordo,
Seis; y yo; la más chica-somos siete.
Mi madre y yo tenemos nuestra chC1za
Cerca del cementerio en donde duermen
Mi hermanita y mi hermano en una tumba;
De nuestra puerta misma puede verse.
Mirad de aquí, del viento remecida,
La yerba verdeguenr que en ella crece¡
Uno del otro al lado los han puest-01
A que tengan calor, que no se hielE.¡_n.

Yo ml' voy con mi lana y mi¡; ngujas
A t(•jer ,t. :,iu la&lt;lo mncha:-! \·ec·l'f',
Y ¡Í ca.ntar los cauto:-: di-' nd uiadre,
Para que &lt;lnl'nnan Ui~n y no (ki;pi~rten.
O si la tarJ.e l'H buena, mi comida
Llevo en mi l'f'Cmlillit:1, y muy alrgre
L::i tomo jnnto ¡Í dlm-; como :tntes;
1\fos.n:id,L p11edo &lt;farlc:-:, porque cluermcnEn nmo quil'-'e, oy('ud.1 e~ta:- palabras
El mh-:terioexplicarle de hl muerte;
Que ella insisti&lt;J en lai- ¡;11ya~, muy risuefia,
-¡Oh! ¡no i-efior! no~otrus somos siete.

roármol gri~go.
Brilla en

8U

ro,-tro de Hebc

la juyentud et.l•rna ele la~ dio~a~,
\' matiza su c.trnc como nieve
ia p.angre dL' \:is n•na~ de las rosas.
Ajenos ,í. In. quej:t.

en sus labios &lt;le adelfas en capullo
la yoz mundana i;;ol:imentc deja.
ternuras semejantes.al arrullo.
Su imagen que fulgura
no inspira al alma tentador cmpeíio,
pues recorre su c,í.ndida hermm.:ura
la placidez raclio¡;a del ensnel1o.
En sus dulces pupilas,
asilo U.e l:ls sombras encantadas,
reposan inocentes y tranqnilar-,
como negras palomae, las miradas.
EH negra su corona,
y en relucientl.'S onchu.; el cabello
con obscuros anillos apri::iona,
como serpiente de ébano, su cuello.
:,::,u aliento aclormecitlo
hincha su seno en curvaturas suaves

*•*

Cuando en las tranquilas tardes
en mitad de mi paseo,
ú rezar por quien amaba
me dirijo al cementerio,
al pisar las pobres tumbas
donde yacen los que fueron
¡el choque de los guijarros
semeja tristes lamentos!
Solo entonces ambiciono
un sencillo mausoleo ......
¡Ya que de vivo me pisan
que no me pisen de muerto!
J. A. B.

27

EL J\IUXDO.

===

como esponjan, oculta."! en el nido,
el dorso blando voluptuosas aves.
El beso que convida
con ardiente placer al alma loca
en ignorada languidez anida,
como inerte cris,ílida, en su boca.
Bajo puro destello
sn noble encanto de mujer encierra
la fría pesadum brc de lo bel lo
que no fecunda el soplo do la tierra.
J\I,ís tiene delicada
el ímpetu de focrza contenida
que al conjuro tenaz de In mirada
hace en el mármol palpitar la vida.
Es para el alma ansiosa,
al amor ayezada y al desvelo,
hermosnra que sueña y que reposa
con los sagrados éxtasis del cielo.
Así por modos raros
llegar parece entre sencilla.~ galas
sobre 13u torso helénico de Paros
el estímulo incie•rto de las alM.
Pero aun así perdida
deja en las almas que sujeta el suelo
como una mga sensación de vida
con ternuras y ráfagas de anhelo.
J. A. F.

POLICRO~J:IA.

FLORES.

@alería de Bellezas @Me&gt;ticanas.

:Mi tristeza es azul, como Océano
que en apacible tardE&gt; se corona
de espumas de alabastro. En el lejano
campo de mis recuerdo~, ella. entona
la balada no!&lt;túlgica y querida.
La tristeza es azul, sobre mi Yida!

So l•xtrañéis que consen·e, cual tesoro,
c~as p,í.lida!-; flore¡;;
s □ s bojas ~on las pitginas de oro
de una historia de amores.
Esas páginas traen ,í. mi memoria
la ventura perdida;
el tiempo del placer y de la gloria,
mañana de la vida.

X

J\fis ensueños son perla, como el cielo
cuando la luz Yencida desfalh:ce
del crepúsculo yago. Rutíl velo
que ftot.a dii;tendido y palidece
esfumiindose al fin. Alas de ra¡,:o
tienen mis sueños de color de Ocaso.

El fuego en tu corola ya no arde,
de~pedazada ro Fa;
lindo adorno tú fuiste, cierta tarde,
del pecho de una ht•rmof-:a.
Este mustio clavel, bella Dolores,
borró nuestro~ enojo8;
aún me parece ver, en sus colores,
los de tus labios rojos.
Esos nru·dos, con pétalos brillantes,
.Adcliua hechicera,
bafiaron en aromas penetrantes
tu blonda cabellera.
Amelia regaló me esta ca.melia
con lúbrico embeleso,
dando á la flor la encantadora Amclia
un encendido btso.
Tus pétalos de plata, raso y oro,
marchitada azucena,
aún parecen regados por el lloro
de la &lt;lulce Filena.

X

l\Ii amor, cúnclido amor, ,í. la azucena
puede acMo afrentar. Limpia blancura
de los mármoles guarda. Es la. serena
radiación de la luna, por su albura
en las noches de Enero. Plumón Ie,·e!
:I\Ii amor, cándido amor, color de nieve!

X

Mi alegría esplende como el oro.
Es un rayo de sol sobre el espacio
diáfano y transparente. Aureo tesoro
de luces y de tintas al topacio
pudiera dar. Ignívomai::educe,
que mi alegría es oro cuando luce.

X

Color de aurora son mis ilusiones,
como el pudor de yírgenes. Fragantes
pétalos de una rosa. Entonaciones
de mejillas y rnfoares triunfantes.
Matices con que el día se colora.
~lis ilusiones son color de aurora!

X

Las flores est.íu ya tristes y ye11a.'•;
sus hoja~, en girones;
todo pasó; las flores están muertas
como mia ilu8iones.

.

El Yioleta á mis dudas clió i:;us tintas.
ignotas y seYeras. Mortecinos
parpad~os de estrellas, casi extintas
en los lejanos piélagos endrinos.
Lobregueces extrañas de agua muda.
Así, color violeta, aRí es mi duda!

:Xo mi res ú. los hom brP:-:
nunca de lleno,
ni enseñes al desnudo
tu hermoso seno.
~¡ has &lt;le ser casta,
procura parecerlo:
serlo... no baeta.

X

EL ScPLICIO DE CUcHTEllOC, Cundro 11or LEA~DRO IZAGl'lllRE.

Deslumbradora Púrpura, mis celos
que sangrientos batallan. Sus fulgores
son vislumbres de fragua. Rojos rnlos
que envolvieron las ascuas. Son las flores
de una adelfa sat.ínica, que esplenden.
::\fis celos en la púrpura se encienden!

X

Las mujeres hermosas
eon confituras;
las feas son los c,Hices
de la amargura.
Yo siempre ei,cojo
de aquellas las más dulces.
¡:-1eré. goloso! ...

El dolor coruo acero centellea
del alma en la panoplia. De armadura
que herida por la lnz relampaguea
tiene el torvo color. Siniestra y clnra
arde su claridad que maraYilla.
Mi dolor, como acero, luce y brilla!

X
Todo cuanto hay de negro, ébano y sombra
de la callada noche. Ala ('Spantable
de buitre apocalíptico, que asombra.
Así mis odios son, como insondable
sima, de los espíritus de Harmodios.
Negros como la noche son mis odios!
MANl'EL LARRA'S°AOA PonTr&lt;i.\l..
1895,

E:-; ~l 11i de las niñas,
y no os asombre,
billete que conceden
gratis al hombre.
Después de un clía
éste se casa y saca ...
¡ la lotería!
T.

J

DÉ )I.

PERLAS NEGRAS.
II[

Glrboles uiejos.
Hasta el iírbol tronchado en el camino,
sin hojas, y sin frutos y sin flores,
puede prestar asiento ú. los pastores
y un báculo prestar al peregrino ......
Así el anciano de experiencia y tino,
consejos da que evitan sinsabores;
y sin sú:via, ni aromas, ni colores,
cumple su ley y tiene su destino ......
¡Oh labrador! Escucha mi consejo:
te debes resistir cual me resisto
á cortar ramas aunque estén desnudas¡
porque puede i,,alir de un árbol viejo
quizás la Cruz en que sucumba un Cristo;
quizás la rama en que se cuelgue un J údas.
J. S. Ch.

LA MADRE.
Pálida está sobre el lecho ......
¿Ha muerto la madre acaso?
Tmed al niño en ese caso,
Ponealo sobre su pecho.
Ya está la criatura bella
Sobre el Reno que le adora ......
;.""So la siente? PuC's ahora
:\Juerta, est:L ¡Rezad por ella!

¿$slo'i.' 'i.'º acaso en un leclto

ae rosas.

. •?

=--------

J. A.

I .... A

Cuando escucho el rumorar
De las olas, triste pienso:
¡Que sollozo tan inmí:'nso
Es el sollozo del mar!
l\las si nrn arranca el pesar
Un aye, sin compasión,
Clamo, en medio á la aflicción
Que mata mi dulce gozo:
¡:\Iás inmenso es el sollozo
De mi pobre corazón!

IV
¿Por que?-Si lo supi&lt;'ra lo cliria.
Mi numen 1..~s asi: pájaro enfermo,
(~ue busca ,en el misterio la poc&gt;sia:
Ama la nave gótica, la urnbria,
Los penachos de niebla, el campo yermo.
Temprano futl nutrido de amarguras
l\fi espíritu, y hoy quiere contristado,
Las sombras en r¡uc duermen las locuras.
Se cierne como c&gt;I grifo en las obscuras
Soledades del templo abandonado.
:\H numen e8 aRi: Dios lo ha querido!
~o Ill(' hieras mujer con tu reproche.
Te disgw;to cual soy? venga tu olvido,
:\las d(~janrn que vague confumlido
Con las almas errantes ele 111 noche!
AYADO :::;.EllVO

?!léxico, Julio de 1895.

MOSCA.

Por l.\ ventana, abierta a1 sol de Muyó,
entras zumbando, familiar insl'ct.01
y I en giro circnlar ó en vuelo recto,
flotas &lt;lel día sobre el áureo rayo.
Hast.a la mesa donde ahora ensayo
de tu alabanza el rítmico proy~cto,
tr,í.csme efluvios del tiempo predilecto
ú la paz y al poético desmayo.
Surgen contigo en el vergel las flores;
puéblase el nido en que el polluelo pía;
:irrullan á la siesta tnf'I rnmore8.
)fas, fué una hermana tuya la que, impía.,
despertando ií. la hnrí de mis amorC'f!,
bl'!:arht me impidió, mientras dormía.
J. DER

•*•

JTn 11dsico ambulante toca el violín en la calle.
rn gendarme le interrumpe y le dice:
-Til•ne usted la licencia?
-~o, seiior.
-Purs entonces acompafieme usted.
-Con mucho gusto, ¿qué va W:t.ed ,l cantar'!

•*•

rn m~tlico dice al marido de una señora que está algo
delic:tda de salud:
-'.~:1 CRpo:;;:t de usted necesita mucho ejercicio. H.ígala
uste1l s:ilir.
-~í no quiere ......
-Dela. Uí:ted dinero pnrn que vaya á los cajones de Plntero.-1: ella ~:il&lt;lr,L

�28

EL MUNDO.

4

AGOSTO,

1895.

4

AGOSTO,

1895.

29

EL MUNDO.

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CAPITULO V.

De cómo se puede isentir sie•do niño el amor á. nna cau•
sa política.

PERUCHO,

Nieto

ae Periquillo.

POR UN DEVOTO DEL PENBA.DOR MEXICANO.

Ilustraciones de Izo.gulrre.
(t:o:NTL.-'WACION)

,9ut&gt;entua, cuaaro por

,9. !@allcrt&gt;oine.

-Pnes iré para convencerme, murmuró Don
Próspero, soy como Santo Tomás, ver y creer.
-Yo lo mismo.
-Yyo ..... .
-Idem de lienzo.
Fuéronse levantando poco á poco aquellos
rancios políticos de estrado, y mientras unos
daban grandes sorbos de rapé, otros encendlan
sus cigarros. Refrescáronse un poco, envolviéronse en sus capas y siguiendo á D. Próspero,
bajaron á la librerla iluminada por una débil
lamparilla de aceite que á todas horas ardfa
frente á la imagen de una virgen de Guadalupe.
Quedó el' salón inmenso, lleno de humo y de calor y
mi padre abrió dos ventanas que daban á las azoteas vecinas, me habló para que me desnudase y yo, mal humorado y aturdido- me despojé de mis ropas exteriores, me
aeurruqué entre las· sábanas y me dorml profundamente.
Recuerdo que soñé, que abria con mis manos un tei:cio
de plátanos pasados, y que sin ser visto de nadie, me los
comía uno tras otro.
•
Era, que una vez disipado el humo de tabaco y renovada aquella atmósfera, volvió a saturarse del penetrante
aroma. de los plll.tanos de tierra caliente que D. Próspero
tenia escondidos entre tantos pergaminos.
Mientras yo dormia1 mi padre escribió varias cartas,

doblándolas y lacrándolas con el cuidado
que acostumbraba y se recogió en el lecho
ya muy pasada la media noche.

Cuando abri los ojos, m
padre continuaba durmiendo y para no despertarlo, me vesti en silencio
y andando de puntillas,
sali al pasillo donde estaba el angosto caracol por donde habíamos subido la víspera.
Ya estaba entreabierta la librería v una criada parecida en el
tipo· á la Bonifacia de mi casa,
limpiaba con un plumero los estantes, el mostrador, los santos,
laR sillas y el ancho equipal de D.
Próspero. Ardía con débil llama
la lamparilla y vi cómo aquella
mujer renovó el aceite, puso nueva mariposa, la ·encendió y fué
en seguí da. á poner en el mostrador junto al asiento del amo de
la casa, un rollo de puros color
de yesca sujetados por un cinto de papel color de rosa, opaco Yasp;ro eo mo el papel de estraza que usan en las tiendas
de abarrotes.
.
.
Hecho esto, llenó de agua nn botC"llon ~e barro, lo tapo con
un vaso y después como alzara los OJOS para buscar un
desperfecto en el techo, se encontró conmigo que la estaba
contemplando embebecido.
-Buenos dias niño, me dijo sonriendo, ¿qué haces alll tan
callad'to y tan curioso?

�30

1

-No tengo por donde salir, le contesté, y espero á
que mi papá despierte.
-Sí; ya sé que están allí ustedes; ya me lo avisó el
señor, y voy á abrirte una puerta para que Salgas á
tomar el aire; pobrecito de ti que también estás sufriendo las cosas de los excomulgados.
Y al decir esto se santiguó; miró con ojos lánguidos
a la virgen de Guadalupe y subió, paso a paso hasta
donde jro estaba; me hizo un cariño; sacó una llave
tosca 1 la introdujo en la chapa de una puertecilla en
que no me había fijado y que comunicaba con la azotea y no bien la abrió cuando me dijo:
Sal á dar unas vueltecitas; no hay riesgo, porque
los pretiles de la calle son muy altos, pero no te les
acerques mucho. Mira qué bonita y qué fresca está
la mañana.
Sali y me encantó el cielo azul y vi los rayos del
sol casi horizontales todavía) dorando torres, cúpulas,
paredes, todo cuanto podían desde aquel sitio abarcar mis ojos.
Grecia la yerba en algunas macetas allí abandonadas1 y sobre su tierra reseca y compacta 1 apenas se
ve.ia como un ténue vapor de plata, el rocío matinal,
único riego que las refrescaba.
No dejé de encontrarme en los olvidados tiestos una
que otra ramita de zocoyol, de hojas agri~lulces que
me comí desde luego; ni una florecilla de chicalote
especie de cardo-silvestre, con pétalos blancos y tallo
espinoso, nit.cida entre las junturas de los ladrillos,
para revelar el abandono y la soledad de aquel sitio.
Me puse á ver en las bocas y en parte del cañón ele
hojalata de las canales, la tierra menuda, plomiza y
bt·illante, que habian depositado alli las aguas de las
ultimas lluvias, decantándose antes de precipitarse sobre Ja acera de la calle,y lo qlie más me llamó la atención fué un papel impreso, arrugado y detenido en
una de esas canales por donde no pudo salir cuando
fué arrastrado por la corriente. Lo coji, lo desdoblé y pronto descubrí en su aspecto amarilloso y
en su tez polvorienta que había estado metido en agua
barrosa, y que el sol lo secó y arrugó con sus calores.
Me puse á leerlo con avidez, pues estaba impreso
con clarísimos caracteres, y francamente me cautivó
todo lo que decía. Era una proclama liberal, en que
se pintaba con vi.vos matices el embrutecimiento del
pueblo por el fanatismo; las desgracias de la sociedad
por los privilegios y los fueros; la pobreza de la Nación por el estancamiento de los capitales en manos
de gentes egoistas y retrógradas; la falta de cultura
por ser máS los claustros que los talleres y las escuelas y la conveniencia de estar regidos por un gobernante electo por la mayoría de ciudadanos, y no por
el capricho de un partido.
Hablábase allí de que ante la ley todos somos iguales, de que cada uno debía manifestar sin miedo y sin
trabas su pensamiento, y de que los tesoros más grandes de que pueden vanagloriarse los pueblos, son la
paz, el trabajo, la justicia y la libertad.
Puedo asegurar que la lectura de aquel documento
que D. Próspero, arrojó acaso lleno de rábia á la basm·a, me .hizo sentir y pensar algo nuevo por la pri..
mera vez en la vida.
En mi cerebro de niño, puro y limpio como el cielo
que me cobijaba en tal instante, germinaron las ideas
más hermosas que sin darme cuenta, acepté como
las únic_as verdades humanas. Con aquella proclama
en la mano y con ::JU contenido en mi conciencia, me
imaginé una Patria, grande, feliz, libre y respetada 1
y senti un amor inmenso, una veneración profunda
por los liberales.
·
A la sazón, atronaba el espacio el rumor entusiasta
de las músicas militares y corri al pretil, me encaramé todo lo más que pude y miré para abajo.
Era una fuerza de caballería que me deslumbró
después de lo que habia leido.
Todos los ginetes llevaban de blusa y corb_ata rojas;
calzoneras de cuero ó negras, con brillante botonadura; anchos sombreros con galones y toquillas de oro
y plata; arrogantes y briosos caballos con las cabezadas y monturas llenas de moños rojos, y todo el conjunto entre un bosque de agudas lanzas con banderolas encarnadas. La música tocaba una canción que
yo conocía, por habérsela oido á los criados de mi casa y que se denominaba &lt;rLos Cangrejos.»Al frente de tantos ginetes, cuyos caballos caracoleaban piafando enru.·decidos¡ iba un hombre de rizada y obscura cabellera, de ojos expresivos y grandes,
de aguileña nariz y poblado bigote cuidadosamente
1·etorcido. Parecía de arrogante estatura; su sombrero también de anchas alas como los de todos, era de
fieltro blanco, con águilas de oro bordadas y con finisima toquilla figurando áurea víbora,
'

EL MUNDO.
Erguiase airosamente; su montura tenia la cabeza y la teja llenas de relieves de plata y con loA estribos repujados, sosteniendo los pequeños piés calzados con elegantes botas militares, cuyo charol en los
encarrujados cañones, chispeaban con la luz solar como si fueran de fuego.
Montaba un caballo de Taza árabe, blanco y corpulento, de crines y cola pobladas y sedosas, guarnecido con finos arneses y con riendas de seda roja, como
los moños que adornaba su frente, sus orejas y su
cuello.
Mfls tarde supe que aquel Jde era el General Jesús
González Ortega, hombre de poderoso influjo en el
Gobierno, porque con sus victorías 1 había traído de
nuevo al poder á los adalides de RU causa.
Cuando mits embebecido estaba contemplando aquel
hermoso espectáculo, me hizo volver el rostro un golpecito que _senti sobre lRs espaldas, y me encontré con
mi padre que me detenía de los muslos, asu.s tado, temiendo que fuCl'a yo á volar sobre el abismo.
-Déjame, le dije, dejarne aquí 1 que estoy mir.tndo
unos soldados muy bonitos.
Levantóse entonces sobre las puntas de los piés; mi~
ró con recelo á la calle y exclamó: ¡la chinaca! ¡los
blusas! ¡Bonitos soldados te gustan Perucho 1
-¡ Que l no son muy valientes?
-Valientes? sí, pero son muy malos.
-¿No sonliberales?
-Sí, si; esos son los liberales.
-Pues entonces son muy bueno~.
-Pero por qué dices eso, ¿quién te lo ha enseñado?
-Porque si! porque los liberah1s son muy buenos,
y haciendo alarde de mi poderosa memoria, repeti las
últimas palabTas de la proclama consabida: porque
buscan la paz, la justicia 1 el trabajo y la libertad.
Cuando acabé, mi padre se me quedó mll'ando de
un modo tan :fijo, tan nuevo, tau extraño, que no he
podido olvidarlo.
Se quedó callado un momento y después me dió un
beso en la frente.
Yo me bajé del pretil, porque nada me quedaba por
ver. El rumor de la música se perdía en los aires y el
último blusa parecía una débil mancha roja que obscm·ecia y nublaba la distancia.
Más adelante comprendí que en aquella otasión fué
cuando se despertaron en mi pecho todos los afectos
por una causa política, que siempre aborreció mi familia.
Decía un gran pe11s3:dor1 que se deben leer h3.sta
los papeles en que llegan á cada cocina envueltos los
garbanzos y acaso tenía razón de sobra.
Un papel despreciable, amarillento, olvidado, me reveló en edad temprana, que yo no había nacido para
ser devoto de los tiranos y que dentro de la conciencia no hay mejor juez que uno mismo.
Cada sér humano trae á la tierra una tendencia especial que se despierta con las primeras impresiones
y cr~o que á mi, el papel de Don Próspero, y e~
espectáculo de los blusas, me despertaron nús instintos democráticos.
Cuando entré con mi padre á. la sala en que dormíamos, le dije:
-¿Me has de regalar una corbata roja?
-Pero hijo; ese color es muy chillante para corbata de personas bien nacidas.
-La quiero como esas que usan los soldados que
acaban de pasar.
-¿Pero pudiste distingillrlos desde esta altura ... ?
-Las conocía yo antes; tiene una el asistente que
va á ver á la costurei-a de mamá.
-¿Habla Justa con algún chinaco de éstos?
-Cómo no; si ella tejió de gancho esa corbata y yo
la quiero igualita.
-Mira, hijo mio; esas corbatas de gancho y coloradas, están buenas para la gente muy baja, paTa los
más ordinarios, pero para nosotros no; yo, al menos 1
ni por mil pesos me ponía una aunque fuera verde y me
la mandara el arzobispo. Es bueno ser republicano pero no olvides nuncaquelademocraciaconsisteenrecojerse los faldones de la levita, no en agregárselos a la
chaqueta.
No estaba yo entonces capaz de entender la profundidad de esta frase, que mí padre dijo con la naturalidad mayor del mundo.
;f
-¿Y por qué nos hemos escondido aquí? yo quiero
salir á pasear por las Cadenas, poi· la Alameda.
-No lo pretendas por ahora, porque quieren perseguirme, ponerme preso, tal vez matarme.
-¿A ti?
-Si; á mí.
-Quienes quieren eso?

4

AGOSTO,

1895.

-Pues los que acabas de ver pasar, los blusas ..
su gobierno.
-No, papá, eso no puede ser, porque son muy
buenos.
.Mi pádre me volvió á mirar con exti·~ñeza.
-Estás muy liberalillo, Perucho, pero en fin .... no
entiendes todavía lo que dices, y sobre todo, eres muy
moderno .... has nacido hace poco .... no has de pensar como los viejos ..
-¿A ti te gustan estos señores, que hablan con
Don Próspero?
-No, hijo mio; soy rancio junto á ti, peTO junto á
ellos soy joven. Estos viejos son de los tiempos de
Mari-castañas, suspiran por Felipe II, y querrían que
gobernara á México, Don Félix María de Calleja sin
más aliado que la Inquisición.
Sin entender u.na palabra, no me costó trabajo medir el abismo_ que existía entre mi padre y los señores
de la-junta. Más tarde comprendí todo muy bien, y
ya tendré ocasión de explicarlo.
Cuando estabamos hablando tan contentos, entró
precipitadamente la vieja criada que horas antes me
habfa abierto la puerta de la azotea, y entregó a mi
padre una carta. La leyó en silencio; cruzó un relámpago extraño por su fisonomia y la única respuesta
que dió á la portadora, fué devolver el sobrescrito.
Quedóse después hundido en largas meditaciones, y
al verlo tan preocupado, le pregunté: ¿qué-tienes?
-Nada, hijo mio: nue nadie cuenta con lo inesperado y aqui me obligan á meterme en camisa de once
varas.
Quedé como tonto en vísperas con la contestación1
y sólo en la tarde llegué á comprender que sP. trataba de nuevos riesgos para mi progenitor, cuando le
dijo á Don Próspero que fué á tomar con nosotros el
chocolate:
-El General me ha comisionado para que en unión
de otras tres personas, forme ef plan práctico y fácil
de un levantamiento seguro.
-Bueno, señor Don Pedro; muy bueno está eso.
Hay que sacudir pronto á toda esta lepra que nos ha
invadido, y cuenta usted con la Nación entera.
-Puede sei\ pero los tiempos avanzan y ya no estamos corno antes!
-El clero puede .. . .
-No¡ el clero en estos momentos nada puede, porque
esta sin fondos, tiene muchísimo miedo y desconfía de
todos los que se le acercan pintándole hermosas perspectivas.
-No crea usted; todavía hay algo en las arcas de
la Iglesia¡ pero no se enseña á todos, para que no co~
rra la triste suerte de las crujías, las custodias y los
vasos sagrados.
- Y á mi no me gusta Dleterme con la curia sagrada, dijo mi padTC causando asombro á Don Próspero.
-Menos le gustará á usted la curia roja.
-Tampocoi ni lo uno ni lo otro; siempTe es bueno
ser moderado.
-No; no señor mío, los moderado~ nunca han sido
verdes ni rojos; navegan entre dos aguas; no se definen ante nadie y haceti una politica de agua tibia que
para nada ni para nadie sirve.
Don Próspero habló en esta. vez como un Séneca.
-Ojalá-continuó con acaloramiento-que se aca~
be la fracción del moderantismo; quiero,que haya liberales ó reaccionarios, pero ninguna fuerza intermedia que paralice ó destruya la acción de unos contra
otros.
-Lo comprendo-agregó mi padre-pero busco la
moderación 1 no en un partido, sino en una ley, en
un caudillo, en un medio.
-Tampoco señor, tampoco, y de ning·una manera.
Hay que acabar con todos estos, ó que éstos acaben
con todos nosotros; soy intransigente hasta no hay más
allá y no cedo un palmo á mis enemigos.
-Bien pensado. Yo tengo la seguridad de que ya
nadie me busca, ni nadie me persigue. Mi esposa me
ha enviado á decü-1 que estuvo a verla el Gobernador,
que fué mi compañero de colegio 1 y le dijo: Asegú..rele usted á Pedro que nada tema y que salga á todas
partes, yo soy el que mando á la policía y ningún
agente irá á molestarlo, pues queda bajo la salvaguardia de mi amistad nunca desmentida.
-¿Y usted cree en todos esos ofrecimientos?
-Como si fueran artículos de fe, señor Don Próspero; y le doy á usted expresivfl,s gracias por su hospitalidad generosa; le pido me perdone las molestias
que le he causado, y con su permiso saldré de aquí
en cuanto obscurezca, á fin de que nadie sepa donde
estuve, y me iré á casa donde todos le viviremos á usted agradecidos y deseosos de servirle en cuanto nos
sea posible.

4 AGOSTO, 1895.
-¡Tan pronto se va usted señor Don Pedro! Es te~
meraria esa resolución; vea usted lo que acaba de pasar con un escritor muy inteligente y muy honrado,
que acaban de asesinar en la calle de Corpus Christi.
-Pero yo no soy escritor, ni he figurado tanto que
merezca llamar la atención, y sobre todo 1 han pasado
ya los momentos de efervescencia.
-Andan cateando vati.as casas.
-SI, porque piensan encontrar dinero, pern ya oyó
usted lo que el Gobernador me ha prometido.
-Promesas de herejes, á las que yo no daría oídos.
-No diga usted eso; Los países herejes son muy formales y se puede en ellos fiar de una promesa.
-DesConozco á usted, mi señor Don Pedro.
-No significa nada en contra de nuestras opinione.s politicns-Inglaterra, Alemania, Ru~ia, son herejes y sus habitantes son más sérios y más formales
que nosotros.
-Podrá ser, pero yo no quiero tener el alma en el
peligro que allí la tienen.
-Hará usted bien1 dijo mi padre, con enfado; yo le
vivo á usted agradecido y me marcharé esta noche.

Cumpliendo fielmente con esas palabras; no bien se
hundió el sol, me tomó de la mano mi padre, y cleBpués de despedirnos por última vez de Don Próspero,
salimos cuando estaban encendiendo los faroles en las
calles y llegamos á nuestra casa donde nos esperaban
con impaciencia.
-¿Cómo estás?, dijo mamá, abra;mnclo á mi padre.
-Ay! hija mía! ya me conoces, prefiero la prisión y
la muerte á la compañia de estos retrógrados tan intransigentes.
Yo 1 en silencio, confirmé más den~ro de mi conciencia las simpatías que despertó la lectura de la p~·oclama que encontré en la azotea. Sentí algo como gran
cariño á los liQerales, y he aqui como un papel olvidado y polvoriento, despertó mis ideales políticos.
CA.PITULOVL

Donde se cnenta algo de mi primera escnela, nti primera
riña y mi primer amigo.
No hay colores suficientes en mi paleta para hacer
como quisiera 1 el retrato de Don Emercnciano Piedrillas y Soldemare, antiguo militar retirado, padre de
numerosa familia y maestro y director de una escuela ele instrucción primaria y secundaria, según rezaba el cartel negro con letras blancas, puesto á guisa
ele perpétua cortina en los barandales de los balcones de su domicilio.
La famosa escuela de enseifanza moderna elemen~
ta1·po1· sistema objetivo; aquel jardin de los niños,
J).úmero seis, que tanto me desveló la noche en que
vi espulsar {L lar, pobres monjas, presentó dos grandes ineonvenientes para la modesta familia de un
cesante: ser muy caro y estar muy lejos.
Era muy curioso allá en mis tiempos oír á las señoras cuando hablaban de las casas habi~aciones: Mariana vive muy Lejos; el teatro está. muy lejo_s; no he
ido á Santa Brig·ida porque está muy lejos.
y era porque para ellas el centro estalJa en el altar
del Perdón ele la Catedral, y así como un astrónomo
relaciona todos sus cálculos á un mismo meridiano,
relacionaban todas sus distancias para las prácticas
religiosas, las visitas y las diversiones con aquel punto ele partida.
No hay .que eulpal'las; la educación teocrática durante tres siglos las había enseñado á no andar solas
nunca; á no ir lejos de su domicilio sino en casos extraordinarios y con permiso del director espiritual;
á no oír en la calle el toque de oraciones y á no tolerar
que su marido se quedara sin misa los domingos ni
sin el anual cumplimiento de lg'lesia.
Las familias acomodadas vivían muy cerca de la
Catedral y del Sagrario ó al lado y enfrente de San
Francisco, La Profesa, San Agustín, San Bernardo,
Santa Clara, La Encarnación y Capuchinas.
La Alameda estaba tan lejos del centi·o en aquellas
épocas, que muchas familias hacían dias de campo en
el extenso v entónees tristísimo parque.
La ciuda"d de 1Iéxico, llena hoy de tranvias, de avenidas, de luz eléctrica y de centros de agrupación y
comercio no refleja ni débilmente, porque ya hasta
los barri~s se han 'transformado, lo que fué cuando mi
abuelo Don Pedro Sarmiento concluía la série de sus
calaveradas metiéndose á vivir honestamente.
La escuela de Don Emerenciano Piedrillas, estaba
como malamente decimos en esta tierra, á distancia
de dos cuadras (entiéndase clos caUes ) ele mi casa.

EL MUNDO.
Llevá.ronme una mañana, estnndo desprevenido,
porque abti.gaba la ilusión de seguir en nuevos escondites sin más oblig·aciones ni trabajos que acompañará. mi padre y dormirme al sordo rumor de las
discusiones políticas.
Un tio, que me amaba á su manera 1 y que sin ofenderlo, era poco apto para tratar asuntos que se relacionaran con algo intelect.ual, me llevó á dicha escuela un lunes muy tempfano.
No se borrarán nunca de mi memoria el aspecto de
la casa y el tipo del maestro.
La casa era de las que pocas quedan en la actualidad. Patio muy grande, cuadrado, con toscas columnas en cada lado sosteniendo los anchos corredores
del piso superior; con fuente redonda y labradai borbotando de día y ele- noche; empedrado con guijas Usas, pequeñas y puntiagudas; con un ancho vestíbulo
ó pasillo entre el zahuán y el portón 1 especie de can~
cela sevillana 1 con un cordel para la campanilla y un
postigo para observar á quien la tocase'.
En las cuatro galerías de.l patio, algunos cuartos húmedos y obscuros; vivia en el más extenso, el portero
que era zapatero de viejo; en otro un tonelero que invadía la fuente con las cubetas que en ella r.chaba
para que se remojasen; otro servia ele bodega para
muebles viejos, los otros no sé para qué servirian y el
que estaba junto á la escalera, con toscas puertas pintadas de verde, era el temido calabozo, verdadero
purgatorio de los alumnos.
La escalera ancha, cómoda y de dos- tramos, con
pretil de piedra 1 ostentaba en el muro del descanso,
aba,io de la ventana con empolvada vidriera, un gran
cuadro al oleo, representando el momento en que it.
caprichosa y perversa mujer le llevaron en elegante
jofaina la cabeza de San Juan Bautista.
Causóme honda y pP-rdnrable impresión, mirar
aquella tez pálida, los ojos entre abiertos 1 la rubia y
ensortijada cabellera, el contraído semblante y los
amoratados labios del santo; la sangre que manaba
del tajado cuello, y en frente de todo esto, una arrogante y lujosa mujer contemplando la dádiva con mirada llena de cruel regocijo.
La escalera terminaba en un arco ámplio con portón de madera calada, con tosco picaporte y su correspondiente campanilla.
.
Junto al portón estaba el tinajero en arco igual y
con reja verde y tosca. Era un monumento de paciencia y curiosidad pues contenía. cacharros de todos tamaños, de barro negro, verdoso y pa1·do. Un Laoconte de piedra negra remataba en lo alto aquel altar de
chucherías en cuyo centro dos inmensas destiladeras
g-oteaban con monótono murmullo sobre dos grandes
tinajas rojas y brillantes, que reposaban en arena húmeda, amontonada sobre el suelo pintado con vermellón y tan pulido como una patena.
El portón daba paso á los corredores llenos de cuadros representando {t i\-fazepa, á Gonzalo y Zulema, á
Belisario 1 á Hernán Cortés con una Doña Marina,
blanca como el armifío, rubia como las espigas de trigo y con ojos tan azules como las olas del Danubio.
Alli nos detuvimos mi tio y yo, siendo objetos de
curiosidad para más de cien muchachos queestii·aban
los pescuezos y sacaban tamaños ojos para vernos
desde las salas de estudio .
A poco salió un señor largo y seco como un espárrago; vestido con ancho y holgado levitón de paño
plomizo, pantalón de menudisimos cuadros negros y
blancos, chaleco de seda, morado como camote de Querétaro, con gruesa cadena de oro con sello colgante;
corbatín ne.gro con un ópalo de vistoso oriente; la cabeza cubierta con un gorro griego azul, con bordados
y borla de oro y los piés calza.dos con zapatillas azules recamadas de· plata. Tenia en la mano del'echa una
vara negra y redonda como la batuta de los directores de orquesta1 y en la izquierda unas finas tenacillas de oro con un cigarrillo encendido.
Su :fisonomía estaba acentuada por ojos obscm·Os 1
pequeños y expresivosj nariz de caballete; bigotes poblados y retorcidos en las puntas .Y perilla aguzada y
espesa, con una que otra cana apenas perceptible.
-Señor Don Emerenciano, dijo mi tío-vengo á
distraerlo un monrnnt_o de sus atenciones.
-Para eso estoy compañero; pues así le decía porque ambos habían servido años atrás eu un mismo
Regimiento de su Alteza Serenísimn.. Pasen ustedes
al despa.cho.
Entramos a un cuartito donde había una mesa de
escribir, de las que se llamaban bufetes, algunas sillas,
un librero y varios planos geográficos en las paredes.
En vez ele alfombra, estaba el suelo cubierto con resbalosos y finos petates de Puebla; esteras del pais
muy frescas y muy baratas .

31
~Ya me :figuro que me va usted á dejar ft este chiquillo.-¡ Buenas trazas tiene d~ vivaracho y de "travieso 1¿Cuántos tiene usted para su regalo?
· -No tengo ninguno. Soy soltero incorre'.gible pP-ro
mi hermano Pedro que como usted sabe está en estos
momentos perseguido por cuestiones politicas, me comisionó para traer á su hijo á que se instruya y se
eduque ba,jo la sabia y acertada dirección de usted.
-Gracias; mil gracias, y pondré todo mi empeño en obsequiar sus deseos. Vamos á ver chiquitín
¿cómo te llamas?
-Pedro, pero me llaman Perucho.
-Sí, agregó mi tío, por Perucbo le conocen ya todas nuestras relaciones.
-¿Perucho? vaya, pues asi te diré de hoy en adelante.-Aqui tengo niños á los cuales siguiendo las
costumbres de sus casas, les dccimoo La\0 1 Cuco 1 Paco, Periquito, Meme y ahora habrá u11 Perucho; está
bien; me gusta el mote, sale de lo vulgar y de lo manoseado, y ¿q_ué sa.bes tú, Peruchillo de mis pecados?
-Lee; muy bien respondió mi tío y retiene más de
diez fábulas de Iriarte en la memoria.
-¡Hola! tiene buen poder retentivo.
-¡Prodigioso! puede recitarle á usted todo el primer capitulo del Quijote sin un punto.
-Pero ¿quién le ha enseñado eso?
-Mi hermano; ya conoce usted sus extravagancias,
este niño recita, declama y dispone de cuanto libro
tiene su padre.
-~Ialísimo; malísimo; y acaso no habrá visto el
Fleury ni el Simón de Nantua.
-Si, señor; he estudiado esos dos libros, pero no
los acabé porque me separaron de la escuela.
-De una amiga en que estuvo varios meses y don~
ele, en honor de la verdad, aprevecho bien el tiempo.
-Vamos á ver, harémos una prueba, dijo Don Emerenciano y dándome un periódico que sobre la mesa
encontrara, agregó sentenciosamente: leeme aqui
donde dice "Editorial'' hasta que yo te dig·a,
Sin tropiezos ni vacilaciones leí más ·de media columna de un empalagoso artículo en que se ponía
de vuelta y media á los partidarios de la Constitución y de la Reforma.
-Muy bien 1 dijo Don EmeTenciano, muy bien; voy
á ponerte en tercera primaria y ya sabe usted, continuó, mirando de hito en hito á mi tío, pagara el señor Don Pedro, atendiendo á sus tristes circunstancias
cinco pesos mensuales. ¿Han de venir por el niño
al medio día ó le ti·aen la comida? Aquí se entra á
las ocho de la mañana y á las dos y media de la tarde y se sale a las doce. del día y á las cinco de la tar~
ele. Voy · á ponerle su lista de libros y le diré al
profesor de religión quemelopreparepara que se confiese y comulgue con otros niños que han de hacerlo
poi· primera vez.
-Usted hará cuanto guste, pues esas son las instrucciones que t1.'aígo de su padre y aqui se lo dejo
á usted con toda confianza. Le traerán el almuerzo· y
vendrán por él en las tardes.
Se levantó mi tio, se despidió y se fué, acompañándolo el Director hasta la escalera.
En seguida entré á las salas donde todos me miraban con asombro. Iba yo vestido de terciopelo negro; con calzón corto y media negra; un cuello blanco
de encajes adornando el saco y un sombrerito con
un pluniero de cola de gallo.
Cada muchacho t.osia desde su asiento al verme tan
rojo como cereza y tan at1u-dido como payo en sala
de baile y se armó tal alboroto 1 que DonEmerenciano
dijo: órden señores, órden; llega aquí un. nuevo compañero de fatigas y deben recibirlo con toda la urbanidad y el cariño necesarios. Y agregó en alta voz y
señalándome la extremidad de la banca fija delante de una mesa-púpiti·e negra y con su tintero de plomo incrustado en la parte plana;-siéntate allí, Perucho.
Una carcajada sonora yprolongada 1 respondióun.ánime á Don Emerenciano.
-Perucho, cara ele cucurucho, dijo un chiquitín mofletudo y risueño que estaba enfrente de mi, pareces
mosca.
-No, respondió otro, parece títere de la ópera. En
ese tiempo" había un salón de ópera en miniatura, donde representaban autómatas y debo confesar que algo se parecia mi traje al de algunos muñecos que
alli había.
(CONTINUARÁ.)

Asegurada la propiedad literaria., conforme á la leiJ.

�4 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

32

PRENSA MEXICANA
J&gt;.ígina.~ _e.rtraordi norias.

DO:,IIXGO 11 DE AGOSTO DE 189,5.

To-mo II-J.Vúmero 5.

CUADRO POR LEANDRO IZAGUIRRE.

México.-Domiugo 2.8 de Julio. de l81J5.

ANO.X.IX.
J:

RESI'P'ES

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~-;;¡~,.;,o m.- ~oJ304

CÓNDIClONES

JURST~OS COR~ES

Si.J◊cl¡t1'CIQS' .,.MfaK'DollA Pdm
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·oiagaroa UNTOS.: norm.wo.

I,ró- IRENEO PAZ.
SANTORAL
b,,.. ~- (,;., -~\· n1 i- .,,.,. s....1.

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281
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-,-11• i,~ di~ 1p1 ne-11111&amp;14, llMlNI, dijo V1lt11tin1;
qu ~a/4 botrot •I -lllihto, qo, n ••101 •le¡rb hul&gt;i•ra 1;,do lltur ~111 ·ridl libn • iuJ~.,_ll&lt;lieP~, y qu• ca.si
dmilb~ qW ~d pin, perdi• rci lorta111 pra ha«ne
•rtí,i. .:Omli III unir l11t~Dti11 I,oW &amp;e Arwillr.
4Áli!•. ,,. Ct&gt;tllprtndo:
..,.;Y bit11! .. .,:i¡lll l)rtob&amp; ntoP pr.¡ij11f.ó ~a!Ntiaa.
•l-l'árk, foja l,l"n:imilWlo -ri«ldo.
.,.-J.:1111:i·acet, IJ",ga11W V1lrnli1:1t,,¿p.,r qdOf'lollrt;_. l
,oaflUl ,fa(,
· ¡AJ!dijo lhximíli1110, bí,11 ,,¡, qH · tot l1111bifu
lllitt,i, Vloitot.iCIL
· :....,Qq;611 Í¡n IJl.t ~•?
.,..,¡01i.: w, u,_p,iro Yolnmot i ,011.
-¡Ali! ti," nriltd~ porqu, IJIMU llHlllot di.~ 111i111tto,, '{11• ¡,un jao\ot.

;.-;1.malPW. t~lwimi1._ l&gt;Oll$t4r...da.
-.S., )ú:rimíliano, teaeil ra"4n, dijo eoo 111.t!ll!eO!i,,
V1i.titiUl. 7 t11 ~i'Wdi~ cm l'Qb,, -111ig.. ¡Qd,i,_ ot
hJSOlfua•,pobnlúxi111ili1ao,i ,oata., dipo d• ter

t.ti~! J¡:,n rti(le&gt;t1;~0.., eo.rn, ci~tu.
-:-Y t.i«i, ¡qu. oi i11&gt;¡,ortt, Y.iwill•. ,i, ro 1111 eacnt11t.o t.1ir.11ri~ Si hhl 11pe&lt;1ntel'D(I 1111
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¡fa 1:411 ,li,.;.-.j tglo~toi, .t. '111,ta 1'i11&amp;, do,_ JlllÍbm.
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Colón en la Rábida.

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!e:; .p1'~.;:iQ q:o~ ™'-G;\r&lt;ll leet~~• 11911 {lltltlit.ii que. [o,¡
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ea.M1l!Nhiú111,

La histeria del místico éxtasis cuando esper~nzado, había eido rnbstituida, cuando
desesperado, por Ja histeria de infernal dolot. Le creían un alucinado, cuando era un
matemático. Le abandonaban por unos· cuantos drmenes al pie de las viejas Alpujarras, cuando él traía mundos nuevos, y mares y cielos. El insomnio magnético por tales consideraciones llevado á sus párpados; el desatino y destiento de una sen1-ibilidad
-sobreexcit,ada por estos combates intP.riores; los espasmos inconscientes de una.epilepsia
irremediable; las agitaciones de los músculos, constrefiidos por el aguijón de la intranquilidad á una movilidad perdurable; todas las pasiones encrespada.-3 en oleajes a1rnu•
guísimos y tormentosos¡ el delirio en algunas horas de necesaria exaltación, y el dc!'!Ol'den de todas sus fibras, seguido por un sueño de síncope y nn repo:-;o de ataxia¡ la!-i
-contorsiones OCU!:!ionada.s al sacndtmiento del contacto con las penas íntimas, tan fulminantes y tan devastadoras de la red nerviosa éomo la centella y el ni.yo; unas letargias parecida.-; ,l. catalepsia...,, tras unos desvelos, en las demencias mils agudus y con•
tinuas tí.nicamente posibles, debían darle ¡.iy! el aspecto de un endemoniado, como la
esperanza de logro los éxtasis de un r-anto.
Al tornar de la \'eg-.t, donde todos se volYían á mirar las bermejas t.orre:-:. y nadie ~e
acordaba de su persona y de su proyecto, debió aparecérsele como un faro la Ríbida en
dura noche de naufragio. Se necesita no haber pensado nunca, (¡ no haber nnnca paJ.e..
oido, para ignorar, en esta evaporación de las IiÍ.grirnas, en estas extinciones U.el alma,
cómo consuela. una campana que tañe, cómo abriga un :.anee que llora, cómo conhorta

una crur. que tiendf' sus brazos vacíos en la soledad1 cómo serena el encuentro de oh·idado sepulcro que no~ promete la paz y el suefio de la muerte. Colón se dirigió ií la
Rí.bida en aquel dolor1 como á la Yirgen alzada en los altares de proa se dirigiera entre
las deshecha.&lt;. tempestades. t'n seto cubierto ele pinos en medio de la soledad¡ el ,nar
inmenso de Occidente á la vista; un cielo claro donde fijar las retinac:: ob;curas; un pavimento de losa.-; i-:epulcntles; claustros en que recogerse y pn•pararse para la postrimer
agonía; altares adonde asirse pam llegar perdonado ii una eternidad olvidada por los
deseos de mundanales glorias, menos que humos, y por el descubrimiento de'tierras,
en prei;cncia de lo infiuito1 menos que átOII)OS; penitentes y monjes aceptos á su alma,
porque le parecían sombras: he ahí todo cuanto explica el asilo y refugio demandado
por Colún 11 la Rtbida. Las tradiciones antigna.~ pusieron al profeta en el monasterio á
la hora de su llegada y &lt;le sus ilusiones; la crítica contemporánea, fil¡Í:- docta, pone al
profeta en el monasterio 1í. la hora de su partida y de su deHencanto. Ahí está la. gloria
de tlil.l sitio, en halx•r presenciado el renacimiento de una perdida esperanza. Y volvi6
la espeJ1l-nza porque Colón cn•ía y á Colón lo amaron. Escollo Santo de la fe, d~nde brotó ~l más puro entre todos loi. afectos: el afecto de una inagotable admiración mezclado
con l'I afecto &lt;le una inextinguible amistad. Cierto humilde Juan Pérez descubrió el
Xuevo )fondo, ~épanlo el desamor y la envidia., por habf'r querido y por haber admirado mucho..
. ............................................................ ..

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>4 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

32

PRENSA MEXICANA
J&gt;.ígina.~ _e.rtraordi norias.

DO:,IIXGO 11 DE AGOSTO DE 189,5.

To-mo II-J.Vúmero 5.

CUADRO POR LEANDRO IZAGUIRRE.

México.-Domiugo 2.8 de Julio. de l81J5.

ANO.X.IX.
J:

RESI'P'ES

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CÓNDIClONES

JURST~OS COR~ES

Si.J◊cl¡t1'CIQS' .,.MfaK'DollA Pdm
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dmilb~ qW ~d pin, perdi• rci lorta111 pra ha«ne
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•l-l'árk, foja l,l"n:imilWlo -ri«ldo.
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· ¡AJ!dijo lhximíli1110, bí,11 ,,¡, qH · tot l1111bifu
lllitt,i, Vloitot.iCIL
· :....,Qq;611 Í¡n IJl.t ~•?
.,..,¡01i.: w, u,_p,iro Yolnmot i ,011.
-¡Ali! ti," nriltd~ porqu, IJIMU llHlllot di.~ 111i111tto,, '{11• ¡,un jao\ot.

;.-;1.malPW. t~lwimi1._ l&gt;Oll$t4r...da.
-.S., )ú:rimíliano, teaeil ra"4n, dijo eoo 111.t!ll!eO!i,,
V1i.titiUl. 7 t11 ~i'Wdi~ cm l'Qb,, -111ig.. ¡Qd,i,_ ot
hJSOlfua•,pobnlúxi111ili1ao,i ,oata., dipo d• ter

t.ti~! J¡:,n rti(le&gt;t1;~0.., eo.rn, ci~tu.
-:-Y t.i«i, ¡qu. oi i11&gt;¡,ortt, Y.iwill•. ,i, ro 1111 eacnt11t.o t.1ir.11ri~ Si hhl 11pe&lt;1ntel'D(I 1111
~•~
¡fa 1:411 ,li,.;.-.j tglo~toi, .t. '111,ta 1'i11&amp;, do,_ JlllÍbm.
dt ,!&gt;M!t.i ~,. y eo1t l't.11 -vic.ii\HI ~~ad-, etoni,,
,l.tq_ut f)i¡n ~-"' m·adodo1«1~U011N Ullea 1r1110G!1,
t'Ol!Ío~ ~;,•~. r(!O 110· 1ut_ hs rt-11~ldo mibgf'f&gt;N.

p•-

me111t;aol:11.Nb~ffPtlll'l~.

bonit.a llilJI H&amp; ftijf$ fi&lt;r i~r!f1Q41.

...vú~,tr0-1&lt;11&lt;1;_011.L""~'°~t: b,eo:iatd1
J.hximi!i1rio.
-:-:iO;\'.i,nuUa, &lt;)1111 jar~: M~od;,l,
r:li.do ,1 !u~°' 1,(;);! poco, 1 ~. ;~[¡) 11-9t

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haci1n,lo jo1t.id1 u,,,i,ih'.á ll ~~ dn l~ffAO)tÍt.,lM,
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_;_f;Jt4 bi.o,, 1f!m"', Qtjo el w,-ar toiUCIJo" t0mi
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7¡1'ilra .NO !o llloju&amp;l JCtt OI\IY i11j111hJ lb otlM T&lt;ot&lt;"
ptcio , in et™!

...: Porqu u,1 !i~lllp"re. bf pa,i&lt;aiJun oa.ltrci. j11 idot
_l'or,i"\'olvtm,)J, ',mtn, r,if'ipnto.
:-11•--leftorll• l~•!)tfa1~ ~rtroi éti-oy Jm.~ ten,e,10
':Cmroi,uto f~~ ~1 Hftbl .J,, 3lorcert?
~:lluimiliano ot ht ,¡¡~ho q~• 10 110 tr, .imíJ1;ii• d&lt;r
Eol(éijifl'.s
-~ _- "'":i9hf Jl('.f(! ifo "'".~Wí¡¡u, bt jQv,IWf; ü (."OIIÍ":o i~t
1~"'1-ot' t&lt;llll'&lt;lni,1 i•u qiJ~ lá b_ltó/,t hodt0 ~jf~n~1 pr,,,ru!I•

·!;lt&amp;oel:'.~.¾'erio' ;.,\li! lit ~~:!-'Jflni,. _ ~
7ili.01 a!!, Mu:fa,il!anQ, M =le.)) r,~n, 1hto!ntr ~•I·
~il~-hliÓ._..,~r~iliuJf'hliiaf.
..

Colón en la Rábida.

Ll!i dw. C..u:;ÍIQt.i iáhiduón •l iioQ,!e 1 uliffl::11'.

b,.\l'L't'ULO

xvn,

!e:; .p1'~.;:iQ q:o~ ™'-G;\r&lt;ll leet~~• 11911 {lltltlit.ii que. [o,¡
coud~,i,Ú)m')l j !1 h~rtÍ pÍ(i1i""1 d6 _ll Cllfl \kl lfiiO!
\'ill~fo,t, 5 .ktri, dt!1 ¡zj1 rad"°J1 dt o:11W0t; eat@•

a:.

tw~1t1oi_•1•0:"" ~rioautoo~\
ll,u,milillno lu:bi, U1gado t1 pti-mtro W.a VI"'. l'im• ;
IMll •lt.lff fll(,61

,~¡ti&gt; N_ NO!níl¡,i i lu m&gt;d,jr.t a,

lu blilu, q,li»a __lleeW~ en lp ¡,rofoo_ilo:,1.lj•tdUI au
"'1m1irl, ,atrt loa llrWlt1 7 el ffllgi• dt:UII kit.:~~í_ dll
ea.M1l!Nhiú111,

La histeria del místico éxtasis cuando esper~nzado, había eido rnbstituida, cuando
desesperado, por Ja histeria de infernal dolot. Le creían un alucinado, cuando era un
matemático. Le abandonaban por unos· cuantos drmenes al pie de las viejas Alpujarras, cuando él traía mundos nuevos, y mares y cielos. El insomnio magnético por tales consideraciones llevado á sus párpados; el desatino y destiento de una sen1-ibilidad
-sobreexcit,ada por estos combates intP.riores; los espasmos inconscientes de una.epilepsia
irremediable; las agitaciones de los músculos, constrefiidos por el aguijón de la intranquilidad á una movilidad perdurable; todas las pasiones encrespada.-3 en oleajes a1rnu•
guísimos y tormentosos¡ el delirio en algunas horas de necesaria exaltación, y el dc!'!Ol'den de todas sus fibras, seguido por un sueño de síncope y nn repo:-;o de ataxia¡ la!-i
-contorsiones OCU!:!ionada.s al sacndtmiento del contacto con las penas íntimas, tan fulminantes y tan devastadoras de la red nerviosa éomo la centella y el ni.yo; unas letargias parecida.-; ,l. catalepsia...,, tras unos desvelos, en las demencias mils agudus y con•
tinuas tí.nicamente posibles, debían darle ¡.iy! el aspecto de un endemoniado, como la
esperanza de logro los éxtasis de un r-anto.
Al tornar de la \'eg-.t, donde todos se volYían á mirar las bermejas t.orre:-:. y nadie ~e
acordaba de su persona y de su proyecto, debió aparecérsele como un faro la Ríbida en
dura noche de naufragio. Se necesita no haber pensado nunca, (¡ no haber nnnca paJ.e..
oido, para ignorar, en esta evaporación de las IiÍ.grirnas, en estas extinciones U.el alma,
cómo consuela. una campana que tañe, cómo abriga un :.anee que llora, cómo conhorta

una crur. que tiendf' sus brazos vacíos en la soledad1 cómo serena el encuentro de oh·idado sepulcro que no~ promete la paz y el suefio de la muerte. Colón se dirigió ií la
Rí.bida en aquel dolor1 como á la Yirgen alzada en los altares de proa se dirigiera entre
las deshecha.&lt;. tempestades. t'n seto cubierto ele pinos en medio de la soledad¡ el ,nar
inmenso de Occidente á la vista; un cielo claro donde fijar las retinac:: ob;curas; un pavimento de losa.-; i-:epulcntles; claustros en que recogerse y pn•pararse para la postrimer
agonía; altares adonde asirse pam llegar perdonado ii una eternidad olvidada por los
deseos de mundanales glorias, menos que humos, y por el descubrimiento de'tierras,
en prei;cncia de lo infiuito1 menos que átOII)OS; penitentes y monjes aceptos á su alma,
porque le parecían sombras: he ahí todo cuanto explica el asilo y refugio demandado
por Colún 11 la Rtbida. Las tradiciones antigna.~ pusieron al profeta en el monasterio á
la hora de su llegada y &lt;le sus ilusiones; la crítica contemporánea, fil¡Í:- docta, pone al
profeta en el monasterio 1í. la hora de su partida y de su deHencanto. Ahí está la. gloria
de tlil.l sitio, en halx•r presenciado el renacimiento de una perdida esperanza. Y volvi6
la espeJ1l-nza porque Colón cn•ía y á Colón lo amaron. Escollo Santo de la fe, d~nde brotó ~l más puro entre todos loi. afectos: el afecto de una inagotable admiración mezclado
con l'I afecto &lt;le una inextinguible amistad. Cierto humilde Juan Pérez descubrió el
Xuevo )fondo, ~épanlo el desamor y la envidia., por habf'r querido y por haber admirado mucho..
. ............................................................ ..

�•

11
EL MUNDO.•

34

Fatigada ya 1 su ~ano
sobre las teclas vago,
v soñolienta arrancó
t'l último aliento al piarto.
Y como aroma que exhala
una flor, y al viento flota,
aquella postrera nota
quecla yagando en la sala.
Y ,·a la niña á su alCoba
y rien visiones puras
en las blancas colgaduras
de su lecho de caoba.
I&gt;or el alto mirador
entran á la tibia· estancia
el rumor-v la fragancia
de los naianjos en flor.
f,:e ve al través del boscaje
un astro que parpadea
y la brisa cuchichea
en las cortinas de encaje.
Y, de un amor ideal,
memorias quizá adoradas,
hay flores secas regadas
en las mesas de nogal.
Entre esos ramos dispersos
de festines olvidados,
muestra sus cortes dorados,
abierto, un libro de versos.
.Al fulgor azul y escaso
que la lámpara derrama1
brillan cerca de la cama
eus zapatillas de raso.
Y finge la luz visiones,
visiones, qne sonrientes,
se declinan indolentes
en.los tallados sillones.
Y en la penumbra se ve,
sobre ese lecho de amor,
afuera del cobertor
su breve y rosado pie.

PERLAS NEGRAS.
\'
-Tu conoces la historia!: Desplegaba
La aurora su abanico
De seda rooa, de varillas de oro
Y blondaje de tul ligero y níveo;
La vistosa oropéndola, de plumas
:).!atizadas de verde y amarillo,
Con su pico encarnado:
Bisturí coralino,
Picando baya~ y cazando insectos1
Baltaba entre los árboles sombríos.
El rezongón arroyo encabrit-ábase
Sah·ando los obstáculos con brío
Y cual potro cerril que tasca el freno,
Lanzaba e.spumas al juncal Yecino.
Los dos, juntos estábamos, muy juntos!
Bajo el dombo tranqni1o
Del frondaje; era el cesped un joyero
Que guardaba mil perlae- de rocío;
La malla na muy fresca ...... el aire puro ..... .
Y ..... .-Acaba por Dios! ...... -mi amiga dijo.
-Ah!. ..... no sabes la historia? pues me alegro1
Abur! .. ....... no la p1·osigo!

n

A. )1. L. PORTCGAL.
1&lt;:1 pálido cometa 1 que dilata
Su cauda fulgurante por la altura,
Es el cinto de plata
Con que ciñe la noche su cintura.
Es etiope bellfsima la noche
Y Dios, de su belleza·sati.sfecho,
En la luna le dl6 valioso broche
Y complacido lo prendió á su pecho.
De las Pléyades limpias y distantes
Que trémulas se agrupan en la esfera,
Formóle una diadema de brillantes
Y con ella encauzó su cabellera.
Y del lago tranquilo que enel llano
Riza en plácidas ondas su agua pura,
Un bicelado espejo veneciano,
Donde mira, coqueta, su hermosura.
La etiope ambicionaba más encanto,
Reclamaba la reina m{is• decoro,
Y Dios espolvoreó sobre su manto
Estrellas rubias como granos ele oro.

El rayo es un flagelo
Que fustiga ti las nubes en el cielo¡
Cuando siente sus flancos azotados
El grupo tenebroso, tasca el freno
Y, cuádriga de hipógrifos airados,
Deja oír un relincho: eso es el trueno!

.

El reltirnpago, luz amarillenta
Que breve por los cielos se pasea,
Es del ojo de nn cíclope, que alienta
En medio del estrago y la tormenta
Y detrás de una nube parpadea.

.

Ese rumor que en vuestra alcoba, escasa
De luz, oís que dolorido os nombra,
Es la \"OZ de un espíritu, que pasa
Agitando sus alas en la sombra ... .. .
Y las blancas, las tímidas estreHas,
Que brillan en el piélago profundo
Del et-er y Jo doran con SUB huellas,
¡Son pupilas de pálidas doncellas
Que murieron de amores en el mundo!
1895.

··································
Todo yace en calma. Hermosa
la luna su lumbre riega.¡
y á besar el lecho llega
O.onde la virgen reposa.
¡Cómo su pecho se ensancha
ante esa luz de consuelo!
es la bendición del cielo
wbre esa frente sin mancha.
lsMAEI, EXRIQUE ARc1mw..u

-+-

Sobre la cima obscura, suspendido
Sentíme, en el espacio elleg~cido
No :vibraban las ondas un rmdo.
Era la soledad, era la ignota
Calma donde la sombra cuando flota.
Con s1{ ala negra lo invisible azota.
En el mundo desierto, las hieráticas
Siluetas de la noche y las err:.íticas
Estrellas al pasar Yiéronme extáticas
Bajé los ojos explorando el fondo
Y no alcancé ií mirar, con ansia sondo
Hacia arriba y miré que era más hondo.
Busqué en mi derredor, y la mirada
Perdióse en la tiniebla, era la nada,
Envolviendo mi sér, fría y callada.
Sentí la angustia, la cruel tortura
Que el cadáver sentir pueda en la obscura
Y húmeda y pestilente sepultura.
Clamé y mi voz perdióse en lontananza,
Como eco sordo que en la mar se lanza,
Y abrí mi corazón, ¡ni una t...&gt;speranza!

A)lADO ~ERVO.

Escudriñé en mi alma; la fe iucierta
Agonizaba. anémica á la puerta
Y adentro mi creencia estaba muerta!

RECUERDO.
Yo no había pensado nunca en Rosa;
Con ella en la espesura me interné.
La· maflana era plácida y hermosa,
Hablamos ...... no recuerdo ya de qué.
Tal vez de la arboleda y de las flores,
De arroyos y libélulas quizás..... .
Yo creo que Bus ojos tentadores
Entornados decían:- Y qué más?
El rocío las flores e5mnltaba
Prestando á sus colores más vigor,
Yo, escuchando á los mirlos, caminaba
Y ella oía cantar al ruiseñor.
Era yo adolescente, de la bella
La expreefra mirada no entendí,
Cantaba el ruiseñor, y era por ella
Y eilbaban lo~ mirlo!:!, y era á mí.
.JOf-É l:sTRE;&gt;,[ERA.

Rují tremendo como en la alta roca
El famélico buitre-uYen, mi boca
¡Oh Satanás! en mi dolor te invoca.,•
Y el torvo Bér, me cont&lt;?st-0 terrible
Del fondo de lo ignoto y lo intangible
Con una carcajada: 1qes imposible!n

¡Oh Dios!--grité con infinito anheloDame una luz! Y t,ras el negro velo
De la noche, quedó callado el cielo.
Escuché junto á mi ltlgubre y hueca
Una risa fatal, enjuta y seca
La muerte me miró é hizo una mueca;
Sentí caer, como al Sima-un la. palma,
Bril16 la luz, recuperé la calma,
Y aunque mucho busqué, i;io he hallado mi alma!
)f.'I.NL'EL LARR.11.°S.\OA PORTUGAL

1895.

1895.

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$u ttlí.ob11.

Página i:!Heraria.

AGOSTO,

11

AGOSTO,

1895.

SURGITE.
I
Blanco el cielo. :Montaña¡.; obscuras
Se desta!!an en fondo gris perla.
Sobre el pico m{l.8 alto ha prendido
Su penacho de lnz una eFtrella.
Un alfange de plata, la luna
Recortando las nubes semeja,
Y un lucero muy p:Hido y triste,
Desde el claro perfil de la sierra,
Somnoliento, su blanca mirada.
Arrojando tenaz, parpadea,
A la. vez que otros astros se ocultan
En el seno de la húmeda niebla.
II
Los nocturnos ruidos se apagan
Y se apagan también las eia:trellas.
Por el Este, sus franjas de oro,
De la aurora gentil mens.a.jeras1
Prende el sol, que en su lecho de nubes,
Cual un rey oriental se espereza.
Y las sombras, buscando refugio,
De Occidente en los mares navegan
Y el espacio atraviesan yeloces
Tripulando sus góndolas negras.
¡Sólo Yénus en lo alto del cielo,
Como un foco inmort..1.l, centellea!
III
En la tierra las cosas presienten
Un instante solemne y esperan.
Surje el agua, las fuentes palpitan,
Se estremece la obscura arboleda,
Y en la fronda se siente el latido
De unas almas que cantan y nielan.
Son alados espíritus: brotan
Del ramaje. Las hojas despliegan
El sutil pabellón de esmeraldas.
Todo es vida. y calor; todo tiembla .... . .
Y un concierto de arpegios y trinos
Por los aires inmensos resuena.
IV
A lo lejos se escucha el estruendo
Del trabajo y la lucha que 1lega.
El reposo es momento que pasa;
8610 fuerte y durable es la brega;
¡Hombre; sus! abandona. tu lecho,
Que la vida te llama y espera.
Ya en tu seno las vísceras laten 1
Ya en tus sienes la sangre golpea ......
¡La montaña calcárea á tus huesos;
Sus entrañas de hierro á tus Yenas,
Y á tu espíritu ardiente los rayos
Con que inunda tu Dio!'; las esferas!
)Lu..rEL J. Orao~.

AMOROSAS.
La pasión ha matado á mucha gente,
pero el cielo es burlón, amiga Rosa,

y á los que caen entierra indiferente.
Viene luego una ciencia incompetente
y dice que se han muerto de otra cosa.
Si merece el fuego eterno
quererte más de lo justo,
vas á. llenar el infierno
de personas ele buen gusto.
El amor material es un pecado,
pero nadie por él se ha condcnado 1
pues queda el pecador arrepentido
en seguida de haberlo cometido.
~IXD-10 DELGADO.

EL CIEGO.
Fijando las pupilas obstinadas
allá en el sol, de su dolor testigo,
luchando el Ciego va contra el castigo
de sentir y no ver sus llamaradas.
Ganoso de afecciones delicadas
requiere á la imistad ...... ¡Ni un sólo amigo!
ni otra hacienda que el hato del mendigo
pesando en sus espaldas agobiadas.
El mundo exclama al verle: u¡Desdichado!"
¿Desdichado? ...... ¡)1e admira la salida!
Decid, por el contrario, qfortunado ......
que, por siempre su vista obscurecida,
no puede ver, tras el telón echado1
¡el drama doloroso de la vida!

A. &lt;.l. Y.

35

~=========E==&lt;L MUNDO.
El vestido de rojo tercioprlo
Ya tiene la color indefinida,
Y en los ojos azules como el cielo
No ha.y brillantez, ni claridad, ni vida.

Los adornos bordados, son inciertos
ReliewA á~1reoi- en la. tRla o\)!;:cura,
Y hay en todo ese tinte de lo~ muertos
Que no des baratf1 la !-!epullura.
Al mirar estos restos oh-idadm,
Que en mi desierto hogar tienen sn historía:
¡Cuántos afios, ft&gt;lices por pMados
Han surgido en tropel, en mi memoria!
¡Dulces venturas del hogar Yacío!
Cuando llegó BP1Jf, cuan t-1atisfecho
Oí á Margot decir: jf'f&lt;; hijo mío!
Come en mi me!':'a y dormir,í en H"Li lechol
Y con materno afán, libre de engaños,
Culto ferviente &lt;le ¡.;u edad primern,
Adoró cual oe adorn á lo!4 i-ei¡.; afios
A eete pobre mui1('co de madera.
Le amó con ei-a celestial ternura
Que la santa inocencia trae del cielo,
Y encantaba la niña tierna y pura.
Jugando ú madre en el ingrato ~uelo.

¡Cutínt.as veces mi padre en su tristeza,
De ese amor celestial unji6 los lazos
Dando ú lfargot un beso en la cabeza
Mientras Bebf lloraba entre sus brazos!

$rg1m~,1 !lirie.

MI PRIMER NIETO.
.A mi intrligerúe amigulló, Luis
Reyes Spt,utOla y JimeHez, (pe·

-:,,¡

riodisfa de seis arios).

Dicen que allí juntaba y escondía
Las amarillas onza8 relumbronas,
Que van siendv tan raras en el día
Y que antaño llamaban pelucona~.

· ...

.

(

.

Hoy abrí casualmente el gran librero
Tosco, antiguo1 estorboso y empolvado,
Donde guardó entre in-folios su dinero
Un ántero que tuve acaudalado.

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... '
T

t

'

Supo escribir y en plácidos momentos
Halló Por distración útil y ~ana
Entregar al papel sus pensamientos
Grabando en cifras la })alabra humana.
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.

'

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..

Detrás~de las Pandectas y de Toro,
Sirviendo de pnntnlla Tertuliano,
Ocultaba avariento su tesoro
Aquel devoto y venerable anciano.

Mas tarde, terminadas las cuestiones
De la adusta y sagaz jurisprudencia1
Pasadas cinco 6 seis generaciones
Recibí el armatoste por herencia.
No me atrreví tí guardar libro ninguno
En tal muebli\ del tiempo maravilla,
Que así como en el mar reina Neptuno
En él reinan la incuria y la polilla.
Para no cometer cien desatinos
Allí escondiendo joyas ó dinero,
Le dejé los pol vosos pergaminos
Que eneflan cosas que estudiar no quiero.
Y después mis traviesos chiquitines
Encerraron en épocas lejanas,
Lo que en casa llamamos tarantin~,
Digo, cosas inútiles ó vanas.

Hoy, buscando un antiguo documento
Que ya juzgaba por mi mal perdido,
Abrí el mueble pesado y polvoriento
De las memorias y las ratas nido.
Y encontré lo que menos esperaba,
Un bulto informe que ninguno aliíla;
¡Ay! ¡el lieM: con que ~fargoL jug;iba
En un tiempo feliz, cuando era niña!
Ya tiene súcia y gris la faz de cera;
Le mutiló una pierna el tiempo insano;
Se le cayó la rubia cabellera
Y le faltan tres dedos de una mano.

Una fiímula, acaso comedida1
Lo leYant6 al hallarlo abandonado
Y por tnmba modesta y escondida
Le dió este mueble antiguo y empolrndo.
En él lo encuentro yo, y al Yerlo exclamo
Venciendo la frialdad del hondo hastío:
¡Eres pobre muñeco, que yo amo:
~ijo de mi )!argot y nieto mío!
_..Como tu tierna tradición respeto
Y no puedo olvidar tu historia pura,
Jamás consentiré que el primer nieto
Yaya.~á extinguir su vida en la basura!

Y ocurrió lo de siempre; adversa suerte
Se Jo llevó á la tumba de improviso,
Y este mueble quedó, tras de su muerte1
Para el primero que escarbarlo quiso.

Cuentan que un se11or6n de toga y pluma
Que pronto se encargó del intestado,
Sacó los libros, recogía la suma
Y dejó el tosco mueble abandonado.

Y Bebí- quedó triste y solitario;
Huérfano oculto en el rincón ignoto
Como imagen en trist-e santuario,
Sin altar1 sin incienso y sin dcrnto.

· DJ'.Jclo r:cual sudario1 blanco, ileso,
Lo envolví en un pañuelo ¡cosas mías!
Y lo guardé después, dándole un beso,

Con mis reliquias santa.-, de otros días.
¡Si fuera siempre igual! ¡Si de este abismo
De dolor y maldad no viera el fondo!
¡Ay! mi padre al hablar consigo mismo
Miraba lo ma.'! negro y lo mas hondo!
Así se habla en los lindes de la. viru\
Cuando tan solo descansar se quiere
Y se sueña otra tierra prometida
En donde nunca la inocencia muere.
Entre tanto :Margot, sin un reproche,
Porque fué en el hogar siempre mimada1
Desnudaba á BPbé, noche por noche,
Para dormir con él acompañada.
De su colchón en el caliente hueco
Cobijaba Qlilm;-ln de sus carii1os
Y al fin rÓcta.ba al suelo este muñeco:
¿Quién va {~ dormir en paz junto á los niños?
Pronto creció Margot; su diestra mano
Soltó al ídolo fiel de alegres dfa..'-l
Y de las blancas teclrui del piano
Arrancó misterio.'ms armonías.
A!la celeste luz del alfabeto
Nutrió BU pensamiento y su memoria
Y en cada libro sorprendió un secreto
De la fe, de la cienci~ 6 de la historai.

Ju AX

DE

Dros PEZA.

Agosto de 1895.

NOT.A. (Si se reproduct ei!fa WllJIQ$ieW11 81' 11upliffl que
d.encia, pues.ful (!$('rita e1&lt;:pecial.mentr JMlrll •'EL MrNDO."

~ rite fo ¡m~-

�11 Aao~Tn, 1895.

ELl\IUNDO.

36

11 AGOSTO, 1895.

(mi\\lb~ftlJD&amp;\\ AU~,rna;¡rDfiáAi6
··1/'f) -~,

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EL MUNDO.

37

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EX LOS ESFC"ERZOS QUE HICE PARA D~1'RE~D}~lD1E1 RODAMOS A)fBOS AL ARROYO.

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSA.DOI=t MEXICA.NO.-1lust:raciones de IZAGU11l..H.E.
( CO.S'l'l.!'.---UACIOX)

j~a t,iene .... ! cuaaro por
( fhnl.udu tn 108 faJkro,i di:" El .lfwulo")

"0.

(rorcos.

Mientras YO no sabia que hacer en medio de tanta
algazara, u~ chico mascó papel, hizo una bola y me
la arrojó ~ la cara con tal destreza, que me dió y se
me pegó en la frente provocando la burla y la risa de
todos.
-Aquí es la mía, dije para mis adentrosJ y sin atender á respetos ni miramientos, ciego de vergüenza y
de rabia1 con gran habilidad, saqué el tintero de plomo
y tal como estaba, lo arrojé con fuerza al rostro del
que me había ofendido, dándole en las narices, con
tal fuerza, que cayó hacia atrás todo lleno de tinta y
saliéndote dos abundantisimos chorros de sangre que

ensuciaron la mesa, la banca, la ropa, los libros y todo cuanto tenia cerca el insolente muchacho. Aquella
sala se volvió un campo de Agramante.
-JesU.s! qué has hecho? me preguntó Don Emcrenciano, llevándose las manos á la cabeza, mientras dos
ayudantes suyos, recogían al herido.
-¿Que hizo él? contesté yo muy atufado: tengo pegada en la frente la. bola de papel mascado que me
tü-ó para provocarme y no vengo aquí á. dejarme
maltratar de ninguno.
Todos los chicos me miraron como aprobando mi
conducta y el Director dijo:

-Señores, este niño no conoce las prúcticas de la
Escuela; es este el primer colegio que pisa y no le
gustan burlas ni chanzas pesadas. Lalo ha hecho
mal, mu~- mal, en ofenderlo, y él ha hecho también
muy mal en conducirse como se ha conducido, pues
debió haberse quejado conmigo para que yo pusiera
el remc&gt;dio y aplicara el castigo.
-Seílor, interrumpi yo; mi padre me ha dicho que
nunca acuse {t. nadie porque nada es mas despreciable
que un chismoso.
-Si, me contestó¡ pero no te ha ,1e haber dicho que
tú mh:,mo te. hagas justicia;. para eso estoy aquí y sá-

�38

11

EL MUNDO.

AGOSTO,

1895.

. . d o,.supl1'c·'ndoles
que no :ine los enYien mas
un rec.a
u.
puesto que no quierrn enmendarse.
. .
Nos fuimos por contrarios rumbos y c~a.ndo l.legue a
mi morada me ordenaron que fuera á ns1tar a. Aclol4
fo, pues habían mandado avisar que estaba en cama
y que necesitaba Yerme.
.
Las malas noticias cunden con velocidad. increi~le
•
le lleo-ó
,- no st'. como
m· por doi,dc
.
o a mi am10'0
o enfer.
;no la de que ~·o había, en defensa de su padre, tcm4
do una n•rdadera y peligrosa lucha corporal con el
cerillo. Por rsto al Yerme entrará su recámar~, -~e
incorporó en el lecho y abriendo sus brar.os1 rec1b104
me exclamando:
Gracias Penu:ho, con razón dC'sde q~u.• te.conozco
te quiero &lt;:omo si fueras mi lwrmano. la st' lo que
te ha pasado; ya se lo dije á tia ~- {L mamá Y Y~n á
pC'dir permiso de que te quedes á cenar ~011 ellas .. ·
Abracé á Adolfo y asi estuYimos algun rato, :-:;111•
tiendo ambos algo como frescura y luz dC'ntro de
nuestras almas.

1

1

belo, lle hoy en adelante sólo á mi pedirás que repren- los que llenaban de. honorPs al padre de Adolfo,. Y
siempre me respondía:
da la~: ofensas que te hagan.
-Hiciste muy bien 1 me dijo E&gt;n voz baja un compaNo te extrañe, pues has de ,·er mucho toda,·ia en
ñero á quien n~ babia visto; simpático chico cu:·a mi- este pícaro mundo. Hay gentes que usan de los homrada al fijarse, en mi semblante pan•cia decirmr,: aquí bres como de los limones; les exprimen el jugo y cuan 4
tienes un n.migo, un confidente) un hermano 1 para to- do nada les dejan, los abandonan.
da la vida.
Salia vó una tarde, á la hora en que concluían los
En un santiamén le laxaron la na1·iz al herido, ~: trabajo; escolares, y el cerillo, aquel de pelo bermejo,
por verdadera fortuna, no se le abrió la carne en el que á fuerza ele estar en mi clase ya me .~abl~b~1 s_e
exterior, quedándole sólo una hinchazón que algo le me acercó r me dijo con expresión dt' carmo h1pocn•
desfiguró la cara durant(•. algunos día~, y que pro,·ocó tamente fingida:
explicaciones y altercados entre su padre~- Don Emt.&gt;-·Ove Peruchillo, ¿por que. no Yino hoy Adolfo?
renciano.
-E;taril enfermo, le respondí¡ ahora que llegue á
A mi me causó tambil'n algunas desazones con mi casa le mandaré un recado informándome.
padre, cuando !(' impuso el Director de todo lo snc.e-}le 4a lástima, ahora que te conozco, Yer que tiedido, pero antes de una !'.\emana todo estaba C'n paz, nes amigos como ese.
nadiP Yolvió á inf.nltarme y ~·a conocía y tuteaba á
-Pues ¿qué ti&lt;me ese?, le pregunté con cli.sgusto.
todos mi8 compañeros.
-Él y toda su familia están excomulgados, ¿no lo
l\Ii Yictima no C'rn popular en la escuela. De tez lle- sabias?
na de pecas chato v con el cabello azafranado; lla-¡Excomulgados! ¿qué han hecho para que los exCAPI'I'UI~O VII.
mábanle ,.c'l ccrill~, por apodoi y tenia tan malos comulg·uen?
. ,
instintos corno pcrYersas costumbres, pues muchas
-¡ Pues casi nada! El padre de. Adolfo expulso a
T'eces le, enconh·aron en su papelera ,ersos obscenos 1 las monjas de sut-. conventos. El fm.~ personalmente á De cómo hablaba ron su eoncienl'ia el maestro Don Emerenciauo.
estampas inconvenientes y objetos extraídos con ma- echarlas ú. la calle.
ña de los bolsillos ele sus compañeros.
-11ientes, le dije, mientes. Yo hC' visto al hombre
El pobre viejo, Director de la Eseue~a,, que no pare¡Cuim cierto es que la escuela es el reflejo de una de á caballo que sacó á las monjas,~· ese no era el pa 4
cía persona de ilustración profunda, ,1:·1a ro_deado de
sociedad con sus virtudes y sus vicios!
dre de Adolfo.
disO'ustos que le obligaban á lleYar tnempic en los
Cada &lt;:hico ren"la desde temprano lo que será más
-Pues él era y maltrató á las pobrecitas y pisoteó
bol:illos un papel con magnesia, era buen conocedor
tarde. y así he Yisto 1trascurridos los afias, convertirse los Cristos y las hostias.
de su tierra v de su tiempo.
en sa~~nlote al que !:!Olo jugaba con santos ~- altarci 4
-Mientes con toda tu boca,,- como si Adolfo te oyeNo era ext~·año al medio ambiente en que se de.sarro•
tos; transformari;e en militar al que gustaba de tener ra te reprendería; ~'ª que él n¿ el:itá, yo te digo que si
liaban sus celdillas, como diría algún estudiante de
4
espadas y fusiles de hojalata; distinguirse como abo
vuelves á decir eso á mi, ó á cualquiera otro, te haré
fisiología positivista.
.
gado ó como mCdico al que solo discutia cada lec&lt;:ión escupir los dientes.
¡ Pobre de Don Emerenciano ! En las noches senta 4
ó inquiría las enfermedades de sus compañeros; mo4
-Cálmate, Peruchito, no eres tú el que a mi me pue
base en tosca v cómoda 1mtaca forrada en guadamarir en duelo ó en el cadalso á los de instintos dañados; de hacer nada; es cierto que me rompiste la nariz con
sin v fumand¿ sabroso cigarrillo, sin que le molc~tara
á esos que provocan, burlan, ofenden, hieren y causan
un tintero, pero eso fué a traición porque eres muy co 4 nin:ún ruido ni le robaran la paciencia los traYH~sos
4
e.spanto con sus ingratitudes, sus vicios y sus costum
barde.
chi;uC'los, hablaba consigo mismo en YOZ muy baJa Y
bres.
Decirme esto, soltar los libros que entrf'gué al cria4 más ó menos de la manera siguiente:
·
En aquella escuela de Don Emerenciano encontré do que me conducia ~- lanzarme sobre f'l cerillo, fué
¡Qué triste condición la de un maestro de escuela,
á mis primeros amigos. ~Us sentimientos de nil10 1 mis
obra de medio minuto. El era fuerte de pm1os y se
deseos, mis esperanzas, mis ilusiones, eran conocidas defendió con destreza, llegando á. sujetarme del pecho en este país donde poco se les comprende y nada se
por ellos y nunca se nos pasó una tarde sin cambiar4 y á caer conmigo sobre la acera. En los esfuerzos que les recompensa!
Esta sociedad es digna de estudio. Ha~· en tod~s
nos en cl.ulce y sosegada conversación, nuestras m;is hice para desprenderme rodamos ambos al arroyo, con
partes
tres clases que la constituyen; la alta, la media
intimas confidencias.
riesgo de que nos ab·opellara un coche ~· seguimos
Entre todos, surgió uno, llamado Adolfo, el(' mucho con mordiscos y pata.das ~~ arañazos, haci(,ndonos to 4 y la baja; pero aquí no pueden clasificarse ?~rque ca·
talento, de vasta instrucción é hijo de un conocido do el mal posiblP.. :Nos separaron los criados r estába- da O'remio tiene su aristocracia de gorro fng:io, como
personaje que figuraba en grande escala en el parti 4 mos los dos, hechos unos gallos despues de la pelea, cad~ indhiduo se cree el primero si no el único en la
profesión que ejerce.
do politico contrario al de mi padre.
llenos de contusiones ,. de moretes, con las ropas desY disculpo que el pobre actor có~ico que s~tda el
A él, quizas con mayor razón que al maestro, debi O'arradas y manchad~s de lodo, con los sombreros
o
.
quilo, corriendo en pos de una pcse,:a de gloria con
mis enseñanzas, pues tanto nos quisimos desde el pri- aboyados~· con lo! ojos, las narices~· la boca que no
una compañia del kilómetro, se suene un Talma¡ per4
mer dia en que nos miramos, que estudüi.bamos jun 4 son para describirse.
dono al que zurce catorce gerundios aconsonanta~os
tos 1 haciéndome él claras explicaciones en los puntos
-Coharde1 le dije, no sera. la última Yez que nos en 4 cuando cree que ha becho un soneto capaz de e~hpobscuros; prestándome libros que nutrieron mi inteli- contremos.
sar los de Argensola; tolero al tinterillo que ha deJado
gencia; habláiidome de los grandes hechos históricos
-El cobarde eres tú, me respondió 1 que traes cria· sin comer á cien familias incapaces de ser represen·
que filtran en el espíritu de los niños, la pasión y el dos para que te defiendan.
tadas en foro por una persona decente, y se imagi 4
enttLSiasmo por las causas politicas, y siendo desde
Entonces sin poderlo yo impedir, pues me estaba na ser gran jurisconsulto; doy la mano al curandero
entonces uno dt&gt;. esos hermanos del alma, más allega 4
limpiando con el pañuelo el barro de mis pantalones 1 que por haber apagado con un real de bicar?onato de
dos y más queridos que los de la sangre.
mi criado que era un indio fiel y callado, rlió con su sosa los agrios de su mujer sale pluma en ristre á re·
Adolfo era de ancha y abultada frente; de mirada pie revestido de burdo huarache tal golpe en la barri 4 cetar á cuantos imploran de su ignorancia la salud Y
serena y reflexiva, algo descuidado en el Yestir 1 pero ga del pobre cerilloi qu0 lo dejó priYado y tendido á la fuerza· disculpo al valentón que después de disper·
siempr.e aseado¡ estudioso y amante de las letras co 4 dos Yaras de nosotros.
sar á cu¡tro ladrones que asomaron á media noche en
roo pocos; mal visto por el maestro á. causa de su po•
LleYé un gran susto, pues me imaginé que lo babia la azotea de su casa, tutea á los más ameritados héco apego á las prácticas religiosa:;, y tan raro para
matado, y medí toda la responsabilidad que pesaría, roes del mundo y censura las medidas tomadas por
escoger sus amigos, que antes que por mi, no se le
más que sobre nosotros, sobre mi padre á quien le car· Napoleón en cada combate; absuelvo al empeñero que
conoció predilección por nadie.
gariancomo propias mis travesuras y cuando ya rodea- oliendo á orin de o-ato y chorreando de la frente un
No pasaron seis meses, sin que lle,·ase á mi casa a dos de curiosos, veíamos venir precipitadamenteá un sudor negro, pare~e un calamar en su propia ti~ta Y
Adolfo y él me llevó á la suya. En la mia se encontró diurno que llamó una transeunte alarmada, el cerillo piensa cuando vuelva á su país arreglar la Hacienda
la pobreza del que acaba de caer de un·buen puesto se sentó abrió los ojos y me dijo con tono doloroso~- Pública; todo lo dü1culpo lo tolero, lo absuelvo, lo
1
1
con las ruanos limpias. En la de i!l hallé todo el ex4 resignado:
aguanto, á fe de Emerenciano Piedrillas, pero con lo
plendor del que está en la cima. De mi casa hablan
que no transijiré nunca, es con el desdén con que se
-No, así no se vale; eso es ser montonero.
huido los amigos, como los pájaros de los árboles seMe acerqué 1 le di la mano para que se levantase ~· mira en esta tierra á los maestros de escuela.
cos, y en la de Adolfo entraban y salian toda clase de como pude le aseguré que en tan· grosero comecli 4
¡Y son los pilotos de la naYe en que surcan el mtm 4
pe,rsonajes de rango, así ci\·iles como militares.
miento de mi criado no tenia yo parte ninguna.-En do los reyes del porvenir: los niños y los jóyenes!
Muchas de las caras que yo había Yisto risueñas de 4 los chicos no son raras ni cscepcionales las transicio¡ Dios mio! ¡qué sociedad tan injusta!
lante de mi padrc 1 me las encontré con la misma ex 4 nes bruscas de la ira al afecto y cuando vi á mi ene 4
Pero muchas circunstancias concurren en esto. Aqul
presión, delante del padre ele Adolfo.
migo sano y- salvo, se me ohidó todo y le prometí que los niños de las clases media y alta, son en su mayor
Muchos que á mi me llenaron de cariños y ele re 4 seriamos buenos amigos a. condición de que no insu1 4 parte hijos de mujeres piadosas hasta el fanatismo ~galos, ya no me conocían, pero acariciaban y obse4 tara al padre de Adolfo.
de padres escépticos, incrédulos, indiferentes y con 4
quiaban á Adolfo con el mismo falso interés que lo
-Si lo he de insultar ~· á tí ~- á toda tu raza; soy sentidores.
hacian conmigo.
Nace un hijo y sus progenitores sólo se ocupan de
muy hombre y tengo que pagarte todas las que me
Lo que más llamó mi atención, fué encontrarme allí has hecho.
mimarlo, de besarlo, de llenarle de colgajos la cuna~á 1m Yiejo, alto, gOl'do, mal encarado, de gran abdó 4
de retirarle la amistad de los elementos de la 11atura 4
-C11.llate1 cerillito; callatr.
4
men y de torvo mirar, que había sido e1 policla secre
-No niiío, interrumpió mi criado, este muchacho leza. ¡Pobres niños! Encerrados como flores de estufa:
ta que denunciaba mil cosas diaria.mente, á mi padre es un madrugador~- yo me encargo el~ callarle la sin que para ellos significiuen nada las mañ~nas, ti 4
y á sus correligionarios, ~· que en la casa de Adolfo boca.
bias; los arboles frondosos; el aire libre; los banos tre 4
ej(;:lrcia igual oficio, delatando á cuantos k habian
Iba á empreudt•rse nue\.·a riña cuando al volver la cuentes y las habitaciones bien saneadas; crecen como
sustentado r favorecido.
q. ne forzan á nacer en un plato con agua .para
cara hacia fttrús, Yimos á Don Emen~nciµ.no que ve· el triO'O
~
Primeras lecciones objetivas de lo que es el mundo uia tras de nosotro.q y q ne ele aJgo se ha de haber adornar los altares del Viernes de DolorC&gt;Sj tristes,
enclenques, amarillos, susceptibles de enfermar y mo 4
y que yo, inconsciente 1 recibía aprovechándolas sin impuesto porque nos dijo mu~· mohino:
entenderlas. iiucho de esto, le refería á mi padre,
-A Yer si cada cual se va á su casa porque si he 4 rir si les da el sol de lleno en la cabeza ó les baña la
asegurándole que eran los mismos que le rodearon, mos de seguir con estas cosas mandare á sus padres cara la brisa húmeda de los jardines.

e1

11

AGOSTO,

1895.

I..:t 1:.a'.!re lo idolatra hasta la locura; no asoma. al
balcón á su hijo para que no tosa; no lo lleva al pa!;eo
para que la pulmonía. no lo mate; no lo deja jugar
con otros n:110-; ¡':traque nolo contajiende tos ferina,
ele calentura, de viniclas 1 de tanto que pasea por e!:las
talles de Dios sin que lo advirtamos los transcuntes.
~o quiere que le hablen en voz alta para. que no se
asuste y cuando el niño duerme en el día, lo acuesta
en la alcoba rniis lejana, con las puertas entornada.s
para. que ni la luz ni el rumor más débil lo inquieten!
En los más fuertes calores de Agosto lo viste de lana gruesa porque más vale que sude y no que estornude y no le deja comer alimentos variados porque
htw manjares que para el estómago son frias ó ca·
lie;1tes según le han dicho, y prefiere los tibios que
van crf'ando á. un ser enfermizo y falto de sangre.
¡Lo frio y lo caliente! Ja 1 ja1 ja ..... .
--¡Pobre madre mía! recuerdo aquel cuentecito su4
yo de las dos Yiejas que se encontraron en la calle.
-¿Cómo está usted Doña Circunsición?
-Muy bien, Doña Cinco Llagas 1 ¿~· usted?
-Yo muy mala de esta punzada que me da en la
sien drrec.ha.
-Es tan fácil curarla.
-¿Tan f'a.cil?
-Claro. Va usted á la botica del Hospital Real,
compra alli medio ele aceite de beleño y por las noches, tibiecito se Jo unta usted en la sien durante el
tiempo que dure una salve ..
-Gracias, pero no será más provechoso estarlo
untando todo el ti.&lt;'tnpo que dure un credo.
Por na.da del mundo lo haga usted; el credo es muy
caliente por aquello de Poncio Pilato y bajó á los in4
fiemos, mientras que la salve es muy fref&lt;ca por lo de
vida y dulzura y valle ele lágrimas.
Así proceden muchas veces las gentes vulgares al
alimentará sus hijos.
Al niño se le enseña á decir muy pocos nombres y
á. designar pocas cosas para que no se atarante y su
'pap;\ 1 de vez en cuando lo toma mr.clio minuto en los
brazos pol'que un gran autor le ha dicho que los ni 4
ños son hermosos &lt;le lejqs y tratados por brevísimo
tiempo.
Como el matrimonio de los padres se hizo por amor
ciego y por ilusión inextinguible, cuando nació el
primer vastago, el Amor abrió los ojos y la ilusión de
los conyuges se extinguió para dejarlos pensar tan
solo en su retoño.
Y la madre se vuelve ferviente devota del ser arran 4
cado á sus entrafias; se le consagra día. y noche y es
f~liz con este culto santo é incomparable.
El padre llega a su casa á comer y á dormir únicamente. Procura que su lecho esté lejos del a.dorado
bebecito para que no lo importune con gritos á la media noche. ¡Ah! que no lo despierte porque se inco·
modará horrible.mente. Los teatros, los casinos, los
clubs, las cantinas de lujo se cierran muy tarde;él las
abandona á. última hora; entra al lecho cuando cantan
los gallos, y llega siempre fatigado del cuerpo y del
espíritu. Ha hablado de literatura, ele política, de
amor, del progreso de otros pueblos, de la mujer en
todas sus condiciones, del vteio en todos sus explen·
dores, del aburrimiento de vivir en la misma ciudad
en la misma casa, con la misma compañera, con los
mismos criados, con los mismos muebles, con los pla•
e.eres y á veces los dolores, á igual hora y en concli 4
ciones· idénticas v .... tiene que dormir sin ser per 4
turba.do por un ~hiquillo que aunque es suyo,molesta
y obliga á recordará Herodes.
Y cree tener razón.; es el amo; es quien da el gasto;
es el rey absoluto de la casa; el que va á la calle á
traer el alma del Padre nuestro y quien pita, grita1
y á quien {)'rita pitando nadie le va reclamando.
• La mad;e, verdadera esclava del esposo y del hijo,
vive peo-ada. a su chiquillo, lo vela hora tras hora; lo
besa ha~ta enfadarlo; lo cela hasta el delirio y es la
que cuenta sus pulsacione.s; la que sabe como crece
material v moralmente y repite sus primeros balbu•
ceos y aPlaucle las nuevas gracias con que la sorpren 4
de en cada mañana.
-Ya dice papá; ya aprieta la mano; ya me sigue
con los ojos; ya me hace ca.riñitoi; en las .mejillai;.
-Si, responde el padre; es un muilcqmto m~y gra·
cioso; voy á comprarle un juguete que ya veras mu 4
jcr, será muy lindo y muy costoso. Y haciendo como
que lo besa y acariciándolo con las punta~ de. los cle 4
dos para no mancharse la solapa de Ja levita, sale del
hoO'ar á la calle á fin ele t1·abajar á su manera..
É:1 niño crece v lo envían á la arniga 1 es dC'cir 1 ú la
escuela de chiq~illos ele ambos sexos, pitra. que entre
lue{l'o ú. otr:i como esta mia, á la cual llega más recoº
. '
meuclado
que un prmc1pe.

EL MUNDO.
=

89

-=

Y sépase que al padre no le preocupa la primera es 4
cuela y á. la madre 1 piadosa por organización, lt\ con 4
forma mirar un cartel que diga: Escuela de la Santí·
sima Trinidad, dr, la Inmaculada Coucepción 1 de la
Divina Pr0Yídencia 1 ele lo:-; Corazones de Jesús y de
)Iaria1 para nilios ó nillns.
En su criterio rl'ligioso 110 cn&lt;:ucntrnnn11ca malo un
establecimiento que está bajo tan santas advocaciones.
¡ Cómo ha de encontrado malo! Ell,1.. nunca. invoca
en vano esos nombres y cree que las escuelas que a.si
·se llaman son las mejores!
Y &lt;letras de esos carteles har muchas Yeccs profe 4
sores idiobts ó ineptos, es decir1 personas qne buscan
la manera de vivir poniendo escue.la como podrían poner un puesto ele fruta ó una tienda de ultramarinos.
Y así explotan la credulidad rle la,-; madres; cobran pensiones módicas, tratau ton indiferencia lt los
alumnos; les enseiian libros banales y sosos; cuidan
de que confiesen y comulguen, adornanclo ese &lt;lía la
mesa ele la C'scuela con ramos de flores¡ hacen sus
exámenes ~· sus premios con cierta pompa, que sirve
ele anzuelo para los incautos, y después de tanto 1 no
enseñan na.da.
Los niños salen de e::;os colegios peor de lo que entraron porque no les han hecho amar el estudio ni han
puesto en sus manos obras prácticas, ni ante sus ojos
saludables ejemplos.
Se les enseña como á los papagayos mil trivialidades, sin prepararlos para una carrera ó algún oficio
productivo, pero eso si 1 saben una oración en latín,
una fábula en francés, algún diálogo inglés y muchos
nombres geográ.ficos con que aturden á quienes los
trata.n intima.mente.
Suelen ensPñarles cosas que llaman profundas y de
pronto llt'&gt;gan á su casa diciendo:
-:\fo,mlt, ya sé la flor.
-Ya sabes la flor hijito mio, á ver ¿qué es eso?
-Pues si; la flor tienc1 á ver ¿á que tú no sabes lo
que tiene?
-No, p1·ilnor mío, á ver ¿qué tiene la flor?
-Pues la. flor tiene tallo, cnliz, corola, pétalos, ho 4
jas, estambres y pistilos.
-7\Iira cuitnto tiene vida mía, y dime cuáles son los
pis ... los pis .... qUt°&gt;?
-¿Los pistilos ó lo::; esta.mb1·C's?

-A ver, si, las dos cosaA.
-No; pues e$O r-;i que no nos Jo han dicho.
-Y lo demás ¿donde lo tiene la flor?
-No; tampoco nos lo han dicho, y ya me sé los
reinos.
-¿Los reinos? ¿cuáles lindo?
-Los reinos mineral, vcget°al y animal.
-¡Ah!
-~li papá y tú, pertenecen al reino anitnal.

-¿Porqué cielito? ¿quién te lo ha dicho?
-El maestro, mamasita; dice que mi papá es mami 4
fe.ro.
-Ma .... mí. ... ¿qué?
-¡\famifero, mamá; mamíferos son los animales que
maman, así como tú y mi papá y mi hermanito el chi 4
quititito.
-¿Somos animales? dale las gracias al maestro por
su calificativo.
- Y tú también ere.s mamifera, y mis tlos y los cria4
dos y los perros de la casa.
-¿Y los canarios? ¿y los pesNtdos?
-No; eso no me lo ha dicho el maestro, pero maiia4
na se lo pregunto.
Encántarn:ie las madres con ésta t:!ntdición y se co 4
men á besos á las criaturas.
Preparados asi, pasan á otras eHcuelas superiores;
llenos de diplomas, ele premios, ele honores porque les
han aplaudido fábulas más ó menos bien recitadas, y
así se vuelven más tarde hombres de pró y de reputa&lt;:ión em-i diable.
Pe.ro no todos los maestros ní todas las escuelas son
asi;yo tengo la mia montada á la antigua, es eierto,
pero me e.!&gt;fuerzo en que aprendan, en que apro,·e 4
chen, en que recojan elementos morales &lt;'stos diablos
ele chiquitines y no puedo contrnrrcstar las influen 4
cias de la sociedad.
Niño que no saca premio al fin ele un año no vuel 4
ve al siguiente y no solo, va r me clrsprestigia por to•
das partes.
Aquí en mi tierra debían a.tenderse las escuelas; reO'lamentar la instrucción; señalar los textos más con•
~enientes .... ¡ah! .... los t(•xtos, los textos, c·.ste es
otro escollo.
(CONTINUARÁ)

Asegurada la propiedad literaria, conforme á la ley.

�11

ELl\IUNDO.

40

AGOSTO,

1895.

PRENSA MEXICANA

____

_....

Pági.M.8 t»:tra.ordinarill8.
==

LA VOZ
DE
MEXICO
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DIARIO RELIGIOSO. FOLI'TIOO, CIENTIFICO Y LI2:,::1:::~~,:';,.,~
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Marl!ne1 ()lrn)X"II' ha llegArlOtÍ ?,[,.n.,..
nillo, diri¡;i,'11il\&gt;llll /J, Sa1&gt;1.1a)!"OEI gtim"l "':J!ll""º ~-aO? 11,!llior Arderiu• J,,. reeilii,lo t1 mgu1el\tf deHpa•
e],., rl.e¡ ~ller:1Jtn jef~,
•·Ve![Uit.i., ~:: dt Julio,-El ,l!a 12
u.h de Mannnil!o paia Y~g'UiWy B.1,,,.1110. En ¼l:nra11illo re-:iLl · notidas
;'Ol"lt,-mlictoriu. En Veguitufflp.•qut
M.,,,.,e-o esta.ha eTJ L,ui inrnediaci.01,t1 dt
Harnmo con- fn,-r:w.1 numeroil.U. 1&lt;&gt;
l&lt;)\01,-nla. ~onmigo 1,WO hurubru, pero º" CrtW('ndo ,K,l.1)IO!l(l \'OiveTmP,
con1i,1u~ ini mnrch;i
Eneontre al enNnigo en P1.r&amp;lPj()f,
t lrtJ kguas d~ Bayamo. La coluinn;i
i1- lll fl\l.ndo dij\ dei¡?nci:Wo &amp;ntoci\de1, y el ¡oer muerto élite. lomú e!
mando El tcrn&lt;no ern 1m e"trl!lllo
dntal""orable psra 1311 oper:acion~• de
nue~1u.s tr&lt;&gt;p:,-l- El enemigo era tret
ve,,,....111.l,s 1111m.-roso que no110tn~ tenla \,.-i11tan11!1! munkioues y peleó h!bilm&lt;cnte. Estdb:mws rode11.dos de.fuego p&lt;&gt;r ~uauo p:trtu y por d1&gt;5, 'l"PCe•
e~tuVlmo,s en pelljl'.ro. La luch duro
cin~-o liqra! r r;outinunron por una
hora 1114' la.• !,o~tiliJ:ules en que toul&lt;l
• pa.rt.- 1111..,,tn .,.,,,.xu~r.\ia.
'
Nuolr11e btija~ fueron:
El ,·,liem,qrt11eral &amp;nlocihle:o. su
avucWlk S,,1onu1yor, t·aµitiín E111i¡.,'ll!o
TonWI 1· veintkin,:o !IOfdados JnW'.r--:
1-0a; kiiJ.os, el teniente rorond _J~
Vai;.11ero, éapitán Lni,, Robl~ prnner
1el\1Pnle Si.nrh~ Orteg:1, rn¡....án Tn.,•¡p.., (ligcn11!\PlllP) y nO\"Pllb )" ,·ua.tro

tohw}~,, .

.

N(I ¡,i,·~\11 nm11if~11:1r ,co11 ('!(at.:111,u•l
l:u l•~•·I "º~~igo¡ ?''º I'' ,lwe
que llc¡:¡an· i, qmmentall.
,\_ &lt;':111'11!. de Lv f:1.tigu de IR muela
v 111, t.t.1111, Ut&gt;PD l,w;t:1,nle un día. de
:1Pse:anw ¡nra i:.., m1p:u, y ns! 1fotlllll
113,lif de Bu-amo.. -Su poi además al 111:l
ti((l.1t~11te .fue lu,l,i:4 11~ J,-,..,• Mi,.
,.~ ,..in t,500 bombn'11,_)" q~ie est;ilxl
ln,lude,,.ln ,i1orl.o el p 19:1.na¡e 6 ,¡~e
" u11iera i ,,¡_ .\detuil.a, el'll J\1'&lt;:~Mrw
orgalliur mu,·~s coa,. tn B,yamo )"
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To,ki, l01 ,¡11~ ""º'' um: ~¡ l'. !)¡¡
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1111 s.~ttli•
Corno ha:di,. hn 1,, (,'¡,;-i.r ,ci.J'' \'l('Cl" ·

itii ·Gi,ildfo; ¡ubli&lt;:_3 b 11· ta i-C'CU&lt;&gt;t¡smt, d R )'. D,•h¡Mtk ,•rJ dd
· \4 do Loo·' 'u,;il J10b1"11 la ,reeio,,,., ,,.-.,,,,..,." ,\,· e&lt; ¡ndl,,., ')"" !,~u dt1 la •-+idudkriána'" .l)ia ,i,,,n ofr,,, \,),,,i,, ·:ida!, lli,,• ~--•r !J1 ,,:,.
n'; ,_,nt&lt;'i-.i&lt;J', ,;ililC!lid8--fO· HrÓi&lt;.iu d•· )!iM ]lj,,,, \'t,1.J,;L;111 ji(&gt;.
fo,. 11«..tüfM ,\e: é&lt;:l ~'OfTf-ll• el? fr,·,·ucut,•!1"-'"t••.. ,¡,:e• tror
(•&gt;n
a,:..._~¡ pri;.,io ,le· hefoi"u\Oi. y ~fo;.::rb,
,; d &amp;&lt;"rifi''" ,!,· ;,¡ , ,L, f,,e•ioa. He aqul 1~ \arb ,¡.. 'fo.
.,. ~M)¡,t~d,, t•~ ¡&gt;.!''.'"" d,· r"·
1
l'arli, 2~ d•· .hu,ic,_
11!,iiw INi" y ,r.iti1r,,,d,, ,v/e.,¡,&lt;:
1
lcr,cü ·¿,-,1&lt; i.,fuo. tni alma d
\,nii~-!&gt;1!\''lbdo los ú\!inw,
,1~·1~ l'.. il" C,rt:i!lfo~ f.u ,J;,. ,¡,.,·lb,.,..,, elogio e!\ d ,·,1,i1"'.' :,,ii~upouil&lt; MÍ3 os,!'l!l"l&lt;&gt; el u¡i.s. ln q11e .., •11:,.,fyc¡1,e s., ¡,.,;,\,.J,_~n ,U
nnio tk fa /f&lt;!IJ~ Jlu,11,:l/~, l'11ir,,,-,,,1~1 ~u ,k )h~·"·
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¡mhlÍ(~,I&lt;.•, y ,le la cual M.•_'r" rlc
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tn ,.,.,., ,;, .\1in. Y:r,,~b•,, ,,,. 1m
&lt;ll!ll 'fill.' eu otroa, ,al"io1-lo
.'\'ot.ú ,],. ,.,.",~t" ,!,·I ¡- ,1,, .!,n,ir&gt;
QI\Lall. "1&lt;gnrida1l-los mi-3
1-:l)n.\ 1,· r~J'""' h~r&lt;"1 ,l\\r:,,,, .. ,,,., ,¡,se
• pon11,,uor1-1 .d~ I&amp; eon.--;c•r•
¡.,, Dh«a \'au~ha¡1. Llarno die~. """"" 6 ¡,,,. ,,,.1i,!,, ,&gt;! ,11;1.&lt;A,dn
pü\,li&lt;'aln«I\I~
A J.,,,.,~,L ."1-0LI, lna_iec~
o·t11¡&gt;i!d~l Yllt'&gt;IHll. 11.U&gt;rn·i&lt;.~1
arti,mlo ,¡u.:, ÜéHt ,,l l.itdu ¡.,úhlj,_c" •¡u1&gt; d ,h•,,, L f '"'' :, .,. ,:¡".
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~-r; , ,,.,, ~l ,..,,.¡ 'd?~- ~u~r,\11 clr Is uhll (~H'j ,•i. 1 rah, 1a, •·• ¡.,,,,,
,,t',inH&lt;•, e] :,(l 1\..- )l:t¡·", ,l,~,é,·r,,:. L~,·isit':' ,¡u~ 111,, hi,'._&lt;' la(,r~n~,1~'1 lHcif,•n;iJla, d ,lm.,n'1~(111 dd ._,-ormn11.
1:;1,'.·:lL'.;lh'
11""11: ,l,1 h Sar,tió,,3 Trini,lad, p~r.,
11üo:t1ehnuc '1'"1 ,~ h~hia "''Jlllfll&lt;Í" SÍH\'r·.-t.i.,,•(·ll•·Í,\"
&lt;·•V Mlk1&lt;\,,,1"" ¡,r,,,,,,,,;-,,J pri"011i¡,\,.,1:.n11,nl~ ,ld ··l'al.,,\,smo.·' :\m,
:H,;•\' fnror .d,.h..,h; t,-ril.t¡•i•·¡,"1,ir"l
tl&lt;',1"· ¡,,,Ha,d&gt;:dr ~1J\1W~~, qu~ D:1111"
n. 1'. ,\iL~·,to fh·h¡,Jrk. ,. l" tir:n ,, .. ,"
,c hubi,,.,_, ,·011-,·nddu; 1~ro lltl 1-a!ln,w¡inkfak• A.R
t,a "" buen clllUino.
,\ &lt;'Ol\!W,.,,, ,,,.¡,¡ ,\,·. ,,,st(&gt; .• r&gt;-.¡•c()&lt;'I e·&lt;
].,¡,. pl&lt;!~\11 !;ti int~pill par,, cx¡,re~r
,\~ 1~ h~r,r,:w&lt;&gt;, Nl:u!i-,,~.., )hn \"::,¡
b llllJ"e,;.·,1n IJLl" 111,, ,·a\):!Ó lo,¡Ht' ~lb
¡:b,,ts
,c.,;,m•.W.,J ~111,il,·,:Íl!n'-· ··r.:
111•· '11}, De,J,, :1q11d \l.1ll ,,.1 du,le tl,•
l;.! d~ .lunin se· ,lid,:.. ,; UH,·,,.,·._.,.¡.,
'-" H&gt;ílfn!&lt;ión; pero nu nd:i. &lt;¡t\A f,1,~
~'"
l"o:i'
ali! !1 h••tM
110 ta11 j)!'&lt;Jli\O.
.
El iJ &lt;le Jnni,,. ,\b d,: (;,,,1 ,,rt &lt;;,,,.,.
Y t"itll ,.-o'l1nr1i(m ot tlehe,t_ In ws1:1:li¡ vi•\¡;, p,,n,,¡,m ,lv ,.,¡sr;; ,,¡ $,.:,1&lt;1
ce&gt;rión &lt;le Jutl!lll el&lt;' Am,. utof•q,:ur,~wrindo; oy&lt;.1 U! ,,.;q, ou~I m·" ¡I'
9Íf1lo ,¡,. dlo.
b 1ma coiu,·i,l,,1wi11.1nuy '(li¡¡na ,l,• ,fo re~,,,,; ... :~,,,,., r~;, ,aa1,,,·':,·ml,, ,l , o,
m,;.iit\tlli' que ,Tuana ,¡,, Ar."O ,lurr.1,1~ ,li!l.lJI JÍe,ali- d ¡,Jir .. ·ipl,, IJN&lt;t.~ el tin.
""vida fti111ofc\ d,· lQII in;rkse,,, y '1,IJC l'&lt;-rin:,,:-,:-:,,j N1 d ,.,,av,,11\0 \1:11,,l,;..i,
t. fran, nti9'.m,•rb.. 1-:.11 r,11•thoy ,·xiat, los di,-i,- l 1 , U, b tatd" ,fo~-,. nie,, d&lt;,fir, romu :..S{iá1e·it'm impi:. qur timo ,J!,1 1l~111l,n.; d m0113,I ,:. ¡., 1',i
,·ubrt&lt;' ru r(ISt:J, cou b m!l.!&lt;·ara ,\,.· 6- e&lt;Nll;~rtJd.,. V t1 mi'&lt;ln,, ,lia, o.\\,~,l,¡ Íb
lnutro¡,i.~. iu(· imulada ,-n ~¡ln;s l.¡;¡. dcJunio,tlk \' D!'!i&lt;pvrk. íi:'i1rn·,·e !71',ai"&gt;6~n.",u, :,mm,, du1 (H de !al:ufo 'IOr J)jos, baJL;n_,lost ,.,, l.,, ,.
Junío ,le 1 íl n por •it"t~ Ji.·. Bo,m-Cru,. t·8tn,l., :Íc -.,Jud; ,- 11111rii; ,luh. ,
An1ler11&lt;.1 ,, JOl"]te l'avne, lliug Cal\"erl. •in ~•Jri,":rnio,-, ·1~•1Lf\i~i,•lllh
J,,rn,ele." ?,!,u\(len. D;.,_.µuia« y Elliol. no (.'ri,,d,.,r_q11,· ¡,_, Jlu,,1·&lt; , p.1 ,...
I:H el LL;,ia\e;'() th•i 11\'F.•. ~ 21 ,\f1
:&lt;icu,\o, Y'""'• la !IISllOILrria 1110J_,-r1lll.
,le oriµru ,,,µ\,";¡,,de Lon,lr« ,i,¡ d1fo,,. t1.1rriunk ti~ b ,r,, ..,, f'dh~',:-¡1 1.~
rl.i(I por k&gt;&lt;lo d mu11&lt;1o con !'l. mi~j{,n (i,ll(a1M&lt;. el c~u,;u;:,,¡ M,w;•, ! " ,'e
df' üo1ruir .el c:o.tt&gt;iici'lmo; tomo l"" t•.i,, IIIH~rtt, y la "()fl'º''"J~m" '
ingJe,1&lt;'8 u~ 1,, 11ucrra ,lo ,,ten aíío:1 qui- •l~a,,ja 1lc la &lt;:t&gt;11\""cc:.;:,:, el&lt;1 ~lill!I \' .,
sieron ,fo,miir ,la 1111&lt;:tonalid.!«l france- gha", OH a,,\()~ 1~rn,ih";!I: ":;! Jt.1' Jt,
b, y ba,,._,-r ,l.,- u11,~ro ¡,ala Ull 1·irrei- foJ!OrW que Jl('',LC".C,·h~ 1 !k,, lJj\,ce~i ¡,,,r nad1niento, h~ 1u11~,·1!l e d
JIJll~ ,lepemllei,I~ ,.k foili1t,.,rra.
Ylw aqut q,1~ hllr Jnn,'.:i de ~r"º momento en qnc AC n·aliL1:1k ~,i ,-,., .o,
obtl&lt;'1&gt;11 dó.,Je fo ,J.t,i d,•l Cido: 1-rnu,- en h horn. rn que llis.~ l\i:1na 6 1li,
fo~ e,pMul.it!~imo&amp; 110Lre b i11,·Mi.:On ftaH!form.11li.ild f&lt;Jll\"" ..nlt• l h/ 1 ,¡
i&lt;n!ilom,;só"k"'-, JI.! :ieoot J~lio Doi!&gt;ol, qnv :i '" 1·,-1 Mó8• Y~,,;,1' ,:1 •Jfre ,~ ,.,
,b Di,,1
mWJl)bw del C'.011»&lt;~0 ,le\ (iriui Omm- ,,;,h ¡- •n·11.111grn P'-''. o!J'
t.é,"',lr ¡;Tn1,('iá, autor ,M Luciftr IWOO&amp;• J;i (.onv,•r,,i&lt;',1, ,fo~" :d~ ~Ll. ·&lt;.•1,ii:1&lt;10
'.!";, -·J.udfor ,lescnma$t:1m1.do;"" )[ti!$ ene1u.igo.•
,\tl y :iuu ante• &lt;l~~.:,rc:·~:i,1·i;,. a.
Diana Yaughan y }"· todot tre• forncoail(J11~ ,, Lodo~ trr:1 r·OU\"erlido1 por quelb qut1a&lt;lnr11,00 l.:u:ill. ,¡,1i!u·c ,\1 ,, i\
olrr&amp; de Jna11a,l,• .\ro.o, San lli¡p1el J.a,-ifer, ~" dc1·~ hai:a t·l hn.,i••uv&lt;irl
arroj&lt;J ,1"1 Parai,io ,i, .Ll1dJer. ~- Ju,m&amp; 111,\s ~uhlimo -.,,,rifo,io ,_.d, 1~ mh1"•
de Ar,-o, l,q:iraH vn1t&lt;.'&lt;I01'11, r&lt;:&lt;·ibc 1\¡• hlimc cariWul. LJ 110brénntur:il oc m;,
llioi ~u misiOl", vcir m&lt;'tlio cM 'l,i~mo hifie.,1~ ,¡., 1111 mo&lt;lo n·i1k111,· 1-11 r,!!&lt;
Ar.·An~&lt;e\. ¿La vcunahlr in~pirm\a cs- hi,i,,ri:i, t,~jo 4'&lt;ln1 ~~IJCdos.•;Cómo·no
brll. por ,·cnlura in.•piruda pc,r Uiog exd~m.,r: Qu.' 1i,,rn¡•, rii, ,¡, :;·.,-d\
pam d...itruir ,i, la Mntoncria Mt,\ni- ~n milagrOS:'"
El ~al1ú11igo .\fm,,;!d c\i,·i• &gt;:, nh,'
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Ci(•rt~111enW .no ltn_l", 'I"" yo ""f"\• T,&gt;&lt;lo~ los ¡•,rm,,1it•r, i it~ la t,mw,·,:(,11
ar-0n1&lt;~imiet11.0 mús mar:willo"'-l qne dtc ll,.11,u r,m~h:,u rcdilfll 1111 •·ur.h·111 ·l"l•¡1euüua co11H«i011 ,le ,rus Ya1.1- ter al&gt;'&lt;ll 11r~mr111&lt;! &lt;·Xlrannlin.1ri&lt;? r mngh~11. ,.,.,n,•e,:tii.:On ,¡m· ,.!o¡m1 ti ,ml!a- t~~illo~.
Crro "u¡x,rfluo nii,ulir &lt;JU~ 1,,Jt, lu,;
r,.,, y rnil\nre, ,le rc&gt;razo11e&amp;.
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íun,~na.,,111·~ c,:i11 bcrh0:&lt; •Hi"á forb.
].,11 ine~pt-rada m~tr!-t' de_l R. P.
lap::&gt;r\1;, ~rrojan!. 1,1a~ \u,: "1 et po,uble l::J 13 ,le Junio, e~ 1lt,·it. el ll,i,mo ,\i.\
90bre tl ·,-~r,i.-ttcr mil•:,rro;o ,I~ e5IE: ,m_,¡nt !n Gra,1:\ra&lt;·•!r:i ,l•i,¡1/a \'Ir h7
pnmer., tn BU v1cb /\ \u :-:11,r" .luu,cl
acoutedmieu\o pro\"ieltucial
TA,J,r;ar. tl,,l h:
LM Po;rmtuOu• ,fo -~ala mui!111 nO'! 1liariomn.,:ni·,,o
lo ~nnunl•ltÓ :\t. A1\ri,rn ·Te,¡ut ea el t:u¡;ituíu ""1.,r,- ¡&gt;11hlk11 1n, ~rl],.,._Jo
[J,J/~1;,, rlt! P,-d;ralror,, de &lt;¡u~ ~h re; injurio,o lh: ,lo~ en1,m,11M rnmr:, )lrs.~
,lnr!&lt;Jr en j~fe el H. r. l),,idie-r, ~lisio• rn~n" ,·.,1,¡i!hn, ~,, 1,.., tr:ii,ifo &lt;le
nero tlfl ~a~rndo Cor3,Wn. El Padre di&lt; Y de l,""a }" !Me ,b,fo q11e ,lel,fa ll"r
DddU:r f'-seab., COI! d_~atlre De)apor- p,uesta,Wl 111.1n~_deali,:,hi'lta8. l',:-ro la
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li, Catedral -.·st&amp;iea ,¡,. W~11tminlln, re.·twrdu. (1.,j11,d&lt;)fo Prinn~l&lt;'lli&amp;dr
,•11-v:i primera pi,;rl.,:1 v:,;b!&lt; ¡fo ,·&lt;&gt;le&lt;- l11!'11dien,,i:i.¡,·,:1tffi•.,í~, 1..0 t&lt;,lu é.•ta~
c,i,:11e, b 11,ntiµ-,,:\ h••i\i&lt;-11. ,hi .'Y.11, }:'e- .Cilll~19™11. ,iuuc¡at, llc,r11.bo í. l.6.gr1,ll'&lt;,I; má~ lu~go Ar a\,undr,nÓ ,·omn m,- rr,a vin, nu ean~•í.ndolii, ,k repc,tir qi1e
Jlfll~tie:&lt;hle esl" id,-a;
i;n11!krvad&amp; ~iem¡m, el riwue!'do de la.
El l"l,m1Kt" M ~~fo~•, d,-~pu0c lllmil!!d del \'a,lr,, tillnto Al¡;u11os
dt. ~u¡¡tro 111. "'"-" ,lR e11trul1ow.e!,I el C{,11• mlk•~ il.11 1nilu, rle fran,·os ,¡ne su. pa.tir"•nt~, pr~&gt;s·nt,; un pro)·ecto que, J:· dr~. el Cowl~ ,l~ Í'~ris 1~ ht1.bla &lt;l:u_lo
prol,aron·1.41&gt; su1110 gusfo la1_· 11.uHm· ¡_,ar~ qu11 .,. ,:om¡;r"80 eahail_Oll; &amp;llh,.
,lad,•• $0Ór~ lo40 pullV brllll em¡&gt;•fu¡ h&lt;'Í.l'IW. IU atk1&lt;',n 1t h e&lt;¡u&gt;l&amp;&lt;-lón, !18
,:!L q,;,. la_ c;0i,ijtru,wi&lt;J11 ,fo! ffi !ido pri'l'd,le~ll~r !t.,, ¡,r,¡,,entó en .--,fren.
füese lo rnru; económica ¡10aibl~, p,:ro da i,,l l'o,,(if;ct.
mU ade\a1Lte ¡,en,1,jtiü &lt;¡\\e ac ,..,1plea\'illit&lt;J_ ,kspni-,¡ lit Róma ral_iglo,,i J
., ~Jo g~ncro el,· a,lotllQI.
arlu4ka, n·1u,ndo cmi.!11(1 pi1J.,rra choEu el° 4bsidt, ,'.nyo111wlo !11! d~vu.ri car oon ~~ fin,,~• ·,-re,;•.nc,a~ caióli,)111!
11\¡,ruu,:, 1 pili!I ,wbr~ r-111iv~i de f" "ª" ,. con¡;, iulh•·aiOII al J&gt;onli!i.c~
w 1,al.nl 11 n r.&lt;&gt;ro ,fo nm11je11, tomo E:1&lt; • }fahb el,•:!iili&gt; por 1-,,a T".UÓCl ¡,ar;, •u
s.,,;, Aml,rosio do lfil.Hn, vi,.jhlt, d""· Yiaje, ,,\ m~ ,le 0,·111bri,, .-:1~&gt;&lt;-a en qu~
1k ]a elltr,da, ,¡ fin ,li: rec&lt;mlar qnc b-il_ tra•\ad,.da de Ho•n;, 1:i. vid• oficl.al, etitom&amp;do p,1rte en la fu1&gt;d.tá':tn del tl'm- qullfall oou1¡,i"1J\\ü~n!f ,fo \lllrcnte~«is
p\o un W10nMktitt de J:,ene,li~li!11J.1. nq pud1~raíl n,m rntiarLI. 'u:lo com•
Lo, asien(o,, de e-Oro.de loa l';1t1UJ\~08 binar MÍ li\lr&gt;'lmc•HU, 111s vi,utM o\ ,los
&lt;llll·Jrh en ,;l 8.' nt11.ulo, y 1111 crucifijo iau111,"0g y u•SOro• ar1i~ti,,tts ~" ~u, pe.
eolo,.-ado rn el al1&amp;1 niay,•r Krá h ¡. re1,rriMdoHc"I a ta, CatBCumQI.II.
1uagen ,~u~l,)a culll atro~nl. tod..i,
El 4. dt Ko,·ic1,1lxe, lksta, de: &amp;in
1,. miraJa9 .
Curios Borrun1eo, re--ib\ó en lanle i\$.11
fa (;aÍednl n de •·"1ilo hit11nti1•0, Cali:oi:to la &amp;µ-r.w.R Comuuióu con graa
como ~I de $,\u .-\mbroirio ik Mihiu, Je fer'"1lr ,. w:ogimiento. &amp;, la a.,lmicon cit;ttoe ddallt!!i.iUgeridc,- por San ní.,trf, ún i'W.rc 'frapÍAI.:, .qn~ · ha.b!a · •
)!arrot ~ \'e necia ,:· &amp;&gt;.n \ital de l!a- do ofi.,ial ck i11:1s011 ponti!kiO!I. ,
,-~na.
Hoy,,.¡ voh-cr{, !toma.. l&amp; Pii.nceEl 1,!11/AO tot.-i.l ,le 111 ohr;1 t.· elftinln ""'El1,I\&amp; no ~ dirige y11, '!'/ d@mm lu.c
en 150,000 libra", y $s!e,;pencou,•lnir IM, ~inoadd/Jm11.m,;&lt;11,.iv,i. Ala vieita
la &lt;.'(Jllstnu:dóu en dO!I a.6011, A fin de ¡,lat!01:1, fifol y Jl~lt!&lt; de reoo¡:imi,m,io
celehra.r en el nueYo templo el- 131 hed1" d p,•lre de lo~ fie\cg, _tle_tVoJ&amp;·
r.i,,nte:i~rio de la llepda 4 ln¡¡\aterrl\ do, oprimid&lt;, y preow eu el l ati,·ano,
W! &amp;m Agwit!n, primer Ohi~Vo ,lt, ha .a,11,,edidQ la rntra,b_ pompg.'ll' y a!Cimtorhen.
borol-lt•ln e11 el pe.lacio J.po,1tülico del
I,o9 ca.1,\fü, 11 s iugle"l'~. q11e quicnn Quirinal oeup11-1fo por lOII dctenu&lt;lore.,.
qu~ wu eateJ.flll un monunu-ut_o
Deetl,• i lo lejOII lle deiJ.'tlbre en el
aba.olut,vnen.111 no1;1l,l,, y qui.' cr,nln- hori.ronte n~nu. de majulad, la c,"1p11la
huya·al \'lllbdleciuiiento (le LondreB, ele Bau Pedro.
han h,,.-.ho1lot1ath-o~ rou.rielemblc~ p&amp;·
1Cuán rl.olornum-,nte lié le oprimirá
ra ella, en1r11 h» ·ruulc, ya u,11ein011 el ror1Uón A 111 l'r!n,-,w,!
dtadl) ~1 d~\ du,¡ne tle Sorfolk, ,¡ue
""de 10,000 libras léll~rlin:11._
Entra IOI! hrindi.• pron1111e-13Ju9 en
Ellocal¡111N('lJur1«lode Homeel /w1d1 que hubo rle&lt;1pn,~ ,¡,. In J.,i,n- ro y !oiOCIO!I--E.i tantll la ausiedad
&lt;lkióu (le la futnr11. ealOOral, fü,\ en &lt;''t- que huy en el púb\ieo. y el de.11eo de
i remo c,•l~l,rado el del tnrdrnal J,oµ. 00110&lt;:er en ll)S -pornienorcs del Jurane.
do del Co'roncl Romero y deu1ú per•
El 1:0TIO rebUlll~ll del que \"3 ,i &lt; un- 1011as que i-iterYiuiero11 eu su duelo
tinnadón, ,lemu&lt;'9tra J,ieu la !ll!llr.illo 0011 el Sr. Verástegui,ql1e serla de dtd&lt;' f11rm11 que- I• rlasen&gt;edi:dn~\- ha tearse que la autoridad escogiera un
N.1muniefl.t!t1 ni Clero ratriltco.
lugar 10:ls11mplio que li,s salottei de
No hay duth, dijo el Cat&lt;lPna.l 1.o¡¡- Jura.do.
n,-, que una maim\tica c.1te&lt;lntl, romo
l&amp; que ,ie eri•re ~n r•t11 sitio, ~n el ~filtro rl.o:-1 ,n,i,, irand~ imperio del mundo. t•ol4 ,1~~hn~dn. l1&lt;:uu1plir un:1. gran,]~ y ¡;!otit&gt;"'1 mi,ión. {,\plan-o•) Al¡luna• per.on~1 J1an in,inm11lu qúe e•.·
taria IIU'jor en1pkuk, el 1linHo en alívisr &amp; los p::,hre&lt; ~fo~, 1emeja11t,,,;
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Cám~&amp;511tt¡;r,&gt;,¡0·il. e
qu~ 11,rii denti:G de ¡;o,.,05
IlA !hig~d,;, M, Li Uabana
JI! lo~ f.Kliul&lt;:!! l;ni&lt;fos".\t
blando "8.!wl&lt;J" c&lt;Jn \&amp; pl
Madrid, ;U ,le Julk,
du ufi.t!al,•s,;•! &lt;io111ingo
Nuevit:itHIOOLorn\Jt~~ de
300de~all\lkrL~ y trt-!lqu
órrlen&lt;lll d~ ku, ¡¡enera!n

AGO!:iTO,

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¡,·um,,lma 11:11\u,l, •ea ,\.:(it&gt;.í' ,11, _u,.,,,-:''"
I"' , ¡,,;eu,lo, •·¡.1\li1, ·¡.J1w• "ªº· Dws

:.

pt;wi'¼rhüu Juidend,) pre

N11.v11.HO.
.S,, h,\ a1-o«-cido

r,ú,wl&lt;&gt; d 1)1"'."!"lr.•.

T 1tx11,

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~

CU3lr&lt;•dHtl&lt;III Jwrnl&gt;N'~,y
,a\i(lo JlDtll_ Y,•~,,iu. P.l g

CUADRO POR JOSE JARA

Nl'fü.110 l~H

'MEXIC'O, !-1.-llUDO 3 DJ: AOOSTO DE IS9;j.

xxn

T&lt;&gt;m&lt;&gt; JI-Número 6.

DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 1895.

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La Fundación de México.
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El gran sacerdote Tenoch, el alma de la tribu, encontró al fin una. isleta en el lago y
fundó la ciudad: del nombre de su dios Jferi. se llaIJ16 México, en donde está M,.xitli;
del nombre de su fundador se llamó Tenochtitlá.n, la ciudad de Tenoch. Como el jeroglífico de Tenoch era un tunal, nochlli, sobre una piedra, tetl, lo fué también de la nueva ciudad, poniéndole encima una águila como signo de grandeza. De este jeroglífico
debieron sacar también una fábula y una leyenda. religiosa loa mexica. Dice as( el intérprete: uUn Axolohua llama.do Ooauhcoalt, y otros dos, se fueron á examinar los lu:
gares. Fueron á salir al paraje Acatitla, en cuyo centro se halla un Tenochtli sobre
cuyo vértice estaba. parada una Aguila. A.l pie de este ttmal estaba el nido del Cuauhtli,
fabricado de diferentes y hermosas plumas del Tlauquechol, Xiuhtototl y otros diBtintos pájaros. De allí volvió el llamado Cuauhcoatl, y se puso á hacerles esta relación:Hemos ido á reconocer el camino y :el cieno; pero ali( ahogaron á Axoloa: ha muerto
Axoloa, según ví, por haberse sumergido en el carrizal donde se halla el tunal, en cuyo

vértice está. parada una Aguila y su nido al pie formando un colchón de diferentes y
hermosas plumas, y está donde se halla el agua. De este modo se formó el cieno donde
se hundió Axoloa.-También contó Cuauhcoatl que al otro día se apareció Axoloa y le
dijo:-He ido á verá Tlaloc que me llamó para decirme: ha llegado mi hijo querido
Huitzílopochtli., y este lugar será su asiento y domicilio; él será el protector de vuestra
vida en la tierra.-Después de esta relación se fueron todos á ver el Tenochtli y allí
construyeron su altar, hortaliza y flechas, y luego se fueron á divertir......... .

Ar,FnROO

CRAV"E.RO.

••*
Este cuadro fué presentado en el concurso bienal de 188!), en la Academia de Bellas
Artes de México, por el pintor José Jara, quien obtuvo el premio.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 5, Agosto 11</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>11

ELl\IUNDO.

40

AGOSTO,

1895.

PRENSA MEXICANA

____

_....

Pági.M.8 t»:tra.ordinarill8.
==

LA VOZ
DE
MEXICO
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DIARIO RELIGIOSO. FOLI'TIOO, CIENTIFICO Y LI2:,::1:::~~,:';,.,~
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I:H el LL;,ia\e;'() th•i 11\'F.•. ~ 21 ,\f1
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JIJll~ ,lepemllei,I~ ,.k foili1t,.,rra.
Ylw aqut q,1~ hllr Jnn,'.:i de ~r"º momento en qnc AC n·aliL1:1k ~,i ,-,., .o,
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'.!";, -·J.udfor ,lescnma$t:1m1.do;"" )[ti!$ ene1u.igo.•
,\tl y :iuu ante• &lt;l~~.:,rc:·~:i,1·i;,. a.
Diana Yaughan y }"· todot tre• forncoail(J11~ ,, Lodo~ trr:1 r·OU\"erlido1 por quelb qut1a&lt;lnr11,00 l.:u:ill. ,¡,1i!u·c ,\1 ,, i\
olrr&amp; de Jna11a,l,• .\ro.o, San lli¡p1el J.a,-ifer, ~" dc1·~ hai:a t·l hn.,i••uv&lt;irl
arroj&lt;J ,1"1 Parai,io ,i, .Ll1dJer. ~- Ju,m&amp; 111,\s ~uhlimo -.,,,rifo,io ,_.d, 1~ mh1"•
de Ar,-o, l,q:iraH vn1t&lt;.'&lt;I01'11, r&lt;:&lt;·ibc 1\¡• hlimc cariWul. LJ 110brénntur:il oc m;,
llioi ~u misiOl", vcir m&lt;'tlio cM 'l,i~mo hifie.,1~ ,¡., 1111 mo&lt;lo n·i1k111,· 1-11 r,!!&lt;
Ar.·An~&lt;e\. ¿La vcunahlr in~pirm\a cs- hi,i,,ri:i, t,~jo 4'&lt;ln1 ~~IJCdos.•;Cómo·no
brll. por ,·cnlura in.•piruda pc,r Uiog exd~m.,r: Qu.' 1i,,rn¡•, rii, ,¡, :;·.,-d\
pam d...itruir ,i, la Mntoncria Mt,\ni- ~n milagrOS:'"
El ~al1ú11igo .\fm,,;!d c\i,·i• &gt;:, nh,'
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Ci(•rt~111enW .no ltn_l", 'I"" yo ""f"\• T,&gt;&lt;lo~ los ¡•,rm,,1it•r, i it~ la t,mw,·,:(,11
ar-0n1&lt;~imiet11.0 mús mar:willo"'-l qne dtc ll,.11,u r,m~h:,u rcdilfll 1111 •·ur.h·111 ·l"l•¡1euüua co11H«i011 ,le ,rus Ya1.1- ter al&gt;'&lt;ll 11r~mr111&lt;! &lt;·Xlrannlin.1ri&lt;? r mngh~11. ,.,.,n,•e,:tii.:On ,¡m· ,.!o¡m1 ti ,ml!a- t~~illo~.
Crro "u¡x,rfluo nii,ulir &lt;JU~ 1,,Jt, lu,;
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].,11 ine~pt-rada m~tr!-t' de_l R. P.
lap::&gt;r\1;, ~rrojan!. 1,1a~ \u,: "1 et po,uble l::J 13 ,le Junio, e~ 1lt,·it. el ll,i,mo ,\i.\
90bre tl ·,-~r,i.-ttcr mil•:,rro;o ,I~ e5IE: ,m_,¡nt !n Gra,1:\ra&lt;·•!r:i ,l•i,¡1/a \'Ir h7
pnmer., tn BU v1cb /\ \u :-:11,r" .luu,cl
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[J,J/~1;,, rlt! P,-d;ralror,, de &lt;¡u~ ~h re; injurio,o lh: ,lo~ en1,m,11M rnmr:, )lrs.~
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c,i,:11e, b 11,ntiµ-,,:\ h••i\i&lt;-11. ,hi .'Y.11, }:'e- .Cilll~19™11. ,iuuc¡at, llc,r11.bo í. l.6.gr1,ll'&lt;,I; má~ lu~go Ar a\,undr,nÓ ,·omn m,- rr,a vin, nu ean~•í.ndolii, ,k repc,tir qi1e
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prol,aron·1.41&gt; su1110 gusfo la1_· 11.uHm· ¡_,ar~ qu11 .,. ,:om¡;r"80 eahail_Oll; &amp;llh,.
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füese lo rnru; económica ¡10aibl~, p,:ro da i,,l l'o,,(if;ct.
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11\¡,ruu,:, 1 pili!I ,wbr~ r-111iv~i de f" "ª" ,. con¡;, iulh•·aiOII al J&gt;onli!i.c~
w 1,al.nl 11 n r.&lt;&gt;ro ,fo nm11je11, tomo E:1&lt; • }fahb el,•:!iili&gt; por 1-,,a T".UÓCl ¡,ar;, •u
s.,,;, Aml,rosio do lfil.Hn, vi,.jhlt, d""· Yiaje, ,,\ m~ ,le 0,·111bri,, .-:1~&gt;&lt;-a en qu~
1k ]a elltr,da, ,¡ fin ,li: rec&lt;mlar qnc b-il_ tra•\ad,.da de Ho•n;, 1:i. vid• oficl.al, etitom&amp;do p,1rte en la fu1&gt;d.tá':tn del tl'm- qullfall oou1¡,i"1J\\ü~n!f ,fo \lllrcnte~«is
p\o un W10nMktitt de J:,ene,li~li!11J.1. nq pud1~raíl n,m rntiarLI. 'u:lo com•
Lo, asien(o,, de e-Oro.de loa l';1t1UJ\~08 binar MÍ li\lr&gt;'lmc•HU, 111s vi,utM o\ ,los
&lt;llll·Jrh en ,;l 8.' nt11.ulo, y 1111 crucifijo iau111,"0g y u•SOro• ar1i~ti,,tts ~" ~u, pe.
eolo,.-ado rn el al1&amp;1 niay,•r Krá h ¡. re1,rriMdoHc"I a ta, CatBCumQI.II.
1uagen ,~u~l,)a culll atro~nl. tod..i,
El 4. dt Ko,·ic1,1lxe, lksta, de: &amp;in
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Curios Borrun1eo, re--ib\ó en lanle i\$.11
fa (;aÍednl n de •·"1ilo hit11nti1•0, Cali:oi:to la &amp;µ-r.w.R Comuuióu con graa
como ~I de $,\u .-\mbroirio ik Mihiu, Je fer'"1lr ,. w:ogimiento. &amp;, la a.,lmicon cit;ttoe ddallt!!i.iUgeridc,- por San ní.,trf, ún i'W.rc 'frapÍAI.:, .qn~ · ha.b!a · •
)!arrot ~ \'e necia ,:· &amp;&gt;.n \ital de l!a- do ofi.,ial ck i11:1s011 ponti!kiO!I. ,
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Hoy,,.¡ voh-cr{, !toma.. l&amp; Pii.nceEl 1,!11/AO tot.-i.l ,le 111 ohr;1 t.· elftinln ""'El1,I\&amp; no ~ dirige y11, '!'/ d@mm lu.c
en 150,000 libra", y $s!e,;pencou,•lnir IM, ~inoadd/Jm11.m,;&lt;11,.iv,i. Ala vieita
la &lt;.'(Jllstnu:dóu en dO!I a.6011, A fin de ¡,lat!01:1, fifol y Jl~lt!&lt; de reoo¡:imi,m,io
celehra.r en el nueYo templo el- 131 hed1" d p,•lre de lo~ fie\cg, _tle_tVoJ&amp;·
r.i,,nte:i~rio de la llepda 4 ln¡¡\aterrl\ do, oprimid&lt;, y preow eu el l ati,·ano,
W! &amp;m Agwit!n, primer Ohi~Vo ,lt, ha .a,11,,edidQ la rntra,b_ pompg.'ll' y a!Cimtorhen.
borol-lt•ln e11 el pe.lacio J.po,1tülico del
I,o9 ca.1,\fü, 11 s iugle"l'~. q11e quicnn Quirinal oeup11-1fo por lOII dctenu&lt;lore.,.
qu~ wu eateJ.flll un monunu-ut_o
Deetl,• i lo lejOII lle deiJ.'tlbre en el
aba.olut,vnen.111 no1;1l,l,, y qui.' cr,nln- hori.ronte n~nu. de majulad, la c,"1p11la
huya·al \'lllbdleciuiiento (le LondreB, ele Bau Pedro.
han h,,.-.ho1lot1ath-o~ rou.rielemblc~ p&amp;·
1Cuán rl.olornum-,nte lié le oprimirá
ra ella, en1r11 h» ·ruulc, ya u,11ein011 el ror1Uón A 111 l'r!n,-,w,!
dtadl) ~1 d~\ du,¡ne tle Sorfolk, ,¡ue
""de 10,000 libras léll~rlin:11._
Entra IOI! hrindi.• pron1111e-13Ju9 en
Ellocal¡111N('lJur1«lode Homeel /w1d1 que hubo rle&lt;1pn,~ ,¡,. In J.,i,n- ro y !oiOCIO!I--E.i tantll la ausiedad
&lt;lkióu (le la futnr11. ealOOral, fü,\ en &lt;''t- que huy en el púb\ieo. y el de.11eo de
i remo c,•l~l,rado el del tnrdrnal J,oµ. 00110&lt;:er en ll)S -pornienorcs del Jurane.
do del Co'roncl Romero y deu1ú per•
El 1:0TIO rebUlll~ll del que \"3 ,i &lt; un- 1011as que i-iterYiuiero11 eu su duelo
tinnadón, ,lemu&lt;'9tra J,ieu la !ll!llr.illo 0011 el Sr. Verástegui,ql1e serla de dtd&lt;' f11rm11 que- I• rlasen&gt;edi:dn~\- ha tearse que la autoridad escogiera un
N.1muniefl.t!t1 ni Clero ratriltco.
lugar 10:ls11mplio que li,s salottei de
No hay duth, dijo el Cat&lt;lPna.l 1.o¡¡- Jura.do.
n,-, que una maim\tica c.1te&lt;lntl, romo
l&amp; que ,ie eri•re ~n r•t11 sitio, ~n el ~filtro rl.o:-1 ,n,i,, irand~ imperio del mundo. t•ol4 ,1~~hn~dn. l1&lt;:uu1plir un:1. gran,]~ y ¡;!otit&gt;"'1 mi,ión. {,\plan-o•) Al¡luna• per.on~1 J1an in,inm11lu qúe e•.·
taria IIU'jor en1pkuk, el 1linHo en alívisr &amp; los p::,hre&lt; ~fo~, 1emeja11t,,,;
,.;ntioticnt&lt;,S pl'()&lt;·eden de ordillariode

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N11.v11.HO.
.S,, h,\ a1-o«-cido

r,ú,wl&lt;&gt; d 1)1"'."!"lr.•.

T 1tx11,

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~

CU3lr&lt;•dHtl&lt;III Jwrnl&gt;N'~,y
,a\i(lo JlDtll_ Y,•~,,iu. P.l g

CUADRO POR JOSE JARA

Nl'fü.110 l~H

'MEXIC'O, !-1.-llUDO 3 DJ: AOOSTO DE IS9;j.

xxn

T&lt;&gt;m&lt;&gt; JI-Número 6.

DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 1895.

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La Fundación de México.
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El gran sacerdote Tenoch, el alma de la tribu, encontró al fin una. isleta en el lago y
fundó la ciudad: del nombre de su dios Jferi. se llaIJ16 México, en donde está M,.xitli;
del nombre de su fundador se llamó Tenochtitlá.n, la ciudad de Tenoch. Como el jeroglífico de Tenoch era un tunal, nochlli, sobre una piedra, tetl, lo fué también de la nueva ciudad, poniéndole encima una águila como signo de grandeza. De este jeroglífico
debieron sacar también una fábula y una leyenda. religiosa loa mexica. Dice as( el intérprete: uUn Axolohua llama.do Ooauhcoalt, y otros dos, se fueron á examinar los lu:
gares. Fueron á salir al paraje Acatitla, en cuyo centro se halla un Tenochtli sobre
cuyo vértice estaba. parada una Aguila. A.l pie de este ttmal estaba el nido del Cuauhtli,
fabricado de diferentes y hermosas plumas del Tlauquechol, Xiuhtototl y otros diBtintos pájaros. De allí volvió el llamado Cuauhcoatl, y se puso á hacerles esta relación:Hemos ido á reconocer el camino y :el cieno; pero ali( ahogaron á Axoloa: ha muerto
Axoloa, según ví, por haberse sumergido en el carrizal donde se halla el tunal, en cuyo

vértice está. parada una Aguila y su nido al pie formando un colchón de diferentes y
hermosas plumas, y está donde se halla el agua. De este modo se formó el cieno donde
se hundió Axoloa.-También contó Cuauhcoatl que al otro día se apareció Axoloa y le
dijo:-He ido á verá Tlaloc que me llamó para decirme: ha llegado mi hijo querido
Huitzílopochtli., y este lugar será su asiento y domicilio; él será el protector de vuestra
vida en la tierra.-Después de esta relación se fueron todos á ver el Tenochtli y allí
construyeron su altar, hortaliza y flechas, y luego se fueron á divertir......... .

Ar,FnROO

CRAV"E.RO.

••*
Este cuadro fué presentado en el concurso bienal de 188!), en la Academia de Bellas
Artes de México, por el pintor José Jara, quien obtuvo el premio.

�18

AGOSTO,

EL MUNDO.

1895.

=:;;::=

Página eHeraria.
'iJER&amp;C~ D~ B!ID1C.
(INEDITJr..)

'11

18 AGOSTO, 189ó.

EL~IUNDO.

42

A Carlos Díaz D11foo.
Ayer, con este malestar eterno
Con mi profundo, inacabable hastío
Olvidando q.ue estamos en invierno'
Y que á vieJo mastín entume el frío;
A guisa de pastor dejé mi lecho
Antes que el sol luciera en el Oriente
( Acaso deba mi afección de pecho '
A este arranque buc6lico--imprudente) .
Un cielo gris oscureciendo el valle
Pi·ivaba de bel1eza ú la Natura·
Quise salir intrépido ,t la calle'
Y pronto desistí de tal locura.
¿Qué ballar en ella? fámulos y horteras·
AJguna maritornes con un jarro;
'
Vacas, asnos, gendarmes, barrenderas
Y por premio de todo un buen catarro.
Alcé con indolencia la cortina
Y me puse á mirar por la ventana·
Lo de siempre: la tienda de la esq~ina
Con diez vagos haciendo la maflana.
Unas viejas hablándose en secreto
De nada de interés ni extraordinario
Y enseriando en sus manos de esquel~to
La novena, el pañuelo y el rosario.
Alguien que en pos del tren marcha de prisa
Un ~ r o ql!-e cruza lentamente;
'
Un Vl8JO sacristá.n que va á la misa
Y un hercúleo aguador que va ú. la fuente.
Allá, á lo lejos, el vetusto coche
Que torna á descansar de la velada·
Balija de rezagos de la noche
'
Do el indiscreto sol no encuentra nada.
Va _de~rás de un inválido un mendigo
(Cap1tahs~ ayer que arruinó el juego)
Y en pos, tirado por el l?erro amigo
Huérfano de la Juz, camma nu ciego.
Luego una Celestina, infame bruja
Que tiene para el bien, el alma muerta.1
Y la sigue el exp6si~1 el granuja,
Cuyo hogar es el qmmo de una puerta.
Luego dos hetairas desveladas
Que de la calle entre la. luz confusa
Lívidas, ojerosas, de.sgreñadas
'
Semejan dos cabezas de MeduM.
¿Y este cuadro es de amor y de trabajo?
1Cuá.nto la austera realidad ensef'ia!
Están las gentes de escalera aba¡·o
En la tienda, en el templo y en a ordef\a.
¿Qué voy á hacer? me dije; es muy temprano·
Sopla en la calle un hálito del polo·
'
Erré la vocación para hortelano '
Y para ser marqu~s me basto solo.
El vergonzante sol no entibia el día·
Nada urgente en la calle me reclama '
Y ya empiezo á sentir la nostalgia
Del calor y el silencio de la Cama.
Y con secreto malestar profundo
Mirando al resplandor de la alborada
Tantas miserias como guarda el mundo
Dije así con el á.nima turbada:
¡Qué ª1:Ilargas y que injustas son la.e leyes
De esta tierra que no es la.prometida!
¡Ah! los infortunados! pobres bueyes
Que arrastran la carreta de la vida!
El placer material lo satisfacen·
Viven, luchan y mueren ignoradhs
Y envidian á. los ricos porque nacen
Para comer, dormir y estarse echados.
Enero de 1896.
Ju A~ DE Dios PEZA.

- Aqu~l es un gusauo muy p&lt;'qneñodeci~ alt1vamente y con mal ceño
un gigante subido en una altm·a
al v~r á otro gigante en la llanu:a.
1Iientras tanto, el del llano
haciendo del de arriba io-ual 'aprecio
clecla con olimpico desp~ecio:
'
~Aq~él que está en la cumbre es un gusano.Cambrnron de lugar al otro dla,
y al ver que procedla
8U ('rror d&lt;' la distancia
.
1l ep_1;1,srnron
al punto su ' anogancia
y d1Jeron: el 'll;llO c..1.~izbajo
y el otro en actitud muy pen~ativa:"
Ri es l'hic~ desde arriba lo de abajo
dPsdc abaJO es pequeño lo ele arrib~.
A. B.A.

•••
U1:1 bizco tropiez~ en la calle con un transeunte.
- 1Hombre!, le dice éste.-¿No me ha visto usted?
-Ya lo creo: dos veces:_una con ca.da ojo
-Entonces ... ..... .
-E,&lt;:, que quería pasar entre ustedes dos ........ .

PERLAS NEGRAS.
Yll.
Al oír tu &lt;lulee acento,
Me subyuga la emocióll
Y, en mudo arrobamiento,
Se arrodilla el pen~amiento,
Y palpita el cor,izón.
¡Al oír tu dulce acento!
Canta niña, yo lo imploro,
Que tu voz angelical,
Semeja el _rumor sonoro
De leve lluvia de ·oro
Sobre campo de crh1tal.
Canta nif'ia, yo lo imploro¡
F..., de alondra tu garganta ..... .
Canta!
¡Qué vagas melancol fas
Hay en tu voz! Bien se vé
Que son amargos tus díaf!'.
Huyeron las alegrías
Tu corazón presa fué
De vagas melancolías.
Por piedad, uo cantes ya,
Que tu voz al alma hiere!
Nuestro amor ¿en dónde está?
Se fué ...... ¡cuál todo se va!
Murió ...... ¡como todo muere!
Por piedad, no cantes ya,
Que la pena me avasalla ..... .
Calla!

VIII.
Amiga, mi larario está. vacío;.,
Desde que el fuego del hogar no arde
Nuestros dioses huyeron ante el frío¡'
Hoy, preside en sus tronos el hastío,
las nupcias del silencio y de la tarde!
El tiempo destruc!,or n~ en vano pa.Ea;
Los aleros del patio estan en ruinas;
¡Ya 110 forman ahf su leve casa
Con p~redes convexas de argamasa
Y tapiz de plumón, las golondrinas!
¡Qué sil~ncio el del piano!: Su gemido
Ya no vibra en los ámbitos desiertos.
Los no~urnOJJ y l'Cherzos han huido ..... .
r'F?bre Jaula sm aves! ¡pobre nido!. .... .
Misterioso ataúd de trinos muertos!.. ... .
Si viera.~ el jardín!: ya no hav violeta.e
Blancos lirios, libélulas de seda
'
Ma.ri~sas de luz, áuras inquietas .. ... .
Tiemblan las ramas del rosal escuetas
El viento sopla...... la hojara.;ca n1eda~ .... .
.Amiga, tu mansión está. desierta·
El musgo verdinegro, que deco~
Los dinteles_ rui~os&lt;?s de la puerta,
Par~e una mscr1pc1ón que dice: 11Muertal•
El cierzo pasa, suspirando: uLlora!n

DC
ClLllate!-dijo, posando
La diestra sobre mi boca
--Olvidarte yo ...... prim~ro
La luz se trocara en sombr.ui
J?erdiera el mar sus rumoree'
El rosal no diera rosas!
'

1llc cómo murió d Q&amp;rnernl CEscobrbo.

- "Montículos informeb en que yacen
Los desperdicios todos, y en que el viento
Arremolina las aristat! secas
Sobre el inmundo, opaco estercolero.
Detritus de las cosas. MomiaM graves
De canes ya sin ojos y sin pelo,
Donde la lluvia el ~¡ vo ha enegrecido
Y obscureció las piedras y los huesos.
Vientres verdes de gatos engrifados
Que se hinchan con el sol. Ramos deshechow
De pálidos colores. Herrumbrosos
Recortes de metal y trastos viejos.
Vísceras resecadas y ya negras;
Paños desenfibrados por el tiempo¡
Vapores insalubres en que flotan
Tóxicos y miasmáticos alientos.
Recinto incubador de rubias larvas;
Laboratorio obscuro de misterio!-!
Donde crecen los cardos y las hierbas,
Abriendo al sol su floración de cieno.
Fragmento8 de cristal que centellean
Con extraños y vívidos reflejos;
Nidada apocalíptica que emerge
En multiforme enjambre: los insectos.
Mundo desconocido de microbios;
Todo lo miserable y lo pequeño
Luchando con lo grande en lid á muerte;
Lo ignora.do, lo oculto, lo mas negro!
Tal soy. Laboratorio de la vida,
De mí surje el hidrógeno y el viento
Lo pro~ doquiera, yo transformo
Y redimo lo vil del basurero.,,_
Y el genio de aquel antro nauseabundo,
En la fría humedad siguió diciendo:
-''De cenagosa charca donde hierven
Las riscosas espumas, puro elevo
El vapor, que en los aires cristalino
E inmaculado\ elevará su vuelo,
Para errar en os prados esmeralda
Y deteners.e en los botones nuevos.
Yo doy para la vida en el ambiente
Generadores, vagos elemento8;
El carbono y el fósforo á la planta,
Y vigor á los tallos mas esbeltos.
Yo tengo mi lujosa pedrería:
Las moscas verdes con fulgor de acero,
De ahU:1 ténues que el iris ha {&gt;intado,
Y coseletes de esmeralda, rég1os.
Yo tengo ese rumor de populares
Amotinadas hordas. En mi seno
Se fermenta la vida. Yo eslabeno
La cadena infinita de lo nuevo.
Cuando la noche tiende sus negrurM,
Y vefa. mudo el funeral silencio,
Me engalano con llamas caprichosas:
Los fuegos fátuos de la luz espectros!
Brillazones siniestras, almas huérfaruu,;
De seres y de cosas, torvos fuegos
Del pensamiento que corri6 en la medula
Y no ha querido abandonar los huesos!
Yo soy hacinamiento policrómo
De todo lo que fué. Soy pudridero,
Y soy crisol donde haya la existencia 1
Tumba, y también laboratorio eterno!' !895.
MANUE1, LARRA5:AGA PORTUGAi,.

AMOROSAS.
Tú que eres bueJ'10 1 sabrás
que en amor pierden los buenm;,
porque las mujeres, Blás,
siempre quieren mucho más
á quien lo merece menos.

Pasaron algunos años
Y la luz el campo do~..l
Las ondas gimiendo es.Piran
Flores galanas adornan
'
El rosal.. .... y mi recuerdo
Ya no vive en su memoria!

*

Mi morena es cosa buena,
eso á nadie se le oculta,
pero ¡qué diantre! resulta
siempre la. misma mor&lt;•na.

X.
Que ya tu juventud está marchita
Y no puedes amar-frase solenne
Máe inútil, oh rubia Margarita! '
El amor es un Lázaro perenne:
¡Cuando apenas ha muerto, resucita!

*

Es un poco aburrido
vivir eternamente encadena.do
entre la ansia del goce no probado
y la amargura del placer perdido.

*

Has de saber, Lucia,
que un novio tie1w siempre picardla.
Pide pruebas de amor, por pedir algo,•
y- en cuanto S&lt;', las das . . ¡échale un galgo!

Adorar hasta el último suspiro
Es del humano corazón la suerte
Psiquis, como la hija de Jairo ·
P~rquE:, vaya su Dios y la des:[lierte,
Finge aveces dormir en sn retiro!
AMADO

ira caudón brl drno.

NERVO.

VIBRACIONES.
Cuando esta frágil copa de mi vida,
Que de amarguras rebosó el destino
En la revuelta bacanal del mundo '
Ruede en pedazos, no lloréis, amigos!
. Haced en un rincón del cementerio
Stn cruz ni m,1rmol mi postrer asilo.
Después, oh! mis al~res camaradas,
Seguid vuestro camino!. .....
4,.llí, solo, mi amada nlisteriosa
BaJo el sudario inmenso del olvido
jQué corta encontraré la noche ete;na
Para sofiar contigo!
F. F. F.

•
La desventaja que llevo

Están ustedes para saber y yo para relatar, que el bravoy pundonoroso General Marianc i:.'qcobedo el vencedor
de Querétaro, el mismo que al condecorar al General Dfaz
en el Congreso, besó llorando la bandera del cuerpo en
que se diú de alta como soldado hace más de cuarenta
af'ios; éste mismo General Escobedo que está lleno de méritos .y de laureles, fué, cuando yo era niño, llorado por
muerto en la ciudad de México.
Y van ustedes á. saber el caso.
Era una época en que los partidos liberal y reaccionario luchaban encarnizada y cruelmente. Liberal que caía
en poder de los enemigos, era ejecutado en el acto y reaccionario á. quien vencían ó aprisionaban los liberales, no
duraba vivo veinticuatro horas.
Un día el General Escobedo cayó en poder de las fuerzas del General Tomás Mejía, y en los momentos en que
salía del Jugar en que estaba cautivo, el correo para México, ya se formaba el cuadro para fusilarlo.
El correo lleg6 á la capital con la noticia de que el valiente liberal ya estaría sepultado tí esas horas.
El Gobierno, que estimaba debidamente los méritos del
solda.do fronterizo, y que ya sabía que cualquiera de los
suyos cuando caía en poder de los reaccionarios era ejecutado en el acto, mandó enlutar la glorieta principal de
la Alameda, en donde con asistencia del Presidente, los
Ministros, los funcionarios y empleados y las tropas con
las armas á. la funerala, se celebraron unas pomposas honras fúnebres, al día siguiente.
•
Recuerdo todavía las coronas de ciprés, con mofios negros, cubriendo las letras M. E. artísticamente enlazadas.
Surge en mi imaginación la figura de Don Benito Juarez
presidiendo el acto solemne y la tribuna enlutada, en
torno de la cual se apifiaba el pueblo lleno de ira y de
t risteza.
,.
En cuanto llegó la comitiva, tomó la palabra un orador
de voz sonora que llenaba. laexten8ión de la inmensa glorieta¡ de ojos negros, grandes y relampagueantes; de animada y nerviosa acción y de enérgicos conceptos.
nConciudadanos:--decía con majestuoso v airado continente-nos han asesinado á un bravo, á u~ inmaculado,
á un indomable adalid de la Reforma.-Escobedo era la
encarnación de los sentimientos de la Patria, el alma y
el brazo de nuestra Frontera y la viva esperanza de nuest ros soldados para el triunfo de nuestra santa causa.
Ila muerto villana )' cobardemente, ejecutado por los
cicarios del retroceso, pero no hay que llorarlo .. .... hay
que vengarlo! Yenguémoolo á c06ta de ·nuestra felicidad
y de nuestra sangre!
Este orador era el inolvidable, el elocuente Joaquín M.
Alcalde.
Abandonó la tribuna y después de una marcha fúnebre ejecutada por las bandas militares, vimos surgir otro
orador. Era delgado, de frente ancha y limpia, de cabellera negra y ensortijada, de poblado bigote y espesa perilla. Sus ojos pequeños pero expresivos estaban cubiertos por elegantes anteojos con yarillas de oro. Al mirarlo,
lo saludó el pueblo con estrepitosos aplausos . que interrumpieron la gravedad de la ceremonia y un estudiante
sacando la cabeza entre la multitud, gritó al verlo, con
voz extentórea:
-¡Viva Vicente Riva Palacio!
En efecto era el nieto de Guerrero el que iba á. hablar
en ese instante.
Pronunció una poesía vigorosa, patriótica, llena de elevación y de matices h~rmosos y todavía tengo aus últimos
versos en la memoria:
¡Ah! ni decirlo solloza:odo puedo!
Ha muerto el héroe pero no la idea:
¡Que la sangre del mártir Escobedo
Lazo de unión entre nosotros sea!
Entre bra,·os y aplausos bajó de la tribuna el ya entonces popular Ri va Palacio y en mi imaginación de nin o se
grabaron con endebles caracteres: aquella glorieta enlutada.¡ aquel Presidente severo y respetado; aquellos oradores tan crepitantes y tan simpáticos y sobre todo, sus
palabras: mártir, víctima, crímen, asesinato, infamia!

·····························•···················································
···•···· .. ......... ········· •·•···-· ..... ····· .................. ................ .

al empezarte á. querer
es que ya no he ele pod&lt;"r
enseñarte nada nul".vo.

•

Recuerdo que siendo chico
me dió un beso Nicanora;
;.á que me lo niega ahora
que me sabría tan rieo:&gt;

*

No llores por el traidor
que su libertad recobra,
porque ya saben d&lt;· sobm
las pescadoras de amor
que el hombre l'S d pez m:\s h•lo
~; más tonto ele lo:; pece!:!,
porque va quinientas VCl'l'S
A morder t"l mismo anzuelo.
S. D.

Poco tiempo después de esta ceremonia, el General Escobedo entraba H la capital de la República.
-¿Qué había pasado?-Que el General Mejía no lo fusW&gt; porque no era tan sanguinario como otros de sue compai!eros y lo puso preso en una cueva, de donde con miles de aventuras nornlescas logró fugarse el que después
fué vencedor de Querétaro.
Todavía al verlo tan sano, tan franco, paseando sus canas á la sombra de sus laureles, se despierta en mi memoria aquel recuerdo y me parece oír al General Riva Palacio diciendo frente al pueblo:
Que la sangre del mártir Escobedo
Lazo de unión entre nm1otros sea.
.TUAS DE

Dms PEZ.,..

43

= ====== = ~ -

,9o-eas ~Herarias.
ALAl\:l:OR.
Por qué, Amor, cuando espiro desarmado
De mf te burlas, llévate esn hermosa

Doncella tan ardiente y tan graciosa
Que por mi obscuro asilo has asomado.
En tiempo m,ís feliz yo supe osa.do
F,stender mi palabra artificiosa
Como una red, y en ella t-emblorosa
Más de una de tue aves he cazado.
Hoy de mí, mis rivales hacen juego,
Cobardes, atacándome en gavilla,
Y libre yo mi presa al aire entrego.
Al inerme león el Mno humilla.
jVuélveme, Amor, mi jtwentud, y luego ..... .
Tú mismo á mis rivales acaudilla!
foi-;ACIO RAKIREZ.

Cuando el horror de su traición impía
Del falso apóstol fascinó la mente
Y del árbol fatídico, pendiente,
En rudas contorsiones se mecía.
Complacido en su mísera .tgonfa
Mirábalo el Demonio frente ú frente,
Hasta que ya del término imp:,ciente
De entrambos pieR con ímpetu le asía
Más cuando dó cesar del descompuesto
Rostro la con vulsi6n terrible y fiera
Señal segura de su fin funesto,

Con infernal sonrisa placentera,
Los labios puso en el deforme gesto
Y el beso le volvió que á Cristo diera.
JUAN NICARJO GAt,Ll!lG0.

,2(

-Ct,ltiit.

Dan muchos en decir que tu inconstante
Amor repartes aturdida y loca
Que no es tu fe de inquebrantable roca
Ni tu virtud firmísimo diamante.
Dicen que quien te estrecha delirante
Cediendo á la pasión que le sofoca
Siente y percibe en tu entreabierta boca
El calor de los besos de otro amante.
Dicen que en el desorden de tu vida
Gozas con la traición, y soy tan necio
Que al escucharlo te maldigo y lloro.
Anda tu fama en la opinión perdida.
Pero hay álguien más digno de desprecio
Que tú: yo, que sabiéndolo te adoro.
GASPAR Nc5:J-;z nE ARcE.

Al primer eecalón: Yo iJOJ/ tu 11ermano,
Al segundo escalón: Yo soy tu amigo,
Al llegar al tercero me desdigo
Y al cuarto con desdén te doy la mano.
Al quinto te comtemplo erguido y vano,
Al sexto te desprecio, callo y sigo,
Y tu amistad al séptimo maldigo
Y en el octavo la eEcarnezco ufano.
Tú quedas sólo, y humillndo y triste,
Mirándome escalar la altura bella
Después que mi escalera sostuviste;
Un amargo dolor tus Ubios sella,
Pues que por ella tú-subir me viste
Y hoy ves mi ingratitud bnjar por ella.
FERNA:,,.'DQ MARTlN&amp;z PEDROZA.

·························································•·····
La América no quiere más armiño
Que el que admira en su blanca cordillera;
No más corona que su sol ardiente
Ni más púrpura espera
Que el vespertino manto de occidente
Que ondeando flota en la azulada esfera.
Ene ARDO DE l,A BARRA.

I
Sonrisa~ dt• las vírgenes difunta.-.
En ataú_d de blanco terciopelo
Recamado de oro; manos juntas
Que os ele,ais hacia el azul d0l cielo
Como lirios de carnP.; toca.~ blancas
De pálidas novicias absorbidas
Por los ensueños celestiales; francas
Risas de niños rubios; despedidas
Que envían los ancianos moribundos
A los seres queridos; arreboles
De los finos celajes errabundos
Por las ondati del éter; tornasoles
Que ostentan en sus alas las palomas
Al volar hacia el sol; ,·&lt;.•rdes palmeras
De los desiertos nfricanos; gomas
Ara.bes en qu("; duermen las qui.nwrm;;
Miradas de los pálidos dementes
Entre las flores del jardín¡ crespones
Con que ·se ocliltan sus nc&gt;Yadas frente:-1
Las huérfanas; enjambres &lt;le. ilusiones
Color de rosa que en su se,no encierra
El alma que 110 hirió la desventura;
Arrebatadme al punto de la tierra,
Que e~to~· enfermo~• solo ~· fatigado
Y dmreo volar hacia la altttra,
Porque alli debe ci,tar lo que. yo he amado.

II
Oso hambriento que Yas por las entrañas
Alfombradas df' témpanos de hielo,
Ansioso de saciarte en las montafias
Del viajador; relámpago del eielo
Que am(&gt;nazas la vida clel proscrito
En medio de la mar; hidra &lt;lt.1 Lema
Armada do cabC'zas; infinito
Furor del dios qm.• en liquida. l'averua
Un dla habrá de devorarnos¡ haehas
Que segasteis los cuelloR sonrosados
De las princesas inocrntC':s; rachas,
De vientos tempestu·osos; afila.dos
Colmillos de las hienas escondida;;
En las malezas; tenebrosos cuerY0t:i
Cernirlos en los aircst homicidas
Balas que herís ft los dormidos cierYos
A orillas de lo:; lagos¡ pesadillas
Que poblais el l'Splritu de espanto;
Fiebre que empalideces las mejillas
Y el cabello blanqueas; desencanto
Profundo de mi alma despojada
Para siempre de humanas ambicione~;
Despedazad mi s~r atormentado
Que cayó de .las celicas regiom. . s
Y devoln~dmc al s&lt;"no de la nada ..... .
¿Tampoco estariL alli lo que :.o he amado?

J.

DEL

C.

Paolo llevando á su inmortal amante
de Dios lleg6 delante
que por su negro crimen le condena
á padecer la pena
de que nos habla en su poema el Dante.
Y cuando él sabe su castigo eterno
dice con voz 1:!atániea y vehemente:
¡Qué me importan las penas del infierno
Si allí puedo besarla eterruimente !
1t1A.suEL J. 0rHOK.

2(

mi IJijo (f~uar~o.

Estás en el albor de la existencia
Y ya mi corazón temor abriga
¿Qué habrá en la senda que tu planta siga?
¿Flores ó abrojos? Ignorancia 6 cieneia?
Antes de que te alumbre la experiencia
Tú elegirás la senda que te obliga1
Sin más consejo que mi voz amiga,
Sin tener otro juez que tu conciencia.
Si la senda del bien sigue tu anhelo,
No temas que el dolor en tu alma anide
:N"i tristes horas de amargura y duelo;
Si la senda del mal tu planta mide,
Jamás esperes dicha ni consuelo..... .
Echada está la suerte ...... tú decide.
EDUARDO NoIUEGA.

�18

ELMUNDO.

44

AGOSTO,

1895.
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11

AGOSTO,

45

EL MUNDO.

1895.

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.AQUJ TIENEN A UN CUICO Ql'E HA DEFENDIDO CON SU SANGRJ.;, .Q.TA TARDE, Mf HONRA ULTRA,IADA.

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PEN8ADOR MEXIC.A.NO.-Uustrn&lt;•lone~ de IZAGUIRRE.
( CONTINUACION)

Diana, cuaaro por
( íl1"1.1l&gt;&lt;11fu 1-11 fot tnlit-r1J&lt; dt

e. Perraut.
· J,.:t }foml&lt;,.

,

( 'ualquiera &lt;¡Ul' copiando df" ot,ros libros publica
uno que llama nuevo y metódico aprendizaje; si cuenta con amigos de influencia, logra que se lo cleclanm
texto, lo e.xplota hasta cansarse, lo vende como el pan
y causa en la. juventud más estragos que el cblcr:tBueno es que nuestros sabio¡, y nuestros pedagogos
escriban lo que aqui hade estudiarse, pero si sus obras
no aventajan,~ las que en otras naciones se tienen por
buenas, si no les superan, es necesario no aeeptnrlas,

porque el patriotismo estriba en amar bien á la Patria
no en propagar la ignorancia y el error entre sus hijos más jóvenes.
Pero ya se ve; reformar es mejorar y no entiendo
que se llame Reforma á lo que no reconstruye ni mejora lo que existía.
Y Don Emerenciano) suspirando, fijaba sus ojos en
muchos libros amontonados en su mt!sa.
Alli esta.u los textos de Fulano, de Zutano, de Meu-

gano; 1oR autor('S son muy buenas personas,~de'" trato
muy tino, d&lt;' posición brillante, pero señoriyotambién
sov fino y dt• buen trato y no puedo escribir dos palabras sobre mineralogia, ni sobre medicina. y si por
ser compañero y amigo intimo del Doctor X, ó del Ingeniero z., Directores de esas Escuelas, me comisionan
_para escribir los textos de sus alumnos y los escribo y
me los aprueban ¿qué resultará, Dins mio?
-Ah! los textos! los textos! Ya escribe sobre urba-

��18 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

48

==-·

PRENSA MEXICANA.
Págfruu sxtram-dinaria.,.

1..,..,.... -- - · ,.,.............

DIREC!Ol: GIRLOS ROUJAi!AO.
•Pnn'A.l:IO POIITJit. Nw.; Al,

TOMO l - NUM. S.

ELGLOBD
- MEx1co,

VlERN~ 9 DE AooSTo

oe 181/li.

Tomo II.-N(unero 7.

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OR~inaa, Af:uila num. 12.

EUSEBIO

DOMINGO 25 DE AGOSTO DE 1895.

smm yCOMP., Efüo~s.
Tu.t:f'O.'.'lO .,.., 6'6,

j¿;OJ

PRECIO! 3CENTAVOS.

ÍoJ

1

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(!oronel q:rancisco Romero.

Gral. $ós!enes Rocqa.
(.fuei de campo en el duelo.)

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(,Juez dti la causa. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>18 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

48

==-·

PRENSA MEXICANA.
Págfruu sxtram-dinaria.,.

1..,..,.... -- - · ,.,.............

DIREC!Ol: GIRLOS ROUJAi!AO.
•Pnn'A.l:IO POIITJit. Nw.; Al,

TOMO l - NUM. S.

ELGLOBD
- MEx1co,

VlERN~ 9 DE AooSTo

oe 181/li.

Tomo II.-N(unero 7.

litJ(fJG\\t:Dt!I w,a~a~Tm11t1:aaQ~e1aa11111l

OR~inaa, Af:uila num. 12.

EUSEBIO

DOMINGO 25 DE AGOSTO DE 1895.

smm yCOMP., Efüo~s.
Tu.t:f'O.'.'lO .,.., 6'6,

j¿;OJ

PRECIO! 3CENTAVOS.

ÍoJ

1

¡

!

(!oronel q:rancisco Romero.

Gral. $ós!enes Rocqa.
(.fuei de campo en el duelo.)

l!ic. {b2anuel

ae la J{oz.

(,Juez dti la causa. )

�25

1

ELMUKDO.

50
==

AG◊BTO,

1895.

==

Páginas Literarias.
Se debiera refrenar
:Mostrando sus opiniones,
Porque hay ciertas expresiones
Que se deben ca~tigar
Un cielo crepuscular,
l:n aire que manso juega
Y un gran barco que navega
Imponente en alta mar.
Escuchad con atención,
Que están diciéndo algo grave
Los mejores que en la nave
Forman la tripulación.
-El duelo,-grita violento
Un joven -es una ley

Que al pechero con el rey
Iguala en cualquier momento.

1''
1

i
1,
'

Es la prueba del valor,
La justa de la lealtad,
Crisol de la dignidad
Y el espejo del honor.

-Qué opináis?-preguntó ufano
El capitán á un diE-tcreto
Yiajero, todo respeto,
De barba y cabello cano.
-Yo, respondió sin alarde,
Del duelo soy enemigo.y añade el joven: amigo ... .. .
¡Porque seréis un cobarde!
El anciano sonrió,
Y sin turbarse confuso,
Puede ser muy bien, repuso,
Sabéis mucho más que yo: .

\

l

Pero un jo\·en tan valiente
Que viaja en mar borrascosa
Con una hechicera esposa
Y una chiquilla inocente,

- Yo sostengo cuerda ó loca,
Con suerte ó sin esperanza,
C'ada palabra que la11za
Mi corazón por mi boca.
Y no es jactancioso alarde,
Os lo digo sin recelo;
Quien odia 6 rechnza el duelo
Es á mi juicio un cobarde.

y las sufre y las afronta
y las vence r las domina,
Sin hacer de bravo gala
y sin que su arrojo asombre.•····
Hace má!'I que frente á un hombre
Cambiando altivo una bala.

-¡BraYa razón! ¡buen hablar!
Agregó el mozo mohíno,
y siguieron su camino
Navegando en alta mar.

II.

El Yiejo1 sin reparar
En tanta ofensa imprudente,
Dijo: respeto al valiente ..... .
Capitán: voyme á explicar.

Lento corre día tras día
y al buque en marcha violenta,
Lo sorprende una tormenta
En la noche mas sombría.

Haciendo en la historia acopio
De duelos, he deducido
Que más que el honor herido,
Los resuelve el amor propio.

No da tiempo 1t abandonar
La cubierta á los que estaban
En ella y que no esperaban
U na asechanza del mar.

El batirse es brava acción,
Pero en llegando á admitirla,
Kas impelen á cumplirla
El nombre y la educación;

El mozo y su compañera
Bañados rostros y ropa,
8e refugian en la popa
Con una nifia hechicera.

Y por deber 6 capricho,
Los que á. batirse se obligan
Temen más á lo que digan,
Capitán, que á lo que han dicho.

\'ira el barco, pierde el tino
La niña, resbala, cae,
Rueda, el abismo la atrae
Y Je abre la mar camino.

~las hay en la vida escenas
Tan graves, tán imponentes,
Que á los hombres más valientes
Hielan la sangre en las venas.

Rompe la madre á gritar
Cual loca desesperada,
Y el mozo no puede nada,
Porque no sabe nadar.

Y el que sereno camina
Y les da salida pronta

En tanto salta liviano
Un hombre sobre las olas;

Estaba sentado á solas
En la borda, era el anciano;
Que lanzando un grito fiero
Que resonó en la ex.tensión,
Dijo: echad sin dilación
Una boya marinero.
Rompiendo el cendal de bruma
Que la noche extendió espesa,
Logra al fin hacer su presa
Entre montañas de espuma.

•
••

-Paréceme- insinuó iiefisto-que hablaba usted
de Elena.
-De Elena, sí: la mujer prototipo, la mujer ideal;
carne y espil'itu quintaesenciados, sabia, hermosa,
buena, amante y fiel .... . . -exclamó Jaime animándose gradualmente.
-Poco a poco - interrumpió 1fefisto.- La mujer
prototipo, serla inteligente como un querubín, amo•
rosa como un serafín, (ya ve usted que no odio á mis
antiguos compañeros ), hermosa como la Venm, manca ...... pero fiel, vamos, eso no entra en los componentes .... O no pide usted una mujer! Ha olvidado
acaso el Pragility 1 thy name ú woman, que yo inspiré
á Shakespeare? Por lo demás, la fidelidad no es necesaria para la dicha .... . . créalo usted: la mujer es
adorable porque varia . ... Souvenf la femme varie,
escribió el Vencido de Pavía.
-Jfalhe-ureux qui se /ie-añadió Jaime, completando el di~tico.
-Al contrario, amigo mio; debe 'U.no fiarse, fiarse
siempre; el engañado es el gran feliz . Todo en el
mundo t'S engallo: el amor no es mas que un engaño
de la naturaleza para la propagación de la especie.
-8in embargo .... En tin 1 prescindamos de la fidelidad con tal que me haga usted duello de ei;a mujer

Y cuando al buque tornó
Con la niña entre sus brazos 1
Después de romper J.:,s lazos
Que el abismo le tendió,

El joven ante el anciano
Se arrodilla enternecido,
Y le pide agradecido
Consienta bese su mano.Qué queréis que yo os exijaDijo el viejo-ganó el cielo;
El mar me propuso un duelo
Disputando á vuestra hija.
Tuve el duelo que aceptar,
y ya lo veis, he vencido:
¡Por ,,uestra hija me he batido
Arrancándosela al mar ...... !
Sigamos en paz los dos,
Yo tan sólo acepto un duelo
Sin más testigo q ne el cielo
Ni más padrino que Dios.
JuAN nE

i d t&gt;al.

Oros PEZA .

-¿Qul• hacer?-se dijo, como continuando un mo- rue, le presentó, en artística bandeja de cl"istofle, una
tarjeta.
nólogo iniciado in peto.
.
Nuestro h~roe levo:
Pn•gunta que carece de respuesta, porque, quien
~ ,1\fofistófeles,»
.
.
la formula 1 está siempre resuelto á no hacer nada.
NOVELA POR AMADO XERVO.
nombre
litografiado
primorosamente
con
tmta
roJa.
-De.spués de todo, prosiguió, la vida es upa so·
lemne necedad: se levanta usted, se viste usted, al~
CARTA PROLOGO.
"'**
muerza usted, hace l.lsted visitas 1 come, charla1 ll\ei
Jaime sonrió desdeñosarnente :" elijo al criado:
duerml' ... . y- se fastidia usted.
-Introduce á ese caballero.
Tras esta tirada de palabras 1 vino una pausa.
Sr. D. Manuel Larrañaga Portugal.
Momentos después, entraba á la pieza el hombre en
Durante ella, Jaime miraba e:1 techo, la calle henPresente.
chida de gente. Empezaba á llover y, como bongos cuestión.
.
Era alto y delgado¡ vestia jaquet ~· pantalon negr~s;
siniestros, se multiplicaban los paraguas. Tras los esHermano:
su fisonomía era en extremo agradablei. p~es aun
Te remito esta obrita espe1;ando tu opinión acer_:a caparates de las grandes e.asas de comercio incen- cuando se advertla en sus ojos cierta obhcm~ad exlos globos de la incandescente. La luz de
de Elena. ¿Es la nuestra? Tu sa?es que la pequena diá.ba.nse
traña,, no sé que expresión de maligna astucia .en la
arco guiñaba un punto su ojo azulado y bañaba en
novela, que ignoro si será mala .o buena, (lo. cual no seguida
nariz U.filada, los labios rlelgados y bre,·es, el b1gote
de
fe.erica
c1aridad
las
aceras.
me preocupa), fué inspirada por una soberbia dam~,
retorcido hacia arriba y la pera rematada en fina punQué
serie
de
observaciones
siguió
eslabonando
la
soberbia por su hermosura.y por su .orgullo, que pas§a mente de Jaime? El que esta historia narra lo igno- ta, sobre todo aquello flotaba una sonrisa amable, capor Plateros {1. la hora clásica, sonne aute los murmn· ra. Ello es que los lábios del jo,·en plegáronse con
si bondadosa.
.
1
Uos de admiración que hace surgir al paso de su l~nJaime se puso en pie y tendió la mano l'\J rt•c1l•H veM
da y suele pr emiar con una mirada nuestra adm1ra- desdeñosa expresión y después dejaron caP,r esta exnido que la estrechó cordialmente.
.
ciól~ irónica. La conoces bien y la conozco. ~a amaste clamación extraña:
el Diablo!
-Sientese usted-le dijo, señalándole una stlh~ del
bah!..
-El Diablo.
y yo suelo hallarla encantadora. Ahora bien, lee ~·
vecino estrado y ocupando él otra, en frm1te de aquella.
lueo-o rrsponde á la pregunta:
Mefistófeles se sentó.
El l&gt;oceto es fiel? es ella?' es nuestra Elena?
Se conocía desde luego que era un hombre eleganTu afmo.-A. Nervo.
Ha y 11\isteriosas asociaciones ele ideas.
te y aseado. La pechera de su camisa albeaba Y en el
Jaiine continuó probablemente pensando en el fascentro parpadeaba con rojas fulg·uraciones un magtidio; tal pensamiento trajo esta reflexión: cla vida es
rubí.
•• t
J
mu~' pesada;, vino luego estotra: ,d a eterr.idadi nifico
Jaime sacó su petaca1 y ofrecien~? ú su vunta n e
uffl qui'.- tediosa!, y después esta Ultima: ,el Diablo, un rico veguero Y tomando
él otro, dlJo:
?
•TAIME.
si existiera, SP .fastidia.ria más que yo.,
-Pu&lt;".do saherw con quien tengo el honor de h3:blar.
Habló entonces el desdPn incrédulo ~- dijo:
-Ya lo ha visto uste&lt;l por mi tarjeta, con el ~1~blo.
-El Diablo! bah! el Diablo!
Volvió á son reir Jaime, y su interlocuto~, a~~vmanM
hermoso, en las tardes gr_ises y hela.das de
El monólogo sig'uió en alta ,·oz:
do lo que sigµificaba aquella sonrisa, prosigurn:. lo
Febrero, arellanarse en comoda chaise-lon, Por lo demás, el Diablo debia exhitir; existiendo
-Lo duda usted, es claro; yo en su l~gar harta
gue, tras los cristales. de una .gran ventana acudiria
al llama.miento de un hombre de este i-iglo mismo; pero_ voy á testificarle que: no m1en~o.
que da á bulliciosa vrn. y, tcmendo á lamav podria uno cultivar relaciones con Él: personaje ins•
y le refirió, punto por punto, su pemmnnento ante·
no, sobre leve mesita de la~a 1 u~a ta~~ llena de 1.•xc~~ iruido, de experiencia, liebre corrida,~· por ende, alrior con fidelisimos rletalle.s.
lente café, dejar que la 1magmac1on vagabm_1d~e
J~ime. asombrado, atónito, escuchaba, y cuando el
más que un gitano aventurero y que c.l orgamsmo tamente sugestivo l!. interesa.ntC'. Yo, en presencia del
Diablo, le pedirla algo bueno, algo mejor que la jn- Dia.blo t~rmino, todas sus dudas se habían desvanetodo, experimente el ~nme~so bi_en estar que propor- vcutud
C'terna¡ lo que Fausto pidió cuando Fausto tucion~\ una cámara tibia. b1en ohente.
cido.
De tales ventajas disfrutaba, en la hora y pun~o en vo más seso: á Elena. •
.
:
Elena
es
e.l
ideal
encarnado:
la
Yenus
de
Cleomeno
que ten ero el honor de presentarlo á. ustedes, el ,1oven
Don Jai~e Alvarez de la Rosa, soltero, de treinta Y con el alma de Ofelia; la Vénus mortal, con las ternu-Usted imao•ínaba-continuó Mefisto 1 (le llama:r
ra:-; apasionadas df•. Hcros, la coquetería inmensa
tres años rico, sólo y fuerte.
.
mas así para 1::ayor brevedad, )-qnC' rl Diablo, da ~
de
Ninon,
el
valor
de
Judith,
la
constancia
de
Pen6Á. tal ~dad el buen Jaime había re.corndo Y:1- el
la voz de las sirenas mitológicas, los refinamien- que existiese, debia ser un m01~t-truo,. de alas mem
planeta en todos .sentidos; habíase enamorado n~mte lope,
branosas v velludas, color cetnno, OJOS llameantes
tos
de
Aspasia, la . . ..
veces lo menos, siendo amado unas y otras no, como
y .... apé1l.dices cartilaginosos, (hablo asi por decenJaime se df'tuvo para tomar aliento.
sucede. á todos lo:; mortales.
.
cia) ,. le sorprende encontrarse con un hon1:bre e~e;
Elena,
prosiguió,
Elena
y yo 1 haríamos el maridaje
Inteligente, artista, hombre ele mundo, Jamás :;e ne- exc.elso t\el hombre-rey con l-a mujer-arquetipo .. . .
O'anie v correcto .... Que quierC' ustPd, ~uiugo nuo.
gó un placer, por costoso que fuese.
.
. . _ Oh, Satán, si existieses .. . . si me die.s es a Elena ..
~odo 0Yoluciona. Desde el abori~c.n basta el gentl~En la actualidad, sin embargo, la mlel ,d{' t&lt;lles )
vian, ¡qué inmensa cadena, ,·erdact? . Y?. la he s~g
sería tomo Dios!•
cuales goces demasiado fuerte~, .empalagabale.
do . . .... El Diablo, en los tiempos prnmtivos, fue 1 e_
l)íchas
apenas
estas
última,¡
palabra!;,
la
puerta
de
pezaba á sentir el ,·ugo del fast1d10, y, .aq~ella ta1de, la cámara se abrió y un criado, aproximlmdose a Jai- lial; en la edad media 1 Sataná.s. .
hoy es Mefisto,
en el espacio de cfnco minutos, bostezo cmco veces.

LA DIABLESA

1

~T

I':m·

========

viste frac , dice madrigales y no bebe fuego sino cogM
nac. ¿Qué le parece a usted?
- i Admirable!
- Ahora bien, yo no he podido desairar el llama•
miento de usted. He venido pues.
Jaime, presa ,_;e estupefacción inmensa, dudaba si
debia pedir socorro ó seguir aquel diálogo maravilloso.
l\lefisto adivinó, como de costumbre, sus terrores y
le dijo:
-No tema usted; le a.dvietto en prim ~r lugar que
no vengo por su alrna1 no la necesito. Soy espléndi do y me agrada hacer favores sin IH~dir recompm1sas.
Jaime se tranquilizó.

t:

-Lo sed. usted .... Haré mas aún: el dia que ella
lo engalle, la hart' desaparecer de su presencia para
sie111p1·1.•.
-Si no es que antes la cxtrangulo ..
-Ei;tiL bien; me retiro.
-Pero ¿dónde l~ncontraré á esa mujer?
-En cualquier parte: en el teatro, en la calle, en
un !:i&lt;llon ..... .
- Y para distinguirhi?
-Ah! su corazón le diril. "¡ Es ella.!" Lo clemús corre de cuenta de usted. Adiós!
-Qué, no ,·olveremos á vernos?
-Acaso.
-Entonces, ha:;ta luego.
Y Metbto, cogiendo de las manos del criado .que
acruardaba en la antesala, su sombrnro y su abngo,
b~jó tranquilamentt', las escaleras, perdiéndose d~spués entre la multitud que llenaba la vía.
11
Mcfisto.

. Sigamos á :Metisto como Jaime lo :;;iguió: (!11 cspíntu.
Tras recorrer numerosas calles, detúvose ante un
palacio de arquitectura extraiia, edificado en silencioso barrio.
Era una gran construcción rectangular, levantada
sobre vasta plataforma á la que daban acceso cuatro amplias escaleras.
Entre los bordes de la platafnrma y los muros, crguianse colu~nas esbelt_as rle ~fu·mol ne~ro, eoronadas por capnchosos cap1tcles. En el vest1bulo lascolumnas se encorvaban graciosamente, como la rejilla de la visera de un casco y lucían en el rema.te monumental cimera de granito rojo pulido.
Mefisto franqueó aquel vestíbulo ::,iloncioso, llegó á
un patio arábigo, ele arcos ca.lados como filigranas;
ascendió p )r la monumental escalera hasta la planta
alta, siguió por un amplio corredor~· se introdujo por
fin en recria sala maravHlosiunentu tapizada v alumbrada, o~tentando en las paredes panoplia-; y 'érof'eos,
donde se cxhihian, desde la corta y ancha espada
griega hasta. la pesad~i. tizona medi~ eyal, de euruohe&lt;'.idos gaYilanes, hoJa. labra.da y flex1blt:', y caballeresca ley&lt;•nda¡ desde el espadín de coree, ag-u~o y relucient&lt;", hasrn ol corvo yata.gan de cacha. cua.1ada de
pedrería; destl.H el trabuco pesado y áspero, hasta el
ligero fusil moderno; desde el puñal damasquino hasta la daga italü1na1 triangular y pequeña.
~efisto atravesó rápidamente la gra.n sala y entró
á la pieza inmediata.
Era esta una especie de labora.todo: alambiques,
retortas, probetas, crisoles, reactivos . .. . ya sabéis!
Abi, se despojó de su sombrero y de su abrigo y
echó sobre su traje una túnica roja.1 de un rojo retador, llameante, verdaderamente rnefistofélico.
Entonces se transfiguró, apareciendo en toda su fantástica belleza.

***

-Oh Dios-dijo alzando los soberbios ojos- yo
también sov Creador. Tú creaste á Eva, siimum. de
perfeccioneS; yo creari'.• una mujer única, esplendente,
casi divina¡ le infundiré mi esplritu lleno de :mbiduria, de fuena y de sensibilidad. Será tan hermosa. como Venus, tan augusta como Juno; será mi hija ....
se1·a In Diablesa.

51

EL MUNDO.

25 Aoosro, 1895.

Paso por alto los procedimientos que :\Ie.fisto inició
tras este disl'ursu¡ cómo fné me:.Gclando l'itrbonatos y
fosfatos, innúml•ras substa.nl'ias orgirnicas, g..tSt!s sutiles, lograilllo el 1rn'ts perfecto maridaje de lwtProguneos elementos.
No intentaré describir comofuésurgiendo de lapenumbrn vaga de la estancia, ~mate, indecisa 1 sideral,
fiotante, la mllj{•r ;1,rqur,tipo; cómo :\fofisto estrechó con
afecto supremo á a4 u ella. su hechura contmsu l'Or.\zón
y cómo, isoplaudo levemente sobre sus lahios á imitación de su Eterno em•migo, dijo la palabnL mistcrio,m
de la creacióu.
E11tonces una luz de. apoteosis llenó la estancia, luz
que foé poco ¡~ poco condt•nsándose hasta quedar re•
ducida ;'¡, nimbo vago que flotaba en rededor de aquella cabeza femenina, inmensamente tentadora.
Metisto coutempló un momento sil obra con mirada
que era una infinita caricia. Luego dijo:
-Te llamarás Elena., nombrr qut~ Rintetiza todas
las gracias.
Ella sonriP.
El la contempló aun y clamó:
- Empieza tu gloriosa existencia: a1Hla ! ;u1tla !
La Diable~a echó hacia atrás el soberbio caurlal de
sus cabellos negros y, claYando su mirada en la de
)1efisto, murmuró con ,·oz de eólica arpa herida por
el viento tina.ve d~ la tarde: Gracias padre mio!

ELENA.

Nos encontramos en un salón de baile, t't•(•ricamcnte
iluminado. Amuéblelo y dccórclo el lector ~wglln lai;
exigencias del mod(~rno estilo y evítemP asi la tarea
de entrar en descripciones enojosas.
El ama de la casa, como dirfa un cronista, hace con
exquisita cortcsanfa los _honores de la misma. Se han
dado cita tthí todas las aristocracias: la de la belleza,
la de hi banca, la ele los pergaminos y la del talento.
Jaime asiste á la fiesta y conversa tranquilamente
con varios amigos en un extremo de la s,ila.
De pronto se oye un rumor leve 1 pero general; nótase cierto movimiento en los. concurrentes. Jaime
vuelve la cabt•za, mira y 1:1u corazón se encoge, presa
ele impresión inaudita.
Hay una muj&lt;•r divina ante sus ojos; ca.:.í no ht ve,
la siente ..
La mujer ava.n:.Ga, la precede la dueña dP la man•
sión, el perfllmado f'rn f'ru de la seda se acerca.
Jaime entonu los párpados y pierde. la noción deJ
tiempo, del lugar, de todo ...
De improviso siente que una mano leve se posa sobre su hombro; mira de nuevo: la dueña de la casa,
llevando dd brazo á la mujer visión, dice á Jaimt•,
sonriendo:
-La Sei1orita Eh-na!
Jaime va á. caer; merced á un esfuerzo poderotrn, se
detiem~, se indi11á, murmura un cumplimi(•nto y lu.s
clama-.: pasn.n lrntn.mrnte anw sus ojos, corno lns ,Íl1gc·
h•s lit· la 1uist.ka 1·scala1 ant~ Jacob.
~li1s tarlle, ;u-rebatados por el vl•rtigo del vals, Ele·
na ,. el a.migo del Diablo, rondaban en aquel salón
inu~Hlado du aromas y parpadeos de pedreria.
Se hablan comprendido hin que mediase entrambos
más que un diálogo tan breve como extraño:
-Señora.-habia dicho Jacobo-te esperaba.
-He venido tarde?
~T,.,.,·dr-, si 1 porque quince años de juventud se fueron sin verte A mi lado.
-Pero aun ha,· mucha vida enfrente.
-;.Erus mía? ~
-Turn,.

- :)I~. amas?
-Tl1 ;idoro.
8c h:tbian comprentlido, isi 1 y dé tal sue1·t~, que antes dt! liUe unii t'rn,-;e saliese lle los labios de Jaime,
Elenii h~ escuchi.iba en el fondo de si misma. Con intuició:1 asombrosa segl1ía su cspiritu las mis ocultas
sen-;aciones d(~ su compa!lero. Era la. mujer-m1iga 1 la
muier Unica 1 la mujc&gt;r- prod-igio .
El efímero enlace de aquel vals, debía s&lt;~r preludio
del intimo enláce de aquellos dos des ti nos.
Al despedirse, Jaim e murmuró al oido de Elena:
- Mañana serás mia.
Y Elena respondió sencillamente:
-Mañana.
Jaime encuentra que. su felicidad es infinita.
Suya!
Ha estrechado conka su corazón aquellas formas
augustas. Más feliz que Prometeo, acaricia á la mujer animada por luz divina.
Suya!
Se siente lDl'O. Sl1 asombra de que su alma no se
haya difundido, escapado, cuando mariposeó en sus
labios durante el momento innenarrable que duró el
primer beS'O.
Vive como flotando en el ensueño¡ parécele que
vaga por espacios salpica.dos de puntos de oro.
8uya!
Se arrodilla de vez en cuando ante ella. que, en actitud soberana, descansa en un diván; descálzala y
toma entre sui; manos los pies aporcelanados, con
uñas ele nacar, semejiintes á los del Dios niño; los besa y no se atreve á más.

==

Ella lo mira dulcemente y i;u mirada dice: "sube
hastamh.
Y asciC'nde ... . .. .
Luego-es cierto! luego posl~c á la muje1· Diosa; lueM
go el hleal ele todos los pueblos ct1ltos 1 art.istas, saña•
dorC':-, ha encarnado para él.
Yueln! á sumejirse en homlo asombro ~· oprime á
la Diosa entro, sus brazos, temi&lt;:&gt;ndo qut' MC vaya con
&lt;!l último rayo del cn~púsculo que tifü~ 1lt• rojo y gual•
da tos cristale.s; que se desvaneZca con el humo gris•
perla dt•.1 pe~etno 1 donde el a.loe, el dnamomo y la
rnirrn, funden sns gomas y sus olore;,,.
Oh! connubio excelso, connubio glorioso y triunfal!
Jaime goza~' los afias agitan su~ impalpables alas
sobre su frente, contemplan su dicha y s1•. van

•
••
Una mañana ele primavera, cuando el alba entreabría apenas en el oriente su abanico dt~ nacar y oro,
Jaime despertó.
La mitad de su lecho estaba vacía .....
¡,Porqué una horrible sosprcha mordió su espíritu?
;.Porqué, vii;tiéndose eon premlml, salió al jardín,
pálido y agitadot
¿Qué extraflo presentimiento k• elijo: «inquiere, busca; algo hallarás por tu man&gt;, . . ..
El jardin estaba hundido aún cn la penumbra matutina ....
.lunto ¡~ la verja se moYian doi, bultos it. los que la
es(·asa luz prestaba grandes vague.-tades.
Acereóse con cautela, tocando aprna.."i (•l cesped y
t~trnndo estuvo á dos varas de hi pan~ja, reconoció á
Elena y á su intimo amigo .. . . Juan. (En las novelas
ha,v siempre un Juan).
&amp; acariciaban al amparo tkl crepllsculo y de los
rosales ... cómplices de aquella iniquidad.
Rugió como fiera herida, clió un paso más, e:xtendiendo los brazos, pa.só una. ola de sangre por sus
ojos ~r ca~~ó como un fardo sobre la arena.

•*•
Volvió á su acuenlo: Eil.'na había desaparecido,
acaso con su amante! . ....... Metisto l'staba á :;u lado ,. sonreía.
J'aime lo increpó:
- Infame ¡me has hecho infoliz!
-Porque? Te&gt; he dado lo inmortal en lo efímero; el
amor, que es intinito 1 eil d tiempo.
Te ha. engallado y ya no la vt&gt;rás ...... Cumplo pu&lt;'s mi promesa ...... De otra suerte hubiera ll(\gado el hastío ... .
A.si conservarás, junto al recuerdo de la. traición, el
recuerdo de un bien perdido ....
La mujer e:,; adorable porque rarfa .
,Jaime sonrió amarganwnte.
- Vale pue~ bien poco Elena.
-Menos valt&gt;n la gloria, la fortuna, ~· sin f'mbargo,
los hombres sP n_1atan por obtenerlas .
8ouaron las ocho, y Jaime sacudió la frente; 1mro
&lt;·n rededor: )lefisto habla desaparecido como Elena.
Murmuró: ¡Cuantas necedades piensa uno cuando
no tiene l'll qué pensar!
Y siguió contemplando, tras los cristales, la via,
donde el bullicio continuaba é iban y venían los paraguas corno hongos siniestros, ó como membranoM
so:1 vampiros, que abriesen sus alas en el espacio, heM
rido por la luz de los focos y rayado por la lluvia ....

NERON.
Colérico, terrible y sanguinario,
sntúnica deidad del desenfreno,
reina por el puñal y el veneno
al rumor del aplauso mercenario.
A m,1s de sus proezas de incendiario,
de cómico y bufón y bardo obsceno,
es cruel a7.0te del pudor ageno,
y de su prophl. madre victimario.
Esclavo de sus lúbricas ¡&gt;asiones,
arrastra su existencia, envilecido,
al arrullo de orgiásticas, canciones;
más del pueblo romano aborrecido,
cae al peso de horribles maldiciones
con la pompa grotesca del bandido.
RAJo"AEL DE LOS R1os.

Qfnt.en~rr ti mntt~tt.
Conozco yo á. unos cuantos caballeros
de los que siempre he oído,
de justicia, bondad, moral y orden,
mil calificativos.
Hipócritas que fingen y especulan,
diciendo van :i gritos,
que son los udefensort--s mús constantes
de los sanos principios.
Y es verdad. Con el fruto de sus robos,
sacian el apetito
y haciendo funcionar ,i las mandíbula.~,
cumplen lo prometido.
No extrañéis su constancia en la defensa;
el por qu,é es muy sencillo:
los bistecks y las magrJ.s con tomate
1-lQ.n ~us $attos principios
MAXIMILIANO T11ous.

�25 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

52

53

EL MUNDO.

25 AGOSTO, 1895.

_,,.,;-,,.,e:;·b·

?!le.Jt~qo.1 oe Loo comhatiente.).

"4~-.·-·.

•

•

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(~

~ 1·"'.---

'

'

'

$•naaor G!polinar (rastillo.

$•naaor \!auro (rarrillo.

(Teetigo de Verástegui.)

(Testigo de Romero.)

Á LA VOZ DE ?irAJ'.11'1)0, TRABAM.0:S fu".-CARNIZADA RIRA LOS DE FOREY Y LOS DE GONZÁLEZ ORTEGA.

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR MEXIC.A.NO.-Ilustraclon.es de IZ.A..GUIRRE.
( OONTIJ\~ACION)

Diputaao Namón Priaa.

$r. roanuel 13arro!o.

(Testigo de ,~erástegui.)

(Testigo de Romero.)

•

Ha hecho muv bien el Presidente expulsando á todos esos gringOs que creen en los mochos, en su 1'eDeum y en el derecho divino; ha hecho muy bien en
expulsar al nuncio apostólico y debería colgar de cada farol un ensotanado.
-Sin embargo, en ciertas cosas de derecho internacional se debe andar con piés de plomo.
-Pareces un moderado en tus ideas; no señor; no
hay que curar las llagas cou aguas de rosa sino con
nitra.to de plata. Que se larguen todos estos gringos
y;si_se quejan que se quejen y si sus naciones man-

dan ejércitos á combatirnos, que los manden; si sefior,
que venganj tenemos muchas montañas, muchos bosques, mucho corazón y hay que afrontar el peligro
sin desconfianza, pues me parece que todos estos ministros extranjeros no eran para el Gobierno mexicano, sino los enanos de la venta.
-l3ravo! bien dicho! viva ifanuel, viva este indio
del Sur tan elocuente y tan liberal y que tanto queremos por sus grandes cualidades como patriota y
como amigo. Señores: una copa de coñac a la gloria
de nuestro Saint-Juste; á la felicidad de este hombre

que lo mismo pide la proclamación de la República
Federal como ruega que los cráneos de los mochos
emblanquezcan al sol, clavados en una picota.
--:-Si, r.epuso e~ General, este es mi hermano de coleg10; mi companero de sueños de juventud y lo quiero tanto como Perucho á Adolfo.
-Homb~e, Perucho, d~jo D. José, te hemos dado un sólo de politica pero no te importe; desde niño aprenderás
A.ser puro; po.rque aqui todos somospuros.-YvoÍv1éndose al criado que servia las copas le dijo: al niño
traele una copa de moscat(•l para que no le raspe.

��EL MUNDO.

56

25 AGOSTO, 1895.

PRE'NSA MEXICANA

~--

Página., extrao-rdinar!(U.

EL DEMéeRATA

DOMINGO 19 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

A._.. DE .ALEJO OSORIO
Clall.e de :portae&lt;el,I.. nánl"- 82 y SS,

.

FftaR".
t.-4:lpllla
.
- de Slil
. .Vicelltt,--Jl[E.XICO,;

'l'roinla milrfranc•s•s''•nrporogrinaoión á l!ouraos .• ",.a pr0cos1ón
. •n •l Santuario.

Tomo II.-Número 8.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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56

25 AGOSTO, 1895.

PRE'NSA MEXICANA

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Página., extrao-rdinar!(U.

EL DEMéeRATA

DOMINGO 19 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

A._.. DE .ALEJO OSORIO
Clall.e de :portae&lt;el,I.. nánl"- 82 y SS,

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FftaR".
t.-4:lpllla
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- de Slil
. .Vicelltt,--Jl[E.XICO,;

'l'roinla milrfranc•s•s''•nrporogrinaoión á l!ouraos .• ",.a pr0cos1ón
. •n •l Santuario.

Tomo II.-Número 8.

�1~

58

Fáginas i:!,Herarias.
C!El lilrrtt bt ~ttt,tt.
A tarde lluviosa y tristísima del mes de Julio
de 18721 entré el cuarto número 13 &lt;lel primer
piso en el segundo patio de la Escuela de Medicina, en busca de mi constante compafiero de sueños·1 de
mi admirado y fraternal confidente en las aciagas luc has
de la vida;de mi amigo del alma, cuyo nombre escrito con
caracteres de luz, campea y resplandece en el cielo de las
glorias pátrias: del poeta Manuel Acui'ía.
Había en aquel ctiarto un catre de hierro, con delgado
colchón envuelto en viejo y hermoso zarape del Saltillo
y con una gran almohada que servía más bien de respaldo á cuantos allí querían en moruna post,ura leer versos
ó escuchar los del autor del Pasado. Había también algunas sillas desvencijadas y cojas que obligaban á estu•
diar las leyes del equilibrio y una mesa de noche sustentando enorme cafetera que pocas veces dejaba de estar
en ebullición; una cómoda negra, que hospedaba muchos
papeles y poca ropa; una tosca mesa de pino sin pintura
ni carpeta, sobre la cual 1 entre una botella de tinta, una
fila de libros y un enmarañado conjunto de folletos se
destacaba un cráneo humano, es decir, lo que el v~lgo
llama una calavera.
Aquel crá.neo, que alguno debe de guardar todavía
era el tesoro, la principal riqueza del duefio del ~uarto'.
Su historia no deja Je ser interesante.-Acui\a se encontró un día en el anfiteatro de la Escuela, un cadáver recien traído del hospital y que le sorprendió por sus enormes dimenciones.-Mira, le dijo al pelón (así llamá.bamos
al criado er.cargado de traer del hospital á la Escuela y
llevar luego de la Escuela al cementerio, los muertos destinados á la plancha)-mira qué ejemplar tan hermoso;
prepárame este cráneo y yo te lo pagaré como quieras.
uAI cabo de algunas semanas el pelón entregó al inolvidable estudiante, un hermoso cráneo, limpio, blanquísimo, casi l)Ulimentado, y que como vulgarmente se dice:
daba gusto mirarlo.
Acufia me lo ensefió y me dijo: este será. mi mejor album! ya verás cuántos envidiosos ha de tener antes do
dos meses.
A las pocas noches-me acuerdo como ai lo viera-nos
reunimos en el cuarto ya descrito varios amigos intimos
del poeta.
Dos ó tres tazas tcscas sirvieron para que todos tomáramos café, aquel espeso café que llamábamos uel nectar negro de los suefios blancos1 )1 con sus gotas de aguardiente catalán, que era á. su vez 11el nectar blanco de los
snefios negros.u Cuando nuestras imaginaciones ya estaban excitadas, Acuña sacó de su cómoda, con la gravedad
de un mago que va áenseñar un amuleto, el cráneo consabido y nos dijo: aquí está mi album blanco y limpio nadie saldrá. de este cuarto sin haber escri~o sobre él un
pensamiento.
-Comienza tú, gritó alguno.
-Gracias, venga una pluma. y daré el ejemplo.
Antes de diez minutos; el cráneo ostentó sobre su desnudo frontal la siguiente cuarteta:
Página en que la esfinge de la muerte,
Con su enigma de sombras nos provoca
¿Cómo poderte descifrar si es poca
Toda la luz del sol para leerte?
Un aplauso estridente resonó en la estancia y Acuña lo
interrumpió, diciendo: pero esto es muy sério y es preciso que haya también algo que rompa la monotonía de lo
fúnebre.
-Tienes razón, contestó Cuenca¡ inicia tú el estilo festivo en ese libro de hueso.
Y Acuña, arrojando una bocanada de humo volvió á.
tomar el cráneo y con letra muy clara escribió sobre el
borde de la cavidad de un ojo: uDios y Compaüía ópticosn
Entre las risas y los comentarios, alguno le arrebató el
album y escribió:
Aquí, donde libre el viento
cruza con t-riste gemido,
se albergaron el sonido
y la luz y el pensamiento.
Hueso tosco, que en mis manos
Causas tristeza y horror
¿qué son la fé y el amor
entre el polvo y los gusanos?
Ah! eYclamó álguien, esto es muy filosófico; y tomando el album, escribió sobre el maxilar superior:
Los besos de amor que dí
en dulce y lasciva red
con carne y todo perdí,
y esto que me pasa á mi
tendrá que pasarle á usted!
-Bravo, eso es verdad; bravo, chicó!
Otro escribió dentro de las cabidades de los ojos, abarcando las dos órbitas:
Apaga y ...... vámonos
Un festivo escribió con grandes trabajos en la bóveda
palatina:

uDentaduras automáticas á perpetuidad
u¡Se ponen gdtis ......... !
Y en un abrir y cerrar de ojos se llenó de pensamientos aquel despojo humano.
Manuel Flores, el hoy Doctor y periodista, escribió con
grandes letras: ¡l\fi porvenir! y Manuel M. Flores el gran
poeta, puso mas tarde: H}fafiana ¡espérame!
Aquella noche se improvisaron versos, se dijeron discursos extravagantes, se habló de la gloria., del porvenir,
de la vida ......... ¡de tanto!
Cuando se disperBó el grupo, cerca. ó pasada hi media noche, Acuña quedó solo conmigo; vertió un pxo de vorato de sosa en la Hmpara de alcohol, la encendi0 luego Y
la puso junto tt su al bum.
¡Cómo se destacaban en la blancura del cráneo pulido,
tantos pensamientos recientemente escritos y cuyos caracteres parecían danzar con las oscilaciones de la verdosa llama!
-Todo se transforma!-cxclamó el poeta.-Antes le
hervirían por dentro ,los pensamientos, ahora los tiene
por fuera ...... mira cómo saltan, cómo suben, cómo se
Ueslizan, cómo se van ......
Cogió después entre sus manos aquel objeto extraño Y
me diju:
-Mira, Juan¡ tiene flojo un diente; podría yo arrancárselo pero se quedad. riendo y además le hará falta
'
¿no es verdad
que es un tesoro esta poleantea de b ueso.?
Siempre me decido á arrancarle el diente flojo¡ tómalo,
guú.r&lt;lalo, es un fragmento de este hermoso libro.
Creo que en aquella noche escribi6 Acufia una composición tétrica, de la que yo conservo algunos fragmentos
en la memoria:
-Oye, ven á ver, las naves
nt.in vestidas de luto,
y en ,·ez: de la.s golondrinas
estú.n graznando los bu ha:, ......
.El órgano cst.í. callado,
el templo solo y obscuro;
sobre el altar ...... ¿y la. Yirgcn
por qué tiene el rostro oculto'!
Ves, en aquellas paredes
Están cabnndo un stipulcro
y parece como que álguieu
solloza. y gime allí junto.
¿TLí sabe:3 qnién es el muerto?
¿Tú sabes quién fué el verdugo?
Respóndeme y ra no tiembles
responde ¿ese mfi.o es tuyo?
Mucho tiempo estuvo·ú la vista de todos, el curioso
crú.neo, pero.sucedió con él lo que con todo album¡ que
no faltó quien se lo llevara para escribir con todo reposo Y
no volvió :í aparecer en el cuarto del poeta.
Corrieron los año::i¡ murió Acufin; el cuarto en que vi·
vía, desapareció al modificarse el patio de la Escuela; pocos sabiamos 1a historia. del cr.íneo y yo conservaba entre
muchos vejeetorios del pasado, el diente aquel, arrancado por la mano del poeta.
Se trasladaron los restos del autor del ((Nocturno,)) del
panteón del Campo Florido, al de Dolores; algunos de sus
amigos tuvieron en sus manos el cráneo de Acuñ.a que
tan bellas concepciones encerr,,ra y uno advirtió qne tenía flojo, ú. punto de cáersele, un diente.
Agapito Sil ,·a, lo cogió entre sus dedos y sin esfuerzo ninguno se le quedó en la mano. Sin duda recordando la escena que describo 1 le ocurrió enviármelo como reliquia
de mi amigo tan llorado y con una auténtica, firmada por
varios testigos.
Al recibir tan raro obsequio surgieron en mi memoria.
los recuerdos de la. noche en que se inauguró el libro de
hueso; pensé en todo lo dicho y sentido entonces y con
los ojos húmedos, el ánimo enfermo, la imaginación poblada de fantásticas visiones envolví aquel diente, lo puse dentro de un sobre1 y escribí una carta que decía así,
poco más ó menos:
uA tí, que amaste al poeta, y te cautivaste con su genio,
corresponde esta reliquia, que ha estado guardad.a en el
sepulcro, cerca de veinte añ.os. De aquella boca encendida y ardiente que fué para tí un nido de arrullos y de ósculos, no queda más que polvo, y entre ese polvo los
huesos helados que no pueden ser indiscretos. Guarda el
que te envio, acércalo á tu corazón y no temas que te sorprenda esa reliquia el más celoso de tus amigos. ¿Quién
inquiere la historiad~ un despojo tan poco poético y tan
miserable?
Guá.rdalo como algo material de un poeta que te amó
muchÜ, tanto quizás como á su inmaculado recuerdo y á
su fulgente gloria ama tu antiguo confidente y amigo.
Iba yo á firmar la carta, cuando una voz me dijo muy
alto en la conciencia:
-El amor que se enciende en la juventud1 es fugaz y
concluye.
-¿Nada dura. en el pecho femenino? pregunté alucinado.
Y qué-me respondió mi conciencia-¿no vive aún la
madre del poeta?
Ah! sí! nadie ama como una madre: ¡Ya se adonde
puedo mandar esta reliquia!
JuAN DE Dios PBZA.
Agosto de 1895.

SEPTIEMBRE,

1895.

19

SEPTIEMBRE,

1895.

EL.MUNDO.
'g

¡Sombra, la sombra sin orillas, esa
Que no ve, que no acaba..... .
La sombra en que se ahogan los luceros..... .
Esa. es la que busco para mi alma!
Esa sombra es mi madre, buena madre,
Pobre madre enlutada;
Esa me deja que en su seno llore
Y nunca de su seno me rechaza ..... .
¡Dejadme ir con ella, amigos míos,
gs mi madre, es mi patria!

59

CJ&amp;.

/

•••

Qué mar me arroja? ¿De qué abismo vengo?
¿Qué tremenda borrasca
Con mi vida jugó? ¿Qué ola clemente
Me ha dejado en la playa?
¿En qué desierto suena mi alarido?
¿En qué noche infinita va mi alma?
¿Por qué, prófugo huyó mi pensamiento?
¿Quién se fué? ¿Qui~n me llama?
¡Todo sombra! ¡Mejor! ¡Que nadie mire!
¡Estoy desnudo! ¡Ya no tePgo nada!

•••

Poco á poco1 rasgando la tiniebla,
Como puntas de dagas,
Asoman en mi mente los recuerdos
Y oigo voces confusas que me hablan.
No sé á qué mar cayeron mis ideas ..... .
Con las olas luchaban ... .. .
¡Yo ví cómo convulsas se acogían
A. las flotantes tablas!
La noche era muy negra ... .. el mar muy hondo
Y se ahogaban.·... se ahogaban!
¿Cuántas murieron? ¿Cuántas regresaron
Náufragos desvalidos á la playa?
......... ¿Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Es.'\ es la que busco para mi alma!

•••

Muy alto era el pefión cortado á pico,
Sí, muy alto, muy alto;
Agua iracunda hervía
En el obscuro fondo del barranco.
¿Quién me arrojó? Yo estaba en esa cumbre......
Y ahora estoy abajo¡
Caí como la roca descargada
Por titánico brazo.
Fuí águila tal vez y tuve alas ..... .
¡Ya me las arrancaron 1
Busco mi sangre, pero sólo miro
Agua negra brotando,
.
Y vivo, sí, más con la vida inmóvil
Del abrupto peñasco ... .. .
¡Cae sobre mí, sacúdeme, torrente!
¡F{mdeme con tu fuego, ardiente rayo!
¡Quiero ser onda y desgarrar mi espuma
En las piedras del tajo ........ .
Correr ... ... correr...... y al .fin de la carrera
Perderme en la extención del Océano!

•*•

El templo colosal, 1a nave inmensa,
Está mudo y sombrío;
Sin flores el altar, negro, muy negro;
Apagados los cirios!
Sefior, ¿en dónde estás? ¡Te busco en vano!. .... •
¿En dónde estás, oh Cristo?
¡Te llamo con pavor porque estoy sólo,
Comd llama 1\ su padre el pobre niño!
Y nadie en el altar! ¡Nadie en la nave!
¡Todo en la. niebla sepulcral hundido!
¡Habla! ¡Que suene el órgano! ¡Que vea
En el desnudo altar arder los cirios!
¡Ya me-ahogo en la sombra ...... ya me ahogo!
Resucita, Dios mío!

•••

¡Una luz! ¡Un relámpago!. .... . ¡Fué acaso
Que despertó una lámpara!
!Ya miro, sí! ¡Ya miro que estoy sólo ......
Ya puedo ver mi alma!
Ya ví que de la cruz te desclavas te
Y que en la cruz no hay nada.... . .
Como esa son las cruces de los muertos ..... .
Los pomos de las dagas ..... .
¿Y es puñal? sí, porque su boja aguda
En mi pecho se encaja!
Ya ardieron de repente mis recuerdos1
Ya brillaron las velas apagadas ..... .
Vuelven al coro tétricos los monjes
Y vestidos de luto se adelantan .. ... .
Traen un cadú.ver ..... . rezan .. .... ¡oh Dios mío,
Todos los cirios con tu soplo apaga ...... !
¡Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Esa es la que busco para mi alma!
MANUEL GUTIERREZ Nb&amp;RA.

Octubre de 1889.

$rita. 6stl¡er Gonzáloz.

(GuCL lalu-Jnra. +

MI DOCTRINA.
La pena, amarga y el dolor, hastía:
la ilusión más gentil se descolora:
la noche impone límites al día
y á las tinicblas1 1a fulgente au~ora.
Todos somos hermanos: paso á, paso
hacia la tumba nuestro pje resbala;
y al fin de nuestro fin, en su regazo
1a muerte nos confunde y nos iguala.
Igual es nuestra senda: ocultas leyes
en la cuna nos dan fúnebre dote ·
'
y esclavos del pesar, párias ó re)•es
nos arranca el dolor un mismo eecoÍ:e.
Ni !am~, ?i esplendor: na&lt;l:a importuna
de m1 ex1st1r el rumbo transitorio;
que el oro, y el poder, y la fortuna,
son un sueño no más: sueño ilusorio.
No me rindo al dolor: lucho, medito
interrogo los tiempos, sus morales,
'
me elevo de la tierra á lo infinito
y hallo al monarca y al mendígo iguales!
Por eso, yo, si de sangriento lodo
me salpican los hombres, no me quejo:
lo lavo con .mis lás:rimas; y en todo
busco del cielo el mmortal reflejo.
Y Dios llega á mi sér, habla, lG agita ·
con influjo de paz lo regenera,
'
ilumina mi espíritu, y me grita:
Existe un más allá: ¡ lucha y espera!
Lucho y espero en Dios: con mis delirios
soporto alegre mi destino rudo .. ... .
Los hombres de 1r.i temple en sus martirios
tienen la fe por sahiación y escudo!
'
Joven soy, poco valgo y me desprecia
quien en el oro su valer consulta.·
y hasta la infamia, sin pudor y n~cia
loco me llama, cuando no me insulta'!
Ay! al sér infeliz, con rudo ultraje
hieren los hombres de diversos modos·1
pues quien no lleva el oro por ropaje
es una lepra, que lastiman todos!. .....
. Si hoy el m~mdo me ofrece por diadema
sierpes y hort1gas que laureles llama·
si en la injusticia mi existencia queO::a
y al torturarme su moral proclama ... .. :...
Aún puedo soportar del mundo impío
su saña y su furor: joven me siento:
del universo el porvenir es mío
mientras vibre en mi sér un per{samiento!
Si está la gloria á. la maldad sujeta
y el fausto halaiador de infamia lle~o,
prefiero la humildad, que no me inquieta
al manto de oro destilando cieno!......
'
En la amistad soñé: tras ella un día
corrí, veloz, en venturosa calma·
y al llamarla después, en mi ao-o~fa
medió en el rostro y me azotó°cn el alma!
¿Qué es el amor? Aparición divina
en la mañana del placer, hermosa:
y luego un sol que sin brillar declina,
fango en que el alma se envilece y goza.
Cari~d!-9aridad! fúlgida hoguera
que el bten difundes en las almas tristes
yo te he llamado en mi mortal carrera, '
¡en vano, en vano! para mí no existes!
Yirtud, S8:nta virtud! Cuántos oprimen
te rnvocan sm rubor, con lengua impía ..... .
Con tus destellos se dizfraza el crimen
y en tu falsa piedad la hipocresía!
'
Justicia, ¿en dónde estás? Si á Dios coronAA
y eres un astro que en el cielo brillas
aquft en la t~erra, al criminal perdon~,
Y la mocencta y la honradez mancillas.

$rila. ::Jsaura Gonzáloz.
La gloria es vanidad: luz qne fascina
subyuga, impone, y hasta el crimen d¿ra.
Y así como cresJ?Ones de neblina
'
en l.as alas del tie1:1po se evapora.
81 t~o es opresión, sombra y escoria
torpe mt-erés y criminal malicia
'
despr~cio el mundo, su poder, s~ gloria,
su c~mlad, tm amor y su justicia!
Aun pn~do batallar, joven me siento:
h~y en mi P.echo ins¡,iración y brío ..... ... .
Mientras vibre en m1 sér un pensamiento
puedo decir: el universo es mío
Pero si caigo al fin: si hado i~cundo
apaga mi canción y mi existencia
aún 9-uedará.~ mis notas en el muhdo,
refleJando mi nombre y mi conciencia!
BxusAmo l\fo.NCADA.-(Venezolano).

!a .Srita. Qratalina .lmn¡a.
uLa luz de tu mirar es la esplendente
Luz de la aurora inmaculada y bella...... 11
~iene razón J l!ªn de Dios Pez a. En la hermosa
mirada de Catalma hay la irradiación del genio que
es una ~!horada eterna en el cerebro humano.
C';ltalrna Anaya .es una artista incomparable en
~l p1a_no ~ en _los he11zos en que sus pinceles crean
o copian msp1rados cuadros. Ha concluido muchas
obra~ que son los mejores y más elocuentes testimomos de su valer artístico. Cuando toca1 están
en arrobador éxtasis los que la escuchan.
Es tan. hermosa y ~an modesta señorita, una joya
de la El"C!c1edad guanaJuatense.
Ca1;1t1va s1;1 educación exquisita¡ encanta su instrucción sóhda. y vasta; admiran su modestia y sn
dulzura. Catalrna no ha tenido otro maestro que
rm padre, y es un tesoro de ilustración.
Puede decírsele sin lisonja:
Los que hemos tenido la dicha de escuchar los
raudales de arf!lonía que tus primorosas manos hacen brotar del rnerte teclado del piano; los afortunados que hemos podido contemplar los cuadros
~ue ~maron form~ y color al contacto de tus pinc_eles, los qu~ adm1~mos de cerca tu virtud angéhca.; tus méritos altísimos; tu modestia incomparable, revelada en tus palabras, en tue acciones, eu
tu semblante, exclamamos con el cantor del hogar
La luz de tu mirar es la esplendente
·
Luz de la aurora inmaculada y bella
Y hay un nimbo inmortal sobre tu {~ente
Como el que envuelve á la primera estrella.
Guanajuato, Agosto de 1895.
L. R.

$rita. Qatalina Gnapa.
(Guanajuato.)

Guadalajara es una tierra pródiga en femeniles
bellezas.-Entre I:;s fúlgidas estrellas del cielo de
tan e~cantadora ciudad, culminan dos distinguidas
sefioritas.
Esther González fluctua entre esos modelos perfectos de la Veneciana. y la andaluza. Hay en su
obscura cabellera artísticamente desordenada sobre
su frente, algo del nimbo que tanto hace resaltar
el óval? de los .rostros en las mujeres del mediodía
de Italia. Sus OJOS obscuros y expresivos; diamantes
~egros que lucen bajo los arcos de las pobladas ceJas, recuerdan á los que incendian é irisan las olas
del Guadalquivir cerca de la Torre de oro.
Isaura Gonz~lez 1 ™:lla también 1 tiene en el sem?Iante ese matiz lun:nnoso de la reflexión, de la
1dea, relampagueando en la mirada y en la sonrisa
Es una hermosura franca. Su carácter su fond¿
lleno de alburas, está palpitando en su :-OStro.
Las dos hermanas, cuyos retratos publicamos
son dos astros de gracia.

�60

EL MUNDO.

1~

SEPTIIDlBRE,

1895.

25 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

11

CATARINO, AUNQUE TE MCERAS1 :SC~UA TE OLVIDES DE JUSTA,

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR MEXICA.N04-Ilustraoion.es de IZ.A..GUJ.RRE.
( CONTINUACION)

$1 sueño ael menaigo.
(Grabado en w, tallerca cJ.e "El Hundo.")

Los en~ueños de los enemigos de la independencia
se realizaron bien pronto y se anunció que en determinado día, entraría en la ciudad de México el numeroso ejército francés que mandaba el mariscal Forey.
Puebla había sucu111hic1o el 17 de Mayo de 1863 y
el 31 del mismo mes abandonaron la capital de la Repliblica, el Presidcmte1 sus ministros y un numeroso
cortejo de funcionarios, empleados, militares y adictos.
-Todo el Gobierno se va á San LuisPotosi-me

dijo Adolfo-mi padre lo acompaña y yo me voy con
mi p.idre.
-TU te vas, siei1do todavía tan joven? le preg11ntó
D. Emerenciano.
-Yo me voy y todos los de mi familia 1 porque preferimos-según dice papá-·morir de hambre, libres, á
vivir aquí de esclavos de los franceses.
-¡Ola! ola! brava razón! pues señor, muy bien hecho, no seré yo quien te contrarié ni me oponga á esas
meditadas resoluciones.
Entretanto yo sentía un puñal clavado en el pecho.

Y gran motivo habia para sentirlo. Mi primer amigo,
mi confidente, mi hermano en aspiraciones y en S&lt;'lltimientos, iba á ausentarse quizás para siempre.
Adolfo 1 cuando salimos, me refirió muchas cosas que
me parecieron estupendas.
-¿Te acuerdas-me dijo-del dia en que fuimos de
curiosos al entierro del General Ignacio Zaragoza?
-¡Cómo no he de acordarme! Hasta te podría repetir los versos que estaban fijados en cada esquina.
-¿Los recuerdas? Claro; es un dístico de Cuellm·,
muy fácil, á ver ¿cómo dice?

�62

1? SEPTIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

sin entrañas y frío como el mármol, un pollo recién
-Si no me equivoco es asi:
desplumado, en cuya amoratada cabeza quedaba
&lt;Murió pero inv·encible y en la historia
abierto un ojo amarillento y opaco, que parecia estarNi hombre ni Dios empallar{m su gloria.
Por cierto que en casa me prohibieron que lo repi- me mirando. Alli escribí despnós de mucho batallar,
tiera, porque dicen que es un verso ateo y que eso de sobre un arrugado papel que me encontré en el brasero y que debió haber envuelto especias, según el
cni Dios, es una blasfemia.
-Pues desde el día en que murió el General Zara- olor sw-géneris que despedía, lo siguiente:
e Que no te asuste el camino
goza, creo que fué el 8 de Septiembre del año pasado.
con
sus piedras y sus ramas,
porque era el Santo de una tfa y estábamos de frasca,
ó dime que ya no me amas
cuando se recibió el parte, mi padre dijo: ,.ya la foró no te hagas, Catarino.
tuna nos Yolvió la espalda y pronto nos llevará la
-Justa! Justa! ya está tu encargo, grité satisfecho
trampa, y desde entonces todo es tristeza en mi casa,
y no bien se me acercó la pobre costurera, le lei con
-Ya habrás visto que no hay ni las mismas visitas
énfasís
el ensayo primero de mi numen poético.
de antes.
_:.Está muy bonito, niño; así lo quería yo, pero otro
-En cambio á lamia están yendo muchas gente,s
favorcito tengo que pedirte.
desconocidas.
-¿Cuál?
-Ya mamá me lo había anunciado: 4'.En casa dePe-Que le agregues que no me olvide.
rucho-nos d·ecia anoche-han de tener buenas noti-De veras, voy á hacer otro verso y se lo ponemos
cias y muchos aduladores.&gt; Y nos vamos Peruchito,
también.
nos vamos mañana con el Gobierno.
Después de otro rato de meditación frente al pollo
-Pero tll que ,ras á hacer.
-Pues no lo se; yo me,; oy porque me llevan-¡Oja- muerto y de haberme comido una zanahoria que me
encontré en una cazuela, escribí la redondilla, aleluya
lá te pudieras ir conmigo!
ó aborto del infierno, que decía así:
-Ojalá, pero eso es muy dificil.
Y si el camino te gusta
-Y tan adelantados que estábamos en todo, hombre.
Y tU me quieres de veras 1
-Pero ¿nos volverémos á ver pronto?
Catai-ino, aunque te mueras,
-Quien lo sabe.
nunca te olvides de Justa.
Hablando así fui á dejar á Adolfo á su casa, donde
-Primoroso, niño; primoroso; ni mandado hacer al
ya estaban en el patio gran número de baliles y cajas arpilladas-Me llamó la atención un coche ámplio portal de Santo Domingo, donde un e'7angelista me
con funda de lona, y una red de-bajo con algunos en- hubiera cobrado, cuando menos cuatro reales, saldría
seres y bultos como de ropa de cama¡ habia también mejor de como lo has hecho 1 Dios te bendiga.
Y Justa me díó un beso en la frente, sacó una pevarios colchones enrollados, envueltos en cueros de
seta
de la bolsa y me la puso en la mano.
res ó en petates y liados eon toscas cuerdas de ixtle
-No; eso si que no;.le dije lleno de dignidad literaó de cáñamo.
Algm10s soldados de blusa roja y sombrero ancho ria. Solo los evangelistas de Santo Domingo cobran,
cuidaban y arreglaban aquello y por las escaleras su- y yo lo he hecho por darte gusto.
-Xo; tómala para dulces.
bian y bajaban varios desconocidos con sombrerillos
-De ninguna manera; esto representa un día de
de paja, sacos de lienzo, pistola al cinto y zapatos de
trabajo, y no te lo he quitar.
piel amarilla ó aplomada.
-Mírate qué reflexivo y qué mono ¿pues qué quieLos caballos piafaban, ya ensillados y listos, como
res
en premio?
presintiendo que pronto emprenderían la marcha.
Volví los ojos para todas partes y con esa malicia
-Pero esto se va hoy, le dije á Adolfo-porque las
que se: aprende en las escuelas, agregué con descaro:
trazas son de salir hoy mismo.
-Un beso como los que le has de dará Catarino.
-Si¡ éstos se adelantan para esperarnos en una posJusta se inclinó, me tomó entre sus manos la cabeta del camirio.
za y me dió en la boca un beso tan ruidoso y tan nue-¿Qué es una posta?
-Pues yo no lo se, pero a.si lo oi decir; que se van vo para mi, que crei que me babia sorbido toda la
sangre del cuerpo. En seguida, corrió a poner en limá la posta primera para que alli los encontrémos.
Subí con Adolfo¡ me llevó con sus padres que me pio sus versitos y yo me quedé. sin saber qué me pahicieron mil demostraciones de cariño asegurándome saba.
Llegó a conocimiento de mi padre la primera reque no tardaría mucho en ver á su hijo, que no los oldondilla
que compuse para Justa y cuando solía revidara y que no me obligara nadie á querer ni á tratar á los franceses, ni mucho menos á los mexicanos gañarme: porque no le obedecía pronto, decía con
que se les hahiau unido para entrar con ellos y ayu- mucha intención:
-Perucho: no te hagas.
.. Catarino.
darlos á dominarnos.
Aleccionado de este modu, di un abrazo muy estreCAPITULO X.
cho á mi amigo querido y me fui á casa donde les
conté cuanto había visto, menos lo que me dijeron,
pues nunca hice alarde de mis ideas delante de mamá Donde se da enenta de cómo desvela un gallo, cómo se cantaban las siete flores y cómo se e1;peraba á los franceses.
que se encendía en ira cuando me encontraba tan enemigo de sus principios.
Sentado en el sofá de la sala, frente por frente de
Por mi supieron con toda exactitud la salida del gobierno republicano, que se efectuó al día siguiente, 13 la butaca eu que mamá tejía una colcha á la luz de
de Mayo, en medio de la mayor confusión, pero sin una lámpara de aceite de kerosene {hoy petróleo) deque se interrumpiera el orden ni la paz de la ciudad ciame una noche mi padre:
-Líbrete Dios, Perucho, de padecer monomanías.
que quedó custodiada por un jefe valiente y joven, á
-¿Por qué le dices eso? preguntó mamá asomando
quien yo conoci en la casa de Adolfo, pues era de los
los ojos por encima de los arillos de oro de sus lentes.
que la freéuentabau con mayor constancia.
-Pofque la primera viruPla anuncia las demás, y
La mañana de ese día 13, la costurera de mamá, me
llamó con misterio, llevóme á la cocina y me dijo llo- este muchacho ya perpetró el primer verso.
-¿Y es malo hacer versos? le pregunté tímida.tando:
mente.
-Niño me vas á hacer un favor muy grande?
-Malo, tal como lo expresa la palabra1 no, pero
-¿Qué quieres Justa?
-Se va esta tarde escoltando al Presidente mi chi- hacer versos malos, es un delito, y buenos ó malos
naeo, mi blusa, aquel que tU conoces y para el cual quitan mucho tiempo para lo útil y obligan á ser un
vago incurable.
teji aquella corbata roja que te gustó tanto.
-Mira-dijo mamli.-aqui hay muchos que sin los
-¿Se vá Catarino con el Gobierno?
-Se va, niño; se va y como ha de pasar a despedir- versos no se hubieran elevado más de una pulgada
se, yo quisiera que tú me hicieras un versito muy ca- sobre el suelo
-Ya lo creo¡ aqui un soneto ha valido una cartera,
riñoso para dárselo y que no me olvide por otra.
-Pero Justa, si quien hace versitos es Adolfo, mi y un epigrama una credencial, pero no á todos les va
lo mismo en la feria, y podría ser mi hijo de los que
· amigo, que se va también¡ yo no se hacer eso.
-Un sonetito aunque sea; por vida tuyita; mira que perdiera su carrera por entretenimientos tau pueriles
tll puedes porque todos dicen que tienes mucha ca- y que á la postre no lograra nada.
-Fulano, dijo mama, ha sido varias Yeccs ministro
beza.
Pero Justa, yo no sé lo que son sonetitos, en fin,me de Hacienda y compone muy lindos versos.
-Pero no es lo mismo hija mia.-El que surce conensayaré, déjame un rato solo.
Y sacando un lápiz artificial, es decir, de los asi sonantes, no siempre sabe contar ni adquirir sonanllamados y que sirven para dibujar en las escuelas, tes. Las musas son enemigas de la Teneduría. de Lime acerqué á la mesa de la cocina, sobre la cual yacía bros.

19 SEPTIEMBRE, 1895.

•
-Pues á Perucho le gusta mucho componer versos y ya recita toda la ,Flor de un día, de memoria.
-Esas tenemos amiguito; es usted Don Diego y Lola, y el Marqués y el Negro á un tiempo mismo?
-Me gusta mucho, papá, pero no pue&lt;lo hacer lo
que yo quisiera.
-Ola l te gusta mucho?
--Si 1 pero yo quisiera escribir con mucha energía;
asi como el señ.or que conocí en la casa de Adolfo ..... .
-No hay sermón sin San Agustín ¿qué señor es
ese y cuáles versos suyos te sabes, hijo mio?
-Los que compuso cuando entraron los reaccionarios y que comienzan así:
-Verémos ¿cómo dicen? á ver, habla fuerte.
-Son muy bonitos papá, dicen poco má.s ó menos
asi. Y de pie en medio de la sala solté la siguiente
estrofa:
¡ Victoria al fanatismo!
Ya México se enluta
De un estandarte negro
al fúnebre capuz:
Por fin al pensamiento:
venció la fuerza bruta
Al fin habéis triunfado
bandidos de la cruz.¡Ave Maria Purísima! exclamó mamá, que versos
tan impíos.
-Muy bien, dijo mi padre; muy bien caballerito;
muy lindos versos y muy oportuno el lugar para decirlos.
-A mi me gustan mucho.
-Claro, ya me. lo imaginaba. Con que esos versos
son al triunfo de los reaccionarios, y ¿no compuso
nada ese señor á la derrota del mismo partido?
-Si compuso, papá. Un soneto en que da parte de
la muerte del partido y anuncia que le han hecho la

-¡Qué tenor tan grit.ón y tan terco!
-No lo creerás hija mia, pero aun me dura el dolor de cabeza ocasionado por la desvelada.-Comenzaba yo á . dormirme cuando después de un rasgueo
, tremebundo gritaba el tenor:
I Laaaa noche está silenciooooooosa !
No hay centinela importu-u-u-u-u-na
A ~a-mar-illen-ta la luuuuuuna
Des-pidé-des-pidé paaalida luuuz.
-Y qué silenciosa había de estar la noche; llovía á
eá.ntaros.
-Pero para éstos bribones era plenilunio porque
jamás se le han dicho mayores majaderías á la casta
Diana.
-81; yo les oi una canción que cuando era chiquitilla la aprendí en la amiga.
-Cuál?
-Aquella que repitiron hasta el fastido,
Luna que alumbras la tierra
Con tu semblante amoroso 1
Dime si se halla mi esposo
En brazos de otra mujer.
-Esa fué la causa de mi jaqueca, pero en medio de
todo me causó risa, porque deben ser los que la cantab&amp;n gente muy soez y ordinaria, pues en el segundo verso decían:
Si te pregunta al caso
Qnit'n me robó la ventura,
Responderás con trinura
La pasión de un hornbrinfiel.
- Yo los oi muy bien, exclamé contentísimo \r no se
qu e decian de amiga mía, amiga mia. . . . .
"
-Ah\ si-contestó mamá-es otro vegestorio del
tiempo del cólera grande y que mLtcho les gusta á las
cocineras y á las reeamareras.
-Pero tiene-agregLté unas caiditas muy graciosas.
-Esas caiditas son una especie de tosidas ó refunf uñas que hacen los que la cantan. Yo lase muy bien
p orque con esa canción me acatarraba Clotilde todas
las mañanas. Dice asi:
Si, amiga mia, si supieras lo que siento,
TU tal vez, escucharas mi dolor,
Ese hombre ingrato ..... .
A quen yo ernp1•esté mi amor ..... .
Me ha abandonado
Por seguir á ontra mujer.
Si amiga mia;
Yo te quero y tiaconsejo
Que olvides ya

atosia.
-La ... . qué?
-¡ La atosia !
-La auptosia .... !literato!
-Eso.
- Y ¿cómo reza el tal soneto?
-No lo se entero.
-Pues ¿qué sabes?
-El final, nada más.
-Y ¿cómo dice.?
-Creo que acaba asi:
Alza.ron al cadáver la mortaja
Y hallaron en su seno pestilente
Un bonete, un puñal y una baraja.
-Peor está que estábamos, dijQ mamá.
-Pcrucho, tu tienes un arsenal de erejias.
-Primorosos modelos de buen decir y de mejor
pensar, son los que éste retiene en la memoria.
-A mi no me disgusta que tenga esa inclinación
porque es bueno que los hombros se den á conocer
desde temprano. No digo que comience mañana, pero
en fin, más tarde; ya ves al hijo de D. Antonio, un articulejo aquí, un versito allá, un discurso en el teatro,
y de repente lo vimos hecho un Diputado.
-Si hija mia 1 pero más se lo debe á la masoneria
que á la literatura.
-Eso si no seas nunca Perucho 1-agregó mamá
sentenciosamente-antes muerto que masón. No permita Dios que te veamos nunca metido con los enemigos de Dios.
-Yo no sé lo que son masones.
-Ni te importa saberlo todavía.
-¿Son muy picaros? pregunté con malicia.
-Te equivocas, respondió mi padre; no todos los
masones son picaros, pero muchos picaros se han metido á masones.
- Y hacen versos?
-Y prosa y cuanto se les ocurre, p~ro no estás para que hablémos de esas cosas; lo que te aconsejo es
que te dediques mucho á lo serio, á lo útil, a lo provechoso. Ha pasado el tiempo de los ideales y de los
trovadores errantes. Ya no se estimaria al que con un
mandolin debajo del brazo, St! lanzara por los cami~
nos en pos de castellanas á quienes darles serenatas.
-No, agregó mamá, ahora en vez de esos trovadores quedan los que salen á correr gallo y aturden al
vecindario con sus canciones.
-Como nos molestaron anoche, interrumpió mi pa•
dre.
-PL•ro si ya te lo he dicho, es la muchacha delcobrador, la q_ ue tiene un novio que le trae dos ó tres
veces á la semana el gallito ese.
-¡ Cáscaras! Anoche eran como seis ó siete. El de
la flauta ha de habel' estado borracho y los de la gu.itana. y el bajo completamente locos.

hu-hu-hum

•

•
{este es el resongo)
Al quiamate.~ con trinura
Mesimposible olvidar esa hermosura
¡ay! ¡ay!
Si con el pierdo
Alma, vída y corazón ....
~Esa es mamá, esa es igµalita.
-¡Hija, te aprendes un'a.s cosas!
-Pero figúrate que la he oído afias enteros á una
muchacha de casa que nunca la dejaba de cantar,
cu ando sacudia ó arreglaba las camas.
-Pues era muy terca.
-En la mañana cantaba eso y en la tarde las siete
flores.
-¿Las siete flores?
-Si, eran siete canciones distintas, pero que cada
una se ocupaba de una flor.
.:._No me lo digas.
-Como lo oyes. Una empezaba:
¡ Oh flor hermosa.
Permite que ávido
Tu olor balsámico
Aspire yo ....
-Si, esa la he oido mucho.
-Otra, era as[ más ó menos:
¿Qué haces con esa flor? ¿A do la llevas?
¿Por qué la privas del benigno sol?
i Ya no el rocío mojará sus pétalos
Ni le dará. Qtra aurora su arrebol!
-Bueno.
-Otra, si mal no recuerdo, empezaba:
¡Murió la flor de la esperanza mia !
-Esa es mas elegiaca y de mayor vuelo.
-Otra, que por cierto yo la cantaba á sotto voce y
me gustaba mucho, decia:
Dos blancos lirios con el día nacieron
Y juntos sus matices ostentaban;
En un vástago mismo se miraban
Y una mano cruel los 'ileparó.
-Si, ~gre?ó mi padre; yo visitaba en mi juventud,
á. u nas mfühces que eran novias de estudiante1:1 y alli
en un cuarto que tenia por colgaduras telarañas; por

EL MUNDO.

63

tapiz el salitre brotado de ln.s paredes; por alfomhra, Me da mucha lástima ese chico, que solo sabe vullas vigas del pii;o moviéndose como desvencijadas garidades.
teclas de un órgano antiguo¡ por himpara un mal
-Me dijo el otro dia que me ibaenseiíar el acompa?liento codal de seb? frente á un pedazo dt•. t~spejo, ñamiento de la canción á Osollo.
igual al que encontro tm d muladar la viejn. de la fá-Pues que ¿ya hicforon una canción al General
bula; por muebles, un sofá d&lt;~stripado, cojo, sosteni- Osollo?
-Si, es esa, que habrás oido y que dice:
do por una cajón ele vino A guisa de horqueta, y cuaSi el valiente ele Osollo viviera
tro ó cinco sillas de pera y manzana; oí cantar esos
Y los puro.-., quisieran triunfar,
dos lirios á un cursante de jurisprudí'ncia.
Los arroyos de sangre corrieran
Le echaba segunda una muchachuela bisbirincla de
Como corren las olas del mar.
ojos azules y redondos como las canicas con que'ju-No lo haces tan mal, cantando; Pcruchillo· eso es
gaba Perucho; y que en su afán de aparecer elegan- patriótico.
'
te se ponia hasta polvos de tizar en la cara v moños
. -Y acaba muy bonito, papá, porque el vt•rso que
de papel de china color de rosa, en la cabezi y en el sigue- . .. .
-Cántalo, cil.ntalo.
vestido.
Y con voz llena prosegul :
-¡Ay Pedro!, á qué clase de gentes tratan los homViva'! Viva el valiente de Osollo·
bres ....
¡S,.1 segundo Miguel ;\1iramón! '
-De todo, hija, de todo; asi se va deletreando el
¡Vivan! ¡Vivan los mil defensores
libro de la vida y se aprende á distinguir lo bueno de
Que ha tenido nuestra. Religión!
lo malo, el oropel del oro, la infantería de la caba-No está tan atrasado en canciones y que no le has
llería.
oído el cPalomo reaccionario.,
-Y esa chica era la que cantaba los lirios?
-¿Cómo es eso? á. ver; cántalo sin miedo.
-Como te digo, le echaba segunda al abogadito
En el colmo de mi ventura, porque me aplaudían
aquel y como eran novios y habían estado separados mi buen oido canté el cPalomo, que era la burla po- ·
porque él era de una población lejana adonde iba á. litica á los liberales.
pasar las vacaciones, conforme al sentido del verso se
¿Palomito, qué haces, di,
miraban con unos ojos ....
tan triste y atormentado?
-Si; de borrego á medio morir, muy lánguidos.
Esperando otra proclama
-Mucho, hija1 parece que los tengo delante de mi y
De Don Santos Degollado.
anoche cada vez que decía el tenor callejero
¿Para qué, quieres palomo,
otra hipócrita proclama
-Uno de ellos tranquilo se miraba
Primero en un vaso transparente
cuando el ministro de Guerra.
libertadores nos llama?
se me representaba el abogadito, que declaraba vaso
Palomito: ¿qué haces, di,
á su pueblo 'f se retorcía de angustia frente á su Dulcinea.
en tan triste situación?
-Ya me los figuro á los dos .
Espero que Santos grite
¡Viva la Federación 1
-No¡ no tienes idea. El cuarto estaba en un patio;
era de esos que habrás oído 11:tmarles, vivienda prin¿Qué quiere decir, palomo
eso de ,Federación»
cipal, ;'unto al pozo, debajo &lt;le la escalera y todo el
mobiliario valdría, bien vendido, unos veinte reales.
que vivan los siete vicios
-¡ Pobres gentes!
y muera la Religión.
-Pero no te interrumpa ,ro la historia de las siete
¡ Palomita 1 ¡Palomóóó !
flores.
-Hombre, pues ne te conocía yo en ese ramo . Bue-No se todas las siete; Clotilde las repasaba tarde' no, bueno; ¿dónde hai; aprehendido todo eso?
-La verdad es que ni yo lo se porque por todas
por ~arde y natrrralmente mucha'l r etengo en la mepartes cantan esas canciones.
moria. Creo que hay otra que dice:
Me preparaba yo á entonar alguna nueva .sonata,
¡Pobre flor! Pobre flor abandonada.
-Pues todo eso lo oantaron anoche y se conoce que cuando llamaron suavemente nuestra atención, tres
traían sus botellitas de aguardiente porq_ue á medida golpes dados en uno de los vidrios de la puerta de la
que las horas pasaban, su alegría era más notable y sala.
-Visitas! dijo mamá, y yo en estas fachas, ¿lo ves
más extraña.
-A mi me gusta mucho la vihuela-exclamé con Pedro? te dije que estaba muy de trapillo y que iban
á venir a lgunas personas.
franqueza .
-Verémos qufones son y no te preocupes, contestó
-Claro-dijo mi padre-tenia que ser asi; te gustan
las corbatas rojas, tejidas de gancho, con moño tan mí padre, encaminándose á abrir la puerta.
-Buenas noches, señora¡ Marianillo, tanto bueno
grande como una amapola; los sombrerótes anchos
las chaquetas de c.ucrn, en fin, todo lo que trae com¿ por acá, pasen ustedes.
-¡ Ay, Lola I dijo mamá, me encuentras hecha. un
complemento una guitarra.
pingo de la cocina.
-Papá ¿qué no es un bonito instrumento?
-De todas maneras eres la misma, ¿cómo estás?
-No se si es bonito ó feo 1 pero lo que te aseguro es
que no habla en mi tiempo barberia en que no desco- dijo una señora alta, gruesa, hermosa, que acompallara colgada en la pared una guitarra, con sus flo- ñada de su marido, tomó á pocos instantes asiento en
el estrado.
res de trapo y sus listones de seda tricolores.
-Vengo á darte la gran noticia, Pedro, agregó el
El gallo amarrado en la puerta, la olla con las sancaballero, con un semblante que revelaba la satisfacguijuelas y la vihuela en la pared, nunca faltaban en
ción más completa.
una barbería y si te llego á ver en las manos alguna
-Suéltala sin ambajes .
guitarra te la quebraré en la cabeza como los cascaro-Dentro de cinco días, entrará el ejército francés
nes dt, carnaval.
á esta ciudad. ¿ya conoces la proclama del General
-Es muy ocasionada la. vihuela, agregó mamá
Forev?
¿no es cierto?
-No conozco nada.
-Ya lo has visto¡ todos los des,·elados, los vagos,
-Aqu.1 te la traigo. Pone de oro y azul á Hernán
los amigos de armar camorras y zambras en las es- Cortés.
quinas, en las ventanas, en los balcones, en las pla-A ver, lcela hombre, leela.
zuelas, salen con la guitarra, la botella y probableMi padre se levantó de su asiento; dió vuelta A Ja
mente el puñal ó la pistola en la cintura.
llave de la lámpara para avivar la llama y Don Ma-Asi andaban los estudiantes en España?
riano, de pie junto á la me!a1 sacó de la bolsa un pa-No 1 hija mia. En España se usa mucho la guita- pel, lo desdobló nerviosamente y leyó en voz alta:
rra, porque con ella se acompañan esos dolientes can,Nuestras á.guilas victoriosas van á. entrará la (':t.tos andaluces que me parecen agonías con tanto ¡ay! cpital del antiguo imperio de Moctezuma v Guati¡ay! ¡ay!
cmotzin; pero en vez de destruir, como Her~án Co!·-De veras.
ctés, váis á. edificar; en lugar de reducir iL un pueblo
-Pero aquí, la guitarra ocasiona pendencias ó cá la esclavitud, váis á libertarle. No venís del muncuando menos vagancia, desveladas, amarlos, porque cdo antiguo, atrafdos por el sebo del oro para subnada encubre mejor las aventuras de los calaveras de
cyugar á este pueblo inofensivo ... :
barrio y de casa de vecindad. ¡Librete Dios, Perucho,
-¿No te parece-agregó Don Mariano-que revela
de tocar ese instrumento!
supina ignorancia, el general francés? ¡Hernán Cortés
-Papá, ya. ves il. uno de mis primos que bien la ,viniendo á destruir! Esto no puede disimularse á un
tóca.
hombre medianamente ilustrado. Mucho menos al
-Ese no avanzará nunca en la vida. Se quedará Jefe de un Ejército expedicionario y victorioso!
siempr_e acompañando en tono menor ó mayor, según
(CONTINUARÁ)
se lo ptdan á las gangosas cantadoras que lo traten.
Asegurada la propiedad literaria, conforme á la ley.

�19 SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

64

1895.

PRENSA MEXICANA
Numéro 193

MEXICO. _Joudi, 22 AoOt 1B9l

9!me Vol.mue

AhO~N~ME:;Ts .

L'ECHO BU MEXIOUE

ALijERT SAMSON
DUI.MQTl~UR.

L'S,,11,:, IÍI llf•a:lque , ... ,?

...,,.,,,,.,_""'"""'-"-'""º'

ro ..
n u •c,,nu"' oa ¡o.,._. rb,b

IÍuiCO .

• · s H•o ••• ••••

Página&amp; extraordinarias.

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DOllfINGO 8 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

Tomo II.-Númt.ro 9.

~ 1 - . . -. . . • • 1.f)O

.

A-N~ON'CES

Pin,i.1,r.a.: 10""" u ,.,ut'

1lli4fl!k••- 1 -

ANCIEN "TRAIT D'UNION''

-

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110 0 ._ _ laU.-

JOURNAL FRANQAIS DE MEXICO
UGlat.o.0,0
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&lt;01&lt;D-a1'1~1.0 oa

$lección ae un &lt;rauail!o &lt;lhichimeca.
Cl'ADRO (CARTON) l'OR JOAQnx RAMllrnz, l'RE.'!rIADO E:', LA .-\CADElliA DE SA....\'" CARLOS

•
uA los primeros tiempos de la monarquía de Tula, en que también se formaron, se-

_
TONO
BUEN ......__
El_______
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Compagoie Manufa.cturi!re de ClSARETTES sana colle.
~,¡-,,.,.. ... ~,IUJ'lml,1-d.¡:uub'u.

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Joachim PÁSSEMARD
AVOCA'r.

G();\;(.:¡;TATii;~x,

~h. l ll h.•·"•
U&gt;, á'-11. , .... -l:1-d*M- I• L~ •
IL O...::.~--,,S&amp;n ,l~wun.

~¡

gún loa manuscritos consultados por el A.bate Brasseur, los señoríosó reinos de Qunuhtitlán, Colhuadn, etc., corresponde la leyenda de :Xochitzin, célebre maga que contribuyó eficazmente con sus consejos á. extender y afirmar el dominio de los chichimecas
en el Anáhuac. A la muerte de Xuhnel, que ocupaba el trono de QuaubtitMn, subleváronse los primeros habitantes, y "los recién venidos tuvieron que refugiarse en las
montarías. :X:ochitzin, princesa chichimeca, célebre por su belleza, valor y talento, vivía en un castillo de piedra y madera, construido á orillas del abismo por donde corría
entonces el río de Quauhtitlá.n, no lejos del lugar donde á poco se fundó la ciudad de
tal nombre. Según la voz pública1 ten fa frecuentes entrevistas con la muerta Itzpapalott, y poseía el espíritu de esta maga. Atraídos por las maravillas que publicaba, visit,í.banla con empeño los chichimecas para oír sus oráculos y ofrecíanla los productos de·
sus expediciones de caza, como conejos, liebres y culebras, pidiéndola que consultase
en favor suyo el espíritu con quien se hallaba en comunicación. Un día que estaban
reunidos, como de costumbre1 en torno de Xochitzin, exclamó repentinamente la princesa: u¡Oh, chichimecas! ¿Ya no sois hombres? Si carecéis de jefe, nombrad á Huactli
y que él sea. quien os gobierne. Bajad á Nequameyocan, construid allí casa, para vuestras mujeres, circundadlas de campos de mag~eyes y extended vuestras esteras. Bajad,
sí, de las montaiias; disparad vuestras .flechas sobre las tierra.~ del Norte y del Sur, sobre los campos de maiz, Sobre los jardines llenos de flores.n Los chichimecas buscan
con la vista al joven designado por Xochitzin; éste se adelanta con firme paso y es
acogido con respeto y admiración. La maga les arenga de nuevo; lanzan los chichime-

cas entusiasmados el grito de guerra y ee derraman por todas las montarías que rodean
el A.náhuac. A la voz de Huactli, la multitud indómita acude á engrosar sus filas y los
bárbaros de los bosques más distantes secundan sus C!:ÍUerzos. Desde las oriUas del lago de Chapala mandaron á guisa de torrente los fértiles territorios de 'M:ichoacún, Cohuixco, Yopitzingo, Totollán y Tototepec, de un lado; y del otro fas tierras dependientes de los señoríos olmecas de Tepeyacac, Tlaxcalan y Tlilinhtepec hasta las fronteras
ele Gµexthí.n. Las ciudades y aldeas fueron devastadas y sus moradores se refugiaron
á los montes. Los hermosos miles que se extienden entre•Acolhuac.ín y Hueyotzinco
fueron presa de los n~.ts famosos caudillos. La monarqufa sacó de sus proezas ventajas
inapreciables, y al librar al Aná.huac de los guerreros m1s turbulentos, afirmaba en él
sus instituciones y ganaba multitud de provincias en que la civilización tolteca penetaba á la cola de sus ejércitos. Por su parte1 Hnactli, instruido por su oráculo, alejaba
babilmente á sus competidores y terminada tan gloriosa campaíla, volvió hacia Quaxoxouhcan, de lo cual un antiguo cántico chichimeca hacía memoria en estas palabras:
uHe aquí un noble, he aquí un héroe que se adelantará con alegría para ser el jefe de
los chichimecas. He aquí que se le aparija el aztapamnill (estandarte) y el dardo adornado de plumas blancas que llevará al frente como signo de mando. Por donde quiera
que dirija Sus pasos y sus miradas, será seguido de la multitud.11 A este personaje eligieron príncipe los chichimecas bajo el dictado de Tlatoani¡ pero la más dulce recompensa de su valor-agrega la leyenda-fué Ja mano de Xochitzin, cuyo patriotismo y
habilidad habían constituido la causa primera de sus triunfos.11
JosE ~ÍARIA RoA BARCENA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 8, Septiembre 1</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>19 SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

64

1895.

PRENSA MEXICANA
Numéro 193

MEXICO. _Joudi, 22 AoOt 1B9l

9!me Vol.mue

AhO~N~ME:;Ts .

L'ECHO BU MEXIOUE

ALijERT SAMSON
DUI.MQTl~UR.

L'S,,11,:, IÍI llf•a:lque , ... ,?

...,,.,,,,.,_""'"""'-"-'""º'

ro ..
n u •c,,nu"' oa ¡o.,._. rb,b

IÍuiCO .

• · s H•o ••• ••••

Página&amp; extraordinarias.

,.,...;......... u ..

DOllfINGO 8 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

Tomo II.-Númt.ro 9.

~ 1 - . . -. . . • • 1.f)O

.

A-N~ON'CES

Pin,i.1,r.a.: 10""" u ,.,ut'

1lli4fl!k••- 1 -

ANCIEN "TRAIT D'UNION''

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&lt;01&lt;D-a1'1~1.0 oa

$lección ae un &lt;rauail!o &lt;lhichimeca.
Cl'ADRO (CARTON) l'OR JOAQnx RAMllrnz, l'RE.'!rIADO E:', LA .-\CADElliA DE SA....\'" CARLOS

•
uA los primeros tiempos de la monarquía de Tula, en que también se formaron, se-

_
TONO
BUEN ......__
El_______
•

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~,¡-,,.,.. ... ~,IUJ'lml,1-d.¡:uub'u.

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•·

i&amp;, P116D~ "· Sao Frall~co. i.8

·

. ------=~•=•~----ALEXANDRE BEGUERISSE. l'HDl\f.lU.

Joachim PÁSSEMARD
AVOCA'r.

G();\;(.:¡;TATii;~x,

~h. l ll h.•·"•
U&gt;, á'-11. , .... -l:1-d*M- I• L~ •
IL O...::.~--,,S&amp;n ,l~wun.

~¡

gún loa manuscritos consultados por el A.bate Brasseur, los señoríosó reinos de Qunuhtitlán, Colhuadn, etc., corresponde la leyenda de :Xochitzin, célebre maga que contribuyó eficazmente con sus consejos á. extender y afirmar el dominio de los chichimecas
en el Anáhuac. A la muerte de Xuhnel, que ocupaba el trono de QuaubtitMn, subleváronse los primeros habitantes, y "los recién venidos tuvieron que refugiarse en las
montarías. :X:ochitzin, princesa chichimeca, célebre por su belleza, valor y talento, vivía en un castillo de piedra y madera, construido á orillas del abismo por donde corría
entonces el río de Quauhtitlá.n, no lejos del lugar donde á poco se fundó la ciudad de
tal nombre. Según la voz pública1 ten fa frecuentes entrevistas con la muerta Itzpapalott, y poseía el espíritu de esta maga. Atraídos por las maravillas que publicaba, visit,í.banla con empeño los chichimecas para oír sus oráculos y ofrecíanla los productos de·
sus expediciones de caza, como conejos, liebres y culebras, pidiéndola que consultase
en favor suyo el espíritu con quien se hallaba en comunicación. Un día que estaban
reunidos, como de costumbre1 en torno de Xochitzin, exclamó repentinamente la princesa: u¡Oh, chichimecas! ¿Ya no sois hombres? Si carecéis de jefe, nombrad á Huactli
y que él sea. quien os gobierne. Bajad á Nequameyocan, construid allí casa, para vuestras mujeres, circundadlas de campos de mag~eyes y extended vuestras esteras. Bajad,
sí, de las montaiias; disparad vuestras .flechas sobre las tierra.~ del Norte y del Sur, sobre los campos de maiz, Sobre los jardines llenos de flores.n Los chichimecas buscan
con la vista al joven designado por Xochitzin; éste se adelanta con firme paso y es
acogido con respeto y admiración. La maga les arenga de nuevo; lanzan los chichime-

cas entusiasmados el grito de guerra y ee derraman por todas las montarías que rodean
el A.náhuac. A la voz de Huactli, la multitud indómita acude á engrosar sus filas y los
bárbaros de los bosques más distantes secundan sus C!:ÍUerzos. Desde las oriUas del lago de Chapala mandaron á guisa de torrente los fértiles territorios de 'M:ichoacún, Cohuixco, Yopitzingo, Totollán y Tototepec, de un lado; y del otro fas tierras dependientes de los señoríos olmecas de Tepeyacac, Tlaxcalan y Tlilinhtepec hasta las fronteras
ele Gµexthí.n. Las ciudades y aldeas fueron devastadas y sus moradores se refugiaron
á los montes. Los hermosos miles que se extienden entre•Acolhuac.ín y Hueyotzinco
fueron presa de los n~.ts famosos caudillos. La monarqufa sacó de sus proezas ventajas
inapreciables, y al librar al Aná.huac de los guerreros m1s turbulentos, afirmaba en él
sus instituciones y ganaba multitud de provincias en que la civilización tolteca penetaba á la cola de sus ejércitos. Por su parte1 Hnactli, instruido por su oráculo, alejaba
babilmente á sus competidores y terminada tan gloriosa campaíla, volvió hacia Quaxoxouhcan, de lo cual un antiguo cántico chichimeca hacía memoria en estas palabras:
uHe aquí un noble, he aquí un héroe que se adelantará con alegría para ser el jefe de
los chichimecas. He aquí que se le aparija el aztapamnill (estandarte) y el dardo adornado de plumas blancas que llevará al frente como signo de mando. Por donde quiera
que dirija Sus pasos y sus miradas, será seguido de la multitud.11 A este personaje eligieron príncipe los chichimecas bajo el dictado de Tlatoani¡ pero la más dulce recompensa de su valor-agrega la leyenda-fué Ja mano de Xochitzin, cuyo patriotismo y
habilidad habían constituido la causa primera de sus triunfos.11
JosE ~ÍARIA RoA BARCENA

�66

EL MUNDO.

8

SEPTIEMBRE,

1895.

8

SEPTIEMBRE,

1895.

Flágina í!Heraria.
LA FALTA.
NOVELA.
( VEltSIÓN ~!'ASOLA DF. A, !-a~RVO.)

OS ligeros, pn:cip~tados, atmvesaron el salón
y un dedo hirió vivamente con d~s 6 tres gol•

pes la puerta de la cámara. La senora Hurtfn
dejó caer á sus pies el libro que en aquellos
momentos leía y, medio incorporada en el confi.
dente, vi6 entrar, con_ mezcla de sorpresa y i:Jarma á
su hjja, que llevaba traJe de calle al parecer rAptdamente
ajustado.
-Marta! Qué ha pasado, hija mía?...... Tu marido? ..... .
-No, madre. Se trata de mí ...... Pronto...... pronto .... .
Está 'padre ah(?

'larta ae amor.-l$erá cierto .... 7 (luaaro por ~- t:lnareoHi.
(Gral!&lt;td&lt;) tn lm tallfrr11 de" F.I MWk'lo~'')

Llámale ..... .

El gesto de la jov~n era febríl; sus ded~s maltr~taban
el minúsculo mangmto de ~trakún 1 y, baJo el veltllo, levantado sus pupilas aparecieron dilatadas con un brillo
fijo comÚ el de la locura; la delicada faz .dolorosamente
consumida, plomiza, most:ábase en med~o del flaro sol
de aquella mafiana de Abril que en_t~ba a .trn.ves de las
c01tinas azuladas, como una tior fragil, herida por el frío
en sus más intimas fibras.
Incapaz de sangre fría, intrigada por aquella agitación
extraordinaria, enloquecida también, la sefior~ Hurtín
salió al salón y aterciindose á la puerta del gabrnett! del
trabajo desn marido, llamó á éste con voz qne se ahogaba en su garganta:
-Yen! :Marta está aquí.. .... Yen _pronto!
Y volvió hacia su hija para recibir en sus brazos tí. la
pobre nifia que lloraba, dejando oír sollozos entrecortados v leves con la cabeza, oculta ya en el materno seno,
sacudida p~r nerviosos sobresaltos, hijos de su enigmática desesperaciún. J~staban aun enlazadas .cuando apareció el señor Hmtín. Cf'u sus cabellos grises, su barba
corta y cuidada, 1\1. Hu·,lín ~uardaba d~ sus largos aii?S
de notariado, llenos de prov1dad y rectitud, una especie
de solemnidad y elegante y reservada; pero su nurada
era afable llena de mansedumbre, casi sonriente..... .
Inquiet¿ de~1e_ lue90.por la in~exión de voz de su mujer permanecrn mmovil en el drntel de la puerta, con el
cor'azón repentinamente conmovido ante el ~olor de su
hija que constituía todas las dulzuras d~. su vida. .
-Hija mía, que es lo que pas.'l? d110--Qué quieres
de nosotros? Por qué no me abrazas?
Ella se desprendió del seno de su madre y con poderoso arranque fué á. caer entre los brazos abiertos de su padre ocultando la frente bajo la corona des~ilillada y sudor~sa de sus cabellos de oro. Bruscamente miró á los
dos con mirada sombría, que tenía casi la inconsciencia
de la fiebre. Y con palabra rápida, destituida de su ha•
bitual timbre cristalino, dijo:
-:Mi marido va á venir ... ... No me lo ha dicho, no me
ha dicho nada, pero vendrá luego ...... Los amigos, los colegas de la Cámara lo retienen e,n la casa pa:a una cuestión urgente ...... .Yo estaba aqm ayer, tÍ. la siesta ....... Yo
estaba aquí, ea preciso decirlo ..... .
Y con voz sorda en tanto que se dejaba caer•sobre una
silla, rasgando cod los dientes su fino pañuelo de batista~
repitió:
-Aquí, ayer, de h"es ú aeis ...... Es preciso sostE.merl~!
Dos gritos estallaron mezchlfldose en el espacio: gritos
de infinito reproche, de temblorosa indign~ción; tan explícita era la confesión de la falta de la 1i:i.1serable, de la
pobre criatura, que aplastaba, con su verguenza y sus remordimientos.
-Tú has hecho eso! .... Desgraciada, ah! desgraciada ... .
-Y has contado con tu madre y con migo para librarte
del castigo! .Nosotros debemos á nuestra vez ·engafi.ar al
hombre á quien has traicionado! ... De seguro estás loca...
Con los puiios torcidos, con una especie de queja apagada, como lejana, entrecorta.da por !os sollozos, Marta
hablaba en tanto que el sol de la manana acusaba crnelmente ei cerco azulado de sus pupilas.
-Loca ...... Yo estaba loca! Oh! que fué lo que se despert.óen mí? Se produjo un completo olvido, y los seres,
las cosas nó me parecía que tu viesen su aspecto habitual. .... flotaba en medio de un deslumbramiento inconsciente. Algo me poseía1 algo se agitaba en mí cambiando
mi alma aun mi propia cara. Yo habría ido al crimen
como á ia muerte, presa de un vértigo) Oh, vosotros no
sabéis. Yo no me reconozco en la mu1er que fuf dur.rnte
aquel tiempo ma.ldito ...... Andrés! Andrés mío! si _yo te
amo..... Yo lo amo con todas mis venturas de otro tiem•
po y, ay! con todos mis remordimientos de ahora, oh! esto
es horrible ...... Lo amo tanto como odio al otro, como lo
odio, sí, con toda mi alma!. .... Andrés no tiene más que
sospechai::, apenas sospechas, la mayor de las cua.les le
vino sin duda á causa de mi turbación, del disgueto qne
se me subió á la cara y emponzofió mis labio~.... Oh la
dicha, nuestra querida dicha está pues perdida? 1?, desesperación y los remordimientos no son capaces de rescatar
nada? Padre, madre, tened piedad!
Había caído de rodilla$ con expresión de ali plica infinita extendiendo las hermosas manos corno padrón de
dolores. Con la angustia de su hija repoducida en su noble fisonomí_a 1 un poco alterada por la edad y coronada
por las dos b,mdas de SU8 cabellos grisrs, la madre, Yertiendo l.ígrimas, había tenido un gesto de perdón .... pero
el padre permauecía rígido, mudo; solamente se advertía
en sus pomulos un temblor que bien podía ser hijo de la
emoción 6 de la c()\era.
-Nada es reparable-dijo por fin.- La felicidad va
acompañada del honor.
Y salió violentamente, rechazando co11 un gest&lt;? iL su
hija suplicante1 que fué á caer de nuevo sobre m1 sillón.
oyósele alejarse con pasos vigorosos por el salón.

EL MUNDO.
- - -== = ~
A pesar de la expresión severa que persistía en su ros•
tro en tan toque caminaba, con las manos hacia la es1Jalda,
de vez en cuando pugnaba por brotar de sus párpados
hinchados, una lágrima.
Acabó por ~etenel'l".e,. presa de una terrible lucha e~tre
su honor antiguo y sn rnmenso amor paternal, frente a la
mesa del salón y púsose á voltear inconsciente.mente, unJ.
tras otra las página.~ de un alburn de fotogrnf1as
.
De pr~nto, co11:10 invencibl~men~e atraíaa, su pur1Iase
dilató, y nna pahdez mortal mvachó su rostro: Ah , 1rradiu.ndo con tonos marmóreos sus espahla.s desnudas, una
mujer sonreía con la sonrisa Rnave y franca de la plenitud de la vida, ardiente é ingénua: ~ra como el recuerdo
de un pahmjt• &lt;lP prima\'l•ra en med1ode un eHtíoto.rmentosu. Ah! terrible Yértigo que mina y trae el olvido.de
uno mismo y de todo lo que le rodea. De él había sido
también víctima aqnelht mujer que se levantaba en tales
momentos del pasado mostrando al seña; de Ilurtín 8?, falta r--n única falta! Una amiga de su muJer, que surg16 C!t
su' camino como para su pobre hija había surgido un anugo ele su esposo quizá.
Pasóse las manos por la. frente dolorida, cerrando los
ojos ...... Ovóse f'ntonces un ruido ele voces en 1?- antec4mara v eitendiendo con actitud de desesperación suphcantc ·1os brazos, l\Iarta apareció:
-Padre! padre!. ..... Andrésllega ...... piedad!
Desalmado, el señor Hurt.fn, se dirigió álella y sólo tuvo
tirmpo de decirle: Ahí, permanece ahí! Y con mano tem•
blorosa cerró la puerta á tiempo que Andrés entraba por
la otra.
Merced á un esfuerzo inaudito de voluntad, supo maIJ,dar sus nervios y con una voz apenas alterada, preguntó:
-Que hay de nueYo, miquendo Andrés, para que vengáis tan de mañana?
.
.
_
El recién venido era un hombre de treinta y cmcoan?s;
llevaba levitln ajustado, su frente despejada 3:cusaba mteligencia coronando el fino rostro ornado de fiero mo~tacho y bHrba abundante. Advertím,e luego que también
hacía esfuerzos poderosos para permanecer dueño de sf
mismo.
..
.
.
-Estamos r--olos?-d1Jo-nndie nos ornl?
-Pero qué ;,es tan grave lo que tienes qne decirme?
.André~ habfa. cogido las man~s del señor Hurtín.
-1\.Iiradme-exclamó-y decidme si la cosa no será
grave cuando en una sola noche ha podido alterar de tal
suerte mifisonomía ..... .
En aquel punto decayó su brío y su faz se mostró, ho-yada, destrozada por el insomnio,. plomiza, en t3:nto que
algunas lágrimas quemantes ~nroJ~ían .sus pup1la.&lt;t R;e
sentó un in~t.ante, llorande s1lenc1Qs.ari1ente y las lágrimas de aquel hombre, forjado para la acci6n, eran trágicaR. El eefior Hurtín se había colocado frPntf' ii él.
-~ellor Tinrtín, padre .mío-dijo-mi aflicción es inmensa, inmem:a como lad1chaamenazada de muerte, como el honor, amenazado también. perdidoquiz,l; ,·os v~is
á decirme una palabra. Y esta palabra me hará el más mfeliz de los hombres 6 el m,ls culpabl~. ay!
Por vuestro honor, respondedme: Marta estaba ayer, á
la i:;iesta, en vuestra casa?
Tan prevenido ~staba ~l señor IInrtín para la pregun~•~•
va prevista, que- n1 nn musculo de su rostro se conmovw,
Cuando respondió:
-Andréf'I, pe-ro por qué tal solemnidad para una ~osa
tan sencilla? Hí, l\Iart.l\ estuvo aquí, ayer, basta las cinco
v media. hasta las seis quizá......
.
.
· rná dicha sobrehumana Pxtremec1ó ,i Andrés Duneu,
empurpuró con luz viva su rnrtro y lo revivió. Re llevó
la m:-ino ,~ la garganta:
.
-Oh! gracins ...... -murmurb-esto es la vida.! llarta!
mi pequeña :\farta!
Pero una tristeza profunda siguió á nquel transporte:
-Roy nuPR un mi~C'rnblP ...... Ah! Yos no lo sabfo1••••••
He lleg;do á •~uponer en Marta ...... Loco de mí! loco!
La he insultado, he insultado á su madre ...... á vos ..... .
Re levantó como parn. arrodillarse.
El sellor Hurtín le abrió sus brazos, dejando que se
desbordase la emoción que le sofo~ab~:
. .
,
-Andrés·, amigo mío, murmuro-nada habéis dicho a
Marta?
-Oh! no! no!
. .
-Bien f'Stá. DPbistéis sufrir mucho v el sufr1m1e11to lo
depura todo. Abrazadme, querido Af!drée.
-Gracias de todo coraz{m, os lo digo con ver&lt;lad ..... .
ahora bien, mi vi1:i.it.a. no se ha verifi~adn, verd~4? l\fe voy.
Debía estar en Ja Glma.rn. 1&gt;n traba3os de comisión ...... me
vov tan feliz ...... t.'tn feliz!
Andrés estrechó aun la.'&gt; manos rlel sefior ITurtín que lo
condujo haf'lta. la puerta.. tan dneño de RÍ mismo, como al
principio. Pero cnn.ndo la puerta Re cerr6. estuvo á. punt.o
de caer FIObre la misma mesa en que el tí.lb~m--:vn cerrado-le habfa dictado de una manera. tim mopmada, el
sacrificio de su honor . .:.\.brumailo, deJÓ largo tiempo que
laR lágrimas rodáRen por su bn.rba.
C'nando leYant6 la cabeza. Marta estaba.frente á él, toda llena &lt;le yereüenza, hnmil&lt;le corno un nu1o que se cree
rielant-e de un Dio"! qur perrlona. En un, r~pto .r,or nna.
infinit,n resignación y una dolorosa alegria rnfimta, el. señor Tlurtín le abrió sus brazos:
.
-Yen, Marta, ven ...... -le dijo.-Nadie sin duda tiene
el dt&gt;recho &lt;le llamarse jnstieino.
-No st&gt; df'be ser más ernel que el tiempo y el olvido
qn&lt;" pueden rehacer aún la. dicha misma para el culpable!

--

rn individuo 1 casado con nna mujer vicjc1. y rica, le
dice:
-Tú eres para mí todo C'l mundo..
,
.
E~t.!1-8 fraRes fueron oídm:i por la criada, a qmen el amo
hizo al i;:igu iente día una declaración an:orosa.
-¡C6mo!-1e dice la doncella-la sonora no es para
usted todo el mundo?
.
. .
,
-Hay que distinguir1 annga: Ella es el ,·ieJo y tu el
nuevo.

67
PERLAS NEGRAS.
XI
Cómo brama la tormenta!
Cómo agita tnrbL1 lenta
Sus oleajes la mar!
Luchando est.ín dos tit:tnes .....
Yo entre tanto, sus afanes
Me divierto en contemplar!
Que me importa el paroxii;1110
De sus iras? Un abismo
Hay arriba, otro ú mis pies;
}fas no temo sus fierezas:
El abismo de trietezas
Que yo escondo ...... mayor e:i!
XII
Re va la luz, hacia. el confín violado
Del cielo1 el sol agonizante Ilega,
Y parece su disco naranjado,
Un escudo de broncef abandonado
En el campo sangriento, tras la brega.
Mientras abre la flor su casto broche
A las caricias de la tarde umbría,
La luna avanza en nacarado coche
Y brega con los trasgos de la noche
La rutilante cuádriga del día.
Hor-J. de bendición! Surcan de priHa
El espacio los piíjaros m.arinos
Y en el palmar que enhiesto se divisa,
Cada palma es laud, en que la brisa
Ejecuta sus tremmolo,'I divinos.
Llega el instante po::;trimer, supremo,
El sol desciende al m~r, en él se pierde,
Mas antes, de su gloria en el extremo,
Cual pupila de airado Polifcmo,
Nos baña con la luz de un rnyo verde...... .
Entonces, de la cirtm, de la blonda
Llanura en fruto do el Oca8o vierte
Su anfora de fuego, surge honda
Una queja de duelo: cada fronda
Smipira la salmodia de la muerte!
l\Iañana1 cuando lleno de decoro
Surja el sol otra vez, con sus Ctmtellaa
Asaeteando al piélago sonoro,
Y entornen sus p1írpados ele oro
Con divinos pudores las estrellas,
Xaturaleza que la noche odia,
Ante el ara del cielo enrojecida.,
Donde fulgura el sol como custodia,
En vez de su tristíRima salmodia
Cantarit el himno santo de la vid:t!
XIII
OU Cristo! entre la sombra voy sin tino;
La fé de mis mayores, ya no vierte
Ru apacible fulgor en mi camino;
Jfi e.wíritu rlitá tril:!fe luuta la muerte/

Busco en vano una estrella que me alumbre,
Busco en ,·ano un amor que me redima,
El ideal á que aspiro, está en la cumbre
Y yo, pobre de mí! yazgo en la sima ..... .
La lira que me diste, entre las mofas
De los mundanos, vibni sin conci~rto¡
Se pierden en la nada mis estrofas,
Cual los gritos de Agar en el desierto!
Proscrito de la dicha 1 solitario,
Siento ha.&lt;&gt;tío de todo e.nanto existe ..... .
Yo, Mae¡;tro, cnal tú subo al C..1.lvario
Y no tuve Tabor, cual lo t.uviste ...... .
Apiátlete mi mal. Jura es mi pena,
Numerosas las lides en que lucho,
Fija en mí tu mirada que serena
Y dame, como un tiempo á Magdalena,
La calma: ¡yo tambiE!n he amado muclioJ
XI\'
De pié, sobre la roca, que altanera
Bate la mar con sus espumas blondas,
Yéo surgir la luna1--esa viajera
Tan p,ílida y tan triste!-de las ondas.
Así, del oceano de mi vida.
Disipando la soinbra en que ine pierdo1
8e levanta. una est1·ella, revestida
De fulgore~ divinos: tu recuC'rdn!

XY
Al contemplar tu juventud penosa,
&amp;cuerdo de Noemí la des,,entnra.
Ay! tu puedes también chunar llorosa;
''N'o me llameis .Vonní: la n11í.s hermosa;
Llamadme J[ara, esto es: m,tr de amargura!"
)fas qué importa! En tu lánguida cabeza
El nimbo santo del dolor flanll'a
Y el dolo,· rs la úniM w1f1frza_l

Dios unge con un óleo &lt;.le trist.er..i
A los nobles espíritus que crea ..... .
XVI

Escuchas? Pasan su-pirando en coro
Los céfiros ligems;
Yes? Agitan los rt&gt;ctos dati!ero:1Rns abanicos de esmeralda y oro.
l&lt;.:n Ocaso, la luz deslumbradora
De f.:Ul'l tonos purpl,reof.: hace alarde ..... .
¡Cuiin hermoso es amar &lt;'11 E'sta hora!:
l-\entir que tiembla el corazón cobarde
Cerca del bien que adora
Y que invaden el alma :-:ofhulom
Las místicas tri~tezas de la. tarde!
Agosto de 1S95.
A\!Ano

;"J"s.ttvo

�EL MUNDO~-= = = =========8=8=E=P=T=IE=M=B=R=E,~1=8=95=·=

68

8 SEPTIEMBRE, 189,i.

EL MUNDO.

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EL EJERCITO FRANCO-MEXICANO ENTRO E.~ MEDIO DE UNA LLUVIA DE FLORE,1 DE QORONAS, DE BANDERAS, DE AROOS DE TRIUNFO, ETC.

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR MEXIC.A.NO.-Ilustracionce de JZAGUl llRE.
( CONTINUACION)

- Y sobre todo, repuso mi padre, si algunos no edifican son los franceses.

(DE PUEBLA)
(De fotografía de Lorenzo Becerril, Pueb1a.)

-Pero lo que digo, Pedro, es que los insultos á la
memoria de Cortés son tan inicuos como absurdos.
¿No conoce este soldadón la historia militar del mundo? Entre las campañas célebres, ninguna encontrará. como la Conquista de México. Ni los Rf'ycs Católicos, ni Gonzalo de Córdoba 1 ni Don Juan &lt;le Austria, y no exagero si te digo que ni Napoleón primera es mas grande que Hernim Cortl e.
-Y ya lo Yes1 diceForey que vino á destruir.
-¡ A destruir! ¡qué bestia es este general! Que con-

quista ha producido mas bienes á la humanidad y a
la civilización, que la de ~.féxico?
-No Marianito, agregó mamá., también tuvo sus
crueldades Don Hernando y muy graves si h~mos de
ser justos.
-Si señora, ~'O no lo niego, pero compárelas usted
con la~ de Napoleón y resultará.u pequeña!'!. Cortés
no solo fué un general, sino un hAbil político, un
gran Estadista y la ciudad en que hoy vivimos y que
tan ricos edificios cuenta, por quién ful' fundada sino
por él, señora m 1a? No; yo estaba muy lleno de ilutiiones por los franceses,.\' era de los que con todo el
corazón creia en aquellas palabras de Napoleón III.

a Forey en su carta di!- Fontainoblea.u, csi un gobierno
cduradero se organiza en México con el auxilio de la
habrémos hecho recobrar á la raza latina,
•del otro lado del océano, su fuerza y su prestigio,
Y para esto nos manda al frente de sus tropas á un
imbécil como Forey.
-Estás muy exaltado l\farianillo.
-No hombre, no; pero se le caen á. uno las alas del
corazón y se decepciona ¿qué se nos espera querido
Pedro?
-Ya verémos muy pronto el resultado. No se necesita vivir mucho para verlo.
-Ya lo creo que no. Dicen queenOrizaba, enPuee Francia,

�70
bla y en todas partes le han hecho lÍ los franceses un
expléndido recibimiento-d('cia la señora de Don ~fariano-y con razón, además de que son tan elegantes y tan civilizados, nos libran dr toda esta camft.da

de picaros.
.
-Asi to crela yo hijita-repuso Don ~~arrn.no-pero
ya ves como despunta su general en jefe.
-Bueno vo lo disculpo; l'l no sabo todnvJa com~

es México¡'~;ª lo veri, y tease-guro que cambia doopinión.
1
...!...Como que no serán los franceses los q~e iagan
siquiera un hospital de Jesús, igualó pnrec1do al que
tenemos fundado por Hcrn{m Cortés.
..
-Este Mariano es muv español, inte1.·rumpio mamá
'
. . po li queriendo cambiar el rumbo
á. la con versncaon

tica..

d
·s
-Cómo no he de serlo Hei1ora, ¿ere~ uste quC' mi
abuelos eran aztecas? Pues no; rl('scienclo de castellanos viejos y de andalucrs.
.
-Es decir eres hijo del agua y del nce1w porque
nada es más opuesto que Burgos y Se-villa.
-Y ya lo sabes PC'dro; soy mítsmrxi~ano que cualquiera. Reniego de t•stos liberales, es cierto; pero con
mis conservadon~s me ~,;iento joven y capaz de hacer
feliz A ln Patria.
-Si,-prosiguió I&gt;oña Lola-no h~~• &lt;•n toda In conserva quit•n le gant• en 'fil-Ocho Í\ :\fariano._
-Ni lo habrá nunca. Soy em•migo de farsas; l_e llamo al pa 1~, pan y al ,;no, vino. Quiero un gob10rno
central que sr imponga iL todo t•l país y sea obedecido sin r(•plicn.. y esto vienen /\fundarlos franceses.
•t
t
-Pero con mexicanos, )lariano; dijo tris em_en e
mamá, porque de ot1·0 modo serla muy ..-ergonzoso
que elloii nos gobernaran.
_
.
Con mexicanos, claro, continuó )). ;\[arrnno.-~l
general Almontf' lo dice en su manifiesto; _In Francia
convocará en )léxico una asamblea. nacio~al ~~ra
que tomando C'n corn;idernción la deplorable s1tunc1~n
del pais deelare la forma de gobi(':rno que S(•a mas
conveniente para &lt;"0rtar ele ralz la t\llfLl.º{JUin.
-Bueno, exl•lamú mi padre, y &lt;tul• hay de preparatiY0S parn la ('ntrada de los f'1·ances~H! •.
-:\lucho adelantado y te Yengo a 1nfcr1r una molestia.
-Dila. sin miedo.
.
-Todo¡,; loM -mochito.11 nos hemos cuotizaclo para
adornar con explendidez las ca!-!aS y lns calles por d?nde han de pasar las tropas y para.que.• no se &lt;~iga qm~n
dió más ó menos, r&lt;"unin'.•mos todas las eant1d1ul&lt;•s sm
publicar los nombrrs de loH donantes ~- con el total
harémos la compostura.
..
~
-Hay ya alegorlas primoro!;as- -d1J0 Do~ta Lolahe visto una gran cortina en que están pmtadas la
Francia y México, dimdose un estrecho abr~zo Y A
sus pies deshecha l'n mil porciones yace la htdra de
la discordia.
-No, si eso c.•.s innegable, l'l fa,·or que hasta este
momento le debemos á los. f'rancesC's, t&gt;S de aquellos
que no se sabe como han de pagarse.
-¿Y volverán las monjitas á sus conventos? preguntó mamá con solicita y expontánNL ternura.
-Ya ¡0 creo que ,·oh-erún; puedo.jurn.rlo sobre los
santos e,~angclios.
.
.
-Pobrecitas. Si usted Mariano, ln.s lmb1era visto
salir1como las vimos cksde l'Stos balcones, se 1~ habria partido el ahnn. No se me olvicla aquel kpero
del caballote blanco que.• les gritaba: afuera pl'lonas!
Se lo ha de Jle,·ar Judas en l'Uerpo Y alma. Estaba
esa calle que parecía la boca del infkrno.__ Y_o no
soy capaz de matar á una mosca1 pero le d1Je a Pedro en esa ocasión. cquisiera yo ser hombre para pec""arle en la boca A ese del caballote1 hasta que cscuc~iera los dientes, la lengua~- hasta las an~inas que
ese le han de bab&lt;"r inflamado con tanto!:! gntos.,
-¿Crees Mari anillo que yt\ mi muj(•r tenla ganas
de salir 1\ pe~arles A cuanto¡,. Ye.la en esta calle?
-Con razón dijo Doña Lola; yo tuvt• la fortuna de
no verlos, pero si los he \"lsto lrs vado desde el balcón una olla de agua hirviendo.
-Si, hija, que se pelaran como pollos:
-Com0 condenados; yo creo que en mnguna parte
del mundo se han cometido tantas atrocidades.
-Todo esto- sentenció Don Mariano- es lo que
nos obJic"Ó á traerá los franccse8. Qut•rlan urw.mano
de hierr~; necesitaban una presióu_fu&lt;'rte l.· mcontrastable· ,·a estará aqui dentro d&lt;• c111.co dta;.
-¡Bendito sea Dios! suspirú Doi'ía Lola. ¿l ustedes
adónde van á ver la entrada.?
.
..
-No lo sabernos todavfa, n•spondió m1 padre; qmzas no la ,·eamos.

EL MUNDO.
-Lo que es yo interrumpí bostezando-no he de
ver entrar a los gabachos aunquo me dejen encerrado en el calabozo del colegio.
-Ove A Perucho, Pedro-dijo Don )Iariano lanzánclo~e unn mirada de basilisco.
-Esos son los touscjos de Adolfo agr&lt;'gó mamá.
-Pues usted irA-añadió mi padn~-doude yo lo
lle,·e, se pondrá donde yo lo ponga y verá lo que yo
viere, nrnchacbo retobado.
-Y liberalote! agregó Don Mariano.
Comprendiendo que alli perdía redondo, me propuse ser mudo como t•sti\tua y me quedé mús sumido Y
cortado que un idiota.
--Si vieran ustedes, prosiguió Don Mn.riano-quo he
encontrado 111/ls de ,·einte muchachos como este, enemigos adrrirnos de la intern,nción.
-Son lo¡., adelantos del 8iglo. Eso lo aprenden en
las escuelas; c.•so les enseñan y no tiene.~ uno confianza
para dejará ¡.¡us hijos en ningún establecimiento ..
-Nuestro '.\farianito-dijo Doña Lola-(•1 otro d1a.
nos soltó alguna!; fras&lt;•s tan impías, que_ lo. ll_ev{• á
confesar esa misma tarde y nhora C"sti\ &lt;'11 eJt•rc1c1os.
-Nada d&lt;' eso nile un comino, Lola.-Ellos han nacido muchos años después (JU&lt;' nosotros.
-Pero pi mundo en ,·l•z &lt;ll' nwjornr cmpt"ora ," se
corrompe más cada dia.
-Eso digo yo.
-Yvo.
-Y ~·o lo he ti icho ¡,;iempn•, ng-regb Don :\la.riano,
pero n~ di,·aguémo:, ¿quier('n U'itt&gt;de.➔ ir i~ ca1m para
ver bien la entrada de los fra.ncese!.? No ha~· más
con\"idados qut• mi lwrmano ~- su seúora; hn.)T tres balcones iunplios, y no perdnl•mos detalle; pc.•ro me das
tu cuota que ~·n. te lw S('11nlado la minima.
¿.Cuanto &lt;•¡,;?
-Diez pesill0'i.
-Bu('IHL faltn m&lt;• luu.·t•n, Jll'ro si lo c.·n•es prl'chrn.
-)lira Pedro, yo te lo clirl• la Yispera, pm•s si 1nwdo
arr&lt;'glar que li&lt;'n!-1 do los que no df'n nada, lo har(• con
mu(·hisimo gu'it0.
-Y tC' lo ag-radl'Ct'rá11 mis holsillos.
-Y mi patrin-decia .,·o conmigo mismo, con la l'abez1\ inclinada sobre(') pecho ,,· fingil'ndo qm• roncaba para no ~(•r nue,·nml•nte obj(•to de las iras conservadoras de mi ctum.
Arreglados mi padre y su amigo 1 -~0!1vinieron en
ver juntos la más humillante profanac1on del suelo nativo, y después de.• conversar de cosas indiferrntes,
despidi(•ronsc Don :\Iariano y Dolla. Lola á C'so de las
once Y mrdia de la noche.
Cu¿ndo se fueron, me dijo mi padr&lt;•:
-Ve á dormir ·P('rucho ;i· no ex ternes tus ideas con
tanta franqueza; en primer lugar, porque eres un niño· en segundo porque no piensas como nosotros ~· en
te/cero porqu&lt;' ni todo se debe callar, ni todo se puede decir.
Y después de C'Stc regaño, mo fui á dormir como un
patriarca.
CAPITUr... o

XL

De lo que Perucho vió, sintió y dijo en el balcón y en la
casa de Don ~ariano.

No se borrará nunca de mi menoria, lo que vi desde uno ele los balcones de la casa de Don Mariano el
dia 10 ele Junio de 186:l.
El ejército francés enviado por Napoleón Ir[ entró
por fin i\ la capital de la República1 A la ciudad que
Humboldt llamó cele los Palacios• ~- que fué el emporio del explendor ele los aztecas.
Con estos ojos que se ha &lt;le comer la tit:rra,presencié
aturdido el dC'sfi.le de aquellas tropas deslumbradoras
por su órden, su f:'IC'gancia y su dhiciplina y odiosas
por la misión que traian entomendada.
Creerá alguno de los jóve1ws que no alcanzaron ese
acontecimiento, que la ciudad cerró sus puertai,, enlutó sus casns y dejó friamentt• qul' por las desiertas
calles ntraYcsaran silenciosos los enemigos extranjeros.
Doloroso ei, confesarlo, pero sucedió todo )Q contrario. Parccia que eran hermanos los que llegaban y
que era una familia amorosa tierna la que los redbia
colmándolos de agasajos.
Para no decirlo yo, cedo la palabra á un historiador monárquico.
cEl ejército franco-mexicano C'ntró C'n la capital en
medio de una lluvia de flores, de l'Oronas, de bande1·as, de arcos de triunfo, &lt;ll• palmas victoriosm;, de
in&amp;cripciones ~' de colH":t(•s; y más de cien mil p&lt;"rsonai, ocupaban los campanarios1 las azo!eas, las bóve•
das de las iglesia~, los balconC's, los pórticos de las

8

SEPTIEMBJrn,

181!5.

casas,~· llenaban las calles y plazas de la ciudad,
aclamando frenéticos la victoria de los aliados.,
Se les llamaba aliados¡ se les regaban al paso lauros
de encina y de skmpre,i,·a como á los inmortales de
Atenas y se les aclamaba salvadores de In independencia v de la libC'rtad de la Patri,i.
Y ~-o 'to vi, queridos lectores, de cada balcón lloyfan cuantas rosas fragantes y embalsamadas produjeron &lt;'n aquellos días las praderas de :\lixcoac y de
San Angel; las sf•i1orns vestlan sus mejores trajl\s y
se engalanaban con sus mejores joyas, como si fuesen a un beneficio de la Patti en la. Grande Opera ,v
aplaudían hasta romper los finos guantes dE&gt; Suecia,
cuando desfilaba ant(' sus ojos el General F'orey, en
jefe de aquel ejéreito.
-Mira P&lt;'rncho-mc gritnba dl•sde el balcón principal de su casa, la esposa de Don :\fariano-Mira A
ese General gordo, colora.do, muy elrgante1 que ,·iene en medio de dos Gcn&lt;'rales, ese es J'orey, el grande hombre, y al decir (•sto 1 lnnzú hacia su simpático
personaje, con toda la fuerza df' su brazo, un gran
ramillete de flores ton tal tino, que ca:-6 rosando las
crines del arrognntt• caballo que montaba el jefo
franc(·s.
Era. este un hombre obeso, barrigudo, de fisonomía
semejante á la ele ,·arios reyes cll• Espnfia, do la dinastía Borbónita; en la hocn hundida y de lábios delgados, se dibujaba una constancP Ronrisa liurlona ~desconfiada.
Su frente ancha~- despejada uo enn•rraha un gran
talento, pues todas las medidas que di&lt;"tó en los lugares de que fuC adueiíándose acusan una corprza punible.
Todos los espectadon•s miraban con gran curiosidad /l aquel hombre, montado en corpulento caballo
negro que salpicaba dC' blanca e.-;puma sus hH'nga!.
crines v sus anchos encuentros.
A la ~derecha do Fon•y, en hermoso ta.hallo alazán
tostado, venia un general mexicano, de tl'z (•obriza,
de mirada brillante~- expr(•sini y de modnll'S tinos r
torrectos como los d&lt;•unadamn.-Era. PI G(•neral Don
Juan N. Almonte.
-Qué pit!s los de Ahnontc ! dc.•tla Doña Lola 1 son
primorosos y tan pequellitos que se pierd(•11 (•11 los
estribos.
A la izquierda, con raro uniforme bordado con palmas de oro, apareela un ginete distinguido, de barQa
espesa y cuidadosamente recortada; con un manoclo
de oro en el ojo derecho y las manos calzadas con
guantes color de lila. Era ~Ir. de Salign,r el "1inistro
ele Frnncia.
8eguia ~·o con 1ixidas mira.das &lt;'l curso de aquella
procesión fantástica, asombrimdome el aspl•cto marcial de los zuavos, todos fornidos y barbudos, con los
turbantes blancos ~• limpios; las chaquetillas azules
con vueltas rojas¡ las anchas bandas solferinai;, cubri(•nJoles el vientre, los calzones encarnados anchos
como enaguas, y sujetos abajo ele las rodillas por borceguies de CUNO amarillo, sobre los cuales se abotonaba la polaina blanca, dejanr.lo ver In punta lustrosa
del zapato.
.
.
Me asombraban las carabinas arma.das con puntiagudos, cortantes y fuertes man·azos; las mochilas con
unn inmensa galleta renegrida y gruesa; las caramañolas y cafeteras, limpias y pulidas como de plata Y
aquel rumor imponente de los clarines y de los tambores, tocando marchas que jamás habíamos oído.
Y más que los zuavos blancos, asombraban los zuavos negros; los africanos, los argelinos, hombres detallas hercúleas, de ojos como azabache, d(' labioi, mo·
rados y gruc.•sos; de bigotes y barbas pasadas y con
la tez, negra y lustrosa, contrastando ton los ni veos
turbantes v los azules uniformes.
-Mira ;sos negros, me dijo Doña Lola, esos son
los que se comen A lo8 niños malcriados ~- liberalotes......
,
¡
¡
- ¡Qué hombres tan altos y tan fuertes. &lt;1ec a rn
padre. Son los hijos del Desierto, lQs que combaten
con los kalibas, con los tigres y con los leones.
Para mi imaofoación juvenil aquello era deslumbrador en ese ;omento 1 porque junto á cada argelino me fi""uraba. ver rendido y sangrando, alguno dl'
esos le01~es inmensos 1 quo i;olo habla conocido pintados ó en las jaulas de las compañías de circo que solian por entonces llegar ú mi tierra.
-A mi no me gustan, dijo mamá; estos han d(~ ser
loi, que llaman en los cuentos: negros con tranchetes.
Venían detrAs los cazadores de Af'rica, drngom•s do
tez blanca, arrogantes y hermosos.
Despu(•s los cazadores de \'incenncs con sus u_niformes sel'ios 1 de pafio mml obscuro, y hH•go ,·anos
CUt'rpos numerados, ::,Orprtmdil~ntlo por su manera dt.'.
marchar y por su aspecto, l'l 99 de linea.

8

8E1~rrEM.BRE,

1895.

EL!:UNDO.

=================-- = ~ -

71

-Oye, Pedro-dijo Don Mariano á mi padre-no he
curvas (•n un cuerpo que ya dE&gt;jaba entrever en el
visto al General Leonardc, Márquez.
do mi brazo en contacto con el suyo y mirándola aJ
busto esas redondas eminencias que sirvieron para. i;oslayo con miedo de dirigirle la palabra.
-Hombre! pues no has visto la vanguardia; entró
modf:'lar la copa he~énica y en la cintura y miembros
Llegó un momento en que era tal el ruido que propor delante con sus tropas; es el primero que ha painferiores, esas simétricas ondulaciones que esfuman
sado debajo de estos balcones.
ducJan
las cajas y las cornetas que me atreví á iniciar
la. silueta de una lira invf'rtirla.
la conversación diciéndole:
De pronto, se hizo alto y pude ver desde &lt;'I sitio en
Su voz era dulce 1 sus maneras francas y distingui-Angelita. .... Angelita ....
que estaba, que Forey ~• su, compañeros se detenlan das¡ su belleza incomparable A mis ojos.
-Me hablaba usted{ ....
frente á Catedral y se apPabnn d(' los caballos.
Hay algo magnético en los seres destinados á que-Si. ... que recio toca.u los franceses.
En efecto, en el templo los esperaba en ausencia
rerse ó a odiarse; nlgo que se. confundr ó que se re-Mucho.
del Arzobispo, el cabildo mt•tropolítano que entonó el
pele; un fluido no estudiado que brota. de los ojos y
-Yo no los quiC'ro.
Te Ueum, dando gracin~ al cit-Jo por el feliz nrribo acerca ó separa las almas.
-Niyo.
de los invasores.
Me tu_rbé al ver á Angela y ella ni fijar en los mios
-Y á mi. .. .
Lo mismo se habla hecho t•n Puebla.
sus ojos hechiceros, no pudo ocultar algo como el ru-A usted .... ¿qué?
eEn seguida-dice el historiador á que be aludido
bor de sentir una miradn, que le habló mucho en un
-A mi tampoco me quiere usted?
-el General Forey se retiró A Palacio para recibirá. segundo.
-U8ted no es soldado francés.
las autoridades, con los Sres. Alrnontc _y Saligny que
i Ah l todo lo qur, sen ti se lo elije al estrechar su mn-Pero yo la quiero á. usted mucho.
fueron cubiertos de fiorP.11, tnwo.11 y corona.11 al afrano que me pareció el pétalo de blanca azucena.
-¡Ami!
rp,i;ar la Plaz.a .1.lfayorl
Venturai inefables y desconocidas; tesoros de sen¡ Y nada es más cierto l
-Si, nada más á usted, Angelita.
timiento escondidos hasta entonces¡ deseos que como
-¿Desde cuándo?
Con razón el jefe franeés, en el despacho que diripájaros entumidos y enfermos no hablan jamás abiergió al Ministro de la Guerra, ese mismo día, dice: cJos
-Desde hoy, desde que la he conocido .• la he de
to las alas para ensayar el Yuelo¡ aspiraciones aletar- (¡uerer toda la ,~ida.
csoldados de la Francia han sido agobiados literalgadas en que la sombra despertó una luz nue,·n; todo
-Gracias.
cmente bajo el peso de coronas ~- ramos; la entrada
esto sentl á la. primera mirada de Augela.
-Na.da más gracias?
cd('J ejército en Paris, rl 14 de Agosto de 1H~9, al volNo hacia dos horas que la plétora de luz me había
-Pu&lt;'s si, gral'ias, es usted mur joven.
cver de Italia, puede soln.mC'nte dar unnidea de esta!,
enfermado, cuando otra luz me inundaba en misterios
-Usted lo mismo.
Cuando desfiló por drlante de mi &lt;'l último soldado, dulclsimos.
-Yo soy mayor.
y qur. retiraron la ,·alla, preJSeucaban lai; callt•s el asDiré la verdad, aquello fuC Pl amanecer de mi alma.
-La quiero á usted mucho, mu&lt;"ho¡ como no sabia
pecto de un inmenso hormig-uero: y yo, cansado del
Que
repugnantlis sonaban A mis oídos las palabras yo que Re pudiera querer ... .
cuerpo y del esplritu, me fui á sentar en uno de los d&lt;', Doña
Lola:
-No tiene usted su novia ..... .
anchos y cómodos sillones de la sala.
-Angela,
vienes de trapillo; tú no ha8 recibido de
-Nunca he pensado en eso; es la primera vez que
CC'rré los ojos largo rato para curarme con la obs- gala á los frances&lt;'s.
siento en mi corazón algo extraño .... ~- usted, se lo
curidad, de la plétora de luz, de colores, dr reflejos,
-A mi no me toca redbirlo8, contestó ella tlmida- juro, es mi vida ....
de movimientos, de todo aquel torbellinQ que por
mentc; al contrario, debla CE.tar llorando al verlos.
-No piense usted en esas cosas¡ todavia ni nos comás de dos horas se desem·olvió fulgurante ~• verti-Por qué, hija mía?
nocemos.
ginoso delante de mis pupilas.
-Porque por ellos se ha ido mi hermano Vlctor A la
-Angelita, me recibirá usted una carta ....
-Ya se durmió Perucbo 1 exclamó Doña Loln¡- campaña.
-Para qué he de recibirla?
para estos muchachos nada es interesante.
-Ah I si I ese calavera siempre le da disgustos A tus
-Para que sepa lo que siento.
Déjalo-respondió mamá-lo levantt'&gt; tan temprano
padres; ojalá que lo maten para, descanso de toda tu
-Pues ¿no me lo está usted diciendo?
que aún no le snle del cuerpo la madrugada.
familia
-Lo quiéres como á un hijo.
-Si, pero aqu.i no se puede, nos oyen, no1:, ven, vo~
-No, Lolita, que no lo maten por Dios ....
1\ escribir m81'iana ..... .
-Sf, pobrecito; si tú supieras que nunca me ha da-Es chinacot&lt;' y hereje.
-Eseriba usted.
do en qué sentir.
-Lo primero si, lo segundo no.
-Y le doy mi carta luego?
-Y sabe que eres su madrastra?
Renegando de la. inoportunidad de la señora de la
-No.
-Ni lo snbe, ni lo sabrá nunca, ni yo soy tnadra.vcasa,
á quien todos veían con ojos espantados, me fui
-Por
qué no .... ?
tra Lola, creo ser para él, ahora y siempre, una mA.á una de las piezas interiores 1 me senté junto Ala medre ..... .
-Vea usted que negro aquel tan grandote ....
sa, hundí entre mis manos la frente que parecfa des-Cual?
-Y el día que tengas un hijo?
pedir llamas y con los ojos llenos de lágrimas me dije
-Será el segundo, porque Perucho, aunque no ha- A
-El
último, el c1ue va detrAs de aquellos.
mi mismo;
ya nacido de mis entraña!; 1 es mi primogt'nito.
-Yo no veo nada más que á usted ¿le doy mañana
-¡Dios mio! qué linda es! qué linda es! Si me qui- mi carta?
-Eres una santa mujer¡ yo no seria como tú porsiera como la quiero; si se fijara en mi ¡a.y! si alguna
que á los mucbacbos agenos no los aguanto.
-No! yo no pienso en esas cosas.
-¿Pero por qut! le llamas ageno?-Es el hijo del vez .... ya grande, ya hombre, ya rico, pudiera yo
-Perucbo! gritó desde el antiguo balcón Doña Lovivir con (1lfa sin separarme nunca de su lado!
la; que bien te apuntas I anda ..... .
hombre quo amo y ID&lt;'. lo entregó tan chiquillo y con
Y como junto á cada Fausto bav un Mefistófeles y
tanta fe en que había yo de ser su madre.-Pero (•so
-Que bien qué? me preguntó ruborizada Angela.
i~ la poesía se junta la proi,a1 cuai se junta al fango ~I
es imposible.
- Que no apunte con el dedo a los soldados.
a.gua que al fin convertida en vapor asciende al cielo:
-Para ti, bija mía, para U que &lt;'res una santa.
-Si quien los señaló fuf yo, pero no ha dicho eso,
se me representó en la. imaginación la esc.·ena de J usHablaban as! cuando la presencia de mi padre yde
alzando la voz y dirigiendo la vista á Doña Lola, preta la costurera besándome hasta turbarme el sentido guntó:
Don Mariano que se acercaban las hizo cambiar d('
y después ¡qué locura! el hechicero rostro de Angela
asunto.
-¿Quó dijo usted Lolita?
1
Abri los ojos, como saliendo dt· un sueño .... pero en frente y muy cerca dC'l mio, sus ojos deslumbran-Nada hija; á ti no te hablaba; á. Pcrucho le indicon una espina clavada en el alma; la pregunta aque- do á mis ojos, su boca inundando de mieles la mía v qué algo.
lla ¿y sabe que eres su madrastra'! me babia habier- en ambos una fiebre de amor, tan intensa., tan ace;-¿Se llama usted Perucho? ¡ que gracioso nombre!
drada, tan honda, que eramos los felices 1 lo:,; absoluto un abismo impenetrable en la conciencia.
-No-agregué contrariado-me llamo Pedro, pero
tos,
los
únil'os,
en
un
mundo
nuevo.
¡Cómo-me decla yo en mis adentros-¿no E&gt;S mi
me dicen asi ... . . .
¿Por qué no confesarlo? Quise aquel din escribirle,
madre esta mujer tan buena?
-Ah!
Sumido ('n grandes refle..'"t.iones me apartó ele ellas obtener una respuesta, acercarme á ella, estrecharla
-Pero mi carta Angelita, mafiana me la recibirá
una aparición radiante que convirtió en nrdiente la- en mis brazos, besarla y morirme en seguida.
usted ¿no es cierto?
Si;
después
de
tamaña
dicha,
me
parecía
que
la
viva la sangre de mis VC'nas.
-Y en dónde he de recibirla; yo no vivo en México.
Habia.n llegado varias personas á visitar á Don :\fa- da material sobraba; que el sol parecerJa una pavesa
-No? .... ¡ a.y I pues en dónde.
arrojada
al
espacio;
el
cielo
azul
una.
bóbeda
estrecha
riano y á su consorte, y con ellas una joven que no
-Vivimos
en San AngustJn de los Cuervos.
y prosaica; la tierra .... ¡uad4!
tenla mas ele diez y ocho aiíos ni menos de quince.
-¿Dónde es eso?
Amarnos mu&lt;'ho, como aman A Dios los Angeles, IR.S
1Ah! si mis recuerdos fueran pinceles y se tiñeran
-En Tlalpam.
con indelebles colores, con cuánta verdad, con qué potestades, los bienaventurados y después, no morirSentl que se me helaba la sangre pues babia gran
extraordinaria perfección ha.ria aquí el retrato de la nos uno antes que otro, sino evaporarnos, desapare• distancia entre su casa y lamia. y con toda la inexpecer como la nube1 como la estela, para que ningún
inolvidable criatura.
riencia y el amor de mis pocos años inclin6 en silenSe llamaba Angela y era un Angel clegracinde sim- átomo Huyo fuera absorviclo en el suelo por otro hom- cio la cabeza y cuando la levanté para mirar á Angebre, ni el más pobre á.tomo mio incubara en mujer al- la se me rodaron dos lágrimas.
patía y de dulzura.•
guna.
La vi entrar con tan sencillo trajl', con humildad
-Ya no me escl'iba usted la carta.
Ella, sólo ella., úniea ,. enteramente ella condensantan grande en la acción y en e1 ro8tro, que por la
-Por qué! la pregunté sollozando.
primera vez en el mundo me sentí enagena.do y con- do en su ser la fe, la g10ria1 la riqueza, I; esperanzn. 1
-Porque ya la lei ahora.
la luz, el calor y la vida.
fundido ante un ser humano.
-En dónde? Cómol
Nada sin ella ni después &lt;le ella y pensando esto·
¡Angela! suena todavía ese nombre como la mejor
-En sus ojos, me respondió encendida como una
soñando despierto; delirando en mi juicio, vol vi á I~
música en mis ofclos.
cereza
y oprimiendo suavemente mi brazo con el suyo.
Era de eabellera castaño-oscuro partida rn dos sala porque un ruido de tambores anuneiaba que alEn aquel momento me sentí tan grande, tan dichoguna
tropa
francesa
pasaba
por
la
calle.
grandes gajos de naturales rizos, formando un nimEra un cuerpo ele argelinos que regresaba de Pala- so1 tan lleno de vida, que no me habría cambiado ni
bo en torno de la cabeza y del semhlantf'¡Su.&lt;óJ ojos con
por el General Forey á quien una ciudad entera le
cio
para hospedarse en la ex-acordada.
la claridad y el brillo
estaba rindiendo honores en Palacio.
Todos salieron i.'L los balcones v me fui con todo
como las lustrosas
-Me querrá usted?
d_escaro á colocar junto á Angela, dejándola como prihojas de los plá.tanos;
-Puede
ser, pero con una condición.
en un extremo y separá.ndola. de los demás
la nariz fina y suave; la boca como un capullo de flor sionera
-¿Cuál?
con mi cuerpo.
de granado; la cútis color de carne de piñón y el cue(CONTINUAllÁ)
No sé si le extrañó mi audacia, pero vo con todo
llo turgente, redondo, enclavado entre bien definidas
disimulo me incliné en el barandal de hi~rro, ponienAugurada la p r ~ lileraria, c,mform, á la ley.

�8 SEPTIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

72

PRENSA MEXICANA
P6:gi.nas extraordinarias.

f1 Aa::~ION~.
' -1,

:-:r.:!.-ú·~=::~
___ ..._.._ .. __ ::
•11.
V'N••"'1Nl-o.~.a

DOMINGO 15 DE SEPTIEi\IBRE DE 18D5.

Nám. 297

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imonumcnlo ét J{iaalgo erigiao en F'acJtuca ($.

ae J{iaalgo.) (de fotografía.)

Tomo II.-Nú1l11'ro JO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 9, Septiembre 8</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>6

EL MUNDO.

112

OCTUBRE,

1895.

PRENSA MEXICANA
$uplemento al num.
,
ael 6
MéXico, Miércoles

Tomo XXI.

tI

Núm. 213

de Septiembre de 1895.

Páginaa extraordinarias.

ae Octubre.

DOMINGO 6 DE OCTGBRE DE 1895.

EL MUNICIPIO
LIBRE
DIRECTOR PROPIETARIO

IGNACIO BEJARANO.

TURNOS

q..,. d&lt;&gt;ben fnnolon11, e11 t&lt;Mlo 111 ,.,.,. d•
SapU ...mb,.., de 1SS!i.

J~,,¡; ~• 4·• ]o' uUl'inal, Li•

H,,,,i\&lt;lll. l.l!&lt;m.,..

Ju.,._,1',v&lt;re«:i•.,usl, ~ Wi•
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Apraeba el acnudo de 23 d1l act11al, ,nlfl
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Gu~rr• por el valor del IMAIIG 1 COGllltll, ·
e!oou qaaH le oeupao en lt. .¡,• cene Aacb•
por eau~• da aHHU11!t11to·~Comunl(luu11.
Apt11~ba el ae11trd11 dG 23 dal eolTieate,
pon:\ q11e ae modlllca d de 16 d1\1Dlt!no mu,
dl1ponfaudo que 1ean de ouentad,l Kunlclplo
loa gaatoJ qua lmpMle lt. 1xpadl0!611 d1l t..,
1lmuoiG da lt. e.er!lura :!a ve11lt. dtl lot, &amp;6•
aero 1, da l111 que re1u:tsro11 tobn.eta 1l
abrin11 lu ellle, de Gnn.Mla, bKha &amp;11 !aTOr
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Apruebt. el gasto de $300 eo11!ort1111 ¿ 111
aeordadt el 28 dtl_ preaent.. 411e· te empleari\11 p.,,rl compra- de mo.a'bl1111 pera la oflclna
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111. el ~ ¡ 'Y' y e el lelwl" bltnt1lrt1 del
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n.,. en ebd 11cQlu, por 1arr1calo11ea d1l 111'
20 411 l• lllf de fod111eefd:1 p0b1\ea obllptoi
ría d11 1891,-...frM•Crfbue h,notlei&amp; A la Ad•
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Dl•ttito federal,
Remtt~ 1i,Uola del 0&gt;1111ero ,t.. eabeau da
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a.11!1&amp;! 111 la nmana del 18 el ll4 del prau11•
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Al mt,mc, por 111ld11 de re:trala1
de e¡11aa,-A !11, eom!si611 de ,ihc!enda.
1111 las me.u de llano, Abrll
To!IIU PAeheco, pide 111 le- olme dd pa•
y 11,yo dd · pre.fnta allo,
go d•l tmpuo,lo da a11uu per 1u ea.u n61
aeueito da 28 de Junio O:lrimero 4 del eall11ó11 de la 'l'ej,, por haber
mo .•
whcllado el-s:11a como propledlld.-A la co,
Por compo1Nta da t.u batnl••
ml1!0n de Heelend!\.
da cocina de¡,. 0,,real Muo!,

Abraham Rula; y Jertt• Villuel\or, piden
permi.a pua explotar por !'l anli5 noiu som,
bras para puesto.: amQntantu.-A 111 com!•
1!011!1de MerudoJ 'i de Polic!e.
Ju~11 Romero J Flortocio Aturado y del
111M 1tg1111:P;rloa, voc(n03 del pneblo de la
8JntUtma Atepelhe, dam.1.111:ffln y piden -•
la 1dj11dlqne 1111 t,rre110 eti•io en equel Qa•
rrlo,-AI l!l11d!co 1°.
Enrique Jlmenu pide permiso p&amp;n. eUa•
blteer IIP Kioako •u el centro del Mercado de ·
Floret, para la veeta da 11.oru.-A la coral•
&amp;1411 de llncado,,
J11.&amp;11 St.nchez, pide perml10 para lra111!-,.dar
la oriel!.a de YIIO!e• que tl~ue e1t•bleo!dt. eu..
la cau ndmero 1,927 de l• 1• can, de Tenoi:•
1Ull11,, la ca1111&gt;ilrocro i;&gt;,917 de la z&gt;- e.a Ue
: : ml1mo nombre.-A la oomi,!611 de Pcli-

clpal
A !a J1111ta de Vigllsnnla deC&amp;r,
cele, por ,a.Ido d&amp;l p-.n 1:11n111
an!do en la C!rcd ltunlelpal
,11 el moa de Julio dlt!mo .•••
Cepltale1 qoe re1:11no11111\ Ay1111tamlento,
Al Sr. Lle, Lul1 Pom~ por
cuente de au et Mito .....
A lo• Sre1, Rud CampboU y O"
l)Or cuenta de ,u ertdltQ; •·
cuudo de 31 de Ago,to de
189{ .
Al "'l'ndpm.e111 fhnk: of Ph!la•
delphle." por coent.t. de· tu
crédito, acuerdo de 1 de Ju11¡ 0 dttlmo • , , .•. ,. , .•
Cahu.loru de pollofa.

Agu1ll1&gt; Vcluquu, plde p,rml,o ti Ara abr!J
u11.e1tablo u el corral de la casa nWllero..
1,~ de le 2• calle de Mlos.-A la eomiiio\n

Sueldo del ID•pCetor de te!~fo•
nos, a.e 11 erdo de 13 de J1111!0
de 1886.
Sueldo de11n1pt1cl.ot de E1tablo,, acuerdo do 16 de Octu,
bra de 1891..

da P~liet&amp;.
Ju&amp;n de Dios Almai:an, pld,ue ¡0 permita
pq-ar e11 llbo"no• de $:.l!i moo~ualu. ol v&amp;lcr
del tern-110 que ae lo adJudieó en el ce.UeJ4n
d, !e R,iam1.-o\ la eomit!ó 11 je s&amp;Ot!nda.
8ua111a Puedes, pide e11 odjl).d!ueloln 11 n te•
rrellO por 111 C.luda de la Rtfonu•,· Junto ,
101 Bano, Otorio,-A Ja comilldn de Obra,

pll.b!!CII,
Jan~ Land11r1we de Vllle!n, ,oílclta q¡teel
impue11tt de aguu por lat ciuat ndmero to,

11 y 12 de la e•ll• de S;1.n Fe!lpa de Jeall.,, ,a
cobre 1ep1radamente por ead111ina de ellu, y
11, como ho7 ,e practica, c11n1ldeundo 1... tra,
o-•at eOl'lla ri fuera ,olo la m1111MQ 11!,-A. J;a
com!lióe.de IJt.ciend11.
adol!G Fer11a11deL. pide u lu autnr!ca pua
bacet A 1111 upenu1 lt. l11~tallcldn co n1 Ru,
lr~ d.e cllldad. da IUI IIIOlff, l11dhpen1&amp;b!a pa.

L"-------~-~---

Eicuelu Munlc!pale~ •
Fe•t111d,.'de,: puo :u,que te~•
drán lugar e11 el ¡,rOXIIIIOfflH
de S,:Jlli~mlxr, pn,. 111• qbe
&lt;:001rlh11ye el Qob1~1'no F~d~•
c~n ein&lt;:o_ 10!1 p·~•o•, ..
c~etdo d1&lt; 11 dil que rige

r,.i

3ue!do del i111peeUlr da Toatro,, aeuudoa de ·1 l de Dl•
ciembN de 1894 I 2 de Jull11
· dltimo ..• , •.
Cuidado J n1eo du 101 mln11ito1
• 1fo. .
Al sr. F- Maure\ por.doce unf•
forme~ p~u 101 Celedoru Hu,
11!elp1les, acuudo da (l del
quefige .. ,.
Co11tr!bu&lt;11dn pr&amp;dlsl.

Dan~h111 lrlouicipal111 •. ,
Derechoa de petante ..
Devolucto~et
nireccl611 da Aguu ••
,\ Ju $ru. Elcoro y Compallla

200 00

H9

oo

'"'

120,000 00
n,112 86

12.000 00
',2SO 00

Gob!arn11 del Dlttr!to
Pan 11).ed}dou 1 l'ili~, de le
1ecl:tonu médlca1 d, \u lo.n
pecdooee de- Poll\Ja; acuerd.,. de 1 de'lfarzo' de l89S J
u de uoato da
Ava.tued"oret de ea1i, de Em~.

isu ....

89 ....... ,

16,-Al&amp;com
A.lb.ario Br11n
ria Unfver1a.J, p
e&amp;ll!i. de S,mta.
la comlllOa dt

~tt~.!';~~tbli•
Jut1,_ :.:&gt; de lotrimh,al,l,ic.

• 200 00

por cuelits de ,u cr~d!111.

f Emplefdo1 jubil~dn• ...
1 Empr6,Uto Munk!p,d.

,.. 00

lo &lt;flU&lt;! adeuda

l'rt,,,( ......... 0-0.
Ju,,:t'tlOrT!&gt;&lt;ei.,...J Lic. 1,,..
g11.tlnAzhlllo,

"""' Patif«&gt;

d~ re

~~~fpti,m•
pnrhdu.

to11111&amp;rjeiu, !
lle de In mo,
bt.nq11et11r el fu

dt k&gt; uim!IW, Lic.

•

A,i_,,.' ¡,ieci'"' C&lt;mYeuci...na!H.

~

exptfümte.
De p"rtlct.il&amp;
Notberlo G&amp;u

Aifflt.6 del M'i11&gt;,t&lt;,ri,, P~bli«&gt;, U,.
R. B,jU"&amp;.•

NÚIIWN wolt..e 10 ae:D.$1&gt;Vff,

agruo• de 111

tUAI dló tnmb!é~

c.,¡..,f¡..,....,·
Ju,; 5' wn=i.,.a!, Lle- Re-

..

A.TJ•~ quo el
tom6 po•f•!&amp;n d
l,;.ncln. el duda
tnlsl6n de G,\rc,,
El ml•mo Ale
óltimo tomo po,
al ciudadano A.

.

a,.

o1J Alc.,!M d , . - - - - - - - - - . . . l . - - - - - - - - - C " - d • l ' &lt; I

lador al ciudad&amp;

J~11 ~• WI i., etimiaal, Lio.

J,ie,

l

C0NDICI0NlllS

'l'od&lt;&gt; lo reliltíTo, t. Admi11.i11.no.ci6n de ~U.e p&lt;!riMioo, 4.11od.&amp; .f.
dd
ffit.briel Rodrigu~ 7 ~ quiell drm,.rli loa Nlcib&lt;I., h
bni11Yll, eto., rttlt.titia 4 fouo;ripeiooea.
La eot""'Jl"lldenei-. M dirigui á lplllcio Boi-mnn.-Mh.ico.

&lt;:Srg&lt;,

' " 00

l,!~ oo··
'1'¡{119 99

In1ernui:..re, dt&gt; 1M 111l1J1U11.,
Ltmp!a de Ciud"'d, •. , •
C!ladrill&amp; de barrendero, .• : 1 .• ·

'S,8® liO

Obra. póbllcu. Dlreeei~.
A. la Complll\ÚI do pnlia:tnto1. \
con ,doqul11&amp;11, por cu~ota de
•11 erUlto..
.. • ., ..
A la Coropa.llle Coeslrllotón del
unn'&lt;? R••tro de Ciudad por
cuenta de ,u e&lt;111tr&amp;111 de 18

6,000 00

" 00
U,000
00

lle Ago_1tode 1893;, ••• , , . ·~
Para ,,ont111uar IM, obra• dal
RMtro de cerdo, ....... ..
, A loa Sra. Nor!ega Bermt.no,
piir euenb. dol n.lor de ad.o•
1¡n!oes da p!ed.ra de Xre11 pa·
ra I• calla dtl Punte da. Al.·
Rudo, atutrd11 de_ 26

'1,000 00

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Por taldo _;la Ju obf&amp;I de rapa,r
r&amp;oión e11 la O!NJI llolltQf,
pal, .Olltrdo de S de Pf.t.JO ,U,
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1e PIIIO en ~lgor el I&amp; de Mrr,l'o d&amp;I propio

i.

111.o, babiéo.don!e dado ~11b\le\;h1d, P.jtlndolo

LICENCIADO MANUEL ROMERO RUBIO.
t 3 de Octubre de 1895.

Tnmo IL Número l,f/.

�6 ÜCTUBBE, 1895.

EL MUNDO.

2

6

ÜCTUllRE,

189,5.

EL MUNDO.

3

FALLECIMIENTO DEL LIC. MANUEL ROMERO RUBIO.

mero Rubio le había conferido Degollado el grado de
general, durante la g'Ul'rra de Reforma.
Durante las misnias horas hicieron guardia. al cadáver los diputados, reg-idores y empleado¡.¡ de los
'Ministerios, del Gobierno del Distrito y del Ayunta•
miento.

,.

•••

•

.t¡
·¡

(.

v
EL CADÁVER EN LA~MESA EN QUE.FUE INYECTADO.

(Dibujo del natural por el Sr. Jesús F. Contreras.)

Diez minutos antes de las nueve de la mañana del
jueves último, falleció el Lic. Manuel Romero Rubio,
y puede asegurarse que á las nueve y diez minutos
la noticia era conocida con dolorosa emoción por millares de personas. No esi pues de asombrar que álas
diez la calle de San Andrés, en la cual se encuentra
la casa que fué del finado, estuviese casi interceptada
por multitud de coches y gentío innumerable.
Al penetrar en la residencia del finado, los únicos
indicios que del funesto acontecimiento se advertían,
eran: los grupos de caballeros que diseminados en el
patio, conversaban en -voz baja, y la puerta semicevrada. Al llegar alli nadie se resolvía á creer en la
.terda.d del suceso y personas que eran amigas intimas
de la familia, hubo que lanza1·an exclamaciones de

CUERPO n¡.; LLICE~C:ADO )fAXCEI, RO:\I ERO RUBIO, l'XA UORA OESPUES DE SU MUERTE.

duda.

(Dibujo de Carlos Alcalde. )

Y es triste ver partir á los que han sido
Nuestro culto ferviente, dulce y tierno,
Y en las puertas del reino del olvido
Darles adiós eterno!

P O:ESIA LEIDA E."'i EL CEMD."TERIO FRIU\CES AL .INHl1·
HABSE EL C-ADAVER DEL SR, LICE..."'l"CIADO YA~"UEL RO-

MERO RUBIO EL 4 DE OCTUBRE EE

1895.

¡ Es un fugaz relámpago la vida 1
Surge, sorprende, alumbra, resplandece
y en la. extensión sin fondo y sin medida
Entra y desaparece!

Tú 1 señor, vivirás en la memoria
De tantos como yo, fieles testigos
De que fué tu placer, tu sola gloria.
Llamarnos tus ami5os.

¡ Todo es miseria y polvo y humo vano!
El Destino arrebata injusto y ciego
Lo mismo al rey el cetro soberano

Vivirás en el libro de diamante
Que augustos fastos de la patria aduna
Y que á' los tiempos mostrará constante
Las glorias de tu cuna.

Que el cayado al labriego.
Y nada sabe la orgullosa .ciencia

Mucho te debe el pueblo que te llora,
Lucbastes por su bien firme y sereno,
Y bendice tu nombre, hora tras hora,
Porque eras noble y bueno.

Qnemientras más en su ambición explora
Sólo halla dos verdades: la conciencia
Y Dios ¡ la eterna aurora!

Todos los que nos aÍnan; los que amamos
La tenebrosa esfinge los atrae;
Pronto nos dejan; pronto los lloramos
¡ Todo al abismo cae 1

Mientras él te consagra los laureles
Que el soplo de las tumbas no marchita
A mi me trae con tus amigos :fieles
La gratitud bendita!

Por eso en los desiertos de la-duda,
Adonde nada á descubtjr se alcanza,
El hombre halla una Cruz y la saluda
Como única esperanza !

No es el llanto fugaz 1 falso ni artero
Que rebaja á los hombres en el mundo,
Es el filial, el hondo 1 el verdadero,
El del dolor profundo.

Es que en el negro limite severo
Que nunca el justo con terror ha visto
Ella á cada mortal dice: te espero
Para acercarte á Cristo!

A tu franca amistad tanto he debido
Que hoy que me falta tu cariño santo 1
Me siento como huérfano, he sufrido
Y he vuelto á tener llanto.

La humanidad camina sobre escombros,
Sus palacios levanta entre rüinas
y todos llevan cru..ces en los hombros
Y en las frentes 1 espinas.

Tú fuistes para mi constante amparo;
Fut,rza y sostén de mi ánimo abatido;
Mira .... negra es mi noche y falta el faro.
Señor .... ¿por quB te has ido?

Y buscan como alivio á sus dolores
Lejos de un mundo de miserias lleno
Al que ofreció otra paz y:oti-os amores
Tras el azul sereno !

Y esperarán de mi cantos y flores
Los que miran tu osario sin terneza;
Yo no sé como cantan los dolores;
Mi musa es la tristeza.

¡ Oh deleznable cuerpo l ¡ oh vil materia!
Naces, luchas y lle_gas á tu ocaso
Sin que logres saber en tu miseria
Quién detendrá tu paso.
ESCALERA nE:LA CASA DEL LICE.i.'\'CLWO-ROMERO RUBIO, AL :coNDUCIR EL

Y asi se van los grandes, los pequeños;
Quien nada tiene y quien lo puede todo;
Sin fe los unos; otros con ensueños
Se ausentan de igual modo.

FERJ::TRO p .ARA LA CA)U..RA DE DIPUTADOS.

(Dibujo del natural por Carlos Alcalde.)

Y no te traigo flores al sombrío
Lecho en que dormirás mudo é inerte.
¡Nol te traigo el raudal de llanto mio
Que me arrancó tu muerte!
JUA..N DE DIOS PEZA~

sepulcro de familia que mandó construir hace poco
tiempo el Sr. Romero Ru.bio, se escuchó cada media
hora un cañonazo. Este y otros honores militi.tres fue~
ron decretados tanto porque asi lo pre-viene la antigua Ordenanza militar para el caso de fallecimiento
de u11 Secretario de Estado 1 cuanto norque al S'T-. Ro-

.

,.-

---

Esquelas repartidas por la familia unas, y otras por
el Presidente de la República, señalaban para el entierro las dos y media de la tarde del viernes. A esa
hora una inmensa muchedumbre invadia las calles
adya.centes al Palacio Legh,lativo y dnco minutos
después Ut!gaba el General Díaz, acompañado de los
Sres. Lic. Ignacio Jiariscal, Lic. Justino Fernández y
D. Jose de Teresa .
El salón convertido en capilla ardiente estaba lleno
pbr los Diputados y las comi!:,iones del Senado, la Suprema Corte de Justicia, la Suprema Corte de Justicia ".'llifüar, los J!inisterios, etc. Los palcos destinados
al Cuerpo diplomático estaban enteramente llenos
por los ~finistros y Cónsules acreditados ante nuestro
Gobierno, algunos de los cuales llevaban gran uniforme.
Con tal ocasión pronunciaron discursos los Sres:
Lic. Jgnacio .Mariscal, Ministro de Relaciones, a nombre del Ejecutivo; Lic. Félix Romero, por la Suprema Corte de justicia; Lic. Jesús Castañeda, por el
Senado y Lic. Alfredo Chavcro, por la Cámara de
Diputados.
8eria casi absurdo pretender extractar en el reducido espacio de que disponemos, esas piezas oratorias
en que se enumeraron y enaltecieron los méritos del
finado; bástenos decir que los representantes de los
altos cuerpos que tan delicada misión les confiaran,
la desempeñaron con la elocuencia y el talento que
todos nos complacemos en reconocerles.
En seguida se procedió á la extracción del cuerpo,

_

La fa.tal noticia era cierta.
..,
• El señor Ministro de Gobernación 1 á consecuencia
de un tumor que se le formó en la región temporal,
babia tenido que padecer una dolorosa operación, la
cual desgraciadamente no tuvo el éxito que se esperaba;después de nueva operación vino la hemorragia
en la tarde del día 2, y en la madrugada del 3, llamado violentamente el Dr. Lavista 1 este, después de reCOnocer al distinguido enfermo, declaró que no tenía
remedio.
El Ministro quedó al cuidado de algunas personas
de su familia, mientras el General Porfirio Díaz que
A las cuatro de la mañana habla salido de Chapultepec, permanecía al lado de la familia.
P oco antes de las nueve 1 como ya hemos dicho, sucumbió el Sr. Romero Rubio, encontrándose allí en
aquellos momentos además del Presidente de la Republica, D. Antonio Pliego Pérez y otros miembros
a e la familia, D. Rosendo Pineda1 D. Luis Lavie y D.
Ignacio Bejarano.
Circuló en un instante el triste aviso ven breve fueron llegando los miembros del Gabinete y del Cuerpo
Diplomático, las más distinguidas familias de la sociedad, y gran nllmero de personajes politicos. Una
hora después se empezaban á. recibir incontables tel~amas de condolencia de casi todos los Estados
de la República.
Los visitantes eran recibidos por D. Porfirio Díaz
y fueron de los primeros, los generales Berriozábal y
Eseobedo y D. Protasio Tagle, á quien el primer magistrado estrechó entre sus brazos.
La Suprema Corte de Justicia y las dos Cámaras LeJidslativas suspendieron sus trabajos en señal de duefo, igualmente que todas las oficinas públicas. La Cámara de Diputados nombró una comisión para pedir
permiso á la familia, á fin de transladar el cadáver á
su salón de sesiones, solicitud que fné atendida. Por
consecuencia 1 á las seis y media de la tarde se efecta.ó dicha translación, presidiendo el cortejo formado
por los más altos funcionarios políticos, el señor Presidente de la República.
La sala convertida en capilla ardiente, estaba sencillamente decorada: las barandillas de las gradas, los
antepechos de los palcos y las tribunas estaban cubiertos con paños negros¡ del techo desprendiase formando una especie de dosel, una gigantesca bandera nacional, entre cuyos anchos pliegues, en el centro
de la plataforma, fué colocado el ataúd de raso con
gruesas barras de plata, que servían de agarraderas,
y en cuya tapa abriase una puertecilla para dejar ver
iras un cristal el rostro algo desfigurado del ilustre
muerto.
Al l'ededor del féretro se aglomeraban las numero888 coronas que en calidad de homenaje de respeto ó
de recuerdo cariñoso enviaron el Presidente, los Secretarios de Estado, los Gobernadores de los Estados;
algunos cuerpos del Ejército; las oficinas públicas y
los amigos del finado.
Desde la tarde del viernes hasta la hora en que el
ataúd fué depositado bajo la tierra, en el magnifico

CAPILLA ARDIENTE EN EL SALÓ~ DE SESIONES DE LA CÁlIAHA DE DIPUTADOS.
{Dibujo del natural de · L. lzagulrre.)

�6

OCTUBRE,

1895.

EL MUNDO.

4

A~PECTO DE l,A CAHA MORT!JORIA POCO A~TDi DE S.\CAR EL CAl)AYBR.

(Dibujo del natural de H. 1IernA.ndc1.,)

Sólo qm&gt;:daron alli los niños de la Escuela Indus· pletnmente en un in5tante, trial que querlan ser los últimos en abandonar la posy multitud de carruajes trera morada del que fué para ellos padre cariños·o.
particularl'S y de sitio.
No terminaremos sin dará conocer algunos rasgos
lh•sde el hipódromo dela biográficos dl':l homhre ilustre cuya pérdida lamenta
Iudi:rnilla lrnsrn la puer- hoy la Nación:
ta dt.•1 panteón C'staba tenEl Sr. Romero Rubio tenia al fallecer 67 años. Se
dida. la.Did!-\iún que al man- educó en el famoso colegio de San Gregario y desdo ch•l General l~nacio Es- pués de muchos afanes r asiduo estudio, logró al fin,
cudt&gt;ro babia sicio organi- obtener e.l tJtulo de a.bogado.
zada para hacer los honoJo,en de sangre hirviente y clara inteligencia al
re!-, al cadáver.
tomar parte en los movimientos populares cón't ra
En l'l cementerio de la Santa Anna, se distinguió rápida y ventajosamente
Pi1•dacl formaban valla des- organizando clubs destinados á derrocar al dictador'.
de la puerta hasta la tumAl ser proclamado el plan de Ayutla, fué comisioba, los alumnos d(i la Es- nado para ir a Iguala, á fin de ofrecer á la revoluCUl'la JUdustrial deHuCrfa- ción los elemrntos que podia. proporcionarlr t'i Disnos1á la cual tanto protegió trito Federal y logró decidir la marcha de Ah-arez á.
el Sr. Romero Rubio.
Méxicó conquistando en pro de la ca.usa e\ aquel
Junto al mausoleo y fren- hom.bre1 cuyo auxilio era considerado como llave de
te {l la capilla del panteón, oro de la !-,ituación.
levanta.hase un suntuoso
Fué Juez en Tulancingo y Secretario de la Suprecatafalco revestido de pa- ma. Corte de Justicia, puestos que ocupó muy poco
ño negro soln-e el cual ar- tiempo. Diputado al Congreso Constitu~·ente, fué uno
dían cincurnta cirim, colo- ele los legisladores que mús contribuy('ron con su
cados en trmdelabros Y or- energía y su inteligencia á la redacción y promulg anarlns cou lazos negro~.
cién de la nueva Carta fundamental. Secretario del
En la en pilla contigua al Gobierno del Distrito cuando el golpe ele Estado de
catafalco min\bansc dos Comonfort se negó á ocupar el gobierno que le ofr egraml1.•s cortinas n&lt;'gras cía ..\kérreca y aun abandonó la Secretaria;
qul' eaían sobre la puerta;
En unión de Juárez organizó la rrsistencia y lucha
en l'l altar .sobre dos gran- contra el gobierno reaccionario, lo cual le valió su
des ('and1•l;1,.bros Hdian dos encarcelamiento durante ocho meseR, hnsta que ya lig-rm•sos tirios ~· recorrían bre por el movimiento que. encabezó Robles Pezuela,
los muros anchas bandas logró libertar también á.sus compañeros ele, cautiverio.
de crespón negro con adorAsistió, con una brigada, Ala batalla ele Calpulál pam.
De~pués de la torna de Puebla, por los franceses, y
nos blancos.
A las cinco y cuarto llegó resuelta la elefem;a de la capital, el General Garza en:í las puertas del panteón cargóse de organizarla en lo militar y Romero Rubio
la carroza fúnebre y acu- en lo qur pudiéramos llamar p11.rte civil; pero abandodió á recibir ('l cad:her el nando íi México Juárez le siguió él en calidad de jefe
capellán Pbro. José Islas, del Estado )favor y secretario de Garza.
Yohió lnegO [~ Csta capital y fué perseguido, preso
acompañado ele otros dos
saeerclotes. Después de re- y desterrado á Europai de donde regresó á. la Repúzarse tl oficio de difuntos, blica para tomar nuevamente parte en la lucha.
Derrilmdo el Imperio, fué varias veces electo dipuquE'I fué muy breYc, colocáronse los asistentes en tado; Ministro de Lerdo, asegura uno de sus biógralas sillas dispuestas al efec- fos que fuó el único que aconsejó á aquel Presidente
to y se instaló el féretro en que renunciara á seguir ocupando la silla en el segundo periodo para eTitar la revolucion que se. iniel catafalco.
ciaba r triunfante ésta acompañó algúntiempoá don
Sebastián fuera del pais.
De n~ievo en México es ya sabida su historiaj senad_or pmneramente y luego 'Ministro, se distinguió
siempre por su gran facultad de oro-anización, sus
tendencias conciliadoras y su tó.cti~a política tan
habil.
.
Fué su vida siempre útil para la patria. que hoy lo
echa de menos.

á tin de dt•poisitarlo en la carroza
que había de. tr!lnsportarlo :11 cementerio francés.
Organizada la comitiva se pu•
so en marcha á las tres \r media
de la tardl•.
~
En las calles del trayecto que
debía n•corrcr la fúnebre proce!Sión, formaban doble valla los
alumnos del Colegio }lilitar y los
cuerpos rurales y veianse mul·
tit11d de ca!:&gt;as· enlutadas, cuyos
balcones se encontraban atestados de gente.
Hé aqut e1 orden en que seorganizó la comitiva:
Grupos de asilados del Hospicio, de la. Casa de Expósitos, de
la. Casa Amiga de la Obrera, y
del Congreso Obr~ro.
Comisiones de las Sociedades
Mutualistas; alumnos de las Escuelas públicas; empleados públicos; jefes y oficiales del Ejército, Regidores y Gobernador del
Distrito.
Seguian luego el féretro y alrás
el General Diaz y los miembros
de la familia del finado; gabinete
y cuerpo diplomático¡ comisiones
de la Cámaras ~r de la Suprema
Corte de Justicia. Estado :May.or
del Presidente.
Rocorrió la. comitiva laS calles
del FactoF, Vergara, San Francisco, y San Juan de Leirán, hasta
llegar á la esquina de la 2a. de la
TRANSLACIÓX DEL FERETRO DESDE SAN ANDRÉS Á. LA OÁMAll.A
Independencia, en donde esperaDE DIPUTADOS I,A NOCHE DEL 3 DE OCTUBRE.
ban los wagones y la earroza.
(Dibujo del natural por H. HernAndez.)
Era éstalujosisima: entrn anchos
cortinajes, borlas y cordones neEn seguida el sentido y popular vate Juan de Dios
gros, desta.cábanse seis angelitos dorados que soste- Peza, pronunció, por comisión de la Cámara de Dipunian la techumbre, y fua~andel carruaje tres magnifi- tados, la hermosa poesía que en otro lugar encontracoa troncos de caballos prietos con gualdrapas neO"ras
0
rán nuestros lectores .
dirigidos por igual núnero de palafreneros.
. ~l J"&gt;bro. Islas con el ceremonial acostumbrado, benLuego se Yeian sobre dos plataformas las coronas, d1JO la fos:i cavada para recibir los restos del Sr. Roentre las cuales mencionaremos, de paso una ele pla- m~ro Rub~oi al P_il', de la capilla de la familia, no terta que remitió el Lic. Obregón Gonzál~z Go berna- mmada aun. Dicha fosa hállase á la derecha de la
dor del Estado ~e Guanajuato; una prccio;a de flores que ocupan los despojos mortales de la niiia Maria.
de porcelana 1 tr~buto del Sr. Porfirio Dlaz, hijo, v las
Entonc~s comenzó la dolorosa operación: descendique enviaron los Sres. Rosendo Pineda, EmiliO Pi- da la ca.¡a, cayeron sobre ella acompasadamente y
IJ1entel y J oaquin Casasús, las cuales llevaban sen- con eco lugubre las paletadas de tierra. Todo el mundos lazos con esta inscripción: &lt;A su jefe, protector y do'. de pie y con la cabeza descubierta, despediase inter~ormente del protector, del amigo del hombre á
amigo incomparable.&gt;
'
Después de los coches especiales destinados al Pr~ quien tanto debió la patria.
Retumbaron los cañones en el valle tocaron las
sidente, Secretario de Estado, Cuerpo Diplomático,
etc., seguían cuarenta wagones que se llenaron com- bandas y se inició tristemente la retirad~.

Pági,ruu extr(J(J1'dinarias.

DOMINGO l3 DE OCTUBRE DE 1895.

@:oronación

de la

1 -

•*•
La f~lta de tiempo y nuestro deseo de no retrasar
este numero nos impiden publicar todos los dibujos
Y fotograflas que tomamos de los funerales del Lic.
Romero Rubio, pero les daremos cabida dentro de
ocho días.
Igual observación hacernos acerca de los 0O"rabados
relativos á. la Colegiata de Guadalupe.

tin recuerao.

l!a (!orona 9mperial.
SEPULCRO DE LA -XISA lfARIA R. Rt"BlOi ADOR~ADO J&gt;OB
D. PEDRO NlETO_EN EL ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

(De fotografitl..)

(Tomado del Alln,m de la Coronaci6n con perm,·,0 d e &lt;i El T"1empo)1)

Tomo JI.

Nú1TlfflJ 14.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Páginas extraordinarias,, Suplemento 1895, Tomo 2, No 13, Octubre 6</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>·
F8NDO
RICARDO COVARRUBIAS
TOMOII

MEXICO, DOMINGO 5 DE JULIO DE 1896.

EN JULIO.

"g,a lempeslaa se aproctima."

.

[ Dibujo de Carlos Alcalde.]

••

NUMEROL

�5

EL MUNDO.

2

""EL 1'_'.1:UNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.
Tn:i!Fo:r-o 434. -2! de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La suecrición á EL )IUN00 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelantndos.

Números sueltos, 50 centavos.
A visos: á razón de $30 plana por cada pu bl;cac:6n.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes ex.elusivos. para los Estados Unidos y Canadá. The Spams Amencan Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

llltata_s C!eilitorittlt.s.
Un &lt;Co1t.9rcso ,411terirn110 1·11 ,tl:lfrirn.

bandera el sistema protector, y eabido es que una umon
aduanera, un zoll1t·tering, sólo es posible entre pueblos
que practican la libertad comercial.-::,i México p•1ede
enviar productos mannfacturados á otros países de la
ATUérica latina, que lo haga, sin convenio de ninguna
especie, sin unión de ninguna espPcie; si necesitamos im·
;portar efectos americano~, qne 1:dlos vengan á nuestros
mercado, pero que vengan libre111eiltP, sometidos á la
piedra de toque de la competencia y 110 en virtud ele la
política emanada de las d1:ccisiont&gt;s de un congreso y en
la que siempre nos tocará la peor parte.
El Congreso Americano como lo ha propueFto EL :M l.'NDO, bujo los anspicio~ ut&gt;I General Díaz, lo entendenws
ú11ka111ente en ..1 H:-ntido de qne la,; dPclaracio,,es del
General Díaz lo hacen aceprabltJ y ben1-ficioso. De otro
111odo, lo cn•t&gt;111os 11,ás n"civo que útil para la prosperidad y el pn,greso nacionales.

QSL aniucnrnrio ~e mrn ttt'µliblica.
El 4 de Julio de 1776 es u11a fecha memorable en la
l1i&amp;toria de las den,ocracias moderna~. La in,prt-siún que
los austeros hijos de la nueva nacionalidad produjeron
en el put-blo fnrncé8, ya próximo á poner fin al vit&gt;jO rég\111en, Firviú, ac_a~o, como dice un rna&lt;:'stru, para precilHtar los aco ,tec11n1ento~.
D&lt;'Fpnés, tudas las naciones del continente americano
se han inspirndo l:'n eFtaH doF p,íginas de la historia contt-mpor,í1wa: la R,-,yolnción Fra11c.,,a y la lnu.. penuencia Am.. ricana. Ell11~ han sido la 111ateria ptium que ha
servido ,i ebtos putel&gt;lu8 para elaborar sus incipient&lt;:'S democracias.
llny, ht Rt'pública ,!el Norte, se nos muestra pletórica
de riq11Ha n,at&lt;:'rial, fuerte y robusta. Haspaudo un puco
su bnllante barniz, se dl:'&gt;Cnbnm ,nanchas qutJ opacan
rad10sa blaucnra: la igualdad social no &lt;:'XÍ~le. una formidable plut&lt; cracia se sobreuone á los intereses generalPs,
el prottcccionibmo amenaza lwrir san~iientam.,nte á loE
grupo~ consumidore~ ......... He aqní d pa.~fro de e~te balance de cit!nto vPiHte afio~.
En el activo t'B necesario aglomerar eea formidable suma de riqueza pública, la conciencia clara de debertJs y
dert&gt;cho~, la solida1·idad de los asociados ......... El saldo
es juzgado de diversa suerte, st'gún el punto de vi~t-a que
se adopte para examinar eFta cuenta corriente abierta
por la crítica á la Democracia.
De todos modos, el aniver$ario de la declaración de la
Independencia ,\.mei icana, debe ser jubilosamente salu•
dado por las Repúblicas del continente, de las que ha si·
do el vocinglero heraldo.
Mucho tenemos que aprender todavía de la nación del
~orte; mucho tambien necesitamos rechazar de nuestros
gigantescos vecinos.
.
He aquí, en breves línea~, lo qne nos sugiere la conmemoración de este inolvidable día. ·

El Sr. Luis l?elipe' Carbó, nuern ).Iinistro en nnrstra
República, acaba de dar á conocer el objeto de sn mi~ión
diplomática, en el discnrso de recepción que pronunció
días pasados, al ser oficialmente recibido por el General
Díaz: el Gobierno Ecuatoriano propone la conrncación
Je un Congreso Americano, que dt-bera celebrar sus sesiones en la ciudad de l\léxico.-Y bien! EL J\l uN1&gt;0 ha
tenido el honor de lanzar e~ta idea á los cnatro \'Íent&lt;,s
de la publicidad, á raíz de las declaraciones contenidas
en el último l\len~aje del Sr. Pr~sidPnte de la República,
como 111terprttac1ón de la doctrma Monroe sin que en
esta ocasión, como en otras tantas, nuestro; colegas ocupa&lt;l;os en el bizan.tiuismo de la política aiaria, hay~n re•
cogido el pensamiento, que, en forma más positiva acaba de iniciar el representante de 11110 de los Estados de
la América Latina.
En el actual momento histórico agítanse en los nerl'ios
del continente cuestiones comunes, problemas generalPs;
debátense bec~os.que á todos los pm blos de e~te lado de
acá del Atlántico mteresa resolver: allá, en el viejo mundo, E:n do:&gt;de la i~cha es cada .~ía más ruda y la compe·
tenc1a. más sostemda, la atenc1on se halla fija en estos
nuevos mercados que al influjo de la civilización van en·
s~nchando día á día sus necesidades.-Para México, la
piedra ang!llar de este Congreso, el tema esencial de esta .ag~nl?ac1ón de energías, eBtá en la conservación de nn
prmc1p10 expuesto con notable claridad en el discurso
d~l General Díaz,. al que acabamos de aludir: «la reproba~6,1 de toda (entatwa de uRurpaci6n, u ropea y de tocla tendencia monárquica ele cambiar las instil11cione.s republirúnas drl
~-yuer~- Mundo.-En cuanto á los demás númu·os que, imagmariamente, deben llenar el programa de eeta .Asamblea, merecen especial examen.
Cuando en 1890 el Gobierno de los Estados 1," nidoio convocó á un Congreso Pan-Americano á los diversos Estados del continente, se vislumbraron las teJ1dl:'ncias que
animaban á esta República. Los E5tados Unidos á IP&gt;
sombra de un interés colectivo para toda la América, proponían una suerte de convención internacional basada
en la/on veniencia clE&gt; los grandes intereses a111eri~anos....
de_l Norte. Por aqnel.la época gobernaba el partido republicano, y el protecc10111smo de nuestros vecinod en pugna con los productores europeos, buscaba amplia ~alida
en lo~ flamantes centros de consumo de los países latinoamer:canos. El fracaso de la Asamblea de Washington
demostró que las demás naciones del continente no se habían dejado engañar a~erca de la~ intenciones que animaran entonces al gobierno amencano-¿Han cambiado
de 18.!)0 á la fech.~ las circuntanciaR que dt&gt;terminaron esta primera renn!on? Si en el mundo tle la política Ff, en
la es.fera de los. mtereFes,-en los momentoa en que el
part1~0 re1?~1bhcan? ~are~e pronto á adueñarse del podl:'r
-la s1tuac10n contmua siendo la misma
Nosotros repeti~1os \o que, c?n m?t!,.~ de la primera
etap.a de la peregrmac1ón del fa. M1111etro del Ecuado1·,
escribíamos en estas.columnas: "iAhl si el Congreso pro•
)'fC~a~o f1;1era l:'se.ncialmt-nte latino,. libre de podero~us y
extianas intluencrns, y expresión smcera de nuestra raza, !'nseñada p~r .do!orosa exp1:c_i iencia! ojalá que hubiera br?t'.'do la 101c1at1va del Presidente Alfa ro, que bnsca
p~est1g10 y nomb~adía, y no en la Casa Blanc:&gt;., hoy an.
s1os3: de aventuras y anhelanre de influencias en todas
las tierras que alumbra el sol. Pno ya que habremos de
v~r que el.P~º&gt;'ecto fracasa por falta de valimiento y energ1~. en su ~mciador, ~ pat.rocinado franca y abiertan,a11te
Pº: e_l ~ob1erno de ,\ ash1 ngton, se le aparta de su objeto
pr1m1t\VO y se le pone entt-ramente ,í. dernción y ,nvicio
de los mtereses norte-americanos.»
,Y ~sta tutoría, este pleito homenage rendido ,i la Repu'?hca del Norte, es la que nos ccuviene á t&lt; da cobta
ata¡ar.
Para nosotros, la posici~n qn~ act.nalmente poset-m&lt;,s
es suma~ente venta¡osa; sm nd1ns m rencores ·hacia 11inguna n;ic~6n del 1;llUnd~ civilizado. ~emos entrado, t-n
estos _ult1mos vemte anoF, t-11 rt-lac1onPs ele an,i~iad v
c9rtt-s1~ con .Estados. de t-sta .' de aqu,,Jla partP del ¡tlobÓ;
una umficación de mter!'FeF con la Unión Americana
nos haría perder el excelente terrello qne pOFPt-mos. E 1;
los mercados de Europa se h,1 abierto paso al crédito de
México; á ~llos a_cudimod en bu~ca de mercancías para
nuestra ex1stenc1a de hombres civilizados; nuestros pro~uct~s ac~den allí~ son cada día más solicitadm•. Una
mtehgenc1acomerc1al con los :&amp;&gt;tados Unidos complicaría notablem~nte l~s relaciones de negocios e~tre Europa Y l_a Arnénca latma. ¿Y qné ventajas obtendríamos Pn
cambio? ¿~s que nos ofrece el senador Me Kinley con
sus altas tanfas aduanalee?
En el deseo de crearse industrias nuevaF, upa buena
parte de los países latino americanos ban adoptado como

.,u

µalítica gtntral.
RESfüJEN.-La guerra de Cuba /la política americana.S,guridades de hoy, temores de mañana.-Republica11 os
y clemócratas.-St. Louis y Chirago á favor de los insurrectijs.-¿Habrá couflict~?

JULIO,

1896.

diplomática flema los alegados derechos que creen tener
los ciudadanos a111ericano3, á ser juzgados por lai leyes
comunes de España y sus dominios, aunque sean sorprendidos en flagrante delit de violar las leyes de la guerra
de un territorio declarado en escado de sitio, y sujeto por
ende á las autoridades militares solamente.
Todo voh•ió á su estado primitivo en las relaciones hispano-americanas, y hoy apenas si hay alguien que recut-r,í. los pobres prisioneros que en el Castillo del l\Iorro de
la Habana, lamentan en silencio su poca fortuna al emprender caballerescas aventnrae en cercado ajeno, donde
el fruto de la sofiada independencia está resguardado por
naves ligera~ y certeros 1\1aüssera.
i\J,ís si la cordialidad y buena fe del Presidente Cleveland en sus relaciones con España no han podido romperse, ni por las declamaciones popnlare~, ni por las violentas explosiones pn rlamentarias del Congreso que si no han
terminado en votos de cern,ura, han acabado en manifestaciones de abi.,rta simpatía por los que reclaman su libertad é ind-,pt-ndencia al fulgor fatídico del incendio y
al estampido ho rrísono de la dinamita; si hasta hoy ninguno de los dos gobiernos se han d~jado dominar por la
pública opinión, incauta y arrebatada en ambos países,
y poco inclinada á la prudente calma, sinó hambrienta v
anh!'losa de medidas, violentas; si hasta el molllento présente, hay harmonía entre los gabinetes español y americano, la convención nacional republicana de St. Louis
Mi$SOtiri y su programa agresivo, en lo qne se refier~ ,í.
relaciones extranj.. 1as, hac-pn temer por esas buenas 1elaciones en no remoto porvenir. .
Si les part.idílS militantes que se disputan ,í porfía el"
poder en la Unión Americana que rl'ñirán batalla campal en las próximas elecciones de :Noviembrl:', difieren
hondamente en la ge.,tiún financiera y están st-paraJm,
por un abismo en la cue~tión monetaria, se separan poco
en lo que se refiere á polítie,1 extranjera y demócratas, republicanos y populistas, todo~ PFtán de acuerdo en sns
simpatías hacia los rebeldt&gt;s cubanos, y hacen lo posible
por rodearse de aura popular y atraerse el mayor número de adeptos predicando los derechos de beligera11cia á lo~ insnrrectos y aun la intervención armada, y:J
con el fútil pretexto de protejer lo~ intereses americanos, no b,ien asegurados por la~ tropas espaliolas, ó con
el m,ís ,.uidoso y llamativo de pelear por la libertad do
todo un continente.
La convención de St. Louis lo ha declarado así en sn
programa político, presentando al candidato 1e su devoción, W illiam Me Kinley; y como es de esperarse qne en
parecidos términos se exprese el partido democrático,
que ¡:-roximamente celebrará su convención nacional e11
la populosa Chicago, cualquier a teme, y con razón, qm~
el gobierno que en la Casa .Blanca se inaugure en la próxi ma primavtlra, sea demócrata ó republicano, sea el nitra-proteccionista Me Kinley ó el libre cambista Teller,
ó cualquiera otro, tendrá que seguir las resoluciones tomadas en el areópago tremendo que lo llevará al poder.
Con razón los luchadores de la manigua no cesan un
punto en su tarea de ruina y destrn&lt;:cion; qu;eren prolongar por un año más la lucha sin cuartel, para dar motivo y ocasión á la intervención extranjera que puede
darles la adorada patria y la soñada libertad.
Con razón E~paña, detenida un punto en s•1s operaciociones de pacificar la revuelta Antilla por las inclemencias
del c:ima, se prepara á nuevos sactificios y á continuar
su obra de titanes en el próximo otoño. Con sorn-ado fundame11to, se nota constante actividad en sus arsenales y
maestranzas: quiere terminar á la brevedad posible dll
tarea, y se prepara á rechazar agena intervención, en el
de~graciado evento de que Estados Unidos quisiera obligarla á manumitirá sus illsurrectos vasallos.
¡Ah si fuera tiempo de proponer y acept-ar la autonomía! ¡ Ah si el patriotismo español cejara un punto y
concediera la libertad posible á los cubanos! Ah si los
cubanos Fólo pidieran la compatible libertad con su estado social! Clllíntas lágrimas ahorradas! cuántas miserias
economizadas!

Si, hace.po~o !Dá_s de dos meses cuando fué apresada en
las ~guas ¡ur1sd1ccJr nales de Cuba la goleta americana
«Competito~,» ~ecogida par1e ~t&gt;l cargamento de guerra
que conduc1a, ¡nzgados sumar1amente en consejo de guerra y sentei:iciados á muerte los .hombres que llevaba á
bordo, hubiéramos hecho mención de este episodio y
echado á volar m!estras consideraciones ~obre un incid~nte que tan de rehe\'e pondría las difícilts relaciones que
con 1~oti".o de la insurrecci~n refnañ entre los gabineu,~
de. "ash111gto11 y de Madnd; ~1, á raíz de ese acontecim1emo que ta!H0 polvo l~vantó en la tribnna y la prensa n~w~t&gt;amer1canas, .hn b1~ra1!1os . lanzado las sombrías
pred1,cc1one~ qne la s1tuac16n !nspnaba, ¡c1un maltrechas
habnan. sa.hdo DIHtFtras fat íd1cas profecías, y como los
acontt&gt;c1m1e.ntos ~.e habr!an encargado de desmentirnos
y contradPc1r las lll1pres10nes prirrwras del momento!
No FÍlloen la, c,'.lnmnas de los periódicos yaukees, adicto~ a b1..rwn.1ente a la_caurn de los rebeldes, no sólo en los
c~ubs y m_eet,.ng.,, &lt;¡ne ~ la C?ntfnna se organiz~n en la vecma rPpn.bllca para tr.a ba¡ar abierta 6 em bozadamt&gt;nte en
pro de_ la 111.dt&gt;pendem·1,! tle Cuba, se habló del incidente,
y se :f1~c11t1ó con ◊"&gt;1.dia t-1 .dPrecho que las autoridades
espa.1~ol~s de, la colom_a pnd1r ran tener para aprt-hender
y ¡uz0 a1 segun la~ IP) !'ij de la guerra á los extranjeros
q!~~ de modo •narnfit·sto llegaoan al tf'atro de la insurrecc1on á fi&gt;vorec1&gt;r co11 las ar111as en la mano la causa de los
trastornadort&gt;S de la paz pública.
En el seno n_,ismo dt-1 parlamento americano se lanzaron esas t'~pec1ee, .~e acusó al presidente Cleveland por
su ~ondescende1~cia con los qne se llamaban enemigos de
13: libertad amencana, se le conminó para q1,1e de rnodo
v,101,ento y ~•ando d~ .las fuer7:as de tierra y mar de los
E,.t~dos Umdoe, exrg1era la inmediata libertad de los
pns1~neros de la «Competitor," de ciudadanía aml:'ricana.
más o menos dudosa,, y ya era de temerse, quu de un
mo111~1.110 ti otro, a.l g~n o~ado s~nado~, ó algún diputado
de p&lt; c,1s ~ulga.:~- p1d1t-ra en plena ees1ón ee Jeclarara l;i
g_uerra á EPpana, porque .había usado d ... J legítin,o é i11ahen:1blE; dt-ncllo de propia defenta, al capturar en aguas
territoriales ~e Cuba, un buque filibustero salido de
puei"tos amencanoe.
'
:Mas p~onto la tormenta quedó conjurada, merced á l!l
prudenc\a y cautela del gobierno de la Casa Blanca, qne
ll&lt;! se de¡ó llevar de las declamaciones de los jingoístas patnoter&lt;!s, l á la sagaz tranquilidad con que el gabinete de
11.fadria v10 .el as!lnto, l'nandando suspender á eu debido
tiempo la e¡ecu~1ón de los C(!n~enadc,s á muerte, ordenando rn repuHera el prcced1m1ento, y diEcutiendo co11

5

JULIO,

1896.

NCESTROSGRABADOS

"La

EN JULI O .
tempestad se a proxima."

(Composici.ón y dibujo de Carlos Alml&lt;l1 .)

Es sugestivo el gr~1po que h~ trasladado al papel el pincel de Alcalde. J u110 arremolina e11 t:-1 e~pac10 sus nubes
~spe~as; la tempestad se acerca, y la feliz pareja, sin más
m".d10 de tran~porte que el humilde ju1ue11to, abrígase
ba¡o un p~ragnas, como Pablo y Yirgwia ste abrigarían
con un qmtasol.
La verdad es que las recias gotr.s que empieza á llovPr
la nube tempestuosa, les contrarían poco. Se quieren bien
Y. van muy c~•Jª uno de! otro. Acaso, acaso, en su interior, aplaud1ran la lentitud del jumentillo que apenas
¡,uede con su doble carga..... .

··*·
Muy adelantados están io7i trabajos del nuevo Frontón que está construyéndose en la .d.Venida de Bucareli.
La actividad que en esa construcción se despliega, va
á ser doblada dentro de pocos días.
Los propósitos de la Sociedad que construye el Frontón, son que el primer espl:'ct.\culo ~e verifique el primer
domingo del proximo mes de Agosto.

Celosa ....

lnteresa.nte publicación m usica l.
En bre,·e principiará á publicarse en esta capital un
interesante periódico musical, editado y dirigido por el
cono?1~0 profei:or D: .Antonio Cuyás. ~abemos qu@ sus
cond1c1onPs de snecnc1ón serán excepc1onalme11te favorables para ¡,J público.
Deseamos mucho rúedro al colega.
Nu.e&amp;t1•0 concurso :fotográfico.

Muy en breve anunciamos á nuestros lectores cuándo
se ii)augura la exposición que tenemos proyecLada con
motivo de este concurso.

NUE~TRAS REFORMAS.
Llamamoi-&lt; h1 atención &lt;le nuestros lectores sol&gt;re las reformas que anunciamos en
~rnesti:o núme;·o anterior y que empezamo8
a n~ahz~r en u-t.e. .~reemo~ que les complacerc1, as1 l.a reríecc1un relatiya de los grabados que ilustr;,n el nuevo pliego, como la
amemdacl de la noYela que iniciamos. Tale::;
r~f?rmas no hay que olvidarlo, son el princ~p10 de una serie de notables mejoras que
liL M UNDO se pr?pone realizar en breve plazo, ?orrrespondiendo así al favor siempre
creciente que el público mexicano le otorga.

El Sr. Ministro Limantonr deviú salir el lunes último
de esta capital, para viHjar por algnnas ciudades de la
República; pero habiéndose exacerhaJo la enfermedad
que viene padeciendo, suspe!ldió tal viaje, t rJFliriéndolo
para ayer sabado, dado que sus males le permitiesen salir ese día.

•·La llustración Española y Americana·· y el "i\luntlo.''

El martes salió para Oaxaca el or. Lic. D. Rosendo Pineda.
El Sr. Pineda va como abogado del· Dipntado Don
Eduardo Dublán á quien acowpaña con objeto de arreglar un negocio particular.

L&lt;t llu.9traci6n E .9pañola, refiriéndose en su último número al banquete ofrecido en Abril al Sr. Presidente de
la Repú b lica:por los capitalistas de México, banquete del
cual publica una fotografía, se sirve hablar de nuestro
semanario en términos laudatorios que por venir de un
periódico de repu tación casi univer~al, como el expresado, nos es1i111ulan y alientan poderosamente, obligan.lo
en gran manera IIU&lt;:'Stra gratitud.

La tremenda y avasalladora pasión de los celos, ha dado. as~n tu para un cuadro más, en el que la única tigura
prmc1pal, muestra notable expresión y actitud.
Estamos en p len~ ~stación veraniega, y una linda much~cha, con sn familia y su prometido, diríjese á una es•
tac1ón balnearia, donde los idilios iniciados en la ciudad
entre el perpetuo bullicio munda~al prosiguen más be~
llos aún, ante la móvil inmensidad cl~l oceano. '
Mas una tar~e, la joven, acompañada de su peno fiel y
de sus pensamien~os, va en pos de un sitio agreste en
buscad~ perspectivas encPntadoras y llega al borde de
un can~1l enorme. Allá abajo extiéndese la playa dora·
da, pulida por la lengua suave y acariciadora de las olas.
D1; pronto, empequeñeci~a por la distancia, ve á una pa•
re¡a; clávase en ella su m1rada curiosa y advierte que el
galán es su prometido. EntoncPs, lenta, muy lentamente
avanza su cabeza para no perder un detalle. Detiene al
perro que podía delatarla, y espe.ra, sintiendo el aguijón
espantoso de los cefos, qne terunne aquella escena, de
a.mor acaso, que tiene por solos testigos, el n,ar, los cantiles ......... y el corazón turbulento de una doncella enamorada!

"Después del baño" y la "Fruta del
cercado a,, eno. : '
(Dibujos de Leanclro Izaguirre y de .Uarllnez Ctm·ión.)

He ahí dos e~cenas bien diversas, pero ambas de genuina actualidad si vale la frase. El estío trae ,í la men•
te la obsesión de las aguas cristalinas y mnrmurantes;
más h ay no obstante quien se prive voi, ntariamente todo el estío, del baño, y no deje en c~mbio, por ninguna
de estas uueve cosas, pasar desapercibidos el día de San
Juan y el de San Pedro y San Pablo; el primero, en conmemoración del bautismo de Cribto, el segundo por una costumbre como tantas otras.
Tales días, el primero sobre todo, puéblanse las a1bercas de bañistas, y cuando el remojo ha concluido, viene
el apetitoso almuerzo al aire libre, el almuerzo netamente nacional.

*

* *nosotros, la estadón de las
El estío, es también en•re
frutas. Los ,frboles de las huertas cuájanse de sazonadadas y jugosas peras, de aureas naranjas, de aguanosos
mfllocotones, de olorosos mangos, y el rapaz, que es como el pájar-0, acecha con golosa avidez esos tesoros, oculto por las cercas de espinos y en tanto que el gnardián
de la frnta dormita, ágil como una ardilla salva la cerca
y encarámase al árbol de qne pende el iruto codiciado.
..Uás por su mala ventura sus compañeros parlotean como gorriones, despiértase el guardián y surge el conflicto, provocado siempre por el eterno pecado: el amor á
la fruta del cercado ageno.

X. X.X.

2 de Julio de 1896.

3

EL MUNDO.

ESPECTACULOS.
Maggi estuvo en México el miércoles últ-imo, regresando e n la tarde á Puebla. E i mismo día en la noche,.
terminó en la cinrlad de los Angeles la tempora'ia teatral y Pl viernes úlLimo, l\laggi y sus artistas salieron para Oaxaca.
Hay esperanzas de que vengan de nuevo {1 Méx ico.

*

Ricardo Bell, el innlvi,labl;Ricardo Bell, que ha hecho
reirá dos generaciones dt&gt; niños mexicanos, estuvo muy
enfermo en León; tanto q111-- se temió por su vida. Por
fort,una, merred á los hábilf's cuidados de la ciencia, se
halla restal&gt;lt&gt;cido y ,i la f~cha debe habPr.;e incorporado
ya á la Compafifa de los hermanos Orrin que actí1a en
Zacatecas.
*** el Rr. D. Franc1sr.o
.
Se enc11eJ1tra en eFta C"apital
Peyres, hermano político de Ric&gt;1rdo Bell y rep1esentante de
una Compañía de zarz1wla que vi,,ne Pn camino para esta Capital, procedente de la::; Américas del Sur donde ha
sido muy alabada.
Esa Compañía trabajar,í Pn Pl tPatro--circo de Yillamil,
pues son empresarios de tila los Sr~s. Orrin.

..

Durante la corta tempor:d~ que la Compaiiía Dramática que dirige el Sr. Roncoron i estuvo en el Teatro Nacional, este señor quedó á dtber ii los herma.nos Arcaraz
como $2,000porarrendamiento del teatro, luces y demás
gastos de papeleta.
Por tal d euda se instauró un juicio en uno de los Juzgados de lo Civil, el que el sábado hizo notificar al señor
Roncoroni que quedaba arraigado y que no podía efectuar el viaje al interior de la Rapública que tenía proyectado.
El patrono de la parte actora es el Sr. Lic. Castillo Yelasco.

Por acuerdo del señor Presidente de la Repúblic:i, segui•á funcionando en los ocho primeros días de esw m~s
la oficina de liquidación de la Deuda Pública.

PERSONAL.
Según dijimos, últimamente llegó áesta capital el Sr. D.
Lnis Felipe Carb6,
E!iviado Extraordi•
nario y l\1 in is t ro
Pleuipotenciario del
Ecuador, y fné recibido por el Sr. Preeidente de la República.
La misión del Sr.
Carbó en México, está en lazada con la
in iciativa de un Congreso American o,
formado por delega•
dos de todo el Cont inente, la primera
reunión del cu,íl, deberii efectuarFe en
esta capital. T,il iniciativa, se debe· al
distinguido e::uato•
riano Eloy Alfaro,
Presidente del Ecuador.
El Sr. Carbó y ei Rr. Presidente de la República, cambiaron el día de la recepción oficial, frases de cordialidad y cariño, expresando su deseo de fortificar los lazos que unen al Ecuador y á la República ~foxicana.
El $r. Doctor Lnis E. Rniz, ha sido nombrado director ge11eral de Instrucción primaria.

NOTAS DE LA SEMANA
Se ha negado á los Sres. G. y O. Branniff y Compañía,
el pern,iso que solicitaban para eusayar en las calles de
la ciudad, el sistema de tranvías por medio de aire comprimido; ofreciendo el Ayuntamiento que si el ensayo se
hace fuera de la ciudad, nou,brará un ingeniero que estudie el sistema y dictamine acerca de la posibilidad de
establecerlos en el centro de la ciudad.
D. G. Gautier, de Parfs, ha pedido se le envié una convocatoria del alumbrado, para hacer proposiciones de contrat,a.
Varios vecinos de Tacubava van á solicitar del "Mi nis·
tro de Gobernación qne ee ciigue disponer sea enviada í1
aquella población una. bomba para incendios con su res•
pecti va dotación.
El lunes, en celebración del Patrono de la pró,pera colonia de San Pedro de los Pinos, hubo una Incida fiesta.
A las9 se efectuó en la pt&gt;queña capilla colonial una
mi~a solemne á la cual asistieron los principales Vt'Cinos.
Dm,de las 11 se efectuaron en la Alaiu ...da de lo~ PinoF
juegos acrobáticos, carreras á pie y en sacns con di vtJrsu;
prt&gt;rniíls, y en la tarde, á las 3, en la mirn1a A lameda, un
baile cawpeFtre.
En la noche hubo serenata y fuegos artificiales.
~n los alrededores de la Alameda se improviFÓ nna
verdadna kermesse, á la cual ~oncurrieron familias de
Tacnbaya, de Mixcoac y de esta Capital.

El señor Teniente Coronel D. Teodoro Altamirano, ha
publicado en un periódico de la Capital una iniciativa,
proponiendo se cree una n,edalla para los que concuJTieron á las batalla; de la Carbonera y al sitio y toma de l,\
plaza de Oaxaca el 28 ~e Octubre de 1866.
Se cree que dentro de dos años estanín concluidas lns
obras emprendidas para la construcción del hospital ge·
nerl.
Actualmente se está levantando un pabellón, el cual
servint como modelo para la construcción de otros veintitres.
Se expedirá una convocatoria, para buscar las mejMes
condiciones repecto á la construcción de dichos pabellones y se harán uno ó varios contrato~, con quie1ws ofr1-r.can condiciones aceptableF reS!WCto de precio, pluzo, etc.
Como se trasladarán al hospital general los de San .A 11drés, ~lorelos y Maternidad, los tJdificios en que aquellos se hallan serán enagenados.
Se habla de qne el Hospital de San Andrés está ya vendido en $-100.000 y el de l\Iorelos en $300,00. Re~pecto al
de Maternidad no se sabe aún el precio en qut:: serii vendido.
La obra costar,t poco más ó menos $1.000,000 y se cree
como ya d1j1mos qne se terminará en el :plazo de dos
añoe.

Damos, por el interés que tiene para las fami lias de los
tripulantes del «Zaragoza,» el itinerario que Sl:'guirá este
buque y la dirección que pueden usar:
Desde 25 de Jnnio á 26 de Ü.;tubre ( l'ía San Francisco
California ) á Manila. Lista de Correo.
Desde 27 de Octubre á 12 de Noviembre (l'Ía San Francisco California) á Singapoore. Post. Offic-P.
Desde 13 de Nol"iembre á 12 de Diciembre ( vfa :New
York y Liverpool) á Colombo (Ceylan). Post. Office.
Desde 13 de Diciembre á 20 de Enero de 18!)7 ( vía New
York y Li verpool ) á Port Said. Post Office.
Desde 21 de Enero á H de Febrero ( vía ~ew York y
Liverpool ) á Port Said. Post. Office.
Desde 15 de Febrero á 24 del Illismo ( vfa New York y
Liverpool) á Malta. Post. Oflice.
Desde 25 de Febrero á 24 de l\Iarzo [vía New York y
Liverpool] á Cádiz. L ista de Correo~.
Desde 25 de Marzo á 15 de Mayo ( vfa Veracruz ) á Ifabana. Lista de Correos.
La Srita. Alicia Cuenca, que dt-~de niña habíaatandonado esta tierra en compañía de st:. maJre, la ins¡,irada
poetisa Laura M. viuda de Cuenca, es en la actnalidad
profesora recibida en la Uni,·en;idad de San Francico
California.
Con tal motil·o han sido muchas las felicitaciones que
recibió por rns brillanteb exámenes y el título alcanzado.
Felicitamos de todo corazón á nuestra colaboradora la
inspirada Laura.
Desde el 1? de Julio, y en virtud del decreto de 17 de
Junio, se reorganizó el personal de la Secretaría de Guerra, daínclole 11ueva forma.
El lunes salió de esta ciudad por el tren del ferrocarril
de \'t&gt;racruz, un grupo de jugadores de Crick,,t.
.Fué á Pachnca con el objeto de tomar parte en el Jfatrh
que se celebró ese m ismo día en aquella ciudad, entre
ellos y varios miembros de la Colonia Inglesa, que los
in l'itai·on con ese objeto.
Terminado el partido, fueron obsequiados con un banquete.
c ~lebróse últimamente el matrimonio de la bPlla señorirn C"arolina Subikurski con d Sr. Licenciado Fernando
1'1. Yehisqnez.

Por haberse pedido amparo, se suspendió el jurado del
Lic. Salazar y }forphy, acusado según se sabe de cuan·
tiosa estafa.

Se d.escubrió en el Monte de Piedad que hace much,,s
aiios 1111 antiguo empleado venía robando á la casa, por
111edio del signieute ingenioso procedimiento:
Como las bodegas ~e .c!J1contral&gt;an ,í su disposición, sacaba los objetos al patio y \Jamaba al ,·aluador para que
fijase la su111a qne se podía facilitar, es decir, elllpeñab,\
lo que ya estaba em pl:'ñado.
De eote modo nunca se le dificnltaban las operaciones.
Era un filón intermiuable. Se le pr.. ,;entaba 1111 .nconvenientt-: el refrendo; pero el empleado, tenía fondos sufi·
cientes.
La cuestión P!' reducía á que no eal ieran ,í. la v~nta los
mm.,bles empeñados dos ó tres veces, p,1ra que no se descubriese el fraude, que hnbit'fa perm,mtcido ignorado aún
si no fuera por nna casualidad.
Lo robado asciende á algunos miles de pesos.

Ahora sí es un hecho que próximamente pasará á poder de la Compañía americana, el manejo de los Ft-rrocarriles del Distrito. E~to. será tan pronto como la aquella Compañía haga el ultimo abono de la cantidad que
se convino pagaría al contado, y esto será el día 6 del
actual.

La J unta Patriótica Espafiola celt&gt;bró una asamblea en
el Caeiw&gt; de la Colonia Española, el día 2n de Junio á las
6 de la tarde, para votarse la subscrición por diez años
para el aumento de la Marina Española y dar cuenta de
lo bien que ha sido recihida la idea en la América Latina.

El domingo anterior, con motivo de ser el ~O m1i1·erFa•
río de la Dedicación de la Parrroquia de Tacubaya al Sagrado Corazón &lt;le Jesús, se efectuó en aquel templo nna
solemne función, en la cual ofició de Pontifical el Arzobispo de Tarso y Visitador Apostólico )lonseñor Averardi.
El Arzobispo de Oaxaca, l\IonFeñor Gillow, oyó misa
y comulgó an.tes ?~ la función. Esta dió principio a las
nueve y media, v1endose el templo exceFivamente con·
currido por lo más granado de la ciudad. de los l\Lírtires
y principales familias de esta Capital.

�4

EL MUNDO.

5

JULIO,

1896.

5

JULIO, 18!l6.

5

EL MUNDO.

4 DE JULIO DE 1776.
120?

ANIVERSARIO

DE LA DECLARACION DE LA. INDEPENDENCIA
NORTE AMERICANA.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX,

Aerco-naves combatiendo en defensa de una ciudad moderna.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX.

Encuéntrase en esta capital el señor Obispo Montes de
Oca.

Como nota amena y divertida, publicamos dos grabados fa:itásticos que sugieren lo que será la guerra en la
2~ centuria, ya próxima, si Dios no lo remedia.
U no de esos grabados representa varias aéreo-nave.,,
acorazadas, combatiendo en el espacio en defensa de
nna ciudad moderna; la otra, la «proa» de unaaéreo-nm·e,
francesa, surcando el espacio. A lo lejos, nawgan otras
con gran velocidad.
.
Acaso habrá algún lector maligno que se sonría con mcredulidad i.l ver tales grabados, y nosotros le acompañaremos, en su sonrisa, auJ}. que echándole en cara su falta de fé en los miríficos descubrimientos que nos aguar•
&lt;lan.
Eu efecto, dado el alcance actua: del arte de la guerra,
ya nada puede asombrarnos. La dirección de l?s areó~• atos está casi resuelta, y una vez que esos veh1culos ligeros como el viento entren en nuestras costumbres, la
guerra tomará un aspecto inesperado: será aérea. Tendremos areóstatos acorazados, con su respectiva dotación
de cañGnes formidables, sus motores incontrarrestablea,
sus aguerridos tripulantes, y ¡ay! entonces del que caiga
en la pelea ...... porque caerá de muy alto ......
Lo que ayer era un suefio, es hoy una esperanza, y mañana, acaso, una realidad ......... Entonces, los hombrea,
com.:, los astros, podrán navegar
Por el piélago inmenso del 11acío .......
ó del aire, lo cual es diferente; pero en fin, algo es alg0.
Más basta de fantasías.
La sátira es fina y divertida y juzgamos que agradaráá
nuestros lectores. Quien dude, espere la vigésima cent•ria, aue poco ha de vivir quien no la vea!

t Una compaiiía formada de accionistas mexicanos y
ameriranos ha obtenido concesión para construir una línea
férrea de la ciudad de Chihuahua á Batopilas.
La nueva Dirección General de Instrucción Pública,
ha quedado organizada con el siguiente personal:
Director general, el Sr. Dr. Don Luis E. Ruiz.
·
Secretario, el Sr. Profesor D. Manuel Cervantes Irnaz.
Oficial l ?, Profesor D. José Miguel Rodríguez y Cos.
Oficial 2?, Profesor D. Andrés Odcoy.
Oficial 3?, Profesor D. Eliseo J. Granja.
Dele~ado en la Ensenada de Todos Santos [Baja California,J Profesor D. Jesus Sigler.
Delegado en la Paz, [Baja Calüornia,J Profesor D. José Cardoso y Prieto.
Muy solemnes y concurridas estuvieron las fiestas de
la .seda en Irapuato.
Los premiados por sus trabajos de sericic1,ltura fueron
los siguientes:
ler. Premio, «Ministerio de Fomento," consistente en
un diploma hecho á la acu~rela, firJ?_ado por el Sr. Gral.
Diaz, y cien pesos en efectivo, fam1ha de D. Atenogenes
Cosío.
ler. Premio, de 50 pesos, Sra. Josefa Boullosa.
2? Premio de 40 pesos, Srita. 1, aria Romero.
3er. Premio de 30 pesos, Srita. Maria Arroyo.
4º Premio, de 20 pesos, Sr. Salvador Hernandez.
5? Premio, de 10 pesos,.Sr._ Rosalío Castro, y premios
de 5 pesos, las personas s1g01Pntes:
Manuel Vargas, Refugio Rodríguez, Josefa Delgado,
Yicenta García, Domingo R. y Ramirez, Anastasia López, FranciscaAguirre, Sebastiana Albarrán,, ~lín Wee~,
Doctor Agustín Ferrer, Manuel Alcántara, Sabma MartInez. Petra de la Paz, María Ramirez, Lic. Ignacio Arroyo, Pedro Ramirez, Ramona Laguna,. Soledad Murillo,
Natividad Rangel, Jacoba Juárez y Snta. Solache.
Se rumora que la viuda é hijos del Sr. Bean, muerto
últimamente en Tacubaya :!?ºr un vagón del Ferrocarril
del Valle, demandará á la Empresa actual de los Ferr~carriles del Distri~o, por la cantidad de $60,000 q11e exige, como indemnización de tan irreparabltl pérdida.

Otro pago de $3,000 de "La Mutua."
«AEREO-NAVES» BN OBSERVACIÓN,

PARIS.
Vi~t,aselectro-:C'otógráficas de todo
lo bello. n1aravUloso,
é interesan.te de esta famosa :inetrópoll.

Este es el título que lleva nn primoroso álbum impreso á todo lnjo, con pasta elegant(sima y quecor&gt;tieue una
colt·cción de vistas hechas por d procedimiento indicado arriba. Estas han sido preparadas bajo la dirección
Celebróse ya la prime"ª Junta Preparat?ria para _el del íotógrafo especial del gobierno francés, Monsieur AdolConcilio provincial mexicano, q11e debe abrir sus sesio- phus Pepper, y cada cual lleva consigo una hermosa exnes el d(a 23 del próximo Agosto, conforme á la convo- plicación, debida á la elegante pluma del honorable Moncatoria hecha por el Ilmo. Sr. Arzobispo de México.
sienr dn Ta:guy, del Departamento exterior de Francia.
Las Jnntas Preparatorias para dicho Concilio, ~e celePrincipia la obra con un expléndido retrato de Napobrar.in indistintamente en el salón de actos del Semina- . león I; sigue una breve _historia de París y se inicia dPsrio Conciliar, ó en la Sala Capitular de la Iglesia Cate- pués la serie primorosa de vistas electro-fowgráfi.cas. Todo Paris desfila ante los ojos del lector, que hace, !lin modral.
verse de sn asiento, el más !lPductor de los viajes. Los paEl martes por la tarde se reunieron en las oficinas de lacios, las plazas, los principales edificios, los museos, las
la Secretaría de Fomento, el Sr. Ministro del ramo, el Sr. g,andes esculturas y los grandes cuadros; todo se sucede,
Gobernador del Distrito y los Sres. liPgewisch y Uhink, produciendo gratísimas impresiones.
con objeto de tratar de la próxima Exposición de la SoConstituye esta galería el mejor adorno y solaz de un
_
ciedad de Concursos de Coyo:1-cán, que debe verificarse hogar, perfectamente acabada como está.
Son ag.,nt,Ps de la obra los Sres. Dobson y Donlyen el me~ actual en el lugar citado.
La Exposición próxima será de frutas.
Apartado 232, ó 2~ de Balderas núm. 2.-:\iéxico.

Papantla, 19 de Junfo de 18911.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «The lb.•
tual Life lnsurance Company of New York.»
México.
Muy señor nuestro-:
Nos es grato comunicar á_vd. que como «beneficiarios»
y ante el Notario Público Sr. Lic. Ramón Mantilla Ortiz,
hoy hemos otorgado recibo á los banqueros en esta _plaza
Sres. Pedro Tremari &amp; Cia.. por la suma de ($3,000) tres
mil pesos, importe de la Póliza número 630,btiti, bajo la
cual estaba asegurado mi finado esposo el Sr. José R. Rodr!guez, en la respetable Compañía de Seguros «LA M1rTUA de Nueva York,» &lt;le la que es vd. su digno representante en esta República.
Como testimonio de la confianza qne nos inspira la honorabilidad de la Compañía, no hemos vacilado en tomar desde luego una Póliza dotal de $10,000 en favor de
mi hijo el menor José Jorge Rodrfgue:r..
Al manifestar ú vd. y á la Oficina Principal en Nueva
York, nuestra más sincera gratitud por la eficaciá con
que se tramitaron las diligencias que en estos casos se
requieren la hacemos también extensiva á su Inspeetor
Don Ismael Dominguez por la honradez con que proceaió hasta hacernos el pago referido.
Quedamos de vd. muy attos. y affmos. S. S.-AuRORA
N. VDA. DE RooruouEz.-PARLO LUMM, Tutor.

El~ de Juli~ de 177~, fné aprobada por p] congreso
americano reumdo en Filadelfia la solemne Declaraei6n
de la Independencia Norte Americana, signada por los
representantes de las voluntades del Pueblo y esta fecha gl?riosa l!" conmem?ra con grande pomp~ la poder.:&gt;sa nación vecma, organizando así mismo los ciudadanos
que de ella se hallan ausentes, regocijadas fiestas en los
paises donde se han radicado.
Creemo~ de oportunidad, C?D tal motivo, consagrar algunas págmas al_notable amversario, reproduciendo el
texto de la mencionada Declaración que es sin duda uno
de los más notables documen'
tos históricos de la edad moderna, y publicando algunos
grabados de oportunidad, tales como los retratos de todos
los presidentes de los Estados
Unidos, la Casa Blauca y el
Capitolio de Washington.
La declaración de la Independencia fué redactada pri ncipalmente por Jefferson, y
dice así:
«Cuando en el curso de los
-acontecimientos human0s ne
cesita un pueblo desatar los
lazos políticos que le han unido á otro, y tomar entre las
naciones de la tierra plaza.
aparte é igual, á lo que le dan
derecho las leyes naturales
y las del Dios de-la naturaleza, el respeto á la opinión
de la humanidad le obliga á
declarar las causas que le deciden á la separación. Juzgamos evidentes por sí mismas estas verdades: todos los
hombres han nacido iguales;
están dotados por el Creador
de ciertos derechos inalienables; entre estos derechos se
cuentan la vida, la libertad
y el procurar la dicha. Se han
establecido gobiernos entre
los hombres para garantizar
estos derechos, y el poder
del gobierno emana del consentimiento de los gobernados. Siempre que una forma
de gobierno llega á ser destructora de este fin, el pueblo tiene el derecho de cambiarla ó abolirla y de establecer un nuevo gobierno,
basándole en los principios
y or~anizándole el'l la forma
que ¡uzgue más adecuada para darle seguridad y bienestar. La prudencia ensefia, á
la verdad, que no conviene
cam bi~r por C' usas pequeñas
y pasa¡eras los gobiernos establecido_s d~ larga fecha, y
la expenencia de todos los
tiempos muestra, en efecto,
que los hombres se hallan
dispuestos á tolerar los m~les soportables mejor que á.
hacerse justicia á sí mismos
aboliendo las formas á que
están acostumbrados.
. Pero cuando una larga sene de abusos y usurpaciones
que tienden invarfablemen~
al mismo fin, marca el propós\to de someterlos al deepot1smo absoluto, tienen el
derecho, tienen el deber de
rechazar tal gobierno, y de
proveer, con nuevas salvaguardias, á su seguridad futura. Tal ha sido la paciencia de
estas colonias, y tal es hoy la
necesidad que les fuerza á
cambiar sus antiguos sistemas de gobierno. La historia
del rey actual de la Gran Bretaña es la historia de una serje de injus~icias '!' usurpaClones repetidas, que tenían por fin directo el establecimiento de una tiranfa absoluta en estos Estados. Para
probarlo, sometemos los hechos al mundo imparcial.o Sigue de~pués una larga exposición de los abusos de la metrópoh Y los sufrimientos de las colonias, y termina con
estas pala~ras: «Han permanecido también sordos (habla de los mgleses) á la voz de la razón y la consanguinidad. Debemos, por tanto, cederá la necesidad que im·
pone n~estra separación, y mirarles, con el resto de la
humamdad, como enemigos en la guerra y amigos en la
paz. En consecuencia, nosotros los representantes de
los Estados Unidos de América' reunidos en Congreso
ienera_l tomando por testigo de' la rectitud de nuestras
1ntenc1ones al Juez Supremo del Universo, publicamos

y declaramos solemnemente, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, que las Colonias
uni&lt;las son y tienen el derecho de ser Estados libres é
independientes; que están desligados de toda obediencia
á la corona de la Gran Bretaña; que todo lazo político entre ellos y el Estado de la Gran Bretaña está y debe estar completamente desatado; que, como los Estados libres é independientes, tienen plena autoridad para hacer la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, reglamentar el comercio y realizar todos los demás actos ó
cosas que los Estados independientes tienen derecho á
ejecutar; y poseídos de firme confianza en la protección
de la divina Providencia, comprometemos mutuamente
para el sostenimiento de esta declaración nuestras vidas,
nuestras fortunas, y nuestro bien sagrado: el honor.»
Los Jefes del Poder Ejecutivo, á partir del reconocí·

r'resiaentes ae los $staaos Hniaos.
miento por Inglaterra, de la autonomía americana, han
sido los siguientes, cuyos retratos bailarán nuestros lectores, con su número de orden, en otro lugar:
l ? Jorge Washington, * en Bridge, Virginia, el 22 de
Febrero 1732. t el 14 de Diciembre de 1799, dejando un
nombre glorioso.
2? Juan Adame,* en Braintrie (Massachusetts) el 19
de Octubre de 1735. ten Quincey el 4 de Julio de 1826.
3? Tomás Jefferson, * en Shadwell (Virginia) el 2 de
Abril de 1743. t el 4 de Julio de 1826.
4? Jacobo Madison, * el 16 de Marzo de 1751, cerca de
Port Royal (Virginia). t el 28 de Junio de 1836.
5? Jacobo Monroe, * en el condado de W3at-Moreland
lVirginia) el 2 de Abril de 1750. t el 4 de Julio de 1831.

6? Juan Quincy Adama,* en Maseachusetts el 17 de
Junio de 1767. t el 17 de Febrero 1848.
...._.
_~
7? Andrés Jackson, * en la Carolina del Norte el 15 de
Marzo de 1767. ten 1862.
8? Martin Van Bivien, * en Kinderhoo el 5 de Diciembre de li82. t en 1862.
9? Guillermo Enrique Harrison, * en el Estado de Virginir. el 9 de Febrero de 1775. t el 4 de Abril de 18-1 l.
10? Juan Tyler, * en Charles City (Virginia) el :.'V de
Marzo 1790. t el 18 de Enero de 1863.
11? Jacobo Polk, *.el 2 de Noviembre de 1795 en e~
Condado de Mt&gt;klem'tmrgo. ten 1849.
12? Zacarfas Taylor, * el 24 de Septiembre de 178-1 en
el Condado de Orange (Yirginia). t el 9 de Julio de
1850.
13? Miltard Fillmore, * el 7 de Enero de 1800, en Summer Hill. t en 1874.
14? Franklin Pierce, * en
Hilleborough (New Hampshire) el 23 de Noviembre
de 1804. t el 8 de üctu bre
de 1869
15? JacoboBuchanan, * en
Pensylvania el 23 de Abril
de 1791. t en 1868.
16? Abraham Lincoln, * el
12 de Febrero de 1809, en
el Condado de Harding. Fué
asesinado el 14 de Abril de
186-5.
17? Andrés Johuson, " en
Raleigh (Carolina del Norte) el 29 de Diciembre de
1808. t el 31 de Julio de 18i5.
18? Ulises Grant, * en Ga•
lena ( Ohio) el 27 de Abril de
1822. t el 22 de Julio de 1885.
19? Rutheford Hayt&gt;s, * en
Delaware f el 4 de Octubre
de 1822.
20? Jacobo Abraham Garfield, * en Noviembre de
1834, en Orange (Obio). Fué
asesinado el 2 de Julio de
1881.
21? Chester Arthur, * en
Albania el 5 de Octubre de
1831.
22? Grover Cleveland ( reelecto en el período de 1892
1896) * en Nueva Jersey en
1837.
23? Benjamín Harrison, *
en Indiana en 1835.

El capitolio de Washington, que sirve de ilustració11
á estas notas, es,y con justicia, motivo de orgullo para
el vueblo americano, pues
pocos gobiernos tienen un
edificio semejante. Su extensión inmensa, las hermosas avenidas que lo circundan, sus elegantes y ricas salas, su airosísimo domo que
tiene nada menos que 000
pies de altura, coronado por
la estatua de la Libertaa,-los
espléndidos parques que aumentan la belleza de su perspectiva, hacen de esa colosal constrncción, digno objeto de la admiración de foviajeros.
Está colocado el Capitolio
en una eminencia, á la cual
dan acceso grandes puertas
de hierro, y una vez que se
han franqueado, deleitase la
mirada en los jardines, las
fuentes, las terrazas, dominándose además desde abí
la hermosa ciudad de Washington. En parte visible del
Capitolio, levántase la colosal estatua dellibertador, en
cuyo pedestal se leen las siguientes bien conocidas palabras: First in wnr, jfrst in peace, and first in the heart of his
country men.--«EI primero en
la guerra, el primero en la
paz y el primero en los corazones de sus conciuda~anos.,.
La piedra angular de la parte ce!ltral de eete maJestuoso edificio fué colocada por Washmgton en 1792.
La Caea'Blanca unh ersalmente llamada así, aun cuando su verdadero X:ombre es the E.ur-,itive ilfm~~ion, por estar pintada de blanco, es la residencia de los presidentes
de los Estados Unidos.
El primero que la ocupó fué el presidente Adama en
1800. 'Loe terenos que la rodean, comprend1;11 unos se~enta y cinco acres de terreno, estand~ destmados vemte
acres á los jardines privados del Presidente.
El principal departamento de la Casa Blanca, es el
«East Room," riquísimo salón espléndidamen!-C dE_corado,
de SO pies de longitud y 40 de anchura. La historia de la

�5 J ULTO, 1896.

"8L MUNDO

fi

5 J CJLIO. 1R9n.

.

-,_..,-·-------- ----------;r------------,--7
-

LA CASA BLANCA.

EL CAPITOLIO DE WASIIINGTON.

Ca~a Blanca es la hiatoria de los Estados 1:nidos, pueRto
que en ella han residido, desde que e,upezó el sigl", los
jdes de la Nación, y ningún americ!rno la ve sin ernoci,jn
respetuosa.

William Me. KinJey.
Con el pre~ente número publicamos ei retrato del célebre prowccionista americ_ano, Williaro Me. _Kinl~y, candidato del partido repubhcar~o, para!ª Pres1de~c1ade los
E~tados t: nidos en el próx 11110 penodo const1tuc1onal,
proclamado en medio de frenéticos aplausos por la Convención Nacional, reunida el 16 de Junio en la ciudad de
St. r,ouis.
[J Mayor Me. Kinley, _actual G'lbernador del Estado ~e
Ohio a\ aceptar su candidatura, como lo acaba de mamfesta~ á. los delegados de la Convención qne fueron á ofrec.irsela á s11 residencia particular de Cantón: se hace el
e..&gt;rife,) del partido, el porta-estandarte dP- sus devotos y
p1rtidarios, y se declara firme defensor del programa republicano; aprobad? en_tre las pro_testae estériles de los partidarios de la libre acu.
fü1ción dti la plata y las explosiones ngocijada, _de los defensores del monometali~mo oro.
Altas tarifas á. las importaciones extrimjeras que pueden competir con la industria
americana; manto amplísimo que proteja
y ampare le producción nacional, airnque
el consumidor sea quien pagne las diferencias; política ei.:tranjera enérgica, simpatías por insurrectos cnbanos, y coruo C'lrolario refuerzo y extensión de la marina de
gnerra; he ahí los puntos principa.les de ese
vrognima, esa es la tarea del caudillo republicano, caso de que le sean favorables los
comicios de ~oviembre, y de que los demócratas, partidarios de la plata, los populistas v los republicanos disidentes no den
al traste en las elecciones próximas con
la popularidad creciente del l1•ader levantado sobre el pavés, como el ídolo del día
en las filas republicanas.

cubre su cresta, ó del hecho de habéraele creídn inaccesible hasta el siglo presente. Sin en,bargo, los hermanos Méyer, de Aarau, pretenden haberle subido. En
1828, algun0€ ca:::::ipesinos de Grind.. lwald llegaron al más
alto pico, y t,ambien Agassiz. Forbes y otros, en 1841. El
pico más ele1•ado termina en una aguda punta, cuya cima ~ólo tiene dos pies de ancho.
Los adjuntos grabados indican la vía férrea, cuya constrncción a&lt;:aba de conceder el gobierno, déspués de un
largo d1::bate. Tendrá. más Je ocho millas y se levantará
hasta una altura de 6,980 pies. Partien&lt;J.o de Scbeidogg,
atravesará el interior de las montañas de Eiger, Monch y
,Jungfrau, en cuya cima saldrá por medio del conducto de
216 pies dt: alto, que atravesará el cono central del Jungfrau.
Exceptuando la e,tación de partida, todaR las demás,
que son seiia, se bailarán perforadas en la roca. Las estaciones tendrán todo el lnjo po~ible, comedores y dormitorios pequeño~, como lo~ que tieuen los ,·apores de las
líneas amt-ricam1s que van á Europa.
El conducto que lleva hasta la cima del Jungfrau, con-

Damos á nuestros lectores dos ilustraciones más, relativas á. la espantosa catástrofe
de i\IoFcow, que nos parecen de oportunidad ann.
El campo de Khodynsky, pudo compararse sin duda el día del desastre, originado según hemos dicho por un movimiento de la multitud y una desigualdad del terreno, á un sangriento campo de batalla
después de una tremenda lucha. Por donde quiera se advertía un amontonamiento
de cadáveres ensangrentados que mostrab.m en su rostro las contracciones de su
c~pant0sa agonía.
La muhitud rodeaba á los muertos, silenciosa, estupefacta, aterrada...... con ese estoicismo ruso, que no es por cierto la indiÍérencia.
¡Oh, que e~pantoso fué aquel espectáculo
v cómo sobre\'i ,·irá en la memoria de los
qne lo presenciaron!

~a i.,ía férrea

siste en un enorme tubo adaptado al hueco vertical que
se abrirá Pll la roca. Dentro de ese tubo de hierro, el ascensor sube y baja, actuado por un dinamo, que á su vez
recibe su fuerza de un motor hidráulico que utiliza las.
agt1as del lago Luchinen del Lauterbrunnen. Dentro del
tubo hay una escalera espiral, por donde podrán subir
las personas que no quieran tomar el ascensor.

En los últimos d ías del paFado mes, han hecho pruebas
de velocidad los caza-torped1::ro8 R.rnger y Deeperate: el
primero construido por loR Srri&gt;. Ifawthorne Leslie y
&lt;Jompnñ ía, anduvo-el promedio :?i'·] i millas con 4,035 caballos de fuerza y 13 kilógramos de presión en las calderas. El segundo alean?.•&gt; la velocidad de 31 millas con 15
toneladas á bordo, y 30 millas y media en completa carga, con 1111 trabajo 5,iOO caballos en el primer caso y algunos más en el sego,,ndo. Como notable en estas pruebas se señala, y lo es, que los émbolos trabajaron á la Yelocidad de 6·20 metros por segundo sin inconveniente
aparente.
Y decimos que sin incom·eniente aparente, porque en
los mismos días que tuvieron lugar las pruebas citadas,
también las hicieron los caza-torpederos Surley y Havock, que aceptados por el Gobierno inglés después de
brillantes prueba:i en las qne anduv:eron más de 2i millas constantes, hubieron de Eer objeto al poco tiempo de
importantes reparaciones hechas en el an,enal de Portsmouth. Esos barcos que en sus pruebas de recibo alcanzaron la excepcional velocidad de 27 millas y desarrollaron 4,000 cabal!.&gt;s, drspués de reparados no han pasado
de 23 3 mil las y fuerza de 3,281 caballos para el Surley y
2,225 el Havock. Dícese que ambos barcos harán nuevas pruebas despué~ de algunas más reparaciones en las
máquinas; pero malo es que se hayan perdido esas 4.7
millas, porque...... eeas no volverán. Lo mismo que les
sucede á los ingleses con SUij Surley, Havok y otros, ha
pasado á E~paña con varios torpederos y hasta con el
lÍnico caza-torpederos que tiene, y es de temer que no
}1aya escarmentado, como k es taro bién que digamos
(Jue los japoneses le tomen la delantera en fuerzas navales.

7

EL MUNDO.

LA

va FERREA

LA LINEA DE PUNTOS INDICA LA DIRECCION DE LA YIA FERRREA.

El Veldómetro.
Este nombre extraño está formado de una raíz ing1esa,

to melt, fundii, y de otra griega, metron, medida, y se
aplica á un aparato cuyo destino está explicado por su
nombre. El veldómetro presentado á la Sociedad de Física de Londres. por el Profesor Ramsay y el señor Eumerfapoulus, tiene por objeto determinar rápida y precisamente los puntos de fusión de las materias que se liquidan á una temperatura elevada.
El Dr. Joly, de Dublín, es el inventor del apar..to, que
se compone esencialmente de nna lámina de piatino, calentada por el paso de una corriente eléctrica.
Las substancias que han de ser objeto del
Pstudio, se colocan en pequeños fragmentos sobre la lámina de platino, y su tempPratura de fusión se deduce de la dilatación de la lámina, en el momento en que
se pmduce el cambio de estado, bajo la acción de una corriente de creciente intensi. da'.!.. La graduación del aparato se ha establPcido con ayuda de cuerpos, cuya temperatura de fusión es conocida. Los señores Ramsay y Eumerfapoulus, han practicado una ,.,erie de medidas sobre el punto de fusión de las sales de sodio, de litio,
de estroncio, de bario, de calcio y de plomo; pero los· resultados obtenidos no concuerdan con los hallados anteriorme1,te
por otros experimentadores y por medio
ne otros procedimientos, sin que haya sido posible explicar las diferencias observadas. La gran ventaja del veldómetro, estriba en la facilidad que ofrece de obtener determinaciones con muestras muy
pequeñas y muy puras, por consiguientt&gt;.
En cambio, no sti presta á determinar los
puntos de fusión de los cuerpos que experimentan una modificación química cuando se les calienta al aire libre.

La piel de los líquidos.
0

Las lágrimas son esféricas, sPgún el profesor inglés Donglas, porque tienen piel.
En efecto, los líquidos, y pi'incipahnente
el agua, tienen la superficie cubierta por
una '.piel finísima y muy elástica. Al zabullimos en un baño rompemos un piel de
inmensa extensión; pero como somos tan
fuertes y tan prsados con relación á ella
no lo notamos. Hay, sin emb~rgo, millareR
de pequeños insectos acuáticos, entre ellos
los tan conocidos zapateros. que se pasean,
corren y saltan por la piel de agua, sin
romperla, yqueparazabullirFe. tienen que
buscar alguna rotura de aquella inmensa
piel, alguna caída de agua ó algún sitio por
donde salga del agua una planta cuyo tallo
pueden seguir para el de.censo.

ae ,9.ungf rau.

El ,Jnngfran es uno de los montes, ó mej,11· dicho, gruno de montañas más pintores-

LOS CAZA-TORPEDEROS.

ca~ de Suiza, forma una de las lomas de loij
Alpes Ilern!'S"Q, quesPpara los cantonefj de
Yal;1iQ y de B!'rna. Tiene 13,6il pies de
Plt-,·ación, según unos, y conforme á la opiniún de otrus, l:~,718; y derirn su nombre
"Yirgen,11 ya del manto de pura nieve que

En Inglate rra están dotando á la escuadra con un gran número de caza-torpederos para oponn'os á las masas de torpederos que tienen las marinas rivales, y
principalmente las francesas.

J{on. "(Q)illiam roe. Kínlev,

a~ Oltio.

Candid11to d el Partido Republicano para la Presl:lencia d~ los F-stados Unidos.

DEL°JUXGFRAU.

LA C.\.T.ASTROFE DE KODYNSKY.
RECOXOCDfíENTO DE CADÁYERES.

�EL MUNDO.

8

LA V1A FERREA DEL .IUNGFRAG.

uno de los coches entrando en un túnel de la vla. A un costa·
do de esta hav una vereda para la gente de á pie. En la parte
superior del grabado hay una e~tación que da frente hacia uno de
los ventisqueros.
Vista de la vía férrea cerca de la cima del Jui1gfrau, en que se
indica la vereda para los caminantes.

Esos buenos orientales, que en su país constrnyen ac•
fatalmente varios buques de verdadera importancia y tienen contratados fuera dos bnqnes de 12,000 toneladas,
botaron el día 31 del mes pa2ado el acorazado Fují de
&lt;'Ee dei,plazamiento, y superior en cerca de 3,000 toneladas al Pdayo.
El Fují tiene 1.4 metros de eslora, 22.26 de manga y
13.42 de puntal, y con el calado de ocho metros desplaza
12,-!50 toneladas. Las máquinas son dos, de H,000 caba•

llos de fuerza colecth•a, con tiro moderadamente forzado.
Las calderas son 10, de cuatro hornos cada una, reparti·
das en cuatro compartimientos estancos. La cantidad de
carbón qne puede el buque llevar en su calado normal,
ee de 700 toneladas; pe1·0 tiene carboneras para 1,200 toneladas, sirviendo el carbón para establecer una zona
protectora de tres metros de ancho en una buena longi·
tud del buque. El Fugí está blindado en su flotación con
una faja de planchas de acero han·eyizadas de 45 centímetros de grueso y 2.40 metros de ancho en una longitud
de 69 metros. Por encima de este blindaje principal, se
extiende otro para la protección de la batería, que tiene
2.15 de ancho y 10 centímetros de grueso. .Además, tras·
versal mente en los extremos de la zona acorazada, se han
establecido unos traveses blindados de 15 centímetros,
que se extienden basta la ci1bierta alta y e "itan las enfiladas.
El armamento del Fují se compone de cuatro caflones
de 49 toneladas en dos barbetas blindadas y 10 piezas de
15 centímetros, distribuidas seis en la cubierta alta y cuatro en la principal. Las de la cubierta alta tienen gruesos
manteletes de acero, y las de la principal van dentro de
casamatas blindadas con planchas de 15 centímetros de
acero níquel, como lo es todo el blindaje secundario.
Tiene tami.Jien tan poderoso buque, buen número de caflones de tiro rápido, revólveres y ametralladoras, y ade·
más, cinco tubos lanza-torpedos de -!5centírnetros de diámetro. El buque eet.í dotado con dos palos de acero tubu Ir.res, provistos de cofas arl}ladas con cañones de tiro
r_ápido y pescantes para izar los botes, que son en núme•
ro de 15.

5 JULIO, 1896.

5 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

LA VIA FÉRREA DEL ,HJNGFR,I.U.

El grabaclo iu\lica el término de la via férrea con su adjunto res·
taurante. Lo,; pasajeros que no quieran tomar el ascensor, podrán
subir por Ja Yia circular que circunda el interior del cono.
Corte del ascensor en el Interior del cono de Jungfrau.

LA Pl:NTURA MUSICAL.
Con la vibraciones producidas pol' la voz pueden tratarse dibujos preciosos, que reciben el nombre de pintura
musical, que se obtienen valiéndose del instrumento llamado eid6jono. Este aparato compónese de un receptor
en forma de copa, cuya ):loca tapa, á modo de tamboril
moruno, una membran'l elástica perfectamente estirada
por igual; un tubo comunica diagonalmente con el tallo
hueco del receptor, y en la boca de este tubo, colocada
más alta que en la membrana elástica, se canta la nota
que ha de producir los dibujos.

Sobre las membranas se pone 11n poco de arena muy
fina, ó de polvos de licopodio ó de alguna substanc;a semilíquida, y á las vibraciones producidas por la voz en
aquel diafragma, estas substancias saltan, se separan,
vuelven á juntarse y forman dibujos y figuras de perfecta.
simetría, y de las cuales no pueden formarse concepto
exacto sino viéndolas.

LA CATÁSTROFE DE li::OD'1&lt;'NSKY.

Conducción de heridos al hos:pit9..1 de los obreros.

[Grabado en los talleres de «EL 1\fL'NDO.»]

9

�ELMUNDO.

10

5 JULIO, 1896.

5 JULIO, 18':)6.

EL MUNDO.

11

(*)

I

CE de esto mucho tiempo; no se cuantas veces cien años. Juan Paecual de
la heTed d de los Lodoños, estaba enamorado de Blanca :Morelo, de la heredad de los Olivos.
La heredad de los Olivos estaba situada sobre la colina que separa el caserío de B y desciende basta el mar.
Era una linda pOBesión, sonriente y bien- cultivada.
El tío Morelo, hijo de un miserable leñador d.,J Estere!, habfa encontrado ahí,
quitando algunos troncos, una tierra tan rica, que dejó el hacha por la azada y aquello
se convirtió en menos de tres años en una de las más bellas campiñas de la costa.
Era viejo, estaba ya cascado y no trabajaba más que por entretenimiento. Pero
sus tres mozos de labor le reemplazaban medianamente bajo el ojo vigilante de la
tfa l\lorelo que trabajaba dos veces más que un hombre, como todas las mujeres del
Mediodfa.
Blanca, por su parte, ocupábase de los quehaceres de la casa y del huerto, un
hermoso huerto lleno de árboles frutales, donde la niña trabajaba muy á rn gusto y
donde Juan, de la heredad de los Lodoños, la había besado por primera vez, por encima de las ro~as de la cerca.
Se decía Juan el de los Lodoños como se decía Blanca la de los Olivos. Los Lodoños estaban lejos de ahí, en el valle de los laureles-rosas. Juan vió por primera
vez á Blanca sobre uno de los manzanos de su jardín, un día que se metió por el bosque cazando becach1es.-Viéndola fresca y gentil, quedóse con la boca abinta.
Ella por sn parte le miraba sin disgusto, porque era nn guapo mozo.-Después de
un momento de silencio: «Buenos días, l!eñorita, dijo: cazaba en vue~tras tierras; he
anclado mucho al rayo del sol y no me vendría mal un vaso de agua!»
Fnese ella á la fuente que estab ~ próxima y le trajo agua fresca en una copa de
mad!'ra. El bebió y le volvió la copa; pero como ella avanzase la mano, asióla él y
at1ayendv á la niña hacia la cerca de florea, le dijo con emoción: «Yo andaba cazando
pájaros y he encontrado el más lindo de la comarcal Si no me equivoco, vos debéis
ser Blanca la de los Olivos.-Sí, yo soy!-Pues sois más blanca que la flor de vueetros
manzanos!»
Tenía la voz muy dulce...... Blanca no sintió que la atraía poco ~ poco hacia él
y no ~e dió cuenta de nada, hasta que recibió un beso.
Yo soy Juan el de los Lodoños, exclamó él y huyó.
Ella le miró aleji.rse y cuando hubo deeaparecido, repitió como un eco: «Juan el
de los Lodoños........ .
,

9

***

Al volverá la heredad, Juan dijo á su padre:
-Padre, yo quiero casarme y he encontrado la mujer que necesito: es Blanca de
los Olivos, la hija del tío Morelo. El viejo tiene dinero, la madre trabaja firme, sus
tierras son ricas y Blanca es la perla de San Rafael.
-Yo no digo nada, respondió el tfo Pascual; pero Morelo es un viejo loco que fué
á encaramarse allá arriba, sobre la colina, expuesta á todos los vientos y qne trabaja
t'lenos para él que para el Mistral!
No devora acaso el Mistral la mitad de. las cosechas? Fuerza es creer que para convertirse en labrador de simple leñador que era, ha hech,) un pacto con el viejo bandido que de dos cosechas, toma una!',
-Lo que le queda, replicó Juan, \),asta todavía para vivir!
Sí, pero si á Mistral Pe le ocurre
un día de estos devorarle dos llfios
de una vez, son gentes arruinadas.
• Padre mfo, yo os suplico que me
dejéis casarme con Blancal No seré
feliz sino con ella!
-Pues bien, cásate, Paecual, consiento en ello! :Mañana iré á ver á
:Morelo y á pedirle á su hija! pero
con la condición de que no os casaréis sino dentro de trt&gt;s años! Y es
preciso que durante esos trts años,
Mistral respete sus cosechas; si devora una sola antes de este plazo, re·
tiro mi consentimiento.
Cuando el tío Pascual hablaba todo el mundo debía inclinarse. Juan
lo sabía y no tuvo más remedio que
aceptar sus condiciones. El viejo era
el primer labrador del país y no había en la comarca un padre que no
se sintiese feliz de dar su hija al JO·
ven.
Así es que el tío Morelo se quedó encantado cua11do Paecual aven·

(*)

Viento noroeste que reina en el Mediterranco.

turó las primeras palabras; pero cuando se llegó á la terriblecondición, se rascó la cabeza,
murmurando para sí:
«He aquí un matrimonio di·
fícil.» Sirr embargo, Juan Pra
un partido tan bueno qne l\Iorelo aceptó, fiándose á la suerte y los dos jóvenes
fueron en adelante vistos como desposados.
Ese año, la cosecha de los Morelo fné soberbia.
Cuantas veces Juan tembló de miedo! Al menor soplo de Mistral, corría á ver Pi había derribado las espigas, si los olivos barrían los su!"loP,
si la vid se había tostado. Pero Mistral acariciaba
todo ein dañarlo y el granero de los :Morelo sellenaba de buen grano y la cueva de buen aceite y de excelente vino.
Los jovencitos alentaban hermosas esperanzas. Se adoraban.........
. .
Juan no frecuentaba ya el baile y pasaba en casa de Morelo las veladas del mv1ernn.
Volvió la primavera, después el estfo. Mistral amenazó con hacer de las suyas; pero aparte de algunos daños ligeros, la cosecha fué apreciable.
Con el corazón lleno de angustia vieron nacer los enamorados la tercer priman•rnLos árboles estaban llenos de flores. Las espigas crecían que era nn contento; la vid t ...
nía tantos racimos como hojas; jamás el dulce mes de Mayo había hecho tantas promesas.
Al ver redondearse los frutos. formarse las aceitunae, crecer la cosecha futura,
Juan se tranquilizab poco á poco, pero Blanca se entristecía cada día más.
-Te aseguro, suspiraba, que no cosecharemos todo eso!
Juan intentaba volverle el valor, pero la inquietud le invadía y ya no cambiaron·
un beeo que no fuese mojado por una lágrima.
Sin embargo el cielo estaba tan puro que hacia mediados de Mayo empezaron la!!-'
quejas.
-Va á faltarnos agua, decía Juan.
-No la pidas, respondía Blanca; ¿que importa un poco de sequfa? La cosecha ~P·
rá menos buena, pero bastará! Si llovif.se en esta época, sería una lluvia tempt:'stuu-ea .......... y después de las tempestades es ·cuando :Mistral es temible!
Blanca tenía sobrada razón.
Una noche, la atmósfera se cargó de vapores. Relampagueó toda la noche; al amanecer, cayó la lluvia, ligera al principio, después más fuerte; una lluvia ab1mdunti--,
penetrante; durante ocho días lloró el cielo sobre la tiura. Era entonces una maral'illa el explendor de la campiña.
-Qué abundancia, decfa Juan.
-Si Mistral no se enfadase!. ..... respondfa supnsticioeamente la novia,
Pero al atardecer del octavo dia, el cielo se despejó repentinamentf' hacia el ocaPo,.
dejando chorrear los fu~gos del sol que se hundfa lentamente detrás de la Peña obs·
cura. Después, el cielo se empurpuró y el golfo, apacible aún, tomó el aspecto deun lago de sangre.
-Somos perdidos exclamó Blanca.
Una hora después, :Mistral, desencadenado, derribaba, rompía, quemaba todo en,
la heredad de los Morelo.
Juan, loco de desesperación, corría por todas :partes gritando: «Detente, Mistral, detente! Piedad para dos enamorados que morirán si tu lo&lt;! separas!
Levantaba ia~ manos como si así pudiese contener al viento; enderezaba las espigas caidas como _si así espera~e salvarlas!. ...._. :Mistral continuaba su obra, sordo•
á aquellas lamentaciones. Cuando el sol reapareció, el estrago era completo.
El tfo Pascual, implacable, fué á ver por ~us propios ojos el desastre. Juan le suplicó. Blanca se arrodilló ante él; loi; viejos Morelo lloraron. Pero nada se obtuvo::
no había cosecha, pues no había matrimonio!
-Y si se os diera la seguridad de que Mistral no volverá más? exclamó de pronto la tfa l\forelo.
-La seguridad? qué seguridad!
-Una promesa firmada por él.
-Por Mistral?
- Sí, por .l\1istral y autorizada por el obispo de :F......
-Si me traes eso, tía :Morelo, doy en seguida mi consentimiento.
Y se alPjó sonriendo con incredulidad.
Descendió la noche sobre la tierra. Juan dirigiose con Blanca á la heredad de losOlivos. I,.an cogidos de la mano y lloraban. Los villjos entraron después. En aquel,
ruomento, uno de sus mozos fué á anunciar que tres embarcaciones habían perecido en
los arrecifes de la isla de Oro, en la punta de Aramonte.
-Infamias de :Mistral! exclamó la tía :Morelo, sí, yo quiero irá buscarlo para decirle su precio!
Morelo balanceaba la cabeza, Blanca seguía llorando, pero Juan miraba á la vieja;:
él también tenia fe: los amantes creen como las madres!
-¿ Y qué piensas decirle á ese bandido si das con su guarida?
-Le diré que si continúa destruyendo nuestras co~echas, ya nadie volverá á creer
en el buen Dios, y que entonces el buen Dios podría vengarse en él, de la incredulidad
de los hombres!
-Tenéis razón, tía :Morelo! exclamó Juan; pero yo iré más de prisa qne vos; vos no•
tenéis mis piernas de veinte años ...... ni mi amor...... El premio rle la empre~a es para mí; Y.º debo, pues, inte1J.tar la aventura! Adiós mi Blanca adorada!. ..... voy á bus•·
car á Mistral.
Dióle la niña un última beso que centuplicó sus fuerzas, y desapareció en medio•
de la noche.
-Yendo siempre contra su soplo, pensaba él, estoy seguro de encontrarle.
Marchó, pues, contra el viento, y bien pronto estuvo en Trejns. Aqní es donde·
vive acaso, se dijo; pero un viejo á quien interrogó, le respondió: «No, anda más lejos; yo creo que vive en Puget.»
En Puget no encontró alma viviente; todo el mundo estaba dormido; pero buscando aquí y ahí, pasó de la población y encontró de nuevo el soplo de :Mistral, barrien-

.;

Mistral dejó de soplar. Y Juan se apresuró á bajar; pero pensando que quizás no volvería á ver la luz, contempló por ú ltima vez las estrellas, y volviendo 8US ojos hacia el Este, vió, allá: lejos, muy lejos, en el disco de la luna'
en las orillas del horizonte, un extraño fantasma que se deslizaba hacia Sao
Rafael. Un ex:trPmecimiento recorrió todo su cuerpo, al reconocerá la mujer
azul.
Pero sus miradas no tuvieron tiempo de seguirla en el espacio. El suelo se
hundía bajo sus plantas, y se sintió precipitado en las entrañas de la tierra.
Cuando llegó al final de su caída, se levantó precipitadamente y miró el
sitio á qne la suerte lo había arrojado.
Por encima de su cabeza se redondeaba una bóveda colosal, tan alta, que
el monte Vinagre hubiera podido bailar dentro de ella la farandola con el Bálsamo Santo y la roca Peña-obscura. Su forma, sobre todo, lo maravilló, y des-·
pués de un largo examen comprendió que se encontraba sencillamente pn el
fondo de una odre inmensa. Lar. paredes eran de un aznl de cielo, y por todo
ornato no tenfan sino una enorme cantidad de odrecillas, no mayores quecatedrales, de color de viento, es decir, turbujas de a,mr. "Cna de estas burbujas aparentó fundirse y apareció un anciano:
-Yo soy Mistral. ¿Qué me quieres?
Viéndole tan venerable, Juan de los Lodoños eayó de rodillas y dijo con
tono de súplica: «Vengo á rogarte, Mistral, qne no arrases el campo de la que
amo. Al venir te he maldecido; pero tu rostro es tan noble, tan franco, tan lleno de bondad, que te pido que me disculpes.
La madre de mi prometida me había dicho que te amenazara con la
maldición de Dios; pero ya veo que no eres su enemigo y qne únicamente por
medio de las súplicas es com0 puedo obtener tu gracia. ¡No destruyas nuestras cosechas! No soples sobre nuestras tierras!. ..... ¡Yo te lo ruego, buen )listral, no pases por San Rafael!
-Pobre niño, respondió Mistral, ¿sabes 10 que me pides? ¿Qué sería sin
mí la Provincia? ¿Olvidas que los calores de vuestros estíos caen sobre vuestros pantanos? ¿A quién has encontrado en las orillas del Argens? ¿A una mujer azul? ......... Era la Peste ......... En otros tiempos, cuando los viejos montes
de los Moros estaban unidos al Estere!, la Peste reinaba en vuestras riberas;
pero el buen San Sebastián que protege á San Rafael, vino á suplicarme que la
arrojase. Entonces, vaciando todos mis odres, en un esfuerzo colo8al, arrebaté
.
con un sólo impulso tres montaflas é hice el tünel de Peña- obscura que me permite pasar ahora. Y desde entonces, merced á mí, desconocéis la peste. Ca~
da vez que tiene la audacia de presentarse, á la luz de la luna, la arrastro dentro del mar ......... Y si soplo, desde hace cinco días, es que la he visto aparecer
sobre las vacas muertas, en el Argens. ¿1\1e detengo hablándote?......... Pnes ella se
aprovecha de mi descuido, pobre niño. Está ya en la cabecera de la cama de tu hermana: Maflana estará en la de tu prometida.
-Ah! sopla! sopla! buen Mistral! prorrumpió Juan enloquecido; ¡sopla todo lo que
quieras y perdona mi audacia!
-Yo te perdono, niño, porque me has sabido hablar. Tu súplica ha ido derecha
hasta mi corazón, y quiero hacer a 1go pot ti. ¡En vano luchará la Peste! Se salvará
tn hermana; tu prometida no será atacada por ella. Regreila á San Rafael, y si en el camino admiras una flor ó una fruta, grítamelo muy alto para que yo pueda oírlo. Y
ahora, déjame. Ya hace mucho tiempo que otros me reclaman.
Juan quiso darle las gracias, pero se sintió llevado por una ráfaga tan poderoEa,
que antes de tener tiempo de reponerse, se encontraba fuera de la Crau, en los campos
floridos. Con gran asombro vió que era completamente de dfa; pero como tenía prisa
de verse al lado de los suyos, se puso en camino sin tratar de profundizar el misterio.
No andaba ya, volaba! :Mistral, por generosidad daba á sus piernas velocidad capaz de encelar á los pájaros.
Y cantaba alegremente:
«Aunque vueles al cielo, á la tierra ó á la onda,
Es tu soplo muy bueno, ¡Oh divino Mistral,
Pues arrojas la peste del mundo
Y nos libras á todos del mal!
Mistral amigo, amigo :Mistral.»
Y en eu creciente entusiasmo lanzaba exclamaciones al ver todo lo hermoso quehabfa en los campos. En Aubagne, fueron los olivos los que Je arrancaron este

--------•·.----==-- J
do el llano. «Viene de más lejos, se dijo; entonces vamos á Peña-obscura.»
En Peña-obscura, Jnan notó que Mistral venía dt Muy, y continuó marchando á lo
largo de las riberas del río. Al aproximarse á la ciudad, vió que la ribera formaba
un brusco recodo y que deecendía á un valle profundo, entre dos líneas de montafias.
«Con seguridad, exclamó, ese es el antr,, de :Mistral!» Y apretó el paso y penetró en
el valle.
Mistral no residía ahí. Sin embargo, todo estalia fresco y tranquilo; las praderas
húmedas, los extensos juncales inmóviles, las aguas tranquilas, en el seno de las cuales parecían dormir vapores flotantes, testificaban que el bandido no tenía ahí sus escondites.
A la claridad de una 1,ma descolorida, Juan distinguió una forma vaga que se mantenía acurrucada en el rincón más sombrío del nlle, eu un recodo de la ribera en que
las aguas, detenidas por un ángulo demasiado violento, mostraban sobre su superficie
de estaño, hierbas podridas, bestias muertas, detritus de todas especies, todas las inmundicias que el río pudo recibir en su curso, se amontonaban en este paraje. Desprendíase de él un olor pútrido, que el ser misterioso parecía respirar con delicia. Juan
se aproximó y preguntó: u¿No es este el antro del Mistral?» La mujer se levantó: estaba vestida de un luengo velo verdoso, húmedo y viscoso, semejante al musgo de los
pantanos. Sus mano11, sus pies, su rostro, eran azules; sus labios eran violeta, sus ojos
blancos y tiernos. Juan tuvo un extremecimiento. «Mistral» dijo la extraña criatura,
no vive en la Crau! Es mi más cruel enemigo, y si estoy aquí, buen mozo, es para cuidarme de sus ultrajes. Yo me hallaba en los estanques de V ...... cerca de la embocadura del río; él quiso sorprenderme y arrojarme con su soplo al mar; pero yo me agarré
de las hierbas, y de junco en junco llegué hasta aquí, donde puedo burlar sus furores.
Y tú, chiquillo, de donde vienes?»
-De San Rafael.
-Ah! ya sé...... yo estuve ahí!.. .... pero bace de eso muchos meses! ¿Hay todavía gentes guapas en San Rafael?
-Es claro.
-Oh! yo las amo! ¿Y muchachas lindas?
-Las más lindas de Provenzal
-Oh! yo las amo! ¿Tienes alguna hermana?
-Sí, y es muy hermosa.
-Iré á verla! ¿Tienes novia?
-Sí, la más linda de la comarca.
-Yo iré á estrecharla entre mis brazos!
-¿Vos?
Juan tuvo un nuevo extremecimiento.
-Síl yo! iré á abrazarla, así como á todos los
hermosos niños á quienes la noche sorprende jugando......Yo amo á todos esos dulces querubines!
Las madres me conocen!.. ....... Abrázame buen
mozo!
Juan retrocedió con horror.
-&lt;..,'uando menos dame la mano.
Y ee la asió rápidamente, sin que él tuviera tiempo de retirarla. Pero no se sentía
oprimidoj sus dedos se bundfan en una carne floja, que !o penetraba de un frío húmedo.
Huyo espantado.
Cuando salió del valle, Mist1·al, surgiendo repentinamente, por poco Jo derriba;
pero con gran asombro Ruyo, fué casi feliz al encontrarle y, respirando á todo pulmón
d vieuto que babia maldecido, sintió desvaneceree sus disgustos y su terror. La imagen de su bien amada, llorando, tomó de nuevo posesión de su pensamiento y borró
la imagen de la mujer azul. Entonces, no pensando más que en su felicidad perdida,
comenzó á acusar de nuevo á Mistral.
Pas6 del :Muy y fué á los Arcos y de los Arcos á Vidauban y de Vidauban á Luc.
Cuán lejos estaba de la Craul Pasó por otras foblaciones; en CarnoulPs, al volver la
faz, vió el sol que se levautaba por encima de Estérel, allá, lejos, cerca de San Rafael.
Y pensó: «Por a,hí debe salir, porque ahí se halla todo mi eol.»
Y redobló su energfa, para que el aat10 de oro no le abandonase en su camino.
Y no se detuvo. Auduvo tres noches y tres días. Y cuando &amp;u paso se debilitaba,
procuraba sostenerlo con el ritmo violento de un canto de ira.
«,Aunque vengas del cielo, de la tinra ó de la onda,
Es veloz tu carrera oh! maligno Mistral! .........
Tú difundes espanto en el mundo.
Tú soplas el mal.
Mistral furioso, temible Mist!all»

***

La noche del tercer día, á la incierta luz del crepúsculo, marchaba ¡,rrante nerdido
en la Crau. Pero guiándosesiemxe..por.elaoplodel Mistral, segufa, con la feen el corrzón.
Repentinamente vió á sus pies un abismo de bordes movedizos. Arenas y piedras daban vueltas en rápido torbellino, formando un prodigioso embudo de donde
surgía el viento con un ruido formidable.
'
-Aquí esl exclamó Juan, y quiso descender al abismo. Pero el viento lo sacudió
arrojándolo á veint!' toesaR de aquel sitio. Se le,·antó adolo1 ido y aproximándoQe ai
torbellino, llamó: ¡Mistral! ¡Mistral!
'
•

�5

EL MUNDO.

12

grito. «Q11é hermosos olivos! cuán precoces!» ...... y como repitiese: «¡Qué bellos olivos,
qué bell,,s olivos!. .....n creyó oír al viento, que decía:
--~i. chiquillo, ya oigo, ya o~go!
.
En lJ. Uiutatgritó: ¡Oh, qué hermosos trigos! En Ollioules: ¡Oh, qué hermosas viñas!
En la GMde: ¡Qué hermosos manzanos! En la Farlede: ¡Q11é. henn&lt;Jsos almendros! En
Cuers, en Carnuules, en lo~ Arcos, en Peña-obscura, en TrPJUS: ¡~ué l~emosos duraznos! qué bdlas avenas! qné bellas moras! qué bellas rosas!. ..... Y cada vez murmuraba )!istral en sus oídos: Ya. oigo, ya oigo!
El FO! no se había puesto todavía, cuando, por un mil11gro en el que no se detuvo
~í pensar, ta11t11 pri~a ttrnfa de dar y recibir noticias, se encontraba en 108 Lodoños.
-¡Tu hermana está muy mala! le dijo su padre.
-Debe estar mejor que anoche.
.
-E~ cierto, repuso el ancia110, pero se encuentra todad'.a mny deb1I.
-Es prcci•o tiempo para reponerse, cuando se ha sido tocado por la peste.
-¿L:i peste?...... Ya me lo había figurado, al verla ponerse toda azul. ..... ¡Ah pobre criatura!
.
,
No tP11gas cuidado. He visto á Mistral y me ha promllt1do que 1~ salvar!ª· ..
-¿Mbtral"?...... Sí, cuando comenzó á soplar, la pequeña h':'- mPJorado lllmediatamente! ...... A I•! si la salva de la peste, que sople todo lo que qu1~ra!
-Entonce,¡ ¿me p()rtré casar con Blanca?
.
.
.
-Si mañana, al salir el sol, tu hermana se encuentra completamente bien, iremos
á los Oliros.

***
La j,ffen enferma fué, quien, cantando alegremente, anunció el amanecer. No le
quedaba huella de su horroroso mal.
El tío Pascual dijo á su hijo:
«Yen pronto á casa de los l\Iorelo!» Y and~ndo and~ndo, mnrmnra';m:
.
«Es una desgracia que ese viejo haia escogido una U.;rra cxpueetá a todas las VIO·
)encías del viento!

ESO····· ... !NO!

1896.

5

JULIO,

1896.

13

EL l\IDNDO.

Cual no sería su asombro al llpgar, vit-ndo, al Oeste de :as tierras l\lorelo, una alta
c"lina de arena que se habia amontonado ahí por la noche y que protegía los Olivos!
Su almiración se redobló cuando, entrando en la heredad, la vió más rica que ninguna
de las del país!. ..... todo era frutos y flores.
Y Juan no se engañó. Reconoció todo lo que habia admirado al paso. Ahí estahan los olivos de Aubagne, los trigos de Ciotat, los racimos de uvas de Olidules, las
manzanas de la Garde, los duraznos. las avenas, loR albérchigos, las moreras de Curse,
de Cárnoules, de los Arcos, de la Peña-obscura, de Frejus ...... A.hf estaban las flores de
toda la Provenza!
Y corriendo con gritos de alegría en aquel jardín maravilloso, Blanca le pareció
más bella que nunca. Se hubiera dicho que era el hada de las rosas.
Juan la apretó entre sus brazos y le dijo:
A Mistral es á quien debemos nuestra dicha! El recogió todas esas riquezas y te
las tmjo sobre sus alas! Dale las gracias, mi bien amada!
Pero una brisa rezagada que llegaba dqJcemente de la Crau, les suspiró al oído:
«?fo; es á San Sebastián á quien hay que darle las gracias; porque si á Mistral debéis
vuestra alegría de ahora, el pueblo de San R,dael debe al buen San Sdbastián tener á
Mistral!»
Entonces los dos enamorados c01·taron las más hermosas flores del jardín, y fueron
á cubrir de ellas el altar de San Siibastián. Y lloraron, vertiendo calientes lágrimas, y
en un transporte de su ternura, se besaron en la capilla.
Y he aquí por qué, durante muy largo tiempo, antes de que la gente fuese incrédula, los novios iban juntos á esa capilla: Porque esa capilla había guardado el eco del
beso de Juan de los Lodoños y de Blanca de los Olivos.
Y ahora, todavía, después de la pueHta del sol, cuando Mistral sopla dulcemente
(yo que os hablo lo he oído, porque era el tiempo en que yo amaba ......... y sólo los
,-namorados lo entienden ......... ) si se sienta uno en li&gt;s ruinas y le presta atento oído,
se encanta al oír de pronto un ruido suare y ligero, como un vuelo de mariposas........ .
Y es un ruido de besos.
P. BARBIER.

~an¡as disti11guidas de la República.

Q11e ya no me querrás ...... Estaba escrito!
f i me tuvist... amor, que no lo creo,
Debió eu tn pecho fenece1\ marchito
Por el ardiente fuego del deseo.
¿Qne yo te quiero aún? ...... Torpe mentira;
No concibo virtud y vicio unidos,
Y la virtud en la pasión, esr,ira
Con el inmenso ardor de los sentidos.

Al mirarte, palpitan los ensuefios,
El sol de los amores se levaPta,
Y ante horizontes claros y risuefios
Entre la bruma de oro de los sueños
El a ve azul de la ventura canta.
Eres bella y feliz ...... La lengua human:,.
A ca11tar tu hermosura se rehusa.
Par.a tí el esplendor de la mañana,
El hos~ana triunfal, ¡oh soberana!
¡Oh, victoriosa reina, oh joven musa!
Junio de 1896.

¿Qne soy culpable? ...... Lo seré si quieres .. .
Si condenas el fuego porque enciende
El debil combustible á que lo adhierfs,
Tan inflamable en sí, que sólo prende:

FRANCISCO M.

DE

OLAGUÍBEL.

ASONANCIAS.

Si culpas al oleaje que se agita
Y eres el huracan que lo levanta,
Si vieudo que hacia tí se precipita
Te llegas á su encuentro y no te espanta!
¿Que yo te debo amar? ...... Absurdo anhelo.
Xo debe amar al viento que la azota
El ave que á la altura tiende el vuelo
Y combatida, en el abismo flota ..... .
:'.S'o debe amar el rayo detenido
Al hierro que altanero se le impone..... .
No debe amar el astro obscurecido
Al grueso nubarrón que se interpone.
¿Qne un día te amaré? ...... Vana esperanza!
¿Se puede amar la endurecida llaga,
Cuando el cautel'io á deshacerla alcanza?
¿El incendio voraz cuando se apaga?
¿L:1 triste obscuridad que se disipa?
¿La negra tempestad que se conjura·?
¿El aima puede amar, que se emancipa,
Al b.1rro material de su clausura"?
¿Qne no te olvidaré? ...... ¡no! no se olvida
El mal que se recibe en torpe engaño:
Podré curar la envenenada herida;
Pero no olvidaré quien me hizo daño.
Ll'!S E. XERVO.
Julio de 1800.

$rita. ~uz ~allina.
[DE TOL1¡1CA.]

HOJA DE ALBUM.

A UNA AZUCENA
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los ri7,0s de mi novia'fulguraste como nn astro,
:Me s,•duces porque tiene tu corola inmaculada
L11s enfermas palideces de la frente de mi amada.
En el perfume qu~ emerge de tu corola de armiño,
Simbolizan los amantes la temura y el cariño,
Y en la pálida blancura de tus pétalos sedefios,
Ven sutiles radiaciones de esperanzas y de ensueños.
Flor dti n(veas limpideces, blanca flor de mis amores,
Eres tú la inmaculada princesita de mis flores,
La que encierra entre los tintes de sus nítidas alburas
Castidades enfermizas de invioladas hermosuras.
Sobre el marmol palpitante de su frente pudorosa
Te prendió mi tierna amada con su mano cariñosa, ·
..\Jumbránd,ite en la mística penumbra de sus rizos
Con la luz de sus miradas y el fulgor de sus hechizos.
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los rizos de mi novia fulguraste como un astro,
)Ie seduces porque tiene tu corola inmaculada
Las enfermas palideces de la frente de mi amada.
Julio de lSOO.
BE.XITO FESTANES.

JULIO,

Eu. el Al bum de la la Sri la. Luz .Ballina.

El verso es una flor .......¡ A.y! yo quisiera
Un madrigal que en el ambiente puro
aromados pétalos tendiera.
Y ebrio de orgullo al fin d,esfalleciera
Preso en la red de tu cabello obscnro.
La estrofa es una estrella ...... Y o he querido
Una dulcP canción que, como un astro,
Con su fulgor de oro encandecido
Yiniera, desde el cielo obscnrecido,
A iluminar tu frente de alabastro.
Pero tú, primavera, luz y esencia,
Todo lo tienes ya...... tienes la aurora
Iluminando apenas tu existencia,
La infinita bondad en tu conciencia,
La poesía en tu alma sofiadora.
Todo lo tienes ya...... Pálida rosa
Es tu .semblante; los claveles rojos
Se entreabren en tus labios, -y, gozosa,
La ilusión,-esa errante m11riposa,Ya á quemarse en el fuego de tus ojos.

Rns

En las noches de largos ensoe!ios,
Eu las noches de fiebres intensas,
Cuando llega el insomnio y revuelve,
Cou la mano, mis locas ideas;
Cuando salen, veRtidos de nuevo
Los recuerdos antiguos y llegan
A tocar al dintel de mi alma
Que, riendo, les abre las puertas;
&lt;'nando vuelven las horas de luto;
Y arropadas en clámidee, negras,
En tropeles confnsos y enormes
l 'or las calles desiertas pasean;
Cuando t0do en la sombra dormita,
Y la lluvia nocturna golpea
De mi cuarto el balcón, aparece
l\li E'dperanza, con cara de enferma,
J\li esperanza imposible. la loca
Qne padece la extraña demencia
])¡, querer reanimar lo que ha muerto,
¡ De querer reanima¡ te, mi reina!
Porque quiere infundirá tu imágen
El calor de tu aliento, y pm verla
Palpitará su lado, se arroja
En los brazos de e.xtrañas quimeras.
Yo sé bien que tu imagen sagrada,
En las noches de fiebres intPnsas,
Como tú, en otro tiempo lo hacias,
C'on sus brazos, mi cuello rodea.
Y me canta las frases que he oido
Ta mas veces en noches como esas,
En que ~aleo las horas noctumas
Arropadas en clámides negras.
Rí, mi virgen, yo se que me asistes
En mi atroz decailDiento y que llegas
A dejar en mi frente ardorosa
El calor de tus besos de muerta;
Yo te siento reír.á mi lado,
Y la sangre retoza en mis venas,
:\iientras arde en mi copa de ajenjo
El fulgor de tus ojos de reina.
¡Oh, bien mío! Las sornbrns piadosas
Han reunido tus formas dispersas,
En tus ojos se ven las miradas
Como luz de lejanas estrellas;
¡Oh, mi virgen! la muPrte me quiere
Y te quiere también: ¡Es tan buena
Que permite que vnelvas ahora
A reír á mi lado, mi reina!
Ya no tardes, te espero con amia;
Con tus brazos mi cm,llo rodea
.y desgrana en mi fre .. te ardorosa
El fü&gt;rón de tus besos de reina.
Ya no tardes ¡te esper0 hace tanto!
¡Son tan nt&gt;gras mis horas de espera!
¡Son tan largas las noches qne llevo
Arrullando tu imágen, sin verla!
¡Yen! Acércate- pronto; descanRa
•
A mi lado, muy cerca, mny cerca,
¡Que tus manos, temblando en las mias
Me acaricien aún ...... ¡Llega, llega!
Tú, no llegues, ahora; no llegues
¡Sus contornos, por Dios, no disuelvas!
¡ Deja arder en mi copa de ajenjo
El fulgor de sus ojos de reina!
Julio de 1896.
ANTENOR LESCANO.

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EL~lUNDO.
EN LA ICL'ESIA.

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OX seguridad mis lectores van á aplicarme en
esta vez el dicho vulgar de qne: « en todo es
toy, menos en mfaa,» St-gún lo q ue les voy á con-

tar; .á lo que, confesando mi pecado, me acuso
de haber perdido algunas misas por estar en ellas sólo de
cuerpo presente, y trner mi imaginaci6n en continuabatalla con las in11merables inconsecuencias que co1ne1.en la
mayor parte de los fie:es que asisten á las ceremonias
religioFas, y muy eFpecialmente á misa.
Yaya!. ..... qué quit'ren ustedes ...... no lo puedo sopor·
tar-llámenme in1olerante si quieren, ó lo qne gnHt'n; pero ~n cuanto veo alguna rieja mfPtica, no verúádt'ntmente devota, entendá1wmos; sino de esas qne hacen visiti•
tas dentro de la iglésia, de aquí para allí, quP rntran y
salen, que cuchiche.a n; que le hablan al sacriFt,í11, que
encienden y apagan velas, etc.; y que est:\n como yo
cuando las estoy mirando, en todo, menos en lo que debiera; me distraigo tanto que olvido la de1·oción y haFt.a
lo qne iba á pedirle á Dios, y por más que me ~antiguo y
me hago cruces de agua bendita, no se me quita de e11fre11te el demonio, que en tales cMos es la ,•it'ja que con
su~ impertinencias me tiene abstraída la ate11c1ó11.
Digo la riej", porque son las mujeres, aunque no preciFan,ente viejas, las que más Jandar,gos tienen eu la
igle&amp;ia.
Es dfa de fiesta: &amp;l templo está completamente lleno de
gentP, porque han dado la última llamada á misa, y Do
11a Culeta que comenzó :i alistarse desde antes de la p, imern, llega echando el alma por la boca, llernndo consigo un cargamento de libros y cuadernillo~. Pero......
por dónde entrar?...... Pts!.. .... eso es torta dada para la~
seíloras: con p1 rmiso, dicen, cnando ya le han dado á
uno un empell6n haciéndose caber o.forti,,ri, cayendo 1111 0
de narices 1;obre el indiYiduo que le allt!'Ct&gt;dP. y aqtwl
sobre el otro como los eoldaditos de barnja. Y eeto IR
brincar gente, 6 mejor dicho pisar: aqnf Je ponen el pié
encima a una persona, acá le remuelen un tobillo á otra
perdiendo el equilibrio y le araflan por afladidura la cnbeza para sostt-nerse; más allá pisan á un niflo que chilla como un desesperado, á lo que la medre de la criatura les corresponde con un J"etc,rcido pellizco en un pantorrilla; y así, haciendo el rey del aire, llegan por fin
hasta ce1ca del presbiterio donde creen que€stán ya muy
bien, y aunque sea en un decímetro cuadrado, ~e dt-jau
caer más anchas que una verdol;iga en huerto de i ndio.
Así llega Doña Coleta.
-'.Ay, señora, que no mira! Parece hurro! ........ .
-Pues hágase para allá tantito, umjer; pata qué quiere tanto campo!
-¿Qué nové cómo estoy de aprelada?....... ..
-En el nombre del Padre y del H ijo ......... Hágaeepara allá ......... y del Espíritu Santo!
-No más á eso vienen á la iglesia! ....... ..
Dofia Coleta no se dió ~or entendida de loB piropos de
la oprimida. Pone su tercio de novenas sobre la falda de
otra vecina, y se cali sus anteojos estrt-llados de un vidrio y con una so a patilla, fungiendo corno tal en el lado contrario una cinta mugrienta. Coje su libro de hojas
sucias y amaril lentas y se pone á rezar, dizque en voz
baja; pero yo aseguro que con su rezo, acompafiado de
ens correspondieutes visages y pucheros, quita la atención á cuantos la rodean .
Ya para el lavatorio, la mujer oprimida por Doña Coleta no sabe si est:\ en misa 6-en su lecho; pero esta que
lo advierte y que siente el cuerpo de la vtoina pesar sobre ti suyo, se 1etira violentamente para que caiga la
otra al faltarte el punto de apoyo.
La dormilona le echa una terrible mirada, haciéndole
una mueca; pero no pasan dos minutos cuando ya est:\.
otra vez en brazos de Morfeo, dando cab, zadas 1\. diestra
y siniestra.
Coletita espía PI momento oportuno, y con niucho disimulo se quita un alfiler y lo hace st&gt;nti r en la poeadera
de la mujer, que dá un salto, abriendo los ojos; pero ante.i de que tenga tiempo de hablar, nuestra vieja le reconviene con todo d derecho de......... su osadía.
-Conchita, te !Pvantas ***
1.emprano porque mafiana es
dfa de misa, hija. Ya encargué á la criada que nos hable
para la misa de e...is.
-Ay, Dios! mamá; la misa de seis es muy temprano;
quién se ha de levantar á esa hora? Además, qne van puros rancheroF, y eólo de su pestilencia á guaraches no
puede uno oír la misa. No ve usted que á la de once es á
la que
la aristocracia'!
--Ah! ...... eBo es lo que ttí. quieres, no? Irá la miea de
once pam pone1te dos mil perifollos, y ver allí á Juanito,
á Luisillo ...... á las amiguitas......
-No, mamá, no es por eso; sino que ........ .
-Puts nos iremos á la de siete.
-Sea po,· Dios!
A la media para lrs l!íete comenzaron los trnbajos de
la pobre c1 iada para despertar á Conchita; y d~jaro11 la
misa, y llamaron la de ocho, y no fué posible que fo niiirt
abandonara t-1 lecho.
Om lrr.Jrm·a de las nne,e y media fué ,aliendo d!' en
recámara con laf11ria como un volcán en ernpción, v con
loi. ojos pit ,fio~os, como. le dice ~u mamá.
·
-Conchita, son las nueve y media y no te has arreglado: ya mero llaman la miea.
-Mamá, falta más de una hora!. .....
-Pues anda, niua, alístate, porque eres m11y pachorrui.a; ya te conozco.
Y no carecía de razón la mamá de Conchita.
-Niña, ya es la segunda llamada de miea de once!
-Ya voy, mamá!
-Te has hecho esos chinos más de diez veces, y ya te
acabas el polvo.
-Válgame Dios, mamá! ...... y.a voy!
La mamá lleva ya cinco minutos en el zaguán esperando á Conchita, basta que al fin llega ésta cargando con

5

el banquillo de moda, por el que ocupan doble lugar, y
cuando piensa que ya van á salir, vuelve á entrar la señ:&gt;rita, diciendo:-A.hl espéreme usted tantito, mamá, que
voy por acá......
Por fin se van, y á las dos cuadras van ya escoltadas
por el pretendiente deConchita acompañado de sus secuaces.
Llegan á la iglesia v como están en la última llamada
hay gran tumulto. La gente de afuera arremete sobre la
multitud de adentro, y hay gritos, apretones y caidas, y
aquello parece un pronunciamiento.
La mamá de Conchita está mohina por que la han metido como malacate, es decir, dando vueltas.
La niña está con un ojo al gato 1¡ otro al garabato; vé su
libro sin darse cuenta de lo que 'iee, porque entre ella y
Jnanito, que se luce en cometer irreverencias, se ha establPcido un tiroteo de miradas que parece fuego graneado. A ambos podría preguntárseles después de qué color
era la casulla.
Dime, lector, si DO ha de distraerse uno con todas esas
cosas. ¿Podrás oir misa con un muchacho que chilla y se
retuerce en brazos de la madre, porque esta se empeña en
que la criatura ha de estar con di,voción? Que al fin la
suelta, y gateando el angelito, se viene sobre tí para ha,.
cer solitos agarrado de tu pantalón?...... Viendo á un ranchero qne con sus manos enguantadas de ......... algo qu!l
no es eeda, cabritilla ni gamuza, sumerge una en el agua
bendita, dejándola con ojos de grasa, se echa un asperjeR en la cara, se hace una cruz en el pecho, otra en la
uuca y otra en el estómago?........ .

1896.

A VV A .G NER .Y

MIGAJAS.

l

Te quiero, es mi amor tan verdad.ero,
que aun no s si te quiero 6 no te quiero.

Puebla,

Al baile va Librada entusiasmada.
¡Dios permita que salga bien librada!

Guaaalajara.

· 41-f-ie

-~SJ~rt
~O.

Con pedal de Con1binacioes imitando

*** sinceras,
La., almas muy
confundiendo mentiras y verdades
después q ue hacen de sueños realidades,
elevan realidades á quimeras.

Arpa, Mandolina, Zitara Autoharpa, etc., etc.

***con tu acento;
Ayer le enajenabas
pero hoy ya le constipas con tu aliento.

Agente de los celebres

*

* *ante la hlstoria,
La gloria vale poco
pero ¿vale algo más lo que no es gloria?

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&lt;&amp;h2Pª;;..~_:-a's~ :::::.;e
u.
l.)

··

*

Aunque es lainfie{rriá.s pecadora que Eva,
no se preocupa de ello¡
pues cree que ha de ir al cielo porque lleva
la Virgen del Pilar colgada al cuello.

PEDRO AMÉZQUITA.

-.

lh1é~ko,

Audaz, p rovocativa, hablando :t voces,
exclamaba I~abel:-No me conoces.Y era cierto, en la noche de aquel día
ni á sí misma Isabel se conocía.

-Ay, ay,
un muchacho que
Pstá en maitines, y á quien un acólito ha ·tomado como
base al pasar con el cirial.
--¡,Qué tienes, niño?
-Me pisó un maitín!.. .... me pisó uD ruaitin!

LEVl·E · N .

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Se casará mañana, y es sabido,
que á su reputación poniendo el sello,
habla de su adorado prometido......
como se suele hablar de todo aquello
que nos es demasiado conocido.

***-grita
ay! mamá!. ........

Julio de 1896.

JULIO,

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'TOMO:II

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NUMER02

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de la ruem !)rana, desprende
la flema y produce un sue1io
reparador. Para la cura
del Garrotillo, Tos Ferina,
v todas las afecciones pul~onales á que son t an
propensos los jóvenes, no
hay otro r emedio más
eficaz que

e(

a'"=&gt;

DnYMWfil~~

PRIMER PREMIO EN LAS

·Exposiciones Universales de Barcelona

~

y Cbicago.

l!

tif"" P6ngase e n gnar,lla contra imitaciones baratas. El nombre de - "Av.!Jr's
C herry P e ctora l "-thrnra en la envoftura,
y está vaciado en el cristal de cada frasco.

TODA&amp; FARMACIAS

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Paseo por e1 ~osque .
(Dibujo de Leandro Izaguirre,)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>(-LA · FRATERNAL.~

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•Agentes exclusivos para los Estados Unido8 y C1rnadá. The Spanie Ameri~an Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York. E. U.•

1Dr5µ11és ilr la coronodótt.
Vivamente ha imprl"Pionado al pñblico nna carta enscrita por el Sr. Eduardo Sáncllf'z Camacho, Obispo de
Tamaulipas, y en la qne se hact&gt;n importantes reYelaciunes acerca de asunto~ &lt;'Clt'siásticos r¡ni. ha~ta hoy se habían agitado en el fundo del máP profuudo ruisterio.-Si
ma l no recordamo!', el Sr. Sánch..1- Camacho publicó, allá
p or el afio de 1888 ó 18:N. 1111 estudio encamioado á refu·
tar la creencia en la aparición dt" la virgen de Guadalupe;
el Sr. Obispo de Tama11lipas, ~t-gún consta n la carta á.
que aludimos y que han publicado la mayor parte de lus
diarios liberales de esta capital, informa que aquel estudio fué denunciado á la Inquisición Romana, y que poco
tiempo después fué coun,inado por eete cuerpo á hacer
una retractación, lo qne , fectu6 e l Sr. Sánche1, por evitar
un cisma. E l Sr. Obispo de Tamaulipas está rei,uelto
a hora á sostener sus h.lt'us, aun á trueque de quedar fuera
de la Iglesia Católica, y así lo declara en su carta, documento trazado en deenli11ada forma, pero en el fondo
incisivo y acre.-Las fit&gt;stas de la coronación eFtán, pues,
dando sus consecuencias, y en esto debieran haber pensado los iniciadores, ya que estas consecuencias sólo han
tenido el privilegio de lastimará los católicos.
¿Debiera haber e,•itado Roma la coronación-quP á la
postre resnltó dei,coronaci6n-de la imagen del Tepeyac?......-Onando f'l abatt- Froment, el protagonista de
ia Roma de Emilio zo:a, expresa t-1 d iegusto que le causa
ver al Vaticano autorizar el ostentoso culto de Lourdes,
~e le responde que e l T, soro del Papa se encuentra en con·
tliciones muy delicada@, y recuerda entonces, al espec1 úculo de una ll uvia dt&gt; riquezas que caen á los piés de
León XIII, que el culto de Lou rdes proporciona á la Santa Sede una renta anual de doscientos m il francos, sepa·
rada de los ingresos de la Virgen!
La carta del Sr. Sánche1. ***
Camacho no ofrece eolament e un interés de alta teología, si no que también contiene
u na afirmación que es iudispensablequerecoja el partido
liberal mexicano: laacPptación clara y neta delas Leyes de
Reforma, que tanto ha combatido el clericalismo.- Dice
e n efecto el Sr. Obispo de Tamaulipas: «No he recibido
de Roma sino reprensiones sin causa; amonestaciones sin
~oti vo, desaires y e.cacciona pecunicrria8. Le he pe·
d1do muchas cosas para el bien de esta Iglesia, y ni me
ha co~testa&lt;i.o. Le mandé mi primer sínodo (sus actas) y
no quiso revisarlo; sola y unicamente se han conciliado
aquí, durante mi Gobierno, Ul8 instiluci-Ones y leyes de mi
paf.a con los cá11onea de la Igle8ÚL.»
Es ésta una declaración que acel)tamos en toda eu tras ·
cendencia. Po r fortuna para calól:cos y liberales, se va
&lt;i~sanchando esa vieja intolerancia clerical que por espi.c10 de tanto tiempo ha dividido á la familia mexicana.
· Si León XII Celogia con calor la Constitución Americana
;,ha de ser nuestra República excluida por indigna de en·
trar en el cuadro de la civilización?...... Después de mu·
ch?s afios de pretender colocará México al bajo nivel político de las agrupacione!' del siglo :X, la Iglesia reconoce
P?r fi~ su. error y acepta el régimen de la libertad. Esta
victoria b1en-vale la pena de ser consignada en las páginas d~ ~uestra hiRtoria ~ontemporánea.
Fehc1tamos al Sr. Obispo de Tamaulipas por su honradez y valor civil.

tre~ hombres quedó redimido ·el pecado, y si bien estuvo
el ht&lt;'lw, no prolongue:no~ por más tieinpo una ira que
ya 110 tit&gt;ne contra qué dirigin,e.
1•:1 n conocimiento de la República por parte de Aust1 ia ~iguilicaría el reconocimiento del acto irremediable
del que surgió el actual régimen político.-¿No basta esto
para calmar los ánimos de nuestrus liberales del género
sanguinario?

tl1t 1ttttllttT, rrmt~hr.
¿St,rá, pues, verdad que la prenea mexicana se encuen·
tra infestada del microbio de la injuria? ¿Está, pues, escrito que los periódicos más serios, l~s que por su se~enidad pretenden elevarFe á la alta región en la que se discuten los principioR, llevan en sus venas el fermento de
esta triste do!t-ncia?
Caso extraiio! Los mismos diarios que ayer se cubrieron los rostros á la ªl&gt;arición de un periódico fustigador
y personalistR, las m ismas plumas que trazaron párraf~s
de indignación contra los que ayn los zaherían y demgrabau, hoy encuentran natural y lógico empapar sus escrito!! en la propia turbia corriente, extraer sus palabraH de igual vocabulario de dicterios. ¿La prensa de
México ha rle abandonarse necesar iamente á semejantes
agravios, ha de estar obligada por ley inexorable átales
desmanes?
A ver FP condenaban los desórdenl's de lenguaje de un
d iar"io, defensor franco y dt&gt;clarado de ese género morboso de periodismo, y se predicaba la calma y el reposo.
¡Yano~ propósitos! Frente á sus adversarios en ideas, en
lucha contra la prensa que no piensa como él, el Mo11itor
Repuhlicano traza las siguientes líneas:
«¿E~tamos en nuestro derecho?- Evidentemente que
sí. Nuestra actitud podrá ser vacilante, pero no innoble;
temerosa, pero no indigna; no somos mártires, es verdad,
pero tampoco somos lacayos; comprendamos la inutilidad de nnt&gt;stros sacrificios, pero no comprendemos la
inutilidad de no tener vergiienza. Esto nos basta para con ·
siderarnos cnn títulos para la estimación de las gentes
honradas. Ojal(!, pudieran decir otro tanto los periodistas del

Gobierno.

Ante estos renglones nos hemoA pri.guntado, llenos de
Mombro: ¿cuándo la palabra innoble, cuándo la palabra
indigno, cuándo la palabra lacayo, cnnstituyPn injurias?
¿SolamentP cuando son dirijidas al Jfonitor Republica1wl
Y cuando el Monitor es quien las dirije ¿qué son estas
palabras?
Es inútil qne manifestemos buenos deseos que no
sabemos cumplir: el dicterio que se nos lanza en pleno
rostro nos Rrranca llamaradas de protesta; el que haCl'm0R salir de nuestra boca, ee nos a~toja un madrigal
t-n labios de una virgen rqmántica . Invoc-amos nuestros
derechos-como acaba de invocarlos el Monitor Republicano-para faltar á nuestros deberes, y pedimos cortesía,
con objeto de manifestarnos descorteses.
La prensa mexicana arrastra en sus venas virus de
una sangre corrompida, que inunda con sus oleadas las
vísceras más interesantes de su organismo.

l-10Htictt ge1ttraL
RESU~IE~.-:foevas y espantosas matanzas l'D ConstaRtinopla.- 'friMt11 é irrl'mediable de8composici(m del Imper io Utomano.-Bombardl'O de Zanzibar por la escuadra
ingll'sa.- Un protectorado y una colonia.-Cuba, Puerto-Rico y ~'ilipinas.-¿Qué nece~ita &amp;paña?

No enfriados todavía los mutilado! cadáveres de cristianos, vilmente sacrificados en Erzeroum y Trebizonda
por el fanatiemo de los musulmanes y la barbarie feroz
de los kurdos; humeante todavía la sangre derramada
en las calles de Constantinopla durante las espantosas
matanzas que desde Mayo del al'io pasado han consternado á la Europa occidl'ntal, vuelve á estallar el motín, hacen de nuevo explosión los mal comprimidos odios, y la
imperial Bi1.ancio es teatro de e~cenas salvajes, dignas
de una civilización caduca y de nn pueblo en descomposición que hacen estremecer con estremecimientos de
terror, inspirando á los que han podido contemplarlas
en los ojos espanto, ira en el corazóu.
Sea que por hondos reI'cores, los pacientes armenios
hayan pretendido dar un espectáculo ante el m,rndo civilizado para pr:&gt;vocar de manera violenta la intervención eficaz de las potencias, ya que su platónica mediación en los conflictos pasados no pudo ser aprovechada
en su favor, ni siquiera vencer las astutas evasivas y de•
liberadas resistenoias del Sultán; .sea, como creen otros
que el mismo 9ali~a de los Creyentes haya procuradoco~
secret3!' m~qumac1ones el motín. y aun haya disfrazado
á sus s1car1os, para que mezclad&lt;1s entre los armenios
. Se da co_mo proba')le la reanudación de nuestras rela- empujaran á estos al escándalo y al vandalismo, ello e~
c1_ones a1:msto~as con Austria, nación con la que, como es que la secular ciudad de Constantino acaba de sacudirá
~1en sabido, hemos estado @in coi:respondencia diplomá- los g~binetes,.~ ar.nenaza poner de nuevo en peligro el
tica desde el deijenlace del Imp..no. Esta noticia no ha traba¡oeo equ1hbr10 europeo, con la asonada sangrienta
tenido el privil~gio de encender los vetustos rencores
y la turbulPnta anarquía que ha regado de cadáveres las
como ~~ce anos hubiese ocurrido; no ha provocado 1~ amplias plazas y las estrechas callee.
exJ!los1on que antaño habría determinado eu ciertos es·
Un grupo de foragidos, que se decían cristianos, trató
pfr1tue. Y .es que el tiem_po ha tr~ído el olvido y con él de entrará saco en el Banco Otomano; otro intentó forse han aquietado las tern bles pasiones que caracterizaron zar las puertas ferradas del edificio del Crédito Lionés·
aquella épc;¡ca de prueba.
la dinamita, la antorcha y el pniial estuvieron á la orde~
Para México, el reconocimiento que AuFtria haría del del día; el motín estalló con todos sus horrores; la canapresente estado de cosas, sería siempre Fal isfactorio.- lla mu~ulmana y las tropas turca~ hicieron lo demás; y
fero á nuesti_:a ve~, E;ste acto nos obligar/a :i dl'sechar esos como s1 un nuevo Angel Extermrnailor hubiera paeado
impulsos de Jacobm1smo fere,z, irrec-01,ciliable y persis- por la revuelta capital, las casas de los cristianos fueron
teute de que damos á menudo ~eñales. ¡Todavía, des- en_tregadas al pillage, y millares de víctimas caídas en
pué_s de más de un cuarto de siglo de dehtierro hemos mitad del arroyo claman venganza, y ates•iguan la incatemdo palabra~ de odio y vociferaciones rencoro~as para pac_idad de la Sublime Puerta para mantener las prerroDon Leonardo liárquez! jdU!l se cubre de ignominia á gat1 vas que la conceden como á. gobierno culto.
los senidores del Imperio!
Los que acusan al Sultán como responsable de estos
Para Fer lf beralee y patriotas, no es necemrio ser im. sangrientos disturbios, dan como razón el hecho de haplacables é mto!erantes. El error del Imt:erio fué lavado ber comenzado con inaudita crueldad las matanzas del
con sangre en el Cerro de las Campanas; ·con la viaa de Asia ~tenor, entre indefensos cristianos que se habían

;ílltriro tJ ,lustria.

6 SEPTIEMBRE, 1800~
suspPndido con gran trabajo, y el más significativo aúu,,
de haber sido transportados en embarcaciones del g~
bierno turco, en vez de ser inmediatamente ejecutados
como se eetila en la corte del pérfido Abdul •Hamid ¡~
promotores de la asonada, aprehendidos in fraganti 'á 11111'
mismas puertas del Banc_o Otomano.
Ya se revuelven los gabme•e~, entre tanto; ya co:nienzanlas idas y ven.das de los embajadores, ya se formula n )BIJ
inútiles protestas de otros días; ya comienza á eruborr~
narse papel y á abrirse estériles averiguaciones. ..... ¿Y ¡88 _
víctimas? vuelvPn al cielo sus miradas apagadas · pero
¡ayl el cielo está m?Y l~jos, y las potencias cristiaua; muy
atareadas en sus r1vahdades mutuas y sus mutuas disen.
ciones.
Sábese que el Czar, de visita en la Corte de Viena convino con el ancia~o Empera~or Francis~o José en 'dejar ·
aplazada la cuestión de Onente, opoméndoee abiertamente á la desmembración del Imperio turco, y renun•
ciando por hoy á la participación que pudiera tener en
el reparto.
Ven que la moribunda Turquía, no tiene esperanza de •
regenerancia, que no cabe la transfoijión de elementos
vivificadoree en un organismo social herido de corrupción y de muerte, y como no logran ponersede acuerdo en ,
la división de la segura pre:!a, procuran aunque en vano
darle una vida ficticia, que apenas hactm que se maní'.
fieste con las espantosas convulsiones de la agon ía.
Breve será: no tardará en llegar ó el momento del ncuerdo perseguido, ó el día en que, exaltada al Pxtremo la.
preponderancia. de Rusia, la heredera forzosa de los Sultanes, sea borrada para siempre del mapa de Europa, esa.
mancha de baldón que se llama Imperio otomano.

*

* Breta!la, que fif'l á 8118,
CQmo para demostrar la*Gran
tradiciones seculares, ni olvida su política de absorción
en todos los hei:nisferios, ni deja ocasión de ejercer su
invasora influencia en toda la redondez de la tierra acaba de bombarde'.lr la ciudad y puerto de Zanzíbar' y de•
reducirá cenizas el palacio del Sultán tenido por'usurpadeir.
Acababa de morir de manera violenta é inesperada el'
Sultán de Zanzíbar, como acontect!r ~ude entre los sátrapas musulmanes; un pariente del difnnto, más fuerte Ó•
más osado que el llamado á suceder !., por ley de herencia, ascendió ai trono, y como al Gobierno inglés no conviniera sostener en ese t rono qne se mantiene bajo su
protección á otro qne no fuera el de,·oto e legido de 8118
intere.•es. le intimó en perentorio plazo su rendición incoudicional, y ya que el nsurpador, en vez desometerseá
la conminación del almirante británico, se prepararaála
rei;ist.enci.1, una hora tscasa de bo_mbardeo bastó para acabar con los bríos del rebelde sem1-vasallo, y para reducirá escombros la lujosa residencia de loe monarcas de Zanzfbar.
Avergonzado y maltrecho el destronado usurpador deun día, fué á refugiarse al consulado alemán, para librarse de las olímpiclll! iras del inglés.
Por más que semioficialmente se haya dicho que el nuevo sultán, asentado sobre las bayonetah de I nglaterra, ha .
de conservar su mentida independencia, sin que deleim•
ple protectorado se pase á la sumiea condición de col~
nia, es dudoso que no se dé este paso, y apenas se puede.::reer que no se aproveche tan bella coyuntura para continuar el gigantesco cerco del continente africa110 donde·
la Gran Bretafta pretende imperar como absolutii. soberana.
Lentamente, pero con toda seguridad, caminan 8118 .
huestes hacia Dongola; la insurrección de los matabeles
puede darse por concluida; y allá van firmes é impertérritos, los fenicios modernos á formar su proyectada cruz,
que se extenderá de Sierra Leona á Mozambique, de·
Alejandría al Cabo de Buen a Esperanza. ¿Quién los detiene en su triunfal carrera?

***

No es tan sencilla y fácil de dominar, en las difícilescircunstancias porque atraviesa España, la recieute insu-•
rrección de Filipinas, como al principio se creía; y sin embargo, lo mismo que áraíz de la revolución cubana, se dice y se re¡;:,ite que el gobierno de la metrópoli cuenta con
elementoe suficientes para ahogar en su cuna toda intentona separatista.
Como ayer dijimos que el error trascendental de Eapafta.
en la cuestión de Cuba, había sido no creer ó por lo
menos aparentarlo, en la extensión del movimiento revol ucionario, hoy tenemos que repetir la misma idea y
esperamos que en esta vez e l Sr. Cánovas no 110 dejará deslumbrar por ilusorios espejismos, y ha de ver en la in·
surrección de Filipinas, una manift•stación de gérmenes
morbosos que hoy atacan los dominios coloniales todos
de la madre patria.
"'
Puerto Rico parece despertar de FU letargo y ya se sien-·
te como el rumor sordo que precede á los sacudimientO!t
sociales.
¿Cómo acudir á tantas emergencias, si no l'stán al !arlo
de los elementos oficiales las e11ergías todas de la nacio•
nalidad? ¿Cómo atenderá tantas necesidades imperiosas
y urgentes, si no se tiene en cuenta el inagotable patri'?
tismo del pueblo espafiol? Y estamos seguros que acudirán todos al llamado del Gobierno, y que los hijos todos
de la hidalga nación se congr¡,garán al rededor de suban·
dera y volarán apresurados en torno del niño rey, para.
defender el territorio amenazado por las huest¡¡s insu ·
rrectas en las hermosas Antillas y los apartados marl'B
del Archipiélago Filipino~ sí, volarán y con arranquee de
heroísmo viril, desengañarán ,t los que sueñan en nue·
vas patrias y nuevas institucioues.
.. .
1Pobre Espafia, si no !o hacen así sus amantes h 1¡osf
Quedará reducida á la mezquina condición que tenía antes de que, vencida la Media Luna frente á los muros,
de Granada, su potente vitalidad y su viril energía, se
derramar11,n en busca de otro mar, otro cielo y ot r&lt;&gt;mundo.
-:X. X. X.SeptieL'lbre -1 de 1890.

6 S EPTIEMBRE, 18~6.

EL MUNDO.

LAS ISLAS FILIPIN \S.
Los despachos recibidos en México durante la última semaua, hablan de u 11
movimiento de rebelión estal!ado en las
Islas Filipinas contra el gobierno espafiol. E l.sel'ior Cánova~ del Castillo, jt&gt;f,,
d1&gt;I gabmete, ha co11firmado la notici11.
l!f'gÚn un mensaje trasmitido de Madrid
al Heral.d de Nueva York.-Como es po
eible que a 1g:nnos de nuestros lectores no
fengan una idea exacta de esta posesión
t&gt;epallola en la Oceanía, vamos á propor
cionar a lgunos datos acerca de eete archipiélago.
Lac Islas Filip!nas pe~necen á Espafia desde que Miguel López de Lega;1,pi
tomó poeeción de ellas, en 1504 á nombre de Felipe IL Hasta ahora ~o se ha
11abido con exactitud el número de islaH
que forman este archipiélago. Créese quP
pasan de 1,400. Entre las m,ls importa11tes en extensión, citaremos: Luzon ......
(110,940 kilómetros cuadrados y 120,250
con las isletas adyacentt's); Mindanao
(84,730 k . c. y 87,680 con las islas adyaN'Dtes ) ; Mindoro (10.383 k. c.) · Panav
(13,082); Ne~ros (!l,063); Cebú '(6,792);
Parairna. (14,5&amp;1); Samar_ (16,9i3}; Leyte
(11,517); '.!te., etc.-La distancia máxi .. ,a
que ocupan las islas, de Norte á Sur, es de
1,950 ki lómetros. y de Oeste á Esti, de
1,284. La suoerlicie total del archipiéla80 es. Sl'l?Ún cálculos dt- marinos españoles, de 355,000 kilómetros cuadrados.
La población es de más de siete millonP~
de habitantes, habiendo en ella cerca di'
nn millón de indígPnas no sometidos al
dominio español. El suelo se encnentra
cortado por algunas coré'.:Jleras de montafias y surcado de numerosas corrientf'R
de agua. Ea considemble la cantidad de
bahías, golfos y ancones, v 'llnchos de
ellos sirven de refugio á las flotas de piratas que abundan en aquellos mares de
navegación muy difícil. La dificultad de
la navegación consiste en el régimen especial de las mareas, cuyas ondas, propagándoee en el interior del Archipiélago 1;1e
continúan de mil modos, según la co~fi,uración de las costas, resultando grandes
corrientes de extraordinaria violencia.
Las I slas Filipinas encierran en su suelo una inmensa suma de riqneza inexplorada. Unó de los cu1tivos más remune!'&amp;doree es el de un textil muy semejante
'nuestro henequén, pero más lino, que se
conoce con el nombre de abacá del q ·1e
Pe hacen tejidos que tienen bue~a salida
El valor total del C&lt;?mercio de Filipinas:
tomando el. promedio de un,a serie de 10 al'ios, pasa de
cuarenta Il'!I llones de pesos, s1e_Pdo la cifra de exportación
muy superior á la de 1mportac1ón.
~n m ateria de comunicaciones, el ún ico ferrocarril q ue
t&gt;(x1ete . e n explotación es la linea de Manila á Dagupán
192 kilómetros. )
El fa"2!n obstáculo que ha encontrado la dominación espafio a en este archipiélago, han sido los piratas indígenas, á los que ~bamos de hacer referencia. Una guerra
con~nte ha sido BGstenida por Espafia desde q ue tomó
J)Oees1ón de las islBP. Tan indómitos aparecen los natud~ aquel suelo, que só!o. á la quinta expedición
u posible establecer el dom1mo en Filipinas, dominio
queº&lt;? resulta enteramente completo ya que, como hedicho, hay cerca de un m illón de indígenas rebeles. En este archipiélago murió el célebre navegante

flee

dos

145
chonclw- y r~bnst.os. Su t-~tntura media
pm,J1; s:r n,t1mada. para los hon,bres en
u ll&lt;?ti v pie~ 2 pulgadas, y p_ara las mujeres,
4 pies 11 pulgadaij. Sus nuembros inferiores son 111~ poco fuertes y pesados, pero
bastante b1~n couformadoe. ~us brazos
~on más bieu grll8os que mui;culosos· el
rostro redondo, la boca grande; los di~ntP,S, cuando no están pintados, notable·
mente ~erm~sos; loe ángulos de la mandíbula mfer1or, mny salientes; los pómulos muy el!'vad,11;1 y ias m ..jillas hundidas; la nanz, pequefla y corta; los ojos
pequel'ios y negros. La tez es obscura pero varía un tanto en las _diferentes tribus.
Los cabellos son largos, hso~, duroe y siempre negroR.
He aquí por lo que hace á lo físico En
lo moral, los malayos tienen la cabez·a ardiente y la imaginación muy vi va. .Audaces, revoltosos é intré¡,idos, son valientes
f~roces y vengan ti vos; carecen de compa~
s1ón _para sus enemi~os,_y aún se muestran
capnchos'.l~. ~ atrab1lanos con su,s amigos.
~s ruás c1 v1 hzados se con8agran al comercio y ª!: muestran corteses y obedientes.
La piratería es la pasión capital de todos los _malayos, y en lugar de ver en ella
u_n moti_vo de deshon?r, hacen de este oficio un timbre de gloria.
U i1a parte de este pueblo se entrega al
cultive de cereales. Las habitaciones no
son_ otra co~a, Fino chozas rodeadas de empalizadas. Pasan la mayor parte de su vi.
da en el agua, y los que no t-it-rcen la piratería, se dedican á I a peeca. U na canoa en
1~ q_ue apenas P';Jeden acostarse, sirve de
~•1vienda al mando, 1í la mujer y á los hiJos.
Tal son, ágrandes rMgo~, los elementos
n~turales que forman el archipiélago filipmo, en e! que, por el mom,,nto está fija
h atención y que empieza tí re~overse
cnando apenas hace poco 1111\s de un 2'il¿
se h~bían sotocado los ele111entos de discordia que allí-estallaron.
Para concluir diremos qne. FPgún consta el en menea je trasm itidn 111 lluald por
PI Sr. Cano_vaa del Castillo, el Ge~eral
Bla~co, Capitán General de Filipinas, ha
pedido_ 2,500 _hpmbres pi.ra activar las
operaciones militares.

***

11.fagallanes en un comoate de 50 eepañoles contra 2 000
islefíos.
'
. La lucha contra los rebeldes y los corsarios malayos y
¡aponeses ha d urado desde entonces. En 1848 obtuvo España una victoria contra los piratae; pero las hostilidades surgieron de nuevo en 1876. E l general Weyler tomó
pa_rte en una campafta emprendida contra los moros de
Mm danao, en 1891.-Todavía el a!lo último el General
B lanco sostuvo una laboriosa campa!la contra los rebeldes filipinos, que terminó con la sumisión de los principales caudillos de la revuelta.
Hemos nombrado á los piratas malayos que mt-rodean
en aquellas agu_as, aprovechánd_ose de los escondrijos que
las numerosas islas les proporcionan, y no creemos ocioso dará conocer algunos rasgos de este grupo humano.
Los malayos son generalmente pequel'ios de cuerpo, re-

En nuestro número de hoy damos el mapa de las Filtpinaa, tomado de una obra
espaiiol~; un p~ente aéreo sobre un río,
que las mundac1ones hacen imposible de
vade~r, y una caballa indígena en la isla
de Mrnd~n_ao, una de las más importantes
d!'l arch1p1élago.
P,)_r e_l bien &lt;le Espafía, sería de desearse que el nuevo
mov1m1ento de rt,beldía no encontraFe eco en las Islas
pues las condicione~ en que éstas se encuentran con res'.
p~cto á la ml;trópotl, su ll!ªYº,f, número de habitantes, su
le¡anía, medios de com1micac101:!, e~., etc., he.r,in que la
campaña sea en extremo más d1fíc1I, qne la que actualmente se lleva adelante en la Isla de Cuba. .Por P.l bien
d~ _E~pa!la, deseamos q_ue el movit~1iento de rebelión de
Fihpmas no alcance serias proporciones.
Todos ~econocemos qne uno de loH m,ís grandes si nos
de brutahdad de los l_1ombres_es el hace1se la guerra,\anto más cuanto que tienen miedo á las ht-ridas, á los dolo~es, á la muerte, y muy rara vez son heroicos de nacim1~nto.
.d.LEJANDRO DUMAS, IIIJO.

LAS ISLAS FILIJ.&gt;l..NAS.
Paso de un río en la estación de aguas

Una choza en la Isla de Mindanao.

�6
6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

]44

Una boda aristocrática.
El Sr. D. Ignacio Yil•anco invita, en elegantes es,p,••
las, á sus numerosas ami~tades, para el enlace de Ru ,.,_
brina la Señorita Sara Díaz Vivanco con el Sr. D. P,:dro
Rincón Gallardo de Terreros.
La ceremonia se verificará á las 11 de la mafiana dd
día 7 del presente mes en el Templo de Santa Bdgid,
dando la bendición nupcial á los estimables contrayem."';
Su Ilustríeima Don Próspero María Alarcón, Arzobispo
de México.

Notas de Espectáculos.
Eq :\J 1ggi un ilnst,re taimado á quien no desconcierta
el d ·s,· ,o, ni desalienta el despr.-ci,,, ni abate la penuria.
Va hacia su fin con fijeza tal úe miras, con energías tan
incontnurestables, con deEden~s tan olímpicos para
los ob-;t,ácul&lt;1s, que al fin ¡.. 111al:' Vt-ntnra, vencida, se
rind.i. Hoy todo augura qne la presente tt,mporada tl.'atral
qut' h i abierto en el A.rbeu, será medi,rnamente f.,cnnda
en r..sultados pecuniarios.
Ioicióse esta nueva etapa artística con El matrimonio de
Pigaro, el papel de cuyo ¡,rn1 ago11ist,a ha creado Maggi en
México. Es esta pieza, dond,.. .-1 ,-¡,igrnma ingenuo y retoz,ín asoma á cada paso, una de las más fieles pinturas
de costumbres y vicios, qne hoy ya tienen la cautivadora
poesía de lo pasado, y con La tía de Cai·los y La Casa de
Chmpo, forma la trinidad de comedias que wás ha agr?dado á gran parte de nuestro público, amigo incondicional de reir de buena gana en el Teatro,
Los actores, al aparecer en la escena, fueron recibidos
-0on aplausos cariño~ns, con d.imo~traciones casi familia•
1·es de aprecio. Son buenos y vit'jos amigos que nos instruyen y nos deleitan. L,\stima grande qne no hayamos
querido ó podido corresponder á sus finezas, con algo
más práctico quelas palmadas estrepitosas. Natura1mente-esto es tradicional en la Compañia ~faggi-no hubo
actor que no luciese en la noche del e~trt'nO los buenos
quilates de su discreción. Fabbri, en su papel de curial,
y Maggi, recitando admirablemente su monólogo y manteniéndose siempre á la altura de su papel, cautivaron,
empero, sobre todo, al público.
Qui~ra el tornadizo humor popular, dPciddirse esta
vez por el c•iltísimo espect,lcnlo qne nos ofrece la Compañía Italiana, dando de mano un poquillo á la tanda!

Ot ro pagod e 4,000 pesos de " La Mut;:¡;,;
EN MONTERREY.

OBISPO
( T'éase nuestro editorial¡

DR. EDUARDO SÁ:&lt;C'HEZ CAMACHO,

..

Nuestro grabado de Modas.

A nuestros lectores.

* * Gil del Real, tiple, que al
En 0rrin se prPsent6 1a Sra.
decir de los cronistas, es de lo lllejor en su género; d;!but6 en La Tempe.~tiid, que con otra.q pit&gt;zaR del repertorio
antiguo, ha sido t'Xhumada con beneplácito de muchos,
por la heterogénea pl'ro harmónica Compañía, aunque parezca paradoja, del Teatro d"' Yillamil.
..**

María Tubau J)pgará en b1·eve á México, y se la espera
con cierta curiosidad. En cambio, el maestro Julián, tan
intl'ligente, hábil y modePto (como An nombre) se despide d 1 nosotros. E, de los pocos que flotaron en el naufragio •la la Compafifa de zarznl'la del Arbeu.
B 1onos vientos lo lleven y buenos tornen á traerlo.

*

DE TAMAULIPAS.

Monterrey, Agosto 24 de 18$16.-Sr. Don Carlos Sommer
Director Genl'ral de «La Mutua».-México.
'
Muy st-ñor 111ío:
Como bent-ficiaria doy á vd. las gracias por la deferencia que ha tenido en mandar hacer el pago de$4,000, (cuatrornil pl'sns) en mi domicilio, por las pólizas núme"'lll
546,571 y 738,029 de que i&gt;r,1 tenedor mi finado esposo D.
l\iláximo Martílll'Z, y talllbién doy las gracias á su Agen•
te General t:!Il esta Frontern, 8r. Don Francisco D. Bw1ce, quien co11 mucha atenci6n y actividad, sin molestarme ..n nada, r ..cabó las pruebas del fallecimiento de mi
¡:-recitado esposo.
cuplico á vd., Sr. Director, se sirva hacer presente roi
agradecimiento á la Junta Directiva de la Compañía que
dignamente repreeenta vd. en e8ta República, por la prou- .
titnd en l'I pago que se me ha hecho, ant,es dt:1 un mes de
la fecba del sinieetro á la presente.
Quedo de vd. con t da.consideración S. S.-Por Lugar.
da Elizondo, Y. de i\.Jartínez.-PRiscu,IaNO ELIZONDO.

* hable. Por eeta v-ez-perD ! ópera en forma, sí, ni*q11ien
donaremos de divas y tenor..-. de polendaF. Tendremos
que co,1tentarnos con Bell, 11tucho drama y Don Luis el
Tumbón.

El número pasado de nuestro semanario,
no tué repartido hasta el lunes y éste, lo será el domingo en la mafiana. Nos apenan
profundamente tales retrasos, que no se repetirán; pero juzgamos que nos disculparán
nuestros favorecedores si atienden á las laboriosísimas tareas que ha exigido la instalación de nuestra numerosa maquinaria.
Con este número repartimos 128 páginas
de folletín.

Publicamos un hermosísimo modelo para un traje de
niña de 5 á 8 año~, qut' puede decirse que es la última
palabra de la moda infantil en Europa, por la elegancia
y gallardía de la co11fecci6n. Eácese de géneros ligeros
de colores cla,os y su d~cto es primoroso.
Para responder al deseo de gran nú mero de nuesuaa
amables lt&gt;ctoras, q11e rn •s han pt&gt;dido les 1·ecomendelilOII
unn caRa de toda confianza para la confección y el buen
gusto de sns trajes, les indicarnos, St'guros de que nada
uwjor podPnios hacer en s11 obsequio, á las

SR ITAS. HUNSI N GER HERMANAS
1~ t:ALLK UE SAN FRANCISCO NUM. 14.
J.1EXICO.

Antiguas colabor adoras de " La Moda IÍustrada"
DE PAR.IS.

GRUPO DE.SE~ORlT.A.S DE HERMOSILLO.
Sara Vll l aseiior.

Jesús Ramírez.

Margarita Fort.

Blanca Vlllaseñor.

Beatriz de la Vega.

[De fotografla:del Sr .. E..luardo B~rnal, premiada en el concur,,o fotográfico de EI.

~l,::-ll0-1

Amalla Ram.íru.

SEPTIEMBRE, 1896.

ELMUNDO.

145

�EL MUNDO.

146

6

SEPTIEMBRE,

U 96.

6

SEPTIEMBRE

La Exposición de 1900.
EN I'ARISELPLA...""i'DEFP-nTrvo.

El público se imaginaba. ingenuamente que c~r:i el fin del
concurso para los uuevos palacios de ]a Expos~ci6n,,de los
cuales habló EL Mmmo á. sus lectoree, y la dee1goac~ón. ~e
loe arquitectos encugados de construi!los, debía, cometdir
la apertura de las cante11ts; na~a más mexacto sm embargo. Son necesarias otras operacio~e.s antf's d~ 9ue se abra
la era de ejecución, la era de actividad febr1c1tante,, en la
cual durante cuatro aflos cuando meno_.,, algunos m11lares
de obreros parisienses encontrar.in trabaJ0 remunerador.

•••

HemOP seguido mny de cerca las fases diversas por que la.

Exposición ha atravesado antes de llegará lo_,:¡ue constituirá
el remate de las fiestas de 1900: la construcc16n de la nueva
avenida y'dP- loe palacios de los Campos~lfseos. Cómo serán estos pa:acios? No se podría au,n precisarlo,. puesto que
-lo repetimos-los detalles están aun por estudiar.
Sin ~mbargo, gracias á las i.ndicaciones que hemos podi&lt;lo recoger y refiriéndono~ ~l informe de :M. Pascal, apr&lt;?bado unánimemente por e, Jurado, podemos ya concebir á
R:randes líneas el plan y Ja.3 disposiciones ~rquitectónicas d~
]os futuros monumentos, y damos un amplio grabado de este
plan general á. nuestros lectores.
.
.
Para formarse una idea del proye~~ del ~ran palacio,
conviene decir que el traz~ de la adm1mstración de la Exposición es de forma muy irregular.
El plan que ha obtenido el favor y que será ciertamente
retenido en el proyecto definitivo, es el plan en T, presentado con admirable precisión por 111. Louvet. Abre una gran
perspectiva desde la entrada, y la vista se extiende por todos lados en lugar de estar detenida y limitada por un muro como ~n el palacio de la Industria. Un gran vestíbulo de
~ntrada da acceso á un vasio salón compuesto de una galería
pamlela é. la fachada y de una rama perpendicular.
RCINAS DE HOCH-OB-VISTA DE us TORRES.
En este vestíbulo, dos escaleras J?l'?m1mPntalee cnndu~en
.
da en el concurso fotográfico de EL Mm,'1&gt;0.]
á las galerías y las ealas de expoe1c1ón. Sobre la avenida __
[De fotografia:dei Sr. Ignncto~Romero, prem1a
de Antín, habrá: en medio, gran sala de Escultura, é. la de-::=-_,_
.
.
.
á
recha, r;iala de Concierto, pud}endo separarse d~l .resto d_el monumento; á Ja 1zqu~erda1 CaLas modificaciones que la administración podría preecrib1r, ser n poco numefé-restaurant, que puede eerv1r de sala de expos1c1ones diversas; y una sala de Pmtura, Ji.
rosas No Fe podrían referir en todo caso máe que é. la manera con que debf&gt;rían
gándose con las que rodean el ¡;tran salón.
prese.ntaree Jas fachadas _laterales sobre los Campos Elíseos, para los cuales dll&gt;en,
Por úlUmo el concurso hípico encontrará una gran pista paralela á. la fachada, entradas conet,ituir un ornato precioso.
sobre las fachadas laterales y en la rama perpendicular del ealón otra pista.
En cuanto á la fachada principal, constar~ de un centro y dos pabellones lateEn cuanto á los motivos decorativos, se esforzarán en ponerlos en armonía con las rales un jardín limitado por dos galerías deetmadas á la pmtura Y é. la escultu~
elegantes fachadas de la plaza de la Concordia. En la conetrucción de ]a fachada se adopra, y' su ejecución se efectuará conforme á los prec~ptos _de su autor.
tará. la «loggia» ó galerí~ exterior, pero é. c&lt;?ndició? de que esta galería sea de fácil acceso
Tales son á grandes Jineas-y ealvo las mod1ficac1ones;--los proyectos de_lot
y suficientemente ampha para asegurar la cir~ulación.
i:alacios para 1. 900. Apenas nos parece útil sfiadlr que se qmere que todo esté 11.11to..
**
para-la apertura de la Exposición, los trabajos deberán ser efectuado_s á g!an pr1¡a,
~ta el palacio·pequeño (cuya vista conocen los lectores de EL Mmmo,) ~royecto de
Los arqmtectos á quienes el comisario general. ha ~mcargado de la dirección de oall. Girault y que responde, tanto por su conjunto exterior, como por la disposición de sus
trabajos, tienen UJ1idas la juventud Y la experienc1a.
partea interiores á su destina de museo.

CURIOSIDADES HISTORICAS Y NATURALES DE MEXICO.
UNA GRUTA GIUANTESCA Y UN PALACIO GRA1''DIOSO EN LOS CIIENES, CAMPECHE.

El estudio de la historia no es rr.ás que un melancólico viaje á través de ruina•
seculares¡ mas en México, sea por la incuria de nut-stroa antepasados, ~ea por la
poca consistencia de los m_ateri ale_s empJea~o~ en las gi:a~des c~nstrucc1ones pre•
históricas han desa¡,arec1do casi los vest1g10s de las v1e1as y vigorosas razas pobladoras 'y apenas si en regiones apartadas de la Repúblíca, en incultos y tri~tf'8
páramos' ó entre enmalezados brefiales yérguese ~ún ~al ó cual ruina formid.abl&amp;
que con su desmoronamiento perpetuo, con su s1lenc10 de muerte, con sus Jt&gt;TOglíficos arcanos, l)Brece bablarn~ de glorias muertas, de civjlizaciones cadáverff,
hundidas en ese inescrutable abismo á donde ruedan con los tiempos todas las gran-.
dezaa humanas.
El recuerdo é. ido é. refugiarse muy lejos, en las regiones casi ignoradas .1ún del
hoy floreciente Campeche, en los d~siertos de \a ~asta penfnsu~~ yucateca que hoy
va convirtiéndose, merced é. la energía y labor10s1dad de sus h11os, en la Cataluft&amp;
de México.
.
Uno de esos vestigios gloriosos deque hablamoá, constitll.yenlo las grand19saa
ruinas de Hocbob en el Estado de Campeche, ruinas que rebelan una civilización.
colosal, un arte lleno de recursos, vigoros1, y espontáneo.
En ellas nos ocuparemos creyendo hacer un positivo Bf'rvicio á los lectores.
de EL MuNDO que se curen de conocer las patrias bellezas, proporcionándolee
al mismo tiempo amenísima distraccion.
No hace mucho tiempo que una. entusiasta excursión compuesta de feis apre•
ciables peninsulares, muy iJuatrados, hizo una visita á las ruinar;i, y á las famOEB&amp;
grutas de Xtacumbilxunaan, de que también hablaremos en este artículo, y .u!1º·
de loe excunionistae escribió una amenísima é instructiva relación del \'lªJ~,
de la cual utilizaremos algo, sintiendo no conocer el nombre del autor, que es sin
duda un hombre estudioso, instruido é investigador.
.
La excursión citada, tomó, con muchos trabajos algunas fotografías, dignas
por los sitios á que se refieren de figurar en el más eelf'cto álbum nacional. EL
Mo.Noo tiene la satisfacción de ofrecer á. sus lectores sPis hermosas fotografía!!,
dos de las cuales se refieren á las grutas y cuatro á las ruinas.
Oigamos al narrador, que '1espués de describir su llpgada al antiguo sitio llamado Hochob, dice:
uAquí nos manifestaron los guías que ese lugar era el que conocían únicament-e y que no tenían idea del punto en que estuvieron las paredes viejas (.clabpak,)
como ellos las nombraban; pero encont-rándonos ya sobre el terreno, retroceder 111~biera sido ponern~ en ridículo, y el que escribe estas lineas procuró recordar los~!tios que más se grabaron en su memoria tn un viaje anterior, y después de csm1-·
nar una media hora bajo el monte, llegamos al pie del cerro artificial en cuya
altura están construidos los edificios.
11No hemos vacilado en llamar artificial al cerro que sirve de base á las construcciones mayas, porque se levanta aislado en medio de ur. extens0 y pintor~co valle al que domina perfectamente en todas direcciones. Su base podrá sn de unoe
500 metros de diámetro y su altura de 30 á 35 metros. En la cúspide se formó una
explarada en la que están construidos los edificios, bajo el plano de un paralelógramo rectangular, cuyos lados de N. á S. miden 50 metros y los de E. á O. 40 metros 60 centímetros.
t(La parte que mira al Oriente está ocupada por tres edificios, separados entre sí por pa,edes de más de 1.50 metros de espesor, á los que nosotros hemos llamado Palacio Central y Dq&gt;artamenlo8 laterales. El primero mide de longitud en su·
interior 9.30 met,ros, 2.80 metros de latitud y 4.80 de altura.
uConserva aún grandes proporciones de suelo de hormigón dado de maque, Y
las paredes están cubiertas de una c¡l.pa de estuco blanco todavía en muy buen.
estado.

147

EL MUNDO.

18\16.

RGINAS DE BOCH-OB-EL PALACIO CF..l1TRAL.

«En elexterinr la longitud es de 13 metros y de 7.40 la
altura, inclu_\'endo las estátuas que coronan el frontis.
El ancl10 de la puerta es de 2.5 metroe:.
«Lo1:o dey,artamt-ntos laterales miJf'n de longilud 6.20
metI"oe, 2 69 de latitud y 4.80 de altura en el interior.
«El techo:est.á revelando el origen de estas construcciones, qne es indudtiblemente tolteca. Las ¡aredes al llegar é. la altura de 2.00 metros comienzan inclinarse ~-acia el interior basta dejar apenas entre ambas una &lt;11stancla de 70 centímetros, que se cierra con una sola piedra labrada. Este sist.ema de construir ha permitido la
duración secular de los edificios mayas, eemejantes al que
ahora examinamos. La décima piedra del cerramento de
la bóveda en el edificio lateral derecho, coneerva aún,
perfectamente visible, un geroglífico maya1 cuya solución no intentamos.
«Los lados que m;ran al Norte y al;Sur estaban ocupados tambien por departamentos separados por paredes
muy delgadas, que la injuria del tiempo no ba querido
respetar.
1,El que cae al Poniente tif'ne en cada uno de los ángulos una torre cuadrada y otra '!:n el centro, frente por
frente de la puerta del Palacio Central. La torre del ángulo Noroeste se ha desplomado totalmente, y fÓlo pueden examinarse las otras dos que aún eetán bastante conservadas. Estas torres JeFcammn sobre un sólido terraplén hasta la altura de 2. 70 metros, y se asciende á e:ll_as
por una precipitada escalera cuyos ptldafios a~nas t1e-nen el ancho de 12 centímetres, lo que hace dificil la ascención. Son enteramente cuadradBs, de 4.65 metrns por
lado y contiene cada una de ellas dos departamentos aiElados de 3.60 metros de largo. 2 de ancho y 3.60 de altura 1
cada cno. La puerta de entrada es de 1.85 metros de alto
desde la cimbra y 1.60 metros de ancho. Parece que el
objeto de esos departamentos era el de servir de gari~nes para centinelas 1 pues no les vemos otra adecuada aphw
ci6n.
11La viga que sirve de cimbra é. la puerta de la torre que
forma el áugu lo Suroeste del paralelógromo, es de la madera llamada Jabin, y aunque está. apolillada en partes,
todavía presta alguna resistencia.n
. .
.
uReepecto á, la nntigüedad de f'etos ed1fic1os, Fle ha discutido con sobrado calor y hay dos opiniones: una, que
los hace contemporáneos de las razas qne poblaban el país
á la llegada de los eapai'ioles; y otra, que_ los &lt;:onsi~era
muy anteriores, construidos por razas casi preh1st6r1cas.
A lo que parece, esta segunda opinión es la más fundada,
por razones que en un artículo de las dimensiones de éste, sería. cansado mencionar.
11Cuatro fotografías se tomaron de estos edificios. La
prim era, representa el frenta del Palacio Central; la eegund", el ángulo Sureste ó unión del Palacio Central con
... 1 Departamento lateral derecho; la tercera, la torre del
Suroeste; y la cuarta, el frente de las dos torrea que mira
al Oriente.
«Las torres ~stán unidas por fuertes murallas de 2.20
metros de espesor, cerrando completamente el paralelógramo y dándole la forme de un amplio patio de honor,
ton el cnal, durante nuestra anterior visita., encontramos
dos sitioa que fueron seguramente depósitos de granos,
que servían pa_ra la alimentación de los moradores del caeerfo.
«En los ángulos del Palacio Central, _descuellan ~os enormes caras de piedra, representando tipos muy diferentes
ti los de la actual raza indígena.
uHemos querid0 creer-dice el inteligente autor de la
reseña ya mencionr_da-que de ellas han tomado su nomhre las ruinas, pues una de las acepciones de la palabra
Hf)Ch es la de retratar, en cuyo caso el nom~re Hochob se
1iraiuciría por lo8 retratvs de aquellos, puee siempre que la

segunda 31 pPldat'ios colocados é. igual distancia que los
antRriores, llegándose en seguida á un departamento
amplio con eniradas laterales, que conducen é. los dPpósitos de agua. Desde abajo Pe goza de un espectáculo soberbio, contf'mplando la bóveda ó dombo é. una alt.nra
no menor de 2.lO pies ei hemos de creer é. Stephens, y f'n
cuya parte central aparece practicada una abertura de
unos 30 pies de diámetro por la que los rayos de luz t ntran ~ iluminar muy pobremente la salvrge ~e:cena.
uToman'ios el conducto ó vía de la izquinda por donde
los depósitos son más accesibles y empezamoR por bajar
una nueva escalera de 14 peldañoR que nos llevó á nn
puente de madera tendido eobre el primer depói&gt;ito rte
agua, que los naturales llaman_en idioma !11nya Chacxi.r,
PB decir, que ee:ta agna es debida al continuo gotear de
las piedras.
11Al fin del puente una nueva e!-calera ele 67 peldai'ios
nos condujo á nna rnmpa pr.-cipitada qne concluyó con
otra escalera de 12 pelrlal\os. E::tábamos ya muy fatigados,
el aire se hacía ca•ia vez mtí.s e1=caiw y como !'legnfamos
el camino en medio Je la más completa falta. de lnz na~
tnral, 1::I calor era 11oíocante, aumentado con las luces de
petroleo que nos alumbraban.
11Una nueva sala se preRentó ú. nnestrra viRta cuyo techo
~P perdía á nnn gran altura y de tal extensión que no p11dimns apreciada.
uTomamns en f'ea Rala el camino de In izquierda; subíamos y baj11bamos rampas de más ó nit-nos inclinación y
dt•spués de bajar dos nuevas escalas, nn3 de 23 peldaños
v otro de 12, l!f'garnos á. un pf'qneí'io dP1=cane:o precurFor(tp una nueva de 73 peldaílos que casi ,1gotó nuei&gt;tras rendidas fuerzas, á pesar de haber sido preparada como la
primera, en dos direcciones encontratlae, para evitar su
peligrosa inclinnci6n.
11Después de cruzar por ee:paciosas Polns y e~trechos él
inclim\Clos paqadizos, bajarnos aún dos nneT"as escalas de
12 y 10 peldaños respectivamentf', llegando al depóEito
no . .nbmdo C'himez-há á Tzimez-há que quiere decir agu.l
con gusanos y cuyo nombre tstá muy bien aplicado, porqne, en efecto, cría esas sabandijas que nosotros llama111os impropiamente cientopié8. No podemos apreciar la
extensión de este depósito, por falta de luz, pero debe
pf&gt;r grande, porque una grande piedra tirada desde su
orilla cae siempre sobre el agua sin tocar en la pared
opnf'sta.
t&lt;Una nue,·a f'ecalera de 12 piés nos condujo al depósito
nombrado Chiclumhá por su pequeño tamaf\o, que antiguamente era llamado Cliachac-há, á. causa dt; contener el
agua partulas rojas que provien0n de su lecho de barrn.
iiOtra sorpresa nos estaba reservada al emprPnder el camino que conduce al depósito nombrado hoy Noh-há pnr
su extensión y que antiguaménte era llamado Choc6-ha
porque sus aguas aparecen menos frescas que las den1áFJ,
Deecubrimos, en efecto, dos salones hermosftó!imos unidos
por un pequelló arco trazado con todas las r1 glas del arte-1 bajo cuyo cerramento hay una piedra de 2 metros de
Jarg-n por 20 centímetros de anc·ho que llaman la me8a del

te1mineción ob es pron(lmbre, entraf'n C&lt;'mpm:i&lt;'i6n final.
uCuán útil i;iería para la historia patria un est.udio concienzudo de Pt-as grandiosas ruinae, monnmPntos misteriosos dA nn obPcnro paEado, qne perecen, lentame11te,
contPmplando cara á cara la civilización del siglo, ¡ay! no
tan bennrnm acaFo, como aqudlas civilizaciones enigmáticas del lt&gt;jano ayer!
11Nos queclan aún por recorrer las admirables grutas
de Xtacumbilxunaan. Aquí el espectáculo es distinto.
11Hemos recorrido el monumento de una gran raza perecida, hoy vamos á. investigar uno de esos alardes arquitectónicos de la naturale:1a, que paeman á los sabios,
alardes sin orden aparente, infinitamente atrevidos, infini- frai-le.
uSPguimos el camino para Noh-ha, pasada una eecalera
tamente audaces, pero también infinitamente bellos.
uTomemoe de nuevo de ]a mano á. nuestro ilu~trado de diez y ocho peldaflos, llegamos á un arroyo que nos
fué imposible seguir, tanto porque la estrecht"z del pas:lguía, que él nos conducirá en causant, .Por los mil obficu•
ros vericuetos, por las amplísimas galerías, bajo los dim • dizo nos obligaba.á. marchará Yeces con pies y manos,
como por una l)Ube de murciélagos que nos azotaban, rt::bos exceleos de ese palacio de gnomos.
voloteando alrededor de la luz.
«El camino que á la caverna conduce, dicP, es á~pero y
"Volvimos de nuevo A 1a. bóveda central, y tomando desfatigoso con un&amp; sucesión de lomas que lo forman.
de
el pu@nte de piedra por el camino que conduce á la
uComÓ habíamos pensado no entrar por la abertura natural que guía hacia las eecalae, nof! detuvimos antes de Concha, subimos cuatro nuevas escaleras con treinta y
llegar á ella, ire~te á una boca circular como de quinien- nueve tramos en junto, y llegamos cerca de las cinco de
la tarde á donde ya nos alumbraba la luz del sol.n
tos metros de. diámetro.
Una humildecruz ae madera-dice para concluirel mis11Verificamoe un peligrosísimo _deecenso por l~s _parPdee
mo guía que hemos tomado-guarda l_a ent~da de este
cortadas á pico de aquel1a boca circulará que h1c1mos referencia, y cuando nos_presentam(?S á._ la ent_rada de la FOberbio templo de la naturaleza, temendo pmtada esta
primera caverna, un gnto de adm1rac1ón fahó de nues- simbólica leyenda:
CIN KuLTCF.CH U CILICH CRUZ CAYlJl!.CTL TI A.HLOJTIT,.
tros JabiOF1. Conocimoe- entonces que no habia exageración algnna en las incompleta~ narr~ciones de ios visi- AnoRO LA S.\NTA Cauz DE NUESTRO PAnR:e: EL REDENTOR!n
Sencillo y patético acto de amor y fé, que porece cus·
tantes anteriores y que sería 1mpos1ble hacer una descripción de aquel magnífico espectáculo, qne la plnma todiar con .m poder invisible, aqnel templo del misterio.
no es suficiente para narrar. LaFl estalactitas y eF_talac•
mitas semejando conos, columnas truncadas, chapiteles,
cnrtinas con capric_hosos
plif'gues y dPcoraciones ornadas de vistosos arn~Flcos, dan al cuadro un tinte original y bello. En PI
centro de este primer departamento dernnella UTla
colo1:1al estalacmita figuranao un carnero, en yoa contornos tienPn una perÍPCción admirable. La blanca
lana esU. perfectamente
bien imitada y el conjunto
ofrece un golpe de vista de
un efecto sorprendente.
uA la ent.rada de f'Ste departamento observamos Pl
barómetro que noi;idi6 29. 7
siendo la dirección d"' la
entrada S. ¼O.
11InmPnso trabajo y peli ·
gros costó á los excnrsio ·
nietas ganar el puente de
piedra que conduce á la
primera escala, qne salva
una profundidad de 40 varas que en un tiempo fué
de un eolo cuerpo. Las escalas de hoy dividen la altura en dos partes y ee
tienden encontradas, teniendo Pn su unión un descanso formado dP palos,
como todas ellas. Mide la
primera 46 peldaños de á
media nrn cada ur:o y la
RVIN A.S DE HOCII-OB-DETALLE DE "CN A.$G\.!LO.

-=~=-

�~=================~E~,L~i~t~U~ND0::,-;;,·~===========~6;,,;S;;E;;PT,;;I;;E;;;MB=R~E,;,,,1=1'1=!1=6._
EL BARCO DEL DOCTOR NAXSEN.

6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

La embarcación «}"ram» usada por el Dr. Naneen en eu exploración írtica.. h a
llegado sin nov~aad á Skervoe, u.n lugar de pesca en la bahía cercana al Cabo
:Norte.

Un despacho de Sl..iervoe dice. q_ue el día 14 .a~ Agosto el «Fraro» tocó. en la
isla D,rne, dondt! 1us t.ripulantes h1c1eron una v1s1ta al Dr. Andree, ~1 explorador sueco, quien piensa llegar al polo ~orte en globo. Hasta esa fechad Dr. A.11&lt;l.ree no había llcvl\dO á r.abo su ascens16n.
El o:Fram ,. llevando á bordo al Dr. Naneen, salió de Cristianfa el 24 de Jnuio rlt' 1895. 'Es un bergantín de tres má.stile1:1, y lleva una _máquinll de vapor de
160 raballos de fuerza. Las velas serían f'mpleadas exclue1voment~ al Legar á
la rpgiófl de los hielos. El "Fram11 e1:.1 de 800 1onela&lt;las y eu~ costadm; est{m Cf:111S•
truidos de tal manera que el hielo tiene que paeat· por deb»]o,de la embarcación,
evitándOfle así el rieegu deque el buque se voltee de un lado u otro .
El 1cFram11 fué buado al agua el 26 de Octubro de 1892, eJJ. La1rrw1ck, cerca de
Cristian ía.
.
•
h
·
La idea del Dr. Nansen era llegará las nuevas islas de Siberta, y de a f sah r
en dirt!Cci6n al Norte hasta que el barcoª':' encúntrarú. rodeado por_ las 11yal!~S de
hielo. Entonces Ele dejaría á la embarcación eer arrastrada por el hielo s1gu1endo
la coRta occidtrntal de las tierras que pudieran ser encont-radas.
El explorador NaoP.en abandonó. el «Framu er:i el mee de Marzo de 18H5. áloe
84º de latitud y á tos 10º27' de longitud, con obJeto de explorar la parte St&gt;ptt:ntrional de la tierra de Frnncisco José.
. .
Su llf'gada á Rkjervqe conciertl\ perff'ctameute con la p_red1cc16n de qne el
barco lllgaria á Spitzberg ó á ccalquier otro punto del mar ab.erto.

La proyectada exped ició n al Polo Norte.
Ya los Je('t.ores del ::\lusoo tienen noticiadf' la f'Xpf'dición en glo~o_organizada por el Sr. Anrtr"e con objeto de explorar t-1 Pulo Xo_rtt'. L&gt;\ exped1c16n_ ~tabla
partido vi\ c,in dirección ú. su destino¡ se habhrn re-c1b1do cartas de !os _YIB}eTOB,
nua d1.1 t- llas f1•chada el lü de Julio en Spitzberg. en la que lotJ excur~10mstata ha.cían i&lt;abn qm:, habían celebrado la fiesta del 14 de dicho mt:'!'I, á. m,.,if1 1i 11oclat, con
wi herm.r&gt;f!O 8Ul m el lwrizonte. Todo estaha dispuesto parn c"'ta. avt:ntura., ~uando recieutem~nte se ha comunicado que Andl'ee y sus compañero~ rt-1mnc1a n ii.
e~t'.a exploración, dando como motivo la presentació~ de vientos cont~,u-io~ qne la
hacen irrealizable. Queda, pues, aplazada esta tentat1va 1 uoa de las 1qJt1 bril1anks
que registraría la. citincia moderna.
0

liRl'T.AS DE XTA("l'lffilLXl'~A.\.:--.-"LA &lt;"0:-.CltA,"
1D.• ioto.~rafol dl'l ::)r. l'.{IU,dO RUl!íU, prcmltl. ltl.l.\ll 1!1 éoucurso íorngn\f\('(l de EL MUNDO,

LA GUERRA DEL P ORVENIR¡:.:¡ la actividad y el ingenio humanos, aplicados á. la
ciL•ncia de la vida, pasman por sus conquistas y asombran
por sus dei::;cubriroientoe, en estas postrimerías de la
X l X~ centuria, no son menos dignos de admiración ni
dejan de producir estremecimientos de miedosa eetupe·
facción, cuaudo los guían contrarios impulsos y so:1 co·
mo loe ministros y asociados de la temida parca, cuando
se t.l.irigen al estudio de la ciencia de la muerte.
Aqu"'lla tímida emulación que lleva.ta antaño á los
grupos sociales, á tallar el pedernal, primero, á fundir el
bronct&gt; después, y por último, á. arrancar el hierro matador de la~ entrai1as de la tierra, para competir cuerpo á
cuerpo t'll la tremenda lucha por la existencia, ee ba
transformado i,Or el transcurso de las edades, ha ido
creciendo en formidable empuje, de generación en generitción, como impetuoso torrente, como alud terrible y
fi,•ro, y es hoy po:- Yirtud de los adelantos de la moderna
cit.&gt;nci:t, no débil cowpetencia 1 sino espantoso desafío
que ag·1za todas las astucias y pone á. contribución las
facultades todas del hombre, fusti~_do por el instinto de
pmpia conservación.
Y tt:;í arrastrada la humanidad en cie-go torbellino, á
ca,fa paso y adelanto que ha hecho el espíritu de la des·
tmcción, lu cvntestado con un progreso y un descubrimiento lll•clio por el espíritu de la defensa.
Débil é insuficiente la vieja coraza, mellado y roto el
escudo de pit!les de animales feroces, se inventó la arma'lura metálica, inútil hoy ante los pasmosos progresos de
la balfi:itica.
La misma progresión que ha presidido al desarrollo
del intento de matarse en tierra, ha impulsado á. la evolución del rencor para matarse en mar.
El deleznable casco de madera que protRjía los a.ntigm,s navíos de línea. en los siglos XY y XVI, que el fuego griego consumía y un bote de metralla echaba. á. pique,
es hoy la resistente coraza de acero fundido, que desafía
á lo3 cañont:!s dti más potencia y á los más pesados pro·
ytctilee.
Pero contra el monitor y el acorazado se ha inventado
el toroedo; así como contra todas las reeistencias del acero se han pr~parado todas las potencias de loa modernos
explosivos.
¿A.-dóndc \·amos á parar? dónde ee detendrá t-1 \·értigo
q11e arrastra it la humanidad en !:!U locura destruct0ra'? ... ...
Quién sabe! pero creemos que, á pesar de todos los
congresos de In paz y todas las sociedades de arbitraje,
el arte de la guerra EE-guirá. en su espant-0:!a y terrífica ta·
rea. Sunca logrará alcanzarse el hermoso idt:al de que
dvan los hombres como hermanos; aun está. lt-jos, muy
lt·jos el dia en que la concordia de las naciones mprima
la 1Jlrrigfr for lift!, entre los pueblos y las razas.
Para dar triste y pálida idea de lo que pueda ser la
guerra en lo porvenir, publicamos uc grabado que re·
preeema t&gt;~cenas de batallas navalef', con los elementos
con qne h,iy cuentan las marinas de las grandes potenias. ¿.\.. dU1de irl'.'mO:i después?

LA OANCION DE LAS MUSAS.
I
Yo soy la m usa rubia¡ de un oro p álido
Son mis ténues cabellos cuando desata
La mano de la orgía mis trenzas rubias
S,1bre e l mármol caliente de mis espal das·
Mis ojos son azulee, mi seno blanco
'
:Mis manos pequei'iitas, también son' blancas
Yo desat.o las cintas de mi corpino
'
En lujosas alcobas nordelizadas
Y adornada co n flores rl e in vernadel'o
Arrastro mis OOtitas coquetas y altas
l'or las cal lee del viejo París¡ mis homb ros
Han sentido loa besos del re'y de Francia·
Bailo el Minuet¡ me gusta dejar desnudo'
El mármol opulento de mis espaldas
Y lucir bajo techos artesonados
~li explendent.e epidermis de seda pálida;
Hoy el cognac; la muea de ttenzas rubias,
De pupilas azulea y manos blancas
Que desata lae ci ntas de su corpii'io
En lujosas alcobas flordelizadas.

II
Soy la verde ¿No sabéis? ¡La musa verde!
.La de ojos de diabólica esmeralda,
La que cuaja los espíritus dipersos
En enjambres de fantasmas,
Y al arrullo de alaridos estridentes
Los obliga tt palpitar dentro las almas;
Loe horribles estrabismos de mis ojos
t,on de loca? ¿Son de histérica extasiada.?
¿Por qué estrujo los cerebros
A.l compá.s de mis nerviosas carcajadas?
¿~o sabéis? Yo soy la musa que enl&lt;K¡uece
Uon sus besos y aus ojos de esmeralda¡
Yo inoculo los fermentos misteriosos
Que, al arder en las entrañas,
Y.. a :·i::t.::mdo f'n el cerebro, procesiones
De doncellas ca",,Ja.~a.:~d.:, e:? Wtias brava.e;
Soy la musa de ojos verdes, el uger.jo,
La que piensa con ideas estrafalarias,
La que besa á sus amnntes en la boca
Y en los labios les derrama
El licor de los delirios; ¡musa verde
'De púpilas de diabólica esmeralda!. ...... .
LA Gl'ERRA DEL PORYESIR.-:E:stE::-:.A

DE l)'ll"A BATALLA NA.\AL.

m
Yo soy la musa negra; me balanceo
'CJn el ntmo cadente de las hamacas

Y hago ondular mis curvas iucitadoras
A loe dulces acordes de las guarachas¡
Mis ojos, empapados de luz, oatentau
Atroces languideces de desposada
Y en los éxtasis hondos se enciende.n y arden
Tras la red entornadtt- de mis pestaflae;
Cuando besan mis J9. bioe, tiembla y se agita
Mi seno exuberante mi aliento abrasa
Y mis negras pupilás vierten el fuego
Que elabora pasiones descabelladas¡
Hay cadencias que crispan, por lujuriosas,
~n la música lenta de mis palabras¡
He nacido en las coa~ y los terraleR
Han caldt&gt;ado mi carne morena y blanda¡
Soy el café: la musa de trenzas negras
Y dulces languideces de desposada,
Que entre-ga á sus an:&gt;antee un cuerpo henchido
De perfumea de carne morena y blanda .... ..... .
IV.
Soy la musa que a~ i ta la.e alas en torno
De espíritus negros¡
Me ha nutrido el amor á. lo opaco, á lo obscuro,
A las noches sin luna., plaga.das de espectros¡
Yo acaricio la., frentes que inclina la angustia
): Jejo mis besos,
Con wroura. de madre que besa á. sus hijos,
.En lae bocas calladas de labios anémicos¡
Yo recojo las flores a::aarchitas que caen
A I golpe del viento
Y emretejo con ellas corvm,:i humildes
Para sienes que opril'.De la uumo del tédio¡
Yo levanto mi voz apagada y doliente
Y dicto loa versos
Que, empapados en l ágrimaa, nacen temblando
Ea las noches del alo::rn, de cráneos enfermos¡
Soy la madre Trist.ez,.a, Ja madre de todo
Lo grande y lo bueno,
Soy la 1uusa piadosa qne ajusta en su ritmo
Los sollozos del alrof.S. que tocan A muert.o ........ .
ANTENOR L&amp;SCANO.

Setiembre de 1896.

U N A OJBSESJ. ON.

r.

un pequeño ID- neble Luis XV, comprado por
mí últimamente, encontré, en el fondo de un caón, la extraña ~arta que aquí se lee:
•Querido am•go:
Lo que te es~ribo va á extranarte I?rof_undamente, pero
no tienes una idea del est-ado de excitación y de pesar en
que me encuentro. Tú, eL mejor compai\ero de otros días,
el que conoció todas mie dicho.a y todas mis angustias,
eres el único que puedes oír y consolar mi desolación.
Vente ven ii vivirá mi !:a.do, á ser el cowpailero de otros
ti~m~; solo que ah~ra 11i ~eiré, ni seré. el bullicioso endiabla.do de entonces ..... - , eo, ven a.roigo mio, pues temo por tui pob'"e ra.zón B-arto sacudida yal
Debes recordar que, p&lt;7'CO tiempo después de haber tú
dejado la vida de alborOl'to y desorden que junt.os arrastráramos tanto tiempo pE&amp;ra sabiamente encerrarte en un
cetiro de paz y laOOr, te escribí diciéndote:
Amigo: al fin encontré lo que necesitaba: la criatura
t1anquila y sumisa, á. c~yo lado refugiarme; el se'." hecho para el'amor. tolerat9te con mis caprichos, humilde
:'. mis deseos, y que va, cl,.esde hoy, á. ~er mi compa!\era.
Te haola,.)l). Je&lt;&gt;!:.,, e~ s~ ro3tro apacible, d,:- su mira.da
serena y acogedora, de s~t:1 ?.:.::,d:!o..,, n'Jriéndose en l';' mitad de la frente y d~ead1endo ~t,m, sobre 11:13 s:en~
como los de una virgen pre-Rafaelteta. Te exponía el caso de conciencia en que ooe hallaba. ol!es ~iendo ella, una
criatura honesta, el de~er rr.e c.x.i,,g:la dar_la m~ I::&gt;=.\bre,
cuando mis conviccion~:s, ú má.e bien, m1e preocupac1c11es estúpidas se opouí .u... Jl todo lazo oficial y definitivo.

149
Sabía bien que ella. no deseaba sino obedecerme¡ su ma·
dre, eu casa, t,odo estaba pronto á. sacrificar á. mi menor
d_eseo; con el mismo gusto, que digo! con el mismo entusiasmo hu_bie~ falido para la iglesia9ue para el peor lugar por mi ues1gnado. En su pobre vida de mujer era yo
el f:Sperado, el amo indi.acut.ible, el Bienvenido que la
mUJer a.guarda, pronta á entregarse. Con mi habitual
egois~o y abandono, roe dije: «ya habrá. tiempo.•_
Murió su madre y hube de verla máe. de segu1do sio
ocuparme más que del encanto que de todo su pequefio
eer emanaba.
Tú no _p!],edes figurarte los dos ailoa de entera, de completa {ehc1dad que be pasado á su lado. Yo nunca creí
,e1_1 la f~licidad, no creí que un hombre, algo refinado, pud1~ra em g~a~ eafuerz?, soportar durante dos aiios, las
mismas caricias, las m1Bmas palabras, las mismas faccioi~es y li\S mismas coeas. Puee bien, yo, el mismo escept1go egoista que conociste ha sido feliz al lado de una mujer, feliz, como solo puede serlo el hombre destinado á
p~a-rlo muy caro después, como me pasa ahora. Cada
d.ia qae se va, cada hora que vuela, lamento más esos dos
.añoe, y loe deeeo con más intensidad; he quedado herido
para siempre, he quedado, como debe haber quedado
Adán después de su expulsión del Paraiao.
Durante los dos años que duró mi pasión nunca pensé
,engaflarla; no te asombres, pues no la conociste. Jamás
~uvodoeveceeel mismomiroo ni repitió lamismacaricia
Jamás de sus pequenos labios salieron frases vulgares~
engendraba todas las seducciones y las OOndades iodas !
era !ndulgente, y tu bien sabes que cuando más deseo~
~e tiene de engaflar es cuando se ve oposición y celoe
rn~portunos. En ella. si bien á la hora dada brotaron te-rnbl~e, como de verdadera amante, mientras no sospechó, Jamás ¡.ae6 por su frente la idea de que yo pudiera
eer falso. Yo era para ella, t,odo Jo grande y t.odo lo her•
moso, como ella era para mí todo lo adorable.
Te acuerdas de Carlos X? Pues él, solo él ha sido el
.autor de mi d~gracia; él, la mano negra que se oculta en
la som~ra y hiere para siempre; él, el falso amigo crea.do
P3:ra picar como la víbora, traidora y mortalmente; él, el
m¡serable Ya.go 1 entrado en mi casa para atormentar, para eropon.r:ofiar, para hacer la noche en toda nuestra fe-licidad. Tú sabea que lo busqué para provocarlo en un
due_lo, en el que todavía tuvo la suerte de herirme de
henme! á mí, que debiera aniquilarlo tan solo co~ la
fuerza de mi odio!
pn día, oomo llegara, encontré'- Julia toda en llanto.
Mi asombro no tuvo límites, cuando tt mis caricias solo
contestó.con reproches.
. Y~ quise, e:ugí saber y supe ...... El miserable! el que
diana.mente se sentaba á. mi mesa, el que me sonrefa, le
J1ab1a hablado de mí, de mi pasado, de las mnjeres que
Y.º había engallado, de todo cuanto yo había hecho; había
&lt;atado fechas y dado pruebas¡ le había dicho que con
ella pensaba hacer lo mismo, que no me había casado
&lt;:on ella para impunemente hacer lo que con otra.e: goar~
dada un pooo de tiempo, para después, una vez cansado,
abandonarla. El pobre ser tan amado, se sacudía dt, do·
lor, c~ando entre sollozo y sollozo, mur,uuraoa eeta de-claración.
. !~tenté en vano co1-1solarla. Después de las lágrimas
v!meron los ~eproches colf'ricos, en ella se despertó la rabia de la muJer confiada que se siente totalmente engafiada; yo no era lo que ella creía, lo qne ella amaba. Vi•
no el despecho, la rabia que quiere herir, venga.res, y un
nuevo ser se reveló ante mí: el debil, el sumiso, el ser
de bondad, se tol'_naba en la leona iracunda que aoloquie•
re arañar, destruir. «Te has dt' casar conmigo decía te
has de casará fuerza.a .. ..... porque me has eng~flado?:.. ••
como habrás engaflado á. las otMU! . .. ... y yo ..... . no soy
como ell~······ te has de casar, .... .. te has de casar aun~
que no quieras ...... aunque no me quiera.su Este grito brotaba constante~ente de su c6lera 1 como la espuma del
agua que se agita.
. En su _mirada ence!ldida, había rencor1 había desprecio, y m1 orgullo, mi orgullo estúpido de hombre, se le-vantó contra el ser que yo ~maba y que sentía aún, mi
org~llo ee levantó para decir: «Casarme ¿y quién podrá
obNhgarm,e? acaso tu que has caído voluntariamente? .... .•
unca.•
A mis pa.labra9 siguió un rato de silencio¡ la ví asom.
brada á. su ve,, asombrada de v~r levantaret, una cólera
contra la snya, una fuerza contra la que ella creía tener
en ese momento. Luego 1 después de breve lucha fué á. la
mesa de noche 9.ue junto tt sí tenía y empuflo un pequen.o
rovolver mío, dirigiéndolo contra mí.
. Yo, colérico de vt-r altiva á quien creía esclava, dije
sm dar nn paso: «pega porque todo bn conclufdo entre nosotros¡ nada quiero ya contigo y ahora mismo vas , ealir de aquí»
La ví palidecer, leva nt6 el revolver, me miró un inetante con un.1 !-Jlirada:- · con un\ mirada que nunca, non~ más he podido alvidar; cou una mirada que me persigue en las sombras de la noche y me atormenta en loe
malos euei'ioe. Me miró largo ratc, sin que yo pronuncia•
ra una palabra 1 lle,·ó el cañón á su frente y volvió á. mirarme, con un repr .&gt;che lleno todavía de amor¡ me miró ...•
yo no ':1í un 1¡&gt;&amp;80, }a. ví pró.xi~1a á la muerte, resuel~ ll
concluir y m1 estupido, m1 smgularmente estúpido orgullode macho herido, me hizo bra\·ear su última mirada.
{!n~ detona&lt;?ión y yo me pr~cipi~ á. tiempo aún para
rec1b1rla en mis bra:r.os .. ... .... una última convulsión ..... .
luego nada, un borOOtón de sangre brotando de su frente, cubriendo su rostro, bailándola toda!
Y _amigo m(o! quien podrá exactamente describir y
anahzar lo que yo sentí en traa noche al velar á la que
tanto hab(a ama.do, á la que claro sentía amar más y má.s
una vez muerta.? S.:&gt;lo tengo vagos recuerdos. Su cuerpo,
las líneas de su perfecto cuerpo, se destacaban sobre la
:1eg:-n:-~ d .. 1 taph: fúnebre extenJido rnbre el lecho, baJ J ella; la b1ancurJ. a~ s;:s ::1.1no~. la lucidez cadavériC.l.
de su rostro, resaltaban vivamente Anl.11"0 ,,; n&lt;'~F('I, ~O!DO
loe marfiles de una la.ca. La. he, ida di:! la fren!.O había etdo vendllda y solo un punto rujo manchaba la seda que
1a envolvía; sus c!t.b1ltos 1:melto:1 le l:!E'n-ian Ce a wuhada.

�6 8FPTrEMBRE, 18~6.

ELl\tUNDO.
150
-===-================================================================
aclamacionas populares, las músicas marciales, las feliEn eus pequeños labios, antes tan risuefios, nido de cari- Tengo miedc, de qne vuelva, miedo, sobre todo, de la ex- citaciones entusiatas? ...... ¿Ya en la copa de los brindis no.
cias y ahora fríos, insensibles como los de un marmol, ha- presión de su últuua mirada.
No estoy loco, no, pero la siento, la siento errando in- hay más que lágrimaP?
bía un ligero pliegue doloroeo. Sus p,írpados cerrados
El cielo está aznl,. la mañana serena, como el día en.
apartaban para siempre de mí eu mirada. Luego, no re- visible á mi alrededor y tengo mit•do, mit-dp de ell~ y
que del puPrto partiste ¡oh navegante! el mismo buen
cuerdo más. Ráfagas de aire entrando, estremeciendo la de tal manera, qne nunca ni por nada me hubiera atrevido sol manda su escuadrón de átomos cárdenos á través de
luz de los cirios, haciendo pasar rPsplandores amarillen- á escribir esto de uocbe, inqi,ieto de sentir el golpe en el
tos por el rostro de la muerta. Notas quejumbrosas é iró- hombro, ó sus pasos, avanzando sileuciosos, con precau- los espacios, la ola teje sn encaje de espumas, y á lo le•
jos, la tierra. la anhelada tierra prometida, se esfuma en
nicamente de alegres organillos, aletear de moscas, los ción.
Tengo miedo, sf, y de ella; ven, ven y librame de este una indecisión soñadora: ¡Eres el mismo, oh mar! ¡Oh
toques de lae hor11s repitiéndose á diferentes di~tancias
y en di versos tonos, sucediéndose, resonando brnscos, pavor, de esta insoportable angustia. Sintiendo á alguien sol, eres el mismo! Sólo tú has cambiado; llevas contigo.
pesadofl, inexorables en el eilencio de la interminable no- á mi lado me sentiré fuerte. He pensado en casarm11, en otro. Placer del recuerdo, por tí vi vimos, por tí somos. .
che ymnchos pensamientos, muchos, danJovueltas en mi traer conmigo á alguien que me escude de Pila; pero no, Y ahora ¿qué nos resta? La dulce sonrisa plácida del viela 'nvisible sentiría celos, y nunca podría besar ni estre- jo maestro, el chambergo de medio lado, t-1 olvidado cacabez:i. á ideas y á recuerdos.
fé en el que apuramos, á escondidas, nuestra bebida de
Y o revivía las escenas y las caricias de esos dos años y chará mi mujer sin Pentirla ahí, entre nosotros doe.
iriqaciones ambarinas.
Y
no
es
que
baya
dE-jado
de
quererla,
no.
La
amo
y
la
quedaba un rato viéndola, la veía invariable, impaPible,
Italia! ...... El viejo maestro, el qne en otros dias paseó su
hundida en las profnndidades de su sueño de muerta; deseo más que n·mca. Ah!si ella estuviera aquí, cuan di- gloria triunfal de ciudad en cindad y de nación en nación
tomaba su mano fría, la llamaba no pudiendo, no que- ferente sería mi vidn; pero tú lo ves, la amé mucho, me se refugia en el peque.ño cementerio en el qne duermen su~
rien'lo admitir que estuviera así ¿Muerta? y por qué? amó ella también; fuimos muy ft-lices, y ahora es preciso muertecitos el.sueño eterno. Tal vez él deseaba irá ter•
¿Qué había hecho? qué babfamos hecho? Ella con- que pague con el peor de los c11etigos: temerla, querer reminar allí la jornada. oscuramente, hnntildemente como
tinuaba invariable, in pasible; la seriedad de eu rostro fu¡1;iarme contra ella ...... contra ella!
Lo veel ahora mismo, al eecribirte, 1-I sonido q1wjum- ahora va á ese café que no le dice nada de su existencia
me decía todo lo que nos eeparaba, estaba muy léjos, yo
de 11us grandes alegríaR. Todas las prima veras el suelos~
no existía más para ella y lo absoluto de aquella de~apa- broso de una puerta empujada por el viento ...... ( por el cubría de flores mitPtras él persPgufa su loca carrera derición, el pensar en la soledad del día siguiente y lo de- viento?) me ha hecho estremecer y enf, iarse mi frente,
lirante. Y se le representa aquPl lugar del profund~ olfinitivo de FU muerte, me hacían sentirme rabioeo, desee- sin que pu!'da atreverme á yolver el rostro.
Tengo miedo! Tengo miedo! Ven amigo mío, ven ó no vido como una aspiración irrealisable, como un imposiperado coutra mi impotencia y la fuerza del que crea seble sueiio.
sé lo que será de mí!»
res nara con tanta faci:idad destruirlos.
Y el viejo maestro se sonríe siempre, se sonríe con su
Septiembre de 1896.
Bim:&lt;ARDO Coi;ro CASTILLO.
P~nsaba en mi culpa, en mi criminal orgullo. lJn mobondad sana, en el fondo de aquel café, olvidado solo
vimiento, una palabra, una súplica hubieran bastado
mientras su peneamiento Pe escapa lejos, muy lej~s e~
rrALIA.
para qne ella estuviera viva, prodigándome sus caricias
un abanclono de la realidad, y el cantinero le lanz~ su,
y mUJ murando á mi oído sus palabras amantes.
burlesca frase de inconsciente sarcasmo: ¡Oh Italia!
...... Volvía á verla, ........ l mismo pliegue amargo en su
CARLOS DfAz DuFoo.
boca....... los ojos cerrado@...... los cirios prestándole lu,.
. 1
,if.--.·\.
minorns resplandores y bronceando los largos hilos de
su rab~ llera suelta.
$popepa
la sangre.
1\11- arrPpentía, me odiaba, y todo era en vano ninguna, ab, olutamente ninguna fuerza daría du!zu'ra á. eu
T.,o negro es la tormenta, la sombra y el misterio
sonrirn ni abriría más sus ojos. Los días. sucederían á
Lo negro es de la noche el formidable imperio; '
los días y Pra en yano esperarla. Los hombres cont,inuaLo nPgro es el dolor!
rían los mismos hechos, los mismos gestos, las miPmas
Es lo que el alma tri&lt;Jte de los esclavos puebla,
p~lab1a".• nada ni nadie cambiaría, y ella, ella qne deLo negro es crimen, muf'Tte; lo nPgro f'S la tiniebla
biera ~g1tarse y moverse com:&gt; los demál', sumergida paQue tiende por el cielo banderas de pavor!
ra sien,pre bajo la tierra, y eólo por no haberla baolado
Lo rojo es luz, es fuego, es alborada y vida,
por no haberla detenido. Para mí la oonstante deeo!a'.
Es triunfo, es holocausto, es púrpura en la herida
'
ción, para ella?....... ..
Que o~tenta el paladín;
La ví salir y no tuve fuerzas para acc,mpaflarla· manos
Lo rojo es himro bélico, él la ictoria encierra,
extrañas cerraron para siempre su nueva morada'· las úlY sobre el cielo surge como clarín de guerra
timas palal-ras que le fueron dirigida!', ealierou d~ labios
Cuando la noche huye, y el sol despierta al :fin.
que nunca la besaron; yo quedé aturdido, anonadado coEs rojo el rudo aliento que lanzan los volcanes
mo se queda después de las grandes y definitivas c~tásSangrientas son lae fraguas, do amasan los titan~s
troíes.
Los bloques de metal;
Cuando rssignado, ante lo irremediable de eu muerte
La llama es roja lengua que besa y que depura
comencé la habitual peregrinación, la espontánea revist~
Son rojos !os crisoles y el rayo que en la altu~
de los objetos:¡: !as.menudencias 9-~e ella había escogido
De la tormenta canta el himno colornl!
y en cuyas fam1handadeshabía v1v1do empezó ese Ja,rgo
La noche está vencida, cui,ndo tras alto monte
vía-crucis de la reconstrucción, detalle' por detalle de mi
La aurora, como incendio invade el horizonte '
anterior felicidad. Todo me la recordaba, eu todo' la enY a vi va su arrebol;
cont~aba y to~o eetaba l(eno todavía de su presencia. Los
En tanto, cual guerrero que en actitud serena
espe¡os no,olv1daban su imagen, los guantes arrojados no
Ya del estadio pi~a la ensangrentada arena,
perdían aun el molde de su mano, había cojinee que c0nCon su dorado escudo, avanza un rey: el eoll
eervaban el hueco formado por su cabeza y la mancha la
La ~oche de los pueblos también tiene su aurora,
fatal mancha de u!:! rojo negruzco, se me presentaba á'ca•
Tamb1en su sol que incendia y que al brillar colora.
da momento resucitando la escena.
Los cielos, de carmín:
EL VIEJO MAESTRO.
~o pudiendo resistir á todo esto, abandoné la casa don•
La púrpura que envuelve patíbulos y hogares,
de ¡untos gustáramos tantas venturas y donde tan amarLos campos y las rocas, el trono y los altares,
Allá, en el tranquilo caté, en donde, á ocasienee, me
gos rato.e pasé á súlas. Comenzaron días largos, tediosos,
Ofrenda hecha á la patria, la sangre varonil.
de contrnuo errar y bufr de su recuerdo como un ingra- place apurar lentamente nn bock, olvidado en una mesa
La eepada Fe ennoblece, si la brillante plata
to; los días en que se lucha por no ver más el relicario apartada, en un perezoso alejamiento, lo veo llegar, el
De su boja, se purpura con vívida escarlata
alto sombrero indinado, la boca iluminada por una buena
d•mde se esconde su memoria y donde su imagen flota
.
Del bravo lidiador;
Llegaba basta la casa, miraba las puertas cerradas lo~ sonrisa, las pupilas encendidas al reflejo de una vej..z sa}1s m1rthos qut: coronan. al púgil por su arrojo,
na y alegre-la plácida vejez de que habla Lamartinelialcones vacíos, todo diciendo el abandono y la mu'erte
Tiene? fulguracwnes de rncandescente rojo!
Y,.sintiéndome debil, volví~ para beber hasta embota; sentarse y apnrar á pequefios sorbos una bebida de irisaLo roJoes la epopeya] Lo rojo es el valor!
mi dolor; pero enton~es la v1s1ón de su cuerpo, al caer en ciones ambarinas.
¡Oh roja y noble sangre que das vida á la ideal
El duP:l'io &lt;lel establecimiento-rechoncho, bajo, cabenns !:&gt;razos? la expres1~n ¡oh! esa exprEsión de amoroso re¡Oh noble y roja sangre que de la luz gotea
proche salida de sus oJos_, la sangre, cubriendo su cuerpo, za traFquilada de clown-lo recibe con una risotada: «¡ Oh
Y brillas al caer!
me atormen~ban, pareciéndome como Ja:más espantowa Ita:ia!n-Y él acentúa sn sonrisa, inclina más caballeres¡Oh sangre de los mártires que tifie los cadalzos
camente su chistera, y deja vagar por su rostro una olea•
de las pesadillas.
Sangre de los que marchan desnudos y descalz¿s
da de recuerdos.
Después de al~ún:tiempo volví decidido á trabajar sin·
Y logran á las cumbres más a'tas ascender!
¡Italia! ¡Qué melódicamente resuena en su oído el nom•
descanso. Pasé inclinado sobre la mesa muchos días y bre de la patria lejana! Y se deja ir en una ráfaga de re¡Oh floración de gloria que en la contienda estalla ..••
~uchas ~oches, llenando neryiosamente hojas y más ho- membranzas: la vasta sala iluminada, el patio rebosante
Que nace sobre el surco que ha abierto la metralla
Jas, quer1end? con el ~ansanc10 y las iJeas ficticias, sus- de alas negras y de encajes blancos, loP palcos deslumY que eembró el valor.
traerme á m1 pensa1!11ento. Con frecuencia, las mismas brantes de pedrería; en las altW"as, la gran masa, el terri•
Los labios d~ la herida son pétalos sangrientos
palabras que yo esci:1bía, t&lt;?ooban, despertaban mis heriA donde ansiosos beben los tristes los sedientos
burgués con sus cóleras estruendosas y sns vociferadas, Y con frecuencia, olvidando por un momento me ble
De libertad, de patria, de lauros y' de amor!
ciones,
y
por
el
pequefio
agujero
del
telón
se
anotan
nomYol vía buscándola á mi lado, como lo hacía cuando' ella
L~ sangre es re~entoral Ella fulgura y brilla;
me acompafiaba á trabajar; al no encontrarla botaba la bres CC?nocidos.: El Príncipe A.... el Marqués L .... M ..... .
Redime á los cautivos y envuelve su mancilla,
el terrible crítico ...... Y el golpe seco del director de orpluma, quedando más hundido en mi dolor. '
La sangre es un laurel.
Pei:o es, al llegar.aquí, donde empieza lo más negro, lo questa, dando la voz de alerta á sus batallo:-.es.... -ChieDecora los altares donde la patria impera
pean
sus
ojos
como
dos
carbones
encendidos
á
la
evocaque siempre, ¡oh egoísta! me preocupa más de todo este ción del cuadro.
E&amp; luz sobre )os pechos, y es sol en la ba~dera
'
drama. No te rfas.
Que á los valientes cubre con inmortal dosel.
Ahora se ve ante un público delirante que lo hace ealir
U~a noch~, después de varias horas de trabajo, sentí á la escena, lo aclama, loco, sugestionado. Vuelve á vivir
Allí, doucle el cadalso de un martir se levanta
un ligero rmdo trás de mí; estando bastante nervioso me aquella vida de éxtasis y delirioe, á la que había consaLa sangre, roja estrofa, eternamente canta
'
volví bruec~mente; excuso decirte que no encontré n~da. grado todas sus energías, todas sus yitalidadee, y quepoAntífona triunfal;
Seguí traba¡ando, algo preocupado ya, y desconfiando de co á pocó lo fné desgastando, hundiendo. Ah! es bermo·
Allí estará la fama y vivirá la historia
la~ sombras qneabundaban fuera del radio luminoso de so ésto, es hermoso este sacrificio de todos les díaa de
Porque el martirio alcanza la más alta' victoria
11:1i Jám-para, cnando poco después sentí, sentí ó creí aen- todos los momentos, para caer vencido, muerto en ~ida
Y así se inmortaliza y se unge el ideal 1
'
t 1r un ligero toque en el hombro; quedé frío, pensando en
Sobre esa roja pira, de excelsitud venero
y ver cómo se despiertan otras energías y se elevan otro;
qne e)la me ad vertía así. cuando quería interrumpir mi ídolos y se desencadenan otros aplausos. Es hermoso sf
Forjaron nuestros padres su vigoroso acerd
traba¡o, y @entí una ans1~dad horrible; no me atrevía á
Para luchar después.
porque á cada nueva ovación, á cada brillante éxito' eÍ
volver el roetro, no respiraba, temeroso de encontrar al- pasado rompe su lápida, raega el velo de nieblas qu~ Jo
Y allí vamos nosotros, obreros del mañana
go dptrás de mf. DPspués de un rato de lucha volví al :fi
Como al oasis llega la errante caravana
'
cubre y se destaca lumino!!amente.
la cara ron li:ntitnd, haciendo ruido y esfue;zos. ¡Nad:!J
Con ide~les nuevos, de pie sobre el pav'és.
Boga la argentada barquilla sobre un mar de rcsas y
Rolo la~ medias so~bras y el b!illo dorado de las encua- deja estela de carcajadas v de besos. Allá va la vencedoL?s himnos están hechos de notas encendidas,
tlernac!ones. ~esp1r~ largamente, sintiendo co::isuelo; pe- ra, la ilustre, al aire los flotantes estandartes corno cabeY tienen nuestras glorias, más santas y queridas,
r? temiendo aun, de¡é la pluma, y sin volverme más sin- llera de una virgen del Ticiano; allá va la que lleva á su
De sangre el pedestal.
tiendo .frío en !ª frente, fuí directamente á mi cama'.
Lo rojo es una diana! la sangre es redentora!
bordo los poetas, los dioses de la juventud los paladines
Inútil e~ decIT que no pude dormir un momento: el del a~1or. Avanza cargada de idilios tiern~s y de sutiles
Ofrendas á la sangre, ofrendas á esa aurora
menor ruido, el toque de las horas, el crujir de nn mue- madr1galee, hasta perderse en la curva del océano en
Que como inmenaa hoguera mantiénese inmortal.
ble ó el
dP un ratón, todo esto me prodnía sudores crepúsculos roeados, de nítidas limpideces y espeji;moe
La lucha del progreso es lucha del presente:
fríos Y sobrfsaltos, á pesar de cuanto razonamientoJ·uicio- teTPoe. Allá va la iluFtre, allá va la vencedora.
Sangre por sangre, ¡oh mártires! lajuveÍlily ardienteeo me hacía.
Pero ¡ay! un día el heroe que t!ipula el osado esquife,
.
Espera la ocasión;
P&lt;'ro desde entonce¡,, ª1:'ii:JO mki, siempre es lo mi&amp;mo
Le brmdara otro mant? purpúreo á la victoria,
ª"?ma _la faz sobre la trasparenc1a de las aguas y como
todo. me sobresalta. traba10 biempre con el oído alerta' Ri¡¡-R1p, descubre qne su dorada barba ee ya de plata y
Que no ha roto la patria su pacto con la gloria
qu.er1endo .sorprender todo rui~o: En una palahM, teng¿ que los verdes pámpano~ se han marchitado en sus sieY de escarlata puede teñir su pabellón!
1111edo, miedo de la pobre !!U1C1da á quien tanto amé.
nes. Así ¿todo ha concluido? ¿Los gritos de victoria,' las
Setiembre de 18flG.
J.\I. LARRA~AGA PORTUGAL.

.,,.

ae

t

Pª"º

6

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

EL NUEVO SISTEMA

¡TU!

¡Y .Yº creía muy difícil ser periodista!.. .... Los periódicos srnmpre ~e C!}usaron una mezcla de asombro y de respeto; de adm1rac1ón llevada al grado máximo.
-¿_C6.mo se hará,- me P.r.,guntaba yó contemplando
un d1ano de esos que lo mismo describen la cogida del
«~fanchao» que filo~ofan acerca de las propiedades curativas de la za1.nahor1a, pougo por vegetal,- como se hará
és~ de que hoy fallezca ~no y mañana. en letras muy pareJ1tae: y con su cruz encima, ya le estén dando el pésame á toda la familia?
1'~e pasaba las horas muerta&amp; con el diario cerca de las
narices, asombrado de aquello que me parecía un milagro ó acto má~ ó menos sobrenatural.
Pero, poco á poco, le fuí perdiendo el respeto á la prensa. Ahora ya no me asusta una gacetilla v basta veo mi
nombre en letras de molde, y como si tal cosa.
Yasé .:ó~o. se hace un suelto apodando «malogrado sefior,1 á un v1eJo de ochenta años y «virtuosa sefioran á una
suegra; con el envío respectivo de la condolencia y el deseo del «bálsamo de la resignación para el profoD&lt;:lo do•
lor de los af!.gidos deudos.»
Tampoco l?s.reportazgos me dejan con la boca abierta.
Para e@~, lo umco que se necesita es paciencia y agotar la
del pró¡1mo.
Sucede- por ejemplo- una tle~gracia. Un toro le introduce el asta á un cab~llero de coleta y chaquetilla corta; ahí d.el reporter. Y: mientras el ofendido exhala el último suRpITo y rec?mie~da á su consorte que conserve rns
pantufl~s en. test1momo de amor eterno, el enviado de la
P!'l'nea 1!1qmere.cómo fué el dolor que sintió cuando el
lncho lt: mtrodu¡o el asta y lo hizo dar algunas volteretas
en et aire.
Pues bien, ya que iba tomándole confianza al oficio el
otro día, he tenido que asombrarme de nuevo.-La pr~nsa cu.enta ya con un descubrimiento salvador, con una invención que tod!}vfa est~ c_oleando. Así es de fresquecita.
Ya n? se req~ner~ fas~1d1ar al lector con el trillado comentarw gacet1llen!, m poner á prueba nuestra calma y
la de nuestros seme¡antes. Se puede uno morir tranquilo, así de cogida de cornúpeto, como de senectud malograda.
Faltan por Ilenar dos planas del periódico? Pues no hay
que apurarse. Par.a eso !1ºª dió el Ser Supremo manos á
los redactores y vida pnvada á sus amigos.
Ahí va un modelo:
. «pa~a ?e ust.ed. Amigo D. Fulano: Espero de su ama•
b1hdad rngémta que se servirá V. informarme con el
portador, á qué hora acostumbra tomar el desayuno, qué
libros lee y rele~ y de q~é.color es el tapiz de su cuarto.
Con eso prestara .un serv1c10 de primera magnitud á todas la~ clases soma]es y ot.ro á su affmo. etc., etc.
Recibe contestación satisfactoria el redactor encabeza
con nno ó más ~ít°:los e] cuestionario, y al oiro día los
lt•ctores del. pe~1ód1co, vivamente interesados se imponen de lo s1gu1ente:
,
'
«D. FULANO DE TAL.
Sus COSTUMBRES DOMESTICAS.
Su I•OMICILIO.
Damos á conocer á nuestros lecto1es el interrogatorio
que agrade~i:mos á la caballerosidad del acreditr,do padre de f~mtl.rn D. Fula.no de Tal, y que versa sobre pnntoe de vital 1mportancm.
¡A qué hora se desayuna V? A las ocho y media en punto, si el criado no se tarda·
pero si se tarda, á las ocho
tree cuartos, ó algo más.
¡De qué color eJJ el tapiz de
su &lt;J11artor
Blanco sucio.
El Koran.
{ Confucio.
Siete Partidas.
Dostoyuski.
f Qué libros leef
{ Pérez Escricb.
Minteichroedn.
Rokuminustreirch.
{ I vatzorocbef.
Ca1ecismo de Ripalda.
JOuáles relee'!
Los m'ismos, pero al revés.
Este i~terrogatorio .que, como se ha visto, tanto interesa al b1ei:estar públ.1co, lo reproduciremos en el número ~el donungo próximo, para. satisfacción de nuestros
estimables suscr1tores que no lean el presente número.n
.Aquí la firma del redactor, para regocijo de propios y
extraño@.
Y. aunque indigna, la mía despuée.
Setiembre de 96.
P. E§CALANTE PALMA.

y

PRESENTACIONES.
ANTENOR LESCANO,
¿Presi:ntación? ......... Pero si él se ha prePentado ya por
1 propia cuent11; á lo.s lectores del MuNno! Si ya ellos
buscan
con pred1lf.cc1ón esta firma juvenil en las páginas de nuestro semanario! Si es un desconocido á quien
conocemos mucho, me dirán ustedes.
Y en efecto, . ~scano ha ocupado, desde la fundación
de nuestro periódico, un lugar preferente en el espacio
~on&amp;&amp;grado al arte. Sus poesías, repletas de sentimiento
e 1as que podría decirse con Menéndez Pelayo que «em~
papan con ténue rocío el alma,» acusan esa vaga, brumomelancolía q1:1e caracteri7.a á la pubertad de los granes poetas: así, impregnados en ese vaho de lago, trazaron sus VPrsos de la primera edad Enrique Reine y Altedo ?-e ~1usset, los dos espíritus que tanta influencia
an.e¡ermdo-acaso más que Byron, tal vez tanta 'como
el v 1eJ? Hugo, el gran «emperador de la barba florida»1!n 1a hteratura contemporánea.
$1.1 N1;1~ez de Arce. ae ha mostrado i1'usto ·a1 juzgar di!
d:fmllos germánico.• á esa poesía, nacida de lo profundo
alma Y que traduce en breves líneas.hondos estados de

~ª

]51

An.ten.01• Lesoano.

oonciencia; el marmóreo cincelador ePpañol sólo siente
la poesía como escultura. Esa nostálgica inspiración que
tiene algo del anhelo con que aguarda la flor del loto los
pálidos rayos lunarPs; esa predisposición al dolor, que
clava sus :finos puntitos acerados en ciertos temperamentos esquisitos, no son explicables para el cantor del
océano y de las ~mplias llanuras castellanas. Pero el arte
por igual modo se refleja en la contemplación de los
grandes espectáculos de la naturaleza que en la subte•
rránea labor de las almas, y tan digno de loa aparece en
los giganteFcos dorsos de Miguel Angel como en las simbólicas Madon&amp;!. del Renacimiento.
Lescano es, acabo de decirlo. uno de esos eFpfritus que
no han menester penetrar en el mundo exterior para localizar sna impresiones. Cualquiera que sea la verdadera solución- ya que el ePpacio y el tiempo sean en reali·
dad hechos positivos, ó bien conceptos que viven dentro
de nosotros- lo cierto es que el alma del poeta entra por
mucho eu la elaboración de la obra de arte. Y esos ensneffos, esas vaguedades, esas visiones interiore@, sorprendidas por el creador en el eEcenario que se desarrolla á
su vista, son siempre el producto de su propio temperamento.
De eea región nubulosa, en la que moran las Elsas y
los Loreley, viene la musa de Lescano, y trae blancas
apariciones intangibles, mujeres de niebla, espectáculos
vistos á través de una gasa de bmma.-Leedsns «Aeonancias11- collar de perlas unidas por una misma idea genPradora, por un solo pe..,samiento, pariente próximo del
que agrupó en un ramo las páginas del Intermezzo. Hay
allí huellas de lágrimas, rasgadas á trechos por un redondel de cielo azul: es la juventmi, la eterna juventud,
que rompe su gasa de duelo y reclama sus derechos, sus
imperecederos derechos al A.mor y la Esperanza.
¡Tan cierto es qne á los veintiún afios el dolor es una
aventura paEajPra de la que ee sale bien presto!
Para completar la presentación, resta solo afiadir
que Lescano es hijo del poeta cubano del mismo nombre,
y que por ende la inspiración en él es ley hereditaria,
glorioso legaclo que nuestro joven acrecentará con el noble esfuerzo de sus energías.
C.D.D.
Setielflbre de 1896.

PROMETEO.
Me siento en lo ideal y estoy atado
Fuertemente á la tierra;
Soy espíritu preso, ángel caído,
Pero el sueño en que vivo me consuela.
Es que miran mis ojos
Ignota luz; á mis oídos llega ·
La voz de las Océanides que dice:
No es eterno el d!:&gt;lor, sufre y espera.
Abajo el mar instable
Ruge, los vien•os desatados dejan
Sns hórridas guaridas
Y en la extensión del oceano bregan.
Incautos navegantes,
Que dejaron, ha poco, la ribera,
Por los contrarios vientos sorprendidos
Ante el naufragio h()rrorizados tiemblan ..... .
Lloro con el dolor de los que gimen;
Mas '\leo la c!Pmencia
En los ojos de Zeus. ¡Oh navegantes!
Pronto la mar os volverá á la tierra!
FERNANGRANA.
Setiembre de 1896.
El sentimiento del respeto!
~o lo experimentamos sino para exigirlo de los deltlllll; 110 nos hacemos respetuosos sino al sentimos respetables.
F. BRU.NETIERE.

Los df~ de nublazones grise~, de atmósfera ~úmeda y
fría, los d1as obscuros y sombnos, han producido siempre impresión profunda en mi ánimo.
Aquella mafiana las flores se inclinaban mustias en
sus tallos, las golondrinas q11e habían formado sus nidos
en los arcos del corredor, permanecían mudas y silenciosas; la fuente misma cuyo murmurio me arrullaba en
mis ratos de honda melancolía, había callado.
Por la abierta ventana, frente á la cual tenía mi mesa
de trabajo, se distingnía el ancho camino amarillento
que iba serpenteando hasta perderse en la sombría arboleda que en las primeras horas de la mañana recibía los
últimos besos de la neblina blanca.
. ¡Cómo me causaba envidia la alegría de aquellas mnJer~s que en la azotea de la casa de junto tprdían ropa
mo¡ada en el tendedero y cantaban ruidosameute.
. Oíase en el camino el crujir C1e un carro cargado de p:i·
¡a, sobre la que un muchacho y un perro negro sucio
dormitaban abrazados.
'
'
Era inútil que mojara yo la pluma en la tinta y que la
apoyara en el blanco papel. No podía e~cribir una linea,
nada flnfa del caos de mi cPrebro
Todas mis facultades las concentraba en la observación
de dos gardenias blancas que yacían junto al tintero
coquetarnente amarradas con un listón azul.
'
Aqu~llas Bores de aroma delicado, que comenzaban ti
IJ?arch1tarse ya, evocaban en mi mente un cuadro vivís1mo con todos sus detalles y sus tintes.
Veía el pequeño corredor con sus verdes macetas las
enredaderas que trepaban por el muro· parecíame ~fr el
canto melodioso de los canarios que fo;maban tu encan~o, y 1~ risas de las chiquillas que jugaban en la pieza
mmedmta.
. Veía el ajuarqito azul, el piano abierto, la mesa con el
Jarrón color de rosa donde nunca faltaban flores y sobre todo te veía á tí jugando distraidamente con Ías borlitas de tu chal, y fijando tus ojos azules y expresivos en
el azul purísimo del cielo.
·
No hablábamos, permanecíamos callados silenciosos
y en medio &lt;l;e aquel silencio nos sentíamos contentos. '
-¿Estás triste?-me preguntaste alguna vez.
Nunc11; podré estarlo si veo tus ojos, 6i aspiro tus perfumes, si puedo estrechar tu mano blanca si puedo verme envuelto por los efluvios purísimos de 'tn alma.
Setiembre de 1896.
PEPE SoLIS.

y

NUBESCeñidas de flotantes vestiduras,
Sobre el límpido azul su escala tienden
Y fustigadas por el viento ascienden '
Bafiándose de luz en !ns alturas.
Guarnecidas de recias armaduras
Baten sus alas, el eepacio hienden
Chocan en lo alto y su mirada encienden
Cual titanes de indómitas bravuras.
En las pent1mbras de sn seno alienta
E) rayo dt'structor que en la tormenta
Airado lanza su espantoso grito
·
Y en la extensión del firmam~nto ondea
Como roja bla~femia qne chispea
En la eába11a azul del infinito.
BENITO FENTANES,
Septiembre de 1896.

Pecadora en sueños.
Profundo es el silencio y extensa la penumbra
Que flota, suavemente rMgada por el broche
Lumínico y dorado de lámpara que alumbra
Tan solo las cortinas del lecho. Media noche.
Destácase en la ~)mohada blanquísima el risuei'lo,
Semblante de la virgen, bafiado en el efluvio
De aquella paz nocturna, nimbando el leve suei'lo
El oro de los rizos de su cabello rubio......
'
El brazo bajo el cuello, suspira tristemente
La bella, temblorosa, de súbito, intranquila ..... .
En sueiio•, tras la seda del cutis de su frente
La gloria de un idilio romántico, desfila...... '
Un hombre extraordinario, un hombre que no ha visto
J11D?ás en este mundo, con voz que la embelesa
Le ¡ura amor eterno...... y frente del gran Cristo
Del Cristo de su alcoba, frenético la besa'
'
Despiértase la virgen. ebtremecida y cálida·
Sobre del blanco lecho de pronto se incorpo~ ·
Y en la penumbra tenue, en el silencio pálid~
Desnuda, inconsolable y avergonzada, llora.... .'.
-¡Perdón! exclama triste, ¡perdón po1·q11e he pecado'
Ese hombr~ de mi suei'lo, Señor, nunca lo he visto!
·
......Y contmua el lamento sombrío y deeolado
De aquella pobre virgen, delante de aquel Cristo
Que verdaderos crímenes de amor ha perdonado!
HERIBKRTO FRIAS.
Setiembre de 1896.
En lo ideal nacida,
el llamartll á las cosas de la vida
'es inútil empeño,
para tí el despertar, ó estar dormida
es dejar el delirio por el suei'io.
'

*

Ten siempre con*u':i manto
velados tns encantos. pudorosos,
porque, en cosas de encantos mi&amp;teriosos
perdido ya el misterio ¡adiós encanto! '
CAMPOAMOR.

�6 SEPTIEMBRE, 1896.
6

EL MU.:-SDO
glado con suma comodidad, hay un gran comedor para
que los huéspedes no tengan por necesidad que s&amp;lir del
chalet al hacer las comidas.
Por el otro lado t&gt;stá construido el gran salón de baile
que también reproducimos y qne seguramente es el más
grande de los que se conocen en México y decorado á to-

l

SEPTIEMBRE,

1896.

do costo, auñque dominando siempre el gusto sencillo de
las casas de campo; en sus paredes hay pintados al oleo
hermosísimos paisajes del Niágara, Ixtacalco. de la misma finca, ye\ techo está.cnbierto cornpletamentecon cielo
raso; tiene disposición para contener el número de luces
necesarias para iluminar t.an espacioso sitio.

_..

..
'M.1,1,illillllt!S)¡;..J
,,

;;,:,"'fP

1

Hotel del Tívoli.

Gllreaeaor ae roéc{ico.

~
f

.nr~---·

.....

TiVOLl EUROPEO EN POPOTLA.

E! progresista Sr. D. Antonio Conde acaba de invertir
un fuerte capital en la construcción de un tívoli al estilo
europeo, en uno de los alrededores de Mé:x ico que debe
tener más aliciente para los habitantes de esta ciudad.
El t(voli s_e conoce con el nombre de uEl Castillon y ocµpa una gran extensión de terreno cercado, en su mayor
parte, de mampostería; al frente está limitado por una
hermosa reja de fierro en donde' las m-adreselvar:i, lae rosas y muchas clases de plantas trepadoras presentan hermoea vista de campo cultivado.
Dentro del jardín, que es espacioso como pocos, se ban
construido varios elt:gantísil:nos chalets que rodeados
de fi,Jres, kioskos, lagos, vheros, todo planteado con exquü;ito y refinado gusto, forman residencias especiales
que satisfacen el gusto máR exigente de cuantos hayan
Yiajado por los Estados Unidos y Europa.
Uno de los chalets que representa el primero de nues·
tros grabados, tien6 la forma de un castillo antiguo y está aestinado especialmente para hotel; cada una de las
habitaciones de este edificio tiene Vista para el jardín, y
las de la pa'.rte alta permiten ver el panorama extensó y
hermosísimo del Valle de México. En el centro, y arre•

Chalet Central .

El piso de madera, perfectamente pu blimentado, permi..
tinl que este salón no sólo sirva. para bailar, sino hasta
para patinar cuando su propietario lo permita¡ anexo li
él eetá uno de los- boliches, el cual comunicf-11·un los otroe,
tau bien dispuestos, que pueden estan:ae juga.n do variaa
partidas á la vez, sin que los de un departt1.mento in\&amp;
rrumpan a los del otro.
En el centro del parque se levanta una con.,.trncci6n
principal, en donde esta el verdadero ca~ino y d J la cual
tamb ien proporcionamos á nuestros lticturt:~ l\118. vis~
creyendo que es una de las construcciones rn~s elegant-e11
· y hecha con más gt1sto de cuantas haya en México. Kn
la parte baja se han establecido infimdad de jnegoi1 ino'"
ceiites que pueden distraer perfecta mente t\ las seílora1
más bien educadas, y que en nuestroconcepto no/::ionconocidos todavía en esta ciudad; entre los· princi pales, cita•
remoe los billares turcos, chinos, billar Blas, billar ruso,
carrera de caballos, cucañas automáticas y otros cuyoa
aparatos den;mestran desde luego po!" su construcción y
p1Jr las instrucciones que han para manejarlos1 q ue est4n
hechos especialmentn para gente d~cente.
Este catii.n_o ó tívoli no ha costado al Señor Conde, en
nuestro concepto, menos de cien mil pesos, muy bien in,,
vertidos, qµe darán un brillante resultado como negocio,
6 cuando menos así 19 deseamos, pues lo merece todo
hombre emprendedor que arriepg,1 un capital en negocios completamente nuevos y qut, tienden á manifestar el
progreso de nuest.ra sociedad.
El Señor D. Antonio Conde es persona muy ilustrada
que ha viajado por mucho tJempo en E uropa, dti donde
ha tomado sus ideas para presentar, como hoy lo hace, al
público, un establecimiento digno de él.
Se inaugurad. este casino el 16 de Setiembre co n un
gn.n baile y alguna otra fiesba que en el mismo l&lt;,cal darán los entusiastas vecinos de Popotla y colonh1. dti S&amp;n&amp;a
Julia, quienes están muy agradecidos al propiet.n1 io por
la bondad con quf;l: se ha BArvido proporcionar les el loca11
sin más retribución que el deseo de que se celebrti digna•
mente el día de la patria.
Gran SalO n d e bailes y banquetes.

VINO LEGITIMO DE U .VA.

Champagne éodorn1u.

ELMUNDO.

SA:N SEDUHNl .J.&gt;.Ji:. NOVA. (España .)

~oto dela ~oda.

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Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

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Nadie debe el'star sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una p equ eña dosis, á los pnmnos ~i ntorn~ s de ind igestión, y
evitar &lt;tSi un sinnúmero de enfer-

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medades.

IIH'Mi'l~I

Prepar ada s por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
L owell, 1\Ias&amp;,, E, u. A. ,,

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sos y útiles objetos puestoe
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1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
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los cuales poseen, además
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el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

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(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

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"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

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1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

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2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

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Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
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1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
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2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
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al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
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799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
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fras del billete que obtenga el
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premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
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minarán por las dos últimas c1·
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premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

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345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

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San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Entre los franceses hay
de todas las grandes ~po.
cae, y en_tre los americanoe
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES AMERIC~NOS.
Para el verano, encu~ntranse ligeros ajuares de
Rattanó mimbre.
Para los comedoree el
solicitante halla rá. m~
á.mplias que pueden redo.
de estos sef'iore!! .
cirse y sillas eólidas y her.
Merct&gt;d á este estallecimasas, de todos los colorea
mient.ó, el más bien surtique eatá.n en uso.
do sin dnda de la capital,
Para las recamaras 1 la
todo el que desee amueblar
vadedades aún mayor: Roelegante y rápidamente su
pt:ro&amp; con elegantísimoe re,.
easa, está en aptitud de hamates, cristalería, 6 puere~rlo cou la mayor facilitas Fencillas, como se deeee
dad, pues en el almacen de
guardaropaa á.mplios, to
los 1-eñores Salcido, hay
cadores muy bonitos, con
muebles l)&amp;ra todos los gus
lavabos finos y de calidad
1 os y para todas las formediana, como se quiera·
tunas.
camas de las formas m~
Loe mueblea'deesta casa
en boga, buró~, etc.
distfnguense no sólo por su
En general, podríamoe
variedad y elegancia, sino
mencionar entre los diverpor su comodidad y sólida
sos y útiles objetos puestoe
factura.
á 'a venta en el almacén inLlamaremos desde luego
la atención sobre los muedicado, aparadores para comedor, trinchantes, cristables propios de un escrito1·io: Hay mesas con interleroe, atriles girato rioa
minable serie de cajones,
lámparas y gru1 surtido d~
que permiten la más minusi!lfls de todas clases.
ciosa clasificación y el más
Afiadamos qne los pre-ordenado arreglo de los pacios son muy cómodos.
ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
Los Sres. Salcido é hijo,
· Parae3tosescritorios hay
trabajando un idos y con
eillas giratorias especiales,
empeflo por tener si.empre
muy cómodas y elegantes.
'el surtido más completo de
Los libreros giratorios con
muebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
un excelente mecanismo para sostener libros vn1umino- eecrit'lrio pJpgante y c6modo. Y sf de l:'ste pasamos á. los sólidas maderas, l.Jan logrado atraerse por completo el
muebles
de
sala,
hallaremos
la
variedad
más
grande
de
sns las sillas acoginadas, con forros de·cuero flexible y
favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

_

(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Esm-itorios de Cortina, Carpetas altas para tenedo,· de libros, Sillones giratorios de tornillo y resorte en gmn variedad•
A1·chiveros, Prensas para copiar, libreros giratorios,
Libreros con m·istales, Ajuares de cuero para despachos, Máquinas para· esm·ibii· y demás m;,.ebles parx oficinas.
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UNICO .A.GEN'l'E EN L.A. REPUBLIC.A. PAR.A. L.A.S CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND,"

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.
10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

1
l

BBñ8nc8ócia~

1

~. ~.Pú~!i~I

,.

,.

,,

.,

.,
••

2

1O
:::.&gt; j

1 . ._ U
2L-0

,.

1 ,000......

500 .... ,.
200 .... ,,
100.... ,,
50 .... ,.
40 .... ,.

20......
1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
-SO
premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
5
premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

r

San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

�13 S EPTIEMBRr, 1S96.

EL MUNDO.

158

13 SEPTIBJIIBRE, 1896.
ELMUNDO.
l .',9
====~============================

TEATRERIAS.
.. EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono'.434.-Callede Tibnrrio núm. 20.-Apartado87 b.
M.Euco.
Toda la. corresJX)ndencia, debe dirigirse
&amp;l Gerente de este periódico.

La 1mscrici6n ti EL }lUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant&lt;&gt;.dos.

Ntímeroa sueltos, 50 centavos.

.

.

Avisos: á razón de $30 plana por cada pnblicac:6n.

Todo pago delle ser 11rt'eisamente adelantado.
REGISTRADO CJOMO ARTICULO DE SEGU~"DA CL.A.SB',

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~dá The Spanis American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.&gt;)

1ll 2Jtft iltl Qhi11tv1r.
En vidud de las condiciones de ntl;ee-tra publicació-J?,
nos anticipamos á. dirigir al ~r. Presidente de _la Republica el más atento saludo el día dE: su cumplea!1~ª:
Todo hombre de corazón, medianamente c1y1hzado,
sin distinciones de banderías, qne ame ,:t su patria, se e~cuentra en el deber una vez al año, de ofrecer el testimonio de su respeto ~l Jefe del Estado.
En este acto de levantada cortesía no s_e mezcla un
á.tomo de política: es.una muestra de_aprec10 á la personalidad más caracterizada de una nación, y que, por encima de todas las paSiones, ~ncarna 1a figura ~e mayor
relieve de un pueblo, y eu qmen és~e ha depositado una
gran cantidad de sus ene1-gías colectivas.
.
La Redacción de EL MUNDO que en lo part1c11l~r ~rofeea un sincero afecto al Sr. Presidente de la Republ1ca,
significa en estas lineas la estimación que su alta personalidad le merece.

QU SJllmo. Sr. ©bi5po ~e \t:,1mu11lipus.
Si honda impresión cansó en el público la primera carta del Sr. Obispo de Tamaulipas, pro!undo die~usto ha
producido la segunda e-pistola que el Sr. Sánche~ C'.1macho ha hecho aparecer en las columnas de un diario dti
esta capital.
.
Creíamos que el Sr. Obispo era U}1 hombre sel'10 .Y reposado; imaginábamos que Bl!-S p:uneras declaraciones
obedecían á un deber de conc1enc1a: el Sr. Sá.n~hez Camacho se ha encargado de deseng;ñ~rnos .. ~a literatura
epistolar á que se consagra en s~ l!-l~;ma. misiva no lo recomienda como un hombre de JUICIO, stno como un voceador vulgar, dispuesto,. no á r_azon_ar como una pers~ma
bien educada sino á cubnt de dicterios á sus adversanos.
Hasta el ramplón concepto que se desprended~ la carta del Sr. Sánchez de ser muy lwmbre lo desacredita ante
la gente sensata.
·
Liberales del género f_renétJco _que de~ayunan to.dos
los días con un fraile, y piden a grito tendido una San~tBarthelemy á la inversa, abunda'?- en nuestro país; obispos que arrojan lejos de sí los hábitos '! se prod~cen, !)lvidáudose de su alta jerarquía, no habiamos temdo nmguno. Y po1 el bien de la Iglesia Católica gie~icana, deseamos que el ,Sr. Sánchez Uamacho gea el ultimo.
No valía la pena de pronunciar el nombrar del Crucificado para terminar con una fraee poco d~coroea. El Mundo se equh-ocó lastimosamente-y _a~í tiene la ho_nra de
dec lararlo-al haber tomado á lo seno al Sr. Obispo de
Tamaulipae.

i!a 9sla ae Puerto Nico.
Sorda y amenazadora como está• la revolución separatista en esta importante colon ia espafiola, donde ya se
comienzan áexperimentar los síntomas que preceden~ los
grandes cataclismos políticos, creemos de oportunidad
dar á. conocer á nueetros lectores los datos geográficos y
tstadfsticos más suscintoi; de esta isla, pues si como es de
temerse la revolución de independencia llega á ~stallar,
tendrá la misma importancia é interés qne hace r_nás de
nn ailo despierta en el mundo la Perla de las A.nt1ll!\H.
La Isla de Puerto Rico, la más oriental : !a menos importante de las Grandes Antillas, e~tá situada entre ,el
océano Atlántico y el mar de las Antillas, al E. de Haití
y al O. de las Islas Vírgenes, y con estas y las de Sotovento limita el mar Caribe al N. y al E.
La isla, de figura irregularmente cuadrilateral, está
atravesada de E. á O. por una cadena de m~H~tafias C~·
biertas de frondosos bosque111, que forman deliciosos y r1suefios valles· de las altas cimas descienden claros arroyos y pequeios ríos, formando en su caída cascadas pintorescas,
. .
Es de asombrar que en el pequeño terntor10 que compone la isla se cuenten hasta cincuenta arroyos y ríos, algunos de elios navegables para embarcaciones pequeñas,
ú algunas leguas de su desemboca tura.
.
De la configuracion del suelo resulta un chma agradable y sano, que no guarda comparación con el d,e. Cuba,
aunque las dos colonias son notables por la fert1l1dad y
exhuberancia del terreno.
·
La costa, recortada á trechos por numero~as escotaduras, ofrece por todas partes ra~as, ancones y, b~hfaa, que dan ab1igo á las embarcaciones en los mult1-

MANIOBRAS DE MARCHA REPTA~TE

La great atracti6n en materia )de espectáculos se halla.
en el Arbeu.
. .
.
Nuestro público, un tanto d1sphcente con Magg1 en las,
temporadas anteriores, acude _hoy .más numeroso, rindiendo así jt.sto tributo al mérito, SI fl:º es q~e, próxima
á partir para Europa la Compañía Italiana, qmere que lleve un buen recuerdo de la República, d!=Jnde si el éxito artístico, obtenido por la troupe ~e ~Iagg1, anpera al de lasdero~s compafiías, el pecumario dista mucho de satisfacer á. la Empresa. .
.
.
.
La felicidad matrimonial, prec10sa comedia de Valabreque llevó á Arbeu más público que de ordin ario. La
obr~, que abu_nda e1_1 cb_istes y situaciones cómicas, fuéinterpretada a conciencia.
Alguna parte de los espectadores se ha retraído, con
el frívolo pretexto de haber visto á Clara com? dama joven de otra compañía y presentarla hoy Magg1 como primera actriz, La razón es injustificada.
Clara della Guardia es una verdadera actriz. Si en algunas obras nos recuerda á Sarah, es porque Be posesiona
del papel que representa; comprende el personaje y retrata en suma t-1 tipo que creó el autor. Y los retratos
cuan,do rnn buenos, han ,de ser precisamente pare&lt;'idos:
La presente temporada en Arbeu, promete ser próspera para todos. Próximamente se pondrá en escena Por la
Corona, de Francisco Copee, y será. un acontecimiento.
teatral.
Por la Corona ea, no solame1,1te ~n!l tragedia; á peear
de la forma impregnada de roID.nnt1~is!!lo y l?s recuerdos.
shakeperianos que evoca, es una traJedia antigua. Los incidentes de la acción son simples, casi secundarios; pero
en !°esumen, es la obra de un gran poeta dramático, y sobre todo, de un hombre de recta conciencia y generoeo
corazón.

1

1

L_
MARÍA

A1sAR"Z

Tun ~l·,

Primera actriz de la Compañia. esrm.iiola que u.ctun rá en el Xacional.

p les puertos de altura y cabotaje, abiertos ni activo co mercio de la isla. Los principales son S. Jnan de Puerto
Rico (capital de la colonia), Fajardo, Ensen~da•Honfü~,
Jobos Salinas Guarnica y Puerto Real. Debido á. la ;iqueza' ,. á la abundante irrigación nat!1ral de\ terr1tor10,
la agriCnltura es la base de la producción . nacional Y del
comercio cuantioso que enlaza á la color:na con la '?-etrópoli y Ja pone en relación con el extran1ero. Las tu~rras,
por 'todas part~s cultivadas, producen e11 abundancia cafia de azucar, café, algodón, arroz, maíz, tabac_o, patatas,
yuca, afi.il, achiote, quina y demás fru~o~ ~r?p1cales, que
admirablemente se adaptan á aquel pn v1 !Jg~ado _suelo.
La poblaq,ió11 de unas 800,000 a lm_as d iseminada en
una e:xtensión de poco más de 9,000 ~1tó~etros cuadrados da una proporción de cerca de 86 habitantes por cada ~nidad de medida.
.
.
La isla está regida por una carta const1t~tiva, promul0
gada por las Cortes Espa~olas el. l. de Jumo de 1~69. La
autoridad suprema de la H:!la reside en un Gobernador Y
Capitán General, nombrado por la Corona, Y en cuy?
nombre rige 1a colonia; en él se reu_nen el mando_ político y militar, y preside ad~°:1ás lo~ tnbunales Sl!per1or~s de
justicia y las juntas admrn1strat1vas _de la capital.. Sólo el
real Tesoro y el Tribunal de Co~erc10, aunque suJetos á
su vigilancia, dependen, el prim~ro, del Intendente,
nombrado por el Gobierno de Ma!1r1d, y el segundo, d.e
su presidente elegido entre los miembros que lo const1- .
tu ven.
.
.
.
.
La justicia es administrada por la Real Audlenc a. 1_es1dente en la capital, y por l?S j u eces y alcal~es res~t~vos
en los nueve partidos judiciales en que la isla se divide.
Existen nueve tribunales especiales para los asuntos
particulares de su competencia; civilt eclesiástjco1 ~e
guerra marina artilleros, ingen.!.eros, intendencia, bienes de' manos ~uertas y·comercio.
.
El gobierno eclesiástico reside en un obispo nomb!'3do en la metrópoli y confirmado por el Vaticano; la &lt;lió•
cesis de S. Juan es sufragánea de la archidiócesis deS antiago de Cuba.
Las rentas públicas se elevaron en el presupuesto de
1894 á la suma de $3.903,645, calculándose los gastos en
$ 3.879,813.
.
.
.
La estadística del comercio nos sefiala cifras admuables que anuncian con su elocuencia incontrovertible la
pros'peridad de la colonia. Según datos que tenemos á la
vista las ex'&gt;ortaciones ascendieron á $18.230,000, y Jag
impo'rtacione"s á $10. 710,000, en 1890; llegando en 1891,
á $33.729 1000 y $19.771,000 _respectiv~mente. _Los pr~ncipales artículos de export~ión,son los que deJa~os Indicados al hablar de la agricultura, que forma la riqueza
principal de los habitantes.
Para concluir esta breve reseña diremos, que hay pocos ferrocarriles en explotación, \&gt;ero se tiene en proyectJ y en construcción una línea principal? que encierra como en un circ1iito las poblaciones principales.
El número de oficinas postales era en l.893 de 89; cartas
y paquetes circuladas es~ afio_, 2.592,000 en el servicio extranjero y 4..t6.000 en el 1nter1or.
La longitud de las líneae telegráficas, era en ese afio de
1.082 kilómetros.
El ejército territorial se compone de 3,200 individuos
de tropa y 190 oficiales en tiempo de paz. El servicio de
marina está bajo la dependencia del apostadero de la Habana.
Como se ve, grandes y cuantiosos son los intereses de
Españ.a en Puerto Rico, y si llegara á estallar la revolución de independencia, veríamos á la madre patria desplegar el tesoro de su patriotismo y á los nobles hijos de
Pelayo agotar los eacrificios, para conservar_ intacto ee.e
rico florón que ha ornado la Corona de Cast1Ha desde el
descubrimiento de la tierra americana.

Nuestro Concursos de iarzuelas.
Septiembre 4 de 18~6.-Sefío_E Director de EL Muxno.
-Presente.-.Muy eet1mado senor y amigo:
Hemos concluido la comisión que se sirvió Vd. encomendarnos, revisando las cinco obras musicales que e&amp;
escribieron para el libreto Por una de1.lda.
En nuestro concepto, la partitura amparada con el seudónimo Sursum, es la que merece el prem io ofrecido porEL MoNDo, y á esa obra lo adjudicamos, no sin felicitar ,i
los otros cuatro compcsitores, que revelaron muy buenas.
disposiciones é inspiraciones en sus trabajos.
Nns es grato repetirnos de Vd. afectísimos. amigos y S..
S -Modesto Julián.-.A . Ouyás.-Gustavo M. Campos.

. Abierto el aobre respectivo,
*** se encontró que

el seudónimo Sursum amparaba el nombre del Sr. Pedro Valdéa
Fraga, residenfe en esta ciudad, y cuya partitura vi~
i ustrumen tada.
Puede pasar el interesado á la Adm inistración de E.r...
MUNDO por el premio que le corresponde.

Una aclaracióu importante.
Guadalajara, 3 de Septiembre de 1896.-Sr. D. A. Cuyáe, Gerente de EL Mur-:no.-~éxico.
Señor de toda m1 atención :
Las fotcigrafías eeñaladas con el núm. 28, y que hal).
figurado en el concurso promovido por los Sres. Directo•
res de EL MuNno, se deben al estimable a rtista, Sr. l~o
Joeé Lupercio, sucesor de Ravel l, fotógrafo establecidoen esta capital, en el antiguo taller del Sr. O: de la Mof!',
Al Sr. Lupercio pertenece, ,por tanto, el pnmer premiode medalla de plata por t(Vistas y Monume~tos,n qne fi.
gura bajo mi nombre, en el núm.
de esa ilustrada pu•
blicación.
.
Suplico á Ud. se sir~3: hacer esta aclaración en la rn!e-ligencia de que al remitir las fotografías del Sr. LuperclOf
me propuse únicamente contribuir de alguna manera a
fin "propuesto por EL MuNno, y que es en verdad ~uy
laudable; haciendo á la vez que los trabajos d~ un Rr:t1P.ta.
como el Sr. Lupercio, tan estimado por la soCJedad Jahsciebse, figuraran en el concurso, habiendo te_nido la cu~~
vlc~ión de que dicho seiíor se habría abstemdo de _remitirlas por sí mismo, atendida su reconocida mode~t1a.
Soy de Ud. atto. y seguro S.-A. Arroyo de .Anda.

•*•

Digna de todo elogio es la rectitud del Sr. Arroyo deAnda, que abona por otra parte la imparcialidad d.el Ju...
rado. En efecto, las fotografías del Sr. Lu¡;erc10, ~rtista muy conocido, anónimas ó con su :firma, son vaho•
sas y esto lo ha comprobado el rec~o fallo de los sefioies
dictaminadores.

A. los Señores Agentes de EL MUNDO.
Con fecha 10 de Agosto de este año se
constituyó nueva Sociedad Anónima para la
publicación de este y otros periódicos, y . con
focha 10 de Septiembre se verificó la pnme-ra asamblea general de la Sociedad; tanto
por el tenor de la escritura como por el delos estatutos, se divide completamente ~a g_e-rencia de este negocio y la dirección periodística, y por consiguiente, suplicamos á nu~
tros apreciables agentes que en Jo ,sucesivo·
para todo lo que se refiera á asuntos ~e. ~d-·
ministración, tengan la bondad de dmg¡e
al Sr. Gerente Lic. Fausto Moguel, y en oque se refiere á Redacción, al Sr. Director
Lic. Rafael Reyes Spfodola.

E N EL EJERCITO FRANCÉ S .

El coronel francés Brnneau, del 59? de linea, acaba de
tomar una iniciati \' 3 muy curioea. que pudiera tener cier•
ta influencia sobre la táctica militar futura.
8abido es que los fusiles del nuevo m.:&gt;delo adoptado
en Francia, tienen no solamente un alcance E::i.::traordina:tio, eino que también su trayectorfa es de tal suerte tendida, qne la zona de muerte se desarrolla extremadamente.
Una tropa lanzada, á la vista, contra otra bien armada, sería, pue~, infaliblemente des.truida antes de lle-gar.
El coronel Bruneau h"'a imaginado proveerá sus hombres de brazaletes con mufiecas ó tarugos que protegen
las palmas de las manos y que permiteu rastrear hasta á.
150 metros del enemigo.
Llegadas ahí las tropas colocan las bayonetas en el cafión, ejecutan el fuego de repetición y se precipitan so•
bre el enet...igo.
Los resultadofl obtenidos en ~l 59? de linea han sido
muy notables. En el resto del ejército francés se adopta•
rá bin duda la maniobra, que liará dar un:p3eo más á. ese
tremendo arte de la g11nra que hoy por hoy constituye
la principal preocupación de las grandes potencias.

En efecto, si en el primer caso (movimiento de · propulsión solo ) colocá1s frente á la rueda un obstáculo
cualquiera, una varita de madera por ejemplo, la rechazará por algunos h,atantes, pero á consecuencia de est~
mismo frotamiento, no tardará en detenerse; en el último caso, al contrario, pasará sobre la varita que sé hundirá algunos centímetros en la superficie, casi en el mismo sitio.
Resulta de estos experimento~, que un buque deslizador, hendiendo el agua, experimenta frotami entos de
deslizamiento y de rechazo; el vapor que Mr. Bazin ha
construido, no deberá al contrario, ser retardado en su
camino, ~ino por lo frotamientos experimentados al rodar. Los eneayos hechos basta aquí y la fleoria á la vez,
demuestran que la marcha útil hacia adelante, 8"erá de
60 por ciento, por:o más ó menos, de la circunferencia
desarrollada de las ruedae.
Pero los comprobantes de un laboratorio no tienen ya.
lor en tanto que no se collfirman en la práctica, ea decir,
en el medio del instrumento que el inventor ha concebido, debe e11contrarse la invención normalment¡.,; para
el buqne rodante este medio es el mar, y pncisamente
para hacer experi:::::ientos en el mu se ha construido el
Ernesto Bazin.
Este buque, de 280 toneladae, se compone eeencialmen-

NOEVOS CARDENALES
E:N NOV iE;&gt;tBH.l:!,

,

Se espera que en el Consistorio que se verificará. en el
mes de Noviembre pr~ximo,
se crearán cuando menos cuatro cardenales franceses, uno
de los cuales permanecerá en
Roma. Hace algón tiempo, á
cons~cuencia de las representaciones, hechas por algunos
o·bispos, Francia sugirió qne
cada potencia que tenía relaciones diplomáticas directas
con el Vaticano, debía tener
un cardenal de su nacionalidad respectiva, eon residencia
en Roma.
Por ahora nada se hará con
respecto á. la creación de otro
cardenal inglé1:1 1 hasta que se
acceda á las pretensiones de
Francia, Eapa11ay Austria, tanto más que Ing laterra no tiene representación diplomática
en el Vaticano.
Actualmente exisl;en nueve
vacantes en el Sac_ro Colegio,
y se espera que seis de ellas,
cuando menos, sean cubiertas
por prelados no italianos.
_ ,,,,,.,,io1,,,.., _

El vapor rodante uBaz in."
Ultimamente íné lanzado en
loa astilleros Cail, en SaintDeuis, el vapor Erne.&lt;&gt;;lo Bazin,
que ee toda una novedad digna de conocerse. El Ernesto
Bazin no se parE'ce en nada á
loe buques ordinarios, y jamás
el Sena había recibido en eus
aguas un huésped semejante.
El 19 de Agoeto de 18U6 fecha del lanzamiento, será 'aca•
so una de las fechas más memorables del arte naval, porn
que el buque rodante está lla mado, si responde á las esperanzas que han hecho concebir los experimentos del laboratorio. á producir en la na•
vegaci6n una transformación
semejante á la que ha operado
el buque dA vapor.
La velocidad, en pfecto, es
en el mar como en la tierra un
elemento de éxito muy imPor·
tante, aun indispensable para
las operaeiones comerciales.
Ahora bien, si los grandes paquebote para viajeros IIE'gan á
realizar en un largo trascurso
velocidadPs que oscilan al rE'dedor de 20 nudos, sin pasar
jamás de 22 nudoP, es sólo al
precio de un considerable gasto de energía.
M. Bazin ha c&lt;?nseguidn y E'jecutado un tipo de bnque
absolutamente diferente de los que han sido construidos
hasta aquí, y con él las personas más competentes en el
a~ de la construcción naval, esperan poder realizar velocidades bien superiores con menor consumo de combm1tib!P.
Tomad _una rueda hueca, colocada sobre un eje, de fa.
ses llenas :V combas y sumergidla en el .agua, imprimidle
un movimiento de propulsión y recbazarl'i. el agua delante
de E'Í e1_1 una longitud de algunos metr08, como lo haría
cualqmer otro cuerpo flotar:te, parcialmente sumergido;
¿espués se detendrá bien prouto á cansa del frotamiento.
ror otra parte, si dais á la rueda un movimiento rápido
de rotación, se limitará á girar en un mismo sitio: combinad al contrnrio loa movimientrn! propulsión de una
parte, rotación de la otra, y la rued~ se echará á voltear,
avanzando rápidamente sin agitar el agua.

LI-HUNG·CHANG EN AMERICA
EL PRESIDENTE CL.EVELAND LO RECIBE EN NUE\•A Y OHK.

El día 22 de Agosto próximo pasado el vapor ame-ricano «St. Louis,n salió del puertb de Soutbampton rumbo
á Nueva York. La lista de pasajeros estaba encabezada
del modo siguiente:
uLi-Chung-Tang, Embajador, Primer Guardián del heredero aparente, Primer,.Ministro de Estado y Lord de
la más elevada cat-e,.orfa.n
Este es el nombre conecto y título completo de~ hombi-e conocido comunmente por Li-Hung-Chang.
El viaje del Virrey de la China á Moscow para tomar
parte en las fieetae de la coronación del Czar Nicolás, fué
un testimonio de que China ha entrado por la vía del
progreso y de que eacudiendo su antigua costumbre d_e
aislamiento completo, busca eer admitida en la fratermdad de las naciones.
El viaje de Li-Hung-C'hang á. través del Atlántico fné
muy feliz . El tiempo fué excelente y el excelso diplomático no ,-mfrió un sólo momento los efectos del mareo.
Habiendo participado oficialmente la Embajada china
de ,váshington al Secretario deRt:.Jaciones, Mr. OlnPy,
qne Li-Hung Chag venía á los
Estados Unidos, inmediatamente se dieron Jas 6rdf:'1its
necesarias para que el Virrey
del Celeste Imperio iueTa recibido á. su llegada á N u.. va
York con la solemnidad dtbida á. su elevado rango.
El programa para el día del
arribo fué dispuesto de t-1:!te
modo:
Saludo de la escvadradel Almirante Bunce surta frente á
la isla de St.ateu.
El General Ruger y el Sr.
Rockhiil, Subsecretario de R.eC - laciones, pasarán del crucero
uDalphinn á bordo del 1,St.
Louisll y darán la bifi:n ve1iida
$'~_.¡{,
1 á. Li-Hung Chang, á non1bre
del gobierno federal de los Estadc,s Unidos.
Recepción en el muelle de
la Compafiía Ame1 icanadeNavegación.
El Yirrey y su comitiva se•
rán conducidos en carnrnjes
pur las avenidas Broawny y
5~ hasta el Hotel Waldorf, eirviendo de ee-colta el 6? Regimiento de Caballería.
El día28álas llde lamafiana fué av:stado el ((St. Louis&gt;1
y una hora dPspués pasó frente á I!!. isla Governor, sit-ndo
saludado por el nutrido calloneo de lauEscuadra Blauca,n
por e l constante pitar de los
vapores y por los gritos y aclamaciones de millares de personas que llevaban yachte, ferries, boteci\os é infinidad de
barcos. La bahía prese11taba
en aquellos momentos un aspecto hermosísimo y en todos
los buques de guerra flotaba
el triangular pabellón amari llo con el dragón negro.
El General Rugr,r y el Sr.
Rockhill paearon á bordo del
.2;iS
~~
uSt. Louien y encontraron á. Liª"
Huug-Cbang sentado en meª'
dio del elegante salón, rodeado de su comitiva y fumando
tranquilamente su enorme
pipa.
Li-Hung-Chang se pueo en
pie y saludó á. los comisionados del gobierno federal, di- ·
ci6ndo por medio del intér:_ ='
prete, que se alegraba mncbo
~ de haber llegado á una rt~ las
~
primeras naciones del Nuevo
•
""1 Continente.
·
El programa ee llevó á cabo
en todas i,us partes. Una vez
que el vapor atracó en PI mue·
lle, el Yirrey y las 39 perf?:onas
que fol'man su comith·a fneron conducidas en ca, rnajes
abiertos al Hotel Waldo1f-de
reciente comtrucción-donde
1:1e habían dhipuesta lnjosísimas y numerosas lrnbitaciones. Las calles por donde pasó la comitiva E'f ta ban
llenas de gente que acl~mó con entusiasmo al ciseiinr de
la blni:aa amarilla. )1
El PrPsident,e Clevelrmd se encontraba en esos n :,..~ en
Bnzzar Bay, disfr □ tando de unas cortas vacacioJ es en
compai'iía de AH familia. y ballá.ndnse la Casa Bl~11ca en
compostura, dispnso recibir oficialmente al Emh;.1}ador
&lt;'hino Pn Nueva York -ei:acogiendo para ello la cnf:a dPJ
Sr. WPitney, ex-secretario de Relaciones, y amigo íntimo del President.P.
El Presidente Cleveland llegó á Nueva York el i:ailbado
29 en la mafiana á 'Jordo del yacht nSapphieren clf•I Sr.
Stillman, acompafiado de su Secretario particular el Sr.
Thorber/y del Procurador General de la Nación. Sr. Harmon. En un carruaje ¡;:e dirigieron á. la casa del F:r. Whitney, y poco después salieron todos por el Club Metropo-

~

MAKIOBRA.S DE MARCHA RBPTA~TE EN EL EJÉRCITO FRANCE8.

te de una plataforma rectangular de 3Sm 50 de 1argo, sobre la cual se hallan instaladas las calderae, las 111~qninas y los alojamientos, y que está ~oportado por tres
pares de flotadores de forma lenticular, qne proporcionan
el desplazamiento y que son movidos por una máquina
especial.
.&amp;peremos los esperimen tos·definitivos, ellos nos d id n
si la navegación cuenta ó no coa un porleroso elemento
que la hará dar un inmenso paso hacia el porvenir.
Si las velocidades soñadas se, realizan se podrá ir del
Havre á Nueva York en cuatro días, y si no exifltiera el
istmo de Panamá, un nuevo Phi leas Fogg podría dar la
vuelta al mundo por mar en veintiocho días.
Esta rapidez báces.e cada día más necesaria, y dadas
las exigencias del comercio entrP- las naciones eurnpfag y
americanas, y en vano se habfa buscado en la confignrr.eión de los buques; el s8&lt;'reto de la vebcidad deb.: bas
carse en el mecauismc.
·

�EL MUNDO.

160
litano donde les fué servido el al muerzo. A las diez y media de la mañana se avis6 por teléfonoal h~tel Waldorf
que el Presidente C!eveland esperaba á L1 en la casa
del Sr. Whitney .
.
Un toque de clarín puso en roovii:oiento ~ la mult_1tud.
Li-Hung-Chang vistiendo elegantís1~0 tra¡e a1;0anllo Y
azul y con su inseparable parasol subió al carrua¡e que esperaba á las puertas del hotel. A su izquierda se colocó
el Secretario Olney y el oriente d_el f_re nte íué ocupado
por el intérorete. En estos carrua¡es iban algunas personas de la comitiva de Li y los miembros de la embajada China en Washington, cerrada ll,l marcha por el 6?
Regimiento de Caballería.
Al llegar el primer carrua¡e á las puertas di: la mansión del Sr. "'hitney, el Sr. Olney ,fu~ el pr11;1e!o e~
descender, después el intérprete y al ult imo el d1stmgmdo diplomático chino.
.
En el salón de recepción de la c~a esperaba el_ Presidente Cleveland-quien vestía tra¡e ~~ro de levita cruzada-acompafiado 1e las personas s1gu_1entes: La?3ont,
S ecretario de Guerra; Carliste, Secretario de Hacienda;
Rockhill sub-Secretario de Relaciones; Harmón, Procurador Ge~eral de la Nación; General Elilles, General Ruger, Rev Dr. Martín, Presidente del colegio chino en ?ekin; George F. ISeward, l\Iinistro de los E. U. en C~1?a
P,n tiempo del Presidente Grant, James B. Angel!, M1mstro de los E. U. en China, en tiempo del PrPsidente 1:Jayes; John Rusell Yaung, Ministro de los E. U. en Chma
en tiempo del Presidenta Art~ur; John W . ~ostor, Sec~etario de Relaciones en el gabmete de Harnson y enviado especial á China durante la guerra Chino-Japo?esa.
También se encontraba allí el General James H . W1lson
qu11 conoció á Li-liung-Chang en China.
El Virrey, acompañado de sus dos hijos y del Embajador de China en Washignton, penetró al salón y al hallarse á unos tres metros del Presidente hizo una profun•
da caravana. Su Secretario llevaba un rollo de pergamino envuelto en seda amarilla. E l Presidente Cleveland
correspondió al saludo y entonces el Yirrey de China comenzó su discurso con voz reposada y haciendo á cada
rato indicaciones de r, speto al Primer Magistrado de los
Estados Unidos del Norte. El Virrey habló en su idioma
natal y al terminar, el Secretario de la Embajada China

r,,-~·
r
r

CONCURSO D&amp; PERROS DE PASTORES. -EL !'RBIER PREMIO,

tradujo el d iscurso en buen inglés. El Virrey dijo que le
causaba profundo placer haber tenido la homa de ser
presentado con Au Excelencia el Presidente de los Estados Unidos de Norte América; que su soberano tenía en
gran estima al pueblo americano y que recordaba con
Sf!:radecimiento los servicios prestados á China por el gobierno de la Casa Blanca durante la guerra con el Japón.
Li-Hung-Changterminó haciendo votos por la prosperidad y la conservación de la paz en las dos naciones.
El Presidente contestó que tenía positiva satisfacción
en recibir el autógrafo del Emperador de la China, que
esperaba que aumentarían las relaciones entre los dos
países y que deseaba de todo corazón que la permanencia en los Estados Unidos fuera grata al distinguido diplomático y que disfrutara de un feliz regreso á su p:.ís.
El discurso del Presidente Cleveland fué traducido á
Li-Hung-Chang, quien quedó muy contento de las frases
benévolas y buenos deseoe del Presidente.
Li-Hung-Chang fué después presentado con los miem·
broa del gabinete, y no pudo ocultar su gusto y emoción
al ver á los ex- ministros americanos que habían estado
en Pekin.
Esa misma noche varios ex-ministros y personas distinguidas obsequiaron con un banquete á Li-Hnng-Chang
en el salón "Astor," del Hotel Waldorf.
Como el Yirrey no toma nada en los banquetes fcon
excepción de te) por prescripción médica, antes de ir al
banquete tomó su alimento preparado por los tres cocineros chinos que le acompañan en RU viaje.
El memí, bastante modesto, fué el siguiente:

S!a roca

1896.

ae S!isa.

El monte Lisa (Córcega) es objeto d.i constantes e xcur.iíones por tent'r
en su ci ma una roca dt:
g ran at ractivo para los
touri.stes.
Después de tres h oras
de marcha por senderos
escabrosos vese la roca,
verdaderamente curiosa
como se juzgará por el
grabado que insertamos.
De generación en generación, de_de tiempo inmemorial, viene trasmitiéndose entre los cabre·
ros que en Lisa habitan,
una leyenda acerca de la
citada roca, que merece
ser conocida.
liela aquí, con la ingenuidad un poco incohe·
rente con que la relata un
viejo pastor de la montaña.
Hace cerca de 3 , OOO
años, cuando Edipo hubo
ctescifrado el enigma de
la esfinge de Thebas, el
monstruo furioso se precipitó en las olas, arrastrando 111 roca sobre la
que se había situado.
En 753 antes de J C. el
monstruo arribó á las playas del Lati u m con su roca
VAPOR ROD A1'TE «ER:&lt;E'lro BAZIN,11
que las madreporas habían adherido á su espalda. En esta época, la loba que amamantó á Rómulo y Re· agricultores han apland:do la empresa y el público se ha
roo acababa de ser arrojada por el pastor Faustulus por interesado en este nuevo espectáculo.
haber robado un par de aretes de su mujer: la esfinge la
La idea de introducir en Francia los concursos de peencontró seguida de su perro: lloraron; se enternecieron rros de pastor, nació de un viaje que M. Gastón Sevrette
y al fin se desposaron.
hizo hace algunos afios á la frontera de Escoda, á travée
No había hecho la tierra una evolución completa so- de ese maravilloso país de los lagos y ce.las.montañas 4.ue
bre sí misma y ya la esfinge estaba á flote, cargada con han cantado los poetas inglesess, y que Paul Bourget ha
su roca, su tierna compañera y el perro de ésta. La luna descrito tan hábilmente. A.hí es, cerca de la pequeña ciude miel duró basta el año de gracia de 1690.
dad de Carlisle, donde M. Sevrette pudo admirar !ª ~teA las orillas del golfo de Sagone en Cyrnos donde esta legencia de los perros de pastor escoceses: los collu&gt;.s. El
pareja deseaba habitar, segura de no encontrar vestigios collie se ha convertido en aquel país en el per ro de lujo
de humanidad, la loba, se baja, lame á su cría, la ama- más buscado. La raza ha sido afinada por una sabia semanta y la presenta á su dichoso padre que la cubre de lección, y ciertos individuos alcanzan precios consideracaricias.
bles.
El recién nacido recibe el nombre de Teodoro; cuaUno de esos animales, que figuraba en la exposición
renta y seis años más tarde él fué rey de Córcega; pero canina de París en la primavera última, era estimado en
tuvo poco éxito en su papel de Majestad.
Así volvió al sen::&gt; de su augusta familia establecida so- 12,600 francos.
El collie es un perro de pelo largo, de cola acopada 1
bre uno da los flancos del monte Lisa donde se había ra•
caída, con las orejas cortas y el hocico fino y prolonR&amp;dó.
dicado dPfinitivamente.
Todos los personajes se distinguen sobre esta roca fan• Tiene á la vez algo del San Bernardo y de lebref. Be
tástica, particularmente el perro del centinelaFobre la ci- emplea en la custodia de los rebaños y su ocupación pide
mucha inteligencia y actividad.
ma y la esfinge bajo el punto de apoyo de la roca.
Las pruebas impuestll!l á los collies en el concurso in•
glés, no convenían á un concurso francés, sien do en Fnmcia el trabajo del perro tan diferente de !oque es en Inglaterra. Así pues, el comité de Chartrts creyó obrar prll•
dentemente, pidiendo á un grupo de cultivadores de
la región de Chartres, escogí os ~ntre los más COII!~
Ua eoncurso curioso.
tes y los más influentes, que dlctásen las condic1onee
del concurso. Desde que éste se anunció afluyen
En Chartres, Francia, el 21 de Junio último efectoóse prácticas
solicitudes, y el domingo 21 de Junio había 24 ~
un concnrsu de perros de pastor, el cual significa la im- las
en el programa, presentando 36 perros. Dl
portación en Francia de un sport practicado en Inglate- res ioecritos
36 perros, 9 pertenecían á la raza de Brie y 27 ,ia,
terra desde hace veinte años. Este primer ensayo, orga• esos
Beauce. El perro de Brie tiene pelo largo, lanu•
nizado con mucho cuidado, ha sido un éxito incontrasta- razay de
ondulante, la cola es larga y caída, l~s orejas rec~
b]E,, que hará difícil la tarea de los imitadores, Los do
La cabeza está guarnecida de pelos y de b1got.es, y el t.m•
te geneml es gris claro ú obscuro. El perro de Beauceüea
ne la cabeza y las actitudes del lobo.
Los pastores refieren que nació de un cruzamiento de
perro y de lobo, lo cual no es inverosímil. Su pelo eecorto y rndo. Su color es lo más frecuentemente negro oon
una2 marcas en la cabeza y en las patas. Las dos 11\1111
son muy diferentes, y hay que distinguirlas en las !!~
siciones caninas, lo cual se consigue con mucha dificw•
tad, en razón de que las dos razas se h an di versificado ett'
un sin número de variedades.
En el concurso, algunos individuos de ambas razas ..
lieron premiados.
Mucho influirá, sin duda, este certamen en el cuidado
y mejoramiento de razas, tan útiles como las que brevemente hemos descrito.

Perros

ae

pas{ores.

Otro pago de $2,000 de " La Mutua"
EN COSCOMATEPEC.

Coscomatepec, .Agosto 31 de 1896.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La MutuL•
México.-Muy señor mío:
Hoy me ha sido entregada por el Banquero de la Com•
pañfa en esta Villa cuya Sucursal en nuestro país yd. tall
acertadamente dirige, la suma de ($2,000) do~ mil pelMI
plata, importe de la póliza número 717,M3 que á favor
mío y de mis menores hijos tomó, apenas va á hacer Ull
afio, mi finado esposo el S r. Don Jfiguel Loyo Rodrf.gUO,
Debo tanto á Url. como al Sr. Don Manuel Alcérreclt
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia 00!1
que para evitarme molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex•
nreeivas.
También me tomo la libertad de suplicar á Ud . ~
recidamente haga presente á los Señores Directores ea
Nueva York, nuestra gratitud.
.
•
Muy reconocida quedo de Ud. afectísima servidora.-

CHlNG Gil A LA NAO Yow FAN.

JU Sol
FAN
CHA

Ching Gai es pollo asado, na.o yow es una salsa diabólica
de gordo de ganso. J u soi es came de puerco asado, Jan
es arroz, y cha es te. Li-liung fuma cigarrillos antes, dunnte y después de la comida.
El Virrey se retiró del banquete á las nueve de la
noche.
Al día siguiente visitó la tumba del General Grant y
colocó una corona de flores sobre la caja que guarda los
r estos del valiente soldado.

13~8EPTIEMBRE,

L A BOCA DE LISA,

G UADALUPE Doll!INGUEZ DE LoYO,

�13

SEPTIEMBJtE,

161

EL }fUNDO.

1896.

Suplemento de "EL MUNPO" -Edicion Diaria.

CASA DE MONEDA DE ?i!EXICO.-D:&amp;'lPACilO.

Historia de un peso.
CASA DE llOXEDA DE MEXICO.
PRELIMINARES.

Manuel Gutiérrez Nájera, el exquisito Duque Job, escribió, hace mucho tiempo, la conmovedora historia de
un yeso ~also: u'!- peso falso p11:ede, en efecto, tener his•
toria, quizá trágica, acaso cómica ......... mas ¿un peso de
buena ley, un peso de honorable procedencia, no tendría
aeí mismo una biografía mteresante? Sin duda alguna.
Desde luego tenemos que concederle una importancia
capital: el peso es el rey del mundo¡ esa rueda acui'lada
cuyo sonido metálico hace latir tantos corazones, es el
símbolo del bienestar. Económicamen~ hablando, el
peso constituye un objeto de cami:&gt;io; mas considéresele
bajo otros aspectos y se verá el gran papal que desempefla en la vida.
Un ptoloquio bien conocido, dice:
Dios en el cielo y un peso en la bolsa ........ .
El peso es la llave que abre todas las puertas¡ el peso
es la rueda de la fortuna.
Su significación es, pues, sin duda, mayor de lo que
parece.

No obstante, los que merced á un trabajo m~s 6 mt'nos
asiduo han logrado adquirir una ó mucha11
,.,a,, nit,dati
de plata que tanto significan, ¿saben arHFu qué &gt;t-iie de
procedimientos se emplearon para qui, 11.-g.,,.. ., ,\ ,u~ nni.•
nos, ostentando en una faz nuestr&gt;1 lwráld1ca :íguila cu11dal, en la otra el simbólico g"rro f1 igio, y e11 d cauto Ull
cordón perfectamente acabado?
¿Suponen siquier.i el nú•
mero de esos procedimientos químicos y mecánicos
que preceden al. «nacimiento11 de un peso á la vida de
la circulación?
No, sin duda, y estamos
seguros de que desearían
saberlo. He aquí por qué
en este artículo, que será el
principio de una serie curiOl!a, vamos á referir tal
historia de FObra instructi •
va. Ya se verá que lasco•
sas sin alma puéden -enseflarnos mucho en su lenguaje mudo. Las interrogaremos y nos responderán.
•
El peso pide desde lueg,)
la palabra: mai'lana acaso
la pedirá el cigarro, una-persona muy relacionada y qne
sabe tanto!.. .... después.....
el sombrero, pongamos pnr
caso; un sombrero, merc..,d
á su elevada posición, ve
muchas cosas...... Y así sucesivamente. Ya vento ustedes cómo la colección de
«biografías» vale 111 pena.
Pero demos principio á
la historia del peso, y para
proceder lógicamente, digamos algo de
..,

º"

productora de ese dinero que se difunde por la capitai, por el pale, por el mundo entero, valiendo aquí
más, allá menos, merced al cambio; llevando al bogar pobre la seguridad de la pitanza, amonton:lndose en
la caja fuerte del rico, para salir después á adquirir ya el
rico tapiz, ya el tren lujoso, ya la seda crujiente, ya el
encaje ó la blonda, que parecen hechos de nubes.
Nada parece indicar en el viejo caserón la riqueza q11e
contiene.
En el ala derecha, en primei- término, el curioso se
encuentra con las oficinas de la dirección: algunos escritorios, un contador, empleados serios que escriben ......
Aquí y ahí, barras blanquecinas que parecen grandes panes de jabón y que pudieran á su vez referir una historia
muy interesr.nte, la serie de procedimientos que fué preciso emplear para extnerlae de la hondísima y obecura
sima de 1a mina: son barras de plata, listas para su
aculiación.
CIFRAS CURIOSAS,

Si el curioso se aventura por el segundo patio, si recorre las diversas salas que se hallan en el fondo del edificio, entonces el espectáculo cambiará de aspecto: la quietud se convertirá en movimiento: aquí el horno inmenso
vomita humo, y ahí el troquel se eleva y abate con vértiiinosa i:apidez; aquí el crisol henchido de fuego, crepita, ahí el sacabocado circular muerde la lámina argen •
tina...... y todo ese movimiento se traduce en producción
de moneda, mucha moneda.
Antiguamente la casa acuñaba un millón de peso~ al
mee, regularmentf&gt;. y en circunstancias especiales llt-g;,
á producir un millón ciento y tantos mil pesos; mas 1íltimamente y á coneecuencia del desastre de Pacl.iuca, uuo

LA CASA DE MONEDA DE

:r.rf:x:rco.

i!a cirujía ael remienao.

Sin duda nuestros lectores, al internarse por la calle de I Apartado, dando
vuelta á una de las últimas
del Reloj, habrán vieto á
la derecha un grande y viejo edificio de anchuroso patio, limitado por vastos portales, y cruzado por rieles.
Ahí se halla la Casa de Moneda de, México, Ja grnn

DEP.a.RTA:UEXTO DE A:\IOXED"'CIÓN • ...:..un, ER.\8.

de nuestros más grandes centros productorEs, ec,I,) ee
acuñan de sekcientos á novecientos mil pesos al n11·.,.
LA BARRA EN BRU10.

Aquel pan de jabón de que hablábamos antes, la uarra
de plata en bruto, al ser recibida eu la Ca.a de :\lr,11eda
se pesa, alcanzando normalmente una cifra de :!9 á :JO kilógramos de metal blanco, que valen unos 400 pt-SO&gt;.
Si la barra tiene la ley requerida, se entn·ga su rnlor
en dinero acui'lado al introductor que la ha lle\"adu; de
otra suerte, se le devuelve, ámenos que la dift-rencia et-a
muy pequeña, en cuyo caso las barras 1:e funden nuernmente en un departamento especial.
APARTADO.

Apenas recibidas las barras, pasan al Apartado, é!onde
deberán sujetarse al procedimier,to inicial de la larga •e1 ie
por la cual pasarán, semejantes á una alma que tramnuigra
y que va asumiendo las formas más nivEcrsas y ext1~ñ11s.
Llámase Apartado á un vasto departamento dividido
del de fundición únicamente por la diferencia du 1,i,·el
del piso, que en este último hace una plataforma donde
se encuentran los hornos y las rieleras de que ya noe ocuparemos; departamento que recuerda aquellos grandes
laboratorios de los químicos medioevales, rodea&lt;loH de
medroso prestigio púr la ignara fantasía del vulgeo. Circundada de grandes ollas de plomo y de platino, y~rguese
una chimi,nea colosal y en aquellos recipiente!!, efectúanse l~s operacio~!'S i~iciales que dejarán el tejo de plata
hábil para ser fundido.
~
,,¡
. Flota eu todo ,el. departa,m_ento una atmópfera peéa&lt;la,
1mp~tgnada ~~ ac,do ijUlftmco: uo ,·a_¡u,r blanqutcino,
qui, rnLrodnr1e11dose por las víaij lt'epnatorias produce
uua tos peniuaz y penosísima.
' ·
Quien entra ahí sin PB her
Pl procedimient&lt;-, la mnt rería que hay que empJ,.ar
pllra librarse da los rnalos
c,ficios de la iosoporta ble at·
m6, f..-, a, es boro bre al sgna:
la toP ncabará por ser in~oportable, la laringe @e irrita, á horriblemente, y el iu·
feliz St&gt;mi-asfixiado volará
en busc..'\ de una bocanada
&lt;le aire puro, y por algnncs
días guardará como r~cun•
do de su permanencia f'n
aquel laboratorio ~omb,ío,
una garras pera i1 fernal.
Empero, en tanto que él e~
agita con las convulsic,nee
de la toe, los empleados del
departamento pasean tranquilos en medio de. la us·
fixiante atmósfera; rnn y
vienen atendiendo á rns labores y ahí, entre la blanquecina nube que ahoga,
permanecen .... todo .-1 &lt;11n!
¿Cómo lc•gran semejaute inmunidad?
Sencillamente grnd nando
la respiración y Ht-llando
los lnbios, es decir, dar.do
de mano ú la charla. )[ .. rced al primer proc,edimi.-nto, se e\"ita que lo~ vaporee del iícido sulfúrico venetren dt&gt;1ua~iado á las
vías respiratorias. &lt;'• rtándose así la tos; el Filen, io
no creemos necesitar dtacir
por qué e, títil: en b, ca cerrada no entra mo~ca: aqní,
en boca cerrada ur, eut ra
ácido sulfúrico. La elocuencia es plata, dice la
máxima árabe; pero aquí
precisamente se trata de
evitar las consecuPncias de
la plata, qne no sirve de
desahogo, ~ino de lo con-

�13

EL MUNDO.

162
trario, y se prescinde de la
elocuencia.
Pero no di vaguemos.
L:is barras de plata écbanee en las ollas de fü,rr~1, las
cuales tienen 100 kilogramos
de capacidad cada una. Estas 1,llas contienen ácido sulfúrico, merced al cual _ee forma un sulfato de plata, y el
oro que en mayor 6 menor
cantidad contienen las barras, queda en el fondo. De
ahí se retira y pasa á otras
ollas de platino, en tanto q~e
el sulfato de plata se cambia
á unas tinas de plomo, donde ee mezcla con láminas de
cobre, agua y ácido sulfúrico, para que la pla~a se ~recipite y quede en disoluc16n
el su lfato de cobre.
La plata que así resulta se
lava y seca, quedando en for ma de tierra, una tierra esponjosa, entreverada de hilillos de escarcha.
El oro en tanto se lava en
)as olll\s de platino varias veces con ácido su!iúrico y luego se funde 1 saliendo casi
puro.
La plata á su vez es llevada á. los hornos de fundición.
Estos son dos, cada uno
con su crisol correspondiente y su gran chimenea de ladrillo. Amhos hornos se en cuentran en una sección del
departamento del Apartado,
á la derecha de una amplia
plataforma y frente por frente de las rieleras, de las cua•
les nos ocuparemos despué~ .
;.JI': •
Los crisolet, que tienen la
misma forma que los pequeflos de barro, que sin duda conocen nuestros ll:"ctores, son
de hierro bien templado, de
una capacidad de 850 kilógramos; cuesta cada uno co mo quinientos pesos, y resiste regularmente hasta cuarenta lances ..
La gruesa lámi na que constituye sus paredes, se va
adelgazando rápidamente, sin que sea posible pr~veer con
exl\ctitud cuando ha llegado el esoesor al mínimum. La
práctica de los encargados de la fundición, acierta muchas veces en su cálculo, máa, naturalmente suele errar
algunas otras, y si el crisol, demasiado débil y frágil ya,
recibe un nuevo lance, rómpesf'l, y el metal fundido, como inmenso dragón de lumbre centelleante, escápase por
todos los resquicios, por todas las hendiduras, con la im •
petuosidad de un huracán, de un huracán de oro; suele
romper la férrea puertecilla de su horno, y entonces la
aurea marejada se difunde por el exterior, inunda los pi0s, corre entre las rieleras, húndese en el subsuelo por

'

\
'

DEPARTA.ME'1T0 DE AMONEDJ.CI ÓN.-P.RENSAS TROQUELADORAS.

los crisoles y los hornos es verdaderamente bermo5!o: el
blanco metal forma un lago de ascuas ch iepeantes-- i:¡ue,
al contacto de las rudas tenazas que las manejan , i rradia
efluvios de hornaza, llevando en un momento a l rojo el
color de los hierros.
Aquella ~u perficie espe"jeante, exhalando vahos de horno recuerda las fraguas internas de l planeta 1 divinizad~ pór el pagan ismo; nos habla de las vieias combustiones cósmicas. qut:: encendían y encienden aún e l éter in·
finito con sus relámpagos, y lamen el vacío im ponderab le con sus lenguas de gases inflamados.
.
Bien poco falta, por cierto, e n aquellos crisoles de· h ierro, para que el líqllido metálicoaguíjnneado por la tem •
pera.tura, se convierta en gas y a rda, como a rden los me tales en las hornazas siderales de los astrns. Aún se es•

SEPTIEMBRE,

1896.

general, cualquier o b j e to.
Me liga este metal con unamtnima cantidad de cobre. Ya
en el crisol esta liga existe, ·
mas se desea saber si alcanza la ley justa y requ erida¡·
y con este fin se' retira de
horno. antes de vacilll"Be, una
ligera, cantidad que se lleva
al ensaye, en donde se ve el
cobre que falta ó sobra para
la liga. Si esta no es la re-querida, el lance se retarda
hast"a, que se ha establ&amp;ido
el conveniente equilibrio entre loa dos metales, consegu.ido lo cual, se procede 4
vaciar, abriéndose la puerta
del horno, que da salida 4
una llamarada viva ·y á. va,.
boa candentes del ígneo ll•
quido.
Los vulcanos de aquellas
fraguas, peones robustoa y
atezados, mantienen c l\, da
u no consigo una gran barnr.
de hierro, remátada por u.n
cucharón, en el que bien pue-de caber un litro de metal lí•
quído.
Para manejar estos fierroa
que presto con el contacto
de la _plata fundida, vuélvtm•
se quemantes, usan burdas
manoplas de costal, rellenas
de trapos, tan gruesas como
el guante de un boxeador,
y además, por vía de precaución, llevanayatea dejarcia que les resguarden el pepecho.
.
Abierto el horno, acércan..
se con la cuchara en ristre.
en tanto que un empleado da
un vistazo largo á. . las rieleras.
Son estas unos cajetines de
fie rro, largos y sólidos, unidos por torni llos,. d:e sue1:'9
que cada par decaJet1nes viene á. formar un molde largo
y d0lgado, en el cual la plata se convertirá en lámina. .
En la vasta plat.. forrna de que ya hemos 1:tablado, fre[!te por frente de los hornos, hállanse estas rie l~ras, vertí•
calrnente alineadas de 14 ó 15 en iondo, Y d ispuestas '
recibir el líquido.
.
Los obreros hu nden sus cucharones en el piél ago de
plata conte nida en los crisoles, y luego 1 con ~de roJ:10 e&amp;•
fue rzo, los retiran colmados y los acerca~ á las bo_cas de
las ri~leras, que van á tragar aquel brevaJe plutómco.
Entonces, basta inclinar un poco el cucha-rón J&gt;ªra que
Pl metal escape silbando, y se hunda como serpiente de
fuego en aquel cubil de hierro.
· El espectácnlo es en tales momentos verdaderamente
imponente é inolvidable.
Nadie que bay:1. visto aquel chorro dorado, aquel cau.

31

SEPTIEMBRE,

1896.

•

s~ ~jerce con ~e.dida exacta, disminuyendo con una prectstón coU1pletmma el espesor de las láminas hasta que
quedan de igual longitud y peso.
Estas, con intervalos reducidos y en haces enteros se
han ~tado llevando á unos hornos eepecialea que hay' en
el mismo departamento y allí se recalientan para hacerlas más maleables.
Ahot~ va á iniciarse un procedimiento diverso y no
menos mteresante i:¡ue los anteriores: nos acercamos cada
v~z ';DáB al J?eso, y ahora veremos ya desprenderse su
d1Sco (ese disco que da el vértigo á tantas conciencias) de
la lámma en que estaba contemdo.
EL DISCO.

______J

;La operación qn~ desde luego procede1 es el recalentamiento de las lámrnas. Es preciso recocerlas para que
se~n más fáciles de grabar, y con estie fin se llevan al
~epartame!lto de hornos, en carritos de fierro que se deshzan por r1eles á. propósito.
, En esos hornos, la plata, vuelve á perder su brillo lím pido, su color blanquecino, para encenderse toda hasta
fo~mar la lámina una banda llameante1 de un espléndido
rO]O.
Tórnase á enfriarla y entonces son llevadas á los cort,s,

DEPA.RTAMEN'l'O DE AMON.EOACIÓX.-LAYAllEROS.

jeti nes de cada rielera y con unas tenazas extraen su
•contenido, una htmina tersa y luciente de plata.
LA LÁML'iA.

11' B~ta aquí loa preli.minares han sido vagos, incom-

'P!ens1bles acaso las diversas etapas genésicas del peso.
¡.. H oy, empezamos ya á ver claro: la lámina, contiene
-á !a rueda: de ella sa~d~á el disco que merced á una serie
aun larga_ de proce':11m1entos, se convertirá. en moneda.
Al surg1r de las riel.eras, las _láminas están naturalmente á una temp~ratura elevadís1ma; no os aconsejaríamos
que las tocarais¡ esas tersas, esas brufiidas superficies
abrasan.
'
A medida, pu~s, que las tenazas las extraen de sus mol •':1es1 .vanlaa arroJando á un pequen.o estanque, situado á, la
izqmerda ':1-e los horno.s y al nivel del suelo. Al caer sobre la líquida .supe:fic1e, el ag.ua hierve á grandes borboton€s¡ la lámm!!. sll~a al enfr~arse y levanta torbellinos
-de espuma; el agua silba tamb1en al calentarse y azota las
paredes del estanque.

Si nuestros _lectores se fijan en la fotografía en que estos cortes esta:i representados, verá.o que se trata simpleme_nte de un gran sacabocados movido por vapor, que
cae á. mtervalos regulares sobre la lámina desprendiendo
de.ella á cada golpe u.n disco, que por un' conducoo cilíndrico paea á .un depósito.
La operación produce dos rumores perfectamente distintos, y aun diríamos concertados: e! rumor del seco y
per~tuo golpear del filoso sacabocados, y el retintín de
lós d~scos que caen unos tras otros, por el _conducto cilíndrico ,Y resbalan luego por un plano inclinado hasta
e1 depósito.
~1 obrero encargado de esta faena, va cogiendo las lámmas y pasándolas con enter,a precisi6n:por el tilosJ sacabocados que las recorta, arroJá.ndolas en seguida al suelo
vueltas un amero de plata. Estas láminas constituye~
uno de los desperdicios pr3ncipales de la Casa de Moneda;
~e ~funden y pasan por toda la serie de procedimientos
mdl?ados arr~ba, para llegar de nuevo al sacabocados conv.ertldaa en cmtas tan tiersas y pulidas como las anteriores.
Al ser recor~ado el pri~er disco, llévase :i una peque-

lns hendiduras de las láminas de hierro del piso, y por
fin, fría ya, recobrando su _color argentado, fijase sobre
las superficies que ha inundado, como un tejido de venas
metálicas, quedando allí inmóvil.
¡Ay del obrero á. quien sorprendi6 esa marejada!
El monstruo llameante lamerá sus ropas y su piel
con sus wúltlples lenguas de metal líquido1 dejando como huella de su paso cintas de plfl.ta ad hendas á. las carnes!
Tales percances, empero, no son muy comunes; la práctica y el tino de los fundidores, los hacen raros.
Una vez fundidas las barras, el aspecto que presentan

DEPARTAllE~TO DE A:'.IO~EDACIÓN.-LAMINADORES.

tremece uno cµando ve levantarse la tapa del horno,
temiendo que aquel mar rojo y centelleante, convertido
en ala de lumbre, escape ..... .
EL LANCE.

Ha llegado la hora en que la mnsa líquida debe tomar
una forma; es preciso que pase del vasto seno del crisol
al molde, del cual ha de surgir convertida en lamina;mas
antes hay que saber cual es la cifra de la liga~ Nuestros
lectores saben, en efecto, que la plata de suyo es dúctil, maleable, poco resistente y que, para remediar esta fragilidad
que sería un gran inconveniente en la moneda, y en

nuestros lectores no conoce el cordón de un peso? De seguro todos ven con curiosidad ese dibujo eslabonado que
recorre todo el canto de la moneda y que se hace notable
~r sn perfección. Sencillísimo es srn embargo el mecanismo que el cordón exige. Imi,gínense ustedes una superficie de acero, en la cual giran, en sentido inverso, dos
círculos de acero también, cuyos cantos ostentan el dibn·
jo que llevará el pe&amp;ó. Estos dos círculos están separados
por una distancia igual al diámetro del peso, de suerte
que éste, al pasar por aquella especie de canal que dejan
)ibre los dos discos, es oprimido por estos en todo su espesor, gira, y después de una vuelta completa, va :i dar
á un conducto cilindro, que por plano inclinado lo lleva
á, un cajón, donde encuentra á todos sus compafleroa,
como él acordonadps y con un reborde que facilita la
tarea del troquel, próxima ya. Uno de nue.:.tros grabados
1·epresenta el acordona!1,or; bastará. darle una ojeada, _para·
convencerse de la sencillez de su mecanismo.
Hemos llegado, después de esta curiosa peregrinación,
por una vía ignorada de nuestros lectores, á la operación
capital, al remate de la obra, casi diríamos al alumbra.:aiiento del peso. En efecto, hasta aquí se trató de un punado de metal cande~te, de una lámina, de uo disco:·
ahora se trata de una moneda.
El valor-représentativo ha sustituido al valor intrínseco, merced á una águila que abre las alas y á un gorro
frigio que radía. Ya puede ir esa moneda por todo el haz
de la República, santificada á. veces y á veces envilecida,
anudando las palpitantes escenas de su novelesca vida.
-Ya. deslizada por una mano de nieve, á hurtadillas entre
Ja. s'?m bra, CUD;pliendo el precepto bíblico. (!que tu siniestra ignore el bien que hace tu diestra,u caerá en la sucia
IJl!iDO del ~endigo: entonces se sublimará y santificará¡ ya
8 erá a~roJada con .otras, por el desprecio del rico, al
complo1r ael comerciante, en pago de las vanidades inu1ensas del traje 6 _de la joya; ya 1 vergonzante, pagará.
una. tercería mezquma, ó pesará. en el bolsilló de una mujer Joven, hermosa y desvalida, intentando ¡ay! contrartestar el honor que se fué.
¡Oh singular y bohemia existencia de ese rey omnipoten que se llama el peso!.. .... .. .
Pero tiempo es ya de asistir á su alumbramiento: nos
es pera el troquel.
El troquel y el sacabocado no se diferencían en el mec~ni~mo: dos cili11:dros de acero que se mueven con mo•
v1mientos contrar1~, uno hacía arriba, otro hacía abajo y
que se enruentran siempre en su camino, tocándose eus ba-

/

D RPART.AMENTO DE AM01'."'EDACIÓN, - HORN0 PARA RECALENTAR LA.MINAS.

DEPARTAM.ENTO DE FUNDlCIÓN.-RIELERAS.

163

EL MUNDO.

e':1º

dal de oro pálido, aquella linfa centelleante, que,
gnomo airado busca su g11arida, que lanza silbos de ra,,
gón herido y arroja por donde quiera siniestros fu1gorelt ,
podr4 olvidar la escena.
·
Las rieleras una á una vanee colmando, los ct:charones.pasan lentamente saciando aquellas bocas ávidas de
fuE&gt;go, y cuando el contenido de los crisole9 se ha agotado, la escena cambia por completo.
1
Pasó ya el reinado del elemento igneo, de la Jama,
del efluvio; tócale su turno á. la lámina incubada en 111
entrafias de la rielera por aquel germen argentffero ......•
En un moment~ dado, los obreros desatornilta.n los CI"

Una vez frías las lámi nas, son llevadas á un departadento completamente distinto del en que fueron for ma• as, á una gran sala donde una sucesión de máquin8!3 divfers :8•. concluye la labor in iciada en el departamento de
undic1ón.
. El prime; tratamiento á que va á. someterse á las lu. C)ente~ lámmas es a l addgaza rnie nto. Ah! si supieran ...
d_1 pudieran darse cuenta del suplicio á. que se las va á. condrnar ... ....Nada menos que a l adelgazamiento! como si
. Jéra~os, al descoyuntamiento de todos sus miembros
argentmos.
t a Cuatro lawi~adoraa aguardan las gruesas fajas de pla. Cada una tiene dos rodillos que giran sobre su eje separados por un espesor mínimo. Entre esos rodillos' imgiacables, pasará la lámina s1;,1frien40 una presión de 4 á
caballos de fuerza ...... Ahí irá estirándose estirándose
lenta, lentamente, p~rdiendo á cada paso un~ línea de es_P1 esor, hasta CO?Vert1rse en delgada cinta luciente y per-.
ect.amente satmada.
No ha cesado aun empero, su martirio.
Mucho han adelgazado¡ _Pero no ~asta eso; es precieo
q1;,1e Su espesor sea determrnado, :fiJo, sin una línea más
1 una ~ín~a m.enos de las requeridas, pues un aumento
: una d1mmuc1ón, por ligeros que se les suponga, signi~ca:ían mncho en el peso de la moneda que surgirá de la
mii:ia; mas cómo obtener ese espesor perfectamente dete rmrnado?
Uease para este fin de una máquina 11amada hilera cu-yo manPJo compr~nderán nuestros lectores con sólo' ver
j~íªb8:do respectivo; e!procedimiento es semejante al dt,
am1nadoraa, la presión; nada más que aquí esta presión

6

D&amp;PA.BT.AME?fl'J DE !,MONEDACIÓN, -SACABOCADOS.

ña balanza. pa r.a r~ctifica r el peso. Si sobra, llé\•ase á
otro corte. 1~fimtes1malmente menor en circunferencia
q.ue el antertor, de donde sale justo; si falta, se refunde¡
a~ el peso es exacto, prosíguese el corte, pero ningun disco pasa al cordón y al troquel sin ser pesado
El disco está muy próximo ya á ostentar 6~ su anverso
el águila herá!dica de !i'léxico, más aun experimentará.
al~nos ca111b10s, el prunero de los cuales es el blanquea1mento.
En un depart~mento anexo al gran salón en que se
encuentra~ las grandes. máquinas que últimamente hemos descrito hay tres trnas: una con ácido sulfúrico, mootr~ndo su color verdoso, que recuerda el mar visto de
léJos; y .las otras .dos con agua, constantemente rt::novada.
Los d iscos se introducen en un cilir.dio de madera
l!eno de pequeños orificios, al cual se hace girar en ¡~
tma, de suel'te que el ácido sulfúrico se introduzca perfectamente. Del acido sulfúrico pasan los discos para lava~se, al agua de las ~os tinas siguientes, y c~ando se
retiran de ell~s, aemeJan, tal es su blancura,. ruedas de
marfil. El br1llo de la plata ha desaparecido y una capa
blanca cubre ambos lados de la rueda: la simititud de
ésta con una ficha de juego, es notable.
Aque!los ~iscos marfilinos, que producen no obstante
su ~p~r1enc1a engañadora al chocar entre sf, e! tentador
retmtm de los pesos, pasan luego á. los secadores ó comales, como se les llama en el patio del taller. Son es.toscomales á. ~odo de anchas charolas de hierro calentadas
por deba.Jo, y .en ellas se .van extendiendo loa discos, que
después se enJugan con lienzos.
Ya secos, van á la máquina de acordonar. ¿Quién de

l
l
pEPARTA'.'IIEMTO DE AMO~ED.\CIÓN.-YÁQCINA DE J.CORDONAB

�U

EL MUNDO.

164
ses en una de las cuales hay el dibujo que ostenta el peso
en elanverso y en el otro el queostE:"ntaen el reverso, he
ahí al troquel. Merced á un mecanismo más sencillo aun,
el disco ya acordonado va á colocarse en un hueco Circular donde se encuentran el cilindro que baja y el cilindro
opuesto que sube, y ambos lo oprimen con fuerza, de·
jando en las dos caras sus sellos. Inmediatamente después una especie de tijera automática lleva otro disco al
huEco y el primero es retirado, yendo á caer al depósito,
íntegro ya y completo.
Su evolución ha terminado: haf:lta aquí ha pm:1 ado á
través de una inmensa cadena de procedimientos para
aumentar en valor: ahora irá lentamente disrnin11y!:!ndn
su belleza, opacándose 1m brillo, 1uanchAndose 1,u faz; irá

de mano en mano, descansando lo mismo en la del
avaro que en la del pródigo, en la del prócer que en
la del obrero, en la del E:1.cerdoteque en la del soldado. Rernrrerá el mnndo y
un día, ya viejo, que los pP.·
sos también envejecen, liso, sucio, dejando apenas
adivinar la belleza de su
águila y las radiaciones potentes de su sol ..... . será re·
cogido por la antoridad y
ay! vuelto á. fundir; pasará.
por el crisol que abraFa y
por la rielera que oprime y
por el satinador qne ahoga
y por fa hilera que a-plasta
y por e 1 eacabocado que
hunde y por el troq:.!el que
dice el jiat definitivo y po•
tente ... .. .
Extraña resurrerción, peregrinació~ extraña! Y durante ~lla cuántas tragedias
y cuántos sai neWs ha pre·
senciado el peso! Si pudiera hablar! Que conversación tan dolorosa ...... El ha
visto toda la miseria humana, las sonri&amp;as viles de
todos los seres que se venden ..... .

TATOU.

-. '
gruesa Señora Bellord, volumen de carne infor~ me, empleada en el ramo de colocaciones, .Se
f;r;.'!f5!- presentó un día An mi escritorio c&lt;?n su maliCI(;'sa é infame sonriea, trayéndome para el cmdado de mis
vacas una pobre muchachita, dulce, tranquila y callada.
con movimientos graciosos y encantadores de cervatilla.
-Esta buena pieza ha vieto mucha miseria, me dijo la
Sei'iora Bellord, y sabe de todo ...... 'Puede usted hacP.r de
ella lo que guste.. , ...

SEPTIEMBRE,

susurro de las oraciones, como los cuadros 4.e flores con el
viento del nordeste. De esas grandes casas donde se oía
á todas horas el sonido de 1as campanas, de aquellos triska
corredores, de· los patios enclaustrados, de las capillas, de
las salas con paredes de tierra gris, conservaba Tatou uua
especie de terror vago, terror confuso como las imágenes
que en su alma evocaban tales recuerdos.
A fuerza de preguntas acabó por comprender que, al
salir de esas casas viejísimas había estado al servicio de
algunas familias en las ocupacio?es máa rep~gnantefi,
trabajando máe de lo que le permitían sus débiles fuerzas. Aquí mancillada por un anciano; allá ma,tratada
por una horrible furia; pero sin manchar la pureza de su
alma sin conservar odio por los que tanto la hacían sufrir. Nada alteraba el puro cristal de su alma.
·

•••

DEP.ART.AlIK~TO DK .AMONEDAOÓN·.-BAL.ANZAS.

Cada troquel acuña 104 monedas por minuto, 6,024
por hora. Las monedas troqueladas se pesan de nuevo, y
si dan el peso exacto se encierran en talegas de á. mil pesos y se llevan en lotes al despacho. Ahí se toman dos
monedas de cada tall.'ga y de cada lote se conserva un
peso anotado.
NOTAS COMPLEMENTARIAS.

La Casa de Moneda ocupa normalmente unos 180 empleados; más hoy que se reconstruye el edificio, el número asciende á 200. La reconstrucción será completa. Para ampliar el local se ha adquirido una porción de terreno adyacente, y se ha formado un gran patio rodeado
de amplias salas donde irán eJ Apartado, las grandes calderas y algunos talleres.
Cualquiera se imaginará. que esos obreros que manejan exhorbitantes cantidades de dinero, que pasan el día
rodeados de tesoros, ganarán mucho; no es así empero;
el jornal mayor es de $2. 50 y lo recibe un troq uelador, ,.;uyo cargo es de suma responsabilidad.
No sólo esta pesa sobre el obrero: el ácido sulfúrico, en
la sección del Apartado y el sulfato de. plata, constituyen dos temibles y poderosos enemigos; aquel ouede quemar fácilmente al trabajador¡ los peligros de éste son
bien conocidos.
En otro tiempo, la empresa de que dependían esta Casa de Moneda y las otras de la República, acostumbraban mantener á los empleados que en al trabajo quedaban inválidos temporalmente ó para siempre. Un americano encargado del vapor, estuvo siete años enfermo á
consecuencia de un accidente, y durante ese largo tiempo
recibió mensualidades de cien pesos. Hoy, á los qu·e se
lastiman en el trabajo, se les da su sueldo, médico y botica.
Natural es que á nuestros lectores se les ocurra preguntar: ¿y ese enjambre de obreros que man~ja tantos tesoros, no ei:itásnjetoágran vigilancia? Cie'rtamente, responderemos: todú obrero, al salir de la casa es registrado escrupulosamente. Además, hay cuatro guarda vistas en el
departamento de amonedacióu, uno en el de fundicióu y
otro en el de apartado
Se cuenta como una vieja lt&gt;yenda, que en tiempos remotos había obreros que se t-ragaban monedas de oro que
arrojaban después merced á un purgante ...... Hoy, nada
de ésto pasa. En primer lugar es poco el oro que rn acufia, y luego la vigilancia ejercida nada deja que desear;
de otra suerte apenas si habría gambueino que (tganase11
tanto como un obrero de la Casa de Moneda. Sólo las ({basura.en bastarían á enriquecerlo. Como que las i&lt;basuraen
deeea casa valen mensualmente algunos miles de pesoe ...
Piénsese además que en los lances, generalmente, no se
aprovecha ni la mitad de Ir fundición, al grado de que
de 30,000 kilos 10,000 produce el Apartado y el resto el
desecho.
No daremos :fin á estas notas sin manifestar lo muy
obligados que estamos al Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández, digno é inteligentísimo director del vasto establecimiento, el cua!, con amabilidad y deferencia exquisitas,
se eirvió i:nostrarnos todos los departamentos, dándonos
cu:uitas explicaciones solicitamos.
Merced á él reina un perfécto orden ~n la Casa de Moneda, desempéñanse las labores con precisión y habilidad,
y acnso no e:sté !ejano el día en que logre ver concluidas
las grandes obras de ensanchamient--0 y reconstrucción,
que ha emprend·do y que prosigue con notable constancia.

1896.

Al cabo de nn año, Tatou empezó á. fastidiarse. En
ocasiones la sorprendfa llorando.
-¿Por qué lioras?-la pregnnt,aba.
-Porque estoy triste.
-¿Y por qué estás triste?
-No lo sé.
-Ya no me quiere!!!, Taton!
-Ah! sí. ..... 1:,í.. .•.. os quiero mucho. Pero también amo
mi patria.
-¿Tu patria? ¿Cómo puedes amaria si ni aun sabes
cuál es?
-Tal vez por eso misrr:o la amo tanto ..... . quisiera volver á. ella.
.
-No es posible regresar á un país de donde quizás
no se ha venido.
-Sí, sí. ..... Y por eBo estoy triste .... y por eso lloro....
Otro día me dijo:
-Anoche tuve un sueño de mi país ......... es un pala
completamente blanco ...... país celei,tial.. .... país de música ..... . Oh! dejadme partir.
-¿Pero á dónde irá.E?
-Adelante, adelante, hacia el Oriente, hasta que encuentre mi país......
.
Traté de distraerla; le dí cintas, telas; le dí una cabra.
blanca, con pelo tao suave como la seda..... pero ni cintas ni telas tocó, y la caura se perdió una noche en el
bosque.
T,.,tou languidecía. Su rostro tQmÓ una expresión rara,
sus cándidos ojos estaban febriles. Tuvo que guardar cama.
Mi desesperación era grande.
U na noche estaba yo á su lado, mé tomó una mano y
dijo con voz débil, con voz moribunda:
-¡Cu1\n bueno sois'por haberme dejado partir ... .. . Hace más de dos meses que voy andando, audandc,, andando en dirección á. mi país......
·
Ya no habíafiebreensusojos ... ... Sus facciones habían
recobrado aquella gracia encantadora .. .... Pero yo seoUa.
que era el fin de esa corta vida. Quise abrigarla bien con
las mantas, y le acaricié la frente.
.
-No hables, Tatou ...... te hace mal.. .... duérmete .....•
la dije.
Mas no me obedeció, y continuó con voz todavía má&amp;
débil y pura como el soplo de la brisa sobre una flor en
noche de estío:
-¡Cuán buenoeois ... ... Y cuánto os amo!. ... .. Creía no
llegar nunca ...... Estaba cansada! ...... Figuraos que bale
dos meses camino y camino día y noche ....... .. tiacia mi
país!. ... .. Pero, ayer, lo entreví.. ..... .. allá....... Unos mi•
nutoe más, y llegaré! ...... Hermoso país ..... . Blanco......~
blanco ...... y no tiene fin ......... Qué bien esta ré allá! ......
Desgarrado sentía mi corazón y pronto á desfallecer.
-Tatou! ... ... Tatou!. ... .. la dije con voz de súplica.... ..
No hables así.. ....
-Completamente blanco! me interrumpió Tatou. Sí....
por fin ...... llegué ..... . yo.... ..
~
.
Y su cabeza cayó sobre la almohada. Muerta, BID un
grito, .sin una queja. Tail sólo había sentido en .la ~
que estrechaba la mía. como un ligero est.remec1m1ento,
el estremecimiento de la muerte que pasnba.
0CTA.VE MIRBEAU.

Aunque no me agradó mucho la expresión de la :fisonomía de Mme. Bellord, determiné quedarme con la niña.
Tan interesante era la criatura que no quise dejarla por
mucho tiempo entregada á las duras laboreB del corral,
y Ja instalé en la casa, cuidándola como objeto de lujo,
como ave rara, 6 corno un perrito ó un gato curioso. Me
daba gusto verla de acá para allá, admirar sus movimientos y contemplar sus bellos ojos; iba y vema por t,oda la
casa, sin decir palabra: tenía la ,,oz algo fuerte y casi
nunca me hablaba; pero en cambio me veía, y en aquellos ojos cándidoi:i, siempre fiJos en mí, no leía má&amp; que
una profunda y respetuosa adoracióu.
Llamábase Tatou.
Tatou! extrailo nombre, nombre de países lejanos con
olor á bananos y naranjos; no eabrá ella por qué lo ha.. bían escogido, pues nada sabía de sí misma, sino que SI}
llamaba Tatou.
Aún no comprendo por qué la llamaban así, pues nada
se descubría en 1ms facciom~sque justificara tan extraño
nombre, propio tan sólo de las criaturas de tez bronceada que se bafian desnudas á la sombra de los paletuvios,
allende los océanos y los ardientes mares. No era su rostro de expresión desconocida; tenía algo de nuestras jóV!?'nes bretonas que conocen la tristeza de los bosques de
pinos, de las playas quejumbrosas y de los gemidos en
las landas. Mas ella ignoraba la existenciadelosbosqul.'e
de pinos, de las playas y de las landas. Pues no 8abía
otra coea sino que se llamaba Tatou.
¿De dónde había venido?-T.\ropoco lo eabía. Se acordaba--como un recuerdo incompleto de f•1gitivas imágenes-de que muy pPqueñita la habían llevado á
unas casas muy vieja.':!, que
no podía decir si eran prisiones ú hospicios, llenas
de seres Yagas corno ella,
de todos los puntos de la
miseria humana. Mnchol'!
morían; todos los días 8H
veían urnitas camino del
cementerio, entre cirir&gt;!'!
temblorosos y monótonal'I
oraciones. De aq ue 1101-1
blancos lechos volaban al.
roa~ todas las noches; pero
llegaban de todas partes v
á todas horas más seri'-1
desgraciados con sus blancas roanecitas, sus ojOR
granues y sorprendidos. y
rustros en que se veía pintado el sufrimiento. Nunca estaban vacías las camjtas, ni las urnas tampoco ...... y más y más se estrechaban cada dfa las cruces de madera en el cementerio. También había en
aquellas casas mujeres severas de rostro pálido y largos vestidos negros arrastrándose por las losas, con
sus cofias blancas que les
caían sobre la frente, y labios secos por el continuo
D.EPARTA..\IENTO

13 SEPTIEMBRE, 1896.

PRESENTACIONES.
¡Qué difícil, sentir al m~smo tiempo la ráfaga celeste
que arrastra nuestro espíritu á espacios ideales y el imp ulso creadur que nos muestra la triste y desnuda realidad de la~ cosas, sin qne el alma se pierda en los nimbos
de las místicas nebnlc.ei.d~des, ni caiga y f:e hunda en la
onda amarga del escept1c1smo! ¡Qué privilegiada energía
habrá que desplegar, qué exquisitas facultades habrán de
ejercitarse, l?ara poder enga;zar .en (a misma joya, unidas c&lt;;m el htlo de oro de la mspm~c1ón, las perlas negcas
recogidas en el hondo y obscuro piélago de la experiencia
que d¡tsencanta, y las esmeraldas límpidas y puras arrancadas con ~ano febril al palacio misterioso del e¿sueño!
Ser sensible por temperamento, y oír como un murmullo de voces celestiales que gritan en el interior del alma:
«sueñal&gt;i y en ese momento, experimentar también secreto impulso y escuchar otra voz grave y severa que dice:
«ana!iza!)) es vivir en lucha trem.enda, es eo!!tener sorda y
contIDU3. batalla en las profundidades de la conciencia.
De ahí tiene que brotar el apóstol 6 el filósofo, el inártir 6
el sabio, el místico ó el escéptico, el sofiador ó el descreído, el poeta 6 el espíritu fuerte.
Para pasar nlternativamente por esos diversos estados
de ánimo y se~ unas veces habitador de cielos muy azules, y compartir el encanto de náyades y ondinas viviendo con la vida fantástica de gnomos de luz y du~ndes de
oro, y otras, caer de esas alturas consteladas á las Rimas escabrosas de la realidad, y no sentirse deslumbrado y ver
con clarividencia en las tinieblas y no tropezar ~n las
abruptas peñas, y conocer, y despertar del sueño sin alucinaciones: para todo esto se necesita algo má.s que una
alma vu.lgar, es necesario estar dotado de raras y opuestas cuahdades, capaces de defender en esos sacudimientos y de salvar en esos naufragioR.
Y as( creemos que es el poeta á quien nos tocó en suerte presentará los abonados de nuPstro semanario· así
juzgamos que debe de ser Rodulfo Figueroa, no enÍeramente desconocido á los lectores asiduos de EL MuNoo
que~n la val_iente oda «El Toro salvaje.,1 habrán pedid~
admirar el vigor del estro, la ga !!ardía del estilo y la opulencia de imágenes del bardo chiapaneco, con cuyo retrato hoy engalanamos nuestras columnas.
Na~ido en el hermo~o y fértil ".ªlle de Cintalapa, donde la naturaleza americana despliega todo el lujo y exhu•
berancia de nuestra zona tropical, eu poes;a lánguida y
de~mayada tiene á veces algo de las emanaciones embriagadoras del cafetal, algo de los murmurios sonantes
de los maizales, algo de Ja música i:iandunguera ó triste
d.e las canciones populares de la localidad. En otras ocasiones, su lira se transforma, vibra con el estruendo de
las tempestades de la costa, rnje con el rumor de los bos q!JeB seculares, y atruena con el fragor de mar embravecido. Tal es el poeta de los idilios.
Pero eus estudios lo han apartado del medio poético en
que se meció su cuna; ha sondeado el corazón humano,
ha registrado sus más ocultos pliegues, ha vieto sus som ·
bras y medido sus simas, y afiadieoilo un acento de bronce á su bucólico caramillo, ha cantado también la pasión
que avasalla y el odio que enloquece.
. ¡Cuánto ha debido luchar para que la musa del análi·
sis, la fría musa del desengaf'io no apRgara sus bríos ni
amenguara su prístina inspiración! Cuánto ha debido
meditar para encerrar felizmente en la cadencia y el mimero el ensueflo que deleita y el conocimiento frío que
enerva los arrebatos del plectro!
Y sin embargo, las composiciones de Figueroa, aunque revelan esa secreta lucha, admiran por su natural
espontaneidad,
No resistimos á la tentación, y en seguida publicamos
este bellísimo soneto, que es como testigo elocuente de lo
que decimos:
JSE!IPER!

Que bay lunares en las composiciones de Rodulfo Fi~ueroa, se nos dirá.: concedido, pero quede para otros la
mgrata empresa de buscar en la rosa la punzante espina.
A nosotros nos basta ero briagarnos con el perfume.
CoNSTANCIO PERA lolÁ.QUEZ.

&amp;n el baile.
Mientras las luces del salón se cuajan
Al posarse en la hirviente peclrerfa,
Y los trajes, crujiendo, se desgajan,
Oye á la musa triete, amll,da mía.
Suspende el vals que en su impetuoso giro
Turbó el fulgor de tu mirar sereno,
Ven á. mi lado y brotará el suspiro
Que llevas preso bajo tu almo seno.
Jamás, ni en horas en que vi en tus ojos
T~mblante y pura la pasión huraña,
Vibró como hoy entre tus labios rojos
Ri~a tan voluptuosa y tan extrafia.
Al agitar tu espesa cabellera,
&lt;(.APARTADO.))-TlSASPARA

EL LAVADO.

Fulgores.
Como en las noches de profunda calrna
Brilla en la obecura inmensidad el aer.ro,
Así estás en f'I fondo de mi alma
¡Ob! mi pálida. virgen de alabastro!
¡Cómo te alzás allí blanca y triunfa1 ·te,
Cual sagrado blandón de una creencia!
Cómo di~ipa tu explendor radiante
La triste lobreguez de mi exiatenci:, !
Allf, flotando en la extensión vacía,
Como la luna majestuosa b1lgaa,
Y eres tú mi esperanza y mi alegría
Y mis dolores en tu luz ahogas.
Así es el faro que sefiala el puerto
Cuando el mar encrespado alza sus gritos;
La columna de fuego del desierto
Que devuelve la patria á los proecritoe!
A ver.es mi alma que á querer empiezns
Grime á tus pies como las negras olas;
En sus nubes te envuelYen sus tristezae,
Pero tu con tu luz las arn bolas.
Y si el llanto la bañ.a de amargura,
De tu aurora al fulgor, dulce bien mío,
Uua lágrima entonces es más pura
Que la gota temblante de rocío.
Má.s pura que las nieves boreales
Que se eonrojan si las besa un astro,
Que la perla en su lecho de cristales,
¡Oh! mi pálida virgen de alabastro!

RODULFO FIGUEROA..

Sala de disección: la luz discreta
Esboza apenas el perfil severo
Del infeliz que ni en su adiós postrero
Por la ciencia feroz se le respeta.
Junto á esa plancha que al misterio reta
Se ve todo tan lúgubre y tan fiero,
Que irónico roe dice un compafiero:
-¡Canta el amor, si puedes, oh poeta!
Enjugueme la frente acongojada,
E invoqué en la desgracia que me abrurrla
El castísimo nombre de mi amada;
La cuchilla arrojé; tomé la pluma
Y brotó de la mano ensangrentada .
Una.estrofa más blanca que la espuma!

DE

EL ~IUNDO.

RODULFO FIGt;EHOA.

Crepusculo de oro y negro.
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura¡
Eµ sn seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
Rodulro Flgue1.•oa.

Cubres la alfombra de marchitas flores;
Llevas los tintes que por vez primera
Miré en tu faz, ~uando te hablé de amores.
Estoy ligado con tan fuertes lazos
A tu hermosura que me vuelve loco.
Que en celos ardo, cuando extraños brazos
Ajan loa tuyos que ni en sueños toco.
¿Ignora tu alma que á vivir comienza,
Y eb por esa razón buena y sencilla,
Q•1e en aquPste contacto que avergüenza
Nos mancha hasta la fina cabritilla'?
¿Qué, presá de mortal desaFosiego,
Se r.urban en el baile los sentidos,
Que, voraces y ardientes como el fuf"gn,
Hay manos que traspasan los vestidos? ..... .
Mira, en tu talle de flexible palma
La huella está del estrujón salvaje;
Y sin embargo, te diré que el alma
Se deFgarra más pronto que el encaje.
Te diré, si lo ignoras, .que el perfume
Solo en el cáliz virginal es bueno,
Y que el lirio se enferma y se consume
Con una gota nada más de cieno;
Que la luz qlle te baña en los salonPs
Ciega con tantas deslumbrantes ondas,
Y qne se ajan allí las ilusiones
Como tus margaritas y tus blondas.
Y después, cuando la urna d'el acorde
Vuelque sus notas y en las almas vibre,
Y en las copas el vino se desborde,
Y hable la lengua desenvuelta y libre:
¡Cuántas tor~ezas que el licor arranca
Tenaces te herirán con sus murmullos,
A tí, mi bi~n, que cual paloma blanca
Sólo entiendes de auroras y de arrullos!
Tal vez, sin que lo digas, te entristece
Ver en mis versos la inquietud que abisma;
Pero al fin de la fiesta me parece
Que al acercarte á. mí no eres la misma.
Me parece que lleva tu mirada
Algo muy negro en su esplendor impreso;
Que en tu boca de púrpura y granada
En vez de la oración palpita el beso;
Que en tu nítida frente de alabastro
La sombra del pecad0 se dibuja,
Que algo te queda del infame rastro
De la mano atrevida que te estruja;
Que tu voz melancólica ha pHdido
Su tierno acento de inflexión süave,
Y al llegar al vergel do está tu nido
Olvidas todos tue encaütos de ave.
Y cuando llega la hora fugitiva
En que á tu lado á. reposar me llamas
Y te dejan mis rimas pensativa ..... .
¡Yo no sé por qué pienso que no me amas!
Pero tú me perdonas, porque al cabo
Para mi amor el universo es poco;
Porqne soy, como todos, el esclavo
de tu hermosura que me vue!ve loco.
Si sabes bien que para mf no existe
Ninguna dicha sin E1star contig~,
¿Qué mucho, entonces, que la_ musa triete
Viva sólo nombrándote al amigo?
Ven á mi lado, pues, mientras se cuajan
Las luces en la hirviente pedrería,
Porque las almas en el b:iile se ajan
Lo mismo que los trajes, vida mfa!
RoDULFO FIGUEROA.

Oh Véspero que brillas
En las tardes umbrosas
Sobre las amarillae
Y t:-emulantes rosae!
Oh viento que en la bruna
Noche alzas tu Eial media,
Y rizas la laguna ·
Donde tiembla la luna,
Como hundida custodia!
Ave que de tus hondas
Canciones el tesoro
Viertes en dulce coro,
Salpicando las frondas
De arabescos de oro!
Derramad en 1:,u pecho
Y en su pálida frente
La luminosa fnente,
Todo el raudal deshecho
De mi pasión ardiente ..... .
Llevad hasta la calma
De su tristeza um bría 1
La clara luz de día
El esplendor de mi alma
Vibrante de alegría!
A ella, la fior más bella
Quf' en mi alma abrió su broche
Y la primera estrella
Que iluminó mi noche ... .. .
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura ..... .
En su seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
JosE JUAN TA'IJLADA.
Septiembre, 1896.

CROQUIS.
En el perfil ondulante
Del mar convulso y ardiente,
Hunde su vívida frente
El rojo sol llameante.
.La claridad, un instante
Tremola desfalleciente,
M!entras un clamor doliente
Brota del confin distante.

Vfnus entreabre su broche
Virginal, y por la ruda
Pendiente que nada alegr&amp;1
Sube la trágica noche
Y sobre la Tier a muda
Tiende su clá.mide negra!
ESTÉBAN FLORES.

Septiembre de 96.
El misticismo del honor puede hacer sus víctimas, como toda crisis puramente cerebral.
EMILIO ZOLÁ.
La amistad de los políticos noes, generalmente, sino
tregua dictada por odios ó intereses comunee.
VICTOR DE BLED.

�EL MUNDO.
13 SEPTIEMBRE, 1896.
1 6 6 · = = = = = = = = = = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = = = = = = ==
ASONANCIAS.

Sunt verba rerum.
Y la trinchera habló:
-Mis recios muros
Las balas azotaron, é inseguros
Mis cimientos crujieron¡ yo era fuerte;
'Pero al ver mi granito destrozado,
l\Iás vigoroso vi cada soldado
.Mudo y de pie, delante de la muerte!
Y la trinchera habl6:
-Mi dura piedra
Donde la lluvia resbaló sonora
Meciéndose en la h~maca de la hiedra,
Al compás de la voz atronadora
Con que cantaron: gloria! los cafionea,
En sangre se mojó de campeones!
Resistí de la fuerza el rudo embate,
Y en medio del estruendo fragoroso,
¡Quiero ser hombre! prorrumpí en un grito,
Dejar el suelo1 abandonar el foso,
Arrancarme de aquí, é ir al combate
A sacudir mi cuerpo de granito!
Imp1.&gt;tente quedé, ñrme y clavada;
Relámpago al brillar era la espada
Del paladín que ¡patria! repetía,
Y del cañón al estampido seco,
Como nota de himno dió rui eco
Cada vez que la bala ee me hundía!

Heroica fuí también, rojo salpique
Mi muralla ostentar gloriosa pudo;
lle sido del valor el firme escudo
Y he sido valladar, baluarte, dique;
Yo escuché del clarín la voz guerrera
Y en mis muros he alzado una bandera!
Me transformé en altar I cu~ndo el patriota
Del humo en medio que en el aire flota,
Entregaba la vida, alta la frente,
Cuando íuí destrozada, hecha ruinas,
Y lloraron las madrea heroínas
Sobre mis roja~ piedras al valiente!

En mí se han defendido los derechos,
Yo he guardado basta lo último los pechos,
Yo he luchado también por la victoria,
Y tras la lid sangrienta, en mi muralla
Que rompió ·con eus golpes la metralla,
El angel, e:e ha poeado, de la gloria!
Poeta que á los mártires bendices,
Yo también tengo nobles cicatrices,
Yo tengo corazón, porque be sentido!
Y me expreso en las frases misteriosas,
Con que te hablan las almas de las cosas
Y las almas de aquellos que se han ido!

······•·························•······························
Y la trinchera habló:
-Gloria á los muertos
Que en loE azares de la lid inciertos
Al pie del pabellón, :i su hon;ra :fieles,
Murieron empuflando sus espadas;
Por ellos, de mis piedras ulceradas
En c:i.da grieta brotarán laureles!!
Septiembre de 1896.

En la reja careada por la herrumbre corrosiva
Ya tus floree predilectas sus botones reventaron
Y en sus ánforas de plata los insectos zumbadores
Se acurrucan satisfechos,· por el néctar embriagados;
Ya las hojas verdinegras que encuadraron tu ventana..
En copiosos torbellinos medio muertas se alejaron,
Y otras hojas primerizas al brotar de los renuevos
Se constelan de botones y se agarran á los tallos.
Las guirnaldas úe g.udenias, que á través de los cristales
Te veían, y envidiaban la blancura de tus ~anos,
Mucho tiempo, silenciosasa. asomadas á tu reJa
Esperaron tu llegada; pero en valde la esperaron.
Y sintiendo sus corolas arrugadas por el frío,
Por el frío que cuajaba la humedad en sus ovarios,
Sollozaron por tu ausencia y en el polvo de la calle
Sus cadáveres cayeron, que las brisas enterraron.
Las fugaces avecillas que pagaban con sus trinos
La ventura de mirarte, extrañando tus halagos,
En los árboles vecinos se sentaron á esperartE,
Y sus ojos circulares largo tiempo interrogaron.
Hasta el viento, que al sentirse en presencia de tus ojos
Sus aéreos madrigales ensayaba enamorado,
Muchos días pasó gimiendo á los pies ~e tu ventana
Y, por fin, huyó sin verte, con las t~ptas trC'pezando¡
¡Todo es nuevo! La hojarasca verdinegra que se adhiere
A los hierros de tu reja corroídos y ulcerados,
Las gardenias que revientan y en sus ánforas ~e plata
Dan asilo á los insectos que fecundan los ovarios,
Las fugaces avecillas y los vientos que se enredan
Y sollozan en las mallas de las frondas apresados;
¡lodo es nuevo, ¡Virgen mía, na8.a de esto te conoce!
¡Ya no e...'Cisten nuestra.i flores, nuestras brisas, nu~tros-pájaros!

Solo yo 1 por una burla del destino caprichoso,
Estoy v'ivo y en mis hondos decaimientos m_e Ct.Jnsagro
A tejer las oraciones qne mi espíritu pronu?cia
A las plantas de la imagen luminosa, arrodillado; .
Mas ya es tarde, mis ensuei'iosprontamenteencanecieron
Y, seniles, á la sombra sus despojos e~tregaron ...... .
¡Hoy mi arisco pensami~nto, como páJaro sombrío,
Sobre el haz de las tinieblas roncamente va graznando
ANTENO!:t LESCANO,
Septiembre de 1896.

13

SEPTIEMBRE,

1896.

167

EL MUNDO.

AR.ANJUEZ.
La "Villa" de los Naranjos.

En las in~ediaciones de q.uaymas y como á seis kilómetros del puerto, existían
•unos terrenos m~ultoe_ y estérlles 1 q_ue el Sr: D. Agustín Bustamante, Jefe de la importante casa que gna baJo la razón social 11Agmlar Sucesores,n adquirió con el propósito
•de ?onstrmr una casa de recreo1 en que deecansar de los laboriosos trabajos á que se
dedica.
Sabía el Sr. Bustamente, que en el predio que compró, existían corrientes subterráneas de _agua y_se )?tOpuso explotarlas para embellecer su posesi6n 1 y dotarla de algunas comodidades rndtspensables en ee.a clase de fincas.
i;:,.
Una vez instalada una bo!11ba centrffug~ de doce pulgadas movida por vapor, el
..,r. Bustamante rodeó co~ un Jardín su prec10sa villa Aranjuez, estableció bafios, etc., y
p_ara má~ hermosearla,. h~zo plantar en ordenadas calles cinco mil naranjos v otros
cinco mil árboles de d1stmtas clases, manglares, limas, etc.
~
Lo_ menos:que hubo de S~P?Der el propietario al hacer dicha plantación era, que lo
~ue él Juzgó simple embellec1U!1ent?, resultaría más tarde un negocio de tan pingües
resultados, como los que Ara11')uez rrnde después de algunos años de establecimiento.
A;-pesar de ser corta la extensión de terrenos que comprende Aranjuez, cult!vanse
tam?tén alfalfa, legumbres, melones y sandías, que hallan pronta salida en el mercado
de Guaymas.
E!l, el año pasado ha exportado el Sr. Bust~man~e, de_su :finca1 para Kansas-City,
nara~Jas por valor de $21,000, y otra suma semeJante produJeron los otros esquilmos de
AranJuez.
Ante resulta~os tan espléndidQs, el ensan~he de la huerta hfzose necesario1 y al
efecto, _se están mstalando dos bombas de gran potencia que permitirán regar una
extensión, cuatro veces mayor que laque actualmente está en explotación.
Seg~ra'.!11ente no hay en tod~ el país otro establecimiento agrícola que, con perímetro tan hm1tado y reg~do m_ecámcamente, dé á su propietario los productos de Aranj-uez
y corrobore tanto los iluaorws cálculos de Carlos Gris.
Dam~s .hoy tres grabados de la propiedad del Sr. Bustamante, á quien, de todas
-vera~, felicitamos por haber transformado un inútil páramo en preciosa y productiva
,propiedad rural.

La .,Villa .. de los Naranjps.-Un• calle de árboles.

que no fué de independencia, ó diciendo: "Esperen ustedes. Probaré campana no
merece to,re.''
Pero al fin, Roma loquita cauaa finita. Traducción libre: la campana merece la
torre.
Toclo ha concluido. La razón y la historia obtuvieron la victoria. ¡Gracias á. Dioat
y ya, desde la torre del Pillacio Nacional ¡oh esquilón S11n Joseph! puedes repetir
con orgollo los versos del veracruzano:
que no triunfa quien no lidia,
ni~ grande el que se levanta,
sin sentir bajo su planta
el pedestal de la envidia!"
11

~rimer nocturno de ªhopín .
M.

LARRA~AGA PORTUGAL.

DEL ALBUM DE LA CORREGIDORA.
Cuando e! alba se anunciá, se presiente
La llegada del sol.. .. .. ¡la luz, las flores!.. ...•
Y al resonar tu nombre alza la frente,
Con un nimbo argentado y esplendente,
Ese otro 1301: el que surgió en Dolores.

Nueva Judith-tu frase, como espada
Invisible, de acero,
A través del cerrojo vibró airada
Y echó á tierra la testa coronada
De un Holofernes: el dominio Ibero.
Tu augusto nombre encierra
Una gran epopeya, Madre mía;
es un grito de guerra,
Un toque de marcial clarinerfal.. ...... .
JUAN B. DELGADO.
Septiembre de 96.

Cuando de las ebúrneas teclas del piano
hace nacer, soñada, tu blanca mano,
la ideal melodía, la serenata,
que en las nocbes calladas de azul .Y plata,
entona en cada rama, que es una h_ra,
el viento melancólico cuand? sus~1ra,
del espíritu surgen al dulce .1m~~r10
los ensuei'ios fijados en el m1ster10, .
lo mismo que, evocados por un c9n_1uro.
los duendes de las JLinas de un v1e10 muro!
y se despierta entonces la fantasía,
la noctívaga que bnye la luz del día
y sorprende. la.a. músicas y las ron.das,
qne tienen Jas ltbéiulas en las fronda.a.
La maga á. cuyo echizo, los desvaneos,
caballeros andantes, que en los torneos
amorosos del alma rompen su lanza,
alcanzan la promesa de ~na espera~za!
y vuelven los pasados tiempos meJQres
de justas, y adalides, y trovadores,
que en escalas de seda á su castellana
se llegaban amantes por la !ef!tana,
en alas del anhelo y el sentlmten~o,
que bandolines de oro ~aban al viento.•·······
JEternos juramen~s. tiernas. promesas
de enam1rados paJes y de pnnc~sas
pálidas de ojos verdes y pem,at1 vos;
Julieta~ que sorprende t&gt;álida aurora
y dicen á su amado:-No es aún hora; ..... ... .
¡Oh? encanto de las notas que en el piano
hace nacer soñadas tu blanc~ man~!
Del espíritu surgen al dulce i:D-pe~io
loR ensueilos forjados en el m1ster1~,
lo mismo que, evocados por un c&lt;;m_Juro, 1
los duendes de las minas de un vieJO muro.
M. VIESCA Y A RI ZPL
Septiembre de 1896.

De

"roiniaturas."

Ya no tenía flores para ceñir tu frente ..... .
Al recorrer la obscura, la dolorosa vía,
Yo he visto marchitarse mis flores en un día, .
Al soplo de este invierno precoz que el alma siente.
Ya no deb.ía amarte mi corn.zón doliente ..... .
Empero, en lo más íntimo del alma que ?ormía,
Erotó un afecto puro, como una flor tard:~,
Y te ofrecí llorando mí amor santo y ardiente.
Al eco tle tu acento yo hubiera restau~a~o
Las fuerzas de mi éspírit.u, hubiera revivido
Las yertas ilusiones benditas del pasado .... •·
Y bien: sin esperanza, sin queja ni repr_oche,
Como se va en silencio un gladiador ven~tdo,
Me pierdo yo en \a vasta penumbra de mi noche.
BE!olJAl\lÍN RETES.
Septiembre de 1896.
Entre la mnjer y los amigos de un hombre célebre.
existe nn dne.Ju inevitable: ella está celosa de elloe Y
ellos estáu celosos dt! t-lla.
P. MABGUERfl"l'&amp;

Septiembre

P. EscALANTB

PALMA.

&lt;Tibi regina.
Oh, 1:Hvina! son tus formas de una ingénita realeza.
De tus golas á l,a, Médici8 se desprende tu cabeza
Como aurífero pistilo de una exótica corola ... ..... .

Oh, deidad! tus ojos tienen lejanías de horizontes
Y tu lánguida belleza, cual la nieve de los montes '
Brii.la sola, intacta i pura .. .... brilla pura, intact~ i sola.
Es por eso que de hinojos yo te juro reina i dama
I te rindo el vasallaje que tu orgullo me reclama.
Oh! magnífica señora,
·
Para tí el ronde! hidalgo que á los próceres recrea
Los herretee de diamantes con su luz titiladora
'
Los sedeños escarpines i la grácil hacanea!
'
AMADO N ERVO.
La " VIII •" d e loa Na ra nJos.-Fil a d e ll rnon e roa.

Septiembre MDCCCXCVI.

EN LA TORRE.
acabaron las disc_usione~ ¡qué lástim~! Ya trim¡1fó la campana: ahora. en lo
áa alto del Palae10 Nacional, doce millones de habitantes la contemplan.
La Historia del Sr. Alamán-que parece escrita or una hermana polía del Cura Hidalgo-volverá á. los anaqueles de las bibliotecas ti cubrirse de
polvo. Loa enemigos de la campana de Dolores han sido derrotados.
De nada sirvió que, con la perspic~cia más aguda, se propusieran los malquerientes del esquilón de la Independencia, averiguar las intenciones que lo animaron
al tocar llamada, en la madrugada ~el_ 16 de Setiembre de 1810. Todus los argumentos se estrellaron contra la torre_engtda en el Palacio Nacional
Queda dilucidado el punto. Ala':llán no es voto porque cuando repicó la campana,
está ya esclarecido, que el futuro historiador vivía en Guanajuato y como era, por
a.quel entonces, un chiquitín, de seguro no oyó, con los oídos del cuerpo, el .repique.
Que la campana no tuvo intención de llamar á los primeros soldados de la libertad
mexicana, para que empuñaran las armas, sino de congregará )os fieles para que
oyeeen la misa preceptuada por !a 8anta Madre Iglesia, tampoco es de discutiree.
Cosa convenida: Cuando se trata de objetos no debe mirarse las inlt&gt;nciones.
Oh! ¡G,ave, profunda, esplendorosa enseflanza la que han conseguido los eeñores
1&gt;eriodistas, después de una larga y refiida discusión! "Las cosas carecen de intencione~¡" verdad demostrada por la experiencia, la sabiduría y el talento clarísimo de
los voceros de la opinión pública. Ní Aristóteles, ni Santo Tomás de Aquino, ni
Leibnitz, ni Kant, ni Darwin, tras prolongadas filosofías, lograron nunca una conclusión tan luminosa, ni una verdad tan brillante. Este si es triunfo de la razón: esta
si es sabia enseñanza para los ignorantes ...... ¡Boca abajo todo el mundo! Después de
mucho sentir y hondo pensar, se ha descubierto en México una afirmación que ilustrar:í por los siglos de los siglos los anales filosóficos: ulas cosas no tienen intenciones.u
M~ alegro por la tranquilidarl de la campana de Dolores. La pobrecita andaba en
léngnas, y pienso que ya deseaba v9lver á su pueblo en donde siempre fué muy respetada y mny querida; en donde nadie se metió nunca á averiguar si dió el toque de
libertad 6 si llamó á misa.
Otra gran verdad descubierta: se puede llamará la libertad tocando á misa. POI"
consiguiente, la campana de Dolores no es retróO'rada;
ee valió tan sólo de un ardid
0
para reunir soldados al Cura Hidalgo.
. La batalla fué campal, decisiva. Los ene-nigos, algunos foráneos de la campana, di·r1gían cartas 6 telegramas á las redacciones de periódicos, pretendiendo que el repi ·

La "VIiia" de los Naranjos.-Pa1saje.

�1 '.I SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

168

EN COYOACAN.

los principales frutos de los productns rlel país.

Basta ahora los concureos que se han llevado á término, merced á. la iniciativa particular del Sr. Ferná.ndez
Leal y socios, no han obtenido el éxito que se -propusieran; casi inútilt:s han ~ido todos los esfuerzos para que
t:I resultado correepondii:ee li elloi=-¡ IR infatigable cona·
tancia de la empreea no ha encontrado eco en nueetto
público que, preci:10 e-s decirlo, uo ha acudido en el núm~ro que era de espe1 arse á este gran reCl'\mO en movimiento.
Lo e:ierto es que las exposiciones son generalmente
soetemdae, no por el público especialiE,ta, no por el qt1e
de';Danda ~iertos p~od!1ctoe, sino por una gran maea, por
la mconsc1ente c1•r1os1dad que trata de eer satisfecha en
estas fiestas. Los que demandan determinados productos
saben de antemano á quién dirigirse, y los productorPs
por BU parte, eaben también de antemano que han de co·
Tocar su_a efectos, sin que loe guíe otro objeto al entrar en
estas hdee, que el de satisfacer en legítimo orgullo
de alcanzar un diploma de honor, que siempre halaga eu
emflf p1·o{lio, y ensanchar el campo de sus operaciones.
Para que las exposiciones que ee celebran en Coyoacán
tuviei:an ~odo el éxito qne PI ¡:::.r, FPrnández l..Ral deePa,
t.ería md1epeneable que no f!t:: t ecPgit'!':e el vecino pueblo

13

SEPTIEMBRE,

1896.

169

EL MUNVO.

de Coyoacán no son suficieutes, y que la Sociedad podría
pedir un apoyo al gobi1:::rno para instalarlfl.B con mucha.
wavor amplitud que hasta ahora.
Hay que tene.r en cuenta que en nuestro país el movimiento comercial, el ferrocarrilero, el industrial, etc.
han sido todos creados por el gobierno, y que sin es~ ·
apoyo no habríamos adelnnu1do gran coea en el ens:\ll•
che y circulación de nuestra riqueza pública.

~esunda ~itposición de ftrutas
Afio por afio y con notable persAverancia, el Seftor Secretario de Fomento ha organizado, en representación
de una Sociedad anónimH, en el vecino pueblo de Co·
yoacán, exposiciones agrícolas destinadas ádar á conocer

1896.

., buen. amígo, Lle Fraolsoo Alf'uro.
"'

Dl.1 franco

A

·'LA MAN I ti UA:·
D anzo n . ·

Propondríamos al Sr. Minititro, que mandara fab ricar

á. un lado de la Calzada de la Reforma un palacio de madera y fierro, que abriera sus puntas siquiera cuatro veces al año, y en donde podría darse á lus exposiciones
otros muchos atractivos que harían coucnrrido el espec•
túculo. El campo de la Expo1,ici6n de Oliicago, con ser
esta colosal y todo, n~ceait6 para estar concurrido a~
teatros, bailes, orquestas, café@, restaurants, etc.¡ y así
todas las exposiciones modernas.
Creemos que para el éxito de los Concursos de la So·
ciedad anónima que preside el Sr. Fernández Leal, bastaría por lo pronto el anuncio de buenos conciertos de orquesta unas veces, y otras·de banda militar, y la ent rada
barata, tan barata que diera ocasión á. que todos los paseantes de la Reforma asistieran dos ó tres veces por tem•
Hortlc ul t orea d e Atzcapo tzalco ar re¡la nd o su exh i b ición.
parada á. la Exposición.
Un buen elemento para contribuir al é&gt;r¡ito es la prenea,
como lugar del concurso: t.erfa neceeaiio que el pl'1blico que comunica entusiasmo para todo con sus anuncios.
curioso á que hemos aludido, ha eucontraFe nuí~ ii sn Nosotros estamos it la disposición de la Sociedad Anónipaso y para ello escoger un lugar dentro del casco de la ma de Concursos, tan desinteresadamente como siempre.
ciudad.
El viaje á. Coyoacán PS siempre un obetáculo, significa
Publicamos hoy algunas fotografías del último concurnna pérdida de tiempo, y á veces h"sta el mismo esta• so que debemos á la bondad, nunca Jesroentida, que tienedo de la temperatura se opone á. estas excursiones.
el Sr. Ingeniero Don Enrique Ferrari Pérez para este pePor otra parte, creemos que los rPcursos que hasta ahn•
riódico.
ra han invertido los empresarios en las Exposic101.es

Piano.

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Pl a za de Coyo a e i n en d la de expoalclón.

Participamos á nuestros lectores que está concluida en su mayor parte
la magnífica instalación
que se ha hecho para publicar la edición diaria de

EL MUNDO.

Ésta aparecerá en el
cuTSo del mes. y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecer la
diferencia de precios, ha
sido manifesta r de alguna manera nuestro agra·
decimiento á los abonados que han fu ndado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.

EL .MUNDO.

Ésta aparecerá en el
curso del mes y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecei· la
diferencia de precios, ha
sido manifestar de alguna manera nuestro agradecimiento á los a_bonados que han fundado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.
Exhibiciones varias en e l vestíbulo del edlflclo.-Vlsta al Oriente.

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ci~co José, de AnP-tria, fué igualmente afortunado lo
w1sroo que el Rey HnmbE' rto, de Italia, quien, ballá~doee en .Nápolee, íué salvado por el Ministro Cairoli del
Lo~ soberano~? los presidentes de las RPpúblicas y k,s
~etad1stae proromentes esián, más que cualquieia otra puñal de Parsanante.
Entre los personajes célebres aFl¡!ainados con arma de
clase U.e pt:rs.:&gt;nas, expuestos á los ataques de los anarq~ is~ss y de l&lt;?B fanáticos. Afortunadamente, circunstan- fuego ee cuentan el 1-'reeidente Lincoln que recibi6 el
cias 1ndepend1entee ~e la voluntad de tesos estúpidos_. han balazo e~ la cabeza, y el Presidente Gar:field, cuya muerhecho :1 ~enudo f.ítiles tales ataques. Poede decirse que teG ~ debió á las dos heridas causadas por el revólver de
mteau.
de cada diez atent~dos apenas uno ha tenido buen éxito.
En cambio, Luis Felipe ealv6 del ataque de Bergeron
Much~ h- de¡.e~didc, sin embargo, del arma usada por
el 10 de ~oviembre de 1832, y de las balas de Alibaud
el aseemo, lo mIBmo que de la ayuda de los c6mplicee
El_arma más ueada ha sido el puBal y en cuanto á cóm: &lt;le .Meumer. El l~ de Octubre de 1840 Darmes dispaii
phceH pocrui aeeeinos han querido 'comprometerse con nl Rey con una. pIStola la cual se 1event6 hiriendo graverne1.1te al aeesrno.
ellos.
Al~unos_años má1;1 tarde Paniori y Bellamore disparaEl puñal ba tenido buen éxito una vez pn cada tree
J?Cques Clement hirió de muerte á Henrv III de Fr.all: ron 1::,1n éxito contra el Emperador Napoleón III.
Otros soberanos han caminado también con buena
cia, al pretende! darle una carta; Henry IV cayó bajo el
puñal de Rava1llac; y en nuestra época el !'residente suerte.
El 17 de Febrer? de 1880 Solaoski dieparó cuatro tiros
Carnot fué víctima de} pufial del anarquista Caserit•
De igual manera mató Louvel al Duque de Berry · y el sobr~ el Cza! Ale1andro II; Kora.kosoff disparó sobre él
Duque de Parma fué asesinado también de un~ pu• ;li6 de ~bnl de 1866¡ Berasowski le disparó en París el
• e Jumo de 1_867., y no obstante ataques. tan frecuentea
fialada.
Otros potentados han tenido mejor suerte. Luis XV el sobe~no salió s1_empre sin novedad.
~ ~ema V1ctona ha escapado también varias vecee
~p6 del arma de Damiens, no recibiendo mis que un
h~ero raEg:Uiio, lo que no es extrafio, pues el asaltante pr1nc1pahnente en el año de 1840 cuando un joven de 18
luzo_uso de ~n corlaplumas. Napoleón I, gracias á la pre- anos de edad le di~par6 dos tiros.
~l. Papa :Pi~ IX, encontrándose en una ventana del
sencia de ámmo de un gTSnadero de su gaardia ef!cllpó
del puñal de Federico Stebs. N"apoleón UI se sai,·ú mi- Q u1~rnal, un d1a del afio de 184.~ eecap6 de la bala de un
lagrosamente de la daga deGreppo. El Emperador Frun- aaesmo que le diepa1·6 deade los Caballo!' de FidiaE'.

LOS ASES INOS Y LOS HOMBRES DE ESTADO.

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por O llrng; Amadeo I
el af\o de 1872 ypel P~íi~i :eron atacados en Madrid en
na María de 1~ Gloria qu~ f~zrnªlªtaºd· esposo de la Rei1837.
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&amp;Ea
o en Portugal en
Entre loa numerosos e tad · t
morir asesin1vlos mencio~ar~!~! que !1ar:i, escapado de
~ca¡ Jales Ferry, atacado por A ªC:n.sp1, atac~do por
cmet, Lockroy y Floquet.
u rtm en 182, i Frey Cuando la Exposición de Pa f
apellidado Perrin, disparó un ~i~ en J889, un a~eeino
Carnot, pero no consiguió heri I
so re el Presidente
Recordando los ataques hechoo.
.
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máquinas infernales y O 1 . por medio de bomba~,
que el Czar Alt-jandro II ftfé o:vfªa en general, diremos
0
1~ de Marzo de 1881. p 0 ~ 0 ant: ª
por un hombre el
c1ón de una bomba que mató á 1; el Czar escapó á la acban cerca de él, escapó tamb·é
personas que se ha!la1 11
él el l? de Diciembre de 1a79
al 8ta4?e hecho sobre
con la explosión ocurrida en ' {
s_ufnó daflo alguno
de 1880, Y en la cual mnrierone5fª c10 el 17 de Febrero
Une 'fez qne Luis Feli
personae.
jos, paeaba revista &amp; los fc:id:~m¡afadGo de ~us trrs hi·
escapó de una máquina infe:r
e ~ uardJaNac1onal,
que al reventar ,mBtó á 40
na arroJada por Fieechi, y
cal Montíer, Duq_ue de Tre~s1:.ºº88, entre ellos al Maris-

ºla

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�170

EL MUNDO.

l 3. EEPTlEMilR.E, 1896.

--

- ------ - ---&gt;::::::----- ~==

Damos &amp; nuestros lectores nn conjunto de grababados que representan
el ext.erior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles aroe_l'icanoede los aeñnres Salc1do é
hijo, así como los retratos
de estos se.floree.
Merced á este estatlecimiento, el más bien s~rtido ein duda de la caplt,al,
todo el que desee amu1::1bl.1r
~Jegaote y rápidamente su
CIIB&amp;, estli en aptitud de hac~rlo con la mayor facilidad1 pues en el al macen de
los Pefiorea Sale ido, ha y
lilUtb'.es tiara todos los gus
toe y para todas las for-

A

CL

ro

RAFAEL SALCIDO.

Entre los franceses hay
de todas las grandes épocas, y entre los americanos
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES A~ERICANOS.
Para. el verano, encnéntranse ligeros ajuares de
Rattan ó mimbre.
Para los comedores, el
¡
solicitante hallará meeas
ámplias que pueden reducirse y sillas eólidae y hermosas, de todos loa colores
que están en uso.
Para las recamaras, la
variedades aún ma;yor: Ropero&amp; con elegantís1moe remates, cristalería, 6 puertas sencillas, cowose desee
guardaropas á.mplios, to
cadores muy bonitos, con
1unu.
lavabos finos y de calidad
L'JB muebles de esta casa
mediaua, como se quiern;
distíngut:nse no sólo por su
camas de las formas mád
lariedad y elegancia, sino
en boga, buró~, etc.
por su comodidad y sólida
En general, podríamOB
factura.
mencionar entre los diverLlamaremos desde luego
sos y útiles objetos puestos
la atención sobre los mueá 'a venta en el almacén in~les propios de un es~ritodicado, aparadores para corio: Hay mesas con intermedor, trinchantes, cristaminable serie de cajones,
leros, atriles giratorios,
qae permiten la más minulámparo.s y grau surtido de
ciosa clasificación y el más
sillas de todas clases.
ordenado arreglo de los paAñadamos que los prepeles interesantes, tan cocios son muy cómodos.
modas como fuertes; escriLa casa está situada en
11&gt;rio1 que pueden cenarse
uno de los puntos más cén.
perfectamente con una fletricos de la capital: en J:,
xible cortina hecha de nu1~ de San Francisco núm ..
merosaa piezas de madera,
14, frente á la plazuela dd
loa cuales poseen, además
Guardiola; posee vastos lo•
de una serie de amplios cacales, y los interesados puejones, infinidad de peque·
den visitar los alm~neg
r.01 compartimientos para
é inspeccionar los mueblCd
¡a~rés, cartas, recibos, &amp;.
detenidamente.
Pau e3tos escritorios hay
Los Sres. Sa.lcido é hijo,
tillas giratorias especiales,
trabajando unidos y con
muy cómodas y elegantes.
empeño por tener siempn,
Loa libreros giratorios con
el surtido más completo dt,
unexcel~nte mec~nismo para sostener libros volumino- escritl")rio elegante y cómodo. Y sE de este pasamos á los ro uebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
sos las e11las ac~madas, con forros de cuero flexible y muebles'de sala, hallaremos la variedad más grande de sólidas maderas, han logrado atraerae por completo el
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo trances y americano.
fa. -vor del público.

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
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ll&gt;

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Estas estufas se combinan con tinacos de p1 esi6n para agua .calie~e,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gas.o de combustible, su·viendo para el uso de baiios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, ;pstalaci6n y
enseiiauza de las criadas en su uso práctico.

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'"1

T. ·s. GORE. 1ª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaz~ela de Guardiola

ll&gt;

Depósito de Bicicletas ((BARNES» conocidas también b1jo el nombre de &lt;"WH~TE F~~ER. 11
Refrigeradores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Slllftido de útiles para cocina. A_c;cesorios de B1c1cletas:

-

VI.NO LEGITIMO DE. UVA.

Champagne Codorn1u:

SAN ~.A.DURN,I D.E NOY.A. (Espailn.)

-----

Med•lla deoro enladeAmberesl.894. }

M e dalla de oro en lade Amste.rdam 1895.

Me dalla de o ro en lade Burdeos 1895.
C:' ra n D1.; . c TU I de hono n:ll htdc llo.lllla 1895.

R e presen tan te e n la ::::,El.epú blt o a. 1'-rextonna:
AYET,.:',110 FELIU-Ctl.lle de T:burei::&gt;núme~ 2 Y San .Agustln número l. [Apa:-tado 5f8.]

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EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
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.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
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vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
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_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

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·.--

HONRADEZ

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NUMER012

Las fiestas de la Patria~

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MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>'t "t 1" ,t 1' 't 't ,t 1' ,t

EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
_.
'
.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
,
vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

.g.

·.--

HONRADEZ

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-_,- LA CURA SEGURA -.,·•- DE WARNER -•·

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LA CURA SEGURA
DE WARNER.

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:

es un n Illcdicina con su historia. E lla
~ .-. lJa revo lucionad,¡ el tratamionto do al.
;.; las enfermedades de los órganos, y ·•·
,.o... lJOy per manece sin competenc ia para
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LCR habitaut.es del mundo civilizado .._
...,.. nsi lo dicen.
· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

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blico mexicano poi a:,
su originalidad e 1 ·c:::au
-los exquisitos y de
licados Frees Luncll

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NUMER012

Las fiestas de la Patria~

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MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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�EL MUNDO.

174
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,

ltotits Qf~itorhtlts.

lPeiaaos

ó ciuaaaanos?

Un periódico demócrata, excesivamente demócrata,
que nos ha acatarrado durante cincuenta años con la exhibición matinal de nn pueblo entrevisto en suefios, dotado de todas la.R virtudes y dispuesto á todas las heroicidades, al referirse á nn escándalo ocurrido en Ja Plaza
de la Constitución la noche del 15 del presente, escribe
en un Jill)to de sinceridad, dando al olvido su republicanismo igualitario de diez y ocho mil cieI.Jto treinta y
cuatro noches de luna: u¡Qué triste idea da esto de un
pueblo!n
¿Pues qué sucedió con Psa admirable conciencia colectiva, apta para discernir las cnestiones más trascendf'ntalee, inteligente como un bucéfalo, casta como un elefante
é ingeniosa como una ardilla? ¿En dónde está eea masa
~ la presión moral, intelectual y política de 2,500 atmósferas?
Esos hombres-áquienes el Monftor llama pelados en un
impulso de desdén, á lo Princesa de Lamballe-¿no constit.uyen para el diario á quien nos rf'ferimos, los ejecutantes de los actos más elevados de una democracia en
acción?-Los pelados del 15 de Septiembre ¿no son· !os
mismos que ejercitan las funciones de más importancia
Pn una República? ¿Son 1 por fin, ciudadanos ó son pelados!
Todas las rnai'ianas, el periódico que estamos solfeando
Pe acerca á. su alt.ar democrático y celebra su misa jaco•
bina con la unción de un verdadero creyente. ¡Es co1,1a
ele oírlo predicar sobre la in'."ervención de ese pueblo pelado en los asuntos más delicados para el país!
Hace precisamente cuatro aflos que prorrumpía, en el
colmo del entusiasmo republicano: «Si el pueblo designa
al portero de Palacio para Presidente de la República,
que ese sea el encargado del Poder Ejecutivo.)) Pero ahora, dando al olvido su primer temperamento político, da
cnatro zapatetas en el aire y proclama el odio al pelcidUmol
¡Qué l)OCo basta para modificar un criterio político! Es
suficiente un escándalo para renegar del ía.olo que ayer
se adoró.
Como los sacerdotes de A ida, los pelaclos del 15 de Septiembre pueden encararse al diario en cuestión y mostrá.ndole los quince mil setecient-os veintidós boletines
que lleva de vida, gritarle con toda la fuerza de sus plebeyos pulmones: ¡ Traditore! ¡ Traditorel ¡ Traditorel .. .

&lt;!El tttonttnttJ adual.
El informe rendido por el Ejecutivo al Cc.ngreso de la
Unión, al inaugurarse el presente periodo de sesiones legislativa~, dll á conocer en pocas palabras, con el elocuente laconismo de las cifras, la verdadera situación del país.
Son hechos arrojados al comentario públfco y que al
traspasar nuestras fronteras, irán á fijar en el extranjero
la positiva información que corresponde al momento por
que atraviesa la República.
Esto.e hechos pueden encerrarse en breves líneas: En
los nueve primeros meses del afio fiscal que terminó el
30 de Junio último, se exportaron minerales por valor
de 50.800,000 pesos, contra 38.300,000, en el periodo correspondiente del año anterior.- Del mes de Junio á la
fecha, se hao tendido 522 kilómetros de telégrafos; la red
~legrá.fica mide en la actualidad 45 000 kilómetros.-L.~
extensión actual de nuestras vhfis férreas es de 11,469 kilómetros.-El último afio fiaca: se cerró·con un superabit
de cuatro y medio millones de pesos en-el presupnestp.
-Las rentas públicas ascendieron á 50.000,000.-Ex.iste
en la actualidad en las a.reas del Erario un sobrante de
Aeia millones de pesos depositados en el Banco Nacional.
El Ejecutivo haanuuciado quepr6ximamentesederrogará. el descuento que hasta hoy ha pesado sobre loe empleados públicos, haciendo á la vez, la promesa de que si
la hacienda nacional no es trastornada por algún inesPer,s,do contratiempo, se aligerará.u ó suprimirán algunas de
las cargas más onerosas para los contribuyentes.
He aquí, .en compendiado análisis, el marco en que se
halla encuadrada la situación actual, y de la ~nunciación
de estos datos surgen fácilmente las apreciaciones como
la conclusión de las premisas en(u.n oorrecto11ik1gismo. Son
páginas de la historia_nacional contemporánea y en ellas
se encuentra consignada la medida exacta de nuestro
progreso.
lia9e veinte afias la red ferroearrilera tenía 692 kilómetros en explotación y la telrgrá.fica 7,927 kilómetros.
T.ia exportación de metales en todo el afio :fiecal cm 187778 fué de$ 22.600,000. Los ingresos federales en el mismo

periodo de tiempo no llegaban á 20.00Cl,000 de pesos. El
de6ciente en el presupuesto ascendía á un once por ciento de los ingresos, y el problema -económico no parecía
tener solución.
Ante este resultado1 la República puede mostrarse orgullosa de sus Juerzas vitales, que habilmente encauzadas
pueden prepararla un lugar á cubierto de las contingencias que tenía consigo la primitiva etapa económica y política de nuestra naciente nacionalidad. La perspectiva
que México ofrece es sumamente ventajosa. Jamás un
momento histórico semejante se ha registrado en los ana•
les de nuestra historia patria, desde la Inde¡IBndencia á
nut-stro~ días. Si el esínerzo social, venciendo su prolong!l-da debilidad, corresponde por fin á la acción administrativa, nuestro país se conquistará. un puesto de importan•
cia en el porvenir, un poco enigmá.ticotodavfa, de las naciones del continente americano.

¡fj1111tlrtt!
La nerviosa pluma de D. Carlos Gris adba de &lt;lrjar
trazado un palpitante cuaJro de una comarca desolada:
cárdenos rayos de un sol colérico hieren una vasta exteneión de tierra sedienta; los á.rboles, según la. frase del
poeta, parecen quererse arrancar del suelo marchito, y
huir dé' aquel inalterable pedazo de terreno entoldado
por un cielo azul, mar sin orillas qne no surca la máH leve ve!a de una anhelada nnbe ...... Tierra inhospitalaria,
zona 1mplacab1e de la qne la vida vegetal,que es la vida
humana, ha de11aparecido totalmente.
El monstrnc- mexicano,· el que ha presidido á todas
nuestras desdichas y engendrado todas nuestras vergüenzas nacionales, se llama el hambre!
Es cierto que, como ha dicho un publicista, México
desconoce esa terrible epidemia que merma á un grupo
social y lo reduce de 1.200,000 ií 500,000 habitantes, por
falta de subsistencia~; es verdad que todavía no hemos
visto deeaparecer, como en Francia antes de la Revolución, 40,000 unidades hurpanas en un sólo año 1 ni hemos
asistido al infernal banquete de una multitud que come
yerba; nuestra hambre nacional, nueatra ha·11bre endémica, procede cautelosamente, se arrastra con pereza, es
una víbora que se desliza, no una águila que vuela, se
agazapa en los or¡?anismos y los debilita con lentitud, en
una agonía de siglos.
Creemos, sinceramente, que si el hambre fuese un prod!-1'!to wás activo del medio que baDitamos, nuestra con~
dic1ón económica habría recibido mayor impulso. Los
pueblos que luchan, son los que sienten el acicate de la
necesidad; hace falta experimentar la angustia de un de~eo n? satisfecho, para salvar eea barrera que separa la
inacción del esfuerZfl, y·cuando un ciudadano del plane•
t-a se resigna á morir lentamente, cnando se abandona li
una 1;xistencia raquítica y miserable, cuando su vigor
propio no se encara á la naturaleza que lo rodea, para
modificarla y restringirla, el hombre llevará en suA entrañas, como una maldición eterna, la feroz ley del hambrfl. que lo deprime y lo enerva.
El espectáculo que nos exhibe D. Carlos Gris, es una
resultante de las condiciones biológicas de uu pueblo
qne, para emplear la frase de un maestro, permanece todavía de rodillas.

:tOolitita gtntral.
RESUMEN.-Rml.os ataque,s contra Inglaterra, provocados
por su aislamiento.-La Gran lirt'taiia y la cne:,,ti(m de
Oriente.-Nallie podrá rflsolverJas sin el concunso de toda J!.uropa.-La Triple Alianza.-Utópica!I conce,pciones
y sueños imposibles.
Aunque quisiéramos con horror y repugnancia apartar
la vista del Imperio otomano, herido de miseria y carcomido de podredumbre; aunque pretendiéramos buscar en
regiones más serenas y más claros horizontes los motivos
que informan la política europea, no podríamos encontrarles en otra parte.
LaR. naciones continentale~, aprovechándose del aislamiento general en que se ha querido colocar la Gran
Bretaña, han c.lesatado los mil heraldos de su prensa contra Ja potencia marítima, y al estudiar la cuestión de
Oriente ,como para alentarla en una pendiente de aventuras, orillarla á complicaciones graves y seflalarla como
la única discordante en medio de la armonía de la Europa entera1 declaran que Inglaterra sola está resuelta á.
cortar atrevida el nudo gordiano de los conflictos bizantinos, forzar el paso de los DardaneloH con poderosa escuac...ra, anclada ahora en las aguas de Salónica, deponer
al tres veces pérfido Sultán, y arreglar á su talante y voluntad los disturbios escandalosos de la revuelta Turquía.
Si son ó no ciertas tales versiones, si Lord Salisbury y
el gobierno que preside han pensado alguna vez en volver por su crédito diplomático, en más de una ocasión
roto, y mal trecho por virtud de. la solapada, astuta y artera política de Abdul-Hamid, no será. cosa fácil de decidir; pero á ello han dado lugar las excitaciones de algunos periódicos ingleses, empeñados á. la continua en
atizar los públicos clamores, y dedicados á pedir que se
proceda con energía en la cuestión de Oriente, y á exigir
del gobierno haga cesar pronto las atrocidades turcas de
modo violento, Cllalquiera que sea el parecer de las demás potencias á. este particular, piensen lo que piensen
los otros soberanos, de la barbarie musulmana, causa de
escándalo últimamente en el mundo cristiano.
Pero verdaderos 6 falsos loe fun'1amentos que se han
dado para lanzar la f'Specie, ya no tiene razón de ser en
estos momentos, pne~ semi-oficialmente ha declarado nn
órgano de la prena-a inglesa, que no son ciertas las versiones que atribuían á. la Gran Bretafia egoísticas mi rae
y designios bélicos á su gabinete; que cautos y recelos03

20 SEPTIEllBRE,

1896,

a~nardará.n mejor oportuniJad para ponerse de acuerdo
con las potencias' continentales. y que fijará.u poco su
a~ntión en los clamores incesantes dt:l público que pid. .~
á. voz en cuello interveución armada.
Semejantes declaraciu11e8, es venJad, tranquilizan el1
ánimo y alpjan los temores de una conflagración euro-pea.
que podría_mos presenci~r.. luego que cualquiera nac~ón
aislada y un el consentimiento mutuo de las demás, miciara una política francamente agresiva y hostilizara.
á la 811bli1JHl Puerta; pero también es cierto, que la aviesa intención con que se hicieron circular eso_s ~u mores, ha.
dado por amargo fruto un poco de desprestigio al Reino.
Unido-nueva confinnación desu aislamiento-y á quien
de bov en más podrán tachar los poco aft:"ctos á su marcha
egoísmo refinado ó de ampul&lt;1sa arrogancia.

ae

*••

Pnr eso tal vez y con igual motivo-la condición infeliZ;.
de Turquía-ha circulado en periódicos de .Londres la.
peregrina idE&gt;a de formar una nueva. Triple A!ianza entre
Ingluterm, Italia y Estado~ Unidos, _con el objeto de resol ver ñ. cañonazos la cuestióo de Oneute, hacer cesar las.
marnnzas de. cristianos, dar s&lt;&gt;gurid.ad á los inmensos capitalt:!:I europeos comprometidos en empresas que radican
en territorio musulmán, y ree,olver en el eentido británico lus aspiraciones da los armenios y las rebddfas de los.
cretenses.
Los que abogan por esta liga. anti-otomana, y creen que•
esa unión (JStá destinada á reivindicar el nombre cristiano y á volver por los fueros de la civilización tan impíamente c:mculcados por los sicarios del Sultán, piensan.
que las escuadras combinadas de las potencias que se indican, serían e-a.paces de obrar por !!U propia cuenta contra el caduco imperio turco, y de rechazar también cual -·
qt1ier otra combinación posible de los gobiernos disidentes.
Pero no calculan que .el Hombre Enfermo de Europa.
está al cuidado del Autócrata mosrovita, que en solemne
ocasión lla declarado su deeeo de dejarlo vivir aun eu
medio de sns achaques.
No ven que Italia es satélite de la política de Berlín,
y que el emperador Guillermo procura oor todos los me•
dios posibles ponerse de acuerdo con su augusto primo,.
el omnipotente Czar.
No piensan que la Europa entera rechaza.ría inrligna-.
da la extraña iutervención de los Estados Unidos eu lo&amp;
asuntos interiores del continente 1 predicando a. filo deespada un nuevo y flamante monroísmo anti-americano.
Y no imaginan, por último, que tose espíritu crfatiano queloa anima, est&gt; im1,:mlso medioeval que los lleva á una nne•
va cruzada, sería nasta contraproducente para IC's mismos.
que tratan de F&amp;lvar, pues sí, como dicen, es fácil derribar un trono que por sí mismo se derrumba, y forzar el
paso de losDardanelos, y dominar en el Bósforo, y adueñarse de Constantinopla; no hay la misma facilidad sino
impotencia manifiesta, para evitar que la guerra santa.
estalle en todos lm confines de Turquía, manche el azul
del cielo la verde bandera del Profeta, y loa cristianos.
súbditos del Sultán caigan por todas partes heridos de
la cimitarra musulmana, y sean perseguidos por doquie•
raen las aldeas y en las ciudades, 'en la llanura y en la.
montaña por las hordas hum:lladas y rechazadas de la
capital, ebrias de sangre y de venganza.
Pretenden defender al débil y al inocente, y los arrojan maniatados en las fauces de las fieras; quieren haetircesar escenas de horror y de exterminio, y abren una.
nueva era de bárbaras crueldades¡ aspiran á. que la civi•
lización recobre sus holladosíueros, y darán nneva:1 y p.:&gt;sitivas causas y ocasione1-1 á los detentadores del derecho.
cristiano; sueñan con la paz europea, y sólo procurarían
la guerra universal.
lJesengaflémonos: la nueva y pretendida Triple Alianza, si es verdad que se ha fraguado para emprender cruzadas en el siglo XIX, es una vana quimera, una inconsistente utopía.
X.X.X.
Septiembre 17 de 1896.

UN DRAMA EN LOS AIRES.
LA MÁQUINA DE VOLAR.

La prensa extranjera acaba de referirse á. la m~1erte deLilienthal célebre ingeniero alemán que.había rnventado la máq~ina para volar. Otto Lilienthal había estadooperando experiencias Je n_avegación. aérea desde ~l aflo
de 1893 en medio de la curiosa atención de los sabios de
todos l~s países¡ así pues, la noticia de esta cat:tstro~e
ba tenido un eco doloroso en todo ~l mundo, porque J.Iliembal ha sido 91 primero en obtener resultadoli satisfactorios de uno de· los prnblemas que más han llamadola atención de la humanidad.
¿No es· desconsolador, en efecto, qu~ en una época en
que el hombre puede trasmitir su pensamiento y su palabra á t,ravés de distancias inmensas por medio de un
eimple hilo, no se haya encontrado todavía e~ medí.o de
dirigirse en los aires, como lo hace el más hwmlde páJaro,
ó el más miseratle insecto? Modelos se encuentran en la.
naturaleza y sabido es que la ambición de imitarlos no
es nueva, Puesto que las más antiguas tradiciones, las de
!caro por ejemplo, entre otras, nos ensefian al génerohumano tenazmente intrigado por descubrír los secretos
de la navegación aérea.
.
Sin embargo, desde bare un siglo no se han repet1.do.
los ensayos y el asunto ha quedado únicamente res_t~1!1gido al terreno de las expeculaciones. En la Expos1~1on
de Chicago, el aereonauta Langley demostró que el viento no es una masa de aire que cambia con movill!ien~os.
c.niforrnes en el mismo sentido, sino una sucesión ~e
olas aérea~ animadas de agitaciones muy diversas, baJola aparien.cia de continuidad.
.
En el Observatorio del Parque de los Príncipes, el seflor Marey demostró que los pájaros más aptos para \'Olar no se co:.ducen como motores poderosos navegandocontra las variante!', ainó como una esp~cie de.papelot~sque bu!!can su punto de apoyo en el mismo aire Y se lt-

20

SEPTIEMBRE,

1896.

175

EL MUNDO.

mitan .á. inclinar el I,&gt;lano de sus alas para aprovecharse
BODAS REGIAS.
de un 1mpulso exterior.
De este modo, no se_ trataba ya de encontrar nn motor
p6cialment~ sa ~a anuncía~o, causando general sent.iá la vez sumamente .hgero y poderoso, sino de fabricar
miento de sat1sface:16n en Ita.ha, los esponsales contraiu~ a6ro~l~no susceptible dt; apro\•echar, por las variados entre el Príncipe de Nápolee y la .Princesa Helena
ciones fac1les de su superficie, todas laa fuerzas de la at- de Montenegro.
mósfera . .A i:es~lv~r este probl~ma se dedicó Lilienthal;
Y!ctor Manuel Fernando de Sabaya, príncipe de Nápoy he aquí el mge!11oso aparato m ventado por el ingenieles, Y presunto hereder? de la corona de Italia1 hijo único
r~ alemán: Se. fiJaba al cuerpo alas rígidas, cóncavas y
del rey ~umberto, nació en Nápoles e: 11 de noviembre
dispuestas_ úmcamen~ para recjbir el impulso del aire; de 1_869; mgresó_ al ejército desde edad muy temprana,
eran de mimbre, cubiertas de tela y en número de cuahabiendo obte~~do el grado de teniente general.
tro, superpuestas dos á. dos; las de arriba no servían si~elena, es h1Ja del príncipe Nicolás y de Ja princesa
no. para paracaídas, teJ?ían unos ~torce metros de super- M~lena d.e ~on~enegro¡ nació en Cetinje el 8 de enero de
fic1e1 Y estaban sostenidas por hilos metálicos y se pro- l~t3; rec1b1ó b_rill~nte ec!ucación y cultivó con éxito la
lon~8:ba!1 por u1:1 timón muy alto, destinado á aumentar el Pl!}tura Y ~l. di~uJo, habiendo recibido envidiables preeq.mhbrio del sistema; el na,·egante aereo eat ... ba s11spen- mios y fehmtaciones de los artistas de Dresde.
d1do en este apara~o entre las ~os. alas inferiores, y poDe las hermanas mayores de la princesa, Mili~za está
día á sugu~to, mediante un mov1m1ento de brazos y pier- casa~ con el gran duque Pedro Nicalaivitch de Rusia, y
nas, cambrnr el centre de gravedad de h\ máquina de la prmcesa Stana con el príncipe de Leuchtenber, Jorge
atrásá adelante, aprovechando así las variaciones del vien- de Romanovsky.
to. Las pruebas de este aparato se verificaron en SteEl proyectado matrimonio que unirá la legendaria cagl.itz, cerca de Berlín, en medio de una llanura iuculta y
sa de ¡;:aboya con la ~bscura de Montenegro se verificad~de lo alto de una colina artificial construida apropó•
rá en octubre 6 .nov1em~re, y li ese objeto ya están preBito.
.
parand? á la novia. con. rnstru~ciones y ensefianzas, paMás tarde, Lilienthal hizo edificar en Rbinower otra
ra que mgrese _á. la ~gles1a católica, donde será bautizada,
colina, que es la que reprbSenta uno de nuestros graba- Monsefior :riJahnov1ch1 obispo de Antivari ea el encardos, y ae1:1de la cual obtuvo los mejores resultados. He gado de la conversión.
aquí, según el testimonio de mi testigo, cómo procedía
Es tanta Y tan grande la preponderancia de Rusia en
el at-,reona.uta: se lanzaba
desde lo alto de su colina,
después de haber tomado
impulso desde la plp.taforma
en contra del viento. En s~
vuelo de algunos centenares
de metros, bajaba lentamente á un nivel inferior de terreno, cuya inclinación séguía poco á. poco, formando
un ángulo de cerca de seis
gradoS con el horizonte· de
tiempo en tiempo, c uancÍo el
viento refrescaba, fscendfa
como lo indica.la instantánea
fotografía que publicamos
hasta un nivel más elevad¿
que su punto de partida; el
descenso se efectuaba sin di~
ficulta!, cuando el aparato
f~ e
se aproxima-ha á tierra, en
virtud de una pendiente muy
facil. Cuando en el curso de
su camino el navegante deseaba subir, se aprovechaba
de la facultad viva de que
disponía para colocar sus
alas como la superfi~ie extendida de un aeroplano
ascensional; cuando en su
trayecto el aparato pasaba
por un máximum de la curva, ~l navegante debía para
contrnuar su marcha, inclinar sus alas en sentido in•
verso.
MÁQUINA DE VOLAR, DE ÜTio LILIENTHAL.
~sta descripción nos hace saber de qué modo se pro- l
t
duJo la catástrofe~ que nos referimos: el centro de gra•
os asun °~ europ:-os, que la misma Italia que forma parvedad de 1~ máquma se encontraba únicamente asegu- t~ de la Tnple Ahanza, s~ ye compelida por medios inrado por e1 pe~o del cuerpo del navegante; si por un sal- d_1re~tos á. butcc~r no ya la.liga con la poderosanaci6n,sino
to brus~o d_e viento és_te es sacudido, si el péndulo hace ~1q.me~ la. am1~tad del príncipe de Montenegro, cuya
u
¡ 6 d
d
umc~ s1gmfic1_1,c1ón está en sus relaciones de obediencia
na osci am n emas1a o amplia, las alas, zozobradas,
sumisa al gabmete de Sao Pett:sburgo.
no presentan ya en BU desceniw sino una superficie conAsí son por lo e mún las alianzas de familia entre las
vexa. En este caso, no sirve el paracaidas y la máquina tes~ coronadas .. La, raz,ó1; de Estado, la conveniencia
cae pesada Y rapidamente al suelo después de haber
política, _so_n el ente, no umco que gula l"ies un,·ones.
dado una vuelta sobre sí misma.
'
ª
Así, pues, Lilientb_ al murió víc"ma de una ,·m¡,ertec- d Los m101stros discuten, los soberanos deliberan y se
.
w.
an palabra de casamiento dos influencias.
CI6 ne~ 1a construcción d~ su máquina; pero el. prmcipio
desu sistema de navegación aerca se honrará lo mismo
que su me!Doria, y los sabios no renunniarán á. contiEl Trasatlántico mayor del mundo.
nuar experiencias que él ha iniciado.
En el presente mes se botará, al agua el nuevo buque
trasatlántico uPensylvania,)) que será. el mayor del mundo, Y con una sola ex:cepc_ión, el buque más grande que
hasta ahora se ha constrmdo.
Los vapoMs de mayores dimensiones actualmente son
los de las líne~s White 5tar y Hamburg American. Pueden llevar de siete á ocho mil toneladas de cargamento
ó lo que es lo mismo1sus bodegas podrán contener un~
ca_rga de_ eee peso, en el cual no se incluye el peso de la
tr1pulac19n y de los pasajeros.
·
Pufs b1e?, el 1~Pensylvania»·tendrá. una capacidad doble. Las dimensiones del nuevo buque, que se está construyendo e~ Belfast, son como sigue: longitud 568 piesancho, 62 p1~s; fro~tal, 42 pies.
'
'
~endrá vemte mil trmeladas de desalojamiento, y se
estima que puede. llevar una carga de catorce mil toneladas, lo que ea casi el 1loble de lo que llevan los mayores
b!1ques que están !}Ct11almente en servicio. El ccPensylvaruw&gt; tendrá máqmna'! de cuádruple expansión con una
fuerza total de 7,000 caballos. Su longitud de' 568 p·
s1;1pera á la de los mayores buques, y lo mismo priede
case de la anchura y frontal.
Los ingenieros cr1•en que la nueva embarcación pod á
desarrollar una velocidad de catorce á quince n dr
a_or hora. La enorote capacidad de este buque, sólo ;u:
e comprenderse c ,ruparándola con la de loa coches d
carga usados en los ferrocarriles. El carro más grande de~
las líneas de vía a1,cba puede contener treinta toneladas.
así es que, en_ las ~-odegas del ccPensyl vania,&gt;1 se puede
var el contemdo ele 46 carros de carga
~l n_uevo buq11e te~drá 228 cama;otes, y podrá. dar
alo1am1ento 1,500 pasaJeroe de tercera clase. Es probable
que en el mes de Octubre haga su primer viaje ent
Hamburgo y Nueva York.
re
El 11 Pensylvania,11 como ya dijimos será. el buqu
á8
grande que se ha construido hasta ~hora con
m1
PRIKCFSA HELENA. DE MONTEN"EGRO
excepción. Este es el famoso Great Easter~, que fo.é c~~s~

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VICTOR M.AJ,."UEL FER:,.'A...... DO, Príncipe de Ná:poles.

tirtlido en 1858 en Mil-wall-eu•the-Tbames. Sns dimensiones eran: longitud, 691 pies; ancho, 83, y frontal 48.
Tenía 32.160 toneladas de desalojamiento, y podía contener 18,915 toneladas de carga. Llevaba una máquina de
acción horizontal, con cuatro émbolos de 84 pulgadas de
diámetro. Tenía seis calderas que desarrollaban una fuera
za de 6,000.
Además de esto, el Great Eastern tenía 6,500 pies cuadrados de velas. Hizo varios viajes á través del océano,
pero estaba tan mal construi.do, que se creyó muy peligroso seguir!o usando, y al fin fué despedazado y vendido como metal y madera vieja.
El (cPensylvanian estará., además, lujosamen~e decorado,

TEATRERIAS,
Maggi continúa en Arbeu marteniendó el sagrado fuego del arte.
Los Provincianos en Par'is. La niujer de Claudia. Hamlet,
Quien sepa el juego que no lo enseñe y La, Tia de Carlos. esta
última á beneficio del actor Sr. Della Guardia, llenaron
los programas de la semana anterior.
Menos esquivo nuestro público dileUanti ha ~udido en
mayor escala á A.rbeu y salido complacidísimo del desempeño y elección de obras. .
En Orrin se han verificado con poco éxito representaciones de zarzuelas y opera.-Rigoletto fué un fracaso y
suerte parecida corrieron las demás obras.
Rosario Soler hizo su debut en el Principal con Chateaux Margaux, que se nos ha servido casi á diario, con
éxito para la Empresa.
La nueva tiple posee una voz de agradable timbre y
corta extensión. Aún no domina bien la escena pero tiene_ condiciones excelentes para llegar á ser una tiple có•
mica; en cambio es notabilísima cantao-ra de flamenco lo
que ha demostrado con las peteneras que canta noche á
noche y galantemente repite varias veces á petición del
incansable público que concurre á las tandas.
~ el público está en lo justo, esas peteneras no se oirían
meJor en los ca.fes canta.ntes tan en boga ahora en el viejo Continente.

d!:

ne.:

un:

ROSARIO SOLER.

Nue,·a Tiple del Principal.

�20

EL MUNDO.

17".

A

Lluvia experimental.
L. Ervera, ha realiza~o una
experiencia muy curiosa, por la cu?-l ha; reproducido, en
una vasija el fenómeno un poco m1stenoso de la formación de la Íluvia.
Ervera toma un vaso cilíndrico que mide de ~lto Yeinte
centímetros con nn diámetro de diez centímetros, qne llena basta la mitad de alcohol á. noventa y dos por cielito.
Tapa la vasija con una tap&amp; de porcelana; y la pone á calentar al baf'io..maría hasta que está próxima la ebullición del alcohol.
Retira deepués la vasija del bafio y, sin agitarla, lapone sobre una meea. AJ cabo de algunos minutos, la tapa
se ha enfrirdo, los vapores del alcohol comienzan á condensarse en eu proximidad. y se forman verdaderas nubes, muy vieíbles, que no tardan en rev_olversE: en finas
gotas. Estas, pronto caen regulares, Yert1cales, mnumerables, en el líquido, que se parece,. si no á. una tempestad,
eií al menos á. una verdadera lluvia en un vaso de agua.
Estas gotitas, puestas en el microi::_copio, miden de cuarenta á. cincuenta milímetros de diámetro.y la caída puede durar una media hora.
A medida que el aparato se enfría, el nivel en que ee
efectúa la condensación baja, y ee ve arriba de ,a zona de
nubes, una zona completamente clara. En peque~o ee vé
toda la circulación acuosa de laa1m6efera. E1 1fqu1do que
se evapora representa el océano, la parte más alta el cielo puro, y entre los doe, las nubes que. ee revuelven en
llu via 1 la cual retorna al océano.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

nuestros lectores.

P1•hna á :nuestros susorltores.

Acompañamos al número de hoy 11n hermoso fotocromo á f!iete colores, que nuestros abonados ha lla rán sin
duda dP. eu gusto. Nos permitimo~ hacerles notar la diferencia qne hay t-ntre éste y el prrn1t'ro (El Monaguillo)
que publicamos, Jo cual acusa un adelanto que procuraremnR vaya en aumento en las primas que posteriormente
les ofrecere rnos.

Otro pago de $2,000 de "La Mutua"

•
FRANl'ISCO MELITÓN VARG,\S1

El lunes, á eeo de las tres de la tarde, falleció en la
ciudad angelopolitana el venerable Pastor de aquella
grey, Don Francisco Meli1ón Yaigae.
Era el Sr. Vargas oriundo de Ah11alulco (Jalisco), de
humilde familia; estudi6€:'11 Guadalajara, en el Seminario
Conciliar de aquella capital que 1an pródigo ha sido en
doctos y virtuosos prelados, muchos de loa cuales rigen
dióceeis importantes.
Su carrera eclesiástica fué una no reducida eerie de
buenas obra!'I, y nadie olvida aún t.lU al;megación heroica
cuaudo en 1884 1 con moti,•o de la fiebre awarill~ que se

1896.

Ahora que estamos seguros dE: la ilnf'ltració n y buen
criterio de los qne nos leen, y guiados por t'I afán Ue mejflrar siempre nuestro semanario, iniciamos en E1, M ur.no, C'On el grabado que representa at S¡. Pre .. ideute de la
República haciendo sonar la campana ae la Independencia, la publicación de escenas tomadas del natu ral, @upo.
illendo razonablt'mente que no se nos exigirá ni la fide)i.
dad absoluta de 111s füionumfas, ni la aosolnta precisión
de los detallPs, imposibles de obwnn en eHa clase de
trabajos, que 110 son copias fot.ográficaFt, sino dibu jos boa.
qnPjados .-n el lngar de los sucef'0~ y acab11dos con el podtff0so auxilio de la memoria Uel ar1,i1,;ta.

r n naturalista belga, M.

El llnstrísimo Sr. Yar gas, Obispo de Pne!Jla.

SEPTIEMBRE,

Obispo de Puebla.

desarrolló en el litoral del PiJcí.fico, ee quedó como único
sacerdote en la ciudad de Colima, apestada, y llevó de tu•
¡urio en tugurio su inagot!:l.ble caridad y sus paternales
coni::uelos. Era entonces Obispo de Colima, y habiendo
agotado todos sus recursos en esos días aciagos, empeiló
su propia cruz episcopal para llevar alimentos á. los en•
fermnfl ....... ..
Df.'I Obispado de Colima pa'IÓ el Ilustrísimo Sr. Vargas
á Puebla, donde fueron incontables sus beneficios, notable su celo apostólico é inmensa su caridad, y donde ha
muerto en medio de las bendiciones de su grey.
Nosotros que amamos á la ciudad angelopolitana, nos
unimos á ella para lamentar la muerte de varón tan digno, y en estas líneas hacemos al presente la expresión de
nuestra sincera condoleucia.

EN COSCOMATEPEC .

Uoecomatepec, Agosto 31 de 1896,
Sr. D. Carlos Snmmer, Director General de ((La Mutua.•
México.-Muy sen.ar rofo:
.
Hoy me ha i::ido entregada por el Banquero de la Oom•
pnñía f&gt;l1 esta Villa cuya sucursal en nuestro país vd. &amp;an
ttcertadamente dirige, la suma de ($2,000) nos MIL P1801
p,,ATA importe de la póliza nómero 717,543 que á favor
1
mío y de mis menores bijas tomó, apenas va á hacer un
afio mi finado eRpo.m el 8r. Don Miguel Loyo Rodríguez.
o't'bo tanto á Ud. como al Sr. Don Manue l Alcérreca,
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia con
qul:l para evitarwe molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex,
prPeivas.
También me tomo la libertad de suplicará Ud. encarPcida.tnente haga presente á. los St:ñores Directores en
Nueva York, nuestra gratitud.
Muy reconocida qnedo de Ud. afectísima servidora.GuAO-\LUPE Do;inNGue:z na: LoYo.

COLUMNA ~E HONOR QUE ACOMPA~Ó L.\ C.UIPAN.A DE EL :'ltuSEO DE ..\.RTILLERÍ\ AL P~\LAC!O N., CIONAL

15 de Septiembre de l800.

El Señor Presidente de la República haciendo sonar la Campana de la Independencia.

177

�178

20 SEPTIEBRE, 1896.

EL MUNDO.

20

~ = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = == ==

•

El tiempo, el viejo Baturno, devorador de eus propios
hljo!', los años, rPspet3:, pu~s, algo:_ e l recuerdo de las
patrias glorias y de los patnos mártires. Hay, pues, un
amor que no perPce: el amor nacional. En vano ante ~l
se hunden las estaciones, los a.ñ_oe, los lustros Y los siglos; en Yano las mismas gener~ciones se suced~n ........ .
Perdura cnmo llama indE'RlJ'Uct1ble; pasa como TI?.° legado dt:&gt; fos almas de los padres á las almas de los h1JOf'
Todos los demás amores se derrumban en reded~r de_ él,
que fructificfl: qnt:: aun !!abE: el secrete. dela germ1na016n
de fo;, beroes y de los mártires.
.
.
MuchfJS t-iglos hace que el llamam1ento ~er01co de Pelayo repercut.i6 en las montañas_ de Asturias, f aun se
conmPmnra ~se recuerdo, y el vigor y el entusiasmo de
esta conmemoración, acrecen
cada centuria, cada aniverr
sario.
Un siglo harii. pront,o. que
el hnmilde cnra de Dolores
bautizó nuestra libntad. y
hoy amamos quizá á ese Padre nuestro con más amor
que lo quisieron aquellas
ovejas humildes que convocara á la diaria oración.
Durante im:. diPcisiete lu"ltroe que nos Pepnran de aquellas redentorm~ luchas ........ .
cuántos cambios hemos pre•
senciado; fratriciflas contiendas, kaleidoscópica suce¡,ión
de partidoP. hasta llegar al
equilibrio, á_la paz definitiva.
Y á. través de ePe marencres ·
pado dP los PUCf'SOA en que la
na ve dE': la patria ha podido
tantaP veces zozobrar, haba·
bidoalgo inmutable, sin em ·
bargo, nn faro de potente luz
brillando Pternamente, ma.EÜer el turbulento azotar de
las marPjacfas: Pste faro ha sidoPl amará Jo¡:aquennsdieron
patria, lazo de unión entre ·
laa generaciones que se desmoronan en el polvo, y las
que surgen con plétora de
''1
s&amp;via; y e1:1te faro aca.ba de
lanzar hoy, en f'I octogésimo
sexto anivereario de nuestra.
1iberación social y política,
sus más vivos y potentes
resplandores.
El entusiasmo popular, co•
mo impetuosa corriente de
eguas viv-as, se ha desbordado por donde quiera, conmovedor é incontrarrestable.
Ho11do ennsuelocausa este
'!I
desbordamiento porque eR
augurio de una solidaridañ
nacional,cada día más segura.
y quP se erguirá omnipotente y firme ante todos los conflictos, ante todas las adversidades, ante todos los peligros.
Pero procedamos á hacer
una breve reeefia de las fies11
tas nacionales, á la cual
acompañen las fotografías
1
tomadas de las principales
escenas. No llegaremos tan
á tiempo ante nuestros lecj¡
tores, que no tengan éstos
,1
una noción general de los
ff"stejos, proporcionada por
11
El Imparcial, pero ni con la
índole de nuestro semanario
cuadra la información inmediata. ni pretendemos hacPr
de este art.ículo una serie dP.
:I,\:[' l["c
.. 11,.
notas áridas, sino un reflejf)
; 11'
de nue¡;:tras impresionec:: eu
;1•111
estos días de general regocijo.

1

•••

,

jllil

La campana de la Independencia, esa sagrada reliquia trasladada :i. la Capital
desdP. el humilde campanario de la parroquia de Dolores, donde congregó á los primeros mártires de nuestra autonomía, vino á dar un to·
que de novedad conmovedora á. las celebraciones cívicas
y un impulso poderoso al entusiasmo espectante de las
masas.
Conocidas son de nuestros lectores las diversas etapas
que precedieron á la instalación definitiva del esquilón
San José. y no nos detendremos por ende á enumerar•
las, dPl'lcribienrlo Fólo la entusiasta y espléndida instalación. ~H-~ i-i PFta fn é la ceremonia capital de las fiestas,
algo la pn•cedi6, sin embargo, que merece mencionarse,
y vamos á. dedicar unas líneas :í la J ura de Bandera, ceremonia la más conmovedora, sin duda, en el seno de
nuestro ej é rcito, y que se efectuó el 14 en la mañana en
el Paseo de la R eforma, y en atención á que los Batallones 21 y 26 de infantería, habían cumplido los diez años
que la Ordenanza previene nara e! P':IO dt:' ~u l'~T'.1e~.
:~ '3P1 ;nb:11:.:-0 ue ,vs oaca,lones citados, cnncurrió á. la
sedición de Guerrero y á los disturbios de Papantla,

A las 8 a. m . del día indicado, los expresados Batallones y }os R t&gt;giruientos 1 y 2, ordenár&lt;;&gt;nse en l.ínea desplegada.en el Pabeo, encontrándose R~t muchoa _Jefes y oficiales que iban á acompañar al Primer Magistrado de
la Nación. Bi:it~, dt&gt; gran uniforme, pr.esentósa en carrua•
je abierto· acompañábanlo el Secretano de la Guerra y el
General Escobedo, invitado especialmente para el acto,
en el mismo carruaje. y s~guíanlo en coche, los Señores
Generales Mena y \"élez, escoltándolo el Estado Mayor.
Llegada la Comitiva frente al 21 Batallón, los personajes indicados apt&gt;áron~e de ens carrudjes. El Sr. Gral. Gueto Jefe del Batallón, dt&gt;spidió la bantlf&gt;ra usa~a y en seguida entregóse la nueva al Sr. Gral. Díaz. Esba, conforme á nuevo decreto, es cuadrada y de n·o v~nta centímetros por lado, de et&gt;da y con ~l. e~cudo me?' 1cano. A 1_empuñarla t-1 Sr. Gral. Diaz, dmg10 á los Jefe~ y oficia_les
una vibrantt:a y hermosa alocución, y en seguida se hizo

,.'

locóse en el centro el esquilón, ornado con ampl:a corona
de laurel dorado, circundáudolo un sol, que.descansab:a
sobre un baz de banderas tricolores. Custodiaba la reliquia una divisiór. al mando del Sr. General Alonso Flores, algunos de c!lyos.cuerpos for~~ron vallaE:n todas las
calles que recornó lammensa comitiva: .i\vemd~,Juá-rez,
San Francisco Plateros, Mercaderes y D1putac10n, para
llegará Palaci~, donde los grupos 8? y 9? se habían ya
instalado.
E1 acto oficial se afectu6 en una hermo~~ plataforma,
adornada muy ábilmente. Ocuparon los s1t10s de honor
el S:-. Presidente, sus ministros, y algunos otr0s personajes y llegado el carro alegórico y asegurada ta campana po'r elgarfiode la grúa que debíf!, l_evantarla, ~! Sr. General Rocha Presidente de la commón que traJo !acampana oe Dol'ores, dirigió al primer Magistr3:do .una opJrtuna alocución haciendo laenirega de 1a reilqma, alocución á que el Sr. Presidente
respondió con breves pero
expresivas frases, mRnifestando que año por año, !acampana será tocada para recordar la amada vo;;, que congregó á. los patriot.as en rededor del lábaro de la independencia.
Procedióse en sf&gt;gnida. á
izar la campana, maniobra
que por diversas circ1rnstan•
cías fué laboriosa, y durante
la cual las bandas mi l:tareH
tocaron varias piezas oídas
con entusiasmo por el in.¡
menso gentío que había in vadido la plaza de la Consti•
tuci6n.
Cnando terminó la inEitalación de la campana. soltáronse innumerables palomas
con divisas y empezó el desfile de las tropas.
Las calles P,Or donde se
efectuó el desfile, estaban
brillantemente adornadas, y
las ae.ñoritas, aglomPradas en
los balcones, arrojaban al
paso de la Comitiva conjelli
y serpentinas.*

'

l

••

El día 15, á las nueve y
treinta minutos de la mañana, abrió sus puertas el Sa•
lón de Embajadores tlel Pa•
lacio Nacional, y el Sr. Presidente de la República,
acompañado de sus Mi nis•
tros, recibió á los altos Jefes
del Ejér:::ito y á. la numerosa
oficialidad. Incontables fPlicitacionee fueron dirigidM
en ese día a: respetable Jeflfde la República y t.al fué la
solemnidad capital de la nul•
fiana.
Por la tarde, en el ,1Eder
Jai,)) efectuóse una lucida
fiesta en honor del Ani versario de la Ind~pendencia,
á la cual asistió la co11cu•
rrencía más selecta, pree:i•
dida por hermosísimas reinas, que adjudicaron pre•
mios á los pelotaris vencedores .
Por la noche, Pl entusiasmo popular era indescriptible; numerosos edificios estaban iluminados, y la inm""nsa Plaza de la Constitu·
ción y los frentes de Cate•
dral y de Palacio, estaban
adnrnados con gusto.
El Zócalo, mm1trnba una
iluminación del todo nneva, consistente en estrellas
mnlticolores, portadas y arcos con haces de luz. A las
10 de la nocht&gt; . reuniéron!l-e
en la Avenida Juárez más de
dos mil hombrPs de las clases trabajadoras, los cua'es
11
"1'11' !,. '
i
recorrierron la A venida con
11iilllillillit!.U\\t:ll·'~·:l¡¡¡,--~-"'-""""""'"k/\l~,..,.~__,
antorchas, faroles y estandartes, llegando cerca de las
once á un extremo de PalaLA CAMPANA DX LA INDEPENDENCIA.
cio. La multitud que seagriluna descarga general. El Sr. Presidente pas6 después an- paba en la Plaza de la Constitución era enorme .
.A las once de la noche apareció en el balcón principal
te el 26 Batallón, y con palabras no menos entusiastas y
hermüsas, hizo la entrega de la otra bandera, regresan- de Palacio el Sr. Presidente, acompañado de sus St&gt;cret:1rios de Estado y una. C,omisión del Ayuntamiento. Coinn
do luego con sus acompaña~tes al Palacio Nacional.
por ensalmo cesaron los rumores de la inmensa multitud,
*
* la glorieta de Colón la or- y el Sr. Gral. Díaz, tremolando la bandera nacional, hi•
Tenninábase entre tan~o*en
ganizacion de la comitiva que debía desfilar con la Cam- zo sonar el histórico bronce, sonido al cual signieron 1111vias pirotécnicas, rloboa y repique general, dieemináu~
pana de la Independencia por la Avenida Juárez.
Componíase tal comitiva, d~ 7 grupos con diversos dose después por las calles la multitud entusiasmada.
distintivos, estando representados los Estados de la ReEl 16, última etapa de los***
festejos patrios, inició la !l-epública por numerosas comisiones. Iban además algunos
otros grupos y gremios, y entre el sexto y sétimo, roda• rie de sus actos de regocijo con el desfile por nuestra prin·
ba el carro alegórico, tirado por seis caballos ingleses de cipal.Avenida, de los gremios y Comisiones quf', pn-cf'la más hermosa estampa, guiados por tres jockeys que diendo al Sr. Presidente dela República, 4 sue: Mini~tros
cabalgaban en los tres caballos de la izquierda. El carro y á otros personajes, se dirigieron á. la Gl9rieta Central
era de un primoroso efecto, con ruedas y lanza cubiertas de la Alameda.
En la glorieta central habíase levantado un elPgante
d&lt;&gt; C'""O !!evando al frente el heráldico escudo de México
entre vistosos tro1eos ue guo:m.:., :.in'J .:!e !oe .cuales .estaba pabellón, donde la comitiva se instaló, ocupando los siformado con el cañón que usó el Padre de 1a ?aur1:1.. Ce - tios de honor el Presidente y sus Ministros, y comenzl).-

1

SEPTIEll!BRE,

17H

EL MUNDO.

la solemnidad con la obertura de Semíramis, á la cual sila lectura ~el acta de la Independencia. Después el
Sr. Lic. Emeterio. de l3: Garza pronunció un hermoso dis•
curso, que á contrnuac1ón de estas notas reproducimos
y concluid? el cual, subió á la tribuna el Sr. Enrique Pé:
rez Valencia.
Te.rminada la solemnidad, retirüse de la Alameda el Sr.
P residente Y comenzó el desfile del ejército con el Ju.
cimiento de costumbre por las principalea 'calles, hermosamente adornadas. Durante él eleváronse numerosos globos.
Por 1~ noche iluminát?n~e los. edificios públicos y muc~10s pnva~os, Y el mov1m1ent.~ en. 1~ principales arterias fué am~~do, hasta que lo 1mp1d1ó una lluvia molesta, no penmt1endo que se quemaran los fuegos artificiales
que había preparados, los cuales se traJ.isfirierou hasta la
noche de hoy,
Como nv~as complementarias debemos hablar de la
Pntrega oficial de las está~uM de Chihuahua, hecha en el
Paseo de la Reforma el dia 15 por la mañana al H. Ayun•
tamiento, por los delegados del Estado antes dicho.
Son estas estátuas las de los heróicos generales Esteban
Coronado y Manuel Ojinaga.
Al hacerse la entrega, el Sr. Jesús Valenznela uno de
los delt&gt;gados, pronunció nn elocuente discurso. '
El 10 co_mo es costumbreabriéronse las cámaras1 leyen·
do el !4r. Gral. Díaz su mensaje presidehcial.
El 17 en la mañana, efectuósP- en la glorieta central de
la Alameda _una conmovedora fiesta infantil costeada por
el Ayunta~!ento y en la cual respetables damas repartieron á los ~n~os ahí congregado!! numerosos juguetes.
Corno ultima nota, hablaremos del premio obtenido
~ r La Esmeralda merced á s~1 adorno floral. Este premm dt&gt;cretado por el.ay~ntam1ent? al edificio mejor adornado de nuestra pl'lnc1pal Avemda, era de cien pesos.
Una de las fotografías que pnblicamos representa á La
Esmeralda con su adorno tan sencillo como elegante. La
verdad es que á. ese palacio, como las hermosas muchacha.s, bástale.s un lazo1 un ramillete de flores, para triunfar. En su esbeltez lleva su victoria.
~as di versas demar~aciones celebraron con varios festeJos la conm~~uorac1ón nacional 1 figurando en I ugar
prefe~en~e vanos es.pectáculos. En las hermosas villas
del Distrito el entusiasmo no fué menor que en la capi~I. Los A.ynntan~ie?tos con el concurso de los vecinos
diero.n mucho lucurnento á las fiesta:-1.
'
DeJan estas muy gratos recuerdos y halagadoras esperanzas. Pueda el a~o que viene hallarnos en estado de
progreso y prosper1~ad tales, que el lucimiento con que
celebremos las patrias ~on~emoraciones, deje un eco en
los anales de nuestra historia.
í UÍÓ

1

•

1896.

DISCURSO
PRONUNCIADO

POR EL

SR. LIC.
16 DE

LA MAS°AN A DEL

EMETERlO DE LA GARZA (JR.)
8EP'l'lEMBRE IJE

1896,

[Fragmento.]

Había comenzado la obra de reconstrucción en el gran
taller de la humanidad.
Era uec_esario destruir el mundo y reedificarlo después,
pero reedJficarlo con bases muy profundas y muy sólidas,
amplias Y esbeltas arquerías para respirar el aire liremente y dar paso á la luz del sol, con cristales muy
claros .Y n:iuy t1·ansparentes para verá. Dios, y estar en
comumcac16n eterna con El.
Rousseau había presentado ei,te proyecto y lo apoyaba con ~dc:nirable filosofía: (&lt;En lo de adelante habrá
una ~sociac1ón que defie11da y proteja con toda la fuerza
comun la persona y los bienes de cada abociado y por lo
~ual ~da uno, uniéndose á. todos, no obedezca' má.s que
a. sf ~ismo y quede tau libre como antes ......... u
la idea fu é aceptada con entusiasmo-di.stribuyóse el

bª

BALCÓN

CE!'JTRAL DE l'.\LACIO- iSS'.l'ALACIÓN DE LA CA)1PANA .

tr.abajo-cada quien tomó su puesto-la empresa era titán_u:~a,-heroes y mártires de la libertnd, lt s obreros, participaban de una naturaleza divina y_ hnmana.
El mismo Rousaeati se encargaba de !a propaganda y la
bacía verdadnamente sugestiva minando las tradiciones
d.el pasado. Volt~ire venía desPués á convencerse y á he.r!r: porque Voltaire era un sátiro-sepulturero que ten fa
siempre un sudario grotesco para envolver á sus victimas y una carcajada s11ngrienta para deFgarrar el Yelo y
ofrecerles el desprecio universal. Sucedió entonce1:1 que
l\;irabe!\u aprovechándose del entusiaF1mo general convierte la ..á..samblea constituyente en tribuna de la Frau•

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CA.RRRO ALEGÓRICO QUE CONDUJO LA. CAMPA.NA AL PALACIO NACIONAL.

+

cia, y d1;1 pie !:'obre la revolución de 93, soberbio dl\"ino
como ju:;t.icia del ciem, desencadena una tempest~d de ra~
yos. Y aqut-1 In~ trt-s hombrea hicieron rodar en el abis•
~o al siglo X YIII, que :riervioso, agitado, epiléptico. 1:-xp1ra.ba ya entre sacudimientos y convulsiones terribles.
Diríase que la humanidad entra'Ja en·a¡;,onía.
Era el _m omento épico.
Y como .Para despertar al Universo y que los astros
fnFsen tf&gt;stigos de esa gran batalla que iban á librar ld.
idea y la .fuerza, rle cuando 1;1n cuando veíase cruzar en
aquellas noches fantástícamente tenebrosas el Angel de
la .Libertad, que batiel:!do sus alas como par{&gt;adeos de lummorn estrella, anunciaba al mnndn el adveniL,iento del
1111Pvo siglo y con él la resuneccióu de los pueblos.
Trt&gt;S !,oml;&gt;res también presentaron la idea de la libertad t-11 América: Waflliington ell t-l .Norte Bolívar en el
Sur. Hidalgo en l\Iéxico.
'
l.i-lorinioa página de una his_toria de la humanidad escribi~:run con sn l"angre los héroes de nuestra Independenc1~. A I lee1: l-11 en ella ia vida de esta gran Nación,
st1s trrnnfos df.Jan en la mente nn rt'guero de luz verdad~ra vfa !actea centellante de preciosos rf&gt;ccerdo;, que fas
cina y deslumbra como en irnestras noches primaverales, t!l hümed0 ciPlo r(,ciado con sus gotafi de luz.
Hidalgo e1a un predestinadn.
Su mi1:dón era diyiJia.
Vivo, su bandera fué una imagen; muerto, sus restos
se veneran en la Catedral.
Hay una dilataci1~m del pe1,~amiento del genio, como
hay un acrecentamiento de vida en el márt.ir. La obra
y la historia de Hidalgo no fneron un accidente sino
un result.ado. El veía y aceptaba el sacrificio, en chihuahna ó en otra parte, pero en lm altares de la patria.
Su alma era una irradiación del espíritu de Dios que no
latía para sí, sino para la patria. Animaba un cuerpo
pero era el de un héroe~ al abandonarlo veía vol\'er :t 1~
conc!encia nacional, y palpitar y conm~ver cada pecho
mexicano. Por eso á su muerte, el pueblo, gloriosamen•
te vencido con Cuauhtémoc, despierta del sueño enervante y cruel á que lo sujetara la Dominací6u sacude
sns miserias, lanza un grito dPsgarrador-era el dolo!' de
trescientos años sofocado dentro del pechn-y en el paroxi&lt;,mo del delirio, vuelve á la :ucha. Fué abnegado 1
fué heróico! fué titánico, fué gigante, hasta que un dfa
d!a de gloria para la patria y de regocijo para la hnina:
mdad, victorioso, enérgico, viril, de pie sobre un trono
que acababa de herir, entona el himno sagrndo de la libertad ......
Hidalg"O, que en Dolores ea la inspiración de Ja Inde~ndencia, en el campo es un héroe, y aboliendo la esclavitud en la encarnación de la libertad: ~orelos, pensador
Y soldado, por sus numerosas y contmuadas victorias
comparable con Napoleón, que instala un Congreso en e'
fragor clel combate; I'llorelos, que en el sitio de Cuautla e

�20

F,L l\fU:-SDO.

180

8EPTfEMBRE,

18\!6.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

abnegado, digno, admirable, tan admirable como~uauhtémoc en el sitio de México. ~ravo, q~e _perdon~u-~o á
]os españ.oles momentos despues de rec1b1r la no1,1c11:1 de
la muerte de 'eu padre, llega á la Divinad c_omo Cnsto,
pidiendo perdón para los que acaban dtt ht:&gt;nrle en el pecho. y el Pueblo Mexicano, nuestros he1 manos 'le aquellos días, orgul1o de la patria, verdaderos soldado! d~ la
libertad el .Pueblo Mexicano, peie~ndo once an,,~, ~m
desvent~josas y terribles circunstanc_1a_s, e&lt;_&gt;n sus lll'ro1~mos sin recompensa, con sus martirios 1gnora~os, ahmentándose con suz; victoria&lt;:i, descansando un d:a cumo
el sol que se oculta trá.a de las nubes, para mostrarse a 1
siguiente más espléndido y hermos':);-tal es la guerra de

la Independencia mexicana; es el triunfo que nos entusiasma es la patiria1 sublime amor que hace de todas las
voces ~na plegaria y de todos Jos_cora.zou~s una ah~a; es
la historia de nuestros padres: h1stqrrn digna de DLOs y
de la humanidad.........
1
y hoy que el pueblo, ébrio de gloria, ~oOre el pedesta
de Sl:!S victorias, se conmueve al descubrir su pecho ll~no
de cicatrices y de luz; hoy qne los manes de l?s ~1~roes
de la Independencia flotan á f!U~stro derredo.~, mvis1_b;es
como Dios iJt!ro como El be.nd1c1endo á s1:3-s l111os-qms~era dará mi voz notas tristísimas de nu~erere y alegrias
radiantes de felicidad, algo sagrado y queJumbroso, corno
plt&gt;garias y lágrimas pardo llevar á su ~u~ba; Y algo t;spléndido, como lo inmortal, como lo dt vmo, para resistir á su apoteósis. .
..
Sí; la sangre, la vida, el martmo, todo; pero la Independencia estaba hecha.
.
El viento inpregnado de nuestras queJas al cruzar Jos
campos incendiados había arrast,rado la~ llamas devoradoras y llevándolas alto, mu~ ~lto, amenazan prt:nder
fuego á los cielos clamando justicia; con Ja sangre de nues •
tros padtes se había formado en las fronteTAs una línea
divisoria humeante sensible; las lágrimas de nuQstraa
madres habían regado las callea de la c~uda_d¡ el bog11or
abandonado estaba frío, frío como la m1ser1a, como . la
muerte, como los gritos del dolor; por cadapedazo&lt;1:e.tierra se había entregado un miembro de nuet:tra fam1ha Y
tantos y tan queridos han muerto1 que ~ste euelo es un
gran cementerio donde repo13an las cenizas y los r~stos
de nuestros padrea, y no puede pisarlo ya el extranJero,
porque la tierra sagrada no se profana.........
.
Suficientemente hombres para vencer al más valtente Y
agllerrido de lo~ conqnistadores, en lo de adelant~ seríamos
suficientemente soberanos para hacernos respetar ..... .
Entonces pudo observarse uno de esos fen61'?enos que
preocupan al pensador y merecen toda la atención del eoci61ogo.
.
• b
Habfamos hecho una Independenc1a-per~ necesit'.1 .amos sentirnos independientes, faltaba la ltbertad c1v1I.
Podíamos ir libremente de uno á. otro extrem? ~el~ pa•
tria, sí; pero dentro del pecho el alma no pod1a ir libremente de uno á otro extremo de sus ~eseos, el _pensa•
miento no podía aletearen toda la ex~ns1ón del honz~:mte.
Fal~aba la independencia de la idea, .fal~aba la mdependencia de la c0nciencia. Era nece1mr10 hb~rtar al ~ora~ón del fanatismo, libertar al c~rebro ~e la 1gnor~ncia,
quitar del pecho el terror fantástico del tnfieruo é inculcarle el sent,imiento honrado del deber.
y empezó de nuevo la lucha, espléndida, gloriosa, adorable.
Se peleaba con la fuerza de la razón, no con la razón de
la foerza. Las inteligencias brillab.an a! chocar, el fragor
de los combates producía luz, la victoria, luz 1 más luz.

PAGINA ..JAPONESA
,

I...::AKi:;;MONO.

ASPE(.T.J DE LA PLAZA DE LA CONS'l'ITUCIÓN DURANTE EL ASCENSO IJE LAP,AML'AN.A,

El Estado aparecía como el Júpiter olímpico de la épo•
ca homérica, sujetando al trono y lanzando rayos.
s~ abrió la Escuela, se imprimió el libro, se fundó el
periódico se abandonó la espada por la pluma, Y allí donde babfa ~n guerrero surgió el Legis_lad9r. ~l com~ate
era precioso: no ya ejército contra eJércno1 s1.no la idea
contra la idea 1 el campo de batalla no era el ~e Marte,
sino el Parlamento; no vencía el más f~erte, sino el que
razonaba mejor, y sabios, :filósofos y tribunos fue~on los
hNc,es de esta segunda guerra de Independencia: LA
REF0R~1A

,--------=----------7

::::

LA

ES)[ERA.LDA.-PREYIADA

POR su

ADORNO FLORAL

.

y cuando se necesitó que la fuerza apoyara á la idea,
"" iba á la guerra, DO con el placer estúpido de m~ta~ ~or
oficio, 8 ino con el ~o1'le obJeto de salv:ar u_n prrncipto,
para defender una idea, la Indepenenc1a misma amenazada qnizá.
.
.
El ejército no era el Dios Mitol6g1co de r!1-b1_a brutal,
eino el ciudadano viril peleando por la Republica. Después de cada comba,e el vencedor no se entregaba al .1;1aueo y al pillaje, no obtenía un ped!-\zo de t1err~, !'l!]O
q
que enseñaba un prrnc1p10,
promulgaba una Ley.
Hubo enCUl.!ntro~ de inteligencias titánicos, en que despuésdernucho discutir y pensarlo más, el resultado era
magnífico: la Const~tuciónde
57, la desamortización, las
leyes de Reforma con su libertad de cultos, separación
de la Iglesia y del Estado,
matrimonio civil, sufragio libre ....
Asíadquirióel pueblo libre
la conciencia de su libertad.
:El primer periodo de la guerra nos devolvió la patri.1, el
segundo la conciencia.
Cayó el conquistador á loa
golpes de la fuerza, y la fábula á loa golpes de la inteligencia, y ahora ni el hombre
tiembla al chasquido del látigo, porque libre, no tiene
dueño, ni el alma tiembla al
oír el trueno del tempeetuoso cielo1 porque honrada y
limpia, no teme al cielo.
Rijo del pueblo-educado
en su amor y para su amor
-hnblar del pueblo y con el
pueblo será siempre mi eterna ambición, hoy que he sido el elegido para venirá. recordar sus triunfos, transfigurado con su aliento, en presencia detenta gloda, yo puedo dirigirme desde la tribuna más liberal de América á
la tribuna más liberal de
Europa y decir que no fué la
forma Republicana la causa
de nuestras gue1·ras, como
asegurará. Afr. Tb iers en el
Parlamento F1ancés al contestar el discurso del Trono.
No; la guerra se ha hecho en
México para alcanzar la InEN LAS FIESTAS DE LA PATRIA. dependencia, para reivindi-

car una raza altiva y viril, bárbaramente conq~ietada.
a probar al Mundo que somos y sabemos ser hbres.
paÉ:idalgo tenía todas las condiciones de un ve~ced.d'
debía vencer y venció. Venció con el alma c~nqu1stan .º
adictos venció con la palabra propagando la idea, venci6
con la ~spada en Granaditas y en el Monte de la_s Crucee;
venció por sí mismo: Moreha le abre las pue1tas é. s,u
presencia venció la desgracia: su encuentro con fl1eJ1
en el Pue;1te de Calderon, no fué un desastre; su. el'tOll
tiene destellos de heroísmo desesperant~, venció en el
martirio-la alegría del verdugo dura el 1!1stante en ~oe
brilla su pufial, su recompensa es el salario; per~ Id, g Oria de Hidalgo es eterna; su recompensa1 la gratltu n&amp;cional.
.
h omenaJe
· a¡ progreso, ¡·oeUna palabra más de um6ntificación del pasado.
b
h
La Representación nacional decretaba no a mue. O
aún que el 30 de Julio sería día de luto para la pa~ria,
dando así forma ó. los pesares y dolores del pueblo,¿
cuando la Urna que contiene los restos de los héroe!Junuestra Independencia pasaba por las calles de la t" rro,.
tada ciudad y temblando de amor Y de respeto ni aria&amp;
dilhiba~os y escucbábase el eco de nueatr~s P
impregnando de religiosas armonías los ho;izo~:sni: 1
patria. hubo un 1nornento de profundo é l'?P
b.
,}encio: la tristeza de l~Rep~iJlica cubrió ~u cielo, s_E~:o6
un parént.esi 8 en su vida agitada Y nerviosa, Y e1 . en•
1
Soñador, abrió las puertas de. su augusto Temdeºils
in·
tre loa coros de sus campanarios Y las nub~a
r imi•
ciensos colocó la sagrada Ur.ua en pr~fereni~ lugbrió 101
tando á la pompa y solernmdad .~on que ios a e mo-cieios y &lt;:ientó á la diestra á su b110 que acabatia: d de la
rir en u~a cruz }Jroclamando la ludepedendencia
humanidad.
.
. deseada. Ya
Oh! Realización del supremo idea 1, um 6 n d nden..
no somos liberales ni conservadores; a~t¡~aln :feen 8U
cia somos Mexicanos. Somos la Repub ;,ca q t a tWD·
avance hacia el progreso, al pasar Ll;ente a vues r
ba se detiene, se descubre, be arrodilla_- oramo!C) de la
Ha llegado de nuevo el momento épico, pero
guerra, sino de la paz.
. •¡ d las coa·
Hilos de plata doran las fronteras as1m1 ~n ºu dad.e&amp;
tumbres, el idioma, distribuyendo el tra~aJO~I ~:bell6n
flotantes se balancean en el ma~, ondean ° el va or. El
mexicano, y burlándos_e de sus iras en alas d del roun""
pensamiento se comunica de uno á. otr~ exte! O voz va ,
doen el tiempo suficiente para enunciarº: a ·ao De&amp;1
largaa distancias chn la rapidéz de _su propia_
gllno01ergfas.
de lejos se distinguen las alta~ ch1mene~s
sa ciudad que convida al trabaJo, reparti:n r!~tea EaNacionales y extranjeros, todos herman()is~ di e fo,wamOI
tados, todos habitantes de la .Magna vit.as, rodnctoe y
el gran Mercado, en qut: ofrecemos 1;1ue~tr~s al :Mundo.
saciamos nuestras necesidades. Méx1co¿_nvi_t en tieropo8
á la Exposición U ni versal, Y corno la
rftrar la Gran
de su antiguo explendor se prepara á ce e
Olimpiada del Trabaj,o. .
.
.
trabajador&amp;,
Bendita flea la Repubhca mexicana, hbre,
inteligente!

egd

st

dª1~
.f
if

.
.
l'd
d á un mendigo; uno
·Un buen prntor
da inmorta
I a
malo ridiculisa á un emperador,
LEON ÜAUDET-

- ..
el derecho de
Los optimista~ son los úmcos que tienen
persuadir y de conducirá los hombres.
MELCHOR DE VoGUR-

Mis males olvidé. Dnlces acordes
Quise arrancar del arpa de otrQS días
Y, al no ver retnrnar miq ilusiones,
Sintió mi corazón glacial tristeza
F.\•ocando el recuerdo dP esa noche,
Como debe sentirla el árbol seco
Mirando quP, al volver ias estaciones,
No renacen jamás sobre sns ramas
Los capullos fragantes de las flores
Qne le arrancó de entre sus verdes hojas
El soplo de otoñales aquilónes.
J ULUN DEL CASA L.

JiasLiada de reinar con la hermosura
·Que te dió el cielo, por nativo dote,
]'t"diste al arta flll pott=&gt;nte auxilio
Para sentir E'I anhelado goce
·
De ostentar la hermosura de las hijas
Del país de lns ancbos quitasoles
]'intados de doradas mariposas
Revoloteando entre azulinas flores.
B0rrando de tu faz el fondo níveo
Hiciflt.e qne adq:iiriera los colores
l'álidoa de los rayos de la luna,
Cnando atraviesan los sonoros bosques
De flexibles bambúes. Tus mejillas
Pintaste con el tinte que se esconde
En el rojo cinabrio. Perfumaste
De almizcle conservado en negro cofre
·Tus formas \'irginales. Con obscura
Pluma de golondrina puesta al borde
De ardiente pebetero, prolongaste
De tus cpjas el arco. Acomodóse
Tu cuerpo erguido en amarilla estera
Y, ante el espejo oval, moutado en cobre 1
Recogiete el raudal de tus cabellos
Con ag-ujas de oro y blancas flores.
Ornada tu belleza primitiva
Por diestra mano, con ext-rafios dones,
Sumergi!'te tus miembros en el traje
De seda japonesa. Era de corte
Imperial. Ostentaba ante loa oj,Js
:El azul de brillantes gradaciones
Que tiene &lt;'.I cielo de la hermosa Yedo1
El rojo que la luz deja en los bordea
Del raudo Kisogawa y la blancm:a
Jaspeada de fulgentes tornasoles
Que, á los granos de arroz en las espigas,
Presta el sol con sus ígneos resplandores.
Recamaban tu regia vestidura
CigüeñaR, mariposas y dragones
Hechos con ánreos hilos. En tu busto
Ajustado por anchos cefiidores
De crespón, amarillos criQantemos
·Tu sierva colocó. Cogiendo entonces
El abanico de marfil c::tlado
Y plumas de avestruz, á. los fulgores
De encendidas arañas venecianas,
Mostraste tu hermosura en los salones,
Inundando de férvida alegría
El alma de los tristes sofiadores.
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella
-Surgió la Emperatriz de los nifonea
En las pagodas de la santa Kióto
O en la fiesta brillante de las flores!
Jamás ante una imagen tan be~moaa
Quemaron los divinos sacerdotes
-Granos de incienso en el robusto lomo
De un elefaute cincelado en bronce
Por hábtl escultor! ¡El Yoshivara
En su recinto no albergó una noche
Belleza que pudiera disputarle
El lauro á tu belleza! ¡En loa jarrones,
Biombos, platos, estuches y abanicos 1
No trazaron los cli!sicoa pintores
Figura femenina que 1eunier~
'Tal número de hermosas perfecciones!

CRISANTEMA.
Abatieron los faü=anes
Su vuelo sobre la sel va,
Se entrecerraron los lotos
En la arenorn ribera
Y á través de los bambúes
Ascendió pausada y régia,
Entre brumas argentadas,
La pálida luna llena
Cnando cayeron los remos
De la barca japonesa,
Rurgió el daimio y se e!&gt;cucharon
Vibradoras estridencias;
Choques de címbalos aúreos
Y de las cítaras negras
E¡itre las notas, arru ll os
De amorosa cantinela.
Caviloso el rlaimio y triste,
Su ancho abanico despliega
Que á. loa rayos de la luna
Como un astro reverbera;
Al palacio de los tréboles
Tiende sn mirada inquieta;
Pero nada ven sus ojos
Y en vano sus ansias vuelan;
Ha tiempo 1ue los faisanes
Se escondieron en la selva
Y que plegaron sus cálices
Loa lotos en la ribera;
¡Ha tiempo que ya no existe
Su adorada Crisantema!
Los lirios del Tokai'do
En los tibores se secan
Y mientras que los perfumes
En el pebetero ondean,
Ex:tendido bajo el ala
Gigante de una Quimera,
El dairoio le pide al 6pio
Consueles á su triPteza ........ .
Dejad que el PUtil veneno
Arda i nflarnanrlo 1311P venas,
Y que evoque la memoria
De sus alegrías muertas!
Que la vida se apresura
Y que la muerte se 1:ega?
Ya lo eabe el triste daimio!. ....... .
No veis qne cuando despierta
Da loa éxtasis do vaga
Sn adorada Cri8antema,
l\fPlancó!ico y sombrío
Fiji-\ su vii,ta sert&gt;na
1&lt;:11 un ataúd de eándalo
Y en un sudario de seda?

ENVÍO

Viendo así retratada tu hermosura,

JOSÉ JUAN TABLADA.

TRES LEYENDAS RUSTICAS.
I
Esto me lo contó, filegún creo, la señora Ciruela:
icLos duendes, espíritus malignos, se complacen en in$
-traducirse en las casas aisladas, en el campo, sobre todo
bajo la forma de utensilios domésticos, de marmitas:
principalmente.
«En general, todo el mundo desconfía de las tales marmitas. Pero cuando alguien quiere cocer en ellas alguna
cosa, ae vuelven duendes, que se escapan haciendo mueCa!l1 mientras que el agua que estaba dentro se derrama
sobre el fuego, y lo apaga.»

II
EatCJ lo he leído primeramente en un libro muy nota

comprobar que es, en efecto, una creencia muy general
entre los campesinos:
1&lt;La noche dE: A.ño Nuevo, ~a-"ta gritar en un paraje aislado: ¡Gamban-nindo-ototo-ghi,ou! para ver aparecer inmediatamente una mano velluda en las tinieblas.n

rn:
Tomado del mismo libro:
. «Cie~ noche de invierno, los gatos celebran, en algun
Jardín aislado, una gran asamblea, que se termina con
una ronda general f la luz de la luna.1,
Viene en seguida ésta cláusulaadorable, que recomiendo
á. todos loa que se preocupan de averiguar el miatenoso
encanto de los gatos:
-Para ser admilid.o en e.st.a reuni6n, todo gato debe procurarse unfichú 6 un paii.uelo de seda con que cubrirse la cabeza,

para baüar.

4

ble y muy poco conocido en el Japón; después he-podido
PIERRE Lo-r1.

181

�20

EL MUNDO.

182

@:uentos de anfiteatro.
UN ENSUEÑO.

...... Sobre nna plancha desocupad.a ardía un velón sostenido t&gt;n las fauces earc~sticas de un cráneo de mandíbulas dislocadae ;junto, la indispen~able cafetera humeaba
y aquel aroma penetrante de la mfusión se eEJ?arcía en
sutiles copos por las anchurosas bóvedas del recinto. La
noche era dolorosamente obscura, densos cortinajes de
mfülinas opacas se extendían sobre la superficie dP. la
tierra, como Ja11 alas de un coloP.al murciélago y_ la humedad rle un:t lluvia fría y monótona se columpiaba en
brazo~ d@l viento, penetrando al an6teatro en bocanadas
glaciales; t-0caba á sn fin la tem1;&gt;estad y. como _ll.ltimas
manifPstaciones del fenómeno, brillaban alternat1vamPnte en opureta!! regiones del-cielo algunos relámpagos vio:
láceos. La noche era dolorosamente obscura y apennR si
ee atrevían á. pestailear tímidamente algunas estrellas
pálidas en los gironee de firmamento despejado.
LatPralmente alumbr:lda
por la ins11.l1Ciente lnz del velón, la cara del estudiante te·
nía una expresión cruelmente triste; Pra pálido, con el'la
palidez de I as cosas largo
tiempo encerradas en la obf:curidad, alto v delgado como
los trovadores de las leyendas alemanRfl v contribuía á
darle su exprPsión tt"istemPnte doloro1&gt;a la mirada febril
de su~ ojoR profundamente
claros. Lefa attmtament;P nn
enorme volúmen y dejaba
v_agar pnr11us lahios una snn•
risa amarga y fina. sonrisa
TerdaderamPnte delicada: FlU
mano acPrcaba á los labios
una taza que cPrca de la cafptera. SP. encontraba, ó iba á
oprimir ¡::,ni;: EiienPs inclinadas
sobre el lihro. Leía atentamentP: 11TodaJll laR caueaR que
debi1itan el organi!nno, favorecen el drflarrollo de la tuberculoP:ifl: entre las m!is potentes debemos citar: la rnii;ieria, Pl exc~so de trabajo,
físico ó irit.electual, y las pasiones tristes. n
11La tisis eR más común en
las clases misera bles y en
los C(!nvPntos y colegios ...... )&gt;
Y él, al leerlo asf, eentfa cor~r por sus labios todo el
acíbar de sn vida SAOmbroeamente neno~a, miraba coner loFI días de su infancia
arrullados por 1a más cruPl
de las madres: la pobreza: él
nunca había tenido caricias
ni jueueteFI, jamás había si•
do nifio. siempre aberTeojado por la nrcPsidad, débil v
enfermizo, había llegado ·á.
cursar los años superiorPs de
su carrera sin ver modificarFIP sn o~niAmo endeble, había llegado á ser hombre casi, fliempre arrebatado por
unaimaiinación malea na l)Or
lo voladora. siempre triste,
siempre lúgubrement.e ensombrecido por el tedio que
le rofa el alma.
1,La tuberculosis es más común en los jóvenes11 ( decía el
libro) 11su desarrollo está favorecido por el trabajo intelectm1.l.. .. y las pasiones tristee11 El deletreaba estas fraees con esa extrafia delectación cor. que catan los bebe·
dores de líquidos amargos;
das pasiones tristes ..... . ,1 y al
lleg-ar á. esta frase, como parvada de palomas blancas, cayeron sobre la bóveda las doce campanadas que nacidas en las sombras, anunciaban
la media noche.

su mente. De pronto, evocada por el desgarr~dor wito. de
sus recuerdos, surgió de las nieblas de su 1magmac1ón
una. figura luminosamente hermosa: _1era ~lla, s~, era ella!
y no había cambiado en nada su act1tu~ des~enosa y dominadora· animaba su rostro lleno de diafan1dades blan•
cas la mi~ma sonri&amp;a adorabÍemente altiva: ¡era ella! ¡la
ete~na impasible! ¡Ella, con toda la majestad de e~ altivez dominando todavía aquella pobre alma maravillosame~te amorosa y eternamente virgen!
.
La fiebre se manifestaba; el delirio desplegaba, nendo,
sus fantasmagorías palpitantes y crueles; él soñaba, con
las manos oprimiendo aquel cránPo qne parecía estallar1
con el pensamiento hundido en el sombrío abismo de sus
recuerdos; pasaban ante sus ojos cerrados, tod~s los episodios desconsoladores de aquella enortnP pasión abrumadora, tenaz, sin esperanza ......... Ell.a avanzaba len~
tamente al lado del anciano enfermo ...... era muy temprano ...... la calzada desierta ...... la'l est!ltnas recibían
inmóviles los primeros chispazos del sol, que apenas doraba las más altas ramas de los árbol.ta ...... se respiraba
un aire bueno joven ...... que coqueteaba. con las corolas
de las florecill~s humildes del llano .... .. la lejanía nebu ·

Afuera las últimas nubes***
partían volando á. tra"és del
cielo negro, se agitaban temblorosamente las espléndidas constelacioneE engarzadas en el terciopelo op~o del
firmamento¡ ad1::mtro la vacilante luz de la vela, retorciéndose al soplo del aire, enj9ndraba en los rincone@ leja.nos siluetas fugaces que danzaban descompasadnmen •
te; apenas ei aquella claridad mezquina se atrevía á. llegar baflta un cadaver que, allá en la penumbra, perma-necía tendido impasiblemente bajo la dudosa blancura
de una sábana maculada. La cafetera humeaba; el crá.•
neo de mandíbulas di.,locadas, reía sarc:isticamente., sos•
teninendo entre sus fauces, la impotente vela.

••

¡Las pasiones tristes ...... •la miseria ...... exclamó él co•
una entonación desgarradora. ¡Oh, sí, bien triste ...... y
hundiendo la cabeza entre las manos, hundió el pensamiento en el sombrío abismo de sus recuerdos! ¡ Las pasiones tristes, repetía, ¿por qué la conocí, Señor? ¿por
qué la quise? ...... uson la causa más frecuente de la tuberculosis ...... 11 y el fatídico precepto, tenu como las ayes
de_los cementerios, revoloteaba par las oblicuridades de

SEPTIEMBRE,

1896.

20

y la veía ...... Ella, 1Se aceréaba y él permanecía inmóvil,.
mudo, abrumado bajo el peso de aquella adoración in•
mensa, cruel, doloroeame:,nte tenaz ...... la conjunción tuvo lugar bajo aquella techumbre hojosa; él sintió bajo su
frente algo así como el hálito helado del vértigo y, sin•
tiendo obscurecerse su mirada, cerró los ojos; la imagen
de ella se formó entonces en sn retina, con esa degrada•
ción de tintas tenuemente brillantes que orlean ·los ros-t.ros de las vírgenes cristianas; una contracción de infini•
ta amargura externó en su f~ )a magnitud de sus sentimientos dolorosamente reprim1dos ..... y ella, deslumbradora.mente hermosa y sin alma, como las camelias tropicales, no vió en aquel rostro contraído, aino la hueila
vulgar de insorr.nio, y u¡pobre!n se dijo, ((no tiene abrigo
y tendrá. frío .... ... )) y se alejó pausadamente.
So,.;re la arena que pavimentaba la calzada, arena húmeda aún por el aliento de la noche, 'l nedaron marcadas
las huellas pequeñas y ümétricas de los pas?s, huella:-J
que conducían directamente, como el pensamiento de él,
basta aquella figura esbelta, abrumadoramente adorable
que manchaba, con su cortorno claro, la lejanía verde.
obscuro. El, permanecía inmóvil, aparentando una tran
quilid11d que hubiera queri-·
do fue~e rea', la opresión interna lo asfixiaba, sentía en
los ojos al golpeteo de ias lá.·
grimas y, con un moyimiento instintivo y rápido, cayó.
sobre la tierra y depositó con
verdadera veneración un beso largo, larguísimo, tenue y
delicado, sobre aquella arena húmeda aún por el rocío
de la noche, que conservaba
la débil impresión de las pi•
ea das de ella ...... .

•
••

UN RETRATO.
(DE LOS 11MosA.1cos)))

·········································
AN'rll:NOR LESCANO.
Septiembre de 1896.

LOS NIÑOS 'l'RISTF.S ..

losa ...... muchos pájaros ...... y eUtt,... ..• ella, que destacaba
á. lo lejos su ducal silueta, avanzaba lentamente al lado del
anciano enferrtlo.... sí, muchos pájaros .... la maílana, la
mañana fresca, aromada ...... ¡cuántas flores, nueva.e to•
das!. ..... virgencitas ...... y ella; entonces él no eetaba en•
fermo ...... no ...... nunca tosía.............................. ........ .

;;;;,:;;~¡·

..E°~· i~ ·~~~·.;~~:. ~¿b~~ ·~i.
~·;~gl;·i·~·~~~;· ~·i. ~~¡~¡;
permanecía impasible; silencioso testigo, parecía escu•
char atentamente; la luz amarillenta daba á. la sáoana
q,ue lo cubría, el color del mármol viejo. La noche des•
cendía lentamente; arriba volaban brillando las muchedumbres de estrellas temblorosas, las horab de la noche
daban vuelta fatigosamente á la esfera inroenea del cielo;
abajo la tierra dormía.
Sobre la plancha desocupada ardía temblando Urt velón, el cráneo reía en silencio y miraba con ojos va.cías,
ojos llenos de misterio, la pd.lida frente del estud1ante
enfermo; junto de él estaba sentado el ensueilo ... ... ¡Cuánta luz!. ...... ella se acerca ......... no, no debía verlo ........ .
¡pronto, pronto!. .....
El se había ocultado trás el robusto tronco de un eucaliptns, querfa·verla, verla muy de cerca, y llegaba co•
múnmente caando era todavía de noche¡ allí la_esperaba

1896.

¡Pero el niñ?···· .. ! Pues qué ¿la risa no nace de sus labios? ¿no se hizo pa~a ellos·/ Pues qué ¿no son sus voces
las que han de repicar, á modo de argentinas campanitae?
Ellos no comprenden todavía el amor de los padres.
Lo sienten como el calor de un nido nada más. y muchos ni ese calorcito sie!'lten, poque-esta monstruosidad existe-hay padres malos. Están como más desnudos
de todo. Para l~~har CO?, las enfermedades apenas tienen
fuerzas. Para vivir son impotentes si no se les auxilia.
Ningún dafío Q.an hecho y ya han llorado.
EL llanto del chiquitín díchoso es á manera de un
aprendizaje dispuesto por la naturaleza para que se ensefien á desahogar el sufrimiento. Mas el llanto que no
puede salir, ese, q_ue no tiene fuerzas; ese, que va empalideciendo y apagando los ojos del niño pobre enfermo
triste, es el que enternece más intensamente. '
'
Cuando tiene uno. hijos y puede darles lo que necesitan
y lo superfluo y tefilrles de color da rosa la existencia el
encuentro con una de esas criaturas desvalidas nos desprra el alma. Gastamos,. derrochamos, y al salir de una
Juguetería, al entrar al Circo, no ve:nos esos ojos suplicantes de los niños tris~es.
Para ellos sí son verdaderas fiestas estas de la patria.
Ven el desfile de las tropas, agita la circulación de su
sangre el estruendo de las músicas militares deslumbra
y h.echiza sus miradas e~ esplendor de los c~hetes, y no
olv1dan 1 porque nada tienen que olvidar, no esperan
porqu~ la esper~m~a es desconocida para ellos; pero viven, vibran un mstante. Acaban los fuegos artificiales,
cesa el redoble de loe tambores, y esos ni.üos tristes
vuelven á la sombra con el único amigo que Dios les ha.
deparado: con el sueflo.
•¿Verdad que hay .miradas quepidf:n limo~na? Yo percibí una de esas en cierta noche del diez y seis de Septiembre, cuando llovían estrellas de púrpura, y ondulantes
víboras de oro culebreaban en el cielo. Era la de una mujer, casi de un cada ver, que iba cargando á una criaturita como de seis meses. l:I cada ver de su marido se había quedado á obscuras en la casa. ¡No, no mentía! Era
de carne aquel dolor. La niña apenas era de carne. Ya,
trae largo contacto con los dolor~B humanos, se aprende
por desdicha á conocerlos. Esa era madre. Iba con su
pedacito de vida entre loe brazos, á buscar en las callee
próx~mas á. la plaza, en los sitios donde pasa la alegría,
una hmosna para enterrar al muerto y para la huérfana.
cuya únic~ dicha consistía en no saber su orfandad y en
estar proxrma á la muerte. Dí una peseta á esa infeliz y
me pasé de largo.
Pero, andando, andando, fuéronse como abriendo mi.!!
ideas y sentí remordimiento. ¿Cómo acababa de gastar
en fruslerías. y en vani~a&lt;!-ea, dejaba á iui hija muy ufana: muy s1:'t•~f~hs de v1v1r, y le daba yo á esa niujer na. da más vemticrnco centavos? Desandé lo andado, quise
encontrar á la ?uérfana y á la madre, darles lo que llevaba en el bolsillo, hacer la felicidad una vez en mi vida, puesto que la felicidad algunas ocasiones se hace con
diez, con cinco pesos, con un peso, pero ya mi limosnera, mi a.cteedora, había desaparecido.
Ese dolor se perdió en la muchedumbre de los dolores
humanos; esa indigencia, en el mar de la miseria· y mi
egoísmo quedó embebido en la reseca piedra que ~o tocan las al9.1:1 blancas de la caridail. Fu! malo, sí fuí criminal.
'
En mis pesquisas, al torcer una esquina, e!llióme a.!
paso una chiquilla de once á doce años, vivaracha rubia, de ojos grandes. Parecía hija de francés. Su ~irada no pedía limosn3, Pero ella sí me la pidió. Se la negué ...... me fué siguiendo, y ...... me rapugna escribir lo
que me dijo ...... no lo escribo!
. Esa es más huérfana que la otra, y más infortunada
porque tiene más vida. ¡Santo cielo] Hay algo tOdavía
más triste qué ver á una niña huérfana y á una madre
hambrienta!
MANUEL GrrTIÉRREz NAJERA.

Un grito de penosa angus•
tia se escapó de eu pecho y,
volviendo á. la vida real, sintió sobre su frente la fresca
sensación del viento madrn•
gador de la mañana; el velón
agonizaba sobre el cráneo; el
cadáver, impasible, se ocultaba bajo la sábana impura;.
algunos gorriones se asomaban curiosos por la ventana.
y partían después cantando;
amanecía.
El i;niró, con ojos que buscaban todaviael rastro de m,
ensueño, este cuadro del ama•
necer que se dibujaba á lo
lejos trás la reja ámplia del
anfitreatro y agobiado por Pl
exceso de gasto intelectual,
dejó caer la frente sobre el
libro, y se hundió en un eueño que reclamaba imperiosamente su agotamiento; 8Ó·
lo revoloteaban en su mente,
como aves lúgubres de los cementerios, los preceptos fatídicos: utodas las caneas que·
debilitan el cuerpo..... fa.
vorecen el desarrollo de las.
tisis ...... la tuberculosis ea la.
enfermedad de los organis•
mos debilitados ...... n
Parpadeó por última vez la.
vela; cayeron á. través de las
ventanas las primeras dudosas claridades del sol, y los
genios invisibles de la enfermedad fueron batiendo las
alas silenciosas en rededor
de aquella frente pálida.,
caída sobre un enorme volúmen....... ... ....................... .

No hay un cansancio que
tanto me conduela como el
prematuro cansancio d~ la
vida. Esos jóvenes páhdoe
que andan trnbajos8mente, arrastrándose á sí mis~?B• Y
de los que muchos podrían decir lo que Musset d1Jo de
An enlutado é inseparable compafiero en la 11Noche de·
Octubre:1, uee parecía á mí como un hermano;&gt;i esos ee
cuyos ojos parece ya sofl.olienta la mirada; esos sonámbulos despiertos¡ esos monólogos transeuntee,. avivan la·
cmiosidad del psicólogo, ene9mbrecen las tnstezas. del
poeta. ¿Qué llora en esas almas? ¿Qué callan esos .t~c1tur•
nos? ¿Qué buenos sentimientos muertos, como c1r10s re•
cién apagados en un templo, despiden eee humo que les
envuelve en una atmósfera opaca?
Quisiera uno penetrar en esos espíritus, como se penetraen una gruta, 6 sacudirlos para ver qué chispas, qué·
ayes, qué blasfemias salían de ellos.
.
.
Pero hay algo que catlBa dolor más hondo: el mño tris·
te. El joven melancólico se cansó, pero ya anduvo. Por
dura que la suerte haya sido para él, es seguro que·
en esa miema lucha han tenido empleo sus actividades Y
que ha logrado breves triunfos. Ese, conoció. la espera~·
za. Ese, conquistó una efímera sonrisa, sonrisa de la VI·
da, por desdeñosa que ésta con él fuera. Ese, amó acaso•
y creyó ser amado. Ese, ya supo que la madre le quería,
que el amigo le amparaba. Tuvo la conciencia de su fuerza. Probablemente cometió a.lguna mala. acciJ:1.

SEPTIEMBRE,

/

Las más gratas sensaciones de melancolía que he podido experimentar fueron siempre en un pequeilo museo
alemán 1 al que con frecuencia me encaminaba cuando las
sombras caían y estaba seguro de no encontrar visitantesEl guardián,queme conocía bien, me dejaba errará mi
antojo, sin preocuparse por lo avanzado de la hora. To-do me era ahí familiar, y sin embargo, nunca pude ver
l'?s empolvados y descoloridos objetos sin extrafia emoción de ternura y de tristeza.
Paréceme que á esa hora de soledad, los muertos, que
gustan del silencio y de las sombras, vuelven al lado do
los objetos á cuyo lado vivieron y que tal vez amaronMuchas veces he creído oír cuchicheos, palabras entrecortadas, súplicas, oraciones, cantos, y juramentos.
Un rayo de luz que viniendo de la ventana multicolor,.
avanza ó se retira, da movimiento al brazo de una arma.dura ó parece entreabrir las cortinas del seflorial lecho
toscamente esculpido. Esas viejas camas de los museos
me intrigan particularmente: pensad, se habrán alberga.do en ellas tantas alegrías y tantos dolores! el mismo lecho 9-ue escuchó palabras amorosas y que albergó sueños
de virgen., fué testigo, crujió á convulsiones de dolor, á
S?r~os gritos, á noches de insomnio y de angustia. Una.
VIeJa cama! cuantas vidas piadose.s ó criminales ee habrán
extinguido en ella! ·
~os que vuelven á la hora de las sombras á abrir sus
-CaJonesi_ysentarseen suBBilla.s, ya no me temen ni les estorba m1 presencia. La anciana severa cuyos hijos murieron t?dos por el Rey, llega diariamente, se arrodilla ante
u,n mcho gó~i~o, inclina fervorosa el cuello blanco y frag1l como el hr10 y desgrana oraciones ante un cristo que
parece llevar en su atormentada faz el dolor de tantos siglos como tiene de edad ......os guerrerosJde Francisco I, de

183

EL MUNDO.
Carlos V, avanzan en silencio, se forman y aguardan
el heroico clamor de la trompeta qne no sonará.mas. Las
empolvadas marquesas de Luis XV, los presumidos ancianos, los galantes, llegan, se murmuran palabras al oído,
abren las portezuelas de las pintadas carrosas, intentan
rimar rondeles, idea.n agazajos. Lul?go, de improviso las
oraciones cesan y los mur"1).ullos se suspenden, los guerreros se miran asombrados porque allá en el fondo de
la galería avanza lentamente un cortPjode Reyes: y los hay
viejos y jóvenes, grandes y pequefios, eeplendidos y mez.
quinos, compasivos y crueles, que van, se afanan por encontrar las coronas que sin distinción lPs arrancara la
muerte. Pero no, tampoco estan ahí, los Reyes salen, las
figuras se pierden, se confunden, se desvanecen.
Entonces, despues de preguntarme si he soñado, me
invade profunda melanc~lía, la melancolía de las cosas
pasadas, de lo muerto, de lo que hubiera podido disfrutar.
Pienso en el mafiana, en los afias que vendrá.n y en los
que ya nosotros formaremos parte del pasado, pienso en
los que dormirán en mi lecho, en los que ojear.tu mis libros. Siento que en esas edadAS que yo evoco, al lado de
esos seres desaparecidos, guerreros que lucharon por el
amor de una doncel la, grandes que dPjaron los palacios
por celdas frías y desnudas como tumbas, Reyes que emprendieron cruzadus al oír la voz de un humilde monje,
en esas edadee, hubiera podido sn feliz.
Esta extraña melancolía, no sólo la he sentido al sa1 ir
de los lugares d')nde duermen reliquias de otros tiempos.
Muchas veces, un perfil.de mujer entrevista á penas, una
mano divisada violentamente a~ correr una cortina, una
frase medio oída ó una nota solitaria me han llenado de
extraños deseos; es entonces C'Uando mi ambición ha na•
cido, al completar lo vieto á medias,. al drjar velar mis
euefios, es entonc~s cuando he comprPndido que, aquello
que hubiera podido formar nuestra dicha pasa mncbas
veces á nuestro lado 1:in que nos sea dado el poder de·
tenerlo; y mi melancolía ha crecido al pemar que la felicidad sólo depende de haber llegado un momento antes
ó después.
La casualidad que rige los destinos es así. Hombres
de empresas, ávidos de progreso y de ciencia, habrán vivido y arrastrado días monótonos 1 en medio de torneos y
de conquistas. Sotíadores de hoy, sedientos de variedad,
ojos que ansían colores, almas que piden creencias, son
roídas por incurable nostalgia al vagar entre trajes negros, canciones, chirridos de trenes sobre el riel; almas
de trovadores ideales, se Phogan en una atmósfera pesada, luchan en una oficina amontonando números, cuando su destino era ir de plaza en plaza, canrichosamente
vestidos, recitaado romances á cándidos batalladores- y
sencillas mozas; si sus poemas conmovían, si en la meji•
lla de la bella rodaba la lágrima, hubieran podido ser recibidos por alguna princesa. y sobre su Joven rostro se
hubiera clavado la conmovida mirada de ricas damas;
hubieran recibido por don una blanca mano tendida á sus
labios, una alhaja, y hubieran ido contentos, murmurando nueva balada.
Y de tod.\s estas sensaciones producidas, ya por fugiti•
vas visiones, ya por evocaciones del pasado, ninguna tan
profunda, ninguna tan indeleble, como la exnerimentada en ese mi~rno museo de una ciudad alema, Nüremberg,
me parece, ante un retrato de mujer.
Era muy tarde. y sólo una media luz, ya casi dominada por las sombras, iluminaba vagamente lo~ objeto!'!. Al
llegar al fondo de una galería, que por ser más· moderna
que las otras visitaba raramente, me detuve aflombrado
ante un retrato, que basta entonces no había visto, preguntándome u¿dónde he visto yo esta figura?n y la mira•
ba c9n marcada atenciou, pues todo en ella me era fa.mi•
liar .
Sf,los ojos e;randes, ra@gados, á loe qne daba Rombra
.... abundante cPja, y teniendo una expresión al mismo tiem•
pode ternura y de malicia, esos ojos que parecían clavarse sobre mí, yo los había visto brillar máR. de una vez;
la frente ancha, arqueada, sobre la cual se levantaba li•
gera masa de cabellos empolvadoR, elevándose en _elegantes rizos, para irse desvaneciendo, tomar sin duda,
á causa del tiempo, tintes cenizos y perderse por fin en
el fondo de la tela; esos cabellos yo los había visto y había aspirado su perfume, y babfa tocado su sedosa suavidad; la nariz larga. delgada, casi griega; la boca, ni p&amp;,
quef'i.a ni grande, de labios muy ro~ados y ténue8, entrea•
biendose con rifia de bondad y de acogimiento, esos labios
harto los conocía, harto conocía su eabor, y mi oreja
creía oír aún frases de perdón salidas de ellos; el rostro
todo fino, ovalado, acabando en exquisita barba, hecha
para ser estrechada por dedos amorosos; el cuello alto,.
esbelto, surgiendo de entre encajes parecidos á la espu•
ma; el talle, envuelto y oprimido por tela de nn verde-océano enne¡zrecido y todo encerrado dentro de un óvalo
obscuro, confundiéndose casi con el color del talle; todo
Jo conocía ya, todo lo había visto mil y mil veces, ¿pero
dónde? ...... ¿dónde? ........ .
Dónde? ah pobre loco! dónde tantas cosas he visto que
nunca podré tener! Vaya si me era familiar, como que
hacía muchos años la vefa en todos mis días de tristeza
v en todas mis horas de deseo. Era ella con su mirada
benévola á veces, á veces agudamente maliciosa, ella con
su expresión de indulgencia y con sns labios rosados que
tantas frases de perdón regalaran, ella en fin, la que había hechó extremecerse y vibrar todas lBFI fibras de mi
alma, tal vez porque la creía imposible. Y volvía á ver
el cuadro con mayor atención; de perfecto busto altamente erguida, rodeada de la filigrana espumosa del encaje;
el talle oprimido dentro de la obscura tela; e] fondo casi
negro y confuso, y brotando se destacaba la blancura del
rostro, la del busto y ligeramente la mancha grii::acea de
]os cabellos enpolvados. ¡oh! la adorable figura de la RegPncia trazada por la mano maestra de ignorado artista·
ella ante la cual sentía impulso de exclamar como Senen~
court "oh femme que j'aurais aime" ó mas bien "ch
femme qne j'aime." Con qué afan mis ojos la devoraban!
Haberla buscado tanto tiempo para venir á encontrarla
ahí, en la galería de un pequeño museo, perdida, confnn-

diéndoee con otras muchas telas; y mis ojos la contemplaban mas y más y mi corazón se ensanchaba más y más.
Ella había vivido, había amado y había sentido muchos
años antes que yo, y amado seres muy diferentes de mí;
ella nunca, nunca volvería y yo nunca, nunca podría realizar mi ensueiio. Sus ojos grandes, tiernos, ligeramente
maliciosos se habían reHejado en otros ojos¡ de sus labios
sonrientes, de sus labioP. de perdón, habían salido tal vez
las mismas frases que yo soñé pero habían sido para C'tro,
y en mi ánimo se despertaban celos, celos furiosos contra el anónimo rival que de tantos años me había antecedido ......... ¡Tal vez si yo hubiera nacido énton..;es, hubiera alcanzado la felicidad. Llegué demasiado tarde!
Y quedaba inmóvil sin poder atejarme. Quedaba espe•
rando tontamente no sé qué. Poco á poco las sombras la
fueron cubriendo, parecían brotar de la negrura de la tela y envolverla; apenas si se distinguían sus facciones,
apenas si resaltaba la blancura de su egregio busto. Yo
me alejé, ¿cómo? ne, podré decirlo. Sentía un gran peso
como si eee día hubiera perdido el ser más tranquilo.
Ella había existido. Yo había llegado demasiado ta,·de!
BZRNARDO ÜOUTO CASTILLO.
Septiembre de 1896,

---------

Pl.FFPAFF.
(Traducido parn. EL

Mmmo.)

La bala silba, hace piff, y arrebata la rosa que Jacobo
de Guerald ha.bía~colocado en su kepí á gLiiea U.e ponpon.
El joven se inclina ú. recogerla, pero la flor cortada en lo má.s alto de su tallo, se deshoja, y como de
una herida, los pétalos cayeron, tachonando el musgo de
gotas de sangre. Indignado y colocando la mano sobre
sus ojos, Jacobo inquiere, escudrifia de donde venía el
golpe.
A lo lejos lenta, metódicamente, como si él hubiera
hecho el tiro, di visa un oficial prusiano que descarga en
su dirección los fueiles que le pasa un soldado.
Jacobo lo ve y palidece.
La mai'iana estaba muy fría. Hacía poco que había
amanecido, y el sol no llegaba al rincón del sombrío parque donde se encontraba Jacobo con alguaos de sus sol•
dados, y donde las hojas desprendidas de los árboles conservaban todavía cintilantes, las gotas del rocío. Por el
frente y el lado opuesto, esfumábanse ya los preludios de
un magnífico día.
A este hombre de sombrío uniforme y plateado casco
que fríamente tiraba sobre él, lo había reconocido; era.
Enrique de Bruckuer, el prometido de su hermana, casi
su cuñado.
II
Teresa tenía entonces dieciocho años. Era alta y parecía fina y delicada.Aquella joven era la hermana de Jaco
bo. Su cabeza correcta:Seinclinaba con frecuencia como
bajo el peso de su abundante cabellera, y en sus grandes
y hermosos ojos azules 1 se leía un candor de ángel, una
dulzura infinita.
Su padre la adoraba cariñosamente.
¿Por qué no había de durar esta felicidad, que no pedía nada al~mundo, ni esperaba nada de nadie?
Un día que la caza había llevado á Jacobo muy lejos
del castillo, se encontró, de improviso, frljnte á frente con
un desconocido. Alto, cuadrado, lleno de vigor, el recién
venido midió á Jacobo de arriba abajo con la mirada.
Este, más pequeño, suave, delicado y nervioso, sintió
que se ruborizaba. Se detuvo y á su vez contempló al
que se at,revía á mirarlo con aquel aire altanero, casi insolente.La actitud del forastero carribió entonces.
Se descubrió y adelantándose dijo:
-Enrique de Bruckner, el nuevo propietario de la
Tourelle.
Las relaciones quedaban establecidas. Gustando con
pn€ción los dos jóvenes, de la caza, sus encuentros debían
repetirse.Su unión se hizo cada día más estrecha.
Enrique de Bruckner era infatigable.
Como buen madrugador recorría todos los e·enderos de
los Voegos, con la escopeta al hombro.
Volvía tarde á su casa; ésto no Je impedía trabajar en
su despacho hasta una hora muy avanzada de la noche.
Algtrnas veces lo acompañaba Jacobo y esas correrías
se hicieron cada vez más frecuentes.
Por consecuencia natural, la intimidad entre loe jóve•
nea iba creciendo.
Enrique de Bruckner iba á casa de su amigo y iodos se
alegraban de aquellas visitas, que proporcionaban un po•
· co de distracción á su existencia tranquila. Lnego sucedió lo que debía suceder. A fuerza de verá. aquel joven
guapo, distinguido y con todos cortés, Teresa, como to·
das las muchachas, comenzó á hacer proyectos hermosos
y á llenarse de ilusiones.
. Un dí~, .pareciendo muy interea1:do por Tu •sa, Enrique solicitó su mano, pero pretextando diversos motiyos/solicitó que ee fijase el dia del matrimm,io en plarn
leJano. Por fórmula solamente el Sr. dP Guerald pidió algunos días para resolver, y abrió entretanto más francas
las puertas de su casa á quien ya consideraba como sn
yerno. Corría entonces el mes de ~lavo.
Dos meses después estalló la guerrá.
El día en que como. nn rayo llegó esta terrible noticia
Jaco.bo reci!lió también orden de marcha y tuvo qu~
partir la misma noche á unirse á su regimiento donde
era subteniente.
Antes de partir quiso estrechar la mano de su amigo·
pero en vano llamó it la casa de Enrique de Bruckner. '
Todo allí parecía cerrado. No se movía ni una paja y
se habrfa dicho que la decl2.ración de g,uerra por arte de
encantamiento, había adormecido á todos lo'e habitantes
de aquel castillo.
III
. ~a fatalidad horrible de la guerra quiso que Jacobo
vm1ese á defender contra la inYasión, la comarca que siempre había habitado y le era tan querida.
Ahora, vestido con el uniforme de subteniente recorrfa
todos los caminos que tan bien com cía, donde h~bía caza-

�.,

EL MUNDO.

184

SEPTIEMBRE,

1896.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

185

ELMUNDO.

vajal siempre será leído con placer, siempre será gusta
do, como se gusta el aglla pura de un mananti~l, como
se aspira el aire de los campos, cuando la asfixia de las
ciudades y el alcoholismo de nuestra vida moderna han
envenenado nue~tros pulmones y corroído nuestras en•
trañas.
O.D.D.

do tan amenudo, había reído y cantado y sido tan dichoEo.

Se comprimía su corazón algunas veces de una manera
atroz al pensar que ahora la ocupaba el enemigo, y la :1-plastaba bajo t-1 pesado tacón de su bota, la eaqueaba s111 pudor, la d_estr1,1fa, la incendiaba como si fuese una horda
de salvaJes.
Además otra preocupación lo deflesperaba, al pensar
qué sucedería con su pobre padre, viejo,. débil y achac?so y con su h.E'rmanita tan joven y tan tierna, ,m med10
de aquellos feroces y cobardes in vas res.
La noche anterior, había dorniido cerca de ellos porq11e su compafifa ocupaba la aldea.
Volvió á. ver por un instante t!U presioso cuarto alegre
y lleno de luz.
.
Partió por la mañana, con el corazón contnst:ido, dejando á loa que amaba tanto, expuestos al choque del
enemigo que ya merodeaba en derredor de la aldea,
Terell:a al abrazarlo, le dió una rosa, cortada del tiesto
de sn ve~t.ana v Jacobo sonriendo la dijo:
-Esta füJr nle traerá. la ft.licidad. Voy á ponerla en mi
kepí y este pornpon fresco y perfumado eerá para mí el
más precioso de !oM aumletmt
l\'
La bala del oficial prusiano, acababa de deshojar aquella flor.
Jacobo seguía mirando con fijeza, no queriendo comprender lo que pasaba.
.
¡Aquel oficial eraEnrique de Bruckner! l. S¿rfa _p9s1ble?
¿Que objeto tPnfau los ocultos y repetidos via1es de
aquel hon1bre? Cuál era el fín de aquellas largas excurciones á lás montaiias y á los bosques sombríos;, de donde
eiPmpre regreFaba sin haber hecho un tiro?
A que tendían aquellas largas veladas en que trazaba
plano~ y clasifica bb. papeles?
Cómo explicar aquélla partida súbita y misteriosa el
día mismo de la declaración de guerra?
El"objeto, el ffn, h tenden_cia ...... todo aparecfa. hoy
visible y claro como el sol que doraba los montes vecmos.
Y aquel hombre estuvo á punto de ser su enriado?
Aquel hombre: un espía alemán!
La mano de Jacobo apretaba convulsamente la em_PUñadnra de la espada; con movimientos nerviosos, se mordía loa labios hasta hacerlo'3 brotar sangre.
¡Matarlo, decía-1uiero matarlo.
Y de súbito ante su yista apareció como visión dolorosa la imagen de su hermana, desolada.
¡Cómo sufriría. la niña, cuando su1iiera todo!
8u corazón se ahogaría de rlolor y de vergüenza.
Habrían de 1wfocaria los sollozos. y lágrimas de sangre
velarían sus ojos. ¡ Pobre! ¡ pobre Teresa!
Un desfallecimiPnto había hecho caer el brazodeJacobo:
Quería fmlir del boaqne y eecupir al rostro de aquel
hombre su cobardía. y su traición.
Dei:-eaba exponerse á sus balas, insultarlo, .desafiarlo,
pero la seguridad de sus sold!1.dos lo ..ietu vo.
V
Ya el enemigo encerr:iba el parque en un círculo de
hierro.
Era necesario replegarse sino querfan caer en sus manos.
¡Retroceder, siempre retroceder! pensaba Jacobo apesar suyo.
Retroceder ante los prmiianos, de Bruckner, era para
él doble vergüenza.
¿Y Juego á dónde replegarse?
8olo veía un punto y no quería ni pensar en él, y sin
embargo, era en el Castillo donde sería posible sostenerse.
Sólo en aquel abrigo y antes de perder la oportunidad
se podría quizá detener un instante, aquella oleada humana, que seguía subiendo.
Pero en aquel castillo estaban su padre y -su hermana.
¿Le eraHcito indicarlo á. los fuegos del enemigo, designar•
lo él para que lo destruyerar.? Le era licito exponer así
la vida de los suyos? Hasta dónde llegaba el deber? Sentía volverse loco y que su cabeza estallaba.
Un ayudante pasó al galope y le dió esta orden: Replegaos sobre el castillo y sostenéos en él el mayort.iempo posible.
Tal era su deber: era necesario inclinarse ante él y
cumplirlo hasta lo último.
Jacobo hizo replegará sus soldados y retrocedió con
ellos.
Diez minutos después el castillo era invadido y atrincherado con muebles y colchones, quedaba en estado sumario de defensa.

20

.LERI.; PERENNIUS.

A

Frnncíeúo López Ca1.•,,..ajal.

Al cabo.de algún tiempo, sin embargo, un rumor de

sollozos la hizo lernntar la cabeza. Era su padre, que
lloraba.
Entonces T~resa se levantó: estaba lívida, sus ojos se
habían dilatado y brillaban de un modo extraño.
Estaba con los labio"! y la garganta secos.
Recogió un fusil y !'IP. apróximó á la. ventana. l\1iró en
su derredor: delante de ella se extendía una masa negra
y movediza. ¿Dónde Fe ocultaba el cobarde?
De repente, á, su derecha, muy cerca, oyó ruido de voces, y nuevas formas negras desembocaron por un sende•
ro oculto por el follaje. Sólo un l10mbre debía conocer
aquel sendero medio oculto, y era ella quien se lo había
enseñado.
Muchas veces la decía, que prefería aquella vereda á.
los otros caminos y por ella venía con frecuencia.
Aquel hombre había murmurado á su oído palabras
dulces de amor, y allí era donde la había dicho que la
amaba. ¡Oh atroz blasfemia! Horrible eacrilegio!
Teresa reconoció una voz de mando que excitaba á los
süldados. Apoyó el cañón de su fusil en el alféizar de la
ventana. La maldita voz se aproximaba.
La joven inclinó lentamente la cabeza.
Después, oprimió el llamador cerrando loa ojos.
Silbó la bala, flizo paff, y el capitAn Bruckner cayó boca arriba.
L. MALLE'l'.

PRESENTACION.
FRANCISCO LóPEZ ÜARVAJA L.

raro! Ser jo ver. y volver la vista atrás, convertir la mirada tí aquella grave serenidad del mundo antiguc,, acudir á la.a viej'as sensaciones del clasicismo plástico¡ ser joven y permanecer inmóvil! ;Qué extraño se
antoja á primera vista este inesperado caso psíquico!
Pero ahondad un poco en este temperamento, penetrad
más en el fondo de este esp(ritu, y os convenceréis de
que esta tendencia hacia la forma eecultural que caracteriza á. al tradicional Belleza, no se traduce en López Carvajal por un horror in vencible al movimiento, por un actode'deserción en medio de lalpalpitante lucha actual, á la
que ioaos estamos obLigados á concurrir; sino que eonQtituye en este ·poeta, adroirablemente equilibrad.:., un noble anhelo de alzarse sobre las angustias y los pavores
que han apresado á !as almas modernas, y elevar á la
eterna Poesía un canto de alabanzas, tal como Job enaalza}Ja á Dios desde lo profundo de su estercolero.
López Carvajal ama el arte como lo amarán sin duda
VI
El enemigo, siempre aumentando en número, se apro-• loa poetas del porvenir: elevándose basta él por medio
ximana cada vez más al castillo; pronto llegaría bajo sus de la meditación y del análises. Ya loe inspirados, los
imaginativos, han pasado de época;· aquellos desórdenes
murOSj pronto penetraría en sus salas desmanteladas.
Ya desesperado y no sabiendo qué hacer, viendo á. los' de la fantasía que forman el bagaje del olvida do romantiprusianos en su casa, Jacobo quiso prevenir á su her· cismo, no nos interesan: el poeta moderno es un honbre queama y piensa, un labonoso investigador delas múlmana.
-sabes, Teresa, quiéo es el que manda á esos bandidos? tiples formas en que se exterioriza la vida.
Y de esta investigación, de este análisis, de este estuQuién el que los guía? Lo sabes? Dímelo.
N6, ¿no es vndad?
dio imparcial y sereno, surgen los poetas, como López
Pues bien, YOY á decirte su nombre¡ pero dfme que ya Carvajal, que ponen el arte sobre los hechos que ante nono lo amas; díme, querida Teresa, que no lo has amado sotros se desarrollan, que ae han refugiado en la solemnidad augusta del templo en que ofician, no como los canunca.
La joven palideció. Sus ojos se dilataron de asombro pillistas franceses para rendir culto á sus malsanas extray su corazón se contristó mucho más.
vagancias fin de siglo, sino para conservar la religión que
-Sí, Teresa mía; mi querida hermanita: es él. El trai- profesan austera y sin contacto con el mundo exterior.
dor, el cobarde, el ladrón de planos y de corazones, es él.
En este concepto el artista qne boy presentamos á los
Yo lo he visto, estoy seguro: yo lo he visto allá., mira,
lectores del MuNoo no pertenece por filiación psíquica á
la casta de los parnasianos, rectilíneos y simétricos; por
allá.
Jacobo estaba descubierto y señalaba con el brazo es•
las fibras ·de sus bajo-relieves circula savia tropical, se
tendido, repitiendo:
precipita sangre hirviente~ esas estátuas, tie;nen vida in-Yo lo he visto allá, el.. ....
terior¡ en esos quietos paisajes hay siempre una rezaga•
No acabó la frase; cayó como herido por un rayo. Su da g·otondrina. que torna.
.cabeza chocó contra el piso, produciendo un ruido sordo,
. ..- .. á su morada peregrina
y quedó con la boca abierta y el brazo exterdido.
colgada en las parásitas del muro
Más pálida que los muertos que la rodeaban, Teresa se
y oculta entre l&amp; yedra.
puso de rodillas. Mas ¡ay! Jacobo no nec0l'litaba de los
El buen sol del Mediodía, los amplios lienzos del cielo
&lt;Cuidados que á tantos otros había prodigado. Rodeó con americano, las bulliciosas corrientes de agua, los verdes
,el brazo la cabeza de su herrgano¡ :posó los labios en su domos, loa arcos de las palmera.K, toa.o ese cuadro ha imyerta frente y así permaneció sm ou y sin ver nada.
aionado al poeta, y se refleja en sus estrofas. López CarHecl10

lrA.NDRO

Ac,uco.

Dámela sombra del ]anrel acerbo
Qne gime á la ventisca
Y la hojarasca que desecha el ser~o
Por donde el 'Pó sus márgenes ennsca;
Dame el amor de aquella lnz ardiente
Del cielo azul adonde Atenas mira
Y esa bt'iaa de olores que FUspira
Un suspiro de amor sobre la frente.
Venga á mi plectro el aire
De la antigua canción, y más amenos
Me serán y más ricos de donaire
Los tonos rle los éánticos helenos.
Darrie, oh barrl.o, las florea amarillas
De color de lo viejo ........ .
No quiero mant':I azul ni campan~llas,
Colgados, por muarse en un es~eJo,
Del raudal de mi edad en las onllas.
Mis sueños son de ayer: quiero el idilio
Y no la estrofa femenil moderna¡
Quiero ensayar un canto en .qu~_se cierna
La. inspiración excelsa de V1rg1ho.
Más que los opulentos alijares
Que miran á la vega
Hartos de szulejados alminares
En que arábiga pompa se desp.lega;
Más que el palacio señorial brillante
De pórtico esculpido en mármol rudo
Y m,ís que la riqueza deslumbrante
De columna~, blasón, cl3:ve y e9.cudo;
Amo las ruinas de la sabia Grecia,
De Lacio en las campiñas, la casuca
Que de los tiempos el rigor deeprecia,
La cornisa en que el ave se acurruca,
El roto capitel de hojas üe acanto
Y la rota cariátide en que crece
La parietaria con el mirto santo,
Que así al favonio mece
La verde cabellera,
Como se me parece
.
De un yelmo de granito la cimera.
La patria del recuerdo, aquella tierra
Que en cerco de colinas
A la Roma de Césares encierra,
Me habla con la belle;r,a de las ruinas.
La espléndida comarca
Que guarda de hermosura y de poesía
Lo que la mente á comprender no abarca;
Aquella en que solía,
Con Jira griega de melífl_uas notas,.
Vibrar de Homero el épico lengua.Je,
Que hoy apaga el clamor de las gavh?tas
Y asorda el mar con su rumor sal vaJe,
Me arrebata á los mundos del ensueño,
Y ese país de los misterios dueño,
El Egipto teócrata, sapiente,
.
Que sembró el arenal yermo y tranqmlo
De montañas del arte, cuya frente
Aún se refleja en el remoto Nilo;
Que en Heliópolis, templos hizo un día
Al sol que veneraba el ibis santo,
Ese Egipto ...... ¡A qué ideales de armonía,
Arrastra al alma con su eterno encant0!
¡Que vagos que se antojan al poeta
Y qué bellos también los carri¡;ales
De verde plumazón que el aire inquieta!
¡Qué altivos cabe el monte los cedralesl
¡Qué lleno de memorias ese suelo
Del ancha Galilea,
Y quien nos diera contemplar su cielo
Cuando al perderse, Sirio centellea
Tras el ágria. corona del Carmelo!
¡Valles de Sión! os sueño y me figuro
Que vienen á. mi plectro en torbellino
La brisa del Cedrón torvo y obscuro.
Del olivar divino
Siento venir aromas tempraneros
Y cual turbión de viejos ruisefiores
Que arrancó de olorosos balsameras
El vendaba! de los pasados días,
Vienen á mi laud, pensando en veros,
1.os gemidos del arpa de Isaías.
¡Oh númeal si tu aliento soberano,
Nuevo Edipo ludiorio de la Esfinge,
Hallase de la forma el mudo arcano!
¡Si h!iblara el lá.bio lo que el 11úmen finge,
Mi acento fuera catarata hirviente,
Luz sideral, fragancia de jardines,
Carmen donde las alas del ambiente
Se impregnasen de lirios y jazmines!

i¡;r~·~-~~'i. it¿;;¡t;·~· ~~· ¡;¡~;d~ ........... .
En los sueños de ayer¡ mi fantasía
Yerra callada, estéril y sio guía
Por la extensión inmensa del recuerdo.
Caen sus hojuelas como nieve en ·copos,
Penden sus flores que la brisa orea,
Si quier vueltas al sol como heliotropos,
Lejanas del amor de sus penates ..... .
¡Tal hacen columpiar el arpa hebrea
Los sauces pensativos del Eufra.tes!
FIUNCCSC.O LóPEZ CARVAJAL..·

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20 SEPTIEMBRE, 1896.
EL MUNDO.
186
· = = = = = = = = == = = = = = = = == == = = = == = = = = = = = == = =
LA ULTIMA NOTA DE LA MODA.
Los grabados que damos en nuestras columnas
representan la última nota de la moda.
Las damas paris.ienses ban formulado ya su voto
por esas formas y seña ládole su predilección.
El grabado nú mero 1, representa un traje para
Five o'clock que es el sunmum de la elegancia.
Hácese de seda rosa pálido 6 azul, leve 6 batista
de los mismos colores.
La falda lisa lleva á lo largo y al lado del peto,
como en la parte anterior de las mangas, bordados
de seda Yiva que armonicen con el color del traje.
Traje de casa ( fig. 2). Hácese de tafetán floreado, colores pálidos, con eacajes de guipure 6 va-len ·
ciermes.
Otro de nuestros grabados representa un trous·
seau aristocrático, en el que las blondas y los encajes forman la princ:pal materia prima.

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La máquina para -escribir .. E s m ith-P remier. · •

Amar la lectura, pero tener gusto, es una desgracia solamente ~omparable á la de un goloso afligido de una en•
fermedad de estómago.
F. ÜOPPÉE.

El porvenir es rico, muy tico; pero aunque lo fuera mil
veces más, no lo sería bastante para pagar todas las letras
de cambio que giramoli á. eu cargo.
ENRIQUE MltILHAC.

m1t1eron.
F. BRUNETlERE.

Pectoral de Cereza.

eeeeeeeee
9 NECEDADES l GRANEL

. ~uestros muertos no e_ntran enteros en la nada, y no •
v1 y~mos, generalmente, smo por la herencia que noe tras·

del Dr. AYER

9

e SEHll ESCRITO r HASTA CREIOOe
f) Sobre los purificadores de la e
.sangre ¿ Que es to que
e
purifica la sangre ?
9

NO TIENE IOUALo

VI. NO L E G ITIMO DE

U VA .

SA.N SADURNl Dhl NOVA (E s pa.ila. )

-=-=

Resfriados,.
Toses, Oripe,

La Sangre.
Y Ellos Solamente.

Mal de Carganta.

-71&gt;':~ -~

-Y -

e

Alivia la tos más aflic.
tiva, palia la inflamación
de la membrana, desprende
la flema y produce un su eño •
reparador. . Para la cura
del Garrotillo, Tos .Ferina,
y todas las afecciones pulmonales á que son t an
propensos los jóvenes, no
hay otro remedio más
eficaz que

Si los ri.Jlones estan enfermos no
A. pueden purificar, y la sangre con.atan- ..
,.., temente crece en impureza. La mas
inslgniH.cante gota. de sangre del
a_ cuerpo pasa porlos rifiones,los tejedo"117 res del sistema, cada tres minutos
noche y dia. mientras la vida dura.
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e

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r
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natural.consecuencia.
,-,
-.. Couvenoedse por sí miSmo por medio
,., de una. prueva personal.

f'il

,mir"' Póngase en guardia. contra imitaClones baratas. El nombre de - " Ay_er'&amp;Obel'.l'Y Pectoral º -figu ra. en ta envoltilra,.
J está vaciado en el cristal d e cada. frasco.

Tromseau.

- ,• .:-· - -

"tl/&gt;'~i:~¿::-~~=-~~~i-:-~:::-- ~~' '
,,..,,-:.~
,,,,,_.,,....

PRE'.\UO EXTRAORD JNARTO del Mi~tstRriode Fomento al mejor l'"iticnltor y vlnl c.ultor de Espaiia (1888.)
DOS MEDALLAS DE O RO en la.Exposic.lón de Barcelona [l SSR.]
DIPLOMA D E H O NOU Y GRA'l'ITUD del Instituto Agñcola Catalán de Sa.n IsUro, en la de Vinos Tlpos para. los me~cados extranj eros í1892.]
Medalla de oro en la de Amberes 1894. }
Representan.te en la Repúblloa Me.x..ioana:
M~d•il• de oro en la de Amsterdam 1895.
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�TOMOII

M EXICO, DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

---- - - - - - - - -

AVENIDA JUAREZ 4 .
"HUMBEn.••

Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
cuartos: $ !.OO. - Decimos: 4 0 centa.
Vigésimos: 20 cents .

••

~u"':~'fl-

PREMIOS:
1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
5 Premios de $ 1 ,000 ....•. ., 5 ,00gg

to Premios de .,

APARTADO 189.

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las que más ee han vendido y las que mejor resulta
do han dado.
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1 oo
260
460
1 00

Premios
Premios
Premios
Premios

de .,
de ,.
de .,
de.,

500 .•.••. ., 5,0
200 ...... ., 6,00
1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
, 00

8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>México</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>TOMOII

M EXICO, DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

---- - - - - - - - -

AVENIDA JUAREZ 4 .
"HUMBEn.••

Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
cuartos: $ !.OO. - Decimos: 4 0 centa.
Vigésimos: 20 cents .

••

~u"':~'fl-

PREMIOS:
1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
5 Premios de $ 1 ,000 ....•. ., 5 ,00gg

to Premios de .,

APARTADO 189.

"FOURIST."
'"STEARNIS."

---10t••Las mejores bic~cletas que hay en la República,
las que más ee han vendido y las que mejor resulta
do han dado.
¡Son las más éaras y son las más baratas!

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Pídase el elegante ca1álogo en Español con mu
chísimas ilustraciones.
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surtido de accesorioa.
M:EXICO.

26
1 oo
260
460
1 00

Premios
Premios
Premios
Premios

de .,
de ,.
de .,
de.,

500 .•.••. ., 5,0
200 ...... ., 6,00
1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
, 00

8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

�190

EL MUNDO.

2i SEPTIEMBRE, 1893.
27

"EL MUNDO."
l!JDU.NABIO n.USTRADO.

TelllfoDo 434.-Calle de Tiburtio núm. 20.-.Apartado 87 b.
Jd::uco.
Toda la oon-espondencta, debe dirigirse
al Gerente de este perl6dlco.

y

m::soo

La euecrición á EL
vale $1.2.5 centavoe al mei&gt;,
1M' cobra por trimetltres adelanti.dos.
Nómeroe sueltos, 50 cE'ntavoe.
A visos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:6n.

Todo pago delle ser pr~eisamente adelantado.
RBl(lll!'J'RA DO COMO ARTICULO DE SEGUNDA C'LARE.

•.\gentes exclusivos para los Estados UnidOI! y Cana•
di Tite Spanish American Newepaper ~mpany, 136 Liben v Rt. New Y5&gt;rk. E. U.•

Uotas Q:~itorhtlts.
ía itunigrnrión o~dnl 1J ltt ra1a llt ~ombres.

Jhllitictt positiun.
LoR ideal~ deben estar en todas partes menos en las
leyer. Ll1ll leyes debtiu t1et positiv1111.
FRANCJ.SCO BuLNES.
l,oq pnebl•)S no se gobiernan con ilaetración, sino con
inttireeee.
DocTOK MANUEL Fwm,:s.

P.olítirn gen~r11l.
RESUllRX.-EI viaje flp los tmperatlorPs m?~Cfl".ita~.-- ~n
~ignillca mu1·ho para 1, 11az .. urop..a.-i,;n, V1"11H.- •,11
.lil"rhn.- •;11 Cuµe11bag1 e - tu ll!ilwural.-Eu tuda~ µurleij tert&gt;monias dÍll frutu.
Si hubiéramos de calcular la imp&lt;&gt;rtsncia de la visita
del C.:ar Á. las capitales enropeas, por lo qne hasta hny se
ha podido traslucir, tendríamos qne ci:i11t1idt!rarla como
un simple viaje de recreo, una gira ln¡o~u, en que ~os
n ovios ¡óve1,et1, ricos y poderosos, rtc1bt,n In~ agasa¡os
de los príncipes y las aclamaciones dt, las 11111lt1tndes.
En eft-cto, haHa hoy parece que 10::1 angnetoe e111pPradores, que comien,mn aµena~ á gozar de ~.u respla~dt'ciente luna de miel, alumbrada por las crea~1ones ft&gt;éncas
de las fiesta:! moscoviLas y 110 P"rtnrbada por la ma11cha
sangritlnta de la catlÚ!trofe de Kod.ijn.,.ky, gnar&lt;lar,,n rnligiot1an1Pnte, priult'ro, el luto dt'h1du á la muerte de Alt!ja11dro lJI, perrnanecieron deepué~ r f' traí&lt;los .en sus su11tuo.os palacina, :11it&gt;ntras Fe prE&gt;para b,11 laR 1mpone11tee
é inco111pa rablE's certlmo11ias de la co1·011ació n, y 1,~y se
lanzan con relativa libertad en busca de rec,eac1onPH
nuevas y no sentidas emociones, aj .. 110,.., en lo pot1ible, á
lot1 g raVt's cuidados qne oca~iona la peea&lt;lu111bre dt! eu
colo~al imperio, sólo temiendo qne 1111 niliilihLa extraviado ó nn mal aconSPj ado 11narqui,..ta amargue Pn 111ala
hora sus breves nl ..gri-tt1, atentauuo ale\'e coutra la vida
dt! Rns llttfnetas :;\lajei,,tades.
l'~ro au11q11e ba11ta hoy nada h an podido transparentar
los más hab1 les agt&gt;ntes del notic1erismo qne p~o á paP_n
siguen áloe monarca,¡ rusos e n en ex~ureión por el cont1Dt!nte E'uropeo; annqne sólo nos han hablado de las fitlstas de Vil•11a, de las suntuosas recepciones de Berlín, de
los cordiales .aluJos de h1 corte danesa, en •·atos momentos nos co munican por menuoo la ceremoniosa acogida que les dispen~a la Reina Victoria en su pala(\io de
.1:hlmc,ral; no dudamos un punto que en esas coníerenc1as de eobforanos t!e ha hablado más de una vez sobre la
paz d d 01uudo y la suerte de los pueblos.

Un diario de esta ciuda,1 al reíE'rirse á la parte del
Mensaje Presidoncial que a braza la St'creturía de Fon1e11to llama la atención del exprt'sade \linieterio acerca del
iO:portante asunto de la i11m1gració ~. agregando que es
ya urgente que tll Jepartameuw cow1ence á preocuparije
de este problema.
Son tan vag11s Pstae palabras, tan nebuloeM, qne no he·
m oe podido explicarnos lo que propone el col, ga. ¿Et! la
inmigración oficial lo qne dt'se11, lu import11cióu de ijeres
hu111anos provocada por el Est~dc,?
.
S: mal no recordamos, el per16d1co á qne nos referimos,
combatió en otra época la i11migración ofü:ial, que. E'E·
timaba como contraprodnce11u1 p1&gt;ra e l país. E:! po~1ble
que el tiempo baya modificado sus ideas, y en esta rt'Cti·
ficación no vemos nada ce1Jeurablt!, put!s la verdad de hoy
puede ser el error de mañana. Pero lo que sí nos extraña
lllucho es que esta rectificación, en vez de rt!presentar un
avance, en las opiniones del cof1:adei sea un paso atrás en
el camino marcado por la exper1enc1a.
Lo cierto es que la inmigración oficial ha dado loe pt-o·
res resultados, en los paísf's en que se ha ent!S) ado. Los
hombres son cazados al aliciente de una suma inmediata
que los libra de una situación angustio~a ó poco clara, sistema que ha servido para reclutar gentes d., la pt'o~ especie, ineptos y malhechort&gt;s, que en lugar dt&gt; añ11d1r una
partícula á la riqueza social, han sido para tll la u II peFado
**
fardo cuando no un amago constante para lot1 derechos
De Viena aeE&gt;guran qne el*anciano
mona~ca d(l Auetriade loo ciudadanos.
Rung1
fa,
t'O
co111plE'to
acuerdo
con sa ilustre huésped,
La inmigración que necesitamos debe ser voluntaria,
acudir por su propia iniciativa, convencida dt! que t-1 país p rocurdrti. e l ,tatu q110 tln el Imperio otomano, no perm.iá que llega le ha de proporcionar elementos pe, manen tes tiendo qne pmenciu::1 extraf'laH interven~an por su propia
de subsistencia. Y esta inmigración ha sido favor.-cida en cuenta tln el1 temido rt'p.irtimiento de Tnrquía.
Algo i11fü irá Pin dn,'.a e~ta d éterminación, si en efecto
otros países nuevos por los ó iganos de la publiciuad, e n
folletoe, p~inae de periódico, trabajo!! econówicos, ar· se ha tomallc,, d igo influirá en la coni,,ervación db la paz,
pues se t o ma entrt&gt; eobtln111os que aepi ran separadamente
tículos é informes.
Una porción de la pre nsa mexicana ha comprendido , al dominio incondicional de lod Estados balkánicos, y es
mucho const'guir que interese!:' diametralmente opuestos
e!!ta necesidad y ba tratad') de informar al extranjt'rO
acerca de las perspertivas que ofrece la República. ¿P.,ro se miren conci liados pur virtud de la cortesía y urbanidad de dos potencias rivales eu el fundo, en la apariencia
han cumplido todos los colegas esta obligación?
Bnena prueba de que no eo asl nos la proporciona el unidas.
No son tan tranquilizadoras las n otas que llegan de
diario á q•ie aludimos. ¿Pues no ha procurado él por to·
dos los medios poeibles deprimir al país, a~entandn Berlín, pues ni 1011 qne m ás sin1patizart con las Bl'piracio&lt;Ha á día que aquí no t&gt;xisten garantías individuales, ni nes ge•mánicae, ni los mi~moe que cnnsideran a l altivo
respeto á las propiedades, ni st-guridad pública, ni cum- H o htlnzollern como investido de 111il'i611 cuasi divina en
plimiE&gt;nto de las leyes por parte del gobierno y las antori- el concierto de las naciones, han podido dejar de apre•lades? Y e l que tal ha leido. sin tener antecedentf&gt;s de ciar la actitud fría y rtlservada qne gnardara el ('zar, aun
la función nPgativa que ha dt~empef'lado este periódico en medio de las demostraciones pacíficamente afectuosas
,m la evolución nacional, no se habrá prPguntado, lleno del Emperador Guillerm.l, que algunos malquerientes se
,ie a-1ombro, qné país es este y qué sociedad es esta que ta- atreven a calificar de humillantt-s.
Si como asegura un corresponsal dt&gt;l Time8 de LondrPe,
les hechos tolera?
ConviSnzase e l diario á que nos contraemos, la SPcrPta• e l sober.i.no d e Alemania se manifestó satisfecho, más
ría de Fomento nada puede hactlr en pró de la re&amp;olución qne contrariado por la alianza franco-rusa, no PS tan
de eHe problema de que nos babia No se cambia con una rnocente e l poderoFo Romanoff para pagarse de palabras
medida un estado de cosas producido en virtud de una almibaradas qne sólo pueden ocultar hondos reucores y
secretas ri validadl's.
diversidad de circunstancias anterioree,
Cualesquiera que hayan aido l as ceremonioeae manifestaciones y urbanos agasajos con quA en Berlín ft&gt;stejarvn á los empPradores rusos, por el sólo hecho de 11abt!r
que no han herido las susceptibilidades de Francia. se
Hay un grupo de periódicos en México que parece de- comprendA qu:i no han vnelto con eeta visita los buenos
cidido á declarar una guerra sin cuartel á toda nueva pu- tiempos e n que nna er,trote cordial enlazaba los dos podAb licación que se presenta con energías superiores á las r&lt;'B08 imperioe. Nueva prueba de ello es la abierta guerra
tarifas aduanales que día á día es más enconada tlntre
,¡ne ese núcleo posee. EetcP colegas han resuelto por lo de
R usia y Alemania.
visto establecer un rasero nivelador para todas las vitaliNo po".lfa tener, y en efE&gt;ctn no tuvo ninj!'Ún reFultado
dades y para todos los esfuerzos que determmarían un
avance en la historia de una industria. Para ellos, la político la visita del Czar á Copenbagae. Fné asn11to dt!
competencia de be ser enérgicamente rechazada y los familia preeertar sus respetos a l anciano Rey Cri•tián,
existencia patriarcal ae desliza da Ice" tranqnila en
que al amparo de e lla aprovechan sns elementoP, objeto cuya
ele un odio mortal y exterminados como unos malhe- medio del regocijo de loe suyos y la envidia de los extraflns, acostumbrados á la incesante lucha y ayunos de
chores.
calma paradisiaca de que se goza en la corte dinamarEl proteccionismo es pernicioso á la sociE&gt;dad porque la
quesa.
encarece bs productos neceearioe á la vida. Si en vez de
**
..ncarecerlos, redujese sus precios, el sistema rt!rnltnría
Donde pudiera traer más*graves
conAecnencfa• la ¡tira
benéfico en vez de noci vo:para la agrupación. Elfabricande
loe
emperadores
moscovitas
es en la Gran Bretaña,
te que, al amparo de uua alta cuota estorba que el artículo similar circule y se embolsa tranquilamente la d;íe- que en estos momentos los festeja con rnidosas y opurencia que existe entre el verdadero valor del artículo lentas manifestaciones. Si la Reina, el Príncipe de Gales y
y el impuesto arancelario. perjudicará siempre á los con- toda la familia real se esmeran por hacer placentera la
.,umidoree; pero ei el fabricante no sólo gasta esa diferen- estancia de Jop anguetos huéspedes en la noble Escocia,
ciaE'n abaratar sus productos sino, quA además invierte el pueblo inglés y la prenpa metropolitana, eco fiel de la
opinión, se a bandonnn á atreYidas dieq uisiciones sobre la
1m fuerte capital propio, no vemos de qué modo se haga
cuestión de Oriente, que toman una dirección marcadadi,:no de la execración de sus competidores.
mente anti-rusa.
Nivelar todas las aptitudes, todas las cualidades, toComprometida la Gran Bretafla en una aventura, al
dos los recursos es ejercer una suerte de socialismo feroz,
que degeneraría facflmente en rarac/10/ismo si ciertos pe- pretender más de una Yez intervenir en los asuntoe interiódicos pudiemn desarrollar libremente ene admirables riores del Imperio turco, y habiendo visto fallidas sus
esperanzas porque las p,,tencias no han querido BE'cunt.endenciaede_atentar á los derechos ajenos.
darla, por más que las hablaba de los derechos ultrajados

fo.s fülcialh;tas ~e la ,pnnsn.

y de los fueroA de la civilización vilipendiados por I•
perfidia de la Sublime Puerta, ha querido tomar laarrip8 •
gada emprel'a por Rn propia cuenta, y S,!l ha encontrado.
frente á fren.e con Rusia. qne ya secr.i,a, ya abiertamenttl. ha tomado á su cal'go la defensa del caduco y carcomido Imperio otomano.
En talea circunstancia~ es como ll¡&gt;gan loe soberanos detodas las Rueias á loe festivales de Balmoral preparad"'4
en en honor. En tan difíciles condiciones es como ~(111),
)a prndencia de la RPi na Victol'ia y su universal pr,·Higin pnt&gt;den !'Vitar qne lo que_ debiera t!er m?ti vo de alianzas mutnas y mntm1s concesiones, se convierta en a¡trio.
rompimit'nto y aparatosa E'Xplosión de ~fiejas rivalidadPt&lt;.
Rusü1 om•1ipowate no abandonará de seguro su política de expan~ión en todo~ los confi.:es de su dilatado In1pe1 io¡ y á cada paso que ué en ePte sentido, habrá de t, opezar siempre con 11111 intereses británicos qutl se extiend en sobre la rednndPZ de la tierra.
On positivo mila~ro ~ería que en la tremenda coJ11iwtenC1a, los fiesta.~ de Balmoral fueran motivo de leal y-sincera reconciliación.

Septiembre 2-1 de 1896.

SEPTIEMBRE,

1896.

guno guarda el público su indifE'rencia. Asiste á la representación y no se ríE', ni se divierte, ni aplaude, y Hl
ealir cada t11To de lo~ qne ese público formaban, dice á
quie11 quitlrt' oirlo: «b:11to e11 una majadería. ¡Qué insulso y qué chal&gt;:ica,10 &amp;1 todo eso! l •npoeible parece que
haya tl11tpr.-1-aR qn .. adn1itan taltlt1 obra~, ni artiataij que
las repr..H.-ut.. n. 11i e.ap..ctMdnres que las snfran.•
Y prtg11nt11rítn algunos: •Y ~i e~n pi,.nean y así diecnrren, ¿i,or qné u,1,tt:11 .t ..,.,,. warro~? Y dado que asistan,
¿cómo uo ¡,rotesta11 i11&lt;ligu11do8?u

191

ser artista y, como tal, hacer una obra de art.e¡ obra que
puedan admirar todos, en cuya contemplación puedan
clisfrutar todos v dejnndo lo de la propaganda relegado
al FPgnndo término, ó al tercero, ó al últi1110.
.Así eonsignió Dumas hacPr que aplaudiesen sn Da!"ª
&lt;le la11 Cmneliat muchí~imns qntl no crE'E'n Pn la redención
por el amor¡ aeí logró Sardou en e~1 D!v()rrons! 9ue r.iE'ran
como uno@ benditos muchos part1dartoe del d1vorcw.
La tendencia á colocar en primer término la propaganda, es la que más aleja 11! público dPl teatro, y lo que aca•
hará de divorciarlo de é l por completo si, lo qm, no creo
probable, esas tendencias prevaleciesen.
A. SANCITKZ PÉREZ.
LAS NUEY AS ESTATl'AS E:N LA REFOR:\IA.

Eo nuestro núme~o anterior, al dar detallada cuPnta
de las fief'tas patrias. hablamos del descubrimieutoto tln
e l paseo de la Reforma, d" dos nuevne ¡,~tatuas enviadas
por el Esta".lo de Chihuahua: las de los Sree. Generales
Manuel Ojinaga v Estehan Coronado.
Tal descubrimíento efoctuoee el 15 del presente l'n la
maflana, haciendo 111 solemne entrega la comisióu desig·
nada por el Estado donantf&gt;.
Acnmpaf'lamoe á estas líneas las fotografías de las mencionadas estatuas.

X. X. X.

ALGO DE TEATROS.
Di r,tn cuanto dE'Cir quisieren los maestros; per:&gt; yo, PI
más insignificante de. l?s aprendices, d igo q ne el . teatr•!·
no es in~r.rumt'IIIO u,1'1zable para los propaga11,hsta;o S1
algo na obra teatral dP V• rdadera propaganda política, PO•
cial ó religiosa, l,a obtE'nido buten éxito ( lo cual ocurre
muy poc;it1 vectl.s,) ciento contr~ 110~ puede aposta,·dE',
s in temor de pt'rder, á q11e la v1ct1na la ha logradll t'l
antor por 111Precin~1t&gt;ntOt! artí~ticos d_e su dram&amp;; no l!JB•
cias á la8 tend.. ncias dt! la n11•ma, smo á pesar de ella•.
(..)onfit&gt;eo ingE'nuamE'ntt-_. á. rit!Fgo de parecer de~en~?..
dE' antig1111lla.•, que íní Ptempre y soy ahora part1darmdt'I a, te por tll a, te, sin que por eso haya rechazado JO·
nunca el arle d"cente.
Qne la obra de arte n? me ".nseña; bu~no. Si r_ne hac11
PE'11tir si prnducA e n m1 eapíntu la emoción estética, tengo pa~a mí que ha realizado eus tint&gt;s. Que además d..
eso mtl enst-ña algo· ,npjor que mPjor: PI ~&gt;Lber no 0&lt;,up,1
lugar y me iecbo la ~uenta de que lo aprendido me lo u1111
de añadidura.
Pero mncho cniJado con que el artista pretendaeclufrBPlaa de dómine: porque ent,mces perderíamos 118 &amp;Dli••·
ta&lt;les, y adios emoción ebtéticn y adios añadidura y adios.
todo.
.
u¡.\.h! dicen algunos, el autor dramático tendrá com·1ccio11eP. profesará creencias y estará e n su derecho, y nun
cumplirá con 11u dt&gt;ber, propagando desde la escena lo.
qne él considera verdadero y bueno y justo. ¿Por qué ha
de m•ga r~e al poeta lo que se otorga al orador?11
.
Nadie ha n~gado, que yo sepa, al aut&lt;?r dramáticn_la.
facultad de exponer tln el teatro las doctrinas q•1e, s~un
rn leal s'lber y entendn, sean verdaderas y buenas y ¡11~tas. Lo que sucede y lo que yo digo e~ que, ei e l dra111_atul'go se siente propagandiPta, ha de bnFcar terreno dJp.
tinto para eafüfacer euij asp1ricionts. Las tablas del t-R•
cenario tie npn muy poca resistencia para ser campo r!&amp;
batalla· y entre bastidort's y bajo bambalinas, y en mediode oropeles y montañas de lienzo pintado, no es haeeuL'ro librar bf.tallae.
Es el etcenario, y lo ha sido siempre, por sus condiciones peculiares, terreno completamenta neutral en que ( lo•
mismo que en algunas tertnliae de confianza) están proscriptas, para bien y por conveniencia de todos, las controversias sobre asuntos que traen divididas á las gente•
y que apasionan, en sentidos opuePtos, á los que en bol!-•
ca de solaz y esparcimiento para su e~ríritu acuden al
tt-atro.
No es biE'n qne el autor, para balagar con exceso á dE'.terminada parte del público, moleste, c~n exc~so tam~1en,
á otra parte digna de respeto y cons1derac16n lo mismo.
que la otra, á la cual no Fe advierte en los anuncioe del
espPctáculo que se la invita para decirle cosas deeagra•
dahlfs.
El empeño de algu nos, llamados moderni8la8-aunqu11
ya empif'zan á ser antiguos- de convertir en cátedra ~•
teatro es indudablemente una de las caneas que determ1•
11110 el retraiwiento d1-I público. Retraimiento que ea pa•
ra algunos decadencia de ese género literario. y que para mí sólo significa el desagrado que esas tendencias cau•
ean en la mayor parte de los espectadores.
QuiAn va al t Patro con el firme propósito de conmo•
verseó de di vertiree: de admirar una obra de arte; de
saborear bellezas literarias, y advierte que, en vez de tod o ePo, le da el a ntor disertaciones sobre un problema
político ó sociológico, no puede menos de considerarse
defraudado.
Esto explica la preponderancia, cada vez más acentua•
da, que adquiere el llamado género chico. Xo diré que se.a
esa la causa ún ica de In visible predilección que el púbh·
co muestra hacia eea clase de espectácnlo: pero sí afirmo
quE', entre muchas otras, es esa una de las principale~.
Que el g11sto se halla estragado; que la afició n se corrompe; que entre el arte verdadero y el arte falso la multitud se inclina á este: q,ie el teatro está amenazado de
muertelnmy próxima, todo esto aPegnran y propalan los
que advierten el hecho indudable y no encuentran para
él explicación satisfactoria. Creo que ee equivocan: ese
público mismo que llena los teatros defunciones por h o•
ras, halla, por regla general, deficientes esas o~rae, t:ntre las cuales hay muy pocas de verdadero mérito h~rar1n.
He dicho qntl hay muy pocas, y es bien que insista en
esta aseYeración, porque no sería justo medirlas ~ todas
con el mismo rasero. Obritas hay e n el ghiero cinco que
tienen mucho valor a1·tíetico¡ son contadas, pero por eso
111ismo parecen más dignas de estimación y de aplauso.
Pero, prescindiendo de esae obras- obras literarias tan
apreciables como las buenas de otros géneros. - para la s
que tienen escasa valía y para las que no tienen valor a 1-

EL MUNDO.

LOS ESPAXOLES E~ ARGELIA.
s~gún la estadística recientemPnte publicada por la Ciímara de Co·uercio E.ipaflola de Onfo, he aquí el uúmtlro
de espatlolee que viven en la Argtllia:
Hombres. Mujeres.

EspaflolPs exiRtentee en la provincia
de Orán en 1? de Enero de 1894...
Espaf'loles existentes en las de Argel
y Constantina en igual fecha......

52.78-l

47.97-1

28.220

l!l.800

TOTALES
81,()().l
ó7, 7i-t
En jnnto de nn total de 148,778 en ArgE&gt;lia. de loe cualeP más de 100,000 viven en la provincia de Orán.
Las cortapisas que presentan á los espaf'lolPs las autoridades francesas tienen por origen el evitar q 11e @e acn·
mu len allí braceros y gentes que no dispongan de una
ocnpación segura.
Loe mahoneses que residen en Constantina y en ArgPI
y sus provincias, Pt' elevan á 6.000. f,od 143,000 espaf'lo les
rPetantee son: dP Murcia 15,000, de Valencia, Granada y
Malaga uno11 13,000, de Alicante y Ahnería lH.
La dificultad '}lle ofrPCP el Código civil francE'R de 1889.
que es el vigE&gt;nte, para la consE'rvación de la nacinna:irlatl
de origen, la inscripción de qnintos en nuestrnt1 Consu lados y otras razones de pequtlño valor, son las únicas cande reclamación entre ambos países, que quitan toda
importancia á las relacionE's difíciles franco-españolas en
Argelia, de que se ha venido hablando.

"ªª
E:iTATL'A DEL GENERAL ESTEDA~ COllO!-.ADO.

AEistE'n por pasar el rato, por curiosidad, por hacer
tiempn. J:'ro1ePtar:···••ib11h! y~ .Pmtei:,t:111 ~lgunas vece@,

cuando E'i librtltJQta 6 el m11&gt;11co se deshza11 mile de la
cuenta. Pero en otras ocaFiont'8 110 vale la pena ~ltl proteFtar; esa protesta, arrancadaá Vt-Ct'B por la !11dignación,
@ignifica siE'mpre una lucha qne no todos, m á todas horas, e~tán dispuestos á sostener.
Al fin y al cabo los ?oncurrentf&gt;s asiduos á esos teatros
no t ienen derecho casi nunca para llamarse á engaflo. Saben de sobra qué género es t-1 que allí ee cultiva, y nadie les ha ofrecido que van á ver allí obras de un Shakesp eare ni de un Schillt&gt;r. Ni po r unos cuantos céntimos
d e pe~eta sPría razonable exigir un IIaml,,t ó una Conjuraci6n Fil'Bchi, representados por algún éwu lo de Ernesto Rosei ó por una ri val de Sarab.
Si en la obrilla hay un par de números de música
agradable; si aparecen ~lg,.1.nas much~chae fllegree, bien
vestidas, que e~ como s1 d1Jésewos bien des1,udas, ¿qué
m ás puede pedHse?
En los teatros serios la cosa varía por completo.
Si entre nosotros hu biera público baetante numercwo
para sostener teat10~ de varias clasE&gt;s, podrfamoR tene~.
l)Or ejemplo como tienen en otra• nac1nnPs, PI Teatro libre; y funda'r In que llamaríamos 1'p'!tm Ral,io (I? que llama mi amigo Verdeli MontenPgro Ltfleratura dt camera,)
y aun tener un teat,ro liberal y otro reaccionario, y a~(
por el esti,o. Cada t!Spectador eecogerfa el teatro que _es•
tu viese más C,.)nforme con sus aficiones y sus tendencias.
Pero aquí no sucede eso-lo cual no eé si es bueno ó
malo;-á nuestros teatrO!'! de verso acnden, sindistinción,
loR partidarios de lo antiguo y los dPfenRores de lo nuevo· los ignorant~e y los Pabim;; los hombrea de ],.tras y
los' hombres dt! ciencia Nadie lee dice en el cartel-uEa
la obra qne vamoR ,l estrenar esta nncl,e se hace la propaganda de estas ó la.• otras ideas políticn•:11 "ªº el drama
que hoy Stl representa detiendtl el autor esta ó aquella tesis filoFófica.11 Se anuncia pura y Stlncillamente la repreSPntación dt! una comPdia ó de un drau1a. y calcúlE'BP el
efecto 1ue, en determi na.da parte de ese público, h~r~ E'I
advertir qne desde la prunera eecena se pone en nd1culo ó se anat.Pmatiza ideas que esa parte dd público tiene
por respetables.
¿Pretendo por eso que el antor dramático, ciudadano
como cualquier otro, no pueda tener ideas políticas, principios filosóficos, creencias religiosa~? ¿Pretendo que ha•
y~ de renunciar, por el ht!cho u.- i&lt;Pr dramaturgo. al derecho ú dE'fender lo que é l cree y pii;nsa y proíg,a?
No; digo polamente que para t!Sa propagaucla puede y
aun debe bu~car otro campo.
Y piE&gt;nso que sí, á todo trance, qniere utilizar el teatm
para difundir determinadas doctrinaa, debe hacerlo sin
ofender, sin cau~r molePtia á los que, emre los espectador!'ll, prof.,~nrán de sPgúro ideas contrarias.
¿Cómo? Pues atem'li.-ndo ante todo y sobre todo á la
secci6n draruática. Procuranuo aute futlo y sobre todo

EL LIMITE DE LA FUERZA MUSCULAR

Algo de est ndistlcn.

Según los últimes datos publicados por lll Municipalidad de Bnlfn, la capital dt-1 Imp.. rio Alt'n1tín y dt'I Reino de Pri1Pia, CO!\taba el me,. dt' lliciemhr.. rl.-1 año último, 1.67-1.1 J!í habitantes, de lo:s cualet1 79,, 186 t:011 howbres y 876.9~-1 mujeres.
Esta E•tadística demnei&gt;tra q11e la población de Bt•rlín
ha aumentado, puPs el anttirior empadronawiento a1 rojó
la suma de 1.578,994.
Pero este aumento no ha sido progresivo, comparado
con el que se ha notado tln anttlriore,; empadronamientos.
AtribúyE'Re Pato á las cuest.iones sociales, á la advertencia qne Pe hace á loq campesinos para que no vayan á
probar fon una ti la capital y, sobre todo, al deParr.. llo
inwenso qutl han adquirido algunos arrabales de &amp;rifo.

El Príncipe de Lobanoff-Rostowsky.
Engalanamos hoy nuestras c&lt;, lumnas con el retrato del
Príncipe Lobanoff, secretorio de relaciones exteriore, en
el gabinete de San Pt!tel'llburgo, que acaba de morir de
subilánea mue~te, al e::nprendt!run viajf' de Viena á Kit!l,
acompañando á su augusto soberano el Emperador de to·
das las Rusia~ en su importante visita á la8 capitules europeas.
Era Lobanoff de tal inflnenria en las deciRionE&gt;e del
Czar y preponderaba de tal modo en el ~nimo del ,uonar•
ca, que li. la noticia de si1 JOllt'rttl, que fu é de consterna·
ción para unos, casi de reg,,cijo para otro~, se llegó ,í te·
mer que se snspenditlra t&gt;I vwje del ai;tócrata mo1:covita,
fah.o de su adicto y prudenttl coneejtlro.
Y había razón para tal"s te111•&gt;res, dada la P11p11Peta
inPxperiencia de Xir.olás II, y la pol ítica dt!splPgaJa por
el Príncipe Lobanoff en el corto período de su miui~tt:rio.
En efecto en diez y ocho mPRes que dirigió el gabinE&gt;te
mo~covita, logró establecer definitivamente la prt-ponderanc:a de Rusia en los consejos eu ropeo8; anudar cun lazo
estrecho la alianza frrnco-ru~a, qu .. c,m tanta dP!.'~onlia11za miran las potencias centralt-s; upurt~r á lnglat.-na de
su ingerencia en las cuestiones rtt'I extremo Oriente, y
casi nulificar su influenc;a podero~a en lne apartarla.~ playas dE&gt;I mar Amarillo; desbaratar los planeR C:e la tiran
Bretafia, quA E'n provecho propio y con mengua d.- IR PU•
premacía del Czar, preparaba para resolver tll cm,flicto
otomano, y hacer rt'saltar en torlas pal'teP la omnipottlncia del imperio r uso, dirigido por las tendencias dt-1 más
puro pauRlavismo: natnral ea qnE' unnR Pe sitlntlln aliviad,,s con la desaparición del acti\·o :\liniRtro, y otruij lamenten con honda pena su falta irre1Deuiabl1-&gt;.
Mas como qn!era que la política de Lol&gt;anoff es como la
legítima polí1 ica nacional rusa, que guía al tlngrandt-ci miento del impt'rio y á sn natural Pvolución, el encP~or
nombrado !.'egnirá 1111a lnminosru, huellas, y e! Czar continnnrá la titánica empreFa, cumpliendo con la fatídica profecía dP Bonapa,·tP &lt;I" hacer á Eur.Jpa cosaca, ya qu., no
ha querido ter rt!publicaua.

Intf&gt;reeante r imgPstivo es el cuadro que nos ofrece E'l
eeflor Federico Brau,well, haci.,ndo resaltar la insignificancia de la fuerza mnseular, ya sea de hombre ó animalE'e, cuando se la compara con la de la maquinaiia
E'mpleada actual mente en la industria. El coutr2ete entre una galera antigna y uno de e~os vaporee gigantescos qut&gt; ahora surcan e l .Atlántico lo e11tablect1 de la eiguieute manera: Supóngome que el buque moderno tuviera que moverse á la manera de los barcos romanos.
Calculando ahora la longitud de aquel en 600 pies, y que
pudieran colocarse de cada lado -100 remos, movidos cada uno de ellos alternativamente por trE&gt;s hombree, precisaría embarcar 2,-lOO remeros, e.ya fuerza , suponiendo que la de seis equivaliera A la de un caballo dt! vapor,
rtleultaría solamente igual á 400 ca bailo!'. Para dobldr Peta potencia @e neceeitarfa n 4,800 hombres, y ei se tratara de E'jercerla continuamente, se reqnirirfa al men~,
ignal número de reserva. Las inmE&gt;mas máquinas de vapor dE' los buques modernos puedE'n dPParrollar facilmente 19,500 cabRllos de fuerza. la cual sólo podría obtenerse con 117,000 rPmero:s activos y otros tantvs de reserva. De donde rE&gt;eulta, que empleando loe e,edios antiguos de mover lai&lt; embarcaciont-s, no sería posible colocar en un buque el númtlro enficientf&gt; de howbres para
moverlo con una vPlocid:1d mpdia de 20 nudos por hora,
po r poco que midiera unos 600 pies de longitad. Prueba
esto tambien que la fuerza del va~r empleado en las
máquinas modernas, no debe cons1derarce como un simple sustituto de la potencia muscular, por superarle con
mucho en intensidad y vapor práctico, pues que, poi medio de ella, pueden hacerse muchas coeas, impracticables de otra suerte. Otro ejemplo eR el de la locomotora,
la cual ejerce un poder de 400 á 600 caballos de vapor, y
r,o ocnpa más que un espacio de cincuPnta yardas cuadr11.das. En este CBPO tenemos una máquina que pnede
llPvnr un tren pesado con la velocidad de sesenta millas
por hora, sin difümltad alguna, en tanto que, si para loa
¡rrar el mismo fin concurriesen solamente las fuprzas
muPculares. Rería impo~ible realizar tRI prodigio. Prt'cisarían 3,600 hombres de buena mueculatum y cnpac..e
de ejercer sus fuerzas, rolando, pueR qnE' ne otra 1merLtl·
no podrían alcanzar nunca la velocidad indicada.
'En estética, como en telas, la opinión cambia con la
moda.
Gt:Y DE :\fA Dl'ASSANT.

Ser ridíc•1lo eP sencillamente hacer tonterías de modo
distinto de que las haceu los deu1ás.
L. DOCQC:IEE.

ESTATl:.\ DEL (»:.'&lt;ERAL ll.\'&lt;CEL OJINAGA.

�27
EL MUNDO.
192

S"F..PTIEMBRE,

Lajamáica del domingo último

==================~~==============
Universidad de Milllorca el 11 de Diciembre, Y cuyo p'\•

Bolivia sostiene con el estoicismo caract~rístico de la gn requerirá V. sin falta á su dPbido tiempo. Fechado Pn
Suiza, que el Estado, personalidad mora_l, hbre Y ~utóno- Mallorca el 26 de Octuore de 1392.-Guillém de _M~nt111,
ma, no puedti ceder á ninguna sugest!Óú extrana que Administrador de la Moneda.» lleva el endoso s1gu1ent.,:
«A.l honorable señor mi compañero Lorenzo Luques, co·
ponga trabas á la Soberanía.
.
E · Perú reconoce en la doctrina de Monroe la astucia merciante en giros de Barcelona.»
de 1~ zorra la mansedumbre de la oveja y la ferocidad
incomparable del león, par3: doruinar sobre l_os puebl_os
qúe n:&gt; reconocen como máxima de con~ucta rnternac10POR LA. CORONA.
ual la honradez y la lealtad en sus relaciones con las potencias civilizadas.
El Ecuador ha hecho síntesis de la doctrina deMonroe,
Magnífico, sobrio, con la sobriedad de la estátua, delaen el Parlamento y en la prensa de la siguiente gráfica
manera: «Lo INUTIL NO SE DISCUTE y LO PJ&gt;LlGROSO NO SE tando al parnasiano rectilíneo, que diría Monagu:illo, es el
drama :!e Coppe, Por la Corona . é igualmente :nagníACEPTA.»
fica fué la interpretación que le dió Maggi la noche del
jueves último. El publico sintió y aplaudió; mas los esLA POBLACION DE PARIS EN 1896. pectadores eran pocos: siempre el desvío. De todas euerte~, ahí va nuestro aplauso para Maggi y para Clara, que
La R,;vue Sci,mtifique dice que se acaba de publicar el
resultado del ceneo de la poblacióna levantado en . París supo rivalizar con él, y que luzcan mejores días para
el día 29 del mes &lt;le Marzo de este año, el cual arroJa una ambos.
ciEra total de 2.511,955 habitantes, indicando un aumento de 87 250 en los últimos cinco años.
Una de las cosas que primero se obseryan. en el censo
•
El jurado Poucel -Enríquez.
es que las secciones más popnlosas van d1sm1?uyendo ~n
densidad, mientras que las demás crecen c~s1 en la misEl juéves empezó á efectuarse este jurado, que origima proporción, es decir, que se va esta':&gt;leciendo una ~specie de equilibrio eu el número de habitantes de los dis- uado por un suceso queJ despertó poderosamente laat9n•
tintos barrios.
ción pública, es seguido con gran curios!dad por cuantos
Esa misma tendencia se nota también en las demás
poblaciones importantes y puede atribuirse, en pri~er se enteran de los acontecimientos excepcionales. Nuestro
lug_ar, á la rapidez con que se extienden los nuevos medios número no llega á tiempo para noticiar el fallo de los representantes del pueblo. Tócale esta tarea ~l Mundo dia•
de comunicación entre el centro y las afueras.
Antes. los dependientes de las casas de comercio y to- rio, limitándonos por nuestra parte á comngnar la nota
das las clases trabajadoras, incluso los propietarios de los
mismos establecimientos, tenían que vivir cercad~ )os más saliente de la semana.
EL PRJNCIPE LOBAJ&lt;OF ROSTOYSKY.
lugares en que trabajaban, sopena d_e gas~ar en los viaJes
HlS'l'O.{UA D~L CAUCHO.
de ida v vuelta una gran parte del d1a, mientras que hoy
Otro pago de $3,209 de "La M ut ua"
puedeñ ir en pocos minutos á las secciones ~ás aparta.EN TULA DE T.A.M'.AULIPAS.
Las plantas que producen el caucho pertenecen á. las das donde se vive más cómodamente por el mismo d1m,ro.
· El mejor ejemplo que de esto puede darse es la ciudad
familias siguientes: apocineas, artocárpeas, morcas, euforbiáaceas y asclepias; las ortigas, la adormidera, la le- de Nueva York, cuya parte más densamente poblada po_r
Tula de Tamaulipas, Septiembre 17 _de 1896.
chuga y otras plantas comunes _en nuestros _clim~s, . lo el día queda casi despoblada por completo en la noche,
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.»
contienen también, pero en cantidades demasiado rns1g- toda vez que la g:ente que allí t_rabaja vi".e á legu_as de
México.-Muy señor mío:
nificantes para que se pueda pensar en extraerlo.
.
distancia y el radio de la poblac1óu He extiende v1S1bleBn su oportunidad recibí su gra~a de 6 de Junio próx\•
Este importante producto eólo se conoce desde el siglo mente todos los años.
mo pasado cQyo contenido es conforme, y ahora mamXVI, que fué cuando los españoles .Fernán &lt;:1,e Oviedo,
ties~o á
que por conducto del &gt;lr. _Federico Acuña,
Herrera Tordesillas y Torquemada le mencionaron en
b,mquero local dti «La Mutua» en ~sta ciudad, y de ac~er~us e~critos. E, último principalmente, hacia el año de
Letras de cambio antiguas.
do con la orden de U d., me han sdo pagadas las pólizas
16ló escribía indicando los usos numeros(simos para los
núms. 600,210 y 528,307 bajo las cuales "staba aafgurado
cual~s se empleaba esta sustancia, mencionando especial·
El cónsul de los Estados Unidos en Barcelona, en nna mi finado h.,ruiano lJon Antonio Baez, á favor de las me•
mente las ventajas que reportaba utilizinlo para encerrar
memoria reciente al Departamen"to de Estado, mencio_na no:es María de los Ange,es y Refugio Baez, siendo el im•
las capas de tela de cáña~o y ~acerlas imperme_ables..
Sin embargo, no se fi¡ó senamente la atención en el el hecho de que una institución públi~a de _aquell~ cm- porte de i:1llas como sigue:
caucho hasta el año 1751 en cuya época La Condamine se- dad ha adquirido siete letras de cambio antiguas, todas
$1,752 60 cs. valor de la póliza núm. 600,210 y
ñaló sus cualidade~ en una nota que presentó ,í la Acade· J&gt;agaderas en Barcelona. La más antigua está fechada en
$1,457.00 ,,
,, ,, ,,
,,
528,307
rnia de Ciencias de París. Este sabio que en 1735 fué al :,&gt;alma de Mallorca, en el año de 1'192, y se cree sea el
Perú y al Brasil, enviado por el gobierno francés para documento de esta clase más antiguo del mundo.
$3,209,60 cs., cantidad que be recibido del referido
La segunda lleva la focha de 1399 y la ter_ceraeJtágir~da
que midiese un grado del meridiano, vió una sustancia
de la cual se servían los indígenas para confeccionar re· desde Pisa el año 1399; otras dos en Valencia en Hll y fo30 Sr. Acuña.
.
En nombre de mis citadas sobrinas y el mio, doy á Ud.
cipientes, hachas, tejidos impermeables, etc., y en 1736, respectivamente; h, sexta fuégirada en Roselló?, .Francia,
envió una mues~ra á Francia, diciendo que en Quite la en 14!5, y la última en NápoJ.,s, en 1535: La pnmera letr_a v á la Compañía &lt;1La Mutua,» que digname~te repre_sen•
conocían con el nombre decahuchu, y que se pronuncia· mencionadadiceasí: "Sr.-En conformidad con esta pri- i \, las más cumplidas _gracias vor )a eficacia
equidad
ba cautchuc. Poco tiempo después (1765) el ingeniero mera de cambio, se servirá usted P"gar dentro ?,e lo~ l!1e· con que han sido pagaaas las mencionadas pólizas, y me
l!'renscan, que residió 15 alios en la Guayana, gracias á. ses siguientes, á contar de esta fecha, á la mu¡er S1b1 la, es satisfactorio suscribirme á las órdenes de Ud. como su
un natural del País, pudo recoger nuevos datos sobre el esposa del difunto Sr. Jaime Castelló. xvu. L x. sueldos afmo. atto. amigo y S. l::l.-MATÍAS BAEZ.
cauchú y el arbol que lo produce. Más adelante J. Howi- moneda de .Barcelona, ¡¡ue obtendrá V. de la renta de la
son descubrió el cauchú asiático producido por la Urceola elástica, y Roxburgo indicó luego el cauchú de
.Aeeam que proviene del Ficus olástica.
De todos modos, no adquirió un desarrolhi completo ni
se utilizó en grande escala para la fabricación de di versos objetos, hasta después que se descubrió su solubilidad
en ciertos líquidos (Reri8sant 1773), y sobre todo, hasta
que uniéndole al azufre, es decir, vulcanizándole llegaron
á hacerle insensible á los cambios de temperatnra el americano Goodyear (1840 ál8!2) y el inglés Hancock (1843).
A pesar de lo dicho, el fis1co Ohanes lo había empleado ya para bacar impermPable la envoltura del primer
globo de hidrógeno ( 1735) y en 1791, Grosaert lo~ró
t.ransformar en tubos las carrehuelns arrolladas en forma
de espiral, sobre moldes cilíndricos de diverso espesor.
Los primeras impermeables se deben á Hancock y á Macintosh, quienes cosían en el interior de los trajes, á guisa de forro, bojas delgadas de esta goma que obtenían,
evaporando dicho cutirpo disuelta en esencia de trementina. Más adelante, Hancock halló la manera de cortar
el caucho en forma de hojas, é inventó la máquina conocida con el nombre de diablo. Nadier indicó en 1820, un
proced:mientc, para cortarla en hilos, los cuales Eirvieron
para tejer y confeccionar telas impermeables; el sistema
para convertirlo en lámiuas, se debe á Pickeregill y Nikells (1836).

r

Un concurso de " El

◄

Mundo."

U_na fiesta en la que tomar~n parte todas esas lindas self!or1~as que pueblan los barrios de San Cosme Santa
l\1ar1a, no podía m~nos que resultar encantadori en extremo. La espectat1va popular no se equivocó á este res·
pecto, Y de_sde la mañana numerosa concurrencia invadió
1~ Alamedita como en lenguaje familiar llaman al jardin··•CII lo de Santa María las guapas pobladoras de esa colonia.
La entrada de la Alameda se adornó con profusión de
plantas Y flores, Y en el interior levantáronse numerosos
puestos á cual !13ás bien dispuesto y hermoso, mostran•
do la más caut1 vadora beterogeneiaad de estilos que
.
da verse.
pue
Una hada Y. una gitana, Laura Martínez y Leonor Em¡:,arán, custodiaban la entrada. .A la izquierda de ésta Jeva~tábase el salón de refrescos, adornado con flores y fa- rol!llos. Y ostentando en su frontisprnio la gloriosa fecha·
1810. Era el segundo de _los puestos e de los confettis- ·
vendían ~n él: la Sra. Ehsa Mota Velasco de HorcaRita!
la Sra. ~hsa Cal~piz Viud~ de Roas y las señoritas Marí~
}!:orcas1tas Trevmo, Riatnz Horcasitas y Emma p. 1 _
•-Cll)S.
aa
Inme~ata á este puesto hallábase la venta de cerveza
y sa~dw1chs, formando una construcción azteca de muy
bomto efecto.
p _e ntro de esa b_onita constrncción hallábanse la Sra.
H1htmen y las Sntas. Eisa Foguel Sara Ferguez Lui•a
Gr:iff y Guadalupe Cottaler. Vedía después el' puesto
cb1~0 con profusión de crisantemas, no tan bellas como
las hndas exI_&gt;endedoras: Sra. Harnolds Carmen Hitmen
y Sofía Malv1do.
'
.
SE~ORA ELISA MOTA VELASCO ])E HORCA.SITAS
~a mirada del paseante deteníase después en la reposPr~•denta de la Junt.a. Patriótica de Señoras, organizadora de la
,,ter,a~ d~nde se hallaba un grup,, de encantadoras damas
Jaro-a1ca de Santa Maria,.
y sen&lt;;&gt;ntas; de ahí, pasaba embelesada á las japcmerí.as
un primoroso puestecillo; de estas i-lexpenilio de licores'
á la Tombola., al Com?ate de las.fiores, al puesto de los dul: . La idea fué1 aceptada c~n mucho _agrado por los Sres.
· ces, al de flores, la ~1fa Zoológica y el de helados y paste- ms J?ector de .a demar_cac1ón respect1 va, Manuel Palacios
les, Y por donde q_u1era que _se volvían los ojos llenos de y Lic. An~rés Horcas1~as. C~&gt;nst1tuyóse en seguida un ju,-grato aaoll? bro,_ m1i-adas radiosas, rostros sonrosados, p,lr- .rad.o que rntegraron las estimables señoras Elisa Mota
V1:lasco de ~or~asitas, Manue!a Villarreal de Palacios,
fumes, ammac1ó11, bdleza y vida.
·
Calap1z, vmda de R0E!!, Angela Rodríguez MiranCon tal ornato, cómo no había de embelesar la fiesta de El1.sa
de V elasco,. Madame Chambon, .Amalia de Ohink, Car,San~ María? Fué ella la nota más poética de las fiestas da
nac10nales, porque fué la fiesta de la juventud y de la men C. de W1tdman y Elena Granados de Landero.
'J:ra~ «madura discusión» CJmO 8e dice ahora las damas
belleza.
me 1!-c1onadas determinaron adjudicar el premi~ á dos seEl Mundo quiso contri)mir al lucimiento de la fiesta y
más q_ue todo, á popularizarla y á estimular á quienes' la fior1tas, entre las cuales habría sido temeraria empresa
· org~~rnarvn y para esto empleó un sencillo expediente: esc-0ger. E, re_presentante de Et Mund ocon vinoen que fue·envio á la Kerm_esse á uno de sus representantes con el seo dos prem1?~ en vez de uno, regocijándose de que dos
'fin de que c_onst1tuy~se allí mismo un j □ rado calificador b~l lezas comp1t1esen basta hacer imposible la elección
( 11:&gt; "n ambas tan gt1apas) y resultaron agraciadas las Sritas
•que determrnara qmenes eran las señoritas que por su
.atavío merecían nn premio, más bien dicho. un Eencillo Laura Mart~nez; una hada, p()r su traje y por su bermo:
ll'ecuerdo: un ramo de flores y además la publicación de sur-a Y la Sr1ta. Leonor Emparan; una maga que posée todos los filtros.
, su retrato en nuestro semanario.
~_Damos lo~ retratos de ambas, esperando que nuestros
lec_a;ores ratifiquen el juicio de los jurados, como lo ratifi_J;&gt; conm ap tauio la concurrencia, y enviamos á las agrac1a._das nuestra felicitación más sincera y nuestro home•
naJ e más respetuoso como á. reinas que son. i
Ser hermosa iw es reinar?
~uestras flores perfumaron ya sus virginales alcobas'y
alg uuas se marchitaron gustosas sobre sus senos.
•
Bienav~nturadas las hermosas, porque de ellas es el reino de la tierra!
•

Desde que la cuestión del estropeo e~tá á la orden del
día, 1.o~ fisiólogos y los psicólogoP, quieren estudiar las
cond1_c1on~s t,n las qui:-, se produce la fatiga cerebral, y se
han 1mag10ado multitud de procedimientos destinados
á demostrar la existencia de esa fatigP&gt; y á medir sus
grados.
•
Algunos de estos procedimientos est.án al alcance de
todos, y pueden ser mot,ivo de observaciones recreativas
é interesantes á la vez.
Tal es la de Kroepelin, qne consiHte en hacer su•
mas durante cierto tie111po. Fijándose en el número de
suma~ hechas durante cinco minutos antes y después del
traba¡o1 se llega á ~edir el estado de fatiga intelectual
pr_oduc1da po_r ~se mismo trabajo, pues el método, en las
mismas cond1c1ones, da resultados constantes.
Ot~o método,_ de una aplicación curiosa, consiste ende·
t~rmmar por diferentes puntos de la piel la distanciamímma de dos puutos, que tocados simultáneamente, dan
lugar á una doble sensación. Esta distancia mínima se
llama puerta del sentido del lugar de la piel.
Se-ha establecido deB'pués, con la ayuda de un compás
de un género espcc:al ( compás Weber), el sentido del lugar ames y después de, trabajo. El resultado es entonces
uotable. La influencia de la fatiga intel~ctual se traduce
con una con~tancia notable sobre el valor dti la puerta,
A mayor fatiga, más grande es la puerta es decir má,i
grande debe ser la separación de las puntas del co~pás
para que la doble sensación se perciba.
'
Así, la puert, _en la distancia mínima de percepción doble, es, los domrngos y días de descanso de 3 milímetros
sobre la piel de la frente, siendo de 7 miifmetros después
de una ho~a d_e _estud!ar ge_ografía, y de 12 después de t1n~
hora de e¡erc1c1os aritméticos.
Estas variaciones se repiten en el mismo sentido en to•
das las regiones propias para terreno de expkración, t:\•
les como la frente, la punta de la nariz el labio inforior
la yema del pulgar ó del índice, etc. '
'
P.A:&amp;O.
Las manchas cobrizas que salen en la cara y que seconocen con el nombre de paño, se pueden quitar lavándolas con una solusión de 30 granos de clorato de potaea y
ocho onzas de agua de rosa.
PARA SUAVIZAR LAS MANOS.
~Téng'.'se en el to~ador un plato de harina de maíz yfró•
tense bien con ella las manos ca1a vez que se laven. L'l8
que no hayan hecho esto antes, se sorprender.in al ver
1~ bla~cas y ·s uaves que se ponen con tan sencillo remedio. ~l están ~sl?eras á causa d~ l~s l_abores caseras, es
~amb1en 1;0uy ut1l lavarlas con la s1gmente preparación:
¡ 11go d~ limón, 3 om;as; vinagre de vino blanco 3 onzas·
aguardiente de uvas, medio cuartillo.
'
•

EL GAS NATURAL.

f;eg_ún la OI?inión de un ingeniero muy práctico en
cuestión de mrnas de carbón, parece que el gas natural se
agc,,t~rá. en pocos años más. E~ta opinión, dice uu diario
no tiene más fundamento que aquella de hace 25 año~
que pn,decía _el agotamiento del petróleo que sigue manaodo de la tierra.

Progreso de la Telegrafía.

•
LA:JAMAICA EN SAJ:&gt;.'TA M.ARIA.-LAS S~ORITAS DE LA VEGA.
Leopoldina.
Isnbel.
Maria Lu!sa.
Aurora.
Cármen.

La medida de la fatiga cerebral.

EN SANTA MARIA

LA DOCTRINA DE MONROE.
He aquí como es juzgada en algunos países hispanoamericanos:
El Brasil juzga peli~roso aceptar compromisos con los
Estados fuertes, porque /i.stos adquieren irresistible preponderancia, que en el caso de los Estados Unidos debe
evitarse.
El Uruguay cree que es humillante para la dignidad
nacional aceptar tutorías, cuarido las naciones, según el
moderno estado del derecho, son iguales entre sí.
· La República Argentina juzga que cualquiera decla.r a,ci6n que hiciera respecto de la doctrina de Monroe, sería
deshonrosa para el país.
Chile, burlándose de dicha doctrina, dice: «Querer resistir contra Europa, cuandó sólo se han recibido de la
Unión .Americana enojosas muestras de intervención, es
,cosa que únicamente podría aceptar el pueblo que no
comprendiera que detrás de ciertas generalidades se en•
,cuentran maneJOS insidiosos.,,

193

EL MUNDO.

27 _ 1896.

uct'.

•

SEPTIEMBRE, 1896.

' 0SE~ORITA. LAURA '.lfARTI NEZ,

-Premiada en nuestro concurso.

.

El Board of Trade, de Londres, ha publicado hace pocos. días una interesante Memoria acerca de los pro"resos
rea. l_1zados por la telegrafía durante veinticieco añ~~S_i nos remontamos al origen de este mara vi lioso medio
de -:intercomumcac1ón, nos encontramos con que A.leD1a•
ma.. es la primera Nación que disfruta de una línea tele~rá-fica: H_nea que fué abier~a el "ño de 183!. En Inglate~~~ , el pr~mer "º~~yo prácttco d e telegrafía se efectuó el
~o ele Juho de 183&lt;&gt;, 9or Cox y '\Vheastone, entre Euston
Y Darr~den, sobre el London and North Western Railway,
Y L=a primera línea telegráfica abierta al servicio público
filé la tendida entre Paddington y W est Drayton inaugu.
racia eu 1838.
'
Gos Estados U nidos adoptaron el invento en 18!4· despu~s, en ?rden cronológico, Austria, Italia, Países Bajos,
St1~za, Dmamarca, Noruega y España, (10 de Mayo de
18~3 ). Faltan datos acerca de Rusia
~unqu~ el ?rigen de la telegrafía.eléctrica se halla en
los trabaJos científicos franceses, no fué hasta 1845 cuando Bréguet, ?ºº su notable aparato, implac,.tó en Francia
ta~ not.able mvento.
. En 1860 la Gr:_i.n Bretaña figuraba á. la cabeza de las nac10 n;s, por el numero de despachos, con 9.350,000, siendo Noruega el _país ª!1 que se trasmitía menor número
pu.es no excedió el primero de 466,700.
'
En 1892el Reino Un\do_conservó el primer lugar, con
60. 980,000 despac~os, s1gmendo los Estados U nidos con
62. 387,000; Frao~1a, con 30.397,000; Alemania, co~..... .
31. 175,000; Austria, con 10.855,302, é Italia, con8.322,92ó.

-

:C:s&amp;~oarT.&amp;. L!i:Oxaa: &amp;!lPARA.?l.-Prenriad&amp;en nuestro conctll'SO.

�19-1

27

EL MUNDO.

SEPTIEMBRE,

.
La muerte del Ilustrísimo Sefior Obispo de P11ebla.

18lJ6.

27

S EPTIEMB RE,

1896.

F.L l\l U &gt; DO.

.

HONRAS FUNEBRES

Exposición del cadaver del llusoríslmo Sr. Vargas en el Palacio Episcopal.

Honras póstu.mus al :Ilustrísbuo Seño1•
Oblt,po de Puebla.

La »rema diaria informó oportunamente á nuestro11
lectores, de las iun11merables demostraciones de n ep..io
y de carifío &lt;lt- que fueron objeto loe restos mortal•e del
virtuoso prelado, qne ri¡?ió con admirable prndPncia y
virtud la grey angelopolitana. y que fné llamado de t-ete
valle de )~grimas á la región del perpetuo dPecanso; y EL
J',tmmo, al dar noticia del do;oroso acontecimiento que
hoy enluta la diócesis de .Puebla, publicó algunos breves

datos biográficos del dignísimo prelado. Eoy conea¡tramos dos páginas más al sensible suceso, dando fotograffas
del aspecto de la ciudad de Puebla durante las h,)nras
que se hicieron al Sr. Vargas, y dos retratos del prelado,
uno en su postrera actitud yacente.
Unánimes fueron las demostraciones de afecto con que
Puebla testificó su devoción f. su pastor, y las honras de
cuerpo preseute que se le hicieron en el Sagrario de la
Cat.edral, tuvieron toda la triste opulencia que despliega
la Iglesia ante los cadáveres de sus apóstoles.
Del Sagrario fné trasladado el cuerpo á la Iglesia dPI
Sefíor de los Trabajos, con inmensa comithaque recorrió

Traslación Jel cadaver á la Iglesia del Señor de1os Trabajos.

numerosas callee henchidas de gente, y t-n laR cunlPR lns
caea.&lt;1 de comercio se cerraron. Todo lo mejor de Puebla
dePfiló en esta comitiva solemnísima.
Al día siguiente, en un tren es pecial y con iliFting11ido
acompañamiento, fné llevado el cuerpo ,t Tlaxcala, al
santuario dedicado á Nuestra Refíora de Ocotlán, dnn&lt;le
deepnés de solemnes ceremonias fué inhumado el c~dáver jnntn á los de los Ilustrísimos sefíores Verea y Fray
Ramón Moreno.
Sobre esa tumba velarán la gratitud, el carifío y el recuerdo.
Exposlcion del cadaver en la Catedral de Puebla.

t.specto de la Plaza pri nci pal de Pueb la, durante fa traslaci ón del cadaver.

l \15

�27

27

EL MUNDO.

19C

1896.

1896.

EL MUNDO.

EL VIAJE DEL CZ!R NICOLAS POR LAS CORTES EUROPEAS.

Las tropas dé la reina Victoria han quedadº
vencedoras; el orgulloso pabellón del Reino Uni·
do flota sobre humeantes escombros, y la historia
recoge en sns anales la nueva hazaña llevada ~
cat-o en ric.mbn, del perpetuo derecho del máefuerte.

EL NUEVO OBI~PO DE~PUEBLA.
,.. Monsefior Averardi comunicó de una manera
oficial el sábado último al Sr. Dr. Don Perfecto
Amézquita, Obi~po de Tabasco, qne el Sumo Pontífice se había dignado designarlo para ocupar
la Diócesis de Puebla, vacante hoy p or la muer ·
te del Ilustrísimo Sr. Vargas. de pía memoria.
Bien merece el Sr. A mézquita esta distinción
que lo eleva á una de Jaq primeras diócesis de
la República. Diez afio~ lleYa de prestigioso apostolado en el mortífero clima de Tabasco, sustentando la inmensa pesa•lumbre de una ,glesia extensa y difícil, y de segnro, con su_nueva grey
continuará en celo la obra de redención, de candad y de amor á q ne ha con~agrado su existenci~.
Felicitamos al digno prelado por su advenimiento á la Diócesis angelopolitana.

El Czar y la Czarina en Viena.

EL BOJIBAROEO VE ZANZIBAR
POR

:LA E~CUADRA INGLESA.

1

r

A su debido tiempo y en la sección extranjera, nos ocupamos en dar la nota de este asunto en cuanto ¡Fe r-ilacionaba con la polftica de
Inglaterra en las costaR africanas, y en lo qne pudiera afectar las relacionP~ generale~ de las pot.Pncias cuyos intereses radican en el Continente
Negro. Hoy publicamos la nota gráfica qne al
mismo asunto se refine, y con la línea y e1 claroobscuro representamos la aventura británica.
Siempre igual en sus tendencias, siempre invariable en sus tradiciones, la Gran Bretaña ee
aparecerá á nuestros ojos haciendo 0stentación
de su grandeza y poderío cuando Fabe que no ha
de encontrar más qne débil ó mediana resistencia, huyendo escurridiza y amañada, cuando comprende que los proyectiles de sus cañones y el espolóu de sns acorazados se han de estrellar cont,r'.\ la rocafirme de la fnerza enemiga ó al empuje
incontrastable de sus rivales.
As( la vemos alternativamente ceder snmisa
en iacuestión del Alabama y bombardear Alejandría; cejar en sus pretensiones scbre Venezuela y ocupar el puerto de Corinto; retrocedn ante los boers, de Transvaal, á quienes parece patrocinar el Emperador de Alemania, y acuchillará los infelices mata beles; tácitament,e aceptar
la doctrina de Monroe que le predica Cleveland
y encadenar al rey bárbaro de Ashantee; huir de las
aguas de Corea, donde prepondera Rusia, y enderezar
la proa de sus buques hacia el puerto y ciudad de Zanzíbar, para reducirá escombros y con vertir en pavesas la
reRiclencia del mísero é inoefenso Sultán.
Uno de esos esfuer1,os l•gendarios de la política britán ica, se ve representado en nuestro grabado. La poderosa escuadra inglesa del Africa del Sur hace llover innu-

SEPTIEMBRE,

SEPTIEMBRE,

ILUSTRISill0:si;:51oR VARGAS (De la última.

fotografla.).

mera.bles ;;iroyectiles sobre la plaza y palacio de Zan1,íbar,
y treinta minutos de esa horrísona tempestad bastan para
fo1·mar un cuadro espantoso de desolación y de ruina.
El monarca destronado huye despavorido, después de
heroica y desesperada resistencia que dura lo que un relámpago, y va á ocultar su vergüenza y su derrota al
Consulado de Alemania, d onde logra ealvar la inútil
vida.

Coneagramos hoy una página en nuestra secci6n
Pxtranjera al ,viaje de los soberanos rusos por las
cortt's europeas, viaje al que las naciones del viejo
Continente dan una importancia capital. Una de
las primeras etapas de esta excursión, ha sido la
llegada á la capital de Austria, la cnal dió motivo para agradables fiestas aristocráticas y populares. El C1,ar y la Czarina llegaron á la hermo•
"ª ciudad austriaca en tren especial y foeron re.cibidos por el Emperador Francisco José y la E mperatriz Isabel con todos los archiduques y arch i•
duquesas de la familia imperial, los ministros y
los más altos dignatarios del Estado y los miembros de la embajada ru3a. Los dos emperadores ves
tían flamantes uniformes; recibiéronse con cordial apretón de manos y besaron respectivamen•
te las de las emperatrices, en tanto que éstas se
besaban. El Emperador de Austria conversó algnnoR minutos con el Czar y con el nríncipe Lobanoff que acompañaba á su señ.or. Dos esplendidos carruajes con el blasón imperial, u no para
los dos emp~radores, tirado por cuatro caballoe
blancos y el otro tirado por caballos negros para
las dos emperatrices, llevaron á los cuatro augustos personajes al palacio Hofburg donde algunoe
de los embajadores extranjeros fueron presentados al Czar por el conde Rostovsky, Ministro
de Relaciones. La embajada rusa fué visitada
pocas horas después por el Czar y la Czarina,
dándose por la noche un gran banquete en Hof•
burg.
Los soLeranos r usos fueron muy agasajados en
Viena, y aunqne el entusiasmo · que despierte
su llegada en las diversas cortes, sea más ó me.nos diploi;nático, es seguro que su viaje por eu•
ropa tendrá todas las trazas de un paseo t riun•
fa].
París los recibirá en breve ,Y de seguro se repetirán las entusiastas escenas que se produjeron
durant,e la viAita de los marinos rusos, no ha mucho tiempo aún.
Parí~ hace bien las cosas ó no las hace, dicen los fran•
ceses. Hay pues razón para esperar brilla ntes manifestaciones por parte de ese put blo, el más artista y el más
alegre del mundo.

LA CRISIS EN ZANZIBAR.-Buque de ¡uerra Inglés bombardeando el palacio del Su ltán.

VIENA. -Llegad a d e• Czar á la esta ción d el Norte.

VIENA.-Rzce¡:clón del Czar y de la Czarina en

la Estación, por el Emperador y la Emperatriz de Austria.

197

�EL MUNDO.

. 198

FELINA.·\~-

27

SEPTIEMBRE,

1896.

He visto á menudo, con una especiede inquietud infinitamente triste, el al-ma de laR bestias aparecerse en el fc,ndo de sus o ;os-el alma de un gato revel11ndose eu un momento dado, tan dolorosa como el alma humana-y buscarmi alma con ternura, súplica ó terror...
Y acaso he sentido más piedad para las.
almas de las bPstias que para las de mis
hermanos, porque aquellas varecen de
palabra y son incapaces de salir de su
penumbra, y ~obre todo, porque son
más humildes y más desdeñadas.

···i¡·¡~·x~;.~~·~~·¡~-~~-t~~;¿·~--~~·-q;¡~-¡~~l?ªtºs se convierten particularmente en
los huéspedes del hogar y comparten
con nosotros, ante las llamas que danzan las vagas melancolías de los crepús~ulos y loe insondables ensuefios.....
PIERRE LoITI,
Si que ojo enigmático, que l jo de esfinge es el ojo del gato: ojo que no eM,.
por decirlo así, má8 q~e un_a reverbe~ción verde, que no se 1lumma con nmguna de las ternezas hu:nanas :!e la mirada del perro y aun de las o~ras bestias· ojo misterioso, con su pupila enfor ma de letra mágica, cambiante á cada.
momento; ojo quP encierra algo de desconocido, ojo inquietante cuando os oh-serva ú os escrnta.
En.MUNDO DE GoNCOURT.

SEPTIEMBRE, 1896.

EL NARCISO.
A causa de la noticia esparcida de que la hija del rey
estaba á punto de morirse de hambre, había gran angustia en toda la comarca. ¿Cómo era que una princeea tan
bella iba á morirse de hambre? ¿Pues qué, no había ganado en las praderad, caza en las selvas y verdura en los
campos; no había ya cocineros en las cocinas? ¿Qué catástrofe había sobrevenido? ¿Cómo era que una persona
tan rica no tuviera lo que difícilmente falta á un aldeano
en su choza, y al mendigo en su faltriquera: un pedazo
de pan?
No! tenía cuanto pan pudiera desear, los pasteles más
sabrosos del mundo, y hubiera sido bastanle una sefla
para que al momento le hubieran presentado los más delicados manjares, los dulces más exquisitos y verduras
tan frescas como una gota de rocío. Pero la princesa no
podía comer los víveres con que se alimentaba todo el
mundo, porque las bad2s, inclinadas en otro tiempo sobre su cuna. habían decidido que se alimentaría solamente con flores recientemente cortadas ó mariposas qne
se posaran sobre ellas. Pero volviendo al asunto, hacía
dos serranas q:Je una gran tempestad había destrozado
los jardines y los campos, de tal manera, que era imposible enc.ontrar una flor siquiera. En cuanto á las mariposas, también era imposible encontrar alguna, pues la tormenta las había transportado tal vez á países muy lejanos, donde debían haberse extinguido. En consecuencia,
la princesa se encontí•aba en el estado más triete qne
pueda imaginarse: pálida como las pálidas flores, de las
cuales una sola hubiera bastado para salvarla, moriría
eeguramente si su abstinencia se prolongaba por algunas
horas, y como tenía mal carácter, ya podéis imaginaros
los disgustos que causaría á sus doncellas de honor, cuando éstas se presentaban en su cuarto sin llevar la más
pequelia flor de los campos ó del bosque.

Comme sont tristes les matous
De n'étre plus sur les genous

Qui leur fnisa,ent un lit si doux.

RAOUL GINEb'TE.-Cl!attsset chats

¡Cuánt,o~ gatos hay maullando,
las rodillar. extraflando
que les daban Jecho blando!. .....

Se cocía su pucbPro
con sabroso hervir ligero,
¿á qué andar en el granero?......

y aquP,llas largas y{'.ladas,
cuando eran acar1madas
sus orejitas delgadas

Mas llegó la suerte aviesa,
y la dama y la duquesa
los proscriben de su mesa.

por las manos temblorosas,
frías, secas y huesosas
de las viejas carifiosas

Vedlos bohemios: á menudo
en la noche, cuando rudo
sopla el viento helado y crudo,

que, sentadas junto al !uego,
pensando en el palaciego,
-su primer desasosiego-

se refugian, b~jo leve
cobertizo, de la nieve
ó del agua, cuando llueve.

proseguían sus labores
y evocaban. los amore~
de dulces tiempos meJores 1.......

Sombras éticas, gritando
cruzan, fúnebres errando,
de hambre y frío tiritando,

Entonces los adorados,
con los lomos arqueado~,
hacían de enamorados;

y en las tinieblas glaciales
perfilan los animales
sus columnas vertebrales......

en actitudes beatas,
se lustraban con las patas
penbando en bonitas gatas;

Mas si ven una criada
que camina fatigada,
con la cesta bien colmada;

6 debajo de las sillas,
como esfinges en cuc!illas,
Olvidaban sus rencillas,

sienten alegría loca
que en su famélica boca,
sabor de cremas provoca,

y en hondas meditaciones,
rehilando sus ronrones
daban tregua á los ratones.

y dolientes, lamentando
su ~ntiguo manjar tan blando,
el lomo enarcan, maullando!
BALBINO DÁVALOS.
UN GATO .... . .

Está pálida ......... está sola
Y de su gato de Angola
Acaricia la blancura,
Sin pensar en la amargura
Del peear que la dt-sola.
Desmayó la serenata
Bajo el alféizar marmóreo!
Y las hojas arrebata
Y los nidos desbarata
Un triste viento hipérboreo......
Y en las crines albeantes
Del gato, caen en raudal
Lae lágrimas tremulantesLluvia de claros diamantes
Sobre un armiño triunfal!
Josi: JUAN TABLADA.

He dicho y repito que en* el* reino había gran anguetia
por la próxima muerte de la princesa. No hubiérais reconocido al rey que en pocos días había enflaquecido; y
en cuanto á los ministros, chambelanes y mayordomos,
daba piedad verlos haciendo eefuerzos para mostrarse
tristes al verá su soberano tan melancólico.
Pero la más sincera y violenta desesperación estaba en
el corazón de un pajecillo que bacía algún tiempo amaba
á la princesa sin esperanza; el pensamiento ú.n ico de que
debía morir lo arrB.l'traba átales extremos, que hubiera
hecho conocer su misericordia á los tigres del bosque y á
las rocas de las montalias, si ee hubieran encontrado á eu
alcance. No podía vanagloriarPe de ser el preferido de la
princesa! todo lo contrario. Ninguna palabra bastar/a
para dar idea de las crueldades que usaba para este pajecillo que estaba á su ·servicio.
Cuando él suspiraba, ella se reía; cuando en la noche
BP. aproximaba cerca de ella para prestar lt- algún servicio,
ni siquiera se dignaba voltearse, lo que hubiera sido propio; le miraba á los ojos, se sentaba y le decía: ~Bien,
bien, venid, ya es la hora de dormir; quitadme el calza,
do, os lo suplico,» Luego se alejaba con sus damas. que
no cesaban de reír, y continuaba burlándose de su pobre
paje. Tantas crueldades no le impedían el amar con ardor á la princesa, y si le hubiérais dicho que la princPsa
era una coqueta desprovista de sentimientos, se hubiera
e ncolerizado, haciéndoos ver lo contrario.
Cuando supo que l:l bija del rey iba á morirá causa de
la tempestad que se había llevado las flores y las maripoeas, no titubeó un instante. Se puso á correrá través del
reino entero buscando rosas. margaritas y lilas, para el
ali mento de la que amaba. Pero por más que buscó, nada
pudo encontrar. Alguno diJo á la princesa: «Vuestra Alteza no sabe que el pajecito ha partido con la esperanza
de traeros un bueri almuerzo.» Ella sonreía con desdén,
demostrando que almorzaría con disgusto las flores qne
el pobre paje le llevara: «¡Qué hambre tengo!» decía;
mientras tanto el paje recorría todo el país en bueca de
flores, bajando á las riberas, escalando las más ásperas
c restas, con la esperanY-a de encontrar .antre las rocas,
cerca de un ventisquero, la flor misteriosa de los Alpes,
t.an pequeña y azul, que hubiera impedido morirá aauella de quien él estaba apasionado. Pero ni en las más altas cimas, ni en las más profundas barrancas, haoía cinguna flor, por que la tempestad había sido tan espantosa
y formidable, que había arrastrado todo consigo. Después de haber agotado todos los esfuerzos, volvió á la
corte, donde escuchó de los labios de la princesa las siiruientes palabras: «Ya lo había pr.,visto; es verdaderamente ridículo el confiará tales nilios el cuidado de reales personas,»

*

* .crueles palabrus habían
Pensando el paje en que*tan
Pido proferidas sin razón, sentía que el corazón se le oprimía y deegarraba, como si un buitre se hubiera arrojado
COI' sus garras abiertas sobre un pequeño pájaro rojo.
Puesto que ella tenía la doble inclemencia de ser mala y
no querer reconocer los sacrificios del que había querido
!!al varia, resolvió morir, arrojándose á un pequeño arroyo que cerca de allí serpenteaba,
Después de haber buscado con esmero si florecía allí
algún NARCISO, alguna flor que salvara á la princesa, se
acercó á la orilla del arroyo, resuelto á precipitarse. Pero titubeó, pensando que es muy triste morir cuando aún
es uno joven, habiendo tan bellas jóvenes en el mundo.
De repente una idea le vino.
Había leído en algunos libros viejos, que un joven que
lle había contemplado en las nndas de un estanque, se
había transformado en flor. i.Por qué no había de sucederle á él lo mismo? Siendo flor, la princesa podría comerla y se ealvarfa.
Se inclin? hacia la corriente y contempló su iIQagen
por largo tiempo, dejándose caer al fin ..... .
Apenas se había sumergido en el agua, cuando una daml_l de la princesa, que por allí cerca andaba, cortó en la
or1.lla del arroyo un NARCISO pálido, transformación de¡
paJe, cuyo botón acababa de abrirse.

199

EL MUNDO.
Una vez tomado el NARCISO por la princesa, la puso en
estado de esperar á que las margaritas, los tulipanes y
las eglantinas, florecieran de nuevo en los jardines y los
boeques.
LNego que ee hubo rf'cuperado de la debilidad en que
la había puesto tan larga abstinencia, le contaron que el
NARCISO que se había comido, traneformado en flor, era
el paje que había muerto por rnlvarla.
-¡Ab! sí, pf-dijo ella; es neceeario comerla! pero en
verdad, esta flor 1.10 me partee muy buena.
ÜATULO MÉNDEZ.

POEMAS LOCOS.

"

tendiéndose alrededor de mí-feliz tropel-todas las deidades de las que mi estrella sin brillo me separó: Doncellas castas que me hubieran amado. cortesanas qu!' con
caricias, corrompiéndome, divinificaran mis sentidos;
vírgenes de voces puras que adormeciéndome hubieran
evocado tropeles de suefios; nifias que me hubieran llevado flores, ángeles que me hubieran salvado.-Las visiones iban y volvían, circulaban alrededor de mi cabeza,
tristes las unas-con la tristeza de los destinos no cumplidos-riendo las otras, con risas guturales y la&amp;civas; con
la pacífica sonrisa de la inocencia otras; y la visión iba,
volvía, desenrollándose, como en el fondo del vaso se desenrollaban las azuladas nubes, nubes de quimera, al brotar y UeAprenderse del trono de ópalo. •
Y del fondo de mi conciencia gritó una voz-fné una
voz?-una voz como nunca más he oído, como nunca más
oiré, pues el espant-0 me helaría, una voz-oh, sí, fué
una voz!-la que gritó:
_
Insensato! del fondo de ese vaso levantas, irguiéndose
y desenrollándose la verdosa serpiente del deseo-la serpiente de ojos de zafiro-la serpiente del deseo de lo imposible; porque tu destino, tu singular, tu errabundo
destino, para siempre te separó de todas las ventnras!
La visión se perdió; la negrura de mi espíritu fné mayor, mi tristeza más grPnde, porque había visto lo que
nunca podré tomar, lo que si mi estrella no fuera tan
opaca, hubiera sido mío.
BERNARDO COUTO CASTILLO.
GOTAS DE .A.J BN JO.

*

g_os Gatos ~iejos.

¡Comer ratas!. ..... ¡fu ... ! T¿nían
leche, pan, cuanto 9~ena11
en el ocio en que v1v1a11,

'27

J

I.
Le aserraron el craneo,
Le estrujaron los sesos,
Y el corazón ya frío
Le arrancaron del pecho.
Todo lo investigaron
Los oficiales médicos
Para saber la canPa
De los males de Pedro,
De aquel ~ofiador pálido
Que escribió tantos versos
Como el espacio aznl«s
Y como el mar acerbos.
II
Ofd, cuando yo mnera,
Cnando sucnmba, oh médicos,
No me aserréis el craneo
Ni me estrujéit! los sesos.
Ni el corazón ya frío
Me arrebaétis del pecho.
Al alma no ha llegado
Jamás el escalpelo,
Y mi mal es el mismo,
Es el mismo de Pedro,
De aquel soñador pálido
Que escribió tantos versos,
Como el eHpacio, aznles.
Y como el mar, acerbos!
JULIO FLORES.

De profundis.
I

LA C!NCION DEL AJENJO.
Una noche, como mi espíritu c11tuviera nublado y mi
corazón lleno de angustia, y no encontrando-pues nunca la encontré-la calma que abatido y enfermo necesito,
he aquí lo que escuché, brotando del vaso, donde las gotas caían lentas y opalinas.
«Yo soy para tí, poeta, desheredado ó afligido, la deseada ambrosía del olvido-del olvido donde se hunden
los dolores.
«Yo, la verde diosa de la quimera; yo, quien á tu mente, hoy obscurecida por el pesar, da los ensueños color
de rosa, los exotismos, los refinamientos de la ilusión.
Yo puedo hacerte ver, como á Fausto el maravilloeo es·pejo-la mujer que, si tu destino fuera menos cruel, te
amaría.
«Yo, perla de ópalo, (;aigo gota á gota, gota á gota, con
triste ritmo-algo del ritmo de una campana tocando á
funerales-y al hundirme en el fondo del vaso formo vapores azulados, nubee azuladas de donde surgen las quimeras que la vida-duro fardo-jamás pudo darte.
«Yo soy la diosa verde de .la quimera!
«Soy noble y compasiva y jamás abandono á quien me
llama. Cráneos vacíos. cráneos sin ojos que hoy ruedan
en el polvo de los osarios, cráneos que decirte pudieran
de cuántos suefios los poblé! Cadáveres existen que sin
mí, sacudidos ePtarfan aún por las alas poderosas y brutales, por las inflexibles alas del negro cuervo da la desventura!
«Y también, cuando el inevitable momento al que á
cada paso nos acercamos llega, á cuántos dió mi amargura el valor para sent1r y bien acoger á la Todopoderosa!
«Soy amarga, pero mi amargura endulza los espíritus
de hiel, yo doy la dulzura del no sentir, del no pensar,
del no llorar!»
Entonces, mis ojos tantas nocbes abiertos por el insomnio, tan quemados por la calentura, se entrecerraron,
y del fondo del vaso, donde las .gotas formaran al caer
-al caer con ritmo pertinaz como mi desgracia-nubes
azuladas, destacándose del trono de ágata, brotaron ex-

En los leves abanicos se acurrucan las sonriFn~,
Tiembla el a.ve de los besos en la grana de las bocas
Y Pn las rubias cabelleras se acurrucan Jedas brisas!. ...
En las blondas cabelleras que parecen áureaJ3 tocas
De luz nueva, qne fingiendo leves clámides rojizae,
Va prendiendo flores de ambar en la nieve de las rocas.
II
En las rocas se estremecen las gotitas de rocío,
En las hojas de los lirios la luz finge resplandores
Y un incendio de rubiés en la linfa azul del río..... .
Todo brilla! Todo canta!. .. la corriente azul, las flores,
Sólo el torvo Deprojundis en el triste pecho mío
Rumbo al reino del olvido van cantando mis amores!
RAFAEL MARTÍNEZ RUBIO,
Septiembre de 1896.

Efemérides.
Ayer, entre las rubias alboradas
De mis pasados, luminosos días,
Deshojaron, en mi alma acurrucadas,
Sus pétalos de luz las alegrías.

*

*
Hoy que en mí las*tinieblas
de la noche
Prenden calladas su brumoso manto,
Abre en mis suefios su enfermizo broche
Una anémica flor: el desencanto.
*

Y mañana que deje* la* experiencia
Con su crueldad mi corazón vacío,
Daré mi último adios á la existencia
Deshojando las flores del hastío.
BENITO FENTANES.
Setiembre de 1896.

---- ---- ---

El Esiado da un mal ejemplo á los particulares: establece su presupuesto de gastos antes que el de ingresos.
G. M. V ALTOUREl valor de la mujer consiste en saber sufrir.
LE0N BouRGEOIS.

�EL MUNDO.

200

27

SE~TIBMBllE,

1896.
27

,.

Es t atu a de H ld argo Ina u g ura d a e n Oaxac a el 16 d e l actual.

I naugurac ión d e la estat ua de H idalgo
e n Oaxaca.

I nauguración d e la estatu a d a Hl d a¡¡¡:o e n el Paseo N et zah u alcoy otl, Oaxa c a .

á la retina, donde se forma la imágen. La retina P.Stá mantenida en su lugar por el cuerpo redondeado de la bol~a
que contiene el humor vítreo.
Cuando el volumen del humor vítreo disminuye por
absorción, la retiua se contrae, por Ro tener ya cuerpo
que la mantenga tensa, y naturalmente J,i vi~ión se altera.
Un gran número de enfermedades del ojo pert•mece á
esta clase. Enfermedades de la sancrre
hecnorracrias tn0
bajo mental exce~iv.o .Y desórdenes ne~viosos, s~n ~lgunas de las causas 1n1r.1ale~ que producen la absorción dd
humor vítreo y el desalojamiento consiguientP. ó contracción de la retina, y por último. la ceguera. El gran des ·
cubrimiento que !la hecho el Profesor D!Utschrnann es
que 1~ deficiencia del humor vítreo dd hombre puede
corregirse tomando este humor d11l ojo de un conejo vivo.
La trasfusión del líquido, del ojo del conejo al ojo dd

Al hacerse cargo de la Jefatura Poi ftica del Distrito del
Centro en Oaxaca el Sr. Coronel Priscilia:io l\:I. Benftez,
se propuso transformar la esplanada, com¡,rendida entre
el paseo del Llano de Guadalupe ¡ el Colegio Olerical, en
un microscópico jardín, que llevará el nombre del padre
de nuestra Independencia.
Con fondos de la Jefatura y en poco tiempo, llevó á cabo el Sr. Benítez la construcción del jardín, más bajo
que el pavimento de la calzada, de la que se desciende
por suaves rampas á la Glorieta Central, donde se instaló
una pequeila fuente de piedra de Escote!.
A la derecha del jardín y en el espacio que media entre éste y el templo de Guadalupe, se pavimentó de piedra labrada, imitación de mosaico, un extenrn
perímetro, en cuyo centro fué construido un aiR
ro@o pedestal de piedra roja de lieutzo, donde
ecuerdos
había de ostentarse la estatua del Cura Hidalgo,
fundida en bronc!l, en esta Capital.
La verja que circunda el pedestal es de hierro,
fundido por los Sres. Quijano y ~. cuyos cuatro estremos elévanse sobre eebeltns columnas,
primorosos candelabros de cuatrv luces, encerrados en globos opacos.
~1 venerable Hidalgo, tiene en la mano izquierda el vict.orioso lábaro de redención y la
derecha estendida en actitud de arengar al pueblo. La estatua de bastante mérito artístico,
obra del Sr. Contreras, fué descubierta eldía 16
riel actnal por el Sr. Gobernador del Estado,
Genernl Martín González y entregada solemneml'nte al Ayuntamiento, en cuyo acto se pronunciaron discursos que por su extensión no
publicamos.

d e l as fiestas n

pllciente, se hace p:&gt;r medio de un sencillo tubito de goma. Pero antes de esto es necesario practicar una operación qnirúgica sumamente delicada.
Lo primero que se hace es poner al pacient., una inyección de coc,üna, para hacer el lugilr insensible al doJ,1r. E1 oper.1dor practica en seguí ia una abtirtura e,1 la
bllsa del humor vítreo, atravesando la esclerítica, hi.
coroidA y la retina. La bola del ojo d,il paciente se b~ja
tanto como sea posible para dejar á descubierto la p!ir,e
superior. Un ayud.1nte sostiene un conejo vivo y Je 11uc,
una cortarla semejante. En seguid11 se pone el ojo del
conejo lo m.h cuca pJsible del ojo d!I hombre y ~e comunican las dos aberturas por medio de un tubito de
gol.Da. U oa ligtira presión hace pasar el h11mor vítreo d el
conejo al tubo y del tubl al ojo del enf,mno. En menos
de un minuto está terminado el traspaso y como el nn~
vo IL1uido h11ce aumentar el volumen del globo ddl ojo,
la retina se distiende, vuelve á su estado n,,rmal y está ya en aptitud de prestar eus i111por•
aci onales . .
tantísimos servicios. La mira del cirnjano dl:'be
ser ahora conservar el ojo en buenas condi~io•
nea. Se extrae el tubo de goma y comienza la
cicatrización de la herida.
El ayudante del Dr. Dmt~chmaun dice q11e
generalmente resulta una inflamación, pero que
e~to ayuda má.s bien que daña á la pronta cica·
trización.
El sabio alemán no afirma poder curar caso-1
de ceguera absoluta p:&gt;r este procedimiento; ¡,;,·
ro sí puede evitar que un enfermo de Jo.¡ ojo3
qutide compltimente ciego, practicando eu iíl
1 se
la operación descrita.

l

- --•u~••••-•-

Un descubrimiento extraordinario.
El Profesor Deutschmann es uno de los más
conocidos y eminentes cx:ulista11 de Alemania,
y runchos espP.Cialistas europeos y americanos
han sido discípulos de aquel sabio.
Hace más de un aBo que ha l'Stado haciendo
experiencias para traspasar los humores del ojo
de un conejo vivo al de un hombre; trabajo llevado á cabo por el oculista de Hamburgo en la
soledad de su laboratorio.
Ahora que el buen éxito de este atrevido y
no1evo'.experimento está ya asegurado, el Dr.
Deustchman no ha tenido inconveniente en revelar parte de su descubrimiento. Las primeras noticias se recibieron por cable, diciendo
que el citado profesor había curado casos de
ceguera producida por imperfecciones en la retiua, eustituyendo ésta por la de un conejo. La
noticia fué recibida, como siempre sucede, con
marcada incredulidad. Pero ahora que se han
dado á conocer más pormenores y que se sabe
que van seis ciegos curados por el Doctor alemán, ya nadie duda de la bondad del descubrim iAnto.
U no de los pacientes fué operado hace más de
un año, y el Dootor quiso esperar todo este tiempo antes de dará conocer su método, con objeto
de ver si el enfermo no sufría alguna recaída.
El Dootor Deutscbmann ha encontrado que la
cl'e:uera atribuida frecuentemente á imperfec•
ción de la retina, es causada á menudo por el
de~alojam.iento de ella. Tal desalojamiento y
contracción de tan delicad&lt;\ membrana resulta
de la absorción del humor vítreo que constituye
caei las nueve décimas partes de todo el ojo. Es·
t.e humor vítreo está encerrado en una bolsa,
Comisión qne trajo la Gampana de la Independencia.
formando lo que comunmente se llama el globo
del ojo, y á través deél pasa la luz del cristalino .Gabriel_\'illanuevn.-General ~Inrinno !alas.--Guillermo Yalleto.-3enera1 Sóstenes Rocha.

-•-•11110tn•..•-

EL CENSO DE LA ARGENTINA.

El último censo de la R!pública Argentina
acn~a un notable incremento en su población y
en su riqueza, incremento que no fué ba%anr.e
á dtitener la crisis monetaria por que ha veuilio
atravesando aquel simpático paf~.
El día 10 de 1\llayo próximo pasado, la población total de la R .ipúbhca se elevaba á 4,0-l2,\J'JO
almas, además de los 50,0()l) .irgentiuos rtl~ldfütes fuera de su patria.
La.:i principales ciudades tenían el siguiente
número de habitantes; Buenos Aires, 663,~;.
Rosario de S.1.nta Fe, 93,584; las demás cim.lad...i
contaban menos de 50,000 almas.
Desde el último censo, . tomado en 1869, ha
teni&lt;!o la población un aumento de 2,,Wl,776
almas, lo que da un promedio de 4.6 por añu.
En punto á densidad, la población es de uno y
dos quintos por kilómetro cuadrado.
Hay en la República 2,774 escuelas, 150 bibliotecas, 45 periódicos, 849 iglesias católica~, y
50 templos no católicos, 121) hospitales, 121 tt'a•
iros, 53.1 molinos harineros, 48 iábricas de a:,:úcar, 2, 74\l plantaciones azucareras, 6,513 viñ~
dos, 4-i fábricas de cerveza, 108 alarubiqu~,
852 tibricas de vino, 12,3l6,037 reses vacuuW!,
68,'till,108 ovinas y 3,07U,038 porcinas.

SEPTIEMTIRE, ] R~R.

EL MUNDO.

201

La cajita descendió ~1 agujero. .
.
tereeanteR datos eobre su
¡Pobre crir.tura! ¿Quién Jo hubiese dicho?
estado actual. Sus obserY
el
abuelo
regresó
á
su
casa.
Lloraba,
lloraba amarvaciones son interesantes.
gamente!
·
.
.
.
Y volvió á colocar el relo¡ de plata en el mter1or de la
El número del World
deNueva York correspon- vieja mesa.
·RosALIA l..ovELING.
diente al domingo 7 de
Mayo del presente afio,
constaba de 150 enormes
SUENOS.
páginas en tipo breviario,
una cubierta de colores y
(INÉOITA. )
más de mil grabados intercalados en ti! texto. Esta mastodóntica edición
Sueño en nn ángel que me sonría,
fué hecha para conmeEn una aurora llena de sol,
morar el décimo aniverCuando en las sombras del alma mía,
sario del nacimiento, meQue empalidece la nostalg(a,
. jor dicho, de la nueva viNazca el amor ....... ..
da de aquel diario, que
Sueños en las glorias de un mediodía,
hace diez ailos parecía de
De un mediodía lleno de ardor;
mal manejo, y el cual,
En una fuente que cante y ría
bajo la dirección del emCuando en los triunfos de su alegría
prendedor p.ropietario
Viva mi amor ........ .
que recogió sus ruinas, ha
llegado á rivalizar con las
Sueño en la tarde brumosa y fría
más prósperas empresas
De algun Otoflo desolador,
de su especie, con una
Cuando inclinando la faz sombría
circulación que se calcula
Entre los hielos de su agonía
en 400,000 ejemplares al
Muera mi amor ........ .
día; un palacio soberbio
S11.eño en la noche tenáz, impía
por morada, alto de quinQue airada envuelva mi corazón
ce pisos, coronado por
Cuando transcurra la vida mía,
una cúpula que domina á
Sin esperanza, sin alegría
los ruás altos edificios de
Sin un amor ......... 1
la metrópoli, convertida
por las noches en inmenJOSÉ JUAN TABLA!V-Septiembre de 1896.
lREJUE&amp;D03 DE LA.S ~'IE3TAS N .\.CLONALE3.-'.) ,1)?7.a d3 la coluro.na qna da3fiJó p:&gt;r,las canes principales 80 ~lobo de luz eléct~1ca.
el dla. 16.
Esto bastará á dar idea
de las estupendas proporciones de Jo~ periódicos en los Esta1os Unidos. Cada
PARA AUR ORA
Recuerdos de las fiestas de la Patria.
número diario contiene materia de lectu,a, como para
llenar un grueso volumen, y las condiciones dominicales
Escucha princesita:
Damos dos fotografías más, relativas á las fiestas de la
cuadruplican ese material.
En tus pupilas diáfanas s~ agita .
"Patria, que con tanto lucimiento se efectuaron y que deDe aquí la institución eminentemente yankee, de los
Un enjambre de estrellas mcendiadae;
Reportera y de las Entrevistas. El reporter es así como
.ja n tantos recuerdos.
.
. .
En tus pupilas arde
La una representa al señor Presidente y á bUB Minisel diablo Asmodeo que destechaba las casas para exLa luz tremoladora de una tl\rde
tros dirigiéndose á la Glorieta Central de la Alameda eL
piar en sus interioridades. El reporter asalta á sas víctiQue se desgrana en chispas argentadas.
16 por la mailana, y la otra, la cabeza de la columna mimas, les aplica al cerebro su bomba de succión, y les saca
Escucha, reinecita:
litar que el mismo día desfiló por la Avenida Juárez.
lo que tengan en él y también lo que no han pensado jaEn tu frente de rubia moscovita
más tener. Si el paciente se niega á dejarse «pompaer11
Ambas son instantáneas.
Hlly un nimbo de pálidos desM!llos,
No son estos grabados de una oportunidad inmediata,..
(se ha inventado ya la palabra) mucho mejor para el reY tu rostro afilado,
ámenos que se les enlace con :os que en nues.tro númeporter. Entonces la entrevista aparecerá m,í,s interesaote
De aileja aristocracia va encuadrado
r o anterior publicamos y de los cuales corn,t1tuyen uca y llenará varias columnas de ajena cosecha. Si enojado
En el oro imperial de tus cabellos.
•complemento; pero bien se sabe que nu~stro semanario ae atreve á negar lo qne se le atribuye haber dicho, sti le
es un periódico de colección, un álbum ilustrado d~ los desfigura su negación, y
p rincipales sucesos, de las escenas que más puede rnte- si rectifica al día siguienreearnos recordar , y por lo mismo, caben en él amplia- te, se le emplnma.
ciones de esta naturaleza, que completan la fisonomía de
Lo que aquí se llama
•uo acontecimiento importante.
«interview11 es un suplicio
á cuy J tormento hay que
eometeree sin chistar. El
reporter no es otra cosa
r . - Curios idades .
"'""'""""=,..._,.
que el alimentador de nn
móstruo que con las enorEL PERIODISMO EN LOS ESTADOS t:NIDOS.
mes fauces abiertas a~uar
da todos los dfás su racióu
• El General Nicanor Bolet Peraza, que es uno de los ee;i- de cuartillas. Son diez,
p íritus más ilustrados de América, acaba de publicar e=n veinte, cincuenta páginas
'Un diario de Caracas un hermoso art,ícnlo en que habi a
las que hay que llenar,
·del adelanto del periodismo en Norte-América y da iJD- que á su vez constituyen
el alimento de esas máquinas estupendas que votau setenta mil ejemplares en cada hora, para ser
devorados en pocos minitos por ese otro monstruo
que cuenta setenta milloues de cabezas.

LA. COMISlON :E:-.CARGA.DA.

DE TRAER LA CAllPANA UE LA IN OKPl&lt;:NDENCIA.
Damos una fotografía de los aef'iores encargi, dos de traer á México la campana de la fotl.-·
pendencia. AJ Sr. Gabriel Vi1lar:ueva dé~nse
las p ~squisas que dieron por resultado la Hlen·
tificación del esquilón San José, y á los cnaHo
miembros de la comisión en general, la trm-la·
c1ón de la reliquia y con ella una nota nue'".ª _y
conmovedora para nuestras solemnidadt:a c1v1cas.

Tndo 1'1 que comprende
h que lee, imagina siempre que la idea tlXpreeada
había germinado ya en
!:!U propio cerebro.
RECUER~OS DE LAS FIESrAS NACIONALES.-El Sr. Presidente y sus Ministros úlrlgiéndose f. la Alameda.
TmlD0R0 Ü.AJJU.
_,¡ dla.16.
Escucha, virgencita:
En tus manos artísticas palpita
La inmaculada sangre de la azalia;
LITERATURA FLAllENCA COSTEMPORANEA.
Tus manos medioevales
Tienen las actitudPs sefloriales
ELREG.ALO.
De las madonas místicas de Italia.
Escucha, yo quisiera
Y abrió la mesa.
Encadenar á un ritmo rui altanera
A sn lado, de pie, el niBo advirtió el reloj.
Y ruda inspiración, y en una trova
-Abuelo, le dijo, d,ímelol
Repetir, á tu lado,
-Te fo daré el año entrante, respondió el abuelo, si
¡Todo lo que los sueBos te han contado
estudias mucho y eres juicioso. Ya vel"ernos.
En el misterio virgeu de tu alcoba!
-¡ El .1110 entrante! exclamó el niño. Pf:r~ abuelo, tal
Pe-ro oye lo que cantan
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan v1t&gt;¡ol i Y estás
Los ecos que en la noche se levantan
tan enfermo!
Para caer en el silencio inermes,
Y el anciano ee puso á reflexionar diciéndose: Es verdad!
Y lo que parlotean
y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del mu·
Los ideales caftos que rodean
chachito.
Tu cabecita rubia cuando duermes,
Tomó d reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
Y lo que digan ellos
entrP las l)"'(lUt&gt;ñas manos &gt;\vidas.
Será lo que mis cánticos plebeyos
-Tu padre me lo dió, dijo.
A tu oído dirían, si pudieran,
¡Todos los- madrigales
Habían cavado una fosita.
Que, cayendo á tus plantas imperiale11,
Los colegiales i;e agrupaban e~ torno ~e ella, y un anUomo una alfombra blanca se extendieran!
ciano hincó penoeamentP. la rodilla t-n tierra.
A.!(TL'(OR l.li:scANO..
El viento fresco de la mañana jugaba suavemente;¡ con
Septie:ubre e-e 1896.
su11 cabellos.

•*•

EL

REGALO.

�202

EL~1UNDO.

LA DICHA EN UN POZO.
[Cuento romántico.]

I.
Hipólita y C'ayetano se amaban. Se amaban como se
:rman las flores de la enredadera; se amaban como se
aman los trinos del ruiseñor; se amaban como se aman
las estrofas de nna lira ..... .
¡Se amaban como nnos salvajes!
Doña EleutE'ria-porque la madre de Hip61ita se llallamaba Doiia Eleuteria-había inculcado en el corazón
de Pn hija los preceptoe de la virtud.
¡ Hipólita era virtnoe:a !
El rostro de Hipólita reunía todas las bellezas juntas
del cielo y de la tierra. Para ella, eran los canto9 de las
ave~, los matices de la luz, lus cuerdas de la lira.
¡Hirólita era bellfeimal
Cayetano trabajaba en una tienda y vestía modesta-

mente.

¡Cayetano era trabajador y honrado!
Cayetano poseía un rostro agraciado por un lunar de
pelo á la derecha del bigot.e rubio. .A.demás, suspendía
diez arrobas de un solo g1,Jpe.
¡Cayetano estaua saludable!
IL
Una t.arde; ·¡tarde nPf.lstll !Cayetano
vió á Hipólita en la 2-~ de Plateros.
¡La vió y la amó!
Y no obstante su timidez natural,
Cayetano se detuvo en la eeqnina y
clavó en Hipólita ardientemente la mi-

¿Q•1é aguardaba Cayetano?
¡Ah!
Cayetaño esperaba á que su prfocipal, D. Leovigildo,
le enbiera el sueldo.
Sin mayor sueldo ¿cómo ratificar ante el ara sus juramentos d~ amor?
¡Jamás!

VII
Una noche, después de cerrar la tienda, D. Leovigildo
llamó aparte á Cayetano.
-Desde el día primero, gana usted Yeinticinco pesos mensuales.
-Gracias! exclam/¡ C~yetano y por poco no se arrodilló delante de D. Leovigiluo.
Lnego, sin quitarse el dtllantal, partió desolado á casa
de Hip61ita.
Iba á participarle la fausta nueva y á fijar e! día de su
enlace ........ .
Los minutos se le figuraban eternidadeR........ .
De repente, al pasar por una e8quina, flaqueóle un pié
y rodó ..... .
iHab1a c1fdo un un pozo!
\Jnandu lo Pacarou, dos transeunles compasivos. Cayetauo agonizaba.

nda.

LA joven sonrió.
En el alma de Cayetano deRpertó
aquella sonrisa espe1·:rnzas halagüeña.~,
ilusiones doradaP.
En el alma de Hipólita grabó se diamantinamente la mirada de Cayet1mo.
&amp;&gt;fiaron esa noche la niña con el joven y el joven con la niña.
Ohl La felicidad!

27

SEPTIE:UBRE,

1896.
1

niña, hallará el postrer recuerdo del hom~re que siempre adoró en usted.
-¿Cómo? inquirieron, aterrorizadas por fatal presenlimieuto, las dos mujeres.
-Sí!. ..... El más respetuoso de mis dependientes, Callet.ano Barboqu~jo, ha fallt,cido!
Hipó lita y Doña Fleuteria se miraron con ojos extraviados, lanzaron una carcajada erizan te, [rfa como la hoja.
&lt;le

11 n

Vigor
9

del Cabello
del Dr. AYER l:I

Es el mejor cosmético
Hace crecer el cabello

puñal.

DESTRUYE LA CASPA,

¡ E~tabau locas!

P.

Y con su uso el cabello
sris vuelve á tomar su
color primitivo.

EscALANTE PALMA.

EL AGUA QUEARDB:.

El Vigor del Cabello

Como tenía fiebre, la cruel fiebre del amor, el pobreena:~orado resolvió bañarse .e n el río freeco y manso que.
corre sobre los guijarros bruñidos.
Habíanle dicho:
«Puesto que suhes sin esperanza ni consuelo, puePto
que tienes en el corazón, en la freI?te, en los labios, loa.
colores del eterno deseo engañado, conviene que entres y
permanezcas largo tiempo en esa agua que goza, desde
una fecha sin memoria, de la virtud de apagar los incendios de la pasión: varios son los que sin estar menos enfermos que tú, hánse restablecido lu.-go; ee un prodigio que todo el mundo puede referir•
te en el país. »
Se dejó, pues, deslizar por la orilla
del río; mas apenas hnbo descendid,&gt;.
á la frescura de la onda, cuando sin'tió por todo. el cuerpo candentes brasas que lo estrechaban, envolviéndolo.
en llamas..... ¡Huyó á través de la lla-.
nura ! Las quemaduras le atenaceaban los miembros y la piel, le devoraban, le consumían. Jamás había sufrido tonura semejante.
Y como él se quejara, la hermosa, quA
no lo amaba, le dijo; «¡ Ah, yo sé biPn
po,qué es; sucedió que un día, pasando.
cerca de este río, dejé caer una de laM
florecitas que adornaban mi cabellerat

del Dr. Ayer está
compuesto de los ingredientes m ás escogidos. Impid~
que el cabello se
ponga claro, gris,
marchito ó rasposo,
conservando su
riqneza,
exube rancia y
co Ior
' hasta un
periodo

· ~ Antiguo vEficaz.

E.nfermedadnefuto. no causa. LleYa en si
m&amp;ma ao ort,reo; ~us manifestaciones son exleriorea.
Por flt'D&amp;igolPute, para curar uno.
&lt;"■fet'medad la cauA debe ser c.uroda ante todo
,rdeloeontrariooln~uno enfermedad p11edeser
C"Dra••· "Warner'e 8A FE Uure." fuoda8u ~ran
rcputarioa en ...., prlnclplo. Demueatra que el.
95 POR CIENTO

•e toilu lu enfermt&gt;dadee proceden de desórd_,.. en 108 rlüon.-s y del bí11:ado, y ataca
directamente la raiz do la eorermedo.d. Soe
eo111pvneates obran di~tamente sobre aquel los

avanzado de la vida

ór,ca11o,t., tauto &lt;"orno alimento como rf'ntnurador., y po11féndolo.1t en buenas condiciones do
. . lucí ■leja.a enfermedades y dolores del aifltemQ

Cuanto más se usa, más rápi•
dos son sus efee tos.

v-r■l."

Par~Juinnamerablesdolenclut-auudu por
aabi•1entoa eo loa rlñont"a, hig&amp;do y ór,ranos
uriaarios; para-loe aufrimif'oto, de laa mujeres,
para tOtla afeccion neryioaa v desarreglos físicos
e■ getteral hte pian re01edlo no tlt"nc preí'io.

MedaDa de Ore 110 la Exposición de Barcelona.
Una duda que me quema,
Tengo, stdlur Oficial_,
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Usté mando dar varazos
Al corneta, y no re~ulta,
Qne le den unos metrazos
Y así no nos cobr.1n multa.

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Preparado por el Dr. J. c. Ayer Y Ca.,
rLowell, llfass.• E. U. ,A. t
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en la envoltura, y está vaeiado en el crtstal
de cada frasco.

ÜATULE lHENDEZ.

III.

--u111()111u--

Otra noche, noche embalsamada de
aro,uas primaveraleP, saltó &lt;'ayetano
por las tapiM o.ltl jardín ele Hipólita.
Ella estaba reclinada en nn banco
d(\ piedra, con el alma e~ PI pemamiento y el.pensamiento en Cayetano.
Cayetano se postró á sus plantas
exclamando:
-¡Te amo!
-¡Cielol'! profirió la ioven, y lae t.intaR del rubor pintaron sus meJillas
-pálidae.
-¡Amame! suspiró Cayetano.
-¿Me amarás siempre? interrogó
Hipólita.
- :Antes y dePpués de la eternidad!
-¿Me lo juras?
-¡Te Jo jnro!
Sus miradas se abrazaron sus manos
~ confundieron, FllS labios ee estre~haron en el alma de un beso ..... .
En el leve aliento del beijo se unieron aquellas dos alrnae..... .
Entre tanto, en 11 horizcnte surgía
ia luna, hermosísima luna llena, del
-tamaño de una hostia, pero de las
grandes.

Selección literaria.

El ideal no es más que el puntocnlminante de la lógica, como Jo bello.
no es otra cosa que la cima de la ver•
dad.

VI
Habló Cayetano con doiia Eleuteria.
JJ.-ña Eleuteria consintió en que los jóvenes Fe amáran,
110 Pin advertir previamente al mancebo qne á ella no le
agradaban las relaciones largas.

El amor tiene niñerías; las otras p.iaiones pequeñece.-;.
Vergüenza á la¡¡ pasiones que hacen.
al hombre p• queüo.
Honor á las que le vuelven niiio.

'El pigestivo Andrf'w cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cállcos, etc.
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digest!v?· Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptes, inapetencia, pesadez, couetipacfón, dolor de e.storuag-o por antiguo o re~elde qu? sea el
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esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

.Alumbra mal porque tiembla.
Inglaterra fné muy modesta frente á \Vellignton. Hacer á "\V¡,Jlignt&lt;,11 ta,1
grande, fué hacer á Iuglattirra wuy
pequeña.
El amor... la mujer... ¡He ahí no
círculo del que no sald1éis 11unc;1!.....•
¡ En cuanto á mí, lo q u,iq uisie1 a es....
volver!
Job es más majestuoso mi~Prabl~ que próspero. Su lepra es una púrpura► .
La mujer reina. Y o no soy realista
más qne de esa monarquía.
¡.Qné es Adán? El va~allo de Eva.
Para Eva no9habrá 89.
VICTOR Huoo.

V
Doña Eleul.erin cay6 en la cnPnf.a de
que su hija no hacía las cosas á derechas.
Una vez por echar vinagre á la enFala~a, le echó aguardiente alcanforado.
-Pero ¿qué te pasa? Preguntó dofta
ElPnteria.
Hipólita no pndo contenerse: se Jany,6 á los brazos de
~11 madre, llorando como si le extrajesen un diente de•
lantero.
-¡Yo amo!
-¡Ave María Purísima!......¿Y depde cuá11do? ¿A quién?
-Mi amor no reconoce edad, madre mía!. ..... ¡Yo amo
á Cayetano!
- ¿Quién es Cayetano?
-Cayetano es el centro Je mis ilusiones. es mi dicha,
'l'R mi ideal realizado! Cayetano es un gallardo dependiente de mostrador.
_
-Menos mal, hija...... Por mf, pueden ustedes casarse
(:Uando quieran.

DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

La luz de las antorcbns se asemeja_

IV.

GI amor

ae la ...... 1lut1ia

( Dibujo de Leandro Izaguirre. )

VIII
Cuatro mozos transportaron á Cayetano á su domicilio.
Mientras el sacerdote le aplicaba la estrcma-unción
el desventurado joven abrió los ojos.
'
Reconoció entre los circunstantes á su principal, á D.
LPovigildo.
·
Y le dijo con apa~ado acento:
-Me muero...... de•eo qne me haga un favor ...... cortarme el pelo del l•mar...... llevárselo á mi novia........ .
Hi pólita Latiguillo.
·
Y espiró.

IX
D. Leovigildo se present-6 en casa de Hipólita y sin
aceptar el asiento que le ofrecía doñ, Eleutería, puso tan
las manos de la jóven un paquetito, advirtiendo con vo:z
dolorida:
.
- Enrnelto en ese pedazo de u El Monitor Republicano,»

Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada

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del honor como S(': observan las t~tre·
llas....... ¡ De lejos!.. ... .

á la prudencia de los cobardes.

El amor crecía incePante en los pechos de Hipólita y de Cayetano: rayaba 1&gt;n adoración, en delirio, en locura.
Hipólita sólo peneaba en Cayetano,
en su amado, ora estuviese ella baTTiendo, ora limpiando los muebles,
ora fregando las ollas y sartenes de la
eocina.
Cayetano sólo pensaba en Hipólita,
en su amada, ora estuviese arreglando la bodega, ora midiendo varas de
lienr.os, ora limpiando las vidrieras.
Ah! El amor!

DIGESTIVO ANDREW.

Prefiero la vida al arte; una obra..
maestra helada por los siglos, no eH,
en suma, más que un ~ran muPrto.
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Conocer el deber. es á ocasiones más..
difícil que cumplirlo.

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UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

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o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
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blico mexicano por

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 13, Septiembre 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA CAJA DE ·AHORROS.
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TOMOII

MEXICO, DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 1896.

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Presidente: Serapión Feruández.
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

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'-'

SAMUEL MUÑUZURI
UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

·------------~·1

Y DE OTRAS PUBLICACIONES

Enfermos del Estómago
Es

conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETAes
lo único positivo, lo único que cure.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cana Oblea, el nombre DIGEbTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntúmas: Agrios después de las comida.e:; 6 Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas cró-

"La Tertulia," 1l•
tuadn frente á I a1
o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
• T I a p a 1e ros 19, ea
hoy la cantina que
h~ preferido el pú·
blico mexicano por

nicas.

Son enfermedadoo que según ensefían millares de
personas bien conocidas y respetable-,, á quienes se viú
sufrir durante muclws afws y además reconocen emi-1
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan com-•
pleta y ·radicalrnente con el

OJiginalidad en
los exquisitos y ~

s11

licados Frees L•••

Digestivo Mojarrieta.
En todas las D1·ouuert,1,s de México

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

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\;\ s O1·lChOn
le e bOr aaos.

�'-'-EL MUNDO."
S'DIANARIO ILUSTRADO.

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
KBXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.nie
al Gerente de este periódico.

y

4

EL MUNDO.

206

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
8(' robra por trimestres adelantados.
N(uneros sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago dellest&gt;r precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá The Spanish American Newspaper ~ompany, 136 L1oorty St. New York, E. U.»

politirn positiu11.
La política provinciana tiene sus marrullerías habilido~a,., sus disfra1.adas astucias, que á veces puedet, sorprender aún á loe ebpíritus mejor preparados para descubrir los más ocultos sofismas.
A,í hemos visto que en algunos Estados de la República se ha empleado una maniobra, conducente á exaltar la personalidad de un gobernante, pretendiendo co111u11icar á éste un prestigio artificial extraído de otra
peroonalidad máR ilustre. El hecho se realiza como signe:
l11s amigos del Gobernador X, en la Municipalidad JI del
B,ta&lt;!o de ......... deciden co11gratularxe de que el primtr
rnaaistrado local vu1&gt;lva á empunar el timón de la nave...
etcº.,tc; y con és.te, tí otro motivo-que para el caso ea lv
1oismo- organizan una manifestación po¡,ular, un voto
lle gracias 6 una acta de adhesión en favor del Gobernador del Estado ...... y del Sr. Presidente de la República.
El procedimiento resulta de una reprochable injusticia y
digno de eer Eeveranmente censurado
Al unir el nombre del General Díaz al de alguna de las
figuras de segundo ó tercer plano de la política militante, no parece sino que se quiere igualar la8 funciones de
ambos, que se trata de identificar las dos labores, que ee
pretende establecer una medida común que sPnale un lími -;e nivelador entre las dos personalidades bien distintas ~n sus aptitudes, en los servicios prestados y en los
méritos que la República les reconoce.
Las torpes imitaciones del General Díaz resultan caricaturescas para las contra-figuras pretendidas crear al amparo de eete molde único. Esta unidad de fuerzas, esta
1dentificaci6n de laboree, esta comunidad de funciones,
es ~encillamente uua sofistiquerfa insostenible de la política de provincias, cuya pequenez inverosímil no la permite adoptar.otros medios para realzará susprobombree.

conocimienh, ilel asunto algunos errores que no es del
caso refutar ahora.
Sin entrPgarnos á la negra mieantropía del cofrade á
que aludimos- ya .que los hechos nos están del!JOBtl'ando lo exagerado de ese pesimi_smo- sí convemmoa en
que existen en nuestro país senos obstáculos que se ?PO·
uen á la expansión de la prensa, en la forma y térmmos
que corresponden á otros órdenes de progresos nacionales.
Pt&gt;ro entre loa que se citan generalmente, no beJ?OB
visto nunca mencionar un hecho de car ·cter econónuco,
que establezca lad!ler~nciaquee::cisteentre un_diario mexicano y una publicación extran¡era de la misa:ia índole. Para el público europeo y _de los ~stsdos Umdos,. 11!1
diario P@ un product? n~cesarw á la vida; para ~l pnbhco de 1\Iéxico un periódico es un ª!tículo de l1110 -Y e!1
virtud de dos criterios tan desemP¡antes, los que publ!can diarios Ee ven obligados á adoptar las condiciones
de su mercancía á la~ Rolicitndes dP los consumidores.
El lector de periódicos rn México, exa~ina prolijamente la impresión, palpa el papel, se denene ante las
erratas estudia la hoja impresa de arriba áabajo y de d~recha 1\ izquierda, exije el número preci~o de comas, pt·
de la cantidad exacta de puntos, ee indigna ante una paginación equivocada y no tolera una letra l'0ta.
El lector de periódicos en los Estadoe Unidos y Europa
paea por encima de estas minuci¡\s, á él lo que le inttlreea ea la noticia, el reEto ea indiferent1-; recorre á toda
prisa las columnas, fija poc un momt&gt;nto eu a~nci6n _en
lo que le conviene, no ~e alarma ante 110 e.~pacw que p_m·
ta no rechina los dientes delante de una 1nMil que baila,
se' encoje de hombros frPnte á un p:hrafo borroso; termina su lectura, hace una bola de papel y arroja lejos de
s( el producto consumido.
Con tales consumidores, el emprPeario de periódicos no
está obliga~o á elaborar un producto de el1&gt;vada cotización, una obra maPRtra de ArtP. En México sucede lo
contrario, y de aquí qne el periódico resulte caro, infinitamente Ruperior en precio al común poder de adquisición del ptíblico.
Nuestra prensa comparada con la del extranjero- no
hablamos de los periódicos especialistas, es siempre s11perior en confección á la europea y a:nericana, que cu1&gt;ntan, además, con elementos más poderosos que los nuestros.
La gran evolución :!e la prensa mexicana, consiste,
pnes, en trausformar el periódico, de artículo de lujo en
producto nect:sario.

~alítira gtntral.
RESU\lES.-La Uieta lotPrna!'ional centro-amPricana.Lo qne ¡medP, lo qu• a,pira, lo que tiene.-lneon~ist~ncia
ut'lual de la soñada unión.-La füpública ~layor y su
porvenir.

ÜC'fUBR.E,

1896.

evitó el gobernante de Nicaragua sa~iefaciendo cumplida,
mente las ¡,reteneiones de b1 itánicos y norte-amerlcanos
Si la sonada unión, ei la ca?areada Rep~blica Mayo;..
de Centro América no ha podido todavía !1• so_focar las
rencillas y envidias que la c~rroen ~n ~I ~nter.or, en el
mismo periodo de eu incubac1ó_n, y 11.1 siqu1er~ se ha podido atraer el respeto, la,cons1derac1ón, el suuple recanocimiento que Fe merece todo ~tado soberano en el
ejercicio de su soberanía ¿á qué aspira?
.
¿Querrá. acaso, imponerse por la ~unza poética deldetirrambo melifluo y de_l~ frase, al_u~onaute y harmoniosa? \·ana quimera, delmo fanta'lt1co:
La hiRtoria tiene que ensenar con sev1&gt;ras enseiianzas
á ¡0 , soñadores, que se n~ceeita algo más. que buenos deseos y ruidosas declamaciones p~ra uncir á los _puebloq,
y pueblos ri vale!'. .'\ esas_ agregac10nes hPgemon 1acas. El
hijo glorioso de F1l1po tiene que vencer u~a ,\ una á las
repúblicas griegas para fundar lasupre111ac1a de Macedonia sobre toda la tierra de los dioseR y de l:ci.s teogonías;
las naciones de la edad moderna en el c:mt1 nen te europeo sólo se levantan alti\•as, cuando una mano vigorosa
y fuerte ha coronado las cabezas de loHseñor&lt;&gt;s feudales y
derribado entre las llamas del incendio y los golpes de
la cata;mlta los castillos y las barb~canai,; y en _nuestros
días hemos podido ver que 1a Prusia no ha podido ensenor;arse de Alemania y levantar la estructura de! nuevo
imperio germánico, Pin las victorias de Sadow" que !a engrandece y el triunfo de Se?á~, que no só!o hum11la á
Francia, eino que ata á l?s prrnc1pes germán1_?OS al carro
del Rey Guillermo, salpicad? de sangre, per-., cargado delaure!es y de~pojos del vencido.
.
.
.
Sigan, pne~, los delegado~ de la Dieta, _d1scnrr1endo eobre sn unión; bu~quen solíc1tos. la adhesión de Guatemala y la cooperación' de Costa-Rica: días llegarán ~n quedespierten al toque de reb lto que haga sonar el mas aíor-.
tunado ó el más atrevido de sus corifeos.

X. X. X.
l? de Octubre de 1896.

TEATRERIASCon gran curiosidad era esperada la compafl.ía espanola de don Ctlferino Palencia, que ha venido á ocuparnuea•·
tro Teatro Nacional. Resignados ya á 110 oír buena m.íei•
.:a e&amp;ta temporada, á no disfrutar de ese único esparcimiento lírico que se nos concedía ano por año al asomare! simulacro de invierno que en México ,mcede á u~ Otono powposo, de$eábamos cuando menos ~lguna variedad.
en los espectáculos á que podíamos aspirar: el drama y ·
la comedia. María Tubau ha venido á rom¡,er esa mono•
tonía artística alternando con Maggi en el favor del público.
Presentóse la distinguida actríz en el Nacional, en «FruFru,» ya sabéis, esa famosa Fru-Fru que han paseado por
nuestros escenarios artistas de meworia...... más ó menos
feliz.
¿Como iP.terpretó la señiira Tubau ~rncreación fr~nce~?Los cronistas que me han precedido ~n las bo¡~ dla·
rias hombred prudentes en eso de cromquear, meticulosos ~n lo que ve á loa juicios prematuros, han estampado.
unánimemente la frase consagrada: «no querem~s espei:ar
un juicio que aún sería ligero y más que todo 1mpres10•
nista dada sobre todo lacomplexidadde«Fru-Fru.11 Mag•
nffic~; per~ permítaseme que me admire un poco de_ 8!3ta
complexidad, á meno. que .se la suste,nte en la condic)Ón
de la protagonista, qne mu¡er al fin, t1eneque ser un s1 es.
no es enigmática y difícil en su caracter; que por_ lo que
ve á la obra, yo, miope de mí, no hallo complexidad al·

Por fin, tras porfiada obstinación y tenaz perseverancia,
ya tenemos reunidá en la ciudad de TPgucigalpa la Die·
ta Internacional que e11carna los intereses de la unión
centro-americana y rPpr...s.-nta las fratema,les tend•ncias
de la República Ma., or. [11ndada por la agrt&gt;gación inconsist1&gt;nte de Honduraij, ::lal vador y Nicaragua.
¿CuáleH son los idealeP qne persigue esa famosas Dieta?
El desenlace del drama de la calle de Santa Isabel, de qué misión real tiene al pretende1· unir pueblos seme·
que en mom,mto oportuno hemos dado cuenta t. nues- jantes por su comunidad de origen. de raza, y de costros lt"ctores, ha tenido el privilegio de dejar descontt,n- tumbres, pero heterogéneos por sus intereses, disímbolos
ta á eea grau masa anónima y ondulante que se llama él por sus aspiraciones, apartados y divididos por sus rivapúblico.
lidades?
Oreemos sinceramente que cualquiera otra solución que
En un rapto de ese lirismo político á que son tan ocael Jurado hubiese dado á este deegraciadlsimo asunto, sionados los países neolatinns, en uno de esos éxtdeis poé- ~~
.
En cuanto á lo del impresionismo ¿quién dice que DO·
habría de igual modo provccado el descontento geueral. ticos que con tanta frecuencia poseen á los estadistas hisl:'ero el proceAo que acaba de cerrarse no puede ser juz- pano-americanos, los del~gados de !:le naciones citadas es bueno en la crítica de teatros cuando se tiene un tem•
gado con este criterio que lo arrasa todo, y que del mis- antes, se reunier?n en_Ai:napala y aprobaron las bases y
peramento delicado, uu temperamento de cronista de
mo modo critica este veredicto que hubiese censurado echaron los frá~1lee etm1entos en que hoy se asienta la buena cepa? Las impresiones primeras son geueralmente
cualquier otro; por el Psp(ritu de eterna rebeldía, tenaz incompleta union centro-americana.
las más exactas, las más justas, las más fieles en ef&gt;to de
y persistente, en virtud de una ciega oposición eistemá·
teatros.
Apesar
de
las
reticencias
de
la
peqnefla
Costa
Rica
que
tica y anticipada 1\ todo acto que resuelve una cuestión es cauta v no se dPja deslumbrar por aparatosos oropeles,
Pero basta de di~resi6n. ¿Cómo interpretó Mar(a Tujurídica, económica ó política; rasgo indefectible que ca- y de la abierta oposición de la relMivamente poderosa bau su papel? D1scret(simamente, concienzudamente,
rsctJriza á la!! multitudes.
( con perdón de Escalante Palma.) Es mujer de talentc?,
El Musoo piensa que, dadas ·as conclusiones presenta- Guatemala, que no abandona sus ocultas aspiraciones de y tiende á corregir loe defectos de su escuela, de esa h1·
ejer~er
la
jefat~ra
en
la
hegem,on!a
que
la
preocupa,
los
das pc-r el agtmte del Ministerio Público y dados tamdalga escuela espafiola que aun no puede perde_r su euf'.'·
bién los puntos ob,;curos que han persistido en el escla- enviados especiales de las repubhcas congregadas d~i- tismo y lm amaneramiento. Nótase. en ella la .mfluenc1a
dieron
constituirse
en
uua
nueva
entidad,
en
una
~ueva
r.,cimiento de este drama, el jurado ha obrado, no llólo
de las grandes actrices francesas y s1 fuese más ¡oven acaimpulsado por un movimiento de conciencia, sino á la nación, 'por medio de un pacto federativo que ha de amal- baría por modernizarse en absoluto.
gamar
y
fundir
en
uno
solo
los
intereses
sociales
y
polí·
vez obedeciendo á una irreprochable disciplina intelec~I cuadro que la rodea, es mediano; sólo ella reeal·
ticos de las altas partes contratantes.
~ual. Ante l~s materiale~ agrupados en este proceso, an
ta y esto pasa de ordinario en las compañías espafiol.aa
Fruto
de
las
conferencias
de
Amapala,
y
consecuencia
¡uez no bub1eee procedido de otra suerte, ni habría ende aquel pacto es la apertura de esa Dif'ta Internaci,)nal que nos visitan: una figura.más ó ruenos notable,~ voila·
contrado solución más ajustada á la justicia.
de
que venimos hablando. Producto también de esa es- tout. La homogenidad, la harmonía que se ad 111erten
¿Cómo condenará Enríquez cuando no existía la prueen Ja,¡ compañías italianas y francesas, donde hasta el
pecie
de confedera~ión fué la ayuda material que prestó
ba jurídica de que él hab(a sido t'l matador de Ortíz?
últim') comparsa está en su pap&lt;1I, se echan de menos
el
presidente
de
Honduras
á
su
colfga
de
Nicaragua
en
¿Cómo condenará Pvucel ei no se presentaban en consiP1111,H-e en los cuadros artísticos espafioles,
los
disturbios
pasados
últimamente,
que
amenazaban
de
tra suya pruebas concluyentes, positivas, indestructibles
1: na cocurrencia numerosa acudió al estreno de la.Tubau
muerte
al
gobierRo
del
General
Zelaya.
que lo hicieran responsable del delito? ¿Cómo condena~
prnmiándola con merecidos aplauRos. Qua siga cos~c~ánLos
amotinados
de
León
habían
orga-nizado
á
favor
del
&gt;i. loR dos cuando había un inocente?
'.lolos, y ahora digamos algo de Maggi, ese exqul81to á
El veredicto del jurado, dentro del orden de ideas en eterno cuartelazo un gobierno revolucionario· la autori- quien dt:bemos ta.uta• agradables seusacionos.
qne se encerr_ó &lt;l. este tribunal, no ha podido Per, lo repP· dad constitucional carecía de energía y de 'valor para
~!mos. más :i,i11~t11do á un alto principio de justicia. El aplastar á los rebelde,; una y otra yez los servidores del
***
¡uradoen '.\lex1co, después de la loable selección que en gobierno y los pronunciados llegaron á las manos, sin que
Jfoggi
ha
tenido
en
la
PPmanasu
&amp;·ata d'onore. ~I pú·
la
victoria
de
las
armas
se
dignase
decidir
la
descomunal
él se introdujo hace tres ó cuatro anos, cumple fielmencontienda; fué preciso que fuerzas hondureflas se mezcla- blico a&lt;'Udióal benelici,1&lt;.ld artidta y le hizo una cont)nua·
te la'! funciones que le están encomendadas.
ran en el asunto para inclinar la balanza de los destinos da ovación durante p) dPsempeno de La arp!a er,Ja!fla··
de 'Xicaragua del lado de los leales y adictos al General da, obra de Shake1&lt;pe11re cnyo repertorio tiene tan dolD.llla·
Zelaya.
do el notablea~tor ital:ano.
~l µ-critilliro nrrc.snrio lJ el prriólliro lle lujo.
La acertada elecci&amp;u de obras, la belleza de Cl.ara, la ~leMas ¡ay! que ni los ingleses ni los americanoA quisieron estar en d secreto de la alianza oculta, y cuando el gan te gracia y sprit de della nu..rdia, han sido 1n.sufic1en·
Ha comenzado á producirse el movimiento periodísti- general hondureño pretendió restablecer el orden ame- tes para Yencerl'n nueetro público el desvío hacia la sala
co de que habíamos hablado hace poco menos de dos nazado en el Puerto de Corinto, desembarcaron tropas de Arbeu; pero J[aggi que ha visto encada. nocheaum~nmeseP.
de los buques de guerra surtos en la bahía, amenazaron tar su au:litorio y que vtlrdadero sacerdote del ª!te, vrl'e
_En el progreso general de l'.' prensa, salvo algun0c(desde- con bombardear la ciudad si los de Honduras no se reti- parafl, menospreciando, pn cuanto cabe, el é_x1to o~c~nables desahogos de los heridos por la competencia los raban, y con el apoyo de sus cafiones desecharon toda niario propónese. alentado poi' el inteligentísimo publiinte~esados en dar mayor. amplitud y desarrollo á esta intervención extra na, sólo reconociendo la autoridad del co qu~ acude á sus representaciont'~, abrir uri _D?t:VO Y
cornent,,¡, han corrP-spond1do con energía al grito de exal- PrPsidente de Nicaragua.
corto abono en q•ie no se resarcirá de los per¡uic10s re•
tac~ón con que se ha anunciado la nueva campaña.
Fruto también hubiera sido de In unifin cent.ro ameri- aentidoP, pero será otra prueba que el Galanluomo da
~ o hace mucho que un colega se dolía de !a mala concana sin consistencia y aun no reconc-cid \ por las pown- á M~xico de su profunda sirupatía y afecto para nuestra.
dición de la prensa mexicana, sosteniendo con gran des- cias extranjeras, la nueva humillación que con prudencia Capit 11.

QH 3ura~o i,ourtl--Clfntiqtttf.

4

ÜCTUBRE,

1896.

LA ESTATUA DEL GE!'it:R1L CEPt:D.A PERAZA.
SU INAUGURACION.

La prensa ha dado cuenta de haberse descubierto, el

15 del pabado, una estatua del General Manuel Cepfda
Peraza, en el parque «Hidalgo• de la ciudad de :\Iérida.
Esta tributo á la uiemoria de uno de los eoldados más
valt&gt;rosos de la península yucateca, fué decretado por la
Legislatnra local, á la mm,rte dd General Cfpeda Peraza, decrt•to que ha. cumplido, como debiera, el gobierno
del Lic. Carlos Peón.
TeHimonio es la estatua que se acaba de erigir, del
amor d.,I pueblo yucateco á sus bienhechores. Xinguno
como Cepeda Peraza puede en la historia local, con tanta justicia, enorgullecerFe de haber prestado, durante
toda rn vida, eerYicios más eminentes á eu país
El Gent'ral Cepeda Peraza, joven aún en 184.8, se lanzó como último soldado a la defenPa de la civilización y
del suelo patrio contra el indio rebelde que incendiaba
las poblaciones orientales de Yucatán y abría á su paso
rfoij de sangre, asesinando infamemente basta mujeres y
nil\os. A poco tiempo, Cepeda Peraza ya ocupaba un
puesto, honrosamente ganado, al frente de una compa•
fifa, y desde entonces los combates fueron para él triunfos inmarcesibleP, obteniendo nuevas ejecutorias que fundan su título de héroe.
En el sitio con que millares de indios asediaban 1aplar.a de un pueblecillo oriental, cnando ya la entPre7.a del
jefe sitiado flaqueaba y veía desvanecerse toda esperanza de salvación, Cepeda Peraza, al frente de nna cortísima fuerza, rompió el cerco y ~acfi de entre las fauces de
la muerte á aquellos eu~ companeros, &lt;le111acrados por
el hambre.
Cepeda Peraza se distinguió por sn Eerenidad en los
combates. Despuéa de realizar un acto temerario de valor,
de tomar una trinchera, en medio del fnego más nutrido cuando al lado suyo caían moribuudos PUS soldados,
él volvía, sereno, y perezosamente. puede decirse, á
descansar en eu tienda de campana, d 0 la cual salía, con
la misma serenidad, para empenar~e en lo más rudo, en
lo más peligroso de las batallas. Su rostro, como su alma, nunca sintió la más leve contracción del miedo.
Cuando la dictadura del General Santa Anna, en 1853, ee
defendía desesperadamente cte loa golpee de la revolución que minaba sus cimientos, el General Cepeda -puso
á las órdenes de la República su e·spada, y tan valerosamente luchó contra la dictadura, que ésta dió, al fin, en
tiera con todos sus carcomidos muros, en la frontera del
Norte, zona á que fueron clestinados los servicios de aquel
aguerrido militar.
La Intervención' y el Im.,erio tu vieron en el héroe yncateco un constante enemigo. Después de qne la primera
hubo sentado en el trono á Maximiliano de Hapsbnrgo,
la península cayó fácilmente á los pies del Imperio, no
quedando más, como una protesta de aquella vejación á
laautonomfa d1 las naciones, que unos cuantos prófugos
en las montanas ó escondidos en los más obscuros rincones de sus casas. De estos últimos fué Cepeda Peraza.
La juventud yucateca, como todas las juven~udes, llena de altísimas aspiraciones y nobilísimo valor, levantó
enérgicamente la cabeza para protestar contra aquellos
atentados de que el más fuerte hacía víctima al más débil. Agrupóse al rededor del Gral. Cepeda y acudió al
campo de la lucha, á lavar con sangre el honor de la
patria.
.Al mando de una columna de 400 hombres mal arma-

Estatua del General Cepeda Peraza, inaugurada en

207

EL :MUNDO.

dos, el Gral. Cepeda Peraza
emprende la campana con·
tra el Imperio. Pura deFgrn·
cia suya, la primera batalla
fué una dtr:ota completa.
Las tropas imperialistas dirigidas por Ortoll desbarataron en Calkini á la chusma
que acaudillaba Cepeda. Mas
como leones heridos, se irguieron aquellos inexpertos
soldados de la República, y
victoriosos en Hecelchakán,
en Uman, en lzamal, en Sisal, en l\Iukuiché y en Te·
coh, sitiaron la capital, qnP.
cay6 en su poderel 15deJunio de 1867, después de más
de cincuenta días de asedio.
El General Cepeda Perazá
pasó del campamento de JlfP·
jorada al Palacio de Gobierno. Durante su breve administración, implantó par a
siempre la obediencia á las
leves de Reforma. El nuevo
gobernante, con una firmPza inquebrantable, ordenó la
exclaustración de las Madres
ConcepcioniPtas, en medio
de las protPPta.• y h1gri mas
de una muchednmbrP que
creía vPr en 11q11Plia pnlctic'\
de la libert'\d. un pecado holnaus:urac1ón de la eatatua del General Cepeda Peraza.
rrPnao, nna ofenea gravísinia
si Dio~. La fe pc,deroea d~l
Gral. Cepeda no desmayó un inRtante.
ductivas las tierras de Chilc:hotla, y grandes loe sacriii
Continuando en sn obra de regeneración social, procucios que se han llevado á cab~ en esas empresas de suyo
ró que se dt&gt;Pamortizaran los biPnPs del ~!Pro, todos los
arriesgadas y peligrosas.
'
qne empleó en obrn• de beneficencia é inBf.rncción públillás de medio millón de pesos derramados en jornalPB
caR. Dió fondos al Tes&lt;ro, exhan~to á Rn elevación al Go
han traído á la actividad del trabajo á miles de hombree
biPmo, y no ob•tante las mult-ip~icadas ob•:_ip que nevó han infundido la v:ida á pueblos miserables y ham brientoi:
á cabo, y el haber organizado la adminiFtración, dejó á
y han hecho surgir de entre la nada de la riqueza muersu muerte millares de pPP0S en las arcM del ERtado.
t~, más de .v~inte fincas cafeteras que hoy ya recrean In
Sobre las ruinas del ComiFariato imperial, levantó CP· vista del vrn¡ero y prometen la recompensa del e~fuerzo
peda Pera~;a el lnPtituto Literario que tan fecundo ha sido y del trabajo empleado en ellas.
en beneficios para laju vent ud yucateca. Entre los 11ctos que
Haciendo un cálcalo bien basado, para el año &lt;le 1898más enaltPcen PU gloria de gobernanr.e, el Institt1to ocupa 991 esas finca~ embar~arán en los furgones del Ferroc11el lugar de preferencia, y es el encargado de trasmitir dé rr1l ~el Sur 1?,CXJ? qmntales de café, que importan, por
generación en gPnerac1ón el amor al nombre de aquel tér,m.no medio, $420,000, suma que tienen que aumenta,·
que fué, para su Estado. modelo de heroee progresistas y
sucesivamente las fincas de más reciente creación y que
honrados. Por ~so la eEtatua del General Manuel Cepe- no están comprendidas en nueEtro cálculo.
da Peraza !'8 un tributo á sus merPcimientos y un timDemuéstrase C?n esto que avanzamos y que sfgnibre de gloria para la gratitud de su pueblo.
remos adelante a1, como es de esperarse el esfuerzo pri
vado y la iniciativa individual reciben 'como hasta .hoy
P. E. P.
el 1mpu,so de una paz firme y duradera.

Progreso de la Industria Cafetera.
La Zona de Cbilchotla.

Los Sres. Ingenieros Don Leopaldo Villareal y Don José Vallarta hau tenido la bondad de moFtrarnos el plano
y el perfil levantad,)s parn la apertura del camir.o que va
á constrnirse, á fin de establecer facil comunicación entre
la estación de San Antonio, del Ferrocarril del Sur y las
fincas cafeteras de la ricaZona deChilchot,la. La obra de
los sefiores Villareal y Vai.larta, llevada á término en
medio de las grandee dificul1adee que ofrecPn las vírgenes
montañas que funon el campo de las operaciones científicas, ea, en nuestro concepto, de gran mérito;demuestra
por sí sola una labor concienzuda, y llenará, indudal:-lemente sn objeto al terminarse loe trabajos materiales.
La importante mejora do
que nos ocupamos, es iniciada por los finqueros de la Zona y protPgida por el Gobierno FPderal, en términos tan
eficaces, qnepuede asegnraree su termi11ación en un breve plazó, tanto más, cuanto
que también el Gobierno de
Uaxaca cuenta con. la colaboración activísima del actual Jefe político ·de Jeotitlán, personaque ha r,rocurado por muchos medios la
prosperidad del Distrito.
Con muy exactoll datos y
sin nada que no eea bien fondado, podemos asegurar que
la apertura del camino de
Chilchotla coloca á las grandes empresas cafeteras en situación ventajoEa y viene á
comunicar nuevo impulPo en
el :lnimo de loe agricultoreF
qnizá en peligro sa de de:
bilitarse en aqnella lucha del
capital y del trabajo contra
los elementoi, de una natur.lleza no hollada hasta hace
d!)s aflos por la planta del
hombre civilizado. Cuantiosos son los intereeee que se
Merida el ,5 de Septiembre.
. han hlnzado á hacer pro

NOTAS DE LA tiEMANA.
Se encuentra en eeta Capital el Sr. D. A L. Nolf antiguo Rúbdito francés y viejo liberal, recientemente liegado
de Ahorne (Sinaloa).
El Sr, Nolf (ex-D:rector. de_ La Ji'rance LiberalP y autor
de ui:ia novela mexicana m~1tulada ~ hija de Oaxaca,
pubhc~da en la ép?ca de la mt-ervenc1ón francesa) viene
á México con el ob¡eto de fundar un teatro científico en
el que á semejanza de los que ex_ist~n en Berlín y P;ríe,
se presenten noche á noche al pubhco los nuevos inventos y progresos de la ciencia.
El Sr. Nolf ha encargado ya á los Estados Unido~ el
fluroecop!o de Ediaon y algunos aparatos de Nikolás Te~l11
con el ob¡eto de dar seRiones diarias de Astronomía M/
t~orología, Anatomía, Física, Química y Botánica r~creatn•a.
_Igualmente y en primer término figurarán las experiencias que se bagan con loa rayos X .
. 1:Jállase enf~rmo de gravedad el señor General de Div1s1ón Don Miguel Negrete, cuyo alivio deseamos.
Anoche debi6 regresar de su excursión al Tlahualil,l,
el Sr. General Mena.
De~consoladoras son las noticias recibidas de Sinaloa,
relativas á los estragos del temporal. Poblaciones entt-ras
han deeapa~ecido, famili~s nume~oeas han quedado ~in
hogar¡ el nume~o de víctimas es mcalculable, y el hambre re1~a en reg1on~s ayer apenas prósperas y felices.
Lo~ filántropos bmaloelises han hecho un supremo Jlamam1ento á sus hermanos de teda la República.
Esperamos que sus hermanos acudirán en su auxilio.
E~:iúmero de vagone¡¡ en los Estados Cnidos, asciPnde
á 1.:.,50.000. Pu~stos uno tras otro, bastarían para bac.-r

dos trenPscont11:1uos que J'egarfan desde Boston en la
costa del .Atlántico, hasta San Francisco en la del Pacffi.
co, con una locomotora para cada 45 vagones.

Nuestro Folletín.
Cori. él n6mero próximo de nuestro semanario, repmiiremos las ciento veintiocho
páginas de folletín correspondiente8 al mes
de Octubre.
Recuérdese que ponemos especial cuidado
en que las lecturas que proporcionamos á
nuestros lectores, retU1an estas tre,; condiciones: amenidad, moralidad y mérito.

�4

208

•enEL
ese~UNOOS
1mport.ante

•

El Cuerpo diplomático de México.
(LOS NUEVOS ~SIFORllES.

-~,.,119lm--

Nuestrq Comercio eon !léxico.
Con este título dice un colega americano:
fé - M ~El cónsul inglés ~o l\ xico, r. ~
den ha enviado un mforiJ.le á su Go~1er,.
no por él vemos que casi todo el hierro
el acero en forma cruda_, tales como hayrras c hapa, , etc · 1 que ee importa
enóM&amp;•
·
. ' ea de procedencia americana 10;11~~~ en iguales cantidades Loa Eetadoa
Unid08 suplen las dos te~c_eras parles de
las herramientas y utena1_hos para
sanos, Ioglaterra una q~mta parte Y el
to Francia y Alemania. Dos terceru
;:rtes declav1.,s, tornil!os y reooacheuott!
de manufactura americana y el resto
manufactura alemana Y francesa, en tanto que Inglaterra ~penas exporta
quefia cantidad. F1ualmE:nW,d os te
oe
Unidos exportan á México os . roeru
tes de manufacturas no espec1ficadu,
li~maoia una cuarta parte y el ~'.!°
,,
. é Inglaterra El cónsul CIWMAO
.1.' rancia
. ·. lé
México
el comerc10 rng s con .
cree que
d
.dado y termina dJ..
h.a edido mu~ía
las ~anufactu m de
cien o que
.
ganando terreno
los Estados Unidos van en México. La
razón deesiO DOI
J a e~p licamoe.
México se ha
convencido d e
la super ioridad
de los art1c~I01
norte- amen canos, y debido A
las n u me r oua

y

a,.

i1
Esp• lda.

l LOS NUEVOS UN! FORMES, I Frente.

El pantalún blanco C?.º franja de oro, ó bien calzón corto blanco, dondl e se ex1Jabo. tones iguales en dibujo á. los
E1 chaleco b aneo con
ta _
deli~pc:Jr:~¿r:á~e~~:,:sª~~c:n~ na~i~~~°iea en el puno Y
vericú blanco. t d O con presilla bordada y cabos de oro,
Sc,mbrer_o mon a
"do de lue1a blanca.
cucarda tricolor, Y/~r'Ínec!jor gu~to y de la más severa
Com~ se Ivé, ·fer e~~ :ala de nuestros ministros en el
elegancia e um or_cn
mún se compondrá de chale·
extrangero. El_ um~or~1i: del uniforme de gala: la sola
C.J );' sombre¡o ¡gua ~=Ión· azul obscuro con franja de 010.
va_oant~es6~ti~ci~~ifor~e damos dos dibujos, uno qá~ lo
re r~:!nta de frente y otro de espalda. _En ~uanto
os
de) pers ..;nal de la embajada son como sigue.

&amp;ta.A:

MANIFESTACIO ■

UNIFORMES DE LOS PRUf&amp;R08 SECRETARIO.~:•

Los n umerol
loa amigos del
Sr. Lic. D. llan uel Rome ro
Rl1bio, orgaol·
za ron para ~yer,
primer amversario de su ~uer
te una mam!e1taeión unánime
de carif\0, ~an
conmoved or•
cuanto espon'8-

los de los Encargados de NE&gt;.gocioa, om1t1éndose
en el mo
som b rero I os ca""~~
"-""' de oro y pluma blanca que se
sU1;tituint con negra.

Co

UNJFORlfES DE LOS SEGUSDOS SECRZl'ARIOS:

.

·smoe de los Primeros Secretarios, pero sm ?oros m1
h d I casaca que solo llevar1t un vivo,
d~doe
el -roed: 1/es;alda, y'coo diferente dibujo en llo,
01 en e pun
bordad'ls del cuello y de os
puíl.?s, según el diseno respec1avo.
En el pantalón se ~us~itui1.á Ja franja con un v1v?JY en
el sombrero se cambiará la
presilla bordada por un cordón de oro.

et

UNIFORlljS DE LOS TKRCEROS
SECRETARIOS:

Iguales á los de los segundos, pero sin bordados en lc_s
puños, que llevarán tres Vlvos.
t'NJFORME DE LOS AGREGADOS.

Como los de los Tercero_s
Secretarios, pero con ~os VI·
voa en los pufi.oe, y sm pluma en el sombren,.
Como se ve, el dibujo que
damos es el tipo dominante
de los nuevoeluniformea, porque nada esencial varía en los
de los empleados inferiores.
El aspecto general de nuestras embajadas será.¡ pues,
de una severa y e egaote
uniformidad, que aunque no
loparezcacontribuirá á aumentar el prestigio en el extrangero, de una República
que sabe presentarse ante

Ü Cl'UBRE,

1896.

•

EL MU~"'TIO.

ne¡-nfioidad de
Gral· Blanco~capitán general del Archlplflago. coronas del ~

la tumba
jor guatoartfstico fueri:m col~cadas 8?brepor
iudi\'idooe
llorado MiniPtro, del toaprecmble amigo,
y corporaciones divE'rf!as.
d mente Jas demoeSin tiempo para describir detaf
guido aueen~
traciones efectuadas en honor de d' 18 i~n que de 6jo ooe
dejamos eeta grata ta~ea_ al Mu:mo iar n~iar respeto~
suplirá con agrado hm1tándonos á e de condole~CIA
mente nuestras m_ás aíectuoPasNmu_Ó~r~~roo á su digna
así al primer Magistrado ?e la L _ac1 'conmemoran. esposai en el luctuoso am versano que
,,

lªa·\·

Otro pago de $1,500 de "L a Mutua
EN MEXICO.

d 1806

México, Septiembre 21 j de "La,MdSr Don Carlos Sommer, Director Genera
tua i:-Presente.-Muy seftor mío:
en «La Mutua,• ~
Para satistacción de los a~Pgur~doÑblico Sr. Licencd'!i
go consta~ queBhoy, an~-~ ~~t{)fi~ina de «Ls Mn~ula,pÓ• li·
do Don Diego az, rec1 1 n
$1 500 V'alor de a S
digo? cargo_d~ usted, la
lfa,·~r d~ mi espoeo el r.
za numeTo 543,694, expe
a
te
Don Carlos Westerma!la"· t to á usted como al age!'. -..
Quedo muy reconoc1 a, an
.
en la trauu
Sr. Don Luis Msrquet, por sus ~~nd,~º~,~~d atenta Yeeción de est.e asunto, y me_swcr1 . DE ,VESTEBll.t.NN,
gura seevidora.-CAROU:NA RAKX

füdª

209

La bicicleta en el ejército francés.
Ahora que la organización del ejé rcito mexicano trata
de dar un grao paso con la adopción de la bicicleta, paré-cenos muy oportuno dar algunos grabados qne re presentan varias maniobras del ejército francés, que ha utilizado
ampliamente el moderno y utilísimo aparato.
Pocos afias ha, el velocípedo, debil, rudiment.ario, imperfectísimo, apenas si constituía un juguete de niilos, de
velocidad bien poco apreciable. Quién dijera entonces
que ese aparato evolucionaría tanto y de tal manera , entraría en 18.:! costumbres del siglo y las modificaría en
cierto modo?
Los países eminentemente prácticos, los países que profesan cerno un axioma que informa su conducta, aquello
de que el tiempo es cfovro, no podían menos que preocuparse de las reformas y adelantos de esa má.:¡uina capaz
de suprimir de una manera facil y á poquísimo costo las
distancias, y Francia, Inglaterra y Jo3 .Estados UnidOE!,
multiplicaron sus Cábricas de velocípedos, entablando reflida cornpet.eocia y no perdonando procedimientos para aligerar y simplificar el aparato.
Las neumáticas hicieron dará éste un inmenso paso
hacia el porvenir, y de su construcción y adaptación data el favor siempre creciente de la máquina.
Tal favor concediéronselo primero los hombree de
~port, loa enamorados del caballo, de las grandes excur.siones á las montanas, del yatcldng, del eegrima etc, etc;
mú.s los otros, loa burgueses, loa capitalistas amantes de
Ja vida sedentaria, IOE! altos empleados, veíanlacon santo horror coneiderando el aparato muy peligro8o y, sobre
t:xlo, muy reflido con Ja dignidad humana. Las invenciones han tenido siempre detractores, tanto más decididos cuanto más iueaperadoa son, y la bicicleta no podía ser una excepción, pero ante la utilidad palpable de
una máquina, las repugnancias. los prejuicios, los odios
gratuitos deflaparecen y no foé flaco triunfo para 11el pedal» vencer á sus airados detractvres y aniquilar esa
.atmósfera de inquinas que la rodeaba.
Una vez conseguido el triunfo, vino lareacción;flamd.qnioa detestada, convirtióse en la máquina solicitada con

U

BICICLETA EN El EJERCITO FRANCES.-SoUadoa llevando I• blclcleUI.

Pe que se busque con tanta frecuencia como E'stán obligad'&gt;s á hacerlo ~n las acciones campales la caballería y la
infantería.
Grandes serán las ventajas que el ejército francés reporte de la adopcion tantas veces citada, la cual de todas ve·
ras deseamo.:1 se lleve ú cabo en el ejército mexicano.

Ferrocarril Eléctrico.
El ferrocarril de Nueva York, New Haven y ITartford

ea el sf'guudo del país que ha adoptado la electricidad

para el arrastre de grandes trenes, como los que circulan
por su ramal de la bahía de Xantasket, donde antes se

líneas de ferrocarril que noe ~
nen en comuoi•
cación di r ec ta
con este pai1
nuestro comercio ha recibido
un n;otabl~ 7
grande iropol10
en aquella Be-pública.

Iguales á los de los )Iioistros, con la diferencia. de que
los pui\osaolo llevan un bordado.

L

4

~d}'~

UNIFOIUIE.S DE LOS ENCARGADOS DE NEGOCIOS:

La Secretaría de Relaciones Exteriores acn~a de pu?licar el RPglamento de uniformes del Cuerpo O1plomát1co,
ex dido en 23 de Octubre de 1885, y reformado en ~6 de
Febrero de 1896 por la misma Secretaria de Relaciones
ExteriorE's.
. .
d ád
El uniforme de gala de los ) _lm1stros se compon r
e
una casaca de paf'l.o azul ob.:icuro, de corte derecho y forrada de seda blanca.
Llevará dos bordados en los pui'ins y uno en el cuello,
echos, carteras y punt.o de la. espalda. L?s ~otones ~erán
ae metal amarillo con las Armas de la Nación y baJO de
éstas las letrae R. M.

1896.

las naciones más civilizadas? con el deco ."
ro que exigen su importancia, sus recur
su poder y el lugar que ocupa en e
~:'istro de 108 pueblos cultos.
.
La uía diplomática á. que hemos vem-.
do relriéndonos habla después de los fu n ...
ci ouarios que componen_ el escalaf6n del
cuerpo diplomAtico, la hsta de los cualea
damos ácontinuación comll nota c~mplementaría de estos apuntes relativos ,
uniformes:
Dicho escalafón s~ compon~ ~e:
l ª Enviados especiales y M1mstr?s p~e- tenciarioe , Enviadosextraordinar101
DI-~
.
.
.
y linietros plen1p_otenc1ar1os.
~ Ministros residentes._
3~ Encargados de negoc1~.
.
.
4~ Encargados ne o~goc1os ad tnterun.
5~ Primeros secretarios.
.
6~ Segundos y terceros secretar10s.
7~ Agregados.

La sublevación en Filipinas.
e ocu 6 ya de 1a subleva8i6n
pAreh'1p1'é\ago •V juzgan•do s:,n razón que li muchos se les ocu 1dta..
d e islas como au ver ara así el ~u.meroe6 fi
dimos á título
dera pos1ct6n g gra ca,
1 . 1
de curiosidad un mapa ~e todas as \B as
y algunas notas explicativas.
Tiempo hacía que en Espafia venía 1ia·
blá.ndose de esa sublevación, aunqud, á. :o
ue dice algún importante órgano e a
\enea ibérica, no llegaron non.ca los pe•
~imietas á. pensar que los trabaJoa de lo~
-enemigoº de Espana lograran echar a
,cam
á~ dos 6 tres mil hombres ar11;1ados :ra poner de nuevo á prueba •~ rn&lt;lomables energfae de la_m~dre patria.
Las denuncias del ve.r1od1ata aragonés-,
Sr Marqueta sigue d1c1endo el expresado
· .ód, 00 las' revelaciones hechas desde
hr~tic~s~ por el joven diputa~o D. ,ver
,ceslao Retana las manifeetac1ones de a ·
unos misioneros recientemente lleg_ad~s
~e ahí Y las detencion&gt;!s operadas en md1viduos afiliados á _cie!tas sociedadt!S seer¡~
tas pu!!ieron al publico eu autos del m~
est~r notado en F1hpinas, aunque los md s
suspicaces pensaron qne bab!a en to o
ello una ex:atreración det Gobierno para
conseguir et fncondicioná.l apoyo del P.1gs
y de Jaa oposiciones pa_ra la aprob~c1 n
de los proyectos económicos del Gabinete
comzervador.
fi
Pvr desgracia tales rumo~~s _se con r·
maron. Lll Publevación en F1hpmas es un
hecho y E'3paña tendrt\ que bac.erun nue•
vo n!uerzo, supremo en las circunstancias actuales, para sofocar ese atent~do
más contra la seguridad de sus colonias.
El General Blanco1 cuyo :e~rato damos,
Capitán General del Arc~1p1élago, es u.n
soldado de mérito, .4?0 tiene en su briHante hoja de servic1os la notable caro·
pa.fü\ contra 102 moros juramentados de
Mindanao. El dirige la campana y se espera mucho de su pericia y energía. Desde luego los rebeldes fueron derrotados
por completo en el primer encuentro. .
El General Blanco pidió á España mil
.
.
eo1dadosque se le enviaron, Y en brev~ saldnm otros m1I.
D Manila salieron ya en pe!'secuc1ón de los rebeldes
las :ropas de la guarnición y las reconcentradas por el
Gobernador General. ( Damos un grabado que representa la salida de estas tropas) y eie espera una pronta sofocación de 1a revuelta
fi Hasta ahora el laconismo de los despachos o c:a 1es no
ermite formarse una idea muy completa de la su?levaEión Esta empero no es despreciable y por el bien de
Es ~l'ia deseamos que termine cuanto antes_, no compro·
metendo su situación sobra.do crítica, debido á la cuestión cub~na.

ÜCTUBRE,

sario para esto fné construido en los talleres que tiene en
Scbenectady la Genersl Electric Co.
La corrien~e se toma de una estación central llevá.ndola por doA conductores de covre ai2lados hasta el punto
llama.do Wantasquet Junctioo, donde e.e unen á las secciones del carril de enmedio. Eite carril es de una figura
especial; ancho por abajo y an~osio por arriba, de modo
que la sección ,·ertical tiene la for~a de nna ~ acba~da;
e1:1tá dividido en aeccioues de 30 pies de longitud y t1e_ne
un peso de H3 libras por yarda. Cada una de estas secc10nes está clavada en piezas de madera de fresno q~e eacajan en Joa durmientes. Las piezas de fresno se hirvieron
en una mezcla de brea puesta en calderas al vacío, con el
fin de llenar los poros de ese material aislador y conser vador. Et aislamiento es casi perf~cto..
.
La continuidad del circuito en ese riel ee obtiene clavando planchas de cobre lilas puntas de las secciones.
La toma de la corriente se efectúa mediante una zapatas suspepdidas dd la armadura del coche de modo que
arrastran sobre el riel y su mismo peso hace que el contacto sea uniforme y baetante fuerte para dar paso á Ja
cnrrieute eléctrica. La dist'lncia entre una zapata y otra
es de treinta y tred pies. En los puntos en que la línea se
cruza con otras, se suprime el riel conductor y se lleva la
corriente al otro lado por un cable de cobre que pasa por
debajo de la otra vía. Fácilmente se comprende que al
cruzar esta el circuito de loa cochea ae interrumpe, múa
la velocidad de la marcha hace que pasen sin detenerse
hasta que se vuelve á. establecer el contacto al otro lad~.
Los directores de la línea ee rnueetran muy complacidos con los resultados que estA dando este experimeow..
Ex.plornotón del n,ar.

LA BI CICL ETA EN El EJER CITO FRANCES.-Cornpañia d e b iclcllataa en m archa.

•empeno; los hombres serios rindiéronse á discreci_ón y
vióse así al Magistrado campanudo como al comerciante
rico así á la matrona adusta como á. la colegiala alegre,
ent;egarse con fervor no desmentido al pedaleo.
Hasta entonces, empero veíase en la bicicleta, más que
nn aparato útil, un medio de placer. La.e. teorías debían
cambiar un poco ti este respecto, y cambiaron en brev~.
Francia introdujo la bicicleta en el personal de su policía apreciand,;:, las ventajas de la rapidéz proporcionada,
y dando un paso más aún, la ha puesto al servicio del
ejército.
No dpjó de discutirse con acritud la conveniencia de
esta adopción. De teguro la bicicleta Uevaría á las
marchas de tal09 y cuales cuerpos un notable contingente de rapidéz; pero había que estu~iar una con bi nación que, aligerando cuanto fue~e pos1ble el aparato,
no le hiciese perder nada de su solidez. Esto se Ita conseguido ya: en la actualidad se construyen máq!-n~as tn
cuya materia prima entra por mncho el alumm10 y la
madera, las cuales unen á una solidez notable, un peso
de pocas libras. Las bicicletas adoptadas en el ejército
francés son de este género. Merced á un sencillo mecanismo dóblaae una rueda sobre la otra. y así superpuestrui,
Hevánse á guisa de mocl)ila sin entorpece~ al sol~ado
que las porta. Este está obligado 1t una táctica contm_ua
para el aprendizaje un si es no es complejo de las maniobras con el aparato. La marcha, tal cual la representa
nueetro primer grabado, es sumamente facil, supuesto
el ejercicio previo á q11e se dedica á la tropa; formánse
las columnas de cuatro en fondo en los paraJes anchos, y
de dos en los camin08 angostos.
Hay q!.le advertir que las carreteras en Franc_i.a son
.amplias y bien cuidadas; en México, para la adopción del
aparato, tropesarfamos con lo accidentado de muchos de
nuestros caminos; no obstante las ventajas de la adopción
serían palpables ya que podrían aprovecharse todos loa camínos medianamentecuidadosyqueeo losterrenosab~uptos, el peso del aparato no abrumaría al soldado1 eupo111eudo que éste, como el francés, no llevase gran mochila, sino
la @imple cantimplora y los cartuchos.
Uno de nuestros grabados representa á. los soldados en
bicicletas en actitud de combate, el cual, en cuer110s provistos de máquinas y dedicados más especialmente á desplazamientos rápidos durante las batallas, no es de creer-

usaba el conductor aereo, mientras que ahora la electricidad se toma de un tercer riel colocado en el centro de
la vía.
Edta es la primera vez que en la !!nea principal de un
ferrocarril construido para locomotoras, se mueven los
trenes con corriente tomada d~ un conductor tendido en
el suelo, lo mismo que el ramal inaugurtt.do hace un ano
fue también el priu1ero en que lae locomotoras 88 susLituyeron con motores eléctricos.
Au"que el sistema de tres rieles no es nuevo, en este
caso ofrece la novedad de estar el tercero situado entre
los dos sobre los cuales viajan las ruedas y de haber sido
colocado mucho después que los otros. El material nece-

Con motivo del naufragio y desaparición del «Drurnmond Castle,n las famililla de los náufragos han hecho hacer investigaciones por si era posible deecubrir el si,io
exacto del buque en el fondo¡ del mar; el aeronauta Cafrazza propone que se flete un buque que r~orra en todos sentidos el ()anal de la Mancha, y que e1:1e buque lleve cautivo un globo á. la altura de 400 6 600 metros.
La razón la explica el aeronauta, diciendo que es Ul\
hecho positi\'0 1 y que por propia experiencia ba podido
comprobar muchas veces que desde esa altura. puede explorarse perfectamente el fondo de l mar1 cosa que no sucede dedde 1a superficie de !as aguas.
Afirma el aeronauta qne él ha visto el fondo de los
puertos de Ajaccio, Marsella y del estanque de BigngWa,
en Córcega.
Por tal procedimiento sería íacil determinas la situación del buque náufrago y sacar de él quizá los cadáveres de loe pasajeros y tripulantes.
Creen, sin embargo, muchos maripos, que es posible
que no pueda realizarse en eJ Canal ae la Mancha esa experiencia, que tao buenos resultadod da en el Mediterráneo, en razón de estar aquel mar siempre afl&gt;orotado y
sufrir la acción de las grandes mareas.

LA BICICLETA EN El ljERCITO FRANCES.-Blclcltataa en poalclOn de combata.

�4

EL MUNDO.

21ú

La expedición polar del doctor Nansen.
SU BEGBEISO.

Damos dos grabados referente5: al regreso ~e la expe·
dición Nansen, de su gran excursión á las regiones po\ares; el uno representa el encuentro de N•rnsen en la ''.Tierra de Francisco José» con Mr. Jackson uno de los ¡efes
de las numeroeas expediciones que últimaruente han salido á explorar los mares del Norte; ~l otro muestra el
arribo del doctor al puerto de Tromso, Noruega, donde
se le hizo la más entusiasta recepción que podia esperar
después de su peligroso viaje.
No llegó á Ja meta de éste, es ciei:to: _e] Polo, e~a eterna
tentación de los exploradores, esa mvis1ble nov1~ de _los
horubres del norte, esa _perenne esfinge, ha segmdo impenetrable ante los sabios, pero muchos fueron los descub,·imientos que llevó á cabo el ilustre doctor, muchas las
observaciones que hizo y que hoy pasan ya á la categoría
de hechos comprobados, y poderoso. el estíroul&lt;? que :u regreso ha comunicadoásue compatriotas. Suecia y Noruega pueden estar orgullosas de su hijo.
_

combinada con la adecuada refrigeración, lográndose así
que el gas se liquide.
Lile aplicaciones del ácido carbónico líquido son muy
numerosas debidas á la gran presión á que se halla Y á
la circunet~ncia de que al dejarlo en libertad, vuelve á
convertirse en gas, y como que para afectuar esa transformación es preciso que absorba mucho calor, resulta
que enfría de un modo muy notable los cuerpos que le
rodean llegando basta congelarlos.
Una de sus prÍl:.cipales aplicaciones es la fabricación
de bebidas gaseosas, habiéndose inventado al efecto aparatos mucho más sencillos que loe que emplea actual:ne~te la industria. Basta aplicar al aparato un frasco _de ácido carbouico líquido, é inyectar el agua necesar_ia para
que eegnidamente se puedan llenar las botellas sm rn,;errumpción.
También se emplea el ácido carbóni?o líquido ~n. las
fábricas de gaseosas con los aparatos antiguos, suprimiendo toda la parte relativa á la fabricación del ácido, y aplicando la botella de ácido carbónico líquido al depósito
mismo en que se verifica la mezcla. Con esto, no sólo se
simplifica la fabricación, si que también se tiene la segu-

....,,11~1111••-

El cuidado de las plantas
de lujo.
. LaR pl11ntaR ile hahit11ción
,.n pu calid11d de planfas de
lnio. por cnva condición Fe
qnqtraen á laR intpmpeTÍPR,
lhniaq, vientoR v dPmas cam hioe de t.Pmperatura qnP ciinPan la11 deFll?.Ones de los v&lt;&gt;iPtales one viven al aire libre
v en tierrll. en just,a compeniaación, PUfrP Pl aiRl11miPnt&lt;&gt;
v la ilpereptitnd; nor lo tanto
conviene darles tlmicoq y rPronstitnyentPR á fin '1P nrolongarunaPxistencia hrillante, pero qne se dPRliza "esi
en com¡ilet.a rPclnRion. Est,o
~P. 1011:ra Pchando abono IÍ es·
t.as AenRitivaa: más. inútil ee
o.Pr.Íl', que RP trata dP Abonoit
refinados, elPv,antee, algo químico!! V Fl\laVPQ.
La Re'/li,qfa Hnrtfcola nos inflica nna fnrmula qne no pnene PPr nniformP porone df•nentle de Je pdad y vigor dPt
la planta, de lacap11cidaddel
tiP~to. dP la clase de tiPrra Y
Pobrn todo de la e11pecie veJ?Ptal de qne se trat.a. Por rP¡?1a g1&gt;neral. no f'e debe Pchar
Pl ahnno á las plantas de hahit.aci6n más quP cnando se
hallen en el oorfodo activo
ne la vevPtaci6n. Para entón&lt;'PS PPrvirá perfect:imente 1"
fhrmn la recomendada por M.
GranñPau:

ÜCTUBRE,

189C.

4

~ I

'1- '
1

l

conservación de las maderas en las Minas é
IneomboMtiblidad.
Míster Henry Aitkens practica un procedimiento aplicable á wda clase de ma(j1::ras con tal que estén descortezadas, secas y curadas bajo techado.
Las maderas en estas condiciones se sumergen en un
bafio de agua hirviendo, ó
cuando ménos muy caliente,
que contrnga sal común y
cloruro de magnesio en pro•
porción de siete de sal por
uno de cloruro, bajo cuya acción se tienen de uno á .:!o&amp;
días eegún sus gruesos.
La instalaciún es sencilla:
coneiPte en una caldera rectangular de palastro de doce
milímetros de grueso por seie
metros de largo, unos veinte
de ancho y noventa centímetros de altura montada en un
hogar con conductos laterales de hnmo~ que terminan
en una chia.enea.
Se emplea el carbón má1t
inferior y un solo jornalero.
Cuando se extrae la madera del baño, está reblandecida y no puede usarse desde
luego; pero almacenada de
punta, se seca y recobra Ja,
fuerza en pocos días. En la.e
minas de carbón de Nidria,
la duración de las maderas
era de diez meses por té,mi•
no medio y el dato que hay
hasta ahora es que las piezas
prepiiradas por este procedi•
mie1 t1ycolc.cada• en 18931 n
los si,ios en que las COD'l une11
se tenían que renovar con
más frecuencia, se conservan
tan frescas como el día en
que se colocaron.

N 1tratode cal ............. 100 gramos.
Nlt,ato rle potasa....... 2-5
Fo•fato de poto•a....... 2~
• Sulfato de magnesia... 2.5

Di11nélvasede 5á lOgramoe
de esta mezcla en nn litro de
a~ua y rocíes1&gt;con ella la planta una vez al mes y Pn verano alguna máa, cuidando
siempre de no·mojar las hojas.

--.

La estadística de la Real
easa de \{oneda inglesa nos
dice qne cuesta 31,000 libras
esterlinas anuales el renovar
la moneda de plata .que se
halla desparramada por Inglaterra, ó en otras palabras,
1
qne la pérdida diaria de metal es, por término medio,
como de 86 libras oeterlinae.
El oro no se usa tanto co1
mo la plata, más su pérdida
1&gt;~ también de consideración.
n.. la casa de moneda salen
4.545,52l libras esterlinas y
doble de este número de medias libras al año. El peso
perdido en la manipulación
1&lt;imple en las libras es de
EXPEDICION POLAR DEL
0·396 grano al año, y en las
medias 0·551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontrará que si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 1G librue esterlinas diarias. No es de admirarse,
por lo mismo, que el lodo que se lleva de una parte de
Lóndree donde han frecuentado por Eiglos homoree de
dinero, tuviera una cantidad de los metales preciosos.

-

l.

Fa,brlcacíóu de ácido carbónico liquido.

Consiste la fabricación de ácido carbónico líquido en
producir primero el ácido al estado gaseoso, en purificarlo convenientemente y:en filtrarlo, para quitarle todAe
las materias extrañas que pudiera arrastrar, y por últiwo, se comprime á la presión de 70 ó de 80 atmósferas,

DOCTOR NANSEN.-Encuer&gt;tro del '?r. Nans!'n y
en la Ti era de Francisco Jose.

211

EL MUNDO.

Hasta ahora las instalaciones hidráulicas han conPti•
tuido el medio más económico de obtener tilectricidad.
para el alumbrado y otros usos.
Según la prensa inglesa, parece haberse resuelto.el problema. de producir corrientes _bastantee ~ara el a\umbrado por medio de pilas, que sie~do de ahmentación económica, y de un volúmen BE;me¡ant~ á las que el ~eléfono emplea, ofrecen po_tenc1a suficiente para satisfacer
las necesidades domésticas.
Según c!ilculo de la Asociación. de la _preuea ingle,a,
una Jámoara incandescente de vemte bu¡ías, costar,!, á lo
sumo 150 pebetas mensuales; se evitan loe efectos_ de la~
interrumpciones generales del alumbrado y la rnstalación de cables aéreos y subterráneos.

_,...,,,11011••-

--n1,t061olo--

1896.

Luz Eléctrica.

Fab1•loaolón de
hilos depapel.

Desperdicio de oro y plata.

ÜCTuBRE,

Mr. Jackaon

ridad de que el ácido empleado es completamen~ puro,
al paso que el que se empleacomunmente es muy impuro,
Da excelentes resultados para refrescar la cerveza y
darle presión en substitución del aire comyrimido, de tal
modo, que el último vaso d0; un barri_l, no sólo no pierde
ninguna de sus buenas cualidades, smo que parece que
las mejora.
La fabricación de helados está próxima á sufrir ~na
transformación completa, pues con el empl_eo del ácido
carbónico líquido los aparatos son más oenc11los, no h_ay
necesidad d.i revolver constantemente, no se ntces1ta
hielo y por lo tanto, se pueden fabricar en cualquier
mom~nto que convenga, y los helados adquieren el gusio
y;aroma del ácido carbónico.

Se ha inventado un procedimiento que permite fabricar un hilo sin ayuda de fi•
bras vegetales, simplementepor medio de tiras estrecbae
de papel. Este hilo puede
emplearse lo mismo que cualquiera otrn clase de hilo de
lana, lino, etc,
El procedimiento que eaemplea es el siguiente:
Se templa el papel que se
quiere trabajar, en bafioe fo~mados por productos quími-cos convenientes que le dan.
la ductilidad y tenacidad re•
queridas. Por medio de una.
disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: uoa vez preparado deeste modo, se Je impregna deuna materia que contenga.
cola y se arrolla cada cinta
en ~n carrete especial provisto de agujeros. Cuando todas las cintas se han colocado en loe carretee, se sorne•
ten á la acción del vaJ;&gt;&lt;&gt;r, de•
modo que este at•aviese el
carrete desde el interior al
[expedlclenaroo polar]
exterior.
Después de esta operación se colocan_ los carretee so~
bre un aparato de hilar y se tuerce la tira de p~pel.
eAte aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que
se compone de dos estiradores, uno en la parte de delante y otro en la dt:: detrás entre los cuales hay un par de
cilindros recubiertos de productos químicos por loe cuales paea el hilo.
.
rDes¡iués de estirado se hacen pasar todos los hi1os
un aparato eeca(l.or, en el cual circula el aire . d_e ~o~
que los hilos que han de secarse tengan un moVlmien
oscilatorio.
ed. · to
Los hilos de papel ~btenidoe _por este proc _imienra
pueden tejerse y traba¡arse lo mismo q~ cualquiera ot
cla!!e de hilo3 de lana, lino, yute, etc.

t{
~\

---

RETORNO DE LA EXPEDICION AL POLO.- Llegada del Dr. Nansen al puerto deTromso, Noruega.

Lo que se puede ver desde un globo.

Las observaciones desde los globos cautivos son más
láciles en la mar que tierra adentro, á causa de la mayor
uniformidad de las wrrientes atmosféricas, sometidas en
ti!lrra á los cambios bruEcos que se producen por causas
d1ver€ae.
Algunas experiencias hechas en plena mar con globos cautivos, han demostrado que dt,ede la altura de
400 metros no es posible ver el fondo del mar. en ptofundidades que permiten verlo desde la superficie del
agua. En la guerra los globos cautivos pueden en ocasicnee ser útilmente usados para reconocer las entradas de
puertos desconocidos y fijar con precisión la situación de
las fuertes baterías ú otras defensas.

Mercado de fibras.
El filamento yucateco ha sentido alguna mejora en los
prec;os habiéndose efectuado ventas á tres centavos á cuyo
precio se mantiene firme el mercado. Más de 15,000 pacas se han vendido últimamente y se estiman en 55.000
pacas las existencias acumuladas en Nueva York y Boeton. El manila se mantiene firme también á 4¼ eente. libra, teniéndose noticia de que el impnesto de importación
de ese fruto se ha aumentado en Filipinas, lo cual afligirá más aún :a situación del mercado. Al rededor de :{,500
pacas de Manila se han vendido en los pasados días, calculándose una existencia en plaza de 32,000 paces. Fibras
de la Nueva Zelandia carecen de demanda; 1ae italianas

gozan de regular demanda; las rusas han sentido gran
mejora en los precios y el ju.te también ha subido á causa
de alguna demanda. El mercado en general no presenta
gran animación, porque aun no han empezaüo los manufactureros á hacer sus compras en la próxima estación.
Lí-IIung-Chang.-•"El Dragón Doble,"

En China hay sólo una Orden, que se confiere á los
más distinguidos pesonajes. Es esta la famosa Orden del
Doble Dragón, que está dividida
en cinco clases, cada una de las
cuales, á su vez, está subdividida en varios grados.
Li-Hung-Chang intenta conferir esta Orden en varias clases y
grados, á unas trescientas personas, con las cuales ha mantenido
agradables relaciones durante su
largo viaje,
Las condecoraciones se hanhecho en .oro, plata y esmalte,
según 1011 grados, y en París, San
Petersburgo y Londres, h á s e
competido por el honor de manufacturar la insignia. Londres
ganó empero la distinción, y la
CUARTA CLASE.
manufactura de las Ordenes fué
5~ GRADO.
conferida á la firma Goldsmiths' and Silversmiths' Company, ¾ent-Street, la cual ha reproducido plenamente
las diversas ornamentaciones chinas.
Damos dibujos completos de la Orden en cuestión.

LA CEBA DE GANADOS.
El tamafio y ia calidad de la raza del animal que 80
destina á la cebada, deben ser adecuados á la calidad de
los pastos y la dimensión de loe prados con que se cuenta para el efecto, ó á la cantidad y calidad de forrajes de
que se dispone, si se han de engnrdar estabulados.
Cuando sólo se dispone de prados mediocres, no se
pueden destinar á la cebada smo animales medianos y •
criollos, pues loe muy corpulentos no tienen tiempo de
ingerir y aprovechar la cantidad de alimentos que necesitan pata su ceba. Sería. pues, arruinarse, pr11tender engordar vacunos muy grandes 6 de raza en prados de pastos escasos ó poco nutritivos, pues habría eutonces que
recurril' á otros forrajee que se usan en tales circunstancias, como son farináceas, ó á los obtenidos por henajes
6 ensi)]ajes.
Examinemos esta cuestión tomando dos bueyeA por
ejemplo. Está probado que la fuerza de los animaltF ePtá
en razón directa de su peso; luego un buey que pese 1,000
libras podrá hacer tanto tral.Jajo como dos bueyes que pesen 500 libras cada uno; esta circunstancia debe tenerse
muy en cuenta cuando ae procede á la elección. Mathieu
Dombasle, tratando del consumo respectivo, adopta la misma regla. "Es muy diferente-dice este agrónomo-ob·
tener un quintal de carne en un animal ó en dos, pues en
un caso como en el otro, esta cantid~d de carne consume
igual cantidad de alimentos para poder producir, costando, por consiguit.nte, 10 mismo al productor." Víctor

De:

P3

••clase-, tercer grado.

Orden del Dragón doble, 111 clase..

2 11

clase, tercer grado.

3 • clase, primer grado.

�4

EL MUNDO.

212

OCTUBRE,

1896.

= = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ===4

Ü CTU BRE,

1896.

ELMUNDO.

El Emperador Gullrermo desfilando con su Regimiento frente del Czar, en Breslau.

•

Ivart, ·c uya autol'idad ea de gran peso en economía, dice
que dos bu~yes pequeños de 500 libras consumen juntos
más que un buey de 1,(XX) libras, y no dán estiercol en la
misma proporción.
Sn.stiene, además, que reuniendo sus dos estómagos los
intestinos y todo lo utilizable, se tiene una masa más
considerable que un buey solo. Esto es, no pesar do sino
una vez máe del doble en carne y grasa. Ofrece, pues 1 un
rendimiento real. Una temperatura cali~nte y húmeda
y Jo menos variable posible, una. oscuridad completa 6
por lo menos una claridad apenas suficiente para poder
andar, un silencio casi absoluto, son tres circunstancia@
que es preciso que los animales encuentren en 1;-l establo
6 corral donde sean·sometidos á engordar.
U na atmósfera saturada dr., vapor de agna favorece
Ja ceba, haciendo más compacta la ph~l, dándole elasticidad á las fibras y dificultando la transp¡lración de los
animales que la respiran. Est.a transpiración, no pudiendo desprenderse, permanece en los tejidos y contribuye
al deeenvolvimiento y acumulación de la gordura. La
limpieza es condición especial para la ceba de los animales estabulados; en la Yendee cepillan todas los días á
los bueyes para provocar la traspiración, mientras no
llega el monmento de entregarlolil al matadero. No son
los animales que comen más de prisa, los que comen más y los que con más fecilidad engordan. Son los que co•
men poco por cada vez, repetidas veces y leotamente. Es
preciso que la digestión sea completa para que el hambre
vuelva á renacer, y en circunstancias iguales, un anima l
que come dos veces más que otro, tiene necesidad de
tres veces más tiempo que ese otro para digerir lo que
come.
•
.
Dar piensos pequefios por cada vez y muchas vecef!, es
la base fundamental de una bnena ceba. Los bueyes y
los carneros que se hacen invernarápostoreo, aunque en
prados de pastos ricos y abundantes, ó los que se dejan
salir con frecuencia C.el establo, son los que tardan roá.s
en adquirir el ¡nado de gordura requerida. La sangría favorece la ceba facilitando la absorción de los principios
nutritivo@ y provocando una reparación superior á la sangre perdida. Se sangra al animal al empezará engorrlarlo, y en el curso de la operación se reitera si el examen
del pulso demuestra necesitarlo.
La revista de donde tomamos los informes i:i_ue anteceden, aduce otros muchos que no extractamos por ser conocid(I~ por loB"ganadores mexicanos, á quienes van dirigid.as las instrucciones que ap1_mtaifas quedan.

EL VIAJE DEL CZAR NIGOLAS
POR LAS CORTES EO!\OPEAS.
T.mta importancia dan los periódicos europeos al viaje
del autócrata ruso por las principales cortes del vit&gt;jo
continente. Tanto se prometen unos, tanto temen otro1:1,
tales y tan grandes son las presunciones de la a lt.R política, que no hoy asunto que más preocnpe los ánimos, ni
suceso mas traido y llevado entre todo género de comentarios.
Siendo esto así, parP:cenos de toda oportunidad segnir
nosotros en la s~cción que á asuntos extrar.ijeros hemos
consagrado, las principales etápas de ese viaje. En nuestro número anterior dijimos algo de la llegada de Nicolás
á. Viena y hoy damos un grabado relativo á su paso por
Breslau, donde el orgulloso Guillermo le hizo objeto de
grandes honores.
Frente al autócrata desfiló el soberano de Alemania
con lucida porción de su ejército, y á. BU vez el Czar·púBOSe á. la cabeza de el regimiento de granaderos que lleva
el nombre de ((K.aiser A1ejandro.&gt;1
Los festejos, las grandes recepciones, sucedieronse en
Alemania como en Austria, á cual más expléndidos y deslumbradores, y cumplidos con usura los oficios de la hospitalidad y la galantería, las dos grandes pote!\cias sajonas, aguardan no sin cierta curiosidad laB demostraciones
de que sin duda será objeto Nicolás en la hermosa capital
francesa.
NosotroB esperamos también e,aas demostraciones, de
que daremos plena cuenta á nuestros lectores.

EL CMIINO DE HIERRO DE CHAllONIX.
Antes de cerrar BUS sesiones la Cámara Francesa adoptó el proyecto de ley que declara cosa de utilidad públi~
ca la construcción de una vía férrea entre Chamoni:x.: y el
Mar de Hielo. Los trabajos empezarán el afio entranl'R.,
en el verano; y á. principio del siglo 20 los 20,00D turiBtas
que anua!mente visitan aquellas regiones, número que
necesariamente ha de aumentar, viajarán coofortablemente en coches dP. la vía hasta los mismos ventisquero,;.
La extensión totai de la vía será de 18,000 piés¡ y la diforencia de nivel entre los extremos r:mrá de 2,900 ?ies,
siendo de 2 pulgada por pié la inclinación media, En algunos puntos llega á 2¼. El Bistema decoostrucción será.
de cremallera.

Chamoun i 6 Chamonix f"B un célebre aldea y valled6
los Aloes FrancesP.B. La aldea eAtá situada á 22 millas S.
de Mai-tigny y á 50 E . S. E de Ginebra.
Es el gran centro de lmi: tnristasqne se dirig~n al Monte Blanco y Re halla á 3,400 pfés sobre el nivel del mar.
El valle de Chamouni que por el S. y el E. confina con
·el Monte Blanco tiene como 12 millas se extención con
una anchura media de dos millas. Es la parte más cálebre de los Alpes por lo pintorf"f:CO de sus panoramas "1 lo
sublime de los ventisqueros. No hay vista más BUbhme
quf~ la qne presenta el Monte Blanco desde la aldea. de
Uhamonix. Los adjuntos grabados dan u na buena idea
de la vía y del espectáculo de la naturaleza e n aquelloa
parajes.

Ferrocarril eléctrico submarino.
8e está poniendo en práctica un proyecto de fe.rroe~rril
eléctr;co Bubmarino en Ingh1.terra, que. debe umr Br1gl!·
ton y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa men•
dional in¡;lesa, condado de Sussex.
.
Para facilitar las relaciones entre eetas dos estac1on~
balnearias, distantP-s nna de otra seis k iómetros aproxt•
madamente, ~e ha hecho pasar una vía férrea par la P8 •
queña bahía que la costa forma en este lugar. E l fon00
.
de e¡:ta había, perfectamente unido, debe recibir loscarri ...
les del férrocarril eléctrico proyectado. Los alambres
eléctricos se colocarán sobre postes elevados de 5 á 7 me•
tros sobre el nivel de los carriles durante la lflRrea alta.
Sobre esta vía férrea circulará. un coche muy ,elevado,
de 16 metros de largo, que podrá contener 150 personas.
Para impP-dir la inmersión del coche, se le colocará. sobre barras de acero de lO metros de altura, fijando 188
partes sumergidas de estas barras sobre ocho r uedas que
pa~arán por los carriles colocados en el fondo del
Dos dinamos colocados en la parte superior del coo !~
y unidos á los alambres dan movimiento al coch e. -»
cahmla que se necesitarán trPinta minutos para fraquear
i.a distai;cia que separa Brighton de Rottingdeau.

mr·

Ciertas mujnPs se ocupan medianamente por ser ama•
das; les basta con ser preferidas.
Er,.'RIQUB RoUJON.
El hombre es el único animal que tiene la facultad de
mez9larse en lo que no le importa.
ABATE G!LIANl.

&amp;1 primer

ensueño

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO""]

213

�4

OCTUBRE,

1896.

4

OCTUBRE,

1896.

~==============:;E::,L_:M:,:UN~DO~.================

El Perdón.
~@PL4

- ~.,.,,

En aquella caRa, una gran cohnPna d!' obreros di' la calle DPlambrn, donde Tony Robec
ocupaba un hnmilde cuarto h.acía ya seis ~eaes todos le creían viudo. VI vía con su h1JO,
un 'hermoso niño de seis años, 1ind4? y arr~gladito como si estuviera siempre ba¡o la cuidadoea ;nFpección de su madre. Suponf~Pe
que desde qua murió é~ta había tnnscn!ndo
el tiempo reglamf'ntano de luto, pues mnguno de los dos iba vestido de negro.

caea...... ¡Qué bien sabía el almuerzo junto al balcón, abicryo de Pª! en par, donde con•
templaban á ratos la calle y á ratos el hermoso azul d~I cielo! M1ent.ras él sabor~~, a
el café y fumaba un cigarrillo, Clementina se entre~ania en regar los tLest,1 s, operación
e más de nna vez era sor¡,rendida por su mando que, ace~cándo~e cautelosamendaba un beBo en la nuca. Ella.dE,cía riéndos.e: «Estáte quieto, s1m~lón.»·
.
' Después. el nacimiento de un mño_. ......... P~s1éroole por nombae Féhx y le con_lia·
ron á una nodriza que habitaba en las mmed1ac~oue~ de París, c~eyendo ~11e los a1respuroR dd campo robustecerían su e.ndeble const1tuc1ón. ¡Creencia errónea.
El pobrecito mu.·ió de convuls1on~s antes ~e un año.
.
Pronto les con~oló de esta desgracia la vemda de otro vástago, de Adnan, qne fuécriado pQr su madrE'.
.
1
· d
Tuvo ésta que abandonar el tallei: y busca~ traba¡o para casa; ganaba a mita , estaba di~gustada de 1:,u suerte y empezo á descuidar el a~rt'glode RU persona. A pE'sar de•
los esfuerzos de Tony, que procuraba por cuant~s medio~ se hallaban á su alcance aumentar el prernpuesto, de iugr..sos, el mat1·i~o1110 contrPJO algunas deudas, porque hacía tiempo que se habian agotado los peque1:1os ahorros.
.
Lmgo cuanc.o el niño tuvo la conve1m,nte edad, fué llevado .á la escuela-;a~1lo,.
donde ptT~anecfa desde la mañana ha~ta la tarde; la ~adre, volv1eodo á adquui.r el
hábito de la ociosidad en que transcurnó su adolescencia, Y recordan.do B?S frivohJades y coqueterías de aquel tiel:!1po, !lcostumbró~e _pc,co á poco al calleJeo, a esa ocupación t,an peligrofa para las muines ¡óvenes y bonitas.
. .
y sucedió que t-1 pobre hombre, prematuramente enve¡ec1do por la constant:- cavilación y el tnibajo coustante y pt&gt;uoso, al .entrar )lllª noche en ~u casa acomp111.1ado
de su hijito, á quit-n recogía después de Ealir de la 11np~enta, encontr5&gt; sobre la cl11menea una cana, de la que cayó al Qacarla del sobre el anillo que él ha_b1a ~egalado á Clementina el día de eu~ desposorios; carta lacóniua en la que la mn¡er rngrata, la mujer infame, les decía «adios» á él y á su hijo y les pedía que la perdonaran ........ .

.: 1~

Clementin·a huyó f'JJ los primeros días de Mayo. A últimos de .Tulio, Tony vendiólo ruPjorcito de[ mobiliario para pagar las deudas y se tras~adó á la ~a.lle de Denlarubre.
Pensó en qne cambiando de &lt;;to.micilio le serla m~s fác~I amortiguar su dolor.
y he aquí ¡,or qué al verle v1v1r en tan grande aislamiento. con~agrado á su trabajo y á 8U hijo, todoH los ,•ecinos de la nueva ca,-a le crt'yeron vmdo.
.
A finei, de Seotiembre recibio el obrero una extensa carta: cuatro págrnas ele l&lt;•tra
menuda, llenas d~ inconherencias y frases de desespnación.. ~~ucha;1 pal'.1bra~ estaban
emborronadas por las lágrimas que sobre ellas vertió al escnbHlas una. 111fehz nrn¡er;.
uua mujer que abando1,ó y olvidó, y que al Eer ahora abnndon~da y olvidada, arr,.pen ·
tfaEb de su culpa é imploraba la compaeión del hombre ofend1dó; pero el pobre T0ny
tuvo la fiera energía suficientf' pa,-a no contestará la culpable.
No volvió á saber de ella hasta la vf~pera de :Navidad.
.
En tal dfa 1 y dHde que murió Félix. iba todos los años con su mu¡n á colocar un
modesto ramo de flores ~obre la tu111ba de su primer hijo, sQbre aquella tum.ba cuyo
derecho de propiedad había renovado op01tunamente para que no dt-~ap11:n·c1eran de
allí los queridos restos. Por primera ver, Ton y Robec cumplla esta obtigac16.n acompañado úuicamente del pequeño Ad!'ián. Al franquear la puerta del cementerio, l:'I _la.borioso cajist!\ evocó más triste y doloroEamente que nunca el recue1do de la fug1t1rn.
u¿En dónde e~tará ahora? pensó; ¿qué será de ella?»
Llegó á la tumba de Félix y be detuvo i,orprendido...... Sobre]~ piedra to~ca b11bfa
tres ó c•1atro juguetes de ínfimo valor, de esos que se les da á los nmos más pobres. Estaban nuevos y recién colocados allf.
.
-¡Ay! ......... ¡juguetes! gritóAdrián con templando admirado y gozoso el hum1ld&lt;l
halla,.go.
Entre tanto, Tony, qne había visto un papel clavado con un ~lfil~r á uno de los
juguetes lo cogió y 1.-yó t-stas palabras, escritas con letra que conoc1ó bien pronto:
uPa~a Adnán, recuerdo qne le envía desde el cielo su hermanito Félix.» .
Al acabar de leer, sintió que Adrián se abrazaba á sus rodillas y le oyó decir con
voz ent.re alegre y asustada:
-¡Mamá!. ........ ¡ahí eotá mamá!
A corta dbtaucia de la tumba, arrodillada cerca de un grupo de árboles, pobremE&gt;n•
te vestida, había una mnjt'r muy pálida. Al volverse Tony hacia ella, le dirigió una.
Todos los días por la maflana, el buen Tony, que trabajaba como_ tipógrf.fo en u~a mirada tribtlsima y elevó t,US ruanos iuntas en actitud suplicante.
imprenta del barrio Latino; salía de casa llevando en brazos, adormilado, al peqneno
Adrian, y lo dejaba en una escuela próxi~a. Por la tarde, tan pronto como term~naba
su tarea iba en busca del rapaz y, conduciéndole de la mano, entraba en la carmcerfa
y en la tienda de comestibles, adquiriendo 1~ necesario para el sustento. Hechas las
....,rovisionPs. encerr~banse los dos en el cuartito de la gran colmena y no salían de él
hasta el siguiente día.
•
Las cutuaáre~ de la vecindad compadecían profundamente á aquel padre, de cuarenta afios de edad á lo sumo, aspecto simpático, rostro descolorido y cabellera negra
lialpicada de hilos de plata, y mirada noble, semejante á la de un león en rE&gt;poso. Algur.a que otra vez le hacían objeto de sus conversaciones y se expr,!saban en estos ó
parecidos términoP: «A mí se me ~gu~a que ~bía casar~e nuevament:e·:·······" «0on seguridad que no le faltaría una mu¡er ¡oven y de su guQto que se desv1v1era p&lt;,r él.. .... »
Las sewpiternas habladoran hubieran querido tratarle con cierta confianza, cosa
que no res•1lta dificil en esos pequeflos falansterios habitados por gentE&gt; de mod!'sta posición social, en los que las puertas están abiertas generalmente. Pero Tony .Robec te•
nía un caractH reservado, y la cortés gravedad con que saludaba á sus vecmos en la
escalera ó en la calle imponía á las curiosas bastante respeto.
En las tardes de los días de fiesta, padre é hijo salían á pasear. Les habían visto
más de una vez en los Museos y en el Jardín de Plantas. lRs habían visto tambien,
antes de la hora de la comida, en un café del barrio, donde Tony hacía su único gaAt:&gt;
extraordinario de la semana, bebiéndose lentamente. á pequeños sorbos, un ajenjo,
mientras que Adrian, apoyado sobre la mesa, fijaba toda su atención en los monos de
los periódieos ilustrados.
-Se equivocan ustedes, señoras, solfa df'cir á las vecinas la porte~, que era algo
sentimental· eae viudo no volverá á casarse. Yo sé que va con frecuencia al cemente•
rio Montpa~nase. Sin duda f'stá allí enterrada su mujer. Le encontré allí el último domingo, y daba p~na verle tan triste, llevando al pequeño, cogido de la mano.. Debió de idolatrar á la difunta...... Es un caso raro; pero los haya así. ........ ¡ Es un viudo
inconsolable!
Y era verdaJ casi todo lo que la portera decía. Tony había adorado á su mujer y
no se consolaba d\haberla perdido. 8olamente que...... no estaba viudo.
***
¡Oh, bien simplP.· y poco dichosa la vida de aq~el hombre! Obrero concienzudo,
pero de mediana disposición para el .oficio á que se había dedicado,.. sólo á fuerza de
mucho tiempo y de rnucha constancia pudo llegará ser un buen ca¡1sta y á ganar un
jornal decentito. Por esta razón no pensó seriamente en casarse hasta después del haber cumplido treinta años. Le hubiera convenido una mujer razonable, educada como
él en las privaciones y en el trab~jo. ¡Per? e~tán reñi~os el amor y el c~l~u.lo! Tony
perdió la chaveta al ver una florista de diecmueve pr1mav¡,ras, bastante ¡u1mosa al pa•
recer pero de un caracter tan frívolo, que jamás había pasado su imaginación de la
eupe;ficie de las cosas. Sn mayor habilidad consistía en el exquisito arreglo de super•
eona en dar á sus cuatro trapitos apariencias d~ lujo y de elegancia. Ton y tenía algunos ~horros guardados en un armario de luna, mueble que consideró indispensable pa·
raque su mujercita se mirara de pies á cabeza, y que le costó ochenta francos en el
faubourg San Antonio. Casóse, pues-, con Clementina. Al principio todo fué muy bien.
¡Cómo se amaban! Vivían ~n el quinto piso de una casa del boulevard Port--Royal, y
desde el balcón veían todo París. Por las tardes, cuando él terminaba su trabajo y poniéndose el paletó encima de su traje de obrero, salía de la imprenta erguido, satisfecho con aire de gran señor, dirigíase á uno de los extremos del puente de Saint-Peres
y a~nardaba allí á que su mujncita saliera del obrador de costura situado en la calle
de Saint Honore. Cogidos d"l brazo. muy juntitos, encaminábanse al domicilio conyugal y comían alegremente. Los domingos eran los dfas más deliciosos. Se quedaban en

EL MUNDO.

215

Aqní para i7!1er n 9s, señores sanguinarioe, ¿no es verdad
que Tony debió pensar en aquel instante en el que vino
al mundo el día. de Navidad, en el que ensefió con Ja palabra y con el eJemplo á perdonar las injurias?.. .... Porque el _cas? es que ?-'ony Robec, dPspués de unos segundos
de vac1lac1?n, mot1v~da más por la piedad que por el luror ~el antiguo ultraJe, empu¡ó al niflo hacia la muJ·er y
le d1Jo:
,
-AdTián, abraza á tn madre.
Ella ~strechó á su hijo con efusión, con locura, y le bes.ó apas10nadamente en los ojos, en la boca, en el cabello...... Luego ~e levantó, y con voz temblorosa con los
ojos llenos de lágrimas, dijo acercándose á su esposo:
-¡Oh, qué bueno erE&gt;s!
El !ué al ~ncuentro de ella y contestó con sequedad:
-No hab.es ........ .
.Desd~ el cementer.io á la calle.de Delambre no hay gran
d~stanc1a. ~ recorr1ero~ con hgero paso, precedidos del
mflo, que miraba y rennraba entusiasmado los juguetes.
Llegaron á la casa, y el obrero, deteniéndose ante la portera, exclamó:
-Esta es mi esposa, que ha estado en el pueblo al
lado de ~u madre enferma, y que vuelve ya á su casa.
Y subiendo la escalera, tuvo quesostf'ner á la desgraciada, que expresaba su emoción con sollozos mal conteJfidos.

rito- La•vamos á clavar por:las alas para E&gt;jemplo. ¿Qué
es Peo, rapaz? Se me figura que te dá lastima la pícara.
1':1e eché á llorar como nn tonto. Usted dirá que no es
cre1ble. PuE&gt;s, !1ªdll:, me eché á llorar; pE'ro no por la mui;r~ de lagarduna, smo porque me miraba en aquel espeJo, Y.creía qu~ tambien iban á p!'garme á mí un tiro con
perd1g_onee, y que me espatarraría en el sembrado con
el ~oc1co fr~o y los ojos vidriados y derretidos ca~i'.
' ~fa á m1 madre llegar, dando alaridos, á recogerme;
á mis herman~s que, al descubrir mi cuerP&lt;' se arrancaban el pelo á tuonE&gt;s, pidiendo por Dios que'al menos no
me clavasen en un palo para escarmiento de los qne roban manzanas. ¡Ay, cla_v~rrue no! ¡Sería una vergüenza
tan gra~de para mí fam1ha y baAta para la parroquia!
' Admirado el !3f'ñorito de mi aflicción, v crf'yendo que_
la causaba .el triste .fin .del avechucho, m0 pi.só la mano
por el carnllo, y me dijo Ponriéndose:
-¡Vaya un irocente! ¡Tanto sentimiento por la raída
d.e la garduña! ¿Tú no sabes que es un bicho, que se mel'lenda á las p~lomas? ¿No viste las plumas de la que se
zampó E;l domrngo? De los ladrunes no hay que tener
compasión.
En vez de quitarme el susto. estas palabrae me 10 redoblaron, y_sm saber lo que hacía ni lo que decía me
eché de rodillas y c~nfesé ~do mi delito; creo que ~i no
lo hago así, en segmda reviento de angústia. El señorito
me oyó, se puso serio, me levnntó, me colocó en las ma·
*
**
Entraron en, el_ cuarto, Ton y mandó á su mnjer que se nos la escopeta otra vez, y dejando¡,] ave muerta sobre
vallado, me dijo esto (juraría que lo estoy escuchansentara en la umc~_ bu tac~ que había allí; echó de nuevo el
en sus brazos al mno, abnó la cómoda sacó de una caji- do aun):
-.Para que no te o!vides de que por el robo se va al
ta la sortija de desposorios, se la col~có á Clemeutina
e_n el dedo, y enton~es, sin una solo frase de reproche: ase@ma_to y por el asePmato al garrote ......... anda, aprieta
sm_la más leve alusión al pasado, con la inmensa gene• ese gat1ll?... ··: y pégale la segunda perdigonada á lagarros1dad de los corazon~s nobles, besó á su mujer en la• duña. ¡Srn miedo!
Cerré los ojoe, moví el dedo, vacié el sf'gnndo cañón de
frente, para que estuviera bien segura de que la perdola escopeta....._. ... y casi !edondo, pataleando, con un atanaba.
que á los nervios, que dicen que daba pena mirarme.
FRANCISCO COP.l!.E.
Estuve_~alo algún tiempo; el señorito me pagó médiC? y med1cma; sané, y cuando fuí mozo y acabé de ser•
v1r al re y, entré en la guardia civil.

Pena

ae muerie.

C:1snal~nen~e .la víspera-empezó á contar el sargento
d~ guardias c1v!les, apurado el vaso de fresco vino y limp1á.ndose los b1got~s c?n la dobla~a s.ervilleta-había yo
ca1do en la tentación I cosas de clnqmllos! de apropiarme
unas ~anzanas mn.y gordas, muy olorosas, que no eiau
mfas sino del señont?: como que habían madurado en su
hue!to. Les me~í el diente; est11;ban tan en sazón, que me
sup1e~o_n á glona, y queclé ammado á seguir cogiendo
con d1s1mulo to?a fruta que me gustase, aunque procediese del cercado aJeno.
Cuando el señorito me llamó al otro día sentí un esco•
zor. «Van á salir á relucir las manzanas pensé para mí·
pero :pronto me convencí de que no se trataba de eso. EÍ
~efionto me entrf'gó su escopeta de dos cañones, y me diJo bondad~samente: uLlévala con cuidado. Mira que está
cargada. 81 te p~sa mucho, alternaremos.» Le aseguré
q~e podía muy bien con el arma, y echamos á andar ca·
11:1rno. de las heredades. En la más grande, que tenía rec~ent1tos l~s surcos del arado, (porque esto sucede en No•
v1embre, tiempo de siembra del t1igo ), se paró el señorito
Y Y? también. El levantó la cabeza y se puso á registrar
el cielo.
-¿No v~s l!',llí á esa brioona? Me preguntó.
-¿Aqmén,
-A la garduña.
-Señ?rito, no. Son cuervos; hay un bando de ellos.
Con ef~~to, á poca altura pasaban graznando cientos de
negros paJ.arracos, m.ny alegres y provocativos, porque
veían. el trigo esparcido en tos surcos y sabían que para
ellos ~ba á ser más de la mitad. (!Pobres labradores!) El
sefionto me pegó un pescozón de broma y me dijo.
-Más arnba, tonto, más arriba
. Allá en la misma cresta de las 1;11bes se cernía un punt _1to obs~uro, y reconocí al ave de rapiña quieta con las
flas estiradas. Poco á poco, sin torcer ni miaja ~I vuelo
a gard~ña fué bajando, bajando, y empezó á girar n~
muy léJo,a de donde nos encontrábamos nosotros.
-Dame la E,scopeta, ordenó el señorito.
ta O~eúecí, Y él se P:epa~ó. á disparar; sólo que la tunan' e golpe, como s1 ad1vmara, se desvió de la heredad
aquella, ~ cortan~o el aire lo mismo que un cuchillo, cá·
tala ~erd1da de vista en menos qL.e se dice.
d d~oEb~ oído la maldita; E&gt;xclamó el señorito incomoa o.- 1 Jueves, que no traía yo escopeta estuvo más
1e 111;1a hora bur_l~n~os~ de mí. Sólo le faltó ~euir á comn
mi mano. F1¡a " d1~z paso~, muy baja, haciendo la
1ª~~ha Y clavando el OJO en un sapito que arrastraba la
9'.r11ga por el surco, hasta que se dejó caer como un ra 0
t~mcó al sapo entre la~ uñas y se lo llevó á lo alto de aq~ei
que se ve a!lí. ¡Buena cuenta habrá dado del sapo!
oy, en cambio, ¡busca! Nos va á embromar la conded
na a ......... ¡Calla, que vuelve!
Yolvía, Y tanto volvía, que se plantó lo mismo que la
primera_ vez, ~ _plomo sobre nosotros. Sin duda Je ten fa
querencia al s1t10; y en la heredad aquella encuntraba la
~esa ~uesta s1em~1·e. El señorito tnvotiempo deapnntar
oor. to a ca)ma m~entras la garduña se abanicaba con la~
afilas di,spac1to, avizorando lo que intentaba atrapm· Por
n·. cuando
·
., 1e pareci·6 Ja ocasión
bu.. na, e! st-ñorito ·largó
e 1tiro......... ¡Pruum! A mí me brincaba el corazón
al
veJ qi¡ el pája~o haci-:, la torre, dando sus tres vuelt~Jeu
O
re oné Y a~a~1éadose al suelo lo mismo que una piedra
pegu. un ch1lhdo y P&lt;:r nada me raigo tawbién .
'
:fi(lrit~ué haces, pasmon, que no portas? me gritó el se-

E

~11°

o~Jché á correr, por que ya~usted ve que no podía des-a ecfer1o, ¡iero me temblaban las piernas y ije me des• nec a 1a vista.
se¿Sabe usted por qué? Por la conciencia negra• porque
jeab::iitdaennátrolaemle~odría ]las m~nzanas, y me ~scarabaID\e &lt;, a castigo.
-Venga aquí esa descarada ladrona- órdenó el seño-

bMILIA

p ARDO

B.AZAN.

NOCTURNOS TROPICALES,
CANCIÓN DE LA SABANA,

Yo estoy estrellada en lotos y mayos
En flor;
Y o estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Yo soy la dolientP mansión del ensueño
Fugaz,
Y al trópico ardiente :loy plácido sueflo
Vernal.
Mi bruma nevada y violeta se enciende
De luz,
Y en este paisaje sus noches esplende
Stambu!.
Del norte, buscando mis lagos pluviales
Vendrán
Flamencos rosados y grullas boreales
De mar.
Del triste coquito se oirá la sentida
Canción
Surgir de la noche cual queja perdida
De amor.
Las nubes de patos que en lo alto se agitan
Se ven:
'
El cuello tendido sacuden y gritan
Después.
Y vienen con vuf'lo fugaz y sesgado,
Del sur,
Zancudas plomizas de buche irisado
Y azul.
Pescando en el agua ae ven su~ siluetas
.
Errar,
Mas súbitamente, volubles, inquietae,
Se van.
Y el grito que exhalan subiendo en un vuelo
.
.
.
Sin rin,
Oirá m1 desierto anchuroso en su cielo
Morir.
Me dan las gramíneas en dulces desmayos
Su olor......
•
Yo estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Aquí se suspende la lucha bravía
Del mal,
Y olvidan los tristes la breve alegría
De amar.
Yo soy el olvido! Yo soy la distancia!
Mansión
Que al huésped nocturno ni penas escancia
Ni amor!
RuDÉN

Septiembre de 1896.

l',L

CAMPOS.

NOSTALGfA..

Necesitaba decirlo,
Ausente, no puedo
hacer que en las brumas que envuelven mi alma
sonría un destello.
Necesitaba contarlo:
· la au~encia es anhelo,
es angustia mortal que me ahoga
con cincho de hi~rro.
Necesitaba gemirlo:
yo busco un consuelo
que disipe los torvüs fantasmas
que pueblan mi sueño.

Nec'3sitaba llorarlo;
esclavo del miedo,
me asaltan terrores de cosas fatídicas
de tí, estando lejos.
Necesitaba cantarlo:
yo quiero tus besos,
el calor de tus húmedos lablos
en mis labios trémulos.
Necesitaba, señora,
necesitaba en mis versos
decir mis angustias, gemir mis zozobrrui
llorar mis anhelos.
'
JOSÉ !.
Septiembre de 1896.

ARREL.

AUGURIOS.
Hoy q.ue en un cielo tenebroso y mudo
·Hund1ete ¡oh fe! tu resplandor postrero
La única religión de que no dudo
'
Es el profundo amo1· con que la quiero!
Oh fe qne huyendo del invierno rudo
Fuiste un eterno pájaro viajero ..... .
Si el bJsque,está en tinieblas y desnudo
Llega a ese ultimo amor como á un a lero!
Pero ahí canta á la tiniebla fría
No á las pálidas lunas de alabastro
Porque será un sarcasmo tu alegría,
Cuando desaparezcas como un aPtro
Dejando sólo en la conciencia n,ía '
Un desmayado y silencioso rastro ........ .
JosÉ Ju.AN TABLAD.A.

***
De tus ojos, luz y encanto
de mi eepíritu abatitlv·
de esos ojos que han v'ertido
por mí raudales d., llanto;
de los dos astros que inspiran
Pªl?ióu, bondad y ternt:rll,
cuando e11vuelv1:n en luz pura
lo que enamorados miran;
como tesoro del cielo,
de esos ojos, me acompañas
unas sedorns pestañas
tau negrat1 como mi duelo·
hebras q::ie dan luces bell:s
rellejos nunca imitaios,
'
pues son rayos arraccados
para mf, de dos estrell~!
Con devoción las adoro·
con hondo temor las mlro
pues al soplo de un suspir~
puedo perder ta! tesor0.
Pestañas de un ángel son
que á 1.as que le adornan, juntas,
sostu_v1~ron en las punta,;
sus lagrimas de pasión.
Ellas velaron tranquilas
sus pesares, sin reproche
cuando enlutaba la noche
su espíritu y sus pupila~.
Y de l.~ ausencia el rigor,
las deJo e~ llanto empapadas,
como espigas doblegacta;
por el pe,;u del dolor.
Hebras que al sentir opreso
el párpauo que aduruabau
abrazándose temblaban· '
entre las llamas de uu beso.
Por dichas y por angustias
fueron al azar movidas,
para couteuiplarrue. erguidas
y para llorarme, niústias.
Sí, mjstias de padecer
en tus ojos las llevaste
cuando impo~ible juzgaste
que mti vol vieras á vt:r.
Ellas, encarnando en tf
fueron r.-jaq de un post;go
dP; llanto, por mí y collluigo,
lt&gt;¡os y cerca de mf!
Y hoy me las mandas Estrdla
y E'S tn dádiva paaracl~
'
para mí la má!! a';;,a,fa
la más rica y la más b~lJa.
DPlicada y primoroQa
Pnvoltnra le~ dit áfilo
tal como Pnvuel\'e á u'n pistilo
el pétalo de una rosa
Y forman :¡qf Pl tesoro
con que BUPñO y me extasío:
¡pestañ¡is del llngel mfo!
¡pestañas dei bien que adoro!
Jo.ANDE Dros PEZA.
. ¿Quién. puede ser dicho!'o ni en la gloril
a1 allí existe del mundo la memoria?
C.AllPOA'MOR.

�216

ELMUNDO.

4

OCTUBRE,

1896.

Las PÍLDORAS del Dr. AVER

EL ABANICO A TRAVES DE LOS SIGLOS.
Origen ael abanico.
El orfgen del abanico ee remonta á la más grande antigüedad; tau pa&amp;ria es el Oriente; nos viene de esos climas .
en qne Ja atmósfera es 1mfocante durante la mayor parte
del afio; algunos historiadores lo atribuyen á. la Sibila de
Cumas, que á lo que se dice, se servía de un abanico al
dar sus oráculos. P.dro mucho tiempo antes de la época

en que se coloca la existencia de las Sitilas, los artistas
egipcios pintaba.u abanico:! sobre las paredes de las tum-

bas de Tlu:bas.

UNA LEYENJJA CHINA.

Una leyenda china explica así el origen del abanico:
Una noche que la bella Kan-tH, hija de u11 poderoso man·
darfn, aeistfa á la· gran tiesta de las linternas, se vió forzada por la violencia del calor á dej :J.r su máscara. Sin
embargo, como el pudor la prohibía 1:::xponer su faz á las
miradas profanas de los. cul'iO!:os, mantuvo _la careta lo

más cerca posible dd sus· facciones, agitándola para darse
aire. La .rapidez de los movimientos que imprimía á sus
manos y á. su caret:.a, hacía qne esta se convirt:.iera en una
especie de velo, no dejando distinguir na.da dtj su fisonomía. Todas las mujere8 test:.igos de esta atrevida y encau•
tadora innovación, la imital'ou, y se vieron diez mil manos
agitar diez mil máscaras. Desde entonces el abanico que•
dó inventado y reemplazó á la máscari'-.
.A FORISM0S.

Un marid{I debe ver en el abanico de su mujor un ene•
migo.

•••
Toda mujer que deja caer su abanico sobre los dedos de
un galan, firma su derrota.

•••

Tiene este abanico el don
de dar al viento ligero
todo acento de pasión,
Por eso oculto un Kte quiero,,
que siento en mi corazón.

En abanico cerrad) no entran poetas.
Clarín.

LA M.ANIOBRA DEL ABANICO.

A decir verdad, no se necesita haber nacido en un sa•
Ión para llegar á. ejecutar con perfección la maniobra del
abanico.
La mujer está hecha en general de tal suerte, que lo que
no aprende lo adivina. Bt1.~ta que tenga para est:.o lo que
constituye á la muJer misma: esa gracia innata que puede
encontrarse en grado sup~ewo eu una vaquera y faltar
absolutamente en una princesa, y no se qué sui generi..8
que encanta y que subyuga. •

•••

•

EL ABANICO EN ESPA8A..

España es_ el p3:ís del abanico por excelencia; añí, como
en las colonias hispano-americanas, sefioritas y seti.oras
lo usan y aun abusan de él y sou inimitables en su manejo.
Una espafiola, dice B ,.m jiimío de Israeli 1 avergonzaría
con su abanico la táctica de un grupo de cao:J.llt:iros.
Ya lo despliega con la lentitud pomposa y la concienzuda eieg.mcia J.el pájaro de Juno; ya lo agita con una
morbid~z perezosa 6 con una atraye11te vivacidad, ó bien
el abamco se cierra con un el:!tremecimiento que s&amp; parece al aleteo de un pájaro y que os hace estremecer· o en
medio de vuestra confusión, el ab1nico de Dolores Óa toca
el codo. 03 voJ véis para escuchar, y el de Catalina os golpea la espalda ......... Instrumento mágico! en España habla una lengua particular, y la galantería no necesita más
que esta delicada joya para exl,.)resar sus más sutiles roncepciones ó su ma1:1 irrazonables exigencias.

Gampoamor y el abanico.
Al dar este abanico aire al semblante
tal vez pueda templar, Eugeaia mía,
esa alma delirante
que no tuvo en la vida un so lo amante,
ni vivió sin amar un solo día.

Son

Son

Puramente

Azucara-

Vegetales,

-das,

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto
touristas como ciudadanos en Mexico.

Todos. los proeminentes

droguistas Je recomiendan y venden como el mejor y mas delicado
de los Dentrrficos. Todos los paquetes contien,en una botel,a de

Que no pidas, Manuela, te suplico
a mi edad madrigales ni consejol:1,
porque sé que Jetrás del abanico
os borláis las mujeres de los viejos,

delD.

hquido SOZODONTE (para usarlo diariamente), y una caja de Poi•
vos SOZODONTE {para usar dos veces por semana)• tambien

EL ESTREÑIMIENTO

LOS ABANICOS ")IETAFORICOS."
El gas abría en la ..aoche

Su abanico de llamas.
Dá poeta noctámbulo.

una pastilla de

El olímpico cisne de nieve,
Con~\ ágata rosa del t)ico
Lm,tra el ala eucarística y breve
Que abre al sol como casto abanW-0.
Rubén Darlo.
A.Il.A..NICO LUIS XV,

l3aj0 las frondas rle algún Verealles
O en los boecajeH de algún Trianón,
Entre floridas y angost,aR calles,
Triste y pausada cruza l\íanón.
Dan á. su paso los brodequines
De altos tacones, blando OJ'lcilar,
• Y su ropaje de albos eatines
(rú-frús y aromas deja. ~l pa ar.
Hacia el eetanque va taciturna,
Donde á. lo:, rayos del áureo sol,
Blancos trito111::1:1 vueJcau su urna
Y airadoe soplan su caracol.. ...... .
..... : ... En vano un lirio del vaso regio
Prendió en las blondas de su corsé,
Leyó los verf!os de un Florilegio .
Y al clavicordio toco el minué ......
.Nada ha calmado su torva fiebre:
Ni el negro page ni el fiero halcón
Ni la diadema Jonde el orfebre
Grabó los lises de su blasón ......
Es que la hiere su· enan;.iorndo
Y l\1anón llora su infiel desliz;
Por 01'10 triste Re ha doblegado
Y palidece la flor de lis!
Al dulce nido que los espera
Ya no irán juntos, lleuos de amor,
En blasonada y azul litera,
De las antorchas al resplandor!

Y en el estanque de tonos glaucos
Se frisa el chono de un caracoJ
Y 1\-fanón sueña, bajo los aaucos,
A los postreros rayos del sol. ....... .
JosÉ JUAN TABLAJA.

GRATIS.

Este agradable Jabon (pastilla de 4 onzas) está hecho con
escojidas materias, con el Tomillo como base por su cualidad antiséptica, •y es de un gran valor como Jabon de Tocador para la
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Enfermos del Estómago

Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura,
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caila Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntomas: Agrios después de las comidas ó Aci- ·
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareoe,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefian millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muclws años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan oompleta y radicalmente con el

•
•
M OJarr1eta.
DIgestIvo
■

■

En todas las Droguerías de México.
-

t&gt;~ fiy

Ni ya en la ojiva llena de esmaltes
que orna el e:.cudo noble y condal
Han de ver cómo los gerifaltes
Cazan la blanca garza real .. , ..... .
Y ~!anón sueüa, ramajes finos
Tienden arcadas · de paE,toral;
Nunca crearon los Gobelinos
En sus tapices pastora igual!

afecta seriamente los órganos cligestivos y asimilativos, in~luso, _los
Riñones y en este estado no pueden extraer dP la sangre el ácido ur1~0.
el cual, Rl ser introducido en el sistema, causa Reumatismo Y Neuralgia..

Tor.-1DOR Y EL DAÑO.

Abrif:i la aurora
Su abanico de n'ácar
U,i poeta madrugador,

Desplegó la cascada
Su abanir,o de espumas
Un poeta ...... acuático.

ci~.,oúer/1/(f

Como muestra

Agitaban las palmeras
Sus leves abanicos deesmeralda.
Un poeta tropical.

UN MADRIGAL DE LUIS XYIJI.

Luis XVIII, al obsequiar un abanico á una dama célebre por sus campaiias g"lant.. s y por su belleza, ,.izo ins9ri_bir sobre la caja preciosa que lo contenía, estemaflr1ga1:
'En el ardiente estío,
}"'eliz por que di vierto vuestros ocios,
8abré traerá vos los blandos céfiros;
Los pequefi_os amores vendrán solos ....

Tan fragante como las flores, este famoso Dentr(nco ha sido

¡Oh, Isabel! ¡Cuántas veces á. hurtadillas,
á través de estas pérfidas varillas,
con tus pupilas de ternura llenas
á algún hombre ieliz, dfftí adorado,
Lo mirarás apenas,
Por temor de mirarle demasiado! .

El abanico de una bella es el cetro de\ mundo.

Maréchal.

Han sido objeto de los más Altos Honores en Ias l&gt;rincipales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Cl11cago, dos de las más
recientes. El Íl.bono dispénsado por. ~quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes. 111ed1crn::i,le~ de las Pi.ldoras del Dr. Ayer, .
confirma el juicio que han merecido del publico en general durante más de
una generación, de que estas Píldoras son las meJores del mundo.
.

~ BAÑOS DE LAS DIOSAS,

a¡55¡¡;,

t:&gt;
t&gt;
12&gt;

@tJ,- @ft?:-

. . ~
CABELLOS,DE LAS NINFAS,
♦@?P
CUTIS DE CLEOPATRA,

JABOH

HA!,~~~~!~~~!~~~-~~.~ DR. l!OSA.

EL FAMOSO REMEDIO y PURIFICAUOR
EL QIJ&amp; CURA LAS

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y
las Afecciones del Cútis,

el qo, ademu de sns ,r.,,toa pu,,ncantes &lt;eme&lt;J;á ó impide el

EN UN ABANICO,

Cuando a.travieses elegantes salas,
No olvides ni un moruento
Que este abanico es una de las ala~
Con que vuela hacia tí wi pensannento,
Josi: M. BuSTILLOS.

,~

--=--

Reumatismo y la Gota.
rF'~éa.eeqoeencadapaqne~eestiiimpre..~ Dn._Ros.a. Coll!'~NT,
Mo11tc.1au, N. J., E. o. de A., 11m cu¡o requilmodeJa de ser 1eju.1.m.o,

2&gt;
b
~

&lt;·&amp;

DESARREOLOS

BILIOSOS.

Entre los sintomas indicadores de Biliosidad hay la Na1:1sea, Mar_eos,
Dolor de Cabeza, Flaqueza de Fuerzas, Fiebre, Vista Turb~a, Aman_llez
de la Piel, Dolores en el Costado Espal4a y ~omb~os, Ahento. Fétido,
Lengua Saburrosa, IrregularJ!1at;l en ias func10ne~ rnt":stmales, V ó,rn1:os, etc.
Cuando ocurre el Estrenumento el Tubo D1gest1vo Se afecta ) sobreviene Indigestión ó

DISPEPSIA.
La Mala Boca, Dolores Gástricos, _Dolor de_ Cabeza, ficide_z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depresión de Ammo son e~1denc1a~ 4e
Dispepsia enfermedad que tanta congoja cansa. Se hallara m~ Alivio
Seguro Para las irregularidades del estómago y demás dolencias consiguientes en las
·

Pildoras del Dr. Ayer.
Estimulan el estómago, descargan lo~_ intestinos, comunican_ salud
vigorosa al bigado entorpecido y _á los rmones, . y cot;i. sus propiedades
tónicas y laxantes fortifican y purifican todo el sistema.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase,, E. U. A.

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Premiado con medalla de honor
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(ral!ojon ao! Sspíri!u 8an!o numero il.
Extracci6n garantizada de la Solitaria.

¡35 AÑOS DE PRACTICA!

HORA.S DE~ON~ULTA, ~e 9A.12a.

=· y d e 8 ~

Op.,n.

Este periódico está impreso con las tintas finas
de la Casa LORILLEUX y COMP.
París.-Unicos Agentes en la Repu.blica:.
L
B
:M:,
EWIS y

LOCK,

EXICO.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

SAN JUAN.
De venia en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

�tantos detalles de los que cada uno es el punto más del·
cado de otra industrial
¡Cuánto trabajo, cuánto cuidado, cuanto detall I Mas
~s preciso pasar por encima y mirarlo sólo á vista de páJaro.
•

4 ÜCTUBRE,1896.

EL l\lUNJIU.

218

VI

UN HIJO.

Las cn.evas.

EMBOTELLA.DO DE CHAll P A.GNE.

.Aquí terminan los trabajos de vendim ia, que suelen du rar tres semanas ó un mes. El vino que se d~stina ácham•
pagne resulta á doble prec io que et usual del país, pues
)os múltiples trabajos y detalles para qu~ resulte sauo y
fino importan tanto como el valor del vwo.
O&gt;ncluye la vendimia con satie_facción de to~o~, pues,
aunque se emprendi? cox_i entus iasmo y alt&gt;grrn,_el canAancio rindió al pr'Jp1etano y á todos los dependientes y
trabajadores porque la atención s~stenida _durante t rein•
ta días el trabajar mucho y dormir e61o crnco horas, ya
qne ha}' que alternarse y trabaja r casi siempre basta me ·
día noche rinde los án imos más esforzados y conclu yd
con las fu~rzas de los más valientes.
En uno de los domingos inmediatos se celebra en la
purroquia un oficio costeado por varios propietarioe, dan&lt;lo gracias á Dioe, que l~~ conservó. la cosecha, les sal v6
&lt;le deegracias y les bend1Jo su trabaJO.

v.
Crian za del vino.
Terminada la vendimia quedan los vinos bajo :os cui dados del jefe :Je bodega~, quien llev~ _un r~g-i~tro de
las cantidades y clase de vmos qu~ recibió. Durante la
fermentación tumultuosa, unos qmnce días, ha de relle·
nar cada bocoy por el líquido que perdió, y taparlo con
una hoja de vid. Se trasiega. entonces separando la ma•
yor parte de Jos fermen~s que que~an en las heces, pues
&lt;)onviene que quede azucaren el vrno para poder hacer
]a, nueva fermentación en la primavera siguiente. Esto
se logra. con la baja temperatura de las bodegas, cuyos techos están al mismo nivel que el terreno y resultan free·
eas con las vasijas pequeñas que se empleaJJ, las cuales
así se enfrían mas pronto, y con frecuentes traaiE&gt;gos.
R&amp;LLECNO: Signen las bocoyes re llenándose cada ~ía y
tapados siempre con pámpanos, basta que por loe primeros hielos se secan las hojas de las cepas y no se hal!an
pámpanos con que tapar las vasijas, enton~s se procede
al tercer t1 asiego, y siguen rellenándose los bocoyes á.
diario ó día por otro y más tarde dos veces por semana,
como ite hace seguidamente aun con los vinos que tienen
muchoE años.
CouP.AGRS y TRAsnmos: Llegado el mes de Enero, seclaeiñcan loa vinos según sus cualidades, y se determinan
los t ipos que se desean , se hacen los coupaga ó los assem.•
blagts mezclando en un depósito el que debe formar una
eoh, clase agitándolo algunas horae, determinando su al·
cohol tanin o, acidos y azúcar, y corrigiendo su defecto e n
caso Que lo hubiese, cosa que no suele enceder en cose·
chas normales, si se hicieron bien las mezclas.
Se les dá una clarificacion con cola de Rusia, y á las
tres semanas se trasiega nmwamente.
Es esto en Febrero; se sei'ialan entonces loe vinos df'
reserva, ya para hacer licor, ya para mezclarlos con lo~
vinos de la cosecha de los años malos, á fin de cansen-ar
el tipo y Uevar á la cueva las b3rricas separadas.
Al levantarse el tiempo se trasi~gan nuevament.e 1, s
vinos, que entr,m entonces en una segunda fermentació11.
Si hasta aquí se llegó bien, ya puede darse por a::i gura·
da la calidad del Champagoe.
BoT:tr:LLAS: Durante los meseá de Marzo y .Abril llegan
las expediciones de botellas procedentes de Fraucia, de
Alemania 6 de Austria, según las clases y precios de lv1:1
champagnes que se han de elaborar.
A medida que Urgan, se desembalan y se examinan detenidamente, por más que llegan ya clasificadas. ¡Qué
cuida.do no se necesita para examinar las botellas una á
una, pUefl cualquier defecto cuesta el perder una botella
de champaanel Se bs.cen chocar nna con otra para "rer 1-i
tienen el temple debido y se separa la que tiene eJ sonido
de mal cocida. Se er.amina el cuello, pues un pequen o
defecto hace que la botella se tape mal; no se admiten si
hay burbujas de aire, pued la botella con burbujas se rorn ·
pe. Algunos miles de botellas rotas son el castigo de 11~•
queños defectos inviaiblee.
¿Y el lavado? Se practica con máquit:i"ae y á mano, con
perlas de porcelana, i;emejantes á perdigone!!'. Una J&gt;" •
quefl.a mancha que quede, la.e líneas dejadas por los pt-r
digones si fueaen de plomo, costaría la pérdida de la bo·
tPllll. l)ues el peso-no 3f::'SCenderfa en laop~ración del rrmuage.

CoRCHos.: .á.nálogo procedimiento se sigue con !os corchos, que annque se reciben clasificados á los precios de
ti 8, $20,130 y $40 millar, sPgún c lase, hay que separarlos uno á. uno, para no ser vícGima de algún error voluntario ó involuntario, que se pagaría caro. Como la bondad de un corcho no se conoce á la simple vista, se SO·
meten al procedé, ósea Re sujetan dentro de una caldera
á la presión de seis atmósferas, dur nte tres ó cuatro horrui, después de la~ cuáles se distinguen todos los corchos
maloa por manchae, arrogas, deformidades, etc., eeparándolos en clases uno á uno. Sólo entonces se sabe si se
compraron caros ó baratos.
~GRAFEB: Se repasan seguidamente las agrafe8 viejas,
quitándolf's todo el hollín y devolviéndoles su forma pri ·
mitiva con máquinas exprofesas é ingeniosas.
Preparado todo, se procede al tirage ó embotellado.
Trn.-we: ó .x.'1 •0TELu..no: Se repit~n los análisis y degustaciones, se examina al microscopio para cerciorarse de
que hay fermentC1s buenos, se buscan días claros y bri·
l lantes, con viento norte y de preaión barométrfca a lta,
y a~ procede al embotellado y á formar los muros de bo•
t.ellas.
FERMENTACIÓN: El vino no tiene presión alguna cuando
1e emb:.tella. La fermentación dentro de la bOtella t.B lo
que se la da. Comienza á fermentar dentro de la botella
y comienza á romper las defectuosas, que por defectos invisibles pasaron como buenas. La rotura puede ser de un
3 á un 10 por ciento. Si es menos de un .I'. por ciento hay
poca fermentación, si más de 10 por ciento, demasiada.
Si no se examinó bien el vino con el microscopio, puede suceder que no haya fermentación ó sea poca y tenga
que desernbotellarse. Lo mismo pu"ede euceder si era lluvioso el día que se embotelló.
¡Con cuánta rapidez hemos pasado revista á operaciones largas, penosas y dificilisimasl
• 1L&lt;?s análisis, las mezclas, la preparación de la cola, Ja
h_mpia y desinfección de vasijas por vapor en cada trasiego,. la habilidad en la clasificación de las botellas, la
8elecc1ón de los corchos, los exámenes microscópicos, y

Alguna impreeióh causa en el ánimo saber que ha
que bajar á unas cue,,as de 30 metros bajo el nivel d[¡
suelo, y más tenienao en cuenta los detalles que daba el
joven dibujante qu~ bajó antes pa~a sacar unos croquie,
y que, segun él decia, ~ran fantásticas y daban miedo.
Al ofr algunos esta1hdos de botellas qu~ lanzaban al
aire vino y cachos de vidrios, coea no rara, pues estallan
al año unas doce mil, había cogido miedo, le parecía que
se respiraba mal, el pulso trazaba con poca seguddad las
líneas, las rectas resultaban curvas, y á no ser la liE'gad.a
de los operarios para reanudar su trabajo, hubiese abandonado el puesto. Y afirmaba. que si no se movió del
sitio donde le habían acompafl.ado, fué por no conocer la
salida y temer tropezar con algún pozo de los muchos
que Lay de comunicación entre una y otras para subir ó
bajar botellas. Además, si se enredaba por allí dentro
¡ Otos ea be !Í dónde iría á parar!
'
Bajamos todos, con bujía en la Mano, la interminable
escalinata de dos metros de ancho, con sus nueve ramales y 144 escalones, y parecía que íbamos á entrar en una
eombría y solitaria caverna. cuando nos hallamos de
manos á boca con la más larga rle las cuevas, que mide
200 metros de longitud, en la que se veía perderse á Jo
lejos una gran hilera de luces y se oía el choque de botellas que se cambian de lugar. Está.bamos en la?.- y última cueva que se ha construido, y cuya mayor parte es~ba revestida de mampostería.
De seguro que Don Quijote en aquel trance las emprende cont-ra hombree, luces y boteJ la.a, y grande hubiese sido su encono al ver que las botellas contestaban
á sus golpes con estampidos como de arma de fuego.
¡Cuánta t ierra sacada por los pozos! ¡Cuántos y cuántos miles de ladrillos y de botellas! Todo era grande.
Consume el Sr. Raventós unos 200,000 ladrillos al ano,
que produce en el horno que tiene junto á la casa, para
abaratar, ea cuanto sea posible, el inmenso costo de tal
género de galerías subterráneas.
Mas dejando todo esto á un lado, continuemos con la■
operaciones:
DESCSNSO DE BOTELLAS Á L ... s CURVAS: Cuando la fermPntación está en buena marcha, se bajap. las botellas á laa
cuevas para detener la rotura con la temperatura baja de
las minas. Se colocan, pu9i!, en muros de 25 ó 30 mt"troa
bajo la tierra, donde han de permanecer dos años I?O:r lo
menos, no durmiendo, sino siendo cambiadas de sitio y
agitadas cada mes, para que el poso no se pegue á. la botella.
Las botellas están tendidas siempre del mismo lado,
de modo que la búrbuja de gaa toque aiempre el mismo
punto de la bote11a; si no se hace así, se pierde la botella.
Cuando el vino tiene dos ó tres aiios de botella, BE'gúo
clases, se colocan invertidas en pupitres ag ujereadoe, d ti&amp;de tiene lugar el remuage ó agitación.
Re:MUAGe: 6 AGITACIÓN: La fermentación produjo un poso en la botella. Para sacarlo se ponen in vertidas en pupitres construidos exprofeso, y con suma paciencia N
mueven cada día las botellas, ya con suav idad, ya con
energía, ya girando la botella, ya levantándola, t&gt;te., et.t.,
segó.o lo exige el vino. Esta operación requiere mucha
habilidad , mucho golpe de vista,·pa.ra dar los movimientos apropiados á cada clase de vino. Es si n diEipula f'l
punto más difícil del cbampagne. Se repite á diario la
operación durante dos, tres ó más meses, hasta que el
pOEO está eobre el corcho, y entonces se da el vino por
t.:rminado y pasa á la cneva de degorge, donde Piguen lu
botellas en posición invertida. Si alguna vez se agit ó mal
por no tener el pulso seguro, hay que comenzar de nu~
vo la operación del remuage.
(Concluirá.)

CLARA.

Paseábanse loe dos antiguos ami·
gos por el florido jardín, donde la
I
alE"gre primavera comennba á dar
señales de vida.
Con sus dieciséis años. rubia con
Uno de ellos era BPnador v el otro
eus sonrosadas mejillas, Clara ~e linindividuo de la Academia Franct&gt;8a;
da coruo UJla primavera al uacer.
graves los dos, rnznnables, solem•
Se. apoya de codos sobre la ventana
nes y hombree de eólida rtiputaci6n.
baJa de In CaEa de ladrillo que se le
Hablaron primero de política y
van ta aislada al borde d3J agua, en•
después evocaron sus recuerdos de
t,e las terubloroeas ramas lilaE. poblala juventud.
d1as d_e plijaros y bañadas por el sol.
El senador se detuvo de pronto
N? piensa, no sueña, no sigue con la
ante un copudo árbol, y exclamó:
mirada á la golondrina que vuela,
-¡Asombra el pensar que los átoqne torna y que desaparece· no esmos imperceptibles que lanza al esc_ucha la corriente del :rfo que' se desliza.
pacio eee copudo gigante, van á crear
uuevas existencia¡¡¡ á centenares de
Está all_í sin sa~r por qué, vagaleguas de distancia, produciendo nuemente fehz en una mconciencia que
vas raíces, que serán reemplazadas
sonríe. En la ventana y en medio
por otras de la misma esencia y con•
del paieaje, sin darse cuenta comple·
dición.
t&lt;;l del cuadro, agregándole una gra·
-Lo mismo pasa con los hombres
crn, un canto, un esplendor más; ig-repuso el académico.-¿Qnién puenora qu~ es adQ_rable y es neceEaria
de afirmar que no tenga usted por el
a I delicioso conJunto de la mafia11a
mundo algún hijo presidiario, Ja•
de primavera, como la roea, ignora
orón 6 asesino? No hay malhechor
que se entreabre; como la brisa ignoque no pueda proceder de un padre
ra que murmura. En aquel rincón de
honrado, áquien el mfelizdesconoce.
la Natnraleza, formado por el artista
-No me hable usted de eso-murinvieib!e que combina los efectus de
muró el senador con acento en triste•
las auro!"as y las puestas del sol, com•
cido.
pleta, Em que nada la impulse ni t:e
-¿Se refiere usted á alguna histo•
lo advierta, la belleza misteriosa.
ria antigua?
DP repente, mientras E-stá asoma.-Sí, á una historia que voy á reda á la ver,t.ana, el viento le arrebaferirle ahora mismo y cuyo recuerdo
ta de sus cabellos una pequE'fia eglanme tortura de un modo terrible.
tina roPada, á. la que est,\ at ida una
Cuando tenía yo veinticinco afias,
cinta; l!em la flor, la dej:i caeJ' en el
emprendí á pia un viaje á Bretaña
río y se somíe de 8U travesur:i. La
t-n compafifa de uno de mis amigos,
~glantina con la cinta, que deja tras
en la actualidad Consejero de Es•
sí una fina estE"la, signe la corriente
tado.
del t1.gua, entre los inclinados muces
Después de qnince días de msi.l"y una pintada maripqea, posándos~
chas forzadas, se puso enfermo mi
eobre ella l'n nn coutinuo aleteo parcompañero, y con gran trabajo pudite para un largo viaje.
'
mos llegará. Pont,.Labbé.
..,,- ..
Nos albergamos en una posada y
II
llamé al médico, el cual me manifesToda
la
noche,
en una de las más
tó que mi amigo tenía fiebre y que
pobus casas de laciudad. un jo,·pn
neceeitaba diez ó doce dí~ de absoha llorado, con los puñot! en las sieJuto descanso en el lechP.
nes, golpeando con los codos nna plAsistíale yo, sin abandonal'le ni nn
queña mesa de madera en donde hay
sólo instante, auxiliado por la criada
algunns cartas esparcidas. Las luctf-t
del establecimiento, hermosacriatud_.. J alba qne disipan las Eombra~ dd
ra de dieciocho afias, ele ojos azules
c;elo, no ahuyentan las triste, as de
y de agrnd:Lble aspecto, que conmigo
PU corazón dolorido. El joven se lele velab:l todas las noches.
vanta, va, viene, parándoEe á inter •
Al cabo de ocho días, roi c0mpava los, ceñuda la frente, mordiéndose
fiero estaba restablecido por complelos labios. ¡ Ella ya no le ama! Aoueto, y por lo tanto, prosE'gnimos tranl!a enrantadora nii'ia, en quien (1 te•
quilamente nuestro cam ino.
nia &lt; i ·rada~ todos sus alegrfas, que
Y pasaron treinta afios sin que me
le hama olvidar las miEerins de la vi.
vol viera yo á acordar para nada de
da, ha partido para no volver mflp
Pont-Labbé.
¡Y La partido con otro!-Despué8 d~
Pero en 18i6tuveque hacer nn via•
tantas promesas tan llenas ¡ay ! de
je á Bretaíl.a, tin busca de documentos
~~
te~nnra; desp_ués de tantos beso~ em para un libro que pensaba publicar
==-~-=:....-2"":::.--'"'""'-"'-'-~~=~--_J briagadores-,
Jura á otro amor eterno
y me detuve en el citado put.-blo.
Y le ofrece sus labios humedecidÓs
Todo lo encontré e-n el mismo ser
to~avfa por las recientes veiitnr:u:.
y estado qne antes, en cuauto á la
-,Oh, la 1.nfame!-¿Qué será de él
parte material.
tan
~olo y sm esperanzas?-Las gPri Al entrar en la misma posada dontes neas ó notables, que tienen los
[Dibujo de J. Martinez Car1ión]
de me había albergado treinta :1flcs
consuelos del lujo 6 de Ja gloria no
antes, fuí recibido por dos muchadeben suf~ir tauro cuando Jas abanchas bretonas de dieciocho afias frescas y sonrm=ndas. 111
-Xo le dé usted dinero-me dijo el dueño de la posa- donan de repente aquellas á qmenee adoraban
Eran las seis de la tarde y cuando me senté á la mesa da:-porque
se lo gasta todo en ~guardiente,
P~10
él,
pobre,
desc_onocido,
sin amigos ni f~milia,;, u
con objdo de comer, se me ocurrió preguntarle al due•
.No pude permanecer a.llí ntáe tiempo sin infundir aoshará. en Jas horas oc10eas y cuál será el mnflana queq le
no de la posada:
pechas y partí con el corazón destl'ozado, después de ha- lrnga_perder el amargo recuerdo del adorable ayer?-Cuan.
-¿Conoció usted á ]os antignos duefios de esta caEn? ~r dado al po~adero una cantidad ngular para que ali· do
p1enea qu~ no volYerá it ,·erla, que no la oirá, que to
Yo pasé aquí unos días hace la friolera de treinta afios. v1nse en lo posible la Suerte de aquel infeliz.
do ha concluido por completo, que nunca tornarán á. reY el dueño me contestó:
Desde éntonces to.ios los af'ios me arrastra hacia Pontsonar sus pasos en a9u~lla pobre esta11cia, donde con ella
-Eran mis padree, caballero.
La bbé una fnerza invencible y me condE"no al suplicio de
p~netraban las delicia a y todas las sonrisai;i; cuando
Entonces le conté con qué mvtivo había estado yo en ver á mi hijo en aquella cuadra, contentándome con dar
p1~nea_ que ella no _se deElpertará ya por la maflana enla posada.
á. su amo algún dinero para que le atienda en sus princitreabrieneo los labios, como se entreab~e la roi:a, :obre
-Sf, ya me acuerdo-repuso el posadero-á la sazón pales nece,:1idades.
la almohada de un angoeto lecbo, para siempre deeierto
tenía yo quince años.
!1'e tratado de hacerle imtruir, pero han i,ido inútiles le ealtan los de~eos de despedazar loe muebles de
'
-¿Y se aciierda también de una criada que estaba al m1s esfuerzos, ?-ebiendo l_iruita~me exclusivamente á pro• fuf'¡¡;o á las cortmas y de dormir bajo los esco~b por¡n
servicio de la posada?
curar en lo posible el meJoram1ento de su existencia
cen12:as. Al ~enes no vivirá ni un instante más er:1 y t·ªª
-Sí, sef'lor; murió poco tiempo después á consecuencia
¡Quién eabe si aquel hombre, educado como los de~áa
querida y odwda estancia.
ª ,In
de una horrible deEgracia. Y tendiendo la mano hacia no habría llegado al rebajamiento moral é intelectual e~
Empuja la puerta y sale, atravesando la ciudad t a
un hombre delgl'ldo y cojo que removía el estiércol en que se hallaba!
vfa dor~ida. Mira las celosfas cerradas. Golpea ei' e~rf~
una cuadra, afiadió:
Y cada dfa sient~ mayores d~seos de verle, porque al con el p1e, se muerde los puños se agita como el
l
-Ese es su hijo.
fin es. sangre de ro1 sangre; y sm embargo su vista me
ye. Llega á la orilla del rfo que' muy profundo coque 111 •
·
¡·
d
'
.
,
rre
tll•
hace sufrir horriblemente.
'
Me eché á. reir y exclamé:
1re_1os me ~na os sauces; pero, m el fresco rocío del
-Es muy feo y en nada se parece á su madre.
Cuándo esf.&lt;?y eu Pont-Labbé- le contemplo desde mi
m~nana, ~11 la alegría de las hierbasremovida!ó:: p 1 ª
rn,,.nte, ni el_ et=pacio iluminado por el sol t.i:mºq' .ª .co-El ~infeliz-dijo el posadero-procede de padre des- ventana y repito con tristeza: «¡Es mi hijo!»
'
u1 112a.
Y me asaltan vivos deseos de besarle y :Je estrecharle rán al pobre Joven.
conocido. No sirve para nada y aquí le teng1&gt; de limosna,
!n mano.
·
siguiendo el ejemplo de mis padres.
~ Medita por. mucho tie~po con la vfata fija en pJ
El narrador guardó silencio y su compañeró exclamó: No puede separar sus miradas de la límpida &amp;upei1~ª·
No contesté; pero me quedé aterrado al oir al duefio de
-Confieso, fra!'!camente, que deberíamos ocuparnos plall:a como la losa de una tumba. ¡Morfrl Este
Clt',
la posada.
sam1ento _que le asalta. ¡Si, Morir! y ¿por qué1 _e_eQe 1éP&lt;hnMe acosté y no pude dormir en toda la noche pensan• algo más de los h11os de padre2 desconocidos.
. Agitado po_r una ráfaga de aire, el copudo arbol envol- rá de la vida ahora?
· " u :.l.·
do en aquel desgraciado.
Al día siguiente adquirí nuevos informes y supe con V!Ó en su delicado perfume á los dos ancianos, que la asTodos los hombres son malos, todas las mujere8
8 ' '. n
piraron con verdadero deleite.
terror que aquel hombre era casi un idiota.
~r.ver~as. Toda dicha tienP, por hernmna em
Y el senador exclamó:
distlus_16n. No es cierto que exi~ten térnuJ ~Ja, á 1
Pedí la partida de bautismo del desdicl1ado, y al leerla
-Mas, á peaarde todo, ¡quién tuviera veinticincoafios! lazos Jamás rotos. La felicidad no ha de
a,rnas Y
t:.entí un estremecimiento en todo mi sér,
ra. ¿Ya!e la pena de ser deseada? ¡Parnqué sonreí ur!1{1eDeaeoso de ver al joven de mis cavilaciones para obserGcY nE MAtTPASSANT.
brá_ que llorad j Ah! ¡Esta vida es espantoea , r s~ mvarle, le detuve en la plaza y me cercioré de que, en efecmeJor es la muerte! No cree ya en las tierna~ )a~b Jll~
to, se bailaba en un estado rayano en la imbecilidad. Le
Para los realistas, el arte ea el oficio de los imbéciles y detesta los apretonesdemanosbajo laeenramadp d rai-,
dí una moned~ de cinco francos, y sin dar 110 las gracias,
11 ' che, maldice todos los besos de todos los lab_as,
el oficio el ~rte de los hábiles.
se echó á reir como un estúpido.
1 1~ 110
vacila; ¡morirá! Si, allT, en ias profundidades
a
G. DE GRA.NOOURT.
Al I\Pgar la nochP. el miserable volvió á la posada cvmhallará eterno reposo y el olvido de las t . . e agtm,
l&gt;h.: uw~i, tt: borrn.cho:
recuerdoe.
ra1c1one ey lutt

•

~~=--~--~=-~- =. . .

&amp;! pan nuestro

•

:e~·

;t5¡

ª

�219

EL MUNDO.

4

Está. só o junto á la rioera. Se inclina después _de un
@acudimi~nto de hombros como deeprecianqo Ia_v1da,r5e
inclina una vez másj va á lanzarse en el ~r1st~lmd r o,
acariciado por la luz, en la verde tumba, 1lumma a por
los rayos del sol. Pero ¿qué es aqu~llo que ve allí, á. flQr
de ua cerca de él? Es una ~lantma, á. la cual se anu-

Notas é impresiones.

Expuesto por

laa

señ(?ritas

IIuNSINGER H~RMANAB.

1~ CALLE DE SAN FRANCISCO NUMERO 14,

ha temdogran•

dísima aceptación.

CO)lTE DE SAINTE-AULAIRE,.

Nos felicitamos de haber sido de los primeros
en aplaudir esta creación
es:quisita d~ una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Dcapués de esta gracioE:a aparición, no habría
razón para que 'as sefioritas Hunsinger Hermanas
se udmira;en de nul'stro
deseo, muy natural, de
ver salir pronto de Sus hábiles manos una nueva
obra maestra.

Modelo núm. 1.

Un go:bernante _q_ue se preocupa por las finanzas, da

Nada caracteriza tanto á los decadentes como un cierto
aire de gravedad en la locura.
A. CLAVED\U.
Aquellos que creen á la Francia muy fne1·te y que no
puede perecer, son los que no hacen 1Jada para hacerla
vivir.

No toquéis nunca los ídolos: lo dorado se queda en las
Nuestros odioc¡ 6 nuestras simpatías, serán 6 no razonados I pero no tenaces.
G. l\I. y ALTQ{;R.

El miedo de la mujer es la rnbiduría de los ean_tos.
ZOl,A.

Modelo núm. 2.

--=-- ..

'
Sociedad Anonirna
CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Presillente: Serapión Feruámlez,

Curan la Dispepsia,

Gerente: Dionisio Montes de Oca.

Estreñimiento,

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,
Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe e:-;tar Rin un pomito de
J.1s Pildoras del Dr. Ayer, para poder
111mar una pequefüt dosis, á los pri.
• rnnos ¡::fntom:is de lnc!igestión, y
1•vifar ~si un sinmimero de enfer111edades.
?'reparadas por el Dr. J. C, Ayer Y Ca.,
Lowell, ll:lass., E. U. A,
1

E1posiciones Universales de Barcelona JChicaga,

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.
"La Caja de Ahorroj con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien. de
quinienios y de mil pesos, cobrando mensu!l.lmente lt-einta cenl'".LV08 por las de $10:);
un peso por las de $500 y dos pesos por las de $1,0JO.
Con tan pequefias exhibiciones esta beoéflca Compañía, favorece pcr med[o de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona
asegurar una fuerte euma de dinero, para recibirla de 1 ·L1.cajade11,lu·
11
rros á determinado periodo de tiempo, ó ántes, según su3 estipulacione:1.
u La caja de aburro~" proteje al pobre, presentándole la menor manera d~ a.horar, y ofrece al rico un negocio luc!"ativo y ventajoso, en que, con pequeíias inver,üones, pueda obtener una ~ran ut.ilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La eaj1:1 de al1orrolil." ocúrrase á la Oficioa Principal, calle de CADENA NUJ\fER06, por medio de los Agentes de la Ü&lt;&gt;mpafíía, debidamente autorizados,

PATE EPILATOIRE DUSSER

I

Fac--simile miniatura de (Warner's Safe Cae•
\Yrapper) Wrapper Cura segura
de Warner.

drstruyt ha~ta las AAICES el VELLa"') del rostro de las damas (TI.uha, Ri:?l)te, rlt.l, sin
nin:;-un p,hgro para el to.lis. SO Años de Éxito, ymilla.n&gt;s de U'StimoniP1 ¡:-arantiza_ri la eficacia
úe est.a preuracioo. 1:-.e vende en caju, p.ara ta harloa, )' en 1/2 najas para el lJigote h¡rPro). Para
los bruos, empléued P-'.L.I. I U~&amp;.A, DUSSER, t,ru.eJ'.•J',•Rouaaeau. Paria.

FAMOSAS F:STUFAS PARA COCINAR

Adagio: ctTsnto va el cántaro al agua, ha}ta que se

rompe.ii

JI
A los pocos compases, oyendo tan cerca _E_l la voz
angelical de su amada y sintiéndose E~la acancmda por
Ja tibia respiración del galá_n, se olv1da11 del duo, se
aproximan, juntan su~ cabecitas y ...... dolce.
JO¡,CE

•

Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sir-

~~~~=~~~~

s

Precios desd., $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefiauza de las criadas en su uso práctico.

.

.~

'1..-,¡,· ~~ ~
~1

tt

FURIOSO

$CTTERZAND::&gt;.

III

IV
Para calmar su agitación, Ella ai:,egnra que no veía al
vecino sino nn cartel de t~atro, pega.do en la µared de
enfrente, y El, que aconseJabaá su pn'!la e_l bálsamo_anodino para el dolor de muela~. Exphcac101;1~a rápidas,
~ntrer-nrtada~. Los oyentes dPJan escapar ne1tas burlo-

Cuando más tiernamente desentonaban, EU&lt;; recuerda
que El había estado cu_c~i~hean~o con una prima suy~,
y El que Ella había dmgido miradas amoro!&gt;as al vec1
no. Los celos meten la pata. Se separan, SI! insultan con
los ojos, se pPllizcan. Sueltan f:!endos gallos. Hasta el auditorio ...... ¡fwiosv.'

l•

. º·t,,•. \

Con:inversiones garantizadas.

PRIMER PREMIO EN LAS

•

Al) \l,lc)

,\ .

---

LA CAJA DE AHORROS.

del

$1 ciorsé Duquesa

Las necedades son hechas para que loe- hombres de talento las CQIDpongan.

FLAUBERT.

-:. ,·1_.;IJ;;;;;.=;¡IJ..;.¡¡.;L-=

~

Publicamos dos modelos, de última novedad, de lo
más elegante y original que últimamente ha ealidode
las casas de confecciones de Pari~. Las faldas dr que
van acompaíl.ados son del todo uniforme~y sencillas y
no requieren por ende explicación n!-_g-rabado. _
El modelo número 1 ~s de una encantadora_srngularidad: úsase para iglesia y aún para recepción de
ce-u fianza. La factura de las nrnngas reune á unaelC'gan•
cia suma una Jlotable sencillez.
El modelo numero 2 es notable por su esbeltez y
allí mismo por su sencilla elegancia.
Del número 1 puede decirse que es la postrer pala•
brade la moda en este verauo.

CATULO ?ifE:soEZ.

manos.

~

\!a nota ae la moaa.

j

El error común de las gentes de sociedades, es el de
eer que el mundo que ven es el mundo entero.
cr
ERNEST RENAN.

L ..ft._l

0g·

Se divertía junto á su gata,
Y ~18 un hermoso prodigio ver
La mano blanca, la btanca pata
Que se agitaban tntre la grata
Sombra del pálido atardecer.
Ella ocultaba-designio fierolBaj~ la malla de su mitón,
C.laras é hirvientes como el acero,
Las ufias de ágata: rojo aguijón!
La gata en tanto mieleS fingía
Y su acerada garra escondí~, .
Mas el demonio ve las conc1enc1as ......
Y en el retrete, donde sonoro
Re oía el eco de ris:lE! de oro,
Brillaban cuatro fósforescencias ..... .

m

LORD BEACONFIELD,

G~t,~1 PJ -;~:~ ".-m11n,,JC-,,;,~
'''L.JL-iL-&gt;

(DE PAUL VERLAJN:E.}

No se ha arrojado al ~ua. Ha co~ido Ja flor á su P™}º'
la flor y la cinta, y ahora se encamma á lo !arfo del rio:
mirando la eglantma con melancolía. ¿Por que. No losa
be· la contempla y á. veces ]a besa.
d
é
ine dónde puede venir esa flor? ¿De qué cabeza, equ
talle ha caído? A él le parece qu~ ba estado allí ex:pres:i.mente para recordarle que la vida no es t~n amarga )
ue el hombre no debe, por razón ~e una picadura en e
Jedo 6 en el coraaón, dejarse abatir J?Or Jas rosas ó por
las mujeres. No se ha atrevido á mo~1r _en el agua por
donde ella ~asaba. Pero este e1.iternec1ru1en;o dura poco.
Rehusa la idea de vivir. La ira y las.angustias le asaltan
con má.s violencia. Aquella flor miente como l_as ?ocas y con un g-esto que dice adios á todas l~s m1sen~s,
á t¿dos los perJurios, á todas las desesperaciones, se m elina de nuevo hacia el do. Está completament~ resuel:
to A.hora nada le detiene. Ya á lanzara~ ya. ((¡Ah, m1
fl~r y mi cinta!i) dice una vocecita parecida á una nota
lanzada por un pajarillq. El joven retrocede, ve en la
.,.ntana baja de una casa de 1.~d_rillo1 entre la espe~ura
grandes lilas, reclinada una ut_ña hndacomo la pnmavera con sus dieciseis años, rubia su cabeza, f~escas
ro"'adas sus mejillas. ¿Esta flor es vuestra, seilor1ta?o~queal devolvérsf&gt;la ha rozado con su mano lostem_blCl~osos dedos de la doncella, siente que su _co~azón sigue
]a. flor y se posa sobre ella, en uu estrem_e&lt;?1m1ento, como
una mariposa que part_• para un largo vrnJe.

pruebas de imbec1hdad.

1896,

MUJER Y GATA,

da ~a ~inta rosada que deja fina estela, y B?bre ~la {ºª
maripoaa que viaja en un conJinuo sacudimiento e a as.

J;

ÜCTUBRE,

nas. S.:lwrzo11rln.

'

,1

#"r;

3

'

FINALE

T. S. GORE. ]• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaznela tle Gnardiola
Depósito de Biciclet,as nBARNES11 cnnocidaa tambil5n hajo el nombre de, ,I\VHTTF. FLl....-F.R.11
Refrigeradores, tinas, aguamanilee, comunes, etc. Surtido de ú~ilts para. cociaa. Accesorios de Biciclt-tas:

~¿~stá ud. anémico ó debilitado?~

~~•ºº

4

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

V
Pero ]a desentonación su be de punto, l.'.' no de los oyen•
tes no puede a~uantar aquello; lanza su paragnas contra
los dilettante.s, y á Ella le da un g,) lpe en 01 pecho y á El
le hace una herida en la sien derecha. C.1.ntaro roto ..... .
y fina/e.

. ~ "$•

SAN JUAN.
ne venta en to lag ]as Drognería11y C2:sa9Jmportadora1 del P.a110

&lt;&gt;..~"L~ DEI,

~~•

"l

-

_,._

o~
v.1¡¡

WlT A!'iTÉPHÉLIQl"E -

~

LECHE ANTEFEL
ura

6

mezclada con agua, dlsi

AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES
&amp;

.

e.,_.a el cúti9 \\

q~

,r,

�SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

LA ZARZAPARRILLA

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:E-:1:igie:n.e de la. Cabeza.

EXTRACTO
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DE ROSAS Y DE VIOLETAS

--DEL--

DR. AYER

preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD

Purifica la Sangre.

-·-

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de Strasbour!J, 37- PARIS

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Enfermos del Estómago

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Es conveniente convencerse de
g_ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada, Oblea, el nombre DIGEi,TIVO MOJARRIETA.
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VID.A. -Y EIN"ER.Gr-:t.A.
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Dr ..Ayer uo tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción ele la
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Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Que obtuvo los más altos premios en las gran_des exposiciones del mundo.
Prepara.da por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, :Mass., E. U. A.
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M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

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Tocla sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra. escróf~la, chancros, granos, ronchas, floroncos, ~ar~unclos,
úlceras tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa

ASMA

TOMOII

ESPIC

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el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentai'
ó incompletas que producen R~pugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de'
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muchos arios y arlemás reconocen eminencias médica-i de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

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Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada, Oblea, el nombre DIGEi,TIVO MOJARRIETA.
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eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler

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causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
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sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
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M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

PERFUMISTA-QUIMICO

Tocla sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra. escróf~la, chancros, granos, ronchas, floroncos, ~ar~unclos,
úlceras tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa

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el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentai'
ó incompletas que producen R~pugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
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sufrir durante muchos arios y arlemás reconocen eminencias médica-i de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

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NUMIIB015

�11

EL MUNDO.

222
"EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono:4S4.-Calle de TiLnrdo núm. 20.-Apartado 87 b.
!d:nco.
Toda. la correspondencia, debe dirigirse
al Gerent.e de este periódico.

La StJscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por tri:mestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

Todo pago delleserprecisamente adelantado.
BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•~ntee exclusivos para los Estados Unidos y Can~·
dá Tlie Spanish .American Newspaper~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

l[tJtas tilitttrialts.
!itrr.atura mnb.ent.e.

la, y el año que no llueve, la crisis estalla y todos los esfuerzos para hacer sobrenadar el presupuesto del encres·
pa.;.o océano del déficit, resultan inútiles.
. .
Los campos tienen sed, y el hambre-el hambre sm1es·
tra y dantesca de que hablaba Carlos Gris en uno de sus
últimos artículos-hace su aparición fatídica en la exten&amp;ión de la República.
Necesitamos mejorar las condiciones agrfcol11s del paí~,
y para ello no destruir tan bárbaramenw como destrmmos los elementos que la Naturaleza pone á nuestro al·
canee.

,tJlttic.a ®.en.eral.
RESUMEN. -El Czar aclamado por Fra_ncia. L~ Triple
Alianza y su!'! nuevos adeptos. Rumama y Grecia en su
debilidad. Solucíóu del conflicto otomano. Rumores de

paz y concordia. Su escasa consistencia.

Aparte de la viRita de los empna_dores rusos:~ la capit11I de Francia rPpublicana, enmed1? del frenét(CO e.;tusiasmo del pueblo y de las aclamaciones estrPp1tosas de
la multitud que han debido conmover basta los coraz_o·
nes septentrionales de los a11g11stos huéspedes, poco d_1spuestos al senti1.Dentalismo fosfórico ; al arrebato pasional de los latinos; apart.e de las fiestas regias con que la
patria de Carnot y de Faure trata de manifestar ante el
mundo la estrecha unión y el apretado lazo que ata á los
dos pueblos tan ap&amp;rtados por sus institn1;iones 5)0mo
unidos por sus intereses, y de h~cer os.tentación c~si pro·
vocativa de la alianza entre el impeno autocrático del
norte y la república democrática del centro de Europa;
aparte de esas cordi11lee manifestacio_nes de parte del go·
bierno y del pueblo francés. qne tuvieron su prólogo en
Cronstadt su desarrollo en Tolón, y se sellan ahm a con
fraternal ~brazo entre el jefe burgués de un Estado moderno y el aristocrático rtpresentante de una monarquía
tradicional de derecho di vino, dos a~untos son los que
llenan la semana política del otro Jade- del Atlántico.

La nnta culminante de la semana ha sido PI aumento
gradual de temperatura en la polémica periodística.
Es doctrina sostenida por más de un diario qne en la
prenm debe contestarse un insulto con otro.insulto y una
msolencia con otra. Y á tal grado se profesa esta t!'oría,
que todo escritor imagina haber encontradq la ra1,ón de
una frase descompuesta ó de un epíteto mal sonante, en
alguna Pgreaión recibida anteriormente por parte de
aquel á quien después se le aplican las represalias.
La verdad es que las faltas ajenas no autorizan las propias. y no es explicación satisfactoria que álguien falte a
sus deberes para que nosotros faltemos á los nuestros. Es
este un principio poco sano qut se debe rechazar con
energfa.
*
Pero ue todos los programas de conducta periodística
Con qué sobe_rbia pompa* y* qué o~tentos~ satifacción
que ee han lanzado últimamerite, ninguno ha llamado
con más fue,za nuestra atención que el que con encanta- anuncian los s1mpatn1adores de la Triple Alianza, la addora serenidad ha externado un diario que se titula inde- hesión á esos tratados de los reves de GrPcia y de Ru ·
pendiente. Esta boja, en efecto, al referirse á la prensa manía! Cowo se lanzan al come"ntario y discurren regoque presta apoyo al actual estado de cosas, se ha lamen- cijados sobre los efectos qne tendnt en lo porvenir para
tado de que ya que á la prensa oposicionista no se le re- la paz ó para la gnerra e1ir?pea, tan temida de muc~os
compenea de algún modo, dPbiérase cuando menos de- como cuidadosamente esqmvada por todos, esa adhesión
jarla producirse libre-mente. Tan singular razonamiento de dos reinos, de escasa importancia inJivid11al, pero conos ha llenado de asombro, pues indica procedimientos locados allá en las volcánicas regiones de Oriente, dond~
un poco turbios en Jo que un escritor llamó hace pocos el suelo se estremece más á la contínna y la tempestad
amenaza con más terribles y espantosas sacndidas!
mE'Ses el sacerdocio de la pren.w.
Si la Dreibund fné instituida paraasegu rar paz laeuropea,
Onn diario cuenta el número de funcionarios y emple&amp;·
dos públicos que existe en la redacción de un periódico desafiando orgullosa los !l,rrebatos impulsivos de la Franadicto á la administración, y muy eatisfecho de su feliz cia del desquite, y opon~e~do ~ sus t_endencias una muralla
ocurrencia declara que los emolumentos que por sus la• inexpugnable que las h1c1era impos1 bles, nada puede agrebores reciben son una subvención indirecta á la publica- gará su fuerza y poderío la unión de un reino apenas
ción. Y por este procedimiento indirecto, no hay clase manumitido de la servidumbre turca como el de Rumani gremio social que no resulte subvencionado por el go · nía, y de una nación como Grecia, tan débil por su nabierno, ya que esos emolumentos se distribuyen entre to- turaleza como alejada de los centros de combate en el
remoto caso de la temida conflagración.
dos Joi, productores.
Pero ~i serenados los temores en el Centro de Europa
Inútil ea, sin embargo, razonar, cuando la exaltación
de loa espíritus ha llegado á s1,1 álgido periodo. La reso· se translada el campo de combate á los Balkanes y al
lución más cuerda es esperar que las pasiones se calmen, Imperio turco, donde se agitan tantas ambiciones enconlo que ha de tardar un tanto, ya que los hechos á que nos tradas palpitan tan opuestas aspiraciones, y se retuercen ta~ celosas rivalidades; si equilibrada la acción de
referimos son los resultados de una mala educación.
En nuestro país se le exije tan poco al periodista, que Alemania Austria é Italia unidas con la de Rusia y Franhasta las más triviales reglas de cortesía le está permiti- cia enlaz~das, tienden las maqubaciones del jefe de
la hegemonía germánica y ~us devotos alia~os á in~erve·
do ignorar.
Por lo demás, e~ nn espectáculo muy triste el que ofre- nir activamente en la solución de los conflictos onentace en las actuales circunstancias la prensa mexicana, y el les entonces no carece de importancia el compromiso
que la estudie fríamente comprenderá que no ha llegado qu~ acaba de contraer el soberano que reina en Bucael momento de ejercitar discrecionalmente la hermo· rest.
Débil, pero adicto al e!Dperad?r ~rancisc? José que ha
ea libertad del pensami,ento.
sido el alma de este hábil mane¡o d1plomát1co, el rey de
Rumanía será un obst:icnlo á la marcha de los enviados
.1!a rtpohJncióu be Jo; bosque; tJ d pusupnesto moscovitas y sus poderosas huestes; será nn dique á las
omnipotentes absorciones panslavist!ls de S_an Pet~re·
fe'llnal.
burgo, que ni p~drá ll~gar á Constan~mopla ern arro lar
la mezquina res1stenc1a g.ue _le opusieran _l~s rumanoe.
Con mucha ineistencia se ha venido hablando en es- ni podrá seguir sus predicac1ones de sum1s1ón al Czar
tos últimos tiempos de la necesidad de repoblar nnes- en todo el territorio de los Estados balkánicoe.
tros bosques, excesivamente desvastados al extraer de
Y Grecia ¿qué intentará al abandonar la sombra pro•
ellos combustible para alimentar las vías férreas nacio- teétora del autócrata n1so, y buscar seguro abrigo al
nales. Fenómeno curioso que tiene dos perfiles de una amor de la Dreibund? Es que, cnmo en otra vez hemos
habilido~a paradoja: los ferrocarrilee, f11ente del desarro· dicho el helénico soberano ha fl'.lctuado constantemenllo de nuestra riqueza pública, comienzan á arruinarnos. te entre lar, fuerzas contrarias que lo solicitaban y por
En vano es que la Secretaría de Fomento, conocedora fin se decide á aceptar francamente la amistad del Ho·
del mal qne está obligada á combatir, expida circulares henzollern, dejando á un lado la abrumadora protección
prohibiendo la tala de los bosques, bajo las penas más del moscovita.
severas. La destrucción prosigue y se hace sentir en la
Hay más todavía, quizá, en este ensanche de la Triple
naciente labor de los campos, y cuando los economistas .Aliani:a. Las manifiestas aspiraciones de Rusia, han si•
nos dicPn que sólo poco más de una vigésima parte del do t'tltimamente ofrecersll como brillante egida al Sultán
territorio Be ha destinado al cultivo y hay má8 de ciento contra las maquinaeiones de las potencias occidenta\e~;
cincuenta millones de hectáreas sin labranza, se asoma á sus exigencias j11stificadas unaf', exageradas ~ ~u ¡u¡la seqnía como un invencible obstáculo al trabajo más cio las demás ha contestauo con oculta pero dec1d1da refructífero ,t que el país pudiera consagrarse.
sistencia ofr¿cieado ante la Ecropa civilizada el curioso
La lluvia es, sin embar¡io, el gran venero de riqueza espectác~lo del ,c&gt;nemigo tradicional que procura conser·
eocial. .A la abundancia de las lluvias debe la Francia, var y protPjer la vida de su aborrecido rival! porqde no
tanto como á sus abonos y progresos mecánicos, la flore- jui:ga llegado el momento de su completa ruma.
ciente i;ituación de su agricultura, que la permite recoY como quiera que Grecia y Ruman(~ por razón de
ger en "iPte millones de hectáreas, de 100 á 110 millones vecindad se creen con derecho á recojer algo de los code hect61itros de cereales.
diciados despojos del Imperio otomano, cuando llegue la
En los Estados Unidos, en donde el agua cae copiosa· hora del repartimiento, por eso van á en¡rosar las filas
mente de las nubes, se registra una producción de 15 hec- de los que en el tratado de Berlín pusieron un dique_ ~
tólitros por hectárea; en la .Argentina, en donde hay zo- las ambicionee moscovitas, retormando en la tranqmhnas en las que el pluviómetro marca 1,400 milímetros de dad de! gabinete, las duras condi~iones impuestas P?r ~l
agua. se anotan 400,000 hectáreas cultivadas con 7.500,000 vencedor en la embriaguez del trmnfo con los prehm1bectólitroe.
narea de San Stéfano.
En México, el rendimient8 de cada hectárea no es eomparable, por su pequeñez, con el de naciones que han
*
cacareado menos que nosotros la bondad de las tierras.
Y con tales antecedentes**
que tienen los mayores visos
Nuestro problema económico, es un problema agríco• de probabilidad ¿qué credito puede darse á la noticia cir ·

OCTUBRE,

1896,

culada como cierta y desmentida alternativamente, deque se ha llt-gado á un arreglo definifivo,_ aunque solo puede ser provisional, en la cuestión de 0nente? Achácase á.
la visita del Czar, á la regia residencia de Balmoral el
arreglo de este embroll?, atribuyendo desmedida importancia á las conferencias celebradas por el Emperador
Nicolás con el Marqnés de Salisbnrry. Cuéntase con a bundancia de razones que la cordial acogida dispensada
á los soberanos rusos por la familia real de Inglaterra ha
sido bastante eficaz para decidir al rutócrata á unirse á
la Gran Bretaña en sus pretensiones contra el turco y su
manera de ver y de juzgar al pérfido Abdul-Hamid.
Mal se compenetra esta harmonía con el ensanchamiento que acaban de reeibir las naciones de la Triple
Alianza en sus tendencias, al arrastrar á su talante y voluntad dos reinos, con palpables miras antirrusas. Mal
concu,.rdan estas pacíficas soluciones que al Czar se refieren con la hostilidad embozada que entral'la ese ensanchamiento de parte de unas potencias que se han inclinado más del lado británico en el ya largo espacio que ha
ocnpado el conflicto Otomano.
No sería, pues, extraño que resul_tara otra vez desmentida la noticia, y que todavía hubiéramos de ~abhu- de
las reformas siempre renovadas y nunca cumplida~ en_ la
administración turca, por lo que toca á )as provincias
cristianas del Imperio.

11

ÜCTUBRE,

1896.

223

EL MUNDO.

murales, pintadas en la ~ámara de IDiputados

POR DON LEANDRO IZAGUIRRE.

X.X. X,

8 de Octubre de 1896.

TEATRERIASLa Compañía Tubau estre1;1ó el martes (!!timo, en _el ,
Teatro Nacional, una comedm de D. Cefenno Palencia,
titulada La Charra. El éxito de la comedia-tan hábilmente repreEentada por la Compañía queditigesu autor,
seguramente _ha de hab~r sido para é~te u¡uy satisfacto•
rio. El publico aplaudió con entns1a'!mo y al .fin de la
obra llamó repetidas veces al Sr. Palencia.
co'mo autor de comPdÍ!\s el Sr. Palr.11cia, tiene ya bien
fundada una reputación envi,JiablP, Ba!&gt;taríale ha?er e~crito El g1mrdián de fo C&lt;lSa p~ra merec~~ en la_ l!istima
del teatro español contempor,1neo 1111 s1t10 de d1st111c1ón.
Recuerdan las obras del Sr. Palencia la gracia de Bretón
de los Herreros siempre véstida con exquisito traje de
sencillez y no po'ca ingenuidad dE; sentim~ento. Ha huidoel Sr. Palencia de caer en el sent1mentahsmo oue transforma en ridícula la obra cómica y de quitar la donosura á sus comedias.
Tampoco Palencia, para arrancar estrepitosas carcajadas al público y obtener éxitos ruidosos, ha trazado ee·
cer.as burdas ni perconajes grntescos.
En obra suya no se encontrará motivo para reír escandalosameute· él ama el donaire que acierta á dibujar
en los labios un~ leve sonrisa de ei111patía.
En Lct Charra abundan las escenas interesantes, la ob•
servación de carácteres y sentimientos, el movimiento
de la acción y la originalidad para cerrar dignamente los
actos. La forma en que está vaciado el pensamiento que
da vida á la comedia, no admite fácilmente reproche: ea
el lenguaje familiar, llano, viváz, que se levanta, en oca·
siones, elegante y ga!lardo.
.
. .
El mérito no comuP de la nueva comedm, ¡ust1fica
plenamente la ovación con que se premió al autor.
Para la interpretación de los diversos carácteres queencierra La Charra, sólo tenemos aplausos, y llenos de
entusiasmo especiaimente para la Sra. Tubau que. supo
avalorar la intenci6n toda de ~u papel de Teresa, mtnpretándolo con rara habilidad en sus más escondidos detalles.
.
La Sra. Tubau compartió, muy merecidamente, el
triunfo obtenido por el autor.

•**

Attilio Fabbri, ese actor italiano de singulares aptitu·
des tu,·o su función de bt:neficio la misma noche del
ma~tes en el Teatro Arbeu. El público de México siempre ha distinguido á Fab~ri, recouociendo en él U!]- ra ro.
talento para el ar~e ~scémco. Por eso su bt~~fie10 filé
acogido, como s"l debiera, con verdadero regoc1¡0.
E~cogió el inteligente actor la obra Tomás el Incré~u.lo,
de los escritores alemanes Laufs y Jacobey, que cntica
eon delicioso sprit el espiritiomo y d hipnotismo. Es una
parodia de El Otro.
Ignacio Dolli, protagonista ~e Tomás el Incrédul,o,. ~e
finge hipnotizado con el propó-nto de curará RU familia.
entregada en cnerpo y alma :i las prácticas del esp\ritismo, y que había abandonado por completo la_s ~tenciones
domésticas para entablar charlas con los eEpmtus.
Sugiere á Dolli la idea de fingirde hipnotizado la lectura de un caso en que una persona, obedeciendo la orden
de su hipnotizador, pi~rde la memoria d~ quién e~ y se
con vierte en otra. Dolli se presta gustoso i\ que lo lupno•
ticen y después aparenta olvidar~ede quién es, con !='x·
traordinario júbilc de su familia que lo eme convencido
de las maravillas de su ciencia predilecta.
Pero Dolli no consiente en que lo vuelvan á su estado
normal y aquí de los apuros de su familia qne. en un mn•
mento,' ve perdido á ru jefe. .Aprovecha el burlador aque·
!la oportunidad para pasarae la uoche fuera dii casa, en·
tre gentes alegres. Al r~gresar_ ~ su casa, SI!- familia lo
agasaja con tan desmedido canno, que Dolh cree escarmentados á los suyos.
Pero no paran las cosas aquí. Un médico novio de una
de las hijas del protagonista, compren~e el 1?l'.1n de B~
presunto suegro, y lo emplea en benefici? p1opio, cons1·
guiendo la mano de su amada, que repetidamente le negara Dolli.
Adornan la graciosa comedia otros personajes p~rfectamente movidos por los autores. El . J?r. Pemell_1, un
presumido que llama Dolli ~n su auxiho para ale¡ar ~l
novio de su hija, y que también profesa, c,)n más arra1·
gado fanatismo las _prácticas espirit!stas, y nn a~e~te deeeguros, llamado Tigre, que es el tipo caractenst1co deesa incontrastable amenaza de la humanidad.

LA PAZ.
El joven pintm
Leandro !?.aguirre pintó últimamente, para decoración de la Cámara de Dipntados, tres
grandes cua'.lros murales alegóricos, nao para el fondo y
dos para los lados del foro del Congreso. Estos últimos
son los que ofrecemos á nnestros lectores: el uno representa á la Independencia empuñando en la diestra nuestra bandera, levantando en la siniestra el esc:1do é irguiéndose en medio de España y México, separados para siempre. La otra representa la Paz, levantándose majestuosa del campo donde yace la Guerra, con la espada
rota al pie de1 cañón mutilado.
Advertimos á nuestros lectores, que en sus origin\)-les,
las figuras principales tienen el seno descubierto, y que
nosotros, de acuerdo con nuestro tradicional respeto á
las ideas de las familias mexicanas, Ruplicarnos al a 11tor
velara más las formas en las copias destinadas á publicarse en este semanario.

NOTAS DE LA SEMANA.
El Sr. Obispo de Tamaulipas ha dirigido á sus diocezan?s una carta, en la c•1al dice que ha hecho entrega de la
~1ócesis y su Administración al Sr. Canónigo D. Franci~co Campos, nombrado administrador apostólico de la
misma.
El Sr. Director del Universal, detenido á causa de una
denuncia, quedó en breve en libertad por desistimiento
del denunciante.

LA INDEPENDENCIA.
Ha sido presentada al Congreso de la Unión•una acusación contra el Sr. GobernadordeTlaxcala, lacualabraza los @iguientee puntos:
.
l? La Inhumación del cadáver del Obispo de Puebla
en un Templ0. 2? Haber C?ncurrido con cara~~er oficial á un acto del culto católico. 3~ Haber permitido que
se verificara un acto religioso fuera de un templo.
Todo esto se [onda en las leyes respectivas por las ae~sadorPP. Tal acusación pasó para su examen á la Comisión del Gran Jurado.
No estarR deroás á propósito de la elección del sefior
General Díaz para 'el nuevo perjo~o, dar una I~sta de los
actuale,s presidentes de las Repubhcas ~e Amé.rica:
De la Argentina, Sr. Don José_ Evar1st~ Ur1bur~; Presidente de Bolivia Sr. Don Mariano Baptista; Presidente
del Brasil, Sr. Dodtor Don Prudente Moraes; Presidente
de Chile. Sr. Don Jorge Montt; Presidente de Colom1:Jia,
Sr. Don Miguel Antonio Caro; Presidente de Costa Rica,
Sr. Don Rafa/\! Iglesias; Presidente del Ecuador, Sr. General Don Eloy Alfare; Presidente de los Estados Unidos,
Grover Cléveland · Presidente de Guatemala, Sr. General Don José M arfa Reina Barrios; Presidente de Honduras Sr. Doctor Don Policarpo Bonilla; Presidente de Mé•
xic~, Sr. General Don Porfirio Díaz; Presidente de Nicaragua Sr. General Don José Santos Zelaya; Presidente
del P~ragaay, Sr. General J?on Juan B: Egu.equiz~; Pre•
i,idente del Perú Sr. Don Nicolás de Piérola; Presidente
del Salvador, Sr.' General Don Rafael .Antonio Gutiérrez;
PresidPnte del Uruguay, Sr. Don Idiarte Borda, y Preei•
dente de Venezuela, Sr. Don Joaquín Crespo.

Nuestra próxima noi;eta.
Concluida la publicación de Flor de Niza,
preparamos para muy en breve una segunda
novela, tan interesante ó más que aquella,
de idéntico mérito literario, y que, por su
moralidad puede penetrar á todos los hogares. lr§, ilustrada como FLOR DE NIZA,lmas
con el fin de proporcionar á nuestros abonados más lectura, reduciremos el tamaño de
los grabados.
Otro pago de $1,500.00, de "La Mutua"
ENMEXlCO.

México, Septiembre 23 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mú~
tua »-Presente.-Muy sefior mío: ,
Para eatistacción de los asegurados en «La Mutua,» hago constar que hoy, ante el Notario Público Sr. Licenciado Don Diego Baz, recibí en la Oficina de «La Mutua,» tlel
digno cargo de usted, la suma de $1,500.00, valor de la póliza número 543,694, expedida á iavor de mi esposo el Sr.
Don Carlos W estermann.
Quedo muy reconocida, tanto á usted como al agente
Sr. Don Luis Marquet, por eus atenciones en la tramitación de este asunto, y me suscribo de usted atenta y segura servidora.-CAROLINE FBANK DE WESl'ERMANN,

�11

EL MUNDO.

2.21

ÜCTUBRE,

1896.
11 ÜCTUBRE, J896.

EL SIGLO XX.

;,Cuando empezará t&gt;l ~iglo
XX, el l? de Enero
HJOO
ó el l? de Enero de }!)01'?
Discuten t&gt;stacuestión muchas perPonas en los perió
dicos de Europa y America.
Los que sostienen que el
l? de Enero de 1900, dicen
que así debe ser porque el
primer alío de nuestra era
comenzó el l? de Enero del
año de 100. Otro argumento
ee funda en que el primer siglo empezó el l? de Enero
ctel año O. y el segundo el l?
de Enero del año 100
Dicen taru bién lM qne PS·
tán a favor del afio 1!100, qne
el 31 dti Diciembrti &lt;lel afio
9!l, fué el último día de nnePTLAHUALILOtra primera era y completó
el primer siglo, ~ qne en con·
secuencia PI l? de Enero d..,J lix.A DIPORTAXU: E)lPRESA lXDUSTRL\L Y AGRICOLA·
año 100 fué el principio d&lt;!l
eegundn siglo.
Mucho se ha escrito en div1&gt;1•sas épocas y con mtís ó
Los que sostie1ten q11e el menos extensión respecto al Tlahualilo, especialmente
siglo XX empezar.i el 1° de hace poco menos de un año, con motivo de la ínten~ona
Enero del año 1\101, dicen para utilizar nPgros de la parte Sur de Estados Umdos
que no puede comenzar un para que trabajasen en ese Distrito, pero todo lo que se
año, antes de que acabe el ha dicho no basta á J.ar una idtia fiel y completa de la
anterior, y qne en consecuen- negoci-ación.
.
.
TLAHl'ALILO.~Los miembros de la Junta Directiva.
cia el siglo XX no puede em'
Ultimamente, los prop1.itar1os de espezar antes qne el siglo XL"\'.. haya cumplido cien liños, ta invitaron al señor l\lini~t.ro de Fo·
JNFORlIACIO~ES HISTORIC!S ESCOGIDAS. lo cual será :í media noche el 31 de Diciembre de 190J. :nento y á numerosos ¡mrti~ulares, enTodos los diccionarios defi&lt;&gt;nden el R1glo ó ce.!turia co- tre lo~ cuales se contaban vao-ios directomo un período cie cien a!íos contados desde un día deter- res y representantes de periódicos, p:1 ·
ENTIERRO DE LOPE DE VEGA.
minado. Pues bien, como el primer Piglo empezó el afir, raque asi~tiesen á la inauguraci0n &lt;i~l
de 1 terminó el año 100 y el segundo siglo comenzó el ra•:-ial del Ferroc9 rril Internacional :\I" ·
[28 de Agosto Je 1635.]
x1cano d.- :lfatarnoros, una estación si•
año 101. 8,1pongamos que un hombre quiere echar cio-,n
Dispusié1onse los funerales y entierro del ilustre fina · manzanas en un barril, si echa desp'lés otro cie11t•l, L.1 tua la ,t unoa ve;ute kilómedo, en cumplimiento de su expresa voluntad.! para e\ si- primera de este segnndo cent.enar será la 101 ma1nana
tros del Torrean, á Zarago·
guiente día, martes 28, á las once de la roanana. Oiga- Fundándose en esta comparación mnchas personas dicen za, término del ramal y on n ·
mos á Montalbán, que continúa la necrológica historia que el siglo XX principiará cuando haya terminado el cipal hacienda del Tlahualien estos términos:
o, situada á 70 kilómetros
bi¡?lo XIX.
"Tratóse de su entierro, de que se encargó el S.ifior
Cuando se dice año de 1896, Pe entiende que éste ter· poco más ó menos, al norte
Duque de Sesea, como su duefio y all:'acea, y como ta~ minará el 31 de Diciembre de 1896 y q11e el día signien1e de Matamoros. Este ramal
magnánimo príncipe, y det_erminóse para el. martes s1- empezará 1897. En consecuencia, el :n dtl Diciembre de fué abierto el H de Septiem•
gniente á las once Repart1éronse muchas limosnas de 1900 será el afio 1900 de la era cristiana y el último día bre último y construido por
J\Iieas que es la más importante honra para el que yace. del siglo XIX de modo que el XX empezará el l ? de Ene- la compañía del InternacioConv¿cóse todo el pueblo sin convidará ninguno; vinie- ro de 1901.
nal Mexicllno para el td.firon cofradías, luces, religiosos y clérigos en cantidad, la
co de los productos de las üapillall" 111 li~~:aud, p.-in;;J¡ml.
orden de los caballeros del Hábito de San Juan, la de los
grandes haciendas adyacenTerceros de San Francisco, la Congregación de los Famites, la roa yor parte de las cuales pPrtenecen á la comliares ( del Santo Oficio) y la de los S:\cerdotes de Madrid,
pañía del Tiahnalilo.
compitiendo piadosamente soCon este motivo, loe recurbre quién habfa de honrar sus
Eos, la extensión é importan•
. ..,._.......~- - - --------- hombros con llevar su cue1·po,
cia de la negociación-una de
---·y consiguiólo la Venerable c.,u.
las primeras, sino la prime·
gregación de los eacer::otes. Em ·
ra en su género en el paíspezóse el entierro según estaba
han podido ser apreciados por
prevenido, y fué tan dilatado,
personas inteligentes de esta
que estaba la cruz de la parroCapital, y estamos por lo misquia en San Sebaetián, y no hamo en aptitud de dar una buebía salido el cuerpo de su carn,
na idea de ellos, nada ociosa
con ser tanto el distrito y haber
si se piensa en lo que sig~i~ca
rodeado una calle á la petición
eEa &lt;&gt;mpresa en el porvemr rn·
de Sor Marcela de Jesús. re! igiod1vtrial y agrícola de la Repú·
sa de la Trinidad dtisca!za y
blica.
muy cercana deuda del difunt'ara proceder con buen O!·
to, que gustó de verle (1)
den, empezaremos ·por referir
Las calles estaban tan pobla•
á grandes raegos el viaje .de
das de gente, que casi ~e embalos excursionistas á que arnba
razaba el paso al entierro, sin
nos referimos y lueg.., habla~habP.r balcón ocioso, ventana
Cnnal principal.-Compuertas de Boeotoma.
mo.., de la importante negocia·
desocupada, ni coche vacío. Y
TLAlIC ALILO.-Yista al Sur desde ht AdminLstración Geperal.
c1on.
así, viendo una mujer tanta
.
YALOlt DE LOS HUEVOS COM.O ALUfE:S-TO,
El Sr. Ministro de Corunnicaciones y sus amigos llega•
grandeza, dijo con mucho donayre: «Sin duda este enron por el rama, indicado á Zaragoza, qne con sus J:ierSeis huevos grandes ( de gallina) pesan 11:na libra próxi · mo~os edificios, sus calles de árbolt&gt;s, y el magnífico lientierro es de Lope, pues i:s tan bueno.!' Iban co_n luto, al
remate del ·acompañamiento, Don Luis de Usát1g1~e, yer- maménte. Como formador de carne, una libra de huevos zo de algodoneros en flor, presentaba un ~nc~ntador golno de Lope y un sobrino suyo. (2) En medio el se t-s igual á una libra de carne (vacnno). &lt;;J&lt;11ca de una pe de vista. Apenas llegados los excurs10mstas, cuatro
ñor Duque de Sessa, y otroR grandes ~e~ores, tHu!~s t~rcera part.e de lo que pesa un huevo es ah~ento puro,
mil hombres con sus mul.-1.s de labranza y sus arados, sey cabalie-ros. Llegaron á la. Iglesia, rec1b1ól~s la Cap~· el cual es todavía más de lo q~e se pued~ _decir de la car• guidos de diversas máqninas de cultivo, ~estilaban ante
!la Real con música, díjose la Misa con !llncnasol:imm- ne puesto que no hay huevo m desperdlC\OS qne po:1ene los vi~itantes, pa~ando baj,l un arco artísticamente cona·
dad, y al último responso, vién,dole qmtar del tun~ulo á•un lado. Prácticamente, un hu&lt;ivo es ahm_&lt;intn ammal;
trnidn, que se levantó en honor del Sr. Mena.
para llevarle á la bóveda, clamo la gente con gemidos y aún no se necesita del desagradable trab~J? del ~t&gt;gue·
Desde la t?rraza de la cam principal, la mirada. d~s~uafectuosos. Daposit6,e en e\ tercero nicho, por orden del Jlo para obtenerlo. Los húevos, en su precio i:nedw, es·
bría una planicie inmensa de verdor uniforme, d1v1dida
Señor Duque de Sessa, con permisión del Doctor. Baltasar tán comprendidos entre los más b'.l.ratos) alunentosos
Carrillo de Aguilera, Cura propio de la ParrolJ u1a de San artículos de dieta. Lo mis·
Sebastián, y con declaración de la justicia, por el S~cre- roo que la lerhe, un huevo,
tario Juan de Piña. Yac1óle en cera la cabeza Antonio de depor sí es un alimento comHerrera ez:celentísimo escultor de Su Majestad; y de_spipleto que contiene lo necediérons~ l:Js amigos, llorando la sol~dad que les hacía. Lo- sario para el desarrollo de
pe, corno quien echa menos una ¡oya que le han hur- un animal perfecto, y es fácilmente digerido cuando no
tado.»
lo hayan descompuesto en
Da. JUAN PÉ:REZ DE MoNTALBÁ.N.
el co::imiento. Yerdaderamente no hay alimento más
(ll La hija de I,ope, Doña Marcela del Carpin y Luján, mon¡a _en
las Trinitarias Descalzas con el nombre de sor )!arcelade San F o,ln,.
concentrado y nutritivo que
A la verdad, no puede darse reticencia más repugnante á los !menos el huevo!. La albúmina,
sentimientos. ni más excu,ada é inútil, que ésta. del buen clérigo au- aceite
y materia salina está,
tor de la. relación que tra.slrulamos. LoPé de \'e¡?"a tenla declarada
públicamente bajo su firma, y en obras impresa,• y populares en alto como en la leche, en debida
grado, por bija suya á Doña )Iarcela del ~rp10 cuya profe'1ún ue proporción de sostene1 la vimonja en las Trinitarias habla sido solemnls1ma, c-0ncurnda Y conocida de toda la población de )ladri&lt;l y ademé.sdescrtta por el nmm.10 da animal. Las saleb más vaLope en una obra divulgada por todo el mundo, ¿,.\ qué_. pues, con- luables ó importantes se conduelan semejante.~ Irasés de ocultación? ¿Qu~ mot1YO m razonable tienen en la yema, por lo
fllndamento llevaban?
.
Lacarrem del f1\nebte cortejo (ut' des&lt;le la ca.,;a mortuoria, calle de cual esta porción del huevo
Francos (hoy Cervantes), á la de San Agust\n: de aqut, por la de es la más usada en algunas
Cantarranas (boy de Lope de Yega, á la cual rta frente el &lt;.'onvent.o
a.
de las Trinitarias), á la del León, plazut,la de Antón ~(art1n, callede fo r m as de enfermedades.
Una persona débil cuya fuerAtocha ,. parroquia de San Sebastián.
. (2) Luis Fcrnán&lt;le,. de Vega.-(D' 1,, biogr:1Jh e.srril" por D. Cayeta.za nerviosa es deficiente y la
"º Alberto de la Rarreru).
sangre empobrecida, puede
tomar la yema del huevo.
TL.\Hr ALILO.-Fábrica de aceite y jabón en Zamcioza.

a..

EL MUNDO.

225,

El hierro y demás compuestos fo~fóricos qne contiene, están en condición de ser facilmente Mimilados, y
aunque homeopático en cantidad ejerce morcada influencia en el sistema. La yema del htlPVO, contenit&gt;ndo menos albúmina, no es tan perjudiciahnenteafett ido por el
calor como la clara.
Un huevo cocido, siendo más fácil de digerirse que la
carne suministra un modo de gradnar la cantidad de aliment~. El célebre Guinod de Reyniere, qnien consagró
su vida al estudio de las delicadezas ne la mesa, atirma en su "Almanach des Gourmand~," qne los huevos
pueden servirse en más de seiscientas maneras. En Londres se publicó por un cocinero francés, un libro en el
cual da 150 fórmulas de cocer los huevos. El hombre débil qne baya recobrado sus fuerzas comiendo huevos cocidos por algunos días, continuará tomando ese cómodo
alimento cuando se b hayan presentado en forma de
1-0rtilla que es una de las principales preparacioues que
se hacen con huevos. Lo fosfórico en el huevo es m uy
bueno para las personas que trabajan mentalmente.

TL.\HUALILO.-Arco8 de ¡,acns de algodón, levantados en honor del señor )1inistro tle Gobcrnacióni
~n lotea simétricos y que iba áespirarenlas derivaciones
de una lejana cadena de montañas.
El eeñor Ministro y su comitiva fueron alojados cómo·
damente y atendidos con gran solicitud, y llegada la noche pudieron contemplar el cuadro animadísimo del trabajo en la hacienda principal. Percibía.se la trepidación
de las fábricas, el desfile inmenso de peones y máquinas,
y .1arpadeaban en los principales e4ificios y en las pe,queiias calles los focos de la luz eléctrica.
De~cribiendo el adorno, dice uno de loa excursionistas:
A la ca~a principal llégase atravesando un peque!ío
parque y después de subir una amplia escalinata, se en·
cue11tra un corredor alumbrado profusamente con lámparas incandescentes, en el que se había dispuesto el comedor; el adorno allí era· decuado y del mejor gusto; veíanse todos loa productos de la hacie11da, figurando en pri-

í

división de tierras, éstas prometían para un futuro nolej~no y mediante una dirección babil, colosales ganancias.
Tales promesas se han cumplido merced á los actuales
propietario¡¡ de la inmensa región, que han operado en
ella una transformación maravillosa.
Empezóse por destinar 3. 700,000 pesos á la compra y
explotación de 26 sitios de ganado mayor, compra hecha
el afio de 1885, a Sr. D. J. M. Flore~, uno de los herederos del primer propietario.
En 1889, comenzó la construcción del c'\nal principal,
cuya longitud es de 63 kilometros, por 25 de anchura. v
2 y media de profundidad.
•
Al Sr. Ingeniero D. ,José Farjas se debió !a construcción
de esa magna obra. Más de un año vivió en la. tienda de
campaña, dirigiendo la excavación, así como los desmontes y el trazo de las haciendas, y después in·taló las f.iOricas, ensayó lo,;i instrumentos mis apropiados al cultivo y ocupóse de los menores detalles.
El 27 de Agosto de 1890, corrió por primera vez el agua
en dicho canal, y desde entone.is pudo decirse que la explotación estaba asegurada. Aquella agua iba á fecundar
los extensos campos, haciéndolos producir inmensas
riouezas.
En el kilómetro número 63 del mencionado canal, se
encuentra el repartidor general, que !}istribuye el agua
en dos canales principales, llamado9 de la campana y de
San Juan, entre los 780 kilómetros de acequias y contra
acequias.
La negociación comprende diez haciendas y una población de 8,000 habitantes.
Cada hacienda tiene sus edificios de Administración,
galera y peones, y en la Hacie11da de Zaragoza, que según hemos dicho, es el centro de la negociación, se hallan
el despepitador del algodón, en el que se han aprovechado todos los adelantos modernos, la fábrica de aceite
y jabones, el dinamo para el alumbrado de todos los edi-

ficios de la Hacienda, las escuelas para nifios y nii'las,
(~ouforme expresamos,) un hotel á la moderna, una. bo·
t1ca y otro~ muchos edificios.
Es aq?-ello una ciudad en pequeño que muy pronto se
convertirá en poderosísi rno centro agrícola é industrial.
En la actualidad hay 8 sitios en explotación por cuen·
ta de la Compañía, y um, y medio por arrendamiento.
Los productos principales del cultivo son el algodón, el
maíz, el trigo, el frijol y el garbanzo.
• L?s _productos industriales son el jabón, cuyas marcas
se dividen en "México," "Marfil" y "0b3curo;" la pasta
y la borra de algodón.
La_a~mirable trasfort'lación que se ha hecho en esos extens1si~os campos antes incultos, venero de riquísimas
proclucc10nes, ha sido obra de seis años de ímproba labor. Hoy en esta se utilizan todas las máquinas agrícolas modernas, i11troduciéndose, año por año, los últimos
adelantos que con éxito se han ensayado.
Se r~ya 31:mana~iamente una cantidad que fluctúa en•
tre seis y siete mil pesos, se pagan losjornalE-s más altos
de toda la comarca, en efectivo y no en efectos como se
acostum?ra en toda la laguna y en general en las J,acien~as del rnterior. Hay asi,tencia faculta.ti va sostenida por
1~ compafiía J'. no hay peón que no la reciba con inme·
d1ata oportumdad en caso necesario.
, L~ junta Directiva de la empresa, está integrada por las
siguientes personas:
M. Ruano Secretario.-F. Rodrígnez.-F. Zubiaur.J, Llamedo, Presidente.-M:. Mora y Trueba.-S. A. Santo ..,-J, Farjas, Administrador General.
. En suma: una negoción de halagador presente y de
11111;1en~o porvenir es la de Tlahualilo. .:.os emprendedores
acciomsta.s hallarán en ella el premio de su espíritu de
emp:-esa. Sea este éxito estímulo poderoso q•ie impul~e á nuestros agricaltoreE á emprender en obras seme¡antes, que redunden así en su beneficio como en el del
progreso industrial y agrícola del país.

'l'LAHl'ALILO.-Casa habitación en la Hadcnda de Znrago,.a.
mer término el algodón, combinados artísticamente en
muros y columnas; de éstas· pendían diez escut1os rojos
·ostentando los nombros de las principales fincas del lle·
.gocio: «Oquendo,11 «Pamplona," «Rosas," «Iberia,11 «E\'a,11
«Zacate,11 «Carolina," «Providencia," «Campana,» y «Z,,r.1.goza.11
Al día siguiente los excursionistas visitaron los despepita~ores, las fábricas de aceite y jabón, el gran edificio
destrnado á escuela, la hermosa capilla dedicada.á la "\'i1 gen del Pilar, la ca8a grande de Administración, el merc~d:o y todos los edificios de la hacienda. Al otro día, la
v1s1ta fué para el canal principal en el punto en que sP.
r~parte en varios tajos que surten á las diferentt's hacien~as, y termina&lt;la la agradable visita, el Sr. Mena
partió para Durango y los excursionistas regreP.aron á la
Capital.
Pero qué es el T lahualilo? dirán los lectores impacien·
tes á qnienes p,.ometimos detallarles la naturaleza y fines
de la gran negociación, y es tiempo ya de que respondamos á su pregunta. El Tlahualilo es una inmensa extensión de terreno del Estado de Durango, en cuyo seno,
hal)ábase uu extenso lago hoy desecado y utilizado para
la siembra; unafertilís!ma región regada 'por el Nazas, que
es hoy por hoy la rne¡or zona algodonera de la República. Hace apenas algunos años, esa inmensa región, hov
tan próspera y feliz, era un gran desierto, frecuentado sólo por las tríbus nómadas de i odios terribles dispufstos tL
comete~ todo género de tropelías.
·
El primero que intentó utilizar ese desierto, íué el Sr.
D. Juan_ Flores, de Durango, que murió hace poco á una
avaozaua edad.
Llevado de su energía incontrarrestable. empezó á establecer haciendas, y fué víctima muchas veces de la!I
m,aldades de las tríbu3 ~al vajes. Pero había dado ya el
l)nmer paso y mucllo3 añJs de3pué3, cuando se hizo la

TLAHC.ALILO-EJ General Mena y sus acomrañantes.

�EL MUNDO.

2Z6

11

ÜCTUBRE,

189C.

ÜCTUBRE,

1896.

227

EL MUNDO.

yen unn magnífica familia, de la cual cada miembro pne·
de estar orgullo!!o.
Muchos de estos príncipes han heredado las altas cualidades de Victoria y las perpetuarán sin duda en el porvenir, en bien de la civilización y de los pueblos.

El Czar en Dinamarca.
El 9 de Septiembre último, el yacht del Czar, .La Estre·
lln. Polar. después de haber atravesado el B:tltico, franqueó el Sund y pa8ando entre las costas danesas Y suecas,
sembradas de bosques y de Villas. entró á la roda de Co·
penhague. saludado por las ealYasde cañón de los fuertes
y &lt;,e los acorazados.
La bandera mea fué enarbolada en todos los mástiles
11l lado de los colores rojo y blnnco de la de Dinamarca y
Pl estandarte imperial fué saludado por los huri?R caden·
ciosos de las tripulaciones ocupadas en las mamobras.
El panorama de las bellezas de esta rada de CopenhaJ!'He y el eRpectáculo, mitad militar, mitad popular qne Pe
&lt;'lesarrollaba ante el joven emperador, no eran empero
nuevos para él.
Muchas veces. en efecto, había hecho su entrada por ese
mismo Sund al iniciarse ese otoño danés que amaba tanto su padre.
Después de las fiestas de Breslan y de Yiena q111• han
brillado con todo el brillo de las pompas oficiales, el Czarha saludado ciertamPnte con placer la pequeña patria de
811 madre donde ya él mismo gustó la paz _de la vida fa·
miliar y donde ba mostrado á la emperatriz tantos lugares llenos de r~uerdos para él y para sus augustos progenitores.
En el Tuldborl la chalupa imperial desembarcó á los
huéspedes del rey Cristian y de la re\na Luisa.
. .
Rodeado de los altos dignatarios de su país, el v1P¡O
rey con uniforme ruso, llevando la Orden de San A ndrés, abrazó calurosamente á su nieto y á la joven emperatriz.
.
Después de haber saludado á los dignatarios y -pasado
ante el frente de la compañía de honor de la guardia real,
el Czar. la empP.ratriz, el rey y la reina, montaron _á un
coche tirado por seis caballos ne15ros, que los condn¡e~~n
al castillo de Bernstorf, residencia de estío de la fam1ha.
rPal de Dinamarca.
La cindad co·, fisonomía de fiesta ac,amaba al brillante cortejo, q~e bien pronto rt&gt;corrió la ruta que borda.
1" playa. penetrando despues á los espesos bosques y se
&lt;'letuvo por fin ante una casita blanca, oc~ Ita entre la v~r&lt;lura. Al ver su aspecto se diría que es la inlla de cu_alqu1~r
negociante de Conen hague, y es nada menos la res.id_encia.
rle estío del rey de Dinamarca, en la cual fué recibido el
emperador de todas las Rusias.
El Bernstorf es ciertti.mente bien pequetio y bie~ sendllo, pero habilitaná.o los departam_entos de la s~rv1~umore é instalando para ésta algunas tiendas en los ¡ardmee,
se arregló todo con facilidad.
Los huéspedes imperiales se contentaron con las cuatro cámaras del primer piso puestas á su disposició~.
,J. Adquirido por la reina Luisa, Bernstof perteneció en

11

Sería aventurado ante el
hecho, al parecer de todo
punto irrecusable, que anotamos, in\·estigar el papel
que cabe en su realización á
los rny a catódicos; asistirnos al período primario y de
observación de los fenomeEL ASESINO DEL SHAH DE PERSIA
nos que se describen, y no
es mucho pedir á todos calNuestros lectoreR conocieron en. todos sus deta·lles ese ma y observación constante.
extrafio drama desarrollado en el gran imperio oriPntal
Según el Doctor Rogus, de·
~u ya ú_ltima escena fué la _trágica muerte del Shah; n¿ ben cmnplirse las prevenciomcnrnremos pues en eno¡osas repeticiones dedicando nes que siguen para fotograsó'o algunas !!neas al !11atador del monarca, 'que ba pa- fiar de memoria, por decirlo
gado con su vida el crimen de regicidio de que se hizo así, una moneda ó un sello
reo.
de comunicaciones.
Mirza Rizad~ Kerman, fné ahvrcado últimamente en
Estos objetos deben situar·
Teheran, la capital de Pereia, en un sitio público y ante se con singular minuciosidad
innumerable multitud.
en un punto determinado
El día de la ejecución, numerosas fuerzas rodearon el ante la vista del operador, ,í
cadalzo para impedir toda manifestación peligrosa y el fin de acortar la prolougaci6n
gentfo, agolpado en frente de la horca, asistió mudo y con· penosa de la tarea que quiemovido al trPmendo caRtigo.
re realizarse, sin poner en
f'omo se sabe Mirza Riza, obró mlí.s ó menos sugestio- olvido que existe un coefinado por una secta religiosa á que pertenecía. De todas ciente personal que hoy por
eue!"tes ha pagado con la vida su criminal obcecación.
hoy no es posible determinar de una manera general.
La placa sensible y el objeto que debe reproduciree
se situarán en el mismo plano y á igual distancia de la
Bast~s 1:1,ojear las revist:,1s científi~as y prestar examen vista. Si aquella es muy senal mov1mu~nt? que las mismas registran, para adquirir sible, la duración de la emel convenc1Il!iento de que los experimentos del Doctor presa puede limitarse desde
Roent(en de¡an ancha estela entre los Pabios modernos veinte á cuarenta minutos.
La explicación hipotética de
que en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas ceden al
impulso de entusia~mos muchas veces irreflex'¡vos. La estos hechos, expuesta por el
fotografía á través de los cuerpos densos nos conduce en Doctor Rogua, es la siguienalas del entusiasmo á la extereorización instantánea del te: La materia gris del cere•
pensamiento hábilmente sorpri-ndido en un momento fi- bro se encuentra holgadasiológico. Se estima .y afirma, a I parecer con hechos irre- mente impregnada de fóscusables, que por medio de objetivos fotográficos espe- foro, y cuando un pensaciales se reemplazará la retina humana, que muchas miento surge en el cerebro,
veces guarda f;lD la tumba secretos de la honradez de la la celdilla que lo engendra
lealtad ó del crimen. Descuella·en primer térmim¿ en el trasmite á la superficie una
nuevo arte fotográfico del pensamiento, el sabio inglés burb1,1ja fosforescente pro·
Doctor Rogus, cuyos descubrimientos é investigaciones porcional en su voluntad é
ha resumido en sus columnas la revista titulada «Photo mtensidad á las del pensa·
Gazzette,n confirmando los primeros y aplaudiendo las miento que Ja ha engendrado. La emanación cerebral
Be¡:tundas ]os doctores Bonhay, Rockily y Coath.
Aunque no sea »ropio de nuestras tarea1rncuparnos ex- por su brillo produce una
onda luminosa, que excita
La
tensamente de la fotogra~ía instantánea del pensamiento
no podemos resistir al deseo de consignar algo de lo qu~ la retina hasta el punto de
leemos, res»ecto á las empreRas del Doctor Rogus. Este, ~ercibirse la imagen del pensamiento después de algún
después de haber contemplado con fanático y persistente tiempo,
Hénos aquí, pues, bajo el dominio de las vibraciones,
empello una moned~ y un sello de correos, ha conseguido, según su afirmación y la de sus colaboradores impre- y cuando la,;, crndas de que trata Mr. Rogus hieren una
ei&lt;?nar una placa ~Pn~ible al proyPctar brnscan;eute sn i-up~rficie ~ensible, no hay razón para que no produzcan
~nrada S(?bre la misma y estampando en ella w impre- las 1mpres10nes dd !etrato:del neni:amiento, al similar de
lo que hac¡,n laA m18i:nas ondas al reproducir la figura
e1ón persistente.
ra dt,tallada de los ob¡etos.¡ Se~ún l\~r. Rogus, eH de toda
ev1deuc1a que la vibración
para imprimir fotográficamente, requiere previamente concentrarse sobre un
objeto cualquiera, con toda
la potencia de la voluntad.
Las preocupaciones, las ideas
fijas y 1::.s obsesione~, es indudable que el día que se
fotografíen las retinae de las
víctimas de tales fenómenos,
presenciaremos raras y sorprendentes fotografías del
pensamieuto humano, cuyos
eecretos se ha empeñado en
descubrir la ciencia.

f .ofo'grafia bd

EL CZAR EN DINAMARCA.-Recepción del Czar y de la Czarlna por la f.tmlli• rear al desembarcar en Copenhague.

otro tiempoá la noble f11.milia de la cual lleva el nombre;
más tarde fué comprada por un rico inglés, sir Mac Ewy.
Este plantó un parque, embellecido después pot otros
amos,y que se confunde con las in meneas florestas de encinas que rodean la capital danesa.
Muchos soberanos y princesas han habitado ese modPsto castillo, que un millonario inglés hubo de dPsdfñar.
Alejandro III lo amaba tanto como amaba el Fredensborg, ilustrado por su permanenc:a en él.
En esta tranquila morada llena de los recuerdos de su
padre, es donde Nicolás II ha querido tomar un poco de
reposo, lejos del aparato de las cortes y enmedio de una
calma que reconforta.
EL MAYOR REINADO

EN la Historia de Inglaterra.
"Dios salve á la Reina!"

La reina Victoria ha reinado ya algunos días más que
su abuelo Jorge III. Este respetable monarca ocupó el
trono, desde Octubre 26 de
1760, hasta Enero 29 de 1820,
período que no había alcanzado ninguno de sus anteceaores. Los más próximos á él
en duración, fueron Enrique
III. coronado en Octubre 28
de 1216, y muerto en 12i2.
Eduardo lll. de 1327 á 1377 é
Isabel, de 1558 á 1603, pero si
deducimos loa períodos de
minoría, las deposiciones
temporales como la de J!)nrique VI en su reinaJo titular de cuarenta afios y la Re·
gencia de 1812, durante J,,, in·
habilidad personal de Jorge
III, la feliz prolongación del
reinado de Victoria, resulta
del todo excepcional.
Luis XIV, es cierto, advino al trono de Francia en
1643, siendo todavía un niñ-);
tuvo una larga minoría y
murió en 1715, mas Victoria
empezó su reinado en Junio
20 de 1837 y completará el
próximo Julio su 60? añoun año másqueJorgeill, varios años más que el reinado efectivo de Luis XIV y
unos diez años más que los
que Enrique ó Eduardo, ter•
ceros de sus nombres, po11eyeron el cetro. Pero no se
encontraría ni en la antigua
ni en la moderna historia
monarca alguno que hubiese presidido coi;i la inteligencia íntegra de un cerebro
bien constituido una etapa
·• de prosperidad nacional semejante á la que ha alcanzado Ingiaterra. pues la de
Francia en los últimos años
de Luis XIV vióse alterada.
Ciertamente t-cl mundo no
había r Jseñado pasta hoy seCuatro g.,neraciones de Reycs.-Reina Yi&lt;-toria. Princ ipe Alberto de Gales.Duque Eduardo de York. • sen ta años de un progreso se_
llijo prilllog,,nito d el Duq ne fle York.
mejante en todos los sentí_

dos, y c;:iya iniluenC'ia se extendiese á todas las regione
del noi verso civilizado. Las condiciones políticas y sociales, los recursos comerciales é industriales, los medios de.
educación y difusión de los conocimientos y las facilidades de comunicación sobre la tierra y el mar, han avan-zado infinito, no sólo en Europa sino en todas las otras re-.
giones del globo, durante el reinado de Victoria, enhene.ticio de las naciones que se comunican con Inglaterra. Todo esto constituye, sin duda, un glorioso período en la
historia, sean cuales fueren los cambios que se efectúen
en el siglo XX; y no sólo en Inglaterra, no sólo en sus
colonias é Imperio de las Indias, que ahora suponen
una población de 300 millones de almas, sino también en
las lejanas playas donde se siente la influencia británica, este reinado lucirá ante la posteridad como el más
brillante que hayan contemplado los siglos modernos.
Es un alto privilegio en verdad para un sér humano,
cuyo cai:acter y sentimientos son dignos de su excelso.
rango, y que tiene la bondad simpática de Ja mujer unida á la firme integridad de propósitos y á la deliberada
prudencia del hombre, haberse mantenido casi sesenta
afios sobre un trono que es, sinó el más poderoso por sus
fuerzas militares, sí el investido con la mayor influencia
moral y rodeado de los súdditoa más felices de todos losreinos de la tierra.
La reina Victoria excede en esta felicidad pública á
cualquier otro monarca; tal ea su posición. Comparar sus
méritos y sus hechos con los de los otros soberanos, sería
futil preteneión. Entre sus contemporaneoa, por ejemplo,
debemos mirar con sincera estimación á Francisco Joséde Austria, en el noble, paciente, firme y gentil manejo.
de un gollierno quizá más dificultoso y complicado que
cualquier otro de Europa; en cuanto al joven Czar y al
caballeroso emperador germano, sus generosas intenciones no pueden negarse.
Pero la reina Victoria tiene ansiedades políticas, sinó.
responsabilidades patentes; y su influencia en las demas
cortes europeas es delicada. He aquí porqué su tarea ba
requerido tacto exquisito y espíritu sereno para vencer numerosas dificultades. Ningunministro inglés, salvo Lord
Palmerston ha objetado jamás la influencia real en loa
negocios y en la formación de los gabinetes; sean cuales.
fueren las contienda.e, las decisiones de la reina pesan demasiado en el ánimo de los demás. Su ingerencia en los
negocios, es pues, más fatigosa de lo que se cree, y la soberana la ejerce siempre, aun durante sus viajes, pues bien
sabido es que sea cual fuere su residencia en Europa, desde ella se comunica íntima y diariamente con sus ministros, sin que se le oculte alguna de sus deci.üones.
La influencia indirecta de la reina en otras muchas cuestiones de Estado, ha sido muchas veces providencial, jamás ha excitado una desaprqbación parlamentaria ó popular, y el Príncipe de Galea es muy conocido aún para.
que se pueda dudar que continuar.i esta tarea de conciliación de eu madre, en el reinado futuro.
?orlo que ve al largo reinado de Victoria en su aspee·
to personal, todos, incluyendo aquellos suficientement-eviejos para haber contemplado sus comienzos, deben ha·
her visto en él uno de loa más interesantes y admirables
ejemplos de la historia de la viña de una soberana, esposa, madre, abuela y bisabuela, ejemplar bajo todos esto11
aspectos.
Más de cincuenta príncipes y·princesas, en tres genera·
ciones, han surgido del arbol potente que á Borecer em·
pezara con el matrimonio de la reina, en Febrero 1p de1&amp;40, á los veintiún años de edad, con su primo el d1fun·
to príncipe consorte Alberto de Saxe Coburgo y SaxeGotba. Cuatro hijos, uno de l0s cuales, el duque de_ Al•
bany murió, y cinco hijas, de las cuales muri~ así mJBmo
lo princesa .A.licia, duquesa de Hesse; trece metos alema·
nes y casi treinta nacidos en foglaterra, con algunos pequeñuelos de cepa real. nacidos así en la Gran Bret~ña
como en el Continente y biznietos de la reina, const1tu-

vrnsmnirnttJ.

La bicicleta en IMados Unidos
El Iron and Cbal TradP
Review de Londres publica

l..
La Reina Victoria io los seis años.

el siguiente artfculo. «Hasta
principios de este afio casi
todoa.loR tubos que se usaban
en los Estados U nidos para
la fabricación de velocípedos, se importaban de la
Gran Bretaña. Dicen peri;onas entendidas en estas industrias, que durante el año
de 1897 los Ei&gt;tados Unidos
embarcarán á Inglatnra más
tubería de acero, que la que
tuvieron que importar el año
pasado. y para esa época serán más comunes en Europa
los velocípedos hechos con
tubería norte-americana que
los fabricados con tubería inglesa y euroíJea. Para fabri·
car una bicicleta de las más
ligeras y Ji vianas, se necesitan unos 19 piés de tubería. Se calcula la fabricación
de velocípedos norte- americanos en 1 200,000 bicicletas
por año, y poniendo un término medio de20 piés de tubería por velocípedo, se ne•
cesitarían 24.000,000 de ¡,iPs
para satisfacer la demanda
Pn los E~tados Unidos. La
Shelby Steel Tube Companr

Reina:victorla en la actualidad.

tiene maquinaria capaz de fabricar 18.000 000 de piés
anu~lmente; la BI wood Company, del Estad¿ de Pennsy 1vama, produce 12.000,000de piés de tubería de acero por
aílo; la Elwood-Ibes Company, de Filadelfia, pone Pn el
mercado unos 5.000.000; y se dice qu.i la Colombia Tube
Comp_any fabrica unos 12.0qG,000 de piés. La Mansdeld
Machme Company está haciendo preparativos que espP.•
ra la pondrán en posición de fábricar 15.000,000 de piés
de tubería cada doce mesPs. 10.000,000 de piés se calculan á la New Castle Tube Cómpany. Los nuevos talleres
de la Brewer Seam lesa Tube Company tendrán capacidad
para 10.000,000 de piés. Una gran fábrica de velecfpedos
del Estado ~e Indiana próximamente empezará á prepa·
rar sus propios tubos. Hay además un gran número de
establecimientos SP.me¡ant_es, de menor importancia. Parece, pues, que la fabncac1ón de tubos de acero va siendo una gran industria en los Estados Unidos,"·

. t;{na e~poskion

ae gafos.

En el jardín de aclimatación de París se va á organizar
próximamente una exposición de gatos. Hacía mucho
tiem~o que les perros habí~n sido expuestos, coronados,
prenuados, fotografiados, b10grafiados. Era ya indispens~ble que l?s gatos tomasen la revancha. El gato es ta1..1b1én el a_m1go del hom_bre, un amigo más independiente,
más maligno, m,\s ego1sta, pero al fin y al cabo un amigo.
Los gatos han tenido sus historiadores, }foncrif y
Cbamp·F(eury. Los gatos hai. tenido su pintor_de méri·
to, Engemo Lambert, y basta ha habido uno, Mengo, que
obtuvo el título del Rafael de los gatos.
El momento actual es, pues, un momento felino. Esperemos la Exposición.

NO JIAS GUSA.YOS DE SEDA.
La seda artificial hecha con pasta de madera es ya un
hecho. Su fal;&gt;ricacióu s~ ha m?ntado en grand; en inglatf¡lrra, y multitud de ~enoras milesas llevan hoy trajes
que, probablemPnte sm saberlo ellas mismas, son de sed~ de madera. Es ~sombrosa ~a ingeniosidad que ha habido que poner en ¡uego para rnventar una especie de gu•
sano de seda artificial que produce hilos tan tenues que
diez de éstos juntos apena.s forman el grueso de un cabello. _Económ1cam_ente el ]DVPnto es de la mayor import:,1nc;a; baste decir que so lo Inglaterra paga 17.000,000
hb~ esterlmas al ~ño poi: la seda que importa, y que
graCJas á la nueva mdnstna, aquel país se convertirá de
importador en exportador. La seda de madera es mucho
más barata, tiene más brillo y toma los tintes mejor que
la natural. En cambio sólo tiene cuatro quintas parte:1
de la resistencia de su rinl, y no es tan mala conductora del calor.
A la vista, ambas sedas son iguales.
Los muertos

DO

detienen la vida,
JULIO Lli)l!AllRE.

�•
11

EL MUNDO.
11 ÜCTUBRE, 1896.
~======================~============~
o

LA MAXJFESTACIOX
EN HONOR OEL SR. LIC. D.

M11nnel Rom•ro Rubio.
Er. ::\Iu~no dijchm.su ól)Ortunidad, que el sabailo' 3 del
corriente, aniversario de la
muerte del i:lr. L'c. D. l\fanuel Romero Rubio, se efectua1fa una gran manifestación ante C'l sepulcro del
llorado hombre público, organi,zada por sus numerosos
amigos.
T.il demostración realizóee en efecto el dia señalado,
y tuvo toda la solemuidaa
que se esperaba, tomando
parte en el la to1os los poderes de la federación, el Gobierno del Distrito, los empleados pú blicosy el ejército.
De antemano nombráron~e numerosas comisiones, de
in\·itación, adorno y organiz.ición de la comitiva.
Esta, uumerosísima, pues
que la inte0 raban más de mil
personas, contándose entre
el 1as mucLas distinguidas,
reunióse á · las nueve y media de la mañana del día 3
en el Palacio Municipal y
se dirigió poco después por
las calles de l\Iercaderi&gt;s. de
Plateros, San Francisco, Vergara, San Andrée, las cuales
estaban adornadas. Betlemitas v Gante, hasta la calle.de
1a "Independencia don de
aguardaban á los 1•. ani foEtantes cincuenta wig,11wR de
primera que los condujeron
al Panteon Francés.
El orden en que deFfiló la
comitiva fué el siguitmte:
• 1~ Policía abriendo ya]la,
á las órdenes del Sr. Comandante Zea.
2? Banda di&gt; Estado Mayor, antes del 8? Regimiento,
tocando escogidas 111archae.
3'! Todos los que lleYaban
coronas.
-1? Empleados y fnncionarios públicos, Ayuntamiento,
Gobernador del Distrito; Tesorero General de la Nación
y Oficiales l\1ayores de las
Secretarias de :Estado.
5~ Escuela de sordo-mudos y Hospicio de Pobres.
Las pel'sonas distinguidas
que formaban la comitiva,
eran lassiguientes:
Sres. Lic. Rafael Rebollar;
Lfc. Roberto Núñ~z; Lic.
Manuel A. Mercado; SebasCapilla mortuoria del Sr. Lic. D. Manuel Romero Rubio, en el Panteón
tián Camacho; Landa y Escandón; Francisco Espinosa,
[De fotografía tomada el día de la manifestación.]
Tesorero Gral de la Nación;
Lic.
Canale;
Ingeniero Damián Flores; F,msto B~ltrán;
Diputado Riba y Ecbeverría; Senador A rgui nzonis; Lic.
Muzquiz; General Ramfrez; su secretario Lic. Loaano; Cirilo Aeredia; Efrén Villalbazo; General Carballeda;
Heraclio Ortíz Zaenz; Trinidad Trujillo, sub-Director del Coronel Benavides; Secretario de la Inspec~ión General;
Hospicio; Luis Ortíz Molina; B,mito Juá.rez; Francisco Angel Aguirre de! Pino; Iuspector Manuel P-1lacios; ayuCortina· Lic. Leandro :\J. Alcolea; Francisco de P. Azpe; dante de la Inspección; Federico Gambr&gt;a; G meral :\-1én ·
Mauro S. Herrera; Lic. Dondé; Bribiesca; Saavedra; Tuo· dez Riv11s; José M. Villa•ana; D.&gt;ctor Margáin, Doctores
mas y Terán; l\liguel Serrano; Carloa l\fartínez; Jesús Gómez Romero y Luis E. Ruíz; Gumersindo Euríqnez;
Vahmzuela; Bernardo Urueta; Gobernador Mercenario, Carlos Ri vas; Francisco Gochicoa; General Rosendo Mar•

t

utlZ; Apolinar Castillo; (Ramón Prida; Gregorio Aldaeoro; Ramón Pérez Solía; Lic.
Cícero: l\Iagistrados, Manud
Nicolín y Echanove y Francisco Pérez; Licenciados, Pedro Miranda; Andrés Horca~flas y Juan N. García Pefia •
Ramón Fernández;Trinidad
y Genaro García; Leopoldo
.Batres; Luis Pliego Pérez;
Guillermo Prieto; Vicentt,
Luengas; Benito Juárez; IreHeo y Arturo Paz; Rafael
Pardo; Domingo López de
Lara; Sánchez Marmol; Justino Fernández; Joaquín Redo; Joaquín Trejo; .Alberto
Lombardo; Francisco l\fartínez López; Coronel Zepeda;
Rodrlguez Talavera: Jueces
Aguilar y Spíndola; General
Arce;Mendizabal, Alejandro
Garrido; Juliet de Elizalde;
Rodríguez y Cos: Rafael Lozada; Juez Briseño; Ceferino
Muñoz; Enrique _Guzmán y
muchos otros.
En la calzada de la Piedad,
un escuadron de la Gendarmería Montada vigilaba el
órden.
La capilla mortuoria, hecha bajo la din,cción del lngenhroDon Luis de la Barra,
tenía tapizado el vestíbulo
de espiéndidas coronas, á las
cuales se añadieron las innúmerables que llevaba la
comitiva, y el mausoleo esta•
ba rodeado &lt;le pilastras cubiertas de flores tinas, sobre
cada una de las cuales a1día
un pebetero. En el interior,
sobreel altar, habíaseis blan•
dones magníficos sobre los
cuales había otros t.antos si1·ios. En la parte baja del altar había un cojín de carne·
lias y en todo el monumento
adorno floral.
Cuando llegó la comitiva,
ya estaban en el P,mteón el
Sr. GeneralDiaz y sus minis·
tros, así que, instalada aque·
lla, dió pri11cipio la ceremonia, conforme al progr~~a
determinado, que cons1st1ó
en la ejecución de marchas
f.ínebres, Discurso del Sr.,D.
Apolinar Castillo, poesía de
D. Juan de Dios Peza y de·
pósito de coronas. Estas fueron tantas, que sería imposible mencionarlas en el redu•
cido espacio de que dispone•
mos, y las había opulentas y
hermosísimas.
·
EL MuNDO diario dió ya
una lista de ellas y habló !)8Í
mismo de las piezas or~toruw
Francés.
y poéticas que caracterizaron
la manifestación. Nosotr11a
limitámonos, pues, á dejar apuntadas estas notas:gen~ra•
les, manifestando para concluir, que. la roamfei;tac1ón
fué digna del distinguido ausente á qmen se consagró.
El ad'Orno de la capilla mortuori9, así como el del Pa~teóu, verdaderamente elegante y de buen g':1sto f_né deb1•
do á los Sres. Lic. Emilio Pimentel, Ignacio B~Jarano Y
Alberto Robles Gil.

ÜC'ffBKE, 1KHo.

EL MUNDO.

LAS NUPCIAS DE LA ESFINGE.
Había leído un hermoso poema: «Lo que ha visto la Esfinge,,,
La Esfinge, ¡,qué puede hacer sino mirarf
Y me quedé abstraido, frente- á mi taza de café
con 1!1ÍB ojo~ a_negados en el vacío, que para los poe'tas tiene m1 nadas de puntos de oro y de hilos de
luz, entretegidos como hamaca de cristal de los sueños.
Pensé entonces-natural era-en esa enorme y
extraña mujer, inmóvil como la esposa de Lot en
medio del desierto, de mitra ultrajada por los tiempos, de frente impasible, de ojos inmensa.nente
abiertos, como si quisieran sondear todas las si·
mas, traspasar todos los arcanos, cumo sí intentaran abarc~r lo~ des~Ínos de todas las generaciones;
en esa muJer h1erát1ca, cuyos senoa de granito han
amamantado al Enigma.......
Y presa de u~a alucinación poderosa, me sentí
trasportado al pie de aq•1el formidable símbolo litúrgico.
La noche descolgaba sus legiones de trasgos sobre los páramos y el silencio se adueílaba de las
cosas.
Qué inmensa tristeza-me dije-debe sentir ese
mo~olito perennemente quieto, ante el cual en vano
enc1e~den los crepúsculos su rojo vivo y glorioso y
despliegan las albas su nacarada clámide ...... Uni·
co y solo, acaso sufre la nostalgia sin límites de los
Fara~nes, _de las dinastías que hoy duermen bajo
)as ~1rám1des cuyos negros vértices desgarran el
rnfimto. En su rededor nada florece, es decir, nada
ama ........ .
Y cuando esto me decía, escuché una voz aguda
y m1&gt;tálica, como el sonido de las grandes trompetas: La Esfinge hablaba y me decía:
«En el orbe todo ama y yo no me sustraigo á la
ley.»
. -¿Y quién es tu desposado?-pregunté extremec1éndome.
-El Tiempo-respondió-y cuando las postreras
generaciones hayan caído bajo su sE&gt;gur; cuando el
!Dundo: momia cósmica, voltejee como un cráneo
mmenso en el mar hormigueante de luceros de la
noche, vendrá á mí el Prometido y el desierto helado ya, será nuestro tálamo, la nieve que m~ cubra. mi traje nupcial; sobre mis senos petreos posará el coloso su testa encanecida, y entonces proclamaremos ante el planeta vacío en que se sncedieron las theogonías y penaron las razas el secreto
de vuestra existencia miserable!......... '
.8.MADO N&amp;RVO.

¡Ha mnerto el Faraón! el Sol desciende
Hasta la cripta de la noche umbría·
Y sobre el Nilo sus fulgores tiende,'
Y con las pompas de su luz enciende
De un templo la triunfal policromía.
Va el gavilán hacia ignorados rumbos;
MANIFESTACION EN HONOR DEL SR. LIC. ROMERQ RUBIO.-Desfile de la comitiva por la Clllle de Vergara.

229

Su élitro vibrador abre el coleóptero
Y esponja entre los pálidos nelumbos
Su rosado plumón el fenicóptero ......
Los astros, de la bruma entre las clámides
Velan los resplandores de sus disce,s
'
Empolvando de plata las pirámidee.'.....
Esmaltando de luz los obelIBces ......
El simún, va taflendo en los tulares
De_! sacro Nilo, fúnebres canciones,
Tnstes como los sueños seculares
Con que duermen los viejos Faraones ......
Y_ en el cielo do van los gerifaltes,
Frnge la luna con sus blancos iris
La aureola de pálidos esmaltes
En que se envuelve el inmortal Osfrie.
¡Ha mu_erto ~l soll y por los Faraones
F.n suenos milenarios adormidoe
Sollozando sus húmedas cancion~s
Desgranan la elegía de sus sonts '
Los tulares del Ni.o, estremecidos ...... !
JosÉJUAN TABLAD l.

UNA LEYENDA FARAOXlCA.
Esta es una vieja historia descifrada por l'tfaspero
en el papyrus de uua momia:
El rey Rhompsonitos poseía, un tesoro oculto
en un subterráneo, el secreto de cuya entrada creía
poseer el solo. ~ero los :los hijos del arquitecto del
subterraneo s~ mtroducían todas las noches. En~onces el rey hizo colocar cepos para c&lt;1ger á los la•
rones, Y uno de los dos herD)anos ca) ó en el lazo
Y. el otro le cortó la_ cabeza para que no le recono~esenh por el parecido y le detuviesen tan,bien
as .. e aquí, que el rey que tenJa una hermo:
sa h11a, li: ~rdenó que se entrfgase á todo el que
pasara. _p1d1éndol~ !)Omo sala1}0 la relación del mayor delito_ q!le huo1ese CQmet1do durante su vida.
~l sobrev1 v1ent~ de los dos hermanos, reclinado en
!a:endo de la prmcesa le confesó su robo y el asesi0
e su hermano, pero en el momento en que
~lla daba la señal para detenerlo, y le te,maba del
razo, este se le _quedó en la mano: era ti brazo
de un muerto, baJo el cual se disimulaLa el rnyo....
Em.iuNno DE Go1'cocr.T.

LA ESFINGE.
La caravana por camino incierto
con recelosa indecisión avanza
.temiendo á cada paso la asech;nza
de las nómadas tribus del Desierto.
P&lt;?r todas pa1tes el e11pacio abierto
se pierde en fatigosa lontananza
Y donde quiera que la vista alc;nza
tod~ está triste, desolado, muerto.
Ni ve~de_ selva, ni azulado monte
el mar hmitan de infecunda aiena
en que el dócil camello hunde su planta
- '! solo al fin del diafano horizonte '
':lnll~ndo. al sol, inmóvil y serena, '
la m1sseriosa Esfings se levanta.......
Güi&gt;A.R Nu~Ez DE AacE.

�•
ELMUNDO.

230

11

ÜCTUBRE,

1896.

11

ÜCTUllRE,

1896.

Y, arriba, la insomne luna,
Que en la niebla escarmenada
Ha establecido su cuna,
VOn eu cara demacrada
Parece á. lo lejos una
Chrieantema nickelada.

ORIENTALES.

,,.

Danza de bnyaderas.1

.J

✓~

1

CAVILILLA.
C\.fento de Pedro Alarcón, referido por Gaatro ySerran o.

Por los tiempos en que.Pedro Antonio Alarc6n se consideraba excedente de su ciudad natal, y llamado á recorrer el mundo con sus ilusiones de poeta, sus miras
de político y sus ansias de renombre literario, principió
á hacer paquetes de sus hojas impresas para dedica~e á
inscribir en ]as hojas de su memoria los apuntes que iban
á servirle en el desarrollo práctico de su númen. Por en·
tonces estudió á. muchos de los personajes _que despuée
figuraron en sus novelas, eotre loa que, y sm que naso•
tros sepamos la causa, dej6 inédito á Ca11ililla.
Cavililla era hijo de la tía Cavila, viu~a de. un. menes·
tral que 1 para no morirse de hambre m pedtr limosna,
puso un tenducho de ropa vieja donde se vend(anpit?e~tón y tenazas, alpargatas y velas de sebo En .el pri:1c1pio, ialto de fondos, sacó á la venta sus propios gmfiapos y los del difumo, hasta que, realizadas algunas sumas,
pudo ya establecer un t.eje-maneje de compra-vent~ que
elevó en el comercio al rango de productos comestibles.
Donde quiera que había dos cuartos aueganar allí estaba
Ja tía Cavila, y sue, instintos industriales llegaron al punto de que en breve tiempo se hiciese ropavejera, tendera
y banquera, porque cambiaba plata por cobre y prestaba
duros en el mercado. Si aun vive, debe será estas horas
ultramarina.
Producto de tan singular mujer era Cavililla. Nuestro
héroe, desde los catorce años, hacía de gracioso en comedias caeeraa, ayudaba á misa, que era un primor, y ~aba la JZ:uitarra con púa basta el delirium tremens. Por cierto que esto de tocar la guitarra proporcion6á Pedro Alareón las primeras delicias de su amistad con el rapazuelo.
-Mire vd., senorito-decfa al poeta junto á la ventana
del cuarto bajo próximo á la prendería.-Yerá vd. lo fá.cil que ea divertirse con las criaturas.
Y preludiando con su guitarra un paso doble, hacía
que los transeuntee de la acera tomasen el compás como
reclutas .an instrucción. Pero de pronto variaba el ritmo,
acelerando ó acortando la marcha, y las figuras aceleraban su_. movimientos, tropezándose á. veces consigo
mismas.
-Desengáflese usted, D. Pedro,-afiadfa,-que las personas, como los monos, al eón que les tocan, bailan.
Estas y otras ingeniosidades de Cavililla entusiasma•
ban á. Pedro, el cual le aplaudió singularmente en el
ejercicio de una industria que, para emular las de e.u madre, introdujo en Gnádix, pueblo de nuestra historia. El
mozo reparó que, criándose en la vega hermosos cáliamos,
loe cordeles iban de Granada y se pagtlban á buen precio.
¿Por qué no hacer cuerdas allí? E imitando á. la tfa Ca·
vila, que para comprar las ropas de los otros principió
por vender las suyas, fuese A los cafl.amizares ajenos, y de
aquí unas matas de allí un hacecillo (que en esto de la
selección no era 'muy escl'llpuloso,) reunió materiales suficientes para su primer ensayo de cordelería.
Decir el trabajo que empleó en macerar, agramar, hilar
y torce_r el cáñamo, ein previa id;ea de. nin.guna .de e~tas
operaciones, equivaldría á una mvest1gac1ón mmucioea
de cómo aprendió á tocar la guitarra sin maestro y de. cómo pronunciaba tan bien el latín 11in haberlo aprendido.
Declaremos, con todo, que las cuerdas s.aHan bastante
íeaa; pero considerando que en las poblaciones de Andalucía las criadas usan y rompen mucho cordel con el
acetre de sacar el agua, y que para tendederos de ropa es
preferible la cuerda de hilo que la soga de esparto, Cavi•
lilla comenzó á prosperar en su industria, gracias al corto
precio y fortaleza de sus cordeles. El, sinembargo, no
quedaba gu9toso de su manufactura, y para conseguirla
con mejor fruto inventó una rueca de bitar y una máquina de torcer' que honrarían hoy á cualquier ingeniero. Lo que au~ no pudo conseg:ltir para sus ramalee y
trallas, fué la igualdad y brillo de los que venían de
fuera.
Hallá.base en estas y otras imaginaciones, cuando un
día le dijo Alarcón:
---Oavililla, ¿quieres ver el mar?
El muchacho abrió desmesuradamente loe ojos, excla1nando:
-¿Ueted se burla, sefl.orito?

F

._,..

-No me burlo; y lapruba ~ qu~ yo ~ismo t~
lo ensefiaré en Almañeécar, s1 quieres u conmigo de criado.
-Iría de perro.
.
-Pues bien, prepárate, que. mafiana .sahmos
para allá.. Pero ante todo necesito advertirte una
cosa.
-¿Cuál?
.
-Q11e tienes que hace- cuanto te diga.
-¿Hay que matará alguno?
-No tant.o; lo que hay es obedecerme ciegamente.
-Póngame usted:Ia venda.
quife amarrado con fuertf'!s cablea á la orilla. EntoD081
-Ya te ~a pondré á su tiempo. Por ahora, que tu ma- reventó el muchacho diciendo:
-¡Qué ·maromas, don Pedro, qué maromas! ¡F.eu al
dre te arregle tus trapos, y tm marcha.
Cavililla creyó volver13e loco de placer. ¡El mar! ¡El que son cuerdas!
JosE DE CASTRO Y SERRANO,
mar! ¿Para qué quería Don Pedro que viera el mar? Nosotros responderemos al inocente. Don fedro quería que
viese el mar para sorprender la emoctón de una alma
pura al descubrir la planicie inmensa del Océano: P.ª~
Las hambrientas.
recrearse eo la perplejidad, en el embeleso, en el dehr10
que ocasiona el mayor asombro de la natu_raleza¡ p9:ra oír
Caía la tarde otofia1; las pocas bojas que quedaban en
con los ojos y por única vez, una poesía em voz y sm palos árboles parecían temblar de frí? y se agitaban con,ilabras.
nuamente, teniendo por fondo un cielo crepll.!!cul&amp;.r, en el
-¡Alégrate, Cavililla!-decíalP. Alarcón á. media noche,
en el carruaje que los llevaba á. Almuñécar.-Voy á ha- que parecían derramados todos los colores de una paleta,
Por el sendero tapizado de frondas secas y amarillu,
certe feliz, pero has de obedecerme en todo. Toma esta
venda y este pañuelo¡ cuando vaya á, amanecer, q?e será pasaba un franciscano rutDbo á su convent~. Detuvo el
cerca de la población, te cubres la vista en términos de pasó al mirar á tres mujeres de hermoettra diferente. Las
que no te penetre ni la luz: después ya sabré yo lo que tres estaban pálidas y denunciaban en sus sembla.iiee el
sufrimiento.
bago. Ahora, á. dormir.
.
El fraile franciscano les preguntó la causa de sus peCavililla temió que le fuera imposible obedecer la primera orden de su señor. ¡Dormircuando caminaba h.acia sares y una de ellas, blanca y rubia, que J?l',fecía por eDI
el mar cuando iba á ver el mar! haría por conseguirlo; form:is modelo de estatuario griego, le diJo:
-Tengo hambre de lujo.
y comO era muchacho, se durmió en efecto.. Al.arcón fué
Su campanera, una morena de mórbidas carnes, le coa-quien tardó en vencerse, porque entre sus tb.stones Y el
mal camino, no hallaba forma de reposo. Un bache te- testó:
-Tengo hambre de reinar.
rrible, de esos en que zozobran_ hasta las ga~eras, conmoY la última de tez cobriza y cayo rostro expreeaba
vió la tartana de nuestros cam10antes 1 haciéndoles desbondad infinita, le respondió:
pertar.
-Tengo hambre de verá. mi ~z.a redimid~, 'J)UeB, aun-¿Me tapo ya, Do:i Pedro? dijo Cavililla, tomando el
que la llamen libre, está en condición de párta.
volquetazo por el alba.
El fraile de burdo sayal y barba luenga, blanca como
-Cállate y duerme,-contest6 .Alarcón. . , .
Pero callarse y dormirse iba siendo ya d1f1c1l en tales In nieve 1 se conmovió al oír á. esta última. y cayendo de
circuns~ancias. No habría pasado medta hora, cuando el rodillas, se puso en oración, pidiendo á Dioe la reden..
ción del indio:
.
chico volvió á gritar:
Ya la noche había envuelto en su negrura al francll'"
-¡Ya huele, Don Pedro, ya huele!
.
Y olía. El mar, con las brumas del ?-manecer enviaba cano; después, dd fondo dPl lago, surgió la luna 11.ena,
esos perfumes de la costa que se pres10ntE:n, aunque no detrás de la cabeza del anciano: era el plateado d1eco.,
se hayan aspirado nunca. Pedro tapó los OJOS del mucha- divino nimbo.
R. DE ZAYAS ENRÍQUBZ (Jtnnoa)
cho con la venda primero y con el pai\uf:1'? después, por
no fiarse de la voluntaria ceguera de Oav1hlla. Al echarle
el último nudo entraban en A.lmuBécar.
.
AVATAR.
No quiso Alarcón detenerse en la fonda m en parte
alguna¡ así es que cogiendo del brazo al rap.az, tomó el
Seré la luz de claridad rosada
camino de la playa, impaciente por producll' la eecena
Que en tu pupila azul se cristaliza¡
del asombro. Durante la travesía, que no es corta, una
Seré nimbo dé oro en tus cabellos,
infeliz mujer de las que desde muy te!Dprano ponen su
En tu frente priwer albor del día.
sensibilidad al servicio de los dolores aJenos, murmuró á
media voz:
Serás la virgen i1. quien ri~ñ~ culto¡
-¡Pobr~ criatura? ¡Tan nifio 1, cieg'?l
.
Y á la brill mt.e luz de las v1tr10a.s,
Alarcón se sonrió porque el mfio ciego, que excitaba
l\Ii plegaria. será la mari¡_&gt;OSa
.
las frases compasiv~ de !a mujer, era en aquel instante
Que despierte en tus labios las sonrisas.
la más dichosa de las cr1aturas.
Llegados al punt.o donde donde se descubre may'?r exEl cá.ntico nupcial serán mis '!ersos,
tensión de mar, Pedro, á guisad~ fotógrafo que .baJa á la
Qu➔ al abrir en la sombra sus ah~,
cámara obsr.ura y dirige su objetivo á la descu~~erta d«:l
Por temblar en la grana de tus labios
mejor panorama, fuécolocando el c.uerpo de Cavihlla hacta
Olvidarán las cuerdas de mi,lira!.. ....
el espacio infinito, para que pudiera. contemP,lar de un
RAFAEL MABTÍBKZ Rumo .•
golpe la lontana:iza que se dobl~ c::on 10conce_b1~le curva,
el oleaje que se agita con vert1g10oso movimiento,. las
blancas espumas que regocijan los ojos, el rumor sublime
que suspende el Animo al es~rellarse el agua contra las
Los animales no son tan animales como se cree: no
peñas.
.l•
h'
-¡Ahora!-grit6 Alare6n arrancando la venUA a, c 1001 tienen ni médicos ni abogados.
L. l)oCQUlDy éste á su vez, gritó casi instantáneamente:
-¡J°esús! ¡Jesús! ¡Jesús!
Hubo unos segundos de silencio, du~nte los cuales el
El cristianismo ha encontrado para muchos la verdadepoeta volvió la espalda al mar para fiJarse en el rostro
ra imagen de la vida: el cal vario.
del espectador; cuyas íntimas. em~~ones quería .so;prenG. M. V ,lLTOUR.
der, cuyos del~rios d~ea~ mttuinr; pero advirtió qu~
Cavililla no mlraba leJos, amo cerca, muy cerca, á. un es

Parecen flotar como t:n un suefio, envneltas
-en la nube de pebeteros que queman perfumes
de Oriente ...... .
Y se meceu con movimientos culebreantes
llevando en )op tobillos aj()rcas de oro y gran~
·dee aros cnlgnnte!'I, tambit-:n de oro, en ias orejas
breves. La lascivia balancea fllls caderas eoberanas y redondae, y SUH vientrPs desnudos de
palidez dorarla y ardiente, palpitan con la' cadencia enerrndura del respiro, mientas ellas
cierran les ojos inflondt\blt-H y hermosos y su
eaog_rienta boquita hechicera se pliega con una
sonrisa tentadora, ht.eha para eer cubierta á besos quemantt:s y apWEiomulo!!, en una conjunción de amor ........ .
Y las bayadt!ras eigut'n meciéndose rítmicamente al gQlpe d('I rnm-tu.m, balanceando i,us
caderas pr~ci,JE-aB con la mitm1a aurora de sonrisa
que despierta la folictdad . .::.ius manos engarzadas deeCM:?zan lánguidamente en sus nucas de
ámbar, y echada atrás la cabeza1 floJtantes sus
ocho trenzas negras que besan las pieles de tigre en que danzan sns pies desnudos, forman
tosanges con sus .gruesos brazos lechosos, prisio·
neros de las serpientes de coral qne los cifien.
sostienen su sonrisa triunfal que consagra. la
desnudez de AU cuerpo, formado pára ser acariciado en un nido de plumas de avestruz, y á
trsvéa de las pt!Btanas chinas de sug ojos semidormidos, ee ve chispear una gota de luz de
·oro ........ .

·····•····························

¡Oh, si tú, mi eterna ausente
Estuvieras á mi lado
En esta noche silente .. .... !
¡Si tu rostro inmaculado
En mi hombro, languidamente
Rstuviera reclinaQo ......... l
AKTENOR
Octubre de !896 .

_,

...., _

Los ibis.
Pasen.nse majestuosamente en aue largas patas zancudas cuando la mafiana desciende radiante del cielo en
un nimbo de luz ambarina y rosada., entre el verde Íier•
no de los arrozales llenos de agua, echando hacia ade1ante los hombros al parece.r cansados, de empuje poderoso en el vuelo tardo, moviendo rítmicaroente el cuello
lírico que ee alarga y se contrae á ca.da paso acolchado
mórbido, de níveas plumas apretadísimas. '
'
Otros descansan inmóviles, dormitando los ojos tristes
cuh:~inante el buche esprmjado, desplegando de tiem~
en tiempo una ala en forma de abanico y doblando el
cuello para cosquillearse con la extremidad corva d~l pi"CO, en el que tiene atravesada uno de ellos una trucha
rosada cuyae es~amas brillan al sol.
Y Be pasan así las horas muertas, en algún recodo de
playa, frente á un gir611 de bahía desierta por la que pasan allá, lejísimos, espejeantes y pequef'l.itoa, con quillas
doradas, enjambres de champanes pescadores que vuelan á. flor de agua como constelaciones de lunas men:guantes.
RUBÉN M. CAMPOS.

$fedo ae luna llena.
Plenilunio; el astro muerto
De rostro blanco y redondo
Derrama l!U fuego incierto •
Y tiñe de gris el fondo:
Un horizonte desierto
Lejano, indeciso y hondo,
Sobre el cual eRtón pi ntlldoe
Con nPgra tinta riP China,
Los contorno11 f&gt;Pfunrn&lt;los
De uu:l igle::iia bizantina
QuP :iiio8 v viento annados
l lan cvnvertido er. ruina.
En lo~ :1.ngulos entrantes
.Raltan en locas cuadrillas
Los !dinos trashumantes;
Sus pupila! amarillas

LESOANO.

.................

AMOR DE POBRE-

Odalisra.'!
Ls. ancha taza de mármol ámbar vese rebosar
de agua tembladora, en la que bogan como bar-,
quichuelos de silfos, pétalos de rosas deshojadas ........ .
La odalisca aparece desnuda entre un coro de
esclavas, ~_on un velo de tr~nsparencia tal que
parece teJtdo con rayos de sol. Lae siervas, to·
das negras, con la negruradel azabache la abanican lentamente con plumeros irieados y la
cubren con quitasoles palmáreos, y al borde del
bafio van quitando las sortijas, las ajorcas y los
brazaletes á. la hermosa, que está pensat~ va con
los bellos ojos tristes viendo el agua y J~ joyante cabellera desceñida.
'
Sonríe tímidamente al ofrecer un piecesito para que la deecal~n el pequeñísimo.chapín azul bordado
de o.ro, y al moJar la punta de los deditos nacarados un
estrem~cimiento de P.lacer hace subir una ola de sa~gre
·qub enrojece sus meJillas, sus diminutos lóbulos de concha nácar y los botones de rosa de sus senos.
. Vacila, gozosa y :_a~orada, como una garza real soberbia y nívea que amamarn. el vuelo, y sublevada á la vista
de las siervas que sonríen porque ella ríe deja. caer el
velo, tiende el di vino cuerpo adelante y se écha al agua
•que ealta en brillantes ae luz, como se echaría una náya~
de, con la bella cabeza arrogante, abriendo las ondas con
sus redondos senos henchidos de savia!

231

EL MUNDO.

Señorllaa Sara Morales y Elena EllzonJo [de Monterrey.]

De fotografla. de los seílores D. Lagrange.

Chispean como diamantes
Y arden como lamparillas.
Miradlos: el rabo ondulan
En flexibles contorsiones
Y, al ir saltando, modulan
Sus estridentes canciones;
¡Miradlos como pululan
Bn los viejos cornisones!
Mientras la luna dnrama
Sobre ello!:' sus luct-'s frías
Y en vueltos en el:!a llama
Parecen japonerfas
De un biombo de Yokahama
Bordado en sedas sombrías,
Recorta el gris implacable
Del horizont.e nubloso
La silueta deleznable
De un murciélago medroso
Y el zig-zag inacabableJ
De su vuelo tortuoso.
Y allá, sobre el campanario
Que mas alto se desprende
Como un dedo solitario,
Sus brazos la cruz extiende
Y en ella el buho funerario
Sus pupilas delQro enciende.
Las pardas plumas alisa
De su pecho globuloso,
Bate Jas alas de prisa
Y se afianza temeroso
Al duro hierro¡ la brisa
Le encrespa el plum11je umbroso.
Mas abaje,, en el relieve
De los pórticos labrados
Hay muchos copos de nieve;
Copos de nieve colgados
Que el viento nocturno mueve,
Haces de luz desmayados;
Nublazon enroarafiadn,
Gatos de ronco maullido,
Torre, corniza y portnda ......
¡Todo, todo eumerjido
~n la nt.utó .. fera empapada
De fósforo encandecido.
De@pues fle perciben roces
De alas ténuefl, Agitadas,
Y en~re murmullos de voces
Misteriosas. en parvadas
Pasan en giros veloces
Los eosuenos y las hadas.
El viento, llorando, barre
La via, sacude las rejas
Y desmorona su enjarre¡
En silrnciosas parejas ·
Pasan para. el aquelarre
Los tra~go3 y brujas viejas

Bien eabe Dios si le cos~ó apuros y sacrificios
poder comprar un ramillete y regalárselo á la
aplaudida actriz en la noche de su beneficio.
Para ello el pobre diablo se _impuso, durante
tres meses, todo género de privaciones. ::;upri•
mió un pla1-o del frugal almuerzo que le lleva ..
bao á la oficina, deJó Ue fumar y de tomar café,
vendió su trajt'l nt:gro, tlmpeñó el último col•
chón de su cawa y pidió dinero prestado á sua
amigos. La falta de alunenoos y loe insomnioe
proctucidos por el ~or que le devoraba, leadelga _aron de tal manera, que parecía un esquele•
oo viviente.
Pero estaba contentísimo porque al fin pudo
comprar el ramillete ( un ram1llete de 30 pesos).
Cuando la florista, al entregárselo, 1e dijo: "Ño
se han hecho mejores/' creyó volverse loco d-,
placer. Dirigióse al teatro, tropezando con todo el mundo, y después de colocar entre un gru•
po de rosas y en el sitio más vitiible el billete
amoroso en cuya redacción agotó todos sus recursos imaginativos, puso el obsequio en roa•
nos de Ja portera, á la que dió tres pesos para
que d~eempeilara con el mayor celo la delica•
dísima misión.
Desde aquel instante la fiebre de la impacten•
cia le quit,ó el apetito, el sueno y las ganas de
trabajar. Todas las noches iba al teatro y con
acento tembloroso, hacía una pregunta, que era
conteetada con un no desconsolador. La prime·
ra noche no le causó extrañeza la falta de contestación á su misiva; pero la segunda sufrié
mucho y á la tercera tuvo que apoyarse para no caer.
Alejóee de allí con la cahez!l inclinada sobre. el pecho,
con los ojos prefiados de lá.grimaa ......... La pasión le habia convertido en un niño. Caminó á la ventura, he.cien•
dose tristísimas reflexiones. ¿Cómo era posible que ella
no se hubiese conmovido al leer la larga relación de ea..
paranzas y martirios que él trazó nerviosamente en una
de sus noches de insomnio? Por otra parte, ¡pedía tan
poca cosa! ...... Una frase-de simpatía; un ' 1No desespere
usted" era lo único que BOliC'itaba en premio á. sus pade-cimientos de tantoR mesee. No a.cceder á. esta súplica era
el colmo de la crueldad.
Se arrepintió inmediatamente de haber hecho una apreciación tan injusta. ¿Qué derecho tenía él para sacrificar
de ese modo el silencio de la mujer idolatrada? Si no le
había contestado, ya le contestaría. ¡Aunque sólo 1aera
por misericordia! ¡Con qué gozo iba áabrir la carta! Por..
que era indudable que aquella noche era la última noche
de incertidumbre.
-Me da en el corazón que maf'l.ana me contesta-mur ..
mu~ entre diente5;-Y. q~e se compadece de mí y que se
decide á alentar mis ilue10nes ......... ¡Su bondad debeaer
tan grande como su hermosura!
Halagado por ideas tan consoladoras, sin pensar siquie ..
raen que estaba tan flaco, pobre y hambriento, irguió la
frente, miró á. un lado y áotro para orientarse; y empren..
dió sonriendo el camino de la humildísima casa en don•
de le esperaban un cuarto frío y destartalado, un lecho
duro y una nueva noche de martirio. De pronto, al atra..
veaar por una plaza, fijóse casualmente en el puesto de
uea florista, de una de esas floristas que oírecen á precios insignificantes en loe cafés de segundo y tercer or..
den las flores revendidas por las porteras y las dance·
llas, cuando sus amas se las dan para que las arrojen al
basurero.
El pobre diablo no pudo reprimir un grit.o de angustia.
Edtropeado y envuelto con otra porción de ramilletes
mústioecomo él, estaba el que costó tres meses de sacrificios horribles.
Lo re~onoció en seguida y lo compró con su última pe-aeta. De los ojos de aquel infelíz brotaron abundanl.ee
lágrimas, cuando vió entre un grupo de rosas el bille•
te amoroso en que relataba todas bUS esperanzas y todas
sus penae.
¡La aplau:!ida actriz ni siquiera se había dignado leerlot
CA TULO

Mi::NDKZ.

Un libro, un hombre, se resumen en cinco páginas y
estas cinco, en cinco líneas.
H. TAINE.

Hay dentro de nosotros, cuando queremos elevarnoe,
algo que nos ti:a hacia abajo.
ALElANDRo DuMÁB.
El mundo contemporáneo ea una fábrica de media-nías.
P. Bou11orr.

�EL MUNDO.

232

11

ÜCTUBRE,

1896.
11

La alegría de la Mnerte.
Nuestra Sefíora la
Muerte sentíase profundamente malhumorada.
Durante toda la noche
había errado de un lado al otro del cement-3rio, paseando su manto
blanco á lo la,go de las
a venidas, haciendo chocar los huesosdesus ma·
nos y mirando con sus
miradas profundas y sin
expresión las blancas fi.
. las de sepulturas. Se detenía ante los túmulos
suntuosos, plegando sus
labios secos con macábrico gesto, )' !os observubasintiéndosellenade
satisfacción al considerarse la dueña de todo lo creado, la Soberana derramadora de lágrimas, el terror del pobre mundo, la grande,
la Todopoderosa.
A lo lejos de la ciudad ee levantaba luminosa oolvare·
da; la malhumorada la veía fríamente, preguntándose si
todos cuantos la habitaban podrían fácilmente caber en
su tenebroso dominio y extendía su vista sobre las campiñas que lo rodean pensando en cubrirlas de muertos y
en la tierra que apagaría el brillo de la ciudad.
Al amanecer se puso en marcha, razonando silenciosa:
"Su descontento erá grande; los tiempos eran malos; durante todo el ai'io ninguna epidemia que la llenara de ocupación, librándola df,l roedor fastidio. Para alimentar á
1ue gusanos, para nutrir la voraz tierra, había tenido que
ir de un lugar á otro, acechando, sitiando, sacudiendo á
loe enfermos, poniendo el revólver ó el veneno en manos
de los débiles y los desesperados, afligiendo madres, teniendo que ahogar las súplicas y que apartar bruscamente los brazos defensores de las vidas amadas.
En su irritación se proponía trabajar duro y poblar toda una avenida del camposanto, que en sus nocturnos paseos le diEgustaba por hallarse virgen de despojos humanos.
En la primera casa que acertó á distinguir penetró fieramente como Sefiora y Reyna, encontrándose á un anciano, lo que la llenó de despecho, aumentando su criminal impaciencia y su fastidio. Los cabellos blancos le hacen pensar en la nieve y en el frío de su• cementerios.
Las arrugas, los rostros ajadoe, la recuerdan su existencia
vieja ya como el mundo. Ella busca sobre todo los rostres jóvenes, loa cuerpoi, fuertes, loe Eéres que harán fal•
ta y sobre los que el llanto dejará su humedad.
El anciano sintió que en él pasaba algo de anormal;
su cabeza y sus miembros se entorpecían, sus piée se enfriaban, se turbaba so vista y un inmenso terror lo invadía; alarmado pidió á gritos el auxilio de un médico. La
muerte exasperada aho~ó el grito, rompió el hilo que ála
vida lo sujetara y se ale¡ó impávida.
«Decididamente-se decía al salir-soy demasiado buena y por lo mismo demasiado estúpida. Llevarme un viejo que unoe meses más tarde hubiera ido por sí solo, librarlo de una vida que sólo es un peso, un constante temblor, una ruina!.. .... no, decididamente be sido demasiado
buena y es preciso vengar la torpeza.
Un poco más léjos llamó so atención una pequefia casa,
en la que todo parecía sonreír; las cortinas eran claras,
las rejas recien pintadas mostraban las manchas vivas
de las enredaderas, una de esas casas que atraen y seducen la vista del transeunte. «Bonito nido, murmuró la vi.
sitante,'ya lo veremos dentro de una hora," y entrechocando loe huesor, de sus manos se entró directamente á un
cuarto donde parecí 1 elevado como un trono un inmenso
lecho. La esposa dormía sonriendo á un hermoso suei'io.
La muerte tocó sos de&amp;nudos y bien torneados brazos, ha•
ciendola estremecerse de frío, oprimió ligeramente el cuello para provocar una poca de ansiedad, le dió tiempo
para llamar, vió con placer que todo el mundo se alarmaba, rió de las carreras, de los frascos traídos, prolongó sus frías caricias é hizo yrofunda reverencia acompafiada de horrible mueca a médico que entraba precipitadamente. Volvió á oprimir con más fuerza, acercó su
boca infecta y helada para aspirar el aliento de su víctima, paseó sus dedos fríos por el hermoso cuerpo, le estrujó el coraz6n, y cuando se hubo caneado, cuando vió la
desolación en todos loe rostros, oprimió más y más, aspiró con más fuerza el aliento, jugando con esa vida como
j?ega el gato con el ratón, y al fin se alejó impasible, sonriendo al coro de lamentos que tras eí dejaba.
Fué luego una larga sucesión de asesinatob; por donde
quiera que pasaba dejaba ventanas cerradas, casas donde
las abandonadas se miraban con he rañas miradas sin atreverse á hablar, largas letanías de rezos entrecortadas por
sollozos; y á las cuatro de la tarde, algo atormentada por
tanto lamento, se introdujo en el cuarto d11 un caneado.
Este la esperaba, la llamaba con insistencia y ella, despues de tantos crímenes qniso descargarse un poco ejecu~do una obra laudable.
Ahí fué recibida como una Redentora, los dedos fríos
largos y duros como tenazas, parecieron suaves y blan~

dos· el rostro aja.do, la mueca espantosa, tomaron la for- propía de todo funeral! Vino el niño en ~u _caja pequeña,.
ma de un rostro joven y piadoso, llegando como una ama- blanca, acolchon3da como un lecho; vinieron el viejo
da á imprimir el beso sagrado; el ~anto humedo, el su- el jóven, y los otros, siendo colocados á pequeilas distan:
dario medio desgarrado, parecían hgera gasa velando un cías en la avenida un día antes desierta y Ileaa ahora de
cuerpo muchas noches soñado y deseado en todas las ho- fosas. Vinieron loe dolientes. rostros afligido~ y since~05,
rostros indiferentes é imbéciles, rostros de ocasión como
ue de desfallecimiento.
Las bendiciones que ahí reci~ió ladisgusta,:on, y cu.an- loa trajes que lievaban, como las palabras que decían.
do buscaba á quiea llevar consigo se encoatro un médico. Las cajas desaparecieron, las flores murieron bajo las paAh! señor Doctor! apresurados vamos, sin duda será letadas de tierra, las lágrimas se secaron y de nuevo reipara arrebatarme algun pensiona~io,. vuestra ciencia es nó el silencio.
Esa noche, la luna brilló con todo su esplendor. Cerca
tan grande, tan omnipotente, pr~d1gaia tanto l_a _salud y la
vida, que yo, pobre muerto, necesito delvos, yd1ciendoesto, del cementerio loa perros ladraban; á lo lt-jos, la ciudad
maltrataba al sabio que muy ocupado con las m~ertes de los mostraba sus millares de p•mtos luminosos, brillando cootros apenas si se ocupaba de la suya; con pnsa pe~etró mo estrellas en cielo obscuro, y el viento mecía las raá una ootica, pidió agua y polvos, pero cuand? se d1spo• mas que dan sombra á los lechos adonde nunca llega el
nía á usarlos la disgustada dutña del cementerio le ahogó calor. La muerte se paseó á lo largo de las tumbas llenas
de silencio; abría las recién cubiertas y se alegraba viende un seco y formidable manotazo.
En la noche antes de volver al cemen\erio, una gran do el cuerpo puro, el cuerpo joven de la desposada, que
iluminación 1~ atrajo y entró lentamente á un circo. Co- un día antes dormía sobre brazos amados, amarillento,
mo buen tirano el goce de los otros la ofendía, le estor· con manchas azuladas v siendo pasto de gusanos, y obbaba; le parecía' qu_e la despojaban, y las luces, la orques- servaba atenta las partés en que abnnJabl\n lliás; iba al
ta las risas y el brillo de los colores la sacaron fuera de niño, y desbarataba los cabellc,s que caían á lo la,go
sí'. Consolóse. sin embargo, al pensar que todos, absoluta- del rostro coloide cera, palpab~ la11 111anecitas que at1mente todos le pertenecían, lo mismo los alegres que los tes removieran todo, 111eucaba los cuerpos, se embriagaba
fastídiadoe, :'os inteligentes que los estúpidos, los podero- con su olor é indiferente se alejaba, acosada otra vez por
sos, que los miserables; todos eran suyos, todos era a carne el soberano fastidio.
Pero su gran satisfacción, su mayor, goce era pensar
que engordaría á sus gusanos; sólo t:enía que e?(tenJ~r la
mano ó soplar un poco fuerte. para interrumpir la ~isa ó que si todos esos seres le pertent,cían fíei,camente, por
evitar el aplauso, sin que nad1~, absolutar;Dente nadie pu- completo le pertenecerían un mes, un año, dos años
diera librarse de su yugo. Adiós rostros ¡óvenes, rostros después, cuando el olvido los arrancara de las memohermosos adiós corazones inflamados y seres venturo- rías queridas; y la muerte se retiró. tiu día no era del tosos!, ning'uno d~ vosotros i;&gt;ensais. que_ sois míos y solo do malo.
mios· reflexionais os movéis, hacé1srmdo y por eso vuesBER1'ARoo CouTo CASTILLO.
tra v~nidad os hac'e creeros dueños de vosotros mismos.
Octubre de 1806.
Ah! pobres locos! yo sola soy v_uestro dueño, me pert~necéis desde el principio de los s1~los y ~e pertenec~ré1s
hasta que mis huesos se rompan ba¡o las ru:nas del UmverAMOR ETERNO,
so. Reíd, reíd, haced las muecas qu~ en mí causan espanto, el hilo de vuestra vida está en mis manos, pobres ma[Rima de Becquer no incluida en ~us ,·e,so,.J
rionetas, representad vuestra comedia hasta que la rompa
y os deje caer sol:ire el tablado de un ataud.
.
Podrá nublarse el sol eternamente,
Vino á interrumpir el amena1.ante mi)Jlólogo l_a ap_ariPodrá secarse en un in~tant11 t&gt;l mar,
ción de un payaso blanco como _ella; hacia gestos 1r_ómcos
Podrá romperse el eje de la tiena
y parodiaba el dolor de una p3131ón _no correspondida_; en
Como un débii cristal.
su ancho traje de bordado había de¡adocala\eras hacien¡Todo sucederá! Podrá la muerte
do gestos. "Olal esclamó la fúnebre e~pectadora, ola! con·
Cubrirme con sn fúnebre crespón,
migo'.juegas y el dolor paraliza amiguito 1:Dío: yo contenPero jamás en mí podrá apagarse
dré tus risas y te haTé ver el dolor,u y sahendo fué dereLa llama de tu amor.
cho á la casa del clown.
Bebé, el nii'io que ale¡;raba el hogar
con lo sonoro de sus risas y la cons·
tante movilidad de su pequeño cuer·
po, dormía descansando de sus innumerables carreras y su eterno charlar.
Sobre su rostro caía el resplandor de
una lámpara azul. Bebé dormía risuefio, los diminutos puños cerrados, y el
aire satisfecho. La criminal se detuvo un momento; aunque no quería
confesárselo, sentía debilid&amp;d, algo así
como remordimientos•de arrancar un
angel tan hermoso, de cambiar sus
nunca quietas facciones por las líneas
inalterables y su constante bullicio por
el eterno silencio. Pensó en los besos y
en las cal'icias que recibiera diariamente, en las carcajadoe que el padre
tenfa que arrancar á su humor no
siempre riente p;;ra rodear de cuidados al niño, y casi e.:tuvo por retirarse. Su debilidad la detuvo, llevó un
•
dedo á su frente y miró de nuevo al
niño: «Vamos-se dijo-es que por casualidad me volveré compasiva? No,
mi honor no lo permite.&gt;1 Y comenzó
la otra.
Esta, que al parecer era sencilla, no
lo fué tanto. La madre acorazaba al
nifio, lo defendía, lo reeguardaba, lo
cubría con su cuerpo para evitar los
abrazos de la cruel.
Cuando sentía que los pequeños
miembros se helaban, ella les daba su
calor y cuando la re1piración era difícil.ella le daba su propio aliento.
Fué una hora de ansiedad: á veces,
lee dedos fríos tocaban la fina piel,
pero la madre removía á la criatura
haciendo.circular la eangre, y la vida
volvía lenta, los pequeños ojos se
abrían pequei\os y húmedos, la cabecita pálida encerrada en su marco de
cabellos rubios, recobraba vida, hasta que algunos minutos después los de
dos tocaban de nuevo y el frío volvía
y la palidéz era máegrande.
La lucha duró varías horas, !a madre no se canpaba nuHca y la muerte
se indignaba. Hubo un momento en
el que pensó llevársela tambien, pero
entónces no habrfo dolor y el t1 iunfo
no sería completo.
.AJ fin venció, cuando la madre se
apartó un momento dejando descubierto un poco el cuerpecito.
El honor de la muerte, estúpido como el honor de loshombres, habíadado muerte á Bebé.
Al día siguiente sus víctimas llegaAdelina Pattl.
ron una después de otra. Ella las recibía ceremoniosamente, les rendía to[De una de sus mejores rotografia¡¡.]
dos los honores, aceleraba á los sepul·
tureros, hacía remover la tierra y sonar las campan~. Vino el ataud de ¿Por qué Adelina Patti ha conservado siempre su hermosura y la frescura dela desposada cubie!to d~ flores _llenas su tez? Porque siempre ha usado la famosa CRE:IIA Ros,wA Adelina Patti.
de frescura y de vida; smgular ironía,

OCTUBRE,

1896.

Impresiones de Otoño.
iAdios!

233

EL MUXDO.
en los menudos pliegues de una oreja, en la forma de

una nariz.
Esto duró trel' meses. DP!&gt;pnés partí para Améri::a desesperado, guardando en la memoria un dulcísimo recuerdo.
Signió po~eyéndome de lejos, como me había po,eído
de cerca, sin prt&gt;sllwirlo ella tttl vt&gt;z.
Pasaron los añ•l~, ptiro no trajeron el olvido. Su encantadora irnagen permanf'Cía l'iemprn ante mis ojos y en mi
alma. Mi ternnra le era fit•l. 811 recuerdo era para mí el
mejor y el más hermoso que había encontrado en mi vida.

ja amiga, y me despedí. No había acertado á decirle más
q 11!' fntilt•zna.
F:stab1 dE&gt;masiado conmovido al hablar.
Cuando me ví solo en ca~a. me contemplé largo ti,m1po
en la luna Jel espejo, y acabé por reco~dar lo qne habí~
Pido, vit&gt;ndo con el pensamiento mi, bigote ca~taflo, 1_m
cabello negro y una fisonomía joven a~n ......... Era&gt;'.ª viejo, y dije para mí: i -\.dios, hermosa Juventud! ¡.-\.dios!

Terminado E&gt;I almuerzo entreteníac.se los dos amigos
-~n mirar desde IM ventanas del café, la gente que á lasa.:zón discurría por el boulevard.
Parecían embargados por esa dulce melancolía, que en
GuY DE MAUPASSANT.
los caracteres soñadores suelen producir las noches de
-otoño.
-¡Cómo envejecemos! dijo uno de ellos, suspirando
profundamente.
-En otro tiempo, en tardes parecidas, sentíame yo
LAS HOJAS SECAS.
¡Qué poca co•a son doce años en la existencia de un
masa •1imado. Hoy sólo me quedan los recuerdos.
Qnién así hablaba era un hombre de unos cuarenta hombre! Deslízanse lenta y dulcemente. Se suman con
tal rapidez, dejan tras de sí huella tan breve y se desvaafio3, rle fisonomía eímpatica y bastante grueso.
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas
Su compaflero tenía alguna más edad y no mem:,11 car- necen tan pronto, que al volver la vista atrás no se com• girones sobre mi cabeza, iban á amontonarse unas sobre
prende cómo ha venido la vejez. Parecíame que sólo al- otras en el horizonte lejano. El vientJ frío de las tardee
-nes, pero demostraba mejor humor.
-i!.Y, amigol decía; yo envejezco sin enterarme de gunos meses me separaban de aquella deliciosa tempo- de otoño arremolinaba las hojas secas á mis piés.
ello, v estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y vi- rada de Etretat.
Yo estaba sentado al borde de un camino, por donde
goroso. Cuando uno se mira todos los días al espejo, no
Durante la primavera última fuíme á la «Maison-Laffi- vuelven siempre menos de loe que van.
~dvit&gt;rte las modificaciones que en el rostro imprime la te" para comer con unos amigos. En el momento de par·
Xo sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en
mano deatructora del tiempo. Esta sólo es la causa de tir el tren, subió á_ mi vagón una señora gruesa, &lt;1compa• alguna cosa. Mi alma te!llblaba á p~nto_ de lanzarse al
que no se muera uno de tristeza á los dos ó tres aiioe de fiada de cuatro mñas. llirigí una mirada distraída á las espacio, como el pájaro tiembla y agita ligeramente las
viajeras, y observé que la madre tenía una cara da lu- alas antes de levantar el vuelo.
comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos, hay que permane- na llena, s;rviéndole de marco un sombrero adornado con
Hay momentos en que, merced á una serie de abst~'.\ccer seis meses sin contemlparse al espejo. ¡Entonces, cintas negraa.
ciones el espíritu se sustrae á cuanto le rodea, y rep~esí que causa efecte,!
Respirabafuert.emente, cansada del apresiiramiento con gándose en sí mismo anali~a y_comprende todos los mis-¿Pues y las mujeres? ¡Cómo las compadezco! Toda PU que había tomado el tren.
teriosos fenómenos de la vida mterna del hombre.
felicidad, t:&gt;do su poder, toda su vida, estan en una beLa• niñas comenzaron á charlar. Yo abrí un periódiHay otros eu que se desliga de la carne, pisrde superlleza que dura diez años.
co y me puse á leer.
sonalidad y se confunde con los elementos de la natu_ra•
-Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
Cuando pasábamos por Asi-rERES, díjome de pronto leza se relaciona con su modo de 1,ér, y traduce su rnpoco más que un adolecente, iba á entrar en los cin- la dama:
com'prensible ltmguaie.
•cuenta afios. Sin embar~o, no sentía enfermedad algu.-Dispense usted, caballt:ro, ¿es usted el sei'ior GarYo me hallaba en uno de éstos últimos momentos cuanna. y vivía felíz y tranqmlo.
mer?
do solo y en medio de la escueta llanura oí hablar cerca
La revelación de mi decadencia tú Tela de un modo
-Sí, SPiiora.
terrible, al par que sencillo.y me causó una impresión
Entonces ella comenzó á reir estrepitosamer.te afia· demí.
Eran do~ boja~ secas !as que hablal,an, y éste, poco más
que duró más de seis meses.Después bailé resignación diendo cuando pudo dominar la risa:
· '
ó meaos, su extraño diálogo:
bastante para transigir caeialegremente con la verdad
-¿Usted no me conoce?
-¿De dónde vienes, her·
amarga. Como casi todos los
hombres, he estado enamoEl Frontón.-Fiesta alegre.-Los nne-ros pelotaris.
man~engo de rodar con el
rado con frecuencia, durantorbellino, envuelta en la nute mi juventud; pero sólo
be del polvo y de las hojas
una vez me enamoré devesecas nuestras compai'ieras, á
ras.
lo largo de la interminable
Era muy hermosa aquella
llanura. ¿Y tú?
mujer.
- Yo Le seguido algún
Conocíla en Etretat, á oritiempo la c;:irriente del río,
llas del mar, poco después
hasta que el vendaba! me
-de la guerra.
arrancó de entre el légamo y
No puede darse playa más
los juncos de la orilla.
liuda que aquella. Pequeña,
- Y ¿á dóade vas?
•en forma de herradura, ro-Xo lo sé, ¿lo sabe acaeo
deada de caprichosos acanel viento qne me empuja?
tilados que penetran gran tre
-¡Ay! ¿Quién diría que ha
•cho tn el mar, parece escebíamos de ac&amp;bar amarillas
na E&gt;ncantadora y digna de
y secas arrastrándonos por
las hermosas mujeres, vesla tierra, nosotras que viviidas con colores claros1 que
mos vestidas de color y de
l&gt;Or allí circulan y conquistan
luz meciéndonos en el aire?
á los turistas. El sol ilumina
-¿Te acuerdas de los herel brillante cuadro, reflejánmosos días en que brotamos;
dose en aguas de verdoso
de aquella apacible mañana
azul.
en que, roto el hinchado bo·
L-1s curiosos siéntanse certón que nos servía de cuna,
ca del agua con el objeto de
nos desplegámos al templado
contemplará las bañiatasque
beso del sol como un abanico
baj1m envueltas en elegantes
de esmeraldas?
y amplias capas, arrojándo-¡Oh! ¡Quédulceerasenlas luego con gracioso movitirse balanceada por la brisa
miento, para sumergir en
á aquella altura, bebiendo
las olas hirvientes las carpor todos los poros el aire
nes pulidas, con dulces es•
y la luz!
caloirios y estremecimientos
-¡Oh! ¡Qué hermoso era
de placer.
ver correr el agua del río qua
Allí puede juzgarse la b~lamía las retorcidas raíces
lleza con verdadera exactidel añoso tronco que nos sus
tud, pues se examina á la
tentaba,
aquel
mujer desde los pies á la
Ch¡ qw·to A rogonés,
Arana.
Gogona.
AH menor.
Ali mayor.
La Yaca.
t
t agua
co limpia
·abacoy
urcelay.
l'. rvleta menor. t.:rvleta mayor. Ambrosio lrlvndo. Agulrr e. Mondragón.
Gucrrita·
ransparen ~ que pi
. ·
•cabeza, sobre todo á la salimo un espe¡o el azul del cieda del oaiio.
Vacile.
Creí,
en
efecto,
baber
visto
aquella
cara.
Mas,
lo,
de
modo
que
creíamos
vivir
suspendidas
entre
dos
La primera vez que ví á AQUELLA, me quedé embelesaabismos azules!
y cuándo?
do. Hay rostros cuyo en~nto entra E:n nosotros tan brus- ¿qónde
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-¡Con qué placer nos asomábamos por cima de las vercamente, que )a impresión producida nos desvanece.
-Sí, creo conocerla á usted; pero no recuerdo su nombre. des frondas para vernos retratadas en la temblorosa co
·Cuando loa encontramos, parece que hemos dado ~on la
rriente!
-¡La sei'iora Julia Lefevrel
mujer que debemos amar. Yo, por lo menos, experimen-¡Cómo cantábamos juntas imitando el rumor de la
Jamás he recibido golpe semejante. Creí en aquel mo
té entonces aquella sensación.
mento que t.odo había terminado para mf, y pareció- brisa y siguiendo el ritmo de las ondas!
Híceme presentar, y muy pronto comprendí que aque- me que se descorría un velo ante mis cjos para mostrar-Los insectos brillantes revoloteaban desplegando sus
lla mujer había herido mi corazón.
.
me cosas horribles. ¡ B:ra ella! ¿Ella, aquella mujer 18si vul · alas de gasa á nuestro alrededor.
Sufrir Pl domiuio de una mujer es una cosa horrible, al gar? ¡~o cabía duda! Las niflas que la acompañaban me
-Y las mariposas blancas y las libélulas azules, que gipar que celeetial. Es más que un suplicio, y parece á la asombraban tanto como la madre. Habíalas ti-nido des- ran por el aire en extraños círculos, se paraban un movez una felicidad increíble.
pués de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir mento en nuestros dentellados bordes á contarse los seSu mirada su sonrisa, los cabellos que agitaba sobre su un puesto en la vida.
cretos de ese misterioso amor que dura un instante y les
frente la bri;a, los menores movimientos de su cuerpo,
Creía haberla visto el día anterior, y sin embargo, ¡qué consume la vida.
me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían._
cambio tan grande! Sentí un dolor violento en el corazón,
-Cada cual de nosotras era una nota en el concierto de
Habíame dominado con sus gestos, con sus actitudes, ,. protesté indignado contra la Naturaleza, reprochándo- los bosques.
hasta con las cosas que usaba y que á mí me parecían ie su obra de destrncción brutal.
-Cada cual de nosotras era un tono en la armonía de
hechicera~.
Contemplábalaaznrado. sin ~aber qué decir. Le dí lama• sn color.
Enteriwcfame con sólo ver su velo sobre una silla ó sus no, y al dársela sentí qne las lágrimas acudían á mis ojos.
-En l11snoches de luna, cuando su plauada luz resbaguantes eobre un velador. Sus vestidos parecfanme ini· L lorabl su jnventu•I perJida, l10raba su muerte.
laba !!obre la cima de los montes, /,te acuerdas cómo
mitables. ~inguna otra mujer llevaba sombreros como
Ella t.ambién !!e sintió emocionada, y balbuceó con pE&gt;na: charl,tbamo!! en voz baja entre las diManas sombras?
aquellos.
-He cambiado mucho. ¿vt:rdad? ¡Q11éq•1iere usted! to·
- í referíamos con un blando !!nqurro las historias de
Esta b!\ casada, y su esposo iba á verla t?dos los sábados, do pasa! Ahora sólo soy una madre. Todo lo demá.a ha !ns silfos que se columpian en los l,ilos de oro que cuel·
para marcharse los lunes; pero esto me importaba poco. terminado. Ya s,1ponía yo q•1e si nos encontrábamos no gan las araiías entre los árb(&gt;lpq_
No sé por qué no sentía celos; jamás sér alguno me había me reconocería. También u&gt;&lt;ted está muy cambiado, me
-Hasta que suspendíamoH n11Pqt,ra monótona charla
pr.recido tan poco digno de atención como aquel hombre, ha sido preciso ob,ervarle mucho tiempo para estar !!e• para oír embebecidas las qut&gt;jaq rlt&gt;I rni:;.-i\or, que había
gura de no equivocarme. ¡Está u~t.ed lleno de canas! Ya escogido nuestro tronco por e-cabPI.
¡Cómo adoraba yo en aquella mujer!
se ve ¡Han pasadc, doce ai\os! Mi hija mayor ya tiene
¡Qué hf'rmosa era!
-Y E&gt;ran tan tri•tes y tan s11:we~ Rns lamentos que,
aunqne llena'! de gozo PI oírlt&gt;. nos amanecía llorunrlo.
Creía vinculadas en ella la gracia y la elegancia! Xun- diez.
11Iiré á la niña y encontré en sn fiqonomfa algo de lo!!
-¡Oh! ¡Qhé dulces ran nqnella'! lúgrimaq q11enot pres-ca corno entonces he comprendido que la mujer es un sér
antiguo!! fnci&lt;ntoq ele la m,,dre. t&lt;&gt;d:wía indt&gt;C'i~o11, casi sin tl\ba PI rocío de la noche y que reRplandecí,rn con todos
delicado, lleno de encantos.
los C"'º""º &lt;iel fria á la primera luz de la a,irora!
Jamás había comprendido lo que hay de eeductor e:1 la forma ......... ¡ L!\ vi,fa me pa ,·,..ció t-,rn r,ipida!
Lleg,\mos .l. la ,,:\Iai~on-Lnffüe.11 .BeRt! la rnano &lt;le mi vie-D&lt;!sputls \'i110 la alegre banda degilguervs á llenar de
-curva de una mejilla, en el movimient'&gt; de uaos labios,
0

�ELMU~DO.

234

11

ÜCTUBRE,

189C.

CASA DENTAL
DE LOS

DRES.

vida y de ruidos el bosque con la alborozada y confusa
algarabí&lt;\ de sus cant&lt;,s.
- Y una enamorada pareja colgó junto á. nosotros su_
redondo nido de aristas y de plumas.
-Nosotras servíamos de abrigo á los pequeiiuelos con•
tra las molestas gotas de la lluvia en las tempestades de
verano.
Nosotras les servíamos de dosel y los defendíamos'de los
importunos rayos del sol.
'
-Nuestra vida pasaba como un sm,ño de oro, del que
no so~pechábamoa que se podría de~pertar.
-Una hermosa tarde en que todo parecía sonreír á
nuestro alrededor, en que el eol poniente encendía el oca.
so y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente hú•
mi,da se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores
dos awantes se detuvieron á la orilla del agua y al pie dei.
tronco que nos sostenía.
-¡Nunca se borrará ese recuerdo rle mi memoria: Ella
era joven, casi una niña, hermosa y pálida. El le decía
con ternnra:-¿Por qué lloras? Perdona este involuntario,
sentimiento de egoísmo, le respondió ella enjugánuoae
una lágr:ma; lloro por mí. Lloro la vida que me huye:
cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se
•:iste de ver~ura y de flores, y _el viento trae perfumea y
cantos de pá¡aros y armonías distantes, y se ama y se sien••
tP. una amada, ¡la vida es buena!-¿Y por qné no has de
vivir? insistió él estrechándole lM manos conmovido.¡ Porque ea imposible! Cuando caigan secas esas hojas
que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas yo.
moriré tambien, y el viento llevará algún día su pol;o y
el mio ¿quién sabe á dónde?
Y o lo oí y tu lo oíste, y nos estremecimos y callamos.
¡ Debíamos secarnos! ¡ Debíamos morir y girar arrastradas.
por loe remolinos del viento! Mudas y llenas de terror
permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Qué•
noche tan horrible!
-Por la primera vez faltó á su cita el enamorado ruiseñor que la encantaba con sus quejas.
A poco volaron los pájaros, y con ellos sus pequef'luelc&gt;s
ya vestidos de plumas; y quedó el nido eólo columpiándose lentamente y triste, como la cuna vacía de un nüio
muerto.
-Y huyeron las mariposas blancas y las libélulas azu•
lee, dejando an lugar á los insectos oscuros que venían á.
roer nuestras fibras y á depositar en nuAstro seno sus as•
queroaas larvas.
-¡Ohl ¡ Y cómo nos estremacíamos encogidas al helado.
contacto de las escarchas de la noche!
-Perdimos el color y la frescura.
-Perdimos la suavidad y las formas, y lo que ántee al·
tocarnos era como un rumor de besos, cc&gt;mo murmullo de
palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero rui·
do, seco, desagradable y triste.
-¡Y al fin volamos desprendidas!
-Holtada bajo el pié del indiferente pasajero, sin ceear arrastrada de un punto á otro entre el poivo y elf0 ngo, me he juzgado dichosa cuando podía reposar un ina•
tante en el profundo surco de un camino.
-Yo he da1o vueltas sin cesar an-astrada por la turbia·
corriente, y en mi larga peregrinación ví, solo, enlutado
y sombrío, contemplando con una mirada distraída las
B!$uas que pasaban y las hojas secas que marcaban sumo•
v1miento, á un) de los dos amantes cuyas palabras nos
hicieron presentir la mue1 te.
-¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un.
momento.
-¡Ay! Ella duerme y reposa al fin: pero nosotras, ¿cuando acabaremc)S este largo viaje? ........ .
-¡Nunca!. ........ Ya el viento que nos dejó reposar un
punto, vuelve á soplar, y ya me siento estremecida para
levantarme de la tierra y seguir con él. ¡ Adios, hermana!
::'¡Adioa! .............................................................. .
Silbó el aire que había permanecido un momento calla•
do, y las hojas se levantaron en confuso Temolino, per·
diéndose á lo lejos entre las tinieblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que,
aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
GUSTA vo

A.

Bir.cquER.

CIRCJANOS DENTISTAS.
Segunda de San Francisco número 7.

Ahora que el pelotariamo cunde en México de u_na ma•nera nunca vista, ha despertado gran entusiasmo entre •
loa aficionados que tres veces á la semana, cuando menos.
apuestan á loa e,olorados ó á los azules, la llegada de los
nnevoe pelotaris contratados por la empresa del Jai Alai
para este nuevo frontón que se inaugura h oy.
Vienen tales nuevos juatadores, precedidos de cierta
fama, van á competir con pelotaris reconocidos como
hábiles y firmes, ea difícil prever quienes triunfen en el
favor de! público, triunfo que, por lo demás, será relati•
vo, pues la gran afición que hoy por hoy se ha afirmado
e n loa sportmen de esta Capital, hace creer que para am·
boa frontones habrá concu,renci•1.
El Jai Alai ea u_n magnífico edificio aitúado en la colo•
nía de Tecoac, antiguo paseo de Bucareli y hoy calle Sur
núm. 12.
La empresa ha abierto un abono de 10 funciones,que
según dijimos, se inaugu_ra hoy.
Si queréis que un hombre viva, dejad vivir en él la esperanza.
Emuo ZoLÁ,

~a Diosa ael Oloño.
[Grabado en loe talleres de "EL

MUNDO"]

La exageración es la mentira de las pere:mas honradas.
JOSÉ DE M.USTRJI.

EL TKLEFONO PERIODI&lt;io.

.,

--DEL--

Es la caM más ,wtigu,1. // arrc&lt;l1tllti&lt;l d&lt; la &amp; ¡,ública.

DR. AYER

H O NOH.\.k10$ MÓDI COS.

Informaciones curiosas.

.LA ZARZAPARRILLA

Ejecutan tocia el a.se n e trabajos co,úorme á. los últimos adelanto, del a 1té.

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la. sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
.c ostosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

--DE L A - -

V:CD.A. -Y-

5&amp;2YS&amp;YS&amp;5ó&amp;

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ae verillcará en el Pabellón Morisco,
., las tres de la tarde, el Jueves

Y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
r enovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
Y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no t iene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
oousa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

bajo el plan siguiente:

'

~G-:é.A..

8 de Octubre de 18 \:Jo.

Fondo: $ 28,000.
-~-

Que obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,_ -

Medicina Purgante.
=.

PREJIIOS:
t Premio de... . $! 0,000 ...• $ t 0,000
1

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600
1 ,000

40.••. ,,

?8:::::: ~:888

200
"
"
••
2 Aproximaciones de a $ 1 00;
una anterior y otra posterior al
número premtado con los •.•.•.
$ 1
$
2 Aproximaciones de a $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
$ 1 .000.•••••••••••••.•.•.••. $

º·ººº ....................

-••••111fOlh1,,.., _

200
100

846 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000 ·
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las 11 a.m., el Jueves

' FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.- Medlos: $ 2.00.
Cuarto11: $ 1.00. - Décimos: 40 cent•.
Vl¡iésimos: 20 cents.

1

2

PREMIOS:

Premio mayor de...••.•••• t
Premio principal de •••••. ,,
Premio principal de ..•. •. ,,
Premios de$ 1,000...... ,,
Premios de ,, 500 . ..... ,,
Premios de ,, 200 .•••.. ,,
Premios de ,, 1 00 •••••. ,,
Premios de,,
40 ••• ••. ,,
Premios de,.
20 ...... ,.
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 860,000. •••. •• •• ••• t
l 00 Pre111ios de 8 40,_ aproximaciones
al premio de 8 :t0,000•••••••••••• 8
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al JH'emio de 8 10.000•• • •••••• ••• t
799 Te!'Jllinales de 8 20. que s.e detei:mmarAn por las dos últimas c1·
fras !lel billete que obten¡-a el
,..,...,. _pr~,o mayor de 860,000 ... ... t
•-• Ter,nmales de 8 20, que se deter•
minaran por las dos últimas ci•
fras ~l!l bjU~te que obtenga el
_
premio pnnc,pal de 820,000. .•• 9

1
1
6
1O
26
l 00
260
460
1 00

60,000
20,000
l 0,000
6,000
6,000
S,000
l 0,000
10,400
9,200
6.000
4.000
2.000
l 6 .QS0
l 5.GS0

2.761 PNalol ~• u.cea u Total u .. $ t 78.S60
~~odos los sorteos estan bajo la vi¡¡-ilancia
i,;ter-ventor
1rece1ón personales del Sr. D. Apolin&amp;r Castillo,
del Gobierno, y de un empleado de la
T esoru-la General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco nmn. 12.
U., BASSETTJ, Gerente.

--11•1J~1,,,,_ _

La medicina jnsgada por un médico
Desde Moliere, pasando por Vicen•
te Espinel ó Lesage, hasta Guy Patín
León Daudet y el doctor Scbweninger,
no han faltado censores agrios de la
medicina, que acribillada de epfgra•
mas sigue su camino con la lentitud
de todo lo que se arrastra con vacila•
ciones atáxicas.
La mayoría de los médicos que han
escrito contra la ciencia que nrofeean,
han preferido llevarla al anfiteatro
para destrozarla, mejor que contar sus
excelencias en lioros repletos de doc•
trina y de pruebas documentales.
Hoy es uno de los médicos más emi•
nentea de Europa el que no vacila en
hacer pública ostentación de su escep•
ticiamo respeto de la ciencia de curar.
Tratáse del célebre doctor Schwenin•
ger, el propio médico del príncipe de
Bismark.
Con motivo de la Exposición nacional que se celebra en Berlín, el d oc•
tor Schweninger ha dado una confe•
rencia sobre la medicina, que ha nro.ducido sensación en toda Alemania.
El doctor no se h'a molestado en exs
poner largas y eruditas consideracio•
nea acerca de loa recientes descubrí•
mientoa de la terapéutica, como lo hu•
hiera hecho u_n debutante, sino que
lo ha englobado todo en el mismo deas
precio iró11ico, considerándolo de igual
1

La higiene misma, la sacrosanta hi•
giene, que en nuestras sociedades se
ha elevado á la categoría de una reli•
&lt;?i6r, es mirada por el doctor Schwe•
niDger con sonrisa burlona. A loa que
tienen mal estómago les aconseja que
coman lo que mejor digieran, y á loe
que lo tienen bueno les manda comer
lo que apetezcan.
«Evitad- dice- cuanto os sea po•
sible el caer enfermos, y si tenéis la
desgracia de enfermar, esperad con
reAignación á que todo püse"
Para las personas que encontraran
esas prescripciones demasiado concre•
tas, af'lade discretamente que el mejor
medio para estar bueno ea guardarse
con cuidado de los especialista9 y ae
loa farmaceúticos.
En cambio el doctor Schweninger
cree en la influencia nefasta del corsé
sobre la salud de las mujeres y del
sombrero sobre Jade los hombres, cu•
yos cabellos hace caer. El desarrollo
de la calvicie en loa pueblos civiliza.
dos no tiene otro origen. El cráneo be
desnuda porque eRtá privado de aire:
Ahera. bien: Biamark cree á pies
juntillae todo lo que dice su médico,
quien siempre babia con franqueza
delante del enfermo: mis lectores pue•
den hacer lo que mejor les parezca, eiguiendo ó no los consejos del doctor.

bajo el plan siguiente:
I0,000 BILLETES.

Según el Dinglus P olytechnwches
Journal, de Budapesth, de11tro de algunos años el periódico imprea.&gt; será.
ventajosamente sustituido por el ccperiódico hablado," ó ccteléfono periódico," á jnzgar por los ensayos hechos
recientemente con éxito maravilloso.
Aunque á los americanos correspon•
de la idea. á los h ú ngaros lee cabe la
satisfacció n de haberla llevado á la
práctica.
E l teléfono-periódico es ' •lUY seme•
jante en pri11cipio al tt&gt;atrófono. Un
redactor lee en \'OZ alta las última5 no,,
ticias, en un ~a16n cPnt ral, de donde
parten multitud de líneas telefónicas
qne llevan la palabra al propio domicilio de los ,u~crit,on·s.
.
Nos~ crea que las noticia~ se trasmiten t'n de~/irden. E l teléfono•periódico es 111t-tódicn.
A cada hora le cornsponde an in•
forn1ación particul., r.
Por la maijaua, :í las nueve, se comunican los tel.-gramaa recibidos dn•
rante la noche; despué~, á horas fijas,
e l santo del díll, los espectáculos, los
sucesos, la list:1 de vi,.jeros que han
llegado ó salido de la capital, las noticias oficiales, los cultos, la informa.
ción política, las críticas de teatros,
los descubrimientos científicos, y por
último, el leader ó artículo de fondo.
A las once llegan ias noticias de provincias y del extranjero, las militares,
lrua pol:t,icas y las de corte.
Por la tarde las audiciones de la ca.mara. Los suscritores •Jueden oír loa
discursos de los di putados y apreciar
por sí mismos las cuestione~ que die•
' cuten.

~~

22 de Octubre de 1896.

El frontón.-Fiesta alegre.
LOS NUEVOS PELOTARIS.

CHACON SUCESORES

4

-0-t

�LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

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Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

Si los rhiones estan enfermos no w
pueden purificar, y_ la sangre constan- a
,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
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..:.t

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bidamente autorizados,
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iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

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-

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

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Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

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sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

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Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
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.

•

NUMBR016

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

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insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
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iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

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El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,

TOMOII

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Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

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La Sangre.
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sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

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Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
A

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••EL MUNDO"
Y DE OTRA.s PUBLICACIONES

EN ACAPULCO.

----¡,--r--1\--•

•

Ataque simulado
en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�18 OCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

238
~~EL MUNDO."
8.IDCA.NARIO ILUSTRADO•

TeJéfo110434,-CaJlede Tibnrtio núm. 20.-Apartado87 b.
MRXIOO.

Toda la corresponden&lt;:ta, debe dirlg!r8e
al Gerente de este perl6dlco.

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant1&gt;dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ;cación,
Todo pago delieser precisamente adelantado.
BBGI.STRADO COMO ABTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana·
dá The Spanish American Newspaper Gompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

,r.ogrtfüJ .en las i~ta.5 tt~ministrtttiutts.
Una de las caW!ae que más poderosamente han influido
en el desarrollo de los elementos vitales de la Re-pública,
radica ea el progreso operado en el conoci1Diento y apli·
cación de la ciencia administrativa. En otros tiempos, el
gobierno participaba de los vulgares errorPe sostenidos
por una buena parte de la opinión, y eus procedimientos
ee adaptaban á las ideas dominantes en el medioambien·
te. De ahí surgió una multitud de medidas y disposiciones que aparecen en las páginas de nuestra hisc,oria como una serie de vergüenzas nacionales.
¿A qué se debe si no á este fenómeno, la implantación
del sistema prohibicioni8ta, el establecimiento del banco
de avf.o y todos los demás yerros económicos, hechos sancionados y aplaudidos por la mayoría de la nación? Para
romper con el!te pasado, ha sido indispensable un grado
de cultura superior al del crituio general; se ha necesitado, a ocasiones, pasar por encima de este criterio, contrariarlo y reprimirlo, para que no sirviera de obstáculo
á la obra de la consolidación del país.
En la actualidad, á cada crisis que ee produce en nuestro organismo, aparece un saJ,vador de la República con su
proyecto debajo dt-1 brazo, y lo recomienda al gobierno
como único camino de salvación. Si á dar cuenta fuéramos de los proyectos qne se hau exhibido en público con
motivo de la depreciación éle la plata, piedra de toque de
todos nuestros debates, llenaríamos un grueso volumen
y algunos para hacer su crítica.
Afortunadamente la administración no se ha preocupado por este enorme fárrago de disparates que se la ha
mvitado á poner en Qbra, y su superior criterio se ha manifestado en momentos en que todn el mundo parecfa haber perdido la cabeza. Su resistencia es una prueba patente de avance en las ideas.
Y la labor ha sido ruda: una enorme oleada de prejuicios, apoyacilos en el sentimentalismo, en el delirio de
grandezas, en los apasionamientos de la más desenfrenada patriotería, amenazaba ahogar con su~ terribles embatee aún á los espíritus más ilustrados, aun á loa más
firmes cerebro@. Gobernar ha sido para la actual admi·
nieiración resistir: elevar una barrera que interceptara el
paso á esta corriente que antaño arrastraba con su empuje al poder público, obligándolo á someterse á todas
las .torpezas, á todos los desaciertos que han informado
la conciencia popular.
Cada viejo ensayo que se ha intentado por parte del
poder público rara dejat· eatisfecuas las aspiraciones populareP, ha tra1do con1!igo una larga serie de desdichas
nacionales; cuando el enor se deslizaba en el programa
de un ~finistro de Hacienda y pasaba á la categoría de
!ey, ee ~raducía. en un loco despilfarro para hacer surgir
mdustr1as exóticas, para dallar al consumidor cerrando
las P.uertas_ á !a producción extranjera, para intentar un
c~ito art16c1al tratado de crear ágolpes de impuestos....
eimestra comitiva que desfiló por los anales de nuestra
hacienda pública.
Y esta atingencia administrativa es tanto más digna de
atención, cuanto que nos encontramos frente á un desbordamiento de desaciertes emanados de los gobiernos
en los países más civilizados.
.Al rf'.correr la informació~ que revistas y periódicos
ext~nJ~ros ¡:oue á nuestra vista, n.o puede reprimirse un
movimiento de asombro: el sociahsmo de Estado frente
al de las masas, el si&amp;tema protector más exagerado al
lado del comnnismo, loco y disolvente: tal es el programa !Llioptado por las claees superi_ores y trasmitido á los
gobiernos por la fuerza de la presión social.
El progreso en las ideaa administrativas nos ha salvado de caer en los mayores peligros, y de precipitarnos
tal vez en el abismo del des?_&gt;restigio, de la miseria y de
la bancarrota.

QH mil itttrisma !it u-a.
Recientes estadísticas lanzadas á la publicidad han hecho saber el actual efectivo de la fuerza armada de la Rep~bl~ca. A~ciende el total de hombres que forman el
e¡érc1to activo del país, á unos veinte mil en números redondos, y esta cifra·demuestra la exage;ación en que incurren algunos col~gas al aseverar que nos encontramos
en pleno periodo militar.
Si se compara esta cifra de 20 000 hombres con los
~.000, que hace algunos años constituían el ejército Nac1on~l,_ se convendrá en que el viejo mi,itarlsmo se aleja
prec1p1tadamente de nuestra &amp;tructura '30Cial.
Para una población de doce millones de habitantes repartida en una extensión de dos millones de kilómetros
cua~rados, un ejército de 20,000 hombrea no ee puede traducir en un ~leme11to mil_itar ~a-tante vigoroso sobre un
pueblo de origen revolucionario. La proporción resulta

de 0.16 por ciento sobre la poblaeión total, lo que dista
mucho de ofrecer los lineamientos Je un grupo humano
organiz,.do militarmente. El ejército francés ea de 500.000
hombres, y. la proporción de 1.38 por ciento. Es decir,
que mientras que en México hay un soldado por todo
grupo de 600 almas, en Francia hay une por se~nta.
Se nos pondrá como ejemplo los Estados Unidos; pero
en la República del Norte cada ciudadano reprebenta una
unidad cooperati va en la tarea general de garantías socia•
les. En México, la función del ejército ha de ser necesariamente más enérgica y complexa que en la vecina república.
La cuantiosa reducción hecha al ejército, es un síntoma
saludable para nuestro norvenir económico, que ha menester de todas las fuerzas de la nación para operar de
acuerdo en el desarrollo de la riqueza pública. En la Secretaría de Guerra se encuentran vinculados grandes problemas p.&gt;lfticos, sociales y económicos, y la importancia
que este departamento ha tenido en la historia del país
está concretada en la famosa frase de aquel hacendista de
Santa-Ana; «Busco dinero para que mi compañero (el Ministro de la Guerra) lo tire!»
Las circunstanci 1s han variado considerablemente, y ii
la gestión financiera que acusa un excedente eu caja de
seis millones de pesos, responde la decadencia del militarismo con una reducción de 20,000 hombres sobre su
efectivo en no muy lejanos tiempos.

jjjombres µad~Cll!i ¡á btftttberst!
Acaba de producirse un hecho que prueba la necesidad
que tienen de armarse las personas pacíficas de la buena
ciudad de México, si han de transitar por la vía pública.
U11 asalto en unade lasprincipalescallt-e de la población y
á plena luz eléctrica, indica que todo transeunte se en·
cuentra á merced del primer .malhechor osado que sé le
atraviese en su camino.
El reglamento sobre portación de armas no ofrece grandes garantfae, puesto que como sucede generalmente con
disposi.:ione11 anál0gas, el interesado en no observar la
ley es el que se apresura á burlarla. Las personas de carácter trn-nquilo, que no ven la necesidad social de equiparse en la capital de la República como si fuesen á recorrer el interior del A~rica, se atienen al reglamento y
como él signifi~a molestias y pérdida de tiempo, se pasan
sin la pistola.
Sin embargo, escenas callejeras que á cada vuelta de
esquina sorprendemos, demuestran que todavía es conveniente la portación de armas, si no se quiere que los
hombres honrados estén á merced de los criminales. Esto es triste, pero es una verdad y las verdades no están
obligadas á ser alegres.
Es&amp;a necesidad de ir armado es aún más inminente
cuando se trata de acompañar á una sefiora. Así se explica que la primera precaución de todo buen marido que
desea paseará su eeposa, es ponerse un revólver en el
bolsillo. Y de este modo, armado de revólver y de resolución, ya puede salir á la calle un honrado padre de familia.
Ya que nuestro estado social se encuentra tan cerca de
las tribus bárbaras, no hay otra solución sino que los
hombres pacíficos se decidan á perder su dulce carácter
para defender su ~reciosa tranquilidad.

,olítica Qienerttl.
RESUllEN.-Otra vez el viaje del (;zar.-Su paseo triunfal
por la1 capitales europea~.-su inmt&gt;diato resultado.Siempre odios y rivahdades.-Sau Petersburgo por encima de todos.
Ya cruzó por la asombrada Europa el Czar omnipotente; fué levantado sobre el pavés de la admiración en las
capitales, y sahumado con el perfume de la lisonja en los
palacios.
i:,&lt;&gt;s -pueblos se prosternaron á su pa30 y los soberanos
se mchnaron respetuosos á besar la mano consagrada del
autócrata.
Todos veían que llevaba en loo;: opulentog pliegues de
su 0:1anto_ imp~rial, auras de paz y rayos de venganza, y
nadie qmso m remotamente despertar la cólera de su
olímpica grandeza.
Las catedrales Jo recibieron bajo palio como al ungido
del Señor; los ejércitos lo saludaron con la voz atrc,nadora de los cafiones ·y las notas bélicas de sus bandas y fanfarres como al jefe soberano de innúmeras hues~· los
municipios le levantaron arcos triunfales á la entrada de
sus ..bnrgos, como al representante augusto de pueblos y
nac10nes; y los habitantes de las aldtas, villas y ciudades
que hall~ba en su camino, salían á aclamarlo henchidos
de entusiasmo rayano en casi ciega idolatría, como al
monarca más poderoso que sustenta la tierra y que calienta el sol.

*
.
.
**
E n Vtena,
e1 anciano
Emperador,
que ostenta éobre su
cabeza con más 01 gullo la diadema de sus canas veneradas por 1ms amantt:s pueblos que la corona de hierro de
San Es~evan, corteja con paternal cariño al soberano
moscov1~a, comparte con él la sal y el pan de las edades patriarcales, y no pretende lucir las pompas fastuosas
de su material poder.
E~ l.as manifest~ciones austro-húngaras hay franca
cord1ahdad 1 rora avi.a entre las ceremonias cortesanas no
vana ostel!tación ante los I,&gt;Oderosos de la tierra.
'
En Berhn, á la voz del impetuoso joven que lleva sobre sus hombros la inmensa responsabilidad de la unidad
germánica, se puede ob~ervar el contraste que forman
las palabras pacíficas, las frases de miel del Hohenzollern,
con la pompa desplegada por la fuerza militar en las
llanuras de Sifegia.
1:[asta parece que hay cierto dejo de humillación en la
actitud devota q•1e toma el monarca germánico ante el
César de San Petersbuego; pero esta impresión se desvanece al recordar el carácter fogoso y avasallador de Guillermo II, que brill:i ~n toda su _magnífica impetuosidad,
cuando se le ve dmg11· las lllau1o bra:i en los campos de

18

de Breslau, tratando de deslumbrar á su col~ augusto
con la severa actitud de su lujoso y bien disciplinado
ejército, muestra nomás de los potentes recursos militares de la secular .Alemania, siempre dispuesta á embrazar
la adarga, á ceñir el reluciente casco y á empufiar la •
deroea lanza contra los enemigos de rn indestructiri'e
unidad.
En Copenbague, la visita del Czar no tiene significación polltica ninguna, ni hace fruncir el entrecejo á Jos
diplomáticos europeos que pretenden encontrar una amenaza en la mirada indiferente de cada soberano, ó creen
vislumbrar un anuncio de paz en la sonrisa cortés que
cruzó fugaz por sus augustos labios.
Dinaruarca, que en un tiempo pesó en las decicionee de los Estados septentrionales, y dejó oír la voz desus consejos en sus revueltos gabinetes. es ahora sólo abrigo de una dinastía patriarcal, donde el anciano rey Cristián goza dulcemente de la tranquilidad de sus cansados
años.
La presencia de Nic~lás lI_ en el palacio real de los daneses, fué la de un h1¡0 car1fioso que va á recibir en su
corazón la ternura sin recelos de s ...s amantes padree
En la alta Escocia donde reside la soberana del &amp;inoUnido y Emperatriz de.las Indias, fué de muy distinta significacióu la visita de los Emperadores Rusos.
~n el castillo de ~almoral los esp~raba con los refinam1e~~os de la co;te mglesa Y., la cordial acogida de la real
fam1ha, la sagacidad y astucia de Lord Salisbury aprovechando la bella oportunidad que se le pl'f'sentab~ para
tratar de las añejus odios y viejas rivalidades qu~ por
tanto t\e1:11po ban dividido á l!JB dos impei:ios que aspiran
al domm10 absoluto, en los dilatados terntorios del Asia
legendaria.
La muerte inesperada del príncipe de Lobanoff Rostows- '
ky, enemigo tradicional del nombre inglés y de su preponderancia colonial, dió á esta entrevista mayor interés
dejando al joven Czar en poder de la experimentada di:
plomacia de los estadistas británicos.
Por fin, lleg6 el Autócrata de todas las Rusias á las hos•
pitalarias playas de la República Francesa.
Sin lns pompas y fastuosidades de las cortes europeas
ein las etiquetas á que se sujetan voluntariamente loa 80:
beranos de la tierra, el gobierno y el pueblo de la tercera.
república se han excedido en sus protestas de adheeión
á su poderoso aliado, y han manifestado que apesar de
sus leyes y sus hábitos democráticos, que h,m debido adqu!rir en veinticinco años de ejercicio republicano, no
de¡an todavía de prosternarse ante lo que brilla y resplandece, y si no toleran en su constitución el título de rey ó
emperador, palpita en su conciencia el recuerdo de sus
pasadas grandezas monárq11icas, y se estremecen mal des11
grado con la gloria del Rey-Sol y con la leyenda áel caudillo de Ajaccio.

.

Nuestra próxima novela:
Desde el próximo número de nuestro semanario empezaremos á publicar una primorosa novela de Jorge Ohnet, el célebre autor
del Maestro de Forjas, cuyas producciones
son tan buscadas en México.
Lleva por título Las Batallas de la vida.
-La Inútil Riqueza, y une á. su interés palpitante la magia de un estilo verdaderamente cautivador.
Irá ilustrada con bonitos grabados.
Creemos que nuestros lectores ratificarán
con su aprobación la elección que hemos hecho.

Otro pago de $1,000.00, de "La Mutua"'
ENMEXtC&lt;&gt;.

Tenancingo, Octubre 5 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de 11LaMútua» en la República Mexicana.-México.
Muy señor mío:
Hoy me ha sido pagada por el Sr. Miguel Izquierdo
banquero .de "~ª .Mutua» en esta población, en prtsenci~
del Notano Publico Sr. Carlos G. Durán la cantidad de
$1,000.00 [un mil pesos plata mexicana); por cuya snm~
estuvo asegurada la señ.ora mi madre Modesta Nava.
Sírvase Ud. aceptar mi gratitud por la eficacia con que
ordenó se procediera al pago del mencionado importe
evitándome toda mole~tia.
'
De Ud. :.fmo y f , S.-Y1cum;: I'í z.

1896,

23S

EL MUNDO.

China, empero, se adurmió en medio de los tiempog
con su eueñ.o hierático Para librarse de todo comercio
con los bá1 baros, tendió su inmenea muralla· para esquivar todo comercio con los civilizados, cerró 'sus puertos.
Fué en vano q_ue Europa le pregnntara los secretos de
aqu_ella vieja civilización estancada que tenía tantas ma•
rav1llas; fué en vaoo que los hombres blancos le tendié- BE!n su.~a.no ......... deseando que participase en la comumón etv1hzadora de los pueblos.
El Mundo amarillo continuó siendo un mundo oculto,
un mundo invisible, viviendo para la tierra madre y para las teogonías extrañas.
El Japon, en cambio, se abrió á la vida del pr:&gt;greso,
como una gran cfisantema al sol. A sus puertos entraron
las extranjeras naves y él las construyó mejores; surcó
sus call!pos la locomotora y el la utilizó; comprendiendo
el formidable pode? de los ejercitos nuevos, llamó al seno
de los suyos que aun conservaban las tradiciones del daiD?io belicoso, oficiales europeos que les enseñasen la tact1ca. 9reo una armada, y luego, formidable ya merced
al maridaje de la civilización antigua con la nueva, despertó de su sueño al gran coloso su companero y lo sacul
dió bruscamente con el febril sacudimiento de una guerra
fatal.
EL "ZARAGOZA." EN EL JAPON.
La l~ción para China fué tremenda y la aprovechará
necesariamente en el porvenir.
Un hermoso viaje por el país de las crisantemas.
El Japon, triunfador entre tanto, se expande maravilloso 1:11ostrando á los ojos asombrados de los viajeros, la
. El «Zara_gozan ha sido el hermoso judío errante de la Ma- más pm~resca y heterogénea muestra de antigüedad y de
!ma. mexicana. En su_ sangre de brea parece llevar ese modernismo.
El Fushiyama que yergue su testa perpetuamente
rn~trnto de errar de éhma en clima, de que habla Díaz
Muón. Ha smcado su leve quilla el tumultuoso Atlánti- Uanca en medio de un cielo primaveral contempla
co reposándose ma~ea!llente en las risueñas bahías espa- mas allá del simétrico campo de arroz, la loc~motora neilolas, francesas é 1t~h_anas; ha errado por las inmensas gra que horada los montes, y no léjos de ella el djin '( tia~uas del P¡¡.cffico, v1s1tando ese gran litoral que se ex- rador de carros)que arrastra su minúsculo coche á través
tiende desde las heladas aguas del mar de Behring hasta de la llanura; cerca del dios terrible y macabro, de oios
!as tórridas playas de la Tierra:del Fmgo; y hoy surca ma- de llamas, la estatua europea muestra sus desnude~es
Jestu?ªº l~s pérfidos mares del Japón, ha contemplado castas y no muy apartada del templo antiguo, prodigio
l~e meves rnmaculad~R del Fushiyama, y se ha estreme- de laca y oro, yérguese el edificio americano hecho de
ladrillo, al cual llega vomitando vapor negruzco la lococido al contac~o del tifón poderoso y formidable.
motora)
O~ seguro mngur,a playa. entTevista así al chnor del
Extrafio país de los contrastes á cuyas playas lleTÓ la
l'OI ignívomo como t, a_s el v~drio opaco de la neblina, ha•
b~á. despert~do en las JU vemles fantasías de nuestros sim- corbeta Zaragoza un eco de nueetra civilización amerip_at1cos marrn~P la sensación exótica, la sensación miste- cana!
riosa que las ribera~ de ese imperio extraño producen An
***
loe temperamentos rngenuos y amantes de lo maravilloso.
. Los numerosos grabados que publicamos como ilustra¡El Jap6n! Qué poeta, qué artista, qué joven en fin no ción de estas notas, eetán precedidos de dos principales
ha sonado en ese inmenso reino donde el loto'abre bÍan- tomados de la Corbeta y que representan un ataque en
damen~ su nectario azul, donde el bambú esbelto se plena mar. El primer Teniente don Francisco Ochoa es
columpia ~l beso de una aurea tibia, donde la crisante- el que dirige la carga de los dos cañones, que se pueden
ll_la heráldica se expande pomposa, mostrando su impe- ver perfectamente en la fotografía, con todos sus detalles.
rial cabellera de oro y la garza real abre .eua alas níveas Ambas foto¡?rafías fueron tomadas por el Comandante de
sobre Ja tersa superficie de las lacas!
la Corbeta. Sr. Ortíz Monasterio. El ataque fué simulado

***

Dos cosas han resultado de la gira de los Czares, á través
de loe capitales de Europa, que á nadie extrañarán: La.
sumisión respetuosa con que las potencias contemplan todas al soberano moscovita, en quien miran al árbitro de
sus deetinoe, en el período actual· de sus luchas ocultas
y manifiestas rivalidades, y el odio tradicional que aparta y aleja á Francia y .Alemania.
En vano han pretendido encubrirlo bajo las fórmulas de
la etiqueta cortesana. Las maniobras de Breslau se contestan con la gran parada en los Campos de Chalons. A
los agasajos de Berlín responden con energia las ruidosas y nunca vistas manifestaciones de Paría.
¿Con qué objeto? Francia para publicar á son de trompetas la firmeza de una alianza en que apoya las aspiraciones. de su revancha; Alemania para concitarse un apoyo
de mcalculable precio para rechazar extrafias ambiciones
que rompan su unidad.
Lo demás que hayan tratado los políticos, aun queda
cnbierto por el Eigilo de los manejos diplomáticos. Ya lo
sabremos.
X.X.X.
14 de Octubre de 1896.

ÜCTUBRE,

Núm. 10.-Damas japonesas paseando en Yiuiriquiclía
{carruajes pequeños) tirado11 por djins [corredores}.
Nos prometemos dar á nnestros lectores una página
más relativa al Japón y á China, pues es fácil que se nos
envíen algunas fotografías tomadas d~ los pnertos á que
toque el «Zaragoza," al cual podremos seguir deestasuerte en su hermosa peregrinaci.&gt;n por los grandes imperios
desconocidos.
ROBERTO PERALTA.

EL ARTE DE I~GERTAR.

He aqut una de las operaciones más importantes de arboricultura y al propio tiempo las más agradable, la más
entrttenida y en la que mayores satisfacciones experimenta todo aquel que se dedique al cuidado y cultivo de
los árboles. Por medio del inge1 to se propagan las lime·
nas especies y variedades de frutos que no pueden trans•
mitirst de modo alguno por la siembras, ee acelera de
algunos años la fructificación r se mejora la calidad de
otros mucho~, cnyos árboles había necesidad de arrancar
y destinar al fuego. Por ello llamamos muy en particular
la atención de los aficionados sobre esta operación. Un
árbol de mala calidad, viejo y mal conformado, ocupa el
mismo e@pacio de tierra que uno bueno, y por tavto,
aconsejamos al propietario que posea semejante árbolee,·
que no vacile en sacrificarlos y reemplazarlos con ot-ros
que reunan buenas condiciones, y cuyos ingertos procedan de especies y variedades escogidas ; delicadas. .No
hay duda que estos árboles, ya formados, puedén ingertarse y modificar de este modo sus malas cualidades, pero
para esto habría necesidad de desmocharlos, y colocar el
mgerto en las cruces ó en las nuevas ramas que broten, y
aunque testo adelantará la fructificación, ofrece no obstante algunos inconvenientes de que hablaremos lueg.., y
por Jo cual, salvo algunos y determinados casos, conven·
drá, como hemos dicho, su reemplazo. Para que el lnger·
to s~a -seguro y duradero, es indispensable que entre ambos individuos haya cierta analogía ó afinidad, sin lo cual
dificilmente ee consigue el buen éxito de la operación.
Debemos, en primer Jugar, atender á la analogía de familia, que es cuando, tanto el patrón como el ingt1to·
pertenecen á variedades de uua misma especie, como por
ejemplo, el de manzano sobre manzano, peral sobre peral;
á las especies de un mimo género como el de peral sobre
membrillo, y finalmente ambos individuos cuando son de
género diferente, como sucede en el ingerto de círculo so-•
bre almendro.
Siempre que atendamos esta analogía de familia, podemos tener la completa seguridad de que prenderán los
ing_ertoe, sobrd todo si pam poner estos eecogemos en la
almáciga patrones proctdentes de la misma especie obte-

•

2

3

4

¡Quién no ha s~ñado en esas mujeres peqneflas amar:6.ladas con el _matiz de los marfiles viejos de ojo~ del almendra, sonr1e~tes, de bocas ~in~sculas rojas, de cabellera. negra y brillante, de mov1m1entos gráciles de gata
vestidas ya con la muceta hierática ornada de blasonee'
ya con 1~ le e túnica de seda, crujiente......
'
Mara_v1lloso pa~s en que la primavera se aduerme en·
tre. lo~ Juncos olv1dánd0Ee de que le toca ceder su puesto
8 \ mviernol Felices marinos los que han recreado sus
h¡os en tu co_ntemplación; ellos volverán á los amantes
m~x1canos, con el ánfora de los recuero.os bene . de 1m~enes y la volcarán, al casto amparo del
car1fio, en el }'lllCÓn más risueño de la casa, en tanto que
la mad_re anc1an~ y las hermanas cautivadas escuchan la
narración sugestiva y misteriosa!

en Yokohama, donde se encontraba á últimas fechas el
buque-escuela, que en muchos días no pudo continuar su
march~ debido á los fnriosos tifones que en los mares de
la China y del Japón se desatan muy frecuentemente
aplazándola para mediados de este mes en que los tempo'rales son más benignos.
Para mayor segnridad en la navegación, el Sr. Ortíz
Monarterio soHcitó del Gobierno y le fué concedido, poner al buqne dos quillas de balance, operación que se lle•
vará á cabo en los Arsenales de Yocoska ó Nagasaki, y
merced á la cual nuestra Corbeta quedará en maaníficas
0
condiciones para resistir el temporal.
El resto de los graba'1.os que publicamos, forma una colección completa de tipos y paisajes japoneses con la cual
juzgamos hacer un valiosísimo regalo á los enamorados
de ese lejano país que ha inspirado á tantos poetas.
He aquí la explicación por orden progresivo de esas
hermosas fotografías, que además del mérito de su naturalidad, tienen el de ser del todo recientes, pues futron
enviadas á fines de Septiembre último:
Núm. 1-Sarasawa at Nara.-Una quinta de los alrre·
dedores.
Núm. 2.-Vendedor de frutas y legumbre!!.
Núm. 3.-Grupo de jóvenes japone~as en uno de sus
bailes favoritos.
Nú.m. 4.-J6venes japonesas fabricando sombrillas,
abamcoe, etc.
Núm. 5.-Junco japones (barca pequeña ), en uno de
los lagos cercanos al Fuehiyama {hermosa montaña del
Japón).
Núm. 6.-Vista general de Yokohama, con la rada á
lo léjos.
. N~m. 7.-Dama japonesa limpiando las plantas de s11
¡ardrn.
Núm. 8.-Una artista del país de las Crisantemas.
Núm. 9.-Mujeres en la actitud de la p legaria.

nidos. de semilla, á la cual @e da el nombre de ingerto sob!e pié franco. ~n segundo lugar debemos atender también á la !lnalogía que ha de existir entre la savia del ingerto Y l!L del patrón, pues si son de diferentes natura,ezas,
por e¡emplo, más ó meuos fluida en uno que otro, en vano
se ~speraráque prendaaqoel. La época del movimiento dé
~av1a ee otra de las cosas á que debe atenderse pues si el
mgerto lo verifica ~nticipadamente al patrón,'no encc,ntrando en éste med10s de recuperar la sustancia que pin.
de en el d~sar!ollo de :iu~ yemas, morirá extenuado; por
el contrario! e1 el mov1m1en_to de la s'.'v.ia del patrón precede al del rngerto, no pudiendo rec1b1r estos los jugos
de aquel, se producen extravas~ciones y derrames en el
punto de umón de ambos, ocas10nando la muerte del ingerto y aún la del patrón. Esto suele suceder muchas ve-

y

:es

***

El Japón .Y la 9hina son dos colosos que cuentan su
edad por m1lenar1os.
Cuando en los fértiles campos de la Europa el lacus•
tre (hombre de los lagos) soñaba en su acuáti¿a cabafia
~¡° pim~s pescas, contemplando las azules ondas, cuan? drmda levantaba SUB h1mnos á su divinidad apenas
vis umb~da, en el fon~o de sus sagrados bosques, al pie
fe !as enemas centenarias; cuando los obeliscos rudimenarios era!! la sola arquitectura que se erguía en los camdbér;imos del _viejo continente y la gruta artificial het 1'b e gigantes la¡as el eolo reducto protector contra las
/ Ud nómadas. que detestaban la prfetina vida social•
sl:n ese.cont,rnente que hoy_ llamamos «viejo," dormí~
c presentir _la_s futuras maravillas de sus ciudades gótias, Y el vert1gmoso movimiento de sus ciudades moder~!!t:b1Japón Y la China, inmensamente civilizados, lede
Y~ templos de laca ó porcelana, «con pesadillas
da or?,» or¡aban armaduras para sus guerreros tejían se·
di~~~~as para sus castellanru¡, y creaban una fil~sofía pro." . Y planteaban los grandes fundamentos de sus
c1euc1ae.

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5

�J8 ÜCTUBR.E, 1896,

EL l\roNDO.

240

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6

ces cuando los ingertos ee traen de fuera y proceden de
árboles criados en puntos cuya temperatura difiere de la
de aquel en qne se halla la almáciga. La mayor ó menor
consistencia de, las maderas puede ser igualmente motivo
de que los ingertos no prendan, pues una madera espon•
josa y blanda no puede fOl"mar r.unca buena unión con
otra de fibra dura y compacta. Finalmente, debe procurarse tambi6n el no ingertar de ningun modo árbol de mucho cuerpo en otro de menw tamafto, pues la savia, acu·
mulándoRe en e~te punto, forma un grueso reborde que
afea mucho el árbol y concluye ca,;i siempre por hacerle
perecer en muy corto tiempo.

}{ipnolismo (I asero.
Nada; para curar ciert.as enfermedades no hay procedimiento mejor que el hipnotiemo. Sugestiona usted al
paciente, y al rato, tan bueno y sano como ei en su vida
hubiera padecido achaque alguno.
·
Qué agradabl.i procedimiento Se dnerme un poco y al
despertar, el tu,uor que le inflamaua medio testuz, no
existe, ni padece uno los retortijones vigentes después
de cada al11nento.
El hipnotismo cura con una facilidad aso:-:&gt;brosa. Sólo
exige un poquitfn de fe; lo dea:iás viene por sus pasos
contados.
Yo que no creo ni en la eficacia de los· planes del Sr.
Terrazas, rt1ltirad08 cmttrn {I ?I e11 Bit ¡,rupio cmnpo, creo en
el hi¡:motismo sobre todas las medicinas. ~!e gusta, sí
sef\or, me gusta, porque el sistema divierte al a,idilorio y
sana completamente. Por mí, el primer hipnotizador ya
tendríasu e~tatua_ respectiva ~n el PaReo de la Reforma.
Pero no me agrada el hipnotismo cuando se in,niscuye
en la vida rrivada de las familias. Atenta contra los se•
cretos encerrados en las tiernas almas de las dol!Ct-cllas 6
profana el sagrado de las conciencias re9petables.
Porque, eso sí, con el hipnotismo no hay eeguridid
posible: Ya ninguna joven puede amar en silencio, ni
existe hombre público que no esté condenado 6 revelar
loe secretos de sus planes al pr imer doctor que se Je ponga delante y le haga cuatro morisquetas.
Se p lanta u no enfrente del Sr. Cahuantzi, Gobernador
de Tlaxcala, y con el debido respeto, como quien le da
rociaditae en el rostro, lo adormece.
-Di~a usted, C. Gobernador, ¿porqué lloró usted en
preaene1a de la tumba del Sr. Obispo \'argas?
-Yo soy así, muy eensible. No puedo ver una desgra·
cia, sin que las tenazas del dolor ya estén mordiendo mis
entrafias.
-¿Persi@te usted en la idea.de que hizo bien en dar el
pésame al prelado de Querétaro?
-¡No he de persistir! Y pieneo en que anduve corto,
pues debí de enviárselo no sólo en nombre del Estado,
que regem,o, sino en el de toda la República que me pertenece en calidad de ciudadano.
-Pronuncie usted un discurso.
El Sr. Cahuantzi se desata en frasea más ó menos elegantes, alabando las excelencias del pulque como vino
regenerador, tónico y digestivo.
El Sr. Terrazas ya referido, aunque lo desee, no podrá
permanecer más callado que un sepulcro. Con pasarle
tres veces consecutivas la mano ante las narices y darle
dos 6 tre..q capirotazos, ¡á roncar ee ha dicho!
EntonceP descubrid su pecho delante de la gente 7 veremos por qué, anos ha, no le simpatizan loa arzobispos

de México, cuál es su programa revolucionario para de·
rrocar todos los órdenes constituidos, qué piensa de los
versos que escribió en su infancia, y qué opinión se ha
formado del gobierno de Zúftiga y Miranda.
En el hogar doméstico, el hipnotismo produce estrag01'. Quien más, quien menos, se considera poseedor de
facultades s¡¡gesti\'as y las ensaya en los miembros de su
familia.
-Yen acá, Honorata. Siéntate, te voy á magnetizar.
-Pero, Rudecindo, siuo tengo ganas ........ .
-Mujer, haz lo que te mando.
La infeliz consorte se entrega en brazos de la descon·
fianza y se permanece sentada dos ó tres horas en una si·
!la baja, mientras su esposo le da cachetadas cariñosas y
le tira de las orejas con amabilidad. A fin la pobrecita
se duerme de cansancio.
-¡Gracias á Dios! exclama regocijado Rudecindo. Aho·
raes la mía.
-Contesta, Horonata. ¿Crees firmemente en la infalibilidad de la manteca norte-americana?
Un ronquido profundo responde á la pregunta.
-Dice que sí.
Para continuar en sus experimentos, el cónyuge su·
pé.rstite, coge una palangana y aproximándola á la dur•
miente, Je ordena:
-Afirma que esta palangana es una chambra.
No suena el ronquido.
-\'amos mujer. Dí lo que te mando.
Ni una sena.
-¡Caramba! No estoy jugando. Obedece, en nombre
de la ciencia.
• Nada. Entonces el marido ultrajado coge y leaio~a á
su esposa con el borde de la palangana. La otra despierta, manando sangre de la sien, ae convence de que ha sido
ofendida gravemente, prorrumpe en quejas c:nmovedo:-as.
Para las jóvenes consagradas al amor platónico, en sus
diversas manifestaciones, el hipnotismo encierra los tes·
timonios irrecusables de que han inspirado paúones vehementes en los corazones virginales.
-Celedonita, concédeme un favor.
-¿Cuál, Canseco?
-üeja•que yo te hipnotice.
-¡No en mis días'
-Luego no me amas.
-Muchísimo; pero no confío en esa asignatura de tu
sabP.r humano.

8

- Descuida. Ayer hipnoticé á la criada de un vecino
y =a estuve interrogando minuciosamente acerca dei amor
que me profesas.
- ¿Y qué te rrespondió?
-Que no me idolatras debidamente. Eso es lo que yo
quiero comprobar, con mis propios experimentos.
-Canseco, yo dudo de que me vuelvas al WlO y ejer·
cicio de mis facultades.
-¡Te Jo juro!
A. la brevedad posible, la nií'la cierra los ojos y el novio principia el cuestionario:
-Celedonita ¿me amas?
-Como una oárbara.
• - ¿)le amarás siempre?
-Hasta después de rni fallecimiento.
-¿Nunca has amado á nadie?
-A tí sólo.
-¿Qué feliz soy! dice muy gozoso el joven.
-Regálame, pasado maf\ana, con ese ricito que te queda inmediatamente detrás de la oreja izquierda.
La niña abre los ojos:
-Basta, Cans&amp;eo. Ya te dije todo lo que deseabas saber. Toma el rizo.
Y la nifla casi se dejó calva de la derecha, y el joven se
da vor satil!fecho, con aquellas pruebas irrebatibles.
S1 yo tuviera cualidades para ejercer el hipnotismo
¿qué pien~an ustedes que· averiguaría? Sencillamente:
-¿He de asistir, alguna vez, á la repret1entación de Los

1 ~ ÜCTlIBRE, 1896.

- .-----·

•

EL MUNOO.

Lra '.'e!ada en honor del ~r. lsic. ~- ~anuel Romero Rubio.

o
LOS ANI.MAL ES
QUE

xo DEBE~ SER DESTRt:rnos.

El Sdenti.fa' A meric1 zn publica en su último número, un
apunte muy curioso acerca de los animales que el hombre
debe respetar. Hay, ciertamente, necesidad de insistir
mucho en la \'ulgarización de estas importantes ad versen
cías, porque el gusto bárbaro de perseguirá los animalee
útiles, está muy lejos de ser raro. La mayoría de las vecee
gustan los campesinós de combatir pájarosó insectos que
son auxiliares eficaces de lo que ee pudiera llamar lapo•
licfa agrícola, ósea el arte de combatirá 1-&gt;S enemigoe .lel
hombre, y de muchos de los productos más preciadoe de
la tierra.
¿Por qué-pregunta el Sdmtijk Amerie&lt;m-matar Ju
arañas que destruyen los moscas que nos importunan?
¿Por qué aplaetar con el pie e,e bonito grillo ó cárabo
dorado que en nuestros jardines hace la guerra á las orugas y á las babosas que se come?
¿Por qué matará la culebra sin ponzolla que vive de
topos y de ratones?
¿Acaso ha mordido jamás á penaona alguna?
¿Por qué déstruir al cognito inofonsivo, cuyo alimenM&gt;
predilecto es la oruga, á la que no podemos tocar sin in•
convenientes?
¿Por qué atacar á la alondra, enemiga de las cucarachu
y de las avispas?
¿Por qué hacer, sin discernimiento de los casos en que
convienti, una guerra incesante á los gorriones, que e6lo
se comen algunos granos, á falta de insectos, y que ex•
terminan á los insectos perjudiciales á las aemil;as?
¿Por qué gabtar nuestra pólvora contra los tordos, que
pasan su vida comiendo larvas y hasta espulgando ,
nuestro ganado en las praderas?
¿Por oué eee odio contra el eapo, enemigo acérrimo de
las babosas, caracolea y hormigas?
.
¿Por qué matar al murciélago que hace á las maripoea1
nocturnas y á los escnr¡i.b11jos la misma guerr¡¡ que lae go•
londrmas á loe moscardones?
¿Por qué perseguir á la musaraña, modelo feísimo, pero modelo al cabo, de animal útil, puesto q ue t iene una
maestría incomparable para la destrucción de las lom•
brices?
¿Por qué decir que la lechuza se come á los poyos¡ p&amp;•
lomas, puesto que nada de eso es verdad? ¿Por qu ciea•
trairla cuando hace el trabajo de seis ú ocho gatoe, comiéndose al afio más de seis mil ratones?
¿Por qué empeñarse en considerará la tie~ra como~blada por enemigos del hombre y de sus obras, cuando
los auxiliares gratuitos y más diligentes se eucuen\ran en
mayoría?
Sirvan, pues, las preguntas anteriores como de recorda·
torio para la prudencia valgar, que, aunque no ignoran'8
de esos principios, suele olvidarlos con la mayor faci·
lidad.
.
Y tanta más razón hay para insisdr en proctamarloe,
cuanto que en nada se oponen esas i nstruccionea &amp;'fasme•
didas de aseo que en toda caSil. habitable deben por necesidad t1~r adoptadas, puesto qne nadie á de entender
que á causa de ser útiles las araftas debemos coneen\inn
propag9:ción en los sitios que más deben_r~epla~decer por
su hmp1eza. En esto, como en todo, !as 1mcíat1vaa deben
eer discretas, oportunas y tan moderadas como es india·
pensable para que, en nombre de la utilidad agrícola, por
eje1nplo, no deeaparezcan los límites de la comodidad casera.

dious del Olimpo?

Si me contestan afirmativamente, cojo y me Mpnotizo
para toda la vida.

P. EscALA?\"TE PAL:IIA.

El arte es convención, particularmente la pintura.
SAI~"TE Bi;:i:;v:s:.

.

El matrimonio es como la vida: no pued~ dar más de
lo que contiene.

i

¡Tantos nii'ios bonitos y tan pocos jóvenes hermo9os!
¡Tantas flure::1 y tan pocos frutos!.
M.\t&gt;. DE G1a.u:mr.

..
[10

ASPECTO DEL TEATRO DURANTE LA CERE!IONIA.
[Dibujo dcJ. 11. Vlllaaana.]

241

�EL MUNDO.

242

Las matanzas en Constantinopla.
Fresca aún la sangre de las víctimas que en horribles
hecatombes ha derramado la barbarie turca; palpitantes
todavía los miembros destrozados de loe infelices armenios que han perecido al filo de la espada musulmana, lo
mismo en las ciudades principales del Asia Menor, que
en las calles y plazas de la imperial Bizancio; cuando la
Europa cristiana y todo el mundo civilizado apenas sa•
lían de su asombro, al ver que no había una mano bastante poderosa para sofocar tantos desmanes, ni concierto
debido entre las potencias para poner un dique á ese torrente devastador de atrocidades: la tarea infame comienza de nuevo; el kurdo agita su yatagán de muerte;
el mueeín desde lo alto de la mezquita llama á los ere·
yentes y convoca á los impíos para que sacien su sed de
lobos carniceros en la indefensa grey cristiana; el genízaro aznza á las turbas desenfrenadas para que satisfagan
sus odios trad.cionales en los míseros armenios, cuyo
único delito es adorar á ot10 Dios en sus altares y tener otra creencia en sus corazones; se oye la trompeta fa.
tídica que congrega á los desalmados; vientos de matanza
y de desolación soplan con tremendo empuje; el ángel
exterminador fulmina su flamígera espada ...... y por encima de este cuadro dantesco de horror y de apocalíptico
estremecimiento, el Sultán de los Creyentes, la Sombra
de Dios sobre la tierra, el pérfido y cruel Abdul-Hamid,
sonríe con satánica sonrisa, se huelga con infernal satisfacción, viendo que oadie se atreve á encadenar sus furias, y se regocija al saher que los Estados cristianos,
apartados por secretos odios y manifiestas rivalidades, no
pueden comprometerse mutuamente para hacer cesar
eB/lB escenas de exterminio.

*

* * de Constantinopla y al esEl asalto al Banco Otomano
tablecimiento del «Crédit Lyonnais,» que hoy todos consideran como una infame maquinación del mismo Sultán,
para justificar de algún modo en su obscura conciencia el
horror de sus siniestros designios, fué la señal lanzada
para emprender las nuevas persecuciones, para ensangrentar las calles y estremecer al mundo, con el espectáculo siempre antiguo y Eiempre nuevo de la barbarie
musulmana.
Ante la señal de la matanza, nada han respetado esos
tigres feroces, esas hienas cuyos instintos se despiertan
al olor nauseabundo de la sangre.
El anciano vacilante que débil y escasa resistencia podría ofrecerá los sicarios de la tiranía; la inerme mujer
que eólo llegaría á oponer su corazón sensible á los golpee
de los verd11gos; el niño inocente que en vano daría al
aire los lastimeros lamentos de s::i pecho...... todos han
caído, todos han sido segados por la misma implacable
cuchilla que cercenaba las cabezas del fuerte joven y del
robusto mancebo, que luchaban desesperadoe, no tanto
por obtener la libertad política que ambicionan, y la lib'!rlad de conciencia que de derecho les corre~ponde, y
la libertad individual que por ley de la naturaleza deben
disfrutar, sino para salvar á sus hijos, á sus padres, á sus
esposas, de caer en poder de aquellos abortos del averno,
que en figura humana cumplían los mandatos diabólicos
de su señor, deshonrando, no á Europa, no al mundo civilizado, al universo entero.

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18 Ocrus&amp;~, t ',) !.

Dar á nuestros lectores
idea gráfica de esas escenas
crueles y rnlvajes, que nnPs•
tro corazón rJJ¡,1 gna, poseído
de santa indignación; ofre•
cer la represe11tacióu co11 el
lápiz,deesos espectáculoe qui!
apenas comprendemos nosotros los que tuvimos la dicha
de nacer bajo el hermo~o
cielo de la librP tierra americana, es el c,bjeto que nos
proponemos, al pnblicar t-11
este número de 11uest10 Femanario y en pn-forente lugar, tres grabados que se refieren á las matanzas de Com;tantinopla, y á los cruentos
horrores con que ha eetremecido al mundo la barbarie
de un monarca, indiguo de
ocupar un trono europeo, y
la culpable complacencia de
los Estados crístianosqne no
acuden presnrosos á borrar
de una vez del mapaeea mancha de baldón que enluta su
decantada cultura.
Un grabado representa una
de las más eangrientas ebcenas en uno de los cuartele!!
de la ciudad del Bósforo;
otro es como una nota altgrn
en medio de tanto exteru1inio y desolación; dibuja un
grupo de abnfgados miern• bros de Ja «Cruz Roja,» qut&gt; a
rieego de encender ·más la
sei de aquellos chacales, conducen en fúnebre cortt'jo á
las víctimas de los aseEi uos,
para darles cristiana sepultura; y el último, por fin, se
refiere á una débil resistencia ofrecida por unos cuantos soldados qutl aun no olvidan los fueros de la hmnanidad, para oponerse al desembarco de una partida de kurdos que trataban de emprender su inicua tarea en población cercana á Constanti·
nopJa.

18 ÜCTUilRE, 1896,

243

EL MU.N"DO.

~iaje de J\Jicolás 11 á través de las cortes europeas.

*w*

Cuando llegue el esperado
acuerdo de las potenciaP y
.
el Emperador de Rusia, que
Entrevista del Czar y la Reina Victoria.
es en la actualidad árbitro supremo de los dPstinoR de
Zarpado antes de !ns dil!z de la mañana del 22 de SepEuropa, se decida á sofocar tanta infamill nos habremos tiembre último el yacht impnial ruso Stm,dart, llegaron
libertado de la pesadumbre a'Jrurnadora del Sultán y su ií Leith á bnena hora S11s J\'foj,·etadeP, procedentl's decaduco imperio.
X. X. X.
Copenhagne. Pocos mom,mtos antes, el Príncipe de Gales
acompafiado d.-1 Duque dP Counnught, Lord Rosebery y
el Embajador ru~o, se embarcaron en el Tantall6n Cattle
Et viaje del Czar Nicolás
para irá eni,ontrar á los h11tlspedes de la Reina. Despor la8
pués los czares p::;saro11 al T«ntal/6n, que los condujo á
cortes europeas.
Conforme á nuestro pro- la bahía d.- Lt-ith, de donde partieron al castillo de Valmo-•
pósito, continuamos dando ral. La entrPvista del Czar y la R~ína Pn esta espléndida
cuenta á nuestros lectoroe, residencia, fué cererr:oniosa y rodPada de esa sencilla
de esa pomposa peregrina- pompa que está más en la:, actitttdes y elegancia ingénición del autócrata ruso á tra- tas, que en la opulencia de los adornos.
vés de las grandes naciones
del viejo co11tinente. No le
seguireruos tan de cerca co#'
~
mo nuestro compañero El
.'!fundo diario, que publica al
día los cablf'gramae Je su
servicio especial, porque á
nosotros nos toca ilustrar los
'
sucesos; m,\s tampoco le seguiremos tan de lejos que
nuestras notas resulten inoportunas.
Hoy nos competP hablar
de la entrevi~ta dt:I Emperador con la Reina Yictoria; y
en uno de umstros próximos
números daremnR c11Pnta de
su triunfal llfgada á París.
Con todas hts ceremonias
de Ja adusta Ptiqut&gt;ta inglesa, fueron rncibidos en EijCO·
cia, en el castillo de Valmoral, por la Reina VictoJÍa, el
Emperador v la Emperatriz
de Rusia. AÍrn cuando eu visita á la ilustre sobnana de
la Gran :Bretaña y de las Indias podía considtrarse como privada y pPr ende con
el carácter de u na entrevista
familiar más bien que una
visita oficial, la coincidencia
de ella CC'n uno de :os momentos más críticos de lapo- Luls Pérez Figueroa. Manuel Gonzalez. Porfl rio Diaz. Feli:x. Dlaz.
lítica europea. la ansiedaa
mal disimuladll con que loa
El aniv,.r~ario ,1.- huy.- Los héro~s d11 La Carbonera.
ministros ingleses ~ratan de
sorprender en la faz del joHor hace treir ta nñofl quP los soldados de la patria
ven autócrata sus intentos acaudillado~ µnr ti Genl'nil l)iaz, se cubrieron tle gloria
acerca de loa numerosos pro- Pn La c~_rbonera. Con este motivo y á título de curioeiblemas que preocupan al Vie- da~ publicamos un grupo q11e representa al General Disr.
jo Continente, y por último
y a trefl de suP compsñ1&gt;ro~ en la heroica acción towaclo
la importancia trascendenta: de n 11a fotografía de la ép,,ca.
'
!!sima que se ha dado al viaQué inmens9 intnvalo de entonces á hoy, colmado to•
je del Czar, rod~(i el sueeso do por la gloria del qne hace trei'lta aüos empuiiaba Ja
de un inte1és ca~i internacio- espada e_n defensa de h patria y hoy ru;a la nave del es,
Caatlllo de Balmorar. -Eacocla.
nal.
tado hacia una prosperidld defininitiva!

t

'f

----

$1 &lt;rzar, la &lt;lzarina t' su hija, la gran auquesa Olga.
De

la

última

fotografía

tomada

en San

[Grabado en los talleres de «EL MUNDO.]

Petersburgo.

�ELMUNDO.

244

18

OCTUBRE,

1896.
18

O CTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

245

LA CRISIS EN TURQUfA

•

LA CRISl.S EN TURQUIA..-La

Sociedad turca de la Cruz Roja, retirando loa caJáverea deapuCs de la matanza.

•
Fuad Paaha repeliendo 1,1na banda de kur. que Intenta desembarcar en Kad l -.Kiol, frente il Constantinopla .

'

.
roatanzas en el arrio

ae

uass1·n l'.:\as,.a---"
I\.
1~
'l
-.:..onstantinopla.
,

�246

]8

EL MUNDO.

ÜCTUBRE.

18~6.

18 ÜCT1IBRE, 1896.

EL MUNDO.

247

EL NUMERO 6.

~~~PAGINA CURIOSA,P~~
~

►

o

~

La toilette de los 11erros.
El peno ese «candidato á la humanidad,» ee, según un
vie·o cliché. 1-l mf&gt;jcr amigo del bo~bre; y algo más_: el
anlmal predilfcto de J~s damas_ que tienen pa_ra él cm~ados y salamerfas ~aei mconceb1blf&gt;B. Los prec!orns penos
de nuestras elfgantee, son vn9aderos señoritos y se les
ve gobernar encantadoras mu¡eres q~e frecuentemente
paFan entre las que las rodean por eer mgobernables. h
Tener un perro cuando se pertenece á _eeo que se a
convenido en llamar el mundo. no es suficiente; se !Ieee·
sita tener un perro elegante. .Así, P?es, como sus hndas
amas, los ,,perros del gran mundo,'. t1enPn sus costurei:as,
rns eastrPs, sus peluqueros, que s1 no hacen una rápida
fortuna como los pe.uqueros célebres_de las damaH, no por
eso dejan de vivfr con ciertas comod19~des.
En tales y cuales bafioe, en la e11tac10n caluros~, es fre·
cuPnte ver á un criado bañando un p~rro, más sm duda,
se trata de un animal de la clase media, d!' un perro bu~ués. los perros elegantes, los peuos ar1st6c!3-tas, reciten en eu caea al peluquero que fB un persona¡e perfecta•
mente indiepensaple.
Peluquero para los!perros.

Alguien eoJ11eirá al leer este título, y ein e?Jbargo, esta profesión no data de ayer y hay en París c~erto núm~ro que tienen nna clientela numerosa y escogida. El a!I·
mero que ac]optó el título fué á Francu1, hacf unos 1ei1
años, lle,•ado de España por _la marquesa de Belbeuf que
era apasionada por loe falder1llos.
.
.
De todos los perros este ea en efecto el me¡or cliente
ara el peluquero. Para que un perro de esta raza esté
~ifmpre elegante, se necesita arreglarlo cuando menos,
dos veces al mes.
.
? Pu
La Princesa Mirza tiene el pelo JJgeramente largo . es
pronto, que se haga venir á su peluq_uero.. El artista,
Riempre correcto, llega con su necessa~re, ba¡o el brazo,
sobre una meea extiende una ~ran servilleta bl~nca, ofrece un trocito de azúcar á la princesa 'J muy delicadamente la coloca sobre le mesa. Sol? med1~~te la dulzura y l~e
golosinas llega á obtener una mmob1hdad. completa am
que haya' necesidad de atar las pata11 á la chente. La operación comienza. Con unas tije'.as muy finas, el peluquero afeita el hocico al ras, no de¡ando más que un grueso
bigote después las patae.
.
Difí~il es rapar las patas! porque no debe quedar nm·
gún pelo entre los dedos. Al llegará la altura de la corva
el artista deja una especie de brazalete que redondea y
peina, de manera habil hasta darle el aspecto y la suavidad de la seda.
d
l)espués con un eequilador muy fino, talla los pelos e
las piernae' los muslos y los flancos hasta unos 3 centímetros de la ~ola y deja eepaciadas por tres centímetr?s una
6 dos coetillas, según el gusto de la 5efi?r3;. Los nfloDE;S
y ei'vientre eon esquilados haeta el na?u1;nento de la pn•
mera costilla; lo alto del cuerpo_se de¡a mtacto:_algunos
golpes de tijera aquí y ahí para 1gua)ar los pelo~, un golpe de peine y he ahí á la Princesa Mirza con toilette á lo
«semi leon.nl
'b'
fr' '6
En seguida una zambuHida en agua t1 1!1, una ~cc1 n
con el perfume preferido ~el am:i, y el artista termma sn
misión. Un luis es el precio mímmo de esta pequefia ope•
ración, el ayudante del peluquero ee contenta con cien
sueldos.
· d d d
·¡
Puede deci•ee que baY. ta1;tas vane a ee 4: eeqm eo
como variedades de perros; em embargo, hay cierto.a «to·
cadoen catalogados y conocidos ya y á EEtos nos referimos.

~

•

de ser rapado el perro hasta la pl'imera costilla, se rapa
basta las espaldas.
El tocado á. la moda en la actualidad, el que máe en
boga se halla, es el e-squiléo á la inglesa que dt-ja zonas d11
pelo alternadas en los flancos. ll'. cua~ da á los faldero~ el
aspecto más extraño qll:e pueda 1mag1n~rse. E~tal! faJaa,
á. fuerza de peine y cepillo suave, adqmeren as1m1smo el
aspecto de la sedq,
En el eFquiléo almendrado se reempl_azan estas bandas
por bellotas redondas de pelo que se de¡an sJbre cada anca. En estío, dnrante los fuertes calores, se adopta genl'ralmente el esqtiiléo simple que un especialista ha denominado baño de mar y que consiste en rapar completamente
a; perro, no dejándole más que el bigote y los pufios.
El tocado á la zuavo, es original, pero más b;en con&amp;tituye un esquiléo de invierno: en lugar de pnfios y de
bandas de pelo, va un p~ntalón d_e pelos exactamente
igualados á tijera fina y pemados cutdadosamente; la parte media del cuerpo completamente rapada, los pelos de
la frente y cejas afeitados y únicamente libr~ ':l bigotP, lo
cual da al falderillo todo el aspecto de un v1e¡o veterano
de Airica......
En todos estos diferentes tocados no es preciso omitir
la borla de la cola, que se deja más ó menos larga y más
6 menos aguzada, según el «usto del ama.
Una especie de falderillo muy buscado por l?s amaiew·~
es el falderillo encordado ( así se llama al faldenllo real.)
Sus cadenetas de pelos son naturales y á pesar de los
fierros los peluqueros no han logrado cordezai· el pelo de
un falderillo ordinario. Naturalmente la to1lette del f~lderillo real, exija más cuidados y. no se pu~de proporc10narle otro esquiléo que el de medio león, am fa¡aa en los
costados. La cola se deja intacta 6 poco menos.

***

Así como un perro de mundo tiene su peluquer'?, tien,e
tambien su sastre y en París un perro se cone1dera1u.
"absolutamente deshonrado" si vistiera en otra parte que
en casa de L-;double Le, sastre esplendido y genial que
ha in ventado los más vistosas modelos.
Una de sus especialidades es e: sobr~todo para los perros, porque los perros usan sobretodo apenas ll~gan los
primeros fríos. Este sobretodo compónese de una especie de manta en forma de concha, que se detiene con bandas que pasan bajo el vientre y cubre, salvo las patas y la
cabeza todo el cuerpo del falderillo.
La forma nat~ualmente cambia, pero uno es el tipo do-minante.
·
¡
Ese sobretodo lleva su cuello más 6 menos coqueto, a
cual suele acompañar un sobre cuello bordado 6 una capota pequefiísima, que cae graciosamente sobre el pecho.
Acaso alguien se imaginará al leer esto que el.sobretodo va á raiz, mas á ese ignorante habría que dec1r!e: en
que país vive usted? Un per~o de muudo, un perro habituado á frecuentar los ealones, no lleva jamás el sobre-todo á raíz. Seda una incorrección im perdon~ble. Como
individuo que se respeta, usa ropa bla~ca á. ciertas horas
del día hecha del mejor lino.
Por 1~ demás esta ropa redúcese gene_ral_mente á una camisa que deja libre al perro sus movimientos y que va
atada en el cuello con un coqueto lazo de ~eda.
Hasta aquí hemo3 hablado de las principale~ pre~das
de toilette, de las mas dignas de to.tr?arse. en cons 1derac1~&gt;D ;e
pero no hemos mencionado una rnfin1dad de peq~enos
adornos que obedecen á. la fantasía de una ama cap!1c~osa. Nos referimos áloe mofios más ~ menos ~ultiphcados, á los collares de infinidad de estilo~, tan r!cos á veces que brilla_ en ellos el oro y aun tal o cual piedra mas
Tocado «lEÓni,-Difiere del precedente en que en lugar 6 menos preciosa.
Esto, según decimos, no
tiene más norma _que el ca•
pricho de una duefia enamorada de EU falderillo.
Ya se vi', pues, que loe se•
ñores canea cuando son gua•
pos no pueden quejarse de la.
vida, lo cual prueba y sea
esta la moraleja, que hoy porhoy un faldero es más ,,persona» que un hombre honrado cuando este no tiene tlinero.

cho valían sin duda. Su corazón y su conciencia de nifia
se rebelarori contra aquella brutal agresión, y echó á C0·
rrer bacía su casa, gritando:
Saliendo de la ciudad por la puerta del Sur se entraba
-¡Que me roba el Ganchnsn, que me roba.! .
en una carretera festoneada de álao_ios negros y de miseUn garrotazo que recibió en la cabeza cortó bien pron•
rables casucae. Esta carretera termmaba en una indica- to RUS gritos y su carrPTa.
ción de plaza, en la cual tenfan principio varios caminos;
Poco de.spués, el tío Bruno salía del cementerio con el
el ·de la derecha conducía á un cementerio. Desde muy carro vacío, '()araba en "'l ca•O\ y encontraba hP.~ida ~ Bll
lejos se vefa una blanca y larga tapia y sobre ella caían niña y fnriosa á su mujer. "La cobarrlrlna se hab1a deJado
al~unos sauces Y detrás se alzaban algunos cipreses.
robar. ¡Si no morfa del golpe, vamos, era cosa de ma·
Las casncas de la carretera eran, eR su mayoría, dep6· tarla!»
·
sitos de trapo. cebaderos de cerdos, merenderos v taber·
Pero la nifia volvió en Aí; el tío Brnno bañó la herida
nas. En u!1!' de ellas-en una de las más miserables-vi- con agua v vinagrl': el golne hab(a sido d11 resbalón; no
vía la fam1ha del tío Bruno, es decir éste su mujer y su era mortal; Fin embargo, la nifla R" quejaba mneho.
hija, nifla de seis 6 Biete años.
'
'
Aquella tarrle, la l'piilemia SP hO\bfa rPcrudPcidn: el tío
El tío Bruno había tenido todas las ocupaciones y ofi- Bruno no poilía iletenerse; dl'jó á Pingajo•illa, ilespués
cios que pued~ t~ner un hombrP de roncha fuerza y de de darla muchnR bPqos y Pncare;O\r lo qn&lt;&gt; d11bfa hacerse
e~caso entend1m1ento. Había sido mozo d11 cuerda, alba• con ella. v volvió á la ciu'1ad n&lt;&gt;ra r&lt;&gt;co!!;er má.q cadáverl'e.
fil!, pocero, ayudante de hort,elano, arriero, mayoral,
El tío Brunn entró l'n la ciudad: ,t la puerta let&gt;•nPraba
matutero, empedrador, y se había g-anado la vida siem· un alguacil con una liQta; en aqn&lt;&gt;lla misma calli, llenó su
pre con buen de~eo y_con incesante fatiga.
carro; se d&lt;&gt;tenía en l'\q 0t111rt,aq /le Jaq cMa'I y otro bom•
Era brusco y st!enposo. _muy al contrario de su mujer, bre le ayudaba J cargar; cargaban como quien carga ma•
que hablaba y _gntaba y dtsputaba siempre.
!etas.
En la actualidad tenía 1111 ofir.io Ainif&gt;Stro: era conduc•
F.l alguacil le dió nna not.a pa-ra .,¡ cnn11erj11 del Cl'men·
tor de un carro fúnebre. No del carro de una funeraria
terio · en &lt;&gt;lla con,.taba el núml'ro d&lt;&gt; cailáverPs one lleva1
sino_de un carro de traer y llevar tierra. que servía. re - ba el 'tío Bruno. La mortrmdad era inmenqa.: babfa carros
vest1do de a!gunae t_ablas pintadas. para llfivar cadáveres grandes y carros pl'queñoR: como An aqnel barrio la genal cem4:nteno. La ciudad estaba infestada del c61Pra y te era m11 v miserable, le habían i!P.qti nailn los carrns peolos entierros se hacían al por mayor, algunas veces de dfa reR. F,I del tío Brnno era peqneñn v tirailo nor un mal
y otras de noche.
•
jacucho. Care:6 s11iR cailáver""· AlgtlTl')S de i,llo• estaban
He~os dicho qu" la mujer del tío Bruno no era como compll'tamP.nte deRnndno. Tl)dnq rígii{nq v azule".
éste: Cierto. El tío Bruno PTa 1111 homhre rudo y brutal
Se dirigió al llementerin. lleva11i!n d&lt;&gt; la mano I" llaba•
en sus maneras; pero en el fon,fo tf'nfa buen corazón: su llerfa; de cuan/lo en cnanilo vol vía lo• nio~ hacia l'I carro,
mujer era mala; mal11 di' remate, y tan cruel como son los dentro del cnal loq mnertno R" l'ntrer.hncaba11 violenta·
pobres cuando son cru¡,Jes.
rnPnte, á canAa de los mnchoq bachP-• il.111 caminn.
Esto se conocía Fólo con pasar delante d&lt;&gt; AU casuca
La noche caía, y Robre el cielo cenicil'ntn "ª ilibnjaban
hacia el anochecer, hora l'n qn11 &lt;&gt;ntraba la l1ija del ma- loR !llamos comn ·fig11ra• nl'graR-v C'lmn nPe:raA fignras
trimonio, deRpu~s de b~~r v&gt;1g11~0 por la carr&lt;&gt;tera y por t.,unbién. más á lo lejns, los sauces y los cipreces que velas callee de la c111dad p1d1eodo limosna. Jam.ts Rf! satis• laban Pl t-t11rno rl'po!lo.
facfa la madre con la Pnma rPcogida por Pingajosilla, que · PaRÓ por rn casa y pa•ó por el vent.Mrilln. l\f&lt;i.!I Rigni6
así la llamaba todo el munilo; v como no estuviese allí el sal11dando nno y otro Ritin con mnv i!if&lt;&gt;r&lt;&gt;nte mirada.
padre, no concluía RU l'l'primenda sin pegarla.
El cemAntf'rio estaha abiflrt.n-hacía días r¡n&lt;&gt; nn sA C"Esto pasaba, ya lo di~o. cuando no l'st,aba allí el tfo rraha.-Entr6 cnn el r.arrn: il&lt;!Rtmci6 P-1 caballejo; ilejó
Bruno, el cual, fin cil'rta ocasilín. habiendo visto que la subir las varaq volcaniln así á los muertos y alargó el pa·
n:iadr_e mordí~ á. su bija P~ nr carrillo, porque se venia pel á nno de lo~ !!apnltnrero,::.
sm nmgnna hmosna, la d16 tal pufil'tazn. qne la mujer
- i Aq11( no hav más que cinco, y la nota dice seis! ¿Qué
rodó hasta un rincón de la cocina v quedó allí atontada has hPcho dAl otro?
entre _Paja seca, carbón. sartenes. cazuelas y pncheros.
-¡Seis había, en efecto!-dijo el tío Bruno con cierta
Fatigado el hombrl' de snq recios trabajos de todo el sorprPRa.
día, y á veces de toda la nocbl', cuanao entraba l'n su caRa
-¿E:n qné venfas pP.nFanilo? VamnR, el 1u1dai,er ¡,Rt,arfa
encontraba el consuelo y el rl'pnso en poner á Ping-ajoRi- vivo quizás y se ha m,irchadn sin pl'dirte lic&lt;&gt;nci11. Nn eFI
lla sobre sus rodillas, sentántlnla Pn ellas y así, sin de- el primt-ro. O se te habrá caído en la carretera. Eso otras
cir una sola palabra, nasábaPP las horaR u'iuf'rtaR con los vecp~ RllCPill'.
ojos fijoA en los ojos de la 1,iña, dándola nalmaditas l'n
-Es pni,ible-dijo el tío 'Brnnn con indiferenr.ia.- Voy
los carrillos v atusando RUS rnbioR y crespos cabellos. No ahora mlRmo á recngprll', Pno dam&lt;&gt; nna de la~ lintnnaP.
la dPcía nada, porque el nobr&lt;&gt; hombre nn encontraba
Y con la lintl'rna Pn la mann v dehmtA del carro. ya
expreRionee; pt&lt;ro la niña le miraba también emb11beci- vacín. volvió á salir d&lt;&gt;l cem11nterin. F,n el camino de la
da,. v IP correspnndfa con bPsoe, comprendiendo, sin ne- plazoleta al ceml'nt,PTio no Ancontr6 nada. jf'n la plazol11ceRidad de palabras, sus hermOPos PentimientoA.
ta tampoco!. .... . El carro iba solo; el caballejo conocía
La verdad""· apart&lt;&gt; de l'Rte sincero y profundo cariño
bil'n !'1 ~mino.
que Pingajoeilla era el sostR.n d11 la casa; que rPCogfa e~
El t,fo Brnnn caminaba en ziir-z,i~ alargando la linterel camino _ven la ciudad, sin alejarse roncho de la puer• na. En la ob cnridad y temor de la noche semejaba un
ta, más dmero que ganaba Brnno......No era extraño.
fant~ma siniestro.
Aunque ennegre~ida pnr el sol. Pncia y dePcalza, era en·
Annqne no l'ra muy tarde, la Pnledad l'rail&lt;&gt;alta noche.
cantadora; sus o¡os azules doR r.i11los. y sn vo1. tan pene- Dirías" qne tni!o ¡,J mundo estababa encerrado en su&amp; ho·
trante y tan dnlce. v la moinlO\ba con tan hio6crita angarl'R l'SpPrimdn la mnPrte.
gnRtia, qu¡¡ traqpasaba los Cl)ra:r,onl'A. Cnandn había reco·
Pa,::ó pnr frente del vPntorrillo: Rigni6. y i!I' pronto l'X•
gido una pesl'ta f'n cuartos. volvía cnrriPndo á casa, por clam6:-¡V11moR, va narPció 1'1 nmPrto! Pno ¿c6mo ha
temor á qne la r )baran: lnl'go Palía otra vP:r,,
roilado hAFta aquí? Algnno lo ha hf'chn-roélar á,.i&gt;tP- lado.
Y un día, en efecto, ln11 t••mnrl'fl de Pll madre se cumY m11qninalm11nte !ll'l'TCÓ la línt.PrnO\ á la cara d&lt;&gt;l mnPrplieron: la robaron el dinero qne Jll'vaba-Estf' es e! día to...... El tfo Bruno di6 un
at,rás con asombro, casi
en que da principio nuestra relación, originada en este con tPrror.
hf'cho.
u¡El Ganchosr,!-!'xcla~lí.-;.Qm~ l'R l'Rtn?
Pingajosilla volvfa por la carrf'tl'ra; serían llls cuatro
Pl'ro como era homhre de mnrhn cnrazón. SP Rohr&lt;&gt;pude la tarde. En todo lo largo del camino no se distinguía so bien pronto· acercó otra vez la lintl'rn!l, tor6 al Ganu~a sola persona. La tristeza que reinaba en la cindad choao con la m'ano l'TI P-1 cnrazón. Jp f'xaminó el rni&gt;tro. y
remaba f'n las afnl'ra1&gt;. Parecía que en tierra aire y cielo dijo al fln:-Sí, es el Ganchoso; ¡pero no está muerto, sibahía soledad y silencio de mnerte.
'
no borracho!
Unicamente á In ll'jos. jnnto ,t la plazoleta, se vefa
«Borracho perdido- añadió-como él suele ponerse;
marchar nn carro hacia ¡,J cem¡,nt.erio· carro que á Pin- tien&lt;&gt; para cuatro 6 cinco horaR.
gajoRilla le parl'ció 11ra el que conilucía' i::u padrl'. Plnga«1BorrRchol ¡Borr&gt;1cho con el ilinel'O robailo á mi niña!
josilla se estremeció, porqne aunq1rn todos los dfas vf'ía A mi pobrl' nifia. ¡Malva/lo, ladrón. aPeeinc,!
esas remesas de muertoR, la inspiraban eRpanto....... ToY levantó el puño en la obscuridad, como si fuese á
das las noche11 Pe acnPtaba con Rn madrl' dl'Pde qnf! había abnfetParlo.
cólera. por miedo á los mueJ'tos ......... Le inspiraban ésPero no lo hizo· echó á corrl'r hacia !'U caea. dl'jando
tos miis terror.
el carro l'n el ca~inn. v volvió á poco acnmp:iñadv de
AFí es qne al VPT alzarse ilel fondo de una zanja un una somhra, one hablaba v accionaba de1&gt;ordenadamente,
hombr&lt;&gt; alto y comulento y llamarla por su nombre, se sin qn&lt;&gt; l'l t(o Bruno la respondiera. Era su mujer.
qaEjdó fría y P11tática.
-¡Vamni,, cógele d11 las piernaR... así, y ahora, arriba!
-Pin~aiosilla-exclam6 I') hombrl'. quitándMe su gn•
El Ganchoeo fué colocado en el carro.
rra dp piel y nresent.ándosela á la nifia-echa aqní el dinero qn~ llevas. vnélv~te pnr donrle vil'nFs y cuidadito
-~¡· j¡¡¿·=s~-~~·¡¡~gó -~-i' ~-~~;;~~~i~: ~;t~b~~ -~~
con dPcJrPn t,11 capa qne m&lt;&gt; has d2doPI dinero que traía~, la hoya los cinco cadáverl's que an_tea había traído.
¿oye11? ¡C'uidadito!- Y al c'lerir est,o avanzó hacia ella mi-¡ Aqní está el ,,eisl-dijo al entrar.
rándola de un modo que la pobre niña se quedó sin
Uno de los sepultureros hizo ademán de levantarse del
eane:rP.
•
eueln.
. Ping9josilla abri6 la mano en que traía un pedaz.:, de
-~o te incomodes!- exclam6 el tío Bruno.-Acercaré
henzo rnn los cuartos y éstos cayeron y 11onaron en la fl r....rro. v 1&lt;&gt; charé vo mismo en la hoya.
go!ra. Ya l'n el camino y 11ola. Pn tniloR lo!'! sitin11 tenía
Y el tíñ Bruno !'8tuvo tan amahle aqu&lt;&gt;lla noche con
ID1l'ilo de aqnp] hombre: "Ta &lt;&gt;1 Ganchoso. que vivía de su los sPpultnrl'rQs, que él mismo ecb6 la cal, cegó la fosa,
mala condnct.a: corazón di' fina. qnl' Póln Pe conmovía y apisonó la tierra.
ante una cona de vino. Aquel dfa no había bebido todaF.&amp;lUIANFLOR.
vía v nPcP..itaba bPbeT.
El Gancho110 PI' gnard6 los cuartnp y echó hacia la plazoll'ta, para entrar Pn un ventorrillo ....... ..
Pf'ro tnvo qne volv¡,rse 11n momf'ntn.
Cuento extravagante.
Pingajosilla, al verl11 marchar, habfa Palido de su terror......... Había considPTado lo que ·cababa de hacer;
EL GENI O Y EL l!EPÓRTER.
-ya era muy tardl': no podrfa recogl'r bastante dinero· la
El teatro represeni.a una habitación de un manicomio.
imagen di' Fu mache se alzaba l'xtendil'ndo hacia ella ~us
Entra el repórter y el ge nio se levanta.
llfias de buitre. Bil'n sabía Pingajosilla lo que va'fan
El rep6rter.-¿Ee usted el genio que se ha vuelto loco?
aquellas monedas. Pneeto que su padre trabajaba todo el
El genio.-Sin duda alguna. yo ~oy.
.
día por juntar otras igualPP; pnestnque su madre solo se
R -Mi director mt- l'nvfa á pedir su colaboración.
an~acaba con g-randl' cant.ic'lad de t-llaR: pnl'sto qne en su
0:-Llegáis tarde. Hace tres meses que no escribo nna
chiscón so_Jo de ellas se hablaba de día y de noche, mulínea.

R.-¿Por qué?
G.-Porque murió mi amada y enterré con ella las letras de su nombre.
R.-¿Las letras de su nowbre?
G.-¡De su nombre adorable, de su nombre adorad,:,, y
en tanto que no resuciten, no podré canta_r en poe11_1:1~ imperecederos como floree eternas, las glonas de m1 siempre amada!
, . . .
R -Pero ~ois un gran artista y podr1aui, 1m1ta11do á.
los poetas de Alejandría, escribir sin em11lenr algunas letras del alfabeto!
G -¡'N'o puedo!
R ·-¿ B:l nombre de vuestra amada tenía muchas ]Pt,ras?
G.-8e llamaba A, B, C, D, E, F. G, H, I, J, L, ~f, ~.
O, P, R, 8, T, U, V y Z.
.
, .
R. -Siendo así, concibo que no hagáis un poema e p1co,
¡ni un pensamiento!
G.-A.ntes de morir mi amada, compuse nlgu_nas ePcenas donde se viv11 la vida misma en toda la ie1l1dad de la
Naturaleza. Las publicaría si me pagaran bien.
R.-¡Tres francos la línea!
(}.-No.

R.-¡Cinco, diez, ciento, mil!
G.-N'o. Quisiera que me pagasen en una sola vez.
R. -¿Cincuenta mil francos?
G.-No.
R.-¡Un millón!
G.-SL
R.-Vamos, sed razonable.
G.-Pno no eu oro ni en billetes. Lo deseo en flores.
R.-;.Eh ......?
•
.
G.-Bastará. que me deis tantas como letras tH ne el
nombrn de mi amada.
.
R.-Tod¡1, la primavera y todo el verano tendréis vu~stra habitación llena.
G.-Con veinte flores tengo bastantee. Para la A deseo .........
R. (escribiendo).- ¿Para la A';
G.-Una anémona.
R.-¿Para la B?
G.-Una begonia.
R.-¿Para la C?
.
G.-Una camelia. Para la D, una daha; para la E, un
espriego; para la F, un favonio; para T~ ?'• un geráneo;
para la H, una hortens_ia_; para la L un ma; para 1~ .J. un
jazmín; para la L, un lmo; para la M,. una margarita;
ra la N, un narciso; para O, una opalma; para la_ P, una
pasionaria; para la R, una rosa; para la S, una s1e1!1p1·eviva; para la T: un_ tulipán; para la V, una verómca, y
para la Z, una ztmerma.
R.-Aunque hay algunas exóticas, _las tendréis todas.
G.-¡ Ab ! ¡qué alegría! Van á. resucitar ~n coloree y en
perfumes todas las letras del adorable y adorado notn bre,
y podré cantarlas en poemas imperecederos como fl&lt;_ires
inmortales! Prometedme pagar mañana y lleváos CC'.'.rr1eudo el manuscrito. Corriendo, porque...... se aproxima la
hora en qne tengo la costum~re de co11;1E;rme la nariz y
las orejas de las personas que vienen á VIBltarme!
ÜATULO MENDllZ.

'Pª·

0

'Pªªº

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~

~'"""'"º =&gt;

GUEUlIBRO

Y FRAILEPase6 por doq&gt;dera su airon de plu //la,
., u.s meznada$ br'iosa.s y s11s penrlone~,
f¡ sediento de tierra,i, á cien naciones
sometió al msallaje que la., abrunv1.
Después, atormentado por el rettm.a,
más que por las piadosas meditaciones,
confinó sus gúerreras inclinaci.ones
en l,a celda de un cl,au.~tro lleno de bruma.
Y ahí, comiendo el blanco pan euco.r!stico,
vegeta, consumido de tedio niÍ3tico
y sueña del combate con el estrago;
y á la voz r¡ue le manda llorar su hie1·ro,
responde con taimado: DESPERTA FERRO!
y en 1•ez de .Jt.~1u·ri.s/fJ .meiia en Santiago. ......
AMADO N.&amp;RVO.

�EL MUNDO.

18 ÜGTUBRE, 1896.

~=-= = - = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ~

F,T,

249

~ffTNDO.

Hoy Luciano de Hem es teniente, no tiene más que su
sueldo para vivir, pero lo pasa muy bien, siendo un oficial muy ordenado v no cogiendo nunca una carta. y
aun parece que ha encontrado medio de hacer economías,
porque el otro día en Argel, uno de sus camaradas, que
le seguía á ~lgunos pasos de distancia en una calle de
Kasba le vió dar limosna á una niña Pspaiiola, donuida
en un~ huerta, y comt-tió la ir.diECrtción de mirar lo que
Luciano habla dado á la pobrecita.
El curioso quedó muy 80rpreudido de la generosidad
del teniente.
Luciano había puesto un Luí,; de oro en la mano de la
niña. .

EL LUIS DE ORO.
Cuando Luciano de Hem vió su último billete de 100
francos arraMtrado por la raqueta del banquero, Y se le
vantó de la lllesa de la ruleta donde acababa .de perder
los últimod n,~tos de su pequeño .caud~l, reu1;11~0s por él
para· esta suprellla batalla, experimentó un vert1go Y ere•
yó que se iba á caer.
.
Con la cabeza aturdida y las piernas débiles, f.ué á
echarse sobre el largo banco de cu.ero que ~o~eaba la mesa de juego. D,1raute algunos mmutos miro vagamente
el garito clandestino donde había. malgastado los hermosoa años de su juventud, reconoció las cabezas descompuestas de los jugadores, alumbradas apena.e por las tres
grandes lámpara,; escuchó el ligero !rotam1eato. del .oro
1:,obre el tapete, pensó que estaba arr~mado, pe!dido Y recordó que tenia en su casa, en un caJón de la comoda, las
pistolas de ordenanza qlle su p~dre el general Hem, en•
tonces simple capitán, había 1:1s~do en el ata(lue de Zaatcha; después, reudidu por la tat1ga, se durmió en un profundo sueño.
.
.
Despertó con la boca past,osa; con?c1ó por. una mirada
que lanzó al reloj, que _hab1~ dor°:11do media. hora ªJ;)e·
nas, y sintió una nece~1dad 1:..:.penosa de resp1rar el aire
de la noche. Las aguja~ marcaban en la esfera las doce
menos cuarto. Al le,·aHtarse desperezándose_, Luc1:lno re•
cordó que era víspera de Reyes, y por un_¡uego lr?lllCO
de la memoria, se ,·ol vió á ver de repente mño, poniendo
i;us botines i.n el balcón antes de a~ost~rse.
.
En ese momento el vie¡o Dronsk1, mirón de gar.ito, el
polaco chibíco, se acercó con su gabán raído á Luciano .Y
refunfuñó algunas palabras mientras se atusaba la suCia
barbilla grii:;.
-Prestadme una pieza de cinco francos. Hace dos
días que no me muevo del círculo, y hac~ dos d.ías que
no ha salido el 11diecisiete» ......... Burlaos s1 quere1s, pero
yo me dejaría cortar una mano si al sonar las doce en
punto 110 1;aliera ese núm~ro.
Luciano Hem sto encogió de hombros; J.ª no tenía en
su bolsillo ni aún con qué comprar ese 1111pue5to que
los frecuentadores dél ga1ito llamaban 11los cien sow1 del
polaco.» Pasó á la antecámara, se puso su i:;on!brero y su
•t:obretodo y bajó por la escalera con la agilidad de las
personas que tienen fiebre.
En las cuatro horas que Luciano había estado encerrado en el garito, la nieve había caído abundantemente, y
la calle, una calle del centro de París, derua,1.1do estri.cha y coa altas casas, i.btaba completame11:te blanca.. En
el cielo tranquilo, de un aiul ob~curo, brillaban pálidamente algunas estrellas. . .
.
.
El jugador arruinado tmtó baJo s~ abrigo y s~ puso en
marcna, rodando i:;iempre su espintu pensannento~ de
deei.speración, y pe-saudo más que n.unca en la ca¡a de
las pistolas que le esperaban en d ca¡ón de su cómoda;
pero después de haber andado algunos pasos, se detuvo
bruf!camente ante un espectáculo.
Sobre un banco de pitd1 a, colocado según la costum ~re
antigua cerca de la ¡.,uerta mo11 u mental de un palac1~.
una niña de seis ó siete años, mal cubierta con 1;n vest1·
dito nuevo, en hara;os, i.staba i:;entada en la meve.. Se
había dormido allí, a pesar del frío cruel, en una .actitud
dolorosa de fatiga y postración; y su pobre cabecita y su
liada espalda estaban como .incrustadas en el ál.gul~ del
muro y reposaban sobre la piedra helada. Uno de loa zue·
cos con que estaba calzada se había caído de su pie, que
colgaba.
l:'or un movimiento maquinal, Luciano de H~m llevó
la mano al bolsiilo, pero recordó. que hacía ~n mstante
había encontrado una pieza de vemte 801'8 olvidada y que
no había podido dar la pr~pina al o:ioz~ d~l círcul~. Mo·
vido no obstante, por un impulso mstmt1vo de piedad,
se ,iproximó á la nifia, é iba quizá á llevarle en brazos y
darle asilo por la noche, cuando en el zueco caído en la
nieve vió una cosa brillante.
oe inclinó. Era una moneda de oro.
Una persona caritativa, una mujer sin duda, había pa•
sado por allí había visto en esta víspera de Reyes el zueco delante d~ la niña dormida, y recordando la conmo•
vedora é infantil tradición, había puesto allí, con ma;110
discreta, una magnífica limosna, para que la peque~1ta
abandonada creyera en los regalos hechos por sus maJestades Gaspar, .M:elcbor y Baltasar, de paso para Belem, y
conservara, en medio de su desgracia, alguna esperanza
en la Providencia.
¡Un luis! Representaba vatios días de reposo y de riqueza para la mendigo, y Luciano estabaá puntoded~spertarla para decirla eso, cuando oyó cerca de su oreJa, co•
mo en una alucinación, una voz, la voz del polaco, que le
decía con su acento insinuante:
«Hace dos días que no sale el diecisiete ......» Me dejaría
cortar una mano, si al sonar las doce ,no saliese ese número.»
Entonces aquel joven de veintitrés años. que descendía de una raza de gentes honradas, 9-ue llevaba un sobe~bio nombre y que nnnca había faltauo á su ~onor, conci•
bió un pensamiento espantoso. Con una muada se aseguró de que estaba completamente:solo en la calle des~ubierta v doblando la rodilla, adelantando con precaución
en maño' tembl0rosa, robó el luis de oro del Z';leco caído!
Después, corriendo con todas sus fuerzas, ".olv1ó á la casa
de juego subió la escalera á zancadas, abr16 de un golpe
la puert~ acolchada de la sala maldita, y entr~ en et mo•
mento precioso en que el pén~ulo daba el primer golpe
de las doce; puso la moneda de oro sobre el tapete verde
y gritó:
-¡En pleno al diecisiete!
El •diecisieten ganó.
Volviendo la mano, Luciano puso los 36 Luises sobre
el rojo.
El rojo ganó.
.
. , .
Dejó los 72 luises en el mismo color. El roJo sahó otra

18 OCTUBRE, 1896.

FiuNCISCO COPEE.

...

TOQUE.
Oh niña que despiertas á la vida!
Oh nrgencita blanca ·
Cuya pupila búl.Jleda parece
Una gota azulada ..... .
Oh lirio Jlorec1eute cuyo aroma
Como un perfume dtl los cielos pasa
Y que el candor angelical del niño
Como bruma de luz llevas en t11 alma;
Tu que aun eabes los cantos vibradores
Que te enseiió la infancia
Y aun conmovida esperas en la alcoba
La caricia impalpable de las lrndas;
Tu que llegas al mundo y eres buena,
· Ou \-irgencit.a blanca,
Deja flotar mit1 sueiios en la dulce
Diafanidad azul de tu alborada!
EsTEBAN FLORES.

SEÑO RITA CELINA ALEXAN DRE,

• ' t:uo de las m:1, guapa.i; ...,eiloritas qu&lt;: a.--i~tieron ll la Jamni('a _verifica,la en Popntlu con motivo de 1u lnauguradún del Tivoll del
Castillo ve,tidu &lt;le Loeu.ra].

tón de oro y de billetes: se puso á cubrir la carpeta fre•
néticamente. La docena, la columna, el nú~er~, acertaba
en todas las cornbinaciones. Ef&gt;\ un acontecumento mnusitado, sobrenatural.
.
Diríase que la bolita de marfil, saltando en las casillas
de la ruleta, estaba magnetizada, faecinada por la voluntad de aquel jugador y la obedecf.,. Este había recobrado
en una docena de golpes, los billetes de mil fr:ln~o~, sus
últimos recursos, perdidos aquella ao~b~ al pnn?1p10 de
la jugada. Apuntando ahora dos ó tre1sc1en~os l~1see á la
vez, y favorecido por aquella racha fantástica, iba á cobrar pronto. y quizá con exceso, su fortuna derrocada:
iba á reponer su caudal.
.
.
En su impaciencia por jugar no se babia qmtado el
abrigo, ya había llenado todos los bolsillos de grandes
fajos de billetes de Banco y de paquetes de monedas. de
oro, no sabiendo después donde guardar las ganancias,
descosía los del chaleco y del pantalón y los rellenaba de
papel, incluso 'la petaca, el paí'iuelo, el sombrero, todo lo
que podía servirle de recipiente.
.
Y seguía jugando y seguía ganando, como UJ?- furioso,
como un hombre ebrio; arrojaba puñados de lmses sobre
la mesa, al azar, con un gesto de seguridad ¡ desdén, y
con el mismo levantaba sumas enormes del tapete,
Solamente sentía como una brasa en el corazón; pensaba en la pequeña mendiga dormida ~n la nieve, en la
nii'la que él había robado.
-¿Estará todavía en el mismo sitio? ¡Si, debe estar!
Dentro de un rato......si, cuando suene la una......¡lo juro!. ........saldré de aquí, iré á buscarla........ .la cojeré en
mis brazos dormida, la acostaré en mi cama y la adoptaré, la ed~caré, la ameré como ~i fuese hija mía y no la
abandonaré nunca, nunca!
Pero el pendulo dió la una, y el cuarto y la media y
los tres cuartoe ......... y Luciano permanecía sentado todavía á la mesa infernal.
Al fin, un minuto antes de las dos, el banquero se paró bruscamente y dijo en voz alta:
-La banca ha saltado, señores ¡No va más por hoyl
De un salto se puso Luciano de pie, rechazando bruscamente á loa jugadores que lo felicitaban, rodeándolo
con envidiosa admiración. Partió vivamente, bajó la escalera, y corrió hasta el banco de piedra.
. .
.
De lejos, á la luz que proyectaba un farol, dishugu1ó
á la joven.
-¡Que dicha! la encuentro todavía.
Se acercó y le cogió la mano.
-La tiene helada, ¡Pobre criatura!
Tomóla en brazos y la lel'antó para llevarsela. La cabeza de la nifi.a se inclinó hacia atras, sin que se despertara.
-¡Como se duerme en esta edadl-murmuró.
La apretó contra su seno para calentarla, y presa de
una vaga inquietud quiso, á fin de sacarla de ese suefi.o
pesado, besarla, como en otro tiempo á su hermanita.
Pero entonces advirtió coa terror que los párpados de
la nifia estaban entreabiertos y dejaban ver, á medias,
las pupilas vidriosas, apagadas, inmóviles. Luciano, herido su cerebro por una sospecha terrible, puso su boca
pegada á la boca de la pequef\uela...... no respiraba.
.M:ientrae, con el luis de oro robado á la mendiga, Luciano ganaba una fortuna ea el juego, la niña abandonaca había muerto, ¡había muerto de frío!
Ahogado por la angustia más horrible, Luciano quiso
gritar, y en el esfuerzo que hizo se despertó de su pesadilla 11obre la banqueta del círculo, donde se había dormido poco antes de la media noche, y doode el mozo del
garito, yéndose el último á las cinco, lo había dejado
tranquilo por compasión al arruinado.
Una aurora brumosa de Diciembre hacía palidecer los
vidrios de las ventanas. Luciano salió, empeñó su reloj,
tomó un baño, se desayuné y fué á la oficina de reclutay z.
Hizo la misma Jugaoa úvs , • :. - t:-"q veces. siempre miento á firmar un compromiso voluntario en el primer
'·.:...'c::tc de cazadores de A.frica.
&lt;ion la misma suerte: Tenía ahora delanw, suyo, un mon•
.-:
0

~Ít\~
Hoja 11álida.
El bardo al escribir moja la pluma
En la pálida luz de las estrellas
·
Y por eso sus cantos no son tristes,
Ni tienen la negrura de las quejas.
Yo, que tengo en mi cielo eólo nubes,
Mojo mi pluma entre las sombras negras;
Por eso entre mis notas hay nvstálgias
De almas que ee marchitan por enfermas.
Así. ..... cuando contemples esta hoja,
Que escribí con la tinta de mis penas,
Tal vez aparecer miren tns ojoe
Del alm~ que te adora las tristezas.
Por eso no Ja mires mucho tiempo
Ni te acuerdes de mí cuando la leas..... .
Yo no quiero que sufra amada mía,
Tu noble corazón en primavera.
L..u1PS.

f
ULTIMO DESEO.
Cuando la sombra de la mner~ empañe
El sol de vida que mi pecho enciende,
Quiero que mi alma al ascender se bañe
En el perfume que tu sér desprendd.

*

* * que inunda
Quiero morir con el amor
l.&lt;.adiante y puro, en su explosión de hechizoe,
Y hundir la frente en mi embriaguez profunda
En la onda espesa de tus negros rizos.
*

**
Quiero morir en los ardientes
lazos
De la pasión que en nuestro sér estalla,
Y redimido ascenderé ea tus brazos
A la región en donde todo calla.
*.*

Sentir la gloria que tu sér inflama
Y en las cadenas de tu amor opreso
Quemar mis labios en la ardiente llama
Donde arde el polen que fecunda al beso.

*** que
Quiero morir con la pasión

abruma
Que incendia y vibra, y aunque deje un rastro,
Tenga la vida del girón de bruma,
Que se evapora al resplandor del Astro.

***

Así quiero morir; y en el instante
En que mi espíritu á lo ideal se encumbre,
Serás en mi alma vibración que cante,
Flor que embalsame y arrebol que alumbre.

*

Y cuando el golpe del **
dolor, rendida
Te baga caer sobre wi cuerpo inerte,
Quel el beso cante su explosión de vida,
Y el llanto gima su oración de muerte.
Bmnro FENTANBS.

Mientras de unirme á tí se acerca el día,

tn amor recuerdo y tu virtud imito,

tu virtud que era inmensa, madre mía,
y tu amor maternal que era infinito.
La que ama un ideal, y sube.... y sube....•
suele morir ahorcada de una nube.
CAMPOAMOR,

LA NOTA DE LA MODA-TRAJES DE ESPEOTAOULQ.

La nota de la moda.
Este año no cederá en ele:gancia á los precedentes. El
arte en la Toilette, hace graadíBimos progr&lt;esos, aun cuando parece en cada estación,
-que ya no puede ir más alla.
La fantasía de los modistos y modistas se ejerce espe-eialmente en las toilettJ! de teatro y de calle; siendo como
son las primeras de gran oportunidad, ya que en el otoño
empiezan á abrirse todos los
salones de espectáculos, los
modelos menudean, habiéndoleeá cual máB hermosos.
De losque gozan de más boga, retiramos tres, muy ele.gantes, paraofrecerlos:í nuestras lectoras, en unión de un
modelo de traje de calle, de
exquisita confección.
En general, la tendencia
de la moda en est.:. estación,
está comprendida en las notas siguientes:
Loe sombreros que prome•
ten multiplicarse durante to·
do el invierno, son de fieltro
yte rciopelo negro ó marrón,
de casquetes elevados, ornados de cintas de muaré y de
hermosas plumas amazonas,
fijadas mediante adornos de
acero que varían hasta el infinito y muy artísticos. En
cuanto á la forma adoptada, según lo que preveen loe
ESTUDIANTINA "AURORA"
grandf-e confeccionadores de
Roberto G6mez Adolfo :iieva.. José Agunyo. Leopoldo :N'ien.
París, prevalecerá la amazona modernizada.
Nandolina ! &lt;&gt;.
Mandolina~;,.
Jfandnlina 1"'.
I&gt;irrrtora.
JCando'i,,a 1 &lt;:.
GuUarra.
Los peinados históricos, siJulia Fuentes. Juana Camargo. Magdalena. León, Maria Agu&amp;yo. Esther Moreno. .A.ngela. León,
guen gozando de favor, tales
como los peinados Directorio y loa que se adaptan á los
En ese período: de su desarrollo, necesitan más hisombreros mosqueteros Luis XIV.
giene que corsé ó aparatos. .
En cuanto á las telas, pueden hacerse pronósticos muy
A.gua fría, gimnástica, esgrima en el campo, juego de
segu~os. Se llevará mucho muaré y mucho terciopelo. La brazos ...... en suma, actividad: tal es el mejor medicafabricación de telas clásicas, tales como el paño, se per• mento. Con esto y uua buena nutrición, la cual no eigni•
fecciona de día en día; los pafi.os extra-satinados, de tan fica un exceso de viandas ni de fierro, ni de drogas, sino
bern:~oso asprnto por su simplicidad, atraerán siempre la una alimenta~ión abundante, se obtienen espléndidos reelección de las elegantes serias.
sultados.
A.liadiríamos, que debe procurárseles una vida tan aleEL MEJOR REMEDIO.
gre cuanto sea posible. La risa es sana, sobre todo para
la juven~ud.....• y muchas plantas delicadas se marchiLas jóvenes tienden frecuentemente á perder su esbeltan porque les falta uu rayo de sol.
tez cuando crecen, pero á menos de que se produzca una
-desviación aosoluta de la columna vertebral no por esto
Loe padree de familia que frecuentemente leen en el
se vuelven jorobadas.
porvenir muchos cuidados para sus hijos, deberían pro•

curar, de todas veras, hacer•
les agradable la adolescencia;
para esto bastaría procurar á
las jóvenes, sobre todo, ejer·
cicio en :pleno aire. No so~
ni los bailes, ni los teatros,
los que conviene elegir para
ellas como distracción, sino
mas bien el úmni8, la natación, los largos paseos con camaradas, léjos, muy lejos,
entre los árboles y á través
de los campos donde sea permitido cantar, saltar, y hacer locuras..... .

-~

,:

Estudiantina "Aurora."

.., ~·t .--

; Darnos una fotografa de es•
ta simpática estudiantina que
fué muy aplaudida la noche
del 22 del pasado en el Teatro del Conservatorio Nacio•
nal de Música, en la velada
músico-literaria que organizaron los alumnos de la Escuela Nacional de Comercio
y Administración.
-

...I O I -

COLDCREAM.
Se hace con ½onza de cera
blanca puesta en una vasija pequefla con dos onzas de
aceite de almendras; una vez
bien fundida la cera se leaiia •
de dos onzas de .;gua de rosa. Esta adición ha de ha•
cerse muy despacio y agitando bien la mezcla con un
tenedor para que se incorporen perfectamente las tres
substancias. El cold cream
Guilamt.
Guilarrti. 7;:,
se hace también con 10 dracMaria Fuentes. Luisa. camargo,
mas de eepermaceti, 10 de
cera blanca, 8 onzas de manteca purificada, 15 granos de
subcarbonato de potasa, 4 onzas de agua de rosa, 2on.zas
de alcohol y 10 gotas de extracto de rosa. . Otra preparación muy usada es: aceite de almendras, 2 onzas, espermaceti, I onza, cera blanca, ½onza. Se pone el todo en
una vasija tapada, se mete ésta en un puchero de agua
hirviendo y una vez obtenida la fusión se añade á la mezcla un poco de agua de rosa y se bate hasta que se enfr(e.
PASTA. PARA EL CUTIS.
Las claras de 4 huevos hervidas en agua de rosa, ½onza
de aceite de almendras dulces; se mezcla todo hasta que
se reduce á una pasta espesa.

�18

EL MUNDO.

250
CUENTO~ DE ANFITEATRO.
¡PODRE JUAN?

J.
Caía el sol en un horizonte inflamado; sobre la superficie irisada del cielo estaban prenJ.idas algunas nubes desflecadas que, maculando con sus contorno~ irregulares, el
tapiz rojo sangre del firmamento, seme¡aban enormes
manchas de tinta en un lienzo encarnado. Atardecía len•
tamente.
Los dos estudiantes salieron del anfiteatro con los sombreros arrojados bácia atrás, restreg.i.ndose las maaos hú ·
medas· cerraron la puerta de hierro y se deslizaron silencio;amente hacia la calle; marchaban á paso lento Y
absorvían con fruición aquel aire luminoso de la tarde.
El trabajo había 3ido fatigosamente duro y para aprovechar las postreras horas de aquel día de Agosto, descendían pausadamente hacia la parte populosa de la
ciudad.
El pensamiento de ambos revoloteaba ~omo un pájaro
maravillado en redor de la eterna obcecación de los esp( ·
1·itus creventes: el amor. La misma mujer vestida con las
galas brflladoras del deseo, aparecía deshojando corolas
en los cráneos de los dos, henchidos de anatomías y mor·
bosidades. Tomados del brazo y con las pupilas inconscientes sobre la lejanía incendiada, bajaron algunas
calles y de pronto. deteniéndose Tmo de ellos:
-Oye. Juan-dijo-¿te gusta mi Lupe?
Juan dilató los ojos asombrado. Aquella pregunta lo 1:a
bía sorprendido precisamente en los momentos en que sm
darse cuenta de ello, acariciaba con caricias imaginarias,
el rostro pálido y de misteriosa simpatía de aquella.mu·
jer evocada por el compañero; creyó haberse descub~erto
impensadamente y se apresuró á contestar, con cierta
violencia sospechosa:
-¿Que si me gusta?......Pues, ...... no es fea ...... sí, algo
me ae;rada.
-Pues, siendo así, óyeme.
Y lo arrastró á través de la horrorosa multitud que se
atropellaba en las avenidas.
La noche avanzaba rápidamente por el cielo, y encendía en él estrellas que se antojaban cirios ardiendo sobre
un túmulo. La tarde daba sus último~ aletazos en la lejanía incendiada.

II.
Juan, que se figuraba sorpr1&gt;ndiclo en sus íntimas cavilaciones, se temió una conflagración u.e celos rabio3os en
el almaenamoradade~n compañero. y pú-os., á hilvanar
con &amp;rabajo un razonamiento qne oponer victoriosamen•
te á los seguros reproche~ df'l celoso; así es q11e su asombro no tuvo fronteras cuando, SPntados ya en una ban•
ca herrumbrosa de 1111 paseo público, el adorador de
Lupe se produjo en estos inesperadoq término-:
-Juan, debo ser franco para contigo; Lupe me intere•
salo mismo que esto-y arrojó ,1na cáscara con el bastón
-Lupe es para mí una positiva carga; ¡si tn supieras las
horas de admirable fastidio qne paeo junto de ella?
¡,Qué ea buena?...... no lo niego; pero la verdad es que
la virtud y la bondad no constituyen por sí solas una
mujer á mi gusto ...... no me explico aún que extraños la•
zos me unen con ella; yo jamás lar be amado, y en este
sentido ella me corresponde con usura, creo basta me
odia un poco y, sin embargo, permanecemos uno frente
á otro siempre hastiados de representar una farsa que á
los dos nos repugna igualmente.
Mira, Juan, ella ha nacido para amar estrellas y no
hombres, aprecia en más las insípidas caricias de los
ojos á lo melodrama que los opíparos contactos de los labios que se besan; vo nací destinado á vi v1r de vida y
no de ideales sosos ¿comprendes mi desaliento al encontrat'me en pre8encia de esa mujercfoa, adorable sin este
defecto, que llama céfiro al aire.y astro 111 sol?......Tú .... .
ere11 algo soñador...... y ......1,qmeres que te presente con
ella?

Juan adivinó; aquel compañero de instintos bestiales
buscando una mujer-carne habí!!. tropezado con una mujer-espíritu. Lo compadeció interiormente.
-Sí, decía el otro, como logres hacerte amar de Lupe,
habrás ganado tres almas para la felicidad ....... tú y ella
nacidos para volar, buscarán la dicha y la encontrarán
en el arrobamiento de una mútua contemplación...... yo
la encontraré más fácilmente en la libre expansión de mis
deseos...... sacudiré mis alas tanto tiempo recogidas por
un respeto á la sociedad que estoy por calificar de estú •
pido...... ¿quieres?
Juan, ofuscado por la idea turbadora de llegará besar
el oro rico de los cabello!! de aquella mujer, conside1ada
hasta entonces como un imposible, no encontró nada extraña !a proposiciqn y fué presentado á Lupe, todo emo•
cionado y tembloroso.

III.
iY cuán cierto es que el destino tiene singulares abe•
rracioneel ¡Cuántas veces un espíritu superior nacido pa•
ra el bien y creado entre fulguraciones de la verdadera
luz, viene á caer palpitante en el cáos afrentoso de una
vulgar:dad plebeya! Y eJ1 valde clama en su agonía, sus
voces son demasiado pequeñas para llenar un abismo, y
es un inmenso abismo la indiferencia humana; la brutal
obcecación de los hombres de ahora, lo mismo atropella
la paz de un eepulcro para aprovechar un palmo de te·
rreno, que la paz de una conciencia para ensangrentar un
tálamo! Pero, afortunadamente-seguía diciendo Juan
que monologaba así días después de la presentación á
Lupe-afortunadamente habemos todavía algunos adoradora:: del ideal supremo y yo he tenido la dicba de lle·
gar á tiempo ¿Qué hubiera sido de Lupe en poder de ese
bárbaro?-ese bárbaro era el compañero.-¡ Pobrecilla, hu•
biera tenido que arrastrará través de una vida puramen·
te me.terial su espíritu lleno de bz y de misterio! ¡Pobrecilla¡
Juan hacía psicologías peligrosas para su propia tran·
quilidad; veíi, encuadrada en sus fulguraciones de ere•

ÜCTUBRE,

189e.

pt'esiones, había caído en un estado de estupor cercano.
al idiotismo; quería saber la realidad de su infortunio
convencerse de que la verdad aquella no era bija de un~
fiebre malsana y se detenía temblMoso de terror ante el
espectáculo de su desgracia. ¿Con que era verdad? ¿Aqne•
lla mujer tantas veces besada en el vértigo de la pasión
aquella mujer que juraba de tan inocente manera ser 8 u'•
ya ó de nadie no era sino una de tantas virginidades
atropelladas por el deseo? ¡Ella haber sido de otro!
Y se paseaba á lo largo del anfiteatro sintiendo que los
cráneos encerrado3 en los escaparates de cristal reían
con sorna.
-"¡Tonto!-d~cían-deberías haberlo comprendido; ...
pero la pasión extendió la mano ante tus ojos. Nosotros
que te vimos encabezando tus nerviosas cartitas con u~
"Virgencita mía" nacido entre flores allá en las nieblas
de tu conciencia, te lo dijimos alguna vez; pero no oías... "
~I se paseaba tacitu~no: su razón dee~llecia arrojada
as1 tan de golpe al abismo de una realidad sangrienta·
los gemidos raspaban su laringe y un.i lágrima, la últim~
tal vez que debía llorar, se detuvo temblando en sus pes•
tañas. El calvario fué largo, largufaimo. Su espíritu lo
ascendía con la Cruz de la angustia á. cuestas. Se VfÍa cerca de Lupe, temeroso de mancharla, tímido con la timi•
dez de quien toca un delicado c1 istal, cerca de aquella
cabecita rubia, ne aquellos ojos azules que besaba con besos rápidos y medrosos, de aquella boca que sabía decir
"te amo" de una manera: tan arrulladora ........ .
Se volvió rápidamente, creyendo escuchar una risilla
que brotaba en la sombra, y sólo vió la mancha blanquecina y esfumada de un cadáver, tendido impasiblemente
bajo la sábana.
¡Pobre Juan! Como si hubiera ascendido titubeando su
razon desde las negras profundidades de ,ma sima, vió
por fin una luz falvadora; cerca del cadaver había queda•
do un frasco lleno de un líquido cristalino; Juan lo arre·
y
bató.c(:m un verdadero zarpazo de bestia salvaje y pudo
perc1b1r, al destaparlo, el penetrante olor del ámdo fénico·
Pero el vértigo Piempre es peligroso para el espíritu
humano; es imposible traspasar los límites asignados á despues bebió, bebió mucho, con ansia, con fruición, á
las vehemencias de la pasión, sin sentir inmediatamente boca llena.
la nausea del mareo ......... Jnan se mareaba.
.··ii~· ¡¡·~;~¡;;~:. ~·~~· ~~.p~i~~ 'a:~·~;i~i~i~~; ¡~~· ~;~·~;~
Su desbordamiento de cariño no había tenido límites,
reían desaforadamente ........ .
él no comprendia e! amor más que así, tempestuoso,
ANTENOR LESCANO.
abrumador, infiniramente grande para poder ser infinitamente agradable y completamente puro para no dejar de
ser coro pletamente bueno. En ella había encontrado un
LOS TRES CAJONES.
e~píritu nebuloso, lleno de brumas de tédio y de arranques
Con ademán resnelto-como una persona que no campasionales, un espíritu al arbitrio de una neurosis y se
biará jamá~ de voluntad-la condesa Magdalena designó
adhirió á él con desesperada adhesión.
i Pobre Juan! Nutría con su sangre una serpiente que el mueble japonés, de tres cajones, en el que la luz de las
lámparas hacía temblar la laca rosa y oro, y dijo gravepronto le mordería PI corazón. ¿Acaso no es Pi amor immente:
petuoso el engendrlidor de ~os celos Rin alivio?
-Abrid uno de eaos tres cajones y guardaos bien de ele·······································
·········································
Cierta noche que Juan desfallecí&lt;1 de placer envuelto gir, Valentín, porque en cada uno de ellos he colocado
en los efluvios intensamente enervadores de los ojos de una re~puesta á 1~ preg.uPta que no cesaia de dirigirme
hace seis meses. S1 ponéis la mano sobre la contestación
su amada, mientras sus amarillent,aq manoq adelg!lzadas
se hundían en el oro rico de los cabellos de ella, pasó por más dulce-sobre la que dice: ¡Sí!-será necesario que yo
consienta en desposarme con vos; pero cuidad de no en•
la acera el antiguo amador de Lupe.
contrar una mala respuesta ...... no volveríais más.
-Buenas noches,-dijo-Adios, hermano.
-¡Ah!-dijo-llevo una probabilidad contra dos. ¿Por
Jnan se recogió rapidamente sobre sí en la actitud hos•
ca de una fiera que se defiiende; el hermano pronunciado qué os ha venido tan cruel pensamiento?
-¡Vamos!-contestó-yo tendría el consuelo, si debo
por el otro le sonó á insulto sangriento y, con entonación
complaceros, de poder acusar al acaso de mi falta ..... .
de bronca ira, dijo:
Entre los tres cajones vaciló largo tiempo; su mano,
-¡ Lupe! ¿porqué te saluda? ¿acaso te ama todavía?
-N'o, jamás me ha querido-exclamó ésta-y sns ojos trémula, iba del uno al otro, no osando tirar de las asas
azules se obscurecieron por el -paso de una ráfaga de tris- doradas. Sentía que su corazón se estrechaba ante el mieteza, sus manecitas delicadamente pequeñas se crisparon do de una mala elección! Al fin decidió cerrar los ojos y
bruscamente en las de Juan y su adorable cabeza rnbia contar con la divina misericordia de lás providencias..... .
¡Oh go7,o, oh infinita delicia! la respuesta-una hoja de
se inclinó lánguidamente.
¡Todo lo comprendió el pobre Juan! La luz se hizo en papel rosa-contenía la adorable palabra: ¡Sí!
su espíritud y vió; el desengaño fué doloroso, cruel in*** eatisfecho: después de loa
Vaientín no estaba del todo
menso y sin esperanza ...... Sintió correr laRangre embrabecida por su rostro, golpeando en sus arterias; un torbe• é~tasis, le vino yo no sé qué tristeza en la frente y en los
llino de celos envolvió su razon, la hizo confusa y entre OJOS.
-¡C6mo!--exclamó ella asombrada-¿qué te hace falta.
aquellas brumas sólo radiaba, nítida y desgarradora la
verdad cruelmente sabida. ¡ Lupe amaba á otro! ¡ Y ese y de qué teqnejas, querido ingrato?
-Tengo una pena- repuso Valentínl
otro era un recuerdo ya, no podía ~er desgarrado con las
-¡Tan cerca de míl cuál es?
manos rabiosas! ¡No; aquel rival súbitamente aparecido,
03 he debido al acaso y no á mí mismo.
era intocable y tal vez nunca dejaría de imperar en el co ·
Y continuó pensativo; pero ella, entonces, estallando
razón de Lupe!
en sonoras risas le gritó:
El estudiante, abrumado por los celos retrospectivos,
-¡Bestia!. ........ si era la misma respuesta laque hPbía.
huyó á la carrera tropezandc con las puertas que le impe·
c.Jlocado en los tres cajones!
dían el tránsito.
CATULO MENDEZ.
VI
Se detuvo en la puerta del anfiteatro. ¿Cómo llegó?
No hubiera podido decirlo. El compañero se disponía
AL CAER LA TARDE.
á salir.
Empotrado en un ángulo está el nido
Juan se adelantó; la duda le hacía sangre enel corazón.
De una viajara golondrina parda,
-Oye- dijo entrando-quiero preguntarte una wsa..... .
El borizonte inmenso y encendido
Se detuvo asustado. Flaqueó 1,u e,pír:tu como _i fuera
Por un sol como globo suspendido
á traspasar Jo~ umbrales del infierno.
Que su descenso venical retarda.
-¿Qué?-interrogó el otro.
Es la hora tan triste!. ..... Cada in6tante
Juan no bailaba palal:¡ras qt•e no le quemaran los 1·bios...
Se impregna de un fervor lúgubre y mustio,
-Decía yo...... que...... quiero saber si ella...... ya saEnmudecen los labios de! amante
bes quién ...... fué contigo ........ .
Y vaga la mirada penetrante
Una ruidosa carcajada sacudió el pecho del interrogado
Y en negras dudas mi cerebro angustio.
y se extendió resonando bajo la bóveda.
-Tú-dijo Juan casi entre un gemido-tú ¿serías..... su
El alma tiembla; el porvenir sombrío
amante?
Esconde los misterios de mi vida,
-¡Vaya, vaya! Sino hubiera yo tenido grandes móvi·
Temo encontrar tu corazón vacio
les que me impulsaran á hacerlo, ¡amás hubiera aceptado
Y agonizante abandonado y frío
gustoso el papel de aiorador engañado; si acaso te aconMi recuerdo, tal vez!. ..... todo se olvida!
sejé, en un momento de peligro que me arrebataras una
El nido entonces hallaráse yerto;
mujer, que yo te cedía de buena voluntad, fue por salLa erraui;e golondrina aventurera
varme ......... .
Que cruza por el árido desierto
¡Ella hubiera sido mía y tú comprenderás mi situación!
Ha de volver y te dirá que un muerto
Las últiwas palabras las dijo ya en el jardín. El eco
En el sepulcro á descansar te espera.
de ellas modificado por el tornavoz cJe la bóveda, cayo co·
Y ese sol como globo suspendido
roo una pesada maldJción sobre la cabeza de Juan.
Cayendo lentamente al horizonte,
Disipará la sombra de tu olvido
Entonces quedó solo. Sobre su pobre cráneo que esta·
Con la luz del crepúsculo encendido
liaba sentía flotar algo que forzosamente era horrible. No
En el purpúreo valladar del monte.
atreviéndose á investigar la naturaleza de sus ideas, te·
miendo encontrarse más infortunado si analizaba sus imMANUEL 0.BTIGOZA~

púsculc, á aquella mujercita de ~abello~ col.or de ambar
y ojos hondamente azules; la veia, entristecida, espe,ando siempre la llegada de un ensueño q11e alguna vez, sentado en el romo borde de s11 camita de virgen. le había
dicho «Espérame....... » Siempre misteriosa....... ¡A1_uella
mujer tenia, para Juan, la irresistible atracción de lo desconocido!
IV.
El sol como mi índice glorioso, fué marcando en el cielo las h~ras del año. Completamente absorvido por el recuerdo de Lupe, que era ya t_en.az é imprescin~i.ble, el es·
tudiante se dedicó á un trabaJo mtelPctual deb1htador por
lo excesivo; así creyó alPjaree de ella y tuvo mied~ de ha•
liarse entonces demasiado solo; en estas alternativas, se
hundió lentamente en una vaga melancÓlía sin nombre
y, al parecer, sin objeto.
.
Poco á poco se asimiló las claridaJes del espíntu de Lu·
pe y. al encerrarlas en el sn vo, notó con sor~esa que él
también estaba sacnrli&lt;lo por inquietudes seme¡antes á las
que suponía en ella; poco ,t p0co fué acentuándose aque•
Jla atracción extraña y cierto día. sin darse de ello cuenta Juan al tornar para de~pedirRe nna delicada manecita
d~ Lupe: tuvo una irnoulsión violenta que le golpeó el interior ,lel pecho, sintió un empnj'&lt; indomable que le movía la lengna y hal:.ló...... Pu palabraeraun hi_rviented~s·
bordamiento; ella le escuchnba con una beatifica sonrisa
de candor, recostada en las mejillas ruborosas.
Desde aquel dia, Juan amó con impetuóso amor. á aq.ue•
lla mujer atrayente por sus brumas. por. su.s m1ster10s,
acariciadora hasta el exceso en los sacudumentos de la
neurosi~, ......... la amó como se ama al peligro; con un
tanto de eabroso miedo.
Aquel cariño, como el primero de Ju"n, no era nada
prudente, era una vorágine ...... un vértigo ..... .

¡;~i~·

'1,\S•
~'(f A.
,,,,_é &lt;\-o,,,µJ.A

5&amp;S&amp;S&amp;Si5IYSMi

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000~
N verificará en el Pabellón Morisco
, las tres de la tarde, el Jueves
'

12 de Noviembre 1896.
bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $28,000.
-~-

PREMIOS:
1 Premio de.••• $ 10,000...• $ 10,000
1

1
1
2
10

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2 Aproximaciones de á $ J 00;
una anterior y otra posterior al
nllmero premiado con los ......
$10.000 ••.•......... . ...•.. $
2 Aproximaciones de ll $50; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
S 1.000••••••...•...•...••••. $

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500
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200

500

1 ,000
2,000

2,000

200
100

8415 Premios que hacen un total de $ t 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
se verificará en el Pabellón l,foriaoo,
A las U a.m., el Jueves

22 de Octubre de 1896
baJo el plan siguiente:
ID,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medlos: $ 2.00.
Cuartoa: $ 1.00. - Décimos: 40 centa.
Vl¡iéslmos: 20 cent11.
•

PREMIOS:

t Premio mayor de......•••• t
1 Premio prlnclpal de ••.•.. .,
1 Premio prlnclpal de .••.•. .,
6 Premios de $ 1 ,000 ..•..• ,.
t O Premios de ., 500 ...... ,.
26 Premios de ., 200 ...... .,
t 00 Premios de .,
100 •••••• .,
260 Premios de,.
40 •••••. .,
460 Premios de,.
20 .•••.• .,
1 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 60,000.••••••••••• ,
1 00 Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 820,000. •..... - ... s
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. ••••••••••• t
7lillil Terminales de$ 20. que se determinarán por las dos llltimas ci•
fras del billete que obten¡a el
_premio mayor de 860,000 ..... •f
799 Terminales de$ 20, que se determinarán por las dos últimas ci·
fras del billete que obtengJl el
premio principal det20,00ó..••t

60,000
20,000
1 o,000
5,000
5,000
5,000
t 0,000
t 0,400
lil,200

6.000
4.000

2.000
115.980
115.lilSO

2.761 l'rtmlo1 q111 WID u 'l'ot&amp;ldt.. $ 178.560
&amp;.r-Todos los sorteos estlln bajo la vigilancia
y"1Irccci6n personales del Sr. D. Apolinar Castillo,
lnTterventor del Gobierno. y de un empleado de la
esorerla General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco ndm. ~.
U. BASSETTI, Gerente.

Expuesto por las señoritas HuNSINGER HERMANAS. l'!- CALLE DE SAN
FRANCISCO NUMRRO 14, ha tenido grandísima aceptación.
Nos felicitamos de haber sido de los primeros en aplaudir esta
creación exquisita ~e una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Después de esta graciosa aparición, no habríarazón para que las
señoritaa Hunsinger Hermanasse admirasen de nuestrodeseo, muy
natural, de ver salir pronto de sus hábiles manos una nuevaobra
maestra.

4

~\,)~~
-

LAIT ANTÉPHi!LIQVE -

LECHE ANTEFÉL
ura 6 mezclada con agua, disi
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
ABPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

�Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

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Este periódico está impreso con las tintas fina8
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PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

Se venden en las principales Droguerlas y Farmacias.

PATE EPILATOIRE DUSSER

destruye hasta las RAICES el VELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. ele.), sin
ningun peligro para el cutis. 50 Años de Extto,ymillare~ de·testimoniosgarantiian la eftcada
de esta preparacú&gt;n. (Se vende en cajas, para la barba, y en 1/2 aaju para el bigote ligero). Para
los brazos. empléese el PI.LI. J'UllE, DUSSER, l , rue.J.•.J,-Rouaaeau, Part■•

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaína ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~ARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólfoos, etc.
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digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡?o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e\ éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha. sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para. estimular y restablecer las· funciones del estómago,
El tiempo n ecesario para una cura radical varia seg ún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzado este tratamiento; no debe 11uspenderse por
ningún moti..-o, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO D.EL TUBO: $ 2 50 .EN TODA LA REPÓBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTlVO ANDREW está de venta en todas lasprincipalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Este periódico está impreso con las tintas fina8
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos .Agentes en la Republica:-

ED.PINAUD
PARIS PARIS
37, Bould de Strasbourg -

SALES AMERICANAS

LEwrs Y BLocK, MÉxrco.
SAMUEL MUÑUZURI.
mn:co AGENTE DE

'"'"EL MUNDO"
Y DE OTRAS PUBLICACIONFS

E~ ACAPULCO.

NUEVAS&gt; SALES COLORADAS
Perfume vivificante, e xce lente contra las
fati g as y dolores de i.a b eza.
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C A SA. D E NT A.L
DE LOS

DRES.

C HA CON

SUCES ORES

CIRUJ~OS DENTISTAS.
Segunda de S a n Francisco número 7.

Ejecutau t.od&amp; clase de trabajos conforme á los últimos adelantos del arte.
Es la cam má8 a11tigua y acreditada ele la República.
HONORA.RIOS l!ÓDICOS.

..,eS BOUQUET,

010 -.

EUCALIPTO, FLOR deALBERCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAYA NOA,LILA,
YIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIEL doESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH, YERYENA.

f!a Kermesse ael aomingo.
PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

�EL MUNDO.

254

~jóEL MUNDO."
SEMANARIO

ILUBTRADO.

feléf•H .&amp;S4.-Calle de TiLurdo núm. 20.-Apartado87 11.
M:&amp;XIOO.

trépido en el cumplimiento de sus deberes, sin una vacilación, sin una sola duda.
De nuestro ejército han surgido es?s tenebrosos_ c uartelazos que manchan la bietoria patr!a; es necesario que
de él emane la solidaridad y la cohesión de los modernos
grupos armadoe.

Toda la oofflll!)Xlndencia, debe dirjgfr&amp;e
al G_erente de este periódico,

La euecrición á EL )IONDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanthdos.
· N11meroe sueltos, 60 centavos.
. .
A\'ISOS: á razón de $30 plana por cada pub1'cac1ón.

Todo pago debe ser pr,,eisamente adelantado.
JIBQIS'l'ILU)O COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLAS:B.

exclusivos para los Estado.!; Unidos y Can~cli Tñe Spanish American Newspaper "ompany, 136 L1berty SCNew Yor\, E. u.,,
41.Agentes

¡1Jl.osdent.os mil lJotttbr.cs!
l'orque consideramos á la raza espaflola como una raza
rte porque ttcnemos de este pueblo un alto conc1 pto
c~o ~eado y ené1gico,. nos apena v_n las pwfundas heiidss abiertas á su vitalidad, las te!nbles bnc_has por las
que ee escapa á raudales eu rnngre Joven y cahf-nte.. Doscientos mil hombres han sido arrancados dfl trab_aJo fe, undo para abonar el euelo de la guer~a¡ ha)'. miles_ de
liogaiee vacíos, amplias exte~Fiones de tiHra EJD cultivo,
)~grimas de bu~rfanos y e raciones dt: ví1getee que eepean el 1-.ublime misterio de la maternidad rnlvad&lt;.irn dP la
~ ida. y estas energías, eetas vitalida_des ¿cómo es posibl_e
·erlas de~rochadas gene10eamente, srn _detenerse á m1d1•
Jo que ellas significarían en la proependad de pueble,?
Lo ha dicho un periódico eepaflol y nosotros hem_os
seelltido á sus palabras: el caracter aventuren~ del ~110
de Ja pllnínsula, eu fitbre de empresas, su espíritu. ~b1erto á todo lo maravillos~ é inesp_erado., han ester1hzado
tu tiqueza pública; hacia Aménca, hmchada~ las vel~s,
u.• tncsminaban las caravelas de Col6n,_y hacia Aménca
Jum corrido los gé1roenes de la proependad espaflola _Pn
~mbrión, y mient1as de esta parte de.acá del At-lant1co
1,e l.an creado g1upoF humanos florecientes y robuet-oP,
EE¡,aña ha visto perder poco á poco los eanos el,ementos
qut- Lubieran podido levantarla como un país neo y po•
de,oeo.
·
l
y la última prmba porque atrav1eea no es. a mer.os
da ni 111 menos trnece11dental para eu porvemr!
tuDornientos mil hombres, recl_utadvs entre la parte PC·
t · a y fuerte de aquella agrupación, representan una r érenorme para su población futura, p_ara el desa1;ollo
de sus fuentes de vida, para la exp~otac1ón de sus riquezas latentes. Hay detrás de eEta cifra. mucbo_s dí_as de
apuro, aflos de eecaEez, etapa~ de an~uetioeas pnvac10nes,
rfodos de dolorosos suírmnentos .......
peEl patriotismo español_ ha hecho de la guer!a ee Cuba
un 1iwnto de amor propio¡ pe~o ¿acae&lt;? eeas vidas no rnn
1 ambién patrimo11io de la patrrn? ¿el bienestar de u_na_naci6n, no es element&lt;? que e11tra á formar en el sent1m1ento de amor á la patna?
Una reciente estadíetica espaflol~ nos hace ~aber que
e:sif1t-n tn aquel país 800,000 muJeres. rnetra1das á l~s
fui.ciones de la maternidad para se_ arraigadas al t~aba¡o
de ks campos. Y sobre este Calvario se alza e_Sf! brillante
ejE'.Tt'itO arrancado de la noble y l~vantada misión de en·
gurndecer á su patria por el trabaJo.

r

:ar

un

d~s

fa ptua be munte tJ la tt:ilun:ión :ild ejrrdfll.
-

La rensa de información ba proporcio_nado en ~Ft&lt; B
últin":os días palpitantes pormeno•es relativos á laeJPCución de un soldado, con~enad_o_á la pena de muerte por
fal1ae graves á la dieciphna militar. .
.
F más que el criterio del publico diete nrncho del
reinº:nte en la época en que Yictor Hugo di6 á la estarna su Ultimo día de un co11denado á muerte! todavía la ~onP.
·a pugna por admitir eeta dura necesidad. Pero e.1tal
CltTICI
•
·dad 6 e impone tnatemente
tn la repres1º6n d e d et er:f:i~dos delitos juzgados por loe tribunal~s ~el orden co,
a•·or es la fuerza que la hace persistir cuando rn
nmn m )a
, dieciplí11a militar. Sm
· una e~ver1ºd a d rn
· fl~.lll·
·
trata'de
bl
· una reeietencia te11az, no es posible la orgamz~ci6~ ~d~ un cuerpo dei,tina~o á. deeempefiar las má~ dehc:adas funciones rn una sociedad: En eEtos casos la pi_edad,
como hemos dicho en o_tra ocasión, es una forma impía
t' ercida contra los asc,c1ados,
.
.
JE
hecho que no ha de paear rnsdvert1do que á
ungrado de orga~1zac1
. º6n mi·1·t
roa sor
1 ª1: correspond e :°1ás
y 'dad en la dieciplma, y e6lo en virtud de este s1steioeven
.
·
h awa al unas naciones
han 1ograd o present ar ureproc
blM.:1:t~i:épocas normales la imp_lacable ley de la ordenanza cae sobre los que la contraviene~, en los mo~enue un Estado se propone reducir y reorgamzar
8
1 ~~r1a armada, la extricta aplicaci6~ de la pena dt;be
rsietir preferentemente. El menor numero de efectivo
el ejéicito ee compensa c.. 11 la waJ or ga!·ai:itía 9-ue preeenten las unidades que lo fo:man, su d1mrnuci6n pro·psiva con las may~n-~ s~gnndades que ofrezca.
gt Cuando 11 uestro ~Jérc1to 11bsorvla las tres cuanas partes
de los astos públicos y su ptreonal tra doble !1el 9-ue
gontamos la glonoea etapa de los pronunc1amiena 11ora c
• de la Repu, bl 1ca;
·
reaba
y Pi· hemos de desenBefio
t.oe ·ee• d~ "'!:rmento revoluc1onano,
·
· et· h emos de ahogar
1r111r
,;o 0-1.e
•
· ·
'é ·
á ):\ hidra en 1m 3gujero, prrc1so es c~net1tuir 1~n eJ r_c1:t-0 firme y F6.irlo, nu c1wrpo de fegundad nac1011al, ir-

!~

!'.;,

J.olitica Q&amp;tntrttl.
RESUMEN.-Increible aventura de los Estados Uoidos.-Incoost&gt;cuencias d11 su política. - .E!!paña y la lnsurrecciim
de Cuba y Filipiua".-Angutitiada situación.-Nubes awenazante11 de- tempestad.-Lealtad y patriofümo.
Con qué insistencia corrió Pn loe pasal'lo~ ~fas la noticia dA que un buque americano había rec1b1do órden~s
apremiantes paia f&lt;.12ar el paso de los Dar~anelos, cualesquieia que fnteen las protestas de! gob11:rno tnrc_o y
las consecueLcias de un acto tan atrevido como poco JUS·
tificadol
.
Una y otra vez se habló de que el Gabinete de la CDea
Blanca. contristado con las noticias desconsolador9;s qu"
llegan continuamente del revuelto Oriente anunciando
nuevos y espantosos atentados contra los cr_ietian?s, ee
resolvía a pasar por enciILa d" todas las cons1derac1011Es
internacionales, con tal de tener un buque de guerra en
las aguas del Bósforo, para que eirvil'ra de refugio en cdso
apurado al Ministro americano y de rePpeto al Sultán
para no continuar tn su inicua tarea de sangre y de matanza.
.
Grande extrafieza causaba penear que un gobierne-,
que á riefgo de rompn las cord_ialt-s relaciones y la tradicional ha, m&lt;•11ía que lo han umdo con la Gran Bretafia,
había def, ndido la doct-rina df'l Presidente Mo1:1roe _en
favor de la débil república de Venezuela, prete!}d1era mmiecuine tan abiertamente y de manera tan v10lenta en
Ja polí1ica imerior de la vieja Europa. Con gran a~ombro
ee hacía notar la inconernuencia de los Estados Unidos,
defendie1,do de este lado del Atlántico el d~recho de_las
potencias americanas para rechazar toda mtenenc16n
txtr~fla, que tendiera á menoecabareulibertadencua~to
á Ja forma r.-publicana, y ~n Poberanía en cuanto a la JD·
tegrid1-d d• 1 territorio, y ol~idando su tradici6n_y supo·
lítica al pretender intervemr en asuntos ext1anJeros que
pC'co ó nada af, ctan eue lPgítimos interes~s.
y sucedía que nos reeistiamos á creer la probabilidad
siquiera de tal aventnra, por máa que suponí.imos e~1 el
orden de lo posible. una inteligencia entre los dos pa1ses
anglo-eajonee, el de aquí, con arranques cabal_le!ee~os como pueblo joven, el de .illá, emp1 fiado _en reivrnd1car el
nombre cristiano, cuando te dos los ego1smos se oponían
á su emptfi0, y cuando todos los personalfsmos riv~les
cerraba11 los oídos á lo que no fuera la propia conven!en·
cía. Pensábamos que la Gran Bretafla que tan repet1_dos
desaires ha sufrido al querer intervemr en el conflicto
armenio lo mismo bajo el gabinete liberal de Lord Roeebery q'ue bajo la dirección conservadora del Marq~1és
de Saliebury quisiera buecar un compafiero fiel á quien
achacarle la ;esponsabilidad, en el eyento de un fracaso,
y 1m aliado leal y de respeto con quien poder contar f n
el remoto caso de que ee encendiera la guerra europea
por los arrebatos juveniles de la nación americana.
Pero á la verdad no ha existido tal inteligencia, 6 no
ha seguido haciéndose manifiesta! pues ya el sefior T~rrell ministro de los E~tados Umdos cerca de la Sublime Puert11, ha declarado francamente que no ha habido
órdenes ningunas recibidas del Gobierno Je Washington,
y que nunca Ee ha tenido la intención de cruzar los Dardanelos sin· el consentimiento de! Sultán. . . .
Nada autorizaba, en efecto, m daba leg1t.1m1dad á esa
aventura; y si la~ grandes potencias marítimas recelan
de toda acción violenta en las aguas turcas, no obstante
la resistencia de sus acorazados y el alcance de sus cafiones si las nacionPB europeas, signatarias del tratado de
Be;lín, que es c~mo la corriente eléct:ica que g .. Jvaniza
al caduco imoe1·10 otomano, no se deciden á dar el g:&gt;lpe
de gracia á esa sombra fatídica de una civilizac!6n muerta; si los que ~ás se afa11an y prepotran á recoJer la herencia del monbundo desahuciado, no se atreven á arrojar la chiepa que pueda provocar general co11flagraci6n:
mal podrían los Estados Unidos, apartados por su situación alejados por sus intereses, y extraños por su política á '10 que sA refiere al trabajoso equilibrio europeo, intentar u11a acción que pudiera ocasionar la ruptura de
ese equilibrio.
Puede servir para crear adeptos, como ha servido á los
congregados d~ 'St. Luis. y de C~icago, recomendar una
política extranJera enérgica y activa; pero á Mr. Cleveland
que está terminando su periodo presidencial y no aspira
á la reelección, e6lo le ocasionaría zoz?brae innt:Cesarias
y cuidados graves lanzarse en ese cammo de arriesgadas
y tor¡:es avtnturas internacionales.

..

Difícil es y angustiada la**situación porque atraviesa
España amenazada en el interior por los arrebatos del
eterno pretendiente Don Carlos de Borb6n, y por las impaciencias de los republicanos, que á las veces dan seña·
les de su existencia con algún motín que luego es sofocado, y compro_metida en s~s provincias de -qi~r~mar con
las insurrecciones separatistas de Cuba y F1hpmas.
En vano los optimistas tratan de formarse unísonas ilusiones y crear castillos en el aire, haciendo apar~cer á
través de un prisma seductor con colores al&lt;&gt;gres la descripción de un cuadro que tantas sombras obscurecen: la
triste realidad nos hace ver que la revolución de Filipi•
nas se fortalece y extiende cada día, en formidable empuje y que la idea republicana arraiga cada día más eu
los ~mpos cubanos, tintos en ea11gre de rebeldes y empapados en sangre de espafioles.
El primer brote de l!I ineurr~ci6n filipina n~ se ha podido arrancar á los primeros mtentos del Capitán General, y como la mala hierba, crece y se propaga con asombro•a rapidn.

25

ÜCTUBRE,

189C.

Ya se habla del llamamiento del General manco, ya
se apuntan lfls nombres de quienes pued_au Bl!l::t.tuir ventajosameate al héroe Joló; Ya los políticos 1,upac1entes
que no quieren atentar más que á la ingente necesidad
de sofocar en eu cuna la revolución, achacan á d.,bilidades y falta de energía del jefe, lo que es debido no más á
las circu11stancias de la colonia; Ya los soñadores que
pretenden vislumbrar el porvenir al halago di! su8 preocupaciones, seflalan las nuevas glorias que esperan al
Ejército en los campos de Luz6n cuando una mano enérgica y vigorosa dirija á l0s combatientes.
Y no ven 6 no quieren ver los inmensos sacrificios que
á la nación cuesta ya la insurrección cuban", más facil
de ate11der y por ende más al alcance de las g.,stiones de
la-metrópoli; no piensan que los cuerpos de i11dígenas,
que forman buena parte de la guarnici6u del Archipiélago malayo pueden ser desleales en el momento más precioso, y por lo mismo no hay que confiar en elloe demasiado, y como no calculan nada de esto, apenas comprenden los nuevos sacrificios y los cuantiosos gastos que se
necesitan para conservar al dominio de España las islas
todas que descubrió el intrépido Magallants.
Entretanto, un movimiento se inicia en Washington
como en pasados días, no en favor direcLamtnte de los
cubanos que luchan desesperados en la manigna, sino
pretendiendo hacer cesar por pacífica intervención
una guerra que tie11e los caracteres de cruel y poco humana. Hasta se ha aventurado la idea de excitar al gobierno mexicano para que de acuerdo eón el gabinete de
la Casa Blanca, se ofrezcan los buenos servicios de las
dos naciones en favor del orden y la paz en la revuelta
Antilla.
Todo e,to es tan grave y sombrío, que no ha faltado
quien asegure que si no se logra domiuar la insurrección
después de la campaña de invierno que promete ser decisiva el gobierno español está resuelto á abandonar la
isla de Cuba á su propia suerte. Afirmación aventurada
que á su propio tiempo desmintió el Sr. Cáuovas del Castillo, mostrando la virilidad y patriótica energía del pueblo espaflol.
Pero aun cuando así sea, aun suponiendo que el Gabinete de Madrid esté decidido á llevar la lucha siempre
adelante, rechazando toda intervención amistosa y pacífica, quedan en pie las revueltas intestinas que de parte
de los carlistas y de los republicanos amenazan, solapadas á la monarquía reinante, y la difícil condición del te•
soro que aun no puede realizar el soberbio empréstito
que solicita, y promoverá agotados los recursos que con
gran quebranto y doloroso sacrificio puao aJl¡,gar en los
pa~ados días.
Ya la opinión ruge y se agita contra la impotencia de
un gobierno que no ha podido llenar las aHpiraciones de
todos. Preciso es ahora para Es pafia contar con e l patrio·
tismo de todos sus hijos y la abnegación de sus leales eer•
vidores, para ver sereno un cielo donde ruedan tanta¡¡
nubes de furiosa tempestad.

X.X.X.
22 de Octubre de 1896.

25 ÜCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

256
h'

..

DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA.
Carros destrozados.

*

.

}CagJti se despidió de Mé~ico con su predilecto Lui.8
XL (:1er~ que al vetu_eto dramón da vida el talento del
actor italiano _que, ego1sta alguna vez, quiere demostrar
~•_ie no necesita de una obra que se defie nde sola, para
,11 rancar aplau~oil;_ q_ue él se basta y se sobra para ganar•
Jo~ con severa Jnst1c1a.
G:l públic? fué expléndido en sus demostraciones. AtroJ16, ll cada rnstaute, con su ovación el pobre Teatro de
8,rn Felipe, vi~re6 á Maggi y á su compaiiía, al final de
la representac16n.
A la s~lida, _la i:nayor parte de la concurrencia despidio
ñ los artistas 1tahanos con esterpitoeos aplausos. Aquel
fué el verdadero adios d\j la admiracién y del carifio.

PLATICAS llUSIC!LES.
Lectora bella:
Soy un apasionado del arte y como nadie del arte de
la_s notas, que mece y duerme arrulladoramente á la
vida........ .
Pero, para encumbrarnos con la música basta el vuelo
ñ,e la imaginación sol_itaria? Acaso no iríamos más lejos
b, nos encadenara el ideal amor del sueflo del artista?

lectora bella, empev.aremos? Acaso por los románticos
por esos seres que imperan en música más que en poesfa •
que han p,oducido sofladores de más voderoso vuelo e1~
la magia de las notas que en la magia de los versos. O por
los clásicos, parnasianos serenos que no hacían derroche
de pasión en eus concepcio11es para no verse obligi.dos á
caer de laaltura excelsa en que vivían siempre.
Las dos escuelas musicales no se han falseado como en
la poesía, y tendrán perennemente su imperio radiado en
todas lae regiQn~, siéndo ellos el foco. En las dos, '}Ue son
los polos arll'.lómcos- del arte, graV"itan todas las generaciones, cqyas florescencias primaverales, de ano en año
de siglo en siglo, va~ produciendo genios jóvenes quepa:
Pan á través de los tiempos con la garzonía olímpica de
Orfeo y Pan, la lira y la siringa, la música epopéyica y
la música arcádica, la persooificaci6n del sueño romántico y de la naturaleza virgen.
. Las gene,aciones. se suceden y la peregrinación de artistas pasa. A la v10Ja de amor sucede el violoncello al
clave el piano, y la mara villorn arquitectura etérea de '10s
sonidos impalpables se desborda con su eterooarrnllo de
agua que vuela entre lns flores ..... ..
A las ve11erables cabelleras ensortijadas y melenudas
de Hiiendel y Bach, siguen las cabelleras empolvadas de DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA
La. locomot.ora hundida en el lugar del siniestro.
Moza;•t y Haydn; después vienen las cabezas acicaladas
ó alboratadas al uso bohemio en Liszt y Rubiastein PaDOS DESCARRILAlHENTOS.
derewski y Grieg, y de todC's esos cerebros pensante~ surgen las ideas perpetuamente vírgenes, salidas quiéa sabe
de qué laboratorio ignorado de eterna juve11tud.
Nuestros lectores están al tanto, merced á nuestra inEstudiaremos pues, lectora bella, las páginas del pasa• f?rmaci6n diaria del descarrilamiento habido el lunes úldo, pues_to que l_a música vieja siempre es nifla, y la ve- timo en la vía del Central, cerca de Zacatecas. A co11semos abrir sus OJOS adolescentes en nuestras audiciones
cue!1cia de la fuertes lluvias que cayeron últimamente 1&gt;n
como si sólo despertara de un sueflo sin haber enveje'. vanos punt~s del_ interior de la Repóblica, la línea del
cido.
Ce~trnl rnfr1ó vanos desperfectos arrastrando el agua en
Hojearemos las páginas de la vida de los grandes artis- vanos tramos el t1&gt;rraplen. Esto originó el percance que
tas, el medio en que soñaron y concibieren, todo al vue- fué de consideración, pues la locomotora y los vago11Ps
lo, para no cansarnos ni fatigarnos en una excursión he- del.tren descarrilado quedaron volcados y destrozados
cha por recreo, pero espigaremos ·todas las flores de su casi por completo, de tal suerte que á últimas fechas aún
vida _en sus flo!idos años p&amp;ra trazarnos vigoros&lt;1mente quedaban los despojos sobre la vía.
el brulo de Qu Juventad, que es lo que persiste á través
No es esta empero la sola catáFtrofe ferrocarrilera de la
de los tiempos, la edad de la fuerza y de la creación, y semana. La noche del mártes último á eso de las oncP
andando, andando, llegaremos á nuestras playas mexica- un tren de carga del ferrocarril de Cuernavaca conduci:
nas, aecenderemos á las regiones del Valle y descanpare- do por la lo~omotora n?-m. 5. se descarriló cerc~ de la &lt;'S•
moa en el estudio de nuestra música y nuPstros músicos
tac16n cJe AJUBl'O y sabido esto salió de México la locllen las poderosas facultades inertes y perdidas, en el des'. motora núm. 3, con un tender y un cabous,e para dar
granamiento de la dorada espiga del arte al caer en esta aux_ilio. La operación de encarrilar se llevó á efecto con
ti,;rra virgen é ingrata, naciendo á las lluvias del cielo en rapidez, más al regresar el tren de auxilio frente al barincones desconocidos, donde vegeta y muere después de rrio de San Diego de Tacubaya, la locoO:otora con en
haber dado un pobre fruto que esparcen los vientos...... • tender y su cabousse descarri16se á su vez, volcándoee
Pero no llegaremos sin haber pasado á través del arte por completo. Se calcula por los destrozos causados que

EL ULTIMO DESCARRILAMIENTO
DEL CENTRAL.

1

TEATRERIAS.
Otra comedia de Don Ceferino Palencia, estrenada en
el Teatro Nacional, ha conseguido para su autor nutrida
ovación. Se titula lfieves.
En la nueva comedia, más ampliamente, sin restricciones obligadas per el géne10 cómico, se manifiesta el Sefior
Palencia como exquisito obeervador de los sentimientos.
Nieres más que una comedia, es un episodio de pasiones.
La nota festiva sólo aparece por breves momentos, para
infundir animación al cuadro. El humorismo de estacomedia, es grave¡ sus chispazos resplandecen con la !uz
de la intención, y al pasar, dejan huella, quedan grabadoP como sentencias que resumen la verdad concluida
de las observaciones del autor.
Los caracteres que componen la obra, no S&lt;)n caricaturas
cursis: son personas de carne y hueso, que toman á lo
serio su papel en el mundo. Nieves es una vanidosa, una
de tantas reinas de otro sexo, que considera á los hom•
bres esclavos de su belleza, obligados á tributarle los homenajes Je eu admiración. Para Nieves el sentimiento
nada vale: el amor no debe acariciarla, sino agitar el in•
ceneario ante los altaree levantados de la mujer hermosa.
Sobre todo, su orgullo. El Docto1· es un amigo tolerant~,
consentidor, sin propósito firme, sin r11mbo, que se deJa
conducir por los más nimios caprichos de una joven vo•
luntariosa. Detrás de su leV"ita negra, no late una convicción. Halaga sirviendo de trasto, C!)mpl~ciendo. 'f_o•
da su houradez la cifra en hacerse simpático. .AnduJar
es un preferido, el hombre de moda, el disputado por las
damas que se juzgan dichosas con guardar, como polvo
de oro, en la caja de sus recuerdos lisonjeros, una flor suya. Dispensa á la mujer la gracia de Uila galantería, como se deja caer una limosna en las descarnadas manos
de un mendigo. Y, como sucede en la vida, las mujeres
van en pos de aquellas limosnas, se las disputan, se las
arrebatan, y odian mortalmente las desdefladas á las fa.
vorecidas. Don Severo es el único hombre honrado que
encierra la obra del Señor Palencia. En estos tipos, que,
al más ligero desculdo, en vez de retratos hubieran resultado caricaturas, ha dejado el pulso seguro del Sefior Palencia rasgos serprendidos á la realidad. El espectador,
al verlos sobre las tablas, los compara con muchas_personas que c.moce, que trata diariamente, con qmtne&amp;
vive tal vez.
Su desempeño, cosa sabida, brillantísimo por P,ª~te de
la Sra. Tubau, que no se cansa de revelarse al publ~co en
sus diversas faces de artista intepge~te Y. que eJ1tusiasma
siempre con los arrebatos de su mepuac16n. La P!imera
actriz española acierta á encarnar en loe persona¡es, se
despoja de las más leves líneas de su caracter y toma hasta los más minuciosos y escondidos detalles de los que represent!l. El p11hlico, en recompensa, no se cansa tam·
rnM 0.f' aplanrlirla.

Aspecto de lvS carros,

Y. los artistas _auropeos á vuelo de pájaro, dfspués de meditar y estudiar por qué, en una rápida evolución hemos
llegado á adorar la m~sica eslava,_ acaso por eso,' porque
es tan vagarosa y tan rncomprens1ble.
Se_guiremos en descripción risnefia y voluble, en fugaz
plática de una cosa encantadora y dulce, y mientras llega tan dichoso momento para mí, que las hadas arrullen
bella lectora, con baladas celestiales vuestros suef'los d~
amor!
ORO.

el tren anduvo 40 metros fuera de los rieles. Iban en él
e! maquinista Federico A. B. Wbeeler, el. fogonero Franc1sao Mendoza., el Conductor ~oberto. R. Dailt y el garrotero R. Dá.v1la. Wheler mun6 asfixiado y sus com¡,afíeros quedaron más 6 ménos lastimados.
Damos cuatro fotogratias que servirán de ilustración á
estas notas.

Otro pago de $5,000,00 de "La ~lutua."
EN I-IERMOSILLO.

�25 ÜCTUBRE, 18ij6,

EL MUNDO.

2-~

peiio y logró ~ej1;1r completamente te~minado el r rimer piso del ed1fic10 á fines del año próxrmo pasado, 1ustalándose formalmente el Asilo en su propia caea, el Jía
1? de Enero de este año de 1896.
-~
.
La fachada del edificio-de ladrillo y cantería-mira
al Norte. Tiene dos pabellones laterales y un jard.incito
central cerrado por una verj&amp;.. La construcción pre~t1,1a
un aepecto muy eimpático.
Pasada la puerta.principal, se encuentra u~o en un v,·stfbulo qne tiene en el f?nd&lt;;t un cancel de c:1stales de_ e,,lores, y á la derecha é izq111erda hay salonc1tos de 1·t'c1bo.
Los pisos son de cemento ó de madera y en todo ee ve t-1
mayor cuidado y limpieza. En cada una de 1~ alas del
frente hay un dormitorio, perfectamente ventilado por
rafgadas ventanas de vidrieras giratorias. Caoa dormiLO•
rio tiene diez y seis camas de hierro con sus colchas muy
blancas. Entre cama y cama hay una silla de tule en cuyo respaldo se ve una toballa cuidadosamente doblada.
En el blanquísimo muro del fondo resalta un cuadro cun
la imagen de Nuestra Señora de los Dolores.
En- seguida de los dormitorios están los cuartos de costura y paralelamente á éstos los salones para las clases,
con ~us mapas, pizarrones y bancas de madera, pero todo
· muy lirupio y por todas partes mucha lnz y buena vt:ntl·
lación.
Pasando por un pequeño corredór se llega á. un patio
cuadrado sobre el que caen las ve~tanas ~e otros dos
dormit-orios. Actua.lruente hay 91 niñas asiladas, deede
20 hasta 3 afias de edad. En un salón duermen las
niñas de 20 á 15 años, en otro las de 14 á 11, en 0tro la~
de 10 á 7 y en otro las de 6 á 3.
Sigue un extenso patio con hileras de árbo es 1;n el perímetro. A la izquierda eetá la despensa muy bien pro•
vista· después sigue una azotehuela con los excUFadof, y
más ~delante queda un ~m,lio salón .de cristales d'.•nde
hay un teatrito. Esta pieza es el envanto de las 1111ias,
pues todos los domingoA_ en la t~.rde se_ rep1esenta11 comedias que son aplaudidas con entusiasmo por aquel
mundo infantil.
La otra ala de este patio está ocupada por los la vaderos loa cuales están perfectamente dispuestoe. Coda cual
tie~e su llave de agua y abajo de cada uno hay una pile•
ta donde las niñas van todas las mañanas á larnrse la
cabeza, la car~ y los brazos. .
.
.
i::;igue la cocma, muy ampha y muy hmp1a. El bracero,
de azulPjos, tieno ocho hornilla!!. y un gran cakltro de
agua caliente.
Cada semana se nombran tres niñas grandes para hacer la comida y otras tr s para Eervir la mesa. Las r•Ílias
barr,m los dormitorios, arreglan sus camas, la v n y cosen su ropa, y hasta hacen la tinta J los gisee para 1a escuela.
Al fondo de este patio, queda un pasadizo, á la izrptierda del cual está la capilla, primorosamente arreulaila, y
á la izouierda el departamento de baflos. Hay e uatro
la Sra. de Bmniff'" Sri ta•. IWa Ol·a0r,r)an, Manuela Osio, Maria Algara, Lupe Landa,
Exl'E'NDIO DE DULCES Y l'ASTELES.-(Servido por
cuartos con sus placeres de cemento y sus regader:t~.
Amalia Díaz, Juana Torres y Aua A gara.
El comedor tiene dos grandes mesas colocada~ paLuz GonzálPz Cosío de López, no espei:ó á que estuvi1;ra ralelamente, y se comumca con la cocina ~r medio
KERMESSE DEL
la construcción empezada en la Coloma de Santa Juha,
para comFn?ar á ejerAntes de introducir á nuestros lectores en el. féeri~o &lt;'er la cRridad,~i!\o qne
patio de ~fine, ía, don• le la, tarde y noche del dommgo ul- se alqniló nna casa en
timo se efoctn(, la fie~t.a mas encantadora qu~ P!lede dar- la cal IP del Pino y ilesse, digamos algo dt:l A~il~ Colón, ese establec1_m1ento_que de liwgo se dió asilo á
ba enjugado tantas hígr1mas, á cuyo beneficio se d1ó la nnnF diE'z niñas. An•
opulenta Kcrmee~e de que debemos ocuparnos.
mentó á poco t.iempo
A principios del afio de 1893 e!rntuóse el ~cto solemne el número de asiladaP,
de la colocación de la primera piedra del .A.silo Colón.
y por lo tanto, laA ne•
La idea )Jrimi,rn. de la fundac\ó~ de .esta casa d1:_ bene• cesidades de la bPnéficeucia be debió á la muy d1strnguida Sra. Dona Luz fica institución. Pero
Gonzál~z Cosío &lt;le Lóoez, quien de acuerdo con el_ Sr. Pre~- no faltaron almas cabítero Don Antonio !caza, y ayud~da por la Snta. Em1- ritati vaA. Entre otras
lia Gouzález Cosfo, dió los primeros pasos para que el personas rec11Prdo que
filantrópiéo proyPcto se llevara á puro y debido efecto.
la S..ñora J &gt;oña Eiena
Los elenwntos no se hicieron esperar: la mny virtuosa Mariscal ile LimanSra. Doña Julia Gúmez de Escalante y ~l Sr. Zozaya. c~- tonr regaló al Asilo,
dieron un amplio te1reno en la Colonia d1; Santa Juha sábanaB, almohadas,
para la edificación del Asilo, el joven Iagemero Don Ma- undas y cobc,rtores.
nuel Gorozpe ofr.-ció bondado!!a y desinteresarla~ente • Las señoraR-·Y-seño-sus sen•icios profesiunales, y muchas personas dieron ritas de la Junta se
materiales y dinero para que se comenzara desde lueg0 turnaban para visitar
la construcción.
diariamente la instituLa Jtu,ta Directiva del asilo quedó cor.Rtituida de la ción y constantemente
manera si&lt;&gt;uientP: Presidenta, Sra. Doña Luz Gonzál¡,z estaban prove_,·endo al
Cosío de López; Y ocalee, Sras. Doña Concepción Ri vas de Asilo de todo lo nece•
Torres y DJiiJ. Concepción Gutiérrez de Gntiérrez. y sario para la comodiSritae. Eu1ilia Gonz.ilez Cosfo, Julia Loera, Mauuela Zo· dad é instrucción de
zaya Dolore11 Escalante y Eugenia Escalan te.
las niñas. De la calle
O.itu b1 e de 18.)2, se formó en México la Junta Co- del Pino se paso el A lombina eu..:a1 gada de celebrar, de maner3 digna y debi- silo á la calle del Cida, el cuarto centenario del descubriruiento de AméricD.
prés, y de allí á una
Paeadas las fitl~tas, las señoras y señorita,·que formaban casa de la Colonia de
la Junta uel Asilo, supieron _que habían sobrado algunos San Miguel Chapultemiles de peso¡¡ de los fondos colectados para la celebra- pec. donde permaneción, y eutonces las estimables_y caritativas damas de- ció bastante tiempo.
cidieron acercarse á los Sres. Lic. Don Manuel Romero
Hay que hacer consRubio, Don Tdesforo García y Don Ricardo Sainz, miem •
br0s de la Junta Uolombina, para suplicarles cedieran loa tar que las señoritas
EmiliaGonzáiez Cosío
fondos á b,meficio del asilo.
'1'l
Los caballeros mencionados no tuvieron ipconvenien- y Eugenia Escalante,
~
en dar ti dinero poniendo por condiciór. ÚD ica' que acompafladas de la
muy distinguida Sra~
el&gt;~&amp;ilo lltvara él' nombre del descubridor de América.
LasJundado1as del Asilo habían querido que se Uamara Luz Acosta de Gonzád~ «:l{ueetra Sefiora de los Dolores,» pero no se opusieron lez Cosío (áquien lla.:i que:Uevara el ncmbre de «Colón,» quedando, sin em- maban cariñosamente
«la mamá de la junbargo, l.!1- casa bajo la advocación de la Mater Dolorosa.
Con el dinero recibido se concluyó el trabajo de cimen• ta»), andaban constantación y. p1,1do adelantarse)a ceremonia de la colocación temente viendo ánuesde la priuiera piedra, ceremonia á la que asi11tió el Seflor trns ricos y org?,nizanLic. Don JS!anuel Romero Rubio, entonces Ministro de do fiestas para hacerse
Gobernación, y el Seiior Dr. Don Próepero. María Alar- de fondos para las neeón y Sáru;bez de la Barquera, Illmo. Arzobispo de Mé- cet1idades del Asilo. •
Entretanto, el Sexico. La qer.emonia estuvo muy luci~ y fué presenciada
flor Ingeniero Goroz- _
por m•tlt.itnrl il.e familias de nn~tra buena sociedad.
y de Garc1a y Srltas. Lezama y Mart1ne2) Campo~
L:l Juut.a, dignawtuw ¡m·t:idida por la Seflora Dofla pe trabajaoa .con .em- ITES'ro' DE uEwoos.-(Servldó por las Sras. de González

••

' ·w

Misa

"

257

LA KERMESSE.-CANTINA.-(Servida por las Sras. Josefa Terr~T"• r1e A lgarn, Conc~pción Rh"as de Torres, y Sri tas. Ruth Arce, rsabel
Vinent, Domltila Hidalgo y Couceµción Cortina).
·de un torno. Toda la vajilla es de metal barnizada de
'blanco.
Tan pronto como se cuent11 con los fondos necesarios,
el joven ingeniero D. Manuel Gorozpe proseguirá la obra,
· construyendo un segundo piso, para el cual tiene ya formado• los plano necesarios; y una vez terminado todo
el Pdificio se podrá dar abrigo allí á unas 200 nifl.as.
¡ Bemlita sea ia caridad!

Segufa á la importante in4a lnción mPncionadn, el puesto de los co11jfet1,, dirigir!() ¡.,or las :--ra~. Cam:tcho viuda
de Landa y i.arcla de Rin ·úu, s1e11uu la~ agr,1ciaclas ven-

dedoras las Sritas. Liceaga, Lola Landa y Lola Lascurain.
Cerca de las crisantPmas servían delicioso te, vPstidas
con morimones y obis el!•gantes y amparadas bajo uu chinesco pabellón, las señora!! de León y de Frisbie y las
Sritas. García Y. Fioette Girard.
Sus delicadas figura~ hacían pensar en mousmés idealizadas, en las cuales se hubiese fundido toda la exótica
gracia japone&gt;!R á la soberana belleza de las m □ jeres
blancas.
Muy hermoso era a~( mismo el puesto contiguo á é~te
último: el de los heladoR. Ahf se habfau dado ciia las
lánguidas bellezas del Mediodía; surgfan vivos y r.-tadores los colores de la bandera española, y era el dPr.:tlle
principal del adorno una gran pandereta. Despachaban
las Sras. de Gonzál..z Misa y de García, y las i::iritas.
Lezama y Martfnez Campos.
No lejos de este delicado expendio veíase el de fl )rea
natura,es colocadas en primorosas canastillas, y tan frt&gt;R·
cas y lozanas como ellas, María Landa, Carmelita Hi11cón
y María Luzárraga, vendiéndolas, dirigidas por las p,-ñoras Dofla Guadalupe Tt'rreros de Algara, Doña J,,.()nor
Mart(nez de la Torre de Escalente y Doña Marfa Lu1.ano
de Landa.
Seguía el puesto de «objetos varioP» decorado con ex•
plénuidos cortinajes. Veíase allí, colocadas en dos ri,¡,i·
sas, multitud de objetos de fantasía que tuvieron mny
bnPna venta.. Dirigían este pnesto las Sras. de Gon~:\IPll,
Buch de Algara y Dolores Riba de Cervantes, FiPnrlo
acou,pañadad por las estimable~ Sri,ías. María y Anita
Algara. Guadaltipe y Anita Riba, Lupe Landa, l~abt:l
Holh y Amalia Díaz.
Para el expendio que sPguía: el de sodas, Chucho Contreras ideó un paisaje hi¡.,erbóreo del mejor efect": un
gran témpano de hielo, ae cuya frialdad se burlaban con
sonrisa encantadora las Sras. Doña Beatriz Redo &lt;le Zaldfvar, Doña Catalina Cue\·a9 de Escandón, Dofia Guadalupe Cuevas de Mier, y laA Sritas. María de la VPga, Beatriz de la Vega, Cuevas y Luz Alcázar.
La cantina levantábase en seg□ ida mostrando un ador•
no d~l mejor gusto, servían la las tiras. Terreros de .Algara, Rivas do T•&gt;rres, Rivas de Morquecho y las Sri tas. Isabel Vinent,, Coacha Cort.ina, :.nz Arce y Do mi tila Hidalgo.
La eatiwable sefiora Braniff dirigía el expendio de dulces y 'pasteles, presidieudo al grupo más gentil que dar-

Tal es, á grandes rasgos, ***
la hi-1toria de ese benéfico establecimiento. del cual deben con justicia sentirse orgullosos el Sr. González Cosío, su digua esposa y sus hi_jas Luz y Emilia, á. los cuales se debe su fundación.
Ahora ea ya tiempo de pasear con el lector por el 're gio patio de la Escuela de Minas
'
Este patio, el mejor sin duda de México, deslumbraba
positivamente por la harmonía y magnificencia de sus
adornos y por la belleza de las innumerables sefioriti-,a
que en él circulaban, formando aquí y ahí grupos verdaderamente cauti vadorea.
Nada menos que veinte puestos, sin contar con a lgunos
saloncitos de diversiones, erguíanse en el amplísimo re•cinto, ofreciendo los contrastes más encantadores. __j

·=:

DOMINGO.

E,;

1896.

""

0

LA

ÜC'l'URRF.,

l
'P.ato de porcelana con el retrato al oleo del General Diaz, puJsto á

- l a venta en el exdendio de "Objetos Varios."

Lo primero que se advertía á la iz1uierda de la entra-&lt;la, era nn kiosko japonés, en el que la Sra. dtl Landtlro,
11us encantadoras bijas y la~ señoritas Robalo, Tt!rreros y
Cortina, expendían peqn¡,ñas cestas dt: crisantemas, y
era de verse el extraño efec1,o del maridaje momentáneo
de eaaa florea del misterioso imperio lejano. con los freseos y rozagantes encantos de las damas que las vendían.
La crisantema! ella es la flor aristócrata por excelencia,
la gran flor heráldica que desata su cabellPra abundosa
-sobre la ~eda de las mucetas y i;obre la pulida superficie
de las lacas, la flor patricia, la flor orgullosa y serena.
. Frente á este primoroso kio3ko hall.:ibase el banco, la
1nstala1ión máa importante, sin duda. Tocóle adornarlo
á nuestro amigo el artista Don .Jesús F. Contrera@, cuyo
talento é imaginacíón puestos al servicio de la hermoau~. hicieron prodigios en el adorno general. Tal iriatalae1ón mostraba un adorno serio y del mejor gusto. Eran
!&gt;anquerns las distinguidas y hermosas seiioras de Lombardo, de Laclau y de Castellanos, y las Sritaa. Fortufio,
Vélez, Valle, Moreno, Mestas y Varona.

LA K ERllESSE-Í'uESTO ""' "ÜRJETOS VA RtOS."'-&lt;Scnido p1• la.s Señoras Gonzalez Buch de Algara, Dolores Riba de Cervantes y Seil.oritas
Maria y A.nita Algara, Guadalupe y Anita Rlba, Lupe Landa, Isabel Holh y Amalia Diaz.)

�26

EL MUNDO.

258

Ü CTU.BRE,

1800..

25

se pueda, como que lo integraban las Sritae. _Gila ü ' &lt;;:;orman, Manuela Osio. María Algara, Laaunta Mariscal
Amalia Díaz, Juana Torres y Ana Algara. En este puesto
una fuente maravillosa producía un efecto que bacía soñar
en los cuentos orient,des.
.
Servían el expendio de tamales las Sritae, María Y Angela Escudero. Anita Vidaurreta y las Sras. Casanova de
Gonzá.lez, de Vidaurreta y Navar~ete ~e la Vega.
De ;os pueetes destinados á. D1ve~1ones. no hay que
dPcir sino que eran ingenioRos y borutos, tales_ como el
Massacre des innocentes. la tómbola, los cabalhtris Y. la
rueda de la fortuna. Organizáronlos la Sra Doña Ehsa
Lynch de Camacho y las excelPntísimas Sras. duquesa de
Arcos y condesá de Bois D' Aiche, Sras. de Sherer Y de
Dutour. .....
•
J
·t T
Vendían boletos las encantadoras Sritas, uam a 0 rres, Lupe Rivas, María Algara, Sarita Chavero Y otras
no menos lindas.

Pandereta pintada. por Leandro Izaguirre y puesta de venta en la.

Kermesse.

El Seiior Presidente de la República se presentó á las
~iete y miJutos, compró en varios puel!tos y tuvo pab
br.is galantes y oportunas para todas las vendedoras.
Acompañábanlo el Sr. Ministro de Relaciones y el Sr.
Bscobedo.
. .
.
P-&gt;eo después _d~ las nueve ~e. l_a !loche la d1~tmgmda
concurrencia asistió á la exhib1c1én de dos pnmorosos
cuadros vivos: «La Noche» y «Milton dictando á. sus hijas el Paraiso Perdido» organizados con mucho arte por
1:I Sr Don Jesús F. Contreras.
R~presentaba La Noche la Srit!' Luz Lag_ardi., cuyos
ojos de terciopelo tienen fulgurac1ones de cielo tropical
y tomaron parte en el segundo cuadro las niñas Rosa
Holway y Edcandon Y. Te~reros.
. .
Entre la concurrencia vimos á. las Pigmentes personas:
• Excmo. Sr. Don Emilio de León, Excmo. Sr.. CJ?nde de
Aiche, Excmo. Sr. Duque de A..-cos, señor M1mstro de
Inglaterra, Sr. Don Sebastián C~macho. Sr. Don Carlos
Rivas, Sr. Doctor D. Eduardo L1céaga, Sr. Don Romualdo Pasquel, Sras. de Liceaga, de Campero, de Pasquel, de
Viadero, de Martínez del Rfo. de Macedo, de Landa, de
Bnch de l::lalazar, de García, Ramírez de Vergara, de Barreda: de Fortuño y Miramón, de Horcasitas, de Oliva-

f

.

.
LA KERMESSE.-(PUESTO DE

LA, FLOREF.-(Servido por las Sras. Cortio~ de Alvarez Rull YTerreros de

Maria. Landa. y Carmen Rmcón Gallardo).

res de Collantee, de Fern,\ndez, de Aecorve, de Echeve·
rrí~, de Gómez Pliego, de Suinag_a; Sritas . .C!lstafied';l,
Contrnas, Kethy. del Villar, Mart1corena, V1g1l, Beatriz
Franco. Silva, Díaz, Vivanc0. Amor, Montoy, Urueta,
Benfield, Ayala, Binojo8a, Ordori&lt;-a, Buetamante, Itu~rte Jáuregui Colín. Labat Belaunzarán, Gall,11do, Rmz,
M'azorra y Cárdenas, Quintanilla, Garrido, Zabalza, Ayer,
Azpe, Segura y otrasmuchas
que no pudimos anotar.
La encantadora fiesta terminó antes de la media:noche, dejando las más gratas
impresiones.
Las guapas y distinguidas
organizadoras pueden estar
t atisfec has.
-•HINIOI••··-·Curiosidades.

Las mnjere~ Japonesas.
Creia haber tr;.zado la última lfnea de toda especie de
japonería, y veo que me he
olvidado, hasta el punto de
ofrecer un artículo, de ese
• misterioso pequeño bibelr,t
d'é!agere, que es la mujer japonesa. De nuevo, pues, me
rodeo de todo lo que pue. e
avivar, hasta 111 ilusión de la
presencia, mis recuerdos, torlavía frescos, de allá; trajes
i rnpregnados de perfumes raros vasos. jarrones, aoanicos
imágenes y retraloe. Retratos sobre todo, innumerables
retratos desparramados sobre mi mesa de trabajo; caras alPgres, .conocidas ó no;
pequeños ojos estirados hacia las sienes, verdaderos
ojos de ga o .... 1Y unos vestidos y unas posturas!... Todas las travesuras, todas las
gracias extrañas y calculadas
envolviéndose en los pliegues de largas túnicas ó cuLA KER1fESSE.-EL BANCO.-(servido por la.s Señoras L. de castcl.hmos Y Mora de Lombardo Y seño · briéndose baJ·o la extra vaganritas Fortuño, Vélcz, Va.lle, Moreno, Mestas y Varona.)

Algara Y Srltas. Me.ria. Luzé.rra.ga."

tP m, zcla de colores de sus eombrillaP.-Y la ilusión deseada me viene tan pronto, que un m_urmullo de ~nas,
voces pareceeecapare~ de Ioe álbumA abiertos, _Y ,\ ~1 alrededor oigo, en el silencio, como unas pequenas risas....
No creo que un hombre de raza europea pueda eecribi,· acerca de la mnjer japonesa nada absol~tamenteexacto, si se quiere ir máR allá de las superficies. y los
aspectos. Sólo un japonés lo sabría, ? tal vez también un
chino-pues hay afinidades de alma rncontestablee eptr~
esos dos pueblos, sin embargo tan difer~ntes- y aun e1
este estudio estuviera un poco profundizado, _ya no lolo comprenderíamos; no nos ensefiarfa nada,. porqne senos escaparía por cierto lado, que sería prec1eamt-uLe el•
lado profundo y capital.
La raza amarilla y la nuestra son los dos poloe de la
especiti humana· hay divergencias extre_m as h!'5ta en ,
nuestras manerds de percibir los obje~os exterior'.JS, Y
nuestras nociones sobre las c&lt;,sas esenc111les son á menudo inversaE. No podemos nunca penetrar completamente una inteligencia china ó japonee11; ª':1 un mo~ento da_
do, con un misterio~o tell,!or, nos sentimos ataJados_por·
barreras cerebrales 1mpos1bles de pas!lr; esas geµtee sien.
ten y piensan al revés de nosotros nnsmoe.
Seré, pues, muy somero en lo que voy . á ~e?ir, Y prefiero confesar francamente, desde un prmc1p10, que no•
podría hacer más..... .
Concluido todo eso, ahor;-han desaparecido las a~mirables ropas de formas milenarias y los anchos abamcos
de sueños. El nivelamiento moderado, se ha apoderado•
de un solo golpe, brusco, de esa corte de Mikado, qne había continuado hasta nuestros días más encerrada que un
claustro, y que había conserva~o, ~esde las viejas edades,
los ritos, costumbres y elegancias m~ntables.
_
La orden vino de lo alto; un edicto del emperador
prescribió á las damas del palacio veetirse como sus hermanas de Europa: se hizo venir precipitadamente tods.
clase de géneros; moldee de costuras, S&lt;?mbreros couf1;ccionados. Los primeros ensayos de conJunto de esos die·
fracee debieron tener lugar privadamente, tal vez con
arrepentimientos y lágrimas, quien sabe, p~ro más probablemente con risas. En seguida i,e convidé á los ~xtrajeros para venir á ver: se organizaron garden-parties,
saraos danzantes, conciertos. Las damas que habí!'-n tenido la suerte de viajar por Europa, en las embaJadas,
dieron el tono de eea admirable comedia.
PIERRELOTI.

ÜCTU13RE,

1896.

Queridos míos, dijo la condesa, ya es tiempo deque se
recojan ustedes.
Las tres criaturas, niñas y níiio, se levantaron y fueron
á besar á. su abuela.
Después fueron á decir buena noche al señor Cura que
había comido en el Castillo, como lo hacía todos los
jueves.
El Cura Mauduit sentó á dos de los nifios sobre sus codillas, pasando sus largos brazos cubiertos de negro detrae de los cuello,¡ y aproximando sus cabezas con un movimiento dulce y paternal, los besó en la frente con un
beso tierno.
•
Luego, los puso en tierra y los chicuelos se alejaron, el
niiio delante, las niñas detrás.
«Usted ama á. los niños, señor Cura, dijo la condesa.
-Mucho, señora.» La anciana levantó hacia el Curases
ojos claros:
«Y...... su soledad no le ha pesado nunca demasiado... .
-Sí, algunas veces.»
Se calló, vaciló, luego siguió diciendo: «Pero yo no había nacido para la vida &lt;,rdinaria.n
-¿Qué sabe usted?»
-¡Oh! lo sé bien. Yo nací para ser sacerdote y he seguido mi camino.»
La condesa le miraba siempre: «Veámos sefior Cura,
dígame usted, dígame usted cómo se dec~dió á. Fenunci-ar
á. todo lo que nos hace amar la vida, á todo lo que nos
consuela y nos sostiene. ¿Qué es lo que lo ha impulsado
y determinado á. apartarse del gran camino natural del
matrimonio y de la familia? Usted no es, ni un exaltado
ni un fanático, ni un sombrío ni un triste. ¿Es acaso algún acontecimiento, alguna pena lo que le ha decidido á.
pronunciar votos eternos?»
El Cura Mauduit se levantó y se aproximó al fuego,
después tendió á las llamas sus gruesos zapatos de padre
de aldea. Parecía vacilar en su respuesta.
Era un gran anciano de cabellos blancos, que servía
desde hacía veinte años á la comunidad de San Antonio
de la Roca.
Los campesinos decían de él: «He ahí un hombre honrado.»
·
Era un buen hombre :en efecto, bondadoso, familiar,
dulce y sobre todo generoso. Como San Martín hubiera
dividido su capa en dos pedazos. Reía siempre de buen
grado y lloraba también por poca cosa, como una mujer,
lo cual no dejaba de perjudicarlo un poquillo en el espíritu duro de los patanes.
La vieja condesa de Saville, retirada en su ¡¡astillo de
la Roca, para educar á sus dos nietos después de la muerte sucesiva de su hijo y de su nuera, amaba mucho á su
Cura y decía de él: «E; un corazón.»
El iba todos los jueves á pasar la velada en casa de la
castellana y se habían ligado con una buena y franca
amistad de viejos. Se entendían casi en todas las cosas
con media palabra siendo como eran los dos, gentes do·
tadas de la senci:la voluntad de las gentes sencillas y
dulces.
Ella insistió: Vamos, señor Cura, confiésese usted á. su
vez.»
El repitió: «Yo no había nacido para la vida de todo el
mundo. Me percibí de ello á tiémpo, felizmente, y con
frecuencia he comprobado que no me había engañado.
«Mis padres, comerciantes buhc;meros en Verdiers, y
demasiado ricos, tenían mucha ambición para mí. Se me
puso en un colegio. ¡Oh! qué poco se sabe lo que puede
sufrir un nifio en un colegio, por el so·o hecho de la separación y del aislamiento. Esa vida uniforme y sin ternuras es buena para los unos, detestable para los otros. Los
pequeñuelos tienen frecuentemente el corazón más sensible de lo que se cree, y encerrá.ndoloQ así, tan pronto, lejos d11 aquellos á quienes aman, puede desarrollase hasta
el exceso una sensibilidad que se exalta y se vuelve enfermiza y peligrosa.
«Yo no jugaba; yo no tenía camaradas, yo pasaba mis
horas en echar de menos la casa, lloraba toda la noche en
mi lecho, me rompía la cabeza para evocar los recuerdos
de mi casa, recuerdos insignificantes de cosas pequefias,
de hechos sin importancia. Pensaba sin cesar en todo
lo que había dejado allá lejos. Me convertía, sin saberlo,
en un exaltado para quien las más ligeras contrariedades eran penas horribles.
«De esta euerte permanecía taciturno,'encerrado, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo de excitación mental se hacía obscuramente y con seguridad. Los nervios
de los niños rápidamente se agitan; debería velarse para
que vivan en una paz profunda hasta su desarrollo casi
completo. Pero, ¿quién piensa que para ciertos colegiales
un pensum iujusto puede ser así mismo una pena tan;grande r.omo lo será. más tarde la muerte de un amigo; quién
se da cuenta ex11cta de que ciertas almas jóvenes tienen
por casi nada emociones terribles y son en poco tiempo
almas enfermas incurables?
«Este fué mi caso, la facultad de sufrir ee desarrolló
en mí en modo tal que toda mi ex,istencia se convirtió en
un martirio.
«Yo no lo decía, yo no decía nada; pero poco á poce, fui
siendo de una sensibilidad, ó mejor dicño, de una sensi-vidad tan viva que mi alma parecía una llaga. Todo lo
que la tocaba producíale rotortijones de dolor, vibraciol!es horribles y por ende v.irdaderos estragos. Felices los

EL MUNDO.

hombres á quienes la naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado de estoicis1m,!
«Llegaba á. los dieciseis años. U na timidez excesiva me
había venido de aquella aptitud para sufrir por todo.
Sintiéndome dt&lt;scubierto contra todos los ataques del
azaró del de~tino, temía todos los cont!lctos, todas las
aproximaciones, todos lüs acontecimientos. Vi vía en
guardia como bajo la amenaza constante de un infoFtunio
desconocido y siempre esperado. No osaba ni hablar, no
obraba en público. Tenía muy determinada esta sensación: que la vida es una batalla, una lucha. espantosa en
que se reciben golpee terribles. heridas dolorosas y mortales. En lugar de nutrir, como todos los hombres, la esperanza feliz del mafia na, guardaba solamente un temor
confuso y sentía en ruf un deseo de ocultarme, de evitar
ese combate en que sería vencido y -muerto.
«Concluidos mis estudios se me dieron seis meses de
vacaciones para elegir una carrera. Un acontecimiento
bien sencillo me hizo ver claru en mí de pronto, y mostrándome el estado enfermizo de mi espíritu, me hfzo
comprender el peligro y me decidió á huirlo ..... .
«Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de plantío~
y de bosques.
«En la calle central se encontraba la casa de mis padree.
Yo pasaba entonces mis días, lejos de aquella ciuaad que
tanto había echado de menos y deseado tanto.

Loe sueños se habían despertado en mí y me paseaba
en el campo completamente solo para dejarlos escapar y
volar.
«Mi padre y mi madre, completamente ocupados de su
comercio y preocupados de mi porvenir no me hablaban
sino de su veuta ó de mie proyectos posibles. Me-amaban
como gentes positivas de espíritu práctico, me amaban
con su razón más que con su corazón, yo vivía encaeti•
liado en mis pensamientos y tembloroso siempre á causa
de mi eterna inquietud.
Ahora bien, una tarde, después de un largo paseo, percibí, al vol verá mi casa á grandes pasos á fin de no retardarme, un perro que gal(,)paba hacia mí. Era una especie de e¡,pafiol rojo, muy flaco, con grandes orejas rizadas.
«Cuando estuve á diez pasos, se paró. Yo hice otro tanto. Entonces se l)USO á. agitar su cola y se aJ&gt;roximó poco
á poco, con movimientos temerosos en todo el cuerpo,
inclinándose sobre sus patas como para imptorarme y moviendo dulcemente la cabeza. Yo lo J;amé, é hizo entonces ímpetus de arrastrarse con una actitud tan humilde,
tan triste, tan suplicante, que sentí las lágrimas en los
ojos. Acerquéme á él, se esquivó, volvió de~pués y yo puse una rodilla en tierra, mostrándole dulzuras á fin de
atraerlo
«Encontróse p;ir fin al alcance de~i mano y muy dulcemente lo acaricié con precauciones infinitas.
"Se envalentonó entonces, se levantó poco á. poco, puso
sus patas sobre míe hombros y se puso á lamerme la cara.
"Me siguió hasta la casa y ese fué verdaderamente el
primer sér al cual amé apasionadamente, porque me concedía su ternura. Mi dilecció n por esta béstia fué en verdad exagerada y ridícula. Me parecía confusamente que
éramos dos hermanos perdidos sobre la tierra, taIJ aislados
y sin defensa el uno como el otro. El perro no me abandonaba, dormía al pie de mi lecho, comía á la mesa á
pesar del disiusto de mis parientes y me seguía en mis
paseos solitanvs.
«Frecuentemente me detenía á los bordes de un foso y
me sentaba en la hierba. Sam inmediatamente acudía, se
sentaba á mi lado ó sobre mis rodillas y levantaba mi

259
mano con el extremo d e su hocico á fin de hacerse acariciar.
«Un día, hacia el fin de Junio, co mo estuviésemos en el
camino de Saint-Pierre-de-Chavrol. ví venir Ja diligencia de Raverau. Corría al galope de cuatro caballos, con
su vientre amarillo y el casquete de cuero negro que cubría su imperial. El cochero hacía sonar rn chicote; una
nube de polvo 20 elevaba de lae ruedas de l pesado vehículo, después flotaba por detrás, á la manera de una
nube.
«Y de pronto, al llegar cerca de mf, 8am, asuetado acaso por el ruido y queriendo unírsemP, se lanzó hacia el
coche. El pie de un caballo lo derribó; yo lo ví rodar,
girar, levantarse de nuevo y de nuevo caer bajo todas
aquellas piernas; después el coche entero tuvo dos grandes sacudidas y vf detrás de él. en el polvo, algo que se
agitaba en el camino. Lo habían di ~id ido casi en dos:
todo el interior de su vientre desganado, pendía, salía
de eu seno, con borbotones de sangre. Ensayó levantarse, andar, pero sólo las dos patas de dPlante podían moverse y rascaban la tierra como para hacer un agnjero;
las otras doe ya estaban muei-tae. Y el animal aullaba
horriblemente, loco de dolor.
«Murió en algunos minutos. Yo no puedo expr~ar lo
• que sentí entonces y como he sufrido. Estuve encerrado
en mi cuarto más de un mes.
«A.hora bien, una tal'de, mi padre, furioso de verme Pn
ese estado por tan poca cosa, exclamó: «Qué sucnlerá.
cuando tengas verdaderas penas, si pierdes por Pje1uplo
tu mujer y tus hijos! No se debo ser necio hasta ese
grado!
«Esa frase se me grabó en la memoria y me persiguió: «¿Qué será de tí cuando tengas verdaderas penas,
si pierdes á tu mujer y á tus hijos?" Y cuando co111.i11cé
á ver claro en mí, comprendí por qué todas la¡, pequeñas miserias de cada día tomaban á. mis ojos una importancia de catástrofe. Me percibí de que estaba organizado para sufrir horriblemente por todo, para sentir, multiplicad.is por mi sensibilidad enfermiza, todas las impresiones dolorosas, y se apoderó de mi uu temor atroz de la
vida. No tenía pasiones ni ambiciones; me decidí, pues,
á sacrificar las alegrías posibles para evitar los dolores
ciertos. La exist.encia es corta, yo la pasaré al servicio
de los otros, en aliviar sus penas y en gozar con sus goces,
me dije. No experimentando directamente ni las unas
ni los otros, no recibiré más que emociones debilitadas.
''Y si supiese usted sin embargo, como me tortura y
me desola la miseria humana! Pero lo que para mí hubiera sido un sufrimiento intolerable se ha convertido
en conmiseración y piedad.
"Estas penas que palpo á caJa instante yo no la11 habría soportado cayendo sobre mi propio corazón. Yo no
hubiera podido ver morir á uno de mis hijos sin morir
yo mismo. Y he guardado á. pesar de todo un temor tan
obscuro y penetrante de los acontecimientos, que la vista de su factor entrando en mí me produce cada día un extremecimiento en las venas; y no obstante, ahora nada
tengo que temer."
El cura IMauduit se calló. Miraba el fuego en la gran
chimenea como para ver cosas misteriosas, todo lo desconocido de la existencia que habría podido vivir si hubiera sido más atrevido ante el sufrimiento. Replicó en
voz baja:
··Tuve razón, yo no era para este mundo."
La condesa no dl'c(a nada: por fin, trae un largo silencio, pronunció: "Yo, si no tuviese mis nietos, creo que
no tendría el valor de vivir."
Y el cura se levantó sin decir una palabra más.
Como los domésticos dormitaban en la cocina, ella
misma le condujo hasta la puerta que daba al jardín y
miró hundiree en la noche su gran sombra lenta que
alumbraba un reflejo de lámpara. Des~ués volvió á. sentarse ante 11u fuego y pensó en muchas cosas en ,ascuales no se piensa cuando se es joven.
·

GuY

DE MAUPASSANT.

La razón del hombre es como el globo que habita: la
mitad s.i halla sepultada en las tinieblas cuando la otra
mitad está. iluminada.
La prensa es la tribuna ensanchada; la palabra es el
vehículo :!e la inteligencia, y la inteligencia es duefia del
mundo material.
La razón se compone de verdades que es necesario decir y de verdades que es necesario calla".'.
La vida es una pregunta continuada que el tiempo se
encarga de contestar.

�25

EL ~IDNDO.

260

ÜCTUBRE,

¡GOD SAVE THE QUEEN!
LA GARIDAD Y LA POESIA.

25

1896.

ÜCTUBRE 1

1896.

Tomamos á continuación del rico joyero del poeta, al
azar, algunas de sus composiciones.

'

CASO CIERTO

Por ser una de las fuertes y poderoeas tierras de poesía;
Por eer la madre de Shakespeare;
Porque tus hombres son bizarros y
bravot1 en guerra ó en olímpicos jue•
gos;
Porque en tus jardines nace la me·
jor flor de las primaveras Y. en tu cielo se manifiesta el más tnste sol de
los inviernoE;
Canto á tu Reina, oh grande y s~berbia Britania, con el verso_gue repiten los labios de todos tus hiJos:
¡God save the Queen!

versos ei;crltos en los abaniCO" que se destinaron

a. 1,. kerm"'°" d e l d om ingo.

Abanico, tú eres uua acción bne~a.
como un beso de virgeu, puro Y risueño,
en el llanto del pobre que sufre Y pena.
Sé un n•cnerdo wuy dulce para tu dueño,
y tu seu.., que ven;os y ~ro,ua exliala,
para tu imul ~ea la fni_g1l ala
que vuela bacia el divrno país del sueño.
JusT&lt;&gt; S1EKKA.
L:1 suerte peregrina
Llé\'ete, oh blanca página dti seda!
A serenar la frente de u na her.nos~,
Que al primer beso del :imor se encienda.
BALB• ~o ,DÁ Y ALOS,

A un cruzado caballero,
Garrido, noble y ga,zón,
En el palenque guerrero
Le clavaron un acero
Tan CPrca del corazón,
Que el físico al contemplarle,
Tras verle y examinar!&lt;&gt;,
Dijo:-«Querlará sin vida
Si se pretendd sacarle
El venablo de la herida. n
Por el dolor congojado,
Triste, débil, desangrado,
Dfspués que tanto sufrió,
Con el acero clavRdo
El caballero murió ;
Pues el físico decía
Que t&gt;n el dicho caso, quien
Una herida tal tenía,
Con el venablo morfa,
Sin el venablo también.
¿No comprendes, Concepción,
La historia que te he contado
De ese garrido garzón,
El del acero clavado
Muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero:
Yo soy el herido, ingrata,
Y tu amor es el acero:
Si me lo dejas, me mata;
Si me lo quitas ma wuero.

,,/*
Tus mujere9 tienen loP cuellos de
los cienes y la blancura de las rosas
blancas,
,. Tus montai'ias están imprrgna~as de
leyendas, tu tradición es u!1a ruma ~e
oro tu historia es una m111a de hierro: tu poesía una mina de diaman~;
En los mares tu bandera es conocida de todas lae esnutnas y de todo3
los vientos, á punto ~e que la te!fl•
pestad ha podido pedir carta de CIU·
dadanía inglesa:
Por tu fuerza, oh, Inglaterra;
¡ God sm•e the QURen!

Abanico feliz, cuando la ~ermo~a
Te b~se sonntlndo,
No le cuentes mi triunío, ~o le digas
Que ya mi boca te besó prunerol
JosÉ M. BusTiLt.0S.

PensamientoJ.
l.

El alma de \os pobr~e sólo encierra .
Abandono, infortunto y descon~uelo,
Son los niño~ sin padres en la t1~rra,
Los huérfanos del cielo.
II.
Bendito del que acor•e por humano,
Al que en roto mautiro en el mar boga,
y le alarga á los núufragos la mano
Qutl salva al que se ahoga.
III.
¡Ay! los niños, los nii'ios desvalidos, ......
i A.y I si hogar y calor l_es arrebata~ .. •...
¡Son las aves que arroJan de sus nidos
UuraMnes que matan!
IV.
Ayt los niños sin pan, sin enseñanza,
Envuelto eu ulas ue ,a '""r saluorn......
¡Bien hallan los qne llevan la esperanza
Al lwerfano y al pobre!

*

* *en una de tus is •
Porque alberga~t~
las á Yíctor Hugo;
Porque eobre el hervor de t~s trabajadores, el tráfago de tus _martoos. Y
la labor incógnita de ~us mmeros, t1e•
nes artistas que te v1_sten de seda de
amor, de oros de gloria, de perlas lí·
ricas;
.,
Porque en tu escudo está. la umon de
la fortaleza y del ensueño, en _el l~n
simbólico de los reyes y el u01com1el
amigo de las vírgenes y hermanos de
Pegaso de los sofladores;
¡ God aave the Qu.een!
***

Por tus pastores que dicen los salmos y tus padres de familia que en las
horas tranquilas leen en a!ta voz al
poeta favorito junto á la chimenea.
Por tus princesas incomparables Y
tu nobleza secular;
Por San Jorge vencedor ~el Dragón ,
por el espíritu del gran W1ll y los ver•
sos de Swinburne y de Tennyson:
Por tus muchachas ágiles, leche Y
rosa, frescas y tentadoras como manzanas;
Por tus mozos fuertes que aman loe
ejercicios corporales, por tus scholars
familiarizados con Platón, remer.s ó
poetaP;
!God save the Queen!

Y.
, as almas de \os pobres están llenas
De soledad, de afJn y de hondo anhelo...
Los pobre~ gn{au á \as alma~ ouenas,
Al camrno del cielo!
JO lÉ PE'&gt;N Y ÜONTRERAS.

A los pobres.
·Gemís? ¿Por qué? los miFeros andrajos
que cubren vuestras carnes,
tanto como la púrpura y el_oro
y ei blanco armiño~los neos, valen.

0

En el eterno drama de la vida
los actores no saben
ei despues de mendigos, serán reyes;
si despues de reptiles, serán aves.

***

Reina y emperatriz, adorada por ~u
inmenso pueblo, madre ~e reyes, Vide·
torie favorecida por la mfl.uen•fa e
Nike'; solemne viuda vestida de 1;1eg~,
adoradora de la memoria del prmc1pe
amado señora del mar, eei'loradPl país
de los ~lefantee, defensora de la f~; po·
derosa y gloriosa irnciana; .,¡ h 1m!1°
que te saluda se oiga _por toda la turra: Reina buena: ¡Dws te salve!
RustN DARÍO,

Erguid las frentes pálidas y mustias,
despreciad vuestros males;
.
pensad que todoH los &lt;¡ue el mundo habitan
tienen tambien como vosotros, hambre!
Sabed que van los hombres implorando,
. horda de miserab1esl
unos pan y otros fé y otros amores
y todos un sepulcr~ que acostarse!
Secad el llanto y contemplad la altura;
allí está el fin del viaje;
.
.
para el creyente ali{, la otra ~x1etencia;
para el que no cree en nada, lo mmutabl,•.
Secad ol llanto, levanta~ la frente;
Sois fP.licPs; pedía y el bien se os hac~......
Cuantos mendigos hay que nada piden
y que teniendo pan se mueren de hambre!
JosÉ P.wx DEL V ALLB.
¡Oh l tú, que soplas sobre faz &lt;:eleste
Blandos aromas y calladas brisas,
Tú que ocultas rubores de doncell~
En' frente virgen que el amor carmma;
Sopla en todas las almas el recuerdo .
Del bien que hicieron las gallardas mñas
Que, con dedos de nácares y_roeas,
Jugaron una vez con tus varillas.
Sopla alientos de amor para _el que sufre,
Ojos refresca que el dolor lae~1ma,
Seca lágrimas, habla de los ci~los
¡Y qué Dios, abanico, le bendiga!
l\h"UEL CAB\LLERO.

'

.
Sobre el polvo de tus alas ¡oh sedeña mariposa
..
Van las rimas como extrafl.os arabescos; haz que hben
Miel de be.'IOS cuando pasen por loa labios dE: la hermosa;
Que los jóvenes pottas que soi'iand~ las e~criben
Ponen siempre toda el alma en h rima pr1moro~a,
Para hundirse en la delicia de los besos. que reciben
Tus extraños arabescos ¡oh sedeña mariposa!.. ....
Luis G. U.RBINA,

Mano tan bella al mover
tn abanico delator;
Pé nu~s bella al socorrer:
¡ la caridad es amor!

CLYNICA NEGRA.

I.

JUAN DE D10s

Pxz.1..

La hermosura es la flor que se deahoja
t&gt;n el breve dnrnr de una mañanR;
haz de tu alma un vaso que recoja,
como en un caliz, la virtud cristiana.
JEBGS VALENZUELA,

Un amorcillo travieso

Logró engañará la Puerte,
Porqne siutió anlwlo al verte
De darte en la boca nn beso.
Mllfl no te 11fendas por eso
Ni juzgues qne fué en desdoro
De tu belle1.a y decoro:
Que si la suerte ~e vier~,
Al 'punto á tns pies pusiera
No un abanico, un tesoro!

Sala de un hospital, ª1:llplia '/ sombría,
El doctor ordenaba con imperio,
Y de una úlcera al ver la rebeldía,
Al practicanto le pidió el cau~no.
Enrojecido lo acercó al pacie~te
Sin preocuparse de su suerte aciaga;
~l miserable se agitó impotente,
Lanzó un rugido y se extirpó la llagal
II.
Los que sufría la terrena) condena
De ser mirados con e.4car1110 y mofa,
Si halláis á vuestro paso la gangrena
Sangrienta y ruda, formulad la ePtr•)~.
Como el doctor, sin escuchar el gr1to
De rebelión y de dolor que estalla, .
Quemad con vut&gt;stros cantos al maldito,
Aunque ruja y blasfeme la canalla!
RoDULFO FIGU!!ROA,

F.ERNANGRANA,

Es preciso reír antes de ser di.;hoso, por miedo de
morir sin haber reído.

ABROJO.

1

UBEN Darío tiene un nombre que se

ha hecho grande ya en América: el
«poeta niñon se convirtió en izigante
para t&gt;ecalar las cimRs de ese monte mitológico conoiido
con el 1,ombre del Olimpo.
Cerebro ardiente y sonadora fantasía, imaginación poderoBB, que vuela en alas de lo ideal, pensamiento atrevido que se re:nonta más allá de lo azul en el esnacio; sí,
eso encontraréis en la obra literaria de Rubén. Nació artista y con su plectro di vino hizo sonar rea lira de n:ulgicos sonirlos que se esconde tras el velo inconsútil de la
madre Naturaleza.
A Rubé11 se IP acusa de decadente y se le tiene por
maestro de esa Escutla en nuestros países indo-hispanos;
pero no Feré yo quien Re atreva por eso IÍ. lanzar sobre él
el más leve reproche: si los rnefloe del poeta son como doradas mariposas que revolotean en torno de la luz de la
palabra, ¿qué importan que loa colores que brillan en sus
alassntiles sean del polvo impalpable que se pierdecon el
más ligero soplo, si así aparecen tan biillas y primorosas,
y recrean la mirada siquiera por un momento?
En sus poesías se bebe la 1niel de la armonia: hay en
sus cantos bélicos sonidos de clarines y tambores que ee
oyen y se palpan, así como en aquella traducción de
La8 campa1111s de Edg•nd Poe, hecha por Domingo Estra,
da, se percib~ el sonido del bronce, allá •á lu J~joe, pero claro y evijen1e: ese es el gran poder de lA armonía.
Desde ai'ios atrás, que fué nomhrado Cónsul General
de Colombia f:n Buen:&gt;s Aires, allá reside el célebre can.
tor de las glorias de Chile.
Tan luego como el Gobierno de Colombia suprimió
aquel consulado, Darío ocupó, á princi pioe del con iente
año, el puesto de Secretario privado del Directcr General de Correos y Telégrafos de la A,gentina.
Las noches tempestuosas que han pasad9 sobrP su vida, .
como él dice, le hao llevado á. aqueilas \)layas extranjeras;
pero no ol,ida á Centro América y mucho ménos á. Nicaragua, Jugar donde nació.
Los golpes rudos que ha sufrido lo han hecho escéptico: para él no hay familia, no hay amigos, no hay afecciones de esas que ligan al hombre con el hcgar donde
vió la luz primera.
Sobre ésto, oigamos lo que le dice tí Pll amigo y antiguo
compañero de letra~, el Sr. D. Román Mayorga Riva•, en
una carta que le escribió en Febrero de este afio: «Y en
verdad, tengo yo á que volver? Nó. Familia? Tengo yo,
he tenido yo, familia acaso, en toda aquella gente de mi
apellido, que es m(o hoy úoicamente?n
Más adelante, agrega en la misma carta: "Tengo un
hijo y un recuerdo sa~rado: eea es mi familia-Amigos,
dirás, Pues si mis amigos de infancia que snn los únicos
se han concluído también. Unos han muerto, otros s~
han alejado; otros, cuando he llegado, me han mirado
como á. un extranjero; me han tratado sin la confianza
de los primeros años. He encontrado una generación nueva que yo dejé en la infancia.
"En fin, ceda vez que me he ac~rcado á la tierra en que
nací, ha sido para padecer. ¡Oh, Román, tú sabes las
tristezas morales de mi niñéz, las penas de mi juventud:
sabes también, amigo mío, las cosas dolorosas del hombre ......... !
"Qué más decirte de mí? Que hago una vida de trabajo. Que he dado á la prensa, sobre todo á la "Nación,"
en estos tres allos, lo suficiente para·trrs ó cuatro libros.
Que continúo y continuaré en la brega" .........
Eso basta para demostrar lo que wfre moralmente el
gran poeta Centro-Americano en sus horas de nostalgia
allá léjos, en la Xueva York de hispano-amé rica.
'
iY pensar que tiene sobrada razón en sus quejas que
envueltas en acibar hemos leído en esa carta!
En poco está que no exclame como aquel 1mtigno romano: "¡oh tierra ingrata no poseerás mis huesos!"
Y yo Eería el primero en decir: tiene razón!
A. ~ÍlrA '-JlA.

261

EL MUNDO.

Clnando la vjó pasar el pobre mozo
Y oyó que le dijt&gt;ron:- es tu amada,
Lanzó una carcajada,
Pi1ió una copa y se bajó el embozo.
-¡Que improd•e el poeta!- Y habló luego
Del amor, del placer, de su destino,
Y al aplaudirle la t&gt;mbriagada tropa,
~e le rodó una lágrima de fuego
Que fué á caer al vaso cristalino.
J)espué11, alzó la copa
Y se bebió la liigrima y el vino!

-Yo porque le saquen los ojos y Je pongan en un despenade,o.
-Yo porque le saquen la lengua y coman xoconoxtles
delante de él.
El palacio erizado de púas de diamante candente irradiab~ con fuegos de iris y millares de monstruos de alas
membranosas y torpes azotab:rn los ángulos dando estridentes chillidos.
Yo sudaba frío. l\fe sentía desvanecer de horror y no
podía gritar ni huir, cuando un diablo, negro como el
crim'!n y el mal, cuyas cuencas sin ojos despedían un
fu lgor 1e fósforo, llegose pausadamente, y poniendo sus
cinco dedos en mi pescuezo, qne se contrajo á su contacto de hielo, dijo so:emnemente:
-¡l\Ie pertenece!
Entonces fuí puesto sobre una plancha candente que
me producía las delicias de una quemadura en todo el
cuerpo; me taparon la b)ca con un sapo que se ib.1 hinchando, me quitaron con un cuchillo los párpados para
que no me cayera de sueno, y después de úecirme que
tuviera paciencia, el diablo negro llamó con su pulgar y
su_ anular, _como se llama á un can, y ví venir un diablillo
m1croscóp1co, saltando como un arácnido, echando maromas corno un clown, brillante como una luciérnaga y
horrible como un avechucho, y á. una sena! acercó su
hociquillo de vampiro y comenzó á roer uno de mis dedos ......
El diablo de las gafas sacó un enorme reloj y dijo:
-¡Dentro de un siglo sera roído todo!
Yo sentí un estremcimiento espantoso y un dolor agudísimo en el dedo; mi pecho jadeaba y un sudor frío me
helaba sin calmar el ardor de la plancha candente.
U~ diablo gigantesco, armado de dos puñales, se acercó riendo como un de~graciado orgulloso, y dijo:
--¡Yoy á ver si tiene miedo en el corazón!
Entones sentí un espanto imondable y desperté. El
Aol de la manana cabrilleaba en la cúpula de a:r.ulejos de
la parroqnia y al incorporarme brio,amente, pude ver una
sombra pequeflita que se metía eu un agujero de la pared.
¡Horror!
Era que me babia quedado dormido con un pedazo de
queso entre los dedus, y un ratón había roído toda la noche liMta comer. e la yema de mi índice.

PARA. UN .A.DANICO.

LEDA.
Ei cisne en la sombra parece de nieve;
eu pico es de ambar del alba a! trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve,
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y lut&gt;go, en las ondas del lago azulado,
de~pués que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, baflado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras á. Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bflla desnuda y vencida
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida,
chispean lascivos los ojos de Pán.

CUENTOS LUN.ATICOS.

El diablillo roedor.
. Yo ~o ~é co~o fué. Pero el hecho es que me pescaron
sm m1ser1cord1a. Y o era un alegre perillán de escuela
que me pasaba la Yida cazando golondrinas en las comizas r subié ndome á caballo en las tapias para llenar mis
bola1llos de guayabas y duramos, y cuando el hortelano
azuzaba su jauría de perros que se lanzaban sobre mí como flecha, no tenía más que dejarme caer para el otro
lado, sobre el zacatal acolchado, y pies para que os
quiero ......... ni el diablo me daba alcance!
Pero esa vez se me durmió el gallo: no eé como fué el
caso es que me encontraba cariacontecido entre un q~orum de diablos; unos diablos feroces que tenían caras
imposibles, ~ojituertos, jo1:ohados y peludos, con barbas
de gallo y mitras de arzobispo. Caprípedes y rabilargos,
ofrecían el más pavoroso aspecto con sus cuellos de gans~ y sus col~illos rl;e jabalí, y cada vez que abrían el hoC(CO para reir de mi ~pecto compungido, vibraban en el
aire sn lengua de serpiente.
Se trataba nada menos que de darme mi gala por el ultimo pichón que había ~~scabezado, [yo había muerto]
y naturalmente el conc1ho de diablos reunido en gran
Jurado, se d_evanaba los a_esoe. Un diablo color de azufre
en combu~t1ón, se caló bie_n unas gafas de hieiro al rojo
blanco y vmo á ::erme de pies á cabeza, porque era miope:
--:A este, - diJo- ha y que degollarlo como él degolló
a\ pichón, y pegarle luego la cabeza con brea, con los
OJOS para atrás.
Y todos iban opinando:
-Yo opino porque se le desuelle.
-Yo porque le descoyunten los huesos.
-Y(\porque le unten miel y le pongan en un avispero.

¿En qué mano blanca y leve
De princesat te abrirás
Como rosa ae oro y nieve?
¿En 9.ué aromático y breve
Suspiro te inundaráR?
Ala frágil, viva y loca,
¡,Cuál ensueflo arrullarás,
Y los besos de qué boca
·
Guárdarás?
Fino biombo de sonrisas
Que levantas é improvisas
E~conditf's al amor;
¿Qué ilusión te hará su nido?
Dormirás en qué escondido
Tocador?
Tu futuro misterioso
Es un símbolo gracioso:
Busca mi alma con ardor
P .! ra abrirse, alegre y franca,
Una mano suave y blanca,
Y un suspiro, y un amor.
Abanico de oro v nieve,
Te abrirá la mano ·1eve
Y suspiros mecerás;
Pero mi alma busca en vano;
Mano suave, blanca mano
Que yo espero...... no vendrás!
Octubre de 1896,

J{umoraaas ae C!ampoamor.
Jamás mujer alguna
Ha salido del todo de la cuna.
Recibe, hermosa Gloria,
este retrato mío.
Tú has dejado en mi vida una memoria
más blanca que la tstela de un navío.
¿Qué placer hay tras el amor primero?
La devoción, que es nuestro amor postrero.
Busca en todo rivales tu mirada:
y recuerdan tus celos
un marino en el mar con sus gemelos
que siempre está mirando, y no ve nada.
Como oye hab lar del hecho hasta el abuso
llama un cura al amor el t:icio al mo.
'

..

�EL MUNDO.
carne. Poco á poco fuí
oprimiendo más fuerte...
más [uerte ......... la carne
iba siendo más dura pero
siempre bajo mis dedos
había algo blando com?
terciopelo, que we n·goc1jaba.
La música cesó, of el
ruido de una pueri;a al
abrírEe y tuve miedo, ó
mas bien sentí tener qnf\
dtijar á la niifa, ese cnel lito blanco! eea suavidad
bajó mil!'dtdns !e~e placed
tener que dejarlos para
huir. vara continuar la
marcba, el mendigar y nada recibir...... y al ruis1110
t,iflmpo continnaba opri¿ASESINOº?
miendo, continuaba acaCarlos X:, célebre asesino, narrab\ á Rus amigos algunciando el cútis y sintiennas de sus proeza3. Su, oj1Js, inyectados de alcohol, 11e
do contra mi pecho los
clavabln en los muro, y to ·naban expresiones varias de
golpPs arrebatados de FU
acuerdo con su narración. He aquí lo que con agitada
cotazón ...... los pasos se
acercaban, iban ya á eor·
voz decía:
•
«Ha sido una sola vez, una sola, cuando yo he gozado
vrenderme, á encerrarm_e
al matar ......... y eso fué tan rápido, tan breve, que á vepara siempre en una prices creo haber soñado. Yo era entonces muy joven y
sión, sin que pudiera vol _nunca había matado. H1cía muchos días que vagaba en
ver á Fentir ese goce, m1
bn:1ca de trablj&lt;&gt;, menrlig,\nJo un pedazo de pan, arrasmano ruda no se recrearía
trá.udome, mojado por la lluvia, tostado por ei sol, muermi1s al contacto del suave
to de fatiga y 11.-vclndo en el alma una de esas rabias que
y blando cuerpo........ ~einspiran tentaciones de destrozar cuanto se ve y acuchillar
guí oprimiendo con "ns1eá c.1antos pisan. Caminaba pensando en toda la negrura
dad, queriendo sentir al
de mi suerte y en todo lo desgraciado que era; feo, de una '
e,trechar por última Yez
foaldad horri"'ilante, desde chico los ho::nbred me señalatoda la delicia que hubieban riendo, y para asustar á los niños los amenazaban
ra podido sentir estrec&lt;&gt;n mi presencia. ¿Uoa mujer? ignoro lo que pueda ser;
cl,ando muchas....... &gt;t-nni por dinero me han querido: le:1 causo asco, les repugtí sus mú'!culos, sus hueno, y siempre me han rechazado en to:las partes.
sos, y como los pasos t"S E,e día era ya tarde. E l campo se extendía á mi alretu vieran mu\" cerca dflmf,
dedor, grande, inm~nso, lleno de árboles, de plantas y de
apreté C0ll todas mis fueresptga~, exub~rante de vida, proclamando la abundancia
zas. deseando sentir su
y la riqueza. Yo me moría d.i hambre.
última palpitación. su úlD~spués, no recuerdo con precisión lo que pasó, ni
timo extreme cimiento,
donde fué. Sí creo hab~r andado mucho y haberme dedeseando arrancarla á
t;ini.do muy cansado en una calle de pueblo donde todos
otros que podrían gozar
1'
dormían. Uua calle angosta silenciosa y alumbrada por
de ella, mientras yo nunun farol pendiente de un alambre. Me sentía muy canca, nnoca podría ni tan
saJo, muy cansado y con hambre me acerqué al farol
siquiera gcariciarla !
Psperando al primer transeunte para asesinarlo, para roY Jo sentí ese último es•
barlo y comer algo.
trecimieuto, lo sentí, que
Nadie pasaba, todo estaba en silencio y yo no tenía corrió por todo su cuerpo al tiempo que s~ corazón no la•
fu •rzas para dar un paso. Apoyado en la pared contem- tía má~; el cuello parPció de trapo, se enfrió .... una mauo
plaba la llama movediza del farol lJlurmurando mil maldiciones. Otros tenían casas, bnenas comidas." calor en me snjet6, pero yo de un golpe ~eco la rechazé
las frias noches; otros tenían familia, esposa, hijos; yo no deRorendiéndome para lanzar al mño y huír.
Hoy todavía Rieoto placer cuando sueñ~ y ere?
h.:.bia comido en lres dias, no tenía en el mundo ni madre,
ni hermanos, ni amigos; al entrar fn los pueblos los pe- oprimir, oprimir y afl.njar. Ha sido _la ú~1ca d~l1rro, se lanzaban sobre mi pa~a morderme y los niños cia de toda mi vída! Viendo á un mño siento imhnian al verme; á mi me faltaba todo, nunca había cono- pulsos de arrojarme sobre de él, de robarlo para
cid &gt; un placer y mis manos nunca habían tocado un ob- llevarlo siempre conmigo, para oprjmir s&gt;1 ~uello
y hundir mis dedos en é l. Sí, continuó á tiempo
j,:,tn hermoso.
Ha~ta mi llegó, viniendJ no sé de dónde, la música de que llevaba un vaso á Rus labios, fué una gran delicia...... oprimir!. ..... hundir los dedos l.. .... senun piano que escuchaba con recogimiento, como escuchaba cuando era ni.fio, durante el pnco tiempo que tuve t ir aqnella blandura extrPmPcersel ...... agitarse en
¡,adres, el órgano de la iglesia en el moU1ento de levan- extremecimientos tan pPqneños como ella!. ..... el
cnerpo inmovil y los dedos apretando siewpre,
tarse la Ho,tia. Yo escucbaba, escuchaba con delicia..... .
peusad, debe ser tan hermoso tener en las noches una siempre!
mnjer que h"Uª músiea miflntras se descansa en un buen
sillón al.abrigo dt;il _frío! Yo st&gt;gní~ escuchando y pensaua en t011 cosas olvidándome de mt hambre y de mis dtisen~ criminales.
Una puerta se abrió. Vi avanzar un hnlto pequeño que
cnaudo P.stuvo cerca de mí r&lt;Jconocí sér una nifia; en su~
.
mloos llevaba un cesto y avanzaba lentamente sin mied-i, como un inocente sin noción del ptlligro. '
LA VIBGEX DE GEDOVIUS.
Ir.\ luz del farol daba sobre su cuello, un pequeño ene·
llo ,nuy blanco, muy suave y muy 6uo. Yo nunca había
Esta magnifica pintura cuyo grabado acompañatp.,, ido en mis manos uno de esos ueues que forman la de. mos, y que fué uecha por el Sr. German Gedovi u ➔
licia de otros, de los afortunados, de los bienaventur..dos (hijo ) ha merecido infinidad de elogios y es una
d.i este mundo.
obra verdaderamente mae8tra.
·
.\lis pi~ me lleva_ron á ella instintivamente, volvió el
El Sr. Gedovius principió sus estudios en la Acaro1tro, qmse sonreir, pero cuando yo sonrío resulta un demia Nacional de S. Carlos, y los terminó en la
geito que más repugoant~ hace mi fealdad. Comprenoí Academia Real de nMimchenn Baviera, durante
édtO, pero á. pesar de mis esfuerzos, no pude alejarme. -l os 8 años que permaneció en ella, habiendo re8en~ía deseos locos de tocarla, de sentir el contacto de cibido en laR varias exposiciones que aquella veriSUd bracitos, de tenerla en mis manos nn momento co·
ficó cuatro h onrosos diplomaP.
1110 si fuera mía, y la levanté en mis brazo~· ella quizo
Posteriormente hizo sus viajes de artista por
e:ritar pero Pi espa!lto ahogó su grito, La acerqué más al Italia y perfeccionó sus trabajos de una manera exfarol. ¡Qué herm'ldaera y qné blanca, blanca como la luz
cepcionalmente notable. Los retratos que ha hecomo las flores! Tdnía sus cabellos dorados y dejaba adi: cho en esta Capital son ein duda los mejores que
vinar una so misa.como la de los ángeles. En su terror era se ban vis,o, pues reunen al exacto parecido un
hermo,a, y sus OJOS grandes, muy abiertos me miraban colorido perfectamente natural.
asustado,; luego la llevé á mis labios, las puntas cris •
El Sr. Coronel D. José Monroy, dedicó á la
padas y sucias de mi barba lastimaron su rostro y enton- Virgen á que nos referirnos, unos versos, y el Peces gritó, a) tiempo q~e golpeaba mi vientre con sus piés. riódico T!l.ll Two R epublir,.~ dice de esa pintura que
Iba á deJarla, á dt:J~rla q11edando triste como nunca.
para que el público de México pneda formarse
¡Jamás podría acar1c1ar un niño! Iba á dejarla pero la idea de las obras de este ya célebre Pintor, puede
luz del farol dió de lleno sobre su cuello bland~ y fino·
ver en la casa de los señoreq Heuer y Compañía,
sent; entonces deseos locos de estrecharla, de tocarla
esquina de San Francisco y Betlemitas la Madona
sentir una vez más ~l contacto de la suavísima piel. Des- á que hacemos referencia.
d_e entonce'! he sentido muchos deseos, mil veces he queMJ.ST.I:CAS,
rido apoderarine de algo deseado, pero nunca la tentación
ha sido tan fuerte, tan imperioea, tan irresistible como
I.
~9.uE?I día. No P_?diendo dominarme, cedí y la a~aricié,
PARABOLA.
smt,1endo extrano placer al pasar varias veces mi mano
Jam JJCCet.
fispera y callosa por su cuellito terso como un g uante.
Ella estaba muda de espanto, sus ojitos se abrían cada
Jesucristo es el buen samaritano;
vez m~ grandes Y. me miraban m~ aterrados, pero yo
yo estaba moribundo en el camino
1~0 pod1a, me era imposible resolverme á dejarla y couy, con celo de hermano,
trnu.aba pasando y volviendo á pasar mi mano sobre su
ungió mis llagas con aceite y vino.
1•il'I. Ln"go, oprimí un poco, procurando no tlacerle daDespués, hacia el albergue no lejano,
110, tan SoJIO para sentir en mis dedos la caliente blandume 1levó de la mano
1·a q•tP n•rnca había sentido. O.primía y aflojaba, sintienPn mPdio del silencio vespertino.
l'" rntf.1ble plaetr, cuando ml.S dedos ~,. hu:idí.1u en la
JJpga ke, ai-oy,5 con ab '"'"~ono

¡

25

ÜCTUBRE, HS~ti.

mi cabeza en su seno
y El me dijo: 11Tus culpas te perdono;
ya puedes ir en paz; eé siempre bu.,m•....
«Bueca mi amor; de todo cuanto existe
PP la fnente, es el alma, el igneu centru.n..... .
Y sollocé, muy.pálido y muy tristt-:
"Señor, á qué buscar si nada en_cue:-itro?
mi fe se me murió cuando partiste
y llevo su cadáver aquí dentro.......»
«Estando tú conmigo, viviría;
mas ( tu Verbo inmortal todo lo puede)
díla que surja P~ la concie~cia mía;
rPPncítala, oh Dios, era m 1 gnfa.
Y Jti~ucristo respondió: «Ya hiede».: .....
II.

GÓTICA.
Solitario recinto de la abadía:
tristes pati0s, arcadas de recias claves,
desmanteladas celdas, capilla fría
d·e historiados altares, de sillPría
de roble, domo t-xcelso y obrnuras naves ......
Solitario recinto! cnánt-as pavesas
de amores que aFcendieron hasta el;pioáru'"
donde mora el Cordero, guardan tus hue~as!
Heme aquí con vosotras, las abadesae
de cruces pectorales y de aureo báculo!
Enfermo de la vida, busco la plática
con Dios en el misterio de su santuario;
tengo sed de idealismo!
Legión extática
de monj'\s de macradas de faz hináti~a.
decid ¿aún vive.Cristo tras el ~agrario?
Levantáos dPI polvo, llenad el coro;
los breviarios agmHdan en lo,, sitiales;
que vibre vuesLro salmo liwpio y sonoro,
en tanto que el Poniente nimba de oro
las tesias de los santos en lot1 cristales!
Oh claustro eilencioPo, cuantas pavesas
de amores q11e ascendi¿ron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesa,!

...............................................................

Oraré mientras duermen las abarlesas
de cruces p~ctoralcs y de aurto báculo......

\

_!)~e~~
----

y

la vlr:i:e n de Gedovlus.

25 ÜCTUBRE, lts96.

263

EL MUNDO.

LA

INUTIL RIQUEZA..-Por Jorge Ohnet.

I.
sintiera el peso de una ruda carga y replicó con obstinación:
En el pequeño tocador tapizado de sederías chinescas
-La indul~encia no debe ser ceguera.
~011tiguo "· ,111 alcoba, la señora Mossler. sentada en un~
Esta vez, cierta emoción turbó la fina y serena fisonos'lla baja, escnchaba atentamente el informe que le estamía de la seílora Mossler. Su frente enrojeció y sus ojos
ba leyeudo el dr. Eliphas Clement acerca de las liberalidade&amp; realizadas d urante la semana que acababa de trans- se desviaron de su confidente, como si adivinamque la ob-currir. Vtll!tida con un sencillo traje de seda oscura, la servación que acababa de hacer tenía un sentido misterioso. Con aire distraído golpeó con el cortapapel la palma
reina de o ro, como era llamada en el mundo parisiense
era una mujer de seseuta años, de tez pálida, ojos garzos' de su mano izquierda y como impulsada repentinamente
y tin otro adorno en la cabeza que su cabflllo blanco Ji~ por una viva inquietuJ, que ya n.:i di.simuló, dijo:
-Qué, ¿ha sabido usted alguna nueva locura de Vageramente empolvado para disimular algunos mecho'nes
negros todavía. Sus ~anos, pequeñas y bellas, jugaban lentín?
El Ministro de la Caridad se irguió y respondió con voz
con un cortapapel, mientras que su cabeza hacía signos
de aprobación al oir las cifras importantes que pronun- enteramente irritada:
- ¿A.caso no es suficiente la última? ¡Cuatrocientos mil
ciaba su 11Mi11istro de la Caridad,» r.omo se complacía en
llamar al Sr. E\iphas. Este, de pie delante de ella, del- francos perdidos al juego en veinticuatro horas! ¡ Y con
tahures de baja estofa, en un garito de tercer orden!. .....
gado, un poco encorvado, con aspecto dulce y enfermizo
La señora Mo3sler desfrunció el ceflo; su frente se escontinuaba t1U exposición con voz sorda y velada; enume'.
raba las suma~ d8das á las sociedades caritativas, á las clareció y dijo con toda su placidez de costumbre:
-Hubiera sido robado igualmente en un círculo más
institucione~ filantrópica~, á los solicitantes de tod&gt;ls
clases, y añadía los iuformes procurados y obtenidos, elevado ...... Vamos, pue11, Eliphas; no hablemo3 más de
~omo si tuviera una policía especial, encargada de com• esa miseria...... Eso está pagado y olvidado. S1be usted
probar la miseria pública. Da cuando en cuando, una bien que aquí, gracias á Dios, las cuestiones de dinero
nota put-sta en el margan de su documento expresaba la no tienen impl•rtaocia. Y despues, no hable usted mal
inutilidad de los p·isos dados, la inexactitud de los datos de mi hijo adoptivo, aunque lo merezca. Me causa pena,
aportados por loR peticionarios, y hacía constar, con gran porque no puedo oir con indiferencia nada de lo que dice
frecuencia, un infortunio iluRorio que había tratado de un antiguo amigo como usted.
-Tenga usted el valor de confesar la verdad. Siente
deslizarae entre los clientes sinceros y mertcedores de las
usted por el conde una debilidad oue le ha producido ya
genP.rosidades de aquella mujer.
-He mandado tomar noticias en Montrouge acerca de muchas tristezas y que causará infinitas penas á otra perlas vArdaderas uecesidades del asilo de niños moralmente sona. Pero usted f!acrificaría el universo al balto bigote
abandonados. La institución es in teresante y su situa- rubio y á los acariciadores ojos negros de ese joven. La
condesa es, sin embargo, mejor y más interi:isante y...... .
eión precaria. He enviado cinco mil francos.
-¡No irá usted á. decir que la sacrifico! interrumpió la
-Para nn semestre, dijo la señora Mossler. Dentro de
señora Mossler con repemina vivacidad.
seis meses repita usted la suma.
-:fo, ciertamente; pero nunca la amará usted bastante
Eliphas tomó nota y continuó:
- La mujer de la avenida de Antin, que pedía mil qui• para pagarla el daño de haberla dado ese marido ......
Como si atacándole con aquella insistente aspereza hunientos francos para pagar una denda de la que dependía
su honor, ha dado una dirección falsa. No vive ya en la biera Eliphas evocado la peraona de quien hablaba, se
oyó ruido de pasos y, sin previo anuncio, el conde Valen· ·
-casa y la portera está encargada de enviarle las cartas.
Vive en B.1tignolles con un peluquero, que es probable- tín de Chef de Coutras abrió la puerta y entró en la hamente el que ha redactado y traído la petición: no hay bitación de la señora Mossler. Era el conde un buen mo·
nada que hacer. La orden de los Hermanos Blancos ha zo, de veintiocho años, rubio, tez rosada, mirada dulce,
cabellos divididos al lado izquierdo de la cabeza por una
recibido su dotación mensual de mil francos ......
-¿Será bastante? Ya sabe usted, Eliphas, que todo fina raya, de mediana estatura, pero admirablemente
-cuanto sP. refiere al Africa me interes¡¡, particularmen- plantado, y de una armonía de movimientos que le daba
te...... Ue gusta devolverle algo de lo que nos ha dado. euperior elegancia. L levaba un traje de biciclista, de la- Es muy bastante. señora. Si hay necesidad de au- na blanca; una almilla de 5eda azul contorneaba su ancho
pecho y en la parte baj3 del cuello, en un estrecho canementar, se lo diré á usted en tiempo oportuno ......
sú b lanco, ostentaba sus armas bordadas; una mano le-Bueno. Continúe usted.
- Aquel Mario Bouscarés, que solicitaba una comandi- vantando una espada sobre una cabeza armada de casco,
ta de cien mil francos para impulsar un negocio de alum- cm esta e'Ilpresa; 11Siempre en pie." Avanzó son~iendo y
brado eléctrico, ha hecho ya quiebra en Nime, y está dijo con aire desenvuelto:
-Querida mamá, perdóname si te molesto, pero no he
acribillado de deudas en París. Es un caballero de indusquerido pasar por los Campos Eliseos sin en&amp;rar á darte
tria, rero tiene una excusa: está cargado de familia.
los buenos díae.
-¿Niños pequeños?
Y al mismo tiempo besó la mano de la señora Mossler
-Sí, ~eñora; cioco, y la madre es una buena mujer,
con tan tierna gracia que la hizo conmoverse visible mente.
nada dichosa..... .
Después se volvió hacia Eliphas, al que saludó con de-DúBcientos francos al mes para la madre ......... En
-cuanto al Bouscarés, habrá que llamarle al orden........ . ferencia y añadió:
-Espero que el señor Eliphae tendrá la bondad de dis·
Hágale usted venir..... .
-Le tenemos aquí todas las mañanas á las diez, y pide pensarme que haya turbado su conferencia; conozco demasiado su celo para no saber que los desgraciados sal-sin descanso ver á usted.
drán perdiendo por el tiempo que os haga emplear en mí.
-Le habla1é cuando hayamos acabado.
Todo esto fué dicho con una amabilidad tan bien mez-Va á cansará usted.
clada de impertinencia: su tono fué á la vez tan burlón
- Nunca más de Jo que yo quiera.
Elipl1as no insistió. pues conocía la tranquila y dulce y tan cariñoso, q11e era imposible s;;.ber si el conde había
querido agradar ó agredir, pero Eliphas sabía á qué atefirnwza de la seílora Mossler, y siguió leyendo:
-E:l periódico El Grito de la -Verdad, qne solicitaba una nerse de antemano y no parecía ser hombre de modificar
-cantidad mensual para la publicidad de los asuntos del sus juicios. Hizo una ligera inclinación y se separó tres
Tran~vaal, es una publicación inter:nitente que no vive pasos para dejar el campo libre al hijo adoptivo de la semás q•1e de chantage. No se puede hacer nada, á menos ñora Mossler.
-¿A. dónde vas tan de mañana? preguntó ésta, atrayenque la señora quiera dar pl\rt-e á la justicia.
-No; ol vide,..ios á esos desgraciados; no valen la pena do á Valentín hacia un taburete que estaba cerca de
ella.
de qn e se tomen precauciones contra sus tentativas....
-Un buen eiemplar no sería malo, sin embargo. Son
-A la puerta Maillot, de dond.e salimos una docena
de socios u.el Omnium para ir á almorzar al bosque de
muchos........ .
Meudon.
-Hay que vivir; y la vida es dura.
-¿En vuestras máquinas de dos ruedas?
-Es nsted demasiaJo indulgente con los bribones,
- Sí, mamá.
grufió Elipha~.
-Así pues, ¿ya no te gusta el caballo?
La 11;:ñora Mossler sonrió y dijo con acento tranquilo:
-¿Por qué?
- Es que conozco 1\ las personas honradas, que no son
-Nunc. montas. No te oigo hablar más que de paseos
las más veces, Pino bribones que han ttinido éxito.
Eli phas enrojeció de iudignacién.
en bicicleta.
~',egún eso, ¿hubiera usted podido no ser la digna
-Es la moda, pasará, como todo, pero por el momenmujer que es?
to es e~ sport en boga. Todos lo hacen; yo también...... .
-¡Quién sabe, Eliphasl
Es un bnen ejercicio.
-U,ted se calumnia por espfritu de caridad y eso es ir
- Como todos los que se hacen al air..J libre........ Pero
no me hablas de Enriqueta.
un poco más lejoe.
-Mi mujer está buena...... Por lo menos lo estaba ano-Querido amigo, dijo la sefiora Mo~sler con imperturbable tranquilidad, si mi marido, cuando estábamas en che, cuando volvimos de la Opera, porque no la he visto
la miseria hace cuarenta años, uo llt•.biera tenido la idea hoy.
- ¡Cómo! ¿Has salido sin irá abrazarla?
&lt;le irse al Cabo para conquistar con mil trabajos la fortu- líe respetado su sueño. Eran las nueve y nunca la
na, sabe Dios lo que yo hubiera sido. Es preciso no tamolesto tan de mañana.
fillrse muy alto y no creer que se poseen virtudes especiaLa señora Mossler. movió la cabeza.
lee. Un 1,er humano no se debe jactar de honradez más
-Creo, dijo, que no la molestas ni temprano ni tarde,
que cuando ha aoportado la prueba de los sufriruientos y
de las tentaciones ...... Mossler era un hombre de carácter y lo siento infinito. S"bes que la quiero tanto como á tí.
-Lo merece mucliísim-i más, interrumpió el conde
recto y de rara bondad, pero ¿cree usted que en Africa
riendo.
h-i vacilado jamás para disparar su carab111a cuando se
trataba de defender sn vida?......
-Sí, por cierto. ¿ Pero, somos siempre amados en la proEra preciso combatir para defender el oro y los d ia- porción que merecemos?
mante~ contra los piratas del desierto. ¿Quién le &lt;!.ice á
La anciana permaneció un momento pensativa y desusted que en Europa, luchando con la necesidad, no hn- pués prosiguió, como continuando una idea íntima:
t&gt;iera obrado con la misma violencia? En e l Transvaal
-Quisiera que fuese mt1y dichosa. Tengo respecto de
-eso se llamaba ser enfarico; en F rancia se llamaría ser ella una grave responsabilidad, pues yo soy quien la escriminal. Cuestión de latitud, de medio, de circunstan- cogió para dártela. Ella no te conocía y hubiera cierta-cias. Cuando se ha pasado la existencia de aventuras que mente seguido siendo uoaextrafi.a para tí. Si quieres daryo he conocido, se tiene acopio de indulgencia para tola me gusto..... .
la vida.
- ¿Puedes dudarlo? preguntó el joven con apresuraElivhas inclinó la cabeza; alzó los hombros, como si miento.

-Hay momentos en que lo dudo, respondió melanoolicamente la señora Mo3s\er. De tí depende que esas malas impresiones se borren y no. reaparezcan jamis. Sé
bueno con Enriqueta; sé tierno; ámala como tiene derecho á ser amada.
-Paro, si le soy enteramente adicto, madre m{a protestó el joven conde. ¿Se quej.,, pues, de mí?
'
---;No. Eii dema~iado digna y demasiatlo valero3a para
queJarse, aun temendo derecho. Soy yo quien se alarma
sin fun~amento, supongo.......Sin embirgo, no compren:
do la vida como tú la llevas m el matrimonio como tú le
prac~ica~······ No se &lt;?S ve jamis juntos á tu mujer y á tí•...
- ,Oh. Au&lt;&gt;che mismo... ... en la Opera.....•
-::Jí, en los espectácul:&gt;:1, en el mundo, en las carreras·
donde la gente se d i vierte, se agita y gasta su dinero. Pe:
ro en vue11tra casa, en vuestro hogar, allí donde se está
tranquilo, reposado, serio..... .
El conde hizo una mueca.
-¿Te gu,ta mucho, madre mía. que sea serio?
-Dt; 'l'.ez en cuando; una vez, por casualidad. E 3 ble·
tante ut1l.
-Cuando se es viejo; no en la juventud
-:-Hijo mfo, las iuventudes distpadas preparan tristes
ve¡eces.
. Valentía se levantó con el semblante ob3curecido y diJO en tono seco, que cont rastaba grandemeoie con la aduladora dulzura de sus anteriores palabras:
_-¡Oh! madr~ mía; me _predicas, cuando vengo á verte
d1cho:io y sonriente. ¿Q 11cres d~sp:idirme descontento y
malhumorad??.....• Ver_Jaderameute tengo nula suerte y
veo que álgu1eo ttl predispone contra mí.
Al deci_r e:itas palabras asestó una mirada furiosa al
señor El1p_has, el. cual no pestañeó y parnció aceptar el
cargo que 1mplíc1t~mente e.e le dirigía. Pero la seflera
~o:isler no era mu¡er de deJar que Fe acusase á su a11.1igo
sin defenderle y d1¡0 con voz grave:
-No, hijo m ío, mi cariño hacia á tí es tan grande que
nadie, sábelo ~ie~, nadie puede. hacerte daño en mi ánimo más que tu mismo. De~grac1adamente tú te encargas
de eso cou mucha frecuencia ......
El conde volvió á sen~a.rse al lado de su madre adopti•
ya y con la m•,rad" ac~r1c1adora, el labio R0nriente, Ji:ionJ~ro co_mo s:'b1a .serlo cuando trataba de disipar nn eafado ant1g_uo o calmar un nuevo descontento, dijo con su
ent;&gt;nac1ón más dulce:
-Pues qué, ¿acaso no trato dec:&gt;mplacerte? ¿No lo eres
todo pa~a ~í? Ddsde que pdrdí mi padre, .¿ao has dirigido mi v1dat ¿No soy tu !iecbura? Bien sabes cuánto te
amo y cuánto te 'l'.eneco; J~zg", pues, cuán dolorosas han
de parecerme las mcu lpac1ones que me diriges: me caen
pesadamente en el corazón y cuando me regaíi.as como
hoy, aunque no lo n:ier~zc~, me quedo triste y des~orazonado hasta que al d,a s1gu1e~te una palabra tuya de ternura me COD-!UP_la .Y me reamma. Vamos, no rne enseñeftes tu e.ira de Afnca...... Mué,trame tu fieonomía de Pa·
rís ...... No es á la ~eñora Mossler terrible y resue!ta, rein~ndo sobre_salvaJes y rodeada de tigres, á la que he vemdo á ver, ~mo á la sel'íor~ Mossler caritativa y benévola, que habita en la avem~a de los Campos Eliseos, el
hotel más hermoso de Pans....... Vamos, ponme esa cara amablt: y encanta~ora...... As[,así...ya estoy contento.
En realidad, 1~ ~ncrnna sonrern y sus ojos estaban húmedos.. El prest1g10 de la elocuencia cariñosa y de Ja radiante iuven_tud del conde. se ap?deró de ella. Le miró
con complaciente sat1sfacc1ón, mientras el joven, sintiéndose ~e nuevo en favor, se aba1;1.donaba al placer de habdr trmnfado una vez más. Se h!zo buen muchacho y desea,ndo bor~ar el efecto qu~ ~ub1~ran podido prodtlcir en
e\ ~eilor ~l1phas sus recnmmac1ones, se volvió hacia el
v1eJo y d1¡0 muy amablemente:
-Ha~~ algunos días que no he visto á su hijo de usted
Seflor. Ehphas. ¿Cómo está~ ¿Sus asuntos van como siem~
pre viento en popa? Y su Joven esposa ¿siempre encantadora?
~~r este lado n~ obtuvo el resultado que esperaba El
Mm•_stro de la Candad permaneció glacial y re~pondi6 á
medias palabras:
-.Agradezco á ust_ed in~~ito, señ?_r conde, el interés
&lt;¡ue ~e toma por 11!1 fam1ha. ~-1 h1¡0 es un muchacho
mtehgente y .trabaJador que dirige hábilmente su casa
de b_anca y m1 nuera es u;..a honrad~. mujer que ama á
mando.
su
. --;-Hace ?UY bien, respondió Valentín con un gesto de
md1ferenc1a; después de todo no tiene cosa mtijur que
hacer.
La c~ra de Eliphas se contraj_o é inició una expresión
c&lt;;&gt;mo e1 f~e_st: á entablar una vigorosa réplica; pero sus
o¡os se d1r1g1eron hacia la. señora Mossldr y se contuvo
bruscament~, sus labios ~e¡aron escapar un ligero silbid_o que lo nusmo ~odía s1g111~car el colmo de la satisfacción como un bUpiemo dt:sden y aproximándose al hueco del balcó_n, pareció que se absorvía en una apasionada
contemplación ~el pavrn1ento del patio.
-A.diós, querida mamá, dijo el conde. Veo que os molesto .. :... Y ademá~ me be retardado y mis compañeros de
exped1c1ón deben 1mp~cientarse esperándome..... .
-¿No tenías que decirme nada de partic11\ar? pre!!untó
la Señora Mosler ~on mirada int~rrogadora
b
-No, 11;1.adre m1a; S?lo he vemdo á darte un beso:
L~ anciana !e tendtó su debil mano que él cogió con
g~a~1a respetuosa y la besó. En seguida se aproximó al
y1e10, que seguía embocado en el hueco del balcón y diJO con mucha política:
•
-Sdfior Eliphas, hasta que vuelva á tener el gusto de
verá usted.
Abrió la puerta y salió con ligereza.
En cuanto hubo desapMecido, la Seflora Mossler diJ·oá su confidente:
-Dc:spués de todo, es bueno; ¿vé usted? no ha pe:lido
nada......
·
-Eda pr.1dencia me asombra y la creo ;reparatJria

�264
.de algún rudo asalto que se verificará muy pronto.
-.No nos inquietewos por lo que ·ha de suctder y rego•
cijémouos por lo qui, uo ha suctidido.
-Como ueted guste, eeñora. Ya sabe mted que ei,taré
:siempre aquí para t-ecuchar rns penas y ayudarla á salir
,de sus diticultadee.
La Señora MosEler no reepondi6 é inclinó la cabe za en
¡¡efial de aeentimiento, con la Hguridad de ¡ma ptirwna
que puede contar con una adhesión inalterable.
-Ha dicho usted que recibirá á ese me1idional; dtbe
estar ahí. ¿Quiere usted que le baga entrar?
-Sí, tengo tieI!'.lpo antes de almorzar.
El Señor Eliphas s~lió y al cabo de un instante volvió
á entrar precediendo á- un_ hombrtcillo algo panzudo,
vestido con ropas grasientas, cara pálida, cabellos tiesos
ec,bre la cabeza y aire de importancia y de ¡¡atis!accióu.
No eeperó que se le dirigiern la palabra y pnguntó, con
un marcado acento del mediodía:
-¿Es á la Señora Mossier á quien tengo la satisfacción
de hablar?
-Sí, eeñor; si eso es una rntisfacción ..... .
-¡Inmeusal exclamó Bouecarés. Eace una semana
que acecho una ocasión de entrar...... Que pueda aproxi.marme á esa persona eminente, pensaba, y mi fo1tuna
está hecha. klla me comprenderá.
-Explíqu, sJ usted. ¿De qué se trata? preguntó la Seiíora MosEler.
•
-De un descubrimiento destinado á revolucionar en
el alumbrado del mundo ...... He encontrado el medio de
,distribuir la electricidad sin canalizáciones, sin gastos de
construcciones, por un procedimiento de una sencillez
&lt;iasi infantil. ..... Ji:s inaudito que no se haya pensado antes en él, pero todos los deecubrimientos geniales son de•
bidos á la casualidad.
El Señor Eliphas, á quien la charla del provenzal ím•
:pacientaba v1s1blemente, interrumpió el discurso:
-8ea usted serio; demasiado sabe que no existe tal
descubrimiento ...... Usted ha sido perseguido ya por
u11uspación de privilegios de invención ..... .
-¿Q11é oigo? exclamó Bouscarés con un gesto de horror.
¿Quién"/ ¿Yo? ¿Con lo que yo tengo usurpar alguna coBa1 .•.... ¡!:'ero es para volverse loco! ¡Es decir que la incredulidad ha de echar siempre por tierra mis proyectos
más sublimes! ...... Por fortuna la Sefi.ora Mossler es una
m.ujer de genio superior...... Ella me comprenderá..... .
,.7,Qué son cien mil francos para ella? ¡Cien mil francos!
t:ií, con ese miserable capital me encargo de revolver el
mmndo de la ciencia..... .
La Señora Mós~ler dijo:
-Si quiere usted interesarme, hábleme de su mujer y
de sus hijos..... .
El mtindional cambió en un instante de actitud y de
1isonom1a_ y expresó entonces el más profuudo abati.aniento.
-¡ Ah, señora! Ese es el' tormento de mi vida. Ver suf.rir a. luti que más se ama es un suplicio imposible de so•
portar cuando se tiene corazón ...... Sí, esa pobre criatua:a que ha participado de mis luchas, de mis esperanzas,
,de wis dtic,:,pciones, ve disminui-r sus fuerzas de día eu
día, abatida por la pena é incapaz de amamantar á•nues•
&amp;ro hijo más pequefio ...... La ptrdtiré, señora; tendré el
clolor tle vérwela arrebatar por un destino iwplacable...
Y entonces, ¿qué va á ser de mí en este munuo, cuando
ani angel guartlián haya vuelto al cielo?
llouscarés se dtjó caer en una silla, aunque no había
mdo in vitado á seutarse; escondió la cabeza entre las ma110s y rompió en sollozos. La Señora Mossler, queriendo
,calmar llquella terrible peua, dijo:
- ¿Y si yo hiciera estudiar ese negocio?
-¡Oh! wi generosa bienhecho1a...... Veinte mil fran~ solamente para empezar y estoy seguro del éxito..... .
El Señor Eliphas calmó aquella eforvescencia con un
ademán y dijo, dirigiéndose á la Señora Mossler:
-Toda la combinación de ese individuo descansa sobre ese primer adelanto que pide...... Para usttd, son
veinte mil francos; para otro meuos rico, serían doscient,os pesos ...... Si se deja usted coger, una Vfz entregados
ios veinte mil [rancos, no tendrá que hacer más que dejarla correr tras de su dioero, es decir, entretener i,l des«:11.'?rimiento, _cuyo éxito ~p~rece:á siempre próxi~o, pe•
ro Jamás realizado ...... ¡ Es rncre1ble, cómo este sJ.Stema,
t.al! vulgar, da todavía resultado!
-Pero, señor mío, exclamó Houscarés con dignidad;
¿usted me toma por un estafador?
-Poco menos, amigo, respondió tranquilamente el
&amp;flor Eliphas.
El buen liombre se desinfló, como un globo roto, y su
mnte se inclinó con pesadez y desolacióu.
-¡ No! exclamó; no lograré sobreponerme á la malevolencia ...... Dejaré en el asunto mi vida ...... ¡Hace veinte
aiños que lucho!. ..... Tantos esfuerzos, tantas tentativas,
bnto dinero arrie.gado...... todo perdido, in(1til. ..... He
practicado todos los oficios ...... Sí, señora; he sido profe.ior de matemáticas en uu instituto de provincia, inge:uiero en España, actor cómico en Londres, periodista en
l'arís, banquero en Nueva York. He mandado un buque
-corsario durante la guerra de Chile...... He pegado carteles, distribuído prospectos y pertenecido á la policía..... .
.Jamás he cons~guido salir adelantt!...... Nadie cree en
.ani descubrimiento ...... y, sin embargo, existe......· Y est.a noche volveré nna vez más á. mi casa, á mi pobre albergue, donde encontraré á mi mujer y á mis hijos llo.rando de miseria sin poder hacer nada para consolarles... ¡Ah! 1Prefiero arrojarme desde lo alto de un puente
41.cQntinuar esta espantoEa existencia! Todo me falla, to.o.o me anonada ...... ¡Sí, soy un bribón, como dice el sefior; lo sé bien ...... ~ro ¿hay suerte más horrible que la
.nfa•! ¡tener el buen deseo de transformarse en un hombre
apreciable, de ganar decentemente el pan y no poder!. ..
¡No, no poder!
-Amigo mío, dijo la sellara l\fosEler, ~o hay que de•
1,esperarse. Desde hoy su mujer de usted cobrará dosc:ientos francos al mee ...... No es eso el bienestar, pero sí
~ garantía contra el hambre..... .
-¡Oh! mi bienhechora! gritó Bouscarés arrojándose á

EL MUNDO.

25

ÜCTUBRE,

1896.

25

ca~ de la América. del Sur de pr?ductos adulterados que,
JnR pies de la sefiora Mossler. ¿Cómo pagar jamás?........ .
ba¡o pomposas et1quet:1s, contribuyeron áarruinar lasa¡Mi vida! Sí, ¿quiere n@ted mi vida?
-Empléela en trabajar velerosamente y usted se le· lud de los plantadores, ávidos de vivirá la moda europea. La guerra de 1870 echó por tierra esta vez, más ru•
vantará ..... .
, _:¡Ah! ¡Si usted quisiera tener confianza en mi des• "damente que la primera, todo el edificio tan laboriosam~nte levantado J?Or el P?bre Mossler. Tuvo que cumcubrimiento!
-¡Incorregible! exclamó el señor Elipbas. Alú le tiene plir su~ compromisos, mientras que sus corre~ponsales
usted; aun en medio de la alegría que Riente, vuelve á su extraP¡eros se aprtsuraban á faltar á los suyos y el defaTE a por la fuerza de la costumb1e. Vamos, Bouscarés, 11astr~ nacional ,e dup\icó para Ge~eón con una' catástrofe privada que le hubiera conducido á la quiebra si su
basta ya.
-No, dijo la señera Mossler; dele usted un billete &lt;le probidad no hubiese desarmado hasta á sus más duros
quinientos francos para que pU1ida pagar sus deudas más acreedores. Pero se quedó sin recursos y sin comercio
escandalosas y vestirse decentemente á fin de encontrar porque ¿á quién podía enviar sus falsos vinos de Cbam'.
pagne? Los alema_nes estaban en F~ancia, Reíros, estaba
un empleo.
-Señora, dijo el meridional con la mano sobre el co- tomado y el maldito «Schwob" hacia aojar ligeros á los
razón y en la actitud eolen,ne de un torero cuando va á francese~ á culatazos.
M:ossler tenía treinta y seis años y se alistó por toda la
matar al toro, ¡mi sangre es de usted!
Cogió el billete, saludó profundamente á Elipbas y salió. gue:ra.. Fué_he_cho prisionero en Sedán pero no perma-Pues bien, señora, cómo éste es la mitad de su clien, neció m vemt1cuatro horas en poder del enemigo. En
tela. Todos los días recibo diez farsantes del mismo gé• aqnella Lorena, de la que conocía todos los senderos
-nero. ¿Sabe usted á dónde va en este momento el tal por haberlos recorrido desde su nif\ez, no le costó gra~
trabajo encontrar una ocasión de escaparae. El convoy
Bouscarés?
de que formaba parte no había llegado á Nancy cuando
-A dar la buena noticia á su familia.
-No. A tomane un ajenjo en el café y á contar á sus ya Gedeón había tomado el portante. Llegado á cafa de
colegas en el arte del merodeo que acaba de sacará usted su mujer, aún furioso pM la derrot-a y por el cautiverio
quinientos francos. Mañana habní aumento de pGticio- y pálido por los sufrimientos padecidos en la «isla deÍ
nes: esos pillos se envían unos á otros. ¡Ahl usted prote- hambre" reflexionó, vió muy comprometida la pa1tida
comprendió cuán i11útil sería en las filas del ejército
ge ese oficio!
La señora Mossler movió melancólicamente la cabeza: determinó prestar mejores servicios.
P&lt;1rís estaba sitiado. Ge1eón se fué á Tours y ofreció
-¿Cuánto he pagado el otro día por un palco para la
al Gobierno de la Defensa ~afio para vestir las tropas,
func1on de beneficio de aquel antiguo actor'!
zapatos pan calzarlas y fusiles para armarlas. Era tan ·
-Mil francos.
-Y me he divertido cinco minutos. ¿1:'or qué no d,u afirmativo, tan emprendedor en medio del pánico genequinientos francos á éste que me ha distraído durante ral, que los ingenieros que mandaban entonces el ejército francés tu vieron confianza en él. l\fossler concluyó
media hora?
los contratos necesarios y partió para América, donde
-Volverá.
hizo _p~odigios _de ac~ivídad y embarcó armas, rnpas y
- Y no me encontrará, acaso, tan complaciente.
mumc1ones. S1 le estimulan un l?º~ºi envía también ge-Sí, 5i el conde Valentín ha estado menos amable.
-Vea usted; por esa razón, contra la cual nada puede nerales. En el momento del arm1shc10, estaba negocianel pobre diablo, será puesto en la puerta. Así se deciden do un nuevo empréstito en Inglaterra en nombre del Gobierno francés. La paz le volvió á sus ocupaciones parla mayor parte de las cúestiones que interesan á la huticulares y, terminadas toda, sus empresas, se encontró
manidad
•
tan pobre como en el momento de empezarlas. La ingra-Ante esa observación filosófica, dijo Eliphas riendo.
titud de los l,ombres que pre:iaían los destinos de Franpido á usted permiso para retirarme.
cia se mostró entonces en toda su plenitud. No hubo ni
-¿Vendrá usted á comer conmigo esta tarde?
una condecoración para recempensar á aquel valiente
-:,i eetá usted rnla, sPguramente.
joven que volvía á.su casacon las mauos vacías despuéa
-Bueno: se lo avisaré por teléfono. Adiós.
El señor Eliphas salió y la saf'iora Moasler se aproxi- de haber manejado tanto3 millones; todas las recompenmó á un escritorio y tranquilamente, como un jefe de sas estuvieran reservadas para los intrigantes.
Recorriendo las calles de París para p: oc1uarse una
Estado que despacha su tirwa diaria, se paso á rubricar
unas cartas que había dt-jado preparadas su Ministro de ocupasión lucrativa, Mossler encontró á tiu compatriota
la caridad. :No siempre había vivido sobre un trono de Eliphas Clement. Alsacianos los dos y ambos protestanoro aquella caritat-iva mujer. Su3 principios habían sido tes, estában hechos para entenderse. Eliphas era cajero
más ruodestos. Hija de un pastor protestante de Hague- en la casa de banca Pilet y Berger. La casualidad quiso
nau, se casó con G,.deón Mossler, que se ocupaba eu co- que sus jefes buscasen un hombre resuelto para ir al Calocar las cervezas d~ Molsheim en todas las tabernas de bo de B•iena Esperanza y al :tfatal á fin de visitar unas
Aleacia, peq~eño comercio que no prPsentaba rie.gos, da- concesiones mineras que cierto especulador se proponía
ba pocos beneficios y e~igía una actividad física iucansa- vender por acciones. Mossler se ofreció, fué aceptado y
ble. Gedeón era un buen mozo, rubio, de estampa un po· partió. En aquel país enteramente nuevo se dió prontaco burda, pero valeroso y paciente como Psos grandes mente cuenta de las ganancias inmensas que se podían
bueyes que se ven por las carret~ras del Estado arias• realizar, y una vez terruinaao su cometido para la casa
trando con paso tranquilo enormes carretas parecidas to• Pilet y Berger, se quedó en el Transvaal pau trabajar
davía á las que sirvieron de vehículo para las invasiones allí por cuenta propia.
~ A ~ociado con un inglés llamado Harri.on, fué el pride los bárbaros. En cuanto se casó, Gedeón 110 se contentó con las escasas ganancias que le producía el comer- mero que explotó los campos de diamantes. Los múy raros europeos que se establecían en aquellos remotos paf•
cio de la cerveza. Quiso hacersti á su vez fabricante y,
sin capital, fiando en la benevolencia que se le expresa• ses, fundaban establecimientos agrícolas á imitación de
ba en todas partes donde aparecía su cara jovial, fundó los boers. Algunos aventureros se arriesgaban á buscar
una fábrica dti cerveza. Pero no pudo resistir la concu• yacimientos de oro y era raro que volviesen á aparecer.
rrencia que le hicieron sus antiguos parroquiam,s. El Las tribus negras se encargaban de dar cuenta de ellos.
crédito que se ve:a obligado á hacer ásus compradores lmposib!e el describir las fatigas y las miserias que Hale puso prontamente en apuro y tU\'O que vender el es- rrisun y Mossler desafiaron intrépidamente. Era preciso
tablecimiento. Sus economías, el dote de su mujer, todo estar templados como ellos lo eEtaban y devorados por
fué consumido por este primer desastre que no fué más el deseo de triunfar, para no desistir de la empresa. Con
que el preludio de la existencia accidentada que iba á tres malgachos por todo séquito, siempre con el revolver en la mano y la carabina al hombro, los dos europeos
ewpreuder Mossltr en persecución d.-l la fortuna.
Disgustado del comercio de cerveza, sa hizo vendedor vivieron diez y ocho meses en el desierto~ volvieron á
de fenett-ría. Con un carricoche y un cabal!ejo recorrió Natal con un cargamento de diamantes en bruto que fué
las aldeas de la frontera y llegó h0 s~a Suiza para comorar vendido e&amp; cuatrocientos diez y siete mil francos. Ha•
rrison, alucinado por ese resultado, quiso montar una
desperdicios de hierro, planchas rotas de chimenea y
expedición importante con su parte en los beneficios.
utencilios viejos. En e~te oficio y á fuerza de trabajos,
llegó á econowizar en tres &amp;ños ocho mil francos. Tanto Contrató cien hombres y cargó en treinta carros todo un
él como su mujer se impusieron durante ese tiempo pri- material de campamento. En v:,ino Mossler quiso con•
vaciones increíbles; y el orden, la paciencia y la abnega• vencP.rle de que el esfuerzo que iba á intentar era preción de aquellas honradas gentes ofrecieron un admira- maturo y de que era preferible volverá marchar una vez
ble ejemplo. El pastor protestante decía: «es imposible más los dos, con sus tres bervidores, para no inquietar
que dos seres tan perfectos no sean algún día recompen· á las tribus salvajes, pasar inadvertidos y no tentar la
sados de sus penas. l\1i hija y mi yerno son unos áuge· rapacidad de los merodeadores del desierto. El inglés,
orgullosa.mente a.ferrado á su proyecto, se alejó y no vol•
les. El cielo les pe1tenece."
Pero el cielo no bastaba á l\fossler, que quería poseer Ja vió á aparecer.
Mossler, entregado á sí mismo, se volvió á su antiguo
tierra. La a,.ubición de aqnel empedernido caminante
era in:ciensa. Si hubiera d,cho la centésima _¡:;arte de lo terreno de explotación, trabajó durante un año y regreque pensaba, se le hubiera tenido por loco. ~staba con· só á Pretoria con una recolecicón de diamantes mucho
vencido de que el día menos pensado atraparía la fortu • más impo~tante que la primera. Poseedor de ochocientos
na y llegaría á ser millonario. l\1i1 n ;ras tanto, compraba mil francos, envió quinientos mil á la casa Pilet y Ber•
hierro viejo, iba llenando su calcetrn de economías y ha- ger y escribió á su mujer que fuese á reunirse con él. En·
cía dichosa á su mujer, pero estaba mortificado por un tonces ya no dudaba. Vefa la fortuna pronta á surgir, á
temor secreto; el de no tener ningún hijo. Hacía cinco su llamada, de las entrañas de aquella tierra fecunda en
años que se había casado y su mujer no le daba un here- tesoros. Con los trecientoa mil francos que poseia, se prodero. ¿A. quién dejaría su fortuna, aquella famosa fortu- puso adquirir terrenos, ser dueño de su explotación Y
na que debía lograr? Su mujer le consolaba diciéndole: de su material y, defendido por gente segura, organizar
«Pero Gecleón, acaso es una gran dicha que fyo esté libre expediciones bien escoltadas, á fiu de no tener necesidad
para arreglar tu almacén, sin ninguna otra preocupación de vol ver á la costa para vender sus mercancías.
Dos años después, Gedeón y sn mujer vi dan en l\fossque la de vender lo que tú compras. Tú eres joven y yo
también." Y esperaron tanto, que al cabo de diez años Jerburgo, en la orilla de un afluente del Liropopo, á
veinticinco leguas de Pretoria, y tenían á sus expensas
aún su casa estaba vacía.
Gedeón hizo sucesivamente el comercio de granes, de doscientos habitantes cafres. Su dominio contabl una
aguardientes, de lanas, y se encontraba á la sazón al fren- extensión de veinte mil hectáreas y Mossln había abante de un capital de seEenta mil francos. El pastor había donado la busca de niamantes para dedicarse por coJl!·
muerto y nada retenía ya en .A.lsacia al joven matrimo· pleto á la explotación de las minas de oro. Al profund1•
nio. Mossler, y su mujer dejaron Molsheim y fueron á zar en la tierra para echar los cimientos de su mora~
establecerse en Reims. Allí Gedeón, que había adquiri- principal encontró un filón de oro de una abundan_c1a
do la costumbre de vender todo lo que era sueceptible extraordinaria. Siguió la vena, investigó en Sitios difede tráfico, fundó una casa de exp·o rtación de vinos de rentes y en todas partes el precioso mineral acusó su preChampagne é :nundó el Bra•il. Chn~ '"t"&lt;l~" la~ repúbli- sencia. Estaba rodeado de campos de oro.

ÜCTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES.

265
LA PRODUCCION DE VINO.
Según informes estadisticos publicados últimawente, la producción de vino en todo ..1
mu~do se estima en 3,6il.963,000 galonts,
habiendo aumentado últimamente debido al
repl~ntio de -l os vifledos que en Francia se
hab1an abandonado por otros cultivos. La
calidad del vino no mpjora en igual proporción que la produc.;ión aumenta, pues los
nu~vos métodos de cultivos, tienden mae á
estimular la camidad que la calidad. La importancia_ de las naciones productoras de,,¡_
no, !38 estima en e l orden siguiente: Francia,
!taha, España, Portugal, Ale¡_nania Aust1·ia
Huugría, Rusia, Suisa, Los Estado; del Báltico, Argentina, Ch'le, Estados Unidos Brasil, Australia y Colonia del Cabo.
'

LA BICICLETA Á TRAVÉS DE LOS TIEMPOS.

Nueva lámpara Incandescente.

y

1.

• f

PROPIEDADES CURATIVAS DEL AGUA.

Flg:ura

2

•.-Detarlca de la "Dralalana."

mucha solide.i; y duraba poco. Los ingleees no tarJaron
en abandonar la madera que se h incha con la lluvia y cru •
je á cada paeo; emplearon, pues, el fierro, hicieron velocíferos perfeccionados que presentaron al público y que
tuvieron mucho éxito, desde 1818, bajo el nombre de
pedl!8trian-horsesóhobby horses ( lig. 1). Lo que va á seguir
mostrará á nuestros lectores que tJI hobby-1-Iorse, no brdó
mucho en tener éxito. Hobby-horse puede traducirse por
el caballo mecánico, con el cual lot1 niños montan á caballo.
Esta máquina, de la construcción más sencilla, está soportada por dos ruedas ligeras, corriendo sobre la misma
línea. La rueda de adelante gira sobre un pivote que, por
medio de una corta palanca, sirve para dar din,cción,
sea á la derecha, sea á la izquierda. La rueda de atrás
conserva s'empre su dirección. El caballero sube sobre
esta máquina, se sienta sobre una silla convenientemerte
colocada sobre la espalda del caballero (puede dáreele
este nombre ) y fijada en medio de las dos ruedas. Los
pies están colocados al ras del suelo, de manera que para
dar el movimiento á la máquina, desde el primer fªªº• el
talón debe eer la primera parte del pie que toca e suelo,
y así sucesivamente con el otro pie alternando, como si
se marchase sobre los talo,'.Jes. Se necesita tener cuida-lo
de comenzar el movimiento muy dulcemente. Frente al
caballero se coloca un cojín para reposar los brazoe, en
tanto que las manos mantienen la palanca que da la dirección á la máquina. Se necesita también inclinar el
cuerpo convenientemente del lado opuesto al brazo que
oprime el cojinete
Nuestra figura "3 da el detalle de la Draisiana para las damas. Esta máquina es una ingenioea modificación de la primera que fué construida y las señoras podían usar de ella
muy facilmente. La persona que se sirve de este hobbyhorse se sienta sobre la pequeña plancha B {figura 2) y ·
se apoya hacia adelante sobre el cojín C. El cojín viene

Un pedazo de franela ó una toballa doblada á lo largo
empapada en agua m11;y caliente, torcida y aplicada des'.
pués al cuello de un mño q~e. tenga el &lt;:rQUp ó anginas,
produce generalmente _un alivio dentro de diez minutoe.
Una tohalla pera la cara, en varios dobleces empapa·
d~ e.n agua calien~e, bien torcida y fuertement~ aplicada,
alivia por lo C?mun y mny pronto, un dolor de muelas
ó una neuralgia. Para los cólicos, este tratamiento obra
como por enca!lto. No hay nada que contenga tan de prisa una conge_st1ón de los pulmones, un mal de garganta
ó un reumatismo, como el agua caliente cuando se aplica
prontamente.
El ag0:a tibia funciona muy aprisa como vomit:vo, y el
agua caliente, tomada á. pasto una media hora antes de
ª«?ºs~arse, es el .mejor_ laxante posible en raso de extre·
ñ11mento, al mismo t1e~po q_ue tiene un efecto muy suav_e en el estómago y los rntest1noe. Este tratamiento, contrnuad~ durante al~unos meses con un régimen de alimeotac1ón convemente, producirá muy buenos resultados en todo caso de disptipsia incurable.
El dolor de cabeza ~ede casi siempre á la aplicación simultánea de ag_na caliente á los pies y en la nuca.
El ~gua_ hervida, para uso diario, con~erva el organismo é 1mp1de la absorción de los microbios tan comunes
en los países tropicales.

Figura 4 •. -Gran carrera de "Hobby Horaea,t•~tJecutac'.a el
4 de Abril de 1819.

fila~entos ordinarios para ~n mi~mo consumo de energía, Y como, además, la res1stenc1a de esas tiras es mayo~ que 1~ del carbón, pueden obtenerse mayores super•
ficres radiantes.
,
El Algodón para Filtrar el A"'"ª·
Numerosas exp&lt;;riencias han demostr!do que el algodón pose~ cond1c1on~s excelentes para 11&gt; fi!tración del
ag11a, punficándola aun mejor quf- los filtros de carbón
de arena, Pt,c., tan usados en todas partes.
'
El algo~on, merced á la estructura eRpecial de 808
fibras, retiene los gérmenes vegetales y animales qne
pueda contener el 3gua, no comunicando á. la misma sabor alguno.
Lo mismo que para !a filt_ración del agua, pnede servir
el algodón para 1~ punflcac1ón de otros líquidos, cuidando renovarlo de tiempo en tiempo, et&gt;gún la mayor ó menor pureza del agua.
Pa1.•a mejorar la goin.a líqu.lda.

Para mejorar la calidad de la goma líquida se hace uso
frecuent~mente del sulfato de alúmina neutro, previan:iente disuelto en la menor cantidad posible de agua ctest1!ada. Para cada diez onzas de mucílago ordinario se
anadeo 22 gramos de aquella sustancia, cantidad que basta para o_btener una ~oma que pegue pronto y fu11rtemen te los ob¡etos de q11e se t,ate.
~n el término de breves horas de hecha aquella pre a•
ración, resulta una descomposición doble por la yne p~e
forma, de un lado gomato de alúmina y de otro sulfato
de cal.

•

La dicha consiste en poner de acuerdo el corazón co.11
el deber.
0CTATIO FEUILLET.

: Fl&amp;ura 3 •.-Vista de señora a alrvlendoae del ple para
montar el caballo mecánico.

No se escribe Wehrter sino á los veinte afl.os.
.A.. OLAVE.AU.

�266

EL MUNDO.
La incubadora
en el

Hospital de llaternidad de México.

25

ÜCTUBRE,

1896.

cia que hice á_fl!).!S del _año pasado, que consis,1ó en rntroducir
perros recien- nacidos y blevar la.
temperatura á 40 grados centígrados, pude .ibservar de un modo manifiesto que la perspiracióu
es muy notable.
El hecho se explica por la ch·cunstancia de que los órganos excretores del niño en esta edad
funcionan con suma lentitud y h~
piel desempeña un gran papel
en la eliminación de los productos de desasimilación del niño
En la envoltura de algodón Fl ni~
ño queda rodeado de una atmósfera ~urs_aturada de vapor de agua
que impide la evaporación de una
nueva cantidad de sudor, en tant&lt;? que en la incubadora, como el
aire se remueve constantemente
la evaporación del sudor no en:
cuen tra dificultad.
DR. BARllErno.

Desde el año de 1895enqueme
hice cargo del Depa1tameuto de
Maternidad de este hospital, observé con datos estadísticos irrefutables, que la mortalidad de los
niños que nacen faltos de desarrollo se elevaba á un 80 por ciento,
en tanto que dicha cifra se elevaba á 65 ó 66 por ciento en las
:Maternidades de Parí~ y Cochin.
Este exceso de mortalidad excitó
en mí el deseo de saber la causa
ue la enormidad de esa cifra, así
cerno el anh~lo de remediar el mal
au11que no fuese más que en
parte.
/:"'\: "I
De hecho, el promedio de peso
de los niños mexicanos es infe- ;
rior al de los niños europtos, se·
gún resulta de las medidas recogidas por el Dr. Simon sobre un
total de 300 casos. El peso medio
de los niños nacidos á términu es
Los hombres más virjos del mundo.
de 2,80! gramos, mientras que en l
Europa es de 3,000 á 3,500.
En _estos m?mentos en que tan
óonsidéranse en Europa faltos
de pnsa se vive, no deja de ~er
de desarrollo los niños cuyo peso
un consuelo el sabtr que son UJá,i
no excede de 3,000 gramos.
uumerosos de lo que se cree los
En México debemos considerar
centenarios. Un profesor de estafalto de desarrollo á todo niño cu•
dística, alemán, se ha propuesto el
yo peso sea menor de 2,500 gra- ,
problema de averiguar cuáles soH
moa. Este hecho puede explicar•
los países donde la gente hace lo,i
se ya sea por la decadencia de 1a
huesos más viejos.
alimentación de las mujeres de la
De su curioso trabajo resulta
-Olase baja, que son las que acuden
que España es uno de los país,•:1
á los hospitales, ya sea por un ca•
más favorecidos bajo el punto d-,
racter particular de la raza.
(
vista de longevidad.
Dos bechoa concurren á no duSegún 1as cifras de este alem{m
darlo, para producir una mortaliEspaña, con sus dieciocho mili..:
dad tan elevada: el primero es
nes ce habitantes, poeee actualque las madres mal nutridas y
mente 401 centenarios; mientrn,i
necesitando las más veces verifique Francia, cuya población t-&gt;i
car rudos trabajos para atender á
doble q:.ie aquella, sólo cuenta
su subsistencia, no pueden sumi- 1
213 personas de citn años culllnistrar al niño todos los materiaplidos, y en Alemania-que tien-,
les que exige su desarrollo fisioquince millones de habitantts
lógico; el segundo, que siendo
más que Francia sólo hay 78 i11menor el peso medio de los niños
dividuos que hayan pasado de esa
mexicanos que el de los niño~ eutierna edad.
ropeoe, natural es que las causas #
Los irlandeses llegan fácilmente
que producen la muerte de los
á viejos; en su reducido pafs hay
niños faltos de desarrollo en Euhoy 578 centenario8. Inglatena
ropa ejerzan una accíón más mar•
posee L46, Escocia 46, Noru~ga 23,
cada en l\Iéxico.
Suecia 10, Bélgica 6 y DinamarEntre estas causas, enumeraré
ca 2.
desde luego el frío y en rnguida la
8!-liza, con ~u fama de país sainsuficieucia de alimentación.
nísimo, no tiene actualmente ni
La pérdida de calórico en un
un solo centenario.
organismo que no está en aptitud
La región de los Balkanes pa.,_,,.,. ....
de producirlo en proporción, de,J
rece tener el «record» de longevi·
termina la muerte por congestión
&lt;:...:...._·--------'------'-:.::,.
dad. Hay en Servia 578 centenapulmonar según he podido comrios, 1,084 en Roumania, 3,883 eu
La incubadora reformada del Dr. Barrclro,
probarlo frecuentemente en auBulgaria.
topsías hechas en niños muertos
Según la estadística del eabio alemán, en 1890 había en
che producen la plenitud del estó.mago, y por conse~uenen estas condiciones.
Me ha ocurrido que la explicación puede ser la siguien- cia, es inútil inyectar mayor cantidad; 3?, que empu¡ando Servia 290 personas que habían cumplido de ciento seid
'te: el enfriamiento determina la contracción de los vasos la extremidad de una sonda del número 14 6 16 de la es- á ciento guinea años; 124 de ciento quince á ciento veincapilares de la piel y permaneciendo el mismo el diáme- cala de Chaniere por la boca del niño, siguiendo la bóve- ticinco; 18 de ciento veintisés á ciento treinta y cinco...•
tro de los glóbulos rojos, la circulación languidece en la da ¡,alatina, no es posible introducirla á o,ro punto que IY hasta 3 de ciento treinta y cinco á ciento cuarenta!
El mismo estadista se ha dedicado á buscar el hombre
periferia y la sangre afluye á los órganos centrales á don- no sea el exófago.
De acuerdo con estos datos la manipulación del gavage más viejo del mundo.
de se produce un exceso de presión que puede llegar
Decíase que un ruso había cumplido la friolera de 160
hasta la ruptura de loa vasos pulmonares y meníngeos. es d&amp; lo más sencilla. Por o¿ra parte, .10s ni~~s de esta
Otro tanto pudiera decirse del aire inspirado: si la co• edad pueden ingerir la leche coa relativa facihdad por alioli, pero uo hay seguridad de q ..e no tenga la coqueLe·
lumna de aire está relativamente á baja temperatura, la medio de una cuchara que se vacía lentamente en su bo- r~a de ponerse unos cuantos mái! de lod que reahuent.e
contracción de los capilares pulmonareH producirá la ane- ca. En 'lo que toca á la calidad, he llegado á concluir que tiene.
El aleman se inclina á entregar el premio de longevidad
mia de este órgano y como consecuencia de ello, la car- nada es capaz de sustituir con ventaja á la leche de mujer, sobre todo si la edad de la secreción corresponde á la ,¡ Bruno Cetrim, un n(:&gt;gro africano residente en Buenos
bonatación de la sangre y la asfixia.
Aires, que ha cumplido 150 años y no tbne ganas ninguRespecto á la deficiencia de la alimentación, observo tdad del niño.
que muchos niños no pueden verificar los movimientos
Los resultados que he obtenido han sido los siguien- nas de morirs.e. Rusia ocuparía ~ntonces el segundo lugar
con Kustrm, cochero moscovita-decano dt los auride succión indidpensables para absorver una cantidad da- tes:
gas del mundo--que ha entrado en su 140? año.
:llUERTOS.
da de leche, sino que después de tres ó cuatro movimienLa mujer más vieja del mundo parece que tiene 130
tos se fatigan y no absorven la cantidad que les es neceNiños de seis meses y medio á siete meaños; pero el estadista alemán, sin duda por galantería
saria para su nutrición.
ses,
con
peso
de
1,000
á
lóOO
gramos...
1
omite decirnos su nombre y residencia.
'
En otros, aunque pueden absorver una cantidad suficiente de leche, los materiales nutritivos que éste líqui- Nifios de siete meses á siete meses y medio,
con
peso
(j.e
1,500
á
2,000
gramos...
1
3
do contiene, no se encuentran en la cantida.ii y con la caGlobo terraqueo notable.
Niños de siete meses y medio á ocho melidad que fuera indispensable para nutrirlos.
ses, con peso de2,000á2,ó00graruos...
2
De estos dos hechos surgía la necesidad de establecer
------El geógrafo francés Elíseo Reclus ha propuesto la cone·
el servicio de incubadoras para remediar la primera c,·uTotal...............................
1
6
trucción de un globo, facsímil del que habitamos, v en
ea de mortalidad y estudiar la mejor manera de alimentarlos por medio de gavage para evitar la segunda.
Este r esultado es en extremo halagador, pues un niño una eecala que será exactamente la cienmilésima part.e
A imitación del Profesor Jamier hice construir una in• muerto sobre siete que introduje en la incubadora, da un de su tamaño actual.
Semejante superficie es necesaria para poder modelar
cubadora á mis expensas, cuyo modelo representa el gra·- promedio de H.30 por ciento, es decir, que se ha reducibado que acompaíio y que tiene algunas modificaciones do la mortalidad de los niños faltos de desarrollo, de en ella con claridad los ríos, montañas, valles, mesetas
sobre la de dicho profesor. Estas modificaciones consisten· ochenta á catorce un tercio po~· ciento, en tanto que en y depresiones que existan en la tierra.
En la mencionada esfera proyéctase ir registrando gra•
l?, en que su funcicnamiento es automático; 2?, en que 1~ Francia la mortalidad ha descendido de 66 á 33 por cienrenovación de aire es producida no solamentt por la to. Es cierto que el número de casos es insuriciente para dualmente cuantos descubrimientos geográficos se efecdiferencia de u,mperatura, eino por una verdadera suc- formar un promedio, pero basta hoy los resultados han tú,:m, y ~e colocará sobre una plataforma de sesenta piés
ción mecánica producida por el tubo de salidaq'.!e se ele- sido tales como los he manifestado y me he apresurado á de alto, sostenida por cuatro columnas distantes tntre sí
va tres metros sobre el techo de la pieza á donde se en· exponerlos para procurar difundir este medio de crianza 140 pies.
El globo deberá ser doble para proteger la superficie
cuentra el apara.to; 3?, en que el niño no absorbe los gases tan poco practicado en México.
En efecto, en vez de acudir á la incubadora, se acos- grabada y pintada, rodeando el exterior una plataforma
contenidos en la pieza, sino el aire exterior menos cargado de ácido carbónico y de po~o; 4?. en que es de una sus- tumbra envolver al ni.flo en algodones, lo cual no evita y escaleras movibles que faciliten el examen á los visitancia que puede desinfectarse fácilmente, lo cual evits el que la columna de aire frío que absorve, obre nociva- t'!'ntes, ~ue podrán andar á su alrededor por esp..cio de
peligro del co~tagio de la diarrea verd~ y otras enferme- mente sobre su aparato pulmonar y además, la envoltu- crnco minutos.
Las ventajas principales que ofrecería á la ciencia eea
dades contagiosas que pueden trasmitirse de un niño ra en algodón siendo capáz de aislar el calor producido
por el pequeño organismo, es incapaz de ceder á éste construcción, dado caso de que ee concfoyese, serían~ su
áotro.
Respecto del gavage, he llegado, por medio de experien- cantidades de calórico que por la exigüidad de su circu- exactitud en las proporciol!es, facilidad para comparar
el tamaño de diversas naciones, corrig:endo ideas errocias cadavéricas, á determinar: l?, que la distancia media lación el niño no puede producir.
Otra de las ventajas de la incubadora es el hecho de neas, y facilidad para apreciar las diversas alturas y dede la boca del niño al centro del estómago es de 15 cent!metros en los niños de 7 meses; 2?, que 8 gramos de le- que favorece la perspiración cutánea. En una experien- presiones de la tierra.

r '-

25

ÜCT1IBRE,

1896.

EL MUNDO.

Un simpático jurado.

- Brechut es francés como tú.
y co100 tú cristiano, y si marnii se ha enamorado de él, n"A.sí como en el pleno cursc
da tit!ne de particular que ltS
de las heroicas olimpiadas la&amp;
d é la mano de esposa.
vírgenes m,is hermosas de la
Renuncié á explicará aquegloriosa Hélaie premiaban á
lla hiJa del desierto la diferenlos vencedores de los juegos
cia que existe entre un Cocon poc1posas coronas de encimandante del ejército francés
na, mirtho y laurel, así en pley un mero asistente; entre un
nos tiempos modernos en que
VermanC.ois y un Brechut, y
se ha inten•ado dar á los ejerresolví llamar al seductor.
cicios deportivos cierto rnbor
E l pobre soldado se am,jó :i
antiguo, las mujeres más hermis piés y me dijo:
mosas suelen presidir los atlé- ¡ Perdón, mi Comandante!
t,cos ejercicio8, las carreras en
Pero yo 110 t('llgo la culpa, sibicicleta, y ser agraciados jufno e lla, que me ha colmado
ces de los esfuerzos de los con&lt;le atenciones y me ha solicitendedores.
tado con insistencia.
Ejemplo hermoso de esta
-¿Pe~o no sabes que vamos
costumbr&lt;', vieja y nueva á la
á salir á campaña y qne no
vez, ha sido el festival organi •
tengo quien te reemplac.,?
zado últimamente en Ct ihna•
- ¡ Reemplazarm, !. .....
hua, cou el carácter de ce lebraY Brechut rn echó á llorar
ción patriótica, cuyo principal
como un niño.
atractivo consistió eu algunas
-No, mi Comandantecarreras de bicicletas en Jw,que
añadió el asistente-usted no
tornar·on parte I os mejores
puede despedirme y, por lo
campeones de aquella ciudad
tanto, antes que separarmedti
con promesa de premios c0n •
su lado, pretiero renn11ci,,r .t
eistentesen bandas y d.iplomas,
mi matrimonio con la odalisca.
discernidos por un grupo dt
Me enternecí ante la i,lea de
guapas eefioritas.
aquel sacrificio, que por otra.
Se comprendtrá, sin eEfuer•
parte no hntiera yo podido
zo, que el estímulo comuuicaaceptar, en atención á la tenado por la gentil pnstincia de
cidad de Demetria, y no tnve
lss jueces, ije tradujo en entumás remedio 'lUe resigna1·me y
siasmo y en refiidos esfue zo¡
acceder al matrimonio de Brede los campeones por hacerse
chnt.
acreedores á una merced que
Desde entonces fué para mi
de tan blancas y delicadas maimposible la exi4encia, al ver
noR venía.
por tierra todas mis idens acerTomen en cuenta esto nue•de la jerarqt1ía social y d&amp;
tros clubs ciclistas, y busquen UN SIMPATIGO JURADO.;-Relnas que presidieron las carreras d~ bicicletas efectua:la, últlm ,mente en Chihuahua ca
la disciplina militar.
Ana ~unquez.
, ~nii!'ª Terrazas.
J d .3..Í.i B.!r m l l ?~
..ll.1,: i:J. A d .1 .u L.&gt;
•
la manera de que presidau sus
Mi suegrq me limpiaba las
Emlha Ketelsen.
C.um~n Herninlez.
concursos cíclicos, reinas escobotas, me co,ía los botonee.
g!daa entre las sefioritas más bellas de la Cdpital. A ~i veSUEGRO Y YERNO.
m~ hacía la cama, y luegn, á la hora de almorzar, recora,! como gana1;1 en entusiasmo y vida sus torneos y como
br.1b&lt;i su d ignidad de su..gro y se sentab1 á la mesa con
la tuerza se agiganta con el estímu lo y surge vencedora.
Días atras entabló~e en cierta tertulia una animada la familia, debiendo yo ~uardarle las deferencias que le
, Ofrecemos á nuestros lectores como ilustración de estas
correspondían .
lrne~s una fotografía del grupo de las "'raciosas
miembros co 1versación acerca del capítulo de los suegros.
0
. _De pronto tomó la palabra el general Vermandois y
Era yo a l miqmo tiempo el superior y el inferior. Podtl¡urado.
diio:
día imponer ocho días de arresto á mi enegro; pn" él po-Ninguno de nstedes ha tenido un sue"'ro como el mío
día desheredar á su comandante y hasta maldecir á a11_
Todos se mir~ron con sorpreoa porque ºnadie sabía qu~ yerno.
LA SANTA DE CABORA.
el GAneral hubiese contra1do matrimonio.
. Ibamos á ~egresará Francia, cuando el Dios de lns ejéc-Tenemos que retr&lt;Jceder-añadió el militar-al año citos tuvo piedad de mí. La peste arrebató en oC\lio dft!i
A título ~e cnriosidad ofrecemos á nue~tros lectores de 1860, en cuya época tenía yo treinta y cinco añoR y
á Dtlmetria y á Zelina, y me encontr~ ~olo con BrPc!mt.
do~ fo~~grahas. de_ la II ltracélebre Teresita '{; rrea en acti- mandaba un batallón de cazadores de infantería. Por
De v1wlta á la patria. mi suegro murió comn un rnlien•
t!,ldes 01en ant1tét1cas: una que podríamos llamar hierá- aquel entonces. estalla.ron las matan as de Siria, ocupada te en 1870. no quedando hoy de aquella hi~tori:i oriental
tu:,1 y otra profana.
pur ~os pobla_c1~&gt;0ee nvales: los maronitas y los drusos; más que el recuerdo de nna situación digna dtJ tentar la
Et Impar~ial, que publicó estos retratos á líneas, desig- la pri_mera cr1~t1ana y musulmana la segnnda; pacífica y pluma dP un libretista de ópera cómica.
nó tales..act1tudes cou los nombres de «Divinan y «Huma- traba¡adora Ja una, y la otra errante, guerrer&lt;i y un tanto
Despnt!-3 de este relato-añadió PI Gerrr»l-na&lt;la tiene
na... Eh¡an n_uestros lec~ree la denominación que más feroz.
dfl extraño qne sea yo partidario de la abolici6u de.... loe
!es p\azca Y digan qué actitud favorece más á la apreciable
La población mahometana de Damasco había atacado lus padres políticos.
llummada. Por nuestra parre...... opinamos por la hu- el barrio ~e los cristianos y hecho entre ellos una espan·
mana.
R1cARno O'l\foNROY.
tosa carmcería.
Estos retratos, tomados hace pocos días por u~a casa
El clamor de las victimas reclamaba la intervPnción
de T~xas, se vt;ndeu como imágenes, y hay quien los lleve e _1ropea, y en el mes ~e ~gosto decidió el emperador enEs preciso tener honor, antes de tener opinionee.
consigo á manera de amnleto contra tod0 mal.
viar un cuerpo del e¡érc1to compueRto de seis mil homG. TlllEl.l.HILT.
Igf!,o_ramos e\ a_lcance de su eficacia y si están tocados brt&gt;s, al mando del Gentral de Bru.ufort.
al or1gmal; lo urn~o que podemos asegurar es que son fieDese_mbarcamos en Trípoli, y nutstra llegada bastó
les y dtl todo recientes.
para d1Sper~ar á los druaos.
Los B:i.rtolos son los que hacen las Rosinae.
A los .pocos días me mandt.ron con mi tatallon á Alepo,
!\,fax 0 ' RE1,r,.
1~ Palmi_ra moderna, y me albergué en un soberbio palacio. ~abitado por Dcmetria, viuda maroti na de un mollah
de primera clase, descendiente en línea recta del mismísimo Autioco.
En mi excúrsión me acompañaba mi fiel asistente
Brechut, y confiern que 110 lo pasaba del todo mal en el
punto de mi residencia.
Sin embargo, mE\ habría fastidiado á veces soberanament.e á no haber vi_vido en compañía de la hija de Dem!'tria, llamada Zehna: una criatura angelical, de dieci•
s~1s años de edad, de rostro encantador, de labios purpunnos, Y con unos o¡os vtrdaderamente admirables.
Co1no uu Vermaudois podía aliarse sin el menor desdoro ú una cristiana dtscendíente de Antioco me casé
con Zdina, habiéndome servido de padrino ~l General
de Beaufo1 t.
La ocu¡&gt;ación se prolo_ngaba, temiéndose sin duda, que
d~~pués de nue~tra partida se tomasen los enemigos ternbles reprtsalias, y era yo el rnái! dichoso de loscomauda,,tes.
Pasó el invierno de ~8601 y al empezar el afio 61 me
llam~ un dla á sus hab1tac1ones mi aprt&gt;ciable suegra Demetri~, muJe.r hermosa todavfa y qnt sólo contaba treinta Y, ~rnco pruuaveras, con objeto de comunicarme una
uouc1a importante.
-Mi querido comandante-me dijo- no quiero qne
Eepas por otro conducto lo que voy á ¡,,articiparte yo misma. Me caso uno de estos ctíaa.
-¿Y poiré saber con quién?
--COn Brt;chut.
- ¿Con mi asistente?
-8í, es~y en~rnorada de él.Y creo que me hará feliz.
-Pero I v~ ve .D10.;i, stñora! p1tnse usted que voy á ser
yerno de mi criado.
- ¿ Y á mí qué me cuentas?_ Reemplázale por o.ro.
Entré de mal hU!JlO~ en m1 cuan.o y dije á Zelina, con•
desa de Vermando~s, que su ~adre Re había vuelto loca
Y qne una Demet.na, descendiente de Antioco, no podía
ca~arse con un cnado, para convertirse en mádame Bre·
chut.
TERESITA URREA.-En actitud mundans.
-¿Yeso qué imp:&gt;rta?-me contestó Z~lina sonriendo.
TERESITA UR:IEA.-En-actltud mística.

l

r

t,

�EL MUNDO.

268

25

ÜCTUBRE.

1896.

en la actualidad-pese á nuestro orgullo nacional-encontrar excelentes vinos espumosos !uera de Francia. Eeto
ea debido, nos. apreBüramoe á decirlo, á los importante&amp;
progresos realizados en estos últimos años por las ciencias enológicas y á la actividad desplegada por inteligentes especialistas. Es así qne Eep&amp;f\a, país clásicc de vinos espesos de licor, ee encuentra actualmente en condiciones de suministrar al cc-nsumo europeo exéelentee vi~
nos espumosos, rivalizando con los mejores productos
champaileses y pudiendo como ellos figurar dignamente
en las mesas mejor servidas.
Una de las marcas más conocidas es l!!. del CEIAMPAGNII:
CooORNJU, preparado en el establecimiento de D. Manuel
Raventós, de i::an Sadurní de Noya, provincia de Barcelona (España).
Los franceses son franceses. Hallan el Cn.UrPAGNE CoDORNll.: premiado con m~dalla de oro en AmbereA, y al
escribir de esta Exposición lo alaban aunqHe pese á su orgullo nacional, como dicen, pero aprovechan la ocasión
de denigrar á España como país clásico ae los vinoe de
cuerpo y dulces, como si España no tuviese de todo.
Y si tales alabanzas tributa la prensa extranjera al pasado y al presente de la CASA CoooRNJU, veamos el porvenir que le augura un compatriota, para demostrar quetambién hay quien en su patria ee profeta:

..

,

'/ \ t
b;,..,.¡;:.;.;;;;:..,,..u

, "

Champagne natural
y Champagne artificial.
I
Mucho ee ha escrito en Francia y en Es¡:af\a sobre
cbampagne, pero ¡con qué lige1e2a tn general! ¡con qué
poco conocimiento de causa! .A.parte de unos Pº?ºS auto1·es que con(Jcen el asunto, loa demás euelen ?op1ar, traducir 6 comentar, reuniendo un montón de ideas que el
lector no e111ie11de, ni el escritor ta~poc,).
.
~I desconoc1w1.:uto de un detalle o de una operación
hace surgir de la pltma una palab1a impropia que denarua obscuridad en tt&gt;do el escrito.
.
llimase champagne á tod l vino blanco ~Ppumoso, s1!1
pensar que se agrupan así dos clases de VID·&gt; de condiciones tan distintas, ue elabvrac16u ian rn_11a la, de proi,ietlades organolépticas é higiénicas ~an d1ft1entee, que
l,ien merecti norub,e a¡.arte.
.
.El champagne será natural, cuando además de ser vino puro, esté daborado por el ~is~ema cbampañés, que
consiste en provocar una formt-nt~c16!1 dentro d~ la botella, produciéndose naturalmente el ácido ~arbómco en su
int.erior; será artificial, ya t,or .~er an!n.c1al ti ~1~0 con
que se elabore, ya por i1.1troducirle el ac1do ?arb1,n1co ariificiaimeme 6 sea por med10 de una máq_urna de ga_seo881! ó de ácido carbóuico líquido, 6 por mil otros sistema~, que la baratura y la ciencia in".entan cada día ..
El champagne natural es, pues, vmo puro, y su á~1do
carbónico es de fermentación y producido en el mismo
-vino.
Queda al final sin fermento alguno.
l!:l champagne artificial no es má_s que una gesecsa de
vino 6 un vino a1tificial champañizado.
.
El' primero exige profundas y exteneas_ cue~·as y gran
existencia; pues eu tra?ajo natural necesita anos, y todo
esto r(;-pre~enta un capital eno1me, y ~·esul_ta car?,
l!:l et-gundo no t-xige nada de esto, m capital, m cue,as:El viuo que se corupró por la mañana, puede embotellarse 1:,eguidawe..:te, y beberse como champagne por la
noche.
ºfi • 1
Por esto abuud 1 tanto el champagne art1 cm , Y ee
consume tan poco el natural.
.
Sabido ee que en difor~ntes puntos de Francia, Marne, S.1umur, ilunrgogue, en Alemania, en Rusia, en Italia, en los .Estados lJ uidos; en Espaii~ y en todas partes
1 e elabora champagne en abundancrn; pero_ ¡cuant~ y
l u.iota falsific11ció,1 por doquiera! ¡cuiint_os vmos _ar~1hc1ales! ¡cuánto, vmc.s naturales champañlzados art1fimalmt:nte! El consumidor anda ciego, y ~ v~cei, consume lo
was caro, y á pesar de ello lo más ar~1fic1al.
.
L:i. tilaburación del champagne fué mvento de un fraile
benedictino llamado Don l'erignon, de la Abadía de
Hautvitlers, de }'raucia.
Tomó eu mmbre de la antigua división de Francia, de
la p10,·incia de Champagne.
.
Mas hoJ' ee elaboran tinfeimos champagnes en varioe

Tienen menoE razón aun, porque en en departamento
apenas Ee da la viña, y han de pagar el vino en la COSE:·
cha á 400 francos hectolitro, Jo que hace que compren vinos á todas las comarcas de Francia, á Espaf\a, á Hungría, etc., para elaborar eus champagnee, ya Il'!tzclados,
ya eoloP, pues en t-1 país no se produce la décima parte
del charnpagne que expendt-n, y menos hoy que la filo.xera está deetruyendo sus viñedoe.
. .
No tiE:nen máe razón al querer el exclus1v1smo del nombre, que ei afirmaeen los p ·risiensee que no eon pontas
de París las fabricadas en España.
LlárneEe puee, champagne, ya que allí fué su cuna,
aunque en'aquel pafe deban añadir!" cognac, madera ú
oporto, pues como sus vinos nó 11• garon á madurar Y la
viña vt&gt;geta diffcil y forimdamen1..,, han de 1eforzarlos
con gént'roe de otros paleet; pero conr,te que de@pnés que
ee han f'nFavado otros vinos, ee ha visto que hay muchos
,. en diferentes pafses que se prestan mejor, por sí solos,
para dar magníficos champagnes.

II.
IIISTORIA.

EntreFacada de un largo artfculo que M. Claude Yigny
publicó en la Ericiclopedes Coritemporairie Ilustrée. Reme
Hebdornadaire Unfrersel dP~ Scierices, des Arts et del' Indus•
trie, Parfs f:O FtrriPr 1895, con ocai,ión de haber vieto

premiado l0n medalla de oro en .Amberei, el CIIAMPAGNE
Cooo1rnrn, es reducida á poC'as palabras, la siguiente:
Nuestras visitas á la mayor parte de las exposiciones,
así como nue~tras excursiones á los paiees vecinos qne se
dedican á la viticultura, noe han probado que se puede

'

A no equivocarnos, está nuestra población llamada ,
ser, dentro de pocos años, un centro importantfeimo,
gracias á la actividad é intelig,mcia de uno de sus hij°'•
el conocido agricultor y publicista Don Manuel Raven•
tós [á] CodornÍI!.
Tomando por baee las tentatiyas hechas por su padreDon José para elaborar vino espumoso (champagne) , dedicó parte de eu actividad y de su fortuna á la fabricación
de aquél. Habiendo recorrido los países del extranjeroque elaboran aquel producto, como .Alemania, Italia y
Francia, quedó convencido de que la comarca de Champagne era la que con más perfección lo obtenía, y De&gt;
dudando después de repetidos eneayos de vinos de aJgu.
nas de nuestras variedades de cepas indfgena11 que podían producirlos tan finos como los. de los _vif!edoe de
Reims, de La Mame, Epernay etc., hizo venir ~rsonal
inteligente de aquellos países para preparar trabaJadoree
del nuestro, y excavando debajo de tierra, haciendo¡rra.
tas y echando miles de duros en instalacioneA, ha co111eguido lo que había previAto, ya que hoy fabrica y despacha botellas pa1·a todas las naciones de Europa con 11D
éxito creciente y con distinciones que no llegan á ob&amp;ener las marcas de champagnee finos hoy más conaidilradas.

................................................................................•

Debido á estos resultados, muy superiores á todo lo
qne podía esperarse, no cabe decir el vnelo y desarrollo
que va adquiriendo la indust!ia del cba_mpagne aqnf,
que hace ·que cada día _c&lt;;&gt;merc1antes de d1 versos pun&amp;1?9
vengan á proveerse y v1s1tarnos, y auguren un porvenll'
y renombre grande á nuestra vill'.-\, que habrá forzoea•
mente de aprovecharse de las vemajas que la habrá pro•
porcionado la implantación de eea importante indUBtrla
vinícola.
Haga Dios que tan halagado1·ae esperanzas no ee disipen, cosa á que tan expuestos estamos en este p~ís, ~onde una disposición del Gobierno basta -para fundir mlilones, llevar á la miseria muchas familias y paralizar la
vida de todo un país.
EL CoRRESPONBAL.
(De La Rrnai:ra11re, diario de Cataluña, nümerode 2:7 Dfclembrell!M·

( Continuará).

Altar para el oratorio del Sr. D. Felipe Mnriedas, San Luis Potosí,

países,
. d e8 d e cb ampagne al eAparte las importantes cant1da
mán, ltaliano, 1 uso, espaiiol, l te., dentro la umrua Fran. se elabora champagne en la mayoría de los departa:.!ntoe del :Este y p1incip1lmente en el Sur, en el Centro
y en el Oeete.
•
.
·
ó
Los comnciantes de la Mame qmeren, m:. raz n,
e Eó!o pueda llamaree cbam¡:agne el que sale de su
~~tigua pro, incia, queriendo eer como. los de Jerez 6
Burátios. sin tener en cuenta que estos vmos los producen sus tierras y el champagnti como el ~ognac lo produ:
el hombre pues sus cepas no dan vino esl&gt;Umoso, n1
~e fo?me espuma por sí e_olo, eino que sus vmos más ó
menos finos, tegún con quienes se comparen, son como
todoe los demás.

~~;--" 1-f•
-

1:XA ISDUSTilIA DIPORTA::s'TE.

Visto. general de Casa Codorniu.

.

't-1 . .

Ejecutado en madera dorada, en combÍnación con varios bronces,
Construcción de boco¡-es rn la Sec~i6n de 'Tonelerla.

En la fáhrica

de Jorge Unna y

Compañia, San Luis Potosi:

�Siguiendo nuestra excursión, vicitamos dos largas galerías subterráneas de 200 metros cada una, y ~n canal
en construcción, para producir un ~provecham1ento de
la¡ agnasdel ríoNoya, de fuerz~ de 60 c~b11.llos de vapor.
Su objeto es para la iluC1inac1ón _eléctrica d!'J las ene, as,
en que gasta hoy centenares de _kilos de bu¡ías, y para
una máquina de aserrar con ob¡eto de hacerse en caEa
las cajas de embalaje con mayor economía.

•

--DEL--

III
Agricultora en la "Casa Codorniú"
¡Cuán falsamente se dice qne 1!!, agricultui:a. española

está atrasada! Salen de vez en cnando com1s1on~ para

estudiar la agricultura en otros pa(Re•. y el_ Gobierno Y
las diputaciones mandan delPg,vhs_ á Francia, á Inglaterra, á Alemania, á los E31.ados Untdos, etc., para est~diar taló cual cuestión agrícola, tales ó cuales máqu1•
nas, sin pensar que hay mucho que aprender en nuestra
patria.
d e s in sa d urn í
En diferentes ocasiones se ha dicho
que era en agricultura el pueblo más adelantado de Es•
paña.
.
d e p ~ria,
, pn bl'1có
El Joumal d' Agriculture Pratique,
unos artículos y luego un folleto sobre es1: nucleo de proiedades de San Sadnrnf, que tanto _traba¡an y estudian.
p Allí se publica el Resumen de Agriciiltura. que es la ri;•
vista agrícola mái leída de España; allí la Agen_da .igricola de bolsillo, para guía de agrónomos y agricu!tores,
age~da que no ex:iste tan C0!13pleta en el ~xtr~n¡ero, y
de ambas publicaciones es director y prop1etar10 .el Sr.
Codorniu.
• •
d l
Al visitar con nuestros amigos el establec11mento e
Sr. Codorniu, ¿no habíamos de en?rgullec~rnos? Senta•
dos al rededor de gran mesa, con cmcuenta ó sesenta revistas agrícolas, rodeados de magnífic!' biblioteca agr~cofa de unos 1,500 volúmenes, s?lo respmí.bamos entusiasmo por la ciencia y por la agricultura.
¡Qué satisfacción al conv..rsar C&lt;?D un agróuomo t~n
inteligente, que con sencillez nos hizo ver su laboratorio
agrícola con todos sus aparatos y detalles!
La baianza de precisión de á medio milfgramo, la de
densidades Mohr-Westphalt, varios alambiques y ebulliómetros, el afrómetro para merl:ir la presión de ,as botellas de champagne y poder seguir la ~archa de lh~ fermentaciones, el microscopio para estn1iar todos los fermentos del vino una hermosa colecc1óu de fermentos,
tipos para conoc'er las fermentaciones ó enfermedades de
que puede ser invadido un vino, barómetro, manómetro,
higrómetro, dl•nsímetros graduados, buretas, etc. 1 ~te.
El Jurado del Centro Agrícola del Panadés, prec1d1do
por el Exmo, Sr. _D. :\Jan~el Durán y Bas, al_ negar al Sr.
Raventós el premio ofrecido por S. M. la Rema Regen!R,
se expresa como sigue en el dictamen firmado por D.
Modesto Lleó y D: Cayetano Yidal y Va!Pnciano, pn_blica lo en los periódicos en septiembre de 1880 y archivado en el CentroA~rícola. de Villafranca del P,rnadée.
«Han sido moti vos diametralmente opuest_os _los que
han militado en el espíritu del Jurado para eh]mnar dtl
premio á D. Manuel Raventos...... Hay más aun. ¿Se hallaría en el Panadés, en. Cat~luña_, eu Espa~a. tal vez,
otro propieta_rio por su m~hg~ncm y su act1v1d_ad, pudiese competir con el _propietano de c . . ~~ CoooR_:siu? Ebta hacienda no es hacienda: es una granJa expenmental,
nna es&lt;'uela modelo, una explotación agrí!)ola en toda
forma al nivel de las más pe_rfectas y a~red1tadas del exuanje~o, dirigida P?r un aincultor emi_ne!lte, que á_ los
conocirnientospráct1cos reune loa conoc1m1entos t~óncos,
que ¡:nuy pocos poseen, á la cual, con preferenc1_a á !as
escuelas oficiales, Jeberíamos mandar los propietarios
nuestros hijos para que al lado de tan bue1:1 maestr?
aprendiesen las prácticas ~grfcolas, las ope~c.1ones quimicas apUcables á la ¡,gr~cultura, la contab1!1dad mercantil, el ruanejo de ~o~ diferentes apa_ra~os é mstrume_ntos que requiere la v1t1cultura y la mm1cultura, los sis•
temas Ulás prácticos y de mejor resultado para roturar,
plantar, arar, binar_ ~ pod~r; las mani~ulaciones más
apropiadas para la vm1ficac16n y elaboración de los mostos, para la confección de calal,,·es por medio de azufrado...... todo cuando es menester, en resumen, para que
la tierra dé lo que debe dar, y puede decirae en el ~rans('Ur,.0 del tiempo que el Panedés, el hermoso y fértil ,PaMtdés ,-s nn" cc1111arca verdaderamente agrícola. al mvel
'(Je las más :ivauzad!IB que tiene el extranjero. Todo esto
tB y todo esto se puede aprender en la incmpnrnb1e ha-

cien(j.a del Sr. Raventós Justo, mnv justo fué pues, el
prPmio ofrecido por el Misterio de J:-&gt;_roento que le con•
cedió el Jurado General de la Ex:pos1c1ón de 8arcelona,
y mayor poilría haber sido; pero sería poco, y además
de poco no del todo jnsto, el premio concedido por S. .l\f.
la Reina R~gPnte al Centro Agrícola del Panadés, ya que
el Sr. RavAntói, por carta de más. como se ha dicho, n?
entra en el círculo de condicioues consignadas en el primero de los tema~ de Progra,ua ó de cartel de este año.11
¡Con que detalle, coml} entu'!iastas que somos de la
agricultura, fuimos signiendo, no precieamante los ad,~lantos, sino todos !03 emayos, bueuos ó malos, q_ne h_a
efectuado el Sr. Codorniu en su hermosa explotación v1tícola, y con qué amabilidad nos dió cien pormenores y
expli,;aciones del porqué de cada corla, en 10a cuales no
entraremos, pues no es para tanto la índole de esta monografía
.
.
.
Sin embngo, m pasaremos por alto m olv1dai'llmos
nunca por su hermoso trabajo, el deEfoode de tierras con
arado 'roturador ya con malacate movido por bueyes ó
ca bayos por el ~ual obtuvo en L892 el Sr. Codorniu un Diploma de honor y de gratitud del Instituto Agricola Catalán de Sanisidro, va con fuerza de vapor, que es para
las grandes extencio·nes y que vimos en pleno trabajo.
La lono-itud del cable qne arrastra el arado es de 5cl0
metros, c~n lo cuil puede trabajar m~~io kilómetro ?t~adrado sin mover la alació u de un solo s1t10; á nuestra v1S1ta
trabajaba el arado uuos metros lejo3 de la máquina de
vavor que le daba fuerza.
¡ Hermoso espectáculo, ver en me~io de una gran _llanura circulada de montañas la máqurna de vapor cmdada por labradores!
Hace un magnífiro efecto oir de !os labios de_aquellos rústicos franceses los nombres técnicos de pres1onee; atmósferas, caja de distribución, _émbolo, r!'lgulador, etc., etc.,
Es imprt'sión que no la olvidaremos ¡amás.
¡Bendita inteligencia y bendito estudiC&gt; que así transforma las cosas!

•

DR. AYER

IV
V,ndimia.

BODEGA DE LOS AIICOS.

lnfermos del Estómago

LA ZARZAPARRILLA
Purifica la Sangre.

En Septiembré se da principio á la vendimia. Esta e3
la época en que la CASA ConoRNIU preseJ?,ta un a~p~cLO
más grandioso. Toda de cerca esta rnvad1da_de carr,-e y
de gente y t-n la casa cruzan hombres Y mu¡eres por Lu•
doH lado~, sin que el visitante pueda hacerse cargo dd
conjunto y del orden que allí rema.
Ver allí reunidos alguno~ cent!'lnares de pers•:nas, la
mayor par•e venidas de Valencia, ~e Aragón o ~e l.1::1
otras provincias catalanas, gente rustica que no entien•le
lo que hace, sino que ocupa su lugar como una rneda de
un reloj eiu darse cuenta del papel que representa, t:s
éoFa qu~ causa ad1,.1iración.
.
.
En esta época son j,fe~ de ~r1gada todos los traba¡a~ort&gt;R de la casa; resultan rntehgentes todos los operanos
delEntrar
país. como han entrado en un solo d'ia 80, 000 k1·1os
de urn que hao de producir 600 hectólitros.de vino, y
trabaj::u-los, no de vino usual, sino to&lt;1:o de gént-ros e~p1;ciales, repres.1:nta _un cúmulo de traba¡o y una org.in1¿ación extraorarnaria.
.
.
. .
En el campo, diez 6 doce brigadas de venduma~oreP,
de veinte ó treinta personas cada una, con sus directores según el destino de las uva,q. Para el champague se
coge sólo el Pineau, Mennier,. ],forado, Momonech, et:.,
casi todas uvas negra&amp; e&amp;cog1das, sanas y maduras_ por
igual. Se embalan cuidadosamente_ en cestos, como s1 debieran venderse para mesa, pues s1 se rompen granos ya
no eirven para champagne.
.
.
Eu la casa hay la brigada de los que traba¡an las mis•
telas por un lado· por otro, la de los mostos azufrados,
con su inmensa c~lumna azufradora y su horno, y bo::nbas movidas con ~uerza animal; por otro, la ~e los vino3
comunes; pero la más complicada y la. ~á~ importante,
es la de los charnpañistas con sus sub~1v1s1ones..
LIMPIA: Llegan las uvas, y una br!gada de crncuenta
mujeres con sus tijeras, tomau los racunos ~n la ruano y
separau grano por grano los que haya podridos, verdes,
raeg.i.dos, endurecidos, etc., pues sólo han de quedar los
granos enteramente sanos y enteros. .
P&amp;E.,s.i.oo: .P.isan estas uvas .i las rnmenaas prensa_s,
veinte veces mayores que las usuales del país! donde, sm
pisarlas s1 aprietau, aprovechando sólo el pnmu mosto
que sale pues tan pronto como da color (ya que se hace
de uvas 'negras) no sirve para champagne. Sólo se aprnvecha la mitad del mosto. En la Mame, donde por el
frío, vida raquítica de las cepas, múltiples enfermedades,
poca viñ&lt;1 y esvasa cosech:", se venden. las uvag para
champagoe á. 2 fr.rnco3 el kilo, no es posible hacer una
selección tan esmerada que les haría p;,rJer ya d.-sJe luego la mitad de las u vas, ni es posible content_arse con _só ·
lo aprovechar para champarne el ~osto pnmero, smo
que prensan tr&lt;lB veces, y como el vrno m&lt;,,to resulta de
color es decolorado después, á pesar de lo cual resulta e l
vino 'á 5 y á 6 francos por botella.
PRIMER TRASIEGO: S.1cado de las uvas el mosbo incoloro
para champagne, y el de coloi: para vino fin&lt;;&gt; de mesa,
se coloca en botas de 10 hectohtros, y á las v,nnte y cuatro horas se trasit-ga para separar polvo, arena y el poso
que pueda haber, para que ferme1:1te brillante y no tome
gusto. Sólo el gran cuidaio y rapidez det.ene la fermentación las veinticuatro horas pnmeras.
F.:RMENTACIÓN: Fermenta este mosto luego en bodega,
bajo el suelo, en b.&gt;coyes de 6 !rnctólitros, que han de ser
precisamente de roble de Rusia, y la e,puma Y alguno!!
¡:ocos residuos que quedar..in se _desbordan del bxoy,
evitaudo 1ue queden den~ro del vrno.
( Continuará. )

"-•"'Toda sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, fioroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un éambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

vm.A. -Y

·Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO M:OJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caaa. Oblea, el nombre DIGE~TIVO MOJARRIETA.
Di~pepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus sínt,)nias: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se ooma, Digestiones lentas
ó incompletas q u~ producen Rt,pugnanda, Mareos,
Dolores &lt;le Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que SPgún enseñan millares de
personas l&gt;ien conocidas y re..-.;perable~, á quienes se vió
sufrir dnrc1nte rnuchos años y atlt-'más r-econocen eminencias médica~ de varidS naciones, sólo se curan con1plda y nu.licalmente con el

EN"EIEl.G-1:.A.

y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sense.ci6n de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A:

Las PUdoras del Dr. Ayer son •~ ·

Medicint Purgante.

~

ESPIC
ASMA Y CATARR0·PCIGARRIU.OS
J g_
6 Polvo
(Cajita 2 fr. j

3. ESPlC, 20,

rue

Digestivo Mojarrieta.
EH totlas las Droguerías de México.
GRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889
la mas alta recompensa otorgada a la Perfumeria
::E-:Cigie:n.e de 1.a. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS
preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD
PERFU MISTA-QUIMICO

PARIS- 37, Boulevard de Strasboul'(J. 37-PARIS

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Saint--Laaare. PAl\lS, v

TODA.a FARMACIAS

v D

"":0Cus.F11As.

PATE EPILATOIRE DUSSER

RAl~ES el ~ELL9 del rostro de fas damas (Barba. Bigole, etr..). sha
mngun pehgro ~ara el cul,s. SO Aii- de Bl&lt;ito, y millares de testimonios garantizan la eficacia
de esta preoaracwn. (Se •ende en cajas. ,ara la harb._ y en 1/2 o ajas para el l,igote ligero). Par&amp;
lo, brau,s, empléese el i'.I.L.I. • 0.UA. DVSSER., l,nie ,1,.,¡,.Rouaaeau, Paria.
d~truye hasta las

11?4+11--t??A;,,
~

. ~&amp;.---._

BAÑOS DE LAS DIOSAS,

C..¾5ir!P- .CABELLOS,DE
LAS NINFAS,
~~
CUTIS DE CLEOPATRA,
· .

•

&lt;b

JABOJ

HA~~~~~~"~ DR. ~JS,1.

EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICAU0R
BL Q!JB CIJ1U LAS

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las Afecciones del Cútis.

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A-__
c~m;:p.R:::...mV~Usmo

el que ademas de sus dcctoa purtli.caate,i &lt;cmccl.oa é impide el

•

V

UNA ESPECIALIDAD ~~•~~,'ctºº

6 1erccr gmdodel \.ENENO DE LASAWGllE
permanentemente curados de 15 a :l.5 dias. Vd.

.

puede curar~e en su ca!ln.

Nada cobramos

que ~raouzamas cnrar. Sollcll~mos los mas ob•linado., ctsos y apelamos al Mundo entero por un
coso en q 1'? no hallamos podido curar. EEtt.a enfermedad IJ&amp; e,do siempre la pesadil)a de los mns
eminentes 1néd1cos. 5500.000 de capital para responder de o 1estra J!8ranw1.. Prut"vas absolutas se
cnvian t&gt;or corren s~l1ado il QUl&lt;"n Jo sohc1te. Dir.
ecc,011. COOK Rfi:~n:oy co., il07 Masoruc Temple
Ch1cago, 111, E. l'
'
B ODF.GA r.RA Xll'P..

-

S1 t:"e hft.....tomado mercurjo_ [odado

de µoras._,. y tocta.v1a se i;1e:nu•n dolorc~ y molestia@,
Esputo:.\ .ducosos en la Boca,oGargantn Ulcerada,
1&gt;1v1eso-1. Manchas Cobrizas, Llngns e,J cualquier
11arte del cuerpo. Calda del Cabello y Cejru;. este es
el oe~undo peroodo del VENENO DE Li' SANGRE

-

LAIT AN-TÉJ&gt;IIÉUQL'E -

LECHE ANTEFÉL
1

o=

ura 6 mezclada con agua, disi
AS. LENTEJAS, TEZ ASOLE
.A.RPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

y laGo,:a.

..

~
~ ...· '
• ..

_ca~eqacencadapaqoeteestá11Dpn,ooDn nos.. CoMPANV,
u. deA.,lllllCUJOJeq~dejadeeer le~o.

Montcl111r, N. J., E.

i~A;:,-

ENENO DE LA SANGRE ,

F-1 no curamos.

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Este periódico está impreso con las tz·ntas finas

de la Casa LORILLEUX

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París.-U nicos ..\gentes en la Rcpu blica:-

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JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

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warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
'799 Termiaalcsd'e 1 ~. qae ~ det~
ainairán p&lt;&gt;f llas dlGs ú1t1mtio&amp;ras ctel billcM q_ue obten¡-a d
remio prioci?al: d~ t ~.ooo.... , l !5.980

()ftcinaa:

'

"'1...

m

U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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