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                    <text>DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

96

Un J:n.úsico inspirado.

TOMOI.

MEXICO, FEBRERO x4 DE x897,

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NUMERO 7•

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[Dibujo de J. M. Vlllaaana.]

�EL MUNDO

"EL MUNDO"

Semanat"io Ilustrado.

Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm. :io.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Reiacción, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spíndola,
Toda 'la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Mog-uel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se cobra por trimestes adelantados.
Números aueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada pubhcac1ón.
Todo pa¡o debe ser precisamente adelantado.
RÉGIBTRADO COMO ARTLCULO DE SEOUNDA «?,ASE,

~otas tilitoriales.
&lt;C11rn,terísticas lle un vrogrcso i11tclcct11nl.

Según datos qne trasmite la Administración de Rentas
Municipalee, existen en la capital 346 carnicerías contra
í89 pulquerías. Este dato es instructivo porque revela la.
siuatción de un grupo humano en una ciudad montada
con todo el aparato de la moderna civilización.
Hay bajo los focos de nueetra luz eléctrica una clase
social qeu lleva tres siglos de hambre, y aniquilada por
le anemia acude al licor l&gt;lanco para reparar ms fuerzas¡
existe en la orgullosa capital un núcleo de habitantes
que incuba sus riñas frente al fermentado vaso Y sale
del antro, ébrio de licor, ébrio de sangre, lacerados los
intestinos, con un puñado de tinieblas en la conciencia
y un. girón de energía. arrancado á su yacilante organiEmo.
En este círculo dantesco se mueve nuestro excelente
pueblo: carece de acthidad para el trabajo porque su
alimentación es escasa, se embriaga porque esM mal nutrido, y se enferma y se mata porque se embriaga.
La megalomanía cortesana ha llamado á :\l(•xico l_a ciudad de los palacios, pero si palacios no hay, se registran
7!)8 pulquerías en las que se despanzurra un ciudadano
cada veinticuatro horas.
Nuestros legixludores de la l'alle de Pla/1'1'0.•-como los
ha llamado un escritor distinguido-pretenden que la felicidad nacional se hace con una ley, y olvidan que
una población en que el hambre, la ignorancia Y la embriagez, forman el trípode sobre el que descansa una
porción de los ciudadan0s, no puede jamás presentarse
como el modelo ideal de un agregado humano que en
vano pretende ajustarse á los moldes del progreso con-

DOMINGO 14 OE FEBs:!ERO DE 1Ss,7

tantea de Cuba y se les dá facu:tades para nombrar los
Ayuntamientos, organizar las Diputacio11es provinciales Y
tomar en cierto modo alguna parte en la dirección general de los asuntos de la Isla, al elegir veintiuno de los
treinta. y cinco consejeros que han de fonnar el Consejo
General de Administración; si al establecer este Consejo
ee ha pretendido levantar como una forma de parlamento, dándole atribuciones y asignánlole prorrogath·as que
hacen de él un remedo de Asamblea Legislativa; si de algún modo se han menoscabaJo las omnímodas facultades
que ha ejercido el Capitán General y parece que sobre él,
estarán además del Gobierno s.,berano de la metrópoli, lasdecisiones del Consejo, no est.í resuelto el conflicto en
armonía con las aEp:raciones de la9 clases ilustradas deCuba, que anhelan á mayor repreeentación en el ejercicio
de la soberanfa y no se conforman con la parte que toman sus representantes en las Corks, ni pueden quedar
satisfechos tampoco con la existencia de ese Consejo m.ís
,parecido á un cuerpo consultivo que á una asamblea de-

Como hecho que demuestra un progreso constante en
deliberante.
.
el movimiento intelectual de la Repúbica, consignaréEsa autoridad snprem ,, repreEentada por el Capitán
mos el que acaba de darnos á conocer el gerente de una
General, que nombra la metrópoli, y compartida con los
de las más importantes librerías de esta capital: hace un
empleados superiores que seguirán viniendo de España,
buen período de tiempo, los balances anuales de dicho
continuará en sus funciones á pesar de tod.:&gt;s los consejos
establecimiento arrojan un aumento invariable de veinte
generales y diputaciones provincia.les, ejeiciéndose sin
111il pesos en las ventas de obras sobre el año anterior.
más responsabilidad que la que quiera exijirle el GabiEste desenvolvimiento corre paralelamente al que ha adnete de :Madrid.
·
Con razón pues, denunciaba el Sr. Cánovas cuando de
quirido la prensa en estos últimos.tiemp&lt;?S·
.
Un diario que alcanzara uni circulación máxima de
este asunto se trataba, qne nunca llegaría España al gradiez á doce mil ejemplares, pasaba antaño por ser un pode' do de conceder á Cuba la solicitada autonomía en el senroso vehículo de publicidad; actualmente un colega, El
tido británico de la palabra. En vano se hablaba de reJu1parcial, hace un tiro diario de más de treinta mil núformas liberales y de amplias concesiones; en vano semeros, y todavía no parece restringido á este periódico
decía que para eatisfacer todas las aspiraciones no necetemporáneo.
el campo de circulación_.
. .
.
sitaba el gabinete comervador más que desarrollar el
El año de 1892 escribimos en un periódico de esta ciuprograma de la ley votada por las Cortes en :Marzo de
dad: «llegaremos á tener reinte mil ejemplares de circulación
18%: ni esa ley dió derechos autonómicos á la colonia, ni
diaria.» Han transcurrido cinco años y el progreso del RESUMEN.-Las reformas de Cuba.-Cómo son recípudo el Rr. Cánovas concederlos, ni los hubiera concedipaís ha permitido que nuestros deseos, siempre basados
bidas.-Entre los partidos españoles y e_n,tre los
do el partido liberal; la masa del pueblo español habría
rebeldes.-EI problema político y la cuest1on ecoen una labor sostenida, hayan llegado á mayores altunómica.-llusiones que se desvanecen.-La deuda
prowstado en nombre del patriotismo, en nombre del
ras: la empresa editorial deEr, )Iu~mo, en las diversas pude la guerra y el abismo.-Esperanzas frustradas.
honor nacional.
-La causa de la revolución en pie.
blicaciones que lanza al público, ha alcanzado la cifra de
***
Aunque todavía no puestas en vigor, por fin se han pucuarenta tí cuarenta y do8 mil ejemplares diarios, y los doY si el problema político de Cuba no puede consideblicado
las
prometidas
reformas
que
venía
ofrecie~do
el
mingos este tiro se eleva de cincuenta á cincuenta y dos mil
rarse resuelto con las reformas aplazadas todavia indefiejemplares, que cualquiera persona puede comprobar Gobierno español á la revuelta Antilla, hace dos años le·
nidamente en su aplicación, mucho menos puede deciracudiendo á nuestras oficinas los sátados, de 10 a. m., á vantada en armas contra la metrópoli, y hace dos años
se desatado el nudo gordiano apretadísimo de la cuesenvuelta en los horrores de una guerra tremenda Y des·
lae 6 de la mañana del domingo.
.
tión económica y financiera.
Todas nuestras predicciones se han realizado, y nos es
tructora.
Danse al Consejo General de Administración facultagrato estamparlo en estas columnas, no ya con el objeto
Si hemos de creer las notas que diariamente nos comude la propia satisfacción, sino como una prueba notable- nica el telégrafo sobre la impresión causada por la obra des de señalar los impuestos, y concédensele atri buciomente halagadora del avance de los espíritus en un tan del Señor Cánovas del Castillo, fruto de árdua labor Y nes que á primera vista lo constituyen soberano en el
ejercicio de un derecho primordial: el señalaioiento de
producto de meditado estudio, en los círculos políticos
breve espacio de tiempo.
.
. .
Habíamos, pues, adivinado la evo! uc1ón del periodis- de Espaüa.; si hemos de dar crédito á las opiniones de las obligaciones publicas más trascendentales, la indimo nacional, lo que indica que teníamos una idea clara personas caracterizadas y á lo que dice la prensa y nos cación de los tributos. Pero está esa facultad tan limitadel impulso que recibiría el país, fijados ya sus elemen- trasmite el cable sobre las reformas de Cuba, habremos da de por sí, con las trabas que se la ponen, queda tan
tos de desarrollo, como las consecuencias salen de las de convenir en que han logrado el triste privilegio de no sujeta á la suspensión ó veto del Capitán General y ,t la
revisión del Gobierno español, y puede ser tan hondapremisas en un silogiemo.
contentar á nadie, dada la acerba crítica que se las dirige,
Decíamos el citado año de 1895: «Hace algunos años,
mente, tan radicalmente modificada por las decisiones
aun en las filas del partido conservador que ocup l el polos que se preciaban de conocer á. fondo el periodismo
de
las Cortes que discuten los tratados intern!lcionales,
der y encarna. sus aspiraciones en la persona del hábil
mexicaµo, pretendían arrancarnos lo que estimaban coque
se hace ilusoria y desaparece corrio por encanto toda.
que las ha formulado,
.
.,
mo una ilusión irrealizable: la estrechez de límites que estadista
No hablemos de los corifeos de la msurreccion que por facultad, entre la nube halagadora de pomposas promesas
se marcaba al periódico, parecía oponerse á la empresa. boca de Estrada Palma en Nueva York, han rechazado que forman el fondo de todas las reformas.
Se nos señalaba como ejemplo la larga campaña empren- con incontrastable energía toda idea de avenimiento que
Además, ¿qué es de la abrumadora deuda cubana'? ¿á
dida por algt'm diario, para dar como resultado un nú- no se funde sobre la base de la absoluta independencia quién corresponden los cuantiosos gastoe, de la presente
cleo fijo de lectores, imposible de ensancharse por ley de la Isla, y por declaración de l\Iáximo Gómez en el guerra? ¿hasta dónde se piensa comprometer el tesoro cuº
inexorable, por algo así como un fatalismo intelectual.
campamento mismo, han deseautorizado los rumores de bano, que sólo cvn el servicio de:intereEes quedaría arrui«No se nos convenció. Creíamos y seguimos creyendo, conciliación pacífica que últimam~nte han circulado. No nado y en perpetua bancarrota?.. ....
que si esas viejas hojas no han llegado á obtener un pú- pretendamos referirnos á los cabecitlas y directores de la
Ni una sola palabra sobre asunto que es por sí mismo
blico numeroso, es por su apatía, por su falta de volun- revolución que mal pueden aceptar hoy, después de tan- tronco y raíz de todos los descontentos, fuente de todos
tad en complace~ á. ese público. El Monitor Republicano ta sangre derramada, después de tantos sacrificios, lo que los odios y orígen de todos los movimientos insurreccioencastillado en su vetusta tradición, con sus procedi- ayer rechazaron emprendiendo la campaña antes de co- nales; ni una palabra.que rasgue ese velo sombrío que enmientos de hace treinta años, no llegará á conquistar wi nocer las concesiones que discutían las Cortes españolas. vuelve con tupidas mallas el porvenir financiero de la
solo kctor má.~ y habrá de contentarse con un grupo de Todas esas opiniones son parciales, se han engendrado Isla, y encierra su problen:a económico, que es su problesubscritores subordinados á la disciplina de la empresa, al calor de la pasión y no deben tomarse en cuenta.
ma de vida y de verdadera autonomía en el antro pavoque se ha propuesto publicar un periódico á gusto de ella
*
roso del misterio. Y como habrá de suceder probable*
Son de tal naturaleza las *reformas
según el texto pu- mente, como en la anterior revolución, que se deje caer
y no á gusto del público.»
¡Dígasenos si nos hemos engañado!
blicado, que apenas comprendemos, cómo es que unos
El ,Monitor Republicano acaba de perecer, por no haber las tachen de excesivamente JiberaleE, y en arrebatos de sobre el tesoro cubano la pesadumbre de la nueva deuda
entrado en la evolución periodística-según confesión de lirismo ministerial, las consideren superiores á cuanto de guerra, con más la inmensa suma de indemnizaciones,
su editor-y los que con fe hemos tomado parte en esta pueda conceder una metrópoli á su colonia, sin romper que en esta vez tienen que ser más cuantiosas que nunca,.
las reformas que tienden á la pacificación, dejan en pie
contienda, hemos logrado ya la primera victoria.
Hoy, como ha.ce cinco años, decimos al porvenir: ten- del todo los lazos de la natural dependencia; en tanto las causas que han empujado á los rebeldes, y mas honque otros no vean en ellas, sino concesiones platónicas,
drémos citn mil ejemplare~ &lt;le citc11lw·i6n diaria.
do el abismo que separa la Colonia de la :IIetrópoli.
Con razón, pues, decíamos, que la obra del i:::leñor CáEl día. en que hayamos realizado esta aspiración, la halagos ilusorios, que poco han de servir en la obra de
novas ha tenido el privilegio úe contentar á los menos,.
la
pacificación,
y
poco
han
de
alcanzar
de
los
que
luchan
República estará de enhorabuena, porque habrá alcanatraerse la crítica de muchos y ha dejado sin satisfacer la&amp;
zado un nivel mucho más alto en el termómetro de su por la libertad y sueñan con la independencia.
aspiraciones de la mayor parte.
Si se ha procurado resolver la cuestión política, conceinstrucción, auxiliar fundamental de todos los problemaP.
Febrero 11 de 18\J7.
diendo algo como el derecho de sufragio á los babique se desarrollan á nuestra vista.

~111ítira (!ñ)encnll.

O'OMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

~-== = = = = = = = = = = = =

EI. JAPON EN E~ AÑO DE I597•
Por qué crucificaron á San Felipe.

Los mexicanos de los tiempos modernus s6Jo debemos
á los japoneses distinguidos, consideraciones que satisfactoriamen~ nos condujeron á tener y estrechar relacione.,'!
oficia.les notables por su cordialidad. Oficial y _peraonalmente debo atenciones 4 japoneses de todas las clases sociales y sin tocar al valor, á la fe y á. los méritos que para
la causa cristiana tuvo nuestro compatriota Felipe de Jesúe, declarado santo por la Iglesia católica; creo de oportunidad hablar del Japón del año de 1.397, época del
martirio de San Felipe, con el objeto de hacer precisa la
impresión hietórica respecto de los japoneses en la conciencia de~mis compatriotas.
El edicto imperial de expulsión de los extranjeros es
de 1637, y dice:
l? Ningún navío ó embarcación de cualquiera clase,
ni japonés alguno podrá salir del país. El que viole esta
disposición ser.í castigado con la pena de muerte y el navío con tódo y mercancías será secuestrado.
2? A todo japonés que vuelva al Japón procedente de un
pa(e extranjero, le será aplicada la pena de muerte.
3'? Toda la raza de los portugueses con sus madres y nodrizas, será remitida á Macao con todo lo que le pertenece.
4? Al que se le encuentre una carta de país extranjero
ó que vuelva después de que se le destierre, será condenado á muerte con toda su familia, y á los que se atreviesen
á pedir por ellos.
5? Nadie podrá comprar ni vender mercancía ú objeto
alguno á un extranjero, bajo pena de muerte.
6? Aquél que descubra un sacerdote tendrá una gratificación de 500 Schults de plata, y al que entregue á un
cristiano, se le gratificará proporcionalmente.
Al leer eete edicto hay que preguntarae: ¿qué odiaba,
no el pueblo sino el gobierno japonés? ¿el cristianismo ó
los extranjeros? Del documento publicado resulta que las
dos cosas, bajo la evídente preferencia del odio al extranjero.
El Japón no fué conocido de la A ntiyiiednd chí.~icrr. ni
de los cristianos de la Edad Media. Alejandro el Grande
se detuvo en la frontera de la India sobre un~ gran montaña y preguntando qué país se extendía á sus piés le fué
dicho que el Olimpo ele laR Divi.niclnd&amp;i terribles dPl .,fundo.
Según se cuenta el conquistador respondió: «Como dios
soy su igual, y como terrible nadie ignora que lo soy más
que ellos; este bello país mi espada lo tomará como jardín de invierno.» Pero Alejandro murió sin su jardín de
invierno y la conquista romana tampoco tocó la India.
Marco Polo en el siglo XIII, no vió, sino que oyó hablar del Japón, bajo el nombre Chipang11, como de un
país lleno de oro, de hombres blancos y de mujeres be·
!las y cariñosas. Los filólogos modernos alemanes han
descubierto que desde el siglo X, los árabes conocían el
.Tapón, bajo el nombre de Nafoun y como la mayor de
las islas Afortunadas y Eternas, llenas de las cosas más
bellas.

***

99

EL MUNDO

el Japón, hasta que no obstante las hazañas y la bravuEspero poder contestar satisfactoriamente:
Los japoneses no eran en 1597 intolerantes en mate- ~ de su lugar-teniente Ilide-yoshi, fué al fín vencido.
rias r~ligiosas como no lo son en la actualidad. No hay, por el cuartelazo del general Aketi-1\fotsu-hide. Xobunaga.
ni ha habido, ni puede haber gobierno, ni pueblo intole- se suicidó entonces, por medio del ham-kiri, operación
rante en los países donde hay dos ó más religiones libres, que consiste en abrirse el vientre con un sable.
Hid~yoshi lugar--teniente de Nobunaga, continúa. la
dividiéndose casi por partes iguales el culto de la total población. Cuando hay intolerancia, hay fanatismo, y este campaña, vence á los traidores á su jefe suicida, les corocasiona la agresión mutua que tiene como resultado la ta la cabeza, y gobierna con acierto hasta 1591, en que
destrucción. )lientras hubo fanatismo en Europa, no pu- abdicó para ceder el trono á su hijo adoptivo Hide-tsugu,
quien contaba con toda la simpatía de los jesuíta.s, y padieron subsistir dos religiones, más que privilegiada una
y perseguida y encadenada la otra, como en Inglaterra ra probarles á su vez su afecto, y conociendo las ri validadesde Isabel hasta principios del siglo. En Francia., des entre jésuítas y franciscanos, ~andó quemar á los
Alemania, Hoiancla y Suiza, hugonotes, católiClos, lute- tres más notables franciscanos, en la ciudad de Xagaranos y calvinistas nunca· tenían paz sino treguas. Dos saki en 1.5\)3, precisamente cuatro años antes del martireligiones s.'.&gt;lo pueden coexistir en paz libremente con rio de San Felipe. Hide-tsugu desconoció á su bienheclases directoras y pueblos ilustrados ó escépticos. Sólo chor, que habla guardado la soberanía espiritual del .~ittuna alta idea de la justicia ó la nada del escepticismo toi.smo, quien castigó la traición del hijo adoptivo, degollándolo en 15\J,j, dos años antes de la muerte de San Fehan podido hacer posible la libertad religiosa.
Los japoneses tenían por religión el .~ird1Jix11w cuando re- lipe. El vencedor.hizo emperador al general japonés vic•
cibieron el budi.,mo. ¿En qué fecha? N .:&gt; se sabe la época pre- torioso en la campaila contra los chinos eu Corea, cuya
cisa, pero ya en el siglo XIII, el budismo se diviJía con paz fué firmadad,\ en 1597, y Taiko-sama, emp,m\Jor,
el sintoi~mo la población japonesa. El púlpito ha va- murió sin que hubiese terminalo la campaña el 1,3 de
lido poco á las religiones positivas; los misioneros cat.5- Septiembre de 1:'iH8.
De manera que si San Felipe de .Jesús íué martirizado
licos trabajan en China desde hace quinientos años, y
en
1597, Taiko-sama era el emperador. Pero hay un heapenas hay un millón de católicos e,it,·r cuat,·ocimto, dos
millones de dtinox. El hemí1smo militar, espada en mano, ha cho extraño, Lavisse y R:1suband, compiladores de los
sido siempre el gran ap.&gt;stol de cualquiera fe. En poco mejores documentos, diC&lt;ln que en el ejército de Taikotiempo la Europa, el Asia y el .\.frica se vol vieron cristia- sama había muchos soldados crbtianos, y que algunos
nas, con las armas del imperio griego, de los reyes b.ir- historiadores reputados de la Iglesia aseguran que dibaros, de los reyes francos y sob:e todo de emperadores chos soldados fueron enviad.:&gt;s á la campaña de Corea,
como C.irlo-:llagno. El islamismo convierte el Asia, el precisamente para deshacerse de ellos, sin que nadie
A.frica y parte de la Europa, durante una gloriosa mar- pudiese notar persecuciones. Entonces, ¿cómo considerar
un martirio público como el de San Felipe?
cha militar, b:1jo el alfanje de :Mahoma y cuatro de sus
De todos modos, el Japón, después de la expulsiju de
sucesores kalifas¡ la América se convierte inmediatamenlos extranjeros laicos y eclesiásticos, quedó en paz hasta
te ála fe católica con poco citequismo y mucha arma e3pa·
ñola. Los p:1ladi nes de la religión de Brahama fueron los 18H8. Los ¡ap.:&gt;neses han sido un pneblo militar muy alguerreros vedas, el paladín de la rtlligión egipcia la javali- tivo, y han dado prueb,\s de saber defender su nacionana de los héroes nubioF;el paladín de la religión caldea fué lidad, y lo que es m,ís admirable, han demostrado que
un pueblo puede civilizarse sin misioneros ni conquistala pequeña lanza de los Césares de Assur y de Babilonia.
La flecha persa lanzó la religión iraniana hasta las fron- dores. Jam,ís ha sido conquistado el territorio japonés
teras de la India; los terribles guerreros mongoles sirvie- después de eu organización como nación, y siendo toleron de campeones del l,1u/i.~11io, frente á los guerreros tár- rantes, cuando lus conoció la Europa en 15-12, y no pu·
diendo ser intolerantes, pueeto que ya llevaban m,ís de
taros que habían convencido á millones en la religión
tres siglos de practicar la libertad de cultos, cuando lledel taoísmo. David fu1 el gu1:rrero del judaísmo¡ sólo
Grecia, C.utago y Roma no llevaron en sus banderas una gó San Francisco Javier, quien elogia las maneras afafe. Grecia presenta en sus estandartes to~o lo que es be- bles de los japoneses y su tolerancia, quiere decir, que si
llo, Cartago todo lo que es útil, Roma todo lo que es in- los japoneses han matado misioneros, no ha sido por fanatismo, no ha sido por odio á otras religiones, sino por
moral.
La flamígera espada mongólica picó el ~orazón de los odio al yugo extranjero, por odio á la conquista, por odio
japoneses, introduciéndoles la semilla celestial de la re- á la suerte de todos los pueblos conquistados, que dan
ligión de Budha, y cuando San Francisco Javier llegó en hasta su porvenir para ser rabiosamente explotados en
15-19, encontró viviendo en paz y dividiéndose el culto de nombre de todos los apetitos. Los emperadores japonela población á las dos religiones que hasta el día domi- ses hicieron bien en defe•der su trono, su autonemía y
nan: el xir,toiR1110 y el budismo. Como lo he afirmado, una la paz de la nación atacada, no por la religión, sino por
nación que como sucedió con el Japón en Ví49, llevaba la polít¡ca de conquista, de intriga y de exterminio de
más de tres siglos de tener dos religiones libres y flore- su raza, de su tradición y de su libertad.
cientes, era imposible que fuera intolerante, y en virtud de
*"
este hecho, fué bien acogido, bien escuchado, bien atenLos libros que para escribir este artículo be consuldido y regresó :í Goa, altamente satisfecho de su estan- tado, no •hablan de San Felipe, pero aun cuando nuescia en el Japón, San Francisco Javier.
tro compatriota haya hecho religión y política en el Ja-

Los cristianos tuvieron noticia. de que existía el Japón
hasta 15-12, con motivo del naufragio del navegante poftugués Fernao Méndez Pinto; una ola lo arrojó á la costa
japonesa en Tane-ga-shima. El primer misionero que
pisó tierra japonesa f11.é San Francisco Javier, quien llegó
al Japón el 1.3 de Agosto de 1549. El misionero jesuita
venía de la India, y según sus más fieles historiadores, el
grande éxito que alcanzó en el Japón en sus trabajos de
catequismo, le inspiró dirigirse á China. Alentados por
San Francisco Javier á su regreso á Goa, partieron más
ardientes misioneros para el Japón.
De estos hechos de origen jesuíta, al relatar la vida del
insigne misionero, se deduce que los japoneses no eran
intolerantés en materia religiosa en 1549, puesto que sin
moleetarlo en lo más mínimo, llegó á catequizar á soldados y oficiales del Slwgowi (emperador ) con el conocimiento de este. San :Francisco Javier de vuelta á Goa,
envió otros misioneros al Japón, no al sacrificio sino á
un éxito fácil y seguro como él lo había obtenido. ¿Por
qué los japoneses no martirizaron á San Francisco Javier
en 1,550 y martirizan á San Felipe de .Jesús en li'i07? Por
qué acogen bien al santo europeo y ejecutan al santo mexicano, cuando la fe que los dos profesan es la misma?

..

¿Qué pasó con San Felipe de Jesús?
Según la historia del Japón, hasta I:;65, había reinado
en paz y sin interrupción la dinastía fundada por el
shogóun (emperador) Taka-Udjí en 1334, hasta que el
usurpador 1\fatu-Xaga, príncipe desleal y ambicioso¡ instigado, seducido y dirigido por los jesu(tas, se rebeló
contra su señor en 156i'i y lo arrojó del trono. Un bravo
guerrero, :Sob1maga, hijo de un simple daimio (hidalgo)
deshizo la obra política. de los jesuftas y repuso en el
trono al hijo del emperador legítimo, Yoshi-aki. En 1582
los príncipes de Bungo, de Arima y de Omura, enemigos
poderosos del emperador legítimo, enviaron una embajada {L Roma, presidida por el Padre Jesuita Alejandro
Yalignani, reconociendo su autoridad, y tal embajada fué
recibida con gran solemnidad por el Papa Gregorio XIII.
No se sabe si el emperador legítimo Yoehi-aki, aburrido de la tutela de su protector Nobunaga, ó al fin seducido ó convertido pcr los jesuítas ó los franciscanos, desconoció á su protector y se puso al lado de sus enemigos.
Nobunaga, jefe del partido militar, no se conformó, y
arroj,j del trouo al ingrato príncipe, Xobunaga, sin tomar
el título de shogóun (emperador), gobernó algúu tiempo

pón, cumplió con el deber que la época imponía á los misioneros: atacar la fe pa.,"ltna y á sus Césares; la política
era una consecuencia de la misión del sacerdote, cuando
la Iglesia había presentado una serie de Papas guerreros
de la fuerza de Alejandro YI y Julio II; San Felipe fué
siempre el mártir de su causa, aunque ésta haya sido mitad política y la otra mitad religiosa.
Pero los emperadores japoneses cumplieron un deber
al defender su poder y su patria de la ambición de los
conquistadores¡ creyeron entonces lo que ahora afirmau
que la tolerancia religiosa no es la toleranci; para conspirar contra la paz de un pueblo y la estabilidad de su
gobierno.
Los católicos mexicanos celebran actualmente la gloria
mística de un compatriota; los japoneses celebran anualmente la gloria de su civilización anunciada por un emperador, cuando se le presentó la juventud del Japón
frente á la augusta antigüedad de China. «Convengo, dijo, en que por lo mismo que no nos corresponde el pasado, seremos los dueños del porvenir.»
·
F. B ULN~.

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EL MUNDO

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. DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

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LOS GRANDES CUADROS MURAL~S DEL TEMPLO DE SAN:FELIPE DE JESUS.-Santos fundadores de Ordenes.

( Al óleo por B. Gallotti.)

Jarrones de Sevres obsequiados por el Señor Presidente de la República
á la Señora Isabel Watson de Gibbon.

Valiosos regalos.
Para completar la información, adecuada á. nuestro
periódico y relativa al concierto que en honor del Si:- Presidente de la República se efectuó en el Teatro Nacional,
publicamos tres fotogafías que tuvimos la fortuna de adquirir y que representan los re~alos hechos por el Sr.
Gral. Díaz il algunas de las apreciables personas que tomaron parte en el expresado concierto.
.
Según dijimos todas recibieron del primer Magistrado
de la República ricos presentes y los que fotografiamos
dan fe de ello.
Tres son nuestras fotoarfías; representan: un par dejarrones de Senes, ofrecidos á la Sra. Isabel 1\'atson de
Cibbon; dos ánforas, de Sevres también, ofrecidas á la
Srita. Fmilia González Cosío y una corona de plata, ofrecida á la Sra. Yirginia Galván de Nava.
Los jarrones y las ánforas, de esa magn(fica porc~lana
preciada tanto en Europa, son verdaderas ¡oyas de riqueza y arte. La base y el remate son de bronce dorado, con
primorosos esmaltes, y el dibujo de la porcela?a es a4mirable. En cuanto á la corona, no es menos nea y delicada. Está hecha de hojas de plata, y de bellotas de oro.
Los lazos que graciosamente la ciñen van ornados de pedrería, y en el centro dela regia corona se levanta un águila notablemente trabajada.
Xuestros lectores pueden formarse una cabal idea de
esos presentes por estas notas, y los grabados que las
ilustran.

Anforas de Sevres obsequiadas pol' el Señor Presidente.á la Señorita
Emilia González Cosío.

En cuanto i\ las damas he aquí algunos nombres:
Señc,ra R,,mero Rubio de Díaz; ve~tía traje negro; adornaba su cabellera un broche de brillantes, y llevaba al
cuel'lo valioso collar; señora de Gonsález Cosío; lucía traje negro, y llevaba magníficos broqueles de gruesos brillantes; señora duquesa de Arcos, llamaba la atención ron
su preciosa diadema de preciosas piedras; señora de Yélez; lucía traje negro con peto gran~tt&gt;, una media luna
de brillantes en el cabello, y magnífü:o collar; sefiora de
Dorantes, traje negro, peto esmeralda y gruesos brillantes; señora Lynch de Camacho; vestía un traje amarillo
caiia, con adornos rosas, y llamaban la atención su flecha
de brillantes; en el peinado, su collar era de valiosísimas
piedras, sus pulseras no menos lujosas, y también los cintillos que lució al caer la manopla de sus guantes debanquete.
Señora de Dering; ves~fa traje blanco adornado con
vistosa lentejuela de acero; señorita Pauncefote, de crema con adornos rosa; señorita González Cosfo, de terciopelo negro con adornos de encajes; la señora de Mariscal,
de azul piilido con hombreras formadas por preciosas amapolas rojas; señorita Adela Fernández; señorita Luz Dfaz,
con sencillo traje crema con adornos rosa y señorita l\Iariscal con precioso traje rosa.
El l\Ienú fué exquisito y á los postres, la cordialidad,
verdaderamente cautivadora. No hubo brindis.
La música de Zapadores y la orquesta del Conservato•
rio, encautaron las breves horas del banquete, que terminó á las once.

_'9'f~.:~5f&lt;Z::..::::::~5t~-=~5f&lt;Z::.
BANQUETE DIPLOMATICO

Nuestros lectores saben ya por los colegas de la prensa
diaria, que el Senor Presidente de la República obsequió
al Cuerpo Diplomático de esta ciudad, con un banquete,
efectuado la noche del jueves último en los salones de la
presidencia.
Ofrecían estos un aspecto de inusitada pompa. El gran
moviiiario de nogal, roble y piel de Rusia, lm1 hermosos
bronces, los grandes jarrones, los regios tapices, la multitud de plantas tropicales, eran, á la mtíltiple luz de incontablesfocos, de un efecto prodigioso. El salón comedor,
tapizado de guinda, era verdaderamente feerico, con sus
magníficos espejos biselados, con sus chinu~m-ies exóticas,
su gran ·mesa llena de flores, admirablemente dispuesta.
Los grandes cuadros enviados por la Academia.de Bellas
Artes, consagraban al Arte augusto el magnífico salón.
Detalle fué digno de mencionarse en el servicio de mesa, el de los menús, impresos en tarjetas pintados á. la
acual't'la por el genial Ramos )Iartínez con una fantasía
incansable. Cada tarjeta llevaba asunto diverso y la elección hubiera vacilado ante todas.
A las ocho y cuarto dió principio el banquete, congregándose en el salón las si~uientes personas:
Sefü ·r Presidente de la República, de etiqueta.
St!ñ, l' MinistFo de Relaciones, Mariscal, de etiqueta.
Señort&gt;s l\Iinistros Baranda, Mena, González Cosío y Señor !'residente del Ayuntamiento, de etiqueta. Señor
Lic. D, rantes, Presidente de la Suprema Corte de Justicia y ~•ñór Gobernador del Distrito, de etiqueta. Seflores Ministros de Inglaterra, de España, de Francia, de
Rusia y del Japón, en uniforme diplomático.
Sefü,r Ministro de Guatemala, de et!queta.
Señor General Vélez. Señor General Berriozabal, Ministro de la Guerra.

La mujer que se masculiniza para probar su igualdad
con el hombre, prueba que no se cree su igual perUJaneciendo mujer.
Mme . .Yelly Lieutier.

***

Los hombres admiran en sus semejantes las bestialidades que los animales rehusan cometer.
Roberto de Flers.
Los santos del templo de l San Felipe de jesús.

COPIA,

Recibí de «The Mutual Life Insurance Company, of
New York,» la cantidad de $1,000.00 ( un mil pesos ) en
pago total de cuantos derechos se deriban de la póliza
número 652,019, bajo la cual estuvo aB¡!gurado el tinado
mi esposo D. Gerónimo Aguado y Lares, y para la debida constancia, en mi carácter de madre, en el ejercicio
de la patria potestad, sobre mi menor hija Elvira Aguado y l\Ioreno1 beneficiaria nombrada en la póliza, extien•
do el presente recibo en la misma póliza que se devuelve
á la Compañía para su cancelación, en Acapulco á 21 de
Rnero de 1897.
(Firmado) Carlota .J[oreno, viuda de Aguado.
El C. Lic. Domingo Zambrano, Juez de 1~ Instancia de
este Distrito, y por ministerio de la ley encargado de la
Notaría Pública del mismo, certifico: que la Sra. Carlota
Moreno, viuda de Aguado, suscribió á mi presencia y de
su puño y letra la antecedente firma y rúbrica, que dice:
«Carlota Moreno, viuda de Aguado,»
Y á pedimento de la •misma interesada, lo hago así
constar para los efectos consiguientes, en Acapulco, á
veintiuno de Enero de mil ochocientos noventa y siete.
-Damos fe.-(Firmado. Lic. Domingo Zaml,ra1,o.-A.
(Firmado) Gilbtrto J. Martínez.-A. (Firmado) Y. Orozco.

Uno de los mejore~ ornatos del templo de San li'elipe
de Je~ús que con justicia ha llamado la atención del público inteligente por su belleza, es la colección de grandts cuadros murales que se alinean en los muros de las
naves laterales, y que representan algunos santos y santas fundadores de órdenes. Fueron pintados estos cuadros, por el Sr. Bartolomé Gallotti y es notable la corrección de su dibujo y la verdad de su color.
Están en ellos representados Santo Domingo de Guzmán, gran fundador de la órden que lleva su nombre y
que fué fecunda en lumbreras teológicas, dando á la Iglesia al inmortal Tom,1.s de Aquino; Santa Catalina de Sena, la excelsa virgen, Santa clara, que sígui6 las huellas
de San Francisco y fundó una órden rica en virtudes;San
Ignacio de Loyola, padre y fundador de la militante y
sabia Compañía de .Tesus, Santa Brfgida y Santa Tereea,
excelsas doct,oras; San Juan de la Cruz, el eximio Aposto!,
San Felipe Neri fundador del oratorio; Santa Coleta y
otros.
Damos nquí cinco fotografias de estos Santos de los
principales cuadros, y enviamos al Sr. Gallotti nuestra felicitación por lo bien acabado de su trabajo.

Leemos en los periódicos que acabamos de recibir
de París y bajo el título "Ultimos ecos de las fiestas Rusas:"

Corona de plata con brillantes,
obsequiada por el Señor Presidente de la República

á la Señora Virginia Gálván de Nava.

Los cuartoe de tocador de S. 1\1. la Czarina y de S. l\f.
el Czar y del Presidente de la República han sido surtidos exclusivamente de perfumería, de la casaEd. Pinaud.
Una indiscreción nos permite informar á nuestras lec•
toras de que había en ellos perfumería «Violette Pre•
ciosa,n esencia, jabón, agua de tocador y el agua de Colonia «)!arfa Louise,n añadiendo que nos consta que sus
Majestades quedaron sumamente complacidas de estos
preciosos productos de la perfumería francesa.
Aprovechamos gustosos esta feliz circunstancia para
anunciar á nuestras lectoras que bajo este mismo título
de «Precio•a» la perfumería Ed. Piriaud, acaba de intro•
ducir en México sus más finas y exquisitas esencias, ta•
les como: «Preciosa Vi.olete,» «Mimosa,» «Muguet,» «HéJiotrope,n «Peau d'Espagne,n «Iris,» «Rosa Mousseuse,»
«Lilas.»
Ya se admiran en nuestros elegantes salones esas ex•
quisitas preparaciones, y sabemos que el pol\"o de arroz
«Preciosa,» el que tiene la gran ventaja de dar á la piel
un brillo y lozanía incomparable y de quedar al mismo
tiempo invisible, tiene alcanzada la más lisonjera acep
tación entre todas nuestras sefioras y señoritas.

Las exequias del Sr. Gobernador de Ourango.

Como saben nuestros lectores, el Sr. Gobernador de
Durango, que había ido á Santiago Pa_pasq11iaro á inaugurar algunas mejoras, resultó repentrnamente enfermo
y murió el Sfüado 80 de Enero último. La noticia causó
gran sensación en Durango donde el Sr. Gf'neral Flores
era muy querido, y la Diputación permanente rtunióse
con premura decretando duelo oficial.
El día l? de Febrero, el cadaver del alto f11ncionario
fué conducido con los honores debidos á la ('apita) d~l
Estado, y ahí se le consagraron exequias dignas de su
memoria.
Nuestro corresponsal se eirvió enviarnos dos foto~rafias que muestran el aspecto de la calle de la Conetit.ución al entrar la comiti va•fúnebre que conducía ~l cadaver. Nuestros lectores las hallarán ilustrando eEtas
Hneae.

'º'

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EL MUNDO

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EL MUNDO
DEL "LIBRQ:DF.MIS VIAJES,.

[Fragmento.]
"¿Por qué has creado ei infierno •Alláb? ¿No habías
creado ya Chamb?»-Exclaman los afghaneses.-Y9, imitando á los indígenas de aquella.a~ra.sadora. comarca,
modifico la frase y digo en buen cr1st1ano:-¿Por qué has
creado el infierno, Dios mío? ¿no habías creado Cuernavaca?
.
Bien sé que puede sudarse más en otras partes; bien sé
que el inmenso desiertojextendido, como un arco &lt;re círculo, entre las islas del Cabo Y erde y la gra~ murall~ de
la China, el Est€ y el Norte de Sabara, el pie d~l H1ma.laya, el valle del Sagrado Ganges y las estepas SI!} fin del
Afhganistan y la Bukaria, son los hornos de la tier~.
Sé también que sin salir de México, podría sufrir la
tempE&gt;ratura de Iguala y los chorros de plomo derretido
que vierte el sol de Texas. Pero mi ?arne es flaca y yo
no quiero enflaquecerla más. Para mis pecados pobretones y vulgares,. con UD; infierno como Cueraava~a basta.
Xo me arrepiento, sm. embargo, de haber vemdo feste S11dalorium con honores de ciudad. Abro el balcon y
admiro extasiado el horizonte incomparable de nuestra
tierra caliente.
Cuando se baja á Cuernavaca por la rápida cuesta de .
Ruitzilac este cielo cuyas últimas líneas color de ópalo
van ií perderse en las montaña~ donde empiez~ la gran
Sierra del Sur, produce en el ámmo una sensación parecida a la que causa la contemplación del mar en la hora
del alba. Hay algo de Mediterráneo en ese azul fluido.
Es el mar como lo soñamos antes de conocerlo, el mar
de los dioses griegos, el mar de A~fitritt&gt;.. En e~a~ ondas
se ocultan las sirenas quo oyó Uhses. Si de sub1to surgiera en esa quieta superficie una vela latina, sin duda
nos parecería un hecho tan común y natural como la aparición de una ave ó de una nube.
La inmensidad es una como Dios. Ya la admiremos en
el mar ya en el desierto, ya en el cielo, produce siempre
en nu~stro espíritu el mismo sentimiento de dilatación.
Por eso, desde el rústico basta el sabio, todos comparan
el desierto con un mar, y ven el cielo como un océ~n(! superior surcado por la «góndola de plata.» Este sentimiento no lo determina el color, sino la extensión.
El horizo11te que tengo ahora ante mis ojos, puede parecerse al mar que inventa la fantasía; al mar que canta
en los versos de Homero; al mar que pmtan con vago colorido los pintores trasparentista.~. Pero el mar verdadero
no es así. El azul que le damos sólo puede encontrarse
en ciertas aguas, y en la cinta donde confina con el cielo.
El mar es verde acá, negrusco allí, gris en aquellas vastas
lontananzas, aceitoso, pesado y duro en todas partes. Es
grave, adusto: es el Titán insomne, agobiado por un inmenso remordimiento.
·
En las hondas de azul purísimo, de ópalo fluido y de
ámbar en fusión, que tengo ahora sobre mi cabeza, deben
- navegar los ángeles en góndolas de pluma. Si no fuera
un absurdo, diría que la mirada siente, al perderse en
esas C' las de luz, la sensación de bienestai que dan al cuerpo los bañ.os orientales.

LAS EXEQUIAS DEL SE~OR GOBERNADOR D&amp; DURANGO

Calle de la Constitución al entrar la comitiva.

LA PRINCESA Y EL TSIGANO

. La princesa y el tRi~ano ......... se necesitaría habit:ar las
altas planicies del Tibet, encerradas por montes de eeis
y ocho mil metros, para preguntar que Tsigano y que
princesa.
Son ya dos sin embargo, las princesas que han tomado
uria tras de otra, el audaz partido de arrojar sus coronas
cerradas, por encima de los molinos. Xo se ven ya reyes
que se casen con pastoras, en revancha hemos visto, desde haC'e menos de dos mese~, á El vira de Borbón, princem por la-sangre, huir E'n compañía del pintor Jolchi; y
á Clara de Caraman-Chimay, princesa por alianza, raptarse al violinista teiga no JanE'Fi Rif,!o.
Pt:-ro la eecapatoria de Emilia de BorMn, v de Jolchi,
fne relat.ivamente discreta. La princesa dE' Caraman•Chirnay y su Tsigano, han adoptado otra act,itud: han escojido para abrigar allí sns amores, una de las má-s agitadas
capitales de Europa, Bnda.Pest; viven en el hotel; reciben á los reporters; y si no comen en la sala comun, se

( Véase el artículo relativo.)

La misma Calle al pasar el féretro.

,vard; desgraciadamente se supo bien pronto, qu~ se había enriquecido en la explotación de un café fals1fi?ado.
Estan&lt;io así las cosas. el príncipe de Caraman-Clumay
Conoci{i en París á )lis Clara v á Mis Ward. La madre y
la hija quedaron fascinadas añte el blason del príncipe.
Est~. aunque mny enamorado no decfa esta boca es mín;
víctima de una timidez y de una reserva extremadas, bajaba los ojos ante la provocativa americana, de tez deslumbradora, y dP ojo, de fuego. Esto pasaba en }farzo de
1890, :\lis Clara Ward supo coa una decisión d~l todo
americana, precipitar los acontecimientos. y el vemte de
)fayo de 1890, el príncipe de Caraman- Chimay la conducía al altar.
La princE'sa de Caraman-Chimay, tenía su puesto marcado en la corte de Bélgica, allí fué acogida de_sd~ luego
con solicitud, pero se produjeron algunos mc1dentRs
azas misteriosos; con ocasión de una Garden Party en
Laeken, hubo un escándalo; en suma. el príncipe y la
linda princesa, abandonaron la capital del rey Leopoldo
y se instalaron definitivamente en Francia.
.
En París, la pridcesa á pesar del nacimiento de doP_ lujos, adoptó un género de vida singularmente excéntnco,
é independiente, pero su última exceutricida~ ha hecho
o!vidar todas las otras. Fué en el restaurant Pa11lard donde encontró á Rigo, quedirigia la orquesta de Tsiganos.
Ya se sabe lo demás.
En Buda Pest ha mostrado á uno de sus visitantes, su
brazo tatuado de una serpiente, «Emblem~ de su . amor
eterno por rn J anesy». J anesy Rigo por qwen la princesa
de Caraman-Ch.imay se ha tatuado, tiene 35 años. Con
su pE&gt;qreña talla, su cara picada por la viruela, los cabellos lucientes de pomada y el chaleco atravesado por
muchas cadenas de reloj, es un specimen crimpildo de la
raza Tsigana.
Casado tambien Rigo, podía temer una venganz_a de su
mujer, pero esta ha preferido ~ejor á lo que _se dice, dar
á la cuestión un desenlace cómico, desapareciendo á su
vez con un galan.
·
.
En estas condiciones es probable, que los tribunales de
Charleroi y Stuhlweissenburg, votarán bien pronto un
doble divorcio.

cámara de explosión est:i situada en medio del cilindro.
Este motor es de cua~ro tiempos. D&lt;i un explosión por
cada dos vueltas del arbol motor.
E~te sistell).a ·permite atenuar en g_ran inedida las vibraciones desa0 radables qtie se resienten, sobre todo
cuando el vehículo se detiene. Ea efecto, esta disposición
aplicada á dos pistones q11e se desplazan en un cilind~o
comun y que obra eobre manivelas caladas á 1S0° prod_uce un equilibrio en todos los puntos del curso de los pistones, lo que suprime las vibraciont-s y los choques que
provienen de la putencia viva del sisteU1a en movimiento.
El sistema de arustre es novísimo, pero noentraremog
en descripciones t.ícuicas que serían tedios.is para muchos de nuestro,: lectores. Baste decir que en este vehículo y en la ( fiJ. 2.) -le ingenier.i., no mdllos aventajados que el que nos ocupa, la periecci:iu eu el m~canismo
es notable. Mu v en bre-ve veremos en nu~stras ciudades,
el reinado del automóvil.
.
.

La princesa de Caraman-Chimay. (Véase ~l artículo

relativo. )

divierten cuando menos mucho si se les refiere que un
zapatito muy mono de la princesa, obtenido merced á
una recamarera infiel, ha dado de mano en mano la
vuelta. á la mesa del hotel.
En los interwi,w, obtenidos por unestros colegas húngaros, la princesa dP Caraman-Chimay, ha referido complacientemente su vida juvenil, su matrimonio, su hui•
da, sue impresiones nuevas y sus proyectos para el futuro. De esta suerte hemos sabido que Clai;:a "\Vard, hija de
un riquísimo americano del Estado de Michigan, no ha
tenido menos de trece hermanos y hermanas: hay que
convenir en que es dificil hacer la desesperación de una
familia mas numerosa. Clara era la más joven. Cuandó
su padre murió heredó por su parte millon y medio de
dollars; y fuese con su madre á residirá Europa. La dote
era. llamativa; pero las actitudes emancipadas de la joven americana., asustaban á los pretendientes. I'or otra
parte, no tenfa más que diez y ocho añoe. Un gran propietario alemán se presentó; ~u físico sedujo á Clara

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La pesca de la Ballena.-EI vigía en lo alto del mástil avistando al cetáceo.

El automovilismo:rey del porvenir.

Los elegantes carruajes tirados por soberbiostroncos y
guiados por vistosos automedontes, en los cuales se da
ancho campo para su refinamiento la fantasía de los poderosos de la tierra, están llamados ádeeaparecer: ~l automóvil ligPTo, silencioso, nípido, empieza á sustituirlos
ya en algunas capitales europeas y el aspecto de las grandes arterias, cambia, se transforma, adquiere fisonomías
extrañas.
".\fochos son los modelos de automóviles ea uso ya en
París. De e! los damos dos que nos han parecido más hermosos. El primero es un vehículo moVJdo P&lt;?r petróleo
(fig. 1.) de M. Darraq, extremadamente curioso, tanto
por la 11ovedad de la. transmisión como por el mecanismo
entero.
La directriz no lleva ni engranajes ni correas, ni conos
de fricción ni aparatos de cambios de velocidad. Suprime pues todos los pequeños inconvenientes inherentes á
esos diversos mecanismos.
.
Estos son remplazados por un órgano único, que permite hacer variar las velocidades por grados insensibles,
desde la suspensión de ella hasta 30 kilómetros por hora,
y que permite al mismo tiempo hacer recular al coche.
· La ventaja de poder avanzar tan suavemente como se
desea, se comprende con facilidad por que los parajes más
dificiles pueden así ser franqueados con facilidad.
El vehículo que representamos aquí es del tipo Petit
Duc de dos asientos. La c,irrocería ó estructura es muy
elegante y el cohductor tiene en sus manos los órganos
necesarios para asegurar la marcha y la dirección del
coche.
·
El motor difiere esencialmente de los construidos hasta el dia.. Dos pistones traba.jan en un cilindro único, la

\!::~
\

Janesy Rigo. ('Véase el artículo relativo.)

LA PESCA DE LA BALLENA

Las ball~nas no están aún á punto de desaparecer de
)a superficie de los mares; basta para convencerde viaJar ~n los océanos que se avecinan de los polos. En eqa;¡.
reg1onE;s se encuentran diariamente; pero perseguida;¡.
con ah1i:ico! se han vuelto más y mis desconfiad'\s. mis
y más dtffc1les de cazarse, y se ha necesitado m&gt;-iificar
completamente los útiles de pesca de esos grandes cetáceos.
En otro tiempo un navío ballenero era, en general, un,
gran buque de tres m.ístiles, de quinientas á ochocientas
ton~ladas,-algi:n~~ veces más-muy sólidamente construido, para res1st1r á la presión eventual de los hielos y
armado de una tripulación numerosa. Se partía p~ra
largas campañas, que duraban algunas veces uno ó dos
año!!. Cuando se encontraban ballenas los botes del navío a:cercábanse á ellas y las atacaban 'con arpón y con
lanza, no sin grandes peligros para los asaltantes Cuando la béstia era cazada, se la ataba á lo largo del ca.seo y
se la despedazaba po_r una maniobraespecial, que consistía en pelarla en espt.ral, como se pela una. naranja; esa

piel cargada de una costra de veinte á treinta centímetros de espesor, era fundid!! á bordo del navío, momentáneamente trasformado en caldero) Las barbas, que
constituyen el producto más precioso de la \:¡aliena, eran
recogidas cuidadosamente; después el gigantesco cada·
yer, desdentado y descortejado, se abandonaba á la descomposición. Así se perdía una. maza de carnes y de
huesos que constituyen, sin embargo un cierto valor.
Ahoi'.a esa pesca se indiMtrializa mucho. Si existen aún
unos cuantos balleneros que proceden ~gún acabamos
de decirlo, el mayor m'.tmero de ballenas Cl!-Pturadas 1:ian
sido cazadas por pequeños navíos construidos especialmente para este uso.
Esos pequeños balleneros, del todo minúsculos en comparación del gigante a! cual tienen la_ misión de persE;guir, miden apenas vemte metros y tienen una capacidad de 40 á 80 toneladas.
Se concibe que con tan débiles dimensiones esos balleneros no puedan emprender las grandes campañas de
sus predecesores, que eran á la vez viajeros, cazadores,
preparadores, y trasportes de productos. Ap!icando los
principios modernos de la división del trabaJo, los balleneros modernos no han conservado mas que el papel
de cazadores. ' El taller está en otra parte, en algún para.je donde puede hallar la fuerza motriz ó cuando menos el agua necesaria para sus calderas.
.
Esos talleres se instalan naturalmente en los para¡es
frecuentados por las ballenas. Hay muchos en las islas
Lofoden (costas noroeste de Noruega), otr~ existe en
los alrededores de Vardoe, pequeña ciudad situa~ ~n la
costa de Laponia, al Este del Cabo _norte. Por ultimo,
cinco existen actualmente en Islandia.
Los productos que se obtienen de la ballena, son los
siguientes:
Las barbas, conocidas en el comercio con el nombre
de ball,ena.•, van siendo cada d(a más caras. Sir,•en para
corsés, paraguas, abanicos, biombos y otra multitud de
objetos.
El aceite, que se divide en dos calidades: la primera,
obtenida por la fundición en el baño-maría, de las cortezas; la segunda por la ebullición de las carnes. Estas
se cortan con una guillotina á vapor, de movimientos
muy rápidos, é impresiona verdaderamente verla funcionar.
.
Las carnes, desembarazadas del aceite que encerraban,
son desecadas en hornos especiales, después quemadas
y trasformadas en un polvo oscuro, casi inodoro·•y que
se vende como abono para la agricultura.
Por último, los huesos encuentran un empleo, ya en
su estado natural, ya por su conversión en negro animal.
En Onondar-Juord se benefician hasta doscientas ballenas por año. Cada una de ellas mide veintiocho metros por término medio, y produce unos tres mil francos
6 sea un producto total de 600,000 francos; pero los

gastos son muy elevados; el material es considera.ble, y
se concibe que el personal sea exigente en el monto de
los salarios; sin embargo, la remuneración del capital invertido es aun así muy satisfactoria.
Volvamos á los ballener'ls, de los cuales nos hemos
apartado un instante. Esos pequeños buques están provistos de poderosas máquinas que les imprimen de 12 á
14 nudos de velocidad. En la proa va instalado, como lo
muestra nuestra grabado, el cafión que lanza el obúsarpón. Este proyectil, en efecto, está destinado á matar
á la ballena. al mismo tiempo que á capturarla. Así el
obús arrastra consigo una larga cuerda, gruesa como el
pufto, y sin embargo, blanda "Omo la seda-una de estas cuerdas cuesta 2,000 francos-va unida á una polea
y se lava con sumo cuidado.
Este pequeño aparato es una simple maravilla mecánica. En tanto que la ballena se debate furiosamente, el
hombre que maniobra deberá conservar la. cuerda siempre tendida en su parte intemediaria, ni demasiado, ni
Inuy poco. Tendrá que conservar durante la agonía, á
veces larga de la bestia, su sangre fría, para enrollar ó
desenrollar su cuerda en un momento dado. La suerte
del buque depende de este instante.
Los balleneros q ne describimos son todos de construcción noruega; inútil es decir que los tripulantes son hombres de una energía y de una constitución excepcionales.
En sus expediciones, un hombre va de vigía en un pequeño tonel colocado en lo alto del mástil. Luego que es
avistada una ballena, el buque se dirige sobre ella; lo
más frecuentemente huye, y en ese caso la persecución
es inútil. Algunas veces se tiene la suerte de encontrarla dormida en la superficie de las olas; entonces puede
el buque aproximarse á buena distancia y dispararle.
Si el golpe fué bien dado, la ballena muere por la
explosión del obús en sus órganos vitales; pero esto es
muy raro. Otras veces se queda como aturdida algunos
instantes, pero lo más frecuentemente se sumerge á pico
con espantosa rapidez, arrastrando al ballenero, al cuaÍ
remolca con el cable del arpón. En este momento crítico, un falso golpe de barra del timonel, una falsa maniobra harían sozobrar al buque sino se cortase á tiempo
la cuerda.
Una vez muerta la ballena, vuelve á lasuperficio. Después que se está seguro que no hay nada que temer de
sus últimas convulsiones, se la ase de la cola por medio
una cadena especial, ásesela asimismo de la cabeza y se
pega á lo largo del buque y se la lleva así hast&lt;\ que se halla un remolcador que la lleve al sitio donde debe beneficiarse
Como se ve, son por demás curiosos los procedimientos empleados para la caza de eae mónstruo que acaso
pronto desaparezca para siempre de nuestros mares hiperbóreos.

Cuernavaca es la reina de***
este infierno que se llama la
tierra caliente: es Proserpina! Se ha detenido al borde
del inmenso caldero, como la joven que, encontrando
hirviente la agua de su baño, encoge la pierna que iba ya
á sumergir en la ancha tina de alabastro. El vapor del
agua en ebullición se cuaja en su rostro. Es la sultana á
quien sumiso esclavo nubio, abanica con plumas de faisán! El esclavo nubio que mueve el abanico de Cuernavaca es Iluitzilac.
Allí está el monte obscuro, coronado de pinos silvestres, pensativo y triste como el esclavo que ama :::in esperanza á la mórbida reina del harem. Sus celos se llaman tempestades. Junta las nubes negras, las enreda en
las torcidas ramas de sus arboles, las agrupa en terribles
escuadrones, y con impulso formidable los arroja sobre
el valle. Pero, á poco, su cólera se extingue; el pino enhiesto que pugnó en vano por desenraizarse y correr á la
llanura, yace en tierra; los rabiosos alaridos del titán
desahogaron su pecho: tri;;te y docil, sigue el nubio agitando su abanico, mientras duerme en silencio la sultana:

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La pesca de la ballena.-Proa de un ballenero mo-

derno.

�DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

104

De un monte del Norte helado.

Sueña; la nieve y el hielo .
Lo envuelven con su sudario.
Sueña con una palmera
Que en el oriente lejano
i:,e alza solitario y triste
tiobre un peñón abrasado.

***

Ap~rtando la vista del frío Norte, partamos «de cara ~l
aol » como el Byron de Núñez de Arce. ~ntes de examina~ la población miremos á vuelo de páJaro los campos
amenísimos que '1a rodean. Podeis .subir á la to1!e de la
,,ieja iglesia ue franciscanos ó al 1mrador de\ ant1gu&lt;? Pª¡
lacio de Cortés: Desde la torre tended la vista hacia e
Poniente. Bajo tupidos boeques de g11:1yab_os se oculta el
caserío desparramado, de San Antomo. ~o pueden verse las c~sitas. Diríase que están desnu~~s y q!-le ~ ocultan pudorosas detrás de los árboles. Solo la 1gles1a emina su torre por encima de los guayabos, como para
fnirar si el cazador que sorprendió e!l su blanca desnudez
á las traviesas campesinas, se ha ale¡ado. .
El paisaje que se descubre desde el palac1? de Cortés,
exige en el artit:ta que se proponga descubrirlo, el colorido, lleno. de sol, de Eugenio F~omentín. Los campos
de caña ostentan su verde claro, mtenso, deslumbran~
en los liltimos planos del pai.saj~. Pare.ce~ ~rsos, sm
arrugas y sin pliegues, como s1 gigantes rnv1s1bles ~ entretuvieran en restirarlos durJnte la noche. En primer
término, bosquecillos de plátanos .muev~n sus largas
hojas......... ¡los celiidores de la rubia Ev~. Al No.roeste
los cerros se aproximan á la ciudad y al Sur la vista se
pierde en la extensión de los campos sembrados cuyo
término apenas se cofümbra. Los eev.:ros bueyes, tas g1:C1;ndes rktima~ riel Cl1¡tu111110, no aparecen en la llanura. ].i~ngún tropiezo encuentra la.mirada en _el cuadro tranquilo
ue recorre. Las cimas de las montanas rerno~s parece~
de Japizlázuli. Una cinta de singular ")! armó:111.co colorido une la tierra y el cielo, por gradación casi msenslble
de colores,
1
¡Cuaín grandioso es el espe.ct~culo de .la p~Psta del so
en este sitio! Indecible sent1m1ento de rnqmetud ~ apodera del espfriu1- En los montes boscosos, el crepusculo
es trágico. Los árboles cobran vida y voz humanas. Las
montafias se calan sus ci.ipuchos colosales. El venado huye y en las ondas del viento suenan las voces y las escobas
de las brujas.
La muerte en este sitio y á tal hora, debe parecer1!os
menos dura. Así murió Sócrates contemplando la m mensidad del océano en cuyas ondas los rayos del ~ol poniente iluminaban la popa dorada de la !lave -que regresaba de la isla de Delos, en tanto q.~e baJaban los rebaños de las cimas del Taygetes y el U1tceron nadaba en
un mar de oro.
Inconscientemente ante el grandioso cuadro qui ilu~ina una luz fuerte, intensa como la que alumbra los pa1sa·e.s de Claudio Lorena, se recuerdan l~s grandes perspeclivas de la babía de Nápoles con sus nbe:3s bordadas de
naranjos, las mon¼,ñas de la Apulla, la isla de Capre.a Y
Ja costa del Pausylipo. El espíritu encuentra ~l parecido
sin poder preeisar en dónde está. Un vapor v10leta rodea
las colinas distantes. No hay un iitomo opaco en el Acre.
El verde claro de aquellos grandes llanos bebe luz.
Aqui el escrúpulo es la muerte, sin dolores, de una niña cuy~ alma se va al cielo. La naturaleza no se enne. grece, se duerme. Dulce m~Jancolía nos. rode~ en sus gasas, y pensando en la celeridad de la existencia, record~mos el (hrpe diem de Horacio; el Te -~p.ectem supre"!ª. 1mhicwn renerit lumra de Tibulo y el ad~ir.a!lle Invalidisque
tibi te11d1'8, ken! ho11, t11n, palmas1 de"'\ 1rgiho.
Cuántas veces pasaría pensativo Hernán Cortés por este mirador de paredes desnudas y anchos arcos! Sentado
aquí, podía admirar en todo su e~plendor la t~e~ra prometida á su codicia. Y cuando fat1g~~o de amb1c1ones se
-entregaba en brazos del amor ¿qué slt10 más hermo~o para desatar·voluptuosamente las trenzas negras de la ¡oven
india mientras el valle duerme, el sol se oc~lta y lle.na
el ai~ de sonidos metálicos el coro de las c~1charras m·
visibles? La campan¡¡ que da el toque de o~ac10nes ape~as
suena. Las ondas sonoras pasan muy arriba y el sorudo
enervado por el calor y la pereza, cae ~ plomo. La l~na
brota y su claridad amarillenta se difunde en el a1~e.
Blancas nubes simulan en_ las crestas. de los montes diademas de-nieve y en el zemt rebafiosg1gantescos.
EL DUQUE JoB.

Agosto 21 de 1891.

Los nuevos automóviles, Figura
relativo.)

1~.

(Véase el artículo

105

~ ===== == = == == = =

t!UINCE AÑOS DE CLOWN

Un pino se alza en la cumbre

EL MUNDO

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

No tardarán en cumplirse los quince años del díamejor de la noche-en que Ricardo Bell se presentó por
vez primera al públicc:&gt; de México: por aquel entonce~ la
troupe de ~Ir. Orrin semejaba más á aq1;1ella descolorida
comparsa de Tomaso Bescapé, melanc(&gt;l1camente t.razada
or Edmundo de Goncourt, que al bnllante séqmto del
Circo Molier, iluminado 6 giorno por la elegante frase
complicada de Fe~iciano ·champseur, en una de eus encantadoras narrac10nes.
Entonces el Circo era poco ~ás que.una _barraca Y ho.Y
es más que un teatro-dígalo s1 no la mtehgente cubamta Luisa l\Iartínez Casado;-el clo11'n can.~?,º ya P?r T~odoro de Banville, (Polichinelle et clo!""• J ai,qi1, r_¡u o_ns en

J

souvienne-joindre a l hume11r angla u la i•erre· 1talleime

no había roto aún el tosco perfil del bufón de la Eda
:l\Iedia: era aquel buen, tradicional payaRo len.to en s.u_s
movimientos de andar torpe, desgarbado, reCio Y fornido Hércules 'enharinado, con traspiés de beodo, enredado'en figura de cotillón; de éstos una buena puñada había atravesado las pista.~ de nuestros barracones; de Inglaterra nos venía la mayor parte de ~)los, ,Y es que Inlaterra-ba dicho el autor de Les .Jr?res Zemgai~no-;-~a
deado asociar el in~enio á la materialidad del e¡erCICl?
de fuerza, la gimnasia se ha transfor1;1Jado en p!ntom1ma: siniestra se ha vuelto allí. la graCia_ del paya.o Y la
caricatura se trueca en fantástica pesadilla.
.
Ah! es que el humo,· se padece_cada vez con ma_yor tristeza· es que desde Deburau-el 1lu8tre, el apolog1ado por
Teófi.lo Gautier, el amigo de Julio Janin y de Ca~los Nodier, el eternamente triste,-hasta aquel, l\Iazuner,-de
quien dice un biógrafo que en Yocko, ~ac1a .reír con sus
muecas v llorar con su muerte-Mazuner, rival de Talma
y de la :\Iars..o...todos han podido repetir la fr:1se sacramental de los payasos ingleses: Here ,,,e are gam-all of a
himp.'-Ho1,. are you?

r

hay un espacio azul; y allá mucho más allá, ¿cómo-ha de
faltar un rincón de Cielo para el que ha llen.ado alegremente su tarea? ¿No equivale todo esto á un sistema completo de filosofía?
.
.
•Quince años! En este espacio de tiempo, ¡cuantas em1ne'ncias han pasado de prisa y corriendo .al lado de Bell,
mientras el ceoun, firme en su puesto, ha ido noc~e á noche luchando á brazo -partido contra este gran mconstante que Ee llama el público!
.
.
•Quince años! Sabeis que ninguna.de esas emmenc1as
h~biera resistido á esta t.P.naz persistente ~atall~? ~osotros, que á la segunda temporada que nos sirve Siem !In
mismo tenor ya comenzamos á murmurar. contra el. irnpn~ario v cada "ez que Coquelín ha r~pet1do una p1~za,
no he~o·s acudido á la ci¼., hemos mimado! consentido,
glorificado :i este hombre, y cu!!-ndo ~nunc1a .dos bene~
ficios; aun nos parece poco ype~1roos ~empre\ ,más, más.
¡Sí, más, máe! es decir otros qmnce anos.más.
y siempre victorioso, siem~re alerta, s1emp~ en lo alto, flotante al viento 'el ampho pantalón d~ abigarrados
colores la chaquetilla de bordados fantásticos, el gorro
puntiagudo, la boca prolonga_da en cuad!o, d~ oreja á
oreja, la nariz avanzando al aire p01: atrevido pmcelaz?,
los grandes lagrimones negros, los o¡os encapotados b~¡o
enorme aglomer:1ción de cejas1 el semo~a~te de muda m:
terrogación cómica, de cur10s1dad ru~hc1osa, una perso
nalidad de arte que se ha paseado triunfadora de uno _á
otro extremo de la República y á qmen debemos las neas más frescas que han asomado á nuestro corazón ~nel
que resuenan como puñado ~e mone_das de oro arro¡ad?
en vaso de cristal de Bohemia, las risas de nuestros- hijos, las más amadas, las D?ás suaves¡ las más refrescantes Tas más ansiadas. ¿Cómo queréis que no tengamos
gn{titud á este hombre? Gracias señor Bell, muchas gracias!
.
Un niño que piem,a en Bell, es casi un angel que suen_a
en el cielo. Para estos pequeños amados seres, .bell es SI•
nónimo de bondad, de perfección absoluta. B~ll debe poderlo todo: hay bebé que lo mezqla en sus oraciones, Un.a
niña dice á su hermanito: no seas malo por que te cast1a Bell. Y los padres: si eres bueno te llevo a ver á Bell,
tell ¿ha hecho el mundo? Mi hijo lo cree fi;me.mente .. ~o
creo que si no lo ha hecho, no_ se opuso. Nadie le P\dtó
su opinión; de habérsela pedido, vota por la afirmativa,
estoy seguro.
El mundo ¡vaya! y los demás planetas, y el sol, ).' las
estrellas, y en cada una de estas lucesitas que nos muan,
un circo con grandes cartelones en la puerta: «Esta. ~oche Pantomima Acuática,» muchas luces, coches, _mn.os
que ríen y un Míster Bell en ca!1a una de es~as bab1tac~ones celestes! Porque si allá arriba, muy arriba, no hub.1era un Míster Bell, la creacción no sería completa y Dios
ha hecho bien las cosas, porque el es bueno, y Bell ..... .
también.
.
d á
ó 1
Figúrense ustedes, después de esto, ¿Bl ten ! raz n e
clown de l\lr. Orrin para importársele un ardite de Bakounine y de :\farco Aurelio y de todos.

..

los muchos sabios que en el mundo han sido?

Pero ¿y el Arte?-Un momento caballerQ: Yo no me
explico á esos buenos sei\ort&gt;s que creen firmemente q!-le
cada vez que se habla de Arte, hay que ponerse serio:
Estos tigiao.~ son capaces de cerrar las puertas á todo lo
que no sea mármol d~ J.&gt;haros y por amor á ·wagner arrojarían á Offembach del reino de los cielos.-El Arte, señores míos, se roza con los de arriba y se ?Odea con .los
de abajo. ¿Cuál de estas dos poesías bucólicas es me¡or:
Ja Charogne de Baudelairé, ó el Idilio del Padre Pagaza?
preguntaba Urueta á Tablada, no hace mucho. Pues..... .
el Arte se queda con las dos. ¿Por qué? Porque en materia de Arte yo no conozco más géneros que dos: el bueno
y el malo.
Queda el regular.
Peor que el malo, creanlo ustedes.
Después de la Loca .de la Cas~, de Pérez Gl;\ldós, se puede asistir á la Pantomima acuática, y yo he visto á la Jane
Hading aplaudir con convicción á Bel!.
Edmundo de Goncourt, á quien arriba cité, se com:(&gt;lace en dar públicamente las gracias á Víctor F~ancom, á
León Sari y á los Hermanos Hanlon-Lees, uqmenes-escribe el maestro en la p, rtada de sus Prere8 Zemganno;aparte de sus de;treza gimnástica, son capaces de .raciocmar acerca de su profesión como sabios y como art1s~s-"
-Hostia es el A.rte que pasa de mano entre los elegidos.

*

Qninc:e años de Clown.-Ric:ardo Bell.

Bell ha hecho fortuna porque es un buen reidor, porque detrás de aquella máscara blanca 110 se descubre la
sombra de esa punzadora enfermedad que re~ulta, según la expresión de Bourget, de «la despr~porc1ón entre
la realidad y el deseo;» porque en su carca¡ad!\ fr:anca no
hay nada del amargo dejo de ese emponzoñado lrnor que
apuramos todos..... , todos, hasta el payaso,. porque el ve•
neno ¡ay! se ha infiltrado, más qu_e entre nmgunos otros,
entre los que ríen; porque de la risa de Be]! podría decirse Jo que de la risa de Shakespeare ha dicho Carlyle:
es una oleada alegre que nos refresca el corazón.- Hé
aquí todo el secreto.
Bell ha tomado la divisa de d~sempeñar alegremente
su oficio ya recomendado por M1rabeau, y se le da un
ardite Jo' que haya escrito Marco Aurelio en sus Pensamientos, 6 Jo que Bakounine haya consagrado en sus Cartas á loR oficiales rus~s. El.ac~pta el mundo .tal como es,
no pretende corregirlo s1qU1er~; la humamdad n~ es tan
mala como opinau algunos misántropos, pero siempre
conviene que haya Código Penal; el IU?mb7:~ s6lo, ensalzado por Rossean no le causa gra~ a?,mirac1on: la~ masas
suelen ser dominadas :gor un sentlmiento, como d~ce Mr.
Taine, pero es más fac1l do~arlas por ~na carca¡ada; la
dicha la desgracia abstracciones que viven dentro -de
nosot~os mismos puntos de vista, nada más; al través de
todas las tristezaii de la humanidad _se descubre_un punto luminoso, como en esos días lluviosos de Primavera,

* *un mérito: todos los año■
Ricardo Bell tiene todavía
deposita un hijo en el mundo.
¡Ah! Y los arna entrañablemente.
.
.
¡Figúrense ustedes si tendrá el hombre motivos suficientes para mi admiración!
CARtos Dfaz DoFoo,

Los nuevos. automóviles. Figura

relativo.)

2~.

(Véase el artículo

Goulab-Soubi, ó Rosa de la Mañana, era pura y bella
como sus hermanas las•vírgenes, en medio de las cuales
vivirán los elegidos de Mahomet en sus «Jardines de las
delicias.» Nacida en el recinto de la pagoda de Sriringam,
dedicada desde su nacimiento al culto de Vichnou, R'J.~a
de la Mañana era á los quince años la más instruida y
la más graciosa de las .Devada,:¡sis, las bayaderas que sir. ven á los dioses.
Apenas, ~i ·con largos intervalos. para correr como una
gacela en libertad, entre los bosquecillos de almendros
que rodeaban el templo, había franqueado las puertas
sacras coronadas por pirámides de piedra de quince pi·
sos de altura. Jamás había atravesado el puente de veinticinco arcos del Kavery, para salir de la isla sobre la
cual se eleva, en medio del río uno de los más prodigiosos monumentos de la India. Sólo los fit les admitidos en el
santuario cerr-ado para los profanos, la habían admirado
cuando al son de las campanas de bronce y de los tambo·
riles, en la atmósfera de las flores y de los perfumes,
danzaba ante los ídolos dorados y salmodiaba con BU voz
dulce como un canto de ruiseñor las alabanzas del Dios
de amor de la trinidad hindu.
Nada de fuera había llegado hasta ella; sus hermosos
ojos de pupilas agrandadas por el kohol, no conocían
otros horizontes que los grandes árboles de las riberas de
la isla santa, y sin embargo, cuando con BUS dedos agu•
zados hacía vibrar las cuerdas de su sitara, gorgeando alguna poética canción indostana, BU corazón palpitaba
más fuerte y sus miradas se velaban á medias como en
una aspiración inconsciente hacia lo desconocido.
A pesar de esto, permanecía sorda á los homenajes más
exaltados, á las declaraciones más ardientes. Seder Ali,
hijo de uno de los ricos mercaderes de perlas de Tanjora, usaba en vano de todos los medios de seducción.
Gracias á sus ofrendas había ganado á los brahmines, y
la pagoda le estaba siempre abierta; pero Rooa de l,a, Mañana no le respondía ni aun cuando deteniéndola al paso, Je murmnr-aba palabras de amor y no aceptaba ninguna de las joyas que le enviaba.
Sdder Ali, era, sin embargo, un soberbio malabar, joven de facciones regulares, de ojos llenos de fuego, de
fiero andar, y adem,í.s, generoso, presto á consagrarle su
vida entera. Pero Rosci de la Mañana se inquietaba poco
de eso. Su compatriota no era el héroe de BUS sueños de
virgen, y cuando lo distinguía en su camino, se escapaba
como dominada por el terror.
Entonces SeJer Ali, no reprimía un gesto de cólera;
sus labios tenían una mala sonrisa y con una mirada á
la vez odiosa y apasionada, la seguía á través de los jardines y de las galerías de la pagoda, basta que desaparecía.
.A.hora bien, una mañana, en el momento en que ella
adornaba con perlas su lujuriosa cabellera de ébano, el
jefe de los brahmines le dijo que se pusiese sus más brillantes trajes,.que se advrnase con sus más ricas joyas,

que se acord 1se de sus dan1,a~ m ís ligeraq. El radjah de
Tanjora, Silvají, dlba una fiesta á lord William B~ntick,
gobernador de M:adr.í.s y había expresado el deseo de que
las más lindas sacerdotisas de Vichnou se dirigiesen á su
palacio para encantar al noble representante de Inglaterra.
Este deseo era una orden, así es que el misml) día, luego que habieron cedido los grandes calores, Goulab-Soubi
y sus compañeras se pusieron en camino, recostadas sobre
los cojines blandos de sus palanquines de madera de
sándalo.
L!\ noche bastó á los báhi.s, los infatigables p1rtadores,
para franquear las doce leguas que separan Sriringam de
Tanjore; las Devadassig pasaron el día en la pagoda, y en la
noche, á su !Jegad.1, bajo la larga verandah del p.i.lacio
de Silvaji, cuando habiendo preludiado los m ~ísicos, dejaron caer su.s largos velos de muselina blanca, con un
triple hurra saludaron los ilustres ingleses la graciosa sorpresa que les da ')a el radjah.
En uno de los extremos de la galería había sido reservado un largo espacio para las danzas. Alfombras finas y
suaves, como los tejidos de kachemir, tapizaban el suelo;
ma.•salchi.s, portadores de antorchas perfumadas desnudos hllsta la cintura, se mantenían contra el muro. iamóviles, semejantes á las estátuas de bronce. Lord William
Bentick ocupaba el puesto de honor, cerca del príncipe;
d~pués venían á la derecha y á la izquierda de esos dos
principales personajes, los dignatarios de la corte con
trajes cónstelados de pedrería, y en gran uniforme los oficiales de la comitiva del gobernador de Madrás, entre
los cuales se distinguía su sobrino, sir Albert Stanley, uno
de los más jóvenes y de los más hermosos oficiales del
ejército del Bengala.
Sir Albert tenía apenas veintidos años; desde la edad
de cuatro años vi vía al lado de su tío y hablaba correctamente el indostano y el bengalés, los dos idiomas más
usados en la península indostana. Soñador y romancesco, arrullado con las melancólicas baladas de Ossian, co•
munícando poco con sus camaradas del regimiento, vi·
viendo ca,i aislado sobre esa tierra cuya historia está hecha de fantásticas leyendas, se había enamorado de esas
costumbres extrañas. de esas religiones peregrinas, de
ese medio de supersticiones.
Así, pues, la aparición de las lindas Deradrt-•••Üi le pareció la realización de uno de sus sueños, y cuando Rosa, d~
la ,lfañana se adelantó sola hacía el frente del estrado,
radiante de belleza, en la gracia de sus quince años,
creyó que era la que su corazón esperaba y todo su sér
se lanzó baciaella.
Cierto es que la sierva de los dioses era adorablf'. Su
piel estaba apenas bístreada; sus muñecas y sus tobillos
eran de una delicadeza extrema; sus grandes ojos Rombreados por largas cejas negras, tenían miraias tímidas
y quemantes á la vez; su sonrisa era á la vez voluptuosa
y casta.

•

Su traje se componía de una ca"!lisa diáfana de hilos
d~ ananas, de largos pantalones dd seda q•1e caían hasta
sus tobillos rodeados de oro; de un za'{lllejo corto y muy
ancho, hecho de una tela finamente bordada, y de una
pequeña veste desaten rosa, que n &gt; se unía al zagalejo,
deteniéndose por encima de los senos, sin ocultarlos. Sus
puños estaban ornados de preciosos anillos, y los dedos
de sus piecesitos combos, estaban c1mo los de sus manos, pequeños, cargados de sortijlls chispeantes. Un pesado collar de piedras rodeaba su cuello, y en los lóbulos
de sus orejas balanceábase una multitud de pequeños
sequins.
S.'.&gt;lo respecto :i un detalle de su a lorno había abjurado de la moda hindu: no tenia en el cartnago de su nariz
anillo alguno sino únicamente eil la ala derecha, trasparente y rosa, una perla de un incomparable oriente. Se
hubiese dicho que la graciosa criatura no quería entre
sus labios y los del amado ningún ob3t ículo para el beso.
T.1mpoco mascaba betel; eso se veía en el esmalte nacarado de sus dientes; pero sobre su frente se extendían de
través las dos líneas blancas cortadas p:&gt;r una linea roja,
de los sect.arios de Vichn:&gt;U. Por últim ), su larga y sedosa cabellera caía hacia atrás en dos pesada3 tr.iuzas,
salpicadas de perlas, que descendían más abajo que sus
caderas flexibles.
Rosa de l,a, Mañawi, al principio danzó para la masa de
los espectadores, yendo sus dulces miradas del uno al
otro, acariciadoras, inquietas acaso, aca~o investigadoras;
de pronto sus ojos se fijaron en los de sir Albert, com)
si algún fluido de magnetism) los hubiese atra(do, y sus
pasos se hicieron mis las~ivos aún en su embriagador&lt;1
castidad. Con un movimiento d~ una gracia exqui~ita se
envolvía la cabeza y el rostro con su largo velo, y de
pronto, dejándolo deslizar hasta sus piés, se echabl hacia atrás descubriendo las riquezas de su talle fino y
combo; algunas veces se alejab.i lentamente con los ojos
bajos, en una actitud de defensa pidica imposible de d3S·
cribir; con los brazos sobre su pe~ho com'&gt; p.i.ra oprimir
los latidos de sn corazón, desliz í.ndose coro J una .sombra
li~era. En seguida volvía lent'.\m3nte, p.lrtlciendo luchar contra un espíritu invisible, lllnzando á través de
su velo miradas suplicantes; despu~3, repentinamente,
pueciendo cederá una p otencia irr.isistible, se lanzab i
de un salto, yendo á caer de roiillai ante el estradJ, c in
J()s labios húmedos, 103 ojos brillantes, la sonris, lle1n
de promesas, los brazo3 extenlid.)s ha.ci1 el sobrino d~
L1rd Bentick.
E1talló un lrnrra frenético. En cuanto á Sir Albert,
-pe rm!l.neció ahí inm'ivil, fascinado, llamando aún con
103 ()j03, con el coraión y con los sentidos á la linfa
sierva de los dioses, cuando arrastrada por sus compa.ñe•
ra'3, R w 1, de la M añxna hlbía desaparecido yll hacia larp tiempo.
Eiannhe elenim1radooficialvivió más á su lado
que nun'.:a; y cuando abari:lonó los salones, fu:í plr.i. ron.

�dar en los jardines alrededor donde las Derada&amp;'IÍB reposaban.
·
Al día siguiente muy temprano, acompañado de eu
doméstico malabar, Rouwi, galopaba sobre el camino de
Tanjore á Tritcbinapal). Sabia que las valladerasbabían
partido al alba para vol ver á Sriringaut y tenía prisa por
unirse á ellas. Cuando lo logró, el sol llegaba al zenit,
el calor sofocaba, y la~ bijas de Yichnou se habían detenido para sestear, bajo un bosquecillo de bambús, en las
riberas de un pequeiío lago que bordaban los bananeros
y cocoteros.
El paraje era encantador, :leno de frescura y de poesía.
Sir Albert echó pié á tierra, y se deslizó basta el campamento, á lo largo de una calle perfumada por almendros
en flor. Nadie le había visto venir, y se había aproxima·
do demasiado para no perder nada de lo que pasaba. Repentinamente tuvo que comprimir los latidos de su corazón, al mismo tiempo que prestabamllsatentooídoyque
á través de las ramas, sus miradas se detenían, embelesadas, sobre Rosa de la .Maíl,,na, á quien acababa de descubrir. Acurrucada sobre los cojines de su palanquín y
acompañándose de su cítara, la adorable niña come1:-zaba
,ma de esas canciones indostanas que son obras maestras
de imaginación y de gracia. Cantaba los amores de
Krichná. Su voz era á la vez dulce y apasionada, sus senos se levantaban, sobre sus lábioa carmineos erraba una

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 18~7

EL MUNDO

106

mordimientos podían apercibirse pronto de la patrida de
pensionista, la perla de su joyero, y perseguir á su
raptor. Se atrav(,'SO, pues, ~in ruido, el barrio de Tritchinapaly para ganar el camino de Yaradatchilamu, que llevaba directamente á Pondicheri. La comitiva se componía de treinta individuos; los dos equipos de seis babis
para cada palanquín, y de una media docena más de hindus cargados de bagajes, de provisiones y de tiendas. Dos
guías arruados marchaban á la cabeza, después venía
Roumi, á caballo y llevando de la mano la montura de
su amo.
1'iendo los babis por tradición fieles servidores, bastaban ellos para no temer á los ladrones de los grandes caminos, ni á los thugs aislados que iban siendo cada día
más raros.
.
Extendido en su palanquín y con !os ojos fijos en el de
Ro.•a de la .Jfañar..a, Sir Albert no pensaba, pues, mtls
que en sólo sus amores. No tenía noción alguna de la escena de que había sido teatro, pocos instantes antes, una
casita frente á la cual había pasado con $US gentes antes
de abandonar la ciudad.
Desde la terraza de aquella mansión aislada, donde no
brillaba luz alguna, dos hombres habían espiado la caravana, y cuando esta pasaba, habían descendido á la planta baja.
Uno de esos hombres era Seder .Ali, el rico y hermoso

E&gt;U

•

cargados como mozos de cordel; aquellos, inclinados sobre los elefantes y seguidos de numerosos servidores: los
otros, extendidos en pesados carromatos arrastrado.e pol'
bueyes; cipayos que se dirigían con paso alerta hacia sus
regimientos; yogis, peregrinos ha ves, descarnados, m~ertos de fatiga, pero siguiendo siempre rectos y ergmdos
hacia la pagoda del dios venerado, y por último, mendigos acurrucados al borde del camino.
Esto duró hasta el momento en que el sol, levanM;ndoEe por encima del horizonte, dardeó sus rayos oblicuos
sobre los babis agotados por diez horas de calnino. Entonces Sir .Albert echó pie á tierra, corrió hacia :f!,osa de
la Jfañana, que le recibió con las dos manos tendidas y
con una sonrisa, y ordenó que hiciesen alto.
A cien metros de cammo, en medio de un bosquecille
de majestuosos bananos, se levantaba un bungalo de un
aspecto muy agradable. Nuestros viajeros no iban á encontrar allí más que un abrigo y agua: pero no pedían
más, pues que Roumi había cargado á sus portadores con
todas las provisiones necesarias.
El viejo cipayo, guardián del bungalo, las puso pol'
completo á la disposición del oficial inglés, y cuando la
linda tránsfuga del templo de Vichnou descendió de su
palanquín, con la cabeza envuelta en su largo velo de
muselina, adivinó sin duda en parte la novefa de amol'

..

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

107

EL MUNDO

térlnino de su viaje. De suerte que mandó á los babis que esperanza de arrancarla á su sueño mortal, le hacía beber que había sido la más linda de las Demda.,.ri-8 del templo
café ardiendo, que el cocinero de loe babis había hecho de Sriringam esperaba tomar posesión de la rica tumba
apreS11rasen el paso, lo cual hicieren cantando.
La rnta era muy bella y bordada de árboles centena- á toda prisa. Y permanecía inclinado sobre ella, supli• que sn amante había dado órden de levantarle en el cel'ios cuyas espesas sombras temperaban los últimos calo- •dándole con la mirada, con sus caricias, con la voz, que menterio hindu.
res del día. Atravesaba campos de arroz y de caiías de
le reconociese y le respondiese.
*
Entonces, al cabo de algunos momentos, como si ella
azúcar, separados por pequei1os arroyos y estanques, que
El desenlace tr:ígico de la pobre bayadera y del oficial
no pudiese resistir J. su plegaria, á sus lágrimas, á sus inglés ee extendió rapidamente por la India entera, descuando venia la nocbe parecían manteles de plata.
Por fin Roumi, que había tomado la delantera, volvió besos, ó mas bien, como di la vida, parecidaá una lámpa· desde el cabo de Comorin hasta las riberas del Ganges1 y
á anunciar que no estaban más que á tres millas de '\Vo- ra que arroja un fulgor postrero antes de extinguirse, se bien pronto el drama se hizo t&gt;Oética y dulce leyenaa.
diarpoliám y que bien pronto iban á llegar al sitio más despertase momentáneamente en ella, sus miradas per· Yo la oí diez años después de labios del guardián de la
dieron su fijeza, se animaron; sus labios se entreabrieron, necrópolis á quien pregunté quéquerítl decir aquella misfavorable para acampar hasta el día siguiente.
Menos de un cuarto de· hora después, en efecto; Sir murmuró con un inexplicable acento de amor y de fata· teriosa inscripción grabada en tamcn,l y en inglés sobre el
Albert pudo juzgar por sí Jnismo que su guia no se había lilimo: «Yo te amaba con toda mi alma Sahib, peroBrah· mármol de un hermoso mausoleo que sombreaban majesengañado. A cien pasos de un pequeño rio y en medio de roa no ha querido que fuese feliz contigo! ¡Qµe él nos tuosos mangueros:-Gou1,,rn-Sotm1-ALBERTO; 15, 22. . ·
un collado, un bosquecillo de majestuosos mangueros, perdone! ¡No olvides demasiado pronto á la pubre DeraNadie habría podido referírmerla más exactamente que
ofrecía el abrigo más encantador.
dax.~fa infiel á sus dioses por amor á tí!n
ese guardián: era Ro_u mi, el antiguo servidor de Sir AlBastaron diez minutos ,i los mozos para levantar la
Sir Alberto desesperado, mantenía contra su pecho la bert Stanley, y cuando hablaba gruesas lágrimas se escagran tienda encima de los palauquines de sus amos, y no cabeza de la pobre niña, pero no podía pronunciar una paban de sus ojos.
había llegado aún la noche, cuando la tropa estaba ya palabra; sus lágrimas hablaban pur él, cubría de besos
Esas cifras indicaban la edad de los dos infortunados
instalada para pasarla. Acostados bajo sus pequeñas sus labios va heladoe.
que la muerte sola había unido, y su tamba, lugar de petiendas, los hindus formaban una especie de muralla viDe pronto, ella echó eus brazos al rededor de su cuello regrinaciones para las amantes europeos é hindus, estaba
viente al campamento, sobre el cual iban á velar, levan- y se pegó más estrechamente contra él, repitiéndole:
siempre cubierta de flores, no de aquellas flores malditas
«¡Que frío tengo y cómo sufro......... ! ¡011, sí, estrécha- con ayuda de las cuales Scanda había ganado sus cien
tándose de dos en dos horas, centinelas designados por
el jefe de los babis.
me contra tí! 8iento que voy á morir. ¿El amor es pues rupias de oro, sino de las flores sanas y perfumadas, como
Era esta, á lo que parecía, una medida inúW; porque la muerte? ¡Entonces no echo de menos la vida, puesto las que los brahmines hacían regar en las losas del sanel país gozaba de p:;.rticular seguridad, y no existian en que voy á morir por haberte amado! Tú me harás elevar tuario de la pagoda, cuando, ante las estatuaP. de los diola región ni fieras ni reptiles. Además, el tiempo era ma- una hermosa pira, para que Indra me reciba ain cólera. ses venerad9s, debía danzar Rosa de la Mañana.
ravilloso, el cielo cintilaba de estrellas, la atmósfera es- Cuando pases frente á la pagoda de Yichnou, le ofreceRE1'É DE PoxT JEST.
taba embalsamada por las flores abiertas de los mangue- rás flores y frutos en recuerdo mío. ¡Oh, el fuego, el fueros, y los cocuyos estiraban de ;puntos de oro las ti- go que me.devora!"
Traducido para EL l\fo:rno.
nieblas de los follajes. Bajo su tienda, alumbrada por
Se retorcía con atroces dolores, con el pecho levantado
una antorcha de recina perfumada, de nuevo Roxa de la por espasmos nervü,sos, con los grandes ojos abiertos,
~\Iaiiana y Alberto, estaban solos; pero la linda Devadapero ya vidriosos, tratando con su1:1 manecitas de disol•
ssis no temblaba ya; saboreaba con delicia las dulces pa- ver las tinieblas que se formaban al rededor de ella, y
labras que se escapaban de los labios del bien amado, y repitiendo con una voz silbadora palabras sin conexión:
cuado este, despues de un beso postrero, cerró las corti- «¡Ah, lo r.oruprendo ......... es Kali que me llama ......... el
nas de su palanquin para que pudiese dormir, ella Je veneno........ ¡Te amo! ¡Te amo!"
.
repitió veinte veces «Hasta mañana, te amaré siempre»!»
Después reinó de pronto la ca,ma en su l'Ostro, sus laY él enamorado, loco, ee dirigió á su lecho, donde se bios sonrientes parecieron peqir un beso, y echó dulceprometia no cerrar los ojos sino á medias, á fin de velar mente la cabeza hacia atrás. ¡ Estaba muerta!
EFECTO DE BLANCO Y ROJO
el sueño de la que adoraba.
La escena entonces fué horrible. Albe1to extendió el
Roumi se había extendido en el piso de la tienda cuerpo de la adorada sobre las alfombras, y arrodillado
Cuando ,·iene á misar el padre cura,
cerca de ella, con las manos juntas y lus ojos extraviados,
frente á la puerta, despues de haber atado sus caballos á
á la nave risueña y aliñada
las ramas de un almendro. Todo reposaba en el campa- lloraba como un niño y repetía: u¡Hasta muy pronto,
penetra con el sol una parvada
mento. No se oían m,ís que el murmurio:de las aguas que amada mía, hasta ruuy pronto! ¡Soy yo quien te ha made palomas- ,iue anidan en la altura.
ro'an las cafías de la ribera, el canto del bulbul, que en- tado: sería un cobarde si viviese sin t1!"
Desata el piano su oración alada
Agrupados ante la tienda, los babis, profundamente
viaba á los ecos en notas estridentes, la relación de sus
y del gótico altar en la blancura,
amores, el roce de alas de las palomas dormidas. en los conmovidos, participaban del dolor del extranjero; las
diáfana, leve, inmaterial y pura
grandes,árboles, y el silbo del gaya, ese pájaro pequeño grandes palomas azules volaban rastreando para cazar;
se levanta la Forma consagrada.
que alumbra su nido con gusanos luminosos y lucientes, el gaya mataba los gusauos lucientes de su nido; la flores
Canta entonces el Blanco sus cantares;
abrían suij corolas á las abejas, que comenzaban su tarea
y del cual los hindus hacen un servidorcillo alado.
blancos son: alas, naves, luz, altares,
Largas horas habían pasado así, la antorcha se había cuotidiana; el bulbul saludaba, con sus cantos harmoniohostia, cura senil, incienso vago........ .
extinguido y Alberto tan completamente había sucumbi- sos, al sol, imagen de la vida, cuyos primeros rayos, desY en esa nitidez que al hielo enoja,
do á la fatiga, que el día come,nzaba ya á apuntar cuan- lizándose á través de los almendros, nimbaban de oro la
agresiva, vivaz, llameante, roja,
do abrió los ojos. De pronto, bajo el imperio de un te- cabeza de la muerta.
se destaca la veste del monago...... .
rror inconsciente, reprochándose haber cesado un sólo
·ÁMADO NERVO.
instante de velar sobre el séT adorado, se levantó á medias para lanzar ásu derredor miradas inquietas.
Perotodo estaba en calma; se tranquilizó. Entre la
abertura del portier de la tienda, reconoció á Roumi
que, siempreacurrucado·sobre el suelo, fumaba tranqui..._l:_.,
,::)J
r
I,~
- ~ , , ~ I,,,
,
lamente su houka; reconocía el ir y venir de los bindons
1
que, hechas sus abluciones en el río, preparaban el desayuno, el arroz de kari; y de las cortinas del pálanquin de
üoulab•Soubi, salía una de Bu8 pequeñas manos de dedos
,cargados de sortijas. Entonces souriendo, se puso de pié,
TOUJOURS FIDELE
se deslizó sin rnido y fué á rosar con sus labios ávidos,
aquella mano que acaso pensaba él, la dulce niña le habla instintivamer,te ofrecido durante sn sueño,
,omo la flor marchita que ya perdió el prostrero efluvio de esperanza
Pero apenas dado aquel beso, _el enamorado experiY que at\n as! la novia coniervaentre las cartas del pérfido traidor,
mentó una sensación dolorosa; la mano de la bayadera
Tl1 guardas en la urna de todos tus recuerdos la dulce rememb:-anza
Del paralso de oro que se perdió en las sombras con tu primer amor.
estaba helada; no había respondido á su caricia con una
débil sacudida nerviosa. Lleno de sorpresa, recorrió las
cortinas del palkee, se inclinó sobre la joven y arrojó un
Era el instante amargo en que las flores mueren y las estrellas lloran
grito de espanto.
Las lágrimas ~rillantes, las lágrimas sentidas, las lágrimas de Dios;
Los ojos de Rosa de la Mal'!ana. estaban desmesuradaEra el amargo mstante en que el Destino hiere dos almas que se adoran
mente abiertos, y sus extrañas miradas fijas, expresaban
Y rompe sus cadenas de blancos eslabones con el fatal ¡Adiosl
el sufrimiento y el horror. Cuando él la llamó tiernamenAdlos, horas fehces .. Adlos, diálogos tiernos... Adios amantes citas.••
te pol' su nombre, ella agitó los labios, pero sin pronunEl iba al \'iejo mundo siguiendo los fulgores del sol del porvenir,
-ciar nna eola palabra. De su lecho se escapaban efluvios
Mientas que t11 quedabas como la triste Ofella cortando Margaritas
de perfumes acres y penetrantes.
Y viend:&gt; la esperanza como angcl de consuelo bl'I.Jlar en el zatlr.
Entonces, en el colmo del terror, él la tom5 entre sus
brazos y la llevó afuera de la tienda, donde la acostó á
Cuando se desasieron sus manos de las tuyas, turbado y afligido,
pleno aire, con un cojín bajo la cabeza, sobre el tapíz de
Algunos minutos después, 11ctivando los preparativos Como apurando el cAliz que le ponla en los labios lacruel adversidad
-donde el vigilante se había levantado al ver aparecer á
de la partida, Roumi descubrió el misterio del atentado •· For ti, por tt me ausento-te dJJo-&lt;'ree y espera, no temas al olvido/•
Y fueron sus vehemenres, sus 11ltlmas palabras: ¡amor! ¡fidelidad!•...
su amo cargado con su precioso fardo.
de que Ro.~rr di' In J[ufürna había sido la victima.
.Aunque la atmósfera estuviera ya caliente, porque el
En el sitio en que su palkt&gt;e tocaba la pared de la tien·
Contaste tl1 las bo.ras de los eternos d1as de interminables año.s
día llegaba con rapidez, Rusa d-e la Jfllñmm temblaba de da, se había hecho en la tela, con ayuda de un puñal,
cuando los sombrios crespones de la ausencia el alba desgarró,
frío. Además, estaba horriblemente pálida; sus labios te- una abertura demasiado larga para dar paso al miserable, Y
Alzaste las llorosas pupih,s ¡ay! y viste tan negros desengaños
nían, como sus narices, un tinte azulado, y llevaba sus que no habfa tenido más que abrir en ese mismo lado las Que tu alma, como lirio cuando el Invierno llega cruel, se marchitó.
pequeftas manos á la frente como si allí estuviese el mal cortinas de la bayadera dormida, para sembrar al derre-que la atormentaba. Roumi la envolvió en una sobreca- dor del cojín de seda dond:-reposaba su cabeza, las bojas,
Perdona si el secreto que tl1 me revelaste en breve confidencia
ma de seda, en tanto que Sir Albert le frotaba las sienes las flores y los frutos malditos cuyas emanaciones deleSe escape.de su caree! y para no perderse se imprime en el papel.
y los puños para restablecer en ella la circulación de la tereas debían envenenarla.
sangre, que parecía interrumpida. El jefe de los babis,
Y as( fué como, sin violar la ley de la secta que le pro- Yo quiero que Ilumine y rompa el tnsondable capl1z de la conciencia
,q~e se había aproximado, examinó atentemente á la pobre hibía extrangular á una danzante y verter su sangre, Del lnfldente ingrato que tedectacon dolo: "toujours, tou)ours lldele"
Febrero de 1597.
mfia, y se lanzó hacia la tienda de donde ealió casi luego
Scanda, el secretario de Kali, había ganado las cien rupias
con las manos carga~as de hojas de un verde sombrío, d~ de oro que Seder-Ali le había prometido si su rival no
ABTUBO L. CASTA.~ABES.
flores amarillas, de bayas de un rojo vivo, y exclamó llegaba á )ladras sino con el cadaver de aquella á quien
.arrojando á tierra con disgusto aquella horrible mezcla: había sustraído á su amor y ,í sus dioses!
«Flores de upas y frutos de manzanillo¡ la pal kee está lleLa caravana se volvió á poner en camino en la misma
na de ellas! ¡La han envenenado, la han perdido!11
mañana. Goalah-Soubi reposaba su eterno sueño en el
.Al oir esas palabras, el amante de Rosa de la .Mañana palanquín del oficial inglés, que la escoltaba á caballo
,pensó volverse loco de desesperación, ¿Quién podía ha- ~udo, y con el rostro lívido. .Al día siguiente llegó á Pon:
•ber cometido un crímen tan cobarde? La víspera ella se d1chery, donde, después de haber sido purificada según
había dormido tan dulcemente sobre su hombro repitién- los ritos y envnelta en muselinas blancas el cuerpo de la
-dole: ¡Te amo! ¡Qué celosa ira había podido herirla así? joven, siempre adornada con sus joyas, fué encerrada
La vid~ es un bostezo continuado,
.¡Aca~o los brahmines de Sriringam, para castigarla por en una ataud de sándalo y transportad~ luego á Mapues al neo y al pobre, á juicio mío
haberse escapado? ¿Pero cómo un emisario infame había dras.
les hace bostezar, según su estado, '
podido penetrar á la tienda? ¡El no la había abandonado
. Y vei.nticuatro horas después de s~ llegada, la alta sopobres el hambre y ricos el hastío.
ni un instante! ¿Y ella debía morir, morirá los quince ciedad mglesa sabía con dolor pero srn demasiada sorpre:afios, ella, la adorada?,.¡No, eso era imposible, había que sa, porque se conocía la exaltación de Sir Albert Stanley
CAMP&lt;&gt;AHOR••
-salvarla á todo precio!
que fiel al juramento que había hecho á la bien amad~
Y le decía todo esto estrechándola contra su corazón. rnoribunda de no sobrevivil'le, el hermoso oficial se ha3'..e había rodc-ado la frente con un lienzo húmedo; con la bía matado de un tiro sobre la fo~a provisional donde la

*"'

'o/\'\_V~,,'\'-o/'\'~
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41.1.,•4· .,,,,.... ~.,,_.
.. •

sonrisa de ternura infinita. Irresistiblemente atraído, Al·
bert Stanley buscó un escondite apartando las ramas de
los almendros, y llegó así hasta muy cerca de la joven
que, ruborizada, se detuvo al re.conoCE;rlo. Ento1;1.ces, suplicante con un acento conmovido y tierno, le d1¡0: «0a·
na sada, 'ma"in i.an ashik, gana sada! u¡Canta aún amor mío,
canta aún!»
Inmediatamente con sus hermosos ojos fijos en el ex·
tranjero cuya imágen, desde la víspera, vivía en ella, Ro•
.•a de la Mañana. prosiguió el relato de las aventuras galantes de el Apollon de los Hindous.
U na hora después gracias á las generoras ofrendas, el so·
brino de Lord Benti~k había obtenido todo lo que deseaba
de los brahmines, bajo la dirección de los cuales estaban
las Deoodassi11. 1/'ué aceptado como un compañero de caJnino, y cuando la &lt;?Rravana se volvió á poll:er en marcha,
quiso eBC-Oltar á pie el pala~quín de la bien amada, !~s
bahis del cual marchaban, aislados del resto de la comitiva sobre los flancos del camino; y cuando, en la noche,
las bayaderas atravesaron el Kamery para volver a~ recinto de la J?agoda, los dos enamo1:1dos habí~n cambiado
tan tiernos ¡uramentos, que largo tiempo vacilaron antes
de separarse.
Al día siguiente y los que vinieron después, el oficial
inglés no abandanó la isla sagra.da; pasaba ahí ~o~ enteras con Rosa de la Mañana, bajo los ramos de ¡azmrnes;
despues una noche en que el sitio estaba desierto y en
que la l~na había abandonado el horizonte, dos palanquines de viaje se detuvieron á la entrada del puente de
los veinticinco arcos. Diez minutos más tarde, la linda
!jierva de Vichnou desaparecía con Sir Albert.
Largo tiempo la estrechó él sobre su corazón y ella, en
tanto que arrojaba una última mirada hacia las pirámides de la pagoda, que se recortaban sobre el cielo y que
lu estrelles parecían festonear de oro, le murmuraba al
oído, con tel'nnra infinita:
«¡Ya ves si te amo: por tí abandono á mis dioses!»
Entonces, inmediatamente, como si hubiese telnido que
le robasen á su adorada, la l1evó hasta el palanquín que
le estaba destinado, la extendió allí dulcemente, tomó
sitio en su palkee, y dió orden á los portadores para que
se p11Biesen en marcha, sin encender antorchas, ni salmodiar los cantos acostumbrados ,í los cuales arreglan
sus pasos. Intentaba él alejarse lo más pronto posible de
la pagoda, los brahalnines de la cual, presas de los re-

malabar cuyos homenajes había rechazado tan duramente Rosa de la .bfaña1&lt;a; el otro, igualmente hindu, estaba
miserablemente vestido, era joven, bien musculado y de
aparieRcia robusta. Su fisonomía era feroz, su andar el
de un felino. ::lus ojos brillaban con un resplandor extraño, y examinando su frente se habría podido descubrir,
aun cuando estuviesen casi borradas, las huellas de las
rayas horizontales de bermellón, por medio de las cuales
se distinguen los servidores de la sangrienta Kali, la
diosa de la muerte.
«Scanda, le dijo con voz iracunda, el amante despechado, cuando estuvieron en el patio de la casa, uno de los
dos palanquines que acabas de ver, lleva una mujer que
se ha burlado de mí por amor á uno de nuestros opresores, qu~ se la roba. Yo no quiero que ese extranjero salga vivo de la provincia ó si Brahma le proteje, es preciso
que no llegue á su {}alacio sino con una amada muexta
entre sus brazos. ¡Ella ó él!
-Al raptor yo le conozco, respondió el Hindou, tú me
los l¡as nombradn: míll! si le acontece alguna desgracia, el
gob~rnador de Madras vengará á su sobrino. En cuanto
á la mujer, quien es ella?
-t"na de las Deuada.~.~ill de la pagoda de Sriringam, la
más bella de todas, Goulab-Soubi.
-No sabes acaso, que las danzantes están al abrigo de
nuestros golpes? exclamó Scanda vivamente. Kali las
protege contra el paño sagrado y nosotros no tenemos
el derecho de verter su sangre.
-Qué me importan vuestras costumbres! qneel uno ó
la otra mueran de cualquier modo! he aquí cien rupias
de plata. Corre hacia ellos, úneteles, y el día en que me
traigas la prueba de que estoy vengado en ella ó en él, te
daré cien rupias de oro.11
El thug asió la bolsa que le tendía el malabar, refle•
xionó un instante, después suB ojos arrojaron un relámpago de baja envidia, y ganando la puerta de la casa:
«Hasta luego Seder-Ali, dijo; prepara tus cien rupias
de oroln
Y flexiblec)mo una fiera, desapareció en medio de la
noche.

***
Entretanto, la caravana prosiguió
su marcha bajo el
cielo estrellado, en la soledad del earoino que, solamente
al alba, se pobló de viajeros: comerciantes que se dirigían
hacia el Sur; estos, modestamente, á pie, pesadamente

de que era la heroica, porque sonrió, inclinándose, y llevándose las dos manos á la frente.
Un cuarto de hora después, los babis habían terminado sus abluciones y su frugal almuerzo de arroz, y se extendían sobre tapices, bajo la verandah, para tomar un
reposo que habían ganado bien. El fiel Roumi pidió ásu
amo permiso para imitar á sus compatriotas, y bien
pronto Sir Albert y Rosa de la Alañana estuvieron solos
en la gran sala del bungalo, medio reclinados sobre los
cojines de los palanquines, con los cuales se había hecho
divanes, y cerca de una mesa cargada de sabrosos frutos.
Porque no tenían sueño ni ella ni él. ¡Deseaban decirse
tantas cosas! Su amor era demasiado profundo para no
ser casto, y en aquel largo camino que acababan de hacer
juntos, no habían en l'ealidad estado solos un instante.
Y ahora que estaban el uno cerca del otro, con las manos entrelazadas, callaban. Alberto, que se daba cuenta
de la responsabilidad que asumía y cuya alma era digna,
no podía ser un amante vul~ar; quería que aquella á
quien había sustraído á sus dioses, com~rendiese que sería su compañera adorada para toaa la vida, y, en la expresión de su rostro, había aun más de entusiasmo, más
de ternura que de pasión.
En cuanto á la adorable niña, parecía no explicarse
como y por qué se encontrabatan lejos de la pagoda donde había pasado su infancia, tan lejos de sus compafieras que debían llorar su ausencia, tan cerca de aquel extranjero, c11yas manos apretaban con fiebre las suyas, y
cuyo mutismo mismo, más elocuente que las palabras y
el fuego, turbaba todo su sér.
Temblaba pareciendo temer algun terrible J?6ligro desconocido, y, en un extremecimiento de embnaguez, cerraba los ojos, como si quisiera escapará las cosas extel'iores para interrogarse más seguramente. Después, tol'naba á abrir las pupilas; sus miradas volvían á Cencotral'
las miradas de aquel que la había hecho olvidarlo todo;
emrojecía un poco y dejaba caer su cabeza de virgen sobre el hombro de su raptor, que entoces le repetía:
«No temas nada, serás mi esposa bien amada: te amo!»
Así pasaron el dia en sus sueños de pol'Venir, y cuando el sol comenzó á descender, la caravana se preparó para la marcha.
Por tranquilo que estuviese respecto á las consecuencias de la aventura, el joven oficial tenía prisa de llegar
á Pondichery, de donde se dirigiría facilmente á Madrás.

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.

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108

DDIIINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

•

-Nadar entre dos aguas en esa urna de cristal que vé
usted.
-No me es desconocida la fison•omía del que fija los
programas en las entradas. Se servirá. usted decirme
quien es?
-Otro editor, hijo, otro e ditor que lle vó á Mexico una.
especialidad: tirar periódicos á dos colores: café desteñido y azul celeste. A ese lo ejercitamos en los programas
y demas remiendos.
- Y aquel ojfio que se encoje como para reducirse á la
raíz cuadrada de sí mismo.
-No es niño, hombre, que mno va ser. Hizo oposición en un periodiquito de á centavo y como el :público
quería noticias, el periódico perdió ventas y se fue empequeñeciendo como las barajas en manos de los prestidigitadores ...
-Precisamente en este momento juega al toro con otro
niño que embiste ...
-Precisamente. Ese nif\o tu€ tambien editor. Tenia la
monomonía de las embestidas. Se embestia á sí mismo y
muri6 de indigestión tambien. Parece que Spencer y Le
Roy Beaulieu y Stuar Mill se le indigestaron ...
- Y en general que opina usted de la prensa de México?
-Le diré á usted.-Y el diablo se rasc6.la cola en actitud pensativa, en general está aun en el periodo cuaternario: gases densos y lodo espeso; plesiosaurios, dinosaurios, ictiosaurios ...... mamouths.... abortos indefinidos .... .
Acaba de salir del periodo del tarro de cola y las tijeras
y aun no puede definirse bien. Por lo demás es inofensi va: juega á la zancadilla y al burrito. Con el tiempo ya
veremos ..... .
-¿ Y quiénes le son á. usted más útiles aquí?
-¿En el circo?
-Sí.
-Pues hombre, hay algunos alumnos muy aventajlJ,das. D. Juan Pedro Didapp, por ejemdlo. ¡Hace cada

DDIIINGO 14 DE F~BRERO DE 1897

EL MUNDO

plancha? ........ .

EL DANTE EN MEXICO.-Los periodistas en las canastas.

EL DANTE EN MEXICO
VIAJE DE UN REPOR7ER.
(CONTINUA, )

Así reflexionaba cuando llegó á mi oído desconcertado
rumor de aplausos :y gritos:
Dejé el gabinete de Su Majestad y aventurándome,
guiado por los ruidos que á mí llegaban, por un dédalo
de obscuras galerías, me encontré de pronto con el abismo á. mis piés, pero un abismo alegre, ruidoso, lleno de
luz.
Em nada menos que un profundo circo rodeado de ariscas rocas, _en las cuales estaba tallada la gradería.
En la parte más visible levantábase un estrado de madera y frente á él un elevador de grandes proporciones,
por donde bajaban, en gran.des canastas individuos cuyas fisonomías no me eran desconocidas.
Las cabezas asomaban como pidiendo suscripciones
(por lo que se verá después). Al primero que conocí fué á
Don Gregorio Aldasoro, embutido con un cesto con el
duque Juan, barba y todo.
¿Qué tal amigo Don Gregorito?
-Sufriendo la pena negra Fígurese usted que la única distracción quema permiten. es la lectura de los versos de este duque 6 de los recuerdos de la Revolución francésa, obra y gracia de Don Antonio García Cubas ... .. .
A medida que cada ·una de aquellas canastas llegaba á
tierra1 los que la ocupaban, haciendo ·contorsiones y
muecas se desparramaban por la arena, donde una espe•
cie de capataz armado de recio látigo los ordenaba en gru•
pos Y les iba marcando las suertes que les tocaban en
ldem.
El amplio local estaba á. reventar y a,enas si con es-.
fuerzos supremos logré penetrar é instalarme cerca del
palco de honor. Satanás acababa de llegar y acertando á
ver~e tuvo la bondad de llamarme á su lado con un expresivo guiño de rabo.
-Este es un espectáculo de encantadora novedad para
usted-:--me dijo.
-Sin duda-respondí, pero no estoy alln muy al cabo
de lo que se trata. ¿Quiénes son esos individuos que des ·
cienden en amplias canastas y luego cirquéan en la arena?
-Periodistas, hijo.
-¿Periodistas?
-Es claro, debía usted conocerlos en sus contorsiones.
-En efecto, y se les condena ......
-A hacer suertes, equilibrios, chistes, á dar volteretas,
á maromear...... en fin á continuar, más á lo vivo sus ta reas usuales en la tierra.
-Hombre, no me parece mal.. ....
-El castigo es apropiado, ¿verdad?
-Sin duda.
-¿Ve usted á aquel individuo que se empeña en andar
para atrás y en obstruir el paso de los otros?
-Aquel que hace gestos avinagrados?
-El mismo. Pues bien: es un Señor García Torres á
quien debió usted oir nombrar por alhi arriba.
-En efecto, no Die es·desconocido el nombre.
-Aquí se .le considera como el tipo del pesimismo
gubernativo. No crey6 jamás en un gobierno bueno, tenía la monowa.níadel ataque y me cuentan que se combatía así mismo cuando no tenía á quien combatir. Pasó
cincuenta años diciendo á un gobierno lo que lehabfa dicho al anterior, y murió el día que tuvo que convenir en
que había un gobernante aceptable.
-¿Y aquel que después de cada maroma toma carbonato?
-¡Abl Gil Blas ........• ese murió de una indigestión de
faltas de ortografía. Ne lejos verá .usted probablemente á.
un individuo jovencito él, delgadito él, esqueleteadito y
de cara un poco agarbanzada, que prepara el trampolín ..•

-Lo veo en efecto.
-Es un editor de periódico que se indigestó á su vez,
pero de vanidad. A lo que yarece se hat:iía cl~ificado á
sí mismo como gloria nacional y como el público no lo
tomase á lo serio ..... .
-Ya, Ya ...... ¿y mi amigo el de luenga barba que saludaátodos?
-Ese pa.s:6 su vida saludando á. nnos y otros ...... al go bierno y á la Iglesia, al elemento oficial y al clero ...... á
todo el mundo. Fué incoloro y por inofensivo se le con•
denó á una suerte facil.
-Cual?

-¿Promete, verdad?
- Y no sólo promete, cumple á las mil maravillas¡
me he fijado en él para Director de El Urdversal .
-Y de lectores, ¿c6mo anda usted?
-}:ro del todo mal, y eso que no entran aquí los q11e
leen artículos de Torito y versos de Manuel Caballero.
-¡,Por qué?
-Porque esos van al cielo.
A. la saz6n el espectáculo. concluía con la pantomima
acuática desempeñada por varios editores y periodistas
conciliadores y Satanás dejó su palco dando la sefial de
dispersión.

( Continuará.)

EL DANTlt EN Ml!:XICO.-Los periodistas en el circo.

Un ·francés que cita oportunamente un verso latino,
está. muy cerca de la verdad.era felicidad.
Teójüo Gautier.

•••

La 1:1abiduría consiste en da.r á la vida, ya sea moral,
ya física, un poquito menos de lo necesario.
Pérez Gald6s.

•••
Una violenta encefalitis, esa especie de apoplegía de
conocimient.os positivos, que fué el proceso de la educación de C¡¡rlyle y de Mill, d~ Taine y de· Rená.u, es la en fermedad de casi todos los maestros de la filosofía contern por:ínea.
Puul Bourget.

•

Toda pasión sincera es egoísta, lo mismo la pasión intelectual que otra cualquiera.
Paul Bourget.

•••

Mientras ya me dan pena
el oro y los diamantes
envidio esos instantes'
en que van, agachándose en la arena
á coger caracolea dos amantes.
'
¡Cuántas home felices y tranquila.a
pasará de tí enfrente
el que pueda vivir e~rnamente
asomado al balcón de tus pupilas!
CAMPOAMOB.

ti!na belleza italiana.

'ºº

�EL MUNDO

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

eq·1(voco, el General nl'lnd\: ''¡SJamosprudentesl" ylaa
op •raciones si~uier0n adelante.
II ,cía veinte minutos por lo menos que registrabñ.mos
Perdido en el cen1 ro rle la cordillera inaccesible á los
las Psquina.i y los rincone~ del E:1tudio 1 sin éxito, cuan•
hombre!", rl vif'jo vulcJn era el @itio más propio pam cedo P•ltvín tuvo la idea de abrir un enorme armario.
lebrar el 11q1lt'iarn•. 8u enorme crater, apagado desde siEr.1, sombrío y hondo; adelanté el brazo que llevaba la
g\011, paree.a e11tn1r de nueyo en actividad, tan grande
luz y me eché pa.ra atr.ts estnpeíacto; un hombre est,aba
t'ra el rniito q111:: altí metían todl)s aquellos eeres fantást.i~
allí, un hombre vivo que me había mirado.
c1F. reunirlos t•11 npant&lt;si saturnal, con objeto de pracInme1iatamente volví á cerrar el armario con doble
ticar ú. favor de la claridad de la luna misterios hovuelta de llave, y tuvimos otr&lt;.) con...&lt;.ejo.
rrendos.
L'\S opinionef! estabao.. muy dividida&lt;;, Soriol q11erfa.
El conjunto del E&gt;specMculo era indeecriptible, digno
a.hu,nar al ladrón, Potvin quería reducirlo pnr el ham.•
del !neo pincel de Goya; una mast'arada eepeluznante en
bre, y yó propu"!e hacet volar el armario con pólvora.
que fignraOOn vieja1:1 desgrefiadas y lúbricas, al lad•• de
El \'Ot() de P&lt;.)tvin prevaleció, y mientras hach la
hermo.,¡as j.'&gt;Vetwi; en lascivas actitudes de bacantes. Feos
g·tar lia con st1 gnn fu3il, fuimos á. bn'3C 1r los restos del
gnomo!ó'I, barbudos v deformes, retozaban haciendo sonar
p ,nche y nuestras pipas. Luego nos instalamos delante
los ca."cabt-les de sÜs gorroii, en tanto que horribles bru•
U.e la puerta. cerrada y bebimos á la salud del prisionero.
jas, sentarlR.s en cuclillas al rededor de grandes calderos,
Al cabo de media hora Soriol dijo:
llenn-i de filtros y ht:bistmjos abominable@, atizaban las
"Xo importa, pero deseo mucbo verlo de cerca; ¿si nos
hognt&gt;rf!fl .con ~ns dedos flacos, ttrmados de largas uñas
apoderíramos de él por la fuerza?"
encon·adas. :Multitud de sabandijas, á las que se mezcla•
Grité: "Bravo," y cada uno se precipitó sobre sus ar•
han g:thipagos y culebra8, iban arrastrándose pQr entre
Ya el fuego ha muert-0 y• las tres hadas P.e aproximan mas. Ll puerta del armario fué abierta, y Soriol, armanlas pab\1 de monstruos e~trafalario~, parecidos á. los que al caldero; llenas de esperanza. Sacan rlf•l fon,lo al corn· do l'-U pistola que no eq-t;aba cargada, se lanzó el primero.
se ,·en en las g,írgolas de las catedrales góticas, sin que zón, ¡Oh, dolor! ¡está p('trificado! todos los fueg,&gt;s del in·
L~ seguimos aullando. E.3to fué un atropello tremendo
narlie !ó!e cuidase de ellos.
en la osculidad. Y después de cinco minutos de una Ju.
fierno no han podido ablandarlo.
El t-nrnnlto crecía por instantes con la llegada de nne•
Entonces con el pecho lleno de sollozns ~' cnnja,ln de cha estupenda, sacamos á. la luz una. clase de viejo ban
vos asistentes, ansiosos Je ocurrir al S:íbado. Los hechi• lágrima::i los p1rpados, alzan tambien el vnelo: y al lleg.lr dido, lleno de cana.91 a...qq_neroso y harapiento.
cerna y nigromantes volaban por los aires agitando sus á la ctÍspide del cráter, el primer rayo dd sol n·,ci,mte
Le ligamós los pies y las manos y le sentamos en un
negra.&lt;i. alas, semejantes á.enormes murciélagos, y las brn• puso en flUB negros cuerpos un reflejo sombrío como el de sillf,n.
jas cahalgaban sobre pa:os de escoba. En un extremo,
No abrió la br&gt;ca.
las perlas.
rodt'ado de sombraR, alz,íba.&lt;-e el trono rústico de S. M.
Entonces Soriol, penetrado de una borrachera solemRxc.,nno
FERXÁxm:z
GL".ARnr.~.
SaMn, el soberano todopoderoso, cuya silueta siniestra
ne, SP. di rigió á nosotros.
se destacaba indecisa en la penumbra, cubierta la cabe-\·amos á juzgará e~te miserable!.
za por un sombrero empenachado con plumas de gallo
Yo estaba en tal estado de embríaguéz que esta propo•
negro. A su lado estaba su compaíiera, la más joven y
siciím me pareció de lo má.s natural.
hermosa de las brujas, desnuda y coronada de flores sil•
Potvin fué encargado de presentar la defensa. y yo de
vestres.
SOFtener la acusación.
-¡Abracax, abraca:r., abrarax.'-gritó la bn1ja de pronto.
Fue condenado á mnerte por unanimidad de votos,
A eeta. voz todos enloquecen, y llenando el aire con
menos uno, el de su defen.3or.
aullidos frenéticos, se precipitan á adorar al soberano
-Yamos á ejecutarlo, dijo Soriol.
Su compañera le acaricia en medio de la a 1gazara gE&gt;nePero tuvo un escrúpulo:
ral. Hecbo esto comienza el banquete, inmunda orgía
Este hombre no debe morir p.rivad'l de los socorros de
ESCENA DE LA VIDA DE LOS ESTUDIUTES
en que todos se embriagan con un líquido infernal, á. la
la religión; hay que bu&lt;1car un sacerdote.
ll1z vacilante de las antorchas y de los cirios verdes que
Hice la objeción de que era muy tarde; entonces Sol'iol
El ladrón.
hlanden al~unasde las brujas. Todos se aman ein pudor.
me propuso desempefia.r e1 oficio y exbort6 al criminal
l'brios de vmo y de lujuria.-A l banquete sigue la danza;
I
para que se confesase conmigo.
-D~sde el momento que les dtgo que no me ,an mtelas manoe se unen, suenan las flautas y los tamboriles y
El hombre bacía como cinco minutos que meneaba los
todos µarten en una fadndula vertiginorn, vueltas las des á creer!
ojos con el mayor espanto y se preguntaba con quf clase
t·spaldas á SaMn que ee iergne fatídico en el centro, ba•
-}fo importa. ¡Cuenta hombrer
de seres tenía que habérselas. Entonces articuló con voz
-¡Bueno! Pero tengo obligación de m'\nifc-starleR que caverno!:a, quemada por el alcohol: «Ustedes bromean,
ii.ado su velludo cuerpo por el resplandor de· los fuegos,
por encima de los cnales van saltando los danzantes.
mi cuento ~s verídico en toda.~ sns partes, á. pesar de su sin duda!u Pero Soriol le arrodilló á. la fuerza y le dijo:
Llega despuéE:1 la hora de la misa negra y la bruja se inverosimilitud. S61o los estwlia.nte~ no extrañarán,
11Confiésate con este caballero; tu última hora ha soprosterna para que sus ancas sirvan de altar. Ln demo- principalmente los viejos, que han confJridn e:--ti\ época nadoh&gt;
nio se aproxima en adem,ín de oficiante á. consumar el en la cual no dejábamos el cultivo de la br0m:l aun en
Aterrado el viejo bribón se puso á. gritar~ uSocorro!•&gt;
i-acrilegio. La escena es terrible, pero de una belleza sal- las circunstanciR.s más gran!@.
con tal fuerza que tuvimos que ponerle una mordaza pa•
vaje que impone y sobrecoge. Un grito de alarma inte•
El viejo estudiante se puso á. cab:illo encima. de un ta- ra que no despertara al vecindario. Entúnces se revolcó
. rrumpe de improviso la siniestra burla; cesa el bullicio, burete y empezó:
por el euelo, tirando patadas y retorciéndose, derribando
al cmil sucede un momento de espectante ansiedad.
muebles y rompiendo cacharros. Alc.~bo de algunos moII
-¿Quién osa turbar esta fiesta?-pregunta Sati'ín con
Habíamos cen!)do en casa de Snrio1, hny mnerto. el mento3 Soriol 1 perdiendo la. pJ.cicncia, gritó: «Aeabevoz ronca y amenazadora.
más endiablado de todos nosotros. Era.,no~ tres no m.í.s: mOFI!,,
-Señor-responde Ariel, uno de los demonios favori• Soriol, Potvin y yo.
Y apuntando al misera ble, echado por tierra, apret.S
to~,-son t~s hadas negras que desean verte y probar el
Basta decir qne habíamos cenado en ca~'\ de Soriol pa- el gatillo de su pistola, el que cayó c Hl un ruido seco.
alcance de tu poder.
ra quecompt'f'ndan que est:.íbamo!:' ébrios. Pot,·in s..ílo ha. Arrastrado por el ejemplo tiré á. mi ve ✓.: mi fusil, que era
-Tráelas ,t mi presencia.
bfa conservado su juicio, algo turbado pero lúcido toda.• de eslabón, brotó una chispa que mes ,rpri:mdió.
Desaparece Ariel y vueh'e luego con lais tres had11.s que vfn.. ¡Eramos jóvenes en aquel tiempo!
Entonces Potvin pronunció con svleurnidad estas p:1tiemblan de pavor it la vista de cosas. t.an horribles. Ro•
Recost,ados sobre alfombras, disentíamos locamente en labras:
c,¿Tenemos el derech.o de m'\tar á este hombre?,)
dean las gentiles, elfos y gnomos, codiciosos de su be• el pequeñ'l cuarto que daba al estudio.
lleza.
Soriol, estupefacto, contestó: «¡D~sd&lt;J ol momento que
Soriol, de espaldas en el snelo, las nierna~ en nna Rilla,
-J.Quién sois y que pretendéis de mí't-interrogó Satán. hablaba de campaffas, pintabn lns nniformPfi del primer le hemos condenado :í. mnerte!,i
Pero Potvin replicó: 11No se fusilan Jo:, civiles; este de•
-Poderoso monarca de las sombras-re2ponde una de imperio, Y de reoente, lE'lvanMnrlose, descolJ:(l nn uniforellas, la más hermosa,-venos aqui postradas á. tus plantas, me completo de húear del gnmrle arruario dondP. colee. be ser entregado al verd.ugo 1 cond1JZC.Í.1umilo i.t la C.Omisa.en demanda. de una gracia qne no hemos podido obtener rionaba los desnojoR de lo!i ejércitos pasadnq y se lo puso. rfa de Policia.n
El argumento nos pareció conchiyente.
de ninguno de los misterioso3 espíritus del mundo. Pero Luego obligó á Potvin li. vestirse de gÑ\n!\dPro, v como
Levanté al hornbrt!, y como no t&gt;odia caminar, le colotú, cuyo poder es infinito y para cuya volunt..a.d no existen este f'IP, resistía, lo agarntmo!il. y desonés de haherlo &lt;lesobstáculos, has de lograrlo si te mueve á compasión nues• nndado. ]P. encajamos un vestido enorme, en el cual que• qué sobre una tabla de dibujo, sólidamente amarrado y
me lo llevó con la ayuda de Potvin, mientras que Sori~l
tm desgracia. Somos hermanas la tres, nacidas en un dó hundido.
armado hast.'\ los dientes cerraba la ru lr .;ha.
'
mismo día y de uns. misma madre; y aunque ahora ves
Yo mismo me vestí de coracero. v Soriol nO!i hi?.o eje•
Enfrente de la guardia el centinela n')s d&lt;:?tuvo.
nuestros cuerpos negros como el azabache, éramos al na- cutar maninbras v ejercicios cnmolicados. Luego hizoesEl comisario llamado nos reconoció, y com l cada día
cer más blancas que los :pardos. De cien leguas á. la re- t,a nroposición: nYa que eRtamos vestidos como veteranos,
era testigo de nuestras bromas, d1~ nue3trns t&gt;X ;entricida•
donda venían gentes á conocernos, tanta era la fama que bebamos como vetern.noR!•i
.
cundía de nuestra gentileza. Esta fué la causa de la des·
Al efecto, un ponche fué prepararlo v behido. y lneg-o des, de nu~~tros inventos increíbles, se ri.i y rehusó
gracia que nos aflige, porque una hada muy poderosa, ene• por segunda vez la llama ardió sobre la palangana llena nuestro prtstonero.
Soriol insiHtió: entonces el centinela nos ordenó con
miga y rival de nuestra madre, resolvió vengarse de ella, de ron.
severidad
volviéramos á. nuestra casa sin promover esdestruyendo lo que era su mayor orgullo: la singular
De repente Potvin. que qnedab~. ii. peAard"I toilo, duP.hermosura de sus hijas. Vanos fueran todos los cuidados f'io de sí. nos hizo callar: y después de un silencio de al• cándalo.
Nuestra tropa se puso en marcha y volvió .í la sala de
y tiernas solicitudes que se emplearon para sustraernos Jr11noR segnndos, diio á media voz: 11¡Estoyseguro que hay
estudio.
de la maldad de la rencorosa enemiJVl. Un d!a se le pre- a.hmiPn en Pl eflt.nrl.io.u
Pregunté: «¿Q"Jé hacemos del preso?,&gt;
sentó la ocasión que tanto deseaba. Dormía nuestra ma•
Soriol flP ]PvantA como r,nilo y gritó:
Potvin 1 enternecido, aseguró que el p'"&gt;bre hombre dedre sobre la hierba fresca á orillas de un río y nosotras
)):Un
hu'lr6n!
¡QuP
s11ert.P!1•
b(a estar muy cansad): en realidad p1.r~cía a, 1niza.udo
flotábamos sobre una cuna de hojas de nelumbo. eseonY
siguió entonando La Jfarscll,wr.
asíligado, amordazado, a.marrado sobre la tabl:t.
'
d1da en medio de los juncos, cuando sobrevino el hada.
Al amparo del traidor silencio con que se fué aproximan•
l\Ie agobió tambié-n á mi vez, una Lifltima inmensa de
"Aux armes cltorcns!''
do, burló la vigilancia de nuestra madre, la cual no pud'l
borracho, y quitándole la mordaza le 1Jregu11t~;: "l Y cómo
impedir que nos cubriera con un pérfido velo que poseía
Tom6 armas de una panoplia pegada de la pared y nos te va, mi pobre viejo?»
Gimió: 1(Basta. por la. Virgenfo
la virtud de ennegrecer la más cabal blancura. Todos los arm6. ~Pgtln nuestros uniformef.l.
médicos han sido agotados para destruir el maleficio. Los
Entonces S ,riol se volvió paternal; le solt ·1 det&lt;)d 1s la,
Rt&gt;eibí 1,n mosquete- ,. nn sable. Potvin nn · gig,nt.eRco
hábiles encantamientos han fracasado ante su misterioso fnRil con bayone-ta. v Roriol. no encontrando la. qne ne- li~uras., le hi~o sentar1 le tuteó, ypJ.ra. repor1erlo, nos
poder; negras nos hemos queda.do y negras seguiremos cesitab~., se apodPr6 dP una ni~tola. de genrla.rmerfa que pusimos inm~d1atamente á preparar un no ivo ponche.
siendo si tú no lo remedias. Oh, Satán, señor omnipoten- ene:ancho en su cinturón y de una hacha de aborda3e que
El ladrón so3~g1du en su sillón, nos mirab·~. C,rn.ndo el
te de las tinieblas, sé generoso, compadécete de nosotras, a~taba encima d_e su cabeza.
líquido estu\'O á. punto, le alargamos una cop.l y bebimos
y devuélvenos nuestra piel de lirio.
á su salud.
tnPe:O abrió con precaución la. pw•rta del estudio y el
-Accedo á vuestros megos-replicó Satán, y vólvién- ejPrcito entró en el territorio sospechoso.
El preso b~hió tanto como un regimiento, pero como
dose al concurso, añadió con acento imperioso.
Cnando ostnvimoa en la inmPnsR oieza.. nbst,n1ida. &lt;le empe~~ba 1í amanecer, se lev:a~tó y con un aire muy for-Acudid á. -mi voz, negros espíritus de las sombras, cuadros enormeR, de mnebles, de objetos extraños é im• mal d1Jo: ((}!fo veo en la preclSlón de dejaros, porque ten•
bFnjas y hechiceros, gnomos, elfos y lutinos. Obedeced pn:-vistw, ~riol noR dijo:
go que volverá. casa.n
lo q 1e- o~ mnndo. Juntad vuestra ciencia infernal y preXos qnedamos muy afligidos· quisimos detenerlo r.n
")Ie nom hro á. mi mi8mO General. Formnmos Consejo
pa1·.nl uu nitro que á estas hadas devuelva su blancura.
de guerra. ~lÍ, lns rorn,.t&gt;ros, te vas á cort,ar la retirada al poco mis, pero so ex~us0 con C,mot::3Ía.
A este llamamiento del amo1 todos se aproximan en ac- enem:ig-o; es decir. á dar una vuelta á. la llave de la puerEntonces nos apretamos las mano.:1 y Soriol lo n,.ln 'llbró
titud humilde.
con la vela ham.a. el zaguán, gritando al último: ((¡cuiJ.ado
ta: tú, l1JA grn.naderos, vas á servirme de escolta."
-Señor, exclama una bruja. centenaria, horrible v des•
Ejecut:.P el movimiento ordenado, y luego me junté con con el paso de la puerta!n
dentada, el filtro que ha de obrar esa maravilla yo lo .co• _ el !JT'lll80 del ejército que efectuaba un reconocimiento.
IU
nozco, más para hacerlo, se necesitan, entre otras, dos
En el momento que iba á meterme detrás de un gran
Nos reíamos á carcajadas al rededor del autor del cuen•
co~as indispensables: la sangre de un ·recien naciJ.o y el hiombo. estalló un ruido .furin~o. "'fe- Ahnlnnr:o'i llPvAnd"I oo. Se levantó, encendió su cachimba y alladió p!antán·
car.1.1.ón·de un a.varo.
1:1iempre la vela en la mano. Potl;'in arnbaha. deatravesa'r dose enfrente de todos nosotros:
-Yen aquí, Puck-llamó SaMn 1 -t6 1 el más listo de rle un J?"Olpe de bayoneta el pecho dP un m~niquí, al cual
lt
lo mejor de todo es que mi historia es la pura ver•
mis demonios, parte en el acto y traenos lo que esta vie· Roriol descalabraba la cabeza á hachazos. Reconocido el dad. 11
GuY DE MAUPAs.,;;A:-iT.
LAS HADAS NE;GRAS

jn pi te. R')ba IS la madre fe}i,1; sn tierno hijo y r;15&gt;g-1. con
tu puñal el duro pecho del aviH'ü.
Puck, desnparece en una espiral do hnmo. Ante 0 &lt;le un
cuarto de honl vuelve triunfante co11 lo pt'did,1. E 1ton·
ces la vieja prepara los ingwdientes y pronnnci:\ Jo .. conjnros. DdSpués lo echa todo en un caldero y rl•vuulv~ los
tizones para cocinar el .brevajri, m t~culll'l.n lo form \~ cabalístiCM. Brilla la lnmbre y ,co:nienza de nnu,·o Id. ronda infernal en torno de la hoguera. CJ.da vez son má:3
violenta, la.&lt;; llamar11.das; pinos enteros se retuPrcen con
e-stallidos lúgnbres, y la vieja no cesa. dd ntiim.r el fuego.
El cr.l.ter tiembla. de placer como renaciendo!'. nna. 1111ev;\
vida; los diablos mismos admir;m la inten~itlad dt!l in•
cendio y es milagro que no se fundJ. el cahll:lro, que ya
está casi blanco.
-¡El alba, el alba!-exclaman varias D"OCes, y por encanto desaparecen todos. L!\ vieja, ya montada en su escoba. les grita desde muy alt.o:
-Si el corazón del &amp;\'aro ee ha ablandado, el filt.ro es
bueno, y beb.éndole, re~obraréis \'Uestra blancura.

••

4

r

LA.SFRESAS

I
Una mailana de Junio, al abrir las ventanas recibí en
-el rostro una ráfaga de aire fn:-sco. Durante la noche había estallado una violenta tempestad y el cielo azul pa•
recfa·renovado y embellecido tras la furia de la to1•
menta.
Loa techos y los árboles estaban mojados todavía por
la lluvia, y de los jardines inmedia.t.os se exhalaba un
marcado olor á. tierra húmeda.
Vamos, Ninon, exclamé en tono alegre, ponte el sombrero. hija mía.
Ninon batió palmas y acabó de vestirse en diez minu•
tos1 lo cual es muy meritorio, tratándose de nna coqueta.
de veinte afios.
II
¡Cuántos enamorados han paseado eus amores por
aquellos bosques!
Son allí interminables los senderos, y la tierra está cubierta de una alfombra de finísima hierba, sobre la cual
el sol, penetrando por el follaje, lanza vivísimos reflejos
de oro.
Y hay caminos estrechos y sombríos eu los cuales es
preciso estrecharse al pasar, uno contra otro.
Ninon, que había abandonado mi brazo, corría como
una cervatilla, muy satisfecha al sentir en sus tobillos el
cosquilleo de la hierva. Luego volvía ámi lado y se col•
gaba de uno de mis hombros, fatigada y cariñosa.
El bosque se extendía como un mar mfi.nito en el que
se agit.aba un inmenso oleaje de verdor.
-¡ Fresas! ¡Fresas!. .. exclamó Ni non saltando una zan·
ja como una cabra fugitiva y registrando la espesura.

III
Pero no eran fresas, sino fresales Jo que había visto.
Ninon, sin miedo á los insectos, por los que tanto ho•
rror sentia1 paseaba sus manos por entre la hierva, levantando todas la.e hojas y desesperada por no encontrar
en parte alguna el fruto apetecido:
-¡Se nos han adelantado!~jo haciendo un mohín de
despecho.-Busquemos bien y encontraremos algo.
Y nos pusimos á. buscar con una conciencia inrreprochable.
Con el cuerpo inclinado, el cuello extendido y los ojos
fijos en el suelo, íbamos andando despacito, sin proferir
ni una palabra' y olvidados del bosque1 de la sombra, del
silencio y del camino que recorríamos.
No pensábamos más que en fresas.
Recorrímos así más de una legua, encorvados y diva•
gando de izquierda á derecha. Pero no se veía en parte
alguna ni una sola fresa.

IV
Habíamos llegado á un ancho talud sobre el cual caía
de plano el sol. Ninón se acercó á. el, resuelta á. cesar en
sus investigaciones, cuando de pronto lanzó un agudo
grito. Acudí asustado, crey~ndo que se había herido, y la
encontré sentada en el suelo.
-Mira-me dijo sefialándome con el dedounadiminu•
ta fresa del tamaño de un guisante y madura por un só~
Jo lado-cógela.
-No-le contesté sentándome junto á ella-tú la has
encontrado y tú debes cogerla.
-No cógela tú.
Tanto y también me defendí, que Ninón se resolvió á
cortar el tallo con sus uíias. Sin embargo~ después surgió
una nueva dificultad cuando se trató de aecidir cuál de
los dos se comería aquella fresa que tanto nos había cos•
tado encontrar.
Ninón quería que fuese yo el elegido¡ pero me resistí
con entereza. Luego, de concesión, acordamos partir la
fresa en dos.
Ninón se la puso en los labios y me dijo sonrriente:
-Vamos, t6ma tu parte.

111

Así lo hice sin saber á punto fijo si la fresa fué partida
fraternalmen'te. Tampoco sé si llegué á. saborear el delica•
do frllto, por lo bien que me supo la miel del beso de
Ninón.
V
El talud estaba cubierto de fresales pero de freeales de
verdad, la cosecha fué abundante. HS.:bíamos puesto en
el suelo un pañuelo blanco, jurándonos solemnemente
depositar en él toda la fruta, sin probar de ella m un só•
lo bocado~
Después de terminada nuestra. tarea, nos dedicamos á.
buscar un sitio apropósito para almorzar y á. p0cos pasos
de distancia descubrí un precioso nido de ho1arasca.
Dejé el pañuelo en tierra y nos pusimos á admirar la
belleza del paisaje.
Xinón me contemplaba con ojos centellantes, y al ver
reflejado mi carifio en mi mirada, se inclinó hacia mí,
.tendiéndome sus manos con un ademán de adorable
abandono.
El sol brillaba en todo su explendor sobre el follaje,
lanzando reflejos de oro á. nuestros piéa.
Almorzamos al fin; pero cuando buscamos las fresas
para comérnoslas, notamos con gran eetupor que nos ha•
bíamos sentado precisamente sobre el pañuelo que las
contenía.
EMILIO Zou. .

El desprecio es el recurso del os paruenu.R, de los preten·
siosos, de los feos iraciosos y de los tontos; la máscara
bajo la cual se abriga la nulidad y algunas veces la vileza, y que dispensa de todo talento, juicio y bondad.
A.Li,-o:sso

DAUDEJ'.

LAS TRES HA.DAS

Todas las hada~ habfanse reunido alrededor de la
cuna ..... .
. El padre y la madre escuchaban enternecidos y silenciosos.
-Nin.o-dijo una de ellas-tú serás apuesto, hermoso,
gallardo. ¡t-;erás héroe! Cefl.irá tu frente doble corona de
oro y laurel. A tu presencia estallará en _entusiasmo la
multitud. Innumerables admiradores seguid.u el carro
de tus triunfos. Harás reír y llorar, provocarás en el af•
ma de los pueblos ya la ternura, ya el espanto. Desga•
rrarán los poetas sus perlas á tus pies. Acordarán los
mtlsicos sus lires para cantar tus alabanzas. Serás amado por cien heroínas ......... El pw1al y el veneno no po·
drán nada contra tí; tu renombre salvará Océano y mon•
tañas .
La madre cayó de rodillas dando gracias á las hadas;
pero la puerta abrióse de pronto y apareció el hada de las
glorias eternas.
-No puedo-dijo-compartir ese agradecimiento. )le
habéis Olvidado, y en castigo, he aquí mi predicción:
Las coronas de oro serán de cartón; reirá, amará, llorará.¡ pero á voluntad de otro. Los que le aclamen, rehusarán luego su íntima estimación. El pueblo, del cual
será ídolo, lo romped un día en cien pedazos ó lo encadenará al carro del nuevo triunfador. Las coronas ele
laurel SP cambiarán en coronas de siemprevivas, y morint en el olvido y pasará. sin deJar huella.
-¿Qué será entonces mi hijo?-gritóel padre aterrado.
-8erá cómico.
Pero el hada de la muerte se apreeuró á exclamar
-'No te importe. niño infeliz; yo t;e vengaré ... ... Des•
pués de tu muerte yo me valdré de tu recuerdo para ha.•
cer difíciles los Primeros p_asos de cualquier otro artieta.
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Es un mar de pizarra, con una multitud de florecimientos de nieve¡ es un mar gris oscuro, en mil puntos
en donde estallan copos de espuma,
Chente Quiroz me llamó poeta niílo.
No me subleva el adjetivo. Victor Hugoda ese nombre
al formidable ancianQ Homero.
Pero en el Océano me siento·· nifio. Siento siempre
aquella primera impresión de las potentes aguas inmen•
sas. Siento io q'Q,e tan admirabiemente expresó Pierre
LotL Me miró chico y pobre ante tanta grandeza y tan•
ta riqueza. Una onda me canta la Pterna canción de la
espersnza1 y otra me repite la salmodia misteriosa de la
muerte.
Me acuerdo de los tristes poetas, de los p,ílidos soñadores. Me acuerdo de los que van sobre el mar 1 de los
que tienen su pensamiento y su corazón expuest.os á los
golpes del ala de la tempestad ..... .
Allá va una nube. ¿A dónde va? Es caprichosa como
una mujer. Son tres hermanas: la mujer, la onda y la
nube. A la primera la increpó el Padre Eterno; á. la sesegunda el poeta Shakespeare. La tercera, es la polifonne
errabunda de la región azul.
Se mueve como el corazón esta gran miíquioaque arras•
tra el navío. Es un organismo esta casa flotante. Tiene
aorta, nervios, pulmones: yalláenloalto del mástil, la
bandera de las estrellas, la bandera dela Libertad.
¡Bendito ~eael Dios de los errantes, la Providencia de
los viajeros!
¡Bendito sea El que manda it Tobías el arcángel, á Colón los líquenes de América, á Dante la soberana figura
del dulce Virgilio!
RUBÉN DABfr;,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Industria Nacional.--Vistas de algunos departamentos de la Gran Destilería de Alcoholes ••La Casa Colorada."

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§
6--

•

�EL MUNDO

114

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.
TelHono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se re1acion.e con 1 la Reiacción, debe ser dirigida al
• Director, Lic. R.af"ael Reyes Spindola.
Toda 'la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
.
Gerente, Lle. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.2ó centavos al
JIJ4:?B, y se cobra por trimestes adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á. razón de $30 plana por cada publicación.
T o do pag o debe ser precisamente adelantado.
. RÉGIBI'RADO COMO ARTÍCUW DE SEGUNDA CLASE.
~~~

tto-ta, ellitttrhtle,.
fa alimentación g d trabajo.
Se ha puesto en esto~ días al debate un viejo tema,
siempre de interés pSlpitante: la escasa alimentación de
nuestras clases populares. Reveladoras estadf.sticas han
demostrado que existe un desnivel notable entre la suma de sustancias nutritivas de que dispone la población
de la Repóblica y el esfuerzo reclamado de un pueblo
q•e pretende alcanzar un cierto grado superior en el desarrollo de su riquez:.. póblica.
Los pueblos trabajadores son losqµe poseen una nutrición completa y el nuestro no se encuentra en este caso.
Así, para no referirnos sino á la ciudad de México, vemos que el consumo de carne no 11ega á, cinco onzas por
habitante, promedio muy lejos de ser satisfactorio.
Observaciones prácticás hechas en las fábricas, han
comprobado que el obrero que mayor cantidad de labor
arroja es el mejor alimentadQ, y que así como en algunas
naciones del viejo mundo hay una relaC'-ión constante entre el precio del trigo y el número de defunciones, de
igual modo existe un enlace de causa á efecto entre la nutrición y el trabajo.
Este problema de la poca energía del trabajo nacional
será una de las rémoras con que ha de tropezar siempre
nuestro problema econórilico. Necesitamos fortificar esta
red de nervios lacios de nuestro organismo social.·
Es hecho que llama la atención de los modernos sociólogos cómo el trab.:i.jo de ciertos pueblos y de ciertas razas ofrecía proporción superior en el periodo de la esclavitud que en la époM moderna d9 la libartad de las contrataciones. El pueblo.que const.ruyú las pirámides yace .~n un sopor de eiglo:3, no siendo ya estimulado por el
látigo.de los faraonee.
As·usta verdaderamente la magnitud de tal obra, cuando se piensa de que dos mil hombres fueron empleados
durante tres años eti trasportar una sola"piedra de E lefanfantina á Sais (Herod.oto), y que paraedificaruna pirámide fué necesario el esfuerzo de 360, 000 hombres en el espacio de 20 años (Diódoro de Sicilia ).
Pero en aquellos tiempos el trabajo humano era derrochado insustancialmente, con locas prodigalidades; mientras que en la época moderna, cada unidad humana es
economizada prq.dentemente. El hombre se ahorra la
actividad vital no se desparrama en disparatadas em~resas. Cada existencia tiene su c,uenta corriente abierta én
las fuerzas activas de la creación, y la suma anotada en
el Haber de sus funciones musculares ó intelectuales, tiene su contrapartida en el Debe de la reparación de las
fuerzas perdidas en ·l a tarea general.
Lo que el trabajo impuesto arrojaba con estériles .mcrificios de vidas, la civilización lo realiza en virtud de
la ley de _la economía de la naturateza, que quiere que
las espe~1es no puedan desempeñar las funciones que les
están asignadas, síno bajo la condición de conservarse y
multiplicarse, según una frase de Molinari.
En tanto que una reparación vigorosa no fortifique la
extrema debilidad fisiológica de nuestras clases ¡ n ferio•
res-es decir: en tanto que la alimentación sea como has•
ta hoy deficiente-la total adición del trabajo de la Re~ública, se arrastrará penosamente aplastada, á semeJanza de las víctimas fanáticas del Indostán por el carro
del ídolo deJagrehnat, por el p_oderoso motor de nuestro
progreso.

1~

1
1

'

fas nlarioncs rnmcrrialrs mire .ffiffiro q Jog
l!tslabog Hnibos.
Ya se han iniciado en la vecina Rep_ú blica las reformas arancelarias que el triunfo dél partido proteccionista habría necesariamente de traer consigo. Hasta ahora
las dos cuotas que de algún modo pueden afectar á nues•

tra producción nacional, eon laR que se se refieren á las
frutas y elganado. En cambio, los nuevos derechos que
se anuncian á los minerales no harían otra cosa @ino
alentará los industriales americanos dispuestos á fiiar su
residencia en nuestro país.
Como hemos dicho ya en otra ocasión, al prepararse la
lucha electoral en los Estados Unidos, la situación de
M€xico es bastante ventajosa "()ara ser influenciada por el
triunfo de cualquiera de los dos partidos que se disputaron el poder, y no es hacia este lado ciertamente por
donde se descubre peligro alguno para nuestras finanzas
nacionales.
Se ha hecho observar en estos días que la tarifa Mac
Kinley, vigente en 189t, no afectó al tráfico entre los dos
países, y solamente &lt;lió por resultado la creación de industrias nuevas, que han aumentado por notable modo
la suma de nuestra rique1a pública.
En la tarifa americanade 1891 quedaron libres de derechos los siguientes productos de exportación mexicana
á los Estados Unidos: café", henequén, cueros, fibra y hu•
les, que forman la base de nueftros envíos á la República del Norte. ¿~fodificará el actual Presidente su &amp;nterior políticaeconómica?
A juzgar por las reformas que nos anuncia la prensa del
otro lado del Bravo, el movimiento proteccionista será
detenido en sus avances por laopínión popular que en la
última campaña del sistema se mostró muy descontenta
por el enorme aumento que habían sufrido las mercan•
cías destinadas á satisfacer las primeras necesidades. No
es de ~reerse, por este motivo, que la administración que
debe inaugurar sus funciones el mes de Mar¿o próximo,
extreme la nota de.su programa fiscal.
Por otra parte, el sostenimiento del talón oro, seguirá
proporcionando á nuestros exportadores una buena pri ma-suerte de proteccionismo creado por los países que
han adoptado el metal amarillo-en favor de los Estados
de moneda de plata.
Las próxiroas sesiones del Congreso Americano nos dirán ¿entro de breve espacio de tiempo, si nos equivocamos.

lllttlítica &lt;Thtneral.
RESUMEN.-La r evol u c lón d e Creta. -lmpaci enc ia d e
los cristian o s y c rueldades de l o s t u r cos.-Et Rey
J o rge y sus nobles am b i ci ones. -La paz e urope a y
las disidenci as de l o s g a bin etes. -Pri ncipi os del
fin en el Imper io Otoman o . -Concl usi6n .

Pacieatemente esperaron los habitantes cristianos de
la isla de Creta las prometidas reformas que las potencias
europeas habían impuesto á la Sublime Puerta, para hacer cesar el estado de excitación y de anarquía en que por
largos meses se agitaron el año pasado. Las hondas heri•
das que abrió la cimitarra musulmana se iban cicatrizando; los pechos se dilataban con la risueña esperanza de
mejores díM-; la,g madres sin ventura secaban el llanto de
SUB ojos, y todos sonreían al halago de un hermoso porveQ.ir, libre de sombras y salpicado de arreboles, aunque
fuera bajo el yugo otomano que no habían logrado sacudir, pero que haría mis suave el manifiesto amparo de los
árbitros de Europa.
¡Vana ilusión é inútil esperanza! En medio de la gene ral espectación queansía el remedio á los males tradicionales que aqui:!jan á 103 súbrlitos cristianos del Sultá.n,
estalla un u nevo motín, forjado probablemente en las antesalas de palacio, ó engendrado en el tenebroso corazón
d"el tres veces pérfido Abdul-H::i.mid, y la sangre vuelve
á correr á torrentes, y el fanat.ismo turco y la crueldad
salva.e de la soldadesca vuelven :i regar de· cadáveres las
calles de Canea, y la infeliz Creta se retuerce en las convulsiones del martirio á que la sujetan sus infames verdugos.
¿A. dónde volver los angustiados ojos, si la civilización
cristiana permanece indiferente y muda ante esas escenas de horror y de matan?.a? ¿:í quién pedir auxilio cuan•
do se ha visto que no bastan 1as manifestaciones platónicas ni las protestas pacificas, para desarmar el br.1zo del
fiero otomano que hiere de muerte al infeliz arm enio?
¿dónde encontrar '.\mparo contra las hordas desenc.ide nadas de fanáticos que no conocen freno ni obedecen au .
toridad, ó son el ciego instrumento de los que mandan? ..... .

La sangre helénica hierve y acude "por sus fueros, los'
cretenses se levantan en armas contra sus enemia-os devuelven golpe por golpe, :t su-3 inícuos opresores, ºy fa' isla arde presa de general conflagración .

DOMINGO

21

OE FEBRERO DE 1897

Desde la cumbre del monte Ida, tumba ciclópea del di..
vino Hércules, se descubren las playa9 del Peloponeso,
se alcanzan á ver las costas griegas, y allí se agitan bra-zos fratefnales preparados á recibirlos; la insurrección
estalla, se proclama la indo?pendencia del dominio turco,
y en los campos y en las ciudades se habla de anexión al •
reino de los helenos. El rey Jorge ha escuchado sus clamores: lo que no han podido las grandes naciones que •
tienen la omnipotencia de la foerza, porqne el odio las
a.parta, y las rivalidades las dividen y los recelos las .
alejan, lo hace eJ soberano de un pa(s pequeño, lo inteii·
ta un príncipe que no ha mucho congregaba á loa pueblos•
para rocordar las glorias·inmarcesibles del eterno helenismo, por más que comprenda que la vida autonómica
de su reino depende de la magnanimidad de los poderosos, y apoya abierta y dtcididamente á los insurrectos •
cretenses, tratando de engarzar un nuevo y ,brillante
florón en su corona.

•••

Mas ¡ay! que si en su noble ambición e1 rey de Grecia se lanza á nuevM y atrevidas aventuras; no ve el abis•
moque se abre á sus pies; no ve que puede dar ocasión,,
á la temida guerra continental, y que al arrancar el primer gir6n del suelo otomano, amenazado de próximo é
inevitable repartimiento, despierta codicias dormidas,
"Oncupiscencias ocultas, que han. de oponerse á sus designios; pues ni se han puesto de acuerdo antes para el
descuartizamiento del suelo turco, nis~ han consul'tadolos intereses de los poderosos, pendientes de solución en
el viejo conflicto oriental, semillero d~ discordias y locode z~zobras continu.:1.s para loe gabinetes euro~oe.
Es verJa-l que Grecia parece alentada por _la Gran
Bretaña, y que no se puede comprender que so1a y aislada, contando con sus débiles escasas fuerzas, se atre- ·
viera por sí misma á intentar lo que ha menester del con curso de t0dos para lograrlo; es cierto que debe poseer·
algún fuerte apoyo para pretender romper á viva fuerza.
el tratado de B.~rlín que garantiza la integridad de Turquía; pero no ha ba.stado ese apoyo oculto ni esa simpatía manifiesta.
Si el golpe de audacia no ha llegado hasta el extremode provocar abierta guerra entre el reino helénico y el
imperio caduco de los Califas, es porque á tiempo las potencias han tomado pose'3ión de las ciudades principales,.
mientras las tropas enviadas por el rey Jorge desembar-caban y se apoderaban d-" los campos de Creta. Hubieran,
dejado á los contendientes abandonados á sus impulsos.
y ya la Tesalia hubiera sido invadida, pero también loaEstados Balcánicos, prestos ,t sacudir el yugo musulmán,
se hubieran levantado en armas y habrían dado nuevo
motivo-y ocasión a.l general di:3turbio.

•••

La revolución cretense viene á poner una vez tná.s demanifiesto, no las crueldades legendarias y pro~erbialesde1 Sultán, no su perfidia y mala fe de todos conocida, no _
sus maquinaciones torpes y sus astucias groseras para esquivar sus compromisos, si no l"a dificultad invenciblelas más veces que hay para que se pongan de acuerdo las
naciones poderosas del continente europeo1 siquier se trate de volver por los fueros de la civilización cristiana, villanamente hollado:. por los turcos, ó de apresurar la hora en que deaaparezca del mapa esa mancha que se llama.
el otomano Imperio, baldón infamante de la moderna
cultura.
Por un momento pudo creere-e que la chispa que brotaba en Creta, y que atizaba abiertamente Grecia y á hurtadillas como siempre la Gran Bretaña, incendiaría la
Europa en llama abrasadora, y al fin presenciaríamos Ja.
temida guerra _continental anunciada para la primavera
del pre~ente ano. Af?rtnnadamente para la cauea de la.
humamdad no ha ~ido así, y el sólo hecho de haberseabrogado las P?t.E:ncias el derecho de resol;ver el contlicto,
coa el consent1~uento del gobierno turco que se deja lle-var por su fatahsmo mahometano, es 1;1renda segura de·
paz.
Ya se habla de autonomfa concedida á Creta por unos,
ya se murmura "le aceptación de hechos consumados á ,
pesar de que aun no se llevan á cabo; ya se sabe de p~otesta~. de Inglaterra oponiéndose al bloqoeo de los puertos griegos que proponía Alemania, y al fin sucetlerd que
contra todos lo_'!! t~ados, com9 la RumelÍa Oriental se-s~gó hace diez ano.11 para um_rae al principado de Bulgaria, tendrá:n al fin q1;1e sancionar lo¡ signatarios del1
pacto de Berlrn la aneXLón de Creta al reino helénico.
:Un paso_ más Y~ COfflmma el anhelado desmembram1~nto, s1 Francia. acepta la ocupación británica del·
Egipto, :y no_ hay q111e1:1 se oponga á que el estandarte dell
ágmla b1cíp1_te de Rusia flote orguUoao , sobre la BasHi.ca..
de Santa Soha.
X.X. X.
18 de Febrero de 189,.

EL IDEAL DE LA MUJER EN LOS DIVERSOS PUEBLOS

Según el clima, la raza, la educación y las constituciones de cada pueblo, la mujer se forma del hombre un
ideal diferente y lo acaricia é incuba, hasta que puede 6
-oree poder realizarlo. Ama ó aborrece, se entrega ó des•
defia, se casa ó se condena al celibato, según que encuentra al paso ese tipo supremo, que en sus ensueños se ha
forjado, ó que no tropieza sino con adoradores que chocan con él ó lo contradicen.
La mujer americana es el más viril de todos los tipos
íemeninos. Sedienta de libertad é independencia¡ refractaria á las esclavitudes del hogar; anhelante de los dereGhos y funciones políticas; tendenciosa al trabajo persona.} y al ejercicio de lM profesiones que el hombre ha
querido reservarse; su idea es análoga á. los ideales masculinos, SUB aspiraciones, las aspiraciones de hombres; sus
prefe..-enc!as, las preferencias varoniles. De ahí que profefi!6 el culto de la fuerza y del éxito; de la fuerza económica representada por la riqueza, de la política representada
por la posición social; de la fuerza física, representada
por la estatura a1&lt;entajada, 1a estructura atlética, la salud y la exhuberancia de la vida en general y del trabajo
en particular. Pocas mujeres como la americana, gozarán
con ios espectáculos atléticos y los ejercicioi exportivos;
pocas también se alucinarán á. ~nto extremo con los
títulos nobiliarios y académicos ó militares y con 1as condecoraciones de sus pretendientes, manifestaciones todas de fuerza personaló social, más ó menos real. Una
caricatura típica representa á una millonaria yankee en
busca de m_arído. ¿Qué le exige? ¿amor? ¿virtudes? ¿sumisión? ¿ternura? ¿b!;!lleza? No¡ le exige una proeza, un
tour de force, una hazaii.a especial. Los pretendientes ponen manos ,t la obra: el uno inventa la navegación aérea,
el otro un buque submarino, el de más allá. da la vuelta
al mundo en cuatro pies. La divina yankee no se muestra eatisfecha, é imponeú como condición ltirna paracon~
ceder su mano, el obtener pronto y bien la comunicación en el teléfono. Los heroicos aspirantes se retiran
desalentados ante el imposible que de ellos se exige. A
parte de la fisga á Jas sefioritas de la Oficina Central, la
caticattira pinta todo un estado de alma y todo un fondo
de carácter. Para conquistará una americana, es neceeario ser alto, robusto, colorado, sano; es preciso además
ostentar un título nobiliario 6 social¡ ser mayor cuando
menos, ya que no conde ó marqués; es iadiepensable invocar una hazaña cualquiera, un ayuno de cuarenta. días,
un viaje al polo, un golpe de bolsa, una función pública
elevada. Y ;ay de aquel que se arroje á sus pies palido,
moribundo, extenuado.de amor! puede estar cierto de ser
desairado y basta deepediio. Más probabilidades tienen
de éxito Fitzsymonds, auDque burdo, 6 Roberto Lee,
aunque ancian"O, que todos los Romeos y todos los llarius
de la tierra. Esto no impide que sean las esposas más
fieles y abnegadas que pueden darse.
La mujer inglesa, como tambien el inglés, buscan ante
todo y sobre todo la corrección. Una juventud arreglada,
u.na vida laboriosa y metodizada, la consagración de la
existencia á un fin'noble y útil, modales y continentes
irreprochables, tales son las dotes que e:x:ije á su esposo
y tales las cualidades que impone á sus pretendientes.
Los espasmos, las expansiones, los gritos, los gemidos, la
melena hirsuta, el traje desarreglado, la ociosidad ó el desaseo fracasan invariable é inevitablemente ante una inglesa. Quiere que la amen de un modo tranquilo y apacible, prevee las exigencias del hogar, sueña con él y as·
pira á él y busca la forma de las manifestaciones del afecto compatibles con la fundación de una familia, y con la
educación de los hijos; huye, por consiguiente, de todo
·1• excesivo, de todo lo teatral, de todo lo trágico; quiere,
en suma, un jefe para la familia y no un galán joven para el escenario. Lady Byron, inglesa, jamáa entendió á su
marido ni pudo vivir con él, y la condesa Guiccioli pudo
soportarlo y fué feliz á su lado entre los gritos trágicos y
las crisis nerviosas, que el uno y Ja otra se procuraban,
y se hacían mutuamente lanzar. La conquista de una inglesa supone cualidades y medios peculiares, circunspección, modera~ión, corrección, y hasta algo de respetuosa timidez. El matrimonio inglés es monótono:y serio,
pel"Q....idealmente feliz, y fecundo .
En Italia, las cosas pasan de otro modo. La italiana ea
ardiente, tumultuosa, apasionada. Tiene en :el espíritu
un declive acentuado hacia lo trágico. Ama y quiere ser
amada entre torrentes de lágrimae y explosiones de ira.

115

EL MUNDO

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

Es celosa hasta la locura, riñe _c on su amante y con su
marido¡. buscaén ellos antes adversarios que compafieros.
El tipo físico preferible para ella es e_l del condollieri 6 el
del contrabandista. Ojos negros como la noche, cabellera
selvática, traje descuidado y rico; nada le importa que
su preferido lleve negras las uñas, si con ellas puede desgarrará su enemigo; cuando está á su lado, disimulada·
mente le busca el puñal en la cintura, como buscan las
ingle~s laorquideaen el ojal del frac de sus prometidos.
A la italiana se la conquista como á u na fortaleza, por
asalto. U na audacia la encanta, el peligro la atrae, la
contrariedad, la estimula. Hay que pasar sobre las resistencias de la familia, sobre los celos de los rivales, sobre
las convencione3 sociale3 y enamorarla tocando safarrancho, á tambor batiente y bimdera desp lega.da. El matrimonio italiano es turbulento, accidentado y extraña los
atractivos y 103 gocas de tolo lo pintoresco.
La francesa es en materia de amor es esclava del buen
gusto y del qué dir,ín. Generalmente no escoge su marido;
se lo escogen sus padres. Pero para amar á un hombre lo
primero, lo principal, casi lo único que le exige, es que
no sea ridlCulo. La cualidad que las domina, que las
subyuga, es el sprit¡ es el buen gusto del talento. Elegan~
cia en la persona y los modales, aventuras de juventud
finM, discretas y de buen tono; posición social visible
dentro del buen mundo, son atributos indispensahles pa•
ra seducirla. Ya casada y madre de uno 6 dos hijos, vive
sin cuidarse de su esposo, como él sin cuidarsese de ella,
y &amp;iguen siendo dichosos si el marido observa las buenas
formas y delante del público la trata con finura y distinción.
~ Para conquistará una mujer mexica:na se necesita saber inspirarle compasión. Es fuerza aparentar sufrimiento físico ó moral, aparecer desgraciado ó perseguido, presentarse á sus ojos como buscando protección y amparo.
Los aires de conquistador le repugnan, las suficiencias
de fatuo le chocan, le. ostentación de poder, de riqueza,
de fuerza en cualquiera de sus formas, la dejan fría. La
mujer mexicana comienza á amar en cuanto empieza á
consofar; la forma fnndamenta.l de sus afectos es la termua; una lágrima es para ella mál!l elocuente que un poema; hay que suplicar, que~mplorar compasión, que l)Cdir
gracia. Los fanfarrones, los vanidosos, los fatuos, fracasan y sorprende á cada paso ver á mexicanas bellas y vigorosas como Juno, casadas con seres enfermizos ·y enclenques; á herederas ricas como cresas unidM á escribientes de juzgado menor; á aristócratas intransigentes
fundando hogares con bohemios y advenedizos. Y es que
la mujer mexicana nació para madre y es el modelo de '
las madres; que es toda abnegación, sacrificio, martirio;
que sólo aspira á proteger al debil, á, amparar al desvalido, á consolar al desgraciado y que es una síntesis de las
más altas y excelsas virtudes femeninas.
Por eso no hay madres ni esposas como las mexicanas
ni hogares má3 tranquilos y felices que los nuestros.
DR.

M.

FLORES.

Febrero de 1897.

No se habla jamás tanto de cuestiones coloniales como cuanao se las ignora.
, Eugenio Etienne.

**•

En el curso de los destinos humano.s, el caracteres de
mayor peso que el ingenio y la tenacidad del genio.
Andrés Lebon.

•••

Para colonizar, no Vasta tener el suelo, el fierro y el
oro, se necesita cabeza, corazón y brazos.
Un Africano.

•

**

Un pueblo que trabaja, con las funciones públicas y
las pone á su fa.vo:c.en.almoneda,.. no merece Bel' lib.re.
G. B_oi$sier.

*
**

Se necesita ser religioso para cambiar de religión.
Conde~n Diu.ru.1 .

Sección clentifica y recreativa.
He aquí la lista de loShombres públicos más notables
que han sido asesinados durante el presente sigla: el Czar
Pablo en 1801 ¡ el Sultán Selim III en 1808; el Presidente Kapodistias, de Greccia, en 1831; el Duque Carloe de
Parma, en 185-1; el Presidente Salnade, de Haytí, en 1860;
el Presidente Lincoln. en 1865; el Príncepe Obenowich,
de Servia, en 1868; el Príncipe García Moreno, del Ecuador, en 1875; el Sultán Abdul AsisChan, en 1876; el Pre·
sidente Gardfi.eld, en 1881; el Czar Alejando II, en 1881;
el Presidente Carnot, en 189-1 y el Shahde Persiaen·1896.
-Asegura un filósofo, que la materia no es más que
energ:ía mental convertida en masas susceptibl¿s de ser
percibidas por loe sentidos, así como el agua es el resul
tado de la mezcla de gases invisibles.
-La planta del Espíritu Santo ó peristtria ala.ta, es wia
planta originaria de Centro--América. El tallo de la flor
tieue de 5 á 6 pies de alto y en su extremo superior tiene
numerosas flores blancas y fragantes de figura de Tuli_panes y que se asemeja~ á pak1mas con las alas extendidas.
-Se da el término genérico de humus á una agrupación de sustancias muy aliadas entre sí que forman l:t
materia orgánica del suelo. El color del humus varia en•
tre gris amarillento y negro, y contiene principa1men1e
carbono, hidrógeno y oxígeno. Su cualidad principal
consiste en poder fijar la armonía que resulta de la des·
composición de las materias vegetales.
-La tinta de China se fabrica de hollín del humo de
sesame mezclado con goma animal; tambien cont,iene un
2 p8 de alcanfor quemado y una pequeña cantidad de
perfnmPt.
-Desde el punto de vista comercial los únicos páíses
que produ.cen el añil son la India inglesa y la América
Central. El distrito de la principal producción en la India es el de Bengala, cuya coseeha no baja de 80,000 quintales al año. El añil puro es de un color azul obscuro, casi purpurino. Su gravedad especifica e~ cerca de 1.50. E3
insoluble en el agua. Cuando se restrieg~ algun 1. suhs•
tancia dura con un cubito de añil, deja una huella bri~
llante color de cobre. No tiene olor ni sabe&gt;r.
-El metal 11amado Indium fué dr::scubierto en 1863, por
Reichter y Reich. Se encuentra en el chistNfüa de S.1jonia y en Maine. Puede también prep:-1.rar.ie con el zinc
crudo por medio del ácido nítricj y am )nia. Su peso
atómico es, de 113,6, Su gravedad específica es de 7,421.
Se derrite á los 349° F. El indium tiene un lustre de plata azulado y parecido al plomo, el cual se· asemeja también en suavidad y ductilidad.
-La Ravenala de "Madagascar se conoce también con
el nomb~ del arbol del viajero. E3 una planta del orden
de las musaceM y difiere. del plátano común en la circunstancia ie qne las hojas, que tienen de 10 á 1-! pies de
largo, sólo crecen en dos Hneas opuest9.s del tronco for mando un ab'l.nico gigantesco. El tallo de las hojas c0ntiene, en toda época del año,_mis de dos libras de agua
pura y agradable, de suerte que donde quiera que crecela Ravenala no hay peligro de padecer de sed, por árido
y seco une sea el terreno.
-C,:mstantinopla tiene una población de 680,000 habi•
tantes.
-La. primera miquina de escribir fué Rogistrada en la
oficina de patentes de W áshington en 1858.

L'l- isla del Halcón, en el grupo de Tonga, ha estado
jugando escondite con los exploradores ingle~e s y franceses desde 1889. Algtrnas veces aparece sobre el mar cu~
bierta de verdura, con costaselevada'3 y bien definidas y
á los pocos años se hunde, sin dejar el menor rastro tras
de sí. En otras ocasiones asoma solamente la punta de
una roca sobre 1~ que se estrellan las olas y derepente
vuelve á aparecer en to:lo su esplendor, vestida de arbustos y de flores.
El pueblo de los Estados Unidos emplea 900,000 personas en el servicio de sus 1,890 ferrocarriles. Este ej¿rcito de la paz es igual al ejército permanente de A.lt-mnnia. Según datos exactos, en-1890, esos ferrocarriles tr:tsportaron 600 millones de pasajeros y 800 millones de toneladas de carga.
Teóricamente hablando, todos los súbditos ingleF@".
e.at.á.n..Qbligados á servir de verdugos, siJuesen llamri&lt;l•·~
al efecto por la autoridad correspondiente. El sueldo d, ·
que disfrutarían es de una libra esterlina á fa Ff'-mMHjl,
con el aditamento de dos libras esle¡lina deepués de rn~a
ejecución.

�,
DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

EL MUNDO

116

Generaljuan Manuel Flores, Gobernador de Durango.

Ingeniero José N. Rovirosa.

UN ALMUERZO CON CASTELAR

D¿sde que he sabido que la admiración franca é ingenua es de mal gusto, y que la señora de Lockroy se reía
con todas ganas de los que llegaban á casa de Victor Hugo temblando del sagrado terror del dios, tengo ya mncho cuidado en enfrenar mis nervios, y suelo hacér ti. los
grandes hombres ,t quienes con placer besaría la mano y
daría un fuerte abrazo, saludos bastante correctos. Castelar ...... ¡cómo sallaba yo, desde el principio de mi ju,ventud, en llegar á ver aigún día la faz del hombre de la
maravillosa lengua! Oírle, mirar los vivos ojos suyos·
bajo la gran fretite y sobre los · grandes bigotes que la~

ilustraciones han multip:icado por todos lo~ puntos del
m1M1do: esa era la esperanza que alguna vez debía cumplirse.
Venir á España á. no conocer la Alhambra, y el Museo
de Pinturas ...... y á Castelar, es no venir á Esi;&gt;aña. Hay
que ver á. este pontífice, y hacerle la reverencia y oír el
acento de esa voz que ha resonado por toda la tierra. A
Ja verdad no íué poca fa impresión que sentí cuando, al
llegará mi fonda ayer mañana, encontré una esquela, de
letra que me era muy conocida, y que decía así:
&lt;(Mi querido Darío: tengo encargo del Señor Castelar
para invitará u•ted á que vaya mañana eábado, á las do ce y media, Serrano 40. Le he dicho que yo no puedo
acompañará usted, pues me resiento del reuma.-Su
constante admirador y buen amigo,-R DE C:.\.MPOAMOR.
Con gran sentimiento de no tener la honrosa: compafüa del ilustre poeta y bondadoso amigo, fuí puntual á la
cita. A las doce y media subía las escaleras que condu·
&lt;:en á la morada del monarca iutelectual. Soy franco en
decir que al ve1 de pronto en la puerta, sonriente, afable,
á Castelar, que me tendía la mano, me poseyó la emoción
aquella de Ileine delante de Grethe, y de Amicis delante
de Víctor IIugo; y mi saludo fué quiza suficientemente
correcto. Al~o extrahumano estaba delante de mí; veía
por fin al divmo parlante, al mago rey de la oratoria.
:Felizmente eetaba cerca de él un Diputado liberal, de
barba grie, mortal como yo, y hubo la presentación del
caso, durante la cual mi ánimo se calmó y pude contemplar el genio con tranquilidad.
Deseo á las personas de mi cariño, en especial á mis colegas que hacen versos simbólicos y son nerviosos y vehementes, que cuando hagan sus visitas á los hombres
gloriosos que conmueven, se encuentren siempre con diputados liberales de barbas grises.
Muerto Víctor llugo, - Carlo Magno, Emperador de la
barba florida!-no hay testa coronada que el mundo- admire más: Castelar es de aquellos predilectos cuya sombra alcanza á toda la tierra.
Famas de poderosas alas y largos clarines, han sido las
badasde su cuna. Su nombre y sus victorias se han es•
crito en todas las lenguas. Nueva York pesa en balanzas
de Oro su frase pletórica, y París que le ha hecho pariaiense, como ateniense le haría Atenas, le llama cher mmtre; canción lisonjera que el gallo de Galia no can~a á
ningún otro extranjero en nuestros días.
El estudiante inglés solicita su lección; el diario alemán
que le combate lo hace con el caeco en la mano; Roma le
t1onr.íe; por su escalera suben todos los grandes de España que se d;scubren ante la luminosa realeza de ese republicano que ha hecho que 'miren con ojos simpáticos
su República, tanto el viejo león monárquico, cual él sa,cro cordero pontificio. El orador es lo primero, fero no
es todo el orador en Caste lar. Su fuerza principa consiste en su organismo de apóstol, en que encarna un ideal,
-en que pocos caballeros de los pueblos han podidn escribir en su escudo con más verdad y brillo qu é l estas pa·
labras: LlBERTAD. El sinfonista de la histor ia, el evocador
de épocas y el analista lírico de imperios y reinados¡ ese
lo conoce toda la humanidad contemporánea qu e ha
:abierto los ojos á la constelación espiritual que ilumina
-este siglo.
Jamás ha brotado la palabra humana con mayor can-

Rt:BE:s-DARÍO.

EL MUNDO

117

j

Muerto últimamente.

dal¡ jamás la idea ha teni&lt;lo órgano de tan enormes fusiles1 sonoros trompetas, tubus inauditos, armonías excelsas y pasmosa~.
Castelar ciega . Leído, es como leer el Niágara: un Niá·
gara prismático y musical. ¡Qué oleaje de pensaruientos;
qué espumas de adjetivos; que corriente soberbia de co·
lores.
. Queda su obra, su prodigirnm producción, confusa,
enorme, como una selva. El mundo seaüwira de que haya habido boca humana por donde haya brotado tal
oceano de ideas y de palabras 111:ígicas. Este hombre de
cuerpo pequeño y voz que al oirla por primera vez no
agrada; este exquisito conversador, en G1·ecia hubiera
sido divinizado, cuando junto á los blancos pórticos de
.márinol ..... .
-Pero coma, coma usted esas perdices que están ri"cas!
me dijo él, interrumpiPndo mis callados soliloquios y mis
ocultos pensares. Son regalo de mi amiga la Duquesa. La
Duquesa de Medinaceli.
Y~ 83:bfa yo que el rupúblicoeraamigomuyquerido de
las hnaJudas damas, de las más ricas 1::iembras de la Corte. Y aún no faltaron quienes me dijeran: ((Bah! Fiese
usted de la democracia de Castelarl Si él pudiera ser
Rey ... !n Como á Hugo, ¿le tacban que le guste lo bello,
lo noble, lo rico, la poesia de la vida y la poesía de la historia?
Su rostro es fresco. Su eepíritu es jovial; la salud sonrosa la piel; la sonrisa y Ja risa son frecuentes- en sus labios. La anécdota abunda en el curso de la charla familiar. Tras un a-potegma, un chiste; luego una lección;
luego una censura, una alabanza, una espina, un ramo
de laurel, un hachazo; vive con lujo, el lujo que le da su
Lla~ajo: Castelar es un trabajador que maravilla. A propó.1:1~ ~e su labor, le hablé de La ..Yacio n.~Sf, me dijo.
Mi diana. Usted va á. hacer una cosa, Dano, que le pido
yo. Escriba á los americanos la verdad de la libertad en
España. lJigales cómo aquí eomos ribres con todo y existir la monarquía.))
Ah, y cómo lo eon los españoles! Y cómo comparar esta libertad con la de las Repúblicas nuestras, da tanta tristeza y truita vergüenza!
El tril;&gt;nn0 s.1.be nuestra deegracia, y como yo le quisiese narrar algo de ellas, demostróme que está tan bien enterado como nosütros.
El almuerzo ibaá llegar·á su fin. Castelar come admirablemenle. Kar-:abal, ull revistero madrilefio que le ha
retratado en su vida íntilu,1, ~e qnedacorto e~ ponderar
su buen diente. Yo pondero á_plena voz el comedorcito
mo1,1ísimo, la vajilla, _los tapices; pondero al maestro cocinero que rima salsas como un parnasiano versos· pondero el áureo vino poatifical que le ·envían de boéÍega espléndida, y del que dan cuenta y fin , principalmente, los
hijos d~ lnglater~a que visitan e_l coloso; pondero, en fin,
el ambiente de d~cha. y de gloria que s~ respira en la
casa.
Comenzando por hablar de Vicl;or Hu.,.o, 1\eo-) la conversación á. b. Pedrq del Brasil, áquien ~on u~entusiasmo _decidido y e n el elevado ton o apologético, dediqué
un imprudente recuerdo, :ay de mí!
.
S!, ay de mí: porque Júpiter arrugó el entrecejo; porque toqué el panal de las sagradas abejas. Tuve la pena
de ver que no saliese muy en buen pie el Emperador de
los bras1lefios. La verdad es que olvidé el desafecto profundo queCastelarprofesa á los Braganzas; y aprendí
una vez más cómo es el castigo de los inmortales, y cómo
hiere y raja el cuchillo con que A polo desuella.
Para nota final, y junto con el cbart.reuse, una mala
noticia. Castelar no piensa ir nunca á A.méric'a.

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 1897

El Sr. Lic . Don Francisco Martínez de Arr~do,do.

Tenemos el gusto de publicar el retrato de este caballero, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación.
El Sr. Ma.rt(nez de Arredondo llegad dentro de breves
días á esta Capital, de regreso de Yu catán, su Estado natal, donde es muy apreciado, y á donde fué á pasar una
corta temporada, y los numerosos peninsulares residen ·
tes en esta capital, se aprestan á recibirlo con el cariño y
entusiasmo que en ellos ha sabido despertar.
Por nuestra parte deseamos un feliz regreso al estimable viajero .

El Señor ln¡eniero José N. Rovirosa.

. Este señor cuyo retrato tenemos el gusto de publicar,
VIene hace tiempo llamando la atención del mundo cien•
tífico por sus profundos conocimientos en bot~nica, en la
cual ha hecho vastísimos extudios. Es autor de una amplia obra que, ilustrada, eatit ~n prensa y que· se refiere á.
1a flora tabasqueña, y miembro de la Sociedad cie11tífica
de Historia natural. El Sr. Rovirosa es nativo de Tabasco; vi6 la luz en )facuspana y tiene en la actualidad 47
años. La ciencia espera, pues, aún mucho de él.

OB SEQUIO A NUESTROS LECTORES

Con este número reinaguramos la série de novelas ilustradas que con tanto agrado han recibido siempre nuestros abonados. Hilda, la que empe~amos ú. publicar hoy,
eé una preciosa narración deexcepcioual interés dramático, que irá ilustrada con primorosos grabados, Los que
hoy la acompañan, darán fe de ello.
No se olvide que aparte de esta novela incluida enel
cuerpo del periódico, seguirémos repartiendo un tomo
mensual de la Biblioteca Miniatura.
COPIA.

Recibí de c&lt;The Mutual LHe Insurance Company of
New York,)) la suma de $2,43--t-A0. Dos mil pesos 'suma asegurada, cuatrocientos treinta y cuatro pesos' cuarenta centavos, devolución de premios, en pago total de
cu1;1ntos derecho_s se derivan de la póliza mlmero 546,237
baJo la cual á mt favor estuvo asegurado mi finado esposo
D. Ger6nimo Aguado y Lares, y para la debida constan cia, en mi carácter de beneficiaria nombrada en la póliza
extiendo el presente recibo en la misma póliza que sede~
vuelve á. la Compañía para su cancelación, en Acapulco á
21 de F.nero de 1897.
(Firmado) Carlota Moreno; viuda de Aguado.
El C. Lic. Domingo Zambrano, Juez de fa Instancia de
este Distrito, y por ministerio de la ley encarga.do de la
Notaría Pública del mismo, certifico: que la 8ra. Carlota
Moreno, viuda de Aguado, suscribió á mi presencia y de
su puño y letra la antecedente firma y rúbrica que dice:
«Carlota More.no, viuda de Aguado »
'
Y á pedime nto de la misma inieresada, lo bago así
co~s~ p.ua los efectos ?unsiguientes, en Acapulco á
vemtrnno de Ent&gt;ro de mtl ochocientos noventa y siete.
-Damos fe.-( Firmado. Lié. Dominpo Zambrano.-.A..
(Firmado) Gilbm oJ. Mart,nez.-A. (Firmado) V. Oro,eo.

&amp;ntr~ el munao ~ el claustro.

•

�EL MUNDO

118

EL M .U NDO

DDIUIIG0-.&gt;-1 DE FEBRERO DE 18i,7

mas costumbres y en el delta del
1'ilo, las ferias de Tantah, bajo el
aspecto de peregrinaciones pervetúan :fielmente las tradiciones luJnrioeas de Canope y de Bubastis.

--~~~ r· ' :°.::,· _ -.
t -. ·.~:j,.-~ ;

J . ,, -..

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Al

El amor es como la fiebre: nace y
se extingue sin que la voluntad
tenga en ello la menor parte.

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)''

•

Stcndhal.

•*•••
Tomad del amor lo que

de vino
toma un hombre sobrio, pero nunca os emborrachéis.
Alfredo de Mussel.

*

-

**
Para un hombre
extraviado,
creer en una poisada, es creer en
Dios.
Victor: h.ugo.

r,¡(,**:

El mifticimo del honor puede
hacer víctima e, como toda crisi1
puramente cerebral.
Emilio Zola.

•*•

El progreso debe reepetar lo que
remplaza.
Risard.

COSTUMBRES CURIOSAS DE LEJANOS PAISES

La Feria de Tantah.

•

Tantab, tercera ciudad de Egipto por la cifra de supoblación, situada en plena delta, entre los brazos de Roseta y de Damieta, sobre la vía ferrea de Alejandría al Cairo, es célebre por su triple feria anual, á la vez peregrinación y mercado. Tantah tiene, pues, algo de la .Meca
y de Nijni-Novogorod.
En Enero, en Abril, en Julio, una multitud enorme
invade la ciudad santa del bajo Egipto, la ciudad de las
catorce mezquitas y de los inmensos y magníficos bazares. A decir verdad, las ferias religiosas ó m,ouleds de
Tantah, conocieron días más tumultuosos y más brillantes: aquellos en que el tráfico de lo3 esclavos era libre.
Su prohibición ha dado la señal de un lento declinar.
Además, cada vez que el cólera ee ha abatido sobre Egipto, ha hecho de las suyas en Ta.ntah, en la época de la
feria ,de estío. De suerte que el rnouled de Julio fué suprimido el año último por las autoridadeR anglo-egipcias.
L&lt;t Meca es la ciudad de .Yla.homet; Tantah es la ciudad
de Sald---el-Badaoui.
Hay acerca de esto dos leyendas.
En elafio596de la hegira, dice la una, Sai"d-el-Badaoui
nació en Fez, y su padre, un santo hombre de )faugrab,
á.quien ·el dedo de Dios había conducido á Marruecos, tuV? in1;11ediatamente la J.&gt;rueba ~e que un destino e.xtraordrnano esperaba al recién nacido. Este, en efecto, tenía
ya todos sus dientes. En mantillas recitaba el Koran á
sus padres, en presencia de vecinos que acudían para ver
el prodigio. Y la leyenda cuenta otros cien rasgos sem':'jantes.
Sai:d--el-Bedaoui tenía treinta y ocho años cuando. de .
regreso de Q.n viaje á Medina, se detuvo y se fijó en T.:Lntah, donde su origen extranjero le valió su nombre, que
significa el beduino. Murió en el año de 675, después de
haber vivido cuarenta años sobre la terraza de la mansión donde había recibido hospitalidad.
Sobre su tumba, Abd-el-Aly, su pariente, elevó á su
costa una pobre mezquita, y los amigos del difunto creáronse la costumbre de ir á orar ahí. Este culto piadoso
creció poco á. poco, y las ferias actuales no son sino la
continuación de aquellas peregrinaciónes que tan humilde principio tuvieran.
La mezquita edificada por Abd-el-Aly, se ha convertido en la principal mezquita de Tantah y los descendiente@ de Sai:d-el-Bedaoui, como los sucesores de Mahomet, tienen el título de kha/,ifas y son venerados como
tales por los fellahs.
·
Según la versión segunda, Sai'd-el-Bedaoui, era un francés, un desertor de la cruzada del rey Luis IX. Refugia·
do en Tantah, utilizó su conocimiento de los simples y
supo adquirir una reputación de curandero y de santo.
~aturalmente, abandonó su nombre de cristiano y se
convirtió en el Bedaoni: el Beduino, el extranjero. Sea
como fuere, al mieterioso Sald-el-Bedaou idebe Tantah su
larga proeperidad religiosa y comercial. Un beneficio tal 1
bien vale una procesión.

•*

•
Asistirá la procesión del Khaliía,
del sucesor deSai'del-Bedaoui, es el deseo ardi,mtedetodo fellah. Esta fiesta
cierrá la feria de Tantah. La víspera, después de la ma·
ftana y toda In noche, hasia la mañana del gran dfa, pueblm~ c-uteros hacen su entrada á la gran ciudad en to·
dos los instantes. En la noche, eobre todo esas Ílegadas
forman cuadros singularmente conmovedores de un encanto raro, betlhémíco. El viejo jefe del pu~blo va del~nte, llevado por un asno gris,_ con las babuchas pendientes y el aspecto de un patnarca que condujese el
éxodo de una tribu.
Y la tribu sigue á lorr:o de camello, en pollinos y
á pie. He aquí, bajo el cielo estrellado, el domo de la
mezquita de Sald-el-Bedaoui, que hizo milagros y fué un
santo. En su honor los jovenes toc:1.n aires en sus flan-

.~-·~J
J ~•.

·~'

...~ ~ - . .,.:

La Feria de Tantah.-Llegada de una caravana fellah.

tas y sus tambores, y las jovenei:i, instaladas en cofres,. á. derecha é izquierda de ta jiba de sus .camellos, cuyos cascabeles tintinean, salinodian oraciones.
Sigd.mosles á tra\!és de la.~ calles estrecha&lt;i.
Tantah es la ciudad árabe por excelencia. No
hay casas ni vías europeas. Por un instante se vive un ensueño encantador de un
Egipto antiguo, no turbado por las avaricias
de los occidentales.
Y luego, de pronto, surge la barahunda de
un desembarque inglés en el andén de una
estación de ferrocarrilcuya existencia se ha·
bfa olvidado. Son los turistas ingle, ses, ale•
manes, franceses, egipcios1 del Cairo, etc.,
que vienen por ferrocarril á mezclarse con
los creyentes y con los campesinos que se
encaminaronhastaaquí con el b:tculo en la
mano á horcajadas sobre los asnos.
Pasado el puente del camino de fierro,
el camino aparece radiante de iluminaciones y de fuegos de artificio con que ~e extasían los fellahs, peque.ñas y grandes. Por tvdas partes conciertos, orquestas, rllido. Más
lejos aún, se extiende el barrio r~servado :t
los placeres de los ricos, indígenas ó extranjeros. Ante todas las casas hay puestos de
pasteles y de fruta; por encima de las puertas se ven guirnaldas de lámparas iluminadas; en los umbrales de las puertas, en plena
lnz 1 hay mujeres provocativas y sonriente!'!.
Y los ritmos que acompañan la danza de
vientre de las egipcias y de las maugrabinas, llenan todos los cafés cantantes donde
se oprime una multitud sin cesar renovada .
El espectáculo es m,ís curioso aun para el
extranjero en un barrio má, sombrío y mJs
pobre. Ahí se regocijan los negros comerciarites llegados del Sondan en caravana~
ó los esclavos manumitidos, tiradores dei
Egipto. Al _fulgor de qu_inqués hum?sos, hay
rondas funosas de muJeres y de niñas qre
se tienen de la mano. En el centro, un gran
negro, vestido solamente de una camisa, con
la cabez&amp; cubierta por una larga peluca de cri
nes dé cabal101 lanza gritos guturales ejecutando una mímica de un efecto único.
Así se pasa la noche que precede al gran día
el día de la clausura de la fie1:ta.
'

1/

La feria de Tantah.-Una danza en el barrio negro.

•*•

Tantah no 1:e ha dormido, y 1,in embargr,
en la mañana hay una impresión de despertamientn. Oleadas humanas se desparraman
en todos sentidos. La Kermesse estú. por todafp:utes. La multitud hace círculo alrede-

Domadcr y su mono sabio.

dorde los relatores, esos troveros del Oriente, de los titiriteros, de los domadores que la (livierten con la malicia
de los pequeños monos, la falta de destreza de sus osos
sabio&amp; y la docilidad de sus serpientes magnetizadas. El
calor es intenso, sofocante. El sol está en el zenith ..... .
Unextremecimiento corre por la multitud, el joven
Khalifa, el descendiente del Said·va á. pasar.
Gritos de alegría se elevan y de la cabeza del cortejo
■ urge en medio de un remolino de la multitud.
Una música ú.rJ.be, timbaleros, un destacamento de infantería, abren la marcha. Después avanzan las corporaciones religiosas: estudiantes de las diferentes mezquitas;
cheiks mendigos y ciegoE!¡ sacerdotes de los diversos ritos
musulmanes, con la frente cefiida por el turbante, y el
rostro oculto por velos de lana. Inmediatamente detrás
de ellos marcha un grupo inesperado. En número de cinco, con yelmos ó cascos, el uno acorazado, el otro vestido
de una cota de malla, este provisto de brazalés, todos encadenados, con sus armaduras incompletas, mal ocultando las túnicas de fellahs, representan á los cruzados
vencidos.
Han muerto demasiados caballeros cristianos, franceees principalmente, sobre la tierra de Egipto, para que
pueda creerse .. Los egipcios excépticos y bien infor·
mados afirman, sin embargo, que los despojos verda·
d~ros de los cruzados han ido, no se sabe en qué
fecha, á. enriquecn alguna colección pública ó privada y
que han sido sm;tituidos con piezae de fantasía, ·Poco importa. Esta conmeración de la derrota en Egipto de Jos
cruzados que conducía San Luis, es uno de los lados más
curiosos, para los europeos, del Mouled de Tantab. Los
vencidos de laR cru}'.;adas preceden al Ctlballodel Khalifa.
El sucesor de Sai'd el• Bedaoui va cubierto también de un
casco que parece recordar el origen que una leyenda atribuye á su auteQasado, especie de marmita vuelta al revés, que llevaban numerosos soldados de Luis IX. Un
fino tejido de fibras de palmera oculta el fierro pero el
rudo babero! aprisiona el rostro del Khalifa.
El h erede ro del S.mto cuya tumba atrae á · Tantah á
todos los peregrinos de Egip:to, es muy joven. El papel
que representa es abrumador. P&amp;rece aplastado bajo

el peso del manto que o envuelve
este fué el del Sald venerado, y la tela
entonces era ligera, pero una antigua
tradición quiso que cada califa la recubriese con una nueva seda; poco a poco, gracias á los tegidos superpuestos
la veste se ha converüdo en una verdadera carga. Bajo P.l doble fardo del
casco y del manto, el joven khalifa
oprimido, casi desfalleciente, se aplica sin embargo á llenar hasta el fin su
cruel y divina mísi6n. Sacerdotes
cheiks,ttocadores de tambor y de tim~
bales, le rodean. Los abanicos de Plu.
mas, los estandartes, se balancéan 6
se despliegan por encima de su íren
te; y á la derecha y á la izquierda, mu·
f'
jeree, hombres, niños, anciands, seatropellan impulsados por atroz curiosi dad.
El Khalifa ha pasado; el cortejo no
termina atín. La costumbre quiere
que detrás de los fantasmas de los cruzados caídos en la delta del Nilo, haLa danza sagrada.
ce seis siglos y medio, detrás del
Khalifa en fin, desfilen á su vez las
Los dramas de la conciencia tienen muchas veces una
cortesanas. A este bizantinismo se mezcla un moderintemidad muy aguda. Cuando el mundo ve una mujer
nismo raro.
A caballo, vestidas de sihgnlares trajes masculinos ó que deserta de sus deberes, pronuncia casi siempre un
extendidas en coches descubiertos y adornadas de toiltt- juicio apresurado, sin estudiar las circunstancias excepWl donde ami modas y las europeag se confunden de una cionales que han precedido á. la caída. La opinión no se
determiua nunca según la falta; la•situación social es tomanera sobrado orjginal, pero de mal gusto é indecente,
mujeres muy hermosas, y otras horribles, pasan ,en des- do. Para las mujeres ricas y que se creen sostenidas por
sus aliadas, el mundo tiene tesoros de indulgencia: reserfile interminable.
va sus severidades para las humildes y las débiles. Y en
Como acaba la ñe~a, facíl esadivioarlo ...... En el Egip- estas ejecuciones sumarias, la cobardía de los ho'mbres
to antiguo las ciudades de Bubastis y de Canope fueron no iguala sino á la perfidia de las mujeres.
célebres por su licencia; cada año las fiestas reliofosas
Alberto Delpit.
eran-pretexto para e:xces?~-y orgías, de' Jas cuales ef Tiejo
Heródoto nos ha transm1t1do el. recuerdo. La tierra de
Egipto no tiene ya los miemos dioses, pero tiene las mie- ·

�.OOMINGO
DOMINGO

EL MUNDO

21

21

DE FEBRERO DE 1897

121

EL MUNDO

DE FEBRERO DE'"18Q7

CL"EOPATRA MUERTA

Scott tenía¡-.,¡; años cuando empezó el estudio del hebreo·
Wat.e, en la imposibilidad de leer las obras que trataban sobre mecámna, publicadas en francés, se puso á estudiar eete idioma á lo&gt;! 40 ailos.
A Roberto Hall, cruelmente atormentado por el deseo
., la imposibilidad de comprender el pamlt'lo escrito por
~lacauley entre )lilton y Dante, se lo encontró un oía
e~tudiando el italiano en su ancianidad, acostado en el
suelo.
~pelmao comenzó el estudio dt&gt; la ciencia ú los fiO aiios.
1-'rank lin á los ;J() arios se dedicó de lleno al estudio de
le filosofía natural.
B &gt;ccacio ten[a 3'.J años cuando empezó su carrera literaria.
Alfieri á lns •1i&gt; ailos comenzó á estudiar el griego.
8cott y Dryden se hicieron conocer por lllll! :recientes
obras, después de los cuarenta anos de edad.
Entre nol!otros, el general ;\litre aprendió bien ~l la·
tin con la traducción de Horacianas, trabajo de aliento
potente reali1.a1o á la edad increible de i5 años.
Andersen entr:i á la t&gt;séuela primaria ú los 10 ailos. Antes de epa etlad no conocía ni las letra!!. A los 23 a11os ingresó la uni\·ersidad de Copenbague. Y fué, como ,;e 88·
be, autor de los célebres cuento~, de nov.-las, dramas.
comedias, tragedias, artículos periodísticos varios, •·te.
Tiziauo Yecellio, el glori,,so pintor del renacimiento,
uel más íntimo confidente de la naturaleza," como lu lla·
maron, sólo dejó el pincel á los ~l años.
Tintoretto (Jacobo Robusti). discípulo del gran Tizia·
no, produjo admirables obras ha~ta la edad de 82 ailos.
Tuvo e1widiable perseYerancia. 811 mae~tro, Tiziano, observando un día que su discíp•1lo tenía dotes extraordi•
rarias y que podía lleg~r :í superarle, I&lt;_&gt; de~pi~ió de la
escuela. ...:~te hecho av1 vó d amor propio p.e Tmtoretto,
que se propuso igualar :í su maestro, consiguiendo con
pel"!'en-rancia y lab-Jr, sobn•pasarlo en el dibujo é igualarlo en la pintura.
•

riano el que, bajo la presidencia del emperador decidió la erección de esta~ capillas ambulantes;eehabfa hecho notar que la mayor par•
te de lo~ empleados de las
ei;taciones !'ecundarias y los
que se alojaban en las barra•
cas intermediarias, para la
vigilancia y el mantenimiento de la vía, no podían frecuentar las iglesias de la.~ ciudades ó de las ahleasque es·
Un naturalmente m11v diseminadas á lo lar~o de la li•
nea. Se necesitaba, pueF, á
tin de sati~facer sus 1wcesi·
dades religiosas, hacer circular un vag(m co1l\'ertido en
capilla y proYisto de todos
)Qs objetoH necesarios al cu 1to ortodoxo y serYido por
un padre que nombraría el
Santo Sínodo.
Damos do11 fotografías de
una de estas capillas rodantes, mostrando su interior y
su exterior y una del interior de un vagón bar 100m.
Exteriormente esos co·
ches-capillas no ee distinguen muv netamente de los
vagones ordinarios; se puede
notar, sin embargo, que las
ventanas alectan una forma
v los ornamentos cararterís·
Íicos del eeti lo arquitecturalbizanti no. llay nna puer•
ta en una extremidad y de
cada lado del vagón, ~in con•
tar una abertura que permite
la intercomunicación con el
rtisto del tren. Encima de
El va¡ón cantina, vista Interior.
las puertas de entrada hay
una arcada de la cual está suspendido un juego de
LOS VA.GONES CAPILLA~ Y LOS VAGONES CANTINAS
camr"nª" rlt&gt;Ptin11das á llamar á los fielPS del rito griego. En cuanto al interior, es bastante elegante y de·
La prodigiosa línea férrea que los rusos hao estableci- coract,, ,egun los motivos demasiado brillantes del an.e
io á. través de toda la Siberia, se ejecuta rápidamente, á ruso. Los muros están cubiertos de pinturas que repre•
pesar de las dificultades que se encuentran. Es este un
sentan l11s imágenes santas; por í1ltimo, no se han olvi•
trabajo formidable que pondrá el extremo Oriente á al- dado el altar, el tabernáculo y los candeleros para los
r;uno1 días de Euro\&gt;ª· La construcción no es solamente oirios. Y el ¡&gt;0p• va de estación en estación, en eu caoa
mtereeante por la mmensidad de la empresa, sino m~a rodante, para celebrar el culto divino ante los p.&gt;bresais•
at\n quizá por las condiciones del todo especiales en las
que se encuentra. Lo11 rusos son reputados maestros en lados de la gran linea asiática.
la creación de esas vías ferreas que nacen como por en•
c:aoto sobre loe territorios más ingratos, en medio de lae
planicies de arena, de las vastas soledades: todo el munA través de
¡randes vid••·
do ha conservado el recuerdo del famoso camino de hierro tranalpino, que ahora se trata de prolongar más aún.
lius procedimientos son particularmente interesantes en Jl.'Los genios no han desperdiciado ni los momentos de
11na época en que se habla tanto de lanzar líneas ferreas
la ancianidad para estudiar. La perseverancia, el espíriá través del Africa. Todo hay que inventarlo, así para la tu de detalle y las ocupaciones múltiples los han carac•
explotación como para la · construcción del ferrocarril terizado.
transiberiano: la travesía del continente asiático, que forIliindel no publicó ninguna de sus grandes produccio1:0l'amente durará días y días, necesita un material ro- , nes antes de los 48 ailos.
dante del todo especial, así como instalaciones propias
para asegurar la existencia de los agentes del camino de
hierro, ií lo largo de la línea, en las estaciones frecuentemente aisladas del todo de los pequeños centros habitados.
Todo este material está en vías de crecer, á medida que
wa avansando la vía, porque desde ahora los trozos demasiado considerables entregados á la ('xplotación dan
lugar á. una corriente enorme de viajeros; no solamente
los obreros y el personal en geueral que se dirije á las
c:anteras, Bino también á una multitud de hombres, de
niñoe, todos gentes robustas que se van alegremente hacia las tierras vacantes del &amp;te, á colonizar la Siberia
y ponen á provecho el nuevo medio de transporte tan
ilómodo que se les ofrece.
No diremos gran cosa de las estaciones, construcciones
•e ladrillos, demasiado agradables de aspecto, á las cuales ettá siempre contiguo el reeervario de agua, montado eobre una torre de granito; no se ha olvidado un jardín y muy frecuentemente se encuentra un buffet donde
18 utilizan las largas detenciooee que hace el tren á cada
inewite.
Estos trenes se componen de tres clases: algunos vagones de segunda clase que provienen aún ahora de lae
red~ ferrocarrileras propiamente dichas; luego coches
de tercera de un excelente tipo, establecidos expresamente para el transiberiano y que en la noche se transforman en dormitorios de tres l!neas de camarotea. Hay,
por último, la cuarta clase, compuesta únicamente de furgones, en las paredes de los cuales se ban abierto algunas
ventanas y donde se han di~puc~to bancas rudimentariae.
·
Pero este material rodante acaba de aumentar con vagones de un tipo absolutamente nuevo. 8e conocían hasta aquí loe vagones-lechos los vagones-restaurants, los
-yagoi:ies-cuadras, los vagone!l;salae, y el tren especial
1magmado para la construccron del transcaspiano, contenla un vag6n-dei;pensa, donde los obreros podían comprar cuanto necesitasen. Ahora se tiene el vagón-capilla, además dt1 un vagón-cantina. A decir verdad, hace
ya cierto tiempo que en los Estados de la Unión Americana, donde la población esti\ muy desparramada, en la
Dakota septentrional con especialidad, se había imagi•
nado poner iglesias sobre ruedas, y trasportarlas de es•
tación en estación, para taló cual de los cultos que abundan en el territorio de la confederación. Pero los vagonee-capillas del transiberiano, son mucho más numerosos, mejor instaladvs, y en esta vez forman realmente
pa,\9 del material de explotación de un camino de fierro.
Vai&amp;ón-c:apilla, visbi exterior.
Fué el comité ordenador de la_construcción del transibe·

I••

Vista de conjunto de un va¡ón-capilla.

Preguntósele un día á Lord Palmerston á qué edad
consideraba él que un hombre se bailaba en la plenitud
de la vida, y contestó en seguida: 11á los 79 ailoe." 11Pero,
a¡regó 1t1.1iñaodo un ojo, como yo acabo de cumplir mia
80, puede ser que me halle un poca más allá.11
Bernardo de Palissy murio 1í los 78 años, en medio de
su ruda labor¡ llena de luchas y sinsabores.
.
El hombre de trabajo no tiene ocaso en la vida.
La acción de los gtnios ha sido múltiple. Voltaire decía que el verdadero espíritu
de 111 literatura es el mismo
que el de los negocios, porque la perfección áel uno y del
&lt;,tro consiste en la unión de la
energía y de la previsión, de la
inteligencia cultivada y de la eabidur1a práctica, de la esencia
activa y conCemplativa.
Así Milton, el sublime ciego
que veía con el alma las claridades espléndidas del arte, fué
maestro de eecuela, ocupación
que tuvo en mucha honm yque
áeeempeñó con diligencia 1
amor.
Shakespeare fué un mediano
actor de teatro. Representaba
SUB propias producciones con
muy poco hito y se preocupaba m:í11 de sus ganancia~ peou·
niarias que dt1 sus triunfoe artísticos.
· Dante fué químico ydroguiata; y con Bocaccio y Petnuca
,er,tuvieron muchos años ocupados en embajadas importan•
tes.
Andersen, que sufrió en su
ni1lez y juvemud penalidadea
sin cuento, fué comediante, bai·
larin, aprendiz de fabrica, carpintero, cantante, etc.;
Ciceron fué un trabajador
abnegado. A pesar áe su diapeps1a aguda, puáo vivir mllcho, gracias á su sobriedad, en
meáio de una labor l!ÍD interrupción. No cobrabanaciapor
sus trabajos, porque sólo am•
bicionaba la gloria. Parece haber sido el primero á quien 119
le concedió el título de opadn
de la patria.,, Tenía una verruga en la nariz, en furma degar,banzo. Dil allí 11:l proviu" el
nombre ( cict&gt;r, eu huín.) Y 89
firmaba así .'.\1im:o Tulio y e•
seguida un garbanzo.

N? creaie, distinguida i&lt;efiora, que lo que YOV á relatar
,es Hmplemente una caprichosa farándula urdida en la
fantas1a . • •
Tampoco i~aginéi,a qué embrollo y hago la historia de
lo no acont.ec1do nunca por más que ese defecto St'a una
mala costumbre en 111 que confieso fraucamente iocurrimo~ todo_s los despe~iciadores de papel.
'
~o, Heuoryi mía, Silv~stre Pxiste, os digo más, somos
íntimos a1111goe, tan íntimos, que nunca nos hemos pedi•do prest9do un duro.
. 'oy á referir uno de ~us dCEeognños, el m:11! amargo tal
,;ez, pero antes, permitidme hacer, no la anatomía de su
corazfm-que esa sería tan•a prolija v superior á 1.nis fuer·
Z!l5-!!ino una brevísima digresión que os ponga por de•c1rlo ~sí en verdadero conocimiento del temperamento
de m I héroe.
i:\o hagais una muequecilla encantadora pma decirme
•9ue ya no hay hfroes ni en las novelas por entregas; no,
rnterel'ante burlona, aplacad compaiiva vuestra mofa
porque t,i;toy bien seguro de que mi atolondrado joven es
muv merec¡,dor del calificativo.
. Sllvestrt: lsi I':' queréis) podrá ser un joven bien parecido, su f1s1co mteresa poco y no dará motivo á una
disputa, lo q~e sí ~e imporLa asegurar es que al tropezar
con él,. podre1s fac1lmente confundirle con l'Ualquier pa•
,cífico taqui_n, lo cual no quiere significar que vista con
burgués ah1i_o y lleve en la truculenta testa un sombrero
de seda_ acepillado al contrario; no, discret!sima señora,
ea tan hmpH? y pulcro, co.mo un gato molondro, babia bien
d~ loe qu_e piensa mal, escucha sin sentirse acometido de
h1d_rofobra todas las sonatas con que le obsequian 8118
~nu~e, paga puntualmente á los acreedorel', bebe gín vie•
JO y_t1~ne amor fanático á una buena copia del l'erseo de
-Oothm modelada en bronce florentino.
Como podría haber sido carbonero, millonario ó gen·
&lt;larme, rePl!lta pintor.
En su oiicio, odia cordialmente todos los simbolismos
de sus col~~ de Municb, las complicadas refinaciones
-del Henacrnnento, las apopléticas y beodas rubicundeces
flame_n&lt;:39 y basta las blancuras desmayadas de esa escuela ,:ehg1osa que se inicia en moto yt.ermina en beato An·
gt'-hco.
En los esbozos de que está atestado su estudio ha visto
.al ~or atormentado y pervertido basta lo increíble.
¡No_eé de qué extra~a.orquestricaarraocaeseendiabla•
do art1s~ las estrambot1cas actitudes de sus figuras!
Intenta un claro-obscuro á ia Hops, y sobre fondo ne·
gro_ como techumbre de fragua, amontona matices amortec1~0s y humosa, penumbras para retratar la cabeza del
1w_c1da en. cuya lengua colgante y coagulada por las san. gu1!1olenc1as del veneno se clava un dardo de Juz muerta.
E!] !as fisonomías que pinta, está rediYivo v palpitante

j
[ Damas ¡uatemaltecas.-Srlta. Jesús Monteros.

~e ~na caricia no pagada á puntapies 6 con monedas in·
¡ur1antes.
Finada la misa aurea de aquellos eepo,nsales, llegado el
tenebroso D~-Profundis te sus ardorosos deliquioe, cuando la razón ( el cuervo insaciable) comenz6 á morderla
las entrañas, ocurriósele al pintor que In tierna enamomda
no s51o iba :tentibiar su t:tlamo en las veladas invernales,
sino á hacerl(' la revelación suprema, ú encarnar el verbo de su genio con la pristina v gloriosa l'pifanía.
¡Hu obra maestra!
·
Creyó encontrar In verídica icónira del ideal colum·
brado en muchos días tristes é insomneR noches.
Con mirada de iluminado tzorprendiú todas las patri·
cias perfecciones del privilegiado cuerpo de su amanw.
~) VICIO.
•
Pasaba el tiempo, olvidado de los pinceles, de su canYeréi~ en ellas la mirytd!l torva del be~d9r de ajenjo, timplora de ailejo gfn, de la.enorme pipa turca que le
laanebhnada del h118Cl11chmo ó la del neurui1co consumí• brindaba opiaceos vapores poblando su mente d sueilos
· do po_r el morfinismo; observaréie los visajes de la deses• de s:ítrapa, de la gatita coquctuela, de las pindáricas esperactón asomándose por dientes rotos v amarillos incrus- trofas del poeta favorito ó los crisanth&lt;&gt;mos que cultivatados en encías violaceaa recocidas por el alcohol ma- ba en el jardín.
nos velludas ost.entando una ramificación de ne'rvios
Vi\·ía, contemplando absorto el grano seder1o de ague
atrofiados por el agotamie'?to, las piernas anquilóti"as de lla piel que tenla heroicas nitidtce&gt;1, pasmado ante ese
l?s q~e mueren.en el_ h?sr1tal ó los cadáveres de los vic- bélico himno de la carne que se reveli,,ba en curvaturas
•t~mar1os del odio art1fic1a con su torax acribillado de he- de inaudita gallardía.
ndas sangrantes como bocas de odaliscas embadurnadas ~ Jlesaba con sus pupilas inmensamente dilatadas las
•de kobol.. ....
combas rebeldes del seno de su amada, los nevados homSu mundo eetá en lo más opaco y negro de los antros.
broe, la flacnra egipcia de la cadera, la mano de monja
Como al D,mte parece que lo bao tragado las fauces del taciturna, el rostro bíblico, serenanente expresivo, cirAverno, l,Mlro menos afortunado que el viajador florenti- cuido por negrísimos cabellos que chorreaban como due·
no, eale siempre del foco del Mal sin haber llegado con lo sobre el témpano hiperboreo de los hombros.
.Beatriz al Primer l\Iovil.
Su primera pesadilla sensual junto á Teresa no fué el
. Como profesa idt&gt;as brutalmente pesimist.M! r tenden· vil sasiamiento del deleite impuro, antes bien, la resu·
•ciae morales maleadas hasta el peor grado, sus mstintos, rección de un Mito muerto, la encarnación ingenua de su
· de suyo generosos, padecen lamentablemente baci(-ndole futura gloria artística.
•descen~er á las vulgaridades más innobles.
La humilde bohemia había llegado al abandonado tugu1?' mJeántropo porque con todo el encarnizamiento y
la 1mp1edad de loe verdaderos pen·enios ha picoteado
· con el escalpelo del análisis sus cariños más sinceros.
Un día llegó á su taller solicitando jornal de modelo
una pobre mozuela de esas que se hunden en los lodos del
• arroyo ~n la casta inconciencia de la "primera embriaguez pae1onal.

Después de mucho vacilar, aceptó Silvestre á la desvali~ obrymdo así, Ú!]icamente porque era bonita y le insLPi~ba cierta conme1era~ón ~uy semejante á_ la que expenmentaría un compasivo mirando una gaviota anidar
en la zahurda.
Y, no es que fuera redentorista de los que creen q11e to-da mujer caída pue!le convertirse en aogel y lle¡tar al cie·
lo con las _alas sa!p1cadas por el eslibazo farisaico de la
,p~upac1ón social; tampoco es un romántico de 1830
m s1qui~ra un inofensivo imbécil de los que degradan l!~
· sex~ deific:mde á la hembra en altares idolátricos.
fü~da n:iás lejos que eso; comprendía muy bien que Eva
ha e1do siempre malvada por capricho ó tontería v no se
• escapaba á su observación que todos los Yicios que anidan
•en el corazón de una perdida pueden también prosperar
en la beldad más buena.
•. I )ireos :a verdad plena, mi querida sei1ora: ~il\'eetre re•C1b16 á la muchai:ha porque en su embrutecimiento de
ioltero ~mpede~nrdo ~ despertaba con gruñidos feroces
.a necesidad ammal ~ imprescindible de una compailera.
l\le hac!l dail_o la nsa que oe produce mi crudeza, sin
duda me ¡_uzga1e mal ~ducado, pero reid mucho, mucho,
os lo suphco...... ¡tenéis tan bonita dentaduu! •
Cuand:o las mujt&gt;res lindas rien l1asta ajar las blondas
•del corP.1ño y romper las :arillas del corl!é, antójaseme
• ~ue anba ofi&lt;:1a el buen_ D1oii y 1~ querubineeca chiqui•
1 ería de los limbos repica con v1brantef! campanitas de
•oro..... .
Teresa se abandonó al protector, enamorada porque
• creía gallarda su presencia; agradecida, porque había en·
cont~o un amparo en su abandono, humilde, porque
,ad;'lllrnba con entusiasmo el talento de su amigo y era la
wnmera vez que sentía en su piel el calorcillo voluptuoso

rio para ofrendarle el mas 1mblime de lo~ amores, el de
las musas que chien la corona de e~pioas tan codiciada
por los que ~aben que sobre las mezquindades de la vida
corriente, flota un ianta.~rna, que solo prodiga sus besos
de fuego :1 los raros, :\ loll ungiJos por el gran sacerdocio
del J\rte, ¡¡ eso:; cJaudicautes que desprecia el vulgo por-·
que son los desertores de la lucha perenne de las ambi•
ciones de la ralea común.
¡Su obra maestra!
Sentía apro:ximar5e el momento de la concepción.
~ co~ard!a del [!e6fü.o, le intranquilizaba llevando á
su 11_oagmac1ón un infierno &lt;le preocupaciones.
¡S1 no ten!~ ~siento, si era un pobre ernb8durnador, si
detopués de nY1r para un ensueno lo vefa convertido en
cruel fracaso!
Ante la primera audacia sentía el miedo del ladrón que
roba la custo1ia, el trágico pavor del quo nunca se ha
visto cara ,í cara ante la l\l uerte.
¡:3u obra maestral
¡La que eleva una muralla entre el necio y el vidente!
Trabajaría cen asiduidad incomparable, trabajaría, sí,
mucho, tenazmente, liaeta ver sus ambiciones resueltas
en el triunfo al tran~ladur :í un lienzo aquella fiebre de
calenturiento que inflaba sus arterias..... .
Preparó con 1ent,itud el trabajo, puso varios colores en
las paleta.➔, colocó el caballete en la mejor posición y
despufs l!evó á '.feresa á un lugar del aposento donde tocla la claridad diurna bar1ara sus formas con polvillo de
sol.
Pintaría á ( 'leopatm muerta.
Por largo tiempo fué un dPvoto de la grao reina te·
bana.
. Am(&gt; furio-a~ente s_us_obscurosojossombreados deant1momo, B!1s lu¡osas tnmcas bordadas de grecas capricho·
sas, sus fet1ch~s de alabastro y lapizlazuli, á J11isy á Nepbi•
tys, á Sumaut1 el de lu cabeza de cinocéfalo y á llater con
su airón de plumas de avestruz.
Respetó tambifo los animales sa~rados que adornaban
las columnatas de sus palacios faraonicos sus amores formidables, sus glorias cortesanas y su m~erte tan gran•
diosa!. .....
La brocha lamió la tela dándole al momento colorido.
Después de un trabajo fatigoso y complicado terminó Silvestre el cuadro aquél.
Lo contempló un instante.
~u mirada se enturbió y llevando las manoa al rostro
demud.'ldo lloró copiosamente.
La producción le avergonzaba.
Era odiosa.
Car!1es magulladas y de amarillez ictérica, expresión
estúpida en la faz, Menos de nodriza, músculos exan•
gues y contornos acentuados con una grosería viril.
Cualquiera supondría que estudió frente á la plancha
del anfiteatro, ante el cadáver de esas impulsivas que
truecan al fin su lecho de placer por el horrendo y exclusivo de la. l\Iuerte.
Cuando se aplac', un tanto su estupor sintió que-nue
yo Lasconte -le atormentaban• las serpientes de un furor
msano, y, en un rapto de cólera bestial, se arrojó sobre
el modelo con el ímpetu de los leones del Atlas sobre lu
m,trtires cristianas.
L'.l lucha fué breve.
Las manos atenacea1on el cuello de Teresa dejandoazu•
la&lt;la huella! .....•
¡Singular fenómeno!
Frente al despojo mortal de la jo\•en comprendíó el
asesino que la inspiración bajaba á cubrirle con su velo
ingr,ívido......
Pintó de nuevo con rapidez vertiginosa y después de
muchas l11m1s de trabajo vi(i coronados sus erupe11os por
la victoria tan deseada.
•
Entonces sintió una inmenM piedad por la que fué su
víctima; compremlió que la amaba con locura pero se resignó 1t su suerte porque no ignoraba que cua~do la faipa
anuncia con su estridente claridad el. trinn fo de un artista es porque le ha matado el corazón.
N~ creaiedistioguida señora que lo que os he relatado
es simplemente una caprichosa farándula urdida en la
fantasía .
Crno B. CEllALLOII,

Febrero de OO.

DELICTA CARNIS
D• ••• "llístlcas."

Carne, caree maldita que me apartaa del ciele
carne tibia y rosada que me impeles al vicio
'
ya rasgué mis E:Rpaldas con cilicio y tlagelo '
~or vencer tue impulsos ... y es en vano! te anhelo
a pesar del flagelo y :t pesar del silicio!
Crucifico mi cuerpo con piadosos enojos
y se abmz!\ á mis p\antas Airodita la impura;
me sumer¡o en In meve; mas la tibian sus ojos·
me revue_lco en un tálamo de punzantes abroj¿s
y
labios lo iruecnn en deleyte y ventura!
Y no. encuentro refugio, fortaleza ni asilo
y en m1~ noche~ pobladas de imposibles quimeras,
J.De persigue la 11nagen de la Venus de Milo
con sus lácteos inufiones, con su rostro tranquilo
y las combas tnuofales de sus amplias caderas!

s1:~

···¡oh·,·~11~;j~~;¡~ri·~;,;;,·~r~~-~-¡;¡,·~-¡~·;~~~---······
de~roteros del justo; ya no turben con locas
avideces la cslma de mis puros afectos
ni el caliente alabastro de los senos ere'ctos,
m el marfil d~ los hombros, ni el coral de las bocas!

Damas ¡tuatemaltecas.-Niña Mar¡arlta Novella.

�l".L MUNDO

amor. Ni más ni menos que si
ün ciego escribiera de óptica;
porque Don Prudencio conocía el amor grosero y primitivo del Yiejo Testamento, el
panteísta y simbólico de los
poemas del antiguo Oriente,
el meramente sensual que pinta Longo y que cantó Lucrecio, el caballeresco y platónico de los paladines andantes,
el licencioso y pervertido del
Aretino y de Boccacio, el pastoril incoloro de Sannazaro y
La Gala/ea, el venal y cortesano que entronizaron los Rors
bones franceses y bast!f el amor
envilecido de los que hoy buscan la reputación por el esdndalo; pero todo ello fantaseado, desvirtuado por su propia
ignorancia de la realidad, por
su carencia de seutido artístico, vi~to siempre á través de
su criterio mezquino, de su falsa idea de la moral y de aquella eterna manía retórica, eterna sofocadora de la verdad
de la \·ida.
El caso fué que á fuerza de
leer y e~cribir tanto del amor,
sin disfrutarlo ni entenderlo,
con tanto trabajar, comer tan
HIDROTERAPIA Y AMOR
poco, dormir tan mal y digerir peor, comenzaron á alterársele las fnnciones todas de su organismo, hasta caer
Don Prudencio Farf¡ín la Higuera, de cincuenta y tan- enfermo, i;,ufriendo juntameBte .ven alarmante desorden,
tos años soltero, con ama de llaves setentona, bonachón inapetencias y empachos, cólicos é indigestiones, formany de mediano entendimiento, vivía enteramente cons'.1-- do todo ello un cuadro. sintomático capaz de volver loco
grado al estudio, si no con gran ~ruto, con pe~se".erancia al médico m:ls sereno. l\Iientras pudo trabajar lo lle •6 con
admirable. Era de aquellos á quienes los periódicos ca- paciencia; mas cuando t,uvo que prescindir de papelotes
lifican, si son catedráticos, de docto si senadores:deelo- y libracui;,, d.-terminó ponerse en cura.
cuentes, si publicistas de ilustres, y de eruditos cuando
Comultó primero al docter Garda, quioo tras minulea hacen académicos; pero el dictado que más le conve· cioso reconocimiento de toda su persona, le dijo lacónicanía era el de laborioso, porque si á fin de aj'io se pusiera mente:
en balanza el pan que comía y las resmas que emborro-)falas digestiones por exce~o de sedentarismo. Va•
naba, de fijo pesara más el papel que las libretas.
ya usted á &amp;úud, s y beba aquellas aguas. No hay otro
Cuando en bibliotecas y librerías solemos ver los plú- remedio.
teos como dice el gran libro de la calle de Yalverde, carTan insoportable le pareció la idea de separarse de su
gados de muchos tomos iguale.'! debidos á una sola pluma biblioteca, y st1s apuntes; de tal modo le horrorizó la
y en cuyo tejuelo se lee Fulano: Obra.~ Completas, ó ,'tfenga- perspectiva del viaje. que resolvió hablar con otro memu: Opera Omnia, nos causa maravilla que pueda un dico. Dirigif•se al docLor Gómez, el cual, luego de hacerle
hombre producir tanto, y nos decimos que para el Tosta- muchas preguntas y tentarle en muchos sitios, le habló
doy Lope, por ejemplo, debía tener el día miís de vein- así:
ticuatro horas; ó ellos por arte de magia las multiplica--Hipertrofia del hfgado. Si quiere usted conservar el
ban; mas conociendo tipos como Don Prudencio, nos pellejo, vaya usted :í. Ja Charca y beba todo lo que
convencemos de que la constancia lo vence todo, y que pueda.
cualquiera podría llegar á ser Lope y Tostado, si todo
No contento con esta opinión que también Je exigía el
consistiera en devorar vol(tmenes, tlimar apuntes, evua- apartamiento de la biblioteca, procedió Don Prudencio
cuar citas y llenar cuartillas.
á tercera consulta, dan&lt;l_o lugar á. que el doctor González
Levantábase con el sol en todo tiempo, lavábase apele dijese:
nas por no perder minuto, y sentado ante su mesa de
-Vaya usted á las aguas de Cerraja-S y tómese usted
despacho. donde se alzaba nn mediano monte de tdmos cuatro vasos al dfa.
en rústica, pasta 6. pergamino, muchos apolillados, alCreyó qne se burlaban dn él. ¿Cuál de los tres tendría
gunos malolientes y loa m,ís sin otro mérito que la rare- razón? ¿Dónde e~taría su mal? Ni asiento de colonia féza sorbía el chocolate entre dos párrafos, y aun á veces nica, ni imcripción de lápida celtíbera, ni vocablo godo
te~ía que mascarlo, porque de puro frío se le quedaba corrompido por átabes, le preocuparon tanto'como aquehecho pan de hígado. Almorzaba apoyando en la copa llos t.fes nombres; Saln,/,)8, Charcas, Cern~jr1s. Entre tanto
del agua algún catálogo, en seguida, vuelta al despacho, su mal avanzaba de manera que, imaginando su fin cerdonde nadie podía entrar sin excitar su ira; :í la horade cano, y disct1rriendo como quien era, se dijo: «Los médicomer engullía sin paladear, leyendo entre plato y pla- cos tanto sabe uno como otro ...... Veamos qué historia
to y al acostarse, colocaba en la mesilla de noche papel tiene cada uno de esos pueblos. Saludes está en el riñón
y Íápiz, por si le desvelaba la comezón de apuntar algu· del antiguo califato, y Avicena no habla de sus ao-uas.
na idea soñada. Sus paseos eran desde el bufete á la es- Poco valdrán. No voy á S 1l11des. L'.1 Charca es pueb1o de
ta-ptería y vicevert&gt;a; la calle casi no la pisaba; y la ma- orfgen latino: los romanos construían thermas; allí no
yor suma de ejercicio que hacfa era recorrer á zancadas las hay, luego no consideraron que las aguas fuesen bueun pasillo de pocos metros. Sus relaciones con el mundo nas. No voy IÍ Charca, En cuanto á Cerraja.,, esotra cosa.
exterior se reducían á escuchar los cautos cocineriles de Créese qne allí hnbo en el siglo XIII un monasterio de
la vecindad, 6 leer algún trozo roto de periódico en el jerónimos, los frailes que más se cuida.dan y mejor cocuarto más chico de la casa, y sus goces, que él llamaba
mían; viéndolo bien comerían mucho, tendrían indigespurísimos, era ver impreso su nombre en alglÍ.n boletín
académico y oírse llamar sabio benedictino por un ahijado socarrón v perdido que iba de cuando en cuando á
visitarlo olíáteando herencia, para calcular lo que Je
quedaba de vida.
Habiendo consagrado toda ella al estudio, era Don
Prudencio sapientísimo en letras sagradas y profanas, y
en cambio ignorantísimo en cuanto á la realidad y á la
vide se refiere; y como la esencia de la realidad y la vida és el amor, claro está que de esto no sabía palabra.
Pam él el amor era en parte impulso pecaminoso y en
parte elemento literario. Nunca lo consideró sino como
arma de Satanás ó pretexto para ficciones poéticas. Esto,
en cuantn 1í las causas; pues por lo que se refiere á los
efectos que el individuo puede estudiar en sí mismo, su experiencia amatoria era poca y adquirida en
malas condiciones.
El amor es escenario de ópera donde cada hombre
busca tiple para cantar su dúo: el más dichoso conquista
á la primadona; otros nacen predestinados á partiquiquinas, el mayor número no pasa. de figunmt~ y co_ristae,
en una palabra, asfcomo hay qmen no estudia, prnta 6
describe más que las últimas capas socialeF, DonPrudencio no conucía más que las últimas en~guas: el proletariado del amor. Además nunca llegó ácelebrar con mu·
'91 alguna un verdadero tratado; jamás pasó del mod11~
rit·ewti momt&gt;nt.íneo y grosero que despoetiza la pasión.
No sabía lo qne era una señora, ni vió en su vida ba¡n
fino~, ni pies bien calzados, ni oyó una frarn delicada, ni
pudo formar idea de lo que es la honesta coquetería del
pudor. ni se halló en situación de apreciar que la ,olup·
tuosida&lt;l. intelectual es cien veces más noble y deleito,a
que la de los sentidos. Pero como el hombre es un animal que se contradice, á Don Prudencio Je dió principalmente por estudiar lo que no podía comprender, y todas
sus di-&lt;qnisiciones, ensayos y memorias tenían por objeto
puntos de historia y de likr~t1:ra relacionado~ con el
0

,

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

tiones y padecerían del estómago. Hasta el siglo XI nohablan los autores de aquel manantial; la fundación del
convento es anteriór; de modo que los frailes no Jo conocían indudablemente. Sin embargo, ningún individuode la comunidad lo menc!ona: prueba evidente.de que se
re~ervabán su uso; es decir, las aguas son buenas.,,
Y determinó ir 1t Cerrajas.

···~v1~~~·~;~a.·~;;;úiiú"~i~·d1j~·~i··~éii~~-ii~i~~~~i~:
-Coma usted bien, paseee moderadamente unos días,
fortalézcase algo y luego comenzará usted á beber.
Hízolo así y en pocos días se puso como nuevo; pero
en cambio, sufrió un de~engaño tremendo, porque traaa
mucho hablar con gente del lugar, supo que ni allí ni en
treinta leguas á la rtldonda hubo nunca frailes jerónimos.
¿Poro qué iba tí hacer sino beber?
El primer vaso le puso á morir, haciéndole pasar tan
mala noche, que juró por todos los libros de su biblioteca no volverá tragar gota de aquel agua infame; y comoá la madrugada se sintiese aliviado, tornó á discurrir sobre lo del convento, pareciéndole absurdo admitir que
aquell@s indoctos patanes supieran más que los autorespor él consultados. ,.Cómo no había de existir ó haber
existido el monasterio, si lo citaba el padre maestro fray
Martín Trolero en una nota de su libro JJ,spaniarwn regio11e incognita, edicióu de Amberes, 159,5, al folio 42vuelto? En vista de lo cual, ya que la Providencia le
condujo átales parajes, resolvió aclarar la duda, averiguando si en la décimaterciacenturia hubo 6 no hubo en
Cerrajas convento de frailes jerónimos.
Comenzó, pues, á hacer excursiones, recorriendo la.
comarca en todos sentidos, visitó cuantas ruinas había
en los contornos, inspeccionó libros y registros de ::\Iunipios y parroquias, no escatimó gasto ni se perdonó fatiga
y anduvo tanto que con el mucho ejercicio le volvieron
las ganas de comer; el no trabajar le facilitó las digetiones, el cansancio le devolvió el perdido sueño, y todo
ello junto le restituyó la salud, sin que hablase segunda
vez con el médico, ni tomara un segundo sorbn de agua.
U na tarde ·que se alejó mucho del pueblo, di visó en la.
falda de un cerro dos grandes muros de granito, sobre
uno de los cuales se alzal:¡an varias piedras que á. él se le
antojaron base de torreó parte inferior de campanario.
Apretó el paso para llfgar antes que tramontara el •
sol, tocó por fin el muro, y como descubriese argollas de
hierro entre la~ junturas de los sillares, dedujo, ébrio de
gozo, que aquel fué convento, porque allí era donde se
suje~aba la cadena á que se agarraban loscriminalespersegmdos cuando se acogían tí sagrado. Di6 en seguida la
vuelta al p~red!'.&gt;~ y entonCE;s fué su desencanto; porqu&amp;
en lugar mas v1S1ble y admirablemente conservado sin
injuria del tiempo, ni cantazo de los chicos habí~ un
escudo, ilustre jerpg\ífico, en que, alternaban perros
calderos, cascos y dragoñes, admirablemente conserva:
~os.y ceñido el conjunto por inscripción con mote nobil~ano, parademos~rar que aquel no fué jamás convento,
amo morada de senores guerreros. Grande fué la desilusión del erudito, pero aún le quedaba al bueno de Don
Prudencio Farf~n la Higuera otra y más estupenda sorpresa que experimentar.
Deseoso de ver si se conservaban habitaciones en el
interior del ángulo formado por los muros, dió la vuelta.
á uno de ellos y cuando esperaba hallar vestigio de cuadra aban~onada ó señal de orat~rio derruido, contemplaron sus o¡os el cuadro más heclucero que pueden admirar
los nacidos. Restos de patio, lozas contorneadas de musgo, comizas con colgaduras de piedra arranque de una
escalera.con balau~trada gó~ica, dond~ el mármol parecía enca¡e, una est.itua medio hundida en tierra y sentados sobre la escultura rota, como la juventud y '1a muerte, una mujer y un hombre estrechamente abrazados y
hablando, á pe~ar de hallar~e solos tan baji½J, que no podía saberaerse s1 lo que el viento arrebataba de sus labios
e!-"8 rumor d~ besos ó simidode palabras. Don Prudenc10 les conoció en segm.da. Eran unos recién casados que
se ho~pedaban en su llllsma fonda: ella elegante y hermosísima; él, enamorado y ~allardo; ambos jo,•enes. El
sol parecía detenerse en la lrnea del horizonte para dorar los cabellos algo revueltosde la muchacha, y una ráfaga
de aire se había ido IIHando
lejos la sombrilla abierta, de
seda roja, que parecía una flor
descomunal nacida entre la
hierba, Ellos de nada se cuidaban.

···········································

Volvió ti ::\fadrid sin hallar
rastro del convento v sin beber las aguas; pero cu-rado. La.
misma noche de su llegada se
encontró al doctor García,
qnien al verle fuerte v de buen
color, le saludó diciéndole:
-Ya sabía yo que en Salude.,
se pondría usted como nuevo•.
Don Prudencio riéndose de
todos y aún de sí mismo dijo para sus adentros:
'
-La ·\'ida del campo, el aire puro, la comida sana, trasladar el cerebro desde el encierro del estudio á la libertad de·
la Naturaleza...... ¡esas sí que
son a:ruas minerales!
Y iuego burlándose de las
pasiones retóricas y del falso amor de los libros, se acordó
de la pareja de recién casados,
añadiendo para completar su
pensamiento:
-¡Aquello sí que era poesía!'
JACl.:STO ÜCTA\"IO PICÓN.

12

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 1897~============== = = a:E;,:;L~M~U~N-aaD~0= == = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ==3=

.

., ~\
u~

- ~7

Entre mis manos Já lira estalla;
Mas aunque lejos de tí me -,,aya,
Te dejo todo mi corazón!
Cuando mañana levante el.vuelo,
Lejoe, muv lejos me perderé ..... .
Y al contémplarte bajo otro cielo,
C'on honda angustia, con hondo duelo,
l'or tus encanto~ svspiraré.
JUAN B. DELGADfl.

(

f'lemenceau acaba de recoger en sn reciente obra •·L.a
ml\lée sociale » nn hecho dernlador, nna dolorosa p8¡nna de e1&lt;te ca;ndo fin d,, ,,ir¡lo: el Fuicidio de un niño de
doce añoe. La triete enferinedad ya mina las blancas
conciencias, las almas diáfanaF: Iª no hay niños P~ esta
etap~t'le la vida humana; la deeesptran~a enturbia los
primPros '3Ueñoe ven la amada ctimta las blondas cabezas ee mecen en ~in deseo de escaparse á la vida, en un
febril anhelo de huir mnv lejos, al viaje sombrío. al irreparable, en nna nect'eidad de reporn ete:r:no. N~1estros
niños fon viejos, nacen al 011111.do con tremta an?s, en
sus S"nrisas hay rastros de l1ígr11uas, y en rns mira~as
húmedas punza nn amargo &lt;l~sc&lt;.&gt;Dsuelo. Lescom,un.icamos por inexorahle ley hereditaria. el acerbo sufnmwnto de una sensibilidadenft&gt;rmiza. ¡Oh bellas auroras, de
serenos horizontes y límpido aznl de cielo! Ya no ilumi ·
nareís más los mrnientE&gt;s eneueños de nuestros hijos?
Una inmenFa fatiga ha agt~,ado !1uestro s!etema n~rvioso, Jo.ha depurado, y las impresiones, qmntaesen.c1adas, repercuten en nuestro organ smo con extraordinaria viveza. El golpe de rechazo hiere á los a~ados .Pe•
queñueloe, á quienes condenamos :i torturas rnexplicables á conmo~iones extrañm,. Hemos condenado á muerte á ~sos queridos sérE&gt;s, qne llevan invisible cade.na qne
los aprisiona.-Cnando el Oswaldo de les Apar1ci1o~ de
lbsen. se siente dr·primido &lt;&gt;n toda la fuerza de sn ¡uyentud, en toda Is energía de las primeras luchas, acude á I.a
cienciaqne le ,u~e: «tiene~ algo ••enwHtlit desde tu nacimiento ,, 1:&lt;~l virn~ ponzoñoso cox:re en la sangre fresca,
bajo la suave epi,Jermi~, ~alta y b.ulle en ol~a~as negras.
La vida qne dl'rrochamos con la m.Ft1stancia.hdad de ,n_n
pródigo, va acortando l:\ de estos mñ_o~ abatidos y pahdos que Fe sienten profundamente tristes, en eeta ¡zran
renovaciún de fuerza&lt;; que palpita e!l !ª natnraleza. Llevan con~igo un Jeo-ado que lo, martmza, y un día en que
las rosas h»n com~nzado ll abrirse y los alientos de la primavera e~parcen sn so pin reparador y saluda ble, el angel experimenta la nnst,tlgia ..ie las comarcas lejanas y
abandona sn lecho tibio, en donde los labios han ido á
colgar su nHo de beFos.
·
¡Ah bhmca u mita cuhierta de flores, que atravieeas la
ciudad en un vuelo rlpido! Alhl van nueetras pasadas orgías ó nuestras honrla➔ crisis. :Xo hemos rodido, no, ofrecer una vi,fa sana ,í_la nue1•a simiente, e grano brota del
surco debil v ~in fuerzas.
Pero los q·ue qnedan, ¿tendrtln las.ce1las risas, las francas, las qne Htlt'nan como chnrros de monedas de oro ca·
yendo sobre ,lnf11r:t de cristal? ¡Que rían, Señor, que dejen correr la bnl liciosa corriente de sus fre~ca!' carcajad.,s!
Y quisi/\ra. no~ arrancar tinieblas de sus almas y arrojarlas al antro de &lt;lnnd,, salieron. ¿Por qué no hem'&gt;S sido más f..-licPs p,,ra que ellM lo fneran mí1s? ¿Por qué no
hemos gozado 111:is de la existencia para que ellos sufrieran meno•?
•
Y á ca,!a nuevo am'lnecer·sondeamos la infantil cabe·
cita de onda~ tlMa,,las para de~cubrir si e~tallan dentro
de ella lo~ gfrm,•nt;&gt;s dl'l mal que padecemos, si dE&gt;trás de
la tenue chri h I qne prelnJ.ia al día se anuncian las
'violentas tormenta~ que nos conmueven. ¡Ah!· si nos
fuera dable dt&gt;fterrar la idea de aquel cerebro que vibra
suritm0de,·i-ia y al quela cnriosid&gt;1rl-la gran pérfida-se asoma por momentos~ Inmovilizar aquella con·
ciencia. s11,pen,!er aquella emotividad en un sueño de
hadas, en un sopor vago é indeciso, ¡qué ideal imposible!

No te enfrentes jam,ís a1 problema, niñq de los •
blondos cabellos, no te acerques ¡Í la esfinge que ba
desgaitado nuestras energías y debilitado nuestra
fe. Y pensamos tenerlos todavía en nuestros brazos,
arrullarlos en una caricia ¡,al ,·adora, conservarlos
en esa etapa de somnolencia inconsciimte que los
aparta de la vida.
.
Pero el niño se pone triste, ya en s~1s pupilas se
condensan las Jllgrimas y hay veleidades en su
sonrisa, y entoncE&gt;s ¡oh Dios! protestamos con~ra
esa lev de dolor por la cual se perpetúa la especie,
larva de humanidad arrojada á travJs de todos los
tiempos.
.
¡Oh, mi nií10, mi buen ni!'lo, no estés nunca triste! Que yo pueda saldar m1 an;mrga cuenta. con la
vida, pero que nopa~e nunca a tus tranqmlas n~ches, que el tnígico fantasma no cruce en tu c.'\mino que no turbe una arruga el ee-eno lago en que
na~·egas. Cuando en la noche oigo un grito tuyo
rasgando la tiniebla, siento acudir llanto :í mis ojos;
y me pregunto gné nuevo sacrificio, qué otra tortura será neceeario que padezca, para desvanecer
la visión aterradora. Sinieslr,t leyenda, eres cruel,
eres implacable: los pecados de los paires pasa~·,ín
á los hijos. Y tít, poeta, tenías razón? «Dar vida
as( ¿no es un crimen?" ¿,Somos todos culpables
de ese gran delito de perpett1ar la vida9 Y ellos,
los condenados de antemano ¿nopmlie:ancomo el
Segismundo de L&lt;i vida e-~ ~ueffo pedirnt&gt;s cuent~ de
nuestro crimen?
•
Pero ya su respiración se ha calmado, ya no oigo
el ruido de las hojas de ro~as que produce su cuerpecito al agitarse bajo las s,íbana~, ya reina una inmensa quietud en su alcoba ...... ! El nuevo día lo
sorprenderá .riendo.-RíE&gt;, ríe todavía, mi buen ángel. Aítn no vive~, puesto que atín no sufres, puesto
que al'tn no lloras.
C.rn1.os D1Az DcFóu.

,

DURANTE EL CREPUSCULO

I
Aun del alto balcón la luz discreta
En hilos de oro pálido caía,
Y aun la canción del último poeta
Temblaba en la marmórea ga1erfa.
Dudé; temí.. .... confuso y vacilante
Detuve en el umbral la incierta planta,
Y un dulce acento murmuró: «¡adelante!»
Y una voz juvenil me di¡o: «canta.»
Entonces penetré: cobarde y mudo
Olavé en el tondo del rnlón los ojos,
Y ví brillar el esmaltado escudo
Bajo un dosel de cortina¡es rojos.
II.

Y la miré...... Sobre el sitial obscuro
Lo inmaculada faz resplandecía,
Y se bañaba el tapizado muro
En la azul claridad que la envolvía.
Herrnosa aparición! ...... Doblé la frente,
Pulsé el laud y medité un momento .... . .
Y empecé á d~satar tímidamente
:Bl ala entumecida al pensamiento.
Canté: «Yo soy el nuncio do la pena;
Yengo ele las comarcas del olvido,
Y, bardo errante, mi palabra suena
Con algo de sollozo comprimido.
Señora mía, ya fragantes flores
Los caballeros á tus piés regaron;
Y a en el rojo escabel los trovadores
Par!!' verte y cantar se arrodillaron.

En -vísperas de viaje.
Cuna de Allende, tierra de amores,
Nido de ensueños, bendito hogar:
Entre mujeres, aves y flores
Deja á la alondra que sus dolores
Eche en olvido para cantar.
Eres el huerto que yo soñaba
En mis delirios locos de amor;
El mismo cielo que contemplaba,
El mismo albergue que yo buscaba
Para ocultarme con mi dolor.
Yergel risueño, m ,nsión de calma,
Oasis que en vano triste busqué:
Aquí reposa tranquila el alma..... .
¡Tú eres la sombra de aquella palma
Que en mi desierto jamáf\ hallé!
En tí residen vírgenes bellas,
Cutis de rosa, talle gentil,
Y ufanas lucen estas doncellas,
Como en el cielo lucen estrellas
Y lucen flores en el pensil.

Hizo verter tu mágica belleza
Raudales de armonía á los laudes,
Y ciñe, como el nimbo, tu cabeza
El "fulgor celestial de tus virtudes.
El áureo manto de tus hombros rueda,
En blandos pliegues por la rica falda,
Hasta el chapín, que bajo el brial de seda
Despide sus destellos de esmeralda ..... .
¡Conserve Dios tu vida y tu abolengo!
Yo me alejo de aquí.. .... noble señora;
Qne soy el nuncio del dolor y vengo
Del lejano país donde se llora!

J.Iorir debieran en el aire mudas,
Las pobres notas que mi lira arranca;
Yo sólo sé cantar amargas dudas,
Y trovas tristes á mi musca blancal. .. ···"
Después ...... colgé el laud, la ví un instante,
Holló mi planta la tupida alfombra,
Y tímido, confuso, vacilante,
Dejé el salón y me perdí en la sombra.

Lurs G,

URBl~A.

Cuando las miro desaparecen
Las tempestades de mi dolor..... .
Ora se encienden 6 palidecen:
Son sensitivas que se estremecen
A la primera frase de amor.
¿Y las esposas? ......... ¡Qué gran fortuna
Guardan los hombres en el hogar!
En esas tíbias noches de ¡una,
Yo las he visto junto á la cuna
Durmiendo al niño con un cantar.
Eden florido: no bien asoma
Por el Oriente vivo arrebol,
La madreselva te da eu arnma,
Te arrulla el canto ,de la paloma,
Te incensa el aire, te be~a el sol.
Y así despiertas, después te aliñas,
De nubes de oro formas tu chal;
Y de Guadiana por las campiñas,
A cortar flores lle,,a á las niñas
No sé qué genio prima~eral.

.

·······························································

······ ..... ······················ ·················· ············
Adiós ...... me alejo y el labio calla,
Tiemblan las notas de mi canción,

Mártir en lo pasado, ya inclemente
aspira á ser verdugo én lo presente.
*:...~*

•

¡Falsa! Al hablarme, una hilación extraiia
me trae á la memoria
que á mí solo me engaña
cuando me dice la verdad, la historia.

*.,.
*
Tal vez hallar consiga
1 mis grandes errores un consuelo,
viendo que, á veces, por bJndad del cielo,
el rayo que va i.l. un rey, da en una hormigi.

........

¿Es sueño, 6 realidad, lo que he vivido
No lo sé; pues, yo q11e hablo, no estoy cierto,
si al juzgarme despierto, estoy dormido,
ó al creerme dormido estoy despierto.
C..urPOs\)IOJ!.

�- - -=-= = -

DOMINGO

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 181n

= = ===========-==~-====--'---

rapidez del sueño. Hnbríamo,; andado veinte millas cuando, naturalmente,
el tren descarriló, de,boc.índose hasta irá hun&lt;lir"e en la arena de un vallecilio árido en cuyo centro
espejeaban aguas fofect11s
y pe~a&lt;la~: una e~pecie de
mar muerto oliente á petroleo. Dirán ustedes que
. cómo pude darme cuenta
de la topograíin del terreno HUpucsta una catástrofe, y les responderé que yo
gozaba de inmunidad merced á un paet• firmado por
Sa~n:b.
Con prontitud salté á tierra, y apenas afirmado en
ella, me ví rodeado de un
inmen~o grupo de ciudadanos &lt;le sombreros de petate y ciudadana&gt;' de rebozo de hilaza, que esperaban la lll'gada del •Donat.o
liuerra,• tripulado por un
Ci1rón de agua dulce, para
que loR transport.'\Sen á la
ribera opue~ta: eran las
EL DA:o;TE E:-;' ~IEXICO.-El dcscnrrilamlento hahltual del Interoceánico.
víctimas de Temamatla, é
impacientes
por
la
tardanza
del
vapor, se dehquitaban
EL DANTE EN MEXICO
diciendo pestes de México.
-Figúrese usted, iwñor Cumplido-que hacE: meses y
meFes que ebtaruos aquí, condenados á no pasar el lago
VIAJE DE UN REPORTER.
hasta que la cmpn'"ª del Interoceánico indemenice á
nue~tro:; deudos...... (',-0mo esto no habrá de sucedr por·
( CO:S'TIXt:.\
quu la~ pierna:,;, brazos y demás adminículos do nue~-iras
plebeyas humanidades no se cotizan á precio alguno;
Ya era tiempo de continuar mi explo~ación. ~i quería dc~esperados, hicimos ayer una mani(e~tación á Satanús,
,ue mis notas fuei;en completas. Las reg1011e~ mfcrnall·il el cual, compadPcido al fin, nos penmtió que nos embar110n vastas: ~anta Teresa, en uno dl' sus l'xtas1s co11s11l'tu·
cásemos en d ,,Donato,,, pero estamos tan de malas, que
dinarios vió c ,er al infierno tantos r(·probos, quP, ni
aun no llega. Como en este país no se tiene noción ele lo
volver e'n ~í, m,• admiré-dice,-de que aun quedasen
que vale l'l til•mpo ..... .
hombres en el mundo. Ya EL' comprendl'rá pue8, que es•
te·cuarto seno de las ánimas, no l'B una casa de vecind_ad
'1e México. Los departa111entes•d1· hombres est11n en lll·
mensa mayoría respecto &lt;le los de mujeres. Esta, al pare·
ccr anomalía me la l'Xplicó un diablo oficio¡;o, corpulento, ventrudo~• muy seml'jante en lo achocolatado )'.. simpático, á &lt;,abriel Villa!1Uevn: Los hombre~, me_d1¡0, se
pierden habitual y contmnadamente por las mu¡ere~, y
ellas se pierden ...... cuando quieren y, sobre todo, cuando han echado dl' cabeza á dil•z varoncitos por lo menoR.
-Pcro,-obsl·rvé-¿uEted no ha léído las redondillas de
Sor ,Juana?:

DOMINGO

21

125

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 1897

didos de grúas hincadas en la roca y c:isi á flor de agua,
estaban varios individuos haciendo visajes y contorsiones para e1:,quivar el ataque de lo~ mgrl's mon!&lt;tn,0R0!I,
•Lle~o de curiosidad que me hizo olvidar mi• su8to, pregunté á un peladillo de los de Tt&gt;111amatla que estaba cerca de mí: ¿Sabe usted qué ~ignificacso?
-Son ,-otos, me conteH,6 desd!'ilo~amente.
-¿Pero qué cla~i¡ de rotos?
.
.
-Reportera, mi Jefe, y están camelados á todas horas
por los '1'(19ru.
•
-Pero y lo;; vagres.
-Son lo¡¡ noticiones que le dieron al público......
-¡Ajá!
-Mbté: ese que se retuerce ahí fu(, el que inventó un
brínd.i;; precidencial con m"tivo de una convivialidá diplomática.
-Ese otro del pantaloncito rabón, dió crónica del baile de )linería la vf~ pera de que em ()('Zara.
-Hombre, ¿y cómo'!
-Pos dicen que viú el adorno de Bejarano..... .
-De 'Minería, dir.í. uRted ...... ..
-E~o es, de Minería, y picli5 lbta de invitaciones. A~.
pudo de~cribir el :&lt;alón, mencionar invitado•, que alfit.
no fueron-algunos por no ga8tar los quinientos del
ve~tido de ~u mujer-y lo dcm¡\s se lo imaginó ..... .
-:'.lle gu~ta el procedimiento.
4
-Dicen que así se u~a hoy pala oportunid,í.
-Es una oportunidad laudable.
-¿Y es&lt;· calvo de bigote de alero que guiña el_ojo?
-:::ie llamó Don :'.llodesto Costa, y no etitli aqu1 por reporter mentiroso, sino pqr calumniador.
-Explíquese usted.
-Yo nada sé; pero me&lt;licenque calumniaba á la antigüedad; fué esculcadorde biblioteca~ y les colgaba á
los reyes, á los santos, á los héroes y á_la gepte antigua
en general, uno~ milagros que daba miedo ..•...
-Si, ya me acuerdo ......
Loi, desgmciado, en tanto se debatían presas de paTor
frente :í las fauces de los monstruo8.
lle aquí lo que cuesta lo sensacional, dije- pero en
fin, eso es lo que el público quiere...... l'eor para el público y peor para lo:: reportan!
El peladillo me miró con zocarronería y soltó á modo
de comentario;
·
-~li jefe, si el piíblico
Rrmos nom:ls nosotros, estú bien dicho, pero Pi son
también uswdes lo!' rows,
¿por qué no !'C civilizan?
( Cor,timurrá.)

..

l •

l'n literato que entra
en la política, es como un
~ibarita emmndo en una
fonda china.

Hombres necio, que a~usnls

El mejor crítico musical pería un hombre com·
pletamente sordó.

A la mujer Hfo, ra:ún!

-¡Qué bien ee conoce qmi es u~kd mexicano por lo ·
lírico y verserol Lo~ hombres El'rán necios, no me opongo· lo traen de abol1•ngo; pero las mujl'res no til•nen disc1,1lpa. Qtw, ¿no clama al l'ielo esa legión de emple_ados
cuvas hijas les convierten el suddo en telas que lucir en
Pláteros? ;.Esos míseros oficialeH que uean uu uni,forme
roto para que sus conyugcs H' uniformen eegun las
prescripciones de la andante cul'l!ik·ría? ¿Que no le dan á
vsted lástima eso!!' maridos ricos, viejo8 (• insensatos, esos
maridos in paliibui&lt;, que pagan á peso de oro la ridícula
vanidad de unir sus e ntusiasmos s1•niles, manidos y averiados, á la casquivana juwntud de uua p~eudo-bonita?
¡Ay amigo-y el diablo hacía tambor en su vientre con
los dedos:-1,.se :'.\léxico l'Stá peor que Dinamarka en tiempo de Hamletl
Y á fe que tenía razón. :'.\las por lo mismo que la tenía,
tocábame apn•surar mi expedición para conocer todas
las regiones donde los hombres pagan el cuarto de hora
que las mujerl·S les llevan de ventaja.
•
Dispúeeme, pues, á partir. El Interoceánico 6 /,flT&lt;&gt;Nl,-ril terror pasaba cada cinco minutos por la estación más
próxima, con el fin de que los que quisieran suicidarse
lo hicieran á horas fijas y tomé un carro de primera.
Pronto el gran dragón de hierro partió, agitando al
aire su cimera griRacea, y la.~ hurañas per:&lt;pecti vas de un
camino erizado de rocas, desfilaron ante mi vista con la

21

ne aquí á eincur.nta
anos-si sigue el sistema
de ducación á la moderna-son los hijos los que
reprenderán á los padree
y los que los pondrán á.
pan y agua.
Co),HE KOSTIA.

La familia no es solamente para comer junM&gt;B.
IJOUJSOD.

w

EL DAXTE E..'- )!ExtCO.-El suplido de los report.crs mentiroso.~.

-Hija es usted más bachillera de lo que parece ........ .
-Cla~, como que nací de buena enea. :'.\Ii padre fué1•
diputado, pero como tuvo que dejar la cur~l en un
periodo en que entró Íl la cámara toda una fam1ha de ?t~éxico, fuimos descendiendo la e6cala social, y aquíme tiene usted ..... .
Un agudo pitazo del Danato, que por fin llegaba, la
interrumpió:
Fué de verse entonces el
alboroto y la zambra de
aquella gente. l'or fin iban
á pasar el charco, y en nn
vapor nuevecito .....
Como pude, me embarqué á travrs de aquel maremagnum de zarapes y
enaguas de estampado y
busqué un rincún donde
echar un tabaco y estar á
Pah--o de la charla general.
Quiso mi buena .fortuna
que Jo encontrara, pero
apenas 1mboreaba las de-.
licia8 de mi instalación
cuando: ;cataplmn! ...... El
buque diú con una draga y
empezó á tragar. líquido
por una abertura. de proa,
enorme.
Cuando volví en míque tam birn los reporters
· !.'edesmavan-estaba tendido, cúan largo era, la
borde de un río, en el cual
nadaban rngres enormes,
i nvero,ímiles. En la ribera
opuesta que formaba una
especie de cantil, suspenEL DA.',T e: E.,; ME.XICO.-Caron conduce l. las vtctlmas de Tcmamatla,

EL PADRE-NUESTRO DEL DANTE

Canto XI del Purgatorio.

•Padre nuestro que te hallas en el cielo
No circunscrito, pues tu amor benino
En lo infinito 1:Je difunde al suelo.

~

-

·_re
.

.\

q

;.:_·

i ·_

_-_

-~ .

. •E.~ta última plegaria, padre amado,
l\o es por no~otros; son nuestros clamores
Por los que ali.len el mnndo se han quedado.•

..

...

"·

-·-~€:~~f~ ~-

•Tu voluntad que el sacrificio enciende
Y tus ángele~ cantan en su Jlo!JQn1111,
Se haga en la tierra que tu amor comprende.

«Xuestra Tirtud que debil ee abandona,
Del amigo güarda y del p&lt;.,cado,
• Y líbranos del mal. que nos baldona.

,

----~.. -..... ·;.;.,...,

«Yenga en paz el tu reino de ventura,
Porque ei de tu seno no desciende,
No alcnnzan:mes solos tanta altura.

"y así cual perdonamos de concierto
Recíprocos agravios, tú perdona
Las culpas del humano desacierto.

-/'

',i!.. "-

«Sea alabado tu poder divino
Y tu nombre, por toda criatura1
Que grata te tributa incienso dmo.

«Danos del pan ]agracia cotidiana,
Porque sin ella en árido desierto
:'.\Iarcba hacia atrasuquel que má.s se afana.

, ./

IIILD~~--No-oela por Gauaara ae ~ind.
•
l~l Ca;tillo de Cbnrlottemburgo esU. pintore:;carnl'nte
~ituauo entr&lt;! lo.1&lt; la6 o~ \\'ettern y lloren, sobre una emi'ilencia cubierta de espeso bosque, al pié de la cual serpentea el l\lotal:i. ü-te riachuelo, que une á los dos lagos,
y ten&lt;lrú :1 lo sumo tres ó cuatro kilúmetros de longitud,
:;e desliza :i. tr.ivé,; de una de las.más bellas comarcas de
la ~necia. Sas aguas son limpias y claras como cri!'tal de
,roca, y su corriente, en la apariencia tranquila, inspira

la ,eguridad y In confianza. Pero eBta calma e.• en reali- recodoe. Xo puetle formarse una idea contemplándolo á
dad engaiiadora, pues si bien la navegaci(m á remo es dbtanc,a, del ímpetu y violencia de estas trasparente:;
allí practicable, nadie puede, .s in embargo, aycnturarse aguas, mo,rada favorita del salmón, y admira ver los essip. tener gran experiencia y conocimiento de lo,; nume- fueno8 musculares que el pescador tiene qne de~plcJar
ro~os escollos, rápidas y remolinos ele ésta falaz:corrrien- ¡,ara cortar esta ma~a líquida.
A su salida de Wettern se ve obstrniuo el ~río por la
te, cuyo encanto y hermosura ~on tales, que se siente un
deEeo casi irre,;ilitible de explorar en canoa su~ ondula- compuerta de un molh10 y por rápido" que hacen la naciones caprichosa~ Y. costear sus pintorescos y sombríos vegación imposible en este parajl}; pero un poco más

�126

abajo puede intentarse eu navegación en lae condiciones
indicadas, y así continúa hasta el lago Boren donde ee
precipita, disminuyendo su empuje á causa del ensanchamiento. Su punto de reunión con el pequeño lago ee
oculta á la vieta de los bejucos, á través de loe cuales se
filtra con un ligero susnl'J'Q.
En la época á que se refiere mi relato, el río, que al~za eu mayor anchura frente al castillo de Charlottemburgo, tenía en leyenda, la cnal se.perdía, como todae, en
la noche de loe tiempos.
Había, j08tamente enel centro de la corriente un escollo de forma circular al cual era puntos meno que imposible aproximarse, debido á la violencia de las aguae.
Producíanse állí remolinos tan extraftoe, y saltos tan desordenados que parecían ocasionados por la acción de algún fuego eubterraneo que hubiera puesto el líquido elemento en ebullición, más bien que por la conftgunción
submarina de los arrecües. Se podía percibir claramente
desde la escarpada cima de la montalla que en el centro
• mismo de este hervidero había un pequello espacio, como de dos metros de superficie apeD&amp;II, en donde el agua
se mantenía tan tranquila que parecía un espejito colocado en medio de una caldera hirviente.
Po; eso se designaba este eitio con el nombre de «La
Oaldera,, y la tradición pretendía qre en el tiempo en
que los rios tenían 11us hadaa, el Motala albergaba una de
admirable belleza, naturalmente, pero caprichosa y porfiada como los aguas que gobernaba. Había elegido el sitio que acabo de describir para su gabinete de toiktt.e; asilo impenetrable donde nadi_!! podía sorprenderla. La linda hada había acabado por.desaparecer como lo hacen,
:ay! todaslashadae. y todas loe leyendae, ahuyentada
por el diecorJante silbido de las fábricas movidas por vapor, que vienen, establecerse ,cortadiatancia, trayendo
consigo el ruido y el movimiento en una comarca hasta
entonces tranquila y apacible. Sin embargo, el antiguo
boudoir de la hada eicistia, lo mismo que ella lo había dejado. El peqnello espacio de agua, con su superficie clara
y tranaparente, era el espejo donde se contemplaba en
-Otro tiempo, y allí estaba siempre, intacto y cintilando ,
loe rayos del sol.
Loa ancianos del logar record¡lban perfectamente habar :visto á la hora del creptisculo, en las hermoaaa tardee de verano la preciosa aparición, sentada sobre una
roca en el centro de la Caldera, peinando su larga cabellera y contemplando BU imagen retratada en la onda
cristalina, como la Soreley q la balada alemana. Aseguraban que aun podía verse el rostro de la linda hada, animado y sonriente en el fondo de su estanque, donde pa- ·
recia estar indeleblemente iinpreao, reposando allí como
en un marco argentado, al abrigo de la mirada sacrílega
de los hombree, protegida en el fondo de aquellas aguas
- bulliciosas; rodeada de aquellas inaccesibles rocas que
la protegían con sus agudas aristas.
.
Llegar hasta el centro del arracife era, segun se decía
nnaempreea di1lcil y peligrosa, sin ser imposible. Existe
en efecto cierto sitio por donde podía hacerse penetrar
una pequella embarcación tripnlada por una 1;10la pereons, y una vez traspuesto este paso dificil, se llegaba con
relativa facilidad , la piedr.1 que la leyenda titulaba
~ taburtü de la hada», al pie del cual 88 encontraba el
espejo. No obstante esto, aun para el remador m'8 diestro y conocedor de los obstáculos del escollo, la menor
vacilación, el más ligero descuido podían ser fatale2. Si
el frágil esquife se desviaba tan sólo una pulgada de la
línea que debía seguir, era envuelto por una especie de
ciclón snbterraneo que lo hacía girar tan n•pentinamente
como una peonza durante un segundo, para sepultarlo
deepuee en el hondo abismo, apareciendo al cabo de ocho
ó diez días loe restos de la emblt"cación y del atrevido navegante, que flotaban, merced de la corriente ó yuradoe
entre las cañas del Boren.
Como podrá suponerse, esta hazana no ecdncia por cierto , ninguno; sin embargo la tradición del país mencionaba los nomores de algunos audaces que la habían efec•
tn'ldo, 11 M• cnn buen éxito, y otros que habían perecido
"" BU tt,mel"l\ria empresa; y aunque todas estas relaciones eran consideradas tan e6lo como legendarias, lo cierto era que desde hacia muchos anos nadie había intentado repetir una proeza ~n inútil como peligr~sa.
El castillo y la poeeción de Cbarlottenburgo eran propiedad por aquel tiempo, del barón Hammarbielm quien
la habitaba en col'flpañía de su única hija Ililda. Hacía
bastantes aiic,s que bab::: q·1r d::&lt;10 yindn, y 'l"frín en el

DOMINGO

EL MUNDO

retiro y en el aielamiento. Se le tenía por un hombre de
carácter duro y violento, por lo demás poco se hablaba
de~!,
Tales eran loe informes generales que yo pude obtener
acerca de esta región que me era conocida desde
hacía mucho tiempo, , cansa de loe relatos que 83bre
ella se habían compuesto , cansa de sus sitios pintorescos y románticos, y por eso formé el proyecto de visitarla y estudiarla , fondo durante el verano.
Así pues en la primera quincena de Junio, provisto de
buena éantidad de telae y coloree, desembarqué c-&gt;n mi
hijo Raul, recientemente llegado de Düsseldorf, donde
había e;;tudiado la pintura, en la pequella ciudad de Motala situada ai' la desembocadura del río, cerca del lago
Wetem.
Casado desde muy temprana edad, y á consecuencia do
una calaverada de aquellas que únicamente se hacen en la
primera juventud, con una mujer que solo me había cautivado por eu belleza corporal, pronto llegó el día en que
lamenté amargamente mi elección, y sobre todo la precipitación con que obré en acto tan trascendental; el nacimiento de un primer hijo, al cabo de un ano, costó
la vida , la madre y con la viudez recobré la libertad.
Aunque e6lo tenía veintiseis alloe, había ya esperimentade tantos sinsabores durante mi vida matrimonial, que
esto me hizo formar la inquebrantable resolución de no
casarme por segunda vez, en cuyo propósito he permane•
cido firme po(completo. En consecuencia, todas mis afecciones las concentré en este hijo único.
._.En la ~_poca en que se desarrollan loe sucesos que voy
, referir, era yo joven aún y como R1ul, de veintiun
alios, estaba demasiado crecido en proporción de su
edad, se nos hubiera podido tomar por dos· camaradae,
que por padre é hijo.
Encontrándome por primera vez en ese país, convenimos en consagrar los dos primeros diae , recorrerlo ,
pie, con el objeto de estuiiarlo antes de ponernos , trabajar.
- A tout ,eigneur, tout honntur. Nuestra primera idea, al dia
eigoiente de nuestra llegada fné el irá visitar la «Caldera,,,
cuya historia había yo referido á R1ul, tal como acabo
de relatarla.
Nos impresionó sobre manera la hermosura del paisaje
y la rareza del fenómeno. A nuestros piés una superficie
de agua cristalina que cintilaba iluminada por el sol, como una gasa de plata, agitándose en toda su extensión;
tan nuiforme era el movimiento del agua en eat.e lugar.
En el centro de este campo perfectamente unido, elev,baee algo como una marmita cuyos bordes se hubieran
mellado, y cuyos flancos obscuros se distinguieran apenas
á travee de loe millones de burbujas que formaba el agua
que le rodeaba.
En la misma linea, sobre la orilla opnestaerguíRBe altivo sobre la colina el castillo de Charlo,temburg cuyas
torree se destacaban en toques claros sobre la espesura
del follage sombrío que lo circundaba.
Raul estaba 11obrecogido de admiración, y sólo pensaba
en el modo de reproducir fielmente sobre la tela esta grandiosa escena.
Descendimos bien pronto por. la pendiente escarpada
y cubierta de maleza, , fin de examinar el fenómeno algo
más cerca y darnos cuenta de la perspectiva que ofrecía
el paisaje al nivel del río.
La vegetación en este valle es extraordinariamente exhnberante para nn país tan septentrional como la Suecia,
y en tal abundancia q ne hacía dificil el acceso de la riben.
Lleg ,mos, sin emb1r~o. á la orilla del agua en un momento, conversando y bromeando, como se hace cuando
es uno joven, sin cuidados por el porvenir y crey{-ndo5e
solo en un bosque.
Grande fné nuestra admiración ni encontrarnos de s:íbito, al desembocar de un grnpo di} sauc\ld que baiiabnn
sus raíces en el río, frente á frente y tan cerca que hnbié•
ramos podido tocarloc1m la mann, en un hondo botecit-1
guiado por nna joven :í q•lien nuestra aparición repenti•
na no pareciú sorprender en mayor grado, y aquien sin
duda había anunciado nuestra llrg:vla el ruido de nnestros pasos y el animadodiálogoqueso,tcní:11nosen el camino. Probab'.ementt&gt; la habianws sorprendi,lu mientra~
se ocupaba en copiar de la naturalez:1, por que estaba precisamente acabando de colocar en su b:irco, un caballete
y otros varios utensilios de pintor.
Flalu-lamM y balb·1~Pa~0s algnnas escusas á las cuales

21

DE FEBRERO DE 1807

DOMINGO

respondió sólo con un ligero movimiento de cabeza, si..
volverse, y aun sin dignarse honrarnos con una mirada.
Luego que terminó sus preparativos, con toda calma asi~
sue remos y nos indicó por medio de un ademán altivo éimperioeo, pero tan expreei vo, que era imposible dejarde interpretarlo en en verdadero sentido, la cadena quesujetaba su embarcación al trunco de un sauce.
Obedeciendo á esta orden muda, me apresuré á desenganchar la marra, lanzándola sobre el banco, hecho lo
cual, impulsé suavemente la barquilla para ponerla á flote. Una sonrisa casi imperceptible fué mi recompensa;:
después la linda batel~ra cuyo roetróestaba vuelto de lleno hacia nosotros, 118 alejó apoy,ndose muellemente sobre eus dos remos.
Dirigía su embarcación con una gracia y una perfección notaMe, y el movimiento cadencioso y regular del remo hacía poner de relieve en admirable talle, flexible y
esbelto así como las bellas proporciones de en busto. Nada de apresuramiento, nada de inquietud en los movimientos que indicara la joven colegiala, gazmona y torpe.
sorprendida y huyendo sin saber porqu~. Al contrario,
nos miraba cara , cara con esa mirada franca y discretamente interrogadora de la mnjerde mundo, quien nnea-- ·
tro continent.e un tanto cuanto encoiido proluJia su piz•
ca de ironía.
Sin duda estaba habituada á navegar en estas agn&amp;&amp;
pues se dirigía en línea recta hacia L, C.ddera, sin vol verpara nada la cabeza y sin permitir que la corriente desviara una sola línea en embarcación; r.Jdeó el escollo y
la lanzó rápidamente en dirección de la orilla opuesta
donde la vimos abordará un peq11ei!.o deeembarcaden&gt;
formado con planchas de madera; dejó eu b.&gt;te y desapareció por la pendiente boscosa que conduce al castillo.
Pudimos eegair con la vista aún, dnrante un minuto, Iu
ondnlaciones de en ropaje blanco que aparecía y desaparecía alternativamente , través de loe arboles.
S.&gt;lo haetaentoncea recobramos el uso de la palabra,
volví la vista hacia Raul y vi que parecía despertar de un,
suello.
-¡Qué encantadora aparición! excll;.mj. Sin duda e&amp;
una de las damas del castillo, pero, si yo estuviera dotado de una imagin¡ción romintica, haría dJ ella la hada
moderna de este río; casi, casi la veo penetrar en la Caldera. ¿Td fijaste en sus ojos Ranl? Q:i~ extr.&amp;lio color t i~
nen, exactamente el matiz verlosode estas honda~ p!rB.da~ y de una expresión tan singular. Todo el ra"sto del •
día me pareció que Ranl estaba m'8 sombrío y preocupado de lo que yo hubiera querido verlo. Exploramos las
orillas del río hasta el lago Borea, lo que nos entretuvo
por todo el día y e61o ya muy entrada la noche, fatigadoa
pero encantados con las bellísimas perspectivas del paisaje que teníamos en la imaginación y que nos proponlamos reproducir en nuestra cartera, bullQ&amp;mOB el abrigo.
Habíamos convenido en principiar 1118 operaciones al
día siguiente con un estudio de la Caldera tomado desde
el puesto en que la habíamos contemplado por la vez primera. Nos dirigimos, pues, con nuestros avíos.
Después de unos inetant.ee de trabajo, Raul, que estab3,-.
pensativo, me dijo:
-¿No convendría que fueramos, hacer una visita
castillo, aun cuando no fuese más que para presentar
nuestras excnaas , la sei'lorita , quien perturbamos ayer't"
Eetáhamoa en sus posesiones y por consecuencia, somos
verdaderamente unos intrusos en 808 dominios.
Esto era el principio de lo que yo temía. Conocía bienla naturaleza impresionable y el caracter apasionado deRaul. Tenía el culto delo bello y el gueto de lo rom:lntico. Yo presentía que si él volvía á verá esta mujer-se enamoraría perclida111ento de ell 1; lo había leido en sn mira&lt;la, pero ni mi81llO tiempo pr,jveía que este amor no s:ilo
~ería una intcrrupciún puasus estudios, sino que lo haría ,!~agracia l •&gt;, cumo no lograra sustraerse con tiempo á

al

i;u rnflujo.

-Haul, ledij_e, ayer despu.!e de la cena, cuando subiste á acostarte y yo me disponía á seguirte, el anciano propietario de nuestro hotel me invit,, á fumar un cigurr.:i
en la terrasa. Nos pu~imos 1í platicar indidtintamente, y
de asunto en asunto, al l!Pg:1r 11! modo con el cual cumpliamos nue~tr.&gt; &lt;lía, 1ne \'Íllo la iuea de interrogarle acerca del lur:,n t.lu ll.unmarhiehm y su familia.,
Bien, seiior, me dijo, sabr.i u,teu que la baronesa.
muerta hace 20 años
veinticinco menor que su muido. Era una mujer de admirable belleza, algo altiva, como conviene á una castellana. Montaba perfectamente á.

era

21

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 1897

caballo y tenía pasión por la naturaleza y los ejercicios al
aire libre, en loe cuales sobresalía. Inmediatamente después de su matrimonio, que se efectuó en el estranjero,
·el barón y su esposa fijaron eu residencia en Charlottemburgo. Durante los dos primeros allos de su vida conyugal todo fné á maravilla y la j1&gt;ven baronesa parecía ser
relativamente dichosa. Pero ¿conocía ella loe antecedentes de su marido, al consentir en unirse , él? todo indica que no. Como lo había conocido en el extranjero,
fné cosa facil ocultarle que era viudo y que en primera
mujer había desaparecido de un modo tan extrano como
misterioso.
·
Esta infortunada joven (hablo de la tilt.ima) me scuertlo perfectamente de ella, continuó el duello del hotel pa·
u.ndo su mano por la frente, porque en aquel tiempo ha·
bitaba yo en el caetillo, donde deeempellaba las funciones de mayordomo loe días de recepcion, era sonámbula,
y muchos la vieron, como yo, pasearse cubierta de un
blanco peinador, por la orilla del río durante las noches
de estío. Cierto día se comprobó que había salido de ene
aposentos dnrante la noche y que no había vuelto. Se le
bnecó por todas partee: en el bosque, , lo largo de la co- •
rriente, y después se notó que el pequello bot.e en el cual
acostumbraba la baronesa coáear los bordee, faltaba
igualme:ite. Se continuaron las peeqniaaa hasta el lago
Boren y se encontró enredados en las callas parte de loa
reetoe de la embarcación. Ya no podía haber duda sobre
la suerte de la deagnciada mujer; era evidente que se
embarcó en un aooeao de sonambulismo, y habiéndose
acercado demasiado al escollo, había encontrado alU la
muerte.
El pesar del barón fué ruidoso, pero nadie lo creyó sincero, todos sabían que estaba sujeto, ataques de una ea•
pecie de demencia hereditaria, tanto mú peligrosa,
cuanto que eabía ocultarlos con simbólica aetncia 4 todos,
menos , su víctima. Nadie le había visto nunca q ne maltratara á su mujer, nadie le había oido proferir amena,ae ó injurias, y, sin embargo, eabíaee que le amargaba
la vida con ana malos tratamientóll y ene brutalidades.
•El río uo devolvió jamás el cadaver. En cuanto , loa
restos de la.barca, puedo hablar deelloe con conocimiento de csusa, porqne ful uno de loe que loe recogieron: no
ofrecían •n nada el aspecto de objetos d9 nallfragio que
han estado hundidos en las profundidades del escollo.
Por otra parte, hay un hecho bien comprobado, y es
que la CAidera nunca devuelve antes del enarto día los
cuerpos que en ella caen, y aquellos de que nos ocupamos
ftleron hallados en la maflan.a misma qne siguió , la noche de la caUstrore. El barón ordenó que inmediatament.e loe quemaran, pre'8:xtando que verlos le hacía
daiio. Nótese además, que loe oadáveree siempre 118 han
encontrado, más ó menos tarde, en el río ó en el lago.
Así, pues, el caso de la baronesa sería tinico en la hl,toria del fenómeno natural de nuestro vall~
En aquella época, eegtin contaban en la comarca, el islote que formaba la C.ldera estaba en comnnicación directa con el castillo por medio de un subterráneo qne paaaba por d1:1bajo del lecho del río, y cuya entrada estaba
ea det.erminado sitio simulado con moataflas de espinas y zarzales, que ahora colmaban las zanjas. Dicho
subterráneo miaterioeo terminaba en una especie de bó·
veda arruina-ta á medias, la cual estaba inmedlatament.e
debajo de la C.&amp;ldera.
«Como este hecho se mencionó en las diligencias jndicialee, se mandaron hacer pesquisas por loe alrededores del
río, con objeto de establecer el mayor ó menor fundamento de aquellos rumores y con 11 débil esperanza de
tener algún medio que permitiese , la jueticia establecer
de una manera cierta la canea de la desaparición de la
baronesa.
.
•Ahora bien, la nochemiamaqueprecedióaldía seiialado para el exámen de aquellos sitios, prodújose un derrumbe súbito debajo del lecho del río, entre la Caldera
y la ribera del castillo.
"El único testigo que pudo dar algtin dato sobre este suceso era un campesino viejo llamado Svensson, que habitaba en una chozita en la ribera opuesta. Sta lo que fuere, á la mai!.ana siguiente, notábaee muy bien una depresión en el lecho del río.
uL'ls pcsqui~as produjeron, en efecto, el descubrimiento del orificio del subterráneo en loe fosos del castillo, y
hasta pudieron penJtrar y seguir avanzando hasta cierta
distancia. Después el paeo quedó de repente completamente obEtruido por la tierra del reciente derrumbe y se

127

•

hizo imposible seguir adelante. Entoces se abandonaron templar mejor eu tela, en la cual apenas había intentado
las averiguaciones, y la desaparición de la baronesa se un bosquejo general.
registró como muerte accidental. El barón salió para el
-Todo es muy interesante, me contestó; pero nada
extranjero y no se le volvió á ver sino al cabo de diez veo en ello que pueda estorbarnos cumplir con un deber
allos, cuando trajo á su nueva esposa.
de co rteeía hácia la señorita Hammarhielm. Me parece
•A poco de su llegada á Charlottenborg, la nueva cas- que le somos deudores de esta atención.
tellana mostró viva curiosidad hacia el fenómeno natu-Muchacho querido, repuse, eetáe en libertad para
ral que se verificaba en los dominios de su marido. In- hacer lo que quieras en este particular; te he referido senquirió todae las particularidades legendarias y reales que cillamente la historia de nuestro huésped para ponerte
se relacionaban con el fenómeno, se informó del nombre en guardia contra loe riesgos que ee te esperan ei pereiede algunos atrevidos , quienes el rumor ptiblico designa- t.es en querer conocer á una persona, en cuya familia
ba por hab:ir penetrado en la Caldera y por haber vuelto
hay evidentemente nna especie de locura ó de monoma, subir vivos ó en el estado de cadliveree, é hizo que le nía, que quid sea hereditaria. Sé lo que vas á contestarexplicaran la disposición exacta de lae rocas y las manio- me: que no te enamoras con tanta facilidad. Está muy
bras que tenían que ejecutarse para salir , buen paraje.
bien; muy posible ea que yo exagere loe atractivos que
•Cierto día, ~prov,chando la ausencia de su marido, esa doncella puede ejercer en lo euceei vo en tu corazón.
se embarcó ella en en pequeno yole, remó en derechura Lo que yo quiero tinicamente, es recordarte que hemos
al escollo, penetró en él, sujetó su barca al Taburete de venido aquí , trabajar y estudiar. Tienes un cor:azón
la hada y se inclinó ávidamente sobre el espejo de lae tierno y dado nn tanto al romanticismo; eres nn entuaguas. Nadie la vió llevar á cabo aquel audaz capricho, siasta y un artista. Desconfío de tus sentimientos y de
, excepción del viejo Svensson que la siguió con la vista tus impresiones. Como acabas de oírlo, la locura heredidesde su caballa, de tal manera estupefacto por el miedo, taria reina en esa familia, y lo que acabamos de saber de sn
que no pudo articular palabra ni hacer un sólo adem,n pasado, no uie da gana de conocerla con más intimidad:
para a,raer la atención de su mujer, ocupada en esos mo- Creéme, no tratemos de cultivar las relaciones que ayer
mentos en la cocina.
contragimos por una mera casualidad. Por lo que , mí
•-De repente, refirió el campesino, vi que la baronesa respecta, te lo declaro de una vez: ir'8 solo al cast.illo.
se echaba para atrás con un ademán de indecible horror, De ninguna manera quiero perder el tiempo en hacer vien seguida volvió, contemplar el espejo, inclinlindose sitas. Adem'8, la joven, como acabas de oírlo, ea orgullo•hasta donde le fué posible, como para penetrar mejor el sa y altanera, por lo que es m'8 que probable que se tenmisterio. Al cabo de un rato, vol vio, subir, en barca. ga por oriunda de una estirpe social superior , la nuessaliendo del eecollo con la misma ventura con que había tra, y que, por lo mismo, tenga en muy poco el trato de
entrado; remó hacia la ribera, volvió, entrar en eu mo- doe pobretones que por azar se presentan ante an paFo.
rada y se encerró en su aposento. Loe criados que la vieSin embargo, , pesar de todo lo que podía decirle-y
ron pasar cuando volvía de en excursión observaron que estuve hablando todavía por largo tiempo- noté muy
sus facciones parecían alteradas por el terror y que esta- bien que no lo disuadiría de en proyecto.
ba aobrecogida por una vi va emoción. Cuando el barón
Aeí pues, después de la comida, se pnao en traje de
volvió, nadie supo con precisión lo que entre ambos pa- visita y se fué al castillo, mientras que yo me instalaba
só, pero en lo sucesivo le notaron la misma mirada som- bajo loe álamos para hacer algunos croquis.
bría y huralia que tenía en los tiltimoa meses de la exisEstaba de vuelta en el hotel y fumaba un puro en la
tencia de su primera mujer. Lo que sí es seguro, por el balauet.nda, cuando él volvió. Había estado ausente todicho de loe criados, es que hubo una violenta escena en- da la tarde.
-¡Ah, padre mío, qué encantadora muj~rl Figúrate
tre loa dos cónyuges , causa de este suceso, que la baronesa gnardó cama por espacio de seis semanas, y que en q ne ea artista por el entendimiento y por el corazón, colo sucesivo la existencia de la pobre dama fué un verda- mo tti y yo, y que tiene un verdadero talento de pintor.
dero infierno.
Me llevó , su estudio, amueblado y decorado con el
gusto de nu Macqnart, y situado admirablemente en una
o.Algunos meses después de su expedición á la Ci&amp;ldera,
dió A luz una nifta, la misma que usted encontró esta ma- de las torrecillas del castillo. Me eneelló buena cant.idad
tiana, sin que poreate suceso mejorase en nada la con- de estudios, de bocetos y de telas, realmente notablea
tratándose de una persona tan joven y que no.es pintora
duca que con ella observaba el marido.
•Eeta vida de miseria 88 continuó por algún \iempo to- de profesión. Su conversación es de las m'8 interesantes
davía, hasta qne en una hermosa tarde de yerano, la porqÚe ha viajado, es muy instruida y ha visitado loe esdeevent.urada castellana emprendió una segunda e:xpe- tudios de varios reputados artistas.
-¿Entonces te recibió bien?
dioi~n , la Caldera, la cual le fné funesta, si es que pue -¡Con la graciosa amabilidad y loa modales fáciles de
de emplearse tal expresión, cuando noalibrade unaexietencia amarga. Hallaron en cuerpo , los ocho días, en una castellana de la Edad Media. Me dijo de rondón y
las aguas del Boren, así como loe pedazos del yole. ¿Fné sonriendo, que deepué, de nuestra brutal irrupción , BU
santuario ayer, esperaba nuestra visita, y me pregwd6
este nn suicidio ó un accidente? Nunca se ha podido
por qué tti no habías venido conmigo. Ah! no, no hay
mas que formular conjeturas en este particular.
ni asomos de locura en aquellos hermoeoe ojos, radiantee_
-Como ya ae había notado después de la muerte de en
primera mujer, el barón recobró cierta calma y ene ojos de inteligencia y de vida, nada de incoherente ó anorperdieron su expresión hnralia y maligna. Hízoee m'8 mal en su palabra elegante y vívida, nada de extrafio ó
taciturno y m'8 retraído, y ahora vive en nna soledad equívoco en B08 pensamientos llenos de originalidad.•..••
Sn enmeiaamo me hizo sonreír. En todo eeo lo reconocasi completa.
·
«Su hija Hilda, qae tenía dos alloa , la muert.e de su . cia como hijo mío.
-¿Y qué te has hecho toda la tarde? ¿Has visto al bá"madre, fué educada por una aya inglesa, que hace pocos
alioe murió. Al contrario de lo que era de esperarse, su rón?
-¡Oh, no! La eellorita Hilda me hizo comprender despadre la idolat.ra, y para él son órdenes SUB deseos más
de
luego que la quebrantada salud y la provecta edad del
insignificant.ee. Es muy inteligente, muy inetruida y
caei siempre en BU
muy diestra en todos loe ejercicios corporales, como lo barón, sn padre, la forzaban
era la madre. En cuanto , en índole, nunca he oído ha- aposento, y que ella representaba, en suma, todo lo visiblar mucho, si no es que por este lado, más bien lile pare- ble de la familia Hammarhielm. Despnés de haber eet,a..
ce á su padre, de quien ha heredado loe modales orgullo- do como dos horas en el taller, haras que ee me figuraron minutos, porque ella supo hacerlas interesantes, me
808 y altaneros, moderados no obstante, á lo que se dice,
por cierta amabilidad llena de encanto, que era la dote propuso que fuéramos, dar una vuelta al parque, y en
natural de la madre. Una sola vezó dos en estos últimos seguida me llevó, la orilla del río, en donde nos paseaalioe, me la he encontrado por estos rumbos, y, , la vez mos un breve nto. Por el camh;10 llegamos á un pequeque rindo homenaje á en altiva y aristocrática hermosu- no desembarcadero en donde se ve anclac'io el yole qne
ra, debo confesar que tiene en la mirada un no sé qué, tti conoces. Me convidó entonces á dar una vuelta por e 1
que me recuerda demasiado , su padre, para que ello río en barca, y como iba yo á tomar loe remos, ella me
dijo:
pueda agradarme mucho.»
-Si usted conociera como yo la perfidia de este herII
moso río, seguramente que no habría aceptado desde lueRaul, que había escuchado mi relato con suma aten- go y con tanta facilidad mi propuesta, y después no
ción, se levantó, retrocediendo algunos pasos para con- f recería usted tan , la ligera sus eervicios para dirigir la

,estarse

�DOMINGO

EL MUNDO

21

DE FEBRERO DE 1Ss17

128

mientos, y la nota vivá que mezclaban en el sombrío fo.
barca. Tenga usted entendido que, si le dejara obrar, habría nueve probabilidades contra diez de que dentro de llaje el vestido blanco y el quitasol rojo de la Señorita
cinco minutos estu viésemo3 los dos en el fondo del agua Hammarhielm.
-A11í como el hijo de usted, Señor Lagni~res, se lo haluchando con las angustias de la muerte.
brá dicho, dijo ella, yo no puedo pretender el título de
Yo interrumpí á Raul.
-¡Yamos, le dije para echar una poca de agua fría so- artista, pero al menos me he ocupado suficientemente en
bre la entusiasta admiración que con zozobra veía yo que pintura para que se justifique mi interés por el arte, y
para que usted pueda comprender en qué grado la prese desarrollaba en su interior, esa jovencita romancesca
sencia de un artista de fama en nuestro tranquilo valle ha
pretende hacer el papel de una hada de río! ¿Y tú has
podido inspirarme el deseo de ver más de cerca al pintor
consentido en dejarte guiar por una joven evaporada, y
bien conocido, cuyas producciones he admirado con fredejarla hacer esfuerzos de torax y de blancos brazos,
cuencia en Stockolmo y en otras capitales.
mientra11 que tú, noblemente sentado en la popa, recoYo hice una respetuosa inclinación.
gías nenúfares ó le recitabas versos?
-Pues bien, sefiorita,-dije, con un tono agridulce, por-No te burles, padre mío, contestó él con un tono un
que de antemano le tenía mala voluntad por las divagapoco perplejo. ¿Qué era lo que yo podfa hacer? ~i rehuciones que iba á introducir en nuestras ocupaciones, pasaba, después de lo que ella acababa de decir, habría
ra no decir nada de los temores más serios que yo expecreído que tenía yo miedo! Así pues atravesamos el río
rimentaba á propósito de ese entusiasta de Raul;-debo
y desembarcamos precisamente en el sitio en donde yo
le habfa dicho que tú habías ido para hacer tue croquis. decir que ca.si no me esperaba una intervie11• en los floriPero acababas de haberte ido, y todavía estaba la yerba dos bordes de este río, y estaba en la firme creencia de
pisada en el lugar en que te habías instalado. La reconduje at castillo, me despedí de ella y volví por el camino
real y por el puente.
Al día Eigniente, estábamos ocupados en continuar
nuestro estudio del Chandrón, y de tal suerte estaba yo
absorto en mi trabajo que no pensaba en ninguna otra
cosa, cuando repentinamente vt que Raul se levantaba.
Escuchamos un ligero roce de vestido en las zarzas y ..... .
Hilda de !Iammathielm apareció.
Como antes lo dije, había tenido ocasíón de arrepentirme cruelmente de haberme abandonado á la impresión producida por la belleza física de la mujer, y la experiencia que de esto tuve en mi corta vida conyugal, me
había vuelto singularmente receloso respecto al bello
sexo. Yo temía para mi hijo las seducciones de una cara
bonita, porque sabía muy bien lo que todas ellas encubren y ,í lo que pueden conducirnoe. Yo mismo las evi·
taba porque me sentía aún demasiado joven para estar
pÓr completo al abrigo de su influencia y porque mi afecto á Raul me había inspirado la inquebrantable resolución de no reincidir.
En consecuencia, había yo adoptado en mis relaciones
de sociedad, con las mujeres todas, y sobre todo con las
más hermosas, una actitud cortesmente escéptica y ligeramente burlona, á propósito para alejarlas. Era esto como una especie de coraza que impedía toda conflagración
que una.sola chispa, al llegar á las partes más inflamables de mi corazón, habría podido producir.
El ser que dentro de mí vibró, al inesperado aspecto
de la hechicera criatura que de aquel modo SP. me presentaba, con la sonrisa en los labios, de ningún modo era
el hombre tal como usted lo comprende y ama, mi que~ ~~i
rida lectora, y como lo·habría usted encontrado en Raul,
....-:: --:·
·~'- ..
sino sencillamente el artista, es decir el práctico experto,
~=:.~· '=.''- ~~-~
cuya conocedora vista abraza los contornos, aprecia los
matices y pesa los valores estéticos comparándolos con
modelos bien definidos. Inmediatamente vino á mi imaginación el recuerdo de Van Beers: «He aquí de pies á
cabeza una de esas deliciosas criaturas que tienen á la
vez algo de mariposa y algo de flor y que constituyen la
delicia de su pincel,n decíame á m1 mismo, sin detener•
me desde luego más que en el buen gu2to y lo nuevo de su traje, la gracia y la .flexibilidad de sus movi-

que al venir aquí, ibamos á poder, con plena seguridad,
mi hijo y yo, recogernos en el sosiego de los campos, y
hacer, á solas con esta hermosa naturaleza, é inspirados
por ella, amplia provisión de temas de estudios.
Pero semejante salida, poco cortés, convengo en ello,
no alteró. para nada la serenidad de su mi rada y de su
hechicera sonrisa.
-Est,i usted en un error, señor, contestó ella festivamente. En estos lugares me reputan un poquillo la hada
del rio, y, como ustedes han venido á instalarse en mis
dominios, creo que debo aprovechar las circunstancias y
acortar un tanto cuanto las alas de vueet1:1 independencia. Pero, fuera de bromas, ardo en deseos, mezclados
con temor, por escuchar la opinión de un maestro sobre
mis débiles ensayos, y espero, señor, y al menos usted
lo reconocerá sin demasiados subterfugios que le debe
usted una visita á la castellana de los sitios que usted se
propone entregar á la posteridad en las ilustraciones de
su pincel.
( continua reí.)

•
TOMO l.

MEXICO, FEBRERO '.Z8 DE x897.

$scena5 me~kanas.

•

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( Dibujo de J. N. Villaaana.)

NUMERO 9.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 1, No 8, Febrero 21</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOMINGO

EL MUNDO

21

DE FEBRERO DE 1Ss17

128

mientos, y la nota vivá que mezclaban en el sombrío fo.
barca. Tenga usted entendido que, si le dejara obrar, habría nueve probabilidades contra diez de que dentro de llaje el vestido blanco y el quitasol rojo de la Señorita
cinco minutos estu viésemo3 los dos en el fondo del agua Hammarhielm.
-A11í como el hijo de usted, Señor Lagni~res, se lo haluchando con las angustias de la muerte.
brá dicho, dijo ella, yo no puedo pretender el título de
Yo interrumpí á Raul.
-¡Yamos, le dije para echar una poca de agua fría so- artista, pero al menos me he ocupado suficientemente en
bre la entusiasta admiración que con zozobra veía yo que pintura para que se justifique mi interés por el arte, y
para que usted pueda comprender en qué grado la prese desarrollaba en su interior, esa jovencita romancesca
sencia de un artista de fama en nuestro tranquilo valle ha
pretende hacer el papel de una hada de río! ¿Y tú has
podido inspirarme el deseo de ver más de cerca al pintor
consentido en dejarte guiar por una joven evaporada, y
bien conocido, cuyas producciones he admirado con fredejarla hacer esfuerzos de torax y de blancos brazos,
cuencia en Stockolmo y en otras capitales.
mientra11 que tú, noblemente sentado en la popa, recoYo hice una respetuosa inclinación.
gías nenúfares ó le recitabas versos?
-Pues bien, sefiorita,-dije, con un tono agridulce, por-No te burles, padre mío, contestó él con un tono un
que de antemano le tenía mala voluntad por las divagapoco perplejo. ¿Qué era lo que yo podfa hacer? ~i rehuciones que iba á introducir en nuestras ocupaciones, pasaba, después de lo que ella acababa de decir, habría
ra no decir nada de los temores más serios que yo expecreído que tenía yo miedo! Así pues atravesamos el río
rimentaba á propósito de ese entusiasta de Raul;-debo
y desembarcamos precisamente en el sitio en donde yo
le habfa dicho que tú habías ido para hacer tue croquis. decir que ca.si no me esperaba una intervie11• en los floriPero acababas de haberte ido, y todavía estaba la yerba dos bordes de este río, y estaba en la firme creencia de
pisada en el lugar en que te habías instalado. La reconduje at castillo, me despedí de ella y volví por el camino
real y por el puente.
Al día Eigniente, estábamos ocupados en continuar
nuestro estudio del Chandrón, y de tal suerte estaba yo
absorto en mi trabajo que no pensaba en ninguna otra
cosa, cuando repentinamente vt que Raul se levantaba.
Escuchamos un ligero roce de vestido en las zarzas y ..... .
Hilda de !Iammathielm apareció.
Como antes lo dije, había tenido ocasíón de arrepentirme cruelmente de haberme abandonado á la impresión producida por la belleza física de la mujer, y la experiencia que de esto tuve en mi corta vida conyugal, me
había vuelto singularmente receloso respecto al bello
sexo. Yo temía para mi hijo las seducciones de una cara
bonita, porque sabía muy bien lo que todas ellas encubren y ,í lo que pueden conducirnoe. Yo mismo las evi·
taba porque me sentía aún demasiado joven para estar
pÓr completo al abrigo de su influencia y porque mi afecto á Raul me había inspirado la inquebrantable resolución de no reincidir.
En consecuencia, había yo adoptado en mis relaciones
de sociedad, con las mujeres todas, y sobre todo con las
más hermosas, una actitud cortesmente escéptica y ligeramente burlona, á propósito para alejarlas. Era esto como una especie de coraza que impedía toda conflagración
que una.sola chispa, al llegar á las partes más inflamables de mi corazón, habría podido producir.
El ser que dentro de mí vibró, al inesperado aspecto
de la hechicera criatura que de aquel modo SP. me presentaba, con la sonrisa en los labios, de ningún modo era
el hombre tal como usted lo comprende y ama, mi que~ ~~i
rida lectora, y como lo·habría usted encontrado en Raul,
....-:: --:·
·~'- ..
sino sencillamente el artista, es decir el práctico experto,
~=:.~· '=.''- ~~-~
cuya conocedora vista abraza los contornos, aprecia los
matices y pesa los valores estéticos comparándolos con
modelos bien definidos. Inmediatamente vino á mi imaginación el recuerdo de Van Beers: «He aquí de pies á
cabeza una de esas deliciosas criaturas que tienen á la
vez algo de mariposa y algo de flor y que constituyen la
delicia de su pincel,n decíame á m1 mismo, sin detener•
me desde luego más que en el buen gu2to y lo nuevo de su traje, la gracia y la .flexibilidad de sus movi-

que al venir aquí, ibamos á poder, con plena seguridad,
mi hijo y yo, recogernos en el sosiego de los campos, y
hacer, á solas con esta hermosa naturaleza, é inspirados
por ella, amplia provisión de temas de estudios.
Pero semejante salida, poco cortés, convengo en ello,
no alteró. para nada la serenidad de su mi rada y de su
hechicera sonrisa.
-Est,i usted en un error, señor, contestó ella festivamente. En estos lugares me reputan un poquillo la hada
del rio, y, como ustedes han venido á instalarse en mis
dominios, creo que debo aprovechar las circunstancias y
acortar un tanto cuanto las alas de vueet1:1 independencia. Pero, fuera de bromas, ardo en deseos, mezclados
con temor, por escuchar la opinión de un maestro sobre
mis débiles ensayos, y espero, señor, y al menos usted
lo reconocerá sin demasiados subterfugios que le debe
usted una visita á la castellana de los sitios que usted se
propone entregar á la posteridad en las ilustraciones de
su pincel.
( continua reí.)

•
TOMO l.

MEXICO, FEBRERO '.Z8 DE x897.

$scena5 me~kanas.

•

---· . ,

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( Dibujo de J. N. Villaaana.)

NUMERO 9.

�EL MUNDO

EL MU~DO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

130

"EL MUNDO''

Semanario Ilustrado.

Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re•
iacción, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spíndola.
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subsc~ipción á El MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se cobra por trimestes adelantados.
Números sueltos. 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO CO)lO ARTÍCULO DE SEGU:s'DA CLASE.

illota, tbitoriales.
&lt;El "c~inaco" ile antaño 1J d libmll ilc lrog.
Hace treinta y cinco ó cuarenta aflos, un liberal era nn
hombre sospechoso para la sociedad, que veía en él un pe·
ligro para los grandes i,lierese.~ con.•tituidos, una amenaza
contra lo existente.
Las generaciones liberales de·aquella época se lanzaron
á sostener sus idea~,.en m~dio de violentas tragedias domésticas, siendo objeto de acres recri~inaciones por parte de los padres, bañados de lágrimas maternas, cau~an ·
do profundo horror :t los deudo3 y e,cindalo inusitado á
la srrridumbre.
Un chiw1co era entonce!! un penonaje terrorífico, un
sér impregna~o de m'.\la~ pa9iones, perdido para el bien
y para la patria. El joven de familia respetable que se
pasaba á la mala cau~ri, cometía, según la opinión sensa·
ta reinante, un acto digno de reprob:1::ión.
El parUdo conservaior-justo es decirlo-reclutaba la
mayor parte de 103 h&lt;'mbre3 de m~rito que contaba el
país, y el que se alejab'.\ de estas filas reñía con la sociedad, con e_l hogar, con el porvenir y hasta con la mujer
que amaba.- La generación libe,al á que nos referimos,
fué verdadera.mente heroica. al arrostrar los anatemas que
sobre sus soiiadoras cabezas se descargaron; al romper
los lazos que los ataban á los afecto3 m.ís tiernos, dieron
muestra de sus nobles energías.
¡Cómo han cambiado las corrientes!
Hoy, ningún padre-aunque sea conservador-se indigna por las opiniones liberales de un hijo suyo; la ma·
dre, que lo eil3eña á rezar de niño, no se alarma ante la
evolución de su espíritu y la sociedad le abre sus puertas.
-Entre el chinrido de antaé\'l y el liberal de ahora, media
toda la distancia que hay en el progreso, de las ideas.
El mismo partido conservador ha acabado por aceptar
doctrinas y principios con los que parecía en antagonis·
mo eterno, en tanto que el grupo liberal, poco á poco curándose de su radicalismo exagerado, ha tomado el lugar
de honor que le corresponde en el avance de las clases
ilustradas.
El chinaco ha muerto, pero su hijo, el liberal, ha comenzado á vivir una existencia nueva, compartida y vivifi·
cada por la sociedad m 1xicana.

que hoy ocupa de respeto y consideración por parte de putrefactas el cielo de Europa, ha sonado ya la hora del
imperio de los Califas, que falto de virtud y de justicia
Ja3 clases actirns de la República.
¿Se iO'.lagina acaso que es tan fácil improvis;u 1:na per· debe desaparecer de la haz de la tierra.
Dice bien un diario liberal inglés: antes que ver á las
sonálidad provista de tales atributos?
potencias
cristianas defendiendo la iniquidad, que estalle
La h istori" nos demuestra que los -~uc,~ou.~ de los granla
guerra
desde
las márgenes del Rhin hasta las cimas
eles gobern.rntes, hacen fiasco en.todos los tiempos y dentro de todos los climas. Son és!os á modo de eso~ cuerpos nevadas del 'Gral.
No opinan así los árbitros de la paz del mundo, los que
opacos que no tienen más luz que la que reciben del sol,
lle
\Tan en los pliegues de sus mantos qe púrpura rayos de
cnya·órbita recorren; desaparecido el foco que les pre·
exterminio
y brisas de bonanza; no opinan asi:, y poresotaba claridad, se pierden obscuramente en el ala inmenvemos
el
contraste
inconcebible de que se defienda Ll
me11•a: del infinito.-Los príncipes herederos, peligrosos
siempre, no son jamis los continuadores de los grandes sombra en nombre de la luz, la tiranía en nombre del
derecho, la opresión en nombre de la libertad. Obscurireinados.
El Generrl Díaz no dejará detrás de si un sucesor; b~s- dades inex p1icables de la diplomacia; mistecios augusto,
·
tantes personalidades ha impulsado en el camino de la de los gabinetes.
política, sin que ellas, en contacto con las necesidades de
***que en los campos de 8-li re
Dos años han pasado desde
la vida ptí.blica, hayan logrado alzarse sobre el pedestal de
los estadistas. Sobrados ensayos de esta edncaci6n tene· un grupo de ciudadanos que rechazaban con eneqía L\,
mos al frente, que hemos visto hundirse repentinamente reformis políticas y administrativas que las cortes espaá impulsos de pasiones exaltadas, de impropias ligerezas, ñolas prometían á la si,emprefi,el Isla de Cuba, lanzaron el
de cóleras desbordantes, de orgullosas intolerancias, a.tri- • grito de iniependencia, y buscaron por m~dio de las
butos que no constituyen la madera en que se tallan los mas y de tremenda lucha la re!llización de su, herm?3 &gt;,
sueños de libertad.
hombres de Estado.
Dos años han pasado y á pesar del derroche verdadero
El General Díaz no tendrá sucesor; pero como ha dicho bien el Jfwulo diario, ha acudido á resolver el pro- de patriotismo y energía de parte del pueblo hispan')
blema, procurando, no formar wi hombre, sino formar un que ha acudido á sofocar la insurrección que le arrebat.\·
p11eblo, por medio de la creación de intereses y también ba un pedazo de territorio, la revolución está en pie.
Da ambos lados se ha peleado con desesperación. E,·
por mefüo de reformas á las instituciones.-El Presidente lo ha dicho en el eloc:J.ente Manifiesto dando cuenta al paña ha visto sacrificada buena parte de su vitalid.1,d
país de los actos de su administración: «De hoy en ade· ahogada en el abismo de la manigua que consume hombres y riquezas sin cuento; ha visto sin desmayar, que
lante, sólamente serán fuertes 102 gobiernos legales.»
Dejar un pueblo, es.algo más que dejar un hombre; de· sus fuerzas vivas eran devoradas y que sus hijos perecían en aras del Moloch implacable de la guerra.
jar institttcione8 es más importante que d"jar s-ucesor.
No busquemos en las lejanías del porvenir la unidad . Cuba ha visto caer ásus mejores paladines, y su entuque ha de poner en movimiento el organismo; busque· siasmo no se agota. Ni promesas, ni amenazas, ui innú •
mos esta unidad en los esfuerzos coordinados de todos meros ejércitos, han logrado abatir sus bríos ni podidopara hacernos dignos del único legado que recibirá la Re- desvanecer las ilusiones de los que anhelan ver libre la
patria cubana. ¿A. dónde van? El capitán Ganeral, sempública: la legislación de un pueblo libre.
brando la ruina y la desolación para acabar ·con todo lo
que sea refugio de rebeldes; los rebeldes extendiend &gt; la
desolación y la ruina, para cegar las fuentes de riqueza,
allá van haciendo de lo que ayer era vergel hermoso, un
RESUMEN.-Mlsterios de la diplomacia europea.- triste páramo, un yermo escueto alu m')raio por la clariEuropa á favor de Turquía.-Grecia en la sombra_
dad indecisa de un sol moribundo.
-Paz que no engrandece.-EI grito· de Baire.-Se•
¡Qué oscuro porvenir! ¡qué lastimon presente! Tar.ie
gundo aniversario.-la insurrección cubana y lo
ha
llegado la promesa de una autonom(a. trunca; por eso
porvenlr.-Conclusión.
ha sido rechazada, y allá van todos, re;pndo de cad.iveImpoEible prever confunda.mento y predecir con tono
res el suelo, y estremeciendo el aire con los clamorei de
profético cuando se trata de las sombrías profundidades una lucha que no acaba. ¡Infeliz Cub.i! cuánto tiempode los gabinetes; imposible desenmarañar la madeja que
necesitarás para cicatrizar tan hondai heridas!
guía sus pasos y seguir el hilo misterioso que los conduX.X.X.
ce á través del dédalo de sus argucias. Pérfiia como la
Febrero 26 de 97.
onda, y caro biante y tornadiza como las nubes, la astu •
ta diplomacia tiene flexibilidades de serpiente y nos re·
BIBLIOGRAFIA
serYa á cada momento sorpresa• de gn9mo.

(El grnn problema.
La prensa diaria se ha ocupado últimamente del problema siempre obscuro y nunca deseado de la. sucesión
del General Díaz.- ¿Qué horizontes se descubren en la
vida nacional fntura, cu.indo-y el país anhela con noso•
tros sobornar al tiempo-la gran energia que hoy anuda
y encauza todas las actividades patrias, no se encuentre
al lado de la República pll'".l ampararla y sostenerla? ¿Dón·
de se halla ese hombre desconocido que ha de reco•
ger la herencia del Presidente? ¡Y bien! Ese hombre no
existe ni puede exietir y pretender formar uno, es un des•
cabellado p&lt;&gt;nsamiento.
Un hombre de Estado, de superiores tamaños, con ap•
titudes aceptadas y reconocidas para desempeñar funcio·
nes tan excepcionales como las desempeñadas por e I ac·
iual Jefe de la :Nación en la presente etapa evolutiva, no se
.for,na en un día, ni en un año, ni en diez años. U na personalidad de tanto relieve es el producto de infinidad de
circunstancias anteriores, de hechos eslabonados que yan
lentamente determinando su prestigio, su influencia ysu
poder. En la figura del General Diaz se ha gastado una
vida de actos salientes, de episodios palpitantes, que por
aglomeraciones sucesivas lo h~n colocado en el puesto

a_,

l30Htiítt Qirnerttl.

Nadie hubiera creído que la Europa cristiana, que en
arranques platónicos y arrebatos sentimentales, ha pro•
testado por cerca de dos años contra las crueldades·salvajes de los turcos, nadie hubiera creido que esa Europa, que alardea de culta y humanitaria se pusiera del lado del Imperio Otomano en el conflicto que ha provocado Grecia en los campos crentenees, sacudidos hoy con
volcánicos extremecimientos. Y sin embargo, esas potencias que ee hacen los porta-estandartes de la civilización
y ee declaran los paladines de los oprimidos, han hecho armas contra los griegos que significan la libertad,
en fayor de los musulmanes que encarnan la tirania,
la persecución, la intolerancia, el odio de todo lo inmutable del pas.ado contra todo lo que se mueve y se agita·
al soplo del progreso.
Los buques extranjeros surtos en la bahía de Canea
bombard~ando al campamento de los insurrecV&gt;s creten:
ees y dando abrigo á los que ayer ensangrentaron las comarcas de Trebizonda y de Erzorvum, y hoy deegarran
el seno de Creta infelíz, están fuera de su misión, han
defraudado las esperanzas de los hombres de buena voluntad que confiaban en que bllos se colocarían al lado
de los m,írtires y nunca ser!an empleados en defensa de
los verdugos.
Es verdad que Grecia invade ageno territorio, cierto
que sin consultar con los poderosos, se ha lanzado á una
aventura peligrosa, y pretende una anexión que comienza el desmembramiento de Turquía; pero ya es tiempo de
qne C')mience ese reparto, ya debe terminar esa historia
de crímenes y sangre que manc!1a con sus emanaciones

OBRAS ESCOGIDAS DEL PENSADOR MEXICANO

La emprendedora casa de 103 Sre3. J. Ballesc t y su~esores, dará en breve al público, en edición que se repar·
tirá por entregas, impresa en buen papel y con profu·
si6n de grabados las obras del Pen3alor }Iexicm1. H l·
mos recibido los seis primeros cuadernos del «Peri~ni·
llon Y podemos asegurará nuestroa abJnados q 1e la forma tipográfica y las ilustraciones3on verdaderamente sn·
gestivas.
OTRO PAGO DE$ 5,000 DE "LA MUTUA"

EN MEXICO.

)1éxic'l, Febrero 22 de 1897.
Señor D. Carlos Sommer Director creneral de "La 11utua "
-Presente.
º
·
)Iuy Señor mio:
Siguiendo la costumbre de manifestar públicamente el
pago de las pólizas de seguro, me es grato hacer constarpor la pre~nte, que hoy, en la oficina de «La 1\-lutuan del
digno cargo de usted, recibí ante el Notario, Sr. Lic.
D. Diego Baz, la suuu de ($5,000.0D) cinco !llil p;:)sos, importe de;la Póliza 6 certificado de seguro número 36:2,934que á m1 favor solicitó de esa Compafiía mi esposo el 8r.
D. José :\I. Pérez Rivera.
Estoy muy ag~decida por las atenciones que del personal de esa Cvmpafiía y de usted he recibido con el motivo e~presado, y q•1edo de usted afma.' atenta y S. S.R o.~o n o O. de Pú-ez R frem.

Recomiendo á los turistas gastrónomos (bellísima cualidad que es el anti:doto de la gu la, al grado de que en
NOT.AS A TODO VAPOR
vez de «contra gula templanza» como reza' el catecismo,
deberíamos decir, ,,contra gula gastronomían) les recoNEW-ORLEANS
miendo, decía yo, los manjares deN. Orleans. ¡Qué bien
Entramos en una ciudad vieja, achacosa, súcia de humo comimos!·En lagargof e de una vieja alsaciana, legitimista,
de carbón y de tierra. Es una de esas ciudades del Golfo que por más señas, y cuyos manteles albean más que la bandeparecen hermanas todas, pero muy grande, muy desarro- ra de las lises, en lo alto, en lo más alto de una casuca
llada; en ella caben Tampico, Yeracruz y Campeche, y al· que tiene ventana sobre el río y se yergue en un extremo
go tiene de todas ellas, de Yeracruz sobre todo; la impre- del negro y tortuoso barrio criollo; entre una abigarra·ia
sión primera es desagradable, por el desaseo; ¡una ciudad clientela de antiguos obreros franceses y viejos pilotos en
costeña que no se lava !acara! ¡Horror!-Las calles muy receso, y á flor de cocina, eso sí, saboreamos un pescado
estrechas, tanto, que un wagón-pullman, atravesado en maravillosamente guisado, una morcilla aderezada por
la extremidad de la calle por donde vamos, oculta sus mano de hada y unos cam1rone3 delicadamente amortados plataformas, recortado por las aristas de la,; esquinas; jados en sus rosadas cornucopias de nacar. ¡Y t,n el
las casas en este barrio son verdaderos tugurios infectos, aristocrático reSl'J,11,·a11! de )lor.'la'.l. ¡Q 1~ ostras! ¡qu3 demedio ocultos por montones de basura, de t¡_ablas, de ba- licado pr1pe botte! qué truchas supremas, capaces de enflarriles, de papel viejo, hacinados por donde quiera, á la ori- quecer de envidia al gordo cacique de las piscinas de
lla.de las aceras de piedras partidas y disparejas. A medi: Chimalhuacán! Con decir que solo en C.1,mpeche se coro e
da que nuestros coches avanzan, las casas van siendo muy mejor, está dicho todo, y eso que _Pronto hará treinta Y
altas, lo que hace más sombrías las calles; algunos edifi- ocho años que no como en Campeche!
cios su ben á siete y ocho pisos, con balcones que son por
Un tren de vapor nos condujo á. orillas del lago desfi·
sus proporciones, verdaderas galerías de fierro apoyadas lando por entre los suntuosos edificios de Canal-St. que
en columnas metálicas en los bordes de la acera y que se parecen hechos de yeso pintado; al salir de la gran calle
unen de piso en piso por sus arquerías llenas de arabescos entramos en un barrio de casas de madera, primorosas
y adornos; de donde resultan fachadas enteras de fierro • algunas; después bordeamos un vasto cementerio, verde,
calado. En esta esquina y en la de más allá); en muchas de cesped aterciopelado abajo, verde obscuro arriba, en
otras, unos enormes armatostes de hierro que parecen donde balanceaban sus grandes h.oja~ lustrosas y sus
abortos de la torreEiffel, estorban el paso y hacen cavi- enormes copas de perfume los árboles de magnolia; en el
lar al transeunte novel ¿para qué puede servir esto? Para claro que dividía las dos zona11 verdes, blanqueaban los
lo que sirven tantas cosas; para nada. Después supimos sepulcros de marmol y de piedra, simples estelas fúne·
que estos adefecios iban á servir para los tranvms elécbres, la mayor parte; uno que otro hermoso, con la hertricos y ahora sirven para anuncios. ¿Hay algo en los Es- mosura del arte industrial. Luego costeamos una ancha
tados Unidos que no sirva para anuncios? parece que hu- esplanada, pavimentada de madera, salpicada de kiosbo en todo un negocio medio bizco; en todas partes cue- kos medio m•riscos y medio chinescos, como todos los
cen babas y por aquí á calderadas.
kioskos que desde hace un siglo cubren el planeta con
Desembocamos en Canal-Street; muy amplia vía, bor- su vega~acion de fierro colado; v.imos con cJmplacencia
dada de construcciones de grandiosa arquitectura, sin las casitas de baños instalando confortablemente en el
proporciones, pero con dimensiones casi enormes; un río agua su frágil y caprichosa arquitectura, los miradores
no muy raudo de gente orientada hacia el negocio, el ele!l.1\ntes desde donde se domina el lago, los bats que en·
b1snes (/,u..sRine.•) como dicen tolos con singular energía cie;ran un lago venenoso en sus millareH de botellas mul•
de acento, llena !acalle; este río se abre y cierra al paso ticolores y .etopamo.,. As( se dice en el castellano de la N.
de los carros eléctricos que aturden con su perenne cam · Orleans: el lector está en su derecho p1ra leer: y para,Ms.
paneo y distraen con sus largos dedos de hierro que van
Cruzamos 'u n puente sobre un ancho canal; cuando llepellizcan-to el alambre trasmisor de la corriente que sugamos al otro lado, un chiquillo movió una palanca y el
jetan otros alambres frecuentemente conectados con los
puento semi-giró sobre un piñón de hierro y tomó una
hilos del telégrafo ó del alumbrado. De cuando en
posición vertical á la que antes tenía; una gran lancha de
cuando un tren de vapor llega arrastrando dos 6 tres
• wagones de pasajeros, por el centro mismo de la ave• vapor, remolcando cuatro 6 seis balsas formadas por magnida, y pasa cerca de una estatua que parece esculpí· níficos troncos de abeto, pasó; el chiquillo movió de nue·
da no con el cincel, sino con el hacha y que descansa su vo su palanca y el puente se form'&gt; en cinco minutos.
El lago este, es un mar color de violeta bajo nuestros
cuerpo de plesiosauro parado sobre la cola, en unos bloques rudos y mal acondicionados, que forman un pedes- ojos, lentamente azul á compis de la vista que se levanta
tal no tan malo....... como obra de albañilería ....... hasta sobre él é inmensamente azul en su horizonteelegantísi·
la estatua parece hecha por un albaiíil. Ea ( descubrámo• roo de oceano dormido. Dám')nos el lujo de un crepúsculo
nos) la del gran Henry Clay. Nosotros los mexicanos ins- vespertino aquí, meciéndonos en una ro~kinJ ·rln.ir, flan.•
cribiríamos en ese pedestal estas palabras que el gran queados por un vaso de líquido helado ( meda vergüenza
.,pea ka dirigía á su amigo Channing. «/I(Cy crímenes que por decir que era cerveza) y acariciados, sin metáfora, por
.,u enor,~iclad rayan en lo sublime: ta adquisici6n de Texas una brisa de esas que murmuran ~í través del ventalle de
por nuestros compatriota.~ tiene derecho á este honor. Los tiem · las palmas en lo3 versos de mi pobre Alfredo Torroella ó
po8 modernos no o.frecen otro ejemplo ck ,·api,ia cometida en que vagan perfumadas de azahar en las confidencias de
tan t·afút escala.» Cito de memoria, pero eso es poco más Lamartine. Sobre el raso joyante del lago una cúpula de
raso sin mancha, el ci~lo; el pomo infinito de aire zafi.rió menos.
no y la ilimitada placa de cristal no se confunden, se to*
**
can en una curva de lapizlázuli y los dos matices del azul
Nos alojamos en un lujoso y confortable hotel en la
parecen dos aspectos de un solo ensueño. Un solo celaje,
esqmna de Canal-St. y Carondelet y salimos en busca del
Consul mexicano, de Manuel Gutiérrez Zamora, nombre encima del sol que en el ocaso
EN TIERRA YANKEE

deslustrados; enfría la brisa-y-el alma sale de su anestesia como si acabara de ser creada: Pienso como si pensara, por vez primera; pienso en ellos; pienso en la que
nos defó. Yolvamos; mientras volvíamos cantaban en mi
memoria los versos del martir J uan Clemente Zenea:

0

que su ilustre padre hizo h1!!tórico. ( 1 ) Esto nos proporcionó el gusto de ver algunas calles feas, algunos enormes efidicios, de marmol y granito rojo uno· de ellos, no
destituido de majestad. Un banco en construcción, tiene
en su pórtico cuatro ó seis columnas de mármol purpureo
de cerca de un metro de diámetro. Mucho comercio y
mucha gente, esto se notaba al primer golpe e.e vista pero nada extraordinario. Poco gusto para presentar las
mercancías en los escaparates. Un sastre ha colocado en
la entrada de su establecimiento una serie.de muñecos
que representan personajes de la historia de los Estados
rnidos, vestidos con muestras de la rnpa hecha, que
allí se vende; de modo que puede uno ponerse los calzones del general Sherman, hombre de muchos calzones indudablemente.
(11 r.utiérrez Zamora murió hace algunos me.,;es. Cuanto mexicano haya e,tado en Nue va Orleans en es-tos afios últimos, habra de¡,1orado ~u muerte, como no:::.o tro~.

Ferme les b,·anches d'or de son rouge erentail;

una sola nubecilla de encaje tram'.\do de luz y teñido de
amatista purisimo por arriba, flotaba lentamente en un
segmento verde del cielo. El sol escarlata, pero de un escarlata absoluto, como si saliera de un baño de sangre
humana, se deetaca ovalado y deforme en el vaho violaceo de la atmósfera; del otro la&lt;lo la luna, oxidada, con
una cristalina palidez de histérica, viendo el sol al sosla•
yo, t'On grandes ojeras azu)osas de desvelada, una luna
dulcísimaé impura, en fin, que denunciaba en su luz enfermiza, en su mirada lánguida, la sensualidad suprema
de sus amores tormentosos con el mar. A veces un soplo
que viene del Oriente y que parece el h álito de la luna,
hace correr un estremeciento de plata por el lago que en
el ocaso semeja un disco de acero que el sol damasquina
de arabescos de oro.-,-Los faroase encienden en las ribe•
ras y la luz eléctrica crepita y azulea entre los globos

E l sol al ver la luna acorta el paso
y quédanse mirando frente á frente,
un globo de oro y sangre en el º?aso·
y un globo de alabastro en el Onente.

.,.**

A trip to Chinn-toirn.-Un viaje á China-town, es un i;audeviUe ú opereta funambulesca en que se caricaturizan
ciertas costumbres de la gente de trueno en N. York; la
escena pasa en Bowery, la famosa calle ó avenida popu•
lar y de malísima fama nocturna en la ciudad imperial ;
pegedo á ella hay un barrio chino; ese es China-Town.
Una serie de escenas ridículas y risibles, iguales ií las
pantomimas que organiza y anima Ricardo Bel!; un rosario de interminables canciones, ensartadas en airecillos
graciosos, pero infantiles, como el del valsecillo americano que cantan aquí y en México todos los chicos: después
del baile; una colección de habilidades, silbidos. mugidos
de locomotora, qué se yo, ejecutados á maravilla por uno
de esos hombres que se disputan los empresarios de cir•
co...... Eso es el famoso rir1jc; algunas bonitas decoraciones, algunas luisianesas bonitas, muy airosas, muy gran•
des de ojos y de boca, ¿inglesas? ¿francesas? ¿españolas?
~o sé; algo de todo eso con una gota de esencia africana
en el fondo de la mirada negra y &lt;le la sangre roja.

*

* bañadera de marmol lleDormí un poco dentro de* una
na de agua tibia; pero ya en mi cama; me tuvieron des•
pierto los campanillazos incesantes de los trcwurny.•. La
civilización como el crimen de l\Iacbeth ha matado el
sueño; para dormir cual un patriarca precisa volver al
tiempo de los patriarcas. La civilización ha in ventado rui ·
dos nuevos ó ha hecho nuevas combinaciones de ruidos
viejos. Por eso me aparece en mi insomnio como una joven yrmkee con una corona de estrellas eléctricas, unas inmensas alas blancas de algodón fenicado y dos frasquillos
májicos en las manos: uno de bromuro de potasio y o"l:.ro
de cloral.
Muy de mañan::., después de tomar algunas frutas helada2 y un poco de té, salimos ií vagar por las calles; el
jefe de la caravana, una primilla mía de diez años, esbel•
ta y graciosa como una luisianesa, otro excelente compaliero de viaje que habla en español un copioso inglés de
Ollendorf y vuestro servidor. Una brisilla fría y sabrosa
nos convidaba á andar y vagamos...... vagamos. Los
bloks ( nosotros diríamos las manzanas de habitaciones)
se suceden en las irregulares casillas de interminable ta·
blero. En unos domina el rojo, el color instintivo de la
fabricación yankee, otros son amarillentos, y grises y color de humo todos. )lark Tw:iin dice que desearía para
Nueva Orleans uno de esos colosales incendios como los
de Chicago 6 Boston, para que en la ciudad nueva hubiese un poco de arquitectura; no la hay, en verdad. Lacé·
lebre Bolsa del algod6n con su jactancioso estilo del rena·
cimiento francés, sus cariátides y su o:r'namentación profusa, me pareció de papiermriché. )Iás me gustó por dentro;
su confortable instalación, su movimiento, no extraor•
dinario, pero constante, revelan la gran importancia de
la mercancía-reina en la metrópoli mercii.ntil del bajo )fi.
ssisipí.-En una inmensa carta de los Estados -Unidos es•
tán marcadas las temperaturas diarias de las ciudades
prin~ipalee. Las líneas de balcones de fierro calado, se
interrumpen aquí y allí por alguna enorme construcción
de muchos pisos, acribillada de ventanas; es una fábrica,
un edificio de oficinas, una colmena humana. Por la calle Laffayette, fea y obscura, pasamos á. la calle St. Char•
les, amplia y hermosa, en torno de un jardín lleno de
copudos árboles, una iglesia gótica, un edificio público (la
casa de ciudad ) con altas e1,.calinatas y enormes coluro•
nas grises en su fachada; del otro lado un templo masó•
nico.
El tranvía eléctrico nos condujo á Carrolton; el frío pi·
caba y mordía á su gusto ; eepléndidas avenidas de árbo·
les, apenas despojados de hojas en los primeros días de
su toilette de Otoño ; casas de madera, algunas grandes y
hasta suntuosas, rodeadas todas de jardincillos ordena•
dos á la francesa; grupos de niños y niñas muy limpios y
muy alegi:es que van á las escuelas. En una plaza, sobre
altísima columna blanca, la estatua del gran rebelde Ro·
bert Lee.
*

* *pero lo Yolveré á h acer )
Lonchamos ( perdón Peñita,

�DOMINGO 28 DE FEBRERO DE •1~1

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1S97

132

y salimos á pie para el barrio criollo, en compañía del
buen Gutil•rrez Zamora, á quien entregué una carta que,
por eu delicada amabilidad, llevaba desde la primera lín~a la firma del seílor ::\Iariscal. Entramos en la catedral,
vet.ueta, insignificante, fea; las naves laterales e~tán cortadas en su parte superior por grandes galerías 6 tribunas; algunas pinturas ba!!tante malas; dos \'iejas mulatas
rezan deyotamente junto á la reja que cierra el ábside, Por
fuer.1 nna fachada vuigar rematada por dos torres pira·
roidales.
:-;alimos al parque Jackson¡ me acerqué con viva curio·
sidad ni bronce ecuestre que le sin·e de centro; la estatua
de .-\n&lt;lr¿s Jackson. Nueva Orleans debe la vida á este
hombre~ en 1815 la eah·6 de los ingles:es que la amenazaban y la salvó de él mismo, porque cuentan que estaba
resuelto, en caso de derrota, á reducir la ciudad á cenizas
ante~ que dejarla en poder del enemigo¡ enérgico, iracundo y brutal como era, habría ejecutado su propósito.
Y de mucho más era capaz el bilioso magistrado duelis·
ta dd TenneEsee, el rabioso exterminador de los indios
del rndeste americano, el soldadón sin escrúpulos1 que es
se6uramente el mtí.s notable hombre de guerra que pre·
senta la historia de los E~tados U nidos, á la par de Sherman y Lee y el te1uperamento de soldado más radical que
la mJs turbia, pero la más exaltada de las popularidades
haya sentado en la silla prei!idencial de Jorge. w·ashington y del impecable república J. Q. .-\.dams. Sólo Jackson
y Ulises Grant, han seguido siendo soldados aun en la
presiU.encia; ·washington, Tylor1 no fueron más que ciu-

y el francés que hablaba, ligeramente arcaico, pero con
modulaciones tropicales de música tan marfilina y suave,
que todo nos bacía creer que la f.rancesita de Luieiana se
había escapado de un paisaje de abanico de raso de los
que usaban las lindas damas del primer imperio y que
hoy consen·an todavía en sua pliegues ligeramente marchitos el divino perfume de las flores muertas. ¿Ibamos
á oír de sus labios la llorosa protesta de las criollas de
Nueva Orleans contra la infame venta de la Luisiana á
los Estados U nidos? No; mi patria, nos decía, es los Es,
tados U nidos y México.

FISONOMI.I.S MEXIC.1.N..I.S
A GATO VIEJO ....•.
(\"\.'ase nuestro grabado.)

Por idiosincracia, por atavismo, por todas esas cosas
que hoy se mencionan con palabras nuevas, ó por lo que
ustedes gusten y manden, los mexicanos no podemos
verá una mujer1 guapa 6 fea 1 con tal que sea Joven, sin
derretirnos de amor y-lo que es. peor-sin decirle que
nos derretimos. De abolengo los latinos somos,lloreadore8 y
enamorados; pero á. los mexicanos nadie nos gana á que•
rendones. Yer una hembra y dispararle todo el surtido
de exclamaciones sentimentales ad hoc que tenemos en
Mas tarde hicimos el vi:je
1a [;,,ü acompailados de
_la mollera, es todo uno.
un joven mexicano muy lieto y muy amable, hermano de
Tan nutrida llegó á ser la granizada de piropos que los
nuestro excelente amigo el Director del i,~,iirersal. Lasca- desocupados de Plateros lanzaban sobre las muchachas
Hes que llevan á C'ri:1M'eu1 ('ity (la ciudad media~luna) son paseantes, que D. Pedro Rincón Gallardo, de pía memo•
animadísimas, incep,antemente surcadas de tramways1 de
ria, ó D. Eduardo Yelázquez (no lo recuerdo en estos
carros y carretones, bordada de grandes casas, de enormomentos) penaron con retención y multa á todo lagar•
mes cubos de piedra gris ó roja, perforados de centena- tijo que florease ó. una mujer.
res de ventanas, como el Corl'to, la .·tdwrna, una refinería
Las damas, por su parte, aunque enamoradas de la lide azúcar; el Correo es magcstuoso, con sus cuatro pórsonja, detestaban y dete¡::tan las triviales flores callejeras,
ticos y su aire severo. De una ventana de este edificio hi- y si en un baile, respondían y responden al clásico: f'R 1t8·
zo colgar el proconsul Butler á un energúmeno borracho ted 11l!l?1 li11da con el cursi e1rnstrd m11y yalmite, en Plateros
que había arrastrado la ~andera de la Unión por las ca- se enfullinaban y se enfullinan aun á. la hora en que esto
lles de la ciudad, después de haberla hecho capitular el escribo, ante una palabrita melosa.
heróico Farragut en 1862.
Las biliosas euelen responder con ef:ta exclamación:
Llegamos á la ler~e, inmenso dique de tres ó más millas
¡grosero!
Las nerviosas con una mirada que querrían tener todos
en forma de arco y cuajado de muelles, que defienden
los fuegos del Cosmos para aniquilar al molesto moscarla ciudad de los caprichos del padre dt lax agua.a, del viejo
Mescbasebé. Colocados en uno de tantos muelles en me• dón; las anémicas mueven desdefiosamente los hombros
y las linfáticas prosiguen imptí.,·idas su camino. Pero sean
dio de un ver&lt;ladero laberinto humano, tratamos de ver;
cuales fueren las manifestaciones de las doncellas florea-:.
arriba una nube espesa que se nos metía por las vías resdwJante eljfort'ad,,r, no cabe duda de que este constituye
piratorias en forma de moléculas de carbón, producto del
una calamidad social, una melrna de género diverso á la
aliento de las chimeneas de los vapores que llegaban y
salían¡ primera rube negra. Otra abajo; ésta la compo- que reina en Oaxa.ca, pero no menos atroz. Ha llegado
nían algunos centenares de negros y mulatos que grita- hasta entorpecer el movimiento de Plateres y es frecuente-merced á él-oir diálogo! como este:
ban, juraban y saltaban como goriUas en asueto, yendo
-¿Xiña, no vas á hacer tus compras?
y viniendo de los muelles á los vapores por medio de
-Sí, mamá, pero en coche.
puentes volantes de tablones, con fardos y carretillas
-Ko, ú. pie, que te sirve de ejercicio.
haciendo un ruido diabólico; le faltó al Dante, para un
-Sí, pero me florean ..... .
cuadro al carbón de los que componen su galería infer-No haces caso.
nal, una ,·ista á Creseent City.-Entre esas dos :g.ubes ne- Ay mamá! parece que no conoces á los lagartijos ......
gras había una faja clara que permitía ver en último térLa sellara suspira pensando:
mino la opuesta orilla cubierta de casitas ( todas iguales)
-¡Hace tantos años que soy vieja!
y de fábricas humeando; de esa orilla se desprenden los
Y la niña pide el coche para hacer sus compras.
ferryR, cargados de coch~, de caballos y pasajeros. El río

dadanos.
Nueva Orleans ha hecho bien en cobijar con su manto
azul maculado de humo, :í. los dos irreconciliables enemigos, al soberano orador Clay y al semi-Cezar Andrew
.Jackson. ¡Y pensar que si Clay hubiera ganado al gene:rnl la. presidencia, nuestros negocios con los vecinos habrían tomado mejor y m:í.s cristiano y honrado camino,
y que probablemente hubiéramos economiza.do la guerra
que hace medio siglo nos dilaceró y nos mutiló! Esta presidencia de .Jackson costó mucho¡ en su tiempo quedó
pla"nteada y for1m\lada por el fanatismo elocuente y som·
brío de Calhoun la cuestión ~e los derechos de los Estados que había de resolverse á eangre y fuego en la guerra
de secesi6n¡ en su tiempo se inauguró el sistema de dexpo•
jos, que ha convertido las luchas electorales en combatea
por los empleos, que ha convertido á la democracia americana en un ejército mandado por los politicians; ese sistema. que ha hecho impopular la. honradez de ~Ir. Cléveland, el valeroso presidente que ha reobrado contra él y
contra la tJ()lítica de corrupción y de injusticia que entra·
11a. Xo importa; esta democracia, no presentará.1 sino muy
de paso, el horrendo especMculo de una democracia eecla,·a; hay en ella fuerzas form.idab1es almacenadas que
la sahTartin en caso de peligro; un glóbulo de sangre de
los dejos padres peregrinos de lll Ffor de Mavo, basta pal'a encender en el corazón del último ya11kee el amor indómito y ~agrado de la libertad.
~ada de esto me decía la vulgar é inexpresi,·a fisonomía de la estatua delgeneralJackson .... .. y seguimos. Feo
barrio éste; en el centro de las calles apenas corre el negro y mal oliente arroyo, oculto por basuras, papeles,
restos de barric~s¡ las casas cubiertas de yeso, descasca·
radas, ennegrecidas; el teatro de la Opera francesa, galerón que se abre eobre un pórtico de pilastras cuadradas,
blanco embadurnado de humo, E"S ignominioso. Mas no
sé qué olordeviejo1 de historia, de costumbres crueles, pero pintorescas, de duefios de escla,·os, reina allí v encanta; y luego los nombres del as calles: i·tu Bourb6n: rue Contí_. ..... hacen un efecto dulce y melancólico sobre el espí·
ntu y remueven la arquilla de los recuerdos ......
Habéis leído alguna de eeas delicadas novelillas luisianesae de Jorge Cable? allí pasan con las timideces de las
razas aristocráticas y los estupores de la elegancia caballerezca ante las brutalidades de la civilización del carbón
Y del fierro, algunas mnj~res de la antigua sociedad criolla Y francesa de e~ta comarca. Todavía hay representantes de ella aquí; entramos á una casita modesta y confortable, Y un amigo que nos acompafiaba, nos presentó á su
esposa. Era, una joven madre ligeramente opul-=:nta de
formas, pero tan elegante bajo la ondulación rítmica de
su vestido de mU8elina; era la suya una encarnación lac·
tea Y rosad.a tan muelle, tan fina, con tan delicadas vela·
duras de ámbar sobre la sedefl.a tez; y el peinado recogido en lo alto de la cabeza en una apret.ada diadema de
Wnos dorados, como los tocados de principios del siglo-

•á

¡

describe frente á nosotros su espléndida media luna (de
donde el nombre de Cre11•er1t City) El ~lississipi, el río
más grande del mundo (4,300 mi11as agregándole su tributario el ~Iissouri) tiene la particularidad de irse angostando á medida que se acerca á su Delta. El capitán)Iarryatt le ha dado el nombre de cloaca má.l'ima por la prodigioea cantidad de lodo que arrastra ( más de cuatrocientos millones de toneladas, depositadas cada ai'l.o en el Golfo de México). Así sale, entre estrechos y tortuosos ca•
nales y pantanos, al mar y algún día llegará al canal de
Yucatán y dejará. convertida en una charca gigantesca la
parte occidental dd Golfo; si esta fuera la solución de la
cuestión cubana, habría que esperar un poco, unos millones de años tal vez.
Los vapores blancos de dos ó tres pisos de camarotes y
puentes, que remontan el río, recogen sus pasajeros al són
de la campana, izan sus banderas y parten describie11.do
una airoea curva. ¡Y pensar que esta inmensa arteria de
la circulación mercantil del planeta1 descubierta por So~
to en 1542, no íué explorada por La S,üle ha.ata la.a postrimerías del siglo xv·n y que no ha sido empleada en
el tránsito mercantil basta después que Napoleón vendió
la Luisiana á los norte~am.ericanos eJJ ..l.803, en ochenta

..•

'
Empero,
por atroz que sea la erotomanía en un joven,

tiene disculpa.
Lo que no la tiene es la erotomanía en un vieJo.
La et.cena que ha servido de asunto al pincel de Villasana, es, sin embargo, común, acaso porque lo bueno es

lo raro.
¡Oh! los tenorios seniles! Asomaos por las noches á las
dulcerías, pastelerías y salones de re[reecos servidos por
muchachas, y sorprenderéis más de media docena de 0808
valetudinarios, de esos que ya ni pecar pueden SÍI\O imaginativamente, de esos faunos cincuentones de vientre
exageradamente combo y piernas exagerad.amente fla•
cae, ó del tipo que queráis, desgarrando sus anejas y
averiadas lisonjas insinuantes al oído de una burlona
muchacha, entre vaso de soda 6 de vichí y pastillita de
chocolate ........ .
Los yankees, que según la feliz expresión de P1ml Bourget, ven en la muJer al individU:o y -no al sexo, capacea
son de convivir con lindas mexicanas en una pastelería,
sin mengua de la integridad moral de unos y otras, mas
que entre al establecimiento un viejo alifajado de eeos
que en el otoño de la vida refinan su paladar, y adiós
claustral y pura. fraternidad, adiós paz eucarística del esmillones de francos!
tablecimiento: las solicitudes cautelosas se tocarán en el
El día siguiente lo empleamos en visitar al maire de la aire, estarán en la atmósfera, y los deseos estragados burciudad, hombre excelente y campechano; en dejarnos
bujearán con la soda, en las copas de cristal.
reportear por un amable muchacho de Mazatlán, redacEn México ni el reuma crónico, ni el asma, ni la debi•
tor del Picaywu; en hablar mal de los irlandeses y de
hdad senil impiden i un Don Juan de dentadura poetiza,
los negros que se disputan la riqueza y el trabajo en la
y macierland abrigador, buscar la fruta del arbol prohi•
reina del Mississipe y en vagar .......
bido.
Al obscurecer del día tres de Octubre, partimos.
¡Oh! comodinos gatos viejos que durante el día ru1tru•
Jusro SIERRA·
neais en la silla de cuero de la oficina 6 del despacho,
entreabriendo apenas un ojo para firmar minutas 6 reci•
Febrero de 1897.
bos de renta. y merodeais en la noche á. caza de ratones
tiernos; gatos viejos que engendrais hijos escrofulosos,
Las cuestiones políticas y militares agitan al mundo; epilépticos y maniacos, en trabajoeoe horas de idilio ......
vade retro.' ...... retirad 1.•u.estra bandera ....•• Di08 lo qu.Ure y .
los intereses económicos lo conducen.

G. M. _Valtour.

el diablo .....os desecha.

,.

Señorita Julia Novclla, de Guatemala.

133

EL MUNDO

principalcampea algo en escorzo, elescudode lm Reye~ Católic08, que en un
mo11umento dedicado al descubrimiento de América, no puede ni debe fal·
tar el recuerdo de la Reina magnánima, JK&gt;r cuen~ de cuya corona se acomet10 la considerada como temeraria
empresa. Corta el escudo la faja ecua·
tonal y anima con sus minuciosos detall~s y artística ejecución un gran espacio que de otro modo resultaría
poco agradable. Sobre la superficie de
la esfera ee dibuja en relieYe la masa
de continentes é islas que co¿stituyen
el mundo moderno.
La ejecución del monumento es es·
merada hasta en sus menores detalles.
La figura de Colún es dos veces al natura! próximamente. Ella por sí Fola
trae toda la atención, por su majestuoso aspecto por su expresiva actitud
y por su belleza. La cabezt1. es ver&lt;la·
deramente hermoea: impreso en ella el
Eello de su época, retrata al pensador
y_al hombre de carúcter firme y enér¡pco, que dió remate glorioso rí. In empresa llena de dificultades. Atrae y
hace pensar. Sus líneas Eeveras no lo
son hasta t-1 extremo de hacerla anti•
ptltica, antes bien expre@a la bond:itl
del hombre v la inteligencia superior
del ge!1ío. A Su lado el simbólico quetzal, hendt: suR alas como para remontar su vuelo.
Las tres figuras de los atletae son
magníficos t'!:!tndios del desnudo en
los que('! Fel1or )fnr ha hecho gnl~ de
sus º~"e!,·aciones anatómicas y de su
con?&lt;:1,nnento de las reglas de la compo!-1c1on, para harmonizar entre RÍ
tres figuras eeme_jantes, v ql~e ein embargo, t'x~re!!8n ideas y hábitos enLernmente distintos.
El_ruonurnento, en su totalidad tiene diez metros de altura; y está ro&lt;lPa•
do de una verja, estilo del !óliglo XY,
colocada sobre base de mármol, y todt1.
el la bronceada.
En el frente del zócalo se ha coloca-

d!) una., loz~ s._encilla y elegante, con la siguiente inscripc1frn: u~e erigió este monumento por decreto de 12 de
"&lt;~ctubrc de 1892, siendo Presidente de la República el
11 (,eneral D: .José )laría Reyna Barrios. Inaugur6se el
« 30 de Jumo de 1896.,
_El costo total del monumento no baja de ;:-40,000 segun los datos que he recogido.n
'
• De ~rtíst_ico liemos calificado el proy('cto del sefior Mur
y la eJ~cuc16n que ha flabido darle. Y en efecto: si bie~
la cr~t1ca severa puede hallar repetición de motivos e:n el
dupl_1cado de las esferae, para nosotros em redetición
precisamente es la que merece nueEtro calificativo pues
?om:pleta el ~nsamiento concebido y realizado 'por el
1nsp1radoart1¡::ta.

•••

Como n~ta curio~a i:elati"a á la Exposición de Guate~ala, dan,,mos la F1gmente: La primera instalación orgamzada, correfl~nde á la casa de Krupp.
La_gran fábnca de cai\,1nes, fusiles balas y corazas
fon!ndable. e!1 la gu.erra '.: tem_ible. en 1~ paz, n0 se apre~
suro áexh1b1n:::e m en 1-nincm m enChicugo, y se apresura ii. hacerlo en ( iuatemala.
¿A q~é obedece esto? lmagínomt• quP. el Sr. mmmger de
la fonmdable empreEa aleumoa ~e ha dicho para su coleto: Los rrnnc~ses co? dificultad se lanzarán á una nueva
empretza béhca. Tienen grnndes intereEes indllftriales
que ?,roteger y pocn_s_g:,mas de gastar sus milh:,nes en ba·
las, ,i pe~ar de las lml'as declamal.'iones de la Rerm,,.J1i
L?s yankees ......... ufi! ee-os no pelean. Tienen much¿
dinero y .m.uch~. calma. ¿A qué enviar, pue&amp; cai\ones con
tanta a~1t1c1paC'1011, :í esos ~efi_ores? !~n G_uatemale. ya es
otra co.-,a .... ~. L1s Repubhqmtas latinas tienen lo belicoso e~ los gl\lbulos. de la ¡,;an~re .. \.llf no Fe concibe la vid_!l e-m cneshones rntP.ruacionale~ ......... Yayan pues mi~
h.rupp. ¡Los venderé bien'
'
'
! las formidabl~!-i m:íquÍ nns han lle~ado á la cita las
pmneras Y bof=t.Pzan ya en su instalación, por su amplia
bocaza, preiladJ de muert.t-.

•

+.

Eng:ala_namos n11efitn1i:i colnmnas con una belleza más
d.e la capital de Guatemala. \'icne f:u h~rmosura de Francia; h_ay rafgo_s galo¡:i en l'Se rof:tro ilnminado por la in·
m~ns1dad radiante de dos pupilns obf:curns.
• e llama ...... paia no!!otros la mujer bella no tiene sino
~ombres \'ago!-':. es ~1114e!&lt;tello _de la hermosura eupremu.
8e tiama en!lueno. 1\us1ón. caflll0, e!ólperanza ....... ..
~. comopor~sta Yía el Pegazo de la imaginación pudiera irse muy leJos, ponemos punto.
.

GU..I.TEJll:..1.I,..1.
!Monumento á Colón.-La primera in•talación para
el certamcn.-U na belleza.

C~mos no tener necesidad de re¡:etir que, circulando
amp!1amente_nuestro semanario en la vecina República
-del :sur, es natural y justo que de vez en cuando consa,gremoe parte de ■ uestras columnas á la descripción de be·
IIE:zas y monumentos dignos de toma.rae en cuenta. Cumpltendo, pues, con este prop{Jsito, damos hoy un grabado
del hermoso monumento á. Colón erigido por decreto de
12 de Oct_ubre de 92 é inaugurado' el :30 de Junio de 00
·en la capital _de la República, en el parque de la plaza d~
-a1:mas. Reftnéndoee á ~se ?1onumento, nos dice un crom!™1 goa~m.a.lteco lo s1gwente1 que puede servir de am·
.pha descripción:
Eleeflor D. Tomás )lur ha dado vidaá una hermosa idea
-enel monn~ento,_ en el que no hay accesorios inútiles de
or_namentac16n, m detalle alguno supérfluo, y que no contribu:ra por~oruM:Cuencia, al desarro1lo de aquella. Página
artística é h1Bt6r1ca, todo se une para formarla y para
-d_arle claridad y expresión.
EL basamento.es de baee cuadrada: todo él de mármoles blancos y TOJ08, tiene J&gt;róximarnente dos metros de
altur_a. ~bre él, una semi-esfera representa el antiguo
hem~efeno, s&lt;;&gt;bre el cual ~san sus plantas tres figuras
atléticas en d~ferentes actitudes, pero que contribuyen al
-esfuerzo coman de eostener y elevar en sus hombros el
mundo completado por Colón, cuya figura se alza de pie
sobre el globo en actijud tranquila, sefl.alando á sus pies
:el, ree~ltado de eu ob_ra. Las ~tres figuras representan la
C1enc1~, hiConstanc1a y el\ alor, y tienen de altura vez
y media el natural.
La Ciencia tiene á. sus pies las columnas de Hércules
rotas, a.plastando en su caída la tradición del no máa allá.:
·en una ma1;1oalza un 1milado de laurel pues el sef\or
Mur ha hmdo de coronas y de ramas bien colorarliN~
para repre~ntar unas hojas cogidas al acaso y ofrecid~
•en el e~tm1a_smo del primer momento. En la otra empufia la s1mb6hca palanca, con la que sostiene el mundo· el
· extre.1?0 de la palanca se apoya en Ja Constancia, flg{ira
de ~ct1tud ~posada, que sostiene en su mano izquierda
antigua ántora de la que se desprende una. gota de agua
· 9-ue c:a,e _sobre 1¿na peña deegastada, en la que se lee la
1nsct1pc1ón latina t1!Jt1Ua cai:ot lapidem.11
-La teTCE:ra figura representa al Yalor: figura muy movida, d~ actitud _arrogante, se apoya en el timón de un bo·
teca&amp; sumergido en las olas, como desafiando á la tempestad; pero empui'i.ando prudentemente un cable ues
•el valor no ha de ser temerario sino inteli ente
'p
Las tr~s fi~uraa sei\alan cualidades que filstin.guieron á.
Colón. Ciencia, Conetancia y Yalor
En la semi-esfera de la base hay ~uatro coronas de lau•
rel_que descansan en otros tantos pedestales de mármol
umdos al b~eamento,.con el que forman parte integr.m'•
~- En la fa1a ecuatorial está. escrita 1a leyenda-dedicato·
,~1a: "~uatemala á. Cristobal Colón,,, en caractkresantiguos 1
-ue relieve y de bronce dorado.
En la esfera superior ee dibuja en la misma forma el
f"IDOte ,Plus Ultra, 1:? de Octubre de H52,• y en su rrénte

Guatemala.-Monumento á Colon, .,nau&amp;urada el 30 de junio de l8g6.

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�134

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE J8!17

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

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EL MUNDO

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Bombay.-Torre del silencio.

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El flsunto de palpitante actualidad en Europa es la
cuestión cretense que ha tomado un aspecto del todo
nuevo é inesperado por la intervención del Rey Jorge de
Grecia.
Fresca aún la sangre vertida en las espantosas matanzas de Constantinopla, y un tanto apenas tranquilizados
los ánimos por la intervención de las potencias que exigieran algunas reformas al sultán; la revolución estalla en
l,Teta, la gran isla del azul mediterraneo, y se repiten
las escenas de exterminio, en las que familias enteras
caen bajo el yagatán del turco ebrio de sangre, clamando
en vano piedad y misericordia ......
Como en Armenia, el horror de la tragedia es infinito y
los cretenses cristianos, hartos de la tiranía turca, y caneados de sus crueldades, han contestado á los furores musulmanes con explosiones de fanatismo cruel, y buscando un nuevo refugio han proclamado su anexión al reino
de Grecia.
El re'[ Jorge, inspirado en las ideas de su pueblo, que
aspira extender la influencia helénica, ha aceptado la
declaración de los cretenses, y hace lo posible porque
triunfe la revolución, desafiando al pérfido sultán y exponiéndose ~t las iras de las naciones poderosas, que no
se atreven aún á herir de muerte al infeliz caduco imperio de los Califas.
Por el tenor de los telegramas, parecía que las potencias, con excepción de Alemania cuyo Emperador no es-tá en buenos términos con el gobierno de Atenas, favorecían la anexión de Creta al reino de Grecía; pero el
bombardeo hecho por los cruceros extranjeros al campo
insurgente y laFJamenazas del Almírante inglés, nada menos que á un Príncipe de la casa real de Grecia, quemanda la floti11a de torpederos en las aguas de Creta, hace
pensar que tal vez á última hora las potencias han deci•
dido contener las ambiciones del Gobierno helénico.
Estremece contemplar ese cuadro de horror1 donde el
fanatismo cruel y la supersticion salvaje chocan en convulsión trémenda.
No es sólo el odio tradicional entre los adoradores de
la cruz y los sectarios del Corán lo que produce esas explosiones; se ven allí como los espasmos de un pueblo
moribundo que en su desesperación hiere 1 mata y destruye antes de hundirse en el abismo.
· ¿Cuándo querrá la Europa cristiana borrar para siempre á la Turquía del catálogo de sus pueblos? ¿Cuándo se
librar1i de esa úlcera que la avergüenza?
Damos varios grabados que ayudar.in á nuestros lectores á formarse una idea cabal del teatro en que se desarrollan los sucesos á que nos referimos. ·

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LA REVOLUCION DE CRETA

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NUEVA FAZ DEL ASUNTO

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EXOTISMOS DE LA INDIA
La peste y los pa~sis.

El asunto que va á inspirar estas notas juntamente con
la cuestión cretense que desfloramos en otro lugar, son
hoy por hoy los asuntos de interés en Europa. No hay
revistaex:tranjeraquedeellosno se ocupe, y si EL ~ItTNoo
ha de reflejar la fisonomía europea como la americana,
justo es que á su turno les consagre algunas líneas.
H echa esta breve salvedad, pasemos al asiento. En
189-i, la peste ó trhmnw1,. que venía de uno de sus focos
endémicos de la China, de las altas planicies de Yun- Nan,

donde diezma, desde 1850 á los habitantes durante una
parte del año, stalló bruscamente en Cantón. En algunas semanas hizo más deú,000 víctima.e.
De Cantón, la plaga no tardó en pasará. H()ng- K~ng.
En 1805, cuando los foco~ de Cantón y de Hong-1\..ong
estaban au!l en t&gt;lena actividad, la epidemia se extendió
á los alrededores de la ciudad y í$anó en Reguida la ciudad de Macao. Hace un año la isla de Forinosa estaba
contaminada .
A fines de 1896, Bumbay, uno de los centros ro.is populosos de la India Inglesa, estaba infe::¡tad~ y pagaba á la
peEte, desde el primer día un esp~ntoso tributo. Da B_ornbay, por último, la peste se embarcó con los peregrrnos
hindus y ha desembarcado estos últim9s Jías en CJ.marararos en el }./far Rojo.
Se han atribuído los estragos de esta plaga á cau~as
bien diversas. Ba~ta, para comprobarlo, mencionar esas
Tor/'es rlel silencio que debieran llamarse m,fa bien torres
de la muerte.
Las Tor-rn del lrilencio, en número de 115 en la India,
sirven de lugar de sepultura á los par:,;is. Ya se sabe que
esta secta. una de las más curiosas y rle las más ch•ilizadasde la India, profesa el culto del Faegl) Sr,,qrado.
En Bombay, donde su colonia llega á. 47,458 habitantes, han hecho sucesivamente elevar siete torres que sir·
ven para la inhumación de sns correligiona..ios.
Estas torres ó Drtl.:mas esMn agrupadas en la cima de
una colina, .Malabar Hill, que domina la mar á algunos
kilómetros de Bowbay.
Al contrario de lo que pudiera suponer¡:¡e, ~!alabar Hill
es un barrio lujoso donde se agrupan deliciosas quintas,
á. las cuales la vecindad de los Dakmas no asusta en ma•
nera alguna.
Estas torres están -por lo dem,í,q rodeadas d~ jardines
magníficos; para dominarlos. basta estar autorizado para
subir á la terraza de uno de los tres Sagris;-se llama así
las capillas en la cual es mantenido el fuego Sagrado.Desde esta eminencia, la vista se extiende á lo lejos hasta el mar. Bombay y su maravillosa rada aparecen en
parte ocultos por plantaciones de cocoteros; á lo lejos, la
cadena de los Ghates, alrededor un parque inmenso que
circunda los Dakma.s. ¿Son estas verdaderamente torres
como se las ha llamado? Su altura no guarda proporción
con su diAmetro. La más grande de las cinco tiene 90 pies
de diámetro por 35 de altura. Son masas enormes de manposterfa demasiado resistentes para durar siglos, construídas de granito negro y duro1 revestidas de una capa
de cal Llanca.
En el centro, un pozo de quince pies de profundidad v
de 45 de diámetro, conduce por un agujero practicado
en la mampostería á cuatra canales dispuestoc, en ángulos rectos el uno del otro y terminados cada uno por
huecos llenos de carbón. Un parapeto de µiedra de catorce pies de altura, rodea la parte st;tperior é impide ver
al exterior. Este parapei;9 es el que, visto de Jejos, parece formar una sola masa con el aparal;o de pierira, y á
causa de sus revestimientos de cal, da al conjunto la apariencin de una torre aplat1tada.
La plataforma está dividida en setenta y dos compartimientos 6 cajas abiertas que parten del punto central y
están dispuestas como los radios de una rueda y se hallan repartidas en tres filas concé ntricas, separadas las
unas de las otras por estrechos conductos de piedra que
sirven para llevar la humedad ,í. los pozos y los canales
in feriares.
Es bueno hacer notar que el número tres es el emblema de los tres preceotos de Zoroastro, y el mlmero 72 el
de los capítulos del Yasne, una de las secciones d el ZendAvasta.

Cada línea de ataudes de piedra está separada por un
pasadizo, lo que viene ó. hacer trs pasadizos circulares¡ el
último rodea al pozo central. Estos tres pasadizos están
atravesados por una calle que conduce á la puerta única
por la cual entran los portad.eres. En la primera tila están colocados los cuerpos de los hombres, en la de en medio los de las mujeres, y en la última, la más pequeña,
cerca de los pozos, los de lós niños.
Sir Monier ·williams, que ha asistido á. los funerales de
los Parsis nos los describe así:
Eu tanto que yo me ocupaba con el Secretario en exami ·
nar el modelo de la torre, cierta agitación llamó nuestra
atención: una centena de pájaros reunidos sobre uno de
los Dákomas, comenzaron á moverse, en tanto que otros
se dejaban caer pesadamente de los árboles vecinos. L'3
causa de este movimiento nos fué bien pronto revelada;
Un convoy se aproximaba. El cuerpo sea cual fuere el
rango del difonto: rico ó pobre, y así esté próxima ó lejana su morada, es llevado sierµpre por los nasasalars, que
forman una clase aparte en la comunidad. Las personas
que siguen el convoy van después, Como los cargadores
son supuestos impuros á causa de sus funciones, vi ven
completamente separados del resto de la comunidad y
son ampliamente retribuidos.
Antes de llevarse el cuerpo de la casa donde están e~
asamblea los padres y los amigos, se recitan plegarias
que contienen ciertas Ghatas· ó preceptos morales, y el
cadaver es expuesto á la mirada de un perro que los Parsis consideran como un animal sagrado. Esta última ceremonia se llama Tr1.g-did.
uEl cuerpo, envuelto en trapo blanco, es colocado en
seguida sobre un ataud de fiero, y los cargadores, vesti·
dos de blanco también, avanzan hácia la.a torres.
uLos padres y los amigos, igualmente vestidos de blanco y unidos de dos en dos por medio de un pañuelo siguen á la distancia de unos treinta pies.
uLa torre elegida para la exposición contenía ya 10!,
restcis de muchos miembros de la familia. Los dos Nasasalara abrieron la puerta rápidamente y llevaron respetuosamente el cuerpo al interior; después, con detalle3
invisibles para todos, le depositaron, según los ritos en
uno de los Knh Cinco minutos después reaparecieron
con el atand y el sudario blanco, Apenas habían cerrddo la puerta, una docena de pajarracos, rápidamente se·
guidos por los otros, se abatieron sobre el cuerpo. Bien
pronto volvieron á aparecer y volaron á los árboles: no
habían dejado más que los esqueletos ..... .

r***'
¿A qué atribuir las causas de esta enfermedad infeccio-

sa que los parais niegan haber provocado por sus usos fu.
nerarios? .Al contagio, que no debe confundirse con la
epidemia. L1:1. peste es contagiosa y se comunica por el
tacto. Se desarrolla también por la suciedad de Bomba.y.
E:ita hermosa ciudad contaba con 800,000 habitantes.
Ahora ha quedado reducida á la mitad
En la India todo es extraordinario......... ¡hasta la
muerte!

Las naciones no tienen grandes hombres sino á pesar
de ellas.
BAUDELAIRE.

•••

Un voto en tiempo de paz, vele tanto como un .sablazo
en tiempo de guerra.
8m J OHN LUBROCK.

�EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1!97

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primera lección.

�EL MUNDO

tas. Era, en fin, un constante lector de novelas de aventuras y dramas sangrientos, y un habil orador en todas
las reuniones públicas de obreros.

•••

EL PARRICIDA

El abogado alegaba como circunstancia atenuante 1a loenra de su defendido. ¿De qué modo, si no, podía expliearse tan extraño crimen?
Habíanse encontrado una mañana, en un cañaveral
cerca de Chatou. loS cadáveres de un hombre y una mujt'r muy conocidos por su posición social, casados hacía
11n'año1 después de tres meses que llevaba de viudez la
tlama.

Nadie les conoda enemigos que hubieran podido asef.inarlos, y sin embargo, los dos cadáveres presentaban
,evidentes señales de un crimen.
Hieiéronse varias investigaciones para dar con los ase--:
Fi11os y se interrogó ,t. los marineros de aquella ribera; mas
todo resQ.lt6 infructuoso.
Cuando ya se iba á abandonar el asunto por imposible,

El abogado alegaba la locura.
¿Cómo pod,ría, de otro modo, explicsT'Se que este o'?rero hubiese asesinado á sus mejores clientes, gentes neas
v podf"rosas que le habían dado á ganar en dos años más
de 3,000 francos, según constaba en sus propios l!bros? .
Esto sólo tenía una explicación: la locura, la idea fi.Ja
del desheredado que descarga sobre dos personas su
vengan.za por odio á una clase.
Aquí el abogado hizo una oportuna alusión al sobrenombre pue:;to por las gentes á. este sér abandonado, exclamando con vehemencia:
-¿No es esto una cruel ironía, capaz por sí sola de
exaltará.este desgraciado muchacho que no tiene padre
ni madre?
El es un ardiente republicano, ¿qué digo? pertenece á
ese partido político que la República fusilaba y ?-epor·
taba haíle poco y que hoy ac?ge co~ los brazo~ 5:b~ertos;
á ese partido para el cual el mcend10 es un prmcip10 Y la
muerte un simple medio.
Estas tristes doctrinas, aclamadas en las reuniones 1)~blicas, han perdido á este hombre. Ha oído ;t los republtcanos, á las mismas mujeres, pedir la sangre de Gfl.mbetta,
la sangre de Grévy, y su.espíritu enfermet, ha querido la
sangre de un burgués.
¡No es, pues, á él á quien debéis condenar; es á la Comuna!
Estas palabras fueron acogidas con murmullos de aprobación. que hacían l)resumir que la causa estaba ganada.
El )iinisteriopúblico guardó silencio.
Entonces el presidente hizo la pregunta de costumbre:
-Acueado, ¿tenéis algo que alegar en vuestra defensa?
Levantóse el reo.
Era de pequeña estatura y ten~a el pelo mbio ')Omo el
lino. Los ojos eran grises y de mirar profundo.
Comenzó á hablar, y su voz fuerte, franca.. y sonora,
cambió bruscamente la opinión que de él se había formado.
Hablaba cOn acento un tanto declamatorio, pero tan
claro, que todas sus palabras se oían hasta el fondo de la
sala.
-SeiiOr presidente, dijo, prefiero la muerte á ir á. un
manicomio y voy á declararlo todo.
He matacÍo á aquel hombre y aquella mujer, porque

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1Si,7

defensa, y no tuvieron piedad. Debían amarro.e y me rechazaron.
Yo les debía la vida, ¿pero la vida es un bent- ficio? La.
mía en todo caso, sólo era una desdicha. Despn s de su
vergonzoso abandono, sólo les era ae:reedo.r á la venganz~.
Ellos cometieron contra mí el actomás111human o, masinfame más monstruoso que puede comett::rsec ..mtra un
sér, y Yo tenía que vengarme.
Un hombre injuriado, injuria; un hombre rolmdo, re•
cupera por la fuerza lo que le pertenece; un honibroengañado, burlado,escarnecido, martirizado y de~ho11rado mata. Yo he recibido todaseetas ofensas y me he Yengado matando. Era mi. legíti1;llo ,derec~o.
.
Les he quitado un vida feliz a cambio de una bornble
existencia que !Ile habían im~u~sto.
.
.
Se me dirá que se y un parricida, no lo mego¡ ha sido
por culpa de mis padres, que considerándome como una.
cat¡a abominable, porque mi nacimiento fué una tai.;ha,
de rnfamia y una vergüenza, m~ arrojaron. de su lado ...
Ellos .buscaban un placer ego1sta y tuvieron Uf!. J11JO
imprevisto que abandonaron; ahora ha llegado m1 0easión y he hecho lo mismo con ellos.
Y sin embargo1 yo estaba dispuesto .ri amarles.
.
Hace dos años, cuando él fué por primera yez á. mi c'.t.:
ea, .no supe nada. Me hizo diversos encarg?s Y volnu
con frecuencia 1 pagando siempre cop. esp~end1dez Y _c, induciéndose de modo que comencé a sentir pur él c1t:rm
afección.
A principios de este año llevó consigo á mi madre en
una de sns visitas:
Cuando ella entró en mi casa temblaba de tal n,1o&lt;lo,
que la creí -presa de un ataque nervioso.
Aceptó una silla y un vaso de agua que le o!recí; f)('.rOpermaneció sin decir nada_. Contemplaba nns trfllm]O~
con aire extraño, y sólo contesta?a por monosilabo~ :l
cuantas preguntas le hacía su ?1ar1do.
.
,
Cuando partieron, me ocurrió pensar s1 aquella runJer
estaría trastornada.
Yolvieron al siguiente mes, pero entoncf"~ ya era due:
ña de sí. Permanecieron hablando largo tu,mpo en nn
casa, y me hicieron bastantes enca~os, . .
Después los ví otras tres veces, srn ad1 vrnar nada, l1as•
ta que un día comenzó á hablarme ella de mi v,idu., de
mi infancia y de mis padres, á lo que Y? reepond1:
-Mis padres, señora, ~ueron unos miserables que meabandonaron.
Cansáronle tal impresión estas palabras, que llevándose las manos al corazón cayó sin conocimiento.
-Esta J?Ujer €5 mi madre, pensé en aquel im.tante.

-¿Sois mi madre?
Retrocedió tres pasos al escucharme, y ee tapó los ojos
para 11.0 verme. Sostú v,ola su marido entre sus brazos, y
~xclamó, dirigiéndose á. mí:
-¿Estáis loco?
-No, respündi; bien sé que sois mis padres y que no
me equivoco, Reconoced.lo, guardaré el secreto; no os
pediré más: siempre seré lo que soy, un pobre carpintero.
Hizose atrás con ánimo de salir, sof-teniendo á mi madre, que sollozaba; pero yo me apresuré á cerrar la puerta, guardando la llave en el bolsillo.
-Contemplad la, le dije, y negad que esa mujer, es mi
madre.
Palideció espanta.do, sin duda ante el temor al esciindalo que presentia, y que babia evitado durante tantos
años para salvar su buen nom
. bre y su reputación, y exclamó con ira:
-Sois un miserable que sólo quer~is sacar el dinero.
¡Lástima de beneficios los que se prestan ¡¡ estas gentes!
Mientras esta escena se desarrollaba, mi madre sólo
acertaba á decir:
-¡Vámonos, vámonos de aqui!
Pero como la puerta permanecia cerrada, gritóme mi
madre:
-Si no abrís, inmediatamente os mando encarcelar
por violencia.
· Estas palabras me hicieron voh•er en mi, y en el mismo instante abri la puerta, dejándole:; partir.
Al verme solo roe pareció que acabab.i. de quedar huérfano, de eer abandonado. de nueYo ..4.poderóse de mi una
ee-pantoea tristeza, mezclada con ira; senti así como un
sublevamiento de todo mi sér, y corri tras ellos á lo largo
del Sena por el camino que tenian que seguir para ganar
la estación de Cbatou.

\

'

-~__;,"'--~.:_.._
Pronto los alcanc,í. La noche era obscura. Yo caminaba con paso de lobo sobre la hierba para que no me
sintieran, y procuraba oil'les.
M.i madre seguía llorando en tanto que su esposa le
decia: ·
-Tuya ha sido la culpa. ¿Por qué has querido verle?
Esta ha sido una locura. Hubiéramos podido hacerle todo el bien que hubiésemos querido¡ pero desde lejos y
sin mostrarnos. Si no le podemos reconocer á qué venían estas visitas?
'
Cuandoescuchéestas palabras, ptíseme entre los dos
manifestándoles:
-¿Me negaréis a.hora que sois mis padres? ¡No no me
lo neguéis! Ya que me rechazú.::oteis una vez no' lo ha·
gáis la segunda!
'
Entonces, señor presidente, levantó mi padre su mano
os lo juro por el h(!no:r:, :por la ley, por la República y m~
cruzó el rostro. Qwse suJetarle¡ mas élse desasió y eacó su
revólver.
Al ver su movimiento n? sé lo que senti; ello es que
recordando que llevaba mi compás en mi bolsillo losa·
qué para hundirlo en su pecho no sf cuántas vece;.
Mi madre comenzó á gritar: ¡socorro! ¡asesino! Yo sin
darme cuenta de lo que hacía, la herí también.
'
Cuando ví sus cadáveres por tierra, los arrastré sin reflexionar. Esto es todo. Ahora juzgadme.

*

' o1v1º6 á sentarse el acusado,
• * y ante las revelaciones

que
' acababa de hacer, quedó aplazada la sesión.
Si_n?sotros íuésemosJurados1 ¿qué hariamos con este
parricida?

&lt;3:uy
constituyóse preso voluntariamente un joven de un pue•
blt-'cillo vecino.
Era un carpintero llamado Jorge Luis, conocido por el
eobrenombre del cBurgués,&gt;i quien respondió á cuantas
preguntas se le hicieron, diciendo:
- Y o conocí al hombre hará unos dos ai'íos y á su esposa la conocí hace seis meses. Como paso por habil en
mi oficio, solían encargarme la reposición de muebles an•
tiguos.
Y cuando se le pregunta.ba:-¿Por qué les habéis dado
muerte? re~pondía con terca obstinación:
-Los he Ulatadoporque he querido.
Y no hubo medio de arrancarle otra respuesta.
Era el joven nn hijo natural, criado en el país y abnn-donado después á sí mismo. No tenía más nombre que el
de Jorge Luis¡ pero como á. medida que se fué desarrollando se iba haciendo más inteligente y mostrando gustos más delicados, pusiéronle sus camaradas el sobrenombre del «Blll'gllés,n y no se le conocía de otro modo.
Tcnfaaele por notable en su oficio, en el que hacía
obras de verdadero mérito, demostrando grandes aficio•
nes -á la escultura en madera, y considerábasele como un
exaltado y acérrimo partidario d" las doctrinas comunis-

Mas me guardé de dar á entender lo que había conocieran mis padres. Escuchadme ahora; después me juzgado. Quería verla venir. Una vez hecho este descubrí ·
réis.
Una dama tuvo un hijo legítimo y lo dió por media- miento, decidí informarme acerca; de sus antecedente!!!,
y supe que sólo estaban casados desde el mes de Julioción de su cómplice á que lo criase una pobre mujer.
anterior y que mi madre había enviudado hacia tresAquel serrec1én nacido, venido á. la vida, era inooonte,
pero estaba condenado a la miseria eterna, á la vergüen• años.
Luego era indudable que se habían ato;idO en vida del
za de un nacimiento ileg~l¡ más que esto, á la muerte
misma, puesto que se le abandonó, porque al no recibir primer marido; .más no existía una prueba concluyente.
La única prueba era yo, que nada poiia decir, por es•
la nodriza su pensión mensual, pudo, como hacen muto decidi es~rar.
~has, dejarle verecer de hambre.
Nuevamente volvieron á visitarme, y el dia en que esPero la muJer que me recogió fué honrada, más honra•
da, más grande, más madre que mi madre, y me cuidó y to tuvo lugar pareci6me mi madre m{t.s emocionada que
de costumbre. Estuvieron un rato en mi compañía, y al
crió en vez Q.e abandonarme.
partir me dijo:
Crecí con la vaga impresión de que llevaba sobre mí el
-Yo os quiero bien porque me parece que sois un liomdeshonor. Los muchachos que conmigo jugaban me llamaron un día bastardo. No sabían lo que esta palabra bre honrado y trabajador, y como supongo que acaso penséis en casaros algún dia, quiero ayudaros ·áelegir libre·
significaba. Y o también la desconecía, pero la presentí.
mente la mujer que os convenga.
Era entonces uno de los más inteligentes de la escuela,
Yo que fui casada una vez contra mi corazón, s6 lo
puedo asegurarlo, y hubiera. sido un hombre superior, si
mis padres no hubieran cometido el crimen de abando· que se sufre con esto. Así es que tengo gusto e• ayuda•
ros, y como soy rica, .sin-hijos, dueña de mi fortuna, quienarme.
ro dotaros. Y me entregó un sobre grande cerra.do.
Este crimen fué cometido contra mí.
Yo la C(?ntemplé un momento fijamente, y la dije~
Yo fuí la víctima. Ellos fueron los culpables. -E staba sin

139

EL MUNDO

DOMIIIGO 28 DE FEBRERO DE 1897

DE l\IAUP.As.SAN'l'.

S I NFONIA

Aun no baña la luz nuestro hemieferio ... ..... .
Y no tafien los vientos escondidos
de la selva el magnífico ealterio ........ .
¡ Están aletargados los sonidos
,en brazos de la sombra y del misterio!
La bruma, como ~n palio vaporoso,
pren~e su manto baJo el hondo piélago ,
del cielo SMH-, y- sobre-el bosque hojoso.; ....
¡Turban sólo el silencio temeroso
el repentino vuelo del murciélago
y esas fl~bilea voces-de una ga:na
-como notas confusas-esparcidas
en la hoja seca, en la menuda grama,

en las grietas del tronco, entre la rama,
en un inmeneo acorde confundidas!
La tierra duerme ...... á trechos se espereza
y un solemne rumor llega al oido,
como si algón gigante que bosteza,
postrad.O de cansa.ocio y de pereza,
revolviera su cuerpo entumecido.
Mas viene á despertarla de su rneño
el Noto que apareja su cuadriga;
que con tenaz y formidable empeflo
del negro campo de los aires dueño,
sus corceles indómitos fustiga.
La bruma en mil girones destrozada,
huye de la ventisca que alborata
el aprisco, el cubil y la nidada
y que con furia indomeñable azota
el dorso de la férvida cascada.
El huracán con poderoso empuje
las moles de las nubes disemina;
y cuando el trueno como fiera ruge,
el grueso tronco de la recia encina,
treme, y la rama vacilante cruje.
Crece el fragor en la extensión inmensa,
que es pavoroso carnpo de batalla;
el eléctrico fluido se condensa;
corno alarido de titán estalla,
y el monte asorda y la llanura extensa.
Por la rápida racha conmovidos,
de un lado y otro lado cabecean,
como juncos, los árboles fornidos,
cuyos robustos gajos eacudidos
parece que al chocar se abofetean.
Se oye el clamor del gárrulo follaje
y descifrar no sabe el pensamiento,
abismado ante el lóbrego paisaje,
si el ramaje con furia azota el viento
ó el viente azota al trémulo ramaje.
Se rompen y dispersan y confunden
los gruesos hilos de la lluvia al fuerte
empuje del turbión; y se difunden
por los aires los présagos de muerte
del cií.rabo infernal que miedo infunden!
Como un dragón de resonante escama
se retuerce en su cauce el hondo río
que raudo arrastra la rompida rama,
su voz uniendo en el tremendo drama
de la a Ye herida al doloroso pfo.
Las fieras, entre zarzas eepinosas,
se arrastran de su cueva en dereCh ura;
y del rayo las llamas sulfurosas
acrecen el horror y la pavnra
de esa explosión de la ira de las cosas.
El duro bronce de la pobre eruüta
la tempest;id indómita golpea;
rn voz solemne en la tot menta invita
á orar, y de las chozas de la aldea
sube basta el cielo la oración bendita.

Santiaguito la vió por vez primera en una tienda en díª
de Navidad: esperó que saliese y sin más rodeos nuestro
héroe, con su lenguaje peculiar de conquistador decidido,
le propuso un noviazgo en toda forma; ella se hizo un alm[bar, y sintiendo que la sangre le bullía como dicen que
le bulló :.í nuestra madre Eva cuando lo del Paraíso,
no puso·reparos al insólito afi.tn amoroso del (1mancebo.i1
Estas relaciones de tres aiios de paseos, balcones, dulces
y muñequerías vino á turbarlo la indiscreta presencia de
Julio. El coraje de Santiago no tuvo límites, y, claro, como él era «boJ..Dbrel) de resoluciones decisivas, y en asuntos de t&lt;horior,&gt;no hubo en jamW. quien l_e pusiera el pié
adelante, deeafió para un (1encuentron guerrero á su adversario.
Y ya es hora de que sepámos el resultado de tan Qélica
jornada.

•*•

Era tal la algarada de los valientes soldados, que los vecinos salieron preci-pitadamente ú los balcones creyendo
que algo muy grave acontecía. Las mujeres sobre todo se
impresionaron mucho, y hay quien habla de alguno que
otro síncope y tal cual upataleta.11 sin más grandes ni terribles consecuencias. Pero enterados al fin de lo que se tra-:taba, acabaron po:r tomar en broma aquel ejército de gente menuda cuya indumentaria de plumas de gallo, _cintas
de colores etrabiosos,&gt;• faJas y bolsas para cargar piedras,
era de lo más curioso. :Nada faltaba allí, hasta un pequeñito seguía el regio paso del jefe, haciendo &lt;le tambor,
el cual tambor era una vieja lata de petróleo que metía
más ruido ella sola que toda la turba voceando.
A poco andar, y cuando el entueiaemo es,taba en punto de locura, encontraron al enémigo atrincherado, y
allí fué el repartir órdenee: el valeroso caudillo, poseido
de su papel, mand6 rodear el barranco casi inaccesible
donde se refugiaba Julio, y sin intimidarle aquellas ventajosas posiciones, exclamó con su voceeita enérgica.
-Hala, muchachos, arriba ...... Tambor, paso de ataque ..... .
Un redoble formidable, y empezó una lluvia de pedra das, vidrios y cascotes que era una delicia. A ratos do~
minando la horrenda algarabía de la pelea, ee escuchaba
la voz del jefe:
-¡ Hala, ruucbachos, al barranco!
El chico tuvo impetus de héroe. Con el cabello en de•
sorden, el rostro inflamado y el cuerpo er~uido, avarizando sin titubear, apostrofaba {L los de arnba y les llamaba: c1¡Cobardes!)) En lo más crudo de la refriega, en
medio de las vociferaciones, de los golpes de lata y de
los estrépitos de los cascos rotoe, hecho, no ya un héroe,
sino una furia, emprendió la cuesta de la altura mientras
sus compalieros empezaban á retroceder agobiados por
la lluvia- de piedras: ya se dispereaban, flaqueban los
primeros bríos, la derrota era segura, y, algunos creyeron
propicio el instante para tomar el olivo ...... Apenas se
oía entre el espantoso jaleo del combate, como jadeante
alerta, el golpe del tambor. Pero el temerario Santiaguito continuó impávido la ascensión del barranco entre
piedras y terrqnes que ee desmoronaban bajo sus pies.
··························"·········································
Así, por la senda tortuosa, dando saltoei, agarrándose,
Se aplaca el vit:nto. La ventie.ca abate
braceando y encogiendo el éuerpo, trepó al fin con passu rabia destructora, y el estrago
mosa agilidad. Y íué aquel supremo esfuerzo tan audáz,
cesa ya en la paleftra del combate.
que cesó como por encanto la batalla. Ambos ejércitos
!Y la aurora gentil al suave alhago
quedaron inmovi les. Santiaguito y ,1 ulio estaban frente
del aura mansa, las gt1edejas bate!
tL frente.
Surge de pronto el luminar del día
bajo el limpio zafir1 sus rubios lampos
Salvada la distancia que durante la reyerta separaba
derramando la paz y la alegría
á los encarnizados ad \'ersarios, el primero, sin más vacisobre la vtrde alfombra de los campos ......
laciones, puesto en jarras y con la voz un poco tembloroY dejan los pastores su alquería.
sa por el esfuerzo que acababa de hacer, gritó con mal
Y comieuzan á erguirse, recelosas,
contenida rabia:
las ramas del arbusto en la floresta,
-¡Ya estoy aquí, Julio! ......
á discurrir las lindas mariposas
-Y yo tambien, ¿qué quiere&amp;?
de flor en flor, y á preludiar su orquesta
-¿Qué quiero? ¡Pues vaya una pregunta!. .. ... Que me
las aves por los nidos y las rosas ..... .
dejes en paz ú.. la Sofía ...... y luego pa, que no te burles
de los hombres ..... .
JOSÉ L NOYELO.
-¿Qué? ...... fMe ibas á matar?
-/l1 uede., .... quizas!
Y durante este feliz diálogo se acercaban lentamente
el uno al otro.
-Mira que falta i-erlo, Santiago.
-¡Pues míralo!-grit6 enfurecido el muchacho y lanzándose sobre Julio lo agarró violentamente por ~¡ cuello; pero Jnli(! era de lo_s que no se huian por golpe de
ENTRE C HICUELOS
más ó menos 1mportancm, y contestó á la agresión estreComo se ingenió Santiaguito para escaparse de casa. chándose á su enemigo. Entonces aquellos dos muchaaquella tarde, á pesar de la vigilancia que sobre él ejercía chos1 con lo_s brazos y las piernas enredadas, rugiendo,
bomita.ndo ms!l-1tos, arran~ándose los pelos, forcejeando
su madre, es cosa no averiguada todavía.
-Lo que á ese se le ocurre-decía la buena señora-ni con desesperación, con rabi&amp;, con verdadero odio de c,hombres,n rodaron por el suelo hechos una bola. Unas veces
el mismísimo demonio es capaz de llevarlo á cabo.
El tal Santiaguito, según ella, era peor que el santo de e.raSantiaguito quien intentaba incorporar$e, yotrasJusu nombre, y la culpa la tenía el difu11to, su esposo que ho; ambos caían nuevamente, pero sin ceder continuaban en su espantosa lucha, y rodando, rodando al borde
le dió una educación desaetrosa. ¡Como que una n&lt;khe
cuando apenas contaba seis años el pequeño, se lo traj~ del abismo ..... .
-¡Qué os vas á caer!-gritaron de ambaspart:.es los chiborracho como una cuba! En suma, que el muchacho
cos llenos de espanto¡ pero el :.viso llegó tarde: al primer
llagaba á pillo por el más corto de los caminos.
grito se unió un l!egundo alarido de cien bocas un sólo
U:n _día que lo enco.n~ró desplumando v_ivo á un pollo,
decidió meterlo defimt1vamente en el colegio y al prin ci- alarido que repercutió sonora y tristemente e~ todo el
campo.
pio todo iba bien; pero ya fuera cuestión de te~peramento
Santiago y Julio, arrastrados por aquellos decisivos esya de costumbre, es lo cierto que Santiaguito &lt;lió al tras:
te con la formal ídad, y como era bien quisto y precóz en- fuerzos de la lucha; llegaron á la orilla ...... y enioscados
tre loe suyos, logró formar de sus condiscípulos &lt;1Una par- y retorcidos, brazos, cuerpos y piernas cayeron rebotantidai'. que alborotaba á todo el pueblo cuando salia, en do por la pendiente hasta el fondo, do~de se oyó sordo é
medio de atronadoras algaradas, á espantar animales al ingrato e~ chasquido de dos cráneos que se rompían de
un golpe ..... .
campo y á robar nidos de pájaros.
La escapatoria del chicuelo obedecfaesta vez á un compromiso de honor: su ejército, ese temido ejército capaz
de conquistar el barrio entero ú. pedradas le esperaba en
Poco después de este suceso, una encantadora niña de
~posi~ión de librar una batalla con las Íropas del seiioaños y un joven de su misma edad se despendían
11t? fulw, un. caballerete de doce años, que ee había per• trece
de esta suerte en el balcón:
m1t1do corteJar á Sofía, la novia de Santiago.
-Cumplirás tu ofrecimiento? ¿No volverás á hablar
Porque Santiaguito tenía novia, y guapa, ¡Pues no fal- eón Sant1aguito? ..... .
taba más!
-Ni con Julio; con ninguno de los dos .
-¡Bueno! ...... Hasta luego, Sofia.
• que aquella niña de trece
En efecto, nada más hermoso
-Adios 1 Juan, hasta luego.
años, con sus líneas gloriosas de talle esbelto que acusaban proyectos de hem bra--eteg&amp;ntí'.siró.a ' ··
MIGUEL EDUARD~ p ABDO,

••

�DOMINGO 21t DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

vían sobre aquellos infelices, me aventuré por
ún pasadizo, del _fondo
del cual surgían aullidos
de dolor. Dicho pasadizo
se abría sobre una meseta
plana y tersa, de alguna
elevación conforme lo indicaba el declive del talud, y sembrada de tachuelas cuyas puntas
veían hácia arriba, en
atroz profusión. Ahí dan·
zaba con piruet,as que daban lástima, una multitud de cariacontecidos
sujetos, pugnando en vano por acertar con sus pi•
eadas en los intervalos
--:~
donde las tachuelas eran
más escasas. Un dia' ·,
blillo, desde la cornisa de
¿
una roca frontera á la meseta, pinchaba con un bi-.
/
dente á los remisos, y hacía continuar 3in inte·
rrupci6n aquella danza
tremenda de gestos y conEL DANTE EN MEXICO.-Los aduladores.
torsiones.
A lo que parece y por lo que pude coleg~r, se penaba
EL DANTE EN !UEXICO
ahí á los aduladores serviles de todos los tiempos, á los
Rigolettos de todas la~ épocas, á los que b~ilaron y sonVIAJE DE UN REPORTER.
rieron perpetuamente ante un señor á qmen velaban las
m.iserias del pueblo y de quien ob~enían grandes concesiones. Leve era en verdad el castigo para maldad tama( co~;TINÚA.)
ña-y perdone el que leyere si Matías Cumplido se echa
á filosofar- poca una eternidad para compurgarla. Loe
No lejos de las tumultum1as agua~ donde los r~porters gobernantes, como las mujeres hermosas, suelen no ver
mentirosos purgaban de tan extra.no modo su ligereza, más que el lado bello de la vida. C_uando no son comb~ abrfase amplio estanque de hirvientes. aguas, al cual tidos cuando el monstruo Revoluc16n, no lanza sus rugisurtían infinidad de llaves de grueso cahbre. Dentro, _ba- dos á. sus pies, son víctimas de un optimismo consolador
ci.endo visajes, tomaban un baño poco agr:ad~bl~, . á Juz- que coloca frente á sus ojos prismas rosados de encantagar pi:&gt;r la expresión de sus fisonomías, vanos md1v1duos,
doras facetas . A veces, el adulador procede con tan poca
de aspecto monacal unos, otros de fisonomía mofletuda maña que su dios penetra pronto el más ':elado engallo,
y vulgar.
mas así y todo es criminal, que el m~l éxito de una acMe aproximé con el somb_rero en ;a mano á un dem~- ción en nada.influye sobre su moralidad, y merec~ por
nio que afilaba en un m?lleJÓn mo_v1do ~ vapor el agm- ende, bailar sobre tachuelas per sec!Lla se~loru~.-Filosojon de su rabo, y él me informó, sm deJar su tarea, del fía de reporter-dirán ustedes, y dirán bien. }1losofía de
objeto y destino de aquel departamento.
reporter,que luego echa á perder las mejores publicacio-Aquí hallará Uili!ted á los que no se lavaban.
nes, pero ¿cómo había de sustraerme-yo al achaque co-No creí que eso constitu_yese un delito. . .
.
mún de todo reporter mexicano? Po_rque el repfrter me-Y grande, amigo Cmnph~o; todas las rehg_1ones bien
xicano es de suyo filósofo, romántico y u~ s1 es n? es
11acidas 'Prescriben las abluc10nes como predlsponentes lacrimoso. El reporter americano eTtsarta diez mentiras
á la eant1dad, y en los tiempo"' modernos un pecado con- en un entrefilet, el mexicano diez lirismos: aquí nacetra la higiene es el más feo pecado que puede darse. No mosen redondilla y ay nos moriroos·en endecasílabo!Muve ust,ed que estamos en la época de la microbiología?
chas veces, tras un juicioso editorial en que se flagela,
-Y me diría usted én· qué gremios son más numerosos
pon~o por caso, el protieccionismo á ovtrance,.un repórter
los enemigos del jabón?
sen~1mental se queja á. propósito de ~ualqm~r cos~, de
que los mexicanos no protegemos la rndustna nacional
vistiéndonos de casimir del país.
He visto en un diario tras un tonante artículo contra la mendicidad la gei'.oebunda declamación de un reporter sobre la d~eza de corazón de los ricos que per•
miten que las pobres criaturitas ~e k 1_s mend~gos, esos
angelitos de Dios, anden con loe P.1eces1tos_al aire, .cuando con unos centavitos que se le d ieran al llmosnento se
remediaría ...... ¡todito! Oh, sentimental, pío, azucarado
y tierno corazón de los reportera ..... .

tes; comprar material el miércoles y trabajar jueves y
viernes.
-En efecto, es usual eso.
-¡ Y tan usual!
El artesano mexicano cederá. su puesto al extranjero,
no porque éste tenga más aptitudes aun cuando entr"'
nosotros no andan escasoij los cretinos-sino porque ti~ne más formalidad. Emborracharse los domingos es-en
los tiempos que atravesamos,-casi legitimo; curársela el
lunes tempranito muy disculpable; pero gastar tres cuartos de semana ed «operaciones,1 tan sencillaf!, es illlpasable,
Además, el artesano mexicano, deja el aprendizaj~
cuando aun no gana ni tres reales diarios, y por sí y ante sí, se proclama maestro. {Aqní, todos son maestros,
desde el remendón de zapatos hasta el remendón de rnazurkas). El artesano yaukee, se retira del taller cuando
ha concluido su enseñanza y es hábil.

EL MUNDO

···-.:::.·.

~¿=!: :~

- ---::='~

~

-

--~

•••

'\!} 1
'

-Y ese individuo que con una vara de paraguas en 1a
mano resiste el chaparrón más deshech&lt;,??
.
-Es un mal artesano justamente castigado. Fabricaba
paraguas y seguía el procedimiento común á los artesanos de México á muchos de los cuales hallará usted pel1'Jdos por donde más pecado han habido.
-¿Qué procedimiento, si usted gusta?
.
-Uno muy complexo por sus componentes: pedir
para material caro y comprado de mal~ clase;_ prometer
bajo palabra de honor entregar el tra}J~JO tal d1a y entregarlo ocha día.s después; suplicar anticipos todos los días;
emborracharse sábado y domingo, curársela lunes y mar-

·.·. .

··-

' 5ti?J.i~~,~;~":~ ~
EL DANTE EN MEXICO.-Por mal artesano.

El artesano mexicano no aspira á traer pantalones. ~o
le importe mostrar (puntos suspensivos).... lo que la decencia Prohibe. Así,;pues, en habiendo pulque .. ¿Y cuándo nos regene_raremos, preguntará usted? Pues sencillamente, (con perdón de Terrazas y de Agüeros) cuando
merced al cruzamiento de razas se haya transfundido á
nuestras venas algo de la vigorosa sangre sajona, que mejore la empobrecida sangre que corre por las venas de los
cinco millones de alcohólicos, de los seis millones de
histéricas. de los quinientos mil epilépticos1 de los eeiscientos mil alucinados, de los cien mil enfermos de males venereos, etc. etc., que constitu/íen la mayoría de la
población, y vivifique loa doce mi Iones de impotentes
de la voluntad, que entran á. la k•tería y sueflan místicamente en herencias y en tesoros escondidos ....
¡ Ohl cuántas cosas más me dijo el di_ablete mi interlocutor, á propósito de aquel otro pobre diablo .... ¡Pero no
las digo!
(continuará.)

~- :~~~:tti! ~

f•"i-~

;.'~~~.

.="t=..="t=.-="t=;.-=ti=.
Para una sociedad de pícaros, la virtud no es más que
la impotencia de 'tener vicios.
Alexis Chavanne.

•••

La desconfianza es el alma del régimen parlamentario.
T,.aeberl.
Cuando ~e acaba de ver
á la mujer amada, la vista
de cualquiera otra no es
~gradable; físicamente ha•
ce dafio :i los ojos: ya comprendo el por qué .

•••

El imperio de las mujeres
demasiado grande en
Francia; el imperio de la
mujer demasiado limitado.
PS

EL DANTI!: E.."i MEXICO.-Por "remendón" de música.

-Ay amigo, y el diablo untaba un poco de saliva al
filo de su aguijón, en todos! La limpieza es casi un mito
en México. Si pudiera usted penetrar los misterios que
ocultan muchas pecheras de lino almidonadas y muchos
calcetines de hilo de &amp;cocia! Si las faldas crujientes de
Eeda dijesen su secreto! Naturalmente el pueblo de México tiene el record de la suciedad; pero, á ese no lo traemos aquí: hay para él un gran estanque con legía. Aquí
nos Y1enen sólo los sucios copetudos, en su mayoría gentes de iglesia: monjas capuchinas y teresianas que jamás cambian de habito y allá por campanl6.a de vacante de ropa interior; curas ventrudos que llevan la sotana
hecha una babilonia de rapé, ceniza de puro y residuos
de ensaladas; y abarroteros al por mayor, y militares
y ...... cuanto usted quiera. En general hay ·en México
un santo horror á. la agua fría.
-Y esas duchas lavan la conciencia?
-El diablete sonri l filosóficament.e, y prosiguió su tarea. No creí oportuno insistir y escapando cowo pude de
los duchazos de agua á di vera as temperaturas que llo•

•*•

La imagen del primer
amor es generalmente la
más conmovedora; ¿porqué?
porque es casi el mismo en
todos los países y en todos 1
los caractéres. Por lo tanto,
~f:te primer amor no es el
más apasionado.

••*

Tener firmeza de carácter; es haber probado el
efecto que hs demás producen sobre uno mismo;..
por consiguiente, necesitamos de los demás.
8TENDHAL.

•**
Como los individuos, las
EL DANTE EN MEXICO.--Castlgo de desaseados..

naciones tienen sus ane•
mias.

HILD.,~ •-Novela por Gauaara ae °0ind.-Núm. 2.
•••-·◄•&gt;--~"--~¡¡;CI~.Cambiamos todavía unas pocas de banalidades; se pu'BO á. examinar con mucho interés nuestras telas, y en seguida, declarando que no quería ser importuna por más
tiempo, se despidió de nosotros y desapareció.
-Vaya una pe1'80na amabilísima, y que no peca precisamente por el lado de la timidez, dije con sequedad á
Raoul. Ya DO me extrafia que la tarde que pasaste con
ella en el castillo, te haya parecido tan llena de encanto.
Sin embargo, yo habría preferido que esa hada de río 6
esa diosa de los rosale1i11 según como le convenga apelli~

darse, hubieee tenido una poca de 1a reticencia que enga•
lana, según dicen, sus modeloe, y que fuese no poco
menos sociable. Hénos aqui con una invitación que tiene
aires de una orden. No parece sino que n&lt;;&gt; puede uno
pi1mr la yerba de este valle sin irle á pedir permiso á esa
eeilorita.
-Padre mío, eres un ingrato, me contestó con aire
sombrío. Mlle. de Ha.mmarhielm ha tenido contigo uha
amabilidad del todo singul!\J'. Hay por allí muchos que
se tendrían por felices si tan seductora peraona les mos-

trase tanto int.erés. ¡Ni siquiera te has fijado en que t,e
mostraba tantas atenciones, que apenas si tuvo una mirada para mí.
Creo realmente que el pobre muchacho estaba celoso.
Este descubrimiento me preocupó porque no hacía
más que confirmar y aumentar mis recelos.
-Ella tieue sencillamente el deseo de aprovecharse de
mí para aprender á pintar; pero si está. en la creencia de
que voy á. divertirme dándole lecciones, se equivoca,
contesté con gesto enfadado. Bien veo que estaré obli~

�EL MUNDO

una expreEión más seria, como deben provocarlas la evogado á hacerle una visita, puesto que ella nos pone la
cación de un recuerdo de duelo en toda persona bien
pistola en el pecho; pero después...... si ella se imagina
educada. Sin embargo, como apenas tenía yo dos años
que me volverá á ver con frecuencia! ..... .
cuando sucedió esta desgracia, no puedo decir que el asAmbos fuimos al día siguiente.
pecto de la Caldera evoque en mi alma ningún penoso
M:e sorprendí al ver en la~ telas y bocetos que Hilda
recuerdo. Al contrario, me he acostumbrado á considede Hammarhlielm me ensefió, un verdadero talento, por
rarlo más bien como una especie de monumento fúnebre
más que pecaran en general. por el defecto de casi todos
erigido á la memori.\ de mi madre, que como el instmlos l)rincipiantes ó aficionados, la falta de acabamiento,
mento de su muerte.
y ciertas imperfecciones de dibnjo.
-¿Y desde la imprudencia que costó la vida á la baroBajamos después á la orilla del río, porque yo tenía
nesa, dije, na·lie ha tenido la temeridad de intentar pect1riosidad de ver la Caldera p'&gt;r aq11el lado. Yeiásele
más de cerca, sedestcaaba m~jor en un horizonte miis cla- netrar al escollo?
Ella desvió la cabeza con una imperceptible sonrisa.
ro, y tenía algo de más grandioso y de más característi-¡Qné interesante sería conocer á fondo y con todos
co. !mediatamente form~ el proyecto de hacer los estudios necesarios para mi cuadro principal de aquella re- sus detalles la historia de este escollo! dijo ella, aparen gión. El taburete de b, hada se presentaba á descubierto hondo no haber oido mi pregunta. E~ indud.lble que esy, si se hubiese p')ilido C')!OCC\r allí un modelo ó un ma- t:i íntimamente ligada á la de este castillo. ¡C11ántos dranequ(, la leyenda habría p,)dido reproducirse en la tela, mas horrioles han de haber pasado allí! Usted ha de saber qne en otra época había un eubterr.ineo qne lo unía
por decirlo as(, d; apr~ Mture.
Pareoe que la eefiorita Hilda, que estaba á mi lado; adi- con los calabozos y que partía de los cimientos mis•
vinó mis pennmientos, porq11e repentinamente me dijo: mos de la mansión. ¡Imagínese usted cuántos sinies-¿Usted necesitar.1 su had.\ allí, eentada en su ta· tros Barba·Azul de la Edad Media, de los que hacían desaparecer á sus mujeres unas después de otras, ó cuánto
btirete, verdad?
-Esto facilital'Ía mucho lM cosas, contesté; sin em- galán trovador de los que arriesgaban sns días para com·
bargo, no e; enteramente indispensable; más tarde puedo placerá la hermo$&amp;, yendo quizás por indicación de la
a~regaTla hada, en mitallf,r: lo esencial es representar cruel castellana, á cantarle un lied de amor en el tabure.
bien este espectáculo único y el paisaje qn · lo rodea. te de la badal...... ¡Yo tengo adoración por aquellos tiem¿Querría usted permitirnos, sei'iorita, que viniésemos por pos heroicos! ¡cuánto desearía haber vivido entonces!
-Démos gracias á Dios de que os hizo nacer en un sia.1uí una série de mafian.as? Usted eabe que casi no es
glo
menos romancesco, seiiorita, interrumpí, para cortar
posible trabajar en el mismo sitio m.í.s de una hora seesa
retahila de frases sentimentales y necias que yo de•
guida, á causa del cambio -le los efectos de la luz.
testo
y que me sorprendía escuchar en aquellos labios.
-Yalocreoquesí, sefior, vengan ustedes tantas ve•
Yo no pongo en duda que ueted hubiese enviado á la
ces cuantas quieran. Hucho guito tendré en verlo á usted trabajar, y espero que me permitirá que lo vea mane- muerte docenas de trovadores, y que el lago Boren hu·
jando el pincel y mezclando los colore~, cOl!a qne será biese exhalado torrentes de harmonía al recibir y al fromuy ventajosa para mi. ¿El caballero Riul vendr.í. tam- tar contra sus rosales tocias las guzlas que la Caldera
.bién ó preferirá continuar sus estudios por el otro lado hubiese devuelto sin echarlas demasiado á perder.
-Mi señor burlón, dijo ella riendo con toda gana, ten·
del río?
-Si usted lo permite, sefiorita, dijo Raul ruborizán· ga usted entendido que es usted un oso y un excépt.ico,
lo que sólo ee excusable en los arList.as de su reputación
dose un poquillo, acompanaré á mi padre. Como he vey mérito, que por sus ol)ras manifiestan que son idealis•
nido para trabajar bajo su dirección, tenemos la costumtas entusiastas, al mismo tiempo que aparentan sefialarbre de estar siempre juntos.
se como tarea el protestar constantemente, con sus pala-¿Cómo es posible, sellorita, le dije en seguida, para
bras crudas y hasta cimcae, contra su temperamento arisllevarla pooo á poco al capítulo de la mieteriosa Caldera,
tocrático y las tendencias elevadas de su conciencia.
que se halla dejado subsistir un escollo tan peligroso,
que aegún se dice, ha cau•ado m ís de un accidente, cuanIII
do sería tan facil por medio de algunos cartuchos de
dinamita hacerlo desaparecer? No alcanzo á creer que
Así, puéP, volvimos ai castillo al día eiguiente, y vimos
laJ autoridades lo conserven eimplemen te por amor
otra vez á Mlle. Hammarhielm, y en la tarde cuando tuá lo pintoresco y por respet() á una novela romancesca.
-Desde luego, sellor, contest,S ella, le haré á usted no- vimos que ir á pescar cangrejos con ella en el río, y aif
tar que las autoridades nada tienen que ver en esto. El sucesivamente, y día á día por espacio de semanas ene~collo está en propiedades de mi padre y nadie tendría teras.
A menudo, no pudiendo decidir á Raul á que renunderecho á quitarlo, supuest&lt;&gt; q11e no es un obstáculo 2ituado en una vía de navegaci 'm pública. Soy Ein embar· ciase siquiera por un día á aquella sociedad, hice rancho
g&gt; de la opinión de usted, la Caldera está como un perro aparte, y, creyendo haber dado con un sitio solitario en
r.i.bioso y encadenado en Dlleitr.&gt;s dominios. Y no basta donde poder trabajar á solas, lo dejaba que fuera á incorp:uaaeguridad del públlco, que se sepa que debe evitarse porarse con Hilda. Pero era muy raro que al cabo de un
sa proximidad, porque m:1y ·p Hible es que con él se instante no los viese llegar á ambos á mi retiro.
Me daba cuenta perfecta de que lo que yo había prechocase por casualidad. Por otra parte, pueden venir algunos extranjeros que ignor,m estai particularidades; por vi~to y recelado para mi pobre Raoul había sucedido, y
lo que creo que el escollo ,fobia d~Hparecer. Sin embar- que él estaba profundamente enamorado de la joven, y
g,.,, un día que hablé á mi p \ lre, proponiéndole que ca- aun me había yo visto tentado á abandonar aquellos luvase una mina debajo de la C.11 lera para hacerlo saltar y gares, y substraer á mi hijo, por medio de la fuga, á las
desembarazar de una vez por liO• lai el rio, se mostró sin- consecuencias de un amor que, según eran mis creencias,
gt1larmente opuesto al proyecto. 0&lt;' esto tuve que inferir no podía tener otro término que una cruel decepción paque tenía particular cari ñ l .i e~t~ f~niSmeno de la natu. ra el muchacho.
r.ileza que la casualidad tnv•&gt; ,t bien poner en sus propieSin embargo, la joven había hecho tantos progresos en
dades. Ya usted sabe que á la ed.1 l que él tiene se arrai- mi estimación, se mostraba tan modesta, tan natural, tan
ga uno á lo que posee, no se amlln los cambios y se tiene franca y de tan buena índole, que era imposible dejar de
un re,peto innato por las tr, li..ii,mes, aun cuando confi- amarla, aun haciendo abstracción de su belleza y de su
nen con la leyenda. Estab.\ 1n·1y agitado y observé que gracia, si esto hubiese sido posible. Así pues, había yo
no se calmaba sino cuan-1, le ofrec1 que ·nunca volveria llegado á preguntarme si no era posible dejar que lascoá hablar del asunto.
sas siguieran su curso natural, con la secreta esperanza
Ella hablaba con wno tranqniln y jnicioso, sin el me- de que ella acabaría por corresponder á su carifio; pornor embarazo y sin qne nada en su voz ó en su mirada que, en mi fatuidad de padre, me parecía aveces imposipndiese traicionar la agitación qne involuntariamente ble q~e la joven no llegara á compartir los sentimientos
de Raul.
1&lt;-:1iau que 1Jr.&gt;ducir los penosos recuerdos. De esto deduje que ella ignordba completamente las terribles sosDe8graciadamente, y eeto con alguna frecuencia, el
pechas que sobre su padre pesaban.
amor que exige el concurso de dos seres, dice un refr-.ín
- Es indudable que usteu Pabe que mi madre perdió de un cruel realismo, quiere que uno de ellos ame, mienla vida en estos pfrfidus torbellinos, continuó ella, to- tras que el otro se deja amar. En este caso particular,
mando su voz una inflexión mas grave y su fisonomía evidentemente Raul conjugaba el verbo activo y Hilda

DOMINGO

za

DE FEBRERO DE 1897

el verbo pasivo. Lo que más m~ impacientaba era el verque, realidad ó ·afectación, ella aparentaba ignorar porcompleto los sentimientos que inspiraba.
Yo, sin embargo, no me atrevía á inducir á Raul á..
que se declarara; había algo en aquellos hermosos ojos¡
de matiz indefinible, que yo no comprendía y que me ponía inquieto. Sin embargo, yo esperaba siempre; Raoul,
que se parecía á su madre, era un hermosísimo muchacho; era joven y de índole excelente, aunqne un pocoblando de temperamento. Por último, no tenía ningún
concurrente. «Preciso sería, me decía á mí mismo, que
esa joven tuviese un cor.izón singularmente duro y frío
para que al fin y al cabo no se dejase impresionar.,,
Trabajábamos ora casi todo el día juntos, ora en un
paraje, ora en otro. En la noche, conveníamos en el lugar en donde nos encontraríamos al día siguiente en la.
maflana y en el sitio al que consagraríamos nuestros estudios. Si llegábamos los primeros, Raul y yo á la cita,
Ililda, seguida del criaJo que llevaba sus aperos de artista, uo tardaba nunca mucho en aparecer. Ella iba ha·
ciendo notables progr&lt;'BOB bajo mi dirección y se mostraba discípula aplicadJ, inteligente y llena de talento.
El estudio de la Qlldera, que yo había principiado desde la orilla del castillo, había tenido sus interrupciones,
y las sesiones que yo le había cousagrado no habían sidomuy seguida!!, porqu~varias mallanas las ocupamos en
otras coeal!. Por último, convenimos un día en volver á
aquellos sitios para seguir ese estudio y terminarlo.
Habíamos llegado y nos disponíamos á instalar nuestros caballetes, Raul y yo, cuando vimos á Hilda quellegaba sola y con las manos vacías.
Ella explicó que no se encontraba en esa maliana con
ganas de pintar, y que prefería vernos trabajar.
Se sentó un rato á rui espalda, sobre la yerba, con sti
sombrero en la mano, y parecía absorta en verme trabajar. Derreperite, seflalando con la punta de sn sombrilla..
el Taburete de la hada, al qne yo estaba dando algunas.
pinceladas complementarias, me dijo:
-¿Qué, no podría yo servir á usted de modelo para la
hada que desea poner sobre esa roca?
-¡ Yaya, si nól Esa es nna excelente idea, contesté. Sería usted una hada encantadora, quizás un poco moderna, pero tanto más interesante culinto que ~ destacaría..
por el contraste con un paisaje eevero y · accidentado..
¿Pero tendr,I. usted paciencia para conservllr una misma.
postura? Vamos :i escoger una piedra ó un11 roca, lo más.
semejante que sea posible con el asiento de la bada, y en
la cual pueda usted instalarse con toda comodidad. Por
otra parte, la postura no tiene para qué ser cansada, ybasta puede adoptarse cualquiera. U na bada sentada con,
naturalidad y cierto abandono, eso es toJo lo que yo exigiré, ¿Se siente usted con fuerzas para imponer esa violencia á su vivacidad natural, sellorita Hilda?
-Ya se ve que sí, ei ueted lo desea, contestó ella.
Al cabo de algunos minutos se levantó, y, dejando su
sombrilla y su sombrero en el suelo, se dirigió á su barquita azul. Se embarcó y ee puio á bogar con aire negligente é irresoluto.
Tan amenudo la habíamos visLO proceder de aquella
manera, tan acostumbrados estábamos á verla atravesar·
el río costeando el escollo, ó remontar su corriente, Ó ·
bien bajar con ella, que ni Raul ni yo teníamos la menor·
sospecha de lo que pasaba en aquella preciosa cabeza, in-•
ya cabellera ondulada era agitada por la brisa.
De súbito mi hijo, que la devoraba con los ojos, se le-vantó precipitadamente, llevósti las manos á las sienes
con ademán de espanto, y gritó con ronca voz:
•·
-¡Padre mío ...... está abordado el escollo!
lle levanté de un salto.
En lugar de seguir al contorno del arrecife, según lo •
acostumbraba, ella acababa de dirigir la proa de su embarcación contra la primera línea de los rompientes.......
Vímosla que daba dos ó tres vigorosos gol pes de remo que elevaron la embarcación á la mitad de aquella línea, en,.
seguida ella se levantó, tomó uno de los remos con las dos
manos Y lo apoy!) contra una punta de roca que venía á
estar detrás de su bajel.
La yole se alzó de a ielante para atrás, como un caballo
que se encabrita y desapareció por un segundo á nue3tra
vista, con la intrépida joven, detrás de una peña.
Un instante después, trepaba ella al Taburete de la hada agitando su pañuelo.
Aunque al alcance de la voz, el rumor del agua no ha- ,

DOMINGO

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DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

1

-=---=-~ ~===-=-=--- =======-~-~~ ·- - ~. ~== = = ============ ======-==~~4=3~=

bría permitido que nos comunicáramos; así pués, era inú· de Raul. ¿Pero qué cosa y de qué manera? Yo sentía muy vía á donde todo la impele, la felicidad de otro y la suya.
bien que si hubiese pertenecido al sexo que se recrea en propia, paréce, á guisa de formidable arco á la entrada.
ti! tratar de entendernos por medio de la palabra.
El tiempo que había corrid0 entre el inetante en que este género de intrigas, habría cogido hábilmente la pe· del camino que la conduciría á la ventura, resistir riényo la había visto allí, al lado mío, y aquél en que acaba- lota al vuelo, para hacerle comprender cuanto la amaba dose á todo lo que uno puede hacer para inducirla. Y
ba de verlo aparecer sobre aquella roca maldita era tan él y qué excelente marido se1ía para ella. Por desgracia basta parece que, presa súbitamente de ese deseo inetinti•el tiempo urgía y el joven al incorporarse con nosotros, vo de seducción que existe n:iás ó menos en todas las muje-corto que me pareció estar soñando.
Aquel capricho audaz me heló de terror. ¡Si por lo me- me obligaba á aplazar para mejor ocasión mis proyectos res y las inclina con frecuencia á ejercer.el poder de sus en•·
cantos precisamente sobre los seres más refractarios, panos estuviese ahora fuera de riesgo! pero todavía faltaba de intermediario en operaciones matrimoniales.
rece, me decía á mí mismo, que esta joven, cuyo car.icter
la vuelta, y la salida de la Caldera presentaba exactamen-¿Y es la primera vez que usted lleva á cabo esta hasencillo, recto y digno me era tan amable, quiere repente el.mismo peligro que la entrada. Y qué podíamos hazaña? le preguntamos los dos.
tinamente ensayar en m( el poder de la coquetería. ¿Secer nosotros para auxiliarla? No teníamos á nuestra dis-Nó, contestó ella, ya lo he hecho dos veces, sin que
ría posible que ella quisiese, al ver que los sentimientos
posición ninguna bares, y, aun cuando la hubiéramos te·
mi padre lo haya sabido, se entiende, porque nunca me
que me había inspirado no eran más que los de un carinido ¿de qué nos habría servido?
perdonaría esta imprudencia, si llegara á saberla. Por lo
fio paternal, y con el ahinco súbito y culpable de camRaul estaba lívido; iba y venía por la ribera gj!sticudemás, se ha exagerado mucho la dificultad de penetrar
biar su índole, inaugurar una nueva y odiosa táctica y
lando como un loco.
en la Caldera; se trata únicamente de saber en qué
tratar de hacerme creer que á mí es á quien ama? Debía
Entretanto la joven acababa de sentarse en el Taburemomento preciso hay que levantarse y empujar la canoa
conocerme lo bastante ahora para saber cuán inútiÍ sería
"te de la hada y comprendí al verle que permanecía ente•
hacia adelante manteniéndose uno de pie hacia atrae, una tentativa semejante, aún cuando mi carillo á Raul
ramente inmovil, en una actitud graciosa á la vez que na:
porque el paso por este paraje es demasiado estrecho no me la hubiese hecho odiosa.
tura!, que ella había llevado á cabo aquel totir deforce
para que puedan emplearse los remos horizontalmente.
Así me hablaba la voz del amor paternal, que yo calipara colocarse como modelo, y que no abandonaría aquel
Así escomo se salva el punto crítico, y esto lo ensena la ficaba de razón y que procuraba darle toda mi atención.
sitio maldecido hasta que yo le hiciese sellas de que ha·
tradición, y la noción se trasmite del uno al otro como Pero al lado de ella escuchaba otra voz mucho más incobía terminado mi boceto.
un secreto. Es también preciso saber que no hay más herente, pero que evocaba dentro de mí una !rensación
Así, pues, volví á tomar mi paleta y mis pinceles, y me
que un sólo punto en la roca en donde la punta del remo
puse á satisfacerla, con el corazón tort.urado por la antan agradablt: y tan dulce que me subía del corazón cose fije sin resbalar; si no · se toca ese punto, es uno mo embriagadoras bocanadas de júbilo supremo.
gustia, imaginándome que esa sería quizás la última vez
Estábamos entonces en la primera quincena de Julio.
que yo la contemplaba viva, y figurándome la desespera- perdido!
-No ví que se quedara usted contemplando la límpi- El veranó estaba en eu plenitud, ~ las plantas se
ción de Raul si la Caldera se tragaba á su víctima.
Cerca de media hora estuve trabajando febrilmente y da corriente, le dije; &amp;in embargo, la tradición dice que abrían en la íntegra madurez de su'fl.orecencia. Las flologré hacer, á pesar de mi agitación, un estudio muy se- todavía se vé allí el bello rostro de la hada de otros tiem- .res brillaban con sus más hermosos colores y exhalaban
pos. ¿Nada tiene de tentador para usted tal espectáculo? sus más delicados perfumes; los insectos zumbaban y las
mejante á mi modelo.
Sin
emb irgo no hay que temer la comparación poniénd&lt;t · aves cantaban en el denso follaje con una unanimidad y ·
Y a había terminado, pero no me atrevía á. hacer ·una
al
lado
de aquella la imagen de la hada de nuestros día@.
un ardor que parecía demostrar la breve duración del essena, y cuando pensaba que aquello seríaquizas la muer•
-Ese
es un cumplimiento, tanto más agradable para tío escandinavo y que, aguijoneados por la naturaleza,
te de aquella hechicera doncella, mi corazón se oprimía
y las lágrimas subían á mis ojos. Me causó sorpresa des . mí cuanto que no estoy acostumbrada á recibirlos de ue- trataban de suplir la brevedad de·la vida por su mayor
cubrir de repente el lugar que ella ocupaba en mi cora- ted, sellor mentor, contestó ella sonriéndose. Por lo de- intensidad.
más, algo me debéis para que os perdone vuestra imperzón y el vacío que su muerte me dejaría.
Todos los seres que me rodeaban, vegetales, insectos ó
No sé ei ella adivinó lo que pasaba dentro de mí, pero tinencia de hace un rato.
pája~os, ~e parecían revestidos con galas de fiesta, y creía
-Y bien señorita, usted no ha contestado á mi prede repente ví que se levantaba y que desapareció detrás
yo O1r sahr del campo de trigo dorado, de la espesa yergunta:
¿cómo es que usted no ha tenido la idea de mirar
del T¡!.burete. Estaba sin duda ocupada en desatar su
ba ó del follaje de profundidades misteriosa!! como una
barco para la peligrosa vuelta. ¡Mi corazón había cesado á la fuente del hada?
multitud de acentos gozosos que se harm;nizaban en
-Porque sé muy bien lo que se vé dentro de ella, conde lafül
un coro para cantar el himno de amor á la naturaleza.
Vímoela pasar como ftecha por el pasadizo fatal, des• testó con tono seco, y, según me pareció, con un ligero
-¿Y ei realmente fueras tú el amado? murmuraba la
pués detrás de la roca...... Hundióse la proa de la yole, extremecimiento, y ningún empello tengo en volver á voz pérfida. ¿Te opondrías á tu propia ventura cuando
levantando la popa com!l en un adios á la Caldera!. ........ mirar. Pero observo, agregó ella volviéndose al caballete, viene ella misma á ofrecéraete? Si ella te ama, es porque
después y súbitamente la vimos fuera de la zona peligro· que loe temores que me lisonjeo de haberos hecho sufrir no le ama á él. ¿Por qué, pués, ese empeflo en lanzada á
sa. Un instante después, desembarcaba, un poco pálida no le han impedido á usted pintar una hada á la que me sus brazos, cuando ellacreequesu dicha está en los tuyos?
todavía, pero con una sonrisa de triunfo, aunque tuviese siento orgullosa de haber servido de modelo. Yo no que-;-Es demasiado joven para tí, decía la otra voz; no po- ·
una ligera expresion de niño que se espera lo vayan á re- ría pecar contra la modestia, pero hasta me parece que dri.a amarte por mucho tiempo, si· cedieras á este capries un retrato y de los más parecidos.
ganar.
cho, nacido del gusto por la contradicción. Ee w1a conRaul se había preciptiado á su encuentro y la ayudaba
sentida de la fortuna; quiere el fruto que no puede atraá que saliese de la barca.
VI.
par Y del que en breve se disgustaría, ei llegase á obte-¡Ahl senorita Hildal ¿cómo ha podido ueted exponer·
nerlo No cedas, no te pongas en ridículo, tú el hombre
se de este modo? empegó á decir estrechándole las maAl día siguiente, como no tenía disposiciones á la so- fuerte Y excéptico. Recuerda tu experiencia matrimonial
nos y mirándola con los ojos llenos de lágrimas, en los ciabilidad, declaré' á Raul que mi intención era dejarlo abandona est?s lugares, deja á Raoul solo con ella y tod~
que se pintaba DIUY bien la pasión para que ella pudiese ir sólo al castillo, cosa que no pareció disgustarle mucho. tomará el me¡or pase para bien de todos.
ignorarla por más tiempo.
Necesitaba estar sólo para poner una poca de calma en
Raz~nando de esta suerte, iba yo andando, un poco al
-Vamos, Raul, cálmese usted, contestó ella con un to- la agitación de mis pensamientos y para analizar algunas azar, Sln pi:eocuparme gran cosa de los sitios y de los
no que me pareció un poco seco. Como este río ha de ser sensaciones desconocidas que parecían ser la consecuen- puntos de v~sta. Había yo salido para pasearme, y, como
algún día de mi propiedad, fuerza es que lo domine.
cia del sacudimiento moral que dentro de mí había pro- no me een~1a con ganas de trabajar, no había llevado ·
llientras que él amarraba la embarcación en su lugar, . ducido el acontj:lCimiento del día anterior.
más que m1 bastón. Casi sin notarlo, no tardé en salirme
ella corrió hacia mí y, mirándome con esa singular miraSentía una secreta ira contra m( mismo y más aún con- del camiuo, y me entré por unas praderas pántanosas,
da que siempre me desorientaba, se inclinó sobre mi te• tra esa joven, cuyo verdadero carácter me aparecía más pintadas de árboles y de zarzales, que están cercanas al
la, murmurando,,al menos hasta donde pude entender: incomprensible que nunca. ¿Pertenecía ella á esa catego río en la ribera opuesta á Charlottenberg.
-¿Y bien comprende usted ahora?
Al desembocar en la pradera, divisé una modesta caría de personas cuya característica parece ser una necesiYo había tenido tiempo de sosegarme y de limpiar al- dad innata de hacer precisamente lo contrario de lo que bafia medio oculta entre los árbolee. Erase la casa habigo que me hacía ~uillas en los párpados. Mi angustia
uno querría que hiciesen, y cuyos actos parecen produci- tada en otro tiempo por el viejo Svensson, que ya había•
había desde luego cedido ante un corto instante de en- dos por un sentimiento de oposición, que flexible siempre muerto hacía muchos años y al que habrá sucedido el
ternecimi~nte y de júbilo al verla fuera de peligro, pero en apariencia, pero obstinado y terco como un resorte de arrendatario de la pesca de salmon por toda la parte que
ese corto instante de emoción había sido seguido de otro acero, no sólo opone á los buenos oficios de parientes afec- corría en las tierras del barón de Hammarhielm.
-de colera y de indignación qne duraba todavía.
Resolví inmediatamente hace~le una villita. Me lo entu.osos ó á los consejos de amigos sinceros una invencible
-Sei\orita Hilda, le dije, con gesto severo, si tu viera la fuerza de inercia, sino que parece ingeniarse en hallar contré e.n un cobertizo fuera de la casa, ocupado en orde·
honra de conocer al padre de usted, iría inmediatamente algo de contradictorio para encolerizarlos y hacerles sen- nar sus instrumentos de pesca. Me recibió con los modaá decirle ,ne su hija no se halla todavía en estado de seles corte,ree Y hospitalarios que caracterizan á los Suecos
tir hasta donde se burlan de sus buenos consejos?
p ~ de su nodriza y que, si ya se despidió á ésta y
-Est.a joven, decíame, que se halla por decirlo así so- de todas las clases de la sociedad. Era un hombre de unos
q uit-re conservar á eu heredera, es preciso que se procure
la en el mundo, sin amigos, sin parientes, sin consejeros, cuarenta años, de expresión seria y benévola. Declaró
una buena aya, una mujer de peso, cuyos ataderos de de- se da perfectamente cuenta del interés que me inspira. que rne conocía mucho de vista, porque nos había ob:1erlantal sean bastantes fnertes para que resistan las ca- Fi.nge que aprecia mis consejos, que está agradecida por vado, á Raul Y á mí, pintando ó .paseándonos con la
briolas de una IJ-ill&amp; indisciplinada é imprudente!
m1s deseos de contribuir á su dicha. Ella misma debe se~orita del Castillo. Platicamos un rato de pesca y sal- O mejor un buen marido, capaz de satisfacer las missentir que necesita de alguno que la ame y que la dirija. mon, Y este tema nos llev.'., con toda naturalidad á la Calmas condiciones que la ama de gobierno, añ.adió ella Su soledad y su juventud deberian predisponerla á con- der.i.
riéndose y mirándome de hito en hito, aunque un poco testar con ahinco á la voz del amor. 1Iuy bien sabe ella
-¿Ifa intentado usted alguna vez penetraren ella? le
ruborizada.
que mi mayor placer sería verla compartir con los senti- pregu11~ ·..
Esta r espuesta me impresionó; me ocurrió de súbito mientos de &amp;mi, sabe perfectamente que despreciándolo
-U11a ~ola ocasión, me contestó. Trabajaba yo entonque aq11ella era ocasión excelente para decir algo á favor lo haría desdichado.. Y, lejos de dejarse llevar por una ces pum t:I viejo Svensson. Aunque muy joven todavía,
0

�EL MUNDO
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ya conocía todas las dificultades de la navegación por este río y ardia en deseos de t,entar el golpe de la Caldera,
de ir á. ver lo que había de hermoso en éea decantada
fuente de la hada. El viejo Svens!On, que gustaba mucho de charlar, sobre todo cuando había bebido, me descubrió una noche tan menudamente la maniobra para penetrar en el escollo, que resolv( hacer un ensayo al mismo día siguiente. Llevé las cosas perfectamenté¡ pero
nunca he vuelto á. hacer ese alarde, y nada ni nadie podrá decidirme á. volver allí por segunda vez.
-¿Y qué vió usted en la fuente de la hada?

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

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de un cada\"er dentro de la fuente de la hada, y además
este estanque, según el dicho de los que lo habían visi•
tado era tan profundo, que no eepodfa ver el fondo. Ahora bien, como acabo de decir á ueted, el cadaver, cuando
yo Jo ví, tenía las piernas metidas entre las piedras del
fondo, el cual se distingue muy bien. Así pues todo inclina á creer que el espejo de la hada, que evidentemente era una especie de chimenea natural, comunicaba más
6 menos directamente con la bóveda 6 más bien con la
cueva en la cual terminaba el subterraneo. L'l presión
del aire producida por la explosión de la mina debió proyectar todo lo que 58 hallaba en la gruta, y eeta quedó
obstruida basta cierta altura por los escombros y fragmentos de roca, y entre los cuales el cadaver quedó apri.
sionado y detenido en la posición que acabo de describirEn cuanto á su estado de conservación por espacio de
tantos años, nada tiene de extraordinario si se considera
que estas peñas son de composición calcárea y que él
agua del estanque, constantemente renovada por las infiltraciones, está. siempre muy !ría.

-Pues yo, senor, contestó el pescador después de ,,.a,_
cilar algunos segundos, lo que allí ví me inspiró tal terror, que estuve :i punto de perder la sangre fría para salir sano y salvo del escollo. Pero supongo que usted
eslará al corriente de lo que se refiere sobre el pasado del
viejo barón, y que no es ya un misterio para nadie.
Yo le probl' en pocas palabras que no ponía excepción
á la regla.
El continuó:
Dí las gracias al pescador por su interesante relato; en
-)Ii curiosidad era grande, como puede uizted imagiseguida,
despidiéndome de él proseguí mi paseo, que me
ná.rselo¡ a3i es que, una vez que entré á la Caldera me
llevó
haete
~l punto donde se reunen el río y Boren.
apresuré á. amarrar mi barca y á subir al troio de piedra
Imposible me parecía ahora cret&gt;r que Jlilda ignorase
que Jleya el nombre de Taburete de la Hada. Me incliné
l.Lvidameure sobre la superficie límpida y sosegeda, espe- el terrible episodio que figuraba con caract.(&gt;res de sangre
rando que vería algún reflejo extrai\o ó algún juego de en la historia de la vida de su padre. Ella había visto el
la natur~J{'zn que fingiera el rostro de una mujer. ¡Retro- cadáver y no le causaba el menor asombro. ¿Era por secedí lleno de horror! Lo que en un principio tome por quedad de corazón ó por fuerza de caritcter?
No volví al hotel sino hasta en la tarde, y encontré á
un informe paquete de hilaza y por vestidos manchados
Raul solo en nuestro aposento. El pobre muchacho em·
y hechos trizas, se precisó muy pronto ante mis ojos,
dentro del agua transparente é inmóvil. Era el cadáver, pezaba á revelar los signos exteriores de la pasión que lo
6 mejor dicho Ja parte superior del cad:lver de una mu- consumia. llabiaenflnquecido y babia perdido, con el gusjer. Lo que yo había tomado por hilaza era su larga ca- to y con el interés por el trabajo, toda la alegría y el enbellera. que flotaba en desorden sobre la superficie del
agua. Los pies y las piernas desaparecían en el fondo
del estanque. La cara. ó más bien dicho lo que de ella
quedab.'l, parecía vuelta al cielo. Las carnes, aunque
blanqueadas por el tiempo y privadas de color por su
permanencia dentro del agua, cubrían aún aquella calavera cuyas órbitas, dos agujeros negros, parecían implorar piedad, mientras que un horrible «rictus&gt;) que descubría la blanca dentadura hacía un gesto de risa del que
me acordaré toda mi vida.
¡Y érai;e en semejantes cercanías, ante un espectáculo
tan repulsivo y casi tan espantoso como lo era el mugien•
te abismo que ella había tenido que atravesar, en donde
aquella joven extraordinaria se había expuesto durante
media hora para servirme de modelo!
-Evidentemente ese es el cadaver de la infortunada
víctima del barón, dije. ¿Pero como se explica usted que
haya quedado allí?
-Eso se explica muy bien, senor. Usted. sabe que el
barón, cuando supo que se habían ordenado pesquisaa
judiciales en los alrededores del castillo para saber si había ó no un subterraneo en comunicación con el arrecife,
parece que llevó en la noche una buena cantidad de p6l·
vora al subterraneo que el hizo saltar aque11a misma noche; quería impedir con la destrucción de ese túnel que
alguna vez pudieran llegar hasta el misterioso reducto
en donde probabl'emente había ocultado el cadaver de 1~
infortunada degollada por él en un momento de furiosa
locura. La explosióñ.
de aquella mina no sólo destruyó
,&gt;
la parte del sub~aneo que estaba debajo del lecho del
tj.o,. Bevandose la corriente hasta el menor vestigio, sino
qu8 debe haber producido algún cambio en la disposición de las rocas que forman la base de la Caldera. En
efecto, nunca, antes de estos sucesos se había hablado

BR01'1CE FLORENTINO

~u pelectro no es de oro:
de fierro y formidable.
~u eepfritu ño es suyo:
lo trajo un avatar.
Su acento ea el de BJrea.s.
Su afán es indomable.
Su goce es el martirio,
y es llanto au cantar.

Ama lo tenebroso,
Busca lo inexcrutable.
Quisiera por regiones

de sombras divagar.
O de encrespadós maree,
el piélago insondable
en noche sin estrel u,s
impávido surcar.
No for,a Ja áurea rima;
la endecha afeminada
que lleva los recuerdos
de amores á la amada
ó armónica difunde
en música sutil.
El es bardo guerrero,
él es robusto atleta,

tusiasmo que en otro tiempo haclan de él un excelent.&amp;
compai'l.ero.
Al verlo sentado, pálido, abatido y meditabundo, en
un sillón, con la barba en la mano y la mirada (ebril, fija
en el vacio, mi corazón se oprimió dolorosamente.
-Raul, querido hijo, dljeleofreciéndolela mano, creo
que debemos pensar tn irnos. Ya tomamos un número
suficiente de bocetos y de estudios para trabajar en el taller, y podriamos volver á. Stockholmo dentro de dos ó
tres dias. ¿A. qué fin quedarnos aqui más tiempo? Veo
muy bien que Hilda no te ha dado ningún estlmulo que
te permita abrigar la me.nor esperanza. Asl pues, prolongar nuestraestanciaaqul, sólo nos traerá.dailos, mientras que, si volvemos á la ciudad, tú tendrás trato secial,
y este trato, unido á tus habituales ocupaciones, pronte
te hará olvidar tu pena.
-Como quieras, padre mio, me contestó. Sin embargo,
concédeme aún tres dias. Como tú mismo Jo habrits notado, cada vez se patentiza más que los sentimientos de
Ililda hacia mi no son sino los de la amietad, y de diaen
din estoy perdiendo la esperanza de que cambie, aunque
á veces se me figura que, si ella supiese cuánto la amo,
esto podria tener influencia en ella y traer un cambio en
sus impresiones. Aparenta ignorarlo tan completamente,
que en ocasiones pienso ...... En una palabra, yo no quiero irme sin intentar ..... . sin haberle hablado. Deseo,
cueste lo que costare, hacerla salir de esa amabilidad altanera y fria¡ pero la misma siempre, que parece ser su
nonnade conliucta para conmigo. Quiero que ella eepa
todo, quiero averiguar por mi mismo si conoce mi amor,
6 si únicamente finge que lo ignora.

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( Omtinu.ará.)

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que quiere con el verso
que con el símil ret.a
y esuda con la estrofa
su pecho varonil.
CAnLes P10 U1mBACH

~=:--:::::;.;,J_=:--:::::;.;,J.=:-~~
Hay muchas cosas en política á las cuales ee resigna
uno sin estar convertido á ninguna de ella.a.
Thierl.

El peor efecto de nuestra.a enfermedades morales es el
de quitarnos los deseos de curarnos.

G. M. Valtour.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Dante de México</name>
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                    <text>��..

BlBUOTECA UNlVERSITAíllA

I

''ALfONSO REYEs''
FONDO RIC~fWO COVARRUBIAS .

\

�•

FOND'O
RICARDO COVARRUBIAS
TOMO JI

MEXICO, JULIO 4 Dlt I897.

~lores

NIJIIERO l.

ae estío.
DlbUjo de Carlos Alcalde.

FfJNOO
RICARDO COVARRUBIAS

�KL MUND;!!O~= = ==

a

EL ' 'lllUNDO"

Semanario Ilustrado.

Tel6fooo 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
VÉXICO

Toda la correspondencia que ee relacione con la Re·ücción, debe aer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Splndola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.
Gerente, Lle. Fausto Moa-uel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mee, y se cobra por trimeetee adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
A visos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
BBGI!Jl'BADO COKO ARTÍCULO DB BBOUNDA CLABB.

t,ttJtas tbitorittlts.
Un ado be justicia bada nuestro país.
Loe tribunales de la República del Norte acaban de
fallar un asunto de alta justicia para nuestro paía, y que
demuestra que la nación vecina, pese á la natural ex pan•
eión de todos loe pafsee fuertes, ae encuentra inspirada
e11 sent:mientos de equi iad, no propios de los Estados
que se hallan en ene mismas condiciones de fortaleza Y
poderlo.
Nos referimos á las reclamaciones americanas contra
México, llamadas de Weil y La Abra, que después de haber sido depuradas por la justicia de aquella nación, han
sido declaradas ineuheietentee, ordenándose que la suma
entregada por México sea devuelta al gobierno de la Re•
pública.
.
Es dificil, como acabamos de decir, que una nacionalidad dotada de extraordinario poder y cuya acción es
natural que ae deje sentir, aun en contra de su voluntad
propia, de un modo decisivo, encuentre un ,alladar en
un concepto de justici'l, cuando todavía circula por el
mercado internacional la famosa frase de un gran polfü•
co europeo: mi derecho llega haJlia do11(h alcanza mi poder.
Hemos sido nosotros loe primeros en eeflalar la presión
norte-americana en el conflicto suscitado hace doa afioe
entre México y la república de Gua•emala. Entonces los
Estados Unidos dieron á conocer en forma demasiado
perceptible la auperiondad de t1ación gigante, resuelta á
tomar la iniciativa en asuntos internacionales.
Y eato, lo repetimos, sin darse cuenta acaso de que
ejercía un acto de imposición, tal como esos hombree de•
maaiado mueculo119a que al estrechar la mano de algún
amigo la oprimen, sin querer, basta causarle dai'io.
Y en el presente caso justo ea manifestar que el poderoso ha dado por un momento al olvido la fuerza de su
acción, para convertirse en irreprochable jaez, dispuesto á ser equitativo y justo con los que á él han ncu•
dido en demanda de razón.
Las reclamaciones de Weil y La Abra, que han te.uido
11u orígen en una época tormentosa del país, fueron pagadas, como es sabido, por la na6ión mexicana, en vir•
tud de un convenio celebrado entre ambos países. México cumplió fielmente sus compromisos, y ep. medio de
grandes crisis financieras, satisfizo esos pagos haeta quedar eding11ido el crédito. Pero á poco andar so deecubrió que e&amp;lie reclamaciones eran fraudulentas, y enton•
cea el gobhJrno de México se dirigió al gabinete de la
C1111a Blanc-1, y, acompafiando pruebas hizo presente la
enorme inju3ticia en que ae fundaba este negocio.
El g,Jbiern'&gt; amaricano resp:&gt;ndió al nuestro que aun
cuando el fallo á que se sujetaron dichae reclamaciones,
tenia autoridad de cosa juzgada, el honor de la repú blica americana ae encontraba por encima de todos los
principios de derecho, y desde el momento en que la verdad real deshacía la verda'i leg&amp;l, se dirigía al Congreso
americano con objeto de hacer un nuevo juicio.
El expdiente pae6 á !os tribunales americanos, y su
resultado ea ya conocido de nuestros lectores.
Un acto de justicia semejante vale bien la pena de ser
meditado conoien1udamente, ya que en el programa de
las modernas nacionalidades libree, el concepto de la
justicia es el que sirve de base á las inetituciónes.

Qfl

crtbittJ nacional.

Por primera vez en la historia hacendaria de :México
acaban de cotizarse con premio loe bonos de !adeuda exterior, en el mercado de Londres. Este hecho ea altamente aignifi.Jaii vo y da la medida de la confianza deposi\ada
en el paía en materia de crédito público.

-=-== = = = ==-===.;;
D;;;;
O;;;
M;;;l;;;N;;,G0
==-4:=:
D=E_:J:....U=L""
IO-=
D=E=•=l9
~7..-.-

Todavía no hace cuatro anos que una repentina crisis
de la plata colocó á la nación en difíciles circunstancias
para hacer frente á loe compromisos contraídos anterior•
mente, Ante aquel obstáculo que parecía insuperable, las
cabezas más firmes vacilaron y la idea de suspender el
pago de loe empréstitos se propagó con ~ucha insistencia como el único medio de atenderá la existencia na•
cio~al que se deeangraba abundantemente por las brechas de la deuda pública.
En 1893 como en 188-l, un movimiento de general rece·
lo hacia la fueua expansiva de la R•pública se deepren·
día de todos los ánimos; se imaginaba que frente á los
nuevos sacrificios impuestos por la situación, el país estaba destinado á perecer. Era inútil toda tentativa para
conservar i11tacto nuestro prestigio en los mercados ex·
tranjeros, cuando este prtetigio se traducía por el agotamiento de la vitalidad de la nación.
Contra esta corriente que conmovió los ánimos, se ini·
ció una gestión financiera sólida y hábil, que tenla como
base el exacto cumplimiento de loe compromisos, proporcionando al deprimido erario nuevas fuentes de ingresos con que colmar el hueco abierto por la crisis. Y
estas fuentes fueron -descubiertas en terrenos fecundados
por la misma crisis y por ella favorecidos en suma total
de lesiones caneadas á los elementos de riqueza p1blica.
Los gravámenes creados á la exportación de productos
agrícolas, que el alza del cambio aumentaba de valor, Y
el impuesto á los fabricantes de tejidos é hilados, que el
mismo fenómeno económico colocaba bajo el amparo de
una nueva protecci6,i, fueron dos medidas de alta justicia
fiscal.
Eecudriflado el presupuesto de egresos, é introduciendo en él aquellas economías que no afectaran el buen aer·
vicio administrativo de un paía en pleno desarrollo, se
completó el programa cuyos reeuUadoe eetamo3 tocando.
Merced á este plan bien meditado y firme, la República
ha podido 110 e61o solidificar su crédito sino mejorarlo
notablemente.
Es satisfactorio para todo mexicano amante del buen
nombre de su patria, consignar un hecho que noe coloca
en posición muy ventajosa en el catálogo de las naciones
que, en materia-económica, marchan á la vanguardia del
progreso.
¡El crédito es el honor de las sociedades modernas. y
en él ae apoyan todos loe materiales que hacen á una nación rica y floreciente)

Qfinmmttt 11ito.s bt solbabo.
Acaban de cumplirse cincuenta afios del día en que el
General Felipe B. Barriozábal inscribió su nombre en la
lista de los defeneo1es de la Patria.
Medio siglo consagrado en defensa de la causa liberal
constituye el mejor timbre de gloria que puede presentar un soldado á la consideración de sus conciudadanos.
En el curso de estos cincuenta afios, fecundos en becboe épicos y repletos de gloriosas páginas, ¡cuántos actos de gallarda energía, cuantas empresas de pujante
esfuerzo se habrán ofrecido al distinguido veterano, que
el viernes celebró sus bodas de oro con la República!
Nosotros, las generaciones que han sucedido á ese pu·
fiado de luchadores, y que á ellos debemos el triunfo de
las ideas que nos eirve11 de estandarte, nos inclinamos
respetuosamente cada vez que uno de estos campeones,
al convertir atrás la mirada, siente la íntima satisfacción del d&amp;b3r cumplido.
Reciba el eeftor Berriozabal nuestro afectuoso saludo.

l301íti.ca C6tn.tral.
RESUMEN. - Ecos de la cuerra turco- helén1ca.-la s
discusiones de la paz.-Vanas defensas.-U armls •
ticlo roto.-Los turcos asolando Tesalia.-La hu mlllacl6n de Grecla.-la responsabilidad de Euro·
pa.-Conclusl6n.

Ha pasado más de un mee desde que la Sublime Puerta, urgida por las exigencias del Czar, consintió en sus·
pender las hostilidades contra Grecia y meditar todas
Isa exigencia3 posibles, contra loe vencidos helenos; hace más de un mee que el rey Jorge, solo, desamparado,
abandonado á su propia euerte, puso en mano de las po•
tencias el porvenir de su pueblo y hasta la estabilidad

de su trono, dejándoias á su arbitrio concertar las con··
dicionee de la paz, y encareciéndolee hicieran menos
duras las ambiciones del vencedor y menos dolorosas,
las humillaciones del vencido.
Una y otra vez, los representantes de la Europa cristiana, han celebrado sesiones inú tiles, se h an entregado
á vanas discusiones, sin que se sepa hasta ahora que hayan logrado entenderse con el ministro turco, para fir•
mar la paz apetecida. Elloe, que representan la fuerza,
que unidos en una sola aspiración, alentados por el mis·
mo anhelo, habrían podido acallar las desmedidas ambi•
ciones del implacable Abdul- Hamid, y obtenido para la
divina Hélade una convención decorosa que la librara delos Eonrojoe de la humillante situación, ocasionada por
una desatentada ave::itura, caei han perdido lastimosa•
mente el tiempo, presa de rencillas y ri validadee. Ayer
por el desamparo en que la dejaron, por la presión que
sobre ella ejercieron cuando trataba de manumWr á los
rebeldes cretenses, que son sangre de su sangre y p e.lazos de ea corazón, orillaron á Grecia á declarar h¡, guerra,
pensando, ilusa, que teniendo ea frente la oposición de loe
poderosos y la censura de los gabinetes, le bastaba la sim ·
patfa de loe pueblos para salir victoriosa en el obscuro
camino que emprend1a. Ayer estuvieron unidos todos
y confabulados para perderá Grecia; ahora no pueden encontrar eea unió111 se apartan cada vez más del deseado
acuerdo, y por distintos y contrarios rumbos llegan al
mismo punto: la humillación del reino helénico.

***
Y en tanto el fiero otomano que no duerme sobre sus
laureles ni se arrulla con los gritos da la matanza, sinoantes bien, siente despiertos sus instintos de lobo carniceroalolor repugnante de laeangre;el fanático'.musulmán
que por atávica tradición mira desarrolladas ene ener·
gfae al resplandor de loe incendios, al fragor de los combates, al eetruende de las ·ciudades q11e se derrumbaH,
en presencia de la Europa entera que los contempla, indiferente al parecer, burlan el armisticiÓ concertado, se
entregan á la orgía del pillaje en las llanuras de Tesalia
conquistada, entran á saco en las ciudades indefensas,
marcan con hierro de esclavitud á los campesinos que
han escapado al filo del alfange, levantan fortalezas, artillan puertos, toman posesión de p1rntoe estratégicos, ydesdeñando las amooestacionee de la Europa cristiana,
congregada p¡¡ra loe preliminares de la paz, entran en
posesión completa del territori'l que asaltaron las huestes.
de Edhem- Bajá, como si fueran duefios y sefioree absolutos.
¿Qué°importa que las potencias pretendan disminuir
la indemnización de guerra, exiian la devolución de la
asolada T~salia y no toleren que se cercene ninguno de
loe derechos ni garantías que tienea loe griegos en terri •
torio turco? ¿Qué importa que con aparente piedad yfingida conmiseración defiendan en el concejo interna·
cional á la humillada Grecia? Cuando la infeliz Te3ali11
vuelva á poder de loe helenos, será un páramo desierto,
un yermo infecundo, un montón de ruinas humeantes,
que significará una pérdida mayor que la indemnización
que ahora se escatima.
Se verán tan eólo huérfanos hambrientos extendi~ndo las manos encanija:ias, en busca de sus padree muertos; ancianos macilentos huyendo, con lágrimas en los,
ojos, de sus hogares malditos; mujeres desgreñadas buscando en vano al hijo muerto ó al esposo degollado.
tY estos cuadros de horror, se toleran en las postrimerías del eiglol Grande ha sido la falta de Grecia al em •
prender la guerra contra el más fuerte, contando sólo
con las simpatías platónicas de algunos pueblos y los
sentimientos filo-helénicos de academias y liceos; pero
es más grande la culpa de Europa que consiente en eeae
escenas que hubiera podido evitar.
Duro ha sido el castigo y tremenda la humillación,.
impuesta por la fatalidad y aplicada por el ciego destino con inusitado foror al rey Jorge y á su pueblo; la responsabilidad de las potencias por la sangre derramada,.
por las humillaciones inferidas, por las lágrimas que han.
corrido de los ojos angustiados, es grande también,.
¿quién será capaz de exigir esa reeponeabilidad á loe po•
deroeoe de la tierra?

X. 'X. X.
1~ de Julio de 1897.

�DOMlllliO 4 DE JULIO DIE 1'97
LA ·DECABENCIA DEL ARTE EN MEXICO

I

Nadie discute, todos lamentamos la decadencia del ar1e en Mé.x~co. J'.intura, ~ecultura y arquitectura, por
·una parte¡ literatura y música por otra, han tenido en
el país épocas de florecimiento y de grandeza remotas ya
y cuyo renacimiento esperamos en vano. Hubo un tiempo ft,Jiz en que Cabrera y Juárez decoraban espléndidamente nues~roe templos, en que Toles fundía la maravi•
llosa estáiua de Cárloe IV -eee rey decadente é imbécil
-y construía la Escuela de Minas y levantaba aére.1 y
--esbelta á loe cielos, como una ofrenda, la cúpula de Santa Teresa.
· Casi por la misma época, Alarcón escribía comedias y
sainetee; después hemos tenido al Pensador Mexicano
escribiendo, salvas sean las proporciones, un Gil Bias de
Santillana mexicano, en el Periquillo Sarniento. Los
archivos de las Ca\edrales conservan misas y motetes de
alto estilo, y Beristain, inspirado en Rueeim, nos legó la
fresca y florida obertura de «Primavera»
He leido en nn crítico ale·
man cuyo nombre me esca¡:a,
,que loe frescos del claustro de
la Profeea rayaban á la allura
de loe de Fray Filipo Lipi, y
he visto madona~ y patriarcaH
-de Cabrera dignos del pinet:l
de Beato Angético.
¿Cómo hemos venido á la
..actual decadencia? ¿De qué
depende que ya no p10tamoe,
ni esculpimos, ni construimos
en un vasta escala, ni con tan
prof~ndo eentimi~nto. ee~~i·
co, m con tan pura msp1rac1on
..artístiea? ¿Cómo es que nu.,etroe edificios modernos, nueetroe cuadros, nuestras estátuae
son copias servileP, imitacio
nea torpes, pr1.ductos helados
de un t,aba¡o industrial y que
no loe anima ya el soplo del
.genio?
Buscar á un fenómeno tan
complexo como son las manifestaciones del arte, causas
simples y elementales, es darse la evidencia de fracasar. El
arte es como la flor, la manifestación suprema, el resulta•
do inevitable de toda la vida,
&lt;le toda la eal'ia, de toda la eetructura del arbol social. El
clima, la raza, la historia, el
estado p1,lítico económiC(!, la
religión que se profesa, la cien·
-cia que se apreud~, la~~o,tum·
bree que se practican, son sus
-orígenes, sus caueae, loa facto· '
res de que depende, loe fenó·
menos que lo explican.
Para cumpreMder el arte de
un pueblo cualquiera, ea for.zoeo concebir su~ itieae, eentir
sus emociones, nutrirse de en
eavia vivir con su misma vi·
da, presenciar lae peripecias
de su historia, combatir como
-él, y vencer co1:óo él Y, eer VtlU·
cido.
El olea je y las corrientes d!l
loe suceeoe, las conq 11is1,~s y
las servidumbres, lae evoluc onee y las revoluciones, el co·
mercio y la prosperidad, la
mezcla y la segregación de las
razas, loe cataclismos políti•
coa y loe cataclismos naturales, levantan 6 deprimen el
.arte, lo elevan á la9 a!tas ci ·
mas 6 lo hunden en profundad
.abismos, imprimen en él su
serenidad como sus tempestades y se rfflejan en sus manifestaciones como en el cristal
&lt;le un espejo. El Arte en la
India es grande como el continente asiático impor:eat,e y
trágico como la religion de
Brahama, nebuloso y confuso
como! a filosofía indoa, estaeioniaro y tradicional como las
costumbres. El arte griego re·
fleja en su serenidad la pureza
del cielo helénico, en eu eime•
tría y ordenamiento loa puros
contornos y loa lineamitmtosde aquellos risuefioa panoramas; como el puebloeaat!éticoy gimnástico,.,¡ arte toma
eomo objetivo la figura humana, divinfaada 'por nna religión queoo es otra cosa que el concepto amplificado y
nermoijeado de la vida mi~ma del hombn&gt;.
El arte del Renacimiento es á la vez mí~t'co y pa~ano
eon todos los terrores de la visión apocalfptica con
todos loe éxtasis d~l iluminismo mfe ico y todas la• puw•
pae y esplendores de la bacanal romana. Como que 1:m el
Renacimiento terminan un mundo y una hi➔toria y de
el arrancan otra historia y otro mundo, el arte 11,rialgama
en suacreacioneetodoelob~curantismo, toda laa eul)('re•
tición y todo el aecttiemo que sucumben con todo el progreso y toda la civilización que reaucitan.
La decadencia momentánea del arte nacion11l. n" P.q
-explicable por modificaciones del clima ni dt-1 s1 elo ni de
la religión, que han permanecido idén~icos, ni dt! 1a 1..,,a,
q11e etnicamente considerada es la misma. y q,w moral, intelectual y socialmente se ha afinado y perft.c :ionado. No
la explican tampoco nuestras guerras civiles ni nuestras

3·

11:L MUNDO

luchas intestinas; la Ualia del Renacimiento fué turbulenta ~ revolucionaria, sufrió inva9ionee, despojos y des•
membramientoa, y sobre loe bordea de aquel cráter brotó,
sin embargo, vigorosa y espléndida la flor del arte. Menos la explican aún las deficiencÍilB 6 lae imperfeooionee
de la enseñanza técnica. No son las academias ni loe
conservatorios quienes promueven el desenvolvimiento
de las ar~ee, es el progrt-so y la grandeza artfstica quienes dan origen á los conservatorios y acad11miae.
A nuPetro modo de ver esa decadencia tiene una sola
explicación posible, y héla aquf:
Las bellas artes, si vistas cte un -laio son poesía y pasión, vistas del o ro son industria y trab ,jo; si conaid~ra•
das de cierto modo son aspiraciones comprimidas, inva•
e1onee de ideal en l.1 vi ta prá~tica; si son dolores y goces
petrificados 6 vaporizados; si repreeentan la más noble,
la más grande y la m te pura em·lnación del intelecto humano, si son una religión y un culto; consideradas de
otro modo son comerc1", medio de vida, maserías pri·
mas y prodnc~oe elaborados.

se hacen construir palacke, pintar cuadros, esculpir e~tátnae, cincelar vasos y joyas, han sido en Grecia
y Roma, en el Asia y en el Africa antiguas, el Estado,
los patricios, loe sátrapas, loa emperadores y ene cortesanos; en Venecia y Florencia los comef?iantea Y loe
príncipes banqueros; durante la Edad Media, loe _Papas,
loe reyes, los sef!.ores feudales, el cléro, y en los tiempos
modernos, la burguesía acaudalada y lo que queda de la
nobleza tradicional.
En México hubo arte mientras exis~ieron unas clases
privilegiadas y ricas: el clero y los burócratas coloniales,
y ha d ..jado de haberlo, relativamente al m.enoe. con el
empobrecimiento de esas c 'asee. El clero levan~ab1 y decorllb1 basílicas, pag,ba mú~icoi y cantantes, 1nsp1uba
sermonee y autos sacramentales, y la nobleza le ayudlba
en Pea activa demanda de obras de arte.
H 1V esas clases privilegiada;i no existen; la hietor!a. ha
pasado un rasero ni9elador por sobre todos los pn rile·
gios. Lo~ ricos de hoy han trabajado eue riquesae Y lae
guudan, las escatiman y las economizan; 01Jmpran oro•
moe y tecalis, y faltando la de•
manda, ha decaído la produo ·
ción.
.
Pero este estado es transito•
rio, la paz y el progreso 0 111·
wrial crearán antes de muchv
nna burgueefa ilustrada, rica
y generosa, que sacari al arte
nacional de so momentánea
postración y que estimulará el
genio y la actividad de nuestros artistas. Volverá de nue·
vo á florecer el árbol y á cu•
brirse de frutos, y bajo DUBE·
t,o eepléndido ci.,Jo, como bajo una cúpnla, i,I ar10 volverá
á ocupar un trono.
Dr. M. Florra,

Julio de 1897.

FRASES CELEBRES

Lee últimas palabras dicbaa
en la hora de la muerte, reeo ·
men frecuentemente, en eín·
tesla rnprema, toda la vida
dfl moribundo.
He aquf las ú1'imae fraeee
de 11lgunoa hombres notables.
~lis manos están puras de
sangre. (Federico V).
He amado á Dios, á mi p11d re y á la libertad. (Mad. de
Stiiel).
Cogiendo la rabeza entre lae
manos: ¡Aquí hay algo! ( Cheflier.)
¡Tú también, Broto¡ ( Jv.li-0
Cbar)
Las cuerdas de mi arpa se
van rompiPndo: entonad el
po~trer canto. [Ossiá11]
¡Creo e11 Diosl [ Victor Hugo]
¡.Juro! [ JI oliere]
¡Vanidad, vamJad, todo vanidad! [Dante] ·
La com~dia ha terminado.
¡ A plaudidl (Augusto.)
Darfa todo m1 rdoo por un
m:nuto más. (Isabei de Inglaterra.)

¡Cabeza de ejército! ( Napo/¡_,ún.M)
h"" 1 Mi h.. 1( l~W·
j 18 1]08 1 S IJOS
wr !,fa.nue/. )
¡Va bien! ( Washington. )
¡ En tus manos, t:!tñorl ( Tauo.)
¡ Luz! JDadme luz! ( G&lt;ethe.)
¡Basta! ( Lorke. )
Haced que oiga por ú tima
VE'?. la m úsira. ( Jfonrt.)
L'\ arteria no late. ( De,curet.)
¡ \fe he sal vado! ( Cronwel.)
Apretadme la mano, amigos. estoy para morir. ( Alfieri )

General de Dlvisi6n, Felipe Berriozabal.

( Con motivo.de su Jubileo.)
Desde el punto de viRta estéticm, un cuadro; una eatát11a, una estrofa, eon una aparición, un emblPma, un la•
m':lnto¡ dePde el punto de vista puramente material, son
una mPr }ancí&gt;\. Ee más, son una mPTcancía de lnjo, destinada á sa.tisfacer, no las nec11sidadea anim&lt;1lea, orgániº"", ganeralea á todo~ loa hombrPP, sino nPce~Hadee mil•
ralee, exquisitas, refinadas, de solo algunos eéree privile•
gia&lt;loa.
DeadePsl;e momPntll la prodncción dP. 111 obra de arte
está sometida á leyE'B econ6miC11e inelndiblE'P. La prod11cci6n dependerA de la demanda, la perfPcción del prod11cto del&amp; competencia, qne ella q •1e promueve. &lt;'.orno
se trata df' prndnrt'lS &lt;le lujo, la cornl)f'tP.ncia no condnce
tanto al abaratsmipnt,o cuanto al perfeccionamiPnto del
prod11ct'l y como no P:itiRface neceaidadPe generalPa ei no fas
de cierta castaó clase pri vi le11:iada, sólo cuan 1o eetaexi•t"I,
es nnmero•a y es rica, habrá eetfmtJlo á la producción,
aliciente al talento y progreso y grandeza artística.
Es as clasi&gt;e pri vi!Pgiadae. ricas, sibarita~. que promueven en el orden económico el progreso del arte, que

Ha llegado el momento de
dormir. ( Byron.)
¿Nos volveremos á ver?..... .
( Lamenna i8. )
DejadmP. morir al eón de la
música. ( Afaabeau.)
. Vov á dar un gran ealto á la eternidad. ( Hobbl!8.)
Y terminaremos con lae que hemo~ óído asegurar qne
pronunció el Rey Don Alfonso XII:
«¡Qué condicw, Dios mío, q11é c0Qflictol11

.,,._,,,...,.

Hay que educará loe príncipes como si no lo fuer.10.
Lui.8 Felipe I.

*

La libertad dobla la pote~c~a de las instituciones militare~; ella las reglamenta y modera 11. su uso.
D¡¡,que D'.Aumale. .
Q11é l1htima que no haya***
más que la palabra coquete•
ría para designar el deseo de agradar.
G&lt;Uton Deschamps.

** da en perfume amo
. á 1a
La mujer es una flor que•no
sombra.
Lamennais.

•

�.,
B;L MUNDO

4

VICTOR H UG O
Viotor Hugo, ese milll'nario de la i_nteligPncia, ee un sol. De eu cerebro brolan tdeae co•
mo brotan resplandores del !]l0narca _del dla.
Su palabra apocalíptica y eubhme domma con
el poder omnipotent.e del genio. Cada obra eu•
ya ee una regeneración.
. .
Su mirada de aetro penetra en las trn1eblae
de la miseria; alumbra la frente manchada del
galeote; levan$&amp; á la mujer ra~da; pone ~na aureola eobre la cabeia infantil del gamin-héroe
d~ Parfe· bucea en las profundidades inmundas
de aquelÍa gran ciudad para salvar de las rlo~cae á un Leónidas de veinte primaveras; refleJa
einie~roe ful~oree sobre lae barricadas; y de \odas las mieenae, de todas las mezquindadee, de
todas las inmundicias, hace surgir la luz .Y la
verdad como infatigable defensor de loe déb1lee,
de loe oprimidos, de loe miserables!
Víctor Uugo ee una de lae más grandes _gl0riae de Francia, y como ésta, ha ,rabaJado
para la humanidad.
Sus obras son coemopolitae, porque en todas
partee hay dolores } hay l~rimae que e~juga!.
Víctor Hugo ee para Francia lo que Francia
para el mundo: una palanca. Si Francia no
tuviera otras glorias, le bastaría con el autor de
«Nuee,ra Seflora de Pa1·fe.,, Víctor Hugo es Moisés en el Sinaf, Licurgo en Atenas, Byron en la
tierra madre dPI" arte, Garibaldi en balia y T'ic
tor Hugo en Francia. Francia ea la NaciónJeeúel
Cnand&lt;' eintái&amp; en el alma la duda que, como
Satnrno, devora á eue propios hijos; cuando cont.empléis triste el pasado, aterrador el preeente
y SQmbrfo el futuro, no recordéje el L&lt;1Rl'~te ogni ,peranzii del Dante, no llaméis al méd1co:bUBCad al doctor Victor Hugo. El cura todas
las enfermedades del alma. Su genio tiene lo
mismo el poder del telescopio para explorar
laa regiones interplanetarias, que el poder del
microscopio para fijarse en esos dolores ocultos
pero mortales.
Yo miro en él gran parte de la grandeza_ de
nt.e siglo que claudica en loe umbrales del e1g'o
XX. Ee inspirado en eue «Odas y Baladas», en
«Las hojae de Otofto,, y en los «Cantos del Crepúsculo•, pero es grande y sublime cuand&lt;, re •
cuerda á Píndaro, y ee incomparable cua~do
pulsa la lira del entusiasmo como _poeta lírt~1No sé qué admirar más en él, et en fecundt•
dad aeombroea ó el poderoso genio de su fecun.
didad. Tiene algo de Ticito en eu prosa cortada.
Cada linea, cada verso del poet.n, encierran una
idea, una idea hecha verbo. De eetae encarnaciones surgen lae grandezas humanas.
Yo he sentido una hoguera en el corazón al leer eus
«Orientales;" mA inclinarla reverente ante loe vaticinios
de la «Esmeralda;" besaría los zspatitoe que beeaba la
desolada madre de la gitana, y tendería la mano de amigo á «Cuasimodo." Sería un ferviente, ei existiera el Obie•
po «Bienvenido;» crfspanrfanse moa nervios ante la pasión
bestial del clérigo de «Nuestra Seftora de Parfe;" anhela1ía la honradez de «Juan Valjean," me es imponPnte el
rnicidio Je «Javerl&gt;1 y siento hervir mi eangreen «\Vater•
loo.»
Las ideaa An el cerebro eon como loe aetroe en el lago.
Brillan con folgor intangible.
Yo creo en los inmortales. Los muertos de hoy vivirán maflana la vida de la tierra ó la vida del peneamiento. La transformación ee un hecho. Para unos, el cielo;
para otroP, la vida, cualquiera que esta eea.
La materia no muere: florece. El espirita es nu Anteo.
Loe "randes muertos tienen una eflorescencia e~rna: la
gloria!
La poesía ee la fe, Pe la imagi•
nación de lo creado. Víctor Hngo
poeta es como el mar:.tiene brisas
y huracaneP, monPhunP y perlaP...
¡ll y a de3 lwm mcR ocdans en e.fJet!
MIGUEL BOLAROS CACHO.
RECUERDOS H

de haberlo leído, no hayan guardado en eu corazón una dulzura eterna.
Y sin embargo, Mueee&amp; no nos eneefló á vivirni á morir; cayó a cada paso; solo pudo, en su
agonía, levantarse de rodillas para llorar como
un nifio. No importa, le amamos; le amamos
ve rdaderamente, como ee ama á una mujer que
noe fecunda el corazón martirizándole.
Y ee que Mueett lanzó el grito de deseeperacióu del siglo: es que fué el más joven, el que
más padeció de todos nosotros.
El sauce que manos piadoeae plantaron delante de su tumba, está siempre lánguido. Nunca
este sanee á cuya sombra quiso dormir, ha c~e•
cido vigoroso y libre, en la fuerza de la eav1a_
Sus hojas amarillas cuelgan tristemente; sus
ramas ee inclinan hacia el suelo. Quizás sus
raíces van á beber en el corazón del muerto
todas las amarguras de una vida derrochada.
Ptrmanec{ pensativo largo rato. Allá abajo
zumbaba Paríe. En el cemeterio, el grito de al•
gún pájaro, el susurro de algún insecto, el c~as•
quido de alguna rama_ que se rompía eúb1t~•
mente. Deepuée, silencio profundo en medio
del cual se oía mejor el respirar de las tumba@.
Sólo un vecino del barrio, algún modesto rentista sm duda, avanzaba ijuavemente por la alame·
da, en zapatillas, con las manos á la espalda.
como honrado individuo de la clase media qu-,..
aspira las primeras bri@as tibias.

5

EL MUNDO

DOMINGO 4 de JULIO de 1897

HACIA EL POLO
POR

FRIDTJOF NANSEN•
Traducción para "EL MUNDO."--llustraciones tomadas de Jas fotograflas hechas en ~¡ curso de la expedición.

Mis recuerdos ee despertaban. Me hablaban
de mi juventud, de la época feliz en que recorría loe senderos de mi querida Provenza. Mue. set era entonces mi compaflero. Le llevaba en
el bolsillo; y detrás de la primera zarza solra ba
mi escopeta sobre la hierba. me sentaba y leía
al poeta, á la sombra ardiente del mediodía
perfumada con el aroma de la salvia y del tomillo.
Le debo mis primeras penas y mis primeras
alegrías. Hoy aún, en la pasión de análieie exacto que me devora, cuando me suben al ro~tro
oleadas repentinas, de ju ventud, pienso en es•
te desesperado, y le agradezco el haberme eneeflado á llorar.
E:mLIO ZoLÁ.
~

Señorita Muía land11 y lozano.
(Fotograífa Yalleto y ~ . Mi!xlco.)

las callee de árboles. El silencio era imponente. !Qué
aromas tan pe!!etranteel ¡Qué ráfagas ,·enidae no se sabe
de dónde, templadas como alientos acariciadores d&amp; mujeres que no se ven! Se siente que wdo un pueblo duerme
en aquella tierra que se conl'.X\Utive y Ee qut-ja bajo el pie
del traneeunte.
Se escapa de cada arbusto, de cada hendidura de las
losas, una respiración regular y dulce C&lt;'mo la de un niflo, que flota trae del suelo, con la paz inefable del últi•
mo sueflo.
Muchos inviernos han pasado eol:re el busto de Mue•
eet. Lo heenconirado más pálido, máP enfermizo. Lae últi •
mas lluvias le han vestido de nuevo. Un rayo deeol que cae
por entre las ramas de un árbol vecino, ilumina con viva claridad el perfil fino y nervioso del poeta. Este me•
dallón con su eterna sonrisa, tiene un encanto que entristece.
¿A qué atribuir el extraflo poder que MueFet ha ejercido en mi generación? Hay pocos jóvenes que, deepuee

,, 4

~

Eotramos al 7? semestre dii n11eetra existencia con brio~o ánimo para continuar la lucha,
con las mil dificultades que una publicación de
la fndole de la nneetra ha dA encontrará fuerza en un país donde nin,zún ensayo anteriorhabía det.erminado segura y amplia ruta en el
mttier dii las revistas ilu~radae, y con grandes esperan•
zas de llevar, por fin, nuestra publicación á la altura quiiconstituye ha mucho tiempo nuesho objetivo. A Pn·
tiempo iremos determinando las mejoras que en los eeiR
meses rPstantes de este afio nos prooonemoe realizar v
que eEtudiamoe concienzudamente. Por lo pronto, parécenos oportuno solemnizar la nueva etapa periodística,
obsequiando á nuestros abonados un PRECIOSO CROMO hecho especialmente para EL MUNDo.
Terminaremos antes de quii Julio termine, la hermosísima relación del viaje de Naneen, que entra ah(lra fn
el periodo más conmovedor, y crean nuestros lectoree
~ue á su tiempo tal sección será substituida por otra valiosa. Con el número próximo concluirá nuestra novela
ilustrada, á la que también sucederá una nueva, muy
hermosa, y en suma: al retirar una sección, sea cual fuere, tenpremos por toda norma: qoe la que ha de substituirla la supere en mucho.
Supuestos tan buenos prnpóeitos, enviamos á nuestros abonados el saludo de coetum bre.
Otro pago de $10,000 de "LA
MUTUA" i la viuda
del Gral . O. Leopoldo Romano.

MUSSET

:Me gustan loe cemPnterioe en
loe días de eol claro Voy á ellos
con la cabeza desnuda, olvidando
mis odios, como á una ciudad
Ranta donde todo es amor y perdón.
U na de estas maflanae me enea•
miné al Pére Lachaiee. Las filas
de blancas tumbas se desracaban
en la limpidez azul del horizonte.
Mazas de árboles se alz11ban en la
colina, dejando ver, por entre el
encaje aun naciente de eue hojas,
loe soberbios eepulcroe, loe gran•
des mausoleos. La primavera es
compasiva con loe campos donde
repo!lln nnestroe muertes bien
amados: cubre de blanco césped
las alamedas que recorren pausadamente las jóvenes viudas; blan•
quean loe mármoles con eu luz
alegre y pura. A lo lejos se aeeme•
ja el cementerio á verde ramo gigantesco, salpicado aquí y allá de
manojos de flores de espinos blan•
coe.
Las tumbas son como lae flores
de hierba y del follaje.
:.'II~ interné con paso lento por

•

DAMAS DISTINGUIDAS.

OOMIIIGO ♦ OE JULIO Dl •ltT

Recibí de «The Mutual Life Ine.
f'o of New- York,» la cantidad de
$10,000.00 diez mil pesoe,'en pago
toia I de cua ntoe derechOIJ ee derivan de la Póliza número 485,280,
bajo lacual estuvo aseg11rado el
finado SR. D. LxoPoLno RoMANo,
y para la debida constancia, en
mi caracter de albacea de la testamentaría del finado, extiendo
el presente recibo en la misma pó•
liza que ee devuelve á la compa•
flía para su cancelación, en Tepic
á 22 de Junio de 1897.
LEONOR }!. VIUDA DE ROMANO.
Yo, Tomás Andrade, Escribano Público, certifico: que el reci-bo antecedente fué firmado en
mi presencia por la Sefl.ora Dofla
Leonor Mercado, viuda del Sr. D.
Leopoldo Romano; y doy fé deconocer á la misma eeftora, quien
tiene el carácter de albacea e12 la.
testamentaría del expresado eefl.or Roms no.
Tepic, J unio 22 de 1897.
ToMÁ5 ANn RADE.
Señorita Florenc:la Wllson, del Canadá•

Sobre la c:lma de un "hummoc:k."

•Sobre este viejo yelo que va del mar de Siberia, al mar
de Groenlandia, lae t.erriblee presiones han levantl'l_do altos hummocke: en estío loe rayos del eol han fund1_do la
corteza exterior; en invierno la nieve la ha recu~1erto,
aun cuando parecen ice~ergs máe que am?ntonamtentoe
de hielo de mar prodnctdoe por leva~tam1entos ........ .
«D()Tningo ~4 de Marzo......... El viento del ~orte n~e
corta la cara......... Hemos visto el fin de este. ~1elo umdo sobre el cual se sentía tanto p lacer en v1aJar.... •••·.
Ayer hicimos cuando más 7 milla~. Se nos rompe 1~ espina teniendo que levantar continuamente loe tnneoe
pesadamente cargados. Los dfae se alargan: no tardare·
moe en tPner el sol de media noche......... Hemos matado
á Kivjacgeren ayer tarde y n&lt;;&gt;s ha dolido mucho descuartizarlo y dividirlo en 27 porc1ones.•
.
El hielo continúa siendo generalmente malo; es ~rec1•
so sin cesar ayudar á loe perros á levantar loe trineos
at~cadoe, y llevarlos á mano p~ra fr~nque~r loe pasos
más peligrosos. Los viajeros ee sienten rnvadido~cuando
llega la noche por el irresistible. sueflo de la fatiga. Sue
ojos 88 cierran, y duermen caminando, hasta que una
cafda loe despierta.
L,I. VIDA BAJO LA TIENDA CON

MÁS DE 40º

za de armadura. A cada movimiento crujen y si ee pudieran q11itar ee mantendrían derechos. La manga helada
del paletot 'de Naneen le deja bien pronto en _los pufloe
profundas grietas, una de las cuales llega casi hast'a el
hueso y no ee cura antes del tietlo. Naneen guardará la
cicatriz toda su vida.
. ..
En el saco, lentamente, loe vestidos se flex1b1hzan y
deshielan. Pero Naneen y Jobansen gastan ~sf mucho de
su calor natural. Se repegan al saco y sus dientes casta·
fl.etean durante una hora, antes de que sientan de nu~vo
en ellos un poco del calor indiepe~eable. Por fin el hielo
que solidifica sus redes se ha fu~dtdo completame~te,. pe·
ro permanecen húmedos: al sahr del saco al día e1gmente ee endurecerán de nuevo. No habrá que pensar en se·
ca'rloe mient1as dure un frío excesivo.
Naneen como cocinero, está obligado á mantener'!8 6
poco men~e despierto, para vigilar las oper~cionee cuhna•
rías. J ohansen, dormita á su lado. Dorll1lr y comer; en

DE FRÍO,

Desde que han encontrado un campamento un po_co
abrigado contra el viento, Nanees y Johaneen ee detienen. En tanto que Johanse1:1 cuida loe perros, N~neen
levanta la tienda, llena de hiel? la calentadera, enciende
la lámpara y comienza la comida. Esta se compone un
dia, de cada tres, de un p l~to de L?bscmr..~e ( carne Y patatas eecaP ) - 6 de una especie de fritura de pescado cono•
cida en N~ruega con el nombre de fiskegratm , y C&lt;?nfec·
cionada á loe 85º de latitud, con pescado pulverizado,
harina 6 man~quilla,-ó bien, al t.ercer ~fa, de una eopa
de guiMantes, de habichuelas y de lente¡as1 con Pªt\ Y
pemmican. Johansen confiesa_su prefereno1a por 1a o 8·
couse y Naneen por el fiskeg ratm.
Inmediatament.e que J ollansen ha acabado con loe~rroe loe diversos utensilios de cocina son llevados _baJo
la ti~nda, el lecho-saco se extiende y la puerta se c1~rra
cuidadosamente! Luego los dos compa~eroe se deehz~n
en el Paco para deshelarse. Durante el d1a las exhalac10nes húmedas del cuerpo se han condensado en las tel';'B.
Cada traje exterior se ha vuelto tan duro como una pie•

esto se resumen para ellos todas las alegrías de la existencia.
"d
.
Lobecouee, fsikegratin, ó cena, la comt a es siempre
deiciosa. El día se ha pasado en desear la hora de la colación.
d f ·
Algunas veces, sin ~mbargo, están de tal mo º. at1gadoe que sus ojos se c1er~n, que la mano ee ?-et1~ne en
su camino, entre la eecud1lla y la boca y cae rna_mmada
y la comida se vierte sobre el saco. Tragado el ali~ento,
loe viajeros ee permiten ua pequeflo extra: agua cahente,
tan caliente como el paladar puede tole~rla, en la cua!
ha sido disuelta un poco de leche pulvenzada. Esto oas1
tiene el gueto de la leche hervida y es muy confortante:
se siente uno, dice Naneen, ,recalentado de la cabeza
hasta loe piée........ ·"
Después, continúa, nos acurrucaD?0B dentro del eaco,
Jo cerramos cuidadosament.e por encima de nuestras c~bezas, nos acostamos el uno contra el &lt;;&gt;troy nos dormimos inmediatamente con e I euefio del ¡usto. Pero hasta
en nuestros sueños perseguimos. nuestra marcha penosa
y no interrumpida, siempre hacia el Norte_, amenazand?
á los perros é impacientándonos de la lentitud de loe tri·
neos · y frecuentement.e me deepiertaJohaneen queeneu
8 ueft~ grita: «Pan, Ba rrabas ó K lapperelangen: «¡Dónde
diablos estala, perrve de mis pecados! ¡Vamos,. ~riitoel
«¡Saee, Sasel" y otros juramentos que es más dif1c1l repetir.
. 1e d"1strngmr
.
. nadJi en t re
Martes 2 de A bril.-Ee impoe1b
la bruma. Huecos y relieves, todo_ ~e blanco. Delgadas
capas de nieve cubren los insterst1c1oe de loe témpan os.
Se pone en ellas el pie sin desconfianza Y. cae uno con
la pierna cogida entre la grieta. Es maravilla que no e~
produzcan fracturas.
.
.
.
..
«Para reconocer un paea¡e practicable, es_ prec1~0 dmgirse hacia adelante, á veces á una gran distancia,. buscar en una dirección, después en otra y volver hacia los
trineos para tornar á partir con ellos; se hace ':'8! tres Y
cuatro veces el mismo camino. Ayer, cuando h1c1moe al•
to, yo estaba extenuado.
. .
«El hielo parece vo~veree m~s v ~áe malo y yo
p1egunto si es cuerdo continuar hacw el ..\ orle más lfrgo 11~111po.
«Por la maflana nos desayunamos con una rnfue1ón de
avena ó de chocolate, redactamos nuestras J?,0tae Y nos
ponemos en camino. ¡Cuántas veces nos eent1mce tan fa.
,igadoe que daríamos cualquier coea por volver ~l taco y
dormir veinticuatro horas más.. ...... Pero es prec1eo mar-

,~f

Perro c:onduc:ldo á la muerte.

(*)

• Cada vez que debía ser muerto un perro para nutrir ll los sobrevivientes, J ohansen, tl. quien lncumbla esta tarea, lo llevaba detrás de
un "hummock" tl. fi n de no degoll&amp;rlo ante sus compafleros de vio.Je.

�EL MUNDO

6

..
w-V?"',;:-:--,~::..:::~~i~~~\;;¡¡;¡!JIIN~""'-1
'

~

~

Carta de la tierra de Francisco José.

char1 marchar hacia el Xorte. Hecha nueetra toilette,
debe moe irá la nieve á poner en orden la car¡¡;a de loe trineos! guarnecer loe perros y aiarlos. Y después en camioo Yo voy delante en mis eki, seguido de mi trineo.
Johaneen viene en seguida con los otros dos trineos.
Hay que excitar sin tregna áloe perros, herirlos y ser
cruel con ellos. Eso hace sangrar el corazón; pero volvemos á otra parte los ojos y nos e~durecemos razonando. Ea neceeario no tPner mieericordia.
Todo debe ser s2cril11:ado á nuestro fin y la piedad debe hacer sitio ai egoísmo ........ .
T'ierue, !19 de Mar:o.-Oh e~te eterno enredarse de las
rienias, que loe perros en sus saltos desordenados, origi•
nan como á placer! ¡Olt! eeas inextricables madejas y las
infernales complicaciones de loe nuios que hacen sin
cesar las malditas bestias!. ........ Con esta ,emperatura,
con las manos helada~, ca-1i sin piel, ee un trabajo terrible.
1Ayn tarde la temperatura se elevó á 3-1°, hemos tenido la mejor noche qne hayamos disfrutado desde hace
largo tiempo ......... Una obeervación del meridiano que
hice ahora, nos coloca á Siº :30' solamente; yo no me
preocupo;_debemoe estará 86°. hay algún herror......... •
EL l'OLO l:OC~CCESIBLE

El 30 de Marzo la situación se determina por comple•
to; el termómetro ha vuelto á bajar á 43° y la opresión
del frío recomienza. Dc?spués de haber hecho camino du·
rante algunas horas sobre un hielo unido, al cual jamds
están habituados, Xansen y Johansen son detemdos de
pronto, son detenidos por espantosos amontonamfentos
dP témpanos. Loe perros caen en las grietas; uno de loe
trineos los, sigue y para levantarlo hay que desr,argarlo
enteramente. El fin de la jornada se paea así, luchando

Atravesando un dep6sito de aeua dulce.

sin avanzar. Si no tuviésemos por la noche el calor del
saco para calentarnos aquello sería desesperante.
Sin embargo, la jornada del día siguiente. 31 de Marzo,
se anuncia bien. Et tiempo ha cambiado; el viento sopla
del Sur y el termómetro está a 30° ......... una temperatura de eetlo polar. Deegraciadamente, cuando loedoe hombree y loe perros pasaban rápidamente sobre un hielo
regular, de pronto se abre una grit1ta ante ellos. El trineo de Nanee a tiene justamente el tiempo de atravesarla,
cuando es 11ún estrecha. Pero en el momento en que
Joansen 88 dispone á franquerla á eu vez, ee alarga, cede un trozo de hielo bajo de él, y cae con las piernas en
el agua. Naneen con un tríueo está de un lado; Johaneen,

con las piernas mojadas heladas ya; está del otro con los
demde trineos y entre ellos la anchura de la grieta aumenta más y mds. Imposible servirse :ie los kayaks, que
han eidu 11gujereados durante la marcha accidentada de
los días precedentes. La shuación no deja de ser crítica.
Por fio, deapufe de largas investigaciones se descubre un
paso. Ya era ti~mpu de que se levantase la tienda y se
preparase el lecho-saco, pues las dos piernas de X.meen
no eran más que dos piernas de hielo compacto.
«Jlíerco.'es S d, Abnl.-Un eegundo perro, Ruuen, ha
sido muerto. La carne ha sido dividida en veintiseie partes igualee, pero ocho perros la rehusaron; 88 lea dió
entonces pemmican. El hielo ante nosotros no era por
cierto halagador. Esos muros de témpanos enta~adoe, son
deseepemntes y no luy perspectiva algur.a de mejoramitnto.
«A. medio día tomé una obaervación: estamos á 85° 5!J'
Es sorprendente que ne&gt; estemos más lejos; á pesar de
nuestros esfuerzos casi no avanzamos...... .Me he perci•
bido desde hace algún tiempo de que es imposible lhr¡ar hasta el polo 6 siquiera hasta eu vecindad inmediata, .sobre una banquisa tan accidentada y con loe pe•
rrosque tenemos. Si fuesen siquiera miie numerosos!»
Por otra pa~, Xanrnn per6iste en pandar que los progresos de eu marcha, por lentos que sean, debían haberlo conducido más al norte. O acaso el hielo que recorre,
no contento con oponerle los mil accidentes dti su superfi•
cíe lo rechazaría hacia el eurel\ una derivación con,ínua?
E~ta es la sola explicación plansible. Pdro entonces, para qué obstinarse en una lucha inútil?
• Vier,us 6 de Abril.-Nuestra latitud con fecha de ayer
era de 86º 3'...... Debemos ansayar alcanzar los 8i grados? Duio que lleguemos si el hielo no mejora,,,
L~jos de mejorar el bit:110 empeora todavía. «.\yer, escribe Naneen el 6 de Aoril, llegué á los límites de la desesperación y cuando nos detuvimos esta maflana, había
casi decidido la retirada. Iremos sin embargo bacía adelante un día aun, á fin de testificar si el hielo es realmente tan malo com'l lo parece desde la cima dal amontona•
miento, casi de treinta piea de altura, cerca del cual
hemos instalado nuestro campament:&gt;. Hemos hecho
apenas 4 millas ayer: las grietas, los amontonamientos ...
siempre lo mismo ...... Se diría una inmensa cordillera
cuyas rocas fuesen témpanos...... Levantar los trineos
para pasar cada aspereza, es una labor que fatigaría á los
gigantes ..... ,
El domingo 7 de Abril de 1895 fué el últim6 día de
Naneen y de Johansen hacia el polo.
Levantaron el campo á las dos de la maflana y avanzaron basta donde pudieron en medio del caos. De,pués
fué imposible.para los trineos continuar.
Naneen con patines recorrió aun algunas centenas de
metros sobre la banqui8a polar, inviolada anteirde él.
Subió sobre el más alto hummock. El amontonamiento
caótico de los bloca de hielo se extendía hasta los lfmi•
tes del horizonte.
Persistir aún habría sido locura. Si los viajeros debian
encontrar mucho hielo semejante en la dirección de la
tierra de Francisco José, no tendrlan por mucho tiempo
víveres y fuerzas para llegará la sola playa donde está la
ealvación.
·•He determinado, pues, escribe Xansen, detenerme é
instalarme en el cabo Fligely. Hemos acampado, y bajo
la tienda levantada en el punto más septentrional que
haya sido alcanzado nunca, nos hemos ofrecido un banquete de lobscouse, de pan y mantequilla, de ::hocolate
seco, de compota y de leche bien caliente. Después, con
una sensación deliciosa, olvidada desde hace largo tiempo, de bien estar, nos.hemos deslizado en nuestro que
rido saco, nuestro meJor abrigo.11
Cuando Xansen y su compafiero se despertaron la maffana del 8 de Abril, la bandera noruega que habían enarbolado, fl.otabl á unoa 86° 14' de latitud Nor$e y !J5º de
longitud Este. No habían alcanzado la vecindad inmediata del polo ni aún el 87°, obje~ de sus esfuerzos
supremos. Sin embargo, hablan pasado del 2° 501 la latitud de Lokwoood y superado en 314 kilómetros y me•
dio el record establecido en 1883.
Estaban á 418 k:.ílómetros ( la distancia de P,1rfs á Oler•
monFerrand) del polo matemático.
IIACI.A ATRÁS

•Del 21 de Julio de 1893 al 7 de A.bril de 1895, durante
cerca de veintiún meses, la divi&amp;a de Naneen había sido

DOMINGO 4 rf-, JULIO de ,80-,

EL MUNDO

DOMINGO 4 OE IULIO DE 189_7

Johanaen •puntando á una morsa.

¡Adelante! A partir del 8 de Abril de 1895 fué: ¡Hacia
atrás! mas esta 1etirada fué la parte más sorprendentti Y
más conmovedora del viaje. Naneen y Johansen, gastaron
una increíble suma de energía física y moral.
•
.lfar/,•s 9 de .1/ml.-•La etapa de ayer ·fué la primera
del retJrno al país y al home. Prevalamos el mismo hielo
impracticable; así nuestra sorpresa fué grande cuando
bien pronto encontramos una superficie demasiado pasable, qut:1 rápidamente se mejoró aún •
«8,íbado JJ de ·Abril.-...... No comprendo esta súbita
modificación en la naturaleza del hielo. Acaso encontra•
mos hoy menos dificultades porque marchamos en el sentido de las aristas y de las asperezas, de suerte que pasamos entre ellas en vez de tener que abrirnos un camino
por encima. Además, avanzamos paralelamente á las
grietas en lugar de abordarlas perpendicuiarmente.
«A.yer tuvimos la desgracia de olvidarnos de darles
cnerda á nuestroS:relojee, que se han parado. Para encon·
trar aproumativamente la hora d~ Greenwich, necesito
tomar una obaervaclón del tiernpo y una observación de
la latitud; después estimar tan exactamente cuanto es
posible el camino recorrido desde el 8 de Abril, d(a en
que tomé mi última observación de longitud. Esperofque
asi el error no será considerable ......... .
La tiesta de.Pascuas que e.da en H de Abril, fué consagrada-con una comida bie,, entendido-y sobre todo
á los largos cálculos necesarios para vol verá encJntrar
la hora. Las valuaciones de marcha y las observaciones
casi no se compadeclan: según las primeras, Naneen
crela haber llegado á 15 minutos más al Sur que lo indicaban los segundos......... • Es que derivaremos ahora
hacia el Norte? Se preguntó Naneen. Eso sería excelente
para ei Fram, más poco tranquilizador para nosotros.•
En cuanto á la longitud, Naneen supuso que era de 83º •
4.3'. E: esa cifra no era ciertamente exacta, pero él la
tomaba en lo de adelante para base de su3 cálculos y
notend1ia después, cuando conociese la longitud verdadera, m!ie que hacerle una corrección uniforme.

A remo.

nifiestamente vergüenza .de e.f mismo y acabó por volve~,
y sin nueva tentativa de escape se dejó guarnecer, m_1•
r,ndome con ojos que imploraban mi perdón. Yo babia
tenido intención de pegarle: sus ojos me desarmaron.
•······Un poco más lejos advertí que había extraviado
el compas y volví sobre mis pasos. Lo encontré, pe:-o en
el camino me incomodó el calor. Una lasitud grande me
invadía, y, cuando alcancé los trineos, Johansen se había quedado dormido al halago de eot.. .... el Lermóme•
tre ma:caba 26° bajo rero.
«Milrcolei 17 de Abril.- ...... El hielo que atra\'eeamos
actualmente, parece ser el mismo que rodea al J&lt;'r~m.
Efectivamente, hemos llegado ó poco menos á la región
en que la derivación ee prc@igue. (1)
.
•······ Vamos á grandes pn_sos bacía la tierra y hacia el
estío. Ya no es penoeo ahora levantarse de ma1lana,
con una buena jornada de marcha en perspectiva, de cocinar dt:1 dormir calientes en el eaco y eoflar t:n las alegr.fas 'del retorno á nuestro l,r,me. ... . . N uest ro home.1••· .. •
LA RETrR.\DA DE l\.\)'(SE:-i y JOH.\NSE:-i

(Continúa.)

Las etapas de l\Iayo no ofrecen nada de particular,. Y
los exploradores, después de haber recorrido regular distancia llegan al corazón del eetío.
•Domir,go ta~ Junfo. - ...... El Pentecostés. Cuán hermoso es tod" ahora en el paíe, en tanto que nosotros es•
tamos entre ta bruma, el viento y la nieve...... ! La pequeiia Liv irá á comerá casa de sn madre grand~ ahora;
quizá en este momento mismo le ponen su vestido nue•
vo. Bueno! Bueno) Ya vendrá el tiempo en que yo la
acompanaré-pero cuándo? Voy á dedicarme á acomodar de nuevo los kayaks y todo irá bien. ,,
La víspera de Pentecontés, ~aneen y Jobansen han
levantado su tienda al abrigo de un hummock, para un
alto de muchos días. Los kayacks, de los cuales se espera de un día á otro poder servir11e, tienen gran necesidad
de reparaciones v los dos hombres trabajan con ardor
para ponerlos en buen estado. La tarea es tanto más larga cuanto qne es preciso ser más cuidadosos con.los ma •
teriales: no sería fácil reemplazarlos en la banqmsa.

Ri hay que rehacer una costura, deben, p.unto por pun·
to retirar el hilo sin cortarlo, á fin de eervirae de nuevo
de él.
Xinguna pieza de caza viene desgraciadamente al al·
canee del fusfl, ei no es algunos animalillos que no valen .
un cartucho. Se peHa el pewmican, la manteca, el pan:
es tiempo de ponerse á ración.
Por su parte los perros están hambrientos. Devoran
cuando no se les vigila de cerca, la tela de sus arneses Y
aun el cuero mismo y la madera de los 8ki. La tempe~tura es de una dulzura extrema, el termómetro ha sub1•
do á cero, los témpanos comienzan á derretirse. Un d ía
llueve. Lluvia! Qué alegría se siente al oír sus. gruesas
gotas berir ta eeda de la tienda)
El 7 de Junio está terminada la reparación de los ka yak;
Hombre y perro tropiezan á c:•dil paso.
y el s :N"ansen y Johansen vuelven á ponerse en camino.
La penuria los amenaza; el deeastre se hace esperar: · ePperar un cambio en el estado del hielo. Hemos comido basta saciarnos en la cena y en el desayuno, deepu~s
88 preciso ensayar aun el avance con los trineos á través
delcans de témpanos, del laberinto de grietas y de un de haber estado hamhrient&lt;,s muchos díae. El porvewr
parece asegurado y brillante: no más nubes sombrías anverdadero pantano de nieve mojada. Dónde está ~ues
tes
de largo tiempo en el horizonte!. ..... ,,
la tierra? Dónde ta agua libre? Sin embargo la latitud
Fue en el curso de esta travesía cuando los exploradodel cabo Fligely ee ha alcanzado 6 poco falta.
Basta muy poco para volver la esperanza á los hom- res mataron su primera foca. Los kayaks acababan de
atracar en el decli v'3 del hieio y estaban ya retirados á
bres enérgicoe.
Un día Naneen descubre en un canal un pequelio ba• medias del agua, cuando el enorme animal Btl mostró á
algunos metros. Herido por el tiro de fusil de Johansen,
calao muerto.
•E3 un teeoro el que acabo de encontrar. Donde hay harponeado por Naneen; vivía a(rn. Xansen temía que
en un esfuerzo supremo se le escapase, y le hundió dos
peces en el agua, no se muere de ioanición. •
.
Es que la cuestión de los víveres tiene ya un capital veces su cuchillo en la garganta; brotó un gran ~audal.de
interés. Las provisiones se han reducido á nada Y los sangre y el agua se enrojeció basta una gran distancia:
viajeros marchan al hambre más rápidamente que lo que "Yo lamentaba, dice Naneen, perder así lo que nos ~u·
avanzan hacia el mar libre 6 hacia la tierra. Hace tres biera proporcionado un almuerzo tan bueno; pero mÑ!
rave habría sido perder la foca entera » Durante este
metes que han abanáonado el Frau1, habían partido cun
cien dfae de víveres y no les han ai'iadido hasta el pre- !empo, el grupo formado por loe kayaks y loe trin~os ee
había desligado; una de las embarcaciones habíase llenasente más que dos gaviotas y un pequeiio pez.
do
de agua Y el horno de petroleo, felizmente ligero por
Nansen repasa y rehace sus cálculos. Acaso está muque
era parcialmente de aluminio, fbase, danzando socho menos al Oeste de lo qne ha creído; quizá loa relojes
se han adelantado un poco. Pero aun suponiendo que su bre las olas...... Todo fué salvado á tiempo, pero d~~puée
longitud sea de 5 grados más al este de lo que ha calcu- de un bailo que transformó el pan y las otras provmonee
lado la tierra Wilczek, á falta de la del príncipe Rodol- en Un mazacote exajeradameote salado. Sin em\:argo,
·6
como las municiones nada sufrieron, el resto le p~rec1_
{o ; 0 debería estar lejos. Si al contrario, la derivación
h~cia el oeete ha sido más fuerte aún de lo que se ha á Naneen muy poca cosa en comparación de las ID€.st1comprobado, si su longitud de 6 6 7 grados más al _oe~te, mahles ventajas de la importante captura que había sido
se encuentra forzosamente entre la tierra del Pr1nc1pe hecha.
EL c .ntPA)IENTO DE ESl•ER.\.
H.odolfo yla del rey O.car...... Quéimportael nombrede
Ja ribera á donde llegue, con tal que sea una ribera Y enAbundantemente provistos de víveres. N ansen Y J~cuentre medios de h11cer provisión?
hansen podían en lo de adelante esperar los ~co.nt.ec1Hombree y perros, atados con los miemos arneses, es- mientoe: desastre 6 acaso derivación de la hanqmsa so~re
tán al cabo de sus ·fuerzas, vacilan y caen á cada paso. la cual habían levantado su tienda. Habíanse detrn1do
y Naneen comprueb.i el H de Junio que toda est.1 ener- el 22 de Junio; no volvieron á ponerse en marcha hasta
gía se ha gsetado en pura pérdida: el viento ha rechaza• el 22 de Julio. «Nuestra eituación, dice Naneen, me re•
do al noroe~te la banquisa sobre la cual se agotan ello3 cordaba la de esos esquimales que ee dirigieron una vez
en"ªªº· Pueda al menos.esta derivación conducirlos al al fondo de un jjord para recoger hie1 bae, á fin de t~ner
mar navegable. Entonces declinarán hacia el Spitzberg! harina; 1Je¡1;adoa á su destino, la encontrare~ demas1.-do
P.:ro ya es tiempo de que un oso 6 una foca vengan á c:&gt;rta; se instalaron y esperaron á que crec1ése lo tUfi•
hacerse matar.
ciente para cortarla.»
El campamento qne vi6 este largo alto, fué bautizado
Con la sangre de uno de los últimos perros, Nan~en Y
Jobaneen ee confeccionaron un día una especie de infu. por los viejeros con el nombre del ca111po dt e., pera. Mai'iana por mañana y tarde por tarde, el uno 6 el otro
eión: para ser de perros no estaba mala; pero este era un
expediente que no p odía ll~varlos muy )eje s. Contaron subía á un alto huinmock, que ellos llamaban la Tdrre
sus cartuchos; soi'iaban regiones giborns de depósitos de d el d gía, é interrogaba el horizonte. Una segunda f~a Y
agua poblados de fo~a•. Spitzbug ú otra parte; toJa tie• ~res oROs cayeron bajo las balas. Los dos hombres Y ene
rra los nutriría; inver..arian si era preciso...... ¿Cuánlo dos últimos perros, s ,,ggen y Kaif,r..9, nadaban en la
llegarían á alguna tierra?
abundancia. Cruda ó frita, la grasa de la foca ee, á lo que
El veinte de Junio, gaviotas y urfas comienzan á pu• parece, un gran producto alimenticio, esta era cuando
lular. Es un hormigueo de vida volátil que lleva la es• menos la opinión de los dos noruegos. •Reemplaza perfectamente á la mantequilla, dice Naa3eo. La carne
peranza. Y he aquí que, en el diario de N,mseu, de una
tan buena como puede serlo carne alguna ...... .Ayer tuvi•
monotonia punzante, estalla un himno alegre:
moa una sopa deliciosa y hoy un bifteck! ...... Xo l~s ea•
Sú.bádoe.! cu ./ur,io.-SJn las nueve de la mafiana y be•
len
mejor en el (,ran Hotel......... No hacía falta en el
moa hecho ya un buen desayuno de carne de foca, de
festín
mis que un buen vaso de cerveza.
aceite de foca, de grasa de foca, de sopa de foca. Héroe

':8

Morsas sobre un témpano.

• Muru, 16 de Abril.-':'nando e!tábamos á punto de partir, á la una de la mail.ana dd ayer, uno de nuestros mejores
perros, Baro, echó á correr. Yo multipliqué los llamamientos, df la vuelta á loe lwmmoks en eu busca, pero no
vf más qne el hielo moetrando hasta el infinito sus creetas abruptas; en el extremo norte el sol de media noche
resplandecía. El mundo glacial sofiaba baiiado en la fría
claridad de la mallanll. Nos habíamos ya resignado á
partir sin el perro, cuando lo percibimos, muy lejos, detrás de nosotros, siguiendo nuestra3 huellas. Tenía roa-

t
Sorprendido por un oso.
&gt;I

Tt1i ,._ ·taclt•

a ~Jl "11c1Ú11, q ue

t•l

7 1l ~l• a1{ d•·rlP .·n t '. t.: , •._ . l v el ch•l F n 1m, pnn:c•(•n e llC",OUtnu·•.e
Itinerario &lt;le N1tns¡:n ' ;::.~1!'!.,~~iinosrl,· lntrr mlo, ,,¡ Prm11 Y 1'llll •
t n d ns ,lCn.qfonc.."(. f _m~ nu, ·1,or e l mismo punt" geográfico. Pero no
""" J'.lll"8r&lt;&gt; n dc'&lt;'t '11\
e ra la misma super 1e'.1eedel hielo la que ocu¡,uba e,c pun to.

aquí haciendo ensu~iios de alegría. La vida es de nuevo
toda eol. ¡Cómo el menor incidente puede cambiar la
fu; de Jaa cosas! Ayer todo parecía desesperado: el hielo
impracticable, nada de caza. Pero aparece una foca que
se yergue cerca de nuestros kayaks y gira en el agua al
rededor de nosotros. Joansen tiene apenas titmpo para
enviarle una bala, cuanélo desaparece. Flota haeta qu3 se
la harponea-es la primer foca barbuda que hemos visto
-y henos con vi veres y combustible para un mes Y aun
para máe. No tenemos por qué precipitarnos. Podemos
adaptar mejor nuestros trineos y nuestros kayaks á la1
necesidades de una navegación en medio de los hielos
fiotantee, matar de nuevo focas ei 1~ coaa es posible Y

· Los dos últimos perros.

�DOMINGO 4 DE IULIO DE 1897

•

EL MUNDO

9

EL MUNDO

DOMINGO 4 de JULIO de 1l!i17

==-

Jacobina permanece indiferente...... _Ese padrino, eFe
gran médico, ese eabio ilustre, esa gloria de. Rotterdam,
110 ha sabido encontrar para mamá el remedio que cural
Minher van der Ileemekerk continúa:
-Qué extraño hombre ese doctorWickers]oot...... partió maniaco y torna loco ó poco menos...... ¡Bondad del
cielo! qué flaco está.... .'. El primer bot~ni&lt;:o del muo•
do!. ..... El émulo de Linneus!. ..... Qué digno hombre ~s
sin embargo ese doctor Wickersloot, ...... Me pr~stó sm
interés treinta mil florin~a, después del naufragio de la
B , lla Carlota.

El buen hombre eiente que su garganta !Se oprime.
-Tu madre se llamaba Carlota; y yo creí bueno dar al
buque ese nombre bien amado...... .
E! padre y la hija se vuelven ha?ia el retrato; y este
sonríe sonríe siempre. Parece decir: «Esperad á pesar
de todo, á pesar de la ausencia.»

II

"'

•

Traducción para "El Mundo."

I

•
La choza de ilwierno.

Loe días -y loe memh-ee suceden y se parecen. El 24
de Junio ee festeja á la vez el San Juan y el segundo ani •
versario de la partida de Cristianía y el centésimo día
transcurrido desde la partida del Fram: inútil es preguntar ei hubo comida caliente. La temperatura es extremadameate dulce. Una vez volviendo al campamento,
Naneen advierte que Johansen duerme con un pie fuera
de la tienda, sin percibirse de ello. Loe dos compañeros
duermen sobre el saco, que una piel de oso vuelve ahora

más confortable, y no ya dentro, y lee acontece permanecsr dormidos veintidos horas.
La unica travesía realizada hasta ahí con loe kayaks,
h'\bfa demostrado que era necesario pasar ;sobre su
casco una capa de pintura. De q•1é pjntura? Naneen co•
menzó por calcinar huesos; los pulverizó y los mezcló
con aceite de foca. El producto no tenia empero las cua•
lidades requeridas: "~s preciso incorporarle hollin como
yo Jo habia pensado ya. Estoy pues en vía de ahumar

todo el paraje donde nos encontramos. Pero no obtengo más que un ligero acicalado, aun cuando haya produ•
cido un humo tan espeso y tan alto que habría podido
verse desde el Spitzberg. Es preciso batallar sin cesar
para los menores detalles .cuando no se tiene un taller
á la mano.» Fiaalmente, Naneen sacrificó sus pastas, eu
esparadrapo y sus emplastos para endurecer los kayake.

y

Continuará.

1.

A la Vela, por las costas de la tierra de Francisco José.

Describiré la cámara antes que los personajes. El 1,ir-&lt;lio (puesto que lo hemos querido, más ó menos, cuando
re trata de muebles) .indica n~~sti:os gustos, nuestros há•
hitos. Una d3scripción mov1hana vale tanto como un
~ náli&amp;is psicológico y sin temor de errar ..... •. Yo !1º puedo comprender el pensamiento oc11lto de m1 v:emno, pe·
ro no me engañaría, aún cuan~o fuese el último de los
··u¡ieres, respecto al número de sillas que él po~e.
El salón es pequeño y confo~table. Los B!llonee, de
madera de las islas, están recubiertos de terciopelo bordado, azul pálido: un tono pasado, armo•
nioso, exquisito. El clave está en el centro
de la pieza bajo un lustro. ¡Oh! el clave en·
cantador donde sobre una laca blanca se
enrrolla~ de una manera inverosimil los
amores las cornamusas, las flautas, los corderos las cintas! ...... y el hermoso lu_stro
csféricd de ramas delicadae, en ese antiguo
cobre al cual los artistas holandeses dabaa
uo reflejo de oro verde, ..... .
Sobre los muros, tapizados de indiana~
á grandes ramas, algnnos cuadros: man·
nas en el estilo de L'1dolfo B1khuysen;
do~de el pintor ha puesto en un pequefi?
•cuadro, la inmensidad del mar; frescos pa1tajes á la Lingeibach ....... ..
Pero, entre las obras de arte, la que m~s
atrae las miradas, eJ un retrato de medio
&lt;:uerpo, de tamafio natural: u~a hermosa
.dama de mejilla rosad~, con traJe. rosa, lleva á sus labios cflrmmeos, sonnendo, un
ramo de rosae.
.
En el pequeño salón, dos persona¡es, el
padre y la hija, conversan afectuosamente.
El padreesMinher Jean van der Heemshrk, el armador: Es un hombre grue~o
cte peluca enorme, siempre sentado, la p1·
Jlfl en la boca, ante un jarro de cerveza.
Yosotros le conocéis bien, vosotros le ha·
béis visto ( cien veces) en los cuadros de
familia burguesa del s1g'o pasado.
La hija es una frágil criatura, ~oda blanca, con su traje blanco...... Jacobma, desde
la muerte de su madre-la dama rosano se ha consolado, y para Jacobina el re•
trato no es una simple tela: ve, piensa y habla. La madre y su hija tienen larg:~s con•
vereaciones misteriosas,.··:··· La nm~ oy.e
frecuentemente un llamamiento, una mv1tación para ir muy lej.os, muy lejos, á ese
paraje tan mal conomdo, ¡hyl donde se
puede besar de nuevo á la dulce ~amá.
A Jacobina ya la hemos entrevisto en
lM obras de los maestros de la escu~la de
Colonia...... Los cabellos de un rubio luminoso se pierden en una ooaulant_e au•
reola... '. .... Los ojos se fijan, l~s labios ee
aprietan, la garganta palpita ba¡o el esfuE:r·
zo de un pensamiento :fijo; las manos t.1enen dedos largos, ¡son hndos!.. :· .. N adf mdica)ln J abobina á la joven del siglo x, II L
Su traje no ostenta el corte de la época...... Su traje es el de los ángele~, casto,
.gracil de pliegues rectos.
-Sí hija mía comienza Minher van der
Heem~kerk, el '«pensionado de Holanda»
IIPgó, hace dos horas, procedente de Bata·
vía al puerto de Rotterdam.
.
_:_Bien padre mío murmuró la mfia; Y
Fil voz ti~ne una re~nancia sin~ular, la de
la, cuerdas tendidas sobre la ca¡a vacía de
,un luth.

-Nada falta á eu cargamento, continúa el buen hom•
bre: telas de l\Jadras, sacos de índign, cajas dP P~ptcrn,
sedas crudas, porcelanas...... DJs millones de fl unnee,
cuando menoe, de mercancías.
Jacobina miró el retrato.
-¿Porqué, piensa ella, mamá no está aqul ya?...... Cómo se regocijarla de la noticia!
.
.
✓,
Y Jacobina advierte qne «mamá" son:1é, sonné mas
que de costumbre. 11E11a" ha comprendido; «elh,,, coro•
parte la alegría del armador.
-Tu padrino está de vuelta -prosigi:e el armailor, lo
he abrazado en la esca-la del «gran pensionado.,, Yendrá
bien pronto á visitarte ........ .

•

El martillo de la puerta de la calle retiembla. Resuenan pasos en la ante cámara; y el «cele~re, doctor,» eeguido por un marino portador de u!1a c11¡a, se presenta.
Singular tipo, en efecto, ese 1\Iatias W1ckersloot. De
una talla demasiado alta, se le tomarla por un bombrecillo, tanto se encorva al andar, con las pier-naa plegadas
y la cabeza sobre el pecho.
Su cara parece de madera mal tallada: ~~ verdadero
puiio de bastón! Pero los ojos pequefios, h1r1entes, bai•
Jan de una manera inquietante ......
Una frente que se adivina amplia, desapa:rece bajo una
vieja peluca erizada, demasiado va~ta y mal puesta ..... .
BI traje es groeero, mal cortado, pero lleva en la mano
derecha un enorme diamante de inestimable valor.
~ingún pintor, ni antes, ni después, había trazado el
perfil del doctor Wickersloot. Cómo dibujar la parado•
ja?...... Y el médico es una paradoja viviente.
A su primer paso en el salón, saluda g:ravemente al
1etrato. La dama rosa le sonríe; ha reconocido al viejo
1&lt;migo de la casa. Despuée, con ur&gt;. lujo infinito de prE: ·
cauciones, ·wickeraloot toma la ca¡a llevada por el man·
11e,o y la dispone eobre el clave. lJespide a] hombre con
nu gesto ....... Por fin estrecha la maJ?0 del a:rmador, la de
Jacobina, mua atentamente á la mfia y va á sentarse,
eil.,ncioso, en un rincón.
La tarde avanza; un hnmoso rayo de sol paeó, dorado,
á través del vitral de la ventana; y en medio de la lnz,
nE&gt;tamente contorneada, se ve voltejear, danzar, perse·
g11iree, brillantes átomc,s.
Después de cierl;o filempo-un tiempo muy largo-el
dnrtor se pooe á hablar. Su voz es armoniosa, e:xtraordi•
nari11 para un hombrecillo tal.
-En tanto que se cargaba el navío, dijo él, en Batavia,
quise hacer una larga excursión en la parte ioexplorada
de Java. Heme ya en camino, solo, en el
centro de una selva, en que los negroE, á
pesar de mis generosas ofertas, rehusaron
acompañarme!......... Oh! qué bella, ávida,
fuerte y lujuriosa naturaleza....... Arboles
diez veces centeDarios!........ Las plantas
más raras, las mas curiosas, las más mona·
trumas ó las más alegan tes por donde quie•
ra. Enormes, inextricables cortinajes de
hana, baobabs, de iamaa ancorvadas hacia
la tierra y formando cada uno la nave de
una inmensa catedral! ...... Dn perfume de
orquídeas satura el aire!. ..... Veo las florea
que parteen mariposas, preciosos copone3
o cintajos pompoeos, flo::-es de todos los
colores, de todos los matices posibles! .......
Veo hojas largas como una gran vela de un
buque o menudas como una tha de encaje!
Ammales pesados, anónimos, huyen delante de mi! ...... Las serpientes se deslizan
y me rozan! ...... Los pájaros, los insectoe,
pasan luminosos!. ..... Marcho satisfecho,
á pequeños pasos, sobre los cespedes, ó me
pierao, fpJiz, bajo los helechos arborescen·
tes! ...... No temo al tigre carnicero sin vo·
lor y que no cae sobre su p:reea sino cuan·
do esta huye...... No temo 1\ las serpiente!!
por que canto á media voz sin ctsar! .......
RE,pi~o un viejo aire lento y triste, uno de
.,sos que se concluyen con los ojos húmedos......
-Ea cierto, interrumpe Jacobina, pa•
drino, vos tenéis buen oldo. Oa gustaría
que yo os acompafiase si qu1siérais cantar?
Jacobina Ee dirije al clave.
-Bondad del cielo! aulla Wickersloc,t,
qué vais á hacer!. .....
Con los ojos extra·dados y los labios
temblorosos el médico etnpuja úolenta·
lllente á la niña sobre un sillón.
Después ee calma y continúa su relato.
- Fatigado al fin, me e:x t'endo bajo un
manguero cuyo espeso follaje proyecta una
, .. mbra intensa. Y canturréo siempre..... .
Trato de poner toda mi alll'.la en la cantile·
na de no dar una nota discordante en la
di;ina sinfonía de los ritlllicos. follajes y
de las aguas melodioEas......... Oh! prodi•
gio! ...... oh! maravilla!.. .... oh! estupor! ....
Grandeza de Dios que en su obra creadora,
todo lo ha querido, tod&lt;' lo ha intenta·
do ...... Potencia infinita, eterua, que reune
Jo que parece inconciliable á la débil alma
humana!
y el doctor, extasiado, ee yergue, largo,
delgado, fantástico,
Se aproxima á Jacobina y continúa:
-Hija ¿has v:eto un lirio abrirse en la
mafiana?' Én el mom~nto en '.que d alba
11~1m la flnr Pstá inchnac'la ~obre Fil tallo ........ . Dtsde qi;e el sol parece, el lirio,

�'l

10

tocado por un rayo, se endereza y se abre ...... La flecha
de oro, hiriendo la planta, le ha comunicado una fuerza,
una energía, y oso decir, una «voluntad ...... » Ahora bien
¿qué es la luz? ¿Un fluido? ¿Una vibración? J Una y otra
cosa tal vez!. ....... ¿,Y qué es el canto?....... Un fluido
que se difunde por nuestro espiritu! ....... ¡Una vibración
que surge de nueetro pecho!.. .... Para ciertos organismos
admirables, el sonido poEee una vibración análoga á la
de la luz ...... BI sonido, que cautiva el alma de los hom ·
brea, que atrae á los animales, y que es inseparable de
toda vida, es decir, de todo movimiento, no puede, no
debe obrar sobre ciertas plantas sensitivas y delicadamente cnnstituidab? ¡Oh mi Jacobina, muchas flores tienen tejidos tan impresionables como los músculos de un
mamífero!. ..... ¡Una sangre generosa, una sangre que es
un pe1fume, circula en las venas de las rosas, de las violetas y de las tuberosas! Las flores tienen simpatías y
aversiones. Los amores de las plantas son un poema!. ....
La novia no se da sino al novio que ha elegido, al esposo
de su e~pecit&gt;, porque quiere evitar el adulterio del hibidrismo! ...... La palmera hembra, sulamita del Cántico de
los cánticos, se seca de tristeza ainó ve cuando menos en
el horizonte á la palmera macho...... Sin
dudase babl~n, y ta grosera oreja del hom•
bre no percibe €ate idioma demasiado dul·
ce! ...... Ciertas fiores·devoran cruelt-s!. .... .
La dionéa atrapa moscas por astucia, para
comerlas......... El sarcanthus ofrece á los
insectos, para trsgarlvs, un nectar que los
¡,xcita y los emborracha!. ...... ¡Oh mi Jaco•
b,na, yo me creía eabio porque he palidecí•
do en las bibliotecas!. ..... Yo habla apenas
entreabierto el gran libro eecrito por lama•
no de Dios! ...... Yo ignoraba los rudimen·
tos de la ciencia...... Ignoraba la gran ley
de correlación, la unidad de esta ley!.. .....
Ignorab!' que el smido obra sobre la vegeta•
ci6nl Ignoraba que el ruiseflor canta pa·
ra que la Reina de la noche se abra! Los
poetas del oriente han adivinado esto, ó
mejor dfobo, lo han ,i.,to en largos estu•
dios ...... Uno de elloP, quizá, encontró la
flor melodiosa, la planta que comprende,
que ama el canto, y que da testimonio de
en impresionabilidad musical.. .... El la ha
visto en Ellora, como yo la he visto en J ava l. ..... Uija mía, mi hija por el bautismo,
esa flor está ahí, yo la he reco~idt, para
tí!. ..... vas á admirarla...... Ningun rey del
mundo la posee!. ..... La llamaremos en tu
honor, Jacobelia; y mi nombre estará cer•
ca del tuyo: «Jacobelia ,vickersloot.»
El eabio se aproxima al clave; con los de·
dos temblorosos y la frente húmeda, abre
la caja .. .... Toma luego un fragmento de corteza sobre
h cual, por encima de un musgo espeso, ee des~ubren
blancos filamentos, ténues, encabestrados.
-Ve, ~ija mía, es. una orquidea...... Vive sin hojas.
Raíces: sistema nervioso, y una flor, gloria del . amor en
un momento dado, he ahí todo...... Jacobina ponte al
clave, y toca piano, á mezza voce, lentamente.. .'... nada de
acentos vivos! Uno de esos aires que contienen un munrlo que no pesa sobre .el oído, y van, ligeros, al cora•
zón! ...... Uno de esos aires que parecen la claridad indel'isa del alba y no el fulgor espantoso de loe incendios....
Un aire de Roland de Laseue!. .... . La música moderna
es la plaga del fuego!. ..... se diría una lava hirviendo en
el cráter de un volcán!. ..... ~so no calienta...... quema y
consume! ...... Eso da la ard1entetiebre, el delirio á veces
la muerte, á la joven, al efebo, y ¡a flogosis al hoihbre hecho!. .....
Jacobina obedece á su padrino ..... .
La ni~a pálida, pálida, se sienta al clave. Arroja una
J~rga mirada sobre la dama rosa. Esta sonríe, sonríe
Eiempre, mas esta vez como una persona curiosa á quien
se va á revelar un secreto. •
Miniher Jean vander Heemekerk, no osa ya aspirar
el tabaco de su luenga pipa..... .
E;c anto del viejo Lassus se eleva, sencillo y puro, no
más fuerte que la voz de las cunucae, pero penetrante.
Al pr nci~io, ent!e l~s briznas de musgo, se ve apuntar una debil germmac1ón de un verde indeciso· después
ile acentúa un tallo.
'
Jacobina desflora, con la punta de los dedos el clave·
pero su alma vibrante da á la dulce melodía u~ encan~
inefable..... .
Y el tallo sube; y sobre la cima se forma un racimo, ...
Ahora son acordes unidos: un himno en honor de un
Dios ó un himno religioso.
Y el racimo se expande en corimbo ..... .
Jacobina toca dulcemente...... A veces se creería que
el sonido ha muertn bajo las teclas mudas.
Y cada corola crece á la vista..... .
La cantilena llora y dice la esperanza perdida la alegría desvanecida y la pálida resignación.
'
Y c~da pétalo se colora con rosa de carne.
El ritmo solloza; las notas se desgranan como un collar de perlas cuyo hilo se corta.
Y un soplo delicioso se difunde por el salón ...... Es un
per!ume embriagador como el aliento de la flor del naranJo, pero más suave, más etereo .. : ...
El médico toma las manos de la joven y lae aparta del
clave.
-Basta, mi ,Tacobina, dice; la planta podría sufrir por
exceso de música ..... .
Ha llegad_o la noche ...... Apenas ee distinguen las cosas; ee ve, sm embargo, á las corolas cerrarse al corimbo replegara~, al tallo disminuir, deeapareéer...... No
q?~dan ya, sm duda, más que los blancos filamentos invisibles en la sombra.
La Jacobelia se ha dormido en el silencio ..... .
Un pálido reflejo, como una fosforescencia de la tela,
permite ver sonreír á la dama-rosa: .... :
Cierta!Dente le interesa esta curiosa experiencia ..... .
Y la pipa del armador, en la noche, enciende un pequeño faro de un rojo sombrío.

!!;L MUNDO

III
En Rotterdam, no se habla más que de la flor milagrosa. Descu idause los negocios, la bolsa está vacía, la casa
municipal desierta. La pr~ocupación es ial, que las da•
mas conservan, desde la mañana hasta la noche, el mismo traje-.que loa magistrados absuelven á loe inocentes
-que los pintores ~e olvidan de destrozarse mutuamente-y que w 1 banquero ha omitido, en tina nota de des•
embolsos imaginarios, mencionar su «comisión.»
Ante la puerta de Minber van der Heem,kerk, la multitud es compacta y se le extrae al tonel del rincón, cada cuarto de hora, tres nuevas toneladas de cerveza.
Cada uno describe sin haberlas visto, y ePgúu eu propio gusto, las maravillas de la Jacobelia. Miguel Artois,
el poeta incomparable, declama ya el duodécimo canto
de una epopeya improvisada en una noche en el café, sobre el viaje del «grau pemionado.» Ob, y qué versos!. .....
Neptuno impide áloe vientos que soplen, para detener
eobre «la líquida superfüie» á los nueves argonautas; y
Venos empuja la quilla ...... Wickersloot se llama Hércules y Orfeo le ofrenda una Jira eobre el doreo de la cual

Opbialtes ha grabarlo, e¡i doscientos cuadros, loe fastos
nerlandesee ......... El inr,omparable Artois conoce á sus
maestros de ml'moria.
Todos los grandes personajP.s se han reunido en casa
de Minber van der Heemekerk.
·-:::
En primera línea. como es justo, ee ha colccado Minher Adrián van Vae r, burgomaestre, el comerciante diez
veces millonario, el hombre que tiene la más rica coleccion de cebollas de ~nlipáo conocida en el mundo. Quiere comprar, ei se puede, en cien mil florines la Jacobelia.
Ahí está Miuher Justo van Bray, el ilustre teólogo,
decidido á encontrar, en la pequefla flor, una prueba
irrefutable del poder tentador del demonio;-Minher
Felípe Koetz, el célebre profesor de anatomía, conven•
cido a priori, de que se trata de un tour de prestidigitación y de qne van á reírse todos cuando el adivine el true.
-Minher1Ioogerheyden, el famoso consejero del alto
tribunal, declarando con un tono sentencioso que es
atentatorio de la ley humana tratar de penetrar los arcanos dP. la ley divina......
.
En segunda línea, los notablee burgueses, el presiden•
te de la sociedad de tiro al arco, el presidente del círculo aristocrático de los «Bebedores•sin-eed,» y algunos nobles extranjeros.
Jacobina no ee pondr, al clave...... La nifla está más
pálida que nunca; además todo ese mundo la intimida...
Se ha obtenido, después de negociaciones Jaboriosae,
el concurso desinteresado del divino Willaarts, el músico más cabl'lludo, más jorobado y más patizambo de las
Provincias• U nidas ...... ¿No es acaso preciso que la flor se
abra baj.&gt; una onda melódica?
Willaarts ha jurado con la mano puesta sobre sus propias partituras, que seguir, las indicaciones de Wickersloot, para los dolce, los crncendo y los diininuendo ..... .
El retrato sonríl', &amp;onríe siempre ...... La dama rosa,
sin duda, es feliz, viendo en su casa una tan noble com•
pafiía.
El músico se inicia eilbiamente. Dice un canto popular claro, de un rhmo amplio ..... .

DOMINGO 4 DE JULIO DE

1asn

Y la Jacobelia crece, crece, se esponía ..... .
Bien pronto Willaarts siente una necesidad imperio·
ea de variar el tema. .Bosqueja fugas y multiplica las
sabias disonancias.
La Jacobelia crece, crece..... .
Jacobina ha visto ya el prodigio ...... Mira el retrato
de la dulce mamá...... ¿Por qué la ennriea de la dam 1
rosa le parece que se vuel-ve contrariada, forzada? ¿Por
qué sobre la tela el ramo de rosas crece como crece, más
aún que, la Jacobelia? ¡A.hl las rosas se vuelven enormes; van á cubrir la boca y las mejillas y la frente de,
mamá!. .....
El músico, con la mirada perdida en lo vago, nada ve,
ni la germinación de la planta, ni loP gestos suplicantes
del doctor...... ¿Qué le importa á él, Willaarts el divi no,
un fenómeno del reino de Flora? ¿Qué vale ese médico
con sus oontoreiones de fantoche? ...... Lo intereeante es
la armonía que se escapa en ondas inmensaP, son los
acordes poderosos que llevan el alma á las ahas regio·
nea del ideal, es también la voluptuosidad física dada
por una modulación inesperada.
La ,Tacobelia muestra tallos deemeeursdos ...... Las flores del corimbo son y• roja~..... .
C1ertamentl', la dama rosa tiene en sus
pupilas una fijeza ansiosa.
Un formidable crescendo surge de pron·
to del clave. Estalla un tema de fuga ..... .
en tanto q11e las teclas agudas arrojan sus
fusa~, una escala diatónica, á la sordina,
difunde una majestuosa sonoridad...... La
claridad ( sí, la claridad! ) es más vi va en
la cií maral la luz del cielo está activada por
las ondas musicales!
La Jacobelia es violeta púpura...... su
talln se agita, se tuerce..... .
Hay un reflejo, hay una lágrima en las
pupilas de la dama rosa?
La cadencia final!......... La cadencia en
que se prodigan todas las riquezas del contrapunto!.. .... Es el bouquet de un fuego de
artificio!. ..... Es una carrera vertiginosa de
chispas, de flamillas, de luciérnegas y de
constelaciones!
Pobre florL ..... Habituadaáabrirte, allá,
lejos, al querelloso canto d&amp; un ruiseflor, ó
al dulce murmúrio de los bengalis; tú no
podías soportar el ardor de fragua salido
del clave....... Devorada, aniquilada por el
fuego, la Jacobelia se muere ...... La Jacobelia está muertal.. ... El talle frágil ha caí•
do hecho polvo, con una debil erepitación,
último reproche de la humilde planta, último suspiro de la alm:ta vegetal.. ....
Wickereloot se ha precipitado á tiempo sobre el clave,
más en el camino ha encontrado obstáculo insuperable,
el bandullo del burgomaestre!
La Jacobelia Wickersloot ya no existe!. ..... Ay! no debe perecer todo? No se ha ido acaso, también; algunos
días después, al cementerio, una flor rara y embelesadora: Jacobina?
Adiós, Jacobina, lirio celeste, margarita de los ensuefios estrellados!. ..... La dama rosa no se sonreirá más!
Pero allá arriba, allá arriba, mamá te tiene entre sus· br¡tzos amorosos!
AdióQ, Jacobelia, orquídea de Java! Nadie te ha vuel; ·
to á encontrar allá lejos, en la floresta de Oriente........ .
De tí no-queda más que un rl'cuerdo, consignado en una.
plaqueta rara, por el ilustre Wickersloo\, muerto en el
hospital de locos de Rotterdam 1
D'Aorour.

J,
¡ESPERANZA!
¡No lo extrafies!. ..... es Justo que en estas horas.
Que transcurren tan lentas y abrumadoras,
Busquen mis pobres ojos en lontananza
Los fulgores lejanos de la esperanza;
Y siempre la eeperanza-¡Dios la bendiga!Cou su vieja constancia de fiel amiga,
A besar mis pupilas con luz de aurora
B~ja de las alturas en donde mora;
Viene en noches eternas de fiebre ardiente
Con sus gratos efluvios á orlar mi frente,
Y bajo estas caricias que me sosiegan
Espero tantas cosas que nunca llegan, .....
¡Oh! los suenos dorados que yo persigo!
La dieha tan remota de estar contigo,
De llevarte, oprimiendo tus blancas manos
A encantados países, los más lejanos...... '
Y entónces acaricia mi fantasía
·
La concepción incierta de que ese día,
Besando tus cabellos de seda y oro,
Podré decirte á"solas cuánto te adoro!
Ya lo vez! la esperanza que siempre viene
Es la sola en el mundo que me sostiene,
Y seré, mientras me abra -su casto seno,
Resignado y sencillo, creyente y bueno!
Oh. esperanza! es la hermosa que á cada instanteSobre mi cuello enlaza su brazo amante
La visión fu~iti va de raudo vuelo
'
Por la que vivo siempre mirando al cielo
La maga misteriosa que cuando muera '
Ha de cer1ar mis ojos diciendo:-«¡esperal»
. ¡Q~é fuera de nosotros! ¡oh Dios cleme.atel
Sm nmguna promesa que nos aliente!

DOMINGO 4 DE JULIO DE 1197

Trae la ePperanza hermosa suspira v yerra
E l mortal desgraciado sobre la tierra;
A la luz que deepi&lt;len sus réeplaodores,
Las zarzas del camino parecen floree;
Parece que estuviera cerca la cima
De la cuesta escarpada que nos lastima,
Y absortos contemplamos, como un miraje,
Los agrios peñascales del triste viaje.
¡ Así somos n&lt;-sotroe, pobres criaturas!
Para hacer llevaderas las desventuras,
Vemos con los fulgores de la esperanza
Todo cuanto sabemos que no se alcanza:
La estrella de la tarde blanca y remota
Que contemplamos siempre con ansia ignota,
El iris que nos abre desde el espacio
El pórtico grandioso de áureo palacio,
El azul esplendente de la alta esfera ..... .
¡Todo cuanto es· mentira, cuanto es quimera!

Si guardo la esperanza de que estos versos
Que ignorados y obscuros irán dispersos,
Acaso los recojan tus manos bellas
Y los bailen tus ojoe con luz de estrellas;
Si acaricia un instante mi fantaeía
La concepción incierta de que eee día
Suspirando por algo que ya no existe,
Cmce por tu memoria mi nombre triste;
¡Cómo no ha de ser justo que estaa horas
Que transcurren tan lentas y abrumadoras
Bmquen mis pobres ojos en lontitnan2a
Los fulgores lejanos de la esperanza!
RoDULFO FIGÚERO.A.
Junio de 1897.
AT HOME

•

¡Llueve!-EI refrescante licor teje hilillos sutiles que
rayan á trechos los manchones negros esparcidos en el
horizonte. Lasgotitasde agua picotean alegremente en loe
cristales de la vidriera. Una nube abre we ojazos eom·
bríos y desfleca la corriente de sus lágrimas. Una parva·
da de pájaros se columpia en el polvillomeoudo del chaparrón. En las callee, el agua corretea y salta con movimientos locos y ondulacioms vegas.
La luz de la tarde se disuelve en tonos cenicientos, se
abrillanta en el plano de una vieja tapia, se esfuma bajo
las ramas de los árboles que agitan-estremecidos al contacto de la lluvia-su cabellera; hace su flirt discreto al
rededor de las aceras, se va muriendo poco á poco, como
una joven anémica falta de los rojos globulillos que el sol
hace circular por las arterias del universo.
La tierra toma con delicia su baño de regadera; se ha
levantado muy tempranito, se ha prendido su tocado de
flores recieIJ abiertas, se ha ruborizado á los cárdenos be·
sos del astro de fuego, y ahora recibe su duchazo con deleite indecible. Mañana amanecerá más hermosa, cada
latigazo de agua hará saltar en su rostro nuevos colores.
¡Llueve! ¡Llueve!
Los arroyuelos entonan su canción rítmica; van murmurando secretos susurrantes, ténuee secretos que las
nubes han abrigado en sus gasas; leyendas de legiones
albas, cuentecillos sorprendidos en los nidos, diálogos
escuchados en loa roEales. Y allá van, allá van en copitos de . espuma, en cascadillas sonoras, en remolinos
vivaces........ Van con las onqae inquietas que arrastran
hojas desprendidas delas ramas; tapo.nea de corcho, fragmentos de periódicos..... .
Y las corrientes ee ensanchan, se ramifican, se unen en
abrazo estrecho, se deslizan á lo largo de una callejuela,
á paso forzado. Ya se detienen vacilantes ante inesperado obstáculo, hasta que las gotitas que vienen detrá6, se
empinan, forcejean, empujan á las que marchan á la van•
guardia, y la _cl!arc~, haci.endo un supremo esfuerzo,
brinca, se precipita, impaciente de eepectáculosdeeconocidos, ébria de movimiento, loca de vida.
En estas tardes, el libro nuevo os espera en vuestra
mecedora de junto al balcón; la desleída claridad del cielo parece como que prepara vuestro espíritu á las impresiones, como que habéis roto con esa vida de todos los
días y sois más íntimamente vuestro.
Pero acontece que el tomo se os cáe de las manos, que
no os agrada aquella disciplina intelectual á qt.:e el autor
oa obliga. .Acaso pensáis entónces-como el personaje
de una de las últimas obras de E~hegaray-que en los libros está todo muy arregladHo, ó muy deearregladito;
que los renglones están en línea recta, las letras muy
ajustadas; que donde debe haber coma, hay coma, y donde debe haber punto, hay punto. ¿No se osha ocurrido
entónces rectificar el desenlace de una novela y acomo•
darlo á. vuestra fantasía?
¡Y qué satisfechos quedamos entónces de nuestra tarea
revisora y providencialista! ¡Cómo nos reconcilia esta fé
de erratas con la vida! ¿No es nuestra imagioación la
buena eterna hada que todo lo remedia? ¡Cuántas desdi-,
chas no hemos eliminado con la incorregible loca de la
cma! Pero suprimir el mal ¿no serla el más grande de
los males? Si la maldad no existiera ¿cómo conocertamos la bondad? ¿Qué empleo tendrían las virtudes y loe
actos heróicoe y las acciones nobles?
Además que la maldad absoluta no exiete. No hay
hombres resueltamente malos, como no loa hay resueltamentamente buenos. Tod6s somos buenos y malos, á ocasiones, á ratos dentro de este 6 de aquel orden de ideae.
Y de aquí procede que alg110a vez sorprendamos en el
fondo de nuestra conciencia un movimiento extrafio á.
nuestra conducta moral. Es la bestia que se descubre.
Ignorábamos que tuviéramos dentro ese fermento morbo~o ese protoplasma de fiera, y nos quedamos admira•
dos al ver cuán facilmente h emos podido · formular un
deseo que derriba todos' nuestros elevados principios altruistas.
¡Cómo! ¿he sido yo el que ha acogido sin prote,ta este
repentino sentimiento de egoismo? ¿Luego...... soy malo?
De mi firme virtud ¿qué resta? Nada, 6 casi nada. Un

,1

EL MUNDO

incidente, el más trivial, puede hacerla naufragar. ¿Qué
es, pues, el bien? Cuando la lluvia desciende á las eiem·
bras y refresca la tierra, el grano se amontona en la tro·
je y flota aliento de paz en todas las conciencias. Pero
que la nube pase de largo, que hinche el viento sus velas,
que las gotitas de agua no picoteen alegremente los crie•
tales de la vidriera, y entonces habrá. cólera en todas las
miradas, odio en todos loe corazones y amenazas en todos
los puflos.
¡Que cante el.aguacero su himnó sonoro! La luz ceni•
cienta de la tarde se dísuelve por momentos, va á desaparecer la virgen anémica. La lluvia t!'je sus hilillo3 s11tiles, rayando á trechos los manchones negros, esparcidcs en el horizonte, los pájaros se colnmpian en el polvillo menudo del 9hap~rrón; el libro se os cae de las
manos, y en la mecedora de junto al balcón os compla•
céitren dejar ir la fantasía, viendo como los arroyuelos
corren y se precipitan eu copitos de espuma, en cascadillae sonoras..... .
CARLOS DrAZ Dr Foo.
Junio de 1897.

LOS VELOS
Velos ténuee, vaporosos y sutiles, como leves
brumas bl'lncas que sombrean y acarician los semblantes;
impalpables fioae telas que en la faz resbalan breves
deteniéndose en los labios encendidos, incitaates.
Velos blancos y simbólicos adornados de azabara~,
que semejan albo nido de p lumón blando y ¡tracioso,
y confunden en las almas alegrías y pesares,
al fulgor de los blandones en el templo majestuoso.
Ora ne-gros y tupidos, del misterio son aliados,
son espesos nubarrones qne frialdad ó duelo ocultan:
la viudez en llanto moja sus tt-jidoe delicados
y en sus pliegue3 loe ensuefl.os dt&gt; la monja, se sepultan.
Oh, los velos que se agitan al contacto de un aliento!
Ya tramados en su urdimbre por mil hebras argentadas,
de los ojos ideales bajo el terso firma mente
aparecen los semblantes como rosas escarchadas.
Ora mécenee tranquilos en los senos !\lbeautee,
como nubes e~fumadas sobre combas palpitantes;
ora agítanse en la paja de sombreros multiformes
y son alas juguetonas de libélulas enormes.
Ya en la tez de una morena, puntuados al azar,
.sobre el labio ardiente estampan atractivos, un lunar;
ó ya ausentes los colores del semblante juvenil,
son los mudos confidentes de un insólito pesar,
y parecen blancas vetas en un rostro de marfil.
OH, VELOS!
Sois graciosos, elegantes y coquetos, más no admiro
vuestras gracias, que son rejas del semblante; yo suspiro
por la faz que libre ostenta su lozana juventud.
Me entristece la tristeza de esos labios lisonjeros,
defendidos, apartados por los velos carceleros,
y quisiera con mis labios quebrantar su esclavitud.
Aumi:uo GoxzÁLEZ CARRASCO.
Junio de 1897.

CAMAFEO
El chalet de terso marmol aPaeta el IDP,dio día,
Y su brillo, como sangre que de abierta herida mana,
En la alcoba penetrando por la gótica ventana,
Prende ramos de camelias en la azul tapicería.
En un ángulo, cuál lago de apacible diafanía,
El acero resplandece de una luna veneciana,
Y en las ricas jardineras de brillante porcelana
Hay doradas crisantemas que doblega la agonía.
Y desnudo, deetrenzado el profuso y .fino pelo
-Negra noche que obscurece de su frente el puro cieloHojeando con descuido su novela favorita,
En la negra piel de oso, piel con ojos de granate,
Dientes y u ñas marfilinoe, ta hetaira luce el mate
Impecable y trasnparente de sus formas de Afrodita.
Exm\:x REBOLLEDO.
Junio de 1897.
♦ ~ .

EL EXTRANJERO.
De Baudelaire.

-¿Qué amas tú más, hombre enigmático, dí; á tu padre, t•t madre, tu hermana ó tu hermano?
-No tengo ni padre ni madre ni hermana ni her•
mano.
-A tus amigos?
-Oa servís de una palabra cuyo sentido no conozco
aún.
-A $u patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-A la Belleza?
-La amaría de buen grado, diosa é inmortal.
-Al oro?
-Lo odio como vos odiais á Dios.
-Qué amas tú, pues, extraordinario extranjero?
-Amo las nubes......... las nubes que pa81ln ......... allá
lejos ......... las mriravillosae nubes!
Ahora que á hablar de su virtud comienza,
yo me cubro el eemblante,
porque me da vergüenza
dé pensar lo que pienso en este instante.
CAllN..UCOII,

TRADICIONES PERUANAS
PALLA-H UARCU NA

¿Adó.ode marcha el hiJo del sol con tan numeroso Eéquito?
Tupac-Yupanqui, el rico en tocias la.~ virtudes, como lo
llaman loe harai•icus del Cuzco, va recorriendo en paseo
triunfal su vasto imperio, y por donde quiera que pasa
se elevan unánimes gritos de benjición. ~l pueblo aplaude á su eoberanu porque él le da prosperidad y dicha.
La victoria ha acompañado á su valiente ejército, y la
indómita tribu de loe pachis se encuentra sometida.
¡Guerrero del llantu rojo! Tu cuerpo se ha bañado en
la sangre de los enemigos, y las gentes ealen á tu paso
para admirar tu bizarría.
¡Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano á.
tus pequeñuelos para que aprendan, en los soldados del
Inca, á combatir por la patria.
El cóndor de alas gigantescas kerido traidoramente y
sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, ha caído so.
bre el pico más alto de los Andes, tifl.endo la nieve con
su sangre. El gran sacerdote, a l verlo moribun1o, ha di•
cho que se acerca la ruina del imperio de Mauco, y que
otras gentes vendrán en piraguas de alto burdo á imponerle su religión y sus leyes.
En vano alzáis vuestras plegarias y ofrecéis sacrificios
¡oh hijas del Soll porque el augurio se cumplírá.
Feliz tú, anciano, porque sólo el polvo de tus huesos
será pisoteado por el extranjero, y no verán tus ojos el
dfa de la humillación para loe tuyos! Pero, entretanto,
¡oh hija de Mama-Ocllol trae á tus hijos para que no olviden el arrojo de sus padres, cuando en la vida de la
patria suene la hora de la conquista.
Bellos son tus ojos, nifia de los labios de rosa; pero en
tu acento hay la amargura de la cautiva.
Acaso en tus valles nativos dejaste el ídolo de tu corazón; y hoy, al preceder, cantando con tus hermanas,
las andas de oro que llevan sobre sus hombros los nobles
curacas, tienes que ahogarlas lágrimas y entonar alabanzas al conquistador. ¡No, tortolilla de los bosques!.. ...•
El amado de tu alma está cerca de ti, y es también uno
de los prisioneros del Inca.
La noche empieza á caer sobre loe montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma
cunde en el campamento.
La hermosa cautiva, la joven del collar de gu.airuro&amp;la destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola.
Tupac -Yupanqui ordena la muerte para la esclava.
:nfiel.
Y ella escucha alegro la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque eabe que no
es la tierra la patria del amor eterno.
Y desde entonces ¡oh viajero! si quieres conocer el sitio donde fué inmolada la cautiva, sitio al que los babitan~ea de Huancayo dan el nombre de PaUa- hu.arcuna
fíjate en la cadena de cerros, y entre lzcuchaca y Huay:
ninpuquio verás una roca que tiene las formas de una
india con un collar en el cuello y el turbante de plumas
sobre la cabeza. La roca parece artísticamente cincelada
y loe naturales del país, en su sencilla superstición 1~
juzgan el genio maléfico de su comarca, creyendo 'qu&amp;
nadie puede atreverse á pasar de noche por Palla-huti.,·cuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.
RcrARDO PAL.1u.

En Francia, las cosas pcquefias lie tratan con solemnidad; las grandes, con liger~a.
F n&gt;ERI(X) II;

�DOMINGó 4 de JULIO de 1197

EL MUNDO

12

DOMINGO 4 DE IULIO DE 1197

POETAS AMERICANOS
FRANCISCO A. DE ICAZA
Existe un linaje de poeta3, y ta) vez de lo~ mejores, de
quienes puede afirmarse q~e no. tienen. n_ac1onahdad de•
terminada, ni pi,r su eep1r1tu m por el 1d1owa en que es•
criben. Ejemplos de ello EOn Campoam~r y Becquer, _entre loa nacidos en Eepafia, y entr~ loe nacidos en _América,
Heredia el mozo, autor de Los 1 ni.[~os, y Francisco A. de
Icaza, el delicadísimo ~oeta de J~'fwu,·,u. Tan sólo una
razón estúpida, la de1 tiempo y del_ lugar, hay para creer
que el maestro Campoamor ha nacido en España y no en
Alemania como Goethe; ó en Inglaterra, como Byron; ó
en Rusia, 'como Pucbkine; pienso que nuestro gran poeta ha .sfguido .~ie11do e8)Jaiiol, por grandeza d~ al~a, por•
que ha creído con mucha razón, que la nacionalidad espafiola ea la más honroea y la más adecuada para un gran
pot-ta Yo no Eé si alguie11 lo habrá afirmado, pero ob~ervo ·ahora que si, como se h~ dicho, todos loe espaflolta
tenemos algo de poetas, también todos l&lt;!s grandes P&lt;!e·
tas tienen algo de españoles. En la _creación más goet!11n·
110 de Goethe en Mtfütófelee, á qmen ee ha caractenza•
do como el /.,r¡uema del gemo analítico tudesco, ¿será
dificil hal1ar rasgos de los q1,1e á cada paeo _encuentra
quien eepa leerlos en las obras de los más 1em1bl~s heresiarcas y relapeos españole~? De lord Byron no hay que
hablar: es un inglés lleno de andaluzadas. Y: en cua11to
á Yictor Hugo, que tan mal nos conocía al por meno~,
pero que tar. clara y alta idea t~nía de nuestros se~t1rnientos y nuestro carácter, ¿qmén podrá no ver la rnfiutncia espafiola, una infll!-encia inconsciente é intuitiva, en muchas de sus creac1~m~s?
.
Becquer sevillano de nac1m1ento, acertó en Cien ocasiones á d;r plaeticidad }'. reliev~ en nuestra lengua á los
sentimientos y áun á las 1mpreswnes que ~e sus antepaeados alemants heredara, y otro poeta parecido áBecquer,
pero mayor que él en mi opinió~ humilde, ;'lug_usto Ferrán eupo encontrar con ruarav1lloea persp1cac1a Y. tra•
duci~ en la más sencilla é inspirada forma, el lazo rndefini ble que une cie,tos modos de la fantasía de ~uestro
put:blo, con la de otros muy apartados: eea relación, cu•
yo descubrimiento tanto da que ptnear cuando la ob_ser•
va uno viva y palpitante, como á m1 me ha ocurndo,
oyendo con ,·erdade10 asombro, cantar la leyenda de
Lo1eley, punto por :punto, en cierto pueble~illo de las
cercamas de Toledo, y colocar á su pr?tagometa en un
ceJrillo que nombran de la Encarduda, Junto al arroyo de
Guajaraz.
:En fin á Ileredia el vivo tiénenle por suyo los académicos y la gente culta de Francia, pno no el pueblo francés, que nunca llegará á comprenderle como .comp!e1:1de
y Htima á Coppée. Le creen los ~uy presumidos, 1m1tador ó discípulo de Leconte de Lisie, y no repar!"n que
Hnedia ...... €8 muNtro por el pemar y por el decir, áun
cuando emplet 1~ lengua franceea niáe atildada, en su~
admirables eondoe. 1-i tiene tampoco Heredia de ame•
ricano otra coea que el nacimiento. Por ningun ettilo se
parece á los poetas de Cuba, ni siquiera al otro Heredia.
:Es un poela eepañol de raza y clásico de empaque.

***

Francisco A. de Icasa nació en México...... y nada más.
Dd loe poetas mexicanos q11e conozco, no se parece á ninguno. ¿Es mejor qué ellos? ¡Es peor? Es sencillamente,
disli1.to.
Francisco A. de !caza es un poeta escencialmente latirw, por su educación artística, por sus viajes, por sus afic1onee y gustoe, y por su ,emperamento. No hay en sus
poesías (al menos en las publicadas), el más leve razgo
que denuncie el c,rigen aruericano del autor. Lafantasia
poderosa, pero pronta á descarriarse; el tono oratorio!
pero, en geberal, no muy vibrante ni muy enérgico; e
vrurito de diluir las ideas y loe sentimientos en verdade1 os oceanoe de palabrae sonora&amp;: el empleo de loe lugares
comunes del pseudo-clasicismo barroco, grato á los poe•
tas franceses y españoles de principio de siglo; loe súbi•
tos arranques de odio contra 1a patria española, y los di·
tirambos rimbombantes en loor de eeteó de aquel liberta•
&lt;lor, son caracteres de la poesla americana, en la primer
mitad de este siglo, y es inútil buscarlos en !caza, poeta
modemo, con el más refinado modernismo.
,La inoportuna imitación de los poetas ingleeee, íran•
ceses y alemanes, y el infeliz intento de adaptarlos á las
formas clásicas aprendidas en la escuela de los Caro, de
Bello, de Olmedo, etc.¡ ti dilettantiemo artificial que ha
inspirado á muchos jóvenes poetas americanos ciertas
malsanas y confusas admiraciones, haciéndoles preferir,
verbigracia: Baudelaire á Musset, Keate á Byron, y el
moderno Stecchetti á Leopardi, y enamorarse de lo peor•
cito de Yictor Hugo, y de lo menos meritorio de nuestro
gran Núfiez de Arce, eon los caractéree de la modernísima poesía hispano-americana, no comunes ciertamente
al poeta de quien hablo.
¿Quiére esto decir que !caza Eea un poeta español de
pura caeta? No. !caza escribe en castellano, y en muy
buen castellano, como quien se educó en lecturas clásicas,
y sigue educándoNe en ellas, méritos que muy pocos tienen.
No cree !caza, y hace muy bien, que la lectura y la
constante práctica de loa clásicos españoles, sea solamente labor de la primera juventud. P&lt;Jr haberse apartado
muy pronto de ellos, y por haberse encaprichado con es•
tasó aquellas novedades de fuera, nuestros poetas incipientes han perdido el camino derecho, y han erterilizado facultades poderosísimas. í porque se vea que no hablo de memoria, me referiré á un poeta amigo mio, á
1::Salvador Rueda, en quien el excEeo de facilidau y la deeaforada potencia iwaginativa, han ceslucido no poco
las grandes cualidades que la naturaleza le concedió.
Las malad C&lt;Jrnpaii!a.,, los amigos oficiosos, y tal cual
c1ítico lleno de envidia y de dirversa inteLción, creyen•
do favorecerle (supoogámoslo piadosamente), han perjudicado á Rueda, aplaudiéndole sin mesura y procurando su engreimiento, en vez de alentarle á pros~guir con
lentitud el C:\minc que llevaba, Ei! do la P,:t:bia ,wtHratista
{en el sentido clásico de eeta palabra,) el de la inspira-

ción agreste y campesir;a: le han. obligado á ~eterse en
berengenales filosóficos, sociológicos y estéticos,.}' han
querido trocar la alondra de loe campos en gorr1on de
loe aleros Jo cual no conduce á un buen fin. Así, en muchas de s~s composicionee, Rueda parece uno de e~os
guitarristas maestros, que tambié~ .t&lt;!can un poco el p1a·
no, y que, engañados ó _mal dmg1_dos, mtentan producir, con tecl~o vu lgarfe1mo y cure1, el eEcalof~io que
remueve el corazón, al raFguear p10fundo y nervioso de
la guitarra. Ko hubiera abandonado !~suya Rueda, como
no la abandonó AuguEto Ferrán, y qmén eabe lo que hubiera sido.

*
Icaza es uno de esre poetis*delicadoe, íntimamente

lf.
ricoe, para quienE&gt;s el aspecto d_e las. cosas ,-~le poco, Y la
substancia de ellae, mucho. 1'eces11a un Jor,do plási,co
de tan rico valor como la Albawhra, para po11er en fuego lae facultades pintoreecas, tan lozanas y abu?4antee
en los poetas amnicanos; y aún así, )a e.ituw,:idad, el
mundo. loe con,idera él, como bueu líneo, rtfle¡os dE: su
propio tetado de áni□o. En La /ryeuda dd ¡,,,,,o, admir~ble composición, donde se lt&gt;en tstrofas como las 81·
guientes:
"Yen. que la tarde muere, el sol declina,
de 1nírpura t,;:e híle la AlJmjn-i:rn,

encifnde!--e la estrella ve~pertma,
Yuelve al alero ya 1n goloJl&lt;lrina
y calla en el barnnco Ja cigarra.

El vientodnerme en la arboleda orn:cura,
pabellón de los plácido, sendero,,
y entre las rama, de gigante altura,
ias fra~es que te dic:e mi tern.ura,
las trinan en sus 111dos los g1lgu¿ros......... .

11

en eEta composición, digo, las bellezas deECriptivas que
como se ve solo sirven tl1, n,areo y de envoltura á la pa•
sión del po~ta, quien después de 1ecorrer coa s~ amada,
el espléndido palacio de los Alhamares, y de P)ntar sus
maravillas en hermosos versos, concluye por decir, echando á rodar todo su entusiasmo de artista:
"Bé"8lllc con tus labios carmesles,
mientras tus ojos como el cielo azules,
me miran entornados...... ¿Si? Sonrics.... ..
¿Qu~ me importan umores de zegrles,
ae m uza.~, de gomeles y gazules?11

La salida no puede eer más propia de un enamorado.
Capaces fueran de ha her dicho eso aquellos poderosos ca•
lifas que edificaban y destruían ciudades ó talaban montañ~e y Jlanurae, ó poblaban de almendros la sierra ve·
cina, por satiefaler los caprichos de las deedefiosas hu•
ríes.
En poesía lfric0, lo que importa es el sentimiento, n_o
las materiales condicio11ee que le rodean. Como el sent1•
miento eea verdadero y hondo, fuerza tendrá para crear
poesía por sí y en torno suyo. ¿Quién sino el que va inspirado por una pasión juvtnil recien nacida en el pecho,
acertará á expreeane con tanta graciosa frescura como
Icaza, en aquellos versos que en la memoria conservamos
todos los aficionados á la poeela sincera?
"Este es el muro, y en la ventana,
que tiene un marco de enredadera,
aejé mis ve1-sos u11a mailane,

una mañana de primavera."

Quien sepa de alg•.ín poeta que en castellano como este
ponga versos tan claros, tan Eencillos, tan líricos; en su·
ma, como las de esas .l&lt;.súmc!as, que lo diga, que lo mueatre. ¿Por qué, pues, no eon populares un~e versos tan
lindos, y que 110 ee parecen áloe de otros poetas contem•
poráneos, cotno no sE&gt;a, muy rtru0tamen1e, por cierto, á
fos de don Yentura Rulz Aguileia, admirable poeta in•
justamente olvidadv?
Yo no eé si !caza será popular en América, aun cuando
soEpecho que allí prtfien::n a otros poetas, á los de las estrofas rimbombantes, á los 1müado1es d~ Víctor Hugo, á
los lleines del tres al cuarto. Lo cierto ea que en .!!:apaña
ao!amente el público decidiaam~n~e aficionado, el que
lee toda c Jase de verel s, buenos y malos, conoce á !caza,
cuando, con toda justicia, d~bitra conocerle el publico
grande, el que lte lvs versos buenos nada was, y eso cuan•
do alguien se los recomienda, porque aquí no se mueve la
hoja en el arbol sin una r~corut::ndación de la autori•
dad ......... fl.ores~al.
Pero, es natural: !caza, con tener muchos y muy bue•
nos amigos en .l!.spall.a, siempre es un e.i-tra,,jero, uo da
bombos en loe periódicos, ni influye con loe amos ó editores de revistas y de librucoe; y biendo asi; ¿cómo van
á alabarle cienos crítico8 militantes, atentos svlo á gtJnar
amigos con miras adwmistrativ11b?
Por eso, ¿os que no usamos á diario el consabido escalpelo, es decir, loe que renunciamcs, por incapacidad y
por otras causas, al oficio de literatos puros y sin mezcla,
estamos obligados á denunciar estos filones del talento,
ocultos por modestia euya y por indiferencia ajena. Poe•
tas como Icaza no andan por abf de sobra, para que la
crítica no les baga caso. Finallllente, y no po1que se me
acabe la materia, sino por no ser mas lato, paracaracteri·
zar á !caza, pudiera deciree lo ya indicado: que es un
poeta latino, en quien la influencia de loe clásicos anti·
guos y de loe nuestros, y muy particularmente la de al•
gunos modernos poetas italiauos, han formado una per·
eonalidad marcada é independiente, distinta de las que
más significan y representan hoy entre nosotros. Su vi•
no es una mezcla d~l Cécuba clá&amp;ico, del oloroso Chian•
ti y del Jerez de la más rica solera, y con tan sabrosos
componentee, no hay mezcla desagradable, aunque lo
contrario aseguren !011 que no entienden de bebidas.

F.

NAVARRO y LEDES~fA.

Cuanta es mayor por tí mi idolatría,
tanto más admirarte necesito,
pues halla al contemplarte el alma mía
cuando escucha tu acento, la al0gría;
cuando mira á tus oj:)e, lo infinito.
CA~!POAMOR.

•S

EL MUNDO

T.ALLEYRAND

ENGANO SUBLIME

( Articulo inédito de Víctor Hugo.)
En la calle de S,ünt Florentín hay un palacio Y un albañal.
·
t · t
El palacio, de una arquitectura nob 1e, rica Y r1e e, 88
llamó por mucho tiempo Palacio del lnf111tfado; hoy* se
lee arriba de una puerta principal, Palacio l'ulleyr0;nd. .
Durante loe cuarenta affos que vivió eu esa call., el ú\t1mo
huésped del palacio, quizá no dejó caer nunca su mirada
eobre el albañal.
.
Ese huésped fué un personaje extraño, temido Y muy
considerado; se llamaba Mauricio de Pér~gord; era J?Oble
como Maquiabelo, sacerdote como Gond1, d~senfrailado
como Fouquet, agu:io como Yoltaae y COJO como el
diablo.
. b
él ¡
Podría decirse que en él todo COJPa ~ como : a no•
bleza transformada en criada de la Repubhca; l_a clerec 1a
que arrastró en el campo de Marte, y lu_ego arro¡ó al arroyo; el matrimonio que romp~ó con ve1me eecándalos Y
con una separación voluntana, y el talento que deshonraba con la bajeza.
Esto no obstante, en ese hombre habfa_grandeza En
él se confundían los esplendores de dos ~emos: e~a prí~cipe de Vaux-, reino de Francia, y príncipe del imperio
francés.
¡ ·
Durante treinta aiios, desde el fondo de su pa ac10 Y
deede el fondo de su pensamiento, manejó t,.d_a Eu_ropa. Se dejó tutear por la Revolu~ión y le eonnó, bien
que irónicamente, pero la reyoluc1ón no_ lo notó. Cono•
ció, observó, penetró, removió, profundizó, burl? fecundó á todos loe hombres de su época, á todas las .1deaa de
su siglo· y hubo en su vMa minutos en que temendo_en
su man¿ loe cuatro ó cincO'hilos forcnidaolee que hac1an
mover al unive,so civilizado, era títere suyo Napoleón I,
emperador de los franceses, rey de Italia, protector. de
la éonfederación del Rbin, mediador de la confederación
suiza. Con qué hombres jugaba él(
..
Después de la revolución de Julio cayó 1~ v1eJa r~~a
de que fué gran chambelán, y él quejó de pie y Je d1¡0
ai pueblo de 1830 que estaba deeuudo y sentado en un
montón de escombros:
-Hazme tu embajador.
Ricibió la confesión de Mirabeau y la primera conñ•
dencia de '!'hiera.
Hablando de sí mismo decía que era un gran poeta Y
que había hecho una trilogía en tres dinastías: ac:o l?
Imperio de Bonaparte; acto 2? Casa de Borb6n; acto 3. Casa de Otleans.

.

Todo esto lo hizo en su palacio, y á ese palacio, lo mismo que una araña á su tela, atrajo, para apoderarse de
ellos, á loe pensadores, á loe grande~ hombree, á los con·
quistadores, á los reyes, áloe. príncipes, á los emperado·
res, á Bonaparte, á Siéyes, á Mme. dE: Stael, á Cbat!3BU·
briand, á Benjamín Constant, á AleJandro d~ Rusia, _á
Guillermo de P,usia, á Francisco de Austria, á Luis
XVIII, á Luis Felipe, á to:l!"a l~s mos•as d~ra~as y ra•
diantes que zumban en la historia ~e estos ul~1mos cua•
renta años. Todo ese enjambre brillante, fascmado_ por
la mirada profunda de aquel ho':Ilbre, pasó Pº! debaJo de
la puerta sombría que lleva escrito en ~u arq1utrabe: Pu•
lacio 'lcilleyrand.
.
Pues bien, antier 17 de Mayo de 1838, murió ese hom•
bre. Vinieron los médicos y emba!earr.aron el cadáver.
Para ello, á la maoera de los egipcios, extrajeron d~l
vientre las entrafiae, y dt-1 cráneo, el cerebro. Conc~u,ai.
la operación. dtepués de haber tornado en momia al
prícipe de TallE&gt;yrand, y despuás de haber encerr~do la
momia en un ataúl forrado de seda blanca, sé retiraron
dejando en una mesa loe sesos, aq·1ellos sesos que habían pensado tantas corna, inspirado á tantos _hombres,
construido tantos edificios, guiado dos revoluc10nes, engañado á veinte reyes, y comenido al mundo.
Idos los méiicos, emró un criado y vió lo que habían
dejado.
-¡Toma! Ya ee olvidaron de esto.
¿Qué hacer con ello? Recordó que en la calle había un
albañal, fué allá, y en el alball.al arrojó el cerebro.
Finis rerum.

NUMERO J:6.

, ... i n '

noche á la sefiota Duvernoy, puesto
que ha tenido á bien autorizaros para
ello. No me disgusta tener una mujer por adversario. Buscaré la parte
vulnerable de la coraza de .esta Mi•
nerva.
-Oh! dijo el notario con convic•
ción, buscareis en vano, no la encon•
traréie.
El eefior Martin dejó ver una sonrisa un poco fatua. Había conservado
el hábito de las conquistas femeninas,
y para ese parisiense, t-0dae las pontarlieresas eran provincianas de espíritu,
estrecho á· quienes no sería dificil des•
lumbrar.

la cuadrilla americana, iba de los unos á loe otros, engo•
losinando graciosamente á algunos bailad,lree recalcitrantes y pareciendo no acordarse de que un hombre lla•
mado Leódice Martín ee hallaba ea el salón.
A la cuadrilla americana sucedió un vals. El banquero
vió pasar ante sí á la eefiora Duvernoy, ligera y radiosa,
del brazo de un joven oficial de artillería.
El subprefecto fué á reunirsele.
- Y bien, dijo el funcionario, debemos, vos y yo, un
obsequio á la sellara Duvernoy: ha estado perfecta, se ha
desistido con una sutil gracia, la gracia que lleva á todas
las cosas. Hubiera eetado correcta al testimoniar un po•
co de mal humor. Yo que la creía ambiciosa! En fin;
acaso se trate de una abnegación, de una modestfa. Y sin
embargo, qué mujer de diputado, qué mujer de admi•
nistrador haría!
Y deslizó una mirada melancólica hacia la seca y desgarbada señora Metroz, lanzando un elocuente suspiro;
después continuó:
-Tan graciosa, tan amable para todos. Tenéis· vosotros tan lindas mujeres entre vuestras parisienses? Mi•
radia, queri:!o señor.
Miradla! el querido &lt;1efíor desde hacía una hora casi no
se dedicaba á otra cosa.
De mi:mto en minuto crecía su despecho. Si hubiese
encontrado á Beltrana pobre como en otro tiempo, abandonada ó gimiendo, casi ni hubiera pensado en amarla;
pero encontrarla tan comple~amente indiferente, admi•
rada de todos, aforada quiza, hacía nacer en su corazón
·un sentimiento de vanidad herida y de pena egoísta.

En su salón, la eell..ora Duvernoy, rodeada de sus fielee, iba y venía, son
riendo á todos, tan tranquila, tan se•
ñora de sí misma, que loe más clarividentes, los más deeconfiadoe, se enga•
ñaron. La reunión era numerosa, habíase convocado á todo11 con estas su•
geetivas palabras: «Para conocer á
nueeho candidato á la diputación.,, Y
al calce esta promesa más seductora
aún: «Se baílará...
Beltrana sabía bien que el barbullo de la danza es fa.
-¡Cómo! presentarse, exclamó el seño1 Ribaudet. .Y
vorable á las intrigas secretas, que nada permite más ais·poniéndose serio de pronto:
larse entre la multitud, que nada despista mejor las pera·
-Entonces ya comprendo.
XLIV
picaciae y las malevolencias. Sabía también que estas toi-¿Qué es lo que comprendéis, mi querido notario?
No constitnye por cierto una canongía la posición de
-Ya comprendo por q11éel pobre capitán Kirkampam lettes de eoiréee íntimas, que permiten los tules, loe en•
candidato á la diputación. El seflor Martín hizo la expe•
ha recibido sobre l(mano el contenido de la tetera. Yo cajee, las indiscreciones del coreé, eran propicias á su be·
riencia. Desde en la matlana, veía acudir á su hotel al
me preguntaba:
lleza. Había q1,erido eer bella, y podía estar satisfecha
subprefecto ó al maes¡ro Ribaudet, habiéndose constituí•
-¿Por qué se ha conmovido ella tanto? Acababa yo cuando, al pasar ante los grandes e11pejos, .arrojaba una
do este último en agente electoral.
-de hablar de vos y de dar parte de vuestra candidatua; rápida mirada. Jamás mereció mejor ese nombre de «Si· El candidato se con vertía en su casa, en su presa, en
comprendo también por qué me miró ella con un aire ca• rena" que los oficiale3 de Brest le discernían; jamás sus
su esclavo. Cuando sonaban las cinco, trataba de suspai de hacerme esconder bajo la tierra cuando le pedí grandes ojos tu vieron una profundidad más turbadora ni
traerse á esta tiranía y corría á casa de Beltrana, multipermiso para pregentaros en el salón. 10hl es absoluta• un brillo más inquietante.
plicando sus visitas más de lo que el buen parecer le perHacia las diez, el señor Martín, escoltado por el nota•
mente preciso obtener que se desista, ma3 ¿cómo lograr·
mitía, con una esperanza siempre renaciente y siempre
Jo? A. cualquiera otra yo le diría: sois rica, haced un pe• rio, hizo su entrada. Avanzaba á través del salón con esfruetada de encontrarla sola.
quell.o sacrificio de dinero, ó . bien haría sonar la vieja ea seguridad que dan la fortuna y el éxito; el busto bien
Ella no lo recibía ya con la gracia sonriente del pri·
guitarra del interés de partido, pero con ella, con ella erguido, la cabeza hacia atrás en fanfarrona actitud de
mer día, sino con ironía y aun con desabrimiento. Se
buen mozo, que, á despecho de eue cuarenta y dos allos
que se burla de los partidos!. ....... .
hubiera dicho que esas visitas frecuentes la importunaY después de todo ¿por qué es empeña en que sea di· conservaba siempre. De pronto el eellor Ribaudet se deban; la sellara Fourneron le hacía reproches. La vieja
putado ese pobre de Duvernoy?
tuvo. Beltrana, ÍJ?,finitamente g,aciosa, y dulcemente sondama apenas si abandonaba el salón á la hora en que ve•
-¡ Ah! exclamó el sefior Martín, se diría que todos vos- riente, venía á ellos.
nía el candidato, prosigui~ndo sus negociaci.onee matri•
- Permitidme, eeñora, presentaros al sell..or banquero
otros temeie á esa mujer! ¿tan terrible es acaso?
moniales
si¡i desalentarse ni vacilar. Frecuentemente
-Terrible, no; es encantadora; toda azúcar y miel, ni Martiti. .
también el señor Martín encontraba á las sell.oritas de
Ella tendió la mano al recien venido, y dijo con una
una gota de vinagre, sólo que tiene á todo Pontarlier en
Lézinee y escuchaba la enumeración de las necesidades
su manecita. En primer lugar, da muchas recepciones, voz cuyo timbre metálico no hacía temblar emoción al•
de su obra y se veía forzado á vaciar su portamonedae
muchas comidas......... (se lamió loe labios), eefioras co• guna.
ent1e las manos de la tesorera para la famosa tombola.
midas y no os digo más; en segundo lugar, pequefiae ter·
Me felicito, eell..or, de ......... conoceros y de desearos la
Otras veces aun, caía en un estudio histórico que el
tulias cada semana y un gran baile en cada estación: noe bienvenida á nuestra comarca. Esa palabra «conoceroe,"
presidente del tribunal, vuelto á la gracia, iba á someter
faétidiaríamos tanto sin ella! Además, los. Duvernoy son fué imperceptiblemente acentuado, en tanto que loa
á la señora Duvernoy y cuya lectura quieras ó no quiedel país, aliados á las mejores familias, por su primera grandes ojos leonados se detenían penetrantes y autoritaras, debía sufrir Leódice.
mujer: una de Aubián, el sefior Duvernoy es el primo her. torioe en los ojos turbados del banquero. Esa mirada coEntretanto, laatournés electorales continuaban. Duranmano de las de Lézines y de loe de Sommeree.
mentaba las palabras, esa mirada decia:
• te todo el día érale preciso recorrer las aldeas de su cir·
-Perdón, dijo el banquero, que se extremeció; acabaie
-Feliz de conocer á un hombre á quien ya conozco
cun·ecripción, distribuyendo apretones de manos, repi•
&lt;le pronunciar dos nombres que no me son desconocidos• pero que no debe reconocerme.
tiendo las formulas triviales, los juramentos, la, prome•
Tenéis acaso de Aubián en la comarca?
Cohibido, Leódice Martín se inclinó, balbucaendo pa• aae. Vol vía muerto de fatiga, y al llegar á su hotel le ad•
-No, ya no loa hay, el último de ese nombrefué á mo• labras ininteligibles y preguntándose si no lo eagall.aoa
vertían que era eliperado por la noche, sea en casa del
rir c•n una expedición al polo Norte. ¿Pero qué tiene us- una extraña semejanza.
subprefecto, sea en ca!!B del notario ó en cualquier otro
ted, señor banquero? parece que no está usted bien.
Este encuentro imprevisto le causó una especie de míe• salón.
-No es nada, dijo el sefior Martín, hace un poco de do y como el presentimiento de uea derrota. Apenas si
La ciudad entera se lanzaba á la liza. Es preciso haber
calor en vuestra casa.
oyó las palabras de trivial política que con una voz pre- conocido el tedio de provincia para saber cuán fácilmen•
El notario se apresuró á abrir las ventanas.
cisa y clara le dirijia la señora Duvemoy.
te el menor acontecimiento se convierte en una ocasión
-Habéis p,ronunciado también el nombre de Somme.
El señor Duvernoy y algunas otras personas, aproxi• de fiesta.. En estas fi~stae Leódice era el rey; deslumbrares, replicó Leódice; yo conocí un Sommeres, Jacobo de máronee y comenzaron las presentaciones. El señor Marbaá loe hombres con la relación ~e prodigiosas operacioSommeree.
tín recobraba poco á poco su seguridad, pero su preocu• nes d-, bolea en que se entrechocaban los mi!.onee; en-Precisamente, es el primo de los Aubián; no está pación seguía siendo visible. El ritornelo de un vals se
cantaba á las mujeres con las confiienoiae de caballeresen Pontarlier en este momento, está en los Pirineos, Ba- dejo oir: á favor de la ligera barbulla que se producía en•
cas aventuras. Su facundia le atraía buen número de
réges, Bagneree;...... no sé con exactitud, retenido á lo toncee, pudo retirarse aparte. A hurtadillas miraba á Belpartidarios; á estos elementos de éxito, unía otros. La se•
que se dice, por un acceso de gota. Veamos, qué decidi- trana, y la perfecta naturalidad de la joven acababa de
ñora Fourneron soll.aba en casarlo, y tomando á lo serio
mos?
confundirlo.
algunas trivialidades que él le había espetado, repetía á
-Pues bien, mi querido I\Otario, me presentaréis esta
Toda_ab3orta en ese momento por la organización de quien quería oírla, que él despreciaba la dote, no pidien•
0

PENTELICA.

Del bloque menos puro y menos blanco
porque es humilde rui cincel, arranco
estos mármoles rotos que reuno
pa,a tí nada más.
Sé que ninguno
del arte patrio en las supremas lidias.
la gloria alcanzará.
Sacros laureles
tan sólo cilla, auque provoque envidias,
quién da vida á 1a piedra como Pbidias
ó la sabe esculpir cual Praxitelesl
Obscuros reprobados de la gloria
á obtener de tu afecto la victoria
aspiran nada más.
Y si son ellos
dignos de perdurar en tu memoria,
por que á tus ojos se presentan bellos;
tmtre esos mármoles, aquellos
más gratos á tu amor, por ser más pulcros,
de constancia y pasión darán ejemplo,
pues columnas serán de nuestro t;emplo
y marcarán también nuestros sepulcros!
ANDRÉS A. MATA.
[*l 19 de Mayo de 1S:l8.

�EL MUNDO

•
do más que un corazón sencillo y bueno. Todas las mu•
chachas, jóvenes 6 maduras; todas las viudas, serias ó
coquetas, eofiaron en ese marido que les caía de lae nubes y le tesfüicaron su buena voluntad, convirtiéndose
en eus más activos agentes eleetorales.
Era demasiado hábil para desalentar á tan poderosas
aliadas. Bien pronto las reuniones de en la noche no
bastaron á sus ardientes auxiliares; orgonizáronse almuerzos sobre la hierba y lunchs. En medio de estas
tournée electorales, Leódice veía aparecer un escuadrón
volante, dirigido por eus más fervientee admiradoras,
la sefiora y la sefiorita Ribaudet. Levantábanse las mesas, el champagne burbujeaba en los vasos y se bebía por
el próximo éxito.
Un domingo, la a!egre banda cayó en medio de una
fiesta de aldea, habiendo escogido Leódice ese día para
una de sus más importantes conferen•iae. Cuando acababa de tronar con la indignación virtuosa de un puritano contra los desórdenes de las cortes y había sido calurosamente aplaudido, se encontró envuelto en la excitación bulliciosa que dá el éxito.
-Al diablo la política, dijo; ahora divirtámonos.
Aproximóse á Beltrana, sus ojos decían: «Amémonos»
La mirada que encontró nada tenía de desalentadora,
pero con su voz agresiva, ella respondió:
En tratándose de diversiones podeis escoger entre los
caballos de madera y el tiro al blanco; en nuestras mon•
tafias no tenemos mas que placeres inocentes.
- Vaya por el tiro al blanco, dijo él alegremente.
Los campesinos rodearon el tiro, apartábanee cuando
se aproximaban lae mujeres, dei!puée volvían á agrupar·
ee, riendo bajo capa, divirtiéndose de antemano de eu
mala puntería. Sus esperanzas no se frustraron; las manecitag temerosas, temblaban al apuntar, y las balas se
iban á la aventura en todas direcciones.
-Ahora me toca á mí, dijo Leódice.
E indolentemente, con mano segura, hizo tiro de un
golpe.
Loe campesinos habían cesado de reir, y se leía en sus
rostros atesados la respetuosa admiración que toda supe·
rioridad en los ejercicios del cuerpo les inspira. El can·
didato comprendió que acababa de pronunciar la más
elocuente de todas sus conferencias, y para aumentar el
efecto:
-La destreza en las armas, dijo elevando la voz, tiene esto de precioso: que permite la clemencia. Así, en
mi 1ItiIIia cuestión de honor, después de haber escapado
al fuego de mí adversario, rehusé disparar. El insistió
pretendiendo que mi pistola debía estar descargada.
-«Eso es falso, dije yo, pero á cada uno su gusto. Pre·
fiero arrojar mi bala en el corazón de una manzana que
en el de un caballero.»
La risotada de los campesinos acogió esta broma. Leódice continuó:
-Apunté á una manzana que se balanceaba en un arbol vecino.
-¿Y la cortaetéie?
-¡Pardiez! ........ .
Miró en su derredor y percibiendo un manzano no lejos de ahí, apuntó lentamente; vióse caer la fruta y esta·
116 un grito de admiración; las mujeres aplaudieron y
loe campesinos se lanzaron para recojer la manzana y
examinarla.
Esa hazaña puso el colmo á la popularidad de Leódice
Martín; no se hablaba en la población más que de su
prodigiosa destreza; la historia del duelo y de la manza.
na dió la vuelta á loe cafés y á los salones.
Es Guillermo Tell, exclamó la tía Fourneron, es el héroe de la Independencia!
En medio de este entusiasmo dos mujeres protestaban:
la una por su silenciosa reserva, la otra por una evidente
hostilidad: eran la sefiora y la señorita Duvernoy. El
pintor había exigido que Lila siguiese á su madrastra á
la mayor parte de las fiestas.
-Una señorita de diez y ocho años, decía, no puede
quedar8" sola en la casa.
Ella obedecía con su helada indüerencia, respondiendo apenas á las instancias del candidato. Esta conducta
era forzosamente notada y discutida.
-Qué extrafia es la eefiorita Duvernoyl El sefior Martín sería, sin embargo, un excelente partido para ella;
un poco de diferencia en las edades, pero tan rico! Es demasiado bueno para :fijarse en esa tontuela.
La actitud de Beltrana excitaba más sorpresa aún; ella,

DOMINGO 4 de JULIO de 1897

Cuando el eefior Duvernoy transmitió á su mujer la
tan buena, tan graciosa, que no se permitfa jamás una
demanda del diputado, ella se puso roja de cólera, y dijo
burla, ella cuya benevolencia era ya proverbial, se moe•
traba irónica, provocativa, acerba, con respecto al futu • violentamente:
-No iré. ¿Por qué forzarme á asistir al triunfo de ese,
ro diputado, no intentando dieimula1 la poca simpatía
hombre?
que resentía por él; respondía á eue homenajee, J:!.O como
Mas ante la mirada sorprendida de su marido, añadió:
eu hijastra con altivo silencio, sino con epigramas hirien-Yo eoy bretona, amigo mío, no hay que olvidarlo.
tes algunas veces, mordentes siempre.
Cuando ella le daba la mano de malísimo talante, na- Todas eetae ovaciones republicanas hieren mi religión
monárquica, he aquí por qué habría deseado no asociar·
die podía sentir el calor del apret6n.
En medio de la comedia electoral, Leódice represen- me á ellas.
Después, con voz caneada, añadió:
taba una trajedia de amor y la representaba con con-Después de todo, ¡qué importa! Si deeeaie que preei•
vicción.
Ese papel, invisible para la galería, no había escapado da esta fiesta, lo haré.
-Sí, dijo él, os estaré reconocido, me comprometí por
á la perspicacia de Lila que poseía el dón de penetración
de loe silenciosos. Ella había sorprendido en las burlas vos.
Tuvo ella la mirada del nadador al que la corriente
de su madrastra una turbaci611 profunda, y en la guerra
arrastra
y que siente la inutilidad de sus esfuerzos, y
que hacía al candidato, una inteligencia secreta y extracedió.
ña. Había visto loe ojos de Beltrana fijarse en él á hurXLVI
tadillas, con rara expresión, y oído temblar aquella voz
La mafiana del día fijado para el garden-party, el señor
metalica cuyas dulces notas jamás conociera.
Aquello que Leódice se preguntaba con incertidumbre, Duvernoy ee preparaba alegremente á dirigirse á esa fiee·
Lila lo sabía. Hacia tiempo, desde el primer día quillé, ta cuando surgió un contratiempo bajo la forma de una
el velo espeso con que se cubría su madrasta, habíase carta y pasó á la cámara de su mujer:
- Un servicio importante que ee me ha pedido por uno
entreabierto para mostrar á loe ojos de la niña la arma•
dura de acero: la armadura se había hendido á su vez de mis amigoe, me obliga á partir al instante mismo. Expara dejar ver el corazón, un corazón debil y palpitante. presad mi sentimiento á nuestro querido diputado. EstaBeltrana había caído en eu trampa. Sentía renacer en ré ausente dos diae según creo.
Una hora más tarde subía al tren y Beltrana se dirigía
ella aquella misma turbación, aquella misma fiebre de
otro tiempo. Ese vividor envejecido y fatigado hacia vi• sola á casa de Leódice.
Aun se habla en la actualidad en Pontarlier de ese gar·
brar hasta el fondo de su corazón las cuerdas largo tiemden-party, cuyos atractivos sobrepasaron á lo que se ha·
po adormecidas.
Ella continuó la lucha mostrándose más y mas agresi- bía esperado: juegos de todas clases, autómatas, y por fiu
un salón de baile donde reinaban las notas de una briva á medida que estaba más y más quebra11tada.
llante orquesta. Cuando llegó la noche, los árboles del
XLV
parque se iluminaron. Por fin, para coronar la fiesta de·
En una de sus tertulias, Beltrana preguntó al candi- bía quemarse un fuego de artificio.
Una mujer empero, no compartía el goce genei;al, rudato á boca de jarro:
gía en ella una sorda irritación. ¿Por qué había ido ella
-Sois músico, sefior?
Qué si era músico! Gran Dios! Y «Leonora, mi gran· ahí? ¿Por qué se quedaba? Verdaderamente no habría
de amor?» Y «Para tanto amor no eeaie ingrata?" Reco- sabido decirlo. Hacer loe honores de esa fiesta, ¡qué ironía! Aplaudir ese triunfo, el triunfo del hombre que
gió el guante.
-Muy mal músico, sefiora; sin embargo, en otro tiem- después de haber roto su juventud, venía aún á derribar
po cantaba un poco, y si fa sefiora Ribaudet quiere tener la ambición de su edad madura ......... ¡qué humillaciónt
Leódice se aproximó. ¡Oh! esta vez ella ne le rehusó e}
la bondad de acompañarme.........
La eefiora Ribaudet, muy halagada, se puso al piano, tete-a-téte ni la conversación que desde hacía largo tiem·
y Leódice, con una voz ardiente, vibrante, cuyo timbre po intentaba. Fué ella quien le arrastró bajo la bóveda
apasionado suplicaba, comenzó la romanza de loe Porche•
de los árboles seculares. Entonces, en uno de esos cortos
y vehementes arranques en que el corazón dice eu última
rom.
palabra,
ella evoc6 el sombrío recuerdo del pasado. Le
El amante que os ,¡upllca
y que olvidástels, señora,
arrojó á la faz la cobardia de su traición, la infamia de
podrá tener esperanzas
sus falsas promesas, el egoísmo de su olvido; después,
de una mirada pia.dosa.T
con una voz dolorosa, hizo pasar ante sue ojos toda su
Sois tan dulce y tan crüell
existencia, su desesperación, su matrimonio de ira y de
Como a.pagar vuestras cóleras!
Ay! ó sabed adorar,
venganza.
O sed a.y! menos hermosa!
-De vos es de quien vienen todas las desgracias de mi
vida;
vos habéis marchitado mi juventud, vos os habéis
Desde las primeras palabras, desde las primeras notas
dest1uido
en mi alma la fe de la ilusión, vos habéis bur
de eea voz en otro tiempo tan amada, Beltrana había sen·
lado
de
mi
amor, vos lo habéis depreciado, hollado con
tido desfallecer su corazón. Vol vía á verse en el salón de
la villa Martín, cuando su alma ee abría locamente al só- loe pies. Entonces os amaba tanto que creí volverme local ¡Ahora os maldigo y os odio!
lo amor de su vida. Y era la misma voz, y era el mismo
Estaban, en aquellos momentos, lejos de la fiesta; ape··
hombre, y eran las miema,;i palabras las que oía.
nas
si los ecos débiles de la orquesta les llegaban! El le
Involuntariamente, casi fatalmente, sus ojos inclina•
doe ee_levantaron, y durante un segundo, el pasado, el asía las dos manos como lohaciaenotrotiempoyatra·
abandono, la vergüenza, todo fué olvidado. Retemblaron yéndola hacia sí.
-Miradme, Beltrana, y tratad de perdonarme. Soylos aplausos. Verdaderamente no se conocia al señor Mar•
muy
desgraciado, porque os amo y siento sobre mí nues••
tín ese magnífico talento. Cuando hubo concluido la ro·
tro
desprecio.
Os amo como os amaba hace quince af'ios,
manza logró aproximarse á Beltrana, los ojos leonados
es decir, hasta la infamia. Si os be mentido haciendooe.
habían tornarla á eu mirada enigmática.
El señor Martín fué elegido por una enorme mayoría. una promesa de matrimonio que no era libre para cum·
Un poco embriagado con su éxito, se mostró gran prínci- plir, si, os he mentido para que fuéeeis mfa. No podéis
pe pagando realmente á los que por él habían trabajado. perdonarme una falta cuyo sólo móvil fué la paeió¡ que
A unos lee distribuyó obsequios, invitó á los otros á un me inepiráai.eis? · Beltrana, escuchadme. Hace quincefestín y, por último, ofreció un garden-pCl#ty á aquellas á afioa yo no podía haceros mi esposa; debia sacrificarme
para salvar la vida de mi padre y el honor de vuestra caquienes nombraba eue bellas electoras.
Contaba con la libertad de esa clase de:reur.iones, para sa; mas ahora nada me separará de vos, mi bien amada.
obtener por fin, de Beltr_ana, la conferencia decisiva que ¿Queréis divorciaros? Pongo mi nombre y mi fortuna á
había ella eludido siempre, y como temía que ee escosa- vuestros piés. Prefería, que, fuera de la ley, unamos nu~ese de acudirá eu invitación, tomó por auxiliar al marido tros vidas? ......... ¿Por qué no hablamos de hacerlo? ¿No
sabéis cuan frecuentes son los matrimonios clandestinos?'
mismo.
-¿Peneaie vos, querido maestro, que la señora Dnver- Vendréia á Parí~ y todo lo que poseo, todo lo que soy os.
noy tenga á bien hacerme la gracia de recibirá mis invi- pertenecerá. Y yo no tendré otro deseo ·que el de haceros la mujer más rica, más feliz y más envidiada del
tados? ¡Un hombre sólo es tan torpe! .........
-Ciertamente, respondió el pintor. ¿Por qué había mundo.
Ella le arrojó á modo de desafío:
de rehuearoa este ligero servicio?

OOM INGO 4 OE JULIO DE 1897

EL MUNDO

'S

&lt; •
/

-Amo á mi marido y os odio!
Pero la voz temblaba y loe grandes ojos leonados de•
cían coea(muy distintas. Quiso desprender eus manos
que él mantenía aún entre las suyas; él las oprimió más·
-Vos me amais, Beltrana, vos me amaie.
Ella no intentó ya protestar, lágrimas de rabia le su•
bieron á los ojos, y como él quisiese tomarla en sus bra•
zos, ella lo rechazó é intentó huir. Más él la alcanzó:
-Dejadme concluir, dijo: Tú me amas Beltrana. '.l.'ú
no tendrías tanta cólera, tantas rebeliones si yo te fuese
indiferente. Cuando d0s seres han sido el uno del otro,
cuando se han amado tan apasionadamente, fórmase entre ellos un lazo que nada puede romper. Yo por mi parte no he podido romperlo. Al encontrarte sentí la indestructible fuerza. ¿Cómo habrías tú de eer insensible?......
Tú eres mia; yo te había perdido, te encuentro, y vuelvo
á tomarte.
Leyó en ella una postrera rebelión, y no dejándole
.tiempo de hablar:
-No os &amp;presuréie á responderme. No quiero deberos
á la sorpresa de un momento. Decidme soíamente que
.no me odiaie.
-Odiaros! Dios me es testigo de que lo he querido,
pero estoy al cabo de mi fuerza, ya no es posible el disimulo.
La eefiora Ribaudet que buscaba por todas partee al
querido diputado, habiándolo percibido al fia, acudió
sonriente.

-Se reclama el fuego de artificio; muchos de vuestros
convidados desearían retirarse
-Gracias, señora, voy á dar órdenes.
Y se alejó.
U na hora más tarde, extinguido el último cohete, el
parque se quedó desierto y la sellara Duveraoy pidió su
coche. Leódice fué á ofrecerle el brazo.
-Cuándo os veré? murmuró con un tono de instante
súplica.
-Espero que jamás, respondió ella.
-Ah! exclamó él lentamente.
Su rostro tomó una expresión altiva.
-Esa es vuestra respuesta, eefiora? Respetaré vuestro
retiro.
Un extremecimiento involuntario, un inexpresable
sen&amp;imiento de pena, la hicieron temblar en el momento de subir al coche, volvió hacia él eu rostro y lo

envolvió una postrera vez en el fulgor ardiente de sus
grandes ojos. El la miró bien á la cara y con voz baja,
pero firme:
-Eata noche el eeñor Duvernoy estará aueentt&gt;; dentn
de dos horas la población entera dormirá; yo estaré á
vuestra puerta; ei rehusáis abrirla, no tendréis derecho
para quejaros después de mis obseeionee.
La ~aludó fríamente, cerró la portezuela del carruaje y
volvió á su casa frotándose las maúos.
Beltruna se dirigió á la suya en medio de una agitación terrible; su fuerza, sus astucias, su imperio sobre sí
misma, todo se quebrantaba.
Cuando sonó la una.en el reloj de la ciudad, ella se
aseguró da que todo estaba silencioso, deecendió la escalera, atravesó el patio, acarició á loe perros guardianes
que se callaron al reconocerla y levantó el aldabón de la.
puerta cochera.

�XLVII
Lila no dormía.
Los ai'los habían domado la violencia de su carácter,
pero no enfriado la sensibilidad de eu corazón. La joven
conservaba su alma de nif!a sombría y Bllsceptible. El
selior Duvernoy, urgido por la hora, había partido sin
tener para ella una palabra de adió3. Ella experimentó
también un l nueva tristeza cuando fueron á prevenirle
que el coche estaba listo, y rehusó irá la fiesta. Beltrana
no insistió, feliz de un capricho q ·1e la libraba de un tes.
tigo molesto. La joven se qlledó sola en medio de su
abandono de huérfana, recodaba amargamente una se.
rie de hechos, pueriles ó graves, pero que llevaban to:io s
á la misma conclu~ión: Sil padre no la amaba ya. ¿Q ii~o
la amaba, PQr lo demás? Q 1ién la compadecía?
Bajo el imperio de eu deeesperaci6n, se dirigió al ce•
menterio, se arrodilló sobre la tumb.1 blanca, y con eolio
zo qlle sacudió todo su eér:
-¡Oh! mamá, mamá, exclamó, ¿porqué has partido
sin llevarte á tu pobre Lila?
Fuéee al lecho en la noche, á la hora de costumbre,
pero el sueno no vino. Una anglletia qlle no podía do•
minar la enfiebraba de sombríos é irritantes pensamientos.
Hacia las once oyó el rodar del coche que traía á su
madrastra, loe di\'ereos ruidos de una casa turbada en su
reposo, la voz áspera del cochero, más tarde loe pasos
de la recamarera volviendo á su cuarto. Después reinó
el silencio. l\1as para Lila pereietía el insomnio con un
malestar invencible. Cilneada de esa agitación vana, se
levantó, se envolvió en un mantón obséuro, abrió su
ventana y entregó su frente ardorosa al viento de la
noche.
Era una noche obscura; en el seno del cielo sombrío,
ciniilaban las estrellas en su lejana eerenidad. Lila so•
liaba. En una visión de infinita tristeza se confundían
tres imágenes: una solterona de corazón ingenuo, un
oficial de marina, y, más lejos, enmedio de un fulgor in•
decieo, una muJer moribunda de mirada ansiosa. Una
fatalidad inexorable le quitaba p11es á todos aquellos que
la amaban, no dejando cer-,a de ella más que corazones
helados.
Este doloroso pensamiento la doblegó: dejó caer la ca•
beza sobre el alfeizar de la ventana y 11-,ró largo rato ......
De pronto un ruido ligero la hizo extremecerse: la
puerta cochera rodaba sobre sus goznes, se abría; se vol•
vía á cerrar con precaución, dos sombras apenas distin•
tas, en medio de aquella obscuridad profunda, atravesaban el patio Había en su andar algo de sospechoso, y
ain embargo loe perros de guardia loe seguían sin ladrar.
-Esos no son ladronee, pensó Lila, sin duda son criados que vuelven á hurtadillas.
Las cámaras de servicio estaban en las dependencias y
era preciso pasar á ellas frente al cuarto de Lila. Esta
escuchó; en el gran silencio de la noche, oyó distintamente pasos furtivos subir la escalera; llegados al primer piso, loe pasos se detuvieron y la puerta de la cámara contigua á la suya se cerró sordamente.
Una suposición rápida pasó por el alma de la joven,
cubriendo su frente de un súbito rubor. Así, pntie, no
bastaba llevar á ese hogar la tristeza: aquella mujtir lle•
vaba también la traición. Desde hacía largo tiempo Lila preeentla tal venganza; el nombre del complica ya lo
conocía
l»8 levantó temblorosa; la venganza estaba ah[, terri•
ble, implacable. Despertar áloe domésticos, hacerlos peuetrar en el departamento de su enemiga y esta saldría
para siempre, aplastada bajo el peso de su crimen.
JamásLilahabía sentido su odiotan vivaz comoena quella hora en que podia saciarlo.
Iluminó su cámara; un sentimiento de pudor instintivo la hacia repudiar toda complicidad con aquellas tinieblas que ocultaban la infidelidad. La fresca toilette del
garden party se encontraba á la mano; púeosela, vistiendose, adornádoee como hacen los bravos para el combate;
por fin extendió la mano hacia el cordón de la campanilla, pero un temor paralizó su brazo. No era, sin embargo, por que hubiera ella entrevisto las consecuencias
de su acción; no era por que hubiera comprendido que
solo la sangre puede lavar ciertas ofensas; su odio in•
tenso no le dejaba percibir más que la imágen aborrecida de su enemiga. Si su mano volvió á caer, fué porque
resonó en su oído este desdelioso desafío:
- ,.os no tenéis ni la ejad ni la fuerza para luchar contra mí.

-=D=O=■=l..:;i_;S0:==::4'..=0=l.t.J.=.U.:.Ll:.:O-=D=l=••=1k•================~E~L;,,,M~U~N~D~O=======================·~

DOMINGO 4 DE JULIO DE 1'97

EL MUNDO

16

Lila no conocia más que la derrota. Contempl~ba con
ojos extraviados la aguja del péndulo que marcaba sobre
el cuaárante las horas sombrías de la noche. Jamás consentiría en ser complica de ese vergonzoso secreto, encubrir con su debilidad la infamia de esta traición, pe•
ro se sentía inhábil: en medio de esta angustia, su odio
se extremecía.
Un martillazo retembló en el silencio; la puerta coche•
ra mal cerrada, se abrió ruidosamente. En el mismo
instante, en el patio, se elevo una voz irritada. La joven
corrió á la ventana: su padre estaba ahí; el cochero le·
vantaba de prisa su linterna de cuadra en la mano; ee
-escusaba, protestaba; el había cerrado bien ...... no comprendía.
El amo sin escuchar movió loe hombros y se dirigió á
la casa; ahí una nueva exclamación ...... también la puerta del vestíbulo se encontraba abierta.
Lila seguía esta eecen..'\ con la alegría del triunfo: los
culpables no podían escapar al castigo, puesto que el jus•
ticiero estaba ahil Ella iba á lanzarse hacia su padre, pe•
· ro su atención fué atraída por otro lado.
Una de las puertas que separaban su departament-0 del
de su madrastra, acababa de abrirse, y un diálogo precipitado que la emoción impedla ensordecer, llegaba á su
&lt;Jído.
-Es la única salvación. Las otras piezas no tienen salida. Encontraréis aquí una puerta que da directamente
á la escalera. Es la ealida particular de mi hiJastra. Ella
duerme. Vais á entrar ahí y á permanecer hasta que ya
no oigaie ruido alguno, Yo iré á libertaros.
Con una precipitación conmovida abrieron la segunda
puerta, pero los dos retrocedieron.
Lila estaba frente á ellos.
Beltrana sofocó un grito de angustia y se ocultó en la
obscnridad de su pieza. Leódice, al contrario, se repuso
un poco: la situación era más determinada, no había ya
que temer un grito de terror ni un despertar medroso.
Cerró la puerta, y con mucha rapidez, avanzando hacia
la joven, dijo:
-Salvadme, seliorita, si amaie á vuestro padre y si deseais que viva.
Ella le miraba indignada, pero de pronto se extremeció. El lado sangriento del drama se alumbraba C0ll una
claridad siniestra. Comprendía la amenaza que encerra•
ba esta súplica. En la planta baja el ruido iba en creciente, el eelior Duvernoy continuaba su información;
de pie sobre las primeras gradas de la escalera, interrogaba á sus ge.otea. Loe domésticos, uno después del otro
descendían de sus desvanes, nadie faltaba al llamado.

Un temor atravesó el espíritu del sef1or Duvernoy,
A.cababa tle recordar la viva claridad que desde su entra•
da al patio había percibido en la cámara de su hija.
-¿Está enferma la tief!orita? pr~untó á las mujeres de
servicio.
-No, dijeron ellas ......
-Entoneee, ¿qué significa?......
No concluyó, subió rápidamente la escalera, abrió la
puerta y arrojó un grito ronco.
-Lila, vestida elegantemente se mantenía de pie, con
los ojos bajos, las manos cruzadas sobre el corazón, en
la actitud de la desesperacicn, en tanto que en el fondo
de la cámara, un hombre trataba de disimular su presencia. Y esta escena, para la cual una sola interpreta•
ción era posible, tenía por testigo á la servidumbre que
se apretaba sobre las gradas de la escalera, ávida de gozar de la vergüenza de un an;io caviloso.
M. Duvernoy comprendió .en medio de su cólera la inminencia del ridículo, y recobró eu sangre fría, cerró la
puerta, atravesó la cámara y marchando derecho hacia
el hombre:
-Miserable, le dijo: ¿quién sois voe?
El eei'lor Martín acababa de tomar una resolución. Cesó de ocultar el rostro y avanzando á plena luz:
-Tengo el honor, caballero, dijo, de pediros la mano
de vuestra hija.
Con una mirada de implacable desprecio, sin compri•
mir su cólera, el padre respondió:
-No es por ese camino por el que un hombre de hoR0r entra en una casa honrada.
Y volviéndose á su hija:
-¿Tenéis vos, pues, tan poca vergüenza y un corazón
tan bajo y tan vil?
Se detuvo, ella no había cambiado de actitud; eus ma•
nos oprimían siempre su corazón rebelado, sus labios no
se movían y sue ojos, fijos en la tierra, Jl" se habían levantado en una protesta muda.
Oía resonar aún la sombría amenaza:
«Salvadme, si amaie á vuestro padre y si deseaie que
viva.11
En los minutos solemnes, el espíritu adquiere nna rápida penetración; la pobre nilia comprendía que sólo dos
alternativas se encontraban en su presencia: salvará la
culpable consintiendo en ese odioso matrimonio ó revelar
la verdad exponiendo á eu padre á la muerte.
Ella cayó de rodilla'! y aceptando el sacrificio, murmuró:
- Quiero casarme con él.

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Continuará.

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-Traje de desposada.
'-· óu s u el texto,

�DOMINGu 4 de JULIO de ,197

EL MUNDJ

1&amp;

CRONICA DE LA MODA.
Parece que la eeta!)ión se g~za en prote·
jer á la j11'fentud, siempre d1sp11ee,a pa•a
paseos y fiestas, y permite á la moda O!teD·
tar su hgereza y coqueterfa, pnea vemos á
nues\ras lindas sefioritas en~alanadas con
flotant~s y vaporosas telas; la etamina, el
tul la gaza, loe encajef. y sobre todo, lo
qu~ deslumbra y atrae, son loe adornos de
fantasía: lentejuela dé t'ldo~ colores y fü,.
1es · muchas flores. Los más aceptadus som •
br~ros son aq1wlloe coronados de floree ¡se
hermanan tan bien las floree y las bellas!
que uoae ~ laa otras se prestan sus encantos. U., c avel perfumado se ve Bid~pre
más li11olo en una blanca mano de qurnce
afioF. que en un brillante búcaro de porce•
la,a.
Las telas de dibujo eerpcnUno se llevan
11empre, ya sea eela, lana, muselina, en
~odas partee y de ~odoe_ coleree, si,empre ser•
petttina. Las medias trntae de otros afi~e
están hoy substituida9 por loe coloree bn •
Uantes; y las respetables boas de invi~rno
haneido reemplazadas por vaporosos phseée
de gaza ó muselina, eujtito~ pJr lazos de
:finísimos eucajee.
Aprovechaos, hermosaecompatriotas, de
la época estival, porquti estos aLavíos real·
zan ro u-:ho más vuestros encanto~.

•
TOIIOII,

MEXICO, JUI.10

II

DE I897.

NIJIIBRO~.

'i:::' "

'

1 r-:

Traje de desposada.

Nuestro grabaio representa una joven
con EU aéreo y f.icinador traje de boda. s.,
compone éste de una enagua de satín de btl·
da blaPca-leche, la cual lltiva en el dtliantero un plieeé seguido de gran bullón, que
ee encabeza con tres ruchés. El adorno,
así cowo la blusa, es dti ruuseliua de seda
del ruiemo blaucv que la enagua. M.1nga
entera, y sobn:, loe hombros tuontau unos
lazo3 dti mu~elina, recogidos con llJres de
naranjo. Amplio vdo de tul, sujeto en la
cabeza con fL,rea, las que se ostentan con
mayor prufusión sobrtJ el pecho y en el
adorno de laeJJagua. Este vaporodo atavío
tngalaIÍa y n,alia mucho más sus bellas
formas.

u

'IRAJES DE NIÑOS
Vestido para niña de 9 á

10

años.

(Número,.)

Este traje ea de la0a azul marino, con
r.hal1:eco l cutillo marino de piq•1é blancó.
s..,mbrero dtJ paja obscuro con liatones de
escocée.
·
Vestido para niña de 6 á 8 años.
( Número .11.)

,,,,

Este vistoso trajecito se hace de lana ros.
ja con lunares blancos. La manga ee abre
1.
hasta media altura sobre fond" de piqué blanco y se sujeta deepué~ con presillas de
cinta de terciopelo negro. El jacket y las mangas llevan también abertura con.presillas. Cuerpo b.us.i y bullones de las mangas de piqué, boina y corbata escoctJaa.
,Traje p.1ra niña de tres á cuatro añ:u. (Númtro 3.)

me:ril vestidito que nos ocupa es de etamina, de blanco y azul, adornado de plisé y
"'!lara e azul. SJlllbrero blanco.
UD'

Trajes para niños.

2.

4.

Vestido para niño de 6 á 'I año1. (Número 4.)

Se hace de piqué blanco con cuello manuo muy ancho a~ul obscuro, adornado con
cinta:i blancas; calCeUn i:iegro, choclos amarillos, sombre10 de pa¡a.
Gorritas para niñas.

He aqui do&gt;s lindas cabecitas de bebé, adornada la una con una capelina de muselina con anchos bordados y listones azules.
La otra es de etamine, la fal.ia está formada por un plissé de gaza
y otro de etamina.

~~~'t,'~5s~~~
LECTURA PARA I.AS DAMAS

:---

COMPRAR DE PRIMERA MANO.

Una vez adquirido ese conocimiento debéis comprar en junto todo
aquello que necesitáis, para tener provisión suficiente, y comprarlo de
primera mano. A. más de la comodidad de tener á la mano todo lo que
necesitáis, tenéis la utilidad ó ganancia que habrían tenido loe comtirciantes de segunda mano que os lo hubieran vendido.
Siempre hay pérdida en comprar por menor, ó al menudeo.
La provisión de lefia, carbón, legumbres, frutas, tienen cada una su
tiempo; necesario es conocerlo.
COMPRAR LO QUE ES BUEllO.;

.,

Gorritas para niños.

Debéis siempre comprar lo que es bueno, aunque lo paguéis más ca•
ro, se gasta menos. porq•1e os-sirve y dura más tiempo.
• Descon:fiad al principio de toda aquello que se os ofrece á muy bajo
precio, y que no os es úLil por el momento. Nada arruina como estas
buenas ocasiones, aun suponiendo que lo que comprais sea bueno, ( cosa
muy rara, porque una buena compra solo se obtiene 6 por la materia, ó
p0r la clase del trabajo, ó por la solidez de la obra), siempra perdéis.
En efecto, ó esos objetos de .que ahora no no tenéis necesidad nunca
os llegarán á servir, ó ya estarán muy deteriorados y poco útiles cuando
llegue el tiempo de usarlos; en todo caso, habréis hecho un gasto infruc•
t.uo60 del dinero que podríaiH haber empleado mejor.
Aplicad esta misma regla á las provisiones de boca; no compréis lo
que es exqui~ito, sino siempre lo que realmente es bueno, y alguna vez
lo que es meior.
Cuando un manjar es de mala calidad, se desprecia y se desperdicia
en vez de comerlo, con la esperanza de q11e el siguiente será mejor.
Pur esto os llegará á suceder, á vosotras las que estéis encargadas de
las compras en la casa de un avaro ó aún en vuestra familia, qne por 11011
provisión mal hecha, ó por una com¡&gt;ra q11e desagrade, se os tJmpezará á
ver mal, no se os estimará despué3, y po,· últim, se o~ q•1ít:1rá t, fo aídJ•
to y respeto.

Del rlatural, por J. M. V111asana..

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>!!:L MUNl&gt;O

DOMINGO 29 de AGOSTO de 1897

·'

TOMO.JI

'

~

MEXICO, Sl!PTIEMBRE 5 DE I897.

•

NUMEHOxo.

.

Dosel fabricado por la casa de Jorge Unna ~
EN SAN LUIS POTOSI
P.ara el linio.

iE ñor

~on l~nacio @Montes de ©ca.

&amp;n el Frincipal.
Dlbulo ele José M:. Vlllae ana.

�EL MUNDO

"EL M1J'ND0"
Semanario lluatrado.
Te16fono 434 .-Calle de Tibureio núm. 20.-Apartado 87 b.

El eeniimiento y la reflexión, los dos elementol!,'entran
como componentes, pero ni uno ni otro coneiituyen la
base fundamental de la dirección de las sociedades.

MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re--

DOMINGOS do SEPTIEMBRE DE •lg7

reserva insidiosa de los órganos de la opinión en A.uetria.
Acaso será que, vi!!ta con prevención desde sus comienzos la potente alianza, no pueden ocultar su despecho ,
los jurados enemigos de Francia, al verla recobrar, despu és de veinticinco afias de paz repuhlicana , el alto pues•
to que tenía en el concierto de las naciones.

UCQión, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.

El Concureo científico acaba de poner á discusión uno
Durante todo el prt&gt;sente siglo, .envidiada unas veces,
de loe asuntos que má.a hondamente han preocupado en lisonjeada otras, pero siempre respetada, la palabra de
A.Diado Nervo.
estos úl timos afioe á los pensadores y hombree de Estado:
Francia, su influencia en loe destinos de Europa, han pa ·
Toda la correapoñctencia que se relacione con la edición ¿Debe enprimirse 1~ pena de muerte?
sado por varias y opuestas peripecias.
Todavía no hace un c11arto de siglo, en pleno ?eriodo
Bajo el impPriodel primer Napoleón, que con férrea~
debe ser dirigida al
deeentimentalismoindividualieta, la pregunta habría cau· mano quiso sujetará su voluntad omnipotente toda la vi•
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al eadO una esgrada indignación entre legisladores y crimi· da política y social de la Europa monárquica, pesó de tal
nalista~. Ahora se sabe que antea que la unidad está la es- manera. la influenc:a francesa en los destinos del mundo,
mee, y ee cobra por trimestres adelantados.
pecie y por encima del individuo la sociedad; nos permi· que hubo db provocar la más grande reaceión que hayan
Ntuneroe sueltos, 50 centavos.
timos nuElstrae dudBE1 acerca de la poEible redención de presenciado los siglos. Los pueblos vencidos, los reyes .
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
cierto tipo de criminalee, y en materia de sentililientos hnmillados, las naciones destrozadas se cobijaron baj o .
BEGISTRADO COMO ARTÍCULO Dli: SEOU_NDA CLASE,
humanitarios, nuestra compasión se dirige preferente· la bandera de la Santa Alianza que en su sagrado rencor ·
mente á las víctimas y no á loe delincuentes.
apocaliptico, de buena gana habr.(a borrado con las
L'l pena de muerte ha sido muy d'.ecutida, y ee han he• huellas todas de la Rwolución, hasta el no.obre francé~,
cho ensayos práctieoe para averiguar la influencia que
que palpitaba en todos los labios y había s do grito de litiene en las sociedades. Los resultados no pueden menos
Uo sr gobimin con In rcflrrión ni ron el
bertad para todos los oprimidos.
de apoyarla, puesto que su acción favorable se encuentra
Prudente la Restauración, teniendo á su eervicioalpro•
scntimirnto.
bien comprobada en las observaciones y las estadísticas teo de la política, al duende de todos lo8 gabinetes, al
príncipe· de Ti!.yllerand, pudo recobrar poco poco algo .
En un reciente debate se han encontrado dos ideas que recogidas por loe criminólogos contemporáneos.
La
proposición
de
que
esta
pena
constituye
una
medida
del perdido prestigio, hasta que la snprend16 en sus de•
en la forma, más bien que en el fondo. parecen inspitapreventiva,
contra
cierto
grupo
de
criminales,
no
ea
una
lirios de grandeza la revolución de 1830. Otra vez las
das por criterios perfectamente antagónicos en lainterpre•
simple
teoría:
los
hechos
nos
están
den:1,oetrando
que
si
testae
coronadas vieron con espanto levantarse la Revolu-tación de los fenómenos eocialee:-11\os pueblos nose go·
no
asusta
á
todos loe malbechoree, acobarda cuando meción
y
lanzaron
su anatema sobre el p1o1eblo inquieto que EB·
biernan por refit-xiooes sino por sentimientos¡11-ulos
transfiguraba en las barricadas, con tanta sublimidad.
pueblos se gobiernan por reflexiones y no por senti · nos á un gr11n número de ellos.
Un Procurador General ha dicho en Bélgica que deEde como habla llevado sus águilas triunfantes más allá del
mientoe.11
1850, en que la práctica de algunos años había dado á las
Elba y el Beresins.
Si fuera po~ible separar dos facultades del espíritu y
masas la conviccion de que ya no volvería á levantarse el
Pero apartada de su curso natural que la llevaba á la~
crear entre ellas un abismo infranqueable, se explicaría
cadalso, se ha acrecentado el número de los grandes democracia, la R:;1volución cayó enjoder del descendiente
la necesaria condición antitética en que se relacionan
crímenes. ( Garofalo, {( Oriminologi,a.,, )
de FeliÍ&gt;e Igualdad; calmáronse los ánimos asustadizo@,
ambos concept.os; pero como en hechos tan complfxos
El terrible bandolerismo de I~alia no La podido eer do• squieitáronee las zozobras de los reyes, y vieron con reh'ln de entrar indispensablemente todos loe elementos
minado sino por medio del fusilamiento. En Inglaterra, gocijo eentarse un Orleane, hijo de la Convención, en el,
del orden psicológico, no vemos nosotro1:.1 1 y lo decimos
en donde existe la pena de muerte, la criminalidad de- trono conesgrado por San Luie.
con entera it1genuidad, ese antagonismo que se pretende
crece de un modo sensible. Mientras en Prusia ha estado
La política caballeresca del rey-ciudadann que por un laelevar entre una y otra proposición.
suspendida esta pena, la cantidad de criminales ee acte • do empleaba las actividades de su pueblo en la conquista.
La reflexión puede estar inspirada enel sentimiento, ó
centó úOtablemente. En Suiza ( habla un criminalista de Argel y por otro se complacía en reconquistar para
para hablar con mayor rigorismo científico, en un grupo de
de aquella República), después de abolirse las ejecucio• su corona el prestigio de mejores tiempos, poco á poco
sentimientos queexiEtente en una sociedad en determinanes en 1874, ee observó constantemente un aumento de fué resultando en beneficio de Frimcia y en la considedo momento. Entonces el legislador y el filósofo no hacen
homicidioe, evaluado en un 75 por cienM&gt;, en cinc~ afias. ración con que era vista por las potencias europeas.
sino dar forma al sentimiento popular. No de otro modo
. uEn Francia-seguimos espigando;en la obra de Garo •
Pero de nuevo ruge la revuelta, la revolución de Febre•
fué creada la Constitución americana, para no reft!rirnos
falo-los grandes crímenes habían disminuido _e n tanto ro, eminentemente republicana, derriba á los Orleane; elJ
más que á un solo hecho de los que abundan en la bisto•
que existió la pena de muerte. En 1877, hubo 31 conde• pueblo se da el gobierno que ambiciona; en su brillante
ria de la especie humana.
nas ~apitales; el setlor. Grévy quiso hacer una experien• triunfo es arrullado por los cantos de la Marsellesa, las
Pt:ro socede también que el Eentimiento puede inepi•
cia in anima víle; no dejó ejecutar sino 7 criminales en estrofas de sus poetas y las arengas de sus apóstoles, hasrarae en la reflexión, servirse de ella, uti1izarla como ma1878, 2 en 1880 y uno en 1881. Cuando el núcleo crimi • ta que sorprendido en su delirio, despierta al estruendo
teria prima de la industria di;'! gobierno.
nal advirtió este.hecho, los asesinatos ee hicieron más fre· del 2 de Diciembre, muy tarde para recobrar loa fueros
Al referirnos 11 un acontecimiento que ha tenido la
cuentes. En 1882 se elevaron á 35 las ejecuciones y la que con perfidia le había arrebatado el último de los Namayor resonancia en los destinos de las nacionalidades mo·
criminalidad comenzó á decrecer.»
poleones.
dernas-la Revolu~ión Francesa-vemos que las dos faeul•
¿Pero para qué hemos de buscar pruebas'fuera del país,
Vuelven loe servidores de la realeza á rugir contra el
tadesdelespfritu se entremezclan y confunde,n para dar un
cuando la República nos las ofrece demasiado patentes? inquieto pueblo francée, que no encuadra por sus subliresultado. El enciclopedismo del siglo X VIII pudo haber
¿De qué otro modo se logró extirpar de México el plagio, mes ambiciones con las tendencias de la Eoropa monár·
encendido las primeras hogueras, pero sin el sentimien •
sino en virtud d!I la suspensión de garant1as individuales? quica. Entonces Luis Bonaparte, que si no había hereda- .
to del pueblo francés, la gran conmoción no se habría proLos partidarios del eidema espiritiuúista, como el seflor do la grandeza de su ilustre tío, sí supo apoderarse de
ducido. ¿Cuál de estos dos factores es el más importante?
Verdugo, podran conmoverse ante una necesidad social.
todo el prestigio deslumbrador que rodeaba la leyenda
¿cuál de ellos predomina sobre el otro? Tanto equivalA nosotros nos conmueve monos que se mate á los aeesi_ imperial, hizo pesar su voz autoritaria en los concejos eu•
dria á preguntar qué elemento ea el principal y decisivo
nos que el que los aseainoa maten á. loe hombree honrados.
ropeos, fuéelalma de la guerra contra Rusia, contribuyó
en la formación de la familia: ¿el hombreó la mujer?
E spirü:ualismo por espiritualismo: el nuestro es preferi • poderosamenteá la creación del reino de Italia, Y, cuan- •
Estos acontecimientos no se estudian separando la
ble al de estos corazones dispuestos siempre á o.fieiar do se soflaba iluso, el árbitro supremo de Europa, tropezó
profusión de materiales, y es m11y extrafio que, personas
como protectores del crímen.
enMéxico, resbaló en Sedá.n, y fué á ocultar á Londres
refiidae con el método metafísico, ee preocupen basta el
la triste humillación de Bellevue.
grado de olvidar que la diversidad y complicación de
caueae es una de las condiciones, que deben tenerse en
•••
Desencantada entonces Francia de toda.e sus tradiciones.
cuenta en el estudio de los fenómenos sociol6gicoa.
y Ie1endaa monárquicas, sintiendo sobre sus hombros el
Por lo demás, los pueblos no se gobiernan con el sen•
peso
de veinte años de cesarismo, sintiendo dentro de ea
timient.o ni con la reflexión, puesto que la rt:.fiexión y el RESUMEN.---La alianza franco-rusa confirmada.corazón
los impulsos de la venganza por las denotas re•
Franela recobrando au pueato,-Un poco de hi•Eentimiento son á su vez dos.efectos de una causa superior,
cibidae
entra de firme en el camino de la democracia,.
iorla.-Apoteoala
de
la
Rcpúbllca
.
-Conelual6n.
que loe genera á ambos: los in teresee, sin el equilibrio
funda ;obre eólidoe fundamenWB la t;ercera República ,_
de los cuales no ha habido, hay, ni habrá, gobierno po•
siblé.
Sin re1iicencia alguna, sin dar lugar á dudas, puede y abjurando de sus errores, renegando de sus extravíos,
Así, en el ejemplo arriba expresado, ni el libro de
afirmarse ahora que la visita del presiden1ie Faure al traia por medio del trabajo de recobrar su antiguo pues•
Emperador de ~usía, ha servido para concluir y perfec• to, por defflcho propio, no por los vanos oropeles, no.
Juan Jacobo, ni la obra de Montesquieu, ni las páginas
de D' Alembert y de Diderot, ni las arengas de Mira• cionar la alianza diecutida tantas vecee, y de tan diverso por los falsos resplandores de historias viejas y olvida•
beau, ni las explosiones de Robespierre, ni las sagradas
modo comentada por todos, ent;re .e l gran imperio del dos triunfos.
y lo ha conseguido. Inamovible ha permanecido la..
Norte y la .floreciente república del Centro de Europa.
iras de.Marat, determinaron la Revolución. La Revolu•
República
á pesar de la tentativa fracasada del Conde de
No se conocen todavia loe 1iérminos precisos del tra•
·ción fué creada por una gran cantidad de intereses laeti•
Chambord,
de los delirios orleanistas, de loe euetlos na•
madoa, de que el sentimiento y la reflexión se apodera• tado, y por lo mismo apenas podemoe explicarnos en qué
poleónicoe,
de
lae agitacionee vau deuillescas del general
ron para crear fórmulas de Gobierno é impulsar mufü.. se fundan loe apaeionamientoa de la prensa alemana, las
tudes.
dudas casi despreciativas de los periódicos de Italia, la Boulanger, y á. pesar también de las c&amp;idae que han BU·
Secretario de Redacción,

lilotas tbttorialts.

a

,Dlítica Oitntral.

DOMINGO

s do SEPTIEMBRE de 0897

165

EL MUNDO

hido algunos políticos, t:nlodándose en los arroyos de
las condecoraciones y en las cloacas del Panamá.
Y cuando llegada á su mayor edad ha alcanzado la
época del razonamiento frío y del cálculo sensato, logra
ponerse al lado del poderoso imperio moscovita y unida
en poderosa alianza, pesa con influencia decisiva en loe
destinos de Europa:
Si ha podido olvidar suadeseos de venganza, y en el
tratado que acaba de firmarse no entra para nada el deseo de recuperar la Alaacia y la Lorena, ea su misión de
paz y habrán de bendeci r la loe pueblos, por que ba de
fa vo1ecer de modo directo el general desarme; pero si
todavía palpita BJl su corazón la tremenda revancha, en•
tonces la unión de la República con Rusia es sólo el prólogo de la temida conflagración europea.

•••

Entre tanto, saludemos á la República transfigurada,
qne ha ea bido devolverá la patria francesa su antiguo
prestigio; saludémosla al verla fuerte y unida. Aparece ante el mundo como mensajera de paz, reconozcamos
su grandeza.
Nada importa que en medio de la apoteoeis general y del
p úblico ngocijo Ee hayan lanzado en las calle!! de París
algunos gritos subversivos centra Ioglaterra y el emperador Guillermo: el pueblo, el verdadero pueblo !rancé~,
no estará con los que ahullan sino con los que cantan.

X.X.X.

PAPELES VIEJOS

*

(De mis " Memoria s de treinta
lHi OS) "

2 de Septiembre de 1897.

La Serenata de Schubert.
A mi padre.-Homcnajc.

i&lt;Q 1e tienen esas notas, por qué lloran?
Parecen iluEionee que se alejan"?.
La divina melodía surge dolien\e, ya como un lamento que ee elevara de las tumbas y vibrara suspirando ent re loe eauces, ya como una queja que se alzara del fondo de la tierra, envuelta toda en brumas irisadas de
llanto.
Se diría que el artifta aprisionó esas notas entre loe
hilos de oro del pentágrama, en un momento en que incubaba en su espíritu el germen de o.na aspiración ultra•
terrena. Sus ritmos arrulladores van cantando la quimérica leyenda de los ideales imposibles: tienen la dolorosa melancolía de una lágrima deslizá.ndose sobre una
mejilla demacrada por la.e vigilias y los pesares.
Eea lamentación sublime, esa oleada de nostalgia dispersándose en efluvios vagorosoe, como una humareda
de harmonía, lastima hondamente el corazón, por que
su tristeza es infinita¡ es la conmovedora elegía de I~s
esperanzas desvanP.Cidas ..... .
Su música es el salmo de los que llevan el alma rebosante de pena, es la plegaria de los que han visto hundirse una á una todas sus il~eiones en el vórtice neg1:o
del desenguOo y en la vorágine arrolladora del olvido....
La dulcísima estrofa eurge prodigando consuelos · á
laa tristezas incurables les murmura muy quedo: «Es~eranza!» y sus acordes adormecedores, que vagan trémulos deegranli.ndose en perlas luminoaas, van á deJar sus
beEos apacibles, sin ansias y sin fiebres, en las frentes
abatidas que jamás sintieron la impresión de una caricia ...... .. .
Cuando se escucha esa canción plafiidera que solloza
como un niño que llama á su madre muerta, el espíritu
se siente transportado al infinito, la cabeza se inclina
y se llora de emoción y de ternura.
Pero el llanto que ent6nces se derrama no hace daiio
-es bienhechor como el rocío que vier~ la noche sob,;
las corolas marchitas: mitiga los dolores y dulcifica las
amarguras.
Oh maestro! Salve á tí que eupist.e llorar en cadencias
su blimes la huida temprana de los suefios, que pudiste
con encanto mágico entreteger y haeer palpitar entre
las redes de oro de tu maravillosa Serenata, los s.upre•
moa anhelos de las almas que sufren 1
.

UAN cierto es que vivires caminar entre lápi·
dae! Los años van deshojando los árboles del
huerto de nuee troe cariños y cada hoja vuela, lle·
vándoee con un nombre
querido, una dicha ó una esperanza qne nos per·
teneció en días mejores!
Ayer me quedé en casa decidido á quemar papelee inútiles ó indiscretos, y nunca he st-ntido en
mi ánimo impresiones tan hondas y tan extranae.
. No son pocos loe amigos íntimos que se me han
muert0 y al ver y repasar sus cartas, sus versos
y sus retratos, acabé por decir para mis adentros:
¡qué contento y que acompafiado voy á estar en
el otro mundo!
En ni1.1guna labor como en la literaria ee adquieren
tantos hermanos que al correr de loa años constituyen
familia y nos son tao amados como si en sus venas circulara nuestra propia sangre.
Abrí una gaveta y eaqué un papel amarillento con letras borradas y parduzcas, puo que pueden aún descifrarse claramente:
Hermano Juan:
-No faltes al ensayo de mi drama. Don José le ha ofrecido al mae8lro poner sus cinco sentidos en la ejecución
de cada escena.-El Doctor, segun me dijo Facundo, hará.
la crónica del estreno y Agusltn leerá uuoe vereos-¡0Jalá
que te llevaras al teatro á Calibán y que le pidiuac su
opinión en reserva para luego deECubrirme el secret.ol Es•
toy nervioso y sin embargo, no teogo miedo porque Salvadora y Juan han de salvar la obra.
He buscado á Javier y á Ramón y no los encuentro;
uno anda en sus dev:aneos y el otro se hlé á Cvrdoba.Te espero á las siet.e en el Tciatro y cuando salgamos
irémos á ~uar frenie á Francesca de R 1mini. Tuyo siem•
pre-Manuel.

"UN. DIPUTADO REPUBLICANO"

Esta carta es un panteón me dije; la escribió Acuf'ía y
casi todos los personajes que en ella figuran, han r.ras•
puesto ya el horizont,e de la vida.
El Don José á que se refiere, es el eminente actor Don
Joeé Valero; el maestro, ¡Altamirano! (que con d~cir su
nombre basta ), el Doctor ...... el inolvidable Manuel Pereda; Facundo ... ... J osé de T. Cuellar, el popular novelista;
¿Agustín? ...... · cuenca, el admirabl(:! poeta-¿SaJ.,adora y
Juan? Salvadora Cairón y Juan Reig ...... ¿Javier? Sama
María que vive én Yucatándesde hace afios ...... ¿R.t.món?
. .. ... ¡Ah! ¡pobreci1iol Ramón R &lt;Jdrfguez Rivera, todo corazón, delicadeza y ternura!
¿Y esa Francesca de Rimini? Ah! esta es una historia
muy sencilla, que os contaré en un minuto.
In illo temporre, digo, en 2.quel tiempo de miserias estu•
diantilee, había en el mismo lugar que hoy ocupa el el'egante palacio de Mr. Sane, en la Call~ del Cinco de :rifa.
yo, una fonda muy concurrida por la sencilla razón de
que era el almuerzo muy barato.

que sin duda hará las delicias de nuestros
lectores.

(*) El retrato que ilustra estas Uneas es el 1.'iltimo, hecho el mes
de .Agosto, del popular autor de I:s·cantos del Hogar.
-

MARGAFI TA.

8-30-97.

Repartimos con el número de hoy el fofütín correspondiente á Septiembre. Es una
hermosa novela intitulada

Y fijen se ustedes en el menú para que lo admiren: sopa,
tres platillos, frijoles, fruta, dulce, café ó thé y una botede pulque ...... dos reales!
Se guisaba con limpieza, se atendía á los parroquianos
con actividad; lC's manteles estáPan siempre albeando y
claro es que los estudiantes acudíamos allí como al pa•
nal las abejas.
En uno de los salones, decoraba el muro un cuadro
representando á Francesca y á Paolo, como los pinta ~l
Dante, flotando en el infierno, abrazados, y mirándo:Je
con tanta pasión, quti ante el fuego de sus ojos nada era
el de las llamas que lamían con lenguas de oro sus cuerpos desnudoe:.
Aquel cuadro era el encanto de Manuel Acufia y le
comrariaba cuando ibamos á comer ó á cenar no encontrar asientos en la meei1.1 desde donde podia á todo su
eabor contemplarlo.
Alguna vez me dljo: pregúntale al duefio de la fonda
si vende esa pintura.
¿Pero qué-le respondí con asombro- ya tienes con que
comprarla?
- Sería yo capaz de vender ó empeñar la Patologia en
qne estudio y mira que no es mía.
Obediente á su deseo, alguna vez me acerqué al hom,
bre, que sent:ado en un mostrador semicircular recojía el
dinero que alli dejában los parroquianos, y le interrogué
con respeto:
- Se.fiar: ¿usted no quiere vender ese cuadro?
-No puedo venderlo por que me trae á muchos á co•
mer á mi casa. Si usted viera cuantos vienen á verlo.
Yo uo ee lo que repreeenh, pero creo que es el martírio
de un santo y &lt;l.e una santa y lo creo así porque eatán
traspasados.por una gran flecha como las que tiene S,m
Sebaetián ¿~o se ha fijado usted?
-Si, sefior; á mi me gusta el cuadrito., ....
- Usted si sabrá lo que repreeenta ...... ?
-No señor!
-Es muy difioil saberlo; eso ha de estar en el Año
Cristiano.
-Probablemente seilor ..... .
.A.cufta babia oído la conversación y me dijo con aquel
tono de eterna guasa, tan característico en él;- ¿Tci has
convencido? Los analfabétlcos son los duefioe de los
mejores libros¡ al que le falta un pié le regalan el m1:jor
par de botas y á este eefior fondista le ha tocado Eer
dueño de eete-cuadro. ¡Y yo que pensaba comprareelo,
llevarlo á mi cuarto, colgarlo frente á mi cama, y verlo!
á todas horas!
-Dice que son dos santos.
- · Ya lo oi; le hubieras dicho que él se llama Pablo y
ella ...... Pancha!
Eea Pancha era la Franceeca frente á la cual fuimos á
cenar de1:.1pues del ensayo!
Cuantos recuerdos despierta un papel que amarillea
de viejo! Con razón amarillea ¡eee ea el color de los
craneos deeenterradoe.
¡Y á eeto llamo papeles inútiles!
No puede ser inótil lo que nos habla de un pasado lleno de ilusiones, de fe, de esperanzae y soPre todo de juventud, de aquella edad en que no teníamos hijoe, ni
canas, oi orfandad, ni ese hastío incurable que produce
el conocimiento hoHible de los hombr,•s y de las cosas.
Y ¿Ca.libán? Este Calibán á que Acufia ee refería n·o
83 otro que Gustavo Baz, el erudito, el elegante, el juicioso escritor, poeta, autor dramático y periodista que hoy
en París vive lleno de recuerdos honrando á su patria.
¿Y á esto llamo papeles inútiles?
Decididamente no rompo ninguno; que loa queme ó
los rompa quien tenga corazón para hacerlo, cuando yJ.
no palpite este corazón que vive. mas en el ayer que en
el hoy y 4 110 goza con imajinarae que habla con loe muer•
toe y con los vi vos ausentes.
El recuerdo engendra el placer mas e-anto cuando no
arranca lágrimas de verguenza ó de remordimiento!
Septiembre de 1897.
J U.AN

DE DIOS

PEZA.

El número extraordinario de El Mundo,
que preparamos con todo esmero para las próximas fiestas nacionales, ofrecerá entre sus
principales atractivos el de un expléndido
obsequio musical: Seis páginas conteniendo lo
más selecto del spartito de La Bohemia,
. obra que ha alcanzado en México un éxito
casi sin precedentes.

�_,:!•~66~========================&amp;::;;;L;,,;M~U~N;;D;;;,;;;O:..::============,::;,D,,;O,;;■=l=•=I0~5:'..=d=•=S=l=PT=l=l=M=l-=R=E=d=•=•~

Manón y Mimí.
Por ser dos bijas harmoniosas del mismo maestro; porque, él: Puccini, las engendró de nuevo para el arte, estos
uhiwos días ambas bau ido de la mano por la escena, en
medio d1:1 un cristalino diluvio de notas y un excelso
marco de divinos motivos orquestales.
Y surge y se impone el p,ualelo entre lae doe buenas
mucbacllas, y la imaginacióolae bermanaafectuoeamente.
B.1eoae muchachlls be dicho, sí, las dos son buenas:
bueuae como el amor sincero, á plella luz, á pleno cielo;
l,¡¡Jellll8 como los veinte alloe, no refiuadoe, no abrevados
ya de todas las dudas: como loe veinte alloe de las pa•
risienees de entonces, de lae espallolae de hoy, de nuee·
iras mujeres de mafiana ........ .
¿Quién dice que Manon es mal&amp;? Oh, no, Dios mío,
lbuvn es una «xcelentt&gt; personita. No tiene juicio, es
cierto, ni pizca dtl Juicio, por eso le acontecen tao tas co•
aas ......... J:'ero ama á su Deegrieux; cómo no b11 de que·
rer al taraw11ana quti por ella Htl ha vuelto pródigo y pas•
io1e.. lile piaras del camine,? Y mucho que le ama! vaya
1,i i.ó; Wlld, t1tne ella la culpa de ser una mariposilla in·
quiua, enaworada de todll8 las luces? Abultar el tontillo
cruj ,ellte para qu11 surja el talle gracil, acortar la saya
par.. que t:l escarpín de raso m 11ebtre el pie de C&lt;1neren·
,olb; 1:nredar al cuello, cowo bandada de luciérnag"8 pre•
sas loe d1amautes, erigir, pomposo y luciente, el arduo
monumento del pe1naáo........ lJios wio, puPs que eso no
~e htirmoso, no eH embelesador, no es deelu obran~?.. ....
.IWo puede mlis que l\fanoo, ello la vence, 1a domina y la
pobrec11Ja et1 infiel .........
Pt1ro que eurja lleno de reproches el pi!.lido rostro del
v,w11t.10, 4.ue la miren aqueJIJs ojos bohemios, y el grito
~teruo dti la vida animaáa, la voz poderosa de la entr.illa
fomenina, gritará muy fuene. Manoo es, ante todo, mu·
Jer. 0111 no demaode1s coastanc1a al páJaro, á la maripo·
"ª• al viento, al aroma y a la nota; po1que la nota y el
aroma y el viento y la mariposa y el paJaro, y sodo lo
iocoll81t1tente, y sudo lo téuut:; Jo que cantil y Jo que vue•
Ja, Jo que perfuma y Jo que expleude, no tienen más ra•
zón d1&gt; ber que su bello:za. Q.ie oe aman un poqurllo?
pues ya h11n necho bastaDlel La golondrina alegró desde
-t,J convexo nido de argamasa tiJado al viejo alero lepro•
so, vueat1as horas áe «studio y vuestras horas de eoaue·
fio: luego, se fué. La mariposa basió loe élisros empolvados tte oro mus1 vo ante vuestrot1 o¡os y Juego huyó; el hr10, urna átl nieve, desprendió para voeutroe algunas
moléculas ae su nerfuwtl, y luego murió; el aura fresca,
agito plácidame11'8 vueaSros cabellos y luego batió el
a,a......... V uesua novia os dijo: ""' quiero," encollaró
vuee,ro cuello de besos y luego fué en poR dtl otros cari ·
flus; 0Lra cabeza pálida que besar........ .
Y Maooo y M1m1 era1.1 eso: perfume, ave, lirio, mari•
poea, aura......... mujer...... Como ellas se iban y volvían
como ellas, á iuaugurar la nueva primavera: goiondrina,
111 mismo alero, hr10 al mismo tiesto, mariposa al mismo
-0aliz......... y por E:Bo, y porque ameban, eran buenas.
Loe que aman jamáe son ll!alos.
.t.sae almas atecsuoeas, tienen siempre un rinconcito
para el iaeal. No lo comprenden pero Jo Bieoten, y en la
1iocbe de la vida, cuando el divino esposo llega retardaao, sollc1tas le bguardan y no falta aceite en sus IAmpa•
rae, y el tálamo está velado pJr n1 veos cortinajes de
hoo.
Manon muere amando; amando muere :Mimí. ...... y es
1,r, ciosa ante lo~ ojos del Ideal la muertf. de las 'JIU se e.1:linguen
así.
Mimí es empero mi!.s buena que ~!anón. No veis que
advra á un pobr11? Que usado 8d ese chal, qut:1 deetefilda
tetá esa fataa, que awarillemo t:se sombrerulo de paja. ...
-Los vt:rsoe se pagan mal y también las flores aruticia•
1es.-Qué helada e11 Ja buh11rállla, las vidritlras áe crista•
lt,s rotos dejan que se cuele el fr10 ......... qué duro y qué
~acaso el pan ......... Mas la juventud y el amor qué ale•
gres) ......... Cuando venga la primavera, serán dos prima•
veras las que revoloteen en aquel desvan tan alto; cuan•
do reina 11! invieruo, siempre queda una, la del cariilo
joven y confiado.
Mimí también ama las joyas y los trajes: cuando ya
agonizante la conducen al hospital, hace que el fiacre se
&lt;1t11enga frente á los almacenea; quiere bafiar BUd ojoe en
el matiz cambiante de las sedad: pero amando y toáo esas
riquezas, eu corazón se ha desposado con el poeta y ese
aruor la eublimiza.
l'obre chiquilla del arroyo, fragil corola que eeponjae
t.ue pistilos en loe días asolt:ados, 10genua muchacha apa•
bionada de la primavera y áel geUJo, cuántas vecee ra•
diaste en las fantasías de wi adolescencia, cuantas veces
me amparaste en mis noches pensativas; entonces:
Xotu diorl8 seuld, ptnsijs et nowi uvioM quüize armé.,;
enton&lt;lt's, te cowprtlndf lllejor que ahora, porque yo tam•
bién am&amp; ba y taru bién era bueno!
R1P R1r.
Sepfümbre de 1897.

LA POSEI.DA
- Yo la vl nacer - me decía-creí que volaba al c!elo
- antes de cumplir el año, tan enferma y débil estaba. De
manera que te un milagro mirarla becna una mujer her•
moea, Jpob1e criatura! ¡Cuánto suf11ó la inocente y cuánto nos bizo sufrir la eefiora, años en cama, el eefior preo•
-0upado p'lr las cosas del gobierno: un continuo cambio
de médicos; aeí ee que aunque me esté mal el decirlo, si
ll0 es por mí ,e muere; la consideraba como mi hija, me
pasaba las noches en claro porque no ceeaba de llorar,
no había mQdode que lahicitra usted tomare! pecho: se
retorcía, se amorataba, Ee enfriaba de la cabeza á loe
piee, y después de un grito quedaba inmóvil, sin respi•
rar, desmayada. Y abí me tiene usted pasei!.ndola á
.mt.dia noche, distrayéndola con un mufl.eco, tocándole

una caja de música, inútil, todo inútil. A fuerza de tan• zoe...... se desacía de ellos, y con movimiento brutal me
to eufr1rla llegué á quererla. Usted no eabe lo que ea TÍ• miraba el fondo de loe ojos preguntándome: ¿no me f'nvir junto á Ull nifto que no babia, que no puede expre• gatlas? y despuPs desolada, aniquilada, cobartte como un
saree ni por sellas, que no indica que algo le duele sino nillo se refugiaba en mi pecho llorando y diciéndome
llorandc&gt;, que ian pronto se ríe cowo se priva de cólera; con voz doliente: ...... Nuoca me engalles, mira que tu eres
usted no l!llbe cómo se aquerencia uno con la criatura lo único que tengo)
. Me eeplicaba entonces porqué una vez, una vez en que
que sólo con usted se calma, ee deja bañar y vestir, se
111egra cuando lo ve, grha cuando no lo tiene cerca. ¡Po· el odio! nos cegaba, y el odio de un mom~mo se deshizo
brt:1 Magdalena! Aún en la época en que pudo hablar te• en cariciae, me explicaba porque me d1Jo, mirándome
nía uo 111re tristec1to, no jugaba, no li, llamaban la aten· con aquella sinceridad celeste de sus ojos azules-No eé
ción los mufl.ecoe, se asustaba con los juguetes de cuerda de mí á ratos, hay en mi dos Meoenas; tu Meneoa buey su única afición fueron los conejos ......... ¡ me da riea na y tu Meneoa mala; quiero decirte, siento la terneza,
cada vez que we acuerdo! dormía con ellos, comía con pienso la palabra carilloea y nó ee qué diabólico poder
expulsa la frase que te insulta y que te hiere. ¿Si no tú
ellos, loe vestf11, los arrullaba y á uno le sacó loe ojos!
¡có100 son los muchachos!
quién me comprendt?
Me esplicaba entonces porque hacia unas cuantas hoLa buena mujer, en tanto, rodeaba de violetas un capullo de rosa. Es ábamos bajo un cobertizo; un sol ras, pisoteaba mis cartas, escupía mi efigie, y en un
blondo, de Juoio, se filtraba por lle interstic1os y ze paroxismo me lanzaba este latigazo: ten por mentira
braba con bandas de oro loa llacioamientos de muego cuanto te he jurado, te aborrezco, te quiero matar! .
donde exbalabao su alma de perfume las floree recien
corsadas. Elld era el aya de esa idolatrada Magdalena,
tan cruel y tan dulce para conmigo un tiempo; era la
· ¡Dios mio! el abismo entre ambos, la azucena delicamujer más ilustrada que uoa simple sirviente, y espera• da poeeida por uno de esos miHeJiosos walee que dallan
ba el fln de sus modt:ijSOB días en un pneblt'cillo fertil, las mi!.s puras raices del alma; el blanco lino, la roea
alejado de los cuidados urbanos, viviendo la vida ca1n
mística, con una gota de veneno en el fondo; la infeliz
¡e,wa, llevader.i con el escaso producto de las floreH, irresponsable, empu¡ada por sus nervios beridoP, sonáminagosables, i&lt;:cundísimas, en aquel Jugar.
bula del amor, á un paso del abismo. Y yo, el dispuesto
-Y no era mala-proseguía regaoáo un manojo de á insultarla, yo, el decidido á lanzarle a la faz enantes
margaritas-perv tenia sus capricnos. No le compren· rencores i,reparablee aconst-ja la rabia de un carillo piso•
dlan su mofo: la golpeaban inJustameote un día, la de• teado, yo towé el ramillete de la florista como si fuera fl
jabdn hacer otro su eaota volumad, así fuese d1sparat11• ponerlo en un lecho de muerte. Anegado en piedad por
,1a. Si se enfermaba la creían hipócrna, ei corría la lla- la martir, se lo llevaba.
maban traviesa, po1que la sellora tenia sus cusas, no
~le recibió en el quicio de su puerta, que traspuse siemandaba bien dtl su cabeza; el padre, como wdos loe se• pre con una caricia en loe labios: me esperaba adusta y
flores, no era padre sino á 1a hora de desayunar, comer y fría, le entregué mi ofrenda de floree, la destrozó con
dormir. Antes tenia más w1edo que carillo: pasado tll furia me la lanzó al rostro.......... ..
tiempo era capaz de morirse, pew no decia una pala·
-¿ o ves? ¿lo vee? me dijo......... no puedo ......... no
bra......... Vez nubo que le mandaran una cosa, que no pueáo ......... bésame, oprímeme, mátame, quiero amarce
obedtc1era, que la golpearan, que le rompieran la boca,
y te odio, ahora soy la Menena mata. ¿por qué ...... por
que la encerraran en un cuarto sin comer ......... ella coqué Dloe no me convierte en la \uya ó en la buena?
mo de piedra. Despu~s lloraba: en llorando dijera usted
Y no me atreví á decirle que al confundirnos en estre•
que el diablo se le salla del cuerpo, y abrazándome me cho abrazo sobre nuestras cabezas pasaba un soplo de
decía, entre suspiros y sollozos-quit1ro morirme ......... ! infortunio y de agonía.
¿ÜdSed sabe! Tudas Jas tías han sido de carácteree muy
No me atrevía á decirle que mi lucha era la lucha de
raros: una se h1io monja, otra turnaba láudano ......... su Jacob con el aogel, un angel triite y cruel, un angel de
misma mamá padecía con un pesar ataques de risa ..... . sombras, un aogel invencible, el espíritu sarci!.stico que
Qu1tate de allí, Clavel, ¿qué andas oliendo?
posee á tantas desventuradas y misteriosas prometidas
Uo perro SU8l'50 y encauijaio buoJia el hocico en los
de la muerte)
mazos de heliotropo, indiferente al apasionado aroma;
Septiembre de 97.
M1cnós.
las gallinas e&amp;tirab,m el p81!cuezo y avanzaban sigilosas
v1g1Jaodo á su cna, y sobre el plaot10 nevado de las moa·
quecae, dos, Srt1s, una nube de avispas rotelaba al sol.
Yo miraba á la bien amada, adolorido el corazon; la
miraba de nifia sacándole los OJOS á un conejo, y con la
·boca rota, pálida, ho~ca, contumaz, sin arrepentirse, y
la miraba después- y mis ojos ee humedeclan - abra·
zándoee convulsa dtt una criada para decirle entre lá·
grimas y jadeos de fatiga dolorosa: ¡quiero morirme!
Nos permitimos recordará nuei,;tros amaVerá UJ. vivía en la casa de junto, un niño ioglée, lindo como un angel del cielo, mas chico que Magdalena
pero inteligenie como una pereona grande. Jugaban á bles colaboradores, que según repet' das adloe muertos, el era el médico y la niña la euferma, le re•
cetaba hoJas de árbol, botones, piedras, i vámoe, hasta vertencias que hemos tenido el honor de hacabezas de cerill.&gt;J ...... todo lo tomaba ella sin hacer nin- cerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
gun gesto y ee moría, ó hacía la muerta; ¡que coeas inven•
tan loe mil.os! la veetla, la llenaba de floree, le encendta originales literarios ni fotografías, publívelas y la lloraba. Hacía la cnatura un papel tan á lo
serio que trabajo costaba volverla en sí, puee aquello no quense 0 no.
era fiugimieoto, se estiraba lo mismo que un difunto.
Daba horror. No vi vía sin su Carlhos, 10 vestía, lo pei•
La razón fundamental de esta deternaba, Je guardaba dulces, le cosía la ropa, hicieron juntos sus primeros tstudios de silabario y eran capacee de minación, es hien ohYia: K ecesit arían10s
dejaree matar el uno por el otro. Pero Carlitos dejó de
ir y reeuhó más amigo de una prima suya. Ud. cree que crear dos departamento:; &lt;le archivo y pagar
Magdalena se dió por entendida? l:!ufriría ó uó pero se
dowioaba; le cojió un odio feróz, no quiso de él ni un sa- dos empleados que los vigilasen, úuicamente
ludo, ni por la buena ni por la mala pudieron conseguir
para rl'stituir artículos, vistas y retratos.
que volviera á su casa .... nó!-decía, y nó y nó, así rodara el mundo. Carlitos se enfermó, en su media lengua
Demás es á decir &lt;1ue en tratándose de orino pedía sino á .Mene,;a, bonúa Menena; pero l,fmma afe•
rraáa en su capricho; la madre del inglesito con las lá• ginales artísticos va!iusos y previa prome a
grimas en las ojos le decía-llira no saae mala, está ma•
mo, se puede 10orir, vé con él, el gusto de mirarte lo de depósito y devolución, esta se efectuará;
aliviará, vé mi vida, no te dejes dominar por el rencor,
no quiere tomar medicinas sino dtl tu mano ...... ¿vas'/ pero eu general conste una vez más que no
¿verdad que va&amp;? Xo voy, contestaba con un tono, Seilor,
que daba miedo oírlo.
devol veinos origi ual es.
Carli tos se murió, todos los nif!os de la escuela le llevaron flores, l1eneoa no le Levó nada...... ni quiso verlo.
Se encerró en una pieza, no miró pasar el ·entierro, can•
taba y se reia como si tal cosa, y uo año, basta un afio
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO DE
despues, lo sof\ó y me dijo estas palabras que recuerdo
LA.MUTUA
como ei las estuviera oyeodo:-Xaoa, ya me contenté con
él, lo vi anoche, más vale que ee haya muerto, asl no JU·
gará con nadie, ni conruigo. Se lo dije y él me juró
Mé:i:ico, Agosto 29 de 1807.-Sr. D. Carlos Sommer,
que sí...... yo quiero .morirweJ-Lv, Sefl.ora se reía de estas Director General dtl 11La .:\lutua». -Presente.
cosas pero á w1 me daban miedo ¡saben tanto los nilloel
Mi estimado y apreciable amigo:
¿Qué tal estL ""li ronco? Se Jo dá Ud. de mi parte...... Por
tortuna ha cambiado verdad? A usted la quiere wucho,
He tenido el gusto de recibir la grata de usted del 2i
y cuando quiere es mejor que la miel. JPobre hija, como del corriente, en qne ee sirve aviearme qne el dividendo
yo le digo! Jlo que ha padt:cidol
correspondiente á mi póliza núm. 305,823 de $25,000 00
En tanto loa palomos revoloteaban golpeando con oro americano, bajo el plan de distribución de áiez allos,
sus alas las panojas del maíz; las maripoeas dibujaban que se cumplen el l? del entrante' mes de Septiembre,
en el cielo un bailable de incoherentes curvas y una Ji. importa:
bélula se mecía en el estanque de aguas verdosas ...... y la
$i,313 50 oro americano, valor en efectivo ó
miraba otra vez, la miraba niila celosa, nifl.a cruel, nifla
$9,201 00 oro americano, valor acumulable á la póliza
movida por el rencor, oyendo el funeral de un nillo in• referida, áebiendo yo optar por una de las dos propoai
glée y riendo y caotánao; la miraba reconcentrada é im- 'ciones de su acreditada Compafl.ía, como se lo participa•
penetrable llori!.ndolo en sus noches de pavura infantil ré oportubamente.
ó evocándole en la telepatía ultraterrestre de los euellos,
Entre tanto me es grato expresar i!. usted mi satisfacpiadoso magnánimo, fiel, prometiéndole perpetua cona• ción por el resultado que ba obtenido mi póliza, pues el
t11Dcial
valor acumulable asciende i!. casi el treinb por ciento
Y me explicaba entonces el porqué de sus monstruosas (30 P8) de lo que pagué por premios en los diez af!oa.
crueldades y el porqué de sus pa~ticos arrepentimientos;
D!ndole laa máa debidas gracias, quedo de usted siemme explicaba porqué 4bri: de mis besos y en mi bra•
pre muy affmo. amigo. auo. S. S.-M. n:s CASTILLO.

DOMINGO

'§

de SEPTIEMBRE de ,. ..,

ltL MUNDO

167

l

No se devuelven originales.

LA UNIVERSIDAD -Orupo de bonzos•

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 llllllas sobre loi;, lll.ares.

XIV
LA UNI\'Ef!SIDAD.

Alejado en el Hotel Imperial, suntuoso edificio con todas laa comodidadfs y lujo
•que requerir pueda el más exigente, sostenido por el gobierno para dar al extranjero
atnjamiento digno de su catego1ía, y que cuenta con todo lo necesario y satisface el gns•
·t-0 ó el capricho.
En los primeros días nos tocó hacer una visita á la Univereidad; nuestros kuru ·
mo.~, lietos i!. buena h ora, nos condujeron por las encrucijadas y callee de la población:
pasamos primero los muros, después los fosos, y ya fuera del recinto real entrarnos
de lleno en la tortuosa cindad de los abanicos, de las garzas, de los biombos y de loe
animales sagrados, poFqne allí la tortuga, el caballo, el buey, el elefante y la garza
son eagrados: dos horas y media al recio trotar de nuestros boyponeyd, como los llaman
los ingleees, fügamos á la Universidad.
•
Amante y cur:oso por mi profesión, .oe dirijo primero fl la Eicuela de Medicina:
el edificio, aún en coostrucJióo, será den~ro de poco un local digno de su elevaio ob_j~to. H ,y es de maiera tolo el an1iguo edifbio; el profesorado es alemán y ese idioma
es el que ee habla en el interior de la escuela; el número anual de alumnos no dece pa•
ear, por orden superior, de cien, y el plan de es~ndios es, con muy corta diferencia,
igual al ouPstro; existen los museos y laboratorios necesarios para el estudiv de las
ciencias médic1s.
Por b tanto, puede asegurarse que la meiicioa en el Japón está i!. la altura de los
países ci vi!lzados y cueuta con todos los elementos q 1e la ciencia exija para sus investigacione~.
En el recinto de la escuela hay anexo un hospihl de casos puramente escogidos
para la clínica.
.
.
Satidécho de mi visita fu( invitado por el Dr. B1elz i!. comer y me informó de la di•
fícil tarea que tenía el profesorado: «figure usted, me decía, que antes de entrar á la
•ensefl.anza de materia médica, hay necesidad de enseñará vestirá oueetroe alumnos,
i!. hablar y á convencerlos de que es incompatible su idioma y coe,umbree con el prácti•
co ejercicio de l11 profesión.
"Cuando ingresé como profesor á la Univereidad, en el acto de inaugurar mi clase
me encontré en un vasto departamento sin un sólo mueble y fl mis futuros alumoos
'()()D los p~e sin calzado, cubiertos de batas de todos coloree, medio ó casi desnudos y
0

Eer.tadoe en cuclilla,; á mi ~otraia todos se inclinaron para besar el suelo, y yo, quedá
eio ~aber qué pudie1s indicar ceremonia tao rara, admirad0 de tener que enijeflar medí•
cina á aqnellos seres que me parecían una turba de rorro8 mal hecb.os; ni una sóla pala•
bra se oía; eólo una serie de suspiros ó respiraci9oes fatigosas, corno ei todos se eeluvieran quemando la boca; y ante aquel grupo de pelones abriendo la boca y alzando ia
cabeza mi situación era extravagante y rara.
tcPor fin, nerviorn con semejante mlmic a, me dirijo á un médico japonés conocido en Bellúe, y eirviéoé!.ome de intérprete dije una pequeüa alocución á aquel pueblo
que me parecía bárbaro; ¡como m~ desilusioné de mi papel de profesor)
«La costumbre me hizo poco á poco sobrellevar y después prohibir tales manifestaciones de respeto; eoseilalee á vestir y á usar zapatos, á poner i!. los enfermos en cama y no en el suelo, y en varios aftos he logrado, en cooperación con mis cornpatleros, que los alumnos se acom1den á nue3tr.,s U303, siquiera en el interior del esta•
b~cim~o~
·
Hay otros departa'llentoe de la Universidad q11e parecen estrambóticos, como la
escuela de cocineros ó de g11echú., (cantatrices). Un cocinero japonés os prtidenta con
todo garbo rn titulo uoi\·eraitario, concebido en estos términos:
«Yo, el l\Iinistro de lustruccióo Pública, coa lic~ocia y perdón de su intachable
Majestad el Mikado, concedo al súb lito X. el título de doctor en arte culinario, como
premio á las habilidades q11e demostró en su examen profesion11I.»
No hay en esto niag,1oa exageración, el ejemplo se tiene en un cocinero que embarcado en Yokohama á bordo del uZ ,ragoza," está radicado hoy en Veracrnz.
El título de las guech1s dice asi: "Yo por la gracia de Buda, directora en el Imperial Conservatorio del Tvkddo, con la venia de su ~IijestJ.d absoluta el 1Iika1o, con•
cedo i!. Kcrmasa11 (sefiorita Risa) el título de guechá, alta cantatriz, profeso•a·en baile
y en laeJecución del cbamisen. D~stioada á mantener vivo el clásico baile y canto de
nuestro celestial Imperio. Sdri!. resp~tada y favorecida por nuestro pueblo, que el gran
Buhda guarda yengraodece.»
A.ú veis á las guechás respetadas del pueblo, llam1das i!. sus festines desde el encumbrado ealóo basta la casa de lt\ confundidas entre todos, eencillas y cándidas como
las muzméR; pero no las toquéis, porque admiradas oe dicen: Ob, ou, nu, nu, guecbi!.l
como quien dice: Obl no cometais esa falta, es una cantatriz inviolable, ee una con•
sentida de Buda y del Mikado.
Por fortuna la negativa es tomada por el viajsro con estoica serenidad .

�11:L MUNDO

168

DO ■ INGO

5 de SEPTIEMBRE de •197

DO ■ INGO

5 de SlPTIEMBAE de 1Sg7

11:L MUNDO

laa cornizae, loe focos incandecentes dan á. la casa el aepec t.o más fantástico. En el salón enverjado y lleno de luz, estát sentadas en el suelo, al frente de diminutos tocadores,
laa moradoras del Yoshibara. Hermoso espectáculo el que
ofrecen esiae mujeres, si puede llamarse así á estos eéres pequeOitoa, menudos, con aua cuerpecitoe infantiles, eue labios
pint.ados de rojo, aue agujetas mil en el cabello, sus vest.idoa sueltos de coloree chillantee: el golpe de vista ea curio•
eo. Si llegais á penetrará la casa, veréis que 88 forman en
el salón, en filas deaigaalee, como mu flecos colocados en un
~parador. Deepués se adelantan alegres y bulliciosas, y pi·
den cigarros, fruta, y como la mayor parte no saben hablar
más que su idioILa, rien co o. tarcajadas alegres¡ y sobre todo comen, comen sin deecaneo.
Hasta llegaia á. experimentar cierta lástima, viendo aquellas mujercitas risueñas, ·c oa sus caritas alegres pero raras¡
pero de facciones verdaderamente agradables.
Cualquiera creerá que en Yohiebara es posible hallar los
perfumee que se nos ofrecen en el cJmercio, como originarios
del Japón : el desencanto ea formal: allí no se conocen los
perfumee qne llamamos japoneeee. El olor que resalta en
todas partea ea el del ta,baco.
Extraña impresión la que produce la mujer japonesa, en ·
fática, sin pasiones, ein amor, sin las voluptuosidades de las
otras razas. La poeefa en la t.ierra del crieantemum, se siente en el aire, en el mar, en su cielo azul, en eue paieajee h~rmoeoe, en los cantos raros y en la música del chamisen¡
pero no en el trato de las personas ni en au carácter. losen•
aible la mujer niponeea áloe arrebatos de la pasión, no siente ni el odio ni el cariño, ni la admiraoión ni el desprecio,
ea una especie de autómata, sene lla1 cándida, sin ideas del
pudor, pero sin embargo, dócil y blanda á la dirección que
ee le dá. Será fiel si se le manda la fidelidadi cometerá
loe mayores delitos si ee le infunden ideas pervereaa, cuida•
rá de ene hijos ó loe dejará morir sin que una légrima nu•
ble sus ojos, según sean las órdenes de su dueño. ¡Raro y
extraordinario tipo el de la mujer japonesa!

XV
PASEO NOCTURNO

Ha entrado la noche y hace tiempo que han encendido loa
millones de farolea de papel que alumbrat la ciudad; tam·
bién se distinguen focos de luz eléctrica más y más frecuen•
tee, á medida qae se avanza hacia el centro de la población.
Ligera contrariedad experimentamos, nuestros kurumae
ectán caneados .i pesar de que en nuestros grande e- ocios han
engullido buenos platos de arroz con peecado crudo y tazas de
gengibre y de eaki ( v:no de arroz; ) apenas tienen razón: salieron del hotel en la manana!y regresan en la noche; lea da·
móe yen y medio y contentieimoe nos abandonan á dos mi•
11ae del hotel.

Tomamos un tranvía que nos conduce basta la puerta de
·a muralla. Ya eetamob en el carrito: el tren va casi lleno,
porque empieza á caer lluvia menuda, la dificultad ea tomar asiento¡ las plataformas están llenas y en el interior
acurrucados sobre loe asientos ó sentados en el piso como
gatos, van loa pasajeros. Con trabajo m9 abro paso y me
siento como Dios manda.
Entonces ví que todos eacaban su pipa y le ponían una
bolita de tabaco. Fumaban de p1iaa: pero como era muy
(leque.fla la capacidad de las pipas, á poco te!lian que re·
frendarla, y con gran habilidad eacaban una bolita de fuegd
que sostenían en la mano, mientras curtían la pipa de
nuevo.
R~pentinamente ee para el tren, y unas vocea argentinas,
hablando un inglés puro, nos anuncian la presencia de algunas excursionistae. Efectiva mente, suben al tren dos ele·
gantes señoritas, contemplan el grupo de pasajeros, su des•
nudez, sus poe~uraa símicas sobre loa asientos y en el piso,
y un gracioso gesto manifiesta su repugnancia. Por fin, se
1:iientan mientras loe otros concurrentes se agrupan en el rincón opuesto y con sus miradas de gato y las bocaa abierlae,
contemplan coa expresión singular a las eimpálicae hijas
de Albión, que por eu parte ríen de buena gana.
XVI
Llegamos por fin al hotel y nos veatimoedeetiqueta, guardando hie reglas de la casa. T,aminada la cena, y como bue•
LOS JARDINE&amp; IMPERIALES .
.noe tourietas, vamos á visitar uno de loe barrios más admiAl día siguiente nos propueiwoe hacer una visita al muTablee del Japón: loe Yoehibara.
seo y á los jardines im¡::erialee.
Hora y cuarto de rinkicbá 1 á buen paso, basta para lleTres sen cuesta la entrada, y un sen ó centavo máf', cogará eee barrio pi::itoreeco cantado por loe poetas del munbran por el depósito á la entrada del estableCimiento, del
do entero. ¡Cuáot.ae ideas deepiert.a, cómo se prest.a para
baat.ón, paraguae, sombrero y abrigo.
desleir en un cuadro ioe mil colores que ofrecen eetoa sitios
El mu.!!eo e!!tá construido á la europea, con ea!onea y de
hermosos, edénea del Asia, lugares encantados del idilio, de
partament.oe bien arreglados y el conjunio del edificio, es
lo soñado, paraísos no cc.mprendidoe de este país apacible,
soberbio. La sección de zoología es muy rica en ejemplahermoso, contradictorio, que luce todos eus encantos, en la
Muzmé de paseo.
res clasificados por naturalistas extranjeros¡ lo más notable
tranquilidad de la noche!
Yo t.ambién, como los poetas, he sonado, como ellos be Eent.ido oleadad de seo• que ví fueron unos gallos japoaeees con una cola de más de tres meiroe de largo.
Sigue después el salón de pinturas, el de armas con Pjemplares muy raros de las
timiento.
Asomado á una baranda, viendo rielar la luz de la luna sobre las mansas aguas d~ primitivas usadas en el Japón; después el departamento de objetos de arte: iacaa finíla ria, he sentido la magia del ensuet\o¡ y aspirando una at.móefera embalsamada, simas. porcelanae, y caneando extrafieza entre las be!Haimae porcelanas, entre aquel
be viet.o deslizarse como fantasmas, los cuerpos de ninfas raras vestidos de seda, cruza1 llos admirables objetos, contemplé proyectiles de la guerra de China, y alln me at.revocomo sombras adoradas, como si algo inmaterial y divino, alentase aquellos genios del á asegurar que babia también material de guerra que se atribuye áloe triunfos del
·
Yoabibara sat.urado de perfumee. He palpado después la realidad y procuraré dar Japón 1mbre el celeste Imperio.
Se ve que hay una especie de prurito de preocupación nacional, en clasificar araquí mis impresiones, lejos de loe arrebatos idealista~.
Figuraos un barrio aislado de agradable aspecto, lujoso, con callee rectas, caeas ruas y proyectiles aún cuando sean japoneaee. entre loe objetos recogidos como b otín
con amplios corredores, limitadas por celada, verdes de madera, agujeradas de mil en la última guerra.
En el jardín botáoico, figuran magníficos ejemplares de la fauna asiática muy~eut.anillae de papel por donde se puede ver el interior de loe departamentos, de color
bien cuidado@.
rljO subido.
En este jardín encont.ramos un elefante de coloBalea dimensiones y como una.
U ua ancha puerta da acceso á un fondo obscuro, donde se mira la repugnante figu•
ra de un viejo calvo que hace de portero, A interval.oa de media vara en los techos y muestra de la inteligencia de este animal, referiré un anécdota que me oc1irrió yendo

El golpe de vista que presentaba la cubierta del «Zaragoza ,
era :espléndido, y la animaeióo, el regocijo y el orden qut, reí•
naron, dejaron muy complacidos á. loe invitados, quienes al
despedirse, llevados en unos cuarenta ó cincuenta botes, meci•
dos por el suave oleaje de la bahía y alumbrados por poderosos focos eJéctiicoe, tUvieron la galanteria de entonar en coro
nuestro hermoso Himno Nacional.
Imaginaos una playa envuelta entre la bruma que deetaca
aue borradas siluetas á la hermosa claridad de mil focos incandescentes y otros mil más de luz de arco, reflejándoee en la
t.ranquila superficie• de las aguas, que multiplican en efec,o;
figuraos nueat.ra corbeta literalmente llena de focos de todos colorea en medio de aquel cuadro ll'deecrip,ible, como un barco
encantado¡ figuraos que oía los acordu de una magnifica orquesta y que ernucbaie a'egrea carcajadas, que veis una eocie•
dad coemopolita donde hay rusas y turcas, portugubeae y ame·
ricanas, alemanas y japoneeas, austriacas y espafíolas, osteLtando cada cual las galas y loa encantos carac,eríeticos de su
paíe. Pensad que oe hablan de las maravillas de un munJ.o entero, que oa sentía ea,uradoe de perfume.e, embriagados de son·
risas, arrullados de conversación; y cuando bayaie peneado
todo eso, casi estoy seguro de que experimentareis un amargo
dejo de dolor por no haber aeist.ido á esa feérica solemnidad 1::n
celebración de la Independencia de México.
Y sin embargo, ¡oh paiE:anaa miael también asi1:tisteis algu
nae, en eepíri,11 1 á ern fiet:ta. Salieron á relucir vuestros re,ra•
toe, ee habló de vuestros encaotoe, 1:e comentaron vueelrae gra•
ciae, pues todoe, á pc,rfía, querían conocer, eiquiera por me•
dto de nuestra palabra inrnficiente, á las hermosas mexicanaP.
Y ya podréis comprender d~ qué manera noeotrof, mexicanoe,
con tantos ncuerdos de la patria en el corazón, hablarfamos
del terrufio; con qué en,uaiaamo dariamosá conoct!r á nuutro
querido México en llquel_laa apartadas regionel!.
Faltasteis allí, paieanaa míae¡ pero os aseguro que ya oa cono·
cen, que hemos procurado lle-var la fama de ,utsnoa 1.:ncanto
al univer~o mundo y ea ben en i.odae panes, en todas las zonas,
cuán ardiente ea el corazón y cuán sofladora td alma de las
hijas de )léxico.
XIV
.XAGABAKI.

Dos peregrinos.
con el segundo pagador del barco. Pusíroonoe á contemplar el hermoso proboeidio
que con ,oda calooa separaba por medio de su flexible ,rompa, el zacate verde del
seco que tiene á au disposición. Mi acompafl.ank, llevaba en la mano su sombrero de
paja, y ee quedó mirando :fij!lmente al animal; éste le lanzó miradas ex,rañaa, y como
parecía que se le oírecia el sombrero como manjar, en un momento recogió gran canlidad de zacat.e S€Co y lanzándolo con habilidad euooa, cubrió al buen pagador de
basura.
Todos celebraron el incidente, inclusive al pegador burlado por la susceptibilidad
del elefante que no quiso aceptar un sombrero de paja en au menú .. ..... ..

:Muy pronto levaremos anclas e iremos á Nagasaki, en la isla
de Kiueiú, visitaremos el puerto m6e meridional del gran Im·
perlo, cruzaremos el mar interior, formRdo, tal vez, por eacudimientoe volcánicos y t-s•
pant.oeoa t.erremotoe que deegajaron el terreno, formando numeroe·as islas y canales en
una extensión de mil quinien,as millae.
¡Qué hermoso espectáculo! La luna Ee oculta á veces iras de negras nubes y ot.ras
brilla en todo su eeplendor. Loa canales son verdaderos estrechos que se ligan, ee ae•
paran, ee apartan para unirse de nuevo: las islas son como los picachos de cordilleras
ioundadas.

XVII
LA INCINERACIÓN

Dábamos los últimos paseos en la imperial Tokio y ya preparábamos nuestros
equipajes para volverá Yokohama, pero nos faltaba conocerua panlieón y presenciar,
ei era posible, un entierro con todas las ceremonias de la religión del país.
Nada más fácil en una poblacióo de más de dos millones dt, habitantes.
La cremación está en uso desde hace mucb~ tiempo¡ t.ienen magníficos horno@,
pero en ésto, como en todo, al lado de la cultura ee encuentran mue atrae de la ~arbarie.
Colocan el cadáver como acurrucado en un cajón de madera cuadrado llenan, los
intersticios con serrin impregnado de trementina; ponen el cajón de tablas sin pulir
ni pintar, en un hueco formado en el piso de un cuarto provisto de una chimenea 1 It,
prenden fuego y dejan que el cadá;,er se consuma de ee\a suerte., lo que nunca 110 con•
sigue completamente, de donde reeultn primero un hedor insoportable y luego una in•
cineración imperfecta que deja loe huesos con colgajos de carne mal t.oetadoe.
Loa hornos moderQoa se u,iHzan poco, aunqlle están provistos y construidos de
cuanto exige la higiene.
Listos ya para levar ancla, y hacer la travesia por el mar interior y recalar en Na•
gaeaki, donde el barco duraría algún ,iempo en dique p~ra pone.rae quillas de balance.
XVIII
LA FIESTA DE LA INDEPB:\"DENCIA.

Allí pasamos la fiesta del 16 de Septiembre; nuestro barco empabezado y alumbrabrado con profusión de focos eléctricos y millares de farolea japoneses, presentaba un
boníio aspecto. Loa barcos de guerra aunoa en el puerto, se engalanaron también y
á la.e doce del día saludaron c:&gt;n veintiun caftonazoe á nuestra nacionalidad, repre-eentada en aquellos remotos mares por aquel caecarón de hierro.
Coqueta y engalanada ee veía nueet.ra Corbeta cubierta de floree: se organizaba
una reunión en quelbamoa á festejar el aniversario de la independencia y el dia onomástico del Presidente de la República, General Porfirio Díaz.
Entre loa per1.1on&amp;j es invitados que estuvieron á bordo con mot.ivo de la fieat.a, po·
demos citará. loe Ministros de Francia, Inglaterra, Espafía, Alemania y Estados Unidos, con sus familias reepectina. El Gobernador de Tokio en representación del Mikado, el Ministro de relaciones del Imperio, el Gobernador de Yokohama¡ un Almi•
rante, Americano, el Almiran,e japonéa y la mayor parte de las principales familias
tit.ranjeras residentes en -la capital.

Muzmé descansando y leyendo.

Matsushima.-Arto natural.

�OOMINCO 5 di! SfPTIEMBA'I! de • ■ o'T

EL MUNDO

DOMINGOS de SEPTIEMBRE de 1897

171

EL MUNDO

170

La Alacena.

rice con el olea.je; se camina como en un lago cerradº·
El estrecho de Shimonoseki .sirve de comunicación entre el mar Interior y el de Korea: tortµoso, quebrado,
angosto, pere lleno de referencias; entrábamos ya en el
mar de la China, eee mar traidor como su nombre, Y ~l
penetrar ea él nos recibió con una andanada de olas gt ·
ganteecaa que nos hicieron balancear de lo lindo. ~n temporal en esas latitudes es terrible: noeotroa tuvimos _1~
fortuna de paearlo con tiempo magnífico, y nos mov1a
moa como si hubiera tempastad deshecha.
Por fin pudimos entrará Nagasaki á la~ cuatro de la
tarde, y antes de abordarnos vimos sorprendidos por una
eatva de un yatch inglés que saludaba nuee~ra bandera.
Fué una sorpresa que obligó á todos á eubir sobre cuber·
ta: detuvimos la marcha, se .contestó el saludo Y á poco
entrábamos á las desquiciadas mont&amp;ñas del caluroso
puerto de N agp.saki.
Larga fué nueetra permaneTJcia en aquel pilerto. Un
mes estuvo el «Zaragozan sostenido por la palizada del
varadero. Se le ponían quillas de balance para aligerar

KIOTO.-Un bosque de bambut·s.

El terreno es de formas capricho3as, los paisajes hermorn:: casi se tocan Con la mano. .Aq\lÍ @e mira un man•
to de carbón, en medio de boEques aecularee; allá una
rampa blanquecina, por donde euben y bajan mil carretillas conduciendo material de construcción;allá. un pueblo di:, Pf'!!cadores, que refl.t&gt;ja en el agua el sagrado color
r0j'l como las llamas del lüfierno; allá las oscuras bocas

el movimiento.
Su -población, semejante á la.e otras del país, J~stín•
gueee princi-palmente por .ser el logar donde abierta•
mente se favorecen los matrimo.nios de mujeres japoneEas con extranjeros.
Leed, "Me.dame Crirnntemi" de Pierre Loti y hallareis
una prueba fiel de lo que son en esa tierra singular las ceremonias de la boda. Vereia las descripciones hechas
por mano maestra, del templo de Usua, el juego de la
flecha, loa teatros, los campos cubiertos de crisantemas.
Todo igual; invariable.
,;mpezamos á sentir tedio por este país; ya hay enire la oficialidad algunos que han coutraído matrimo•
nio, pero se divorcian luego. Es difícil acostumbraree á.
la vida monótona é interminable al lado de una muzmé
que rie mucho, babia poco y se la entiende ·menos.
Además, ae anuncia ya nuestra próxima salida para
Chinai pero nuestro barco no está listo. El, qu_e se había
paeeado garboso en toda la bahía, tuvo pnmero que
estar en el varadero y de allí pasó al arsenal, luego á
los diques secos, basta que por fin lo volvimos á ver
airoeo con sus palos cruzados, sus velas albeantes :y aferradas, sus quillas bien puestas, los costados limpios Y
pintados de color claro que le agracia: y basta creemos
que ha cimbiado y llegamos á imaginarnos que con tantas composturas ee siente reanimado y contento para
seguir adelante en carrera.
Aún le faltan dos terceras partes del camiao, lleva
reconidaa diecinueve mil millas, peroadelan'8, adelante.
Hemos gastado cuat.ro meses en el país del crieantemum.
Aun resuenan en nueEtros oídos los gritos de la mul•
titud desárrapada, loa alaridos argentinos de las muzméa que se deepiden desde sus caeitas haciéndonos eefiae
con sábanas patluelos y kimonos. Anatá, México, Surbá,
Anatá, México, fueron las últimas destempladas fra~es
que nos llegaban á bordo coando nuestro barco daba
proa á la interminable Bahía de Nsgaeaki.

KAMEIDO, TOKIO, Flores de Wistaria.

apenas vemos de tu tierra las íelf&gt;taft del Sur. El mar de
la China, eetá. como aceite, el cielo brumoso, el baróme•
tro bsja más y más, quie_n sabe si nueeliro barco tenga
qu~ probar eus quillas.
·
Por hoy-adiós-adiós-Japón ya no te dejas ver-Sa,y6! nada Tlip611!
Son las cuatro de una tarde del mes de Noviembre, en
el mar de China, cielo y agua, _nor donde quiera barómetro bajo, bruma espesa, ola boba y gigante, mar color
aceite verdoso r,ucio, se teme una tempestad, un silencio absoluto nos rodea, se hl'cen preparativos. Eape•
remos.
Ser literato es formar parte de una ariEtocracia que repres~ota en el mundo de la inteligencia lo qnf::\ la gente
de buen tono en la vida familiar y pública. El literato
ha de ser. an~ todo, unespfritn distinguido y culto, qne
bable y efcriba con suprema delicadf'z», y eón guste;&gt; ex·
qui sito sepa dar forma a~radable .i l.aa cos_ae má.'I ánda@,
y no olvide q11.e lo eeeocrnl ee tener rngemo y saber moa•
trarlo.
El poeta ea el eér qne idealiza la realidad.
El poeta de hoy no ha de tener idf&gt;al, porque su siglo
tampoco lo tiene: su canto ha de _eer. desconsolador Y
nPgati vo, amargo y desesperado, é indiferente y frío ee•
gún su temperamento.
MANUEL DE LA REVILLA.

XX
DESPEDIDA,

Vendedor ambulante de té.

&lt;le profundas canrna9, que dilatan eus fauces como
monstruol!J apocalípticoe; máe allá deegarradae montaí'ias
de lava y de granito ó maciaos baEálticos, simulaodo ji~
ganWecas eiluetaa de e metrucciouts titánicas, y en los
canales, y volviendo Ein cesar en laberintos ein salida,
parece uno tetar en el centro de un gran panorama que
.gira Ein deEcanso, ofreciendo á la vieta un caleidoecopio
mágico y arrobador.
Aei paE:an tree días con eus nochee, Ein que el agua se

Adios quizá para siempre, '(lBÍB tantas veces eoñado!
nunca jamás volveré á pisar tu fértil suelo¡ ya no volveré á descanl!ar bajo el umbroeo a1c:anfor, :saboreando en
taza cincelada tu bebida favoraa, el té; ya no veré ,us
alegres campos, tu sencilla y curiosa muzmé, tus ídolos,
tus temploP, tus curiosidades, contrastes y aberracionee,
tus rinkirhá.s y sampam ni me impresionarán tus bailee, Y
tus músicas: Pero te veré á. traves _del espacio, y sentado
· en mi bogar, rodeado de mi familia en las tardea largas,
evocaré con el album al frente mia recuerdos, v se rei•
rán da tí algunas veces, pero otras también te admira•
rán. Tienes todo mezclado pero bruscamente, sin medias tintas, sin penumbras ni claro obscuro; eres ealvaje puro 6 civilizado franco, y todo bajo el mismo tono,
la misma apar.iencia, bajo una sola capa, tu país es la
Babilonia de lo raro y de lo nunca visto; en tu carácter
es donde está la poeeía de tu vida, la clave de tu historia y de tu porvenir.
Deseo que te engrandezcas, pueblo japonee, pero, qué•
date en tu territorio que es donde vi vea, no salgas de
él porque.perderías el encanto que ·poeees.
Adiós país del lejá.no Oriente, vamos á dejarte ya,

hubo Lucas percibido el ruido de las muletas cuando sus grandes ojos alterados y ardientes se vol vieron hacia la puerta en la cual no tardaría en preaeataree su hermano¡ y su fü.onomía toda desencajada por el sufrimiento, devorada por la fi, bre, eem brada á trechos de barros
inflamados, tomó eúbiramente cierto aspecto de dureza y
caei de furor.
Tomó convuleivamente las manos de su madre y con
voz entrecortada y ronca gritó:
-Echa lo! Ecbalol No quiero ,erlo. Lo oyes? No quiero verlo jamás! C1..1mprendes? Jamás! Y la palabra se extrangnló en eu garganta. Sofocado por un acceso de
to:1, estrechaba convubivamente las mao.os de eu madre.
A cada esfuerzo de eu respiración la camisa palpitaba sobre su pecho y ee entreabría á cada instante. Temía hinchada la boca, en el extremo de la barba las pústulas
desecadas formaban costras que á cada esfuerzo ee rompían y sangraban.
So roadre tmtaba de coneolnrlo.
-No, Lijo mío: no lo verás. Haré lo que tú quieras; lo echaré de esta casa que es
tuya, me comprendes?: completamente tuya, hijo mio! L'l tos de Lucas le azotaba la
cara.
-Sí, pero inmediatamente! repf-tía con íucz inEistencia, incorporándoée en el lecho y empujando á su madre hacia la puerta.
-Sf, hijo mfo, ahora mismo, inmediatamente ........ .
Daniel se presentó en la puerta EOBtenido por ene muletas. Era un pobre desbere•
dado de la fortuna, de et..orme y peEada cabeza cuyos cabelÍ~e eran tan rubi&lt;1s que casi parecían blancos y cuyos ojos azulee bf;jo las largas pestafíaa claras eran tan dulces
como loe del carnero.
Entró sin dfcir nada porque una parálisis lo había eninudecido. Pero apénas distinguió loe ojos del enfermo que lo miraban con energia cruel, se detuvo en medio de
la pie.rn, apoyado EObre sus muletas, irresoluto, sin atreverse á avaozar un paEO más,
Su piefna derecha acortada y torcida se agitaba por un temblor visible,
Lucas dijo á su madre:
-Qué viene á hacer aquí este deeaetrado? Echa.lo de aquí! Quiero que lo arrojes
inmediata.mente de e:ta caea!
Daniel comprendió todo; vió que la madrastra se levantaba y con tan suplicantes
ojos la miró, que ella casi no tuvo valor para reaietir. Entonces, sosteniéndose con
una de las muletas, hizo con la mano que le quedaba libre un signo de desesperación
y arrojó una mirada voraz sobre la fllacena colocada en uno de los ángulos de la pieza.
Aquella mirada quería decir:
- Y o tengo baro bre.
-Nó! nó; no le des nada! gritó Lucas agitándose en su lecho, imponiendo á la mu·
jer su odioso capricho. Arrójalo fuera!
Daniel inclinó la pesada cabeza sobre el pecho, tembloros@, anegados en llanto
Jea ojos. Y cuando la madrastra poniéndole una mano sobre la eepalda lo empujó hacia la puerta, prorrumpió en sollozos sin hacer la más leve protesta. Ea eeguida oyó
que la puerta ee cerraba, y se quedó en el deecanao de la escalera, siempre sollozando,
con un sollozo violento y continuo.
Lucae, con geeto de ira dijo á su madre: ·
-Tu sabes? eso lo hace él exJ?resamente para hacerte mal.
Ea tantQ el sollozo fraternal se prolongaba, de tiempo en tiempo, entrecortado
por extraflo lamento, triste como el mugido estertoroso da la bestia que muere.
-Pero óyelo todavía!: Ecbalo á rodar por la escalera. Pronto!
La mojer se levantó de un salto, corrió hacia la puerta y levantó sobre el mudo
aquellas manos fieras habituadas á golpear y maltratar
Lacas, apoyado sobre loa codos, exclamaba:
-)Iásl Todavía más!
Daniel recibía los golpes siempre mudo. Comprimiendo su dolor bajó á la calle.
Estaba hambriento; bacía dos días que no comía, y apénas tenía fuerza.a para arras•
trar. las muletas.
Paeó un grupo de pilluelos corriendo rletráa de un pa_?alote que se remontaba en
el aire,
Unos empujándole le gritaban:
-Ahí va el deeastrado.
Otros cou irónico earcaamo le provocaban:
-Vamos, cojuelo, da una carrerita.
Otros, en fin, haciendo alusión á su enorme cabeza, te preguntaban en tono burlesco:
-A cómo vendes la libra de sesos, mal traído?
Hubo uno, máa cruel que los demáe, que le tumbó al suelo una de las muletas y
echó en seguida á correr. El mudo tambaleó, lo.g ró penosamente recoger su muleta y
ee puso en marcha de nuevo. La gritería de los pilluelos se fue extinguiendo lentamente hacia el lado del río¡ el papalote, semejante á un ave de país iabuloao1 ee ele•
vaba en un cielo de suave color roH; las bandas mili tares cantaban en ooro á la orilla
de los muelles; estaba en su plenitud la bella estación radiante ........ .
Daniel, que eentía que el hambre le devoraba lae entrai:1as, dijo para sí:
-Voy á. pedir limosna.
El horno del panadero, esparcía en el ambieLte primaveral un olor .'\gradable de
-pan freeco. Pasó un hombre veetido de blaoco llevando en la caben un gran azafaLe
lleno de panes doradoe, todavía calientes y humeantes; des perros segnían al hombre,
olfateando el aire y agitando las cohi,e.
..
Creyó Daniel que iba á perecer de inanición. y se dij o:
~Ea necesario que pida limoena¡ de lo contrario moriré de hambre.
Caía lentamente el crepúeculo; el cielo diáfano se vefa sembrado de papalotes que
ee balanceaban; loe campanarios difundían en la sonora atmósfera una ronca vibra-ción profunda y continua.
Daniel se dijo:
-Voy á colocarme á la puerta de la Iglesia; y hacia allí se arrastró penosamente.
J.a igleeia estaba abierta. En el fo ndo, el altar iluminado por llamas terublorosae,
--parecía ona conelelación; lapue1ta dejaba pasar un débil perfume de incienE.e y mirra, y ]órgano derramaba por iDE.tantes su caecad.a pe)on!doe.
PENAS

Cast:ada sagrada en Kamakura

Súbi!amente sintió Daniel que nuevas láglimrs velaban sus ojos; :y en lo más íntimo de su corazón prorrumpió en esta E:Úplica ferviente:
-1:iocorredme, Dios mío!
El órgano íormu.ó un acorde que hizo vibrar · como · instrumentos los pilares del
templo¡ lavantóse la voz de loe chantres; y devotos y devotas, comenzaron a e~trar dedua en doe y de tres en tref, por la única puert.a, sin que Daniel osara todavía exten•
dE:T la ruano.
Uu mendigo que eEtaba á eu lado empezó á gemir:
U oa limosna por amor de Dios!
El mudo, entonc~s. tuvo verguenza ........ .
En un grau mantón negro envuelta vio entrar en la Iglesia•á su madrastra y
peueó:
-Si yo fuera á la caea, ahora que está aueente de ella mi madrastra? ........ .
Y era tal y tan imperiosa la tortura del hambre que aentía, que sin esperar más
voló con sus muleta~, á buscar el pan. En el trayecto una m1jerzuela le gritó rienio:
Cómo, que quieres ganarte el premio gordo de J3s carreras!
En un abrir y cerrar de ojos lleg6 á la casa, eofocado, palpitante. C.&gt;n extraordinarias precauciones subió !ns escaleras sin hacer el menor ruido; buscó á tientas en un
agujero del muro la llave, donde su madrastra la ponía habitualmente cuando salía. y
ballóla; pero antes de abrir miró por el agujero de la llave y vió á Lucas que parecía.
dormir sobre su lecho.
Daniel entónces pensó en tomar el pan sin despertarlo.
H izo girar suavemente, muy suavemente la llave, conteniendo la rijspirac.ión por
temor de despertará su ~ermaao coa los latidos de su corazón que le parecia que lle~
naban la casa con un ruido ensordecedor.
- Y si despierta? pensó Daniel sintiendo un intenso escalofrío que le invadía la
médula al ver que la puerta se abría.
Pero el hambre le daba audacia. En la punta de sus muletu penetró con precaución sin quitar la vista de en hermano,
~
-Y i:,i ae despierta? ........ .
El hermano dormía boca arriba y respiraba _penosamente; de tiempo en tiempo
un ligero Silbido Ee eeca~abade sus labios, y la única luz que ardía sObre la mesa pro•
yectaba en las pared.es anchas sombras movibles.
Al llegará la ala~ena D.tnfot, co:no pira dominar su turb1ción, se detuvo, miró
al que dormía y luego 1 suspendiendo bajo sus axilas las dos muletas, trató de levantar la tapadera que produjo un craquido seco.
Lucas sobresaltado abrió los ojua, observó lo que hacía su hermano y púsose á
gritar agitando los brazos como un energúmeno:
-Svcorrol 8.Jcorro! Un ladrón!
Pero el furor lo ahogaba. Y mientras su hermano, inclinado sobre la alacena, devorado por_el hambre, buscaba con mano tembloroea un pedazo de pan, saltó del Je·
cho y ee arrojó sobre él para impedirle que tomara nada.
Ladrón, ladrón! gritábale como un deses.;&gt;erado. Y como un de.'lesperalo forzó
basta el cuello la cabeza de D,miel en el pesado aro metálico de la tapadera, mtentras
ést.e ee agitaba desesperadamente, como una víctima sorprendida en la trampa. Pdro
Lucaa que había perdido la conciencia de lo q 11e hacía, dominaba los esfuerzos del cau ·
tivo, comprimiendo con toda eu fuerza como para decapitará au hermano.
El anillo metál:co cruj la, penetraba en la carne vi va, destrozaodo las arterias,
rompieo.do las venas y los nervios, basta que al fin quedó pendiente de la alacena un
cuerpo inerte que no volvió á. dar sefiales de vida.
Entonces á la vista del pobre mendig,:, asesinado, un p1vor inu ,! itaio inva.iió el
alma del fatricida.
Por dos ó tres veces cruzó tambaleando la pieza que los resplandores de luz llena bao de espanto, agarró convulso las sábanas del lecho, ae envolvió en ellas de pies
á cabeza, cubriéndose también la cara y se acostó ...... E.a el silencio de la pieza sua..
dientes crujían como la lima en el hierro.
GABRTEL D' AN}HJNZIO.

.,;.-?!\---h.

HIMNO A GRECIA.
¡Oh qrecia! recuerda los épicos triunfos de l\farco B&gt;tzaris!
¡Oh Grecia! ~ontempla la antorcha llameante que agita K1narii3!
La sombra gigante de Byron conduce tus bues.Les famoeas·
Tus héroes levantan la frente ceñida de bélicos lauros
'
Y blan?en ~on furia sus manos sangrientas espadas gl~riosas;
Y arroJan vibrantes sus flechas terribles loa viejos Centauros.
¡Qh ~recia! recuerda loa épicos triunfos de Marco B&gt;tzaris!
jÜh .Grec1al C?ntempla la antorcha llameante que agita Kimaris!
Morir combatiendo por tí, por t113 diosas ¡que muerGs má3 bella!
Luchar, desafiando las iras del fuerte como Ayax de O:Jeo·
·
Ahogar como H~rak.les las hidras del Olio que minchan t~ huella·
De corvos alfanges y de medias lunas formar nn trofeo!
'
, ¡Oh ~recia! recuei:da los épicos triunfos de Mucas B1tzarie!
¡Oa Grecia! contempla la antorcha llameante que agita K1naris!
Op~n á loa b.irbaros el pecho desnudo como tus atletas!
FórJate un eac:.ido con el herofsma de cuatro mil años!
Y entonanrl;o el. yambo vengador que cantan tus altos poetae,
A tus enellllgos arrolla lo mismo que á inmensos rebafiosl
¡Oh ~ recia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
¡Oh ~rema! co_ntempla la aatorcha llameante que agita K maria!
T endidos al viento, como cabelleras, tu3 librea pendones,
Que surquen gallardas las ondas azules tu3 nav-,s serenas•
Y forma una pira con el entusiasm'&gt; de los corazones
'
Y temp_la tus armas como los antiguos guerreros de Athena~I
¡Oh ~r~cia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
iÜh Gr_ec1a. contempla la ª!ltorcba llameante q •1e agita K-rnarisl
¡ResurJan tus héroes! 1R1v1van tus glorias! ¡Td sangre es divina!
!us J:J?árm?les rotos de nuevo corvnen el dórico plinto!
1Desp1er_ta....... Las almas, ~u Númen 6agrado fulgente ilumina!
Y hay hras que rugen, y vrno de S1mos, y bronc3 en Corin to!
¡Oh ~recia! recuerd,1 los é,&gt;lcos triu:ifos de JI ,reo B ,t;,;aris!
¡Oh G recia! contempla la an t')rcha llameante que agita Kanarisf
( Buenos Airee. )

LEOPOLDO

DIAZ.

�&amp;L MUNDO
COMO IIURIO MIMI

DAMA.~ lU:EXlCAN AS

De las " E.,c~nns ele la \"Ida B,,hcmia·•
de Henry M ürg~r.

......... En el miemo iutante
en que Rodolio iba á entrar
en en cámara para acoetarEe,
ee cyeron dce golpecitoe en la
puerta de l\Jarcelo.
-¿Quién diablos.puede ye•
nir a esta bora?-di¡o el pintor dieponiéndoEe á abrir.
Un grito de admiración ee
le eecapó, cuando hubo abier·
to la puerta.
Era :Mimf.
Como la habitación eetaba
muy obEcura, Rodolfo, no re•
conoció, al principio á Eu ama•
da· y, dietinguieudo única•
m~nte una mujer, peneó que
era una de las paeajeras con·
quietas de eu &amp;llligo, y pordia·
creción ee diepueo á rPtiraree.
-Si oe molesto ...... dijo )Ii ·
mí que se había quedado en el
umbral.
.A I oír squella voz, Rodolfo
cavó eobrn rn silla como herido por un rayo.
- Bueua·e nocbee-le dijo
?,Iimí que ee había aproxima
do á ét y que le eetn,cbaba h.•
mano que él Ee dejó tomar
maquinalmente.
-¿Quién diablos os trae
aquí-preguntó )Iarcelo-y á
esta hora?
-Tengo frío- conteetó )Iiml temblando · be visto luz
en vufetro cuarto, al paear
por la calle, y aunque era tarde he subido.
Y temblaba siempre; su vez
~nía sonoridades cristalii:ae
que penetraban en el corazón
de Rodolfo como un Lielo fúnebre y lo llenaban de un lú·
gubre espanto. Y la miró, aun·
que de reojo, más ate::itamen·
~- :Xo era Jª )Iimí; era eu es•
pectro.
.
Marcelo la bizo eentar al la•
do de la chimenea.
Mimí sonreía viendo la her·
moea :nama que danzaba alegremente eobre el fuego.
- Eeto es muv bueno- dijo
aproximando á ·1a lumbre ~ue
manos violadae. o\ propósito,
eef\or llarcelo ¿no eaben por
qué he venido {l vuestra caea?
- A fe mía que no- reepon·
dió él.
-Pues bien-replicó )limí
-venía simplemente á pedí
• roe si es poeible una babitación;en vneetra caFa. Acaban
de aeepedirme de la mía por·
que debo dos quincenas y oo
$rita. Gtngcla J{arpcr
eé á donde ir.
-¡Diablo!-dijo )Iarcelo, DE ~IA/.A I L \.N]
moviendo la cabeza.-no es·
.
umoe bien con nuestro casero, y nuestra recomendación y por las manos. Tengo mucho traba¡o y ee me debe_dinero en dos ó tres partee; lo recibiré dentro de dos d1ae;
eería deplorable, mi pobre nina.
haeta entonces únicamente es cuando quiero hallar alo·
- ¿Qué hacer pues-diju Mimí no eé á dónde ir!
-¡Ab!- pregunt6 )larcelo-¿no eoie ya vizcondesa?
jamiento. Cuando tenga dinero volveré á mi casa. Pero
-¡A.b, Dios mío! No, ya no.
según veo - dijo mirando loe preparativos. del m?d~~to
festín que apenas habían tocado loe am1goe-¿1ba1e á
-¿Y desde cuando?
-Desde hace dos meses ya.
cenar?
- ;.Habéie hecho alguna mala p~da al jo.ven vizconde?
- Xc-:lijo )Iarcelo-no tenemos hambre.
- So-dijo ella echando una mirada furtiva á R'ldolfo,
-Felices vosotros - dijo ingenuamente )Iimí.
que ee habla metido al ángulo más obscuro de la piezaA estas palabras, Rodolfo sintió que ee le deegarraba
el vizconde ae incomodó por unos vereoa que me compu · horriblemente el cornzón, é hizo á )Iarcelo una eef\a que
eieron. Disputamos y le mandé á paseo; ea muy orgullo· éste comprendió.
so y muy avaro, vamoe.
-Al caso-dijo el artista-puesto que eetaie aquí, )Ii-Sin embargo-dijo )larcelo-ibaia muy bien vestida, mí, participareis de nue!tra comida. Noe habíamos prosegún ví cuando os encontré.
puesto Rodollo y yo hacer juntos la fiesta, pero depuée
- Pues bien-dijo 1\Iimí-figuraoe que me lo quitó todo hemos pensado en otra cosa.
cnando nos separamos; y he Bllbido que ha rifado tod~s
-Entonce~, llfgo á tiempo-iijo Mimí-arrojando somis objetos en una fonda donde me llevaba 11. comer. ':t, bre
la mesa donde estaban lae provisiones una mirada
no obstante es rico eete muchacho, r con toda eu fortu· hambrienta.
be comido, amigo mío,-dijo ella hana, es avard como él solo, y bruto como un ganso; no que- blando bajo al Xo
de manera que no lo oyese Rodal•
ría que yo bebieEe vino puro y l.oe viernes me. hacía a~el · .fo, que mordía artista
su pafiuelo para no estallar en eollozoe.
gazar. ¿Queréis creer que quena que me pusiese medias
-Aproxímate pues, Rodolfo, dijo ::Uucelo á su amigo,
de lana negra con el pretexto de que eran menos llama•
tivas que lae blancas? Sada da idea de lo que es;. me ha vamos á comer loe tres.
- Xn-dijo to! p)ela permaneciendo en su !incón.
fastidiado. Puede decirse que he pasado con él m1 purga- ¿03 incomoda, Rodolfo, q_ue haya vemdo aquí-le
torio.
- •Y sabe cuál es vuestra posición? preguntó )!arcelo. preguntó )Iimí con dnlzura. ¿Queréis que me vaya?
-~o. :'.llimi-reepondió Rodolfo-solamente que me
-:\"o lo be visto ni quiero verlo más-rtlplicó )Iimí. ]'..!e hace daf\o pensar en él, y antes me moriría de ham- diegueta veros as!.
-E:s culpa mía, Rodolfo, y no me quejo; lo pasado, Pl:'·
bre que pedirle un sueldo.
.
.
-Pero-continuó )!arcelo-deede que le habe1s de¡&amp;do eado; no penaeie en ello mM que yo ;,.-\.caso no _pode1e
ser ya mi amigo por qne babeis sido o~ra cosa? Si es l_o
no habreie estado eola.
-¡ A.h!-gritó )Iimícon vivacid~d-;-os a~eguro queeí,. e~- mismo ¿no es cierto? Pues bien, entonces no me ponga1a
flo, )Iatcelo; he trabajado para vivir; pero como el otic10 mala cara v veni ,i á la mesa con nosotros.
Y se levantó para irá cogerlo de la_ mano, pero h P&lt;?~re
de florista no anda bien, be tomado otro; sirvo de mod~lo á los pintoree. Si teneie obra que darme ......... af\ad1ó estaba tan debil que n~ pudo dar m un paso y volv10 á
caer sobre la silla.
alegremente.
El calor me ha trastornado-dijo-no puedo eoste·
Y notando un movimiento que ee había escapado á ltodolfo que no le quitaba de encima la vista, mientras ba- nerme.
- Vamos- dijo )breelo á lbdolfo,- ven á hacernos com ·
blab~ con su amigo ::'llimí continuó:
- ¡Ah! pero no sirvo de modelo más que por la cabeza pal\ía.

OOMIIGO 5 d• SlPTIEMBRE d• 1&amp;n

El poeta ee acercó á la meea y se poeo á comer con ellos.
}1imí estaba muy alegre.
C&amp;ando la frugal comida ter•
minó, )Iarcelo dijo á Mimf.
- )Ii querida nina no nos
es posible haceros dar una recámara en la caEa.
Entonces, eerá preciso que
me marche dijo ella tratando
de levantarse.
-No, no,-exclamó )!arce·
lo,-hay otra manera de arre•
glar el asunto; vos os quedais
en mi alcoba, y Rodollo y yo
nos vamos á la suya.
- Yoy á molestaros bastante,-di¡o Mimí-pero eeo no
durará mucho tiempo: dos
días.
- No hay tal molestia para
noeotroa-reepondió )Iarcelo;
-queda convenido que os que
daréis aquí y que nosotros noe
vamos {l acoetar en la alcoba
de Rodolfo. Buenas nocbee,
Mimí, dormid bien.
- Gracias-dijo ella-alarllªndo la mano á l\larcelo y á
Rodolfo que ae alejaban.
-Queréis encerraros't-pre•
guntó 1\1arcelo cuando estuvo
junto á la puerta.
-Para qué?-dijo )Iimí, mirando á Rodolfo-no tengo
miedo.
Cuando loe dos amigoeeetu·
vieron solos en la cámaril vecina, que estaba en el mismo
piso. }farcelo, dijo bruscamen•
te á Rodolfo:
- Y bien, ¿qué ee lo que vas
á hacer ahora?
-No lo eé, balbuceó Rod&lt;'lfo.
Vamos, vamos; no te con•
trariee por mí; ,ete con )limf!
Si vuelves te predigo quemafiana volveréis á estar juntos.
-Si fuera )Iueette la que hu•
biese vuelto, ¿qué harías tú?
preguntó Rodolfo á su amigo.
-:-:-i )lusette fuera la que estuviese en la pieza vecina res•
pondió 1\Iarcelo - francamen·
te, creo que haría un cuarto de
hora que yo no estaría en ésta.
-Pues bien-dijo Rodolfo
-yo eeré más valiente que tú;
me quedo.
-Lo veremos ¡pardiez!óijo )Iarcelo que ya ee habla
metido en la cama- ¿oo vas :í.
acostarte?
-Sí por cierto- reepondió
Rodolfo.
Pero á media noche, }Iarcelo ee despertó y notó que
va no estaba allí Uodolfo.
· Por la maf!ana llamó diecre·
tamente en la puerta de la
alcoba donde estaba Mimf.
-Entrad- dijo ella, y, al
verlo, le hizo sef!a de que ha·
blara bajo para no despertar á Rodolfo que dormía. El estaba seniado en un sillón, próximo al lecho, y su cabeza
descansaba sobrl' la almohada al lado de la de l\Iimf.
- ¿Es neí como hab6is pasado la nocbe?-pregunt6 Mar·
celo admirado.
-Sí; reepondió la jo,en.
Rodolfo de3pertó súbitamente, y después de haber
abrazado á Mimí, le tendió la mano á Marcelo que parecía muy preccupado.
..
.
- Yoy á buscar dinero para almorzar-dl¡o al pintorhaz tú, mientras, companía á )Iimf.
- Y bien, preguntó )Iarcelo á la joven cuando eetuvie·
ron solos - ¿qué á sucedido anocbt,?
-Cosas muy triEtes dijo Mimí. - Rodolfo me ama
siempre.
-Lo el&gt;.- ~í· habeie querido alejarle de mi; no os odio por
eeo, )I~rcelo; teníais r'lZón; le he hecho mal á este pobre
muchacho.
-¿Y vos?- preguntó )larcelo - le amaie todavía?
- Ah! que si le amo! dijo ella juntando la~ man?e- ee
lo que causa mi tormento. Estoy muy cambiada m1 buen
a~igo, y prco tiempo se ha necesitado para ello.
.
- Y bien! puesto que le amaie, y os ama y no pode1a
pasaros el uno din el otro, volved á uniros, y tratad de
no se-pararos nunca.
-Es imposible, dijo )Iimí.
- ¿Por qué?-preguntó Marcel~- Ciertamente que eeria más razonable que os separaseis; pero para no voh-e·
roe á ver era preciso que estuvierais á mil leguas, uno del
otro.
-Dentro de poco estaré más lejos aún.
- ¿Eb? ¿Qué queréis decir?
- So bableis de esto á Rodolfo-porque le va á causar
mucho diegueto; yo me voy para siempre.
- ¿Pero á dónd~?
- :mrad, pobre )Iarcelo- dijo )Iimí sollozando, miryid.
Y levantando un poco la Eábana de su lecho moetro al
artista sus espaldas, su cuello y eus brazoe.
-¡A.b! Dios mío-exclamó dolorosamente Marcelo, ¡pobre:ni~a!

DOMINGO S d• SEPTIEMBRE d• 1897

-¿No e~ verdad, amigo mío, que no me engaf!o, y que
voy á monr muy pronto?
-Pero ¿cómo os habéis pueEto así en tan poco tiempo?
-Abl- 1eplicó Miml-con la vida que llevo desde
hace dos meses, esto no es admirable; tantas noches pa•
eadae en llorar; tantos días de modelo en talleres sin
fuego; la mala alimentacion, el disgusto que tenía; y,
además, vos no Je, sabéis todo; he querido envenenar•
me con agua de .Tavel, se me ha salvado, pero no por
mucho tiempo, como veis. Con ésto y con que yo no be
sido 11unca robusta...... , en fin, ee mía la culpa, si me
hubiese quedado tranquila C&lt;'n Rodolfo no estaría así!
¡Pobre amigo mío! Y be aquí que aún vuelvo á caer en
sus brazo~, pero no eerá por largo tiempo. El último
traje que we regalará Eerá todo blanco, mi buen :Marcelo, y se rue enterrará con él. Ah! si supiesen cuanto sufro al eaber que voy á morir! Rodolfo sabe que estoy
enferma. Anoche ha eetado una hora sin hablar: cuando ha visto mis brazos y mis espaldas tan delgados, no
reconocía á su )Iimf, Ay!. ..... mi mismo espejo no me
reconccería. Bah! EA igoal; be sido linda y él me ha
nmado mucho. Ah! D10e m!o--exclamó escondiendo su
rostro en las manos de Marcelo-mi pobre amigo, voy
á dejaros y también á Rodolfo. Ah! Dios mío!. ..... Y loe
sollozos ahogaron rn voz.
Yamoe ::\Iimí-dijo )larcelo-no oe aflijaie así, que oa
hace daf\o; neceeitaie solamtnte, muchos cuidados v
mucha tratquilidad.
•
-A.h! no,- dijo ~Iimí,-todo ha acabado, lo eiento,
no tengo fuerzas ya, cuando vine aquí anoche he tardado más de una hora en subir las efcalerae. Si hubiera
enconirado á una mujer 2quf hubiera bajado heroica•
mente por la ventana. Sin eU1bargo, él era libre puesto
que no estábamos junios: y, mirad, )Iarcelo, yo estaba
segura de que él rue amaba todavía. Por eeo·-dijo prorrumpiendo en lágriruae-ee por lo que yo no querría
morir tan pronto; pero todo ha conctuido ya; mirad,
?,Iarcelo, preciso ee que sea muy bueno este pobre amigo, para haberme recibido después de todo el mal que
le be hecho. Ah! el Buen Dios no ee justo puesto que
no me deja tiempo p.ira hacer olvidar á Rodolfo el disgusto que le be cau-ado. Xo he querido que él ee acostara cerca de mí po,que me pensé que loe gneanoe de la
iierra comienzan á iJacer presa de mi cuerpo. Xoe hemos pasado la noche llorando y hablando de otro
tiempo. Ah! Cómo ee triste, amigo mio, ver detrás de
ei la felicidad de la cual se ha pasado 1an cerca sin tocarla! T,rngo iuego en el pecho, y cuando muevo mis
miembros me parece que ee van á quebrar; oíd-anadió-traedme mi vestido. Yoy á echar las cartas para
aaber ei Rodolfo traerá dinero. Quisiera hacer un buen
almuerzo con voaotroe, como en otro tiempo; eso no me
hará dano. Dios no puede ponerme más mala de lo que
estoy. Yed-dijo á )larcelo mostrándole el juego de carias que acababa de cortar-he aquí las eepad11s. :::on el
signo de la muerte. Y he aqu, loe oros-añadió más
al~gremente-SI, tendremos dinero.
)Iarcelo no sabía qué decir delante del delirio hícido
de esta criatura, que tenía, según ella, los gusanos de Ja
tierra tan cerca.
Al cabo de una hora entró Rodolfo. lba acompaf!ado
de Schaunard y de Gustavo Colline. El .núeico llevaba
un paletó de verano. Había vendido sus levitas de pafio
para preetar diner:&gt; á Rodolfo al saber que :\Iimí ee,aba
euferma. Colline, por su parte, había vendido ,arios Ji.
broa. S1 hubieran querido comprarle un brazo ó una
pierna, mejor hubiera coneentido en ello que deshacerse de eue queridos librazos. Pdro Scbaunard le hizo obeervar que de nada te servirían su brazo ni eu pierna.
:mm1 se t~forzó en recobrar su alegría para acogerá
6US viejos amigos.
-:~fo soy mala-lee dijo-y Rodolfo me ha perdonado.
S: quiere tenerme consigo me pondré suecos y una mar
mota. Tvdo me es igual. Decididamente la eeda no es
buena para mi salud, afladió con una asombrosa sonrisa.
Conforme á las indicaciones de llarcelo, Rodolfo ha
bía enviado á buscar á uno de sus amigos que acababa
de recibirHe de médico. Cuando llegó, se le dejó sólo con
Mimf.
Rodolfo, prevenido de antemano por 1\[arcelo, sabía
ya el peligro que corda au nmada. Cuando el médicJ
hubo consultado á )limí, le d:jo :í Rodolfo:
-Xo podeie conservarla. Sólo un milagro la puede
salvar: está perdida. Es necesario enviarla al hospital.
Y oy á da roe una carta para la Piedad; conozco allf nn interno que tomará cuidado por ella. ::-i llega basta la primavera tal vez podremos salvarla; pero ai se queda aquí
se muere antes de ocho días.
-No me atreveré nunca á proponerle eso-dijo Rodolfo.
-Se lo be dicho-respondió el médico-y consiente.
Maf\ana os enviaré el billete de admisión á la Piedad.
-Amigo mío-dijo .:\ Iimí á Rodolfo-el médico tiene
razón: oo podríais cuidarme aquí. En el hospital quizá
ee me cure; ea preciso conducirme allá. ¡Abl Mira, tengo tantos deseos de vivir ahora, que consentiría en acabar mis días con una mano en el fuego y otra entre las
tuyae. Además, tú vendrás á verme. Eso no te causará
diegusto, porqne estaré muy bien cuidadll'; ese joven me
lo ha dicho. En el h1Jepital se da gallina y hay fuego.
)íientrae que yo me ali vio tú trabajarás para ti&gt;ner dinero, y cuando ya esté sana volveré á vivir contigo. Tengo
mucha eeperanza. Yolveré linda como en otro tiempo.
He estado enferma, como ahora, cuando no te conocía,
y me han salvado. Sin embargo, yo no era feliz en aquel
tiempo y hubiera debido morirme. Ahora que ie be
vuelto á encontrar y podemos ser dichosos, se me salva•
rá también porque me defenderé heroicamente contra la
en.íermedad. Btiberé todos loe brebajes que me den, y ei
la muerte me lleva será por fuerza. Dame el espejo; me
parece que debo estar de buen color Sí- dijo mirándose en el cristal-me vuelven mis colorde; mis manos, mira-anadió-todavía son bonitas; bésalas otra vez, no
será la última, mi pobre amigo-dijo abrazándose á Rodolfo por el cuello y anegándole el rostro con eue cabellos deeirenzadoa.

ns

EL MUNDO

Antes de pa,iir para el hospital quiso que sus amigos
loe bobtlruioe pasaran con ella una noche.
-Hacedme reir-lee dijo-la alegria ea mi e3Jud. El
gorro de noche del vizconde es el que me ba puesto mala. Figuraos que quería eneef!arme ortografía. ¿Qué queríais que bic1tlee? Y eue amigos ¡qué ~ociedad! Una ver•
dadera baj11 corte, cuyo pavo era el vizconde. El wiemo
marcaba su ropa blanca. Si llega ácasarae, estoy segura
de que él cria,á á ~ue nif\oe.
Xada más ingenuo que la alegría, casi póstuma de eEta
deegraciada wucbacha. Todos loe bohemios hacían penosos e1:fut:rzoe para disimular sus lágrimas y man,ener
la eonvereacióo en el tono placentero que le babia impreso la pobre chica, para la cual la suerte hilaba tan
apriea el lino ae su último vestido.
A la mal1ana siguiente, Hodolfo recibió la papeleta del
hoephal. Mimf no podía tenerse sobre las piernas. Fué
preciEO bajarla al coche. lJurante el trayecto, sufría
horriblemente con los vaivenes del fiacre. En medio de
aquellos sufrimientos, la última coea que muere en las
mujeres, la coquetería, eobrevivla aún; dos ó nea veces hizo detemr el coche delante de loe almacenes d,:,
novedades para mirar loe aparadores.
~\I entrar en la eala que indicaba su papeleta, )Iimí
sintió un g~an golpe en el corazón; algo Je dijo interiormente, que entre aquellos muros leprosos y desolados
terminarra su vida. Empleó en aquel momento coda su
voluntad para disimular la impree1on lúgubre que la babia helado.
Cuando la acostaron en eu lecho, abrazó á Rodolfo
una úllirua vez y le dijo adioe, recomendándole que
fuera á ver.a el domingo siguiente que era dia de entrada.
-Huele muy mal aquí-dijo ella-traedme tlorea, violetas; hay todavía.
-8i,-dijo Rodolfo-adioe; hasta el domingo.
Y cc•rrió IBb cortinas del lecho. AJ oír sobre el pavimeDI0 loe pasos de su amante que se alejaba, Mim! fué
presa repentinamente de un acceso de fiebre casi delirante. Descorrió bruscamente las cortinas y medio saliéndose del lecho: gritó con voz entrecortada por las
lágrimas:
-¡Roeolfo! ¡Lle,adme; quiero irme!
La religiosa, acudió y trató de calmarla
-¡Ob!-dijo lllimí; me voy á morir aquí!
El domingo por la maf!ana que era et d1a en que de·
bía irá ,er á )limf, Rodolfo se acordó que la habra promeiido violetas. Por una superstición poética y amoroea,
fué á pié y con un tiempo horrible á buscar las tlores que
le babia pedido su amiga, en esos bofquee d·Aulnay y de
Fonten ay, donde tan1as veces había estado con ella. En
contró triste y nelada, aquella natura,eza tan alegre y
tan gozosa, bajo el sol de Iue bellos di11e de Junio y Agosto. Durante dos horas, golpeó loe zarsales cubiertos de
nieve, con un pequef\o baston y acabó por reunir algunos ramilletes de violetas, justamente en una parte del
boeque vecina al estanque del Pleeeia, y en cuyo lugar
bac1an loe dos eu retrettl favorito cuando iban al campo.
Al atravesar la aldea de Cha,illón para volverá Paris,
Rodolfo encontró cerca de la Iglesia, el cortejo de un
bautizo, en l!I cual rezonoció á uno de sus amigos, que era
padrino, con una arlieta de la ópera.
-¡Qué diablos hacéis por aquí-preguntó el amigo muy
ecrprendido de ver á Rodolfo por aquellos sitios.
Al poeta le contó lo que sucedía.
El ¡óven, que había conocido á lliimí, ee quedó muy
triste con aquella narración. y, buscando en sus bolsillos,
sacó un paquete de bombones de bautismo, que entregó
á Rodolfo.
-Dad á la pobre l\Iimí, ésto de mi parte, y decidle que
iré á verla.
-Id pronto e1 quereie llegar á tiempo-le dijo Rodolfo, separándose.
Cuando Rodolfo llegó al hospital, l\Iimí que no podía
moverse salto á su cuello con la vista.
-.\b! lle aquí mia florea!-exclamó con la sonrisa del
deseo satiEfecuo.
Rodolfo le contó su peregrinación por el campo, qu'3
había sido el paraíso de sus amores.
-¡Queridas floree!-dijo la pobre muchacha besando
las violetae.-Los bombones la hicieron también muy
dicho~a. ¿Conque no me han olvídado? Tus amigos
son todos muy buenJe y yo loe quiero mucho - dijo á
Rodolfo.
Aquella entrevista fué casi alegre. Scbanard y Colline se habían unido á Rodolfo. Fué necesario que los enfermeros loe hubiesen hecho salir, por que había pasado
la hora de la visita.
- Adioe-dijo Miml-baeta el jueves, sin falta y venid temprano.
Ai siguiente día, al entrar por la noche en au casa,
Rodolfo recibió una carta de un alumno de medicina,
interno en el hospital y á quien había sido recomendada su enferma. La carca no contenía más que estas palabras:
.-\.migo mío: Tengo que comunicaros una mala nueva.
El número S ha muerto. E3tB mañana al entrar en la
sala he encontrado el lecho vacío.
Rod, !fo cayó sobre una silla y no vertió ni un;, lágrima. Cuando )Iarcelo entró por la noche encontró á eu
amigo en la misma enbrutecida actitud. Con un gest-0,
el poeta le mostró la carra.
-Pobre criatura! dijo Marcelo. .
-Ee extral1o - dijo Rodolfo-no siento nada aquí!
¿Es que mi amor estaba muerto, al eaber que :Mim(
debla morir?
-¡Quién eabe!- murmuró el pintor.
La muerte de l\Iimí causó un gran pesar en el cenáculo de la bohemia.
Ocho días después Rodolfo encontró en la Calle al interno que le había anunciado la muerte de su amado.
¡Ah! mi querido Rodolfo-dijo éste corriendo al encuentro del poeta-perdonadme el mal que oe be hecho
con mi aturdimiento.
-¿Qué me queréis decir?-preguntó Rodolfo admirado.

-¿Cómo?-replicó el interno- ¿no lo sabéis? ¿No ha·
béis vuelto á verla?
-¿A quién?-exclawó Hodolfo.
-A ella, á Mimí.
¿Qué?-dijo el poeta que ee quedó inteneament~ pálido.
-Me babia equivocado. Cuando os e1:crib( aquella
endiablada noticia, fui victima de un error: he aquí de
qué modo. Estuve ausente del hospital durante doe diaa.
(Juando ,·olvf, al hacer la visHa, encontré ,acío el lecho
de vuestra enferma. Pregunté á la hermana dónde esta•
ba la enferma, y me respondió que había muerto en la
noche. Be aquí lo que había sucedido. Durante miaueencil, )Iim1 había eido cambiada de sala y de lecho.
En el número 8 que había dejado, se había puesto una
mujer que murió el mismo día. Esto os explicará el error en que he caído. Al día 3iguiente de aquel en que
os escribí encontré á l\liml en una sala vecina. Vuestra
ausencia la había puesto en un e1:tado horrible; y me
dió una carca para voe, c1ue llevé en aquel mismo instan•
te á vuestra casa.
Ah! Diob mío exclamó Rodolfo!, desde que creía que
)Iimí había muerto no be vuelto á mi casa. :Me he acostado, de aquí para allá, en casa de mis amigos. Mimí esta viva! ¡On Dios mio! ¡Qué pen~ará de mi ausencia!
Pobre n1f!a! ¡Pobre nifía! ¡Cómo está! ¡Cuándo la habéis visto!
-Antes de ayer en la manana, no seguía ni mejor
ni peor; y eetaba muy inquieta por que os creía enfermo.
-Conducidme á la Piedad-dijo Rodolfo-que la vea ...
Eaperadme un instante-dijo el practicante cuando
estuvieron en la puerta del hospital; voy á pedir al Di•
rector permiso para haceros entrar.
Rodolfo esperó un cuarto de hora en el vestíbulo.
Cuando el practicante volvió á buecarle, le tomó lamano y no le dijo más que eetaa palabras:
-Amigo mio; suponed que la carta que os he escrito
hace ocho días es verdadera.
-¡Qué! -dijo Rodolfo apoyándose contra·la pared,
:\Iimí ........ .
-Esta mafíana; á las cuatro.
-Llevadme a; anfiteatro-dijo Rodolfa-que la vea...
-Ya no está allí-dijo el interno, mostrando al poe•
ta un gnn carro que se encontraba en el patio -detenido
delante de un pabellón sobre cuya puerta se leia: An¡i·/t 11/l'o. y ailadió: allí está!
Era, en efecto, el carro, en el cual se trasporta á la
fosa comün áloe cadliveree que no han sido reclamados.
-Adiós-dijo Rodolfo al interno.
-¿Queréis que os acompaf\e?-propueo éste.
--No, dijo Rodolfo marchándose. Tengo necPeidad de
estar eolo.
Lns G.

URSINA.

(Trad).

SEMPER

Cuan iugaz la ilusión con que supiste
Por un momento reanimar mi vida......
Ya se fué, me ha dejado en su partida
Herido el corazón y el alma triste.
Cuando se oculta el sol, el cielo viste
La sombra que al descanso nos convida;
Yo al mirar mi ilusión desvanecida
Lo busco en vano: para mí no existe.
Xo esperes que por esto te reproche:
Amo, ea verdad, loe rayos de la aurora,
)las también las tristezas de la noche.
Y en mi mente que invade el desacuerdo
Con eu negror, iu imagen seductora
Será un astro, el máe puro: el del recuerdo.
Jo,t )!, ÜCIIOA.
:México, .Agosto de 100,.
¡JUVENTf!Dl

Llenos de luz tus ojos eofíadoree,
y en tu desierto corazón el frío,
ahora es tu pecho como altar vacío,
sin ídolos, sin luces y ein floree.
Cuando renazca la serena calma
y el ansia dulce del amor te ciegue,
cuando el invierno á tus mejillas llegue,
la primavera bajaráá tu alma.
Yo, que sin Dios, ni norte y sin aliento,
mord:éndome en el pecho la eelc)eranza,
te miro como nave que se lanza
favorecida por el mar y el viento ........ .
Si á mi roca vinieres, ¡bien venida!
diré al verte .ie lejos un ineiante,
que al fin llegaste espléndida y triunfante
á las desiertas playas de la vida.
~fa:.l' EL PASO.

PAX ''OBIS

¡Qué gran cosa ea la guerra! Y ¡qué precisa
para purgar de virus las nacione,!
Al surgir vigorosos corazones
con un «¡Viva la patria!. .....• por divisa
acuden á las armas toda risa
y múeicae y palmas y canciones.
¡Qué entusiasmo el de aquellos pelotones
de muchachos en mangas de camisa!
Loe visten, los instru,·en, y al combate:
ni piensan que baya bala que los mate,
ni brazo de enemigo que loe venza,
!Y salvan á un país que es por entero
de loe largos de ropa y de dinero
y loe cortos de talla y de vergüenza!
A }!o:-"TILLA.

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�174

EL MUNDO

DOMINGO

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SE.PTIEMBRE DE 1897

175

EL MUNDO

-==DOMINGO s de SEPTIEMBRE de 1897

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Corazón ·de sacerdote. POR H.

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OE FO.HGE.

ILUbTRACIONES BECIH.S EN NUESTROS TALLERE8.

Número 6.

Glurora.==•&lt;r uaaro ae Gabriel War.

Un poco turbado, el joven abate penetró en una pieza
,que respondía por fin á. la idea de uua oficina ministerial. Cuatro ó cinco jóvenes escribían en papel timbrado. Estos enviaron á Pablo al eegundo dependiente ioetalado en un gabinetito, y el le envió al primer dependiente instalado en un gabinete grande. Muy fino, el
primer depen diente se inclinó, é informado de que se
trataba de un asunto particular, suplicó al eacerdote que
llamase á la puerta de eafrente que era la de M. Adal•bert Deruel, Secretario íntimo de M. J ou venot y su primo.
-He aquí demaeiadas ceremonias, pensaea Pablo.

Cuando fuí un día á la _c1sa del cardenal-arzobiepo, no
se necesitaba tanto. Dudo de que esta casa sea la mora•
da de la sencillez.
Entrad, gritó con voz fuerte el SJcretario al oír el golpe tímido dado á la puerta por Pablo.
El Secretario íntimo, era un joven casi de la misma
edad que el. Ante un escritorio, cuyo e:xtremo orden demostraba más gueto por la ai~etría que por el trabajo,
leía el Gil Blas, fumando un cigarrillo.
-El sefior Jounevot? preg110tó Pablo muy corrido.
El joven se había apenas levaniado y sus ojos habían

tllnido una mirafa bastant~ desdeñosa á la vista de la
eotana.
-Qué deseais, seiíor?
- IJeeeJ hablarle.
-A él personalmente?
-Sí, señor.
-Mi primo ea~á muy ocupado.......... Si quisieseis de•
cirme lo que os trae, eso os evitaría esperar.
-Esperaré, dijo dulcemente Pablo.
-Entonces sentaos, respondió el joven con un tono pi•
cado, continuando con su lectura y su cigarrillo.

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EL MUNDO

DOMINGO 5 de SEPTIEMBRE de 1897

En el hotel, caya planta baja ocupaba ~leetudio 1 todos calcetines ealidoe de tono y zapatos de charol. Era elegente sin duda, pero afectado. Nada habla en aquel pe,
que Je panció poco eimpático. Rostro vulgar, largo y loa pisos estaban compuestos de departament.os comuni- queflo personaje que indicase la ingenua liberlad de Bll.
1
cados. Pero en el fondo del patio enarenado se elevaba
plano, cortado por un mostacho preteneioeamen'8 enceedad. Pablo lo hubiera preferido más inculto y meno
un
vasto
-pabellón,
habitación
particular
de
la
familia
rrado en puntas, cabellera luciente de brillantina, cayen·
lindo.
do Eobre la frente en una banda arUeticamente ondula• Jouvenoi. Una veranda llena de verdura abrigaba la ea·
Herald, un instante sorprendido, ee avanzó atrevida
da, Eonrisa perpetua de contento de sí mismo y de des- calera de marmol que ahí conducía, y desde la entrada
mente.
precio para loa otro!:!, exacta fisonomía de un figurín de ee eentía uno envuelto en todas Jas elegancias del lujo
-Entonces,¿ sois vos quien vals á ser mi maestro, eo•
más rebuscado, acumuladas quizá con más profusión que
grabado de modas para sastre, con menos elegancia de
flor abate?
fol'mas á causa de una gordura precoz, vecina de la obe· buen guata.
-Sí, hijo mío.
De el primer salón donde fué introdu'3ido Pablo, pasó
Eidad.
-Pues bien, me guetaie1 os lo digo desde luego, y si
EEte primer ejemplar de la familia en suyo seno dt bla !l un segundo, después oyó en el buioir vecino una voz
quereie
eer bueno conmigo, yo seré bueno con vos.
vivir, eslaba lejos de embelf&gt;sar á Pablo, y se dejaba llevar un poco aguda, que al anuncio del ayuda de cámara, ex •
Esto fné dicho con un aplomo y una enficienoia, qu&amp;
por rt fle:s iones demasiado eomb,fae, cuandosonóruidoea- clamó:
-Oh! sef\or abate! eae querido seflor abate!.. ....... Que denotaba un pequefl.o Bo b, lleno de sí mismo, habituado
meLte un timbre eléctrico.
á hablará tuerto y á derecho y á ver admirar todas eus
enhe luegol Se encontró en frente de una mujer de trein·
-Podéis entrar dijo el Secretario Ein morerse, indita y ocho á. cuarenta anos, muy agradable einó linda, ves- palabras.
cando con el gesto una gran puerta.
El a bate, poco conmovido do la declaración, hizo al ni·
tida de una toilette interior, de una sencillez refinada.
no algunas preguntae, que demostraron eu perfecta ignoElla
le
tendió
la
mano
con
un
gesto
mundano.
JI
rancia. Dt&gt;jó la casa deeolado, presa de terror, al penear·
-Oa esperaba, eeiior abate, dijo; me moría de deseos
en
esta familia que de tal suerte iba á cambiar sus caras
El 11eflor Joovenoi, tan accesible cuanto eu secretario lo de veroe, y ein embargo, vuestra vieta me deegarra el co,
costumbree, á la idea de eea vida que iba!l llevar, tan di•
razón
.........
Sacumbo
á
la
idea
de
separarme
de
mi
Be•
era pooo, ee levantó inmediatamente y avanzando hacia
ferent.e de su eueiio .t la idea de la tarea que debía cum•
rald.
Pablo:
plir sin ayuda algu~a y quij le pare~:ía por encima de sus
Pero,
Eeflora,
reflpondió
Pablo
sorprendido,
vuestro
-El Eefior Abate Charlier? preguntó.
hijo no va á abandonaros.
fuerzae.
-Sí, eenor.
El superior á quien fué li referir eu turbación le rea•
1\faterialmente, no ......... Permaneceremos cerca el uno
-~J.i bien venido, eefior abate.
del
otro
.........
Pero
yo
os
lo
doy
os
lo
abandono
......
Oh!
1
pondió:
Y t.eodiendo la mano al joven padre, el notario lo lle•
-Yo sabía todo eso. Precisamente porque hay que
con roda coofianza. El señor superior dal Seminario me
l"Ó á flU gabinete y le hizo sentar en un vasto sillón.
realizar
una obra es por lo que, conociendooe, oe be ele•
ha
dicho
todo
lo
que
vos
sabeia
........
Yo,
desde
Juego
Tranquilizado por esta simpática acogida de tan buen
tono, Pi1blo volvió á eent.ir t.odo eu ardor enfriado un no quería para llerald má.'I que un precepSOr eclesiásti- gido ......... Tened confianza y marchad, mi qu.erido hijo.
Pablo qu.edó un poco reconfortado. Pdro cuando fué-instante, y olvidando al suizo, áloe dependientes y alee· co ......... Me moriría ei fuese preciso poner á mi hijo en
por
la tarde !l comer, su impresión dolorosa reaparecióun
colegio
ó
tomar
para
el
un
preceptor
laico
.........
En
cretario, púsose á exponer en un lenguaje, convencido y
mas
intenea1 aumentada por eee maleetar, conocido aún
nuestro
mundo,
en
nuestra
situación,
un
eclesiástico
ee
vi orante, sus opiniones elevadas reepeoto á la educación,
por
loa
menos tímidos, que se experimenta cuando ee er.impone
.........
Felizmente
mi
marido
me
ha
dejarlo
libre.
la tierna devoción que le abrasaba ya por el niño que iba
cuentra uno en un medio del cual ignora loe hábitos, las
á ser confiado á. eu solicitud y eu esperanza de hacer de No ee que él eea irreligioso, no lo creaie ........ Pero eeco·
mo todo'I eeoe aefloree, no ea verdad? ocupado ......... No relaciones y el idioma. Ese lujo de que iba á verse roél un hombre con ayuda de Dio!:'.
Todo esto íué dicho con ímpetu y calor, con la sinceri- tiene tiempo de pensar más que en eue negocios ...... Pero deado ofoecaba la eensillez de su vida tan modeeta. Al
través de estas elegancias eu pensamiento se dirigía ha•
dad de un espíritu recto y de un corazón sencillo que no el eeflor Superior me ha dicho:
cía
el humilde hogar de sus padree. ~u espirito sufría
El
abate
Cbarlier
es
un
t.esoro
del
que
os
hago
obee•
supone que, en el mundo, la franqueza y el entusiasmo
quio, eenora ......... Sí, el ha dicho eso ......... ó algo pare- con las trivialidades que estaba obligado á. eEcuchar.
toman á. veces el nombre de candidez.
El eefior Jou\"enot babia prestado á esta arenga una cido ........ Pero, sin embargo babeie de eaber que mi He- A.divinaba en el joven secretario, de sonrisa deedeff.o!!a,
disposiciones maligoae y hoetilee.
atención sonriente, acariciando con mano blanca y cuida• rald basta aquí nunca se ha aeparaio de mi lado ........ .
Yo
lo
llevaba
conmigo
á.
donde
quiera
.........
al
Bosque,
Poco á poco lo invadía la angu:1tia; hibría deseado huir
da en hermosa barba rubia que veteaban apenas alga.nos
á
la
iglesia,
áloe
almacenes.
Yo
adoro
á
ese
nifto,
lo
ido•
muy
lejoe1 al fondo de su celda del seminario. Presa de
hilos blancos.
-Yoe eois joven eefl.or abate ......... Esta es una grandí- latro ......... Permitidme ofreceros un dulce! No? Hacéis una desesperación profooda t'e sentía com1&gt;letamente
sima cualidad, la máe preciosa ......... de todas las que po- mal.. ....... E3 una novedad de Boieeier ......... Son divinos! desamparado, cuando levantándose el portier Luc 1\entró.
En tanSOqueellamaacaba el bombondivinodeBoiesier,
eeia ......... o~ felicito y os envidio ......... He sido muy feal salón.
tomaba
aliento, sin que Pdblo, aturdido de eee torbe1li·
liz al oiroe ......... La fe siempre ea agradable de veree, aun
III
para aquellos que han dejado la suya hecha gironee en no, encontráee una palabra que responder.
-Un angel de candor mi Herald, sefior abate ........ .
lae espinas de la ruta. En lo que concierne á mi hijo no
La eeflorita Jouveoot iba á cumplir diecisiete aflo3: la
oe ccultaré que vuestra tarea sea laboriosa. Es un pillue· una inocencia ......... una pureza, é inteligente!.. ...... Vos edad ideal en que la aeilorHa comienza á. florecer.
1.10 os imaginaie que bien monta ya á caballo ......... Velo qne á. loa nueve afl.os no sabe casi nada de lo que debe•
¿Era linda, rub:a ó morena, pequeih ó grande? PJ.blo
ría saber y qtte conoce en cambio muchas coeae que de• lad bien por eue sentimientos religioeoa, os conjuro á
no hubiera sabido noLarlo ni decirl0. Era la joven lo que
ello
......
Todo
depende
de
eso!..
....
Nosotros
almorzamos
bería ignorar ......... Ad lo quiere la vida de Paria donde
á. eeo de las once y media, según loe negocios de M. Jou · hay de má.s adorable en el mundo, con su gracia un poloe nin.os ya no tienen infancia ......... Si vos llegais á hnvenot. Comemos á. lae ocho, salvo el miércoles que ea mi co ingenua aún en eu caetidad aogélica. Era la primavecer algo de bueno, os quedaré reconocido y os admira·
día de ópera en que avanzamos un poco la hora. Yo en· ra, la sonrisa, el ravo de eol. Pa.blo la miraba con una
ré ......... Si fracaeaie no os censuraré en modo alguno.
loquezco por la mútica. Nada en el mando podrá hacer• sonrisa religiosa y enternecir\a, con una impresión inde·
O 1 dejo para él carta blanca: Obrad como lo creaie prufinible, exquisita, no experimentada aún.
me faltar á la ópera ...... en invierno, bien entendido ......
dente. Yo no oe molestaré en nada, pero no debo dejaros
Con su sola presencia difundía ella alrededor de ei
porque
desde
el
mee
de
Mayo,
la
sala
se
vuelve
imposi•
esperar gran ayuda de mi pane. Estoy demasiado ocuuna
claridad serena, tal como una de esas apariciones
pado para consagrar una partfcula de mi tiempo á una ble ......... Ya no ea la misma gente!. ..... En cuanto á He• celestes que Pablo había percibido algunas veces en sus
obra que os entrego toda entera. En adelante formaréis raid, loe días en que tenemos grandes comidas se os ser•
borae de éx~eie místico; y bajo la influencia de esta ra•
parte de 1a familia y mi casa ea la vuestra ......... Para co- virá. en vuestro departamento á. loe dos si aeí lo de- diación, todo, á loe ojos del sacerdote tomó un aspecto
eeaie ......... aún cuando á mí me agrada mucho que venga
menzar contamos con vos á. comer esta tarde ........ .
al salón ......... Eso lo forma, y además brilla ......... Algu• nuevo, como !l través de u.o prisma, sin que pensaee, por
El notario ee había expresado con un tono amable,
nas veces tiene respuestas que canean estupefacción!.. .. otra parte, en analizar las caneas de esta súbita metabondadoso, pero en que el espíritu del padre eolo pe1ei•
Cuando mi hija Lucib era peqoefl.a, comía también aeí en mórfosie. El padre da Lucila le parecía más serio de Jo.
bió de eobra la deeenvoltura escépLica del hombre de necaaa de Mlle Lariviere ......... una persona excelente co• que al principia había peneadc,. La madre de Lucila degocios abe.orlo en cuidad.os muy distintos de sus deberes
mo lo veréis ......... Sobre sodo, lo que más oe recomien• jaba entrever, bajo una exaltación frívola, un fondo real
paternalee. Experimentó una trieteia ~oto más viva
de bondad; el hermano de Lucila no era más que un ar·
cuanto que la ¡;tereona de M. Jouvenot le inspiraba sim· do para mi Herald, ea la sencillez, jamás la exagerabuflto \ieroo que enderezaría fácilmente un tutor firme.
ción!. ..... Tengo horror á la exageración!
patíae.
Hasta Adalberto Deruel, primo de Lucila, le pareció
-A.yl pensaba Pablo, qué tareamevaá incumbir! Qué
El notario abordó en seguida con una precisión, nece
más digno de pie.iad qae de cólera.
será
de) nin.o en un matrimonio semejante?
earia sin duda, pero un poco hiriente para una naturale~_
Pero al mismo tiempo algo oprimió el corazón de Pa•
Llamad
li
Bebé,-dijo
la
eeflora
Jouvenot
!l
un
criado
za delicada como la del joven eacerdo&amp;e, el arreglo de lae
blo.
Otro horizonte nuevo acababa de abrirse ante él.
cuestiones materiales; las trató con una largueza que pro- á quien había 1lamado ......... Yo le llamo aun Bebé!. ....• Sentía como un extremecimiento inexplicable, una esEat.o ea ridículo á mi edad y 4 la suya: ......• pero qué que•
vocó la:t protestas del futuro preceptor.
pecie de melancolía que lo invadía. Jamás en eu ju ven·
Ouando el abate ee levantó, el notario le puso en la réie? El corazón de una madre ea un abismo de ternuul
tud
había visto !l una joven. Las eefl.oritas Deecordea,
mano un cbeque preparado de antemano y que repre- Ven, amor mío! afl.adió viendo entrará eu hijo ......... He
con sus cara.a groteEcaP, lo babian hecho reir. Y be aquí
aquí
al
Eef'ior
abate,
que
va
á eer tu preceptor ........ .
~entaba el primer trimeE:tre de eu sueldo. Aquella ma·
Pablo examinaba áHerald tratando de adivinarlo. Era que de pronto eu vida cuotidiana iba á encontrarse mezno tembló un poco al recibir ese ealario anticipado. El
clada lila vida de Lucila, cuya aparición le había enprocedimiento del hombre de negocios denunciaba me- un niño de facciones reguJaree y agradables. Su act.itud
cantado.
11oe aún su generoridad confiada que el hábito de mane- era correcU, demaeiado correcta, con eu vestido de ter·
El no había pensado en eetJ. D.~ antem1no hlb la re •
j ,r dinero y de considerarlo como preliminar de todo. ciopelo negro, con un gran cuello blanco que cubría sus
nunciado á todas las alegrías de este mundo; pero no co·
hombros y de donde emergía el nulo desmesurado da
Pablo resintió una impresión penosa.
nocía ninguna, sobre todo eea, y en su corazón, repenti ·
-En fi :i, pensó al deepedirte 1 aún me queda la madre! una corbata ponceau, las piernas desnudas terminadas por

El abate empleó su tiempo en examinar al Secretario

DDMIHO S de SEPTIEMBRE de 1&amp;97

n amente, en un minuto, rnrgfa una terrible pregunta:
¿Tendría él la fuerza? Lucila ó cualquiera otra ¿no ven•
dría en una hora dada !l tomar eitio en eu corazón?
Y en aquel minuto supremo entrevió todo esto, comprendió todo esto, y dominií.ndoee, irguiéndoee por decirlo así, ante la vida, hizo en el fondo de su alma, con toda
la fuerza de en ardor de joven eacerdotf', como un segundo juramento que completaba el juramento de orde·
nación.
No era ya la vaga fórmula de la palab1a la\ina dicha
en un eecenario de renunciación y de plegaria. Fué en
EU intimo peneamiento la promeea eagrada y reflexiva,
á la vez punzante y dulce.
Su rostro palidecio un inebnte, pero eeo fué todo. Se
aduellaba otra vez de eí mismo, y aupo agradará todos
aalvo al eecretario, que no apreciaba más que eua pro•
¡,ioe méritos, T"mó parte en la coovereacióo con re
eerva y tacto, pero sin embargo, con una verba de bue•
na ley. La Eei'iorita Lariviere no fué la última en encontrarlo encantador y en dejarse conquistar.
Esta excelente persona que coníeEaba treinta y cinco
afloe, era, hacía diez afloa, el aya de Lucila. Su rostro,
de raFgoe borbón:coe, digno y severo, fresco aún y basta
un poco rubicundo, encuadrado de bucles de un matiz
indecieo, de una forma desusada, y eu eah,d, desbordante, casi no habían permitido adivinar en ella una natura·
leza esencialmente eenLimental.
La .u•fiorita Lariviere estaba incesantemente perdida
en lo azul de aspiraciones ideale!', que contraetaban mucho con su aspecto físico y eu apeLito robusto.
Se, sin,ió muy halagada cuando Pablo se aproximó á
ella deepuéa de la comida y se deeabogó inmecliatamen•
~ en uu lirie~o romancesco, alentada por la indulgencia conée del Joven padre, y persuadida de que acáso
~ab1a encootrado ya al alma hermana desde hacía tanto
\tempo buE::cada.
La t.ertulia íué del todo intiarn. El abate acampanó al
~fl.or Jouve.not al Ju.moir, donde le hizo compañía, y tan
bien ee la hizo, que el notario olvidó su cí1culo, intereeado ea una discusión que Adalberc.o impruden emente
inició y de la cual no obtuvo lee bororee.
. Agreei vo desde el primer momento, eeuba bajo el imperio de esos celos inelinbi vos que un espirito mezquino con•
cibe con respect.o á todas las naturalezas que adivina 80 •
periore@.
P.sblo empero tenía conciencia de la impresión favora•
ble que había producido y la humildad crisliana 00 Je
impedía resantir legítimo eentimienk) de eatiefacción,
En el éxito mismo de esta primer prueba 00 veía por
lo .d~má':I más que una fuerza nueva y poderoea para au
m181ón de educador. Solo al niflo dirigía todos Joeardoree
de que ee eemía penetrajo; agrnpaba al rededor de él
como _auxiliares preet.m á ayudarle en eu tarea, á. todos
loe m1embrc,s de eta familia á la cual el deadno acabab 8
de ligarlo.
No se fijaba en que un rostro úni·co, g rac1oeo
·
.
y eonr1eote 1 dominaba todo este grnpo.
Marta eeper.iba á eu hijo un pocoinquietade los terro•
rea~~ que le habfa visto turbado 1 después de su primera v1e1ta, impaciente por conocer el resultado de la 88•
gunda entrevista, m1h importante y más decisiva.
Cuando volvió él al modesto departament•') de eue pa•
dres.dond~ debía pasar una noche aún, ee Lranquilizó
ella 10med1a~ameote por la expresión de en fisonomía.
Obl no había necesidad de interrc garle, Pablo locuaz
con\ra eu costumbre, le refirió \odo en un flujo exhuberante. de palabras. de
. . iae cuales ella ee asombró ,yem
emoc10nee del pr10c1p10 Y el cambio que ee había opera•
do de pronw en él, cambio que él atribuía piado~amente
á eea g~ac1a de estado cuyo3 sorprendentes efectos había
apren~do en el seminario ...... y las conversaciones de
:. ~amida, ~a peqaena disensión con el SecreLario, la au •
1c16n musical ......... Repitió hasta las menores pal b
b. d
.
a rae
cam ia ae, a10 notar que en madre, más Y máe ale 1
fi'b
na,
J&amp; a por momentos en él eue ojos un poco tristes, cuan•
do repetía en eu conversación con una frecuencia d
n0
.b. 1
eque
ee perc1 ,a e notnbre de Kia E€florita Lucila. »
Cuando al fin iban á eeparar8f", Pablo, un poco turbado
por no ver á su madre alegre, le preguntó:
-Qué \ienee1 madre querida? se diría que no eetáe plenamente satisíecba.
Sí, Sil respondió llarta, eetoy contenta, muy contenta
puesto que tú estás contenro.......
·
'
Se in~rrumpió bruscamente, Lomó entre eue manos la
cabeza de su hijo Y pu!!o en su frente un largo bes,, murmurando como •ma plegaria.

&amp;L MUNDO

-Que Dios te guarde y te proteja, hijo mío bien
amado.
Y, en tanto que él ee iba tranquilo y Eereno por aquel
beeo de madre, no pemando en nada mlle que en eee
porvenir que Ee abrfa luminoso ante él, el abate Cbarlier no la oyó que lloraba.

IV
Pabló tomó al día siguiente poeeEión de eu empleo.
Inetalóeele en un pequefio departamento en el ePgltndo
piso del pabellón que habitaba la familia JouvenoL.
Lae ventanas daban sobre grandes jardines vigiladoe 1
en ese barrio privilegiado de la invasión de las conetruc•
cionee: babia también bajo los ojos un eepeeo lote de
verdura fresco y odoríforo, que parecía separarlo de la
agitación parisiense y le recordaba las queridas eombrae
del parque de Iesy. So cámara, la de Herald y un pequef'l.o salón, componían aquel alojamiento completado por
una biblio~ca abundantemente provista de libros.
El Sr. Jouvenot, amateur delicado y experto, había
reunido ahí lae mejores ediciones de los grandes autores
de todos loe países, dispuestos en vitrinas cuidadosamente cerradas cuyas llaves se entregaron al abate.
Esta pieza alumbrada por tres grandes ventanas que
difundían una luz dulce !l través de las cortinas, era un
retiro deeeable para el trabajo y se convirtió en lugar de
predilección de Pablo. El estableció ahí eu centro de eetudioe, encontrando bajo eu mano todos loe libros de
que tenía necesidad.
Como el Sr. Jouvenot ee lo había anunciado, la dirección de IIerald íué enteramente puesta en las manos d~l
joven maestro. Pablo arrl:'gló con cuidado un programa
de trabajo,, de t&gt;jercicioe Ueicoe, de paseo, que fué fielmente observado. y aupo mezclar demasiada dulzura en
au au•oridad, demasiado encanto en sus converuciones
Y sus lecciones para triunfar de lae reeiaten::iiae de Herald un poco rt&gt;calcitran&amp;.e al principio, cautivar su aten•
cióo y conqllietar su afecto.
Solamente á la hora del almuerzo maestro y dicípulo
eaUan de su estudioso retraimiento y ee n!unían á la fa.
milia, pero tarde por t.arde, en el momenLo marcado por
su. reglament.o, el abate abandonaba el ea Ión con Herald
apeear de las vivas iost.anciae de la Sra. Jouvenot que,
vanamente, ee e!!forzaba en retenerlos. No era pués sino
durante estos cortos inetaotee y en condiciones triviales
cuaado Pablo se encontraba en presencia de Lucila.
Esta organización de vida, conocida de Marta, había
calmado no poco loe temores que ella babia concebido
sin expre:earloa. cuando su hijo le hizo el relato de su
primer S &gt;irée. Veia por lo demás á Pablo tan absorto en
eu obra de educación, tao enteramente dado al trabajo,
tan fnmcament.e dichoso, que había acabado por tranquilizarse.
La situación no tardó en cambiar.
Lucila era un espíritu muy terio. De la vida mundana de su madre no tomaba máe que eu parte indiapemable y, lu,g.1 que ee vefa libre, cor:ía á encerrarse en el
departamento qne ocupaba, eitnado enoima del de eu
hermano. Ahí en compafHa de la SrHa. Lariviere dedi•
cada á algll.u trabajo de tapicería complicado, paeaba
las horas entre su piano, eua pinCPlee y eua libroe. Sabía
justamente lo necesario para percibirse de la deficiencia
de la ins:,rocci6n qne le había dado eu aya y poa•dda del
deeeo de aprender bahía emprendido rehacer de algun
modo eu educación literaria. Pero bien se daba cuenta
de que entregada .t aí miema, sin guía, pondría en rne
esfuerzos m,e buena voluntad que método y no recogería más que un flaco beneficio.
Una vez ee encontró detenida por grave dificu1'ad.
L1 et-flori,a Luiviere se dt&gt;claró ing,nuament.e iccapfz
de resolverla y aprovechando esta ocasión, prot)ueo BU•
bir á la biblioteca á coneul,ar al abate. Desde hacia Jargo tiempo meditaba esta aecención. Verá Pablo eolamente en las horas del almuerzo y en medio de las convereacionee generales no bastaba li laa aspiraciones de
la Eentimental institutriz. Sin cenr su pensamiento
franqueab:. la dista ocia é iba á vieitar al amigo tao pró•
ximo y ein embargo tan separado.
Lucila acePtó con tanb más a vide~ cuanto que también ella lo deseaba aunque por otro motivo, No oeaba
pedirlo pero ansiaba ávidamente que el aba;e tomáee la
dirección de sus trabajoe.
El aba\e reepon1.ió Ucilmente á la cJneulta pedida y
aiiadió explicaciones lúcidas y "erúditaa que eeclarecie-

171

ron con una luz nueva el espíritu de la jóven. El camino era conocido en lo de adelante. Dos dfae defl1&gt;0ée se
impuso una o neva consulta y laa dos mujerea vol vieron
ti solicitar las luces del precepU&gt;r.
Finalmente CRda mafl.ana subían á la biblioteca y Pa•
blo tuvo doe educandos en lugar de uno. Daba á Lucila
un verdadero curao de literatura, escogiendo sue lectu•
rae, comenUndolae con eu guaLo muy eeguro, eu espíritu amplio y su ardiente palabra, sintiéndose verdaderamente inepirado1 experimentando un inexpresable placer en cultivar eea intE::ligencia joven, delicada y enamo•
rada de lo hermoeo.
lloras encantadoras qu0 tranEcurrfan dema•iado pronto en aquel santuario del trabajo Po medio de un tranquilo recogimiento y en el culto de las obras maestras
del ingenio! Cuán precioEas eran para la educ;:1nda a,ent.a y embelesada, para la institutriz que, bordando eus
t~picerfae, escuchaba ávidamente lae: lecciones 1 acaso
sin comprenderlas siempre1 y pata el profesor sinceramente convencido al cual solo la paeión de lae letras ina•
piraba en eu celo!
Y en el corazón de Pablo se precisaba un F.entimiento
nuevo para él, algo profundo, de una manera eurafla
.
'
una simpatía invencible para aquella bermo11a atflorita
que le escuchaba ahí, atenta, mir.índole con su htmnosa
mirada di4fe..na.
Frecuenti,mente al volverá eu cuarto, pif:ceeita aenci•
llamente amueblada, el abate al trabajar bajo la dulce
luz de su lámpara ténue, poníaes á pensar en Lucila. La
graciosa imllgen que su memoria le traía, habíale aeua•
\ado un poco al principio. Después había eEcrutado 11u
corazón, eEcuchado las ideas que 6e oprimían en su cerebro Y en lugar de este temor, de este miedo de amar
que babia tenido1 no encooliraba, concienzudameot.e,
más que un sentimien\O muy sencillo, llecl.10 de respetuosa devocion para la educanda, de real simpar.fa para
la camarada, de admiración para la joven.
Y algunas veces era para él como la vaga aparición de
una bermana en su vida. Jamás la había t.enido y 88
decía que Dios se la enviaba!
La época de la in&amp;\alación en el campo había llegado.
El Sr. Jouveuot poseía en loe alrededores de Corbeil,
al borde-del Sena, un viejo castillo de orígen nobtliario
que hab.a artísticamente restaurado y donde su familia
pasaba la estación de Julio á Noviembre. Loe estudios
literarios cominuaron bajo los grdndej árboleP, interme•
diados de largos paseos en el bojqu!, muy p ,6.1:imo, y
de alegres partidas que organizaba la Senora Jouvenot,
co:i el espíritu eiempre en movimiento,
Deepues venían 1as tertulias en que las coovereacionea
erraban de un asunto á otro, enoblecidae y protegidas
por la impresión intima de la naturaleza que loa rodea•
ba. Cdda uno entregaba sus peneamientos con una espontaneidad suetraida del convencionalismo rr.undano y
el abate podía aeí penetrar el alma cándida y tdevad&amp;
de L:1cila. Sin cesar descubría en ella nuevos ~soros,
cuya riqueza admiraba eu piedad de eacerdote y el mismo se admiraba del soplo ardiente de sus pre pia:S ¡.,a labras que surgían de pronto en amplio vuelo.
Un día le vino la idea de mostrará Herald, babicuado
á todas lae alegrías, á t.odoe loa Jujoe, loa lados Eevt!ros
de la vidn, conduciéudale oerca de la miseria y del sufrí•
miento. Cuando dió parte de este proyecto á la Sra. Jouvenot, la Sefioriia La1 i viere ee entusiasmó y quiM dar
tambien á Lucila las miEmaa saludables euseBanzae. EnWnces vinieron las excutEionee de caridad á la cabafiaa
perd1daP1 y Herald, t:l aya y la joven, ibau en coma.n á
llevar un poco de bienestar y de r1::confortamieoto moral.
Loe domingos ee iban á la miea de la Aldea. Ahí la1
plegarias surgian de loe labios de Pablo instantes, caluroEae, entncortadna, áloe tcoe del órgano qu~ c:.1.uliaba
bajo loe dedos de Lucila, ó bien eue , oces ee mezclaban
himnos religiOEOfl 1 la una profuoda y grave, gracioea y
dulce, las dos imprfgoadaa de un m1Emo acenr.o de fer•
vor y de íé.
Así todos los deLallea de la vida comun, el trabajo y
el placer la cariJad y la piedad, aprisionaban inc1meantemente á. la joven y al abate. Buecabanae voluot.aria•
mente el uno al otro, con sencillez, con franqueza, á ple•
na luz. Ella iba á él como al maei:tro simpático que
formaba EU espíritu. Ei veía en ella una di:Sípula de
elección que respondía maravillosamente á eue eafner•
zoe. Nada mas.
A la \"uelta de esta tempora:la campestre que lo babia.

�EL MUNDO
DOMINGO S de SEPTIEMBRE de 1197

.Algunas rápidas vacaciones habían interrumpido uni- En aquel medio, estragado y escéptico de burgesía lnjoembelesado, Pablo ee sorprendió mucho de oirá su ma•
ea en aquella cabecita de Joven ee habla formado una condre á quien sus numerosas canas habían hecho eu rela· camente esta larga separacion de la madre y del hijo..Ta· cepción propia del amor, había comprendido que no era
ción datallada de todo, hablarle de pronto de eu enaueflo más la Sra. de Sennevaux había parecido turbada, ja• la buena armonía mun:1.ana y ruidosa de sus padree; no
de otro tiempo, del pequeno curato de aldea, de la caea máa loa sufrimientos de su aislamiento ó eu, ansiedades veia en su ideal nada de complexo y extraordinario; era
blanca ¡;erdida en la caJDpafla. Incitábale á volver á íntimas se tradncian en Jo exterior. Si algun amigo se para ella una cosa del todo eencilla, del todo verdadera,
eua primitivos deseos con una incomprensible ineieten- admiraba de las largas y peligrcsas ausencias de Roger, qne esperaría y que era sin duda preciso esperar scaeo
tencia, llegando hasta ofrecerle dar ella misma loe pasos ella respondía con calma:
largo tiempo, acaso siempre, segun la vololltad de Dioe.
nfcefarios, enamorada súbitamente de un proyecto que -Hace lo que habría hecho su padre ... Todo está bien.
Su madre, aunque deseosa de casarla, no había insisPero como esperaba ese día que debía traerle á su hijo tido ......... Todos loe pretendientes que basta ahí se ha•
ea ambición maternal desaprobó en otro tiempo.
El abate respondió con justicia, que loa miamos moti• ya glorioso.! Q11e conmovidas esperanzas se le subían al bían presentado, llevaban nombres honorables sin duda,
vos q•1e en otro tiempo Je habían forzado á renunciar á corazón para el momento en que, vuelto por fin al lado pero burgueses y la eefioraJouvenot tenía por los tltulos
de el!a, podrían cimentar su vida en una paz bien gana· aun por la simple partícula de un respeto que iba Lasta
sus proyectos, existían aún tan imperiosos como antes.
Además, habían nacido para él, decía, nuevos deberee, da por él y por ella tambienl Que dulces eueiios acaricia- el deslumbramiento. La deseeperación de su vida era la
á los cuales no tenía el derecho de sustraerse. T,mía ba, todos llenos de niñitos sonrosados que rodearían su fisonomía vulgar de su nombre. Felizmente, sus padres,
ahora el cargo de las almas en la familia donde aenUa vejéz y barian¡evivir. al rededor de ella, á su pequeño previsores, le habían dado el nombre de Matilde y ja•
bien que ejercía una influencia saludable, y con toda la Roger de otro tiempo! Legítima recompensa de todos más dfjaba ella de anunciarse en los ~alones: Matilrle
franqueza de su ingenuidad enumeuba los progresos ya sus esfuerzos. de su solicitud tan valientemente soporta- Jouvenotl !1;1 cual encantaba su oído con una sens11ción
realizados y los que entrevela necesarios, posibles ó da; de eue largos sacrificios, de su existencia consagra· deliciosa. Por la misma razón había llamado á su hijo
da toda entera al deber con tanta simplicidad.
Ilerald y si Lucila no se había beneficiado de esta ingepróximos.
Pablo era uno de sus asíduta. Tvdos loa momentos de
¿T,rnía el derecho de abandonar á Herald, á q•1ien ha•
.aiosa estratagema, era por que no estaba destinada á eer
libertad que no daba á sus padres, pasábalos cerca de la sino momentáneamente una Jouvenot. Aun cuando no
bia realmente utransformado?u El pequeno fatuo que él
había recibido, ignorar,te, perezoso, lleno de si mismo, seilora de s~nnevaux. ¡La comprendía tan bien con su hubiera tenido todas las cualidades que Pablo le atribuía,
comenzaba á volverse un niño amable, sencillo, trabaja- sentido elevado de todo lo que era delicado y grande! Roger, á loa ojos de esta nieta de M. J ourdain, tenía una
dor, cuyas buenas disposiciones naturales, comprimidas Ella, por su pan.e, volvía á encontrar en el joven aba- que suplía á las otras: er.i conde...... Lucila, condesa de
basta entonces, se desarrollaban cada día. La seflorita te el querido recuerdo del aueente: su infancia en Gan• Sennevaux!.. ....... La seflora .J ,mvenot habría dado, so•
Lucía, con su inteligencia excepcional, hacía incesantes neville, eue estudios comunt~ en ~tanielas, au conmo• . bre la marcha, á Pablo para su amigo la mano de Lucila
progreeos y no estaba aun más que al principio del pro· vedora intimidad de loa domingos, cuando el alegre
si él se la hubiera pedido.
grama que él habla trazado. La seflora Jouvenot comen• uniforme de Saint Cyr ita durante horas á animar loa
Lo que encantaba á la madre era precssamente lo q11e
zaba á comprender que hay coeas máe divinas que los pórticos severos del seminario y su ardor igual en los
inquietaba al Secretario.
bowbo11es dti BJissii:r y wás deliciosas que la ópera; su nobles tntu~iumoe de loa ,·ernte añoe, rn fe, semejante
Adalberto vivia de dos esperanzas: «realizar" según eu
lengua se temp~rab.1 de día en día, hacía verdaderos es• en lo hermoso y Jo bueno; su voluntad, idéntica, de una expresión cínica, á su padre, q11e en la soledad de algún
fuerzas por huir de las exageraciones que se limilaba en vida recta y generosa.
rincón de provincia, se obstinabl en vivir, y casarse con
otro tiempo á eensurar en loa otros. ¿Pod!a él interrum·
¡El abate le contaba también su existencia, sus eeíuer• su prima ...... No ciertamente porque la amara! El amor
pir esta segunda educación que era tan feliz en dará la zos, sus luchae, sus éxitos! Desahogándose con toda li- como cualquier otro sentimiento· noble, era eurat1o á
joven, eea acción favorable que ejercía en la madré?
bertad ante esta segunda madre, le describla la familia ese corazón únicamente lleno de sí mismo y que se en•
El ~ell.or Jo1,1venot mi,mo, el parisiense escéptico y á la cual se había coneagrado, y el nombre de Lucila ea• vanec!a de no creer en nada. Péro si la señora Jouve•
frivolo, ola de su boca palabras serias que lo iniciaban Jia tan frecuentemente en suo relatos, el retrato que de not descendía del Bnguéa gentil•-hombre, él descend1a
tn más ahos pensamientos.
ella hacía era tan atrayente, que una idea, al principio en linea resta de Harpagon. Yicio raro en la juventu:i,
Frecuentemente, cuando las ocupaciones del nota1io un poco vaga, vino un día al tepiritu de la señora de
pero que él tenía en supremo grado: En Lucila no ha•
le permitían pasar Ell día entero en el campo, el abate y s~i,nevaux.
b(a visto má,; que un atractivo: el de su dote.
él se aislaban bajo los grandes árb,les, y era visible que
Con su habilidad mundana, llena de diplomacía ma·
Si no se babia declarado aún, era únicamente por q,ie
aquel hombre distinguido, de talento y de corazón, pe1 o ternal, hizo sufrir al entu.iaeta preceptor un interrogaen el caso de rebuear que le parec!a seguramente poco
~xcluaivamente ocupado hasta entonces de sus negocios torio, en que gradualmente las preguntas se precisaban
v~rosímil, pero q11e no era imposiblti, temía perder el
ó de sus placeres, tomaba gueto m,í,1 y más grande á eeas más y máe ......... y éste se quedó una tarde siogularmen·
lucrativo empleo debido á la generosidad de M. Jouve•
conversaciones elevadas sin sereeverae, que le revelaban te admirado cuando la señora Jouvenot le dijo:
not. Hasta ah! ninguno de lo3 candidatos á la mano de
un mundo de ideas desconocidas.
-Hemos visto hoy una dama que os 11dora......... quie• Lucila le había inquietado mucho, precisamente por•
Ahí también Pablo cumplía una tarea buena y útil.
ro decir que os ama tiernamente ......... la condesa de que conccía loe apetitos nobiliarios de la seflora .Touve•
¿~o eerfa culpable en renunciar?
Sennevaux. La hemos encontrado por casualidad en una not. Pero esta vez, el peligro era grave y el secretario
Todo esto era justificado y ~!arta ee vió obligada á re•
visita ......... Es exquisita ......... ideal. ........ es decir, ea concibió una violenta irritación contra ese maldito abaconocerlo. Se calló, pero suspirando, porque eu perspiencantadora. Yo le hecho que nos ¡,rometa v1mir á ver- te que acababa de hacer sur6ir la temible candidatura
cacia maternal Je descubría un peligro que Pablo no
nos. Seremos amigas.
de eu amig0.
percibía.
P.iblo y Aialberto vivían hacía cuatro aiios uno al laPablo respondió dejando desbordarse toda su afección
......... Y pasaron cuatro aflos así, en una vida dulce, caei filial por l.1 señora de Sennevaux. Después hizo un do del otro, sin que ee estableciese entre ellos lazo algu•
sin turbación aparente, sin que jamás el padre se creye• elogio de R,ger, que provocó una desdeñoea sonnea en no de eimpatfa. Las burletas tontas de 1\1. Deruel, fre•
1!8 animado de otro amor que el del deber, inepirado por
el :s~cretano A.dalberto Déruel y un sincero enternecí• cuentes al principio, hablan dejado al abate perfec\a·
-0tra pasión que la de su obra.
mente insensible; pero él babia COl))prendido la nulidad
miento en la sei'\ora J ou venot.
vacía y pretensioea dd jóven, y desesperando de sacar
-Qué
oficio
tiene
ese
señor
maravilloso?
preguntó
iróV
nunca de ahí algJ bueno, se limitaba con respecto á él á
nicamente Adalberto.
La Sra. de Sennevaux era una mujer verdaderamente
una completa indiferencia. Adalberto había acabado,
-¿Qué edad tiene? interrumpió la seflora J ouve not:
-encantadora, encantadora de todas las maneras; sencilla;
por su parte, por cansarse de ataques quü nada logra·
-Tiene treinta anos, respondió Pablo, y es oficial.
graciosápara todos, afectuosa siempre,teniendo horror de
-Ah! un soldado! replicó el Secretario con la punta ban, y así se había hecho entre ellos uua especie de paz
la maledicencia, no viendo jamás en otro mas que las
en que sus relaciones se limitaban á una política estricta.
de los labios.
cualidades y buscando entre los defectos innegables la
Pero amenazado en sus esperanzas y sus intereses, el
-Sí, un soldado........ un glorioso soldado, que desde
menor circuetancia atenuante que le permitiese ejercer hace diez all.oe sirve á Francia en Argel, en el Senegal, secretario se despertó violentamente rabioso, y tanto
su indulgente bondad; era bella aun á pesar de sus cin• en el Tonkin, una de las wás perfectas naturalezas y uno más irritado, cuanto que el peligro fué con 1apidez in•
cuen\a afloe cumplidos y sus cabellos de plata.
minente.
de los miis nobles corazones que puedan encontrarse.
Desde su viudez, to:la su vida había sido consagrada á
La seflora de S,mnevaux había ido á baca una visita
Este ditirambo entusiasta agradó á la eefiora de Jousu hijo Roger que quería hacer digno de su padre. Había
venot tanto como desagradó á Adalberto. El uno y la que se Je pagó intnedia\aruellle. Después cor.aenzaron las
entrado al mundo á la hora conveniente, no queriendo
otra, oyendo hablar de Roger en esos términos, hab fan invitaciones, eetableció,e uua verda:lera intimidni. Las
ni entri5tecer la ju ventad de su hijo ni fatigar á naconcebido repentinamente bajo la impresión de senti- dos madrea parecían Y" da acuerJo. Sua ro moa se !eatre•
die con las egoietaa demostraciones de duelo eterno inti•
mientos muy diveraos, una preocupación idéntica. Pa- chaban en una especie de mis\eriota inteligencia. Cuan·
mamente encerrado en su c,razón, rodeanio á su hijo de
blo, el ínti1110 amigo de la sell.ora de Sennevaux y de R,, do la seilora de S!nnevaux anunció que HJger nombra:lo
,odoe los cuidados que su eolicitud maternal le sugería á
capitán acabab.i dd abauJonar Daku para d1rigirde á
ger, acababa evidentemente de llenar una misión de
fin de hacer con su now !&gt;re, eu fortuna y sus tradiciones
que ee le habla encargado y de proponer ia candidatura Francia, la eeli•)ra .J.iuveuot Stl arrujó en sus brazos, ex,
un hombre cumplido.
clamando:
Y.había tenido pleno (xito. R,ger despuee de excelen- del oficial á la mano da Lucila.
-.lh! querid1 eeñ ,ra, qu6 f,lit soy!
Muchos partidos ee hablan presentado ya para la jo·
tes estudios en Stanielas, había entrado á Saint Cyr y
( Cuntinmirá).
ven. Ella había rehusado siempre.
salido en los primeros número~, había ido inmediataAunque rodeada de pldres que contaban con casarla
mente á combatir como capitan de epahia al Tonkin don•
ellos mismos para alinear las cifras de fortuna y calcular
de conquistó su eegundo galon por una accion brillante
la dicha futura con la necia experiencia de su unión
que había probado no solo su valor sino su espíritu de
personal, Lucila se había dicho que ella guardaría su
iniciativa. Por fin desde hacía dos afioe estaba en el Se·
corazón para aquel que la amara. Y llevaba á esta idea
negal, esperando la hora de un ascenso bien merecido
una verdadera obstinación de que nadie sabía triunfar.
,que debía llevarlo á Francia.

179

EL MUNDO

LA MODA
Caballete para retratoa.

Las figuras 1, 2 y 3 representan, con
detalle del trabajo, un pequefio caballete porta-fotografías. El caballete está
cubierto de peluche con un h1,rmoso
nudo de listón de raso en el ángulo derecho. Tres bandas están puestas en
forma de Z sobre el caballete y eostie•
nen las fotografías. El núm. 1 repre•
aenta el caballete terminado; 2 y :!
manifiestan el dibujo de las bandas al
tamaflo natural. La banda núm. 2 ee
duplica y se ba1en de listón de ro@a
blanco, bordado con listoncito angoeto
de dos tintas: rosa para las flores abiertas y rosa más pálido para los botones.
Loe tallos ee hacen de seda cordoneta
color madera, cogida con puntadas color de oro japonés. La mariposa va sobre la banda larga núm. 3, que atraviesa en diagonal el caballete. La flor del
pie de esta banda está hecha con list-ón
rojo de tres tonos, fruncidos. Las floree
r.-Caballete para retratos.
y los botones son oro, rosa y azul. La
mariposa está bordada á punto tendido
de seda café, gris y fuego. El cuerpo es café, loe ojos de las alas son fuego y loa contornos
grises. Las bandas ee colocan sobre el peluche, antes de.doblarlo, sobre el caballete. Las hojas del bordado se hacen de seda verde de varios colorea.
Recomendamos este trabajo, cuyo encanto no pue,le concebirse sino después de con•
cluido.
Presentamos hoy unos bonitos modelos para ropa blanca y dos matinéee. El núm. 4 ee
una jaqueUe para seflora comvaleciente, y ee hace de fular color de cereza adornado con finí·
simos encajes.
El núm. 5 es unamatinée de piqué blanco con grandes mangas per•
didas y adornada con bordados y cintas negras muy angostas. Va
recogida en la cintura con un listón negro: igual liatón adortla el
cuello.

perdido su novio expresa su voluntad de que se la considere viuda á perpetuidad.
Pero, infortunadamente, las grandes desesperaciones duran poco y la carne es débil. Se pretende que, en la generalidad de los casos, el vaso de fiored rojas no basta á llenar el lugar dejado vacío en el corazón de aqoeJlas pobres jóvenes por la
muerte del que debía ser su marido. Aquellas se retractan de sus votos y unen an
suerte á la de algún otro celeste que les ha gustado. Las que durante toda su 'fida
han guardado fidelidad al vaso rojo, son objeto, después de su muerte, de honores excepcionales. A su memoria se leva~\a, por orden especial del emperador,
un inmenso frontispicio de piedra, á la vera de alguna vía pública.
LAS ACTUALES ASPIRACIONES FEMENINAS.

Indudablemente, es una necesidad reconocida en
todoe loa pueblos. la amplitud de esfl'ra para que In
mujer desarrolle eus iniciativas y recursos. Nadn
menos que ri11ctrmla y rwn,e solicitudes de admieió11
han eido ¡:usentadas á la .Escuela de Bel/&lt;J,IJ Artri,
francesa por otras tantas mujeres que desean cu'ti·
var el arte; el número no es pequelio y demuestra.
hasta donde alcanzan las aspiraciones femeninds ,í
finales del siglo. Sin embargo, mayor hubiera sido,
á no figurar en las condiciones para ser admitida~.
algunas que sin obedecer á un verdadero espíritu dt•
jus,icia, coartan loa vuelos de las que á la noble cá•
rrera del arte tenían resuelto dedicarse. Y pasemos
en eilencio además, algunas manifestaciones hoeti
lea, llevadas á cabo por alumnos contra alumnas· no
es de desear que la mujer se abrogue varoniles a~\i•
tudee que mucho mermarían sus delicados atracti.
vos, pero la mujer que lo necesita, tiene derecho á
abrirse paso y á conquistarse una posición con auxi•
lio de su talento y de su estudio. Loa que esto com·
baten, deeconocen las m.ís elementales bases en
que eefunda la libertad humana y olvidan que co ,
mo nadie la mujer ha de ponerse á cubierto de las
crueldades del destino.
Hungría no se queda atrás en lo que al progreso
femenino concierne, pues aparte de los eefuerzc 11
realizados en aquel paíe, para la perfecta educación
del sexo débil, recientemente la t: ni versidad de Pe~t,
ha concedido á una ilustre dama, ~a condesa de
Hugonay, el grado de doctora en medicina, no por•
que la agraciada ostente el titulo, tan sólo á modo
de galardón rendido á su talento, sino porque fjer•
cite la noble profesión elegida, dedicándose á la curació~ de l~s enfermedades propias de la mujer y
del n1fto. Bien merece el aplauso incondicional de
su eexo la nueva doctora húngara y eerfa de deeear
que en todos loe países tuviera muchas imi\adorae,
porque la medicina ejercida por una mujer orilla
infinitas elificuliadee, en relación á las demás mu•
jeres y á los nifioa.

LECTURA PARA LAS DAMAS
EL MATRIMONIO BLANCO EN CHINA

Una hoja alemana publica la siguiente singular relación de una ce•
remonia nupcial, de que ha sido testigo su corresponsal, en una al•
dea de los alrededores de Shanghai'. Una joven de aquella localidad
debía casarse con un hijo del Vicecanciller de la Academia de Pekín.
Deigraciadamente el novio murió días .;ntee de la fecha fijada para
el matrimonio. La deses¡:eració n de la joven fué terrible; juró no
pertenecer nunca á otro y dfas después se desposó con un u vaso de
'flores rojas.u Ceremonia simbólica, por la cual la prometida que ha

Figura

2.

Figura 3.

Jaquette para señ:,ra comvalecientes.

'Sobre corset.

Matinée de piqué.

�EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

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1 ,.

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Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

~
''

'

~

¡

'.,

1 ,.

,,
Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�..

,

BL MUNDO

.''EL M.tJNDO."

Qíl uasallajt mercantil.

Semanario llu•trado.
Con motivo de nn recienie debate, se ha lanzado al público una vieja pala):&gt;ra de la que ee pretende hacer toda
KBXroo
una teoría económica: el vasallaje mercantil. ¿Qué ee
Toda la correspondencia que ae relacione con la Re• quiere decir con esta frase que ha circulado de boca en
boca y de periódico en periódico, como una verdad indis•
ücclón, debe eer dirigida al
entibie? ¿Cuándo un pueblo eetii sometido al vasallaje
Director, Lle. Raf"ael Rey-es Spiudola.
mercan,il de otro? ¿Cuando el primero de estos dos gruSecretario de Red acción,
pos humanos acude al eegunlo en demanda de produc·
Amado Nervo.
ioe para atender á. eue necesidades?
En el modo de ser de las nacionalidades modernas no
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
existe
un Estado q1:e baya logrado desligarse de eee va·
debe ,er dirigida al
eallaje: todos se encuentran sometidos á. eee Jugo que ee
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
de la civilización y tiende á reunirá loe puebloa, hacienLa subscripción &amp; EL MUNDO vale $1.25 centavos al do pardcipe á la humanidad de las ventajas del progreso.
mes, y ae cobra por trimestres adelante.dos.
El bello ideal de crearse una exietenciaaielada, indepen·
Nñmeros sueltos1 60 centavos.
diente, única, no se. ha realizado en ninguna sociedad.
¿Pero realmente, el pueblo que compra mercancías á.
Todo P•&amp;o debe aer precisamente adelantado.
otro ¿se halla sometido A un vaeallaje? Eeta_idea supone
BEGIBl'RADO COMO ARTÍCULO DE BJDGUNDA CLASE,
que en toda operación de compra-venta hay un amo y
un esclavo, un !'xplotador y un explotado1 y según este
criterio el comprador está á merced del vendedor, y este
ejerce wbre aquel una suerte de tiranía.
A nadie le ha ocurrido, sin embargo, illiaginar que el
sastre, el abarrotero, el zapaiero, en una palabra, todoe
loe proveedores, imponen al consumidor un vasallaje
mercantil. Pero tratándose de colec~ividades parece que
La nota pa lpitante de la semana ba sido. la expulsión
no rige el mismo criterio aplicado áloe individuos, igdel territorio de la República 1 del ciudadano francés Jo•
noramos porque razón.
eé Ventre, ya lanzado de tierra eepafiola por sospechas
Un pueblo que compra á otro mercancías no da muee•
de anarquista. La medida ha parecido á algunos cotrae de esclavitud alguna, y, aniee por lo contrario, tal
legas poco juetifioada. ¿Qué hechos positivos han apoyahecho revela que esta colectividad ea bas~ante poderosa
do esta determioación?
para prop0rcionaree un gran número de satisfacciones.
A nuestro juicio ha debido bastar el prec8dente de la La ciencia económica nos eneefl.a qc.e los paíeee que arroexpulsión de E!!paña, para negará Ventre el eu~lo na•
jan una cifra elevada de imporiaciones de productos ex:•
ciona1. En materia de ana1quismo todas las precaucio• lranjeroe, eon loe ricos, y eeto es \Bn sencillo de comnea se antojan pocas, y loe gobiernos europeos han com- prender que no se necesita gastar el tiempo en magnas
prendido, por ffn 1 la necesidad de desarrollar una actidemoetracionei.
va vigilancia, uno. severidad inquebrantable, para puriL3 ttoria dtd t'(,lsal[oje 11ierc,. mtil e0lo pudo tener buen
ficar el aire envenenado á. trechos por las fermentacio-- éxiL-o en tiempos en que loe errores más monumentales
nes del impuro grupo.
circulaban como moueda corriente en materia de fenó·
Ventre á nuestro lado, con la marca fijada por la ad•
menos económicos; de aquella época hemos salido ya,
ministración espafiola, no hubiera sido sino un objeto por fortuna, sinceramente arrepentidos.
de constantes preocupaciones, una personalidad provoHoy tet&amp; euficientememe probado que si un solo indicadora de eobreealtoe y temores á quien la comunidad po• viduo no baela para llenar por su propio esfuerzo sodaa
dría con razón rechazar de su seno. Y el Poder Públi•
sus necesidades, una eolll nación ee in:u.ficienlit:1 pa.raaten•
co ha estado en lo justo eliminando e8t.a causa de suder á las exigencias de una vida civilizada.
frimiento, con tanto mayor motivo cuanlo que la expul•
Un gran aliento de e1.,Hdaridad sopla sobre todos loe
aión no constituye ningún castigo.
pueblos de la 1,.i~rra.
Pero vamos ii suponer m!h todavía: que el individuo,
sobre quien ha recaído la sospecha de anaiquieta, resultara limpio, y qoe el gobierao español hubiese cometido
un acto de ligereza al resolver eu expulsión. Pues bien!
ni aun en este caso juzgamos que el gobierno de Méxi•
co ha procedido desacertadamente.
RESUMEN.-Un• fase nueva de I• alianza franco-ruVentre, inocente ó culpable, era un motivo de alarma
sa,-La 11¡:a universal antibrltinlca.-Laa c:auaas
social, y ante esta euprem11 razón no deben buwaree
que l.a hac:cn poaible.-EI Continente .Nee:ro,-EI
otros argumentoe. Un acto de injusticia cometido conimperio c:olonial y la• rlv•lidadea europeaa.-lmtra un individuo-y en el suceso á. que nos referimos
paalbilidad in¡:lea•.-La p.az entre &amp;recia y Tur•
volvemos ii decir que no vemos tal injusticia, puesto que
quía.- El porvenir del helenlamo.-Concluslón.
no ha habido cae,igo-que favorece á una asociacion, ee
encuentra dentro de la má.e elevada moral sucial. El in Ya hemos hajlado del en,ueiaemo con que ha sido
divíduo desaparece frente las necesidades de la especie,
aplaudida en Francia ladeclaracióu oficial de eu liga con
y la personalidad resulta microscópica ante loe fines de
Rusia, y noe hemos extendido sobre loe justos motivos
la humanidad.
· que tienen loe Crance~s en eu exaltado patrio idmo pa·
Nosotros no podíamos permanecer tranquilos, sabiendo ru regocijarse, viendo al país recobrar el alto puesto que
que teníamos á nuestro lado á un hombre rechazado de
ha ocupado en el movimiento pol.ftico de Europa.
una nación, y que eete hombre se encontraba en posePero ya nos llegan loe comen&amp;arios con que la prensión de informaciones reagoeas en materia tan terrible
sa reposada juzga del acontecimienio de máe importancomo el anarquismo. Y esto ¿cuándo? Cuando las legis• cia, en estos tiempos para el porvenir de la República.
laciones europeas han iniciado una vigorosa campana A pesar de loe delirios patrióticos y de loe arranques
contra todo hecho que constituya un medio de propa- verdaderamente juveniles que ha tenido el país, así en
ganda de la desquiciadora doctrina; y cuando loe aten- la vil!ita del Czar á Francia como en la del Presidente á.
tados de la siniestra asociación han com~nzado á. reno- la capital del Imperio Moecovha1 caei es preciso convevS:ISe con mayor fuerza,
nir en que la alianza no ee ha pactado para satisfacer
Ya que el país no se encuenira en condiciones de pro- odios de venganza y aiiejoe deseos de desqoite.
ducir expontáneamen te el envenenado fruto, procureEste cr~terio, que hubiera podido eat.iefacer á. loe ele•
mos que la importación humana no presente un solo
mentas inquietos, á 1os eepírisus L-urbulentoe, .1. loe ánip urdo 11egro 1 producto de una podredumbre interior.
mos impacientes, que anhelan la rei;ancha ii cualquier preEn este orden de ideas y dentro del actual estado de cio1 no es el que ha presidido las negociaciones franco•
cosae, ea indispensable que cada personalidad aparezca tueae, celebradas entre espléndidas fiestas y ceremonias
como la mujer de Cé3ar: al abrigo de toda doda !
pJmpoeae en el Castillo de Pc,terhof. Un ideal má.e alto

Tel6fono 434.-Calle de Tiburcio ntam. 20.-Apartado S, b.

Mota, tbitorialts.

Una me~i~a precautoria

i,olítiía Qientral.

DD ■ l ■ IID •• do SlP'Tll ■ IRE do 11117

ee ha perseguido, tendencias superiores

88 han buscado,.
y 88 ha procurado, anie todo, la conservación de la paz
y la lranquilidad de Europa.

•*•

Tiempo ha que ee advierte que la Gran Bretaiia ee ha•
lla como dislocada del concierto general de las potencifl.e...
Fija eu atención en eue propioe iniereees é impuleada
por sus necesidades de expansión territorial, camina fir •
me, ensanchando eue dominios, dilatando eu colosal imperio, multiplicando eue numerosas colonias, sin curaree para nada del ajeno derecho y de extrafl.as prerrogativas. Preocupada hondamente de la realización de ene
inmeneoa ideales de grandeza, no mira á. quién hiere ni
pá.ra mientes en quién aplasta, y engreída en eu e.&lt;1:p léndido aislamiento, va derecho á. cumplir los mandatos de
eu politica tradicional.
Bastaría fijarse en sue tendencias universalmente do•
minadoras sobre el Continente Negro, para comprel'dercuán cercanas á la verdad están nuestras apreciaciones.
Declarada el A(rica por la civilización europea terreno
baldfo, abierto á todas las ambiciones, allí ee lian dado
cita los pueblos, en apariencic, para preparar la cultura
de las tribus salvajes en el tiempo porvenir;en realidad,
buecando ana válvula de escape al exceso de población,
qne no puede nutrir ya suficientemente el suelo, agotado.
y empobrecido de su estrecho t~rritorio.
Allí también ee han puSAto frente á frente sodas los
apetitos, todas lae concupiecenciae, y amenazan con formidable choque, en no lejano día, por la posesión del
inmenso territorio.
Ade]:antándose la Gran Bretafl.a á. loe deseos de otroa.
y precediendo á. loe intereses de los demás, ha ido pre·
parando el ierreno en su provecho, para apoderarse, sí
no de todo el territorio, ef de la influencia general eo·
bre él. Due:iia de las ricas colonias del Cabo, ieníendo.
bajo su protección caei abaolula, el Valle del Nilo y
extensas pose!ionee en el litoral del Océano Indico y el
Atlá.ntico, pretende unir todas estas colonias con las fér•
tiles regiones del centro, que ha descubierto, estudiado
y sujetado á en dominio.
Por eso arma las expediciones á la Alta Abisinia, sin
atenderá Jas reclamaciones de Francia; por eso compro•
mete á Italia en la colonia de Erythrea, que le allana el
camino, y por eeo también, lenta y gradualmente, va
avanzando al Norte, al Sur, al Oicidente, al Oriente,.
para ligar eue posesiones en las fértiles riberas del Victoria y del Alberto-Nyanza.

•••
En esa empresa, posible aerii que con escasas dificulta•
des sojuzgue tribua, encadene pueblos salvajes y destrone reyezueloe; pero no dejará de lastimar también loe
intereses de naciones cultas, iniciadas en las vías de la
expansión colonial, á favor de las regiones africanas¡ y si
el Soberano de Asbantee, el Sultán de Zanzíbar y el Jefe
de loe matabelee ee someten, sin protestar, ii eu destino,
la república de Tranevaal ee yergue, Alemania ee siente
recelosa, y Francia no puede olvidar el Egipio legendario,
que conmovió Napoleón con eu espada y transfiguró Le·
eeepe con eu ciencia.
Además, ¿no se disputan la Gran Bretafl.a y Rusia el
predominio en el continente asiático? ¿No compiten pa•
ra adquirir influencia avasalladora en el lejano Orientt:?
Todas esta, son razones que hacen presumir la poeibili·
dad de una liga anti británica general, que sirva á. refrenar las poten~s am bicionee de la temida Albión, cuyo
influjo ee hace sentir en Wdoe loe mercadoe., ee ex:tiendeá todas las zonas y pone á tributo, por medio del comercio, las acti vidadee de todos loe pueblos,
Entre tan\O el gobierno del Reino L nido, orgulloso de
su tradición y contando con el apoyo del gran pueblo
que representa, sigue iJ.Dperturbable eu carrera; si comprende el peligro que lo amenaza, no lo preocupa un
punto, y á. lae sordas maquinaciones de eue enemigos, .
francos ó embozados, contesta anticipadamente con la
magnífica revieta naval de Spithead, donde, ii pretexto.
de una ceremonia pompoea, desplegó á loe ojos del mundo absorto, todos los recursos de su inmenso poderío,
-para indicar que no ha renunciado ni pretende renunciar la supremacía que ha conquistado sobre loe marea..
del planeta.

•
••

Por fin, ee ha consumado el sacrificio de Grecia, y des•
puée de la humillación de la derrota 1 ha tenido que scep-

DD ■ IIIGD

U r el nombramiento de una comisión iniernacio.

IIS

BL MUNDO

12 do SlPTIEIIBRE do 1897

DA.MA.S MEXICANAS

nal que vigile ene. finanzas, para poder atender 4
la indemnización de guerra que debe pagar á Turquía.
Ha debido ceaer á Jae insinuaciones de Alemania, aceptadas á la poetre por Inglaterra, con
la esperanza, poco fundada, de ver alejaree de eu
territorio al feroz mueulmán 1 que lo asuela despiadadamente.
Comprometidas las rentas públicas para garantizar el empréetito:de la indemnización, -paraliza•
da la actividad industrial y mercantil á causa de
la guerra deeaetro,a, domti'iadoe ene bríos inaeneKtoe, humillado y roto, el infeliz reino helénico ,iene delante de sí una tarea difícil y dolo-ros a, para curar lad hondas y crueles heridas que
ha abierto en su cuerpo el hierro otomano.
Después de la tremenda crisis tiempo ee de recobrar ene antiguas energfae1 olvidar loe eternos
bizantinismos que lo han debilitado en el inte•
rior, dejar enmohecer ene armas melladas en la
lucha: y recoger la apagada antorcha para alum•
brar áloe pueblos de su raza, que tardeó temprano ee han de incorporará su or~ aniemo para vigo•
rizarlo, fecundarlo y hacerlo digno de deeempeflar su misión providencial sobre la tierra: Unir
bajo una sola eneefl.a yen una sola patria loemiem·
broediepersoe del helenismo que aun gime eeclavisado bajo el poder de loe degenerados Osmanlíee.
E ntonces será Grecia digna de su nombre y de eu
gloria.

X. X. X.
9 de Septiembre de 1797
NOTAS E

! ■ PRESIONES

_J

E l hombre que tiene necesidad de míes el hombre que yo necesito.
Thomas Adam.

*

** á u-na dama piadosa de
Es muy difícil persuadir
que viva tranquila y ee parezca á. todo el mundo.

Srita. Gna roaria !blango!a.
(DE MO?i.TERREY,)

quianoe la Gacetc~ d.e Madri.d, afl.adiendo á la entrega alguna palabrilla eueHa en eón de mofa, por
que ya podía calcularse lo que contenía el texto
del periódico oficial: elt"'gios y ditirambos al Rey
y á. eu Gobierno.
Sin embargo, el Músico mayor era el lector y eue
amigos y correligionarioe loe oyensee.
Una noche, como el due.f'l.o del café no traía la
Grmta, esta omisión causó extrafieza al concurso;
Deeiderio llamó al due:iio del establecimiento, y le
dijo.
- ¿Cómo ee ha olvidado usted de traernos el
papelucho? ¿Xo eabe usted que nos interesamos
mucho cuando leemos en la primera plana: ((S.M.
el Rey (Q. D. G ) evntinúa bueno en su importan'8 ea1ud,1? ¿Cómo nos priva usted de esa intereeante noticia? Traiga usted la (Jacef,a, que que•
remos saber cómo eeeLcuentra S. )l.
Y repuso el cafetero:
-No puedo complacer á uetedf-e. El Subdelegado principal de policía de esta ciudad, eeth r
Conde de Mirasol, ha prohibido que se lea la Gnceta en voz alta en loe cafés y en loe corrillce.
Todos quedaron estupefactos de la noticia.
Pero Sarmiento, el maestro del eaetre, ora porque era de caracte1 más enérgico que eus compafl.eroe, ora porque loe vaporee alcohólicos ee habían subido al cuarto principal de en cuerpo, comenzó á. murmurar en alta voz y á ceneurar la
medida con aspereza tal 1 que algunos miembros
de la policía secreta, que vigilaban el café porque
acudían á él gentes soepecnoeae del abolido sistema, ee lanzaron contra el pobre eaetre y le llevaron preso, y sus amigos deeertaron del lugar ein
defender á en in Ít' liz compafl.ero.
Enterado el Conde de Mirasol de lo ocurrido,
mandó poner en libertad al pobre eaetre, con
apercibimiento de máe templanza y menos enojo
contra las medidas de la superioridad.
Cundió po~ Cádiz la noticia :del suceso, y al fin
ee supo que la prohibición de que no ee lt-yeee la
Gacda en t•oz alt1t, no era una medida política, sino
económica.
Se babia procedido á esta determinación con el
objl:'t.o de aumentar la venta del periódico oficial
en bent ficio de la Real Imprenta.

El 1 adre Faber.
"LA LENGUA SAGRAOA. ••

RPcientemente ha publicado M. E. Slldi un libro, titulado La lengua ,agrada, que ha llamado notablemente
la atención no sólo de loe filólogos e:no de cuant.ae per ·
eonae siguen con algún cuidado el moYimiento científico
de nuestros días.
M. E. Soldi cree ver la gfoeeis de todos nuestros idiomas y la prueba irrefotable de la unidad de nuestras
creencias, de nuestra civilización y aún de la fraternidad univereal.
Según el sabio escritor, la escritura sagrada, uaivereal
y mieteri0ea, aparece en loe libros sagrados de las primitivas religiones y se revela en el arte y en la ornamentación, Las simples líneas-dice E. Soldi en un artículo
publicado en La Rel.'11e de Rei-w s-rectae ó espirales gra•
badae sobre loe túmulo:t y lae rocas de India y de Bretafl.a, de América y de Africa¡ el decorado geométrico de
loe vaeoe griegos arcaicos; el marco de loe espejos etruscos; el canto de las monedas ga 'aicae¡ loe agujeros y cúpulas de las piedras célticas; los trajee de loe antiguos y
muchOB de loe coneervadoe tradicionalwenie en di verrae comarcas; la arquitectura de los \emploe de todos loe
cult.os; la ornamentación de loe tapices de Oriente, anti·
guoa y modernos; loe má:t humildes objetos del salvaje
y loe más ricos de nuestra civilización ocultan una ver·
daderr lengua ideográfica.
La lengua sagrada no ee solamente revelada por las inscripciones y loe monumentos: ee manifiesta también, y
ea ana de ene originalidades, por los objetos y por la roa•
nera de estar colocado.e. Unas cuantas perlas en !ae tumbas más eencíllas; vasos, lanzas, flechas, hachas, alfileres, anillos y diademas en las más ricas, escriben en las
t umbas la epopeya completa y mistica de la misma humnnidad. Cada objeto ee una palabra de este poema de
la vida, de ia muerte, de la resurrección.
Loe signos sagrados están inscritos en loe más diversos monumentos. En elloe busca la ciencia aeniidoe diferentes en lugar de una expresión lÍnica, procedente de
un mismo punto de partida, propia de todas las razas
humanas. Estos idiogramae no forman una lengua tan
rica como loe idi : mae silábicos y alfabéticoe.
Pero habiendo eido aquella escritura anterior, y habiendo sobrevivido á \odas las demás, y habiendo sido
universal, adquiere, en virtud de todas estas razones,

una importancia excepcional. No ee en una parte del
globo donde esta escritura aparem\ ea en todo el globo.
Esta lengua eagrada no es más cono:!ida en nneetroe
dfae, porque sus elementos fueron .modi.ficiindose ó t1aeformA.ndoee1 según principios religiosos y leyes técni·
cae. E:1tas leyes. por una parte determinan los objetos
no entendidoe 1 figurados por los principales jeroglíficos
egipcios, cuyo sentido general fué lo ún'.c) que hubo de
traducin:e. Por otra parte, eeae mismas leyes asimilan á
esos objetos loe .figurones ornamentales ó geométricos de
la antigüedad?
En reeumen 1 siguiendo la vía de las imágenes, y gra•
cias á. ellas y á. la vida de las ideas y de las palabras, co·
nocemoe el principio de las escrituras y el eimboliemo,
del cual es el último eco la cronografía cristiana. La len•
gua sagrada revela, por consiguiente, al decir de Soldi,
la t .xpreeión de todas las artee.
CURIOSIDADES H1STORICAS
{PuB

J.

A. BEBltEJO,)

"Se prohibe la lec:tura en alta voz,"

Por loe años de 1832 eran todas las noches aeíduoe
co11curreniee á. un café, de Cádiz, un eef'ior llamado Videro, músico mayor del Regimiento de la Reina, que ee
hallaba de guarnición en Sdvilla; un eaetre, de nombre
Sarmient.o, que tenía eeULblecida eu tienda en la plazue•
la del Cañón; Anglada, expilok&gt;, nat11ral de Santander,
y otros doe, todos liberales, y se reunían en una misma
mesa para murmurar eL voz baja del gobierno y para
conmemorar las glorias de les afioe del 20 al 23.
El músico mayor era ga.ditano; residía transüoriamen•
te con licencia en su paie natal; había conocido á Riego,
y se despepitaba por referir ene proezas y loe lancee en
que bahía intervenido con tan célebre personaje.
Conservaba algunos números del periódico .l!:l Zurriago, y á hurtadillas leía algunos artfoul•Je de eete papel,
que tanto ruido hizo en eue buenos tiempoe, pulverizan•
do á. Ma1tínez de la Rosa.
Ocioso eerá decir que el duefio del café toleraba estos
desahogos á. sue constantes parroqoianoe, porque reci•
bía pro vechos y era liberal.
Todas las noches ponía eobre la mesa de sue parro·

No se devuelven originales.
Nos permitimos recordar á nuestros amables colaboradores, que según repetidas advertencias que hemos tenido el honor de hacerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
originales literarios ni fotografías, puulíquense ó no.
La razón fundamental de esta determinación es bien obvia: Necesitaríamos
crear dos'departamentos de archivo y pagar
dos empleados que los vigilasen, únicamente
para restituii· artículos, vistas y retratos.
Demás está decir que en tratándose de ori"inales artísticos valiosos y previa promesa
de depósito y devolución, esta se efectuará;
pero en general conste nna vez más que no
devolvemos originales.
Recordamos á nuestros lectores que el número próximo del Mundo será un nú1:1e1:o
extraordinario. Cuéntanse entre sus pnoc1pales atractivos var_ias páginas music~les, en
las que Fe ha selecc1o?ado todo lo meJ01: del
spartito de la Bohemia, arreglado para piano
y perfectamente enlazado, facilitando en extremo el paso de un motivo al otro. Es una
labor que no~ permitimos calificar de hábil
y que ayuda1·á á popularizar en mucho la
notable partitura que es hoy objeto de todas
las conversaciones entre inteligentes. Algunas otras eorpresas prepara el Jfu,ido pHra
ese número que saldrá con fecha 19 del corriente.

�DOMIRGO 12 de SEPTIEMBRE de 1897

EL MUNDO

DOMIIIGO la d• SEPTIEMBRE de 1191

EL MUNDO

185

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

La celebración de la fiesta de eovadonga

RECOGIDOS POR ÉL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

éN éL TIVOLI l)éL éLISéO

37,000 ni.lllas sobre los ni.ares.

XXI
EN CA..MJNO PARA EL CELESTE BfPE.RIO.

UN TEMPORAL EN LCS MARES DE CHINA.

Con ansiedad y zozobra habiamos eat,erado el temporal que nos amenazaba.
El mar de Cliina 1 de prove.rbial peJigro, empezó á agitarse: la ola boha y pesada
-exageró su fuerza, la corriente, un poco contraria, nos hacía bajar, separándonos del
-derrotero: caminábamos con proa hacia el Sqr, 40 grad&lt;,s al Üc!ste. El viento rolaba
de hora en hora del Sur al Sudoeste, de aq1,1í al O.iste; la marea encontrada era más
fue:-te que el viento; las olas, violentas, al chocar producían un rugido tremendo, y el
.agua dividida saltaba en torbellinoe, que el viento arrebataba1 azotándonos el rostro
.al volar, arrastrada por invencible fuerza.
La atmósfera cargada, obscura y tenebrosa, parecía a,fix:iarnoe: el s-::&gt;l, opaco, se··
mejaba un disco diáfano mal delineado; nuestro horizonte se bacía cada vez máe re·
ducido: íbamos alliernativamente subiendo y bajando en una cordillera de montañ.as
Jiquidae, negras, insondablee. El viento arrebalaba las et cobas y cepillos de valdeo
que eetán eobre la madera de respeto; la jarcia vibra con cadencias inauditae 1 el mar,
-el coloso enfurecido, nos hacía sentir el horror de sus iras: estaba terrible, sublime,
,encantador.
Tan pronto nos vemos rodeados de olas que ilf'gan al nivel de la verga mayor, como sumidos en inciertas profundidades, en hondos remolinos: tan pronto nos vemo~ en
lo alto de una montaña como nos hundimos después en el insondable abismo.
De vez en cuando penetra furioea el agua que estalla en los costados del buq·1e, y

barco de guerra mexicano salió de Nag11eaki tal día, rumbo á China. Hace cuatro meses debia haber llegado á Hong Kong. Supóneae que se perdió en el tifón que pasó
por el estrecho de Formoea, siguiendo taló cual dirección. No s~ ha sabido nada del
barco, ni lo ha visto nadie.n
Titl hubiera sido la noticia, porque la mar inmensa y solita.ria no deja huellas de
sus estragos ni BE,fia\e3 de Bus víctimas: todo lo oJulta en su vorágine, insondable como Ja inmensidad.
¡Un burra atronador para nuestra tripulaCión! ¡Nunca la he visto más valiente ni
más eerena!
Con grande actividad suple al caido timonel, mueve la rueda con violencia, se
colo.ca á rumbo1 y el barco se levanta orgulloso y diepuesto á luchar de nuevo con
loe elemen~os enfurecidos. Después todo fué comentarios sobre el temido accidente;
hubo qnien dij ara que si el segundo golpe de mar hubiera venidp diez segundos antes,
el barcu flabria sucumbido casi irremediablemente al accidente.

El barco siguió luchando y el mar respetándolo; en la noche tampoco tuvimos
alimentos preparados; g1!leta, Jamón y un poco de vino. tomados con dificultad, fue
roo nuestro rtfri,erio: unos acostados pera tener libres las manos, otros atados á las
pilaetral! de la cámarJ, éstos trincados con loa pies y las espaldas medio dobladas, y
aquellos en actitudes más incómodas, devorábamos nuestro alimemo, que nos pare-

Expendio de cerveza.
Escudo patriótico á la entrada del Tívoll.
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO OE

y desfilaban también el paateg'l y el malagueño, el
chulo de Madrid y el catalán bullicioso y vivaz.. .
Ese gran grupo trabajador que en loa estahlee1m1entos
cemerciales vegeta, dedicado li ímproba Y ruda labo.r
t 0 d 0 sel ai'i.o tomaba su desquite en eee día, todo rego~1.
que 8 ~ olvidan los problemas nacionales y loa emgJO,
e0
mas del futuro,
d
N menos ~ntusiaetae loe mexicanos repreee~ta os por
matna parte de loe habitantes de ja metrópoli, per~~oe·
cientes á. todas las clases socialel!, se unían al reg~~1~ode
los iberos con ímpetu igaalmenteeapontáoeo ybnl 1?10~0.
pública,
•i
- 0 1 loe
Acudió á la fiesta el señor Presido~te de la R1pubhca
La Íl'Stiva algarabía, el embelesador ba1 e eepan '
siendo recibido con ruidosas aclamaciones.
querellosos 6 salados cantares, alternaban Y. en con!~fa
EL MuNDO ofrece hoy á sus lec ·ores alguna'3 fotog~aperspectiva deefilaban laB más guapa~ señoritas vest1 as
fías de la encantadora fiesta, las cuales, con la~ amphas
de vi vos y bellos traJeS,
te
crónicas dadas por)loadíarios de la casa, proporc10~an no~
Ya era la valenciana de negros Y relampaguean a
ción completa de lo que fué aquella Y del entus1aar.oo
ojl)B, ya la and.iluza de gal~ardía y salero inimitables, ya
que dió lugar.
la ingenua y ?ºética as:uriana.

voi

Con f'ntusiaamo indeacriptib\e fué c~lebrado en e~ Ti
li del Elieeo por la Colonia española de esta ca_P1tal e
.
.
. d C
d
a Pllede dec1ne que
glorioso an1versar10 e ova ong .
é d raote la
el amplio local, adornado ,con gm!to, fu .' u.
.
tarde y noche del actual, un pedazo ~e la tierra ibérica,
trasplantado á nuestro hermoso México.
á
Anidaba ahí el patriotismo en una de aua forma~ m s
. cautivadoras y cada eapafiol aoñábaae en su lejana t1errr
. oa en el hogar de allá, Jpjos, de donde la lucha
a
vida lo desprendió para arrojarlo á las playas de a e•

fº~

Dulces, helados y cantina.

LA. MUTUA

México Agosto 29 de 1897.-Sr. D. Oarloe Sommer.
. t G• eneral de «La Mutua» -Presente.
Dtrec
or
. bl
•go·
Mi estimado Y aprecia e ami .
t d d 1 27
He tenido el gusto de recibir la grata de ul•d~ 'deeodo
1v 1
.
·
e
aviearme
qne
e
del corriente, en que.ee s~rv
05 823 de $25,000
00
correspo~dienteb'· m~l i~~t!ªd!dle·t~b~ción de diez ai'i.os,
oro amer1can1º' BJIO 1º del entrante mee de Septiembre,
que se cump en e •
importa:
.
1
f ctivo 6
$7,313 50 oro amer~cano, va oren e e l bl á la póliza
$9,20100 oro amencano, valor acumdeul••• ºdoe ~,oooei.. d
- -pt-i-1" '"'CM una
u
r~íenoad, .:..e.:.;e;::, de ·tya,da· Co-~p" afiia como se Jo panic1pa•
c 1ones e su acre 1
'
ré oportunamente.
t expresará usted mi satisfacEntre tanto me es gra O
.d
· póliza pues el
ción por el resultado 9-ua_haá obte!-1~ 1ºt:inta po~ ciento
valor acumulable asc1ené e
casi
en loe diez afios.
.
( 30 8) de lo que pagu por prem
ofndole las más debidas gracias, qnedo de usted siempre muy affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
i

,·o,

Bailando la Jota.

Vista general de Hong Kong.
barre la cubierta; luego la honda corre como río cauialo:n á lo lario del puente del
-castillo de proa ó de un co~tado al otro. Hay necesidad de cerrar todas las escotillas y
hacer maniobrar las bombas, pórque el barco ha hecho agua.
¡Ea terrible pero magnífico el tem:;iorall LDe cocineros abandonan lae hornilla@ 1
-eEe día no habrá rancho: los calderos no pueden sostenerse en eu sitio, hay agua en
todas partee. Nueetro barco rarece atacado de convulsiones espantosas: la hélice dispara á. cada rato, el barco se extremece, las quillas, nuevamente puestai&gt; 1 funcionan
aimirablemente. ¡Qué prueba tan espléndida!
La verdad ~a que tememos á cada paso ver desprenderse las aceradas láminas de
que esUo formadas.
Son las cuatro de la tarde y el cielo eerá obecuro, muy obecuro; ee han ralevado
los vigías porque no es posible resistir mucho tiempo en el tope. El mar se encuentra1.el viento signe rolando, el barómetro baja máE¡ no ea humanamente posible haeer nada, sino mantener11e á la capa.
¿Seguid el temporal? ¿A dónde n?B empujará nuestro destino? ¡Sólo D:oa lo·
sabe!. ............. , ..... .
Continúa el temporal deshecho y el rumbo se sostiene con dificultades¡ por for•
tuna el timón gobierna muy bien y la máquina no ofrece averías, pero son de temer•
se. Todo puede ser obra de un minuto; un accideü.te 1 en tales caso~, es como el ray0:
en un instante 1!8 podrá hundir el barco en el abismo con .todos sus tripulantes.
Sin embargo, eucede algo providencial en estos casos: viene la calma del senten~
ciado á muerte que espera y sufre porque no encuentra remedio disponible; no hay
que pensar en poneree en salvo. Es preciso esperar con serenidad la salvación posible ó la muerte cierta.
L'\ mar eigue encontrada, viene una especie de torbellino de agua y viento, una
inmensa ola barre la toldilla1 arrastra al timonel, y el barco, ein gobierno, se cruza ar
temporal. Ent.onces un balanceo, un balanceo terrible acuesta la Corbeta por babor¡
todos caemos basta poner los pies sobre el costado, y en esta situación se oye el estridente ruido de toda la vajilla de las oámarae, que saliendo de ene puestos cae rodando
y qm:brándoee sobre nuestras cabezas. Con otro balanceo igual no hubierais oído con:
~ar eEte episodio, y la noticia Ee habría recibido en México q1Iizá de esta manera: i&lt;Un

cía delicioso maná. ¡ Qué cuadro aquel! C dados basta loe huesos1 chorreando agua
salada, con lo.e pantalont,B remangados basta la rodilla y descalzos, con loe cabellos
como al salir de un baflo; unos con capa'! de h:Ule, otros con sombreros negros imper.
mea bles, y en medio de todo esto ¡qué buen humor reinaba entre todoel A veces Fe
euependfa la conversación, y no faltaba motivo para la hilaridad cuatido alguno de
nosot-ros caia rodando sobre cubierta.
Las dne de la mañana y el tiempo no cambia. Afuera sigue el amoniMo frase UE&amp;·
da entre J,:i gente de mar para indicar el mal tiempo y sin embargo, podemos conci•
liar el snefio. Al de1:1pertar, el mar está algo calmado; treitna horas duró el temporal
que fué el más foerte que enfrimoe y el más corto.
A las dos de la tarde del día siguiente, el cifllo está desp{'jado, el viento suave y
la mar ·bermosa. E l barco descansa y parece como 4110 ee mueve con cierta nf'gligeucia. Grande es nuestra aleli!:ría al ver alejarse el peligro que habíamos corrido con ries•
go de no vieitar el celeste Imperio.

XXII.
ARliIBO.

A. loe cinco días entramos en el Canal de F0rmoea, notable por BUS malos tiempos,
pero que foé esta vez para nosotros muy benigno. De un lado se levantaba la C'1sta
china, del otro la isla de _Formoea, despojo arrancado por el Japón áloe hijos del.cielo
en su guerr:a úlUma.
La terrible plaga de la peste negra azotaba á Formosa y nos alE'jamos de ella pre•
surosoa, para evi~ar el contagio.
En todo el estrecho vimos esparcidos los primeros botes chinos con velas de hntn
bú en forma de abanico, popas muy altas y de formas raras. Estas lanchas tripuladas
por diez 6 .doce hombree, ealen en flotas de cinco ó seiscientas y rar8s veces regreean
más de veinte: todas las demás ee pinden en el canal; lo que equivale á decir qne
muereo de cuatro á cinco mil hijos de Confacio en estas expediciones. Y como estas
se repiten tres ó cuatro veces en el afio, puede calcularse el número de ahogados que
pasa inadvertido en la populosa multitud.

�EL MUNDO

DOMIIIGO Is do SEPTIEMBRE do ,197

DOMINGO 12 d• SEPTIEMBRE d• 1807

EL MUNDO

186

Unas veces á la vela y otras á remo, atravesamos pronto la distancia que nos ae•Teníamos ya doce días de navegación, cuanJo apareció á nuestra vista la casia
paraba del mu-,lle de loa buques de guerra situados fr~nte ~l hotel del Hong Kong, e~
china, abrupta, aUa y árida, dividida en sériee de islotes inhabitados, blanquecinos pléndido edificio construido con :ia apariencia del estilo chmo, pero mezclando en_ Sll.w.
con las ciietalizacíonea de la sal marina.
arquitectura todos loe eetiloa. Grande y suntuoso, el hotel ofrece todas las comodlda•
De la costa ae levantaban nubes negras cubriendo el horizonte, y un viento hú- des con la seriedad severa y enfadosa del caracter inglél!I,
medo y doro nos llegó á. bordo amenazando un fuerte chubasco que desfogó en to'Poca luz del cielo mucha luz artificial, vastos salones serios, grandes colgaduras,_
rrentes de agoa. En estas condiciones entramos á Hong-Kong.
. ..
alfombras espesas po; todas partee, silencio db iglesia, austeridad que. oan9a, apleen
Sobre la cima de las montañas veíanse las siluetas de grandes y esbeltos edthc1oe, que se respira: eso ea el ho~l Hong Kong. La servlJumbre chinai vestid~ ~e blanco,
caminos blancos culebreaban en todos sentidos ocnltándoee á. veces entre las desigual- ocupa toda una cuadra; la otra eetá destinada al correo, y el espacio que d1v1db las dos,
dades del terreno, 6 perdiéndose en la falda de las montaflaa. Plleo después todo el es- construcciones se abre en la calle priacipal 6 de la Reina.
pectáculo se ocultó á nuestra vista en medio de espesa niebla,
En esta pa~te de la población se marca el sello europeo en los edi~cioa, sus babi•
Costeamos la isla, y coa t!!l práctico del puerto á bordo, entramos al fondeadero
tantea 800 también de ese tipo y causa exr.rañeza aquel centro en medio de una pobla•
dejando á uno y otro lado multitud de barca~ ca.rbonerae y vaporee m~r~otee. Luego ción que no ha perdido eu caracter peculiar.
.
.
apareció por estribor, sobre la playJ. 1 al pie de la montaña y en sus cusp1dee desgarra•
La calle de la Reina ea la única recta y plana; las otras son dea1gualee, empinada!"._
El único ferrocarril es el funicular. Los otros vehículos que ae usan son los rinkicháe,
das, el extenso caserío.
.
.
.
La mayor parte de loa edificios p,intadoe de azul, de ae1a á siete p1aoa ! oste~t~n- como en el Japón, y las sillas de manos, especie de cest~s. de mimbre, donde se emdo una serie de ventana.e cuadraias en apretadas filas, nos parecían á d1etanc1a m· paqueta el pasajero y enarbolado en hombros de dos individuos de coleta, ae traslada
mensos palomares.
.
á su paso fatigado.
A poco nos internamos en el fondeadero de loa barcos de guerra, donde pudimos
ver, como reliquias históricas, el uVictor Manueln y 11Víncitor1 1) dos navíos viejos ~e
XXIV
madera de cuatro puentee, que pelearon en Trafalgar á. las órdenes de Nelaon y hoy sirEL LA CALLE DE LA REINA
ven uno de eacuell\ naval y otro de hospital y prieión.
Como Hong Kong ee puerto chino perteneciente á Inglaterra, nuestro saludo de
ordenanza fué para la bandera inglesa, deapuésaaludamoa, y nos correspondieron nuea·
Eeta calle de dos millas de largo, está formada por dos filas de casas de tre: á seis
tro saludo loa barcos alemanes y portugueses surtos en la bahía, y terminadas estas pisos, todas de mampostería, te11iendo en el piso bajo una doble hilera de _amplios 'P( ~hles. Allí eatln establecidas las casas de comercio y las ofic1•
etiquetas, deecamamoa al fiu de nuea~1aa fatig s.
nas principales; por todas partea se ven rótulos en inglés y en

Una ejecución en China.

XXIII
EJ, P'C!ERTO DE JJOl\G KONG.

No hemos podido ealir de á bordo, la lluvia ha sido tenaz y á veces huracanada.
La montaña que tenemos al frente, el Peaok1 se oculta enteramente en la neblina; solo
se distingue la fila de casas cuadradae1 como amontonadas unas sobre otras, y los bo~
tes chinos, que como en el Japón, nos han rodeado. En ellos hemos podido verá las
primeras mujeres chinas. Su atavío es muy distinto de el de las japonesas: uean un
peinado planchado sobre la cabeza, con una raya longitudinal que hace caer el pelo en
dos gajos laterales¡ una enagüilla lisa y sencilla, y una chaquetilla pegada á los hombros y colgando hasta la cintura con mangas anchísimaa. Algunas llevan mitones,
costumbre adquirida de los inglesee. En cuanto á los varones, son bien conocidos: el
traje que ostentan en las ciudades europeas y americanas, ea el mismo que usan en su
pais.
Frente á la ciudad llamada Victoria, eetá la desembocadura del caudaloso rio Hai
Nau ó de Cantón, y entre la isla y el continente, loa grandes brazos de mar que dan
entrada á la bahía.
Vista desde ahí la ciudad, tiene un hermoso aspecto: además del cace1fo escalo•
nado, se advierte la vista magnifica de la montana con sus palacios en la cúspide y e1
ferrocarril íunicular que asciende á una altura de novecientos cincuenta metros.
Decididamente el aspecto general de Hong Kong es más agr~dable que el de cualquiera población japonesa, y se siente ano dispuesto á aceptar con más alegría al pue•
blo chino. Pero ea aventurada esta prevención, A. medida que se conozca mejor á er.
te pueblo y que se pueda comparar con el otro, se comprenderá la falta de fundamento
en la disposición del ánimo.
·
P.lra facilitar los frecuentes desembarcos á tierra, tomamos un bote chino á nuestro servicio, el más limpio que pndfmoa encontrar. El patrón era un viejo de buen caracter, muy sumiso; se llamaba Chu Fo y aguantaba estoicamente, atracado á nuestro
barco, loe ,chubaecos y el calor, siempre con la riea en los labios.

chino.
d 1
·
Loa lujosos aparadores ostentan mil artículos e comercio
chino, con el aenci:Io traje de los europeos, se mezclan loa tr~jea chillanee de los persaa1 indios, filipinos, tártaros, p~edo~1nando el chino, con su· coleta, su frente rapada y su pestilenciaEl ruido de loe gritoe del pueblo ea algo como el lenguaje de
un niño pronunciado con una voz gangosa. El chino no tiene
la erre fuerte, y poeee muchas v".lcales: ea un idioma que Ee pro
nuncia chillando. Un grupo de chinos que charlan, Eem1;1ja una.
manada de coyotes hambrientos que ahullan.
Lo particular y que llama la atención, ea el silencio de las callea. OyenEe voces inarticuladas y gritonas, pero no se les oye
andar, no hay rumor de carros, cochea ó tranvía.e: ni siquiera
de botas sobre e~ pavimento. Se percibe el rumor que producen
nuestras pisadas, á una buena distancia. Se necesita estar en
una ciudad china, para comprender este silencio.
La mujer hermosa, según elloe, es la aberracoión del gusto yde la estética. Recien nacida la oprimen loEI pies en zapatillas
de estallo, para impedir su crecimiento; con la atrofia del
pié, viene la de la pierna, así es que en la pubertad \ornan las
extremidadea inferiores una forma angular desagradable.
A la oblicua dirección de loe ojos, añaden exageraciones defectuosas arqueando las cejas por medio de pegamentos, casi
uniéndolas con el nacimiento del pele,. Este constituye el mayor lujo., y es como una exigencia de la moda en las alta e claaee.
Las fisonomías as( enrevesadas, revelan el sufrimiento ó la im •
becilidad cuando no la miseria física. ¡Y estos daíectos com.ti·
tuyen la hermosura para el chino!
Hacia el Sur de la ciudad queda la parte más pintoreeca y la
más culta, es el barrio inglés propiamente dicho, donde fstán.
las oficinas del Gobierno, loa cuarteles, el Pa~¡;,cio de la Reina,
loa arsenales, el hipódromo, loa panteones, etc. Están situados.
en medio de hermoeíaimoe bosques de árboles g1ganteECos don~
de -predomina el alcanfor.
En 81 punto más céntrico de la población y sobre la falda del
Peack, se lev!!.nta eiroao el parque real¡ y en el punto más aho
la estación del ferrocar:il funicular.
La población europea está situada sobre la montafia. Hay_ magníficos hoteles con
espaciosos corredores, cómodos sitios que sirven para gozar _de~ nermoao panorama que
ere extiende á treinta millas hacia el mar, gozando del mov1nnento general del puerto.
:Más allá. en el Continente, deatácaae la línea plateada del río de Cantón, y se dib_uja..
sobre el mar la península de Maca.o; después una inmensa man~ha de verdura salpica·
da de puntos blancos: es la capital de Kiang-Sou, una de laR cmdades más popu1osas
de Caina, Cantan.
¡ ·
Es admirable el Peack. En los ratoe agradables que allí se pisan, a vista vaga
por los hermosos paisajes.
.
.
.
.
1 •
La impresión que produce el funicular, ea tmborr~ble, á la sub~da ea tal la ve.oc1,
dad, que lile ven la ba.bía, loe barcos y las casas, como a1 fueren hund1énd~ae poco á poco; al descenso parece que todo lo de abajo au9e á encontrarnos Y senhmoa que nos
aplasta.
. verd a d eramen ,..e ae1"át"1co¡ h. an empren d"1d o
Loa ingleses han desplegado un luJo
grandes obras de ingeniería y artíllado el pu_erto como todas sus ¡;:.oseai~nea.
Es bonito también bajar del Peack en stlla de manos por loa cammoa de asfalto,

con rieego de deapefiarae.
Como la población está sujeta al dominio británico, ea difícil formarse por ella
idea cabal del pueblo chino.
Aun cuando el hijo de Confucio ea refractario á la civilización, á fuerza de rigor y
de dureza, ha logrado el gobierno inglés quitarle m 11chasd? sus costumbres ~nmutad~I!.
En Hong Kong se castiga con severidad al ~u~ador de óp10, Y como el chm? es cb1s·
maso por·naturaleza, la policía logra deecuonr los fumaderos que son también casaa
de juego y de miaería.
. .
Persfguese·también al zaragate, y como las gentes del pu~blo ~aJo tienen eete ca•
racter, se lea persigue en todas partea. Como son todos enemt?º.ª 1u~ados del ~xtranjero y lo asesinan siempre que pueden, hay que redoblar la v1g1l~nc~a, y en mrguna
parte del mundo hay tanta policía como en Hong Kong. Al dfa e1gwente de lleg~r á.
la ciudad la policía conoce á. cualquier pasajero, sabe su nombre, su orígen, su destino,.
los eitios que frecuenta, sus aficiones y eua gustoe.

Tiene fama univereal la policía inglesa, pero puede decirse que en Hong Kong es
donde deeplif'gan sus mejores dotes.
XXV
LA IlORA DE COMER.

Por lo demás, la gente del país ea industriosa y comercial, maneja con habilidad
el pincel, hace pinturas al óleo con rapidez, bonitas y á bajo precio, pero no puede
igualar al japonés.
Coea rara; el proverbial té de China que puede encontrarse en Hong Kong es adul•
terado ó de mala calidad. Si vais á un almacén y pedía t6., os darán una lista de precios, desde veinte centavos hasta sesenta pesos libra. Por caro que lo paguéis, tendréis
un producto malísimo; el chino astuto, siempre os engallará. El té de Hong Kong, es
todo falsificado con productos del Japón y de Seiland.
Abierto el comercio desde las primeras horas de la mafia.na hasta las once de la
noche, es muy activo, y solo se suspende al atardecer. A esa hora todo el mundo co·
me ó se dedica al chauchau.
Sentados !Os chinos al rededor de una meea redonda, unos acurrucados sobre loa
bancos, otros de pié 6 trepados en las escaleras de mano, se sirven los alimentos que
lea preet:ntan en un platón que ocupa todo el centro de la mesa, rebosando arroz y
peEcadoa crudos. Luego viene otro plato de gengibre acre é insoportable, que saborean con delicia.
A la hora de comer ni el más avaro dejará la mesa por el negocio más produoti vo.
Si paaais por las·callee en tales circunstancias, veréis en todos loa eatablecimien·
toa públicos el cuadro que acabo de describir.
El chino como el japonés, trabaja poi jornales muy baratos, tiene una moneda que equivale a la vigéeimá. parte de un centavo; es df:cir, que el peeo se divide en des
mil chumoe, moneda representada por una rueda de latón del tamafio de uu décimo de los nuestros, agujereada en el centro para ensartarla en un cordón como formando cademtas que se atan á la cintura.

Preguntamos al conductor de loa rinkichás si sabía inglé~, y con su reepueeta
afirmativa le dijimos que nos llevara al hotel. Comenzaron á correr por calles ee~re•
chas y callejone.:1, y al cabo de una hora de fatigosa carrera, que llamaba la atenc'.ón
de loe curioaoe, se detuvieron y notamos que eatábamo.s muy lejos de haber llegado al
anhel!11lo hotel.
Multitud de bobos nos rodearon entre gritos y aspavientos ininteligibles ba1:=ta
qt\e urgidos por la necesidad y asustados del escándalo, despachamos á los conducto.
res y quisimos mejor irá pie en busca de una persona que no.:1 en~ndiera.
Vagamos á la ventura y pronto tuvimos la fJrmna de encon&amp;rar á. un francé~ que
se sirvió conducirnos, con felicidad, al hotel indicado. Entonces pu lim')B comprender,
por Jo que nos dijo nuestro amable guía, que el chino, en su eocarrona estupidez,
nunca dice que no á nada, á riesgo de no cumplir lo que promete, aun ex:poniéndoee
al castigo.
XXVIII
UNA XJECUCIÓN EN CTTIN.A.

Terminado el almuerzo y con buenas provisiones para el día, ea.limos á la c.t.lle
en rinkichás servidos por gentes de_ confianza, para preeenciar las práct'cas de la jua•
ticia china.
En el interior de un edificio, alto y regular, eucio y carcomido, sin ot,ra abertura
en sus macizos muros, que una estrech!i puerta con verja, penetramos, gttiadoa por
nuestros cicerones del hotel, provistos de la tarjeta respecüva.
Fuimos aceptados como visitan tea, y un obscuro y a:'1~osto corredor nos condujo
á un patio dilatado donde se hacían las ejec·~cíones. Destacábase en el fondo un do•

XXVI
L.AS !Ll.BITACIONES

Penetremos á una casa .d e Hong Kong. Hay que sacar
antes el palluelo y aplicarlo á la nariz para no percibir
el naueeabundo olor de aceite rancio que ee reepira.
Debe evitarse con cuidado tocar las paredes 6 rozarlas
con el vestido¡ así ea la inmundicia que )as cubre.
Son tan obscuras las habitaciones, que hay que guiar•
se con luz artificial.
Lae casas son pobres, el cacnreado !ajo asiático ea propio solo de las familias nobles y de los extranjeros ricos.
Los demás viven en la pobreza y la mediooiidad.
El que tenga que aecender á un piso alto, habrá de pa•
aar por una escalera estrecha, empinada, sucia, granosa
y obscura auu á medio día. Al llegar al descanso se en•
ouentra en un espacio estrecho y frente á una puertecita
que resbala sobre la sucia grasa. Desde allí puede verse
Una serie de departamentos en forma de palomares, y
de cada uno sale la cabeza rapada de un chino: En esos
estrecboP huecos viven hacinadas las familíae, allí habi·
ian de seis á setecientos individuos en confusa prcmiscuidad. Cada piso da acceso á tantos departamentos, co•
mo ventanas da á la calle, único punto de ventilación.
Como el primer J)ieo, eon te dos loa demás.
Si por acaso se encuentran dos persona13 en la escalera,
en dirección opuesta, se aproximan, se apachurran para
poder seguir adelante.
XXVII
CANTÓN.

Los ferria que hacen la travesía á Cantón pertenecen á una compatlía inglesa y ee·
i.á.n bien atendidos. Se hace el viaje de noche, para mayor comodidad, á causa de los
fuertes caloree.
No hablaré del corto viaje por el rio; pero diré una pa1abra del expléndido servicio de mesa, ad•ártiendo que en ninguna parte del mundo puede servirse una más
completa que en China: tienen á su disposición aves variadas, ca!!a magnífica y exce·
lentes pescados y mariscos. :Frutas exquisitas y magníficas legumbres.
Después de la abundante y suculenta cena queda á disposición del pasajero un
buen camarote.
A las cinco de la mafia.na se llega al fondeadero en la rivera izquierda del rfo 1
entre unos veinte ó treinta mil botes que hormiguean. Estos botes Eion todos de di~
versos tamaños: pero loa más comunes tendrán cuatro metros de longitud por metro
y medio en su in.ayor anchura y otro tanto de fondo; en ese 1imit1do eSpacio viven
muchas familias que allí rrecen, se desarrollan y mueren: el bote es su única propiedad, y muchas de ellas no saben lo que es la tierra firme, lo que es vivir bajo techo.
Ea eeaa condiciones, apenas.nacen los nifíos y aprenden á nadar. Si alguna criatura se ahoga, ni loa padres la buscan n! la policía se preocupa por su desaparición, ni
nadie da eeñalea de extratleza.
Sucedió que al f9ndear vi flotando el cadáver de un niño. Horrorizado dí aviso
al capitán del ténder. Su única respuesta fué una sonrisa de indiferencia, que acompafió á la frase siguiente: No importa; estamos muy acostumbrados á eso. C,m mucha
frecuencía verá usted cadáveres flotando, en los que nadie se fija.
De los dos millones y medio de habitantes que tiene Cantón se calcula que cien mil
Viven en botes; y dada la incuria de los padres ae comprenderá oon qué facilidad caerán los nillos al agua.
DeEembarcamos par fin, y llevados en loa rinkiohi'Ls llegam')B al hotel de ctEnropau.
No pasaré en silencio las dificultades vencidas, antes de tener alojamiento.

Trabajadores en un plantío.

cel, bajo el cual veíase eentado en sncha eilla de caoba un ind¡viduo de ta talhl,a
horriblemente feo, vestido de rojo, con un signo blanco en una de las anchuroeas
mangas del traj"e En una mano sostenía un báculo de bronce dorado, y con Is. otra
se apoyaba en el asiento. A su lado dos viejos de aspecto patibulario, vestidos de negro y con eapeJuelos del mismo tinte, sostenía.a con la mar:o derecha una gran tira de
papel y un pincel que humedecían en una. porcelana de coloree. El otro tenía una in•
menea ouchi !la de pullo negro y de lámina angosta en Eu baee, y de treinta centímetros de ancho en su extremidad, encorvada.
Fuera del docel y á uno y á otro lado había dos figuras, también de alto nombre,
con bonetes y vestiduras azules con vivos rojos y amarillos. Montaban en sendos ca·
ballos blancoe, y seguía luego ·1na doble fila de gente del pueblo, llamada á aaietir :t
la ejecución.
Era todo un jurado que ib:i á presenciar una decapitación; poco después se presentó el reo, desnudo. cubierto con una tela de azul algodón en la cintura, y a,ra r.ra•
do de las manos y de la coleta llegó á preeencia del J arado, El juez se levantó de eu
asiento y en articulados gritos pronunció un breve diecur:m, que la multitud oyó postrada y con la cara entre las mano!!. Terminado el discurso se üenta el Juez y empiezan loa preparat.i vos de la ejecución.
En una eetaca clavada en el suelo araron primero los pies del reo, después atan&gt;n
loa brnzos á lo largo del cuerpo, cruzando las ma'lDS á la el:!palda; las ataron luego á la
estaca, y quedó el ajusticiado hincado, ó ruás bien, sentado sobre las piernas, dobladas
y atado de píee y maooe.
Un verdugo lo toma por la coleta, tilando fuertemente hasta poner rfgido el cue•
llo; ot.ro toma la cuchilla con las dos manos, la levanta en alto ydeecarga un golpe tan
violento, que rueda por el euelo la cabeza del ajusticiaio y la cuchilla va á enterrarse
al suelo, em1?apada en sangre.
Toda eeta ceremonia ae hizo en presencia de muchos curiosos, ein que en ninguno
ee notara compasión ~ii terror.
Acto contínuo se disolvió el Jurado y el mutilado cadáver quedó á la eepectación
pública. Contritos y aterrorizados ealimr&gt;s á respirar el aire, libre de las emanaciones
de sangre y de loa hedores de la prisión.
0

�EL MUNDO

00IIIIIGO

12

de Sf.PTIEMBRE de 1197

tienen aspecto de estúpidos; flacos en extremo y harapientos, están formados por Jo más desgraciado de la sociedad.
A un lado del bazar hay una puerta angosta y enne•
grecida. El cicerone tocó un botón é inmediatamente se
abrió la puerta. Una escalera angosta y obscura se pre•
sentó á la vista. Loe gendarmes nos hacen subir precipitadamente y cuando el último de nosotros estuvo dentro,
se cerró la puerta y quedamos en completas tinieblas.
Dietingufaee ya el fuerte olor del ópio tan característico. Sobre la tarima del piso alto se oyeron pasos
precipitados, luego un ruido especial, como el que produce una puerta que gira sobre poleas; estábamos en el
salón de fumar, cuadrado y obscuro.
Una lamparita insignificante lanzaba rayos tan devi•
les, que apenas permitían distinguir loe objetos que nos
rodeaban. Sobre una plataforma veíase una eérie de
monstruosos ídolos representando no sé qué símboloe.
El más favorecido era el alumbrado por.Ja:pajuela de azufre. El resto de la pieza lo ocupaban .divanes acolcho•
nados pegados á las paredes que suponíamos sucias. Scbre el piso, como fuegos fátuoe, veianee unos braseros
esparcidos en distintas direccionee, que eervian para que•
mar el opio en depóei toa de metal, de doode partían tuLOS TEMPL08.
bos que pasando por vasijas de agua, terminaban en beTambién en China levanta ti buhdismo soberbios tem•
quillas para aepirar los vaporee embriagantes.
plvs de estilo churrigueresco ó pompeyano: arcos eoberUn silencio sepulcral reinaba en el departamento, in•
b1oe, toscos, llenos de boas en relieve que figuran ídoterµmpido solo por nuestras pisadas y el ronquido de
los monetruoeoe, leones, dragones, toda Ja fauna de la
aq~ellos desgraciados que morían lentamente en el más
mitología china. E1 Dios B..ihda de pié ó sentado sobre
enervante de los vicios.
taburetes, lleva siempre las manos teparadae como en
¡Qué atmósfera tan peeadal ¡Qué cuadro tan repugnante!
actitud de pedir gracias. Ea el altar principal es la única
Apenas notan los dueños de Ja casa la presencia de los
figura que se destaca entre doble fila de íd1,h,a represen•
gendarmes, nos atienden solícitos, encienden una lám•
tando cada uno en sus facciones y actitudes, di vereoa
para y nos conducen á los distintos departamentos. ¡Qué
actos pasionales; éste la ira, aquél, td dolor, el 1,tro el rehorror! ¡Coanta miseria! Qué espantosa inmundicia! Semordimiento. O&amp;ros repreeentan los p, cadoa capitales,
res dtmacradoe, enjutos como cadáveres, yacen por el
la gula está figurada por un sér exr.esivamente gordo;
suelo en las posturas más forzadas é inconcebibles; unos
suij wanoa puestas sobre el abultado vientre, ¡,arec~n com
con la mitad del cuerpo en el diván y la cabeza colgando,
ptimirlo y revtla en la ca1a agudos sufnm1entoe.
otros nadando en Ja inmundicia, éstos abriendotorpemen•
Los pisos son de madera, y multiiud de lámparas pen•
te la boéa, y loe ojos; aquellos aletargados y en comden de las bóvedas imitando figuras horribles, sap1,s, ví•
pleto embrutecimiento.
horas, y otras alimañae.
Disponíamos nuestra salida, cuando advertimos entre
Pretendieron que al entrar al templo nos quitáratquella pl~be la presencia de una mujer extranjera, con
mos loa zapatos, pero prvt~stamos y sin dar tiempo á sus
Un sacerdote buhdista,
el cabello destrozado, la ropa ajada y sosteniendo con
1·idfculae exigencias, peuetramos al templo.
temblorosa mano uno de aquellos tubos envenenadores.
Tranquilamente andábamos visitándolo, cuando unos gritos destemplados que ve•
No pudimos más y salimos de alli con aeco y repugnancia, víctimas de nuestra
oían de fuera nos turbaron: era un bonzo irritado, que nos mandaba salir. Sin inquie· curiosidad. Hay horrores que deben quedar ignorados, y las caeas de opio eon de
tamos por su algazara, depositamo3 en eus manos una pieza de veinte centavos bas- esta clase. l\Ie be propuesto contar lo que he visto, y la verdad es que una impretante á calmar la furia y la tribulación del buen bonw.
'
sión que al rtcordarla me produce caloefrio, no debfa quedar ignorada de mis lectorer.
Volvimos por callee tortuosas, sucias y mal oliente3, llevados en cestas.
XXXI
Huimos de aquel sombrío edificio, dejando á los pre•
hostes, jueces y acicalados jinetee que habían asistido á
la ejecución. ¡Nunca ee me borrará el recuerdo de este
aj ut ti ciado l
La insistencia de nuestro cicerone hizo que visitára•
moa otro d11partamento, al que llalJlaba «el patio de la
verdad.» Mi curiosidad de tur:sta me llevaba á todas partee, y por eso acepté la viei te.
Siendo proverbial la mendacidad de loe chiooP, para
hacerles confesar la verdad los martiriian¡ eolo ael, nos
decía el cicerone, se puede hacer justicia. lJ aan distintos tormentos y marcan al ladrón cortándole las orPjae ó
marcándolo con hierro candente; á otros los atan con eo•
gas de piée y manoe, loe acuestan entre cuatro palos cla·
vados en el eueh; fijan ali{ loa cabos y eeLiran á la v~z
de loa wiembroe, hasta que el reo confiesa. De lo con•
trario, no es raro ver que algun desgraciado pierda por
arra1.1camiento, alguna parte. de ~u cuerpo, muriendo
eLtre agudos dolores dt-spués del tormento.
B~tta ya de prisión; ealgamoe para sitmpre de este an•
tro horrible y pues se trata. de espectáculos honipilan•
tee,d,scribilé más adelante un fumadero de ópio.
XXIX

XXX

LA PARTIDA.

LAS CASAS DE OPIO.
Nuestro guía tomó precauciones antes de penetrar en ios famosos fumaderoe. Ha•
bló á tres policiae que me parecieron payasos, y ya con el auxilio de los gendarmes
nos creímos seguros de nuestra excursión.
Una casa de mampostería, cuadrada y alta; los corredores que dán á la calle, ea•
tán cubiertos con perdianas de•bambú manchadas. En loe bajos de la casa hay ex·
pendios de ropa vieja y baratijas, objetos viejos de metal, ídolos destrozados, pinturas estrambóticas, etc.
Semejante bazar se me antojaba un ordenado basurero que es en Ohina el colmo,
pues allí todo se utiliza.
Generalmente es el ~itio más frecuentado, pero sus parroquianos van casi deanudoe,

Hemos visitado otros lugares que nos cansan; nuestra licencia concluye al mismo
tiempo que el buen humor, es necesario volver al barco.
El '·Zaragoza" hace ya sus preparativos para zarpar. Seguirá rumbo hacia el :Sur,
no visitarémoe las islas Filipinas nos dirigiremos á s;ngapur en la parte meridional de la
Península del Malaca.
En China, más que en ninguna otra parte, hemos eeperimentado las amarguras
de la nostálgia. Consultamos los mapas, y apenas eetamos á trece mil quinientas
millas de .Acapulco: nos falta ma5 de la mitad para concluir nuestro viaje. ¡Con qué
ansiedad esperamos cartas de la amada patria!
Por fin ya estamos levando anclas y nuestro barco abandona Jaa aguas de Cantón. Ya no vemos nad1 del país q 11e nos ha sido insoportable.
,( Continuará)

.EL ULTIMO IDILIO

El anciano poeta, coronada la pensadora cabeza de
laureles por la fama y d". canas del color de arruifio por
lue afios; hu.yendo dt:_J r~1do del mundo se había refugiaªº en su qmnta, solitario y meiancólico como un vudo
wo1.,je de Ja Edad 1\leai11, en su celda sombría.
E, dolor habla malt1atado cruelmente su eens,bilidad
i'xquisita. A tiempo que tri un faba en los ealonee que
rn~ 11broe corrían &amp;plaudidoa ydeeeaaos de mano e~ma•
no, que las multitudes ee deteiuan á olr sus eetrofas y
las damas Bll enamornban.de sus versos y se los apren·
dlau de memoria, ca1a el u1.,1co de sus hi¡oe en brazos de
la mut:rte, y á éste siguió camino ae la ett:rnidad la ts·
pota amada, Ja dulce compañtra del poeta que le habla
llrnho can amable la vida.
'
Agarrotado por la tilanla de eetoe pesares, como Guy
-0e :Uaupassam, te aganó con ambas manos las sienes·
ttmió 9-ue ee le f.ueran ~u~ 1deas-pá¡aros de ht:rmos~
pluwa¡e, cuyts Lnnoe 1n1m11ablte ha bum deleitado cua•
ti trts generaci?net ¡ - y t:ll un I apto de desteperación ó
&lt;le cólera rompió la lna mmort11I, y se fué cabizbajo y
wecti,a~u.ndo rnmbo á eu 1Hsc:uluri, amado, en busca de
i,q1tt::I VltJO amb1ent.e tan co1!0~1ao d.e ~us nervios y que
tbutas vtcee habla e1do prop1c10 á 6UB rnspirac1out~.......

**
.
.
*negra
L a anciana
cnada-una
honorable que cuidaba
hbc1a ruuchoe afloe aquella fiuca-ealió á rtc11Jir aJ amo.
bo: ab1azaron silencioeamentP y ee pusieron á llorar co·

uuus ch1cos.
La negra había eervido de aya á la dama muerta· habla visto nacer al nifl.o, el hijo único del poua y t;ntla
aquella gran d1:egracia como suya y la lloraba dowo propia ................ ..
Be eepararon luego de aquel abrazo de dos dolores. El
.P&lt;-o:ta se fué á sus habitac1ones; la negra á me laboree
lli"

habituales, enjugándose las lágrimas con la3 puntas de
un pañueJ.., de Madras, y eolluzando, sollollando, C&lt;?mo
un granu¡a A quien Je hubiesen arrebatado una golosrna.

***

La quinta erll una monerla exquisita. Se destacaba en
el fondo de un valle verde, amp110 y claro, lleno de poe•
sía y de luz. Por el centro del valle co1rfa eJ río, rodeado de pefias y de cañas amargas, Jaa cuales lanzaban al
cielo, como agu¡ae góticas, sus doradas espigas. Fecundaba con sus aguas el r1o opulento, las vtgas llenas de
surcos, donde crecJan, exhuberantes de savia y dA rique•
za, las primicias nobles y generosas de una zona pnvi·
legiada.
La casita, blanca como el ensueño de una virgen pálida, descaneaba en el borde de u1ia cohua, 1oaeada de
palmas realea, bananos, cocoteros, eauces y naranjos en
tlor. Vista á distancia, semejaba una gar6a mariua to1Dando el sol en la copa de un pino........ .
Alli vivla el poeta, en1re sus lib1oa, alejado del mundo, enfermo del alma: un vit-jo neurótico, arraetrat,do
la mole de eue dolores como un rebelde t11cerdote druida
ti culto de sus dioses salvajes.

***

Más allá del río, en la opuesta margen, tenia Pablo, el
gañán, su rancho. Era él quien uncía los bueyes al yugo,
quien metta el arado en la tierra g~nero~a y removía la
capa vegetal para hactrla más f1:cunda. All1 vivía, en
aquel randio pajizo, con su mujer y sus hijos, amando
el trabajo, en una honradez tranquila y sertina. Contaba
entre sus hijos á Paula- una triguefl.a opulenta-de ojos
profundamtnte negros y de una tez bravía de canela.
Era Paula una muchacha brusca, tosca, ordinaria, vul•
gar: una virgen montaraz que contestaba los chicoleos
con pufl.etazoe.

El viejo vate salía todos los días á tomar fresco orilla,
del río. En una de estas mañanas estivales vió á la tri•
gueña opulenta, la virgen montaraz, nija de Pablo e 1
gañán.
El poeta, aunque viejo, tenía el corazón joven, y se
e1.1amoró de aquella campánula, de aquel Jir10 oculto en
las márgenes ae un río salvaje ........ .
El amor, hijo del cielo, llevó un rayo de luz al alma
del poeta anciano, entt,nebrecida por el dolor.
y á su nueva amada le dirigió chicoleos que ésta no
entendió.
Le regaló cierto _día un ramo de floree, y el ramo fué
roto en su presencia.
Otro día la hizo unos versos y se loe entregó personal•
mente. Iban escritos en un papel oloroso y bello.
La !,Duch~c~a le devolvió el papel, diciendo:
-lo no se té.
-¿No sabes leer?
-No.
-Oyelos, que te loe voy á recitar.
Y el anciauo vate se acordó de sus días de joven, de
cuando triunfaba en los salones, de cuando corrían sus
libros, anhelados y leidos, de mano en mano; y levantó
la voz y leyó aquellos versos entusiastas y sentidos, llenos de erotismo y de vigor.
Y la virgen montaraz, que no ee rindió ni á loe halagos, ni á las flores, ni á loe chicoleoe, ni á las galante•
ría&amp;, permitió que el anciano vate descansase sobre su
seno, pletórico de promesas, la cabeza pensadora coronada de tás canas del color del armillo que le habían propinado loe años, y de loe laureles que le habla ofrenda•
do la fama.

*

* poeta.
Y fue éste el último idilio *del
RAFAEL BOLÍVAR..

. Caracas: 189i.

00MIN.G0 1~ de SlPTIEMBRE de 1197

119

EL MUNDO

PAGINAS NUEVAS.
Ultimas cartas de mujeres

EL AYUDANTE
{TRADUCCION PARA 1 1 ELMCNDO'')

De la ~eñom Victoria Lancia1ii, al
Sr. jorge Briar,chot.
ABALLERO: Me ha dirigido usted once cartas,
desde que tome, parte en las representaciones del
teatro de la ciudad. La primera decía, poco más
ú menos: &lt;•Estaré esta noche en la tercera fila de
las butacas laterales, del lado de ;a derecha. Me
podrá usted conocer por mi uniforme de ayudante de artillería y una roseta encunada prendida
en el ojal de mi dolmán ...... El que os adora en
eilencio!. ..... »
Y lo ví á usted, efectivamente, no diré que por haberme fijado con mucha aten&lt;:ión,-lae dietracciones son peligroeae en la eecena;-pero, en Hn, observé que en el
filio indicado había un rnbteniente, muy jo'\'eo y muy apueeto, con una roeeta colvr de púrpura, á modo de condecoración.... Al día siguiente, al llegar al teat10
para el ensayo, me entregaron otra carta firmada por usted. Esta vez eran cuatro péginas compactas, con una de las más hermosas letras que haya podido ver en mi vida.
Me decía usted q•1e sufría cruelmente amándome desde lejos; que necesitaba ver•
me, hablarme, pasar de tiempo en tiempo algunos minutos conmigo.-Eetoy cierta de
que me ha juzgado muy mala ó muy mal educada, al ver que no respondía una sola
}mea á sus cuatro carillas ...... ¿Qué quier&amp; usted? He recibido tantas cartas apasiona•
da~, tantas, que traducen generalmente este pensamiento del qne las firma: «Dicen ~ue
esta cantante es mujer de crapichos...... Yo soy joven y 110 rico...... ¿Qué voy perJlt!O·
dv?...... Hagamos la prueba.»
No respondí. En~ouces se dedicó usted á escribirme á diario ...... Deben exh.lu
estas cartas algo de una pasión verdadera, puesto q·1e, en lugar de utilizarlas en mis
tenacillas para rizar el pelo, las he leido de uno á otro extremo. Se hacían cada vez
menos respetuosas y más ardientes...... Comenzaba usted á darm~ á entender que 88·
bia por qué yo no lo aceptaba. «Un ayudante de artillería, no es gran cosa Y además
no siendo rico.........» Agregaba usted que merecía algo más, que era de una buena fa.
milia de campesinos qu0 no dejaban de tener algo ......... que llegaría usted á ser re•
caudador de contribuciones, lo que es una bonita posición, á ménos que yo no prefi·
riera que eiguieee ueted en el ejército hasta llegar á capitán.
¿Qué podía yo responder á toio esto? Una s,;ila cosa podría decirle; «lo espero.»
Pero yo no quería, no ¡:odía contestar esto. Voy á tratar de explicarle por qué.D~sde entonces parece que fijó su opinión acerca de mí, y juzgó, ineeperadamenre, que
para una mujer como yo manifestar un amor tan sincero era demasiado candoroso,
.Entónces me remitió bljo un sobre cinco billetes de mil francos ......... ¡0.1 aquellos
b1lletee azules me empaparon de sudor!
L1 contestación fué devolverle inmediatamente su dinero. Como usted es un muchacho de excelente corazón, comprendió que había cometido una acción muy fea in~ultando á una mujer, sobre q •1ien no tenía usted ningún derecho ......... Mdrecí la más
conmovedora de sus cartas, la última, en la que me pedía que lo perdonase.- ¿porqué,
Dios mío, se le ocurrió terminar la epístola con una amenaza? «E;tá bien, dice ue~ed.
Ya veo que no me amará usted nunca, y que tal vez comienza á odiarme, ahora que
Ja he ofondido. Sé lo único que me queda que hacer. Esperaré hasta mafiana en la
noche que me conteste usted. Si mafiana en la noche no he recibido carta de ussed
manifestándome que accede á mis pretensiones, el martes no seré más que un cadáver. Adiós, aefl.ora. Olvide al ayudante Brianchot y sea usted dichosa.»
Dios mío! yo no ignoro que estas palabras se escriben, á menudo, sin experimentar el menor deseo de ejecutarlas. Pero algunas vecee.........¡Ah, que horrib'.e ideal.. ..
usted es un impulsivo; he leído todas sus cartas, y lo he visto tan nervioso, tan pálido,
~n la butaca lateral, tantas noches!. ........ Y además los cinco mil francos, esta suma
tan enorme para un milltar, que consiguió usted, Dios sabe cómo! .........T..1do ee:o me
ha conmovido. He tenido miedo. La amenaza de usted ha logra:lo, pues, su objeto.
Esta vez, contesto.
Me pide usted que lo ame, que en ello está interesada au vida. S~guramente, pobre joven no puedo tenerle rencor por juzgarme de su gusto; más todavía: hasta me
he sentid~ halagada, y por lo que á usted toca no vaya á creer que me dieguata. Antes
al contrario, lo encuentro muy agradable, y tengo la seguridad de que ha de hacer
muchas conquistas. ¿Bastará semejante declaración para calmar el amor propio de
un guapo ayudante?
Ahora bien, piense usted que después de veinticinco afios de teatro esa pasión
que le inspiro, me la han expresado todas las tardes, sin contar las mafianas y las no•
ches, una gran cantidad de hombrea, jovenes ó viejos,. hermosos ó foos, pobres ó riCJB y no me quiera mal si le digo que he llegado á considerar esto como una ofrenda
casi sin valor, como el efecto necesario de mi presencia y de mi reputación ......... Sobre todo cuando se envejecé- y este es un casol tengo un hijo de diez y nueve afiosltodas estas declaraciones acaban por parecer lo contrario de un homenaje.
Usted va á responderme: «Yo la quiero á usted con todo mi corazón, sufro horriblemente; prefiero morir.» Lo cual no impide que si no le hub~ese devuelto sus cinco
mil francos, no habría pensado en matarse; y que si aceptase en esta carta su carifio,
me dejase partir mafiana á mi excursión á Bélgica. Conozco demasiado bien esos amores que devoran á ciertos hombres por una mujer de teatro .........Ddeean que los quiera un momento, y después poco les importa lo que de ella sea. ¿Qué no? ¿Que con usted no pasa elO? ......... Yamos, hijo mío, puedo decirseloá usted: precisamente el miedo de ser amada de un modo eerio por ueted es lo que me impide recibirlo. Le juro
que no finjo falsos rubores .........
Todas las locuras de la juventud más loca y todas las tristes necesidades de mi
oficio, me han arrastrado á bastantes pasiones para que pueda aceptar el amor de usted, sin estimarme menos después que antes. ¿Le hace dallo á usted lo que le estoy
diciendo? Tanto mejor, por que esto contribuirá á curarlo .......... Yo no quiero que
usted me quiera. Ustei no débe amar sino á una mujer joven. Si deja que su c:ira•

zón sea mi esc:avo, cual va á ser el porvenir de usted? Yo no puedo pasar toda mi
vida en la guarnición de usted en esta ciudad......... Entonces ¿qué hacer? ¿Seguirme?
¿Dejar el ejércit&lt;,? ¿Hacerse actor, ó lo que es peor todavía, convertirse en el amigo de
la actriz, que la acompafia en todas ms excursiones? ¿Se diegusta usted?.. ....
Y sin embargo, esto es lo que lo espera, amigo mío, y lo desafío á que me desmienta. Y á mi dígame lo que me espera, al llevarlo de este modo entre un equipaje,
como he vieto á tantas deegraciadae artistas de mi edad, acompalladae poi jóvenes
que no valían lo que us&amp;ed? No me forjo ilusiones. Después de algunos dfae de locu•
ra, comenzará usted á advertir que todo Jo ha sacrificado á.. ....... ( digo la palabra tal
como la siento, como me la digo á mí misma, todas las mafianas) á una vieja ....... ..
¡Vieja, sí, vieja! ¿Oye usted? He sido bastante hermosa en otra época para poder con•
feear hoy que he dejado de serlo.
Conserve en el fondo de sus ojos, hijo mío, la imagen de Margarita y de Mirella,
como la han transformado para Uited los coEméticos, loe trajee, las luces y la música.
Yo lloraría. la. desilusión que se apoder.iría de usted al verme tal como soy en realidad, tal como me han puesto mis cir,cuer,ta años......... Suponga usted que Ja desilu•
sión aparece después de que haya correspondido á su amor? ......... ¿y si yo comenzara
á apaeionarme en los momentos en que usted no tuviera otros deseos sino loe de aban•
donarme y olvidarme? Nol No se debe, á la edad mía, arrieegarse en estas aventuras.
No quiero una pasión joven á mi lado; no tengo nada.que dar en cambio; no tengo ya
con que retenerla.
¿Comprende usted que lo que hago es por su bien, y que por mi parte no me de·
eagradaría responder afirmativamente á la pasión de un guapo ayudante?...... Por un
momento lo he pensado; esto costaría menos á mi pereza que escribir esta larga carta. Y luego meditando, he comprendido que podía ofrdcerle, en cambio de las horas
de fiebre en que usted ha eofiado conmigo, algo mejor que las caricias de una mujer
sin primavera. Dentro de este mismo sobre le envio uno de mis ntratos, hecho hace
cerca de quince afioe, cuando era tan hermosa como me le aparezeo á usted en el
teatro
Consérvelo, es una prueba de que no he rechazado el amor del joven ayudante
de la roeeta roja.
Y amos, hijo mío, valor! Yo necesito mucho para hablarle de mí como acabo de
hacerlo ......... Y a: deeea usted saber lo que me ha dado este valor, voy á decireelo:
Hace nn momento, cuando recibí su carta en la que hablaba de matarse, he peneado
eo mi hijo, en este hijo que está próximo á salir del colegio, y á entrar en el ejército ......... Me lo he representado militar, como usted, en una ciudad de provincia, enamorado de una artista que paea ......... ¡Matarse, Dios mío, desertar, robar, hundir
su vida!. ........ Espero que Dios lo preserve de este peligr&lt;&gt;, en recompensa de que yo
haya salvado á usted.
i Locol Ponga usted las mejillas para que le dé dos largo3 besos, como loa que le
da su mamá!
MAi.CELO PREVOST,

NATURALEZA
( Versi6n del Catalán para "El Mundo" )

LOY estaba deeesperado. Todo era ir del lecho á la ventana
y de la ventana al lecho para ver siempre lo mismo: en este
á la Gertrudis, seca, estirada é inmovil como una tabla; en
el huerto, las habichuelas deshojándose, amarillentas, eecurriéndoee caña abajo, con las vainas más flacas y fofae que
si las hubiesen sahornado.
-"¡Dios, qué tristeza!" La Ge,rtrudis veintiún días sin
abrir loe ojoe, ni mover el cuerpo, ni estar un solo instante
sin exhalar...... ic......... ic ......... ic......... l Aquel gemido de lima fina que todos los de
casa tenían clavado en el cerebro; ora ardiente, como el fuego, ora fría como el hielo,
siempre entre la vida y la muerte ......... ¡y con cada susto y cada chasco que les daba!
Vaya, que ni el médico, ni el veterinario, oi el eefl.or rector, ni el curandero sabían lo
que se hacían. Qué sanguijuelas, qué sangrías, qué parchee, qué cataplasmas, qué be•
bidas, quJ cruces, qué oraciones, y nada la aprovechaba. Eetaba condena fo á ser
viudo muy pronto. 8iempre aquel ........ ic ......... 10 ......... ic ......... l que ya tenía clavado en la cabeza: siempre aquella boca abierta, más negra y seca que caña enmohecida, y aquellos ojos tan hondos, y aquella color de manzanas agrias en la cara, en
aquella cara chupada por el mal, que ya no era sino pelo y huesos, y ni eemejanza guar•
daba de la Gertrudie de antafio.
Y de la cara llevabl Eoy la vieta á lo largo de aquel cuerpo esparranca:lo como
una A, hundido en el c:ilchóu como en un molde. Ni sombra de la G3rtrudie de antes
-¡Tan guapa que eral ¡T,m gruesa que fué siempre!
le ......... ic ......... ic ......... 1
-¿Qué t 'enes? ¿Q 1é te duele? No te impacientee. ¿Qdérei la meiicina?
Y cogiendo el pichel la echaba en la seca y negra boca el cordial, que llenaba la
estancia de fuerte olor á éter, hasta que la enferma, eetenuada, devolvía un poco para
no ahogarse, y llevando á sus ojos Ja~ últimas energías del instinto de conservación,
loe abría pidiendo con ellos un poco de mieericordia.
Eloy, atemorizado, la alzaba la cabeza, la limpiab1 los labios, la daba golpecitoe
en la espalda, y pasado el peligro, espantaba á puntapiés, ya al gato que salía de bajo
el lecho, ya á la gallina que asoma~a la cabeza por la hendidura de la puerta, y Ee volvía nenioeo á la ventana.
-Dioe, qué tristeza! Tanto tiempo sin regar. Aquellae habichuelas se morirán.
Qué amarillez! Todo abra~ado de sed; la tierra coma un vidrio, loe renuevos marchi·
tos, ¡y tantas matas, tanto bien de Dios! ¡Y teniendo agua, pudiendo ha~erlae salir
como aquellas de'. vecino que da gusto verlas! Y hoy sábado, hoy que vuelve á tocar,
me el agua y que la Rosa y el ch,co han tenido que ir al mercado, la Gertrudis más
mala y el médico diéieodo: no te mueras de aqu! que puede morirse, y las horas del agua
pasando, pasando, y el mal en el mismo s:tio, sin ir para atrás ni para adelante, Dios!
Dios! Una semana más y las habichuelas sin un riego se morirían, y bien muertes. 1Y
gasta en médicos y boUcarios y curanderos, y mira cómo se te m1ere el fruto de aque-

�S:L MUNDO

llas tierrae, cómo Ee te mueren
]as tomateras y loe melonareP.
cómo la eequfa te chupa todo 1 1
producto que ea menee:ter no
Eolo para pagar á loe qre no eaben curarme J. la mujer1 sino para la semilla y loe almácigos de
la próxima eiembr.il Mírale,
Eloy, mírate cruzado de b razos
.mientras el nial va haciendo es•
tragos; y si pBTa el de aquf arribe. no hay remedio, para el dA
abajo ei que lo hay todavía. ¡Y
el agua, el agna que ee pierd1:!
-exclamó al fin, cerrando J0e
pufioe y dirigiendo la mirada 11
.remotos confines del espacio,
como buecando consuelo á eu
deeee¡;eración.

DA.MAS MEXICANAS

00•I11GO •• de SlPTllMBRE de 1107

- Quiero decir ...... tú eiem ....
pre has sido razonable, y ya meentiendes ...... Quiero decir que.
si te vistiera ahora ......... ¿sa•
bes? ...... podría dar un riego á,
la siembra y sal vábamoa nues·•
tro caudal.
Una chiapa de fuego en que se pudo ver el brillo de la sauta.
alegria de los mártires, lució en
aquellos ojos casi apagados, y rL
movimiento afirmativo de la .
cabeza se acentuó más todavia.
Que ei1 que sí.
Entonces Eloy, írotándoee
los ojos con el revés de la mano, abrió la cómoda y encon trando en el murmurio del Jlo
acentos de generosidad y tepe•
ranza, amortajó en vida á iu..
mujer.

Nueve 6 diez tablas de siembra en matas anchas y largaP,
NARClSO ÜLLER.
como regimientos formados en
columna de bronce, se , xten'=~='
dían á eue pies, ,alladeando los
Hay eargna fuertes y l;el!ae.
bordos del río. Todas eran eU •
en que la m~gnanimidad se ¡;rryae; pero que dolor para equel
petúa.
campesino que espuaba el pu·
Jules Lemaitre.
ñado de onzas ~_fCeeariopara ea·
Para tener éxito en la vida,".
lir adelante, verlas convertidas
el tacto es más incliepeneabl~
en inmenso cafiar de otcifiadv,
que el talento.
en medio de las ufanas y verdes
8ri!as. Siena }i'oroz v &lt;r0nsuol0 Nuiz.
plantadas en torno Cada cafia
Sir Jolm L11Ulock.
(DE OA.XA~)
de aquellae1 yeranmillaree, des '=.l='
hojada y meciéndese á derecha
LA COPA DE LAGUI.M.A.S
é izquierda con desmayo de inutilidad y de abandono1 era para Eloy una lanza que se
le clavaba en el corazón. Y la comparación de su desgracia con la buena suerte de su
vecino le removía hasta el tondo del alma las acritudes de la envidia, que la codicia
satisfecha hubiera mantenido eatacionariae. ¡Oh, que verde más vivo y alegre toma~
han loe Bembradoe del vecino al lado de loe suyos!
QUELLO era como una maldición de Dice que pesaba sobre ·
-¡le .. ... ... .ic ......... icl
la isla de &amp;elllnd.
E!oy, agitado, volvía á la alcoba.
El mar que la circunvalaba estaba envenenado, comt: -¿Qué tienes? ¿Qué te duele? No te impacientes. ¿QJieres la medicim,?
tuía la riqueza de loa varones la cría de puercos, man te ni .
Pero al acercarEe con el pichel en la mano, le suepeudió la acción un débil
dos con la abund;:,nte cosecha de tellota!:i que producían
ro:cquido.
las hoyas. Hacía muchos siglos, desde su advenimjento al
-Tula, Tula ¿que tienes?-la dijo con dulce acento, movido por la ternura, que
trono, que el rey de Seeland había perdido la vista. Ní la
le despertó aquel estado laatimosíeimo. Era la compañera de su vida¡ la que llevó
magia ae los sortilegioa, ni loe bechizoe, ni el ámbar, ni el
al altar lleno de ilusiones y de esperanzas; la madre de sus hijos, de la R )Sita 1 su agua de las hondas pesveralee podían devolverle la luz.
consuelo de ahora; la que lloró con él todos loe hijos perdidos; la que ee había des•
El rey Harald, en medio á su d olor, llegó hasta pe:raar que hacía mal en tribu~vivido taotoe sñ)e por sostener la casa.
tarlee cult,o áloe dioses Asee, pues que ellos, híjos de Oll'.n, no tenían el poder de cu,
Y estuvieron algunos instante@ 1 él miránd(?la enternecido 'y espantado, ella sin rarlo, Hizo venir de Rugen un virtuoso ana'Joreta, discípulo del Hombre Blanco, que
peetaf'l.ear, respirando, respirando con dificultai, plana y estirada como una tabla en las barcas del glorioso Olaf había ejercido por largo tiempo contra loe pagauos
Aquel roTiquido1 primero débil é intermitente, iba acentuándose, subiendo, hacién- " 7ilkinsg, muchas pirateríae.
dose continuo: J.as cuencas de loe ojos se le amorataban, oudor frio le brotaba @obre
Frente á la mar, en un sitio batido por el viento y donde las avee, sobre la roca..
loe labios y en la frente, la nariz se le afilaba y emblan1uecía. ¿Si serán las eefiales viva, fabricaban BU nido con plumas blancas como la nieve, construyó su ermita el
de la muertE:?
anacoreta, EBto no dejó de provocar iras en los hechiceros que con eus profecías ha-¿Dice, Dios! ¡Y yo solo en casa, y los vecinos también en el merca-lo!
bían gobernado hasta entonces el alma de loa reyes de Seeland. Enviaron é. Harald,
Su mirada se escapó hacia el ancho espacio, más allá de la ventana abierta de al más antiguo de los hechiceros, el cual &amp;e presentó ante el trono á la caida del día y ·
par en par como que corría el mee de Agoetc.-Un sol awarillento, deslumbraba,
lanzó éEte apóBtrofe en versos rúnicoe:
achicharraba la llanura en gran parte cerrada á la vista por apretadas filag de olivos.
Oh Harald! Quiérea curarte y recuperar la vista?
Sjlo el súbito pío de algun pájaro que volaba como saeta yel hondo rumor del cercano
-Td daré, dijo el rey, cua~ro barcas armadae en guerra para la pirateria, en granrío turbaban el silencio universal de la Creacción adormecida. Ni un estallido de de; mi parte de pesca durante tres años; la mitad de mis rebaflos que pastan en las pra-tra1la, ni un eón de e1quila, ni un crujir de puerta, ni un ladrido, bajo aq 11ella sole- deras al pie del tronco de las hayas, si haces penetrar la luz por ~as cerradas puel tas
dad y paz EOlemnes que solo el río osaba interrumpir, hervoroso, arrastrando en de mis ojos ....... ..
sus aguas la aaVia rol:-ada á los sedientos sembrados. Y este desvergonzado murmuEl hombre de los ABee sonrió con ironía:
rador, lleno de risas y lloriqueoe 1 sonaba al oído del campesino como un canto de
-Ifaz degollar á Thorberg, el carpintero .... ..... ,ava tus pupilas con su sangre.
befa que más le oprimíu el corazón.
caliente ......... y la luz volverá á tus ojoe.
Eloy se dejó caer en una silla desolado y pensativo. Las horas pasaban 1 pasaban,
Loa sacerdotes de Ases odiaban al carpintero Thorberg, porque él había llegado en
llevándose la vida de la muje1· y la vida de las plantas, sin dar una esp1::1ranza ni ua aus viajes hasta las fuentes del Jordan, y regresado con la cruz del Hombre Blanco .
consuelo más que la muerte. Y llorando á lágrima viva, mo'lido por una determina- impresa en la frente y en el pecho. El fué quien aconsejó á Harald que hiciera venir
ción, Eloy se leVantó.- l\!ira, Tula:- le dijo-tú te vaP, como buena cristiana, resig• de Rugen al virtuoso cenobita. Loa hechiceros, pues, se regocijaron al pensar q ue
nada al otro mundo. La R'lsita y el mozo están fuera. Es la tercera vez que dejo con au arbitrio ibi1n á desembarazarse de un enemigo peligrase.
perder el agua. Si no riego hoy perderemos toda la siembra¡ pero el río tiene todaPero cuando Harald hubo lavado sus ojos con la sangre de Tho'rberg, prorrumpió
vía para las piantaB el remedio qne no ha tenido ...... el médico para tí.
eo un terrible grito de cólera:
La enferma abrió tristemente loe ojoe, y aun tuvo valor para decir que ei, movien-J.Ialdito sean los Asee y sus sa~erdoteel Que embarquen esos impostores en u, a .
do la cabeza.
barca averiada, amarrados de pies y manos y sin timón y sin remos los lancen á l;1
-Quiero decirque ...... -añadió Eloy atragantándose- quiero decir que ...... entre tempestad.
la esperama y la muerte ......... vaya, que tó que siempre has mirado tamo por la caSus pérfidos consejos me hicieron dar muerte al mejor de mis servídoree; y su eaLsa, y siempre has eido razonable ........ . no Bé como decirlo, vaya.
gre ha corrido en vano. Antes ¡;&gt;odia apreciar cuando se acercaba la n~che y cuando
P~ro la pobra enferma, como concentrando toioe los últimos alientos de au vida,
despuntaba el día en el horizonte; ahora mi mal se ha agravado; me hallo sumido en
tomó dé bilmente la mano de su marido, abrió otra vez loe ojos y razfJMble , razon(Jble perfectas tinieblas ..... ... .
como 8iemp1·e, le animaba á conc luir-diciendo con la cabeza que aí, que sf.
Entonces envió á buscar al virtuoso cenob:ta á su oratorio.
- Quiero decir ...... que me perdonarás.
-He roto para siempre, díjole con loe hijos de Odin y sus sacerdotes. Estoy die •
-Que sí, que sí, seguía diciendo la cabeza ag nizante.
puesto á abrazar tu religión, á desviarme del Norte1 para mirar hacia Oriente ........ .
- Dios te llevará ......... Es seguro ........ .
Pero me prometes que tu Dios obrará el milagro que necesito y que el hechizo que lJti •
-Que sí, q U:e sí.
ea sobre los reJes de Seeland se disipará al fin? Habla!
-Ayer te dieron la extremaunción ......... ai hoy viene á verte el señor R ector taro,
E s necesario buscar en el fondo del mar las entrafl.ae de algún pez milagroso; cobién tendré que dejarte sola ........ .
mo me has referido que usó para curarse un ciego, cuyo nombre no recuerdo? s~rJa.
- Que s1 1 que sí.
necesario arrancar de me órbitas los ojos del remero de mi barea para adoptarles e.utre,
~ un poco después de que Nuestro Señor te haya nevado ......... también te he de mis párpado.! según loe procedimientos de·la ciencia?
vestir, n{J?
Y el virtuso cenobita contemplaba al cieg0 con profunda tristeza.
-Que si que sf.
A l fin respondió.

DO.IRGO •• de SEPTIEMBRE de ,. . 7

S:L MUNDO

-Déjame volver al oratorio ...... Rogaré en la soledad, al Dios de mis creenciae. : .....
Si él me inspira alguna resolución útil, te la comunicaré, para que te sometas á ella.
-Vete, dijo Harald, y ruega con fervor.
Al dia siguiente el cenobita se presentó en P1llacio, y sin entrar en la habitación
del rey, llamó á éste desde el sitio en que se hallaba:
-Harald el ciego, he aquí lo que el Hombre Blanco, señor tuyo y mio1 ha or·
deaado. Haz que te traigan una copa de plata, que no haJa servido nunca para liba·
cianea ni para perfumee; arrodíllate delante de tu palacio, en medio de la plaza y ele·
va al cielo ese cáliz, como si quisieras recoger el rocío.
-Haré todo lo necesario, respondió Herald .
Al efecto ordenó que llevasen un cojín de brocado, mullido con plumón de ánade,
para apoyar eua rodillas¡ pero el cenobita rechazó con el pie este muelle útil.
- Nol dijo; es necesario que sea sobre las piedras.
El pueblo entero se había reunido para presenciar la penitencia del rey.
Los barones, desde lejos 1 gruñian de cólera¡ pero el pueblo decía en voz baja:
Es justo que él sepa también que las piedras del camino son d1,1rae.
El cenobita se volvió hacia la multitud que asistía al espectáculo y llamó á un pobre viejo, apenas cubierto por una piel de vaca, y lo llevó ante el rey, que estaba de
rodillas, intimándole á que tomase la palabra.
-Refiere, le dijo, todo lo que tu has sufrido.
El anciano, con débil voz, comenzó así:
-Mis hijos se ahogaron por servir al rey ...... mi mujer murió de pesar ...... los barones, par.a aumentar sus rebaf'l.oe, me quitaron los cerdos que yo tenia¡ en oto.fío co•
mo en invierno vago por loe caminos ...... tiendo la mano á los que pasan y recibo la
limosna que me dan para que me aleje ...... pero que será de mí? )Iis débiles piernas deefallecen ......
Y á medida que hablaba caían en la copa las lágrimas que vertía.
Pasa! dijo el cenobita.
Al mismo tiempo hizo señal de acercarse á una mujer todavía joven y bella, pero
de semblante marchito. Llevaba el cabello suelto sobre la espalda como las plafiiderae de las tumbae. Antes de hablar levantó al cielo los brazos convulsos por la desesperación:
-Mi esposo, exclamó, era caballerizo del rey. Era virtuoso y fuerte; yo lo
adoraba y vivíamos felices. Pero uno de tuB haronee, rey Barald, eorprendiome un dia
que él me eBtrechaba contra su corazón. Tuvo envidia de nuestra ternura y quiso
poseerme. Rechacé sus des~os y me amenazó con vengaree ...... Hizo matar al hombre
que yo amaba; me expulsó de la ca~a donde me condujera mi marido el dia de nues,

trae bodaa ...... y ha dicho que impondría un castigo á todo aquel que me diera aeiJo.
La viuda sollozaba al acusar á su enemigo y en el fondo de la copa se mezclaron
sus lágrimas con el llanto del mendigo.
Que venga otro! dijo el cenobita.
Fué un niflo quien se presentó y debía tener impresa en el semblante la alegria
de loe juegos infantiles; pero avanzaba con los ojos bajos y era tal eu expresión de
conmovedora melancolía que un lamento surgió de la multitud al verlo avanzar.
- Soy, dijo el nifl.o, un pobre huérfano.
:.\li padre era un carpintero notable, que babia viajado por los países del sol trayendo consigo maravillosos eecretos ... EI te 5ervía con lealtad ¡oh rey! en mar y tierra!
Sin embargo tu ordenaste bU degollación ...... Y yo entre tanto, cuando llamo á mi pa·
dn,, no encuentro una· voz que me responda.
El rey' Harald comenzó á temblar de pies á cabeza, Sus brazos vacilaron, como
cansados de estar en alto, y prorrumpió en un gemido de angustioso dolor:
-B1.sta 1 basta, nifiD. No llores más sobre la copa; está ya demasiado lleTia, de•
masiado peeada ...... mis manos no pueden eostenerla más.
Aniqllilado, iba á dejarla caer, pero el cenobita vino en su ayuda.
-Harald, el ciego!-dfjole con voz fuerte,-el milagro que deseas va á cum ·
plirse.
El Hombre B 1anco, á quien sirvo ha visto á tu pueblo y á tí con ojos de misericordia¡ élquierequeelbál~amo que ha de-curarte sea hecho con loe sufrimientos de los
deegraciadoe.
E:npapó en la copa de lágrimas_ una tela sagrada é inclináadoae sobre el rey lavó
con piedad aquellos ojos que no veían.
En el nombre del Padre, dijo.
El rey ee inclinó sobre el agua divina pre'3a de un santo terror.
-Del Hijo ........ .
Los 1&gt;árpadoe, orlados de pestañas se ahrieron sobre los ojos blancos.
-Del Espíritu Santo .... .....
Las costras de.la ceguera se desprendieron de sus ojos, y la multitud las vió caer
al suelo y romperse en pedazos.
-Gloria! Gloria! Ciencia! Poder! exclamó Harald, aturdido, por Ja reeurroc•
ción de la luz.
Pero el cenobita movió dulcemente la cabeza y dijo:
-.No: Piedad!
Huou&amp;S LE ROUX.

los también malos: chubascos, vendabalee, días obecuroe
de bruma espesa, noches borrascosas en que nadie dormía ........ . A veces, cuando, el mar estaba muy picado,
ae amainaban las velas, se amarraba la vara del timón,
UA.NDO el emderador Napoleón, después de se encerraba el equipaje en el entrepaente y se confiaba
\Vaterloo fué á la isla de Aix, la víspera de entre- en Dios.
erarse á los inglesee, un teniente de navío, lla•
En fia, al cabo de seis semanas aparecieron las costas
mado 'Vi!dieu le propuso llevarlo á América, burlando de América; y ya era tiempo, pues el agua andaba escasa.
la vigílancia de los ingleses. Este Vildieu era un ardienAlgunas horas después entraba el Rlmpe-Rocas en el
te bonapartista, marino excelente que se había dedica- puerto de Halifax.
do especialmente á estudiar en alta mar la dirección de
- Uf! por fin he llegado, dijo la barca; y como en la
las pequeñas embarcacionee. Tenía confianza plena en rada babia mucho fondo para BU ancla se arrimó al cm.su Rompt-Roca y se comprometía á ir con él hasta el_ tado de una fragata que estaba alli fondeada y que la
dejaba maniobrar, estupeiacta.
fi n del mundo.
E l emperador lo escuchó largo· tie..opo, paseando á
-De donde venía? le preguntaron.
grandes pasos sin responder nada; al fio se detuvo, conLos tres héroes se descubrieron orgullosos.
tem pló algunos instantes el oceáno y Eacudió la cabeza
- De Francia!
en ademán negativo, diciendo &lt;mfü,.
Nadie quería creerlos, porque basta entoacee ningún
El proyecto de Vildieu no le inspiraba confianza; pre. viaje semejante se babia intentado.
fería más bien entregarse á loglaterra.
}1~ué M. Vildieu hijo, el último superviviente de la triAlgunos mesee después, el teniente Vildieu, que se la- pulación del Rompe-Rocas quien me hizo el relato de
mentaba de aquella negativa, quiso probar que su ten• esta verídica expedición hace algunos años, en una tartativa de evasión no tenía nada de irrealizable, Y en el de de inviernC'.
mismo buquecillo que había ofrecido á Napoleón, diriEl aspirar.te de 1816 era ya un viejo marino de la
gió la proa hacia América con dos aspirantes de marina1 Aduana, pró:x:imo á jubilarse, pero eiempra apasionado por el m,u . Amenudo me invitaba á sus paseos .Y
uno de loa cuales, el más joven, era su hijo.
La travesía fué larga y penosa, el Rompe-Rocas cuida- juntos hemos visto más de un vendabal.
Esa misma tarde huyendo del mal tiempo buscarnos
dosamente provisto, llevaba á su bordo barriles de agua
potable, penmican y galleta. Por la carne no había que un abrigo frente á. Bonifacio, en una pequefia ensenada
preocuparse pues llevaban tambien una gran caja llena de las costas de Cerdeña. Qué noche aqueHal y qué de•
de gallinas y pollos que casi ocupaba la mitad del puen• licioso paraje!
A lo lejos se veían brillar entre las rocas las luces de
te: la distribución de loe víveres se reglamentó desde el
primer día con la mayor prudencia, de modo que la tri- loe carboneros; más cerca una emba1 c.t.cióu de pescadores de coral 1 napolitanos que preparaban sus redes can•
pulación no tuvo nada que sufrir.
Pero el régimen de carne salada se hizo á. la larga fati- tando. Luégo las claras luces de nuestro vivac n.flejadas
gante; la Bed secaba loe labios, pero á. pesar de esto las en el agua¡ los marineros acurrucados en torno, Ja sopa
dos raciones diarias de agua no sufrieron modificación humeante y provocativa, y de pie, de fü,paldas á la lla•
ma, con su gran bigote blanco, su sonrisa benévola, sus
ni nguna .
Una vez, con mar de aceite, se vio flotar algo redon• oj11los grises, llenos de malicia heroica :i\I. V1ldieu, con .
tándonos la odieea del Rompe Rocas ·
do hacia un costado de la barca.
Era M. Vildieu un verdadero marino occidental. A
-Una manzana á estribor gritó alegremente el timolos siete años hizo su primer viaje y desde enwncea esnel!
Era en efecto una manzana, que flotaba en medio del tuvo siempre en el mar.
Según au cuenta se había encontrado en diez y ocho
océano. Probablemen te caería de algún buque que la
víspera había pasado por allí; se le regaló la manzana naufragios; pero lo que él callaba siempre eran las sal•
al capitán; pero como lo capitán no quita lo cortés, él qui- vacionee que con su instinto de tierra próxima 1 habia
so que toda la tripulación comiese de ella. Aunque el realizado. El asunto predilecto de su con vereación era
agua de mar la hubiera alterado mucho, no obstante pa• un fueil de su invención que deseabl ver en las manoa
reció á todos exquisita y hubo esa noche festín á bordo de todos loe aduaneros de la costa. Hacía largo t,1empo
que había enviado á París una exposición de au famoso
d el Rompe-Rocas.
Si el viaje tenía sus buenos ratos no dr jaba de tener• invento y se admiraba de que la Academia de ciencias
UN ~PISODIO,

tardara tanto tiempo en contestarle. Esta era la única
tristeza de su vida. Por lo demá,s su vejez era de lo más
alegre del mundo y aun en el peligro reía siempre. Cuando el mar ee embravecía tenía una manera alegre de
gritar :
Cuidado, grumete, que podemos zabullir la nariz en el
vinagre!
A veces, cuando en plena borrasca, me alcanzaba á
ver asido á algún punto sobre el puente, mirando al cielo vagamente y apretando entre loa dientes, hasta romperla, mi pipa marsellesa, me decía al oído:
-No tengáis miedo, camarada, que eBtáis c.Jn un marino. No ha_y duda que algún día me ahogaré, pero eso
no será sino en medio del océano.
Y cumplió su palabra¡ porque una noche1 sobre las
costas de Bretafia, tratando de socorrer un cabotero que
naufragaba, se ahogó.
¡Pobre viejo! Si siquiera hubiera llevado consigo su
fusil. ........
ALFONSO DAUDEr.
ALBORADA.

Con sus dardos de luz las brumas hiende,
desde las cumbres de levante, el día¡
las agrupa en la opuesta cerranfa
y en el lejano bosque las suspende.
Consoladora cruz sus brazos tiende
en la clarada de la selva umbria;
la hiedra en ellos sus zarcillos lia
y el blanco velo de eue flores prende.
Ante el madero las doncellas oran.
Dos pajarillo:i que en la hiedra moran,
al sentirlas llegar, ya no se espantan.
Y en tanto que las vírgenes, de hinojos,
en lo alto de la cruz puestos los ojos,
murmuran su oracion, las aves cantan.
ANSIAS ETERNAS,

Tras a lgo voy desde mi edad primera,
y siewpn, dice mi esperanza vana
cuando me siento flaquear: ¡ mañana!. ....... .
Yaef pasando va mi vida eLLtera .
Lo que busco no sé. Si lo supiera
crecena la aoguatia que me afana,
pues solo estima la ambición humana
lo que no ha conocido y lo que espera.
Y todo cuanto miro y no poseo
lo juzgo fin de mi eternal deseo,
watJ conozco mi error si lo consigo,
Y aei cruzando voy la triste vida :
el término de mi ansia indefinida
nunca sabré, pero buscando sigo.
Spbre. de 1897.
J. GARCIA Roomom:z.

�EL MUNDO

DOMINGO

12

de StPTIEMBRE de 1a97
DOMINGO

12

EL MUNDO

de SEPTIEMBRE de 1107

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 7.
Era preciso obrar lo más pronto posible y cortar por lo pero reconquistaba aquí y ahí algunas briznas de eu an•
sano eee proyecto antes de la llegada del capitán. Pe- tigua aot.oridad, sobre todo cerca de los recien venidos.
De este número era el joven matrimonio Lecbesne.
ro si Adalterto vefa el fin, se agotaba en vano buscan•
do loa medios de alcanzarlo, por fatuo que fuese, com- El eeñor Lecheene, buen hombrecillo, sonriente y feeti•
prendía. que su opinión no seda reclamada. Hacer va- •vo, que había, tres ailos antes, adquirido el único esturiar al se.flor Jouvenot merced á un trabajo solapado, dio notarial de Ganneville, su mujer, delgadita y plácique consistiese en informes poco honrosos para la fami- da fácil de dominar, babíanse dejado acaparar, dominar,
lia Sennevau:x? No le repugnó este medio, pero loe in• absorver. La Señora Deecordee había encontrado uno
formes que tomó secretamente eran de tal euerte favora- de eue trinnfoa de otro tiempo en el bogar de esas jóvebles que no se podía penear en alterarlos. Obrat en sen- nes gentes donde lo dirijía todo.
La llegada de Adalbe:rto, anunciada por un telegrama,
tido inverso y desalentar á la !!eñora de Sennevaux, era
trastornó
el estudio. El único dependiente miró coa
dificil y aingularmenle reegoeo para el primo y eecretario del señor J ouvenot. Adalberto permanecia pues per- ojos de estupor al primo de un notario de París y el seplejo y vacilante, en tanto que Pablo, inconeiente de to• flor Lecbeene, se precipitó hacia él con las manos exten•
• das lae emociones provócadae por sus palabras amisto, didae, no sin alguna emoción ante ese delegado del gran
•colega de la capital. La conferencia duró haeta la comieae, continuaba sus himnos en favor del visjen:
-Qae amigo tiene en vos mi Roger, mi querido Pa- da, á la cual el señor Lechesne invitó tímidamente al
blo!. .... ~ le decía la eefi.ora de i5tnnevaux, con un reco- viajero, y que eete ee dignó acept~r. La eetlora Leches•
ne, previsora, se había puest;o sus mPjoree adornos. llanocimiento cuya vivacidad no se explicaba el abate.
-Qué comisión, se preguntaba Adalberto, le habrán bía salido la ropa de eeda negra que no ee exhibía sino
en loe grandes díaei. T0do el tiempo del almuerzo, Adaldado á éste relativa al dott:?
berto, encantado de poder darse tono, deeplegó su fa.
VI
cundia ante el matrimonio deslumbrado. Ya era el rela•
to de grandes nt&gt;gocios, que se trataban en c&lt;eu estudio1&gt;
La señora de Sennevaux no era solamente bella é iny donde naturalmente él ee atribuía el papel principal;
teligente, era también muy babi!. Habiéndoee asegurado
ya brnmas de boulevard, que eue oyentes no siempre
deede el principio de la solidez de la fortuna de 1 señor
comprendfan 1 pero de las cuales reían confiados. Aun
,Jouvenot•, deseaba que él conociese laeuya1no menos bien
aconteció que habiendo sido el seilor Lecbeene llamado
acondicionada. De esta manera, si, una vez vuelto Ro
al estudio un momento; deepaes de la comida, Adalber•
ger, Jas cosas se arreglaban al gueto de sus deseos, ya no
to púsose á decir á la joven unas coeall, oh! unas cotendría que preocuparse de estas cuestiones de dinero.
eae!. ..... Pero aai era sin duda como loe jóvenes de Paria
Se presentó pues una mafiana en el estudio y pregunhablaban á las muJeree, y la s1 fiora Lecheene reía un
tó por el notario. Adalberto la recibió con loe mayores
poco smetada pero muy halagada en el fondo y limiteetimoLioe de respeto, muy inquieto sin embargo de
una visita que le parecía poco tranquilizadora para sus tándoee á vagas protestae.
-Obl Sefior Deruell Sioe oyeran!. ...... ..
ambiciones secretas.
En la noche llegó loda la familia Dosoordee, como por
Introducida inmediatamente, la condesa explicó al
eefíor Jouvenot, que poeeia no lejos de Ganneville, cer- casualidad pero con toilettee que traicionaban la pre·ca de eu caeLillo, una granja recientemente comprada meditación, La conversación ee generalizó¡ y desde el
que le daba muchos cuidados. Había ahí un enredo de principio k\ eeñora Deecordee tendió la oreja á loe nom-

$u1ei~a.-De un cuaaro ae ,9.. ~ernara.

herencias suceei vas, en el cual ella ee perdía y donde BU
notario M. Lecheene, excelente bo..obre, pero un poco
joven y novicio, no parecía mejor librado que ella.
Incidentalmente habló del fastidio que causaba á una
mujer ocuparee de todas esas cosa.e, lo cual le permitió
indicar de paso al eeflor Jouvenot el valor de la tierra de
.Jouy, eus principales bienes mueblee, la parte que co•
rreepondería á Roger y lo que ella afie.diría como dote,
cosas todas que el padre de Lucila oyó con grande interés.
En cuanto al asunto, fio aparente de la visita, y del cual
ee cuidaba muy medianamente, pidió al eefior Jouvenot1 como un servicio de amigos, que enviaee á uno de
sus dependientes á Ganneville para conferenciar con M.
Lrnhesne y tratar de desenmarañar ese enredo confuso.
El eeflor Jouvenot ee ofreció á ir en persona, lo cual re•
bueó ella aceptando solamentequenombraeedelegadoá su
eecretario. Esto bastó en efecto perfectamente para permitir al padre de Lucila conocer y calcul~r lo que ella
quería que supiese.
Adalberto partió el mismo día después de haberse
quejado mucho ante loe dependientes de la molestia que
le i!lferían, pero en realidad muy orgullorn de llenar
'una mieión de eea importancia, lamentando solamente
que fuese en interés de la sefiora de Sennevaux.
Diez y siete afio!:! habían pasado sobre Ganneville sin
llevar cambio alguno á la poblacioncita. La gran plaza
veía diariamente el paeeo del grupo iomutablemente fiel;
..algunos de sus miembros habían desparecido siendo in•
mediatamente. reemplazadoe. Qué importan lo~ hombrea c@n tal que queden las instituciones!.. .... Y aquella
había continuado siendo foco de noticias, centro de informes. La eefiora D~Ecordes no adquiriría más benevolencia para su prójimo, sus bijas no tenían ya ni beUe-za ni esperanzas, el seilor Deecordee no tenía ya energia
ni libertad.
Sin embargo, la prima de Charlier había visto niejo•
rar un poco su situación con el tiempo. Sin duda ya no
-reinaba como antes, como ama abeoluia de la comarca,

brea de la se.llora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
Nombres aborrecidos que la acosaban incesantemente
como una pesadilla obsesionadora, recordándole loe días
amargos de su vida, toda BU obra de cuidad volviéndose contra ella en confueión, la lección de bondad tBn
impertinentemente dada por Pablo nif'io, su exclmüón
de la casa de Marta, públicamente pronunciada por la
condesa y que había sido la señal de su decadencia! Toda su religión se rebelaba al peneamiento de que Pablo
el hijo de esa Muta, era ahora sacerdote. Que ·eace1dote podía ser, eduJado como lo babia sido y dotado de loa
instintm, qne ella Je había conocido! Qué vergonzoeos
Pj~~plos habían rodeado su juventud! Cómo ee entriett&gt;cía de que el sacerdocio conraee miembros ec mejan tes
en sus filas! Su ccr.izón latía violentamente ante todos
esos recuerdos tan súbitamente evocados y habría caei
lamentado haber jdo á la visita á no advertir algo de
irritación en el tono de A1alberto cuando hablaba de la
eef'iora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
-Vos debéis conocerá este abate, dijo. Yo creo qae
ea originario de Ganneville, aún cuando el no bable de
eso jamáe.
-Sil ei, nosotros le conocemos, le hemos conocido mucho, exclamó la eefiora Deecordee, cuyo tono acrimonioE!O advirtió á su Vf'Z A.dalberto.
~¡ Sr. Lecheene, alentado por esta obertura, no malo
del todo, pero encantado y orgulloeo de mostrar al Seeretario parisiense que en Ganneville también había habido ene aventuras, refirfo la novela de Marta y de Sa•
vinien, loe tiros de pistola de Charlier, todo esto dicho
E.in malicia alguna, puo con ese orgullo que experimen·
ta el habitante de una población pequef\a donde ha pasado algun acontecimiento trágico. Se discutió darante
una hora. La Sni. Lecheene por bondad natural, deíendía la virtud de Marta, el Sr. Lechesne movía loa hombros y guif'iaba maliciosamente loe ojos; la señora y las
seftoritae Deecordee, se callaban prudentemente; el Sr.
D;iecordee dormitaba. en un rincón.
Adalberto concluyó en tono sentencioso :

-~

:

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"'

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: . • •E -

�19•

-Cuando ee conoce la vida como yo la conozco, se
sabe lo que ha debido pasar como si se hubiese visto.....
Por lo demá&amp; ..... .la virtud ...... yo no creo en ella!
-Ohf ...... Senor Deruell
-Sen.ora, las personas presentes son siempre excep,cionee. Me alegro mucho de conocer eat.a historia ...... Y
no me admira ...... Con mi penetración yo había adivina·
do siempre algo obscuro en el pasado de ese abate....... .
Ah! buenas cosas ha de haber visto en eu juvent.udl Su
mamá y el eubpreft&gt;cto!.. .... Linda educación para uo sacerdote! ...... Pero mi primo ignora ciertamente todo esto
y mi deber es decírselo. Esto ea lo que no dejaré de hacer luego que vuelva á Par!e ...... No se puede conservar
en una casa como la suya á un hombre que tiene aeme•
jante origen y ha recibido semejantes lecciones, sobre todo cuando en esa casa hay una Sefiorita.
-Ah! dijo la Sra. Daecordes1 el Sr. Jonvenot tiene
una bija.
-Una hija encantadora, sefiora, y que tiene una dote
gruesa, muy gruesa, lo que hace que alguno que yo conozco la corteje mucho en estos momentos, respondio
Adalberto, con una voz sombría.
La Sra. Descordes dejó pasar un momento, después
pregunto:
-La Sra. de Sennevaux está muy ligada con la Sra.
Jouvenot?
-No sale de la casal La Sra. Deecordes sabía á que
atenerse. Pdro no podía interrogar á Adalberto como lo
hu hiera querido, en presencia de M. Lechesne, notario
de la Condeea. Se retiró invitando al s~retario á comer para el día siguiente contando con que él iría ante:!
á hacerle una visita. En un instante todo un plan de
campana acababa de presenturee en su imaginación.
Adalberto no dejó de ir y fué recibido en téte á téte. Ahí
la Sra. Descorde&amp; no tuvo trabajo para confesarlo y al
cabo de una media hora sabía ya que Pablo Cbarlier ha•
bfa imaginado casar á eu amigo R')ger de Sennevaux con
Lucila, que ese proyecto diagusraba al Secretario, que él
deseaba hacerlo fracaear á todo precio y que detestaba
al abate y á loa Sannevaux, tanto como ella misma loe
detestaba. Babia ahí todos los elemeDWa de uDa buena
obra que dehfa intentar para servirá. ese excelente joven
que le agradaba mucho, teniendo los mismos enemigos
que ella. Había también todos l&lt;;&gt;s elementos de una
intriga que sonreía á su ima2ínación desae hacia largo
tiempo inactiva y á en corazón ávido de venganza.
-Veamos, aenor, dijo á Adalberto, habladme con to•
da franqueza. Yo me siento verdaderamente inclinada
á vos por una eimpatía que sería foliz en manifestarse.
Vos deaeais vivamente que toda idea de mat:imonio
eea aban~onada entre vuestra prima y el Sr. de Sennevaux? No os diegustaria tampoco que ese abate Charlier
dejase la casa de vuestro primo?
-Eso precisamente! respondió Adalberto encantado
de que ee le comprendiese tan bien ...... Yo no busco por
lo demá.9 en todo esto más que los intereses de la familia.
-Bien entendido! Yo, por mi parte no me mezclo jamás en loe asuntos de loe otros, ámenos de ver en ellos
una utilidad que no perciben ellos miamoe ...... Encuen•
tro el proyecto del abate Charlier del todo irrazonable ...
Por lo que aé de M. Roger de Sennevaux, estoy cierta de
que vuestra encantadora prima sería absolutamente des•
graciada con él. Mucho mág valdría casarla en su mun•
do1 coa un hombre que estuviese al corriente de loe negocios de su padre, que pudiese ayudarle, sucederle ......
toma! con vos, Sefior Deruell
Ciertamente ...... Pero la Sra. Jouvenot está indigesta
de nobleza. Necesita un título ó cuando menos una
partícula.
-Pues bien, no tenéis vos una? ...... Yueetro nombre,
no easá eecrito con doe palabras?
-Yo no lohe eecrito hasta.hoy má.s que con uDa sola ...
Pl!ro en efecto ...... tengo el derecho ........ .
-Perfectamente! hay muchas familias excelentes,
burguesas en apariencia, que tienen la partícula. Asi
loe anW!pasados de mi marido se llamaban des Cordee.
Las dos palabras fueron reunidas en la Revolución y jamás ha querido mi esposo modificar su nombre. Ea tan
modesto!. ..... Usted lo ha dicho bien, me parece que el
abate Charlier ee ocupa mucho de la Sri\a. J ouvenot?
-Mucho, no es la frase justa ...... No ee ocupa más que
de ella, no la abandona ...... Se pasean junros, van jun,oa
por los caminos, al campo, eopretexto de limosnas, se
encierran durante horas en la biblioM!ca donde el aba-

KL MUNDO

te dizque hace \rabajar á mi sobrina ...... Me escandalizo
fri;icuentemeute y os confieso que lo que supe ayer sobre
ese aacerdo,e está muy lejos de disminuir mis preocu•
paciones.
-Tranquilizaos, Se.flor Dernel.. .... Yo quiero creer que
nada censurable pasa entre el abate y vuestra prima.
No debemos jamás hacer juicios temerarios. Pero en fin
ya ea mucho que las apariencias, de donde puede nacer
la sospecha ...... Yo quiero mucho á la Sefl.ora de Sannevaux, afl:adió la Seflora De'scordee, con una sonrisa cu•
ya falsedad no comprendióAdalberto ...... Yo la veré..... .
Yo la haré hablar de su primer viaje aquL .... En todo
caso, buscaré un medio ...... Voy á reflexionar y esta noche os diré si he encontrado algo.
Obl sen.oral Si hicieseis e!lo, 8i rompieseis ese matrimonio en proyecto, y si provocaseis la partida del sefl.or
Abate, mi reconocimiento ........ .
-Yo no me encargo mas que de la primera deestaa ta•
reas, la eegnnda será vuesha. Vos estáis en la casa, elefr
fiar Jouvenot es vuestro primo ....... Avos es á quien in·
cumbe decirle, ai lo juzgais á propósito, lo que habeie
eabido rt_01:1pecto al se flor Abate Cbarlier y á su familia .....
En cuanto á la gratitud no hablemos de eso ......... Yo no
obro jamás sino por el bien, es decir, por Dios, cuando
veo una obra útil y buena.
Tengo en mi vida demasiádas pruebas de lo que vale
la gratitud de los hombres; Ah! á propósito ......... es inútil hablar de todo eeto á M. Lecheane.
Después de comer la sefiora Descordes dijo simplemente:
-He encontrado mi medio ......... Volved á P,uís sin
temor. El matrimonio que temeie no se efectuará ........ .
os lo prometo.
Adalberto volvió lleno de confianza en el resultado de
las combinaciones de la seflora Descordes y muy decidido
á obrar de eu parte.
En cua1:1to al asunto fin de su viaje, quedi:.ba un poco
más embrollado que antes.

YII
El Abate Chavaaieux seguía siendo primer vicario en
Ganneville. Los afioa habíaa pasado, los curas se ha•
bian sucedido y siempre el buen abate se babia quedado [en ese puesto honorable, pero secundario, que
el obispo encontraba eufl::iiente para su inteligencia. La
señora Ddscordee estaba desolada. Había contado siempre con el advenimientq del abate Cbavae·sieux al curat:o
para readquirir la preponderancia en la, buenas obras y
aun cuando no formase jamás juicios temerarios, no vacilaba en atrit.-uir esta desgracia á alguna intriga urdida
contra ella misma. En cuanto á él encontraba su suerte
muy satisfactoria, estando desprovisto de toda ambición
y apreciando mucho loe numerosos ocios que le dejaba
su papal de segundo orJ.en; era un hombre cuerdo, Hgeramente epicureo.
Las relacionee del digno hombre con la familia DescOIdee, habían seguido como antes. El habíacerradoresuel•
tamen\e el oído á los malos conceptos que, después del
asunso Charlier babíanse expresado con respecto á la ee,
flora Descordes,-una santa-y á sus hijaa,-doaángelesl
responíendo á todos con su refran: La Caridad! 3an Pa•
blo lo ha dicho ......... La Caridad! Sus cabellos habían
pasado del gris al blanco. Su vientre se había redondeado notablemente. Pero nada ae había modificado en la
vida apacible del aba'8 quo jamás había dejado de ir á
participar el domingo de la comida de la familia Deacor•
deB y de las inteligentes emociones de la lotería. Dirigía
siempre la conciencia de las eefioras Descordes, mas en
cambio las piadoaae damas dirigían su voluntad. No
veía sino por sus ojoe, tan sometido á eu obediencia co•
mo el mismo M. Descordee.
Pocos días después del viaje de Adalherto, Ja sefiora
Descordes, informada de que la sefiora Sennevaux iba á
permanecer una corta temporada en Jouy, fuese á encontrar al abate Chavaaieux y le dijo:
-Querido senor abate, vengo á hablaros de una buena
obra importantísima. Se trasa de detener á una familia
honorable, que se desliza por una ptindiente funesta ......
-Grande y buena obra en efecto, respondió el vicario¡
sí.. ....... impedir el mal.. ....... La Caridad! Siempre ....... .
antes que todo!
-Escuchadme bien ......... la coea ea delicada y el éxi•
to sería ciertamente meritorio á los ojos de Dios ........ .
Vos conocéis á la sefiora de Senneva,u ........ .
-Oh! sí. ........ noble dama ......... santa persona ....... ..
la eefiora condesa!.. ..... ..
- Sea!.. ....... Conocéis también á su hijo Roger ....... ..
-Encantador ......... un joven encantador!.. ....... Hace
muchos afioe qua nole veo ...... Es militar según creo..... .

DO ■ IIIGII

la de SEPTIEMBRE do ,&amp;97

-E.n. fin, oeinteresaiB;ciertamen'8 por laeenora de Sen- .
nevaux y por su hijo: Pues bien! son ellos á los que ee,
trata de preservar de un gran peligro é impedir que sean ,
víctimas de una maquinación que de lograrse haría la deegracia de su vida.
Ciertamente ......... ciertamente es preciso ......... Yo ro•
garé mucho al buen Dios para que loe libre de todo mal•
-Eso sería en efecto muy.útil. ........ peroeslfuerzaunir
á vuestras plegarias una acción m'-s humana y más di•
recta ......... He aquí loe hechos: La eefl.ora de Sennevaux-:.
ee ,ha dejado conquistar en París por una familia sin religión ......... de esas gentes de dinero; ya ea.beis, que no
piensan más que t,n las ventajas mundana" ........ .
-Muy perecederas, mi querida hija1 y que corrompen
Jae almas y comprometen en salud eternal
-Perfeclamentel. ........ En esta familia hay una joven
demasiado linda á lo que parece, que querría casarse con
el señor de Sennevau:s-, que ni la conoce. Y no se ocupan
ni de las conveniencias de caraot:er ni de los eent:imien•
tos religiosos de esos jóvenes ........ .
-Qué es esW! Ah! el mundo pertenece siempre á Sa•
tamh•!
.
-Hay algo peor aún ......... esa señorita no tiene ........ . .
cómo diría yo? ......... no tiene la conducta que una joven
debe observar ......... Vive en medio de t.odoa los placeres
parisienses, en medio del lujo, de las alegrías mundanas,
de las fiestas de todas claees ......... y por úaimo üene una
afección ......... criminal, oh! mlly criminal.
-E~ posible! Una seflorital.. ....... Ay ........ todas debe•
rían parecerse á vuestras bijas .......... Unos ángeles esas
queridas sefioritas, unos '-ngeleel
-Lo horrible del caso es que esa desventurada nina ha,
sido trastornada en au moral, por un ... ~..... por un sa•
cerdote! ........ .
-Oh! Dios mío!
-Si, vos sabeia, el cielo permite, por designios que
:::iueatro pobre espíritu no puede comprender, que haya
malos sacerdotes, muy raros felizmente, que son loe dee""cendientes de J udae y un instrumento de escándalo y de
maldición. Yo sé detalles que no puedo repetir, que os
harían extremecer ......... Los padrea no ven ......... 6 no
quieren ver ........ .
-Qué ceguedad!
-Y como la joven ea muy rica, lo que cubre todo en ese
triste mundo de P11rís, como sus padrea tienen la ambi·
ción, aunque son de mny humilde orígen, de darle un título, casándola con un noble, ae ha formado todo un complot:, para sorprende1 á la señ Jra de Sennevaux y hacer
que esa eenorica se case con su hijo ...... El está lejos ......
Se ha esperado que no sabría nada ...... Asu regreso se ha•
rá el matrimonio ......... El org 1110 de loa padree quedará
satisfecho y la desgracia del conde R1ger consumida.
Qué abominacióul
-Ese sacerdote indigno ea quien ha maquinado todo
eeo, cubriéndose con una máscara de amistad para con eL
Sefior de Sennevaux ...... Ya adivinareis su :fin ...... No ee
atreve uno á sondear la profondidad de .semejantes horrorf's.
-Pero acaeo se podría impedir t,sto ...... abrir loe ojos
á la Sra. de Sennevnux? Sería en efecto, como lo decis,
una obra meritoria, una obra de caridaj ...... Ohl la cari•
dad!
-Justamente, y yo he venido á pediros que os aprovecheie del viaje de la Sra. de Sennevauxá Jouy para re•
velarle toda estH. trama.
-Yol exclamó el pobre vicario, sobreaaltándo!e oomo.
ante nn azote ...... Yo ...... yo ...... pero conqué título Señora ..... Y o no se nada!
-Vos sabeia todo eso que yo os digo y tanto, como yo
misma sé y os aseguro que lo he obtenido todo de buena.
!uent,e......... Un pariente próximo de la eeilorita, que vive en la familia, y que ve por lo mismo todo Jo qlle pasa.
y cree un deber de conciencia advertirlo á la aefiora de Sennevaux. El vino ha poco, expresamente á Ganne"rille,.
para pedirá los aniigos de la condesa, que la previDieaen. Vos sabeia que desde hace tiempo yo no tengo relaciones con ella ......... Li calumnia ha hecho su obra ...... .
Esta es una de lae numerosas penas que yo ofrezco al Se·
fior y ya veis que estoy lejos de querer mal á la condesa,
puesto que trato de prestarle un aervicio ......... Pero mi.
intervención personal sería sospechosa y más nociva que •
útil. Para hacer llegar la verdad hasta ~lla misma, un
sacerdote de vuestro caracter ea el solo que tendrá la au• •
toridad requerida.
• -Dios mío! Dios mío! gemía el infortunado vicario.
-Si, sefior abate, inaiPtió sin piedad la sefiora Descor-.
des ......... No hay más que voa ......... y dejadme decíroslo, instruido como vos lo estáis ahora, no teneis el dere•
cho de snstraeroa al deber que se os impone ......... Cuan·
do venga.la eeñ.ora de Sennevau:r: ........ .
- Eso ee, exclamó el abate, asiéndose á esta tabla de
salvación con la avidez de loe espíritus timidos que creen
haberlo ganado todo, ganando tiempo, dentro de treo ó.
cuatro meses, cuando venga la aeñora de Sennevaux ......

DO ■ IIIGO I• de SlPTIEMBRE do 1897

EL MUNDO

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-Dentro de tres ó caatro meses será demasiado tardeLa señ.ora de Sennevaux llegará mañl!oa y pasará dos
dias en Jouy ......... Maiiaoa, eefior Vicario, es cuando de•
beis hablarle!
El abate Chavaseieux se quedó aterrado. Vanamente
se debatía acumulando las objecionee, buscando una ea•
capatoria. La. señora Deacordes respondía á todo, estrechándole con au voluntad implacable. La lección del
vicario fuéle repasada suficientemente, todo le fué dictado, precisado, reasumido. L'l sefiora Deecordes no omi•
tió más que el nombre del sacerdote cnlpab!e, temiendo
despertar alguna suposición ea su espfüto, por confiado
que fuese. Fué preciso ceder, y al día siguiente, des•
pués de u □ a noche singularmente agitada contra su cosiumbre, el embajador fonado tomó au bastón y se encaminó hacia el :::astillo con nn paso que se hacfa más lento á medida que se aproximaba al fin.

En camino rumiaba dolorosamente lo que tenía que
decir, pidiendo todavía á Dios un supremo milagro que
apar1ase de él eee caliz. De pronto se detuvo y fatigado
ae sentó al borde del camino. Su espíritu estaba más
cansado que sus pieraas.
Una gran turbación volvía confuso eu pensamiento.
Pareciale oir algo como un murmullo vago de su con·
ciencia.
Era una cabeza un poco debil la del abate Cbavaesieux,
un espirito sencillo y sin malicia, un carácrer pobre, pe•
ro había también ahí una alma recta de hombre honra•
do. Seguramente le indignó, y, sobre todo, le entristeció Jo qne le dijo la eefiora D~ecordes. Qué horrible re•
velación! U oa sefiorita ...... un sacerdote...... ut. complot contra la eefiora de Sennevaux y su hijo! Todo es•
to espejeaba ante sus ojos, que tenía necesidad de cerrar
para garantizarlos de una luz demasiado cruda y cho•

cante. Era posible que Dios permitiese cosas tan viles?
Qué malo era eso! Sf, era tan malo que en eu alma se
deslizó una ligera duda, casi imperceptible ..... .
La eefiora Deecordes estaba segura de lo que aseguraba? No estaría engallada? La verdades que no debía llegar ...... Se volvería ........ .
Pero una idea súbita le hizo palidecer de pronto. La
eefiora Deacordea era viva de genio1 muy viva ...... Grandes eantos hao ten:do este defecto casi meritorio en su
pasión por el bien. No se resfriarían aua relacione&amp;? No
vendt'ía una ruptura? ...... Gran Dios! Las comidas del
domingo ...... la lotería!
El pobre hombre ae puso en pié, trastornado, ~resa
de una verdadera anglletia, no sabiendo ei debt ría dirijiree hacía e~ castillo 6 tomar de nuevo el camino de la
ciudad. Pero el ligero murmullo interior continuaba
siempre y el abate con la cabeza baja, púsose en ca.mi ..

�DOMINGO 12 do SEPTIEMBRE do 1197

EL MUNDO

no hacia Ganneville. A algunos pasos se encontró con á. las gentes teniendo cuidado de mautenerse fuera del
las aefl.oras Descordes que so pretexto de paeeo habían alcance del fuete. Y lo era hasta el punto de que en su
ido de aquel lado, impacientes por saber el resultad&amp; de viaje á Ganneville no había oeado, apesar de la resolución tomada, repetirá su primo las hablillas que había
su visita.
El Eúbito sonrojo del abate no anunció nada bueno á recogido respecto á la familia de Pablo.
Erraba en el jardín, sombrfo, displicente, rompiendo
Ja eei\ora Deecordes.
inocentes ramas, furioso contra el abate, acuEando á. la
-Y bien?
-Dios mío, señora, balbuceó el padre muy conmovi• sefi.ora Dernordes de traición, ensayando en vano abor·
do ......... be pensado ...... he reflexionado ......... proba- dará la aeflorita Lariviere, demasiado ocupada para detenerse un instante, ó á. Lucila que había vuelto á su cá.•
blemente es pr~ciso que hablemos ........ .
-En suma, intenumpió nerviosamente la sefic,ra Des- mara y bajo la cortinB imperceptiblemente levantada,
espiaba la vuelta del landau.
cordee, habeis ido al caijtillo?
Un ruido de voces llegó del fondo de las calles del
- No1 yo os diré ....... ..
jardín al melancólico Eecretario.
-Así pues, quereia que ese abate Charlier continúe en
Los visitantes estaban ahí, y cuando él llegó en medio
sus e11cándaloa't
La stñora De acordes se había olvidado de que no debía de la barbulla del primer momento, en que todo el munpronunciar ese nombre. Pereibióse de su falta viendo al do hablaba á. la vez, apenas ai se fijaron en él.
La aefiora Jouvenot lo presentó rápidamente entre
vicario súbitamente grave y frío. El nombre pronunciado había sido para el toda una revelación. Por sencillo doe fra"Eee: M. Deruel, nuestro primo y el secretario de
que fuese su espírit,u, prodújoee en él una claridad re- mi marido.
pentina.
Un 11aludovago1 trivial, eso fu é todo. Una verdadera
-No, Befiora, dijo con una voz firme y levantando la rabia mordía el corazón deAdalberto, humillado de vercabeza, no he ido al castillo y no iré.
se en eegundotérmino y exasperado por todo lo que veía
Y saludando á la sefiora ·neecordee, estupefacta y fu- y oía, el título de conde que la señora Jouvenot había
riosa, se alejó, no pensando ya más en eue cowidad dtd hecho sonar al acogerá. Roger, la actitud gracio@a y ele•
domingo v en su loteria, probablemente perdidas para gante del capitán, la radiante cara de la sefi.ora de Sen nesiempre, pero satiEfecho de sí mismo, sintiendo que
obraba bien y 1epit1éndose esta vez con una impresión
profunda y del todO nutiva: La caridad! La caridad!

I.A MODA

vaux, el aire alegre de Pablo, que Ee hubiera dicho triunfante, basta las miradas conmovidas que la eefiorUa Lari viere lanzaba sobre el oficial.
Y muy otra foé la eecena cuando Lucila ll egó, pareciendo deelizarae por la avenida, apare'ciendo en medio
de las flores menos fres-::as que ella, bajo su leve sombrero de jardín todo unido, cuya sombra aumentaba la
dulzura de sus ojos. Natural, sin embarazo, quizá un po•
ca más sonrosada quede ordinario, besóá la eefiora de Se·
nnevaux, y sonrió á. su hijo, que ~ inolinabaanteella
deslumbrado y lleno de turbación.
Roger era sencillo de C•Jrazón. Ese soldado de treinta
afioeque combatía en lejanas tierras desde que había sido
hombre, guardaba intacta toda la ingenua eeneibilidad
de una alma joven y delicada. Presa de un acceso de ti•
midez invencible, se refugió cerca de Pablo.
Poco á poco sin embargo, la tirantez del primer momento despareció. Roto el hielo, el capitán se reanimó
y mostróae como un conversador brillante, alegre, que
mezclaba la fisonomía militar, · unida 8 una suprema
distinción.
Todas las palabras de Roger y del abate, dejaban ver
el ardor de una amistad casi fraternal y la perfecta co ...
munióo de sus seotimientoe.
(Continuará )

VIII
El día tan ansiado por la señora de Sennevaux, llegó
por fin. Roger, el flamante capitán, estabaá su lado, con
seis meses de vacaciones dtilaute¡ hermoso con au pálido
y fiero rostro bronceado por el 1:01 dti loe paises ardientes, lleno de ternuras y de ingenuidades.
La ~efi.ora de Sennevaux, apesar de eua deseos de mostrarle, retúvole para ella sola loe primeros diae, y en el
seno de la expansión bablóle de su acariciado proyecto
de matrimonio con ·Lucila, de la belleza de esta, de su
bonJ.ad y de su riqueza, de la ayuda poderosa que Pablo, el querido amigo y camarada de infancia, le había
prestado.
Roger se entusiasmó y estuvo de acuerdo con te.dos loa
proyectos y quedó decidido que brevemente se haría la
_preeeñtación.
Qué bacía entret~nto la señora Descordes? Qué había
sido de sus promesas tan formales, su seguridad tan po·
.eiüva de que acabaría con aquel proyecto de matrimonio? Parecía haber estado anime,da de un verdadero. ardor ...... Se habría casi creído que tenía un interés personal, idémico aldeAdalbertoy noaolamenteeete no tenía
notícia alguna, sino que loa acontecimientos marchaban,
precipitándose, tomalldO el aspecto más inquietante, eiu
.que su intervención se hiciese eentir en nada para im•
,p edirlos.
Había t:!lla obrado, había fracasado? El secretario rumiaba todos estos pensamientos con una inquietud que
las circunstancias explicl\ban .demasiado.
Porqué ese día, el caetillodeThoiey,aur-Seine estaba en
.gran agitación? Pablo iba y venía atareado y ah:gre. La
señora Jouvenot, muy excitada, se movía también con
animación, dando órdenes, hablando mucho, mirando
sin cesar el péndulo. La señorita Lariviere tomaba airee
misteriosos de confidente, que habrían baetado para es. clarecer á Lucila, si eeta no hubiese sido demasiado fina
para haberlo adivinado todo deide hacía largo tiempo.
El landau estaba listo y después de haber olvidado sus
guantee, su sombrilla, etc., etc.¡ después de haber pueE•
to en movimiento á toda la casa para encontrar esos diversos objeto@, después de haber llam;do tres ó cuatro
veces á la aya á un rincón, para hacerle en voz baja sus
recomendacienee supremas, la señora Jouvenot había
subido por fin al coche con el abate, para ir á la estación
á buscar á la condesa de Sennevaux y á. su hijo, que
venían á pasar al castillo la siesta y la velada.
Adalberto tenía pues eobrada razón para estar ansioso.
.El peligro ee aproximaba. El tambien estaba muy agitado, Eentíase aislado é impotente, privado del apoyoee_perado de la señora Descordee. Era una naturaleza mala pero sin energía, d~seoea de aprovecharse del mal he•
.ebo l)Or los otros, temiendo realizarlo por sí mismo. Per1.enecía á la categoría de el!oe malvados sin audacia, muy
,-semejantes á los perros falderos. y poltrones que ladran

EL MUNDO

DOMINGO 12 da SEPTIEMBRE da 1197
VESTIDO PARA NINA DE 8 A 10 AÑOS.

TRES VESTIDOS DE CERF.MONIA
Amiga y hermaua d.e la deMposada.
Hrmanita de II á

12

ar.os.

Este vestido de acordeón rosa, es de un efecto encan.
tador, orlado sencillamente con dos liatones de rarn de
un tono más subido; del mismo liatón se forma el cinturón con largos caboe. Cuello de encaje crema.
2. La figura pa.incipal de nuestro grabado, (amiga de
la novia ) nos muestra un rico traje de raso violeta, con
dos quillas de encaje. Gran parte del talle está cubierto
también por encaje, que se pierde bajo unae vneltas de
raso plegadas eobre los bombroe, y adornadas por rucbés
de muselina de seda. Bullones dela misma muselina cubren el escote, que termina por un volante gracioeamearecogido. Las mangas van ador•
nadas de la miema manera que
la vuelta, y con holán de muse·
lina en el borde.

Se compone este trajeci~o de una enagua campana roja, con dos cintas blancas (una más ancha que otra ).
Cuerpo blusa con delantero de una sóla pieza, fruncido
en el talle y espalda y ::errado en medio.
Está guarnecido de un bolero de piqué blanco cortado
de una e6la pieza y recortado con punto de ojal : botones
de nacar.
Mangas cerradas por un pufio de piqué. Cuello recto
de piqué.
Grande capelina de paja de trigo, adornada con cintas
crema.

E spaldas del fi&amp;urin nllm.

1.

Traje para otra herma~ita de
14 á 15 años.

Se hace de fular á rayas, tor•
nasal azul y oro. Cuerpo blusa
cruzado, con tres volantes de
nípis, que se fijan sobre un
cuerpo acordeón, y van &amp;dorna.nadas con cinta muy angosta
de terciooo::ilo negro. Mangas
ajaretadas. Cinturón y cuello
de nípis.
SERVILLETA PARA TE.

Hoy publicamoe un grabado
que representa una servilleta
para té, con un nuevo trabajo.
de fácil ejecución y gran efecto.
Las eervilletae tienen de 32 á
34 centímetros cuadrados, más
un dobladillo en todo el contorno de uno y medio centimetros.
El género empleado puede ser
alemanizco ó piqué.
El bordado, cuyn diseño pu•
blicamos hoy al tamafio natural,
está hecho de la manera siguiente:
Se bordan todos loe cantor•
nos al punto de cordón, con
hilo rojo la valle, de la marca D.
M.C.; todo el interior deldibu·
jo ae llena en seguida con pun•
toe de fantas ía de hilo blanco.
No nuede imaginarse el efec•
to de eat.e bordado con puntos
tan distintos y loe c1., Jores blanco y rojo.
Pueden hacerse las eervilletaa
de mayores dimensionee ; pero
debemos recordar que el dibu·
jo se coloque siempre en un ángulo de la eervílletli.
BLUSADEMUSELINABORDA0A
DlLANl ERO Y ESPALDA

•

La gracia de esta blusa consiste en la armonía de los plie•
gues que lleva tanto en el de·
laotero como en la e@palda. loa
cualt!s se recogen en la cintura
poniendo por dentro una tlra
de forro que pueda contener
cuatro jaretas.
La cerradura está disimulada
en el lado izquierdo bajo una
escarola de encaje¡ grande a bom•
breraR con alforzas y encajes
caen ijObre las mangas en forma
de jokeya. Cuello alforzado lo
mismo que las mangas, comple·
tanda su adorno con t-ncajes.
Tres vestidos de ceremonia.

1

�EL MUNDO

lg8

DOMINGO l.a de SEPTIEMBRE de 1IS&gt;7

~EL VINO SAN GERMAN~
que ta~to éxito y fama ha_obtenid~ desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el públi~o se convenza de sus
maraullos~s efectos, publicar certificados de cnracione3 obtenidas en Rusia ó rn el Japón, ni opiniones de Médicos conocidos en China ó
en el Brasil, que, com? pueden ser ciertas y auténticas, también es fücil sean inexdctas y apócrifas. La compañía fabricadora del VINO
SAN 6EHM AN, co!wenc1da cl_e _los maravillosos medios curativos, de los componen tes ele su preparación y de los beneficios inmensos de su
u~o, lo ha so~eticlo al anáhs1s de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos de más renombre, al experimento en los hosp1!ales y ~límcas, y, cuando recogida la opinión de todos, una eola e8 la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado público mexicano

LECTURA PARA LAS DAMAS
RETRATO DE UNA MUJER CU.llPLIDA

He aquí en las palabras de un padre de
familia, el amable retrate de una mujer
y de una joven á quienes eu buen corazón enseñó esta cieacia de los detalles de
que venimos hablando.
"Mi mujer y mi hija tienen en ver lad
muchas buenas cualidades, pero todas
las estimo en poco, comparadas con loe
~umplidoo y agasajos con q 11e saben cautivar.
«Si entro á casa preocupado, cuidadoso
é inquieto después de alguna ocurrencia
en los negocios, y parezco estar poco die·
-puesto á la cJnvereación, sus eemblaatee
no por eso están menos serenos: su continente denota en ellas el deseo que las
anima por distraerme sin importuuarme.
"Percibo que camtian una mirada, y al
punto la una ó la otra se acuerda de al •
guna de mis distracciones fav@ritae, que
hace venir á propósito ó la pone á mi alcance.
"Yo siento que no siempre soy amable,
recoaozco en mí las desigualdades; pero,
en fin, ellas provienen de los cuidados
que tonio para elevar convenientemente
á mi familia, y á mi edad es bien diffoil
que e@pere corregirme del todo.
"Mi mujer coooce mi caracter y me
trata conforme á él.
«Sabe que mi mal humor y mis ensimismamientos se díeipan ante cualquiera
amable atención, y siempre tiene de ret1erva una ó muchas de ellas.
"Mi hija l\,faria ee ha penetrado taro•
bién de su papel, dulce y amable; ella
atisba siempre loe deseos que coucibe rn
padre y loe satisface aun antes de que
yo tenga tiempo de expresarlos.
Hay entre ellas dos una encantadora
emulación de cumplidus para conmigo;
estoy seguro de no tener nunca que pedir
-esa multitud de pequeñeces que traen la
dicha doméstica.
«Tengo siempre á la mano loe vestidos
propios de cada estación y el traje de ca·
da dia; nunca el fuego encendido dema·
eiado tarde me ha causado pérdida de
tiempo mi impaciencia.
Servilleta para té.
«Si alguna vl!z he manifestado prefe·
rencia por algún manjar, estoy seguro
que ya no tendré neceeidad de ;olver á pedirlo; de tiempo en tiempo veré aparecer sobre mi mesa
el plato favo~ito, y na1ie pensará en solicitar de mí los agradecimientos como por un grande acto
de complacencia.
Hay un encanto iLfinito para el padre de familia, tan ocupado, tan deseoso de encontrar en el
interior de su casa el solaz que repare sus fuerzas y tranquilice su ánimo, en sentirse rodeado de esos
cuidados que no ha tenido tiempo ni aun de presentir.
Es neceeario mucho tino en una buena ama de casa para no caer ea el exceso de ese bien,
para no fatigar con las mejores intencion1:s del mundo, al que no fuera objeto de esas inten·
eionee y cumplidos mal entendidos. E3a cualidad no tiene todo su valor, sino cuando sabe ocultar eue medios de acción.
«;\faría, si me atrevo a decirlo, e3 más habil aún que su madre, en una ciencia tan amable .
«Todo ee arregla tan naturalmente con ella, que con frecuencia, la reflexión sola me indica lo
que ella ha hecho por complacerme.
«Me deja el placer de
gozar del bienestar que
me proporciona y aleja
de mi vista loe resortes
delicados que ha puesto
en juego para procurar·
melo.. »-(TnERY.)
¿No conocéis en torno
vuestro áalgunaáquien
este retrato se parezca?
¿Por qué cada una de
vosotras al leerlo no di ·
rá: Y o también seré
mujer cumplida?

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

:\Iuy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
c\"ino de Saint Germain• que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con títulos altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar qui:! después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria, especialmente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «Yrxo DR
SA1XT GERMAIX&gt; be obtenido los más Ji.
sonjeros resultados como tónico y rec-ons-

!J
j

~

-. -

~

.,,

-pi

~
~ -,

DR, LA\'ISTA,
DR. BAXDERA,

•

~ ,+,

:\léxico, 12 de Febrero de 189i.
;\luy señor mío:
En vista de las componentes de la preparaci6n SA11&lt;T GERMAíx, no tengo inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis pul monar, escrófulas, atrepsis, etc , etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
CARLOS TEJEDA,

Médico Cirujano de la Facultad de
J,.[Jxico, Profesor de Clínica Infantil
en la Escuela Kacional de Jfedicina de
México.

.,.

-

,\.

.:j

:.\faxt:EL GunER1rnz,
P, of esnr de 0/Jstetridn e11 la Escuela
Nacional de Mediciun de 1lfé.üco, miembro de la .-\ cademia de :.\Iedicfoa y de la
Sociedad Pedro Escobedo, m édico áel
Hospital de Sa11 Andrcs,

¿#./~

' ' ~~_}í

,··((~,.

'],.
DR. GARAY,

10

años,

tituyente, perfectamente acomodado á
personas débiles, á los convalecientes, á
los niiios raquíticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo,
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. S.
Dr. CoNSTANc10 PEXA foiAQUEZ.
del Cuerpo de Sunidad milita,·.

:\léxico 21 d e :.\layo de 1897.

' ·~ l '

i",•·.,. i•/,

Vestido para niña de a á

DR. P:&amp;~A IDIÁQUEZ.

La especial composición del Yrno de
SA!XT GERMAtn, en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos - al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecuadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo,

'
,,;

***
Se gusta uno, se lo di.
Blusa de muselina bordada, delantero y espalda.

Creo que I a feliz asociación de:las sustancias que entran en la composición del
Vrno DE SAINT GERMArx le 11seguran un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo be experimentado perfectamente
en las convalecencias y he quedado satisfecho.
De vd. atto. y S S.
LEOPOLnO CASTRO,
Cirujano e11 Jefe d.e l Ferrocarril Interoced11ico y ,lfédico d 2l Hospital de
San Andrés

llléxico, 3 de Abril de 189i
'.\Iuy señor mío: Habiendo experimentado en algunos enfermos el Vrno DE
SAI);T G1tRllAIN cuya muestra me mandaron, Jo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyente.
Quedo de Yd. ahno y S. S.
Dn. RAFAEL L\VISTA.

Cuando la mujer quiere hacerse hombre, no
llega más que á cesar de
ser mujer.
G. M. 'Valtour.

ce, se lo prueba. Esta es
toda la teoría del amor,
J. Rirard.

i\Iéxico, :.\layo 21 de 1897.
:\Iuy seüor mío:

He usado en varios de mis enfermos el
vino de San Germán y Jo considero una
medicina excelente; es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecie ntes y enfermos del corazón
en general.
A. DE GARAY,
Profesor de Anatomía Q11ir1trgica
en la Escuela Nacional de Medicina,
Cirujano de los Hospitales Juárez
Espa1iol,

Jléxico, Abril 29 de 189i.
:\luy seüor mío:
He prescrílo el Vrxo DE SAJ:,; GERllAIN á
varios enfermos, después de haber eosa•
yado la muestra qne me remitió usted, y
lo reco miendo como un buen tónico y recons tituyente.
Quedo de usted afmo, y S. S.
DOCTOR, LORENZO CHÁ\'EZ.

Director del Hospital Valdivieso, m édico del Hospital Beístegtti.

DR. CLElIEXT.

Profesor de Cli11ica Externa iie t.1
Esrnela JV. de Jfedicina de .!léxico,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica rno:lerna, el
mejor es sin duda el SAs GER'1ÁN, En casos de linfatismo, tuberculosis y anemia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DOCTOR CL!DIEXT.

De la facultad de ,lfo11tpensier (Francia). Especialista para las e11fermedades de la ci11tnrff.

«He usado con excelentes resultados e 1
Y1xo DE SAx GERMAx en casos de tisis pulmonar, de anemia y de enfermedndescrónicas de la piel.
N'o conozco otra preparación que contenga ichthiol, en la que el color y sabor tnn des.agradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del icl1thiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancin, y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BAXDERA.
Hace algún tiempo qi:e empleo el V1;,;o
tónico de S.\l:s"T GEn,1A1:-. y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agot~das por lar·g&lt;'&lt;s enfermedades, como en los que padecen enfermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ír,convenientc en recomendarlo
i\l. A VELEYRA1
Médico del Hospital de la Beneficenia espa,iola.

Muy seilor mío: La preparación de vd.
con el nombre de SAINT GERMAIN la recomiendo al público para toda debilidad
orgánica y espedalmente para sostener
las fuerzas de las señoras embarazadas,
quienes tomando esta medicina lograrán
que sus partos se verifiquen con más rápidez y quizá sin las terl'ibles co,nplicaciones que algunas veces ocurren.
En mi larga práctica de partos, he podido notar que mientras más vigorosa y
sana está la madre, más fácil es el tra bajo del parto y mejor el organismo el.el
hijo,
Con la Kola y los principios del Aceite
de Hígado de Bacalao se coasigue tonificar y fortalecer el organismo, y felicito
á usted por su buena preparación que
usada prudentemente y en los casos
indicados, proJu~irá brillantes resultados.
México, 22 de Febrero de 1897.
Dn. JosÉ L"l1c.;o.

De la facultad de ltléxico. E;pecialista en partos y vías 1tYÍltarias.

DR. M,Í.clAS.

Recibí la muestra del VJNo DE SAn GERMÁN que se sirvieron ustedes mandarme.
Su composición garantiza sus buenos
efectos y aquí en donde tanto abundan
las enfermedades por debilidad en la nutrición, espero que será de positiva utilidad para el público,
:\léxico, ~fayo 13 de 189i.
R :\lAc,.s.

�SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
en ~•oe b!MduM-,.._

-..-

.. u_"'....,. y............. 1

C1l1m'br1 ■,

06Uco,

lualofrh,
J&gt;hn hrla,

••nlt"

06ltU,
J)elu 41
To1,
J&gt;oltr lt Jlln\t•
l11frl14oa, lna1U1a1,
la 'Dallllll,
11• \rt Kalarla,
t"IUlll4U 7 ptqu\11 ........
Aa\Oplll 7 ulmalll,c::rf-

T•••le • - Oo••ru
Gu.rürN
la
taiai4oaelo_. 11 •
~
••--•WM•.,..n,.. D.a.na.
Y B&lt;nl..._

ppa-r

.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
:

:
:
:
:

,
que tiene u na reputacion
:
universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
:

:
:

-

Precio 2 pesos 60 cs.
Precio I pesos
50 cs.
,

:
:

-

·: LAS PllDORAS SEGURAS:

~MEXICO.~0
P. MUNGUIA É HIJOS.
AtihN~~~tiENhHAL•~

de etM -periódico en Centro Amélica, Sres. J. :M. Larduábal y Compafiia,
Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
ciones.

-

DE WlRNCR.

:

-

:

Puramente vegetales, no:
causan molestía alguna. Son :
: las favoritas de las Señoras; :

:
:

: precio:
•
:

35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
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(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
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tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

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Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

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~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
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que tiene u na reputacion
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universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
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•
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35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

�Número Extraordlnano

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~r ~enacimiento
be Jacateca.s.
Seis años de pertinaz sequía en que la agricultura en
aquel importante Estado recibiera un g olpe de muerte,
estancándose así la poderosa corriente de progreso que
se difundía por donde quiera, de1a ron un poco en la sombra á Zacatecas, que conservara durante tantos años su
preponderancia entre las · entídades del interior, ·como
productora de grandes tesoros. Em peyo ese período de
relativa penuria en que el Gobierno ha hechu de su parte
cuanto es posible por abrir nu,evas fuente~ de trabajo,
termina; la agricultura, munífica en beneficios, fecunda
una tierra sedienta de g erminar, y como consecuencia
de los elementos que aquella proporciona, los negocios
mineros nuevamente se animan, prometiendo, en f'I seno
de.Ja tranquilidad, la cultura y el adelanto en todos los
ramos que el C. Gobernador del Estado ha sabido provo·
car y mantener, una época de plem, prosperidad.
Para que nuestros lectores se formen idea de la ri•
queza agrícola y mineral de Zacatecas, vamos á reproducir algunas notas fidedignas relativas á aqueJla y á
esta prologándolas con la siguiente noticia hi~tórica:
Antes de la conquista v erificada por los españoles, residían en dicho territorio varias tribus indígenas, denominadas zacatecos, caxcanes, Jmachichiles ó nayaritas, tecuexes y chichimecos. Todos estos, con excepción
de los caxcanes, que descendían de las siete familias Ilamaaas naltuatlacas, eran ramas de la gran familia chi•
chimeca, que procedente de Amequemecan invadió á
principios del siglo XII una gran parte d el actual territorio de la República Mexicana.
Peralmíndez ó Pedro Alméndez Chirinos, uno de los
capitanes de Nuño de Guzmán, fué el primero que pisó
el suelo de Zacatecas con una expedición exploradora, el
año de 1531; pero la conquista la consumaron Cristóbal
de Oñate , elVirey D. Antonio de :llfendoz~, Juan]de Tolosa y Francisco de !barra, después de sangrientas y
desoladoras guerras en Nochistlán, el cerro del Mixtón
y la primera ciudad ó villa de Guadalajara, llamada en
aquel tiempo Espíritu Santo.
Entre dichas guerras figura principalmente la que el
caudillo zacateco Tenamaxtle, sostuvo e l año de 1541 en
el cerro del Mi.xtón contra D. Antonio de Mendoza, en
la cual lucharon heróicamente 100,000 indígenas, que al
fín fueron vencidos por el Virrey, después de varios y ru
dos asaitos y de un riguroso sitio que duró veinte días
y causó la muerte de más de 101 000 defensores del citado cerro.
En seguida vino el descubrimiento de los minerales de
Zacatecas, Sombrerete, Fresnillo, Nieves, Mazapil y
Pinos; en cuyos lugares fundaron los españoles importantes poblaciones á fines del s iglo XVI, con lo cual
quedó el territorio de Zacatecas sujeto al dominio de
los reyes de España.
Desde entonces fué agregado al Reino de la Nueva·
Galicia en calidad de Alcaldía Mayor, con los minerales referidos.
·
En 1789 e ntraron á la jurisdicción de Zacatecas las
Alcaldías de Aguascalientes y Juchipila, por órden de
la Junta s~p!rior de la R;!al H .1cienja de M .!xico.
En 1823, Za catecas adoptó el sistema federal, y en 14
de Julio del mismo año tuvo un gobierno provisional que

Gral, 91?sús Gtrécltiga
Gobernador del Estado de Zacatecas.

cesó el 19 de Octubre siguiente; al establecerse el primer Congreso constituyente del Estddo, este se dió d
17 de Enero de 1825 su primera Constitución política Y
el territorio quedó divi9ido en once Partidos, á saber:
Zacatecas, Fresnillo, Aguascalientes, Sombrerete, Nieves, Juchipila, Pinos, Jerez, Villanueva, Tlaltenango Y
Mazapil, con una población total d e 300,000 habitantes.
Desde entónces ha venido formando parte de la confederación Mexicana, con el caracter de Estado libre é
independiente, salvo algunos cortos períodos en que se
le convirtió en Departamento por los gobiernos conservadores y espúreos.
Zacatecas ha sido gobernado por Alcaldes Mayores
desde 1548 hasta 1580; por Corregidores basta 1776; por
Intendentes has ta 1821 y por Jefes Militares y Gobc::rnadores desde esa última fecha hasta la é poca !lCtual.
MINtRIA.

El año de 1548 fueron descubiertas por el español Juan
de Tolosa las primeras vetas de plata en la serranía de
Zacatecas, y desde entonces hasta hoy el ramo de minas
ha sido el más i:nportante de· los que constituyen la riqueza del E stado.
Según datÓs ofic.iales y cálculos aproximados, las minas del Estado han producido -en tres y medio siglos más
de mil millones de pesos en oro y plata, de los cuales la
Casa de Moneda de Zacatecas ha acuñado desde Noviembre de 1810 hasta hoy, la suma de 320.000,000 aproximadamente.
Los metales que se encuentran en los distritos mineros
del Esta do, son: oro, plata, cobre, hie rro, plomo, zinc,

Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

antimonio, cobalto, estaño, cinabrio, bronce, magistral
y también azufre, amianto, nitro (salitre) calcio, aluminio, yodo, ágata, mármol, alabastro, yes o, mica, ocre,
almagre y otros; óxidos de hierro, tezont le, p izarras y
canter as de diversas clases.
Los distritos r eferidos son los siguientes:
Zacatecas: Guadalupe, Vetagrande, Pánuco, Minillai.
y SP.uceda.
Fresn illo. Plateros, Minillas y Sombrerete, Chalchihuites, la Noria, Ranchos, Colorada, Cieneguilla, Sain Alto, Cha cuaco y la Hundida.
N ieves: Valenciana, Santa Rita, Riogran::!e, San ;1ligud de l Mezquit!ll.
Mazapil: Conée pción del Oro, C"edros, Bonanza, San
P e dro Ocampo, Pico de Teira y Sierra de Sarteneja.
Pinos: Noria de Angeies, S ,.nta Rita y el Carro.
Ojocatiente: Cerro de S antiago, Milagros, el Cabezón ,
Guánajuatillo y Pastoría.
En el Partido de Villanueva hay varios criaderos mineral es; pero solamente enJalpa existe una mina en explot a ción.
• En el de Juchip ila, el dóstrito m:\s conocido es el de
Mezquital dd Oro, hoy en activa explotación de metales
auríferos.
En el de Nochistlán sólo se conoce el criadero de plata de Jocoqui, p ero a ctualmente no hay trabajos de explotación.
En otros varios terrenos del Estado existen vetas n::etálicas; pero no bien reconocidas ni traba jadas todavía.
E l sistema generalmente usado para el beneficio de
los metales es el llamado de patio ó el de amalgamación por medio del azogue y la sal, y para los plomosos
y los que llaman rebeldes, el de .fuego por medio de hornos de reducción. Además de estos beneficios están y a
también en uso, t:n algunos puntos, el sist ema de toneles, el·de lex,viación, e l de panes y otros, en todos los
cuales entran como agentes reductores el azogue, la s a l,
la greta (óxido de plomo) magistral, temex cmtute, tequesquite, (sosa bruta) cal, ácido sulfúri,;:o é hiposultito
de sosa.
Lo anterior bastará para que el lector se forme un
concepto cabal de los poderosos elementos que el Esta-do posee y de la prosperidad á que está llamado y que
empieza á r eflejarse ya en la animación mercantil que
se advierte en la ciudad de z..catecas, hermoso centro
donde se inician y llevan á cabo muy frecuentemente
y nosotros hemos tenido ocasión de mencionarlo las importantes mejoras materiales entre las que se cuentan el
teatro, el mercado y otras muchas de que hemos hablado ya á nuestros lectores.
Con una topografía accidentada y pintoresca y una
población densa y culta la capital de Zacatecas está llamada por su parte á str una de las mas bellas de la República; esto lo corr_o boran ctesde Juego la afluencia de
forasteros, que cada día es l'layor, la vi talidad de las empresas comerciales, el aumento continuo de población
flotante, y sobre tod ) , la prosperidad comercial que se
advierte en la ciudad; nueva s energías que de diario se
• ponen en juego y la amplitud cada día mayor de las empresas nue vas.

•

Cerro de la Bufa.

EL MUNDO.

Panorama de la ciudad de Zacatecas.

•
La ci uda ;l de :.léxico se est á convinit'ndo ni pida men te
en un g ran centro mercanti l, y este r esultado, el más l'lpete cido, se d ebe principalmente á la energía y al espíritu
de empresa desarr ollado por las gestiones de sus 110111bres d e negocios. Entre los m ue hos hom b res emprendedores y de negocios, que contribuyen de un modo ta n
e ficaz á nuestra actividl'ld comercial, ninguno ocupa un
lugar tan prom ine11te ni merece ser tan conocido del público como el caballero cuyo nombre encabeza este pequeño a rtículo.
El negocío dirigido por el Sr. Samuel ,v. \Va lker es
uno de los más extensos y conocidos 11sí como de los más
importantes en tsta R epública.
La.g manufacturas y artículos de arnes.:s de todas clases s illHS de mo:itar, bridas, carruajes, coches propios
pa ;a negocios que r eunan las condiciones de sclidez y
ligereza, a r tículos de toda clase p:ira caballo~, establo,
ca rros par a agricultores, mantas, látigos, y en una p a labra 1 todo lo que se necesit a pa r a uso de los caballos ya
sea en establos, en los caminos ó en los hipódromos.
Las bridas y sillas de m onta r se importan de Inglater r a, los arneses son, en su mayor parte, fab r icados

en el establ~cimiento, en tRnto que los demás ar tículos
r epresentan los más acabados prod uctos de manufactureros a me ricanos y e uropPos. El Sr. , valker cultiv" r elaciones comercia les con los más a cr editados negociantt:s. Se cuenta coa un gra n surtido de biciclet as, d más
bonito y complt'tO que pueda encontrarse en la cindad .
La casa se ha constituido también en agencia pa ra la
venta de las bicicletas "Columbia" que t anta demanda
t ienen por part"! de los hombr es de sport, p11t:S no en cuentran riva les entre las otras bicicletas que exist en
en el mercado.
Siempre se podrá e:: contra r en el a lmacén del Sr. \Va lker una gran existencia de sacos de papel y papel de en volt ura etc., tan bueno como otras muc has cosas que seria prolijo mencionar. Se está haciendo tam bién un gran
negocio de exportación, (pues est a es una de las particularidades de la casa) de productos mexicanos a países
extranjeros. Este negocio se estableció por el Sr. Walker desde hace algunos años, y ha sido coronado por P.]
m ás completo éxito. Cada año se ve que los lími tes de e ste comercio se ensanchan, qne a umenta ~u volúmen y á
tal g-rado que en el día r ~cibe ayuda y apoyo desde la s

poblac iones ve cinas; y ninJ!'uno de los efectos sim il ares
en ')l mer cado goza de mayor aceptación por pn, te del
público. Los alm ,cenes &lt;está , si tuados en fa esq uina de
Bn ld eras y Avenid,. Juá r ez. tie nen 150 por 150 pies de
s uperficie con depart:1111&lt;:nt», bit&gt;n provistos y equ 'pados
que contienen un,, vasta exh1encia de todas las comodidad es mencíon,,das arriba. 1\ ,stn ntes depéndientEs están
empleados en los dikn·nt,· ~ departamtntos, todos experi mentados y corteses.
Uno de los h echos princip:i ~s de est a r a sa es que siempre compra y v.:nde al con ta Jo; haciendo el corr espondiente d escuento.
Desde:: que d Sr. \Valk&lt;"r s.· encuentra en ~l éxico. se ha
identificado con los int, rcse., v adelantos de la ciudad , y
a l presente es un a person" nfluente y estimada en los
círculos comercial,·s.
D_icho st:ñor es un cnha ' •.· ,o honrado y empn:ndedor,
dol:ado de extrema h., b iliJ;i J para el manejJ de los negocios; Jo que unido á su honr.,dcz lo hace ser muy quer ido
y r espet ado del público.

�Septiembre 19 d e 1897.

EL M UNDO.

N úmero Extr:iordlnarlo.
Número Extraordinario.

Septieriibré 19 de i 897.

EL MUNDO.

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Tranvía eléctrico

�Septiembre 19 de 1897,

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

UNA NEGOCIACION IMPORTANTE Y PROSPERA.

LA CASA MOSLER, BOWEN &amp; COOK, SUCR.,
SUCURSAL DE LA FABRICA DE LAS FAMOSAS CAJAS ''MOSLER"

UNA VISITA A

LA CASA

J)e fo,S g,re,S. ~- gijagner l? Jte:oien g,uc$.

Y CASA IMPORTADORA DE

Muebles para Despacho, Máquinas de escribir "Smith Premier" y Bicicletas "Cleveland" y "Westfield"
Una visita al eleg1rnte establecimiento de dicha negociación en la c Rlle de la Alcaicería No. 27 dejará complacido al visitante. El edificio,
uno de los mejores de la Capital, el cu,\l fue construido especialmente para
el giro de esta casa, estiL lleno dt&gt;l primero al último piso de las varias clases de artículos que son su especialidad.
Al entrar al establecimiento lo primero que llama la atención es un
magnifico surtido de cajas de fierro. desde un tamallo muy pet¡ueño hasta
uno colosal de cinco toneladas. El departamento de cajas es el m:'ls grande
en la República; hay sobre cuarenta estilos y tamaños, ya sean de seguridad, contra robo, contra incendio y con las tres cualidades reunidas. Estas cajao están especialmente constrnidas para llenar las necesidades de
México y Ceutro America, teniendo presente los fat:H·icantes la seguridad y
conveniencia deseables, y ésta razón, aunque no se toml\rn en consideración su esmerada consa·ucción, basta p,1ra qne sean las cajas ''.Mosler" las
más aceptadas en dichos paiscs. Se encontrarán cajas contrn incer.dio, de paredes y puertas desde 10 basta 18 centímetros de espesor,
cajas contra robo, construidas de a~ero ''Chrome", intal,1drabk y por consiguiente á prueba
de explosivos, cnjas contra incendio forradas
de la misma clase de acero en su totalidad, asi
como unaa que contienen una cajita intel'ior,
t11mbien de acero •'Chrome" parn ,atores. Asi
mismo, para llenar una necesid11d creciente,
fabrica la casa ·•A[osler" una cajd especial para Iglesiall. Todas sus cajas tienen chapa de
combinación. Un11. muestra, obra de la casa,
de la cual tiene rnzón pam estar orgullosa, se
encontrará en el Banco Internacional é Hipotecario, para el cual se construyó una gran bóveda contra incendio y robo, que hoy día es
la única en su clase en la República y se compara favorablemente con las meJorcs del mundo.
La reputación ele la casa ".Mosler" siempre
ha sido de las más altas; pero el testimonio
más notable qi:..e jamús se haya dado á una
fábrica de cajaa lo ha recibido ésta de la comisión nombrada por la Tesorcria General de lus
Estados Uuidos pl\ra examina1· las difere11tes
cajaa de fierro que se construyen en aquel p11b.
Dicha comisión imformó á la Tesorería que,
después de un exámen riguroso de todas las
marcas, encontró que las cajas "l\fosler" en,n
las mejores por su 1·esistencia al fuego, explosivos y taladros, y contra todos los medios
empleados en la actualidad por los ladrones
más expertos. En vista de este inf,,rme es por
demás asegurar que son las más 11propósito para banqueros y negociantes.
La Maquina de Escribir ''Smith Premier" está hecha en Syracuse, N. Y. y la l~ábriC!l. es una
de las mas grandes y mejores en aquel centro manufacturero. Estas máquinas no necesitan alabanza para ocnpar el primer lugar entre
artículos de su clase. llan sido ya introc.lucidas á todas partes del mundo, y obtenido éxito como ninguna otra, habiendo sido adoptadas en esta República por varios departamentos del Gobiernu tanto l!"'ederal como de los Estados. Telégrafos Federales, departnment~ de Correos
y muchas oficinas de Ferrocarriles, comerciantes y particulares. La
•'Smith Premier'' ha llegado á un grado de perfección tal, que con dificultad
la alca11zarán sus competido1·es sin sacrificar la durabilidad de sus respectivas marcas, y que solo conocida dicha perfección practicamente se p11ede
apreciar.
.
Los Señores l\fosler, Bowen &amp; Cook, Sucr. han establecido últimamente
una sucu;·sal de sus especialidades en la República de Guatemala, en donde
hJJ.n sido muy bien aceptada~.
Otras mercancias que llaman la atención son las bonitas maquinas
Contadoras para registrar dinero. La utilidad do estos Contadores estít demostraoa con el hecho de estar en uso en todas las ciudaáes de los pnises
civilizados, para registrar ventl\s al contado y á pinzo. Su mecanismo
es un triunfo del genio mecanicomoder110, y su perfección puede solamente
apreciarse dPspues de un exámen minucioso. A pesar de las ventaj11s que
el uso de este aparnto proporciona á todo comerciante, regularizando sus
open1ciones y pl'Oviniendo abusos y olvidos por parte de los empleados, es
preciso confesar, que aún no est(L mny extendicto en la Repúblh;a l\foxicana, debido en gran parte iL que no se le conoce y á costumbres aftejas

d e un sistema de comercio que en ésta'época, práctica por excelencin, se
debería absrndonnr.
Fiel á su pr11grama. de vender únicamente lo mejor en su clase de
todos sus articulos, A lo que principalmente debe su gran éxito la casa,
lla conseguido la excluoiva Agencia en la República para vender las famosas Bicicletas "Cleveland" y "\Vestfield," constrnidas poi· los Sellores H.
A. L ozier &amp; Co. de Cleveland, Ohio, en sus inmensas fábricas de T oledo,
Ohio. Thompsonville, Cvnn. Westfield, l\1ass. y 'l'oro11to, Canadá. Esta casa,
conociendo á fondo ::ius intereses, tiene como lema la honradéz y usa en
sus métodos de construcción lo nl:'ts científicamente aceptado, desechando
el material barato, que siempre es de mala c lase, resultando una máquina
de suprema calidad, á la que no se le podrá encontrar defectos.-Asi como
es cierto que debido á las facilidades que propor:iiona un capital importante, ninguna bicicleta igual en clase se fabrica tl\n economicamente como
Ja ••&lt;Jleveland", tambicn es cierto que en ninguna otra entra c11 su construcción m&gt;1terial tan
costoso como en ésta. Los Scfl.ores H . A. L ozier &amp; Co. tienen cul\tro grandes fábricas equipadas con maquinaria esp~cial y de Ju más
perfecto, manejada por operarios de ,os m ejor es que pueda procurar el dinero. Cada pieza
de la bicicleta es exami11ada y sujeta á prneba
á11tes de colocarl», y después sufre la máquina
en conjunto un segundo y riguroso exitmen.
La casa L ozie1· hace cinco difere11tes modelos
de Bicicletas y Tandems, y com0 emplean cu
su manufactura muchas especialidades patentadns, ninguna otrn fábrica puede imitiulas.
Adem[Ls de un surtic.lo grande de estas máquinas la casa l\losler, Bowen &amp; Cook, Sucr. tiene
una existencia variada de accesorios para las
mismas, piezas de refacción, y un taller m ecánico para toda clase de reparaciones.
Para terminar la descripción del piso primere dirémos que {t la dertcha, en el fondo, estit
el d espacho p,1rticular del Sellor George W.
Gook, y las oficinas de la negociación.
Pasando ttl segundo piso se encuentra una
viu·ied11d de J\1ueoleR para Despacho, como e&gt;&lt;critorios de todas clases, tamailos y maderas,
sil1011es, libreros con cristales, giratorios, ara
chiveros para correspondencia, mesas, pren•
sas de copiar y todos los artículos M·cesarios
en una oficina.
El tercer piso está ocupado principalmente
por lujosos aJt1c1res, cómodos mecedores y
cbaise-longues, habiendo la casa últimamente
aumentac.lo su giro con una importación de
Muebles para Médicos, siendo estos sillones
y mesii.s para operaciones y gabinetes para
instrumentos quirúrgicos y medicinas.
Una parte del tercer piso y todo el cuarto estím ocupados por nlmacenes con muebles tmpacados, y un taller de ebanistería, en
donde se empacan y pulen los muebles que se
venden. Se tiene especial cuidado eu la revisión de los muebles ántes de empacarlos y remi•
tirlos fuera de la ciudad. siendrJ sumamente raras las reclamaciones. Como la casa que 0(,Upa la ~egociación en Ja calle de Alcaicería No. 27 tiene
principalmente por objeto er:seña1· las muestras de sus mercancÜts, lil.s bodegl\s están en e l callejón de Santa Clara, en donde se guardan los duplicados de todos los artículos de su giro.
No obstante tener comparativamente pocos alios de establecidos en l\Ié•
xicolosSres.l\Iosler,Bowen&amp; Cook, Sucr., sus nego~ios seban extendido p:H·
todo el pais, habiendo alcanzado una gran reputación. Fué fundada en
1890 por el Sr. George W. Cook, su actual propietario. La casa matriz de
Mosler, Bowen &amp; Cook estaba compuesta por elSeftor l\f. l\Iosler, presidente
de la l\Iosler Safc Co. y conocido en el mundo entero por el Rey de los fabricantes de cajas, el Sr Frnncisco B. Bowen de Nueva York, capitalista
actualmente retirado, y el Seftor Cook, quien tuvo it sn cargo el manejo de
la Sociedad. Hace seis años el Sefior Cook ct•mpró los intereses de sus socios y desde ento!lces sus negocios giran baj::&gt; la razon social de l\fosler,
Bowen &amp; Cook, Sucr. quien secur,dado poi· empleados aptos é inteligentes,
ha puesto la casa en el estado floreciente en que actualmente se encuentra,
y e(: donde se recibe con afabilidad á toda persona que se digna visitarla.

"Tª"'·

En &lt;'I ramo d&lt;i Música, la casa de 105 Sres. A.
ner Y LEn-ien _Sucs. es indiscutiblemente la m{ts :mpo:tante Y acreditada que desde hace muchos años existe en ttl pai pues además de la Gran Fábrica .,,. Almacén de P_ianos, Organos, Armónicos, Orquestrlones
etc. etc., \lXtstentes en la calle de Zuletii números 13
Y 14, tiene el gran repertorio y Almacén de instrumento~. en la calle 2 ?&gt; de 81111 Francisco número 11
en esta ciudad, y las muy importantes sucursale~ de
Puebla y de Guadalajnra, situadas en la callfl de la
Independencia número 6 y en la caile de San Francisco número 12. respectivamente.
No exist11 en toda la RepúbliciL )1ex icana población, por pequeña que sea,
en que el nombre de los señores A. Wagne1· y Levien
no sea conocido.
En todos los grandes centros, como San Luis Potosi, Lt'ón, Guanajuato, Querétaro, MorPlia, Veracruz,
Jalapa, Toluca, Tuxtla Gutiérrrz, Celaya, Zapotlán y
en muchos otros, han esta•
blecido AgPnci-as con depósitos de pianos éi nstnunen.
tos d1-1 mi1sica. En las poblaciones menos importantes también tienen Agentes, quienes hacen extensi,
vo su comercio hasta las
poblaciones de ínfima categoría.
Croemos oportuno echar
una mirada retruspectiva,
con el objeto de 1Ja1· á conocer algunos punt.os relativos á la fundación de esta antigua y acreditada
casa.
El año de 1849 vinieron á
i\léxico los Sres. D. Agustl11 Wag-ner y D. Guill Le•
vien. Dos años después fundaron definitivamente la
casa, haciendo trabajos en
pequeña escala; pues solamente se limitaro11 í1 la cons•
trucción de pianos verticales, altos y cuadrilongos. No
pasó mucho tiempo sin que su nombre fuera conocido
y respetado en el comercio.
Debido á su trabajo co nstante y;\. los e&amp;fuerzos que
hicieron para satisfacer á sus favorecedore~, pudie•
ron, á los pocos años. ensanchar sus negociacione~,
importando los e¡1tónces famosos pi,rnos de Collaid y
Collard Eranl J. J. Wagner; y m,\3 tar&lt;le trnjoron á.
este país los hoy célebres de Steinway &amp; Son, Bechstein, Schiedmayer, Ronisch y otros.
Por último, después de diez años de fatigas de todas clases, la cas;i A. Wagner y Levien había logra0

;

Sa/6n interior

do colocar~o en primer término entre tod'Ls las de su
e,pociC', no obstante que todas Plhtd habían sido establecidas con much:! ant11riorítl11.d. Y desde entónces
ha continuado por el c:imino que de-sde un principio
tenia trnzado: emplear cuantos medios les sean p o~i•
bles para dejar satisfechos los deseo~ de su nn,nerosa
clientela. buscando cuanto de buon&lt;·, 1n1ovo y útil se
inve1aa ó puulica en el Mundo i\fosi&lt;'al.
En tales circunstancias, la casa \Vag·ner y Levicn
no podia menos de gozar, como realmente goza, do 1111
crédito universal, qu&lt;•, sin du,!a alguna, irá aumen•
tando todavía¡ y hoy e:,tá considerada entre las casas

ejecutar con perfección toda clase de piezas de músi•
ca, por difíciles que sean. De igual con binación vimos uno,; órganos de modelo peqneiio, cuyo precio es, según 110s informaron, de $2.30. ~stos sin embargo de ser chicos, tienen también su tecladt&gt; como
los de modelo granrle. Para usarlo,; en los salones son
de un resultado admirable.
En cuanto it armónicos, vimos los de las famosísimas fitbricas de Schieclmayer, i\Iason \Vilcox y \Vhite
y Carpenter. De esta ú.ltima, es el precioso modelo
llam'Ldo «B.:scuela•, cuyas dulces voces y graciosa
forma, nada dejau que desear. Este modelo fué construido exclush·amen te para escm~las y capillas pe•
queitas. Su precio es sorprendentemente barato
pues los hay de á $115. y
de it $13:&gt;.
;11uy agradecidos á los
Sres. \Yag·ner y Levien
Sucs. por las atenciones
con que nos obsequiaron,
no podemos menos de recomendar á los amigos del
bello arte musical, hagan
una visita al gran almacén
de pianos de !acallo de Zuleta números 13 y 14, para
que conozcan el magnífico
y variado surtido de íns,
trnmentos, y para escuchar
alg·nnas piezas en el gran
orquestrión.

Para concluir afiadiremos: que los Sres. A. Wagner y Levítm Sucs. deseosos de contriuuír por cuantos medios estén á su alcance, para que el arte musical
en México progrPse de una
manera decidida, no con
tentos con traer á. sus Almacenes todo lo que ellos
encuentran de nuevo y útil
en los i\lcrcados extran~ jeros, tamo en música co~~- - - - - - - - - - - - -- " ' - -- - - ~- mo en instrttnH1utos musicales, han establecido un
de su ramo miis grandes é importantes del mmHlo.
salón d&lt;} conciertos en lns altos de su casa número
El año de 188-! el Sr. Levien falleció; y desde entón- 13 de Zuleta. Dicho salón poco ó nada deja que
ces el Sr. Wagner tomó la nugociacicín entera por su de~ear; y se puode dei:ir que es el prirnero y el
cuenta exclusiva hasta l:'l año pa~aclo, en que su se- único en su cla;e q11e hasta hoy haya exi~tido en esñor hijo, Don Othcin, entró como socio¡ circunstancia
ta capital
por la cual hoy la ca.sa gira bajo la razó.1 sodal de
Y sin eml&gt;argo de los fuertes g·,istos que dicho!\
A. Wagner y Levien Sucs.
setiores tuvieron que ha.:er, pat''t. el establecimienAunque la casa nunca ha dej&gt;1do do fabricar pia- to dd Salón de conciertos, éste nada IE\s ha pronos, en el último tiempo y con motivo de la g-ran baducido; pues todas las audicionei, que en él se han
jA. (le la plata se est{m ensanchando considerabll'l•
dado, han sido sin remuneración. de ningm1a clase
mente sus talleres para la fabricación ele pianos .v para los Sre,,. ,vag·ner y Levien Suca.
órganos, haciéndose ademits en dichos talleres toda
clase de coniposturas de instrumentos de música.
Los pia11os qne más llamaron nuestra atención e11tre los alenianes y americanos que allí exi,ton, fueron
los de Swiuway, Bechstein, Schiedmayer y Rüniseh,
de los ruales solamente diremos que con justicia están considerados como los mejores del mundo.
Es cierto que no á todos les es posi',le comprar un
piano Steinw;.y ó un Bechstein por lo alto ele sus precios; pero hay otros, por ejemplo el Rosenkranz y el
Ynnler qu0::, además ele ser de ur.11 construcción sólida, son de un sonido hermoso y su precio ei. muy módico.
Tuvimos también el gusto de ver el espléndido surtido de órganos automáticos, y con verdadero deleite escuchamos algunas bonitas piezas musicale~, producciones de grandes maestros.
El órg-1tno eólico, es una verdadera maravilla. Es
un instrumento en el que cualquiera persona, sin tenor el más minimo conocimiento de música, puede
Sal6n interior

�Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

BANCO INTERNACIONAL E HIPOTECARIO

Septiembre 19 de 1897.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

~econ.sfrttcción beCebificio beC ex:~ orfaC be ]\gu.sfino.s.

~ DE MEXICO.~
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
. El presidente Sr. Don José de Teresa y l\Iiranda, es uno de los grandes capit11hstas d(•l pab, está interesado en las f'mpresas de mis porvenir: y tiene un co11ocimiento grande de los negocios ag-rícolas é industriales; que unido á su pru•
de11cia y honradez lo hace muy apto para reg·ir la institución. Sus compañeros
no son menos dig·nos de respew por todas sus cualidac1E1~, y es bu1mo ciar sns
11omb.-e~ para convencerse de ello. Don Tom1is Braniff, Don Rafael Dondé, Don
Román S. Lascurain, Don Joaquín de Trueba, Don Pablo l\Iartínez del Rlo, Don
}'edro l\liranda y Don Juan B. Cast"llÓ son los que componen con elScñor de
T~rcsa el Consejo ae México, y ya secomprenderá. cuanta luz puedeu dar es tos
senores para la marcha acertada del Banco.
No &lt;IE&gt;jaremo~ por último de llamar la atención del público sobre el edificio
construido pam este establecí miento y ('S la casa núm . 11 de la callf' de Cadena,
E~ su exterior presenta una hermosa arquitectura, y en el interior tiene una dis•
tnlrnciou mu.Y pr,1pia para el clespacho eu todas sus operaciones. Ultimaml.'nte ha
~onstn!ido e1Banco Ht1?otecario_u!1 departamento de caja~ de s1•guridad contra
111cendt0 y_robo que es lllgna de v1s1tar,e para comprendor qne en llfel"to satisface á
ambos ohJetos. 'fume mas de n,il cajas cuyo precio de .. rre1,damie11to seg-ún su
cap_ac1dad_ es de,., 15 á S 75 a,~uales. Conocida del públir.o la importancia de esta
rneJo_ra ex1s~en ya muchas caJas arrendadas, que guardan documentos de importancia, alhaJas y oro de las personas que conocieudo la seguridad que prestan
han querido aprovecharse de ellas.

EL BAN CO INTERNACIONA L E HIPOTECA R,/0, AS á nuestro jnicio
una ue las i11stitucionüs de cr édito má~ útiles y que tienen u11 g·ran porvenir, lueo-o que se conozcan por el público todas las ventajas que propor cio1~a á ia industria y á _la agricultura, especi&amp;lmente á los propietario, y
agncultores J_)Or sus prestamos al 11.rg·o plazo de 25 años, con l:i exhibición
a n ual de 9 p 8 con la que se cubre el rédito, y se extingue paulati11arn en te
el capital, de manera que a l terminar el plazo, se devuelve al interesado su escritura debidamente cancelada.
Esta institución enteramente desconocida en el pals, fué f'stablecida
poi· pr i1:ncrn vez el_ año de ~883 co~ un_ capital de $:2.000,000,pero su l.'sfera
d~ accion estaba c1:·cun~cnta al D_1stnto federal y territorios, y solo podrn efectuar sus opernc1ones de h ipotecas en los Estados mediante convenio con s'-!s respe. tiH(S Gobiernos que aceptasen su ley de co11cesión.
. Comenzo sus operaciones en. r l año citado, vencil.'ndo no pocas dif~cultades que le acan:eª?ª su n:ilSlna novedad, pues sus bonos hipotecanos que dá para constltmr las h1p otecas, uo se lei; apreciaba, y eran comprados con un muy grande descuento.
. .-\.~i ca_min_ó_ hasta el año de ~888, en que ya se comenzó á conocer meJOr la mst1tuc1on, y en que median te un contrato celebrado nuevamente
con el Supr_emo Gobierno, aumentci s~1 _capital ~- extendió rus operaciones comerc1ale_s, porque pud_o ya rec1b1r depósitos de numerario, ó de
ba_n-as de ?ro o placa; expedir certificados rle depósito¡ abnr cuentas corrientes: girar, comprar, vender y negociar letras ele cambio libranzas ó
cheques dentro y fu_m·a de \a República; p1·estar sus bonos p~ra que sirv1111 al tomador ae fianzas o garantías, y hacer pré stamoi' ó adelanto,; so•
bre trabajos y obras de meJ?ramiento públicos ó privados, pudiendo celebrar los contratos respectivos con el Gobierno ó particnhues.
Ar1!1ado_ con estas concesio~1es, y dirijiclo el :P.auco por personas de
mucha rntehgenc1a e n los n Pgoc10s, y de notoria homadez estableció desde lueg·o Agencias en lus Estados de la República, y en la~ plazas extrangeras de Nueva Yo~k, L C1!1drc~, París, y Be'rlín, extendiendo por medio
de ellas sus operaciones a otras muchas ciudadel; de Europa v Ebtallos
Unidos.
•
Sus operaciones hipotecarias se conocen va en toda la República
pues Yucatán y Tabasco, como 'Cohahuila, 'l'amauliras, Chihuahua y
Nuevo Leon, y otros muchos Estados del Centro. han encontrado en el
Banco Hipotecario un proveeclor eficaz para su~ trabajos ao·ricolos é in•
dustl'iales.
"'
Sus bo!1os, que seguían depreciados por los mismos expcculadores,
y el CJonseJo lns han l~vantado d~ precio, mediante el pago puntual de
sus cupones,) del capa..! respccttvo de los que la suerte ha favorecido
en los sorteos semectrales que invariablemente se celebran en los me,es
de Abi:11 Y Octubre de cada año.-~l precio de los bonos con cupon ha lle-•
gaclo a 97 P$) ~os ex cu pon se vende facilmen te á 93 P8 ,- es casi seo-uro
pronto sa verana_ la par, porque su rédito de 6 pg es mu\· seo-uro, pagado
con toda puntuahda~, y el capital mismo que representa.el Banco, se en•
cuentra asegurado siempre con las hipotecas que representan mas del
doble, Y con el fond? del Banco que redponde á toda eventualiciad.
Los pn1~ente_s d1rect&lt;;&gt;res del Banco. no se contentat1 para efectuar
una oper::.c1on h1poteca_na, _con el avalúo parcial del inmueble rústico
que se ofrece en g-arant1a, smo que consultan con personas Que pueden
conocerlo, Y 9uc por su experiencia en la agricultura pueden calificar su
valor comercial, y aun con e~tos dAtos procuran que el préstamo quede
pe~-f~ct~mcnte asegurado de manera que ocupando ei primer luu·ar el
crcdito del Banco es muy rcmot'J que quede en clescubie.-to se:t cual
fuere la suerto que corra el sen,;atario.
Si las exhibi;:iones anuales convenic'as akanzan un nueve p8, debe tenerse en cuenta, que con p11;rtedeellas se amortiza el capital paulatinamente, de manera que al ~ernunar _el plazo del contrato, &gt;e ha cubierto
enteramente ~I capital; y s1 se practica una comparación aritmética e11t1:e l~s operaciones del lfo~1co á interés compuesto,\- las cfet:tuadas á inter~s simple de 6 p 8 s~ vera que al fin del plazo del convenio el senl;atar10 ha aborra~oun 2;_¡ pg de pago.
Co?lo ~eciam?s pues ;;.! principio, E'Sta instittJ.ción debe llegar dentro
de algun ~tempo a S&lt;lr una de las lnstitucion(:s de crédito cl11 más ,·afia
por la so!1dez de su_s op~raciones y la se.guridad c~e sus ganancias.
'
c1rcunstan~1a nusma _df: 110 P?der conceJer préstamos sino por el
acue1do del Cons~JO de a~m111tstrac1on que se forwa de ocho personas
da mayor garantia de acierto eu sus negocios; más aún si se considera
la clase de pers~nas q11e forman ese cullrpo de administración porque to•
das son de uotona houraclez y perfectamente conocedoras de los ne,.ocios
del pals.
"'

PROPIE DA D DEL S R. J OSE DE TERESA Y MIIUNDA.

In gen i ero

DANIEL GARZA

DANIEL GARZA.

OFICINA:

OFFICE:

1a. be Cas ~amasnúmero 4 .

1a. be Cas ~&lt;'mas n ú mero 4 .

E.X-,,.LUM.NO

E.X - PU-P I L

De la Escuela Militar de Chapultepec.

01:the Military School at Ghapultepec.

SE ENCAROA

ARCHITECTURAL

~~ AND RYDRAULIGWORKS /J/¡
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A SPEC IALTY
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�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número ExtraordJnario.

Septiembre 19 de 1897.

EL 11\UNOO.

~EFE~ENel~S:

~E FER.EN e Es:

WILLIDW YOOJG l GO.

e1 exmo. Sr. 'Pr~aldente de la ~epúb(lca, los

Th el r exce llencles: Th e 'Preslde nt ofthe ~epu-

exmos . Sres. Ministros de ~elaciones extranje-

0llc, Mlnlster or J uatlce, Minlster of Forelan

111111111111111111 I I I II I I II I I I I I I I I

ras, d e Hacienda , de Justicia, de eomunlcaclo-

;i,,.ffal r s, M ln lsterof 'PubllcWorks,andthe Un l-

Comerciantes Comisionistas.

n esy la Leaacl6n de los estados Un id os en M é-

ted S tates L eaatl on In Me:xlco.

xico.

IJllPORTHDORES Y EXPOBTHDOBES.
REPRESENTANTES

CALLE DE QANTE !\UMERO 11.

~1r. 'gijiCCiam 1:{oung.

LONDRES,

The Cirm of Willinm Y0t111g &amp;. Co. was cstn.blished in thc lnttcr part of
thc year 18fl2 by ;\fr. Willinm Young, whosc portrait we give n.bove. About
n v~ar Hfterwartls he wns joined by his brother, Alexander roung, the twonow forming thc firm of "\Yilliam Young &amp;. Co. Previous to the date of estnblishi,wthe business, ~lr. "\Vm. Y1mng had bee:n in Mex:co 1tbout onc ~·cnr,
havin" ~ome to this country as Reprcsentn.tive an&lt;l )[11n,1gcr of thc ;\[cxican
.Associatio11, Ltd, of London, ll financia! company, which in conju11ction
with ir.e !llcxicnn Exp lorations Ltd, of London, invested considerable sums
of mvne,- in thc country in variuus enterprises, ¡:rincipally mining.
Prn,;ious to brcoming con11ccti::cl with The Mexican A~sociation Ltd,
)[r. Yuu11g had been for sev~n years with Messrs. Matheson &amp; Co, 3 Lombiu-tl Str1~ct, London E. C. the well knc,wn ba11kers and rnerchants. These
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intlic,.,tc we think that the bea&lt;I of the firm of wh1ch we are wnting, hns had
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in L o 11 d 011 . Hi,; first trnining was gai11ed i11 the Ci\'il Scrvice for whieh
he passeu successfnlly one or tW'J examinntions, but after tw0 yeRrs_ he
clecided to lettve the Civil Servicc ami cntered upon the mure eng:ig111g
pur"uit of Commercc. Both are native¡¡ of tbe :North of Scotland . having
bcen born w ithin a few miles of Balmoral, so well known as the II1ghl11ml
Heme of Queen Vict•)ria. :Mr. Willi11m Youngw1ts educnted ntBallater Pul)lic
School. ;\Ir. A. Young was als0 at the snme school, and afterwnrtls at
Aberlour 1'1;blic Shchool Rnd King's t;ollcge L ondon.
.
Bot.h mcmbers of thc finn are strong bcliever~ in tbe future of Mex1co.
Juclgitw from thc high standard of credit and the reputation which thc
firm lu~s alrna&lt;ly attained, not only in this country but in Englnn_d antl
the Uriited States as well, we h1tve little bcsitation in preclicting nn 1mportant ruture for the firm in question.
,.
Mcssrs. William Young &amp; Co, besides bcing General 1\ferchants, both
Import 1111d Expon, representa 11umoer of English firms of the highest
standing in various lines of busine~s, amongst which we m1ty refor to thc
following:
Messrs Thos Firth &amp;. Sons Ltd, Steeli\Ianufacturers, No:·folk Works

Breves apuntes sobre la casa comercial de William Young y Cia.
La cnsn de los scfiores \Villi11m Young y Cia. se estnblcció á fines del
ailo ele 18V:2, por el seflor William Young, cuyo retrnto encabeza el presente articulo.
U 11 afio tlespués el&lt;' haberse e~ta blccido, se 11soció con su hermano
A;ejnndro Young, formando ambo¡; la firma suci1tl Willinm Young y !.:in.
,Juzga.do b11jo el punto de vista comercial, es d e primera clase el crédito v rqmt:1ciú11 que hn 11lc::.nz11do la firma de ellos, no s0lamente en f.!
pnís,'sino en Inglaterrn y los Est1H.ks U11idos. Bas11ndo nuestrn_op_iniü~ en
¡ 0 anteriormente dicho, no es 1tver.turado asegurarles un porvenir IJsonJero.
Los ~eñ.on:s Willia m Young y Ci,1., atl!:!mils de srr comerciantes en
general, son importadores y exporrnclorcs. y representan 1\ varias casas fabricantes ele J11gla1errn ele priniern import11ncia, entre ellas las siguientes:
Señores Thomas Firth &amp;. Sons Ltd. Fabricantes de acere,, Norfolk
\"\'orks, SheffielcJ. Espcc1111ldnu p11rn i\léxicocn 11cero para l\liuas, znpatas y
da...to&amp; ei::pecialcs de ,,cero forjac.Jo pnrn baten a!', levas de acero, carretes, cabezas y flechas, etc., así ct,mo tnm bién rd11ccio11cs -&lt;le acero pi-.ra Molinos
Clnlenos y toda ch1se de piezas ele 11cet·o p,1rn Fe1Toc111-riles y usos generales.
s~ñ1,rcs A.&amp;. J. Stewl:lr &amp;. Clydesdale Ldt., Glasgow, Fnbric1111te:.
toda cl11sc de tubu., O!:! f,c•no y di: acc•ro.
Tl1e United Asbestos Co. Ltd., London. dueños de l\!in11s &lt;le Asbestos y fobr:eanter; de toda clttsc de elll¡iacndurns y plar.chns, etc. de As•
bcstos p11ra maquinnrin.
Scfiores John Gordon y Cia. Londres, Fabricantes de la maquina-

"Republic of Mexico and- Kingdom

España.

of Spain .
'Bajos de San Agustín núm.

eiudad de México.

LIVERPOOL,

Glasgow, etc.

Brief sketch of the ftrm of William Young &amp; Co.

"República Mexicana y del "Reino de

'Bajos de San ~gustín núm. 2 ---

MEXICO-

~-p13t~T~'DO 'POSTAL NtJM. 485.

NUEVA YORK,

eounsellor at Law of eourts of the

~bogado de los Tribunales de la

De Casas Extranjeras.
-

~rancisco ~Cfaro

~rancisco j}\Cfaro

•••••••••••••••••••••••++wv+•
Sheffleld. who make a speciality for ;\[exico of ;\fining StePI, Spccinl Forged Steel Shoes 1111d Dics for Stnmp Milis, Steel Cams, Tnppets, lleads nncl
8 111lfting, etc;, also Stcel Castings for Chilian Milis, and Stecl Castings ancl
F&lt;'r¡rings for Railway nnd geni•rnl purpose'l.
Messrs A. &amp;. J. St.ewart &amp; Clydesdale Ltd, Glasgow, mnnufacturers of ali classe~ of Steel anti fron Tubing.
The United Asbestos Co., Ltd, London, Asbestos ~line Owners 11n1l
nnnufacturers of ali classes c.f Asbestos Packings a,1d Shec·tings etc., fot'
machin cry.
John Gordon &amp;. Co.. London; mannfocturers of the well known,
"Gordor:" Coffee M11chin er~r, ami other specialities for C~•lonial purpos·•~.
Bruce &amp;. Still Ltd, Liverpool, manufacturers of G11lvanized Iro11,
lro n Roofs a.nd Iron Buildings, etc,
.
.
In n.ddition to clirect representation, the firm cloes a cons1cler1tole husincss in ali kinds of specialities for Mines and "I!Rciendns de Be11efici 11,"·
also for mn.nufacturing purpüses, inclucting chemicnls, such llS S 11lphate 'r
Copper, C,i.ustic Soda, IIyposulphite of Soda, Ble11ching Powder etc. Tl11:
firm is nlso interested in Hydrnulic Engineering in which line the~'
C·
recentlY can-ied throucrh sorne huge contrncts c,n beh1tlf of the Pclton \"\ 11ter Wh;el Co.of S11n F;anc:isco andNew Yo rk, with whom they h,,ve spcci:tl
relntions for this purpose.
In nther lines of business Messrs William Young &amp;. Co., are sole ngcn,s.
in the Republic for the followin7 fir:ns:
Ayala &amp;. Co., Chateau d' Ay, France, Ch11 mp11gne growers a11cl
exp,Jrters; James Watson &amp;. Co.. Ltd, Dundee. Distill 1•rs and Exp•wtPr-;
of Scotch Whisky; The Distillers Co., Ltd. Edinburgh; Sir Robert Burnett &amp;. Co., London; Peek, Frean &amp;. Co., London. l:s,scuit i\lanuf11e•
turers; J. &amp;. J. Colman Ltd thc cdebn1ted Mustard i\Innufactur(•rs, 11111l
Ridgways Ltd, London, Tea J\1 e rcha11ts and Exp~rt~rs.
.
'l'he firm are also largc importers on a c0mm1ss10n h11s1s c,f the Sf"ci11lities of Messrs Cross e&amp;. Blackwell Ltd, and J. T. Morton, Londc n,
They ere also importers of American goods in t he san:e li1·e.
In the export business the firm are exporters of corree to Europc n11d
the United Sta tes, ll business which they hope to increase hy takiPg in othcr
~lexican prodncts as well.
The firm is open to correspond with a view to husineEs with mannfacturers 11.11d firms of standing either in Europe or the U11ited Stntes.

11,;,

ria para café 11 G0rdon" y otra¡¡ especialidad es para efrctos coloniales.
Senoro3 Bruce &amp; .
Ltd., Liverpool, ;\[nnuf11Ctlll"&lt;'l'OS ele fierro.
ac11n11.lndo, tecllvs y edificios etc., de fie1Tu.
Además de estas representaciones que tiene la casa, se ocnpn de las
especialiclades p11rn ~[i nas y H:iciendas di:! beneficio, así como prc,c.J uctus q uímicos, como Sulfato de cobre, Sosa Cúustica, Hiposulfito de Sosa, Clormo.
de c11I, etc.
Están también interesados en mnquinaria hidráulica, en cu,·o ramo
han recientemente llcv1tdo ii cnbo algunos contratos 11nportan1es en en•
n exión con la Pelton Water-"\Yheel Co. do San Francisco y Xuc 'ª York,
con quienes tienen r e laciones especiales parn este objeto.
Así rnism0 son Jos scñorlls William Young y Ch,., 11gentes ele las si•
guicntes cusa»:
Ayala y Cia. Cha ten u d' Ay, Francia, Cnltivndores y exporta!lc,res clH
Champagne; James Wntson &amp;. Co. Ltd. Dundee, D (;st ilado rc~ y Exp\ 11·t11•
dores tic Whisky Escocés; Tbe Distillcrs Co. Ltd. Etlinlrnrgh; St•ílores H.,.
bert Buruett &amp;. Co., Londres; Seftores Peek, }'rean &amp;. Co., Lon,lrcs, Fnhricantes de G1tlletas; Scnores J. &amp;. J . "Colman;" Ltd. Londres, l•'abricantcs
de la célebre l\lostazn Colman; seilores Ridgwnys Ltcl., L o11tlres, Comer•
ciantcs y Exportadores de Té.
Son importnclores iL comisión ,le l:ls especinlitl1u]es ~e los Señ~r,.s
Crossc &amp; Bl11ckwell Ltd. y J. T. l\Lorton, Londres, y ele a ruculos amenc;1nos en el mismo ramo.
Exportan café para Europa. y los Estados Unidos, y esperan ensa:1~
char este departamento con ctros proJuctos del país.

·sun

2.---

Mexico eity.

~mem6ro beC @o,
fogio be J\.6ogabos
be ~lTé~ico l? be Ca
~cabemia be ~u-rh,,
prubencia l? J1,egis,
radón correspon"
biente be Ca be ~s,
paña.

~Rem6erof: ~oCCege of J1,an&gt;l?el:'$ o f
~ffexico ano J\.cabe,

mv

of ~ urispnt ,
bence &amp; J!egisCa ,

fion

i?!racfica en toba
era.se be negocios:
@onsfifucion a Ces,
J\.bminisfr a f i u os,
@'.iuiCes l? @:rimina,
Ces.

of g,pain.

JjlC C cCasses of
~racfice: @onsfifu,
fion aC,Jjlbminisfra,
fiue , @:h,it &amp; @rimi,
naC
L I c. Fra ne' seo "-lfa ro.

)♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦ tf ♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

l,ompañía para la l-ompra y Venta de Propiedades.
No hny ningún sitio en tc,do el Continente Americ11110 c¡ue presente mejor espectativa para esta clase de inversi"nes lucrncil'as qnc lo.; terrenos etc
la Repúbl ica l\lPxicana. Esta presenta m11yores ve11tajns por io fertil &lt;le
su suelo, lo ben;gno de su clima, la abund1111cia de agna, fncilid,vl ea lo,;
transportes, etc., etc., circunstancias todas que la hacen superior iL cu1flquiera de las otrns :Naciones del Continente Americano.
La Cnsn Comercial q·-1e en nuestra Repúblicll, estiL &lt;'n"ll rg-adn de la
compra y venta r!FJ terrenos es "La Real Estate Compa11y Of ~lcxi co," quienes son il l.a vez agentes financieros y hacendados cnyo despacho se en•
cuentrn en la Cilpital en la c111lc de Gnnto núm. 4, 11partaclo 769, y en los
Estados Unidos, Kansas Citr, núm. 335 :N'ew Yvrk Lifo Bid¡;.
Los representantes de dicha casn hace tiempo qttP. vivl:!n en esta Ciudad -y u,dos son personalidades imporrn11tcs. Sus operneiri11es se extienden á la ccmprn y Yenta ele tenenos, te11ill11tlo especial cuidado cvn t-1da
cuanta operación se les confía.
Tambien se enca rgan de la administrnción de laspropieilnclcs, estiinclo
pendientes del miis insignificante tlctnlle y no omitiendo esfucrZl' Hlgull'J
que tienda iL dcj11r sati,,fcchos ii sus clientes.
Son propieta:·ios ele la Ifociendn "La Puerta," s:tnnda en bnen punto
del Istmo ele Tehu1111tcpuc, terrenos propios para la siembrn de café, c:111a,
gomn. elástica, t1tb11co, c11c110, plút,mos, manzanos y toda cl11se de producto~
tropical es: Los títulos que nmp11rnn la propiedad están en pcrfecLo estado.
El J•'errocarril :Nacion11I del Istmo de •rehua11tepec que une por uerrn
los puertos de Coatzaco11lcos en el Gol fo de ~[éxico c,,n el de S,dinn Cruz
en el Pacífico, cruza los terrenos de esta Ilaciend11. en unn exte11sió11 &lt;le doce mil111s, contanclc, con unn Est,ición para dicho fetroc1t1-ril, 11si comn un
río navegable que &lt;lesemboc"n e n el Golfo; esto facilita por el m,u· !'a expor•
ta.ción de sus productos parn todos los morc:\dos del ~1 undo.
Actualmente st: subdil'ide la propiedad y se ve ncte :"L los compradores
c )IDO éstos lo dc:senn. -~el'Ía muy ventajoso para los entendidos colonvs ó
capitaltstHs que trntar:1n de hncc:r ncg0cios en 111 República, se pnsi!:!rnll en corrcspond-:inc,n. con esta co111 pafiia, pues sin eluda alguna, ésta cue,1ta con los
más fértiles tcrrcn0s ,1011cle se cultivan los mejores productos tropicales. Esta es unn de las comp1ni ías que prestan mi,s garautíns en Jlléxico, por
su crédito, pues c;;enta con un c:1piwl de $100,00U oro.
Los rc¡.,resc11t11ntes como hemos dicho 111,teriorment&lt;', son personalidades muy conociclHs ~- bastante cstirnatl11s ,m esta Capital y son los ,1uo iL
continunciún se i11clica11:
Presidente, U. C. Gilbert;Secretario r Tesorcr", .\.. B. Ingnlsbc; Secretario asistente, Ross Wemplr. La honorabilidad de estas firmas, tan conocid as en toda la Hepúblicll, es la mejor garnntia que abona iL esta empresa.
Cuenta también esta &lt;'om!)aflil\ con extensos terrenos de Yllliosas maderas para su venta á prccic,s cómodos y en c0nf!iciones YCntajosas.

A IR vez se ocupa en negociar propiedades en la Ciud11d, en buenas ó
mallls co1111icionos, como el C()mprnclor lo d~see; ya sea para bnbitn.rlas ó
pnr:1 11eg-&lt;Jci:1r con ellns;-si alguna persona se interesase por estas operaciones, sida co11venil:ntc pasara iL las oficinas de la Compañia, donde se le
·propo¡•eio11a rú11 los nff,s extensos informes.
~

..

~

The Real State Company of Mexico.
Thcrc is· no place 011 the Americnn C0ntinent which presents more
ntlrnctivc induce me11ts fur profit11ble investment in rila! estate, tbnn the
¡.,ruductive l1111ds in the Republic of Mexico, fts te, fertile soil, climate
water, trnnsport11tion, etc.,
T11c lcacli11:{ firm engaged in the real estate business in l[exic'), is «Tho
R~al Estnte Compa11y of llfexico,» who nre real est,1te and financia! agents
anti aclmi,iist1·11tors of est11.tes, w1th home office at Gante St. Xo. 4, Citv of
;\foxieo, P. O. Box 769. "G. S. Office, K1tns11s Cit), .\lo, 335 X ew York
Life Blclg. They execute commissions on the buying a11d selling of realt,r,
¡;1 vi11g fa ithfnl attcntion to every confitli11g i11terest.
They are owners of the "La Puerta Estate", u. beauti[ul trnct of lancl
in a splendid location, being situated on the Isthmus of Tehu:mtepec 1rnú
especi,llly ;1daptecl to the successfnl cultivation of coffee, sugarcane, rubbcr,
tohncco, cacao, bananas, pineapplcs, and 11ll v,1luable tropic.1I products.
Thc titles to this lantl are abso lutely perfoct. Thc National Tehuante¡.,ec
Railw:n• whic11 connccts the port of Co11tzacúalcos 011 thc Gulf of Mexico,
whith thc port uf Salinll Cruz on thc Pacific Ocean, passes directly through
this trnct nr lancl for twelve miles, with a rnilway scation 011 tbe prnperty_
_nls0 a 11avigablc river lending to the Gulf port, ijkirts one half of its bo1rnd11ry, thus 11fforuing unrivalled trn11spo rtn.tion facilities to ali parts of thc
wol'ld. They a re 110w subdivicl111g thi,; property nnd selling it out in
trac.ts to suit pu:·ch11set·s. "\Ve might say here to intending settlers tJr
capitnlists thi11king of i11vesting in this Republic, that they woultl do wel!
to c::,1Tcspo11d with this Comoany, ns they nave th 1 finest of luuds on tltcir
lists in evcry part of the R cpublic, which are fav ornbly adaptcd for
growing- ali kinds of tropical pr oduces.
This is one uf thc most reliabl e C'Jmpanies of ;\[exico, ha ving a capit1d
stock of $100.000.00 in g0ld. Thc cfficers are: Prcsiclcnt, l\[r. JI. C.
Gilbrl'l, Sccretary &amp; Treasurer, )[r. A. B. Iugubbce, u11d the .Assisunt
s~cretary ls ~Ir. Ross "\\'emple. Xo bctter gunra11tec of tbe reliability of
this firm could be given, tban the names uf its officers.
This company has nlso large trncts of valuab1e timber land 011 theil·
list, f\• r sale at low prices a.ncl 011 easy tcnns.
Thcy al,,o dcal largely in improved nnd tmimprovcd city property,
ancl anyone dcsiring to purchase nny city realty !or business o r residential
pu,-pos&lt;'s, or ns an invcstrnent, woultl do well to call at tlle office of tllis
reliable i11stitution.

�Número Extraordlnsrio.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

El Ferrocarril Nacional Mexicano.

~uernavaca,
l) eC ~acífico

(Vl1'. L1'.'R_E.t)O,/

No ha habido miwor inrtuencia ni ayuda mAs impo_r•
tan te ara el sostenimiento r prosperijl\d del Comercio
' (i., tpa Rªpi't"olil:a
en la última
década que el famoso
(&lt;n
~
.
Ferrocanil Nacional i\Iex1cano. .
.
Salien 1¡0 de La redo ~exas y con:ie~1do ,Jiacui._ el_ Sud~e~te con dirección i1 la crndad de :\fox1c_o 840 nullas, p,tS,l
~r tas ciuda1k~ de 'lllontc•rc~·. Salt1llo, Catorce,. San
Euis Potosi, San )Iiguel ele Allende, C1;taya, S~lv,~tierra,
Ac·úmbJu·o, J\Iara,·atio, ~· Toluca en l:t hne~ pnnc1pal..
En ;\lonterey la linea cruza el Fcrrocarl'll de Monte1ey
al Golfo 1'lcxicano,
. .
En y anegas conecta con el Fcrrocarl'll \ anegas 'I\Ia·
tehuala ,. Rio , · erck.
. . ..
.
En S,tn Luis Foto~i sr cruza la d1v1s1011 ele T_amp1•
.. ,. en Celant la linea principnl del Central 'lllex1ca110.
coA.'cillnbaro ·e~ la unión de la divisió1! del Oes_te parn
J\Jornlia y Pi1t:1.cuaro cu.Yo ramal be est,~ ext~nd1ondo á.
Uruap:ui, cuya población es d centro ael mas hormo~o
11 · tritu ao·ricola ,. de ~iembras trop1call's de la Hl·pub:ica· ('; de espl7rarse que esta l}nea &lt;11!l'de concluida
ha~td U rua¡,an al finaliza~· _el corl'lente ª~'.º· ..·
.
En i\laravatío hay conex1on con el F(•11 ocan 11 d&lt;l J\11bo·tcan ,. Pacifico y en Tacuba con el ramal de El Salto.
c A~enci.ón especi;i requiere lo sig·ui~ntc': El lw_rmoso
,--illo dl• :'llontere,· la ciudad, la montana dPI Galapag·o,
rnont~}ia Mitra.'El Palacio del Obispo, d&lt;;l !ad? dc·l e_s•
t,· y el Yiaje enmedio ele las ~arrancas '.i Salt1llo, Ha·
ci~ndade Ramos Arizpet cercama~ de Salt1ll~: el camp_o
d batalla de Buena \ ista al Sur de Salttllo, la t:•·
e·· dP C·ttoi·ce en h 0o·ran ciudad minern dt:I m1,mo nombre, Bocas con su
THE MEXICAN NA TIONAL RAILROAD.
tac1on
, •
'
•
p otos!, D o¡onis
. H'd
,
de la fodt&gt;. osa hat:iP.11da
y casel'io,
San Luis
I a 1go, cuna
( L1'.'R. E!'DO-'R.Otl T E..l
heudn c·i"·
;\Jio·uel de Allende cunt ciud&gt;id se halla sobre el monte~: ?tros
pen ·hen luo-ares
,., ,. bellos
' "' e históricos cuva
• enumerac,'6 n ocupana
. mue1rn s pao-111.a
··
º
,,
Thcre
has
been
no
greater
influence, n'l _roore im¡&gt;ortant, ac_cess?r~-. to the upmue
os rºtt" e ·p"c·10 que cteseari~mo·s dedicarlo ii describir las bellezas d11 la nap ero nos
a esta
,. b linea
"
• •
. ct o ,i.
: ¡. . ·t· l d u · ·ico
bui111i11o- of the o-eueral
commtm.:ial p1·ospE&gt;nt5' of tlus Retiubhc w1tlnn tbe last
0
turalcza en
en toda• su oxtens1011
des d e L aie
•~ cap, a
e mex_ .· .
.
.
.·
. • · 1¡ ..~ ,uste• ferrocanil 1 no solo ¡,ro duce
un bend1c10 con los exc1u blO- decaele~th,in the famous Mexican National Railroa .l.
L a comp,1111a
•
b" · ·
¡ o·a •
Nowhere in the world can there bu seen such beaut1ful and ~1sto11c scene!Y
que trae á millares i111sta ciudad cada ano, stno que ta,!' 1e11 twne un_ u,;, 1
11· t
as abound alon"' its route 1 and 110 one who has travclled over Jt, quesuous lts
! s
nte e'., el transporte de fletes de una á. otra de las _cmdades del trnn,1tr~.
to the nam~ of one of th!l 113cenic lines" of the world.
.
.
llllP?.dO'1 uv liberal en ~us precios, poniendo á los comerc1an~es localtiij en apt1- ricrht
0
Alono- the route, after leaving La.redo, Texas, and run111:1g·_ ~n a southenr
HadSl ~" 1•.. ·ompetencia en muchos tu 0a-ares á los que ántes ¡am·\s alc,mzaba,
tu es
pa1,. ""
'
•
¡ ¡a , •··
di1·oction'\o the CitV of Muxico,8JU miles, it passc., throug·h the c1t1es of M?nteEntrro-;;,
pronto su carg·a
en todas las est~c1ones
&lt;e.
u,)• a· I·,i-· q11e
. , comu.
nicau couºesta. Las comoaidad".s que ofrece_ a los pa~aJ~1:os no so_n 11_!•~) 011s e1~ rny, Saitillo. Catorce, San Luis Potosí, San i\fi~u~I dti Allelllle, Cclaya, Salvatierra,
AcAmbaro, )f,irnvatío, and Toluca on the ma111 lme.
.
.
· . notro ferrocarril del Contmeute Amencano. Ati;nezando l?~ m,1~ bel os)
At l\Io11tcl'~\" the road crosses th" ~lonterny and i\Lix1can Gulf R ,uhv~y.
urn¡;i u .
·" J·e, famosos por sus maravillosos e inimitables atractivo,;, lleva m:\s
me¡oreb pa1s,1 ~
· l d ,· · . · 0 ·ée
At \'anegu.i' connectiou is madti with the Vaneg·as, i\latehm.l.la and Rw Verde
.·• · • 5 que cualquier otr11. compañia y para esta cl.lse cspec111.
e, ia¡e10, P b,
''ªltftman comedor1 carros dormitorios pahicios, Y. hermosos carros para: el d1a.
Railwa,,·.
.
.
. . .
d t ,, 1 . th
At San Luís Potosi is the crossmg of the Tamp1co d1v1s1011, an a ..,eª) a e
t:~s iomidas pueden toi:irnrse ya sea t:11 los carros o eu los restaurants situado,.
main
line
of
the
i\Iexican
Central.
.
• 11 tas estaciones de la lmea.
h
Acambaro i, the junctioo of the western division for_ M?r~ha and Patzcuaro
e No ei;.solo por la belleza del país porque atraviP.za por lo quP. ª{ que tomar
and this branch is beino- extended to Urnapam, which pomt 1~ rn tl_rn center oftbe
t via sino porque l'S 24 horns mas corta dti aquí y vuelta para 1{ar,sas .v de
Ka~sas' City para ::;au Luis, Chicago y todas las ciudades del E,te de los E,ta- fine,t a(l'riculturnl andtropical farming district in tbe Repttbhc. It 1s expected the
liue will be fi11ished to that point by the end of this year,
..
dos Unidos.
.. t·
At Mara vatio connection is made with the i\Iicl10aea11 and Pac1f1c.
s •e·crvan camarotes Pullman para todas partes y ¡a c~mpama
1ene_ nn
At Tacuba is the juuction of the El S~lto brnnch.
.
.
asis~e~1 ~e ta disposición de los pasajeros para e,·itarlcs n,olest1as con til eq1up,1To be especiall.v noted are thti follow111g: The beaut1ftll i\Iontere.)'.' valley, ~he
je en la aduana.
•
bl 'd
·
citv, sadclle mountain, mit1·tJ mountain, Bishop's Palaci: 011 thti east s1de, L~IJ ~-1de
Et1 combinación con el ferrocarril la empresa tiene esta ec1 o un exp1ess.
tlu:ouo-h the ca1wo11, to Sal tillo, Hacienda Ramos Anspe appro_ach to :Salt1llo,
Et Ex pres( N·1cional da buen resultado y estii. bien survido; sus depart~m tm·
t
para remisio~es d¿ dinero y paquetes, están sistemáticamente_ nrn~eJados. and b~ttlefield of Buena \'i.sta. Just south of Saltillo-Catorce st~t•on for the_greai
mining towu of the same name-Bocas, wíth its ~caut1_ful hacien~a and v111age,
i:s f~cilidacles que tiene la compañia para la pronta entrega, son rnmeJorables
San Lui-1 Potosí, Dolora. Hidalgo, home of the patr10t pnest-San Miguel de Alltiny su arre.,.lo es perfecto.
.
•
d
de, the city 011 the hill, and in fact, we could go on nammg place ar~er place of b?~h
•
J:'or c~ne.xió11 con el Express del Pacifico ele los E,tados v~1dos esta prepdra o
beautv and history for many pao•es, but we cannot get the space _we ~vouldhke
ara recibir encaro·os v valores de cualquier punto d~ ~1ex1co para los E~~a1!011
to dcvote, to describe the beautlu,; of the s~eue_ry from La1:tido to th1s c1ty.
.
lJnidos Canadá, Eifropá. El negocio del EX;l?ress se haya a ~rgo de Mr. ~- ~- N 1xon.
Not only in its passenger department 1s tlus road a great benefit, a!though 1t
.La~ oficinab generales de la_ compama, se hallan situada~ en la ctudad de
México, en la estación de 11;1 Colo111a, frente!( Paseo_de la. Reí o'. m~_.
,
_ does bring to our city thousand of tourists annually; •~ also takes ~n 1mpor_t~nt
p,trt ¡ 11 the trnnsportation of frnig·ht to and from our c1ty and _ihe d1fferent c1t1es
El edificio de la cstacion de esta compama conbtrm~o _de 1_.1d11llo, e, ~.na ~e
lla y fuerte construcción de dos pisos, 4,ue no solo d_a ~red1t~ a(ª cB·o1\1ª-r\'~ ~:no aloil"' the line, and has been mo.t lib~ral in its rates, onablmg lo::al merchants
to ni'~et compdtition in 111any places wh1clt they never before reac!1ed:
.
ue contríou,·eal mejor ornato de la cmdad de Mex1co.-El S1. , • 1.tc ter
The road makes quick deli\·ery of fre ight to i.11 pomts along 1ts lme and w1th
o-ente .,.e,iei·al de Tráfico y Pasajeros es un cumplid~ caballero, de .1~~~cha_ ex
connecting roads
pei·ienci~ eu negocio~ dt: ferrocarril~s, y altamente est&lt;_mado en los cuculob ftlTbe passenge requipment is unsurpassed by any other road l•n the American
nocarrileros, y c.lel publico en general. ,
.
Conti.:eu t.
El superintenteute Geueral es el Sr. E. N. Brown.
Traversino- the grandest scenery in the world, famous for
its wonderrui aud unequalled attractions, i~ carrie_s more tourists than a11y other company, and for th1s spcc1al class of
travel is perfectly equipped wlth Pullman, Buffet sleeping
can;, .Puthnan Palace ,;leepiug cars, and haudsome day coacbes.
Meals cau be h&amp;d either on the cars or at the !amous eating
houses aloug the liue.
'1 bere are more rcasons than the beauty of the eountry
throuo·h which this ¡,as,es for taking this route. Another one
is thatit is uy 24 houri! the shortest to and from Ka usas City, St.
Louis, Chicago andall Eastcrn cities. Pullman accommodations
are reservect to all poiuts, ancl tbe company has a passenger
~ asHistant at the borcler which relieves passengers of any annoyance in passing· bagage tbroug·h the custom house and
rechecking to desti11atio11.
In con11uction witb tbe railroad, the company operates an
express business.
'l' hc National Express is s uccessfully managed and thorough,
equipped.
Its parce! and money elepartment are systematically conducted.
'l'he facilities for c¡uick and safe delivery are unsurpassed
and its equipment is perfect.
.
.
.
lt is preparnc.1 to recei\'l', and by lts ~onnect1oi:is w1th. the
United t,tate~ o,· l-'acific Express Cump_amtis, to dehver fre1ght
m· 111011ey to a11y point in Mexico, U111tud l:&gt;tates, Canada aud
Europe.
.
l\1r. J. M. Nixon has charge of the Express busm~ss.
.
The o-eueral ornees of tite company are located m the C1ty
of :r.fox~co at Cclouia ,tation, fnrnting Paseo de la Reforma.
The statiou bouse of thi,; co1npany iba handsome nrnssive
two ~ton· brick and stone building· whii:h i;; not only a credit to
tite com¡iany, but an ornament to tiie city.
~Ir. B. W. Thaci,er, General Freigh\ aud Passenger Agent,
isao-eutleman of wide expericmce in railroad business, aud is
highly e~teewcd, not only in railroad circles, but by the public at la.rge.
Mr, E. N. Brown is the Gnneral Superintendent.

¡¡:

s:.,,

ª\.

it

A

A Street Jn Monterey with víew of ' 'Saddle .'11ountaln"

Septiembre

JQ

de 1897.

~aexico,
~uernavaca &amp; ~acific
~aiCwal).

f

U ANDO el hombre llegó á obtener cierto grado de civilizaER sin ce mankind first -~eached that point in civilization
ción y los distintos países comen za ron á cambiar sus productos,
when differeo t communities commenced to barter their pro~
surgió la importnatísima cuestión de hallar fáciles medios de
ducts and po~sessions with each other, the question of transtransporte, elemento decisivo para el progreso material de las naciones. portation has been the most important one in fixing the mallesde que se inició la construcción de ferrocarriles en la Re- ferial destiny ofacity since the era of railroads, the progress of .Me.
pública, el progreso de 1VJéxico se ha hecho especia mente notable, xico hi:is been especially marked and gratifying, and the degree of
y el grado de este mismo progreso ha ido en immento á medida que it.s progre.,s has been largely measured by the importance of the
se fueron extendiendo las vías férreas, ha~ta llegar á considerarse consecutive steps in its advancement to it.s present position as one of
hoy la República como uno de los principales centros ferrocarrile- the foremost railway centers on theAmerican Continent. One by one
ros en el Continente Americano.
the great r1:1.ilroac1 organizatioos have found it to their interests to
Tl,das las empresas ferroviarias han ido juzgando de la necesidad, extend tbeir lines and build new ones, until to-day they radiate
para sus propios intereses, de extenfrom the city as spoke.~ from a hub.
cler sus líneas y de construir otras
----.....--"\""""This country and century, each the
nueYas que hoy irradian de la .Megreatest in recorded history, owe
trópoli como los ejes de una rueda.
theirwonderful progresa anddevelop•
Este país, y este siglo, &amp;mbos los
ment to man y factors.
n,(s grandes de que habla la histo.fi::t'.':\~:.~"
Foremost amongthese and controlria, deben su maiavilloso adelanto y
ling all others by making them
prugrern á muchas causas: La priavailable, are railTOads, to which
mera y más poderosa de ellas, haciénmore than to everything else comdolas todas ~provechables, es la probined, is due the advanced develop-_
fusión de líneas de ferrocarril, á las
ment shown by this Republic at the
cuales, más que á todas las otras junend of the 11ineteenth Century.
tas ('S debido el desenvolvimiento deDuring the past fifteen years ~ émo!-t rado por esta República al finlll
xico has been greatly bene:fited by
del siglo XIX.
railroad development and the brighDm ante los últimos quince años
test and best spot.s in this great couu.México ha recibido pingües benefitryare those where the best transportcios por el desenvolvimit nto ferrocaation facilities are centered.
rrilero, contándose ahora como las poOf special value among these
blaciones mejores y más importantei
contributors to this city's business
del país las que han quedado ligadas
advantages, is the M exico, Cuernava_por una extensa vía ferrt·a.
ca and Pacific Railway.
De valor e5&gt;pecial entre las que
This road runs through some of the
contribuyen á las ventajas del Cofinest agricultura! and mining distmncio de esta ciudad, es el Ferroca.__,,_lil!i,ii,.rict.s in the Republic of Mexico, only
rril de J.\'J éxico, Cuerna vaca y Pacífiwaiting for the Rancher, Prospector,
co. Esta vía pllsa por algunos de los
Miner or Capitalist to tmn its remás hermosos distritoJ mineros y
sources into wealth.
agrícolas de la República de México
In reference to it.s scenic beautie3
en que son tantas his riquezas naturawe can only say that the tourist or
les desu suelo, que parecen estar espetraveler c1:1.n :find none prettier any- .
rando á queel agricultor óminero las
where and they shoulcl bewellrepaicl
recoia, para eonvertir aquellos proby taking a trip along this line.
duetos en inmensa fuente de riqueza.
The road-bed is in excellent conAdemás de las venutji:is que como
dition and thepassengercars and rollfactor del Comercio y transportes,
eo-R.oN e.L J. H. HJII.M~soN
ing stock are the equal of any on
•
e h
Pret;ldente y Gerente General.
the A mer1can
.
Contment.
.
proporciona
esta co~pafüa
a pres~.
tado verdaderos Eerv1c10s de gran utilidad al país atrayendo la aten~esides its prominence as a factor in commerce and transporc·ión de Capital y actividad, hacia esta Hepública, mostrándola co- tat10n, the company has also done much valuable service in
mo un suelo excelente para empresas, en toda clase de negocios attracting the atteotion ot capital and skill to this Republic asan
uo-rfrolas,
industriales y mineros.
exrellent tield for investment in all kinds of business agricultural
0
Saliendo de la ciudad de .México, la vía pasa por liis poblaciones mining and industrial.
'
siguientes: ~anta Julia, Tacubaya, Mixcoac, El Olivar, Cnntreras,
Aft~r leaving 0e city of Mexico t½e road passes through the
Eslava Ajusco la Cima y Tres bJarías, término por ahora del tráfico. fol~owmg progress1ve towns:_ Santa Julia, Tacubaya Mixcoac, El
La división 'de Iguala pasa por Puente de Ixtla, SantaFé, Buena Olivar, Cont_reras, Eslava, AJusco, La Cima, and Tres Marías, the
Vista, y los Amates Los lugare~ arriba nombrados en amb~ )~rn=as, present termmus.
son todos apropósito para cualqu1er emp1 esa y merece,n ser !'1sitados
The Iguala 1Jivis ·on leads through Puente de Ixtla, Santa Fe,
por los viiijeros y excursiones que lleguen al país. El Presidente y Burna Vista, and los Amates.
Administrador de la. compañía es el sefior J. H. Hampson, uno de
'l'hePr~sident andGener11_l Manageroftheroadis qoLJ.H.HampJos máR conocidos ferrocarrileroa en el Continente Americano. El sonone of the best known ra1lroad men on the American Continent.
sefior Hampson de nacionalidad americana fué uno de los principaHe is a native bo1:n ~ erican and was formerly a large railles contratistas que tomó á su cargo la mayor parte de la coo~iruc- road constructor, bavmg bmlt the greaterpart of theMexican Natción del Ferrocarril Nacional Mexicano, y del Central Mexicano, ional Ry, as well as the Mexican Central Ry from El Paso 'rex to
desde el Paso Texas hasta esta ciudad, lo cual prueba su g\·an habi- this city which is proof ofhis great Engineering ability.
lidad y pericia c~~o ingeniero,_ cu~lidades que también ha ?emosHe a 'so superintended the coostruction of bis own road.
trado en la direcc1on de su propia lmea Mr. Hampson es bien co_Col. Hall?pson is well known and highly esteemed, not only in
nocido no solo en esta República, sino en los Estados Unidos de Amé- th1s Repubhc, but also n the United States.
rica donde goza justa r eputación de hombre activo y emprendedor.
He is public spirited and enterprising.
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~ exrocaxriU,e ]&amp;'éxico, @uernai,aca t&gt; eCWa d fico
-"•IOIM•Estación de
J.

{ Statlon

z. {

11

11

.

Tres Marías"

Tres Marías"

Vista de la Ciudad de Cuernavaca.
V /ew of the Clty of Cusrns vaca.
Plaza de Is Ciudad de Cuernavaca.

3. {

Clty Psrk of Cuernsvs cs.
Lago en el Jsrdin de la Borda.

Cuerna vaca.

4. {
Lake in the "Lll Borda Osrden"

Cuernavaca.

Fuente en el Jardín de Is Borda.

5. {

..,. ,.~

·.
, ,'W 1~"fl ' 1••

•1('1/~I,-•

.&gt;

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..,~
,,,,1t,.!!!
,"''""'/,,
....•~
./

~ ~~--

·•··-""'-.....v

Fountsln in the "la Borda Oa rden-"
Recol(lendo fresas en Diciembre.

6. {
Pickin/l Stra w berrles In December.
Arbol del mango en el Jardín de Borda.

1.

{

Mango free In the

La Boréa Osráen"

11

�Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario. ·

... .

Ferrocarril Mexicano de Veracruz
~

~

El m 11 s antiguo, de mayor seguridad y el mas conocido er la R~pú blica, y la única linea verdaderamente importante que po,~c: en co~um.!ación á la capital con las prósperas ciudades de Puebla, 01·1zaba, Cordoba,
y Veracrnz.
El Ferrocarril Mexicano es la línea principal de la República Mexica•
na Se comenzó en 1858 y después de un:i. série de interrupciones debidas
principalmente á disturbios p•:&gt;liticos,fue inaugurada en toda su_ extensión de
México á Vecacrnz en Enero de 1873 por el Presidente Seba.stian Lel'do de
Tejada. La linea en general signe el camino que llevó Hernán Cortés, del golfo á la antigu11. Tenovbitlán, la moderna ciudad de México. El gran H~mboldt
quien en su intcrcs por la ciencia ha consagrado con sus paso!&gt; la nns~a rµ•
/
ta, nos dejó una descripción vívida de Jo que es realmente este pnraiso.

Septiembre 19 de 1897.

The Mexican Veracruz Railway

,...

.".

~

'l'he oldest, s11fe,,t and b .st known rnilway iu the Republic, and tbe only
S1andnrd gauge line connecting the CRpital with the flourishing cities of
Puebla, Orizaba, (;ordoba and Vcracruz.
Thc Mexican Railwny is the pioneer standa,·d gauge line of the Republic of Mexic.,. It was begun in 1858, Rnd after a series uf stoppages, due chiefly to political troubles, it was o¡,ened from Mexico to \ erncruz in Jauual'y 1873, by Presidente Sabastian Lerdo cte Tejada.
l&lt;' ollowing the route tak1m by Hcrnan Cortes in his passage from theGulf to ancient Tcnochtitlan, the rnodern City ur llfoxico, the great
HUMBOLDT, who in the interest of science, has followed wirh bis footsteps the same patbway, haa left a vivid description of what is indeed an
éarthly paradise.
Apart from the beauty of the country traversed by tliis Railway, there·
is another feature which a.t once attracts the attentiun of the traveller and
that is the marvellously perfect construction of tbe Hue. It is built to last .
fur ali time. What with its beavy raila, steel sleepers and stone ballast
from one end of the linc to the other, one travels as easily anJ as 1,,omfortably as on the famous railways of Eugland.
The constrnction of the road has naturally been attended by great dif-.
ficulties. and wliat to Jess experienced engineers and builders would have
seemed insuperable obstacles. But persevera.nce, skill and money were
the factors that overcame these difficulties, carrying the line througb tbemountains with the finest iron structures, until the table land, 7350 feet ,
above the sea leve! had been reached.
·
To day it can boast without contra&lt;liction that it possesses the best
built and equipped road of its length on the American Continent.
The beuefits it has conferred upon the Republic canuot be over estimated, and its ideutity in the upouilding of the commerce throughout this .
conutry added to its importan~e among the great rai!way s_vstems of Mexico,
entitles it to mo:;t favorable mention in this commercial review.
The travellcr lea ves the City of México at 7 o'clock in the morning, .
seated in a chair car of the most modern constrnction, admiring tbe many
points of interest that are constantly demanding bis attentiou,
The line passes clase to the Villa de Guadalupe. the most sacred
shrine in Mexico, skirting the lakes of Texcoco and San Cristobal, over an
even gntde, ur.til San Juan Teotihaacan is reached, whtire the famous .
Aztec pyrnmids, ''TIIE SUN" &amp; TH..-D MOON" Rre seen.
Between the Citv and San Juan one obtains the best view of theextinct volcan"s of ,:YXTACCIHUATL" (16100 feet) and "POPOCATEPETL" (17800 feet).

El Infiernillo.

Sobre sus pe¡;ados rieles, durmientes de acero y bRlastres de piedra, se viaja
con la facilidad y comfort que en los famosos ferrocarriles de Inglaterra
La construcción de la via naturalmente presentó grnndes dificult;.des
y obstáculos que hubieran sido inven~ibles á i~~enieros y ~onstructores
menos inteligentes; pero la perseverancrn, la hab1l1dRd, y el dinero. llevaron la linea á través y por la falda de las montañas; levantando puertes
con soberbias estructur$\S de hierro sobre anchas y profundas barrancas
hasta llegará la mesa Central á 7350 pies sobre el nivel de los mares.
Hoy puede de~irse q ne es sin diapurn. la vía mej_o~· construida y. equipada del continente americano, é_ inmensos _lo~ bene~1c1os qt~e ha trt1do_ á
lit República en general, y á la ciudad de 1\Ie~1_eo, asi como ~ todas .as CJ~dades al este del Golfo; su ayuda á la formac10n del crJmercio de este Pa1s
agregada á su grnn importancia entre lo: grandes ferro~arriles en_ Jlléxico,
la hace acredora á muy favorable mención en esta revista comerc111l.
El viajero sale de la ciudad de México á las siete de la mañRna, en cómodo cano de la más moderna construcción, y com:enza desde luego á encontrar los interesantes,lugares que de continuo demandaran su atención.
La línea pasa al lado de la Villa dé Guadalupe, el santua!'io mús venerado en México, rode11, las mítrgenes de los lagos de Texcoco y San Cristobnl hasta ll&lt;:ga1· á San Juan Teotihuacán donde se ven las famosas pirámides de 11El Sol" y "La Luna."
Entre México y Sau Juan se goza de la deliciosa vista que ofrecen los
extinguidos volcanes Ixtlacihnatl (16,000 piés) y Popocatepetl (17,800 pies) .
A la salida de Teotibuac:ln el tren sigue por en medio de inmensas
plantaciones de ao-ave ó maguey de donde se extrae la bebida Naci&lt;mal llamada "pulque. 11 Entroncando con la line~ pri,~cipal en 1~pizaco estí\ el. ramal á Puebla, la segunda ciudad en t'lmano é 1mportanc1a de la Republ1ca.
Después de la estación de Esperanza donde hay un bue~ restaurnnt,
comienza el descenso de las montaiias desde el I ugar conocido por Boca
del Monte.
El Ferrocarril Mexicano, pasa por un país montañoso cuyos paisajes es
imposible encontrar mejores y muy difícil hallarlos iguales en ning(rn utl'(,
país del mundo.
De paso debemos hacer mención del _"Pie? de Orizab:t," la !Iontañll: de
la Estrella que levanta su penacho de meve a 17,905 pies sobre el 111 v-cl
del mar.
En Ne.gales, Río Blanco y Orizaba hay m1:1clrns y grandes U1br_ic~~ dfl
algodón y yute, cuyll situación en esas poblaciones ~é_besc á la pos1b11ldacl
de aprovechar excelentes caídas de agua para utihzarlas como fuerza
motriz.
Después de Orizaba el viajero se cncuentr~ en zonas don~e la veg~tación es verdRdernmente lujuriosa, rodeado de rnmensos plant10s de cRfé y
cana de azúcar, y grandes bosques de frutos tropicales así es que el via:
je de Orizaba por Fortín, Córdoba y. Atorae á p lSO del Macho es como SI
se pasara por un inmenso y extenso 3ardrn.
.
Casi puede distinguirse la línea de la c~sta luego, y se~tll'sc, al ~_ar
que Ja brisa salada en los labios, el foerte viento que at~·~vie~a el fü1J10.
A Jaa 6 y 40 ele la tarde se habní. llegado ií. la hern1ca _cmdad de la
Santa Vera.cruz, término del viaje y de la línea del Ferroearnl Mexicano.

EL MUNDO.

In the regions tributary to the Mexican Central
.Railway, every variety of climate a11d soil are to
be found. This li11e commences at the northern
boundary of the Republic at (;iudad Jual'ez
opposite El Paso), at an elevation of 3,700 feet
-~lliove sea leve!, and, passing for a distancti of
two hundred and twe.nty-five miles through a
-section admirnbly adapted to tlle eattle industry,
reacbe~ Cnihuahua, Capitc1l of the State by the
,same name, a city of about 30,000 inhabitants,
incl n&lt;liJ1g a considerable Ameríchn Colon y
successfully engag-::d in various branches of
business.
Lerdo, on thc Nuzas River, in the State of Dura11go, one hundre&lt;i miles further south, is the
centre of the cotton raising indusrtry of the Lagu11a district. There
is more cottou prodi:.ced here than
iu any othet· section of }lcxico. At
thb point are also located oil milis
1111J sonp factories, wllich s lüp their
,prnclucts ali over .Mexico.
Torreon, three miles so1lth of
1.Jeruo, is the poiut of junction with
the l\lexican Internatio1wl Railrnad.
llcre connecti-Jns are made ro1· the
U11itecl Stutcs, and the c1ty of Du,r1111;;0, about u11ellu11dredand sixty
miles tu the west. At Toneon are
Juc,1tecl sevtlral cotton milis, which
JJl'ncul'e thcit· raw material from the
-l·ich Laguna country iu the Íllllll•J·
tlt ,te dcinity,
Zacatecas, acity of50,000 pcople,
11ud the C,1pital of tlie 8tate t&gt;y the
,s:1me name, is seven hundred and
cighty-five miles sontn of El Paso.
lt is 011e of the leadi11g sil ve1· mi1ling camps uf the world. Jlliuing btis been continuously carriecl 011 there si11ce 1546, anti the
11¡,:'gregate production has reached the amount of
-$700,000,UOO. lt is stiJ.I pro&lt;lucing ,H the rate of
~:'&gt;,000,000 per yeRr. Tlle towu itself is lucated
in a comparntive desert, a11d 11ffurds a magnificent market for ali the µruducts of the haciendas
in its v1ci11ity.
Af1er passiug thruugh several ranges of low
hills, the road desceuds i mo the val ley of Aguas-calientes, ce!ebrated throughout the Reoublic for
its prodi¡ction of cor11, beaus and wheat. The
-city of Aguasr.alient0s, which is the CRpital ofthe
,Srnte by tite same uame,is a lmost tlie geograph1(

1

El Puente de Metlac--Tt.e Metlac Bridge.

The train now runs through numerous immense agave or magueyplantations, the plant frorn which ''pulque", the national beverage, is .
cxtracted. Leaving the Main Line at Apizaco, is tbe branch for Puebla, thesecond city in size and impoi·tance in t!Je Republic.
After leaving thc dinner statio,1 Eaperanza,. the descent of the
Mountains begins at Boca del Monte.
Sp.tcc toúo justice to what follows is not at our co~mand, snfficc it to
say, that the l\Iexican Railway passes through a mountain country wbose
scenery it is impossible to surpass and hard to equal. In passing mentio,1
mnst be made uf the "PIOO DE ORIZABA.", the Monntain of the ::ltar,
whicl1 rea1·s its snow capped peak 17905 feet above the leve! of the sea.
At Nogales, Rio Blanco and Orizaba are severa! large and flourishing
cotton and Jute Milis, erected at tllese points to take advantage of tbecxcellent water power.
·
The traveller now finds himself well within the tropics, in the m,idst of
immense coffee and sngar cane plantntions and graves of tropical fruits, so
that the joumcy fr0m Orizaba throagh Fortín, Cót·dova, and Atoysi.c to P e\·
so del Macho, is lik.e passing througb an endless garden, whích in fact it
is. One can almost distinguish the coast line n0w and feel the ''brine salt
on bis lip5, and the large ah· again", as it comes across the lowlands,
At 6.40 the same evening, the ''CIUDAD HEROICA DE LA SANTA.
VERACRUZ 11 (The hel'Oic city of the lloly True Crnss.) is reached and tbe
journey is at finiched.

Exterior cboy cave

ical centre of t11is valley. It is ciepenclent upon
agriculture and the manufacture of woolen goods.
San Luis Potosi, on the Tampico Line, one
hundred and tbirty milesfrom Chicalote. is 6,118
feet above sea leve!, a city of 60,0000 people,
and is the most impt•rtant business centre b etween Mexico and Monterey. This is the point
of junction of tbe Tampico Line of the Mexican
Ccntrit"l Railway and the Mexico National Railroad. San Luis Potosi is a ma1.i1facturing city.
In the vicinity are cotton, linen and flour milis
and an oil refinery; and a considernble industry
is carried on in hand weaving. This is a distributing point for a large scct,ion of the country.
The tropical and sub-tropical regions of the Rio

Tames/ Bridge and R,iver. ( Tamplco. )

Verde and the HuHsteca are tributary to it. An
extensive smelting plant, established by American capital, is in successful opernriou at this
point.
Tampico, fuur hundred and six miles from tbe
main line, situated 011 the Panuco Rivel', seven
miles from the Gulf of Mexico, is a town of
13,000 inhabitants, and is rapidly becoming the
principRI Gulf port of Mexico. This is due to the
complete success of the jetties built by the Uexican _Central Railway Company, at the mouth of
the Pannco River. Ocear. steamers discharge at
the whRrves, thus being relieved or ali lighteragc
charges and securing careful handling of the
goods. Regular lines uf steamers are now plying
between Tampico and New York, Mobile, Pensacola, Habana, p orts of Europe, Pr0gresso and othcr
southern 1\Iexican Gulf ports. The fisherie., at
Tampico are the fiuest ou the Gulf of 1\foxico,
and present an aclm)rable oppNtunity for thc
establisllment of canuing factorics to sapply tlle
hcm~ market, whieh now depends 011 l!:urope,
anú the United States.
Returning to t he main line, ~from Aguascalientes, the liue runs south thl'ougll bilis, until it
descends into the L,tgos Valley. Lagos is a
manufacturing city of about 30.000 i.nhabitants,
and is situated iri one of the most fertile regions
on the great table-land of .Mexico.
L eaving the L agos Va lley, the line passes
through a low rauge ef hills, and at the statio ll
0f F rn11cisco cvmes down into the Bajio. Thc Bajío, which is pl'obably tbe most extensive valley
in theRepublk, is JJa1· excellence the wheat raisiug
cou utry. The towns of Silau, Leon, Irapuato,
81:1l ama nea, Cela)•a, Vall P- de Santiago, Pueblos del
Rincon, bP.sides huudreds of l:Jaciendas, c11,ch wi th
almost as ma ny inhabit ants as a town, are situated in this region. Lcon, kuowu 11s the •·Queen 0f
the fü1ji u, 11 is the largest city, I t has abo ut
80.000 inbabitants, ancl on account of the chea¡.,n ess of ali foo d prod acts, it has become a great
manafacturing centr&lt;:l.
At Silao, twenty miles soutb of Leon, is the
junctio n of the GuanRjuato Brnnch of the l\1exiclln
Central, which connects the main line with the
Capital of the State. Guana~uato is a mining
town of about 50.000 inhabitants. The annual
production of silver is a t present about $ 3,500,
000. It affords a first-class market for the agricultura! products of tbe Bajio region, on the
edge of which it is situated.

Irapuato, twenty miles fui·her south, is the
point o-f junction with tbe Guadalajara Brancb.
It i,; a town of about 25,000 inhabitants and situ•
ated in a very fertile region. It is especiRlly
noted for its small fruits and vegetRbles. The
strawbcrry here ripens ali the year'round. The
brRnch from Irapuato to GuRdalajara follows the
Lerma River through an extensive valley adapted
to the c11ltivat10n of ali the products of the tempcrate zone. The cro¡;s here never fail from
di·c ugth. Tbe principal tuwns along this line are
l'enjamo, 8,000 pe')ple; La Piedad, about the
smne size; La Barcn, 10,000; Ocotlan, 8,000; (this
is the púrt tbrough whieh the trade of Lake
Clrnpala goes); and Guadnlajara, the tennillus, a
city of 110,000. South and southwest from Guadalajllnt is a sub-tropical country, in wtJich sugarcane
hnd maguey are the staple productions. The tequila from this section
is widel y celebrated.
Returning again to the main line,
from IrapuRto soutb, the line passes
through the BajLO conntry, until the
city of Qneretaro i.;; reacbed. Thisis a place c,f 50.000 inlrnbitants and
a great manufacturing centre.
Betwen Irapuato and Queretaro
thc co11t1·y is very similar to that
in the vi".initv nf Leon Rnd on the
Guadlllajara ·Bra11ch. The towns
of Salnmanca, 15,000 inhabitants;
Valle de Samiago, 10,000 inhabitants (which is connected wih S1:1!ama11ca b.v a trnmway someten miles
in leugth); Gu,1je, 5,000 inhabitants;
Celaya 30,000 inhabitants; Apaseo,
5,000 mhabitants,are iu this region.
Cclaya is a manufacturing town, hav:.ng in its vicinity woolen, flour an&lt;i cotton milis. Th~ tuwn is
cclebratcd for a peculiar class of confcctionery
manufactured thel'e, k:nown as "CRjeta"
Tula is the junction point with the M~xican
Centrnl Branch to Pachnca, forty-f0ur miles to
the eastward. Pacbuca is the centre of a large
sil ver mining district. The rnduc:ion o rores is also
carried 011 there to a large extent by the Patio
process. Going south from Tula on tbe main line,
t'iere is a gradual ascent, until passing the cut of
N ochistongo, the valle y of l\Iexico proper is
reached.

Túnel No. 5. Temasopa Canyon.

�EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

BFenoGanil InteroGeániGo.

Número Extraordlnano.

Tile InteroGeanic nauwau.

J:,ineaprincipaC be ~~éxico á: Weracru3. ~ivh,ión be ~o-reCos ~ain J:,ine from ~e~ico to ~eracru3. ~ore(o$ ~ivh,ión~
~exico to iJuenfe be ~xtra.
~é~ico á: ~uenfe be ~.dCa.
"gaatamoros ~il:)ision, ~ue6Ca to ~CancuaCpican.
~h,foión be ~afamo-ros, ~uef&gt;Ca á: '@'CancuaCpican
..iongifub tofaC 895 !UCómetros ó 555 miCCas. ~nd)o 3 pies· ~otar ,.iengtf?, 895 !liComefer$ o-r 555 mire$. ~auge 3· feef~

-·-

There are perhaps few lines on the continent, and ccrtainly none in Mexíco,
Pocas líneas hay en el Continente y con seguridad ninguna en México que
which present to the Tourist a trip of such continuous interest. The ever varyi11g
ofrezcan al viajero mayor interés y atractivo. La~ variada~ y magníficas vistas
de los volcanes Popocatepetl é Ixt-laccihu:dt, yendo hacia Puebla, ó Cuautla, sus glimp&amp;es of tbe Majestic Volcanos" Popocatepetl" and "Iztaccihuatl" on a trip tu
either Puebla or Cuautla; the broad views of cL1ltivatad valley and pina ciad hill~,
extensas porciones de valles cultivados, y cerros cubiertos de pinos, picos cubier•
to¡. de nieve, phintacio- from snow capped peaks to the fielcls of sugar cana and orange groves of :\lorelo-,_
from tho white peak of Orizal&gt;a to the coffee and bauana plantations of Jalapa, a
nes de caña de azúcar,
trip over the Interoceanic is one of e ver clrnnging intercst and beauty. But it is
y huertos de naraujos
uot possible to add anythíng to the volumes tha.t have alrnacly becm writteu clesen Nlorelos.
cribiug the mag·nificence of thl', sce11ery alo11g· the route of tite old highwr y from.
Desde el blanco pico
Vera Cruz to tbe City of Me.xico, practically the presl.'nt routa ol tito Iuteroceanic.
de O rizaba hasta los plan·
Ry. Volumes have been written l&gt;y the ablest authors a11d still volumes are left.
tíos de cafe y plátanos
unwritten of those centers of historie interese: Texcoco, Amecameca, Otumba,
de Jalapa.
the Pyramid of {:holula. Puebla, ( thc city oí the Angcls), Jalapa, Cerro Gordo.
Un viaje en el Iutero•
céanico ofrece cou~inuo Pass and .tleroic Vara Crm:. To evc11 touch the history, legend, or tradiuon of the,
íuterés é innumerables past would be to ex:ceed the limits alloted to this article.
bellezas. Mucho se ha diBut of the pt·osaic presant, what? Instead of thc rattle and clash of arms, is the
clank and rumlJle of the loom, aud flour nn 11, aud the griuding of the sug·ar mili..
cho ya en libros dedica•
dos á describir las belle- Tnstead1of the.~tandards of warfare, tho i.Janners of pcace andin:lubtry ,the smoke aml
zas y magnifieeucia de steam of manufa.ctories, the emblems of preseut ¡,rosperity and futme possibility
Instead of opposing armies btlut on destructio:1, ara the cooperating legions.
los pni$ajes á Jo larg·o
of agriculturists taxing their energies to compreheml ,mil utilize the iufinite
del antiguo camino de
Veracruz á la ciuda.d de
resources of g·,merous nature.
Estación de San Lázaro.
:\1éxico, que es el que reThe development of industrial euterprises along the lines of the Intoroceanic
cono ahora la linea del Ry. has kept pace witl1 that of other portions of thti Repul&gt;lic as well as with tho,
Ferrocarril Interocelinico. Y sin embargo, aún podl'ian escribirse muchos volúme- increasell agdcultural activity i11 the tenitory tributa1·y tu the 895 kiJometers of
nes sobre esos centros de interés histórico, Texcoco, Amecameca, Otumba, la Piits rnain liue and branches. To descril,e iu dt:-tail ,ha progress of ag-rícultura aucl
i11dustrial e11te1·priso,;, woulcl be to write a
rámide de Cholula, Puebla; (la ciudad de los án·
hietory which ~pace forbids.
gelas) Jaiapa, el paso .Je Cerro Gordo y la heroiFrom Mexico to Mazapa the cultivation of
ca Veracruz .
m,1guey, com aud Larley is givon most atten
Hablar aunque fuera de paso de las leyen·
tion. From Mazapa to AtoL011ilco, the mag·ni-das é historias del pasado se!·ía excedernos da
ficcu t forosts which clothe ti.e eidas cf tito su
los limites marcados á este articulo.
majestic sentinels of the ages, '·Popocatepet,"·
Pero de esta época prosaica qué queda? En
auu '' lxtacihuati" are callcd ou to contrib uto
vez de el ruido de armas se oye el de la~ fábritu tho weal-th aud wauts of man.
cas; molint,s de caña y de trigo, en vez de las
banderas de guerra, las de paz é industria, el
From Atotonilco to Perotu the lino passes.
humo y vapor de fábricas, eml&gt;lema de la pro3•
through a region produciug· iu abuudaace
peridad del presente y la grandeza del porveali the sta¡,Je ccreals, coru, w11cat, rye, i.Jar,ey,
as well as baaus, chile lll!tl zacatou. From l,e_
nir. En vez de armadas enemigas que bu,can
rote to Vera Cruz thc pruducts of ti1e suil arn
la destrucción, legiones ele agricultores devanan la facultad de su inteligencia para utilizar
too varied to uarne indiviclually in a space so
y cultivar las infinitas ventajas que les ofrece
li111ited, as in this sectiou ali the ero¡ s of troi,i-cal and semitropical lands are growu.
la naturaleza.
El desenvolvimiento de empresas industriales
l&lt;'rom Mexico to Puente de Ixtl:i (the Morelos..
line) the road skirts the almost iu.,xhaui;tíule.
á lo largo de la vi,i. del Interoceánico, está ú la
pine forests on the slopes of the white vo1caaltura del de otros lugarns de la República, así
11os tlarougl1 Amecameca, Ozumba .._ami then
como á la de las graneles actividades agrícolas
Camino Real y Vía del Ferrocarril Interoceánico.
dowu th~ir i;loping· sides covored wil1 barley.,
en el territorio cruzado por los 893 kilómetros
wheat and corn, i11to thc fortile vallcy of Cuau.
que comprenden su línea principal y r::.males.
tia, through the fields of sugar cane to Yaucepec aud the11cc through the orang·e.
Describir detalladamente el progreso de sus empresas i!O'rícolas é industria•
les seria interminable, Y el poco er.pacio con que contamos
noR Jo permite.
groves and canefields to Puente de Ixtla.
Desde México á Mazapa el cultivo da! maguey, trigo y cebada, es especialísiThe opportunities for
pleasure and business
mo. De .i.\fazapa á Atotonilco los magníficos bosques que adoman los lados de
along the liues of this
esos majestuosos centinelas de los siglos, el Popocatepetl y el Ixtlaccihuatl, concompany are beyond the
tribuirán á la riqueza, y á cubrir las uecesidades del hombre.
possíbilities of this ar•
Yendo de Atotonilco á Perote., la linea atraviesa una región que produce en
ticle to describe. All
abundancia toda claíie de cereales, maíz, trigo, cebada, así como frijol, chile y
the requisites for agrizacatón.
culturc or manufacture
De Perote á Veracruz los productos son demabíados para relacionarlos en tan
are found within easy
corto espacio: baste decir que todos los productos de las tierras ti·opicales v da
reach.
los terrenos templados SP, encuentran en este travecto
•
Another brauch runs
De México al P11eute de Ixtla (la linea Morelos) la. línea atraviesa bosques de
to the South leavino·
pinos, inag·otables, que están en la falda de los volcaues, pasando por Amecame•
the main line at Lo~
ca y Ozumba, cuyas inclinaciones están cubiertas de siembras de todas clases de
Arcos, passing close to
cerealeb, se pasa al fértil valle de Cuautla, atra\'esando campos de caita de azúthe famous prehlstoric
car hacia Yautepec, Y después bosques de 1rn.ranjos hasta Puente deixtla.
Pyramid of Cholnla; ou
Las oportunid~~es, lo 1:1ismo para pas~o,; cie placer que para negocios, que
to Atlixco and Mataofrece esta Compama, son mnumerables é imposibles de describir en este articulo.
moros, Izucar and ChietTodos los elementos necesarios para agriculturn y manufacturas se obtienen
con gran facilidad.
la, through a vally Juxu•
riant in cereals, fruits
Otro ramal que corre hac:a el Sur, dejando la linea p.-incipal en los Arco.,
and sug·ar cane anti
pasa muy cerca de la fan;osa pirámide histórica de Cholula sio-uiendo
á
Atlixco
0
·
beautiftll riverd.
Matamoros 1zucar
Y· ~etla: pas_a ú través de un valle lujurioso en la producción,
de cereales, frutos y cana de azucar, y cntzado por inumerables ríos.

n:

c

·

Camino cerca de Jalapa y Puente del Ferrocarril,.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Gompanía de Ferrocarriles del Distrito

Mexico Glty Street Railway Oompany

EN LA CIUDAD DE ItlEXICO.

[LIMITED]

Entre las mejoras importantes que denotan el adelanto de un país se encuer:tra la
Among the most important requirements of any large dty is that of adede un servftio ferrocarrilero, bien organizado dentro .ie los límites de una ciuJad La quate and well managed intramural transportation service, and Mex:co City enjc,ys
ciudad de México se distingue actualmente por su buen servicio ferrocarrilero, tanto among its 1nost important distinctions that of an excellent and well conducted stret:t
de vapor como de tracción animal, que pone en comunicación toda la ciudad y además railway system by steam and mute línes, reaching to every part of the city and sul::urco:iducen á todos los alrededores.
ban town.
El establecimiento del servicio ferrocarrilero en una ciudad no solo es de utilidad
The improvement of street railway service is not only valuable to the individual,
para los individuos en particular, por el tiempo que ganan, sino para la ciudad en ge- whose time it saves, but also to the city at large, as the opening up of transportation
neral ¡,ues teniendo medios fáciles de transporte, las ciudadas limítrofes han subido to the outlying sections of tbe city has bad a most valuable effect in making those
de valor pues estas localidades han sido adoptadas tanto para residencia como para localities more desiráble for business or residence.
asuntos comerciales.
Altbough the citizens of Mexico receive good accomodatíons now, yet the manaAun cuando los habitantes de México gozan ya de gran comodidad á este res- gement of this Company is most efficient with a due regard to the convenience of
pecto, siendo muy eficaz el servicio ferrocarrilero, se proponen introducir para Jo vethe public, and in the 1.ear future they intend introducing the Electric System and
nidero grandes mejoras como es: In instalación de dicho servicio por electricidad pro- equipping the line wi ch tbe finest and most modern american cars manufactured. ,IIJhen
veyendo las lineas con los mejores carros americanos
completed, this city w:11 have one of the finest and best
construidos últimamente. Cuando esto se realize la ciu•
equipped street railways in the world.
dad de México contará con uno de los más espléndidos
Tbe company operattcs over 149 Miles of road, part of
servicios ferrocarrileros del mundo entero.
tbe track of which is nnrrow gauge and part wide gauge,
La compañía tiene 149 millas de ferrocarril, parte dt:!
the equipment of ali being in excellént sb11pe.
camino está construido de vía angosta y el resto de vía
Tbey have in use two bundred ond fifty first etas~, and
ancha, pero todo él bien construido. Cuenta la compañía
one bundred and forty eigbt second class cars, 80 Plata•
co11 250 carros de primt:ra clase, 148 de segunda, tO plaformas and 31 Furgones, which are operaced for the cootaformas y 31 furgones para el servicio público. La comveyaoce of freight.
pañía tiene además carros especiales para servicio fúneThe company has also a number of special cars for fubre y 34 caballos. Este servicio se encuentra bajo la ve·
neral services for wbicL they kt:cep 34 horses
gilancia de un hábil y exptcrto intervent.:;r.
This dtpartment is under tbe management of an able
and experienced uodertaker.
·
Se encuentran 26 postas repartidas en todas las lineas,
2,800 mulas y 10 locomotoras para la tracción de los caTbere are tweoty six stations along the !'ne and twtnty
rros.
eight hundred múks, and lo locomotivts are kept to opeLos empleos se reparten entre personas inteligentes y
ra ce the cars.
e:z-perimentadas y están repartidos como sigue:
Employment is given to a large staff of skilled and exEn el departamento de las máquinas 9, en la carpinteperienced belp in tbe variou~ departments which is as
ría 43, herreros y mecánicos 36, pintores 20, talabarteros
follows:
18, conductores 500, cocheros 500 jefes de inspectores 6,
In the macbine shop 9, tbe carpenter shop 43, blacksinspectores 65, fogoneros 18, formando un te.tal de 2,000
mitbs and mechaoies 36, painters 20, talabaretors 18,
empleados y ademas gran cantidad de escribientes.
conductors 500, drivers 500, chief inspectors 6, inspectors
65, Fogoneros 18, a total of 2,000 t:mployees btsides a
La compañía primitiva fué fundada hace muchos años, 1arge staff of clerks.
pero en Marzo de 1896 fué comprada por Wernher, Beit
y compañía de Londrtcs en $7.750.000. En Agosto de 1696
Tbe original company was founded many years ago
tomó posesión la presente compañía y ahora comienzan
but in Marcb 1896 was purchased by ,vernher, Beit and
á poner en prác-tica sus esfuerzos para proporcionar al
Compnny of London, England, for $7.i50,000.
público un servicio esmerado, cosa que de seguro conseIn August 18%, tbe present company took formal posguirán; pues se notaba ya gran adelanto desde antes que
_·session and at once commenced lo put fortb tht'.ir best ef.
los ferrocarriles pertenecieran á esta compañía.
forts to give tbe publica good service, and how well thty
Las oficinas generales de la compañía se encuentran
Thomas 11. Me Lean.
succeeded is known by ali, for tbere has been a marked
situadas en la calle de Santa Clara número 12 y el PresiPresidente y Gerente General.
increase ever since tbe road came under its prestnt mn dente y director General es el señor Tomás Me. Lean. Di•
. nagt:ment.
cha empresa en todos sus departamentos y detalles se encuentra sistemática y bá•
The General offices of tbe company are at Calle de Sta. Clara num. 12, and its
bilmente manejada.
President and General ;\lanagtcr is Mr. Thomas H. Me Lean.
El abogado Pablo Macedo, y los señores Joaquin Casasus, D. de Chapaurouge,
Tiae éncerprise is in ali its departments aod details thoroughly systematic and ably
Y R. M. Arozarena; son los vocales. El Tesorero general es el señor Francisco P.
cond ucted.
·
de Castillo y el señor Miguel S. Macedo es el abogado de la campañía.
L"wyer Pablo :\farcedo, Joaquín D. Casasús, D. de Clrapeaurouge, and R.M. AroEl Secretario del director es el señor Longstres, el cajero Juan M. Barterí. conta- zarena are tbe Vocales, the General Treasurer is Francisco P. de Castillo and the Sedor, G. Bearsell; ingeniero fuan Mendoza y Roca, su perintendente José Rodríguez, je- cretary and Agent is Thomas ,lloran, while Mr. Miguel S. Macedo is the lawyer for tbe
fe J V.'. Rl)gers, superintendente eléctrico Harry B. Nite y agente para el servicio fúCompany.
nebre Eusebio Gayosso. Cada una de las personas arriba citadas, se encuentran per•
The Assistant ;\fanager is Mr. D. F. Longstreet; Cashier, Juan N. Barberi; Audifectamente instruidas en todo3 los detalles relativos á sus quehaceres particulares.
tor, G. Beardsell; Engineer, Juan Mendoza y Roca, Superintendant, Jose Rodríguez;
El Presidente y Director General Tomás Me. Lean cuyo retrato aparece en esta Chief Roadmaster, J. ,v. Rogers; Electrical Superincendant, HMry B. Niltcs, and
página es una de las personas más inteligentes en cuestión de ferrocarriles lo que le Agent for toe funeral service, Eusebio Gayosso.
ha valido el inmenso aprecio que se le tiene en todo el Continente
Tbe President and General Manager Mr. Tbomas H. Me Lean,
Americano. El señor Me. Lean, nació en Albany.(New York) el 10
wbose picture appears on this page is one of tbe best posted and
de Diciembre de 1855 de padres de nacionalidad Sueca é Ing-Jesa
most bighly estt:emed railway mtn on tbe American Continent,
respectivamente, á la edad de 7 años entró á una escuela pública
He was born atAlbany, N. Y., December 10, 1855 of scotcb and
en su ciudad natal, pero salió de ahí, 3 años después á la muerte
english partntage.
At the age of seven be entered tbe public school in his nat•
de su padre. Ha servido dos veces e.n la legislatura y una en el
ive town, but at the deatb of bis fatb!'!r tbree years later, he Jeft.
Senado de Albany. Después estuvo empleado en una oficina de venDuring three terms of tbe Sta te Legislature, following, he
ta de terrenos y de 1875 á 1877 sirvió como empleado en la linea
was a page in the Legislature at Albal)y, serving two tenus in
de vapores de Albany en el río Hudson, en cuyo empleo aprendió
tbe Assembly and one in the Senate.
la primera lección en el tráfico de pasajeros. En Octubre de 1877
After tbis, he was employed as a clerk in a real estate office
entró al servicio ferrocarrilero de la compañía de Nueva York en
for
a
wbile, and from 18 i5 to 18i7 served as clerk on the A lb,:ny
la.calle 23, primero como depositario y luego de tenedor de libros.
Day Line of Steamers, oo the Hudson River, in which occupatwn
En 1882 fué elegido secretario y director general, puesto que deshe gained his first lesson in passenger traffic.
empeñó hasta Junio de 1893 cuando la línea de la calle '.!3 fué abln October, 187i, he entered lbe service of tbe 23 d St, et t
sorvida por la Compañía Metropolitana. Entonces fué elegido DiRailway Company of New York. as Receiver, and subsequently
rector General de esta última compañía cuyo puesto ocupó un año
became its Bookkeeper.
y fué nombrado director general de la compañia ferrocarriltra del
In 1882 he was elected Secretary a~d General Manager wlaich
la ciudad de Indiaoópolis, Indiana.
position be filled until June H.93, wben the 23d street lint:s wne
El senor Me. Lean se bízo notahle y digno de estimación duThomas Morán
absorbed by the Metropolitan Traction Company.
rante su tiempo de servicios, no solo en los círculos ferrocarrileAgente Ceueral.
He was tben chostn General Manager of tbe latter comrany
ros, sino con el público en general. Sirvió como primer vice-pre~idente en la Asociawhich posltion he resigned after about a year's service, and l::ecame General .\Jan.,·ción Amerícana de F errocarriles en las ciudades en el año de 1891 á 92 y al presente ger of the citizens Street Railway Company of lndianapolis, Indiana.
se encuentra en gran conexión con los intereses de dicha asosiación. Al ·presente el
Mr. ;lle Lean has been remarkably successful during bis railroad career a.1.I
señor Me. Lean se ha hecho digno de aprecio y estimación entre los comerciantes y
has not only been held in bigh esteem in railway circles, but also with the general p1bt:c.
hombres de negocios.
He served as first Vice-President of tbe American Street Railway Associativn f.H1891-92, and at the present time he b closely connected with lile i~terest of lh&lt;• association.

I

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

La primera. Fábrica de Cigarros en la República

"@f ~uen ~ono" ($. a.)
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

EL MUNDO.

1-e puso con· aut&lt;'rización del Presidente de la República.
Entrando por el Pasaje Porfirio Diaz, se en•
euentra í~ la derecha la oficina de la Administraeión, á la izquierda la del cBjero y junto se eneuentra ot.ro sal0n pnra las juntas del Consejo de
la C0mpaftía. Todas estas piezas están lujosamente decoradas.
Entrando por la oficina de la Administración,
se encuentra un enorme salón de trabajo, y desde esta oficina se ven perfectamente 102 maqui-

Septiembre 19 de 1897.

se destina al empaque y despacho de la mercancía.
Hay de existencia en bodega 20,000 fardo,, de
hoja de taha~o, qut! pesan 1.500,000 kilo'&gt;, siendo 900,000 kilos el gasto anual. Ahi mismo se
encnentra el Jugar donde se hacen las cajas para
empacar las mercancías.
Las principales marcas conocidas, no sólo en
la República sino en Europa, son "La Mascota,"
11
.C.:l Buen Tono," "El Ideal," 11 Habana•-México, 11
etc. Tres carros repitrtidc res hace_n_el abaato dia-

~,;r·
i

NTF,S de obtener buena reputación en
cualquier negocio ó nueva empresa, ne~·~_:l ccsitanse llenar muchas y especiales con,,.
dicit&gt;nes.
La magnífica. calidad de las mercancías y supremo material empleado en la manufactura son
condiciones es&lt;::nciales, en que deben fijarse los
fabricantes parn dar á sus productos, cxcdencia
y ventaja sobre sus similares y así asegurar
comprc,bantes de fir,uas respet!l bles, acerc,t de
la bondad de la producción asegurando crédito
y firmeza á la firma manufacturern
Digno de estudio es para los fa uricantcs, lo que
dejam0s asentado, debiendo tener en cuenta que
la mercancía mala, 110 puede obtener precio que
medianamente sufrague los gastos que origine,
por más que la baraturn dcbiJa á su ¡.,ésim,t calidad alucine á J..:,s comprBdores.
Poco tiempo puede durnr el engaflo; pero en
cuanto es recon ocida la inferic)ridad ue la mercancía, la ruina es segura.
Una de Jas -:ansas de lo sup remo de la mercancía consiste en el esfuerzo qut:: se hace ¡.io;
conservarla siempre igual.
·
Guiada por estos pri11cipios la fábrica "El Buen
Tono," cuyas me1 car.cías s011 de primera cla!&gt;e,
ha obtenido el primer puesto e11tre las fábricas
de ciganos en la República Mexicana.
Congratulará no solo á los inJividuos que form1111 la corporación, sino ú los ciudadanos de México eu general, saber que 11 El Buen Tuno." tieue
la supremacía de manufactura y excelencia de
sns productos en Europa, lo qu,J ha hecho subil'
el prestigio de que gozaba la Ciudad de llféxico.
Prneba de ello es los premios obtenidos en las J&lt;.:xposicio11es de Londres y París.
No hay otra empresa en la República que haya proporciouado lllás alimento al pueblo que esta compañia. El tabaco usado en sus nrnnufactu·
ras es igual si no superior al consumido en otras
fábricas, siendo todo él cultivado en México y
por ciudadanos mexica 11os, en los distritos de la

La maquinaria es de lo más moderno y m43jor y
está movida juntamente con las 102 graciosas engarg0ladoras por un motor de 120 caballos de
fuerza, alimentado por una caldera ad-hoc, inex-

plosible.
La fábrica se ilumina con 30 lámparas de arco
Y 30 de luz incandescente, luz que proporciona
un dinamo propio de dicha fábrica.
Diariamente se paga más de $500 á las operarias y mozos de la fabrica, y cada tercer día se
paga. at Gobierno $1,400 pt,r timbres, aparte de
$400 que se paga al Gobierno Municipal.
Podíamos llenar páginas y páginas describiendo esta cs.sa y los beneficios que produce; pero
no tenie:ido espacio, bastará decir que e3ta industria es un modelo en su género, que sus productos nadie los excede, s su institución honra á
la industria, á su gerente y á su director.
El Sr. Pugibet, fundador y Gerente de la Comp1tñía, es un hombre cuyo talento mercantil y carácter empresario y enérgico, verdaderamente
admirnn.
No es muy secundario el Jugar que ocupa el
Sr. D.l&lt;'rancisco Pérez Vizc11ino, pues ha conquistado totalmente la confianza del seil.or Pugibet. y
acertadameete le reemplaza en la administrnción
cuando el Sr. Pugibet se aus~nta.
En lo particular los dos son muv finos caballeros y satisfacen á tod.- persona qu·e les trata.
El Mundo SP siente o rgL1lloso de hacer en sus
columnas la descripción &lt;le esta Fábrica, y lamenta no lrncer de ella, por falta de espacio, los
elogios que mernce.

JilBlCJS QUE SE ELBBOlHN EK ESTH FHBBIGB.
ESTILO HABANO:
Habana-México,

'Buen Tono,

Fue¡:o,

Pasege "Porfirio Disz" en el interior de Is Fábrica.

República denominados San Andrés, Valle Naciona! y Tlapaeoyan.
El di11ero ganado por esta g-ran empresa se queda en !\léxico ~' la importancia de esta gran industria lle la República de l\féxico es imposible
eDaltecerla lo bastante, pues proporciona me,Jios
de subsistenci11 il ce11tenares ele familias emplet,d11s en los tm-rcnc:s de si&lt;:mbra y en Jns 1,200
operarios, la rnHyorÍll mujeres, que se ocupan en
tan expléndida manufactu:-a.

Taller de Máquinas que fabrican el Cigarro sin pe[,amento.

"El Buen Tono" es una de las más grandes é
importantes casas manufactureras de la Repúbli•
ca. El negocio fué establecido el año de 1875 en
la calle de San :F'elipe Neri por el señor Ernesto
Pugibet que es ahora Gerente.
En 1890 se pasó á la actual localidad, Avenida Poniente 14 y en Enero do 1894 la Oompa!'l.ía
fué organizada é incorporada según las leyes de
la República con un capital de $1.000,000. Fué
nombrado Gerente el sef10r Ernesto Pugibet; Se•
cretario, Jc'ranciseo Pérez Vizcaíno y cajero An•
drés Eizaguirre.
T1111 pronto como se apreció la manufactura en
el público bajo la habil dirección del señor Pugibet, han subido de valor las acciones en los mercados.
En 1894 las l\cciones ele la Compañía valían $100
ahora valen $240, lo que habla muy alto en favor de la buena mercancía. Desde el establecimiento de esta casa se ha m1tnej11.do siempre con
toda integridad en asuntos comerciales.
Al principio el negocio era de un caracter limitado, pero su desarrollo ha sido rápido y bajo la
dirección del señor Pngibet que es el alma del negocio, su adelanto ha sido notable. Bajo su habilmanejo, la empresa ha acrecido, contrihuyendo á
ello el caractcr, generosidad y Pspíritu emprendedor de su Director, y el usar siempre el mejor
material en ln mnnufactura de su merca!'cía.
Mucho se puede decir ele! edificio que ocupa
esta Compañía lo mismo que de la ruauera como
estú 11rreglado.
F,1 edificio es muy hermoso, construido especialmente por la Compañía con este objeto, y provisto de todos los ú.timos adelantos y c011dicio11es para la manufactura.
El edificio ocupa media calle de la Avenida Poniente y calle de Jns Delicias, y tiene treE anchas
entradas.
En el centro del edificio, desde el frente hasta
la parte ele atrás se encuentra un ancho pasaje
llamado "Pasaje Porfirio Diaz, 11 cuyo nombre se

'Berro Vlctor Fos,

ESTILO FRAl'iCES ENGARGOLADOS

Taller de mecánica.

ui1s de cigarros en movimiento. Cada unn de ellas
'])l'Oduce 30,000 ciganos por aia y cad1t una grnl)a en el cigarro el número de la máquina á que
-&lt;;Orrespon&lt;le, así e1, que inmediatamente se puede
baber la múquina que 10 produjo. En esta ocu-p11ció11 están empleadas· 200 mujeres; las má-quinas son movidas por vapor y cada una independiente de la otra, para que se pueda poner en
;movimiento ó detener á voluntad.
En el mismo salón, mús adelante, hay seis ruá-qui1111s cnrt«doras de tabaco, teniendo capacidad
para cortar treinta mil libras por día; hay tam•
.bién tres enormes cilindros que secan el tabaco,
tenicndtJ cada. uno capacidad para secar lo que
,c;:;rtan dos máquinas. En una división estil instalada la oficina del cuerpo de mecánicos para
Jttención de las reparaciones necesarias.
Siguiendo la mlsma. línea se encuentra el depal'tamento de litogrnfía. é imprenta, donde se ha.ce todo lo concerniente á este ramo. Todo muy
,bien provisto, con tres gr'lndes prensas moder;nas, dos magníficas ccrtadoras de ¡.iap•:l, etc., etc.,
.todo movido por un motor de diez caballos de
luerza.
Al lado izquierdo del Pasage hay tres salones
Jnuy grnnucs y una inmensa bodeg~} el pri?cipal salón corresponde á la ~la boracwn del c1gaITO ••estilo haban0, 11 y t1,1mbien se halla en él el
-departamento de encajillar el cig-arrc, que hacen
las máquínns, siendo ochocientas el total de_operarias del referido s11 lóu. El segundo de dichos
-sillones estit destinado á las faenas de la prepa•
rnción del tabaco: es naturalmente muy espacio•
so dada la enorme cantidad de taoaco que se
.Pr~para cllda tres días. El proc~dirniento de 1~
prcparnció11 requiere mucho cU1dado y co'.1oc1miento prúctic0 y además el uso d e las meJores
hojas de ta.baco, se apilar en grandes montones;
-en seguida se extienden cuidadosamente y después se apilan de nuevo y se ponen á sudar. Este es el procedimiento que se sigue antes de cor1.ar y sec11r el tabaco. El último de los salones

Mascota,

rio de la ciudad, y otros dos est,ín dedicados ex- ·
elusiva.mente á lle\Tar la mercancía empacada á
las estaciones de los ferrocarriles p:ua los marchantes ele fuera.
La fúbriea es un un ::.1oclelo de limpieza y ord(ln, marcha com•) un reloj, y no se oye el menor
murmullo no ohsta11te que hay empleada!:' más de
1,200 personas.

ld•sal,

Judlc,

Gardenia, para Sra~•• papel algodon, orozuz y malz.
Ideal, orozuz,

'Buen Tono. malz

NON•PLUS-lJLTRA PAPELES:
ehorrltos,

Taller del Cigarros estilo habano.

'"Berro,

Trl¡:o.

�N6mero Extraordlnanf)

EL MUNDO.

Septle~bre 19 de 1897.

N6mero Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~ario.s bepartamento.s be fa ~ervecería be Wofuca.

'\.,

---·-,.--- ..

~ompañia @ervecera ~oruca l? ~Uéxico.
El desarrollo r¡ue ha ido tomando la fabricación
ele cerveza eu esta república dt&gt;sde hace varios afws
ea colnsal, 5· hoy día e,; una de las empi·e$aS ele mayor
importaucia en el país, dando trabajo it mile,; de
olJrero~ y teniendo aJemá,;' uil cuantío.so capital invertido.
Cada Estado y casi todm; las ciudades dp impo.rtancia pueden decir ahora que Lieuen una fabrica. de cerveza.
La cervecería más antigua en la República, cuyos
productos puros y excelentes no pueden ser a.veut,Ljttdo,; por 11inguna fábrica de su clase en e~ta República y en los Estados Unidos dl.l América, es la"C,,mpañia Cervecera Toluc¡i y i\léxico, s. A. 11 1 que fué es•
tablecida en el año de 1881 por su actual y tlig·no Director el Sr D. Sanuag·o Grnf.
i\lucho a11tes del actual y notable desarrollo de ToJuca, fué la suerte del Sr. Grnf de venir por este ruwbo y con el progreso del país, ha progresado él tam·
bien en ri4ueza é itnportaucia, hasta qtw hoy es reconociclo en Toluca coU10 uno de ,;us más activos comer•
ciantes.
.l!:l negocio al principio foé muy limitad,,, pues los
materiales que se necesitaban para la fabricación de
curveza eran muy imperfectos, pero desde el principio de su elaboración fué tan bien aceptada, que en
la actualidad se saborea dicha bectida en todas las
princi¡ml«s ciudaclt:s y poblaciones de la República.
Año por aiio se ha :rlo desarrollando la cervecei'ia
de Toluca, gracia~ á los trabajos de ;;u hábil Director.
Los eoificios al principio no eran adecuados pa,a
la negociación y co11sta11temente se hau ido haciendo
reformas, hasta que se construyó el actual establecimiento, el que 110 ti1me rival en la República en cuau•
to 1i. su equipo.
La fáuric,l ocupa dos manzanas y está situ~da frcn•
tP, al Jardín de Zarag-oza.-J..,OS edificios en general
sou todos de her111osa arquitectura, construidos de
piedra maciza y tienen de u110 á cuatro pisos de altura.
La entrada principal está. frente ni Jardín, teniendo
en el centro un ancho zag·uan así como tambien un
escapo del fenocarril que pasa por en medio dti la calle y adentro del edificio.
A la derecha de la entrada se encuentran las ofici•
nas que están hermosamente decoradas cou maderas
del pai,; y consisLen en la oficinag·eueral y eu el despacho particular del Gerente General.
La casa de cocimientos es un edificio de cuatro
pisos en el que se encuentra la maquinaria más lllO·
derna. Su construcción e,; elt&gt;gante, de cautera, fierro
y pisos de cemento. En este departamento ¡;e encuentran las calderas par.. cocimieutos ·y toda· clase de
apnrat.os modernos que son necesarlo3 en una cerve•

ria de primera clase. En las bodegas de co1~servac1on ce para la industria cP.L·vecera. forma!lllo así una nC\siempre bay en depósito como u11Gs lü,000 barriles de g·ociación tan perfecta como pui:den s.:rlo las 11wjor
cervt1za. La capacicl1ld th: elabornciou (~s como dl.l 250 org·,w izadas.
Cada departamr.nto se encuentra á carg-o de mm
barriles al día.
La refrigeración so hace con dos máquinas de sis- inteliiente pPrsona, y en todos los departamentos
traba¡an con:;tan temnn te de 3 á 400 e?11pl1:ados.
. t«11m «Li11de• te11ie11do cad:l una, un,l caµacitlad de
Solamente se usan los i11gredie11tes ruiLS puros para·
25 ¡.onclatlas de hielo ó el equivalente de refrig·erarnciún. El hielo fauricado aquí es tan puro couw criti• la elaboración de la cervez,i.; la malta se recibe ,te lo,;
Estado,; Unidos y Alemania. mi1.Jntrns que el lúµulo
tal obtenido de ag·ua clestiiada.
que se usa. es de lo mejor qull proauce la Alemania.
El edificio 4ue sigue e,; el departamento para emLa,; cervezas de Toluca no necPsi tan darse i1 cono•
botellar, en el q1rn se encuentran las m,1j,.1re.; 111áqui11as conocidas, consistiendo en 4 ft!u-os para ..111:.ute• cer á los consumidores del país, pues sus marcas son
muy bien reconocidas y vendidas Hn todas h1s ciudacle:;
llar. co11 una capacidall de 75,000 bote.las por dia; proy ¡,oblacione.; de la República, teniendo la compañia,
visto de már¡uinae para lavar y tapar botella, asi como
ii la vez, ag-eucias en tocias las poblacione,; de imtambien tanques de vapor para di ver,;a,; operaciones.
portancia.
La nt&gt;gociación se ha dedicado e~µecialmente á la elaLo• neg·ocios de er,ta cervecería han prosperado baboración de cerveza en botella, dandu así trabajo eu
jo la dirección ciel Sr, S. Graf, su fundador y actual
este tleparta1neutc• ,i, miis de 200 holllbres.
director desde su organización en sociedad accinuisEl taller para cortar corchos es otro departamento
ta anú11ima.. El Sr. Graf nació en Suiza, pero vino jomuy imporrnnte que proporciona á. la fáblica por medio ele múltiples mitquiuas y aparatos servidos por ven iL este pais hará. como unos treinta y dos años, radicándose desde lui-1go en Toluca, en donde desclti d
unas 40 personas, un producto supremo y uniforme
principio se identificó con los intereses de la ciudad.
que se elabora de corcho en piancl:u, importado de
Es un amablti caballero, altamente estimado por tolos diverso,; países productores dti alcornvque.
En seguid¡¡, se encLtentrn el taller de rl'paraciones das las per,rnna,; que lo conocen. Es de un carácter
jovial y empreudtitlor y toda dig·na empresa red be su
de maquinaria, con los más modernos inventos. En
ayuda, y su prosµ11ridatl ha sido la rncompeu,;a. mere·
estos deµartameutos trabajar, constantemeute mucida de e,;fuerzos honrados.
chos háoile,; y comr ctentes urncánicos.
Fué el prolllotor del abastecimiento de agna µarn la
Totio el edificio es al1unl&gt;rndo por luz eléctrica, teciudad, y como n,o·idor es eficaz colaborador del ac•
nieudo uu diuamo con capacidad de :.IUO luces incantual gobierno je! 1::;tado de ,\léxico en la iustalaclóa
descentes y 4 dP. arco.
de una completa ,mtui&gt;ación qu1:1 se extiende µ01· to-Toda la maqumaria en general es movida por meda la ciudad.
·
dio de 5 graucles calueras, con una fuerza de. 530 caEl Sr. Grnf cuenta con la avuda eficaz del Sr. Carballos. La mayor part1:1 de ella ha sido iwportada de
los Hagenu:inster como maestro ct&gt;rvecero, que uaciú
la bien conocida caS,L de Jo:; Sres. Chas. l(aestner y
en Ale111ania _v trabajó en el negocio de cervez,1 eles·
Cia. de Chicago, que siempre han servido lit:1 la m .,;
de mu1:hos año.; a11tlls de venir iL )léxico, habie11do
nera más satisfactoria sus pedidos.
ocupado ta1Ubién en Alemani,i el pttesto de maestro
, En el fondo del edificio se encuentra el ,d~parta•
cervecero por algún tiempo; la cooperación &lt;le lo.;
mento para componer barriles, aü como tambiéu un
Sre,. Germán R11tb. .v Emilio Leycegui como ;,rcrentes
establo para mulas y cabalio,;.
Eu la ctt:\dra siguiente est1\. la carpintería y alma- comerchiles: el primero en la ca:;a 111,uriz, es lleci r, en
ceu para cajas. Eu este taller :;e con.,truyen las cajas la fabric,L mi:;ma, y el segtrndo en 11la Sucursal y des pacho que la Compañia Cervecera. Toluca y México"·
para empaque, i111primié11dose en ellas el nombre de
tien1:1 establecida ea la ciudad de México.
la fábrica. Eu este departamento se encuentran máU11 hecho que b.abhL por sí sólo re,;pecto de la caliquinas p,ira acepillar, aserrar, escoplar, etc., como
dad de la cer,ez,i elauornda en e,;ta ccrv.. ceria, e.;
eu las wejores carpinterías. •rodas ellas son movidas
por una caldera de 2ó caballo,; de fuerza y servidas qtte en los últimos dos años las imµortacioncs a1111aJes de cerveza de los E.;tatlos Unidos y Ale111a11ia han
¡,or 25 ó ao artesanos hábile,;.
dis111i11uidoenormernentc: esta es la mejor prui:IM 1¡u-i
E~te resúmtin podrá dar nua idea de las dimensiones de la fabrica, aunqtte deberia de escribir,;1:1 nrn- podemos dar de que la cerveza es ig-ual ÍL ,:u,Lil¡ui,:ra_
cho para potli:r dar llllJ. de.;1:ri pc.ió.i exte1u,1 de la . elaborada eu países muy adelautados y vemos CtJ II
orgullQ que nuestra.,; industrial nacionale,; van to111a11 -ci:rvect:ria..
· En g·enernl' todos los departamentoa se hallan mon- , do un lugat· promir,eute tintre la~ fá.bnca,; lid 111undv ..
tados y dotados con lo mPjor que la mecánica produ-

�Número Extraor dinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiemb re 19 de 1897.

EL MUNDO.

compañía de Yauores--GoIIeos de cuna uJoe,a Yort.
"LINEA DE W ARD."

Los magníficos Vapores- Correos de esta Compa:ñía, proporcionan al público los más baratos y los más cómodos medios de
comunicación para viaj es entre México, los Estados Unidos y Europa
Los buques parten de Nueva York cada Miércoles, tocando en la Habana.
Salen de Nueva York cada Sábado para Veracruz, tocando en la Habana y Progreso. Al regreso de Tampico para Nueva York
cada Sábado, tocando en la Habana, y cada ...•u iércoles. de Vera.cruz para l\ ueva York, tocando en Tuxpan, Tampico, Campeche, .Laguna
y Frontera .
Hay también un servicio mensual entre Nuevo Orleans, M obile y Tampico, con conexiones directas con todos los puertos mexica~os_del &lt;;}olfo y un servicio di:;;tinto de Vapores costaneros, en conexión con todos los vapores para los puertos principales del Golfo, mclus1ve lJoatzacoalcos y los punto;; que correspon den a l L;tmo de Tehuantepec.
,

1

SER~TICIO DE CARGA·
L a regularidad de este servicio proporciona á los comerciantes la vía más rápida y mejor para carga entre todos los pun~s de Mexic )1 los Estc1,do; Unidos y Europa.
Para los precios y billetes de carga habrá que dirigirse á los Agentes.
. ~.os vapores d e la Compañía son todos de primera clase, poderosos buques de acero, alumbrados con luz eléctrica. H e aquí los
pnncipale;;:
VIGILANCIA ... ... ... ....... .... ............ .. 4,200 toneladas
SENECA .... ... ....... .. .. .... ................. .. 3 000 toneladas
SEGURANZA .. .. .. ............... ... ........ . 4,200
,,
SARATOGA .. ...... ..... ..... ..... .. .... ... ... .. 3,000
"
YUC,A TAN .... .. .. . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . . ::3,óUO
,,
SANTIAGO.. .......... .. ........ .. ......... .. .. 2,500
"
YUMURY .. .. ..................... ............ .. 3,500
,,
NIAGARA.. ........ .... ................ ... .... ... 2,.500
"
ORIZABA .... .... ..... .. .. . .. .. ................ 3,500
,,
MANTEO .... .... ...... .. ....... ..... ..... .. .. ... 700
"
CITY OF WASHINGTON . .. ............. 3,000
HIDALGO (con bandera mexicana).. .. ........ .. 600
"
BAILEY 500 toneladas [con bandera mexican,1;.J
Parit informaciones ~ompletas sobre precios y embarques, dirigirse á los ¿\ gentes que en seguida se expresan:
JOSE IGN~GIO IStJSI

JOSE. O'KE.LLg

Tampico

Veracruz

JArIES E. WAR D y

Co., Agentes Generales.

113--WALL STREET--NEW YORK.

J. J. ALLLEN, AGENTE GENERAL.
GANTE NUM. 1--M EXICO.

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§C §omun

q ue rep r esen ta este g r ab ado es un o d e los mejor es de uso par a las casas particula r es y Esta t,lecimientos pú blicos, com o Hoteles, etc.: por ser d e s ist em a d e Sifó n y r eunir toda11 las
cond ic io,1es, c u yo resultad o es completamenie satisf actorio por s us cualid a d es; ser liger o y n o oca sionar
n ingun r uido en su sistem a de aperar, r e p resenta en s u construcción el m[is mod erno s istema san ita rio. La
Taza estú construida d e los m ejores ma ter iales para i mped ir las g rietas y par a la con serva ción de su color:
E l Asien to ~~ Per:Cecto'' está asegura d o d irectamente á la T aza, es a rtístico á la v ista, no n eces ita de
ménsulas en la pared, y d eja un espacio por la par te de a trás d e m odo q ue la Taza qu ed a completam ente lib r e y se puede asear sin ninguna d ificu ltad. Nosotros garantizamos el mencionado Co:rnun, q u e dar á
una completa satisfacción y Jo recomendamos á los A r q u itectos y á tod os los plomer os, para que pu edan
garantizarlo á sus clientes y par roquianos.

1 he ~ilent ~yphon &amp;Jet.

No ha habido en los últimos veinte años ramo alguno para mejorar :as condiciones sanit&amp;.rias, que haya progresado como la Plomería.
Antiguamen te era u na serie de adivinanzas, y se trabajaba al azar, obteniendo por último r esultado un experi•
mento peligr oso que ponía en peligr o la vida de u na familia. Todo ha cambiado en 108 últimos años.
Los p roblemas que antes se adivinaban apenas, hao sicto e~tudiados y comprendidos por los hombres de cíencin,.
dando por resultado que la entubación sea hoy una ciencia tan cier ta y exacta como cualquier a otra de las m&lt;tnufactu ras del hierro.
L .i naturaleza especial del terr eno sobre el cual está construida la ciudad de México, hace sumamente dificil la
entubacíón en algunos casos, mientras que en !ltros la facilíta.
Uno de los establecimientos más prog-resistas y acreditados en la República Mexicana, es "Guillermo Patenon
y Cia.," cuyo grande y bien sur tido establecimiento est;i, situado en la '..Jalle de Independencia número 9.
Con u na inclinación natural á su profesión, y una capacidad extremada para el trabajo y experimentos, M. Paterson ha dominado el arte ha sta en sus más pequeños detalles, y hoy se le puede llamar, sin temor de contradiccione~,
un verdadero y perfecto entubador.
L a casa no tiene ú nicamente importantísimas contratas en esta ciudad, sino también en las principales ciudades
de la Repú blica. Ha contratado y ha cumdlido fie lmentt&gt;, la colocación de tuberia en los principales edificios púl,licos y en las mansiones grandes, y es su orgu llo que uingún trabajo le fué rechazado, antes por el contr ar io se le ha
demostraélo la más viva satisfacción en wuoi; los casos.
Hace poco tiempo al asociarse con el señor Paterson Mr. Donal&lt;l Stewar, se varió la razón social por la que
ahora lleva la casa, Mr. Stewart poseé grande exper iencia en la manufactura ue plomo, habiéndose dedicado á e~ta
clase par ticular de manufactura en Escocia y otras ciudades extrnn jeras, duran te lar gos años.
Estos dos caballer os u ni dos, están en disposición de servir cualquier pediuo en tubos de plomo para entubación,
y ni en calidad ni en cantidad puede competir con ellos alg·una otra negociación de la República.
La casa que ocupan es espaciosa y bien surtida y tiene completa variedad de útiles para arreglos sanitarios todo
lo imag·inable, que la casa hace traer directamente de Europa y Estados Unidos, y que vende á otr os plomero&amp; y entu bador es.
.
Much&lt;'S adelantos está haciendo la firma, y últimamente ha obtenido la única agencia en la República de la bien.
conocida casa J. L. Mott y Cia., de Nuava York, que son los mayores y más importantes manufactureros de artículo!&gt;
de Plomería de los Estados Unidos.
·
Emplean únicamente los más hábiles y competentes operarios en sus varios departamentos.

No hay en el Continente Americano Industria más impor tante que la Cerve-cera. En todas las ciudaues de categoría se encuentran instalaciones inmensas
dedicadas á esta Industria, q1ie dan trabajo á cil'ntos de individuos y qu e venden
-sus pr oductos en todas par tes.
Au nque México no puede todavía jactarse de tener las fábricas más g-randes
del mundo, sí se enorgullece de poseerlas tan mod~rnas y per fectM n11 s,i instala ción como cualqu ier otro pais, pudiendo citar como n,odelo á la CERVECER.IA
-CUA UIITEMOC.

L a Compañía de este nombre fundó desde un principio su negocio con el pro_pósito de hacer sólo cer vezas de la mejor calidad conocida; y al efecto construyó
~u planta bajo la dirección de u n Ingenier o especialista de gran r enombre en los
Estados U nidos, el Sr. O. J. W ilhelmi, quien vino á Monterey '!" formó los planos
•de edifciios é instalaciones mecánicas, de aparatos, etc., siendo de notar que sus
planos son para tres veces la capacidad actual de la Fábrica y que bajo ellos b.a
ido esta ensanchándose año por año, al paso que van r ealizándose los propósitos
de la Compañia. Con el m ismo prnpósito de hacer siempre lo mPjor. los únicos
.materiales que usa en la Fabricación, son la malta más fina que puede ob tenerse
•en Norte Améric&amp;. y Eu ropa, y los delicados y fragantes lúpulos de Bohemia) de
Baviera, qu e gozan de fama universal y que sin dispu ta son los mejor es del mundo.
Los pr oductos de esta Fábrica fuer on los pr imeros que tendieron en nuestro
país á sustituir el u so de las cervezas extranjer a~, cosa que han logrado casi por
completo, p ues sabido es t•uán poca cerveza importada se bebe en la Repú blica,
y que el publico está ya convencido de que la Cuaub.temoc es superior á lama•
yor parte de las extr anjeras que se importan á la República,
~
La Compañia se organizó en 1891 bajo el nombre de CER VECERIA CUAUH'TEMOC, S. A. y en la primavera de 189J comenzaron sus trabajos. Hoy en día
la demanda es grande, abasteciendo á casi todas la» poblaciones de la República.
La Fábrica esta situada hacia el Norte de la Ciudad, en el cruzamiento de los
ferrocarriles Nacional Mexicano y de Monterey al Golfo Mexicano, cuyoi; tre•
nes de car ga y pasajeros se detienen siempre en las estaciones CUAUHTEMOC.
Los mismos farrocarriles tienen además lineas especiales que entran á las calles
interio.·es de la Cervecería, permitiendo que á la p uerta misma de las bodegas se
,hao·a la descarga de todos los materiales recibid os y se carguen la cerveza y hielo
qu~ en carros especiales para el uso de la misma Cervecería ván á las principa·
leb ciudades de la República por todas las vías fér reas existentes en el País.
Los terrenos ocupados por la negociación alcanzan unos doce acres de ex-tensión, ocupando el frente un jardín de mucha viata y buen gusto,
Al acercarse á la Fábrica, lo primero que llama la atención es su artística
-chimenea de ladrillo, de 160 pies de elevación, la más alta y rnagestuosa de
Monterey.
Pasando el jar din, á la izquierda de la en trada, están las Oficinas Generales
de la Compañía, y las particulares ctel Gerente General y Director Técnico. Tod:!ij ocupan el prime:· piso del Edificio, que es muy elegante, tanto por su arquitectura corno por el mueblaje; y el seg·uudo piso lo ocupan las habitaciones y i-a.lones dedicarlos al uso de algunos empleados de la ne,g-ociación.
Las Oficinas de la Cervecería se reputan las me3ores y más completas de
Monterey, siendo también las que tienen más movimiento y mayor número de
empleados.
A mano derecha está la Cervecería p ropil&gt;.mente dicha, bodegas de fer mentación repo~o y ch\rificaci6n, y las máquinas de hielo. De éstas hay dos, con ca_pacid~d combinada de 70 tonelad~s diarias, y otra vertical, sistem_a De 1:,:i, Verg•
e el mejor del mundo, con capaciaad de 100 tone1'1das de refngeracion. Las
11
tr~s máouinas dichas conservan todos la&amp; bodegas de cerveza, los depósitos de
,lúpulo etc. á la temperatura artificial constante que les conviene; y congelan
auemá'.s, los dos grandes tanques de hielo que rinden diariamente para el merca•
do unas 40 toneladas del ar tfoulo, en blocks de 50 y 100 kilos, brillantes) transparentes, de gran consistencia y durabilidad. La ,capacidad de los depósitos tle
hielo es de 100,000 kilógr amos, pero es tal la cantidad que se expende y se usa
,1iara el empaque :f exportación de la cerveza embarrilada, que rara vez hay
existencias solHantes.
Encima de las máquinas de b.ielo están los con densador es de vapor, y los recalentadores, quedando en el piso tercero los Condensadores de Amoniaco.
La '..Jerveceria ó Casa de Cocimientos es un hermos_o e&lt;lificio de tres pisos
equipado de los aparatos más modernos y perfectos.
'l'odas las bodegas de cerveza están comunicadas con el Departamento de
Cocimieutoe. En 1&amp; Bodega de Fermentación hay 35 grandes tanques en cons•
.tante actiYidad; en la de .J:!.eposo, los tanques son tamoién 35 de enorme cabida;
.pues á pesar de ser muy alta la bodega, los toneles llegan hasta el tecb.o, y pue·
tlu decirse que el contenido de u no de ellos bastaria para ahogar á todo un regi•
.ntiento. Más abajo está la Bodega de Clarificación, con otros ¡¡5 cascos, también

e~ormes: _Esta p~rte de ~a ~ábrica es muy interesante, no sólo por el conteaido
srno por ,u aclm1r~ble l1mp1eza y por su construcción, siendo todos los pisos y
techos, costosas bovedas de cemento.
l!no ~e los departamentos más impor tantes y completos es el del embotellado
amJ?ho, comod? y con_totl_as las facilidade, modernas para hacer los trabajos co~
rapidez Y admirable limpieza. Los aparatos principales son máquinas para lavar
la bote_ll~, las que la _llenan de cerveza, las encorcb.adoras y las m,iquinas para
a lambra1, todas movidas á vapor y andando con una rapidez y precisión sorpren•
dentes. La capacidad ~e este i\epartamento es para 40,000 botellas· diarias y la
venta de cerveza en caJas sube á muchos millones de b,otellas anuales.
'
Enfrente al embotellado se encuentra el departaml'nto para poner etiquetas
Y empacar las bote_llas, que es muy hermoso, y e11cima de éste está situado el U'ran
almacén de Malta, importada toda del Ex:tranJero, de la más fina y famo,a qif°t:1 se
puede obtener.
·
Solo en los dos departamentos del embotellado y empaque se emplean m·as de
200 personas,
Sigu\endo adelante, están la casa de lavados y talleres de tonelería excelentemei~te ntstalados con los mejores útiles y herramientas.
'
. Vienen desp~~s los grandes a l~ac~nes de bot.ellas, cor cb.o.s y cajas, la Cll.rpmteria_y magmftcos talleres de maqumas y herrería, donde se hacen todas las
r epa1;ac1ones á la ~ aquinaria, i_;e fabrican herramitmtas, tornillos, etc.. etc.
.
En_lugar accesible y céntrico hay una es~ación ó depó,ito de a par atos para
111cend1os, surtido de bombas, hachas, tinas, etc.·
·
. Para la,segtui_d,ad de los extensos edificios hay, además, de trecho en tt·echo,
por to~a la extens10n de la pla nta, )l,aves de agua que p11edan funcionar, en caso
dad~, 11_1~tantaneamente, en conecc1on con poder osas bombas, que arrojan la ao-ua
0
á 120 pies de elevación.
La casa de calderas contiene cuatro, con capacidad de 450 caballos de vapor1
que dan la fuerza motriz á toda la Fábrica.
I?etrás de los edificios principales se encuentran las caballerizas v cocheras
que t1~nen_ su orga!}ización y ser'\"icio especiales, siendo una par~e importante dei
ne~oc10, s1 s~ c,,nsi~era que los carros rtJpartidores y de transpor te son 11 dcdi•
cactos al tráfico activo y constante de la negociación.
'
. La empr~sa da empleo á unas 450 personas. Al frente de cada depar tamento
tiene entend!dos_y habilísimo, P,speciaiistas, v,midos de Alemania y Estados Unido~. La fabr1cac1ón d_e ce~·veza está dirijida por un mayordomo ó jefo de cervecerns, -~e larga expenencia en_ E uropa y Amer ica, profundo conocedor de todos
los sec1 e tos ctel ar te, para fabn car deode la brillante y trasparente cerveza P ilsn~r! _hasta_ las oscuras y fuertes cervezas bávaras é inglesas, Este mayordomo
dmJe_ hab~lmente_ s:u cuer po d~ c~r vecer~s, que son, en su mayoría, alemanes.
L,i. pai te mccamca de la Fabnca esta cuoierta por dos ino•enieros de día y
~-º~ Je nocl\e, y cinco ~speci_alista~ par~ :i,justar tubos, etc. Estos°empleados, ame 11canos casi todos, estan baJo la d1reccio11 lle un ino-eniero expedmentado y pr ofundo, que está también co11 el negocio desde su cu~ia.
. Al frente de los trabajos, dirijiendo todas las secciones, está fll Director Técmco de la ~erveceria, illllustrial de grau reputación en los círcu los cerveceros
de Alemama, Norte América y el Canadá.
. To_dos los edificios_ que componen la Cervecería están construidos de ladrillo
Y piedra Y son de ª!'qu1tectura moderna y elegante, siendo el conjunto muy hermoso, como p~e~e Juzgarse, aunque muy pál idamente, por b~ vista que publica•
mos e1~ es~a pagm_a. Poi: u_na ~imple descr1pció;'l ó vista de la Fábrica es imposible, f~1 mar se una _idea m siquiera remota de la 1111portaucia de esta n&lt;wociación. v
la umca manera cte_ t~ner u11 Juicio justo de ella es viéndola y recorri~ndola ~i:b?t!almente. Los yiaJeros que p3:sa11 poi: i\lonterey 110 deber ían dejar nuuc;i de
v1s1tar este nflgoc10. No se ncce,;1~an tar¡etas ni recomendaciones para elltrar á
t_od~? los dep1;Lrta1!1ento_s, pues lod ¡efes dtil negocio manifiestan la mayor compla•
~encia ~n. r ec~I.J1r ~ la~ lllhUIIlerables personas 41:1" lo vL,itan diariamente, y pai·a
atende1 .) ob~equ1_ar a _todos ha,- emple~~os det11cados especialmeute á ello.
De la Junta Vaecttva de la Corupama es Presidtmte el ::lr. D. Isaac Garza y
Secretano y Tesorer o D. J o~é A. Mugiierza.
'
El Genmte Gen_eral de la_qorupaliia es el Sr. F. G. Sada, quien maneja los intereses d~ la n~goc1ac1ó11 y ding·e la Cervecería en su oro-auización
interior y en
0
su par te huanctera.
Es~a gran empresa, desarroll'.1da á la sombn de la paz de que i\&lt;Iéxico disfru~a,
fué un.. de las pr1mera11 que nacieron en Monterey, d irectamente proteo-idas por
la p.Nudente y háb!l adm!uistración del ~r. General Bernardo Reye¡¡, Goberna&lt;ior
d_e uevo Le&lt;;&gt;n, siendo ideada y orgamzada por un g rupó de b.ombres de ne"'o•
O
c10s Pt:rtenecientes ~ la genei:ación e111pr endedora que ha hecho de Monterey el
emporio del comercio y 11e la industria en el Norte de México.

�Septiembre 19 de 1897.

gl(na gran ~n_sfitución

EL MUNDO.

~ inanciera

Hay en este Continente gran número de emprdsas que alcanzan una
reputación maravillosa y sobre todo cuando se tiene en cuenta que estas corporaciones pueden r estringir i1 las personas de una vid/\ de trabajo y que
puede tener parte en cll,i tanto el hacendado como el hombre de negocios y
que su nombre es conoddo tanto del obrero como del periodista.
Tal es en verdad la Compaflía de seguros sobre la vida "La ~lutua"
de Nueva York que no solamente tiene saeursales de pólizñs en todos los
Estados Unidos, Canndá y Jiéxico sino en todas las partes del Globo.
La Ciudad de México tiene gran número de sucursales de varias eompailías, pero no hay ninguna que haya alcanzarlo el grado de prosperidad
como de la que estamos hablando, pues apenas habrá alguna otra tan dur adera y que haya merecido lll. confianza del público como lo. Compañía
de seguro,, de vida «La Mutua» de Nueva York.
Multitud de personas aseguradas en la ci:ldad de U éxico han mue r to
y sus p(11izas han sido pagadas inm e d iatamente; lo que habla muy alto en
favor de esta compañia.
El Agente gene ral de la Compafiia en esta República es el Sr. Don
Cárlos Sommer y sus oficinas se encuentran (::n el edificio que tiene la
Compañia en el Puente de San Francisco númen1 l.
Algunos hechos convencerán al m ás escéptico de la superioridad de
esta Cimp,1ilía.
El resumen &lt;le las cuentas en el año que finalizó el 31 de Diciem bre
d e 1896 demuestra gran pro!.perid,1d e n el negocio. El Capital con qua
contaba á esa fecha la compañia eran $23J..OOO,OOO oro. Pagos á los dueños de pólizas desde su organización $437.000,000 oro.
Esta Compañía ha ganado y devuelto voluntariamente á. los tenedores
de pólizas el doble de lo que ha hecho su rival más cercana. Estos hechos
hablan por si solos y no necesitan di:;cutfrse.
La. compafiia tiene adictos en todo el mundo, pues en los muchos años
que lleva de establecida, siempre ha hecho sus pagos con toda l'Xactitud.
El Sr. Cárlos Sommer director general en la República es una persona muy distinguida en todos los círculos de compañías de seguros sobre
la vida en la República de )[éxico. El Sr. Sommer es una persona de experiencia. y de es piritn emprendedor, se encuentra interesad0 en otros
muchos negocios y empresas que harán adelantar ii esta ciuclad y al pais
en general.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de1897.

J}\, {Í&gt;reat ~inanctar ~n_sfitution

-

There are on this continent a :iertain number uf enterp r ises that have
gained a r eputation for trustworthiness, which to say the least, is rema rkable, when it is taken in~o account, that these cornorations uf institutions
may restrain themselves to one !ive of trade. Yet ·they are almost as well
known to t he farmor as to the business man, and as familiar to the ear of
the laborer as to the newspaper man who keeps posted on everything.
This is especially true of the Mutual Life Insurance Co. of New York,
who not only has policy holders iu ali parts of t he Uoited States, Gan arla
a nd Mexico, but in ali parts of the globe.
Mexico City has branc h offices of a number of companies, but therc is
none that has rnet witb a greater degree of prosperity than the company
wc are now w r iting about.
It needs ecarcely be scatcd, that this is the :Mutual Life Insurance Ccmpan y of New York, which has amostcndui-ing hold 011 the confidence ofthe
public.
The &lt;leathclaims here in i\I exico have b ecn man y, but they were always paid promptly and evcryb0dy having a policy with this comp11ny
speaks in the higbest praises of it.
The general Agent of the ~ompany for this Republic is M:r. Charles
S ommer , whose office is i n the com¡.,any's own building, Puente d e ..,,111
Francisco, ~úm. l.
A few facts and figures will convince the m• st skeptical of the supir iority of this compa11y.
The statement for tile year ending December 31 1896, shows a m ost
prosperous condition of affairs. Its asscts were at that time o ver ..... .
$234'000,000 U . S. Gold. and paid to policy holders si11ce org,inization . .. .
$437.000,000 U. S. Gold.
·
This company has earned and voluntarily retumed tú policy hoJders,
twice as ruuch as its nearest competitor.
These figures spcak fvr themselves and cannot be con trover ted.
Thc Company is a f,worite throughout tlle world, and its manv
years distribntion policy, 5 per cent debeilture ancl continuous instalme1;t
policy, offcrs the insurance public ali manners and metbods of lifc insurance.
Ur. Charles Sommer as Ge-:ieral Director for this Republic is an important personaje in local life insurancc eircles, and secures for his company
the cream of the business of the Republic of )Iexico.
He is an experiencec..l insura.nce man, aswell as being a pnblic spiritcd
and enterpri sing citizen.
lle is also interested in otlier business interprises here, and ha$ done
much tú a:1.vance the intere~ts of this city and country.

Oer mania ~
· ~»---•
4

~~"---(--··BrelVery
la

~·····················································································································································

companía General Mexicana de Electricidad

Mexican General Electric Company

La cornpanía fné organizada bajo las leye~ del Estado de Xueva York, con el objeto de t:stablt:cer el negocio en la Ciudad de :\léxico.
La compaiiía cuenta con agentes especiales de la Compañía Eléctrica d&lt;! Nueva
York que poseé todas las manufacturas de las casas Thomson-Houston Edison y Brush
para las instalaciones de luz eléctrica, ferrocarriles eléctricos y poder de trasmisión.
Esta gran compañía tiene tres inmensas fábricas y dá trabajo á cerca de 800
hombres.
La compañía tiene en Alemania relación con la Unión Eléctrica de Gesellschafs
en Berlín; en Francia. con la Compañía Francesa Houston Thomson de París; en Inglaterra con la compañia Thomson-Houston de Londres, todas las cuales forman un inmenso negocio que se estiende por toda Europa.
La Compañía General Eléctrica de Nueva York tiene instalaciones en todas las
principales ciudades-bispano-american.i~ y además cuenta con importantes iustalaciones en Australia, el sur de Africa, Japón, Canadá y en las Indias Occidentales inglesas
y españolas.
En la República de :\léxico, la maquinaria fué establecida para que funcionara en
las Estaciones Centrales de Veracruz, Córdoba, Huatusco, Orizaba, Puebla, Pachuca,
ciudad de México, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterrey, Saltillo, Mazatlan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
Las instalaciones de poder trasmitivo se han establecido en las minas y establecimientos manufactureros de Pachu ca, Real del monte, Sa.n Rafael, Amecameca, Miraflores, Negociación de Santa Ana y en otros puntos dt: la l&lt;.epública, lo mismo .-¡ue instalaciones aisladas en fábricas y casas particulares.
La Compañía Eléctrica :\1exicana, como representr.nte de una casa tan afamada se
encuentra perfectamente abastecida de la mejor maquinaria como tal vez no hay otra
en el mundo. Tiene todo lo necesario para instalaciones eléctricas y poder de trasmisión.
La compañía cuenta con los elementos indispensables para el establecimiento de
ferrocardltcs eléctricos así como lámparas, motores, generadores, y otros aparatos
reconocidos como los más modernos y durables.
La compañía g-eneral eléctrica mexicana, cuenta con ingenieros inteligentes é instruidos en materia de electricidP.d, capaces de descifrar cualquier problema eléctrico
que se les proponga, bien sea pequeño ó grande.
La compañía suministra el mismo cuidado á todas sus instalaciones, el mismo á las
pequeñas que á las grandes.
La compañía no pretende hacer negocio poniendo precios ínfimos, pues como ero
plea los mejores útiles y personas sumamente inteligentes es imposible que cobre precios muy bajos.
El objeto de la compañía es únic!\mente trabajar para que ésta camine al lado de
las grandes instalaciones de Europa y los Estados Unidos.
Las oficinas y depósito de la Compañía, se encuentran situados en la Plazuela de
Guardiola y está siempre dispuesta á instalar cualquier tnbajo que se le encomiende,
contando para ello con un depósito de maquinaria de la mejor calidad.
La Compañia ha prosperado mucho y sus proyectos para el porvenir son brillantes.

This Co:npany was organized under the laws of the State of New York for the
purpose of doing business in Mexico, cbiefiy as Agents of The General 1:.,Ject;ic Company, of New York, which Company owns and manufactures under Tbe Thomson-·
Houscon, Edison, Brush and its own systems for electric hghting, electric railways
and power transmission.
Tbis great Company operates three large factories, and gives employment to a
force of about e ight tbousand hands.
Tbe Company has connections in Germany, with the Union Elektricitatz Gesellschaft, of BerFn; in France with tite Compagnie Fran,;aise, Thomson--Houston of Paris, and in England witb the British Tbomson--Houston C'ompany, Limited, o{ London
all of which do a very large business in their respective territories covering ali Europe'.
The General Electric Company, of New York, has plants in ali the principal cities of Spanish America, and has also very important plants in Australia, South Africa, Japan, Canada, and in tite Brilisb and Spanish \Vest Indies
In the Republic of .\'1exico tbe machinery of this Company is to be found oper11tin&lt;r
in the Central Stations at Vera--Cruz, 1:ordova, Huatusco, Orizaba, Puebla Pachuc:
City of Mexico, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterey, SaltiÍio ;\fazat:
lan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
'
Their power transmission plants can also be found in :\1ining and :'11anufacturing
Establishments at Pachnca, Real del ~Ionte, San Rafael, Amec!lmeca, Mirafiort:s Xt:gociación de Santa Ana, and other points through the Republic, as vell as many i;ola ted installations in factories, milis and prívate houses.
The i\lexican General Electric Company, by representing thís world famed house
is probably better equipped to supply electrical machinery and appliances in this Re:
public than any other similar institution in the world.
This Company supplies everything that is used or required in the business of furnishing electric light or power.
lts field is the supplying of plants for Street Railways, Power and Light purposes
and its generators, lamps and motors are durable. The :\lexican General Electric Com~
pany employs only the most competent electrical experts and engineers, and is fully
equipped to cope with any electrical problem, no matter how small or great it may bt:.
The Company bestows the same care to each and every plant they install irrespective of size, the smallest receiving the same care and attention as the larg~st.
Tbey do not pretend or endeavor to secure business on prices, as their apparatus
and supplies are constructed only of the very best material, and only the most skillt:d
experts are employed for installing the machinery, and it is therefore impossible that
tbeir estimates should be classed among the low priced.
The aim of this Company is to do the very best work according to the latest and
mo,t approved standards in the United States an&lt;t Europe.
The Offices and \\larerooms of this Company are located at Plazuela de Guardiola, this City, where they are always pleased to prepare and submit estímates to parties desiring first--class work, and where they carry in stock at ali times a full line of
electrical supplies of the very finest quality.
·
·
The Company is very progressive and the prospects for its continued supremacyare of the very brightest.

La manufactura de la con-eza es una ;ndustriri Je no, puPs no se usan, para hacerlo, más que los mejola mayor importancia en PSta llepública. Su conrnmu res lúpul os americanos y a lemanes.
en este país, durante los t'tltimoh mios, ha aumentado
La cerve,;a ha siclo puesta á prueba por jueces exnotablemente, hecho que 110 elche alarmará los parti- pertos, y ha sido dechtrada inmejorable en pureza,
darios de la temperancia, porque hasta cierto punto sabor y excelencia en general.
ha suplantado ni consumo do whiskey y tequila.
La compaiiia hace grandes negocios no sólo en Pueeno de los establecimientos do mayor importa11cia bla y la ciudad de ~léxico, sino también en gran núen i\léxico es la Cervecería Germa nía, la que ocupa mero de otras ciudades, y la cervecería tiene que hau,1 cómodo edificio en el jardin ele Sta. Olaya, de Puecer :i mi'Ls no podt&gt;r. El departamento de cerveza está.
Lla y tiene también su agencia en :\Iéxico.
á cargo de un experto cervecero a lemán.
La Cervecería produce muchas marcas de cerveza,
Tiene también un bien rnontado helador con las
reconocidas por compcte11 tes c,itadores, corno com• mC'jores y más modernas maquinarias de hielo.
pletamente ig·ual en calidad,i laque producen las meEl hielo se hal:e con las más puras aguas destiladas
jores cervecerías de lo~ Estado~ l."11idos.
y se ,·ende por mayor y menor en las varias poblaLas principales marcas de estas cervezas, son: ciones á lo largo de la vía del ferl'Ocarril.
Culmbacher, Pilsner, Export y Lager Beer.
El propietario, Louis Oli vier, ns un in telig11nte homEsta floreciente~ importante 11egociación fué esta- bre de emprJ~a y de negocios y uno de los hombres
blecid:i en Abril de 1895 y comenzó sus operaciones más conocidos en la República; es el propietario de
las haciendas Buena- Vista y Trini:lad, tiene un molien Septiembn, del mismo mio.
La fiLbrica es una ele las mejor surtidPs on la Repu• ~o en San Diego y poseé casas e n Tehuac:i.n.
blica y est:í. dotada de todo lo que una cervt:ceria moLa hacienda de Buena Yist,~ pl'Oduce azúcar, café,
derna de primera clase, con todos los últimos adelan- tabaco y ganado cabrio en gran cantidad, del cual se
tos y más recientes perfeccionamientos, put&gt;de neccoi- mata, anualmente, creciclo número, y sus pieles se
tar. ~ o se ha economizado cimero ni ing·ouio pr n~ exportan á Xow York, obteniendo altos precios en ese
mercado.
hacer de la fábrica un modelo en todo~ conceptos.
La Trinidad produce maíz, trigo. etc., de la mejor
El departame11to para embotellar está también completamente surtido, y la cervtlza embotellada es una calidad.
i\1. \Yagner, el administrador de la cervecería, es
especialidad en el negocio.
El producto, como he mos dicho, es igual al que se muy conocido y estimado en Puebla, habiendo residí•
e labore en cual·~uie.r parte del Continente America- do allí durante muchos años.

A rnost important industry in this Republic is the
manufacture of beer.
Dur ing t;:e past fow years the consumption of becr
in thiR couutry has increased very largely, a fact
which should not cause a dvocates of temperance
rnuch sorrow, because it is to sorne extent supplanti ng· the consumption of wiskey and tequila.
One of the most important establishments in :\Iexico is that of the Germania Brewery, wich occupies a
commodious building· at jardín.Santa Ollaya, Puebla,
and also llas a branch agl\ncy in tbe City of :\Iex:co.
The brewery produces severa! brancls of beer,
which are recoggnized by connoisseurs of this beve·
r age as being fully equal iu quality to the best beer
that is manufacturecl iu the Jeadiog breweries of the
Unitod States.
The leading braunds which are malle at this brew ery are the •Colmbacher,• •Pilsner&gt; cExport&gt; an,l
•Lager Boer. •
'l'his flourishing and leading enterprise was estabished in April lb!J5, and in September of the :,arne
year they comrnenced operatious.
The pla11t is one of the best equippecl in the Republic and is fitted up with all the necesbities of a modera
first-class brewery, with the latebt irnproved aml
most receutly perfected applianees known to the lrnsinoss.
Neither money nor genius has been spared to
make the planta modo! in every r espect.
The bottling· áepartmentismoot thoroughly equipped
ancl bottled beer is a special fcature of the 'iusiuess.
The product,· as we said. before, is the equal of that
made anywhere on the Awerican Continent, as ouly
the bese ofGerman American malt ami hops are U:,etl
in its manufacture. The beer has been subjectecl tu
the crit;dsm of expert'judg·es, aud has been pronouuced as txcellent in purity, flavor and goneral excellence.
The Cornpany does a large busii1ess, not only in
l'uebla aud the City of i\Iexil:o, but also i'n a number of
other town3, and the brewery is taxed to its utmost
capadty.
The urcwing department is in charg·e ef an abJe
and experícnced gorman brewe1·.
They have al30 a well equipped ice plant which is
fiUed up with the uest an:l most modernice machiue:;.
The ice is manufacmrncl exclusively from pure
de~tilled water and is sold wholesale a.nd retaH al tlrn
various towns along· the lines of the railroads.
The proprietor, Louis Olivier, is an enterprising anti
public spiritecl business man.
)Ir. Olivier, the owner of the browory, is one of the
best known men in this section of the Republic.
He is tho owner of the Hacienaas: Buena-\Tista i:.nct
Trinidad, and.has a mill at San Diego, and housos in
Tehuacan.
The proclucts of the Buena Yista hacienda comprise
sugar, coffee, tobacco and also large herds of goat;,
large numbers of which are killed annually ami the
hides exported to New York, comroanding the highest price in that market.
The Trinidad produces maize, wheat, barley, etc.,
and all of the finest quality.
i\Ir. Wagner, the General Manager of the brewery
is well known and hig·hly esteemed in Puebla, having
rcsided there for many yean.

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Hotel de "La Gran Sociedad."
Probablemente el espejo que mas refleja los refinados gustos del día es el Hotd
moderno. Si viajamos con lu¡o aun queremos mejor alojamiento que nos e~pere al
fm del viaj&lt;:.
Como consecuencia de esto la necesidad de He.teles Palacios para el confort de la
vida actual, cosa de que no puede presc111d1rse y de la que en efecto no se prec1nde.
Toda gran ciudad uene grandes noteles y uno de los principales aunque de los más
nuevos de )léxico, es el hotel de la Gran !'&gt;ociedad, sin duda uno de los más grandes
y modernos 1:n su arreglo y menaje.
En )larzo de 1b97 ;\Ir. Arroaud Franck su actual propietario, despues de haber ia•
vertido una tuerte ,uma de dinero, en renovar todo el edilicio, abrió ,us puertas al público, y tiene ya un buen negocio e,tableciao y favorecido por algunos de: nuestros
principales bombees de negocios y v1a¡eros.
El edificio situado en lugar muy céntrico, Calle de San Agustín Xo. 1.i, el me jor
cuartel de la Ciudad, cerca at: lo~ Teatros y casas de comercio, y por cuya puerta pai.an los tranvias para todos los lugart:s de mas importanCJll de la Ciudad¡ es de: bt:lla
arquitectura y apariencia, y t:stá construido de piedra y hierro.
Consta de tres pisos, de espaciosas dimensiones, y tiene tres patios que rodean
los cuartos para los pasaj.,ros.
Aun que el exterior ba sido cuidadosam-:nte atendido no puede dar idea del derroche de 1ujo que se ba emplt:ado en el interior del edillcw.
De la calle se t:ntra á un gran patio en el que se hall¡tn las oficinas del Administrador, salones, y cuartos de 1&lt;:ctura que se hallan er t:l piso bajo.
Del otro lado del patio bay, en combinación con el Hotel un Restaurant francés,
y cantina. El Restaurant se haya bajo la dirección de un inteligente cocinero lrancés
que estuvo muchos años t:n el Hotel \\' aldorf de Nueva York.
En la cantina encuéntrans~ los mejores vinos importados, licores y cigarros.
Para el ascenso al primer piso hay dos hermosas escaleras de servicio. Los balcones de todos los pisos uenen pavimentos de marmol y barandal de hierro.
Todas las comodidades que se hayan en los Hoteles de primera clase de México
se encuentran también en la Gran Sociedad, inclu~o luz eléctrica, baños, y umbres
eléctricos.
Los pisos superiores contienen sesenta cuartos dormitorios, aislados ó comunicados entre sí con aire y luz bastantes y bien amut:blados.
La casa montada bajo d régimen Europeo, cobra precios excepcionalmente razonables considerando el t:xceleme servicio que t:n dla ,e disfruta. Las habitaciones
cuestan de uno á dos pesos dianos segun su colocación.
En el Restaurant puedt: obtenerse una comida tan buena como en cualquiera parte
de la ciudad por únicamc:nte 75 centavos.
En el servicio del Hotel empíeanse solo criados atentos y corteses y todo se conduce bajo el rég11n1::n de botele, de primt:ra clase.
l\1. Franck es persona entendida en el manejo de Hoteles con 14 años de experiencia adquirida t:n esta, y diez en uno de los prmc1paks Hoteles de 1\ueva York.
Hombre dt: empresa y hab1hdad, conoce bien la ciudad y es un caballero muy popular
y estimado de los hombres de negocios y del público que viaja. Habla inglés, trancés,
español, aleman é italiano por cuya circunstancia su Hotel es el que debt:n preferir los
t:xtranjeros.

-

- = = = ===

Hotel "La Gran Sociedad."
Probably the mirror tbat most trnly reflects the lux11rious tastes of to day is tbe
modern bote!.
11 we travel in luxury we certainly want even grander entertainment awaitlng us
a t tbe end ot our ¡ou rno::y.
As a consequt:nce, the providing of palatial hostelries are an essential feature of
life to day, that cannot be, and wbat is more to the poont, are never overlooked.
Every large city has 1ts greut hotels, 1&lt;nd one ot the leadiog, altbough one o' the
newest in i\fr:xico Ctty isHott:1 , La Gran Sociedad, , witbout doubt one of tbe mos, modt:rn in its arr.. ngem.-nt and equ,pment, 01 ali tbt: great hostelrit:s of our city.
In :11arch lb~7, )Ir. Armand Franc.:k, th;, proprietor of this popular hotel, after
spending a large sum of money in renovating tne bmlding throughout, opc:nt:d tbe
doors to the pubhc, and has 1&lt;lrcady built up a !urge business 1hrougll the patrouage of
i.ome of our Jt:ading business mt:o and the travdhng pubhc.
The building, which is ceotrally located at Calle !'&gt;t. Agustín nomber 14, is in the
best sect1on ot we city, convt:nit:nt to theatres, busint:ss houses, strt:t:t caes passing the
doors to ali places of importance, and is of hand,ome archite.:tural a¡,pc:arancc, built
of stone and iron.
·
lt is three stories bigh and of spacious dimensions, having three patios or courts
on ,, hicb the rooms lace:.
Tnougb thc: exterior has received great attention, it is u pon the interior tha t luxury has bet:n la vtsbed witllout stint.
From tbe street you first emer a large patio and next is the office, parlors, reading rooms, etc., whicl1 are on tbe ground tloor.
ln connecuon with tbe hotel ts al,o a f1rst-class frt:nch restaurant and bar, located
on tbc: ground lloor lacing tbe strec:t.
Tb1s restaurant 1, unac:r an able and efficient french chef who has had many years
expem:ncc in the hotd \Valdorf of l\ew York City.
In tne bar are carried the fint:st of imported wmes, liquors and cigars.
Lt:ading from tne patio to tbe second lloor are two handsome marble stairways,
while from 1&lt;nother pauo is anotbt:r one.
The balcomes around the second and tbírd floors are ali tiled with marble, resting
on iron beams.
hvery modero convenience or appliance that is found in any first class hotel is
found hc:n:, iocluding electric light, batbs, dectric bells, etc.
The upper floors contain 6v bedrooms, single or en suite all, of wbich are bright,
airy and nandsomely furnished.
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TOIIO 11,

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LA FOTOGRAFIA.
Ji.a ~otografia l? Ca ~nstitución, que supCe tanto á Cos ~distas be ~rofesión como á Cos be ~fición con ~nstrumenfos
l? su,pCementos.
La Compañia Americana de Suplementos para el arte fotográfico, cuyo despacho y
casa de venta en gran escala, está situado en la calle de Gante núm. 8, y el de al por
menor en la del Coliseo núm. 1, puede jactarse con justicia de ser la única, que satisface: las exijencias del público mexicaro.
Tarea bastante difícil sería, precisar la época, en que por vez primera, se conoció
el descubrimiento llamado Acción Fotográfica.
Se asegura, que en las pieles, y por medio de los rayos solares, fué donde primeramente se observó el fenómeno y que este es el verdadero efecto de la radiación solar. El mismo origen tiene el oescubrimiento de la obscuridad de los papeles se,isitivos, que actualmente están en uso para la operación de imprimir las fotografías. Pero ante todo debemos aceptar la autorizada opinión de Scbee1e, químico sueco quien
observó después de un exámen científico el efecto de Id acción obscura de la luz del
sol sobre el cloridrato de plata. Este inteligente quimico descubrió por medio de sus
experiencias, que cuando el cloridrato de plata se expone á la Acción de la luz, bajo la
acción del agua, el primero se disuelve en la substancia liquida, y que si agregamos
caústico á esta substancia, nuevamente se presenta el cloridrato de plata¡ y que si á
este ingrediente se agrega amoniaco en líquido, se forma un residuo insoluble de metal
igual á la plata. Ya hemos dicho que Scheele fué la primera persona que obtuvo los
análisis quimicos combinados con el espectro solar, allá, por el año de 1781, análisis
que sirvieron de rudimiento á la ciencia de la fotografía. Luego de período en período
se han presentado personas inteligentes y químicos, que han hecho diversos ensayos
viendo coronados sus esfuerzos, basta la fecha en que ya se obtienen los mejores ingredientes para el adelanto de la ciencia fotográfica.
Hasta el año de 1864 en que Bolton y Sayee descubrieron un nuevo procedimiento
que llamó la atención de toac,s los fotógrafos y luego una substancia de gelatina, Collooion,no se dió un impetu á la fotografía, que basta entonces era desconocido. Naturalmente, desde esa fecha hasta los presentes días se han hecho otros descubrimientos, y año
tras año descubrimos todavía nuevos ingredientes; asl es que con propiedad puede decirse, que á pesa, de los años transcurndos, la fotografía que hoy existe es un perfeccionamiento del descubrimiento primitivo.
La Repúblicll Mexicana con su bello clima y constantes días hermosos, presenta
mayor atractivo que ninguna otra parte del Continente Amt:ricano para que cultiven el
arte de la fotogrufía los profesionales y los aficionados.
En otros lugares del mundo, el cielo está cubierto perpetuamente con nieve y rnmbras, y obscurecen el horizonte es¡,esas nubes, que hacen imposible por varios meses
del año el trabajo f8tográfico.
Verdaderamente la República Mexicana puede estar orgullosa de ser una de las
pocas partes del Universo donde reina una constante primavera, siendo los días más
claros y el cielo más hermoso, lo que como todos sabemos produce la delicia de los aficionados á cultivar el arte fotográfico. l\liles de personas visitan anualmente este
hermoso girón ~el Universo y ".º~vemos á r~p~tir, que no hay país en el mundo, que
sea más apropiado para el v1s1tante ó aficionado en demostrar sus aptitudes en

la fotografía, pues aquí pueden sacarse con facilidad los bellos paisajes que se deseen
pilra satisfacer sus caprichos. Cada viajero ilustrado y amante de lo bello está obligada
á proporcionarse una máquina fotográfica ya st:a grande ó pequeña, y el que no la poseo
cuando llegue á la ciudad de )léxico, Jo mejor que hará es procurarse una antes de salir á recorrer otros puntos de la República.
Es de recomend..rse el establecimiento que con gran éxito se ocupa en este giro
mercantil y que tiene especialidades en este ramo llamado cAmerican Photo Supply
Company, cuyos dt:spacbos ya hemos indicado donde t:stán situados. Esta compañía
tiene: constantemente: en venta gran surtido de toda clase de camaras grandes y pequeñas, lo mismo que inmenso surtido de suplementos. La compañia al recibir un pedido por mercancías hará el empaque y lo embarcará en cuanto reciba la orden, así es
que los turistas en caso de tener necesidad de suplementos los obtendrán sin demora si
se dirigen á esta casa.
Esta compañía estableció su negocio en i\léxico en Xoviembre de 1895, y desde un
principio alcanzó los mejores resultados dt:bido á la buena clase de sus mercancías lo
mismo que al modo de comportarse en sus manejos. La compañia vende á los comerciantes por mayor y menor, y á varios representantes directos que tiene en esta República toda clase: de artículos, aparatos de fotografía, materiales, etc., cada uno con su
descripción, incluyendo las mejores cámaras y todo lo necesario, así como los más excdentt:S ingredientes y todo lo indispensable para surtir á la moderna, á un establecimiento de fotografía.
Para los aficionados tiene un gran surtido de aparatos con sus respectivas descripciones. También son agentes vendedores en la República de los celebres East•
muns Kodaks, de la i\I. A. Seed Compadia de Placas secas de St Louis, de l ,l Rochester Cátt1ar" Compañía, Rocbester y de la Bausch y Zomb Compañía de Optica de Rochester. La casa de ventas al por mayor y los depósitos son espaciosos y completamente arreglados é instalados á la moderna conteniendo en sus bodegas gran acopio
de mercancías. La Compañía Americana de Suplementos para Fotografías es la más
grande y más solvente que existe en l:i Republica Mexicana, la misma reparte anualmente un bonito catalogo, el que remite junto con las circulares á las personas que
lo soliciten.
En la casa se encuentran empleados muchos dependientes y unos atienden el despacho en esta ciudad y otros están viajando y tomando nota de lo que los clientes nc:cesitan. El Gerente es el Señor S. R Crump, persona muy emprendedora. El Señor
Crump, es de nacionalidad americana y ha t:stado muchos años en este mismo giro de
neg·ocios en Louisville, Kentucky.
El caballero indicado es de un caracter muy afable y en todo tiempJ está dispuesto á mostrar sus mercancías a las personas, que lo soliciten.
No está de m.1s repetir, que en sus bod.:gas hay una gran y variada existencia,
puesto que esta es la compañia que surte á los demás establecimientos de la República Mexicana.

Gfiesta infantil en el Cfíi,oli ael $1iseo.
Olh11Jn &lt;lo , Tnt16 ;\[ . Vllla•n no..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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~aile Infa ntil de Pantasia en el Pronton .Nacional el dio 16 del actual.

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Dlb u lo d e Jos é M.. Vlllasana.

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1

RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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�IIIL MUNDO

216
1

'EL 1'11JND0.''
Ssmanarlo llu•trado.

Tel61ono 434.-Calle de Tiburcio nti.m. 20.-Apartado 87 b.
Mil:xfCO

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re,.
uoción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Spfndola.
Secretario de Redacción,
Amad.o Nervo.

Toda la correeyondencia que se relacione con la edición
4ebe ,er dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se. cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 60 centavos.
Todo P•&amp;º debe aer precisamente adelantado.

narioa públicoe, para afrontar lae responsabilidades que
la justicia les reclamaba.
Otro día, se presenta á la Cámara de Diputados una
acue~ción de un delito de orden común contra uno de
los miembros de aqnella asamblea. El acueado es un
vif-jo amigo del General Dfaz, ha prestado servicios á m
país y á la cauea liberal; el Legocio en que está envuelto
no parece, á primera vista, enteramente claro, y sin em ·
bargo, D..m Aatouio Esperón es despojado de su fuero
de diputado 1 y van á. resolver au suerte ante la justicia.
Una tarde se encuentran dos 'jóvenes en un lugar pÚ·
blico de eet,a capital; el humor está agresivo y el earcae•
mo palpita en loe labios¡ se cruza::i las primeras. palabras
ofenei vas y uno de alias dispara se. revólver sobre el
otro. Estos dos jóvenes percen~cco á una clase social BU·
perior¡ uno de ellos es coronel mexicano y el otro repre•
sentante del pueblo. Y el Sr. Cuesta es arrebatado de su
cural - como antes lo fuera Don Moísés Rojas, que ocu•
pó importautee puestos oficiales-para ser entregado al
tribunal común.

BJVUSTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLAS:K,

1tah1s tbittJrialts.
ÍO!í ültillllJ5 511Ct50!i.
El drama que tuvo por eecenar:o la Inepecoión General de Policía, la madrugada del 17, ha lleuado con eua
palpitan.tes ecos toda la semana. Pudo, por un momento
eorprenderee á la opinión con la lf&gt;yenda de un lin('hamienfo; pero en breve el instinto popular, auxiliado por
la reflexión, puso de relieve lo vicioso de una historieta
de perfiles burleicament~ siniestros. Tódo aquel castillo
de barsjae, edificado por los rtisponsablee del terrible
atentado, vino al suelo, al primer soplo de la investiga•
ción abierta para depurar loe hechoEI.
Tan iápidamente como la dernonfianza se babfa es•
-parcido -parlas nterias de la eociedad, penetró también
enel Go9ierno, y la protesta formulada poreee gran des•
conocido que se llama el público, coincidió con las primeras medid11e oficiales: la destitución del Inspecfor,lsuencarcelamiento y el de to1os les que se señalan como cómplices. Ahora toca á la J ueticia pronunciar su última palabra sobre la sangrienta tragedia.

•
••
La opinión n'J se engai'l.aba al rechazar la leyenda fra.
guada por loe agentes de la policía, como tampoco ee
equivocaba al descansar en la acción administrativa.
Esta se ha presentado enérgi~ y poderosa, frente á. la
osada trama, tan rectamente y con tanta firmeza cual lo
reclamaba le. eociedad.
Ni una vacilación, ni una sola duda han estorbado las
decisiones del gobierno. El castigo caerá sobre los culpables, cualesquiera que sean su el.a&amp; y categorúi, ha declarado el Ejecutivo por medio Je su Secretario de Gobernación en :a Cámara de Diputados; y 03ta línea de conducta, ya conocida de antemano, por la alta moralidad que
norma los actos de Presidente de la República y por loe
acuerdos por él tomados en este deeagradabilíaimoaeunto, ha respondido al clamor unánime y al sentimiento
general.
El país tiene ante su viet.a ejemplos notables de que la
Adminiettación p'J.blica no retrocede ante clases y catego·
ria,q, que no hay para ella grupos privilegiados cuando se
trata de impa1tir justicia, que no existen personalidades
invulnerables ante la inflexibilidad de la ley.
Han pasado dos afias dee(W!i el día en que el jurado po•
pular se encargó de resolver un célebre proceeo, donde
figuraban personalidades de alta categoría eo el mundo
de la política: dos miembros del Senado,-ex-goberna•
dores dedos importantes estadoe,-dos diputados al Con·
greeo de la Unión y un. general ameritado. Las leyes
contra el duelo se habían olvidado durante muchos afias,
pero llegó un mom1::mto en que la opinión públicB hizo
escuchar su voz de alerta sobre un peligro que amenazaba á la sociedad, y el gobierno no vaciló en despojar á
partidarios y amigos ds loe fueros que los envolvían, pa•
ra entregarlos á la acción de loe tribunales.
Vimos el espectáculo de elevada moralidad que ofrecía un grupo de ciudadanos que formaban en las filas de
la administración, deecendiendo de sus puestos de funcio-

Ei público no abriga una sola sospecha sobre el estricto
cumplimiento de loe deberes del Gobierno, cada vez que
se ofrecen á. su resolución problemas de moralidad adminiauativa. Pur eso confió desde el primer instante eu
que la pena habría de ven,r tan inexorable como tre•
menda fué el delito.
El aeeeioato de Arroyo, que por un momento convirtió la Iuspcci6n General de Policía en un antro tenebro•
so, ha conmovido hondamente la opinión pública: estamos ciertos de que el castigo de este atemado también
ha de conmover la conciencia i;&gt;opul8r.

Un último acontecimiento ha venido á agregar una
nueva página al proceso: Don Eduardo Velazquez ha
puesto fín á sus día@, en el departamento qne ocupaba
en la Cárcel de Belén.
El ex-Inspector de Policía ha querido de este modo
evadir la tremenda responsabilidad que sobre de él había arrojado la justicia.
S11 conciencia Je dictó la única solución posible que
dentro de su.e circunstancias actuales ·y frente á la espantosa sima abier¡a á su caráci.er repleto de rebeldías,
se le ofrecíB, y no re1rocedió uu momento. ~
La justicia sigue eertinarueute en el deeempeflo de eua
funciontle.

~tllítittt !Jtlttrtll.
RESUME11.--EI mapa del mundo.-Hoycomo ay,r.
-La lucha eterna.-En el viejo y en el nuevo Conti.
nente.-Odios y rivalidades. -Blanco y ne&amp;ro.-L&lt;11
11n2ustia humana.-Conctuslón,

No ha mucho tiempo un periódico extranjero publicó
un mapa general del mundo civilizado, donde se marca•
ban con tintes más 6 menos obscuros las condiciones de
sorda inquietud en que viven los pueblos, en medio de
sue rivalidades que loa orillan á. fuueetas guerras y á. es•
pantoaae catástrofes¡ y ee indicaban con matices claros
las circunstancias de proaJ,,eridad y bienestar en que ee
encuentran oliros países, preocupados en deaarroHar las ,
energías nacionales, marchando en la vía ele una evolución natural y de un desarrollo cierto.
Una mancha negra cubría la parte correspondiente á.
la vieja Europa, y extendía su sombra al continente
asiático, á la península africana. Pronóstico de próxi·
mas caHí.strofee y profecía de futuros choques, aqaella
mancha indicaba la lucha sorda y despiadada, la com·
petencia sin tregua á que se han entregado Jae naciones
del viejo continente, poeeidas de odios tradicionales,
agitadas por rivalidades históricas, sacudidas por afiejas
preocupaciones, que las apartan y dividen.
Fundada, en efecto, la estabilidad de las potencias so·
bre el sistema del equilibrio, míranse unas á otras con
rencorosa prevención: es intolerable el ensanche terrisorial de cualquiera de ellas si no sabe alcanzar ó logra á
imponer el consentimiento de todas las demás; y en
medio de esas envidias, loa débiles sólo exie'8n, pudiera
decirse, por la conmiseración que inspiran á. los fuertes.

DO ■ IIIGO

a6 do SEPT lfM EH~• lf'7

Pero no se limitan las ambiciones á la posesión de un..
suelo empobrecido y agotado, donde eólo el esfuerzo y-el trabajo, ayudados por los inmensos recursos de la.
ciencia 1 pueden bastar á la eatiefacción de crecien,es ne•
cesidades. Más allá de ~oe maree y de las montanas inaccesible@, hay .vastas regiones no cultivadas, inmensos territorios vírgenes, cuantiosas riquezas no explotadas;..
hay pueblos numeroeoe petrificados en sus viejas civili·
zaciones ó sumergidos todavia en el crepúsculo de la
cultura¡ hay 011,ciones caducas y c,ucomidae por la polilla de loe siglos, y tribus primitivas ea vía de agrega•
ción para constituir E3tados eoberanos. Y allá se dirigen
todas las Dliradae, allá se concent.ran todos !os apetic.oa,
y unos con adversa, otros con próspera fortc.na, derrochan me recursos ó ap, ovf'chan ene energlae, para dila•
tar hasta límites desconocidos el ambicionado imperio
colonial en que sueñan.

Y en esa OJisJa de las naciones civilizadas, que bus•
can en todas partea terrenos baldíos, para derramar el
exceso de su población y dar actividadá loe brazos ocio•
sos de su abaorvente induetrialiemo, en eea peregrinación.
que emprenden á travJa de remotas y apartadas zonas,
precedidas por eus sabios, guiadas por sus misioneros,.
anunciadas por sus apóstoles y pregonadas por sus comerciantes, para buecar nuevos centros á su explotación
por medio de la conquista armada óde la influencia ad·
quirida: es preciso que constantemente se tropiecen,
choquen y estallen en condiciones semejantes produ•
ciendo nuevas y sendas rivalidades.

•
••

Cou razón el matiz sombrío se extendía como un velo
sobre todo el viejo continente. Después de la publicación
del mapa, las circunstancias no han cambie.do: Grecia.
ha sido desgarrada por la espada de Turquía; loe Estados balcánicos se agitan impacientes; Espafla mira encendida con resplandores fatídicos la tea de la insurrec-.
ción en sus p!'incipales col&lt;;miae, en tanto que el ca1lísmo asoma su cabeza triangular de serpiente, rasga sue horizontes el cárdeno relámpago del ana,quismo y allá. á lo.
lejos se escucha la voz de alerta de los republicanos¡ Por•
tugaJ tiene que sostener lucha violenta en sus poeeeiones africanaeiBélgica, Holanda y Suiza se estremecen al pen
sar qi;e pueden ser aplastadas bajo el peso de innumeroe.
ejércitos ó pulverizadas en el choque formidable de lae
grandes potencias. si e!:!talla la conflagrac16n universal;,
Suecia y Noruega, viendo salvadas con dificultad sus rencillas interiores, observan cautelosas y se preparan á tomar
el pueRto que les corresponde en el combate; Dinamarca
descuarLizada por la preponderancia prusiana, se contenta con loe regios idilios que encantan á su anciano
rey, rodeado de su larga descendencia de·príncipes ysoberanoe: y en tanto las grandes potencias odiándose cor•
dialmente, conciertan alianzae, é imaginan ligas que
puedan favorecerlas á la hora de la lucha, y la Gran Bretl\iia en su espléndido aislamiento, agena de carifíoe, Ji.
bre de compromisos, sigue imperturbable su camino, segura de su triunfo, aunque tenga que arrostrar universales competencias, y sobreponerse á loe intereses extrafioe que á. au paso encuemra.
¡Qué hermoso espectáculo el que nos ofrece esa inacabable lucha por la existencia de infinitas formas!

•
••
Quisiéramos que al hablar de la representación gráfica
que venimqs comentando en la parte que ee nfiere á.
América, tuiiéramos que deoir que estaba. figurado el
modo de ser de nuestro continente, con matices de in•
maculada blancura. M~s ¡ay! que antes como ahora.
vense en el mapa manchas obscuras que indican nuestra con,dición inquieta y movediza.
,Si la zona negra que cruzaba la Unión americana, in•
dicaba en otro tiempo la posibilidad de una guerra con
la Gran Bretaf'ia., á causa del mensaje de Cleveland rnbre
el conflicto anglo-venezolano 1 hoy puede eefi.alar el temor de un choque violento con E3paña, por causa de la.
alta misión qae en esrns momentos deeempefia e.a Madrid el General \Voodford, pretendiendo en nombre de
los Estados Unidos hacer ceear la insurrección de Cuba.
Negro matiz vela Centro América, sucudida por te•
rrible convulsión en Guatemala, agitada por revolucion
formidabfe en Nicaragua, y amenazada de general eetremecimiento, de un extremo á otro de su reducido territo1io.

DO ■ IIIGO

•6 de SlPTIEMBRt de 1'97

En Ecuador, aun no se somete la facción conservado-

ra vencida por el gener&amp;l Alfara¡ en Braeil altas ondean
wdavía Jae banderas revolu0ionaria1 que Bgita viento de
\Qrmenta, y trem.&gt;la el fanatiemo de Cone-Plheiro; en
Uruguay, denibadoel preaide.atP Borda por al pnnal del
aseeinato p0Utico 1 apeDaa se vislnmbra · IR c1 ne lisción
delos partidos que se disputan t l poder; Venezuela aca•
ba de atravesar Ja criPis
electoral, y dado el carác·
ter inquieto de los pue·
blos latino ame1icanoe, no
sería extrafio que apela
ran á laa armas loe venci·
dos de loe comicios.

IIIL MUNDO

Como el eimoun es ardiente: como e] malaría es aleve-.
Y, son las caravanas sepultadas, pueblos enteros que
caen bajo él. Se diría aquel que eep11hó loe persas ambi
cioeoa que iban á coDquistaral amonita.
Del miemo eilencio del desierto ea n&gt;viete y del mis.
mo rumor de insect~s sepul,ados, bajo eu ala cáhda de
arena.

Lejos estamos p"uea de
la sonada blancura. Solo
México, la República de
Chile y la del Plata qne
oye á lo le joe el eco de
sus últimas revuel as, tienen derecho á. preeentar·
se limpias.
En el viejo continente,
los pueblos lucban con•
tra los pueblos¡ entre nos•
otros, se lucha toda vi a por
idealee so.fiados entre loe
miembros de la familia:
¡ felices si logramos re ali·
zarloe!

X.X.X.
Septiembre 23 de 1807.

Rtl1QU,AS DE UN HEROE

A la amabilidad del Se·
fiar Presidente de la Rta·
pública, que ee dignó pr&lt;..·
porcionárnosloe, debemos
hoy la publicación de ba
fotografías tomadas de al·
gunoe objetos que perte•
necieron al eefior Morelos
y que ilustrao, dándoles
excepcionalísimo interés,
dos paginas de nuestro se·
manario. Son esos objetos
toe, que hemos tenido en
nueet.ro poder: un Santo
Cristo que lee manos convulsas del beroe estrecha•
ron en los instantes del
fueilamie!lto, imagen ea•
grada que lo acompaíl.ó
al patíbulo¡ una cartera
dentro de la.ctial hay aún
algunos fragmentos de
yesca y una medalla qn ~
llevó al cuello.

Todos estos objetos, cuya autenticidad eetá fuera
de duda, fueron propiedad
del Sr. D. Francisco Gu·
tiérrez Cortina, quien los
obsequió al Sr. Presidente.
Hay también 110a carta
de pufio y letra de Hidal ·
go en que este in vita á
Morelos á la insurrección
de una maoera tan babil
que de caer en poder de
Jos realista~, estos no ha·
brían visto en el la mas
que la invitación á celebrar una fiesta religiosa.
Por falta de espacio no
publicamos esta carta que
aparecerá después.

217

espíritu y ee refugian en la cima, abeorio(en n.o eé qué
muda contemplación amenazante ........ .
Y, aquel silencio parece poblado de gritos; de gritos
de cólera
Pan-ce qno dialC1-garon con ]a posteridad y la presión
extraiia de la atmósfera, apagara las vocee, como enmudece el trueno en las tormentas polares.
El relámpago briIIai el
trueno calla; y, la región
de nieve ee enrojece como
ei el cielo se tii'l.ese en san.·
gre.
Así en aquellas altas re•
giones donde medita el
pensamiento hosco, y co•
mo grandes águilas día•
riaa que mancharan la
nieve inmaculada arrastrando sobre ella sus alas
sangrientas y rompidaP,
se ven las grandes almas
re• fugiadas, llenas de ar•
dientes protestas, de insondables nostalgias de
venganza, de sangrientos
ensuefi.os de pasión.
¡Sue.iio, trágico sueño
de cópdores heridos!
Las grandes almas callan.
Desconcertadas, tími·
das, miedosas, las almas
débiles se refugian en el
pacer, ee abrazan a la ea·
peranza, y tiemblan aguardando que sople sobre
ellas el viento del prodigio, ó es1&amp;1le el cielo in•
cendiado por ef rayo dal
mi•lagro.

1

l

i
Crucifijo que More/os llevó al patíbulo.

"=.!='

PINACOTEA.
ALMAS lll!l FANGO.
(F ragni.entos)

Hay épocas menguadas, en que uno como vie.qto de
oprovio pasa eñvenenando !ne conciencia e y reduciendo
á la aefixia loe más fuertes camcteree,

¡Son momentos de ai:fixia abrumadora!
En les rPgionee altas se hace el eilencío¡ el silencio de
la nieve y de las cimas.
A bajo surge el rumor: el rumor de los valles y el pan•
tano.
'3e diría un fangal que empezara á secar el eol de estío.
Mudos por el asombro, por la cólera, ó por el desdén,
loe grandes IensadO"ree pliegan las alas giganteecae de1:1u

En tanto abajo, muy
abajo, la multitud incona•
ciente; la torpe eaamora.·
da del escándalo, huérfana de sus tribunos va en
busca de los hia~rionee.
~¡ blanco Pritáneo se
hace barraca; el Agora ee
torna en una feria; y el
Pretorio, desierto de sus
jueces, se hace campo de
inmunda gitanía.
Y, el olor del eetiercol
del.establo, es incienso del
templo profanado.
Surge entonces la época
funambulesca; el reinado
de los hia~rionee; la contorsión suprema¡ la epilepsia lúgubre del pensamiento, que encanalla y
deforma el verbo antiguo.
Ese tumulto no interrumpe el silencio de la
cima.
El rumor de los insectos no turba la meditación religiosa de las águilas. Las alas del insecto
no interrumpen el silencio. El silencio de las
grandes cólerae, de que
babia Tácito!
Silencio e1 gendrador de
la catástrofe!
Oscuro como la nube,
y como ella incubad1..1r
del rayo.

¿Habéis visto la bo1a
abrumadora que precede
á la tem11est.ad en la lla•
nora?
Todo es silencio en la eelva y en la pampa.
Quietos están loe basquee milenarios; como tocados de
a@ombro¡ ·cual ei esperasen para inclinarse el aleteo formidable de alguna divinidad vengadora; de ef!as queponían espanto en el alma del homhre primitivo.
Ni un grito¡ ni un rnmor.
Callan las selvas, y las aves callan.
La naturaleza sobrecogida de terror, como en la hora.

�EL MUNDO

DOMINGO 76 de SEPTIEMBRE de 1801
• AOMlll4?0 26 de SEPTIEMBRE de tlg7

l'l grama, entre el boscaje se arrastran,
revolotean, zumban y pican y uneµ al
rumoreo el placer del aguijón.
Y es la hora de loe reptiles.
Se despereza la serpiente á loe besos
del calor; dee~iende loa anillos de eu
cuerpo, ajunta sus vértebras contracLilee, se arrastra por la grama y mira al
cielo. Lo negro de la nube la enamora;
deegarra el rel!tmpago la sombra y al ver•
lo serpentear lo cree un hermano, sierpe
d8 fuego que atraviesa el cielo y anhela
estrecharse á ella con s~•e vértebras cruzadae y envolverse en un éxtasis de
llamaa.
Y luego silba. Respóndele un extrafio
rumor en el pantano.
Es la hora de loe insectos entre el fango removido.
Tolo lo grande en la selva medita y
calla.
Todo lo rufo se agita y rumorea.
Es la hora del tumulto en loe fangales.
El reinado feroz de loa reptilee.
Así, en cierlaa épocas de la Historia,
en cierloe momentos angustiosos de loe
i;,uebloa, cuando el silencio, amenazante
impera, sucede al grito de loe graodes
pensadores refu~,iadoe en la penumbra
del olvido, el tumulto soez de loe hiatrio~
nea, la turba gritadora de juglares.
La t.ropa de gitanos saita emoncee en
el escenario abandonado por loe grandes
Medalla que More/os llevaba al cuello.-Anverso.
actores, y dan sus farsas grotee-cae allí
(l'n fragmento de yesca.)
donde aún parece escucharse el grito atronador de le. tragedia.
de un alumbramiento formidable, Bel' refogiaeneleilencio,
Arlequín calza el coturno; y bajo la trágica máscara
cttal ei sintiese ya, en lae profuodidadte del horizonte,
grha con voz insexual hecatónq11eroa de E~quilo.
desperezaree el ala negra de la tempestad que ha de azoLoe Atridae se vau, llegan loe mimos.
tar deepuée sus flancos ardorosos.
La tragedia pasó; llega la farsa.
Inmóviles las hojas en los árboles¡ quietas las grandes
:m carromato impera solo.
an~e en sus nidos.
Re plena feria ....... ..
¡Todo parece tocado del pavor de la catástrofe!
¡Epocas lúgubres del pensamiento humano! E1:trai'ioe
El tigre con la cabeza indómi1a sobre las manos cruza. huüdimientos de loe pueblos que recuerdan el de Mario
&lt;las 1 húmedo el labio, somnoliento el ojo, entrecerrados en loa pantanos de .Minturnes.
loa párpados, mira el obscuro horizonte, contempla la
La ola de fango sube. La cima austera es tocada por
11nbe roja, que ama por su color, y sueña con heea ombte la espantosa ribazón .. ...... .
y sangre.
La prensa sufre la violación euprem~.
Ama la tempestad porgue ea 1u:ote, porque destruye y
Loe nuevos vándalos llegan al Capitolio;
amedrenta y mata. Oyéndola rugir la cree otra fiera, la
¡Al Capitolio augusto de la Idea!
1mefla cómo una hembra
giganteeca1 y la ima1ren
violada, estremecida y ru•
giente bajo su garra oprt.eora.
Arriba en la cimo, mudas las grandes águilae.
eienten ya bajo las a\aP,
las caricias primeras de
loe vientos.
Y, á la riba de Jo3Jago~ 1
cerca á las. grandes !!oree
acuáticas que emergen del
limo éomo una extrana
f oración ·de cienes; cual
gnndee pájaros sagrados
ti~mblao las garzas y loe
ánades, en uno como vago
i,.ueño del peligro, eEtre ·
cliando sus plumones in·
u,aculadoa, quiek&gt;s en_loe
ju ocales de la orilla.
La úhima bandada de
patosealvajeeabateel vue•
lo, y cae en la laguna co•
ruo lluvia de floree des•
prendidas de un rosal PScudido por el viento. Y,
P'fC celariae del desierto,
como aquellas agoreras
del oeeano, estos anuncian
biéu, que trae ds la proyección de en ala blanca,
despliega ya la suya roja
y negra la to1meota.
El gran silencio impera.
Es la hora de loa ineec·
toa.
Sólo ellos oo enmuda,
cen ante la majestad dE:
esos instantee.
Cartera urada pcr el héroe.
Sobre las floree, bajo la

ug

EL MUNDO

Recuerdos de las Fiestas Nacionales

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I

Reverso de la misma.

Libertos del honor, rebelados contra la gloria, pisan
la augusta tribuna, remedan los grandes hombree, lanzan eua gritos trágicos, y como O-,tavio furioso, con la.
cabeza del tribuno, ellos también clavan en la picota á
la elocuencia.
El diarismo es su tíltima conquista.
Y, caen sobre él como lae eerpientea .;ladas de 11' Ara·
bia eobre loe árboles reoinoeos de que habla Herodot1•.
Y, es de verlos en el momento de la farsa como imitar
pretenden loe modelos¡ ei gesto altivo, la expresión l'i.
brante, la majestad de los ausentes maestros .....
En la ebriedad suprema del funámbulo, de la majeeta1
hacen 1a mueca gueel harapo hace ála púrpura, yasraviP·
san ¡,ur la escena con el orgullo de un príncipe aquerné~
nida, como si fuesen loa
epígonaede Homero.
Todo lo degradan en en
mimesis furiosa.
Son la mueca del e:ipíritu humano.
¿El desprecio? esa ea su
atmóafen.
¿El silbido? ese es su
himno.
¿La carcajada? ea eu
apoteosis.
¿La saliva? es su aureola,
Ellos hacen de la ver•
güenza pedestal y de la
rnfamia su gloria.
Y desde la barraca en
que gesticulan arrojan w
guante á foe grandes ea•
critoree.
Ayax también retó á
Júplttrá orillas del Esca•
mandro.
Y Ayax no era un bu.
fóo. Pero Júpiter era un
dios,
Prftano de Ioshombre3
dijo Eeq uilo.
'
Anim1is Jlnnmis:re IIo•

rret,.
8i, Horror, santo horror
se apodera dei áuiruo pensando en eetOJ mc1wen tl.,s
de oprobio.
Horrorizaoe, dice ,el
Poeta.
Ensoberbecdos, dice la.
Escritura.

-¡

~orrida de f?&gt;enepcencia efectuada el d,a 15 del actual en la
LA.S REINAS:

Domltila Hldalgo.-COncha Ramos Arlzpe.-Sam Aburto.-)rarla Vent.-SaraChavero.-Delflna Moreno.-Marla Bolal:los.-Lupe Bola.11.os.
Enrlquete. Wllson.-)fargarita Quljano.-Anlta. cuevas.

LAS REINAS DE UNA FIESTA
Ya es muy tarde para hablar una vez mt111 de la ex•
¡,léndida corrida de toroe efectuada el qnincedeSeptiem•
bn,, con motivo de las flestae patrias y con un fin benéiico; dimos en su oportunidad la nota relativa en nuestro semanario, y si hoy iDSistimoe con unas cuan,aa lí·
nea e, es solo para acoro patlarlae á la fotografía que
-en este lugar publicamos,
y que representa &amp; las die·
tingnidae y hermosas rey•
'Das de la fiesta.
Bien conocidas son to•
dae ella11 1 l't'ynae de muchos hogares y de muchos
salones, para que deFgra•
nemos á sus piée todo el
caudal de lae flores de estilo. Su reuaro es el mejor elogio.

de, llevando ahí el timbre jubiloso de a11a gritos, el vivo
rayo de sol de sus mirt1.dae, el triunfal campanilleo de
sus risas. Eao no ee describe: se siente. Es la vida en
una de sus manifeeiacionee m'8 consoladoras: la vida que
lleva ya en sí, PI fermento de todos sus iofortunioe y sne
luchas¡ pero que sonríe a1ín 1 coofi'1 ds, al cielo azul, á las
alas crujient.ee y arrulladoras, á lae albas Henas de sonrojos y á las floree llenas de perfumes ........ .

UNA ENCANTADORA
FIESTA INFANTIL

Embelesador número
,del programa con que en
ee\e afio se celebraron en
la metrópoli lae :fiestas na•
cionalee, fué el baile in·
!fantil efectuadoen el Froi:tón Nacionat el 16 delco·
rriente yqne revistió una
animación indeecriptible.
Todos conocen el edifi·
cio y, en viendo el grabado relativo que public.amos, se formarán, sin du·
da, cabal id~a de su adorno¡ más lo que e( sería~
moe impoten'6B para describir, es el encantador
.adorno viviente de ague•
lla parvada de niflos que
invadió el local desde las
a,rimerae horas de la tar•

~laza de f?&gt;ucareli.

....

Se piensa con un dejo de tristeza en el porvenir, cuando se ve uno de esos grupos infantiles¡ mas á. poco se
van loe temores empujados por las riese ......... Sí, el maflana ea muy incierto: tiene las vaguedades del horizonte
cuando amanece; el mafl.ana será sin duda malo: es tan
mala la existencia!. ........ Pero el hoy qué radioso! ........ .
Vaya usted á entristecerse por que las golondrinas que
hoy pueblan de gorgeoe el viejo alero emigrarán mana.
na!... Oiga usted su char•
la bajo el amplio cielo
azul, y sonría, sonría á
eeoa plumajes negros y
lucientes que azotan loe
nidos de argamau ......... .
Y la alegría de la infancia es contagiosa ....... Yo
he visto á tanioa viejos
abrumados de tristezas,
reirenel circo! Ynorefan
las gracejadas de Bell, no
por cierto: el buen Ricar•
do ea un mago ........ PEtro
no puede desarrugar algo•
nos entrecejos ...... Reían
porque se contaminaban
de la alegría de sus hijos
y de sus nietos¡ porque
muchas manos blancas,
agitándose como blancas
alas de mariposa para el
aplauso, proclamaban Ja
dicha de l&amp; vida. Refan
por eso, es claro: no hay
sol más eficaz para alum•
brar las e.l mas de loa padres que las risas de loa
hijos ........ Cuando se do•
bla la ro~ de la vida, en
esa triste encrucijada de
los ouarenta at'loe, ya no
podemce recojer más flo•
res que las que aembra•
moa antes; y eeas flores
eon laa alegrías de los hi•
joe ...... Ay! del que dobla,

"
Frontón Nacional en que so efectuó el baJJe JnlantJJ de faatasla.

eolo, mustio y claudican•
te el obscuro camino, que
no eairella la margarih,

�EL MUNDO

DO ■ INGO a6

d• SEPTIEMBRE de 1897

.

DO ■ IIIGO

..1

SL MUNDO

a6 de SEPTIEMBIIE d• 1897

SOL OE INVIERNO
( POR JOB

RASCO )

Ancianos los dos y en-0ompleta soleda1 por la separa•
ción de sus hijas; ·e lla sorda y él asm:ttico , sientén am•
boa la pesi,.da carga de los aiios,-la prop ia en primer

Maria Cristina Sanc;hez y Juárez.

Juanita lbañez.

de oro y plata de un afecto paternal en que se re-

salón no quedaron ni las nota.! mudas ni las flores muertas
de que nos hablaba José Negl'ete: quedaba el perfume
suave de la inocencia, y acurrucados aquí y ahí, muchos
ecos de celestiales risas.

vive......... .

En algo como esto pensábamos, cuando, testigos mu•
dos de la fiesta infanti1 efectuada el dieciseie, veíamos
Bien hayan los que ea. esta vez dieron á la organizadesfilar en armoniosos y frescos grupos á una bandada
de ángeles en cuyos ojos negros 6 azules la vida can,aba ción de las fiestas patrias la nueva nota de las alegrías
infantiles .... Ya era tiempo. En las festividades naciodiana.
Iban y venían incansables al son de la música, vesti- nales ee embriagaba el pueblo y se divertían, más ó me•
dos con trajee, en cuya alegre fantasía se adivinaba la nos, loa jóvenes de las diversas olaeee sociales; pero puesolicitud de las madres, por el amplio local, en delicia· de decirse que los niños casi no tenían su porción de
sas l)arejae en que los sexos no eabian nada aún de sus dicha.
Hoy la tuvieron amplia, y sincera ee la complacencia
futuras pugnas tempestuosas, y aeguíaloa por donde
nuestra
al colaborar al recuerdo de la encantadora reu•
qui8ra un ojo avizor y carifioso desde la penumbra de ,
nión,
con
el mayor número de fotografías de que hemos
algún rinconcito íntimo ......... .
Cuando llegó la noche, lo mismo que loa pájaros, aque- dispuesto.
lla bandada riente voló hacia los nidos tibios, y en .el

Estefania Cbávez.
REINAS-NIÑAS.

Una fiesta más de h cual daremos nota conmemorati-va: Las ca:-reras de bicicletas efectuadas en la calzada de •
la Reforma el 15 de Septiembre á.1as 2 p. m., y que eatu--.
vieron caracterizadas por una animación y un entusiasmo digno de recuerdo.
En esta vez las reinas fuer.Jo preciosas nit:1.Uas, con cu-yos retratos hemos formado un ramillete para ofrecerlo
á nuestros lectores.

Manuel Chávez.

NOTA IMPORTANTE.

Como invitamos á las familias de los nif'ios que concurrieron al baile de fantasía de que hablamos en otro lu•
gar, á que noe enviasen loe retratos de aquelloa, para..
publicarlos, por no haber podido obtener en la locali•
dad todos !os que deseábamos, debido á la falta de luz·.

Trinidad, O/orla y Arturo Lillo.

propia, fué tal el número de fotografías que se nos en•
vió, que ¡nuy á nuea~ro pesar y sin hacer distinciones,
nos vemos obligados á reservar algunas para nuestro
próximo número.
Excúeesenoa esta supresión forzosa, que nos impone
la distribución de nuestro semanario.

término,-pno también la del compafíero. Muy adelan•
tado ya el. día, principia para ellos la monótona existe.acia, que termina á la hora en que para nosotros empie,za
la velada; no han hecho más que pentrar en FtIB rEmedios
caeeroe, el asunto más interesante; en en frugal cernida,
lo que conetit·1ye su placer¡ una discusión pre visla, y
acaso neceearia para el equilibrio de esos cerebros aletargados, entra forzosamente en el programa del día,
cuando llegan loe dos periódicos¡ el del se.ti or¡ literal

VERSOS DE HIDALGO

Escritos en

lae paredes Pe eu prisión.
Hidalgo estuvo preso
en Chihuahua en la pieza
que está bajo la torre de
la capilla del Hospital
Real. Como fuera compa•
eivo y huruano el trato
que le dieran sus guardia•
nea, el cabo Ortega y el
eepailol Melchor Guaspe,
alcaides de la carcel, lee
consagró estas décimas,
escritas con carbón en la
pared, de puflo y letra
del h éroe, la víspera de
su muerte:
Ortega, tu crianza fina,
Tt1 índole y estilo amable
Siempre te harán aprecia(ble
Aun con gente peregrina;
Tiene protección divina
La piedadque has ejercido
Con un pobre desvalido
Que ma~ana va á morir,
Y no puede retribuir
Ningún favor recibido.
Melchor, tu buen corazón
Ha ad1Jnado con pericia
Lo que pide la justicia
Y exige la compasión.

r,·~~- ~~~-~~¡~· ~¡·a.~~~~·li·a.~
Pablo y Leonor Prida

Daniel Oarza.

María Cristina A/varez y Cortina.

Ousdalupe Alvarez y Cortina.

En cuanto te ea permitido
Partea el postre con él;
. Y agradecido Miguel,
Te rla las gracias rendido.

Carrrerás en bicicletas,
efectuadas el dia 15á las2 p.m.• en la Calzada de la Reforma.

Las Reinas.

�•
&amp;L MUNDO

cuánM&gt; en,ueiasmo en los dos viejoel ella, por que ee eu
sangre¡ él porque ee boniia (el buen hombre ee aficionado todavía á esa golosina que se le ha hecho Un rara)
y empieza á prodigarle todae aquellas galaDterías qae ee
usaron en eu juventud. Eotretan$o eu ~eja mitad, sen•
e1b1e todavía 'á la pasión de loe celoe, dice para eí: «Loe
hombree no saben envejecern; y aunque molesta, se apresura á preparar el té y á ofrecer las paeiae.
((,Oh, i!al dijo la bermoea poniéndose en pie y excusándose de no haberla° ayudado aniee: la he dejado hacer porq11e ueted eet:t tan agil que parece una nif'la ...... n
Sea que hablase muy alto la joven ó quién sabe porqué,
ea lo cierto que la sorda oyó JLuy bien, ee eonrió, iu:vo
un asomo de rubor; y el viejo, también a::iimado y que•
riendo echarla de fuerte, trató de levantarae 1 más no le
valió eu buena disposición; hizo una horrible mut!ca y
ee quedó qaietecHo¡ la gota le atormentaba atrozmenie.
Pasada aquella hora de delicias para loe dos a.oc!anoe1
cuando la joven 1 al despedirse, presentó su blanca mano al enfermo, éste la retuvo un momento entre lae suyas, arrugadas, y la besó con efusión. ,c¡La misma mira•
da de antes ......... !)) siempre seductor! pensó la vieja,
con el corazón eniernecido. La joven ni siquiera hizo
caso; ¡sus ojos encuentran :i cad,i paso tantas miradas
de admiración! Al abrazar á eu tía hubo muchas cari·
cias y todas las demostraciones que acostumbran las muJeres¡ por úlsimo, al pie de la escalera se besaron con
cariño: la amable aparición desapareció, y á poco no se
oía ni el ruido del carruaje.
Go~oea la anciana por aquel rato de placer, eubió ligera y animada á reunirse con su viejo. Ambos tenían loe
pómulos eonrosadoe, los ojos brillantes.

DO ■ IHO

a6 do SlPTIUIBRE do l . .7

RECOGIDOS POR EL, DOCTOR CARL.OS GL.ASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 xnlllas sobre los niares.

•
Después, á la salida del muelle ¡mucho cuidado! y máe paciencia porque tenéis qué
·ver á una agitada multitud que mete entre ustedes cochee y vehículos de iodae formas¡
.adem:is, cada uno hablará su idioma y ee dificil oomprenderlee; por fin, apena~ se llega
á la pue,ta del muelle, y ya se tiene á gente de todas castaeaglomerandoeeálaeubida de
las e&amp;calas; es que ellos.como nosotros acaban de d~sembarcar del bote que abandonan
-á EU patrón. Ya estamos en la extensa plaza del muelle y separados de aquel tur.oalto,
toruamos un cocheoii.o elegante, fino, arrastrado por un magnífico poney de metro y
algo m:is de altura¡ el cochero, ó coi:no se dice en malayo kling, habla un poco de in·
gléi y entiende las órdenes que se le dan; iremos al Lrmr/on Hotel. Daspués de un all
riglit gangoso monta en el reducido pescante de su coche abierto y el pone11 nervioso
·t•fro ft, lanza :t trote íuerte y garboso por la calle del mar.
V
EL PARQ1JE R.U'FLES

Antonio Prida.

Celita Mendoza.

NllVE Y FUEGO.

•.

A medida que avanza nuestro cochecito se ven de uno y otro lado grandes edifi•
cios de estilo europeo, y en el fondo 11n enganche de fit,rro, calabrotes y gualdras de
acero; ea un puente colgante sobre el río: ya estamos del otro lado del puente y á todo
nuesuo derredor, se euiende el hermoso parque R11:{lles y el cochero guía á eu gracioso
pont-y á la izquierda por una avenida literalmente cubierta por coches semejantes al
-que nos lleva y arrastrados por poney siempre del mismo tamafio, pero de todos coloree, pintos, tordillos, colorados retiLitos, alazanes, etc.; má!I allá entre el mismo serpen•
iear de diminutos carru1'jes, otros arrastrados pJr hermosa yunta de bueyes blancos
con gran joroba en 1a cruz y sus largos y
1)UDtiagudoe cu~rooa en forma de arco, cruzan sus puntas á lo alto, cubiertas con dos
magníficas y!relucientee bolas de latón y llevan ti su tardo trote á uaa familia de ricos
..naturalee y casi todas jovencitte guapa!!, con
eu nt-gro y naturalmente rizado pelo muy
bien arn glado en &lt;Joe gajos á loe lados de
la es beza y ostentando magníticas peinetas de oro y carey¡ arracadas grandes y
peeadae pt&gt;naen de sus oídos y de la nariz
magolficae argollas de oro y plata, en eue
cueiJos de ébano graciosos, tiembla un collar de perlas de Ceylan, corales y robles¡
y unmautode vaporoea tela de lae indias,
deja ver por iraneparencia eue torneados
brazos color de bronce, que agitan y hacen
sonar loe colgajilloe metálicos y cadenitas
de eua puls~rae de oro macizo; todas vestidas de blanco con cintas r:jae al estilo
•escocés que amarran y juntan su cabello de
azabache, ríen co.otentae, dejando ver la
irreprochable hilera de perlas de eu denta•
dura y las chispeantes miradas que ee dee•
prenden de eue ojos negros. Al pasar cerca
de nosotros, lo único que podemos entenderles es, London Hotel¡ así deducimos
qut'I serán nuestras vecinas ó compat'l.erae.
Mientras, sigue trotando nuestro Poney
-que ya suda espuma, y vosoi1as, queridas
l~cwrae, oe abanicais de lo hndo porque
aún hace calor á pesar de que hay brisa y
que el sol no penetra al travéedela bóveda
de verduraque cubre nuestro paso¡ sin embargo, vaia curioeeando iodo lo que pa3a
fuera, en la calle¡ rinquicháe, arrastrados
por chinos, calezas por rndue, eillae de ma·
nos por siameses1 bicicletas, eie. y en el par•
que, sobre el cesped grupos de extraojeroe,
jugandofoot1 ball, croket, racket, Law-1'ennis
en fin, toda clase de juegos inglesee 1 y todo
esto al aire libre, á la tarde que declina,
y allá en la bahía, yate, y botes, jugando
regatas¡ por fio, llegamos al hotel, y el coc.::.ero nos cobra media rupia por el viaje,
pie á 1,ierra y en,ramoe.

•

miembros mutilados para implorar vuestra caridad, loe muchachos se ponen á hacer
cootoreionee y maochiocuepas delaote de vos con el mismo objeto, y todo esto oyendo
todos loa idiomas eecepio el eepat'!.ol. R~pentioameote, oía gritos en cualquier parte del
salón, g1hoe de una señorita. seguidos de mil rieae y aspavientos: es que un juglar bn.
sacado nna víbora cobra capelo de un cesr.o de mimbre, ó que un mono ha saltado á 808•
riciar el rostro de cualquier concurrenie. Después de pasar un rat.o entre este grupo
de gente desconocida toda; pero qua os habla y ve eon familiaridad, qae pta,ioa de todo
con humor, nadie tiene contragiempos y todoe eí rebosan gue&amp;o; luego platicaie un
rato y para entender hay que estar muy faer,e en gaografía porque no hay punto del
globo, de donde oo veogan esa avalancha que ee repartt1 luego en todas diri:ccionee,
después de haber hecho en una hora la amie,ad más franca y sincera.
Paijamoe al jardín y allí veréis lo que ee delicioso; una avenida que se iuerce, que
culebrea. oe conduce á un bo:!que ep11rentemente formado por muchos árboles y oe
sorprende la noticia, noee más que uno solo: el Ar bol de la India. Esta plant.a panicular de
ese ierritorio eleva su tronco y ramaje; dtspuée, de las ramae bajan rafees que
al llegar á tierra la cavan y ee convierten en otros nuevos troncos¡ así, fórmaee en
un monto de cinco á. eeie aiioe¡ una serie de sroneoe unidoe por el ramaje, y cu·
briendo más y más el terreno que van tomando por gradoe y ampliando en lo alto sa
follaje. Debajo de un arbol dee~tos que cu,n~a con 62 troncos y sombrea. una ex•
tensión en diámetro de 250 metros, es&amp;á artificialmen e erigido un iomeneo salón,
cuyo techo lo forma el tupido ramaje, eiemore verde; el piso levantado y cubierto
de asfalto, respeta lo'! troncos que han dejado libres, formándoles arriates1 provistos
de un rústico barandal de cafia de Ja India. Allí teneis en jaulas vistosas, aves de
ioda el Asia, animales de todaa clases, y en las avenidas q11e forman el salón, me·
sae de marmol donde á ,odo sabor y gueto
~
probaie lo que guereie de refrescoa, y repostería. ¡Agradable por cierto es pasar las
horas de la t.arde bajo él, gozando de la v•·
riada y lujosa concurrencia Europea y
Asiática que lo frecaenia; parece una kerméeee diaria, donde asisten con sus trajes
especiales toda clase de familias iogleeae,
búlgaras, borneanas, y iodae las deacen•
dientes de loa magnuee de loe distintos
reinados y principados asiáticoe1 y de la
Oceanía¡ ioman á. Singapoure como vera•
niego, porque eu chma 1 á peear de ser cálido, es invariable en todo el af'l.o y refresca•
do siempre por brisas agradables, húmedas
y fríae.
Singapoure es muy agradable y rico, aa.
principal impor~acion es de toda clase de
especiae, azúcar, 5elae de cachemira, cacaoe, café1 vainilla, y ademá9, posee un
gran depósito de carbón de piedra, y ea tan
violenio el embarque de ese combustible
que en 2 horas pueden poner á bordo e,5(J(}
ioneladae, operación que es pesada1 y que
en otros puertos detitnle á los barcos, con•
irariando su üinerarío¡ población nmy vieja, su nombre eade orfgensans~r1to y quiere decir ciudad deto, tígres, porque e11 tiempos antiguos morían de 500 á 000 nar.ivos
anualmente por la garra y el ditinte de esa
fiera¡ de allí nace también que esa gente
E&gt;Bté tan acostumbrada á la caza y domesticación de esoe animales.
300.000 habk,antee tiene la población y
500,000 toda la isla.

VII
20

PREPARATfYOS DE M.ARCIU,
NU&amp;VOS TRIPULANTEH Á BOltOO.

Faltaba hacer carbón para seguir adelan..
te nuestro viaje, subiendo en latitud hasta el mediterráneo, después de crnzar el
golfo de Bengala el de Aden, el Mar R')jo y
()anal de Suez 8!1 decir más de 8 000 millas·
cambiamos fondeadero y nos di~ij 1moe deÍ
VI
puwto viejo al puerto nuevo a~racaJ1do al
muelle de depóeü.os de carbón; durante la
LONOON HOTEL
faena acudiera.u á loe coeiados del barco varios comerciantee, entre elloa algunoe que
'En la eequinn de una manzana se Jevan•
Un encantador de serpientes.
ve,ndían monos chango, de i&amp;IJ?-&amp;flo peque.l:lo¡
ta, ya lo veis, de un lado, _una alta pared
.
.
gr1eee de pelo, mansos y v1voe; ésioe tu•sin ninguna puerla al exter1or1 y ee prolonga muy leJoe, casi hasta el fondo de 1a cua- vieron aceptación y á hurtadillas la marineria compró ,i40 y·oo centavos varios ejem ..
•dra· del 01,ro lado1 frente al parque, un amplio corredor cubierto de inclinado techo rojo,
piares que acuitaron enel soll.ado; en las tardee loe ratos de oe10 los divertian los ma..
•sostenido por delgadas pilastras de madera pulida, termina haci!l la esquina en uoa rineroe enee.tlando á sus nuevos huéepedee que por su inteligencia, muy pronto 88
corta y ampiia escalera que conduce al corredor sembrado de varias mesas de caoba, e~ucaban pe~ b.~ahí que un dia·~ompen los amarres _que los tenían eujetoe y obedede Eándalo y palo rojo, á las paredes l:ls cubren casi por completo grandes for.ografias ciendo :t sus 1nehotos1 snben li la Jareta en tropel, hac1-,ado maromas y má!I maromas·
.''Y magníficos cromoe que representan paísajee variados de la península.
acto conii-nuo, ee dió la órden de espoleará ian ágiles pero nocivos marineros que 0 ,;
Del corredor al salón de billares, comunicase por dos arcos regr.1larmente eepacio- pocas hora'! estal-)an gozando de verdadera felicidad en su nuevo empleo; no sin t.raba'BOB á un lado queda la C'lntina y e:i el resto las mesas de billar¡ en mra esquina, un
jo pudieron atrapar ú. toe coludos animale!I, á quienes parecía diveri1r más bien que
pabellón donde venden fotografías Y. por fin en otra eeq·•ina un eiegame eu~tido de se• asustar la persecusión de que eran obJeto.
•das y cachemiras que venden á Pf1:Cto elevado.. Entre. las mesas hay espac1os muy re•
Con qné tristeza veía yo á la gente deshacerse de eue nuevos y efímeros compafle•
,guiares para dejar pasar á la muluiud de touristaa, sm estorbar á loe Jugadores; por roe, que c1mblaban por concbae ú o~ros objetos de poco valor; pero la órden era jua·fin las paredes que forman el salón t.ieoen amplias. comunicaciones con miradores co• ta y ierm1nan\e y había que obedecer
mo el de la entrada, pero con Vista al jardín del Hotel; sobre los techos colgando y os•
Uao solo aferrado á quedane en al barco, se mantuvo en lo altQ de la cruceta por
•cilando siempre 1 grandes pantallas de fino lienzo aeréan la calurosa ar.m6efera del un día hasta que la srieteza de verJe aielado y el hambre lo obligó á bajar era de dar
t!alóo que ee hal1 a concurrido, lleno, á no poder P?ner un solo pie.
risa como andando parado sobre sus patas, aeguía á todos bnecaado algo que comer·
Pues bien mis simpáticas lcc\orae, como tonnetas podemos pasar entre eSA mare• ee le dió por despedida fruta que comió gustoso, y cómo se hi~o !impás1co aquel ani~
magnum de g'eme, porque es permitido y vereis como las mas elegantes y decenLee mal que debe haber muerto á no dudarlo de indigestión; ial fué la comida que dió de
•seflorae pasean en loe salones y corredores·, tomando también ene buenos vasos de re•
frut.a, carLe y peecados.
freecos porque ee apetecen¡ pero impor,a curiosear y á pasar del calor "Yereie como os
Limpio el barco y todoa á bordo con Ja patente limpia, salimos de Singapoure
divierte ese baraiillo de gense, esa variedad de tipos y de damas que hablan, ae mee- despirtiéndonos de la So.ida qae iodavía quedaría fondeada por un mee. Doblamoe el
ven ríen y abanican, van de un lado á otro viendo todo y luchaodo con loe '{endedo• cabo B el vea, y en pleno estrecho de Málaca aecendimoe dejando á un lado las eleva•res 4ue ofrecen cajas labradas de sándalo, de púas de puerco espín, baatonee de oal'ia de das ooeias de Java y de es,ribor á las de la península; la corriente fuerte y las ag11ae
la india ó de ébano, elefantes, tígrea, y fignrae humanas que fabrican en marfil, madera de an verde sucio indicaban el bajo fondo del ee,recb.o; al llegar á la punta none de
y caoba piezas de cachemira, conchas con paisajes iluminados al óleo, grandes irosoe la ie~a, cambiamos rambi:, hacia el oeste dejando apenas visible en Ja costa, á Edí, ~
-de mad;épora ó coral corriente, fotografias, pitoe de una plau5aeepecial¡ otros eoaetlan blac16n holandesa, en la 1ala de Java. En la noche del'8rcerdlade mar avistamos el fa•

c,Linan dijo el anciano con voz dU:lce y ya olvidada
hacía tiempo ( con ese nombre la llamaba en eu ju ven•
iud} «¿Sabes que se parece á tí? ...... » Y abismándose en
loe recuerdos del pasado continúo-con voz muy alta,
lo aee~uro:-¿«Td acuerdas del día de las cerezas?...... »
¡Qué bien oyó en ese momento la sepiuagenaria Adelinal Bu sonrisa desdentada tuvo otra vez cierta gracia de
juventud, y el brillo de otro tiempo volvió :t iluminar
por un ins~ante sus ojos apagado!!.
¡Cuán grande ea tn poder, oh juventud! ouando así
logras, con solo tu contacto, devolver por un momento á
esas ruinas humanas toda la frescura de los recuerdos
de amor.

Antonio Alvarez y Corilna.

F. QE; JAURE:GUI

¿A qué vienes, amor, si es ya muy tarde
A turbar mi profunda indiferencia?
Déjame sumergido en la indolencia
Y no de tu crueldad hagas alarde.
Desde que el fuego de la fe no arde
En mis eairaflae, siento la inclemencia
De iodo cuanto &amp;bruma la exieiencia
Y hace el ánimo mísero y cobarde.
¡Oh amor! ya no me engafian tue rieuefioe
Eepejíemoe de calma y de veniura,
Poblados de ilusiones y de ensueflo1:1,
Que iluminan mi espíritu sombrío,
Y que arrancas después con mano dura
Para dejar mi corazón vaoíol
JOSÉ M. ÜCHOA,
Sepliembre de 1897.

¿A qué hoto desdén, cuando podrías
Con un poco de amor y de ternura,
Trocar en no probadas alegrías
Mis horas solitarias de amargura?
S'i penetraras las tristezas mías,
Si supieras que te amo con locura ...... ¡
Tú t.ienes CO?azón, y alcanzarías
A reaP2ar mis Euefl.oe de ventura.
Oonmuévate á lo menoe la rudeza
Oon que el dolor en mí ceba eue eat'l.as;
Y te diré con íntima franqueza:
Si ya agotado me crees, te engafiae,
Pues delata la nieve en mi cabeza
El fuego abraEador de mis enirafiae.
Agosto de 1897.
Jod M, OcaoA.

223

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBErfA "ZARAGOZA"

PA_RA LA SRlTA. JOSl!FA CORREA Y

como conviene al ciudadano óe 1880; y el de la eeflora,
de ean&amp;a ideas, porque ella es muy devota. El desprecio
reciproco de eetae lecturas ea tan grande que nunca lee
e-1 uno el periódico del otro¡ empero, más tarde sí, á hurtadillas-únicamente, por alimentar eu c61era-tomao not-a de lo que dicen, y al día eiguiente ee echan á la cara
las inepcias con que el día anterior se deleitaran uno y
otrn.
Unas pocas viei,ae ayudan todavía, sostener esas últimas chispas del peoeamientl: el cura, que poco interPsa al eef'ior, el vecino de eofren'8, que indigoaá la sef\ora por que es volteriano, y el médico, que esperan ambos, como un libertador; cuando lea sobreviene una cri1:1ie, y que, en tantO dura el sufrimiento, lee ¡:arece un
igno1 anie, ei no ha llevado en eu bolsillo el agua de Jou •
,·ence.
Un día peneiró en aqnel Falón iriete y oscuro un rayo
de e-ol, una joven hermosa, la sobrina de Paríe. ¡Ahl

EL MUNDO

DOMIRGO a6 do SlPTIEMBRE do 1801

Apuntes sobre el

ES TARDE,

Lo/Ita. Verdugo.

•

Maria Verdugo•

�OOIIINGO 26 de SEPTIEMBRE de llo,

EL MUNDO

224

•
remplo hlndu en Colombo.
ro de la iela Wai perteneciente A loe ingleeM;y pasando e"ltre esta isla y la Bra.$ ascendimos un poco hasta el paralelet número 6 que seguimos basta la isla de Ceylán, fu•
t.uro Puerto que eeperfbamoe alcam:ar diPz días deepuée de nuestra salida.
En todo el trayecto enconmunoe 28 barcos, lo que indica queee la vía que utilizan todos loa abundante e vaporea que hacen la travesía del Asia por lae aguas del golfo de Bengala.
Once días de mar sin nada notable gastamos para l!Pgar á otro 'paraíso: á la India.
El puerto de Colombo se avistó á las diez de la mañana y guiados por el práctico
fondeamo1:1 cerca del magnífico y j,ganteeco malecón del sur, espesa muralla de grani•
to que defiende á las ~mbarcacionea de la marea del sur-oeste.
, .

intenso superaba al que eufrimos en Singapoure. Los extranjeros residentes abando•
naron el puerto, internándose en la isla hasta las pintorescas poblaciones de Nueva.
Elia y Kandy.
Plaga terrible la peste, que Se extiende y cunde en aquel territorio que es su cuna,
deevastando loe pueblos y causando el Mirror de todaé lae naciones.
La sanidad de C.)lombo _había tomado ya eus precauciones, redoblando las vigilancias y poniendo en planta las riguroefeimas leyes de Cuarentena¡ aef ea que el puerto estaba trisU- 1 que la población no abundaba sino en naturales y que loe grandtle y
pintorescos paeeos orientales veíanse d ; eiertoe de europeos¡ pero ¡qué aep2cto más J!Oberbio de eea i!la, llamada por loa primitivos indua Sí.nhala ó Sudarsana, que quiere
decir la bella! ¡cómo brillaban, cual granate, lae callee rojas por el cabuck, contrastando atrevidamente con el verde ob~curo de gigante vegetación, que se reflejaba mageetuosa en la tersa aup~rficie de un lago irrf gu• ar y tortl}OBO que circunda á la
ciudad.
Edificios euntuoeoe forman espaciosas callea que se pierden en bo!:lquee hermoef-.
aimoa, en bóvedas de intenso follage, siempre verde; el árbol de la oanela, el almendro y el tek mezclan su ramsje y confmiden eue perfumes; enredaderas gigantea tre•
pan por donde quiera, enmarafl.ando con su inestricable red de monstruosa araña los
intervalos que d~jan entre eí loe pintoreacoe árboles. En el agua, también plantas
arrogantes como la ;i• frtoria , el loto y mil otras especies, cubren la superficie de la•
gos y eetanquee, ealpicádoe de floree blancas ó lilas, rojas ó azulea, que despiden aromas embriagadores: tal ea la fama de Oeylán como bella, que cuentan loa marinos que
aún no ee auvierten á la vista lae costas de Ceylá.a y ya Bt, percibe el perfumado ambiente que deepidf'.
Considerad un poco hiperbólico este dicho, pero la verdad es que no hay exage•
ración en decir que no ee encuentra país donde trascienda tanto el perfume de las
plantaP, hojas y .tloree como en Geylán. Ab.ora, si ee toma un coche y se paaa revista..
á txtramuroe, al Pa rque de canelu y al 1\fuaeo Real ó á loe templos ó pagodas bramanes é iodue: untoncee ea más pe:rfumada, casi casi insoportable la tibia atmóefera cin·
galua.
Con dos rupias y media se puede alquilar un buea coche que os baga vieitar en
eeia horas lo principal de la ciudad¡ agregadle media rupia de gala a\ cochero y os servirá de magnífico cicerone, -voluntario y comedido, comportamiento que utilizais yque bien vale una rupia.
·
Primero se vieitó la ciudad de nativos, barrio miserable¡ casas, más bien jacales
de madera, donde viven casi desnudos, aglomerados y eucioe loe malayos é indus: por
lo demá.s huele mal; allí no lit g1. f'l perfume de la atmósfera 6 se neutraliza al contac•
to de ese olor de carne humantt. sucia y miserable, exagerado por el ardiente sol que
tueeb eu bronceada piel. Veet.idos muv eencillameme, lleva el hombre un pedazo de
litnzo cruzado en su cintura, ~que detiene con un lazo cualquiera, y una especia de
sábana corta, que puesta sobre la cabeza dejan que caiga libremente ilobre la espálda;.
h 8 mujeres usan el miemo tiapo, pero de colores, casi siempre á. cuadros, y una camí •
&amp;eta corr.a, blanca, que cubre sus eenoe: llevan como adorno peeadae argollas de metal
enellóbulo de eua 01dos, que crecen y se alargan haeta parecer mona ,ruosos¡f rugívoroa
y herbívoros, pocas veces entra la carne en su alimentación: lo que más resalta en todos ea ta colorac~ón rojo inteneo de-eue bocas, debido á la costumbre que tienen de
mascar una serie de especias, que dan, con la ealiba, una coloración rojo de carmín,
que tii1e labioe, leng11a y boca: utilizan laeespeciae en vez de tabaco, y la primera im•
presión que dan ea de individuos que acaban de tener una contienda, que terminópor hacer brotar abundante sangre de la boca.

CUARTA PARTE.
I.A INDIA
CEYLAN.-COLOMBO.-NUEVA ELIA.-KANlJY.

I
LA CUNA DE l.A HUMANIDAD

¿Quién no ha oído, allá, en la aonri8nte etapa de la nifléz, las fabulosas historie•
tas de Las mil y una noch~s! ¿quiéo no ha eeotido au tierna imaginación conmovida por
las fechorías de loa Magos, de las Nayadea del bosque, de loe reyes y príncipes eanguinarioe, de loa monauuoa de aiet.e cabezae, de las varitas de vutua y de las lámpa~
rae maravilloaae? quién, cuando en los eetudioa superiores, al tratar del gran problema de Ja aparición del hombre no !8 ha eeotido atraido por eae caos de vaguedad 1 é
inútilmente eecudr1fla pergaminos, esculca autores, revisa opiniones y caneado 11.
nalmente deja en eu ilustración un vacío, y en sus creencias una vaga idea de .auestra aparición sobre la tiefra? ............ Pero entre tanta opinión, entre esa pale,a de
coloridoe ténuee de la ciencia, realza un conjunto uniforme, un arco iris de sustentación, donde la hipoteeie consolida su cimientos y con verosímil forma nos muestra
aunque con vaguedad, la cuna de nuestros padrea, el afl.ejo tronco de nuestro árbol
genealóg 'co, en fín, el sitio donde ese árbol echó raíces y deepuée, el variadisimo ramaje qué hoy dia, puebla á. todo ei. orbe.
Creeee comn~mente .qu.e alht en lae edades primitivas .de nuestro planeta, en la
época de loa deahielos, ex1enó, circundando al globo, una faJa de tierra intertropical1
único eitio habitable y habitado para loe hombree de aquél entonces.
~1 través del t;íempo sucediéro~ee bornbles cataclie!llos que ~u~erjfan en las profu11d1dadee del océano grandes lon1ae de la terrestre faJa, convn11endo en islas 6 archipiélagos, aquella uniforme zona. Veetigios quedan todavía de esa poderosa creencia; el Africa unida á la Arabia por nn itemo que hoy ee el estrecho de Bad-el-Man
Deb. 1\1álaca .con Borneo Sumatra y Java; en América la península de la Florida y Cuba, y lae Aoullaa; Espaff.a con Africa por Gibraltar, Europa y Asia por el Bósforo y
en fin, la isla de Ceylán con la gran península C:flgangética, hoy universalmente ~onocida por las Indias orientales.
_ En ning~na parte como en est.a última, hay loe vestiglos máe palpables del CSta.chemo que dió logar á la separación de Ceylán del contrnente; hacia el noroeste el
reducido eetracho de Parabán separa la isla del continente y sembradas, formando arco de circulo sobresalen del nivel de lae aguas las islas alargadas de Rameewarán el
puente Ramée y Kamar que separan al norte el golfo de Palk y al sur el de Manaa;.
Loe primitivos habi&amp;auttleque eobÍ'evivieroná aquelJoe terremotos ya por el temor de perecer como eue antepasados, ya u1 gidos por las necesidades1 ábandonan en
masa loe gironee de tierra ingrata, y en b&amp;leat1 const-ruidae con troncos de árboles, uni·
daa entre sí, se l,rnzan á la mar, impulsados por el viento y eua corrientee en busca
de otro ierritorio más adecuado ii eue funciones vitales y á eu deearrollo.
'
¿Cuántos millones de seres no murieron en esas arrieegadae tentativas? ........ . Los
más f~ertes y afortunados llegaron á Ceylán, de allí á. la India y de allí, propagándoee hacia el Norte, l?ª"blan, al ~ravés de Jos a_iglo~, el orbe antiguo, modificándose por
el terreno y lae r_egrnn~s del cltma su orgamzac1ó1=1, su carácter de raza y su idioma.
En esas Indias Onentalee, remotaP como loe a1gloe, ea donde se descubren loe pri•
meros rasgos de nueetra genealogía¡ de allí dimanan todos loe idiomas allí ea donde
~e levania. la mJgica !r~gua donde ~e han fo:-jado los hombree .de acer~, las leyendas
inveroaím1lea, las rehglonee fantást1cae, las guerras de ext.ermmio, las hambree que
matan, las pestes que desolan.
Alli, á UD paso d~ ~ea tierra vetusta é hist.6rica, !lº .dns playas perfumadae por el
rhododéndron , enroJemdae por el cabuck [arcilla roJa maie] que forma el pieo de la
isla, sobre sus fangosas agua.e, que alimem,an á la va::oaa p erla negra, fondeó nuestro
barco á un lado del malecón que forma el puerto de G'olombo.
1

1

III
LA

11

COBBA CAPELO. 11

Del barrio nativo tómaee el camino sombreado y fértil del parque de canela, yallí vereie entonces el corpulento abdal con eue ajas ovales y grandes y e u tronco liso,
oubíert? de _frag1l corteza, que seca y beneficiada forma loa rollos de canela con que
confecc1ona1e, lectoras, vúeetroe, dulces, helados y mil platillos.
El parque ea hermoso y el Mueeo de Hietbria Natural Arqueológica y Agricultu •
ra, vasto en ejemplares, ¡cómo brillan y destacan las mariposas. que llevan cubiertas
sus pulverulentas alas de loe más vivoH y esmaltados colorea que pudo combinar la
naturaleza en esas floree vólanteal¡ paeais un agradable rato, curioseando principal•
mente la variedad excesiva de reptiles que posee la India, figurando entre ellos la
reina de las víboras venenosas: la cobra capelo.
Anécdotas tradicionalee, cuentos verosímiles 6 fabulosas fechorías ee a.tribuyen
á esa emperatriz de loe ojidias.
'
El indu ha logrado domesticarla y hace de ella un medio de eepeculación exhi-.
hiendo sue notables habilidades y su inteligencia un poco superior á las de su especie;
en ee,aeexperienciae, el reptil se muestra voluntario y hasta astuto para hacer sus
suertes como pudiera hacerlas u.a animal más perfecto.
La cobra capelo ea un animal que no inspira repugnancia como sus congénere3;
ea ágil, esbelta.y graciosa, de un color generalmente amarillo grie y sobre todo lo que
la distingue de todas las demá.e ea la gola ó capelo que levanta cuando se le excita; en
el dorso este capelo tiene un dibujo eepecia1; doa círculos ó oaroaae negras á loa lados,
simétricas y de éstas hacia abajo parten doe rayas negrae que ee unen eu ángulo dando

225

EL MUNDO

Entrada al templo hlndu de R.ameswaram. - Paumten.
á la figura la forma de unos lenetes. Cuando está excitada sostiene sobre la cola enroec~da su cuello digámoslo aeí, dobland:l .como ?n cisne la cabeza, capelo y primer ter•
mo de su alargado cuerpo; en esta pneimón deJa ver la Cobra toda eu ahivez y elegancia-es un reptil hermoso valiente, y vivo.Citaré algunas de lae bietorietae que allá ee cuentan, así como la educación que
lee dá. el juglar que las amanea.
Preguntando al prt&gt;eideate de Sanidad en Colombo si había a'go de cierto sobre loe
cuentoe que se atribuían á la Cobra me dijo: ei, ea muy cierto¡ la Cobia ea el león de
loe reptiles: ea vengativa, valiente y agradecida.
Advertiré que el doctor citado ea oriundo de la India, hijo de una familia noble inglesa é ilustrado en todoe loe ramos del eaber human&lt;'.
Su casa ea un mmeo y entre muchos animales tiene un hnmoso ejemplar Je cobra capelo¡ contándome la historia de eea víbora, me refirió que la babia atrapado
desde muy chica y que en la jaula que le servía de carcril haJía crecido en 6 años haa\ael tamafl.o que te~Ia: cerca de metro y medio; u.a antiguo mozo que destinaba al único cuidado de sue ammales á hora determinada iba á servirá la v1bora, primero ineectoey despué3 ratones; un día, platica el Doctor, mi mozo íué I gredido por otro individuo en. loa momentos q11e abría la puerta de la jaula para dari&lt;:1 á la cobra una ra~a.
La agresión fué brusca y loa dos, mozo y deeoooocido, rodaron por tierra luchando¡ repentinamente el. agresor da un gri\o terrible enelta á .ni n1ozo y st&gt;guadoe deepués era
presa de convuleLOaee espantosas. El mozo por el momento no aupo á qué atribmr esta
aorpreea cuando vio deslizáodo~e por tier:a á la cobra que en poco iü-mpoeubió á la
jaula y penetró por la puert.ecilla que babfa quedado abiuta v por dN1de había ea•
Jido: Aeuetado el cuidador y sin ocupare.e más de la cobra me da la noticia é iamediatamBnte asisto al enfermo que murió en p0coa minutos¡ la cobra no volvió á i!ahr sino que esperó traoquila que el mozo le llevara su allmen io.
Este caso particular dice el Doctor, me hizo concederle á la cobra no eolo intelige:u.oia sino también aeradecimiento; defendió con energía al que desde tantos años le
llevaba alimento y la cuidaba.
Admírese ust.ed, me decía, cómo supo mi cobra distinguir en la rifi.a á su víctima?
¿cómo ~ali? y para qué~¡ nó con un o~jeto? es~o es admirat&gt;le, me decía, que pueda ca•
ber raCIQCIDlO en un ammal de tan baJa ei:cala en la eérie de loe vertebrados.
Abara vedla~ en a~e trabajos de circo; todas ellas están mutiladas, lee rompen de
base el perforado colmillo venenífero y lo tapan con una eustanoia especial; t-xcitadae,
se calman con las penetrantes notas del si.guiti, especie de pilo unido á un guaje y
que produce eetridente y monótoao estribillo¡ la cobra, satisfecha con un rato de mú·
eica ee preeta ii. las B!,lertec, sale de SLI colote de mimbre y paea au ondulante cuerpo
por argollas, luego sigue otra y otra baeta cuatro. que ee anudan, y alternativa mente
pasan por tantos obstáculos como se lea ponen; luego se meten cada una en su cesto
que el juglar pone en cuadro, y sacando cada animal sus alargados cuellos forma¿
un arrogante y temible cuadro¡ á cada movimiento del juglar ya conocido' se ocultan ó ealen de eu cesto y pendientee, lo siguen volteándose, y mudan de lugar dando
vueltas al rededor de ellos.
La cobra es el animal más común, más temido y más admirable de la India.

IV

de las boncioo, representado ya bajo la forma de becerro ó de cordero, ya baJo la
forma de un macho oabrfo.
Vichnú, el dios condescendiente, ea el que cuenta con mayor número de templos. En
fin el Chakia manú, el dios sabio, y el Djaina el dios misericordioso forman la corte
celestial de la religi~o inda; cada uno de estos dioeea tiene sus eect'arioe y eus fieles.
Cu~ndo uoa criatura na~e, es un día _de fiesta original para la familia.
El 15:fe de la ~aes, ea dec!r el más anciano, abuelo ó tatarabuelo, ea el que rige la
ceremoma; éet~ tiene ¡;.or. obJeto ll~mar tC?doe loe buenos espfriiua, para que favouzcan. en el tránsito de 1.a vida al recién namdo, .Y ahuyenten á loe malos espíritus de eu
eepmoea senda. Vea~ida de gal~ t~da la familia, y ante el altar que levantan al dios
Pouleyár, ídolo que tiene un ch1qmllo en sus brazos, y favorece el alumbramiento
oran¡ la figura de este dios no falta en ningún hogar.
'
Postrados ante el altar loe miembros de la familia, el padre trae en una especie de
arca á eu rete fi.o, que coloca á loe pies del altar; entonces el anciano jefe de la csea to•
ma una vara .de bi:imbú, y haciendo eefl.ales áloe cnatro puntos cardinales, llama á. lne
buenos eeplrnu@ para que ayuden al retoño en su lucha; después viene la ceremonia
de auyentar á los chocarreros. Para ello traP.n encendida una tf'a de planta que crece
en los fangos y eobre la brasa rompen tantos huevos podridos como E!ean neceearioe para apagar la tea, y una vez que esto pasa, el jefe de la familia en en idioma pronuEcia
esta sentencia con solemne frase:
uAsí como ee apaga la puerca ~uz que del fango sale, al contacto del germen podrido, as1 E!ei _destruyan lo A °:laloe gemoa los unos á loe otros y dejen libro tu camino.»
Termrnada e~ta aafix1aate ceremonia, de un vaeo de oro, plata ó cobre, sacan una
medalla: ea el tah que euspendeo al cuello del chiquillo ea la ipsignia de la adoración
al dios Pouleyár, imignia de prematuro matrimonio. '
Aun cuando el Budismo predomioa sobre ~ae demás religiones, t&gt;n CPylan·véme
templos brahmaoea, pagodas que eon un luJ.o de arquitectura exterkr é interiormentP.
No ea Colom~o por cierto la. población mas ~ica en templos palaciales¡ sin en.bargo h.ay algunos dignos de mención: la pagoda hmdu en esta población y el Baladct
Maligagua en Kaudy.
Arcos ojivales artísticos y esbeltos, esculpidos en kabockr(ljo ~carlatadei:cansan
sobre admirables columnas labradas con mil cap.richosae formas qui, la escultura de
ese país dei:cubre.
Arquería y pilastras sostienen hermosa cúpula donde apiHadoe en magnífica ei~etría aparecen muchos bajos rel:eyee, esculturas, bmtoe, estatuas, molduras, arcas,
p1laetr~f, ~n fin U!l ordenado catacll8mo de arte, de génio, que broia de las hábiles m:.noe del artista.
Arquerías cúpu;a y ~olµmnatae, for~ao ,el soberbio pórtico del templo; pasado el
umbral, y ya en e.l mtenor del templo, 1a mif!ma construcción, la misma arquitectura
que paema y admira. Ved el templo en su fotografta y ae! oe formareis mt:"jor idta de
la que puedo dar.

V
PISO DE ADÁN,

. De Colombo u.na vía f~rrea coa~uce al interier de la isla, poniendo en comunicación á Ksndy, antigua capital de la 1ela, y hoy convertida en mansión veraniega don•
de no solo loe extranjeros reeidentes en la isla, eino loe grandes v nobles de AfganiEtan, Arabia y Persia, tienen expléndidos palacina que habitan durante loa invier.oof:' •
ait.uada la población enel interior de la baja cordillera, que ocupa el cent.ro de la isla,~
las márgenes de un lago magnífico y muy cerca de la falda del Piso de Adán1 montafia
qu.e ee levanta á unos _I,900 pi~a sobre E'l nivPI del mar, fué llamada por loe indue
Sr1pada mene; que qmere drn1r planta de un pie, por la forma goe ,iene la cima que E8
aeemPja á la impneión quto un pie dPja eobr~ un tnreno b:ando,
Más budieta f&gt;l indu cree que allí pieó un pié humano, y para dar E'l paso á la pe ..
nínenla. Lo particular ea que la otra impeeión parece no encontrarse en el Indoe.tan
Otros creen que el paraieo fué la isla, y que la montafi.a aludida, fué donde babi:
tó Ad~n de donde el nombr5: de Pieo de Adán que lleva esa montaña en Jae costas
Marít.1mae; una como otra etimología del nombrP son como mucbae tradicionee indias
fantáeticae inverosím1les. Da Kandy á Nueva Elia el nue.-o tren va pasando por eem:
bradoe de té, ~ ~oequP.e siempre fértilf'e en cuyas faldas, bullen parleros arroyos de
agua zarca dehmoea, pero fa,al, por que lleva en su seno una sangu ijuela pequeíla y
abundantís•ma (hynrudo ceylánice) que produce la mut&gt;rte al que aventurándose á
tomar de esa i,gna que convida, lleva á este pequefio pero temible utoniozoario que
cauea dolores terribles, y la muerte en medio del máe ráoido agotamiento· en CeyJán
se re.gistran anualmente en Ja estadística de mortalidad, frecuentes ca~os de eeta
ee~ec1e.
. La providencia, aiemp~e previsora · ha colocado en esoe terrE'noa un l'l'rbol espec1al1 el árbol del afl'!-'-ª, e.apec1e de palmera que tiene eue hojas como !se del plátano pero
en for0;1a de abamco gigante; loe natu~les cavaa eu au cortPza unida, delgada; lifla,
un aguJero y 1::n éste un tubo de bambu; al rato eale una savia abundante y de un B!l•
bormuy eemeJ!ln~ al agua natural; eeta_pl~nta además de f:'er útil ea elegante y forma uno de loa primeros lugares en la ut1tís1ma flora de la India.
_Por fin era ya tíempp de eeguir nueetro viaje, además, las malae coodicionee de
eamdad en que se encontrab~ el puerto pudieran haboreidocausa de que en loe demás
lu~re~ que t.ocá.ran:a,os 110~ auJehtsen á cuarentena. A bordo se t.omaron precauciones
m1ouc1osas para evitar C.Jntagioe, y a~ Ealir, obtuvimo3 pa ente limpia y nuestra gen•
te toda sana aun cuando un poco fastidiada por el rigorismo de eaae exigencias higié-

HABITANT.E8 1 COSTUMBBES, COMF;RCI01 INDUSTRIA, AGRICULTURA Y RELIGIÓN.

II

1

U ERMOSURA DX CD:YLÁ:S,

Iniciábaae con formidable rapidez la peste negra en Bombay y el hambre diezma•
ba los cantones del Ganges y del Bangala, cuando arribamos á Colombo. Un calor

DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE de 1197

Elefantes en Ferry, cerca de Kandy

En millón y medio de kilómetroe cuadrados que tiene CeyJan de M&gt;rritorio íértil
campean 2.000,000 de habitantes de loe que correeponden á Colombo 130 000. Mezcl~
de todas la6 razas de.la india é indo chinos, abundan sin embargo per~aa árabes y
musulmanes¡ solo el chino dejó en un Singapoure sus coleta~ y eu raza q~e no ee ve
representada en Ceylan. ~rahfil:an~fl, Zaogarie, Zchéttie, Vellalahs, Ka'JJaneR, Indue y
Malayos forman la población, s1gu1endo en ese país las coetumbres de ene primitivas
ca~tae,. aun cuaudo UD poco modificadas por Ja civilización Europea, eepecialmente
brltá.mca.
~os persas judioe, que tienen como algunos indue monopolizado el comercio de
las p1edrse prec1osae, surten de ellas á todo · el mundo, eépecialmente en todas las
grandes PC?b laciones. del Aeia e1;1~ra. Lae arenas del río R atnap ura contienen la variedad máa rica de rub1es y topac10e y el granate abunda en grandes lo11jaa como entre
nosotros el ópalo.
En inmensos lanchones cubie,toe con un bajo techo de caña de Ja India y palma
hacen su pesca de rubíeP, _para lo cual fioas redes adheridas á uu cuadro de fierro que
les sirve de abertura, eon arrojadas, euapendidasdedoefuerteecaboe baeta la cauce del
río¡ después remando ó empujando con largos palos que meien en l¿a bajos fondos del
río, lleyan á la lancha en contra de la corriente, haeta que la red bien llena de arcilla, ee iza~a y lavada la ar~~illa en gr~ndee planos inclinados de cantería, que for°:lªn plamllea ~n alg~noe eitrns de la ribera; después recogen la arcilla máe fioa, que
Blrve para puhr las piedras:
El perea usa ya el traje europeo¡ lo que no abandona ee eu peinado C'lffiO el de
mujer y e1,1 peineta d~ carl'y se~icircular que coloca en eu aplancLindo pelo, formando
una eepecie ~e coromlla que se 10tenumpe hacia la frente; por lo demás, eoo tipos al-ioe, y varo.mies, .celoeof!I com~ el turco; es muy raro verá sus mujeres en laa callee,
estas so~ e1mpát1caa, predomrnando en ~llas ?joa negros grandes y expresivos.
I-,&lt;;e mdua ac~stumbradoa al vasallaJe y cierta esclavitud, dedfcan eu trabajo al
servicio de la agricultura, que produce ademáe de todas las especias, té de la mejor calida~; eRta _gente no fuma, en cambio masca sus eepeciae, que dan á. las bocas esa colorac1~n guinda t~n. ~e mal aspecto¡ entre e~e .costumbres hay una eairambótica: loe
B.udistae más civ1h_zadoe co~servan el pohte1smo y erijen pagodas á sus distintos
dLOaea, ~! dios pre~1lecto Shiva 6 á. ~u representante femenino Kali, á T'i.chno, avatar
d.e los dioses, que sufre taneformac1ones corporales al antojo de la ardiente fantasía

Vendedores de lruta. - Colombo.

�DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE do ,. .7

EL MUNDO

226

Serían lae dos de 1a maflana; el mar en plena calma y
calor sofocanie, hizo que todo el mundo, sobre cubierta durmiera, buscando el fiojfeimo vient.o del norte,
que refreecaba un poco; nadie dormía en el entrepuente
y lae ventilas, aprovechando la calma se babian abierio
enteramente¡ no qoedabao á esas horas en el interior del
barco eino Jos maquinistas y fogoneros de guardia; el bar•
co aeguía1 mientras tanto1 lentamente, como adormecido
y jadean\e de calor.
El oficial de guardia vigilaba el espacio, y repentina•
mente del lado del nol1e, ve una nube¡rara que se acer•
caba violenta al ·barco¡ después, un ruido vago salia de
esa nube, pero no igual al que produjera la lluvia al caer
sobre la superficie del mar; por otra parte, esa nube pa•
recfa como ei se levantara del mar¡ única no había en
todo el horizonte, más que esa mancha negra y movedi•
za que amenazaba llegara! barco.
Por fin unos m,Jmentoe má.a, y aquella nube negra cayó sobre el barco primero, con un ein fin de ruiditoe Be•
coa y zumbido¡ d~spuée, la gente despierta asoracla; un
verdadero iumulto se levantó entre todos nosotros, despertando por la Eorpreea¡ animales volando 6 salbndo,
nos aran.aban las caras, nos golpeaban la cabeza, nos ~asaban zumbando por los oídos¡ eran eeoa locueiidloa
(langosta, chapulín 6 chocho) que .había caído como
plaga,
Calmada la sorpresa se consultó el horizonte, ee rectificaron loe cálculos y se tomó nueva situación 1 valién•
doee de las es,rellae, purque era natural deducir que estábamos muy cerca de tierra.
Las rectificaciones indicaron que estábamos en buen
camino, y á. dieLancia del50 millas de la tierra más próxima que era la co11ta de la Arabia, de donde soplaba el
vienio, y de donde había venido la nube de langosta.
Desde e11e momento no se durmió á bordo¡ loa insectoa
caían y ee medan en todas pariee; hubo algunos que llegaron hasta la máquina, muchos emprendieron nuevamente au vuelo, y en el baldeo
de las 4 de la mafi.ana ea lían por las portas montones de cadáveres de e11e perjudicial
ineecto que nos había dado una de las sorpresas más raras del viaje¡ algunos se soate•
nían en la jarcia y palos y otras después de volar rapidamense caían al agua para no
levantarse má;i. Ahora bieo, ¿cómo explicar la presencia de eeoe ineec,os en ana mar
y á ian gran clietancia de la tierra?
La más verosímil explicación fué la siguiente:
La plaga reunida en la coe,a de Arabia1 fué impulsada por el viento hacia el mar,
cuando la fatiga á. Pu rápido vuelo las obligó á deecanear; catan en masa sobre aqne•
Jla tersa superfi,;:ie del golfo, unas se quedaban eobre el agua, y las oiras apoyánctose
sobre el cuerpo de las primeras pudit:ron salvarse del coniacto del agua y seguir eu
vuelo hasta no hacer repetidas veces la misma operación; disminuyendo ooda vez
millones de insectos que se quedaban pe~didoe en el agua.
Selo así podían haber llegado hasta el barco; y de esta misma manera podían
auoque en muy cnrW número ya, alcanza!' la cosLa Africana distante en aquel lugar
de la primera, 490 millas.
La segunda pregunta que nos hacíamos era saber si aproximativamente podía calcularse el tiempo empleado por la plaga para llegar al barco.
Aunque aproximada, es relativamente fiicil imponerlo.
Suponiendo que la rapidez de eu vuelo sea de ,reinta millas por hora, lo que da
dos minutos por milla, que ya es una felocidad muy regular1 y euponiéndo1ea un
aguante de euspeneión en el aire de un cuarto de hora y diez minukle de descanso li
las supervivientee, se tendrá que las que llf'garon á bordo habían gastado 8 horas 20
minutos, de los cuales 5 volaron y 3 hCJras 20 minutos estuvieron descansando.
Ahora imaginad el número que deben haberse quedado perdidae en el mar, y aef
se tendrá. un monto de millones de billones de ineecros, que formó ee11 plaga, una de
las eiete que proverbialmente le achacan á. Egipto, país que ya ea\aba muy cerca
de nosotros.
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La ¡Jalada Mallgawa ó templo del Yootl:.-Kandy.

nicae que eufrieron en Colombo; exigencias que más tarde sirvieron para eviiarnoa el
incoo veniente de pasar mPa y medio aili11ados en el sanatorio.
Sin novedad dejamos Colombo y al dla siguiente pasamos á la vista de Cabo Comorin y deepués eotramoa de lleno ~n el océano Indico. -Nos dirigíamos á Aden, puerr.o
de la Arabia ,í. la entrada del Mar Rojo.

y¡
DE COLOMBO Á ADEN.-2,130 MILLAS.-12 DIASDETRAYESJA.

Nada de -particular en los 6 primeros días de mar, si no fuese un calor sofocante
al que nos habíamos acosiumbrado; deede fines de Junio de 96 llevabamoe sie'8 meses de
calor y 3decalor y lluvias, és5tle nosabandonaronen el Oceanolndico,aei como lo! vientos
y las ~mpestadee¡ calma completa, á veces el mar dura ein rizarse cuatro ó cinco diae eatá como de aceite1 lo único que arruga en terea eDperficie ee el remolinear de la heiice'que
deja una estela larguletma y recta, á bordo se hueca alguna di vereión para distraer a la
gente en en~ reducido~ momenk&gt;e de ~cio; tntre ell_os se reparten loe diferentes papeJea de un sainete cómico que se traduJo con ese obJet~, y máe ó m~º?ª bieo ensayado,
se representó en alta mar¡ máe que por la repreeentac16n, por lo r1e1b!e de loa i;ipos
causó el esperado efecto: dietrat:r Jamonotonia y el fastidio que se apodera de la gen~
te durante las calmas prolongadas en alta mar.
Eeta y otras diversiones como un cable encebado que sobre la cangreja de trinque•
te colgaba, eupendiéndose·en lo alto un eaco con algún dinero, formaron las pocas diversiones que se pueden encontrará bordo en una larga y c1lmuda travesía.

VII
EL MARDEFUEGO.-UNA PLAGA DE LANGOSTA EN ALTA MAR.

Caminábamos entre paemoea calma hacia la isla de Socotrs, árida y deeierta vegetada solo por sávila, planta cuyo jugo produce el alt:e, única y miserable indu'stria
de ese montón de pefiascos, que forman la isla.
Lasconientes que pasan al norte de- la isla, más favorables á nuestro derrotero
las seguimos, así es que entramos ahGolfo de Aden, por la ancha coamnicación que
une el Golfo con el ÜJeano Indico; fa silueta de Socotra la tu vimos constantememe á
la vieta1 y al octavo día en ll:$ noche dejábamos su punta norte por la popa, y enirá•
bam9s de lleno en el Golfo de Aden, formado por Jas costas eureste de la península
aráb1ca y la cuenca norte de la costa del Africa y la isla de Socotra al noroesie de la
punta del mismo contrnente.
Anochecía,_ y un cielo estrellado sin una eóla aube reflejaba en el agua la infini•
dad de eus luminosos astros enel mar¡ de vez en cuando se advert1an focos aislados de
loeforeeoencia, pero no como la que hasta entonces habíamos presenciado: la primera
podía compar~~ á un polvillo eutíl1 á un verdadero vapor foeforescenie que a11mentaba con el mov1m1ento del agua: esb fosforescencia no era igual ni uniforme se veía
c:omo manchas luminosas, ~ieladas en grandes irechoe, que vieias á dietanci~ imaginamos á ánades cetáceos, que dejaban 1 al moverse en el agua, au estela luminosa·
después, á medida· que máe nos iniernábamoe en el golfo, algunae de estas mancha~
pasaron cortadae por la quilla del barco: evioncee, echando canastos amarrados á un
-0abo1 pudimoa sacar los animales que producían foeforeecencia ian viva, verdaderos
focos de una luz pálida uul, desvanecida: era a Med.uzas fosforeeceniee.
E I barco caminaba y aquellas manchas se hacían máe y más frecuentes 1 como si
noe estuvieran preparando para recibir la impresión magna: efectivamente Jas man•
,cbas luminoeas aumentaban en iamai1o y en cantidad, hae.ta que por fin noe' vimos ro·
deadoe de un mar espléndido, magoffico, verdaderamente hermoso: parecía como si la
invisible mano de lo~ genios hubiera encantado al mar1 al cielo, al bar ~o y á. nosotros.
Parecía que camtoábamos sobre un sembrado de focos de Edieon1 cubierk&gt;s con
vaporosa tela: la luz que desprendían fué suficiente para distinguir bien la siluem del
barco y los detalles del cmtado; la estela era un verdadero torrente de luz donde
cintilando, parpadeando, brillaban 1 antes de morir, Jos gelatinoaoe ac~ino~varioa
.arrastrados por la vodgine de revoluciones de la h.élice. ¡Qué• mar qué eepectácul~
tan sorprendente, digno de ser descrito por plumas bá.bilesl pero aÓ.n aeí quedarían
loe raEgoe de la descr1pción pálidos, comparables á lo grandioso, verdaderamente su•
blime de ese mar de fuego, que duró cerca de tres horas.
En el dfa áloe costados pasaban por millones esos gelatinosos y estrellados animales, que en la noche nos habían demostrado su luz, de dia nos hacían ver lo delica•
do y ~ermoao de sus figuras y colo.res. Co~oree Hla, verde cl11ro, azul, nacar, gu.ind&lt;:1,
ama~1llo oro, en fin, todos loe matices páhdos transparentes, tenían aquellos velelos
,gelatmoeoe1 ténues como el sedoso encaje de Brue:elas, delicados como fina red de la
ª!aH.a .Y M&gt;doe ~eiinM&gt;a, variando en t!'manoe y formas, qnos proviek&gt;e de un flequillo
vibrátil, que mrcunda eue cuerpos diecordales, otros en íGrma de eaferitas de cristal
delicado,otrosde medias esferas, y deau cara plaua se desprendían, un penacholde· finos
tentáculos, largos y transparentes, apenas v1aibles; a! Wcarloe se deshacen, dejando
en la mano un escoeor como el de la ortiga1 ee la única defensa que tienen en contra
de loe mu fuert~e, porque esa ley del más fuerte se ve diaria y tenazmente en la vida
de loe séres marmoe.
El escosar que en la piel produce toda especie de meduza, lee ha valido de loe marineros el significativo nombre de agua mala.
Nos estaba tod_avfa reservada o,ra eorpreaa en alta mar, cuando aún distábamos
onae ireacientaa milJBB del puerk', y teníamos á mlis de 150 millas de distancia la
,costa más próxima¡ es decir, la cosw. arábiga.
'

La foeforeecencia del mar
y la plag.t. fueron dos gran•
des acouteoimientoe de loa
má.eraroa, qne lienaronnuee•
tra atención en todo el viaje
de mar; por fin, ya ein más
novedades que ee~ae, al día
siguienie vimos lae iristes y
liridae rocas de la cosSB arábi•
ga1 para entrar al viejo puerto de Aden.
( Clmtinuará.)

¡Oh, cuán feliz me siento
de no ser irlandesa! Odia.
ría demasiado li Inglaterra.
Lady Pldlerton.

•••

El efeck&gt; de una educa•
ción demasiado fuerte es im•
poner al espíritu una tensión
tal, qne la realidad se le vuelve invieible.
Ed. Lockr&lt;ry.

•••

El hombre ea frecuente•
mente para sí mismo un mal
eervidor, y mMI frecuente•
mente aún, un lÍlal maesiro.
Guy Delaforest,

•••

Cuando el lujo está. en al•
za loe caracieres están en
baja.

Alexis Chava-,,u.

•••

Fruto de Jack en Colombo.

Se gueta uno, se lo dice,
se lo prueba. Eeia ee toda.

la leorúi del amor.
J. Richard.

227

EL MUNDO

DOMINGO •6 de SEPTIEMBRE de 1897

rcree que se saca menos provecho de la lectura
de una crónica que de contemplar iales imligenes.
TRANSMIGRACION
Para terror de loe avaros, el pintor repreeen•
taba al naiural }as figuras de los diablos ver•
tiendo oro fundido en la boca del obispo ó de la
-s:
\ ENTADA al borde del lecho la convaleaabadesa que le había encargado un cuadro y
ciente, pálida y bella, lo miraba con
ee lo había pagado mal.
ternura á él, arrodillado á aue pies co•
~
Por eso loe demonios eran á la sazón enemi·
mo en oración a_nte una imagen. Era nn
gos
de ló's pintores y éepeciaimente dellos pin·
delicioso instante de la luoa de mifl, que ja,ores de Florencia, que sobrepujaban á los de·
más, en loe muchos anos de eu dicha, babia cemás por la sutileza del ingenio.
sado de iluminar su hogar. Al través de las cor•
Echábanles en cara1 ante todo, que loe te•
tinas deecubriase el plantío, mitad, huerta, mipresentaran
bajo un aspecto estúpido con oatad jardin, que circundaba la cabaíla, y la arbezas de pájaro 6 de pescado, con cuerpos de
boJeda, que como un boFque se extendía verserpiente y con alas de murciélago.
deando á. la distancia. El sol de Junio inunSpinello Sp1nelli, de Arezzo, pertenecía á
daba en luz el ámbito.
una noble familia de desterrados flore:Otinos.
Pero ¿á quién ó qué veía mientrae la estsba
Dd~puéa de haber trabajado por espacio de
mirando á ella? No contemplaba sino meditamucho tiempo, en ias ciudades, y ganado muba. El pensamiento andaba muy lf'josde doncho dinero, quiso regresar a Arecco,.donde fué
de estaban inteneamente fijos eue ojos.
recibijo con grandes honores.
Al comprenderlo se sintió abandonada, sóla:
Lleno atln de fuerzaa 1 á peear de su avanzada
una gran tristeza le lastimó el alma,tuvo celos,
edad, se encargó de importantes nabajoa en la
agolpáronsele las lágrimas ti 1oe ojos y ee abrapoblación: Con tal moi1vo eu mujtr le: decía:
zó á. él trémula de miedo.
-Eres rico y debes descansar, dejando áloe
-¿En- qué piensas? le dijo al oído con voz
jóvenes la tArea de pintar, en vez de hacerlo lÚ
de llanto. ¿Por qué te has ido lejos de mi?
que ya tienes derecho á vivir en eanSa paz, Ji•
El despertó, y librándose del abrazo convul•
bre de todo género de preocupaciones y cui•
eivo la asió por entrambos brazos y la miró aledados.
lado, sumido aúa en la estupefacción de su enAsí hablaba aquella buena mujer. Pero Spi•
sue11o.
nello no la escuchaba, pensando únicamente
en acrecentar su hacienda y su renombre.
-lf¡Amada! la dijo al recobrarse. Vengo de
Lejos de entregarse al deecaneo contrató con
ver coeas indecibles. Pensando por qué te quiela obra de Sant Agnolo una historia de San l\Ii•
ro yo con tantos amores, se ha ido como por
guel, que debía cubrir todo el coro de la igle•
golpe de revelación mi peneamiento más allá de
eia y contener infioidad de personajes.
la vida, y durante unoe segundos he tenido la
Spioello emprendió sus trabajos con maravi•
visión de mundos que juntos heinoe recorrido
y el recuerdo de las exietenciae porque hemos
lloeo entusiasmo y empezó á pinSBr la eecena
que debía ap&amp;.recer con mayor brillo que las
atravesado. Una vez fuiste la hermana mía y
•éramoa gemelos U na vez en un paisaje blanco
o,ras.
fuiste la novia mía, te perdí al pie del altar y
Trazó la figura de San Miguel luchando con
$rila. roaria Sanaoval
fuí viudo sin ser eapoeo. U oa vez fuiste la ma•
la eerpiente de &amp;iete cabezas y diez cuernos y
(DE OAXACA)
se esmeró en representar á Lucifer bajo la apadre mfa y yo me removí en tus entraf\as.
Acaso un día al juntarnos fuimos chiapa de
riencia de un monstruo eepantoeo.
eol ó gota de rocio ......... Y ahora entiendo por qué todos los amores humanos se jun•
Era tan repugnante la cara del diablo, que nadie podía desconocer lo horrible de
tan y vibran en mí cuando mie labios besan tu frenie ó ee beben mis ojos la luz de su fealdad.
tue pupilas.» Y riisipadoe loe celos de ella por tan adorables incoherencias sonrió en
La impresión producida por aquel rostro siguió al pintor en la cal1e y lo acompa•
eu orgullo de mujer al oirlo delirar de amor, y mentalmenie rió de laa visiones de eu ñó hasta eu casa.
amado.
Al llegar la noche, ac'lsióee Spinello al lado de eu mujer Y ee durmió.
n
Durante su sueno aparecióeele un angel Se.o hermoso como San Miguel, pe_ro com•
EL OTRO
p!etamente negro. Y el angel le dijo:
El congregaba á. lo!! locos en el patio del manicomio y en voz muy baja les decía
-Spinello. soy Lucifer. ¿Dónde me has visto para que me pinies, como tú lo ha•
discursos raros:
ces bajo un sepecto repugnante?
uPor la perversión del mundo, lee dijo en una ocasión, ha de venir un aalva:lor.
El pin~r le coniestó temblando, que jamáe había visto sus ojoe, porque nunca
Yo, por la oración y la voluntad he de darle vida, porque las castidades de m1 espíritu_ había eetado en el infierno, como Dante A.lighieri, pero qne al representarle como lo
y de mi cuerpo han hecho que mi peneamielito sea faene, puro y ¡enerador. Yo había hecho, oretendía expreear, por medio de raegoe sensiblP.e, la fealdad del pecado.
acendro en mi propio ser la carne1 y de su substancia hago idea, y de au germen hago
Lucifer se encogió de hombros y dijo:
verbo, que ea la simiente universal de la que ha nacido cuanto t&gt;xiete. Mi querer, co•
..:...spinel101 ¿quieres dispenearme el obsequio de discutir conmigo?
mo la luz, penetra lo e6lido, lo resistente, lo opaco, é insinúa en cada caliz el polen
Como no obmviera contestación prosiguió Lucifer en estos términos:
que ha de hincharlo en fruto, El fiat es cosa viva que 11gita el caos y crea. Mifiat fe·
-Iodudablemente, ha1 leído los libros que me describen 1 y eabes cómo aali de1
cunda: emana cargado de larvae1 que ee resuelven en mariposas, ó de ideas que se re• cielo para llegará ser el príncipe del mundo, ilustre empresa, que serfa única, si los
13uelven en energías. Mi fiat ea rayo de luz que crea redentores en las en,raílaa de vír- gigantes no hubieran atacado también a1 dios Júpiter, según has visto en una tumba
genes inmaculadas. Yo he subido al minie~rio, y he de realizarlo ahora que se acer- antigua, donde figura esa guerra esculpida en mármol.
ca la fin del mundo, al encontrar la virg~n de cuyo seno ha de nacer Satán, que es el
-Ee verdad-dijo Spinello-be visto esa tumba en Santa Reparada de Florencia.
.nuevo Meefaa anunciado ......... ,n
-Sin embargo-repuso Lucifer sonriendo-loe gigantes no es~n allí pintados en
Y mientras él hablaba, cada loco seguía entregado á su mania.
forma de raaas ni de camaleones.
C&amp;-lA11 ZntETA.
-;-Pero1 repuso el pintor, los gigantes no habían atacado al verdadero Dioe, sino á
un ídolo de los paganos. En cambio, tú, Lucifer, alzaste bandera de rebelión contra
el verdadero rey del cielo y tierra.
-Convengo en ello-~xclamó Lucifer-mas de cuantos pecadoe me acusas por
eeo?
-Al menos e'ete, contestó el pinSor1 y iodos ellos capitales.
-¡Sietel-dijo el angel de las 1,iniebla~.-El número es teológico. Sé, Spinello,
LUCIFER
que me tienes por altivo, colérico y envidioso¡ pnes bien, paeo por ello á. condición de
que reconozcas que únicamente he envidiado la gloria.
¿!\fe tienes por un avaro? Sea. La avaricia es uoa virtud propia de loe príncip"es.
PINELLO, el célebre pintor florentino, tenía
mucho miedo al diablo, sobre todo durante la En cuanto á la gula y á la lujuria, nada me importa lo que digas. Qneda la pereza.
¿Orees, Spinello, qne eea yo perezoso? ¿Me tienes por cobarde? ¿Crees que al euble•
noche, que es cuaodo las potencias del mal do•
varme no di pruebas de valor? :N'°J. Pues en tal caso 1 eri1 ju3kl que me pintasee-cJn el
minan en ]as tinieblas .
Y los temores de Spinello no estaban deeprovie aspecto deun eer audaz y con rostro altivo y arrogante.
~h debe caurarse dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
toe de fundamenk&gt;, porque loe demonios ienían
¿No ves qne ofendes á. Dios cuando le das por adversarioá un monstruo repugnanentonces moiivos euficientee para odiar á loe
pintores, que les arrebataban más almas con te? Eres u o ignorante, Spinello, y me dan ganas de estirarte las orejas &lt;;Omo á un co•
un eolo cuadro. qne un buen fraile con Srein\a legi11l desaplicado.
sermonee.
Ante aquella amenaza y al ver levantado el brazo de Lucifer, llevóse Spinello Iaa
Corrían loa tiempos en que loe grandes maes• manos á. la cabeza y empezó á. gritar, aterrado por el espanto que le dominaba.
tros representaban en Santa Croce de ·Florencia
Su buena mujer se despenó sobresaltada y le preguntó de que mal se quejaba..
y en el Campo Santo de Pisa loa misterios de la justicia divina.
El pintor le dijo que acababa de verá Lucifer, el cual le había amenazado cruelAquellas obrae estaban trazadas con arreglo á la telación que Dante Alighieri ha- mente.
bía hecho de su viaje al Infierno, al Purgatorio y al Paraíso, donde había logrado pe.
....:ya te he dicho mil -,.ecee-contestó la eapoea del artista-que todas esas figuras
.tJ.etrar.
acabarían por volverte loco:
Así, puee, todo en aquellas pintura:3 era ineSruciivo y ved.adero, y puede aaegu -No estoy loco-dijo el pintor-He visto á. Lucifer y es hermoeo 1 aunque triste
DAMA@ MEX'lCAN.A.eJ

DESATINOS.

..

•

�•••

DO ■ IRGO

EL MUNDO

y altivo. Maflana mismo borraré la horrible figura que he pintado y pondré en eee lu•
garla que he vieto en euefloe. No debe oauaane dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
-Duerme, hombre, dce1me--repueo la mujer-y déjate de tonterías y de razo•
namienios anticristianos.
Spinello trató de levaniarse., pero no iuvo fuerzas para ello y cayó ein conoci•
mienio en el lecho. Deliró por espacio de algunas horas y dejó de existir al día si•
guiente víctima de la fiebre que Je devoraba.
ANATOLIO FRANCE,

LA LEYENDA DE LOS SUEÑOS

•6 de S!PTIEMBRt de ,. .7

Veíalos cuál prieione,oe bajo el metal del espejo, y creyéndolos dominados porun imposible ype1didoe para eitmpre, no podía apartar mis ojos del misterio, ak&gt;r·•
mentado por el remordimiento.
Por entre las ramas de loe árboles, allá en lo profundo del valle veía morir el sol,
ahogado en su propia sangre, hasta sumergirse aún más lejos, en las dormidas aguae._
Anhelante por alzar el vuelo á otras regiones para aspirar nn aire m4.e puro, hacía
eduerzoe por levantar la cabeza, y pude, en medio de mi angustia, entrever el espacio
libre del cielo; volví mis ojos al cenit para contemplar cómo se dhigían hacia el
poniente mis eueiloe color de púrpura, asemejándose en su rápido vuelo á loe pétalos
sueltos de una rosa.
Por primera vez, después de tantos aftoe d~ luchas y de rodeos, me parecieron.
radiantes y di vinoe.
Con un extre.wecimiento aupremome liberté de la languidez en que yacía, recobrémis fuerzas, y baiiendo trea veces las alas me reuní con ellos en la mansión de la luz ..

(Por Geórges Moood)

UCHAS veces al remontar el vuelo hae~a el sol. junto
con t.aie euefloe-compafleros brillantes y alados, naci dos del Amor y del Alba, pero mudos y preocupados
por su deseo de lo infinito, he visto en loe valles· del
Reel otro vuelo semejante, casi á nivel de la tierra.
Atraíanme eeoe hermanos deeoonocidoe y tan be•
lloe, más felices tal vez que yo; y ávido de novedad y
caneado de aquel viaje in,erminable, ein fin prec•eo,
quise abandooar á mis compañeros.
Me aparté al fin de su lado, no ein algún pesar, para ir á á reunirme con loe her•
manos de la tierra; mas lm•go comprendí que no eran sino fantasmae, vano reflejo de
nuea,ro vuelo, que se proyectaba en loe ríos y loe lagos de la tierra.

VERSOS PATRIOS
PINCELADAS

I
Ha tiempo que la lluvia bienhechora
No difunde la vida y la alegría,
Qua el enervante y oalttroeo día
Viene después de feetejada aurora.
El eol vierte ew. lumbre caldeadora
Del ancho cielo en la extensión vacía;
Se retuerce el arbueic. en agonía
Y en los cauces el agua ee evauora.
Una tarde los míseros marta.lee,
PJdiendo gracia en la feroz contienda
Y buscando un alivio , tanioe malee,
Llevan1 en araa de sencilla ofrenda,
A través de los áridos maizales,
Al iutelar patrono de la hacienda.
II
Por fin dándole forma ti la esperanza
De que termine la mortal uyerta,
Bordando airosa la e:r.teneión incier1a
Se divisa una nube en lontananza.
El potro al viento au relincho lanza ..
Com? un clarín que ee mantiene aler1a,
Y mientras todo en k&gt;rno se deepieita
La nube negra y majeetuoea avanza.
De pronto eurge del obscuro seno
Lívida cin\a de bruftida plaia
Que desparece entre el fragor del trueno;
Y entre tanto que el eco r,e dilata,
De la excelsa región manda el Dios bueno
Brilladora y sonante catarata.
III
Cesó la lluvia torrencial: la tierra
A la vida despierta eonrien&amp;e·
Besa el· sol al perderse en Oc~idente,
La cresta azul de la erizada sierra.
Por las fragosas soledades yerra
Atronador y rápido el torren&amp;e,
Y se derrama por el íreeco ambiente
Cuanto perfume la corola e1cierra.
El zenzm1te celebra en la espesura
La vespertina fiesta que hasta el nido
Llevó el canto más dulce de ternura;
Llora el boequ~, empapado y aterido,
Y la húmeda exteoeión de la llanura
La puebla el toro con triunfal bramido.
Sepliembre de 97.

LA FUGA.
En el 4.lbum de la Srlta.Angélica Bctancourt

Huía Dafne por loe campos grifgoe, del amor ímpu•
ro de Apolo, sin cuidarse de que el céfiro ag1Gau, sus
cabellos de oro, ó levantase ene ténuee vestiduras de•
jando vil!llumbrar vehementes eeducoionee.
'
. Próxima á sucumbir la atribulada ninfa, pidió áloe
dioses que la convirtiesen en un árbol, y .A polo entonces
arrodillado ante el laurel que simbolizaba á eu amada
tomó la lira para cantar las bellezas de una pasión ideal:
La mitología nos ha transmitido eee eimpá,ico paisaje, al través de loe siglos.
El verdadero amor solo habrá de vivir eternamente
haciendo la felicidad de loe eeree humanos, cuando 1~
ampare la modestia y lo santifique el pudor.

A?.."DRF.s C. V.Ázquu.
Habana, 1897.

RODULFO FIGUBROA,
El MOLINO DE LA HUERTA

lºUE ME: IMPORTA?
De E. Haracourt.

Te amo, y de mi rien
Con deedeñoeas burlas;
Mas, cbmo árbol muerto
Que va .flotando en la corriente obscura
M1 amor callado sigo,
'

•

Ya que eeae vocee mi pasión D() eecucba:
Si un poco tú me amae,
¿Qué me importa la turba?
Te amo y el destino
De tí duro me alt•ja¡
Más sé que á mie congojas
El euepiro ee junta de tu pena,
Y que en desvelo triste
Aguardas el instante de mi vuelta:
Si siempre tú me amas,
¿Q.ié me importa la ausencia?
Te amo, y mi ternura
Se duele noche y día;
Quizá de un nuevo amante
A la ferviente súplica te rindas ........ .
Mas á enjugar mi lloro
Vendrá l.uego la muerte compaeiva:
Si infiel tú no me amas,
¿Qué me importa la vida?
Ta amo y cuando llegue
A darme paz profunda
La perdurable noche
En cuyo eeno todo se refugia,Sepulten donde quieran
Del cuerpo mío las relii;iuitte mudas:
Si tú por mí no lloras,
¿Qué .me import,a la tumba?
J.&amp;c1:-.To--GuT1ÉRREZ Cou...

OTOÑO

Hay en la huerta un camino,
que trae de rondar la huerta,
va á da'T en la angc-eta puerta
de un solitario molino.
Corre la yedra en festones
con abandono hechicero,
deede la planta al alero

..

por sus viejos paredones,
adornando loe dinteles
de las ventanas ruinoeae,
en donde miran curiosas
unas matas de claveles.
Brillan sobre el fondo obeouroy alzan eu gentil cabeza,
chopos de blanca corteza
que cimbrean junto al muro~
y el conjunto peregrino,
con notas de verde y plata,
sobre el cristal ee retrata
de la balsa del molino.
Gra,o l:lS á solas eofiar
al borde del claro espejo,
que hace tan dulce reflejo
de aquel tranquilo lugar,
donde hasta el alma se queda.
suspensa, como el oído,
al monótono ri.iido
del volteo de la rueda.
De niflo, de muzo, ayer~
mil veces seguí el camino
que va al rústico molino
que no me caneo de ver,
y eo todas las estaciones
me sojuzgó la belleza,
que esparció nat.uraleza
eobre aquellos paredone3,
Pero ayer tarde en verdad
que algo núevo descubrí.. ....•
aunque \al vez esté en mí
Y no en él la novedad.

Detrás del sol poniente
surgieron loa cendales
que llenan de misterio
las puestas otof'ialee:
loe chopos se agitaron
con sensación de frío
corriendo por eue hojas
nerviosa vibración:
y el agua de la balea,
del mismo soplo herida,.
su frío dió á la imagen
del viejo caeerón. ,
Seguía zumbadora
la rueda del molino,
turbando sola el grave
silencio Vespert;no;
m!le eran ayer tarde
tan trieM!e sus rumoree,
y todo era tan uiete,
,an fría la humedad,
que el alma, tiritando,
creyó sentir el soplo
de aquel invierno largo
que da en la eternidad.
M. MommA y GAL1cu.

DO ■ IRGO

EL MUNDO

•6 de SEPTIEMBRE de ,. .7

Corazón de' sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,

Número 9.
Haz lo que ella, Pablo mío, eleva tu corazón!.. .... Si

t1í no fueras mi hijo, te diría: Ven, partamos, vámonos
loa dos muy lejos á. buscar la calma ein6 el olvido. Pero
eres sacerdote y tienes otras obligaciones que Isa de tu
propio reposo. Ea á tu jefe, á ta superior del Seminario
á quien le corresponde dictar tu conducta. Ye á hablar•
le como me has hablado y lo que él te diga que bagas,
hazlo.
El _digno anciano recibió , Pablo grave y dulce:
Si en una situaei6n semejante, le respondió. yo t.uvie•
ae que guiar á un hombre del mundo, le diría: Huid! A~
110 emplearía el mismo lenguaje con algunos de vuestros
compañeros. Pero á vos, hijo mío, de quien eek&gt;y aegu•
ro, os digo: Quf'daoel Para un sacerdote como vos, la
huid&amp; sería una deserción. V os debele quedaros: El!! pre•
cieo y yo oe lo ordeno. Lo debeis á vuestros padrea cn•
ya vida haceie felíz. Lo debeis á la misión que lle•
naiaen la familia Jouvenot y que 110 ha dado aún todos
sus frutos. Además, eecuchailme bie~ y comprended mis
palabras en toda su ex&amp;enaión. Vos habeie bajo la ine·
piración de Dios comenzado una obra. Voe debeie como
amigo terminarla; y á vos pertenecerá. como sacerdote,
bendecir el matrimonio cristiano de esos dos jóvenes dig·
nos el uno del ot.ro ......... Sé que eufrireis; donde estaría
el mérito sin sufrimiento? Sé que tendreia aún Juchae:
donde estaría el triunfo sin el combate? ...... Permaneced
lranquilo. Babeíe ama,lo á un alma y vuestra madre oe
lo ha dicho bien guiada por su razón y su piedad: no
eoie culpable. Levantad la cabeza¡ amad en Dios , todos
loe que amaie, y sed fuerte! Me habeis comprendido,

central de Geografía se propone enviar uno de sus miem- más también se vuestra rectitud y vuestra conciencia.
bros á Marsella para saludar, á su desembarque, al in• Os debo ya mucho por que soy un poco vuestra obra .....
Venid en mi ayuda en esta circunstancia capital. Yuee•
trépido viajaron
Pablo comprendió.
tra opinión será mi ley: una palabra vuestra y renun•
Esa mujer de quien su madre le había dicho todas las cío á este matrimonio ......... Una palabra vueatra y esta
virtudes y loe combates, era ella miema ......... Como él, noche pondré mi mano en la del señor de Sennevaux.
ella había luchado, como él ella babia sufrido, él triun•
-S~ñorita Lucila, respondió Pablo con voz que tem•
biaba ligeramente, '8neie razón. Yo amo al sefl.or de Se•
farfa como ella!
El tiempo huía entre tanto: la situación entre las fa. nnevaux como á un hermano ......... Pero nada en el mun•
miliae Sennevaux y Jouvenot iba eiendo embarazosa y do podría decidirme á deciros esta palabra que me pe•
la aefl.Ora de Sennevaux no dejaba de tener eus inquie• dis, en un sentido que le sea favorable, si no eeti.;.vieee
desde hace tiempo convencido de la excelencia de la
tndes.
,.
-Veamos, Lucila, dijo una mafl.ana la sefiora Jouve-- elección que haréis en él.. .... , .. Dios ha permhido que
not- á su hija, has tenido tiempo de reflexíonar, y Ter to• sea yo, muy á gueto, el lazo de unión que Os ha aproxi·
das las cualidades del señor de Sennevaux. La condesa mad.o el uno al otro ......... Yo lo bendigo y lo bendeciré
me ha interrogado muchaa:vecee discretamente, Hoy vie- toda mi vida. Por que no existen, así lo creo, dos cora•
nen .á comer y pronto ee · irán al campo. Ea imposible zonee más dignos el uno del otro que el vuestro y el de
que yo no dé una respuesta ........ .
mi amigo. El cielo, estoy seguro, bendecirá vuestra
-Te prometo, respondió Lucíla, que tendrás la mía . unión y yo le pediré que una á vuestra venlura la porción
de dicha que pudiera tocarme en la tierra!
muy pronto.

Pablo?

-Lo he comprendido, Padre mío, y obedeceré, rea•
pondió Pablo levantándose con el rostro iluminado por
un santo valor.
-Id, mi querido hijo ......... Que Dios sea con vos ...... .
En adelante sois un verdadero eacerdote ......... Conoceie
la inmolación y el sacrificio.
XI
Al dia siguiente de esta vieita de Roger de Sennevaux,
causa de tan tas emociones, Adalberto Dsruel, no pudiendo contenerse más tomó el tren para Ganneville, con el
objek&gt; de conferenciar con la señora Deecordee. Pero estaba dicho que loe ardides de esta .se frust.rarían.
Incansable en su buena obra, ya fracasada la primera
vez, valioee para nueva intentona del notario Lecheene,
, quien_ hizo comprender qoe debía hacer una visita á la
eefl.ora de Sennevaux con el :fin de abrirle los ojos, advirtiéndole que el matrimonio de su hijo eerfa el producto de la intriga de un sacerdote licencioso.
Pero Lechesne al llegar á París, ee encontró con un
billete del sef\or de. Sennevaux, en que este le anunciaba
que no podía recibirlo por que debla asistir á una recep·
ción en casa del se flor J ou venot.
AH, fué el pobre notario y, recibido cordialmente por
eu gran colega de la capital y embelesado de la einceri•
dad y honradez que radiaba en el rostro de Pablo, y res•
plandecía en el de Lucila, se volvió á Ganneville sin una
sospecha y con nuevos afectos ........ .
Pobre Adalberto Deruel; y sin embargo era tiempo de
obrar. El matrimonio se adivinaba próximo. Las viei•
tae entre las dos familias se hacían cada día más fre•
cuen,ea y Roger se manifestaba completamente enamo•
rado hablando 1:1in cesar, Pablo de loe encantos de Lucila.

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....

Y PabÍo?

Había _prometido ser heroico y lo era, habíase enmae·
cando de una fisonomía serena y sonriente y nadie ha•
bría leído en sus ojos el i:Jmenso, el terrible, el íntimo
deegarramiento de eu corazón.
Un día, recorriendo un periódico leyó:
u&amp; anuncia la próxima vuelta á :Francia del sabio explorador M. Savinien de la Haye, que, desde 18i5, ha
consagrado au tiempo y su valor al estudio del A frica
Central. Mostrándose digno émulo de loe Livíngatone,
de loe Stanley y de loe Brazza. En este viaje, el tercero
y que no ha durado menos de cinco afias, ha podido, no
solamente prestar el más útil concnreo , la organización
definitiva del Congo francés, sino atravesar por entre el
continente negro de Brazzaville, hasta loe grandes lagos
y desde ahí basta Zambeze donde ha encontrado las
huellas del grao doctor inglés. Trae , lo que parece
inestimables colecciones y los más preciosos informes so·
bre esas regiones t1n poco conocidas aún. La sociedad

Subió á la pieza que en Tnorey servía de biblioteca,
marchando con paso rápido como aquellos que han va•
oilado largo tiempo y no quieren vacilar más.
Pablo estaba solo y trabajando.
Sefl.or abate, dijo la joven, vengo á hablaroe de cosas
graves y delicadas. Tengo necesidad, para hacerlo, de
contar con vuestra indulgencia y con el afecto que me
profeeaie. Sabeie lo que pasa? Yueetro amigo el seffor de
Sennevaux me hace el honor de pedir mi mano. Mis pa•
dree deeean este mascrimonio ......... Pero mi padre vé
quizá en él, sobre todo, conveniencias de fortuna v mi
madre ventajas de nobleza. Me aguijonean para que dé
á conocer mi decisión y yo he vacilado hasta aquí. Ee
tan grave esta decisión! .Además, tengo en vos una con•
fianza absoluta, como amigo y como sacerdote y neceei•
tanda de vuestro consejo tan seguro, no osaba pedíroslo.
Se vuestro afecto muy vivo por el eeñor de Sennevaux

-Gracias, eeflor abate, respondió Luoila muy conmo•
vida. Sin vuestra opinión formal yo nada habría querido
hacer. Pero dándola, me haceismuy dichosa, por que ....
yo amo al señor de Sennevauxl
Cuando la condesa y Roger lleg~ron al castillo, les fué
fácil, por loe rostros sonrientes que loa ac()gieron, pre•
sentir su dicha. En el momento en que se anunció Ja
comida, Lucila avanz6 hacia el capitán que conversaba
con Pablo. Adalberto mudo y sombrío, estaba cerca de
ellos.
Lucila miró al abate con un reconooimien&amp;o conmovi•
do ,Y como para aeoc1arlo á aquel acto decieivo, dijo de,
!ante de él á Roger:
-Se.f'i.or de Sennevaux, queréis ofrecer el brazo, vues•
tra futura?
Pablo sonrió y levantó su pensamiento á Dios. Éu
obra estaba hecha ........ .

�EL MUNDO

BL MUNDO

AdalberJ¡o palideció de rabia ........ .
Como, era pues inminente aquello y su áliada lo bur•
laba. Era preciso dar un paeo deeisi vo y al día siguiente
marchó á Ganneville. Cuando llegó á la ciudad, aupo
con estupor que la eefiora DeEcordea, desde hacía tres
semanas que era presa de una fiebre biliosa complicada
con accidentes cerebrales muy graves. Ya no había que
esperar su concurso. Que fatalidad! En el momenrn mis·
mo en que habrla sido más útil.. .... Porque todo marchaba tan rápido que las dos familias ee habían decidido
á irá Jouy, la posesión de la condesa-á. pasar en la in•
timidad loe días que debían preceder al matrimonio.....
El Secretario, furioso, casi hubiera acusado á la sefiora
Deecordea de una enfermedad voluntaria.
En Jouy, todo era fidsta. La naturaleza i:niama parecía
coquetear para aqaella reunión. El sol deotofio arrojaba
-su manto de oro sobre las hojas amarillentas de loa árboles que formaban un nuevo jardín de las Heeperidee. Loa
campos extendían hasta lo infinito, como un océano
sin olas, las florea azulee de los azafraneros. Aquí y al::.!
se vendimiabá cantando las pocas vifiaa de loa catarros.
La paz y la alegría estaban donde quiera bajo la influencia de eee delicioso momento del ano que !epara los srJ.ores del eat.ío de las severidades del invierno y en que
á los paseos y á los ejercicios deportivos bajo el dulce calor del medio día, suceden poi la noche, alrededor del
hogar, la,i reuniones que se hacen más íntimae.
La señora de Sennevaux y la señora Jouvenot no ae
abandonaban. Iban por done.e quiera llenas todas de
una dignidad anticipada de abuelas, formando mil pro·
yectoa, instalando de antemano el nido del joven matrimonio, allá. lejos, en Tours, upartiéndoee el tiempo que
pasaría en París, después la estación del campo, en que
todos se rt!unirían, ya en Tbosy, ya en Jouy, para no
quitárse una á la otra una parte de la ventura común
y siempre sus conversaciones acababan, hablando con
las lágrimas en loe ojos, de los querubincitos que adora•
ban ya. Y en tanto que conversaban, vigilaban de lejos,
-con ojos volumariamente diatraidos á la joven pareja
.que discurría por lae calles de árboles, bella como la juventud, riente como el amor.
El aefior J ouveno\ ma,aba sin piedad las perdices y laa
liebres de su yerno, pereiguiendolaa día á día con paso infatigable en coropafl.ía del comandante Belamy, familiar
de la caea, ó de Adalberto que lo seguía profundamente

.malhumorado.
Herald cabalgaba deEde la mañana haeta la noche en
un Poney, obsequio de su futuro cunado, en tant-0 que
.el abai..e Pablo le seguía de lejos, vuelto modeatament.e ,
su papel de precep,or.
La crísis aguda de sufrimiento había concluido en él y no
porque no tuviese todavía horas de bruac~b amarguras y
rebeliones, últimas convulsiones de un corazón obligado
.áex.tinguirae para siempre, sino porque pocoá poco la he•
rida se cicatrizaba con et sentimiento del deber cumplido¡
venía la calma para aquel E'Epíritu valiente, más rápida
en medio de aquella comarca en que todo le recordaba á
su madre, sus dolores, aue victorias. Pablo conocía la
alegría sublime de los mártires.
En cuanto á la buena aefiorita Larivier ya no era de
ee&amp;e mundo.: El cielo se había abierto para eJla. Había
encontrado á Ra.vaiseon.
Ruaie~on era un hombre soberbio, de alta talla, rostro
fiero, enérgico sin dureza, verdadero tipo del soldado
bravo y dulce, cuya severidad inflexible en el deber, se
unía á una .aeneibilidad de nii'l.o en el reato de la vida.
Había sido ayudante en el regimiento del padre de Ro•
gar, atado á su coronel por una de .esos abnegaciones que
van hasta el fetiquiemo. Estaba cerca de él en aquella
heroica y legendaria cabalgada de la muerte en Mortbron, en que el torbellino de los dos mil coraceros se
bundió en un largo pasadizo formado por la única calle
de Ja aldea y fué á estrellarse sobre una infranqueable
barricada. Viendo á su coronel rodar con su caballo, Ravaisaon se demvo y, bajo un fuego terrible, éin inquietaree de que él mismo estaba herido lo había levantado y
-conducido moribundo fuera de aquella hornaza.
El heroe rindió el alma entre sus brazos, confiándole
eus pensamientos supremos. Sin ocuparse entonces de
la batalla, Ravaiseon abrió una fosa en un 1'1ncór del ce•
menterio de Eherbach, la marcó con una cruz grosera
mente formada con dos ramas de arbol, y después, ha·
biendo formado un ligero croquis de los lugares para
orientarse más tarde, se unió á. loe restos de su regi•
miento.

Deepuée de la guerra, 3U primer cuidado fué busca?' á rante lae largas ausencias del oñcial, la sefiora de Sennela señora de Sennevaux á qµien llevó el sable, la cruz Y vaux no permanecía en Jouy sino temporadas breves y
las joyas del coronel, .y el legado más precioso aún, sus en loe intervalos, la soledad parecía severa al viejo solúltimas palabras para ella y para Roger. Después fué á dado que suspiraba algunas veces al pensamiento de un
exhumar de la tierra vuelta alemana, los restos de au co- hogar personal é íntimo.
Pero aquello había acabado. Ya no había que pensar•
ronel qué dormía ahora en medio de una capillita, en un
paraje lleno de flores, bajo lQs graudee árboles del parque lo y Ravaieson que había· frapqueado los cincuenta debía decir adios á toda esperanza.
de Jouy.
Antes de llegar á Jouy, la sef1orita Luivier conocía
_ Concluida su tarea, Rilvaieaon dijo sencillamente á la
la historia de Ravaissoa Le miraba como á uno de esos
señora de Sen.o.evaux:
-Hoy sefiora condesa comprenderela que yo no pue- tipos casi fabulosos de loa caballeros de otros tiempos.
do irme de aquí. ........ Ea fuerza que alguno del Regi- Cuando en la IIleaa le vió cerca de ella, sencillo, modesto, dulce y bueno, se volvió loca. Helo ahi.. .... El era
miento se quede cerca del coronel. Yo soy retirado ......
no tengo familia ......... no tengo ya patria puesto que soy en fin el _ser aofiado, esperado por tanto tiempo. Todo
de Metz ......... no tengo ~ás amigo que el q~e reposa lo demás no había sido más que quimera ...... Ravaisson
ahí......... Dadme ai guetaia un rincón en alguna par- era la verdad.
Los enamorados son muy perspicaces en cuestión de
t.e ......... Tengo buenos brazos, buen ojo, buenas piernas ......... Labrador, jardinero, lefiador ... :..... haré todo amor. Luci1a y Roger adivinaron pronto la pasión nalo que querais, todo, coa tal que me quede á vuestra la- ciente de la aya y lea vino una idea loca.
-Ravaiaaon! gritó una voz de mando.
do, al lado de mi coronel, y de vuestra hijo, á quien
-Mi
capitán
hablaré de eu padre.
-A
van
za á la órden.
L'il sefiora de Sennevaux lo hizo administrador de
-Heme aquí.
J ouy, lo cual t.uvo por resultado duplicar ioe productos
-Siéntate con nosotros en el banco ..... .
de la propiedad, demasiado abandonada hasta entóncee.
Tenemos que hablar ...... Ravaiaeon, vas ácaeartel
Además valida de sus relaciones logró que el bravo sol•
-Yo, mi capitán!. ..... Oalvo vuestro respeto,;señorita,
dado recibiese al cabo de dos ai'l.oe una medalla tardía,
créo que vuestro futuro se burla de mí.
bien merecida.
-No, señor R:lvaieson ...... Esto ea muy aeri&lt;l.
Ravaieeon vivía ahí desde hacía cerca de veinte afios,
-Eecucha, mi valiente viejo. 'ríenes cincuenta ailos
amado de todos aunque severo con todos y esclavo de
Roger desde el primer dia .. Había adorado al nifio, ad. y estás verde como una encina joven, y derecho como
una lámina de espada.
mirado al joven y en la ac.tualidad veneraba al oficial.
Pero esto no durari siempre. De aquí á algunos anos
Formaba par,e de la familia, siempre solícito, jamás
importuno, conmoviendo por su culto fiel cuando cad'a habrá que decaer.
......... Aprovéchate de tu fuerza, aúnestiempo ........ .
matlana, con au puntualidad de Baldado iba á inspeccionar la capilla y á renovar las flores eobre la tumba del Hay una mujer que te ama, ¿enLiendee? Tú no vas, tú
que eres tan bueno, á hacerla desgraciada ......... la aeño•
viejo jefe.
rita
Lucila y yo nos encargamos de la dote ......... VaHubiera sido el más feliz de loe hombree ai bajo su
enérgica envoltura no hubiese ocultado un corazón ya ......... esta decidido ......... no hablemos máa.
amante y tierno. Todo iba bien cuando la condesa y RoContinuará .
ger estaban ahí. Había alguien á quien amar. Pero du,

Recuerdo de las Fiestas Nacionales
Patrioteria festltia.

ÁPAROEROS:

CONCIUDADANOS:

. Yo vengo aquí por nacional y por patriotismo á dicir la verdá de nuestra imanci.:.phct6n Y que todoe semos librea y viva Hidalgo que al hora del ént,rele hizojuir á mu•
•c .)8 Y verdaderamente me cabe 8aatifaci6n en proclamarlo hora que el pabellón
verde, blanco Y colo:a~o. está ondiando fleno de gueto en el palacio de la plaza de armas de n1;1eetra ~onstituict6n y pa decfr más, hora que ha tocado la campana ... viva Hi•
•dalgo y v1 va la libertá.
' .1

. Celebramos una fecha gloriosa, la fecha en que surgió el redentor mexicano, restituyendo _eua derechos á los humildes. Más para que su obra séa fructífera unámonos.
El muiuahsmo &amp;efiores es la garantía del porvenir .........
·
Nosotros que ostentamos la .blusa del trabajador y cantamos el canto progresista
del taller, luc~emos contra loe que quieran eobajarnoa y hagamos saber al mundo que
el obrero mexicano sabe más de Jo que le han ensefiado ....... y

S.domr.s:
~a ~volución France!a envió _sobre el mundo un torrente de auroras, y una de
ellas 1~umma 1.ae democracias americanas enamoradas del porvenir.
Hidalgo viene de esos explendores gloriosos: en su pecho senil, pero robusto gri•
~aba la voz 4e Ios redentores del noventa y tres, que se hizo carne de libertad'y de
mdependenc1a entre nosotros.
.
César......... Scipión ......... Eepartaco ........• Anlbal.. ....... Napoleón ......... Wash•
rngton ......... Bolívar ....... ..

LAHARINAnEWAGGNER El Mundo
CeN FOSFATO DE CAL l'IIRI, 11 Mi~er,almenfe •dmitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'·

para NIÑOS ENFERMOS, CONVALECIENTES, ANCIANOS J pm la! MADRES que eslán CRIANDO

yecto que está llamado en su réaliLa Harina de Waggner
., , d
.
.
· zac10n a ar una :hsonomía del tob ace crecer los mños robustos y
contentos. Tomada en las dósis qne do nueva y cautivad0ra :í una

La Harina do Waggner
-ee incorpora con la misma facilidad
·que la leche de la madre, y lo pue·de tomar la criatura más tierna con
,grandes beneficios. Se garantiza su
·completa pureza y hallarse libre de
toda sustancia deletérea. Es de un
•aabor muy agradable. No es una medicina bajo ningún concepto y •!obra
-en todo cuerpo endeble como un

Tónico ds le Naturaleza

se prescribe en cada tasita no se importante porción del periódico.

:;;.)

.

aceda nunca en el estómage. Es altamente recomendada por la Facul•
tad Médica y en los muchos años
que tiene de éxito ha resultado ser
.
. d t d
Por eI t est1mon10 e o as I as madres que lo han usado

":El elimenta me- pB~fBllto"

Denntae11 todn la■ Tiendaa, Droguerla■ I' ■ otlo■■

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,.,,ro •u•. ,. •EX/10

No di:re mos aún en qué consista,
por que .nos desaarada
aventnrar
0

¡

promesas cuan e o eskl!l estén aún
, .
.,
,
a d1scus1on; pero s1 aseguramos
que pronto recibuá'n nuestros lectoreii

una a~radabilísirr¡a scrpresa.

~=-

�'PainKi/Jer

dfh_EL VINO SAN GERMAN~
que tanto éxito y fama ha obtenido desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el público se convenza de sus
maravillosos efectos publicar certificados de curaciones obtenidas en Rusia ó en el Japón, ni opiniones de Médicos co¡iocidos en China ó
en el Brasil, que, c~mo pueden ser ciertas y auténticas, también es fácil sean inexactas y apócrifas._ La compañía fa~ric~dora del VINO
SAN GERMAN, convencida de los maravillosos medios curativos, de los componentes de su preparación y de los benefic'.os mmensos de su
uso, lo ha sometido al análisis de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos ele más renombre, al expet1mento en los hospitales y clínicas, y, cuando recogida la opinión de todos, una EOla es la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado pú•

-D&amp;-

(PERRY DAVII.)
Un remed.tonrd&amp;dero7 ...-opan..W.,
olaae y eradot •• eDknla....,._ . . '9a

Pa;iiJj}J/er il

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

blico mexicano

Bsk&gt; 4111 ..-er4a4, TIIO • ..... . , . . . .
en t.rminot butu.iat eafMioN.

Muy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
e.Vino de Saint Germain~ que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con titulas altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar quF.: después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria 1 especiaIJllente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «V1No oa
SAINT GERMAINt he obtenido los más lisonjeros resultados como tónico y reí'ons-

Mé:rico 1 i\Iayo 21 de 1897
:'.\Iuy señor mio:
Creo que la feliz asociación de las sustancias que entran en la composición del
Vrno nE SAJNT GERMAI:&gt;i le asegutan un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo he experimentado perfectamente
en las convalecencias y hi? quedado satisfecho.
De vd. atto. y S. S.
LEOPOLDO CASTR0 1

B• nn na..., NP,re

pu•

1

pn■le

ruuiill

C1!1mbr11, lualofrh,
C6llco,
!)l1111 hrla,
C6lera,
lloln .h ll1n11,
Toa,
lloln h lllnh•
lleafrhd11, ll111m1U1mo,
ll&amp;badllla,
Pl•h• lhlarla,
.hnsa4u 1 plr¡úlAI .. lllCfflM;
llenloplea 1 anlll&gt;aJ,a ,.,...,_
Ten.rle .n caa. QUAÑ.U'N . . . . . 111
talsiftcacionn Oompnr tole -' ~

Cirujano en Jefe del Ferrocarril lnteroceáuico y Médíco del Hospital de
Sa,i Andrés

P.KRRY DATU. Ka nlUI,• ..... lu

perb,1 y Bofüiu.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

•••

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
~Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remed.io que se
aproxime al Pectoral de Cereza del
Dr. Ayer. Calma. la inflamación
&lt;le la gn.rganta, destruye las mucosi-

dades irritantes, su;wiza. la tos
y vreclispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y pqra el alivio y curación
del gnrrotil101 tos ferina,. mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que eí-.hí.n expuestos
los jóvenes, es &lt;le un valor terapéutico lnapreciable.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.•

U..

eCOOK REMEDY CO.

e1t su primero·, segundo 6 tercer
SIFILIS
.
periodo J}ermanent.emcnte cura
da de á:35 dms. .El r,nc1e11te se puede curar en

DR. BANDERA.•

DR. LA nsTA.

,

1

México, 3 de Abril de 1897
Muy señor mío: Habiendo éxperimentado en, algunos enfermos el V1No DH
SArnT GKRMAÍN cuya muestra me mandaron, lo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyent~.
Quedo de V d. afmo y S. S.
DR. RAFAEL LA VISTA,

l\Iéxico, 12 de Febrero de 1897.
l\Iuy seiíor .mío:
En vista de las componentes de la preparación SAINT GERMAÍN", no teri.go inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis puhnonar, escrófulas, atrep sis; etc., etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
1

CARLOS TEJEDA .

Médico Cirujano de la Facultad de
},[éxico, PrpfesQr de -Clínica Infantil
e,i la Escuela Nacio1zal de Medicina de
.México.

·'

DR. CLE.\IENT.
DR. PÉ~A IDIÁQUKZ.

tituyente, perfectamente acomodado á
pe1 son as débiles, á los convalecientes1 á
los niños raquiticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo.
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. _S .
Dr. Cm,srANCIO PE~A IoiAQUEZ.
del Cuerpo de Sanidad mi(itar.
La especial composición del Vrno de
SAINT GER.\IAin 1 en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecnadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo.
l\lé.J::ico 21 de i\Iayo de 1897.
l\IANUEL GuTI"ERREZ,

Profesar de Obstetricia en la Escuela
Nacional de Medicina de México, miembro de la Academia de ~Jedicina y de la
Sociedad Pedro Escobedo, médico del
Hospital de Sa1t Andrcs.
·
1

'I

l.

México, Abril 29 de 1897.
DR. GARAY.

He usado en varios de mis enfermos et
vino de San Germán y lo considero una
medjcina excelente;.es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecientes y enfermo$ del corazón
en general.
A. DE GARAY.
Profesor de Anatomía Quirúrgica
en la Escuela Nacional de Medícim1,
Cirujano de los Ho~pitales Jmirez
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varios enfermos, después de haber ensa•
yado la muestra que me remitió usted, y
lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
Quedo de usted afmo. y S. S.
DocTOR, LoRE:&gt;1zo CHÁvEz.

Director del Hospital Valdivieso 1 médíodce l Beístegui Hospital.

Profesor de Cliuica E.-cterua de la
Escuela N de .Nedícina de México,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica moderna, el
mejor es sin duda el SA)&lt; GERMÁN. En casos de linfatismo, tuberculosis y an~mia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DocTOR CurnENT.

De la facultad de Montpensier (Francia) . Especialista para las enfermedades de la cinturá.

cHe usado con excelentes resultados e
V IN o DE. SAN GERMÁN en casos de tísis pulmonar, de anemia y de enfermedades crónicas de la piel.
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medicamento estén tan bien encubiertos.
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pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancia1 y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BA.:-rDERA.

=:
•
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México, 22 de Febrero de 1897.
DR. J osÉ I&amp;,co.

De la facultad de /lfé:t:ico. Especialista en partos y vías uriltarias.

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Médico del Hospital de la Beneficeni a espaiiola. ·

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que ~fl.ranriza1nos curar. Slll!Citamos los mas ob@tinados casos y apelamos al mnndo entero por 111.1 caso
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 13, Septiembre 26</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~---------------------+¡
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Toda la correspondencia que ae relacione con la Reücoión, debe eer dirigida al

Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la corre!J)Ondencia que se relacione con la edición
debe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
Lasubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centsvoeal
mea, y ee cobra por trimestres adelantados.
Nllllleroe sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe aer precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ABTÍCOLO DE SEGUNDA CLASE,

tiltJtas t~itDtialts.
fa Unión QI:cntro .lmcrirnna.
No nos ha extrañado el notable fracaso de la Rep1bli•
ca Mayor de Centro América: hemos a'.do loa primeros
en predecir el resultado de la proyectada unión entre
pueblos que teniendo el mismo origen se odian fratt:r·
Ealmente.
Si metéis en un saco un mono, no gato y uoa serpiente, con dificultad podréis encontrar la armonia.
Los habitantes de las repúblieae ceotro-amerieanas
se han eeforzado por convertir ene mue~ae trágicas en EOD ·
risas exquisitas y sus ademanes convuleiooarioa en eign)
de afectuosa cordialidad.
LP. biología nos enseña que no luchan eino loa anima·
lee de una misma especie; que jamás un tigre combate
contra un mosquito, ni un león se las entiende con una
pulga: loa individuos de una miijma raza, son loe que con
má.e ahinco se devoran, L'le grandes luchas de la humanidad se han realizado entre pueblos que han tenido el
mismo orfgen de sangre, iguales elementos constituL~rna
dejfinidad y tendencia.
Los pueblos centro-americanos han pretendido vana•
mente buscar un lazo que los reuna, un ideal que loa
redima, una aepiración que loe salve en medio de eu ee.·
tado convulaionario y angustioso: á la unidad de estos
pueblos se han opuesto constantemente las pasiones de
su polfüca bizantina, sus rivalidades y 1:ue recelos.
Guatemala ha conservado const,antemente viejas odio·
eidadea hacia el Salvador; el Salvador 1ecela de Guatemala; Honduras atizba la actitud de eetoe dos Estados
para trazaree su política; :N"icaragua y Costa Rica desconfiadas y ncilantee, procorao iospirarae en la conducta
de las atrae repúblicas para no ser una nota inarmónica
en este concierto diecordan\.e.
Así no se hace la hegemonía de un pueblo¡ así no ee
constituye la nacionalidad de varios grupos humanoe, quti
tienen en sí propios la tendencia á la dispersión, el 1mpuleo t desunirse loe uooe d1:, loe otros.
Aqui hemos predicho nosotros lo que había de pasar
con la proyectada 1:orifrat,eriiidad cen,ro-americana¡ aquí
hemos señalado loa obat.iic·1los que se oponen á su realización.
Para redimirse de estas tendencias de grupos, todavía
en estado de revolución permanente, ee necesario qne
una voluntad superior, apoderándose de loa elememoe
que pueden dar vida á una nacionalidad, los encauce y
los depure, por medio de actos de energía superiores á los
que actoalmenie informan á las sociedades latioo-americanae.

([01111111i5mo

r11

d helito.

Un ~riódico ha dicho, refiriéndose al crimen cometí·
do en la Ioepección Gen.eral de Policía: ojalá que este
delito no arroje uua maocba sobre la honra de México.
Entendemos que eeie delito y \.Odoe loe delitos que se
han cometido, se cometen y se cometerán en la RepúbliCH, en nada empanan la honra nacional. No admitimos

esta solidaridad en el crimen, porque deeee modo todas
las naciones resultarían manchadas.
Nadie ha puesto en duda la honra de Ioglaterra1 por el
hecho de haberse 11llí presentado un destripador. I_ncon•
movible es le honra de Francia á pei:;ar del crfmen de
Eyraud. Eapafia tiene honra á pel!ar de su Diego Co·
nientee; Halia, no obstante au Fradiávolo, eu Cal!erio
Santo, su Angiolillo.
Recordamos que cuando el inolvidable Presidente Sadi Cacnot, encontró la muerte bajo loe golpee de un aeeráno de origen italiano, eólo un grupo de d1alocadoe pudo pretender que el crimtin de un iudividuo recayera sobre una nación; contra estas exahaciooee y contra e1:toe
absurdos, se elevó el buen sen1ido de la R;_pública Francesa, externando este priLcipio d~ e.!t.a moralidad so·
cial: ¡El crimen no tiene patria!
Loe mexicanos no podemos admitir que loe yerr'Je y
loe delitos de una unidad .~vcial, repercutan en todos los
individuos que forman esta eociedad.
C,rnaados estamos de oirá loa gacet1lleroe, cuando 1:e
trata de una dietioción acordada á una personalidad de
origen nacional: ¡Honor á México! No etilores nuestros;
el honor es para el individuo, nunca para la colecuividad,
Debemos rechazar por lo tanto eee comunismo en la
gloria y en el crimeo que ee pretende imponen 0 1 , pro•
clamando este gran principio, q 11e ea la base de todas las
agrupaciones que ee r,ge!l por principios democrát,icos: ca
da hombre ea hijo de sue obras, y t.ieue la exclusiva res•
ponaabilidad de sus actos.

µtllítiCtl !JCltl'tttl.
RESUMEN.- La revolucl6n en Centro América.-La

unión del odio.-La alianza de las rivalidades.Una República Mayor que se empequeñece.-Sacudimlentos generalea.-OisoluciOn por todas par•
tes,-Mr, Woodfoord en la corte de Eapaña.-La
política americana y el conflicto cubano.-Coincidenciaa.-La caída del Ministerio Azcirraga.-¿Se
aproxima una solución satisfactoria?

A!!enLadas las repúblicas centro-americanas en suelo
movedizo y volcáoico, sacudido á las vt:cee por esos ea·
trewecimientos politicos, que arraocan de cuajo viejas
inetituciones y derriban idolos que ha consagrado el
tiempo y erigido la creencia popular, no es raro que
vuelvan de vez en cuando áeentir la enfermedad del pronunciamiento y á padecer la agitación morboea de la re•
vuelta.
Soilando en fantásticos ideale\!, impuleadaa por una aspiración noble de grandeza, pero perdiéndose al mismo
t.iempo en las n~buloaidadea de la fantasía, han preLendido en vano consolidar una unión fuerte y vigoroea,
aeociándoee en una pal-ria común; han querido ligarse
entre eí sin eetablecer previamente la solidaridad de intereses poe!~ivoe, y el fruto de esas aspiraciones ha sido
la constitución de una República Mayor, colocada frente
á frente de las otras entidades soberanas que no quisieron adher,ree al pacto de Amapala.
Dd esas disidencias internacionales, que no han podi•
do salvar las predicaciones de loa apóstoles y las enseftanzaa de loe demegogoa, bareeult.ado una rivalidad más
franca todavía que la que antes eeparaba las mintísculae
nacionalidades centro-americanas. Una agrfgación de
fuerzas que no se basa sobre el interés común, una
dirección de actividad que no se encauza en la vida na•
cional, es un movimiento sin objeLo, que en vez de producir agrf gacionee superiores para el perfeccionamiento,
excita loe odios tradicionales, y pone frente á frente y en
abierta oposición loe elementos que pretendía amalgamar.
Agregando ála zozobra de fuera la inquieLud tradicional de raza, loa vicios capitales de educación, las desviaciones patológicas de estructura y las excitaciones malsanas de circunstancias del momento, la revuelta ha estallado en diferentes puntos del territorio centro americano¡ eurje formidable y amenazadora eo tierra guatemalteca, donde la dictadura pretendía dar el efpectáculo
teatral de un cee«riemo caduco i brota \.erri ble en Nica
ragua, donde la reacción conservadora pretende sobre•
ponerse á la ti1aníajaoobina 1 ruje sorda en Hondura.a,
donde elementos semejantes pueden darle vida, 1 caldea

DOMINGO S de 0Cl UBRE de 1897

la atmóefera iai.vadonfla enbe las Uamaa del incendioque por todas par\.ee la rodea.
Coala Rica, que por privilegio especial parecía agena á
estas perturbaciones, si mira t.ranquila su paz interior
que nada altera, al saber ]a prisión de eu Cóneul General por las autoridadee. de una república hermana, parece disponerse á vengar tamafta afrenta.

•••

¿Qui~n ha podido creer en la eolidez y firmeza de esa
república Mayor, engendrada por el odio, amamantada por
las rivalidades y protegida en apariencia poi fingid&amp;
unión'{ ¿Q11ién ba podido pensar que prosperara una
agrupación eemr-jante?
La revolución ha estallado en un euelo fecundo para
las ambiciones personales y abiuto áloe apetiLoe de to•
dos loa part.ido!', y á medida que el tiempo pasa, crece y
ee ajigaota de un extremo á c.tro del terri\.Orio, y difícil
eerá que el vieoto huracanado de la tormenta, no derri•
be las personalidades y loa partidos que hoy ejercen el
poder en nombre de iutereeee egofetae.
Cuaudo la tempestad baya pasado, cuando un sol macilento alumbre las rnioaa y la desolación que eig:ien á
la guerra oivíl, ro~oe estarán /03 deleznables lazos que•
unían á las tres repúblicaP, y comeozará de nuevo la anguaua inagotable por la anh1:,lada unión¡ palpitarán ·1aa
tristezas de ll'B no eatiefecbaa aspire.e ooee, y así seguirán en su lucha intermioable loe pueblos fatigados, hasta que la ruda experiencia lee ensene la clave del pro
blema,. redivivo en sus intereses poeitivo1:1 ó que una ma
no fuerte y vigorosa reprima sus impulsos sin obje~o, en•
cauce sus energía1:11 aproveche todas eua ectividadef, y
funde la unidad de la patria centro americana sobre el
sepulcro de las preocupac:onea y las ruinas de un paQado deslumbrante de oropeles y carcomido de miseria.
Quieiéramoe poder prerlecir para un tiempo próximo.
ea~ dfa suspirado y ver .i nuestros vecinos unidos y fuertes, trabajando por su propio engrandEcimiento y por el
prestigio de la raza latino•americana, tan~aa veces, pero
¡ay! coa sobrado motivo calumniada.

•*•

Si alguna vez ha sido comentada y discutida la misión
de un enviado extraordinario con verdadero encarnizamiento, sin duda no lo había sido tanto como en la actualidad se comenta y ee discute en toda la prenea europea, el papel que va ú deaempefl.ar en la Corte de E,i,
paña el General Woodfor.i, Ministro de los Estados
Unidos.
Desde que se anunció su partida de ,vásbington, loa
órganos de la opinión que se creían mejor informado?
lanzaron á loa cuatro vientos de la publicidad las in/
trucoionee l!ecretaa recibidas de Me. Kinley. Se habló de
intimaciones temerarias para hacer cesar la insurrección
cubana; ee anunció la mediación oficiosa de la T; nión
americana entre el Gobierno eepafiol y loe ineurreccoede la manigua; se propaló la especie de que el nuevo di
plomát.ico hablaría de amenazas de intiervencióo violenta, para defender loe intereses americanos comprometi·
doa en la guerra de insurrección, y como M&gt;do esto se ha
afirmado y desmentido alternativamente, no sabemos
ahora á ciencia cierta, cuáles son las intenciones que
animan al gabinete de la Ül\88 Blanca ni cuál es el 08 •
mino que ee propone seguir en su política internacional
con España, en relación con el conflicto cubano.
Hay sin embargo una serie de hechos q-Je nos hacen
presumir que la p~esencia de Mr, \Voodford en la cort&amp;
eepañ&lt;Jla tiene una alta significación.
El Ministro americano á pesar de las etiquetas de la
Corte, ha sido 10cibido en San Sebaatían, y casi coexietiendo con su primera conferencia con el duque de Te,
toán ee ha preeentado la dimisión del gabinete coneer•
vador, que presidía el General Azcárraga. y tenía como
programa continuar la ¡,ofüica de la iluaLre vfcLima de
Santa Agueda,
Podr4. haber simple coexiateneia entre estos dos hechos¡ po~rá suceder que el ministerio que recojió la he•
rencia del Sr. Cánovas 1 se haya visto obligado á dimitir
por .(alta de apoyo en sus antiguos colegas loe silveliataa
6 por sobra de oposición en sus contrincantes loe Hber/
lee; acaso el Sr. Azcárraga se haya vi1:to obligado á descargarse de su alta investidura en el gobierno responsable de la monarquía española, por no encvntrar loe medios e.uflcientee para llevar adelante su programa: á pesar de todo debemos se.O.alar la extrafla coincidencia.
¿Quién sucederá é. loe conservadores en el poder? H-1.

EL MUNDO

DOMIIIGO S do OCTUBIIE do ,. .,

pasado la época de transición en que se imponía un gabinete mixto de conciliación, formado aun con elemen•
toe heterogéneos. Todo bas,e creer que el partido li berál
aecenderá al poder con su jefe reconocido el aeflor Sagaeta¡ y como el ilustre estadista ha manifestado máa de
una vez sus opiniones en la cueeLión cubana, no sería
difícil que el nuevo ministerio diera una solución al con
fücto, que eatiaf1ciera las aspiraciones de la rebelde co•
Jonia, en armonía ~on loe intereses de la patria eepeftola.
Con qué regocijo la anunciaríamos.

X. X. X.

29 de Sepliembre de 1897.
Obsequio• al Sr. Presidente y i su esposa.

El Sr. Presidente de la República y eu digna eepoea,
fueron objeto, en la Kermesse de Santa María, de ePpecialea BC1licitudee, aie.odo obeequiadoe en cada puesto
con hermosos objetos de arte.
Publicamos en c.,tro lugar fotografías de algunos de fl8·
Loe regalos sintiendo que la falta de espacio nos impida
reproducirlos todos en este númt:iro.
Notas de viaje del doctor GI•••·

Por exce.Bo de material de actualidad inmediata eu•
primimos poreeta vez 1,. eección relativa á loe Apuntes del Viaje de la Corbeta nZaragoza" recogidos i;or el
doctor Cárloe Glaaa.
NUESTRO CONCURSO.

Como decimo.i en otro lugar, loe periódicos de esta ca•
ea abrieron un concurso con el fin de premiar loe mfljorea puestos y las damas mejor ataviadas en la KermesEe
de Santa Maria.
El reeultado de este concurso lo saben ya nuea\roe lecLoree;
cuanto á los premios-modestos obeequioe de
ar~ que tenemos ya elegidoe, serán entregados próximamente á las eeborae. y eenoritae agraciadas Quienee,
esperamos, se servirá.o recibirl:e con benevoiencia.
Aeí mismo, en el próximo número publicaremos loe
retratos de las tres Senoritaa premiadas, que son: Matilde Alfara, Enriqueta Saochez y Luisa ~Iurillo.

"'º

EL "MUNDO COlIICO"
Dificultades de organización con que siempre Ee tropieza en toda nueva empresa, nos
hacen transfer r para muy pronto el primer
número de el

MUNDO COMJCO.

periódico ilustrado de humorismo y crítica,
que acompañaremos á los suscritores del
Mundo Semanario, como un suplemento gratuito.
Pronto esperamos darles esta agradable
sorpresa.
OTRO PAGO DE $5 1000.00 DE "LA MUTUA"

.E:N SANCHEZ ROIIIAN

Recibimos de «The Mutual Life InauranceCompany of
New Yor k11 la suma de ($5,000.00) cinco mil pesos en pa•
go total '1e cuantos derechos se derivan de la póliza 11úmero 356,525 bajo la cual estovo asegurada la .finada senora dona Mercedes Velazquez, viuda de Castañeda, y
para la debida conetancia en noeetro caracter de benflfi•
ciarioe, Aureliano, Doroteo, Antonio Caetaneda por af y
el primero además como tutor legítimo del menor Salva•
dor Caataf'leda, beneficiario también, nombrados enJa póliza, ex~ndemoe el preeente recibo en la misma póliza
q,ue se devuelve á la Compaflla para su cancelación, en la
01udad de Sáncbez Román á 15 de Septiembre de mil
ochocient.os noventa y siete. Firmado.-Avreliano Casta,-.
fleda.-Dorot,eo CaitLLJ1eda.-Antonio Ow.a/T.eda.-Como \.ut.or de Salvador Caetafleds.-A11reliano Ca8lañeda.
En la Ciudad 8anchez Román á las cinco de la tarde
del día quince de Septiembre de 1897, Bartola Ramos
Arécbiga, Juez de primera instancia del partido de Tlal•
rietango arnciado de loe testigos inetrumenLalee que al
fin ee mencionarán certifico: que son autógrafas las fir·
mas de Aureliano, Doroteo y Antonio apelliaadce Casta•
fleda que ee veo al calce del recibo que antecede y además qne el primero eetuior legítimo del menor Salvador
de igual apellido. Fueron testigos ina&amp;rumentalee de eee
acLo Joe Ciudadanos Adrian y Apolonio Jiménez, el primero e,; eecribiente, de cuarenta y dos años de edad y el
segundo entJuadernador de treinLa y nueve af'ioe de edad,
ambos caeadoa, vecinos de este lugar y sin ninguna •acha legal. Damos fé.-Firmado.-Bartolo Ramoa Aréchiga.-Adrián Jtménez.-Apolonio Jiménez.-A,-Joaquln
.Muro.-A.-LuiB ralenzueta,

~

•'

,, ;\;&gt; ...

_..¡;....),,,

Amores precoces

:.~

AS pasiones humanae, como
las plantae, tienen, en loa cli•
mas cálidos y eo las zonas intertropicales, eflorescencias
euntumBB y fiuctiflcacionee
espléndidas yprematurae, dignas de estudio por eua trascendencias socialee.
En las ciéof'gaa holandeea 8
y en las llanurae dinaroarqueeae solo vejeta el pasto y eólo
:flortcen la awllita entre loe
trigos y la violeta bajo el zacate; no eeflncueutra un ari'.,ol
en una legua cuadrada, y solo
loe pinos secos, escuetos, des·
carnadoP, se yerguen en sus
boequee, faltoe de eavia y de
follaje, con espinas por hojn.s y guijarros por frutoe. La
fauna d8 esas regiones es tan apacible é insípida, aunque
más jugosa, que su flora¡ bueyes Je labor, enormes como torrea, pesados como fortalezas, lentos y dulces, ru•
mían mirando frente á ef, sin ver, inmó,-ilee y mudos,
lanzando al respirar vaporee tibios.
Perros vigoroaoe, lanudos, que no saben retozar ni ladrar, guardan como t.e citarnos centinelas de vista, rebaños de ovejas, blancos com.J copos de espuma; loa po\.roa ahí no eahan, como en nuestras llanuras, respirando fuego y cubiertos de espuma, loa gatos no ceean de
dormir y de ltüar jaoto al reecoldo. Todo ea Rilencio y
calma¡ aquella naturaleza, como el topo, parece in ver•
nar.
Ea eaoe climas del Norte, húmedos, frios y crepoeculare1:1, la vida ee desenvuelve como el hilo de la rueca,
m Jnótona, interminable, idéotica, sin sobresaltos, sin
eacudimientos, sin emociones. Allí las pasiones deFpier•
tan tarde, poco á peco, dulcemente1 con lentitudes de
crepúsculn polar. Loa niños nacen blancos, gordoe, albinos, sanos como manzanas, glotonea COILO lechoncilloe, dormilot,ea como marmotas¡ haEta loe aiete ú ocho
ailoe ee co, servan bellos¡ de repente e'.llpiezan á crecer,
1:e estiran, ee alargan de una manera desmesurada¡ loe
pies toman proporciones inaudit»e, las manos 1Pa empie·
zan en los codos, se enflaquecen haa\a la demacrac:ón,
se lee hunde el pecho, lea amaga la. tisis. Ningún contorno define el sexo; las muchscbitaatiradae ácordel notie•
nen forma femellioa y loe muchachitos, trazadoe áeecua•
dra, parecen recortados en carLon. Todavía á loa diez y
seis ó diPz y ocho a6oe, llevan ellas la falda y ellos el
pantalón á la rodilla, y asisten juntos á la miema e~cuela mix~a.
A este desarrollo en longitud no corresponde crecimiento alguno iotelectual ni desenvolvimiento pasional¡ nifloa y nil'ias ee veo á diario y á solas, salen juntos,
juFgm en el campo, en el fondo del bosque, eaHan Ja
cuerda, se cambian agilmente loe gallitos de la raqueta y
riilen por el eand wich ó el p'\n con miel, que constituye
su lunch. Dialog,¡n entre ei á loe quince afl.oe, como no•
eotroe á loa cinco y ni una palpitación nueva lee im·
portuna, ni un pemamiento extra no lea sobresalta, ni
una emoción desconocida lee atormenta. Prácticos y sen•
ea toe desde que nacen, tal parece que se afanan y se
esmeran por prolongar la época única feliz de la vida,
la infancia.

Sus felices padree, deedeel fondo del bogar, gozan inefables y prolongadas dichae.
No seí nosotros. Nuestro sol ea de Iuego; nuestra fau•
na, exhuberante y aromát·ca, ostenta ceybaa y palmeras ineolentee que tocan el cielo1 yolo.c6chiles gigantea
que embalsaman el ambiente, camelias, roeaa y claveles
que esmaltan la pradera; en nuestra fauna brillen, como
joyeles, loe colibríes, las guacamayas, las _cotorras; trinan oowo flautas loa zenzontlee, zumban como brisas las
abejas¡ todo bulle, se agita, crece, se muhiplica; todas
las garras eon aceradae, todos loe picos corvos, todos loe aguijonee venenosos; en la aLmódera se reapi•
ran miasmas mezclados con aromas; en la savia circula
veneno¡ de la tierra ee desprende vapor caliente como de
una estufa.
En eetoe climas la naturaleza parece padecer fiebre,

c;ue comunica al alma humana en forma de pasiones
precoces y volcánicas.
Nuestros hijos nacen difícilmente¡ diríase que destinados á la lucha homérica, al eufrlmiento dantesco, á la
tragedia e equiliana, se detienen y vacflan antes de trae•
pasar el dintel de la vida. Su primer vagido ea un berrinche y su primera manifestación biológica es una en•
fermedad¡ padecen en loaprimeroe siete afina t&lt;das .!na
fiebres eruptivas, cada diente que brota ea una crisis con•
vuh.iiva y febril¡ comienzan á' hablar al afio, á correr y
desbarrancarse á loe doe, van á la escuela á loe tree, SI\·
len de la primaria á los ocho, todo lo más á loa diez, y
llegan al uso de la razón con una enciclopedia en la ca·
beza.
Durante ese tiempo las ni nas adquieren ya formas femeninas, miden un metro de altura y otro de contornr,,
áloe niños lea piota el bozo, fuman, juran, jufgsn al bi•
llar, uean pantalón largo, y llevan un verduguillo en tl
bastón ó una pis\olita en la bolea americana.
A esa edad empiezan á amar; la nifia comienza á empirar y á no comer, una palidez amarillenta tille sus m~jillaa, eufre palpitaciones, vértigos, se la sorprende llnrando sin moLivo, lee con avidei Graziella de Lamartine
y María de Jorgé Ieaaa, y tiene una amiga íntima, de
cuarenta pulgadas, con quien se encierra á platicar horas enteras y á quien visita día á día. Se encapricha en
que le bajen el1:estido, compra· liatones de todos colore~,
riñe por el vestido, disputa por el calzado, hace llorar á
mamá por el sombrero; todo el día y parte de la nocbe
entran chYlorus por el balcón abierto.

Si en vieh de eetoe síntomas se explora la calle, 0·1
dfja de encontrarse en el quicio de una puerta frooter..t.
una criaturita de diez á doce afio e, de un metro veim e
centímetros de estatura, peinado de fleco, sombrero de
lado, cigarro en la boca, bastón y cuello parado, que lleva en la bolea una cartita, firmada: uQuien usted eabt ,1
y que comienza: 11Seflorita: Desde el piimer momento eu
que tuve la dicha de verá usted, etc.n
¡Ea el novio! Ddadeeete momento se disipó la tranquilidad del hogar y se acabó la paz de la familia. Aquellos
n1floe1 la nina, sobre todo, ama á su ruufieco y á veces
con pasión. Lo revela la decadencia de su salud, el aba·
timiento dts su espíritu, sus lágrimas candentes y ene ao•
llozoa comprimidos. La planta ha :florecido prematuramente¡ aquellos corazones infantilea palpitan ya, aquellos espíritus, incapaces de pensar, comienzan á sonar;
aquellas imaginaciones, á cargo aúo de Perrault y de
Scheherezada, comienzan á forJar idilios como loa de
Coaeta y Ma~it;e y á extremeceri:1e ante tragedi~s como
las de O~lo y Dee.démona; sienten ternura y celos, anhelos de ideal y ansias de infinito, no saben aún escribir y ya cvmienzao á concebir poemaa; eien~en conatos
de rapto, ambiciones de fuga á loe borquea; y si se les
dejara comprarían medio metro de gaea blauca é irían al
altar en el carretonci50 de las munecas.
Loe infelicee padree no saben qué hacer ni qué camino seguir. Tomarlo á lo serio, encararte con el ca.baller~te y \ÍI arle de las orejas ea ridículo; á veces el Lovelace
en mioia~ura se subleva y paran él y su futuro suegro
en la comisaría. Tomarlo á juego, ea, en la especie, jugar con fuego y dejarse manoeear las barbas. Ponerle
remedio ......... aerfa tanto como querer cambiar de raza
ó de nacionalidad.
El mal está en 1a sangre, no hay duda; pero también
lo está en la educación.
La vida sedentaria á que ee condena á loa niños y la
educación intensiva del e1:1pfritu y del corazón, á que Ee
les somete, y acaso basta la alimentación excitan1e cou
que se lee nutre cooperan á esa precocidad ridícula,
msleana y embarazosa, de que dan tan intempestivas
muestras.
Las razas del Norte educan.áloe niños y niñas al aiie
libre, en medio de excursiones, paeeoe y ejercicios fatigosos¡ les imparten un mínimum de instrucción y 011
máximum de educación¡ no dejan ai alcance de eu mano libros ocasionados, no les permiten lecturas excitan•
tes, no loe llevan prematuramente en sociedad; loe ali·
mentan con abundancia y con sencillez, y en suma, ale·
jan de sus ojos todo espectáculo, de eue oidoe toda fraEe
que pueda despertar eu sensibilidad en germen y sus
pasiones nacientes.
Nosotros, por el contrario y casi á pesar nuestro, apresuramos la evolución, nos adelantamos áloe aconteci ·

�DO ■ IHO

EL MUNDO

s de OCTUBRE de

EL MUNDO

OO ■ INGO 3 do OCTUBRE de 11117

,. .,

234

mien\oe· U.rde se nos hace porque nuestras
hijas se~n mujeres y nuestros hijos bom ..
bree; abreviamos la infancia, que es la felici•
d1d 1 por lleg'lr á 1a madurez, que es deeen•
gano y lucha, y cuando volvemos la cara
nos encontramos ti nuestra bija enamorada
de un adolescente ein poEición, sin aptitu•
des, ain carácter, lfin ilustración y ein bigote, y enamorada tt fondo, de verse, y tl vecea sin compensación y ein ~eperanza.
O bien, el día de loe premios de primer
af\o vemos á nuestro hijo deposi\ar sus diplomas á. loe pies de una mufteca que ape•
nas ei eabe decir papá: y mamá.
Loe inconvenientee? Son incontables y son
fravee: matrimonios prematuros y deegraciadoe, carreras troncadas por ir en busca de
sueldos de meritorios, educaoionee incom•
pletas y fruetradae por absorción del eepí•
ritll. y eeclavitud del peneamien\O; organi•
zaciones deterioradas por inteneidad y pre·
cocidad de emocionee y familiaa desorga•
nizadae dentro db la dieención perpétua
y la anarquia doméstica.
¡ Qué bien vendría una coalición de padres
de familia, aunque tácita, y una convergencia de eefaerzoe, para eviiaree unos á oiroe
el ridículo y loe inconvenientes de los
amores precoces!
DR. ~!. FLORES.
Sept.iembre de 1897.

-A.tentado contra el &amp;Sr. Wresidente de la República el 16 de &amp;Septiembre.

d{pendencc médir,ale loe fenómenos que pudo
observar y qne son loa eiguieut.ee:
Inmedia,amente después del paso de la
cuchilla, preeén\aee el cuello en la parte
c &gt;rtada y durant.e algunos inst.antee muy
cortos. con la coloración eemejanLe á la
de un salmón dividido en dos partee. Dos
chorros impe$nosoa del grueso de un dedo
próximament.e, asoman por las anchas abert,uras de laa dos car6tida81 y bro,an con ra•
pidez li la distancia de 50 y aún de 75 Mnt.í•
metros. Según la const.ituci6n del paciente
y acaso el grado de eu valor ante la muer~
ie, los chorro!! de sangre son más ó menos
voluminosos y la salida máe 6 meooe franca
Camo acro continuo ea puesto el cuerpo en
Ja ces,a de mimbre, forrada de zinc, y tapa•
da en eeg11ida, la pteei6n arterial á veces
fortísima, es causa de que el chorro de sangro levante la t.apa de la oeeia con inier•
m1ienciae é intervalos rítmicos en correla•
c1ón con lae cont.racuionee del corazón. E:a
complet.a la ilusión de que el tronco det
ttJu11uciado palpüa con _violencia y choca•
contra las paredes de la cesta.
Eo cuani.o á la cabeza, corlada al nivel
de ta tercera vén.ebra cervical, cae en una
como anel!IA oblonga eit.uada delame de la
guillotina. La faz se nota amarillenta, cobriza; las mejillas y los labioepresent.an una
corolación violácea muy intensa.
La congestión del rostro no ea siempre reeultant.e de la compresióo del cuello sobre
el orificio de la guillotina, supuesto que en
el caso particular que el sabio examinaba,
la media luna superior movible no había
sido ajustada, y loe músculos del c11ello y de
la nuca podían contraeree fácilmente.
D11rante medio minuto pudo observar M.
San Mart.in los movimientos eapa,módicoe
de loe músculos orbic11larea de loa párpados
y de los labios. Estos movimientos de loe
músculos del roet.ro, que pueden observarse
tªm bien en loe animales decapitados, duran
apenas-dos minutos.
Cuando loe restos del eupliciado son lle•
vados al Inetit.uto anatómico, lo que ee efectúa á los diez minutos próximament.e, el roa•
t,ro ha adquirido la C!t.lma y nat,uralidad or•
dinarias, los ojos y loa labios ee han cerrado, y la colo•
ración viol,cea ha sido reemplazada por la palidez cada•
vérica.
Entonces comienza el supremo reposo!

Atentado contrae! Sr. Presidente de la República el 16 de Septiembre.

~=Atentado contra el Sr. Presidente
DE LA REP'OBLICA.
(Véanse las dos fotograflas que pubUcamos]

Una casualidad ha proporcionado á nuee•
tro periódico la oportunidad de ofrecer á sue
abonados la reproducción fiel de la escena
que ee efectuó el 16 de Septiembre por la
mafiana ~niendo por teairo uno de loe coa•
c.ados de la Alameda y que ha eido objeto
de lae crónicas de eeioe úliimoe día,.
Regularmente loe numeroeoe turieiaeame•
ricanoe que visitan esta capital, se colocan
loe días de fieelaa nacionales en la avenida
de Pla~roe y San F,ancieco, con el fin
de tomar instantáneas al paso de la comitiva oficial
y de las tropas. Ahora bien, uno de eat.os fo~grafcs 11mo•
11:ur3 que afocabo eu objetivo hacia el Sr. Presiden\e cuan•
do éste con l!UB acompanantee llegaba á la Alameda, no•
..tando un movimienro anormal en quienes le rodeaban
tuvo la fonuna de fot.ografillJ'lo, aun cuando la distancia
y el tamafl.o de la placa hicieron que las figuras resultaran
muy pequefl.ae. como ee verá en la fot.ograffa original
que publicamos.
La propiedad de es\a foM&gt;grafía fué asegurada por eu
.aut.or conforme fila ley, pero EL Mu.Noo que no perdoua gaaioe cuando ee \rata de proporcionar algo impor•
ume á eue lectores, adquirió el derecho de reproduciún
é hizo una laboriosa amplificao16n de la escena, la cual
ee verá publicada eo plana preferente de eet.e número.

ul• nueba orto¡rafí.a rrazlon.al."

Hé aquí algunos pttrrafos de un prospeck,1 publicado
-en Madrid, qne tiende, abrirse campo entre loe literatos
eepai1olee, para modificar radicalmente la ort.ograffa
-cae\ellana, eliminando en abaolut.o varias leiras que pa1·ecen inút.iles como la h y las que pueden reemplazar•
se como la r y la c.
"No tiene eegorament.e una kampaf\a de rreforma or•
togr,fica, la brillant.éz de una campaf'la polfüca 6 mili•
tar¡ pero kid, i sin kizá, ea de reeult.adoe más poeitiboe
i duraderos, i aue beneflzioe se estienden a iodae las klaaee eozialee.
~
¿Para ké esa 1t sin balor, kon ke dekoramos mult.it.ud
de palabras, eo preteeto de ke en lat.in ó en griego t.enfan
de\.erminada aspirazión? P¡1ra ké esa engorrosa e inút.il
·1•, ke iuterkalamos deapuee da lag i la q, en la.e sílabas
,u gui, qw, qui? ¿Porké la e a de ekibaler a zen et, ci,
9 1
i a k e.a ra, co, cu! ¿Porké la g a de sonar suabe en ya, yo,
11«, i fuert.e en ge, gil ¿Porké la r ee a de pronunziBT ko1~10 eenzilla en oro, i komo doble en roho! ¿Para ke keremos la q, si podemos eekribir ke, ki 1 mucho mejór ke
.1¡1u, quil ¿Ké bamoe ganando kou dar a la y en unos kaeos el balór de la konaonante y ( ,110, ytt) i en ot.ros el de
la bok1U i (J11an !I Ptd,·o!) Si en rrealidad el berdadero
kastellano no diferenzia el eonido puramente labiál de
]a b del dent.ilabial de la 1.·1 ¿para ké koneerbár ambas
letras, si una de ellu sobra, komo no sea para Wrmen-

lnstantAnes tomada en la fotografía del "Jardín''
¡V!:n!'E el texto relativo.)

to de loe nitios i del bulgo o para alagar la banidad de
k e pseudo erudi toa?
E'3kribamoa komo hablamos, ke es lo naiural i lo rracional. Pensemos t.an solo en la ekonomil\ de tiempo i
de fat.iga ke lograrli la t,ierna juventud de las eskuelae,
kon la desaparizión de ese esteril flirrago de rreglae i
eezepzionee, jamás del todo bien kooozidaa i nunka eudzientemenLe komprendidaa, konke oi ee rrekarga inÚ·
tilmeote eu memoria¡ i no bazllemoe en akomet.er esta
empresa kontra la rrutina.
Eepana aformnadamente posee una Ortografía por to•
dos los extranjero!! envidiada, mui próksima al ideál del
fouetiamo; i bastará un pekefio esfuerzo para azerle to•
ká.r la ambizionada meta. Por nuestra parte, konbenzidoa de ke kon ello preeiamoe un po:ütibo eerbizio á la
Naz.ión, aremos tal esfuerzo. I así komo el mobimient.o
se prueba andando, no!lótroe probaremos las bentajaa de
la rrE:forma, imprimit!ndo estas línea! en Ortografía
rraztonal.»

MAS ALLA DE LA GUILLOTINA

¿Conserva la vida por algunos ioatantee el reo guillo•
t,inado? Es este uno de los problemas que más excitan la
curiosidad de algunos howbree de ciencia.
Cuando la cuchilla fulgurante hace preeent.ir eu caída
con el brillo que lleva el terror li loe espectadores, y eu
sonido sordo al caer nos anuncia que ha llegado al pun•
i-0 t.erminal de su carrera, nuestros ojos agrandados por
el espanto procuran ver, por entre la coufueión de bra·
zos y pie roas del verdugo y sus ayujant.es que se mueven aceleradamente, si la cabeza ó el tronco del ajust.i•
ciado conserva alguoaa eeilales de vida.
Loe que de cerca h1u presenciado una ejecución, eabeo
que aq11ella observ.t.ciün no ea facil pui:,:1 qui, de:1pué:1 de
haber caido la cucbilla1 loa movimiemoe confusos del
?8reonal ejt&gt;cutor ee suceden con tanta actividad, quesería necesario un ojo mny expezt.o para seguir 1a caida
del tronco en la cee,a y eu reunión con la cabdza.
Para hacer eemdios serios acerca de este particular se
hace indispensable un permiso especial parc1 ocupar un
sitio adecuado, como lo obtuvo el Docior San Mar~fo
que presenció cuatro ejecuciones y rela\6 lu""go, en la 111 .

•

TA

•

/

Con este número repartimos

95 PAGINAS
de la novela
"'Un Diputado Republicano••

con las cuales concluye la obra, y

Ciento cuarenta y cuatro
de la novela

"Por honor ael nombre.''

•

Esa novela de Emilio Gaboriau, es una ·
de las más hermosas é interesantea que haya publicado nuestro 8emanario. Hu extensión nos obligará á darla con varios números; pero oportunamente avisaremos cuando
se terminará.

Nuestra pro¡!ima no-oela
Estando para terminar la hermosa novela
"COll!ZUN DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á contimrnción otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.

(Glmplificaci6n ae la fotografía publicaaa en otra ¡:ágina.)

�·oo ■ INGO

EL MUNDO

l.ra ,Kermesse efectuada en 0 anta .Maria el domin90

3 de OCTUBRE de 1S1n

Ji)rimor premio ob!eniao •n nu•s!ro (!cncnrso.

26

de 0eptiembre .
brillantes de las serpentinas ni un solo instante tampocoen que no cayese sobre la tierra la menuda lluvia d&amp;
minúsculos papelillos.
*11,*
.•
Mencionaremos nombreE:? defCr1b1remoe pufetm?
Parécenoe que bue!ga la tarPa habiéndísenoe autici ·
pado ampliamente en eila El Mundo y El Imparcial y t:m
to más cuanto que nnestros grabados muestran casi to 4
dos esos puestos con las encantadoras damas que los Bl r·
vían.

UNA FIESTA QUE NO SE OLVIDARA.

Todo el mundo está de acuudo en qnf'I la kermeeee deo•
tlluda el domingo último en Santa Maria con motivo
de las fieetae nacionales sobrepasó en auiroacíón y en fX·
plendor á las que t,D años anttrior~~ se ban cE!ll'brado.
¿Por qué fué ae1? Loe organizadores de flettaa semt-j an ·
tts, hoy corno en afias anterio1es han lle,,ado, f'ea ]¡,¡bor
de júbilo toda su buena voluntad¡ loe elementos con que
se ha contado son poco más 6 menos loe mismoe¡ y sin

DO ■ IIIGO

3 de Octubre de 1lg1

f4"

•

1.

-

1

EL MONDO

muy bien y al que yo tenia gran carifto por que estaba muy ligado con nueebos
más dulces recuerdos.
U na ma:Oana en que había en la escuela reunión extraordir.aria, vino con un traje
blanco más largo que el de costumbre y con un abrigo ornuro que la daban cierto t.o•
no dP gravedad á ella que era l)Or confesión universal, la alegría de la caes. La sefiorita Directora, sus compaflerae y yo, la empezamos á abrumar con un aguacero de
bromaP, y conc lu imos por declarar que había venido con traJe de tfa.
Margarita ee defendió cuanto pudo; y cuando había .agotado eue recursos, se arra•
jó en mis brazos, oprimió su cabecita contra mi pecho y rompió á llorar.
¡Qué arrebato de amor por Margarita estalló en toda la eE:cuelal Me la quitaron,
la llevaron l,,Or toda la caea llenándola de besos y de caricias y no la abandonar&lt;n
hasta que la trajeron risuefia y feliz á darme uria rosa que desde que llegó traía entre
los labios más encendidos. y freecos que la rosa misma.
Allí en l~ e~cuela, am~ban á ?ifargarita lo mismo que yo, como se ama á un angel, con aent.1m1ento purísimo de afecto, con una especie de culto á. su belleza y á. eu
virtud. El lazo que nos unfa á ella y á mí, inocente y casto, no eorprendia á nadiP,
sino que por el contrario ineutraba eimpatíaP. Y corrió el tiempo, y creció nuestra
ternura y nos ee¡::ararnos al fin porque era preciso separamos.

........................... •··•·········· ........... ················ ··· ·····················

•

Habían papado ya dos afias; la ernuela, la Directora, las diecípula@, todo se babia
borrado del cuadro de mi vida, y una tarde que estaba yo en mi hotel de Londn·s,
sintiendo n.mcbofrío, enfermo dl:'l rebuma, agobiado por el peso de la niebla,,du 1ce
compafiera de la trísteza, recibí una carta de París que terminaba con eetas palabruf.':
De aquellos díaP, loa únicos de mi vida, ahora que ya no te veo á mi lado ni te
veré más nunca, solo me queda una coéa: mi vestido de tía. Ahora ea traje de viuda porque ¡ay! yo enviudé sin casarme y sin que te hayas muerto ..... .

1
~

Sept.iembre de 1897.

.T.AYIER

SANTA ?i-1.Anu..

EG'f',:f~

1

•

POETAS AMERICANOS .
Rubén Darío y su escuela.

I Zorrilla no hubiera sido el primer poeta de Espafia, ea deiir, si no hubiPra
sabido concentrar en sus ~er¡¡oi, todo lo más puro, sano, vigoroso y anejo dt-l
espíritu eecpafiol; si h~biera diluido en aguacbirl,e aquella eangre castiza que
llevaba en las venas, deJándr se arrastrar y eedoc1r por la sonoridad gáTTula
da 11,1 música matnial qut&gt; en loe oídos tenía, y que trasladaba al papel con facilidad
aeombrof.'a, Zorrilla ee hubiPfe psncido algo á Rubén Daría, que ea un Zorrilla ameri•
cano, como los diamantes ·idem.
"f-- , : ;

Mar ia V. de Per ez as/lardo.

Pro-Secretarla Srita. Trinidad Ortega Reyes.

Presidenta de la Junta. de &amp;!ñorns organizadora de la. Jamaica.,

Diremos solo sí, que los periódicos de esta caes tbriPron un concur.:0, con el fin de premiar el mejor puef:lo
y la veodeaora mf"jor ataviada.
Tuvieron á bien accederá nuestra petición, rara que
formasen el Jurado dictaminador en t&gt;Ste concurso, Jaa
estimables damas que lmgo ee expTE'f.'&amp;1,:
Presidente, Sra. Luz AcOf:ta de Gc,malez Codo¡ V cea
lee, Sra. Isabel Fiecher de ,vateon, Carmen Caetellot de
Laclaud, Josefina Caetil1o Negrete de Arrollo de Anda,
Dolores Hidalgo de Valleto, de LaviP, Camacho de Vm.
da y Sritae. Emil1a González Coeio, Eliea Corona_y Ana
Luif.'a Arrillaga.
Este distinguido Jurado dictaminó que debían otorgarse doe premios á loe puestos de helados y co:nfttti,
concediéndoeele acceeit a l puesto de n mate.
Respecto á los mejores atavíos,falló PI Jurado que df bia
concederse premio á las Sritae. Matilde Alfa.ro, Enriqueta Sanch.ez y Luisa Murillo, que lucían primorosos na.
jea de fantasía.
En nueetro próximo número tendremos el gueto de
publicar loe retratos de estas et ñoritae, con loe trajee
que llevaban en la kermeaFe, y en la próxima semana
El Mur,do lee enviará, asf áellae como á las e1-floras qne
dirigieron loe puestos premiados, los obefquioe que se
permite Lacerlee.

embargo el resultado de la fieet.e. sobrepasa hoy á todo lo
eEperado ........ .
Y ea que nadie puede contar·con lo imprevisto y lo im ·
T1revisto viene siemure á dar la última nota, la última
fisonomía, el encanto '1,efinitivo á las fiestas de. antemano
preparadas, ó biep á quitarles el brillo de un golpe.
En esta vPz lo imprevisto ba Pido benigno y coloreó con
una llamarada de vida nueva, de animación inexplicable
la encantadora kermesse.

•*•
empero, el entnsiasmo

En eeta vez
con que todo e l
m undo prestó su contingente, foJverdaderamente excep•
cional.
Desde muchos dfae antes de l9 fiesta. !a colon ia esta 'ba
en movimiento; ideábanse los proyectos más hermosos
vara loe puestos y para loe traje!!. Queríase sobre todo
huir de la rutina eo el ornato, rutina que, siendo ya entre nosotros ten frecuentes las kermeeees impera por des•
gracia en muchas de elJas.
Una v·z madurados eeoa proyectos, procedióae áeueje•
cución; invitóee al et flor Presidente y á su esposa para
que en presencia aumentara el brillo y ornato de la :fies•
ta, y el día en que eeta ee efectuó el ee()fctáculo bajo todoR aepectos no podía 1:er más cautivador.
Loe pnePtoe distribuidos armoniosamente en toda la
amplitud dPl parque, hacían vaciJar al gueto más eere•
no. Puede decirse que todos eran belloe, loe unos en medio de eu apacible ruet-icidad de paieaje, loe otros en en
euntuoeidad sobria. Mientras de un pabellón Luis XV
flotaban opulentos cortioajee, del techo de una encanta·

Secretaria, Carlota M. de Murphy.
dora cabafi.8 rústica colgaban loa rizos blancos del icvierno ...... Un invierno en quien nadie pudo creer, invierno de crrmo, al que daban un mentís delicioso aquellos ojoP, mares de ln1: y sombra tropicales, que llameaban en medio de la maneamafia.;a primaveral.
Y eran mnchoe esos ojoP ...... una bandada de aves de
luz que agitaban sus impalpables élitros bajo el azul del
:firmamento ..... .
Pocas veces ee habrán vieto reunidos grupos más nuS1eroeos de be1las mujereP. Si pare:,ía mentira que hubiese tantas en esta buena ciudad de Méxioo, por más
que se crfyese que abf se habían concentrado todae.
•
Su nombre era leaiónl
Y esa ;egión de la hermoe.ura y de la gracia, cuando
la oleada de la muchedumbre. a,,unció la presencia del
Sr. Presidente, formo le em beleeadora guardia de honor,
para rodearlo, para circundarlo dl:'epuée, y cubrirlo de
multicolores confetti-y de vi~toeas eerpentinae.
Y se libró Ja batalla, una batalla que ee dijera en un
reino mágico y ultra terrestre; caía en mtnnda lluvia polícroma por todas partes el aluvión de papelillos de colores y surcaban el aire como graoioeas serpientes .de luz
las serpentina!!.
Y aquella brega duró todo el día.
Las batalladoras eran incanllablee; no hubo un solo
instante en que no rasgasen el aire las cintas tenues y

•*•

En euma una encamadora fiesta eaa de Santa Marfo,
fiesta de la belleza, de la juventud y de la gracia, finta
de perfume, de armonía y de sol, que pneo un delicioPo
paréntieie á. loe afanes y á las anguetiae diarias de todt e.
loe que sentimos rudo el fardo de la vida.

. ,ft¡

J'
.[ ~r
l'

1.
11

Estátua de /llda/go
descubierta por el señor Oeneral Dlaz.

El Sr. Presidente de la República
[Instantánea tomada por los fotógrafos de "El Mundo."]

Banca.
E~ab11nal frente las Sra.•t Margarita K. de Cantón, Manuela N. deKofal, Virlrlnla. Wriht de Togno, Elena N. de C:icero y SrlhL~ lfllllU C•
la Kofa-1, Elena .Marln, Mari.a Teresa Gómez y Aurora Solana.

•*•

Confettl.
Yendian la señora. Maria V. de Perez Gallardo y la.sSei'i.orita.&lt;J Nela y Tri ni Ortega Reyes,
Aurora.é Isabel Uiazde la Vega, liarla. y Julia La.badle,
JQ5e.flna Nt1ñez y Prida, Aurora é Isabel Velazco y Maria Esperón.

C o n su traje de tía.

•

Rubén Daría, si no estoy equivocado 1 ea de Nicaragua, pero unos le tienen por
rioplatense, otroA por e olom biano, ·quién por chileno, y no falta quién le crea pata•
gón. Ea un bardo erra'll.te, como Zorrilla.
Yo me imagino que la América de verdad debe de parecerse á la de Rubén Darío
próximamente, lo que se parece á la de Los Sobrinos d,l Capitán Grant.
Rubén Dario, como el Doctor Mirabel, va cambiando sucesivamente de sitio, Pin
notar acaeo cómo los tramoyistas suben y bajan telones y bastidores, ba.rnbalinae y
!orillos.
Se ba construido su América, lo mismo que Chateaubriand, patriarca de la cur•
silería poética en el siglo x1x, y anda por ella, dietraido, vagabundo, pensando en la
Hélade.

$,gunao premio obloniao on nn•o!ro &lt;roncnroo.

.\ yo por aquellos días tn·ofE'eor de múeica y decla~ación de la escuela dR
S~fioritae del Distrito 12? y á. la verdad que llenaba mis deberes no por el
sueldo exiguo que me tenía eenaJado la Municipalidad, sino i,or amor al arte
como 101 artietae del Duo de la .Africana. Una tarde, el 31 de Octubre, la SP:fiorita
Directora del eetablecimiento, persona amable y buena si las hay, de esas que annqne
vivan ci ncuenta afioe conservan siempre la candidéz infantil, me trajo á una jovenzuela crecidita de cuerpo, ePbelta y gallaras, elegantemente vestida y me dijo:
- Aquí está una nueva discípula.. Levantó é~ta sus párpados, fijó rápidamente en
mis pu pilas las suyas brilladoras y apasionadas, y sin pronunciar una palabra me ,endió su manecita enguantada y suave y la df'jó algunos minutos entre rnis manoa. Luego, E.e sentó á. mi lado, inclinó obstinadamente la cabeza; y como si su imaginación
vagara por otros mundos muy disrantea, quedó absorta y muda durante todo el tiem•
pode la clase. Máe tarde, cuando su hermano vino á llevarla coneigb, Ee ePbemf'ció
como si la despertaran de un suefio, me vió con Ja expresión del qne corre un peligro
grave y ee fué sin despedida. Yo quedé muy mal impresionado sin Paber la canea de
m l dil!gaeto;· me abl!iuve esa noche d~ concurrir al teatro des Folie.e; Dramatiques donde
comun mente pasaba lae veladae, y soné en Ja noche, con indecible regocijo, que Mar•
¡;tarita (así ee llamaba la dircf'oula nueva) habla muerto de croup en medio de loe su·
frimie ntoe más horrorosos. Cuando desperté t la mai'ia11a eiguient.E', t-enfa el aspectg
-O.e quien ha llorado mucho y me dolía todl) el cuerpo. No fuí á la escuela efla tarde,
y después Pupe q"qe Margarita no fué tampoco; por la noche escribí un pliPgo en que
le presentaba al Ayuntamiento mi dimisión, y lo rompí apenas lo h°ab!a acabado de
escribi r.
Al otro día, media hora antes que la de costumbre concurrí á clase y ¡cofia extrafta! lo primero que vi fué á M:argants, ta..nbién llá.lida y ojerosa con huellas de higrí•
mas y una t,Xpreeión de profunda tristeza.
No nos ealudamoe, se vino á sentará mi lado y estuvo oyendo con mucha atención
las leccionf's.
Cuando le tocó ir al piano estaba muy temblorosa y más pálida que al principio:
la invité á que cantara y au voz dulce y vibrante me nenetró de un modo extrafio en
el corazón. Asf estuvimos muchos díáe, sin cruzar una pal.e,bra, dirigiéndonos mira4
das casi hostiles, pero siempre buacándonos para estar juntos.
En la.tarde del 6 de Noviembre hacía ~ucho frío y yo estaba sin guantee, me tom~ una mano entre las suyas, se een&amp;ó á mi lado y no volvió á soltarla hasta que termmó la clase.
Yo me sentía feliz. Sin embargo, cada día la odiaba más y era para m! su recuerdo lo más amargo de mi vida.
¿Cómo entramos en intimidad?
N~ ella ni yo _lo hemos aver~guado nunoa. Lo que recuerdo muy bien es que al
paco tiempo la Directora y las d1ecípu1ae me hablaban de Margarita como si fuera una
persona de mi familia, me esperaba ella en ~a ventana para verme desde que doblaba
la esquina; y después, terminada la clase, la acompafiaba yo á. su casa .
. Desde entóncee mi ~ida no tuvo más que un objeto : verá .M.arge.rit-a, y11na-oonpac1 6n : C!)ntar deeeeperado las horas en que no estábamos juntoP.
-Rema mía!
-Rey mío!
Esie era comunmente nuestro saludo, y luego el tiempo corría como un río eerefletados y Sodas.
no qMe no b_!ce rui~o pero quehva d~ príe~, muy de priEa. ····· ···
Vestldw, de blanco atenéllnn á. los parroquianos, la. directora. del puesto Eeñom rarlota Morales de Muriihy
~u¡¡u1 a veet1a con mue a e eganc1a y l!U! trajee, relacionados con su edad,
y ·sritas Iloffma.n, Enrlqueta Philiph~,
eran siempre cortos. Llevaba algnnaa veces un pale'6 de pafio crema que le estaba
Enriquet.a Mora.les Percirn, Carmen Ga.ra.y, Lola Da.rqul, Luz Barbedillo y .Maria. Murlllo.

�DO ■ 11111O

EL MUNDO

238

¿Quieren ustedes que lee diga la verdad? Pues eu mi
cvncepto, Rubén Dado no pienea en la Hélade cantada
por Homero, ni en la contada por Herodoto, ni en la pcn•
1,ada por el divino Platón, ni en la puesta en solfa por
Ariet.ófane~ 11ino en la dr.trrifq por Duruy,
Creo firmemente, y me alegaré de equivocarme, que
Rt1bén Darío no ea capaz de conjugar sin tropezones el
verbo eimi, ni de diet;ioguir, como lo hace cualquier diací~
pulo de Don Lázaro Bardón ( q. e. g. h.;, la conjugación
b11rítOT1a de la conju~ación en ,11í.
Y Ja verdad, estas coeas de la Hélade son para toma•
das en serio y á machamanillo. Con todo se puede enredar meaos con el clasicismo helénico, el cual suele dar
ferocíeimoe chascos á quienes lo cultivan por mero dile·
tantiemo, á quienes creen hallar loe motivos poéticos de
él en la superficie; y lo ricrte,1 1 ya en rapsodias, peores
ein duda que lae dti loe seudocláeicoe franceses del eiglo
pasado y del anterior, ya en meecolanzae incomprensi•
bles é ioeoportablefl cou o&amp;.roe elementos poétiooe.
Muchas obras de Rubén Dario, que no cito ahora porque no las tengo á la mano, me han hecho la miema trie•
te y extraíla impresión que loa batiburrillos arquitectónicos de que no se ha librado caei niogulla caledrnl espaftola. Loe pórticos grecoromanos de columnas y pilas&amp;.ra!I lisas,
de severas impoetae y de áticos desnudos,
incruetadoe t.iránicamen1e, entre la ficí•
eima labor de loe juPquilloa ojivales, ó al
revés, las arcada!I góHcas florecieotes de
yedras, ennda1eras, cardos y espinos,
cargadas de wéneulae, c!oat,le~e y !:orna•
c1nae de eanticoe con barba rizada y de
santioae con cara de monjas bobae, y co•
ronadae bárbaramente por rudoe pinácu•
loe piramidales, rematados en pel0tae de
bronce ó por achaparrados escudos bor·
bóoicoa con el borrrguito colgando, producen eierópreen el ánimo unadepreeión
dolorosa, el Hietleimo efecto que an toda
alma noble causa la unión de una patricia delicada y frágil, con un vil plebey-0
ad inerado y basto,e.
Para intentar mezclas de semejante índole, es necesario llamarse Goe~he, y xerlo, y ni aún á llamánelo de mote ba llegado aún ningún poeta americano. Con•
cederé que emre estos haya algunos, más
de loe que cree la gente vulgar, capacee,
como J.irfa aquel de quien hablando ea•
t.oy, de ensillar al Pe¡aeo. Pero un Goe.
the, un Zorrilla, un Campoamor, sin andarse en preparativos, Je montan en pelo,
y_ le conducen por donde ee les antoja.

hechos y am'lñarlos por los batee de la crietiandaq. Para
nuee~ros poetas, para loa franceses, para lm; amencanos,
todavía no suenan á. co11a grande, importantísima, de
primera magnitud, loa nombres de Abul-Bl•'ka el Ro~·
def\o, c1Jincidrn.te con nuestro grao elegiaco Jorge Mannque, y de Judá LAví, el Toledano, obje\o de la adora•
ción fetichista de Heine. Nos hemos empefiado en pro~f&gt;guir ó en df"jar en eu aér antiguo la ía1 taemagoría de
las z11rnbra1.1, de las huríes y de loe abencerrajes, como
si el Oriente no fuese una cosa tan seria y tan respeta•
blA como el clasicismo grit&gt;go, ef&gt;gún va dicho.
Y también parte de culpa de ello la tiene el redomado
ral!lrt de Chateaubriand.

s

de

OCTUBIIE de

,ao,

EL MUNDO

¡Cuánto hubfera dado por ser muchacho algunos instantes para lograr mi objet;ol
Después de in6'1l y prolong\da lucha, intenté derribarlo á pedradas; pero el nido eft4
taba muy alto, y yo no era ;nny diestro en el manejo de tal arma. SJlo me quedaba
un recurso: la escopeta. La tomé precipitadamente, y como Otelo nota&lt;1e lo quepaeaba, se puso en ac,irud de scf&gt;cbo. El tiro tenía que ser certero¡ hice fupg-1 ....... y el
nido cayó á. tierra. Más tardó en caer al suelo, que en ser llevado á mis manos por
el ágil lebrel. 1A.y! aq11el nido era una parihuela de heridos¡ ahí ee1,aban loe padree
con las alas roras, de@plumadae, goteando sangre, y viendo con aquellos ojitos Dfgroe
y brillantes á loe peq 11etlueloe implumes, que asombrados en su inocencia no se daban
cuenta de le que pasaba.
¡Oh, cuánto hubiera dado por salvar de la muerte aquellos gorriones c1ei espiran•
tes, que iban á deíar á eua hijos en la mi1e completa orfandad! Pero tenía qn~ auca,•
der; el corazón lee palpitaba con violenciA-como el m!o sgi,ado por el remorJimieato-y pocos m &gt;roeut.oe deep~ée, con eacudimien,oe epiléptico1.11 los pajarillos abrieron
el pico, exhalaron el úhimo suspiro, y cérraron loe ojoe para siempre.
¡Muertos!- -me dije-¡:\foerto~, por un capricho, por una travaeura ein gracía., por
una maldad mflil ¿Q tá hlicer abora con ea~e par de avecillas huérfana!!? ¿CL1mo proporciouarlee calor, siquiera eemejantd al de las alae maternas? ¡ l\Iuertoal-repetí-y
me eché á ll01ar cowo un rJifio, recordando lo felices que poco tiempo antt-s eraa en
aquella morada agreste, donde la madre con dulces gorgeoe lee arrnllaba á la hora de
loe euef5.oe.
En esos momentos la noche df'FCendió de loe mont.es, y laseetrellas-mariposas de
luz-temblarou con ane,as de náufrago en un mar de sombras. Ent.re los matorrales
eilbahau loe grillos monótona y destempladamente; aullaba el coyote alborotando ei
g.1llioero 1 y llllá h jos1 muy lejos, ee ,·eíao como cárdenas maocbas, lae lullJinarias que
en torno dts loe jacal~e h.1bían encendido loe campeeinoe, para precaverse del frío, y
llegaban á w1e oillte,en alas del viento helado y cortante, cantos ealvajee, impre~uados de iufioita melancolía.
Cubrí loe cadáveres con Un pufiado de tierra; eeotf hondo pavor, y Hhándome á
cuestas el arma 1a~al, y llevando en el hueco de las manos á loe pajarillos que milagrosamente habían escapado, me puse en marcha, camino de mi casa.

DOMINGO 3 do OCTUBRE de 1197

ginal en el arte: copiando con la mayor exaotitu~ inte!·1ia
po9ible '- la Naturaleza. Esto ó algo muy parecido vmo
á decir el eeflor de Ariatótelee. Y, de igual modo, no
hay máe que una manera de ser completamente libre en
el mundo: eiendo esclavo de la libertad. Eeto ó algo
muy semejante dijo el eeflor de Cicerón.

•••

Por eso á pesar df" todos loe pesare.~ que llevamos enumerados Ála ligera, Rllbén Darlo tiene. m1m~er1tos de poe•
ta, ráf.;gae, chispazos en loe que ea precteo fi.Jaree. ¿C~a~•
do ea poeta Rubén Darío, cuándo lo son loe que lo 1m!•
tan? Es natural: cuando no ee acuerdan de que ha habido arpas eólicas, guzlas moriscas, ó laud.ee trovadores•
*
• ee mucho más poeta que coa en el mundo: cuando hablan de América y procuran
Al hab1ar de Arcinif&gt;gae,•que
Rlll:lén Daría, aún cuando no lo ent.iendao así los ame• pintar la Naturaleza americana, sin üeevaríoe fa~tásti:
1icanos, me fijaba f&gt;n la tendencia medioewl de algunas coa ni dielocaciooes de lengoaje, sin rimbombancias, m
poesías de aquel, y al hablar de Rubén Daría, algo hay arcaismoe. Porque, hora es ya también dfl tomará. A~é•
rica en serio, como á Grecia, como al Orlent.e, Y qmen
quP decir tarnbién de esto.
¿Por qué rf&gt;gla de tres se habrán figurado estos apre- debe tomarla á serio, y estudiarla bien y presentarla á
loe ojos del mundo civilizado, por obligamón na,ural,
ciables poeul.B que se ptrmite hoy construir caetiUoe roson ene hijos. Hagan estos un eefuerzo arranquen loe retofioe de la retórica
pegadiza, adquieran personalidad, y no
4T'ercer premio obteniao en nuestro C!onc:urso.
se diga de ellos que habiendo llegad?,
por desdicha nueeua, á la indepe~dei:icia
polfüca, no han logrado aún n1 B1qu1era
la au\Onomía poética, Ja cual puad.e eer
ventajosa para la madre patria y para
ellos¡ porque lo má, triste es que la dependencia, la sumisión, que uo, eería
exagerado calificar de eerv1l 1 en que vi•
ven, no lo ee respecto de Eepafl.a, en la
mayor parte de loe casoe, y sobre todo,
en este particular, de Rubéo Daría, sino
respecto de Francia, de l&amp;alia y de A lema nía.
Rubén Daría, á quien t:-mo hoy como
ejemplo. pod1a ser uo buen, po_eta caete•
llano, y no es más que un media- no versificador, afrancesado bau,a la médula:
y un pervert.ido se halla el gu.eto en
América, que allí todo el mundo _le enco•
mia y le sigue, mientras apenas se habla
de loe autores que má~ modestamente y
con marcha más fija, prncuran no olvidar que soo hijos ó nietos de eapailo•
lee, y estudian nuestros '.Clásicos con fer•
voroaa aplicación.
'
Rubén Darto como dije an'8e,'- podría
perecerse á José Zorrilla, y de hecho algo se le parece, en la afioión de buscar
u.lee ó cuales onomat.opeyoe, ó mejor,
•
largas sonoridades deecrip,ivae, como lae
que \\'agner empleaba dé uo modo subliLira de b1"illante11 sqbre mullido cojin de
me: más para conseguir eso,. que Zorri·
t·aso azul, Hama el Sr. de la Barra al ine•
lla lograba facilmente, sin esfuerzo al,rumento de poesía que maneja el Se•
guno, R ubén Darío no se para en barra':',
ñor Darío.
sino que destroza la eintáxie y la analoDe esta frase, un poco ......... fantaeiogía, saca de su cabeza neologismos diepaea y abuRioo. pudiera inferirme que el
ratad:e ó arcaiemoa inconvementee, y
vate nicaragüense ea un· poefa oriental.
llega, como loe parnflcianos, á p:-eecinfür
También parece indicarlo su nombre
del a!!u:.ito ó á olvidarse de él, arrebata,
11emílico, de los que deseepera1.o y espeluzJo por la ruria de lae ua1abrae, por el tonan á. Drumoni.
rrente de loe sonidos eetra;ni:óticoe, uor
Ahora dicen loe eabioe que lo más del
lo que pudiera llamarse neumorrea ó flujo
Oriente conocido por nosotros, no tiéne
de aire vano y retumbón.
ni chiapa de semítico. Esos apreciables
No tiene tampoco ref)aro en quebran•
pereae tan decoratit-08, tan prestigiosos, con
tar y dislocar loehuesoe y loe músoulce á
1.1ue gluenas barbae de canelones, no eon
la versificación castellana, y aeí le vemos
{lo dico la ciencia y hay que creerlo],
resucitar en composiciones largas lo que
wáa que unos arios un poco más curete
Andrés Bello ingeniosamente llamó en•
que loe demás, y cuenta que también el
deoosílabo1J dactílicos, y alguien ha caJifiPº'Ml ario ha bajado mucho, según las
cado recientemente de versos de gai.l&amp;
ú lt;imae noticias.
gallega, dando eeto origen á larga é inútil
De esto, á declarar que
discusión.
lo11 pen~atit·os y dej03 califas
Los tales versos de Rubén Darío:
Alta la frente que el casco rehusa 1
de Rnbén Darío, no eoo sino vulgaríei•
toda desnuda en la gloria del dl.a
moa gobernadores de provincia, ó direcalza su tirso de rosas la MttBa '
ioree generales de cualquier ramo, no
ba.jo el gran sol de la eterna harmonía,
hay mucha· distancia, y esta ee salvar,
no eon otra cosa que -endecasílabos pr,pronto créanme ustedes.
rrafaélicos, como loe lirios, las azucenas
Para mí es indudable que lo son.
Remate.
y las BOta8 recorta.da.a del eef'Ior Rueifl.ol.
CriBtóbal Colon iba en busca del Orien•
Vendian lujosos objetos las señorita~ Matilde Aifaro, Feli"B._Sa.nchez, Enrii¡uet.a Sanchez
Versos de esa ex1,rafis acentuación, lee
te, y ee eoconiró con las Indias occideny
Esther
Pefiafiel.
'
saltan por casualidad al Marqués de San•
tales, con América, vamos. Los poetae
tillana y á Micer Francisco Imperial e.o.
americanos de la cuerda de Rubén Daría,
han salido tanbién hacia Oriente, claro ee, en dirección queroe, y llenar dA cienes Joe lagos azulee, y contra-ha• los primitivos balbuceos de la poeeía italiana en n~escontraria á la que llevó Colón, y han llegado á Europa ... cer endechas y éervPnte1.1íoe trovadorescos, y resucitar t.ra tierra:
]f}ra, en su vi.Bta benigno é süave
y han visto que es buena, y se han quedado allí, en lo pálidas 1.1eflorae feudales y torvos eeiloronee de horoa y
é en color era la su vestidura ..... .
cual les alabo el gueto.
cuchillo, ael, por gnetoN sin mosivo grave que jusiifique
Pero no por eso aan renunciado al Orien'8, lo cual ya semejantes desenJ.ierros!
Después se cayó eu la cuenta de que no debía ir por
no ee ta.o loable.
Excesos de ea a índole ee le tolerarían á D. Víctor Ba• ahí la acentuación del endecasílabo, y se abandonó por
Algunos, como Icaza, han tomado la parte de Oriente laguer, qlle ea anciano respetable, y que además, en 88· oompleto esa. Y no hay máe que discutir.
que aún se conserva en Europa: se han meiido en la .rio, ha sido el último trovador; pero no á la gente que
Alhambra. y no se han perdido en ella, antes han sabido debe baer la tao esperada é indispensable saria nue1:a.
Aquí, en Espada, también hay algunos admiradores
ealir honrosamen'8 del paso, aún siendo tan pelig1oea
Las pálidas tardes, las ozucenaa gentilei y loe cisnes blan• de Rubén Daría.
la aventura, después de Zorrilla.
coa ó negros. son coea de1:1aoreditada y mandada retirar
El mismo Salvador Rueda, que vale máe que él, le ha
Otros, como Rubén Daría, han inteiltado recoger y de la circulación poé~ica. En Madrid no quedaban más dedicado unos elogios at,erradores. Cosas de poet;aa. Mi
verter el espíritu oriental en sus rimas ......... y no han que dos CUJnea en cierto famoeo r~taurant, y hace ai'ioe se opinión personal ya está apunt;ada: para juzgar con berecogido cosa de provecho.
tronó el esr.ableciwiento. Claro, en eae berengenal de nevolencia á Rubén Darfo, serviría más ~ner en cuenta
No diré que Rubén Darío sea, como otros de por aquí loe cisnes y de loe lagos, casi ningún poeta de-jó de me- lo que ha podido eer, lo que puede eer toda vi&amp;, 'que lo
y de p~r all.á, u.n moro ~ /03 dá.tilu literario, pero sí que terse, pero basta ó debe bastar con una zambullida.
que ea en realidad.
t:n eus IDbptra01onee or1enialee se observa un convencioEa cuanto á las azuceoae y lirios dP qlle ,ambién ene•
F. NAVARRO y LBDES?alA.
nalismo retórico, no menos arbiirario que el imperante len abuear loe vatee de la manera de R11béo ÜJ\rfo, conen eue reminiacenciaa helénicas.
viene_ dejarlae todas para el consumo del Sr. Rusiflol y
No ienemoe idea del Oriente t"erdl.ulero, nosotros, loe de eue diecípoloe impresionista.,, prerrofaélicos, ó como
europeos, hallándonos mucho más cerca de él que loe quieran llamaref", e,oe Bf-ñuriioa que encuentran más CÓ•
americanos. No la \enían Víctor Hc.go, ni Zorrilla, que mbdo recortar floree y flgurae de baraja sobre un fondo
f"B cuanto hay que decir. El filosófico pensar y el hon- cualquiera, que salir en bueca del natural, y copiarle 6
díeimo sentir del árabe y del judío, estudiados y anali- imitarle ó inepiraree en él, cada cual según sil eenSir y
zados á mediaa todav1a, no han penetrade en nuestro su temperamenM&gt;.
caletre, desvanecido aún y deslum:brado con loe falsos
Porque, parece mentira que aea necesario repetirlo:
colorines de las leyendas y de loe romancea moriscos..... No hay más que una manera de aer comJletamen'8 ori•

••

•••

Uo af\o hace que ee verificó el tri-te auoeeo, y un aflo tambien que lucho inútil ..
mente por borrarlo de la memoria. Cuando anhelando loe castos goces del hogar honrado, las caricia1:1 de loe hijoe y loe beeoede la eepo@a, me estrello ante la realización
de mis eueños; cuando veo que comrarioe vientos, deshacen paja á paja, el empezado
nido de mis amflree, y no logro concluirlo 1 en~oncee ¡ay! pienso en lae desdichas de
aquellas aves, y eient.o que con vuelo invi1.1ible á míse acercao, murmurando á mi oído:
-Un capricho tuyo noe dió la muerte; noe hes privado de la dicha q11e ambicionas; y pues el cielo es justo, en castigo de ,u falia, nunca encontrará.s la íelicidad.
JUAN

B.

DELGADO,

México, Septiembre de 1897.

Pasteles y dulces .
Expendedora~: Seíioras Juana E."pejel de Lelo de Larrea,
HortemiaSequl de Limón y Sefiorlta.q carmen y Hortemle. Viola u te, Laura E.~pejtc!l y Carmen Morlet

El nido de gorriones.

QUELLA tarde salí como de costumbre á dar un paeeo por
loe alrrededoree piotoreecoe del pueblo, llevando al hombro mi eecoptta, y seguido de Otelo, perro negro y celoao,
que ha sido el fiel, el inseparable compañero de mi juvenrnd. Halágamf', después de mis laboree cuotidianas1 salir
al campo á sacudir mie trie:ezae nostálgicas, y á evocar re•
cuerdos á la hora melancólica del crepúsculo.
Había llovido; soplaba de la sierra viento húmedo y
•,olía á barro; se extremeciaa los árboles dejando caer algunas hojae, y en loe abiertos
•cllices ae desleían las gotas de la lluvia como salpique líquido de diamantes. En loe
aleros de las cabanas, que ya empezaban á coronarse cou penachos de humo, reque•
brándose las palomas, ei,poojaban el plumaje; garzas morenas y cienes de inmaculada
blancura, euendfan el ala como para secarla á. lae últimas ráfagas de1 aol 1 y en la llannra, el potro Pnarcando el cuello, sacudía con la cola lae evaporaciones de su piel,
dando relinchos de alf'grla.
¡Qué blanco se miraba el rebafl.o sobre la afelpada alfombra del gramall Di·
daee una nevada que había descendido eobre loe campos, fingiendo copos de cándido
vellón. EL río caudaloso ee re\orcía en el cauce-inmem1a sierpe de bruñidas esca•
mas-dejando filuar por sus grietas algunos hilillos de cristal, que corrían murmuran•
tee por loe surcos de los maizales.
¡Y qué agonía crepuacular tao bella! B1jo el portentoso arco triunfal que el frie
apoyó sobre las crear.a.e de loe volcanes, la iarde, la pálida tarde, fué pasando basta
perderse en 11 inmensidad ......... El Sol eDaangreot6 lae nubee, que impelidas por el
viento ee arremolinaba.o en O.::aso, y una que otra estrella empezó á parpadear en el
raso deeteftido del firmament;o,
Olvidé buecar perdices-mi caza favorita-por admirar absorto el espléndido pai
saje,. rico en coloree, que desplegaba ante .mis ojos la naturaleza. Me detuve bajo un
-fresno¡ apoyé en él miescopota; tomé asiento en una piedra musgosa, y me puse á obser•
var detemdamentt, loe cambios de luz y los juegos kileidoscopicoe que ee eíectúau cuan,
do el Sol eepiri\, mientras mi buen amigo, frente á mí, apoyada la cabeza en las manos, me miraba de hiw en bito, prest.o á correr en. busca de las piedreciilae, que yo de
cuando en cuando arrojaba á un estanque cercaoo.
Vino á interrumpir mi jueg ,, y á Sacarme súbitamente de mis contemplaciones el
piar de dos avel!. Alcé la vista al ramaje que me servía de doee~, y pude ver un nido
de gorriones. Aealtóme desde luego la idea de poseerlo, de aduenarme de él, y irepé
al arbol, apoyándome en eue aeperezae. ¡Empef\o vano! Ya próximo á cometer el
-asalto, á perpetrar el robo, caí resbalando pesadamen~ por el tronco.
4

Cantina.
Cantinern!ól:

~eñora11de Rabasa y de Balmon,
Mefü;a Lee Roby, Seíloritas ~ftU!qle.u, Victoria, 8ulnlla y Ernestlmi.
Gayosso, JuUa Ló~.z. Gahriela Eeguerise, Manuela Habasa ): Marta y Luz Florsse.

�DO ■ IIIGO 3 de OCTUBRE de 1'97

EL MUNDO

RECUERDOS

•

DEL BAILE. DE FANTASIA
EFXC'l'U.ADO EN EL FRONTÓN NACIONAL
EL

16 DE

SEPTIEMBRE

Ofrecimos á nueet.roa lectores continuar publicaDdo
loa retratos de loa niños que concurrieron al baile infan•
til de fantasía, del cual ampliamente aoa ocupamos en
nuestro número anterior y algunos de los cuales tuvimos
quedEijar por absoluta falta de es¡.,acio para este número,
cumplimos hoy .ouestra promesa; dedicándoles dos ~á•
ginaa del eeroauario.
DESEOS

Oh! virgencita de la trenza rubial
Oh! virgencita del ebúrneo cuello ..... .
Pa~a grabar mi nombre en tu memoria
Yo quia.ara violar tu pensamiento,
Como violan loe rayos de la luna
De tu alcoba de virgen el misterio!. ....... .
Como vierte sus lágrimas la aurora
Sobre. el áureo botón del crieanthemo,
Sobre la blonda caballera de oro

Prestas las golondrinas se eecondfan
En loe nidos colgados del alero,
Y la nifia, gozando,
Oía al errabundo cancionero.
Caniaba azaa el lieder de la ausencia,
¡La ausencia siempre ingrata!
Cuando vibró con lúgubre estridencia
De una ave ignota el lúgubre graznido,
Graznido que retrata
Del dolor y la mrierte el alaridu.
Callé, con(uao¡ dt!l balcón la reja.
La niña con recelo
Dejó, cuando volaba una corneja,
Que trae cernerse como mancha obscura
En el fondo del cielo,
Se eclipsó, circulando por la altura!
A poco, ante ioe muros del castillo
Arribó un mensajero;
Se abrió la puerta, descendió el rastrillo,
Y el llegado contó con voz abogada
Por el llanto, que 1,I joven caballero
Había muerto, pensando en su adoradB.
ESTÉBAN MAQ uxo

CA!:1-TEI LA NOS.

Sbre de 97.

Alicia aayosso
[Margarita de Valois.]

. ¡

,,.
Ostiones.

Rifa Tombola

Despachaban Jns Srltas. Lupe Collantc~, Refugio, Carmen y Dolores Cervantes,
LupeBola.ños. MarlaFonseca,
Dolore1; del Ca.1,tlllo Negrete, Luz &amp;!gaceta y Carlota. Callantes.

Movían la rueda é indicaban loii premios las seiloritas Clotilde y Ellsa Guenier,
Mllrla y A.ua Sanciprián y Josefina y Lupc Ochoa.

Obsequios hechos al Sr. Presidente y á su esporn, en la Kermesse de Santa Maria.

VISIBILJDAlJ

Creía~e que no habría máe f'x.pnienciae
que hacer acere.a de la visibilidad de loe
colorPe y. de loa fuegoe coloreados vistos á
distancia: mae no así pienf!an los oficialf'B
ingleses y alemanes que recientf'mente han
foncionarJo en oomieión para fijar la die·
tancia á que deja el ojo de percibir ciertPe
colorPa y el punto en donde se apaga el
brillo fü• u"a luz blanca ó de color.
En Inglaterra se t.rataba de examim1r
en qué se fundan las críticas formuladas
en todo tiempo contra el color eecarla1a
de loA uniformes del ejército inglés. Se dice que resaltan demasiado sobre el aepec•
to general ief terreno. Se han hecho1 pues,
ellf!ayoe, procPdiendo de esta manera:
Din hombrea ee viet.ieron de gris claro,
rojo eecarlar.a, gris oscuro, azul oecuro y
verde oecuro á razón de doa por color· y
'

alejaron progresivamente. La def!apari•
ción ee efectuó en el orden indicado; los,
últimos colorea visibles fueron el azul y el
verde oscuro.
La.a experiencias alemanas han indicado
de nuevo que la vif1ibilidad de la luz deuna vela es de 2 250 metros en las noches
claras, y dP 1,610 PO laA lluvioeae. Se eabfa ya que la vieibilided de la luz blanca
ea proporcional á la Taíz cnadrada de su
pode:- iluminante. La luz d~ una vela rodeada de un globo vPrde, ha podido die••
tinguiree á 6 kilómf'troe, límite exiremo.
Las luces verde oscura y amarilla oo han,
podido verse eino á una corta diatan'hia.
En cnanto al 1ojo1 eobrt" todo el rojo co•
brizo, sus matices.se d•FtinguPn de muy·
lf'joa. Eat.ae últimas irP•"f'Ptigaciooes han
tenido por objeto bue!'lar r.oál es el color·
que conviene dará las flf-fialf'B empleadasde noche á bordo de loa buques,
BP

DE LOS COLORES

'

.

Carrito con frascos de p•rfumei;, obllequlq, de la Rrn. Sancipr"án; ca}a de puros, obsequio de la Sra.
Benfleld de Onsteld; Floreros, obsequio de la Sra. llirschbt:rg.

...-• _.l_
f

I
1

l
1

•

VeaLidura undi vaga,
Arrebuja au cuerpo en bJ"eVdq ondae,
Blancae como la flor de la I uteza¡
Y por eua labios vaga
La sonrisa glacial de la tristeza.
Dicen qni desde niña, el alma entera,
Para eoftar creada,
La conquistó el amor con íraee ar'era,
Y que el doncel para lograr su mano
Eu hora malhadada,
Fué en pos de glorias á país lejano.
La conocí cuando al morir la tarde
De su balcón vefa
A. Venus blanca,.que en el véeper arde;
A.l verla en au dolor callada y aóla
Qaiae darla alegría,
Tañendo sl pie del muro mi bandola.
Canté la juventnd con eua amores¡
Las dulces remembrauzae
De sueños que pasaron eeductores,
Y con acentos hasta entonce hallados
Canté las eaperauzaa,
Pájaros en el alma aprisionados.
R.1diosos loe luceros se encendían¡
La noche iba avaozando,

María Luisa Perez de León.

l.rnesto Ve/asca

[Mariposa.]

[Caballero. Epoca Luis XVJ.J

Qniero verter mis lágrimas de duelo!." .....
Y quisiera en LU freote penl!ativa
Posar mis labios y dejar mis besos,
Como en la nieve de la excelsa cumbre
Tuija la tarde au postrer reflejo!. ....... .
Oh! virgencita de las crencha~ de oro1
Yo qniaiera violar tu pensamiento ........ .
B-&gt;ear tu blanca y pensativa freo te
Y ante tus plantas desflol'ar mie versos!.. ....
Oh! virgencita de la trenza rubial
Ob! virg,mcita del ebúrneo cuello!.. ....
Q11iero grabar mi nombre en tu mern01ia,
Atite tus plant,ae desflorar mis versos,
Y morir como muere la violeta,
Sobre tu blanco y perfumado seno!.. ..... ..
Septiembce de 1897.
PEmmR. ZAVALA.

FLORES MARCHITAS·

ME:JIOEVAL

Fra.c:co de vino. obsequio de las señoras Rabasa y Balmori. Vaso
de plata, obsequio de la. seftoI11. Morales de Mnrpby. -

Orn\equlo de la. Sra. Maria V. de Perez Gallardo y de"laa Sritu.
Ort&lt;&gt;ga Reyes.
·

Estatu11 Je 1a Fortuna, obsequio de 1~11 Sr!ta.&lt;1 Lame..-Vaws.
etru;,.ro!l, obsequio de la Sri ta. l!:sther Peñafiel.-Boks, obsequio de-·
la. Compañia de Ce veza de Tc,luC"a.

La niila ea bella cual si fuera un hada;
Su pálida mejilla
Ea de una viigeo en marfil tallada
Y eu mirada quieta y voluptuosa
Color de cielo, brilla,
Y parece que be3a donde posa.
Son rubias como el sol sus crenchas blondas

Rau/Arteaga.

Entra ...... no tardee ...... te eepenin
mis amados enfermitos
que vagan en la penumbra
llorosos y penaati vos
como huérfanos que gimen,
como tiernos desvalidos,
que sienten la noatalgía
de loa anhelos marchitos.
Es,án aoloe, olviJadoa
porque son mie pobres hijoe,
porque son mis e1:-pnanzas:
mis auefloa desvanecidos,
loe neuróücoe enfermoe,
loe huérfanos del cariüo
que deefallecen en mi alma.
por la anei;nia. consumidos.
jlnfelicesl en la eataucia
donde se hallau tieuen frío
y nadie se compadece
de estos tristes penaar. ivos
que vegsn en las penumbras
indecisas del olvido,
siempre pálidos y enfermos,
siempre trietea y afligidos

�•••

DOMINGO 3 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La.~ uvas ck ellos son uvas ponzoñosas: racimo¡¡ ~e amargura. tiemn.
Veneno de dragones es tu vino y ponzoña cruel de áfpides.
Pican y no matan. Tienen hasta la impotencia del

Orupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

ein un rayito de cielo,
ein un girón de cariflo
que irradie en las lobregueces
inmemae de su retiro.
Entra á la estancia ¡oh princeeal
ten cnfdado ......... no bagas 1 uido
y enciende auroras roeadae
en lc,e aim:lles sombríos
donde alzan eu voz doliente
mis su@fioe deevanecidoe,
mis lánguidas eeperamae
y mis a1.1belos marchi~os.
No tardee ..... . emra á la alcobá
donde están mis pobres hijos,
loa neuróticos enfermol',
los huérfanos del cariílo.
Entra y desteje callada
¡oh visión de lo infinito!
la guirnalda de tus besos
y el florón de t.u cari:fio.

Septiembre de 1897.

BENITO

F.ENT.ANXS.

PINACOTEA.
AL1\IA1&gt;

lJJ,;

FANGO.
(Frag.1D.entos)

El horror p~e~e ser sagrado. Ptiro la cólera ea santa.
La cólera ea d1v10a1 dice el Tdxto. Dios se indigna con
frecuencia y fulmina y ruge en el fondo de ese abism0
que se llama la Eeciitura.
La cólera es alta. Está en la cima. Se adivina en Jehová, se mira en Ieaías, se escucha en Prometeo Del
Cáucaso al Sinaí se apoya en el horror. E~tá ent~ do 8
fulminaciones. No envilezcamos la cólera,
Contemplemos la saturnal de loe histriones.
Escritorzuelos intonsos, ignorantes é ignorados asal' tan las columnas de loe diarios. Contorcionan vociferan, escupen el dicterio. Tienen de la serpien~ ~l vene•
no, y del mono la mueca y la impudencia.
Diaristas, que apenas pueden dt:!le&amp;rear sus diarios·
~r~fómanos ~stultos; calcógrafos chafallones; seres cuasi
~dlotae, á ~menes el microbio de la publicidad les trabaJI las men~nges¡ surgen como por encanto, para ser en
esa ~omedrn dolorosa, el triste espectáculo de Ja impoM:nc1~ d~~ente, ?e la torpeza en acción, de la ignoraneta pnm1t1 'i'a aspirando á balbucir a:guna frase, y seres
que apenas se esbozan de la animalidad, son en este templo del escándalo los doctores de la ley.
Y viene luego la cfmca y 01~cura turbamulta: los hambreados; perros de presa del honor ajeno. Los soldado8
del insulto. La p{dida legión de la calumnia. Homb
· h
h'º
res
s1~ onor, IJOB de. la audacia, trogloditas de la prensa,
tribu nómade y traidora, corsarios del periodismo que
dan la ca~a al honor en los mares tempestuosos de Iae
democracias.
Seres si~ _nombre p::-opio; fanáticos del mendrago, insectos fugmvos que pasan dejando su baba en las h ·
d
di .
b
o¡aa
e un ari~, o ~euros, deacuidadoa, senrmalee, que cru._u n p~r la vida sm saberlo, repitiendo el Carpe Diem da
Horac10.

Swinton fué Bu antecetior y lo harían enrojecerse. Pellepor les volvería la .espalda, y todos como Morande an·
te la espada desnuda de Lauregais, iserían capacee de .fi.r•
mar como aquel: Soy un infame.
Escribidores de albañal, llevan por todas partes el
olor de la cloaca. Se agitan en el faugo soberbios contra
el mérito y alzan uno como rumoroaü diálogo de insectos
contra el águila que pasa, majestuosa imponente 1 sober•
bia, en la imperturbable serenidad d~l hor~zonte.
Veget_ando en tan faagoea madrépora, inspirando el
desprec,o, explotando su bajeza, viven en el escá.ndalo y
m~eren en el sil_encio, teniendo una vida de me.riposaa
de. lodo, esta¡¡ l1bélulas de la infamia.
Sometidos á la horrible tortura de ver que el envi1eci•
miento no es infinito, deeesperan.
. Ver que el abismo tiene fondo, eso dafla la voluptuosidad de su bajeze..
Sus insuhos van á caer á los pies del insultado mlis
como un homenaje que como un agravio.
'
Diómedes lo dijo á P&amp;ris: no tiene fuerza el dardo del
cobarde.
. Ellos eab~~ bien que el infame ea invalnerable, y su
10vulnerab1hdad es más legítima que la de los heroee de
Ariosto.
Loe lau~eles de E~ost_rato no los dejan dormir, y sti agi·
tao en la tmpotencrn BID producir la catáa,rofe.
No hay leviatanes en el fango.
De sus palabras puede decirse con el Deuteronomio:

veoeDo.
Enanos que euefian con manejar el arco del rey de
Etiopía.
Bufones sin talento, á quienes Triboulet hubiera repu•
dfado de eu gremio.
Liliputienses del escándalo, que creen €\o au vanidad
de cal:iotin, que basta haber murmnrado sue infamias en
torno á uoa alta personalidad ó al pie de una grao repu·
taci ón, para que estas vacilen y vengan á tierra como los
muros de Jericó, al sonido de las trompeta!! bíblicas.
Oscuros mirmidonee de la prensa, que crtien manejar
la clava de HérculeB, embrazar el escudo de Aquilee,
golpear coa el martillo de Enc~lado, y esperan quetriun·
fe Uliees para insultará Polífemo vencido.
No sab1m, en su torpeza, que hay que reclamar para
ellos con Juan Crieóetomo para Eutropio: la inviolabilidad del menosprecio.
•
Loe dioses y los hombree, loe gritos de la fábula, y el
acento severo de la Hidtoria, ,odo lo remedan, todo lo
imitan, todo Jo envilecen en su mitologia salvaje loa
nómades titiriteros de la prensa.
La inmensa m~•eca del clown lo llena todo.
Y hablan de Libertad ........ .
¡El sagrado vocablosufre tamb¡én su violación!
¡Se dicen eus apóstoles!
No tia.ben estos desesperados del oprobio, que como
dijo D.rnglas Jerold: la locura de la prensa engendra la
locura de la espada.
Son loe zapadores del despotismo.
Sombrío momento que hace enrojecer la Hisioria. Ella
también tiene su pudor. Refiere la violación, no la sufre. Por eso es eternamente pura. Y, solloza á la vista.
de aquellos histriones iosur1ectoe.
El Paládium roto, ¿qué será de la Victoria?
Cuando en una democracia se ba corrompido el Poder
se puede aún salvar la Libertad. Cuando se ha corrom:
pido el Parlamento se puede aún salvar la Ley. Cuando
ee han corrompido los Jueces, ee puede aún salvar la
Justicia. Mas, cuando se ha corrompido la Prensa, ¿oó,
mo salvará un Pueblo?
Corruptio optimi pesimi.
Prostituida la Vestal, ¿qué vale el culto?
¡Máe, no! Las sacerdotisas verdaderas no sufren Ja
mancilla. El tumulto ocupa el templo, profana el atrium,
rompe loa vaeoa sagrados, lleva sus manos al altar. Las
vírgenes ~eladoras como parvada mística, envueltas t,n
sus velos rntocados, escapan á. la caricia del sicario.
Llevan consigo el fuego sagrado .
El culto cesa, no muere.
FALSIFICACION.

Hay de crietal de roca
brillantes, que cual sol, relampaguean
¡Cuantos hombres que brillan en el mundo
Son cristal de Bohemia!

.

~

--~

-

- -

1

::..'cí'
Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUISTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 10.
- ¿Y no me iré de aquí? preguntó tímidamente Ra-

Grupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

""Vaisson.
-¡Pardiez! ¿I rte t ú de aquí? ...... ... Se necesitaría para
eso que el castillo tu viese el tec ho muy bajo ...... .. Al
contrario, en lugar de eer uno sereie dos ¿y quién ea·
be? ........ . Acaso tres el aií o próximo ... ...... Entendido,
.¿no es verdad?...... ... Es mi voluntad y la voluutad de
...aquella que es ahora soberana aquí.
-O J aeeguro, eeñ rJr Ravaieson, aiiadió Lucila, que

aguellaqueos destinamos es un corazón de oro. Yo la co•
nozco y la amo desde hace quince afioe. Es cáei para mí lo
que voe sois para el se:fior de Sennevaux: la afección y la
solicitud enca rnadas. Sería yo tan feliz si la viese dicho·
ea y la conservase sin embargo á. mi lado!
- Señorita ...... ... desde el mpmeoto en que mi capitá n
y vos lo mandaia ... ... ... yo debo obedecer, ¿no es cierto?
Pero ¿podrla yo conocerla?
- E~ muy justo ..... .. .. Ya la conoces un poco ... ... Hela

ahí, que llega! Idos á pasear por el parque hasta la hora
del almuerzo .... .. ... Así os conocereis bien ......... Seilori•
ta Lariviere, Ravaieson tiene necesidad de hablaros. ...... .
os dejamos.
Loa pájaros del cielo fueron sólo testigos de la entretrevista del ayudante y de la aya. ~adie supo nada ja•
más. Rogei noió solamente, cuando volvió la pareja,
llamada al almuerzo por la campana, que la sefiorita Lariviere tenia una mejilla más roja que la otra y un buOlei

�DOMINGO 3 do OCTUBRE do 1897

Et- MUNDO

-~•4~4k=========================a:E;;,L~M;;;U;;N;;D;;;;O~==============º=º=M=l~N~G_0...:3'-----"'d• 0crUBRE do • • 9 ~

ligeramenta deshecha....... .. ¡Ah! loe coraceros no pier·
den BU tiempo en habladuríaeimltileel
-Mi capitán, todo está arreglado1 dijo el administrE.•
dor al llegar.
-Muy bien.
Al ponerse á la mees, R -gar levantó su vaso:

-Sef'loree y sefloras, el amor es contagioso, dijo. Tengo el honor de daros parte del matrimonio del eeBor Ra..
vaiseon, regidor del Jouy, y de la eeñ)rita Nuemi Larjviere ......... ¡.A. la salud de loe novios!
La eefiorita Lariviere bajó púdicamente los ojos y enrojeció esta vez de lae dos mejillas.

XIII

•

-Yo desearía ..... ... yo desearía hablar inmediatamente al señ.or abate Charlier ......... inmediatamente,
dijo con voz sofocada y enj11g1fodoee la Í"ente el abate
Chavasaieux al primer doméstico que encontró en el ves·
tíbulo de Jouy.
Pablo, adverddo, llegó inmediatamente. El vicario,
tomándolo por la mano, ~o arrastró, ein hablarle, hacia
un banco del jardín, y ahí, todo fatigado 1 le dijo con ea•
trecortada voz:
-S?ñor abate, mi querido colega ......... yo vengo ...... .
la caridad.siempre, anteaque todo, ya loeabeia, San Pa•
blo lo ha dicho.-........ la caridad .... .... . He aquí por qué
vengo .. ... .... vos podeia hacer un grao bien á una alma
que va bien pronto á abandonar este mundo ......... Os
conozco ......... est·oy bien cierto ..... .... Vos siempre habeis eido bueno ..... .... Ahora aoie sacerdote ........ . un dig·
no sacerdote! Yo oa suplico ... .. ... .
En nombre de la caridad, no me lo rehuseia!
-Señor Vicario, respondió P.1.blo, estoy presto, de an•
tema no, á hacer todo lo que des.eeis....... . Pero oe supiico
que os expliqueie, no sé de qué se trata.
-Ea cierto ...... ... Dios mfo ...... Estoy tan turbado .... . .
He venido muy april;!B, muy aprisa, porque el tiempo
urge ......... Tdmo tanto que sea ya tarde ......... Vamos,
voy á decíroslo todo. Mi cabeza envejec.:' un poco. No
querría olvidar nada. T~neia que la sefi.ora Deecordee ......
ya aabeia, ea la pariema ....... .. la prima de vuestro pa•
d.re. ¡Dios mio! No hay que ser demasiado severo.
Yo bien aé ...... ... ella ha tenido sus errores, grandes
errores con respecto á vuestro 'buen padre y á vuea,ra
digna madre ......... U na santa la aeH.ora vuestra madre!
Si, es ciel'to, y con respecto á vos también ha sido cul•
pable, muy culpable, lo reconozco ......... Pero en fin, la
caridad! Dios es misericordioso ....... .. Noeotroa rogare •
moa por ella ...... Y voe también, no ea verdad? Vos roga10ie por ella ......... olvidaréis el mal que oa ha hecho y
ha querido hacer á loe vuestros y á vos mismo? .. ....Decidmt, nada más sí y yo iré á decíreelo.
-Sí, cien veces y con todo mi corazón, interrumpió
Pablo que volvió á ver bruecamente todoa loe tristes
día1:i del pasado, pero que ignoraba los detalles del odio•
ao papel que había repreeentado la seliora Deecordee.
-Gracias! gracias! mi querido colega ......... Y@ estaba bien seguro ..... .... pero, ved, ea preciso que Jlene to•
da mi mieión .. .... ... La pobre mujer me ha hecho venir ..•
No noa veíamos ya desde que ......... desde que había yo
rehueado ayudarla en lo que ella quería ha.!er contra
vos. He ido inmediatamente ya comprendeia ........ . la caridad! Be tenido la dicha de reconciliarla con el buen
Dios y entonces ella me ha dicho ......... eon sus palabras:
uOe suplico id á pedir su pe"rdón y el de au madre ........ .
Recordadle todo el mal que le be hecho)) Os repito eus
mismas expresiones por que ella me lo ha recomendado
mucho ......... «Quiero que me perdone sabiéndolo todo.
Yo be calumniado á su madre ........ . su madre tan honrada ........ . yo he difundido malos rumoree relativos á
ella, por donde quiera ... .... .. Y fué entóncee cuando su
padre ...... SJy yo quien le ha impulsado, extraviado y sido
Ja autora de todo. Y adem1í.s eetoa últimos tiempoaea ella la que sigue habl ando-He querido de nuevo ha~
cerle el mal á el que es virtuoso, lo sé, y he easayado
deehonarlo, á él que ea sacerdote, acusándolo de cosas
abominables........ .. Yá esa eefiorita ......... uua señorita!
E3to ea eepantoeo ......... Ahl yo he sido muy culpable ..... .
pero conjúrele á que me perdone él que ea bueno ........ .
No moriré tranquila y Dios no me perdonará si no me
perdona Pablo.))
·
Pablo ee había extremecido ante toda.a estas infamia!!
reveladas. El abate Chavaseieux prosiguió:

-Ella se arrepiente, se -arrepiente einCE"ramente, mi
que,ido amigo ......... contrición perfecta ......... Et Sefior
ea bueno!. .. .... .
Así pues, como ella lo deFea le perdonareis, no ea eato1 por ves, por vueat,ra madre y vuestro padre ....... . .
puedo volverá decírselo?..... . ..
Vamos, dijo Pablo levantándose.
-Pero á donde queréis ír?
-A casa de la se.flora Daecordes con voa, para llevarle
ese perdón que pide y que le doy con toda mi alma e~
nombre de mis padrea y e.a. el mio.
-¡Ob! ¡vamos! ¡vamos pronto! Dios ee bueno Y vos
también mi querido colEga.
-Esperad ......... podríamos ganar tiempo ......... dijo
Pablo aproxirnándoseá la eeilora de Sennevaux á la cual
acabab3 de percibir.
Dijo rápidamente algunas palabras á la condesa 1 que
inroediat,amente llamó:
-Augusto, la victoria inmediatamente, sin perder un
minuto!
Cuando llegó el coche, algunos minutos después, la se•
flora de dennevaux reapareció, li@ta•aeimiemo para partir.
-Sefiora condesa ......... ¡Ah! D.oe mfo, balbuceó tl vi•
cario ....... .. No oe había visto, estoy tu-rba.do ..... .. ..
-.No perdamos tiemp0 ......... ~srtamoal dijo la eefiora
de Sennevaux subiendo al coche.
¿Cómo ......... sefiora condesa ......... vos venís tamb-éo.?
-Sí. ........ yo no tengo que perdonar, sto.o que h:teer
me perdonar por e@a pobre mujer á quien un día causé
una grnn humillación ......... un cruel dolor.
-¡Oh!.. .... .. Dios mío, exclamó el vicario: . .. ... loa ver •
daderoe santos ......... los verdaderos santos son como
vos ......... !
La Et:ñora Descordes estaba aún en su conocimiento y
eu rostro expreEÓ un Eentimiento de angustia, cuando
vió entrará su cámara á la eeilou de Sennevaux: y á Pa·
blo. Su espiritu fatigado por la fiebre creyó ver apare·
cer el caat.· g) y la venganza. Pero el terror h izo sitio á la
alegría cuando oyó J. Pablo decirle con una voz dulce y
lenta:
-Prima, vengo de parte de mi padre, de mi madre y
mía, para decirte Cl mo toma moa parte en tus eufrimien •
toe y desea.moa de todo corazón verlos term10aree pron •
to y feEzmeDle. No tenemos para 1i máe que senti•
mientas-de afección sincera y espero que bien prouio mi
madre podrá venir personalmente ... ... .. .
-Pablo mío, esto se acaba, dijo la moribunda, y con frasee entrecortadas empezó á. formular eu1:1 arrepentimien•
toa, llena de asombro cuando la señora de Sen.aevaux: la
interrumpió pidiéndole perión cuando ella ae cQnsideraba I ulpable.
-¡Dios mío! ¡Dios mío! exclamó ...... ... Ella me pide
perdón á mí que el otro día quise ....... ..
Y Marta ......... y Juan ......... y Pablo me perdonan!
¡Ahi mirad, Angélica, Dorotea. Jamás hemos comprendido nosotras la caridad ......... Esa ea ......... la car1dad
verdadtra!
Tales fueron sus últimas palabras.
Cuando Pablo y la señora de Seoevaux tornaban al
castillo, encontráronee con Adalberto que pasaba oon aepec~o !!obrado inquieto.
Adalberto se apresuró á preguntac:
-Venís de c'3sa de la aefiora Deecordee? ¿Cómo va?
-Acaba de exhalar el último suspiro, respondió Pablo. ¡Pobre mujer! ¡qué Dios tenga piedad de ella.
-¿Conocíais acaso á Ju seilqra Dascordesl St,ñor, Deruel? preguntó la eeftora de Senevaux admirada.

XIV
El mantel muy blanco, estaba extendido por tierra en
un p~raje arenoso desprovisto de hojarasca, cerca de la
linde del bosque. El maUre d 1 hotel acababa de alinear
loe cubiertos, loe vaso-::, las carnes fríae, las botellas, que
Herald y cinco pequeños Balamy de diversas edades,
iban, con una precipitación alegre y agitada buscando
en loe cofres del break, que se había quedado en el ca·
mino. Las dos madree, las dos noviaH y la pequefiita ee.fi.ora Belamy, siempre fresca, sonrosada y riente, hacían
con eua pañuelos desplegados, signos de bienvenida á
loe cazadores que se acercaban.
Roger y R1vaison, sin duda máeansiosoe que loe otros,
formaban la vanguardia¡ después venía todo un grupo :
El eeflor Jouvenot, triunfante porque ese día había ti•

rado como un angel, decía él á Pablo que ma.-ohaba adelante de loe Nr mrod11¡ el collla 1dame B fa.111y, cuyos
ojoa acariciaban de lejos á su ruujt,r y á sub b j E:; Leche3•
ne Jigerameute ruoltato con su Vt:!ibhio uu.. vu¡ vero encantado de eer admitido en 1a 1..timidad de1 ca1:1Lillo, y,
por último, Adalberto, pree,cupal.iu y caut.t"luliu.
¿Qué iba á hacer por fi,li? ¿H, ,mp~r tll Ll at111111,nio? Ya
veía bien que t:n eso no deb1a ui veuear. ¿P, 1 q ,é, puee,.
se quedaba en JtJuy, dondt:1 estaba fu1:-ra lle ~u centre,?·
.Ahí no ee hablaba máe que de arot,r, de amistad, de
bondad, de todas esaa coeae·que él ig1,oraba y despre·
ciaba. Se era con PI políticc1, ein dut1a 1 ptHO absoluta•
mente trivial. Se le había iuvitado como dt&gt; grao. utilidad para acompañar al señor Juuveuot a la Chza ó para
llevar laa uotas y ex E, licacio1,tis dt:1 ~u lJI 111i, ii )1 . Leobe,me, e11cargado de redactar el contra tu. ¿b..r, t-Btl un pa·
pel digno de su Yalol? Nadit:1 se t cu pal.in •n· t-, Rcger
parecia no percibir su prt1eellCH\. La a1:-ñ r.~ th s~nl.Le•
vaux le miraba con un aire exlirañu desu• l"I •.11u en que
se le hll.bía escapado que conocía H. la stdiur~ D •Cúrdea.
No había nadie, . ni Ravaisson, que tn ei i uu no era
mts que un doméstico, que no lt:1 faltase a1 ••·1:~1 ~o. ¿~o
hAbía teddo este últiruo la audacia de pncgu1Jt.. 1 a s:era..
la cinta de la legión de honor la que llevabh 1::u 1::1 uJal y eabien&lt;lo que era. la de Cambodge, regalo de u. uwi¡;o dtl
miniaLcrio; le había aconsejado que la US&lt;\i:,tl H r .• e, pues
no debía j ugarae con estas cosa6?
No, verdaderamente todo aquel mundo 1u..1t-1a 1:1n mun•
do, y tenia deseos de irse, de dejarlos á. tOd•-t:1 .,1&lt;lutados
ahí, de deJarlos enredarsa ó desenredarse cu·"" 1tg vlu•
guieee, sin él, súlo que para alejarse era prt:cii,u ,eUt 1· Ja.
energía de tomar un ¡)artido, y A.dalhertv, tt'Cu1daba,
por su carácter, á aquel poltrón de la COllltaua, que
cantaba :
Aun cuando no fuese más gHe pnm huir quki,:;ra tener el

LA MODA
TRAJES DE CAZA Y B,CICLETA.

Hoy ofrecemos á nuestras lectoras trajea de caza y bi~
cicleta. Estoa ejercicios prestan encanto y robuetée á la
juventu~, con tal motivo han tenido gran acepta:ción.
l. TraJe de cheviot gria. Enagua un tant·o corta 1 con
adorno de trencilla negra en las costuras delanterae.
Chaqueta estiJo sastre, con el mismo adorno . Camisa de
li.ºº roja, con las vueltas del cuello blancas. Corbata y
cmturón negro. Sombrero de paja con adornos de liatón
escocés.
2 . Este ea un tr~je de franela verde, adornado en el
borde de la falda con una franja de terciopelo más oacu•
ro. Cuerpo.blusa, ajustado con unae bandas que caen
del canesú: éste y el cinturón son del mismo terciopelo·
bandas iguales tiene la espalda. Carteras de terciopelo'
botones de concha quemada. Sombrero fieltro con liatón'.
3. Traje de pafio café. La enagua está plegada á gran •
des tablas. Chaqueta cerrada y adobleeada desde loe
hombros hasta eu borde. Cuello vuelto y bordado. Sombrero fieltro. Polaina blanca.
4 . Vestido de casimir inglés muy fino. Saco corto con
grandes botones oscuros. Corbata eacoceaa. Sombrero
fieltro adornado.
Mantel p ara té y servilletas anexas.

Nuestro grabado representa el bordado al tamaH.o na ·
tura!. Sobre la blanca tela se Oordan el borrego y las flo•
rea qu~ ee hallan á su derredor. Este es también trabajo
m uy hgero. El borrego se ejecuta á punto de cordón con

seda café claro, loe tallos y ~o"jaa de ver le pálido, y las
vi oietas con seda violeta Je¡preB tonos, sigtliendo las in·
dicacionea del dibujo. Tanto loa flores como la5 hojas se
hacen al pasador.
·\.- . ,
Uno de nuestros dibujos ~l'eeenta el manOOl y eervi•
lleta como deben quedar.
f,-~

---

Traje para nifi,a:de 6 á 7 años.
~

Es·t e precioso trajecito de cuadrilé roea, lleva el talle
formado á puras jaretas con lodo el ancho del \"est.ido y
montado sobre uo eanezú de encaje. Encima tiene uoa
chaquetita de vueltas plegadas, que ca An graciosamente
sobre las mangas, orlad8át'odas con encaje. Las mangas se
ejecutan como el talle y ae-teJminan como un liE!tón anu•
dado. Un ohou de lietói:i rosa, completa el adorno.
Cotrieéi_to para alhaj a s.

Esta cajita puede có10carse en la mesa de noche, para
depositar las alhajas ·q ue ee hao llevado en el dia, y vol•
verlas á tomar al día siguiente ó bien para guardar sola•
mente el relo"j.
Suscitase u,ria duda·entre Luia XIV y un caballero que
jugaban alpiq.uet,..en..preeancia de varios cortesauos que
permanecían calhidoB, cuando acertó á entrar en el salón el conde de Graínmont; al verle le dijo el rE'y:
-F111Iad 1 eonde, sobre una jugada en que no estamos
conformes este caballero y yo.
- Sefior, vos estaie Equivocado.
-Pero si aún no sabeia de qué se trata.
t,.~o importa¡ si vos tuvierais razón todos estos caba•
lleroe"'!e. habrían apreamado á deciroelo.

vafor 1mjic-ienle.

Y ademi;.a, ahí estaba el abate, el '.'\bate á quién eerfa
duro dejar triunfar sin vengarse de él, de una manera
cualquiera, sin plantarle cuaudo menos, comu una flecha de Pdrtho el relato de laa aventuras de t.U madre,
eiu haber cuando menos eneayado provocar eu desttedir
da. Podia llegar una 0caeión c11alquiera, un accidente
fortuito. Valía roáa esperar aún y soportará. pesar de
todo aquella fastidiosa temporada camptstre en que todo le disgustaba: las gentes, las cosas y ]os sentimitntoe.
El señor Jouvenot, terminada la aleg:e comida acaba•
ba de dar la señal de partida. Todos ee separaron, con
grnn dü;gusto de loa novios que se dijeron adiós co!Ilo
para una larga ausencia. Loa cazadores tornaron por la
carretera y las damas, loa niños y el abate se met.: eran
en el bosque para volver al caet;illo Q.ando un largo rodeo.
Nada era tan encantador como aquellos senderos bajo
las hojas en el hermoso tiempo de otofio. Loe matices
amarillentos de algunas hojas, formaban hermoso_contraEte con el verde lozano aún de otras. Bajo la alta b(veda de las grandes encinas, el musgo, manchado á trechos por hojas doradas, formaba un grueso tapfz en que
ae hu~dían loe pies. Todos caminaban ailencioeoe 1 caei
recojid('B 1 en medio de la calma imponente de lc.s grandes boequea, apenas turbada por el piar de una ave a1mstada1 ó por la precipitada carrera de una liebre eorpren•
dida.
Así llegaron por. una pendiente insensible á un pequeño valle perdido en medio de rocae, por las que corría el hilo delgado de un arroyuelo. En un aitio encontráronse algunas piedras enlamadas, que ofrecían un paso por el cual se aventuraron algunas de lae damas, no
sin un poco de míedo. La señora de Sennevaux dió valientemente el ejemplo. El abat8 en una de lae riberas y
Herald en la otra, prestaban á las paseantes el apoyo de
ene brazoe. La eefiora Jouvenot y la ee.ñora Belamy, pa•
saron felizmente. La señorita Lariviere hizo amplio u~o
del apoyo que ee 1e ofrecía y pasó dando algunos gritos.
En cuanto á. Lucila, picada en eu amor propio, quiso
pasar sin ayuda, pueo el pie en falso sobre una piedra,
resbaló sobre el muego búmeilo y se torció el pié. Pndo
levamarae y abordar la orilla ayudada por todos loe brazos; pero u»a vez ahf le- fué imposible dar un paso y ee
dejó caer desfallecida.

(

C?'onsejos h;9iénicos sobre el corse
Au?lque es mucho lo que se ha escrito eohre
el coreé, no creemos impertinente traducir lo
que sobre esta prenda del tocado femenino dice con fecha muy reciente un importante pe·
riódico de París.
1&lt;De todos los inconvenieritee y perjuicioei, y
podríamos decir qu~ bae!JI crímenes, que ee atribuyen al CorEé, debemo8 culpar so~amente á
sus propie1,ariae, que, abueando de su empleo,
ee lo ponen de.3de que sé levantan y se lo aprietan con exceso, sin reflexionar que por achicar
eu talle u.nos cuantos centfruetros, disminuyen
el volúmen del higado, oprimen los pulmones
y el estómsgo, y"-poco á poco at,rofian estos ór•
ganas, y ei bien consiguen una cintura invero.
eimi lmente eE!trecha, en cambio llegan á congeetionarae, preeentanJl() su rostro y sus manos ese color rojo subido, tan opuesto á la yer·
dadera finura del cut.is.
nSe puede y se debe usar el coreé ea todas
épocas, pero con las• condicbnes de que eE'a
bien hecho y se lleve Poco Oprimido y cerrado
por igual. Por lo de mas, todos loe escuHorea y
pintores, verdaderos jueces en lo relativo á la
belleza, declaran que el talle exageradamente
estrecho ea una anomalía, y para que resulte
verdaderamente esbelto y elegante, ha de eer
natural; oprimido forzosamente, no es otra co_
ea que una deformación que altera las líneas
y que no resulta más bella que 18 de loe pies de
las chinas, obtenida por análogos procedimien•
toe.

Continuará..

Traje de caza y bicicleta.

�DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 14, Octubre 3</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Atentado contra el Presidente</name>
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        <name>Baile Frontón Nacional</name>
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        <name>El nido de gorriones</name>
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        <name>Kermesse en Santa María</name>
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        <name>Rubén Dario y su escuela</name>
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                    <text>DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

�EL MUNDO

"EL llllJNDO.''
S•m ■ narlo lluetr■ do.

tü.iono 434.-Calle de Tiburcio nó.m. 20.-Apartado 17 b.
Jllllt:O

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re-

bcclón, debe eer dirigida al
Director, Lic. Rafael Reye• 8pindola..
8ecre'8.rio de Redacción,
.&amp;mado Ner-vo.

Toda la correspondencia Que ae relacione con la edición

olebe aer dirigida al
,
Gerente, Lle. Fauato nosue1.
La ■ubecripción '- EL MUNDO vale 11.25 centavoe al
mee, y ae cobra por trimestres adelantados.
Nóme!'Ol!I 1t1elioe, 60 centaVOB;
Todo paso debe ••r prcclaamcntc adelantado.
BmllffBADO 00110 ABTÍCULO D• BBGUNDA Cl.AISK,

tllotas tbitorialts.
¡,me bónbt uirne d crimrn?
Lu nuevaa informaciones eobre crimioologfa.demuPB•
tran que el delincuen~ no ee un producto de determinada eacnela filoaótica, no lo forma una idea, no t-mana
de un hecho único, eioo que 100 varios loa a,.~cedt-n,ea
qne coocurreo, su aparición¡ caracterea de ordeu aniro•
pológico, económico, etc., in\ervien.-n Pn el proceeo de
1-al snene, ·que no sería correc\o a,ribuir á una aola ~BU•
11 la producc.ón de-es~ morboso Pft"clio.
Decimos es\o porque un periód e&gt; :one-ervador sclba
de lanzar uoa vieja acuaación comra el par1.ido liberal:
la de haber conlribnido tl crimenea eemtjanles al que
PU la madrugada del 17 de St"p~iewbre ae come\ió eu Ja
Inai:ecci~n _General de Poli~fa. Ene ca,go demut&gt;eha p:&gt;•
co conoc1m1eo,o del grt.ve problema de la delincuen1;18
objeto en la aolualidad de tan notab·ea ,rsbsjoe.
'
Si no,o,roa ~op,áramos el miemo falso procedimienM&gt;
de prueba, podríamos preten~ar á nuest.ro colega becboa encaminados á demostraar precissmente lo ·con,rar10. Y entre eek&gt;e bechoe el de m.ayor relieve ea el que
1101 ofrece una nación en masa, 11.alia, eo donde el bt1D•
,imienlo religioeo ea muy·viv", y euá generalizad.o como
ningún olro '(:!aí11,. y que ••~ ~mb,ugo, ee distingue
por en elevado coe8c1en1t, de cnm1nalidt1d.
¿Poclemoe inferir lógicamente de aquí que la religión
sea la canta del fnerte promedio de delitol!I &amp;notados par
laea,adí11ica de J,atia. en rtllaoióu con la de ot.raa agru
paoionea hnmanae? Nó; jam'8 á ningún liberal mt1i.1ia•
uamenle"ine,rnido en laa foucínnee del razona~ieuw1 18
le ha oponido llegará tal conclusión
Ea precieo qee nues,ro colega se deeengafl.e: no ea ea
esas fu~olee &lt;1onde hay que 1r á buscar lae enveneua•
das aguaa que nolreo la corrien'8 criminal· és,a ,orna
1111componeiitea qofmicoa de loa d1vereos '8rrenoa que
at.ravieea: aquí d~ un minenl q11e ee,orba eu paao, 11.tlá.
de una capa de l1erra que la desvía, máa t-ardt, de las
ufcee de un arbol que ee alza en au cauCP. ¿Cu1U de IO·
doa enoa elemen,oe ea el que predomina? Nir guno de
ellne aislado pero M&gt;dos ellos unidos.
. Pa!8 q_ue el anarqniemo haya aparecido en Europa han
11do 1nd11pensablet: un magno dea1 quilibr10 e&lt;.onómico, provocarlo por el en@ancbe gradual de las nece@ida
des y las dificultades cada d1a má.s insuperables de 11en:
d_er~aa¡ !a preparación por medio de la propaganda eo•
c?ahelia de IJr&amp;vee errare ■ rel_at.,voa á la repar-icióo de la
n9ue1a social¡ el aument.o g1gan,f11CO de ICJB gravámenee
publico~ pa_ra eoPtener al terrible Moloc de la paz arma•
~•; laii1fae1ón de un~_ lilerillinra semi míe,ica, angU'l•
,~osa, malea~•• e~ eep1r1tus poco preparados por la cien•
cia, ~ olra d1vennd1d de elemen,011 cons,ilu1oivoa de ta
formidable huesW.
Acuear al liberaliemo del crimen coUÍeiidoconba Arroyo, por el hecho de qne ano de loe principales auliores
t"i que ya eal~ó con ehuicidio la cuenta qoe tenla pendie~
,e con la ecctedad,. pertenecía ,11,I parl.1do liberal, eqnivaldrfa á. qne ae arrClJara toda l11 responsabilidad de este
drama eo~re Isa docl.rina~ católica11 por el hechp de que
el comerc1anLe qne ~end1ó h1 1 cuchillos que ,irvíeron
i,ara perJ)"'tra~ tl dehl-0 1 es hombre que cuwple fielme •
te _con la Igleua Católica.
n
,Seamce anfic,ien~men1e impaeiblu nara no llevar al
terreno ~e la ciencia loe ul v1a.doe odios dtd proeelil.i •
mo po1t,1co.
a

"º

• no brbr aboptar rl talón oro.
JMrrico
La indiserecióa _de un economh•ta Puropeo noe ha dado á co~ocer una 1~1,neFao~ cana d~1 !ki'l.or S~cruario
de Hacienda, rtllalo1v~ á h, cnP1::,1ón iuonetaria.
De~de hace a 1gúu 11ewpo q 11e loe µa11oidarios t:lel me\al
•.~arillo se e1-foerzan t'n r....comendar áloe psieea qne
llenen la plata como baEe rit" m moneda, la conveniellcia
de addpt.ar ti talón ,,ro. Y sob1e t-1!\e ~ma ,e han etcri•
,o_vehtHnen1n 11,rculoe ,rníadoe de 111,nta poofía A •
J:I?Hmo, no ha fal,11odo diario q11t, baya aco1,1::t-jau~ al Úu~
0
b1erno ea,a reeoloo16n.
. El ~fio_r Limamour e:zpl:ca claramen1.e Ja verdadera
1mpoa1b1hdad de aceptar U.1 proyecto, muy hermoso en
el '8rre1:10 de la 1oecn111,. pero cercado de dificultades en ¡
m'8 aóhdo de la prác,ica.
e

De!de·tuego. la primera diflcul1.ad que ae preaenta, y
aenala el senor Minie"o, ea la Lit.ha dt, oro para eustilou1r
á la plaLa en circulación. Podría obje,arlk:l que eel.e m·
~nvenien'8 se subsana con la adquit:tciónde ia can,idad
mdi11peneable de me,al amarillo; 1,ttru aúa 1mponiéndo •
!18 el país este ucnticio, siempre 1endtiawos en pie unli
u.flexible ley econOmica en v1nnd de la cual l&lt;, mune1Jt,
mala arroja a k1 burmt dt fo cirr11lat"i611.
Y esw ,:e evtdtink¡ y ee eucueuuaa á la vieta de todo el
mundo. AnualC1JenLe te acuflaau en laa caaae de moneda
d.e la República al,unos lllillares di;, pesos en piezas de
oro. ¿Qué euctde cog teas piezas? ¿Las vemoa en cona•
ta:i,ti c1rcuh,c16n? Pur lo comrar10, til dutño dt, uua IDO·
neda ae oro p100ura rtitenerla ~n su pode1, jamá,s la em•
rlea eu el pa,o de sus gaew11 diarios, y 11610 ee di;,ehace de
tdla cuaudo ubiiene liu bueu pr1:1w1u sobre au valor no•
miual.
Sut1ptnder la acuñación de la'l monedas de plata en un
pa111 1 en doude, cuwo bttce ob~rvar con uiucna Juelicia
el Bt.ftor L1wtt.u,our. ee product1 t;li:,t,tl me~al como t,n nin·
gún o.ro put:blo dtl la t1~rra 1 seria una locura, que traeri11 graves perjuicios para una induel.ria que aun ,iene
prooab1haa11Jt,1:1 ae V1Gt1, en ,auto que d pr~c10 de ven,a
tea mayor que ti Cl)HO de producción, y e.ab1do es que
en MéxlCO 1:1e1 '-'bueno la plata á un cu1:1~0 wenor que et
de lll8 Otwás CtWllrCae pruduc\Oraf.
La poln1ca di, tt.b1:1,euc1ó11 adop.aJa ptr el Gobierno eB
la wá:s cuerda. ~lla1, nos l'erm1t.e l:\gUardit.r cou calma loa
sconLec1mi1::111o"Jsque &amp;e preseuteu tw edte cowphcadhiwo
problewt1, eu elqlle hay 1it11UOt1 iut.er~e~a cowproll!dtdos
l,'&amp;rt1 uo Ut-jar de prt1vt~r una prox1wa t1oluc1011.

µDlítica gtn.critl.
RESUMEN.-El nuevo gabinete español.-La tarea
del Sr. Sagasta y del partido Jlbr:raJ.-Cump/ica•
dos problt.Jmas. -La guerra colunial. -Carlistas y
republicanos.-Los dus ex/remos. -La acción y ,a
reacción. - Las finanzas españolas. -La soluci6n
· anht:Jada-f:.'I patriotismo y la habilidad que St:
espera a. - Con(;/uslón.

Como Jo habfamoa previsw, el par,ido liberal del que
es Jt1ft1 el !:ir. ISAgA1:1,a, d.t1cauo d.tt lut1 _pola,cv» t1t1p&amp;fl.uies,
acaDaa ae IMDttuu.,r au pod.tll, conHuuytlud.o un g•Dtnt,1,t,
homogéut.,0 y en el qutt .ti¡s:un.u los ptlnt..Dajee llia.d cont1·
"PÍO'lOtl de, 111, 1tiD•ia:u11 fr&amp;CQtOn lue10111a.a.
La herencia qui;, recojo ~.t.glll!Saa en m8d10 de la pública
•~~1edad1 ae Ja:i esver11nzu populan,s, tl11,• ertt.•Ll• \J.tt
d1ticulu'1es y uae apareJ11dae-zozobrae 11.u cueu•o.
:Stu h•Dlat ,Jt, 111 cui;,asu)u colonial, arduo problema que
cou la guttrra d.el:!Áeuos». d.e Cuba y J.!'thpIDA8 ha exig1L10
1nm1:uutua ucr1tic1ut1 y por mA.8 d.t, doe t1f1os ba litluad.o
d.u sombras el c1t1IO ~apa0.01 1 y llamado con dolor á llti
puer\al de loodoe 1011 ..:..~•rtla, pid.tt,.udo conn1bac1óo de
1:1an,re y d.e lágrimas y i:K&gt;iic1htnau au:z1lioa pttt)Un1ario11
P•t• 1- ■ necee1i.uult:8 ~ Ja patria; sin rtft1riruoa á. Ju po1:11blea compJicu.cioue1:1 cou 1us &amp;•adoa Un1aoe de qae \a.O•
W&gt; 8tJ b11 hu.011,ao, e11ua11au por la aw1Hoaa 10\t,rvención
de )Ir. Wooaford, 11 quit,n t1t:1 ambu1au 1nslruccionea eecn;~., del gabinete dt, Wau:h1ogkln, para procurar un ave•
1.1111.111;1nto ti.n,1e eJ gob1tlr11,o ª" lu. .i\:lt11o1op0Ji y loa jt1fe11
rebeldes de la revut:ita .A.nt1ll11,: cou tM::r ~111'°8 a.suu,Od de
vital imponancia y di:, iu~rés priword.ial para 1;11 so11iego
~el paJa, hay o&amp;ro• que at~,au la iuM!grit.1aL1 dtt las 111•
lhUC)OUt,8 y pont,n tln peligro la ex1ueucia ue Ja lllOlllll·
quta counuucional.
~oa rdt,runoa á la agi~ación oarlie,a, cuyoa rumoree se
h&amp;et,u W&amp;8 plllp11nlei:,¡ 4.Ut,re,moa htt.bhu lle lit. i1Ut1t1W n,·
pubhcana, cuy1tis .tih1.e p111eceu eaa.recil•r11;e•1 pl'c,i,Ddt,DlOB
1.1ec1r uua va1.111ura ª" t• ehuac16u tin11u~1cr11 ui;,l 1tlluu, qutt
a cadit. paisu &amp;ti pune máa d1hc11.

•
••

P\,r muchl B ae había crt11uo que el impenitente Dóo
O•rluti ~ti . BorbOn, uuucado cou el anakma át, la op101on publica, relegaao á la sombra por el 11eosiwieuW&gt;
na1c1ou.1t.l que Jo rechaza, tintasen aaugre M&gt;davlil 1ms manoa con la derralllada en la úis1ma dct!irac1ad.a bcca\Qmbti, con que te pn:knd1ó elevarlu al 1:1uho, hab1a buecado en el tte"."ueuuo
las coneB euranjerae y en tae
renW1s pingues de su nueva eepoaa, la Con1.1eea de Rob.fin
alivio a1. 11ui:, pesaree. lt1ni,ivo á eus dolores, y olvido a~
BUB paeados eunvloe.
Deegrac111d11wen'8 n: ha sido así, y cada día quepaea, a~ percibt"u wáa claras Jae pa1p1,11,c1ouea d~1. wone,.
,ruo, y Btl mira hormiguean á loe repreaeu~autes del carhe~o, gusano_a perd1uuaen el cadá..,tlr ped,1lente de las
VleJae llUI ~. l;UC10lltle 8 baol ,.nie'8.e.
. 'Ju1so_ el 1.e1r.ar11do Pre~eodienle permanecer inacü_vo, w1enuat1 obatrvó que la drnaesía reinanl.e, fuer&amp;e y
v1goro1ay cou elconcurcode wdaa isa fnerzaa vivaa del
pt11e, ee dre~rrollaba. powu,e y daba ampho cauce á Jaa
riqueza publica, lle¡audo con firme paeo al t-quilibrio
ee~abl~ dt1 laa11ouac100 que cre.1rd. la resMLuración de 0,.. 0
~líoneo X[!: en el uouu de sus mayvrea. l'do cuando
v1ó que el Cl•lD plicado andamiaje vaci la.oa, cuando no1ó que
la gueira de Cuba}' la rnsurrt:cción de J.!'1lipioae babtan
ab1eno anchas brt:chae en el edificio de la real Hacieu•
da, y sopo que ,anwe eacrificioe reclamados al ht'tOico
pu~blo upat1ol hao sid~ cae, eet.ériles, vara mantener la
paz ea laR colomae, y v1ó que el •rouo acababa de per•
der con Don Ant.01110 Cáoow,e el apoyo firDlíPimo eo que
Ee asentaba la Rt!at.aarac1ón, na,uraal ea que sienta oeepertan!e euti an•1guoe fmptl\UB, y vaya por medio de eue
agen'8a á Jevautar la jauría de lobos carniceros ocul,a
en laequebradaa aierras de la tierra vaeca.
No crtemua f'xajerado decir que el uu~vo gabine'8
debe eeia_r alerta .Y vivir prevenido con.ra la poaible
resurrección del d1funk&gt; carliamo. Ls excomunión Jan•
zada por el Obispo de Mallorca coo,ra un minii!t.ro de
11 Corona, que por au posición podía creerse colocado

ª"

DO ■ IIU;O lo de OCTUIIRE do 1'97

OO ■ l ■ GO

S•ñori!as promiaaas on ti (rcncur,o abiorto por nuoslros por!óatccs, on la Kormesse ae Santa roaria.

por encima de BUl!I asechanzaa, es una prueba de queaun quedan latentea los antiguos brios del iradicioua•
llamo.

•••

La fracción republicana, aplaetada lambién enire lus
disparoB de Sagunt.o, bajo lae herradas bo,aa del General Paavfa, hallt1 en el prttaente, oportunidad favorablti á.
su&amp; concepciones y ocasión propicia á. eui, idealea.
Es verdad que el ·eteruenW rtpublicano, que perdl6con
Ruiz Zorrilla á uno de sue cam1,1eones1 hlira hoy á s.us
corifeos apar&amp;ados y divididos por discueionea bizan,inas, faltoB de cobedón y sin la fuerza unitiva que lleva á las grandes empreeae¡ pero no debe 01~1daree que la idea democrat.ica, aewbrada y forLalecida t1l
amparo del pa1tido liberal dinástico, ha dado eazonad{Jt1
frutas; el sufragio universal ha tocado en todas lucon•
cienciae y el juicio por juradoa ha debido eer pc.d1.ha
enaefl.¡anza. No dtbe perderse de v1a'8. que bey leyee iueludibles en el dee..arrollo de las naciones¡ que A una acciou
de'8rminada correeponde una reacción cor.traria; que á
la agil.acióu del Conde de Madrid, que eígnifica el ,radi01onaliamo abaoluliO, puede correeponder la t xQlosiou
republicana, que signitica la revolución radica/.

•••

No es por cierio bon:rnciule 111, eiloación de lae finan
zas eppaftolat. Al aumtlnSO iumoderado de git.et.oa 1:-x:•
uaordrnarios que han exigido de modo impreecindib1~
lll8 at.encionee de ~ guerra colooial, ~e han unido por ne•
ce~aria ley la disminuCJ.6n de la producción, el tal.anca·
m1eulio dt, lariqueza pública, el empleo de IH acliviUa•
des eccialee en o,rsa dirtccionea, y por ende la werma
conaidt1rable y el menoscabo de loe ingruos fiecalt s.
Vacilante la opinión ex,ranjeu ■obre el Un de la guerra ea próximo plazo, no ha abieno con la mn11Hic;1ucia de otros días las cajas de e.us teecroB, y ha sido nect:•
eario acudir al capilal nacional par.a. cubrir un empttHi•
lO, pronto deeapareci.!oen ese iouel de lae Daoaidee qutt
se llaman loe gaewa ex,raord.inar o.a de guerra. El B ,u
co Espaftol, que en u,;:;. principio corre&amp;oondió bené\·olu á
lae aolici~udee del Gobierno, mír aEe en apuroa parit. h~cer nuevas exhibic1onea en num~rario, y paree-, h:-y thCidido á apretar los cordon~s di;, so bolea, en la dificultad· por que atravie ■a.

••

• que tiene que resolver
Ta.l el!! el problema com'Dhc~do
el gabine\e Sagaats. Oc, su rngt-n'8 pauio1iemo, de eu
r~conoci~a habilidad hay que 1:tperar una eolución Ea
11sí.ctor1a.
El co~ ftiolo cubano lo quiere teeolver co~cediendo la
an~onomf11, máa franca á la rPbelde colonia; aplaza para
de11pué, 1 la pacificación de Fi1ipinaa¡ Cu"a autonómica
desvanece lada anmbra de iuservencióu americana; libr;
de: eta:i complrcac,onee la monarqufa podrá de&amp;aflar 1,,
mismo á D. Cárlos que á. loe republ1canoa. Si lo logra el
Sr. SJgae,a, babrá.1,Jca-,zalio el derecho á )Jl inmortalidad y prt'paratln el glorioao aJvenimieoto del rey n 1 flo
D. Alfonso XIII.
Oc\ubi't: 8 Lt-, 1897.

&amp;L MONDO

10 de OCTUBRE de 1. .,

El Mundo ,ovo ya la ealiEfaeción de enviar
1.aoto á. estas eeñoribs como á. lae damas organizadoraa de loe mejoreB pue11k&gt;e, los premios, que
lee defignó. Hoy lee envía á. unas y o,raa eue p lá·
Cf'mee, suplicándoles además vean con benevoh•ncia los obEequioa que se lee dea,inaron y que
no t.h:men más mérito que la buena voluntad con
que fueron becboP.

El nuevo obispo de Tamaulipas.

Nos proponemos para lo de adelanle, dedicar
nu1:1etra primera plaoa-gufándoooe naturalmen
te por la opor\unidad del asunto, y solo cuando
ee,a oportunidad lo juetifique-á la publicación
de loe retratoa de todos aqueiloa rereonaje~, poli1icoe, literarios ó de la curia eclesiá~tica, á los
cualee el movimiento de los aucesoe baga eurg1r
vjaiblemente del seno social. A•d nnPstroe l~cto·
re111 ciPep11éa de algún ,iempo, pod11h tener en
EL~)frxoo una galería de mt'xicanoe dietingui•
do1111 y con ella una aíntesie de t.odoa los euc~sos
del pafe.
Ee\a galería puede afirmar&amp;e qne eEt&gt;!i iniciada
deede l?s alboree df\ nne!ltra publicación, pues nu
ha habido hombre del diu , bajo uno ú o,ro ss;&gt;ec·
lo, y en éata 6 aquella esfera, qu~ no baya fign•
rado en nueetr.as págiaae¡ ~as 3:hora noe propo·
oeml?e normahzaree,a pub11csc1ón, que sin duda
aerá !n'8resante en el porvenir
La personalidad que hoy ocupa nues\ra prime- ,a plana, P.e Al nuevo _obiepo de TamaulipaP
lltmo. Kr. D. Filemón Fierro y Terán.
'
El Sr. Fierro y Tdrán fné preconiZ\do por bre•
ve de 29 de Mayo de 180!), y au elección ha can~
ea.do gran júbilo en eu O,ócesie, donde son conocidaa 11ue relev1rn'8e prenda11
Nació el Sr. Fierro en la JI ,cienda dP GuichB
pa, pbliid&lt;;&gt; de 811,n Juan del R,o, Estado de Du rango, é hizo sus enodios aact!rdo,alee, con mu
cho brillo, en el Seminario Conciliar de Dnran go. 811 eaber y vir,ndes lo llevaron al msgieterio
en el Plan'8J, primero, dP11:pué11 á Reformador dt•
,parroqoiae, máe tarde á Prebflndado, á :Srio ..dt•I
Sr. Z11b1r.ía despuée, y por úl~imo fué preconizado obispo.
Todos en Dnrango merecidamflnte estiman las
prendas del Kr. Fierro, aquila•adas en diverea'!

CURIOSIDADES,
Un tnrie:ta tuvo hace algún tit&gt;mpo la idea dP
poblar de zorrol'- negros una de laa islas vecinas
del puerto de Bombay. Escogió una iela llamada Outer Heron, e:e aEeguró la poef'eión de ella y
110 puso de liCuerdo con algunos tniperee de Alai;•
ka parst. conseguir cierto número de zorros nt&gt;•
groe. Treinta zorros funon capturados vfvoe v
~mtarcados para Nueva York. Vern,hrés petech;.
100: pero loe 11ie~e que eoport.aron el viaje llega•
roa en buen es&amp;ado, y fueron pueetios en libeuatl
en la iela. Se muiliplicnron y el propietario deta·
ta cría está haciendo con Londres im.,ouantti.
nt-g(cioe en pielt&gt;P .. La piel del zorro negro tiei;e
un valor igual á cuano veces el valor de.la del :w•
rrn Rzul; cuando es de btlla Calidad HI ve11de de
1 000 á l 250 deeo11. L'\ isla que sirve de asilo á eeta colon_ia db zorrC1e poEee fuentes de agua
dulce y bt-llíumae arboledas de pino: eue playas
i:,on ¡w~secosas _Y _diffcilee de eecalar. Un guardia
Jae habita para vigilar la conservación de loe an rr, 8 .
lee raros. Estoe .se alimen,an de cadávE-ree de cab~ll_oa que se ab3:ndonan Po lo_e boeques y que
vienen del cont1oen'8. También ee alin,entan
con loe pE'ECadoe y loe molu@cos arrojadoe por
el mar_, y paean noa ps1te del día en la p1 11 ya y
se rel1ran para deEcanear en lee bendidu1ae do
Jns rocas. El climaee bae•ante frío y ee &amp;PemFjO
noiablflment.e al de lae islas de AlaEka, de duude ae han sacad.:,.

épocas.
Tres Sritas. prcnuadas.
Poblicamoe hny loe rP,ratoe d~ lae eef'ioriraB
lla\ilde Alfaro, Luisa Murillo y Eoriqnelia Sá,nobez, que, conforme al fa!lo de lae respe\ablfl~
damas que ,uvierQn la bondad de integrar jura
do á pe,ición de EL MUNDO, fneron premiadas en
la ke rmease de S rnta .:\laria, forman lae lres una
grao\oea trinidad que engalana esta página.

Srít11. Luisa Murlllo.
[Fol. \T11lleto.J

X.X.X.

------··------,EL MUNDO COMICO.,

Procnramos vencer las úl,imaa dificuUadeP con el fin
de enviar á nuusroB ahonRdos con nuea,;o próximo
n~mero 1 el priu:i,no dt&gt;l Mundo Cdm/&amp;o que aerá ur1a J't'vtsla d!3l 10do dl\'"ereadel Mc.soo ltxsrn,rno, repartiéndoee gr.alta á loe euecntoreB de eslie ú1.1wo.
Se ven nifl.os qne han paeado por !et prodigios de in•
genio, coovenirt1e en prodigios de tl&amp;iupidez.
Mmt", deNeal.

•••

Se inmola ano con hnta mlla eatiefacción cuantos má&amp;
er:fuerzue Uacen uue6'roe amigos por impedirlo•
Lise lJodrm.

Nuestros Grabados.
La Alianza Franco-Rusa.-Brindis del Czar.

A'lunM&gt; de inmensa significación ha sido sin duda e.u
Europa la defllli,iva n1tente en,re .Fr11ncia y Rueia y por
lo mismo nos parece dt, gran oporurnidad la publicación
del grabado que en o,ro lugar ha.llaarán nuesgroe lec,oree
y que reproduce l.a e1:cena en que, t,u presencia de la bella emperat.riz de 1.oda1s IH rusia,s _el czar levant.ando su
copa y dirigiéndo~e á M Filure bnnd.(&gt; por la U nlón de
la am.ocrac1a y la Reptibhca.
OTRO PAUO
De $2,000 de "La. .Mutua," en Sllao.

,
Bilao, Sep,iembre 2'J de 1897.
Sr. D0n Carlos Sommer1 Dtrt'Clor Ge!leral dts "La Mu,ua» eu Mtx co.
Muy t!Himsdo eeftor:
El B ,oquero eo eat.a ciudad, de la Honorable Compa•
fl.ía de Se¡s:urvs sobr~ la Vi~a, u La ::Murna de .Ntw Yoik,
de la que ee ueled d1gco D1rect.or eu esta República 11.1e
ha enHegado la eu'll11 de [$2 0001 due J.u il puoe c~mo
valor de Ja póhta oúmeru 413,143 de mi finado 'upoto
t:l !efh,r Dvn
'
FRA:&gt;;CISCO OHAYEZ.
Recouo~co agr•d.:l~id~ Ja _suma ef cacia con que usted
ha procedtao en la hqu1dac160 áe es'8 einieetro aumen•
tan&lt;lo con Peta rolla las numerosas p-ruebaa qu~ ya ha.
dado d..a Mu1ua» jel empeilo con que aco1:tumbrá llenar los cowpromieoe comra1doe cou t1us aeegurad~.
Soy de ueled afma. y S. S.
loNACIA F. \"IUDA DE Ün .-\ \'KZ.

= ••
Sr/ta Enriqueta. Sánchez

Sr/ta. Matllde A(faro.
( FOT00RAFIA8 1.11 YALLETO. )

�•
•so

EL MUNDO

DOMINGO lo do OCTUBRE do 18!17

DDII IHO to do OCTUBRE do 1197

&amp;L MUNDO

Apuntes sobre el

Lra celebración del 16 de ~eptiembre en el '·~usic ~ull fheatre" de los ,,An9eles, Galifornia.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

F.o la eimp1hica ciudad
de los Angele!!, California,
la Colonia Mexicana, qne
es numerosa, agrupándoee
en rededor de f'UB pell!onalidadea má'3 visibles, ct-leb16 con no$able regocijo y
animación, con una velada
en el Music Hall, t-l 87º aniYer@ario de nuestra indeJ&gt;Elndencia.
Nuestro corresponsal en
aq11ella ciudad, ee sirvió
enviarnos 2 grandes futo·
grafías de eea hermosa solemnidad, fotografias qne
por deFgracia ee prestan
poco para ei grabado y
han ntceeitado prccedi·
mi en toe laborioeoP, pero qr e
darán uoa idea del explendc,r de la eolemoidad.
Como exi..,licación de
ellse nuestro correbpor..eal
nos remite además las nolile que á continuación pu•
blicamoe.

representan loe 27 Eetados
de la República, dos Territoríoe y el D. F.-Arriba
-remata el cuadro con el
retrato de Hidalgo. Abajo, Mesa de la Junta Di•
rectiva; á loe lados, formando ala~, lae Sritae que
t..: maron parte en el Con•
cierto y miembros honora•
rarios, terminando eetae
abe por un lado en la tribuna y en el otro por un
grupo formado por el Sr.
Cónsul, en medio, el Mayor de la Ciudad Mr. M.
P. Snyder á eu derecha, y
el Ron. R. F. del Valle
Ex-Senador del Estado, á
eu izquierda.-Dela'nte de
la portada el pabellón mexicano (Srita Clara Velaeco) coronado por el retrato del Sr. J uarez y del otro
lado el Pabellón Americano [Miee Maud White] co•
rooadó por el retrato de
Wáehing•on, y el retrato
del Sr. General Díaz suspendido eo medio del proa
ceoio.
El otro grabado representa el salón tomado des•
de el foro.

EXPLICACIÓN

DE LA:-- FOTOGRAl'I AS,

Yista del foro.-En el
fondo ee vé la .América
(Srita. Etelvina ZáratA),
rodeada de 30 niilae que

87',000 millas sobre los

ni ares.

VISTA DEL FORO.

Beduinos y sus camellos.

QVINTA PARTE.

VISTA DEL SALON.

tierra mi1.1ma, eiuo ea reflejo por el calor eobre aquel mar de infierno, y aquellaat
móeferaQ.e fuego.
Más, deepué~¡ á medida que nues\.ra aproximación foé mayor á la costa, destacóee
ARABIA.
la Arabia con \Oda e11 desnudez, con toda su faUdica apariencia de muerre, de soledad •
•
de miseria; hacinamiento de roca@, color rojo gris, donde el sol reflejaba sn rayos de
Aden nuevo. Aden viejo.
fuego, que hacían· casi, casi hervir aq11ellos inmensos terrones que se perdían en llanuras del mismo color, de la misma aridei¡ ni un ave en el aire, ni una planta en el
I
suelo, pero eí blanquizcas fajas de sal marina crie1alizada sobre aquella tierra, ayu,EL DESIERTO.
daban á darle un aepecto de ataud, de negación vital á aquel desierto.
Loe geógrafos, llaman it la parte meridional de la .Arabia, por eer uno de loe puer•
La vida del viajero, ea el teatro de loe contrastes; ea el cambio brueco de impretos más rátidos del G:obo, el Ecuador termométrico, porque lae curva! térmicas de
,eionee, ee lo imprevisto, lo admirable. En presencia de una escena terrestre, el mar
éste, replegfodoee en el hemieferio septentrional, acusan el mayor número de grados
,se coloca de intermedio, aparentemente inmutable, monótono, y sin embargo, el mar
calorificoe en la .Arabia, que d&lt;l temperaturas á la sombra de 40 á 50 grados cuando soinmenso dene eue cambios de decoración, sus faces admirablemente varias: y el cielo
plan loa vieotoe del desierto.
;apropia su espectáculo, completan lo un paieaje que dejarla de tener lucimiento, eí no ;
~oe marineroe ingleses llaman á Aden el infierno. Ahora bien, á esos climas y á
68 viera continuamente variando de eepecto, de tono en eue coloridoe, de magnifi-&lt;:encia y sublimidad en eus adornos; ya de cong lomerados vaporee que forman las nu- eee litoral, al Eonador térmico, nos encamioábamos en loe últiimoe días de Enero.
No es poeible expreear :.asta qué grado puede llegAr la impresión de horror que
bes; ya cintilante, tachonado de estreliae, ya dejando ver en variaoion perpétua loe
matices de plateado claro ó negro profundo en las noches sublime.,., de luna llena. Ee• causa el aspecto eminentemente árido y seco de esa apartada región de la Arabia.
Lae casas de piedra formadas de toscos bloca sin pulir, de cantera gris sucia, de•
te paisaje ee adorna y embellece con el múltiple aspecto de la costa; ya. las playas
acantiladas reálzan zue pef"i.arcJe de granito levantados por catacliam0!:1 volcáoicoe que jan verá distancia loe negros huecos cuadrado! de las ventanae, sobre loe pelados ¡0 .
loe han hecho brotar; ya fiaos arenales de brillante cuarzo que el agua beea ó acaricia; meríos por donde serpentean caminos que desaparecen en el polvo que se levanta en
ya oopudoa bosques dibujando en el horfzonte eue "aegada, siluetas¡ ya, en fia, como pesadas nubes, y de véz en vez toscos carros de madera arrasLradoe por camellos que
en Arabia, bafi.ando rojos y eetérilee montee solitarioe 1 tristes, aglomerados en· la cili• • parecen también de piedra, ya inmóviles ó andando con eu tardo é invariable paso,
como ei la fatiga, el calor y la tristeza loe pusieran á lae puertae de la muerte.
da arena del desieno.
¡Cuán tétrico ea el panorama de Adenl
A.bando.o ar la perf'lmada y fértil Ceilán y deepuée de un entreacto de mar I ver en
Al aur montaf'iaa de tierra consolidada en pedruscos, de todos tamatlos que ruedan,
el horizonte rocas eofüariae, aparecer como la e,queleteada espina dorsal de gigante
dromedario, tirados sobre t1n mar de arena, de desolación y de muerte¡ mar sin lími- haeta la falda en forma de lerre-ros; aquí y acullá una casa con aepecto de cárcel, de
tes, de polvillo 1ojo y cálido como un averno; con eue vientos de fragua y su soledad ostrog siberiano. Más allá un enorme tajo y la cavernosa abertura de un túnel¡ Jueg1J
de miseria, ee impresionar vivamente el ánimo del viajero, es sentir el rudo choque un camioo anche,, blaoquizco y polvoroso que reverbera al eol; en seguida otra casa
-del contrasW sin límites .oi demarcación, sin penumbras, como de la afirmación ála ne• como la primera¡ otro tajo y después una iomesa muralla de granito, tosca, sube de
la falda de la m.ontaf'ia, y culebreando circunda su deegarrada cima para perderse del
gación, como del caoe al paraieo.
otro
lado hacii' el continente, mirando al desierto.
Este choque de im-preeionee ¡cómo agrada y cómo exalta la observación y la. cu.
Abajo sobre la playa una r:r,ancha negra: es un gran de¡.-óeito de Carbón¡ desputh
rioeidad y como embellece el viaje! Sin estos bruaco9 sacudimientos del paisaje, sin
-ésta variabilidad de escenas, el viaje aburriría poco tiempo después de haberlo em- un solar extenso blanqueado por la eal cristalizada, y circundando á es~a mancha como faja obscura, la explanada donde se levanta una palmera raquítica [único punto
prendido.
El fenómeno del esl)f'jismo obsérvase también en el mar de Arabia como en el verde en medio de tanta piedra.] A esta faja rodéala una hilera de casas de aspeoto
desierto; á cien millas de Aden, veíamos sobre el horizonte tierrae que deberlan estar humilde, todas iguales, blancas, cnadradas, y con una que otra ventana, todas aimé-ocultas todavía por eu débil altura y la distancia que de ellas nos separaba¡ era, no la tricae, que parecen má9 bien sepulcros y sobre todo este desolado paisaje cerros al$08

�EL MUNDO

7

DO ■ IIIGD lo

do OCTUBRE do 1&amp;g7

Para el sediento pueblo ee edificaron inmeD.80a lanqnee pa1a recoger el agu~ lloved.isa¡ pero estoe grandes depóaik&gt;a aiemprtt vacíos ea 15 afl.oe ~e eaca~ez de llnv1~ nocubrieron lae neceaidadee del pueblo, y hoy ape1ando 4 :a industria eet~blec1eron
grandee máquinae de deetilación que proporcionan con eecacez y á gran precio el agua..
polable.
.
Una viai.ia áloe ianquee, á las máquinas deetilatoriaa y áloe túneles, ee lo úmco
que Jlaman1 la atención del viajero pero ag,egadla no poco el esiud10 dfl eeae ~zas medio salvajes todavía y nréie comoá falta derecreacionee y kitándoee en ese ohma ee;co,
ardiente y fastidioso, podréis pasar loe días de obligación que la superioridad n~e 1~pueo de eeiancia en el,pnerLo. Aden viejo no tiene nada notable en su e@tílo en ed1fic1ca,
ni templos suntuoaoe de la religión )1ahomet.ana ó de eu eec,ária la Wabab ta. lluros
toecoe puer ae anchas y achaparrada", arquer aa ojivales, fué todo lo que vi por donde
quien:; en el centro ee,á el comercio; allí en una especie de plazoleta eumida, abundaban centenares de camellos que cooduofan la mercanoia, pieles, pluma1S df' arurtrllz, cor•
namento de gacelae, l egumbr1' y C,d é de Mokn; com'l pa9turae: Cebo, Kw,ií.i, tabaco,
dátiles, esencias, predominando la provervial r&gt;Heticia de roJ1a que es el pBfa doodd se fabrica má, pura; allí es donde veis á todas las razaa Arabea blancae, 01gulloE-aa de m
sangre y linaje, árabes nómadas, tipos africanos, parsie, indua, beduinoP, eomaH y extra1Jjeroe que siempre presencian curioeoe ese comercio original ~n donde el oro y el
cambio ó irneque ee lo corriente.
Allítambíén previéneee la interminable lucha del comerciante coo el pirata y la
de este con las pilladoras del desierto; pero todos eon iguales.en coetumbree: el comerciante piratea y el pirata pilla al comeroian1e, PfTO ac,latumbrado,, e1ben ein em ba,go que al recoger ~u mercaaoia y aventurane ~n el desierto tendrá_n q~tt comb.1 •
tir quizá con loe mismos amigos coa q uienee cordialmente tomaron Kum1J1 y Iuml\•
mar Hachiccl~. A nadie eorprende esta lucha y un oativo dirá con la mayor eaogre fría
que el ee ocupa de pillar como si dijera que ee ocupaba de un trabajo homado y ·
probo.

-

Orupo de nómadas d~I Desierto.

•

y mo-redizo11, al antojo de loe eimounee del de~iertr. Deepuée un cielo rojr, ceniciento y

cálido, concluye el ab()minable aepecM&gt; de eee infierno arábigo.

...

II

~·--- ~
.....
~'.¿,._

..
'.

Hl:ITORIA. -RADITA~"T&amp;o;i Y ~UM"BRES.

Ls población de A1en, divfdese en dos cantonee: el eatrangero, a'tio de las ofici•
nae del pueno y cuarteles, y el A.,Jen viejo, ciudad árabe y una de las máe pobiad111 y
antiguas de eea península medio africana, medio aeiá.tica.
Sepáranlee enhe ef el mar por una parte y el precipicio y fuet'We que m:h tart!e lrie
Iogleeee en 1839 fabricaron eobre el único y eet.inguido volean Djibel.-Chanchano,
que ee eleva eobre el nivel del mar á una aUura de 3}l metros¡ por en i,iuiación favo •
rabie á la e:itrada del ,tu rojo y ocuUo enLre una serie de ialoMH protegi loe de loe
vientos y aún de la entrada de grandes vaporeP, foé en titompoa inmemorables seiento
de pirataP, rata que unía loe perver&amp;0~ instintos de laa tribu nómadas del deeierto, de
loa Beduinos y de Joe Somalí o.fric(won,
El crecimiento submarino de bancos madrepóricos y el dei:,6aito sobre eetoJ de la
arena del desierto y deslave de las montanas, muy pronto coovirtieron á la antigua ie ·
la de AdPn en penfoeula, azolvando el brazo de mar que antes la reparaba del continente. Como gran puerto de tniflco fué, an~a de la colonización logltea, el blanco
del latrocinio de las razae del deeinto y el pueblo honrado y trabajador, levantó ahae
murallas y parapetos que h(ly eziaten circundando á la ciudad. Proliibióse al pueblo
el paso de Ja9 mural taa y p11ra tener franquicias en las aoledadee del dE'eif-rto, loe faraones
construyeron túoelee, de 150 á 200 me~roe de largo ein que ee hubina empleado para
su construcción ni un eolo grano de pólvora ni dinami,a.

&gt;

DD ■ IIIGD

A

EL MUNDO

III
LOS SO LDADOd BEDUINOS,

En esos pafaee de piedra, fabrfcanse, por decirlo aef,
loe .hombree sguerridoe, y ealvajea, '6nicoe capacee de
sufrir las iatigBl!I de las caravanas al tra"Vée del desierto¡ cuidándose poco, muy peco de eí miemos, en cam.
bio prodigan al camello todas eu atenciones, lo miman
y atienden m'8 qne á eue mnjereP, qne son euíridae, va•
ronilee y basta más ecérgicae que loe hombre~.
En una cabaf'ia de beduinos, ei llora nn chiquil1o y
brama el camello, dejarán al nene a};,a.odonado y ateudarán ii. eu precioso animal¡ ai muere el nene es igual
paraelloe; ei ot.ro tanto sucede al camello, llorarán amar
gamenLe i.u pérdida.
En sue oraciones el camello también ee poetra en tierra, y tal ea eu costumbre, que á la puesta del sol, eueltoe
en loe corrales, doblan sus patas delanteras como si Pe
bhicaran. Parece fabulosa esta particularidad que ee .&gt;beerva C11-da tarde en las llanuras y corrales d e A.den, y mé:s
especialmenteen el campo inglés, donde está el cuartel del
ejército de beduinos, que en vez de caballos iieneo por cabalgaduras hermosos camtillos.
¡Como ee curioso verá este regimiento hacer eoe E'jercicioe y sobre k&gt;do su forma•
ciónl Los soldados beduinoe en su traje del país pero uniforme, están armados de
rifles, lanzas y escudos de piel de gacela, de una gran bolea para alimenk&gt;e y dá iles
y nna ánfora también de cuero para el agoa. Agilee y diestros toman verdai.11:ro gue·
ro á eu caraoter militar, y no ea extrano verá muclloe voluoiarios preeen•arEe á des•
empenar su11 eervicioe, pues no ea les separa de au costumbre ni de eu gue to pri:-cipal
que ea eu camello, animal no solamente úlil en el deeieNo, sino elevado á la categoría
de animal sagrado. Sua libros y sos tradiciones mahometanas dicen que los eactrdotes predicaban en. camello y Mahoma escribió estas má.ximae:
«Ama al camello y eerás feliz eobre Ja tierra. Aa,a al datilero por que ea vuestra
11

IV

,

SALIDA DE ADEN.-AL TRAYE&amp; DEL MAR ROJO,

Nuestra traveefa hasta Snéz eerfa de 2,500 millas sobre un mar curioso, histórico,
teatro de noa serie de fabnlosoe acontecimienioe, mezcla de tan\a sublimidad, de
tanta poética y IE"gendaria revuelta que caneó la aparición del Crieio, del hombre o:oe,
qoe con au nueva religión cambió la fas de todo el orbe.
Da}ábamoa por fin la coEta eur de la libre Arabia j eliz como la11amó Ptolomeo y con
proa hacia la embocadura del Rojo af'guimoe viendo ,quella costa arrugada, seca y ft-a
que se iba haciendo más y más eau1•cba :i medida que nos acercábamos á loa puertos
del Mar Rojo, al eetrebo de B1b•el l\:bndeb (paso de la muerte) fatídico nombre que
indica lo peligro&amp;O de eu navegación. Efec~ivamente; la superficie del Mar Rojo sufre
una fuerLe evaporación anual eetimaja por algunos geógrafos en una capa que tuvie•

•
Un derviche.

Puente sobre una gargantaen Adt:.a.

2 53

preeentante en Aden 1 religión ó aeeia qoe hoy en día con•
eerva sus reuniones, costumbres y jerarquiae.
El criaLianismo empieza en Aden á aparecer y el pro•
testantismo cuenta con sue sectarioa, especialmeoie en
el ejército inglés que tiene 7,000 solda1oe en ese &amp;parta•
do fuerte de 1a Gran Bretafla, paso forzoso de todo el
comercio naval de Europa á las Indias orienialee.

madre

.l;'-1

lo do OCTUBRE do 1197

Llama la atención de loe nativos el color y la forma que le dan á eua cabellos. Pó•
nense una pasia amari1Ja ocre como una costra sobre el cráneo que usan afeitado; esta.
coetra al crecer eJ cabe1lo, Je da eu coloración, que mib bien parece pelo de vicuila que
cabello humano¡ orecido 1 lo dejan caer en rizos que afean y hacen repugnante la cara
negra y lo9 ojos siempre de mala expresión que tiene eea raza más bárbara aún que la.
malaya é indo.
El beduino ee más bárbaro aún que muchoa indios de su estilo, porque si eetli
enfermo nuncaa1.iende á sue enfermedades; el enfermo fe eepara de loa demás, Eeabandona y lo abandonao, y así espera con toda calma ó su alivio ó au muerte, pero
nunca deja qne se le cuide.
Abunda enireelloe la ceguera, debido a la contfnua exposición á loa rayos solares
á hirvientes del desierto.
Esta raza degenerada adora al sol, y en las tardee, á la puesta del aetro, ea curioso
ver como ee postran hacia la playa, abren y cierran alternativamente ene brazos, incli,
nan su cabeza, y por fin ee lavan íren~e bocr. y brazo9 en set\al de que desaparecen desu alma con el sol 1 las malas acciones y pensamientos que han tenido en el día.
Por lo demás, son holgazanee y por donde quiera pululan ein oficio ni beneficio.
convirtiéodoee para el viajero en plagas que lo eiguen para enseilarle todo lo pee.&gt;
que hay que ver y hasta para robarle si ea preciso.
Entre loe comerciantes de aha categoría, hállanee ~mplarioe como nuestro re-

Vista general de A den,

ra de 8PpeEOr aiet, metros; así el agua del Oceano Indico penetra con fuerza, pro•
&lt;luciendo una corriente muy peligrosa y e~toagregsdo á una &amp;ede de ielotee eewbradoe
entM el Pertm bny fuerte inglée, y la Palien te de la coera africana.
El palio i,or B1b-el-l\bndeb, tiene un atractivo eepe.;ial. Es la rude.za del paiE&amp;jP,
las toscas ailuetaa de la montalla roja, loe deagarradoa bancos de coral que eobreEalt&gt;n
y quiebran Jae olas ó dibujan Ja corriente¡ la navegación del vejttal en titrra y la 1 :z buberante flora marítima. El fvndo claro del agua oe deja v~r manchas nt-grBB ó grie•
plateadas del follage de una infinita variedad de algas giglln•ee, en donde bt,yen multitud de peces de formas abigarradas y wulticoloree, cow éndo.:e loe uoos á Jos _otne,
siempre en locha conetant.e, en lucha terrible.
Paeado el eatrecho, la mar vuelve otra vez á k&gt;mar su amplilud, y eu horiiont~.
Cambiando un poco de rumbo, nos acercamos á la coeta none; aei, el Africa se pierde
y al A~ia la vemos entre neblinas; estamos ya -en pleno mar Rojf', pero sus aguas no
eon rojae eino iguales de aspecto á cualquiera otro m·ar: así eu uombre dtberfa tener
otra fuen~ y algunos creen reconocerle por origen, eu elevada tf'mperatura en , , tfo ó
el rtflejo sobre la superficie de las enrcijE'cidaa y áridas eoetae ó eu cit-lo eiemp1e tojo ó
también el nombre ó &amp;!pecto de loe primitivos hlibitantes de aus dos wárgenes, loe pomtR hombree de piel roj1 que emigraron al Liba,,o y á Fgiptí', dondt1 modificaron eu nombre por el de fenicios, cuya historia fué glorfoaa; tn fin cualquina
que eea la verdadera fuente del nombre, el agua del Mar Rojo no ex rojfl á pe~ar de
que Cuvier y otros naturaliEtas describen una alga qne prolificando en ddl' rndll(ufM
épocas del ano le di eeta coloración al agua,
La temperatura cálida y seca, abrumadora y que hace la travee!a mol,e,~, Ee refreecó notablemente por un vieoto del Nor,e, un mi.~trál dtl Mediterráneo que comunmenie Ee prolonga haEta el Mar R 1jn, barriendo eea a\móeíera deusa, pesada é hirviente y humedecit-ndo y templando lae temperaturas tanto del día como de la noclie¡
aef, por tal ciJcuuetancia, nueBtro paso por aquel mar fné foliz doblemente por tenn
ya muy cerca al mar Mediterráneo, por decirlo aef cirili•
za&lt;lo¡ nos parecía que entrar al .Medi~rráneo y estar en
nueetrae caeae era igual aun cuendo todavia noe fallaban 13,000 millas para pisar nuevamente el pais natal.
A loe 8 días de mar en que e• lo algunos barcos paf a•
ron á nuestra vista, apareció la tierra monbfloea, flen.áticamente seria de la peníneula peuea: era la Eerranfa
del Si7lai, que avanza majeatuoea entre el golfo de Suu
y el de Akabah, la tierra del Meeíae, la Eolitaria y fúue•
bre habit.ación de loe anacor~ta~, que pasan tu vida en
el retiro más compleio para recoacemrar eu espirita en
Dioe1 allá en las profundidades de sus cuevas de ·baealto
ignoradas del mundo y de loe hombree¡ en fin, se ple•
eentaba á nuestra viua aquella montana histórica donde
el patriarca Moisés, entre rayos y t.ru~noe dictó á eu pueblo de lxraí:.l los eanioe mandamientos de la ley de lJiue.
A las diez de la mafiana dejamos abi~rto un poco al
N. el cabo Rii.s·mohamed tentáculo de tierra que avu•
za de la arenosa playa y }B en el estrecho golfo de
Suez teníamos por un lado la portentosa sierra de, Si.na í.
yá babor la coEb africana también al,a pero nunca tau
hermoea en eu desnudez como la montana de la Biblia.

Continuará.

Orupo de niños beduinos.

�ODMIIIGO lo d• OCTUBRE d• ,. .7

•••

EL MUNDO

Cuentc,s escogidos.
UN ERROR JUDICIAL
N comerciante llamado Aksenor, vivfB en Vladimir, y poseía dos tiendas y una casa.
Cieno día reeolvíó ir á la feria de Nijni-Novgorod. 1 y al
deepedire2 de eu mujer ésta le dijo:
-No tevayaé, Id.o. He tenido un eueilo horrible1 en el
que te me has aparecido c0n la cabeza cana.
Akeenor se echó á. reir y exclamó:
-Nada temas: voy á la feria, y de elJa te baeré muy buenos regalos.

•

lván partió al fin, y al término de la primera jornada,
enconn6 en el camino lt un mercader conocido rnyo 1 con
el onal entró en una posada, con el objeto de pasar alli la
noche.
Loe viajeros cenaron juntos y luego fueron lt acostarse en
dos habitaciones contiguas.
Akeenor era muy madrugador, y por consiguiente, ee levantó al uyar el alba, y llamó al postillón para proseguir
'80 v1aJe. Pagó después al hostelero y partió.
•
Al cabo de cuatro horas de marcha detúvoae de nuevo en una alquería para dee•cansar y tomar algún alimento.
Cuando iba á sentarlie á 1~ meea, presentóse de pronto nn polizonte acompañado
-de dos subalternos.
Acercúronee loe tres á Akse.aorl, á quien el funcionario del Estad.o dijo:
-¿Donde has pasado la noche última? ¿Quién eres? ¿Cómo e llamas?
-¿Porqué me interrogaie de ese modo? Yo no soy ningún bandido y viajo para
.asuntos particulares.
-Te interrogo, por que el mercader con quien hae paeado la noche ha eidoaee•
11inado.
Los polizontes l'f'gietraron ac~o continuo la maleta de Ivan, y encontraron en ella
una arma blanca manchada de sangre.
-¿A quien penenece eate cuchillo?
Aksenor, lleno de espanto, no sabía qué contestar.
Sin embargo, á los pocos instantes exclamó:
-Ese cuchillo no ea mío y ...... no eé ...... nada de lo que decía.
-Esta mafl.ana han encontrado muerto en la cama á tu compañero, y tú eres el
.autor del crimen. ¿Cuáoto dinero le robaste?
Akeenor juró por Dios que no era culpable y que nada había robado.
El polizonte Qrdenó que a~aran á Iván y le llevaran ii la prisión del pueblo más
inmediato.
Juzgado por los tribunales, fué condenado á la pena de destierro por ladrón y
.aeeeino.
Akaenor pensó que eólo Dios conoce la verdad y qoe hay que fiarlo lodo á en mieericordia.
Desde aquel día. Iván cerró el alma á. la esperanza y no hizo más que orar.
Al día siguiente de haberse dictado la sentencia, Akeenor filé enviado á Siberia.
El infeliz comerciante_.permaneció allí veintieeis años, su cabello había encaneciS m rostro se había traneformado de ua modo singular.
Durante las horas de ocio leía un Martirologio 1 los dias de fiesta asistía á. la capilla para cantaren el coro.
. El pobre deportado, privado de Wda correspondencia ignoraba si su mujer y eue
hijos vivían sún.
Un día llegaron á Siberia nuevos desterrados. Uoo de ellos, hombre ya muy en•
trado en afl.Oe, refirió á eue compafleroe loe motivOfl de en condena.
-Me han enviado aquí por una simpleza-lea decía-por haber robado un caballo,
que no tuve más remedio que devolverá su doefio. Sin embal'fo, he cometido crímenes por loe cuales merecía yo estar aquí desde hace muchos afios. Pero como ni si•
,quiera la justicia llegó á Eoepechar de mí .........

KYR[E ELEISON.
,¡ .! yl Yo eiento, al tender EU ropaje

lros R.iv'ales.---@:uadro de @:. ef&lt;lempner.

•••

KL MUNDO

DOMINGO lo d• OCTUBRE d• 18¡17

la noche callada,
colÍlo un velo tupido de sombras
que envuelve mi alma.
No eé qué miaterioaoatractivo
que impu'.ea y arrastra,
la imponente quietud que la noche
ejerce en el ánima.
R1ra vez á loe ojoe ineomnes
acuden las lágrimas
que lo más en el fondo del pecho
represas ae cuajan.
Noee mi propio dolor el que hinca
con furia eus garras;
no es la mía la pena que rompe
así sus ent,rai"iae.
Ea el duelo común: el que á todos
con ímpetu asalta
el inicuo flagelo que cae
del hombre en la espalda.
Por virtud de una ley genitora
quo oculta eue caueae
-é indtfeneos, inermes, desnudos
al mundo nos lanza.

-¿Y de dónde vienee?-pregunto uno de loa deportadoe.
-De Vladimir y me llamo Makar.
Iván levantó la cabeza y preguntó:
-¿Sabes si viven todavía loe Akeenor?
-¡Ya lo creo! Son muy ricos por más que el jefa de la familia esté en Siberia.
¡El infeliz habrá cometido algún crímenl
-Estoy aquí por mis pecados-contestó Aksenor con acento de tristeza-y•ein
duda merezco el castigo que sufro.
Iván no quiso decir una palabra más acerca del &amp;Hnto. Pero loe otros deporta•
dos refirieron á Makar la cauaa del destierro de Akeenor y como había sido condenado
injustamente, por haberle tincontrado un cuchillo manchado de sangre.
Al oir eeto, Makar fijó eue ojoe en Iván y le dijo:
-Has envejecido mucho y está.a deeconocido.
-¿Pero has oído tú hablar de mi proceao? -pregun~ Akeenor.
-¡Ya lo creo! ¡Cómo Wdo el mundo en aquella tierra!
¿Sabee, acaso, quién es el matador del comerciante?
Makar ee echó á reir y dijo:
Lo será, sin duda, el inaividuo en cuya maleta se encontró el cuchillo.
Iván comprendió que aquél hombre era el asesino del mercader rueo.
El pobre deportado se levantó y ae fué á su calabozo con objeto de acostarse. Pe•
ro no pudo dormir toda la noche.
Al dia eiguiente evi~ la presencia de Makar, para no eXponeree á cometer con él
un acto de venganza.
Tranecurrieron ae.í dos semanas, Akeeoor no podía conciliar el sueño. y una noche
notó que de una de las paredes se desprendían algunos fragmentos de ladrillo. Q11iao
ver lo qoeera y descubrió áMakarenel momento en queéate ea lía de debajo de la cama.
Iván hizo como que no le veía; pero Makar le asió de la mano y le dijo que estaba
abriendo un agujero en la pared con objeto de preparar su fuga.
-S61o te digo-afiadió que me guardes el eecr6to. Te fugarás conmigo sin peligro
alguno. Sin embargo, ten entendido que si hablas, me azotarán cruelmente y no ten•
dré miie remedio que matarte.
Akaenor tembló de cólera, retiró la mano y contestó:
-Ni yo quifro fugarme, ni tú tienes necesidad de darme muerte. ¡Ya me mataste
hace veintiseis anoel Dios decidirá si he de denun:iarte ó no.
Al día siguiente, al practicar el registro de la carcel, los soldadoe descubrieron
el agujero que estaba abriendo Makar. El jefe inte1pel6 i todos loe deportados, y ¡o.
dos se negaron á declarar en contra del culpable.
Al llegar el turno á !van, le dijo:
-Anciano, tú que eres un hombre ju!io, dime ante Dios quien ha hecho eso.
No puedo decirlo-respondió Akeenor.-Dioe no me lo permite, y por lo tauio,
guardaré silencio. Haced de mí lo que queraia.
A pesar de loe esfuerzos del jefe, I ván no dijo palabra.
Al llegar la noche notó Akeenor que alguien se acercaba á su lecho. Miró en la
obecuridad y reconoció á Makar.
-¿Qué quieres de mi?-le dijo-Vete 6 llamo al centinela.
-¡Perdón Ivanl
-¿Perdón de qué?
-Yo eoy el aeel!ino del mercader, y yo puse el cuchillo en tu maleta. Quise roa
tarte también mientraedormiae, pero en aquel momeuto oí ruido en el patio, oculté
el arma entre tus ropas y emprendí la fuga. ¡Perdóname por amor de Dioe! i\'lanana
miemo declararé que soy el asesino del mercader, te será devuelta la libertad y regre•
saráa al seno de tu familia.
-¿A. donde quieres que vaya yo ahora? Mi mujer habrá muerio y mis hijos me
habrán olvidado sin duda. No tengo en verdad á donde ir.
-¡Perdóname Ivánl ¡Perdóname en nombre de Crieio! ¡Qaiero obteser el per,
dón del hombre e:rande y generoso que ha tenido la abnegación de no denunciarme!
Al notar Akeenor que Makar estaba llorando, ee echó también á llorar.
Makar se declaró culpable. Pero cuando llegl la orden de poner en libertad á.
Aksenor, Akaenor había muerto ya.
LEO:-. TOL!ITOY.

.Al romperse la flor de la vida
risuefia y galana
las pasiones ardientes, cual víboras,
se enroscan taimadas.
Y serenos seguimos el curso
del valle de lágrimas
con la planta dispueeLB al escollo
y el hombro á la carga.
Eetoe huérfanos gimen, aquellos
cadenae arrastran¡
y algún otro, en su lecho, loa años
inválido gae'8.
Con las fieras ee mide el viajero,
,en tan,o que el nauta,
en loe maree indómi~os, rinde
emp11je y audacia.
Se ensangrientan tm campo enemigo
hermanos que ee aman;
y el instinto brutal! aproxima
antípodas razas.
¡Oh existencia! ¡oh azote sangriento!
¡Oh ruda batalla!
¿Qué te hicimos, ¡Oh D:oe! que te hicimos
para esta jornada?

LAUitA

MENDEZ DE CUENCA.

A I.UZ

A tu lado el hechizo derrama
del amor embriagueces divinal',
tú embelesas, encantas, fascinas
con la luz celestial de tu llama!
¿Qué mortal que te ve no te ama
Si en tus ojos ardientes fulminas
una luz que al quemar embalsama,
con que tu al perfumar iluminas?

•••

Yo quisiera, ambición ciega y loca,
Adorando tu regia hermosura,
imprimir con mi beso en tu boca
un poema inmortal de ternura!
Y sentir que tu labio me toca,
que mi labio en tus ojos apura
esa luz que el encanto coloca
como. un nimbo en*!: faz blanca y purat
Qmero el beso que catta y que ríe
Y la estrofa que ríe y que canta
A la dulce espiral que sonde
enroscada en tu núbil garganta!
A tí el vereo que en tí solo fie
la cadena triunfal con que encanta:
que en tu cuerpo la ri '.D.&amp; se engríe
y en tu nombre gentil se abrillanta!
México, Octubre 3 de 1897.
Joot I. Non:10.

�•
EL MUNDO

reoida al muego de las
espumas sobre la playa, como ei es1iuTieee
seguro de que una vez
sugestionados por lo
que iba á moet;rarlee,
nadie Ee iria de ahf.
A la eazón, con su
mano libre acariciaba,
bajo la lana burda de
su blusa, la forma del
objeto oculto, que su
otra mano de dedos
burdos oprimía contra sí. Y eu cabeza
tambien ee iuclinaba
con su rostro atrevido
y atezado; parecía sin
embargo sonreir para
eí mismo dulcemente
como la nodriza sonríe á su nifl.o¡ ó bien
acaso por la abenura
de su blusa, enviaba
abominaJlee juramen•
toe llenos del olor á ajo y á chorizo de oso como au risa.

LEGO al muelle una extraíla y ear-

Entonce~ por primera vez surgió un gemido ligero de
.oiilo, una queja trie,e como las de loe ga1iitoe enfermos.
Si, algo que.salía del pecho del marino, había vibrado
largamente, un grito de vida herida) un dolor M&gt;do frá.
gil y sin embargo sobrehumano, gue, reflexionándose, rechazaba la analogia con el niñ.o ó con un animal pequen.o. Era más bien una voz lejana y aterrorizadora1 como
lae tiene el viento en loe mástiles durante las noches del
equinocio, como las oye en su camarín, bajo la ftjezaee.
gura de eu gran lámpara, el guardafaro. Houl Houhou!
Honhouhoul
Loe pobres peEcadoree que eetaban ahr sobre el muelle conocían bien esa voz d! agonía. Más de uno la ha·
bía oído sollozar en la borrasca, y ent.oncee persignándose, se decían Lodos que eran loe marinos enterrados
en el abismo, que volvían entre dos olas. Se aproximaron: entonces ya no miraban más el mar anteelloe
y mantenianse de pie con sus barbas cerradas en sus rudos rostros.
El, el buen bombr~ enigmático, continuaba riendo ain
ruido, con un placer cínico, como si riendo estuviese ee•
guro de que atormentaba á una alma en alguna parte.
Ya no tenia loe miamos ojos¡ eu mirada orgullosa reeplandecíaealvaje como un escollo negro bajo la párpu•
ra obl!cua del ponien1ie.
De nuevo inclinó sos labioe crispados bacía la hendidura de su blusa y ee vió que con au mano bacía el signo de apoyaree sobre la peque.fía cosa misteriosa, Por segunda vez gritó esa voz inaudita, esa vocecilla que daba
frio á. loe huesos como si ya ee la hubiera oído durante
un viaje en la mar, ó en otra vida ó en euefloe.

cáetica figura, uno de eeoe rostros
eqnfvocoe demiradadura, demudaeonriea, que oe rozan con el codo y en ef'guida oe proponen mis•
teriosamente qae los acompafl.eie
á la taberna.
A éete nadie lo conocía, nadie lo había visto deecender
de un buque y ein embargo debió llegará la hora en que
las últimas barcas enfilan el paeo entre el fuego rojo y
el fuego verde.
Llegó silbando, al muelle, entre loe marinos que miraban á. lo lejos el ccéano y txaminó Jae terrazas del
malecón penea,tivoe. Llevaba la corta blusa azul y el fiel•
tro jiboeo de loe marineros después de una traveeia,
Apoyaba su enorme mano, larga y abierta, eobre un objeto que ocultaba en su pecho y que por momentos parecía remover.
En~ncea, uno de loa hombree, que, con ene pupilas
grisee y vagas no cee:aban de mirar á lo lejoP, ee aproximó á él y le preguntó qué especie de bee,ia llevaba aeí.
Bien pronto aíkyó Ja gen1ie; él colocoee detrás de loa
El ei:1iranjero le sopló eilenc1os.amente al ro1:tro una ri- marinos, de aquellos rostros ee,úpidoe ó bajamente fes•
sa que olía á ajo y :t ealchiC'hón de oso y después movió tivoe que part;ioipaban á la vez de la ferocidad y de la
los hombros y eeperó que la primera oleada de gen1ie ee inconsciencia de las multi1iudee ......... Y algunas gentes
decidie1:e :1 bajar al muelle.
irónicas gritaron: Que muestre su juguete! Que lo muesLas meeae, bajo el toldo de los restaurante, ee vacia• tre sino quiere hacer creer que lleva sobre el pecho una
ron; las familiaP, después del almuerzo del medio día,
cosita vivie.utel»
dirij!anse al mar :i espirar el aire eaJino. Era el paseo
Loe pescadores, las pobres gentes de blusa y auecoe,
de costumbre . .El viento levantaba laa faldaP, ee llevaba movían la cabeza; esperaban con paoienc:a, ya hablan
loe sombreros y desarreglaba los cabellos, no faltaban oído eso días y noches, á la vuelta de las barcas, de piá
las distracciones.
eobre el muelle, con loe dientes apretados; y eabian bien
Seglln las previsiones del hombre1 llegaron desde lue• que no hay más que un ser humano, una criat;ura desogo algunas pereonae que se intereearon en ti color de las lada qae pueda lanzar un gri1io semejante. Algunas veolas y en eeguida 1 en pequen.os gro pos de trajee claros, Cts, cesaba un poco de iiempo. Inmediatamente la grueotros, riendo1 fumando. cambiando fraees sin relación sa mano 1 uda te apoyaba y una vez más la voz aseen•
alguna con el incomparable ei:plendor de la mar, pa- dia y bacía palidecer ó los marinos.
aeando eimplemente ¡iorque esa era la cos,umbre, ir un
Entonces el aven&amp;:urero con un hermo!!o gesto t1rrojó
instante al muelle, porque antes de ellos eiewpre se ba- en abrigo á sus pies. Entonces tenia el aspecto de rey de
bfa hecho así.
las islas con su tez de cobre, el aetrakan rizado de sus
Y al cabo de un poco de tiempo hubo ahí uua como cabellos y arracadas de oro en las orejar1. Miraba con
inundación de geDte.
desprecio ála muaitud, y en un idioma en que se fenSin embargo, apenas si ee fijaban en aquella torva fi. tían loa efluvios de la sal y del iodo de loe mares má,
gura qne Ee paseaba con iueole.ocia del lado de las damas divereos, anunció 111 coea increíble y mostró imperiosay que pront-o comenzó por aignoe á revelarles la preeen- mente su bluea que parecía esconder algo, sobre las grancia de un~ cosa insólita bajo su blusa.
des piedras del muelle.
Se sentía desconfianza de este personaje barbudo de
Una lluvia de monedas cayó sobre él. Alientos que•
fisonomía cautelosa.
mant;es lo siguieron, co.mo en la procesión, entre el
El reía siempre. con su riea ein ruido, con eu riea pa- humo de loe cirios. suben, detrás del manto argentado

DOMINGO

10

DOIIIRGO 10 do OCTUBRE do 1'97

de Octubre de 1&amp;97

mano•, rodando sobre las piedraa, como ai fuera -víctima
de un extrafl.o mal.
Entonces ein1iie~n todos una gran pena: Acaso lamujeroita de la mar había partido; y buecaban en la lejanía con loe ojos.
El, entretanto, se arrojaba sobre ellos jurando y rien•
do y no ee defendían: mirábanle con ojos trieLee y resignados.
Pasó el tiempo: el se pasaba loR días enteros sentado
en el muelle: no se sabía lo que miraba á lo largo con
aae pupilas fijas, roidas por la sal.
Algunas veces mugía como un cacbalcte, como la si•
rena de un navío que ee pierde, ó muy dulcemente, mo•
viendo la cabeza, prolongaba un V&amp;gido querelloso de
niflito efnermo.
y loa petcadores babian notado que él también, ahora cuando se aproximaba la tempeetad, lanzaba agudos
gr;tos. A la hora de la maree, cuando el agua comenzaba á subir al muelle, uno de loe marinos lo 1iomaba en
sus brazos y Jo llevaba al puerto donde él marchaba con
loe ojos agudos y recte.e, estrechando siempre contra él
algo que le hacía reir con su riea muda.
Una noche de invierno la mar rugía tan terriblemen•
t;e, que loa pastorea de las marisma~, á. gran distancia de
la costa, creyeron que llegaba y huyeron por el campo.
No ee volvió á ver m:UI al marino. Se supuso que había oído una voz y que había parr.ido allá IE"joe, de donde ella
no babia vuelto.

de María, y eran los del humilde pueblo aquel de tas:bar•
cae, loe de las buenas gentes que conservaban aún la fé.
Y entonoee aconteció esto: el ext.ranjero recogió socolecta, la hundió en sus boleas, miró con un rostro lívido
á la multi1iud y no sonrió ya, sus labios temblaban.
Prodújoee un gran silenoio, deepnée, uno á uno, les
bok&gt;nee de la blusa saltaron y entre la camisa de franela y la piel tatuada del marino, entre loe vellos de aqutl
pecho viril, apareció una cabeza de mujer pequtiHsima,
de ojos pálidos de fiebre, bajo delgadof.l filamentos de
cabellos verdee. Tenla la gentileza sufriente de un nin.o, el candor asombrado de una foca hembra á la cual se
exhibe en un depósito de agua ante un público de mi·
litares y de nodrizas.
Oh! y era sobretodo una joyita de carnee .aacaradn.s
como una concha, una espuma vi vienie con lve matict s
más prodigiosos de todos loe peces y todo el prisma) tc,das las .floree de loa jardinE'B del arco iris en el espejo
de un lago al borde del mar. E3taba ligeramente vea1ida
de un oropel de oro y de seda, de un pingajo que tu
otro tiempo debió fbtar en las caderas de alguna dan•
zante oriental.
No se senUan deseos de reir; más bien se apoderaba
de todos una i11quietud, un terror vago, como ante uu
prodigio, anteuna forma elemental y abandonada, a.n'8 un
ensayo en que hizo experiencias el dios de las primeras
edades. No tenia brazos, sino pequefl.oe muftonee y ale•
tas, peque.nos y frágiles aparatos que tenían en aquel
momento la gracia de un gesto de amor¡ áloe dos lados
del pecho tenía senos 1 pequefUeimos senos puntiagudos
y rosados como loe senos de una peqaeñíeima EH vir•
gen. Lo demás desparecía bajo la blusa del marino de
,al suerte que no se sabia si había un cuerpo del!pués de
aquel pecho minúsculo y si ese cuerpo tenía piernas, y
toda aqu~lla cosa vhien'e permanecía atada al pecho
del hombre con una sumitión encantadora y eufrientt,
merced á las mayas de niquel de una cadeuih.
Loe ojos eran sobre todo admirables, semejantes á Ju.
cidoe y sensibles esmaltes color de alga marina, á noEtalgíae de espíritu, A palpitaciones visibles de un coro.zón ......... Se creía ver ondular •las barcas, largamente
inflarse las velas1 bajo una clara mafl.ana del mar ........ .
Loe pobres pescadores no se é'ngaflaban.
Habianse acercado mucho. Con las bocas temblorosa!'1,
con miedo y éxtasis en eue pupilas inmeoeaf.l, manteníanee inclinados y miraban bajo la bluea. No habrían
mirado de otra suerte la santa presencia de una reliquia
Y Wdoa guardaban silencio, como en el mar cuando el
agua ee vuelve negra y comienza á chapotear bajo loe
caecoe.
Y aque1Ja eecena se repitió muchas tardee. El marino
ee preser;taba enigmático atormentando 1t aquello qne
llevaba conefgo y á lo cual parecía estar unido por el lazo de un amor ex1irafto y fantá.etico.

TESTARUDO.
POR RBMY 8AJNT-)l,H,' RJí'E

,
Ahora bien, hacia el tiempo del equinocio el noroes1ie púsose á soplar tempestuoso¡ el mar, todo entero, pa•
só sobre el muelle y, en las noches todos loe marinos
fueron, con las manos en Jaa boleae, á la deeembocadura de la gran calle,á_mirar si las barcas que habían par1iido, no volverían yá.
El hombre arrojado del muelle fué también á aquel
paraje; se abrigó bajo un pórtico y nna vez máe, cesaron
los otros de ver la mar. Era ahora otro grito el que ex.
halaba h, pequen a cosa vi viente, un grito agudo que no
cesaba, como el de una mujer loca. Apénae podía su
amo retenerla: ella hacía esfuerzos por lanzarse á las
aguas.
Entóocee los marineros comenzaron de nuevo á per•
signarse por que habían oído ya esta voz: siempn- que
ae perdía alguna barca ee&lt;J voz aterrorizadora gritaba
así. Sus ojos también teafao ahora nna extrafta y sobre
natuial belleza que vibraba 1 que ee agitaba como la aguja de la bníjula.
Un magnetismo Ja acordaba al pulso de la tempes~d.
Y después la gran cólera de la ola ee apaciguó¡ ella se
quedó durante días enteros muerta. Y el sinitstro due•
i\o la había pinchado mucho sin que gritara ya.
Un día él bebió gin más que de costumbre y se fdur
mió sobre las grandes piedras azulee. )lucho tiempo permaneció ahí en1iorpecido por el alcohol.
De pronto el puerto oyó espantosos clamoree; loe bom•
bree de las barcas acudieron y lo vieron comiéndose las.

•

De manera que usted persiste en querer imposibles? ...
Ni ai guiera un coqueteo?
-Xi un galanteo.
-El viene tres veces porsemana 1 simplemente como
amigo.
-Como amigo?
-Casi todas lae ma.fl.anaa le hace traer flores de Niza.
¡Galantería deeintereeada, eh!
-Ueled lo ha dicho.
-Cuando un hombre tiene la reputación que 1iiene ese
Briónl ......... Ab, Paulina! Paulina!»
Bernardo de Vaise, ajust.ado er su dolmán azul celeste se retorcía rabiosamente loe bigotes ó mejor su bozo
d; subtenien.te. Paséabaee por el ealón de largo á largo
y hacia resonar las espuelas eobre la alfombra amorti•
guadora.
Eran ya las cuatro y media. La primera. neblina de
laa: tardea de invierno desluat;raba loe vidrios Y tendía
aobre las telas claras del mobiliario el gris de la melan•
colía. Paulina d'Orsennee, tendida en su sillón de junco
tapizado de seda azul pálido, miraba arder el hogar. Rápidas lenguas de llamas proyectaban extratioe reflejos
bronceados sobre su cabellera caetana, y hacían subir
ealamandras de púrpura por su traje oecuro, le envolvían
t!n turbadores cambiantes el busto ó hacian surgir de la
punta de sus botitaa barnizadas un chisporroteo de flámulas. La joven extendió el brazo y oprimió el botón
de no t;imbre. Entró el criado hizo lu~ y corrió las p_er•
aianas. La suave refracción de loe antifaces de muaehna
dábale al coquek&gt; salón algo como una tranquila Y tibia
comodidad. Eu él había paeado Bernardo de Yaiee laa
horas más exquisitas de su exiet.encia, desde la épora
tao cercana aún en que, salido de Saint-Cyr, confinad_o
á aquella trie'8 guarnición de Berry, se encontró acogido, mimado ::,or Ja primi1ia providencial. Paulina conta•
ba veinticinco afiof.l, y hacía cuatro que era viuda. Todos,

EL MUNDO

en la Cbatre, loe obEervaban, loe envidiaban y como nadie habría oeado suponer en la bija del venerado barón
de Paloy sino lo que una dama debe permitirse1 ellos ee
habían amado tranquilamente como novios hasta la fa.
la! llegada de Brión.

•••

Tres dfae despuéa le anunciaban que vencienio mil dificultades hablan logrado obtenerau pal!e al ~adán y que
eee día mismo ee fir..maba la orden.~
Y el cazador, devorando lágrimas que no podía verter,
partió para loe desiertos africanos.

Cuando de nuevo quedaron solos dijo Paulina en tono que aparentaba rigor pero se perdía en inflexiones
acaricia,forae:
-Si lo quisiera á usted menos le conreetaria mejor .....
Mire! ueted no es sino un muchacho!
O que voy á referir acaeció en
Esta úl1,ima palabra acabó de exasperar al joven
un puebleci1io de la J,alia me•
oficial de cazadoree. Un muchacho! Ehl áloe veintidós
ridional.
afioel Ya iba ella á ver.
Se sen'6 á un pupitre. PreciHmeote había en él uoa
Era un hombre de 35 afloe:
carta que Paulina acababa &lt;Je cenar: 11 Mme Edmond
de tez morena tostada por e1
Roy, c,aüllo de 8eoettee, cerca de la Chá~re. ,, Tt1.mbién
sol, descarnado, con profundas
esa era amiga de Brión ......... ¡Miserables! Echó mano á ojeras1 ve@tido con blusa azul ya descolorida.
una pluma y IIE'nó cuatro p,ginillu con a11 eacri,ura ,. Iba entre dos gendarmes, llevando un saco de eepigas
gruesa de raegoe fuE'rtee. Firmó virilment.e y l~yó en sobre el hombre derecho.
Oprimíais la mano izquierda una argolla con cadena,
voz a1'a la dirección al escribirla: ,,Conde de :Nancey,
que
eoje,aba uno de loe gendarmes.. .
. .
diputado, 5H, ruede Bcllechaase, París.n
Multitud de curiosos, de loe que d1v1erte11 la 001oe1dad
Paulina suspiró.
con tas deegracias ajenas, Eervía de cortE'jo al 1.ril!le
-Qué le dice á nuestro tío de Nancey?
cuadro.
- Luego lo sabrá ueted.-Adióel _
Aquel espectáculo bacía recordar la historia del Divi:Nerviosamente tomó el kepí y los guantee de sobre el no :Nazareno.
Y ee, porque el Cristo, eter~o eupliciado, nace toJos
piano. Paulina le tendió la mano buscando en v_ano su
los días en loe portales de la indigencia, y moriI,t crucimirada.
-Hasta mafíanal le contestó ella sin mayor emoción. ficado hasta la extinción de la humanid»d.
A poco andar llegó la comitiva al Juzgado de la PaEn la ca!Je el subteniente releyó au misiva á la luz
rroquia.
de un café. Decía:
El Juez ocupaba su poltrona.
Querido tío:
-Aquí t;enéia-le dijo el eargenM&gt; tie loe gendarme:i,
Sé lo mucho que se interesa usted por mf y sus relaal hombre que oe habían denunciado como 1nvat1or de
ciones con el nuevo minie,ro d" guerra. El' n.u:e&amp;ario una heredad ajeoa. -Lo hemos cogido iníragan,i.-Aquf
( va subrayado ) que ueted obtenga mi inmediaU. tras- está el cuerpo del defüo, afladió presentado ~l saco ue
lación á los Spahie sudaneses. No me pregunwi usted loe espigas.
ElJiiez (al acueado)-¿Cómo oe llamais?
motivos de ee1ia determinación. Crea sólo que son muy
.Ac,1s.-Giacomo Roeei.
gran'B [lo subrayo también] y que mi permanencia en
El .Juez-¿Cuál ea vuestra profesión?
Francia ee hace ya imposible. Eeta 1iarde miema bago
~tn v.-Caoter&lt;',
mi petición por escrito al coronel que la ba1á llegar cuan
..h,'l Juez.-Se os acusa de haber 1iomado esas espigas de
M&gt; antes á su destino.
trigo eo un sembrado ajeno. ¿Tenéii, algo que decir en
Reciba, querido tio, mis má.! afectuosos reepectoe.
vuest.ra defensa?
l:Jernard de l~ai:.e.
..d. eu11.-Ee cierto que las he tomado, pero no en ningún
Subteniente en el :?.5? de cazadores,
campo aemb(Ado, eino en un terrenoincuho.-Yo vi aiLa Chálre [lndre)
gunae eepigae que, sin duda, b1otaroo eepon1iáueamente
Franqueó la caria, la echó al buzón, fué á su caea, hi- enue la yerba, que no habían costado á nadie 1.rabajo, y
zo en papel ministro la petición de oficio, se la envió que sólo servían para alimen,arse loe páJaroe. lu:apulea•
con ,110 ~ie1iente al coro11el; ae loé á la cama eh~ comer do por la neceeidad 1 y en la creencia de que nadie recia•
maria lo que estaba perdido, cogí eeas espigas á la luz
y durmió mal.
del eol.
El Juez.-No ea eeta la primera vez que robáis el irig(\,
En la mal'iana del día siguiente, que era lunes, el co• habéis enuado ha poco al mismo campo.
ronel lo hizo llamar.
~lí'ue.-Ee cieno, aenor.
-Transmito su petición al ministerio, pero temo que
Et Juez.-¿Podéia decir dónde tenéis depositado el hi•
tenga usted que agu11rdar algún t.iempo. Hay muchas so- go que habéis robado?
•
Acw~. -En mi casa, se flor.
licitudes ......... Y ¿por qué ha tomado usted esa determi1!.'l J1uz.-Tengo que paear viei1ia inmedia1iamente :í.
nación, mi buen de Vaiat?
vueeiro domicilío,-¿oponéia alguna resistencia?
-Por motivos muy serios, coronel.
.Ar11x.-Ninguoa, senor Juez.
- Cáspita! E'xclamó el jefe sin,ie.ado perder un buen
Terminado el interroga~rio salió la comfüva.
oficial. Le confieso que nada ha llegado á mis oídos.
El
reo iba delante, en medio de loe gendarmes, aeegu•
Presumió alguna pérdida seria al joPgo ó á la Bolea,
rado con un par de eepoeas; seguían el Juez y dos tet1,iy como él, el regimiento entero ee perdía en conjeturas .
gos dee0cupadoe al efecto.
Vaise se volvió impene1irable, casi invisible.
Llegaron á una callejuela toriuosa, blanqueada, á ia falLa primera noche lo desveló Brión. Brión-Lovelacel da de la colioa que limita el pueblo. Aquella vía se coEl hombre-que engaflaba á Mme. de Greyan con lime. noce con el nombre de 11Cal{e de lax lhtacumbas,» porqt.ie
Villeneuve y á Mme. Villeneuve con Mme. Anolairl Esa se compone de hab:tacionee subterrá.nea,, como la que
ocupaba Giacomo.
noche rabió.
Era ésta una cueva practicada horizontalmente en la
La segunda noche lo desveló el recuerdo de la salita
en que babia vivido eue más puros goces durante un roca, al nive~ de la calle y en forma de t.úntl; mediría
ano. La tercera fué la imagen de Paulina la que le tur- prói:imamente cinco metros de ancho por seis de largo;
el frente eet.aba cubierto con ladrillos de tierra cruda, uu
bó el sueno.
El miércoles al despertar le trajo el asistente un bi- vidrio pequefio sobre la puerta dPjah paear alguna lui.
En aquella caverna obscura y fria, penetraron el acu•
llet.Uo lacrado, oloroso á heliotropo, leyó:
eado y la jualicia.
Mi buen Bernardo,
Alli encontraron á una mujer macilenta, de fisonomfa
Bae1ia ya de mal humor. Ha hecho ya dos locuras melancólica, aunque angustiada, y un niflo de seie afloP,
que felizmen1ie no tendrán resultado. Venga á almor• enfermo y iriate, tendido sobre un montón de paja y cazar con.migo. Le anunciaré el matrimonio de )I. de ei desabrigado.
Brión con la mayor de lae"hermanas Roy; á que agregar
- «Aquí tenéis, sefior Juez-dijo Giacomo-el.depóeilo
de mis robos.,.
que yo he sido la casamentera? Siempre su amiga,
«Esta pobre mujer y eeie niflo enfermo ee morían de
Amlina.
Brión: Con que e~o era 1iodo. Corrió á donde ella, que• cihambre. i,
u.Hace 1irea meses que se suspendieron loe;trabajoe en la
ría reine y tenía ganas de llorár, hizo fraeee á propósi, cantera donde ganaba el sustento de mi familia.lt
tos de Brión y de 1ae tonterías de los celos. Saboreó to•
«He buscado trabajo en airas canteras y no he podido
daa las delicias del perdón. Nunca había amado ,anto 11encontrarlo.»
á Paulina.
«El monte de pfedad ha devorado uno á uno todos m is

humanas.

•••

�KL MUNDO

(,utensiliol!I¡ bft8ta noeatra1 camas y ones\ra ropa,$
•Noe hemos 1educido á dos piedras para sen\arnos y á.
,. m haz de paja para dormir.11
•He buscado adelantos eobre mi trabajo y nadie me ha
.. dado.•
«Hemos pedido pan y la caridad ha cerrado eu'3 oídos
11..i nuestra súplica.11
,He invocado , la muerte y no ha t.enido piedad de
1,mis tormentos.•
«Loco de angustia, salvé la zanja que reeguarda el cam·
,,po aje.no, y arrebaté li loe gorriones unas espigas que no
ntenfan ningún valor.n
1,Con esas miserables espigas hemos eueten&amp;:ado á ooee•
u\ro hijo para prolongarle la vida.11
«N 1 teníamos nada que darle hoy, y volví á recoger Jae
••eepigl8 que conocéie.,.
«Mirad mis manos: eetos cal1011 y estas cicatrioee, no se
1,eocnentran en las manos de loe Jadronee ......... 11
El ,Tuez.-Sea como fuere¡ habéie cometido ua delito
que la ley castiga.
Acu-1.-¿Tenéie hijos, eeilor Jaez?
El Juez.-Sf, loe tengo.
Arw.-¿Habéie calculado basta dónde puede llevar ,
110 padre el llanto de un hijo que se desmaya de bam•
bre?
El Jutz-No tengo para qué saberlo: eólo necesito !B•
ber el deJUo que babéie cometido invadiendo uoa propiedad ajena, para aplicar la pena que eefl.ala el Código.
l lemoe terminado: ealgamoe.
La mujer, que había preeenciado la escena, muda y
temblorosa, al verlo eahr exclamó:
Se lo llevan, Dioe mío!
El nif'l.o levantó loe bnzoe y preguntó á 11u madre:
-¿Quién noe dará. pan?
Giacomo volvió loe ojoe aaubladoe por dos 1,grimaa y
les dijo:
-El Padre Celeetial velará. por voeotroe!
Vuel'°6 á. la eala de audiencia, el reo faé condenado
:í ocho díae de trabajo11 penoeoe en lae obras públicas ....
1

DO ■ IHO

lo de OCTUBRE de ,. .,

«No llorea por mí, que me voy á. rogar por ií y por
Cuando el juez ae encontró solo, apoyó loe codos eo•
bre la meea, descansó la frente sobre ambae manos, y l(nueetro hijo, al lado de María: llora por 101 que no tie•nen compasión de lae miserias ajenas.
balbuceó eatae palabras:
«Te envío mi último suspiro!
-«Oh iniquidad! condenar yo á un infeliz, porque fué,
,como loe pajarillos, , buecar espigas para alimentar á.
Giacomo ee quedó petrificado ........ .
«eue bijoe!11
«Y eew lo bago yo, que he vendido la justicia tántae
Sin en mujer, ein eu hijo, ein honra y sin pan, ¿á. don1cvecee, por dinero, para que 1oe hijos mfoe vivan en la de iría?
¿Quién le daría ocupación? ¿Oómo podría alzar la frenfl&amp;bundancia y en el lujolu
«Pero yo no hice la ley: yo la he cumplido.•
te ant.e un pueblo ·que lo había viet.o mani"ado por de·
•La ley! qué sarcasmo! la ley que eólo castiga los delilincuente?
«toe acneadoe y comprobados ...... en loe que no pueden
Cayó desfallecido sobre el montón de paja que habla
udefenderae.11
sido el últ.imo lecho de en a11uJer ........ .
•La ley que cae con mayor fuerza eobre loe que ea·
Allí tree diae deepuée, recogió la policía un cadaverrí•
,ot,án más abajo.11
gido ........ .
«La ley, fuerte con loa débitea y débil con loe fueriea!11
Había muerto de hambre, de dolor y de verguenzal .••
«Pero yo la he cumplido!u
Cerca de la cabeza ee encontró el librüo de la Imitación
Giacomo sufrió au condena y volvió á. su hogar al ama- de Je1111('1'WO.»
necer del nuevo día.
Al pie de las palabras trazadae por eu mujer, habla ea•
Lo encontró desierto ........ .
criiO él:
Su mujer había muerto ,rea días despuée de eu prisión
11Marieta: Vuelvo , reunirme contigo en el Cielo: la
Su hijo había sido iranspot1iado por las Hermanas de
"t.ierra no tiene hogar para mí» ........•
1a Caridad al Aiilo dt Ndf,oa de N ápolee.
«¡A.lmaa piadosas! Llevad ee'8 librito á mi desventuraU na buena mujer de la vecindad le dió eabs noticiaa
«do
hijo, que ee halla en el Asilo de Nápolee: decidle que
y le enire¡ó un librito por encargo de su eepoaa mori•
«lo venere como una reliquia sagrada¡ porque ea,, em•
b 11nda 1 quien había escrito en él algunas palabrne.
«papado con 16grimae de au madre.
Era un iomiio muy usado de la lmitaci6n de Je,ucriAo,
Giacomo RoMi.~
que ella solía leerle,.por las noches.
¡Cuán
triste
ea
pensar
que
tal
destino pudo caber á
En el interior de la paeWl, había unos renglones desi•
guales, irazadoa por mano uémula que ae traducían aei: una familia honeeta, que bahía amado el trabc1jo y profesado la viñndl
-«Giacomo mio:
Y ¡qué cooeuelo tan grande ea creer que má.e allá. de
«Me muero de iriateza.
«Cuando pienso que in amor y tu piedad hacia noeo• lae miaeriae de la üerra, se encuentra la juatic~a divina
11troe, te han conducido , una prisión, no puedo con• reparadora de todae lae injneticiae homanael
F. D.&amp; 8ALB'8 PÉREZ,
•formarme.
«Conserva eeie librito, único teeoro que puedo legar«ie: él me ha coneolado en mi doloroso tránsito por la
ci:tierra; me ha servido de aliment,o muchas veces, con•
«fonando mi fe y mi esperanza.

DO ■ l ■ c;o

KL MUNDO

lo de OCTUBIIE de ...,

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Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 11.
Qué hacer? Qué reeolve1? Todos ee agitaban y cada uno
propoDía igua;mente una idea impracticable. Se llamó Y
ee gritó en vano; laa vocee ee perdían bajo las arcadas
de á.rbolee. Ni siquiera ee vefan loe tiros de fusil de loa
cazadores JejaDoa. El abate ofreció correr al cntillo á.
bueear á loe criados. Pero ~ataban á m1le ele tres kilóme·
troe de distancia. Por pronto que foeee, el tiempo de ir
y volver exigia una hora. El día declinaba y Lucila su•

Obs2quios ltech.os por "il rounao" á las aamas premiaaas ~n nUG!Sfr0 (!oncurso, en la K~rmesse ae $anta @1.:tria.
1 . H:'Onr c antiguo. ofrecido A. 111. Srlta. ~{atilde Alfl\.ro. ::o, Rw.tt&gt; i!t' bront•e enviado 6. la. Sra carlota Morales de '.\lurphJ· 3. Jn,·ero nb~quladoA la ~ra. Marln Y. de l'e~z Gallardo. 4 Rtl&gt;elot dedic:MlO 6, lo, Stita tu.isa
Murlllo. ;;, Jorero desliDa.'lo para la Sra. M.argarlt" Kleinlwns de Cantón. ü, (;esttt. uc bronce imlta.ndo mimbre, entrt:ga.a é la Sri ta. :t.:urlquet. Sauiehez.
·

fría máe y más.
-No hay más que un medio, dijo la eet'l.ora de Senne•
vaux enérgica ......... Carguémosla ......... No!I iremos tur•
nando. Herald va Á tomarla de )as piernas, yo de loe
hombros, y así ganaremos la linde del bosque, de donde
acaeo podrían oirnoa.

Aeí ee hizo¡ pero aleaba de cien paeoa la se.nora de Se•
nnevaux no podía más. La se.nora Jouvenot la BUl!t;tu.
yó¡ pero fué meooe fuerte aún. La sen.ora Belamy y la
!Bf'iorita Lariviere ensayaron en vano. Todo el mundo
tenía una idea que nadie osaba ex-presar. Pt\blo la leyó
en loe ojos de la eefiora Jouveno~, y sin decir nada, \o•
mando á. Lucila en aue brazos vigoroeoe, la llevó como
á un ni.no, con paso alerta.
Se llegó al plan, ee hizo alto, recomenzando loe llamados ein que esta vez tampoco tuviesen éxito. Lucila en•
eayó andar, pero el dolor, un poco calmado, volvió más
vivo,
03 conjuro, eefl.or abate, un poco mú, dijo la eeflora
Jonvenot euplican,e.

Pablo tnm6 de nuevo eu ligero fardo y comenzó de
de nuevo también la plegaria secreta en la cual, durante
la primera marcQa, babia abeorvido su peneamiento.
Al llegar al camino del caetillo, vieron al grupo de ca·
zadoree que v.:-,lvfa. El primero, A.dalberto que marcha•
ba delante, vió eie eepectáculo extraflo de la 8(1.tlorita lle•
vada en brazoe por el abate. Detú voae más sorprendido
que conmovido, casi contento, entreviendo una oompli•
cación posible en aquella ait.uación singular.

-Venid pronto, gritó él. El eefior abate lleva á mi ¡¡&gt;ri•
ma en sus brazos. Ha sufrido ella un ac9idenie!
De una carrera loca Roger llegó y reemplazando á su
amigo \omó 'á en vez á la cara herida,

�,eo

DO ■ IIIGO

ltLMUNDO

Adalberto muy eatisfecbo, los seguía diciéndose con
maligna sonrisa:
-Eh!.. ...... . Eh I Esta bien pudiera eer la ocasión de•
seada ........ Basta con esto y ei el flf'fior de Sennevaux
no ve claro ee por que loe dragones no tienen perepicacial ........ .
El accidente de Lucila fué insignificante. Tres días
después andaba, dando el brazo á Rog:,r sin poderse ea•
ber ei el dolor era la sola oauaa de que se apoyase tan
fuerle.

Veinte veces babia sido preciso contar al oapittln la
caída, las dificultades de la vuelta, la ayuda tan preciosa del abate.
-Si.a él, exclamaba la senara Jouvenot, toda conmovida aún, no ee como hubiéramos podido traer á la P&lt;&gt;·
bre nifia.
-Qué bueno eres, mi querido Pablo! decía Roger.
Pero solo la eeflora de Sennevanx, con Ja fineza de
percepción de Ja madre distinguía sobre la frente de eu
hijo una sombra1 una impresión, vaga, casi inasible,
invisible pan cualquier otra mirada que la saya. Todo
el mundo, por lo demás, estaba bajo la itnpresión :le
Una especie de embaruo que ninguno confeeaba á loe
otros pero que transformaba la alegría tan s1ncilla y tan
íranoa hasta entonces en una alegría forzada que se sentía era rebuscada y querida. Así .hay malestares morales que cederían al menor razonamiento pero que son
tan inde'8rmioadoe, tan inciertos, que precisamente no
se razona aoerca de ellos.
Lo que había pasado er&amp; sin embargo muy sencillo y
muy natural y el recuerdo un poco penoso de este in•
cidente se habría diaipado~pronto, gracias al silencio que
por acui3rdo tácito, guardaba cada uno á este respecto,
si Adalberto no hubiese tomado á su cargo la tarea de
hablar de ello constantemente. Ya exaltaba con fingida
bonomia la ayuda tan utilmente dada por el abate, ya se
extasiaba sobre su vigor, poniendo así incesantemente á
Joe ojos de Roger el cuadro de Lucila en loe brazos del
abate.
El capitán, molesto, poníaee nervioso, irritable.
Un corazón enamorado, por bueno que sea, tiene esas
debilidades. Roger sufría en su natural géoeroso, por
tener que censurar á aJguno y en su amistad, por cenf!urar á Pablo. Pé!rO su franqueza militar se prestaba poco al disimulo, y Ee hizo vieible que su actitud respecto
de su amigo, ee había ligeramente modificado.
Pablo tenfa todas las delicadezas y comprendió. Una
mafiana, á la hJra del almuerzo, dijo que la permanencia en Jouy no debía dmar ya más de diez días, y pedía
permiso para ir á pasar eete tiempo al lado de su madre.
Con esto, por lo demás no haría más que preceder en
París á las dos familias que iban á volver para loe últi•
moa preparativos del matrimonio, cuya fecha estaba
próxima.
No se hicieron objeciones sino por la forma.
Solo la señora de Sennevaux miró al abate con una
dulzura casi humillada. Adalberto exclamó:
-Prima, tened mucho cuidad".&gt; de no volveros á tor•
cer el pie cuando vuestro portador ordinario ya- no esté
11quí.
Pero esta vez Roger lanzó al Secreiario una mirada
t;al que la sonrisa con que completaba su frase deiúvose
de golpe en sus labios.
Y Pablo partió con el rostro tranquilo, el alma alta,
triste y resigaado.
XV
Adalbeno triunfaba. Habfase ido por fin eae abate detestado que desde hacía cinco afias revolucionaba á toda
la familia y ensayaba-vanamente eso sí,-aplastarlo en
toda ocasión con su pretendida euperioridadJ Ese abate
que so preiexto de labrar la ventura de un amigo-y
Dios sabe en realidad con qbé :finl-había ido á. arrojarse á t;ravée de sus proyectos y de sus esperanzas! El los
había roto, eéa. Pero en fin, la hora de la venganza había llegado y ee había despedido al intrigante!.. ....... se
le había despedido ......... porque, seguramente, él no se
había apañado voluntariamente y por su gusto ......... Se
ha visto jamás á una rata abandonar eepontaneamente
el queeo donde ha hecho su nido?
Ah! debió haber una linda escena entre el capitán por
fin convencido de lo que pasaba, y su amigo el abate!
Cjmo habría d3seaio a'3i!tir á ella! Cjm:, habría gozado

con la humillación !Je aquEtl desvergonzado sacerdote!
el sefior de Sennevau:i no debió andarse por las ramas.. , ..
Ah! ah! que buena historia.
Pero en fio, eiél no había tenidoel placer de asistirá la
explicación. ~nía cuando menos el derecho de decirse
que todo el hon_or de eeta empresa era suyo ......... Todas
las mujeres temblaban ante la &amp;0tana negra ......... Nadie
osaba ya hablar ~e la escena eec!andaloea del bosque ......
El, solo él, Adalberto Deruel, no había dejado tregua ni
reposo al eefior de Sennevanx h~ta que este abrió los
ojos. Había sacudido la indolencia del capitá.n, lo había
llevado de nnevo al sentimiento de la dignidad,!º había posit;ivamente puesto en la obligación de obrar. El
verdadero vencedor era él ......... Porque Pablo Cbarlier
había sin duda partido no por unos días sino para siempre! ..... .... Buen viaje!. ....... . Ya no se le verla ni en
Jouy ni en Paría ......... Allá estada él muy ti;anquilo .... ..
Qué buen desembarazo!
Adalberto ee,aba tan alegre, tan orgulloso de su sedicente victoria, que no aupo gozarla con moderación. Es
tan dulce para ciertas naturalezas golpear á nn enemigo caído!
Al día siguiente de la partida de Pablo, estando en el
billar con el aefiorJouvenot y Ravaieson, el.secretario en,
contró la ocasión buena y sintiJndoee con verba púsose
á cootar á su primo la novela de la eetiora CharHer, no
sin añadirle algo de su cosecha. La oport.unidad era ex•
celente. Roger había precisamente abandonado Jouy
para una ausencia de algunas horas y no debía volver si•
no por el tren de la tarde. Así Adalberto, que, sin confesarlo le temía un poco al capitán, se aprovechó defterreno libre y se lanzó á fondo sobre ese tema, dándole.
las mis brillantes variaciones.
-8!1 primo mfo, concluyó con en aire importante, he
aquí lo que era la Sefiora Cbarlier, madre del abate ......
Eso ea sabido en toda la comarca......... pregantadlo á
quien queraisl Y tal conducta era tanto más escandalosa cuanto que todo pa~aba áloe ojos de su hijo, un nifio
entonces, pero demasiado grande ya para comprenderlo
todo ......... Así el tribunal indignado, tuvo que perdonar
á M, Charlier, á ese pobre hombre imprudentemen58 engaflado que se había hecho justicia por sí mismo ........ .
justicia insuficiente. Por lo demás el matrimonio Cbarlier tuvo que abandonar la comarca empujado por el
desprecio público.
En en ardor por persuadir á su primo, Adalberto no se
había percibido de que la eefiora de Sennevaux, de pie
sobre el nmbrál de la puerta, escuchaba en discurso. No
babia notado tampoco que Ravaieson se había levantado
bruscamente y cuando volvió la cabeza después de au
elocuente perorata, se encontró cara á. cara con el cora•

cero.
-Señor Deruel, dijo éste coa una voz fría y cortante
como una espada, no hay una palabra de verdad en todo
lo que acabaie de decir.
-Sin embargo, sefior ...... ... balbuceó el Secretario que
se puso li vido.
-Permitidme ......... Yo estaba aquí hace quince afioe
y f!é todo lo que pasó ......... Laeefiora Charlier era Jamás
honrada de las mujeres y bastaría con esta prueba: laaefiora condesa la cuidó durante en herida y eig uió siendo
su amiga íntima ......... Yo bien sé que esa calumnie. ha
corrido ......... Vos la habéis recogido y la reproducía .... ..
Haceis mal......... Pero en fin, no siendo de la comarca
se podría creer que estáis engafiado y excuearos. Solo
que me admiro de que hayais aguardado para colitar es.
ia infamia á que el sefior abate Char lier partiese y que
el eeflorde Sennevaux no estuviese aquí.. .... Esta es colpa
vuestra personal y yo reemplazo á mi capitán para deciroa que insultar li una mujer y á un ausente es la acción
de un cobarde.
-Seflorl

-Lo dicho dicho y como eé el alcance de mis palabras, me pongo á vues,NJdisposición.
-Pero, eefior, balbuceó el Secretario espantado, yo nada he dicho de voa.
-Cieriameniel respondió RaVlliSAOn con una sonrisa
helada ......... Oa imaginaia entonces que un homb1e de
corazón no se conmueve mas que de las injurias dirigidas
á su propia persona? Más valdría que me hubieseis in.
soltado, yo habría alzado loe hombros y no me ~abría
cuidado de ello.
-Primo! balbuceó Adalberto perdido, llamando una
ayuda.

DOMINGO

10 de Octubr• da 181n

-El ee:ñor R avaieson tiene mucha razón, reepondi6
eecamen~ el aefior Jouvenot. E"lta historia que habeisoreido hacerme saber, la sé desde que oopozco al seíior
abate Charlier y no tal cual la habeie contado, sino tal
cual pasó ea realidad.
-En fin! exclamó Adalberto perdiendo la cabeza, el
sefior de innevaux acabs. de despedir al aba58 Charlier.
-Oa equivocais ,ambiénen esto, sefior Darnel, dijo la
sefiora de Seonevaux avaozand" .. ····· Envainad vuestro
sable mí buen Ravaeison. El señor Deruel reconocerá
sus errores. En Jo que concierne á mi amiga, la eeflara
Charlier, le haré saber que el autor de la calumnia lanza•
da contra ella, hace quince dhe, en el momento de morir, públicamen58 pidió perdón á su hijo. Vos ea beis de
quien quiero hablar, eefior Deruel, porque vos conocíais
á esa persona. En cuanto á Ja partida del eel'ior abate, no
comprendo lo que quereie decir y no vais á tardar en tener la prueba de vuestro error.
Se acababa de oir el rodar de un coche y casi inmedia•
tamente RJger atravesó el billar con Pablo,-11evándolo
de la mano,
Llegado á la puerta del salón, el capitán exclamó alegremenie:
-H81o aquí ........ Ni vos, mamá suegra, ni Ravaieeon
ni la sefi.orita LirivieTe, ni vos misma qaeridaLucila, es•
tabaie en el secreto .... Mi madre y el eeftor Jouvenot Jo
conocían eolamen~, pero mi reparación no aerfa comple•
ta einó la diese delante de todos.
- Yo te suplico, Rogerl dijo el abate.
-E:icúsadme, mi abate, replicó Roger, en estos mo•
mentoe yo tengo la palabra ......... Yo obré mal ayer .....•
Bajo una mala impresión, culpable y estó.pida á. más no
poder, dejé partirá. mi amigJ, á mi hermano, al autor
de mi ventura ......... Hice muy mal y yo, soldado, lloré
anoche, ni má'3 ni menos que mi viejo_Rivaieson que en
este momento se enjuga loa ojos. No hay dos maneras
de obrar después que se ha obrado mal y se es hombre
honrado ......... Hay solo una: reparar ......... He ido pueeá París y he pedido perdón á mí amigo, como se lo he
pedido ante vosotros y hay que creer que él me ha oído
puesto que está aquí. ... .... . Acuérdate de esto pequefto
Herald, se honra uno cuando reconoce un error.
Roger, al pronunciar estas palabras estaba de pie en
medio del salón, teniendo á Pablo de la mano.
Habiendo tenido también asunto en el ministerio de
la guerra llevaba uniforme, lo que hacía: resaltar su hermoso aspecto. Los trajee miemos del soldado y del sacer•
dote daban á esta escena un sello particular de grandeza.
Salvo Adalberto, refu~iado casi inconscientemente en un
rincón, no había nadie que no Petuvieae conmovido has~a el alma ante esos dos hombree jóvenes, de rostro
franco, de bril)ante y abierta mirada, en la que se adivinaban dos corazones igualmente nobles.
La seftora de s~nnevaux cantemplaba á su hijo con
orgullo. Lucila estaba pálida de emoción.
-Roger, dijo la se.fiara Jouvenot, besad pues á vuea&amp;ra
mujer. Bien vele que se muere de deseos!
-Oh, mi esposo! Cuánto oe amo! murmuró Lucila 'Roger en tanto que sin hacerse del rogar éste, se aprovechaba de la autorización maternal.
-Habeia oído, Adalberto, dijo á media voz el señor
Jouvenot á su primo. No hay dos maneras de obrar
cuando se ha obrado mal y se ea honrado..... ..
Seguid el noble ejemplo que acaban de daros ......... Id
francamente á estrechar la mano del abate.
Adalberio vaciló un segando. Pero el orgullo ie domi•
nó y respondió coa rabia:

10

d• OCl"UBRE de

EL MUNDO

1897

261

La alianza Franco-Rusa.

1

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-No.

-Eatoncee pienso que no querréis quedaros con el
epíte,o que os ha dirigido el se:ñor Ravaieaon. Queréis
batiros con él?
-No, dijo esta vez también Adalberto ...... Nada tengo
qne 'fer con ese espadachín.
-Ah ......... en ese casa tomaréis el primer tren de ma•
:liana en la mafiana ......... Quiero que volvaie á casa de
..-uestro padre ......... ya no tengo necesidad de vuestros
servicios.
Cuando al Jía siguiente, al alba) Adalberto Deruel dejó Jony, sin que nadie lo saludase á su partida, se decía
con furor:
-Me han llamado cobarde ......... como siel verdadero
cobarde no fuese el que se humilla ante un sacerdOMl
La reunión e?a numerosa y brillante en la coqueta iglesia de SJnta Clotllde, bajo el día eemi-~do que caía.

-

,

--..::

airinais ael &lt;rzar: "Nuesfras aos naciones amiga5 'i? aliaaa 5 ...... "
'!;léase "Nuoslrcs Grabaaos."

-

�SL MUNDO

•••

00 ■ 1•ao lo d•0CTUBRE de ,. . 7

bordad&amp; de abalorio, con el cueUo médicie pariido e~

,ree. Manga, una de piPZ'l v no muy eflrec~111.

Voe ordenaréis á. vuestros labios sonreír,

Sombrero y toqu• de msdlo luto

EL GABINETE DE TOCADOR

Sombrero de paja negro con choox de pliaeé; lo míe•
mo que el penacho el wque lleva en la forma el princl•
¡:al adorno y ee comple'8 oon un gran lazo de lieión d&amp;
crespón, colocado con mucha gracia.

POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido ·para. EL Mmmo]

1807

El rulacffor de Otoffo.

Como nna alma inquieia lo babia vieto revoloiear enire las lilaa cuando en el fondo del jardín fabricaba eu
nido. No eabta cantar aún; apenas on grito, un murmullo harmonioeo, como el ligero de un arpa que ensaya
sue ouerdae.
Y ein embargo, Abril fenecía ya. Lae lilaa marchita&amp;
ee deevanecían en pálidos \o.aoe azulee¡ el perfume de
Joe rfoe ee exhalaba de loa valles, y á' lo lejoe, de lae hi•
leras de l!&amp;ucee que 01laban Jae riberae del río, surgía
apaeionado y triunfank el capM&gt; c,le los rnieeftoree.
El eio due1a loe oia y se exaltaba al eecncharlos¡ pero,
no lee reepondía porque tsperaba la hora favorable, el
eilencio de la noche en que la voz ee extiende y ee prolonga sin obstáculo.
Cuando comenr.ó era ya muy tarde, oeJCa de media
noche. Yo eetaba cerca. ¡Oh admirable artista! Al prin•
cipio titubeaba, se detenía como admirado de su cantode lo que él eabia, del misterio de esa voz profunda que
se dilataba eo la soledad.
Pino luego ee animaba, ee enardecía¡ esbozaba una no·
ta, rimaba un \rino, gorgoreaba una melodía¡ y :L cada.
paee oomer.zaba de nuevo sus arpegios y eue trinos, has•
\8 que éstos iban po, si solos ordenándose en ingenuas
melodias ardientes, que como nuncios de ventura par·
1,fan de su alma cándida y ae remontaban hasta las es•
\rellas.
Dos meses máe tarde volví'- oir elruieefl.or del jardín,
cerca de lae lile.e me.rebitas, en una noche de luna, ar·
diente y lárguida.
Lentae bo~nadas de viento :,eeado y ardiente &lt;'aían
á intervalos; y cuando est88 cesaban, venían la laxit.ud,
la mortal rndoleocia en que ee amquilabe.n loe eeree y
coeae, loe follajes inertes, laa floree marchitas y la luna
misma; una Jnna que declinaba ya y que parecía no to•
ner fuerza eufi.cieo\e para alumbrar.
Es\aba entuma la luua y taciturno el ambiente? se·
ria acaso la peeada madurez, casi brutal, del férvido oto•
ño? Pura mi cCJrszón eea ocche t ra muy \riste.
En\onees comenzó á cantar el roiEefl.or. Como hacia.
m4e de un mee que no cantab,, aquello (ué un aconte•
cimieoto.
Pero en eee instante¡ cuán triete y variada u• txpre•
ei{ln y \imbre me pareció la voz de aquel cantor
U ,e e,n.egios me parecían gemidoe, lluvia dt l,l¡rima&amp;
las baladas, 5UB trinos como eecalofríoe de fiebre y en
lugar de \riunfantee ootas de órgano, brud~as caídaP,sue -vacilaciones y duda@.
Xo hay dnda que cantaba ein entueiauqo , y sólo por
dtbu ...... Quizás la esperanza de un nuevo.'nido, porque
el primdo babía eido desunido ...... Y einJih'e él Jo sotpecbara acaeo era por la aueenoia de la ~e\ación de los
t1mnree qoe él eu~p1raba rtolamando nuevoe amores.
Yago reclamo, por dos ó tres vtcee repf:"iido¡ cada vu
rrás uébil, onda vez más l~jano ...... Lu~go enmudeció; y
01 tta tarde ni al día sigoier,te volvi á oír la canción, la.
trie\e canción del ruiEeftor de otofl.o.

Trajes de paseo.

EL 8.A.NTU.UUO DEL.A. MUJER.

r
1

¡

Por linda pot poética, -por graoloaa que ella sea no se
1
eecapará. de la fat.alidad del realismo procedente del ,ocador. Aquí tené is nada menos un pequefio ej emplo:
una mujer tratando de rizar ene cabelloe, su~ l)TOpioa cabellos. puede perde".", a pareciendo ridfcula. Porque estas
n i-vialidades de la exiet.encia nos hará.o siempre perder
un poco de nueetrCJ prestigio áloe ojos de loe que mejor
noe amen. No manifee\émoe, puee, el proeaismo de nU?&gt;S•
t.ra vida '- le.e miradas mejor prevenida'! en nuestro fa·
vor. no tratemos de deeencante.rlae.
tcEe inút!l recordar el pensamiento de que la din8a en
ciu~e horas, no ea en ot.roe mementos sino una peqUE:•
fta mujer ineigniflce.nte como tamae otras.
El marido debe encont.raroe siempre (reece.111 1 bella!,
dulcee, como u.na flor¡ pero es preciso que oe crea adornadas como loe lirios de una m!lgia divina y natural.
}~e bueno que él ignore que vuestra bermoeura ee ad•
quiere 6 se conserva, en fuerza de mil cuidados; que él
no imsgineque:poeeeiemedioe para embelleceros; medios
inocet1tea ein duda, pero que lo harían t.al vez ridiculi•
zarloe y eonreir.
- Esta esclavitud ser'- una tortura, un 106.erno.
¡Y qué! no se t.ieneu mil cuida'.loe, ee sufren \Orturas y
contrariedades por edificar 6 asegurar uue. fortuna, y no
ae iome.rá ninguna pena por garan\izar su ft'lic1dad?
- Sí, ea necesario c:,n!!irefl.iree así y sin ceear, dir'-n
algunas mujeres; et casamiento es, pues. uoe. eEc laviiudl
-La dejadez y abandono es lo que hace de él un 10•
fierno.

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Traje• Para Otoñ o.

El cembio de estacióu nos dá naturalmente en qué pensará. cerca
~de los trajes que debeni.n adortaree; pero he nquí, que las grandes y acre•
• ditadae modistas de Paria y :Nt-w York ooe Puminietran primoroeoe m.o·
deloe con que obeequiar á nuestras bel1as lec\ora1.1.
Comenzaremos hoy, dánaolee á. conocPr tres de loe má., aceptados.

1

'

Traje de calle.

Esh es un bonito traje de pafl.o azul c'aro, adornada la enagua con
~ cintas de terciopelo azul obscuro en forma de ja@pe en pro aecendente por
detrás sin terminar en pico¡ 1 dehmte en forma de alamares. Cuerpo blu•
fB oerrado ¡&gt;or un prendedor ,obre un cuerpo jnterior de terciopelo azu1
obscuro. c:nturón de piel blanco. Mangas con doble jockey adornado de
cintas.

ble, os daréis, en fin, trazas para agradar
á. ciertos conocimientos triviales, a! ex,ranjero encontrado, al desconocido t.ropezado
al acaso¡ y ¿vacilaréis en tomar ao\it.udes
de buen gueto por at.raer para siempre al
que os adora? ......... en esto ( yo me diri·
giré t.ambién á loe hombree ) que tienen en·
tre au, frágiles manos vuestra felicidad y
vuestro honor!
Véamoe la cuestión bajo este punLo de
vista y la práo~ioa de mis pequefl.ae ttglae,
se oe bar'- f'-cil y ligera con ial q11e á wda
hora queraie aprovtschar los com1ejoe mi·
nucioeoe sigoieniee.
Pero volv iendo un poco á lo que decía•
os. Yo no comprendo cómo uoa wuger, un
poco fuer\8 de piernas groeeas y \obilloe,
hinchados, eea baetan\e enemiga de sf pro•
pia, para pasearse bajo laa miradas de su
marido eoagua cor a. De3plléil cie hab er
ofrecido este espectáculo, ¿ooJrá enojarse
si él Eecomplace en seguir con loe ojoe las
ondulac iones del cuerpo elegan te y fle:ii·
bles de una mujer alta y delgada?
Yo he viet.o á. una joven reunir ene eeca•
soa y cortos cabel:oe, por modio de un grasien\o cordón, de manera que lee bacía
ofrecer -,l aspecto de una horrib le cofüa
6 de una verdadera escoba, y en et&gt;guida
se quejaba de la admiración que su ma•
rido ex~rimentaba al ver una luenga y
abundante cabellera.
¡Eh! Sellara, ee preciso disimular vuee •
iras imperfecciooesl E!!~ no es mentir,
pues nunca se está obligado á mostrar sus
defectos. En el fondo vueeiro marido pue•
de eer que eehaya herido
por vuestra nt&gt;ghgencia en
agradarle, en ucul,arle
vuestras lijerasdeegraciae.
Sobre eete punto el hom·
bre guste. de f!er engana•
do, y tiene razón.
¿Qué ee la vida? ¿Qué
ee tsl amor sino algunas
ilneio oee?
Tengo aún el deseo de
decir t1 la oira mir.ad del
género humano, que ella
sabe aún menoeque la mlia
bella, conservar el pree\i•
gio alrededor del oual frecuentemen\e le envuelve
un amor sincero de novia,
y que ee,a irrefln:ión que
diatil::gne al hombre, es en
tales circunstancias, ei se
quiere cntpable.
Siempre es preciso bac~r
de su pade, lo mejor que
ee pueda, es decir, tomar•
se algunas penas, lo mis•
mo ó tal vez más puede
ser, para coneerve.r quepa•
ra obt.ener. Esto ee entien•
de da la feHcidad deseada
y de le. felicidad poseída.
Yo quiero, pues. hablar de
los dones naturalfl!t y de
aquellos que han sido ad•
qn•ridos.
Yo tengo la conc·eocia de
que en este orden de ideas
el libro que he escrito po•
drá. eer útil á las mujeres
honefita•, que quieren eM
felices y hacer feliz al @ér
que ellaa aman con die•
1,mclón entre todos.
Abrigf) Is esperanza de
que también el re:io fuer•
te enconmuá alli máo de
une in'diEcreción, Qne pue
de tomar en benfficio pro•
pio, y si no Je he perm1t:do entrar Pn el umbral del
Santua1infemenioo he penetrado, sin embar-lZ'o, PD el
TI"ttro á donde él PÍf'cta
algo tan ajPno á la coqu~
tnía como él pretende Pf'r.
No puPdo, sino cor c~derle
la ratón de Wmaree coi
dado de loe dvn~e nuPvOP
delicadoP, pero tam bi~~
muy verdaderos de qnP la
generosa. naturaleza le ha
provieto.

J·

·Traje de Otoño.
ULT.IMA. NOVEDAD

;---"'"-~-~-~-;-r,-,_-,.-,.;.,,-, _-;.,_--------------------

Trajead_. paaeo.

Y~Etido de casimir olaro con bordado de terciopelo negro. Cuerpo
jaquette abierto con dos -vueltecitae sujetas por un botón de faotaefa. Es•
te jaquette dt]a ver loe bordee de un chaleco de terciopelo, sujeto por bo•
t-0nee á. una cae::ada de bordado.
Caello Médicie forrado de terciope10. Corbata blanca. Guantee claros.
Vee,ido de popelina azul rey adornado· por un alto volante á. ta•
blaa, con cintas de terciopelo, cuerpo blusa con doble11 vu.,ltae redondas·
eeta blu@a pEquefia deja ver otra entera interior de escoces. Tres precllla~
de cinta con botones negros, sujetan la hloEa de encima. Cuello y cinto•
rón de terciopelo, guante claro.
Sombrero y toque de Ju,o. Ambas formas de paja negra y penacho de
crespón, el toque por estar ya en la forma el adorno, @olo tiene uo gran
lazo de. listón de crefpón y penacho de plisEé, Ambce eon de un gueto
-encantador.

Nosotros ponemos el in •
finito en e~ amor: esto no
ea culpa de laR mojereP.
Armlolt! Fra nce.

•
••
experiPnoia,

La
en po•
lítica y en [tuerra, com&lt;'
en amor, efl una cora qnP
cneeta tn riblf mePtE' cara
y que no sirv e de nada.

Jaquette para Otoño.

Eete Jaquftte es de diait:onal, café y de una forma muy elegante y poco
oeada, perfectamente cerrado y más largo que loe que ee han llevado, Wdo

á vuestro rostro que permanezca impasi ·

Sombrero y toque de medio luto.
Traje de calle,

J Ui ES (L ARETJ E.

~

ALA. CORBFJ.LLE fll\Jlll
Esscnct}

0POPONAX

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t :i:.-

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�ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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                    <text>ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�EL MUNDO

a66

'

1

EL 1'1VND0.''
Semanario tluatrado.

TeI6foao 434.-Callc de Tiburc:io num. ao.- Apartado S, b .
:r.ul:XJCO

Toda la correspondencia que ae relacion~ con la Re-ucción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Re:,eA Hpindola.
Searetario de Redacción,
Amado Ner,·o.
Toda la ooI'reEpondencia que~ reh1cione con la edición
4ebe oer dirigida al
Gerente, Lle. Fau8tO Moguel.
La subscripción á EL MUNDO ,•ale $1.if&gt; ~ntavoe al
111.ee, y ee cobra por trimestres ad~hrnta&lt;loe.
Ndmeroa sueltos, 50 centav(Je.
Todo paco debe ecr precisamente adelantado.
Jl1tQIBTBAD0 COMO ARTÍCUU) ne: tO«-anm ... CLASE.

Un despacho trasmitido ÜILimaroente á la prensa diaria, nos hace saber que el CJneej•) Federal de la repÚ•
blica de Suiza, ha votado una ley establtciendo tl Bt&gt;guro oblig11i.orio contra las enfermedadel!'.
Eeta noticia revela como el socialismo de E:tad,&gt; ha
ido eneanchando su esfera de accióa hasta invadir tl
campo de la iniciativa individual. Cuando el p:&gt;der público se apodera de la voluntad del ciudadano y ejecuta ac
toe del dominio de cada conciencia, se cor,e el pel gro
de caer en la más opresora tiranía.
La doctrina de que hay qoe hacerlo todo en bien del
individuo, oficialmente, ha servido á los viejos partidos
coneerv11tdorea 'para llevar al &amp;errer.o de la práctica, las
medidas más opresoras. La religión de Estado, la ley de
pobres en Inglaterra y otros muchos ejemplos~ue pudiéramos citar, demuestran que un sentimiento de caridad hacia los &amp;eociadoa, informa el criterio de hechos
semejantes.
Dentro d&amp; este orden de ideae, ha podido demostrar
un pensador contemporáneo que Torquemada fué un
hombre profundamente moral, puesto que partía del
principio de que matando loe cuerpos, salvaba las almas. La ley de pobres fué inspirada por un principio de
alta filantropía, y loa hechos sin embargo, vioieron á de•
moetrar que esta legislación solo llevaba á aumentar el
número de loa miserables.
Y es que la filantroPía DO dete nunca servir de fundamento á ninguna ley. Cuidar de loe interesee y de la
vida de loa asociados es una función que debe tomar á
su cargo el Estado; pero legislar sobre la felicidad de cada individuo, sobre su bienestar, eobre BU previsión, sobre sus virtudes: solo es concebible en paíaee en que ee
considera librea á los ciudadanos y el gobierno se cree en
la obligación de apoderarse de la libertad de cada uno,
sometiéndola á ia reglamentación de un decreto.
Hacer que broten virt.udee particulares en un grupo
humano que no -las posee, equivale á prete'nder cultirar
frutos tropicales en aUae cimss nevadae; no se e&amp; previsor con un golpe de decreto, no se adquieren hábitos de
economía con la expedición de una ley: lo que únicamente se consigue es hacer odiosa una virtud y repulsiva una buena costumbre. Si loe hombres de trabajo de
Suiza, república que por lo demás se encuentra á muy
alto nivel, no han adquirido por su ilustración el deseo
de ponerse á cubierto contra las desgracias de la vida;
si el alto jornal de que disfrutan no lt&gt;s permite acudir
al ahorro, el seguro obligatorio no habrá servido de
otra cosa sino de,hacer desagradable cuando menos un acto voluntario, que deaempefia funciones importantes en
la conservación y concentramiento de las fortunas particulares.

&lt;!H arte en ,ffltrictr.
Vuélvese á hablar del pJcoéxito que obtienen en nuestra buena Capital las compafiías dramáticas y de ópera
que han funcionado últimamente.
Se cree que para hacer germinar en nuestro medio la
cimiente del arle 1 eerfa necerario apoyar de un modo o:6.-

cial á los empreearioe. Nosotros creernos qne el ar~ ha
menester ante todo un público que lo t-xalr.e y l: apoye.
Por deegracia en México carect;n todavla las mult.1tudee del gueto por este orden de eepectáculoa¡ es una
capital que parece muerta cuando caen sobre ella las
primeras sombras de la nocbP.
En otras ciudades loe grandes bazares abiP.rtoa gratui•
tamente al público, las eepacioeae avenida!!, loe cafés conciertos y loe teatros, ofrecen una compeoEación de las
laboree del día. Loe paseos se llenan de repreeentaJJ,&amp;ee
de todas las claeee que van á tonificar su'3 pulmones y
dar foeru á sus músculos¡ aquí, ni aun esa necesidad
higiénica ee hace eeo,ir, y caÜee y plaza@, teatros y pa·
eeoe, se ven generalmen1e en la más eepaoto.ea soledad,
La excelevte vida burgueea en Mlxico es uu poco abu•
rrida; el vecino ee levanta tarde, ee deeayuna mal y acude apresuradamente á sus quehaceres; á medio día se
derrocha una hora en la cant.ina, Be llega á. la caea y co•
mo falta tiempo, ee toma la comida con la misma preci•
pitación que el deeayuno: en la noche r-,ada ciudadano
se mete tranquilame'nte en su casa ein importarle averiguar si hay a lgún espectáculo digno de recrear su eepi·
rit.u.
Ni fisiológicamente ni intelectualmente presenta atrae•
tivoe esta existencia que fe gasta así en una inutilidad
inalM!rable. Cuando aparece cumo un cometa alguna
compaflía de ópera, ee acude á 1a sala siguiendo una vi1:::ja coet11mbre1 por rendir culto al amor, por espíritu de
im.itacióo, por algún pretex~o baladí que no respondti á
un sentimiento artietico.
Si no tenemos público que ame el arte ¿c6mo hemos
pues de tener ane? Si nos hemos encerrado dentro de
los cuatro muros de una vida vegetativa ¡cómo hemos de
explicarnos esa aspiración que lleva á. los espíritus á uo
mundo de eensacionee que no reeponde á nuestros deeeoe?
El arte en México, es por el momento una planta exó•
t:ca, que solo pnede vivir dentro del invernadero que le
han formado un grupo de inteligencias superiores y cuyo número reducido no permite :!:acer de él un negocio
product-ivo.

:J)alitic1t genentl.
RESUMEN.-Fin de la revolución de Ouatemala.Derrota de los Tt'bt:ldes y preponderancia del Oeneral Reyna Barrios.-El desarme de los cretenses.Una circular del Sultán,-Lapolitlca de contemplaciones.-Lasclate ogni speranza.-Creta esclava.Conclusl6n.
Fvrmidable y avasalladora levantábase la revolucíón
en la vecina Repóblica de Guatemala. Fuerte en sue
primeros pasos y arrolladora en sus primeros empujes,
amenazaba romper toda uoa situación y hundir para
siempre·en el abismo la obra de R ~yna BJrrios. Pero el
Presidente ha sido más fuertti que sus enemigoe; ha acudido viole.ato, coa fuerzas eacojidae, allí donde la tierra
palpitaba con estremecimien os de volcán; allí donde la
discordia civil prendía incendio más voraz¡ allí donde
el descontento había amontonado sus furias y encendido
sus iras y la revolución fué sofocada, sus caudillos dispereos y sus elementos lanzados al viento como frágiles
y desmenuzadas arietas.
Aun no se conoce la causa que ha hecho prevalecer al
General Barrios sobre la revuelta: no llegan todavía
hasta nosotros loe móvilee eecretoe que hayan podido
guiará loe caudillos revolucionarios que abandonan Quet•
zaltenango para ser derrotados después e.a sus fuertes
poeioionea de San Márcos.
¿Qué viento loe ha arrebatado? ¿qué se hicieron sus
cuantiosos elementos con tanto t.rabajo acumulados como
tan fácilmente aventados por un soplo?
Aun quedan algunas paveeae en loe departamentos
orientales, que el Gobierno sabrá apagar con mino cer•
tera. Las esperanzae de los que soflaban un cambio radi•
cal en Guatemala, posible de comuoicarae á. todo Centro•
América, han sido desvanecidas: solo perminece en pie
la figura de Reina Barrios imponiendo por la foerza el
principio de autoridad y ense.fl.ando á los centro-:ime•
ricanoe, cómo ae dominan las turbulencias y se calman
Jas inquietudes que han formado el fondo de su caracter
nacional.

D0 ■ 11111D 17

DD ■ IIIIO 17

do OCTUBRE de 1'97

¡Q 1é donoeamt!nte se dirige el S 1ltán de Tarquia á la&amp;
potencias europeas para dar con su ap'1yo pacífica eolución al conflicto de Creta! ¡Con qué candor colombino
solicita la intervención extralia, para que los insurrectoe-crie~ianos de la heroica lela depo, ,gan las arml\8 y ee entrt"guen atados de piés y manos á la clemencia augusta..
que ee llama crueldaa en el cai:fd d~ S,ambull
Y sin embargo, triekt es decirlo: no va descaminado en
eue intentos, no anda descarriado en sus aspiraciones.
La Europa cristiana que acudió con sus naves al bloque().
de Creta para evitar en nombre de la fuerza que los re·
beldes recibieran extratlos auxilios, no habría de ver con
malos ojof.l, y de buen grado daría eu asentimiento al
desarme de loe valien1es cretenses, que hace más de sesenta años luchan por su libertad y se ea::rifican por sacudirel ominoso yugo mueulmác,
La Europa monárquica que levantó noa cruzada anticristiana á favor rle Abdul Hamid, la que remachó las cadenas de Creta ansiosa de perrenecer a1 reino de loe helenos y vi6 ein compasión como c;_afa herida Grecia en loa.
desfiladeros de Tesalia al filo del alfanje mahometano,
bien pudiera consentir en lo qrie ahora med.ita el Sul~án 1
quitando toda eeperanz~ de libertad á Creta que con legítimo d~recho ha anhelado por tener un gobiernopropio.
¿Qué importa que en loe momentos de la lucha ee ha·
ya halagado á loe rebeldes con una mentida promesa deautonomfa?
¿Qué importa que aún se· baya pronunciado el nombre de algún principe cristiano, que se enca1gara del gobierno de la I:ila en nombre de sus odiadoe opresores,
pero casi con derechos de Soberano? Las promesas y loshalagos ee disipan, vencida Grecia q11e sigoifica la líber•
tad y la ruina y la miseria, sólo queda en pie el derecho
del más fuerte, cayendo con inmensa pesadumbre sobre
loa infelices que una vez más ven desvanecidos sus sue.fl.oe de Ji bertad.
Creta seguirá baj'l el dominio turco expuesta á lae rapacidades inagotables y á las inclemencias inauditas de
loe bajál:'B, seguirá gimiendo hasta qué un día Europa seapiade de su dPFgracia y la libre de la triste esclavitud
en que por tantos siglos ha gemido.
¡Re11fgnate pueblo heroico, reaígnate·y devora ensilenClO tu humillación y tu deuotal
Aun no ba llegado la hora en q •te la civilización europea, borre del mapa el imperio otom .r no que es una..
mancha de baldón. ¡ Espera!
X.X. X.
14 de Octubre de 1897.

Habiendo terminado la hermosa novela
"CORAZON DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á continuación otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.
OTRO PAOO
De $3,316.75 de "LB Mutua," en Acapulco.
R9cibí de uThe Mutnal Life Inenrance Company of
New York» la sumade$3 316. 75 (Tres mil t.rPPcientoe diez
y seis peeoe setenta y C1uco centavos,) aef $2,500.00 valor de la pólizP, $816. 75 devolución de ¡..,rawioe en pn¡zn
total de cuantos derechos se derivan de la póliza n? 545 392'
bajo la cual estuvo asegurada la finada eefiora Sola·
dad Miranda, y para la debida constancia, en mi caracter de padre y por derecho de patria potestad de los me•
noree Camerina y Juan Rodriguez como beneficiarios,.
nombra~oe en Ja póliza, extendiendo el presente recibo
en la misma póliza que se devuelve á la Compafi.fa oara.
et1 cancelación. en Acapulco á l ? de Octubre de 1897.Firmado, Ignacio Rodriguez.
El suscrito Juez que actúa como notario Público, cer•
tlfica: conocerá la persona del Sr. Ignacio RodrigUf'Zcomo esposo de la finada Soledad Miranda y madre de
loe menores Camerina y Juan. Certifica también, que la
:firma y rúbtica que constan al calce del recibo anterior,
son de puño y letra del Sr. Ignacio Rodriguez y es la que
usa en eue neeocios tanto pú blicos como privados. He·
cho ante loa de asistencia, Sr . .Toaquin Miranda y GuiUermo Adame que damos fe.
Firmado, E uis Fdipe Vera. - F irmado, A. Joaquin Mir andu.- Firmado, A. Guillermo Adame.

do OCTUBRE do 1a,7

&amp;L MUNDO

do ver, encerrada como estabas en esa gabeta ol vidada,
todo lo que ha sucedido en tu derredor!
Todo se ha ido; todo se ha muerto¡ ya DO hay armonías de :fiesta en el hogar ni fulgores de dicha en el alma.
Ya no encuentras á nadie de loe tuyos y solo yo he
quedado para recojerte y para besarte.
¡ Pobre y abandonada cruz gloriosa!
Quédate conmigo basta la muerte¡ bien sé que no te
puedo llevar sobre el pecho, pero te amo porque fuiste
un símbolo de honor para mi padre y porque hoy eres
emblema de la pesada eruz de mis iríatezas.
Quédate conmigo cruceeita 10ja¡ duerme en tu nf'gro
ataud, en eea olvidada gabeta basta el día en que una
mano fría y e.:i:trafia te venda como prenda in1til en algún bazar de antigüedades.
Entre tanto, quédate aqaí; nada es más grato que
guardar algón deepojo de la hermosa nave en que algún
día bcgamoa tranquilc&gt;e sobre el mar de la felicidad humana.
Ju.ANDE DIOS PEZA,

,

'

¡

PAGINAS VIEJAS-

UNA

RELIQUIA.

A mi primo el señor General Ignacio de la Pesa,

alumno del Colegio MIiitaren 1847.

Acabo de encontrar en un rincón de la más escondida
gabeta del antiguo bufet.e de mi abuelo, q11e guardo y
coneervo como tabernáculo de recuerdos, una cajita di·
minu&amp;a que no había visto nunca.
La abrí con curiosidad y me encontré en ella una con•
decoración que me era muy conocida desde hnce mu•
cbos afioe.
Es una cruz de aeplll:i de eamp,lte rojo, con el centro
blanco, y cefi.ida por un Jaurel de oro.
¿Qué mexicano no la conoce? ea el premio otorgado á
loe defenéoree de México elaño de 1847.
L&amp;guerra con el invasor norteamericano fué vel'daderamenteinicua.
Carecian nue1:troe soldados de elementos de todo género; pero les sobraban valor y patriotismo.
Loe más mimados hijos de familia abandonaron aue
lares y salieron á presentar el pecho á las balas del enemigo.
Mi padre fué á hacer eue primeras armas y á recibir eu
bauLhmo de fuego en aquel1as joroaiae gloriosa.e y
cuando alguna vez, le ví esta cruz sobre el pecho, le in·
terrogué mucho sobre loe acontecimientos de la campafia,

¡Como se enternecía hablándome de loe alomnoa del
Colegio Militar, nilios sublimes de loe cuales murieron
unos en su puesto, otros cayeron mortalmente heridos
y ha demás fueron hechos prisioneroe.
-Mira hijo mfo-me dijo-esta condecoración la llevamos todos los que concurrimos á la defensa del Valle
de Mé.:i:ico, pero ninguno la merece tanto como loealum·
nos que combat.ieron en Chapaltepecl Eeoe si fueron
dignos del amor, del aplauso y de las bendicio:::ies de la
Patria.
El Gene:·al Santa-Ann9i al ver amagado Chapultepec,
ordenó que los jóvenes alumnos se fueran á sus casas,
pero todos ellos se negaron t obecerlo y contestaron;
«Nos quedamos aunque no haya víveres, aunque no
nos den nada; si nos recogen nuestras armas nos quedarán nuestros brazos.
Eran cerca de cincuenta bisofioe. EJ General Monterde no estuvo con ellos por que tenía que deeempef'iar
una comisión como jefe de línea. Manuel .Azpilenera,
subdirector dd Colegio, eetaba enfermo, lo mismo que
Mariano Andrade.
El úoico jefe que allí se quedó con loe oficiales eubal'ternoe, Iué Domingo A l varado, Capitan de la primera
compa ílfa, hom bre muy pundouoroeo y que nunca lo
citan.
Los nombres de Melga¿•, de Saarez, de Barrera, de Montee de Oca, de Eecutia y de Marquez, son pronunciados

con veneración santa, por que nada debe de glorificaree
como á los mut"rtos en defen.ea de la bandera que simboliza el alma de una Nación librP.
¡Qué muchachos aquellos! St1 armamento era muy malo¡ eua años muy escaso!», pues frisaban entre Jc,s trece y
loe diez y siete; pero su arrc,jo, en fe en la causa que eoetenfan, eu deseo de recbazar al enemigo 6 morir maldi•
ciéndolo ...... eeo ....... .. no tenía límite ...... eso en todos
ellos era igual y eublime.
Arrollado, deshecho el batallón de San Bias, y muerto
su jf'fe1 el bravo Xicotencatl que tenia catorce heridas
en el cuerpo, en el cual se envolvió para salvarla, la ban•
dera á que hoy se le tributan honores; el ejército ame•
rica no Ee arrojó sobre los alumnos del colegio.
El encuentro fué terrible y desastroso. Los niños eucumbieron al empuje y eue enewigoe quedaron aeombradoe de tanto heroísmo. ¡Hubo chiquitín que al querer atraveear con la bayoneta á un soldado invasor, api;;naa le deegarró el uniforme, por que no tenía la fuerza
física neceearia para traepaearlol
Ya vencidos los alumnos, el General Scott, en la glorieta principal del Cerro, loe in-riló por medio del intérprete á que juraran no volverá tomar las armas contra
loe americanos. Esto produjo una griterla inmensa: to•
dos ee negaron, hasta el despensero Yantada y el criado
José María.
Scott, montado en un caballo nE"gro, contemplaba
conmovido la escena y llenó de elogios á loa alumnos.
A ellos corresponde por derecho y por justicia esta
cruz que mitas sobre la solapa de mi levita.
¡Y eea cruz ee la misma que acabo de encontrarme en
el rincón de la escondida gabeta!
En qué época tan diet.intA de aquella en que la vi por
vez primera ha vuelto á apartceue.
¡Ya ee polvo ~1 adorado viejecito mio que la llevó sobre su pecho! Ya ea polvo la eanta mujer que en lr s grandee días de la patria, lievada de amor, se la prendía en
la levita, regocijándoee ea mirarlo con ella!
Polvo son ya los amigos íotimoe que lo acompafiaban,
relatando como testigos oculares, loe hechos de aqueaa
tristísima epopeya!
Polvo es también el hermano, arrebatado en Ja flor de
su edad á los atractivos de la tierra!
Y solo tú, crucesita roja, dormiae escondida como en
ignorado ataud, en tu diminuta caja negra!
No quiero ni limpiar el polvo que empafl.a tus eemal•
tes, porque me parece que ea el mi.emo que tenías cuan•
do la mano de rui padre te guardó cariñoea después de
la óltima ceremonia en que lo acompafiaetel
Alguna vez sentirías las palpitaciones de su cora2.ón
generoso, algún día me habrás visto acercarme á besarlo
lleno de amor y creyendo que no se me moriría nunca.
¿Te acuerdas de mí, c1ucesita roja'! ¿Nunca me viste
andar cerca de tí en alguoa partt:? ¿No conociste á un
nin.o muy enamorado de tu dueftet?
Pues aquel iapaz travieso pero respetuoso, es el mia•
moque aquí miras ais lado, triste, solo, lleno de canas y
de desengaños y 4\\8 besa en tí, aquella mano, aquella
freate, aquel ·ser que tú conocietes y acompañae tee tan•
tas veces!
¡Oh crucesita rojal ¡Oh reliquia mía! Tú no has podi.

1
PATRICIA

Mi eeflora la Marquesa, débil y pálida porque tu sangre azul es ya tan vieja ......... Moradora callada de eee
caserón virreyoal, macizo y fuerte, rojo y esquivo, á cuyos muros prenden sus óvaloe irregulares loa escudo!!, de
cuarteles en que el león rampante, las calderas heráldicas y el ca~tillo deegarbado alternan; de esa caserón coa
visos de fortaleza, cuyas amplias ventanas vieron pa!!ar
la pompa de Jas audiencias, la macabratheorla de loa iuquisidorea hopados y rfgidps yde las hermandades silen•
ciosa.e, y :a caleza azul de la virrey o.a altiva .......... Niíla
del landau severo tir.1do por lustrosos corceles negros y
por enlutado automedonte conducido:
Te oe visto cuando la lluvia raya pertinaz el espacio y
aletéan toe paraguas sobre las aceras y guiílan eu ojo li·
vido loa focos, tras el balcón, entre el cristal y el damM•
corojo di:'! pesado portier, perdida en el ensueño ........ ..
Marqueea, tú estás triste ......... El domínico provecto
-vieja goloodrina de hábito negro y blanco que prendió
1:iu nido en el alero de un ideal ya muerto-el domínico
provecto que te confiesa y que te casará mañana en el
oratorio arzobispal, no sabe decirte la palabra que consuela ........ .
Ma1quesa, doo Juan no existe ya¡ marchó, claudican•
te y melancólico, pero soberbio aúo, en la barca baudel.eriana1 hacia el infierno de loe burladores olvidados. Y
hoy, soloJa yedra eecala los muros conveot.ualea .......... .
México es republicano, Marquesa, y en tu 8ecretaire
de ébano con incrustaciones de marfil amarillento, se os
cu;ece el pergamino que abooa tu derecho á permanecer
erguida ante la Majestad del rey que Dios guarde ..... ... .
Qué melancólico me torno cuando paaae-al tro~e de
los frisones del landau-hacia las sombras de las toscanas na vea de la catedral vetusta, anegado tu espfriiu eu
el ayer; pálida como todo lo ant •guo, frágil como las porcelanas de Sajonia ...... Me digo entonces: Ahí va el postrer pri v1legio, ahí va la distinción postrera ........ .
Tras tí queda el hormigueo trivial de las multitudes,
incomcieotee del balo de prestigio que te rodea.

II
CHATl!AlJBRIAND

Suena su nombre en mi oído como la nota errante de
un viejo lied sentimental.
Ya hace mucho de eeo. En la estrecha celda de micolfgio, á la luz viva de loa ponientes míchoaoanoe, recluido por enfermo, lela rns libro@, mientras los buenos padrea de boina negra y de efpejueloe cabalgant~a sobre
la pet filada nariz romana, paseaban por el jardin; loa
media nos y loe chicos alborotaban en el patio de recreo y
loe grandes, el'caramadoe en los pórticoe, las paralelas y
los caballos del gimnasio, se cuchicheaban é US prematuros amorEB de adoles~entes, dedloraban sus prietir:aa
curiosidades ó enviaban e l recuerdo á la tierra lejana.
El padre bibliotecaTio me prestaba los escritos deRené, juzgá.ndolos inofensirns y, ay! eEe altivo y eolitario
melancólico determin ó en mi espíritu una congestión
de euefios y me anegó en tristezas infini tas.

�DD ■ IIGO 17

,ea

LA SUERTE ENTRE LOS HOMBRES.
POR

EUSEBIO BLA.SCO

1,~-'·\

j-:l

1

Soñor &lt;!oronol (!orlos '0illogas
Nuevo Inspector General de Pollcia.

Contioente; Pn t=f'guida el Emperador Franci~co JOFé y
el EmperadorGoille-rmo vi11hawn Pnc@Pivameote al Czar
de Rusia e-n su palacio de P,-tt.f&gt;rh(lff. Yino dt&gt;Ppués el
viaje del Presidente F1rnre Á s~. Pdereburg'l, donde el
pueblo ruso hizo una entn~iaFta re~pción al jefe del gobierno francés, resultando, Eegúa se dice, uua alianza
formal entre loe dos pafeee.
0AMASMEX1.CANA~.

EL SEÑOR DON JOSE MARIA ITURRALOE
Gobernador Interino de Yucatin.

El telégrafo nos anuncio que el 14 del actual, por.renuncia del eefior don Carlos Pean, Gobernador de Yucatán, hecha ante la Cámara, eotr6 á sustituirlo, por
el~cción é interinamente el sefior don José ?IIaria Itu•
rralde, cuyo retrato damos en otro lugar siguiendo nuestro programa de formar una galería de todos aquellos
hombree á quienes el movimiento de loe sucesos coloque
en posición visible en el país.
Jd Jefior Iturralde es originario de Valladolid y persona muy recomendable por su honradez y buen criterio.

El 11 del mee actual tomó posesión de su elevado puesjo el Sr. Coronel Carlos Yillegae, nombrado por el Sr.
Presidente, Inepector General de Policía en sustitución
de D. Eduardo Velázquez 1 mueno por su. propia mano
en la cárcel de B.Jlen.
El Sr. ·•rmegae deeempefiaba 8ll Guadalajara-de donde fué llamado--el importante puesto de Jefe de Hacien
da y era además insaculado del Gobierno de Jalisco.
Yiejo amigo del Sr. Presidente, Militar ameritado y
hombre de prudente criterio y reconocidas energías, el
Sr. Villegas, llenará. sin duda cumplidamente el delica•
do cargo qne se le ha cooliado.
LAS GRANDlS MANIOBRAS.

El año de 1897 próximo á concluir, ha sido notable por
las numeroeas visitas cambiadas entre loe soberanos de
Europa.
Primero el Czar de Rusia Y la espiritual Czarina hi.
deron un viaje casi triunfal por la Gran Bretaila y el

269

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Nuest.ros Grabados.

EL SEÑOR INSPlCTOR GENERAL DE POLICIA.

&amp;L MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1897.

&amp;L MUNDO

[Ahora que ya no soy romántico, ahora que ya t0mpf,
nifl.o levantisco que ee cree hombre, todos mia juguetea,
ahora que ya no auefio la vida, aun llevo :a Jibrea de toe
melancolías, oh taciturno¡ auo ......... ]
Deepuée, en un rincón de provincia, saturado de calma bucólica, en la obecc.ra sala de un:caeeron muy viejo,
lejanas ya las peredec~ivaede aqnelloe valles que redondea
han el horizon'8 opalino, donde ee perdía-ave incansable-mi mirada, en las tardee del colegio, torné, á leu al
aristócrata displicente, á leerlo con la bermoea matrona
qne foé mi aegonda madre, que palió la enfermedad de mis
euefloe y sofrenó los arranques da- mi imaginación inci.:ra
ble. Tornamos áasietir al de1 file de aquellae mujeres tristes: Ata la, Lucía, Celuta .... Madame de Beaumont: la di•
vi na tleica ......... Nos paseamos de nuevo al pie de los
agrios cmtilee de Saim Malo, por el ee-quivo y grietado
torrt-ón lleno de chirridos de murciélagos y de grazoidoa de coroE&gt;jal! y á través del boeque inculto donde se
arrullaron dos amores imposibles al susurrar del viento
nemoroeo ........ .
Y en tanto que leíamos, de el patio enclaurtrado de la
casa, nos llegaban los primeros perfumee-alma vfgetal
-de la Refoa de la noche, en loor de la cual defgranaban
á poco sus diatónicas vibrantes y sus Cromáticas mati~
zndae, loe melómanos zenzontlee.
Y caía la tardP, tristemente pomposa, y poco ,¡ poco el
traje enlutado de mi amiga dilufase en la sombra y surgían solo sus manos largas y pálidas y so roet.ro pálido
también, como en esos e:drafios retratos de Carriere, en
que las fisonomías parecen bafiadas por luz de luna.
¼aria, la muchacna de cofia blanca y blanco delantal,
desfloraba en el piano entonces una vieja romanza; mi
awiga y yo callábamos, yo pensaba, y el espíritu del
gran Triste, parecía mecerse blaodamente en la rhmica
hamaca de aquellas notas querellosas.
Oh,! qué lejos está eso: ya renovaron el caserón sefiorial; ya en lo.s campos antes impregnados de mansedumJe'- gritan los silbatos de las trilladoras americanas y
aullan al pasar, batiendo su cimera de vapor con entoiiaciooee de eepía, las locomotoras. Ya la nifia de cofia
blanca y delantal de lino, hermana de Inés la de Die•
kens, y de Carlota la de Goethe, ee casó con un hacendado bueno y le da un hijo cada afio con las primeras
rosas ó con las ernarchas de Octubre; y tú, amiga y ma•
dre tú que envolviste mi aislamiento en terourae, como
M' eni•uelt•t: á un nifto en Bus paffales, tu te fuiste para siem·
pre una maflana en que no había flores, resignada y
uanquila, con sonrisa apacible en los labios: aquella
sonrisa que alumbró mie melancolías: con palidez mate
en el rostro; aquella palidez que radió en mis sombras ....
Y amo aún á Chateaubriand porq ne tenía la distinción
suprema de la tristeza y le amo, sobre todo, por que tú
le amaste! tú que también eras triste!
AMADO N:imvo.

do OCTUBRE do 1. .T

Sríla. $!vira

ao

!raisóquílla

(DE JALAPA.)

Después de esto, el Rey Humberto de Italia hace una
visita al Emperador Goillermo, quien inviLa á su gran•
de y buen amigo á presenciar las grandes maniobras
del ej.'.ircito aleman, verificadas cerca de Hanan. El Rey
Humberto, que iba acom:&gt;afiado del Vizconde Venoeta
Ministro de Negocios Extranjeros en !Galia, estuvo durante su viaje coa muchos pereonsJee reales como el Du•
que de Cambridge, la viuda del Emperador Fedbrico, el
Rey de Sajonia, el Rey de "\Vurt.emberg yel Gran Duque
de Heese.
Había apenas terminado la visite de Humtierto á A..lem4.nia, cuando Guillermo ee dirigió violentamente á
Hungría, donde fué agazajado por el Emperador Fran.
oisco Joeé, quien diepuao también que se -verificaran
grandes maniobras mili&amp;aree.
Publicamos dos grabados representando al Emperador Guillermo en el campo de maniobras del ejército
alemán.

•

LG UN día me decía anoche un sujeto, que hace
Í
_ la vida del hombre malo, supuesto que juega y
~~ pierde, aigún día ee descubrirá lo que es la
,..
suerte, cómo se deecubrió la e/ecti icidad, ó el
vapor, ó el Hipnotismo ........ .
E:i indudable, que de las catorce personas que hay en
torno de la que tfra la's cartas en una mesa de Bacarat
hay siempre noa á la cual van derechas las precisada;
para ganar. Allí es;á la suerte. Aquel ea el que gana la
partida.
Del mismo modo, el soldado que entra eli acoión trein•
ta vt1cee y sale siempre iJeeo 1 es el marcado por el dedo
de la SuerM!. Millares de balas matan cen~nares de loe
demás¡ á él nó. Aqoel ee.
Con iguales coLdicionee de talento, de protección, de
relaciones, llega un eamdiante á Ministro, mientras que
su compafiero de e oivereidad muere en el hospital.
H\rmoea, virtuosa, inteligeme, la eefiorita de T1ll no
se caea. Se quedará para vestir 1wagenee, mientras vein•
lie amigas suyas que valen en todo mucho menos, encontrarán veio&amp;e partidos.
Inútil es que la enerfía, el eefuerzo individual, la acti•
vidad, 1ürva al hombre para ir haciendo su camino. T.t.l
vez al ll&lt;:'gar al colmo de aue deseos viene Ja mut1rte ó Ja
enfermedad á decirle: ro 110 lo permUQ.
Hay quien nace para pbrder pol'tamonedae, y quien
nact1 para t1ncontrárseloe. En la altUl'a como eu la más
humilde condición, á unos lee dice la Suene: «Aunque
todo lo puedas, no cuentes conmigo¡11 á otros les dice:
11 Aunque 1,ú hagJ.B mucho, yo haré aún más por U.» Unos
ee Jlaman .Mou\~eneier, y 01,ros Pola Vieja . .l!;esoa suben,
p~leaodo y venciendo, á la cumbre; loe otrue bajan, g 1•
w1endo y llorando.
No b1hta nacer Gallarre. Ea preciso que Ja euer,e le di•
ga al Iogeniero de la fundición navatra:-«Dile á ese
obrero que cante.11-No basta ser Ayala¡ es preciao que
Ja rnerte le diga á Hanz1:imbu3ch: «Anciano, ponte ele
pie en la butaca y griia: 1&lt;¡().i.lderón ha rdsucitado!11
La Soerte es un ioeliame; diez negros seguidos dobland~, en e~ 'l'refota y cuareulu; un pariente desconocido y
m1llonano que se muere; un admirador que en un roome.t1t(I de inspiración dlce: ((voy á darle al poe~a ó al ar•
tiata citin mil peaetae¡it un Angel que grita de Jo aito, en
el momen&amp;o en qutt chocando6 trenes: ,,.\que! que va dor°:1ido, sttrá el único que lo cuente.11 _U.na viuda joven y
rica, que se enamorad.e un buen mozo tronado; doscientas mu personas que en un momento dado ae ponen de
acoerdo para dejarse engallar y exclaman: ((Hay que comprar acciones dt! 1,al cosa,)) ouya cosa resulta después un
robo manifieeio; un quinto que saca el número ll.Jáe alto
siendo precisamente el mozo que hace más falta á sus pa~
drea: un duro que ee sale de todos loe bolsillos, para qoe
lo tenga uu vago, mientras que millones de 1orabajadores
ee mueren de hambre. Algo de todo eet.o ea la eut-rte.
u Y hay algo má.e raro aún, roe decia til sujeto pelado.
L'.i Suerte viene por eéries 1 por rachas, como las desdichas.
-¿Eh?
. -:s,, se~or, siem~re. ?uando hay un incendio, hay
orneo ó se1e en seguida¡ e1 ee deticarrila un tren, descarrilan diez ó doce:_ en la familia donde nunca hubo pe.::ias,
se muere la muJer, y deepués la bija mayor, y Juego Ja
pequeña, enferma el padre y pierde la fortuna. Un .eu.ici•
dio tcae siempre imita~oree. Y usted qoe buecará maña•
na el desquite perderá basta fin de afta.
Aquí debe haber ya algo dd la invención y el deecubnmiento que Y9 sueño. La suerte ordena que un hombre sin mérito alguno, ll!:!gue á los más altos cargos de un
pais, y que el público, el país, la nación lo crt!an muy
notable.
L~ Suerte desprecia al hijo del humilde labrador, que
pudiera ser un l\hr(!uée de la Ensenada¡ pero enriquece
á Lebauy, para que su hijo tire loe millones y eeaelhombre de moda para repreeeu1.ar todos loe vicios. La Suerte
es aún más humillante que la deegracia.
-¿Luego la moral de usted sería que vale más ser des•
gracrndc,?
-No1 eefi.or¡ mi moral e~ o&amp;rs. T.Jdos buscan la euer•
te; loe ~ue la tienen quieren tener más, y la fat gan¡ lo!
deegractados se revelan contra la deegracia, lloran, mal•
dicen, ae matan.
-¿D.)ude eat:.1 1 puee, la felicidad?
-En no ambicionar nada. Eu la resignación. Escrito
eatá y el DLvíno Maeatro lo dijo: &lt;180 os acongojéis por
vuestra vida, que habéis de cower y beber .......... Mirad
á las aves del cielo, que ni eiombran ni siegan; y sin em•
barg'l, ee alimer.tJu, viven y son libree y felicee,»

37,000 :rnlllo.s sobre Jo;;,i rn.•tres.

Vista de la Ciudad de Suez.

V

SEXTA PARTE.

EL MONTE SINAI. LA SIERRA DE lrAGABAH. J:L V.A.LLE DE LA E.-:iCR;TORA.

SUEZ.

La belleza de esa cordillera del Sinai no ee debe por cieno á la vegetación y á la
.allur" de eus cimae, lo bello, lo admirable, lo verdaderamente asombroso ea su conj t1nto.
Agrupamiento de montanas como un mar agit.ado, agudas, de perfiles bizarros y
múltiples colorido~: ya el rojo del pórfido, el rosa pálido del ft.delepato, el blaucog1ie
del gizo de la Creta, o el mal.e brillante del cuarzo, combinados en raegos m •eeuue,
eu contraett'S atrevido1.1, proyectando atrevidae eombrae 6 lanzando mil dt'etelloe de luz
que las asperezas de sus encrespadas guijas reflejan en el espacio; éstre conjunto de co•
l&lt;Jree, de formas, de times, ea lo que adorna cada cresta y cada pi caca,; es lo q11e dá fiara rhilvez á eaaa mou1,añas desnudas, escuetas y brillantea·donde Moisés arttugó á so
pueblo, le enseíló loe r11.os del antiguo testamento y los condujo deevués por el desierto en buECa de la tierra prometida.
¡Cuánto milagro en eea peregrinación! ¡cuintoe beneficios recibe el pueblo de I:i·
rael por conducto de su eablO maestro! ¡sedientos, brota de la roca, purísima agua que
l~e da vida¡ perseguidos, oc:ilta y sumerge á loe enemigos en las proíuodidadee del
oceano; hambriemoe, Jea da el maná del desierto, milagrosa planta que lee euat.en1.a y
iortifica.
Despuée, fija su efimera población entre aquellos valles profundos, á la falda del
monte (DJ1bel nakoe) donde pr.edica al pueblo de I~rael loe mandamieotoe de su. Dios,
muestra las tablas de la ley y cons~ruye el primer tabernáculo de oro macizo y precioeas maderaP; Juego siguiendo á la cabeza de su eJército, su hermano Araou, tia cooa•
tituido por Dos en su gran sacerdote. Allí también 1 f~atejoae el primer aniversario
del cordero paecual y aquel pueblo erranlit', vencido y miserable, rE'S\aura sus foerzae
y se encamioa por fin hlt.cfa 11 tierra prowesida, la tierra de Canaan
¡Cómo se deeiiztt en el penaam1ento, como el barco en el agua, todo aquel camino
de los israelitas! Alli en esas moo,ai'ias teníamos al treatro de aquellos Sittmpoe, mu·
do, eoberb101 pero completo¡ no faltaban sino loe artistas, loa protagonistas, aquella
mult.itud de ovejas, aquella romería de miles y miles de misioneros, sin máe g da que
un hombre astuto, ein mh esperanza que una l,lr0m"'"'ª y sin más fé q•1e el nuevo ca•
teciemo de una rellgión que haría fieles á fuerza de milagros eorpreudentee 1 esos no
existían ya.
Por ignorante de la biblia que eea el que presencie aquel paisaje del Sinai, mudo
ee:tigo de tantos acontecimientos que tuvieron Jugar hace miles d" ai'ioe¡ por 1ncré.d.u]o que aparezca, verá. retratado en cada picacbo, tm cada sombra, en cada hueco, de
esa misteriosa eierra un @'eroglífioo, un dato, una certidumbre del milagro, pe10 máe
explicito, máe íactib'.e, se toma á cuenta yseu:plica las cuinc1denciasque elevaroo á la
cattgoría de milagros aquel sorprendente paeo del pueblo de I~rael ¡,or el desierto y el
Mar Rojo.
Moi:1ée sale de Socot y acampa en Etano donde aparece la fantástica columna de
foego y humo, guia que les euseña el camino¡ llega á las playas del mar cerca de Mag·
dala y en una baja marea atraviesa de noche ,w et Mar Rojo sino el golfo de Suez muy
cerca de lo que hoy es esa población¡ ya en la margen opueesa, descubre el venero y
hace brotar el agua que calma la sed de su rebano; después se interna en las sienas y
Jlega por fin á e~a soberbia montañ.a, hoy asiento de un convenio de anacoretas, ver•
daderoe cartujos de todas nacionalidades.
Hoy todos squelloa caminos que la Biblia trazó, como las ciudades, han deeapare·
cido solo queda 1a adoración y el respeto de aquellos lugares, que muestran siempre
al vi'ajero, la sublimidad en cada silueta de las montafiae¡ el recogimiento en cada pre•
cipio, y el aeombro e~ ese poderoso y místico conjunto de la sierra roja, altiva, severa
y brillaoie como h•. et1a consagrada.

I
LA SIERRA,-EL YA LLE O~EO.-MO KATHAL Ó VALLE DE J,A ESCRITURc\,

Seguiamos en el trayecto de 9i milla:i de la,go que tiene el golfo de Suez ~ozando
de ese panorama expléudido de la sierra del~Sintií, que pc,co á poco iba haciéi' do•e m1h1
y más 1oterior y por coneecu:mc a wái leJaua de nut:stra vier.a; mitlouae taoto la coe1,a afr,cana, ein llüwar la atendói,, dibujaba eue lomeríos, romos, eecuetoe1 pj u historia1
falt• e de atrac1oivo y crm I inme,,f'oB 000 .. 1,unes del deeperdic10 de una mina.
Al Siaaí, o se Je abandonó baeta que gruE&gt;EO ttlóu de nubte ocultó por completo
eque~ tabernAculo, ean1.uatio del Aut.iguo tet-taweo\o, reliquia 1mpen cedna de nueet.ra
rt:lig1ó!'· _Pvco d.eepuéi! apar1::ce o ra sierra más ,baj1:1.¡ pero más cercana, también h1~tónca¡ _era una es~tcie de esLib6n deeprendicto de la anguloea sierra de Aje•
bel-el•Tth qne limita el dt&gt;s1er10 de la penrneula; ~rae d .. eea sierra, en un valle frecuen&amp;ado cada año por cri!manoe1 mue-u Imanes, judloe, en fin por todos los afctarioe de la
religión meeiaca: coneérvase ttún cavados 6 esculpidos sobre la roca aefálr.ica ó cretá·
cea de las momai'i.as 1 geroglíficc@ de la má~ re nota "n1,igü~dad 1 ouaodo aun el iJioma
n~ constaba de signu~ a.lfab_éticos para expreflar los sonido@, las fra~e~ y loa peosa~1entos de aquella c1v1hzac1ón ya grande apt'ear de PU era tan antigua. G.'.,mo me imaginaba ver al través de la dis\aocia á aqutl valle artíuico y reepetuoso, circundado de
perpendiculare~ relievPP de piedra, todue grabados con mil signos y pt"I files, como la
pared del t!BfUd10 de Miguel Auge!, pero tuUv coloeal, al aire 1ibre, defga}ando los con•
t.oroos y cubierto el deall.i del terreno con pedruscos angulosos deep1eod1do~ por el t.iem•
po, de la roca, CünBervandoann la.e huellas deun uerfil de ídolo óde rey¡ luego aislado en
un montículo de d1f 1cil acc~eo, e~bre una'euperficie plana y vertical dt' grande altura, repreeéntaee todo un e~1end10 bélico de aquel ~otoncee, 11 flecha lanza y piedra, y todo
esto con fig1uae mal crnc ~ladae, toecae, pero siempre uniformáodo Cíln car4.Ctt'r clásico
el perfil d~ las caras; y Juego pensar ¿cómo hicieron aquellas precioeidades y con qué?
¿c6m? aub1eroo á aquel acanr.ilado d~sl_iz y ¿cuanto 1.i~mpo duraría en concluirse y á.
q_ué 1o1empo 6 fecha ~emo_ntan? 6 dec1d1damente eetraa preguntas uo tieuen contesta•
0160? Siíbeee por h1etor1a que á ee3 ln~ar se le llamó y se Je llama el valle de la eecri·
tura por_ q?e todo el. Egipto, Arabia y T,1rquia, quid tambiéa los Héleooe de equel en•
toncee vm1eroo á deJar sus nombN&gt;e, au historia y Pue adelantoti, escritos allí como po•
dfa°:, en ese libro magno, en eat1 imperecedero t'{Llle de los siglo8 c ,mo es el valle de la
eecntura.
~or fin, á eete corto eslabón de moJ?,taflas hietoricas, efgneee una plaoicie, roja
también, donde se descubre o puntos ó llneas verde obscuro: son uasie en medio de esa.
playa deeierta; allí se. ven .tbb'&gt;lee y volar aves y correr egua crietalioa; allí hay vida;
á su df:'rredor deeolac16n y muerte; además té~ricoe recuerdos de aquella revolución
del cristianismo.

II
RECALAD.\

A

SuEz

Muy poco faltaba ya para avistar el puerto; la doblA línea ds costa africana y asiática parMtan unirse, el t-epacio de mar li_bre que res1.aba eu el fondo na meuoe y menos exieuso; comenzábane~ ya á ver los rnnu~erablee bajos que se hwantan del fondo;
en uno yace un barco perdLdo ......... ¡cuán tnete se ve! ......... eaca apenas un maatil y

•

�EL MUNDO

Una n: u,'er árabe.
por.Bu cofa militar demuestra ser un barco de guerra ......... Efectivamente, ea el abandonado casco de Mn acorazado chileno q11e ee perdió allí, apenas ealido de loe areena•
lee de Toulón y que iba á en país á prestar urgentes servicio@; pero la fort.una le fué
contraria y 1nnt:f,6 apenas aaba las primeras paletadas de sn hélict- ......... poco después,
como ei saliera del agua aoareció el blanco caeerío del puerto y el cemáforo á la entra·
da inciena del Canal de Suez.
Fon~eamos por fin, y saludamos á la bandera egipcia, blanca, ~on una estrella, y
una media luna azul obscuro en el cen!ro; ee izó &lt;leepuée la bandera de sanidad y se
esperó con ~aciencia !a llegada de loe miembro_&amp; del Consejo dP higiene de puertoll ...... ( 1)
La samdad se hizo esperar, ya nor la du;tancia á que fondeamos, como también
porque veníamos procedentes de la !odia y se tomaron en el puerto muchas precauciones rara aceptarnos en el fondeadero máe enea del muelle.
Nuestras patentes limpias y el Cbttificado del médico direck&gt;r de Ceylán, oos pro•
porcionaron libre plática, y acto continuo, ee procedió á arrt"giar la medida del barco
para atravesar el canal.
Cada barco paga PI paso, según su tonelaje¡ mientras tanto ......... á tierra ......... es•
taríamcs tres día! en Suez ......

DOMINGO '7 de OCTUBRE dcl8s17

DOMINGO 17 de OCTUBRE do 1897

cioLes de fondo plano basta la población árabe. El más eacropuloao rt&gt;glamento nor•
ma t-1 t.ráneito de la entrada del canal en donde ni los batee siquiera pueden ir sino
pegados á los costados fuera de la línea de las boyaP, aef el canal euá tan deepfjado
como la línea de un ferrocarril por donde ee espera próximo el paso de un tren.
Llegamos por fin en nuestro bote á la parte tuminal del eEcape, y entre uDa ver•
dade:-a nata de pangoe saltamos á tierra; ya sobre carbón de piedra que llenaba u11Qe,
ya sobre gualdrae ó fierros ó bultos de todas clases, briocando, auo1eodo ó bajando
paeamos esta capa compacta de embarcaciones hasta que llegamos á tierra.
Al pie de un alto muro de piedra sin enjarrar, bastante largo, que termina en un
corredor, alto tambiéo, formado por una eequina ojival, tosca, sobre unaeapeciedepór·
tico ancho obecuro y cerrado en aquel momento por pesados maderos con ~rueeas y
carcomida; molduras, se ve el singular edificio es un convento de jeauitae, al frente de
una playa irrtgular de donde part.en ocho encrucijados callejones formados por peea•
das y antiquísimas casas de mampostería y blanqueadae, ostentando en lo alto un f'B•
pecie de mirador saliente cubietto de celosías de madera verdes, una que otra veDtana chicas, cuadradas y eimétricamecte dispuestaa, como sumidas en el ancho muro,
y los techos sobresaliendo como aplastados carapachos de tortuga y de lae venta1;1as e r~
tinillas rojas, verdea, amarillas ó negras, colgando pesadas fuera dtl marco, mov1énd0Pe
con pesad&amp; ondulación por la brisa que refreeca la tarde; en la calle pulula un put-Llo
de turbantes multicoloree, boinas rojas y mantos negros, azulfe ó btancos 1 y al lado
de las puertas, bardas de poca altura están ooupada9 por musulmanes, turcos, árabes
bentadoeen la má.s indolen~ poetura,devotamente fumando sus enormes pipas de Hacb ic.
A nuestra presencia aquella multitud t;orpe, eílanciosa, automática, ee levan~a,
grita, y nos rodea1 hablándonos en nuestro idioma y en otros muchos; repenUnamen•
-r.e aparece por cada una de las 1:iete Callee un verdadero atajo de burros blancos, e1,si•
lladoe, 1:igiles y vivos que respingan y trotan guiados á todo corr~r por un tropel de
arrieros ejipcioP.
-Quere monta aiñ.ory ......... quere monta aifiory, yo eé castel la.no, tú eres eepatiol,
mi poney muy vivo. Yo te muestro la civita tuto la bona casa. Yo re moetro loe ho•
tele, mi poney curre curre comó Lu barco;• y otros nos hablaban en frarcei" 1 otros t-U
ingléa, otros en italiano, y mient.raa noe cerraban el paso formando un circulo de endiabladas caras y un concierto de voces á cual más gritona y todas mezcladas enr.re
aquellos poney [burroe] que esperaban aneioeoe su jicete para echarse á correr ágiles
por IM callea.
¡¡¡No hubo más remed:0111 Cada quien toma en a~no enjanado y vivo y, esto es·
correr por las callea cén1ricas de la población; n6 de curiosos¡ porque e~te es el único
medio de cabalgar en Suez, pero sí de cicerones solícito11, nos e1gue en l~s primeras
calles una mult.itud 1 después sin hacerles ceso quedamos á la hora tan mdtferentee
como el más viejo vecino de la ciudad.
En nueetro paseo encohtramrs varios n:trenjeros gozando como nosotros de eee
particular medio de locomoción verdaderamente raro para el tomista, pero como único
en Suez. Aprovechóe:e Ja tatdP, en pasear por las angostas calles de la población, ea•
peoie de callejones, torcidos, obecuros por loe balcones aalie~tee Y. cub1erroe por .un
enverjado de madera que permite ver basta afuera y no ser visto, sm lugar de elección
para las mujeres que andan f:iempre cubierhs de cara, costumbre inveterada por el
provPrvial celo del turco.
Cúbrelas de la cabeza á lo largo del cuerpo un manto casi siempre negro, que de•
jan euelt.o, colgante á los lados; un saco y falda ancba multicolora¡ al cuello f:iempre
un collar de cuentas grandes, de vidrio, ágata ó goma y el antifáz qu_e e rcund~ la cara inmediatamente abajo de loe ojos, se amarra trae de la nuca yen triángulo baJa hasta la cintura donde se encaja de la nariz hacia arriba de la fren1e; eoEtienen el antifáz
tres eslabones en formas de medios carretes embutidos uno en otro de met-al 6 de
cuerno; cabellos negros, tez morena ó blanca y. ojos grandes, nf'gros y_ expresivos resaltan de entre ese pfcaro antifáz que oculta la mayor parte de sus bien modelada,
facciones. Sa ven graciosas andar por las callee, erguidas, airoaae, altas y esbeltas y
á no dudarlo, hermosas la mayor parte.
Sus bien modelados brazos ostentan pulseras de cuenta ó metal y loa pies deacaJ.
zos alguoas veces con una especie de sandalia los adornan con anillos de plat.a y col•
gajitos qne manejan hábilmente á cada paso.
No obs~ante el agrupamienr.o de la geate en las estrechas callejuelas de la ciudad,
ea pueblo taciturno, holgada y dormilón; no ea extraño ver en todos loa zaguanes á
tipos de luenga barba, de mirada vaga, amonados y tendidos á lo largo de las aceras,
durmiendo ó en perezosas posturas; otros en grupo alrededor de un gran depó11:ito de
Hacbic de donde parlen de 10 á 12 tubos largos, fuman sin dernanso en es•ablecimien,
toe exprofeeo abiertos amp1iame1 te á la calle, casi siempre bajo un portal de madern
ó de peeadoe arcos ojivales¡ loe cafés abundan también¡ allí tómaee el café tos,ado y

En_ todo el trayfctode ambos lado!, hay uropefj con el
obJet.o de meterá uu ba1co cuando vieneu olirus en sentido conuario. Para atraveearlo, todo barco paga (si mal
no recuerdo) 6 fra1 coa por tonelada, y un riloto del ca•
D&amp;l guía y daige la embaJcación.
Todos 10s accidentes que sufra el canal los paga la compaflifa ó nacionalidad del barco que los produzca, y ei éste
llega á obstruir el canal, destruirán el barco á la mayor
brevedad, eiendo todos estos gaetos á expeneas también
de las compañías ó naciones del btnco perdido.
Para dar una idea de lo que produce á FraDcia eee importante canal, copio la estadíEtica correspondiente al
ano de 1895.
Barcos que paearon por
el canal....... ... ... ......
5,307
Tonelaje neto que pagó
derecho!!..................
8,,:ii5,860 toneladas
Suma en francos por pa•
go de id....................... 138.523.3-:1,5 francos.
ó lo que es lo mismo.....
.J.,H0,933 libras esterlinas
·
ee dech151 181 librae diarias.
~ medio canal está Iemailia, población de tránsito de
ca~1 todas las Hneae férrns del Egipto ) á la vez un puer•
to rnter1or del ca11al en el lago de 1.iu.shal.

SEPT.LMA PARTE.
EGIPTO.

I
IS)L\ILIA-EI:.

Fuente de Moisés.
molido en cocunvente y no en infusión, y el lodillo que deja es el que más aprecia el
gueto de loe egir,cios¡ el café es de muy buena calidad; viene de Moka.
Al oeste de Suez, ya á extramuros, vense las ruinas de un inmenso acuednoto
construido desde la época de los ptolomeos y hoy caei desaparece enterra,J.a y des•
quiciándo1.1e la soberbia arqueria que lo formaba; á un lado, como á. distancia de unas
3 millas adviértenee inmensos y profnndoe huecos, antiguos fosos casi escombrados
hoy y que fueron los primeros trabajos de un pretendido canal que hubiera unido el
Nilo con el mar Rojo; este proyecto se abandoaó por su mismo autor, tambiPn bace
millares de años. Nótase aún la magnífica obra, colosal como todas las antigüedades
del Egipto.

IV
LA FUE:\"TE DE MOJSÉS.

III
LA. Clt'DAD DE Sl:EZ. LA FUE:iTE DE

Mo1sts

La población árabe dista más de onatro millas del puerto propiamente dicho, don.
de están las oficinas de la compailía del canal; los bo~es atracan á lospequeftoe muelles
de éete á su entrada, y de allí tómaae nn tren que conduce á Suez en unos treinta
minutos.
O·. ra vfa marítima conduce también á la ciudad por el canal y á uno de sus ercapea
que sirve de puer~o para la caria que se hace eu lanchones y bo~ee.
El paisaje que ofrece el primer camino es frío: sólo Untas claras entre un árido
terreno plano, dibujan ya el canal ó los aren alee.
El segundo camino deja ver hacia PI lado izquierdo del canal un alineamiento de
casas de madera, de formas y estilos diferentes, adornando eus fachadas una calzada
d~ árboles, (acaciae) que le da magnífico aspecto, más aún, cuando ea el único punto
verde en medio de la aridez más completa.
Empieza éEta calzada en la punta saliente hacia el golfo y BE'I prolonga á media
mil!a canal adentro, recta, formando con bloca de piedra muck moc de los costados
del canal, el otro costado á 70 ú 80 metros, acaba la angosta entrada de eea obra, la
primera de.l mundo, por eu utilidad.
M~ bien triste que ac"ivo en movimiento. apénas ee ven uno que otro lanchón
atracado á los mnellecitoe y el reato de canal eíempre libre para de,jar expedito cami•
no al barco qne entra ó sale.
La vista en aquel extenso horizonte no percibe sino los inmensos arenales del de•
sierto, una que otra caea cuadrada y polvo11a, rodeada de un corral donde deEcaman
tres 6 cuatro camelloe, y hacia el l E.) la población de Suez sobre un terreno un ~oco
más elevado¡ en fin, el canal que pronto ee t-ierde entre las vueltas que dá en aquel
terrPno, dPjan::lo solo adivinar en dirección por los palos de loe ba1cos que de uno en
fondo marchan ó navPgan á poca máquina (3 millas por hora) ya en dirección del Me•
diterráneo, ya en la de el mar Rojo. Es curiosa y triste éat.a preepectiva· parfce que ¡08
barcos eetan enterrados hasta su casco, sobresaliendo apénae sus pal~e; eemeja aqueUo un cementerio de las flot.anres I.J.abitacionee marítimas.
Llegado al escape, Wma el bote nueva dirección por entre un eín fin de bajas dra•
gas, pangflS cargados de Jodo ó piedra, otros con inmensos gualdrones de madera que•
madoa, ouos llenos de cadenas 6 fierros de todos tamai'l.011, ya flotando cabom ó habitaciones tra!!portables de obreros, en fin centenares de botes liurcoa luciendo sus vela,
latinas de artístico corte, hechas de lona y pi atadas con una estrella, con otras figuras
á grandes ra 11gos y con varios coloree; todo es~ conjunto de material flotante atracado en el escape, especie de lago que se une al canal y que permite el paso de embarca•
[11 Un enorme tiburón nos rocleó, comoi:i tratara d&lt;.&gt; reeonD&lt;'or el barco. no at'eptó nlng\,n cebo que
se le pu..c;o. y después de dar tres vueltas oompletas se alejó mnjei;tuO!,O ha~tn perder-;e de ,·li;tn: medlña
tres metro~ r medio ae largo.

•

EL MUNDO

•

En la márgen [E] del golfo, á unas 6 millas por aguo. y,3 por tierra está, eohre el
camino del mon'8 clinai, la fuente de la tradición, la que Moieée hizo brotar d" la
pied.ra para dar de be;:er á los Israelitas sedientos en su peregrinación á la t-ierra de
Canaán.
En bote basta la -playa y de allí en camello, llégase á
la fnente; un tupido bosque de palma-datil crece expléndido á. la humedad que proporciona esa fuente de
agua cristalina. La roca de la tradición de donde nace
el venero está. encerrada bajo un departamento de mampostería y de allí por un angosto y corto canal hecho sobre el anelo depoeítase el agua en una pequeña alberca
al lado de un jacal de madera, habitación del guardián;
una gran parte de terreno cultivado y rico por el egua
que lo riPga aparece cubie;ro de algodones y café y hacia otra pane distingueee á corta díetanc:a la sierra de
Djebel Kabah á cuyas faldas está eitnada la fuent;e y
que aúa es el camino del desierto que conduce á la tie•
rra santa.
Sobre las rocas que forman la abertura del venero ee
encuentran esculpidas unas frasea en hebreo y sobre las
paredes una multitud de nombres de los visitantes¡ entre
ellos cuéntanee algunas ilustres firmas, de príncipes y
reyes, la de Zola, famoso escritor, la de Jul,io reme, la
de Alo.rcón y multitud ae firmas de ingleses; allí tambien
hoy día figuran firmas americanas; terminada la visita
á esta foeote histórica volvimos otra vez á montar nuestros apacibles caballos y de allí á bordo doode se preparaban ya á entrar al canal de Suez para continuar nuea•
tro camino hasta el Medi~rráneo.

De Suéz á Iemailia, a1raveeando la mitad del canal á
corta velocidad níamos deElizaree con euave lentitud las
potentfe d10gas que trabajan en diatintos tramos desa•
zolvando 81 fondo del gran canal y arrojando por grue•
aos tubos de fierro el lodo hacia lae riberaa: después las
eet.aciones: ~onde con eignos marcados por medio de
bolas de distrntos colore13 1 suependidas del cemáforo, indican ei está el camino libreó ai hay que eeperar el paeo
de algún otro vapor.
·
Loe lagos salados amargos Ee han paeado á gran vPlocidad, pero en tramos cortos df 5 á 6 millas: por fin llega•
moa al lago Trincbot, apartáDdonosde la hilera de b01as
rojas y nos dirigimos al foDdeadero, frente al boEque de palmeras que circunda á' Is·
mailia.
•
Habíamos gastado de Suez basta eea población 9 horas para navegar; 40 millas
anduvimos at&gt;í con la misma velocidnd de 4 m. 4-l pcr hera.
Fnera del oasis delsmailia, todo lo demás et1 desierta planicie y aridez, Jo que for~
roa PI horizonte que se estiende por todos ladoe.
Fondeado el barco, nuestro bote bogó como 1.1iem.pre, conduo1éndoaoR á la pobla•
ci6n. Un mnelle corto, la playa arenoea y baja, y de allí parr.1endo el agrupamiento
de esbeltas y ahfsimas palmeras, en cuyo intervalo veíaeeaparecu las ca~as de made•
ra y ladrillo.
Ismailía es el punto de unión de todos los caminos de fierro en el Egipto y por to
tanto frecnentado por toda clase de extranjeros.
'
Es la habitación eeoogida por la compailía del canal, y vénee familias franceHe:
qne predominan en la ciudad.
&gt;
.C_onstruidas en línea recta las callee y rodeadas las casas de palma que eombrean
y mitigan los calores que la mayor parte del año se eieDten en la ciudad 1 está irrigada
por un CBL&amp;I, que parUeodo del Nilo cerca de Zagazig es 1:l primhivo ui t-dio de comu•
nicacióD que 1.rojano deede bace miles de af'ioe construyó. con~¡ objeto de unir el .Mar
R~jo con el Me~1terráneo; la diferencia de nivPl ,y otras dific~l1aried de aquella é~oca,
deJaron á medms E!l proyecro.y ~º'' ese canal s_1rve de med10 de comur icaci6n 1 ara
pequeflae embsrcac1onee¡ lo pr10.;unal y más cunoao de eeta obrn ant.iquisima, son 188

V
ALGO SOBRE EL CANAL DE 8UEZ

Ballar/nas árabes.

El importan.te canal que une el Mediterráneo con el
Mar R ]'l, hacrnndo las comunicaciones de la Earopa con
el ~&lt;iia fácil.ea y cortaa, ~e inauguró ª"lemnementeen 1859
baJo el gobierno de E01m Pachá; t.iene una longitud de
80 milla~, una profundidad común de 30 piéa y una anchura que varía entre 70 y 90 metros. Hiendo un metro
más largo del lado del Mar R)jO eetablécese de Sur á
Nor,e una c~rriente que se acentúa más en Jas altas ma•
reas; el oootmuo deslave y la corriente tienden á azolvar!? por lo que hay un constante trabajo de Dragas que
arroJan á loa costados del canal la arcilla que le forma
un nuevo bord~, siendo bastante estrecho para que no
puedan pasar amo nn. solo barco, estoe caminan de uno
en uno con poca velocidad (3 millas á 5 millas por hora)

CAIRO.

C•lle de Kormar en Suez.

�DOMIIGO 17 do OCTUBRE de ,197

EL MUNDO

DOMIIGO 17 de OCTUBRE de

eeclueae, estanques esc·alonadoe sobre el mismo canal, que facilitan á las pequefl.as em•
barcaciones subir y bajar niveles de más de 60 meliroe.
El meca .ieooo es bien sencillo é ingenioso; cuéntese para ello con la corriente del
más alto nivel, que es constant.e, y el procedimiento es facil de comprender:
Si un barco p~quefio trata de tlllbir, evtra al primer t'BlB"que, ciuran en seguida
l:i. compuerta y lo llenan de agua h1t1~a el nivel del eet.anq•1e inmediato superior,
Mi el barco paea dtll primer al segundo estanque; la misma operación ee hace para el ter•
cero y el cu11rto, as1 ea que de estanque en eetanque va el barquito subiendo cierto nú•
wero de metr_os baeta que ee encuenira en la parte alta del canal y e1gue aai su ruta
hasta S11.ngaz1g 6 más allá.
Si u11a nubarcación baja, se evacuan loe eetanquee en vez de llenarlos. Eeta ope1 ación i:-t: hace en menos dt: media hora.
Cuando la eeclusa no funciona, el a.gua pasa libremente á loe costados, y si bajan
, mbarcacionf:'e se llenan primero todos loe ea,anquee y después se vacían, empezaudo
por el de arriba. Et dtn!Cenao ee más rápido que el aecenec.
En las callea y·plazaa nótaae esa algarabia 1 ese bullicio de toda población activa y
comercial donde ei:, mezclan loe tipos de tres continentes; Europeo, Asiático y Africano.
Turbantes blaucoe y rojos, terbouc,h rojo también con sus borlas negra.e, earacof
de corcho y lino, cubriendo las cabezas de loe europeos y egipcioe, y loe Df·groe de
Abisinia casi siempre descubierta la cabeza, l,levan collares de chillantee coloree, de•
jando lucir la_blal\ca hilera de sus dentaduras y de sus globos ocularee¡ allí empieza á
notarse el pollglottsmo, no hay pafe del mundo donde se hablen tantos idiomas, donde se vea máe variedac;l de mod;\e y de tipos como en el Egipto¡ como pueblo de trán!!ito, casi todo ea provisional en materia de edificios á eecepc,ón de las estaciones de
trenes, y maestranzas. Pero dejemos á hmailia.
Instalémonos en el tren para Sangazíg y el Cliro, ee nos eFpera grande impresión
al atravesar loe campos cubi\:!rtoa en otro tiempo por la sangre de mil razas, se.nbrad~s de pr-rtentoeas reliq11~as_ que han deja~o sobre el árido país generaciones que vimer?n antes de la era ~me ,rn~a. !dolo~ gigantea, momtruosoe Lemploe, pirámides y
obehecos qne tocan al cielo TOJO del Afnca, montaf'las de g-ranito áridas y abruptas ó
rnbterril.ot'CJB inmensos donde se ocultan las tumbas de los faraones, ptulomeos. kediYes de todas. he ~pocas lt&gt;gr,_ndari~~ _de eee p~ís eaoto ó infiel, cuna de Gleopatra y
de tantas mnJeres de la B blia. \ 1s1tar el Catro ó como ee dice en egipcio El Ka-

vistas oaletdoscópicae, unas veces como hundidas en el terreno 1 airas eobres.aliendo aiNsae sobre uoa loma 6 accide:1te del suelo.
.
Por fin el r.ren, arrojando sue últimas. bocanadas de _hu~o y d~jando ~ir sonoro
ailba,o anuncia nuestra llegada á la E':ltac1ón, hermoso edlfic10 al estilo mor1sc_o, mezclado europeo por eue bóvedas de fierro y crist&amp;.1 qua c~bren la grande ee~ac~ón; pa•
eados loe andenes amplios y resguardando el orden, erguidos gendarmes ,eg1pc1os, oon
su terbouch rojo, m cara de bronce, eu cuerpo atlénco cu~10rto con tumca blanca,
pantalón del mismo color, bota negra y la inaignia de autoridad, un palo corto Y ne•
gro que llevan en la mano.
.Pasada una arquería ojival, amplia y esbelta, éntraee al gran vestíbulo donde una
turba de cochee luJosoe, calezae 1 ómnibus, etc., arrastrados por troncos más 6 ?1~~os
bien cuidados y conducidos por cocheros árabes, turcos, egipcios, negros de AJ:na1ma,
cada uno en su traje y hablando todos los idiomas, oe invit.an con gritería ensordecedora á montar¡ no hay tiempo, se toma un coche de toldo de lienzo amplio, ventilado y bien dP.1:cubierto para curiosear las avenidas, hasta 1~ puerta ~el h_otel donde
se arreglarán loe bagajes para pasear de turistas el Cairo y visuar lae Ptrá1mdee.
.
Al trotar de nu~etroa jamelgos nos lleva el coche por lae amplias callee del barrio
:Europeo hasta el Hütel.
. .
El Cairo, Capital del Egipto, asiento del comercio del mundo entero, !adicamón
de todas lae razas de la Europa y del Asia interior¡ ·es un pueblo Ct)Bmopohta por ~xcelencia¡ reúnese y mezclase toaa uoa babilonia de ra1;aa, idiomas y costumbres¡ 10•
cluyeudo el cüpital extranjero y aun también su polític11; han traoeforroado á la población convirtitmdola en ciudad Europea por BU8 ed1füaoe, y aun ea lo íntimo de las
coetumbree á ese pueblo antiguo como el orbe, cuya sangre representa la mezcla m~s
variada de todos loe séree. Sm embargo, han sabido reepetar los amantes del renacimiento, á los grandes y suntuosos edificios de la primitiva edad africana, y. hoy ~u orgullosa mole se levanta más artfetica, más bella entre ese maremagnum de e1lD:etr1a, de
t.Btética, de adorno poco durable, de eecult.ura eudeble, comparada con la sólida cona·
trucción. de la maciza y vieja arquitecmra er..egr¿cida por el tiempo; respetada P&lt;?r loa
siglos, como infalibles reliquias de una era grand.ioea, como las pasadas generaciones
que repn-sen a.
.
LR ciudad se extiende A la margen derecha del Kilo, en el punto exacto de la b1•
furcación de su gran delta que proporoiolla 1 avanzando hacia el l\1"dituráoeo las bocas de Roseta y Damieta. Hacia el Sur, la vieja ciudad, el C~uro antiguc, be.fiado por
el Nilo, y en frente la inmortal Gizeh; á la otra margen del no, ofreciendo au pan~ra,
ma eterno, antiguo como loe siglos, soterbio como loe monumentos, rudos ealv~JeB,
cientlficos y magnos qlle lo adornan, las bíblias de piedra, las montafl.aa geomé~r1cae,
las grandes pirámidet1 ref!petadae por el impacable tiempo, prueba eficaz de eu 1mpe•
rec~dera, altiva y monstruosa presencia sobre el planetn. ........ .-serán quizá los ÚI~ic?B
1,estigoa que presencien y aguanten la destrucción en el fin del mundo como la b1bha
uos 10 pinta ...................................... .

;1

,ao,

EL MUNDO

173

lras ~rondes @,Maniobras J\llilitares de este ano, en -1\lemania.
[ Veanse

0

.Nueatro• Grabad.osº.]

ll
l,A POBLACION,-LAS

Vendedor de plátanos.

hiráh ó la victoriosa, era pisar las arenas que cubren el mausoleo aagrado de la l::.uma-

na hietoril\ rtspetada por loe eigloe; era abarcar de una sola mirada el circo de todas
las ha1:añas célicae del mundo entero.
Egipto tiene máe alrededores y ha ocupado máe la atención de loa sabios, que
Roma 6 Grecia.
Estudiar el Egipto es escudriñar las foentes del saber humano, ocultas allí como
lHCanoe insondables entre ese maremagnum de geroglíficof!, columnae, pórticos monstruos de granito, antros cavados á pica, todo coiosal. ........ todo sublime.
Allí todo es grandioso, lae creencias apaaion11.das son i!l vorágine que mata, son la
lucha ein cuartel ni tregua que des~ruye á lae razae.
La sangre humana ha llegado á. ser en épocas la eavia que alimerita á. la acacia,
palma y s:c)moro que crecían endebles y hoy prodigioeamente grandes dúule al árido terreno un aepl'c~o de vetustéz, de nobleza y arrogancia; las pirámidee, monrafi.as
de granito elevadas por la mano de aquellos hombrea, son la cana de deeafío que el
hombre envió á la natur.aleza ........ .
El hombre como ella, construyó montañas que el tiempo re.spetará, y el PPpacio
corona aquella Pempiterua obra de titanes, prueba magna de Je. energía ue la ilustración y de la actividad de aquellas razas, hoy convertidas en Eutil polvo.
A todo vapor cruzamos el tramo que lleva á Sangazi~, población hoy enriquecida
por la industria algodonera; media hora en eea población y al vuelo de tren, veismos
sobre el campo lae vetustas ciudades que blanquean ó hacen brillar al sol sus moriecae
cúpulas de mosaico ó Pus toree esbeltas como agujas que erguidas ee deetacau á die•
tancía, como inmensos pararrayof!.
Hacia la derecha, sobre·e:1lie;ndo de la planicie rf'jo-griR arcos 6 columnatas, desquiciadas unae, otras ergnidas y trüncae, se levantan en medio de un pl:.'dn gal pavoro·
1m donde crece la earza. Son ruinas de un templo, de una ciudad cuya vida se remonta á más de diez mil ai\01:1. Por fin, ya se acerca la gran ciudad.
El Kahfráh la t'ictoriosa, el Cairo ¡qué solemue aspecto! ¡qué magnificencia de estilo!
¡qa~ morbidi!z en lae eiluetae del pP.aorama! ¡qué altivéz en &amp;quPllaa manchas rojas de
arcilla ó verdea de palmas, 6 blancas plateadas de las aguas del Nilo, y ~quel laberin~
toé ioe:xplicable agrupamiento de torre!!, cúpulaP, almenas, colnmnae que eobreealen al
tivae, relucientes y gracioeae, de un f!ernbrado de caeaa aha~, irregulares, piotadas de
mil colores, combinadas con arte 1 ya formando cuaOro!, ya hermoeíeimas y variadas

1lEZQUiT..\.S,-EL

.ALCAZAR DXL KEDlYE,-LA CIUDADELA.

Lo más facil es conseguir uno ó varios cicerones, pero lo peligroso ee la especula•
aión que éstos ponen en planta para sacar dinero al tourista.
Loe hoteles poeeen un número de éstos que á. precio de tarifa arreglan las dife•
rentes uaveeías dentro de la ciudad, la visita al Corre:, antiguo, el paeo del Nilo para
Gizeh y la c::i.ravava de esa población á lae pirámides.
Aceptamoa á 2 Cicerones que nos pasearían el primerdíaporlae 2 ciudades y else~
gundo iriase á. visitar las pirán11dea,
En uuestro vehículo abierto paseamos en primer término por loe nmzki 6 boulevares, aeieuto del comercio, y cen~ro del movimiento más activo de la capital, ¿qué va•
riedad más h~rmoea ofrecían allí las escenas callejeras! eepléodidoe carruajes tirados
por soberbios uonooe de caballos árabee, sillas de manos sobre la jiba de dod camellos
enjaezados Cl n ricas mantillas de terciopelo y bordado de oro, conducían á damas
egipcias luciendo entre lose&amp;camados cojines de felpa y oro uaa verdadera expoeició'l
de Joyas y ,ela"B preciosas, ocultando eu cara trae de la red negra que la cubre y dejando vtr rnlamente ene ojos negros y hermosos¡ deepuée un gr11po de extranjeros 6 natura!ee, i;obre ~giles burros enjaezados con ancha a ~jlJaa negras trotaban en todas direc·
ciom•e¡ á. la eu&amp;rada de una ancha avenida un gigantesco carro de pesadas ruedas,
arraetrado por magnífico y corpulento elefante, lleva carga n.aeta una altura de cua\ro
metros, eCJportando en su gruesa cerviz al conductor; multitud de si!lad de mano todas cubintae de frllpa 1 6 t~•pidas cortinas ocultando á la viste. del onrioeo su carga
femenil á. no dudarlo, eostiénenee sobre los hombros de cuatro negros cubier¡os con
un dtdau~al de lienzo b!a•oco, collar de perlda falsas al cuello, y pulseras en el pullo y
brazo de metal relucient-e¡ en las anchas banquetas pulula toda una miecelanea de
un1formee rnilitaree, de moros, turcos, árabes, ephais, soldados ingleeee, mezclando á
la multiplicidad de formas y coloree el relucir de galonee dorados 6 de plata,yen lapoblac16n civil y extranjera mezclandoee también lae mil formas deeombreroP, cachuchas
boinas, parasoles de mil formas, ya simples hojas de palma, ya envarilladoe paraguas
de todoe colorea y tamafioe, ya grandes abanicos de pluma ó madera; de lae aceras ape·
nas puede darse un paso no t.amo por el número cuanto por el imrueo, lo estorboso
quti t'B el vendedor ambulante, el amansador de macacos, ó de loe solícitos é 1mper•
t,inentea cicerones que oe siguen con tenacidad, en las plazas¡ es aquello una reunión
de toda clase de an1malee, elefantes pegados á sus carros en espera de ca.rga ó solicitantes; 03mellos bien aparados en espera de Jinetee, burros en grupos bullicioeos y listos también para correr en romerías por donde loa llevan, coches de sitio de to~ae for•
mas, calesas, sillas de mano, todas en hilera, ya á la sombra de loe edificios, ya en ple•
no sol que reverbera sobre loe toldos y techos de tanta variedad de vehfculoP.
El palacio del Khedive, es un edificio euntuoao 1 agrupamiento de un incontable
número de cúpulas, ya lustroeas por el mosaico, ya opacas, negras y como torcidas,
marcando sus aristócrata~ siluetas en el azul del cielo¡ unas máe altas, otras bajas,
unas anchas comprimidas, las atrae alargadas; hermosas arquerías de estilo morisco,
ventanas largas, ojivales, cubiertas de vidrerfa de coloreP, vense en todas lae torres y
en todos los pesados muros de caníeria roja 6 gris de tierra; balaustradas de piedra
macisa circundan al palacio dejando un eepacioso parque de cesµed sombreado de ee•
beltae palmas, opulentos tamnindos y añejos sicomoros.
En las avenidas y iiórticoa, caminan á pa':lo firme y orgulloso loa soldados del
Khedive arrastrando como el moro de Carpio su alfanje uor la arena y f!U fusil Mau•
ser al hf)robro. Marcial ee el porte de esa guardia del Khedive. Veíamoe tambien
raros edificios como fortalezas, cerradas por todas partee á. la vista curiosa del traneeunte ¿serían acaso eeoa famoeísimoe hareme de loe grandes de Egipto, aunque con su
formidable apariencia de fortalezas, el militar brillaba por su aueei..cia y las odaliscas
bien gua¡dadae se ocultaron también á. nuestra curiosidad? solo en fotografías pudi~
mos com1ervar algnoas.
Paeábamoe de loe cuarteles comerciales de la capital y entrábamoe en la población
árabe 6 egipcia como queraie llamarle. .El tipo ee confunde, eue costumbres y su vida
eue ca~ae y eue ha.bito ae asemejan¡ callee ango~tae y tortuosas, balcones cerrados, eiem~
pre ocultne á. la vista de la calle, ealientescomo si quisieran reu:airEe uno con el de la
casa del frente, cordones con un ceeto ¾1ndíanse de uno á otro balcón, en prueba de
amistad entre dos familias, por que aquel gracioso ceeSo ee el que lleva y trae de balcón á balcón regalitos, cartas, fruta pasada, almendras, higos ó dá.tiles ......... ¿Cuántas
cositas no diria eee mercúrico cesto si hablara ...... De vez encuando una acera se junta
c.:n la otra por un puente que oscurece el paso como ei fuera túnel, después l!igue la
calle, siempre chueca, angosta, tortuosa; en ~a esqu!na de una encrucijada un grupo
de mujeres todas cubiertas lae caras con eu manto á lo largo del cuerpo, deecubreJÍ
eua brazos torneados que eoet.ienen á lo alto de su cabeza un jarrón de barro blanco
lleno con el agua que secan de un pozo profundo, cuyo brocal tosco y desg~etado por
el continuo roce de loe cántaroe que han dejado allí huecos redondeaaoe ó surcos, marcando la huella de la reata anudada y podrida, unida á. bota de cuero de camello que
sirve para sacar el agua de la profundidad.
'

l!a entraaa ael $mperaaor en Tu)urzburg.

•
•

(Continuará]

(arupo ae Oficiales e¡i!ranjeros.

1

�EL MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de llg7

•14

SL MUNDJ

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1lg7.
EL JUBILEO DE UN REY

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Osear II, rey de Suecia y de Noruega, acaba de cele·
brar el 25? aniversario de eu advenimie~to al trono con
animadas fiestas en que han tomado participación tpd_as
las clal!ee sociales de Stokolmo.
El rey de Suecia es sin duda uno de los soberanos más
queridos y populares de nuestros tiempos y eeto con
mucha justicia. 0:1car ea reconocido como un monarca
liberal, eaamorado del progreso de au país, de hábitos
eencilloa y de gran ilustración.
Ee común verlo á pie en las calles de su capital, sin
acompaff.amiento alguno, dirigirse, ya á la bibliJteca, ya
á los museos que fomenta con especial esmero, deapren•
diéndoee frecuentemente para este fin de gruesas aun::.ae
de eu propio peculio. No hayempreea de alguna significación que no encuentre en él un apoyo decidido. Así
por ejemplo, cuaodo Name11 c_oncibió eu temerario via·
je f1e derivación al Polo Norte, Q.,:car II, se suscribió con
veinticinco mil francos de su propio teeoro, para. la ad·
quiaición del Fram y prestó ú. la empresa eu decidido
apoyo.
La reina de Suecia ea una dama hermosa aún, afable,
ilustrada y c~ritativa y tan popular como su esposo en
los do~ reinos unidos.
Al Jubileo de Oeoar II1 conc.urrieron numerosos príncipes de las casas reales de Europa.

Osear JI. Rey de Suecia y de NorÜega.

EL MUCHACHO ESPIA.
LAMABANLE 11niño Stenne.i) Era uno de estos muchachos pa-

rieienees páluloe, flacuchos y ente~?B; aparentaba unos. diez
años de edad, Ai bien tal vez h1bía cumplido ya loa qumce¡
pero ¿quién averigua la de estos mocoeueloe? Su madre ha•
bía muerto, y su padre, que fué mucho tiempo soldado de
marina, era guarda de un jardín en el barrio del Temple.
Loa muchachos, lae niñeras, las anciaoae pobres, las mnJeres desocupadas, en una palabra 1 todas las pa~eantes Y aco~pafiantea deniñoedeParís queeeponen á salv~ d~ loecarrull_JeB
metiéndoee en loe jardincitos del as plazas pubhcae, conoc1an
al padre de Steüne y le querían mucbíeimo. Sabian que bajo aqUE•lloe: bigotazos que tanto miedo daban á. loe: perros Y
á loa ni:fios traviesos, E.e ocultaba una sonrisa de booachón,
tierna, oasi maternal, -y que asomaría á sue labios en cuanto le preguntasen:-¿Qué tal, qué hace el niflo?-¡ Le qneria
tanto! Era tan feliz cuando al anochecer, concluida ya la clase, C('lmparecía el muchacho y daban los dos juntitoe un pase" por las calles del jardín, parándose en cada
banco para saludar y charlar un ooco con loe asiduos conc1~r.ren~es.
Desgraciadamente el sitio todo lo cambió. El jardín de Stenue fué cerrado Y .convertido en depósito de petróleo, y el pobre hombre, oblig~do á uoa contínua v•glian•
cia, pasaba el tiempo en aquellos desiertos y destrozados islotes de floree y arbustos,
eólo sin poder fumar ni verá su querido hijo basta ya muy tarde, cuando se re~iraba
1
á au casa. Por eeto era tan curioso observar su bigote cuando le hablaban de loe pru•
sianoa ......... A eu hijo, no obstante, no le desagradaba la nueva vida.
.
¡l:"n sitio! ¡Qué cosa tao divertida para los pilluelos! No hay eec11e.la1 se cierran
las clases hay vacaciones todo el año y las callea como el real de una fena ........ .
El m~chac1lo pasaba todo el día corriendo de una parte á otr~. Yda.sele d~lante
de los batallones del barrio cuando iban á laR forti:ficaciouea, ernog1endo siempre á los
que ttinh1n mejor handa de música¡ á decir verdad en esto estaba muy fuene el chiquillo y podía explicará cualquiera que la ddl 06 no valía .gra~ .cosa, pero q~~ la del
55 era excelente. O&amp;ras veces se entretenía viendo hacer el eJe1c1c10 Á los mov1hzadoe¡
además todas eetas coeae traían cola ........ .
Co~ el cesto debsjo del brazo, tomaba puesto en los grandes _corroe que Ee formaba en las oscuras mafianaa de invierno á las puertas de lae carnicerías y panaderías.
Allí, con loe pies metidos en agua, trabábanse amistades y se hablaba de política;
y como el chiquillo era hijo de :M. Stenne, todos pedían su parecer. Pero lo máe dL•
vertido eran las partidas de chito, aquel famoEO juego de galodia .Puesto en moda dunnte el @itio por Joa movilizados bretones¡ as( es que C1!,,,_1t.odo el n~ño no estaba en las
murallas ni en las panaderías, era eeguro encontrarle en las part1_daa de gal?cha d~ la
plaza del Cháreau d' Eau. Naturalmente, é) no jugaba; ee necesita demasiado dme•
ro para jugar. Limitábase tan sólo á. contemplará loa jagadores, ¡pero con qué gusto
lea miraba!
En particular uno, que llevaba blusa azul, y que eólo apostaba piezas de cien
1meldos, excitaba su admiración. ¡Cómo se oian scnar las monedas allá en el fondo de
sus bolsilloE!
Cierto día, al coger una moneda que rodando había llegado basta los pies del nifi.o Stenne, el muchacho le di Jo en voz baja:
·
-Te guata el dinero, ¿verdad? ......... Pues si quieres te dire dónde hallarás mucho.
Terminada la part.ida lo llevó á. un rincón de la plaza y le propuso que le acom,
pañara :í. vender periódicos á loa prusianos; pagaban 30 francos por cada viaje. De
pronto Stenne rechaz&amp; indignado tal proposición, y bacta, á cooeecuencia de ecto, ea\uvo tres días sin volver por allí. ¡Tres díae terribles! No comia, no podía dormir;
por la noche ir:Üaginábase ver montones de gal-Odws formando uoa inmeoEa columna

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La Reina de Suecia.

al pie de la cama y relucientes monedas que rodaban por el suelo. La emoción que
eEto le producía era extraordinaria; al cabo de cuatro días fué de nuevo al Ch,lteau
d' Eau, habló con el tentador y, se dejó Eeducir.
Una mañana de mucha nieve marcharon con un saco al hombro y loe periódicns
ocultos en las blusas, al rayar el alba llegaron á la puerta de Flandes. El movilizado
tomó á Stenne por la mano, y acercándose al centinela, que era un buvo eedemario
de nariz encarnada v aire bonachón, le dijo con voz humilde:·
-Déje1 os paear, buen hombre ......... Nuestra madre eetá enferma y el padre ha
muerto. Yo voy con éste, mi hermano, á. recoger en el campo algunas patatas.
Al pronunciar eetae palabras lloraba; Stenne, avergonzado bajó la cabeza, y el
ce:atinela, después de mirarles por un momento, dió un vistazo por la blanca y desierta ci rretera y
-Pasad corriendo, 102 dijo, apartándose j,e aquel sitio.
Siguieron por el camino de Aubervilliersi el movilizado iba riéndose descaradamente de lo ocurrido.
,El eepectác11lo que ante loe ojos del nif'ío S~enne aparecía, más tenía de sueño que
de realidad: Fábricas convertidas en cuartele@; desiertas barricadas llenas de húmedos harapos; largas cbitneneas vacías y descamiladaa, que atravesando la espeea nie•
bla, parecían remontarse al cielo; de vez en cuando, algunos centinelas, algunos ofi •
ci1ilea con el capuchón puesto y con loa gemelos en loe ojo¡i;, mirando á Jo lejoe: pequeñas tiendas de c:i.mpaña mojadas por la nieve derretida, delaute de las cuales veía.me
triete~ y moribund"e fogatas. El movilizado, que conocía los caminos, se apartaba
de ellos para evitar el encuentro de cuerpos de guardia, Con todo, no se libraron de
hallar una guardia avanzada de francotiradores. Los soldados estaban envueltos en
eue capotes y acurrucados allá en el fondo de un foso lleno de agua á lo largo del ferrockrril de Soieeons. El movilizado tuvo que repetir el embuste, pero esta vez no les
dPjaron paaar adelantf&gt;, y mientras se lamentaba, salió de la casa del guardabarrf'ra
un eargento ya viejo, lleno de cauas y muy arrugado, que ee parecía al padre de Sta·
nne, y lee dijo:
·
-¡Vamos rapazuelos, no lloreiel Ya os dejaremos recoger vuestras patatas; pero
antes entrad y os calentaréis un poco ......... eete pillín tiene cara de frío,
Pero ¡ay! no temblaba de fria el pobre Stenne, eíno de miedo y de vergüenza ...... .
Ea el cuerpo de guardia vieron algunos soldados que1 agachados alrededor de una pe•
queña hClguera, proc11raban desprender unas galletas clavadas en las p1111tas de las ba·
yonetae. Dieron CP.bida en el corro á los muchacho!, ofreciéndoles una copita y un
poco de café.
Mientras bebían apareció en el dintel de la puerta ·un oficia 1, llamó al sargento,
hablóle muy bajito é inmediatamente desa?areció.
-¡Chicos! dijo luego el sargento entrando con aire satisfecho en el cuerpo de
guardia¡ esta noche tendremos tabaco......... Han sorprendido el eanto y Eefl.a de los
prusianos ......... ¡Nada! me parece que recuperaremos ese maldito Bourget.
E5to produjo nna explosión de br.avos y de carcajadas: y en tanto loe francotira•
dores blandian sus sables-bayonetas, bailaban y cantaban, aprovechando esta algazara, los muchachos se largaron sin eer vistos.
Al otro lado de las trincheras había una gran llanura, y en el fondo de ella nn
largo y blanco muro lleno de aspilleras hacia el cual se dirigieron, parándose á cad \
inetante y fingiendo que recogían patatas.
• -Volvámonos ...... No vayamos allí, repetía el nii'io.
Pero el otro1 levantando las espaldas, avanzeba sin cesar; de pronto oyeron el ruido que hace un fusil cuando le arma,.
-¡ Ecbate!
Dió entonces un silbido, que fué contestado por otro entre la nieve, y arrastrándose por el suelo avanzaron algunos pasos ......... Delante del muro y al nivel del tfrreno aparecieron unos bigotes amarillos, y sobre ellos una grasienta y ancha gorra
militar.
El movilizado dió un salto y ee colocó al lado del prusiano.
-Es m1 hermano, dijo entonces seiialando á su compañero.
Como el nifio Stenne era tan peque!i.0 1 el prusiano, que se rió mucho al verle, vió•
se obligado á tomarle en sus brazos para subir la brecha.
Al otro lado del muro había grandes terraplenea 1 ál-bole3 cortaioe, negros aguje.

•

�EL MUNDO

DOMINGO 17 do OCTUBRE do 1897

ai6

EL MUNDO

roe entre la nieve, y en cada agujero las miemae gorras de cuane1, loe miemos bigotes
amarillos, que sonreían al ver pasar los dos muchachos.
En un e:rhemo una casita de jardinero, forfüicada por medio de tioneos de árbo•
lee. En el fondo gran número de soldados jugando á cartas y cociendo la sopa en vi•
víeima llama. ¡Qué buen olor despedían las coles y el tocino, y qué diferencia con
el vivaque de loa francotiradores!
Arriba, o6ciales que destapaban Champagne y tocaban el piano. Al entrar allí
loe parisienses fueron acogidos con hurras de alegría. Después de haber entregado
loe periódicoe, diéronlea de beber y lea hicieron hablar. El movilizado divertia, con
su chácba1a de arrabal y palabrotas de granuja, á loP oficiales que ee presentaban con
aire alianero y malicioso. Loe prusianos ee reían, celebraban y repeiían con delicia
aquellos dicharachos de Paria que salían de boca del grandullón.
El nii1o s~enne deseaba hablar, auoque sólo fuera para manifestar que no era
un adoquín; pero algo de que no ee daba cuenta le contenía. Delante de él, y algún
tanto apar1ado, halláb:1se un prusiano de avanzada edad, algo más serio que eus com
pañeros, que leia ó hacía como ei leyese, porque sus ojoe estaban fijos en el muchacho. Con su tierna mirada parecía echar en cara al mño Stenne Jo que estaba haciendo, como ei aquel hombre Luvieee en eu país un hijo de la edad de aquél y peneara
para eue adentroe:
-Aotes prtferiría la muerte, que verá mi hijo en un oficio como éste.
Desde aquel instante á s~enne le pareció qt1e una mano extrafia le oprimía el co•
razón y le impedía lai1r con desahogo. Para Jibrarae de esca terrible angustia ee echó
á beber¡ pronio todo le parecfa que daba vueltas á eu alrededor. Oyó, entre grandes
risas, que su camarada se burlaba de loe guardias nacionales, de su modo de hacer el
ejercicio, ya representando una alarmo eu el Maraie, ya simulando un alerta de no•
che eu las Ionificacionee. Luego bajó la voz, loe oficiales se acercaron y sus caras to•
maron un aspecto muy gravP. E:&amp;aba previniéndoles que iban á tener un ataque de
loa fraocoiiradores ........ .
Ea,a vez el niño S,enoe, vuelto en sí, levantóse furbeo y dijo:
-Esto no, camarada ......... no quiero.
Pero el otro 1 que no hacía más que ieir1 conLinuó: Antes que hubiese concluido,
todos los oficiales estaban de pié, y uno de ellos, enseñando la puerta áloe muchachos:
-Andad al diablo lea dijo.
Y hablaron entre si ea alemán.
El movilizado salió satidecho con aire de gran señor, haciendo sonar el dinero
qne llevaba. Stenne le eeguia con la cabeza baja, y cuando ee halló cerca del prusiano
cuya mirada tanio le babia mortificado, c.,yó que con voz muy iriete le decía:
-¡No está bien eeto, no eetá bien!
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Fuera ya de las trincheras, echaron á correr por el llano y regrel!aron muy proa•
$0. Llevaban en un saco las patatas que loe prusianos lea habían dado, y con este
embuste paearon las avanzadas de francoiiradoree etn obstáculo alguno. Allí se pre•
paraban para el ataque de la noche. Nuevos refuerzos liegaban con el mayor sigilo
agrupánao&amp;e detrás de las murallas. El viejo sargento euaba1 con aire eat.isfecho,
ocupado en colocar los soldados. Cuando pasart'n loe muchachos saludólee con•cari·
i'loea sonrisa ........ .
¡Oh! cuán horrible fué pna el niño S~onel Un instante iuvo ganaa de gritar:
-Xe valláis alli ....... .. os hemos vendido.
Pero el movilizado le había dicho:
-Si hablae, 1:oe íueilan.

CONFESION.

•

277

DO ■ l•Go 17 de Octubre de 1897

El miedo le deluvo y calló.
Ea la Courneuve entraron en una oaea abandonada con objeto de repartirse el di~
nero. La verdad nos obliga á hacer constar aquí que el reparto se hizo eon equidad.
Al oir sonar el dinero debajo de las blusas y al pensar en Jae magníficas partidas da
galocha que se preparaban, ya no halló el nifto Stenne tan horrible eu delito; pero
cuando quedó sólo, cuando pasada.e las puertas le abandonó el movilizado, entoncea
loa boleílloe le ueeaban, y aquella mano, que le apretaba el corazón, apretaba de un
modo horrible. Paría no era para él el París de siempre; las personas que pae11-banpor
eu lado le míraban indignadas, como ei adivinaran de donde venía. Parecíale oir la
palabra espía entre el ruido de loe carruajes, entre el redoble de loa tamboree que ha•
cían el ejercicio á lo largo del canal. Por U.o. llegó á su casa, y satisfecho de que su
padre no esta viese todavía en ella, subió á su cuarto para ocultar debajo de la al¡nohada aquellas monedee quo tanto le pesaban.
Nunca había entrado el oadre de Stenne ó. su casa tan contento y satisfecho como
aquella tarde. Según noticias que se acababan de recibir, los asuntos de Ja naoi6n
presentaban mejor aspecto. Durante la cena miraba el aniiguo eoldaao el fusil caiga.
do en In pared y decía á su hijo coa su habitual y tierna sonrisa:
-¡Ah! ¡cómo irias tú codra loe prusianos si fueras mayor!
A eso de las ocho de la noche oyéronae cañonazos.
S11enan en Aubervilliere ........ Ha empezado la lucha en el Bourge~, dijo el buen
hombre, que conocía perfectamente aquellas fortalezas.
El niiio Stenne palideció y se fué á la cama pretextando estar muy cansado: pero
al hallaree en ella no pudo pegar loe ojos. Coru:: loa catlonazoe no cesaban, el pobre
Stenne se figuraba verá loe francot.iradoree que llegaba o por la noche al campamen·
to prusiano cJn el objeto de dar una sorpresa y eran víctimas de una emboscada¡venfale
á la memoria aquel sargento que le sonrió, y vc1íale tindid1 al suelo al lado de muchos de eus compafferoa ......... El precio de tanta sangre ee escondía allí, debajo de la
almohada¡ y él, el hijo de un soldado, babia sido el_que ......... El llanto le aLogaba;oía
á su padre que andaba de una parte á otra· en el aposent.o comiguo y que en la plaza
\acaban llamada, un batallón de movilizados se.reunía para marchar¡ sin duda se daba una gran ba~alla; el desdichado St.enne no pudo ahogar un terrible sollozo.
-¿Qué tienes? le pregunt.ó su padre entrando en el aposento.
El nifio, que ya no podía más, levantóse de la cama y se echó áloe pies de su pa•
dre. C,&gt;n los movimientos que hizo rodaron por el suelo las monedas e1condidae.
¿Qué ea esto? ¿Has robado? dijo temblando el anciano.
Ent.oncea el ni.no refirió de un tirón que había estado en el campamento prusiano
y lo que allí habfa hecho. A medida que hablaba le parecía que ee aligeraba el corazón y sentía que le aliviaba el acusarse á aí mismo .......... Su padre le escuchaba con
aire terrible; cuando hubo concluido el relato, tapándose la cabeza con ambas manos,
rompió en llanio:
-1Padre! ¡padre ......... murmuró el nifl.o.
Rechazóle el viejo sin decir una palabra y recogió el dinero, diciendo:
-¿Ee,á todo aqui?
Et niño hizo un gesto afirmativo. Entonces Somó el fusil y la canana y se metió
el dinero en el bolsillo.
-Está bien, dijo, voy á devólvereeloe.
Y sin añadir una palabra, ni tan sólo volver la cabeza, bajó de su casa para mez•
claree con los movilizados que salían aquella misma noche. Desde aquel día no se I&amp;
ha vueliO á ver.
AU'ONSO DA.UDET.

GRIS.

La luz en el pincel, y la armonía
Ea el riimo triunfal de la palabra.

1Qué antigua es la sentencia de mi culpa!
La instituyó la ingratitud humana;
No me sorprAnden virgen, tus designios,
Sólo perdona Dtoe á loe que aman.

Al ejemplo de seres bien amados
Amé el augue,o nimbo de las canas,
Y al calor de loa astros de la his,oria
Amé la liberiad y amé á mi patria.

¿Adorar ea un mal? ¿acaso un crímen? ... ..... .
¡Oh angell ¡oh verdugo! ¡oh bien amada!
~o me defiendo ¡nól ya estoy vencido,
Ya eetoy ea el cadalso, pero aguarda!

En mi edad j11veníl, cuando mi espíritu
En la luz del amor su fé bañaba,
En el Hmpido espacio eonó el srueno
PceCureor de una próxima borra'3ca.

Escucha, como escuchan los verdugos
Dc1- loe reos las úliimas palabras¡
.Acopia ,u deedén 1 oye t.r&amp;.nqu1la
La coufoeión posuera de mi alma.

¡Temblél no pusilánime ni ahi,o
De miedo áloe reptiles que se arrastran:
Tuve el espasmo del candor que an,ea
De as::ender hasta el sol, plega sus alas.

Juro decir verdad, juro en el nombre
De Dios que ea el amor y la esperanza,
Y por la ,ierra húmeda y bendita
Que loe despojos de mie padree guarda.

La sombra 98 acercó como serpiente ....... ..
Pero al morir Ja madre de mi alma,
En el idioma dulce de loe ángeles
Su beso post.rimer me dijo: ¡ama!

Mi conciencia aquí. está, limpia de culpas:
De mi exietir en la primer mañana
Con el idioma dulce de los ángeles
El beso maternal me dijo: ¡ama!

Y en medio de las sombras miré al cielo
Y vi una sola estrella que brillaba;
El abismo medí y ¡era pequeño!
¡S1 eras estrella sú, yo ,enia alas!

Y amé, amé los senos que en loa labio9
Ponen la vida y el calor que falta,
Amé la mano que meció mi cuna,
Amé la boca que bebió m:e lágrimas.

Con esfuerzo potente, sobre humano1
Mti lancé á la conquista de t.u alma.
¡Cuán infail mi a1ái!I: Fu! pebetero
Ao$8 la imagen viva de una esta,ua.

Después, postrado c&amp;n la vista al cielo
Amé ti la virgen de la veste blanca,
Y nunca, nunca desde en'6ncea, nifia,
.En l!UB altares mi oración le falta.

Mi culpa ha sido .)mar, ya bien lo sabea;
Y aún me consume del amor la llama,
Por más que lleve cual pendón deshecho
El cadáver.de mi última esperanza.

Cuando mi frente juvenil á impulsos
De la secreta inspiración del alma,
Se irguió con fiebre de virt·1d sublime
Pidiendo al Ganio luminosas alas,

E!!ta ea mi confesión, esta mi culpa,
¡Oh, ángel! oh, verdugo, oh, bien amadal
Aqui en el fondo de mi pecho herido
Está mi oorazón¡b.iérelo! ¡mata!

Amé lo hermoso, lo radiante y puro;
La eeirella, el cielo, el marmol en la plásUoa,

Oclubre de 1897

Qué iristea se presentan los campos en Otofio,
No existe ni un capullo, no queda ni a.o retofio,
Y gris tornó.se el cielo,
El cielo antes azul.
Se fué la charlatana viajera golondrina,
Loa nidos están solos, y .flota la nebhna
Surgiendo de loe lagos como cendal de tul

Al fin murió la tarde¡ tras au fulgoi:. escaso,
La fúnebre tiniebla ensombreció el Ocaso,
Y el astro de la noche
Ya enciende eu fanal.
Crepita la hojarasca dispersa en la llannra1
Y gime la huilota temblando de ternura.
Echada entre los surcos resecos del maizal.
Naturaleza mustia, na,uraleza fría 1
Naturaleza triste, mi eola poesía,
Ea todo el U ni veeo
Tu vasto panteón.
No bien ,lega el Otofio, no bien se acerca O~tutre,
Te cubres de hojas aeca9 como también se cubre
De muer~e esperanzas mi enfermo corazón.
Cuando la Ptima vera despierte á los amores,
Y fecundice el suelo, y traiga aves y florea,
Ya te alzarás soberbia
Del lúgubre ataúd.
Maa ¡ay! que yo abatido por negros deeengan.oe,
No cobraré las floree de mis primeros aflos ......
¡Se fué mi prim&amp;vera, ae fué ini jnventudl

Quran..-o Oaou.

JUAN

Oclubre de 9i.

B. DELGA.DO.

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
(coNCLUSION.)

de loe vitrales ......... No ee veían m:.í.'3 que toilettee femeninas, llenas de elegancia, aniformee militares de to•
nos variados, una confueión de coloree vivos y rientes,
un murmullo discreto ae vocea. cambiando saludos, rea•
puestos, obaervacioaes y, aun frecuentemente, crhicas
sobre loe que llegaban, cuyo nombre pasaba de boca en
boca.
Se produjo el silencio. La gran puerta acababa de
abrine, dejando entrar un alegre rayo de sol que se mez•
ció á la luz de loe cirios innumerables y á loe sonidos de
uaa marcha triunfal tocada por el órgano y acompañada
del golpe regular de loe bastonee de loe suizos re5pJandecieutea. Lucila y eu padre, Rager y su madre, avanzaron, seguidos de un grande cortejo replandeciente,
hacia el altar rodeado de verdura y de floree.
Los esposos, arrodilláronae y apareció el sacerdote
oficiante.
Muchas miradas se volvieron hacia él y no lo abando•
naron. Se sentía en la dignidad de su actitud, en la no•
bleza de su gesto, una fe tan ardiente, un tal fervor de
plegarias; cuando se volvía hacia la nave su rostro joven
teñido de una palidez mate, de facciones finas y distinguidas, leflejaba un piedad tao profunda¡ bajaba las mi•
rada.e sobre loe esposos con una exnreeión ian suave de
ternura, que·loe menos accecibles á la emoción, experi•
mentaban el encanto de una impresión io.enea, llena de
dulzura.
-Srbeis quien es este sacerdote? ae preguntaban del
uno al otro.
-Xo, no le he visto jamás ......... No debe ser de lapa·
rroquia.
-Es Monseñor de Beauval, primo de la señora de Sennevaux, quien debe dar la bendición nupcial; más en
•cunnto al o.ficiante ........ .
-Es un verdadero sacerdote en todo caso.
-Está muy bien.
- Decid que está conmovedor, querida mía.
- Yo no he visto j amáe una fisonomía tan pa\ética.
-Augusta, puede decirse!
Yó sé quien es, dijo uno de loe asistentes, mejor in•
formado ...... Es el preceptor del pequefio Jouvenot y un
íntimo del conde de Sennevaux.
-No ea posible!. ... .. un simple preceptor! ......... Tie•
.ne fieonomia de obispo.
-Lo será más tarde si lo quiere. P&lt;1rece que es un
hombre de gran mérito.
Sola, arrodillada t:n una capilla lateral, ignorada y
perdida en aquella multitud, una mujer de gran luto1
habria podido decir cual era la exteneió.a de e.ae mérito
y revelar el secreto del alma de ese aacerdot.e que consu•
maba su sacrificio.
Poco t.iempo antee 1 CharHer había sucumbido ti un
nuevo ataque, llorado einceramentt, por l\Iarta y por
Pablo. Fué él quien, consagrado todo á. sus santos deberes y dominaado eus angustiae filiales, dió á su padre los
supremos consuelos. En un postrer moment.o de lucidez,
Charlier babia enviado á en hijo un pliego conteniendo
sus voluntades y pagado con una mirada de inefat,le re•
conocimiento toda la deuda de su existencia purificada
y redimida.
A pesar de su luto recie.::ite, Marta, cediendo á las ine:tanciae de la señora de Sennevaux, había consentido en
asistir, oculta y deeconocida1 á la ceremonia que conea•
graba la dicha de Roger y el triunfo de Pablo. Ninfuua
súplica subió haoia Dios más conmovida, máe sincera,
que la que ee elevó de la capilla.
Estaba tambien entra loe asistentes un hombre que
parecía aislarse de la mul,itud, recorriendo lentamente
las navee y deteDiéndose de fila en fila como para pasar
una inspección minuciosa de las personas preeenteE.
Tendría cincuenta afias. Su rostro bronceado, quemado
caei1 surgía enérgico y vigoroso bajo sus cabellos ya
blancos. La dulzura un poco triste de sus ojos contrae.taba con la expresión de fuerza y de resolución impresa

en sus facciones y que acentuaba una arruga profunda,
entre sus dos cejas. Parecía ocuparse demasiado poco
del matrimonio y abeorverse en busca de alguien que
no encontraba ein duda. Porque antes del fin fuese al
pórtico, á la cola de loe curiosos, para asistir al deefile de
la salida¡ después, cuando esta terminó. apartase con ua
euapiro, sin notar á una muJer enlutada y á un aacerdo,
te, que salían de la iglesia por una puerta latera!.
Desde eu vuelta á Paría, Savinien de la Haye no teDía
más que un pensamiento: volver á eacontrar á Marta y
á Pablo, eeoe dos eeree confundidos en la misma predi•
lección, que habían llenado su vida. Jamás, desde el
día del drama de Ganneville, habí11loe vuelto á ver¡ ja•
más.hacía diez y seis afios 1 había oido hablar de elloe.
Después de la carta de Marta-la eola que recibió-habíase apartado obediente y fiel, para biempre, esparando,
según la palabra que ee le escribiera ......... la hora en
que sus cabellos emblanquecidos le permitiesen volver
como amigo. Su corazón desflorado apenas, no había ei•
do tocado por la corrupción, y vuelto ti sí mismo por el
soplo angélico de un ni~o, se había dado para siempre
á un amor único. Pero Marta le había dicho: No trateis
de volverme á ver!11 y temiendo su debilidad y queriendo permanecer digno de ella, valerosamente había abandonado la Francia y pedido á lejanos viajes la distrae•
ción, einó el consuelo, de la soledad.
Llegado á Africa como simple turista, sintió como una
revelación. Debía, pues, activo é inteligente como ee
sentía, pasar aAí su vida inútil y sin objeto?
No sería miis dtgao de la bien amada ausente, eano•
bleciendo eu exieLei:tcia y haciéndola productiva y glo•
rioea? Apoderase de él una fiebre de atravesar loe miste•
ríos de loe cuales el continente negro le ofrecía las pro•
fundida des ioeondablee¡ fué presa de la magia de lo des•
conocido. A plenas manos, gastó diaero oara organizar
viajes de exploración, desafiando las fatigas y los peligros sin contarloe1 penetrando entre los pueblos más eal•
vajea, á loe cuales domab1, no por las armas sino por
medio de la dulzura y de la lealtad.
Coa segunda expedición sucedió á la primera1 después
otra, después esa larga permanencia que acababa de ter•
minar, en que durante cinco años vivió en eeae regiones
incompletamente reveladas aún, amasando tesoros para
la ciencia y plantado loe primeros cimientos de la civili•
zación.
Y por donde quiera y siempre le seguía un recuerdo,
ornando su tienda en medio de loe desiertos: un cuadro
que contenía loe retratos de Marta y de Pablo con tres
florecillas disecadas.
Marta y Pablo! Vivían aúr:;, siquiera? Esta e•a la an•
gueiia que al volverá Francia le oprimía el corazón. Sus
primeras iuveatigacionee fueron vanas. Quién podía in•
formarle reeptlcto de una pobre mujer que vivíJt. modee·
tamente en una calle ignorada y de un sacerdote oculto
en eus humildes funciones de preceptor? Presentóse en
la casa de la seflora:de Seonevaux, pero cayó en medio de
loe preparativos inmediatoe del matrimonio de Roger, y
no habiendo dado su nombre, no fué recibido. Sin em•
bargo, aquella palabra matrimonio, le había inspirado
una idea. Mana y PAblo, sí vÍv1an, no podían menos que
asistirá la ceremonia. Fué á ella, buscó y no vió á aquellos á quienes buscaba desesperado.
Necel!it.6, sin embargo, interrumpir la investigación de
que tan impaciente estaba. Se le imponía un deber ur·
gente. La wciedad de geografía debía recibirlo en una sesión eelemne donde le seria entreg8da uua medalla de
ho.nor. Necesitaba reunir eue notas, clasifioar eue docu·
mentas. Anuncios fijados en todas partee anunciaban
que daría una conferencia sobre el Africa central. Debía
aún este servicio á la cieucia. Oh! en seguida ya no de•
bería nada á. nadfe y no tendría más que buscar á los
que amaba.
La sesión tuvo ve'I"ificat.ivo en el vasto local de la So·
ciedad, á fines de Diciembre de 1800. La entrada del va~
leroao explorador, fué saludada con aplausos entusiastas.

El presidente le deseó la bier venida; después el viaje•
ro comenzó au relato, pintando á grandes raegos la historia, corta aúo, pero llena de promeeae, del Congo fran•
cée; refiriendo sue viajes, diciendo, sin vanidad, pero
sin modestia tampoco, ene luchas, eus fatigas, eus peligros y loe ciento sesenta días pasados en atravesar un
bosque vírgen, con el hacha en la mano, ein distinguir
sino por una vaga luz el dfa de la noche, y loe desier,os
de arena roja, y loe pueblos bárbaros calmados con pre•
sentea y las tempeeta~ee de loe grandes lagos, bajo el
cielo de loe trópicos1 de una violencia deeconocida en las
regi1mee tetapladae.
Su oarracióo, que apasionaba á loe oyentes, estaba
mezclad¡, de anécdotas agradables ó conmovedoras y ei
á veces lo interrumpian era para cubrirlo de bravos frenéticos.
Terminó así:
-Heme aqur, se.fiores1 en el término de mi relato y
también en el término de mi tarea, que fué cuando me•
nos tarea de peon. En adelante mis fuerzas no me permiten ya intentar nuevos eefuerzos. Loe af'l:oa de loe ex•
ploradoree cuentan doble, como loe de loe soldados en
campana. Mi solo y último deseo ea poder escribir lo
que he visto, lo que he aprendido, lo que podrá servir
de guía á los que atraiga1 como me atrajo, la seducción
de aquella naturaleza desconocida y maravillosa, Is. san•
ta ambición de llevar la palabra de paz á esos aeree pri
mitivoe, frecuentemente mejores que muchos civilizados.
Puedan mis euceeoree encontrar en su ruda carrera lae
alegrías que yo be encontrado á la idea de que yo, frágil,
añadía empero algo á loe conocimientos humanos. Puedan ellos también, est.e ee el voto que les dirijo, ir ince•
eantemente acompaflados, como yo be ido, por un recuerdo querido y adorado, que les eoareía en medio de
loe desiertos, loa consuele en el día de los sufrimientos
y los aliente cuando desfallezcan! Perdonadme que ter•
mine con esta frase, homenaje de mi reconocimiento en•
ternecido1 al talismán íntimo y protector que me ha
guiado y sostenido.
Una tempee\ad de aplausos acogió las últimas palabras del viajero. Levantada la eesión, todo el mundo Ee
precipitó hacia él1 con ansia de honrarse eeleechándole
las manos.
En la última .fila, veía!!e un aacerdote1 sonriente y con•
mo,ido, que había seguido la conferencia con una ardiente
atención. Durante la per,...ración sus vecinos asombrados
le habían visto enjugarse los ojos. Dejó pasar frente á e!
la oleada de loR concurrentes; después, avanzando solo,
miró con eue ojos límpidos á Savinien súbhamente con•
movido.
-Amigo mío, le dijo con voz un poco temblorosa, ven•
dréie mafiana á tomar el te con noeotros? ......... mamá
oe espera.
-Pablo! exclamó el explorador levantándose de un
sa~to de su asiento y estrechando al eacerdote entre sus
brazos con el afecto y la efusión de un padre.

XVII
En su salón, donde penetraba la luz gris de una tarde
de invierno, Marta estaba sentada cerca del fuego, compañero único de su soledad. Meditaba, eoiladora y trie•
se. Sue peneamientoE tomaban el tinte melancólico de
aquel día lleno de las brumas de Diciembre 1 cuyos vapo
rea flotaban alrededor de loe grandes árboles del jardin
vecino, percibidca en la per:;umbra.
Savinien estaba en Paría ...... ... y, como Pablo, lo hn•
bía sabido ella por el periódico; la víspera debió él dar
una conferencia y referir á mil indiferentes toda la historia de eu vida ......... Ella lo había sabido como Pablo
por la vulgar publicidad de loa anuncios. Amarga irri•
siónl El que ee había adueflado de toda su alma estaba
á dos pasos de ella; respiraban el miemo aire, todos e90s
detalles de que ella tenía tanta avidéz, el último de los

�DO ■ IIIGO

BL MUNDO

curioeoe podia conocerloe ......... y ella no verla ni oiría al
amigo de eu coraz~nl
Deede el día de la separación, desde que ella había
voluntariamente .desterrado á Savinien, jamás Marta,
faltó á su propóeho de enunciamienta resignado. Ha•
bía marchado firme, inquebrantable, por la vía recta y
severa que ee trazara.
Pero ei el amor le estaba prohibido, si lealmente lo
había arr oncado-óccreído arraocarlo- de eu corazón, ni
el recuerdo ni la plegaria le eeiaban prohibidos y cada
día eu recuerdo volaba hacia el ausente, cada día au ple•
garia subís hacia Dios por él, sin que ella loe sintiese
abrazados dP ardien1e ternura, En vano ee quita de un
vaso el perfume que contiene: sus paredes quedan impregnadas y embalsamadas para siempre.
En eu absoluta honestidad, Matta estaba convencida
de que había triunfado, como lo prescribía su deber y
que todo germen de amor hab!a para siempre muerto
en su corazón. Hay plantas demasiado vivaces para mo•
rir nunca. En vano se las hunde debajo de la tierra; sus
raíces vigorosas auaviel!an el obstáculo que las recubre -y
viene de nuevo un día en que la flor se expande al aire
libre, radiosa y vivaz.
Porque, pues, pobre l\farta, pasabais veladas enteras
en la soledad, reconstruyendo detalle, palabra por palabra ciertas visitas que 0':1 hacía en otro tiempo Savinien? Porque frecuentemente dejabais errar vuestros
dedos por el piano, donde siempre volvían á encontrar
los aires que él amaba, en tanto que vuestro pensamiento se perdía en una vaguedad llena de encanki? De donde venía vuesno apego por loa objetos materiales que
poblaban vuestro salón, amigos discretos y fieles, testigos de 1011 rarop día:1 felices que parecían haber conaer•
vado su huella? ......... ~o loa había el visto? No loe había
el tocado?
Svbre este se habían encontrado las miradas de loe
dos¡ al otro le recordaba una palabra, sobre este otro,
se habían reunido sus manoe ...... ... Pero tal culto del
pasado no ahumaba la rectitud de Marta ...... ... No era
más que el recuerdo; el recuerdo purificado por el sacriflc'.o, rec11erdo no culpable, pues que ninguna pena se
mezclaba á él.
L1a ;-ensamientos de Marta iban tomando aquella tarde rumbos bien penosos, cuando Pablo se presentó ri·
sueño y alegre como pocas veces y acercándose á su madre, con tono confidencial Ie:dijo:
-Madre mía es neceeario que Francisca se ponga en
obra como en otros tiempos; he convidado á tomar el té
á M. Savinien de la Raye, y estará aquí dentro de breves minutos.
Marta palideció intensamente y quedoee viendo á su
hijo con una miradg, en que se leían todas las interroga•
cianea y todas las ansiedades. Cómo encontraría al amado de su alma? Ah! dieciseis afioe cambian de tal suerte
un corazón.
Pablo comprendió aqueUa interrogación muda y ee
apresuró á referir á su madre el encuentro con M. de
Sa.vinien en la sociedad de Geografía, insistiendo acerca
de la emoción de aquel al reconocerlo:
-Si vieras como me ha abrazado, madre! ai'i:adió para
concluir, y )!arta satisfecha ya y tranquilizada, segura
de que apesar de sus cabellos blancos aquel hombre, encanecido también por dieciseis ai'i:os de rudos trabajos
era el mismo, cayó en los brazos de P11blo vertiendo con
soladores lágrimas de júbilo.
Por fin la vid1t. iba á traerle un poquillo de ielicldad.
El día de eu vida, próximo á declinar tendría aún un rayito de luz para su cabeza fat~gada ......... .
Pabb, feliz con la dulce felicidad de su madre, reeer•
vaba por una coquetería del cariflo hacerle saber algo
más, que indudablemente tranquiHzaría su espíritu en
la posesión de la dicha que ee prometía. Ese algo era
una carta de Cbarlier, entregada á su hijo poco antes
de morir y en la cual decía:
uEs mi voluntad que, á mi muerte, Marta mi esposa
case con l\f. Savinien de la Haye. .Ambos son dignos
de comprenderse y en felicldad me regocijará más allá
de la tumba. Yo moriré dichoso debido á esa santa mujer q ne me tocó en suerte y merced á la cual he sido rehabi füado y redimido.•

e,

EPILOGO,

En un hermoso pueblecillo cercano á Joay: "QOeeeión
de la condesa de Sennevaux, en una sonriente casita
blanca anexa á la parroquia, anegada de paz y de sol,
vive Pablo dedicado á las santas laboree de su ministerio, rodeado de libros donde se ven as! loe santos Padres, como loe grandes maestros de la literatura antigua
y contemporanea.
Pablo ha re~lizado su viejo suefl.o de seminarista: til
refugio campestre y humilde desde d&lt;.onde quería llevar
á laa gentes de corazón sencillo la palabra de Dios. Ahí,
á eolas consigo mismo y con eus santas y tranquilas ta•
reas, aquel corazón heroico ha hallado por fin la paz que
es el premio de todos loe grandes sacrificios. Y su ven•
cimiento penoso que antes conturbara tan hondamente
su corazón, hoy lo invade y lo inunda de.una alegria t.oda
nueva y apacible.
No lejos de su curato, perdida entre la frondosa arbole•
da, en medio de un paisaje encantador, hay ·ma pose·
eión pequefl.a, rodeada por alr.a verja de fierro, que pro·
teje hermoso jardín.

r¡ de OCTUBRE de •'97

DO ■ IIIGO

Es el nido en que 8a.vinien y Marta viven felices, por
fin, gozando de un placentero reposo y de una unión tar·
día pero infinitamente dulce que ya solo romperá la
muerte.
Tarde por tarde, cuando el sol desciende t.rae loe azulee montee lejano@, el abate Cbarlier, concluidas laalabo·
rea de su ministerio, diríjese á ese nido oculto en el fo
llaje: Sivinien y Marta lo epperan para ii'Jmar el té, lo
reciben con efusión inmensa y lo rodean de solicitudes
delicadas. Francisca sirve aún á. loe treP, como en otro
tiempo ya muy lejano, pues no ha querido cederá nadie
ese privilegio, y asiste á la íntima tenulia en que Savi•
nien refiere sus largos viajes maravillosos.
En aquellas horas de expansión, re~rátaae en los roa•
troe de Mar~a y de Savinien la íntima alegría de su amor
sereno y en loe ojos de Pablo la definitiva y bella seguridad del que va ya confiado y amante, purificado por e~
sacrificio y la abnegación, hacia el que dijo:
u~Ii reino no es de eete mundo.»

17 de OCTUBIIE de ,. .,

'79

KL MUNDO

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11. S. de Forge.

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LA MODA

tones opacos. Corbata y cinturón de crespón. Ancho
velo de crespón inglés por único tocado.

GRUPO DOLIENTE

Traje para niña.

VJSITADEPA.NTEON,LUTOSI

Traje para jovencita de 14 ó Is años.

Este traje, lo mismo que loe o\roe del grupo, es de me.tino apaflado con dos alforzas de crespón. Ci~erpo blu@a
adornado con alforzas del mismo géner~. 9inturón de
crespón drapeado y con un lazo al lado 1zqmerdo. Sombrero de paja adornado co:i crespón.
Traje para señorita.

Este, como el anterior, tiene la enagua de campana con
ancha franja de crespón de Jan~. Cuerpa blusa, algo cru·
zadocon vueltas de crespón, phseé de lana Y grandes bo·

Se hace también de merino¡ pero en su borde no lleva
crespón sino eoJo dos alforzas. El talle blusa t.ambien
el!tá alforceado y con bolero de crespón. Cuello, cinturón
y sombrero también de crespón.
Traje para •cñora •

La enagua de este traje lleva el delantero liso, y en lae
coa\uraa laterales dos franjas de crespón, de cuyo e:x:tr~•
mo inferior parten otras tres que circ11ndan el vuelo.
Cuerpo blusa, abierto sobre un chaleco de crespón y cin•
tas de terciopelo. Cuello ancho de crespón y cintas, con
'Pliseé en el borde. Mangas eatrPcbas de crespón y cintas,
con globo de -merino. Toque de paja can largo velo de
crespón inglés.

EL LUTO

Así como los sonidos manifiestan loe afectos de que ee
halla el alma pOEeida¡ así loe coloree revelan á primera
vista el genio, loe afectos y aun el estado del alma. ¡Cuán
triste y qué disooante nos parecería una deepoeada con
luenga cola negra 6 azul marino. Por el contrario, el tra•
je blanco establecido, en bien de las jóvenes, las hace
mil veces más atractivas y encantadoras. Pero el luto!
el luto es un traje tan solemne, que por sí solo inspira
respeto y compasión : se supone que una persona que
porta luto, tiene incompletos loe afectoe, falta aJgo á eu
corazón. Si esta enlutada ea joven y bermoea, se siente
luego eAe algo por ella, y ee deses que con nuestro afee·
to mitigue un tanto su due 1o.
Una joven hu~rfana de mirada modeeta, pase grave y
largo velo, parece que nos dice: tendréis para mí una
palabra de consuelo? ......... acompai'i:adme á la ima de mi
adorada madre! ¡Visitemos las tumbaal y ()Ue nuestro
lúgubre atavio no disuene con un alegre eemblante, ni
una aonriaa festiva.

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JSf~!)J#rl&lt;iA
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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

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EL MUNDO

''EL MIJNDO.''
Semanario ltuatrado.

81 b.

Tel6fono 434.-Callc de Tiburcio nUm. 20.-Apartado
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Toda la correspondencia q ne ee relacione con la Re«aoción, debe eer dirigida al

Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.
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R•formas on os!• porióako.
Comenzamos con el número de hoy á. trabajar nuevamente en mejorar DUtlstra pnblicacióu, siguieudo la COJ•
tambre que bernus establecido desde su fondación.

AmplJaremoe la sección &lt;le !lloda~, por que h1::wos recibido frecuentes indicaciones d-a que agrada bas!aote á
nuestras lectoras y de que re1rnl1a de alguna milidad.
Aumentamos un Sup:ewento Humorístico titulado El
Mundo Cómico, quitando solamente los anuncios, que se
publicará.e en la edición áe venta. Todo lo que tenga alguna. importancia eu los forros de El Mundo Cómico, apa•
rt::cerá también en E'I cuerpo de este perióJico, para que
nada falte á loe e11Ec1 itoree.
Como apenas tenemos un cinco por ciento de suscritoree del Eemanario que no reciben el diario, á la
gran mayoría le reaultaban repetidos todQB loe asuntos
que se trataban en loa pequefios editoriales, puesto que
en la semana los habían leído en la edición cuotidiana;
por eso atendemos la indicación de los lectores, suprimiendo esta sección que substituiremos desde el número
próximo con una nvistJ\ general de tonos los acontf'ci•
mientas de la semana en forma mJnos seria y más literaria, y que seguramente podrán leer con agrado los
miemos lectores que ee han enterado de loe asuntos editoriales del diario.
Hemos ordenado una fabricación de papel de mucho
mejor calidad que l_a que hoy neamoe, auo cufndo el
costo ee muy superior¡ pero creemos que con estas reformas y las que para el ano entrante tenemos preparadas,
correapondemoa debidamente al favor, que el público
dispensa al ccYuNnou ilustrado.

:P)t)lftic,1 general.
RESUMEN.-La comisión americana de la plata en
Europa.-Sus gestiones y labores.-La Oran Bretaña se excusa.-El interés general )' el psrllcuJsr.-Aplszamiento de la cuestión. -Conclusión,
Grandes esperanzas babianee concebido sqbre la rehabilitación de la plata, al ver la acogida cordial con que
fueron recibidos en Francia loe honorables miembros de
Ja comisión americaaa, que andan ahora por el viejo
mundo predicando el bimetalismo y trabajando por que
una conferencia internacional, menos platónica que las
celebradas otras vtcea, decida algo positivo en favor del
metal blanco.
Loe que están intereEa:loe en cuestión de tan alta trascendencia se n&gt;gocijaban al rnber las buenas diepoeicio•
nea manifesU\das por el gabinete que preside Mr. Méline á los enviados de Me. Kinley, proooetiendo entrar en
eea cruzada que se opone á la desmonetización general
de la plata.
De buen augurio eran también los resultados obteni•
dos en las primeras conferencias celebradas por la misma comisión con Lord Salisbury y loe ministros principales de la corona británica,
Desgraciadamente para el porvenir próximo de la plata todas las ilusiones se han desvanecído como ligeia bru..
ma, be eneueilos se han evaporado como fantasmas va-

noe, y la realidad, la fría realidad con su cortejo de deeengaH.os.
La Gran Bretafla no entra en la combina:iión; con las
mejores pa'abras de eu repertori&lt;. diplomático, con lae
t::z:presionee máe carifiosas de su lenguaje :financiero y
con las fra11:es más mehfluas de su mercantilismo positivo, ha llegado á Mr. Wolcott y sus colegas, diciéndoles que por hoy no puede comprometerse á abrir de
nuevo las caeae de moneda de la India ó libre acuñación
de la plata, ni puede tomar parte en conferencias y en
convenios internacionales que menoscaban eu firme é
inquebrantable résolnción de mantener incólume el talón de oro, único soberano y omnipot.ente1 que la ha servido en mucho para eu grandeza y la ha dado preponde•
rancia decidida é indiaculibleen los mercados del mundo.
DiepueEtos parecían en efecto loe ingleses á entrar en
traoeaccionee; aun ee habló de que el Director del po·
deroeo Banco de Inglaterra, ee proponía establecer co•
ruo base de sus procedimientos que la quinta parte de
las reservas meLálicas de la institución se constituyeran
en pla1a; pero habló el director :financiero del gobierno
de Ja India, alegnndo lot1 tra6tornoe y perjuicios que á la
colonia aca.rreana un retrotraimiento á su antiguo régillleu monetario, y las pérdidas maieriales que ocaeio•
1 aria la eunplt, vueha al es~ado que guurdalau 2quel a~
corua1cae, ante!i de 1893; acudieron los c0merciao1es y
banqueros del Reino Unido, ptotestando con buen de•
recho contra cualquiera que se tomase á favor de com•
ponendas desastrueae pa1a ellos y que á otros aprovecharian, se pensó baila en la parte política del amnto y
se ncordó el movimiento y agitación americanos en la
i,a1afa lucha electoral¡ se hicieron tristes presagios so•
bre el codiciaio mt::tal amaril10 1 que en un evanto no re molio podría irá parar buenameme á. las arcas repletas
de loe ruiueroa de luwa y el Colorado, y cowo la coea más
nat.u1at del mundo, se cenaron las pu1::r1as á las pret,ensioues Mac Kinlitas.
¿Qaé harán ahora los peregrinos que se propoafan aadar
de corte en corte, buscando prosélitus de la plata? adónde
dirigirán sus pasos vacilen,ee, cua1..du saben y lee cons·
ta por convicción que sin el concurso británico es inúül
toda det.erm;nación, vano cualquier intenta é irrealiza•
bl~ cualquier proyeclio que liienda á cambiar el sistema
monetario del mundo civiEzado, basado hoy en el mo•
uomet.aliemo oro?
No son suficientes el apoyo y la protección de Francia
para llevará cabo la tarta de fijar uua relación media
constaoLe enlire el valor de loa doe metales empltaioe
como moneda en el mundo. 81 Inglaterra se excusa, es
probable que el Gobierno de Fa.ore, haga ot.ro 1auto1 con
pretextos más ó menos p'.ausiblea, y Alemania y Rusia,
y las demáe nazionee que representan algo en la concurrencia mercant.il de los pueblos, dejen á su vez sólos y
tristes á loe atn.ericanos en su labor de rehabilitar el producto principal de sus minas occtdent.alea.

** •
No podemos definir si la solución que ha daio Ingla·
terra al asunto, aplazándolo más bien, es :a que más
conviene áloe intereses genern'ee.-Raro y eorprendenlie
eería que Ja buena Albión se preocuparn del bien de los
demás; y vu~ia en sus decisiones algo más que eue propios intereaee. Hemos querido simplemente senalar el
hecho, y hacer 1·atente que la cuestión de la pla'.a tan
traída y tau llevada y que por tau diversos modos nos
intertlaa, e1:1tá léjos de haber obtenido solución Eatisíac•
tona.
VolveráA á agitarse en no lejano día las huestes que
acaudillaba Mr. Bryau en los comicios electorales del
úhimo Noviembre; á. los intereses particulares que representan se unirán también loe de la generalidad para
oponerse á. laabeorbente plutocracia aLDericana y eU1:tituirla con. ot1a agrupación de tendencia~ un poco socia•
listas¡ la agitación en los Estados U nidos tendrá eco en
loe pueblos del viejo continente.
Entre tanto, nosotros veremos t.ranquilamente el desarrollo del drama y esperaremos con serenidad el deeen•
lace, porque si la depreciación del metal ha favorecido
el acrecimiento de nuestra producción y el brotar de
nuevas fuentes de riqc.eza, su rehabilitación puede sobrevenir cuando ya tengamos firmes los fuadamentoa
de nuestra naciente industria.
X. X. X.
Octubre 22 de 1897.

DD ■ INGO 24 de OCTUBRE

de ,. . 7

~a adHua t' la e~presíon.
Es cosa general el no pedir explicaciones de loe he•
chas familiaree, que estamos ac::stumbradoe á ver y qu&amp;
se verifican siempre de la misma manera. Antes de Ga•
lile o millones de bom bree habían visto oscilar la lámpa-ra de la Catedral de Pisa; millares de manzanas habían
caído so'ore otras narices que las de Newton y todo el
mundo, antes qne ~l gran sabio había víeto caer el capi•
tel áloe piés de la columna ruinosa, desplomarse las bóvedas del templo antiguo, rodar los pefiascoa por la la•
dera, correr como lágrimas las golas de la lluvia y hun •
diree en el polvo como esperanzas desvanecidas las bojas.
muertas, sin inquirir el por qué, sin averiguar el cómo
ni tratar de deecubrir la ley misteriosa y oculta que da
origen y forma á todos esos fenómenos.
Verá un niflo tropezar y caer, á un muro derrumbar•
ee, á un tet;bo desplomarse, auscitaban una investigación
meramente ocasional del accidente; pero á nadie ee le
ocurría buscar en el fondo mhimo de todos esos hechos,
suorfgen común, su causa misteriosa. Newton meditó, es•
tudió y calculó asombrando al mundo con el descubrimiento de esa canea inmanente en la materia, que se llama.
Gravitación Universal y que unifica dentro de una ley
común la precipitación de la catarata en el abismo, el
desprendimiento de la avalancha sobre el valle y la
giración majestuosa y eterna de loa astros en el espacio.
Esa !ndiferencia ante lo vulgar, ese dea:lén de investigación de lo cotidiano, impide al hombre deecubrir y re·
tardar el deecubrimiento de hechos curiosos, de leyestrascendentales que es interesante y út,il conocer.
Un ejemplo: Día 4 día observamos las actitudes, los.
movimientos, las variadas é inteneaa expresiones de la
:fisonomía del hombre; contemplamos con deleite la sonrisa de la mujer y del ni1l'J, con espanto las manifestacione:, del miedo y con láetima las contonionee y gesto&amp;
que provoca el terror¡ á c&amp;da paso abrazamos á un amigo
ó le ePtrechamQB la mano con efusión, besamos con res·
peto la mano de nuestra madre y 0011 ternura en frente,
acariciamos dulcemente la. mejilla del nifio, inclinamc.s.
la cabfza y bajamos los ojoe ante el hombre respetable,
y no ee nos ocurre preguntar por qué esas actitudes; ¿por
qué esos movimientos, por qué eeos gestos?
Nos consta además que existe uoa relación :6.Ja, inva•
riable, car,acterística emre cad.i. variedad de emoción ó
de deseo, y cierta y determinada expresión de la lleono•
mía y ciertos movimientos y actitudes del cuerpo y no
inquirimos de que depende qt1e enclavijamos las manos
en la súplica, aoblamos la rodilla en la plegaria, rechi·
namos loe dientes en la ira y abrimos loe ojos en el asombro. Todos esos hechos deben tener ca11ea y origen como.
todas las cosas la t.ienen y vale la pena, s1 quiera eeaporcuriosidad, de averignarla.
Lo primero que llama la atenciéin en las actitudes; mo.vimientoe, y gestos característicos de nnestrae emccioneaó ideas ea que son un remedo de los setos que la pasión ó
idea dictan y aconeejan. Un hombre poseído de cólera.
extremada, ruje como el Jeqn, lanza zarpazos como el
tigre; patea como el potro bruto, ei ePtá presente la causa.
de su enojo arremete contra ella y lucha con ella en to•
da regla, ei está. aueen;e la causa se deerarga la furia.
contra loe muebles, las ropas, y se estrnja ó rompe lo
que se tiene á mano. Nada tiene esto de sorprendente;.
es por el contrario lo lógico y lo natural; la cólera quena es más que el deseo de venganza ee maoifie. ta en su&amp;
formas extremas por actos de ataque, de combate, dedestrucción en :fin¡ pero esto mismo Pxplica las expresiones y actitudes correepondientesá eea pasión. En efe e•
to; cuando la cólera es menoe inteoea ó cuando intervie•
ne la reflexión, no se ejecman sino que simplemente eebosguPjan loe actos correspondientes¡ en vez de morderse rechinan los dientes, que no es más que la eimulación
de la mordida; en vez de pegar ee agitan los brazos, E'&amp;
amaga, ee crispan los pufioe; á un g.-ado menor solo un
erguimiento y una crispación la denuncian, la eangreacude á la cara como previendo la fatiga del combate y
los ojos despiden fuego como durante la lucha.
Bajo la itifluenCi1\ del miedo la expresión y la actitud
son otras, todas de ddensa como Isa de l.i. cólera eran.
todas de ataque. Bajo la influencia del páaico huimos,
nuestra voz se extingue como temerol:!a de denunciarno&amp;
á nuestros enemigos, loe cabellos ee erizan como si quisieran defender la cabeza con un casquete de púas,

DOMINGO 24 de OCTUBRE de 1897

Bajo la influencia del Eimple temor no huimos; pero
retrocedemos: el cuerpo ~ recoje sobre si mismo y ee
reduce á eu menor volúmen como para no ser visto ó
presentar menos blanco al enemigo,y la actitud y la ex•
pre&amp;ión de la desconfianza que es la misma sensación po•
sible de miedo ea tambien defeneiva: la mirada ea oblicua y tecudrifiadora; se vutlve ácada paso la cabeza para
ver qué hay det.ráe, se cami ria lentamente y en silencio
como para no ser observado ni sentido y se tienen loe
brazos listos para protejer el cuerpo y las piernas medio
dobladas para empreader la foga.
La actitud de la confianza es opueEta como es opuet1to
el eentimiento que la dic1a, Un bombe confiado le•
vanta la oabE'za, adtlanta el pecho, cruza loe brazo:1 para
probar que no pienea acometer ni defenderee, piea firme
y anda apriea y con ruido.
Estos ejemplos eon claros como la luz, se palpa en ellos
el principio de que la expresión corporal y fisionómica
son un conato, un remedo de loe actos que la pMión correspondiente sugiere, remedo qne Pe atenúa, ee exfumina, se disimula á medida qne la-pasión ae modera ó
refrena; pero que conserva, aún en sus forma~ más leves
el tipo de dichos a1toe.
Las manifeetaciones de las pasiones afectuosas, de las
diversas formas y grados del amor son de la misma indo•
le y corroboran la misma regla. El apretón de manos, el
abrazo, ;a caricia y el beso, sC"ln loa actos que el afecto
nos sugiere segón es su intensidad. Todas ellas son remedos del seto de apoderarse de una coaa, de hacerla suya, de devorarla. El abrazo es remedo mam:fiesto de cargar con una cosa y llevársel&amp;- como lo prueba ]a circuna
tancia de que en lae grandes expansiones levantamos en
peso á las personas y hasta andamos con t!llas en brazos; el abrazo materno es además, protector; la madre
al abrazar á sus hijos loe envuelve, los oculta y los protejé" con su propio cuerpo, protección que es hija legíti•
ma y manifestación general del afecto.
&lt;Jon el apretón de manos remedamos también acto
de apoderamiento y de posesión.
Tomamos la mano de una persona como tomamos con
la mano un objeto que nos agrada. La palmada en el
hombro es ademán del miemo género.
El bPsO, quién lo creyera! es Eimulación ó cnnato de
mordida y llega á serlo en loa hombres brutales 6 ciegos
de pasión. Ahora bien; nada ee posee mE'jor y más completamente que lo que se come. la preea que se devora,
e l alimento que se ingiére y que acaba por formar parte
de nosotros mismos. El instinto-que ya no la razón imi·
tª con el beso el acto de comerse á las gentes que se
a man y el lenguaje ha sancionado el origen de esa dul•
ce mariifeEtación de afecto: 11me la comería yo)) solimos
decir de una muje11 que nos agrada ó de un niilo que nos
encanta.
No esdudoeo queeeta forma de manifestación del afecio la heredamos de nuestros antepaeadoe caníbales.

EL MUNDO

Nuestros Grabados.
EL SR. D. GILBERTD TORRES

Publicambe ahora el retrato del joven Procurador de
Jneticia Lic. Gilberto Torres, muerto tras larga dolen•
cia, el Miércoles 20 del actual.
El Sr. Torres nació en Ouaca; hizo rn carrera en el
Inst.ituto del Esiado, donde liE&gt;gó á ser profesor¡ dea•
pué~ deeempefi6 los siguientes cargos: Director del Periódico Oficial del E;;tado, Promotor :fiecal del Juzgado
de Disnito de Oaxaca, y Diputado á. la Legislatura; Asesor l\lilitar y m:ts tarde, Agente dE'I ~inieterio Pllbl~co en México; Juez 1~ de lo Civil, Prccurailor de Juetl
cia y por último, Magistrado del Tribunal Superior.
El Sr. TJrree era un howbre de coraióo, afiliado des
de su mái temprana juventud al partido liberal.
MAGoALENA

CUADRO DE GABRIEL MAX

$r. l!ic. Don (Iilborlo Torres,
+ el 20 del

pJ"ocurador de Justicia en el Distrito 'F ederal,

actual.

[Fot, Torrea Herm•no•.]

para no ser deslumbrados por la magnificeocia y grandeza del per1oonaje y durante el éxtasis buscamos en el
cielo el deslumbramiento de la vitiión mística.
T11.l es en breve eiutesis la explicación racional de
nuestras actit.udes y geaLoS pasionales. Toda pasión nos
exita á. la acción, que eje:cutaruoe plenamette cuando
aquella es inte.nEa y sin freno, que imicamos ó remeda•
moa cuant:o ea su solicitación menos enérgica Y que reducimoe casi á meros aímbolue c11ando la pasión que
nos anima es débil.
Darwin y Spencer están muy documentados á este
respecto y á ellos deben recurrir loa lectores que deséen
conocer más á fondo esta iogen1oea explicación de hechos que parecían no tenerla ni necesitarla.
DR. MANUEL FLORKS,

Una revista.

Nos viene de la Costa y se llama Et Correo de Tepic.
D1rédoe palabras á él relativas. Hab1ame propuee,o,y de eeguro el director de EL MuNno, no me .tendrá á
bien mi empresa-no espigar en el campo de la rnformación literaria, de tal suerte que esta nota significa una
contravención, pero juzgo que magüer todos los progra•
mas de crónica, tengo el derecho de amar á ese rincón
del territorio nacional, apartado y tranquilu, desde la
cumbre de cuyas montanas, se diviea la lt:jana y azol in·
mensidad del Pacífico que se llama T~pic. Y le amo á
Heredamo1:1 también otras; en ciertas personas, ee ob• mi guirn, á la moderna1 usanza, sin prejuicios de límite
serva una irresistible tendencia á mal tratar á los eeree
y frontera; más que por que ahí nací, por que ahí pemé
que aman; loe pellizcan, los muerden, lee dan manazas por vez primera, eeoti las prietinae vaguedades del eepí•
y. empellones y no hay más que ver enamorar á un car, ritu joven que bate el ala hacia el porvenir y las primegador ó á un soldado para cerciorarse de ello.
ras embriafueces de loe ensueños adoleacentes.
El Correo de Tdpic ea una pequeña revista redactada
Estos actos son remedo 'de la lucha que el caníbal entabla con su víctima y del mecanismo que emplea para por niños¡ niños les digo yo que soy aun jov~o, pero
que vf batir loa élitros de oro de esas nnaginacionea nú·
sacrificarla.
Qué es la sonriea? Una manera disimulada y atenua• hiles. A.si se llaman los poetas y prosistas que arr~jan
eemanariamente el oro virgen de su imaginación becha
da de eneefiar loe dientes, cosa que no dejan de hacer
á prohijar ~odoe los eneuefi.os, á cernerse en todos loe
loe aoimales de preea al apoderarse de en víctima ó al
cielos d~ ayer, á perderse, pájaro incansable en todos loe
contemplarla, bien para causarle miedo, bien para pre- ardientes oros de los ocasos tropicales: Quirino Ordaz,
pararee á devorarla.
Benjamln Rtitee, Joae R.lmÓn Somellera, Gabriel García
Igual principio se comprueba en atrae y diferentes ac- y García, Fernando Gómez Virgen, Rafael de Alba y
titudes y expresiones fieionómicas. La curiosidad nos ha- Antonio Zaragoza.
He dejado intencionalmeote para lo último el nombre
ce abrir desmesuradamente loe ojos como para permitirnos observar mejor. La concentración de espíritu obl:ga de los uhermanoa mayores,» de loe Maestros: Antonio Zaá. cerrarlos para no ser distraído y á bajar la cabeza Y ragoza, que es un espirita interno, ávido de ideal, sedienfruncir el entrecejo como para ahogar en sombra la pu- to de azul; hecho para la plegaria unciosa, para la een·
sación tenue, para loe altos y·eximios amores irr.poeipila. Las manos enclavijadas, el cuello tendido, las ro•
blee, enamorado de un Cristo, que ay! ya no resucitará
dillae dobladas del suplicante expresan la impotencia pa•
entre el estruendo de lae civilizaciones modernas; y Rara atacar, la indiferencia para defenderse y la decisión fael de Alb9., campanero exquisito de mis anhelos, un
de sacrificarse y en la súplica eetrema la postración com- día que fué un siglo de sensaciones saturada~ de estetis·
pleta de1 cuerpo boca abajo en el polvo simboliza el aba• mo, al amparo del ci~lo lapislázuli de Guadalajara ..... ..
Bien venidos¡ yo loe amo porque todos llevan al con•
timiento, la impotencia, el vencimiento supremo.
B1jo la influencia del respeto, inchnamos la frente cierto viril y tímido de aquellas praderas tropicales, la
como el esclavo bajo el yugo, descubrimos la cabeza co- deliciosa nota artificial-la única-de su gentil balada
A. N.
mo para entrfgarfa indtfensa y bajamos los ojos como artística.

María, la pecadora de Magda!o, la qne Bf'gún la divina
expresión de_J~EÚS eligió la mtjor pal'le, acurrucán~oee _á
loe piée del maestro, ha. sido objeto de numerosas rnep1racionea pictóricas y si reunirse p11diera11 todos loe lienzos en que aparece, suelta la undivaga cabeliera rubia,
fijos en dolorosa weditación loe taegados ojos hebreos,
de seguro se formaría un salvn amplísimo. Pero quepo·
coa art.ia,as han sabido pintará Magdaltl11a!
Q11e pocoa han podido darle la ansioEa expre.eión de
la arrepentida ...... .. .
Cuando pienean"en retratarla 1 •retratan eu ideal de mujer, masó menos volupmoso y wad ómenoe prof~no, de
suerte que si11 la m.t$e e,i scene d, la grt1Ga oo .non,, del
cráneo, símbolo de la meditación, de la muerre Y de la
cruz, embJema de la mortificación ascética, Magd~lena
se parecería á tantas herllloeae mundanas que dee¡megau
anse loa ojos ávidos su hermosura tentadora.
De estas Magda'enae mundanas es la de }.fax que publicamos en prt:fereme página de nuestro periódico ..... .
No se a.iivina por cieno en ene rédondt!Ct:IB tentadoras
:a huella de la pe111teocia; no pien:.;a en el Jesús angustiado del huerto ó en el Jeeóe exangüe del calvar.o, si•
no en el J~sús hermoso, humano, se.fiador, que á la iuz
de la luna di:.currla. por las calles de Jerasalem.
Pero así, ta npocoascética, es empero muy bella Y por
eso reproducimo:.; el cua·1ro.
Entre comadres por V,ll~sana.

Este gra·~ado se publica eq la pr!mera página del Mundo Cómico. Lo hemos reproducido en el St"manario por
que debeamoe que ning'.ln grabado dt:1 los que a~arezcan
en aquella revista, dl'je de aparecer en uut-etroperiódico.
Cierto es que el Mundo Cómico se re¡.iartirá á todos los
euscritores del M-undu llWJll'ado; pero Lemas creído que
11 iogún .1nteres podrá tenu para nuesuoe lectores la re•
produce ón de loe anuncios del uMundo Cómico» y como,
en loe forros de éete :figura el grabado de Villaeana, lo
damos ahora en nuestras páginas, por no privará nues\ros lectonie, según la norma que nos proponemos seguir, de los grabados de alguna importancia que aparez
can en dicha revista feeti va.
OTRO PAOO

De $4.000,00 de "LB Mutua/' én Arsndas.
Recibí de 11Tbe Mutual Life Ioeurance &lt;Jompany of
Nt-w Yotkn la suina dt-$4,000.-euacro .mil pesos, en :pago total rte cnaatos d.t:1r~chos ee derivan de la -póliza
1 úmero 837,166 bajo la cual y á favor mío y de m1 hermano Sao1no Orozco, estuvo asegurada la tJ.nada sefiora
nuee~ra hermana Dona Pa~cuala Orozco, viuda de Orozco, y para la debida conet_an~ia en mi caracrer de bt'~e:6.ciario y apoderado de m1 cuad-o hermano don _Sab100
Orozco 1 \atnb1én bene6ci~rio uombrados en la póliza, E'X•
t.iendo t-l presente .ecibo en la misma :Póliza que se devnelvP á la Comp11,flia para su cauceI.ac1ón, enArandas á
12 de OJmbrd d~ 1897. -F.rmado, .Maltas Orozco.
Jo~é M. Pérez Vargae, Notario de número ell; ejercicio
cenifico: que la firma pu1-&gt;a1a 21 calcP del anterior recibo
ea de puño y !Ptra del eeñor Matia.e 9~0200 1 vec~oo de la
haciendB del Tdrrero, de e,.te mun1c1~:no, y la !f.llSm~ que
dicho ae~or usa en todos los ~suutoe f'IO qufl _m~erv1ene;
y el aludido recibo lo extendió como benefic1ar10 y apo·
derado de su h~rmano doo Sabino Orozco, 1ambién beneficiario nombrados en la póliza de que se _liaoP _mérito
el recibo aludido, eE&gt;gúu const,a del poder Jurídrno que
doy fé haber 1enido á la vidta,-:-~º fé.de vero ad de lo
expmu~to suscribo y P"'llO e@ta d1hgenma en Arandas, á
12 de Octubre de 1897.-Doy fé.-Jo,1 M. Pérez Vai·gas.

�DO ■ l ■tO •4 tle OCTUBRE tle l. . 7

&amp;L MONDO

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA ·"ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MED[CO DE LA MARINA MEXICANA .

•

37',000 intllae sobre Jo• 111.n.r.,.e.

CAIRO.-La gran esfinge y I• Pirámide de Cheops,

Gabriel Woc(.

¡Cómo agracia á la vieiaese cuadro de mujerea delpuet,lu, t1gilee1 robuetae, garbosae y Lodae cubier1iae de las cana, luciendo eu bra'lo gordo y \orneado, eu cuello ee::ultural y eoe ojos pícaros cien vecea máe que el aniifazque
-cubre eu roano: ee me ankljaba eea Joente, una de
.aquellas en que fué sorprendida R1quel por Jacob¡ pero
tii no ee exaotamen\e la proiagon1a'8. de la leyenda ¡cuan•
iae Raquelee no podrán eocoo1iraree en eeaa fuen~e, mu•
dos y diecret.oe t.e8'igos de tan\ú peneamien\O, de tanta
pícara avensura, y de sanla confidencia narrada allf en
-el Siempo que '8rdarfa en salir la bol.a de la fuente y llenar loe eebellOe jarrones de barro blanco!
Siguiendo la oalle. se ve en loa peeadoe marcoe recargane imbécil eobre el toaco madero de moldura griHga y
-carcomida, al muaulm,n, al judío, al infiel, en\Orpec1do
por el hachio ó por el o¡no puro; aprovecha un haz de
eombra que le laoza el balcón de arriba 6 la iOeca mol•
dura del arco de la puena, 6 la t.abla l'egra que con aignoe en hebreo 6 cualquier idioma mueriO anuncia á uoa
lavandera 6 eeculWr ó carpint..ero eta.
Aei veie &amp;;enfiidoe en 189 callee á. loe t.ipoP qoA en el cen•
\ro se aciivan, gritan, charlan, pasean 6 venden barat.ijae de Jm¿salem 6 de ta ,ierra aan,a en general apeHr de
ee\ar á unu diat.ancia para no creer ea la autenticidad
de eu procedencia, pero que eepecolan al inocent..e too•
rie\8.
Por fin ae ha llegado á una de las m,e bermoeae mez•
,quiiaa de eee pueblo in6el hoy un poco máe t.olerant..e en
creenciaa ...... Tenemoe á la vista la mPzqu1t.a de Mohammed AU, auntuoao edificio construido de alabastro eaca-do de loe moniee eacritos, eerranfa que queda entre el elmino de hmailia al Üdiro
Realza desde luego eu vasM&gt; y anchuroso cuerpo alt.o y
de allí deetá.canee coat.ro eebelt.ae torree cillndricaa y dia•
.gonalee que ee elevan caei oaeta eer molesto aeguir con
la vista la acumulada punta que lae 1:ermina, hermosaa
-eúpulaa de mosaico y alabastro, una más chica al freo~
sobre el anchuroso pórtico, y la otra, sobre la nave pri~•
cipal, contrastan de la_mane_ra máe bella_ con. laa torrecillas que ae pierden casi de vtet.a. El póruco, 10meneo ar,co morisco, aoetiéoeee aobre una hilera de altas y gallar·
dae columoataa qne el arl.e egipcio adornó con mil obras
de au cincel maesno; el inkmor ea una joya valioaíeima,
retr»ada ~n cada pilaet.ra. en cada bajo relieve, en loe ea•
eudoa da alabaet.ro que adornan !os arene, en las oobri•
zaa de Jaa portee, en laa columnae del taberoá.culo, en loe
moeaicoa del piso, en Jaa paredee, en fi:i, un euntuoeo
conjunto qoe eeoapa á mi pluma al momeniO de at.rever•
me á dar una desoripoión fac1lmente comprensible.

Vieitais aquel iemplo hast.a caei perderos en las encrn•
cijadae y laberinticos corredores que lo forman.
C11a1.ro piaHl.ras al cicerooe y vuelta á. nueet.ro aimon
cuyo ,oldo semeja una sombrilla blanca con fleco negro¡
es hora de visitar las márgenes del bélico Nilo.
Antes de llegará la magnlfi.Ja avenida de palmas que
embellece la margen derecha del río y ~onde ee hayan
eituadaa laa oaeae de loa minietroa e:z:tranjeroa, pasamoa
por la ciudadela, monetruoeo edificio cuya viei\a acusa
d88de 1-Jego su deatioo.
•
La muralla gruesa, toeca, elevada, seria y foerie, poer•
ta de hierro que manejan gigantes cadenas v palancas,
deepné! otros muros aeoitleradoa por donde t,alen mor•
tíferaa bocas de cationes de grueso ca:ibre. Sobre lae al•
menadas cornisas también deec1brense T1egrae bocas de
faego: lae torree cilíndríca-., cónicas 6 exagonales, eo•·
i.ieoen en cada piso robuat.aa cofas at.rincheradae y t.oda
esa múltiple combinación de Wrrea, caa,illo1, mor01 mo•
rallas y fosos abarcan un vasto espacio dominando qui•
d toda la población y k&gt;do el Nilo del C.1iro¡ ¡cuán aun•
tuoea ea la ciudadela!

III
:EL NlLO,-LA OBA.CION DE LATARD'I Á LA PUESTA D"IL ROL,

Un misLral soplaba desde hacía algunos diae y 'refrescaba hae,a hacer casi fria la at.móefera del C.1iro; la tarde un poco molesta por el viento que de ve, en cuando
levantaba nubes de eut1l polvillo grie, ee compuAO, ya
por que el viento aflojaba. ya por que las avenidaa bien
regadas impedían se levantara la euliil areoillla de lae
riberae.
P.:ioo faltaba ya para la pneeta del aol 1 serian cerca de
la.e cinco y enano de aquella t.arde del mee de F~brero:
nueetro cochero golpeab&amp; con eu varilla de mimbre al
tronco un poco caneado ya, y bien eaiiefechoa de nuee•
liro dfa de paseo, ibamoe á oaear un rato agradable tomando un refresco en el alto comedor de un ree,aurant
inglés cuya vieffl ee extendla eobreel Nilo, teniendo an•
te noaotroa laa hermosa&amp; eiluetae de lae pirámides en
aquel momento doradas allá en lonliananza por loe oblícuoe rayos del eol, nuee\ro compañero inseparable del
mar desde hacía un afio.
Aquella tarde desaparecfade noeo\roe en un mar de
arena en el desierto del Sabara y aunque rojo coml) una
bola de faego, no noe inqnieliaba¡ nada teníamoe,qne t&amp;mer............ por el cont.rario, era vez como premio á
nuestra conet.ante deepedida que le b.aoiamoe diariamen-

~ en al~ mar, nos iba á. mostrar orgnlloeo eue dominioe,

su templo, y tt sue fieles, cuyit. adoración le venía siendo
t.an ao,igua como la aparicion del hombre aobre la tie-

rra.

No~troe no le adorábamoe, por eeo de ves en cuando
nos despedía en alt.a mar con un geeM&gt; terrible y u1Ja
amenau cayos efectos varia■ vecee Joa eeo\íamoe en la
obecnr1dad de una noche t;empee1,uosa¡ pero eea ve, e1ta
ba nueatro amigo eol eaihifecllo; contento de eneeftarnoe
cuán grandioso ee vela banaodo aquel terreno de loe aigloe, aquellas moat.ruoaae pidmid~s de grauito que miden su paeo oor el cielo, aquel rto cristalino que da vida
á t.anto ¡meblo¡eo :B.o¡ áaquella gente id6la1.ra, iodavfa
fiel , en ant.iguo dioa y rey de la luz y del calor.
Nada má~ bello que aquella tarde inolvidable; el pa•
norama q~e ee ei:teodía á nuest.ra vlata, nunca aoftado,
e.a grandrneo, un mar de arena reflejaba y aún dibujaba unaeat.ela de fuegn¡ la geoméLrica fi¡ura de laa colo-aalee pirá!Did~e en aquel cielo claro ein brom&amp;, ae perfilaba enviando ene alargada.e 10mbrae á dieiancia, lae
palmera&amp; dt-jaban ofruoa orqueelia :,ar,icnlar al chocar
81111 frondas iigiudae por el viento¡ el agoa asul t.urquí
del Ni_lo i:eflejaba ~mbla~do _lae eiloetae de loa peftaecoeos ed1flc1oe de 11 nbera 11qu1erda, lae laocbae egipciaa
con aue arieliócraias velas la1,inae.
Hinchadas por el miMral enrc1ban ágiles el río condu•
ciendo blancoe borrekoe de oabesa negra, y otroe remolcando baleaa co..:.iert.ae con camellos cargadoe de mercaccfa, botes de vapoT de ruedas subían y bajaban la
apaeible Q(lrrieot.e, cochee europeos llenoe de hermosas
y elegant.ee damas al rPcio \rotar de aue caballoe IÍ.rabee
pa~ea_ban alegres y bullicioue, mujeres de pueblo, ó
eg1pc1a11 encu·11bn1das salían de eus encerrados ,ugurioe
6 palacios á gnza.r de 1.q11ella taTde delicioea; la gente
con sus múltiples veet.iduraa apreeurábaae bvllici08a y
activa á lierminaT sm faenaa del día¡ loa pescadores en
grandes cea ae acomodaban en la ribera el fructuofo
-produc\o de eu lirabajo¡ en Un, una gran canliidad de
bot.ee atracados ya; deecaneaban en fila sobre la arenosa
playa formando una barrera de palo11, unos derechoa y
loe otros oblicuamente cruzados, llev,,ndo en única v;la
afPrrada.
Era aquelló no movimienM&gt; exiraordinario, agrada
ble, mezcla del t.rabBjo y del paeeo de la actividad y del
deecaneo, de la sat.isfacción y de la alegría aubeecuent,,e.
RApent.ioamQnt..e l-Odo aquel movimiento cesa como
por eoc1nti": al roido, , loa movimiento11, á. la algazara
sucede ua silencio general; entónces ee vé lo mú raro Y
aolem '18 que pueda observar el tourieta.

�•H

&amp;L MONDO

Princesa turca.
Aquell~ gente .iabriega, fe postra, la mayor parte en el
suelo, mirando al sol qne e1:1 oculta; levanta repetid»a
v_ecea la cabeza. golpeas~ con rna manos el pecbo, extiende loa brazoP, ~uelve á poatrarEle repetidas vecta
hasta que el sol ee p1erCe en el horizon-te; de-apu~e 88 Jav_a manos, brazos y cara; aef ha cumpl•do C!ln eu oración de la ta!de al sol, con ene faenas del día, y ae entrega acto eeg111do á su descanso.
Carios~, solemne, e_xuaordinaria y har.itst. triste ea esa
ceremoma., ~ª!' ad_orac1ón en pleno Biglo.XIX y al lado
de tanta c1v1hzac16n c_omo se obaerva en et Cairo.
Solemne fué para m1 nquel act0; nunca he sido mari•
~o Y espero no serlo á ptlear del encanto que para mí
tiene el mar; pero tanto tiempo sobre el colosó me ba
acost_u1:fibrado.á tennle al sol carifl.o como se Jo tienen
loe v1eJOB mannot. Preguntadle á un malinero lo qui:,
es el ~ol para el loe y oe lo dirá:
-81 no tuviéramos sol nos perderíamos en el mar si
no fuera por él no. presagia!iamos más 6 menos st-gu'ra
n:ienie los malos tiempos, aun cuando diera luz y cttlor¡
ei no ee noe preee1Jtase fraoco rn dieco nos veriamoe ori•
llados á cometer errores que harian peligrar nuesLrae vi·
d~B.Y nuestras empresas¡ en nna palabra, el marinero
v1g1la al sol t~s. veces al día: al h,vantarse, cuando
pasa por el mer1d1ano y al acost.arse.
Ahora eeto d_iariamenle en alta mar, p!3rd.idoe en el
océano e~ 1~ úmca guía ¿pensad después de esto si para
el má~ cnet1ano ó r.-negado marino no 1:egaría día en qc.e
lo quiera, extraf'i.e_y deeée sí ya no lo adora? ........ .
. Por eetoa con~1derandos, fué para mí aqut-lla ora•
c1ón al sol en el Egipto, en presencia de las pirámides
eeculareP, 11!1ª d~ las.impresiones que más se me han grabado en la imsgmaewn:
Oculto ya el sol empieza la batahola de la diversión
en W~o ese pueblo cosmnpol,ta.
Th&gt;Ja..nos al .oermoao Nilo promeliéndC' nos vieitarle y
aún cruzarle al día siguiente.

IV
VlA.Jll: Á L.AS PIRÁMIDES-REGRESO .Á lBMAILIA

A las seis a. _m., á la puerta del hotel, nol!.eepMaba el
coche que deb1a conducirnos por ioda la ciudad nueva
hae'8 el ~iro vir;jo, convertido hoy en panleón y cnmer'·
vando casi Í!1teg~as las antiquísimas construcciones que
relatan su b1etonadesde mucho antes de la era cris&amp;iana.
Plisamos de largo aquella tortuosa y solitaria ciudad
donde ~embrad_oe se levantan. humildes mauso!POP, entr¿
u!1a sene de rmoas de casas eiu hieroria, simples babi&amp;a•
Clones de gent.e ~el pueb lo má':!_ 6 menos acomodada.
A extramuros, delinease el larguísimo y antiguoacueduc•
to, formado por arquería destinada en algunos puntos
achaparrados ó casi desapareciendo entre /a arena que
loe a,gloe se bQn encargado de ir enterrando pnr Rradoe
Llega~oe por fin al frente de Gizéh, á la margen dt&gt;rech~
del ~do, arenoea y fea en ese punto.
Ag1l lancha velera nos conduce en una media hora
h!l.Bta la margen opueeta, y á. pie por la areno~a playa sub1~os hgera .pendien.tt; que L.OB ll~va ti la vetm,ta é bistónca p~bl'!Oión de G1zeh 1 y sus callee, arenoeas banquetas
y eus ed1fie10.s ~arecíao como aletagardoe por el auefio tor•
pe de eu ant,guedad; l~e verjas de las ventanillas de toeca madera lorn!ada deJaban yer uno qne otro palo quebrado ó carcomido por la polilla y cortinajes dé telarafia
ondulaban en los marcos y aun en las deeigualdades de
las pare?es eecarapeladae y polvoRas. Muerta parecía
aquella cmdad á Iae tempranas horas de aquefia mañana
de Febrero.
A poco ~ndar, por una de eue solitarias callee, el gufa
nos conduJo á 1;1na caea lóbrega, cuyo peeade pórtico Ient~mente_Fe abn6. á loe furibundos golpee que oon nna
piedra d1ó sobre el ~adero nuestro cicerone mueulman,

anciano ya, cubierto con nn turbante blanco un raepar!out negro, de lienzo delgado, sobre el cuerp~. una es•
pecie de manguilla ó bata blanca, abajo del sobreWdo
negr? Y un par de cacl.ee 6 eandaliae de piel de gacela.
:Poco deepuéP, ya en1aezadoP, salieron cuatro camelloP
uno iras del otro; eran nuestras cabalgaduras que no~
¡ levarfan hasta las pirámides.
Ya en marcb~, unas vece8 bajando. otras eubiendo es•
t~nsas lOD?,81 ártdas y eecuetas, divisát-am.&gt;e siempre á la
vista las uln.,.etas de las .tres pirámides que parPcíe.n ine.lc~neablPe. ~uee$ra ansiedad se duplicaba por el caneane10 que oca1:,!ona t&gt;I lento y eacudidnr pasn del camello
que nos hac 1a W(?ver bruscamente sobre lll particlllar si•
lla qne cubre eu Joroba.
El camino ee rectn 1 oolvoeo y árido; ll~ga~e al fin
de dos horas á un CBFerío
mieerabh•, eombreadopór
11n grupo de jQ formidables palma¡_;¡; 8Jlí desean •
ssm~s una merl1a hora y
segmmoa por fin la aparentemente imerminable
travf'sía á he pirámides·
por fin, ya al pia de un~
dE" ellas, la de Cheope, la
mái;a grande de t;odSR y·
próxima á la gran ePfingf', DCIB apeamos mPdio
tullidos de nuestra jibo
Pa é impasible cabalga•
du.·a. ¡Qué s"rprendente
mole d8 granito! formada
de bl( ke, bechre á mano
y adecuados allí con arle
orientadas lae inmenl!a~
faeet-ae de eeae montafiae
antiquísimas. tumba de
loe faraones y teet.igos imperecederos de loe gran
df'e acontecimien,oe del
mundo. Lns geni&lt;'s gne•
rreroe, artietaP, ciPniífi.
cos, han visitado aquellos
promontorios de piedra
que costaron muchaa vidafl. qne abrnrvieron mRe
clti 100,000talentoede oró
a~tesque re bnhierlln podido colocar las piedras
del vértice.
La pirámide de Cbeopa
ocupa una baee de terrn
no que corresponde á
5,000 hectarae y ene face•
tas 8,000; bajo su masa
desaparecería íntegra la
ea1edral de San Pedro de
Roma, t-Pniendo una al•
tura de 137 menos y for•
mando toda Pila una 08 .
pacidad de 2.005 000 metros cú bicoe:.
'
Ea línea recta y hacia
el sur hay tres promonto·
ríos 6 pirflmidee: Ja de
KopbrPn, Myce;nue y
Abou Roach.
La e.sfinge1 colosal bae•
to de piedra, vigía mudo
de aquellos monumentos
hacia el enr de la gran pi·
rámide de Cheope, pare·

DOMINGO a4 de OCTUBRE d• 1lg7.

&amp;L MUNDO

DOMIIIGO a4 d• OCTUBRE d• 1197

ce con~emplar en su inalterable actitud, todo aquel ini.
meneo campo, tantas veces frecnentado por los magnates
del mundo entero, regado con el sudor dt! la esclavitui
Y con la sangre de razas aguerridas y fueriee cuyas b,za~as las descabre la historia eacudr1fiando p~rgaminoe ..
hoJae de palma secas, grabadas con gerogliflooe
pi:,.
fl.a~coe eeculpi~os con obsidiana ó buril de torno 'a~ro.
_Em~e loa arrumados mausoleos que aún existen entre la.
p1~ám1dede Cheopa y la de Kophaen, distíngueae la careo·
mida pared ~e un templo Knt1quíeimo, cuyos bajos relie•
ves eon admuablee. ¡Cómo hay parecido entre esas figu•
ras Y lae que adoroan las ruinas de U.xmal y Chiohenit·
za en la pi:,nfneula de Yucatánl
¡Qué arro_gancia.de aqu~lloa lugares! ........ ¡qué mágica
Y. v1goro~a 1mpr.e~1ón_ se ~i.ente que hace crispar los ner•
v~os Y deJa estática la1mag10ación al contemplar tan grandiosa obra de una época verdaderamente incompren~ible, de una razaorgulloEa, combMit-ndocon ene semejan•
tes_y ~levando hasta el locue máximo loa heroicos acou·
tec1mientoe de la historia.
. Aquel!~ antiquísima raza de faraones se inmortalizó,.
rnmortahzaadolas o.bras de su pueblo. Figuraos si to'1os
los magoates de la tierra humana hubieran fabricadocoloeales 1,m~1baa come:, loe del Egipto ya nuestro su~lo
estaría cubierto de pirámides en cordilleras inmensas.
C~lcúlaseque coa los bloca de piedra gne forman las pi•
rám1des Ee podría levantar uná muralla de cuatro metros de alt.ura que atraveeara á toda la Francia· tocante
á la esfinge fué eeculpida sobre una montaiiá ya exis~
lent,e.
A las faldas de su _inmenso busto lomamos el lunch
que llevamos pr~vemdo y poco después de un brindis
por nueftra pso,1a y cua.tro i'ivos entusiaetas que de alli
lanza~oe á México querido, volvimos• tomar cooient(¡s
el camino á la .cmdad, azueando á nuee$roe buruildee ca.
melloa que dieron dos v~cee con nuestros cuerpos en
aquel aren~eo suelo .del Egipto. Estos golpes sin acciden•
te fueron bien fe~teJadoe por los demás, y ya ea el cen.
'10 del nuevo ~1ro, nos aprfsnramoa á tomar el tren de
rPgreso á ~e.ma1h!1: c~m qué tristeza dPjamos tan pronto
aquellos e1t1oa q1atóucos 1 tan Jlen(.8 de curiosidad para.
todn el mondo.
Nuevamen e en nuestro barco nos diepudmos á reco•
r:er la Fegunda !f)itad dPI canal de Suez que nos conduciría ápuerto Satd en el Mediterraneo.

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sa. ni aun siquiera para proveere:e de carbón 6 viveree.
La disyuntiva no dejó de ser contrariante; teníamos
formalmenle cerrados loe puMtos de llaha y con ello la
facilidad de conseguir carbón y víveres, como de recibir
también nuestra correspondencia que estaba depoeitada
abi bacía algunos días.
Loe puf'r,os de Italia, Francia, E~paf'i.a y Egipto ¡:erraban iambién ene entradas, aun cuando no de manera tan
rigurosa como Iogla,erra.
¿Qoé hacer en tan dificilefl circumtancias?
P\)r esos dfas ffCibió el señor CJmandan,e la orden de
la Si!cretaría de Guerra de seguir su camino á Francia, á
Toulón, donde se ncogerfan de loe areenaleeforge_chan·
tier algnn8s piuas oe rti!pUo de nntaua maquinaria
y
1
ruunic1ones de anillería.
Est.o vino á agravar mlis la situación crítica y relaiivamenie i1 jueta que eufríamoi:1 1 tardando así en resolver el
camino rrn1a propio que deberíamos seguir para !alvar
cuando menos la cuarentena,
C.ib\fgrnmae á nuestro rPcreeentante en Marsella para
que arrf'glara la entrada á Toulón y la caballerosid¡u:t del
rt-preE&lt;enta nte de Francia ao Port Said, quien G.ió ~1 me•
jOr ioforme de nut:etro eEhdo sanibrio á oord", basta•
ron para que nuePlra entrada á la Francia se hieiera sin
dificultadts DI rfmora"e.
::\Iientras se arregló nuestra marcha en Puerto Said gaetewos 11uestros díaedeazuetomezclándoooij como si~mpre
i:,n las costumbres de aquel pueblocosrnopofüa, ernioente•
mente activo por el movimieoto constaJJte y vanado del
puerto, pero después del Cairo no ha lugar á decir nada
eepecial más que deee:e cúmulo de extranjeroe, eepecialmentegriegos, que dando la mayor"prueba de patriot.ie•
mo, se reumeron en solemnes y acaloTadae sesiones que
tu vieron por objeto abandonar eue empleos, sus hoga•
res y comodidadee, y alietarae para daree de alta en el
tjf'rcito de su paf s.
·
Ya iniciado el bl,1queo de Creta, iuvieron el descomunal pattiotiemo de alie$aree en el ejército perdiendo todo
¡:.or su patria, ,rocaodo sus holgadas posiciones y afectos
por su país que lee recibí~ con una corona de laurelts.
El día anterior á nueEtra ealida de Port-Said, todos
loe griegos residentes en el Egipto, abandonaron el país
en un traspo1te que los condujo á Creta.
Láetima quti tanto heroiemo, no hubiera tenido el me1ecido premio para sus afanPs, pero rencida Grecia eerá
s1t,mpre considerada &amp;Die Jae naciones como la heroica
raza qne antigua1 como viril é instruida ba sido la buena
madre de cuyo seno han brotado tantos genios: el he1ois•
mo, la cit!ncia, el arte y la guerra.
1

V
PUERTO SAID

Sobre una positiva.lengua de. tierra medanosa, oonstrni.
da J?Or las grandes mare88 del 2\I~dlterraneo, que avam ,,
hacia el mar formando un prolongado bordo al Jagi►
Frunchal, está eituado el novísimo puerto de Saíd á llL
entrada de lo.s dos t&gt;xteneos maleconPe que terminan eu:1·

OCTAVA PARTE.
En. el Medt terráneo.

I
SALIDA DB PORT·bAID.

Ascensión á las Pirámides.

1

1
So/dedos egipcios.

Aperado y gt1stoeo el Zm1goza y su pe!eonal, e~recidiawos aquella 1.raveaía por maree ya bien conocidos y
sobre todu deepuéa de tan largo viaje veíamos no Jeja na
yá é. la patria tan ras veces eoflada. Cruz~r el ~1ed_iterráneo y el Atlántico era ya para nuestra 1magrnac1ón un
paeeo cort.o, un lago, comparado con aquellos océanos
1an grandes como el Pilcifico, el de China, mar de Benga1a y O::éano I 1dico.
Hticíanee con toda actividad Jns preparativos de la
marcha, cuando un saludo de 21 disparos anunció al
acorazado delª Austriaco, el «FraocisooJoeé)l que ma•
Jeatuoeo caminaba por el canal dejando ver sus atlétic88
y esbt-ltas formas de coloso¡ poco deepuée, siguiendo lot4
m'\1econee, entramos ep el mar tirreno, dejando quizá
para si1:mpre perderpe la coeta de Africa hacia el eurcf'B•
te y la de le. Tierra Santa con eu valle de )os Olivos, Jt:!•
ruealem y \antes o$roa pueblos donde el Mt1eias prome•
.tido, el hombre Dioe 1 Jeeucristo 1 regó eu esogre y pr~-

Nada agradable hubiera sido permanecer una cuaren&lt;'anal famosíeimo que enriquece á Francia como río
tena fonu~a en aquel pueno para compurgar la mala no¿
de oro.
De admirar es como ese mar t.irreno, brueco en fll16 ver- ta que nos arrojó nue~tra pr1..c~de1 ci11 1 DO obstante las
l ;ginoeae tempaatadee, no sepulla como á la At.Jántide á pat.en\es hmph1s quti nos amparaban 1 así como el oomeat, pueblo coamopofüa, temible enemigo de Alejandría, portamiem.o por orden de Comandante obeervado en
Ceylan, auranie nueetru. corta ptrmanencia en aquel
y fusura Babilonia.
Ea medio de sus aparentemente frágiles caeae de ma- pUf'r\O.
.
Hal!ta allf nuestro derrotero no había cambiado; tenía·
dera, tevántaae hacia el puerto nn novísimo y escnltural
moa
que
habernos
dirigido
á la isla di:, ;\laila, después á
edifbio morisco, donde 'se bailan instaladas lae oficinas
dirt!ctivae de la Compafila¡ hoteles oonauuidoa de fierro, Gibraaar vara f'ntrar en el Atlántico.
Per-0 .Malta no solo sujetaba á los vaoores á reclusión
ahoe y cuadrados, y las caeae de comercio reboeando ar•
tfculus variados de todo el mundo, vense en artísticos eanitaria, sino qne en grandes anuncios publicó, que no
grupos en el interior de los escaparases eombreados por sería acep,ado 11ingún barco de procedencia BLepecho•
hileras de portalones altos y angostos. Las calles rectas,
t iradas á cordel, de tierra apizonada y aceras amplias
donde verdeguean avenidas de arbolil1os bien cuidados,
dan le más bien á la población un aspecto europeo.
Dos ó lres lineas de trenes urbanos recorren la intermi•
nable lengua de tierra bae,a la población nativa, donde
put de verse hacia el norte el mar que rompe espumoso y
rojo sobre la baja playa y hacia el sur el lago fangoso de
Frnnchal con su ag11a rojiza taml::iéu é insalubre.
Del lado del canal en reducidoil y bien ordenados fondeaderos, descansan lo más brevemente posible, barcos
que deberán atraveear el gran canal 6 loe que ya termi~
nada esa travesía, ePpi:,ran, ee~'r su marcha para todos
los puertos de Asia, Europa 1 Africa y América.
Aquel hermoso y largo alineamiento de palos, chime-oneae y cascos, ala,gan el canal dejando del lado de lapoblación en la explaoa:la popular á eee pueblo divergente,
oemopolita, políglota y astuto que ya surca las agnasen
Rue ágiles embaroacionee, impulsadas por su vela latina
6 ee buye en las playas ostentando en eue cabezas el ro•
jo desbouch que usan desde el Khedive baEta el más hu•
milde súbdito egipcio.
Loe couenlados de todas las naciones con sus pabellones eiemptP. faadoa, flotando por el !,f1slral casi baeta desgarrarse sobre sus elevadas haat,aa, se .yerguen sobre el
frontiapieio de las casas, dibujando caracteres de cada
nación, cuyos negocios mercantiles tienen allí una aeom•
brasa actividad . .El fondPadero de barcos de guerra que
da al frente del gran edificio Mon~·or, al lado de uo barco
fran~éa atracamos con alguoaa dificultades por la fuerte
corriente que en esos momentos tiene el Medherráneo.
Una vez fondeado el Zaragoza, recibimos la alarmante
noticia de estar loe puertos europeos cerrados, para los
harcas procedéntea, directa 6 indi:ectamente de la India
fuere cual fuere su nacionalidad; precaución tomada por
la bruaea aµarición y rápido cundimienLo que había lo•
Vista del aatlguo Calro.
mado la peste negra en Bomba.

�...

EL MUNDO

DD ■ IIIGD

•4 d• OCTUBRE d• ,. .7

EL MUNDO

DO ■ l ■ GO 24 de OCTUBRE ·d• 1897

desatando para a1gunae ...... n 0 para todas. Porqué -?se
.
re untará. Por que nos proponemos que esta ~eccJ.6 n
!eJ e61o dedicada ti las artistas que ll()n .to~a~fa muJ&amp;rea de hogar y no mujeres de teatro. Estas ultimas des•
filarán como han desfilado ya por nueetr~e columnas,
cuando loe ecos de la eacena1 demasiado ru1doeos, cua~do el ee\ruendo del aplauso público, reclamen eu pubh•
"dad
Las otras las enamoradas del Ideal en me•
Cl
.........
I
•
·,
dlhodio de ·1as tareas pri vadae, apacibles y qu1e as . e d l'
ar, la9 que enfloran sus ratos de ocio con 1a_mag1_a e a
~ota del vereo·ó del -pincel; las que han temdo e1empr_e
rub;r del aplauso que revienta como pomposo florec1miento de luceade B:mgala, esas serán las que exornen

•
/·.

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j

.,--"'
V"&lt;

.....

'

..

GJ'Gueótzaó ~ztitJtatJ.
ELF.NA PADILLA.
Ea una nueva sección, muy eimpática, la
que ofrecemos hoy á·nuestroa lectores: una

galería que se publicará con la mayor íreenencia poeible, y en la que, tendran cabida nuestras
:artistas: Tiempo era y1 de que no!!otroe, que hemos l.levado siempre nueet.ra ofrenda al altar de. la muJ~I
que en nuestras páginas dominicales ba temd? boep!•
.talario cabida, deposiláramos_á. '.os pies de las mu3eres ar-

't.ietae un ramo de l:io!erne.
Hé aquí el primer baz de ese ramo, que se¡uiremoe

eala página.
d El
E iniciaremos la gentil galería con el retrato e ena.
Quien no la conoce?
En muchos salones elegantes estalló ante la feería de
eu música la aclamación; y vibró, lleno de promesas de
glotia, el aplauso.
. d Mé
uien no la conoce? Nos vino de 1~ Andaluc1a e
•
. Q de la embeleeadora R9ina de ÜJc1dente que muee~ra
:JJ,:lCO,
·
b · ¡ d. ·
cielo
su fi 90DOm¡. Co ':l.r1ueta y cautivadora &amp;]O e • ivino
.
munífico
de
una
naturaleza
en
primavera.
azu1, pal to
d •
t d
. e d' une patrie lointaine, de don e viene ot o
. Noav1en •···
lo que brilla, todo lo que perfuma, todo lo que canta,. o•
do lo que es gentileza, eonriaa, juventud, talen~o, vida
.
mtensa
..... . d'une patr-i.e lointaine: de tu amable re100, Oh
Art;el
·
ir.abiar de en ejecución, de la facilidad suma ~n que
.
. terprela , matiza , y embellece á ser posible, la
retiene,
10
música selecta con que regala loa oíd~e~ .
.
Para qué! ni queremos doctrinar m 1uat.1pre01ar mé·
·¡
Loa art.ietae ea ben lo que vale E lena y lo saben
r1oe.
r·t
t11mbién todos aquellos que gastan de. que su eep n u,
btlancée en el espacio azul de la barcomo ave d e 1,1,
&lt;
umaca de cristal de la nota ..... .
l
l.
man f a, en
d
d
Su iano hiblará por ella, con la voz. po erosa e eue
cuerd~e de oro y la eotiriea triunfal 6 triste de eue teclas,
ventura 6 negras como la deeeeperanza ....
b 1aocae co mol.

'e

Para tu piano,
En el album de Elena Padilla.

La balada es azul. ..... can\a los euefi.os,
:Murmura cuando el alma en primavera
Se empapa en el fulgor de loe ensueños ..... .
Para esta hoja de nieve yo quisiera
Una balada azul como t_ue eueiioal. .... .

El opulento wa.ls viste de oro ..... .
Tieue trémolos vivos, cantos regios,
Notas triunfales en alado coro ..... .
Yo para tí quisiera loe arpegios
De un opulento wala colar de oro!. .... .
La dulce serenata es musa blanca ..... .
Sacude en el frondaje el arpa eólica
y ténuea ritmos de cristal le arranca ..... .
Quiqiera para tu al bum, melancólicl,
La dulce serenata, .omea blancal ......
El nocturno ea un negco, insomne buho ......
Vive del torreón en las ruínae,
Con el viento lloroso alza eu dúo ......
De mi alma en las lóbregas neblinas
Aletea el insomne, negro buho!
ENVIO
¡Oh, rnberaoa artista, la harmonía
Cifi.e con su corona tu cabezal
En tu limpio horizonte eurje el día,
En mi cielo la torva noche empieza
y preludia eu fúnebre harmonía!. .....
Yo vago eolitario y taciturno,
Pasan tna horas ein dolor y en calma,
Olvida el sollozar de mi nocturno
y flote en nubes de zafir tu alma
Mientras vago, sombrío y t3¡c;turno!.
FRANCISCO

M.

DE 0L.~GUIBEf.•

CA/RO. - Vista panorA.mlca.

pagó la religión que hoy día tiene soberbio~ templos en
\oao el orbe.
Ya nueat.ro barco se cimbraba al choque de la onda
azul del Mediterráneo y poco á poco aqut,J horizonte limitado por la costas africanas iba eua1.1éndose en aquella
maea ltquida, ri2oada por un miet.ral irio y duro; allí nos
deapediwoe del calor, y los abrigos y uniformes de pa•
ño vol vieron á. aparecer en nuesnoa cuerpos.
LwcorbeLa,comosi reconociera el pueri.o que le dió á.
luz, camínaba ligera y majee,uoea; iba alegre á. loa areena·eade Forgechaa\ierdonde se le babia couetruido cinco
años anliee; p~ro orgullosa de haber dado la vuellia al
mundo sin un descalabro de enliidad y c,onaervando aun
en ea gente á todos, excepto dos qm, trieliemenff! habja
deJado en eu camino: uno en el Haway y otro en Hong•
Kong. Había pasado por todos loe climas, visitado muchos puntoe,soelienídoeeá flote 6 ya en varaderos y diques
sobre cuna de madera y aedlleros de gualdrae, meciéudo•
ee unas veces al acomptu1ado val ven de la ola tarda ó empujada y luchando con el temporal; sufriendo el biueco
golpe de la racha fría 6 envuellia en loe cálidos y s.orpee
víen50a de la zona ecua\orial y en liodae eelias 1aces siempre lielia, nunca muUlada ó enferma, agradecida á loe
miemos cuidados de aseo, se engalanaba como guapa y
arieiócraS;a polla, ya con flotes del Japón y de la India, ó
ya con la eecarchilta 6 nieve del eer.recho de Magallanee.
Eelia vez iba á cambiar ropaje en eu cuna, en el aree•
nal de T..ilóp. eana y salva.

II
CREI'A.

Pocos diae después en el mar aparecían como bro"n·
do del agua zarca níveas oreetae de montañas sobre D&amp;•
car; eran los ah.os pica.oboe de la isla de Creta, cubiert.oa
con delicado mamo de nieves, matizándose con loe más
tenues y poét.icae tin'8e, del rojo pálido al blanco de
plau. ó amarilJo paja¡ luego eegwaee á la falda de las encrespadas montafi.ae, ya la veuuloaa y rameada impresión de loe arroyos, serpenteando de lo alto de las ruinas, hacia el brusco cans.il de la costa, rígida y severa,
negra, húmeda y briUanie á fuerza del continuo choque
de Ja onda azul; ya t.ambién ee deeliacaban manchas
-verde obscuro y puntos blancos, boequee y poblaciones
de aquella isla 01en veces heroica que hacia eue preparativos para una guerra f01midable y deeigual.
Pero ¡qué animo! ¡qué ardor! ¡qué palirioS.ismo animaba
á aquella.e masas de helenos abandonando sus caaaE1, formando ejércilioe y dirigiendoae á la vieJa Canea á. defen•
der la más juelia de las caueae, la invfolabil1dad territOrial.
Iniciada la guerra, el pueblo griego conliaba con las
simpaUae del mundo entero.
Hoy sabemos ya que la fortuna Jea fué adveres á loe
griegos; ¡,ero en aquel entoacee, qué nerviosidad, qué
excitación causaba en el orbe antiguo la guerra tnrco•grie.ga, cuyo trágico final apenas hace á la fecha en que escribo estas lineas unos cuantos días que tuvo efeclio!
Ojalá y nos hubiésemos detenido en Canea para pre•
eanciar loe acUvoa movimienlioe navales que ee hacían

para el bloqueo! Dcagraci9,damente solo á larga distancia vimos las escuadras extr1:1njerae que dil'igian la~ aceradas proas de sus moles de fierro arti liadas, al puerlio
heleno.
¡Cómo aquella tierra solitaria en el centro de un mar,
ocul&amp;a á. lo!:l oJoe del mundo, no lo estaba á la codicia de
t:da una poliliica, aetulia y terrible! T.:&gt;da la Europa presenciaba con sonrisas maquiavélicas aquellos preparativos como si 8!:!1a1oieran á una eealón. de box 6 á un asalrn
de arma.e abotonadas 6 á. un daeafio sin proyectiles.
Muclia sangre musulmana y griega ha corrido empa•
fl.audo las aguas del Adriatico y del Jónico, regando Jaa
tumbas de Aquilea é hirviente aunque vencida, la antiquísima raza de helenos, tuvo que ceder no al genio, rio
al valor ni Ja estraliegia¡ cedió sunplemenlie al número, á
la masa del enemigo.
Forlialécete, paie de loa genios y pide después just.aa
represalias á su dimero opresor, imita á la Germanía,
q11e hoy ee nación poderosa deepuée de ser oprimida¡
tienes el valor, el genio y tu fama, sin mancha: no '8
falta más que la masa de tu población, y así como hae
conquistaao con la ciencia al orbe, conquiam liue laure•
lee hoy marchhva por el yugo poderoso de la fuerza para que máe s.arde otra nación \orne tu puesto t-n el foro
y \u quedes como espectadora en ese escenario '8mible
de la gran lucha política. europea¡ aeí no serás el enano
de la fábula, sino qne irá.a cCJmo el gigante ,ii, pi.&gt;ner la
plans.a sobre el húmedo y saoguineo piso donde yace el
valiente que da eu vida por la patria.
No se perdía de vielia aquella \ierra, aquel girón
montan.oso, foco iniciador de una guerra que e.n poco
,iempo tomó alarmantes proporciones.
Cómo se bacía eimpát.ica aquella Sierra que respiraba
patria, liber\ad, valor y energia, ve,ustez y gloria.
¡Oh Grecial liu madre Aliena~ hoy llora la pérdida de
eue hijos, pero cuenta con el pésame que desde aquí '8
env1an Joe mexicanos y con la eimpat.ía que inap1raelie
á la dotación de! ctZaragoza)) cuando s:i quilla surcaba,
trae larguísima travesía las aguas de tus poédooe maree.
Stguimo9 coJl la vista lae cose.as de \trCreta hasta que la
convexidad de las agua e nos ocul'6 aq ueJlas eue niveas y hermoeae montafiaa que se doraban á loa rayos de
un eol majestuoso del mee de Febrero, oculc.andoee trae
las encrespadas aguas del Adríáliico ................. .
Pene\rábawoe ya en loe dominios ilialianos á Jos cinco
diae de salidos de Port-saíd y el mar tirreno aparecía
\ranquilo, claro el dia y fresco, el sol á medida que más
se acercaba al zenit1 nos enviaj:)11. eue cálidos rayos, y
nuestra co1beta alegre eacudíaee majestuosa sobre las
onaae azul turquí coronadas de espuma blanca, de· vez
en vez irisada al contacto de la luz matinal.
Hermoso aquel die. en que la inmensa silue\a del Et·
na, como si saliera poco á poco de las aguae, iba sublime
llenando, hasta tocar el cielo, toda una gran porción del
horizonte, nevado hasta eu falda. Ei monstrnoso aooia•
no de graoho, tiraba á \odas lados las arrieag11das ailue~a de rn escabrosa mole, arrojando inmeusos gi'ronee de nieve en avalancha, lloraudo @u agua de lo alr.o
de su mort.sj.1 al valle pintoreeco en liumulliuoeosrlipidoe,
cubriéndose unas veces de vaporoso docel de tenebroeae

nubes y otras esplendente y claro luciendo toda su ma•
jee~uosa apnieoc1a de g1gaute, mudo hoy; pero terrible y
lieevaetador cuando su encendido cra\er vomitaba el det:1•
liruclior elemento que sepultó á bntas ciudades.

III
EL ESTRECHO DB Mll:SlNA.

Nos d~djíamoa al eetncbo de Meeinaen\re la punta de
la boc.a que termiua I~aha y Ja S1c1Jia donde ae levanlia
el Ema, uno de loe más na.ablee volcanes del mundo,
Enlirabainos ya al Golfo de Mesina, formando por ee·
tae dos panes del reino de llialia y ti babor, distinguimos
la escuadra italiana que dir1gia eue barcos á Canea.
Mandada por un almiranta, nuesr.ro barco le hizo en
plena mar el saludo á la insignia, que fué contestado inmediatamente. ¡Q11é ht:rmo~as ee veían ealirde loa aceradoa cruceros las tiucanadae de humo, y poco después el
estampido que iba á peraerse de eco en eco aobr~ la in•
mensa pantalla del E,oa.
Adioe barcos más felices que ooeo\roa que van , pre•
@enciar la iniciación de una encarnizada guerra ......... fe•
lii tra veeíal
Ahora el golfo se est.recha más y más, y Jaa abrnptas
costas de la penineula se dejan verá lae claras. Qué mon•
tafias, qué rioe de arena se dttacubren donde quiera, qué
artiuicu1 caeerfoa se desprenden de. Jae cimas hacia el
valle y allí se exc.ienden loe vifl.edoe, agrupados, hacina•
dos dando licor vividcante y rico.
No ha llovido y la pendiente cauce de loe ríos se encuentra seca, por eso queda marcada su huella oon are•
na, eerpent~ando caprichoeae vuehae y revuel1aa enue
el campo da la vid fresca y sombría.
Puco á poco el canal se estrecha y de las doa coe1iae
reflejándose en las tranquilas agua.a de uno y otro lado
apareceu como inmaculadas náyades las poblaciones de
Reggio en llialia y Meeina en Sicilia.
Eetae dos poblaciones como doe hermosas mujeres desafían entre eí ene galas y hermosura, á cual má.e hermosa y pialioreaca; una eleva eua artísticos edificios aob ,e
la montafia; la otra extiende sus caseríos sobre la playa,
una se adorna con aníeli1coa y suntuosos acueduc1ioe de
arcoa gigantes, la aira eleva del suelo, caetilloa albeantes donae el marmol se mezcla en profusión con la canliería de mil colorea, y lae dos ciudades como doe gemelas, embellecida.a por el canal que las divide y refleja;
compilien eternamente para conquistar el prewio de la
hermosura, es un juicio de Paria al que ee aujetaneeas alliamente poéticas ciudades de la eelirema Italia.
La -viet11 se recr~a horae enteras mientras ee va pasan •
do por ese canal sin igual, tra1..oquilo como un lago, hermoso como una beldad en su plenilunio, '°do en el pai•
eaJe ea fantáFtico, arrobador, art!a~ico y sencillo sin la.
brusquedad del contorno de lc1. obra romana y si con la
PRbel,ee dA las formas de una florentina ó veneciRna,
R ggio y Meeina, son femeninas, son dos hermanas, ru-bia y morena son dos aib1laa cumanae que se dan un be-so eLerno, que ee acarician para toda la yida.

Concluirá en el próximo número.

&lt;:¡; lor

ae

Vivió como las florea del cementerio;
Mi corazón marchito no le di6 vida.

tumba.

Murió el niño¡ la pérdida fué grave,
Meaba,donó la calma,
y mi angue,ia suprema, herida ave,
Se Fa')Udió en el nido de mi alma
Noeé lo que sentí¡ fué una violenta
Ag;ita 1i6n, Senoia,
Rogió en mi coia!ÓD m a tormenta
y en él juntó Ja noche con la aur01 a
.El niiio durmió al fin su úhimo mei'io¡
Murió el nifio que amal:a9;
,El ~ue otrn l veces se durmió risuetlo
.Al rumor de ¡08 beeoe que le da'"'a1.
JQué amaig~1 son tus born1, qué ~~tranquila1!
Jloral mucho y me afllJo;
JSi pudiera enjugat ds tus pupila~.
LM lágrimas que vier\ee por tu btJol
Lloras a\ recordarlo, y me parece
Que ee tu pernr eterno.
Yo también lo recuerdo ~ m~ eXLremece
Algo como ur a ráfllga de in v1erno.
Ah\ yo también lo ~vué, b~eé eu frente,
Lo cubrí de ca.nñ.oe;
Que tengo un corn:ión gran~e y ardiente,
Amigo inee{a a':lle de loe n1fios.
Fué 811 amigo y lo extraf'io; mM á veces.
Me sirve de oooeuelo.
Pensar que, por huir de los revef!eB
Del mundo ingrato, ee elevó hasta el cielo.

Ca.ll:t de tu dolor en el exceso¡..
Ya no llores¡ me afüJo, ....... .
¡Si pudiera eujuga.rle con un beso..
LM lágriroa1 que viertes por tu h1Jol
JUAN

B. DELGADO.

•Octubre de Oi,

PARA. ELLA
Ab .6 como las florea del cementerio
Su e:termiza corola¡ euepir6 vi~a .
.
ho en el lúgubre caut1ver10,
D emipec
"d
Y al fin, en mis \ioieblaa qued6 perd1 a ....

No le dió eue vigores la Primavera;
sus pétalos nunca brilló el rocío¡
y jamás hubo briea que le dijera
Sus amocoea3 quejas cerca del río.
No le dió eue vigores la Prima ver~,
En eus pétalos nunca brilló el roc10.

F,n

Mema.jera amorosa de azulee ojos,
Veneros de apacible melancolía1
. .
Aun cuando la esperaba puesto de h1n0Joa,
No bajó ds los cielos pare ser ~fa.
l\feneajera amorosa de azulea OJOS,
Yeneroe de apaci~le melancolía.
El recuerdo ea un ave que vuelve al nido
Boacando loe arrul'oe y las terneza~¡
Triunfará su recuerdo del negro olvido
y raegan:io las nubes de míe \risteza:,
Regreeará á mi pecho buscando el l ido
y hallad, loe arrullos Y lae ternezas.

Blanca como la nieve, como ella fría,
De perlas eu semblante no ~ubri6 el llanto;
Víbora su sonrisa, ee retorc1a
En sus labios de grana, no \uvo un ~auto
Ni una dulce plegaria; porque era fria
y 00 le dió ene perlas el tibio llanto.
Mnrió porque ea mi vida foé un imQo.eible¡
Foé flor que en eua ~erjelee. no abrió eu broche,
Estrella como toda e 1naccee1 ~le
Que animó con eu lumbre mt neg_ra no~he.
Murió porque en mi vida fué un ~mpo1nble,
y flor que en mis verjeles no abrió eu brocb.e.
Oh muerta idolatrada! si ves mi duelo
1
•
·¡
y sabea que mis nocb.ee eon mtr~nqm as,
Si me contemplas sola desde tu c1?lo
y eaoe tristes luceros imn tus pupilas¡
,.,1,. aun hay amor en tu alma, .para mi duelo,
.
y sabes que mis noches son mtranqu1 1as¡

Tiende sobre el abismo que nos separa
El puen1e luminoso de tu recuerdo,
Te suplico, inmolado eobre tu ara,
En medio de las dudas en que me p1edo:
Tiendas sobre el abismo que nos separa
El puen\e luminoso de tu recuerdo.
FRANCISCO TABOAOA.
Oclubre de 97.

TU NOMBRE
Como un místico roeario de armonia
Ea tu nombre ceJeetial y meliodoeo,
Santo nombre que repi\o fervoroso
En mie penae, como dulce letania. ,.... •··
Qué suave y grata música: Marfa!
Oada letra ea un arpegio misterioso ........ .
Como un m.íetico rosario de armonía.
Ea tu nombre celestial y melodioso,
De mi amor en el santuario silencioso,
Bendiciendo tus desdenes, virgen mía,
Lo deegrano apasionado y tembloroso ........ .
Es tn nombre celeeliial y melodioso ...... •··
Como un místico rosario de armonía.
EFRÉN R1rnOLLEDO.
Oclubre de 1897.
FIDE.

y O envidio á loe que firm·ea en une. fe in violada,
No sienten de la duda el aguijón maldi~o,
y e.rozan de la tierra por lll !\apera jornad.a
Sin blaeEemar del cielo, ein exhalar un grao¡
Loe que en el templo buscan de Cristo la mirada
Tan dulce que reanima el ánimo marchito;
Yo envidi~ á los que firmes en una fe inviolada
No sienten de la duda el aguij6n maldito.
Que aguardan t\ la muerte-la lívida enlutadaCon la esperanza viva y el corazóncontritoi
y al espirar contemplan la luz de otra alborada ... ;
y O envidio á. los que firmes en una fe inviolada
No eienWn de la duda el aguijon maldito!
Ootubre de 1897.
JoaÉ M. Oc110A.

�-

EL IIUNDO

DOMINO

04 lle QCTUIIU det. .,

ao ■ IIIIG.

Ensueño de niños.
POR,JOSBPH L'HOPITAL.-ILUSTBA.OJO:NBS GRABA.DAS 111N NUBSTBOS T..U:,LBBES-

N úmero l.
1
Un ñlbldo 1 el UH ae co11moTl6, Jaoobo ae· qaed6 en
el udan OOD el COIU® Dll pooo oprimido, 8D lan&amp;o qae
por la po,._la del wq6a qae hafa, ■a pad.. qllaba
111 pallaelo ea aellal de adlo■• Deapaá M116 leatamenle
de la lllaoi6,a. J 18 -1a6 COD penlOIO 'iade•
ello al holel del Unheno.
Cofa la wde, 1 ooa ella '\a delhleio menudo, Loo
pandeo olmoe del bealenrd Hoorteloy, &amp;ooado■ ea ■a
11'i'la por la■ helada■ de lo■ tfülmo■ dfu, dejabn que 11'
deopniidi.en hoju amarlllenlel qae 'fOllejeabaD
larp &amp;lempo"" el al.. sria 1 de■paÑ N poabn en el
lodo. Uu U11'1atipra, fda7 penelrlllle, e:i:prlmía, la■
llDNI qae dea!llaban, Impelida■ por el TIODIO de-•
-janle■ 'sraadN plopjoe ■ombrlo■¡y la ol11dad qne
le habla paraoldo en la llllllana un b11lllolou 1 ale1re,
- - may b..._ bojo el ri'fO tol, pan,cla aho·
.. amodorradll boje&gt; ID Uen■o hdmedo de Dlen y ,Ullle
' má DO poder.. medio de aqael a..pdeoaló de No•
-.lembre, mQ _.te mU qne la ftniadera noohe.
Jaeobo •til6 al aaafto qae lb■ , dtjar 7 e■ mlr6 en el e■•
pejo. Vlóot ana len lllllm- qae e■ eoh6, reir 1
mori6 iol hombro■, lntúdON menl&amp;lmeala de plliDa
mojada,
-No e■ dlda qae marcho al npllolo? B:mha oara qne
llOlllOI B1"- ddloalo, Ylejo mio......... ao le - ,l. mo•
rir.... ~•·• B.lhl 4111a Olllpa de ene horrible lillmpo . ........ .
Llam6 ¡,ara qae bajae■a ID malela, hleo llamar llll
tioN 1 dl6 al ooohero la dlraooi6o: calle C,lberl, .... de
lae■llon Loohel, plaaahadola, J91l)u&amp;oqae el jamelp

;Anoj6 au mirada de envidia oob.. el leoho.
-De■pá

de todo podrla lavarme ......... al¡¡o e■ al¡¡ol
Dlablol ..•...•.. Son 111 la■ IOÚI, deepaebémono■,' JÍ1 DDev,í teago qne e■llr embanlado.
·
Ella Idee de ut&lt;w embaulado qll8 debla i--rle e■Ye•
n, la parooió ~ yde
1u1 ldeaa Dllra■ vola•
roL 8ao6 ñpldamenle de 111 pelaoa aaa oamlaa de fra.
nela, pd■oe■ 11n ve11ido 11eado, pero limpio, colooóe■ el
eombNro 1 • mlr6 al eopejo:
-Diablo! dijo ID VOII mu7 ■Isa, paruoo ana vlel6•,
pero llalo peor. Bien _proo&amp;o leadNI 4110 -•Ir la librea
de Jfarlel, oomo dfOfa el
Gram, CODe■'I• de
mi abll8lo•........ Vamo■ , oomer. Co• tal de que me re. . , _ . ID el hotel del U oiverto tal oomo. e■&amp;oy........ .

"ª"'º

s,,....1o

- - . -adl6 an olprrlllo y pd■-' eohu hamo

111 má lnnqallisdo.
.
•
A la IU6a UI08lldfue■ lot ploo■ depo. El 11aon, Mn•
-...C. la plua del P.alaolo J 81 annlm6 por la oalle Ro■I,
Jaeobo oonri6 , iol almoo■ae1 bien alambradoo, qae le
-nlama' Paril¡ Tl6 tob.. la■- ·"• nlrill ul...SO de pu ate■, felealúdoe■, , deapeoho del mal
••le la■ lielldu; 076 an uompeta 1 aru6 u
UUYÍII 1leao de pme: 41111ilpl6 al puo mDOho■ a,aa,
~ dé pe,lelerlu, deuá de loe oaalll! • o¡ilabn 11·
1 - de ploooe; 1 eaoomr6 qH aquella ealla de,..,.
miela leDÍII llll IW9 aiopl' lapoao, qD8 le ~ 6.
•
lilu ouado dl6 -nelte, la oalle Oolb■rl le ae■ls6 de
aaeYO la l r l - Boa !'Alle ora la qae ooa~ al oau•
lel; :,a' la 111811a, OD&amp;Ddo 61 la habla -rrldoooD aa ,..
dre pan alqDllar el oaar&amp;o qae ooaparla OD&amp;Ddo e■iurie•
e■ huoo, babia ..- d o., - ojo■ an upeatoeolemu;
:, alion, laellaado hui&amp; la porlellllla laterropba IU
prolaaaldad oombrla, ..,.¡erada de lejlD&amp;I 1...., oomo
ll babie■enpendo
de plUDIO OD&amp;re lea do■
1lla■ de al¡DD&amp; dima
,eoord,l,Ddole 11118
por a• allo ODtero, debla abandonar loda e■peraou de
ooaf:n y de l. borlad.

amarillo■

r

191

BL IIUNDO

aaa e:nrema bilponuoia; 7 complet■ mente lnlimldado
e■ l8'111116 1 ull6 de ah! , &amp;oda pria.
Bra• Ju oobo 7 media, no llovla ya, pero el llempo
oepla llleado tombrlo. Erró nn lnelaole bajo lo■ ,rbo•
le■ 7 laep e■ dlrlsl6, la calle Rnl, ree11ello, aoabu.
· l!elll el al11mbrado 1 la mDllilud no podlan dio•
-•lo 1 anDS11be ooa pato nerri0to, ouado , lo lejol,
hllOla el Lolr, apro:.im,odoee, 41, llegó , 10 ofdo an m•
mor de f&amp;Dlarrlae 1 de lamboNI; al mimo tiempo lo■
,......... e■ hicieron má name,OIOI, lo■ IÍi•deroa apa•
noleron en 1u1 paenaa y todoi permaneorá~ aon el c,n.
llo lelldldo hiela la relma qDO 11,pba.
Loo lamboree e■ aproximaban ñpldamenle, marli·
U....do el al.. ooa ea tme•o oadenoloeo, , Jo■ olari- '
- - mú fnerie, oopla•doeu■ aolu p,eolpltadM, lm•
JlriOIII. Ya e■ dlalinplo ol relampacueo de Jo■ cobre■,
7 la&amp;III lllla del llmbor mayor al ooal preoedla DD&amp;
liuda de p!Raelo1, o ,rrlendo y dao1ando, ouudo lamd•
..., anl4ndOll9 , la ba1erla, at.ao6 la &amp;tirada de lnmla.
Salolloea lOdo puó anle él oomo 111 DH peoadllla de■lambradora 1 16plda, en len&amp;o que la calle e■ llenaba
de ooloao■ 1 de oaballeroe que oe1ala• el pa■o de la ...
en oayoe 1bak6e 7 - - e■pejeab■• Ju l a -Esto•• herm0to, ae dijo Jacobo d""lambrado.
B iba , ■egulr , la 1rope, alrafdo por - mmor gue.
fl9ro. P.ro de pro•lo di6 media •óella 7 ech6 , Óorrer
baala la calle Oolberl. E,a ..,Inda eran•• oellal¡ en
fl9!liao que e■lnrie■e • lae nuen en·el onarlel de GDie■•
81 iba, llep, larde! ......... Y por qD8..r ll,pr IDM
proa&amp;o, e■ embrollabs. Imbéolll Hablaolridadoprepp •
tar por e) oaml•o mú oorio 7 &amp;omaba el mú l•'IO•o-••···
8t haad,6 como DD bara,,l,u en la.oalle allenelooe :, •o
1t lnnq11ills6 elno oaaodo llegado al onaero de la o■lle
.... llaurlolo, vl6 pe18lane 111118 61 la tombrfa del
.iejo 0■111110 de Toar■ que lb■ á oenlrle de morada.
~ llegado o,n dios miDDIOI de aolioipaol6n; iom6
•lleaio, miró larpmente la p11erte del onarlel allle le
...i puaba 1 repasaba 11• •••dnela 1 qDO lruq-bn
lllpDU ■ombru ...... deepuÑ exhaló on 1a■plro, hilo
cll¡90plo de ftlor :, ID"6.

III
-:Bo 111ted aa condlolonalT Boeno. P - a■led.
Y el llfl8D&amp;o de gaer4la le volrió la e■palda.
Anuo hacia el plllo q11e eno11adrabn 00D1lraoolodellladu. A ID de1echa aupan fachada
&amp; - pi•oa, de nnteD&amp;I vagamen:e al11mbradu por ID•
•de volee;, ID lsqDierda DD&amp;l'D811 &amp;orre e■qoinqae
;flaaqneaha por lo qD8 podfa jupre■ en -lla■ linloblu
~ oal•n del olelo ple, aaa 00111"80ol6n mú '-pli•; 7
tme ,1 o■naado ID bori■onle, · una gran plaoia bija
. . . la oaal - " " ., ..pu■ba la las de DH llteru.
.Al aproxlmane má, dleli,.pl6 uo ooojoDIO de cono•
tiimelo- 1 81 IDOOD\16 en medio de llD ¡¡ropo de j6ve. . ' • • - el ponador de la llnlerna baol• formar 61a.
-Vam01, oolooaoeen do■ lilao 1 silonolol
.
:El e■ oolooó OA ana d• ella■•
81a embat¡o, 'cada lnslaDle llegaba D&gt;Ú 19nte que formaba. El lo■ vela ilep,
Ira■ de olro, alra-udo
el ,alio OOD vaollaole y ¡lmldo, ve■lido1 como él
&amp;taje■ de ria¡., oablerlOI con eombreroo de dlnr■11
-■-,, llenado loa Dilo■ peqnellu poi.ca,, lo■ 01101 llo'ftllldl, ID ropo en DDp&amp;D pallDelo, y . de oaudo en OUD·
',lo, 'fOOe■ qDO ■e eleva·baa, broma■ fora■duq11e excilaba•
mu, marmullo■ tofoeadoa que oorrlau por la■ 8111......
Pero de -pionto la ll•leraa e■ agliaba y el ayadllllle,
oerrltndo haola el pDDlo donde .. ola mido, ¡rollla:
-Q11ieren uetede■ callareeT III e■ 4111 DO qoie,e• que
le■ d6 de ¡,anlaplee.
Y IOdo volria al lllltnolo,
Jaoobo eeteba impreeionado; oe oenlla frio y llrllaba.
.Al cabo de poco■ iDtUDlel 016 , lo 1,¡o■· lo■ llmboNlll 1
lo■ olerioea qoe volvfan al oaartel¡ de1p11é, loe vló ¡,r■ r
eale la 101 del p11ealo de oeoliaela y por 11• 11 delarioroa ba iendo 1 ,ouando la relrela oo• pl6 irme. Habla
Jkapdo la hora, oerr,baall lu puerca■ ........ .
Una eombra marohó vlnmenle haola la llalerna, oon
"" rnido de eable qoe e■ ._...,. aob.. Ju pledn1, 1
Pedro ri6 lnelr lo■ galáaee • oro¡ • • vol! gri16: loo••·
PD&amp;ol mayore ■ del Ser. BMlll161l&amp;l oaa&amp;rol y otra■ ■om•
breo e■ ■graparon al"4e4or Wa,.._le 1 del o8olal,
COD regl"ro• bajo lo■ bruOlt
Llamada! ma•d6 a! ollolaL ~•mpalllal
El aargen&amp;o mayor d6 la ~ a:,ud'8do■e de la
linier••• dijo loo nolllbree. Loo lllmiado■ reapoadlao:

- •-1

...,po,

""º

-a-

du._

811116 de 181 medltaolo- eoando e■ del11vo el ooche y
de■oaDdi6 an&amp;e •na poq11ella lleuda, oaro■ ridrlOI .,..,.
MOido■ de oonlau blanou, dfjaban puar la las lamiuda de ana 1'mpara. lfa •I momen&amp;o mluao abri6e■ 1&amp;
P - 1 la e■llora Loohel, an poco madura pero de ro■uo jorial ■da, apueol6 . . el umbral,
-El'casr&amp;o del e■llor e■Ñ llolo, dijo con ana ,.,......
ola. 81 el oellor qalere puar porel aorNdor....... ..
De■pancl6, de■pllá, YOivllDdo COD DD&amp; bDjf1, ,-dl6
ID el puadllO qae e■ abrla ■obre la •11', 11 lado del ...
lableolmle.a&amp;o, , Jaoobo 1 al oochero qD8 llevaba la balljL 811bl6 ella nlate ._,o_, emp11j6 111111 paerla 1
81 biso , na lado ,aa dejar pee■r II joftll:
-El oell~ me dlnl 1f le falla al(IO, 111 ee1, todo bien.
El eDlró, balbaoe6 DD paclu, dl6 oa pleaa al oochero,
lom6 la bajla de la■ mlDOI 4e la ■ellon Loohel 7 e■ 4118•
d6 IOlo,
Recorrió con lo■ ojoe ID oaano,era limpio, oon 111100r.
liu■ m111. blaaoa■ fNDle ' la ....... J DD bou faeao
en la chlmea,a.
,
-Vamo■, dijo, ao-r,! mal aqal ........ SI p11dlera 111·
q~len dormir 1h1ra.........
·

flaoo, - " 1 0 de mi- de cabillo■,
1 de llD&amp; vieja 11111-. COD DD boDe1e de pi•
pare eobN el oo.,lpDI, e■ hlfhl6 ■olemaemente ea la
pan me■a; oomensaroa aaa conft.-.o)6ll 11mpl1erDa,
e■poolede 011ohioheo mon6&amp;o•o, enl1emeooladode i,ide..t
1 de 1«11 y Jaoobo oe abtorbl6, ■rrullado por ... marmario brit'81eo, 4"" le penol6 oorrer leD uiole oomo,
al11era la ll11vla au del de■ hlelo,
El poteje le ft'confori6, porque I• ....,,111a de 111 tole-dad 1 - p,eooapacioneo 10 pod fu bater bieobu• 10,
opeli&amp;o de velnleall0t; 7 onando letln leron aa ·,uod•
ho'IOII•, toarl6 , bDOa vino qDi bD8le , riolela,
oomenr6, euoon1rar , loe olnoo lngl-■ dlnrlido■
olrid6 el NIio para dlverli.... L~ oomllla ara baena;.
llll 19llllemu

a4 11• OCTUBRI U .. ..7

No lmporll, vo:, 'de■l11mbrarloo pldi4•dole■ 11na oomida
e:&lt;qallllla, Para comer mal ya hobr4 dempo,
Y oomo - b s por la p11ena de la plaoch■darla:
-Bue- aocbeo, ■ellora Loohel; ..16 ma7 baeno mi
olllrlo-e:i:olam6. Vendrá may HCDldo. Lu •oohe■ que
DO me -i. podelo decir: • " llftftlldo.
· Y perli6 •lecremODle, ea .IU&amp;o que la pl1111ohadora de•
ob ..nL
-Beñ llll 19alil ■oldado mi e■llor, 7a lo ver,llel

ofa, -

Ir

..,...Ddo

Benl6e■ aporte, ea DD .rincón, 1,
qae • le
llrri-, miraba di■ualdamenla 111 ldu 1 venida■ de lo■
mo■o1 qáe p,e¡,arabaa la oomlda.
La oampanade la IDH&amp;de hn41pede■ -blba de ■onar·

.

.

Pre■1alel 11lfall' de l11 fllu, lblll ' ool_,.. delru del
1Dblellienle. ()aedo elle h11bo conohddo e■ lo■ llev6
oomo, ana manada debo,,....
El arpn&amp;o mayor de la 191onda, &amp;om6aa p..- 4 bl· .
■o lo mlamo; delpuá lleg6 el lorno , la tercera.
-Varaarille, Jaoobo Aop■&amp;ol dijo el - &amp; o m ..
yor.
-Pree■ale, reepondló Jacobo.
Bra el dllimo llamado , cauea de la ioiolal de 10 apo•
llldr,
-A la file de la de..cha, marcbenl
En.• q11iaoe de la S! de! - . Fueron llendoo, la
planll beja, oon&amp;ra la oaal ,e le■ habla alloeado; el 11r-

1enlo mayo, Joe ditiuvo en la primer dmara J dijo:
-Abrisao■ por eeta noche oomo pocUie, malla•• veremoe. Y de■pareo16,

···············•·······••........................................................
-

Todo■ e■ ""°"•aron y J aoobo II lnlrodnjo limldam•a-

te bljo Ju mantu que eu un rlno6n, le había moetrado el caporal, en •nk&gt; ·qoe uo oompaflero remendaba
111 leflla. En el mi■mo momenk&gt; el o_
l arin aonaba die•
olo en el patio 1 la última 001, e■ prolongaba larpmeD•
le como DD melanc61ioo buena• nacha. El o■poral Traa•
•h11d apa¡abo l11 IDOII del ooarlO J &amp;odo qDedaba en
1u linleblu.
Jaoobo • 1gi16 por algdn liempo ea au lecho qae ba·
. Uab■ DD pooo eelreoho, no pooo duro; deepuÑ e■ qned6
ilunoTI.I, eacuchando loa ronqoidoe qae • e:a:tendfaa dé
DD lecho al otro, 1 dlnl•soie•do pooo ,l. pooo Ju ftDII•
nll qae lu linieblM, meDOI
permllla• 111 reoonooer. Por fin, Ntaba en el oaanell Aquella °'man,
aquello■ bombNI dormldoe, aquello■ lraju peadle•le■
de olavo■ 6jado■ á la pared, IOdo aquello qll8 •••..•el•,
e•wieoldo por la noche, ■erla en adelanle en vida..... .
Sonaba en lo que acababa de abandonar, en 10 oám.,.
ra oo•fonable, e• el criado ooidadoeo, qae por la m••
llaU enlrabe ll•viadole l1J ropa limpia 7 llll sapa&amp;ol
l111troao11 en la me1a de 101 padret1 en 1a hab1jo mM
qoe moderado, ea 181 filcile■ placare■, en la doloe libar-

,r1-.

&amp;ad, qae -boba de dejar , la parla 7 oa.,Ó valor tolo
al¡ora apreo(aba.........
De■poÑ n■ peuamlea'o■ lamaloD 1m oamino mú
coDtolador; pen■6 qae danale aa allo, oaaado menor,leadrla neoelidad de b.._,. al¡¡o ea qll8 coapar 111
vida, ea que p19111alane lo qD8 Iba , baoer¡ qD8 en ■ &gt;l•
dado, 11 decir alpoa ooea, de■pá do &amp;odo, 1 muy noble 1 _m uy 11111; reoord6 loa aoDNJo■ de 10 •lo el P•~'•
qae lo oompromellaD • apro_h.,.. de la ley oobn lo■
aondlolonalee, lodavf• e• vigor ea aqael allo, la última
qDO le permhfa de oe¡aro ap1e11der má proDlo el offclo
1 a-nder 111,l,1 prou&amp;o ...... ,,. Y ea IIDIO /¡DO el .aaello
oreoleole entorpoola - p,l,rpedo■ y qae lo■ ronqoido■
de 1111 eamaradll le pereofu m8DOI dillillloa, le pe,eoló
ofr en - l l e e■peole de orepdtoalo mealal 4118 DO ea la
vl¡¡Ula pero q11e no ea lampooo el mello, la reueu qD8
de■oendfa por la calle Ro■I, :, - de DD8H el
mayor precediendo , la laof.rrta 1 empajudo aale •I ,
lo■ pllloelo■ qae aorrlaa haolendo plruelu; deepa4o ~■ta
vlal6n mtuclal • alej6 1 e• llnlO qD8 perdfa ·1Dl8Dliblemente el conoolmle•IO, la 'fOI del olerla de 111ardla aca·
rio16 ■DI e■nlldo■ qae 1e adormeolaD, oler• al priDclplo,
aeapa4o londlénd- eo DOIU . , .. . . , uralladorar, ......
J •oobo ■e había dormido.

"º

-bo•

IV
Cundo pndo •lir por primera deepbf■ de iru
dfae, - dfN eterD01 de ldu 1 venldaa, J-bo - b • ·
1• aollmalado en el ooarlel y ■e aenlla ■oldado, La vlJa
millter •o le•f• 111 - - pon él; oebla ya barrer I••
eeoaleru y Jo■ oorNdorea, limpiar Ju plllllll bojo la
vigilancia del caporal Tranohud, p■gar 10 bien VODlda
oo• 11n Uuo del nao iomado en la 01Dliu de la 11a lli•
daud. Sn '80ino de lecho el ooclnero Mou1ier, le hauia
NODme•dado á la beoevolenola de su pallaoo el""""'°
Vunler que• dlpó aoeplar un vuo, por ana vea to•
lo á fin de haoer oonooimien&amp;o,
( Conlinuará.)

�OO ■ IIIGD •4 d• OCTUBRE do 1'97

EL MUNDO

DO ■ IIIGO •4 d• OCTUBRE d• 1&amp;9y

ven madre que cedió ~u pu~eto en este mundo al tierno 10•
fante? ........ .
-¡Ah! para ella tene~oa ~na
lindisima corona de m1ozot1a é
inmortalPe entrelazadas con
muego. Pero ¡qué dhrn! acabó
de Lacer esa elección y encuen•
tro otras ¡tan bellas! Eaa cruz
enteramen,e blancal eea palma
tan verde como la alcanzan los
má rtiree y tantas otras de cam ·
panillas que solamente eofiadae
pudieran estar más adecna~asl
Loe muertos no ven ya¡ ¡triste
,.,-erdadl pero loa vivos eentimos
tal consuelo al cubrir de florea
sus sepulcros ~omo en. un reoa •
cimiento de pnma vera rnmortal,
que nos parece que los queri•
ctos amentes nos eonrien desde
la eternidad.

El Rey de las gemas.
A ALONSO FI!RNANOl!.Z.

A cabañuela ee hallaba como
r.undida eutrn los erizos brefial~e que bifurcatan y fxtendian 1:iue entecas ramazones,
serpenteando sobre td rnelo ee
1eril del vallecito.
El cazador audaz 6 PI ntraviado ,iajante que nor rnra ca•
rnalidad llegaba á eee paraje,
solo podía darse cuenta de la
existencia de sen e racionalee,
por el airan de humo que surgía del techo pajizo de aquella
choza que á juzgar por su cona•
trucci611 ealvsje y primit.1va,
parecía la guarida de alguna
tribu aborigen.
Llegando á la cÚ!!pide de los montes, colmnbrábiu•e
entre torvas Jpjaníae, la torre vetusta de 'a cerca a a a 1dt a.,
y los diaa de fiesta, cuando lo de arriba estaba azul y una
luctuosa {loralia matizaba loe jardines cultivados, llegaban haEita Ja desierta mansión, amortiguados por la dis·
tancia, los clamoreos de las campanas, que echadas á
vuelo, repicaban, invita• do áloe fieles á cantar plegarias
y ofrendas: lirios silvestres en el róetico alta1ciw de la
virgen milagroea.
Ignora;::a Tarsila que corriera en las bocas de las luga.
reilas una historia sobrenatural en la que ella como protagonista fungía.
Las villanas propalaban que la avariciosa bruja con
quien la nubil vivía, después de celebrar un pacto infer·
nal, había ofrecido su adorable peraonita, al proecrito
del paraíso, recibiendo como recol!lpenea de tan nefando
negocio un gran talego de oro mohrto y el derecho de cosechar en un Jardín tincantado, la mandrágora, los huesos de muerto desenterrados por las bieuas, las cabezas
de víboras, las aAtae de macho cabrío y todos los simplt"S
con que la septuagenaria fabricaba sus fillroe y potingues.
Las ancianas, eantiguándoee, maldecian 11quella arbo•
leda sin verdor; loe patriarcas, ai amor del fut!go, relata•
ban á loa nifioe coneejaa espeluznantes; y loe mozos, auepiraban pensando en la hermosura eingu1ar de la em·
brujada.
La harpía, babia en efecto prometido la doncella á un
ser eobrenatura.l, pero no al diablo, no á ese pobre di a
blo tao vulgar, tan feo y tan calumniado. si no á un op n
lenUeimo gnomo, de luenga barbar,: ja, florida y espira]eada, patizambo y giboso lo mismo que un poJichinela,
con purpurea caperuza bordada de piedras desconocidas
aun de loe más sapientes lapidarios, y un descom'..~nal
gorro, en cuya punta hacían remate tres caecabelitos de
oro, que tin,ineaban cuando al agitarse la gran cabeze 8
chocaban las cuen5ae que había en au interior.
,Era el prometido de Tars.ila el seilo~ absoluto de lo
imperios subterráneos; capitaneaba legiones de enanos,
poseía M!soroa incalculables, tenía esch,vo~ nubios, y sus
aven\urae llenaban de leyendas extrañas laa comarcas y
villorrios.
En Diciembre, cuando el frio mataba á loe parvulillos
huérfanos y ee ocultaban los crestones de la cordillera
bajo uva clámide de at1tral blancura, p-aaeaba sobre la nie•
ve y acompatiado de una numerosa tropa de pigmeoe,
bail~ba sobre la superficie de loa lagos muertos, bajaba á
fo profundo de loe precipicioe, exploraba las cuevas mib•
~riosae raptaba á las mucha9bae incautas y cazaba ciervos atu'rdiendo las serranías con el ~etridente alarido
de ~u cornamusa y las blasfemias de sus compinches.
La noche de Reyeecoomovió al superticioeo pueblecito
un acontecimiento extraordinario:
Tarsila había ocurrido a la iglesia solicitando del pastor de almas loa auxilios de extremaunción para la vieja que moiía.
Loa fanáticce campesinos dirnadieron al cura y aun
por fuerza le impidieron ministrar limosna espiritual á
la hechicera.
Tarsila emprendió el camino que á su retiro conducía,
avergonzada y llorosa, embargado su ánimo por miste•
rioaoe terrores é inexpreeables tristezas.
Emigraba el sol. La luna bañaba de blanco el paisaje
crepuscular y nublazonee µintadaa con loe tonos atormentados d~1 cobre fundido ee esfumaban f del!tefiian
entre el nimbo puro del occiduo· fulgor.
Lad,aban loa perros en las deheeae y caserioe, loa garaiionea relinchaban olfateando á las potrancas, el ábrego simulaba rugidos de lean en loa desfiladeroe, y los
árboles, enfermos, sin fro~daje, crujían como esqueletos
proyectando sombras cap11chueae.
Cuando Tersi la llegó á la cabafia salió á. recibirla en la
puerta, un hombrecillo, un pequen.o picapedrero que
con la piqueta al hombro hacia grotescas caravanas.
La casucha eetaba in ,.,-adida por una dueodería que
hormigueaba como una república de zabandijas.
La moza contemplaba á los pigmeos creyéndoee poeeí~
da de una alucinación.
Los había decrépitos, con testas de Bolofernee degollado y barbas de burgrave, tuertos unoe 1 ó de pupilas
estrábicas loe otros, y todos los &lt;lemas, narigudos, jorobados monetruoeos, formidables, repugnanteP ......
Tara'ua experimenró un eepant? in_dernriptible a! ver
el lecho mortuorio de la abuela ctrcmdo nor una vemte•
na de aquellos entes, que, tomados de la mano, valsa•
ban una rondalla. entonando á la vez e:xtrangeroa cánticos con au2 chillonas y agrias vocee.

293_____

1!:L MUNDO

NUESTROS GRABADOS
Capa de paño balge
y Cuerpo blusa de cuadrlllé
heliotropo.

Abrigos para Otoño.-Delantero y espalda.

CRONICA DF. L.I. 1110D.1..

$ntre (!omaares.
-¿\~iale ~omulgar á Lela?
-¡ Y no la babia d~ ver!
¡Tuvo miedo!
Buscó la imagen del crucificado y vió en su lugar un
símbolo infernal¡ intent.6 gritar, y el terror abogó_ sus
exclamaciones; quiso huír, y entonces, el más vieJo de
loe invasores, el má13 feo, el miie odioao1 el que ioa capi,
taneaba á. todoe, un malandrfn lia~o y diabólico, hacien•
do muequecillas y echando briricoa de marioneta, aeió·
la con sus fornidoe: brazos de tritón, y ya con la presa
á cueetaa. escapó á los montee eeguido de loe gnomos que
vociferata:1 saltando de roca en roca.
Eso era terrible.
Los viejos agitaban ene nudosas cacbiporrafl, loa jó•
venee arrancaban loe árbolos de cuajo, d~eprPnifan peflaecos arrojándolos en una pedrea cicl6pPa á las llano•
rae, roJaban bolas de nieve, y destrozaban c 10 sus hachas loe obstáculos que encoutrabnn en su carrera, en
esa huida, polichineJeaca, estrambótica, horripiJagt.e .....
ritmada por monótono car:icabeleo ..... .
El deepertamien to de T..raila fue como el comienzo
de un fantástico deliquio.
Eaiaba en una inmensa gruta donde todo era chispear de pedrerías, irizaciones fulminaotee, feéricos re·
la'tnpagueor:i, fulgenciaseúbitafl ......... n-oa má~ic~ oetentacióo de coloree derrochándose en indeecr1p~1ble explendor de matices!.. .. .... .
Estallaban a11í las fulguracionea espPctralee del carbunclo, confundiéndoeb con las aureacencias tenues de
loe cuarzos y las cornalinas¡ loa rubiee, como g ltas _de
eangre cristalizadas, ee incrustaban entre· l~a _~f'lpac1oe
episcopales, las fúneb1cs obeidianas y las venturmaa empolvadas de oro.
·Brillaban, coruscando, las glaucaa estrías de los ópa•
loe las oblicuas facetas de las amatif!ta9 imperiales, loa
flo~ecentea espatos, loe ónices fuotrll.rios y las tétricas marcasitas ........ .
Loa gnomos, esos misteriosos deecendientes de u na
raza milenaria1 no solo eon dueños dA loe ricos veneros
ocultos en las entraflaa de la madre única, también po
Eeen joyas y valioeas preseas. por que en las nochee invernales, al fulgor de loe luceroE", Llao profanado lae al-

1 •. r VJllasana.
-Deepuée de lo del domingo ..... .
-¡Jetúe, .:\Jaria y Joeél

cobas de las priaceeae merovingias para robarles sus cofreA de eáodalo y 1:1us taciturnas pedrer1aa.
Tareila1 poseída de estupor, contemplaba aquel n:•
pléndido apoteoeis.
·
El tuno Pnck se irguió:
-Aqui hay, dijo, te~oroa anfic'entes para perderá iodas las muj~ree¡ los grandt-&gt;s mciofl, no podrán nunca
ofrendar á. sus aooantet1 nna for, una como ésta; las em·
peratricee y las corteeanas de loa céearf'e romanos eerfan
pordioseras ante mi opulencia ext,amundana: yo tenil'.O
arcones ::-efnrzados de hnrumbre enmohfcidl' 1 qne guar•
dan en su fondo obscuro. perlas vírgenes y pú.lldas, pn.
las C!!idas de 1~ luna, perlas brunas, como las que br11•
taran adheridas á la concha de Anadyomena¡ yo teng'1
muchas pedrezuelas, de eaaa que absorven la luz y rutilan como estrellas sobre Ja frente de Sulamita¡ yo tengo en mis cavernas las pPpitae de oro que fne11eo nece·
earias para cubrir la tierra; yo tengo todas las gemaa1
que codiciara la reina de Saba, yo tengo un elixir mágico, el elixir de la inmortalidad que mata á la muerte
y hace la vida perdurable; ven conmigo, domella de
loa ojos verdea, ven conmigo, ámame, y serás coruo
diosa.
Lo11 gnomos aplaudieron.
-Noentroe, los habitantes de las grntsa, sublimamoe.
á las mujeres hasra las más imponderablt:e magn1fiCt!n•
cias; por ellas PD\"Pjecemoa b11ecando p•edraa nuevae;
por ellas bajamos á laEi minas despreciando loe dnrum•
bes ~ el grisu, por ellas llevamos el mandil ene:penso al
cinto y la piqueta pronta á romper la unva,ura de loa
filones; por tollas eomos artificPa mnE.aitas y t,alladoree d'e diamantes ......... por ellas ......... por las mujeres!
Los gnomos aplaudif'ron.
-Yo te ofrPzco mis tesoros, m11chacha pf'naativa; serás mi aei'iora, poE.eeraa mis palacios snbterráneos, ten..
dráa vasallos, serás inmorial ......... ¿llora:? .... ..... ¿pues
que más quiereE.? ....... ..
-Amor.
Orno B. CEBALI.Oa.,

O,tubre de \897,

Tenemos á la vista dos precio
sos modelos¡ el uno que nos
representa una capa de pafio
baige cruzada, con bordados de
treuzilla y grandes botones de
concha quemada y gran cuello
de pluma. El otro nos deja eat udiar un delicado cuerpo bluea. de cuadrille heliotropo, con
dobleces en el delat1tero, y UD&amp;
corbata de liatón de raso ver•
de seco, Cuello recto doblado.
Cinturon de liatón con mofio.
Abri¡¡o para niño de 6 á 8 añoa.

Eete ee hace de cheviot negro con cuello de ast~kán,
Se va Octubre y el atollo lleno de tr_ietes ma~urecea, y va eu~er.o por alamares. Gorra Polonesa de las mismas
:arroja al ciérzo fria de la tarde eus hoJaa amar1llaa. ~l telas. BJtitae acojinadas.
•-batallón de nubes fantásticas en cuyo1:1 vientres_ P!omt•
Traje ~a•eo.
zas rugió la tormentl\, de esas nubes que ~xpnm1eron
sobre la ciudad todo el caudal de sus 1ligr1maa1 e~ va
Es-te traje lleva ya la notoria innovación de las man·
-también. Noviembre traerá cielos explendorosos, cielos
densamente azulea, cielos hormigueantee de luceros ní- gaa, cnya sencillez descubre perfo~tamente el talle que
-tPdos en que tembla,-án de frío muchas estrellas melancó· se hace má! esbelto á conaecuenoia del corte. E3tá hecho de casimir fantasia, con grande aldeta volteada
1Ucae y pensativas.
Empero si la naturaleza cambia de aspecto, no
cambiará mucho con la
estación la moda. Así lo
dicen al menos las cróni·
cas franceaH y además
aún contamos con bue
nos días de eol.
Sin embargo, tendrían
,que smtituirse. las ropas
lijeras y de henzo, por
las te1ae a brigadoraa co•
mo 1Jalonsie1 1cachemin1
etc¡ para estas telas se
oortarán loa tallee prefi.riendoae siempre el cor e
de saatr~.
En cuanSO á. las ena·
:guas subsiste aún la mis•
ma estrechez en las cade•
rae, amplilndeee eo su
anchura, á. medida que
se prolongan; pero cada
día se nota má! la ten•
dencia que ha)' á Jae colas, se dejan ver un poco
mas larga! por detrás de
eomo se han usado basta
ahora.
La verdadera innora·
•-ción se nota en la~ mangas, pues quedan ca~i abolidos loa g1obos y aun los
jokeye; estos úllimoa ee
ven todavía cuando el
traje está adornado con
muselina de seda, enea•
jea ó bordados, siendo tle
lo mismo loa jokeye.
Próximamente hablare•
moa de las nuevas telas
· pues por el momento te·
nemas que detener nuea•
1ro paso ame loa apara•
dores y contemplar Ja'dívereidad de objetos con
que podemos tributar á
nÜ:eetroe deudos muertos
un homenaje de afe c;o.lQué diversidad de co·ronaal ¿veis? füaos en esa
de precioeísimoe bo1onFe¡
no os parece que sobre la
tumba de una nina, revelará su inocencia? ¡ay! en
-el sepulcro de un padre
estaría muy bien la otra
-de lirios y violetas¡ esa
Cuerpo blusa
Capa de paño batge.
-cruz negra, para la pobre viudal ¿y'para la jo-

Abrigo para niño de 6 á 8 años.
en loa lados df&gt;jando ver el forro d~ raso café y sujeta
por un peqaeno broche. Del mismo raso se adornan
Jae vueltecitas· que dejan ver no chaleco de otomano
blanco con prel!illae de
cordón de Feda y cuello
recto. La chaqueta está
ajua,ada porpequei'l.oa boto nea de fantasía y liatón
tornasol.
Traje de casa,

Eete eencillo pero ele•
ganLe traje, ea de cuadri•
lié de eeda, con di versos
reflejos. La manga estli
adornada con •cintas de
terciopelo negro, cuerpo'
y blusa con el miemo
adorno. Canezll de terciopelo. Corbata de raso.

El libro de la• madres.

Una de las cualidades
más e'aencialea y neceea·
riaa á la mujer, en la conducta ordinaria de la vi·
da, ea el valor: la·facultad
de dominar na nervios
y de guardar en todaa
1 casionee aun en loa pe•
ligros repentinos é ineaperadc.s la calma que impone, y evita ó atenúa la
terrible catástrofe.
Porque en el m&lt; mento
del peJjgro la presencia
de ánimo ea la que más
necesitamoe. J aa gentes
de valor no eon raras; pP•
ro sí lo rnn laa de eaogre
fria.
Con bastante frecuen•
cia confundimos el valor
con suesinónimca, bravura, valentía, etc. 1 y se dice: No. incumbeálae mdjeree el cuidado de deearrollar en ellas esta cua•
lidad¡ ellas no están llamadas ádefender en pais
sobre loe .campos de ba•
talla¡ las JuanaP de Arco,
las Mme. de Drucoort,
etc., eerá.n eiempre ex•
traordinariaa e:xcepc:onea. Por otra parte, ¡,u
debilidad física lee impi•
de todo acto de valenUa
propiamente dicho.» ·

de cuadrillé heliotropo.

•
•

�•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�•

•

•
EL MUNDO

•

DO ■ IIIGO

DOMINGO 31 de OCTUBRE do l8g7

de actividad y energía entre la realidad y el ideal. das sean poco serias! Hay quien está dispuesto á.
Pero así como hay una estética cuya C&gt;Scuelaes convertir un entierro en un escena de opereta ó,.
escucharse, así hay una vida cuya funci ón es la. el brindis de un banquete en una elegía, por el pla¿Porqué nuestr9s muertos son siempre nuestros • auseucia del movimiento. Y para estos desertores cer de vPrSP citado en letras de molde.
mue,·tecitos?- preguntaba el poeta- Parece como de los altos fines de la hm_n anidacl, la leva ha· siEsto e::; muy sugestivo muy fin de siicle.
que detrás de la tumba sr eleva una suprema pie- do el telescopio que les ha enseñado mundos clrs* : .:
dad, un sentimiento de dulce ternura que invade conocidos. El habitante de los bO!:iques ha sido
No df' otro modo se eXV1ican los escándaios que
las almas; se nos antoja que los •que nos"preceden redimido: :,.~a PS un hijo dt&gt; las ciudacks; ya ha sen- en el PRla.cio de Justicia nos han servido, en estos.
en el misterioso viaje revh;ten en nuestra memoria tido el soplo de la vida. soci~lli se le ha puesto el últimos días, los defensores de algunos.periodistas
formas delicadas, contornos suaves. Son m'llerte- silabario en la mano; se ha comunicado con otros sujetos á la acción de los uibmrnlcs.
citos porque los heffios despojado ele sus dtavíos espíritus; ha. tomado sn hillf't0 para rl viaje; no re.AJPja:ndro Dumas, J1ijo, decía que los jóvenes.
terrenos, y se nos aparecen con la inocc11cin de los gresará jamás al interior dC' sus montaiias; nunca C'ntran g('lll. .'ralmente ú Ja sociedad con una idea
)liños, con la p1ll'eza ele los ángeles.
vol.verá. :'L romper rl lazo que lo une á. su nueva vieja dcntrn del C('J'Cbro y una jamona del brazo.
Y vamos al cR1nposanto ú dC'jarlesflores,muchas familia: es un conquistado á. ]a sociedad, á la ley, ~....\. raitadl' idPas nuev;1s-solamente á Emilio de
floresipara hacer del blando lecho de tierra en don- á la repúl-llica, al trabajo 1 á la cfrilización, á la Girardín le estaba JJermitido el lujo de levantarse
de reposan un canastillo dr primavm·a.
hwnani&lt;l~L&lt;l.
con una flamante todas las mallanas-los que de¿No l1abéis imaginado alguna vez, oh mis amiPero es un conquistado á la fuerza, se dir,L Sin butan en ht vida comienzan por revelarse contra
gos, un sitio en que descansaran 1os vuestros? Y vo- duela alguna; como á la fuerza difun&lt;limosla instodo lo existente. En literatura se cl·itican los.
sotros, ¿no habéis dado rienda suelta á la fantasía trucción públiCa, como pol' obligación acaba de
versos 1~1ús inspirados del mejor poeta; en polítiideando, como Bécquer, un rincón que recoja-vues- imponerse el servicio miltar; por que del sacrifi~
ca) se hmcan los colmillos eu loti actos múi::; trastros vencidos despojos?
cio del individuo rC'snlta tí ocasiones el bif'ncstar cend&lt;"ntes del mits hú bil esta&lt;lista; se cksgarran
Soilarfais acaso con eI ric'ntc ribazo donde el del grupo, y del deber del ciqdadauo lalibertad
reputaciones, se experimenta un extraño deleite
desventurado cantor Sf'villano buscaba sepultura, de la patria.
en d&lt;'rri bar á los dioses de sus pedestales, y medir
alJí, bajOUna piedra blanca, ocu1ta por un cortinaje
*
á los genios con la vara clel tendero de la l:squina.
*
*
ele verdura, mi&lt;'ntras las ondas del cercano río arruLa Patria es, rn n•rdad, una hnrmosa paiabra
¿,Quienes son lo:s enemigos de estos :paladines?
llarían con su mlisica vuestro trai1quilo stwflo. Tal que vibra en todos los labios, y que merece algo
Como
el sargl'ntO .del cucn~o: mi coronel, sea quien
vez os complaceríab, como el autor de Jl/aese Pé- más que ese culto platónico qur la prestamos. J~n
sea._
Lo
que connenc es hacer 1·uido, extraordinz el 01·ganista 1 en alz.u· vuestro sepulcro en el in- patriotismo como en amor, hay siempre que unir
terior de una adivinada iglesia gótica, en me.dio la acción á la scnsación.-No basta, ha escrito nario ·rui~oi que esto :mene, queelnombl'&lt;'dC'quien
tal hace circule de boca en boca y de calle en cade graves estatuas de osados guerreros y piado- Bourgct en alguna parte, saber morir: es necesalle y de plaza en plaza y de encrucijada en cncrusas esculturas de mártires crisLianos. O va, de- rio saber vivir. Morir por la patria es hermoso y
como un gr,111 amrncio ex:r..ulo y extravaseosos de humilde desct\;nso, os represcntilr~iais 1m es noble; pero hace fa1ta vivir para ella y por ella. Cijada1
gante.
pedazo de terreno en el perdido cementerio de una
Hay un cuento de la reina de Rumanía, en el
No solamente los fabricantes del Aceite de San.
hldehuela, con una cruz de palo, en la que se en- que la madre de Esteban el Grande se niega. ft
Jatoáo han de gozar el _privile~rio de fijar su aviredaran la.s plantas sih-estres.
abril' la puerta desueastillo á su hijo, vencido por so a.1 borde de un µrecipicio.
Y entonces no tendrfais la molestia ele esta en- los turcos.-No, no puedes ser mi hijo-exclama
Cuéntase que J?Or pasar á la historia incendió. ·
_fadosa visita de etiqueta 1 que cada 2 de Noviem- la inflf'xibl~ anchu1a al joven fugitiYo. Quien me
Oma_r
la bib_li?teca de .d..lcjand.r~t 1 y en :fuspatla, un
bre se creen obligados á hacer los vivos álos muer- habla así es un desconocido. Mi hijo no vuelve siescntor sannco, Robcrrn Robert, descargó una
tos.
no victorioso. Pero tú, jovf'n extranjero, que quieSe descansa mejor en la tumba del ignorado que res cansarme tan cruel dolo1\ aprende esto: tú no bofeta!la en pleno rostro de un vrc.~üde:rite del Consejo de ~1inistros, con objeto U.e que los periódien la del héroe.
entrarás; puesto que no sabes vencer, busca al cos se encargaran dr dar á conocer á -la sociedad
.*
menos una muerte heroica en el campo de bata*
Verdad es que los *héroes
no mueren nunca. lla; entonces seré para tí una madre y ornaré ele asombrada un nombre eu~eramence desconocido.
Gritar, gritm· mucho, grha.r siempre: tal es el
¡Como que son inmortales! Cuando los demás de- flores tu sepulcro.
pro~ram~ que parece haber adoptado un grupo.
jan de existir, ellos comienzan su nueva vida. Por
Y el joven retorna á la pelea y vuPlve victorioso
dispuesto á hacer del LSCí.ndalo un medio.
eso la ciudad de Lagos acaba de celebrar el ani- al cascillo, que esta vez se abre para darle paso. social,
para alcanzar un porvellll·.
versario de un héroe desconocido de la Indepen- -Y comu la desposada del· guerrero le estrechaA principios de- siglo, el pm'Yenir estaba abierdencia1 .don Pedro Moreno, una persónalidad ilus- se en sus brazos, diciéndole al oído: ¡Cuánto te
to á los _talentos, según la frase de. Np.polcón; iL fitre. en nuestra vieja epopeya de pueblo libre.
amo!-él la contesta, elevando la voz: -Sí, pero nes de ::nglo el porvenir es clel que mil.s eleve la voz.
Todavía no hemos podido hacer el recuento de mi madre. me ama más todavía!
~
'
nuestfos inmortales; aun hayniuchas fosas sin epi- • Por la patria es preciso vencer, y para vencer
*
*
Por fortuna; no es ]a voz lo linic&lt;&gt;quc se eleva:.
tafio. ¿Los hemos olvidado? Nó: es que ignora- estar preparado á la lucha. ¿Y de qué otro modo
mos qué hayan existido. Un día, un cronista los sino dentro del régimen del servicio militar obli- 1~ plata va tambi?n alzándose de su postrneión ..
saca de su obscuridad, reconstruye sus hechos, gatorio podría llegarse á' esta preparación?-Lle- F... stá muy enfernu~o este buen hijo nuestro que se:
t('jc con dispersos hiliJlos sus trúgicas le~;cndas, y na. está nuestra historia de tristes púginas en fas llama el peso mexicano. Toda8 ltts ma:fianas acudimos al bol~tín de la Bolsa á ver como ha pasado.
acude á la gratitud ·nacional para glorificarlos".
que el valor ha cf'.dido 'el puesto il la inexperienY bien, sí!-ha dicho en estos últimos días un es- cia, y,ia energía á la ignorancia. Nosotros tambicu la 1:oche, y swmpre lo ClJt.:.OllLrdillOS pálido y des.
.,.
critor francés, apropó&amp;ito de una de esas obras como los franceses hemos gritado: «¡A Berlín! ¡A. ll1C'Jorado.
Yu de por sí era él pálido, pero sus reciC'ntés.
de patriotismo y amor que en tan raras ocasiones Berlín!» sin saber el camino que conduce al ttiunfo.
padecimientos se nos antOja que lo _han drjado.
lanza el publicismo contemporáneo-el culto a.1 héY desperdiciar fuerzas inútilmente, imponer saroe es una religión humana. Hay en el espectácu- crificios estériles, no es servir á la patria, puesto mas blan~o toda.vía. r-h-1 s.i p.osoLros pudiérambs.
lo de toda energía, alas que nos dan aliento, y no- que aun, en medio del actual hundimiento de ideal transfundu· en sus ru·terias saugrc ricfl, y podrrosat
Y he aquí que el milil#l'!l se ¡•callzat, y que el
sotros, los representantes de las actuales genera- y sensaciones, hay patria para ·1os hijos de esh.'
secreto de la piedra fik•ufiil. csul A pwlto de desciones, tenemos necesidad de que se nos aliente. desencantado fin di!- siglo.
cubrir~e en el pais de las uovt:siut,a.s marayillas,
No digamos á los que se esfuerzan en revivir á los
en la tierra de las SQf¡\J'esas, ert la:- RepúbliC:a dal.
inmortales, las desconsolado1as palabras de .Pa. **\
Pero ¿cuál es el sentido que debe darse á la fra- Norte. ¿Encerrar la y~~~ana dentro de una
tricio á Ossián:
&lt;lucir el movimiento
«Los héroes de que me habla$ ya han muerto.» se· fin de siglo? ¿Hay una definición precisa y cla- caja? ¡Eso es nada! ·¿u
~obre
un
lienzo(
¡Ba{(t
!
Convertir
la Plata en
ra
de
este
término
que
ha
invadido
la
literatura
y
*
*•
Ignorada es también esa masa que se arranca el periodismo, el salón y la calle, la biblioteca dCl oro!. Esto 'si que merece la pena de llamarse fin
de siglo. Y esto es lo que Ja prensa científica nos
del jacal para obligarla á entrar en los centros ci- sabio y el tocador de la demi mondaine?
Max Nordau no encucntJ'a mejor explicación auwicia ya coino un hecho reaJi,¿ado.
vilizados; desconocidos son esos que la leva arre~xcelente Nicolás. l◄'lamcl, ni, cuya hume~
bataba, como el calor solar el agua de las char- que citar algunos hechos que fijan el- valor de la
·
chimenea contemplaron durante treinta años~
cas, para hacerla caer purificada.en gotas de llu- expresión:
via fecundante.-La leva ha enconu·ado altos esUn rey abdica sus derechos al trono de sus ma- embobados parisienses, preguntitudose acasp; g,tpíritus que la apostrofen, rebeldes concit}ncias que yores, mediante la suma de un millón de francos mo el muchacho ~quel á la madre: ¿en (•Sta clsa
es en don~e se fnen las mouedas?- el P.l'Odigio
]a uiarquen con el fuego de su iJ\dignación; y sin que va á derrochar á París:Rey fin de siglo.
·embargo, 'en el fondo de esta ·que á priJuera vista
TJn jefe- de policía hace cortar del cadáver de un se ha reahzaclo: la alquimia decía verdad, e! oriparece una enorme injusticia, hay un sano princi~ asesino (~raniúi) un pedazo de piel; la da á curtir gen de to~os los tesoros se cucuentra en Pl gran
pio de redención para una raza abatida.
y la connerte en cigarrera: Ftmcionario fin de si- labora.tono de la naturaleza, cuya. clave llegará
el hombre á obtenel' algún día.
El indio es un rezagado de la civilización; se glo.
ha perdido en la selva obstU1'a y vive una vida veUna sefi.orita americana se casa con un cabaHeY para que todo sea miel sobre hojuelas, bueno
getativa é inmóvil. Su quietismo es el gran. obstá- ro en la barquilla de un globo aerostático, que es agregar que la ó.nica plata adaptable A las trans-culo conque tropieza el progreso; es necesario ani- después se eleva por los aires: Matrimonio fin dt mutaciones es la contenida en los pesos mexicanos.
¡Qné honor para la familia!
mar esta.estatua, precisa despertarla de su pro- siglo.
longado letargo, substraerla del terrufto,hacerde
En el fondo de estos hechos predomina la ex- • Los que no resultan u·ans:1:µutables son lo!S que.
ella un hombre de carne v hueso.
travagancia llevada á su más alto grado, la ex- ht casa de moneda falsa de Tlax.cala ha lanzado
Si el hombre no fuera lll1 eterno consumidor v centricidad elevada á lo incc-ucebible. Es una á la circulación. Estos no podrán convertirse en
un productor constante, toda la obra de la civili- suerte de dilettant-ismo bufo 1 que busca el medio oro, por más que los fabricames hayan pretendi·
zación se vendl'ia a bajo con formidable estruendo. d~ atraer la !ltención del público; un procedi- do convertirlos en pJata.
Pero se:fiores ¿les paredl1il á ustedes que, río es~
Adquirir: he aquí el anhelo; esforzarse: he aquí miento para hacer un gran reclamo.
el medio. Y ·á impulsos de cl;tos dos séntimientos
¡Que importa que los medios escogidos sean de- taban bastante deprcci~OS los ¡.;esos mexicanos?-In pena y elplacer-elhombre tiende un puente testables! ¡Qué interesa ~ue las fórmulas adoptH-

•

•
•

•

han visto Jo que nosotros anhelamos contemplar;
•
• **
De seguro que al emprender el Sr. Sagasta y el lo pavoroso desconocido que envuelve la vida, que
gabinete que dignamente preside, su obra de re- el espíritu escudriña siu cesar de ignorarlo, que el
formas en la Isla de Cuba, no pensaron que en co1·azón presiente-sin llega.r á adivinarlo) es ya su
RESUMEN-AGITACIÓN ELECTORAL EN NUEVA YORK.
el seno mismo de los partidos espafioles habrían medio y su atmósfera; sabe, por siniestro privile-LA LUCRA DE LOS PARTIDOS. - LA PLUTOCRACIA.
de brotar dificultades al pr~ten_der dar un régimen gio ► todo cuanto noso_tros inquirimos en vano, co.AMERICANA Y EL ALCALDE MUNICIPAL DE LA :M Eautonómico á la r e belde Antilla. Tal vez creye- noce cuanto sin esperauza investigamos.
El espíritu le forja irresisJblcnH~nte una nu_eva
TRÓPOLI.-LA PREPONDERANCIA DE UNA CIUDAD.ron que las mayores resistencias nacerían de envida:
€'.l creyente ló mira it lm; · piés del. Creador,
LA OBRA DEL SR. SAGASTA Y LOS ESPAÑOLES DE
tre aquellos que en el bosque enmarañado 1 en Ja
CUBA.-RESISTENOIA DE L08 PARTlDOS.-LOS Qt"E
quebrada sierra y en la traidora manigua buscan deslumbrado y transportado, en éxta~is pcrerú:1e 1
PELEAN Y LOS QUE INTRlGAN.-LA UISIÓN DEL GEcon el arma al brazo la soñada patria cubana, y mezclando sus llinmos á lo.:; himnos angélicos. El
NERAL BLA:SCO,-CONCLUSIÓ~.
dicen que solo se Conformarán con la absoluta escéptico lo imagint\ recorriendo el es~acio, visitando los astros, hendiendo lns nelllilosas, revoloindependencia.
teando, como la salamandnt, en el fuego de los soY no ha siclo a~í: los mismos partidos que en
No hace un aiio todaYía la nación americana se la isla insurrec:a militan á favor de Cuba e.spaúo- les, turista-fantasma ele la inmen::iidad. Las almas
agitaba ei\ formidable convulsión, sacudida por la y piensan que la única prosp~ridad posible pa- S('ncillas se lo figurru1 vivü•ndo de la misma vida.
la lucha elc~toral que había de dar nuevos rwn- ra ella se encuentraalabrigo de la monarquía y a_l terrenal , dotado de las mismas pa~iones y do las
bos á la política de Wáshington, y sentar bajo el amparo de su glorioso pabellón, son les primeros mi:m1as propensiones, su!ScC'ptible de amor y de
Capitolio á los l'epublicauos defensores del talón que se opon&lt;'n á la realiz}tción de la obra de Sa- odio, de temor y de esperanza, de gocP y de dolor.
oro, en contra de los demócratas que softaban en gasta y del partido liberal de la metrópoli.
El cspiritista_lo juzga. ausente, susceplible de vol· una rehabilitación á favor del metal blanco.
Juzcran los conservadores que se va muy de ver y de mezclarse á nuestra. vida común, dócil al
Los directores clP la política, los agentes de los prisa ~n las pronwtidas reformas; piensan los au- llamado del medimn, sentQncioso y apocalíptico, encandidatos, los representantes de las agrupacio- tonomistas que se les escapa el poder y temen Ycr . vuelto en el µeril:'Spíritu como en una. túnica. A los
nes mercantil('s, bancarias, industriales y otras, la dirección de la lsla en 111anos de los insurrec- salvaje.s los visita" en sut:&gt;úos) los acornpm1iL y ayuque veían en la contirnda un peligro para sus tos, y por eso aspiran á que se dilaten esas rdor- da &lt;'Il la pelen, pasa bajo las sombras de los bosintereses, abrieron las cajas de sus tesoros, derra- mas; en tanto que los más adictos al trono rece- ques vírgC'nes, se refugia y oculta en la..:. ca.vcr11fü;,
maron á manos llenas los dones de su munificen- lan de los resultados, temiendo que la autonomía escalalas·al¡;as rocas y salva los profundos abismos.
cia, y en el club, en 1a prensa, en la tribuna, en sea la preparación á la completa independencia.
I&gt;ara nadie 1 ni para el sabio ni para el ignoran.el teatro, en la plaza publica y _aun en la cátedra
Y entretRnto, los que creen representar el Sen- te, ni para el creyente. ni para el cscéptir.01 ni para.
sagrada, buscaron campeones de sus ideales y timiento general dr la comarca, los que h,1,11 lu- el iluso ni para el ckscn&lt;.:antado, los muertos han
adalides de sus sindicatos.
chado por sus ideales en los campos de batalla y mutrWj para el espíritu hunlano, la noción precisa
Sí fuéran1os á calcular los capitales derroc1ra- han visto prrecer á sus hermanos en la contiendt:1, del aniquilamiento, de la extinción, de la desapados para gastos de elección, y las pérdidas stúri- quedan relegados al segundo término, y se .olvi- rición en la nada, es un concepto imposible.
das por suspensión ó estancamiento de los nego- da de que son una fuerza viva y un elemento de
Definimos la muerte en función dt• la vida, de
cios en el largo período de lucha electoral, vería- importancia en la solución del conflicto. Si es ver- la resurrrcción en· otro mundo1 de la transmigramos la 'potente vitalidad del pueblo americano, datl lo que han declarado los jefes de las juntas ción, de Ja oculta y misteriosa persistencia dd
aplicando·sus robustas energías al sostenimiento revolucionarias instaladas en el extranjero, los in- sér. Creer que la vida se dhiipa irremfriblemende sus instituciones, basadas en la más absorben- surrectos están rri::;ue.ltos á no ceder ante las pto- te y defi11itivanwnte cOmo se éx.tingue la llama,
te plutocracia.
mesas como no han crjado ante Jas amenazas, y á como cesa el movimfrnto de la máquina destruiluchar hasta lo último por el peudón de la Es,rella da, como drsa:parcc(' para no volver el gallardo
balancL'O de la barca c·ncallada, es Un ei:ifuerzo im***
Solitaria .
posible para el hombrP. En 101:; espíritus ilustrados,
Pueda
el
Gral.
Blanco
que
llega
á
las
costas
~nPero si es admirable esa agitación de todo ·lm
esa creencia es mm fónn ula vacía de la razón; pepueblo, que asuzan los capitalistas, estimulan tillanas con la mejor intenc:ión para resolver el ro no es un sentimiento dectivo del corazón. Haconflicto,
pueda
con
su
habilidad
diplomática
y
su
los gremios, impelen Jas agrupaciones industriahlainos de la muerte como hablarnos de la nada,
• les y apenas conmueven los políticos de oficio,• genio militar, convencerá est.os, vencerá los otros• i::;in creer realmente en ella.
y
unir
á
todós
en
una
sola
aspiración.
·
· cqando se trata de la renovación de los poderes
De ahí el respeto que inspiran los muertos y el
Difícil es la tar,N1,. lo comprendemosi pero tales
federales, cuando se va é\ decidir en una elección
culto que eterna y universalmente se les ha tripresidencial de la suerte del país en el siguiente son los deseos de los buenos cspañol(-'S.
butado y el horror que inspira la profanación
X.X.X.
cuatiienio, más .grande será nuestra sorpresa, al
de los cadáveres.
27 ele Octubre de 1897.
considerar qu~ una elección municipal produce en
Vivos á. la vez que impotentes, sensibles y mula actualidad una agitación semejante en la popudos, inteligentes é inertes, los muertos inspiran
losa ciudad de N~eva York, metrópoli indiscutible
ú la vez temor y culto.
de la banca r el comercio en la Unión americana.
C!tl amor ii· ln uiDa 1¡ rl rrsvcto á la nmcrtr.
1 piensan, fuer•
Pucs~o que aun viven, sien:cn :7
Los mismÜs partidos que el a:iio pasado organiza.
es
ostentar
ante
ellos
respeto
y afecw, cubrir
zaron la campaña electoral áfavor de Me Kinley ó
En Octubre crsa fa vida en la Xaturaleza y ,~n ~ns cuerpos de flores, encender ame su fé:•en·o
de ¡3ryan, muévense ahora en apretadas filas, prepáranse á luchar en los comicios, y pai·a conquistar Koviembre empiPza el reinado de la muerte. Un cirios, depositar ante su tumba .ofr&lt;•fülas, derravotos, para a-dquirir voluntades y adueñarse de viento de sepulcro agita las Tamas escuetas ~- mar en sus funerales lágrimas y formular panelas m:nas, corre el oro á. raudales, y republicanos arranca de ellas las últimas hojas secas, ese rocío gíricos. Con.io desligados de la vida, saben y
y demócratas, los partidarios de la rehabilitación de las tumbas: en los bosques y parques se yer- pueden más que nosotros 1 hay qul" tenerlos gt·ade la plata y ·de su relación definida con el oro, guen esqueletos; una niebla transparente y vaga to!;, hacerlos propicios; los egipcios los cmbalsalo mismo que los defensores de lo que llaman \e.meja gasas de duelo; en el espacio flotan las nu- nwhan pHra hacer sus cuerpos tan imperecederos
la única moru•4,a hontada, los que elevaron á Me bes como sudarios; no se qué manos lwladas de eoruo sus almas; las tribus salvajes los emicrran
Kinley y los que pretendían exaltará Bryan, to- cadáveres nos ricarician en la brisfi. De noche con sus joyas, sus atavios, sus armas y su ¡JI odos se esfuerzan por posesionari::;t: del importan- brillfm JoS nstros como· lágrimas ó chispran como vision de alime.n tos_; los romanos ence.ndfon en
te puesto de alcalde municipal de Nueva York, cirios, y 1n luna rnciende un lampadario pálido en los sepulcros lámpai·as inextinguibl&lt;'s; símb.)los
la inmensa cimrnra mortuoria. Todo melancólico de inmortalidad, nosotros los cubrimos de flores y
que acaba de absorberá hl floreciente Brooklin.
Es que tras del humilde sillón del concejo neo- y triste en esa agoiiía de 1a Naturaleza y· en esa ¡wrfumcs, cuidamos de inundar de lnz sus pu, ilas
arin.gaclas, y levantamos monumentos suncuvsos
yorkino. se oculta una influencia poderosa; es que extinción de la Yida del aiio.
y ostentosos en sus sepulcros.
La
mue1:te
1·s
it
la
V&lt;
z
un
gran
problema,
una
la gran mel!rópoli pesa con la pesadumbre imncnEstas venerables y nobles manifestacionc!-t, no
sa de su población que se cuenta por millon1Js, en emoción profunda y una protesta mudai como el
son,
en realidad, l!Ulto á la muerte) sino un l1ossaabismo,
atraP
y
nmedrent~
¡
como
todo
lo
descolas decisiones generales, y 1:iAquc tomar cuarteles tan formidables para lPpró-xima campaña nocido, inspira. curiosidad y miC'do; como todo Jo na rntonado á la vida, una eflorescencia m :ls de
inevitable StIBcita h la YCZ de.Sl"O v terror. Nacl,1 ·t~se scnt.imicnto universal, irresistible, indesarraide 1900.
La lucha tremenda contra los partidari~ de la más sev('l'O ~- augusto que un c~.dávcr¡ aqudla ga.blc que vincula toda felicidad en la eterna dulibre é ilimitada acuúación de la plata, devuelta a ~orma rígida, inmóYil. mucln fría, vivió, amó, se raeión del sér, en la inmortalidad, ya que no del
lacirculaciónlr,gal,estámuy lejos de haber cólíclui- agj-tét y luchó; nwzclada al torbc~llino de la vidc1, cuerpo 1 del alma. La Naturalez11 para hacernos.
do con la derrot,Q,del candidato demilcrata en las fué oríge~ y objeto de pas'ionrs intc-1rnas, de acti- sop.ortar la vida nos ha inspii·ado por ella un sent&amp;.•das elecei0p.:es¡ hoy más que nunca comienza vidad febril 1 de esperanzas que se dPsvanf'cieron 1 timiento despótico, absoluto 1 domínaclor; vivir,
IR!enazantc, y si los sindicatos vencedores quie- dP desengHños que arrancaron lágrimas, do ilu- vivir a toda costa, á cualquier precio", bajo c~rnlren c.eryaf sus conquistas, dcb'ti procurar a11- siones que rndnlznron, para drspués amargarla, quier condición, hundidos en la miseria, sumidcs
te todo vencer en los comicios mumcipalrs de la la existencüt. Fué uno de nosotros, igual i~ nos• en el dolor, abnegados en la abyección: he aquí
próxima semanaj que han de decidir del concejo otros, amas:Hlo Pll la misma, l?asta, moldf'ado en el el rterno afim, el clamor incesante, el anhelo inmismo moldf. La rnuC'rte lo ha ennoblecido y en- finito, la suprema fl"licidad.
municipal de Nlie~a York.
El héroe y el suicida sacrifican su vida para
grandecido;
así lo revela la severidád augusta dP
Acaso muchos potentados ele la tierra tendJ·:.U1
más honores y se verán rodeados de más brillo y su expresión, 1a inmovilidad trágica de su actitud, vivir t1n otra, en la memoria de los hombres, en ·
aparato, de más fausto y más vistosas pompas; pero la indiferencia olímpica por las lágrimas que lo llo• la apoteosis de la posterid,cd y en los nimbos de
pocos entre ellos serán lis que tengan la influen- rán, por los sollozos que lamentan su pérdida, por las la gloria el uno, en un medio menos cruel, en w1a
cia, el prestigio y la con~·ación ele que goza en desesperacio1ws qufl rodean su féretro y lo acom• atmósfera, menos asfixiante entre sufrimientos
la Unión americana un b
e presidente muni- pafian á la tumba. A su vista acuden á nuest1•0 es- menos pw1zantes el otro. Ham1et no se suicida
cipal, insig'nificante- al
cer en e*omplicado píritu ]as más inquietantes y transcendentales rt&gt;- porque no cree en la muerte; se le antoja un sr:.eengrana~ de la nación pero de indiscutible repre- flexiones: esos ojos cPrrados y empañados, se htm ño y teme soflar sin poder ya despertar.
El a.mor desmesurado it la vida, Yª. real ya ficabierto dl'l lado del abismo y lo han sondeadll\
sentación e11 su 01unipoteme plutocracia.

· :ll)olíticit gtntrttl.

· LA SEMANA

•

EL MUNDO

31 de OCTUBRE de ,. . 7

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•

•
•
•

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�EL MUNDO

298

DO ■ IRGO

•

sa, como el Niágara lo domina con sus cHtaratas
iri~aclas ........ ; y,Iuego por sus ojos hebreos.

•

••o

EL MUNDO

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

31 de OCTUBRE de ,197

Apuntes sobre el

por sus ojos hebreos .

VIAJE -ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

A. X.

RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Oh virgen, ele mi patria la m.ás hermos;1,

La mfts noble y 111ús tierna el&lt;' las amign~:
Y-o tengo un cnsucnito color ele r0:-1-a
Y Ycngo iL suplicarte que Jo bendiga~.

37,000 Inillas sobre los Ill.a.res.

•

Figúrate que amo como un denwntt,¡,
Y rn filial confidencia te lo confk80:
Es la nifta que inspira mi amor Yl•lwnw11tP
.Jfús dulce que el almíbar cll' un efü;to b1.'so.

,

Como tú es morenita, como tú hucnn,
TiPnc tus negros ojos, tu negro pdo,
Y sn mirada noble, pura y serena,
.Jle hace pensar en todo lo que &lt;·~ cl('l cicJq_
En los dieciocho Abriles mi noYia frisa.
.Jfns pintarte sns gracías no PS necescH·io:
_-\. \"l•r la conociste cmrnclo la ni isa
Oímos ante el ara ele tu santuario.
Si Yieras ...... ¡es un clf'lo sin una nuht'!
SnH virtll(l~s sencillas me han cautiYado;
J)í lit verdad, Lupita, ¿no es un quf'rube
Qur JHH'a Angel de Guarda me has regalado?

•

N"ucstro cariüo ~, nadie le causa agraYios,
Sin ab~·ectas envidias 1 sin ambiciones,

Solo queremos cerca tener los labios
r muy cerca, muy cerca los corazones.
Una ;-1nsicdad me abrasa, pero es tan pura
Que tú. me la perdonas en el momento:
¡Su YC'stidito blanco y, ay! Ja ,entura.
De que seas madrina del cnsmniento:

Panorama de Toulón.-E-1 Muelle y Is Darsena.

011 Yirgen de mi patria 1a 11lús hermosa,
La más dulce y más tierna de las amiga_s,
Ya sabes mi ensucfl.ito color df' rosa;
Arrndillado espero que lo bendigas.
ART'CRO

L .. CASTA~ARES.

Octubre de 1897.

POST TEXEBRlS
.Junto á la ojiva, en el vetusto muro
Por el ramaje espeso drfentj,ido,
El pájaro gentil cuelga su ni'do
•
Buscando á su quietud puerto sc&gt;gm·o.
Del fresco _manantial el caudal pufo
Lame.el tronco del arbol carcomido;
Y las flores del pétalo encendido
Orlan trepando el torreón obscuro .

SR.ITA. LUISA R.AIOOSA

Futtlra esposa del Ca1;itán Porfil'io Diaz. (Fot. Yalleto.)

ticia., pero á fa vida, en fin, nos impide tenPr dB
la muerte nu concepto racional y una idea positi ,~a; es él quien nos impulsa al trab,1jo q ne fa
conscn·a, al progreso qu~ la acrecieuta, á la ciencia que la ensancha y la multiplica,_al arte que
ltl embellece y hasta al· sacrificio y al sufrimiento que h1 aquilatan¡ es él quien nos inspira esa venerctciün y nos sugiere ese culto al cadáver, esa repugnancia á su profo,nación. Es el amor á la vida el que nos inculca el respeto á la mt:terte; portLue por Jnás que el hombre se esfuerze, se afane
y cavile, para él la muerte es tan só!o una rormn nue·ra, más amplia y mejor de la vida .
El único concepto accesible de la muerte consistiría en perder e1 amor á la vida.
DR. MANUEL FLORES.

NUESTROS GRABADOS
SEÑORITA LUISA RAIGOSA
Futura esJ")OOa del Capitán Porfirio Diaz.

El mes entrante se unirán con los lazos indestructibles y perpetuos de un matrinlonio, realizado
!jin duda por amor y mutua inclinación, el Sl·. Capitán don Porfirio Diaz, hijo del Sr. Presidente de
kt RepúbJica y la Srita Luisa Raigosa:
Parécenos oportuno, con este motivo, publicar
~¡ retrato de la bella prometida del hijo del primer magistrado de la Repú.blica, y lo hacemos deseando que en el nuevo ·hogar esplendan todas
fas venturas y aleteen todas las esperanzas.

•

SR.ITA, MAR.U LUISA RITTER.

Tengo para mí que Yiene del país de la Kabbala, d(• la ti&lt;'rra de los profetas beduinos, de la patria dP. los Beni-Tsrael; SP.ntiría equivocarme. porque sus ojos h1.'bréos rne hablan de los occidentes sangrientos y muníficos de Galilea; porque su
nariz de ideal perfil asyrio me recuerda á los antiguos reyes que llevaban efod sacerdotal en el
pecho y ceñían sus lomos con el cinturón sagrado.
Fínjome que esDébora, artista y sibila, que canta en la lengua inaudita de Beethóven las alabanzas del Dios de Israel. Irnagínome que es Ruth
que recoge los haces de espigas auroas de la armonía y luego los 8.esparrama á los cuatros vientos del arte y del dilettantismo ..
Sus ojo.&lt;J son como los de las palomas.
Oh, quien pudiera perderse en la lejanía divi1rn de esos ojos pardos, como se pierde uu ave del
paraíso Cn los mmúficos crepúsculos asiáticos.
Ella desgrana la harmollia como una hermosa
nina adolescente, desgrana margaritas.
Elle nous vient d' Italie como dice el viejo Musset.
Su genio, en cambio no es latino, procede de
Mozart, ú. través de Beethoven, el parnasiano, á
través de Chopin el nervioso, á tra:vés de Schmnann
el taciturno, á través de Grieg el histérico, á través de Puccini el revolucionario ............ .
Y yo la amo, primero, por que tiene genio, por
que domina al espíritu con su Rapsodie Hongroi-

•

Todo por ley cons.tantc se reuueva;
La flor que su matiz lució á la aurora.
A la tarde ven\ su Cáliz seco;
Donde un astro se oculta otro se eleva.
¡Feliz quien al llegar su última hora
Logra dejar de su memoria un eco!
Á..~TO~'IO ZOZ.\YA.

•~;~~PAOO

De $5.000,00 de uLa Muiua," en Torreda.
Sr. D. Carlos Somro.er, Director General de j(La
Mutua n de Nueva York.

Méxi,-.,;
Muy seiior nuestro:
Los se:llores Ketelsen &amp;. Degetau noA1tregaron

según recibo debidamente estampillado y puesto
en la póliza correspondiente, la suma de Cinco
mil pesos plata mexicana,.importe del seguro del
finado Sr. D. Christian Schugt, que tenia en!a "Mutual) según la póliza número 529 1 254, y -cuyo ,alor
recibimos ante Notario Público.
Reconocida la ef.i&amp;acia y prontitud co1,1 que "La
)Iutua" cumple! compromisos, no es grato repetirnos de ust
ttos. S. S.
To1&gt;feón, OctulJ e 18 de 1897.-Conrrpeión F. de
Schugt.-C. Juárez, Octubre de 1897,- Wi/Ziam
Brernme, como tutor de los m,.cnores, Pedro, Josa·
f'illa y Christian Schffgl.

•

A,an.za el Zaragoza, flameando su tricolor bandera CO·
mola italiapa, pero con f!U águila eobre t&gt;I nopal, desta·
cando en el blanco de la insignia; é!:!tO anima la curiosidad de aquel pueblo eencillo y curioso¡ cobre las playas
é indaga basta qlte el cemáforo del cabo por su con ver•
!:-ación con nosotros les dice qne somos mexicanos que
hacíamos un viaje de circunnavegación q'..1e ya casi terminab11¡ era la primera VE'Z deSde que el mundo es muo•
do que nuestra ;:an'lera se paseaba por aquellos maree.
Pasamos 'por fín el estrecho y cambiando rumbo, nos
dirigimos bacia las pintorescas islaa Lipary donde se
halla el volean del Stromboli, cono de piejra que, aislado, sobresale de la superficie del mar, dejando ver del
poniente su crater de donde brotan con intervalo¡; de 6
á 30 minutos, masá'! en ignición y humareda conr-tante.
A eue faldas ae levantan tres poblaciones pescadoras
y agrícolas, sujeta:, al continuo peligro; amenázalas el
-volean de tal suerte, que casi es imposible salvarse, ei ~6
penciendo por las lava!:', eí en el agua.
Al obscurecer pasarnos muy ce:-ca de eee inmenso fa.to natural que alumbra con sus intermitencias erup~itivas una gran zooa de mar.
Qué aspecto tan variado ofrecía aquel pais11je comparado con loe mil anterk1res observados! regadaiJ á una
distancia bien grande bObrt salían el grupo de las Lipa.ry, pequefias, redondeadas como eminencias que deata•
-caban eu silueta roma allá en el horizonte rojo por el
sol que rn ocultaba en la bmensidad del Mediterráneo
y entre ellas más cercano el Stromboli p&lt;'quefi&lt;', empi•
nado, con su penacho de humo y sus boca, adas de fuego
y Java que arrojaba á cada rato, alumbrando con una luz
rojiza una vaeta estela sobre el movedizJ mar.
Bien pronio la obscuridad de una noche clara, hacia
.apenes distinguir la rdloeta del ·rnlcancit.o que se alum
bra de ,·ez en cuando con sus llamaradas de hirviente
lava; después todo desapanció tras el horfaonte; al amanecer aparece la mar tranquila sin lími,es.
Un dfa má,, tarde tambien al crepú::;cl1lo1 pasamos por
el esti:, ch1J de Bonifacio, entre las Islas de Córcega y Cer•
de:ña. La obscuridad de aquella noche no dejó preEenciar
el hermose espectáculo que ofreciera aquel paso tan dig•
no de ser observado; se vefa la luz elécuica que en focos
esparcidos á distintas altur.as y distancias sobre los puertos, no daba lugar á percibir síno apenas la población
que dtbfa agi,arae en callea ~aes.e; además era aquello
una 11ueva curiosidad¡ paeá.Mre por el país donde nació
-el gran 'Napoleón .

•

•

•

Muy lento fué nuei:tro paso por el e"trecbo1 debido al
sinúmero de embarcaciones que lo uruzabao, y may
agradable aquel espectáculo nocturno.
Las luces de situación, verde á estribor, roJa á babor y
blanca en el topP, disti11goe á lve barcos de guerra 6 vapores y á loe veleros solo las dos primeras, u( podia
eaberee si había que gobernar para dejar libre el paso
á loe veleros ó virar un poco para dejar el camino á loe
vaporee.
El aspecto que tenía el canal era bermoEo; con tantas
luces de varios colores reflejándose unas veces en el
océano y otras brillantee, cintilando en la extremidad
de loa faros y agregándoee á todo esto la fosforescencia
azuloea del estrecho; por fín abandonamos aquel tumul•
to ordenado de J11ces q 1e iban desapareciendo poco á
poco en la faja de obscuridad del horizonte.
A les dos díae después, á la madruga, distinguimos las
cos1 ae de Francia.
1

NOVENA PARTE.
F.t•a.ncla.

I
TOULON.

Ddspuntaba un día frío y airoso; las aguas del golfo
de Lyoo 1 menos ag:r,adas que la viepera y ya poco pro•
fundas, se quebraban al chocar con el espolón del bar•
co produciendo ese acompaeado y ya bien conocido
golpe sobre los costados; un frío glacial y viento cortan•
te, nos venían d@ proa baciéodono:1 tiritará pesar de loe
abrigos que nos amparaban un p co.
Hacia el N Jrte sobre el horizonte,, se destacaban entre
un vasto manto de bruma, las desgarradas siluetas de la
costa francesa: eran las playas del Var con ella girones
de tierra proyectados hacia el Mediterráneo y eue mon•
tl'.culos esparcidos aquí y acullá sobre las planiciea que
deja el valle del R )Jano entre la cordillera del Jura y de
los Alpes.
Llegábamos por fin sin contratiempos al formidable
puerto militar francés, á. Toulon, que bien puede llamáreele el invencible.
Allí también cumplía el barco eu viaje al rededor del
mundo. Salido de Tot1lon, hace 6 años, vi!30 á Veracruz;
de allí emprendió eu viaje codeando la América del Sur;
pasando por el estrecho de 1Iagallanee, tocando después

á Aca¡:,ulco y por fin Guflymas, de donde emprendió
viaje al través del P.t.cífi~o¡ pero oficialmen~e no era el
viaje comple~o, tenía que Mravesarse todavía el Atlántico
para verse terminado el viaje de Gllaymaa á Veracruz
por el canal de Suez.
La magnífica bahía del puerto, profunda, tranquila y
amurallada, revela en su aspecto la seriedad qNe le im ..
pone el carácter de fortaleza, austera, eneeñando en to ..
das direccioneP, en eue riberas, lae bocas de foegee,-aspi•
lleras de granito, ma!econeé tciscos deent1a1a, inciertos,
ennegrecidas por el conetaote choque de la o'a que cubre de alga y madrépora la superficie de los bloc:i, uuién•
dolos en masa compacta é indestructible; lnego en el
fondo, al tra,ée del tercero ó cuarto alineamiento de ma•
lecones, loe fondeo.deroe donde realzan orgullosos los
acorazados 4110 descansan sobre sus anclas 6 amarras,
sobre las boyas¡ loe k&gt;rpederoe en número de 200 ó 300,
hacen su ejercicio caminando á toda velocidad en di·
recciones opuestae¡ las insignias de los barcos almirante,
flameando en lo alto de las mesanas y toda aquella for .
midable eecuadra lista para ~arpará la orden del Minie•
terio á la ranea, gasta su tiempo en ejercicios, en zafa,
rnrnchoe de combate¡ pero no ibawos todavía ciertos de
ser aceptados ea el gran poerto militar, así es que, izando bandera amarilla sobre el mayor, esperamos hacia la
bahía del &amp;nac0rioá laaut.oridad eanitaria del puerto. Lujoso y bien diepuesto Hospital, se levanta sobre loe fértiles pefiaecos de la costa, audado por cornpldo del Con,
tinente é higiénicamente Eituado sobre fqnellcs pioacboe, qne tl aire bate llevando hacia el mar el fmponzoflado germen de las epidemias.
Nada más rigorista científico y ordenado que eeedepar•
tamentu servido por notabilidades médicas y Eec'u.ndado por una eervidum bre activa y militannente ordenada.
Xuestrofondeo se hizo con todas las precauciones que
exigía PI reglamento de puerto y una 11\Jlcha de la policía tripulada por un oficial, nos indicó que muy pronto
ten«ríamos la visita del prt&gt;eidente de sanidad.
So eeperamos mucho tiempo y á poco atracaba á estribor la lancba conduciend oal director de eanidad que
iba á tomar nuestras patentes y revisar el número de
nuestros enfermos.
La visita se hizo rigurosa pero. nueshae patentes y
loe certificados de Ceilán y puerto S.t.id exlendidos por
los Cónsules franceses é ingleses de dichos puertos, dieron una seguridad plena de nuestro estado sanitario y
acio conti.auo, se nos permitió atracar en el Fondeadero

�00■ 1■80

IIL IIUNDO

JOO

oom6u, enea de 11 D!nei&gt;a enh'e loo primero, aaorua400 fra•- IObre la oaaria bolla. lagar que la roooaoel4e cnl1elta del a1mlr aousgo uoo ood16 holll'ÚldoDOL
· Oambladaa la, vlllilu ele ordanama y loo talodoo en.rnepood!IDIN, ae reolblaro11 mol&amp;l""1 de i11•ll1111ü,_
pira el ..,,..tal,

ele fama 011 la ellldai de Toolo11.

JI
rouLOJI Pl1DIO 10,LITA.L

Na1a mia formltlable que - rru pueno manllmo de
Frlllléla, el 1tp11:lo. iW nüüúlo.
Sollerhloo lfNII&amp;'N ele dollde bao raH4o 4 llole to.
meJone a!IÓllladoa, mo,po- y baquea meroautee de
••...., pqi,IDOla """'""' ...-.;ófÍ&amp;o de maniclODN y
perlnOboe 4e .-,a,
4e opraolomo mlll&amp;a-,
pi!lllo ofellalfO 1 4efeulvo 4el :ítedllerrtineo, goarda
oo• n l'Ol¡illalilé: ,....-o1aa 1-.ali&gt;ffllbhl en!- lu
eqatnde la nll'!l6o UÑ!I loo .Plrl...,.marialmoa que lá
apena de Boi!llla Wllla Jat OOIIM de Italia.
l a ~ • mnal mllllar, loo paoclei hOlpllalae,....
.,.... ye! ..,Jlmertt a. laooba, ...,..._ 6 iorplo11
a.,.._lfp&amp;lao, l o o - . ele...., talibre, hl'J morallú y
~ ..; 1 S paa -oadra fija -, fl.et~nte del Medlk;Jál!o, aanoa,.,. _..,.••-•el dllimoluado
POIGi ■BI Ja6"pl llilt11i•, meoolabaa 1D1 paloo y
oofu 11JJ!lfada, illrlsfendl&gt; IM boou de 1D1 ripidoo j &amp;o•ao a ~ taftllal...
lll&gt;ln fl 111,-.flole 4el opa Bawaba la moolor 'bu·
IIObn mlllaneliaty boletde 1.. 1&gt;i1noaqoe11 apl•

•&amp;ro

..,a;

para dlverllra ea camaval haole11do babll empleo del

si ti•

GCTUBRI de

'!!1

N ■ l ■ ff

11L MUNDO ·

91 de OCTUBRE tle , . ., ·

currencla que 11i11lr4 , embriagara en la alm6alera.

oañcler ele ohla¡aque ale de lodOI loo oerehrol alem- · carpda cna emaaaelo- de porfamea y majen■ hermopre elegrea y de aquelloo cnruooeo de mujene herma• y la a vellida de la dareaoa laoe rtOJf oal,11¡ ~ne mol•
aea, guapa, ata-riedu cna lajoooa domla61 y couverll• llplloan m11l181 de marmol para loa aollllolel; en lodu

4u ID Dll&amp; deJicOla famwla de parleru golODclrill&amp;I
que revololoaa ea lodo■ ~..... me■clúdoN •• &amp;odoa loo otrooloa y h~eodo que n'cin 4 la oara de mu•
oho■, oolon■ eoceDCIJdoa por la puya lupni0ta y por la
fraN olpltl-,a¡ ealonce ■ •• liltllo oe:so oprimido y
d6bll ea el form!dable hacall6a ll"• m■la cou la ponraole .9.ech■ de la ú·üa, 6 cna el eludo cie Oopldo, que
haoe .....blr la; mú ~ • NIMtnuim de Dll edén
IOGado; lral de equel antifaz de rica ■eda oriealal li mil
coloree, 4 n&amp;!1fucl6n mueYeD loa mil teat1lcnlo1 de la■
po■i4De■ J ■quella far■■ banca y bo!Hoio1a, aquel!a1 picara, eoloaclrluaa, eada PIIO, , ca la oha-, , cada lm•
pretión que roborila 6 qae conmueve, lara:aa armoalci..
■u carcajada■ de j6bllo, ■oa '•• veDOldoru de la lid y lae
lrinala,w1 ama■oD ■I del oarnnl.
Oh la Froncel como dlee soclo el qne llene lt dicha de
ao'.ltoaerla, era y eadl el cnra■6n del mondo; ID eilaa•·
ol611 ha htoJ,o ae recnDOtalre alU •l muado enll!ro para
diloollr tD cleaci&amp;.-, an arle, ea lnaenJo, en po■tonea y
e11 modu; ere■ la proll¡oul11&amp; perenne del gr■n le■ lro
del UnlNIID.
SI cleatlto■ uea Nlpllablt, 1I erll■I■ ene h;cnmpora•
ble, el IOolal avauu en primera lí.oea, prodlpado lu .
ltyea del pato, del arte, dela moda '1. del &amp;ralo; apulo•
uda le&lt;aaw monumealol 6 datlrDyea apo-; . i - ,
nelode 1ren e:spr,10 yMmpre _adeláote; lile Tilla■ de .

'

ellu brillan lao cnpu de glaocn ■genjo que enciende lo■
a■rehroe y preparu DD algo de arlllblo al ooerpo, para
reolbjr ha■II tuacleliad laa lmpre■iODOI d, aquello■ 1•r•
buleDIOI dfu.
.
1A mollioora medalla del cnafelll, 11• ea noloe e&amp;l¡ameu&amp;cw, 1 ea lodu la■ eaquln■■ de la■ Ollldru Teadt.,.
ea 11qal1a1 de pagel de chino, ... aire Vid&amp; llavla de ....
e■jo,, que deepu6o ele 1oo1r la deliooda •
de DDI .hma
6 &amp;emblar 111 el rabio cabello goe la adoro a, o■e al pilo
pira morir holl•dl por la hor~lble mÚl&amp;ilod.
.
Loo tl'eaoa de Maralla, de Nin, de MOll_,lo, &amp;,
Toolca,-l.emh■roan una mall1""1.de mmlliao, 6 il&lt;mi.
'
.f mtflit11f'1qa.e. te n:.tsclaa
mOltdainta, uf. col[.o de atavl,cJ,
ea - alprabfa, en ,11 vor4¡1ae de la dl•-,,l6a; lodOI
loa ha&amp;ele,,, 7 la■ 00111 portlon\are■ lleaen hDÑpecle■
b11ca el colmo, el comercio 011enta en ■WI .....,.....
múc■ ru, domla61, · sap■1llla1 de de lodOI cnloroo,.
-perfo-; lu florltlu lleaen
da ~oleta■,
alavelN, q ... arll1lloameotecnmpone11ea herm- bon•
qaet,, 111 oÜ gran_dfa, 18 ■faua ea &amp;rah■ja, y deopn6■
"'agrada, '11 "/a,:rtu'I
Ya l■■ ooli. ■e VID
rfo■ de palle, lól -eNII
y eoldado■ de 1terra piolan dollde 'l!lie'!I, lail lri■eta■,
!u poli■■ 7 lae daadlee toman •-aleóllu,rfllll4opftelopu prandu, deade el rloo &amp;raje de B,.... i-:a la lúalca de aJaod6o,) loo de-diente, a. 1M ,a■ •

'

.....-1o1

oom~

Marulla.-M:,uo de &amp;//aa Arte&amp;

ro4ar de CllrrBje■ y 61D11iba1, 1111• DO pueden
:...a.In•• en medio de eee tomul&amp;o; en 8n, en una avalan·
.,,.._, de d1Yenl6o N el ealallar de go■to, cnulenldo cle■de
, _ 11D afto .., qae ee&amp;alla en an iollante, loco, fnné'1-_
""' en&amp;a■lula' a• cnlmo.
'
.
....,:.l'»i.J 1M PierretM que enU'UI y •len, OOJl'fD, •1Un, y
,-,- •• la calle, defeadl4u por - - r i t a de bobo
.,,. avealnru, obl!aaa aon ojo■ de chino.
,,.
CJc,4oto dula cada Dilo de ao■olrot por ooaoaero■, '1
■■ IDrlllD loo papelea; 01 &amp;oca 4 ,01 requebrar, 1 qa6
CJué ploordf■■, qué eD■OGann dála en ,■o 1 dfa1 ,
,=,t,oa,brel - - qDe.Glsllffojen florea plana■ cnmo lu
--'•'•, lnl hombNte que no llena aalifú.
-.-..-JOla
dBTeliioa a fé mfa, c10 l'llpoadelo, yo 101. de
~ ·poro noia ,dlré de doade ui quin, yd■opo6o de
-..pr1mere•-Ao vleae•. olrOI, .
- la u1■16crMa
__.Nl,a &amp;ambléo eepa1'0la ,fla•lo■ del 00,..
· yeaioclloacodo lo
-ro t-len,t■ el puerlO mllllar
~
: ¡ ¡Oh loa t!ftoienl ¡ 1 dfoen !u fran ..... ooo Dll
1'6 de ooqlalli lidmlrad6a.
la F-·_,_ ,_..,aba aquella lle■II, ea Parle ha,
,..._ _ ,e .
,n afloo ft■ea-■lllla
11 108 1rlonfaa• -•·· el.'-·-·
•
v
••-•
• aquella wa
oolenlo■o
carro unía
hnutlla
111
'
~
·•-A, •- deaeafrnada·, Par!■ ellaha de pla

•= --

=-

.-~

'"" .....,

GOllu&amp;DDpl'Ol&lt;lue '8 &amp;odao P11181 acod!an al car~
"l'eoo■ df■■ ---&lt;le
feal,o - 8 - Tlm
...., ..tallaba , Par!■ q11e parecía d...,n,■r de 18D lerrl•
llel&amp;a• -pero volveré á Tonloa. ·Nuenra pala' bonlo
........._ .....bl6a, , la pua pneral, la papdurfa - •
a&amp;aba
fran- 1 b■ata lolae■ ,epa el ■neldo de oada ma';...., y· loa fraacn■ alealahao el bol.e Que deberla aon•
üolrloo4 lapoblul6a.
"

:a...:.i 101e. . .

Pa-,,_

tia Man111U..

Ga"tJB 9D ...... -ddGI; elálapla- ..... 6■lol, fulalll J &lt;IDbnt ID ro■lrD ... la Nda del aatifu, eaGM&amp; lllrpeiluo■, fillPlat, 0011&gt;,ta■, moaltoroo _,,..._ Ion- tambl6n e1ea admirable.
dall 4e l! y JI! ola-,, ...... cemo blaDcne J lo•
,bl ataT!ada, le CDDOOÍ en Dll paerloele luribera■ me,
a Nlmñllíllale■ por la limpita■ -, el a-; de toda cll'""'-rdoopuá, lnlérúadome por - poerlo, al
.U...,a'la de- ,ia .ti .tllrideale pllldo del cna- maremagnum de &amp;ne mlelloa1 atndadea, 11,goé al rru
v a • • - • ~ , - , lonlbJHlel t,¡que■ del alarln otD&amp;ro del 1,..n1o, 4 Pul■, admirando áoada &amp;o po• 6nlaaM -ll"ado 411 t iaperlooo t,¡que 4eroea iaftaencla •• la Tleja Emopa.
4el tambor ,r-&amp;odo a¡áél ma,._um ele ,apoiea
Y el "riejo y amurallado p1Jérlo lraaaéo, perd1a no pocn
de ~ a lll!IIVI cnr~.. dMotneh■ de ■al fallp■ J n1a oaraoier 11rlo que le Imprime el mllllarlemo, d4ndo•
nalbfa........,.. ,de ■bia,..,_ y oth■llerooldad de lo• ea d - a r 4 la guarnlo16o; lo■ hal&amp;Hone■ d,jahao fraa.
de aqoella iaNoaeD&amp;e
la lflDJltla dej IDQliclo. ■u 4 ■DI cnmpellfu, lu h■~4u detaamahao de ■n■ eje,•
No babia dé Íoo iDQpn&amp;ahlea bllroo,, ■nrlOI ea el pntr• ololo1 de tllmborea-, cnrue&amp;u que lleun ea soclo el dla
ID nfl:cnno qae DO fuera a. perra; kldae loo pe1oo que loa alne del poerlo cnn 1111 loCJ1111 iallil11re1. ooa 1D1 eaaobrealfao, ~IIUl4o janlu 6 ap&amp;ffjoe, p e - cnlela'i que prodaOIIJ nota■ que ah■roan la■ dielaaclao,
oflllll 4 dé'"'"'°' 4 llol&amp;DIN IÚQDill&amp;■ de 1aena; venciendo el ro¡ido de la 111ar 6 el" eola,npldo del oall6n;
la D4ntpa ~ DO II libraba dé cou&amp;eaer - IDr- la■ callee deolertaa A lu aora■ de ejerolaloe, -ñtanoé por
.pe&amp;,n■ .Ullelld6o •• lla■ de_........ 4 &amp;reilllL
el CDDlrulo &amp;aplda■, 11lomeradaa; la plaa de arme■, f
A"'°"lmúlnmeale, habla -.o Tolllo11 ea loo dlu ea l&amp;a aira• cno fe■toaeo, plraald■■ &amp;rlcnlorea 6 grllleleo, 'f.
q119 llepmoo de·3 4 4.000 Ollio-. F~rad ahora un 11· · · bandera■ qae fl.ame!lll 4 lo aho deaueao&amp;ao 6arooo &amp;riDDr ,le&gt; da &amp;oJ•- armul. la ,11711caloal■r4 que eleo- faleo;loabalaoneaypoerta■daoleataa111roTouloonaa1. nido 11ue produje, a • olrfa ma1 · i,Joo hllOJa el mar, y peolo a&amp;ru&amp;lvo 4 lo 1110 de la plua monlolpal, ·• l lado de
en el aoa&amp;luen• en nna ane de 11Ui1 de 200 kil6malz:c,L la ar&amp;!elloa fue ole de, la
■e levaala el pobell6o
Daepn6■ • Gibraltar Toalon • e1·primer ' - del qae
al Rtg del O.rnarol 1 ea .loda la reotaa,ellida
mDlldo.
h■ela mAo all4 del lellro, fatolea eta mÍ,l oolore■ ,operan
· Ahora ah'8V1Nmo1 • la D.lraeu y T I ~ la a,t¡n■..; la _llms »al'II dor111Trl1 _oon ••• luaealllu opaoa■ 1 a¡lo•
t1a pobllai6h qua hace 1D1 preparallvoí"poráel oi-•-•;
.:....-~--.-16-•~···•--· caba/1·•.__.,.,.
_...._,
- , nuau,¡J.
,_, de.mpor, ¡-•-'
&lt;JK,-uu, e:a::Qaléa Do CDDOOI - eprll • f - • proverbial •• &amp;o- hlblol611 de eaaaoo, ■■peraa en 1111 pohellODN la nado el muado que le di■llape de aoalqalera olro otna• laooha del pueblo que aoriOIOI lodu lu avéaldaa; el
'8r de uacl6ul Ahora palpad eae Ingenio de iaveo&amp;ln lellro ealá laj011manle eaplaaado, Npera la Dhlc cna-

-•ra.

••pera

4118rtad

no de comercio an■lao aemoaoe 1,0r III hnia • q• 4-1·
baa eohar lo■ aerrojo■ , Ju porta■;...._ . . . ......,.
&amp;re■ del -llldor que ea para elloa
l•pdrlable•
po. Loe z&amp;t,,n-,, ¡ohl kN'wa eerrad.o 1a1 .
llbroe tlaecle haea oob4 dllllf)a empolnd111 J' Dada
DDOII~.-·.,..,.... - e l do111b16qneha ile

°"·

...,.,,,etee

--

Por &amp;a, -na la .bon, el oaraaval oomlenal, lal - ·
poau 4 &amp;odo •ocio ......,; lu múoleu dojaa olr loa
oom- de 1D1 mtlillpW. ill&amp;lnl-, 11• a■taa deeomerclo preolpl-mente olerno IDI pamH, de lodaa
la■ OIIM nleo poloiollfl d• bala■,.moaja,, "11:DOI, 11·
4ul8"'doe■
lo mú rldlonlao; mnjeroo de·
judo ■oio Ter aa■ piernu aublerta■ aon rloa 1Dtdi. 4e
Nda, y lo demú o,allD, mn:r 000119, ll"lleedo lu Yáó"eo,
dejando Nlelao de perlaa,e y e■■aodu de lloarloae; y ~¡
1/,tg del 0Jmaro4 IObre DD - b l o -ro· •Iea&lt;!ilio y
reosaardaio de. ■o 1éqolló avaa■a por aqoellu mafll&amp;n•
deo haoleado un e■oandalo■o y lllraollvo mido oomo llamamlealo 4 lu ma■u qoe.~n h■ela ~• -1.- h■jo
•• pa~ll6a, pr6vlaü'♦,111i¡¡_'W
\lgnld■d de oartón, erisfdo, ¡Obl
W■ordeotcior, 141,rlble,
Nlraea~ y
, ~ alumu,, eanu,
upañealDo, ca
tiU e ...._~ de cbampac•
11e que ■o de11&amp;pa,1j;~•l'Jllit~'l'll ■e cbooH 6
ae qalebnn, tamtt;f,1,eJ.111111 tnap"oa, o·, belel de
lraono 6 de cnlore,• • - ea lo■ aüea, lluvia■ de cnnfe&amp;ll y lluvla■ de tina eeOllldlda •
ea foode al oalor
de la llama, pito■ deloa..,...~lalamar, Ju mol,

'"'ª

--

.....18 e o
un arn,1lo y la lana de n■ cnmpalleroe termluaroa
Aclo cnallaao 1uva Ira 1oa mue11•• reia1 lié,_.
· d• mu
· 111 lood •
1u aventan oaruftleaca.
breve en,re aqae 11a 1mm11
~ ¡a aorr■ota
·
d·-~
Puado elcaruval qoederon la■ •lle■ embradM de.
No era de ea&amp;rlll ■ ne, DO ob ,laaw,
,..,.p1·•·
rd
¡
1
1
111
di
loe
cnnfe&amp;ll,
loo oooh• oliendo , qenjo J -•alu, la■ aa•
u de, bo o, e qM" a PDOI • ll&amp;', acu eran
•
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tao
¡
¡
i
b
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pa
01
lrlale•,
eerradaa h1■1■ bien ea&amp;rado el dla, loo holtlea
ra de lae hora■ e perm ea&amp;re o■ ca■ •• por a e 11
1
d
4
d
11
,
oleo
entre
■in
ha6-de•
1 la■ oara■ de loo habitan-■ Dll pocn dll•
de 1u oaurreoo a, recll8J o 1100 e e 01 q
.._
.,;. cnmpalleroe denomloah■n el"Sudlo, I,1 púpado■ m■crada■ peio oa&amp;laft ch■■ de aqnello■ dla■ d■ IUlllL.. e■cnh■I DD daban · - para levama• i. b■■ura,
un pocn Ollldoo 1111 ap111eole aep, - · de ·loa ID, l• t1a•
• ""al''•-•-•6 a t mo te¡ u, ra may b·1•n
y lo• carro■ llevahau 41ama.r loere11o■ clltec.-deaq11el
••an
""""'' PII'• que • ¡ ■e....
.
· 1•-•rooon
... oi.. -..d-rclloto·de bolefl■■ roleo, pro-de l!milo, "4•aa1mo
apropiado. eamp lido ea 10
•
.
~
múOI
¡¡
I
b
el
11 de lole ¡ea u aa&amp;nra e■ taco. ,e .. a, por au
• ra■ de !rallo, cnnohu de Olllon-. Tldrlo■ NfO•, peda-·ja h■ o no ■o■ de papel, 11"'°"81 ajad04 y -•hadoo, O,IHladt
ra de im beolbilldad, &amp;enla oaarteac1u que 1eom
1
~A•- · b
¡
· · puro•, tarjeta■ pilcteadu cna mil 11DD1brils ,.,... J
■o o aaa cnm..--- uoo a■,a "" ■apeno--.
n.~- !la •
•·
¡
.,._
¡
·
toda
eala olla podrida dé clee¡:erdlolaP; .,.....
•-'""eadá coa
El
m.mo■m U , era DDO..., o■ manuero■
fraa 009 el Mirle■ d8'· carnaval; 11116 , 1ierra 1 fo&lt;I tam• raecleaill11de cnnf9"i '1 glroaH de aerptplloa iebre 011&amp;_
bl6a el úoloo que no rr¡rea6 á la hora nglameolaria. Al mua de polvo hdmedo y lodoao.
, ,
A--·
••
s,1o el recuerdo de aq1N1Ua a..,; era el flJ90 ....
tila ollQieole, aulel de ao111omar • •·6n ae pre■eaw
~ la■
1
lfo
ble
1o
d
aonvH■aoiollll
dt■rlaa
en
loe
..
i.
en
loa
.....,,a..
á bordo• n DD rme peroou r 10 cuerpo con Dll o,
-~,,,~ ,olo.
•
de
~--d
El
buco-rahacnnalsnuoalma
■n■
re
. . .net,
ml116 a•al 1 bl■noo, 11D pooo coalnlo ¡,ero muan- o
110~!0 ea ID facha elao en 111 oare lu huella■ de una loa arteuÑl9 oonpado■ DO podlaa •Plrp ~ o.-,.; PI"
·
"-- 1~
--~o •, hn1111·1de &amp;fa ,.
- del paerlo la ■■iinad3 que ae dlrlcfa, r•,--..
11oohe &amp;empe■
1no1a. ""ª
~ad oae mar"""'
· d 1Jo : e■lof pNNDte mi•·-·
..
aole· el ofl.oial de 111arc11a,
_,... elar la perra greocHnfOll1 odya■ aollolae,e recl-.,.
..Jla .. l..
•
· ¡
·
Fra11cla
cnn
el
mHor
enlolla-1
oark!f(dad;
,..-~
&amp;e ......... :V penqué le preaeallll a■ff - ... i ten enle porqoe
.,.,.,
~
oo, i ID ~&gt;l.·- .• .: ..· ~
á mi me han cllaho qne 4 la IIerra que foere hlclera ló lo del dfa ,• 1--~·i:16dl.
""11"'
·
IUldll
lódo1 Tmli¡loOII rapldea eo toda■ pane,, il·i,'r,"" ,,.a,
que -riere; 10 fol ' u.r,a 1 vi qne
&amp;D
.
11 reelbl6 la nollola ili la n(llllra ole lloÍC!tidiolH,~
Tialiélldoae de paalomla,1; uaa """""' 0011 ..aa■ me,u¡¡,- .,_ ~ 1_.¡q,wi_..,...,_, ....... Yel • prinolplo de la p_•N_ll,cµt"fOD!lll~. 4 Grema-prl•
ualform•? lo dej6 ea la mioma cu■, pero hoy no he da- maro■ Pl■o■•
'
¡ de
1181.
Tambl6o en Toolou, lo■ 1nogoóabaadou....,_.._.
do con ella por e■o ,aveargena •
pre&lt;en&amp;arme
didadel -ra emprender viaje al poi, oalalyallalai,i,,ea
No •-•le la eerledad del . &lt;Bolal n,famo■ de "'le
,...
~ ■e preNuau
~• no.¡ odi~
n aqoellajacha, poco d eapa..
..- elej6rcllo, pmobalotqol,...delia,-lrio-f¡¡-eomáa,
duo que Uev6 el nnlforme ~u· o■mblo del canx,mido do·
Docroa o_....,. GWIII
m'D6 uul aoaque ■e habla preaealaioel Srltllo,
Fin,

•n

.,...w,

a

,en- _

111-.

e•:¡¡:•,..,

M,trulla.-La Bol.. ea /a callo C•aalbldn.

�KL MUNDO

DDMINGO

BL MONDO

s• de OCtUBR[ de 1807.

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%uetJtzaó 5ªztiótaó.
ENRIQUETA MORALES PEREIRA.

L&amp;: acuarela es preaéa, ornato y orgullo del arte piotóri•
moderno; y no por que trniga al concieno del color y
&lt;le la línea el peregrino descubrimiento de un nuevo ex-

,co

pediente artísticameute revolucionario: antigao ea el género: casi diriámos pagano; sino porque ba Fabido evoln.:ionar más que todos loa otros y de una manera más
bella.
Lontanaea ya la época en que una grao porción de
artistas franceeee llevaba al papel sin más elementos q11e
el ag11a y el cJlor, sin preparación previa y con esa difí·
cil JacUidad del t.alento, todo el tesoro de los deralles, ver tidos con prolijo estudio en las copias de loe por entonces obefa d'ceuvrc1 d~ la pintura sonriente, rica de harmonía y placidez: tal cual loa paisajes amablement~ simétricos y galantea del diviuo ,vatteau.' Hoy es otro el
ideal, francés cuando menos, de la acuarela y Francia
acorde. con eua palpitacione·s a'1.íeticae todas las palpitaciones cerebrales de loa genios. Hoy no ee procura ya el
detalle. El color ea rey como lo ea e.a la literatura y en
la mÓ!!ioa¡ pero el color prodigiosamente arrojado, jeté,
diré para uear la expreeión francesa que es más gráfica, sobrt- el papel¡ la manc11a efectista que produce y crea,
que exWrioJiza y hace definitivas toda~ las eeoeacionea
del pintor.
Eoriqueta Morales Pereira, una nifia cuya alma im•
puber tiende apenas á abrine en Pxploeión de encan~oa
á. las auroru de la vida, ea ante todo, acuarelista franca•
ea. Poned en sus m3nos un pincel y con babilíaimo instinto eatét.ico1 ex eriori2'ará. y perpetuará en unas c.1antae manchae, toda la pompa de esm~ralda 6 de Eepia de

PARA ENRIQUHA MORALES PEREIRA.

Y ví \ue ojoe, flor de belefio,
Abismos brunos de luz y sueiló;
Ojos que d~jan al alma inerme,
Ojos que dicen: duerme ...... düerme ..... .
Pupilas hondas y tsciturnae,
Pupilas vagas y mieterioeaa ... .. .
Pupilas.negras, cual mariposas
Nocturnas ..... .
Bajo las bandas de tue cabellos
Tus ojos dicen arcanas rimas ..... .
Y t.us lucie,11tea cejas, sobre ellos,
Fingen dos alas sobre dos simas ..... .
Oh! plegue al cie_lo que cuando grita
La pena en mi alma dolida é inerme,
Tus grandee ojos de Z 1lamiia,
Murmuren: «Daerme» ..... .
AMADO

N ERVO,

Pendien'8 del flanco de la árida roca

$1 i,aso rolo.

Su cándido aspecto de ee\ie'ladormida,

Devuelve al presente
Las 'h oras perdidas,
Y abriéndose al soplo de tanto recuerdo,
Posada en sus hoja, el alma vacila.
Su dulce fraiancia difunde en el aire
PromeE&amp;l de vagas, celestes delicia-, ..... .
El pecho ee ensancha
La frente ee inclina,
Y el alma, batiendo sus alas de ángel,
Escapa del .inundo eedien:ta de vid.al

(SulJy.Proudhomme ).

Al vaso en que agoniza esta verbena,
U a golpe de abanico est.remeció:
Debió el golpe sutil rozarlo apena,
Pues que ruido ninguno ee escuchó.
Mae la leve, invisible raegadura,
Dc:1 una marcha cont.inua, siempre igual,
,(J,Jn su fioa, constan~ mordedura
Lentamente rodeando fué el crista\.
El agua destiló, gota por gota,
El jugo de la flor se extingue ya,
Pdro la oculta herida nadie no,a ..... .
El vaso no toquéis ¡que roto está\
Así la mano que nos es querida!
Nos hiere, sin saberlo, el corazón,
-Sd agranda en él la misteriosa herida
Y sucumbe la flor de su pasión.

RAFAEL ÜBLIG.ADO.

TRISTE.

Dame, Sefior, la lívida sonrisa
que quiso desplegareeen tu semblante
cua!ldo la plebe á Burablia triunfante
levantó eobte U. Dame una risa
amarga y sin rumor. con que la brisa
no ee agite en u.n átome, delante
de la vi.ctima herida y p&amp;lpitante
que al sacrificio apréetaee sumisa.
Sé llorar, n.o reír ¡Tú sabes cuanto
deaengsilo en mi eepíritu se encierra!
Invoco tu poder, tu nombre santo.
El dolor me quebranta, no me aterra¡
y ¡ob1 Sefiorl en mis ojos cabe el llanto
como e'n el mar Ja, aguas de la t.ierra.
JESUs E. V.ALEnUilaLA,
Octubre de -97.

Intacto queda ante la faz del mundo,
Sintiendo allí en el fondo-que no veisDilatarse y gemir su mal profundo,
El vaso roto está ...... ¡no lo 5oquéis!
LEOPOLDO

una pradera, toda la inquietud espumeante de un olea·
je, toda la cárdena pompa de un ctepúeculo, toda la
apacible blancura de una montana, toda la melancólica
indecisión de una lejanía azarada ..... .
Diecfpula de Ramos Mardnez, tiene de él toda la ri•
queza del color, toda la magia del efecto genialmente
procurado¡ y viril en sus concepciones, tendrá también,
as( lo espero, la definitiva precisión del ma'!etro, antes
de que florezcan en _su alma de nifia todas las yemas del
ensueño, del amor y de la esperanza ......
Y más gentil aun si cabe y más embelezadora que la
vida de sus obras, ea el encanto de su gracia en prima•
vera ...... Sus ojos cantan la canción ina11dita 11.e la vaguedad y del eneueilo, y siendo tao bellos y rutiladorea,
tienen todavía relámpaJos de misericordia, de carifl.o y
de fe.
Que el porvenir la corone de júbilo y haga e!tallar pa...
ra ella todas Iae rosas de sue rosales ........ .

Duz.

LA FLOR OEL AIRE.

Aquel que en el pecho del ave inocente
Pusiera una cueraa del arpa divina,
Rumor en el árbol
Y espuma en la linfa,
.Formó para el mundo lae florea del a:re,
De llanto de amores y de alas de brisa~.
Jamás en su blanco puríaim·o seno
El eol ha clavado eu ardiente pupila,
De tanta frescura
81s rayos desvía,
Y solo en las noches de amor y misterio,
La luna e.o eecreto l:i1 besa y las mima.
En torno á su c1Uiz al húmedo aroma
'Del beso de un nifio volando palpita;
Sue boj as, plegad1u
En leves eonrieaa,
\Entreabren el velo del último ensuefl.01
Oemanda.11 suspiros y ofrecen caricia,.

LASTRE::; ALMAS

$rita. roaría ~uisa RH!or
Pianista d:: los Conservatorios de Madrid y París.

Y(!aee ~l artículo «~ueetros grabados»

Al A.lcánr de soles revestido
llamó el alma del triete pECador,
y las puertae le abrió compadecido
el angel del amor.
A eu ve&amp; hasta el pórtico esplendente
la del justo 1 a!ma pura, también fué
y lae puertas abrióle reverente
el ángel de la le.
Al templo donde alooozan nueva vida
las almas que el dolor purificó,
llamó la débil la mano del suicida,
y nadie respondió ........ .
SlMóN Ü.ALCA:Rcf

�EL MUNDO

DOMINGO 3I de OCTUBRE de

••n

-Jacquelina, para serviros.
-Sefi.orita Jacquelina, vuestra ensalada ea demasía•
do dulce y vuestro café n::..uy fuerte, pero de todas euer~
tee vos sois muy linda.
Ella hizo una reverencia.
- Y vos muy amable.
-Se vé que estáis muy habituada á cumplimentar á
las gentes. Y ei l:e condicionales del aOo pasado han venido aquí es sin duda por eso. ¿No ea verdad, patrón?
El patrón levantó la cabeza ae su eecritorio.
-Ee verdad militar, respondió con tono tranquilo y
satisfecho. Jacqnelina, ea un buen anuncio.
-Un buen anuncio! D.ablo! pensó Jacobo, y vió ti la
sirvienta con una mirada tal, que ella se ruborizó.
-Si oyeeid todo lo q11e me dice mí tlol
-Oh! ee vuestro tío? Mis cumplimientos, patrón! Y
eetáie aquí deEde hace mucho tiempo, Srita. Jacquelioa?
-También sería largo de contaros y ya ea la hora.
-Demonio, exclamó Jacobo mirando su reloj . Saltó
sobre su oi~tUTón, arrojó cuarenta céntimoe á las narices
del patró::1, pueo una pieza de moneda en la mano de
J acquelina y ee lanzó fuera.
Y no me pide lo vuelto! exclamó el patrón mirando la
pieza de doe fraDcoe con eernpor. Ea un hijo de familia!

-:--'~~-'3·
.-.;'":",;...

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

'-"'~-,-,;,

ntnotJ.

EL MUNDO

PaHron muchos días antes que pudiese salir de nuevo;
la vida militar había comenzado y sus comienzos eran
severos.
Cada mañana, diez miuutoe: deepu¿a de levaotaree, el
toque del clarín, adoptado para llamará los condiciona•
lee, loe reunía en el patio. Deepuée, en ta oto que loe eargentoe llama ben á lae eecoionea, el eabtenieote enoa1gado como segundo de la inetrueción llegaba, con loe mostachos al viento, el andar nervioso, moviendo las pupi•
las voluntariamente furi0fa3¡ y loe días de arreeto co•
menzaba.n á llover, por un botón flojo, ;-or un kepi mal
colocado, por una formación defectuosa ........ .
Pero en cambio, qué alegria cuando el c!arfn tocabaá
deecaoeol
Entonces todo el mundo se desbandaba y paseaba en
grupos sobre el muelle, conversando. Frecuentemente Ja•
cobo ponl'.aee de codos sobre el pa1 apeto y miraba la Loi•

taréa era pelar patatas hasta Ja hora del almuerzo; en se
guida ee llamaba al ejercicio de la siesta, más largo
aún que el de la ma~ana: y por la noche apé nas si te•
oían tiempo de tragar de prisa loa guisotes de la tía Bidaud ......... El clarín llamaba á la eeouelal. ....... .
Cuando volvían al dormitorio, ébrioe de teorfae reci•
tadaa palabra á pal abra, se dormían como béetíae, con
un enefio de plomo, hasta la mañana.
Felizmente no hay semana sin Domingo¡ el domingo
llegó. En la cámara ee advirtió desde el alba un vaivén,
alegre; cada uno ee preparaba á salir después del almuer•
zo. Loa unos cepillaban con respeto su pantalón n? l;
loe otroe, con un pié sobre el banco, daban enérgica•
mente bola á sus za[a\os, diciendo: ices preciso que re•
lumbren.n Loe otros aseguraban las borlae de eue echa•
kó@. Sentado en EU lecho el co,neta Jacquot paeeaba
una pluma,untada de trípoli sobre loe boto:aee de la tú•
nica que Jacobo iba á ponerse por primera VfZ y los fric•
cionaba con I acie.icia haciendo gestos de mono; en ee•
gllida ee apoderó de la placa del cinturón.
.• Ya eabee mi viejo, dijo cole cando túnica y cinturón so•
bre el cobertor de Jacob0, no ea por decirlo, pero uoa
limpiada como eeta bien vale uu vaso de vino blaoco.
Ya quisiera el eargento que lo cuidáramos como á tf ... ...

re que corría, engroeada por las lluvias de Otofio, bajo
el puente euependido, y la isla .A.ncard ouyos árboles
perdían sus p.Jet.rerae hojae, y más lejos la li iea blanda•
mente ondulada del San Sinforiano. A su izquierda el
puente de Tours barría la Loire¡ á su derecha el g_!'an río
perdíaee perezosamente en una lontarania brumosa. Y
en los bellos días de nieve, el paisaje tenía aún, á des•
pecho de sae árbolPB dPenudos, toda la gracia lánguida
de la feliz é indolente Turena, y Jacobo peneaba que era
aquel un hermoeo país donde debian vivir bien todos
loe que eran libree. D~spués se volvia y contemplaba
las siluetas del cuartel y aquella vieja torre c uyoa pies
en otro tiempo se baflaban en la Loire y que ahora, se·
parada del agua por el muelle no por eso conserva un
aspecto menos feroz de prisión, Y recordaba q11e fué
de aquella torre de donde el último de los Guisa bur•
landa la vigilancia do sus carceleros ........ .
Pero de pronto el ciaría sonaba y, de pie sobre la cal•
zada, el sargento Muller levantaba los brazos haciendo
aeflales de que debía reunirse la compaf".iía. Y todos for•
maban para tornar al cuutel. Ahí encontraban al capo•
ral Tranchard, de pié1 con un eaco á ene pies.
-Vamoe con quinientas mil balae, á lataréal Y la

A ver Duvoeet, dame una m::mo para que arrE'gle la corbata de mi príncipe!
D11voeet obedeció dócilmente-, cada uno tomó por un
extremo la ct.&gt;rbata de tela azul. J acquot h!zo un buche
coa la mitad de un cuarto de agua y la regó sobre la tela,
después la doblaron y la volvieron á dob~ar hasta hacer
un cordón hao que la humedad hacía rígido. Ento,1cee
dió él uoa última ojeada á la borla que sujetó al ahakó,
puso el pompón recto y plantó el todo sobre la cabeza de
Jacobo, exclamando:
-Eso os eetá muy bien. No os molesta? Jacobo eol\ó
uoa carcajada; eaiaba deslumbrado y habría bailado de
gueto; d~ tal suerte la idea de paear un día ein hacer na·
da, le enloquEcía.
Exteodió todo su traje con una alegría de nifi.o y an•
tea de revestirlo, llevó á J.icquet á la cantina donde Ro•
chard loe recibió con un vaso de vino blanco en la mano.
El lé invitó á beber; y como la madre Bidaud le deaeaba loe buenos dfas desde lo alto de su mostrador, él le
pagó también un vaso.
Esta múnificencia obtuvo el aeentimiento general y
se vió bien pronto rodeado de un círculo de cabezas ávi·
das de ver beberá la cantinera,
Continuará.)

no se percibió de es'8 nuevo peligro sino á t.iempo apenas para enmendarlo.
Llegó á au ca.mara molido por tan repetidas emocio•
nee y t.riste por que una salida que comenzara tan bién
hubiera tan mal acabado.
V

~~
POR JOSEPH L'HOPITAL.

.,.,_,¡e,._

1Ll'STRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

(,
J ...

;&gt;

Numero 2.

.).·

p}1,·

Poco después ee entendió también con Jacobo el cla rín al cual su físico pari'eienee le afiradó y que era un
muchac!::.o frágil, todo nervios, con una carilla picaresca
alumbrada por ojos vivarachos.
Habiendo concurrido á. casa de la tía Bidaud con sus
camaradas los condicionales de la 3! del 3, ya eabía pe·
dir todas las bebidas militarf;le y pudo relacionarse luego.
La víspera, el coronel había pasado la revista de vestuario. Este oficial superior encont;ró que su· pantalón
era muy corto y su levita muy larga; después, entanto
que el espitan de velduario repetía:
«Sí, mi coronel; bien mi ooronehi y que el l!Brgento
mayor fingía tomar notas con iLtierée apasionado, el co·
roneJ, asiéndolo por el cuello, le sopló al oído,-Varanville, vos eoia el sobrino del general de Bonne•
ville: Conozco muv bien al general, camara~a de pro·
moción .. ....... lo quiero mucho ... ..... .no oe perderé de vis~
ta ......... y en voz alta:
-Mal a.Justado vuestro cuello, en'8ndéia, capitaa? To~
mad nota, sargento mayor.
-Bien, mi coronel.
Poco después J acobo ee encaminaba á. la puerta del

cuartel, muy gall:1rdo 1 con en uniforme bien corregido.
El buen humor de loa veinte afias, triunfaba de su em•
barazo de loa primeros días.
Era tempran_p aún; hacía un frío agradable; la cal'e
Colbert le pareció encantadora bajo el sol y descendió
por ella con el corazón ensanchado y el pié ligero, aten•
to Ji loe galonea con loe cuales se cruzaba, con la mano á
la a.aura de loa ojos.
La Sra. Lochet que lo vió acercarse Ji su casa, corrió á
alcanzarlo. JustamenSB el Sr. Lochet iba. á. tomar su café con leche; si el señor quería .... ..ó bien si el eeB.orprefería un vaso de su vino de Montlouis ...... .. .
Y en tanto que daba las gracias, ee excusab(por haber
tomado ya eu desayuno y sabía rápidamente áeucaarto,
oyó ruido de puertas que se abrían y vió cabezas deobr(:'1ros curiosas, aparecer al pie de la ei:calera. Al mismo
tiempo escuchó la voz de la buena mujer que eeelevaba.
-Eh! no os decía yo, que sería un guapo soldado?
Su to:lette fué larga. Tres días de abstinencia severa
de i.impieza explicaban la orgía de jabón á que ae entregó, y cuando bajó de nuevo ee percibió de que bien pron•
to se tendría que volver al cuartel. Sin embargo, el deseo
• de almonar fuera lo dominaba.
Consultó en relax. Diepon ía aún
de media hora; partió pues en
busca de una fonda cualquiera y
se detuvo en una plazoleta orna•
da de una fuente, frente á un este•
blecimiento modesto, donde la
palabra restaurant ee leía apenas
sobre el dintel despintado.
-He aquí lo que necesito, se
dijo¡ no ha de estar la comida más
mala que en caea de la Sra. Bi•
\
daud.

\
,,

.--.
.-...,; __ -:;.·.-,

~;:;_,
~"':..::--

-

.........•

.! !

Entró en una Eala oblonga, tapizada de un papel amarillento
del cual pendían:reclamea de aperitivos y amueblado con media
docena de meeaa de madera.
Una criada limpiecíta, cubie,ta
por una cofia muy Cianea. y la
falda UD poco recogida en las caderas, lavaba el piEo, y en un rincón un viejo gordifl6n, cubierto
con UD cafquete, eecribía en un
moetrado:r pequefio.
-Se puede almorzar? preguntó
Jacobo.
-Sí, mi oficial, respondió la
sirvienta.

Y se dió prisa á concluir su tarea; en cuanto al viejo,.
hizo un geeto de bienvenída y volvió á ea escritura.
Jacobo deshizo eu cinturón, lo suspendió de un clavoy ee eentó á la mesa.
-Pronto ei guetaie, dijo.
Es preciso que esté en el cuartel dentro de veinte mi•
nutoe.
-Ah, en efecto, dijo la muchacha.
Y corrió á la pieza intnediata. El patrón se levantó.
lentamente, lim p ió en pluma, abr.ió un cajón, iomó un
cubierto que \colocó ante Jacobo. Ioteresado por eetoe
preparativos un gran gato salió sobre la mesa vecina y ee•
puso á ronronear fijando en el cubierto sus ojoe verdee.
Al mismo tiempo oyó on eilt,idiio de buen aÜgnrio del
lado de donde habia salido la sirvienta y ésta apareció
luego con nna costi!Ja y un vaso de vino blanco.
El plato del dfs, no eatá listo aua, dijo ella; no ha ha•
bido tiempo de que os bagan nada. Podemos daros carne fría con un poco de ensalada, qnereis?
-Vsya por la carne fria y la enealada, dijo Jacobo queya se ocupaba de trinchar la costilla sin preocuparse del
gaLO que se había jlcercado y ronroneaba con todas eus
fuerzas para llamar su aiención.
-Gato! gato! hase visto jamás goloso igual?
Y despidió ella al animal que fué a refugiarse en las.
rodillas del viejo.
-Le gusta á usted el vinagre?
-Ad, aeí, respondió Jacobo que ya libraba combate
á la vaca fría.
Y ella llevó una pequeiia enealad1:1ra.
-Apostaría á que eoie un condicional de loa que llega•
ron el lunes á Guisa.
-En qué lo conocei~?
-Hombre .. ....... no lo i:é ......... no teneia de 1eguro el
aire de un palurdo, pero como no ee oe había visto ......... .
El la miró. Era una morena aventajada y muy bien
hecha, viva y alerta, con un rostro extremadamente jo •.
ven y lleno de malicia. Se sonrieron.
-Lael{o vienen aquí loe condicionalee?
-Sí, sí, cada ralo.
-Y ......... os eimpaUzan?
-E~o depende ...... aegún eeán ...... ohl aun teneie tiempo ...... quereia queso, caté?
-Decidme antes cuales oe eimpatizan?
-Sería largo ........ .
-Que l&lt;tstima que yo eeté tan de priea.
-Por qué, eh?
-Por que hubiera deseado haceros contar historias,.
eef".iorita ........ .

-Y me ha dado eeis céntimos, exclamó Jacquelina
saltando de alegría.
Jacobo echó á correr. No tenía disponibles más que 3
minutos. Cuando volteaba á gran prisa por la calle de
San Mauricio, un vocerrón le detuvo y se vió frente Ji
frente de un hombre terrible provieto de una barba in•
menea.
-Diga ueted amigo, no se debe ealnlar á loa superio•
res? ........ .
-O.a pido perdón, caporal, dijo él acortado-no os ha•
bía visto.
-Qué aigilifica eso! No me habéis via,o ......... no tenéis
ojos en la cara entóncee ......... os eneeflaré yo á saludar
al caporal, demonio!
Pero caporal.. ...... .
•-No hay pero caporal que valga! Yo os ensaflaré á ser
educado! Sabréis quién ee el capara l, eapri~tiJ. ........ y
si no lo ea béir ......... yo os daré un puntapié ......... Eetáís
arrestado por dos díaa ......... vamos, marchen!
Jacobo no ee lo hizo repetir; echó á correr hacia el
cuartel y entró á la hora sonante, Un desolado porque
aquel terrible barbífero le iba á marcar dos días de
.arresto que se le olvidó saludar al sargento Muller, y

•

�DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La canción del lago.

r

URINGIO era u~ muchacho pálido, de mi·
rar lánguido y de una eeneibilidad extr.a·
ordinaria.
~
'.l'enía la cabeza llena de cuentos de ha·
das y de milagros de eantoe; los primeros se loe había contado una eelíora llamada dolía Msgneeia y
loe B8J.~doe un sacerdote.
(3/uando el joven cerraba loe ojos, las visiones
de lo místico y lo profano revueltas y confundidas
dirigían su pensamiento á un mundo dequimerae.
Esta manera de soñar despierto no era hereda•
da, ni tampoco un síntoma de monomania, puesto
que Tnringio estaba con vencido de que cuanto vela
en loe momentos de su extralía abstracción, no
era verdadero.
No sufría parálisis, fiebres, epi!epsia, ni histeria•
mo; no estaba bajo la acción de substancias narcó•
ticae ni contagios pestilentes, y, sin embargo, ape•
nas cerraba loe ojos, su imaginacion erraba perdi•
da entre eepejiemoe.
Era un caso extraordinario de refractación inte•
lectual, asociación de ideas y de hechos que el le·
targo de sus recuerdos convertía en cosas fantásticas.
El alma del universo es el alma humana.
En cuanto apartaba loe ojos del mundo mate·
ria), la mente de Turingio data formas inetantá·
neas y raras á loe objeioe y personas, y á pesar de
todo, no se deecubdan en aquel organismo delgado y exceeivameDLe sensible, ni lesiones ni irri•
tacionee.
Un fenómeno parecido se producía en Marfüa,
nilía de menor edad que Turingio, y á la cual conocía por haber escuchado juntos loe cuentos de
dolía Magnesia, madre de la nüi.a, y loe milagros
con,adoe por el sacerdote tío del joven.
La diferencia entre loe dos jóvenes visionarios,
consistía en que Turingio solo podía ver cerrando
loe ojos y Marfiea veta con loe ojos abiertos y con·
taba en alta voz sus visiones.
Un dla ee separaron; él fué .i estudiar medicina y ella
quedó eofl.ando.
Las familias de loe dos jóvenes ignoraban la enferme•
dad vieionieta que padecían.
Pd88ándoee una tarde en la orilla del lago dofia Mag•
neeia y su hija, Marfiea le contó por primera vez, que las
eirena'l le cantaban y las ondinas la llamaban hermana:
Dona Magnesia ee rió de la broma de su hija diciendo:
-¿Y cuál es el talismán que te hace oir y verá tan
bellas criaturas?
- Una rosa blanca, regalo de las ondinas, que llevo 110bre lll corazón......... Detente y eecuoha......... Ya cantan
las eirenas.
-Lo que yo cigo es el ruiúo de las ranas.
- ¡Llamas ruido á esa incomparable melodía, mamál
¿No ves asoma:: su cabeza á las ondinas?......... ¿No ves
ahora las sirenas, con el cabello suelto, cuajado de Jí.
quidas perlas, eneeñando loe turgentes senos?........ ¡Oye!
Me cantan la canción del lago.
uN t:.a de mirar dulcísimo, tan pura como el fuego y
hermosa cual primavera, ama á Turingio el de loe ojos
negros y visiones de encanto.»En nuestras ondas bafia•
rá3 tu cuerpo, con nueetr.ls flores atarás tue trenzas y
nuestro soplo anidará en tus labios!.. .... Niña de mirar
dulcísimo, ama á Turíngio el de los ojos negros y visio·
nes de encanto.
¡Qué hermosa. c1mción, mamá!.. ....... Pero ¡ahl perver·
eo. El gigante negro levantv, su masa ......... Huid mis po•
brea ondinas. Ocultaos can.toras ~irenas.
-Marfisa, hija mía, ¿qué estás diciendo?
-¡Pobre madre! Coloca esta rosa sobre tu corazón y
verás y oirás, dijo Marfiea sacando una rosa de su seno.
-Hija, tú estás enferma.
-Haz lo que te digo, mamá. La sefíora obedeció por
complacencia y ......... ¡coea singular! ......... apenas los
pétalos a.e la rosa, rozaron su cútie, le pareció ver figuras
extralíae sobre el lago, y poco á poco, fijando bien la
mirada, creyó distinguir claramente ondinas y sirenas,
y en vez del crik, crik de lae ranas oyó la canción del
lago.
-Dios mío! murmuró con espanto, sacándose la rosa
del seno y devolviéndola á &amp;u hija.
-¿Has visto, has oído?
-Cállate Marfiea; no sé lo que me sucede, contestó la
eefiora balbuceando pálida de emoción, mientras el coro
de las ranas se elevaba de nuevo como burlándose de
dla.

-¿Y cómo acompaño á ustedes al club? conteat6
una voz bronca.
-Te digo que no quiero. Devuelve todo eso áeua
duelíos y acuéstate á dormir, Nosotros iremos so•
loe al baile, contestó impaciente la primera voz.
-Está bien, dormiré un poco más, dijo la vo:¡.
bronca, y se oyeron en eeguida golpee de objetos
duro6 arrojados contra el piso.
Turingio encendió un fósforo y vió solamentedos es queletos, y esparcidas por el suelo las pie•
zas sueltas que oo pudo ballar a1 ~ostarse.
Se levantó, encendió una vela y examinó toda
la habitación. Nada había cambiado; la puerta y
la veniaoa estaban cerradas y los muebles en su
lugar.
-Habré miraio mal al acostarme, dijo y ee vol•
vió á la cama apagando la luz.. Ea cuant.:i reinó la
oscuridad, sintió sollozos y preguntó:
- ¿Quién Hora?
\
-Turingio, mi madre se muere, dijo una voz
en la cual reconoció el joven la de Ma1tiea,
Se arrojó de la cama, encendió luz y abrió)a
puer1a. No vió á nadié; todo estaba en silencio,
pero al vol ver la espalda, oyó decirá la misma voz.
-¡Oorrel También tu padre se muere.
Turingio ine¡¡eccionó el corredor, bojó las es•
caleras, revisó la puerta de la calle y todo lo halló
en 01den.
Volvió á su cuarto, registró el ropero, miró de
bajo de la cama y no vió nada.
Loe esqueletos estaban en su sitio y laa piezas
sueltas también,
Tomó unas gotas de cloralfoa, se acostó y ee dur•
mió profundamense hasta las nueve de la mallana.
.A esa hora le despertó uno de sus hermanos, diciéndole que su padre deseaba verle antes de morir. Turingio se quedó e~tupefacto.
Tomaron boletos paia el ferro-carril.
En la última estación Turingio vió al jefe con
el semblante demudado y le preguntó si estaba en•
fermo.
$ritas. i!uz v Gfanv &lt;Iañeao
-Mi mujer se muere; entra á verla, contestó el
DE EINALOA,
padre de Marfiea. Turingio entró y la enferma lo
reconoció en el acto.
[Fot. de F. Tapia]
¿Cómo se siente, doña Magnesia?
-Mal hijo, mal. El gigante negro me llama y no quie•
Dolía Magnesia contó á eu marido este suceso, y el
ro esperar. ¿Lo ves? Ahí está mirándote con disgusto.
hombre soltó una carcajaa.a y ee durmió.
Miéntra~ pronunciaba éeta,;i palabra,, en:azó las n:a•
-Indudablemente faé una ilusión, pensó la sefíora;
pero su cerebro irritado estaba lleno de fantasmas Y no nos de Turingio y de Marfiea y......... ee retorció, cerró
los ojos, enti:eabrió los labios y espiró.
podia dormir.
Aquí están los caballos, gritó el hermano de Turingio.
Un leve ruido le hizo abrir loe oJos, y á pesar de la
-Vamos, contestó éste abraiando al viudo yestre•
obscuridad, vió las o;:idinas y las sirenas, asomándose
chando la mano de Marfiéa; Cuando llegaron loe dos
en el lago.
Se frotó loe ojos con la orilla de la sábana, y cobrando hermanos á la ca~a, su paire agonizaba.
El mismo día y á la misma hora fueron eepulta1oe 1011
valor, ee arrojó resueltamente de la cama,
Al pisar el suelo sintió mojáreele loe pies y llena de dos cadáveres.
El viudo seguía los ataudes envuelw en un capote nepavor se acostó otra vez tapándose hasta la cabeza.
gro y largo y cubierta la cabeza con un sombrero de anII
Turingio, después de muchos esfuerzos, consiguió dos chas ala~.
-¡Los esqueletos del baile! murmurara Turingio vol•
esqueletos y algunas piezas sueltas para _estudiar la ar•
viendo á la capital,
mazón humana.
Cuatro años después, el sacerdote bendijo la c.nión de
El día de la adquisición, antes de acostarse, puso so•
su
sobrino y de Marfiea, y los silfos, las ondinas y laa
bre cada pieza fisiológica el número con que estaba se•
sirenas entonaron la canción del lago.
fíalada en el libro de anatomía.
M. BAHAMONDE,
Terminada la operación, se sentó en el sofá, cerró loe
ojos y vió á los esqueletos vistiéndose los músculos.
El más bajo se. puso después un vestido de baile y el
más alto pantalón y frac.
Era una pareja con facciones semejantes á las del pa·
El rayo de oro de un sol de Enero pasó por un recorte
dre de Turingio y de la madre de Marfiea.
de la montalía y se perdió en el aire como un adios del
Las piezas sueltas, saltando y aproximándose, forma• día, mientras la orla de fuego de las nubes se destacaba
ron otro esqueleto. Do.a fémures de ,un metro de largo en el incendio crepuscular, visible entre d¿e cumbres de
negro !ila. ISombrioestaba el bosque y apenas resaltaban
tomaron posesión de unas tibias de dos pulgadas, y dos loe vetue~?ª troncos en !os me~naros ~nebrosoe que las
iliacoa anchíeimos se colocaron debajo de un tórax de cosa_s cob_1Jaban con iod1ferenc1a de hoJae dormiaas en
el s1leoc10 de una tarde que agoniza sobre la cuna de
nilío coronado con una calavera gigantesca.
Empezaba á vestirse el tercer esqueleto un pantalón u~a nocbe perfumada, de u_na noche perfumada por el
aliento de los clave_les del autl, blancos como la nieve de
azul, un capote ruso y un sombrero de anchas alas, co• aquellM cumb~ee BID mancha, ó azuladoé como el vapor
locándose detrás de la elegante pareja, cuando Turingio · matutino de loe deepefíaderoe salpicados por el egua de
los torrentes andiuos-bland co.moos el tapiz mullido de
abrió loa ojos y vió tres eequeletos en vez de dos.
Buscó loe huesos sueltos y no los halló, reconociéndc,• sus muegoe y d ulcee como las mieles escondidas en las ramas carcomidas de la selva misteriosa.
loe al aproximarse en el tercer esqueleto.
Preludiaban loe hijos de la noche sus coros veeperti•
-¡Ea singular! exclamó mirando en su derredor. La nos.
Uníaee al ch~llido inter~itente de loe murciélagos, la
luz del sol aclarará esll misterio, dijo, y echando.una mi•
rada áloe esqueletos, se acostó, sop1ó la luz y se dió vuel· aguda ~rep1tac1ón del Ch1hcote y al canto quejumbroso
de la lechuza y !eepondían los pumas de la quebrada con
ta hacia la pared.
su rugido met~hco de hambreó de amor-notas vibrantes
Ya estaba caei dormido, cuando sintió conversar en del rumor na~1ente, y acorde confuso del himno inicia•
voz baja. Volvió el rostro y escuchó sin moverse el si• do por los últimos Vlll0s del día dispersos en la penum•
bra de la Loche c~dente. Perfume, quejidos y rayos de
guien\e altercado:
e3trella-el vamp1ro qu~ al_pasar roza la frente con eua
-Tiene ;azó11 ese infeliz; ningún derecho tienes á po• ~las-la !loche eubtrop1cal con loe roc(oe y misteriosas
aesionarte de sus pequefias tibias, y en cuanto al tórax, rnemuac1ones,-murmullos de la cascada en el fondo del
devuélveselo á su dw.eño, decía una voz reposada con bosque negro ......... y el alma de rodillas.
EDUARDO LADISLAO HOL?.fBERG,
acento de autoridad.
DAMAS MEXICANAS

DO ■ IIGO 31

de OCTUBRE de

,ao,

¿Son útiles loa premios?

o

7

Vesperus

EL MUNDO

LAS APLICACIONES DEL FONOGRAFO

El fonógrafo, maravillaeo aparato de acúetica, inven•
··ta.do en 1877 por Thomá~ Al va E lison y modificado por
•el mismo sabio americano en 1881, ha recibido una nue "ª é importante modifización por el sabio francee M.
Lioret.
Desde el alío de 1856 León Scott había pensado qne
podría registrarse la palabra, y al efecto construyó un
aparato al que dió el oombre dejonot6grajo y que coneie
·tía en una caja piramidal de madera que llevata en su
base menor un diafragooa que llevaba en su centro un es•.
tilete el cual iba registrando la~ vibraciones en una ho•
_jade papel cubierta con oegro de humo y enrollada en
un cilindro de madera, al cual se le imprimía un moví•
mien\o de rotación.
El invento de León 8cott, por no eucontráreele desde
lnego aplicación práoiica, fué recibido con fria'dad, y eo.Jarnente se cons1ruyeron algunos aparatos que fueron á
l cupar un lugar en loe gabinetes de Fíeica.
En 18i7, Edison que había inventado un aparato para
,registrar los deepa :hos telegráficos quizo ponerá prueba
la velocidad de loe empleados para trasmitir loe deepa•
·choe, y entonces observó que cuando loe aparatos caminaban con gran velocidad ee percibía un sonido eepe·
,cial.
Entonces fué cuaudo Edieon construyó su p_rimer fo.
nógrafo de hoja de estalío, el cual ei es cierto que reproducía la voz lo hacía de una manera tan imperfecta que
el mismo Edieon d11d6 de poder perfeccionarlo y se limitó á
,predecir que eÚon6grajo moderno lo verían las generac-icmes
.Ju.tu.ras. Edieon abandonó sus estudios del fonógrafo y
se dedicó á trabajos de alumbrado eléctrico.
Sin embargo, cuando Summer Tilinter construyó su
_graj6jono y empleó cilindros de cera, en lugar de hojas de
utafio, Ediaon inmediat~mente modificó su fonógrafo y
lo presentó á la gran Exposición de Paría de 1881, don·
de tanto llamó la atención el maravilloso aparato.
La modificación últimamente introducida al fonógra•
,fo por el Sr. Lioret consiste especialmente en la regularidad del movimiento de rotacióo, con la que se conei•
~ue mayor intensidad en el sonido y mayor claridad en
-el timbre de la voz y de loe sonidos musicales.
El fonógrafo está obteniendo cada dfa nuevas aplica•
-ciones. Ya hemos dicho en el Iniparcial que se está em•
pleando ese aparato en loe tribunales para recibir loe de•
claraciones de los acusados y testigos, puede decir para
grabar piezas de música tocatlas por lus vittuosos para
que después los alumnos oyéndolas repetir varias veces
vayan tomando el eetilo de los prcfeeoree y puedan apreciar el claro oecuro de la entonación.
En las escuelas primarias puede servir para grabar cla
ses de Moral, de llie.oria, de Geografía, etc. y repetirlas
dos, tres y más veces ante los eduoandoe.
El domingo próximo pasado en ima audición de grafófono verificada en la Eecuela Normal para Profesoras
tuvimos la oportunidad de escuchar una cla3e de Dare·
cho Conetiiucional grabada por el L'c. D. Ramón Gon·
zález Suárez, una clase de Fisiología grabada por el Pro•
fesor D. Luis G. Leóa y varias piezas toca fas por orquesta; loe sonidos salían con tal claridad por la gran bocina
del aparato que las doscientas personas que llenaban el
salón de Física no perdían detalle alguno de los diecur•
sos y trozos musicales repetidos por el aparato.
Nuestros grabados representan los deta:les del fonógrafo Lioret y una audición daia ante numeroso público en
un te"tro de París.

Palma lo afirma-con la rieadeeus chirridos ealvajes......
No se pueden \ener súbditos con alas!
San Francisco de Asís, que según la leyenda, era un
santo, cuando e:Q. eus penosas jornadas tropezaba con
loe seres irracionales, _lee decía:
-Hermana Golondrina, ven á alabará Dios.
-Hermana Cigarra, canta las alabanzas del Señor.
-Hermano Lobo, no hagas más dafio á los corderos ...
-Hermanitas aves del cielo, cantad al Señor.
Y la hermana golondñna; dejaba el alero vetusto é
iba á poearee en lae manos del Fraile, sgitando jubilosa
la eed" joyante de sus alas ........ .
Y la hermana cigarra interrumpía su balada senil al
eetfo para coronar, pequefia y amable el capuchón de
gerga del diecípulo de Jeeúe ......... Y el hermano lobo
no hacía oo_ás dalío á los corderos.
Y las avecitae del cielo-que no siembran y no siegan¡
más son alimentadas por el Padre celestial eegún la su·
blime expreefón de loe Libroe, batían sus eedefias alas
crujientee, en rededor de la testa lívida del nuevo
Cristo...... .
Eso dicen las f ioretti, y yo creo en las .fioutti primero
'por que son obra del poético eepíritu itálico que balbu·
ceaba el idioma hoy rey del .canto; y luego porqoe son
un poema ...... y después.... por la misma razón. Yo creo
en loe poetas, más que en los sabios. Pero Jacobo I no
es ni eanto, ni poeta, y lae aves del cielo ao le hicieron
caso.
Era Rey dP. cierta isla que se lla.naba Trinidad, y un
gobierno europeo en nombre de un derecho obecuro k
desposeyó......... .
Las aves no le hacían caeo y loe hombree lo despojaban ........ .
El rey fué filósofo; dejó eu reino y vínose á cultivar á
nuestras tierras uberes la urna bermeja del café....... ..
que produce el ensueño ........ .

Acerca de la utilidad de
los premios que se conceden
á las nilíos en colegios y li·
ceoe con la idea de estimularlos en el estudio, ha hti·
cho 11na información .un pe•
riodista de un diario parieién.
Para ello ha interrogado á
las diferentes personalida•
dee que él juzgaba tenían
opinión formada sobre el
a,nnto.
.
Uno de los preguntados;
el profeeor de Filoeofra de la
Sorbona, Mr. Bro9bard, ma•
n ifeetó que él ha sido parti •
dario de la ~u presión de loe premios, pero que la expe•
riencia le ba hecho cambiar de opinión.
Mr. Fag11et conviene en que las recompensas que ee
otorgan á los eecolaree son algo puerile9, pero ee trata
de niños y cree que es dificil tener el suficiente domiuio
eobre ellos para que, sin estímulo alguno, eigan el árido
. aprendizaje de la vidal
Mr. Bruneteire dice:
Cuando se baya descubierto el medio de ba~er que loe
hombres amen la cieacia, el deber y la virtud por lo
que unas y otra e~nifican, y no haya ascensos en los
empleos civiles, ni grados en el Ejercito, ni jerarquías
ni condecoraciones de nínguna especie,. ee podrá tratar
de abolir los premios á ios escolares.
~r. Gebhart es partidario de que ee distnbuyan pre•
mios á los eecolaree, porque son motivo deestí'mulo, es•
peranza y alegría en ellos.
«Pdra privarles de sus premios; agregó, esperaré á que
los hombree den ejemplo de desinte~és austero y de per•
fecta modestia á los niñoe. »
Mr. Ménard, autor de la moral ante los jil6soj os, contesYa no se pinta el gran mundo, sioo su contrabando:
ta y confiesi lo siguiente:
el
demi monde es la corte de ahora.
«Debo lo poco que sé áloe ee(uerzoe que hice eiendo
P. Janet.
estudiante, para ser el primero en la clase y alcanzar
premios y accéeite en el concurso general.
El piquete no está en la espina; la seducd ín .le las
Loe nifioe deberían estudiar indudablemente sin eepe•
rar recompeneas, pero es raro que los escolares gusten de mujeres no está en eue ojos, eino en loa nuestros.
Y. Cherbul, iz.
la instrucción por ella misma, y, por mi partP·, sin esta
emulacióo que ahora parece que se censura, habría ce•
***
La belleza es la firma de Dios sobre sus obrae.
dido á mi pereza habitual y pasado el tiempo en Jlase
John•Jame.~ Ri,skin.
leyendo folletines ó charlando con loe compañeros más
*
cercanos.n
**
En nuestros díae el anuncio ha mAtado á la crfüca.
Mr. Mauricio B.urés, acerca más el aepecto del asunto
Armand de Pont Martín,
á las flaquezas de la humanidad.
*
**
.
Los premios en los escolares son punto de vanidad saE l espíritu no tiene secretos que la conducta no revele,
tisfecha en detrimento de loe demás conditctpulos.
Para el colc:gial, dice, se trata únicamente de dará loe
El espíritu humano tienll***
sus límites, límites que camotr.:s una idea veotajoea de sf propio.
bian de eiLio, mái bien que retroceden.
Lol!! colegiales se desenvuelven de modo extraordina**::;.
rio bajo el sistema pedagógico de loe puestos ó sitios en
Envejeciendo ee corrije uno tanto de sus cualidadfe
como de sus derectoe.
clase.
P,n la vanidad satisfecha se siente capaz el alumno
..**
de sol)ortarlo todo. La esperanza de obtener una meda Cuanto ooáe ee sabe, ti\nta más necesidad se \ iene de
lla le impulsa el trabajo sin descanso y á veces le \J)ace aprender.
enfermar. La vanidad, el pla ·
cer po, las distinciones, esto
es lo que desarrollan la intE&gt;·
ligencia y la aplicación de
loe alumi.oe.

~j.~
Jacobo l~
En México tenemos un
rey. Se llama Jacobo I; imperó en una isla caei deeier•
ta; las aves, súbditas levan·
tiacas, ee reían de él con to·
do el ímpetu palpitante de
sus alas ........ .
Ese rey:
Solitario como la aurora; pe•
ro no misterioso, como la nie•
ve, asistió á la más completa
deeba11dada de eue súbditos.
Todos eran alados.
Reíanse de _el-Eecalante

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DOIIIIGO 31 de OCTUBRE de Jl97

OOMIIIGO 3l de OCTUBRE de 1891

EL MUNDO

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soo

EL MUNDO

bordado adorna el delantero y aldeta de la
blusa, que ae sujeta por un cinturón de tercionelo abotonado. Sombrero fieltro adornado con gasa isly y plumas negras.

i

·1
1-

T1aje de cachemir liso.

Este traje tiene una blusa de terciopelo
negro con pasamanerías, sujeta por un cin•
turón de piel: Cuello Medicia con un gusa•
nillo en el borde. Sombrero fieltro.
Vestido princesa de Euridise madera.

Este vestido, con ancha valona y un heton de raso, marcando la abrochadura, que
además lleva unos alamares; sombrero fiel·
tN con florea.
Traje de

Otoño.

Este estilo, enteramente nuevo, es de muy
buen efecto. Está hecho de daniee brvché
verde obecuro, abriéodose el pafio delantero
sobre unas quillas de raso verde seco, adorFichú collar.
Cuerpo con pasamanería.
nado con precillas de cima de seda negra; el
to que redundan en positivo bien de aquel que padece miemo ad 1rno se repite en la bluea, cuya vueltecita
quizás por nuestra causa. Aquí, como en tcdo hay mu· se for111 también de raro.
chas escepciones.
Traje de casa, delantero y espillda.
A nosotros nos toca amar la memoria de los que nos
dieron el aer, celebrar el triunfo de aquelioe que fueron
Este es un bonito vestido de cachemir azul. La ena•
los ángeles de nuestro hogar.
La principal manifestación que hacemos de nuestro gua está adornada por galones de paeamanerla. La
duelo ea el vestir de negro; y parece que el mismo traje abronhadura ae df'ja en el lado izquierdo, ocuUándose encarga de retribuirnos abundanteme.nte; pues una la bajo unos doblecitoe; estos se repiten en el delanlinda joven realza rn gallardia detrás del luengo velo de tero de la blusa y el cuello que ae abrocha acbre el
crespón; la matrona que envuelve sus opulentas formas hombro, ae orna con galonee, lo mismo que el cuello
y cinturón. Botonadura con presillae.
con el traje de luto, infunde desde luego cierta venera
ción, y ¿qué diremos del sexo fuerte? el traje negro es
compaflero inseparable del diplomático y aquel que lo
nea, si no es un grao seflor, al menos lo parece.
LENGU UE DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

LA MODA
TRAJES DE OTOÑO
Vestido de c:ac:hcmlr pizarra.

l.

Este vestido con blusa de fular ceñida encima con ciI:turón de listón Collet, de raso adornado con plis,t.
Una gran corbata de pluma, prendida en el cinturón,
sirve dÁ abrígo. Toque con plumas crespas.
Traje pare niña de 6 á 8 años,

Este trajecito es de Lady's cloth gris claro, eumarnen·
te sencillo, pues cooaiete en una enagua de campana y
un saco que se abre sobre una bolsita bordada.
Traje de paseo.

Se compone este traje de una enagua de palio Iely, con
bordados de pasamanería verde más obscura cuyo dibujo se disminuye notoriamente en el delantero. El mismo

Vestido de cachemir
pizarra.

T¡aje para niña
de 6 á 8 años.

EL 1~ DE NOVIEMBRE,
¡Cuán presto ae va el $iempol loa días desaparecen cor1iendo siempre uno en poa de mrol ¡las .horas!.. .... como ai cada día fuese un rn~imo de uvas en toda su ma·
durez, van desprendiéndose sin que nadie las pueda
contener. Así las geneiaciones van también aucediéndo•
ae, y las personas que cual las uvas caen por su maduréz, dejan un '\'acio imposible de llerar.
El torrente humano desprende ain cesar mil y mil
chiapas de agua que perdidas en el eepacio no vuelven á
au seno .........
El torrente sigue ,iu curso sin que resienta la constante pérdida de gotas de agua. Estas se evaporaron! .........
Pero nosotroe, aérea animadoe, gotas del humano to•
rrente; aunque arrastradas por el conetante oleaje de la
vida, tenemos afecciones, y, amándonos, no podemos
menos que sentir 1~ eepaia~ión de aquellos que nos prepedieron ensue evolucionee.

Traje de paseo,

Traje de cachemir liso.

Adonde fueron esas gotas? Nadie lo rnbel Aefnosotros
no podemos I aber hacia á dónde, en qué shio de la eternidad ee bailan la~ almas de loe nueetroe; y por eso nos
empefiamoe en oiar por su bien. Pero BUS cuerpos, g&lt;.•
tas cristalizadas, forman glaciales lagos donde la c0stumbre nos llern en ciertos días del afio. Allí depositamos
afanosas al par que nuestras lágrimas las ricas ó modes•
tas ofrendas, pero que todas deben significar un carifioeo
recuerdo, un tributo de gratitud, un signo de veneración.
En algunos pueblos incultos subsiste aun la costumbre de la ofrenda.
La víspeia del día selia'aio para conmemoiar á sus
difuntos, cada quien se afana en levantar, en el interior
de sua habitaciones un altar; pero el ornato principal de
este altar, en cuyo fondo se vé ura eetam¡a de ánimas,
consiste en acumular fruias, ya sean crudas ó cocidas,
según su calidad lo pida, poniendo en derredor caflae de
azúcar co11 todo su follaje. Esto, -unido c0n, las doradas
floree, ea de un aepecto encantador. .

El sabio Crearlor de la naturaleia, á fin de hacernos
conocer que ningún tesoro se adquiere ain pena, le ha
permitido ocultar en el fondo de aue abismos las preciosas gemas, en tanto que hace derramar una sonrisa
maternal entre la euperficie de lo9 campos de floree encantadoras por sus colores y perfumee.
Justamente parece que la posesión de las piedras pre•
ciobae es precaria, que para ad 1uirirlas se necesita luchar
con los peligros de la eombra, descenderá los abismos
de la o.oche en donde ee agitan visiones apocalípticas;
las piedras han sido siempre lujo especial y la eofíadora
fantaeía se afana en buscar los orígenes curiosos.
Esta es una de esas cosas legendarias en laa que se encontraba el porvenir en loe refiejoa de una piedra, ó en
.,1 brillar de una eeLrella, según el lenguaje que se lee
atribuía.
Estudiemos, pues, el de las más conocidas gemas.
Agata.-Cuando lo~ rebeldes titanes fueron precip!•
tadoa del cielo, tifieron con au sangre el fondo del Océano á donde se sumergieron, y laa manchas indelebles de
au eangre ee imprl'gnaron en las piedras de los
montea, que Júpiter había quebrado casi con ene
rayos.
Cuando Vénus estuvo á visitará Thetie, eu prima, en el misterioso imperio de esta, fué recibida
presentándole dos de estas piedras procedentes de
ágatas, La diosa, ae eintió en aquel momento ligada.

Jaquette con'bordados de pasamanería.

Por invisible y mágico po:ler, una de estas piedras era
blanca, veteada de negro por el fuego del cielo; esta pre•
serva al que la lleva de loe furores infernales; la otra,
punteada de manchas ~anguínolentae, tiene el poder de
otorgar el don de la oración, la gracia, la prudencia, la
elocuencia y la perseverancia.
Amatieta.-B3co ámaba á la niTl'fa Omatiet9, y por ea•
te amor olvidaba las lecc·onea de Sileno. por lo cual obtuvo de Júpiter poder sobre la bella. Un día que Baco
hablaba con Amatista de au amor, vió con gran asombro
que loa ojos de su amada perdían su luz. Sua miembros
ee endureclan, sus carnes B'e helaban: poco á poco bajo
loa ojos espantados del hijo de Júpiter, el cuerpo de la
ninfa perdi6 su forma perfecta, y ya no fué más que una
piedra blanca aem1&gt;jante á otras piedras transparentee.
El, exaltado por el dolor prorrumpe en gritos é impreca•
cionee contra su ímplscab!e padre; deepuée, dulcificando
un tanto sus sentimientoe, arranca de eu cabeza el pám·pano que la corona: «Yo quiero, bella Amatista, dijo,
darte al menos en tu nueva vida, la gracia de que en recuerdo de nuestro mútuo amor, pueda todo aquel que
te lleva al -cuello, beber el fuego de la uva sin embria•
farse nunca.»
Continuará.

Vestido princesa.

T.&gt;da la humilde familia se poetia delante de este altar, y en medio de oraciones esperan á loa que vendrán
á amonar místicos cantares. Deapuéa, algunos hombre&amp;
destinados á ello, llegan con toda venernción pidiendo
permiso para entrar, y cuando éste se lee concede, penenan á caotar ciertas composiciones apropósito.
.A.mee de retirarse los reverentes filarmónicos aon obsequiados con parte de aquel1a ofrenda.
Al día siguiente, llevan el Ieeto de la ofrerula á Jepoaitarla sobre las tumbas de sus deudos.
Ellos, loe pueblos inciviles, nos eneefian á nasar en
piadotas vigiliae, las vísperas de laa grandes festividades; mientra a que nosotros noa di vertimos con laa cala
veri tae ó en teatros y soirées ........ .
T11mpoco nuestras ofrendas hacen aquella sinceridad.
¿Cómo podrlamos asegurar que tantos miles emplea•
dos en mageatuosoa monumentos han sido solamente
por obedecer á un verdadero afecto del corazón?, ........
No, la mayor parte de ellos en.a.can de la vanidad, pues.

"

Traje de Cachemira, delanteroy espalda.

Cuello de cresp~n con lazo.

Traje de Otoño, delantero y espalda.

�• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

�EL l\nJNDO.

312

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ra muy distinta de la de los demás hombres; poseen
ameno en el que á trechos, entre el frou-frou de grandes reservas de vida, abundantes arsenales
los trajes y susurro de las conversaciones, se escu- de armas c0n que toman parte en el combate.
cha un trozo de música.
.Por cansancio acaba de a,bandonar el general
Acaso á través de este caleidoscopio femenino,
Son bellas las puestas de sol de nu_estro triun- en el vaivén de esta marejada de cabecitas juve- Cravioto el gobierno del E~tado de ~idalgo. La
fante invierno.-El astro pasea sus roJizos dardos niles, en el choque de las miradas y el cemelleo noticia se sabía en esta capital de días atrás; la
sobre el verdoso tapiz de nuestros prado~; hay de las sonrisas, podáis saludar el fragme~to _de prensa de información se enQargó de propagarla,
un tinte de primav(!ra, un vago remedo de Juven- una obertura conocida, d girón de un vals am~go haciendo, entre paréntesis, correr los más extratud en el velo de brumas que_ envuelve el callado vuestro. Entonces os diréis: ¿eu donde lle 01do nos rwuores á este respecto.
Cierco que tratándose de la extinta administr~valle, la ciudad adormecida-como at~tosu: yo esto? Y pasáis de largo, co11fundiendo en vuesción de aquel Estado, todo era extrailo. Parecia
gestionada en un éxtasis vagoroso. ?abnel d
tros recuerdos una silncia atracLiva con la pos- como que los actos más sencillos estaban envuelAnunzzio ha tenido razón cuando ha dicho que el trer vibración ele una púgina musical.
ototlo es una primavera vista en sueños. A. través
en brumas.
Y allá lleváis las dos impresiones en una: el úl- tosLa
nueva administración ha sido acogida con
de las ráfagas empapadas de _escarc~1a-¿no_ 11?- timo sollozo de un compositor favoricO y el dardo
rco-ocijo y hav en ella cifradas bellas esperanzas.
ra así la naturaleza cuando tiene fno?-sc mfllt,
, ..
.,
*
luz de unas pupilas amadas.
.
tra un buen flechazo de esa inmensa hog~&lt;'ra ~n- dePor
eso el salón de la ..Alameda ha desafiado toLa
chispa
revolucion;ria
se ha eX;tinguido en
cendida enlo alto, como una antorchaque1hunma dos los años la crudeza de las primeras heladas
Guateruala, no sin que la sangre cornera en abunel mundo.
invernales, de esas heladas en que las est.rellas
El sol es el hogar de los pobr&lt;'s; á su rcspla~- arrojan ex_trañas fosforescencias y la luna cubr~ dancia.
Las tristes páginas de las contie1:das civi~es la•
dor de hornaza las miserias se caldeit11 y ~e forti- la ciudad con un lienzo blanco, que la da la semetino-americanas
cuentan cuatro ó cmco capitulos
fican. ¿Quién ha dicho que cuando ~l bnll~ has- janza ele unll. es..atua yacente, de una escultura
más; hay un nuevo episodio qu~ agr~gar á la p~ta el lodo r&lt;'splandece?-En la ampl_ia avcruda la
mármol.
nosa serie de fermentos revoluc1onanos que se agivida se precipita á borbotones; se siente la ncce- de¡Qué
raro placer se experimenta entonces en
sicad de beber ese licor rojizo que se esparce por perderse en esas alternativas d_e luz y son~bra que tan en la historia de estas nacientes nacionalidades.
Y por cierto que sorprende la noticia de_ q~e la
las arterias del univC'rso.
.
· tachonan las calles. Como la piel de una mmensa
Ha habido razón para cantar á ese sangun~o- serpiente! cuadro rem/Jrandtnes&lt;'o, sepia abiga- familia del Sr. Morales, el alma del movumento
lento monarca del cif&gt;lo, para hacer de.él un_ dios :rrada que encanta y atemoriza, mientras todavin revolt1cionario, haya tenido necesidad de refuresplandeciente, un vf'ncedor de ~os espacios-:- pasan y repasan por· vue¡¡t.ro espíritu los- hilillos giar;;e en nuestra legación, para escapar á la_ venEnrique Beyle no ha estado Pn lo Justo ~l cscn- flotantes del concierto, de matices de palabras, de ganza del poder público. ¿Cómo? ¿Una muJer y
bir: lo bueno que tiene Dios es que no ex~ste .. El notas, de cuchicheos y de sonrisas que habéis re- un niño no son inviolables, ante la ley y ante la
conciencia, ante el derecho de gentes y los sentiespíritu humano, impregnado de du~as, mquieto
mientos de humanidad?
y afanoso ha habido menestf'l' refugiarse en algo cogido al paso.
*
Jamás 1 en nuestro pasado nacional de pasiones
más perro~nente y etf'mO que esta vida comú~1 Y
**
Del salón de la Alameda á las fiestas de Tolu- caldeadas al rojo blanco, de rencores llevados al
corriente; entonces fabricamos un héroe, u1: d~os,
un ideal, y en él nos refugiamos como en el ultuno ca media un abismo, que el Ferrocarril Nacional paroxismo, se ha registrado el caso de lo que ~erecorre en pocas horas. Las recorrió el tren es- ría en Guatemala muestra de inaudita barbarie.
santuario.
pecial que el generll.l Villada, gobernadord_el ~s- Es preferible imaginar que la familia del Sr. Mo***
Por eso acaso vive todavía, á pes_ar ele_ los es- tado de México, puso á disposición de los mv1ta- rales ha procurado huir de comentarios que habrían lastimado sus afectos más caros, que buscar
tragos causados por el tiempo, ese simbóllco _pon dos á la inauguración de importantes obras 111:1.un
asilo para sus vidas amenazadas.
teriales
en
aquella
capital.
Juan Tenorio que año tras afio hace su apanc1ón
Tendríamos, de lo contrario, el derecho de caEl
general
Villada
ha
adoptado
en
su
prografantástica en nuestros escenarios.-Es. que Don
Juan Tenorio es usted, soy yo, es el _vecmo de en- ma un excelente principio financiero: emplear los ta.loo-ar un nuevo atentado en la lista de los sinies~ros dramas que han tenido por protagonista
frente, somos todos los que-al de~ir del poeta- fondos sobrantes del presupuesto en nuevas rue- tiranuelos de la talla del doctor Francia, en el Pasomos dignos de ser morenos y sevillanos: es una decillas de la maquinaria administrativa, antes
raguay, espamoso ejemplar de ferocidad humana.
raza entera encarnada en un hombre, que ora Y que almacenar infructuos~s monedas en la~ arcas .
.l!}l terrible anciano había llegado á hacerse teblasfema, mata y se arrepiente, observa mala con- de una tesorería. Econonnzar no resulta siempre
económico; los capitales que no se mueven, van mer de todo un pueblo; su solo nombre era objeducta y se va al cielo.
¿Cómo no lo hemos de aplaudir, si sus hazañas y vienen, bregan y ~e agitan, son capitales ue~a- to de pavor y su presencia aterraba á las multison nuestras hazañas? Excelente matón andaluz, tivos. Pasa con el dmero lo que con el agua: cir- tudes.
Un día, penetra el doctor Francia en el fondo
tus bravatas forman parte de nuestro arsenal de culante, fecundiza la tierra, sirve de m_otor á la
de
uu bosque, seguido de los suyos. Allí se alza
industria,
de
vehículo
al
comercio;
estancada,
encaballeros andantes; tus vociferaciones encuenuna icrnorada cabaiia: á la puerta están los que
tran eco en nuestros espú-itus rebosantes de poe- venena al que se acerca á ella.
Decid á un hombre: «Eres rico,» y rntregadle la habitan: una mujer, un hombre y dos niños.sía medioeval, apasionada y rítmica. Todos estamos dispuestos á arrepe~tirnos, después de ro- un puñado de monedas con la precisa condición La fiera se detiene sonriente; ha olfateado á su
bar la novia de algun amigo, de burlar al Come~- de que no ha de gastar ninguna; será más pobre víctima.
-¿No meconocéis?preguntó álos desgraciados.
dador y de darnos de mandobles coi:i- Don Luis que el mendigo á quien le arrojáis una limosna y
Y á una negativa de éstos:
que
puede
hacer
de
ella
lo
que
gu?te,--;--~ues
admiMejia sobre todo, cuando estas fechonas se come- Soy el doctor Francia, repone.
.
.
ten e~ verso. En verso, cualquier latino es capaz nistrativamente, esas grandes existencias que los
En vano es decirles este nombre odioso; ru el.
gobiernos de los Estados se complacen en exhibir
de hacer la mayor atrocidad.
.
y luego este Don Gonzalo de Ulloa, este rect1- en los cortes de caja de los periódicos oficiales, hombre ni la mujer, perdidos en el interior de la
lineo de l¡ virtud, se nos antoja demasiado renco- representan aguas estancadas. Porque, ó esa:s su- selva, conocen al cacique.
Entonces, sucede un hecho horrible: Francia
roso. Su odio, como el de Hamlet, va más allá de mas están destinadas á un objeto útil, y en ese·
ordena
á su gente que se apodere de una de las
caso
han
sido
distraídas
del
fin
con
que
fueron,
la. tumba, no abandona su presa, desea que se
dos
criaturas,
y allí, ante las horrorizadas pupirecaudadas,
ó
no
fueron
obtenidas
con
objeto
alprolongue en ese obscuro hueco del no sér, que
guno, y en ese supue_sto constituyen sac1ificios las de los padres se da m\ierte al uifio.
persista. á través del tiempo y del espacio.
-Ya conocéis al doctor Francia-exclama él,
En un cuadro de Goya_h ay un esqueleto que alza estériles para el contribuyente.
Los gobiernos no tienen derecho para mostrar- al alejarse. Cuando lo hayáis olvidado volveré
la loza de su sepulcro, para escribir en ella: ¡Nada! No hay nada detrás de esa misterio~a J?Uerta. se pródigos, pero tampoco lo tienen para ser ava- por el otro cachorro.
Y esta amenaza de muerte,suspendida sobre la
Para el alma del Comendador no hay ~xpiación, n~ ros. El progreso cuesta caro y es necesario pacabeza
de una criatura de meses y una mujer ¿no
garlo;
un
particular
puede
pasarse
s!n
w1a
levihay muerte, no es el descanso del m~r.édulo, m
la salvación del creyente: es un martmo eterno, ta· esto no influirá nada en el porvemr de w1a so• equivaldría á la hazaña que de referirse acaba?
*
incansable, de duración infinita, que causa es- ci~dad. Una administración no puede dejar de
*
Han aparecido en las*esquinas
grandes carteloabrir escuelas, porque en ellas está fundado el
panto.
.
nes
reclutando
braceros
para
las
siembras de la
porvenir
de
un
pueblo.
Por fortuna de la obra de Zornlla-y él lo ha
Se quejan algunos economistas del considera- Costa.
dicho por inco;nparable modo-irradia una luz q?e
¡Se necesitan mil homb1·es! escriben los empreilumina todas estas negruras: la fe de 1~ muJer ble aumento que se observa de hace buenos atlos
cristiana que redime al que ama. Las muJeres de á esta parte en los presupuestos de las principa- sarios, y ofrecen por jornal 37 centavos y alimenlos otros Don Juanes son escultutas paganas, Ve- les naciones europeas; pero no toman en cuenta tación pagada. ¡Brazos! e.s un grito que se eleva
nus caidas de sus pedestales. En este Don Juan, el el aumento de la educación en las masas. Nada de todas las comarcas del país, de Oaxaca y de Veamor es más poderoso que el vicio y purifica al que más fácil que volver á los antiguos gastos admi- racruz, de Chiapas y de Tabasco.
La tierra espera que el hombre se incline hasta
nistrativos: para ello bastaría con que cada país
roza con sus alas.
ella y le arranque su riqueza latente. Pero el
'
y esta apoteosis que preside á la muerte del hé- retrocediera medio sig-lo de civilización.
Y nó, las naciones modernas no desean hacrr hombre es un producto escaso, un artículo de priroe de Sevilla la encontramos lógica, y hace1:1os
repetir el bailable final, en el que el protagomsta. un alto en mitad del viaje, sino seguir adelante, mera necesidad poco abundante en nuestros meravanzando siempre. Maquinista, más aprisa.
cados. Es preciso acudir á la vía pública y solise salva en medio de luces de Bengala.
Y he aquí como el general Villada ha realiza- citarlo en cada esquina.
*
.
do este programa: los gobiernos no son los que¿Obtendrán los empresarios de la Costa las mil
* *
La verdad es que sin Don Juan Tenorio Y sin deben ser ricos; ricos deben ser los pueblos.
unidades humanas que solicitan? Antaño dijo un
el salón de la Alameda, el vecindario de la _bue~a
colega que babia veinte mil disponibles en la ciu***
ciudad de México, habría arrastrado una vida mTal vez esta tarea desgatte fuerzas y debilite dad de l-iéxico.
comparablemente monótona. Es agradable ~ste energías. Gobernar es un trabajo rudo; reclama
Verdad es que, para resolverse á aceptar esta~
salón que el mago Valleto, heredero del Buckmgmúsculos de bronce, resistencias de titán; hom- proposiciones, haría falta algo que no siempre esbam Bejarano, ha improvisado de la noc~e á la bres como Bismarck, como el general Díaz, como tamos dispúestos á llevar á efecto los interesados:
roa.nana. Han bastado unos cuantos canastillos de
¡trabajar!
ÜBERON,
nores para. convertir aquella rotonda en un lugar· Leon XIII, como el mismo Sagasta, son de made'

LA

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

313

EL MUNDO.

,auti!a grnrral.

hambre ha levantado sus fatídicos espectros, la
EL RECUERDO DELA FUNDACION
peste ha derramado sus gérmenes de muerte y la
DE LOS
miseria ha llamado á todas las puertas con su e:oEp;;TADOS UNI.DOS.
RESUMEN.-¡AVE GRECIA!-LA PAZ CON TURQUÍ.A . horte de desolación y de luto.
-LA liÉLADE ANTIGUA Y LA GRECIA MODERNA.Y ese e.sfucrzo no ha sido coronado de éxito tan
Estados Unidos acaban de entrar en posesión ae
TODA UNA PATRIA Q,UE RECONS'l'RUIR.-·LA INSG- pronto como deseara el gobierno británico; indo- unLos
documento precioso para su hii-toria: es el registro
RRECCIÓN EN LA lNDIA.-LAi;; TRlBUS REBELDES mables en su empuje los afridas y arrebatados en de á Bordo llevado por los Pereg1-i,1ws ~os «Pilg·rim FaY EL GOBIER~O BRITÁNICO.-QUIEN TIENE Q,UE
si¡ violencia los orksais, han resistido por buen therR• que llegaron á las costas americanas á bordo
VENOER.-LA PREPONDERANCIA RUSA.-EL REINO tiempo á las tropas inglesas y rechazado toda pro- del buque ,llayflou·Pr, en 1620. Este libro curioso llevapor Wadford contienf' lalistadepasajeros quedebian
DE ÜuREA Y EL lMPERIO.-LAl:l DOSRlYALES I.N positión de avenimiento acomodatício, que no do
Her los primeros colonos de los Estados Unidos; Juego Jo,;
ASIA.
incidentes del viaje; también están escritos los detall('S
condujera nl logro ele sus aspiraciones.
cuotidianos de la fundación de New-Plymouth, duran•
¿Pero cuáles son éstas? ¿qué buscan en la lucha te-20 años; por fin sirvió de registro del Estado Civil
¡Ave Grecia! Por, fin tras la porfiada lucha, tras
clf' esta época. He aquí porqué fué enviado á la bibliola humillante derrota, vas á ver tus campos libres esos fanálicos que se dejan ma:tar con heroísmo y teca
de la diócesis de Londres, de donde dependía eijp&lt;'recen
con
la
sonrisa
de
los
mártires
en
los
lade invasores y ya no mancillará tu cielo la sombra
ta colonia lejaua.
bios, durante los horrores de la derrota·?
Lm, ingleses acaban de obsequiárselo á sus primos
de la odiada Media Luna.
Cualesquif'm que sean sus ideales, tienen que pe- de América.
Tus bosques vírgenes, donde resuenan arrullos
de silfos y carcajadas de ninfas, 110 se sentirán ya recer en la demanda, porque no van como Inglaprofanados por la blasfemia &lt;le) vivac, ni enturbia- terrll á un objeto definido y con un fin determinllrá tu cielo siempre azul el hwno de la fogata ó el do. Ruda será la faena y correrá á torrentes la
XUEVO TRATAMIENTO
sangre britana, pero al fin habrá de prevalecer la
fogonazo del cañón.
Tus claras fuentes y corrientes ríos, donde re- idea inglesa, ~· las tribus insurrectas lo mismo que PARA HACER LA MADERA INCOMBUSTIBLE
tozan en confusa y alegre fiesta las impúdicas todos los pueblos de la región tendrán que someEn el último Congreso de los Arquitectos Navales,
driadas y las inocentes uáyades, no serviráu de terse al rumbo señalado, que es el de los nuevos
Ellis dió cuenta de los experimentos efectuado~
abrevadero á los caballos tártaros, ni ofrecerán horizontes de la civilización occidental, rasgando ;\fr.
con el fin de volver incombustible la madera.
sus linfas cristalinas á la sed del turcomán, que Sú sombras y alumbrando obscuros antros.
La madera así tratada toma el nombre de 1W inflamable; se coloca en un cilindro donde se hace el vacio;
apaga con sangre como con cieno ht sed de los
después se introduce el vapor que vaporiza la humereptiles.
de la madera. Se hace de nuevo el vacio, Jo cual
Tus montañas sagradas, donde aun resuena la
Pero si la políticn inglesa nada tiene que temer dad
arrastra hacia afuera todos los vapores, y se proyecta
voz de las inspiradas sibilas y se escuchan los por esa parle, y es asunto de chelines la sofo- en el cilindro un líquido conteniendo ciertas sales; eshoróscopos de sagradas pitonisas, no servirán ya cadón de los dementos inquic tos que perturban te&gt; llrga en gotitas mezclado al vapor,. y se le deja en
de refugio á tus despiadados enemigos, ni verás las fronteras del noroeste en su poderoso imperio contacto con la madera hasta que se impregna de él.
no queda mas que secarla. Parece que 10&gt;1
caer de la empinada cumbre hordas fanáticas con índico, no sucede lo mismo en el remoto país del Entonces
productos tratados así, pesan de 8 á 15 por 100 más que
el sarcasmo en los labios y el odio en el corazón, sol naciente, donde paso á paso va perdiendo antes de pasar por el cilindro, pero no cambian casi do
p13:ra borrar el aborrecido nombre cristiano ele la su anligua influencia y su omnímodo poder que se apariencia, y se dejan trabajar sin dificultad alguna.
Se asegura también quf' este método preserva á la
tierra que fué cuna de la civilización occidental. susbtitu re lentamente y muy contra su voluntad
Ya cedieron los mahometanos á la presión que con la influencia moscovita, cada vez más predo- mad&lt;'ra de 101:, perjuicios de los insectos.
sobre ellos ejercieran las grandes potencias, que minante en aquellos reinos no explotados por la
por fin se dolieron de tus cuitas yseapiadaron de rapacidad europea.
El ministro ruso ·e n la capital de Corea acaba
tus desventw·as. Ya la paz es un hecho, y puedes
SOMBRAS Y LUZ
dedicarte á. cicatrizar las heridas que te causó el de destituir á su mandato al empleado inglés que
Sollozando á lo lejos el Pasado:
hierro musulmán en los desfiladeros de Volos y en vijilaba las aduanas del reino mogol, y ha nombrado por su voluntad á un agente ruso enteramente
Cubierto de amarguras el Presénte;
los campos de Doiñokos.
Aparta los oídos de las sirenas engañosas que á devoción del gabinete de San Pctersburgo.
Cual esfinge fatal, se alzaba al frente
El sobcra110 de Seoul que por mucho tiempo
te apunciaban triunfos allí donde la razón te mosEl Futuro de brumas circundado:
Ante el grande misterio anonadado,
traba la derrota; no hagas caso de estrofas demagó- estuvo sujeto al arbitrio del Celeste Imperio, y )
gicas, que caldearon tu sangre, encendieron tus después dr los triunfos del Mikado quedó someQuedó en silencio el corazón doliente,
deseos, y te lisonjearon con sueños de grandeza. tido al antojo de los mandarines de Tokio, nunca
Cuando sonó en los cielos, de rf'pente,
La pérfida Albión que por mucho tiempo alentó duc&gt;ño dr sus acciones, es hoy juguete de las maEl instante por Dios apar&lt;.'jado:
Rasgándose los velos de la niebla, ·
tus rebeldías y fomentó tus aspirªciones, asustada quinaciones rusas. El Czar que se opuso con aude su obra y temiendo los horrores de general tocrática intervención á que el Japón se aproveSurgió en el fondo incógnita hermosw·a,
conflagración, te dejó sola y abandonada á tu suer- chara de sus legítimos triunks sobre China, ha
··Sublime encarnación de la esperanza;
te y desventura, y no pudiste salvar de la refriega tomado parte ac.iva en los asuntos coreanos, y na¡Y entre el himno de amor que el orbe puebla
.
Divisa t&gt;l alma edenes de ventw·a,
ni el nombre inmaculado que te legaron Filopemén da ha podido rnsistir á. su onroipotencia.
La Gran Bretaña misma tiene que ceder ante
En radiosa infinita lontananza! ..... .
y Canarís.
Deja ya los falsos espejismos y los engaftosos rsos a,·ances y ve con pena que se le ~capa su
NOMA p LLONA . .
mirajes que te fascinaron. Busca en el trab!ljO y influencia, que se menoscaban sus intereses y que
la virtud la restañaci9n de tu sangre, el bálsamo Pl águila bicápite tiende sus robustas alas desde
de tus heridas. Vuelve en tí para luchar con brío Vladivostok para afianzar en sus férreas garras
Repartimos con este número
contra los enemigos que asedian en su propio seno. nuevos territorios al poderorn imperio de los
Emprende con entereza la tarea de tu regene- Czares.
ración, y como el personaje de Zola, qur con firSiempre y en todas partes la preponderancia &lt;le folletín, continuación de la hermosa nome paso y á la vista de todo un mundo derrumbado r~sa.
vela
entre las llamas de la Comuna y las ruinas de las
X.X.X.
Tullerfas, se yergue altivo y sereno, marcha con
5 de Noviembre de 1897.
fé inquebrantable á la ardua empresa ele reconstruir una· patria.
Es,t es tu misión, si quieres siempre merecer el
que dede el mes plisado empezamos á obsetítulo de madre de pueblos y faro inextinguible
quiar á nuestros lectores.
de la belleza eterna.
El nntvo Gobernador del Estado de Hidalgo.
¡Ave, Grecia! Ya estás libre de la garra otomana, ya tienes paz; comienza con robusta energía la
OTRO PAOO
Acabn de tomar posesión del elevado c11.rgQ de Goempresa de tu reconstrucción.
De
$5.000,00
de
"La Mutua," en Torreón.
bernador Constitucional del Estado de Hidalgo, el Sr.
***
.
D.
Pedro
L.
Rodriguev.,
que
sustitu~•e
en
virtud
de
la
No ha sido fácil para la Gran Bretaña. domeñar
las belicosas tribus, que en la frontera afgana se elección hecha por la Legislatura local, al Sr. Rafael
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de "La
alzaron en at·mas contra su secular dominación. Cravioto.
Mutua" de Nueva York.
Con e;;te motivo publicamos el retrato del Sr. RodriSea que reciban ·10s elementos de guerra de los
México.
poderosos moscovitas, que en secreto pueden fo- guez en lugar preferente.
Muy
señor
nuestro:
El nuevo gobernador, con\O lo ha expresado en el
mentnr la insurrección para debilitar el poderoso
Los señores Ketelsen &amp;. Degetau nos entregaron,
imperio indiano, y más fácilmente prevalecer en cliscun;o que pronunció ante la Leg·islatura al tomar
sogún
recibo debidamente estampillada y puesto
el vasto continente asiático, que llena sus princi- po8f'!&lt;ión de su alto cargo, llega al Gobierno con laR
Pn la póliza correspondiente, la suma de Cinco
intenciones
más
progres1stas
y
los
mejores
deseos
propales ambiciones; sea que los triunfos del Ishlm en
mil pesos plata mexicana, importe del seguro del
las llanuras de Tesalia hallan resonado con ecos poniéndose por tuantos medios esten á su alcance y finado Sr. D. Christian Schugt, que tenía en "La
poniendo
en
juego
todas
sus
energías,
impulsar
al
Esguerreros en las apartadas vertientes de Afganistán, y por ende hayan despertado los instintos bé- tado por la amplia vía de la prosperidad, basada en el Mutua" según la póliza número 529,254, y cuyo
valor recibimos ante Notario Público.
licos ele las tríbus creyentes, contra los enemigos trabajo~- en la honradez.
Reconocida la eficacia y prontitud con que "La
La biografia clel Sr. Rodríguez puede expresai·se en
del estnndarte verde del Profeta: ello es que, lo
Mutua" cumple sus compromisos, nos es grato reesta
Hola
fraR&lt;'
que
nos
holgaríamos
de
consagrar
siemque parecía primero un movimiento aislado y sin
importancia. fácil d-e sofocar con los elementos pro- pre á las cabezas visibles del país: es un hombre hon- prtirnos de usted attos. SS. SS.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-Concepción F.
pios del gobierno de Kalkuta, ha necesitado l.a coo- rado; por lo demás, su biografía' mejor y más intereperación activa de la Metrópoli, y la concentración sante para sus gobernados, está en el porvenir. Que de Schugt.- C. Juárez, Octubre de 1897.- Vt'lliam
Bremme, como tutor de los menores, Pedro, Josede fuerzas considerables, para evitar que el incen- él justifique ampliamente las halagadoras esperanzas
dio se propague á toda aquella comarca, donde el que el Estado de Hidalg·o ha puesto en su uuevo jefe. fina y Cristian Schugt.

384 PAGINAS

•

�Domingo 7 de Noviembre de 1897.

314

EL l\füNDO.

lll5

EL MUNDO.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

RECUERDOS DEL DIA DE MUERTOS.
EL ARTE EN EL PRI:~{ER P ANTEON DEL. MUNDO.

CAMPOSANTO DE GENOVA.
[Fotograflas de Va.lleto]

SR, JUAN APARICIO.

Fusilado por las fuerzas federales

,

ORAJ,, DAllIEL FUENTES BABRIOS

ler. Jefe dela revolucióu de Guat.ema.la.

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Gral. Reina filarrios.
Presldent.e de

a Repll.bllca. de Guat.ema.la.

i!.a re~oludón

ae Guatemala.

LoocadAvercs de Juan Aparicio y del Alcalde l "! SinforosoAguilar.-QCI,.'TZALTE.:S-A..,..GO.

AnteH de que los rebeldes entraran á Quetzaltenang·o, todavía en poder del Gobierno, los jefes militares de la población, se cebaron en ciudadanoH pacíficos poi·
creerlos complicados en el movimiento de rebelili11 y en comunicaeión activa con
los caudillos pronunciados. Una de las victimas de estas escenas poeo edificantes
de las guerras intestinas fué el rico banquero D. Juan Aparieio, dtwiio de más de
dos millones ele pesos, hombre progresista y empr&lt;&gt;ndedor. á quic•n la ciudad debía
entre otras mejoras, la de• la implantación de la luz eléctrica. costeada de su peculio particular. i"li ,;us méritos, ni su poHición social, ni sus inmensa;, riquezas le
valieron; inocente ó culpable del delito de rebelión, pagó con su vida los odios que
provocan las discordias ch·iles.
Su cadáver abandonaclo su las calles, fué r.ecogido por los rebeldes triunfantes
v recibió hourosa sepultura.
• :Nuestros grabados tomados de fotografias directa,;, representan, además de los
retrato;; de alg-unos personajes principales en la contienda, las escena::; más salientes v la~ vistaR más interesantes de la ciudad de (.¿uetzaltenang-o, lugar donde puede clecirRe ha tenido comienzo r desenlace la pre;;ente revolución que ha serY,do
para afirmar en el poder al presidente Barrio::;.

Sin duda nuestros lectores sabrán por lo que llevan publicado los diarios de qué
manera.ha tenido fin r remate la revolución iniciada contra el gobierno del presidente Reyna Rarrios en los departamentos occidentales de la vecina republica de
Guatemala.
Fuerte en un principio el movimiento que acaudillab·an los generales Próspero
Morales, Fuentes, r otros jefes descontentos del actual ordert g.e cosas, tomaron pose~ión de Quetzaltenango, la ciudad segunda del raís, donde hallaron tenaz resist&lt;&gt;ncia poi· parte de las tropas del gobierno; ~e apoderaron del ruerto de Ocós en el
Océano Pacífico, ? llegaton á dominar desde la Costa hasta la Ciifdad de San MarCOH, donde habla estallado la revolución.
Pero repuesto de la p1·imera sorpresa.el presidente Ban·ios, concentró sobre los
in~urrcctos numerosas fuerzas, dotadas de armamento moderno y con artillería de
batalla con los últimos adelantos v no sintiéndose capaces de resistir las tropaR
rnbeldes, deRpués de sangTientas ~scarmnuza,;, abandonaron Quetzalteuango, se
hicieron fuerte¡; en los alrededores de San Marcos, donde fueron derrotadas, y se
dispersaron despué,; internándose en territoi-io mexicano, dejando todos suR element )S de guerra en poder de las tropas fieles al orden constituido.

•

Calle de S. Nicolás. Lugar que ocupaba una metralla.dora..

[QUETZALTENANGOJ

"El Palacio," Lugar que ocupen los !efes re,olucic narios

•

Vit•ne muy á-cuento, ]retor ó loctora, quienqu,ie1·~uefuer~s, ahora q~e
acabas de depositar tus coronas de rosas blancas, de s1PmpreY1 vas Y de no1,)tas sobre las lozas húmedas de rocío, ,wbre las lizas blancas ó neg~·as do : de el epitafio de oro relampaguea á la luz del sol; Yiene á cµ&lt;'nto digo, hablar del «Arte fúnebre» del arte que se aplica especialmente al culto de los
que han partido para siempre, drl arte que busc~ en l~s rostros m·1rmorcos
la ~xpresión doliente de la Niobe y no la expresión tnunfal del A polo .......
&lt;lel arte, ques&lt;&gt;refugia, enfin, en los panteones y que labra la suprema ofrenda para el recuerdo .....
y cómo si de esto hablamos, no hacer especial refcrmcia, dl'l primer
panteón a~·tístico qu&lt;' 1'xiste :-in duda sobr~ el haz de la ~i&lt;'rra? D&lt;&gt;I P,l1~kón
de GénoYa, la linda ciudad ática que se_mira en agLrns s1em1n·e azulPs? Cómo no hablar de es&lt;&gt; conjunto de marav1llas en que se muesn·a todo el prodigio de la ei,tatuaria en las formas más cautivadoras?
Los faraones para &lt;&gt;t(•rnizar su memoria constr_uyeron ~i~n'.1tc·scos vértices de piedra que 1wrforan des~e bace cuarenta siglos el rnf1mto ..... !-'os
italianos: ese pueblo artbta, som·1&lt;&gt;nte, enamorado de&gt; la curn1. J~o_co cmchtdoso del hit'ratismo &lt;'11 la cxpr&lt;'sión, buscó en el mannol bh111qu1,mno «carne de los dioses» y «mansión de los inmortal0s», 1:1 repres1•ntación de su
recuerdo y el emblema de su cariüo á los desaparecidos.
y surgió poco á poco ese prodigio. mm·moreo que se llama el panteón
de Génova.
Fué formándos&lt;' rsc artístico criadero de estatuas qur embargan la admii-ación, esa galerfafúnebre de grupos escultóricos, algunos de lo::; cuales,

tomados de fotografías que se sirvió proporcionarnos el distinguido artista
sefior Valleto, reproducimos en dos páginas de nues~ro semanario.
Quien penetra l'll panteón de Génova, la ciudad patricia, la gran Metrópoli de la antigua República conquistadora, se siente desde luégo nnbelosado por la fisonomía augusta, á la vez que somientr, que muestra el seYero recinto. Y cuando empieza á recorrer con la mirada ávida del ritmo de
la linea, los diversos grupos, pierde toda noción de tim1po y de lugar para
vivir en el lejano y misterioso país del arte. Levántase aquí, sobre sencillo
mausoleo la representación más cándida y más gentil de un alma que se va
al ciclo. Sus manos i::e elevan inmaculadas y e11 su rostro se lee la espectatíva inefable del próximo paraíso.
Ahí, una viuda eleva en sus brazos á un pequeñuelo huerfanito para.
que bese el medallón del padre muerto.
Allá, un ascet&lt;t idealizado por la maceración f el amor divino, medita.
Acullá una dívina mujer desolada, se apoya silenciosa sobre una tumba.
Y por donde quiera el dolor, por donde quiern el recuerdo hecho marmol, la hermosura doliente mas ancbatadora aún que cuando rie; ángeles
en cuyas alas se sient&lt;' ca&lt;ii la palpitación del vuelo raudo, huérfanos que
se arrodillan ante la urna donde torna al polvo el que fué protección y fuet·za, la que fué abrigo y ternura.
Es una inundación de arte augusto, sí vale la palabra, la que invade
el espíritu.
Es un himno fúnebre, pero sereno, infinitamente sereno, el que llega
por medios misteriosos al oído del espíritu.
(Sigue en la página 318.)

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Domingo 7 rle ~oviemhr&lt;&gt; rl&lt;&gt; 1897.

EL.MU:t'H)O.

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EL MUNDO.

l'omingo 7 de Noviembre de 1897.

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MAPA DEL CRIAI ERO DE YUKCN.

EL ORO BAJO EL CIRCULO POLAR.
LA PISTA Á TRAVÉS DEL VALLE DE DYEA.

1

El nombre de Eldorado evocaba en otro tiempo infaliblemente la imág·e11 de un 1iais tn pical en que el
oro flameaba al sol. El &lt;l&lt;•i;cubrimie11to &lt;le los importantes yacimientoR audfrros dt&gt; Sillería, ahora ngularmcnte explotadoH, ha &lt;lado el pr mer golpe á etita.
levcnda v á e~ta ilusión. Y he aqni que t,n Yerdadc•
ro Eldorado de hielo arnhn. de s&lt;•r d!'seubim to por los
gambusinos del oro, bajo el cin:u o polarártil:o. Cuando el a&lt;'reonauta André1.1 nwh·a dl•I l olo :t'-.orte se le
preguntará sinó ha encontrado pepitas.
La región hacia la cual se dirijen cksdH el aiío último los aventurero~ dd nUlWO mundo, mineros de profesión ó vencidos e11 todas las ea.rreras y en todo~ los
oficios, es ta de Alaska, regada por el río Yukou (ó río
de tos Renos) mas grnnde que el Danubio, dos veces
grande como el Rhin, de un caudal superior al del
Mississipi y cuyo curso mide 3,500 Kilometros. Politicamente, el canal del Ynkin está dividido t&gt;ntre el territorio de Alaska, cedido en 11:169 á los Estados Uuidos
por el gobierno ruso, .''. la Co\ombiá británi_ca, parte
inteo-rante del Canada: la lmea co1wenc1011al del
141 grados de longitud oeste, sirve de frontera comun.
Es precisamente sobn• esta linea fronteriza donde estan situados los placeres, sin que se hay a determinado
aun exactamente si pertenecen á los Estados Unidos
ó al Canadá: esperando una delimitación precisa, el
gobierno del Canadá, con una prontitud del todo inglesa, no _ha vacilado eu tomar posesión de los Distritos mas neos.
La pesca y las pieles parecían constituir las solas riquezas de Alaska. Raros mineros se habían mezclado
á los cazadores que reconen sus solf\dadas heladas;
hablan descubierto el oro, pero no habían explotado
su descubrimiento, del eual, por lo demás, 110 suponían
la importancia.
En 1892 ae contaban como 250 diseminados por las
riberas de los afluente,;, de la derecha ó de la izquierda del Yukon.
Fné solamente en 1896 cuando Jorge Mac Cormack
v Roberto Henclcrson, habiendo visitado juntos los pequeños tributarios del río Klondike encontraron oro
en porciones inesperadas. Los mineros ele los valles
vecinos sorpecliaron de lo que se trataba v afluyeron
á los bordes del nuevo Partolo. Ya un iuteniero canadensc, M. \Yill;~m O~ilere, había repartido los terre-

de ahí, rn lanc·has ó sobre el hielo se c!irigrn á la err.bocadura del Yukon, para subirla haF-ta Circle-City, el
antig·uo centro minero de AlaF-ka. Cuando ll&lt;•g·a la &lt;'l"tación favorable al trabajo ele los plar&lt;•res egtá casi
termina.da, y eR preciso invt&gt;rnar enJos lug·ar&lt;•s mismos
para es1wrar, en la inaceiún, la priman•ra R:g-uiente.
l\fás corto &lt;•s el camino por tiena, pero entm1cPs resulta que f\e emprende 1,na verdacl1•ra peregrinación
polar. Se degembarca ('n Ju¡wan de donde se dirig•pn
á Dvea, al pie ele las montaña$ que se ckhe franquear para p&lt;•netrar en el depós:to del Yukon. El paso ChiU,oot Ps el más ordinariamente utilizado. Su pur.ta culmiuante está á l,::(,'O metros sobre el nivel del

~

LA CIMA DEL PASO CHILKOOT.

nos auríferos en a clains, para la propiedad de loscualcs eran aplicauas las 1eylaS canaúeuses. ): lJ~wsonUity fué .tuudada á la embocadura del Klond1ke por
M, Joe Ladue, uno de los rnás avisados g·ambusinos
de Alaska.
A fmes del estío de lb'96, cierto número de mineros
volvió á los Estados Unidos, llevando cada uno una
fortuna &lt;ranada. á golpes de a,,.adón. Los periódicos se
llenaron°de detalles, propios para encencter las avideces, y la fiebre del 01y Cbtalló en toda la América. .
Sin embai·~·o, al mismo tiempo que alababan la n-

queza de los campos de oro de Klondike, periúditos ~revistas, abundaban en informe¡; iuquietantls sob1 e J¡,,
dificu1tadéi¡ ele! viaje, el rigor del tnma, lasfati~a8 qu&lt;·
hahia que sufrir, la,; privaciones que soportar. l'0r n&lt;:·
gTo que fuese este cuadro, lo era menos que la realidad. Los que partieron, al ·principio de ese afio, in~uficientemente preparados Y. provistos, experimt•11tanm
duramente en cabeza propia.
l\a hay más que dos caminos para alcanzar el Klondike. Los que quieren seguir el primero ganan &lt;in hLques, el puerto de San l\iiguel eu el mar de Bd1ri11~;
t;N PASO DlfÍ(;. L.

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mar~· el asrenso ~· PI d&lt;•sc·C'nso son izualmentP peligro·
sos. Los imlioK hacen ofieio de bPst1as al mismo tiempo que de g•uias, porque los bag·ajes de los minero~
son 1·011siderahles; cada uno debe llevar comigo, :i_ través cl&lt;&gt;l deRierto de hielo y de nieve, lo que nccesila para oeho m&lt;•Res euando 111&lt;:nos.
Fra11qucado t&gt;l paso, del otro lado del desfile, corni&lt;'n7a, una rcg-ión de lag·os unidos por J)equeñas cm-rie11t, ~
de agua. Eutonc&lt;&gt;s Re provee uno ele canoas; y como hL
nav&lt;•g·ación se int&lt;,rrnmpc, las canoas no son duran! ·
la mitad del viaje más que nuevos motivos de embar: ·
zo. Las larg-as caravmi::1s de mineros sig-i:en la pis! t
de los &lt;·azactoreR de pieles, Pn el fo11do de los , canyorn •
profundos, ])pnos de nieve durante el invierno, dcHpu("
dura11te el deshielo, llt&gt;nos de un lodo espeso, acn·cid •
sin resar por las lluvias diluvianas, y donde se atasea11
loR canornatoi:: ele mano.
Ha~· tantas provinciones ab:mdonadasálolargodela
ruta del Klon dike, que r('cientemente han pa1 tido
aventureros deRprovistos ele todo, contando con proveen-e en el c::amino.
La distancia ele Dyea á Dawson-City es de 575 milla¡,,
(9;:.5 kiloua'tros), y casi no se emplean meno~. de. ríen
dias ei1 reconerla. Para abreviar y facilitar &lt;'SP
larg·o y duro trayet to, se b11sca actualínente en los l'.:stado;; l;ni&lt;los to&lt;los loR medios practicables. Un inge,
niero audaz U:imado Leo ~tevens, acaba de hater
c.9nstruir 1m globo para transportar los viajeros de
Silko-P:itt á las riberas del Klonclike.
Ha encontrado comandita1;ios y no es dudoso que
en&lt;'ontrará pa11ajero~; se prop_one transportar de ·ol'ho
á diez pergonas c011 tres ó cuatro toneladas de la!-tre,
para ascrnder. La distancia que debe franquearse es
de 187 millas v M SteYens cuenta con efectuar el travecto con bri'sa favorable, en menos de si&lt;,te horas.
La soticdad de transporte aero que ha fundado lleva
el nombre de The Jacobs Tran.-portaticn Com¡/((ny.
Es la primera empresa i11iciada con ocasión de los descuhrimientos auríferos ele la Alaska v de la Colombi:t
britanica v no trata, que sepamos, de colocar sus accionC's en los mereados del viejo mundo. Cuant,,s otros
seguirán, menos di~cretm;, cmmdo en la r&lt;&gt;gión del
Yukon, los gambusinos hayan abierto la via a los &lt;•11.ploradores!
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Lu!o ~UNEROS HACJE:0-DO ALTO EN LA CIMA DEL PASO DE CH!LKOO'l',

A LA ENTRADA DEL PAf.0 CRILKOOT.

�EL MUNDO.

318

&lt;! amposanto

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ae Génoua.-Principales mausoleos.

Domingo 7 de N'o,-iemhr&lt;.&gt; &lt;le&gt; 1897. ' ·
[Fotograflas de Valleto.J

Nuestras Artistas
ELENA LICEAGA Y JAUREGUI.

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(Sigu,e de la página 315.)

En los zócalos de las estátuas se leen todos los nombras de los ar~is~as
ilustres de la moderna Italia: el que sabe dar á los grandes m in tos de luto el b1·illo de la seda y á los grandes almohadones en que ro posan las mirlnoreas cabezas de algunas estátuas yacentes, la blandura de la plum:1; el
que sorprende las ex.presiones de la angustia resignada en los roscros de
las vírg-enes y de las viudas; el que da la suprema fisonomia de la inocencia á los infantes que inc:mscientes somieu al pie del mausoleo de los que

los amaron y que recuerdan las sublimes palabras de Jesús, impregnadas
de infinitas ternuras: Scinite parvülus venire adme; los que dejan que se
adivine á través del ropaje de la Niobe desolada la curva excelsa, la curva
sacra, la curva que canta el himno del placer, ahí mismo ...... Ahí donde
impera la muerte ....
Y es un deslumbramiento de obras maestras aquel, y cuando el viajero
deJa las lindes del cementerio único, exclama acaso, conmovido:
\
Bendita sea la muerte que s1be inspirar estas maravillas!

ij

.

319

EL MUNDO,

Una flor más en &lt;'Sta .~r,1·1·,, embeleF-adora que nos proponemos
mostrar al dilcttanti,,mo mexicano. Una flor más, arbtócrata
como las orquideas y lwl la como &lt;'l crisaut&lt;'mo.
Enamornda del arte cuando n¡wnas clcstrllaba en su vicla rl
sonrojo de las albas juvPnfü,s, lo culliYa &lt;lesdP &lt;•ntonces en una
lk sus fonnas mús lwllas: la pintura al óko. Para t's&lt;' génrro
tiene su pinc0l mágicos atrpvirnicntos y encantadora¡, virilidades; es un ddieioso gnomo quC' salta sobrr el li&lt;'nzo, r&lt;'gando en
él todas las g,•mas del color.
Lo qui:' (11:'sde Juego se ad dcrt1' al pcnetrnr &lt;'11 su estudio:
mi coquctbimo atr,lfr1· dispul'sto &lt;•n la t&lt;•n1\za d&lt;' su morada, &lt;•s
l¡l predileceión dr la li11cl11 pintora por las 1wvadas ~· los crf'púsculos..... ;'\'cn1clas qu&lt;' cantan la Si11f'n11ía e11 úla11co mayor
de Gautier: que ya arropan In cumbre de un montP h•jano, ya
sf' ti&lt;•nd&lt;•n sobre una Yega como desJumlm:mtP jniqm·, ya inYadrn las tortuosas calles de una al&lt;ldm&lt;·la ült&gt;al. ....
Crepúsculos retador1,::;. 1•11 que• gritnn todo,- los tonos vigorü,-os de las tardt•s agqliizantN; dd trópico: amarillos qu&lt;• (•:;tallan. rojos qur fJorcce:n ig11íYomos. Jilns qu&lt;' parccrn nnimarse
d&lt;' toda:; las almas de todas las violrtas .....
Crepúsculos y nentdas .. . .. ¿110 sim boJiznn acaso esa:; dos
predilecciones los excdso::; anhelos de una alma nilla y ya dulcenwnte soñadora?
·
Crepúsculos ~· nevadas: Lo que agoniza y lo que allwa!
Dos majestades: la august,1 d&lt;'I i:-ol que se lrnnck como un monarc,\ as~Tio qn&lt;' se mu&lt;'rf•, r la inocente, In 11ítida, la pura de
una nieve que cubre con su plumón las secas ramas y las mustias Yc-gas .....

Mientras tanto, allá Yan .... Fw1esto velo
Ilá formado en su torno la neblina,
Y en trance tal Jos abandona el ciclo
Porque ven con profundo desconsuelo
Que hasta la mi,mia brújula declina.
Y ¡;in embargo, á eontinuar el viaje
Todos se alistau mientras tengan velas,
Y aunque Pl mar cncrt'spado los ultraje,
Prosigu0n nav&lt;'gaudo con coraje
Y ali;\. nm ::;anto Dios, las carabrh1s! ....

II.
V,•dlos, v;1cilnn y11; surg&lt;' &lt;·n su mente
DPl santo anhclú d&lt;' guardar la vida
El. impuI,;o instintiYO é incon:;ciente,
Y al cleciclirs1• la mort,11 pc\l·ti&lt;la
.Aquellos füt,·&lt;'gantes qn&lt;· otra;; yeces
Asomhrnron al mnndo con ,-u:; hechos,
A Dios dil·igPn sus frn·i&lt;'nt&lt;'" prect•::;
Porque retin• t&gt;I miedo el&lt;- sn,; jJ('Chos.
Yc•dlos cual Re amotinan, cómo &lt;'scuchan,
T,,mbJal\(lo. el grito &lt;I&lt;' los hondos mares,
Y cómó todos luchan
Por voh·c•r otra vez á ,m::; hogi\l'&lt;'S,
¿Por quc·-Rr clicC'n con pan)r creciente,
Por qné dimos oídos
A esP pobre dt•mPnt&lt;'
Que e11 esta,; aguas nos dt&gt;jú perdidos?
Ob! ,-ale mils retroc&lt;'dt·r la,; proras
Y si es n•rch1d que nos perdona el ciclo
Aun podr&lt;'mos pisar las salvadorns
Rifüc'fins plnra::; del natiYo sm•lo!

. La Srita. Lic&lt;'aga, acomp;11lnndo [1 :;u padre, el di::;tinguido
facultativo Don Eduardo, que, con motivo d&lt;' . los diver;;os congresos médicos á qu&lt;' h,t sido conYocaclo, viaja frecu&lt;'nt&lt;'rncnte,
l1a r&lt;'corrido las principal&lt;'s ciudades europeils y norté,rn1ericanas visitado los museos Y nutridos&lt;· d&lt;' la varia Y h&lt;'l'mosa enS&lt;'ñ;rnza de las buenas &lt;'Scuelas..... Después, ;;idmpr&lt;' mi'ts rica
de in::;pirnción, ha torn11do á su &lt;•studio, ít d&lt;·dicar sus ocios á la
pintura y á la nnbica, en la cual también d&lt;•::;ctwlla, dejando
que inYadan su alma la pl&lt;'nitud del color ~· la pJt,nitud del ritmo.
De allá, lejos, ha traído nueYos toqu&lt;&gt;s, poéticos y vigorosos
[1 la yez, para sus cuadros: nuevas llmnaradas y oros para sus
poni&lt;'ntes; nuevas tonalidades t&lt;'nues para sus neq1das ... ,
·
Nevadas y crepúsculos..... Así tcUnbién e:; ella: sus ojos
nPgros y aterciopelados tienen la pompa de los occidentes y en
su alma se acurrucan todas la:; blanem·as..... .

Gt &lt;! rístóbal &lt;Tolón.
l.
¡Allá van! .... hac&lt;' til'mpo que las velas
Se hincharon al soplar vi&lt;'ntos de popa,
Y d~jaron aquellas carahrlas
Atri1s las playas de la vi&lt;'j,t Europa.
Lejos, lejos quedaron las orillas
Risueñas si&lt;'mpr&lt;' de !ns patrios lares,
Y, mientras. tanto, sin c&lt;•sar la quillas
Rompiendo van los procrlosos marrs.
Miradlos, aJl:.í vi111! .... y,1 el Rol naciente
Disipó muchas Y&lt;'C&lt;'s t1mtns hrurnas,
Y de nuevo al ponerse &lt;'11 Occidente
Hundió &lt;'11 C'I mar su t•m·oj&lt;•cicla frrnte
E incendió solo .sábanas d&lt;' espumas!
De blancas nulws cual. np,•aclos montes
Vrn los marinos h1 siltwta inci&lt;•rta
Y al traspon('r aquc-llo::; horizont(•s
Hallan la misma inml:'nsidad desierta;
La misma solNlad ahrumadon1
El e::;pncio infinito
Donde se alza la honda hrnrnadorn,
Y en donde rsparce C'l huracr111 Bn grito.
Y al continuar la prora
Surcando rl agu11 quP volubl&lt;' ondula,
Solo &lt;'ncuentrnn la:; nav&lt;'s atrc•vidas
Ese piélago inmenso qul' sr azula
Cuando á trniciú1i sorprenderft la:; ,·idas.
¡AJlil Yan! .... &lt;'n l'I límit(' blanquean
Donde se mwn Jos cit'lo,; y los mares,
(:un! náufrag¿u; g,n-iota,- que alctPan! ....
Allft Y,\Jl d&lt;'s11fiando las azare:;
De e:;a &lt;'mrn·e::;a inaudita
Que &lt;'11 el d\'lirio y la &lt;ll·nwncia toca,
En que cada marino necesita,
Parn afrontar las iras que provoca
Y al&lt;•ntarse en su f'é dura y rehaci,1,
Tenrr de una alma desquiciada y loca.
Ln. misma ciega audacia.

III

l'(•ro, quien &lt;'S &lt;'se hombre qu&lt;' aparece
Con noble maj&lt;'stad de soberano,
De vibrador acen:o q ne extrc-mc•ce,
De faz augusta y &lt;l&lt;' cab&lt;'JIO cano?
¿Quien es es\' quc- ll&lt;·Ya fll la mirada
El fulgor de las raudas t(•m1,c•::;tadc,;
Y L'n la frt&gt;nte Pspuciosn cond&lt;'nsada
Toda Ufül imn~nsidcHl dl· claridades?
¿Quien t•::;? .... )linHllo, su ncl&lt;•rnau sereno
l~l dt•scoiicierto ele· lit turha acalla,
E hiniendo en ira que brotú del seno
Dt&gt; la tormenta que en su p&lt;'cho estalJa,
Así les dice con su voz de trueno:
¿Con que al fin me dPjaisr ¿Con que á Ja postre
Os sentís con las ansia:; del cobarde
Y no har ninguno qur el pf'ligro arrostre
Después de tanto fanfarron alal'de?
¿Qué buscan? A creer en las promesas
¿Con qué es verchld qu&lt;' se at&lt;'rró el marino
De un insensato de palabra ardiente,
Que su prez extendió por ancha zona,
·
V nn en pos de fantásticas riquezas
Y en el-término mismo del camino
De una tierra que estú vor Occidente;
..,,.,
Pitlido ,- tt•mhloroso lll&lt;' abandona?
Ván siguiendo las rutas virginales
¿Qué s&lt;: hicieron las huestes que á las luces
De una lwrmosa región que es un tesoro,
De remotos espacios extendieron
Que arruJJada por cantos inmortaks
Sus castillos, sus leones y sus cruces? ..... .
'Cn oceano de perlas y corales
Decidme, ¿qu&lt;' se hicieron?
La tiene presa entre sus ondas de oro.
Sé que poco uos rPsta
Yan á abi·ir en d libro de la historia
Para concluir mwstra g-Joriosa hazaña,
Un poema grandioso de enffgía,
Pero si tantas h\g rimas os Cll&lt;.'Sta
A arrnncar unos cúuticos de gloria
Seguir luchando contra la onda enhiesta,
Dt&lt;l seno mismo de la mar hraYfa,
Pockis YolYer á nwstra YÍ&lt;'ja Espafia.
Y adormecidos por el du.lcP arrullo
"¡Idos! ...... DPjndrnc con mi suefio á solas,
Que esa, esperanza irrealizable encierra,
Pu&lt;'s t&lt;'ngo fe para ('Scalar sus cimas,
Dicen, h&lt;'nchiclo::; ele pPdantc orgullo,
Dejad en tanto qu&lt;' Jns roncas olas
Que van también á redondear la tierra!
1\!ientras tanto. allá vm1 .... Ya el sol naciente Vayan y cuent&lt;'n &lt;'n !'&lt;'motos climas
Que temblaron ti·c•s nnY&lt;•:; esp,1fiolas!
Disipó con sus luc&lt;'S nuevns hruma::;.
To á seguir navPgando m&lt;' d&lt;'cido,
Y otra YPZ al vmwrs&lt;' en Occidente
Puestos mis ojos c•n d Dios Suyremo,
Hundió en el mar :;u rnrojccid,\ frente
Yo seguiré aclrlante, y sólo os pido
E inc&lt;'ndió siempre sú banas de espumas! ....
Una tnbla y un remo."
Y al seguir confiados en su sino
''¡ Dcjad1;1e! .... 'rc11go mi Pxistencia el\ poco,
Los df&gt;rroteros de su marcha inci&lt;'rta,
Y ya que el ci.Plo im.fanw lll&lt;' niPga,
Siempre&gt; yuelYen ú hallar en su camino,
Será la tumba el&lt;' Colón ('] loco,
La rni,;ma vasta inmen;;idad desierta,
Este' Jfü\r insondable 1•11 qn&lt;' navega;
El mismo azul y atc•rn1do1; paüsajc,
El será quic&gt;n n'coja mi-; dolores
Los mismos dilatados horizontes ·
Porqu&lt;' mi:; quejas l1li:l o~-ó &lt;;I primero,
Y allí al fin~1l dd viaje,
Y él dirá ií las edadPf- po~teriol'es,
Las mismas nubes que s&lt;'m&lt;'jan montes.
Cada VPZ qu&lt;' os maldiga &lt;'11 sus clamores,
¡Oh Dios! si sigul·n tan solwrbia empresa,
Que cl, jástPis morir [t un compafü'ro!"
Si la Y1'llCl'll por fin sin que te asombres,
Dijo, y en P;;e majestuo,-o instante ·
Lkvm·ún l'n sus alnrns tu grandeza
Que en su locura á p&lt;·rt•cc·r se aferrra,
Y 110 serán como los otros hombres!
Se alzó una voz vibranw
Llevarán algo grnnd&lt;' y mHje:;;tuoso
Qu&lt;' n•cmTió glorios,t r rc-sonante
que en mis esfrofas dC'scribir 110 puedo,
Aqu&lt;'llos vastos borizont&lt;'s: ¡¡TIERRA!! ..... .
I'orque todo mortal, Dios poderoso,
Lleva en la carne Pl miedo!
RODULFO FIGUEROA,
¿,Qué ser[~ de &lt;'so:; uautas si resuena
Octubre de ~,.
Atronadora la tormenta grave,
Si el huracán destrenza su melena
Y hace trizas la nave? ..•...
0

�EL MUNDO.

320

Domingo 7 de Noviembre de 1E97.

Domingo 7 de Noviembre de. 1897.

EL :MUNDO. ·

321

Se habla deslizado
hasta el suelo y apo)' aba su frente abra•
zadora contra la mano de Jaeques. Dulce.mente estelalrvantó v la hizo sentar á.
&gt;IU °l;1do.
«¿Como t(•n¡:ro C'I valor de deciros todo e"to? suspiró ella. El
otro día ('rais '"º" ur1
extnmjero u u poco
inti111idru1t&lt;•; o~ vi tres
veces. durante alg·uno, n11n11to,;, pero he
Yiddo e011
en la
iuti111idad de mi alma
y me parece que o.
he co11ocido Hiemprr ......... •
S&lt;&gt; apr(•taua c-c;ntra
él Ja&lt;:qm•s n'"piraha
sus perfúnH'K rozaba
sus cabellos, bebía ,u
alie11to.
Sentia con precisión que su &lt;l~8tit10
estaba entre las 111anos dr aquella niña. Podía abandonarla, podía co1-r&lt;•.r
e11 pos d(' otros amores, construirse un hogar......... .
Qué importaba? Siempre d rc•cm•rdode la ]lfqueña rebelde vpndria á colocar~e entre él v las amadas del
porvenir. El coraz&lt;Ín tiene prcsentirni(•ntos, Jacques no
re;.i,tió.
«Roxana, dijo, no sc•n1i$ rni sierva-se detuvo un instantP- sc•r(•is mi mujer.
Al oir rstas palabras, prodújose en ella una explosión. Todas sus lecturas. todos sus sueños. ge1me11es
latentes, R1irg·ieron ce mo una súbita floración.
Comprendió quP ama ha á Jacqu('S de YalgreYe. ccmprc•11clió quP el harem le parecia más temihlC' porque la
~eparaba ele él. Su rorazón palpitaba con ¡:rolpes tan
violentos que le pa1·ecia demasiado e,trecho para la
in-updón nue,·a. Su mujer! Ella perrnanc•cía con las
manos cruzadas sobre el pechó, respirando con pE&gt;na,
no osando va aproximarse. no oi;anao ,·a ha11lar. Los
sollozos ~e \,ofocabau en RU garganta, se ~en tia morir.
YalgreYe inquieto, la miró.
«Lloráis, elijo, os he causado })rna?•
Eiitonces, co:q una e~pecie de violencia, Re arrojó en
sus brazos y se ocultó en el seno del joven. El tomó con
sus dos mai10s el rostro cubierto de• ];\/!;rimas, miró los
ojos sombrl~s, y religiosameute besó'los párpa&lt;los, que
se extremec1eron.
Subia una gran calma. La canción del Bósforo, lle•
gaba, d"ebilitada. Allá lejoR, semejantes á fuegofi fa.
tuos los caiqu,s SE' dE'~lizaban sobre el Cwrrio &lt;Je oro.
Los domos ele las mezquitas se perfilaban, blancos, en
la peuumbra; las acacias difundian sus aromas; E'I alma
de aquella noche ele primavera ,;e evaporaba en perfumes y E'n languidete~ hacia las tranquilas constelaciones .....

"º~

EL LAZO DE ORO
Jacobo de Valgreve tendió al sub-jefe la carta que
acababa de llevar el ugfor.
Mohamed Offandi, conocéis vos á ést&lt;&gt;?
-Sí, es uno de los personajes de Constantinopla.
El sub-jefe añadió:
«Viene ¡;on frecuencia á la embajada y le acordamos
todo lo que pide•
•
Pues bien, dijo Yalgreve volviéndose hacia el ug·ier,
hacedlo entrar.
Offandi Pachá era un hombrecillo de buen color, bi&lt;&gt;n
acondicionado, ele ojoR dulc&lt;'s y labios imperiosos. Ha•
bía ido frecuent!'ment!' á ParíR v conservaba de ahí un
recuerdo agradable.. De pronto la conversación Yersó
acerca de un asun to conmn.
Lleg·~is de París? dijo él á Jacques de ValgreYe; hermosa cmdacl, y en cuanto......
·
Despues, buscando un poco las palabras se puso á
diserta!' sobre los monumentos, las pi(•zas de teatro, las
modas. Yenianle algunos nombres á los labios.
•Conocéis al doctor Bouradelle? Es un hombre en·
cantador. Y loR Coquelín? ......... Honnat, sig·ue pintando? ......... ¿Qué hermosos retratos! Y la señora 1IichelR,
la americana, se divorcia ó nó?•
Valgreve ckjó correr e~ta oleada dP prE' 0 ·trntas; rrsponclió con una indiferencia política Y prE'g·~ntó en qué
podía ser útil.
·
·
Entonces el turco abordó la cuestión de negocio~:
puso en manos de Valgr&lt;•vc una pequeña nota mam1sc-rita y le dió multitud dP explicaciones. Concluyó con
la esperanza de que el joven aceptaría un almuerzo en
su casa.
«No os sentireis fuera de vueRh'o centro, añadió; mis
dos hijitas hablan francés y están al corriente de vue,;•
tras costumbres ......&gt;
El diplomático se inclinó y acompañó á Offaudi hasta la puerta.
Algunos días después Jacqu('R dr Yalgrcye recibió la
invitación anunciada:,.· se clirijió á cai;a ele Mohamm&lt;&gt;cl
Offandi, cle&gt;1e0Ro ele ver un interior musulmán. Jamás
había franquraclo el dintel clr una ele e~as caRas enrejadas: algunas veces. detrá~ deJos banotrs, algunos
ojos soñacloreR y ne~!,T0S le habían Re¡¡;uido por la calle,
más la casa inaccesible había guardado el misterio y
el Ri!cncio.
Valgrcve fué introducirlo á un salón elegante. Los
oroR, las lacas, los. verdes t!P ja~pe, c-antaban una gama deslumbradora; una piel el&lt;' tigre sP Pxtenclia sobre los mosaicos del sucio. En la,; YCntanas, cortinajes
de seda tamizaban el dia. En un irng·ulo una fueu•
te murmuraba dulcemente; el(, una cabeza de quimera
corria un hilito de agua que caia sobre una taza de
marmol y la taza estaba llena de pétalos.
Offandi Pachá no tardó en u11irse it su huéRped, co11versaron un rato y después un portier levantado dejó
aparecerá dos jovencitas teniéndose ele la ma110. La
mayor de las señoritas Offandi podria tener catorce ó
t1ince años. En su fino rostro abrían se dos ojos extraq,

iios, dos ojos tristes, limpidos, acariciadores, obscuro&gt;\,
sembrados de puntos ele oro. Los párpados Re abatían
frecuentemente, como entorpecidos por las cejas. Roxa•
na no era ya una niña; todas las g-racia,; ele la mujer
despertaban ya en aquel cuerpo prrcoz desarrollado
al sol de Oriente. que recipita1aH floraciones; llevaba
un traje de sarga azn marino; ('] corpiño ele bordes
volteados, se abría sobre una camiseta blanca,. dejaba
adivinar la redondez turbadora del busto, el tállP v las
cade.ras gráciles. Una flor de granado encima de la camiseta, parecía reflejar E'l carmín de los labios,. animaba con t¡.n tono tibio la barba y las mejillas. ·
La pequeña AYcha con sus pupilas brillantes, su ale gre sonrisa, sus dientes siemprt&gt; al aire, formaba un encantador contraste con su hermana.
Esta preguntó:
«Hace mucho tiempo, sefior, que habei:; llegado á
Constantinopla?»
El timbre era profundo, el acento de un exotismo ligero, lar muy sonora.
Vino en sE&gt;g-nida Mademoi$elle Rabley, la institutriz
francesa, y pasaron al comedor.
Offancli Pachá estaba orgulloso de la educación bria
lla11tc que daba á sus hijas, y se sintió mu.,· halag·ado
cuando oyó á Roxana y Valgreve platicar de los últi·
mos acontecimientos parisienses.
«Ya Yeis, mi querido señor, 110 somos tan salvajes co·
mo se tiene á bi&lt;'n decirlo. Mi~ hijaH hablan el inglés
como el francés: me c-ensuran un poco porq1temc salo·o
ele la rutina local. Pero es preciso que sea uno de ~u
sigfo .. ...... Además, el ef;tudio las diRtrarrá, ellas se
sienten feliees de conocer la música. el dibujo, por que•,
vos lo sabéis, las mujeres turca~ lli&gt;vai1 una vida un
poco ......... monótona. Roxana se aprOYPcha dP la libE'r.tad que le resta; dentro ele poco tomará el Yelo v será.
confinada al harem......... •
"
Valgreve cesó de escuchar, haliia mirado á Roxana,
cuyo rostro se• había alterado. Los p&lt;&gt;;;adm, párpado,;
cayeron é invadió la palidez ~n rostro. En la mirada que
la musulmana le arrojó, JacqueHvió pasar la relwlión
de las mujerPs de oriente, fatigadas vabatidas del vu•
go: .No fu.é empero nuis qu.e un r&lt;;líunp!lgo. Rox:ma
baJo los OJOS, los h&lt;&gt;rmosos OJOS sumisos que había turbado u11 relámpago de rebelión. Ya no comía, volvic•ndo maquinalmente el círculo ele oro 4ne rodeaba.su puño. A caso veía en ese lazo un símbolo.
Concluida la comida, entraron á una espE'ciP dt&gt; veranda donde llameaba todo un jueg·o ele casoleta8 de
cobre. Roxana pr&lt;'paró el café. E&gt;&lt;taba ele pie, e8prrando que el liquido n&lt;&gt;gro se vi&lt;'R&lt;' en una súbit:1 v ruidosa ebullición. La p(~{¡uc-ña AYcha srguia &lt;&gt;se · manejo
con risas y gritos de pájaro.
Offa11di se dirig'ió al jov_c-n:
«Amáis vos las orquideas? ío te11go una hermosa eo•
lecció11. Os la mostraremos Juego.•
El musulmán saboreó lenfament(• su café. Hablaba
menos, invadido por un dulce entorpecimiento; sus ojos
se envolvían más vagos; bien pronto se cerraron y nn
soplo rítmico pasó entre sus labios.
Roxana miTó al extranjero.

f

• Vos excusareis á mi p'ldre, seüor. todo, lo dias clue
me la i;iesta, pero no g·usta de que lo aclv· erta nadie. ►
Somió v añadió:
«¿Quereis ver la flon•s?•
Val13Tcve ~e levantó: nn paseo con Roxaha entre lal&gt;orq1úCLeas 110 podia &lt;lisguHt:trlc por cierto.
AtraveHaron el salón.
Sobre una mei;ita e,-taba ahi&lt;'rtoun libro. Jacques les.
vó el titulo: .l&gt;Llia de 1.',frreur.
" Roxana elijo:
«E!! Mademoisclle Ra bit&gt;~· quien me ha dado ese libro.
Le g·uRta11 mucho laH novelas.
-¡Ah!. ..... y á vos también?
Roxana movió lig·erarnente lo,.; homhros:
«¿Qué ha~· de comun entre la:, mnjt&gt;res de vuestros.
libros v yo?
-Os' salís de la cuest1011• dijo Valgreve sonriendo.
Entonces ella, 0 -rave, designo u1 muro sin ventana,
contra fl .cual .subían plantaH escaladoras; &lt;&gt;ra el muro
del patw mtenor, donde "u madre comia confituras de
rosas, guardada por carce'.eros PllllU('O~.
«Señor de Valg-revr, dentro d&lt;&gt; !)0\"0 tiempo vo esta·
ré también enclau"t1'acla detrá~ &lt;le &lt;'se 1111u·o.To'do !oque
h:tc.e el encanto y la gTandeza de la vida. me será prol11b1clo. Despu(•R, cuando venga el momento de casarme, me entr&lt;&gt;garitn á un homhre para adornar ~u harem, como se enriquece un establo con un animal .ele
precio•
Y conmovida a11adió:
«Qué tengo pues que Yi:n- Yó con la~ no,·chs en que
voso!ros exa.l~ai,- el amor escog·ido, único y celoso?
-FJs cuest10n de costmnbrr,-..... .
:-No cli~·ais rso, decid 1.nás 1?ien .que es p(•lig-roso 1•n
,se1~ar la hlH\rtad a un páJ.liO a qmen se 1' ,t á poner &lt;'ll
la Jaula•
Val 0 -reve la miró.
. «EIÍ\1jaro s_e qu&lt;'jilrá el? q,~e luw;m ampliado su I orizontc•? Y la Jaula 110 sera 111,ts lw)la ~i á falta de libl'rtad ha_v más aire·" m·is luz?•
Ella. reflexionó un momento.
•E:s vndad ..... jamá,; :-:t' lanwnta lo poco que se sabe;
adE&gt;más para qué murmurar? La crisi,- es fatal vendrái
pero 110,;otras no pod(•mo:; avanzar la hora: la' emanl"i
pación de nuei\tras hijas HPni hecha de 11ue.,tros dolores y de nne,-tra pac-ienria. »
El le• arrojb una mirada dt• piedad que hizo ence11cforRe aquella,; mejilla~ mat(•. ·
Ella. ,;e vo 1vi? ~· dijo con rapidez:
•¿Que pe11smi; de 11\H'Rt1·as on¡uid&lt;'aR? Yo la~ encuentr~ más raras &lt;JlH' lindas. Tienen asp(•cto ele reinas capnchosas.
-Sí, dijo Yalg'rev&lt;\ par('C&lt;'n cl&lt;'"prrciar á las rosas
que valen l)lás que l'!la,; &lt;'! t rni opiniún. Yed , por rjemplo, ¿es po~1blc.".er algo ma~ bdlo que est¡i rosa pálida?
Roxana so11no.
«Hab&lt;•is a.cliyinado un.a compatriota; l'R una Francia
blanca. Yo adoro ese genero 1le rosas: tienen el airo
de sentir y de sufrir. No sediria RU palidez una palidez.
humana?•

Quizo cortarla, pero arrojó·un g-rito v rcti1ó su dedo,
de donde habia salido una g-ota bl'rnleja.
Yalg-re~'.e r?mJJió el tallo y presentó la flor íi la joYcn.
Esta le d1Jo sm1pl••me11te:
«Era para vos para el que la cortaba. Guardadla.•
El la colocó en su ojal. 1&lt;:1 aire c•staba saturado de
perfumes; una sutil humedad subía del suelo y de las
plantas; lo,- pequefio,- golpes de ag·ua hadan ruidos
de fuentel4; hasta perderse de vista se extc-ndia 1111 océano ele floreR; iumen~as palmas ondeaban v alg·unm, pá·
jaros voltejeaban bajo la¡. bóvedas tranHpan•1üc•,.
JacqueR de Yalg-r&lt;&gt;ve p&lt;'nsaba. E,-as plantaH :&lt;urg·idas
de los trópicos, estan hechas para abrigar la vida libre
v los amores plácidol&lt;, los be"os dados bajo la mirada
bo11clado,-a ele la naturaleza. l)p un salto su pensamiPnto huia al Occideutc, hacia los amores complicado:&lt;, hacia las sutiles Y sabias caricias ,: volvía en fin comno•
vido, casi tienio, hacia la niña que estaba ahl, de pie
en tre las flores, la n iña creada para toda;; las alE&gt;gría.s
v que no esperaba ning·mia.
" Estos pensamfontoR, formulados en (&gt;J, se eRbor.aban
en ella v loR dos se miraron mudos. •Hoxana levantó
su s pupilas de reflejos de oro, hacia Jacques de \'algreve.
«¿Volvemos?• dijo.
Sobre la terraza, Offandi Pachá, ron im mano abierta se abrigaba los ojos ~· su fez po11ia á la piedra blanca como una mancha de sangre.
«Roxana• dijo, ¿,enis de ver las flores? ¿Le has mostrado al señor las orquideas?
-Si. padre mio!
-Bueno, hija, ahora vete con .AYtha. El Sr. Valgreve
y vo tenemos que tratar algunos asuntos.
Ella tendió la mano al extranjero. El circulo ele oro,
e l circulo E&gt;mblemático, arrojó un chispazo. Ella fijó
por un iustante sus ojos en Jaeques. De&gt; nuevo vió él
en ellos el rniraje infi11ito ele loi&lt; paraísos perdidos.
«Adios• elijo ella y se fué.

***
De~de entonces Valgre,e 110 p&lt;&gt;nsó más que e11 ':Rox ana. Cada uno de sus gesto", cada u11a ele las pala•
bras de la niña, había11 dejado en él una huella. No podía definir bien aquello que le eautivaba. Era acaso
la forma adorable, el de!&lt;pertar turbador de la mujer
tan ignorante aún ó bien Roxana. había entrado en su
corazón por el sendero divino de la piedad?
Volvió á verla muchas veces y en su pálido rostro
leía siempre con más claridades E'l horror al pon-cnir.
Una noche se le acercó una mujer cubierta con un
velo, una vieja, que deslizó en su mano un billctE' ~• una
llave. El billete contenía estas simples palahras: Maña•
na por la 11oche en el jardín de mi padre. Entrad por
la puert'ecita de la calle Santa Sofia. Tengo necesidad
d e vo~.
.
Una emoción cle~conocida se habla apoderado de
Val~-reY('. Temhlaba manejando aquP11a pequefla llave, 1a llave de las próximas delicias, la llave cid Eden
siempre deseado, donde, surge la fuente de los puros
amores.
Contaba con impaci(•ncia las horas, dc-masiado lentas, que ll' separaban de la amada .
La noche vino empero; .Jacqu('S abrió la puertecita
de la calle Santa Sofia y la dPlitada silueta apareció.
"Os doy las gra(•ias ..... Tenia tanto miedo de diRgustarosf.No habeis Rentido la tentación de desg·arrar
mi biHete v clP tratarme como á una niña loca?
-No, diJo con fervor.
-Venid, vamoR al jardín.
-De nuevo se encuentran bajo las grandes palmas.
Una bruma de plata vela todo y la luz ne las estrellas
vacila. En los nido,: loo pájaros se duermen. Y Jacques
m trmm·a:
«1.Roxana que dc•~eaiR YOH el(' mi?•
Ella se vuelve h;wia t•I, súbitamente embelesada de
oir fiU nombre en los labio,1 d&lt;'l jovru.
c¡Ay! Yo no pm•clo oponerme á la suerte q.ue me
aguarda. Mi re,ignadón está cansada. ¿Vos so1~ acaso quien la hizo á huir ......_. .. ¡.Ah1 tomacl~e, defondeclm&lt;&gt;, salvadme!. ........ l\Je han, muy pequernta, no os molestar(&gt;, seré vuestra m,c-lava. Habeis ve11iclo y ya no
pil'nso más que en la dicha de serviros. ele serviros de
rodillas. No cligais que no: moriría ...... ¿,No es verdad
que no quereis•abandonar á la pobre Roxana?•

con él7 conversó largamente. Prometió na.da ocult:.r
á su h1Ja ele e,.;ta conversación pero el insistió para que

el joven partiei;e sin demoua. ' •
• Vol veréi,; pronto, mi querido se1'\or si es que te1wo
alguna bu&lt;&gt;na noticia que.a111mciaros.;
"'
. Ja.&lt;·quei; no obtuvo nada más. Erró al rededor del
Jarclm, rsc paraiso cuya Eva conmon•dora v fríio-il no
habia sido arrojada con él. Pasó laro'as horas en la calle de Santa S-o!ia, esperando Yer. laJJUE'rta oculta por
las ramas ahrll"He ante Roxana. Y viniéronle amarg'os remordimientos poi· no haberla escuchado, pol' 110
hab~r huido con ella.
Heso~1~ba en (-! conió uu eco la inútil plegaria de Ro:1-ana: « l omachne, ~alvadme! ..... •
_Yal~TPve partió ~a~·~ Roma ~· desputls de algunoH
cl1as cte. e,;pera, rec1lno una carta at·umpaiíada de un
bulto postal.
•
De,;g·arró el sobre:
«Seiíor,
«Esto_v (•ncarg·ada ele una miHión ,]olorosa.
Según las últimas voluntade~ d&lt;&gt; Roxana Offandi e,;
e11Yío u!~ª flor n~archita, la flor de g·ranado que oru;ba
su corpmo la p1 mwra YCZ que os viú. )!E' ha pc•dido qtw
una á &lt;'lla d circulo de oro c¡ue llevaba en su brazo.
Es: un objeto antiguo un precioso trabajo turco. Hoxa•
na le llamaba tiU auillo de esclavitud.
. , Cna11do c•Ua supo ciuc partíais, que la ahanclorníhai,;
8111 una palabra. sm una queja, ,;in uua alusión siqufrra á lo que le habiais prom&lt;&gt;ti&lt;lo, sc&gt; matú:
«La encontramos toda rode&gt;ada de rosaH ele Francia
l¡lancas, con lo,- ca bello,; desatados ck una extraordi~
naria belleza.
·
'
«La pequeiia Aicha tuvo Ull}\ terrihl&lt;' pc&gt;na. Cuando
R~ ha~·a co1~solado llll.PO~o-:-lo, niños ti!'nen laR imprP~rnnes 1110\'lles-Ja de¡are. S1c-nto que hl' lwcho un mal
a Hoxana: esto.,· desesperada. AYcha no sufrirá como Pila:
e~ un c-arádl'.1" di.stinto; pero yi~ no quü•ro tm1er más
sohrE' la couc1ene1a. Me v11elvo a París.
. Adios, sefüH-, pl'nsacl alguna V&lt;'z l'll la pobre nrnprtl'·
cita que os amaba y cuyo amor ha bi•i:- tratado tan li •
gcramente.
:\Ille. Habl&lt;•y,

.Jacque~ ele Yalg-re,:e lryó ? releyó l'sa tarta como ~i
R&lt;' le escnpase el !sentido. Dei&lt;pUéR la colocó delantP d1•
si sobre In mesa. Cogióse la frente y la oprimió entrn
las manos.
«Roxana, murmuraba, pequeña Hoxana .... » Y RU
C?n1zón se abismab_a en las: tres silabas del nombre qm•ndo. Era pues: posible esa cosa e~pantosa: Hoxana. ~u
Roxana, á la eual evocaba si!'mpr&lt;&gt; t•ntre la;; orquídea,-,
lai; palma~~· los nidoH, Roxana, sobre lo,- mal"izos de rosas, ha.bia murrto? Su sueño! .... ,JacqnP~ ,e lcvantú
púsose dE' codos en la ventana, el poni&lt;&gt;ntt' se Pmpurpu~
raba eon la agonía ele la tarde; el 01·i(•11te estaba va pá·
Jido y frío. Caia un lig·ero rocío sobre la tierra. •
Arrojando su mirada sobre el vasto hoi:izonte que
s?mbreaba11 ya las tiniebl:ts, !acqueg, penetró ang·u:;twsamenU• en el fondo de s1 m1s1110. lnnuliólo tma. ))('na tal que s:e t&gt;chó á llorar. Besaba ,in tre 0 ·ua el lazo
de oro, la flo~· de granado, 1?uscaba un rPsto lfe. perfnm&lt;',
un rrsto de vida en esos obJrtoR que E'lla había ll&lt;&gt;Yado....
JacqueB ele Val&amp;·revé eRcribió á M:ohammed Offandi ·
U11a á una se encE'ndlan las estrellas, l'&gt;3S mismas es•
una carta por rneaio de la cual solicitaba la mano de trE'IJa;, te~tigos ele Hu beso.
Roxana. Le fué d;ida una respuesta vaga. Offandi no
Jacques mm·m1iró:
qurría comprometer d porvenir de su hija; la dejaría
. «Perdoname Roxana; ahora Ya sabe~ que te amo.•
en libertad cuando llegase la hora ele elegir.
Y con un vuelo loco HU cle~eo le llevó hacia la reAlgunos días después, Valgreve fué designado para gión misteriosa donde, acaHo, lo~ mártirPS dl•l amor\· los
la embajada de Roma. Se le dio la orden de dirigirse mártires ele la Idea, se esperan....
··
á su destino á la mayor brevedad posible. Hizo una.
tentatiYa para verá Offandi. El musulman había ce:MARÍA Grn.ARDET.
rrado para él sus puertas. ValgTeve le suplicó que le
acordase una entreviHta. Offancli, de buen grado, fué (Traducido para «El Mundo.•)

�Domingo 7 &lt;le NoYi(•mbre &lt;le 1897.

EL )11,'NDO.

322

D omin "'o 7 &lt;le NoYiemh rC' .&lt;le 1897.

EL l\lUNDO.

Ensueño de niños.
POR JOS:HPII L'HOPITAL.-TLUbTRACIONKEI GRARAOA~ Jl:N NUESTROS TALLERF.8.

Número 8.
En :-;pguida .J11coho sacó dl' :-;u bolsa un saco l'Pp!Ptn ck tabaco y lo pasó ít unn pnr uno &lt;l&lt;&gt; lm,
amigos. Las pipa,- st• ]lp11;11·011 y un murmullo clP
sati,;facción cnrriú por h1 mesa. Hahfa rf'conocimientu y alPgTíH. &lt;'ll torlo,-; lo,-; ro;;tros. Cuan&lt;lu sali(i d&lt;· la cantin1\ ..Jn-cobo ,-;p lrn hí11 a,-;&lt;'gurnclo una
popularidnd dnnthlP.
t-lin 1•mbargo. &lt;•ncontró qut&gt; d&lt;•hía hacPr nn poco
mits por .Jacquot que tün hh•n ,-;t• había por:,uln
~·on (&gt;1 _\' Jp ·nfrPl'io un puro ..Jaequot hizo una piruc·ta d&lt;· júbilo.
-¡Bn&lt;'na snngn•! tlijo, p,-;t&lt;' &lt;•s un Londr&lt;•s dl·
rParÍ:-i ..... .
¡Ah! 1¡uc• hi&lt;&gt;n p,-;tarfamo,; ;;i no huhi&lt;•ra rnit,-; qur
hurgc,;1•s como tú. Yo conozco 1ll¡a1;uno qn&lt;' liac&lt;'
Ull lll!Jlll('lltO M' Íl1&lt;1 á COIUC'I' ,· no llll' hn ('()JIYiclndo.
.
,facobo estaba tlt- YC'Jlll ck g·pnc•ro,;iclad.
-lll;jalo, dijo. )·o tP inYito.
-¡.\h! bien. hü·n, cntoncPs ...... dí . .... que haCC'lllos niicntras'.J
·
- \'amos ú misa.
Un:1 l',-;tupefacciún dolorosa se pi11tó c·n l'l rostro
ck .Jacquot.
-¿Qu(' tu v;1,; ú misa?
-EH clnro .... .¿Y túr
-Yo..... no hay pdignl. yo I o amo it lo,; curas.
-¿(~u&lt;' te han hecho?
-~o lo sé, pero no lo:; nmo. Se Ye bien que tu
ere:; hurg-ucs . . ... .
Habían llegado ú la plaza clP la Catedral. J ücobo sP detm·o.
-Y bil'll, ¡,no entras?
Jacquot se rascó la nariz.
- Y o jamás he puesto los pies ahí.
-¿Entonces Yas á drjnrrnc solo?
-¡Dfablo! Es eirrto! tu me ha:; ilwitado ú comer ~- eso Yale bien una política .... . Pero si voy
es por obediencia.
-Entoncws V('ll bestia. Dl' otra suerte no te
Yoln•ría ú encontrar.
-Y o por mi parte tC' encontno:ía en todas par•
teb ..... Con ese palmito .....
Entr11ron. En la nave sombría sr escuchaba el
canto d(•l órgano, muy dulce. .Jacobo ofreció d
agua lw11dita á Jacquot, que se persignó torpcmPnt&lt;', impresionado por el respeto que saturaba
las na Yes. Siguieron por una nave lateral y se encontraron ante el ;suizo, de pie, cerca de la pul'I'tl\ dr la sacristía, con su g1•a11 sombrero y su alabardn ú la espalda. Un padre, con Mbitos sacerdotal&lt;'::;, salió; el i-uizo golpeó sobre el pavimento
con un golpe de su grueso bastón de puño de· cobre.
-Xo tiene mala facha, dijo á media YOZ Jacquot; cuando m&lt;'nos es del batallón de coraceros.
Siguieron ül sacerdote, que entró en m1a capillH lat1·ral, .Jacobo se arodilló, .Jacquot permaneció de pie dando vueltas entre sus manos al shakó,
con aÍl'&lt;' de cml&gt;arazo. Dc&gt; pronto una mujer jovt•n, cuyo modesto trnje dominguero hacía valer
Pl t;1IIP elegante y la flexibilidad, fué á apoyarse
&lt;'11 un n•clinatoi:io no lPjos ele ellos. Jacobo que
habín nielto la cabeza, se extremcció; .Jacquot le
dió nn eodazo.
-F_.,; la Jacquclina del café de los .\migos, ele
la plaza .F'oirc -le - Roy.
-¡,La conooes?
- ¡\'aya si la conozco! ..... un poco ... . Ya sabes ...... sc&gt; puede almorzar ahí. ..... Cuando yo
daba bola á los zapatos dd condicional tu antecesor ...... que no Yalía lo que tú, íbamos ..... .
-Blwno ...... ya me lo contarás luego. Cállate . .. . .
-Bueno ...... ck suPrte que ui platicar puede
uno .....
Un poco ant&lt;•f:\ de que ae¡_¡hara la misa, la jo,·en
se Jcya11tó y fuese con pa,;o ligero. Ellos saliercm
dctnh;.
- Y ahorn ¿ya se puede liahlar? dijo Jacquot.
Pues l&gt;ien, la Jacqnelina t·s el palmito Jfüís orondo qtu• pueda n•r,;e ~n la ciudad &lt;le Tom·s. Y su

tío .\ug&lt;'r lo sah,• hiPn: A Pila d&lt;'lw los Cl·ntavo,;
qn&lt;• g-ana. Ant1·s aquPlla &lt;•ra unn mala fonclucha:
ahora c&gt;s raro qu&lt;' no lrnyn gt•nt(•. Lústima qu&lt;'
la taritt sea un poco carn ¡&gt;M'a los clari1ws qu&lt;'
no ti&lt;·1wn rnits qtw su suPltlo . ... ¿)i&lt;' ll&lt;•varús ahí'.J
- 'r&lt;• ll(•n1r&lt;-. . .P1·ro q1H' t·s lo qu&lt;· lllt' contah;1s cl1· c•s&lt;• condieional rni a11l1·ce:;or'.J
- ,.;Tu amee1•sorr ¡Ah! l'SP 110 t"&lt;•nín mil,; (JlH' sn
stwldo. Era hijo ck un ,\barrot&lt;•ro d&lt;• Bonrg-ival;
y rnú:; he!$tÜ1 . . . ¡Ah'. ¡wro l'HC' 110 había twligro
el&lt;· qu,• lll&lt;' in,·irnra ... _¡\o es por ch-cirio ddantc
dP tí. ... Xo por qm• 11nws tú los cura,-;, ...
,.;Y .Jacqu&lt;·li1rnr
- Ya llPg-amos ít PIio ... . .. El condicional la
1·namoraha pero parf•cc qu&lt;' &lt;·11,l no lo hall,1h11 di·
:;u gusto . . .
,:,Como lo sabías?
-Xo es uno tan animal ...... ti&lt;'ne uno mnig-o,; _ . . . .

· Hacía h1rg-o tic1111 o qnl' yo Pstaha al C'OJTiPnt&lt;'
ele eso, cuando mi almrrot1•ro me• encnrgó qu&lt;' lP
ll&lt;·Yase uua carta para su princi,,;a.
- ¡Oh! muy chic! 0xact.11nent&lt;' como en la,; noY1•las.
-Tu lo dicPs ... . pero hubo "Qna &lt;'SCPJHl . . .. La
.Jacquelina me arrojó la carta á las narices, gritúmlomc:
·
- Anda dile á tu ultramarino qno no nwh-a ú
pouPr los pies aquí . .... .
-Y CoO con un modo .. . . . .
- ¡Diablo! .... y el. .. . ¿,YolYió?
- Lo ensayó [)ffO lo pusieron ii la puerta. Entoncrs sc&gt; resignó.
A nwdida qu&lt;' hablaban íbanse acercando á la
fonda. Cuando llegaron .Jacobo se detuvo ..... .
-Bueno, dijo, como d('beré portarme con esa
joven .....
- Y no habías tu d0 saber el modo .....
Entraron rirndo á la sala, donde dos militares
almorzaban ya. El patrón iba y venía alrededor
de las mesas, con una se1Tilleta debajo del brazo, r ,Jacquelina con un dMantal sobrc&gt; el traj0
del domingo, hacía el senicio de los platos, de la
sala á la cocina, donde la pa.trornt se entregaha al
esgrima de la cacerola.
Cuando la jo,-cn Yió entrar á ,Jacobo se sonrió
con un aire de conocimiento, pero frunció ligeramente las cejaR al distinguir ú Jacquot. Pusiéronse á la mesa después de haber saludado r esprtuosamcnte al tambor mayor del regimiento, st'ntado
frente á un sargento de cazadores de á pie que
t('Uía el aspecto de salir de su bolsa.
El patrón se precipitó hacia ellos, con el recuerdo de los elfttrenta céntimos de Jacobo en los ojos
y friccionó la mesa con la servilleta, con el ardor más obsequioso. Jacquelina llevó con un lindo y ligero movimiento, los vasos y los cubiertos.
- Qué desean los señores? preguntó.
- Comer! señorita Jacquclina ...... El Sr. Jacquot, que os presento, no ha almorzado todaYía.
-Entónces, dos almuerzos? .... Y corrió á la
cocina.
-Y ahora patrón, preguntó .Jücobo, que clases
de vinos tenéis?
La cara dt&gt; Auger se iluminó, los pequefios ojos
de Jacquot flamearon, el tambor mayor l1•vantó
la nariz y miró á J ocobo de lo alto d e su cuello;
el sargento de cazadores que se scl'\-ia un vaso de
piccolo, abrió la boca.
- Tenéis buen borgoña y buen sauterne?
- Creo q ne sí.
-Bien, dadnos borgoúa; dejaremos el snutcrne
para d espués . .Xo es esto, Jacquot?
-Oh! yo, dijo el clarín, ya ~abes .. . . con tal
que yo beba hién ....
Jacquelina vohió llcnmdo una costilla de carnero; rl patrón despareció por PI hueco dP la cueva, como un diablo por una caja. El tambor mayor arrojó á .J ncobo una mirada d e desprecio y
elijo con voz impacic1Íte:
·
-Y á nosotros q ne nos traen? .... Estoy esperando mi café desde antes que llegaran esos tipos
de segunda clase .... Con diez mil biltcrías!

En aqtwl rnoml'nto snrgió d0l suht&lt;'tTáneolacah&lt;'za d(' .\ug1:r.
-Ya van, ,_,~1íorl's, ~-a ,•;rn . ...
Y colocando con rt•spl'to ;:obre la mesa las dos
hot{'.llas &lt;•ntl'!arnñndas. corrió ú traPr Hcafé.
Los dQs jóY&lt;•np,; ll1•11,1ron su,- Yasos r .Jacquot
alz;lmlo l'I sn)·o y dirigi&lt;·nclosl' ú JacquPlina:
- A YUP:-\tra sHlud, lwlla ni1la, exclamó.
,foequ01ina cli&lt;í un i;alto hacia atrús.
- En prim&lt;•r lug·;1I', yo no 01- hablo, exclamó con
agrio tOllO.
.Jacoho ,-;(' l'('h rí Íl l'('Ír.
-Porqu&lt;' qu&lt;'l'\;is tan mal al Sr. Jacquot, señoritn ,) aequ&lt;'linn'.J fü, por lo dP la carta?
Ella s&lt;· ruborizó.
- Xo ptwd&lt;· sPr sino por eso, dijo Jacquot,
p or que ni ant&lt;'S 11i ckspu(&gt;s he hablada á la señora.
- Como, Psc pícaro os lo ha contado?
- \'amos sí, é hizo hit'n porque quería prevenirnw el&lt;' vn&lt;•stro g-c·n io.
-.\h! bien acliYirn• &lt;'l otro elfo que no erais un
condicional ....
- .\h! ¡wrdón, r0plicó .Jaequot, el señor es un
soldado hecho y clerPcho .... mejor que el otro ..
quinientas balas m&lt;'jor ... .
Jacobo vació su ,·aso y tomó de nuevo, vivanwnte. su hot,•lla.
-Es nu,•stro mejor Yiuo ele Tmena, proclamó
d patrón con énfo::;is.
- Entonces habrá que beberlo con YOS 'Y con la
señorita .J acquelina también.
Id il tnwr otra, hott•lla!
·. -Ah! cuando yo decía que era un tipo chic. . .
El patrón, cmit&lt;'ntísimo, Yolvió á F-Umergirse
011 su cueva. La joven sr excusó; no qu&lt;·rfa beber,
y como Jacobo insistía, tuvo ll1l movimiento de
cejas SPmejante á aquel con que había acogido
ht entrada de Jacquot. J acoho sP batió en retimda.
- Eso que yo os decía señorita Jacquelina, era
con el deseo de seros agradable.
Pero tenéis razón sinó descais beber ....
-Pues bien, yo digo qu&lt;• no la tiene, dijo el
clarín apurando otro vaso. Este si es vino. Si estuviese yo en casa de la tía Biclaud que nos emponzoña con su vinagre .... diría.
Pero eh! llegad pronto, farsante, pues que s&amp;.
quiere brindar con vos ....

J

.,,

l n c&lt;•na h1 tPrrihkpuerta, con el k epí sobre la ore
ja &lt;·l cigarrillo en los labios; en tonces, si n o se

r

L a cabeza d el patrón emergió de nueYo de la
~U'.lVa:
-Ya v an, y a van!
Chocaron los tr es sus vasos; .J acq uelina, sonriente, como admirada, mira ba á Jacob o.
- De este se puede d ecir, r eplicó Auger haciendo sonar la lengua contra el paladar , que ha sido
cosechado en el jardín de Francia !
- Dicen sin embargo, insinuó J acoho, que lo
hay mejor en Saint-Avertin, en casa de la tía Baleuil.
- Me atr evo á d ecir, joven, que eso no es posible.
-Tengo deseos d e ir mu~· pron to.
-Id, n o temo la compar ación.
Y de nuevo se vaciar on los vasos.
A la sazón la puerta r echinó y en traron dos
nuevos clientes. El patrón se precipitó con la
servilleta en la m ano, listo á limpiar una mesa, :v
Jacquelina corrió á buscar la vajilla. Después,
·en tan to qu e los recien venidos consultaban el
menú, colocó an te Jacobo un queso d e cabra y
un r amo de uvas. La puerta se abrió d e n uevo.
Era la hora d e los clientes. La sala se llenó y
bien pr onto todas las m esas quedar on ocupadas.
Auger y su sobrina se movían sin d es canso )' d e
la cocina venían rumores sig nificatiYos, i ndicando que la tía Auger no perdía el tiempo.
J acobo y J acquot tragaron su café sin hablar·se más, pero muchas veces sus ojos se encontrar on ,
;;e cr uzar on sobr e la jon'n cuyos movünientos seguían , y en c&gt;sos encuPntr os rlP mi radas, á despecho !le la sonrisa quC' los subnt)'aha, había algo
•de violento, el e i1woluntar iamente hostil: ht mujer
había sur gido entr e ellos.
Cuand o se encontrar on en la cnll&lt;', aquella esp&lt;'cie de embarazo cesó. J acquot, según su costumbr e, se puso á br omear , á tiempo que descC'ndía la calle ColbeJ"t.
J acobo se despidió pronto y S&lt;' d irig ió il la calle Real, sacand o á su pm o g ruesas bocanadas d e
lrnmo y tratando d e m ostrar el aspecto plácid o
&lt;lcl que ha tomado b uen vino.

YU
A ti empo que bacía su toilette, Jacobo pensaba
en J acquelina. Demasiado joYcn aún para analizar sus SPn timientos y para disecarlos á la mod erna, per o parisiense sohraclo viejo ya para te1)e1· los sentidos muy d t&gt;spier tos y la conciencia
pron ta al ::;ucño, en tr eg-úbase por completo al plaeer de haber encontrad o esa linda muchacha y se
esbozaba una nov ela en su pensamiento.
Qu&lt;' jovr n no es un poco fatuo? Et había cr eid o notar qu e sus nrnnerns y su aspecto habían
ag rad ado y se decía ment;1lmente que las frases
solda&lt;lescas d e J acquot y sus m odales d e cuartel habían d ebido ser vir!&lt;' par a dar pleno valor á
sus gracias, qu e no estaba m uy lejos d e cr eer irresistibles. Sí ella Je ha bía sonreído m uchas veces;
aún se había r uborizado cuando éJ brindó á su
salud. De seguro había hecho con el abarroter o
a l cual c&lt;'pillaha J acquot el año anter ior , u na comparación de la que él no podía men os que sacar
provecho .. . . . . Y recordaba las historias d e guarnición r eferidas á la hor a d el café por su tío el
g eneral, un Yiejo husar que, después d e hebcr ,
g ustaba d e contar sus conq uistas y de narrar lo
que• ha bía h rcho para ol\'idar un p oco que ya no
podfa, hacer nada . . . .
Vamos! PSe voluntariado no comenzaba mal.
T enía á veces algo d &lt;' fastidioso, pero nada de
difícil; los primer os días eran d tu-os, per o huyer on pr on to; poco á poco la vid a militar se suavizaba, s&lt;' haría soportable r aún inter esante. Además, no había algo en el corazón qu e podía ocupar la?
Que importaban los ejercicios y las incons&lt;'cucncias de los snpcrior esi' Siempr e habría un campito para correr á aquella plazuela que ahor a encontraba encantadora, con su fuen te, la do ble hilera de sus hilos a ,,1gados y sus viejas casas de
grandPs aler os. Ahí encontrar ía una personita alerta., gentíl, coquetamente ligera, y cuán linda!
Y cuando ya no se le tuviese en el cuartel desd e la m añana hasta la noche, cuando tuviese sus
soirées Wn·es como esos solda dos á quienes veía
diariamente coa deseos d e franquear después de

lrnhía c&gt;ngañad o-;Y no se había enganad o, aquel la muchacha era dl•masiado franca ... . Entonces
oh! entonces .. .. Y .Jacobo, en el entusiasmo de
sus sueños d onjuanescos, cepillaha con frenesí su
calwzü rpgad a de agua dC' Colonia.
Descendió la escaler a con aire de vencedor,
haciendo sonar contra la baranda d e la escaler a
su C'spadín ; pero, cuando pasó ante el establecimiento d e la señ ora L ochet, no tuvo ni una mirad a para las obr eras que, sin embárgo, á,su vista,
habían cesado d e d oblar y planchar y que reanudaron su tarea con despecho cuando él hubo
salido.
En la calle vaciló. ¿,Iría á Saint Aver tin donde
unos camarad as le habían dado cita? El tiempo
estaba hermoso, el estío de San Mar tín r a diaba
como par a festejar al gran patrono de la Tm·ena;
la cena, a llá con ellos, ser ía muy alegre. Pero
tenía sobrado júbilo en el corazón para n o desear disfrutar lo á solas; su novela Je palpitaba en
la cabeza ; quiso pasearse á solas consigo mismo.
Dirigióse al muelle, flaneando, y púsose á seguir el L oire, con las miradas perdidas sobre la
linea blanca d e las riber as, d ejando sus pensamientos color d e sol perder se con las volutas azules de su puro, en el aire fresco y dulce.
No dP otra suer te, en aquella siesta r adiosa,
T our s, la blanca ciudad, ei-a un maravilloso cua•
dr o pan1 su alegr e ensueño. A lo largo d el muelle y sobr e las colinas, más allá del r ío, las casas
de piedra r espland ecían bañadas de luz. Una a mplia alegría r espland eciente, cerníase sobre el
g ran valle y el Loire d ormía tod o azul en sus banquisas de ar ena. Numer osos paseantes circulaban
con aspecto feliz é indolente, y, sobre el g r an
puente d e piedrn era un vaiven incesante d e peatones y d e coches; frente á las consistoriales, una
inmensa barraca de m adera, accionada por una
máquina de vapor daba vuPltas con resoplidos de
órg ano. Más adelante algunos buhoneros habían
levantad o sus tiendas, aprovechándose de los últimos días hermosos. Sentíase por donde quiera
la alegría de vivir, u na voluptuosidad difundida por todas partes, una sonrisa resplandeciente
de las cosas; uno de esos dias en que; cuando se
es joven, S&lt;' cree en la rternidad drl placer.
En tr e tanto, d escendiendo por et muen e, había
llegado al campo ele Marte y se paseaba bajo los
grnnd rs ár boles desnudos que bordeaban el L oir e. A su der echa, la graciosa ig-Iesia de Saint
Cyr y el domo, se miraban en el río; á su izquierda las g r,mdes construccio1ws paralelas y r egular &lt;'s d&lt;'l cuar tel d e los cazadon's de á caballo,
tenían en. aquel día hermooo como un aire cl.e
fiesta.
J acoho se sentó sobre una banca, f wnando un
nueyo puro; per o más ner viosamente y con una
especie d e despecho en la mir ada.
El había quer ido engancharse en la caballería;
er a su tío el g ener al quien le había impedido ha•

�EL MUNDO.

324

cfflo y recordaba en aquellos momentos, no sin
rencor, los argumentos del viejo guerrero.
-¿Quit•rc•s tu sc•r oficial? Xo e::; la caballería la
que necesitas. Tu has sido un estudiante mediocre, 1,erc&gt;zoso. Has hecho tu curso pPnosanwnte,
tendrás mucho trabajo para llegar. En la caballería hay además notas rPlativns ú la HU\lll'l'a ele
monti1r y tú monta.: pésimamente'. X o l'S pues PSC
tu 1wgocio. Si ful'se por un año, btwno, p¡•ro si
es para hacer tu carrera, c•ntra á la infantería; c::;o
es lo que t(' COllYiPne.
Y &lt;•ntró. Y vor que hahfa sido preciso seguir los
consPjos de su tío, consi&lt;l&lt;'rado como un orúculo
en la familia, era un simplP condicional que llevaba una grue,m túnica con un cuello amarillo
qtw lo extrangnlaha y un pícaro shakó. Qué litstima .... como si montas&lt;• más mal á caballo que
cualquier otro. ¡Vaya! ...... Y ¡iensaha qu&lt;' habría podido llevar el dolmán azul de alhaman•s
nrgrm;, hacer sonar las &lt;'t:;puelm;; arrastrar un sable y habitar aqtwl gran ctiartel IIPno el&lt;• clariclad,
rn lugiu- dPl vi&lt;·jo castillo de (:iuisa, ele patio &lt;'strecho, de torres -sombrías ....
Sí, pero ...... y la plazoleta que S&lt;' abre sobre
In, calle Colbert:.&gt; ¿Y las viPjas casas:.&gt; l'na sobre
todo .. . ... Halnfo entrndo en ln;;alaol&gt;longaclonde cuando cstu,·o franco por vez prinwra, dormit·iba un viejo turenés sobre el mostrador y donde
alguien paseaba con esbl'ltez (k at1uí para Hhí?
No de seguro, no tendríu es(' r&lt;·cuerclo ...... Decididamente la infantería era buena.
Cuando se levantaba todo reconfortado, le llamó una voz por su nombre y st&gt; encontró cara á
cara con uno de sus camarada,; del licéo, Pedro
Lava!. Este llevaba el lindo dolmán azul, pero
arrastraba su sable tan torpenwnte y sonaba de
una mant&gt;ra tan dc•sastroM sus espuelas q ne.Jacobo no pudo cont&lt;&gt;n&lt;'r una sonrisa. Recordaba el
embarazo y la po::-csión de ese Pierre Lava], orgulloso como Artahan por qUt· entraba á los cazadores.
Ahóra estaba ele soldado. Confesaba que aquella era una vida imposible; que tenía que levantarse al albH, qUt' trotaba.como un saco de trigo
sobre un caballo atrozmente duro: que tenía fiebre, sabañones; que ya había dormido en la sala
de policía por haber descuidado una obligación
cualquiera; Pn fin, que aquel era un oficio de infierno. Jacobo para comsolarlo pintaba su oficio
ele soldado de infnntería con los colores más negros; insistió sobn• las sc&gt;veridades del t'jercicio,
sobre las inmo,·ili&lt;lades glaciales de la guardia.
etc,. etc. Pt•ro tuvo buen cuidado ele no hablar de
Jacquelina, cuyo recUt•rdo, á dP:;pccho de sus
palabras, iluminahn su rostro ,. lo hacía contrastar peregrinamente con el aspecto d1· fatiga y
desencanto el&lt;•! de• caball&lt;&gt;ría.
Conversa convn·sando se encmninaron á una.
fonda que Pedro Lava! frrcu('ntaba á la entrada
de la call&lt;' de las Acacias: pero al entrar Jacoho
tuvo una sonrisa d&lt;' triunfante ¡,iPdad. Era un café dP segundo ord&lt;•n con mal piso y d&lt;&gt;sven&lt;:ijadas mcsa:-1, :v cuando pidi&lt;•ron bocks, fué un mozo
grasi&lt;'nto quien se los sin·ió.
PPrmanecieron largo tie•mpo ahí, felicPs de volver ít vers&lt;•, como pi1jc1ro:-1 a::mstados que se encuentran fu&lt;&gt;ra del nido, y no tardaron en platicar~
alc•grcmentC' diciendo naturalmente algo malo de
los superion•s.
Empero, de pronto un sonido cl1· trom1wta, debilitado por las puc·t'tas cerrada:-;, llegó á sus oídos. Pedro Lan1l clió un salto, trastornado.
- ¡A.h! Dios mío! Pxclamó, ¡ya nos 11,unan! con
t11l que llegue yo á tirmpo.
Y saltó sobre• su sabl&lt;•, que fijó al cinto nerviosamente.
- Adios, hermano; echo .1 correr .... á ver si alcnnzo.
Y salió del café.
Jacobo salió rnús tranquilament&lt;&gt;, encendiendo
un cigarrillo con filosofía y pensando que si la eaballería ti&lt;'ne brillantes vrntajas, no siempre está
excenta de algunos inconvenientes.

VIII
Entregado á estas reflexiones consoladoras siguió la calle de las Acacias haRta el bulevar Beren~e1:. A lo lrj_os, bajos los grandes árboles, s1•
oprnma la multitud, el tf'cho puntiagudo del kiosko ele la música abrigaba rclampnguéos de cobre
y el ruido de los instrumentos nwzclado al burnbum cadencioso de la tambora, sofocado y moribundo, por la distancia, llrgnba Jrnsta rJ. •

Aprrtó el paso y se encontró bien pronto en
medio dP los paseantes qu&lt;' rondaban alr1·dedor
del kio::-ko ó que escuchahan sentados. El sol ya
bajo sobre el horizonte• e::;taba aun hrillmHP, sut,;
rayos oblicuos habíau guardado una tihkza deliciosa.
La música del 230 tocaha un vals qu&lt;· .Jncobo
rc·cordó haber danzado en l'Hrís: &lt;•ste n•cu&lt;•rdo
de cotillón lo puso alPgre y púso;;&lt;• ú canturrear;
después marchó ú compás, cont&lt;&gt;lli('nclo á duras
p&lt;•nas l'l des1•0 de bailar que S&lt;' apod&lt;•ra ha de sus
piernas. De pronto se cxtr1•nieciú: acab11ha di'
encontrnr, apoyado contra un úrhol, it •.\ngc•r, &lt;·l
patrón &lt;lPl café &lt;le los Amig-01-,, y C&lt;•rcn el&lt;• él, halanceándo,;e sobre su :silla. ;\" con los ojos 1wrdiclos en las nubes. á su lwrmo:--a sobrina .Jacqu&lt;'lifül. P;lrf'cía, por la l~-xpresi(i11 d!' su rostro, faRtidhu·i:;c• dP lo lindo, en tanto que Aug1°r. -vc•srido d1·
gris, enviaba al aire bocanadas cl1• humo ) dibujaba con un gruPso bastón, arahPscns &lt;'11 la an•mt.
Xi el uno ni la otra hahían vi:sro ú ,Jacobo que
pasaba y repasaba confundido con la muftitud y
disimulado por l'lla.
El vaciló un instantP en abordarlos, rPt1·nido
por PI re:;peto hwnano y cuidadoso ti&lt;• juntar:iP
con un patrón el&lt;' fonda. P&lt;·ro luego rPrlcxionó
que uadit• Je conocía f'll Tours )' quf' nadie en
consecuencia fijaría la atenci(m &lt;'n él; que era
soldado ele segunda clase y que &lt;'ra justo qU&lt;• i:;acase el&lt;· esta condición i;ocial todas laR Y&lt;·ntajas
que podía tener; que la prinwra dP todas &lt;'ra la
ele pas11r desaper cibido; en fin, y sohre tocio, que•
aquella peqtH'ila J acqu&lt;'lina c•ra mu;\· linda, que
se presentaba una ocasión dP b&lt;'r dichoso y que•
no dehía dejarla escapar.
Aproximós&lt;" ptws y saludó al tío r il la.sohrina.
Auger se confundía &lt;'11 aprPtones d&lt;' mano que
probah,lll en qui' estima tenía ú un mi litar qu&lt;&gt; bchía en su establecimi&lt;'nto bue•nos Yinos: y 1,, pareció á ,Jacobo qu&lt;' la st•ñorita .JacquPlina Pnrojecía ligl'l'mnent&lt;' H I dl'volverl&lt;' su saludo; &lt;•n todo
caso ella sonrió y l'l asp&lt;•cto de tedio que Pnsomhreció su rostro se trnm;formó &lt;'n una satü,facción
no disimulada.

Domingo 7 de ~oviembre de 1897.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

EL ::\IlT);DO.

325

Auger, inmediatamente después de haber ofrecido una silla á Jacobo, púsose á conv(•rsar con
esa elocuencia !Proz de los conwrciant(•,; en vinos. Explicó que e•l domingo es el domingo; que
bien i;&lt;• ptH'de cuando se lm trabnjnclo toda la 1:w-.
mana ofrcct&gt;rse una t,trdf' &lt;le buc•n tiempo PtC. Ne.
Jacobo e•mpezaha ú Pncontrar ú Augn· :-oporífero; hizo ohsl•rvur &lt;1ne la tarde avanzaba, quest'
ekYaha un vknto frío y propuso un paseo e,;peranclo dejar al fondh;ta Pntre la mnlticucl y quedarse• solo con ta muchacha.
E::-ta nrnniohra mdistofélica no tuvo exito al principio. Aug&lt;·r C'stah11 em¡H'ñado 1•11 agotar todnt,;
los t&lt;'S0l'OS ele su ('l'Udición y ele :;u ( IOCU( llcia; siguió ]lll&lt;'S COllV('l'SHlHlo con Clll'l'g-ía, a¡,&lt;·:s11r el, 1
mutismo clPsalC'ntaclor de su intl'l'locutor. } U&lt;' &lt;·11
vano que J acobo hiciese zig-zags &lt;•ntrc la multitud, ;\. diese• vueltas alrNl1•dor de lo::; gntpos. T1•11ía t·l gusto de ver á Jacqu&lt;'lina ohf'&lt;l1•c1•r á todos sus movimientos pero dPtrás, al lado de Pila,
surgfo infaliblPment&lt;' la gorda silul'ta clP Aug&lt;•r.
Ya JJ('rdfa toda es¡wranza dt• el1·&gt;-&lt;•mbarnzarst• &lt;IP
PI, cuando ú la altur11, de la plaz,l del Palacio; l'i
fond&lt;•ro fué abordado por un amigo. ,\l misnH~
tiempo, la música dl'l 2;m, apan•ció marclrnndo
por l'l fla.nco.
-Alinéaos, S(•11orita Jacquelina, elijo Jacoho
precipitadamentP.
Y con hahil rodeo la arrastró ponif'tHlo la tropa entre ellos y el tío. Después av1•nturotw como
al azar por la plaza, teniPndo cuidado d&lt;· t'stm·
disimulado por los músicos, &lt;lió vul'lta it un tranvía detenido á la c•ntrada d&lt;' la calle R&lt;•al, fingió
estará punta de que lo aplastara Ull fiacn·, r siempre seguido por la jo,•pn, no se dl'tuvo sino bajo
los primeros árhol&lt;'s clcl bulevar IIcurtcloup.
-Oh! Dios mío, t&gt;xclamó entone&lt; s en tono cómico, hemos perdido á vu(•stro tío .... .
Jacquelina se echó á rdr.
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(Continuaní.)

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LA MODA
Jaquette de Otoffo, delantero y espalda.

Este ei; un Jaquette entPramente nuevo, pue~ tiene
la espalda de bol Pro; pPro la prolongación de sus delanteros le da un aire diHtinto. Se hace de terciopelo con
pasamanerlas. Cuello Médicis. Manga de una pieza.
Cinturón ancho drapeado, del cual se desprende por detrás, una e~pecie de aldeta con tres pliegues huecos. El

cuello rl&lt;• viHta, se hace ele nípis crema chiffoné; enteranwnt&lt;&gt;. indt•p1•ndiente, sujetándolo al jaquette por botonet1 invh,ibles \" se abre sobre un camisolin ig·ual. Sombrero fieltro adornado con muselina de Reda y grandes
plumas crespas.

Admirad la generosidad del mundo: da todo á. aquellos
que no neceHitan nada.
G. M. Valtour.

Dentro dt&gt; poco tiempo solo nuestros sirvientes serán
polftÍ&lt;'OS.
.Marquesa de Blocquei-ille.

*

* * el hombrP perfecciona
Por un movimiento reciproco
á Dios y Dios perfecciona al hombre.
G. •lL Yaltour.
***

El francés eleva estátuas para tener PI placer de derribarlas.
Voltaire.

•

�EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 19, Noviembre 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camposanto de Génova</name>
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        <name>Círculo Polar</name>
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        <name>Cristóbal Colón</name>
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        <name>El lazo de oro</name>
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        <name>Ensueño de niños</name>
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                    <text>DOMINGu 4 de JULIO de ,197

EL MUNDJ

1&amp;

CRONICA DE LA MODA.
Parece que la eeta!)ión se g~za en prote·
jer á la j11'fentud, siempre d1sp11ee,a pa•a
paseos y fiestas, y permite á la moda O!teD·
tar su hgereza y coqueterfa, pnea vemos á
nues\ras lindas sefioritas en~alanadas con
flotant~s y vaporosas telas; la etamina, el
tul la gaza, loe encajef. y sobre todo, lo
qu~ deslumbra y atrae, son loe adornos de
fantasía: lentejuela dé t'ldo~ colores y fü,.
1es · muchas flores. Los más aceptadus som •
br~ros son aq1wlloe coronados de floree ¡se
hermanan tan bien las floree y las bellas!
que uoae ~ laa otras se prestan sus encantos. U., c avel perfumado se ve Bid~pre
más li11olo en una blanca mano de qurnce
afioF. que en un brillante búcaro de porce•
la,a.
Las telas de dibujo eerpcnUno se llevan
11empre, ya sea eela, lana, muselina, en
~odas partee y de ~odoe_ coleree, si,empre ser•
petttina. Las medias trntae de otros afi~e
están hoy substituida9 por loe coloree bn •
Uantes; y las respetables boas de invi~rno
haneido reemplazadas por vaporosos phseée
de gaza ó muselina, eujtito~ pJr lazos de
:finísimos eucajee.
Aprovechaos, hermosaecompatriotas, de
la época estival, porquti estos aLavíos real·
zan ro u-:ho más vuestros encanto~.

•
TOIIOII,

MEXICO, JUI.10

II

DE I897.

NIJIIBRO~.

'i:::' "

'

1 r-:

Traje de desposada.

Nuestro grabaio representa una joven
con EU aéreo y f.icinador traje de boda. s.,
compone éste de una enagua de satín de btl·
da blaPca-leche, la cual lltiva en el dtliantero un plieeé seguido de gran bullón, que
ee encabeza con tres ruchés. El adorno,
así cowo la blusa, es dti ruuseliua de seda
del ruiemo blaucv que la enagua. M.1nga
entera, y sobn:, loe hombros tuontau unos
lazo3 dti mu~elina, recogidos con llJres de
naranjo. Amplio vdo de tul, sujeto en la
cabeza con fL,rea, las que se ostentan con
mayor prufusión sobrtJ el pecho y en el
adorno de laeJJagua. Este vaporodo atavío
tngalaIÍa y n,alia mucho más sus bellas
formas.

u

'IRAJES DE NIÑOS
Vestido para niña de 9 á

10

años.

(Número,.)

Este traje ea de la0a azul marino, con
r.hal1:eco l cutillo marino de piq•1é blancó.
s..,mbrero dtJ paja obscuro con liatones de
escocée.
·
Vestido para niña de 6 á 8 años.
( Número .11.)

,,,,

Este vistoso trajecito se hace de lana ros.
ja con lunares blancos. La manga ee abre
1.
hasta media altura sobre fond" de piqué blanco y se sujeta deepué~ con presillas de
cinta de terciopelo negro. El jacket y las mangas llevan también abertura con.presillas. Cuerpo b.us.i y bullones de las mangas de piqué, boina y corbata escoctJaa.
,Traje p.1ra niña de tres á cuatro añ:u. (Númtro 3.)

me:ril vestidito que nos ocupa es de etamina, de blanco y azul, adornado de plisé y
"'!lara e azul. SJlllbrero blanco.
UD'

Trajes para niños.

2.

4.

Vestido para niño de 6 á 'I año1. (Número 4.)

Se hace de piqué blanco con cuello manuo muy ancho a~ul obscuro, adornado con
cinta:i blancas; calCeUn i:iegro, choclos amarillos, sombre10 de pa¡a.
Gorritas para niñas.

He aqui do&gt;s lindas cabecitas de bebé, adornada la una con una capelina de muselina con anchos bordados y listones azules.
La otra es de etamine, la fal.ia está formada por un plissé de gaza
y otro de etamina.

~~~'t,'~5s~~~
LECTURA PARA I.AS DAMAS

:---

COMPRAR DE PRIMERA MANO.

Una vez adquirido ese conocimiento debéis comprar en junto todo
aquello que necesitáis, para tener provisión suficiente, y comprarlo de
primera mano. A. más de la comodidad de tener á la mano todo lo que
necesitáis, tenéis la utilidad ó ganancia que habrían tenido loe comtirciantes de segunda mano que os lo hubieran vendido.
Siempre hay pérdida en comprar por menor, ó al menudeo.
La provisión de lefia, carbón, legumbres, frutas, tienen cada una su
tiempo; necesario es conocerlo.
COMPRAR LO QUE ES BUEllO.;

.,

Gorritas para niños.

Debéis siempre comprar lo que es bueno, aunque lo paguéis más ca•
ro, se gasta menos. porq•1e os-sirve y dura más tiempo.
• Descon:fiad al principio de toda aquello que se os ofrece á muy bajo
precio, y que no os es úLil por el momento. Nada arruina como estas
buenas ocasiones, aun suponiendo que lo que comprais sea bueno, ( cosa
muy rara, porque una buena compra solo se obtiene 6 por la materia, ó
p0r la clase del trabajo, ó por la solidez de la obra), siempra perdéis.
En efecto, ó esos objetos de .que ahora no no tenéis necesidad nunca
os llegarán á servir, ó ya estarán muy deteriorados y poco útiles cuando
llegue el tiempo de usarlos; en todo caso, habréis hecho un gasto infruc•
t.uo60 del dinero que podríaiH haber empleado mejor.
Aplicad esta misma regla á las provisiones de boca; no compréis lo
que es exqui~ito, sino siempre lo que realmente es bueno, y alguna vez
lo que es meior.
Cuando un manjar es de mala calidad, se desprecia y se desperdicia
en vez de comerlo, con la esperanza de q11e el siguiente será mejor.
Pur esto os llegará á suceder, á vosotras las que estéis encargadas de
las compras en la casa de un avaro ó aún en vuestra familia, qne por 11011
provisión mal hecha, ó por una com¡&gt;ra q11e desagrade, se os tJmpezará á
ver mal, no se os estimará despué3, y po,· últim, se o~ q•1ít:1rá t, fo aídJ•
to y respeto.

Del rlatural, por J. M. V111asana..

�EL MUNDO

20

EL ' 'MUNDO"

&lt;!El t.esora amito.

Semanario Ilustrado.

Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Retacción, debe ser dirigida al

Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,

Amado Nervo.
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguel,
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
11Jes, y se cobra por trimestes adelantadoe.
Números sueltos, 50 centavos.

Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pa&amp;o debe ser prec.lsamente adelantado.
RÉ&lt;HSTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE.

•gtas tbittJrittlts.
&lt;!El conrrµttJ b.e 1tt justicia.
Se ha puesto en estos días al debate un tema de alta
moral social, y en cuya interpretación se apoyan las le•
gislaciones de todos los países del mundo: el concepto de
la jueticia.
La justicia, se ha dicho, no emana de la venganza ni
tiene otrai funciones que las que le dan los códigos, encargados de dirimir las contiendas de individuo á indi•
viduo en las sociedades. Ea verdad que la justicia no es
una venganza, por más que la venganza haya figurado co·
mo un principio en los antiguos códigos de todos los
pueblos; pero también es verdad que el concepto de la
justicia parece haberse perdido de vista, para ser substi•
tuido por un priLLcipio de orden puramente sentimenül, v que no es el que debe normar las relaciones individuales.
El gran error de los que atribuyen á la justicia la fun·
ción de dará cada uno según sus necesidades, procede de
haber hecho derivar loe principios legales del régimen
de la familia.
En la familia sí se da á cada individuo eegún las nece•
sidades que éste tiene, y loe miembros más tiernos, más
indef,msos, son precisamente los que más cuidados reci·
ben del jefe del hogar. En la sociedad, cada hombre está sujeto al resultado de su conducta, y la formula es: á
cada cual según sus actos.
Puede decirse que la justicia en la familia es una suer·
te de instinto, que ee conserva en todas las especies, y
por eso parece monstruosa la madre que hace per~cer á
~u hijo, como la leona que da muerte á eu cachorro.
Dentro de la moral social se d-,b~ devolver: bien p or
Lien, y mal p or mal.

***

La criminalogía moderna no acepta la idea de que toda
legislación debe estar encaminada á ejecutar un acto de
venganza. La pena de muerte no se aplica ya como un
castigo, ni como una represión del mal causado á la so•
ciedad.
La pena es a'q uí un acto de def ensa social ejercitaio contra los miembros que no se ajustan á los principios de
conservación, que s?n, en suma, los principios de la roo
ral colectiva.
No existen represalias; solo existe un hecho positivo
y concreto: la necesidad de eetirpar del organismo los
elementos dañosos, loe que no responden á la función ge·
neral y harmónica indispensable á la vida.
De este modo considerada, la pena de muerte es una
función de cirujia social, y su necesidad será graduada
por los encargados de dar saluj al aparato social.

***

La j~~ticia sentimental, la que sirve de materia prima á
todos los trovadores para elaborar sus octosílabos sono·
roa, no es la justicia de la sociedad, que se basa en un
concepto más amplio y más provechoso á los fines de la
~Epe:ie humana.

Ha tenido razón un colega al decir, en estos dfae, que
en el caractel' nacional predomina la prodigalidad más
insustancial. El mexicano vi ve al día, con una esperanza
eterna que jamás se desvanece: la de alcanzar una próspera situación económica por medios desconocidos Y BO·
brenaturales.
No hay quien no tenga fe en un premio de !a lotería,
en la herencia de un pariente ignorado, en el descubri·
miento de un tesoro oculto. Se fabrican hermosos casti·
llos en el aire, basados en la imprevisión y el despilfarro. Se gasta más de lo que se t~ene y se cierra el balance
anual con una deuda constante, que pasa de presupuesto
á presupuesto como una enfermedad orgánica.
Habitante de un palacio encantado, teniendo en torno
FUyo sus bellas iluRiones, cortejado por sus enauefíos, el
mexicano se dej"- arrullar por las dulces mentiras que
forman en el bagaje de su espíritu. Optimista y entusiasta, todo lo ve color de rosa, y en medio de sus mayores
de&amp;venturas halla siempre una promesa para lo futuro.
¿Quién es el encargado de acudir al cumplimiento de
esta promeea? Algún poder oculto y maravilloso, una dei•
dad omnipotente y benéfica que derrama sus bienes á
manos llenas sobre la infelicidad humana. Este poder se
llama la Virgen de Guadalupe, cada día 12 de Diciembre;
loa demás días del año, es el Estado, el Municipio, no
importa quién, en cuya intervención se cree firmemente.
Y así se evaden grandes cantidades de energías sin coro·
pensación alguna, esperando siempre ese premio gordo,
esa herencia ó ese tesoro oculto, que debe venir algún
día á redimirnos de todas nuestras miserias.
La esperanza es una virtud nacional: hay una razn que
espera hace tres siglos el momento de entrar de lleno en
la vida de la civilización, amplia y activa. Y hay, en el
piso superior del edilicio social, una clase que desconoce
los hábitos del ahorro y de la economía, que no vacila
en eacrificar las satisfacciones futuras á cambio de los
despilfarros momentáneos.
Un buen mexicano no economizará una sola moneda
de sus ingreeos anuales, pero tomará siempre un abono
á la ópera. Y cuando su contabilidad doméstica arroja
en contra suya un saldo elevado, tendrá la compensación
de seguir pensando en ese acontecimiento inesperado
que ponga en sus manos recursos extraordinarios.
En México lo esperado es lo inesperado. Y así se va
pródigamente deslizando la vida nacional.

l-'JtJlíti!tt Q5rncrttl.
RESUMEN.-Mr. Faure y Nic.olás 11.- EI imperio mosc;ovlta y la repúblic:a franc.esa.-EI viaje del presidente á san Petersburgo.-Sus tendenc:ias.-La
Alianza franc:o-rusa y el equilibrio europeo.-Guillermo de Hohenz:ollerr1 poeta dramát1c:o.-Sus
oc:los y su c.arác.ter.-Slempre en luc.ha-Conc.luslón.

Ya está. decidido por las Cámaras francesas que el presidente Faure se dirija á la imperial San Petersburgo y
devuelva al Czar cortesmente la visita hecha el afio pasado, con objeto de estrechar 103 vínculos que unen las
dos poderosas naciones.
Ya se han votado los créditos necesarios para gastos de
representación, y, el mes próximo, el humilde burgués
que lleva la representacion de un gran pueblo, el obscuro ciudadano que, terminado el plazo de su alta investidura irá á confundirae en el grupo social de donde había
brotado, el magistrado que no tiene pragmáticas que lo
ilustren, ni abolengos que lo inmortalice o, será recibido
con honores de soberano por un monarca absoluto, por
un autócrata que gobierna en nombre del derecho divir&gt;o, y se aeienta eobre pueblos y naciones por propia autoridad.
· Inspirado por ese sentimiento fraternal, eincero ó sa•
biamente calculador, que ha establecido corrientes de
paz y de harmonía entre el imperio moEéovita y la república francesa, la fastuosa corte de San Petersburgo abrirá sus puertas regocijada á un individuo sin t itulos nobiliarios ni escudos heráldico~, sino s~ncillamente cor. la
grandeza que le ha dado el voto de la masa anónima, la
voluntad dtl la multitud, interpretada en hora solemne
por la representación nacional de una agregación social
regida por inefüuciones democráticas.

DOMINGO II DE IULIO DE 18117

**..

LAS CANONIZACIONES EN ROMA

Aparte de estas situaciones paradójicas y contradicto•
rioe, que ceden sin duda en honor del pueblo que resbaló en Sedán, en la catástrofe estruendosa que arrastró
la púrpura mancillada del cesarismo napoleónico, Liene
la visita de Mr. Faure y traerá aparejados intereses trascendentales, que vigilan con ansia y atisban cautelos0a
los que andan en busca de los secretos de la diplomacia.
::\fochas veces se ha d;cho que la decantada alianza
franco-rusa no paeaba de ser una manifestación de loa
buenos deseos que animan á loa políticos franceses die•
puestos á provocarla, y prevención favorable de los astu• .
tos moscovitas preparados á aceptarla. Nada ha signifi.
cado para loa que así raciocinen la cordial recepción de
Cronsta1t, que tuvo por eco la aparatosa de Tolon; nada
el delirante frenesí del pueblo de Paria, de la Francia
entera, al rendir los tributos de su admiración y su fer•
viente cultú, en las fiestas no igualadas del afio pasado á
los Czares, desde el momento en que pisaron el territo·
río de la R ~pública, hasta que de él salieron arrastrad11s
en el tren imperial; nada significará tampoco pa1a ellos
ver unidos en estrecho abrazo al augusto Emperador de
todas las Ruaias, al omnipotente Nicolás II, árbitro BU·
premo de los destinos europeos por la grandeza colosal
de su imperio, y al presidente de la República Francesa,
al ciudadano Francisco Fálix Faure, encarnación de un
pueblo humillado por la derrota, hoy engrandecido Y
transfigurado por la democracia y el trabajo.
En ese abrazo quedará sancionada la sofiada alianza, si
no lo ha sido ya por las mutuas simpatías de los pueblos,
y podremos ver unidos ostensiblemente para contribuir
al perturbado equilibrio del viejo mundo á una nación
que busca el origen de su grandeza en la vo7, soberana
del pueb,o, y á otra que la hace descender de entre los
nimbos apocalíptiooa de la tradición y de la fe. Dos grandezas, que así asociadas por antogánicas que parezcan en
las postrimerías de este siglo deacrei:do, se prestan mútuo
apoyo, y son el contrapeso obligado de ese cesarismo
germánico, q 11e ha congregado nuevos elementos en su
rededor para hacer de la Europa inmenso campamento.
Ni una voz s~ levantó para oponerae al proyectado via•
je en el Senado francés, y si en la Cámara popular se dejaron ofr las uotas discordantes que lanzaba el socialismo,
pronto fueron ahogadas en la inmensa explosión de patriotismo que estalló entre los diputados republicanos y
las apretadas galerías. Razón hubo para ello: ojalá que esa
alianza que con tanto ~ntusiasmo se acepta, se estrec~
y perfeccione para bien de esos pueblos del Norte y del
Sur, que tienen alta misión en el concierto de las naciones
civilizadaa.
No todo ha de ser para Guillermo de J..lemania lucha
tenaz y porfiada con el parlamento poco sumiso, con los
monarcas confederados poco dóciles, y con las naciones
vecinas poco dispuestas á acoger su soberana voluntad;
no todo ha de ser en el augusto Hohenzollern actividad
incesante de general en campafl.a, para alistar ejércitos
y revisar fortificaciones, á fin de que estén listas para la
hora del combate: tr1mbién se permite dedicar sus ratos
de ocio á la bella literatura y quiere cefíir á su frente,
erguida y enhiesta á pesar de su abrumadora corona, el
lauro crecido en las orillas de la CdStalia fuente.
No ha mucho que aspiró al título de músico, compo•
niendo un himno sagrado; luego pretendió ser pintor
bosquejando cuadros patrióticos, y hoy se sienta al lado delos poetas dramáticos, componiendo un poema escénico,
donde canta la grandeza secular del pueblo germánico.
Deade las obscuras tribus de Arminio que hundieron
las legiones dti Varo, hasta las agrupaciones modernas
que se inmortalizaron en Sadowa, todo desfila en ese dra·
ma colosal. ..... es la apoteosis de un pueblo, la santificación de una raza, la deificación de una estirpe.
Vale más así; es mejor que el soberano de Alemania se
dedique á esa8 tareas paclficae, que si llevan siempre el
sello de eu carácter arrebatado, son dulces y tranqui:as
en sí y lo apartan de la lucha.
Más ¡ay! que en medio de esas estrofas inspiradas y deesas combinada9 escenas, no ha podido descansar: conti•
nuará la brega con el Rei.Echtag para que la marina de
guerra eea lo qne pretende, con el gabinete para que se
pliegue ,í eus iudicacioues y co u todos para que nadie
revista su augusta vo:umi.d.

X. X. X.

8 de Julio de 1897.

DOMINGó ti de JULIO de ,81n

Uno de los días del mes de Septiembre del año de 1870
en que las tropas reales italianas se ocupaban de conservar el orden en la Puerta Pía de In ciudad eterna, los ere•
yentes de la Iglesia Católica, Aposlólica, Romana, preeenciaron y comprendieron lo grandioso de una de estas
fiestas.-El 27 de Mayo del aM actual, día en que Anto•
nio Maria ZaccaJÍa, el lombardo, y Pedro Fourier «el
aposto] de Lothringen," á quienes Pío IX contaba entre
el número de los bienaventurados, fueron canonizados
por el actual Papa León XIII pudo el pueblo romano contemplar de nuevo las imponentes ceremonias. Zacearía,
de nacionalidad italiana, fué el fundador de la orden de
«las Canonesas de Nuestro Señor," y Fourier de nacionalidad francesa, fundó la orden de los barnabitas; ambos
fueron muy estimados por sus incesantes trabajos en
procurará loe menesterosos los medios de subsistencia,
y notables por las curaciones que hacían.
Al iniciarse la aurora del día 27 de l'liayo, las callea de
la ciudad de las siete colinas se encontraban invad:das
por multitud de curiosos que e6lo ansiaban pern;trar á la
catedral die' San Pedro. A las cinco de la mafiana las tropas ocupaban la gran plaza de la basílica y cientos de cientos de personas llegaban por la entra•
da de Carlos el Grande. Aunque la comandancia general italiana, tenía sobre las armas á
toda la guarnición de Roma, distribuida en.
loa diferentes lugares en pequeflas partidas, era
incapaz para contener á la impetuosa muchedumbre.
A las siete de la mañana el interior del gigantesco templo se en~ontraba completamente iluminado, veinte mil luces estaban repartidas en
todas las paredes llegando basta la cúpula, y
adornando los arcos y pilaetras del templo.
Además, todo el templo estaba adornado y la
cantidad de luz era tal, que producía verdadero
de~lumbromiento en los ojos de innúmeros de•
votos y curiosos asistentes.
Entre los concurrentes se contaban más de
35,000 personas. El cuerpo diplomático acreditado cerca del Vaticano hallábase preseDte,
así como todo la nobleza romana. No asistieron
algunas personas pertenecientes al reino ni al
gobierno, por encontrarse ausentes, predominando el elemento extranjero.
En los grandes salones del Vaticano se reunieron los sacerdotes investidos de altos grados,
y!\ tas ocho de la maflana el anciano Papa, acoro
pañado de su corte, bajó á la sacristía, donde revistió el traje pontifical. Momentos después
púsoee en movimiento la procesión.

EL MUNDO

Satisfaremos su curiosidad con una anécdota.
Pio IX, durante su glorioso pontificado, tuvo diversas
conferencias con notables personalidades heterodoxas.
Una de ellae, eximio protestante, que había zaherido á
la Curia por la sedicente facilidad con que elevaba hom •
brea más ó menos virtuosos á loe altarse. recibió del pon•
tífice, como una respuesta el voluminoso proceso de una
beatificación por aquel tiempo iniciada.
-Lea asted esto, díjole Pío IX, y véame deapuée.
El protestante concienzudamente, con la tranquilidad
de la investigación sajona, consultó loa diversos documentos que integraban el proceso, y mara"illado de la escrupulosidad de la Iglesia para sus determinacioneP, de
la suma de hecho.q que para la canonización se exigfan,
de los nimios exámenes, de loa innumerables testimonios requeridoe, al tornará los pies del Papa, éxc'amó
emocionado»
-Si en todos los caeos semejantes á este, obra la Iglesia con escrupulsidad tal, retiro mi dicho.
El Pontífice le respondió afablemente:
-Hijo mfo, ese hombre de que el proceso se ocupa, no
fué canonizado por falta de méritos suficientes..... .
DAMAS DISTINGUID.AS.

21

los testimonios se multiplican, informacion que suele
prolongarse mucho.
Tres son los peldafl.os por los cuales un santo llega -al
altar:

1? Declaración de Venerable.
2? Beatificación.
3? Canonización.
Para ser declarado venerable necesita la comprobación
plena de que poseyó las virtudes en grado heroico.
Para la beatificación exijeee, si mal no recuerdo, entre
otrascoeae, la comprobación de dos milagros de prime,·
orden, ea decir de aquellos que implican una exepción
de las leyes de la naturaleza, tales como la resurrección
de un muerto ........ .
La canonización puede decirse que no es más que una
pomposa declaraoión de que el varón justo queda ele\'a·
do á los altares y es merecedor del culto dti hiperúualía tributado á loe san.tos de Dios.
En los tiempos de las disidencias religiosa~, cuando el
cristianismo alboreaba en las conciencias, loe obispos canonizaban, y tan mal solían hacerlo que si nuestra memoria no miente, Constantino fué declarado eanto y con
este emperador muchos Barones y se.flores feudales en loe comienzos de la Edad :\Iedia.
Mas ya centralizado el poder apostólico, fue•
ron expulsados del martirologio todos los indignos; no de otra suerte la opinión pública «esa
gran barrendera» expuleará mañana de los
Pantheonee de todos los Pueblo~, á 1antas glorias deslumbrantes, á tantos hé1oes de pfga....
QUEJA DE OTOÑO
( De Stephane Mal!arme.)

Desde que María me abandonó para irá otra
estrella-cuál, Orión, Altar, y tú, verde Vénus?
-he amado siempre la soledad. Qaé días tan
largos he pasado solo con mi gato. Por solo,
entiendo sin un sér material, y mi gato es no
compañero místico, un espíritu. Vale pues decir que he pasado largos días solo con mi gato
y, solo, con uno de los postreros autores de la
decadencia latina; porque desde que la blanca
creatura ya no es, extraña y ~ingularmente he
amado yo todo lo que se resume en esta palabra: caida.
De suerte que, en el afio, mi estación favorita,
eon loe últimos días amortigüados del Estío, que
preceden inmediatamente al otoño y, en el día,
la hora en que me paseo, es cuando el sol descansa, antes de deevaneceree, con rayos de co·
bre amarillo sobre los muros grises, y de cobre
Con majestuoea lentitud avanzaba el Cortejo,
rojo
sobre loe ladrillos. De la misma suerte, la
pues los sacerdotes tenían que abrirse paso con
literatura
á la cual mi espíritu demanda un'l
los estandartes. Seguían loe canónigos de la
voluptuosidad, será la poeeia agonizante de los
grande y pequeña basílica, el clero de la ciudad,
momentos últimos de Roma, en tanto, sin em267 obispos y arzobispos, y el Colegio de los Car.
bargo, que no respira en modo alguno la aproxi·
denalee. La gran orquesta tocaba el «A ve Ma_,~.::_
_
_;¡~■I':!~..:_.~- __¡
mación rejuvenecederadelos bárbaros y no bal•
ría Stella» y el coro cantaba, mientras que el ve·
bucéa a(1n el infantil latin de las primeras pro·
nerable anciano iba desde su a urea silla gesta toJulia Esponda Moguel. D el Valle de Zintalapa. (Chiapas )
sas cristianae.
ria bendiciendo al mundo .Se r,rohibió absolutamente el
Lefa pues uno de esos caros poemas ( cuyas placas de
bullicio, y al aparecer Leon XIII no se le aclamó, pero
*
afeite
tienen para :me más embeleso que el encarnado
**
se escuchó un gran murmullo.
En el curso de los procesos de las canonizaciones, hay
de la juventud) y hundía una mano en la piel del puro
Inmediatamente las campanas anunciaron el momento verdaderos debaces.
animal, cuando un organillo de Berberia cantó lánguida .
en que el sucesor de los apóstoles, iba á canonizará los
Dos cardenales, dedícanse, el uno á abonar y compro• y melancólicamente bajo mi balcón. Tocaba en l:l
bienaventurados J..ntonio María Zacearía y Pedro Fou• bar las virtudes del candidato á los altares, el otro á de- gran avenida de álamos cuyas hojas, aun en fa prima ve
rier presentándolos á loe creyentes como dignos de s11
terminar bus defectos.
ra me parecen mustias desde que María pasó por ahí c rn
veneració n en los altares. En seguida el Papa asistió á la
El pro y el contra, la sombra y la luz de aquella vida cirios, una vez postrera. El instrumento de los triste3,
miea cantada, entonando el Tedeurn.
salen de tal debate depurados.
s(, ciertamente: el piano centelléa, el violín da á las fibras
Las campanas de San Pedro habían anunciado á la ciuEl primero de los cardenales es designado oon el nom- deegarradas la luz, pero el organillo de Berbería, en me•
dad de Roma y al mundo la nueva canonización, acaso..... bre de abogado de Dios; el segundo con el de abogado del dio del crepúsculo del recuerdo, me ha hecho desesperatal vez. ... la paz;entre el vaticano y el Quir.inal? ¿Quién es d frtblo.
damente soñar. Cuando murmura un aire alegrem1 nte
capaz de responder á esta pregunta? La :fiesta del 27 de
Quien de tan tremenda pugna sale bien, fué sin duda vulgar- y lleva la alegría al corazón de los arrabales, un
Mayo ha dejado may gratos recuerdos, y no tiene en lo un varón que poseyó en grado heroico las virtudes.
aire afíejo, trivial: de dónde viene que su ritornelo me
absoluto ninguna significacion política.
Un proceso de canonizació n suele durar centenares de llegue al alma y me haga llorar como una balada rom.in.
años, durante 103 cuales vanee acumulando h ech os: Roma tica? La saboree lentame nte y no lancé un céntimo por
es eterna y no se apresura jamáe.
***
la ventana, de miedo de distraerme y de advertir que el
Pero nuestros lectores á quienes hemos brevemente,
Empiezan los procesos de canonización generalmente instrumento no cantaba solo.
referido esta ceremonia conmovedora, de la cual damos
á solicitud colectiva de uo pueblo, de una agrupación,
un amplio grabado en lugar preferente, se preguntarán
que habiendo apreciado las virtudes de un varon insigne,
aca~o, qué requisitos se exigen para l~ brillante apoteesis
muerto en olor de santidad, reclama su apoteosis. Abreae
de un héroe del cristianismo, que se llama canonización.
entonces una información rigurosa, en que loa testigos y

�EL MUNDO

- -- - - - - - - - ~ - - - - - - - -

Escuela Naval de Veracruz.

DOMINGO ti DE JULIO D[ 1197

-Tú me engañas: no eree el que partió para no volver tan sólo para castigar mi constancia y mis desvelos.
Sigue tu camino: tú no eres éL
-El perfume no vuelve á la flor; el eco no se une á la
voz; las lágrimas no tornan á su fuente, pero el ave he•
ri.la si vuelve á su nido para abrigar á sús polluelos, como yo vuelvo para abrigar nuestro amor.
-¿Pero á qué vuelves? El hogar está frío desde que tú
partiste; las flores del huerto se secaron con el frio del
olvido, y las palomas de nuestro hogar volaron á los
montea¡ y hasta el perro que guardaba la pue~ta enmude·
ció para siempre, como mis labios para pronunciar tu
nombre. A qué vuelves?
-Oye esperanza mía! Los horizontes se cerraron en
torno de mi vida, y hoy llego de nuevo á tu regazo con
las entallas atravesadas por el hierro de la ingratitud,
con el corazón lacerado por el desdén y el alma convul•
sa por los golpes de quienes me ofrendar0n su amor.
Pérdoname y ábreme.
Las tardes pacíficas volverán para nosotros, en la noche el ruido de loa árboles que cubren nuestra choza
arrullárá nuestro suefí.o, y las frescas brisas de la mañana abrirán de nuevo las flores de nuestro huerto. Abreme poN¡ue me muero de frío!
-Cuando partiste en busca de nuevas felicidades, cerré mi puerta y enmudecieron mie labios, hoy que vuelves cargado de desengafí.os, entra de nuevo.
-¡Bendita seas, imagen de Dios que perdonas! Déjame que derrame mi llanto en tu seno. ¡Abreme tus brazos, ya qué he de morir en ellos!
J. DAVID Gu.ARÍN.

nales h3sta lvs cedros corpulentos y olorosJs, rivales de
los del monte Líbano; y desde el penacho de esmeralda
NOTAS E IMPRESIONES
Damoe una fotografía del edificio, ya terminado, que de la dulce caña de azú ~ar, hasta el abanico de esmeralda
de la esbelta palmera &lt;ie los trópicos, qu9 suspira bajo la
servirá de Eecuela Naval en Veracruz.
Hablar mucho y bien ea propio de hombre ilustrado.
Como se sabe, la Secretaría de Guerra y Marina deter• luz de rosa de la aurora y suspira bajo la luz dorada de
-Hablar
poco y bien ea el carácter de sabio,
la
tarde.
minó la erección de esta Escuela, en la cual cursarán to•
Si fuera dable lanzar profecías en este siglo de la dina-Hablar mucho y mal es manía del fatuo.
d11s las catedras necesarias loe que aspiren á pertenecer
mita y del vapor, del oro y de la electricidad, yo diría
-Hablar poco y mal es la desgracia del necio.
á la marina mexicana.
La
pr-&gt;bidad ea la virtud de los pobres: y la virtud, la
que
los
hombres
y
las
tribus,
y
los
pueblos
y
las
razas
La practica la harln en un buque de guerra nacional,
y las naciones, y el Dios de Confuco y el Dios de Abra- probidad de los ricos.
dedicado especialmente á este fin.
Para adquirir la reputación de saber lo que se ignora,
Son incontables los beneficios que producirá un plan- ham, y el Dios de Sócrates, y el Dios de Jesucristo, y el
hombre de piel amarilla como el hombre de piel negra, basta muchas veces aparentar ignorar lo que se sabe.
tel del género de que nos ocupamos.
y el hombre de piel cobriza como el hombre de piel b lanLa hermosura es una rosa, y la bondad su perfume.
ca, y los que habitan en las islas del océano y en la tieCuando la resistencia es inútil, los locos se agitan, los
rra firmP., y todos cuantos alientan alma sobre la faz del débiles se qu~jan, los bajos adulan, los orgullosos se in•
EL NUEVO MUNDO
.planeta, llegarán en misteriosa corriente al Nuevo ~fon- dignan y los sabios se someten.
Parece que la civilización en su incansable marcha á do, y aquí se reunirán para fundar l;u grandes ciudades
través de los siglos, ha ido circunvalando á nuestro pla• de una colosal república; y el bueno y omnipotente Dios
Jamás se evade uno por completo de si mismo.
neta, y que de la península brahamánica pasó á la pe- de todos los dioses, estará complacido y mirará con geG. Rodenbach.
nínsula helénica, y que de la península helénica pasó á nerosos ojo3 el consorcio de los hombrea que, puestos de
*
**
la península itálica, y que de la peninsula itálicr, pasó á rodillas elevarán al Sér Supremo el himno más glorioso
Solo la vida enseña á la vida.
que
hayan
creado
las
religiones
muertas
y
las
religiones
la península ibérica, y que de la península ibérica, llevaO. Lebret6n.
da en tres carabeÍas sobre las encrespadas ondas salobres, vivae, el himno de la libertad, del trabajo y de la civilipor la fuerza de los vieftos marinos y la fuerza de los zación, que ya balbucea la humanidad en la grandiosa
OTRO PAGO DE $13,595.00 DE "LA MUTUA"
suefí.os de un loco, pasó a descansar á la fresca sombra de agonía de nuestro siglo, y que en el futuro darán á los
EN TAPACHULA
las exhuber;,.ntes y centenarias selvas americanas, en tan• cuatro vientos los hi¡os de los hijos de nuestros hijos,
to que se fortalecían los eajones y los eslavos, surgidos hasta la consumación de los siglos.
J UAN RAMON MOLINA.
Tapachula, Junio 6 de 1897.
del caos de las razas, como para heredar la gloriosísima
bandera de la civilización, que ondeó en la pirámide
Sr. D. Carlos Sommer,
Director General de «La Mutua,»-México.
egipcia, en la pagoda indoijtáoica, en el templo griego,
ABREME
en el capitolio romano y en la catedral gótica.
Muy estimado sefior:
Hoy cumplo con un deber de gratitud para con usted
En el estado actual en que se encuentra el humano
-¡Berta! ¡Berta! soy yo. Mira q11e la nieve yá ha cu- y para la Compafí.ía al digno cargo de usted, certificando
prog1eso, hubiera sido imposible á Europa contenerlo en
sus estrechos límites; y así, fué preciso que surgiera de bierto mis vestidos, porque el invierno me sigue desde que con toda prontitud me ha sido satisfecho el importe
entre sábanas de espuma un murrio niño, una tierra vir- que trasmonté las serranías para llegar hasta aqu[.
de la poliza número 789,979 por valor de... $ 6,413.16 oro.
-¿Quién eres? Aquí no se abre la puerta á nadie desde cambio sobre Nueva York ...................... » 7,182.79
gen y joven, buena para madre fecunda, una América
con sus .i slas que parecen jardínes flotantes sobre las her- que el amado dejó apagar la luz de este hogar, y partió
vorosas aguas del·Atlántico, y las potentes aguas inmen- para no volver jamás.
Total... ... $ 13,595.95
-¡Cómo no has de abrir, alma mía! Soy yo, el peregrisas del Pacifico; con sus temibles volcanes coronados de
sempiternas nieves y de sempiternas nubes; con sus no tanto tiempo ausente, que vuelve, como el ave herida, la cual tomó mi finado esposo, el Sx.!loR ELIGIO SANDOVAL,
magníficos y opulentos bosques, por donde slllta el tigre, á calentar su nido. ¡ A.bre, Berla mía!
el día primero de Septiembre de 1896. Hago especial
-No, tú no eres él. El perfume que se escapa, nunca mención del hecho de que sin embargo que vivo en una
ruge la pantera y vuelan pájaros de cien cólores, como si
fueran fragmentos de un fria despedazado; con sus !la• vuelve al seno de la flor que lo exhaló. El eco nunca se hacienda en Guatemala-lejos de vías de comunicacionuras de dilatados horizontes, propias para las grandes une á la voz qui, lo produjo. Y las lágrimas que yo he nes directas-~e ha sido pagado el importe de la póliza
vacadas y las partidas de caballos indómitos; con sus ea• derramado por él, jamás vol verán á mis ojos, lacios ya de á los ocho días de haber fallecido mi esposo.
pumosos ríos, que van rugiendo entre rocas plutonianas mirar hacia el camino por donde partió. Vete, peregri•
Con sumo gusto veré si por medio de la prensa se dé á
y ribazos enormes, donde beben, abiertas al cielo las no; tú no eres él.
conocer en todas partes este hecho que habla en favor
-Abreme, Berta, por que el frio me conmme. La nie- de 1.3 exactitud de la Compall.ía.
fauces, el sol del mediodía los cocodrilos hambrientos;
con sus azules lagos, donde rebulle:i peces de oro y· de ve no ha eI1fríado tanto mi cuerpo como las ingratitudes
Soy de uated afma. y agradecida,
plata, y por sobre los cuales vuelan las níveas garzas y del alma. Q11ienes más p·e netraron en lo íatimo para roTRINIDAD M. VIUDA DE S.ANDOV.AL.
los patos salvajes; con sus montañas de granito, en cuyos barme y aniqúilarme el amor que aún conservaba para
rifiones cuájanse los metales prj!ciosos; con su suelo, en tí, me pagaron con el desdén y con el olvido. Pasaron
fin, que produce desde la ortiga hasta los cáctus, desde como crepúsculos de verano; como la sombra del ave fu•
las gramas hasta los helechos, desde las hierbas medici- gitiva.
LA ESCUELA NAVAL DE VERACRUZ

DOMINGO II de JULIO de 1897

EL

MUNDO

�EL MUNDO

DOMINGO II DE JULIO DE 1897

do y mirandonos fijamente. Sin hacer caso de su preeen ·
cia, volvimos á los kayaks para continuar nuestro camino. :Repentinamente volvió sobre nosotros, se irguió por
encima de la superficie del agua, resopló tan fuerte que
Cuando loe exploradore&amp; el 22 de Julio, abandonaron el
el aire se extremeció y amenazó hundir sus colmillos en
campamento de espera, con loe dos trineos, loe dos ka•
nuestras frágiles embarcaciones. Nosotros cogimos los
yaks y loe dos perroe, se habían á la vez restaurado y
fusíles; en ese momento desapareció; pero reapareció
aligerado. «¡Cuántos eacrificioel ¡Cuántos objetos precio•
inmediatamente al otro lado, tan amenazadora como an•
sos abandonados en la soledad de la banquisa. Además
tes, muy cerca del kayak de Johaneen. Repitió muchas
de una cantidad de carne y de grasa, hemos dejado tres
EL MAR UBRE•
veces estas maniobras y podíamos verla á través del agua
bellas pieles de oso y aun á nuestro amigo fiel el lecho transparente, pasar rapidamente bejo nuestras embarca•
saco,-una superfluidad en esta estación-una parte de
El segundo acontecimiento de esta memorable jornaTemíamos que hiciese ua agujero de una dente·
las maderas de los trineos, ski, la mitad de una cubierta da, fué la aparición de una vasta extensión '1.e agua Ji. cionee.
de alnminio, sacos, útiles, lona de velas, zapatos, tapo· bre, que Naneen percibió á lo lejos, desde la cima de un liada en el fondo de las embarcaciones, y para asustarla
nuestr0s remos. Por fin se lanzó contra el
nee nuestros guantes de piel de lobo, un martillo geoló· amontonamiento de témpanos. y en la dirección de las agitábamos
de mi compafiero. Johaneen disparó y le al0j6
gic¿ la mitad de una camiea, etc., etc., y muchas otras costas entrevistas. Después de un nuevo tirón, en el kayak
una carga de plomo en los ojos. La bestia dejó oir un
cosa~ eepaNidae en una confusión caótica.»
sentido propio de la palabra, pues que Naneen y Johan•
«Miércoles t4 de Julio.-Por fin la maravilla ha aparecí· sen se habían resignado al papel de bestias de tiro, fué mugido terrible, se sumergió y desapareció dejando de·
trás de ella un hilo de sangre. Nosotros nos apresuramos
do -¡la tierra!-la tierra cuando casi no creíamos en ella. alcanzada la mar libre, el 6 de Agosto
á remar con todas nuestras fuerzas, temiendo una.nueva
H~ce casi dos años que no habíamos visto elevarse algu•
En tanto que apresuraba el paeo, Naneen recordaba la
na cosa pc,r encima de esa línea blanca, infinita, que de- marcha de los Diez-Mil á través del Asia; evocaba el agresión de la herida, ya más feroz por el dolor, y no nos
termina el horizonte de loe espacios polares ......... Deja• momento en que los soldados de Xenofonte, después de tranquilizamos sino cuando oímos á nuestro enemigo re·
moe la inmensa banquisa blanca y desierta, sin dejar de- un año de guerra contra fuerzas superioree, vieron por soplar y flotar lejo3 de nosotros, en el sitio mismo donde
desaparecido.
trás de nosotros huella alguna; la pista de nuestra peque• fin el mar de lo alto de una montaña y exclamaron: 1&lt;Tha- había
«Continuábamos remando tranquilamente, y habíamos
fia caravana á:través de los plaoes ein fin, ha desaparecido
hacía ya tiempo olvidado á la morsa, cuando vi de pron·
Thalassa!»
desde h&amp;ce largo tiempo. Una vida nueva comienza para lassal
Después de tantos meses de lucha contra los hielos, to á J ohansen saltar en el aire......
nosotros: en cuanto al hielo, ea siempre el mismo.
tambien para loe dos exploradores la mar era la bienve•
«Su ka yak había recibUo un choque violento.
«Esta tierra ha aguijoneado largo tiempo nuestros sue«Supuse al principio que un bloc de hielo se había remoño@ y ahora viene como una visión, como una tierra de nida.
"··· ... Por fin estaba yo en el límite de la banquisa. vido y en un lllovimiento de báscula había tocado el fondo
loe ~uentos de hadae. Blanca de nieve acumulada, se
Ante mí se extendía la superficie sombría del mar; á lo de la embarcación; más no había témpanos cerca de noenarca por encima del horizonte con el aspecto de nubea lejo~ la mur'alla abrupta del glacier surgía del agua; una
sotros. De pronto ví otra morsa levantarse ante noso·
lejanas que ee teme á cada instante ver deeaparacer.
triste claridad lo envolvía totlo. Ante esta perspectiva
«Yo me la había imgainado tajo muchos aspectos, con hinchó una alegría tal nuestros corazones, que no po- tros fuera delagua.
«No había un instante que perder, y sin tomarme
altos picos y glacitrs resplaudecientee, pero nunca así, se· diamos expresarla con palabras.
tiempo para buscar la parte vulnerable ( detrás de la ore·
mejante solamente á la apariencia de la tierra. Nada tie"Detrás de nosotros estaban todas nuestras penas; de· ja,) envié una bala á. la medianía de la frente del enor•
ne de halagador y es sin embargo la bien venida. En su· !ante se abría el camino del ,regreso.
me animal. Fué por fortuna suficiente esto: la morsa
ma, no podíamos ee~erarla de otro modo que cubierta de
«Yo saludé, agitando mi sombrero, á Johaneen, que es· qued6 fulminada.
nieve con toda la meve que cae aquí.»
taba un poco atrás, y el respondió agitando el suyo y gritan·
«No sin pena hicimos un agujero en la espesa piel que
La 'aparición de la tierra fué festejada como convenía, do: hurra! Un acontecimiento tal debía ser celebrado de
recubría aquel montón de carne flotante en la superficie,
con un suculento almuerzo: las últimas patatas habíaa
cortamos algunas bandas de grasa y de carne y abando•
manera:
siclo reservadas para la ocasión. Después Naneen y J ohan · al~una
Nos comimos una tablilla de chocolate cada uno!»
namos el resto á los pájaros de la mar.»
sen volvieron á ponerse en camino en la dirección de la
Una suprema separación entristeció sin embargo ague•
Remar de frente con las embarcacionesgemelaserafati·
playa que era para ellos la tierra prometida.
Ha alegría. Los dos perros sobrevívieilteB eran una car• goso y duro, los progresos eran lentos y cuando las co·
Parecíales tan próxima, que Johansen no dudaba de ga inútil en lo de adelante, sobre loe kayaks.
rrientes venían en sentido inverso, hacíanee sentir, y
que llegarían aquella misma noche. Naneen calculaba
«...... Fieles y valerosos nos habían seguido durante to•
remontarlas era imposible. Naneen resolvió
dos días de marcha; no por ello estaba menos errado.
achicar considerablemente los trineos á fin
Sus ilusiones duraron poco. La superficie del
de poder disponerlos aisladamente sob1e ca·
hiPlo era más imprac,icable que nunca. Naneen
da kayak en el sentido de su longitud.
y su perro Kaifás, tiraban de un trineo;JohanEn tanto que ambos se entregaban á esta
sen y Suggen tiraban del c:,tro. Hombres y perros
tarea, vieron aclararse la bruma que los en·
formaban un tronco extraño. Su marcha á travolvía, y apareció ante sus ojos toda una ca·
vés de las aristas de las presiones de loe hum·
dena de montafiae cubiertas de negras rocas
moka es increíblemente lenta. Y parece qne
á pico, emergiéndo de los gladus.
cuanto más avanzan más huye la tierra:-la de•
Solamente el 16 de Agosto, después de ha·
ri vación en realidad los aparta de ella y bien
ber atravesado tirando de sus trineos cortos
pronto !o comprenden.
la zona marginal de témpanos aglomerados,
Para colmo de miseria, Naneen puede apenas
Naneen y Johansen llegaron á una de esas is·
arrastrarse. Los abrigos delgados no han reem·
las. Por la primera vez después de dos años,
plazado sino con desventaja el saco dejado en
tenían la tierra bajo sus pies. Con gusto
el campamento de espera, y el explorador sufre
hubienn besado las rocae. En su indescripcruelmente de un lumbago causado por la hu•
tible alegría saltaban de un bloc de basalto
medad y por el frío al mismo tiempo que por la
al otro como nifios que juegan. En fin, para
fatiga. ,,Joúansen, escribe, ee ve obligad() á qui•
colmar su embeleso, en un rincón abrigado
tarme las botas y mis calzas, porque estoy en la
descubrieron musgo y flores.
imposibilidad de hacerlo por mí mismo. El es
Verdaderas flores: hermosos ababoles, eaxí•
poco egoísta y me cuida:como á. un niilo.» Pero
fagos de las nieves, estelarias!.. ....
esos hombres están templados de una maoera
«Fué enarbolado el pabellón noruego, se
especial: Algunos días después, Naneen póne·
preparó un lobscouse de pemmican y nos sen·
se en pie.
tamos dentro de la tienda haciendo volar los
"SálJadoS de .Ago.,to -Labor inaudita:-No po·
guijarros bajo nuestros pies, muy á gu8lo.»
dríamos cumplirla jamás si no fuese porque
Ayudados por el víento, avanzamos más pronto.
Naneen~- Johansen habían llegado á tie•
debemos cumphrla. Desde hace muchos días
rra sin haber podido darse aun una cueata exacta de su
los perros por todo alimento ,ee han repartido
do el viaje; y ahora que llegaban dfae mejores, debían situación. Estabaa al este ó al oeste de la tierra Francisco
unas gaviotas. Ayer no conocieron más que un poco de decir adios á la vida!. ..... »
José? Lo ignoraban: desde que sus relojes se habían pa·
grasa.
«No pudiendo decidirnos á degollarlos como lo había· rado, érales imposible, por más deducciones que hicieran,
mos hecho con sus compañeros, sacrificamos para cada encontrar su longitud.
TRAVESÍA DE UX DEPÓSITO DE AGU.~
uno de ellos un cartucho. Y o maté el perro ae J ohansen_y
Siguen su camino y he ahí una isla nueva (la isla Tho•
mató el mío......»
«Luna 5 de .Agosto.-Jamás hemo11 tenido un hielo tan Johansen
roup
):
Con los ka yaks amarrados el uno al otro á fin de sopor•
-«'.l!Ie parece uno de los parajes más encantadores de malo como ayer. Logramos, sin embargo, recorrer un po• tar los trineos, que hubiera sido imprudente abandonar,
la tierra. Una playa unida, sembrada de conchas, una
co de camino y dos incidentes felices marcaron la jorna• Naneen y J ohansen pusiéronse á la vela.
estrecha cintura de agua clara, en el fondo de la cual se
da; J ohansen no fue devorado por un oso y hemos visto
Desde hacía dos años no habían tenido delante una ex• distinguen caracoles y erizos y donde nadan antípedos.
agua libre al pie del glacier que borda la tierra.
eemejante de agua.
En las rocas vuelan y saltan gorriones. Súbitamente el
"Partimos ayer mañana á las siete. Se hubiera dicho tensión
Era para ellos un placer oír chapotear las olas entre
que un gigante había lanzado el desconcierto de los blocs las dos embarcaciones, y vira-:- rapidamente hacia la tie· sol rompe las nubes de flecos ligeros y el día parece ser
todo sol. Al rededor de nosotros están la vida y la tierra
enormes y había distribuido después entre ellos nieve y
rra tan deseada. Qué cambio, después de haber durante
agua. La bruma era espesa. Después de una marcha fa· meses hecho su camino pulgada á pulgada, paso á paso! firme; nos hemos librado de la eterna banquiea. En el
fondo del mar veo bosques enteros de algas. Bajo las ae•
tigosa, llegamos por fin á un canal que era preciso atra·
El sol brillaba.
perezas de los cantiles, aquí y ahí, están acurrucados alvesar con los kayaks. Yo me ocupaba en botar el mi.o al
«No puedo recordar-dice Na12sen-una mañana más gunos montones de nieve color de roea.
agua cuando oí ua ruido de lucha detrás de mí, y J ohanbella.»
•De lo alto de una roca, vemos extenderse á lo IE&gt;jos la
een gritó:
Abordar al pie del glacier escarpado, era impracticable. banquisa de la cual hemos salido: un gran plano blanco,
-Coged el fusil!
Loe
exploradores
tuvieron
que
levantar
su
tienda
sobre
..y o me volví y ví un oso enorme precipitarse 11obre mi un vasto témpano flotante, pero á la vista de la tierra, - en el fondo, muy en el fondo del cual, están aun aprisio·
nados, derivando imperceptiblemente, el Fi·am y nues•
compafiero que había caído de espaldas.
y la vista sola de la tierra baetaba á su felicidad.
tros compañeros......»
"Ensayé retirar mi fusil de su cubierta, colocada en la
Qué tierra!
Naneen y J ohansen prosiguen aun. Las corrientes de
proa del kayak, cuando la embarcación se deslizó al agua.
Nansen, incierto respecto de su longitud. lo ignoraba.
«Mi primer pensamiento fué saltar sobre el kayak; pero Teniendo delante de sí islas desconocidas, diólesnombres la marea abren, cierran y vuelven á abrir los canales
navegables. ¿Cuánto tiempo encontrarán los dos nave·
este hubiera infaliblemente zozobrado. Me esforcé, pues,
Isla Eva, Isla Liv.
gantes agua libre? Toda la cuestión está ahí. Si el mar
en volver á llevarlo al hielo de manera de poder asir mi dulces:
Heladas, es cierto, estaban heladas, pero sobre ellas queda abier~o, volverán al Spitzberg y de ahí á Noruega
arma. Haciendo esto no podía volverme para ver lo que temblaban las alas de los pájaros!
pasaba; pero oí que Johansen decía tranquilamente:
A ia vela y al remo, esta navegación enmedio de la bru- al fin del afio. Si se cierra de nuevo, definitivamente in•
«-Es preciso darse prisa si queréis llegará tiempo.
ma y del misterio, de los estrechos y de las costas, se vernarán.
«Darme prisa! ya lo creol Por fin alcancé el cañón, esti• proloagó durante muchos días. Noche á noche los explo•
E invernaron.
«Miércoles 24 de Agosto.-Las vicisitudes de esta vida ja•
ré el fusil y volviéndome, apunté. El oso no estaba ni á radores levantaban su tienda sobre la banda de hielo que
más
tendrán fin. Hace cuatro días yo estaba lleno de es
dos metros, listo á hacer presa en mi perro Ka;fa.8. He- bordaba la tierra. Mañana por mafiana, cargaban los
y de valor y henos aquí bloqueados desde hace
rido detrás de la oreja, cayó muerto.11
kayaks sobre los trineos para atravesar los hielos que el paranza
«El oso nos había sin duda seguido como un gato, disi• viento ó la marea habían acumulado al rededor de ellos; cuatro días y tres noches por los amontonamientos de
mrilándose detrás de los témpanos y se había aproxima- después volvían á botar al agita los kayake, luego que loe hielos. En todas las direcciones, no vemos más que
do al kayak de· J ohansen, en tanto que estábamos ocupa- encontraban un canal abierto, y proseguían su camino. hummoks, aristas y asperezas. El valor nos queda aún pe•
dos al borde del depósito de agua. Johansen había vuel- Por donde quiera había morsas y pistas de osos, de zo· ro la esperanza se ha ido..... .
«Sobre la superficie del mar, pulida como un espejo,
to la cabeza y lo había percibido, pero &amp;ntes de haber rNE y de gaviotas: se sentía placer al observar tanta vi•
se deslizan los ka¡¡aks; á cada golpe de remo silencioso,
comprendido á quién iba á atacar, recibió un manazo en da en derredor, tanto alimento á la mano.
el agua tiene un murmurio. Se creería uno en góndola,
la cara, que lo h1z0 ver treinta y seis estrellas y cayó de
Las morsas pululaban especialmente. Lo que era gra- ·sobre
el gran Canal; pero esta calma tiene algo de inquieespaldas. Entonces empezó á librar con el animal un ve es que ellas rompían primero las hostilidades.
......
verdadero combate de box; después lo asió del cuello,
«Yo había escalado un hummock, refiere Naneen, y tante
«Bruscamente, en efecto, nos vimos rodeados de hieloe;
echando mano de todas sus fuerzas.
examinaba el estado de la superficie del agua ante noso«El oso iba á morderle cuando me gritó: «Daos prisa.» tros, cuando una morsa monstruosa se aproximó, soplan• estando la tierra próxima, el mejor pattido era esperar
Fué entonces cuando el oso percibió á los perros y vol(LA TIERRA EN FIN!

DOMIJIGó 11 de JULIO de ,110,

EL MUNDO

los ~contecimientos...... Cuando remábamos en
med10 de lo~ peqnel'los témpanos flotantes el
f(!ndo de m1 kayak recibió de pronto un gd!pe
1
v1?lento. Estábamos, rodeados de nuestras enemigas las Il'.lOrsas. Uaa de ellas tletalla gigantesca, n_adaba entre dos aguas detrás de mí. Re•
pentmamente se enderezó justamente frente á
Johanse~ qu~ seg~ía mis huellas. Temiendo
ver al ammal.h.und1r sus colmillos en el puente
desuem~arcac1ón, Johansen se apartó, buscan1
do su fusil. Yo había cogido el mío á toda pri•
ea. La morsa empero hundióse en el agna con
estruendo y reapareció tras el ka yak de J ohansen. ~ra aquella una inquietante vecindad Pa·
ra h~ula Johansen saltó sobre el témpano más
p~óx1mo. Al cabo de un momento yo seguía su
eJemplo. Pero corrí gran rieFgo por culpa mia
de tomar el baflo con Que la r:iorea me lhabí;
ame azado nada más. El borde del hielo cedió
en e momento en que yo ponía el pie sobre él
Y me quedé.parado en el kayak que se iba derivando, haciend_o prodigios de equilibrio para
no zozobrar. S1 la morsa hubiese reaparecido
en ese moment(!, yo la habría recibido de segu!º en su propio elE&gt;mento. Finalmente1 logré
izarme sobre el hielo y largo tiempo vi mos á
nuestro ~gresor pasar y repasar al rededor de
nuestro islote flotante, sobre el cual hicimos
menos penosa la situación poniéndonos á comer.
«~ra una gran morsa macho. Hay algo de fantástico Y de prehistórico en el aspecto de esos
mone~rnos. Yo no podía impedir el pensar en
un tntóD, en tanto que el animal daba vueltas
e!l/! agua Y nos veía con sus grandes ojos redondos y
vi diosos. Era del todo inutil gastar cartuchos en uaa caza e que no'.teníamos necesidad por el momento. Así es
que.esperamos, que cansada al fin, se fuese como había
vemdo;hdespués de lo cual seguimos nuestro camino feli•
ces por aber salido bien del encuentro.
"····:·Llegados sobre loe hielos que tocaban la tierra
nos v~mos condenados á la inmovilidad: ya no habí~
agda !:re en dirección alguna. y la superficie sólida erirct e obstáculos, era absolutamente impractic~ble.
mpamo~, pues, v el 21 matamos un oso. Cuando menos :io moriremos de hambrn antes de algún tiempo.n
L~ suedrte estaba echada. Naneen y Johansen estaban
co, 1 ena os á ocho meses de invernada;
Ya habf~n elegido, en la playa vecina, cerca de un
P romdontono que supusieron más tarde era el cabo He•
11an d. un rinc
· ó n propicio
·
para construir una choza
cuan ~ se produjo un incidente inesperado.
'
di El hielo sobre el cual .se elevab~ su tien.da, se desprenó bruscamente de la tierra y baJo la acción del viento
fomenzó á llevarlos en una derivación rápida. Desd~
uego pen.earon en volverá la costa; botaron los kayaks
fil a¡:ua é izaron la vela. Pero la, costa estaba lejos y ren exionaron que una isla valía tanto como otra. ¿Por qué
li~re~ner la ~roa al sur en tanto que el paso estuviera

viéndose contra ellos, les administró eD la nariz dos fuer•
tes golpes. .Tohansen había vuelto á ponersé de pie, y
cuando y0 tiré, ya él tenía su fusil en las m~nos. La ma•
no del oso le había marcado la mejilla derecha con una
linea blanca, quitándolo un poco de lo negro que tenía
ahí: eeta era su sola herida......... »

1.
I·

.·•

0

1

A~í lo hicieron. Islotes y puntas sucedíanse y ellos
fdnuraban los altos monolitos de basalto rode1&gt;dos de coumuas Y contrafuertes, agujereados de nichos y corona•
do_s por tantos campanarios agudos como la catedral de
Milán.
El 25 de Agosto atracaron á una nueva playa sobre la
cua~, desde su desembarque un oso les deseó la bien•
vemda. Johansen con una bala le rompió la columna vertebral.. El animal, herido, intentó huír, pero !11 parte
P ~ter10r de su cuerpo estaba paralizada. Perplejo, sent se Yípusose.á morderse, hasta eangtarlas, sus patas, como para castigarlas de rehusarle sus servicios. Una segunda bala puso fin á sus sufrimieatos.
Fueron percibidos otros dos osos el mismo día. Las
morsas e~an numerosas. E~a costa al borde de un fjord,
se anunciaba como una despensa ampliamente provista.
Desde el día siguiente del su llegada, después de haberse asegurado de la imposibilidad de ir más lejoe, Nanse~ Y Johansen comenzaron á prepararse para invernar
ab1.
·
. Impoi:taba, en efecto, no dejarse sorprender por el inv1e~no BID vivares y sin abrigo, y las pocas semanas que
teman ante ellos debían eer consagradas: 1?, á caza de
osos Y focas; 2?, á la construcción de una choza confortable en previsión de loe grandes fríos de la noche boreal.

6

LOS PREP.UATIVOS DE LA 1/''VERNADA

),fatar el mayor numero de bestias posible mientras
abundasen, era el primer objetivo de Naneen. La caza
á los osos era más fatigosa que peligrosa. La curiosidad
el hambre los atraían; después, á la vista de los dos
Dombrea, echaban á correr y era preciso perseguirlos.
oce osos blancos, viejos y jóvenes cayeron antes del
fin de (?ctu~re, bajo las bala-e de los' dos compañeros. El
frío ártico tiene la ventaja de coaservar indefinidamente
la ca_rne de loe animales muertos. Por más que fuese el
apetito de Naneen y de J ohansen -y la resistencia de
sus estómagos estaba á. la altura de su energía moralno tenían necesidad algupa de poaerse á ración.
Quedaba por hacerse la caza de algunas morsas, así
par!!' dar alguna variedad á. los menús como porque el
aceite Je morea debía servir durante t¿do el invierno de
iiornbustible y de luz.
. Los monstruosos anfibios, además de las considerac10nes gastronómicas y!utilitarias, interesaban á Naneen
de u~a manera muy especial. Trataba de describir y ha
descrito ens costumbres con una benevolencia no dieimu!ada. S~ vuelve de la India-dícese-con el respeto
al tigre, ammal feroz y soberbio, para el cual se ha encontrado un calificativo · de admiración: el tigre real.
Huesped de la banquisa polar, Nansen edificaría congueto al rey de los animales árticos: de moraareal. La mor·
ea le. ha hecho correr riesgos y le está agradecido. DeB·
firec1a. al oso desvalido cuyas garras han apenas arafiado
a nanz de un perro y la mi&gt;jilla de su compañero; pero

h

e

Un visitante.

estima á. la morsa.. «La morsa no tiene rniedo al oso;11 es
una de las observaciones que parece preferir y que acom•
pafi~ con numerosas pruebas luego que encuentra la
ocasión.
La caza á las morsas á la cual se entregaban Naneen y
Johansen fué más agitada que la caza á los osos. La primera que mataron les costó nueve cartuchos, y con nueve balas en el cuerpo, desapareció. Sin embargo la en•
contraron poco después. Otras dos fueron muert~s sobre
un témpa?º· Dormían al eol y la primera cayó fulmina•
da á la primera bala. La segunda, herida por dos balas
e~ la cabeza, ~ardiendo olas de sangre por las naricts,
p~1sose á mugir y á toser formidablemente...... «Soste•
méndose º.º? su~ e~ormes colmillos, expectoraba sangre
como un t1s1co, md1ferente á nuestra presencia. A des•
pecho de ~n _apariencia I?onstruosa, había tales súplicas
Y. un sentimiento tal de_ impotencia en la mirada de eus
OJOS redondos, que olvidando nuestras propias exigen•
c1as, sentíamos una grande piedad por ella. Nos parecía
que habíamos C?metido nn ~sesinato. Una bala alojada
detrás de la ore¡a puso térmIDo á. sus eufrimientoe.11
Uabermuerto dos.morsas era ya algo, ahora ea trataba
de tranSJ?Ortarlas á tierra firme. Loe dos cazadores tu vie•
ron que 1r á. ~ue?ar ~ s~ choza sus trineos y sus cuchillos. Por medida 1nstrntiva de precaución tomaron igualmente sus ka;raks. Sin esta previsión e~ difícil decir lo
que habría sido de ellos. En tanto que despojaban las
mor~as, declarase inopinadamente un huracán, y ~aneen
percibe que como ya le había pasado en otra ocasión, el
hielo que los llevaba se había desprendido y se alejaba
de la ribera. Pero el caso no era el mismo esta vez no
tenían t&lt;;&gt;do consigo, sus provisionos, su tie~da, sus abrigos, su.smst~umen.tos, estaban en tierra: importaba vol•
v~r á. tierra mmed1atamente á todo precio. ¡Ayl era preciso abandonar á los pájaros casi la totalidad de las dos
morsas. Después do haber cortado apresuradamente en
la carne de losdoe animales, los mejores trozos, Naneen y
Joh~nsen se embarca1on. En tanto qne luchaban contra
e! viento para. alca~zar la playa, pudienm ver largo
tiempo á los pá¡aros mnumerablee del mar girar al red.edor de las masas sangrientas y aceitosas que la derivación se lleva~a. En medio de loe témpanos que se entre·
chocaban, veIDte veces los kayaks corrieron el riesgo de
ser d~etrozados, y estuvieron á do3 dedos del naufragio;
por 10stantes parecía á los dos hombree q11e las ráfagas
levan~ban fuera del agua sus embarcaciones ligeras, y
era milagro.que no se volcasen. Por fin, al abrigo de los
altos acantilados, Naneen y Johansen encontl'aron el
agua más tra?quila y pudieron atracar, el desastre un
mome~to ~mido, se reducía á una pérdida cruel.
Al.,un tiempo ?espuée, Naneen y Johaneen encontrá•
ronee ª!! presencia de un rebafio de morsas y mataron.
?ºª' alo¡ándoles en buen sitio sus balas, detrás de la ore•
¡a...... ''.Todae las otra~ se sumergieron, salvo una que no
se movió y quedóse mirando con asombro, ya á sus com•
pafierae muertas, ya á los dos eeres desconocidos que
éramos para ella. Ya teníamos más carne y aceite de
morsa de lo que n~cesitáb~moe, y Johanseu que había
vuelto.ª cargar su rifle, vacilaba en tirar. Yo aproveché
la oca~11?n para fotografiar la escena. Finalmente fuimos
de op1món de que m~tarla ae.ría sacrificar, sin necesidad,
un cartucho, y le de¡amos, Llempo de retirarse á su vez.
Entre_ tanto e.1 agua herv1a de animales furiosos que
romp,an e.1 hielo en su derredor y llenaban el aire con
sus resoplidos ......»
Qu~tar la piel á las morsas y cortarlas en trozos, era el
~raba_¡o más dP_eagradable y más repugnante que puede
1magIDarse. Tirarlas sobre la playa, estaba por encima
de las fuerzas de los dos hombres. Erales preciso pues
proc~der á l:Bta disección sobre los cuerpos flotantes;
«M(!¡arnos dice Naneen, no era nada: se seca uno con
el ~1empo. Pero lo que era peor y no podíamos nosotros
evitar, era s~turarnos, desde la cabeza hasta loe pies de
grasa, de aceite y de sangre. Nuestroe infelices trajes que
no podíamos renovar anres de un silo, sufrían demasia.
do durante esta tarea. Absorvían 11ceite y se embebían á
un punto tal, que nuestra ~i~l misma acababa por im•
pregnar~e. En toda la expedic16n no podíamos limpiarnos
de semeJante cosa. Nuestra recompensa consistió empe•
ro en dos grand:es monto~es de grasa y de carne cuidadosamente recubiertos de inmensas y espesas pieles de
morsas.11

El 7 de Septiembre, Namen y Jobansen po·
sar(!n la primera pie&lt;l;ra de la choza que debía
abrigarlos durante la IDvernada. A partir de ese
dfa hubiera podido véreelee, casi todas las mafianas, ponerse en camino como obreros carga•
dos de un bote de fierro blanco que cbntenía
agua para beber. Buecaban y recogian fragmen•
tos d~ basalto, abrían los cimientos, edificaban
los muros coa todo el cuidado posible. Sus úti•
les se componían de un patín de trineo utiliza•
do como azada, y de una cucharaihech~ del homópl11to de una morsa, fijada al cabo de un bas-·
tón de raqueta. Pobres útiles por cierto· pero
loe dos noruE&gt;gos eran ricos de pacienciá y de
energía,
Concluidos en ocho días los muros apenas
si medían 90 centímetros de altura. E~tando el
suelo de la choza ahuecado en 90 centímetros
también, (abrir esta oquedad con loe útiles ent
nume.rado~ había sido un tour de force) resul:
taba JDtenorment~ una altura.total de l. m. 80
par.a una anchura igual y una profundidad de
casi tres metroe. Naneen, á peeat de su gran esta•
tura se mantendría pues de pié en la única y vas•
ta sala, y acostado no tendría que encogerse·
desde que había dejado el Fram no se encontra:
ba tan agusto.
Una pie~a ~e madera flotante, recogida en
la playa, s1rv1ó de techo; cuatro pieles de morsa, abla1;1dadas merced á una prolongada per•
~anenma en el agua del mar y que pesadas
piedras se habían encargado de extender y de
mantener, formaban la cubierta. Nieve amon•
.
tonada cubría exteriormente toda la constru•
ción. A fi!1es de Septi.emb~e la ~abitación e~tuvo lista y
sus arqmtectos prop1etanos, de¡ando el abrigo provisional en que hasta entonces habían vivido, pudieron insta·
larse, cc.ncluyendo el arreglo interior.
Un pasaje estrecho, abierto en la tierra más corto de
lo que Naneen lo hubiera deseado-po1· que la helada interru!Ilpió los trab~jos-conducía á la puerta de entrada
practicad~ en un rmcó~ del muro, cerraia por una piel
de oso sóhdam.ente cocida á la piel de morsa, del techo;
una segunda piel de oso protegía el acceso exterior A
pesar de las lámparae de aceite de morsa guarnecldas
de ~echas cort~das, de l&lt;;&gt;s vendajes del bdtiquín y que
ard1an á maravilla, la pnmera noche pasada en la choza
fué fría. Naneen y Johansen habían ensayado dormir
s~p~rados ~ada ~no bajo una cubierta. Mas desde el día
e1guien~e. metrmdo~ por la experiencia, emplearon ea·
pesas pieles de oso, mstaláronse en un lecho común y no
pensaron ya en _separa!se. Un poco más tarde, cuando la
temperatura ba¡ó cons1derab!emente, volvieron al siete·
ma del lecho-saco, .tan apreciado en la primavera precedente, y se fabncaron uno con las pieles de oso del
todo semejante al de piel de reno qne abandoaar¿n en
el campo de la Espera. En vano habían ensayado aplanar el suelo de la choza; las piedras a1tudas eran un ru•
do apoyo en l~s horas d&lt;:l insomnio: felizmente las horas de m.sommo son p(!CO 11,umerosae cuando se eA capaz
de dormir com? lo hic~er&lt;!n durante el in~ierno Naneen
Y J oha.nsen, vemte. ó ve1Dt1dos h?ras de cada vienticnatro.
Debiendo reducirse toda su vida á dormit y comer an
hogar era tan n_ecF!suio como un lecho. En un rinco~ de
la chot_a fué abierta una oquedad y ah( se puso un hor•
no ~ud1mentano a11meatad? con aceite de morsa. Un
agu¡e~o ?n el tec~o y una piel de oso formando tablero,
const1t~1an la ch1m~nea. Exteriormente fué construida
una chimenea de meve, á fin de impedir al viento que
rechazara de nuevo el humo hacia la choza. Esta chi•
meaea llena p_erfectamente su oficio; pero el calor ensancha cada d1a miis el tubo, y amp!ia~ gotas de a ua
caen r~gularmente sobre 1a marmita. Esto no tiene i';ás
remedio que - hacer de tiempo en tiempo reparaciones
para las cuales no falta por cierto el material.
'
Cerca de la choza, proM&gt;gidos por piedras y témpanos
estaban Jos preciosos depósitos de carne y de grasa d~
oso Y de foca. Lo !lue restaba de las provieiones llevadas
del J!ram, había ~ido puesto cuidadosamente en reserva,
previendo la partida e?- kayak en la primavera siguiente.
Aeegurados de no sufrir en su soledad ni frío ni hambre
:N'an;~n Y Jobansen podían afrontar sia miedo á otr¿
enemigo que el ~astidio, la noche invernal.
Esta se ¡1prox1maba rápidamente.
Una ve~ comp!etas las provisiones, la caza había cesado v las distracciones eran raras.
Un día ~aneen ?YÓ gritos por encima de su cabeza. Lev~ntó .los o¡os y v1ó dos pájaros volará. toda prisa· en la
d1recc1ón del sur. ¡Con cuánta envidia los siguió su mirada basta su completa desaparición!
El 12 de Septiembre, cuando después de muchos días
la temp~ra~ura h~bía gradualmente bajad(), prodújos~
un cambio 1mprev1sto; el termómetro subió á 4º sobre
cero: Fué esta 1~ ~ás alta temperatura observada duran•
te toda la llXped1ción. La alegría que la primavera pone
en los ~orazone~ llenó los de ambos viajeros ante aquel
repentmo deshielo.
"De todos lados desciePden cascadas espumantes de
la montaña y de los glaciers y forman pequeños arr¿yos
que murmuran entre las piedras de la ribera
"P?r donde quiera murmura y corre el agu~. Como por
ma~1a ha vuelto la vida á nuestra helada naturaleza y la
col1~11 está toda v~rde. Podría uno creerse muy lejos
hacia el BU: y .olvidar que se prepara un largo invierno .. '.
. ,cAl dfa s1g111ente todo ha cambiado; los dioses ro i•
C~OB del sur que, la víspera habían desplegado SUB penrr.
g1~s supremaa, han. huído; el frío ha vuelto; la nieve ha
~aid&lt;;&gt; Y lo ha r~ubierto todo; ya no cederá. Eate pequedol rfncón de tierra desnuda, está en poder de los gen ;08
!3 río Y &lt;l;e la sombra; su influencia se extiende ha~ta
e. mar. M1ro. al .rededor de mi: todo ea de)lolación
abandono.
Mie dmiradas
· pies.
· y
Ahí
d"
l
· caen sobre el suelo, á mis
, en me 10 e as piedra~, el ababql eleva aún sus
flores tan hermosas por encima de la nieve... •... •··

Concluitét en el próximo número,

�EL MUNDO

DOMINGO II de JULIO de 1897

26

EL MUNDO

:ooMINGO II DE JULIO D I E · ~

EL TRANSMISOR

UAN 00 el flmplea-

•

do, con solicitud
no desmentida, había recorrido ya
con los turietas la
mayor parte de los
departamentos de
la negociación,
ponderando la importancia de esta
en México, la BU·
roa de esfuerzos y
de gastos qne suponfa, el número
de brazos que ocu ·
paba y la di fusión
de bienestar que de
terminaba en la
comarca; detúvose ante una puerta en cuyo dintel se
lefa: 'lra,,.~misor, y dando á su voz inflexiones de confidencia, dijo, á tiempo que introducía una pequeña llave
en la cerradura y eropuJaba las maderas:
-En esta reducida pieza tienen ustedes á la Fuerza ba•
jo uno de sus aspectos más formidables y más disimula·
dos. Nada parece indicado, verdad? Un aparato de ma•
de,a barnizada, fijo á la pared, muy semejante á la caja
de un teléfono, y en cuyo centro hay un botón de cobre,
-y lo aefialaba-y sin embargo, ese botón, con el cual co·
nectan innumerables hilos de alambre, vibra el rayo, un
haz de rayos; ese botón distribuye la potencia eléctrica
y la regula, y la potencia eléctrica significa en este ca•
e? ...... 10,0lJ0 volts l. ¿S.tben ustedes lo que son 10,0:Jll
volts? (los turistas hicieron un Eigno de cabeza afirmati·
vo ). 1:Jastaría estar al tanto de que el máximum de vigor
eléctnco necesario para la electro -&lt;&gt;jecución, hoy aplicada á los reos de peua capital en Nueva York, ea de mil
volts: el más excep. ion al organismo, queda ria fulminado
~nte factor tal energía; imagínense pnes lo que serín
10.000 volts...... y á qué se reduciría el hombre q11e tocase el botón ..... .
Los turh,tas-quien más quien menos - sintieron correr
por la médula espinal un extre-mecimiento helado.
-¿ Y cómo manejan ustedes tan horrible aparato?
-;-Con ~ficaces ais!adoree, respondió el empleado,
qmen, sat1sf~cho dd la impresión que caueaba, ai\adió:
-Y ya lo ven ustedes, no lo resguarda ni unadebil cu•
bi~~ta de cristal; está á la mano...... Cierto es que n" per•
m1t1mos la entrada aquí sino á lo~ electricistas y á tales
y cuales .pero0nas de cuya prudencia est11mos eeguros.....
Pero el tiempo vuela; ¿deeein us:;edes q11e continuemos
nuestra viPi ta?
-Con muJlto guito.
-Pasaremos de nuevo por la pieza dentro de breve rato, para vtr la Dirección y acaso presencien ustedes el
funcinnamieoto del 1'ran~misor.
-Yo los aguardo aquí, dijo uno de los visitantes, joven de pálida fisonomia y degrandesojoP, profundamente negros-me siento fatigado y es1e sillón-un amplio
sillón de escritorio, acojinado,-es muy cómodo ..... .
-¿Intentaría usted por ventura auicidarse? interrogó
el empleado en eón de broma.
El joven dejó ver una franca sonrisa, q11e habría disi·
pado-de existir-la menor duda, y el empleado, después
de un «cuidado• dicho con indiferente jovialidad, conti
nuó con loe demás turistas la visita.

*
**

&amp;l auke emblema.

Ya solo, el joven, como atraído por invencible iman,
clavó sus ojos en el botón de cobre 4110 brillaba siniestramente en medio de la madera, y Ee dijo:
-Si yo lo tocase con el índice, mi.da más que con el
extremo del índice ..... .
Pero, apenas formulada esta idea, ee sobrecojió de espanto ..... .
Ilabríase visto ocurrencia más insensata...... Lo mejor
era ealir de ahí.. ...... .
E hizo un impulso para levantarse. Pero continuó eentado.
En verdad, una fuerza desconocida le rPtenía, y no era
la primera vez que experim~nt.elba la fascinación del peligro.
Ex;raordinariamente nervioso y sugestionable, en varias ocaeiones sintió en las altura8 el vivo d~seo de arro •
jarse al abismo, y momento hubo en qne-dominan:io el
instiuto de conservación,-sns manos se af.irraeen, fríaP,
á loa hierros de un barandal ó á la saliente d1&gt; una cornisa, en tanto que recorrla EU cuerpo un calosfrío muy ee•
mejante al que se expe1imeuta cuando ee va á rnltar de
una eminencia cualquiera, en loe 1ecreos del cnlfgin.
Pero entonces la tentación era más fuertP, el d1simu'o,
la hipoc,esfade una fre1za inra enlabie, tremenda, aplastante, que radicaba en un botón de cobre dt, inoftnsiva
apa1ieucia, le enlc qnecí,n.
Qmso aualizar friame •. tci el im'(lulso interno y misteric.
eo que le dominaba.
l!.ra Li¡o de la ob~ePión del suicidir,? No, ein dnda
Jamás l.Jabfa deei&gt;ado la n,uerte. Su exqnisita eenaibili
d•d de nervioeo, y de nervi&lt; so finame1,t1: educado, vibra
b, á todas las influencias ext~rnaP, aun á las mús le,·h •
ver.atilidadee climatéricas, dándole o,11los ra1os, es cierto;-¡;ero en cambio le producia ft'Dtacioll, s cada vez
más refinadas y hermosas. Su po~icié&gt;n holgada de Ntu·
diante rico, era envidiable: su libt&gt;rtaii ilimitada, Fil Fa•
lud perfecta ...... Ahora disfrutaba de dhertidas vacbcinnea eemestralee, recorriPndn una hermosa comarra de la
provincra, con cawaradas alegres, y pronto regrtearía á

México á re-anudar sus estudios y sus placeres fácile9 de
buievar. ¿Por qué, pues, había de querer suicidarse? No,
no era el deseo preciso y determinado dA morir el que le
asaltaba ante ciertos peligros, sino la avidez de meterse
en elloP, el vértigo de abrazarlos, una atracción arcana
que nac!a de todo su eér, tendido entonces hacia el abis•
mo, hacia la vorágine, hacia el rieego...... Recordaba el
esfuerzo prodigioso que en cierta ocasión tuvo que emplear para no arrojarse de la canastilla de un globo caut,ivo que ascendía periódicamente en la Alameda, y AU
fiebre por deslizarse en el plano inclinado de la Montana
ru.m
F,I vértigo, eso era, un vértigo inexplicable ..... .
Y el botón de cobre seguía brillando siniestramente, ...

UN .A. VENGA~ZA

A villana palabrita! la decía tan
hermosamente! Muy cuca y monona, con. sus felinos ojos que
guiflaba sin. cesar ~· sus manos
diminutas eobre las combadas
caderas, parecía un pajarillo
***
próximo á cantar cuando ella
¿Qué sentiría si lo tocara con el índice, nada más que
lanzaba el pequ-efio vocablo con el extrem,1 del índice?..... .
¡oh el arco rosa de sus labios!
Un golpe, Eólo un golpe ...... acaso nada-tan inAtanta-que iba á fijarse en el blanco
nea sería la disolución de su organismo...... ¿Qué se
seflalado, después de haber sil•
siente con un rayo? Nada, puesto que todas las funciobado en medio de un aire suave
nes cerebrales cesan con brusqu1-dad.
y lleno de rumoree.
Si lo tocara con el índice, nada más que con el extre1Era esa sílaba, joven cazador
mo del índice..... .
de corazónes, llamado Amor, la
Se extremeció de nuevo y púsose en pie.
más segura saeta de tu carcsj !
Pronto estarían de vuelta los compafieroe, y él ya no
Y por que ella no ignoraba
po-iría saciar su avidez, su horrible avidez ..... .
que dería «¡Sus!» muy bien, deTornó á mirar el botón: un simple dieco metálico muy
cía «¡Sus!» muy á menado. .A
semejante á un tornillo...... Si parecía mentira que aquecualquier propósito, á todo el
llo encerrase la muerte...... el rayo...... un haz de ramundo, sin ra,zón apreciable,
yos ...... diez mil volts.
en voz baja, en voz alta, con la prontitud de nn diablo que
Qué pavorosa es á veces la fuerza; no cuand,o se exhi• sale disparado de su morterete y con la impertinencia de su
be con todo el aparato de sus calderas, de sus engranes, risita, á manera de rPto, «¡Sus!» repetía ella, mostrando
de sus poleas...... sino cuando Fe oculta en el hilo forra- la blancura inmaculada de sus dientes, fehz de ser her•
do de seda, en la bobina verde que semeja un carrete de moea.
bordador, en el botón de cobre ó de porcelana........ .
Pero á quién ella decfa «¡Sus!» más frecuentemente que
Si lo tocara con el ln:lice, nada más que con el extre- • á los demás, era al pobre hombre á quien adoraba y al
mo del índice...... ,..
que fingía no amar; y cuando él se arrodillaba á sus pies,
Se había acercado maquinalmente al transmisor, y pa- t1mido y tembloroso, con los brazos levantados en ade•
lidecía en exceso ........ .
m~n suplicante, era siempre, invariablemente, la misma
Oyéronse voces en la pieza inmediata.
palabra la que le soplaba á la cara, inclinándose un poco
L'la compafieros volvían.
para infnndirle el aliente:&gt; qne brot.aba de sne labios.
El joven, como hipnotizado por el brillo del botón, no
¡Ah. la exqllieita y excecrablecoqueta!
apartaba de él sus ojos dilatado3.
-Yo desfallezco-clamaca él-de ternuras y muero de
El tiempo urgía...... Si lo tocara con el índice...... na- deseo......
.
da más qne coa el extremo del índice ........ .
-¡Sua!-respondía ella riendo.
Las voces oíanse di11tintamente ........ .
-Yo daría mi vida por besar la uña de vuestro dedo
¿Qué hacer?
mefiique.
8acudiólo nn postrer extremecimiento, y con ademán
-¡Susl-era toJa la contestación.
resuelto, alargó la mano.
-Yo me haré slltar la tapa de los eesos si vos no consentís en amarme.
AllADO NERYO.
-¡Susl-repetía una vez más, inclinándose basta rov.arlo con eu cara ebria de gozo y esforzándose por no sellar-beeos en flor-con sus labios rojos de púbera intri•
gante, los pálidos labios del pobre enamorado.
En tanto, él había perdido la paciencia á causa de una
malignidad tan detestable.
Una ocasión, habiéndola sorprendido en el boudoir exornado de encajes y de sedas, á la hora del '. cómplice
BLONDA
crep(1sculo, la tomó violentamente entre sus brazos y la
cubrió de caricias vengadoras -caricias errabundas, sin
Y ua rizo de oro 6endo así dijo:
brújula ni guía, esparcidas á millaradas en los cabellos
de crenchas sedosas y rubias soy hijo,
en la frente en los ojos y en los labios.......
mi beso es callado, y en loco deseo,
E lla se dtbatía, gesticulaba, gritaba sonoramente con
travieso produzco tenaz cosquilleo.
su boq11ita victoriosa; él, sin hacer caso de esas cóleras
Al soplo del viento, con cuanta delicia
de pijarillo que se tiene ea la mano y quiere picar, laesme sienten las nucas marmoreas y tersas,
tre•h,ba más hiert,e y ardieLJtemente.
y como contemplan miradas perversas,
Llegó, por fin, el mom~ntoenqnaella, viéndose ápunmi leve caricia!
to de quedar vencida, renunció á los esfuerzos de una
lucha v&amp;na y acudió á las lágrimas y al ruego; ya no se
Si el baño humedece mis hebras, y en lacias
def1&gt;ndía, snp~icaba y pedfa g1acia.
las toroo, descienden mil gotas brillantes
Entonces él, triunfante, la dijo: «¡Snal• en un desa&amp;i•
y eogastan la túnica que encubre tremantes
nado redoble de besos entusiastas.
de casta doncella las púdicas gracia~.
CATU'I.0 M É NJ)EZ.
Yo soy voluptuoso; vivaz centelleo
arranca á mis hebras el rayo febeo;
olor de epidermis me embriaga y aduerme,
y cuando en el lecho mi dueña ee duermti,
EL CREPUSCULO
yo sólo la veo.
Dulce hora á lna suefi.os consagrada,
Eeclavo de arÍística nimbada cabeza
En tn lttz ¡qllé mi~terio se refli&gt;ja!
la brisa me torna coqutto y voltario;
¡Oh Crepúsculo! tú eres la mirada
dé castos amores soy muda prom~sa
Más triste de ta tarde que se aleja.
si ocupo la sombra de algún rélicario.
Mfstica hors que en et sér produce
DESEO
Honda impresión oo soled31 y duelo,
Y en qne brillantA y temblorosa luce
Oh virgen! yo iimo tus rizos de oro,
VenuP, como 1uta l6..1rii11a del. ciefo.
yo ansío ser duefl.o del rubio tesoro
Ea la hora en que, extrai\a á la congoj&amp;,
qne nimba tu roetro de vivo fulgvr;
Ella en 11n mnndo de ilusión 111edita
Tt,ir en tu frente de mvea blancura
Y reclinada en Sil balcón desh.oja
y ser la guedeja que leve murmura,
Del enslleño la blanca margarita.
temblando en tu oído, la frase d"' am0r.
Es mfly hermosa y tie,-na aeí~ parece,
AURELIO G. ÜARR.\SCO.
Del sol ya hnndidn al ,-esplandor escaoo,
Julio de 1897.
Un áng&lt;&gt;I qlle los ojos b,,rneileee
En el p iélago de ámbar d81 O ·aso.
Bailada Pn celestial melaneolfa
RONDIH,
S11 vista sigii.e el vtteln del celaje,
Y cierne e« radiantiefaita¡¡fa
En un espacio de 010 su plttma~e.
Cnando la tarde silenciosa tien fa
Sn grácil manto de impalpable bruma,
La im,.,resiona y SPd111ce tanta calma,
DPjad qne el viaje del sepulcro emprenda
Y mira at"der las i lt1sionee bellas
Ya que mi vid¡¡ terrenal me abruma.
En el Httl tranqniln de su alBla
Como en un cielo-claro las estrellas.
Iré cant~do por mi triete senda
f'omo los cisnPa de ne,•ada pluma,
Y voel\ mi eombra, mientt"as ef la altiv.a
Cuando la tarde silenciosa tienda
Respia-niiece PI! s11 trono de hermosttra,
Su grácil manto de impalpable bruma.
S iento sobTe mi frente pensativa
El óscnlo gi&amp;ciat de la amargttra.
Dejad que mi alma pens1tiva ascienda,
f'nal astro errante que la niebla eefnrna,
Del Maoto y et dolor la ooche hOl·rible
Y allá, en la altura. su fulgor esplenda,
"fiend.e en mi alma RU crespón lllctuoso,
Cuando la tarde silenciosa tienda
Y eo 11na negra Estigia: el Imposible.
Su grácil manto de impa lpab le bruma.
:Mi .amor Jfünd.e Sil disco l1101inoso.
PEDRO R. Zw,11, A.
&amp;akx R EDOLT,EDO.
Julio de 1897.
J' ulio de l S.~7.

J,

�DOMINGO II de JULIO de 1807

EL MUNDO

ESTU OIOS SOBRE "EL FAUSTO DE GOETHE"

ER Satin, rey in forna!, con todo

y su monstruosidad tiene algo
que fascina, quizá por lo horrendo de eus dolores y lo espantoso
de sus maldades.
Poeeer loe secretos de lo negro
y de lo hediondo, no sonreír nun•
ca, llevar en el pecho, Justar en
donde en los hombre3 anida elamor, un hervidero de
laR más infnmf'e p111ione,; odiar, mirar en tono amarillo.
rabiar con ;u inmeEea al ,er una pa'oma blanca ó
una virgen coronada de azahares; caer en convulsiones al sentir los perfumes de las rosa~ v de los nardos;
tener por enemigos á los niños y á los páj'\ros; f'ncontrar
placer en la tiniebla, y huir amedrentado de la luz de
la luna, la más dnlce amiga que tienen loe mortales;
todo eso es verdadera mente monstruoso, pero tiene algo
que á algunos canea compasión y á otros ;miedo.
Más, ¡ser un pobre diablo!
Eso si que no, decfa•ne una vez un amigo con quien
departía sobre la materia, y á quien dicho sea de paso le
gusta estremar en ocasiones la nota trágica.
¡Oo! Si yo fuera el diablo, exclamaba entusiasmado,
reclamaría mi reino pleno, para llenarlo con mis malda•
des y mis cosas monstruosas.
Apagaría al sol, después de dotarlo de vida y sensibi•
lidai y haberlo hecho pasar por martirios espantosos, co.
mo culp:ible de haber proporcionado lnz á los mortalesHaría que pasasen por la mente de los hombres, ráfagas
ligeras que los hiciesen entrever la felicidad, para sumir•
los l'n la noche y en el pesar; jugaría con sus pasiones:
les vaciarfa los ojos para que no pudie~en contemplar el
Universo. En mis horas de ocio derramaría las dudas sobre sus almas, y con mi instrumento poderoso iría inyectando en las venas de las gentes, que se creyeran felices,
las amarguras del mundo.
A los iucrédulos, decia, los transformaría en beatos para qu3 se revolc1sen en 13] lodo de eu mismo desprecio,
por ap6stata~ y falsarios. A los escép~icos les haría en•
traver la fé, sembrando en sus alma~ la duda y el t.emor
lejano de que e3tab,rn equivocados, arr.,glándome de tal
modo q·1e, esos seres mis ira bles p rdidos Pn los p~ramos
de lo incompnnsible, cayendo y levan~ándose, orando y
blasfemando, llegaran al fin de la jornada con la mente
llena de tiniebla3 y el corazón preñado de angustia3
Des•,ilarfa la quinta e8encia de las ponzofias del mal,
para brindárselas á las almas puras.
No castigaría á los iudómiws. Al contrario, tendría
premios y alabanzas para ellos.
En la avenida sonbria qu&lt;&gt; cr&gt;ni11c~ á mi mansi6n in•
fPrnal elevaría estátuas á Fray J acobo Sch vartz, Herr
Krupp y Mr. Meliné. Casaría á Mdme. Dinamita con Mr.
Gallie,s, y coronad')~ C')n 101 p,b1pano1 que crecen en
los vifiedos de Baco les daría vuelta, para que procrE&gt;aran
en el muudo, y Jo infeccionarán con sus monstruosos
engenn.ro~.
En fin, concluía aquel neurótico demonomania•o, haría el diablo en grande.
Yo esc,1chaba á aq,1d p)bre loco sin hacerle observa·
ción alguna, pensaocio para rní qu~ para diablo P.ra muy
pequefio, y q11e todas esas ~us soñadas ee quedan muy
atrás de lo que en la ·Edad Media, la época brillante del
r~inado de Satin, le atribuün los teólogos y 103 visiona•
TI0S.
Así como en el mar Jónico un navegante esc11cbó en
noche clásica uneco:quejumbroso que anunciaba llorando
la muerte del Gran Pan, y la noticia rle qne los dio3es ee
iban, así nosotros, los hijoi del siglo X[X:, hem'ls presenc'ado la muerte del diabto de la leyemi.l n1ística.
Satiu ha mueno. Los geólogvs han iavadido su reinn·
do, y sus descendientes andan cl,miicand" p'lrel mundll
como los reyes en el destierro. Ha v.:inido tan á menos la
familia del poJer,)BO Soñor, que ai é~te renaciMa, ni aún
los reconecr:rfa. Desempeñan oficios viles, y t•enP.n mu•
cho parecido clln aqnelloi nobles funce,es, emigrados en
tiempo de la Revolución del 93, q•1ienes después de h&gt;1·
ber participado de las orgías del Parque de los Ciervos,
y pavo ,1e\fo3i en &lt;il pl:a~i() y 1,,~ puq11q~ d"l Versalle~
insultando al pu~blo con su orgallo y ~u boato, se les vió
después en Alemauia ei1 vieudo de b.1rberos, cocineros y
dan1.arines, para ganarse el eust,•nto.
El diablo en las regiones del :N•)rt" ba llegido ií con•
vertiree en un buen sajeto. El poeta Ronsard cuenta que
en Noruega lleg¡¡ basta alquilar,e com•1 criado, cuida d.e
loa caball,&gt;R, eaca E&gt;I vino de las bodega~. limpia In ropa
del ami). barre los patios, y hace sus ofi~ios c 10 el mi\·
yor aseo del muado.
~d cuando en cuando intenta alguna de sus perrnía~
antiguas, pero siempre sale burlado y tiene que huir con
el rabo entre las pinnas:
Y a no le queda ni el recur~o de tentar á los frailes en
eus celdas, cumo con tanto provecho lo hacia en otra épo •
ca, porque también esto gém,ro va esca3eando por fortuna y corren maloa tiempos para ellos.
Goebte, que tenía tanto genio corno Dan•e y Milton,
pudo pintar un Satán monstru11so como el qu11 fianra en
la •~idna Comedia» ó P.l del uParaíeo Perdido," pero no
lo hizo; pues comprendiendo la época en que vivía, co•
noc-ió quo habría inc·1rrido en un aaacron1t:1,no.
Tanpoc, le convenía presentarlo zafio y grosero, comó
se lo imnginau los riísticos y los burgueses.
Creó entonces á l\:Iéfistófeles, ó sea un diablo-filósofo,
que es cuanto hay q,1e decir.
Mefibtófeles es uua figura o lioea como hay pocas. El
mismo se llama «espíritu qne dula y que lo nie~a todo"
El Señor ií cnyo trono Pe atreve á acercar3e lo apellida
11pobre bufón malicioso.11
En cambio él, hablando insolentemente del füerno, di•
ce lo siguiente:
0

-De vez en cuando olvido mis rencilll!.S
\' bu.seo al Yiejo v pll\,ica.s entablo.
Ph\ceme que un Señor de campanillas
Trate coll atencióll á un pobre diablo.

¡

Mas ei las gentes lo desprecian y lo o'iian, él paga con
creces ese odio y ese desprecio. Trata al Hombre con soberano desdén y lo llama:
••Dios diminuto del pobre globo terrestre.
«El ser más imbécil de loa que or6 ullosamente llama•
mos seres irracionales.
«Cigarrón que en el campo salta y canta etername~te,
siem¡ire con los miamos brincos y con la misma canción.
«Extraño abismo de extravagancias y locuras.»
Desempel'ia trdo~ los papeles: el de rufián, el de laca•
yo y cocinero. Sufre todos los insultos con diabólica calma y desvergüenza. Fausto lo llama: vestiglo, perro, ex•
cecrable monstruo, traidor, indigno espíritu. Confiesa
sus extraños parentescos; y á la tentadora del paraíso la
llama «mi bueua tia la sierpe.»
Tiene tratos con las brujas y una de ellas lo llama «licenciado en malas artes.»
Y no es sólo al hombre á quien ee le atreve sino á la
humanidad. Está desengañado del mundo y de sus habi•
tantee y en un rato de decepción exclama:

PLEGARIA EN .LA ACROPOLIS

h nobleza! ¡oh be·

lleza sencilla y verdadera! Diosa cuyo
cullo significa razón
y sabiduría; tú, cu·
yo templo es una
eterna lección de
conciencia y de sin•
ceridad; tarde llego
al umbral de tus
misterios; traigo á tu
altarmucbosremor•
dimientos. Para eu·
contrarte he necesitado infinitas investigaciones. La
iniciación que tu concedías al ateniense, al nacer, con
una sonrisd, yo la he conquistado á fuerza de reflexiones,
á cost1 de largos esfnerzos.
.
Francamente
Nací, diosa de los ojos azulee, de padres bárbaros, en el
hallo hoy el mundo tan malo
país de los Cimmerianoe buenos y virtuosos qne habitan
cual parecióme otras veces.
Compasión me dan, no envidia,
en la orilla de un mar sombrlo, erizado áe escollos, Mmlos hombres y las mujeres;
batidos siempre por las tempeEtades. Apenas se conoce
y ya rentar me repugna,
allí la luz del sol; las flores son los muegos marinos, las
Señor, A t:sas pobres gen tes.
algas y las conchas de colores que se encuemran en el
Tudo el mundo conoce el traje que lleva el Tentador, fondo de las solitaria~ baldas. Allí las nubes parecen sin
por haberlo visto en la obra maestra de Gounod, ¡qué color, y la misma alegria es un tanto triste; pero allí ma• distinto de aquel que aun solemos ver en las loas que re' nan de las rocas fuenree de agua fría, y los ojos de las
preeentau en los barrios, en las fiestas del mes de·Diciern- jóvenes son colllo esas verdes fuentes dondtl se mira el
bre, hediondo, echando llamas y truenos.
cielo sobre fondos de hierbas onduladas.
Mis auteceeorea, los más remotos de que memoria ee
·
El progreso [dice]
conserva, emprendían navegaciones lejanas por mares
que todo lo pu le y lame
llegó hasta el diablo. Aquel monstruo
qul!l los arg,máutas no conocieron, Yo oí, cuando era
del septentrión, presentable
joven, las canc1oues de los maret1 polares; fuí mecido con
está. ye.. Garras y cuernos
el r~cuerdo de los hielm, flotantes, de los herwosos mamodas i;on de otras edades.
res que parecen de lecbe, de las 1slas pobladas de pája·
El se presenta en traje de sociedaa, olieudo á ambar, ros que cantan á sus horas y que, cuando emprenden el
chancie,a, esquivo y al mismo tiempo serio y circunspec- vll.elo todo3 juntos, oscurecen el cielo.
to. Quien lo viera por la primera vez diría: ese es dandy.
Sactrdotet! de un culto extraño, procedentes de loe
El úuico defecto que tiene es que claudi,;:a. ¿Pero, acaso siitos de .Palestina, cuidaron de educarme. .i!:alOs sacer·
no han t:laudicado en el mundo también By1on y Talle y• notes eran sabios y santos. Me enseñaron luengas hiatoraad? Yo por mí, gueto más de MefisLófelea que del obi~- ria , de Cronos, creador del mundo, y de su bijo que, se•
po de Autún.
1,uu se ú1ce, bajó á la tierra. Sus templos tienen tres
¿Sabéis quien era Byron? Ya os lo diré alguna vez.
veCéS la altura de los tuyos ¡oh Euritmia! y ¡n1recen
03 contaré qne en eus orgías apuraba sus viuos eu crá· selvas;
pero no son tan sól1doa; se derrumb&lt;1n al cabo de
neos d~ cadáv.ires¡ os diré que gue;aba de quti las gentes lo quin1ento,
ó seiscieutos años, fantasías q.e bárbaros que
tomasen por un vampiro, y que eu sus extravagancias creeu potiible hácor bien algo bueno fuera de Ji1,s reg,as
hacía tales cmas que si no lo era, merecía Bt:rlo.
que tú has trazado á tus inspirados, ¡ol, razóu! l:'ero
Sigamod con 1\1,,fiatófdles una de sus diabluras más di• i.quelloe templos me agradaban; yo no habla e3tudiado
vertidas, aquella en que una ve.1 disfrazado con el traJe tu divino arte; encontraba al11 á Dios. Allí se cantaban
doctoral d., Fau~to, ewbauca á un pob•e estudiante que cán,ic...sde que me acuerdo todavía. 11::,atv" estrd1a de los
ha recurrido al maestro en busca de leccioned y de con...... reina de los que gimen en eüe valle de lágri·
sejos. Al oírlo cree uno ver encarnados el eecepticiamo mares
mas,» ó bien, 11Rosa mística, torre de marfil, casa de oro,
y la ironía en el cuerpo de un 1ubio.
estrell.i matutina.... .. n Mira, diosa, cuando recuerdo esos
La Ló6 ica, le dice al inocente jJven, prilsta apretados cánticos, mi corazón se conmueve y casi soy de agrado
borcegmes para deguir con su ayuda la senda d~t pensa- apóstata Perdóname ésta niñería; no puedes figurarte el
mitmto. Cvn sus úiticultosas lecciones se aprend" que eucanto que los magos bárbaros km puesto en esos ver·
las cusas más fáciles, como son comer y doruur ó reHpi· sos,
y cuauto me cuesta seguir a la razón toda desnuda.
rar, hay que observarlas coa minucioso in~rtls, por uno,
Y además, ¡si supiéras qué difícil ha llegado á ser ser•
por dos y po.r tres.
virte! Ha desaparecido toda noble za. Los escicas han
Hace tle ese arte una erítica tan fina, que es difícil se
el mundo. Ya no hay república de hombree
guirlo en la hitación de sui idea~; y despue3 de agu· conquistado
libree; no hay más que reyes salidos de charcos de san·
dis1mos saetazos, y de encumbra1 el arte al que lo3 Esco
lásticoe eran tan aficionados, termina beatamente hablan· gre, majestades que te harían sonreír. Pesados biperbó·
do, del Naturci enchei rel1'in, que es la ciencia que proclama re&gt;B llaman ligeros á los que t e t1irven...... Uua terrible
pambeocia, uua liga de todas Jas tonterías extiende por
la nada dd saber.
A la Metafídica la llama ciencia omnipotente que babia el mundo una losa de plomo que aboga. Hadt.l loe mis
moa que te honran, ¡qué lástima deben inspirarte! ¿Tc,
de todo aquello que no enteodemod, y la que a falta úe acuerdas
de aquel caledonio que hace cincuenta años
luz da nowbres riu.1bombaute3 á l;1s cosas wáe obscuras,
para salir de apuros y dar aspecto de sabios á los que se destrozó tu templo á war~tllazos para llevárselo á Tulé'l
Lo prJpio han hecho todos ...... !:fe escrito, segúu algu
uedlcaa á su eemdio.
T,eue á la Jurisprudencia por ciencia ruín, y á las leyes nas de Jas reglas que tú amas, ¡oh Teonea! la vida del
por una epidemia .iterna, por la cual la razón más fuerte joven diva á quien serví en mi 1ufancia, y me tratan co
mo á un .evcÍmero; me escriben para preguntarme qué
sti con vierte en sin razón.
Resptlcto de la Tc,.Jlogfa, aconseja á su discípulo que si, objeto me be propueeLo; no estim;1n m1s que lu qué sirve
en oc..~1ón solemne y i,n ,nala llora, lti falta una idea para hacer fructificar sus·intereses. ¿Para qué escribe
ta vida de los dioses ¡oh cielo! ei no es para nacer amar
para ven•JH á su advtlrsario, invente una palabra sonora,
Jo divino que hubo en ellue, y para mostr1&gt;r que eso di
que así saldrá del paso.
C,iando
le oye hablar dsi la Medicina, no sabe uno vino vi ve toiavía y vivirá eternamtmte en el corazón
si es el diablo quien perora, ó si es -'!l:oliére, quien como de la humanidad?
¿Te acu~rdas del día, bajo el arcontado de Dionisidoro,
es sabido, te01a inquina á loe médicos y se burlaba de
en que arisco judío, que hablaba el griego de los sirios,
ellos y úe su arte cou gra~ia inimitable. Oigámoslo:
vino aquí. recorrió tus átrios sin comprenderte, leyó tus
Sóis bien !orma1o y galan,
inscripciones al revé3 y creyó encontrar ~n tu recinto un
emprendedor y dhtpuest.o;
altar uedicado á un dios que sena el Dios desconocido? Pues
flnct en vos mismo y p1·esto
todos eu vos contiará.1L
bien: aquel judío se lo llevó; durante mil añ-Js se te ha
De la mujer, sobre todo,
tratad&lt;&gt; de ídolo Job verdad! Durante mil años el mundo
ocup.\o:s: :-:,Us lamentos,
fué un desiertu donde no germwaba ninguna flor. En etitl
sus u.yes, sus a.~pavientos
todos se curan de. un modo.
tiempo, tu callaba~ ¡oh Salpingel clarín dd pensamiento.
nusc.ld término pruJent,,
Diosa del orden, imagen de la estabilidad Cdleste, era un
entre el resµeto y Ja a.uclo.cia
delito amarte, y hoy, qi;c á fuerza de paciente trabajo,
y CC'll esa dtplnmác·la
vuestra e~ la hermo."8. cliente.
btimos conseguido acer..:araos á tí, se nos acusa de haber
'l'1tulo ,lcbéls tener
cometido un crimen coutra el espíritu humano, rom·
que os inicie en :su fn.vnr.
pien:io cadenas que no tenía Platón.
JJl'Oban lo que es sup,rior
A t.odos. VLh.!stro saber;
¡Tú sola ere3 j ,van! ¡ob &lt;Jora!; tú a 1la ere3 pura! ¡oh
y ya portéb i11t?11tnr
Virgen!; ¡t·.í sola eres sana! ¡oh Higial ¡tú eóla eres fnPr·
sabrosa, galanterlas
te! ¡oh Victoria! iTtÍ guu las las ciu l.\ ld1I ¡011 Proque otro~, tras largas poríia.~,
110 se atre\'en ni á snfia1·.
macoel; tú tienes lo qne ea bueno d3 Marte, ¡oh Ares!;
~in temor á. ~us enojo~.
¡ la paz 03 tu objeto! ¡oh Pacifica! L~gisladora, fuenttl dd
cna.n,·lo la pulsJ.is, re:-;uel to,
las con-tituciones ju~ta~; Dem,nrllcia, (*) tú cuyo dogma
oprimid el brazo c~belt&lt;J,
flechítnrtule bien los ojos:
fundarnflntal es que todo bien prJced~ del pueblo y qne
y ~¡ n men.~ua. &lt;le ~11 honor,
a•lí donde no hay pueblo para nutriré inspirar el genio,
1»1lpnd con mano ligera
no hay nada, ens~fl.anoe á e xi.raer el diamante de las musi A la mórbirla ca fer"
110 molesta e I ceil ldor.
cbeiumbres impuras. Providencia de Júpiter, divina
obrera, madre dtl toda industria. protectora del trabaY en ese mismo estilo ee bnrla rle t'ldo y de todos.
Algunos comentadores creen que Goetbe, al -:rear esta jn ¡oh Erganea, tú que haces la nobleza &lt;lel trabjador ci·
vilizadu y lo pones 1an ¡i ,r e11c111rn del perPzoso escita¡
estrada fig,ira tuvo m11y presente al filósofo de Feruey,
s~biduría, tú á quieu Zeu! engendró después de haberse
el ccÍlebre .Francieco María de Arouet.

ª"

ª"

1

RA)[ÍN

Junio do 18!li.

A.

S.U,\7..\R,

(*) AOITNAE AIHIOK PATIAE! Le Ila$ fa•cr. T. 32!

DOMINGO Ir DE JULlO DE r897

replegado sobre sí mismo, después de haber respirado
profundamente; tú que habitas en tu padre,.enteramente unida a su esencia; tú que eres su compafl.era y su
conci!lncia; Energía de Zeu8, chiapa que enciendes y
mantienes el fuego de los héroes y loe hombree de genio
haz de nosotros espiritualistas cumplidos. El día e~
que los atenienses y los rodios lucharon por el bacrificio
tú elegiete habitar entre los atenienses, por más sabios'.
Tu padre, sin embargo, hizo deFCender á Plutus en una
n~be de oro sobre la aiudad de loe rodios, porque tamb~én ellos ha?fan rendido homenaje á su hija. Los ro•
dios f~eron neo~; pero loe atenienses tuvieron el ingenio,
ea dec1r, el verdadero goce, la eterna alegría, la divma
infancia del corazón.
El mu!)dO no se ealvaráFino volviE:ndoátí, repudiando
sns afic10nee bárbaras. ¡Corramos, vengamos unidos!
1Qué hermoeo día aqui,l en que todas las ciudades que se
han apoderado de trozos de tu templo, Venecia, París,
Londres, Copenbag11e, reparPn sus robos, formen teorías
e~gradae para devolvert&lt;&gt; los fragmentos que poseen, di•
c1endo: «¡PerdónanoP, diosa! los hurtamos para salvar
los de loe malos gE&gt;nios de la nocbtJ,» y reconstruyan tus
muros al eón de la flauta, para exµiar el crimen de Lisandrol Después irán á Esparta á maldecir el suelo don·
deexistíó aquella maestra de eornbrios errores é insultarla porque ya no existe.
'
Fi!~e ea tí, resistiré á mis fata lee coneejeroe; á mi escept1c1smo, que me hace dudar del pueblo· á mi inquie·
tud de ~sp.íri~u que, babie!1do encontrado ya lo verdadero, me mc1ta á buscarlo aun; á mi fantasta que después
que ha falla~o la razón, me impde ebtar en reposo. ¡Oh
Arquegetal ideal que el hombre de genio encarna en sus
obra~ maestras, mejor qµiero ser el último en tu casa que
el primero eu ~lguua. Sí, yo me asiré al est1lobato de tu
templo, yo olv11~ré toda dieciplina que no sea de la tu•
ya, me haré e.stihta sc,bre tus columnas, mi celda estará
sobr~ tu a1qu1t.rave. Y lo que es más difícil! por tí se·
ré,. s1 puedo, mtolerante, parcial. No te amaré más que
á t!. ~oy á aprender tu lengua y á olvidar lo demás. Se·
ré I~Ju~to para lo q~e no sea tuyo; me haré el servidor
&lt;l;el ultimo ie tus h1¡os. A los actuales habit,mtes dP. la
tierra que das á Erectea, lt,s exaltaré, los halagaré. Tra•
taré de amar has1a sus defectos; me persuadiré ¡oh fli,
ppial de que descienden de los cab11leros que 'celebran
allá arriba, en eJ marmol de tu friso, su eteroa fiesta.
Arrancaré de m1 corazón toda fibra que no sea razón y
arte.. Dej111é de arnar m\senfermedades, de complacenne
en .~1 fiebre. So~tén m1 firme propósito ¡oh Salutarial
ayuaarue, ¡oh, tu que s,1lva~!
¡Cuántas dificuhades preveo, en efecto! ¡Cuánttls hábitos morales tendré que cambiar! ¡CJántos encantadores recuerJos deberé arranJ~r de mi corazóu! Lo intentaré; pero no esto.v segur.¡ de mí. Tarde te be conocido
belleza perfecta. T,mdré retrocesos, debilidades. Una fi'.
Josufía, perversa, siu dud 1, me ha ~echo creer que el bieu
y el 1ual, el placer y el dolor, lo bello y lo filo, la razón y
la locura, ee transforman unot1 en otros por matices tan
indiecerni ble~ com•&gt; los del cuello de la paloma. ,\Jo amar
nada, uo odiar nada abso lu amente, llega á Fer fabiJu.
ría. Si una wciedatl, si una filosofía, si una religióu hubiera post~d&lt;_&gt; la v.irdad abs~luta, esa sociedad, t'B.i filúeoHa, esa rehgióu babrla venc1d" á las demás y viviría sola en el ruomento pre::ente Todos !Ge que basta aquí
han creído tener razón se hau eugaílado: lo vemos clarame~te. ¿Pode.moa, sin loca presuLción, creer que el porvemr no nos Juzgar~ como nosotros juzgamos el pasado?
He aquí las blasfemias que me su~iere mi espíritu pro.
fundamente viciado. U ua literatura que, como la tuya,
fuera 6ana de todo punto, no causaría ahora más que tll•
dio.
Son~eís de mi candid~z. Sí, el tedio ...... Estamos co•
rromp1dos: ¿qué hacer? iré más le¡os, diosa otordoxa· te
diré la depravación intima de mi corazón. No ba~tán la
razón y el buen sentido. Hay poesía en el Estrimon belat.lo y en la ewbriaguez del Tracio. Vendrán tiempos en
que tus discípulos pasarán por discípulos del fastidio. El
wundo ea !DªS grande de lo que tú crt!,•s. Si tú hnbieras
visto las me ves del polo y los misterios del cielo austral
tu frente, ¡oh &lt;liosa siempre tranquila! no estaría tan se'.
reua¡ tu mente, mas amplia, abrazaría diversos géneros
de belleza.
Ttí eres ,·erdadera, pura, perfecta; tu mármol no tiene
man?ba; pero el templo de Hagia- Sofía, qub está en Bizanc10, produce también un E&gt;fecto divino con sus ladri
llos y HU yeso. Es 1!1 iwagen de la bóveda del cielo 8J
d~splomará; pero s1 tu Cdl,, pudina eer ba-tame amplia
para contener una rn~ltítud, también se desplomaría.
Inmenso rí~ de olvido. nos arrastra á golfo bin nombre.
¡Ob abismo, tu eres bl Dtod únicu! Las Jtigrimas, los suef os de todos los sabios encierran una parte d~ verdad.
· r'.1do no es aquí aba¡o más que Eímbol" y snf'ño. Los
dioses pasan como i?B hombre•, y no sena bueno que
íue~eu etern.,e. La t.i qne se ha tenido no debe nunca
eer una cade!1ª· QL1edamos en paz con ella cuando fa envol vemos cu1dadodamenLe ~a el sudario de púrpura en
que (ju~rmen loe dioses muertos.

ORO-EBANO-NIEVE

I
¿Vt's Pete rizo rubio, f'B mi tPsoro,
ea nn recuPrdo de mi edari primera·

me lo tiñeron de color dE&gt; oro
'
los fulgures ó.e un sol de Primavera.
Cuando Fe acerca la ePtación florida,
loe capullos revie11tan en fragancia,
y t-n la épora primera dfl la vida
todo lo alegra d G~nio de la [nfancia

29

EL MUNDO

Acéptalo. Yo espero que te cuadre
este casto amuleto de cariiio
que hallé entre las reliquias de mi madre
y que ella me cortó cuando fuf niño.

II
¿Y ves esta guedeja de cabellos?
¿Quién loe pintó de obscuro, ensueño mío?
El sol que loe bañó con eua destellos,
no fué un sol tropical, un sol de estío?
¡ Ah I tal vez los tifleron los dolores:
amé por vez.primera áloe veinte afioe
y anidó en mi alma, entre marchitas flores,
el ave de los mustios desengaños.
Acepta la guedeja que he arrancado,
ea igual á tu trenza que conservo,
es negro su color, abrillantado
como el plumaje fúnebre del cuervo.

III
Y hoy... comienzo á llorar, siento congojas....
ni una flor en el alma, ni un retoño!. .....
Mis canas al brotar son secas hojas
que me anuncian la entrada del Otoño.
Ellas son el recuerdo que te dejo
al separarme triste de tu lado ........ .
Ay! cuando torne, me hallarás más viejo,
de la mundana lucha más cansado.
Ya se acerca mi Invierno; y en Invierno,
dime: qué árbol su follaje salva?........ .
Si vuelvo á tí, tras de sufrir eterno,
que no te espante mi cabeza calva!
JuA~

:B. DELGADO.

Julio de 1897.

MltLODIAS

Empieza el sueño á acariciar mis sienes:
vapor de adormideras en mi estancia;
los informes recuerdos en la sombra
·cruzan como fantasmas.
Por la angosta rendija de la puerta
rayo furt:vo de la luna avanza;
ilumi¡;¡a los átomos del aire;
se detiene en rqie armas.
Se cerraron mis ojos, y la mente,
entre loa euefios, á lo ignoto se alza;
meciéndose en loe rayos de la luna,
da formas á la nada.

Y ve surgir las ondulantes costas,
las eminencias de celeste Atlántida,
donde viven los genios y se anida
del porvenir el águila.
Allá rima la luz y el canto alumbra,
aire de eternidad alienta el alma,
y loa poetas del futuro tiemplan
las cristalinas arpas.
Auroras boreales de los siglos
Allá se encuentran, recogida el ala;
como una antelia vese el pensamiento
que gigantesco se alza.
Allá los Prometeos sin cadenas
y de Jacob la luminosa escala,
allá la fruta del Edén perdido,
la que el saber entraña.

Y el libro apocalíptico, sin sellos,
suelta á la luz S\18 misteriosas página11,
y el Tabor del espíritu eu cima
de entre la niebla saca.
Y allí el Horeb de donde brota puro
el casto amor que con lo eterno acaba;
all.1 está el ideal, allá boguemos:
dad impulso á la barca.

Despertéme azorado ... ¿Y ese mundo?
¿Para volará él en d6nde hay alas?
lnterrogué á las sombras del pasado
y las sombras callaban.

OR qué Eerá? Se diría que en
rada vibración hay un lamen•
to, un lamt'nto de tibra des•
garrado, un lamento como un
grito de corazón que siente la
mordedura de diente venenoso.
Me detengo, y á la sombra
de los soberbios edificios escucho, yeecucho embelesado,
2quf'llas enérgicas notas que
sube~, vuelan, vi.bran en las calies y se derraman en loe
espac1óe, en lluvia de sonoridades.
¿Pcr q1_1é serit? ~e hablan al alma. Tienen arranques
de energ1a, la claridad, la poteIJcia de luz diáfana que en
todas la~_auroras besa loe campos dilatados.
~a un imán. He visto muchas gentes clavadas ante el
luciente órgano; las be sentido enspirar como si del fondo·de eue espí~itus s1:ugieran vahos melancólicos, y más
de una rem101ecencia ba hecho humedecer las pupilas
secas, po~ el fupgo de las humanas pasiones.
Armon 1a ..Armon.ía que palpita, que domina, que exalta, que de~p1erta mtl recuerdo3 y q11e trae de quién sabe qu~ regiones, perfnrnes que fueron, perfumes de épo•
cae bnllantes como un día de sol radío~o.
. E~ capricho. Arte que 110 reconoce reglas. Que desprecia sendas, que Fe desborda asf, inconsciente, cual si fue•
sen las numerosas agua3 de una catarala.
¡Oh! yo amo la armonía d~I viento rugidor; yo amo el
trueno retumbante que castiga con ci11tan1zos de fu¡,go
las rebeldes nubes; yo amo el sublime canto de la na~u•
raleza, porqu.~ am~ la libt'rtad, fdolo de log fuertes, porque amo la v1brac1ón del clarín, sfmb lo de los grandt-s.
Por eso, los deshtreriadoA de mundanos doneP, los po.
d r I o• de ~·Ma~ón y alma, 1 or, n, 1loran cuando e I gemido de u.n.triste organo su~urra al oído glorias que pasaron, fehc1dades como flamas engañosa•. Dios los be»dic¿ en cada p.upadeo de Jas estrellas ..... .
MANUEL

VIAJE DE LA LUZ

l\f.

Or,TYER.

PRODIGIOS DE LA FE

Millares de ~e!llploe cua_iadoe dE&gt; agujas,
cnal obrn de vre¡ae y mágicas brnjas·
altares brnñi&lt;lns de mármoles y oro '
qne gn:irdan divino y !'terno tesoro-'
sublimes pl~gari.;s Aubiendo á los delos
grandiosas id1-aP, afanes, desvelos·
'
pinturaq y f'At,it.nas do el arte reln'mhrn,
poemas snblimeA, hoguera que alumbra
gloriosos martirios, heroicas victoria~ '
que han dado áloe puebloq laureles y glorils·
loe mundos unidos por máglc1 Ja,.o·
'
las agnae unirlRR en íntimo abrazo·'
lo~ astros mPn.idoe, los marE'R dom;dos·
los rayos ba_j'lndo del ciPlo apagados; '
los reyP~ caidoP., In• nneblo~ ne pie..... .
todo esto en el mundo lo ha hecho la fe.

V tCEIITE Gm1.

Pero el rayo de luna ya subía
del viejo estant~ á las poi voeae tablas,
y ,alll.iendo los lomos ele loe libros,
en sus títulos de oro se miraba.
JOAQUÍN

GONZÁLDZ CAMABGO.

LAGRIMA

A.ngel de mi terrestre paraíso,
estrella de mi noche funeraria,
arrullo de mi sueño desolado,
música de las selv.ae de mi. pa•ria,
tórtola triste
como una lágrima,
sombra de mi reposo,
¿adónde va tu alma sin mi alma?
Vibración de mi espíritu, l\rmonioso
impulso de mi carne fatigada,
atmósfera celt:ste de mi vida,
cuwbo de mi existencia solitaria,
mitad errante
.
de mi esperanza,
Ya no te ven mis ojos.
¡Allí que:ió tll al!na sin mi alma1
Patria de llíis risueñas illleioneE,
pupila de mis ojos arrancada,
caricias de mi watlre enternecida,
descanso ¡ay I de la feroz batalla,
templo caído
de mi p1egaria,
en la tierra, en el ciclo,
¿adónde irá tu alrua sin mi alma?
Muda como los cráneos de la fosa,
eola como el de~ierto de la pampa,
lllu1,tia corno loe sauces del sepulcro,
triste como la última mil'ada,
cotno uu sollozo,
corno uua lág{'ima,
¿así quedó tu alma sin la rufa'!
A11í 1¡,uedó mi alwa sin
alwa!

,u

RICARDO GL"f[ÉBREZ.

FRAN2UÉZA.

-¡Oh 1, ¿qué te dice el corazón, soldado,
al ver e l eotandarte enarbolado,
gloria del regimiento,
baüc,ndo coutra el asta desplegado?
-1:'ues si q11eréie que os diga, mi t1argento,
la verdad pura y llana,
&lt;mando veo ff.otar aquella lana,
me dtce el corazón: ¡ bace b!len viento!
N1coLJ.s :\.u¡;usro Go~ZÁLEZ.

�EL MUNDO

30

ENGAÑO SUBLIME
· Por lb)aría S!escot.
NUMERO I7,

se deslizado sobre el1a sin tocada. Carlota se beneficiaba á verl He aqui que soy por segunda vez su yerno! r&lt;&gt;r
con el privilegio que tienen ciertas mujeres de embelle· cierto que es una hermosa suegra!
Tristes esponsalee fueron aquellos, y D!i podía ser de
-Martín, dijo Jacobo con un tono grave; acabo de de•
ceree envejeciendo. Sus pesadas trenzas de cabellos ru ·
otra manera.
jar
á mi primo en un estado vecino de la desesperación.
biaceos y los vivos colores de su tez burlaban los estragos
Los criarlos habían hablado, la verdad era conocida Y
Vos habéis infligido á una familia honorable, de la cual
del tiempo.
en la ciudad de Pontarlier se elevaba un grito de indigestoy orgulloso en formar parte, una afrenta tan inexpli·
El sefiQr y la sei'íora Duvernoy la recibieron afectuosa•
nación.
cable como inmerecida. Yo no puedo permitiros que tra•
mente; Lila, arrojándose en sus brazos la mantuvo estre•
-Ved á esa Santa Nitouche, decía con desabrimiento
téis ligeramente delante de mí ese penoso asunto, tanto
chamente abrazada. Carlota devolvió á la joven sus ca·
la señora Metroz á la señora Ribaudet. ¿Qué tal repremás cuanto que en esa lamentable historia hay en mi sentir
ricias pero no pensó en interrogarla, demasiado urgida
sentó su papel, eh? Jamás en público_le dirigía la palabra;
cosas obscuras; yo no comprendo, yo, yo ...... no veo......
como estaba por hundirse en la novela de la trinidad plareservábase para la intimidad. Y nosotros que nos dejá•
Leódice le interrumpió:
tónica tan lamentablemente interrumpida ocho afios an•
bamos engañar por su aspecto de modestia!
-No prediquéis Sommeres; la predicación no le resultes. Además, ¿para qué interrogar? ¿Para qué obligar á
-Felizmente, replicaba la sei'lora· Ribaudet, el señor
ta á un viejo diablo como vos. Yo he hecbo una barba·.
Martín es un caballero; ee sacrifica para reparar su falta, la culpable ~ renovar la humillante confesión?
ridad, convengo en ello; pero sufro sus consecuencias:
Seis días antes del matrimonio, Jacobo de Sommeres
lo cual es muy bello de su parte, po1que podía pretender
no se puede pedirme más. Si vos no veis, C&lt;'mprad len•
dejó inopinadamente los Pirineos y volvió á Pontarlier.
un partido más brillante.
tes! Solamente que habréis de escogerlos de vidrios
Apenas llegado recibió la visita de la tía Fourneron,
Aquella blanca reputación de señorita era entregada á
negros, es un consejo de amigo. Hay circunstancias en
que
entró sofocada:
todas las maledicencias de las mujeres, á todos los groque es preferible no ver demasiado claro. Y dicho esto,
-Supe tu llegada, mi querido amigo. Tú ignoras la
seros quulibetN de los hombres, á todas las bromas obcelamentando no poder gozar por más tiempo de vuestra
vergüenza de nuestra familia y he querido se::: la prime•
nás de los cafés. Nadie pensaba en dudar de una falta
compaf'Ha, por que estoy sumamente ocupado, os aoan·
raen hacerte.saber esta lamentable historia; ~s un golpe
que la culpable misma cónfeeaba.
dono.
Para los unos, Lila era una naturaleza viciada; pjlra la horrible pa.a todos!
Jacobo volvió á su casa maldiciendo la pícara inspiEntonces se explicó refiriendo lentamente la triste
mayor parte una muchacha babi!. Ella respondía con un
ración que lo había llevado á Pont.arlier.
silencio obstinado á las reprensiones de su madrina, con- aventura con sus incidentes, y sus peripecias.
-Qué he venido á hacer á esta galera? se decía. Y&lt;&gt;
Un poco de compasión hacia temblar la voz de la vietemplaba con mirada fría el exceso de indignación de
eetaba tan tranquilo!
la tía Fourneron; _soportaba las sonrisas depectivas de la ja dama.
Su convicción ahora era absoluta. Había en ese di ama
-Pobre chicuela, carece de madre: Carlota tenía el esseñora Metroz, los epigramas de la señora Ribaudet, las
un lado tenebroso que él pem,traba sin peDa, perc, algumiradas de conmisceración de la buena señora Bertin, y píritu demasiado estrecho par-a que su vigilancia fuese nos de cuyos detallls se Je eecapaban. ¿Por qué Lila no
más reconcentrad I que nunca d~jaba correr el tiempo .&lt;.1~- eficaz. Seguramente en esos países de oriente fue donde lo Dt'gaba? ¿Bajo qué presión, bajo qué amenaia ~asumía
la niña se pervirtió: una corrupción semejante debe ve- ella la falta de otra? El no pndía adivinarlo bien, aun
cesario para los preliminares del matrimonio.
Loa regalos más ricos le fueron llevados; pero con un nir de lejos. Pero es preciso que me acompafies á casa cuando creía en su inocencia. Por su parte ¿qué podia
gesto de repulsión los rechazó sin dar una sola mirada á de Fernando, le debes esta muestra de simpada, y ade- hacer? Inmiscuirse en este imbroglio le espantaba.
más, debes ser forzosamente uno de los testigos de e~te
los encajes y á los di!unantes.
«Comprad lentes negros, había dicho bruscawente su
Su padr~ la miraba con una atención severa; él atribuía trhte matrimonio.
ex-amigo, hay casos en que es preferible no ver dema•
Jacobo, cauteloso, permanecía inmóvil. La primera siado claro.» EEOs casos no son los en que la verJad, la
su sombría tristeza á la vergüenza y al remordimiento ...
Algunas veces, sin embargo~ le causaba piedad esa pobre suposición persistia en su espírüu:
rectitud y la conciencia tienen que luchar con el teuior
-Hay otras mujeres en la casa, dijo.
muchacha y se sentía ten_
t ado á abrirle los brazos; pero
delas complicaciones, el fastidio de ocuparse de los ne•
-Omis mujeres! No, no hay otras mujeres. No Ee pue• gocios de los otros y el terror de las responsabi!Uadee
ella no imploraba perdón ni indulgeI1cia; parecía, al contrario, rechazar el u.no y la otra, evitando con un cuida• de contará las criadas; un hombre como ·el señor Mar• con que hay que contar, y por fin, el egoísmo de un soldo feroz toda converrnción con el padre ofendido. No tin no se hubiera comprometido por una recamar.,ra, la terón. Pues bie11, st, él compraría lentes negros, ó mesalió de su entorpeciwiento sino para escribir á la aya habría hecho ir á su casa. En cuanto á nuestra admira- jor aún, cerraría los ojoe.
que la amaba siempre. La cana fué amarga, extraña, ble prima Beltrana, está por encima de toda suposición.
XLIX
Ila sido perfecta en esta triste circunstancia, perfecta C0•
casi cínica.
«¿Habríais vos creído, sefiorita, que vuestra Lila era mo lo es siempre.
Leódice continuó su camino más inquieto de lo que
-Vamos á casa de Fernando, dijo J acobo bruscamente. habría convenido parecerlo. Había hecho frente al peliuna hipócrita. una muJer deprava:la?
Encontraron al pintor en un abatimiento del que no gro con su habitual habilidad; mas ya solo, di:jaba que
«Mi padre ha encontrado un hombre en mi pieza: el
matrimonio se imponía-. Realizo, por lo demás, un nego• salió sino con un estallido de cólera.
arrugas cuidadosas plegaran ea frente.
-¡A.hl Jacobo! Jacobol parece que vos oonocíais áese
cio muy ventajoso. Tuve la fortuna de enqontrar al ~eEi:1te imbécil ha adivinado el enigma, de otra suerte no
flor Leódice Martin, un verdadero heroe de novela, mu- miserable! ¿Cómo no me habéis prevenido? Yo no lo me habría hablad.o así-peneaba.-Si revela la verdad al
chas veces millonario, y que sin embargo consiente en hubiera dejado entrar en mi casa.
sefior Duvernoy, qué prueba puede dar en apoy&lt;&gt; de Sil
-Pero él repara, dijo la eeñora Fourneron.
aserto? Vacilará antes de comprometerse en este fastireparar sus errores.
-Repara!. ..... y qué puede reparar? Hay momentos dioso asunto; no importa; será pru@en\e advertirá mi
«Oh, C.irlota! yo había pensado siempre que en ese
día solemne vos veµdríais á reemplazará la madre ausen· en que me veo tentado á arrojarle su reparación á la ca- aliada; Bll una mujer inteligente y se pondrá sobre aviso.
Se dirigió á casa del pintor; llegado á Ja puerta se de•
te cuya ternura vos sólo habéis suplido. Pl:!ro creía tam· ra, con todo mi desprecio.
dién casarme orgullosa y pura...... No sucede así. ..... Y
-¡Gran Dios! exclamó la tía Fourneron es:.&gt;antada, tu-vo. Hablar á Beltrana no era nada facil. Debde el r ei.he aqui por qué, mi respetable amiga, no os invito á mi pues sus instintos casamenteros se le subían á Ja cabeza. llez wus tan dramáticamente interrumpido, el uno y el
matrimonio; será una boda vergonzante enmeaio de la ¿Puedes tú hab!ar así? A pesar de las lamentables cir- otro, por tácito acuerdo, habían evitado todo t&lt;le-á-tétt.
noche y las tinieblas, como conviene á una mujer deshon • cunstancias de ese matrimonio, el señor i\Iartin no deja La partida era dellllasiado importante para correr el riesrada.
de ser para tu hija nn excelente partido.
go de comprometer el éxito con una ligereza.
El U á las seis de la maflana tendrá lugar Ja ceremo-Puedo verá Lila? pre;¡;uutó J acobo.
Así puee, Leódice vacilaba. En medio de me 1e1gher
nia religiosa. En ese día rogad por mí y llorad por mí.
-No lo creo, dijo el pintor. Está encerrada en su cuar- saciones, vió de pron\o á Bdtrana aparecu en la exireto y no recibe á nadie m1s que á su antigua aya. Beltra· mill.ad de la calle. Con trabajo comervó al avauzar hacia
Lilcc.»
na ha salí io para las compras de rig&lt;r. Ella piensa en todc, ella, el aspecto irreprochable que las circunstancias exi·
El aya respondió:
gían, y al saludarla con una trivial sonrisa, con una mi«Lila, querida- mía, asistiré á vuestro matrimonio. Ya No e6. que fuera de mí sio ella!
Jacobo se despidió. Al volver la calle se encontró fren- rada se aseguró rapidamente de que nadie podía o!rle, y
seais inocente, ya culpable, mi corazón maternal no tie•
te á frente de Leódice Martín. Este fué á encontrarle bajando la voz:
ne fuerza para juzgaros.
-Jacobo de Sommeres está en Pontarlier, acabo de
con la mano tendida.
«Espero que el muy honorable sellor Duvernoy y la
verlo; ha tenidc ciertas palabras amenazadoras y ambi•
-Toma!
estais
aquí,
Sornmere1:?
Qué
sorpresa!
Se
de•
misericordiosa sefiora Beltrana, no cerrarán la puerta de
guae, J he comprendido que es dueño de nuestro Bt!Creto.
su casa á su humilde amiga, y el 2-1, en la Iglesia, tstará cía que os hallabais en los Pirineos. lfabéís venido para
No abandonéis VU\'Stra casa y vigilad la correepondencia;·
asistirá
mi
matrimonio?
t,entil
procedimiento
del
que
cerca de vos el corazón solícito de vuestra
que ninguna visita, ninguna carta, ningún billete lleguen
os
estoy
muy
reconocido.
Eh?
Ya
~u
pondréis
qne
vais
á
&lt;hrlota,,,
ser mi primo. Se deja uno en Parfs y se encuentra en á vuestr_o marido sin pasar previamente anié vueetroe
ojos.
La joven se conmovió menos por esta expresión fiel de Pontarlier.
Perdbió al notario que se aproximaba, y alzó la voz:
una inalterable afección, que se hirió por la facili fad con
-También se deja uno en Brest para encontrarse en
-Entonces, eefiora, pue3 que aconeejaia las esmeralque su antigua aya creía en su culpabilidad.
Pontarlier, replicó J acobo.
- En Brest! por qué decis este.? Re por la eefiora Da· das, le daremo~ la preferencia á este adorno.
-¡Ella también!. .. ...... murmur{&gt; amargamente.
Se despidió con el mismo saludo correcto, con la misPocos días después llegó el aya. Esos ocho años habían• vernoy? En efecto, me -ha sorprendido mucho volverla
XLVIII

OOIIINGO II DE Jallo DE' 18sn

•misma sonriea trivial, en tanto que Beltrana, toda páli•da bajo la impresión de su terror, oía apenas al señor
Ribandet que se informaba politicamente del estado de
eu salud.
. Ahl para ella la falta llevaba en sí el castigo; un temor
continuado la oprimia. Sentia dudas ligeras, mal defini•
--dae, pero dudas en fin, nacer en el espíritu de su marido;
y he aquí que era inminente una denuncia.' Qué sabía
.Jacobo? Ella hubiera querido irá él para conjurar el peligro á fuerza de audacia, pero se resolvió á esperar al

-enemigo en eu casa, y siguiendo el consejo de su compli •
ce, á vigilar la correspondencia.
lnstalóse en un punto estratégico. DJsde ahí ob,er-vaba y veía; nadie entraba sin q •1e lo percibiese.
-Cinco días aún, murmuró; cinco días, cinco siglos;
tantas coeae pueden sobrevenir en cinco dfas ....... ..
Más que nunca sentía cuánto amaba su respec/a/,ility
tan dificilmente adquirida, y la soberanía que ejercía
en la población. Pasó el día ein incidente alguno.
Ileltrana velaba eiempre.
Estaba en su puesto de observación el día siguiente,

EL MUNDO

cuando llegó el correo. Dióle una mirada ansiosa, su mano tembló al abrirlo. Bien poca cosa traía; sin embargo,
de los diarios y los prospectos emergía un /!Obre demasiado voluminoso, en cuya parte superior, la palabra Francia, subrayada, llamó su atención.
Respiró. No era del extranjero de donde podía venir
el peligro. Iba, sin más exámen á enviar esa carta á su
destino, cuando, por un último exceso de prudencia, exa•
minó el sello de origen: Hammerfest Norge. ¿Quién escri·
bía de tan lejos?

Como todos aquellos á quienes un pasado dudoso vuelve pusilánimes, volvió ella á tomar la carta y le dió vueltas entre sus dedos; después, resueltamente, la deslizó
en su bolsa, subió la escalera con paso rápido, entró en
BU cuarto y se encerró. Ahi, bien segura tras las made1as
de su puerta, con minuciosas precauciones rasgó el sobre.
Ocho ó diez páginas de una escritura apretada, salieron. Vió la forma. Un grito ronco se ahogó en su garganta, sus ojos se velaron, el nombre que acababa de leer,
radiaba terrible; murmuró: «Felipe, Felipe de A.ubián!,,
Su emoción fué tao grande que, con la mano _crispada,

las hojas de papel se escaparon dispersándose sobre la
alfombra. Casi no pensaba en levantarlas, se sentía per•
dida, vencida, como si el Justiciero hubiese llamado á la
puerta, pronto á entrar.
Poco á poco le volvió la sangre fría y recordando el
timbre de la carta, se dijo que no había razó~ para desesperar.
Noruega! estaba muy lejos Nornegal Dentro de cuatro
días el matrimonio se habría realizado; entonces, an'6
Jo irrevocable quién tendría interéi! en hablar?

Tomó la carta de nuevo, y apresuradamente, con fiebre,
la leyó.
Al principio era un grito de alegría y deliberación: el
grito de un muerto que resucita y que)e levantarse la iapa de su ataúd. Pero á esta alegría, ella, con el entrece-jo fruncido y la mirada dura, no se asociaba. Después,
venía largamente la relación de conmovedoras peri.
pecias por las cuales había pasado el marino. Los hielos
destrozando el I ,drépido, la invernada en esos países malditos; luego, escenas de desolación y de espanto, los compall.eros muriendo uno á uno y él solo salvo, recogido

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por los eequimales, paeando mema y afios bajo míe"ras
chozas, repatriado, en fin, en fin! Y entonces la alegría co•
menzaba de nuevo, con un himno de esperanza. Se en•
contraba á bordo de un brick que iba para Inglaterra.
Luego que hubieee desembarcado tomaría el camino de
Francia.
Escribiendo esta palabra Francia, la maJ10 del marino
había temblado, y aun mirando de cerca, hubiera podido
'\"erse la huella de una lágrima.
Atravesaría por París no deteniéndose más que el tiem•
po necesario para las formalidades de costumbre: hacer
borrar su nombre de la lista de los desaparecidos, dar
cuenta de BU misión, renovar también BU guardarropa á
fin de no dar miedo á su bien amada Lila. Entonces par•
tiría para Pontarlier: tenía sed de volverá verá los úni·
cos Béres que amaba y cuyo recuerdo lo había sostenido
á través de sus rudas pruebas. Acababa con un ruego:
«Que encuentre yo una palal::ra de vos en París, Fer•
nando; dirigídmela luego; decidme que estos siete años
no han cambiado vuestro corazón, decidme que Lila no
Ita·olvidado á su pobre padrino; decidme, ¡oh! sobre todo,
que la encontraré vi va y feliz.»
Beltrana con un gesto brueco ajó la carta. Calculó
mentalmente el tiempo y las distanciae.
-No llegará á tiempo; murmuró, por poco que se deterga en París; pero es importante que el eefior Duvernoy no tenga conocimiento de esta resurrección. Querría
pgnardar al desaparecido.
Encendió una vela y una á una quemó todas las pági•
nas. En el punto en que estaban las cosas, no debía de•
tenerla un vano escrúpulo. Cuando no tuvo ante sí más
que un montón de ceniza negra, volvió á ocupar su puee•
to estratégico.
L

Jacobo no era en Pontarlier el único que ponía en duda el ol'[ioeo rumor. Otra persona también oponía á la
calumnia una firme incredulidad. Era el viejo cura que
dirigía á la joven.
Hay en eso un misterio que no comprendo, pensaba él
f'n eu honradez de sacerdote. Si la nifia fuese acusada de
haber extrangulado á su madraetra, yo no me eorpren·
dería mucho, pero haber recibido á un hombre en su
cuarto!. ........ Vamos, no lo creería aún cuando ella mis•
ma roe lo dijese.
Sin embargo, cuando la víspera del matrimonio la vió
arrodillada en el confeeionario, no pudo \impedir una
aprensión. Ella hizo la confesión de su odio; después se
cayó.
-¿Qué otra coea?-preguntó el padre con una vacilación que no fué duefio de dominar.
Eo ese tribunal donde la mentira es un sacrilegio, ella
levantó la cabeza:
- Vos también, padre mio, habéis dudado de mí.
Habla en aquel pálido rostro una pureza tan luminosa,
que el padre se reprochó su desconfianza como si fuese
una calumnia.
- ,Por qué no os disculpáis? Ella le miraba con ene
ojos graves, en tanto que él repetía su pregunta.
-¿No podéis confiarme vuestro secreto, hija mía?
Entreveía cosas vagas y obscuras, y con su experien•
cia de confesor esperaba poner remedio.
Lila permanecía indecisa, turbada hasta el fondo del
alma por la instante súplica del viejo confesor. No tuvo
fuerzas para rechazar á un confidente tan seguro, tan
tierno y tan discreto. Con voz baja, entrecortada, vergonzoea, habló.
El viejo mostró, desde las primeras palabras, un gesto
de indignación. Había presentido cosas criminosas, una
violación acaso, pero nada tan vil y tan cobarJe. Así,
pues, para asegurar la impunidad á dos miserables, la
inocente muchacha iba á inmolarse. Era toda una exis •
tencia perdida, una existencia de martirio atroz; porque
mejor que Lila, él podía saber las rebeliones de la carne
y las rebeliones del espíritu. Ella iba á inmolarse, sin
que un soplo de amor, de reconocimiento, de compasión,
fuese á endulzar su sacrificio.
-Es imposible, exclamó, no dejaré que se efectúe este
o:.ioeo matrimonio. Hablaré á vuestro padre, hablaré
también al eefior Martín.
-Y si hablais-dijo ella,- mi padre se batirá. Es inhabil para las armas, en tanto que el otro...... ¡oh! Dios mío
vos no lo sabéis; el otro le matará.
_,,.J:n medio de la sombra del confesionario, el padre se

\ 1\

torcía las manos, impotente paraencontraruna solución.
Comprendía bien que una vez despertada la descon·
fianza del marido, ya no se adormecerfa y q ne se seguiría
un duelo...... El ministro de Dios es un hombre de paz;
su religión prohibe el duelo y manda el sacrificio. Cesó
de resistir y de discutir; sin consuelos, sin exhortaciones, com!) aplastado por el hundimiento de aquella jo•
ven existencia, pronunció las palabras de la absolución.
Después, con las manos levantadas en súplica ardiente
-¡ Qué el Dios omnipotente y misericordioso venga en
vuestra ayuda y en vuestro socorro! ¡Qué él os dé fuerza
para cumplir vue;tro sublime sacrificio ó que se digne
salvaros!
Lila lloraba con grandM sollozos, con el rostro oculto
entre las manos. Hacía largo tiempo que había abandonado ,la iglesia y el víejo padre permanecía aún prosternado ante el altar; con toda su fe de cristiano pedía un
milagro á Dios.
LI.

A la hora fijada para el contrato, la aya, espléndidamente vestida con un traje rojo, adornado de cintas verdee, bajó al salón. Movíase ella fácilmente en medio de
este drama, no habiendo comprendido .ni sospechado nada y llevaba á esa situación demasiado tirante su son·
riente quietud.
Leódice, asustado al principio de la llegada de la vieja
señorita, cuya clarividencia temía, no tardó en tranqui•
!izarse. La colmaba de regalos para acabar de cerrarle
los ojos. Ella loe aceptaba con su gratitud expansiva.
Escuchaba sus quejas con respecto á la enigmática frialdad de su novia, y sola con Lila, colmábala de dulces reproches. Adormecía con su inalterable optimismo loe te•
mores que Fernando concebía por instantes. Agitaba
con mil confidencias pueriles la actividad de la eefiora
Fournerón, y así iba de uno al otro, más realmente perjudicial con su inepta bondad que la malignidad hubiera
podido serlo.
El contrato debía firmarse á las diez de la noche y le
seguiría el matrimonio civil, que el alcalde, un viejo
amigo de la familia, había ofrecido ·celebrar en el silón
del pintor. El queria evitar á la niña la vergüenza de la
curiosidad pública y acaso algún insulto cobarde, algu•
ú.a buria grosera.
Leódice fué á unirse á la aya; estaba nervioso, inquie•
to! Temía que á última hora, en una suprema rebelión,
la joven revelase la verdad. Era vano,que hubiese desplegado para conquistará lo menos su indHerencia, todos sus talentos de seducción. Sentíase despreciado y
odiado.
Llegaron loe testigos. De una parte Jacobo de Sommeree y el presidente Bertin; de la otra el subprefecto y el
capitán Kirkampan. La reunión era restringida como lo
pedían las circunstancias.
Beltrana apareció á su vez. Había compuesto su rostro; la mirada dura de sus ojos no dejaba adivinar ni temor ni piedad.
Cuan:io Lila entró con su traje sombrío, él tuvo un estremecimiento de compasión, de tal suerte el rostro pálido de la nifia hablaba de sufrimiento y desesperación.
-Diablo! murmuró el capitán Kirkampan al oído del
subprefecto; toma su vergüenza demasiado á pechos la
pobre muchacha; para todo pecado misericordia.
Comenzó la lectura del contrato, un contrato real en
que loe campos, loe bosques, las casas, loe valoree indue•
trialee y mobiliarios se sucedían en interminable letanía. El señor Ribaudet, tenía al enumerarlos, un tono
de compunción respetuosa, su voz era conmovida y solemne. Más de uno en el auditorio sentíase deslumbra•
do. La alemana juntaba las manos á cada nuevo artícu•
lo y saludaba profundamenkl al millonario. Beltrana tenia loe labios apretados y la mirada febricitante. Sólo la
novia no escuchaba.
Cuando se le presentó la pluma, se puso en pie; durante un segundo hizo pesar sobre la madrastra una mirada
de cólera y de desprecio; después, tornando á su impasibilidad, firmó.
En ese momento subió de debajo de la escalera un ruido extrafio que nadie habría podido definir: gritos, exclamaciones, uno de esos ruidos tumultuosos que acompafian á las catástrofes y loe acontecimientos imprevistos.
Todos loe ojos se dirigieron hacia la puerta ...... El ra•
yo cayendo en medio de la cámara, la blanca Elena ea•
liendo de su.tumba, no hubiesen arrojado sobre loe rostros una expresión más fuerte de estupor.

En el dintel de la puerta, acababa de apatecer un hombre de alta estatura y se mantenía silencioso, con la mi
rada dura y loe labios contraídos por la violencia de la.
emoción. Por fin, con voz angustiosa preguntó:
-Se ha casado?
Nadie le respondió. El repitió:
-Se ha casado ya? por piedad, decídmelo.
-Todavía no, dijo Carlota que sólo conservaba su
sangre fría, no teniendo ningún acontecimiento romancesco, el poder de sorprenderla. Jamás he querido creer
en vuestra muerte, eefior Felipe.
-Bendita eéais, señorita, por esta esperanza. Recibí
vuestras cartas al desembarcar; gracias á ellas estoy
aquí.
El pintor sacudió su entorpecimiento. Avanzó loe brazos abiertos; el marino pareció no percibirse de ello.
-T,memoe mucho que hablar, Fernando; pero ante
todo os pido que suepeadáie este matrimonio. Llego del
otro mundo, loe hlelos del polo me han retenido prisionero siete afioe y ..... .
Leódice lo interrumpió con su familiariaad audaz:
-Loe hielos del polo, mi querido eefior, han eido
buenas personas y os han soltado en el momento oportuno. Estoy contentísimo de tener por testigo de mi
matrimonio al tío de mi novia; habéis llegado perfectamente á tiempo. VJlmoe, si guetais permitirlo, á acabar
de firmar el contrato; después, el señor Alcalde proce•
derá al matrimonio civil. Tendremos la noche entera
para entregarnos á las efusiones de alegría que nos causa vuestro retorno, y mañana á las seis, recibiremos la
bendición nupcial, trae de la cual una silla de posta nos
!lguardará á la puerta de la iglesia. Estando todo preparado así, debeie comprende.", que la·ceremonia de esta
noche no puede eufrir el menor retardo.
Felipe midió de alto á abajo al interlocutor.
-No es á voe á quien me dirijo, dijo:con una voz breve.
Avaozó hacia Lila, la tomo en sus brazos, la atrajo
bacía su pecho. Parecía arrojar á todos un amenazante
reto. El eeñor Duvernoy creyó deber intervenir.
-Este matrimonio, Felipe, no se réaliza en circunetan•
ciae ordinarias.; si lo supieeéie todo, comprenderíais..... .
-Lo sé todo, Ftlrnando; pero tened cnidado de que no
os pida yo cuentas de Jo que habéis hecho con la hija demi pobre Elena, y por qué encuentro abatida de vergüen·
za á eea hija que ella os dejó.
Sus ojos cayeron sobre Beltrana y se detuvieron un
momento. Ah! que bien reconocía á la sirena! Sus presentimientos no lo habían engaliado:
-Si es preciso, dijo, que el matrimonio se efeétúe esta
noche, reclamo cuando menos un retardo de un cuarto
de hora. Quiero hablar libremente á mi sobrina; hecho
esto, me iré como he venido y nadie ~n el porvenir tornará á verme. Lila, conducidme á vuestra cámara.
Ella obedeció dominada. por esa voz que mandaba, por
ese afecto cuya calurosa afección acababa de sentir, Los
dos salieron del salón, dejando en la sorpresa ó la cólera
á los testigos de esta escena.
Cuando se encontraron solos, Felipe sacó de su carte·
ra una carta abierta, y presentándola á la nifia:
-Esp1ecieo que me expliquéis, le dijo, el sentido ocuho
bajo estas amargas palabras que dirigietéie á vuestra aya
y que, ella en su embarazo, me remitió.
Vió que vacilaba en responderle, y afiadió:
-En nombre de vuestra madre, debéis tener confian z \
en mí. Ella me dejó como un sacro legado el cuidado
de protegeros; ese fué su úitimodeeeo, su última súplica. Si he faltado al juramento que pronuncié entonces,
es por que hay acontecimientos más fuertes que la voluntad del hombre. Lila, una palabra solamente: amaie á
vuestro futuro?
-No, dijo ella.
-Entonces, cómo estaba en vuestra casa?
Ella vaciló aún; en el momento de tornarse acusadora,
un sentimiemto de austero p11dor la retenía. El parecía..
leer .en el fondo de su pensamiento, porque replicó:
-En Brest, en otro tiempo, ví á vuestra madrastra;
hace mucho de eso, pero oo lo he olvidado jamás. Ella yel eei'i.or Martín se han am1do. Lila, vos habéis cubierto
con vuestro honor la infawia y la traición de otra.
Ella sonrió como deben eonreir loe angeles, sus grandes ojos sombríos se iluminaron; e;e leal soldado no ha•
bía dudado de ella y, solo, entre todoe, en esta tenebro. sa historia había eabido penetrar la verdad.
-Gracias, dijo ella, tendiéndc.,Je ambas manos.

I

33

EL MUNDO

DO ■ I NGb 11 de JULIO de ,897

El tomó entre las suyas eeae dos rnanecitae tembloroeae, y presa de una profunda emóción, las cub~ió de besos.
-lli pobre niña, murmuraba, mi pobre lllfü\ abando·
nada.
Después, de un salto, se lanzó hacia la puerta.
- y ahora vamos á arrojar de aquí á esos miserables.
Ella mostró una expresión de espanto tan expresiva,
que él detúvose sorprendido.
-~Ii padre lo ignora todo, dijo ella; yo no quiero destrozarle el corazón y exponer su vida. E l eefior Martín
es de primara tuerza en el manejo de las armas; toda la
ciudad ha sido testigo de su prodigiosa destreza...... Oh!
sin esto, habría yo consentido?
Y con una voz que la rebelión de la juventud volvía

cobo de Sommeree fué á estrechar la mano del oficial di•
ciéndole:
-Yo no veo bien claro en este tenebroso asunto; pero
donde tú estás, Felipe, ahí está el honor.

LII
Leódice se retiró seguido de la mayor parte de los
hombree. Loe dos testigos escogidos para su matrimonio, recibieron sus iastrucciooes para el duelo. El les dió
una cita para el día siguiente y volvió á eu casa. Inmediatamente que se vió solo en su cuarto, su rostro cambió, sus piernas se doblaron y ee dejó caer sobre un
diván.
Así pues, babia llegado esa hora nefasta que á r_uerza
de habilidad, de prudencia y de fanfarronada hab1a sabido evitar. Era preciso batirse y batirse con un adversario al cual nada podía intimidar, con un marino babi•
tuado desde la infancia á mirar la muerte cara á cara.
Lanzó un gemido de pena, ~e levantó, marchó vacilan•
do hacia una panoplia y tomó una pisto(a, buscando un

Ella Je mira contristada, y desconfiando de pronto con
Ja susceptibilidad de en corazón lleno de sombras:
- Entonces nada queréis de mí.. ....
El recuerda la primera escena de las confituras, Y dice
sonriendo d11lcemente:
--No, nada quiero de vos, Lila; he obrado impruden·
temente el otro día, como me acontece en las b.01ae de
peligro. E l peligro pasó y he reflexionado. Sois de~aeia•
do joven, bija mía; no podéis aún disponer de vos misma.
He jurado á vuestra madre guardaros, y ahora debo 111·
char contra loe arranques generosos de vuestro corazón.
Así, pues, por piedad solamente fué por lo que iba á
casarEe, y ab.tra que ya no estaba desh,mrada, recogía él
su limosna.
Ella no insiste y él parte dejando á la joven •ma duda
y u na tristeza.
Fdizmente Carlota está ahí; por prim~ra vez en su vida, ha visto bien y juzga lo bien; por la primera ve1. al
remontarse á las regiones etéreas, no ha exm~viatlo el
camino. Adivina que Fdlipe ama á Lila, queed porexca•
so de amor y de delicadeza por lo que rnchaza la manecita quA se tiende hacia él, y cuando b.a partido, C.ulota
se lo dice á. la joven, que Je e3cucb.a con unaeonrida con•
movida y esplendorosa. Da suerte ;¡ue Lila no se toma
el trabajo de examinar las numerosas demandas dél ma•
trimonio que la eeüora Fourneron le lleva cada día.
-Yo soy la desposada de Felipe, dice; y esperaré en
voluntii.d tan largo tiempo cuanto él quiera. Carlota no
ha abandonado la casa del pintord,)DJe ha vudlt&gt; á c.:&gt;•
ger sus hábitos de otras veces. Hace al honorable eañor
Duvernoy, deepuée del almuerzo, la lectura de loe diferentes periódicos, y aún cuando él parece eecuch.arla, su
pensamiento está en otra pute, siempre doloroso y
cruel. Un día, Carlota, con su rufa voz de germana lee
en loe hechos diversos lo siguiente:
«Leemos en la GJ,c,ta iút .l[ediodia:
«Un acontecimiento tan misterioso como trágico ha
ensangrentado ayer uno de los prinoipa!ee hoteles de
nuestra ciudal. D.isde hace quinc" día3 un rico banq.1e•
ro parisiense, bien conocido e::i el mundo de loe nego·
cioe y en el dani-monde de los placer.is, el eefior L~ódice
l,L ....... había elegido domicilio ahí. Llevab1 una vida
muy alegre.
«Ayer, en el día, llegaba una dama, pedía un cuarto y
se hacía servir aparte.
«Y he aquí que en medio de la noche, loe apacibles ba•
üistas fueron despertados por dos detonaciones sucesivas
que parecían venir del departamento ocupado por el ban•

temblorosa:
-He suplicado á ese hombre que no me fuerce á un
matrimonio odioeo.
Yo acepto la verguenza, le he dicho, y daré mi honor
para cubrir al de la mujer que amais. Juradme solamen·
blanco.
á
_
te re~petar la vida de mi padre.
-Tiembla, murmuró y temblar m1nana.
- Y ba rehusado?
Había podido adquirir, es cierto, una destreza prodigio-Toda promesa, me ha r€epondido, sería vana. En el sa, pero no un corazón valiente, y ab.ora era preciso ba•
terreno un hombre no es jamás duefio de sí.
tiree y arriesgar la vi.da.
En ese momento la puerta se abrió y Beltrana apare·
¡Morir! &amp;r 6 no ~er ......
ció. No podía soportar por más largo tiempo la ansiedad
Hizo y rehizo durante aquella noche de imeomnio, ba•
de la espera, y siguiendo su ordinaria táctica, marchaba jo cien formas diferentes, el célebre monólogo de Ham•
diractamente al peligro, fiándose en su habilidad para let. Ese era el problema, en efecto: un problema de tan·
conjurar su inminencia.
\a importancia que un sudor b.elado mojaba sus sienes,
-El cuarto de hora ha transcurrido, dijo con voz fría, en tanto que trataba inutilmente de escapar.
.
vPngo á buscar á la novia.
Una debil luz vino á blanquear su ventana y á anun•
Felipe se lanzó hacia ella y asiéndole el brazo que ciarle que su ú ltimo sol acababa de levautaree. Poco
apretó con fuerza, exclamó:
tiempo después la silla de posta que debía llevará loe
- ¡Desgraciada, venid, -venid! Ahí en ese eal6n, ante recién casados á Italia, no habiendo recibido contraor•
vuestro marido, ante todos loe testigos de este matrimo- den, llegó frente á la casa. El fuete del postillón estallaDio, confesaréis vuestro crimen. Es preciso volver á esta ba alegremente; los caballos agitaban sus cascabelee.
niña el honor que le habéis robado
Aquella silla de posta era la riqueza, la libertad y la
Me hacéis daño, dijo ella desprendiendo su brazo de
vida.
-¡Ruirl dijo él respirando fuertemente.
aquel yugo.
En aquel minuto solemne en que sentía capitular lo
Después, con su misma voz fría:
poco que le restaba de honor, una mujer apareció en el
-¿Y ei rehuso?
- Si rehueaie, soy yo quien lo diril. todo, vuestras in• dintel de la puerta; avanzó y levantó su velo:
·
-Leódice, por piedad, salvadme. No puedo permanetrigas de otro tiempo·y vuestro adulterio de ahora.
cer en esta población donde mafiana será conocida mi
-¿Y si niego?
vergüenza; llevadme, partamos.
Y le desafió con la mirada.
Jamás loe ojos leonados habían arrojado tantas llamas.
-¿Qué pruebas tenéis?
- Lila lo confesará todo, dijo Felipe.
-¡Partamoel
Este grito resonaba en su oído como un grito de libeBeltrana levantó los hombros:
-.Es demasiado tarde, la ciudad entera se levantaría ración, porque en su corazón una voz loca, la voz del quero.
miedo, más poderosa qu'l la voz de la mujer amada, re•
Forzáronee las puertas y un espectáculo horrible se
para mi defensa.
- V ueetro marido me creerá y os arrojará.
petía obstinadamente:
ofreció á las miradas.
Ella dejó ver una sonrisa de desafío.
«¡Partamos! ¡Partamos!»
Dos cadáveres yacíar.. en tierra: uno era el del banque-Quién eabe si no seréis vos al que arroje como un .................. ······· .................. ····················· ·········:···· .. . ro y el otro el de la mujer llegada la víspera.
El seíior Leódice Martin al Prtsidente de la Cámara de
«Según el dictamen médico, fué ella quien mató al se·
vil calumniador.
D iputados.
Después, viperina, con una voz que silbaba:
fior M. suicidándose en seguida. El revolver descargado
«Sefíor Presidente,
-Y si os ::ree me perdonará porque me ama; pero se
«Asuntos de la más alta importancia me obligan á pa- de dos tiros, había c1ido cerca de ella.
batirá y el eefior Martin le matará.
«L11, identidad de la homicida no ha podido efectuarse,
sar muchos afioe fuera de Francia; y por esto me veo forno llevaba consigo papel alguno. Era una mujer da unos
Lila exclamó:
zado á enviaros mi dimisión.»
-Yo no quiero que mi padre muera, yo no quiero ser
treinta y cinco afíoe, muy bella, de cabelloo de un rubio
LIII
rehabilitada al precio de su vida, yo no quiero, yo no
Han paeado tres años. Jamie el eefior D11vernoy pro• ardiente.
«Creeee que se trata de un drama de celos.»
quiero.
nuncia el nombre de la mujer que amó locamente. No ha
-Sefíor de Aubián, continuó Beltrana cuya voz perEl periódico se desprendió de las manos de Carlota.
vuelto á partir para loe paíees lejanos como lo hizo des•
dió su timbre duro, yo be venido á vos para haceros en¡Oh! exclamó ella, ¡iesventura:103! ¿E3 po3ible e3to?
puée de la muerte de EJena. Se ha encerrado eo su casa,
trar en razón. Oponerse á este matrimonio sería la peor
recibiendo apenas algunos íntimos. Ninguna tela sale de Es ........ .
de todas las locuras. ¿Peneaie que yo no lo· habría hecho
No concluyó. Había levantado hacia el eefior Duversu taller: se diría que B~ltrana ha roto el talento del ar•
si fuese posible? Si me acusaie, me defenderé, y entre
noy
sus ojos que velaba a las lágrimas, pero la mirada
tieta, al romper su corazón. No habla ya de dolor inconvuestraa afirmaciones y las mías nadie vacilará.
que
encontró
era tan seca, tan imperiosamente dura, que
solable; sufre silenciosamente; pero la herida oculta se
Una vez aún, una vez más, la fiebre de la acción se
calló
intimidada
y se puso á llorar silenciosamente.
80
aviva con la rabia y con los celos.
Cierto es que sus lágrimas eran e:ncerae, y sin embar•
apoderó de Felipe:
De suerte que ella le eogiñaba, no le amaba, amaba á
-Lila, ¿queréis casaros conmigo?
otro. Se iepetía íntimameatc estas crueles cosas y una go, sin embargo...... muy en el fondo de loe grandes ojos
Ella no dijo nada, pero fué á él v se arrojó en eua bra•
cóle1a que el tiempo no podía ex1iognir, rugía en él, á de vidrio comenzaba á lucir de nuevo la indestructible
zoe. El la apretó contra su corazón locamente. Ddepués,
veces pasaban fulgores rojos por su cerebro. ¡Ah! si se esperanza.
Puesto que el honorable sefior Duvernoy no lloraba,
dirigiéndose á Beltrana:
pudiese matará los dos miserables. Perv no es el hom•
-Ya arreglaré más tarde vuestra cuenta; tengo dema•
bre de las resoluciones viriles y después de un acceso de había cesado de amará la culpable, y puesto que loe casiada prisa por ir á castigar á vuestro cómplice.
impotente rabia, cae de nuevo aplastado, humillado, torce afíos de Laban habían transcurrido y Lila iba á
Cuando volvió al salón, todos se extremecieron; se diri•
abandonar á su padre para seguirá Felipe de Aubian, su
vencido.
gió rectamente hacia Leódice é hlriéndole en el rostro:
esposo,
¿por qué el bien amado sefior Duvernoy no re•
Su hija le rodea de loe cuidados más tiernos.
-Sois un miierable, le dijo, y os abofeteo por segunda
Lila no se ha casado, porque Ftliipe de Aubian ha vuel· compenearía la fidelidad de la que le había dado su co•
·
vez.
to al mar. Después iie la vergonzosa huida de Beltrana razón hacia tanto tiempo?
Entonces, llorando siempre, Carlota púsose á sonreír
Luego al pintor:
y de Leódice, ha dicho á la joven:
- Vuestra hija tiene á bien hacerme el honor de casar•
- Este escándalo es para vos la rehabilitación máebri• á su quimera eterna.
se conmigo; os la pido por mujer!
lliRíA LEscOT.
Loe hombree testigos de esta incomprensible escena• liante; el porvenir se abre de nuevo lleno de promesas.
No el' ya neceeario que os caeeie con vuestro viejo pa•
FIN.
rodearon al diputado. Sentían el prestigio de las rique- .
zas enumeradas en el contrato de matrimonio. Sólo Ja drino.

�35
EL MUNN~D~O~=-.,,...,=--=-=="'!"""-=...,,.-=====c=-=-==-'=-~=--==-===:.;;;_..;•~o~•~••~G::,:0~11:,==.dc:,J,J~U~Ll~O~d,:,•,,:.•.
~1~-==-===-=-=_,=--====--==
.

34

La nueva Compañía de Opera Italiana.

EL MUNDO

PRI:NCIPALES ARTISTAS.
LA RECEPCION

Del Sr. Ing. Leandro Fernández
EN DURANGO

Oportunamente E,. )lu \'no ilustrado informó á ene lectores de la lamentada muerte del
eei'lor Flores, Gobernador del Estado de Durango, quien en el curso de una "ieita á importante centro industrial falleció de una
manera casi repentina. Hablamos después
de la refiida lucha electoral iniciada y proseguida en aquel!a importante Entidad. de
loe matices que mostraba y de las pereonaJi.
dades políticas que eran discutidas, y public~mos las fotogrÍlas de los principales cand1da~oP1 anotando ene . rasgos biógraficoe.
Por ultimo, para ser lógicos en nnestra información, participamo~ á nuestros lectores
el defioi~ivo reeuUado de la lucha que elevaba,' J?Or mayoríB de sufragios, á la nrimera
ma,nstratura de Durango al sefior Ingeniero Don Leandro Fernández.
Hoy tócanos dar una nota ilustrada de la
brillante recepción que al nuevo gobernador
@e le hizo, y para ello publicamos cuatro fotografías, cuyo autor es el señor G. Cordero,
y que representan loe arcos levantados por
diversas corporaciones.
Luego qne el pueblo duranguefio conoció
el resultado de Pus sufragios, reirocijóee en
extremo y apercibióse á recibir dignamente
ale13fior F«!rnández, q11iensalióde aquí acompañado de distinguidos amiitos y ob~nvo en
todo el camino, desde la frontera hasta la

1

-. F

Arco de l.i Ciudad.

Arco levantado por la Colonia Amerlc.ina.

capital de su Estado, sefialadae muestras de aprecio, entre las que se contaron hermosas fiestas dadas en eu
honor.
Suficientemente conocidas son la personalidad de seiior Fernández y eue dotes de recfüud. Ellas darán opimce frutos-así lo deseamos-en la administración del
importante Estado.
DOÑ&amp;.MARIA

C.iandq entré á visitarla la encontré C&lt;'mo de costumbre,.sentada en sn viejo sillón de gutapercha, junto á la
camilla, sobre cuyo tapete de hule había varios memorialea de pobres, que estaba examinando.
-Mi amiga doil.a María tiene sesenta aftos, es muy fea
y gasta una espesa peluca negra.
-¿Trabajando como de costumbre?-la dije, después
de saludarla.
Leyendo desdichas y más desdicha&amp; -me replicó quiiándoee las gafas.
'
-Y buscando a la vez el modo de alivlarlae-afiadí
-Sí, amigo mío; pero, es tan poco lo que puede hacerse!
,-Y, vamos á !er, entre todos esos postulantes ¿hay algua caso excepcional?
-No }o sé-me contestó la sefiora; son memoriales que
me han dado en la última junta y que, como visitadora
'8ngo que ir á enterarme de lo que hay de ¡,erdad e~
ellos. Pero el ot,o dia se me ha presentado un caso de
esos que usted dice y que oprimen el corazón más duro.
-A ver, cuente usted.
-Pues verá usted: en una especie de cuarto, sin más
luz que un ventanillo que salía al nivel del piso de un
patinejo y por cuyas desconchadas paredes rezumaba la
humedad, me éncoatré sobre un catre miserable un hom•
bre joven que se moría tísico á toda prisa. Establi á su
lado una mujer joven tambilfo, bonita, de.aíre distinguí•
do, vestida de harapos que en otro tiempo ee.cooocía habían sido elegao'8e galas, y por todo ajuar en aquel zaquizamí tenian dos sillas viejas, un baul destrozado, un
barrefio con unas brasas, en que se calentaba una medicina, y cuatro pingos colgados de dos clavos.

-Eso no viene á cuento-me replicó con•
trariada la buena eeil.ora.-Puee oiga n8'8d,
á esa infeliz me la be traído á casa; por allí.
dentro está, y voy á ver si la reconcilio con
su madre y la proporciono algún medio decoroso de ga,,arse la vida, que bue11a falta
la hace. Para esto último cuento con que us·
ted me ayude.
-Cuente usted conmigo; ¡pero vamos, eeil.ora, que se mete usted en unas historias!
En fin, todo sea por Dios.
- Sí, hijo; todo sea por Dios-me contestó
con beatífica calma.
Habrían pasado quince días de esta conversación con mi amiga, cuando una mal'la•
na, pasando por la descampada plaza de¡Jae
Peftuelae, veo acurrucada en el suelo y quitando á un pobre perro una la~ que unos
traviesos muchachos Je habían atado al ra•
bo, á mi amiga dona María, c9n su vestido
de merinete, sus zapatos de fraile y su peluca.
Ayudé á la anciana eeftora, como mejor
pude, á libertar de su maza al mísero chucho, y después de loe saludos de ordenanza
y d6 enterarme que, como de costumbre, loe
vientos que par aquellos andurriales la habían llevado eran loe mismos que á casi to•
das partee la llevaban, los de la caridad constante y valerosa, se me ocurr;ó preguntarla por su protegida, la joven viuda.
-¿No sabe uet"d lo que me pasú con ella?
-me contestó.-Puee que .e escapó de mi
casa, llevándose unos pendientes de brillan-

-Cuadro de miseria era en verdad-la dije.-Y la historia de aquellos deegraéiadoe, ¿la supo usted?
- CC&gt;mpleta-me conteetb doña l\Iaria.-Entre lo que
la joven me relató y los informes que yo he adquirido
resulta lo siguiente: Ella es hija de uoa eefiora que fu;
azafata ea otros tiempos, tan llena de vaoiJades como
falta de recureoe. Contra loe locos de•eos de la madre
q~e no q~ecía para yerno hombre que fuera menoe qo;
d1plomát1co, ó alto empleado de la R~al Casa, la chica ee
enamoró de un capitán de infantería que la rondaba la
calle, y con el cuat cierto día, tras una acalorada diecu.
sión con su madre, se e1:capó1 yéndose la pareja á Portugal._ Jl!I, por su parte, se llevó los fondos d,e la caja del
reg1m1!3~to qu~ Cl!taban á ~u cargo, coa. los que tuvieron
para v1v1r y munfar aunque no mucho tiempo, pues el
mocito salió jugador y perdido y fueron aquellos por
tanto, loe dineros del sacristán.
'
Deepu(,e vinieron las escaseces, los malos tratos los
desp;e~ioe con que ha purgado la infeliz su mal pas~, y,
por ultimo, la enfermedad de él, basta que hambrientos
y desamparados, han vuelto á .Espail.a, donde se hallaron, el capitán, muerto á su padre de pesadumbre después de babe"!~ arruinado por pagar los desfaÍcoe y
trampas de en b1Jo, y ella, con que su madre no la quiere
de modo alguno ver, ni oír haolar de que tal hija llevó
en sus entrañas.
-¡\'aya una eituaci6n! Y usted, dofta l't!aría, ¿qué ha
podido b!icer por ellos?
-Poca cosa; pero, eo fin, xlgo se ha hecho. En primer
lugar casarlos, porque aquellos de~gracíados estaban todavía en pecado mortal. En dos días y con el apoyo del
seftor obispo, lo he podido llevar á cabo, por encontrar
se el capitán i11 m'/ír ulo mor/i,i Luego enterrarle, pues falleció al día siguiente de celt-brado el matrimonio· proveerá la viuda de algunas ropas y pagar loe gastos' de la
enfermedad.
-¿Y á todo ello ba subvenido la junta domiciliaria ó
Arco del comercio.
ha tomado también parte y no escasa, como otras veces
el bolsillo de la visitadora?
'
tes, nn ve 1o de enc,je y d'ls billetes de á 100 pesetas
. -Pero, vamos, qne se neceRita ser criatura perversa é
10grata para portarse con usted de Pea manera
-L'l q~ie ustei. llama _pP.rversidad-:lij'l dofla Maríayo más b1e!11?Ud1era cahfica~lo de to~teria eúpima y faltadecon&lt;?c1m1ento de la prop1aconvemeocia que abandonaelcammo algo áridoenunprincipi&lt;?, pero'llano, fácil y
seguro, por la!1z.a~se pr&gt;r trochas y vericuetos que siempre
llevan,Rl prec1p1c10. Y ea cuanto á la ingratitud, yo no la
veo. , amos, hombre, ¿&lt;1casoes usted de loe que todo servicio que prestan áeu prójimoqnieren gueésteee Joagradezca? Refiexiooe usted, amigo mio qne agradecereselmc•
do de pagar los beneficios que recibimos, y que si pretendemns que no~ los agradezcan, pretendemos también
que nos los ~ague o, y beneficio pagado, deja de serlo.
-Eso en rigor, pern muy en rigor ¿eh? ea verdad mú
no todos ven las cosas ~el mismo m¿do, amiga mía.'
. -Por cortedad d_e vista-me repuio con chunga mi
10terlocutora.-¿Qu1ére usted que vayamos á pedirle al
pe~ro ag,1el que nos agragezca el favor que le hicimos
quitándole la lata de la cola?
-¡Q,1é cosas tiene ested! En fio, ello es que por fas ó
por nefaa, se ha e~contrado ueted libre de aquella pécora
-Así es-me d1¡0 con asombrosa tranqnilída la buena.
setlora,-pero conf10 en que no sea por mucho tiempo
Ando haciéodo diligencias para dar con ella, y si la en'.
cuentro, llevermela o~ra vez á mi ca~a, y que quieras que
no, hacer de esa desdichada una mujer de bien
-;.Será posible?
•
-\'a}'.a, ¿pu~s no b~ de Rer?. El haber perdido un pleito en PrI!ller~ instancia no es impedimento p!l.ra acudir
á la Aud1eoc1a y basta al Tribunal Supremo. Ya verá
u~ted, ya verá usted como lo consigo si la cazo y creo
que llegaré á cazarla. Adiós, amigo mio, hasta dtro rato.
Que vaya uqted &lt;verme.
Y dofia María Ee alejó sonriendo.
Con e 11s zapatos de frai lé, su vestidillo negro su peluca Y eu fea cara, la hubiera de buena gana dad~ un abraza en aquel momento, mejor que á una buena moza.
Y eso que las buenas mozas me gustan.
Arco lev111ntado por l.is Colonl.is Europeas.

GONZALO CERR\J&amp;RÍA.

Admiración de loe hombree,
Orgullo de nuestras. selvas.
Loe hijos de los caciquee
De pc,rtentoeae empresas,
Loe nietos del gran Lautaro
Hoy, sin combatir, se entregan!
¡Ay, de mí! ¡Ay. de míl
..
¡Arauco ya no existe; ya se acabó mi tierra!
~ neetroe padres y sus padres,
Cayeron en la pelea
En eangre tinta la lanza,
Sin moetrar jamás flaqueza;
Y hoy moran en loe volcanes
Que roncos braman y humean,
Enrojecidos acaso
Con el rubor de la afrenta.
Los hijos degenerados
De aquella raza de atletas;
Roto el viril •tarilonco•
Doblan la altiva cabeza.
¡Ay, demíl.1Ar, de míl
..
¡Arauco ya no euete; ya se acabó mi sierra!

Y el escogido de mi alma
Ese ...... entregó la frontera!.. .. ..
¡Epulef...... cuánto lo amaba! ..... .
Era nn tigre en la pelea,
Su caballo era un relámpago
Y su ,,quila• una centella.
Elocuente manej,ba
Como la lanza la lengua;
Nadie más noble, más grande;
Nadie...... ¡qué digo! ...... Ohl vergüenza! ......
¡Ay, de mi! ¡Ay, de míl
..
¡Arauco ya no existe; ya se acabó mt tierra!
SI¡. Cleopatra Viclnl, sopr.ano ll¡cra.

LA NUEVA COMPAÑIA DE OPERA ITALIANA

El ju"vee último dPbi6 estrenarse en Pl ~acional, con
•Gi()(.'onda, la nueva Oompaflía de Opera Itahana, hace al~no11 días esJ)f'rada pn México. Integrai:i el cuadro. artistas entre loe rualee alguno!! son antiguos conocidos
nueetl'OII. ta!PA como la Peflora Polaco DrC1g.
.
No pndiPndo aón hornPco_pa! con respecto á 1011 mén:
~s y al éxito de la troupe, hm1támonoe á dar algunas fo
~grafíaa, deaeando á loe artistas muchos aplausos.
LA· ARAUCANA.

Del torrl'lntoeo' Toltén
Solitarin en la ribera
Alí-Quillen, la araucana,
AAi, triste Pe lamenta:
-¿A.dónde, ad6nd" voy sola~
A dónde llevo mis penas,
Si IR tierra de mis padree
Eq hoy del •huinca• la tierra!
Gime «tricauco" agorero,
Tú, solitario te quedas
Y yo me voy no sé á dónde,
Arrastrando mi cadena.
¡A.y de míl I Ay de mí!
. ,
¡Arauco ya no existe; ya se acab6 mi tierra!
Oayó el indómito Arauco
Nunca vencido en la guerra:
Un eoplo de la montana.
Heló la lanza y la espuela.
ne la altura cayó el águila
Que cantaron loe poetaP,

Por última vez ¡oh Rlo, .
En tue agrestes riberas
Déjame cantar llorando,
Déjame eonar despierta! ......
En loe "niguines• lo vi,
Bailé con él en la fiesta,
Y cautiva de sus ojos
Dile mi alma, de amor llena. ·
Como paloma anullaban
Sus palabras lisonjeras,
Y el fuego de eue miradas
Abl todavía me quema!
¡Ay, de mil ¡Af, de mí!
. .
¡A.rauco ya no e:uete; ya se acabó Ull tterra.1
Aguas corrientes del rk&gt;
En que se miran mis selva@,
Llevad al mar los •copihuee•
Que entrelazaron mis trenzas.
¡,De qué sirve~ loe ad?rnoe
Y las floree, El hay tnetezae
De eeas que mata .. el alma
Y que la vida envenenan?
¡Juventud, belleza, amores.... ..
Verduras sois paeajerael.. .. ..
(',omo estas flore~, al río
Diera yo todas m;e prendas.
¡Ay, de mí! ¡Ay, de mil
..
¡A.rauco ya no existe; ya ~e acabó mi tierra:
Todo paeó...... los chilenos
Sus orgullosaq handPrae
Clavaron en Villa-Rioa,
De •ueetra gloria preeea;
Mudos están loe clarines,
Las 1obustae lanzas quietas,
¡V no estallan loa volcaneqf
¡Y las nubes no revientan l. .....

SI¡. Bcnvenuta Polaco Oro¡, mezzo sopra"º·

..\.dios! Arauc.&gt; perdido!
¡ Adios, Toltén! huye, rueda,
Corre á la mar, y llorando

Esta inmensa tumba riega.
¡Ay, de mfl ¡Ay, de mil
..
¡Araoco ya no exie'8; ¡ya se acabó mi tierra!
EDUARDO DE LA BARBA.

LA OFRENDA
A Luis G, Urbina.

Yi.ientee resplandores de una mafiana primaveral Un
haz de luz, saltando de la aha ventana á través de loe
vidrios de coloree cae sobre las baldosas del templo, tendieado en ellas ... ~ •apiz de iris movedizos. ~n su ll!lpelo
diáfano, la Virgen, de cara bondadosa y casi. sonr~ente,
envuelta en wca negra eu cabellera, con l?e o¡osab!ertos
en vidriosa inmovilidad, ostenta un veet1do. ,111.mpho ~upido de lentejuelas de oro y plata, como un g1r6n de cielo estrellado.
'C'na nii'la frágil, coo la fragilidad de las porcelanas preciosas v&lt;'stida de inmaculada, se acerca pronta y alegre
á dep¿sitar eu búcaro rebosante de aM1baree. Dos trenzas
trigueftas bajan hasta su cintura, anudada~ en sus extremidades por un listón. Su frente descubierta ea ancha,
correctamente corva. Eo su boca color de grosella, uoa
sonrisa de placer. Tropiézaee en las gradas. del altar, y
el búcaro rueda roto, desparramando en el marmol un
chorro de botones y de pétalos.
.
La nifia se inmoviliza y clava una mirada de angustia eo la perdida ofrenda de eu amor. Después, cuaodo
levanta la cara lívida á la Virgen, están l~s.trosa~ de
llanto sus pupilas tristes, negras como la obsidiana.
J KSÚS URUET.\.

7

1
' 1

L
SI¡. Nin.a Muzl, sopr.ino dramática.

Si¡. Linda Montan.ir!, sopr.ino dr.imátlca.

.

SI¡, Adelln.a Janton, mezzo soprano.

�DOMINGO u DE IULIO DE 1897

EL MUNDO

--º=º-■
=IN=G=O=h=D=E=J=U=L=IO=D=l=•ll9~7===============B=L=M=U=N=D=0~===~==~================~31=,_

SombrerolulsXVI. ( Figura 7 .),

CRO.NICA DE LA MOD.A.

Esta intrincada forma va ador·
nada por un gran penacho de
hortensias y rosas.

Esta simpática y turbulenta coquetuela ee formaliza
por ahora 1,n algunos momentos, de más 6 menos duración, pues las crónicas del extranjero nos dicen cada dia
que el gueto e~ ha decidido por loe vestidos blancos,
adornados de n1&gt;gro.
No parece sino que la moda tiene un oculto duelo, pues
para todo hay una mezcla de negro, aunque aeapequefía.
Tenemos en loa trajes más bellos, cintas de abalorio negro, ó de terciope:o y raso, encajes negros, etc. En los
sombreros vemnP graciosas confecciones de pliesé blanco
ó crema con orillas i,egraa; aunque loe más aceptados son
negro con b 'anco.
A veces suele mezclarse á los vestidos blancos con
adorno negro, alguna cinta roja, cuando las jóvenes no
son sectarias del rumantici~mo.
Vemos también que han quedado abolidos por completo los grandes bullones de las mangas. Sin embargo, en las bluPaa americanas cae perfectamente la manga
ancha de pufto, y c, mo generalmente se hacen de telas
de lino, dan mayor gracia y ligereza al talle.
Esto es en cuanto II trajee de calle y casa, de loe de tea•
troy recepción, noe ocup11remoe próximamente.

Sombrero de jardín.
(Fl¡~ra a. )

Este es de paja .fina y falda
ancha, adornado únicamente
por un grupo de plumas esmaltadas y un ancho pliseé roea-vie•
jo, puesto coquetamente en torno de la copa, y sobre una cin·
ta de terciopelo negro.
Sombrero de tul crepe.
( Flguril 9.)

Pue:le imaginarEe una peque•
fia nubecilla de aurora, por su
tenue tinte violado, llevando •
en la vuelta del ala un gran laso
de listón negro sujeto por un
broche brillante.

--f ~IT\'=S~
LECTURA PARA LAS
DAMAS
SABER VENDER)

Figuras •· y •·
[ Bolero abrigo. (Fl¡un1 5.)

r

Eete'grscioEO atavío es muy propio para entretiempo;
y debetuesree encima del vestido. Es de pafio vert perforado, manga campana y cuello médicis en ondas.
Grupo de sombreros.

Debéis también saber elegir
la épcca favorable pRra vender,
ya lo que cosechaie, ya lo que
vueetroe productos os euminhr·
tran eo breabundantemente. Así
como es bueno tener proyeedoree titulados para comprar, tened también, si es posible, con.• pradoree que puedan fiarse de
vuestra legalidad, y con quie•
nee podaie contar para el pago.
Peto en las ventas como en _J~s compi:ae, procurando en primer lugar vuestra ullh~ad, ~e¡ad á los negociantes, cuya vida es toda de mq,metud y proyec·
toe, eeas combinaciones y eeoe. eem1enga!i~B q~~ cor.
frecuencia tienen mucha relación con la 1~¡uetrnia.
Nuestro objeto no de~e eer el co~erc10, no queremos precisamente enriqu•cernoP, smo establecer
en torno nuestro por el mden, el trabajo y la eco·
nomía, la paz q~e hace la dicha en la familia.

Aqui tenéis mis queridas lectoras, un grupo
de diversos sombreroe variados en su .forma,
pero igualmente encantadores, que os servirán
para realzar vuestra hermosura, si tenéis bae•
tante tino en elegir aquel de ellos que mejor se
adapte á vuestro rostro. ~

Figura 6.
COMPRAR POll SÍ HISHA'

Comprad por vosotras miemae. No compréiR por meaio de otros, eino cuando no Jo podáis vosotras hacer; así
q:nedaréis~máe contentas y eabréie lo que mejor os conviene.

Figura 8.

Para fiarse de otros en las compras es necesario estar
seguras de dos coeae bien raras: l,afid,elidad y la habilidad.
Una cocinera, por ejemplo, no comprará más que lo
que ella eabe gmear, 6 lo que le dé menos _trabajo~preparar.

Después hablaremos de la fidelidad. La habilidad e
tal vez más rsra que la fidelidsd.
Pocas personas son capsree de no dejarse alucinar por
las palabras de un comerciantf&gt;, por sus exagerados cumplimientos, por sus mentiras dichas con calma.

~Sombrero de paja. (Fgura:6. )

/·~?

Este preciosíeimo sombrero de un aire mar·
cial, está adornado con anchoe pliesée amari•
lloe y alas de cuervo. El centro de la flor es un
chaux de tafetán guinda.

/t.:·
"
/fr.
·,.,.
Figura 4.

No debemos querer acumnlar(riquezas que frecuente·
mente solo sirven para tormento, sino tener bastante para dar y hacer el bien y no bastante para causar envidia
y obrar el mal.
MANÍA DE COMPRAR

Triljecltos para nllias de

2

.á 4 ilÍÍOs. (Fl¡urils I y 2. )

-El primero ee de piqué pompadour adornado con doe
guarniciones de bordado de hilaza roja; de la misma hi•
lasa lleva un gaviado en el vola.ute y mangas, dos lazos
de listón rejo en loe hombros.
El otro vestidito es de piqué blanco.con bordados negros, cintita n1&gt;gra en la eecarola del canezú y cuello.
Cinturón y laz011 de lis\ón negro.
TraJ• de paseo. ( Figura S·)

Este vie\oeo \raje ee de eeda pompadour cambiante.
El talle eetá formado por un coselete en acordión que
sujeta el vuelo de la blusa, reparliéndolo después para
la falda. Mangas ajaretadas con globo muy chico.
Un fino encaje adorna el cuerpo y una banda de muselina de eeda lila cubre la costura. El sombrero también ee\á adornado por muselina de seda lila y plumero.
Dos bluus sencillas. ( Figura

4.)

Es~s do• cuerpos 10n, el uno de percal á cuadroe, y el
tro de pi~é rayad•.

Fi¡ura ~-

Debemos precavernr,e, en fin, de la manía de comprar,
la cual viene á ser una verdadera pasión.
Para esto no concurramee, ni aún sólo por ver, á }o¡¡ .
remates ó euba11tas, ni áloe aparadores que los comercian•
tes ponen al paso, ni á esos bazares que ofrecen una libre .
entrada y un mostrador cubierto de objetos brillantes y
atractivos; correremos allí mucho peligro de ceder á la.
tentación y comprar cosas que al día siguiente nos estorbarían.
Allí tal vez pondríamos en ejercicio la manía por las
colecciones, las curiosidades ó las ltagatelas, que con frecuencia es tan dispendiosa como ridícula.
Hay algunas mujeres que tienen en su aposento, sobre
elegantes y vistosos aparadores, ó en alguooe cajones ó
mesas, verdaderos almacenes de inutilidades, digamoa
mejor, de ridiculeces.
Esos objetos preciosos de la China, estas porcelanas
transparentes, aquellas maravillas delicadae del arte, an·
te fas cuales es necesario contener el aliento por miedo
de romperlas, parece que no están allí, sino para provo•
car el fastidio de la que las posee, y la sonrisa de loe que
las ven.
¿Y cómo han podido llenaree de tantos estorbos?
Han salido á la calle con la recta y firme resolución de
no comprar nada; han estado seguras de sí mismas y al
aproximarse á loe aparadores y al entrar en los al~ace•
nea, se han despertado dos pasiones que reposaban silenciosae: la curiosidad primero, el antojo y capricho des•
puée; en seguida han comprado.
¡Oh! si eecribiéeemoe un curso de moral, cuántas cosa~
tendriamoe que decir sobre estas tiránicas inclinacione@!"

Figura g•

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(DE VAN BUSKI RK)

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Es el dentrífico favorito del
público de todo América así como
tambien de todo Europa, desde
el año dt 1859. Es la preparacion mas antig; 1 a del nuevo mundo.
La célebre actriz Sabara Be~nhardt dice del Sozodonte que "es
el único dentrífico de reputacion
universal."
;El Sozodonte preserva la dentadura de su decaimiento, endurece
las encias y perfuma el aliento,
dandole el olor mas delicioso que
ninguna otra preparacion puede
conceder.

.,

~

..

"

KIJBIBR03.

Antes de Acostarse
tómense las Pfüloras del Dr. Ayer
y se dormirá mejor, para despertarse
mejor dispuestos á emprender las
faenas del dia.

Las Píldoras Catárticas
del Dr. Ayer

',

no tienen igual como remedio
agradable y eficaz para el estreñimiento, biliosidad, jaqueca y todos
los desarreglos del higado. Están
,1z11caradas y preparadas con tanta
perfección que curan sin ir acompaiiadas de las molestias de otras
plhloras clel mercado. Pidanse al
farmacéutico de que se sirve las
J'lhloras del nr. Ayer. Cuando no
produzcan cfrrto otras p!l&lt;loraR, las
tlt&gt;l J)r..\. ycr se cnrontr,mín eficace~.

El Sozodonte se vende en todas las
P erfumerias, Droguerias y Farmacias.
Se manda por correo un libro diciendoos
la manera de cuidar vuestra dentadura
y una pastilla de Jabon Sozoderma de
muestra á qrien la p ida d1rigiendose á
los proprietarios
HALL &amp; RUCKEL,
215 W asbln¡ ton St., New Yo rk, BE, UU. de A,

PRIMER PREMIO EN LAS

t1onsir.l,1ft•~ Unlvo...• lr• ~- ll••~•lnn~ YCh1cago.

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~LA FRATERNAL.~
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
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O ficinas d e LA FRATE RNALs

MEXICO-Calle de S. Felipe Neri 7. Apa1tado Postal 760.-IIEXICO

EL TA ND EM APLICADO AL EJ ERCITO

$aliaa ae la ópera.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�328

EL MU~'DO.

LA SE:l.IANA
La curiosidad pública, esa eterna sedienta, se
prepara [I recorrer el epilogo de la tragedia del
1 i de Septiembre. Reclama la gran masa anónima una pñgina más del palpitante drama que tuvo por teatro la Inspección de Policía; desea nuevas sensaciones que agregará las ya empalidecidas por el tiempo, (¡dos meses! ¿no es una etern idad en esta época del má.~ aprisa!) y sucfia con
inesperadas peripecias, surgidas del fondo de este
burdo crimen de una brutal llaneza, árido y sin
accidentes.
Allá irñn [I c~mparecer ante la jsuticia popular, los protagonistas de la repugnante historia, y
rnsgarán las sombras que obscurecieron sus espíritus en aquella siniestra madrugada. ¿Qt1ésombras será dado vislumbr,ll' en lo pl'Ofundo de estas conciencias?
Si, como el personaje de una nov¡,Ja contemporánea, creyéramos que la virtud y el crimen,
el bien y el mal, no son más que etiquetas sociales, y q uc el vicio r la honradez son elementos necesarios al conjunto clel universo; si, como aquel
sabio del Disclpulo, pcnsárnmos que cambim· un
alma sería detener la rida; acaso nos pareciera
menos monstruosa la tranquilamente horrible confrsión de algunos de los rcsponsabtcs del homicidio de Arroyo.
Pero la socied ad no puede admitir este ciego
drtrrminismo, que reduce los actos del ser humano á los movimientos de una rueda en una gran
maquinaria. Podrá el hombre ser ó no íntegramente libre; al conjunto de los hombres le interesa conservarse, y todos los hechos que tiendan á
destruir esta conserTaciún son considerados como nocivos.
Claro es que no se demostraría nunca á una
víhoril-si fuese capaz de comprender un razonamiento,-que no debe destilar su veneno. Entonces ¿por qu é soy víbora? respondería. Mas sem ejante r egla de conducta no habría jamás servido para constituir una sociedad.
¿Tal hombre es delincuente por antecedentes
hereditar ios, antropológicos, psíquicos? . . . . . . Poco importa. Yo no discuto las causas del hecho,
sino el hecho mismo. ¿'.\Iat,l por necesidad de su
temperamento, por elementos de su propia constitución, como el imán atrae el hierro ó el perro
rabioso ataca al transeunte? Y bien, esto podrá
serme útil para mis lucubraciones especulativas,
pero como miembro de la colectividad, no me es
permitido cruzarme de brazos y dejar el paso libre al delito.
•
l•~s posible que en el fondo de cada crimen no
exista sino una gran dosis de ignorancia; el Código, sin embargo, no establece estas diferencias,
y el Código es un libro importante en las socicdalles civilizadas.

dantes de elocuencia tribunicia, inspirados en arengas parlamentarias, nrn encaminados á cegar á
las multitudes.
Un defensor es, en estos casos, un homb1·c que.
busca, ante todo, el éxito persofüll, sin importarle
hacer traición á la justicia. Su inconsciencia asomhra, y si seleacusara de inmoralidad,.se juzgaría
cu la obligación tle indignarse.
Y he aquí por qué parece que hay especial trabajo en rodear de cierta d(msa atm,hfera el jurado, á que deben comparecer los eompal1eros del
suicida V elázquez.

"'

El suicidio resulto. ser*'*
el término de esas triste11
lustorias de la ambición no refrenada por un sano
sentido moral. ·
Hay q u len se df'sligue voluntarimnente de los lazos que lo atan á la existencia, no por un sentimiento de pudor, sino por no resistil' 11! espectúculo
de su propia derrota.
El gent•r,11 Boulanger, bu;;cando en e' frío callón
ele una pistola el ultimo refugio del vencido, no es
el hombre que se va. ncomctido de laxitudes invencibles, no es el desencantado d&lt;' la vida; es el
ambicioso impotente á quien le falta el coro que lo
aplauda.
Xo siente la nostalgia de la patria aust&gt;nte, ni le
tortura el fracaso de un ,lito pens¡l!Üiento: echa de
menos sus éxitos de boulevard, las aclamaciones
al regreso de Longchamps, el vocerío de la masa
que cosquillea agradablemente su exagerado amor
propio.
Entonces, se da la muerte, porquc la vida para
él no es ya la embriaguez continua r persistente del
triunfo.

"'
*'*

Y que hay singular placer, una alegría nialsana y morbosa, en acoger cada moth-o de escán-

dalo lnnzado al _comú11 acerbo, lo prueba .la oucna voluntad con que se han acogido los rumores
respecto ele la 111u&lt;•rte del Padre 'rortolero.
La loca de la casa está siempre dispuesta á nceptar
cualquier explicación que se dédcun hecho, siempre que esta explicación revista los caracteres de
lo maravilloso. En un principio, cuando no se poseía ningún dato cierto que comprobara la muerte del padre, la imaginación aceptó la muerte; descubier to el cadáver, no faltó quien asegurara que
había visto al difunto en pleno estado de salud;
la autopsia demostró un fallecimiento repentino y
sotto vor·e se murmuró que había sido asesinado.
La bola de nieve se hizo montaña que sealzó enhiesta hasta cubrir el horizonte.
y· para que nada faltara, se mezclaron al mnnjar unos polvos blancos, destinadoi; á suprimir á
un inspector, y se sazonó el todo con un poco de
buena voluntad para digerir este alimento.
Decididamente no bar nada tan digno de ser
creído, como lo increíble.

***

El lunes próximo se efectuará c•n el oratorio
arzobispnl, la ceremonia religiosa en la que el Arzobispo de l\Iéxico bendecir,\, la unión del capiEl jurado, no obstante, iba á ser detenido, dícese, tán Don Porfirio Díaz con la señorita Luisa Raipor los cldensorcs de los procesados. Es una vie- gosa.
Forman· ambos una pareja simpíttica, hecha sin
ja táctica de que se valen las más de las veces los
que patrocinan causas desesperadas: dejar enfriar duda para. ser ungida por la folicida\l,, que, ¡ay!
es tan avara de sus dones.
el 1·1•imen.
Ella es hermosa y es buena-cualidad que
En todo defensor hay un psicólogo empírico: ·
sabe que el público, que comenzó c?)Jnpadec.icndo constituye un imán para la ventura; él es bueno
también y, apesnr de la alta po,;ición en que le
á la víctima, acabará apiadándose del culpable!
Esto es humanitario, y si no es humanitario es hu- fué dado nacer, ha llevado como muchos otros, en
Yirtud de la húbil é inquebrantable energía del Sr.
mano, cuando menos.
En el presente caso,-sigo inspirándome en la Presidente de la República, una vida de hibor y
opinión-se trata ele hacer uso de procedimif'ntos de estudio, obeteniendo rigurosamt&gt;nte sus gramús reprobados, poniendo la política al servicio dos y &lt;'frctuando escrupulosamente sus estudios
ele la defensa. Así como el jurisconsulto aquel del en el Colegio ::\Iilitar.
Hoy que los dos novios, jóvenes y deslumbracuento hito de un pobre diablo el tipo del delincunite idnil, montando una á una todas las piezas, dos ante c·l espejismo embelesador de una dicha
así también hay quien no vacila en ajusticiar á la próxima, nventúranse por el florido camino de
una unión por amor, ¿quien podrá dudar de que
justicia.
El crím&lt;•n común y corriente sale de entre las lrnbrú parn ellos siempre un pe1'fumc, una brisa
numos de un ddern;or eo1wertido c•n un hecho de y un rayo de sol?
misteriosos anteceden tés, rodeado de complicaciones y erizado de escollos. Se complace en cubrir
Ya comienzan esas largas Yeladas de invierno
el proceso con un espeso velo, en desfigurar sus de lentas horns fatigo~as, en que ncudis al libr¿
perfiles, en borrar sus lineamientos, tal como en nuevo para sah·nros del letal fastidio qtw os acoCti0S juguetes ele la caricatura, donde los rasgos sa. Pero ¡ay! las vitrinas de las librerías no son
ele un objeto inanimado ó de un animal domésti- muy tf'l1tadoras. Lf'S vw·anr·es han dejado caer lii
co, quedan tran,;fonnados en un rostro amigo.
pluma de los dedos de los puhlicbtas extranjeEl objeto de estas maniobras es hacer perder de ros, y en casa, ya se sabe que la lnbor intelectual
vista el tema á discus-ión. Los discursos, clesbor- es floja é intermitente.

,

Domino-o 14 de Noviembre de 1897.
Pod&lt;:is también refugiaros en los teatros, ~\
matar un par de horas, escuchando en Arbeu alguna comedia espaiiola. pasada de época, y que
os interesa poco, ó en su defecto dejándoos seducir por una zarzuclilla, de música fácil y espontánf'a, de las que forman el repertorio del Teatro Principnl.
De esos juguetes escénicos decía antai1o un cronista que tienen la inmensa ventnja de que se saben de memoria antes de haberlas oido. Basta
conocer Cádiz para haber escuchado anticipadamente Agua, .Azurm·illo11, ·y A9ua1·diente1 Cuadros
disolventei;, y no importa cuales otras piezas más.
Y sin embargo, hay mucho donaire en estos escarceos musical&lt;'s, áticas naderías, de fácil fragilidad, ágiles y espontflll&lt;'0S.
Parere como si bebierais excelente vino espa11ol, cada vez que oís una ele estas producciones.
¿:N'o se os antoja que se escancia una copa de Jerez en (ádiz? Y Xi1)a Pancha ¿no está rociada de
manzanilln? ¿Y no abunda el ¡,eleón en el Rey que
Rabió!
Y al trnYés de los arabescos de esa música, de

la que sc escapa una nota tiern,L y triste á la vez
¿no vislumbráis los brillantes flecos de~ mantón
de ::\Innila?
¡Oh handern triunfante de la alegria!
¡Oh manto dP la antigua ficstn espafiola!
¡Oh palio de las juergas de Antlnlucia!
¡Oh túnica radiante de la manola!
Raz(m tiene&gt; Camilo Saint Saens en preferir la
fresca musa d&lt;· las soleá.~ y las peteneras á la· rehecha r artificiosa de la vieja zarzuela, encanto
de nuestros padres.
Yo de mi sé deciros, que tolero á Jugar con
fuego como á uno de esos viejos retratos de familia, de alguna smlora ajamonada y bigotuda, de
quien se nos asegura que fué muy hermosa en
sus mocedades.
Es posible que así haya sido. Pero ¿qué culpa
tengo yo de haber nacido medio siglo JIJ,ás tarde?
0BERÓN.

Paliti.ca &lt;5tntrttl.
RESUMEX.-EL ARBITRAJE PERPETUO INTERNACIONAL. LA GESTIÓN POPULAR Y LA OFICIAL.LA ALIA'.l&lt;ZA FRANCO-RUSA Y LA TRIPLE ALIANZA-RECELOS Y RlYA.LIDADES.-LA llllSIÓN DE l\IR.
GOLUCH0WSI&lt;Y ANTE EL REY IlmrnERTO. - UN
TRIUXFO DE LA DIPLO~L\CIA.-]fíN DEL TE)IlDO
CONFLICTO HISPAXO-A)IERICAN0.-EL PROBLEMA
CUBANO EX PIE.
Uno de los actos con que se distinguió ventajosamente en la opinión pública el último periodo
de la adm inistración de Cleveland, fué sin duda
la conclusión del tratado por el que se estipulaba
e l nrbitrajc permanente entre la Gran Brctaiia y
los Estados Unidos, á fin cl&lt;1 dirimir todas las düicultades que putlieran presentarse en las relaciones de los dos grandes pueblos anglo-sajones.
La gestión de )[r. Olney por entonces secretario
de Estado en el gabinete americano, hasta esa
vez muy discutida entre las cf~rvescencias de los
partidos, recibió con este motivo justas alabanzas y g&lt;'ncral 11plauso, tanto más de notarse, cuanto que i,;c reconocfa su habilidad diplomátic11 después del conflicto anglo-vclezolano y de las solenmes declaraciones de monroísmo, que estuvieron ii punto de ocasionar un rompimiento entre
la &amp;'ran República del Norte y su antigua metrópoh.
Pero si la. prensa y el pueblo de los Estados
rnidos llegaron á reconocer la importancia del
t~·atado, y _su trnseendental influencia en las pacíficas relac10n&lt;'S rle los dos países y en la misión
que representan en la obra de la civilización· si
fa buena disposición del gobierno inglés se ha~ía
manifil'sta á los ojos de todos, no faltaron pretextos al Senado americnno para rechazar la convención co_ncluida en d~bida forma, y por encima ele los mtercses nacionales se vió prevalecer
el espíritu de partido, d&lt;'s&lt;•chando los republicanos una creación IUf:ritoria de lo~ demócratas.

*

•

* *
Poco ha significado esta especie de desaire internacional en el espíritu erninentCJUcnte prítctico del J)ll(•blo britúnico: firm~ en sus propósitos,constante en su,, aspiraciones, que representa po·r

Domin¡ro 14 de Noviembre de 1897.
modo admirable su gobierno, trata ahora, por
m edio de la iniciativa privada, de hacer patente
su voluntad expresa de que ese tratado se celebre de nuevo, procura por todos los medios, en
los que ni remotamente se ve la influencia oficial, demostrar q1w las clases todas de la sociedad desean el arbitraje permanente y la pcrpctua
paz, para bien de los dos países unidos íntimamente por la comunidad de origen, de tendencias
y de materiales intereses.
Las sociedades cooperativas, las trades unions,
tan poderosas en Inglaterra, los gremios agrícol as, todo lo que significa trabajo y producción en
el país, se agitan en pacífico movimiento parn lograr ese objeto, firmando calurosas protestas de
adhesión al tratado Olney-Pauncefortesin fundados
motivos desacreditado por un Sena.do republicano.
Y las• clases directoras, lns que toman activa
.inger encia en la marcha del Estado, dejan hacer
y ven con regocijo las manifestaciones popula1·es que cooperan de modo notable al logro de sus
d eseos, previniendo la opinión pública en los Estados Unidos, á favor del anhelado convenio de
a rbih·aje,
Es de esperarse que pronto comiencen las nue-vas gestiones diplomáticas, y que, preparados en
-ese sentido los pueblos y los gobiernos de los dos
países interesados, sen un hecho positivo la conq uista que se busca; y los que solo ven en la lu·cha, armada y la violencia los medios para salvar
las dificultades internacioúales, comprenderán como se puede avanzar en el camino de la paz general,teuando se o!Yidan rivalidades inmotivadas
y preocupaciones añejas, para atenderá los inter eses positivos de los grupos sociales.

***

Alarmadas siempre y recelosas las potencias
europeas, que hace btien tiempo constituyen la Trip e Alianza para hacer pesar su influencia en los
destinos del viejo mundo, no pueden ver indife1·entes que se consolide la poderosa unión franco-r usa, que ha transladado, mal que les pese, el centro ele gravedad de su trabnjoso equilibrio á los
palncios de San Pctersburgo.
J:\o se conforman con estar reducidos á contemplar tranquilamente cómo se engrandecen sus enemigos, y cómo la influencia moscovita, asociada á
la riqueza de !•'rancia que ha abierto las arcas donde guardaba sus t_esoros, se impone en todas partes, condecora á l\lenelik, triunfa en Corea, vence
las resistencias para la paz greco-turca, mantiene al emperador Guillermo á respetable distaneia, aunque acepta y se divierte con sus cortejos,
parece entenderse con el Emir de Afganistan en
l a insurrección de las belicosas tri bus indianas, favorece la inteligencia del llfahdi con el gabinete
de París, para detener la expedición anglo-egipcia
.á la alta Abisinia, y deja marcados con el sello de
su grandeza todos los asuntos en que por algún
motivo interesado se la hace inten·enir.
Con razón se preocupan los aliados antiguos de
dar mayor extensión á sus pactos, y se anuncia
la Yisita de Mr. Golucbowsky, gran canciller del
imperio austro-húngaro, al rey Ilumberto, para
r eforzar la alianza tripartita y escogitar los me-dios que la galvanicen, pues ya se la considera ina&lt;lecuada á las circunstancias que los recientes
acontecimientos han creado en la Europa monárquica.

***

Hay quienes afirman que el objeto del enYiado
extraordinario de Francisco José cerca del Rey
de- Italia es buscar el apoyo resuelto de la potencia meridional, para declarar el dominio absoluto
sobre la Bosnia y Herzegovina, de que solo es protector el soberano de Austria, en virtud del tratado de Berlín, que se las cedió en ~ompensnción de
los avances de Rusia sobre el territorio tllrco y
de la cesión de Chipre á la corona británica. Pero, aparte de que semejante aclaración no puede
hacerse sin el consentimiento de las potencias signatarias del tratado, no se comprende así la misión extr11ordinaria de l\[r. Goluchowsky, y se explica mejor asignándole el papel secreto de que
antes hemos hablado.
Prepárl'nse en buena horn para secretas resistencias; busq nen por cuantos medios les sugierasu astucia la mH1wra de contrarrestar la omnipotencia
rusa, qu e n o han podido acomodar ú sus designios;
el Czar continuarú en su espléndida política de
cngradccimil'nto, haciendo de su pueblo, donde
palpitan todavía para él las manifestaciones de

EL l\lUNDO,
idolátrica sumisión, propias de las tribus asiáticas, un pueblo grande, fuerte y poderoso, capaz
de intimidar á los Estados occidentales, carcomidos en parte por los productos morbosos de su
vieja civilización.

***

~ decir de una agencia cablegrúfica, yn es conocida la respuesta que el Sr. Sagasta, presidente del Consejo de llfüústros, dió al general Woodfforcl, rcpresentnnte del gobierno de ·washington
en la corte de .Madrid. Por instrucciones de su
gobiemo, cl ministro americano había remitido
en el mes de sc&gt;ptiembre una nota quejándose de
los perjuicios que ocasionaba al comercio de su
país la g'lcrra de Cuba, encarecía el interés con
que se vería su rerminación, y ofrecía sus buenos
oficiJs para intervenir como mediador euu·e los
insurrectos y el gobierno español.
Asegúrase que el Sr. Sa"'asta al contestar ha
ofrecido que en adelante 1~ tendrán motivo de
queja los ciudadano" americanos, residentes en
Cuba ó que tenga asuntos con la Ar.tilla; que agradece su ofrecida mediación, y que si llega el caso, sabrá aprovecharla ú f,tYor de la buena aP.1istad y cordiales relacio1ws que siempre han unido
á los dos pueblos; l!abl:l tnmbién de las expediciones fil:busteras, espernndo de la justificación·
del gabinete de W,íshington las evite en lo sucesivo, pues sólo á su amparo y por los medios suministrados por esas ex¡JCdiciones han podido mantenerse sobre las armas por tanto tiempo los inswTectos.
Una contestación tan nmistosa dejará satisfecho á ~le. Kinley, que, como antes se ha previsto,
práctico ante todo, y comprendiendo los perjuicios que pudiera acarrear á su patria un rompimiento con Espalla, sofocará sus simpatías personales por la causa de la independencia cubana, ,
continuará la buena armonía que siempre ha existido entre los gobiernos.
El pueblo americano, que 'en distintas ocasiones
ha manifestado su adhesión á la causa cubana,
seguirá prestándole su apoyo moral y material,
mientras el gobierno de Madrid encuentra la solución del complicado problema, ya que la proyectada autonomía no lo resuelve, pues ni él parece
muy dispuesto á concederla, ni los insurrectos
preparados á aceptarla.
Entre tanto-como dice un reputado periódico
inglés-hay que felicitar á la diplomacia americana, pues en esta vez ha alcanzado un verdadero triunfo.
X.X.X.
11 de Novbre. de 1897.

El Sr. Dr. Demetrio Mejia.
25 AÑOS DE MEDICO

Ayer cumplió veinticinco aiíos de ejercicio en su noble profe~ión,el Señor Dr.
D. Demetri? Mejía, cuyo
retrato publicamos hov.
El señor l\Iejía ha sido
en s~ profesión y en el largo tiempo de que hablamos, un apóstol; ahi donde
~e escucha el balido del
dolor, ah[ donde grita una
desventura, ah i do u de
muesta su faz horrible el
sufrimiento humano, ahi
se ha pr~sentado con el
auxilio p o d ero,; o de la
ciencia en las manos Y en
los ojos una llama de caridad.
La sintesis de RU vida, que él mi~mo hace en El
Mundo Diario corre8pondiente al Sábado último, podda servir de Amplia enseñanza parn los médicos jó,·ene~, que se aventuran por lo~ primeros azares de
la ardua carrera. Ella les dirá cómo con honradez, abnegación ~- continuo c•studio, ~e borda una existencia
meritoria y util. Em·iamos á nuestro~ lectores, á e~a autobiogTafia, v por nuestra parte felicitamos al Sr. Dr.
:\lejía de todo corazón.

DOS ERR ATAS

En la página 3:,:3 de e~te número, aparece al pie del
retrato de la señora cspo;,a de D. PróHpero Morales, el
apellido Grmi.~ que por error de! caja que no pudimos
evitar fué puesto así debiendo ser, Uorriz; y al calce
del articulo relativo, el apellido Btnltez en vez del de
BermÚl.lez que es el del autor. Conste asi.

329
ELFLI~T

COQUETERÍA DE SALONES.
UN

CURIOSO ESTUDH)

Cuando se pretende definir la palabra flirt parece
que se efectúa una tarea ociosa, porque todo el mundo
la.conoce y lo conoce porque lo ha prarticado. Me ¡¡.
m1taré pues solamente á lamentar c¡ue el "'enio de
nuestra lengua haya tenido necesidad de finexarse
una locución inglesa para expresar una cootumbre
que es _tan latina_ como esta de poner en juego las co&lt;Juetem!s femenmas frente á frente de las ma~culinas;
o mas bien para expresar un uso tan unh-ersalmente
humano, que cada pueblo debería caracterizarlo con
un término Hfl,Cional _que produj~se bien l'.1 imágen de
lo t¡UC' el fcuonwno tiene de particular baJo su propia
latitud.
El flirt es como tina floró una fruta ideal, como un
p_ájaro mar~v.illoso, que no 1mede Yolar, por lo demás,
1:nno en la tibia atmósfera de los rnlones elegantes.
Comienza á nacer en la mesa. una vez que se ha
apaciguado la l!ge_r3: y decente.ferocidad á la cual
obedecen al prmc1p10 los conndados vecinos v de
~exos diferentes, después continúa creciendo en el
curso de, la tertulia, bajo los soles de los salo1{e11. En
loR rinconc•s retirados y propicios, en el fondo de los
snnt_uo,as cámaras; protc&gt;g-ido por los mueble,; se ve
al -f(.n·t tom~r una consistencia en sus formas ,·aria.das;
se oye el discreto murmullo de su canto, cuando se
prende al alto re!lpaldo de un sillón gótico contra el
cual se apoya una cabeza blonda, ó se acurruca bajo
13:s palmas inmóviles y verdes de un jardín de inv1en10.
Y_ es una causa de estupor constante para mi en una
Rociedad, en que el amor, fuera del matrimonio e;;tá.
oficialmente reprobado por todas las le,-es v tod;s las
costumbres, la libertad pública de que goza el flirt
que es seg1m los casos, el itinerario, el preludio, el
pretexto, la confcsión intima, el testimonio manifiesto
de e~te amor fuera d!ll matrimonio.
Porque frecuentemente se siente uno llevado á.
cliscernir·el compromiso de deseos li&lt;reros v de ligeros abandonos,. que se agita bajo las "'apariencias res~rntda, _del-f{.irt, desde que se reflexiona en la potencia ~upenor por la cual los hombros bon im.¡nu~ados á
la socíedacl de las mujeres.
•
No tengo la intención de hacer de este un articulo
de filosofía trascendental, tanto mas cuanto que seria
inepto para ello; pero me. parece demostrado que la
ler del amor está oculta detras de todas las formulas
que nos la disimulan.
Los inst_antes homenages, las galanterías prolongad~s,. los -f{.i~·t.~ en u~1a palabra, no 1;011 mas que• procedim1ento_s mconsc1entes, .el?~aií&lt;~s leves, pero tahnent~ comphcados para la c1vil!zac1ón talmente perfecc10nados, que los que los empican 1ic,,.ansin pensarlo
á abusar de ellos.
"'
Cuando Ke admite esta. explicación se halla el verdadero ~entido de el agudo dcReo que lleva á lo~ hombres al mundo á conversar dl' preferencia con las mujeres ~· de la jovialidad excepcional que rodea esos
tf&gt;te-á-tétP- muy elegantes.
No me disimulo que desafio al ridiculo exponiendo
verdades en que algunos pensarán reconocer la tendencia it moralizar.. Pero de quien es la culpa si se
me preKenta la ocasión de hacer constar que en los
~al?ne? donde los solos nombres de coquetismo y de
mf1dehd~d, prOYO&lt;:an grandes exclamaciones, el flirt
e_n camb10 es acogido com? el .mas gentil de lo;; pasat\elllpOK y que i;e le penmten todas las independencias y todas las ostentaciones, es decir el cHcándalo
en la hipótesis, en que no se ha com•enido de clasifi~
car al {lid como escandaloso?
'
Frecuehtemente una señora joYen v aun una señorit'.1, sentada aparte c~rca de un hom'bre joven ó si se
qmere ~-a !naduro, recibe á un tercero, que llega, con
e~tos termmos:
-D~jcme ust~d tranquila, seño~ X, estan -f{.irteando
con m1go ......DcJenos usted, que flirteamos.
Y el tercero se a\eja, facihnente sugestionado.
Por otra parte, sm querer hablar mal de una mujer
la opinión gusta de decir que es mur fiirt.
·'
Y aun delante de ella se l1ace esta observación ante
la cual ella sonrie, sin enfadarse en modo al;,.uno
apenas picada. O hien aun, es un marido. Y es1o e~
Europa :' en Estados Gnidosacontcc·e con frecuencia
. que apaciblemente, con esa seguridad que mh; seme~
jan tes sab&lt;'n depositar en todo contrato que se ha puesto enlodcr de u!1 ~uen notario, emiteesta opinión:
•
. -:'fo le aconseJar1a á usted que molestatie á mi muJCr J.)Or el momento: .... anda por ahí en pleno f'lirt.
AJá! es pues el fl11'fde esencia divina? Tiene por atributos la ptu·eza, la justicia, la cordura y el don de no
tener consecuencias en toda la eternidad?
Yo lo niego y 1i:ic admiro de que el gran mundo se
conduzta como s1 He tratara de un t•stado definitivo
como si nnt&gt;stra imaginación no ei:;tu,·iese oro-anizad~
de manera de concebir sus probables eonse~uencias.
For ejl.'mplo, cuando en n1estra presencia alguno col?ca guantes, dispone _objetos en tnl maleta, t·alza patml.'s, prepara un rl.'c1bo, voHotros R\'ntis inmediatamente apuntar una idea más allá del hecho material é
i_nmediato: !a idea; de e¡~&lt;: el i)tdividuo va A salir, á viaJar, á patmar , a rec1b1r cimero. Jamás so satisfará vue,;tro espíritu creyl'udo que las gentes hacen preparatiYOll tales por ociosidad, sin fin alguno, por hacerlas.
Pero que se trate de flirt~' t&gt;ntonccs los testigos oculares ó auriculares, pensarán de otra manera.
Parecen sufieif'ntemente edificados con su persuarión de que se f'lirtea por flirtear. Perfectamente! Hace uno también su maleta por hacer su maleta.

�EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

331

EL MUNDO

Lo que puede. es cierto, excusar la
tolerancia del mundo para mantenerlo
en un intl'lio-ente érror cou rctipecto
del flirt, sonYos numerosos casos en que
las cin:unstancias circunscriben la acción de e~te último: Ha1· que tener en
cuenta, en efecto, los· impedimentos
morales y los obstáculos materiales que
hay para que la empresaUpg•ue hasta la•
falta. las repulsio11l'S iuspiraclati en lugar de la:-; simpatías, las fidelidadei; finalmente victoriosas, lo$ apeg·os al deber de viuda b :\. un e~poso.
Además el taclo masculino el&lt;\ la g·aJerla encuentra una fu&lt;•ntc de optimismo en &lt;•se cxceRo de vanidad egoísta
que, á pesar de los experimentos personales le impide prever éxito alguno
de otro. Sin embargo, el sexo debil Ye
l~stas cut&gt;:-&lt;tio1w,; con una clarividencia
meno,; favorable ó una memoria más
precisa.
De eualquier moclo que sea cuando
se sorpr&lt;'1Hle sin c¡uercr!o Uli poco dt'l
dialogo entre un par de buenos f'lirleadore.-&lt;, ó Fi se recibe alg·una confülencia. 11ea ingenua, ,:;ea poco delicada, ne0
cesitais una fe robusta para pcr,-istir en
creer que es esta una manera de pasar
el tirmpo pl'rdido.
Todos 108 e11fuerzos del hombre en el
flirt tiench-11 ti haeer sobre,:;alir el valor
de 11u~ cualidades, á hacer adiYinar corte~mrnte por su palabra~• pgr sus manera", imprudentes de,;eos. í la que lo
escucha dt&gt;slumbrada, p ro v o e a ti v a,
ave11tun\ndose por el tll1dalo de la conver,-aci(m, arrastra á su compadre en
os mil sendero~ qu&lt;' CC'11ch1cen todos á
a e~p&lt;'ra11:rn de la ccnquista.
El HIPNOTISMO
[VÉASE Nl'.ESTRO GRABADO]
\

Desde que los hombres ele cien&lt;,ia han
procurado desentrafiar lo que baya de
positivo en las manifestaciones del mesmerismo, que por mucho tiempo fueron
patrimonio exclusivo de explotadores
sin conciencia y charlatanes vul!l:ares,
las experiencias serias se han multiplicado y los estudios han sido frecuentes
sobre los hechos del magnetismo animal, que no han desdefiado los distinguidos Charcot y los sabios VuJpian.
Las academias y las universidades
han abierto concurs&lt;»&lt;, sobre temas de
este género, para levantar el velo que
cubre lbs fenómenos hipnóticos, objeto
de admiración para el ignorante y de
reflexión atenta para el sabio.
En las clínicas especiales de enfermedades nerviosas, fisiólogos experimentados y terapeutas prudentes han
ido á recoger hechos q_ue- después son
interpretados en- la soledad cleí gabinete, no con las preocupaciones clel iluso
i;ino con las salvedades de un racional
esceptici1,1110.
Algo ha adelantado la ciencia con estas pacientes investigaciones )' ya son
mu&lt;'hos los casos.de enfermedades rebeldes álos tratamientos ordinarios que
~e alivian, se mejoran ó encuentran per
fecta saniclad por la aplicación de los
procedimientos hipnóticos. ¡Cuántas
neu.ralg•fas pertinaces insomnios ao•udos, convulsiones coréicas, inveteradas,
ise han visto mejoradas desde la primera
sesión de hipnotismo!
Nuestro grabado representa una sellión de hipnotismo experimental en la
clinica delaSalpetriere, hospital de enfermedades nerviosas, de París, donde
se pueden ver á las eminencias de la
facultad, preguntando á la naturaleza
sobre nno de sus obscuros enigmas.

Otro Pago de 5. 000,00 de "La Mu.toa,"
Sr. D. Cárlos Sommer. Director General de "La

\Iutua," de Nueva York.-México.

•

Muy señor nuestro:

Los señores Ketelson &amp;. De&amp;'etau nos
entregaron según recibo debidamente
e~tampill!J-do y pu.esto en la póliza corrcspond1ente, la suma de Cinco mil pesos plata mexicana, importe del séguro
del finado Sr. D. Christiam Schugt. que
tP:1la en "La _Mutua" según la _póliza
numero 529,25-1¡ y cuyo valor recibimos
ante Notario Publico.
Heconocida la eficacia y prontitud
con que «La Mutua» cumple sus compromisos, nos es grato repetirnos de
usted attos. S. S.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-C,m~
cepción F. de Schugt.-C. Juárez. Octubre de 1897.-Williani Bre:mme, como
tutor de los menores.-Pedro, Jcsefi110.
y Oristian Schiigt.

'
lblargarHa.

•

�I
Domingo 1-1 de Xoviembre de·1897.

EL MUNDO.

332

z~s Glmores

ae $an Glntonio

TRADICIÓN PERVAN .\ .

Gentil ami~·a, lo que h~r.te cuento
Se halla en 1111 cod1cc
Amarillento,
Por la polilla_ roído el fin, _
.
Escrito &lt;'11 Lima ya l!ate anos ciento,
Y en buen latín,
Por Frav Ful 0 ·encio Perlimpipin,
·1fo e~tt·o d e Súmulas
En el connmto
De nuestro padre San Agustín.

..

r

Claro! ¿QuP van u stccleR á saber dom!e está Cha11pi-Huarang·a?
Xo los haré penar en a,·eriguarlo.
.
. ..
Chanpi•Huaran"'ª e8 una alclC'huela en la c-1rcuu~c~11?c1on del de.part~mento.
de Jnnín· y ella hH~.~1llá por loti tiC'rnpos de las g·uerras e1v1l~s rntre p1zarnstas -yalrnag-rista,, tt-atro de la tradición p opulai· qui~ hoy echo a correr cortes.
l\fi abuela tiene un cabrito;
Dice que lo matará;
.
Del cuero hará un tamborc1to;
Lo que sucne ......... souará.
Matrimonio f&lt;•liz, Ri loH hubo, era el de Antonio Catari y Mag·dalena Huen&lt;·a, ambos descendientes de cacique$.
. .
•.
El o•allardo mozo de veinte y cinco niios, de ámmo lC'vantado, trabaJaclor más.
que
colmena V enamorado cie su mujcrdta hatit~ la pared. cl~l frente. .
El laboreo d~ ima mina le proporcionaba Jo preciso para v1v1r con relativa holg·u1'tl.
. .
1 hi
Cuando iba de paseo por las calles ele J auJa o Huanca;vo no era1) P?Cfü, a~ jas ele Eva que. corriendo ya pC'ligro de firmar contrato para ve~tn- a las ámmas
benditas, le cantaban.
Un canario precioso
Ya por mi barrio ..... .
¡Quién fuera la canaria
De ese 1:anario!
Ella, una linda muchacha, rle veinte prim1:1-veras muy lozanas, limpia como onza.
de oro reluciente, hacendosa como una hornuga. y hembra muy nrn~ho de su cas a ,. de su marido ít quien amaba con todas las entretelas y reconcomios de su alma~

m;a

.

( • MONUMENTO AL GENERAL RIVA PALACIO.-POR DON ANTONIO PERER.\.

.

'

~l !jtpnl!ra btl ®ttttrnl Riua Jalado-.
Acabad&lt;' ~er coloc-ado en la sacramental dt' San J1:1st9, ~n ::IIaclrid, Kol{re la _fosa
ele! Gciwral Riva Palacio, el monunu•1Jto que bo.Y pubhrn • EL 1ll'N?0·• l or d!sposíción &lt;•special de srn, piezas, fácilnwnte podrá ser tra~portado &lt;:'I cha !'n &lt;¡u~ ~e dé

cumplimiento al ac1wrdo de la Cámara de diputad_o':' ~¡ue ordena la tr~ns ar1011 ele
los restos de Ri,·a Palado á J\,I(,xic·o, para st•r dt&gt;f1~ut.1,·amente depos1ta~los Pn la.
Rotonda de los Homb1·eti llustrcs. E,., autor dt&gt; la art1st1ca. obra Don AnEomo Parera,
expensionado por la diputae.ión provincial de 9~~·011a,- J~!rado estt• ano,_por.8t~fragio de sus compañeros c:xpo~1t~re,,;, en la Expos1c1011 Nac1onal ele :\1adnd) di~cipulo pn•dilecto del niat&gt;stro Sunol.
El Sr Parera e,- autor del hermo,o monumento levantado en Gerona al heroico' Ge~eral .A.loores, qur en esta plana publira EL :\ll')&gt;;J&gt;O.
•
Pocas YCCCE&lt; se aunan,Pn trabajos como l'I que el Sr. Parera ha reahz.ado para la.
tumba de Riva Palacio, el simbolism? n~ús puro á l.a obr~ dt&gt;. ?rte, tan frl'.z11wnte. _
0
.
Ha,, hombrei; Pn los que la propia f1¡rura e, mah sugest11 a qu~ todas la~. ale"'orlaR. B:,-ron, por Pjemplo; ó.~lfrC'do d~l )Iu~sPt, cu.~·&lt;~ busto ~r1€,·1clo en~•!! t&gt;re }:~chaise l'S como una revelac1on ele ~u vida. :l\o era Rn a Pal.ac10 .«e estos se.1 P~ pu11lecriaclos por la Naturaleza. ¿Qué _podía c~empnclar PI .art1~ta a aquella f1sonomia,
m~zcla mínima de e,-pañol y máxnna d.e 1mh¡!;en11 su,n~no/
..
..
.
Más aún ·no Jlpo·ando su fealdad, a la fealdad trag1ca? El ~1 tu~ta bu~c o 0~1 os
caminos mejirdir(•1';0;;, nuevos cmninos y lo que c11c~1~tró, al fm, s.orp1:&lt;•ndc
la
vista mi;ma ele la obra: la originalidad, 1:sa )lusa fugmva. perseg·rn~a. mcen~atamente. por todoR; rata vt'z akanzada, un mstante, por muy poco8. ::11us1co", ~mtores escultore;;,·no,_•cli;;taR, poetas-es¡wcialmentc po&lt;'tas- y_emos caer dí.ª}· ch.a en
el ~hismo de lo extrambótico por la desatentada prr;;erucwn _dl' esa ori~maficlad,
que flota á los ojos impalpablr como los átomos en. la atmosfcra. ¡Que tr1~mfo,
cuando se lle"'a á toger entre loti dedos :ilgo c~el polnllo de oro ~le esa mariposa.
ideal! y entrilos i:;uvos nos ha traído Pf.to el Jo,·en e~cultor espanol.
Sobre basamentó rectangular de rnannol blanco, tallado en dos ~ren•s gradas
·y limitado en los áuo-ulos por cuatro macizos unido~ por gn!esa::1. yai·11las de br~nce-dcfeu8a el&lt;&gt; la obl·a-colocó el autor, sobre agria y lwnd1cla. pwdra. berroquc1~a,
recuerdo feliz ele la áspera tierruca de Ri,·a Palacio, euormt&gt; hbro ahwrto del mismo blanco mannol que lleYa en la una pág·ilrn el n o~br.e del General. Y la f&lt;•cha
de su nacimiento &lt;'1; )l(•xico, Y en la otra la de HU ~allecmJ1ento en M~d\·1cl: Rolmsta
rama ele laurel cubre á rneclüis la foja de la izquu•rd!1 en 1.a parte 111fer10r;_ en la
de la derecha por la superior apo,\'a su,; tentá~ulos hoJo,-a )11edra: doble beso ele la
o-loria v del recuerdo. en bronce decorado a fuego. Ba¡o el hbro monumen!al,
füagon'almP~te, r?ino que se envaina uua espada. Tal e~ el monumento de R1va
Palacio y m,1 deb10 ~t'r.
.
_
.
, . .
. .. . . .
Joven, progresista y p~tnota, empuna las arma" en Jo,- c,1so~ JH ec1~~~· .E» un
entuRiasta incansable, movido por la sang-re de ~u abu&lt;:'IO el G~!ne1 ~l Guen e1 o, puro entre las ¡rnras gloria~ de nuestra ~·nena ele Incleper1;deneia. ~ er~ e'.1 el .foud~
de aquel crenerMo espíntu. las letras a la~ armas se »obreponen, ~ . máR~l!lo,- en d
se perfilaii el hi~toriador. el novelista, el poeta, el obrero en las artes pac1f1ea~. Poy
e:;o Rh-11 Palacio es eribió libro~; por eso fué un gran c-olaboraclor de Tuxtepec triunfante, en la Secretari:t ele Fomento. . .
. .
._ .
.·
Cuando Rh-a Palac10 llt&gt;"Ó, como M11118tro de Mcx1co en Es.p,~ua, a ~I1:1-cl11d. no
han de haber tenido nue~trof pariente~ ibéritoR mu.v grande opm1ón e~t~t1ca de su
déscendencia mexicana; pero ¡que pronto! el talento, la cultura, el gratC'Jo-era e~ta uua frase admirable de ,m espíritu-~~ la bondad de nue:;t.ro. repre~t•n!~nte se
abrieron aneha sPncla en lo~ mejon·s tírenlo~ intelectualc•~, art1;,.t1ro.~ Y p~ht1cos de
la Corte. Rodeado de nnh·er¡;aJ í'impafü1, vivió lar~;os aüos en :\fad1~1d; ~- a su nrnerte acompañado de sinct~ro dueto, marchó il su última morada e~panola, con los hon~res ele Teniente G&lt;·uPral, ton mando en plaza, por real cfoc1:rto.
.
RamirC'z, Altamiraiw, Riva Palacio, Prieto, todos se hai~ 1~10, con. rllos tC'rmm.a
una jornada de 1mfs.tras letras. Sol? quedan, plegando !ª.s ult11~1M t.ienclah, \le~~e.ñosos pero mdantoheas, Juan de D10s Pe.za. )latl'O~ ~, f nas.y Soto., ,mt~ la Jln entud encalabrinada por extravagancias franc&lt;'sas ele bate mas de diez anos.
J. E. Y.

a

Domin~ d e Noviembre d e 1897.

Antonio tenia todas las supersticiones
de su raza, aumentadaR con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajem.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas
lejos de su hog·ar, forma á poca di stan cia
ele éste~' en sitio aparta&lt;lo del tráfico, un
monto,ncito de piedras. Si á su r egreso las
encuentra erparcidas, es para el articulo
de fe la creencia en una infidelidad de su
esposa.
- Antoni o tuvo que il:-por una semana á Huanca1·0.
Una noche tempestno~a prt&gt;sentóse en su ca~a un 'joven español pidiendo hospitalidad. Era un soldado almagrista que, derrotado en una escaramuza reciente,
venía muerto ele hambre y fa ti~:a, y con un ra~petón
de bala de arcabuz en el brazo. JJemandaba solo albergue contra la lluvia y el frío. de esa noche, y algo que
r estaurase un tanto ~us abatidas fuerzas.
Mucl!o variló Magdalena para en nusencia de su es•
poso, admitir en la casa it un desconocido. Si hubiera
existido ese triturador de palabras y pcn8amieutos que
llamamos telégrafo, de fijo que le habria hctho parte
consultando.
Al fin, el sen timiento de caridad cristiana ,e sobrepuso á 1ms e.scrúpulos. Además ¿que podría temer del
extranjero, acompañada como vivía, por otras tres mu·
jeres y por cinco indios trabajadores de la min a?
El huésped fué aten dido con solicitud, y Mag·dalena
misma aplicó una yerba medicinal sobre su herida. ~\.l
practicar el vt&gt;hdaje, le\'antó la joven los ojos, un temblor convubüvo agitó su cuerpo ~• cayó sin sentido.
El soldado español er a San Antonio, el santo que rn
su corazón luchaba con el amor á su marido. Los mjs.
mos ojos, la misma sonrisa, la misma cabell('r a.
Con el alba, el soldado abandonó la casa, y .s iguió
su peregrinación.
Pocas horas máR tarde Antonio llegaba á su hogar.
Había encontrado deshecho elmontoncito de piedraH.
De~dc ese día la: felicidad desapareció para los e~posos. El disimulaba sus eelos y espiaba las acciones de
su mujf'r.
i\IagdalPna, con el instinto maraYilloso ele que Dios
dotara á los séres de su sexo, y sin sombra ele rcmor•
dimiento en el cielo azul de su conciencia lin1pia adiYinó la borrascosa agitación de espíritu de su marido.
Desde los primeros momentos la había dado cuenta de
todo lo ocurrido en la casa, durante los elias de separación. Antonio sabia, pues, que en su hogar se habia
dado a~ilo á un a lma g-rista herido.
Y la mujer, sin mancilla en el cuerpo ni en el alma,
pasaba horas arrodillada ante San Antonio y fotogTa•
fiando, por decirlo así, en sus entrañas la imagen del
bienaventurado.
· ·
Y e'l esta situación anormal~, congojosa para el matrimo1Lo, los síntomas de la maternidad se presenta.mu
en i\Iag-dalena.
Sombrlo y cejigunto, esperaba Antonio el momento
supremo.

IV
OBRA DE JJO~ A:li:TONJO PERERA.

33.3

La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventur a, un rinconcito del Paraíso, sin la serpient e, se entiende.
Cristianos nuevos, habían aijurado la
r eligión de sus mayores y practicaban con
fervor los actos ele culto externo que el cristianismo impone. J amás faltaban á misa,
en los dias de precepto, ni ásermón ~· procesiones, Y mucho menos el confesionario
p or cuaresma. ¿Qué se habría ditho ele
ellos? ?,0 somos ó no somos? Pues, si lo somos, válganos la fé del carbonero.
El adorno principal de la casa era un
lienzo al óleo. obra de uno de los gran•
des artistas que Carlos Y. ocupara en pintar cuadros para América, r epresen tando
a l santo patrón del marido. Allí estaba S.
Antonio en la florescencia d e la juventurl,
h echo todo un buen mozo, con sus ojos de
azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellei·a rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la
mariposilla de aceite; y si carecía del obli·
p:ado ramo de flores, era porque la frígida serrania de Paseo no las produce.
Maidalena vivía tan apasion ada de su
San Antoniocomo del homónimo de carne
y hueso.
Como sobre la tierra no ha 1' felicidad
completa, al matrimonio le falta ha algo que
le esparciese alC'grla en el hogar;y esealgo
n o era fr uto ó fruta de bendición, que Dios
n o había tenido á bien acordarles en tred
años de conyugal exi~trncia.
Magdalena, en sus horas ele soledad, se
arrodillaba ante la imág·en del Santo pidicndole que así como á las muchachas casaderas proporcionaba novio, que fué San
Antonio casamentero v dado á meterse en
lios amatorios, hiciese· por ella el facil milagro de empeñarse con Dios para que la.
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse
el sordo yremolon.
-

m

lfONUllENTO LEVANTADO EN GERONA EN HONOR DEL GRAL. ALOORES

EL MUNDO.

Magclaleua dió á luz un niño.
.
.
Cuando la r ecibidora (matrona u obstetri de aquellos tiempos) anunció á Antonio lo que ella estimaba
como fausto suceso, el marido se precipitó en la aleo-

Doña Natalia Gónis

ae

l.blorales

(DE (ffATE)IALA.)

ba de su mujer; tomó al infante y salió con el it la puerta para mirarlo al rayo sola r.
.
El niiío era blanco v rubio como San Antomo!
El indio, acometi do d e furioso delirio, echó á correr
en dirección al riaehuelo vecino y arrojó en él al recien nacido.
V
Es tradicional que 8e vió Pnton ces :í u n hombr&lt;• ele
tipo español lanzarse en la corriente, cojer al niiio y
subir con (,) al cerro.
DeHde entonces el viajero contempla en la cumbre
del cerro fronter izo á Chanpi-Huaraug·a una piedra ó
monolito que, i\ la distancia, semeja por tompleto un
San Antonio c-on un niiio en brazo,, tal tou10 en las estampa~ .v en lo~ altai es nos pn:"enta la Ig-Je:;ia al santo padnano.

DOI\A .NA T_ALIA üONIZ DE MORALES

Entre las damaH de la culta sociedad guatemaltt•ea descuella con todos los caracteres ele 1111a J)('r:&lt;onalidad ~ebresalit'nte la 8ra. Doiia :-;aralia Góniz de Morales, ron cuyo retrato ilustramos hoy la, páginas ele
•El Mu n do.•'
La Señ ora Góniz ele Mornles nació en Chimaltt&gt;nano-o v rlesde niña ful'.• dedieadn á los estudio, en (•I lnsfü{1io ¡i;acio11 al. de s&lt;'11oritaK de Belén. Dotada el&lt;' exc·elente, tualida&lt;l&lt;'s morales é intelec:tualcti, pronto se
clisti11o·uió entre snK compm1era, de coleg·io por ,ms
v irtuct"t'8 ,. por su8 adelanto" notorio,; en la m11teria ele
su aprC'ndizaje. En lo:~ ('.Xárn&lt;•ne~ ge1wrales ele fi.n. de
curso siempr e tuYo dlstmg·mda,; y honro~a, cahf1caciones ha~ta su recibi111ieuto dP h·ofcsora dr Instrucción P;'inrnria.
¡i;o ,nti»fet'11as todaYia por la sc•iíorita Oóniz sus a~piradones de cn~Tancletimiento .(11telect11al,_i,iguió los
estudios acacl(•m1eos de lo~ Jn,;t1tutos de v aronr~ y
pudo al cabo de ello,, obtc•ner t'.I titu l? ~C' Ba(;t1illcra
en Ciencias,. Letras, en el ln8t1tuto ;'lac1011al Central.
Se dedicó 'dt•spu('s al 1Jagistcrio, sirviendo en Guatemala cátPdras, rn los distintos e,tablecimi(•nto, de
instrucción de la capital. fué fund adora en Guntemala
de la Escuela l'omplenwntaria .v de una Sección Xorrnal qn&lt;' clió al país i\fae8tra~ tituladas 9ue han tt·abajado eficazmente en el sentido de meJorm· cada ,·ez
m áK la infitrucción de la mujer; luC' 0'o fu(; Dircc-torá
del In~tituto de señorit,1~ de Belén, cfonde ella se educó y en ese Establecimiento despleg·ó todas HUS ener·
o-ias v dió it conocer todas sus dotes rle imtitntriz
educadora, y por tiltimo,por los años de \)2 y 93, ejerció á sMisfacción del Gobierno y del público g·uatemalteco, las delicadas funciones ele Inspectora General ele Instrucción Pública.

t

En 189.3 contrajo matrimonio con el señor Lic. Don Pró¡;pero Morales, á la. sazón
Ministro de la Guerra en Guatemala; y desde entonces se ha constituido en sacerdotiza del J10~ar, en compañera fiel y cariñosa del homLJre que la eligió para esposa, y
en matrona distinguida de la principal sociedad 0 ·uatemalteca.
En mfi ochocientos noventa v dos escribió un folleto bellísimo titulaiio: «Vida y
viajes de Coló11,• el cual folleto mereció
honrosos conceptos y apreciaciones en un
concurso que se convocó en Guatemala,
relativo á la elaboración de un trabajo biográfico é histórico, acerca de la vida y hazañas del descubridor del Nuevo Mundo.
Después escribió la señora Gon.iz de ~forales un tratado completo de Grografüt
Universal, que contiene más de GOO páginas, cuajadas dC' datos importantes y ~lt1
noticias exactas sohrelas naciones de Ja tierra. Contiene tmnbien el tr.atado, leccionC'l:!
concienzudas~ biC'l1 razonadas de Geografia Fií,ica y Cosmografía, conforme las
prescripciones de la cic•ncia moderna; está.
escrito en elegante forma y con claridad
suma que la pone al alcance de todas laii
edades y de tocias las inteligencias.
Ese libro importantísimo. e.i;tá en pr&lt;•nsa
ahora y no es dificil que pronto se ponga
en circulación por todalla América Centra.!.
La señora Goniz de Morales se. ha dedicado también al cultivo de la~ bellas artes:
toca piano y arpa; canta y pinta con buen
gusto y propiedad, sabe moddar y traducir en formag plá;;ticas las bellezas qu e concibe r e8malta su imaginación de artista; y
por último, no ignora nada de lab&lt;:&gt;re.s de
mano ni de ofici08 puramente domésticos.
Conoce á fondo la marcha de los asuntos politicos d,el p~is, y no poco ha cola~o•
rado en la cosa publica, donde su mando
ha tenido iog-Prencia ó participación.
Ocupa pue¡¡;to disting1údo y por demás
brillante en la sociedad guatemalteca donde ella ha trabajado tanto por la educación
lle la juventud y sembrado muchas simpatías con las prácticas del bien.
Con motivo d e los sucesos políticos oeurridos últimamente en Guatemala, la scñ&lt;,ra Goniz de )forales, su tierna hija y sus ancianos padres fueron asilados en la Lcg·ación de México que, con autorización del
Gobierno ele ebta Repi1blica, se prestó para
prote¡rer y garantizar aquella familia dis,
tin 00 uida.
Vayan estas lineas como una muestra
de re·cono&lt;:imicnto por la nobleza de la acción,. corno un obsequ io para los apreciables propietarios'de EL ::11nmo. qu e hoy publican gustosos el retrato de la clisti ng1úcla matr ona guatemalteca.
.d.Ll!JJA..'WRO BESITEZ.

~léxico, Noviembre de l b'97.
TESTAS

¡Oh las rubias cabecitas ele lo,1 niños inocentes,
Qne ·dormidas en las c·rnias recibís en vuestras frentes
El bautismo sacro~anto de lo, besos matemalC's!
En vosotras, tabecitas de log niños inocentes,
Su dorado nido han hecho la~ blancuras celestiales.
¡Oh cabezas de azabache ele los pálidos poetas,
Que soñais en actitude~ melancólicas y quietas
O agitais con entusiasmo las melenas encrespadas!
Sois ¡oh jóvenes cabezas de :os pálidos poetas!
Liras negras por las manos del ensueño acariciadas.
Oh! las torvas testas grises de los Faustos incurables
Que olvidais enloquecidas por placeres detestables
En un vértigo de vicio vuestro hastio sempiterno!
. Desgraciadas testas grises de los Faustos incurables,
En vosotras hierven todas las torturas del infierno.
Oh! las testas plateadas de los sabios magestuosos,
Qué estudiais en los infolios·manuscritos y polvosos
Y os habeis encanecido deRposadas con la ciencia!
En vosotras blancas testas de los sabios magestuosos,
Ha nutrido sus raices--flor de invierno-- la experiencia.
¡Oh las clúllicas ceffices de los frailes macilentos,
Que sentís en Yue:;tros c1áneos de vejez amarillentos
Las huesosas manos Recas ele arrugado pergamino!
¡Oh! , osotras, calvas testas ele los frailes macilentos,
Caminais buscando tumbas en\.vuestro árido camino.
0

¡Oh! las rubias, negra~, g-riscs, blancas y aridas cabezas
Donde viven las blancuras, donde anidan las gTandezas,
Que os alzaisllenas de orgullo, Íl os rendís al sufrimiento,
Todas sois inmaculadas, santos templos, ¡oh cabezas!
Donde-lámpara divina-su luz vierte el pensamiento.
EFRÉN REBOLLEDO.

Noviembre de.1897.

�Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL ~HJNDO.

334

dó las alegrías de Israel ante el arca de la Alianza y cuando pulsan sus cuerdas querellosas unas
manos jóvenes y blancas, es más aun, es deliciosamente embelesador.
La Srita. Hirns J&lt;'ontecho, mucho ha que consagra sus ocios al dh•ü10 instttunento y que cnvuel,e en sus harmorúas delicadas sus puros anhelos
de doncella y sus ensueños jó,·eirns y sonrosados.
Y el aplauso la ha premiado de sobra. Un año
hace apenas que en el antiguo Colegio de ~Iascarones llevó 1:1 parte de arpa, en el precioso IntermPzzo de Cavallería Rusticana, entusiasmando á
sus orcntes.
'
Alguna vez la hemos escucha&lt;io, interpretando
trozos de Schumaen ~- Ifayden con acompm1amil'llto de armónico, violin y piano y viéndola
pa::;•1r sus dedos uiveos por las cuerdas y Yiéndola a•1egar sus ojos bl'llos &lt;'11 el azul, hemos pensado en aquellas e:;tátieas de la primitiva Iglesia
que cnvü1bnn á Jesús con &lt;&gt;l ritmo di,ino de la
música, el ritmo inmaterial de sus plegarias de
amor.

%ueotzaó ~ztiotao.

,.
MARIA RIVAS FONTECHO

La Sri ta. Rivns F~ntcd10, miembro' de una distinguida familia ele esta capital es otro de los f~orone1:; clr rsa delicada plant,l del arte que empieza il fructificar apeirns en nuestro país tan atoi·mentado por la brega.
Cultiva un instrumento que llm·a &lt;'ll su solo
nombre un caudal de porsía: el arpa. lnstnmH'llto deliciosamente arcaico, que ha pasado ele época en época, de raza en nlza, sin prrder nada de
su prestigio y ganando siempre en el espíritu dP
los homhrcs.
David elevó al eco ele efüt, el salmo pi·odigioso
v Ossian derramó con sus notas en las soledades
'del norte la triste magia de sus cantos de brnnw.
Y :;iempre es nuevo ese instrumento que acor-

NOCHE

DA-:\TAS MEXICANAS

¡Oh! va Yienr la noche! ...... tú la esp(&gt;rab
· con el ansia infinita
con que ao-uardan al cHiro laR flon,s
'Z:uando la tarde espira,
al céfiro que pasa dobleo-anclo
c-on amor, bUS corolas adormidas:
a,;i es1wra~ la sombra ..... .
Son flores las cahPza¡; pensativas,
flores también, que al paso de la noche
silenciosas ~e inclinan..... .

[RUNEBERG]

¡Oh! no llegue luciente, con fulgores
de luna y de luceros!
¡llegue oscura, borrosa ...... ¡llegue 01Jaca!
y con amante~ dedos
de brumas, cierre al punto
los ojos que en la sombra est~n abiertos..... .
Ya cerrará los tuvos, compasiva,
y asl, ciial pasa el céfiro
.arrancando á las flores sus perfume,;,
sus perfumes-que son sns. J?ensamicntosa~i la noche, de tu frente palida
tomará los recuerdos,
Y hácia el olvido irán, arrebatados
JJOr una ola de neg-ror inment&lt;o ........ .
¡Oh, las noches amantes y enlutadas!
¡oh, las noches oscm·aij
&lt;¡ne apartan de su anhelo á los ~ne viven
:,· que á los muerto~ Jtmtan!. ....... .
Ellas despiertan Jo que yace merte
, y lo que está despierto ellas lo arrullan;
~llas ::,on las que cierran nuestros ojos
y las que abren las tumbas.....
Ya no tarda la noche!. ..... Ya las aves
hacia sus nidos, presurosas vuelven;
.va el canto de la tarde es una nota
que con la luz de ocaso ~e hunde y muere...
Callad! ...... va pasa el céfiro
entre las flores que se inclinan, leves..... .
... ...¡Ha llegado la noche!.. .... ya su sombra
se enreda entre las nubes y desciende,
y pasa doblegando las cabezas;
llores cansadas que á su beso ¡duermen!.. ..
Y la miro ahuyentando, compasiva,
de todos los cerebros,
lo~ desencantos, el dolor, las penas,
los sombríos recuerdos,
todas las va perdidas esperanzas
'que se albergan en ellos,
todas las ilusiolies imposibles,
todos los pensamientos ........ .
,:,· así, cual un enjambre de h1~iérnagas,
los arrastra muy leJos ......
Allá vá...... ftu;tigándolos con ala
de ,·aporoso tul flotante y negro ..... .

•

MARIA ENRIQUETA.

Novbre. de 97.

INGENUA.

¿Sabes porqué te amaba? por bohemia.
Porque exótica flor, el. infort_unio
Ungió tu alma y tu e:x1stcnc1a abruma
Siempre inflexible y duro.
Porque en tu corazón hay sentimiento
T en tu frente de pálido relumbro
Ensueño,;, ilu~ioues, ideales;
Pero tambfon crepúsculos.
Crepúsculos á veces de alborada,
Vespertinos los más, en que confuso
Suro•e tu porvenir como una sombra
" Manchando .un cielo puro.

&lt;!t¡ritnfio 11e una jouen.

$eñorifct í!eonor J{iaalgo
DE LA PAZ (B. C.)

Porque una noche, en tu balcón, á solas,
"Una noche estiYal de ple11ilunío,
Yi arrasados tus ojos por las lágl'imas
De algun dolor oculto.
Y al in~tante reiste, mas tu ri~a,
Tu ri~a de amarg·ura, solo pudo
Hacer más infinita m itri~teza,
}Ji ha:;tfo 1:'.ás profundo.
So~· una loca me diji~te entonces,
No sé q11e es lo que siento, pero sufro.
Yo en vano quise consolar tu,: penas
Y ante ti quede mudo ..... .
Dcspu(·, tu indiferencia iuc,peracla
Ahogo mi amor, ,v triste ." taciturno
}le pu¡;e la &lt;'areta de la ri~a
Acaso por orgullo.
Torn(• á mi soledad. tomo á su nido
El deslumbrado pájaro nocturno.
1\lás núnca, nunca oh·idar(· tus l{tgrimas
:Ni esa noche t•sti\'al de plenilunio.
Jo,:;É 711. 0C'HOA.

l\Iexico, No\·iemhre de IK9'i.

De ver fl su amante, ~oht
Yuell-e la niila á :;u hog·ar;
Sus manos, ante•~ de• azahar,
Trae rojas c11al la amapola.
-¿Por qué á e"e color te inclinas?
La madre la dijo asi;
-Cogfrndo ro~a" me hPri
Con IM punzante,: e"pina~.
En su casa otra maliana
Entró alegi·e ~· sin enojo~,
Pero con los labio~ rojo¡;
Como el color ele la grana,
¿Por qué ese color advierto
En tu boca diminuta?
-Es el jugo de la fruta
Que me he comido en el huerto.
Otra vez cruzó la puerta
·ne su hogar, triste v llorosa:
1\fas sus mejillas de \·osa
Eran ralas de una muerta.
Y su madre, aquella vez
Al mirarla tan Rombria,
Así la dijo:-Hija mía,
¿Qué indica tu palidez?
¡Madre!-exclamó la doncella
Con la mayor amargura:
-Haz que abran mi sepultura,
Y que me acuesten en ella.
Y que pongas también quiero,
Cuando me falte la luz,
En mis manos una cruz,
Y en mi fosa este letre1·0:
«Con las bre,es manos rojas
«Un día á su hogar volvió,
&lt;Porque se las e;,trechó
«Su amante entre mil congojas.
«Otra vez sus labios gruesos
«En tinta roja teñía,
«Pues su amante los había
«Cubierto de ardientes besos.
•Y otra, con semblante huraño
«A su triste bogar volYió,
«Porque el amante pag·ó
«Su amor con un deseng·aíio.•

ILUSIONES.
Las azules, que en góndola de oro
Cual nereidas cruzaron el mal',
'
Las de rostro apacible v sonriente,
Se han ido muy lejos... ~ y no volverán!
Solo quedan las otras, las negras,
Las que bogan con prisa fatal
En el lago cubierto de somb\·as,
Las que callan y bogan nomás.
Mue, tecitos dejando los remos
En la orilla la barca atracad,
Que el marino de frente tostada
La faz de Aqueronte río quiere ver más,
Hadas blancas, que atabais listones
En el ramo oloroso de azahar,
Yeuid presto, Yenid á la alcoba
Y otra vez mis viajeras, cantad.
Imposible! que en góndola de oro
cual nereidas que cruzan el mar
Las azules ....... caminan de prisa'
No vueh·en la cara.... é ingratas; ¡se van!
ADALBERTO ÜARRIEDO.

Novbre. de 97.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO..
DAMAS l\IE.xICANAS

TOMOIJJ.
V&lt;Jfs•tu, m'ami, ce qui est beau. c'est
d'avolr viogt ans et de bien s'aimer.
·
Alph. Daudet.-Sapho.

r

Reinaba profundo silencio en la vasta
biblioteca. De tiempo en tiempo se escu-chaba el ruido s.eco de las hojas de un libro
que se consulta y el susp.iro de un hombre
•que trabaja con ahinco. De repente, empezó
monótono y febril, el susurro de la pluma
que corre sobre el papel, á manera de sumbido de mosco.
Era la hora vespertina; á tray(-z de los
cristales, se filtraban los rayos del sol moribundo y bañaba con luz dorada el barniz
de los estantes más próximos, mientras que
el resto de la pieza qu('daba envuelto en
discreta sombra. Surgía de enmedio de ella
una mesa, baja· y ancha; una me1,;a de sabio,
austera, simple, cargada de libros grandes
y pequeños, antiguos y modernos, r sobre
ella inclinado, un hombre escribía .....
Escribfa, escribía febrilmente, sin dar tiempo al pensamiento para bus~ar la idea, ui
al arte para esculpir la frase. Escribía como escriben los filósofos, períodos que Yen
ya escritos en su mente con sus puntos y
,sus comas: trasladaba al papel lo que á
costa de largas meditaciones lleYaba impreso en el cerebro. Pero esta yez, un malestar inexplicable lo trituraba, mi entor•
pecimiento físico y moral, de la cabeza y
•de la mano: palabras que sr saltan, cifras
que se olvidan, ideas que se entrechocan
y que hay que analizar de nuevo .....
Decididamente el trabajo no marchaba.

*

*
El filósofo fné á la* ventana.
Afuera espiraba la hermos11 tarde de Prima vera, el sol se había hundido, crecía la
1
.sombra. Y la ámplia. avenida, bordada de
alheñas y de faroles encendidos, aislados
primero, juntándose y prolongándose á lo
léjos cual gigante sierpe luminosa, hormi_gueaba de gente. Un soplo de satisfacción
ascendía de las aceras hasta la -ventana, El filósofo miraba ..... .
Estaba nervioso, como todo hombre que dá la
última mano á una obra largo tiempo soñada. Dos
tomos de su estudio-«EI llombre»-habían aparecido ya, habían sido leídos y aplaudidos por los
hombres de ciencia. Hoy ponía el último renglón
del último tomo, que en dos palabras, á modo de
condensación, resumiría la obra toda, esa obra que
era el fruto de sus largas lloras de meditación,
-de sus cngolfamientos en todas fas filosofías
.habidas y de su temperamento mismo, replegado,
hipocondríaco . ....
Una sonrisa de orgullo plegó sus labios delgados; pasóse la mano por los cahelios precozmente
escasos y pensó en su vida pasada. Pensó que él
á los treinta años, cuando sobre las sienes todavía florecen las rosas horacianas, ya ceñía el laurel inmarcesible de la gloria; á la edad en que los
hombres van á mitad de la selva de la vida, él la
había recorrido, repasado, descrito y analizado en
esa obra, cuya última plumada estaba á punto de
·dar. Su nombre volaba de boca en boca, de revista en revista, siempre encomi11do ...... .
Y la sonrisa se acentuó rn sus delgados labios.

$ra. Gnarea raarrera ae Gf r.!1'iño.
()lONTERR11Y)

bía sustraído ·á la Yida social, que había robado
1-ina unidad á la actividad humana. Porqué, sus
obras, ¿serían benéficas? .. . .
¿Si él hubiera Yivido otra vida? El amor....
El filósofo se engolfó, lai:go tiempo, en su pensamiento.

*

**

A la luz de un escaparate, en frente, vió dos
bocas que temerosas de la curiosidad pública, ftu-tivamente se besaban..... . .
Volvióse y miró la vasta biblioteca que ya 'la
sombra erwolvía enteramente; miró en ese fondo
oscuro, toda su ,ida pasada, toda su juYentud
igualmente obscura, transcurrida junto á un infoUo acru·iciando utopías, y febrilmente tomó las
cuartillas escritas y las desgarró .............. .

***

Los hombres de ciencia, a,un esperan, impacientes, el Tomo III de «El Hombre» ....

J. SANOREZ AZCONA.

MISERIA.

***
En las aceras, la gente pasaba, pasaba: transeuntes solos, grupos y sobre todo parejas, un
hombre y una mujer, ya ricos, ra pobres, pero
siempre muy cerca el uno de la otra.
Y al verlas, al ver la sonrisa que se cambiaban
el filósofo sentia nn anhelo indefinido, un vacío
profundo.
La mujer-madre, la mujer-esposa, la mujer-hija, era otros tantos títulos de los capítulos de su
obra. Así concebía á la mujer. Pero .... ¿la mu.
')
.
Jer amantr .... : ..
La brisa vespertina que sobre su frente soplal)a, parecía dar nuevo sesgo á sus ideas. Después
de todo, la humanidad no era tan mala .. , ... esas
gentes que, s'ltisfechas por el dehcr cumplido salían á sorber u119, bocmiadadc aire, eran felices ....
. después, Uegarfan al hogar.....se r.maría,~ ... , .
Y ¿é'.?.... Pensó por vez primera que lrn.bía si&lt;lo tan sólo un fantas::1a C:!l el r.11nél.o; que se ha-

(CUENTO A MI HERMANA)

ÁZARO se avergonzaba de su
fealdad.
Era jorobado y tuerto. Su
boca, que parecía la rasgadura de un vientre apuñalcado, le
llegaba por un lado de la cara
hasta crrca de la oreja.
Fué vendedor de números de lotería y los· pilluelos le robaban los números y corrían abusando de su defectuosa contextura. Las mujeres del
pueblo le soltaban la carcajada cuando le veían
pregonar. Pasában las señoritas y -las señoras,
elegantemente vestidas, y al mirarle sonreían con
una sonrisa más ofon c;iva, más insultante, más llena
de dcsprcciatiYa mofa y rcpugna:1te !ástima. que

3.'35

las carcajadas toscas, de las cocineras Y
verdtlleras. Los ojos se le llenaban entonces
de lágrimas .. , ... pero llorar era ponerse más
horrible, y para evaporar sus lágrimas pregonaba con to_d a la fuerza de sus pulmones
y su voz tenía ondulaciones angustiosas,
· resquebrajaduras de desesperación, por las
que se escapaba á copos el llanto contenido.
Un día, una niña de quince años pasó
junto á él. ¡Qué bella era! Parecía una de
esas vírgenes rosadas y frescas con que ador
nan sus oratorios los sacerdotes jóvenes.
Que dulce era la mirada rosada que se deslizaba entre sus largas pestañas desde sus
ojos rasgados de cierva pensativa! Oh! debía ser buena, y no se burlaria de su fealdad. Sería un mentís encantador al pesimismo de Schopenhahuer que encuentra el mal
en todas las manifestaciones drl sér. Lázaro se acercó a ella, trémulo y conmovido, y le dijo con voz en que quiso poner
todos los despertadores ele la simpatía:
-Señorita, tómemc usted un número.
La niña se Yolvió y dió nn lijero grito al
verle.
-¡Dios mío! Qué hombre tan feo, vállase usted!
Láz-aro. se quedó inmóvil, la miró con
una !nirada en que había un reproche á ella
por su crueldad y una quejaá Dios por haberle hecho tan infeliz. Un rubor quemante
se extendió por sus mejillas tostadas, como
una mancha de sangre, y el pobre desheredado hundió su cabeza en su joroba como
una tortuga en su caparazón, y despues de
un largo silencio cu que sintió como una
aureola ardiente de miseria y desprecio qne
le circundaba el rostro, gritó:
-El número gordo. ¿Quién quiere sacarse la. lotería?~Y continuó en su calvario
acumulando en la memoria toda su amargura, toda la befa que se le hacía, saltando
sobre las cai·cajadas, atravesando la espe.
sa maya de sátiras y burlas que le tendían
desde las aceras los pilluelos.
-El número gordol~gritaba con desesperadas
inl'lecciones de voz, como para ensordecerse ó
ahogar con sus propios gritos la insultante y burlona chacota de sus enemigos gratuitos.
Después la. estupidez y la maldad se confabularon para hacer creer entre la gente desengañada de la fortuna, que el infeliz jorobadito ahuyen•
taba la suerte. Desde entonces dejaron, los pocos
que lo hacian, de comprarle números de lotería.
Quiso vender periódicos por la noche. A la luz
de los farolés-pensó el desdichado-las fealdades y las oellezas se opacan; pero tanto se burlaban de él los muchachos, que aprovechaban la
obscuridad para ser más francos y crueles en sus
pasada-s que tnYo que renunciar .
Pidió limosna en los paseos, en el atrio del templo, en los cafés y en los teatros.
-¡Qué valor, exhibirse con ese cuerpo y esa cara!-decían las damas mi.randole con asco y con
sonrisas como bofetadas.
-Usted es un mocetón, hombre, por qué no .
trabaja? -decían los caballeros calzandose los
guantes. Otros ni siquiera le hablában: le. miraban, se reían y pasaban .... Alguna que otra vez,
algún Yiejo, y muchas veces pordioseros liciados
como él, ponían en sus manos escuetas y temblorosas alguna monedilla de cobre; compraba pan
en la bodega más próxima, y se metía en algún
soportal obscuro y devoraba y saboreaba su alimento con la voluptuosidad del hambt·e ....
En vano se ponía un barboquejo á media cara
con un lienzo inmundo olvidado ó despreciado
por los traperos, para ocultar en parte la fealdad
risible de su rostro. La media cara restante y su
joroba bastaban para. atraer sobre su cabeza la
afilada chacota popular., Oh! cómo lloraba en los
arrabales entre la maleza ó detrás de las tapias,
en donde dormía como un ladrón de campo.
Muchas veces pudo castigará los pilluelos que
le zarandeaban riéndose, arrojándoles una piedra
que los descalabraba, pero tenía un miedo inmenso, nn terror indecible á los gendarmes, y por eso
no lo hizo. Sufría y callaba.
Una noche tenía hambre, ¡qué liambre, Dios
Santo! No l1abia comido desde el día anterior. Nadie le había dado una limosna, entró á nn café

�336

EL MUNDO.

Domincro 14 de Noviembre de 1897.

lleno de gente; recorrió las mesas y nada. En una á adorar al Mesías, Redentor del mundo; pero ya
-Ko soy sabio respondió el viejo-He vivido,
de ellas había dos gendarmes con las caras rojas el bendecido recuerdo iba perdiéndose, v en el en el retiro, orando y haciendo penitencia.
de embriaguez. Al ver al muchacho tan deforme cielo Turqui cada día se borraba más ei rastro
-Desde hoy te conocerá d univt•rso por el mocon su andar defectuoso de alimafta de1Tengada, de la estrellita, así como su claridad celeste pali- nume.n to que ·vas á eregir-declaró Artasár, que
le llamaron:
decía en el corazón del descendiente de los Ma- en efecto, nrnndo poner á disposición del viejo sus.
-Hola, buena pieza, ven acá.
gos que fueron doctos por su arte de adivinar, y riquezas y una inmensa extención de territorio
Lázaro se acercó temblando de miedo.
santos porque les infundió gracia el haber a1:Joya- fértil, do11de hahía. selvas profundas y caudalosos
-Señores: dijo, una . limosna, por Dios; tengo do los labios sobre los tiemos piecesillos del re- ríos, llamu·as risueñas y lagos apasibles.
hambre ...... .
cién nacido Jesús). ¿Qué mucho que Artasár olAl caho de un m1o, plazo fijado por el arquitec-Ah, ladronazo; ¿limosna, no? Tu lo que ne- vidase las enseilanzas trasmitidas por los .Magos, to para terminar el palacio, .Artasár quiso ver las
cesitas es ir al cuartel á que te den una azotaina. si Salomón, híjo de David, autor de libros sagra- obras, y se trasladó al lugar donde creía qu.c ya
Vamos á ver tus gracias. Baila si quieres ganar dos, favorecido por el Señor éon el dón de la sa- se eleva su nueva vivienda.
esta moneda.
biduría, prevaricó de tan lastimosa manera, lleGrande fué su sorpresa, fuerte su cólera, al no
Y puso una pequeila moneda de plata sobre la gando á i11eensar á los ídolos? ~lientras el hombre advertir por ningmrn parte sefiales de jardines ni
mesa.
vi.e en esta tierra, sujeto está á la tentación.
de palacio. Notó, eso bÍ, que aquél territorio, an--Oh! no, seilores, yo no sé bailar-dijo el jo. Artasár se parecía al hijo de David en la mag- tes desierto estaba poblarlísimo, pues salían á .
robadito rojo de verguenza.
nificencia, en el ansia de rodearse de lo más pre- aclamarle tribus enteras, nilíos y mujeres que
-A bailar, digo!-insistió el soldado-y sacó cioso, raro y delicado traído de los confines del aguardaban el paso del rey y le bendecían; pero
una correa de su bolsillo.
orl,)e. Cada ·día galeras cargadas de riquezas abor- ni aún logró divisar lJi&lt;•dras y materiales esparciEl desgraciado lloró; fné en vano: tuvo al fin daban á los ptwrtos del reino de Artasár, trayen- dos por el suelo &lt;¡lle anunciasen trabajos de eclique bailar, como los osos de los zíngaros ambu-. do preces y joyas al monarca.
ficac1ón. Entonces Artasár, indignado, mandó
!antes; bailó al son de la ,::ambr&amp;,horriblemente toAlfombras blandas como el bellón ele la oveja; que trajC'ccn al arquitecto á su prcsPncia con procada en un acordeón por un filarmónico oficioso; cortinajes de seda cuyos bordados representaban pósito dC' hacerle clei-:ollar y colgar su piel, sanbailó en· medio del estruendo que hacían las car- batallas y lances ele amor; imágenes de marmol, grienta aún, á las puertas de la ciudad, para escajadas vinosas y las chuscadas de los espectado- de egregia desnudez; pebeteros ele oro que em- carmiento de prevaricadores. El víPjo se presenres. Acabó y recogió su moneda. Estaba muy pá- balsamaban el ambiente; jarrones y vasos de pla- tó, tan humilde, tan demacrado, tan modes:o colido y tenía fiebre, pero su hambre era muy gran- ta y ágata, pieles de tigre y plmnas de avestruz, mo el primer día; y cuando el rey le increpó, dió
de. ¡Qué llambre, Dios Santo! Compró panes y se -amontonaban en la regia mansión, estrecha ya esta respuesta extraña:
queso, y en la sombra del zaguan de una antigua para contener tantos tesoros.
-El palacio que deseabas es:á construido, oh,
casa nobiliaria, casi deshabitada, comió, comió,
rey,
y si quieres venir ~onmigo, tú solo, voy á .
Mas ¿quién podrá llenar el abismo de un coramucho ..... .
zón? Artasár, el mag1úfico, vivía inquieto y tris- mostrártelo en seguida.
Pobre Lázaro! 11il escenas de escarnio, de inSiguió Artasilr lleno de curiosidad al anciano,.
sultos y de befa formaron la crónica amarga de te. Ansiaba construir otro palacio, por ser ya el y juntos se internaron en lo más intrincado y resuyo mezquino y &lt;'Strecho para la innumerable
su vida de desheredado de la naturaleza. En cada
tirado de la •floresta. Pronto salieron de la espe-. calle, en cada esquina le asaltaban con brutal muchedumbre de gLiardias, esclavos, concubinas, sura, á las orillas de un inmenso lago natura1, y
tafiedores;
juglares,
bufones,
palafraneros
y cocifranqueza risotadas de burla, apodos, comparaneros que en él se albergahan. Y empezó ít sonar allí el viejo se detuvo. El sol se ponía: el firmaciones crueles, palabras que amorataban sus memento aparecía rojo, abrfündor, ~plendente. Y
jillas como si escuadrones de bofetadas pasaran con un palacio nunca visto, que eclipsase al que el arquitecto tomando de Ja mano á Artasár, leSalomón
edificó
en
u·cce
años,
sobre
columnas
de
sobre ellas.
bronce y con el inmenso mar de bronce, cuyo bor- dijo con grave voz:
Una vez se encontraba en uno de los puentes de imitaba pétalos de ,tzucena.
-Los tesoros que me has confiado, oh rey, los.
que cabalgan al río. Unos muchachos hicieron nna
he repartido entre los miser,1b!e ,, entre los que suEl palacio debía ser tal, que inmortalizase el frían hambre y sed, entre los que oían llorar al
pillería y huyeron á los denuestos y gritos del
perjudicado. Vinieron los gendatmes y cogieron nombre y el recuerdo de Artasárpor todos los ve- ni1ío recién nacido, por que el seno de la angusnideros siglos, y que la fantasía no pudiese con- tiada madre no daba leche. ~Iás no por eso he,
al jorobadito,
-No he sido yo, señores, les juro por la Vírgen cebir nada tan expléndido, 1ü tan delicioso. A es- dejado de alzarte el palacio que deseabas, y te lo.
te fin, Artasár acordándose de aquel Hirán que
que no!
alcé tan soberbio que ningún monarca de la tie-¿No? preciso. Ahora confesarás en el cuar- trazó el de Salomón, convocó á los más famosos rra podrá jactarse de µos1•er uno así. 1\[ira . .... .
tal cuando te den una felpa á calllÍsa y calzón arquitectos de su reino y de los vecinos, y ofre- ¿Xo le vesr Allí lo tienes. ¡En el cielo se levanta
ciéndoles grandes recompensas, ordenó que tra- ahora tu palacio!
quitado.
Oh! esto era lo que Lázaro tem,ía. ¡Dios S&lt;tnto! zasen los planos de una residencia cual él la queY .Artasár miró, y vió efectivamente de entreque le quitaran la ropa, que lo desnudaran y pu- ría, amplia, suntuosa, sin celada como una diadema las nubes de grana surgír un maravilloso edificio.
sieran á la Vista de todos su joroba, esa joroba ho- real. Los arquitectos foeron presentando sus pla- Sobre columnas de plata, bronce y alabastro, se·
rrible que parecía una enorme nariz boca-arriba nos; pero en los ojos de Artasár no encontraron erguían las bóvedas de dorado cedro, esculpidas
olfateándole el cogote. Todo su deforme cuerpe- gracia. Ninguno de ellos realizaba la quimera de con artificio tan hábil, que parecían un piélago
cillo de aborto, de monstruo, se estremecía á im- su imaginación; ninguno ele ellos correspondía al · de olas ele oro. Cúpulas de &lt;-smalte azul coronaideal que se había formadc, de un palacio n\mca
pulsos de un terror inexplicable.
ban el alcázar, y largas gal&lt;'rías ele diáfano cris-!No no! no!-repetía el muchacho, convulso, visto, sin igual en el mundo.
tal, con cornisas .de p11drcría y mo~aico, se proCuando ya Artasár clesC'speraba de conseguir
debatiéndose entre las manos de los gendarmes.
longaban hasta lo infinito, entre' el misterio de·
-Fray Chicote es muy buen confesor, ya ve- que le adfrinascn el loco ~lc..,eo y acomodasen á una v&lt;-gación fantástica, de hojas d&lt;&gt; esmeralda y
él la realidad, he aquí que lf' pide audiencia un
rás tunante.
flores de vivo rubí r oriental zafiro, cuyos cáli-En el rabo y en la joroba-ailadía el otro con hombre, anciano, demacrado, de luenga barba, ces exhalaban una fragancia que embriagaba y
de humilde aspecto, que traía bajo el brazo un rofiera crueldad.
calmaba los sentidos á la. vez.
De repente se escurrió Lázaro de entre las ma• .Xº ele papel, afirmando que aquél era: el proyecY Artasár, transportado, se arrodilló á los pies.
nos de los soldados y desapareció rápidamen- to del p,llacio qw3 el rey aprob,~ría . .No a.lionaban del arquitecto y los besó, con el alma inundada
mucho. las trazas al desconocido arquitecto; pero
te .... se había arrojado al río.
·
ele gozo.
el desalmciadq cualquipr remedio onsa~·a, y ArCLElfENTE P áL::.IA.
Cuando regresaban de la. sefra, . Artasár notótasár permitió al anciano que desPnrollase el pacon
sorpresa que el rastro casi extinguido de la
p&lt;'l. Apenas hubo el monarca fijado los ojos en el
estrella
ele los 1Iagos fulguraba aquella noche coplano, batió palmas, saltando de júbilo.
mo un collar de brillantes.
Glrfasar.
Aquello era su sueño, interpretado pbr un mágico, que leía en su mente. Aquellas soberbias coEMILIA p ARDO BAZÁN.
lumnatas, aquellos patios de magestuosos balaustres, aquella::; galerías ele mármoles y ágatas preEL COH ETE.
ciosos, aquellos techos de cedro ';/ oloroso pino,
aquellas estaciones cuyo bnníido pavimento te;nía reflejos de agua, aquellos bosques, aquellas
Lanzóse audaz á la región sombría
fuentes monumentales, aquellos miradores calay era, al hendir el céfiro sonante
. dos por mano de las hadas, aqueHos prnsilcs coluu surtidor de furgo palpitante
gados en el aire, aquellas torres que desafiaban
ESPUES de Salo- las nubes .... aquello era el idial, lo que ningún
que en las ondas del cielo se envolvía.
món, el rey más po- rey del mundo poseía; y Artasár, al verlo tendió
Viva su luz como la h1z del día
deroso y opulento de la regia mano cubierta de anillos, larga y fina y
resplandeció en los aires fulgurante,
latierrafué sin duda morena como el fruto de la palmera, y exclamó:
cuando la luna en f'I azul radiante
Artasar. descendien-Constrúyase Pl palacio como tú lo has procomo rosa de nieYc se -entreabría.
te directo de uno de yectado, oh varón sapientísimo; yo te daré cuanaquell?s. tres Magos to pidas, cuanto necesites. Para tí se abrirá mi teP&lt;;rdio un instante su esplendor rojizo,.
que vm1eron á pos- soro secreto, y en los subterráneos de mi morada
siguió después cual raudo meteóro
trarse en el establo y gruta de Beltleem guiados encontrarás oro, perlas, bezoares, diamantes y
y al fin surgió como c&lt;1ndente rizo,
por la luz de una estrella lllÍsteriosa, nueva, dife- rubies en cantidad suficiente para edificar, no uu.
rente de las demás, estrella que abría-en el azul palacio, una ciudad entera, con su caserío, sus
Paró de pronto su silbar sonoro,
del firmamento surco diamantino.
y, tronando potente, se deshizo
templos y su recinto fortificado. Y dime ¿donde
Artasár conservaba, entre otras gloriosas de su te ocultabas y por qué es tan miserable tu aspecen un raudal de lágrima~ de oro.
estirpe, la' tradición de la jornada de su antecesor· to siendo tú un sabio tan grande?
SALYADOR RcEDA.

&amp;l palado

lf.

ae

Domingo 14 ile Novie_!llbre ~e ~897.

EL MUNDO.

337

Ensueño de. niños.
POR JOSEPH L'IlOPITAL. -ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 4.
-Sois muy curioso cuando decís eso, exclamó militares que Yeo desde que estoy en Tours. Qui- sin embargo, como cuando me lo han dicho los
otros .... Sin embargo, es preciso que me vaya.
ella. Confesad que no estáis enfadado por el per- zá es por eso por lo que ....
. . No; dijo Jacobo, quedaos, no os lo he dicho
cance.
Y se interrumpió brnscamente.
todo.
Jacobo no supo que contestar. Y no sabiendo
-Por lo que .... qué?
-Vaya que hablais ya demasiado de cosas que
que contestar se echó también á reir!
-Oh! nada. Solo que los otros hablan demasiaEstaba encantado. Su buena estrella le servía do, y vos muy poco, esto es todo.
110 deb0 oir.
-Y de que hablar cuando es uno dichoso ....
á su antojo y el tete-á-téte que aquella mailana aún
-·Pues bien! Yoy á hablar! exclamó él.
-Dios mío como son los hombres.
no osaba esperar sino después de largos trabajos
Habían llegado al recodo que forma el bulevar
de aproximación acababa de obtenerla a1 primer para unirse al canal del Cher. El crepúsculo de-Seilorita Jacqul'iina, vos misma me censuragofpe. La tarde caía, los paseantes se hacían ra- clinaba y las líneas de grandes árboles parecían ríais si os hablara de la liuda y del buen tiemr os; el boulevar iba estando mús y más desierto. dos murallas negras, lanzándose hacia un cielo po, e11 lugar de ..... .
Y J acquelina marchaba cerca de él, riente y bra- lleno de color.
-)luv al contrario! No podcis acaso platictJr
va, con una desenvoltura que probaba en ella la
Voy á deciros lo que pienso de vos desde que conmigo corno amigo, sin decir palabras que no
ausencia de toda gazmoilería. La novela estaba os encontré: que jamás he visto nada más encan- le es permitido escuchará una cuando l'S honrada?
empezada y no había más que seguirla, saborean- tador que vos, que yo estaba triste, fastidiado,
- Qué he dicho, pues, para disgustaros?
do sus peripecias, novela un poco vulgar sin du- descorazonado de mi nuevo oficio cuando vos me
-Ah!
bastantes cosas! Es cierto que vuestras pada, y que en París el hubiera despreciado, pero aparecisteis y que ahora vos sois mi alegría, mi
estaba en Tom·s, era soldado y aquella muchacha sol! Y si no os he dicho todo esto luego, es porque labras son bonitas, ¡.,ero bien se sabe lo que quieren
decir, Yaya! Y'lt he oído hastr.nte de eso en donde
después de todo era tan linda como una parisiense. tenía miedo -de decirlo mal; pero tanto peor! vos
sirvo.
. . . . . Yo cnfa que vos no seríais como
Y aún más linda que muchas, pensaba él a1 mi- me habéis forzado á hablar; 110 me censurareis
los
otros.
Hablais mrjor, es cierto; pero en el fonr arla; en todo caso diferente de aquellas que su por haberlo hecho.
do
todo
es
lo mismo .. . . Vuestro consuelo, vuesprecocidad ele boulevardiere le babia hecho coLe había tomado la mano y la atraía hacia la
tro
sol
....
Es malo, ya lo veis, lisonjear así á una
nocer. Tenía ella en su persona toda algo de sombra ele los árboles. Ella se des.prendió dulcepobre
muchacha
con mal fin.
joven, de fresco, de nuevo, que le asombraba y mente y volvió á la medianía de la calzada.
- Os juro que no os he lisonjeado. Lo que he
aún le mortificaba y que cuadraba mal con sn
-Es curioso, pensó ella en vos alta. Yo bien
certidumbre de tener una buena fortuna.
sé que eso que drcís, es malo; pero no me enfada dicho lo pienso. En cuanto al mal motivo de que
Porque él no p.udaba de que ella tuviese una moral facil; en su cualidad de
vividor de veinte ai'los, tenía. respeto á
la virtud de las mujeres teorías que creía
implacables y la manera con que esta acababa de ayudaric á hallarse solo con ella,
le parecía mm prueba innegable de su
complicidad amplia.
Sin embargo, cuanto .más andaba con
ella, más se sentía ganado por una especie de timidez que no podía dominar, y
esta timidez no le dejaba hablar.
Cosa extraña, ·la.joven no parecía compartir este embarazo crecie11te. Parecía
sentir mucho placer en esfarcon Jacobo,
sin ningtma otra intención que la de la
plática y el paseo. Asi cuando él no respondió sino penosamente, tuvo ella como
un moviniiento de despecho y púsose it
caminar sin decir palabra.
Ante este silencio Jacoho acabó de
perder los estribos y se sintió turbado
hasta la confusion; trataba de reanudar
la conversación, pero no encontrando más
que necedades que decir se colmaba mentalmente de injurias, se reprochaba no
ser mús amable cuando no se trata ha miis
que de atreverse y el sudor le perlaba la
frente en tanto que el rostro de Jacquelina tomaba más y más una expresión de
ironía descontenta.
Ya habían pasado la estación, estaban
solos, &lt;'I día agonizaba y en la garganta
ele J acobo las palal,)ras seguían extrangurnndosC'. Ella se detuvo é hizo una especie de reyerencia.
-Es tarde dijo; los clientes me esperan, y como me parece que vos no tenéis
ya nada que decirme, estarémcjor encasa, en mi tarea. Adios, mi soldado.
Oh! no, no os vayais! quedaos, yo os lo
suplico, gimió Jacobo.
.
En sL1 angustia se le subieron las lágrimas itlos ojos y le suplicaba como un niño.
-No me abandonéis tan pronto ....
Si supieseis. . . . . . Hace un momento me
parecía que tenía cien cosas que contaros
y ahora .... Sin embargo yo no soy tí..:~ti, •
mido!
-Pero si yo no tengo necesidad de que
¡.
me contéis tantas eosasl Si respondieseis
.siquiera á lo que os digo.
- Desde esta mailana tengo ansia tal
---..., ~-J'.v' -~
de encontrarme con vos!
¡:.• Deverns? Pues bien no lo parece! Queréis
que os diga? S'ois todo lo contrario de los

�Domingo 14 de Novie mLre _de 1897.

EL :iIUNDO.

Domi11go 1! de Noviembre de 1897.

un día le pareci6 que los ojos de su tío se fijaban
en ella de una manera particular cuando no había
&lt;le una dulc&lt;'ría;' detrás del 11parado1· había una clientes; advirtió que le hablaba muy seguido, y
muchacha muy lindn; púseme á verln y en el 1110- . lo cncontmba á ::.u p,t~o en l!t cuéva q el pasillo;
nwnto en que mii.s distraído estaha, llega La Pcr- y cuando servía en la sala, sentía que llegaba hasta ella la mirada de Augcr, acurrucado en su des-cha r me atrrapa.
' ·
pacho. Xo se había que;ado; para quéi' Jamás por
¿Qué P&lt;'reha?
otra parce su tío le l1abia faltado al respeto, y
- El tambor mayqr, digo .
Me atap,t como te digo y t~xclanrn.:
,Hlcmás, qué.seria ele ella si él se enfadabai'
ContinUctba pues en su sen·icio; pero su actitttd
- Es que os bul'lais dl' mir
- Pero 111ijefe, ::.i yo no hago mas que mir ar los ctn resp&lt;•cto á Augl'r se hacía im·oluutariamente
hostil; soportaba l'lla impacientemente su compalHl:;teles.
,
- ¡facla, usted, escuchaba lo qU(• yo decia y va 11ía y su insistencia para (¡ue aceptase sus. galanteos burdas, le insptmba una especie de terror.
usted arn·stado ..... .
.\l á:; de una ve,:, sin embargo, pi•nsó en irse .
.Jacquot no concluró esta frase. Ahí ,·ie1w,. ahí
-vit•nc, exclamó y echó á col'rer como alma que se. Una prima lejana, &lt;',,tableeitla en J:-'. trís, y ele la
cual recordaoa· que :sus padrns hablaban siempr e
lleva el diab lo.
Jacobotornó á la calle Real y encontró en el con respeto, pon1ue había ascendido á oficütla de
cnfé á :;us camaradas de n1Plta d&lt;' Saint A, ertin. lH'imera en una c,tsa de modas, le hada cosquillas.
Se le hicieron r elatos pomposos dPl pas'eo y IP en la cabeza. Ptr q jamás la· h,tbía Yisto y 110 sa-.
füTastraron á una fouda de la calle· el&lt;' la Sclllleric hía qué acogida e~1H•rai·; ? además, París le daba
-donde la comida fné alegrP. Pero en medio de la mieoo y ¡,eu:;aba con espanto .en toi,la:, aquPllat
al(•gria g&lt;'lll'L'ál, par rcia aust•nte; habló poco, res- de su provincia, que au-,1ídas hacict la gnm ciupondió apenas y mostró el asi&gt;ecto clcl hombre dacl como por un vénigo db abismo habían tlesaque se fastjdia. La ,·cr dad es que se diYer tia por parec1do en él, y no osaba pr ecipitarse ella á Sil
dentro, repasando en sil menioria l':-ie día tan hicn vez. A lo menos en 'l'onrs teufa una buena muempleado, dPsde la Cateüral hasta aquella mesa jer, la tía .\.uger :,; 110 se i;entía embat:azad.a para
lJ0ller en onlen al tío; tenía asegurada la vida,
-Oc fonda, pasando por el bulevar llc&gt;uteloup.
Acababa de comer cuando la r etrt&gt;ta batió á lo una liber tad relati nt y no estaba sohl ni perdida
lejos. Corrieron ít su encuentro. .Jacobo vió pa- en medio de una multitud inilifer ente.
At1! :;i pudiese casarse. Si encontrase en su ca.sar al tambor mayor, rígido como i:;u bastón y de.trns de él, (•n primera fila á los clar ines, sonando mino á un hombre honrado que c,;m:sintiese en uo
Jacquot á pleno,; ¡mlmorn•s. Siguió mar chando, n•r en ella á la mujer sino á :su mujer; cómo unial paso sin pensar ya en nada, dejándose \·encer rían sus dos vigores .. .. Y en sus s uenos de mupor la cadencia d(• los tambores, y así ovl vió a l chacha hom ,tda, veíase protegida, amada y r odeada de lo que tanta falta le hacía en la actualidad~
patio de Uuisa.
Cuando el sue11o empezaba á YPnec·rlo, mur- de una fomilla: y esta familia seria suya, vivimuró:
·
,
11;
•
1fa por ella y para ella.... un marido .... hijos!
..1!;11 la sendllé/4 de su corazón, sin vanidad y
- P obre Jacquot! tiene ideas cl&lt;'plorables, se
,(•xprcsa como un pobre hombre. Pero es-si n em- sin coquecen a, esperaba al muchacho serio, enamor ado por la buena, que la sustraería á los pe.bargo un excelente muchacho.
lig ros que la rodeaban, y expiaba• todos los dias
Vlll
en los rostr os de los hombr es que diar iamente paT oda la seniana J acquelina estuvo preocupada, saban frente á ella, el rayo, la chispa, la re\lela1wrviosa, irritable, y Augcr sufrió_ las consecuen- ción de una alma capaz de corl'cspouder á la su•dus de su mal lnunor. E lla no amaba á ese tío cu- ya.... Ay! no la encontrnba.... Los comer ciantillos
Ylt mirada no la abandona ba jamas; y cuan do á } los ril.ilitctres que frecuentaban el café de los,
;u ,·uelta, el domingo en la noche, él bromeó con amigos emn ind!fcrent~:; ó g roser os y cuando sus
un tono un poco fo rzado y con una risita falsa reo- miradas se deteuían en elht, el brillo con que se
¡wcto á su paseo con el soldado,.clla sentía d_cseos encendían no er a el q ue ella soñaba. !i{uchos habían quer ido propas¡use y habían aYentw·ado,
d e abandonar el s&lt;•JTicio.
Auger empero .tenía com;ider acioues. para con durame el almuer¿o ó la bebida, alguna~ palasu sob rina ..Al p rincipio, cuando su mujer le pr o- brns, algunos gestos, pero habían sicto llamados
puso que la rPcogiera, él a divinó desde luego la al orden de U1l mod o rnl que nunca tuvieron más
boga que In pre:,,encia de una mujer tan hermósa deseos de volver; por que si ella no tenia la gaziba á dar il su establecim iento, sin contar con la molieria de las hipócmas 1ii la ignorancia de las
l'Conomiá, por que .Jacquclina, siend o de la fami- muchachas bien Yigiladas, sí estaba decidida á
lia no recihiÍ·ía salario. Y en efecto, pocos días aceptar un matrimonio como muchacha que sabe
después ele su llegad¡t, el cafe de los amigos cuya lo que eso es y lo que eso :;upone, su honestidad
clientela i:;~ había al&lt;'jado hasta el abandono, natural la apar taba de los peiigros de la coquete,tdquiría una vicia nueva, una multitud de comer- ría y su buen sentido le mostraba cuan poco deciantes en peqm·J1o, del cuartel, iban á almorzar be uno fiarse de los hombr es. Así pues enviaba
ó iL tomar d aperitivo rle la tarde, y d ejército muy lejos á los adorodares y esperaba siempr e ....
bn estas disposiciones estaba la primer a vez
francés se hacía rcpresentnr por una elite cada día
que vió á Jacobo y al principio lo recibió como á
mú s numPro~ü de guerrcr,:;.
Esta n•animación de comercio penetr aba á la un cliente ordiuan o. Sin embargo, Yiéndolc .entia Augcr de reconocimiento hacia la divina Pr o- coutrólc j0Vl'U y simpático; el ardor de su apetito
videncia que J¡i. recompensaba por haber acogido y la torpeza cólllica del soltlado novato la tlivirá su sobrina. Y sin darse bien cuenta del concur- tieron; y con toda sencillez, con el franco atreviso precioso que J aequelina fo babia prestado, la miento que le era propio, púsose á sonrcirlc r á
amaba como se ama á todos aquellos á quienes hablarle. El domingo siguien,tc lo reconoció luese cree haber sah' 1Hlo. Estaba además. pagada de go cuando lo vió en la mañana en misa, y ·cuanantemano; entre la tía y la sobrina había mm per- cto compr cuilió que la seguía, cuando lo vió enfecta inteligencia 1uc jamús había cc&amp;'ldo de rci- trar en fa fo nda, experimentó cierto calor en el
cor azón que la so1·prendió ); la hizo gozar. La
11/ll' y J acq\l&lt;:Jina tenía por la buena mujer una
1;umision, casi filial que contr astaba con su cL\s- pre::;encia de Jacquot le desagradó; ese clarín peconfianza respecto de su tío. Este la turbaba queño de figura ele mico, le recordada al hijo tlel
y le inspiraba. ulli\ invencible r epugnancia. Ella ab1llToter o que despr eció c•n otro tiempo, pero
habla ad ivinado im1wdiatamcnte que él la toma- aquella malaimpresiónfuéfugitiva. El buen aspecba como un instrumento de explotación, que no to de J acobo, sus visibles atenciones para ella y al
C'ra á sus ojos mas que un objeto de come1·cio, mismo tiempo, la discr eción que había te:;tiftcaque solo &lt;'l interes nuts sórdido le babia decidido do y á lacu,tl no estaba acol:itumbrada, la l'llcanú conservarla en su casa y que si hubiese sido fea, taron; cuando él ~afió ella se preguntó con an. \'.uger , verosimilnwnte la habría dej11do en l,t mi- gustia ah;grc si ac11so no sería d ..... .
~ riL
.
Una cosa la aton w·ntaba :sin embargo y era el
Poco á poco las solicitudes d~ todos aquellos desenfado de gr an señor con el cual Jacobo hahombr es, ::--tts palahi-as frecuen~en\eute mal ,·ig·ila- hht hecho destapar botellas de vino caro queraros clientes :;e· permitían iomai: muy de Yez en
das v ciertos cuchicheos con el patrón y cierta
mi n~das le había{l dacio cierta luz y su de:sprccio cuando :,;olame1íte, y con una especie de r espepor Auger !il' bahía acrecido á medida que S(' iba to ... . «Es fuerza que sea bien rico, se decfo ella,
·
ed ucando en i:,u oficio de sirvienta defoncla y que ó bi~n es tin pródigo»
p er-&lt;lia en &lt;·se medio, no su honestidad; pero :,;í
Y P,ensaba l1ue e1:a soldado condicional, (•s de.Sll S últimas ig·11or,mcü1s de doncella. Entonces,
cir, que tenía padres clemasia&lt;.lo ricos pa1·a pagar
1ní por mi puro! Ah! no! tú no sabes lo que memolió . . . . fui me de ahí, encontt·c•me en el aparador

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me hablais, os aseguro que me injuriai:s! Soy incapaz rle querer nada que os disguste.
- DI' veras?
-De veras!
-La prueba?
- Lll prueba? ...... pues bien . ..... pero .... .
mi silencio de hace un momento. Es mi respeto
el que lo originaba.
-Toma!. . .... Yo hubiera creído que eran mas
bien id(•ns ... .
- Oh! sin duda, pensaba en vos y es por eso
por lo que no quería hahlaros como á,todo el mundo, por que mi respeto ....
-Ah! pero eso es demasiado respeto. Tengo
diez y ocho años y medio y si eso continua vais
á veuernrme como á una abuela. Yo no os pedia
sino que platicásemos tranquilamente, en buena
amistad, que me contascb historias del r egimiento
que siempre me divierten, de Pnris, al cual no
conozco, y he ahí todo; en lugar de callaros para
contarme tonterins.
-Urni vez mas os digo que pensaba en vos.
- Y una vez mas tambien yo no puedo dejar
de repetiros: Dios mio, que picaros son los hombres!
-Que qucreis? Así son. Perdonadles ~- á mi
sobre todo. Hagamos las paces, qucreis?
-Bueno! las haremos; sois, simpático, ya la sab cis; no se puedP una largo tiempo enfadar con
vos. Si quisierai::; promct&lt;'nuc ....
- T odo lo que querais!
-~o S&lt;!r demasiado .. . . como los on·os!
No pupdo prometéroslo porque eso es culpa
vuestra. Si vos no fuerais tan linda ....
- Qucrris callaros?
- En fin, lo ensayaré . Os contaré historias de
París hasta que querais y del regimiento t1\mbicn.
.Mas á vuestra vez vos me r efcrircis tamhien algo.
-Que co·sa?
- Desde luego niestra historia.
-Oh! eso no será largo y no os hará r eir ..... .
- Bueno, si la comenzais luego! El tiempo es
tan hermoso que se creería uno en la prim1n-era.
~cntél:!1:&gt;•135 e1: e~tc b1mco: a~í, 1.:erca cid foco
de gas.
- No, mas me gusta anclar. Mi historia hcla
a qill.
Soy de Azay, m:. padre era Yiña&lt;J.or. Ya murió!
mi madre tamhien, cuando yo era nilia. Hay que
er cer que ,1ú; }&gt;a:lres estab'ln e:1 ar:.1 ;.nala po&amp;ición, puesto quP to~lo se v endió cuando murier on.
Sin m: t;o Auger que me ha r ecojido, creo que
habría mur rto de hambre. He aquí nú historia .

. 'y

~~.

""

"

Refcridme la vuestra ahora,
Vos deheis ser de la clase
alta ... .
- Xo ... .
.,.
-Oh! tantomejor.
- Por qué mejor?
-Por que nw habría dado pena que fueseis de la
alta. Yo soy una pobre muchacha ....
-Esplicaos, csl1orita JacqU(•lina, os lo suplico.
Y se r epresentaba In estupefacción y la envidia
- Pues bien, no! es dmuasiado tarde. Santa ele sus amigos, cuando muy pronto les contal'a su
Virgen! estamos en el canal! Que lejos va uno buena fortuna. ·
platicando! Estoy segura de que son mas de las
Y de antemano la decía en voz a.Ita;
cinco; que Yan á decir en la casa? Yo me escapo...
- Deliciosas, queridas, esas grisetas. Vosotros
Pero ya sabeis, la proxima vez será bueno que no conocéís eso, yo ya &lt;mcontré una!
me r cfirais ... .
Y pensaba q ur eso har ía ponerse bizco á su tío
. - Dejadme acompañaros.
el general que pret!;!ndía haber honrado con sus
- De ninguna manera. VolvCI·ilunos á ¡i&amp;der atenciones á la última :
al tiempo y el tiempo me urge.
Habla que ha bla, y gesticulando en medio de la
- P ero sí v oy á volverá comerá vuestra casa , noche, había dado v u&lt;'lta al muelle d &lt;'l Loire y
al café de los 11migos . . . . . .
·
veía levantar s&lt;' ante él la masa n('gra de la torre
- No mejor no.
de Guisa. Un instant(•, tuvo la idea de volverse
- Porqué?
luego y de comer en casa de la tfa Bidau, acosXo lo se, pero . .... m ejor no ... . . os lo suplico, tímdose en seguida par a rumiar en paz los penotro dia.....
samiento¡; ag radables que se acumulaban en su
-Entonces otro día .. ..
cer ebro. P er o a l llegar C&lt;'r ca del cuartel encontró
-Oh! si, todos los que gust!'is; pero ahora no. que nquello rra dem asiado fúnebre para sus rien- Os obedezco. Ya. ve is que soy hueno.
tes ideas. El snbría l'ncontrar camaradas en el
-Sí, sois muy simpático .... Aclios.
caf il del comer cio: se dirigió pues hacia la calle
Y partió con listo andar , casi corriend o, y se Real.
perdió Pn la somhra del huleYar ; ,Jacob o se quecl&lt;\
Cuando iba a dar nwlta á la plaza de las concer ca del canal. Cuando nt n o oyó el rumor de sistor iales, después d P haber se divertido un inssus pasos, fuese á su vez ientanw11 te, tratnndo d1• tante con los caballos d!' ma der a que voltrjeaban
poner orden en sus ideas. Estah a sorprendido de· b ajo sus linternas encQndidas con a compail.amicnuna man&lt;'ra cxtrnl1a y conmovi&lt;lo deli ciosnmcnt c: to ele aires triviales soplados á todo vapor , estuvo
Jacquclina era tan di!Prcnte el&lt;~ lo que S&lt;' había ú punto de que lo d c•rribar a un soldad o que, ansupuesto! destruia tan radicalmente sus teoría s! dancio, ú ruíts bien corriendo en sentido im·erso,
y era para él un enigma tan completo! Enigma vino á dar contra él y se puso inmediatamente ¡\
turbador , encantador. Enigma que fl se proponía jurar como un grana der o. Jaco bo r econoció ú J acquot,
dcscifrnr.
- Eh! pnrdirz! dijo dr pronto. Ya encontr é la
- Vaya! me g usta tu cólera! A d ónde diablos
solución. l a cle~p' .1mé al pájaro raro! Jaequelina vas con esos ímpetus?
,
r ., una griseta, t•~pcci&lt;' refugiada sin duda en pro- )fo escapo del grandote, déjame correr para
vincia, puesto que ya no se la halla en P arís. E s qui' no me vea.
honr1tdn ; &lt;'S dcsinten•sn.la ... . es preciso ser ama- Qüién h0mhre?
do de ella! Ahora bien, P 'e parece que yo no le
- El tambor may or te dio-o
0
disgusto . . . . Ento-rce,· . . . . P ·w ·11·1: no? Sclo cpe.
- Qu&lt;; te ha lwcho?
'
1101· que me he · prcgumatlo si era yo de la alta?
- l 'uatro dí.lS dn !lrresto que m ~ l~:i. .. ..
Yo he rPspondido al a¿,tr, po rq1w poJfo. d ecir q:ie
- Ah! mi pohrl' 'Jacquot, y por que?
sí: es claro que per : enl'zco á una clase ~ocinl muy
- P or qué. o:H! Cu:rnc!o te ek jé esta mafürna e:1
superior á la suya. Bah! este es un detalle des- la cal!P Colb&lt;•rt, no tardé mucho tiem po en lle6 a"
pués de todo .... Oh! mi novela, mi linda nov ela! 1\ la calle real, y ahí el vir jo se puso á bw'larsc de
(

EL MUNDO,

•

•

de un solo golpe mil quinic tos francos· al Estado.' « Yamos, vamos, concl ó, no hay que pensur en éh
Pero en la tarde, cuandi1 le vió lh•gai· por 'el bulevar, á 1a· hora de la mt'lliica, experimentó otra
vez el mismo calorcito. en ·l•l corazón y no pudo
d.cfcndersc de aquel semiluiento que se agrandaba en ella. Era cier to, ella le había seguido, ella
le había ayttdado ¡i perder al tío Aug&lt;'r y cuand.o,.
yR sola cott él, se d.eJó llevm· por el elespecho. q_11e
l" causaba su silencio, que ulegría indecible, üupe1"iosa, hecha de l uz súllita y de tl'iwúant~ aso1Q.hro cuando co1n.prcndió la cau:sa! Y en seguid.a,
ttué turbación, q_u(~ delicio;,.a defensa! ..... l' luego, cu.ando le preguntó .,i no era de wi.a. cl,1:;e alta. Y no lo er,t ... .. _ E11tonces... . Ciertamente
ern mucho 1nits rico, (lUe ella que no tenía nada;
pero ella no era laboriosa r económica? Sí.; sin
duda; por qué no t•ntonccs'.'.' . ... Acaso . _.. r el
en.suen o tornó á ag itarse en aquella cab.ec.ita inocente y euérgiM, ob.stinad.a en pcrm.anccer honesta. y d(•cid.t&lt;:Lt il librar ;-;in desfa ll&lt;'cer L1 batalla por Lt vid1t; SU('ÜO curas ttuinwrns no podian
aún aparccerle y cuyo foérico .espejismo la d cslwnbraba.
,
Hacia el fin. de la seill.allil., wia nw:ilarut,hermo:sa, vió entrará ,Jacquot acompmütdo de su mni- ·
go l&lt;'ricoceau, el trompera d ~ cazadores. El pc(1ue110 corneta estaba alegr e hru,m la locul'a; pidió de
al.morzar para los dos, lmcic11do orgulloso danz¡u· entre .s11s manos dos pie,:as d.c á cten céntimos
y luego púsose á r eferir a l tl'ompeta uuu·n\'illado,
q ue terna la fortu na de cc·pillar á un condiciorutl
cxtr,,, w1 buen muchacho que le h.ahía prometido
q uinc.e fnu1cos por mes y lllle aca bab.a e.le adelantal'le diez para que se di(•rtt gusto. ,b;ra, p11cs, necesario ClUnplir este progrmua y los 9-os estaban.
en la mejor clisposicion uel mtllldo para. ello. Sirviéndoles Jacquelina escuchaba y así supo q ue
los cor1cliciouales lutcian todos los días el ejercicio;
que los llevaban a ltora á ma.nobrü1r doti veces al
ctia al bulevar H ~urtcloup, cer ca d.el canal; que
a quello era delicioso para el clarín q_ue iba con
ellos porque no tenia 01rn cosa que hacer que ordenar los diverso:; .úl.oYimientos; pero que á los
pohres soldados se les hacía sufJ."ir m11cho sin conrnr con que no siempre poclfan salir en la tarde y
que se quedaban escudiando I.J.a:;ta el cubre fuego.
l'or lo &lt;1cmás era justo, pttesto que e:;os mucuacllos solo te1úan un ano ue servicio,
Y en tan to que l!'ricote,m:;e exhaltaba c~nta.nd~
esto y aqtlCllo, Jncquelimt pensaba con secréta
alcgna que si no le uabfa vud to á ver era por que
él uo había podido SH.lir.
Bien pr onto no pudo contener se y pr¾O'll.ntó con
un~mbarazo que no le er,t hahitual y que hizo.
guiñar el ojo maliciosamente á los d,os soldiidos
si el , pr óximo dollling o los condicionales no saldrían.
-Seguro que sí; respondió .Jacquot y creo q ue
él vendrá {L a1U1orziu· aqui. La malo par a vos mi
quetida niña. es que no vendrá con Jacquot que
estará de guar dia ....... .
J acquclma se ruborizó.
•
'fodo el resto de! día pensó que volvería á verle
el domingo y en eso sonó i,or 1a noche. Al dia siguiente, muy temprano sano é irresistiblemente,
sm tener la .fuerza de r eflexionar, se encaminó al
.b ulevar. Alo lejos, sobre !a pendiente que sube
al canal vió un g rupo ~le soldados q ue hacían
ejer cicio ...... ~ o p !).do contener,;c, quizo verle
de cerca y avanzó disimulándose tras !Ositrboles.
Quiso buscar á J acobo pero su turbación era de1m1sirtdo gmndc ..... ,¡\o le enconu·aba. , Se sentía cgm o desvanecida. bin embargo en PI otr o
lado de la a venida un clarín la habla reconocido;
era Jacql10t que se quedó viéndola con una especie de mudu bw·la, de asombro y de em·iclia.
1!:lla pensó en huir, per o no pudo hipnotizada por
aquella mirada que d uró algunos segundos que le
p,trecicr on muy largos .... Después, de pronto,.
con una iudc~ilúble :;onrisa, el clarín sin decir na•da, tendió su instrumento hacia un grupo; ella si~
guió la d\rccción del ademún y vió &lt;L .Jacobo forrnado y rígido aur~ el sargento :\luller .. . . .
.r he a quí que de pr omo sus ojos se volYieron
hacia ella v el rostro del condicional se trastornó
de elllt&gt;ció;1. Al mismo tiempo el snrgento mandó:
« Desc1:l.llsen armas!" y ,)acobQ tiilmndo al primer movimiento, dejó caer a.l &amp;u el~ la culata con.
uu r uido sor~o que hizo SlÜ~ll.X ~l subteniente.
• (Contin~l(l.r(I J

•

•

�340

•

p_í¡•itus celestes p:t~:tn l:i. ,·ida sin comer? y no por falta;
smo por sobra de necesidade~!
Estos desdichados á quienes abriga el ,:;ol y ampara
alguna puerta de caseron vetusto, en los tiempos templados, cuando asoma el Invierno sn faz rígida y se-.
vera, trémul(?s de terror pretenden refugiarse. ¿Cuál
será su guanda? donde encout¡:arári un riueoncito que
leH preste calor! ......¡Ali! ¡ya les halle refugio! habra almas bondadosas, señora~ de corazon que los cubran
con los en que sus robustos niiíos no tienen va cabida.
¿No seran esta8 las ilm;iones de Imierño de una
madre piadosa? No se regocijará desde ahora, imaji•
nandose el dulce bienestar que de su mano espera el
desgraciado?

LA MODA
Traj e para niño de 13 á 15 añoa.

He aquí un precioso modelo de futu ro caballero, con
traje d e-casimir inglés. El sombrero de paja, no se halla aún en la cabeza, sin duda para dejarnos ver el tipo
perfecto de distinción v aseo.
GRtJPO O~ NIÑA.8
Traje para n iña de II á la añoa.

Vestido de Cachemir azul. Cuerpo blusa con un bonito cuello bordado. Este cuello se hace de trencilla sobre punto.
Vestido de jovencita de 15 á 16 añoa.

Este trajecito es de franela roja, adornado con cintas
de terciopelo negro, y abierto sobre un camisolin de
cachemir blanco mu, fino. Cinturón de listón con me¿·
ños. · Botas de glasé.·
Trsjeclto para niña de a á 3 añ ia.

Es un vestido imperio de muselina moteada, con manga corta y encaje &lt;'n el escote.

&amp;l lenguaje

ae

(CONTI:-tA) .
Habiendo dicho Baco las anterioreo frases, exprimiú
sobre la piedra el violado jug·o de la uva y el diáfano
cristal se coloró:
•
La amatista es pues la piedra de la temp~ranciay lo
es también del pode1·, salndurw, fuerw y nrtwl; como
lo demuestra el uso de la Ig'lcsia que da á su:,; primeros
pastores una sortija de amatista.
hfÁN.-El imán es el emblema de la amistad.
Un pastor Je descubrió por casualidad, pues apasentando un dia su ganado en el monte Ida, apoyó 80brt•
la tierra su herrado bastón, el que se adhirió de talman!'ra, que .tuvo que emplear grandes esfuerzos para
arrancarlo.
A.,rnAR.-El ambar es una substancia sólida más ó mt&gt;nos amarilla, más ó menos transparent6 que se electriza por frotación; y es el emblPma de la f'ineza y dt\
la f'uerza, por lo que se dice: «Fino como el amúar.
A~uANTo ...,-El amianto que resiste á toda flama es l'l
emblema de la antipatfa.
·
BERILLO.-El berillo es una esmeralda mu~· puru;
se cree que· el anillo de Salomón era de esta piedra, y
que ahi veía lo pasado y lo futuro.
·
El berilio significa por eso la pre1:isi.ón.
CALCEUOKIA.-La calcedonia preserru de los 1,wleficios.
·
Qc.t!:LEDONIA.-La quele&lt;lonia (piedra de g·olondrina)
calma la cólera, mantiene en paz y en virtud, y asegura el buen té11nino á los negocios emprendido,;.
CoRAL.-El coral ,es un talismán CO'Tl.tra los malo:;
afres.
COR1'"ELINA.-Yénus encuentra un día al amor eu
grande apuro. Corriendo en un bosque había quebrado
las puntas de su arco ellredad9 en las breñas; no sabiendo corno reparar el accidente lloraba de despecho.
Vénus consuela á su hijo v r ecogiendo pedazos de cornelina compone las extre1t1idades del arco. La cornelina es considerada como la piedra de la pacien&lt;'ia y d&lt;'l
consuelo.
.
CRISTAL.-El cristal á causa de su transparencia simboliza, sagacidad v pureza.
D1.u1AXTE.-El ciiamante representa la fut'JT'za porque
no puede ser tallaüo sino con su propio poh"o. Losantiguos pretendían que se disoh-ia en la sangre del macho cabrio.
·
ESMEUALDA.-La e~meralda es la piedra de la.~ 1:i,·genes, los g riegos hacian de ella el anillo de las despo·
sadas, graciosa coBtumbre que ha re~ucitado.
GRANATE.-El gTanate simboliza la santidad y la alegría.

.

Por lo general la natm·aleza humana y más en los
41.lbores de la vida. ~e siente atraida por todo lo nuevo. Las' modas van.v vuelven con corta diferencia· per o siempre oireis á las jóvenes censurar la moda p~sada y elogiar la presente.
Sin duda por que suponen que asi como las ciencias
adelantan dia por ~fa; las artes y el buen gusto deberán adelantar también; (sobre esto habría mucho que
disentir) pero convendremos en que las mollas son una
esp.ecie. de pla~etas qu~ jirando en ór~itas cliptfoas se
aleJan o apro:xnnan hacia nosotros, disminuyendo su
esplendor en razón á la distancia.
El cuello Médicis nos da una prueba palpitante puesto que d~spue_s de pasado.s tantos años en queias damas del siglo XIU, los pusieron en auge, ha venido á,
ser en nuestros clias, de maravilloso encanto.
Hoy aparece en el cielo de la moda un nuevo planeta «las bicicletas•. Esta novedad excita en lajuv.entud
el sistema nervioso, atribuyéndosele un sin número de
cualidades al uso de las bicicletas, v hasta s,uponen
que ellas vendrán á morig·erar las costumbres y á re~
g enerarnos en la reciente generación.
Deténg·amonos: todo tiene su)pro y su contra. Yo
no niego á las bicicletas sus buenos servicios de rápido tra1}sp~rte; pe~·o no me ne~areii; á mi, que es~ caballo· maquina no tiene las cuaudades ni se puede captar el afecto, como un hermoso caballo de raza pura.
En tiempos no muy remotos, las jóvenes se enamoraban hasta perder el juicio, de un apuesto doncel que
cor\ traje de Jockey montaba un belicoso prieto de fab ulosa alzada.
Otras soñaban encantadas y esperaban ansio~as el
momento &lt;le Yer descender por ciertas colinas, al. amado de su corazón, sobre un brioso alazan con deslumb rante montura. El caballo reribla por simpatia una
parte de sus h.alag·os, demostrándole mue;ha gratitud
cuando su rápida carrera acortaba las distancias de
sus enamorados corazones.
P ero en nuestro~ día~, ¿será posible que haya jóve~es qu~ puE:dan enamorarse de un bi?icletista, que no
tiene OJOS, smo para ver la ruta que sigue su~ indómita cabalgadui-a? ¿que pasa cnmo visión aerea, que cru!
za col?.º flecha? que C?n el euerpoJeneorvado y la mir a da f1¡a,. suele pasar Junto á su amada sin dirigirle
u na sonnsa ......?
No quisiera vo volver la vista hacia las señoritas que
han sustituido' á sus domesticados corceles, que olfatea
ban el traje de la atrevida amazona, para tener con
ella incalculables atenciones, que tomaban cuídadosos
el azúcar ó pan de sus delicada$ manos, y sobre cuyo
lomo posábanse orgullosas como en viviente trono
por una máquina de correr.
'
¡Qué bien se sentaba Lola! la de los rubios cabellos,
la de mirada festiva y hechicera sonrisa. Con el correcto traje, que realzaba sus encantos por la estrechés de
cintura. Con su sombrero de seda tan serio, tan circunspecto, y el invisible velo, guardián de su blancura!.. .... y como ésta, habiamuchas, que destrozaban cor azones al compás de los cascos herrados de sus tordillos ligeros.
Pero ahora............ ¿estas mismas no tienen bicicleta? ¡imposible!..... La que caminaba gozoza admirando el panorama de una hermosa tarde; con las riendas
abandonadas sobre la crin de su noble animal; partiendo, en delicios~ con-yersación con el eaballerresco galan, segura y sm cwdado, no puede, no; convertirse
nunca en muñeca de cuerda.

Ilusiones de inviern·o

•

..

AMAZONAS Y BICICLETISTAS

Traje para n iño de 13 á 15 años.

Se aproxima el invierno! ¡La estación de las nieves!
Cuántos corazones jóvene;; palpitan de alegria con las
primeras ráfag•as del vien to helado que nos ofrece Noviembre! Parece que al azotar con sus gfaciales a las
nuestras mejiUas, nos dice mus quedito: •voy á madurar castañas, preparaos.&gt;
La púdica luna que hace poco ocultaba su faz bajo
&amp;ransparente velo, descuella ho~· radiante v galana
en el 1apislázuli del cielG. Pero parece que las 'humanas
beldades emtdiosas por el atractivo que pre$taba mostrándose á medias, le robaron -sus g·alas para cubrirse
con ellas; y pasan delante de no~otros deidades encantadoras envueltas entre nubes de blanquísima pluma.
Otr11,s, cual modernas Cleopatra~, entregan sumisas
su alabastrino cuello al contacto de gruesas, aunque
inofensivas vihoras.
Algunas, cubiertas el¡, hlancall pieles. parecen lampos
de J'! ieve con que la natu.raleza ha salpicado .nuestros
paseos.
Todo e.sto es atracth-o, encan taclo1·; pero lo es mucho
máR, sin duda, el mundo de ilusiones que se encierr an
detrás de esos abrigo~.
Un donoso conternporaneo pr eguntaba: ¿Qué esperan los vivos después de muertos? ............ Ahora vo
preguntaré: qué anhela la juventud despues que ha
mostrado sus aplaudidas galas en los iluminados ~alones, en las cenas e:xpléndidas y en loi; concurridos panteones? ................. .
Esperan, y no por largo tiempo, sin duda, las placenteras fiestas con que nos brindará Diciembre.
Desde hoy pensarnos va en las que corno premio i\.
la naciente juventud salida de los trabajos escolares,
g uar da el mes de lo,; hielos.
Una hermosísima criatura de duke mirada v blando
acento, delira por lo;; místicos encantos que o'frecer án
los templos en los dias 8, 12 y 24. .
Otras, de negros y retozones OJOS, solo recu erdan
que pr onto habrá posada~, y se cldeitan contemplando
los mil y m il juguetes de atractivo sin igual, qu e lucen
de~de ahora en los aparador es.
Esto es en la clase privileo-iada de la fortuna; pero entre los {&gt;Oh.res y desher ecla~os ¿habrá. tam~ién ilusiones de mVJerno? ......... ¡Av! todo lo coutrano: cuando
apar ecen lós primeros celajes rojos sobre el lhnpido
azul de los cielos en las postreras horas de la tarde,
palpita el corazón de una mujcr ;pero ese afan con que
se agita no es sin duela por que se prepara á ~·ozar,
sino tal vez por que e;;c mudo presagio del pro:ximo
frío le recuerda que la puerta de la obscura habitación
está entreabierta JJ0r lo,; azares de la fo1·tuna, y por allí
penetrará la muer te, llevando entre sus garras al tesoro de su casa; su decrépito padre.
,
Porque esta desdichada trabaja sin descanso y; sin
embargo, su s ropas son lijeras y en su pequeña ornilla
apenas si habr á luinbre en ciertas hor as!... ...
Y que.diremos de aquellos, angelitos que cual los es-

•

J ACINTO.~El jacinto es una piedra infinitamente preciosa por todas las ventajas que se le atribuyen. Preserva de los rayos y de las enfermedades; vuelve al
que la µeva: agradable, mode~to, gracioso, cortés, amable y rico.
¿(,),uién no se empeña11á. en hacerse de un Jacinto?
(Continuará)

las piearas preciosas ..

311

.

EL l\Iü:ÑDO.

Dom:ng-o Ü .dc N'ovic~1brc_de 18'J7.

Domingo 14 ne Novieml,¡¡re de, J!Sf\7.

EL }lUNDO.

..
[MUSSET]

•

Traje para niña de

II

á

u años.

Vest ido de jovencita de 15 á I6 años. T rajecíto para niña de 2 3 años,

•

Acuérdate cuand4 la fresca aurora
Franquea su palacio al sol, su amado;
Acuérdate cuando la noche llora
Envuelta entre su velo plateado.
En medio de placeres que te invitan,
Y de nocturnos suefios que te agitan,
Del bosque en la espesura
Oye, que ál~uien murmura
Con voz doJ.i.ente á fé:
•¡Acuérdate!•
. Acuérdate también, si la inclemencia
Del destino de ti me aparta un dia,
Cuando el dolor, los años y la ausencia
Herido hayan de muerte el alma mia.
No olvides nunca mi amo.rosa llama;
Nada es el tiempo para aquel que .a ma.
Mientras mi pecho aliente
Dirá asi tiernamente
Con amorosa fe:
«JAcuérdate!•
Aéuérdate cuando la tierra abrace
Mi cuerpo inerte con su brazo frío;
Cuando la flor que ~n los serulcros nace
Abra su fresco cáliz s"obre e mio.
'
Yo jamás te veré, pero á tu lado
Irá !,iempre la sombra de tu amado.
Oye, en la tenebrosa
Nocber la misteriosa
Voz con que yo diré:
«¡Acuérdate!•

Gl mis rivales.
¿Quién se llama mi juez? Amo y maldigo
No roe arredra la ley de los amores,
Y á mi audaz corazón á. nada obligo.
¡Yo doy espinas porque tengo flores!
Anhelo la caricia
De la mano que nunca se amedrente
Para borrar, haciéndome justicia,
Los baldones que caigan en mi frente,
1.Ii frente se alza pura
Y no la yerguen las pasiones malas;
Tiene un pálio que pende de la altura:
¡La luz de las estrellas y las alas!
Que se arrastran los viles
Que buscan el mercado de las almas;

..

Yo conozco una turba de r eptiles
Que en ~u camino les arrojan palmas.
Dejadme solo como fiel asceta
Vivir en mi cabaña:
Si quiero sol, me subo á la monta:!l.a,
Si anhelo un ruisc:flor ¡yo soy poeta!
¿Quién es el paladín? En el combate
No temo su asecbanza;
Cuando
amague con terrible embate
Contra mi escudo quebrará su lanza
· ¡Abrid! ... . abrid mi fosal
Y si morirm e quiero,
Pensando en los desdenes de mi hermosa.
. Me colgraré yo solo del made1:o.

me

Novbre. de 97.

Qumrno ÜRDAZ.

�342

EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

�M4

EL Ml.JXDO.

LA SE~IANA
Todavía, al trazarse estas líneas, no se desenlaza ese sombrío drama que arrojó tan profunda
eonmoci0n en el seno de la sociedad nwxicana, en
las medianías del mes de Septiembre último. Aún
no resuena en el salón ele jurados del Palacio del
Justicia la postrer p11labrn, que ha de dejar irremisiblemente cerrada la t~rrible historia de aquella n0d1e sangriema.
Peuetnrndo 1;n el revuelto torbellino de las declaracion&lt;'s ~- los canos; ahondando en el ag·itado
mar de las inculpaciones lauzadas mutuHmentc
por los procesauos, especie de «sálvese el que
pueda,» á que han acudido los protagonbtas del
homicidio, 'se descubren los hilillos con que fué tejillo el dclitO. En vano es que el lnspectol' Yelitzquez pretenda por un momento ocultar el crimen
tras la pedantería de su declaración primera; Villavicencio se decide por fin á liablar, y puesto
en frente de las confesiones de su segundo, el forjador del atentado se siente vencido, y solo tiene
una frase para afront'lr la situación: «Estoy conforme.»
Con estas dos palabras quiso tal vez ahorrarse
el bochorno de una confesión terminante, que formara contraste con las huecas altisonanciar; de
sur; prirnitivar; declaraciones, como más tarde buscó en el suicidio la imica salída que su orgullo le
ofrecía á la vrrgüenza de su caída. Pero si la
muerte lo eliminó de la causa, de la muerle han
pretendido valerse los demás inculpados para
echar sobre de t\l las tremendas responsabilidades
que surgen del procrso.
Xo siempre sucede que los muertos tengan razón, según ht frase de Bourget. A menudo, estos
eternos inrnó,·iles son la salvagual'dia de los
errores dr los vivos. Allá se llevaron su secreto á
ese país misterioso del que uo se regresa nunca,
constantes viajel'OS de regiones desconocidas. Ellos
soportan, un poco desdefiosamente acaso, las inculpaciones que se les arrojan , y deben mostrarse,
á ratos benévolos, á trechos despreciativos, hacia
estas rencillas en que se escatiman culpas y se
regatean yerros corno en un mercado los productos del trabajo humano.

x*~
Humana es también esa oleada de multitud que
sigue, tarde á tarde, al Diablo, el carro típico que
arrastra áloe reos de la carcel de Belén al Palacio
de Justicia. El cuadro es en alto grado Sligestivo. El
pesado vehículo, prisión ambulante, pónese en mo. vimicnto, en medio del vocerío popular que increpa duramente á los procesados. Las multitudes
tienen una extraila lógica: se indignan contra
quien las supone capaces de cometer un delito, y
en un empuje de ira, están dispuestas á ejecutar
actos semejantes á los que se las imputa.
Y es que si el individuo, aisladamente, razona,
el número, fuerza colectiva, sólo siente. Una pasión moverá constantemente á las masas; un silogismo nunca.
Las turbas persig1:en al Diablo con amenazante algarabía, y es un curioso espectáculo el que
presenta, al caer de la tarde, cuando las estrellas comienzan á temblar sobre el esqueleto de
la ciudad, esta abigarrada cohorte que avanza
fantástica en alborotado rumor, que tiene de lejus algo del ruido del Océano, ese gigante ato1·mentado, como lo llamó ...... no recuerdo quien.

::: **

El espil'itu es tambiéÍl un m•tr, que guarda en
el fondo ignorados secretos. Bajar á esta sima y
extraer de ella puñados de perlas, &lt;'S el arte, decía el viejo Hugo.- Pero no siempre se regresa
con tesoros en la mano; á veces hay impurezas
bajo la morndiza superficie, lodazales tras el velo diáfano de las onóas, monstruos devoradores
en esos palacios de cristal.
Y así en lo profundo de la conciencia.
Be ,·islumbran existencias tranquilas que corren como arrovuelos entre un domo de verdura,
y que no :¡rastr.an granos de oro arrancados de
un terreno de aluvión, sino sedimentos de enven enadas raíces, detritus de una gran descomposición que baiiú con su frescura la. corriente líquida.
El g ermen está allí, á travJs d e la transparenciti de esa s vidas; un día. se acerca la imágen al
cristal de las aguas, como el Rip-Rip de la leyenda al emana, y se retrocede es pantado. ¿Es d erto
que ese semblante que apa r ece es mi propio sembla nte?

Llevamos dentro de nosotros mismos otros muchos yo de los que n o nos damos cuenta. Una bella mafiana hace su aparición un personaje nuevo
á quien nos parec&lt;:rnos. Ese es el oti-u. El ot,·o
que nos impulsa it couwter actos y á ejecutar ~eeiones que jamás nos hnbiérmnos imaginado.
Ese desconocido .se uos pan•ce conw «un hermano vestido ele negro;&gt; y vela invisible nu&lt;:stro sueno y nos acampana en todas nuestras crisi!:'.-¿Xo
es verdad que os sucede preguntaros amenudo:
pero he sido yo quien realm crrn' ha hecho estor
¿no ha hahido una inconsicntc sus,itución de mi
p~rsonalidad r
Pues ese otro yo fl::é quien puso una pistola en
la mano de Don Carlos Sonuuer é hizo partir el
tiro.
¿De qué otro modo seexplicarfa esta súbita resolución de álguien que llabfa reunido roélos los elementos de una imperturbable felicidad? Los afectos se agrupan en torno de esta fosa voluntariamente abierta y se pregunt,m cuál ha sido la razón de esta sinrazón, cruel y d olorosa.
Pero ¿tienen razones acaso que exponer los desertores de h, vida?
Un sociólogo ele nuestros días ha llegado á examinar -i,595 casos de suicidio, y al final de sus investigaciones, se ha visto precisado á confesm'
que la más densa tiniebla envuelve estas resoluciones. Las cifras están allí, entre irónicas y
expresivas, como una ilusión de óptica. Se acerca uno al borde de cáda conciencia y el mfraje se
desvanece.
No es posible convertirá cada hombreen un guarismo, cerno en el cuento de B offmann, _porque el
hombre es el resultado de varias cantidades, algunas de ellas vc.rdaderas incógnitas.
Por eso el psicólogo moderno, que pretende reunir una gran serie ele obse1-¡;aci011es, no ha llrgado
.:'t explicamos todavia esos procesos como E:l que
impulsó hace pocos dins á un joven, casi un niño,
á arrebatar la vida ú una amada infantil, arrebatándose después la propia existencia.
¿De donde, pues, provienen estos desalientos
súbitos, estos cansancios prematuros qüc _punzan
dolorosamente en los primeros al boresi'
¿Los niños modernos son hombres chicos, y así
como el individuo compendia el universo, el pequefiuelo resume los dolores y las desesperanzas
de una humanidad cansada y abatida?
Entonces, nuestros hijos son los hijos de Don
Juan, pobre herencia de las luchas pasadas;
sobre sus bucles de oro han rozado todos los
grandes problemas irresolutos, todas las angustias y los sufrimientos que han conmovido á la
especie humana, y en sus miradas suplicantes
hay rastros de nuestras lágrimas y huellas de
nuestros estravíos.
Entonces, como el trágico Osvaldo de Ibsen,
esos retoños del árbol de nuestra vida están
destinados á morir tempranamente, condenados
por nosotros mismos, fn1giles responsables de
todas nuestras culpas. .
¿Será cierto q:ie ya :e.o hay niños en este crepúsculo de los hombres?

*
**
:N'o, la vida tiene aún sus radiosas alegrías y
sus páginas de suprema esperanza, y una de éstas ha sido, en esta semana de sangre, el casamiento clcl jóven capitán Porfirio Díaz con la
Srita. Raigosa, ya anunciado en nuestro número
anterior.
Reconforta el espfritu esta buena leyenda del
amor, rasgando el velo de neblinas que cubre en
demasía la afanosa existencia moderna. Es sano
acercarse á esos poemas sencillos del sentimiento, como después de la lectura d e una de esas
obras contemporáneas, que alguien llamó venenos literarios, sutiles y esqubilos, pero alca bo
venenos, se experimenta un placer de&gt; c on vale-.
ciente en releer esos cuentos de hadas que arrullaron nuestros primeros suei\o:s.
¿Quien no yuelve á recorrer, ya á la mit:td de
la jornada, cuando el r eenel'clo va formando
parte .del bagaje del viaj ero, aquel florido send erillo, en do11de so escucha el 1·uii1e1101• que cantrt ni el granado?
La juventud es l1ermosa p orque arna y espera.
Amnr, esperar. ¿Acaso no es lo mismor
Y el amor y la esp eranza han t endido sus alas
diáfanas para cobijar bajo su sombra el nuevo
hogar de la simpática pareja.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

:Qomingo 21 de Xoviembre de 1897
S:*:::
. Una no ta de arte : La s·rita: María Lui,,a Ritt er,..
esa drtuosa ele veinte años, para la cual el pianojamás tuvo secl'etos, r evelúndolc d esde temprano.
toda fa magia de sus harmonías r ecónditas, tod,1,
1H ,tlegría fugiriva de sus scher sos y todct la eleg ante tristeza de su;, n octm·nos, inició el miércok s últim o, en el elegante salón de los srlio res
Wagner y L evien, :sim ado en Ja calle de Zuleta,
la serie de tres conciertos que se pl'opone ofrecer
al dilettantismo mexicano.
Contm las presanciones que ella abrigaba en su
modcsda, esa audición primera estuvo d e ta l suerte favorecida, que faltaron asien tos en el interior ·
d el salón, viéndose ob ligados muchos de los concurrentes á pernrnnccer en los pasillos.
Había singular avidez p or escuchará la artista
y cuando se presentó acogiéronla con scfia l11d:-1s
muestras de apro bación. Y eso que aun n o se
abrfa la urna negra y luciente del Steinway pa1·a
inund'ar todos los ámbitos del oro de sus n ot11s poderosas .... . . Cuando hubo derra ma do sus tesoros, el entusiasmo agitó sus cascabeles ele platn.
Al progrctma agregó graciosamente la Sri ta Ritter la Pasquinade de Gottsehalk, que fué digno y
embelesador coronamiento de aquel ramillere mu
si cal.
Los inteligentes hallan que la joven pianis'.a se
distinguió mucho en el T'l"io de B&lt;•ethoYen , t·n le
sonata del mismo y en la Polonesa brillante de
Chapín, alcanzando también entusiastas aplausos
en la t ~ Rapsodia Húngara ele Liszt.
Secundaronlaha bilmen te en la primera parte los
seilores Wenceslao Villalpando en el violon cdloy Arturo Aguirre en el violín.
(.¿ue el éxito siga premiando á la Srita. Ritter
con todas las magias de los triunfos.

*
Ha hecho su apariciói1 '~1 caballero Frío, acompafiaclo de su hijo el Sr. Constipado y de s u hija.
la Sefiorita Pulmonía.
El sol, la estufa de los pobres, se levanta tardecito y se acuesta tempr"no, como temeroso de
exponerse á este airecillo cortante que pen etra
en las carnes como un puñal dama~quino.
En las primeras horas de la noche la principal
arteria ele la Capital ofrece perfiles de una gran
ciudad populosa.
Pero muy pronto el rosario de los carruajes se
desgrana, los establecimientos apagan sus focos,
la multitud se evade y ya no queda sino el silencio y la soledad de 1mestras veladas invernnJes,
en las que los astros arrojan más luz á los.
espacios.
0BEROX,

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
Hace poco más de dos meses, un hombre de malos antecedentes-loco,-dicen unos; a lcohólico, a fir1:-:an otros; en los momentos en que ei se11or Presidente de la Rep ública se dirigía á la Alameda con d objeto ele prt'sidir el ac:to oficial conque iba á celebrarse
el octogésimo siltimo aniYe1 $ario de nuestra independencia , rompi endo la va lla de honor que ;\, uno Y
ti otro la do de la principal arteria de la metrópoli s'e
formara l'0mo de co~tumhre, rápido como el ra,vo lan1.óse hacia el Gene~al Díaz, agrediéndole con inopinado golpe en la cabeza.
La rstupefacción y el asombro producido por acto
semejante. impi dieron por breves instantes á quienes
rodeaban al señor Presidente, la acción; más vueltos
Juego sobre si y ejercie11do sin más tardanza el acto
que se imponia. evitaron que el airesor llevara á cal.Jo
1m nuevo intent o y capturáronto en el mismo lugar
del delito.
El Señor Presidente l'Ontinuó con absoluta tranquilidad su camino ~, fué el primero en ordenar que se
o·arantizara desde luego la vida de aquel hombre.
0
La noticia del atentado, desfigurada por
unos y otros, voló por la ciudad poniendo en
conmoción á todos los espíritus y cuando
el primer Magistrado tornaba de la Alameda cuando todos pudieron verle ileso y sere~o, el entu siasmo po,pul;i,r se manifestó
con ruidosas demostraciones.
Ahí debió terminar todo; aquel hombre,
r esponsable de un deli~9 que l eva_ntó unánime protesta en laNac1on cu vos OJOS están
fijos en el General Diaz como en la única
salvaguardia v en el regenerador único del
país; entregado al brazo sereno é inflexible
de la jl1gticia habría purgado debidamente
sn culpa ó debido acaso una remisión cmnpleta Ala magnanimidad del Señor Presidente mas se efectuó un de~enlase inesperado.
Nuestros lectores Raben lo que aconteció
después, hasta en sus menores detalles va
que la prensa diaria ha circulado en profu~ión tal que solo lo~ periódicos de esta casa
han a lcanzado tiradas de más de cien mil
ejemplarP$j acaso pues, cansado é inútil sería repetirlo. P ero el suceso á que nos referimos es de magnitud tal que hace luengos
aiios no se re~istraba ,~no que pudiera C0J!lparársel e en e1 paíe y El Jfundo Semanarw,,
que es un periódico ele cole cción en el cual
-va lo h&lt;•mos dicho,-procuramos fijar la
fisonomia de todos los acontecimien tos, no
podía prescindir de dar nn resumen completo v ampliamente ilustrado de ese drama
cnyo desenlace acaba de fijarse en el Palacio de Justicia;&gt; ningún resumen mej?r .que
la Requisioria del señor Agente. del M101sterio Público Lic. Azpe, que constituye la mas
idónea síntesis que puede desearse.
La reproducirnos pues, en todas ~q~ellas
de sus partes que son por sus aprec1ac10nes
v labor de condenf\ación las componentPs
de la total fisonomía del suceso v á continuación, damof\ el ve redict o que.· cierra la
historia le o-al de los SU&lt;'C'~os que han removido rle ta~ honda manera la atencion de la
metrópoli y del país.

Si señor rs: un ju er., un solo juez. sin más auxiliar
que la acción del :Ministerio Pú blico, siempre augusto
func:ionario por más que en e,ta vez lo r .. prc•sente person alidad tan hmnillle como la mía: por u11 Ja bonoso
Secrc•tario y por uu modesto c•scribieutc de bu enos
méritos, el persona l, en suma riel Jm:g-ado que representa la ley y que obra por la le,v ,\· sólo por la ley, emprendió la árdua tar t&gt;a de dese11tra11ar loH hechos criminosos d e que está:s siendo digno~ jueces.
Dura fu é la labor; amargo, muy amargo el pan romielo durante todos esos d1as; pero 110 resultaron estérilPs sus esfuerzo~; hoy puedo presentaros claro, or dem1do, completo, un 1)l'oceso, sefiores jurados, que os
traía desde los rumores de la vibración de una idea al
g·rr1Piluu· en el cerebro dl• un insen,ato. hasta el r uido
de los pufütlcs ele sus esbínos al de"g·arrar la carne.
Y un co11junto de prot C'saclo~; 110 solo convidos sino
tambi(•n confesos.
No cree el Mil iii,.tedo Públko qu e teng·áis que extorsionar vueo,tra conciencia ,\, hl hora ele pronun ciar
vuestro fallo; por&lt;¡l,e la par ticlpa d ón que cada uno de

*
Las cabezas de ciert~sl1ombres de elevada estatura se parecen á la s casas: el pisu alto es el
peor amueblado.
Anónimo.
Los tontos que no ~ablan sen anuarios vacíos
cerrados con llave.
Anónimo.
En la casa del fav or todo es grande· menos las
puertas: hay que entrar arrastrándose.

:oTRO PAOO
De $5.000,00 de "LB Mutua," en Torreón,

..

Sr. D. c~1rlos Sommcr, Director General de " L a
:Mutua" de N'ueva York.-:\léxieo.
:\Iuy seilor nuestro:
L os sefiores Ketelsen &amp;. Degetau nos c-11 trco-a
ro nsegún ~·ecibo clebiclam.ente estcUnpillado &gt;' pu;stoen la póllza conesponcl1entc, la suma d e Cinco
mil pesos plat a mexicana. import e d el secrur o clel
finado Sr. D. Chrisjan Sclnwt,
que tenía en la
0
'"I
. 1a po· 1iza
• numer
•
., u t ua " _s~gun
o 5:ZH,:25-!; y cuy o
valor r ec1b1mosant e Xotnri o Público.
Rec?,nocidala eficacia ~· prontitud con q ue " La
?IIu~ua cumple sus compromisos, n os es g r a to r ep etirnos de usted attos. S. S.
Torreón Octubre 18 18!)7.- 0oncl'peiún P. el&amp;
Sclmgt. - C. Juárez. Octubre de 1897. - HWiam
B1·~mme. eo~no tutor de los m enor es.- I'ecl,·o, J osefina y fYristian Schut.

un

Dd Sr. Lic..To~é R. Aspe.

:.:*x

Si. seüores jurados, bendito de~e !&lt;er el hecho i_n.pensado caprichoso, ab surdo, de un m fcliz deseqrn librarlo, que puso en de~cubierto una llaga. Bendito sea
por que ha Yenido ¡\ mostrar á la vez que la ll;1g_a, ei
n·medio eficaz )' seg·uro pa1:a que una YeZ Y, ror SICfT!pre, pt1eda exti rpars~. Beu~1~0 ~ea, P?rque e l)a vemclo il desenmascara r a los h1pocn tas, a descubrir á los
malntd◊s, á marear con rojo sello íi los criminal~s, á
J)0nC'r Ap rneba la ha? ilidact de alg·m~os ~- la C)1erg1a y
Yalo r ele otros. Bendito sea, porque el ha vemclo á demostrar que la base de una vi da honrada nacion~I es
la conciencia pública, que vale, pu ede y se refleJa en
la Admi nistración de J usticia.

*

Transcurrieron unas h¿;.fs sin más incidentes que
maiúfe~taciones más ó meHos espontáneas en loor del
Primer lllagi~traclo, por haberse'salvado del
ultraje, que felizmente no tuvo consecu encia
alguna. De pronto u n personaje eutró en
escena: era un J uez Militar, seiíor.-s Jurado~; quien di spuso que aquel acto ele a Tesión, hecho al P residente de la República
fr C'nte á las filas del ejército á la cabeza de
ese mismo ejército v en su s fu neiones de
Primer llfagistrado,'era un delito de orden
milita r y le competía conocer del mismo.
¡Cosa extraiia, que pasma! el Ins pector
Eduardo \' elá;,:quez que tan honda n•pu
nancia sentía ." aYersión tan inquebrantable
por entn ·g·arlo á nosotros, á la desarmada
Justicia civil; 11 0 tu Yo ningún inconvE&gt;nic·nte
en ponerlo á di, posició11 de la justicia militar, y lo l'ntn •g ó en el acto. El Juez pl'ac:ticó
diligen~ias de u n P:a.tonismo juriclico, que
no consig nan por cierto nuestros Cócliu•os
P enal&lt;'ª: ,, al ac:aso, tra_nqu.ilo y satisfecl10,
promet10se Y0l\'er al d1a ~1guiente. v dejó
abandonado~ a qu el preso. Dispuso se que~ai:a l'.n ~l. mismo lugar, l'n el cual no t&lt;'nía
Jun sd1cc10u, v a l nudado de miembros de
esa poli cía, qtte no (•~taba en el deber de reconocerlo como jefe.
¿Por qué ésta nueva trasgr esión á la Icv?
¿IJor qué este proceder anóm alo? :Era
proeesado del ord en común el infeÍiz desequilib_rado?......_¿Por qué ingerirse.en ~u causa? ¿Era un delmcu eute del orden militar? ....
~ 1itonces ¿por qu é se le retien~ en m 1a p ris_1on que no ~e conot e como ta l? :Por qué
lo custodian gen~~n~1es municipal es y no
genda1:mes del E~~rc1to? ¿Por qué no se ha ce vemr una secc10n, una compañia que lo
i;aqu e ?t': ~lli r bi t•n escoltado lo conduzca
á la pns10n ele Santiag o?
Ah, se1'íores! qu e felicidad ~i tal se hubi ese
hecho,_ pues se hubi.,~c obe.de~ido á la ley,
que es en todos c;isos y pr mcJpalmen te en ·
lo~ casos qe apuro, la eterna salvadora.
PPro no, el Juez no sabe ele eso· el J uez
mílitar se retira, el procesado con'tinúa e~
mano.s extrañas, .v aquel error, error impane
p ero imperdonable, vi ene á decidir, a eompletar l'l plan fr~ g.ua.do 'horas antes, por un
lnspector de Pohc1a mscnsato hasta el delirio .,· por sus esbirros, seniles basta el crimen!
¿Cuál fue el plan fragu ado? ¿Cuáles esos
malvados, cuál e~e crimen?
0·-

REQUISITORIA

Rr. PrP.sidente: Sres. Jurados:
Durante todos estos sesenta días, sesenta
días de fi ebre para la sociedad, ele abstra('cionPs y de estudio para el :\Iinisterio Público. ha venido á mi memoria con poderosa
insistencia una de las luchas científü:as mAs
brilosam cnte empei1adas años ha por los
más sábioi¡ criminalistas sobre el culto qu e
profesan los puristas á los locos, y el místico, eterno loor qu e entonan en teoría á la
..
piilida sangTe, qu e recuerda cada paso, cada acc1on
Yiolenta de esos ausentados vivientes de e, te mundo y
que traducen en una frase va ga: A11a11ké (fatalidad):
seria sin fin referir las raras supersticiones que. ha
abrig·ado la humanidad respecto á los loco!\: pe ro no
puedo atribuir esas raras supersticiones, sino á raras
coincidencias, ho,y que comprendo toda la trai;cendentia del hPcho de Arnulfo Arrovo.
Son tantas las enseñanzas qu e un JJObre loco ha venido á sembrar en nu estra sociedad, en nuestra patria; son tan fecundos los ejemplos que nos proporcionan; rcKpiandecer miro tanto y ta.1~ de lejos los .respl:1ndores de un hori ze&gt;nte dP r edenc1on. que me siento 11n1mlsaclo á tributar desde e; ta tribuna un po~itivo c:mto en loor de aqul'l acto, por lM consecu.encia; verdaderamente fe lices que cünsig o ha traído.

-

que aprehendido infraganti en el lugar mismo del su_
ce~o. cuando la mano de los bn&lt;'nos ciudadanos lo ~o
li c.taba para castigarle en su iudignación,fué sah-ado
po r el mismo ofendido: por el Presidente ele la Repúulica, qu e uo Yió en ese hecho un acto personal, sino
una trasgresión á la ley, y puso al infractor en manos
de un ayudante para que euídase de su Yida.
En Ht oportu111dad, el entonces In~pector de Poli ria,
Eduardo \' elázqucz, recibió á tal infractor; y ruand!)
hubo con t\l ter111i11ado las di lig encias uec: esarias y consiguientes para instruir un proceso, y cumplir con ~u
debe.r, no quiso cumplir con el, Y no le consiinó á un
juez. sino que se abrogó facultades que no Je c:orrcspondian; dispuso de aquel hombre, á quien retuYo
prestándole por p~-i~ió1Y su propia ofieina. y aseguró su
persona por un oficial. cuatro gendarmes v una camiRa de fut•rza, que rudamente ajustada á si1 cuerpo le
imposibilitaba sus movi!llientos.
'

0

NOTAS É Dll'RESIOXES.

Los malvados hacen más ruido que los buenos.
y parecen tener más sitio en el drama de la vida.
~llon:;dior Berraud.

345

EL MUNDO,

!,!ic. &lt;rcirlos Gf !ores.
Juez Instructor ·a e la causa de Vlllavicencio y socios.

los actores tomó en este drama, está marcada en el
proceso con tocia ctaridacl y perfectamente determinada. Surgen como consecuC'ncias claras y evidentes las
responsabilidad,·s que ú cada uno resultan.
~adie tampoco no~ falta de los actores, porque si
bien hubo alg-uuo que. se cortó la Yida con su JJropia
mano, RU persorn1lí ctacl no nos hace falta para la averi
g uaclón ele lo; hl:lchos.
*
Grandes diferencias ha~\~rgido en e~tas audiencias,
vari.1cione8 ele más ó menos i111portancia. pero esto es
natura l. l'na de la, personas proce,adas ha llegado
hasta á nrgar la ami~ta d que le unía con el suicida.
¡P erdonadlo, seiiorc•s juraclu:;! r , ta ('s la vieja hibtoria,
Ja antigua kvcnda el&lt;, In ingTatitncl liumana; el viejo
Pedro 111.•g·an"..10 al Dh·i110 lllae:.;tro.
E11trernos st&gt;1'lore, jurados, al c•,tuclio del p roceso, y
veamos cual fue extencli(•nclo el in bol ele Lupas su sontbra mortal sobre tanta v tanta ca bl'Y- a.
Todos sabéis muy bíl:n, se11on'" JnradpR, que en la
maiiana del 16 de S\'ptiC'mbre fue ultrajado de hec·ho
(' n la via públiea un pernonaje para nosotros i11Yiolab!t•, inviolable• por ser d Primer :\lagbtrado dc1 la l\ación, inviolabll· por ir pr esidiendo eu esos momentos
la comiti,-a que iha ft celebra r nuestras g-lorias nac:ionale,; inviolable por ll&lt;'var com:igo r n su pecho las
eondc·coracione, &lt;¡ue indican d Yiac-rucis tle sus g-Joria;; milita res, de sus ,erdcíos bien fecundos, prestados
á la patria.
Acgiel ultraje, aquella agTesión, partió de un loco,

*** dos, don,le mi rarea
Ac¡,ui es. seií?res jura
com!~nza1 _aqm es donde vais á ver 1·11 la
1·\~s1flrac:10n de los capitulos la participac1on. de todos y cada uno de los acusados;
11:qm es donde 1:cclamo vue~tro Yalor para
fmnat· el veredicto condenatorio; aquí es
don~e o~ reclama tocia vuestra atención ,.
conciencia.
•
~s un~ ,:erda.cl ineludible, qu e el primero qUt-' albergo la crnmnal idea de hacer desaparecer á Arnulfo
Arroyo, fué el .cerebro de Eduardo VelAzquez. •Qué
fuerzas lo prec1p1taron, q ué causas lo movieron&lt;\ qué
razones lo:rnd u¡eron á ese paso? Las fuerzas las ;·azones, sur~·en de ~sa, declaracio11es, ele esos careos, que
aun qu e oosqueJaclos u nos y otros, nos iluminan al quere.r _descender á las sinuosi~;i des de ese cerebro ho,·
extmto; al querer penetra r a esa conciencia entoncé-;;
ne~T!l, pero que aho:a le es dado al MinisterioPúblko
cu or1rla con el perdony. el o!l·itlo, necesarios para lo,;
hombre~ mu~rt?~ y co ns1~·nado- también en la l&lt;'v que
ma~ca. la ex tmc1on de tocia acción penal de todo'proc-ednmento poi: la ~rnerte; y muer to, bien muer to csh
aquel hombre mfeliz.
·
BáRtenos s.a ber, v esto P.S todo, qne el primero que albergara la idea del cri men ftté Edua rdo Velázquc·
Ve~!nos ahorn cómo s.e fm, .clc:sa no liando y á ma11 l,/~
de Jiltro venenoso, fu e conY1rt1endo en asesinos á tantos y a tanto;; hombr es.
La., primeras man.ifcstacioncs extern as de esta idea
er1~1111osa nos la refiere el procesado .Miguel Cabn•ra·
qmcn E:Stando de sobremesa en .la casa de su J eft, don:
de hab1a to!n~clo el pan y el vmo, &lt;-ste, llanúindolo íi
sola.ii, con s1g1lo, co.n secr eto,. le ordenó que se cortase
el _bigote,_ porque 1.ba á con fiarle una comisión de la
ma~ ª.ªª unportª!!cia r ~e C0l)l~leta reserva. Cahreni
nos chce que se 1es1st10 a aquel mtento v que en áqn&lt;'llos momentos, no pudo tener tiempo para saber la na-

�346

turaleza de la comisión que se le encargara. Creamos
esto!
Horas después vuelve á manifestarse en el ex~erior
aquella misma idea sombría, con otro hecho cons1~tente en haber recurrido el Inspertor General á Cándido
Cuellar para qne hiciera la compra de los cuchillos que
debian servir en el crimen. Le recomendó que los comprara en distintas partes y con todas las precauciones
para no ser de nadie conocido. Tampoco Cándido CueIlar sabe el objeto á que se destinaban esas armas,
También quiero creerlo.
Nada vuelve á saberse de las intenciones de Velázquez. Hasta las ocho de la noche no se manifiestan de
ningún modo; por fin, á esta hora toman nueva forma.
¿Cuál es ésta? La de una confidencia hecha al procesado Bellido. El Inspector General solicita de él su contingente, su ayuda de habilidad y experi~ncia.. .
¿Qué hace Bellido al escuchar esta conf1denc1a infame il'reflexiva torpe, cie"'a?
¿Por qué no 1'e opone toila la fuerza de su Yieja experiencia de cuarenta y tres años de servicios honrados en la policia? ¿.Cómo pudo olYidar en un momento
su brillante hoja de servicios, su vida, en la que siempre cumplió con los deberes de ciudadano, de padre,
de amigo?
Y hubo quien se lo recordara, señores jurados; hubo
uno que es la única nota blanca en este conjunto de
servilismo y de perversión moral. Ese hombre fu{¡ Guadalupe Monroy, el hombre distinguido en virtud de sm;
notables servicios, por Velázquez. ¿Qué hace al ser requerido para coadyuvar al crimen? lo que
hace cuafquier hombre honrado, lo que hace
cualquieia que siente en su pecho el sentimiento de la dignidad personal, sentimiento
por el cual nos elevamos sobre las bestias,
por él no tiramos de los carros, por él rompemos las montañas, mandamos los elementos
de la naturaleza, por él nos apoderamos de
todas las fuerzas de la creación. Monrov tiene el instinto de la dig·nidad, y manifiesta á
Bellido que recorriendo la larga lista de sus
antepasados, uo ha encontrado entre ellos
ning·ún asesino, r que ese ~?nor es el mismo
que quiere legarles á sus h1Jos.
No consiente, por tanto, en volverse criminal; Bellido le dice que hace bien pero á pesar ele ello, se pasa á la banda del gran asesino Eduardo Velázquez.
*
Bellido ,v Eduardo ,-;lázqez se ocupan en
las tareaspropias de la oficina, de ocho á nueve de la noche; á esta hora han comenzado á
lleo-ar familias de nuestra buena sociedad al
Pafacio Municipal, para presenciar las fiestas
nacionales: y la ma~o honrada de los caballeros que las acompanan, estrechan con aprecio la mano del que en breves momentos se
convertirá en terrible criminal. Concluyen las
fiestas .v las sombras vuelven á apoderarse
de aquella conciencia.
Fatalidad! Un nuevo personaje entra en
escena: es un hombre alto, vigoroso, robusto,
de semblante simpático: se llama Antonio Villavicencio, es el Jefe de la se"'unda Demarcación de Policía. Viene á dai1e parte según
nos dijo en su se¡:¡-unda declaración; después
se retractó de ella en la audiencia de ayer,
de alguna comisión del servicio; pero es extraño á,la idea criminosa 4.ue allí_ se tramaba, y
no solo no conocía esa idea, smo que tampoco conocía el acto que había con~ternado á todos los habitantes de la Nación y que se había
tra::;mitido ya, J)or medio de esos nervios del
mundo, que se lama el cable, también al viejo continente: á la Europa.
Nada sabia, habla estado desempeñando comisiones del servicio de su Demarcación, que
es la de los pelados: la Demarcación donde
viven esos pobres que durante su vida nunca
atraviesan las elegantE&gt;s calles de Plate.¡-os.
Villavicencio es detenido por Velázquez,
quien sale acompañado del Srio. Sr.Liceága,
que lleva á dos de sus pequeños hijos, de una
larga cauda de sus ayudantes; del ~fayor Bellido, de Cabrera, según dijo,y no ha querido
decir ahora. Al llegar á la, esquina del Portal
de la Diputación se despidió Licéaga y V elázquez, Villavicencio y Bellido, toman un carruaje v
mientras rueda, al trotar de los escuálidos cabau'o·s
que de él tiran, Velázquez expone sus propósitos ya
con toda franqueza: trata de hacer desaparecer á
Arroyo, y aquel auditorio formaq.o por dos hombres
más vigorosos, más experimentados, más duchos que
Velázquez, agacha su cabeza servilmente como
agachaban la suya los guardias pretorianos que cabalgaban al derredor del carro de Calígula discurriendo en derredor de las calles ele Roma.
'
No hay ni réplicas ni observaciones; lo único que
á V~l\a,·icencio uisgusta, es la forma; esa le repul$na
})os1t1vamente, como hombre observador v practico
y propone otra que nos pinta la fisonomía moral de
éste procesado, incapáz de temblar ante nada por
servirá su soberano. Que se envie á Arroyo á su'Demarcaciól'! y ~n el\a, sin grit_os ni escándaios, sin peli&amp;'ros de mngt)n gene1:o, se mYentará una riña dentro
ae un~ bartolma, se du:á que el pr~so se arrojó á la
guard1a...... por cualqmer otro medio se consumara
el atentado, se matará á Arróvo.
'
El plan de Velázquez tendrá como auxiliar á un
hombre _bastante deprav~d? para no espantarse ante el caliente cuerpo ac~1billado de heridas de un infeliz loco, que ningún mal le_ .ha hecho, y que tiene
hombres alli en su Demarcac10n, que una vez resuelto por Vel_ázquez cumplir ~on su proyecto, tal como,
lo ha meditado, den una punalada: Uribe uno dos Noriega y otros tres, cuatro, cinco, seis, siete, hasta once,

EL MUNDO.
número de heridas que mo;;traba aquel mfelíz. Esa
es su gente de confianza dispuestaá todo; descienden
del carruaje que se detiene para que bajen el Inspector v Bellido. ¿A donde Yan esas dos sombras? Ambas
cau:iinan por la calle de la Monterilla, dan vttelta al
Portal de la Diputación; gravitan por la escalt:ra del
Palacio de Gobierno: van á determinar de la vida de
An·o)'o, van á dar el último toque á aquel cuadro
neo•ro.
9
'1 elázquez fué ,ií asegurarse . de la calidad ~e los
cuchillos, de su numero, peso, fllo, punta; termmando este examen se reunió con Miguel Cabrera; bajó á
los portales de la Diputación segtlÍdo de otra sombra
que llevaba una especie de bulto siniestro debajo del
brazo: eran los cuchillos que próximamente serían
repartidos; los llevaba Cuéllar. Velázquez ordena á
Bellido que vaya á. ver si Villavicencio ha llegado,
porque él está impaciente.
¿Que ha hecho entretanto Vila,icencio? Ha llamado
á dos hombres de su confianza: á Antonio Cervántes,
Vazquez Sepúlveda, Noriega, Uribe y Huinzardt.
porqtte con urgencia los necesita; ordénales que despojando á alguno do los deteiiidos se diRfracen de
paisanos; pero este despojo significa una pecata minuta en aquella Demarcaciqn, entre aquella gente, y
ante aquel supremo jefe. Esos hombres;·eciben orden
de irá 1a Callejuela, donde poco después lle"'ará en
la litera de Calígula el hombre alto, robusto, ae sem-

Doming-o 21 de Novif&gt;mbre rli, 1AA7.

Domingo21 de Noviembre de 18!l7.

sin embargo, á subir con B~lli~o, quien le señala la
puerta de aquella cámara trag-1ca. .
.
. .
Detalle horrible peo·ado á 1a. conciencia del Mm1sterio Público, y 'que"' no expresará, sin esa consideración:
En momentos en que Bellido ~- Pardavé se ~cercan
á la puerta para identificar á la futura Yicttma, el
oficial de guardia Mauro- Sánchez, ~qu~I hombre que
debía responder del reo con su propia v:1da, se acerca
al detenido, le corre el nudo de la camisa de fuerza,
le reclina la cabeza sobre un rollo de alfombr3: y def\empeña asi el papel de los sacerdotes tlascuisques,
en sus consagraciones al Dios Huitzilopoxtli.
Pardavé recibe orden de guiar á la leg·ión de cuchilleros hasta el punto donde está preparado Arroyo
para que se le sacrifique; 'l'illavicencio se retira y (;abrera recibe orden de irse á dormir á su despacho y
no salir de él sino cuando lo crea conveniente. Llega
y se duerme. en el acto; sin embargo, llega el momento convenido cuando el pobre Arro:vo estará muerto,
y sale en St:'"'uida á aprehender inocentes.
Los· cuchifios están dados; Yelázquez los ha pue_sto
en manos de Villavicencio, éste en manos de Ur1be
pone uno ancho, grande y filoso. no menos que el que
tambien recibe Norieo-a.
-¿Están listos to8os para cumplir_ su comi~ión?
¿]!:stán disput:'stos todos para la realización ínmed1ata?
S11,...responden.
.
.
~ntonces Yillavicencio confia el éxito de matar, de
dar el golpe certero con man? fin~~' á Noriega; porque este. hombre de d1sposi~1ones tan extrafias v de tan poca moralidad, es el más apropósito. ¡Oh eterno Dios! ¡oh moralidad! ¿En
donde estás"?

3l7

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
,

La víctirna y los cornpllcados.

•

Eduardo Velázquez.

***

Pardavé está instruido en la topografía
de lu o-ar él debe marcar el camino; recibe orden d'e lanzar gritos profanando el nombre
del General Diaz, de 1a libertad y de la Patria ,, mueras á la anarquía, una secta que
jam~\s' prosperará en nuestra patria, porque
tiene por credo la negación de la patria y
nunca podrá prosperar en esta tierra. Al oir
aquellos gTitos, aquel ruido, aquella alharaca,
como en lenguaje vulgar exprnsara Norieo-a, los gendarmes custodios se apresuran á
fievar su mano á los revolvers y éstos han
volado, Y se acuerdan de que el Mayor Bellido los' desarmó.
l\Iauro Sánehez acude á la puerta, va á
cerrarla v lo que hace el traidor es abrirla para que los hombres penetren. El loco, el infeliz loco, aquel que estaba tan ajeno, impulsado por una impresión más violenta, más vigorosa sin duda que la fuerza eléctrica, se
pone de pié y aguard~ á los asesinos; ¿pero
que aguarda? los asesmos están allí: Nonega
dá dos puñaladas, Uribe otra, y los demás dan
tres, cuatro, las siete las once que figuran
en el certificado de autopsia del acribillado
cadáYer.
No quiero pintaros con más ó menos elocuencia, el sangriento y aterrador drama;
que estos efectismos se queden para los defensores que necesitan de las galas de la imaginación para cautivaros. El Ministerio Público quiere fria ~- serenamente exponer la
verdad, que es la paz y la justicia. Basta decir que el hombre aquel agoniza y muere.
Los a.i;esinos se precipitan á la salida y huven, y Miguel Cabrera, que ha dormido mientras se consumá el feroz asesinato, se levanta, corre á las puertas y al llegar encuentra á
Rojas y á Sánchez que en cumplimiento de
su deber tratan de cerrarlas para detener y
aprisionar á los que huyen, á los que van corriendo, pero Cabrera les franquea el paso y
luego sale á la calle á aprehender á los verdugos mitológicos creados por el previo concierto del crimen.
El Inspector General lle¡p á practicar las
diligencias consiguientes ael caso, y en ellas
s:!ic. 9osé R. Gtzpe.
trata de presentar á la sociedad una novela,
.Agente del ~Unist.erio Pl1blico adscrito al Juzgado 5:::, de Jo Criminal
refiriendo haber sido aquel un lynchamiento
ejecutado por el pueblo, por el noble pueblo
que conoció de la causa de Villavlcencio y socios.
mexicano; novela que d1ó un periódico de
de más circulación en la República: noblante simpático, que es el augusto jefe de aquel Es- vela paralos
la que.la conciencia pública tiene un califitado Mavor de cuchilleros.
cativo cuando con su estentórea voz, dice: ¡MéntiAlli ericuentra á Bellido que está agitado, nervioso, ra ...... !
que le ruega interponga su influencia para disuadir,
El pueblo, en efecto, no habla lynchado; los lyná Velázquez, no de que se asesiue á Arroyo, no de chadores, los asesinos ya e3tán aquí para responder
que se sacrifique al desgraciado loco, sino para que de sus actos, y el pueblo, re_presentado por vosotros,
trate de que el asunto no se verifique en aquella está pa!·a decidir de sus d~stmos.
forma. Yelázquez á nada accede; si tan decidido esta*
ba á cometer su crimen cuando le faltaban los auxi* de los penalistas, de los
No creo necesarias las *citas
liares, los hombres que debían de privar de la Yida sociólogosv
moralistas para designar la culpabílidad
al preso, era imposible que desistiera cuando todos de cada cual
analizar las conciencias. Bastan los
esos elementos lo rodeaban; ¿cómo disuadirlo ahora preceptos de losy códigos
penales, que ninguna razón,
que todos obedecen á su voz?
por menguada que sea, deja de comprender para filegal de los hechos que paso á exponer.
***
El cuadro que va á realizar,se
es el siguiente: el Jar el nombre
habido previo concierto entre todos, puesdesgraciado Árrov-0 dormita allí, en una de las piezas Habiendo
to que previo quiere decir antes y antes de cometer
de la Inspección· de Policía, enteramente ageno á la el
crimen todos lo supieron, á todos atañe una responnegra tormenta que poco á poco va estrechando sus sabilidad 1feneral. Veamos ahora el grado de responhorizontl•s. Dos gendarmes tan sólo están custodián- sabilidad ae cada uno.
dolo, débiles v flacos.
No necesitarnos referirnos á remotas legislaciones;
Los otros, los de allá abajo, los asesinos, los cuchimismo en ellas que en las de nuestros dias, h1t
lleros Vázquez y Sepúlveda, Huinzardt y Cervantes, lo
existido y existe la asimilación de los autores princison fuertes: Villavicencio los conoce bien y por eso pales
de un delito con los de las causas próximas de
les encomienda que sujeten á los guardianes, y á No- su ejecución
nuestros códigos les
riega y Uribe v Pardavé que peguen con mano firme llaman autoresy ycumplimiento;
coautores y entienden por estos
un golpe certero. ¿Donde está el reo? En una pieza nombres á todos los
que toman participación inmeque va á enseñarles Pardavé, quien según dice, ha
llegado casualmente. pero que sin embargo ya tiene diata en un atentado, ya sea á los autores intelectuacuchillo. Ignorante de todo lo que pasa, se apresta,
[Sigue en la página 351]

EL MUNDO.

Manuel Bellido_

Genovevo Urlbe.

Arnulfo Arroyo.

Miguel Cabrera.

Vicente Norlega.

Antonio Vlllavlcenclo.

Mauro Sánc:hez.

Antonio

&lt;.:ervante■.

Ignacio Pardavé.

Cándido Cuellar.

.,.

l&amp;naclo Sepúlveda.

Francisco de P. Hulntzardt.

Lula G. Bravo.

Sabino Váz:¡uez,

�348

EL MUNDO.

Lic. Eduardo F. del Castillo

Doming:_o 21 de Noviembre ce 1897·

Lic. enrique Piña y A guayo.

Defensor de Vázquez.

-==D=om=in~g::ao=2l=d=e=N=o="=i'""e=m=b=r=ei=d=e=l=897~.==============--===EL==MUND====º===========================~

Alberto Cervante.~.

Secreturio del Juzgado 5 o de lo Criminal Escribiente del Juzgado 5 o de lo Criminal.

Victor de Oranda.

Pedro Fernández.

Manuel de Is Torre.

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

M iembro del Jurado.

Coronel Pedro Muñoz Csmpuzano

Perito Médico legista.

.

Doctor Osbrlel Silva y Vs:encis

Alcaide de la cárcel de Belén.

Perito Médico Legista

Cervantes st:ñsla el cuch/llo con el que afirma hirió Pardsvé á A rr.Jyo

Benjamin Barrios
[Pasante de derecho ).Defensor de
Caellar.

Andrés Crespo.
~iembro del Jurado .

.

.__________·.______l.
Doctor Máximo Silva

Fernando Silva.
.Miembro del Jurado.

Lic. Maxlmlll•no Baz

Miguel Oómez

Defensor .de Bravo y Cervantes.

Defensor de Villavicencio.

El púbflco en las audiencias.

Lic. José R. del Csstlllo

.

Defensor de Noriega.

•

Lic. Emeterio de la Oarza
Defensor de Cabrera.

Lic. Manuel Roa
Defensor de Bellido ySánche:,.

Lic. Ramón Prlda
Defensor de Uribe.

Lic. José Maria Pavón
Defensor de Cabrera y Cuellar.

Eugenio .,u bien

Manuel Oarcia

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

Francisco Sainz
Miembro deljurado .

Juan .M. Leoq

Eugenio Tállerf

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

�Domin'!'o 21 de Noviembre de 1897.
D_omingo 21 de Ncwiembre de 1ffi7.

3!&gt;1

F.L ~fU~'TIO.

Perdón, st&gt;ilor Presicl(•nte. Apron•c-hando las constancias &lt;ll•l prm•&lt;•sn, r!'sulta qtw (•l g11ió á hombrPs c¡ne
&lt;le,.l'onocian el lu;.rar do11de l'staha el prt&gt;,o, 110 hasta índicArselos sino hasta pouc•rlo8 en su pr!'SP1H·ia para que
lo a,l'sinaran: p&lt;tc homhn• pe;.rú ~- no pegó al homhre vin1, ,-ino tarnhién nl hombn! mm•rto. ~o s,•riLn estos actos l'ncaminaclos clfr,•l•tamentc ú la 1•jeu11ción del
delito':'
l\1anro Sánchez, ¡ron qu&lt;' penn me oe·upo de (•ste
homhn•! Todo l'nanto e, y to,Jn &lt;'IHlllt•&gt; valt•. poco sí lo
guzg-ais tlPsdP nltit11d1•s. mndw ,,¡ rPcortlais su nacimit&gt;11to humildt•; todo cuanto nlll•, Íl 1·1 y á el solo ;;e lo

r

uelw.
Dt• tt-mperanwnto vi;.roroso, hronl'ineo. l&lt;•al, sumiso,
respptnn,o, apto para prosperar~- triunfar. para subir
ú las 1111is altas t•xc1•l~it1Hit•&gt;- Pn Pstas tre11u•n1lns luehas
por l;i \'ida, lu v1•111os con,·Prtido &lt;'11 111i1q11ína. 1·11 aset-ino, al i1in•I mismo cll• ,-ns 1·0111pa1H•ros: instnmH•.nto
scn·il dt·I g-r:111 i'h1•siuo; 111alns. 111uy malos ~&lt;&gt;n ,-ns actos. Si i·l se oponl', ci1•1Ta la p1wrta, lo, ast•sinos no 1•11tran ,· nada s1• n•aliza: flPl'O (•l todo lo fillg'l'. y lc·jos dt&gt;
i&gt;,to,'la ahrC': (•l sujeta 111i'ts las manos dl' la \'il'tinrn;
totlo asust,ulo cprrl' ~· "e alPja: sus ados. &lt;·01110 Jo,, ele
lo~ dc111i1,, son cncaminados á la n•alizaciún &lt;h-1 crimen.
A )lig1H'l Cabn•ra lo considero culpable dt• hab1•rse
. oblig·a,lo c•o11 uno 1le los dPli11t·11entPs. t·on \ t•láz,lut&gt;z,
á no (•,turbar qu(• se prini,P de la Y1tla á \rnulfo. rrovo l'Ul!ll()O ('nl su oblig:wiún hatl'l'IO.
• ¿llu(• dasi• de ohligaciún ,., la qul' &lt;'Ontrat• un Hg'{'nte con otro, cuando los lig·a u11a sola id(•n: la p •rpr&lt;•ta•
cióu ele un crí11wn? ;,Tt•ndni que• C'Ontnr con obligación
t•,,criturada ." sPllada por notario:' 1.Tenclri1 ,¡ne b('I' 1•1
aprt•tón ,le' mnnos. C'l brillnntc de Rol'amhol!•, ú la fra~1• dt•l jorobado Lagartl(·r&lt;•l' ~ o: t•l pacto consiste cn la
ohlig1ll'iim natnral; maiiana
e,;ppro &lt;'11 t•l Palacio de
Justicia. v o, encn11tran.¡.., Y&lt;•stido~ dl• nl';:rro: al ,i~nicnl&lt;• i1s encu1•11tro vestido de ,wgro &lt;'11 el J&gt;¡¡Jacio de
J ustlcia, rl pacto se ha cumplido. ,\si es tamhi(•n como
se ¡&gt;at'ta el crinH•n, callado, silcncíoso, sin d,•jar huc•Como está actualmente /11 pieza dondt: se sulc/d6 Vel11zquez.
llas ¡como ~i el crimen dejara alguna vez de dejar h uclla~! ¿l:ahrc•ra no estorbó:'
sl'CUl'lll'ia, su responsabilidad no es ele ponerse en duSi ,:E~taha en 1a• ohlig-ación de pstorhar !'l crimrn?
[Sigue de la página 3-16}
da.
Si, y asl lo ha confesado. J,;&lt;; por tanto l'Oautnr del deParda vt~ á quien un sac1•rdote dP la drfc•nsa lo ha lito; en la gerarqnla del crím1•11, ~l:turo Snuc·lwz y BeJr,. va :\ los int!'rmedia!·io~, va á Jo, que mat&lt;•rial olimpicamente ungido con los ole, s de la inocencia, llido ,·iolaron la guardia, Yiolaron PI pacto honrado
v fi;kamente lo 1•j1•cutan; touo·, son r1•,pon:,ahle, del
que tcnlan con la justicia y con la socil•clad, l'Oll qttien
inismo 1klito v soportan 1•11 cousr1:uenda la mi~111a
se hahian comprmnetido á g-uardar al preso aun á cos• ¡wmt. ~inµ;ú1i lwd10 se ejN·uta sin estos ell•mento~;
ta de su vida.
a t'alwza ,1ue pi1•n,a, el corazón quP lo rebueh·c y los
Si el puel&gt;lo ha cometido el atl'ntado positiYamentl',
brazos qut• Jo ejecutan.
la ju~tieia tendria que ent'&lt;mtrar para Yindknr á :\lauLa cahl•za comete una inmoraliJad pensando un
ro Si\nt'hez, su cadán•r como 1'1 lh-1 Pdnl'iJW Faria~:
acto malo; pero e,l'- pensamiento no cae b¡¡ja l'l domicon la c•,pada Jrn,·ia arriha ~· la cara destrozada á banio de h~ le,,·; tampoco la voluntad que resuelve; la
lazo~. c•o11 t&gt;l cuerpo henchido rle ¡nuialadas.
1?unión de los tres el&lt;•nwutos, la idea que Rurg·e en
Cabr&lt;•ra 11uc no r,·itó &lt;•l dt&gt;lito, sil'ndo sc•g-undo jefe
(•I cerebro, Jo,; brazo~ que i•jec·utan el acto y el coraele las comi~ioneo de bcgnridacl, es ígualnH'nte culpazón que los pxaltl•, esto forma la personalidad del deble.
lim·uentr. la verdadera personali&lt;lad penal. ~· los que
1·ou 1:ual,1uiera de tlithos &lt;'lementos han contribuido
ú la realización de un fin sinil•stro, ~on igualmente
El s&lt;&gt;ilor A;:rt•ntl' del :'IIinbtt'rio Público t·omprohó
rr,ponsables, to1los son autores. todo,; mt•recen el
ampliamente la respon~abilidad c1,, Yillavit·Pncio y do
mismo t·astig-o. Annlicc•mo, .,·a nm•stro easo, dividaBt•lliclo por el segundo t·apltulo de acus:l&lt;'ión á qnt1
mos va ú los culpables. Todm,, con t•xcepciún lwchade
hemos hecho rden•ncia: l'~ tit•cír, d abuso de autoriCahr·ern. dé Bravo r de Cm~llar, son autore~ del bomirlacl qm• cometh•ron t·on su!&lt; subordinado", ordenánddio de ..\rroyo. Jfablaremo,; de \'ill1l\'icencio.
doles la comisiim e\(• delitos.
Huinzardt qm• \'o ilu,trado. mt'. ha dicho aquí ante
vo;;otros,
11nc (•l había cumplido con ~u delH'r, obede¿,Cual&lt;'s ,;on lo,; a\'los de !'ste homl&gt;rc? ¿Que esplritu
ciendo la~ órdl'n\''&lt; de ~u sup&lt;•rior. C.:01110 su re~ponsai,;cr&lt;•no pn&lt;'rle m"'ªr su participación diret·ta en el
hilidad es mtnamente iMntica :\ la de \':\z11uez y
as p,-inato? El prnporl'ionó la ¡rente 11uc habla di' t,jela de Sepúlvecla, me parece inútil repPtir las pnrnc\\ tar el a,w,imito, él &lt;listribuvó las combimH•s entre
lias &lt;lc• qut- 1•1 cargo de mis conclm;ionei- 1•,enteramente
los que habían dl• sujetar á fos g·uardianes y hablan Bel/ído da explicaciones á S11nchez, á V/llavlcem;Jo
aplicahlt&gt; á (&gt;l.
•
de de:il':lrgar el ¡rol¡w; él repa tió lo;; cuchillos y dey á Cabrera.
Cuando &gt;&lt;e pructicaha la vista dt• ojo'&lt;, en In In~pecsi&lt;&gt;·na wn toda perfecciún, porque los conoce muy
ción G ..n&lt;&gt;ral dl• Policia, ,. elúzqm•z dijo al Mr. Juez
bi;n, ú Jo,; fut•rt&lt;&gt;,; para que sujt•tar:m, para que aga• eomo un ~acerdote, sin ,hHla, rie la impudrm·ia, ¿de entonc1•, v que ho,· preside clig-nam&lt;\nte los debate&gt;1,
rraran, .,· il :\01fr¡ra, á e~t• homhrP de tcmp1•ramento
qué ados quíl'rt• ,¡iu• Ir h11.~amoti rc•,,ponsahl&lt;'i»
que alli había un tebtigo que tenía obligación de estan hemofilico por no dPtir otra palahra.
(El Juez tocó la campauilla).
¿\'illadcencio t·omctió actos encaminados dirPcta é
ndirectauwnte ú la ejecul'iún dl•l cielito:&gt; :-.:adie st•
ntn•,·erin ú ne¡rnrlo. Bl•llido hizo mal, muc:ho mal;
él fué &lt;•I comisionado para poner al tanto dl•l terrible
pl.\n á :'llamo SiuH'hes; él guié, á Pardan!; el fné quien
dC'sa• mú á los g&lt;&gt;ndarme~; ,;1 fu(• quil'n n•dujo la g-uar&lt;lia dli esto,. ,.:Y quien &lt;Inda que ,¡ lo~ guardianes
hubieran t&lt;,nido sus armas, ~i hul&gt;iPran estado compktos hahrian evitado el a,e,inato, t·omo lo procuró
sin co;1,,&lt;•g·uirlo, :irnan(•s, que despll•g·ó Yerda&lt;lero heroís11w oponiendo débil n•sbtn1cia al crime11, porqut•
c,taba (\t'"armado '" ,ólo?
¡,Bellido 1•jecutú :H'tos &lt;&gt;ncmninados tlirecta (• indir&lt;·ctarnl•ntl• á la &lt;•jccución del homic:idioi» Esto es evidPnte.
Tamhit•n hay otros capítulos dt• aC'usaríim contra
\'illaYi&lt;-l'lll'Íll v Bl•llido; consii;ten l'll esto:Haht•r a,¡uel
ahn~adu tk ,ti. autoridad t·omo Inspector clt&gt; Policía
"l'l otro como jPfe de ella, inducit"n!loá \'ario~ agt•nte~
',tp la mi,-ma p.,Jicia ít que prfraran de la la ,·ida,\
.Arnulfo Arro,·o.
lluinzar,tt: \'úzqm•z. Sepúh·e&lt;la ~- CervantPs rran
&gt;&lt;nhordinado~ dl' \'íll:t,·iccncio, :\lauro Sánch(•z lo era
dl• Bellido; ¿,d!'jaron 1•stos hombre~ de tomar partici1 ación 1lin·da i.· im1wdiata en la t·ombiún ,lt•l dt•litn?
::S.o, evidt-ntt•nwnte: ¡,~· porqn&lt;• obraron:' por in,inuadún, por mandato de sus Jef,•s. y como l'.&gt;,tos no tenlan fal'nltade~ para orde11arh\~ comet&lt;'r dl•litos, abu;.aron dl' su autoridad.

º"

Salida de los reos de la Caree/ Municipal

*"'"'

.*..

La galera deB::léndond•esUn Josgend11rm::s

La respon~abilidad de lo~ cuatro g&lt;'ndarmr~ que
acabo de nombrar, c•s tamhit'll 1•,·ident(': ellos detuvieron de• los brazos á los g-uardiane, de .\rroyo, mien. tras otros &lt;•-tnvicron destrozándolo. Estos c iatro hombres fllcron los que• neutraliznro11 la fuerza que para su R('guridad ,-e hahla plll•sto á Arroyo.
Norie•ga y Uribe C'jecutaron materialmente t&gt;l homieidio, lo confesaron 1·on cínico detiplant&lt;': ellos hideron
friamente, con crueldad, de una manern atroz. En con-

S11/ld• de los reos del P11/11clo de Justlcl•

�352

EL MUNDO.

tar constantemente á la puerta, y por tanto podría
darle al ·unos detalles dt:&gt;l ascsmato de .Arroyo.
Fu&lt;'~ cit1do Bravo para el d1asiguie11te al Juzgado; el se
ñor Juez, por ;;us ocupaciones, 110 pudo recibirlo; lo
citó para el ,-iguientc día y tampoco lo recibió por las
ardua~ laborcK que nos imponiau las diligencias para
el esclarecimieuto de lo.s hecho~; en la tarde del siguiente día ya todos los procesados c~taban convictos ,. confe:;o:; del crimen, cuando se presentó Bravo,
v ei Juez, cou esa berwvolencia, cun esa generosidad
oliuapiea que acu~tumbra en todos sus actos, crevó de
su deber fJJ'('Vcnir á Bravo y le dijo: Creo que v'a usted a dec arar mentiras, ¿por qué se va usted á comprometer en e.,te asuntoi' no vitne usted procesado,
no está usted acusado por ningún delito; recapacite
antes de declarar, y si no quiere declara!', retírtse.
!'ero Bravo, este embustero, este eharlat1ín, con tal
ele hablar, ó por otras causas dignas del estudio de un
psícologo, contó la misma fábula que consignara el
periódico, en que ~e hacia aparecer li. Arroyo lynchado por el puehlo. El Juez, ttlYO necesidad de mandarle abrir partida y el 11iuisterio Público que corroborar en sus conclusiones el motiYo del auto de formal
prisión. Lo acltsó de encubridor: él dice que fué engañado, yo comprendo que e., un servil.
0

***
A Cándido Cuellar el :Ministerio Público lo acusa de
la mas debil falta: de no haber procurado por los medios lícitos que estaban A su alcance, impedir que se
consumara el cielito ele homicidio en la persona deArnulfo Arroyo.
·
El sabia muv bien que se iba á cometer ese crimen,
no en el momento en que por instrucciones ele su patrón compró los cuchillos, sino desde que asistió al reparto de ~llos y lo supo después ~01: su mismo jefe, el
g ran• asesmo, del que no se separo m un momento. 1 an
es cierto que tiene conciencia de ~u lesponsahiliclad,
que tres clias cles1rnés del delito decla a alguien:
¿Que tal~ si no me escondo el bigote metiéndomelo
á la boca v no me hundo el sombrero, á estas horas no
me estaría riendo.• Horas después meditaba su falta
v su responsabilidad en una bartolina, y por esta falta
io trae el Minbterio Público. Su culpabilidad es bien
leve.

"'

*'*
Señores jurados:
Al resolver el veredicto y al pronunciar su fallo, su

lblemorias

ae un libro.

fallo siempre inapelable y augusto, tendrán en consideración e~t¡t tremenda pregunta que se hace todo
hombre honrado, que hace viril á la h•gislación, que
r,o pueden resolver Jus filósofos y que embrollan siempre en sus contestacionei,: ¿t.¿uién es más culpable, el
(1ue induce al crimen ó el i11ducidol' El i11ductor-dicen unos-por que be convit',rte en la serpiente blblica. Duble delito cornete: no sólo el ele faltar á sus deberes, sino el de ir á inducir fi. otro.
¿Pero qué será más perverso ir á matar impulsado
por una causa por criminal que esa eausa sea, Jhíntese
ódiu, ira, avaricia, que irá matar friameute y s:n razón ninguna?
Hay mucha distancia entre la palabra y el crimen
para realizarlo, ~e necesita mucho, y el ct:iml•n quedaría (•n suspenso, el crimen quedana sin realización
niuguna smo hubiera á Yeces estos cbacales, t'Stos tigre~, que, como los carrnajes de al'-.luiler, e¡.tán dispues
tos para todo el mundo.
Pero fallad siempre con la amplitud y honradez de
vuestras conciencia!,; el :IIinisierio Público qué os puede decir, si su respo11sabilidad e., tan graYe, tan tremenda.
Seiiores jurados: Soy el primero que deseara poseer una fuerza superior y gTandiosa para trasmitirosh á todos y á mi mismo.
Por temperamento, por familia, por grandes penas,
también de familia que me tienen agobiado, 110 quisiera pronunciar palabra que la8timara á ninguno;
cumplo solo con mi deber y quedo tranquilo, porque
el cumplimiento del deber es en todos los casos motivo de satisfacción.
Hace cien años, precisamente cien años, en las postrimerías del siglo que acabó con las monarquías y
empezó con las repúblicas, un fanático de estas decía:
«Los reyes nos parecen grandes l)Or que los vemos de
rodillas; leYantémonos hasta ellos.• Y bo~', cien años
des1;&gt;ués, precisamente en las postrimerías del siglo
XIX, del l:'ig'lo de las luces, yo, pequeiia oruga que no
reconozco más que á la ley, la veo tan grande, tan majestuosa, y tan majestuosa v tan grande quiero verla,
que no de pie, de rodillas me pougo para implorarla
y que os de acierto, que os de luces para que seais
justos en vuestro veredicto.
¡::;;;J

cuentemente con sus consultas ~- más ele una gota de
sebo que cayó sobre mis hojas fu(• testigo de las malas
noches que pasé en manos de aquel aspirante A sabio;
todo esto sin soltar una queja, Slll formular una protesta. Apesar de tan heroico comportamiento solía ponerme defectos sin recordar que uacla le había costado y que á caballo dado no se le ve el colmillo; si le
hablaba con claridad me tachalia de difuso, cuando no
me entendía cle_¡:ía que era oscuro v aun con frecuencia me arojaba al suelo lleno de co'i·aje como si yo tuviera la culpa rle la esca;rns de su sustancia gris. Cierto día se encaprichó mi amo 1•n a~i~tir á no se que
fiesta y para proporcionarse clinero me empeñó ¡horror! por la mezquina suma ele veinticinco centavos: y
eso despué,; ele andar mucho y renegar no poco, porque en ningún c·mpeño me querían. Aquello fué el
colmo de la humiUadón: protesté no dejándome coger
por las manos toscas del empeiíero ,v la protesta me
valió un aventón sobre mil olijetos heterogéneosarnontomados en el suelo, acompañado de una exclmnación
soez que, cle;;pués supe era la favorita de aquellos hombres. ¡Cuanto infortunado compm1ero encontré en
aquella casa! Y corno de:;garraban el alma las historias
de cada uno.
Pasé allí muchos años, pues el estudiante no volvió
!t acordarse de mi y nadie quería comprarme: la verdad es que la polilla me tenía punto menos que inservible y el mal trato de aquella gente me había puesto
en un estado en que no me conocería ni mi propio padre: me enseñaban á todo el mundo y en cada exhibición me obsequiaban tma tanela ele estrujones que
abreviaron, rápicfamente los ~·a contados ellas de mi
existencia Salí un dia con otros muchos en hombros
de un cargador hasta 1m lugar solitario y saturado de
inmundicias: callaba, temeroso de mi suerte, pero con
la esperanza de que aJ fin se tendrían en cuenta mis
importantt:&gt;s servicios, que se me jubilaría honrosamente y se me dejaría acabar tranquilamente mi existencia ...... Iluciones! ¡No hay animal mas ingrato que
el hombre! El cargador hizo una fogata con no1,otros
empapanclonos de petroleo ,v acercandonos un cerillo
ardiendo: contempló la destrucción con crueldad inquisitorial y no se retiró ha!&lt;ta vernos convertidos en
cenisas. (.Jue ellas cai&amp;·an sobre el ingrato estudiante,
el mas culpable ele toaos mis Ycrdugos, ,Y sobre su,;
descendientes hasta la quinta generación, como las
bendiciones pontificias.

Venido al mundo por obra y gracia de un sabio cuyo
nombre no hace al caso, ocupé primero los estantes de
uua librería de dou.de salí para la casa de un letrado
viejo v flaco que me cuidaba con esmero: como que
decia'que era yo una joya. Y debo haberlo sido, pues
el día de mi llegada al estudio de mi amo, asi lo proclamaron varios seiiores ele aspecto venerable y ancha
frente que seg·únmis noticias tenían en el mundo científico el honroso mote de lmn breras y se pintaban solos
para juzgar.con la seyericlad desapasionada ele la ciencia á los nieJO'l '€S mnigos como nos llaman los que nos
tratan con fre.ct~encia y saben apro,·echar y agradecer
nuestros servicios.
Una criada me sacudía diariamente con un plumero
muv fino v depositaba entre mis hojas un polvito de
olor fuerte, alcanfor, que según oi decir, servía para
librarme del terrible enemi&amp;"o de los dos de mi especie:
la polilla: es virtud-me obügó á aguantarlo. Mi amo
me abría poco: casi siempre me tenía encerrado en un
lujoso estante de cedro. A través de limpios crista:es
franceses podía yo observar todb lo que pasaba por
fuera, sin sufrir los rig-ores de la intemperie, y ostentarmi título que llevaba escrito en el lomo con letras
de oro. Aquella vida me agradaba.
Pero murió el buen letrado y entonces comenzaron
mis sufrimientos. Permanecí los nueve días del duelo
sin ver la luz, pues la biblioteca no vofrió á abrirse, y
temblando por mi suerte ulterior. Quedé a dispoeicion
de los herederos, gente vana é ignorante, que sin meterse á di~cutir un .~érito qu~ estaba muy lejos de poder apreciar, me h1c1eron salir con otros compañeros
de mi elegante mansión de cristales para ser vendido
por cualquier cosa en una casa de remates. No sé si
por desgracia ó por fortuna escapé de aquel primer
atentado que quibo cometerse en mi persona, contra la
ciencia de que era yo fiel y seguro depositario, tratándome como mercancía depreciada: volví á la casa de
mi amo donde me hicieron pasar largos años encerrado
en un cajon en una bodega húmeda y obscura; allí no
había plumero ni alcanfor ni cuidados ele ninguna especie v la solilla comenzó á hacer sus estragos en mi
taladran dome horriblemente. ¡Cuántos dolores me causaron aquellos infames animalejos!
Por fin un día oigo que abren el cajón y saltó de g·ou~o.
zo al considerar que iba á salir ele aquella obstura
cárcel. Pero ¡oh suerte impía! mejor hubiera sido
aguardar allí, victima ele la polilla, una suerte menos
cruel que la que me esperaba. Dos terribles manazos,
una brus.ca frotada con un trapo y paso á manos de
LA CAIDA DEL DIOS PAN.
un ebtud1.ante pobre, corno la mayoría ele los del gremio, á quien me regalaron. Cuanto renegué de aquel
SEGt:N ORFEO.
desalmado ~, como suspiré por el cariño v buen trato
&lt;le de mi primer amo. .Pasaba muchas horas tirado al
Tiemj)os de estio. La selva centuplica su vida
dl'scuiclo sobre una mesa sucia que con petate y una aguijoneada por los punzantes rayos del sol merisilla coja coi1stituia el ajuar del infeliz estudiante: ser- diano. El calor muerde los duros troncos vetustos
via de cabecera tmas veces, de candelero otras, sufría de la arboleda y la savia hierve y asciende-sangre
~olpes, malos tratos y no pocas vecea soporté el olor secular-hasta las ramas más encopetadas y secas.
cte las axilas de mi amo, tanto más insufrible que el
La. enredadera se enrosca y tiembla, atando sus
del alcanfor cuanto que nunca oí decir que sirviera arabescos vivientes y baílando sus singulares faranpara naua bueno. Mi nuevo amo me importunaba fre- dolas en esa atmosfera de homo.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.
PENA PEDIDA
POR EL ~IJNISTERIO PÚBLICO PARA LOS At;TORES
Y COAUTORES DEL ATENTADO.

El Ministerio Público consideró de la manera siguiente á los reos.
.A _Antonio Villavicencio como autor y pidió para él
la pena de muerte.
A Manuel BeJJido como coautor-Pidió también la.
pena ele muerte.
A Miguel Cabrera como coautor-Pena de muerte.
A ~fauro Simchez como coautor--Pena de muerte
A Ignacio Pardavó como coautor-Pena ele muerte
A Antonio Cen•ante~ como autor-Pena de rnlterte
.A Genovevo Urihe como autor-Pena ele muerte.
A Sabino Vazquez como coautor pena de mtierte.
A Arcadio Sepúlveda como autor-Pena de muerte,
A Luis G. Bravo corno encl1bridor--Pena temporal.
A Cándido Cuellar eomo encubridor-Pena temporal.
A Francisco Huinzarclt como autor pena de muerte y
por último á Vicente Noriega como autor-Pena ele•
muerte.

SENTENCIA
El Jurado votó la culpabilidad de todos los acusados.
con excepción de Cuellar y de Bravo y la sentencia
pronunciada por el Juez 5° de lo criminal !uf como,
sig·ue:
Antonio Villavlcencio·-Pena ele muerte.
Manuel Bellido-Once meses de prisión,
l\Iauro Sánchez-Pena de muerte:
Miguel Cabrera-l'ena de muerte.
Ignacio Parclavé-Pena de muerte.
Antonio Cervantes-Pena ele muerte.
Genovevo Uribe-Pena de muerte.
Sabino Yazquez-Pena ele muerte,
Arcadio Sepúlveda-Pena de muerte.
Vicente Noriega-Pena de muerte.
Francisco ele P. Huíndzart-Pena de muerte.
Cándido Cuellar-En libertad.
Luis G. Bravo-En libertad.
He aquí el comiem·.P del desenlace de la tragedia.
que tuvo pQr teatro la Inspección General ele Policía.
y que de tal manera conmovió al pais.

Las aYes enmudecen en sus nidos, sofocadas; el
sol tuesta las plumas del ala v quema la recina ele los.
pinos: las aves duermen tranquilas: se amarán por
la tarde.
Los ciervo, buscan la frescura líquida de los manantiales y las fieras la sombra de las cavernas.
Zu~nban los insectos ruidosamente y su zumbido.
monotono y ensordecedor es como :murmullo de las
burbujas del gigantesco hervor selvático.
Derrepente se escucha una aguda escala de a o-reste siringa: es Pan, el diabólico dios capripede° que
saltando se aserca. Brillan los pelos de su pech~ bañados P.or el sudor, y sopla la sinnga con torpeza, falto de ahento.
Llega hasta el pié de un ái-llOl de ancha copa, interrumpe su canto floresta! v prueba con su pezuña de
cabro, ágil y nerviosa, la blandura del césped. Esta
le place, sonríe y prepárase á sestear. Eructa con
satisfacción, se rasca el vientre y se recuesta.
En seguida se duerme, con la siringii guardada en
su accila velluda v lacia.
Por detTás del i\rbol s~ acerca sonriente y picaresca una mnfa casta ~· Joyen, desnuda y fresca, que
adrede allí esperaba al citos barbudo. Ao-uarda á que
éste ronque en profundo sueño v luego"
con un o-ui1
jarro que con tino lanza, da en el rostro del durn1iente. Pan se estremece y lle,·a las manos it la parte herida. Lo halla ileso v vueh-e á sueño.
La ninfa ríe más y un segundo guijarro arranca de
la acc1la del Cabro Divino la siringa de caiia ,. la
despedaza......
'•
Pan se incorpora v g-rita...... Descubre á su frente
un Centauro que á francos se aserca en busca tambicn de quietud.
'
El dios de la selYa quiere saciar en él sus ímpetuog,
de ira se desahoga, ~· le increpa:
«¿Es un vil y maldito Centauro quien osa turbar·
con sus chanza~ el sueño 8agrado de Pan?, ......
Y se lanza sobre él á castigarle.
El viejo Centauro sonríe con desprecio:
Para él han pasado los tiempos del Dios......
Y con sus nervudos brazos toma á Pan, le sube sobre sus ancas, y Je azota contra el sttelo ......
Pan ~-ime, el Centauro se ríe y la uinfa se estrem~ce cte gozo! por haber sido causa del destrona~
miento de un d10s.
E~ 9entauro fa mira y se mira á simismo. El es fuerte
y nnl, ella delicada y femenina ......
A~1b?s se sonríen t?utuamente cuanclomiran alejarse g1m1end~ y suspJrando al mal ferido Dios Pan el
capripecle sm org·ulJo va ni siringa.........
'
. Y á la ca1:cajacta rud~ del Centauro se mezcla Ja
risa argentina de la mnfa ... ..... Ríen, ríen rien v seacercan el uno á la otra.
'
·
En tanto la selva hien-e de calor.
Quien cuenta diez amigos no tiene ninguno.

1'1Ialeshe1·bes.
El amor es como las montail.as cuya cima es.
un pico; no hay lugar de reposo: al ·llegar á lo
más alto es preciso descender.

La B1·uyére

EL MUNDO.

Domingo 21 de~oviembre de 1897.

SUEGRAS Y SUEGROS

•

La literatura y el arte, han inmortalizado el tipo,
ya de por sí inmortal, de la suegra. Síntesis de
todos los defectos, hacinamiento de todas las fealdades, máquina productora de toda clase de males, la suegra anda en todas las bocas, brota de
t odas las plumas, emerge de todos los lápices, surge en todas las conversaciones, interviene en todas las polémicas y constituye una obsesión para
todos los hombres y una perpetua aprellensión
para todas las mujeres.
La literatura la pinta irascible, entrometich1,
enredadora, derramando hiel y haciendo derramar bilis y lágrimas doquier que pasa; espada de
Damóeles de la felicidad conyugal, abismo sin
fondo dispuesto á tragarse todos los goces del hogar , amago perpetuo de la paz doméstica, especie
de Gran Bretail.a en las relaciones de familia, inter viniendo en todo, sacando parLido de todo y
echándolo á perder todo.
L a carieatma y la anécdota picante tienen un
protagonista permanente y un tema inagotable de
eAtiras sangrientas y de chistes espirituales. Ya
es un marido á quien sus amigos colman de felicitaciones calurosas el día de la inhumación de
su mamá política; ya otro que ha aumentado diez
kilos durante su ausencia; ya otro más á quien el
m édico de la familia dice: «Valor, entereza, resignación; la señora salvará de esta crbis. » Tal
parece; á juzgar por la conversación corriente y
por las tenebrosas descripciones literarias, que el
día que se acabaran las suegras la humanidad enter a lanzaría ese profondo suspiro de alivio y de
satisfacción que Napoleón l. preveía había de escaparse, á su muerte, de todos los pechos.
L o que verdaderamente maravilla es que no
par ticipe el suegro de ese odio universal, de esa
unánime reprobación que inspira la suegra y que
ni en la vida ordinaria, ni en la literatura, ni en el
ar te se le vea denigrado, vilipendiado ni escarnecido. Si la suegra es una harpía, neminedisc1·epante; nemine discrepante también, el suegro es una
paloma. Las raras ocasiones en que oímos apreciaciones á él referentes, aparece como un tipo
dulce, afectuoso, amante, conciliador. Cada vez
que en la realidad ó en la novela se confia á la
suegra la solución de un conflicto doméstico, el
desenlace es dramático y hasta trágico; la suegra
no entiende de mitigar arrebatos, de moderar pasiones, de calmar ánimos, de conciliar voluntades,
todo lo lleva á sangre y fuego; su talento supremo es tomar el átomo imperceptible y á fuerza de
hacerlo rodar convertirlo en montail.a. Punto de
p artida: el marido llegó á lar siete y media en vez
de á las siete; pues la suegra halla modo de prob ar con ese sólo dato y los recursos de su fecunda dialéctica que hay adulterio y que debe haber
dívorcio. Si el marido es obsequioso y galante es,
á su juicio, para mejor engañar á su esposa; la
divagación y la preocupación son á sus ojos frialdad; el silencio, desvío. Si el hombre trabaja mucho es que ¡ya se acabó aquel cariño! si no trabaja, es un perdulario que vive á expensas de su esp osa; si sale, es un disipado; si se queda, un posma.
Nada de eso se dice del suegro; todo el mundo
r econoce que cuando no practica la abstensión
más completa, acude siempre con un consejo útil,
con una recomendación sensata, con su ramo de
flores ó su gota de miel; con su placidez y su buena voluntad disipa brumas, calma tempestades,
tranquiliza espíritus y alienta corazones. Predicador eterno de la concordia, respetuoso siempre
de los fueros conyugales, es sostén y apoyo de la
autoridad del marido, protector discreto de la
d ebilidad de la mujer y elemento de equilibrio y
de paz en el hogar. Lo peor que puede decirse
de él es que es una cataplasma, pero nunca que
es un sinapismo.
Salvo cierto abultamiento y cierta exageración,
los tipos de la suegra y el suegro corresponden á
le realidad, y el papel que se les atribuye, es con
rar as excepciones el que asumen realmente en la
vida.
¿Porqué esas diferencias? ¿Cómo explicarse que
la mejor de las esposas llegue ,í ser la peor de las
suegras, y el peor de los maridos el mejor de los
suegros? Porqué, no hay que hacerse ilusiones,
los vicios de la suegra y las virtudes del suegro
son, respectivamente, vicios y virtudes de estad o, emanadas del cargo que se desempeña, independientes del caracter personal, como la aparen•

te humildad del sacerdote, la sokmnidad del médíeo y la petulancia del abogado.
El hecho, por cxLraordinario que parezca, tiene explicación satisfactol'ia y oh dicha! tiene ó
puede terlertambién remedio. Una superstición, un
vicio de educación y una necesidad social, que puede ser temporal, explican los procederes tortuosos,
violentos, agresivos de la suegra y sugieren un
posible, ya que no un pronto remedio.
La suegra parte de este principio incontrovertible; que nadie en el mundo puede amar á sus hijo¡; más que ella; de aquí infiere que nadie puede
hacerlos tan felices como ella. Siendo esto así, es
claro que ningún halag·o, ninguna, satisfacción,
ningún sacrificio que en pro de ellos se h&lt;t.ga, leparecen\, nunca bastante; de ahi su eterno deseqntento y su continua desazón, y de ahí también su
intervención oficiosaé incesante, su irascibilidad,
su enérgica protesta, sus malos consejos.
Si la premisa del razonamiento es cierta, puede no serlo la conclusión. No hay como una madre para amar á sus hijos, pero puede muy bien
haber quien amándolos menos los haga tanto ó más
felices. La felicidad conyugal, como la filial, como todas, no dependeúnicamente de la intensidad del amor que profesamos ó se nos profesa, sino también del tactc-, dela mesm·a, del talento, en
fin que se emplee en amar. Hay amig·os que nos
hacen desgraciados á fuerza de cariño; hay mujeres, como Medea, que horrorizan con su amory
madres que labran la desgracia de sus hijos con
la filigrana de su intenso cariño.
Casi puede afirmarse que para hacer feliz á un
ser que se ama, lo que primero estorba es el exceso del amor, y lo que primero se necesita es una
dosis inmensa de tacto y de prudencia. Este tacto y esa prudencia faltan á la mujer, en general, y á la suegra en particular y le faltan por que
quiere perpetuar dentro del matrimonio de sus hijos, el mismo despotismo maternal que ha ejercido fuera de él y por que á mayor abundamiento
quiere ejercerlo sobre un ser que no es su hijo,
sob1·e el yerno ó la nuera.
Educada en la obediencia á sus padres, la esposa no sufre desmesuradamente por la necesaria autoridad del marido; pero una vez que 0s
suegra, no concibe, ni se explica, ni tolera que nadie gobierne á sus hijos, que brote de otro manantial su dicha, y vive en perenne estado de
rebelión.
Otra razón: está probado que no hay peor déspota que el que ha sido esclavo; la mujer lo ha sido antes y después del matrimonio y cuando llega á suegra, envanecida. de su posición, de un
poder á que no está habituada inevitablemente
abusa de. él.
Si la educación de la mujer fuera más liberal,
si se mitigaran sus tendencias pasionales, si se le
dejara disfrutar de mayor libertad, y adquirir,
por consiguiente, mayor experiencia; si por la
elevación de su nivel intelectual, de su dignidad
social, y de su posición jurídica, la suegra se aproximaría al suegro, se mitigarían sus defectos y se
elevaría su prestigio social. El enemigo se convertiría en aliado, el adversario en colaborador,
la hostilidad en tolerancia, y la animadversión en
respeto recíproco.
Tal pasa en los países anglo-sajones y germanos en donde la suegra es en general respetada y
estimada. En verdad el tipo de la suegra, la suegra-harpía, la suegra-vampiro, es un pro~ucto latino, es fruto maduro y sazonado de la ignorancia, de la servidumbre y de la sensibilidad pasional casi enfermiza de la mujer.
DR. ,MANUEL FLORES.

Novbre de 1897.

CELOS DE ULTRATUMBA¿Puedo llorar, llorar poi: los que fueron,
Por los que ausentes en el gran vacío
Miran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de came, en que vivieron?
¿Pueden, los besos que iamás salieron
De su nielo á posarse en el sombrío
Mármol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ya existieron?
Mi pensamiento que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como uiveo cielo,
¿Puede romper el misterioso velo
Que o&lt;;ulta á los que huyeron la tormenta,
Sin que en tu puro corazón se sienta
La sonrisa satánica de Otelo ...... ?
Puebla, Noviembre de 1897.
JESÚS VILLALPANDO,

SATAN lMBOTELlADO.

Caviloso Y meditabundo tl'nianme una de estas noches, ciei-ta';; diabólicas irlc,is que por los mús recónditos é intrincado~ rinconcillo,, de iui cerebro andaban
agitadas Y revuelta~.
Y no 1í !Jumo ele pajas, sino con harta razón, como
que trataba ~·o nada wenos que de averiguar qué.ha
sido de la promineute, terrible, malig-ua y nunca bien
excecrada personalidad del diablo, IJámesele Hatanás,
l\Ioloch, \ itra, Shiva. Ahrimán ó ~imple y más acertadamente, sel-\·ún sutiles filósufus, el Espíritu del mal,
&amp;mna y compendio de todas las debilidades, de todas
las mi;erias y de las maldades tuda,; del humano eorazon.
lJorque sin sabervo la causa, dícese entre las gentes
que, al ser clausura.do el infierno P.or obra y gracia de
los racionalistas el diablo, arroJado ele su natural
feudo, si 110 se s1{icidó como el má, simple romántico
desc('pcionaclo en amores, se pe1 dió ó, por lo menos anda extraviaclisimo.
Otros afirman triunfalmente que su mag-estad infernal está escondida ó hm·e de un mundo á otro, disfrazada, mas bien que por'vergiieuza de su derrota por
temor de las persecuciones, no tanto de la cruz y el
agua bendita, cuanto de la filosofia moderna que, e!1
poquísimo tiempo y por tremenda n~anera, hále humillado más que aquellas en luengos siglos.
Por tan encontrados pareceres aturdido, hallábame
confuso y vacilante, dese,per~n.do ya de acertar con
la solución del emedado v sutil problema, cnando
cierto ruido extraiio, como 'á modo de silbo ele serpiente, hízome fijar la atención en una dora~a botella de
oloroso v aiiejo cognac que cerca de rn1 e:;taba y ele
cuya bo'ca parecía salir el silbo.
Nada extraordinario pude advertir de pronto e.~ la
botella si no fué una miríada de brillantes burbuJ1tas
que en' el seno del tra.n~parente lic~r clanz~ban y se
arremolinaban en vert1gmoso torbelhno, fmg1endo áurea polvareda, v chocaban después y se funclian en
una sóla para sttbir á ht superficie, como dos .almas
que subieran unidas por un beso hasta el soho del
Ureador.
Mas á poco tomose el silbo en tenue Yocesilla que P.ºseído de profundísimo espanto escuché y que Die d1Jo;
-El espíritu del mal 4ue bus&lt;:as imprudente, está
aqui, cerca de ti, al ale-anee de tu ruan?, encarcelado
en esta dom.da botella tan brillante y rica en halagadoras promesa&gt;&lt; de placer.
Cansado ele lidiar con la impertinente y sacrílega
incredulidad de los hombres de tu siglo, renuncié ya á
seo•uir atormentando los espíritus tímidos y extáticos
bajo la forma ele sátiro, por el asc~tis"!o .11~edio•eval
concebida. Jguahuente abandoné m1 pr1m1tiva y tradicional fig•ura de ángel luminoso y hermosísimo, surcado de la frente al talón por la marca del azulado
fuego de la cólera celestial, forma bajo la cual ~.ent~
al Divino Nazareno en la cumbre del DahwaladJiré o
del Ganrisaukar. ll!enos aún he vuelto á encarnar en
las cteaciones monstruosos del Apocalipsis . .Ahora soy
lio-ero casi intangible, un g·as, un espíritu, una fórmula"qui~üca y anido bajo el manto soberano de la Ciencia que me busca llle estudia y me apetece: soy el
alcohol!
Y a no me llamo Leviathan, Asmodeo ó Mammón:
me llamo cognac, agenjo. ron, lo que enciende, lo que
enardece, lo que explota; lo que anonada las conciencia é inflama las pa~iones hasta hacerlas estallar, destrozando honras, vidas y ~aciendas. .
.
Yo río y canto en el festm como las sll'enas á Ulise~,
para concluir rugiendo, asesinando y bebiendo sangre de hermanos en fer_oz riñ~ vertida.
.
Convierto la prudencia en ligereza y en vértigo, el
pudor en descoco, el amor en lascivia y la lascivia en
furor; el odio en ira, la ira en muerte.
Yo robo, vo asesino, yo mancho la pureza de las vírgenes revelo el secreto con estúpida carcajada y muevo la i'engua para lanzar la calumnia que tizna y no
i;,e lava.
En el seno de cada copa de espumoso champagne,
de real tockav ó de opalmo agenJo, pongo odios frenéticos y deseos asquerosos, crímenes de fiera y brutalidades de bestia, borrores y ruinas que en el bello
licor duermen como en el seno del mar tranquilo las
tempestades.
Por mi no hav paz, ni bienestar, ni honor en los
hog·are~, asolados por el hambre, la desesperación y
la muerte.
Soy la parálisis que invade y mata la industria y
Pl trabajo. la clegenerescencia que esternünará la raza humana con mil -vicios, aberraciones y asquerosas
enfermedades.
La inteli~_encia misma del hombre destello dP.I espíritu de uios y reina del mundo, es mi presa y la
veo á mis piés esclavizada, sin energías y he.cha al
fin reina ele burlas, cuando me busca como inspirador
de sus atrevidas concepciones.
¿t,Jué más puedo desear, ni cuándo el espíritu del
mal fué más poderoso que ahora1 viviendo aprisionada en una cárcel de cristal y oro?
Así habló la tenue vocécilla, parecida al silbo de
una serpiente, ~- yo, aterrado, sin voz v sin aliento, á
duras pénas pude escribir con temblorosa mano ésta
frase de universal ale,rta:
¡¡El Diablo anda embotellado!!
Y después, para olYidar la horrísona impresión recibida del diabólico discurso, bebíme apresuradaqiente clos ......... cinco ......... muchas .........muchas copas del
oloroso licor dorado ....... ..
llfAXUEL Rmrnno IBA::&lt;;EZ.

Noviembre de 1897.

�21 ,lP NnviP.mh1·P rlP 1~7.
EL ;\IUNDO
· 355
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EL MUNDO.

Domingo 21 de Nonembre_de 1897

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ELLA ,, también artista.
Fué ~n una Kermesse
memora ble cuando la co~
nocímos, ataviada su belleza llena de vigores y lozanías, con un traje oriental. Sin él sus ojo::¡ hablaban del tórrido paisaje en
que el desierto rojo se tiénclc bajo el cielo azul y el mar, de un blanco uniforme, brilla al sol como ustorio espejo inmóYil. Sns ojos venfan de allá, de donde la palmera expande su abanieo, verde y oro, lira cu

que el manso viento de la siC'sta ejecuta sus trémolos divinos; n-nía de allá, de donde el datilero .se c:;unja dP frutos de oro y el sauz querelloso
se inclina lado hacia la corrin1te su eterna enamorada; venía d1' allá, de donde la tarda caraYana se pi,crdr 1·11 PI inmenso páramo fuliginoso .... Ko, no necesitaba aquel ,ltavío oriental para hablarnos de•! minarete donde canta rl muezzin y de la celosía., quP encubre las lágrimas de
la favorit,l prrpctuanwnte recluida .... Y al yerla so11amos en ese país de donde la fantasía ha
extraído todas las g&lt;•mas de los cuentos maravillosos.
Despues la oirnos cantHr y su voz de contralto,
notablemcntr timbrada, pomposamente florida,
blanda y acariciadora en el rcgisn•o bajo, deliciosamente vibr,mtr a 1 el&lt;'vm·s1• como la alondra que
_interrnmpió el duo de amor dr Romeo y de Julieta,
110s llevó mits h-jos aun que sus ojos . . . . muy lejos .... tan lejos .... ú donde van las golondrinas
cuando emigrnn . . .. mas lejos aun, á donde ascienden los con dores americanos, todaYía mas lejos..... á donclP nrnl11n los e:,sueños.
Bien aventuracla ln que como ella sabe desatar
ante el oído las piedras prrciosas de su garganta
harmoniosa; por que de ella serú el santo reino
del arte! ......

,
,

..

Si mr prestas la luz de tu mirada
Para dar ít mis versos colorido,
Te ofreceré la estrofa inmaculada
Que yace entre mi lira, acurrucada,
Como el implume pájaro en su nido.
Quieres cambiar sin pena y sin enojos
1\[is pobres ver sos por tus lindos ojos?

E.

ToRREs ToRIJA.

Cuando te amé tu alma quiso
Darme en su amor puro y tierno
Los suplicio~ del infierno
En nwdio del paraiso.

*

**
Cuando intentó la maldad
Herir nue~tro~ sentimientos,
J\ ue~tra pasión tuvo acentos
De :in11lw y cll' templ•stad.
Muc:ho te qui~e. Y al Yerte
Por el amor á mi unida,
Hirió mis ,;uet1os de Yida
La sensación ele la mu(•rte. ·
¡Cuánta, YCCl'~ el quebranto
Sub,-titlt1·ó en sus exce,os
. El idilio 'de los bc,o,
Con la amargura del llanto!
i9uántas veces tri$t!' v muela
Tra~ de noche, intnuiqnilas
Temhlaron en tu,; pupila~,.
Los e~1wctros de la Duda!
*
* *
Y yo, embriagado de amor
Nunc,~ lkgué ít comprender
Que siempre en todo placer
Late d germen dl&gt;l dolor;

***

Que ante el m1helo que rncumbra
Se yerg·ue el mal qu\' mancilla,
Y surg:e antr lo qu(• brilla
El genio de la penumbra
Mas ho~- q1ie ***
pa~ú (',;a historia,
La dicha canta en bUs palma~
La eonjunl'ión de dos almas
En el zenit ele la gloria.

*

* *

Nue4ra unión qm• repr&lt;•senta
La ,-intesis de un anhelo,
Es el iris que en el cielo
Arde al fin de la tormenta.
BEN'ITO l&lt;'ENTANES.

PARA. TI.

Yo te quiero por fugaz, por maripo~a,
Porque olvidas toda tJor, amada nua,
Porque rasgas, meteoro de poe8ia,
Las tinieblas infinitas de mi prosa.
Porque brillas en la pla~·a luminosa
De 1m crepúsculo, v no vives sino un día ......
Yo te quiero por fu'gáz, por mariposa,
Porqu e olvidas toda la flor, amada rnía.
Mas, sin alas ¿tu existencia qué sería?
Sobre mi alma volteando presurosa,
l\Ie enloqueces, y e11 mi rápida alegria,
Porque olvidas toda flor amada mia,
Yo te quiero .... . por fugaz, por mariposa.
-Noviembre de 1897.
F JUNCISCO

T ABO ADA,

-------·------VERSOS

A DON LEOPOLDO GOCT.

I

,·

t

Tentath,a

ae

et1asíon.--&lt;ruaaro

ae ro. ,9.oseplt &lt;raraua.

Aun no asoma11 las primeras
Tenues luces de la aurora, y ya mandan fas calderas,
Con sn válvula sonora,
Yibraciones mensajeras,
Anunciando que es la hora
De cumplir con los 1leberes que nos ligan ar¡ui abajo,
Acudiendo A los talleres
Del santuario del trabajo.
Y se acerca presuroso, con rumor que desconcierta,
Gn concurso bullicio:;o
Que á la fábrica desierta ,·a llenanclo de alborozo,
Y que súbito despierta
l)e la máquina el reposo;
Entre tanto, fatigadas
Las c.alderas palpitantes,
Con las roja~ llamaradas de 8US senos calcinantes,
Forman uubc8 de vapores
Que dan vida á los motores y á sus círculos gigantes.
A los vivos resplandores
De igneas fauces humeantes,
Se ha&lt;·e extrat1o y portentoso
Yer al lwmbre sudoro,o irobernar, firme y certero,
Los impulsos del colo,;o
Que brutal, potente y fiero,
Bate lento " cadencioso su ámplio musculo de acero,
(~ue e11 la fuerza que le imprime
De las band'ls al cordaje,
Todo aquello grita y g·ime con tal furia v tal coraje,
Ciue aulla~· ruje la polea
•
Y la miir¡nina jadea
Y retiembla el andamiaje!
-Y al llegar la luz febea á bañar aquel santuario,
Ya la e:;belta chimenea,
Convertida en incensario,
. A las límpidas reg·ionet- lleva el cantico sereno
(~ne ha entonado el operario,

Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso v
(bueno·
Reco.mpensa al emisario
De tan dnlces oraciones!

l\1éxico, Xoviembre de 1~7.

MIS VERSOS

II
¡Oh, bien haya el alma pnra que solicita nos trajo
Tanto amor, tanta ventura,
Con el dogma del trabajo que es el solo que fulg'ura
En la triste ruta obscura
'De los vermos de aquí abajo!
El mortal que en "fausto dia ít la santa ley se acoge,
Esperanza y alegria
Y consuelo ~- paz recoge;
Porque ,·iendo la armonía
Que inmutable ha perdurado de sus reinos en el ~eno,
Se hace humilde y abnegado
Y sencillo y noble Y bueno;
Y el sudor que en la ¡&gt;endcncia su ardorosa frente
[baña
Fortalece su conciencia,
Y en la oculta casa huraña que á alegrar va suprcsencia
La abundancia salvadora
Con sus goces lo acompaña.
¡Cómo no, si á toda hora palpitantes las calderas,
• Con sn válvula sonora,
Son alegres vocing-leras
De las dichas dmadcras que la fábrica atesora!
¡Cómo no, si. cual cimera,
A los cidos se alza diario de la esbelta chimenea
La espiral del incensario,
Que á las !impidas regiones lleva el cánt\CO sereno
Que ha entonado el operario,
Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso y
(bueno .
· Recompensa al emisario
De tan dulces oraciones!
RODUU'O FIGt:EROA

Novbre. de 97.

(Primera página de un llbro.)

l\lis Yerso,, son la historia de mi vida,
hablan de mis tristezas;
En ellos ha.,· sollozos comprimidos
Y lag-rimas y quejas.

*

* * de mi alma,
l\li versos, son pedazos
Fragmentos dé un poema;
De aquel poema de mi amor primero
Que arrancó mis creencias.
*
* * que brotaron
l\Iis versos, !'On las flores
A un sol de primaYera ........ .
Llegó el invierno del_ dolor, y ahora
Ruedan sus hoJas secas.
,;:

* engendrados
1\Iis versos, son los *hijos
En lecho de miseria;
Los niiiitos enfermos que sin madre
En la cuna se queja11.

"'

* * ignorados
l\lis yersos, son ¡:apeles
Que guardo en n}i cartera;
J&gt;oco salen ,\ luz, buscan la sombra
Go1;~0 las a,·es negras.
*

l\Iis versos, tú lo sa"'ois, son mi historia,

Mis e~peranzas, muertas....... ..
Si no han llorado aún tus negros ojos,
Oveme: no los leas!
•

JrAN B. DELGADO.

N0Yl.1re. de 97.

ECOS.
ILUSIONES

El amor es un combate
De lo abyecto y Jo sublime,
Es el lampo que redime·
Y la pen wnbra que abate.

*

* * el empuje
1'icne en su aliento
De aquello que impreca. y llora,
Es la plegaria que implora
Y la blasfemia que ruge.

*

* *fulgor
Es el llameante

C!ne arrastra en su tra.1·ectoria
Tintes de armii1o y de escoria,
Soplos de oruga y de flor.

*

* *expresión,
En su más alta
El amor á. un tiempo mi~mo
'Es la cumbre y el abismo,
La té.a y el nubarrón.

(De Paul Verlaloe.)
Beso, rosa. perlumada del jardln de las caricias,
Armonía vagorosa, en las teclas de los dientes,
De dos himnos que amor canta en los pechos fervientes
&lt;:;ou su
de arángel, llena de seráficas delicias;
Beso, blanco Beso, sal 1·e ¡oh sonoro Y. santo .Beso!
Eucarlstlco deleite, embriaguez Inenarrable;
Inclinado ,obre el borde d" tú cilliz adorable,
Tu licor el hombre liba, espirando de embeleso.
· · cual la mllsic:&gt; y el vino, melodioso y embriagante,
Ti\ cot\Suelas y adormeces, y la pena mds oculta,
Cuando vibrag ,en tu pliegue purpurino se sepulta.........
Que un artista de mAs ge1úo que yo: Grethe 6 Will, te cante,
Iniellz bardo de musa m~lancólica y mezquina,
RI bouquet yo te dedico de mis versos candorosos;
Se l&gt;enlgno, y como premio, (I Jos labios desdeñosos
De la virgen que yb amo, ¡dulce Beso! baja y trina.
E~•HEN REUOLI,EDO .

'"º'

Novbrc. de 97.

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· EL l\IUNDO.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

Domingo 21 de Noviembr~e 1897.

-==~

Ensueño de niños.
POR JOS}!PII L'IIOPIT.AL.-ILUSTR.ACJONES GR.AD.AD.AS EN NUESTROS T.ALLERES.

Número 5.
-Varanville, será usted arrestndo dos días.
Extcndíóse un velo sobre los ojos de J acquelina y, á despecho del frio, sintió que el sudor
perlaba su frente y se quedó ahí como entontecida, luchando con esa. iden atroz de que iban á
castigará Jacobo, cuandoJacquot pasó cerca de
ella y rápidamente, aprovechándose de que el oficial le daba la espalda:
-En dos dias no se mucre uno, dijo, pero tened
cuidado de que no vuelva ú empezar.
Ella se irguió de una pieza y descendió el bulevar corriendo, con los ojos llenos ele lágrimas
y el corazón queriéndole estallar. Así pues. debido á ella, él no saldría al día siguiente; ella no
le vería y él iba á censurarla. Cuanta razón tendría! Y se repetía: "Oh! qué necia soy!''
El tío Auger no obtuvo ese día de ella mas que
malos modos con los clientes.
Comenzó muy triste por cierto aquel domingo
• tan impacientemente esperado! Ella se arrastraba
enervada y distraída por la sala aún vacía, cuando se abrió la puerta r J acquot apareció.
-Soy yo otra vez, dijo, pno no por largo tiempo, estad, tranquila; tengo que volver il la guardia. :'\fe han dado una carta para vos; ~xcusaclmc
sino os proporciona más gusto que la del abal'!'otero del año pasado.
Ella se arrojó sobre la carta y la abrió con mano temblorosa, en tanto que el elarín, sentándose
en un banco, éncendía un cigarrillo~- :umaba con
los codos sobre la mesa, mirándola fijamente. Y
se ruborizn ba leyendo:
«Qué bien lo habeis hecho, mi querida Jacquelina, siendo causa de que por vos me arrestaran
ayer! Jamás un castigo habrá sido tan agradable
para alguien. So os veré ahora, es cierto; pero me
habeis dado de tal manera el·derecho de pensar
en vos!
«Porque es claro que por mi (oh! no digais que
no) estabais a~:er · en el bulevar durante el ejercicio. Dejadme creerlo, os lo suplico, eso me proporciona tanto bi~n! Y las horas pasan tan pronto con ese pensamiento! :Me parcec que os véo
aun sobre el bánco .... Oh! si nríais que. grande
fué mi alegría! 11c hizo olvidar mi fusil! Soy un
torpe. Más, bah! ,os me perdonais, no es verdad?
Vos decís de seguro: Es por que se puso contento, de verme por lo que ya no le fué posible
pensar en.otra cosa. Reflexionad en eso y ya no
me censm·areis mi necedad. Sabed además una
noticia. que me llena de ventma. A partir de esta
semana me ván á permitir salir todas las tardes de
cinco á ocho ..... Todas hs tardes. Que felicidad!
Todas las tardes!
Vuestro Jacobo»
Cuando hubo acabado su lectura, Ja.cquelina
batió palmas y saltó .de alegria. Y de pronto exc1amó dirigí énclose á J aequot.
-Si os diese w1n respuesta!
-.Ah! ah! contestó éste rebtúanclo, parece que·
no pasará lo mismo que con el a barrotcro, decididamente. Bien, hacedla.
Ella se instaló en el escritorio de Auger y se
puso á garrapatear penosamente:
«Es verdad, seiior Jacobo; yo pasaba; entonces,
ya comprendereis, qtúse ver como hacíais el ejercicio; entonces vos me visteis ele pronto; eso os
sorprendió; soy yo la bestia y os pido perc.lón.
Cuando vengais me dareis mucho gusto.»
Se detuvo, agotada ·por aquel esfuerzo epistolai·; después, no sabiendo bien ni osando decir
más, firmó y puso la carta en manos de Jacquot,
que esperaba siempre.
Y de pronto advirtió ella que no se había preocupado de él.
-Ob! pobre Jacquot! dijo, yo que con todo esto os olvidaba! Queréis café? cerveza? .... Si tuviese siquiera las llaves ele la cueva ..... .
-No os atormenteis por eso, dijo ,Jacquot con
vo:.1 alterada. Yo no quiero nada.
En negocios como este 119 se me paga, entendeis?
•
-Pero ...... .

-Vaya; vaya!lodicho! cada uno tiene sus ideas
y no quiero, no.
-011! mi pequeño Jacquot: pero que es lo que
os incomoda?
-A mi? nada. Yo no soy un aristócrata ni un
hurgues ... Adiós, hermosa: bien pronto será la hora de la guardia. Xo tiene uno mas que una palabra. Llegará esto á su destino, buenas tardes!
-Yo os suplico, un minuto aún. Yo quería ....
yo quería -saber si es muy dura la consigna.
-So, nada de eso.
-¿Qué hace uno cuando está arrestado?
- :Xo hace uno nada.
- Duerme uno en el suelo?
---So, no! Yo soy el qui! voy á dormir en el
suelo esta noche,
-Ah! tanto mejor!
---Gracias por los buf'nos deseos!
Y Jacquot salió precipitadamente.
-Que tendrá? .... pero que es lo que tendrá?
pensaba Jacquelina ... .
Y no pensó mucho tiempo en eso. Radiosa, púsose á leer y releer la carta de Jacobo. Y entregada pvr completo á las ilusiones de su ingenuo
romance, saboreó largamente sus sensaciones.

Sin gasmofiería tomó su brnzo.
-Andemos, quereis? Hace frío.
-Y vuestro tío?
-Salí por el pasillo; no tiene necesidad de mí
puesto que no hay 11adie.
-No os dirá nada?
-Y que quereis que me diga?
Jacobo miró á la joven con aire asombrado.
Después, como ella se callase:
-Es verdad, dijo, nada tiene que decir.
-Ah! seiior soldado, replicó Jacquclinaabandonándose en su brazo y caminando con él por el
muelle desierto, qué pena tuve el sábado cuando
por mi culpa os castigaron!
_
.
-¿De veras? elijo Jacobo, cuyo corazón palpitó
de nuevo.
-Es claro! era una tontería en mí venir á veros hacer el ejercicio. CiertanIPnte, no esreraba
ver á ese oficial. ¡Dios mío! y que mal aspecto
tiene.
-No es tan malo como creeis, os lo a.seguro.
Entonces, 1,Por qué os castigó?
-Porque yo no le presta.ha atención.
-O~ aseguro que me ha mirado con mi aire
muy maligno.
Oh! no lo crcais, ¿cómo se puede tener aire así
cuando se os mira?
IX
Un torbellino de viento les sorprendió, haciendo
girar al rededor de ellos las hojas muertas. J acCuandoJacobo leyó la respuesta deJacquclina q .1elina se estremeció y se apretó contra Jacobo.
experimentó un verdadero deslumbramiento. No
-Tenéis frío! dijo Ja.cobo .... Si yo me atrese tiene veinte aiios sin amar los sueños; no se viera estaríamos muy cerca del fucg·o.
tiene veinte afios sin creerlos realizables; y cuan-Es cierto, pero volveríamos á encontrará mi
do se tiene veinte afios y se imagina uno tocar al tío Auger que comenzaría de nuevo á escucha1·
puerto, se resiente un género de v~midad muy es- todo k que dijéramos; prefiero pasu1rme, no tenpecial, que ya no se vuelveá encontrar en todo el go frío, sigamos,
curso de la vida: la vanidad del niflo que descu-Sin embargo, si quisiesei$ .... yo no peu::;aba,
bre que es un hombre.
en volver á la casa de vuestro :ío ...... :,;i qui::;ieY Jacobo no era ni más ni menos que un niño; seis visitar mis departamentos ..... .
un poco corrompido ya, pero no enfermo del todo
-¿Dónde? En el cuartclr me han dicho que las
y que conservaba las ilusiones que la primera ju- mujeres no entran allí.
ventud asegura á todos aquellos que no son por
-Brornc11is, si quiero hablar de mi departamencompleto indignos. Es decir que ú su pasión se to rn la ciudad . ....
mezclaba una especie ele respeto y que al recibir
Jacquelina se echó á reir.
el imprudente billete de Jacquelina no sintió la.
¿Teúéis un departamento en la ciudad, vos, solal\'gría brutal de un vividor de profesión. Su pa- dado?
sión era absoluta.mente sincera, incapaz de un des-Oh! sí un departam_euto, una pieza, he ahí toprecio; y sin pensar en las consecuencias que pu- do; pero puede uno estar cali&lt;&gt;n,e ¿queréis verla?
diera. tener, se propuso ser fiel. Sin eluda es.taba
- Y ¡,donde estár
lejos del platonismo y no se imaginaba que se pu-I~n ht calle de C'olbcrt, en casa de la st-11ora
diese resistirle; pero encontraba glorioso y hono- Loehf'te.
rable que ante él se cediese.
-¿La planclrnclora? ¡Toma! &lt;'S extrailo c¡uc no
Los dos días de consigna le parecieron inter- me ha.y,t dicho nadii ...... Oh! no, yo no puedo
minables y el martes en la tarde, cuando pudo ir allí. Ya comprenderéis ...... si me viesen con
salir, corrió al café de los amigos. Desde luego vos, dirían unas cosas ..... .
vió que le esperaban; la alegría con la cual fué
-Bah! está tan obscuro que nadie os verit.
acogido nada tenia de. disimulada, y ella era entrar.
tan franca que creía próximo el desenlace y cier-Se ve bien que no conoccis á hts mujer"", elita su ventm•a. El se ser:tó con el corazón palpi- jo ,Jacquelina en tono serio.
tante, todo lleno de fiebre por las promesas que
-¿Porqué decis eso?
creía leer en los ojos de Jacquelina y como Au-Porque si las conocierais sabríais que rs mur
ger se precipitase hacia él, lleilo de obsequiosi- dificil ocultarse de ellas. En cuanto á evitar á
dades, pidió de comer.
una planchadora y ,, tres obreras, es impl)sible,
.... Sin embargo Auger no Je perdía de vista; sin contar con que tienen unas lenguas .... Yo no
daba vueltas alrededor de él, destapaba botellas, quiero que se digan mentiras de mí.
enviaba á su sobrina á la cocinaá buscar los pla-Os a!:lcguro que nadie os verff, [t. esa hora totos, corría con volubilidad haciéndose el amable, do el mundo está comiendo, las puertas del estaé impedía entre los dos jóvenes toda confidencia blecimiento están cerradas.
v toda conversación. Al cabo de pocos instantes
El viPnto se elevaba más y más itspero, las nu}acobo se exasperó; miraba con impaciencia la bes desgarradas por la torment,, eorrian ocultanpuerta, esperando que entrase algún cliente y le do y descubriendo las estrellas.
desembarazase de su huésped; pero la puerta no
- Venid pronto ¿queréis?
se movía.
Jacquelina vacilaba..
Al fin, no pudiendo más, se levantó, arrojando
-Si estuviese segura, dijo:
un escudo sobre la mesa; y en tanto que Auger
Y dulcemente se dejaba. arrastrar. Pero á alguiba á su escritorio á buscar cambio, dijo á Jac- nos metros de la cal le Colbert se detuvo de pronto.
quelina:
-DeciclidamentP no, prefiero no ír.
-Qué no será posible, pues que hablemo~
-Os lo suplico.
E:la sonrió y respondió rápidamente:
-No, no, no debo hacer eso.
-Salid, id hasta el Loire y esperadme.
-Pero hace un momento sí queríais.
En el muelle no tuvo que esperar largo tiempo.
-Es cierto, si no oyese más que á mi¡voluntad,
Alcabo de alugnos minutos son.'lron pasos rápidos pero desde que estoy en Tours he aprendido tansobre el piso desigual de la calle, y Jacquelina tas cosas .... no sé como decirlo, sigamos paséanse unió á él.
clonos mejor.

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Jacobo no pudo disimularun movimiento de
despecho:
-De $uerte que volveremos á helarnos al muelle? preguntó con voz n.erviosa..
-Atravesaremos meJor la ciudad, si quereis,
estaremos más al abrigo del viento en los bulevares.
Jacobo la siguió sin decir nada.
-¿Os causo pena? interrogó ella.
Se apretó de nuevo zalamera contra él y
añadió:
-Lo sentiría porque os quiero mucho.. .
Jacobo se sentía presa de un enterne~imien~o
que no podía definir, se encon~raba necio y sm
b . 0 le parecía que era fellz.
em~~tvieron en silencio hasta la plaza del Arzobispado y entraron en ella.
Alumbrada por un rayo de luna, la estátua del

Doctor Breton{'au los vió pasar, después volver,
paseando en el circulo estrecho del jardín.
Jacquelina había vuelt~ á to~ar la palabra Y
.ahora se difundia en confidencias.
_ Vcd; yo, yo no soy una muchacha como hay
muchas, á lo que parece. ~ay alg~as que• • • Vos compr emleis lo que quiero decir ..... .
Desde que sirvo á los h?mbre~ he ,,aprendido
unas cosas .... Pero es meJor; as1 se &lt;L. qué aterenne; además, si no sirviese ahí qu~ baria yo qu~
no tengo ni un céntimo y que no qmero tener vc1güenza de mí misma?
.
Acaso os parezca nécio lo que os dlgo .... Los
hombres son tan malos! No comprenden más que
una cosa; y eso es horrible! Pero vos me ha pare:
cid o que no erais como los otros; por eso me acogi
á vos como un pobre perro q1;e s~ aho~~- ._.·.Ah!
si supieseis .... nadie me qmerc .... s1,_m1 tia tal

vez .... pero los otros .... bien sé lo que quieren
de mí. ... bic1í lo sé . ... demasiado!
La vozseleentcrnecíay Jacobo,de una manera
extraiia trastornado y no sabiendo que responder, la dejaba hablar, presa de una. especie de ~-cmordimiento. Cayeron sentados en un banco, mconscientes del frío, en tanto que del cielo donde
las estrellas va no brillaban, caían voltejeando algunos copos·de nieve. Ella continuó:
-Estoy segma de que no me censuraréis por
que no subí á vuestra casa hace un rato. Yo lo
deseaba, ay! Pero algo me elijo que no me saldría bien y que vos ya notendriais para conmigo
las mismas consideraciones si aceptara; y yo, ya
veis, yo quiero que se me estime, sobre todo vos....
Pero vos no decís llilda.
-Yo -0s estimo y os amo, dijo Jacobo con voz
temblorosa.

�EL llfUNDO.
Ella se pegó ú él y él la estrechó entre sus l)razos
sin que ella tratase de csca1rnr. r muy bajito, tan
cerca ele (·1 t¡ue le rozaba &lt;'l soplo de su aliento:
-Gracias, yo cuando menos os habría amado
por nada.
-Por nada, ¿por qué por nadii? exclamó él.
-L\.:,! porque vo~ soi:; rico y yo soy polm•. Yo
lo dudé al principio r después creí que no. J'l'rn
Yeo bien qull si. ... Tenéis alojamiento t•11 la cinclad y vuestra bolsa está llcnil de dinero. Cuando
termine el año voh·t•reis ú Parí::; ,. encontrn1·éh;
herm::,sas scfioritas; ltab1•ú alguna q1w se c,1sc con
vos .... Y la pohre .Jacqurlina, en quiP11 :nt l l )
pensaréis no ¡.,udrá más que amaro,, de kjos.
-Y de qué me c!·er1·1;is culpable, Jncqucli11a'.-'
01vida ros vo ..... .
-Ay! sí; YOS me olviclar ris, ser.í preci~o. Se
encucutra uno por azar pero 110 toma el mismo
camino. Eso (•s inevitahlc, nn pensará; ~·nen
mí; quizá ni á c&gt;sta hora pensai,; mucho ....
-Oh! ,focquelina!
-Respondl'dme, dijo ell,1 retrocediendo bruscamcJ1te:
·Podeis danne· vuc&gt;'tra palabra de que en e,;t&lt;·
momento, cuando me mostra hais Yuestra casa
ha blándonw del calorcito de nllá arriba, no trnínis
la iclea &lt;le calentaros. conversando conmigo'!
-,Jacquelinn .....
-Os embarnza respond1·rme por que no o:;ai,;
mentir .... Vamos, no os censuro por ('SO. Xo me •
conocíais bien, he ahi todo. Ahora si dehcb cor.1prender ..... .
-Comprendo que os amo como un locJ, qur
nada put:dl' separarnos en lo succ»ivo!
-Yo os juro!
-No jureis, el buen Dios os castigaría sinó
mantuvieseis vuestra P,alabrr..
-Y porque no la habia yo de mantener, exclamó Jacobo con exaltación. Xo soy yo el amo d1'
mi dicha? Ahora os toca á vos es¿u~lrnrnw. Acabando mi año no volveré á París, srguiré de :;oldndo, y un día seré oficial. Algunos m1o,; se necesitarán para eso, bien lo sé; pero que me importa eso si vos me esperais? si tengo la seguridad de que alguna vez sereis mi mujt'r:'
-Vuestra inujer! .dijo ella con YOZ querellosa
que se sofocó en un sollozo: después repitió loca,
1mplic.mt&lt;', «nwstra mujer!»
-Lo he llicho r lo repito. Seréis mi mujer'. Todos los truenos del diablo no impedirán que sé11is
mi mujer.
-Oh! vue;:;trn mujer, vncstrn mujer!
Locos se abrazaron ~- rn la fría noche, largament\' sabor('aron las délichts de ;;us besos. A la
sazón la nieve rspesa caía crudanwntc, cubriendo
á aquellos niños con su manto blanco, como si sabiendo que ella tt&gt;11ía di&lt;&gt;z y ocho años~- que el
tenía, ,·cinte, hubiese qurrido arrojar de antemano
su helado sudario sobre la locura de su amor!

r

X
Jacobo tornó al cuartel en un estado ele emoción extraordinaria.
Era. un c•ntusiasmo tumultuoso, un enternecimiento apasionado, una embriaguez alegre que
suprimía en él el pensamiento y volYüt imposible
toda reflexión.
Lns impresiones que aeahaba de experimentar
se habían sucedido con demasiada rapidez para
que pudirse clasificarlas en s11 alma transformada; uno después de otro, el deseo, el asombro, PI
despecho, la admiración y el amor habían vibrado cu lo más íntimo de su ser r el grito con el que
había. comprometido su vida, sonaba r,ún en ::ms
oídos como una campanada triunfal. Si, era sincero, tanto cuanto puede serlo un ser lnunano: lct
idea de que sus promesas pudiesen un dia cmbarazarle, ni aun siquiera asomaba. en su cerebro y
habría. mirado toda duda, toda desconfianza il e,;te respecto como una. injuria. ~o pensaba ni en
el ti~mpo que hace olvidar ni Pu ht edad que hace rrflexionar, ni en las dificultades que surgen
en la ruta espinosa de la vida para calmar los entusiasmos del primer momento, ni en los obstáculos que, casi siempre, frente i1 las resoluciones dictadas por la pasión, hacen surgir la razón y el
egoísmo.
No veía mas que el ,Jacqtwlina, no pensaba mas
que en ella.; estaba lleno dP su imagen y ella lo
ocupaba tan por entero, que no había ya lugar
en él para nadie mas en el mundo. Y en este carfüo exclusivo y dominante, todo era laudable;-

todo lo que había. en (11 de b ueno, era sobreexcitado. por ella y los a rdores del deseo puramente físico que lo lnbían agitado al principio, hicieron
»itio á sentimientos míts nobles. J acquelina, no
ern ya para él, e n ese momento, la griseta ú q uicn
S&lt;' ama más ~· mis que á la muchacha Yulgar, pero á quien tardeó temprano se debe abandonar;
dla era la mujer ú quien se espera, la. prnmetida.
it quien se aguarda, aquella cuya pureza es tan
preciosa como la vida, tan sagrada como el honor.
Por su parte la joven le había d ejado turbado
de una manera extrm1a y deliciosa. Su cor&lt;1zón
había saltado hacia él con 1m ímpetu irresistible;
r cuando el d ijo· aquellas palahras quemantes que
parel'ian unirl e á ella ]Jara siempre, ella no pudo
&lt;·tmte1wr la expresión de su r econocimiento. En
t'lla no hahia ningún cálculo, ningún pensamiento d udoso. Se había. fo rmado un ideal, ert'ía lwbcrlo r~alizado; :,,, &lt;'n la íntima expansión de su
alma. cándida, &lt;lió lns gracias ú la santa Yil'gen y
á su buen angel.
8il1 embargo, no conservó largo tiempo esta certidumbre ele dicha. La muj&lt;'r, ::;ér de debilidad y
de sufrimiento, dbcierne más pronto que el hombre l a ilmión , de los &lt;:ntusiasmos, ~- el engafio de
los en:;trcllos hermosos. Desd&lt;· en la noche de ese
di,t tle encanto, ou1tncl0 acostada en s11 pobre cuar-·
ro, q ubo adormecerse con los pensamientos que
hacfa un momento la deslumbraban, sintió que estos a bandonaban su espíritu uno á uno como páj,tros qm· hu:ven dPlante de la tempestad; y en tanto qur se esforzab:t &lt;"n atraerlos&gt;' unirlos de nueYO, y volYer á encontrar 1$- paz que le habían dado,
una duda dolorosa, una intenogación punzante,
vinieron á arrojarlo::; del todo t á cambiar en ve1,tda llena de a ngustias a tn.arg,ts el ·dulce sueüo
confiado que ya se pr ometía.
Sí, estaban llenas de seducción y de caricias,
c1·m1 sincerns las palabras oítlas aquella tarde bajo la niPve qur c,1fa finamente. Pero, qué queda
de esas caricias, de esos juramentos, hijos ele la
pasión de un instante, cuando ante ellos se levanta la lógica de la implacable vicla? De ella misma
estaba segura; 1,t fe que ha bía jurado no la traicionaría; pero él:' El era bueno, él la amaba, &lt;;l quel'l'Ía ser fiel á una palabra tan tiernamente dada;
pero lo podría? Podría él sacrificar á una pobre
muchacha 'tantas cosas en las cuales no había pensado, pero en qué prnsaría después: su juventud,
s11 fortuna, su bienestar, su familia? Oh! su fmniJia no consentiría jamás! ....
El tambicn era hombre como los otros; ella lo
había visto bien r nada dijo él cuando ella se lo
hizo comprende.r. Cuantas mujeres no encontrnría mas bellas, mas seductoras; mas dignas de
agradarle! El ha1Jía obedecido á un primer movimil'nto, pero despucs .... Ko er a ella muy cul1Mbler Porqut• autorizaba esos compromisos quilll&lt;;ricos, esas protestas sin mañana, ese amor sin
esperanza puesto que era honrada? y daba Yuelt,1s r mas vueltas en su lecho, torturada por esa
pregunta que le martilleaba la cabeza: porque?
porque?
RPpentinamcnte se echó á llorar. Porque? Ah!
porque amaba á ese Jacobo, á ese lindo soldado
al cual no había podido ver sin extremeccrse. Y
se lo representaba entrando por })rimera yez á
casa de Auger, con su torpeza ele soldüdo novato
que '.e cayó tanto &lt;&gt;n gracia. Y como refa mostrando sus dientes blancos! Y sus otras visitas,
aquel paseo de la música, y su embarazo, y su
clnlce hablar .... porque nallie hablaba tan dulcemente como él ......Era hombre sin duda, como
todos! .... liero ella .... corno se sentía mujer! ....
Ah, mísera, como le amaha.
Acabó por dormirse pensando en él; pero ya
1a paz no existía para ella. La duda volYió á cogerla. en el sue11o con sus tenazas malditas y al
día siguiente del cu que experimentó la mayor alegria de su ,ida, bajó á su trabajo pálida v con los
OJOS enrojecidos por la:s lágrimas.
•
Jacobo fué á almorzar y su vista la. tranquilizó.
El restaurant estaba lleno de . consumidor es v
Augcr se mostró mits ¡¡¡olícito, más atento q1{e
nunca ...... Apelli1s si pudieron dec'irse algunas
palabras en voz haja, pero sí se hablaron todo el
tiempo con lo:; ojos y no dejaron de darse una cita para en la tarde.
El vokió á la hora de co:ner, después salieron.
Jacobo no le propuso como ht víspera subirá su•
cua1·to y no e~1sayó _hacer cesar el paseo; estaba

Domingo 21 de Noviembre de lf.97.
aún bajo el rncanto de las promesa~ jtll'adas. La
tarde se pasó en proyectos para el porvenir, en
cnsue11os de ternuras eternas, en combinaciones
infantiles, cuyo arreglo laborioso los absorvía, en
juramentos y en protestas que les daban como
una ilusión ele dicha. Y en ttmto que el le hablaba de su familia, demasiado rica para que se 1~
permitiese cscog·er una mujrr á su gusto, de la
carrera militar, que más que rnmca cstal)a decidido á seguir porque el honor debe ser más alto
que el dinero, y que en su exaltación creciente le
dec.ía su iuquebran~able amor, ella le escuchaba
toda palpitante, tratando ele pmwtrárse ele &lt;•sas hermosas frasrs y de esos grandes sentimientos. Ay!
l,t pobrecita no necesitaba ele tanta elocuencia.
Amar, ::;cr amad,1 r permanecrr honesti_l, he ahí
todo lo que pretendía. Y poco á poco al oírlo hablar de tant,ts cosas, sentía crecer entre ella y él
el obstúculo que temía; tenía la percepción confusa de un abismo que los separaba. y que él no
franquearía. apesnr del ímpetu fogoso que trataba
de dar á su voluntad; sentía que en presencia de
las realidades que le reservaba el porvenir, ahauclonaría el pobre suefio al cual ella ataba su viua.
Y sin embargo como le amaba, cmbriagábase, á
despecho de sus eludas y de sus temores con sus
palabr,ts ardientes.
Se despidieron lo mús tarde que pudieron,
cuando ya en el patio de Guisa la retreta batía á
pie firme y la gran puerta se cerraba, y regresaron, él un póco enerYado ya por aquel exces0 de
efusiones platónicas; ella incapaz ele desenredar
la contrnclicción de sus pt·nsamicntos, á la vez inquieta y embelesada., feliz y de::;coufotda, experimentando en su ser una especie de entorpecimiento lleno de tcrrnr y de dulzura.

EL .mn·U)O,

Domingo _21 de Noviembre de 1897.
CKONICA DE LA MODA

La moda no se cansa: infatigable quizá siempre con mo,·imiento rápi&lt;l~, &lt;le~pleg·ando en cada estación deslumbradoras galas; á vece:; enteramente desconocidas, otras sacada,; del olvidado océano en que
hai~ ido ca vendo st1s primorc,, pero r¡ ue una constante el)llllición las
saca sobre-la superficie, dejándolas \t1cinn~s o\vidados encantos. En·
ronces la mano maestra ~e esa he!!h•cera sm nval, nos muestra sus
ventajas y vuelven ¡\. lucir ante nosotras con mayores aplausos.
Hov no·s dicen las crónicas de grandes re~tyciones, que. Jo m_ás
aceptado en el gran tono para la presente estac1on, son los traJes pn,n,:e.fü, estos sin sufrir gTancles modificaciones han recihi&lt;lo nuevo encanto pues unas las llevan con los paños de atrás enteramente tendidos\ los delanteros tro;i,ados en forma de bolero. En otra_s, delante
fonna"trn a ligera blusa y de la espalda se desprenden lo,- pano~ larg·os
Jiasta el borde, e,tos paños put•d~n aclo_n~arse c?n r\tches. Los ))utones hacen gTan ju&lt;.'g·o en los traJe~ prmcesa. 'Cno a. que ~e refieren
nue~tros co1-responsale~, era ele pano ne[.aTO, corte prmce,-;a; peto delante como un vestido aJnstarLo con grandes Yneltas de muselina de
Jieda blanca,~- dobl_c l.li1~1:a de botoue" de amatista lo que le daba un
.caracter ele gran d1iit11rc10n.
'Se compren di'. que 110 es indispensable que los b_ot01ws sean de pie-dras, pues se ponen de to~a~ clase~ha,ta de la m1.,ma tela, lo que en
ciertos casos es mucho meJot·.
_
I os terciopelos son hov los que. adoptan má~ las ¡i;randcs sen oras.
au:nentando 8LL clásica· elegan_cia con la ?iversidad_de sus colores.
Para collets se usan una varicdad de pieles que iremos dando á
-conocer.
Trajes oe teatro.

El rimero de estos traj es de !ondo hlan_co, una red de_ dib_ujos
-de cglores la enag·ua emc-:·a recogida en la cm tura por '~!'las Jaret·~s que Je f6rman bullones p.-queño,. La blusa y mang'as estan hechas
de la misma manera. En el e-cote y horde de la,-; mang·as ,e adorna con
uua serie de menudas floue5 color de rosa, que se agrupan en ,ma·or caJJticlacl c&lt;.'rca dd hombro; sobre estos se colocan unos Y1sto~os la;i,os de li~t{rn v&lt;·rdt•, ag·ua, el mismo listón se emplea parn_ Pl
~inturón dejándole largas puntas por detrás. Como la tela del Ye,t.d)
0

;:

Xl
Hay nn tipo, de aspecto nada vulgar, que pregunta por tí en la puerta. Anda á ver y déjame
embetunar las botas; tú no sabes darles lustre.
Y Jacquot se apoderó de las botas de Jacobo,
que se obstinaba en frotar.
Este salió y volvió poco después con la cara
alegre y el andar rápido.
-Oepíllame mi capote; ponme mis charreteras
número uno. Has embetunado mi cinturón? Sí. ...
Magnífico! tengo permiso para todo el día!
Hubo en la cámara un murmullo de asombro y
de envidia. Los enmaradas que se cepillaban para la llama.cl,t de las once, dejaron sus tareas é hicieron rueda alrededor ele Jacobo.
El caporal Tranchard mismo se unió á los otl'os.
Jacobo hizo una mueca y púsose á bromear.
-Con que el niño se va de paseo?
-Sí, mi tío le ha pedido permiso al coronel.
-Ah! muy bien nosotros no tenemos tíos.
-El mio es general; ya compren~eréis.
-Eso no nos lo habías dicho! exclamóJacquot
haciendo el saludo militar. Desde el momento en
que el señor tiene genera les en la familia, no es
asombroso que falte al ejercicio ...... El señor
va á tomar un almuerzo de los de gran precio y
á ofrecerse en seguida un paseo en coche par,t
hacer su digestión fumando un puro de primera ...... Durante ese tiempo, vosotros, los que no
teneis tios que sean generales, preparaos al ejercio, no hay remedio!
Al mismo tiempo que hablaba, el pequcüo clarín limpiaba los botones del capote, pasaba un
pedazo de trapo por el cinturón, soplaba la placa y frota.ha con su cepillo hasta hacerla relucir.
-Eso no me sorprende, dijo gravemente el cocinerolllouter, Yí cnlapuerta uncab¡¡llcroelegante
hablar con el sargento de Guardía, el este partir
á paso de gimnasta. Luego salir al coronel que.
bajó vivamente las escaleras y que se llegó al civil haciéndole saludos .... Yo vi bien todo eso y
comprendí que aquel señor era algo gordo.
Sin embargo, Jacobo, muy de prisa, se lanzó á
su pantalón de gran lujo y se puso el capote.
-Espera un poco el que se cepille bien, dijo
.Tacquot. X o te muevas, no diga el general que no
. te se arreglar. Y púsose á ordenar bien los pliegues del traje.
-Encuentran ustedes bien al señor? dijo entonces dirigiéndose á los otros.
.
Los camaradas pasaron una espocie de inspección.

Trajes de teatro.

•

es muy d1~l¡rada, se pone sobre otra de tafetán verde. Un hilo de perlasengar_
zuelas adoman ,;u g·arganta. Guante muy largo blanco.
,
El se(J'uudo es todo color de rosa, la enagua plegada en acordeon, con un
entredos cr&lt;•rna que lleva un _m?,·imiento acE&gt;udente para atrás Chaleco de
encaje crema con un lazo d!3 l1ston cerca del hombro, que ~ae sobre la ~lusa
pleg·aclotambiéu de acordeon. Larg·as mangas. Corbata y cmtur6n de hstóu.
Veatldo psra comida.

~-=~i" "'

,·

.••t,

Este es un traje último, que seo-ún nos ~ucntan las crónieas europeas ha
hecho gran furor. La enagua es 'a.e muselma bla_n.c,i eon anchos entredos,
y con un YOlante en el borde t~1111 11:,,,., pm encaJe La blusa eswta.da; pero
de mang·a larg-a, está hecha de la mi~ma manera, y todo sobro uu fondo de
tafetán color de rosa. Guante blauco.

Lenguaje de las 11ierlras preciosas.
(CONTJNUA)

'

z,

:!1~:~?l;._·~.
o-:,{f¡J'~r~~,

~~~~~ - l(.l?,.) .
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•

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-··--? ....

(lontinuaráJ

CRJSOLITA.-Crisolita l'ra lit amante ele Jacinto;~· murió de dolor quedando petrificada cuando su amantt:1 fué muerto, en juego, por Apolo.
Cuando esta pi'¡,dra tiene un hermo,;o vE'nle, preserva de las penas d-el
amor y cuando es ele Yerde amarillento, simboliza la co,1.,tancia.
CR;i,onJNA.-La crapoclina se t•ncuentra en la cabeza. de los sapos. Se
le empica contra los sortilegio.~.
.
CARBVNCLO.-EI carbunclo es la piedra del amor.
.
bus y OPALO.-La iris es el emble111a del aprovechairuento y fervor en e1
amor. Opalo sio·nifica el anw1· desgraciado.
• Iris la pinto1~·oteada, hablando seg·ún la tradición antig·ua; amaba á Opalo, pa;tor de los reb3:ñ.o_s ele Neptuno. Cuancl? Juno. enrargaba á ~u bella
mensajera alg·una 1"!11swn, la coquetona l_a olndaba ~m volver ~l Ohmpo en
Jaro-o tiempo. Un d1a. sospecha11do la diosa, se decide á segmr á Iris, y la.
so11&gt;rende al lado ele 'üpalo; aprisiona á entrambos bajo una densa nube, y
alli mueren. Los encantadores pintarrajos de Iris, trasparentáronse á través de las lá ºTimas que su bien amado derramó sobre ella:
Ved aquí, porqué se pret~nde que el opalo lleva la desgracia
JASPE.-El jaHpe se formo con la sanf0 Te del amor; y es el emblema del
ho11or· y ele la virtud; Rim~olisa también ~ esplendw.
JADE.-La jade es la piedra de la sencillez.
AzABACHE.--El Azabache por su color se ba destinado para alhajas funebres.
MALAQVJTA.-La malaquita de un_ ':erde. hermoso y no trasparente, se
talla como madera. v represt'nta la vn"l.ltdad.
OJO DE HA.TO &amp;.-'Las piedras llamadas Ojo de gato, de ti~re &amp;. si son cuadradas se hallan en la cabeza de los ~apos, y si serpentmas en la de las
~erpientes, y si tienen como talisman contra la mala .~uerte.
ONYX.-l'na tarde que Vénus dormía, su hijo el amor se acerca á ella,
\' sin despertm-Ia, le corta las uñas, ~an blancas y rosadas ?º!1!0 pétalos
iJe eo-lantina (flor de durazno). La diosa al despertar se afh&lt;&gt;'tO de verse
¡¡si 1iutilada en su hérmosma; ~- t·om,-irtienclo ~us uñas en pie'a.ras precioas, les otorg·a el don de prese1•va,· de la.~ perfidias del amor.
.
i•EHLA.-Se cree comunmente que l!ls peri.as llevan la desg-rac_1a; ? en el
,•1,n•uaje simbólico es todo lo coutrano; nacidas en la rosa (1ágr1mas de la
•1,1iora) c.u ran de la melancolía. Una gTaciosa \eyenda cuenta que, la. au,. ,ra disputándose con la noche poAne no quer1a cederle el paso, lloro de
e•JH•cho; pero Thétis ordena á l~s na_Wa~as (\_Onchas del . Oceano, qu._e se
nrnn "])ara recojer aquellas prec1osas7ágr1ma~. á ITn de que erras sean el
.i •·no de aleo·ría para aquellos que las encuentren.
St' asegur~ que la, perlas no viven sino un si~Jo, poca más ó menos; des.
µués se oscurE&gt;i.:e su oriente, se ablandan y terminan.
(Continuará).

Vestido para comida.

�EL MUNDO.

CICLISMO
Teng10 para mi que las PatQlogias, en cu&lt;'stión de fiebre.Ji no ;wdan muy adelantadas que digamos.
Y l'SO 911&lt;' la hnmanidad eR todo fiebre.~. Y aqni en
.México, .La fit-brr del ciclismo nos devora, nos aniquila. Por qne no ha~· duda c¡ue, aunque los libros no lo
digan, e;;tamos padc•ciendo la fiebre de bicicletas.
.í\ver en la tarde pasé un buen rato. Desde las veµtanii.la.. de mi cuarto observaba la escena graciosísima que ,w dc'sarrollaba en el patio de la c/\Sa.
Eran dos respetable~ ancianos, un frliz matrimonio.
El marido daba una lección de bicicleta á RU señora.
Dos pilluelos de la vecindad, con RUS ojillos rebozando de entusiasmo, ,;ostenlan el aparato.
El vi&lt;'jecillo, eon lai, pocas fuerzas que aun le quedaban tomo resto de E-u jm·enil Yigor, cargaba en brazos á la bulliciosa anciana, r todo temblando· con la
calma de, sus añoR, la colocaba en el asiento.
-Agárrate bien, afloja los brazos, mueve las piernas ........ , ¡anda!......... por ac¡ui te doy impulso.
Y l'lla, sonriendo, hacia e~fuerzos, y á los cuantos
pasos .........
-¡JebÚS, Jesús, que me caigo!
La hiciclcta se ladeaba, la señora levantaba los brar.os al ciclo, y el vic•jito, riendo á carcajada¡;, exclamaba:
-Eh! eh! MiedoRa, a~ustacliza, qué te vas á caer!..... .
Aver otra vez, agánate bien Una ...... dos, tr&lt;'s!........ .
- J&lt;'sú,;, JesúR, ~orazón ele Maria! ...... Chmdo, agárrame que me caigo.
Y ei:;ta vez sifué ele veras.
El buen ele Don Chindo la había dejado sola; bicicleta y Doña Tomasa v3:cilaron y la entnsia8ta señora tuvo que ciar una machmcuepa por todo lo alto con g·rande complacencia de los doi; p1ilue10,;.

LA FLOR DE TABASCO.

TOMEN

~

~

de ~'af~

Y

eAMPANA."

~

~-~

~

~

~

LA MAS ANTIGUA EN LA REP UBLICA,

11

Fundada ~or el ~enor Don Ignacio K. -Kerrer en 1~ij1.
ACTUAL PROPIETARIO:

~Flaviano Munguia~
Fara centupliear el c1édito de esta antigua Fab1ica, se·
nan nenno 1eto1mas de importancia para Ia buena tanricacion de sus CHOCOLATES SIN RIVAL; tanto las clases
unas como tas meGiana,, nan sido notablemente meioradas.
~
~

***

Pero policías ó nó, suceda lo que 1mceda, lo cierto es
que todos quisiéramoe. anclar en bicicletas. Estamos
asolados por una epidemia, tenemos fiebre de lYicicletaR ¿Qué remedio poner al mal que nos abruma? .....•
Repito que tengo para mí que las Patologias no andan muy adelantadas en cuestión de fitbres.

"FLOR

.

i

GRANFARRICA DE CHOCOLATE

:::*:~

**:::i

MARCA:

~-~

Pero esto no es nada. Don Chinela v Doña Tomasa
110 desmayan.
•
Un porrazo no vale la pena, ni dos ni treR; trabajando v sufriendo se aprende. Además ¿porqué nada más
las "mi~ses han de ~arse vuelo en la Refclrma? ¿Son más
acaso que las mexicanas?......... Por otra parte, como
bien les decía Doña Tomasa á sus vecinas, ellas también, las misses han dad~su vuelta al aire.
-Y si no, continuaba sonriendo cascaclamente, van
á ver lo que.sucedió la otra tarde. Andábamos tomando el fresco en la Reforma. ¡Cuántas misses babia! Iba
una ...... ¡uf! que volaba, como flecha, curu1do de repende sale de la escueln de bicicletas un aprendiz nada menos que oficial de policía, v como el pobre iba
tan de prisa y no sabia dirigir, no :pudo cletene rse, v
que se encu~ntra con la miss; qué chistoso estuvo aquello! La mis dió uu ~alto mortal, el oficial cavó bocabajo y la miss quedó montada en él; je! je! ¡Como nos hizo 'reír la ocurrencia! .........
Y la buena de Doña Tomasa se entregaba inocentemente á las alegrías de su risa.
Y á propósito de policía, el otro dia estuve conversando con uno de sus más celosos agentes, botijón y
coloradote como pocos.
-Ah! me decía con tono $olemne: otros tiempos nos
aguardan. ¡Ay ahora de los rateros! ¡Qué bien ha hecho el gobierno con darnos bicicleta! Ya nadie podrá.
escapar. ¿Quién puede tener en los pies más velocidad que una bicicleta? ..... Por mi parte nm tres rateros que pesco. Es verdad que va uno con tal velocidad
que hasta la vista se opaca; nada menos la otra noche
tuve 9.ue sufrir un chasco. Pasando por las calles ele
San Francisco. veo salir de una cantma á un hombre
de malísimas trazaR, que apenas sale emprende veloz
carrera. Tras él el cantinero sale y apenas me distingue:-Señor Oficial que se escapa! me grita. ¡Un ratero! me chilla en mis adentro11 el policiaco instinto v
bicicleta para que tequierol' La noche estaba obscu~·a·
yo seguía al bulto que en rn fuga se habia internad¿
en la Alameda, y el bulto corría y corría. sin que yo
lo pudiera alcanzar; pero cosa que me extrañó: en v'ez
de huir por las calles comenzó á rondar el paseo. Ya
estaba yo fati~ado, jadeante y sin poder darle car.a
hasta c¡ue haciendo el último esfuerzo, logré poner~~
á su alcance y echarle mano ,\. la chaqueta. El bulto rodó por el suelo y yo me limpié el sudor de la frente
con gran satisfacción. Pero cual no serla mi sorpresa
y pavor cuando distinguí á una miss que me decía con
airado tono:
-¡Oh, Siñor policla, -mi no gustar bromitas! Osté habenne roto el bicicleta!
i\le quedé atolondrado y apenas si pude contestar ii
la encolerizada miss ya dispuesta á arremet&lt;'rme á puñetazos.
-Perdóneme señorita, fué una equivocación· perseo•uia un ratero.
'
Yal fin el ratero se me escapó.

♦♦"- ♦♦♦♦♦~~~~'1

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

JOSt WOLF,

JULES ROBIN &amp;

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MEDINAS iO.

CÍA,

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♦
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l.rasenfermedadesde la cintura
13E CURAN SIN OPrnACION
Por el Doctor Luis t;Jement.
-eot•Especlallsta para la• enfermedades de las se
lloras. iúecclones de la MATRIZ, de las MAMAS.
Se trata oon éxl to lns enfermednctes que se
dicen Incurables ó de mala naturnlez•, dela cara,
boca, lengua, garganta, oldos, cabeza, llagas varicosas, y en general, todos los tumores provenienes. dela corrupción de la sangre.

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suprime el fü·rrame durante el ran~porte y hace impo,,
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1

Perfumería PRECIOSA
PERFUME EXQU ISlTO, DELICADO 'I PERSISTENTE

Sin embargo si estan enfermos no
pueden ; y la sangre continuamente
recoge mas impuridades. Cada ¡ruta de
sangre pasa por los Riiiones (que s&lt;&gt;n
los abafiales del sistem,11 cada tres
m!nutos mientras que la vida dure.

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Este POLVO es perfectamente puro e Inofensivo
RESCA y BLANQUEA el cutis, dando/
el a terciopelado de la Juventud.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

MEXICO, NOVI E MBRE :Z8 DE I 897.

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
)-Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remedio que se
aproxime al P ectoral de Cereza del
D r. A yer. Calma la inflamación
de la garganta, destruye las mucosidades irritantes, suaviza la tos
y predispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y para el alivio y curación
del garrotillo, tos ferina, mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que ei::tán expuestos
los jóvenes, es de un valor terapéutico inapreciable.

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El Pectoral
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Exposicion es U niv ersale s.

~i"n:JfiOer
Loeb
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Hern,a~oE&gt;.

W-- Póngase en ¡¡, 1:.rdia contra las Imitac ion es baratas. El nombre de - Ayer'•
Ch.,rry Pectoral ~ aparece en la envoltura. ·
y de realce en el cristal de cada frasco,

(PllllY DAYllJ

Un reme41o nrdHoN T . . . . . ..,. IÑ&amp;
clue T arnl.co l.• • . _. . . . . M ._
la. . . . . . . ..

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r:iqu1tis1110. panili,i, ó senilidad. El
Vino de SAN GERHAN destru ye todas
e,;tas enfer111etlades que provienen
de una debi lidad parcial ó g·ener al
del org-anismo. De todos los medicamentos es el úmco para curar rápidmnente las enfermedades d e la
111tidula espi11al, lae::i: tenuación y las
enfer meclaclt'S conta.!\·io~as, ún ico
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golpes, verrugas ó lunares deformes, etc., etc.
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_Prcpa\·a~o unicamente por Vicente L. Orozco, especialista dennatoló g ico.
Colnna i\1cx1co, almacenes 9!.-Cada frasco va acompaii.ado del flan cru·ativo v
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centavos en e~tampillas de correo, de á 5 centavos giro postal ó billetes de banco.
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Piel,• y Certificados.

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•Habiendo expe1·iml'ntado en a l¡1runo, enfermo:;el Vino de San

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LÓU,CO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UCHAS ab-

-t:iJllª No -ve&lt;l.
llq
EXTRACTO VEG ETAL

1J1

=!~tas~ 1·

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purificadores
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debaJo del T•pon,

suprime el fü·rrame durante el ran~porte y hace impo,,
sible encabezar el fr&lt;\.SCO o llenarle despues de va~i •.

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del Dr. Ayer.
•••

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demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
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LÓU,CO

,, OCOlllOUII
:! reconsl l ltl \ ente."

DR . ~ AFAE L LAVISTA

Subdire~tor y P rofesor de L'lí11ica Externa..
en la. E•cuela N. de Mijdicí11a do :México

De ,eota eo todas las DROGUERIAS y BOTICAS.

~~cena.s mexicana.s.==~Uebio bía en fa Jt\,fameba.

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'

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NUMER.O:z!z,

�•
363

362

LA SEMANA
Imposible es perder la impresión que el fallo
del Jurado ha prendido en la conciencia p(tblica.
Bsos_ dfoz sentenciados á mw,rte, que cierran el
palpitante proceso, l't'prPsrntan &lt;'I snldo de un.crimen, que la sociedad ha. pa~a.do á su r,·idiltJ. Dura ha sido la sentencia, pero dura rnmbién la rc!-ponsabilidad en que incurrfon1 este g-rupo tumultuoso, que tenía por misión rcsguardnr la Yida de
un .hombre, y que, sin embargo, !1~ ahriú ancha
sah&lt;la con el aguzado filo de tiUs puñal&lt;•:-.
.Es nu~,·o est~ dramt\. en lm) páginas de la crimmolog1a mexicana .•Jamás &lt;k ht sala de veredictos dd Palacio de Ju~ticin había tiur•rido una
tan tremenda ~ecisión . . \.11os lll\, la caust~ seg-uida
contl'&lt;l los ascsmos del Sr. Hern:'mdC'z cHusú honda sensación, tanto por l1ls extrañas circunstancias de que estaba. rod&lt;'ado &lt;•l dc·lito, cuanto por
la cntegcria, un poco más aiTih:t del nin!I común,
de las personas que en él intervinkron. Y sin emhargoi el f'amoso l'rl1nen dfj la P,·oj'iJ1Ja 110 all!&lt;lllZti·
ba á las propor~ioncs que ha re"·estido &lt;•l que
s~ lle,~ó 1.\ termino en la Jnspección de Policia! y que los debates tlcl Jurado han puesto ele
rcheYc, en toda su descarnada rcalidud.
. Filbul8; se antoj1.1 que hombres provh:;tos de
ciertnluculez~le c::;píritu, h~yanllegadoá i1U?1.ginarsc que tan !áctlrucntc podnafrn(Tm\l'se un tan atroz
delito1 á la vista de las muhimde~ 1 en el corazón de
la ciudnd, en una noche en que el v1..•cin&lt;lario se
arrojaba á la vía pú.blica, atraído por htti ft.!:Stividudes.
¿.Xo es verdad que sc•mcja una página d~ literaturanovelesca, desprendida. del sem;acionnl relato de un Bouchardy ó un )lontcpin~ Allá, &lt;•n la
plaza, los ecos del entusiasmo patrio disoh-iéndo ·
se en rumores atenuados; las postn•ras canciones
extraviadas en la naci&lt;•nte quietud de la alta noche, r. to_davía flotante la estela de oro que tra::mba el ultnno cohete en el espacio.
Quien en medio ele este cuadro cruzara, en el
fondo de esta decoración en la que había al_(To de
verbena espaf\ola bajo el manto de cielo am~ricano, no sospecharía que impruclentemente 1 teniendo como testigos los rezagados de la. aleo-re velada, á la luz aú.n no extinta de las pú.hlica~ luminarias, al festivo coro
del bunrues
endomino-ado
.
,.,.
o
, se
f ragua b a un crm1_en y se hadan pasar de mano
en mano chavetas y cuchillos con serenidad imperturbable.
Crcríais por. un momento que attm'lla escena
pugna con la realidad; os imao-inais que se trata
de un capítulo de aq ucl rom;nticismo de brocha
gorda que formaba el material de vuestras primeras lecturas.
Y lo que juzgaríais ficción imaginativa, producto de convencional artificio, es un hecho real y
v~rdadcr~, un pedazo de vida arr11ucado del apac1 ble med10 que os rodea. Solamente penetrando
en las minucias del proceso 1 ahondando en Jo~ zigzags de los careos, se adquiere la convicción de
que los tremendos episodios que precedieron al
homicidio, no. son hijos de la exaltada fantasía
&lt;le un discípulo de Edgard Poe, el febril narrador
de las historias extraordinarias.
Y entonces también será necesario conYenir en
que á veces la verclad puede parec~r im·erosímil.
*.,.*
Por lo demús, ]a Yerdad resiste en forma tal á
las redes tc1~di&lt;las _p01~ los extravíos del espíritu,
que ha. podido sahr libremente de la conciencia
del j?..rn.do ú. tra,~éti de los pu.fiados dr- tiniebla~
arr?Jados po~· algun~s ddensores en e:ste. proceso.
Y o no sé s1 dentro de la moral jurídica sea W1
hecho legítimo hacer del delito un acto recomendable y del delincuente un personalidad sin mancha, un Loh,engrin de alma blanca que hn. bajado
del Santo G-raal á poner paz en las conticmlas
humanas; pero s_í afirmo y sostengo quC' mue In. sana
moral de 11.1 sociedad, nntc esa moral que nos pone
ú todos en el cerebro la idPa de que el hombre
que mata no es un Hayan.lo y que el crimen nada
tiene de apologético, esas arengas grnndilocuentes, cs~i:; peligrosos sofismas eh los e¡ ne se fabrican altL ,·os _he roes con pasta de criminales, son las
peores semillas &lt;.tuc pueden arrojarse al surco.
Hay un c_ucuto de Anrcliano Scholl, en el que
el protagomsta, un hombre que ha cometido todos lós delitos consignados en el Código Penalesa materia lle plomo, como lo llamara Bentham-

Domino-o 28 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

explica satisfactoriamente sus netos, como inspir,!dos. en los de Io:s má:::; gloriosos personajes de la
h1scona.
~a conocida frasr de aquf'l proc&lt;'sado que des•
pues de matar á sus padrC'S 1 pcdiil al tribu11al compasión. pura un pobrecito huérfano, H\ r1•produce
en lab10~ de algunos defrnsor&lt;':s. Para estos, á mús
alr~ dosis de cu_lpabilidnd co1-rc•sponde una apologia más entusiasta del delincuente.
tii es que todavii1 estos ol'11ores no han descubierto qtw ya no existen dclincuenH•::; y que esas
1:;011 vocc::; q uc hacen correr las víctimas.
Con lo cual quedaríamos todos muy consolados.

***

La .curiosidad d('I público J)Or sc(Tuir
este ruio
d oso Jurndo, ha venido á reflejar:,c en la circulación máxima alcanzada por al&lt;runos di,1rio::; de la
Capital. De lns 1n·('nsas del )i~~oo h1tn ~nlido, en
e~ espacio de Ycinticuatro hora.~, más &lt;lt&gt; 120,0UJ
&lt;.' Je111 p!Hn•s.
Por mucho tiempo se repitió hasta la Hacicdad
que no había lectores l'll la Repúblic&lt;I. Ern va un
tópico, qut~ circulaba como moneda corrien\e en
las hojas impresas.
Era el caso de preguntar como Figa1'o: •quién
es el pú.blico y en donde se encuentra:'
G
S~ lrnb!•m abierto nuevas escm•la:-, c::;parcido
el sllabano por tod•t l;t extensión territorial y uo
obstame la demanda, el producto iHtclcctt;~, se
&lt;.trrastrabit peno:samente en nue::;tros murcado:s .
El periódico, que t•s &lt;•l libro de l,ls multitudes,
apenas rozab,1 con al:1 de pújnro, este inmenso
mar muerto del espíritu nacio1rnl.
. Y c1 rn-oblcma en1 interesante, porque cu él iba
vmcuhtdo &lt;'l porvenir de las intitirucione:-;. La baS&lt;.' de las democracias modernas no ptwdl• ::;cr otra
en efec_to que!ª educación . Instruir es gobPJ'ntll',
hn podido decir con :,obrada justicia un distinO'ui0
do t•stadista de nuestros días.
. La pala1,ra escrita, lanzada en el seno de la. sociedad, se pro paga en ondas á semejanza de las que
se fon..nan en un estanque ú la caícla de una pie•
(~ra. l_ cuando para la comunicación de las inteli~encrns s~ 1:abí~n tirado en el mapa de la Rcpú.bl1ca nume1 osas hncas, y P5Calado cimas y perfo•
rado montes y tendido puentes y sondead.o abismos, el verbo parecía esclavizado.
Pero e_' periódico ha comenzado á circular.por
las ª!·~enas de nuestro organi::imo, c¡ne va cnriq~ec1endose con sangre jOY&lt;'n y vigorosa. Decididamente habíamos calumnh1do á etitc buen chico q,¡.e se llama el público.
. Es _una hi::;toria tierna y sencilla, u11a de esas
l~1stonas con las que .F'ranc;oh; Coppée teje sus delicados cuentos, la que entre los fu,chos menudos
de e.stos días lm comdgnaclo la prensa de infor1!rnc1ón .. El acta levantada la de:--cribirA en esa
forma hsa y llana que eonstitu,~e las literaturas
de las Comisarías:
~
Ln drama de amor que se desenlaza en un canal; tres ahog~dos y un niilo que se clrroja á. la
charca con obJeto de salvar ú las yíctimas.
i~ 9s. decía yo en mi anterior charla que va no
hab1a milos en este trágico crepúsculo de los.hombres!
Sí, a~nhayniiios_que nllen por hombres, pequefio.s seies que se agitan en los monwntos supremos
c~·1?-turas que han llegado á la edad de Jos sacri:
f1c10s.
. ~osotro~ somos un poco-lea u:::-tcd: un mucboH)JUStos con estos hél'oes desconocidos que surg~u del arroyo para acometer un acto de suprema
~ne~lad. L?:, aplastamos bajo el peso de nuestra
md1ferc~c1a. Apenas si la gacctill,1 les otoro-a el
honor efun~ro de viYir lo que las fl01·es del poeta: el espacio d&lt;• una maflana.
~¡ lllOtitrar quisióramos caridad con psos caritati,·os, habi:-iam,os, c?mo en otras partes del mund,o, establecido prem10s y otorgado distinciones.
~o hace m:lChos meses que la sociedad francesa
se complacia en adornar con una roseta de honor
fo. deslustrada Imita de un cochero, autoi· de no
recuerdo que hecho heróico.
.Nosotros desconocemos ese procedimiento de
pagar u~rn dPuda colectiva y hasta acostumbramos _olnd11r el nombre del protagonista. Se nos
nntoJa qm• el hcroismo es un deber constitucional á que estú obligado todo ciudu.dano.
Pero la yerba oculta y lrr lluvia bon·a ha dicho
el autor de los Jliserables.
'

•

El tiempo desgasta los epitafios y sobre las
buenas nccioncs humanas podfa escribirse la leyen?a trazada en la tumba de Antópater, (,i-git le
brmt du rent,-«Aquí yace el ruido del viento.&gt;
.A&lt;:as? tú, mi bella desconocida, alguna noche 1
á la :;ahda de un fil:é o' dock, al abrirse la portezuela del cupecíto qtrn ha de llevarte á la casa
mi1'1ltr:ls, friolenta y nrrviosa, te arrebujas en eÍ
abrigo cte: pil•les que te: arrojó un buen amigo
al pmm, nslumbres uno ele estos pcqucnos deshere(\ados, plantado allí, en medio del ai-rovo en•
·tr&lt;• irónico y suplicante, con una mano te1ictida y
un sarcasmo en la boca contraida de gamin callejero y truhanesco.
Piensa &lt;&gt;ntonccs, mi bella desconocida, en es•
tos h~roes microscópicos, en estos aventureros
minúsculos, en estos niüos que, como antes dije,
valen más que los hombres.
Precisamente por eso; porque no son hombres.
ÜBERO:,;-,

µalítirtt ®ttttrttl.
RESU~lEN.-Er, CONCIEHTO ECROPEo.-D1sTCRB1O:-; rnTERIOREs E~ Ac~TnIA.-LA CA,rARA DA·
JA DJ;: ilt:NGRÍA.-LO!-i PAR'l'IDOS . -LOR ALEMANES
EN ÜHlNA .-LA AUTONQ)IÍA DE CRETA .

Las hondas ri,~alidades que apartan y dh~den
á la~ ~aciones de Ew·opa se hacen cada día más

mamf1estas, y los fieros apetitos que despiertan
se enconan_ y las arrojan en ruda y despiadada
competencia.
En vano el pri1~cr ministro de.Austria Hungria
]mee . un llamamiento á las viejas monarquías
concitándolas á tremendo concierto para resistir
]a competencia que miran levantarse formidables
de este la~o del Atlántico en la gran República
norte-amenc&amp;na; en vano les habla con tono gen:ebun&lt;lo_ de las [urr~as gastadas y de las energias perdidas. causa mmcdiata en no remoto día
de debilidadC'sy desmayos, de ruinas y desolaciones: aten~s. solo á las concupiscencias del día y
á las ar_nb1c10n~s del momento, cierran los Ojos á
los pel igros . !eJanos, desprecian los cataclismos
fut_uros por f1Jarse en la necesidad presente y en
la magotable carcoma que Jas corroe.

*'\

Austria m~raentristecida cómo se organizan en
su seno partidos de lucha que han engendrado la
dtv~rsidad de razas y d~ cost1:1mbres er, la agre~ac1ó~ de rueblos Y nac10t1es que constituyen el
unpeno. , e que los cheques se yerguen contra
los germanos los esclavones se rebelnn contra aquellos~ y todos en confuso tropel r en revuc1to remolino dan al mundo el espantoso espectáculo de
una cámara co~wcrtida en plaza de toros, de un
alto cuerpo dchbenrnte transformado en palenque
d.e odios_ inl?ctos y desaguaderos de malas pasiones y n11sena humana.
Na~a ha valido la admiración, la idolatría casi
que srnnten los pueblos por su viejo emperador·
nada las conquistas racionales y pacf!icas qu~
gradualmentehan obtenido los liberales sobre el
régunen trad1c10nal ·del sacro imperio, nada las
amenazas q_ue de fuera vienen y se palpan con el
pan~crmamsmo de los llohenzollern, vencedores
&lt;'1;1 Sadowa, y el panslaYismo de losRomanoff, ommpotcntes en los destinos de Europa, ha llegado
tal Yez el momento de las disgregaciones, ha soua~o la hora de las diferenciaciones entre grupos
soc1~les a~ados pqr la fuerza y encadenados por
la ,:1olenc1a, á pesar de la disimilitud de razas y
&lt;~e mteres~s, y no sería raro que se dcsprendie1an del nucleo aus~o-húngaro, masas informes
que ~altas do cohesión y ele resistencia, irían á
grav1ta~ por ley ineludible alrededor del centro
ger1.námco, ó en torno del poderoso micleo moscovita.
. tii la. disolución es tan protwlda, como lo anu.n~
c_ian ~,ls escenas borr~scosas de las cámaras, tarea
llt:'lmca es la del gobierno para someter a los rebeldes al trono secular de los Jiapsbnrgo.

*•*

Entre _ta~to, la fiera Alemania en su afan de engrandecnn~cnto, y acaso después de haber sembrad~ sus ideales y contribuido á ladisgregación
austriaca, se lanza á los remotos mares de China
en busca de nuevos territorios y conquistas nue~
vas, donde plantar su pabellón triunfal.

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

•

ra. lamida. por el sereno Hu..dson, que se va manso y
el Ea,:,.t-River y el Hudson que- limita al septcntri&lt;tn la color de ziuc hacia.la. bahia, surcada })or barcos que
i:--lade \fanhattan)parart1e unpoco/J.coutemplar las isle- respiran humo ó que a.bren sus grandes alas túrgiuas
tas ll~nas de chal.etH _v cusa¡; de ball.o, y subir por una que baña de púrpura. el sol que muere y los hace semagnif_ica escalinata ha~ta la altura dt•l puente y del mejar al barco-fantasma. de la leyenda genialmente
sobt•rb10 acueducto de fierro que, sobre aquel, lleva 111-u.,·icada por \Yagner.
un verdadero rio de ag-ua de1iciosa al Parque cen·
El ribazo opueeto parece, á. &lt;'Sta luz, una gran motral .v á la ciudad, el Croton. E,-tc puente. alto ( Hiyh- le de pizarra violácea con incrustacioue~ rojas y blanbridge) e~ viejh;imo para N. York; tiene 50 añoi, y, co- cas de poblacioncillas y rillaHi la linea casi recta de la
mo ,·icjo, es clá,üco; toclo ele piedra ~- granito, sobre cresta de esa mole larg·a y obscura se desprende de
doce ó trece arcos correctísimo:-, soi:.tieue una ancha un gran cortinaje pintado de brocha gorda con oro y
calzada. de medio kilómetro dt~ largo ». ojo de buen rojo, pero de gran efecw como telón de ópera. Más
cubero; má.s al norte e~ti\ &lt;.•I puente flamante de \Vas- arriba todo ese color se dt•s,·anece r muere en tonalihington, sobre uu pJpg·aniiimno arco que, por ancho 1 da.de¡;, y veladuras de inefable sua~idad.
])at:t•ce bajo y- que es enorme, todo de act•ro ~- fierro.
Bravo el pintor!
DaJo ei;tos puentes, pai;au v n•pa~an emban:adoneo,
lijera~ las mas, verdaderos 'muebles de luj,, ele made·
ras finas, con SU)) motorciUos de ful'go ó electricidad
Hacedme. lectores, el favor de describiros á ,·osotros
mlsmoti el Pa.rqw Ceniral; yo no he de hacerlo; serla
acumulada; mu,• bonito.
DeF-pues, al r~gTesar, rodeado de obreros, por que meterme en UlHL serie de vel'icU1•tos, de canaleb, de
e&amp;tos son barrio~ fabril e:- por .,xeelt&gt;neia 1 que vueh,en lagos, de túneles, de ldel,·as, de e::;tar1qucs cuajados de
á. i;;m; casas silenciosos, fumando ó mascullando taba· cisne:, y de pato~, de prados para todos los juegos. de
&lt;·o de \'irginia, y oliendo más ásltdor y á. ro1&gt;a vieja que pelota conocidos y por conocer, de jaulas de fiera.s 1
á alcohol, puede uno pagar~e el lujo de ver un iucen· de cotos llenos de esbeltos gamob, y otras y otrai
dio; yo me lo pagué; el término es impropio, por que menudencias, todas á cual mAs agradable, diseminafué gratis. Una gran ca~a aislada, de ladrillo r made- das en un arca triple quizas do Ja que nuestra alara1 perfectamentequemable ,. concienzud:uneiite que- meda de )lCxico ocupa¡ a::li me pareció al menos á. vismada. Bello espectáculo; esfoban ,,a en salvo los ha- ta de pájaro.
bitantes cuando nosotros nos p"aramoP. á contemSeguid este consejo: un sá.bado por b mafüma dedi·
plarlo¡ con nosotros uno 6 dus millares ele personas, caos á vie:itar eotos mngnlficos jardine.;,lentamente, {L
sobre todo de chiquillois que veían a. las coquetas bom- pieb·1:ientaol:! frecm•11lemtmtc para ver revolote,ar eijtn.
basfllncionar,comó quieulas conocC'. y las puede mane- tur i~ de chicuelo:; nacarinoo y dorados, que parecen
jar; esas bombas parccian riquhlimas v complicadas he.cbos con jugo dt' lirios y ele rosas, gue revolotean y
baterías de relumbrante niqnel que bombardeaban reman a qui como en todas partes. Luego nlmorzad
agua. en todas direcciones Aobre la cai:.a incendiada.. beatamcnte en uno de estos restaurants; no tomds viLos bomberos parecian salamandras; estaban en to- no sino té; el té afina el aparato rcgistnldorde las sendas partes como las llama~ y t.il a~ua; sacaban por las saciones placenteras. En seguida seguíos divirtiendo¡
bohardillas sus cascos puntiaguaos, por las ventanas embarcaos eu una góndola en el lago, dad do c.:omer
•df' los pbsos altos p,alian ." sub1an y ::;e deslizaban por á un orangutang en la.1nenaf1erie y cuando decline en
las escalas de safrefaje. Eran los co ..oneles de las co· su cun·a corta de otollo, el sol. tibio 1 radioso Y blondo
lumnas de agua y con un nLlor tranquilo conducian como una crisantema de inyernadero 1 tomad un ctib
el agua al fuego. BrM·o. Expléndidos ~sos buzoli del
y salid á. la 9.uinta avenida por el extremo norde¡,;te del
.Parque. BaJad ;_\. lo largo de las casas aisladas1 enjarincendio.
dinadas y elegantlsimas de esta admirable avenida y
**•
deteneos en la esquina.dela calle 7f);henqui un templo
Si aun la tarde no ha avanzado puede bajarse á la con su alta y explendida escalinati¡ su cúpula de estilo
altura dt~ Ja tumba del general Gfant, nuestro gran indo-musulman, oro y negro, y su l\mpliayrira estrucYiendo semejantes juegos de la diplomacia ocu- primo 1 casi nue~tro primo hermano, por lo mucho que tura que recuerda las iglesias fundadas en Siria por
pada en tales nH\erías quP afectan al dcbil y li- nos queria1 seglln dice el sefior Don Mati11.s Romero y los cruzados en el siglo XII. ¿A qué culto pcrtene1.:e?
yo lo creo. Esta tumba ó monumento de Grant es
una de lits cincuenta tiinagoga¡; establee.idas por la
sonjean al poderoso 1 no podemos creer y consi- grandioso y vul¡pir; se parece a él ¿quien no lo recuer- Es
colonia judla de New York, ,._ue cuentH. con :t·)().000 inderamos irrettlizable el bloqueo de Constantino- da en l\lé:xieo ;o· a su compañero el enérgico Sht~rida.n, divicluoli poco masó menos. Es una potencia el juclais•
pla de que han hnblado los últimos mensajes, so tan buen hombre, tau soldadón v tan franco? Del mo- mo aqul¡ Jo es en todiu, pnrtes más ó menos clandestipret&lt;'xto de consolidar la autonomía de Creta y numento de Grant, Re puede b'ajar, al paso lento ele name11tc; aqui, á la luz del dia. Yo croo qu.e es la leuno de esos comodísimos coches manejados por el co&lt;le htiC('I' que Turquía ncC'pte el noiu bramiento de chei·o desde su alto asiento por encima de hl caja del vadura que hitce fermentar esta sociedad en afan de
negocio; que levanta estit masa con ensueü.os ele imun príncipe cristiano corno gobernador de la isla vehlculo, á lo lar¡ro del lfive,·~ide Park. He aqui lo que posibles nqueza,s realizados por una voluntad á que
se
ve
por
una
clara.
tarde
ele
Otoi\o;
:í.
la
izquierda
ele
no se pide un resultado normal sino milagroso. Como
manun1itida.
Tienfll derecho ]os cretenses ú tales decisiones, la ampllsima calzada superior que constituye propia- los judios vivieron en la historia /J. fuerza de milagros,
mente el paseo, entre cortinas de cnsaili suntuosas, de· como es u'\1 fenómeno .tan extraordinario que con mson acreedores á que se ]es atienda, á ellos que semhocan sesenta calles de la ciudad, que vienen clezón le llaman tambien milagro: el de su supervh·encia
11or más de dos siglos han peleado anhelando li- rechMs desde la otra orilla de la fsla, á. tra,·éo de todas étnica, como esperan sin ce~ar el milagro mesiánico,
bertad; pero Europa esta muy empedernida en las avenidas; en eMs ca~a~, Ye:rdaderos palacios por han sab!docolocarenel medio social en que vhren, una
sus sentimientos y no es Jlegnd'o el tiempo en que el tamaño y la abigarrada pompa del estilo. vive bue- esperanza, chsi una certidumbre de un efecto inespe
parto de la máí. aristocrática Rociedad ele aqul, v rado de la suerte, de esos queh:m hecho de pobietones
ha de prevalec('r ht aspiracion aishlcla de ungru- na
aqul van á nuestro lado, en carruajes de todas 11's cB- jó,·enes, hombres archimillonarios como Bennet, Astor,
poinsignificantesobrc los intcresrsdelos otros. Los pecies, tira.dos por caballos de subido precio, ó cabalGould y otros cien .
que organizaron una cruzada en toda regla en gando ó pedaleando, algunos ejemplares- de la gente
Entramos, precede al templo la escuela; el santuapro de la ~ledia Luna para sofocar las tendencias il.Clecta de e~ta bendita tierra del dollar :- del apio. Vi rio1 asiáticamente lujooo de decoración, es, serio ,. noá mi sabor algnnos de ello~, cicfü:,tas, amazonas ,· jódel helenismo que Quiso libertar á Creta, no es vene!- !la,-denios, orgullo de la crema de aquí y~ que ble; las galerlas, sitia.les, balaustra.das, facistol~s, el
candelabro simbólico de los siete brazos, la h'tmpara
facil que hoy se decidan con peligro de la paz yo prefiero, a peMr de que haya quien lo &lt;lude, a la eterna de oro, encendida ante el tabernáculo, todo es
adorada A desafiar el orgullo delos turcos, ebrios mavor parte de e~tos e~beltos ,. rabones caballos in- esquisito, como los mosaicos y los vitrales, sobre todo
todaYia con los triunfos de Yelf'stino y de Lari- glefl.ci;; de noble raza v á guicneS solo falta tener el cuf.':· el inmenso del plaf'ornl, que pttl,~eriza la luz cenital
ro bermejo corno el ele uno de los corceles del Apoca- en esmeraldas, rubies 1 y topacios. El tabernáculo, es·
ssct. Hay que esperar mejor ocasióp.
lipsis. la crin color de azafrán y un pan1guas azul ba- pecie de arca santa de cristales, guarda un soberbio
X. X. X.
o el brazo, para ser la e:-.tampa del clá~ico turista que ejemplar de la thorrá, de la ley. i'" yo no se por que
a vieja Alh1ón em·la á diMio hácia el Continente con
combinación de cristales, hay en estos tabernáculos
2G de Noviembre de 1897.
rl objeto de pasear~e A través de los teatros de Pads, una misteriosa luz azuli como si ijU atmósfera estuviede las igle¡ifas de Italia, &lt;le las techerlas de Suiza1 ele ra saturada de Momos ael zafir del cido!
las manolas de Andalucia ~-dela,; caricaturas, romanBajando siempre, se pasa la magnifica Plaza, los
ces y sainetes de todas partei..
edificios colosales del Savov-Hotel \" del N"eederland
;\le gustan esta flora ~- ('sta fauna¡ la flora, nutrida y poco después se entra en et'barrio d~elos Vanderbildt¡
con jugo de carne ele Chicago y margarina., con té he- unos de marmol, otro~ de ¡piedra bruna y rojiza, to•
lado y fumado (lo que la hace nt&gt;n~iosa al mismo tiem- dos amplios y suntuosos; los palacios habitados por
po qlte san"'l~inea) ~- con almendras tostadas, maiz los miembro¡; de esta riquislmafamilia. decoran regla.tierno y p,Ül'dzng y oat-mer~l 1 exporta i, Europa anual- mente un medio kilómetro ó má5 de la quinta AveniNOTAS A TODO VAPOR
mente algunos sm1tuo~os &lt;'J&lt;•mplares, y otros quedan da. i\[ás allá de S. Patricio, sigLien las iglei:iias, loi, hoaquí para ser dei;;critos por Pau.1 Bourget en los veranos teles de primer orden, es decir, lo:; primeros del munde ~eiv-Posty para. conccntrari:w lentamente a. la vista do. los clubs, entre ellos el ..Uanhattandub, de explénD E P ASEO- B O "'\V ER Y
de loilo simplrs mortalefi como ~-o. en sus opulentas man- dida instalación y de cordial acojida para los forastesiones de invierno, t'n New York. Boston .... .La mucha(aqui mis agradecimientos personales) v lueio se
Se no!li paf.aban los clias mangoneando por esas ca- cha mexicana suele s&lt;.'r mfts interesant&lt;'; tiene lail ex• ros
entra en el mundo del comercio 1 de los tallCres ac.mollei-, de Dios, sin al)Urri_rnoti nmH:a; al menos yo, gus• trcmidades má~ finas la boca má¡; dulce, los ojos me- das, de las librerias, de h1s muebleria!-,
de las sucurtaba mucho de \'('I' pnmcro C'n etstampas el lugar, el jor comunicados con ei;a 1:1ombra interior que se llama salea de las grandes casas de ventas de
de
edificio qu&lt;' iba R. \'~Hitar y l_uego acom!Jdar la irn/J.gN&gt;. el alma y aunque mucho má.s _pequeña, andn mejor¡ arte de Europa. To.clo Pilo tieno un aspectoobjetos
lujo y
que 11"',·aba ·en mt sensono á la reahdad que se me pero esta á.fuerzadt•lmrn•/ennu y decroquet ,. de airn de bi&lt;•nestar inexpresablt'; parece que todos de
los tranpn•sentaba delante y resulrnban las coi-;as mies como puro, sobrP todo, l!O eFótá. anl•mica ;• es, por Pi1de 1 má.i:llevan un rnill(m cu la cartera. No sé porque
me lat1 figurnbn, pl•ro l11ft'rente:-, y aten Cds. esta con- hermosa, más anuuada, muscularmente hablando, v seuntes
no lo llevaba yo. Por aquí ha.y también otra sinagoga
tradiccioncíl\a1 pero a1:,i era.
más varonil. Ahora bien, etitC es el ideal femenil fii1 (calle 44) que es una reducción de las mezquitas áraRecomiendo ti:;te pat;co (qul' no nece~ita recomenda- de siglo; ser varonil. En esta edad del músculo, las bes
ó persas, abigarrada y pintoresca por ex.trerr,o,
ción, para lo~ fora,..trro~ en la dudad-imperio) ir por hembras quieren ¡;;er músculos también, ei- decir, quie- con sus
torr_es ó alminar1;;.sesbeltisimos, en donde espe·
el elevado ha¡.;ta ct·rca dd limite st•ptcntrional de la. ren las mujeres ser hombr&lt;'S sin dejar ele ser mujeres¡ ra uno que
al ocultarse el sol resuene la dulce v vi•
Ji.da, admirnr te~to e::1 nece!&lt;arío y recomondado por nu\s como 61:iO no puede scr 1 conseguirán i.cr hombres. brante salmodia
del muezzin llamando á la pleg"a.ria.
los guiaH J, admirar, desdl' la enor1~1e altura l\, que ('l ¿Y los hombres que haremos? &lt;1ué hareis, mejor di- Seria curioso escuchar
~ajo ei;.te incoloro y frio cielo,
formidable trrtmpolin del ferrocarril se Ie,·anta sobre cho, por que yn. ft los que estamos en la adolescl'ncia donde el sol parece nn Dios
destronado por la luz eléclos pi!:-08 1su¡Hw1ort't"1 .dc la8 c:u~as. como una ei;pecie de de la ancianidad como yo no noilo tncar1\ ver e~o! Honuna plegaria orient:tl.
gio-ante:--l'O andamio de marl&lt;'ra y fierro 1 en una atre- do problema¡ se r('soh'era1 solo corno todos lo~ pl'Oble- tri'ca,
A esta hora vespertina :- en este dia de brujas 1 toda.
vi(Íísirna curva, el pintore~co•¡1anorarna del Parque
la avenida estú. poblada de carrua.jp;s; pareco una do
Central con HtR grupo~ de árbo e,; toda.vía vestidos en mas.
La orilla del Rii:rrside que mira al rlo, limitada en
serpientes sin término de las edades geológicas,
Ortµbre de \'erde ~;ri!&gt;. ~roro vit•jo, sus canales, sus la- la parte alta por ante\1echos Y-balaustrada,; ele piedra, esas
desarrollando sus enormes escamas de charol negro
gos, sus puentecillos, FóUS cascadas, etc. y empar~dado desciende al nivel de a corri'entC' por una ~erie de te- por
millas entera.ti. Y es una agradable sorpresa ~n1:mtre los exeel,.;o::. v abigarrados muros de 1nedra, rrazas superpuesta,;, aun cubiertas de árboles semidcs- contrarse
con una cara mexicanaaunque sea intésa,
ma.rrnol v hulrillo qtic lo cmprl.quetan en una especie nudos y de vegl.'tación agonizantemente vcrdc1 que se como la del
amable vá.stacr·o do Lol'd Chesterfield, el
de cajón~inmenso. Y siguiendo hac;ia el N. bajarse en desvanece en el crepúsculo del año. Las casitas v las
insigne
y
rubicundo
ChandÓs Stanhope, máxime cuanuna. estación cercana al rio Harlem en la calle 175, glorietas se desparraman basta los nmC'llcs de la Í-ivedescender al nivel del rio (es un brazo 6 canal entre

No puede ver con pac:cncia el irritable empe1·ador Guillermo que el sobr-rano de todas las H.osias acreciente su poder y dilate su influ&lt;.'ncia so~
bre cuanto b~ña el sol en ti viejo continente. 'No
pu'-3de contemplar indiferente, que el nombre del
Czar, bendecido por sus súbditos, temido por
sus vecinos y respetado por todos, sea la palabra
mttgica que se pronuncia. en donde quiPra que
surge una dificultad, que brota un conflicto ó que
amenaza un choque internacional. No pued~ permanecer inactivo, ,·iendo que se le escapa su prestigio y snbicndo que los pueblos todos que se YOIYían antes hacia Berlín en sus cuitas, se dirijan
ahora al podrroso 1-&gt;ctersburgo, donde radica ahora el centro del f'quilibrio curopt•o.
Por eso va en busca de a,·enturas, de conquista y en pos de ruidosas haza11as allit á las costas
&lt;lel Celeste Imperio, donde toda debilidad tiene
su asiento y toda miseria su natural alojamiento.
La paz armada, abrumadora lo fatiga; el desaliento se apodna de él, y la inactividad lo excita; se
lnnza contra un enemigo inesperado y e1nia á su
augusto hermano el príncipe para que tome pose·srnn de ]a bahía de Kico-Chan, á ver si es~ golpe
de audaein es capáz de conmo,·er la serena tranqui1idad en que viven las potencias, odiándose
cordialmente y recelándose á cada paso en medio
dt• su aparatosa bizarria.
lntenlo inútil, aqUi el débil es la petrificada
China, y si las potencias han de consentir y tolerar lus arrebatos dt• Alemania y las a,·entui-as intnnncionales de su jóven &lt;·mperador, lo dejarán
en pacífica posesión del territorio conquistado, y
tomarán en compensación otros tt•rritorios que
los indemnicen de su desinteresada tolerancia.

•••

•••

.
l

�.,
364

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

36.5

EL MUNDO,

Recuerdo de las fiestas presidenciales en Toluca.

do este fugaz encuentro está decorado por la catedral
cleSan Patricio de un lado, las casas delos Vanderbildt
del otro y á vanguadia y reta~uardia los landós cua•
jados de grandes rosas con cáhces de seda, corolas de
encaje~· plumas _v sombrillas blancas y rojas que Pal:pi·
can de manchas de color la enorme hidra de la Quin,
ta Ai-enida.

***
Ahora á ple lectores mios. Es de noche v vamos á
correr una gran aventura; visitar de noche el Bou·ery,
que es·e1 Broadwey del comercio bara_to, en los linderos de la Ciudad-baja. ¡Gran aventura! Lo era an•
tes; para hacer una excursión por el Bo-wery, poblado
de alemam~s, de italianos, de chinos, todos 'más ó me·
nos israelitas, precisaba ir flanqueados de dos ó tres
detectivP.~, lo que daba á la excursión cierto esquisito
sabor de viaje de Rodolfo por los suburbios en «los
:Misterios de París&gt; novela que pertenece á las edades
geológicas de la literatura del Siglo XIX; que asustó
v entusiasmó á nuestros abuelos v que vo todavía leí
coll deleite hace tresciento, años (esto es un poco exa•
g·erado, lean ustedes, treinta y cinco) .
. Ahora ya no e~ preciso hacer testamento para excui·sionar en The Boicery; la luz se ha hecho en esta tiniebla: la luz eléctrica. Basta hacerse g·uiar por uu.
par de buenos conocedores del terreno; tuvimos la
fortuna de encontrarlos inmejorables: el Sr. de Garmendia y Alberto Leon, este, un mexicano aclimatado
en Nueva York con su numerosa v simpática tribu.
Entramos por la calle Catorce. pisamos frente al corpulento edificio que sirve de centro v foco (de infección dicen algunos) al más poderoso de los círculos del
partido democrático en la Unión. el Tammumy-I-laU;
ostentaba sobre su f,whadota rubicunda, profusamente iluminada. una lista de can clidatos para la próxima
legi slatnra. Frente á lás puertas de los teatros, á la luz
de las tabernas de lujo v de los escaparates, observa•
bámos la interminable procesión de las nocturna.~, que,
allá como acá, se nos acercaban con la sonrisa clásica
de estas damas, que, bajo el afeito rle la boca, parece
una mueca lúgubre. Y como el Bozcery es el paraíso
de los cafés conciertos, entra1nos en algunas de ellos.
Yo habría preferido pasar una hora en uno de CbOS
teatros jttdeo-germanos que ostentaban en un hebreo
que habría extasiado al profesor Pancho Rívas, sus
anuncios. á la luz de candelabros de siete brazos coloc_a~os en pórticos extraños; pero mis compañeros no
qm~1 eron y me arr_astraron en ~u peregrinación paralela a una doble é macabable hilera de tabernas, tiendecillas y bazares profusamente iluminados, haciendo
estaciones frectwntes.
1 ª Estación: exMbición de mujeres gordas. Unos
monticulos de carne grasa con protuberancias simétrí·
cas gue parecían dl:lt-rames coagulados, estalactitas
formidables de color espermeático, ojos plácidos de
bueyes enfermos; alma nin°·una. tal vez en el fondo
del cerebro una lucecilla ahogada por un charco de
enjundia; casi de$nudo todo esto, pero tan candorosamente antiestéticó que...... asi dl:lbieron de haber sido
las tentaciones de San Antonio, del San Antonio auténti&lt;:o, no ~el San _Antouió de Flaubert que era Flaubert
mismo. Nos abnmos paso entre un hervidero de o-ente
su!!ia, c~m~uestadP, ~ujeres probables, de judíos'aguileuos, sordidos, de mirada embozada v brillante y de
irlandeses compuestos de curvas eximberante; que
llameaban de Alcohol, de alemanes melanoólicos como
Margarita y entramos en la tienda de una gip.~y. NO tenia mala facha la gitana; la tez de oro negro; el cuerpo envuelto en paños de colores desvergonzados sonando toda ella como un cascabel, gracias á una por•
ción de collares, pulseras y ajorcas cargadas de moned~s falsas {¿v ella seria también falsail) obscuros y
lascivos los OJOS como dos gotas del infierno y de ébano ~a cabellera opulenta. Aq~~lla bruja que no se parecia á las _dl} l\facbeth, me d1Jo cosas ruborizantes y
~e pro_nost1&lt;:o cosas espeluznantes y yo que so.v la vamdad in folio le doblé la propina; á haberlo sabido la
g_itanilla _me profetiza el trono de Francia y yo la hubiera cre1clo; porque durante siete minutos c1:eí en Jo
que me decía. No hay hombres más flacos que los
hombres gordos!
Segunda estación: 1m café alemán todo amueblado
de !1leman_es y ttlemanas y alemancítos de los Estados
Umdos, oliendo todo á cerveza alemana de aquí y á
g~nt~ aglomerada y á ta\&gt;aco: Ruma, oliendo mal. Un
publico cprrecto, bonachon, contento, feliz y taciturno; e~ espectáculo excesivamente divertido é idiota;
un gigante c~mstantemente vencido por un enano: es
~l tema más. o menos claro de todos los cuentos de niuos; ~nos tz!ganes que supongo auténticos tocaban
su~ aires hungaros; lo repito, yo me diverti como un
ammal.
Tercera estación: en ~! camino de China Tow·n
compramos algunas bar:tttJas y unos inmensos pantal~nes de taller para Jesus _Contreras, de esos que empiezan cuatro d~d.os debaJo de la barba: estoy seo•uro
que apenas.se:v!r!an de cal_zones de baño á las ºgordas de. la exh1b1c1ón susodicha. Un alemán de catadura ~,molenta y fatídica nos pidió dinero con el tono
de qm_en ha.ce un favor; dimos1e alguna moneda blanca: quiso mas, lo mandamos á pasear: •miserables exclamó entonc~s, yo os dinamitaré algún día.• y'este
fué el solo pehgro de muerte que corrimos en Bowery
lo estamos corriendo todavía.
'
Dimos 1:ueltas por unas callejas obscuras, de esas
que S?~1.sm emb~rgo, más claras de noche que de día;
nos d1r1J1mos hacia un gran farol chino que se balanc~aba sobre un portó!}; entramos, pagamos, nos escun1mos por una esp~c1e de mugrosa trampa y .... estábamos en el te:itro chmo, con e! pañuelo en las narices.
Aquel bodeg:ón en qu~ hab1a aglomerados trescientos ó cuatrocientos chinos, más bien ª"'achados que
senta10.s en bancos muy primitivos, ola á microbio.
Se ad1vmaba quelaatmósf~raestabasaturadade gru-

·Domingo 28 deNoviembre de 1897.

.....,.,....---,-----------r---=----__:_---=------:--~~~0--7

i,

LLEGADA DEL SEÑOR PRt&lt;:SIDE:'(TE Á LA ESTACION

Recuerdo de /as fiestas presidenciales en Toluca.

El ideal de un ex-Donjuan--~Por Ruelas)
mos de colonias, de archipiélagos de microbios borrachos por el humo de los t:,ibacos ó de los cigarros de
opio. Se me antojaba que aquellos ~ombres, unifor•
ruados de azul oscuro, que escuchaban con religiosa
atención, sin pestañear (verdad es que no tenían ó no
p_arecían tener pestañas) el ruido infernal del escenano, eran aglomeraciones enormes de microbios bajo
las especies de homb1es y mujeres; porque supon&lt;&gt;-o
que l~abria alli también mujeres; solo un experto taturahsta podría encontrar la diferencia entre un chino
y una china. ·
El escenario era un tablado en donde estaba la orquesta;- la orquesta Dios de Confucio! -Ay! sl, la orq:u,e_sta compuesta de timbales, tamtames,gongs y chinmias; este escenario tenia dos compartimientos. En
uno junto á la orquesta está el héroe; detrás de el
una especie de altar con un ídolo; en el otro los muertos se van al diablo. Porque hay muchos muertos; el
héroe vence á todos los agentes del mal, al través de
monólogos sucesivos compuestos de _grititos ilimitadamente desapacibles y subrayados cana dos minutos por
el ruido siete veces infernal de aquella orquesta satánica. Con ~u talismán y su espadita de palo el Mroe los
mataba a todos; algunos de aquellos personajes ves
tian telas suntuosas. Y lo¡¡ chinos, desde una especie
de mandarín de botón rojo que estaba cerca de nosotros hasta el cocinero color de·pringuen oian,yreían to-

do eso con sus trajes negruzco~, sus caras verdes su
sudo! amarillo y sus colet_as engrasadas con manteca
rancia..... Los dramas chmos no acaban; noi:;otros si
acabamos por salir de allí temerosos d,e que se apoderase de nosotros el vértigo del suicidio y nos dirijimQs
á la Pagoda que está en un quinto piso sobre un restaurant en que otros chinos devoraban con su acostumbrada devoción, sendos platos de 'arroz con sus
p~li~los de marfi_l. El tt-1mplo estaba solo con su altar
búdico ea el fondo, admirablemente tallado en madera y lleno de figurines rlorados de ma1·fil; en los á1wulos ~normes tambores de seda bordados de figuras quiméricas, colocados sobre varas pintaiilas, en guisa de
enormes faroles-Dos boncillos engullían arroz en un
ángulo; nos acercamos al altar, los bonzos nos dieron
unos palillos aromáticos que quemamos con verdadera
unción delante del f~ísimo dios qu(1 teníamos delante,
y hechas nuestras salutaciones y pagadas nuestras
pesetas, nos fuimos vagando y comentando hastalVall
Street; encajonado en sus últimos palacios de sombra
que se perdian en la noche po1· un lado v por otro remataban en una pl11 teada corniza de luz de luna. Trinity-Church en aquella soledad, en aquella hora, tenía
un aspecto tan... Pero pasa el funicular; á casa; oh! si,
la cama, la cama ¿pero cómo dormir con el tímpano
enfermo de música china?
JUSTO SIERRA.

(Fot. Bustamante.]

ción de un bonito periódico que se publi_c a ahí,
,, España,» S(;l sirvió e1wiarnos una colece1ón de
el mismo, en la elegante carátula de la cual
figuran, acuareladas perfectament_e por el Sr: Ar_turo Sarmiento, Director del mencionado per1ód1co, las armas de México enlazadas co~ las de España y un detalle de adorno muy bomto.
La ·Redacción de Ei Mundo agradece profundamente ese galante recuerdo y reproduce á continuación la crónica dada por Espaf'ta de la celebración de las fiestas nacionales en Las Palmas,
por nuestros marinos.

No habrán olvidado sin duela nuestroslectores,
ya que es muy reciente el st~ceso, las suntuosas
fiestas conque la simpática cmdad &lt;le ~olnca rnl emnizó la presencia en ell,1 del Sr. Presidente d~
la República, quién, invitad? por_ el Gobernador
del Estado de ~léxico, acudió á man_gurar algunas mejoras materh,les de_ importancia.
.
Entre esas fiestas fué. digna de notarse por ~l
buen gusto que presidió en ella, la Kern:i,esse 01ganizada en la herm~sa Alameda de la crnda.d en
la cual se dieron cita las pollas t?ás guapas
tomando participación más _ó menos directa en las
gentiles faenas de la Jammca.
d
Nuestro corresponsal en Toluca, el ?astel e
Oro. se sirvió remitirnos variüs fotogr11ftas ?e esa
Ker)uesse v aun cuando no tienen el mérito de
' J
•
•
una oportunidad
iumeclrnta
son tan b u~ nas y dan
tan perfecta idea de esa fie?ta tan lucida que no
resistimos á la idea de pubhcarlas.
Hacemos notar sobre todo lo q11e representa un
pabellón hecho con puras botellas de cerveza en
el cual se emplearon millares de ellas.
El Primer buque ~ex/cano qu_e ha Jdo á las Canarias
:!,1UES'l;RAS DE AFECTO

Nuestros lectores saben y asi consta en el me_nsaje presidencial leído ante las cámaras _col:g15i
lado1;as que el Gobíerno compró en L1ve1por.o
una Co1'.b.;ta, la cu-al lleva el nomb1:e _de Yucatan
y que se designa para escuda náu~1ca.
esEsta Corbeta, que viene en cammo para nl~l
.
tras costlis, lnzo
esca 1a en la mayor .de las s as
Canarias donde tocó celebrar á los t~·1pulantes. e 1
cumple a'ños del General Díaz y las fiestas nacionalM.
·
La acogida que encontraron nuestros marinos

EL SR. Pr..ESIDE:STE

y st·s

ACOMPA"Í-AXTI s EX LA MESA.

en aquel l&lt;'j,1110 archipiélago que por primera vez
visitaba un buque mexica110, y el concurso de entusiasmo v buena Yoluntad que se les prestó para
la celebridad de esas fiestas fuernn tan expontaneos, qu1! dejarán recuerdos_ perdurables.
Con motivo de esa estancia d• 1 YucA'rÁN en el
puertc de Refugio de la Gra11 Canaria, la Redac-

Apacradas las luces que tan hernioso aspecto
presta;on al Yitca~á?7, desva~ecid_os los sonidos
metálicos de la mus1ca, perdido ) a el ~co de la
mtimaeión e:xpontánea y franCB; qu~ remó en la
improvisada fiesta, orro no extrn&amp;'mdos los calores del entusiasmo que hacen surgir delos p.echos
C'Spañoles los cariños recibidos de nuestros hermanos de raza hispana, ni los deseos ~ehementes
de seguir estrechando !amano de m~nnos tan g~hmtes é ilustrados, como los qne tnpulan la corbeta mexicana fondeada en nuestro puerto; ha llegado el momento de pagar, aunque_ pobremente,
la crratitud que guardamos por las mnumerables
ate~ciones recibidas, diciéndoles hoy, desde las
columnas de nuestro diario-«Coma!tdante Azueta y seilores oficiales del Yucatán: muchas gracias.»
La fiesta de anoche fué una nota hermosa en la..
historia de dos pueblos de un mismo origen. De
un aspecto halagador, fué también el espectáculo
ofrecido: la franca cordialidad que entre ~odos
reinó la conformidad de gustos y la semeJanza
de opiniones vinieron á ~~firn:,ar las p~labras
con que saludamos á los dtstmgu1dos marmos:-

�366

Domin"'O 28 de Noviembre de 1897

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

buque que .recientemente ha sido comprado en Inglaterra y que ha de ser transformado convenientemente en escuela de guardias marinas; nos hizo
notar mil recuerdos que lleva dela Gran Canaria,
mapas. planos del puerto, fotografías: nos hizo
mil_ elogios de nuestra isla, de su magnífco puerto derrfugio, bien conocido ya en l\léxico gracias
al cdo y actividad del Cónsul, nu,istro amigo el
Sr. Martín V elasco; nos ha hló con cariI1o de la tierra Yascongada de donde es originaria su familia;
de Esµm1a donde estudió los primeros años desu
carrPra y donde encontró la corv-pai1era que con
él ~omparte hoy la fdicidad del hogar; nos obsequió con vinos, con pastas y al mismo tiempo dejaba deslizar junto al oído, una fina agudeza, un
delicado chiste, una frase de atención ó una palabra cariñosn.
Del Comandante Azueta y de los oficiales del
Yucatá.n consennrcmos gra.to y etemo recuerdo.

LAPIZ Nl'EYO.

Para los carros pesados de tramp, rte '5" p11-ra los r¡ne
sin•t·n en la ao-rit'ultura rn general-los ja¡,ont'see ('mplean búfalos} alg·uuas vect's caballos. Muy pocas veces asnos.
Pero si tienen pocos animales domésticos en ca1!1blo es
notable el cuidado que lt's consal;lTan, son smg·ulare- los mimos de que los hilc·c·n objeto, como p,,ede
verse por los grabados que publicam ..s. En uno de ellos
vese una t'spadrilla. trenzada, que se aplica á las p1•zuñ:1s de los búfalos Y que es un coc¡1wth,imo trabajo que
muestra la índole' de ese pueblo minudoso y extraño.

A las 11 los invitados pasaron al comedor..
Ellwuh por la ahundancia y selección de los

PUESTO DE CERYEZA CONSTRUIDO CON BOTELLAS CERVE( ERA¡

platos fué verdaderamente expléndiclo. Al final
se repartieron variedad de dulces; lo vinos y licores fueron t1 bundantes y exquisitos.
Al descorcharse C'l í'hampagne se iniciaron los
brindi~. Tomó la palabra el Comanda11 1 e del YUCATAÑ que brindó por el ~fonarca de Espa:ila y
por el Presidente de su nación en cu \'O honor se
celebraba la fiesta; el Alcalde Sr. Ve{·dugo, bdndó por el Presidente Don Porfirio Díaz que también personifica la grandeza y prosperidad de la
República Mexicana; el Sr. Pi;rez (D. Alfredo) por
España descubridora y conquistadora de América, y por l\Iéxico, pueblo de raza hispana; el Sr.
Sarmiento por la unión estrecha y fraternal de
los dos pueblos, que cobijados por el pabellón de

«Mexicanos y españoles no son pueblos amigos,
porque más que amigos son hermanos.»
Cclebrábanse los días del Sr. Presidente de la
República Mexicana gencr&lt;l.l D. Porfirio Díaz y
con este motivo, nuestro distinguido amigo el amable Consul de México D. José ::irartín Velnsco, en
nombrn del Comandante de la Corbeta de guerra
Yucatá.n, invitó galantemente á alguna::1 familias
y amigos de confianza para celebrar la fiesta en
familia.
Un servicio bien organizado ele botes condujo
anoche, á bordo del buque mexicano {1, todos los
in vitados, los cuales constitu)Teron una selecta representación de la buena sociedad canaria.
Desd:e tierra no era posible adivinar la transformación que había sufrido la cubierta.
Los farolillos de colores que pendían de todas
partes y los alegres grupos que se habían formado por doquier, convertían al buque en un salón
animadísimo. Kada más pintoresco que el aspecto que ofrecía, á tales horas, el Yucatán que más
bien que anclado, parecía estar sólidamente fijo
sobre la tranquila superficie del mar. Un tiempo
hermosísimo favorecía el éxito de la fiesta!
Al llegar nosotros, la hermosa y alegre reunión
estaba en su apogeo; reinaba animación extraordinaria, traducíase en actos el general entusiasmo
y el júbilo se retrataba en todos los semblantes.
Y en medio de los invitados, prodigando atenciones; acudiendo á todas las necesidades, francos,
expontáneos y extraordinariamente amables, se
veían al Comandante y á su distinguida oficialidacl, admirablemente secundados por el Sr. ::iiartín Velasco.
Saludamos al Sr. Azueta. A las primeras palabras el ltumbre inte1·ior se había dado á conocer;
pundonoroso marino y caballero sin tacha. Sabe
conquistlll· las simpatías con sus bellísimas prendas personales, con su carúcter jovial y caballeresco, con la exquisita consideración que á todo
el mundo guarda, con su h·ato afable, dulce, carifioso, dechado de cortesía y de amabilidad. En
él radicó la causa primordial de la alegría que reinó anoche entre los invitados. Había que seguir
la corriente: seT también amable, cortés, jovial;
participar de aquel caracter expansivo, demostrar
franqueza con el hombre franco en grado sumo;
devolver atenciones al hombre atento por excelencia.
Nos presentó á su oficialidad, que participa también de todas las bellísimas cualidades del dignísimo jefe; nos enseñó todos los departamentos del

..,..

Lb·piz Nuevo.

MARINOS DEL PRIMER BUQUE MEXICANO QUE FUE .Á. LA GRAN CANARIA.

México, se hallaban represer.tados en la corbeta
YUCATÁN· el Sr. Martín Velasco (D. Vicente) por
México, ~uyo pueblo demuestra siempre los profundas simpatías que guarda á la que fué su metrópoli; el Sr. Betancou.rt por la fraternidad entre
españoles y mexicanos; el Capitán Sr. Torró~ ~or
la marina de geurra mexicana; los Sres. Bo1sswr
y Tejera brindarqn en verso siendo felicitados
· por todos. De nuevo brindó el Sr. Azueta agradeciendo, en nombre de su patria, las_ palabras entusiastas que acababan de pronunciarse.
Durante la comida tocó escogidas piezas un
cuarteto de orquesta, que amenizó, también, la
agradable velada. Desp1~és de la esplén~ida comida continuó el baile hasta las 2 y media de la
madrugada.
A las 12 de la noche se repartieron helados Y
pastas.

***
transcurrido

Las horas habían
fugaces como
un sue:ilo debido á la galantería y al buen gusto
imponde1'.able del Comandante y oficiales del YUCATAN. Estos dignos jefes pueden estar orgullosos de su obra: espectáculos como el de esa noche no se olvidan nunca. Ellos y el Cónsul de la
República, supieron realizar lo in1posible. Mil felicitaciones.
A las 2 y media de la madrugada :-tbando_nábamos el buque después de habcrs~ 11nprov_1sado,
durante breves momentos, un concierto intimo.
AJ separarnos de marinos tan galante~. al alejarnos del buque donde de modo tan delicado habíamos sido obsequiados, desde las lanchas ~ue
nos conducían á tierra nos despedimos con vivas
á l\Iéxico, al General Porfirio Díaz, al Comandante Azueta y á la oficialidad del YCCA~ÁN ..
Y á nuestros oidos, en medio del s1lenc10 de la
noche, llega claro y distinto, desde la corbeta
mexicana. el grito de
-¡Hurra! ¡Viva Espafia!

UNA GRUTA EN LA KERMESSE.

367m:•

EL MUNDO

ESREREÓSCOPO GORDE,

Se ha ensavado va emplear el papel enrollado para
mantener la j}U11ta del crayón, en lugar de \a madera
utilizada hasta aqui; más en este m1t.,,·o lápiz se trata
simplemente de unaJrnlícula de madera muy delgada
que se enrrolla al re edor de la barrita del lapiz y se
desprende muv facilmente. Este procedimiento ahorra
mucho trabajo y presta notables servicios.

DA){AS JAPONESAS DANDO GOLOSL'&lt;AS Á. LOS CIERVOS SAGRADOS DEL PARQUE L\1PERIAL DE TOKIO,

CURIOSIDADES

Con el próximo número repartimos á n uestros lectores

Stereóscopo Oorde.
~

Los instrumentos llamados Stereóscopos, destinados á obtener la sensación del relieve por medio de
pruebas hechas sínmltánea~~1~te, eran basta ahora u!1
poco u1olestos, y por ende d1fic1les para llevarse cons1"'º· l\1. A. Gorde ha imaginado el modelo simple de
ttereóscopo que damos en el adjunto grabado. Se compone de una planchita vertical y que puede caer sobre una regla. Esta última lleYa un atravesaño horizontal que mantiene las fotografías. El aparato es poderosísimo como aumentador y sin embargo se reduce hasta el punto de poder llevarse en la bolsa; su espesor, doblado, no pasa de un centímetrp y medio y sn
Jong·itud de 19·ceutímetros.

255 FA Gl N

1

Asf

de folletín, correspondiente al principio del
segundo tomo de la novela

~POR HONOR DEL NOMBRE~
Hay que advertir que esta novela es la mejor que hemos publicado. ·vale $7 en las librerías.

M11~s1·ca para Poºadas
"

Con el pr6Xi'!10 n\\mero empezaremos é. repartir hermosa~ pie1,as
de m\\sica, apropósito para las Posadas, escritas por el maestro
Cuylls y con .,1egantes viñetas.

LOS ANIMALES OOMESTICOS EN ELJAP.,.N.

Los japoneses poseen mu~T pocos animales domésticos; si tratan de imitará lo~ europeos en muchos puntos, habría que hacer acaso una excepción en esto; como no acostumbran la Ir.che, no crian vtlcas. El arroz
mezclado á los peces y algunas legumbre~, forma la
base ele rn alimentación.
, Entre los japoneses aclor~dores f&lt;'rvientes de Bou•
clha, la carne de bue.v estaba prohibida en otro tiempo
como entre los indios; ahora se ha modificado un poco
este uso v de vez t'n cuando se deciden á comerla. El
puerco les es por decirlo así clesco11óciclo. Los caballos
no se ernplt'an sino rara Yez para arra~trar los carruajes, salvo los que sirvPn eu los grandes días eu To•
kio, pegados á los trenes del ~mperador y de los personajes ele lli corte. Sirven también algunas yeces en
Yokohama para los europeos ricos.
Por donde quiera Yense hombres que arrastran cochecitos públicos ele dos ruedas, casi sillones rodantes
llamados Rinkichas. Nuestros los lectores conocen de
masiadopor descripciones que en este periódico hemos
hecho de tales vehiculos.

-

,

~

.'-'

·.,....---.. \

-· •fu-tv-

ESPADRlLLAS QUE SE APLJCAN EN ET, JAPON

A LAS

PEZUÑAS DE LOS BUPALOS.

�EL MUNDO.

flnmin!!"n ?~ rlP Noviembre de 1897•
Domingo 28 ae NoviPmbre de 1897.

369

EL MUNDO
tas. Hija de nna familia distinguida, no fué para
1•1la la holgura de la posición pretexto para el ocio,
sino poderoso estímulo para el estudio; y muy nifüt aún, enamorada del color, ha sido para ese
monarca divino la gentil desposada, que como las
vfrgencs prudentes de la escritura, j:m1ás deja
agornr el aceite de su lfnupara: es decir, no deja
enfriarse mrnca el fuego de su culto, noble y bello.
Feliz quien como t•lla puede ·ostcntnr, ante ese
111m1do ver.-;atil, pagado eternamente de la opulcncüt y del ¿xito mprcantil; perenneme11te deslumbrado ,\nte el fetiche de oro en rededor del
cual baila su necL, ronda, no solo el poder que
ch, la riqueza sino el milp:ko poder que da el ta,
lento. Para st1 alma-j:nnús habrá vados; porque
cuando &lt;'l tedio &lt;'nemig·o de todas las almas, le
nuwstre la inanict,d de la exisrcucia, el arte le
mostrnrá la plc11itud de su embeleso.

Julia Escahmte es disdpula del maestro Raf¡lel
Flores, profesor de l;1 .Academia de San Carlos;
posee dos henuoso:; estudios: uno en su e.asa habitación de ln calle de Tiburcio y otro en su rcsiuencia \·eranieg',l de Tacubaya.
Ila cnviadocuadrosú lasexpo~iciones de P,ll'íS,
~neva Orleans, y Chic,1go y ob~unido honrnsos
arUsta.s. premios.
En la ex:po,;ición org·rnizada h1ce pocos años
en el Hotel del Jnrfün exhibió un magnífico cua9u1ia $scalante.
dro que también fué prPmiado.
Entre sus pinturas más celebradas, cuéntase un
Un cerebro femenino más, Yi- cuadro de grandes dimensiones llamado La Lecltegorosamente soñador, hábilmcn~ m y que representa á una preciosa muchachita lote cultivado, que exterioriza sus zana, riente, que mostrando el pie rosado como
scllSaciones por medio del pincel, un pétalo, lleva al hombro la cántara de leche.
en el lienzo que hace ctl'rno el Despréndese de esa figura una sensación primamatiz, perpetúa la sobernnia del veral y fresca que encanta.
La vida de la joven artista es tranquila; ama
color, y fija la magia de las viella,
como fray Luis, la i;scondida .smda: y en el
braciones luminosas.
seno
del silencio, su producción se fortifica y se
Julia Escalante es digna de figurar en primer
érmino en esta gentil galería de sefloritas artis• engrandece.

Nuestras

UNA TORMENTA EN LA SIERRA.
PARA EL LIC. IGXACIO MICilEL.

Arre mulo, ándale, recua ...... .
Y el mulo, moviendo parsim&lt;?niosam~nte la grupa,
iniciaba un trote de buenos am1g·o,, estmmdo c~autu
podía manos y patas para ascender aquella penchente
aoTia v escabrosa.
º-zo·penco, no le mermes; .asi ,~•as bie_n. co,mo .un
mondongo de cura, clamaba tio ~1co; uura que s1 te
duermes nos cog'e el chaparro!1·
.
y espoleaba el tordillo que iba á la zaga d~ m1 cabalgadura, ahora diligente, por obra y grnéia dP, la
cuarta y de las rodajas de las espuela, leonesas.
En efecto, el chaparron se nos venia ~neima .' los
pinos heridos por rachas prematuras deJaban 011· un
suRun:o mag·estuoso.
Una tempestad en la.sierra! e~ rebramar de 13:.torruenta en aquella, altitudes enzadas .de prodig10.sa
tolumnata vegetal! Que más podía ansiar la pechgu.eña fanta,;ía ele un artista!
Oue. reO'alo mejor para los ojos y para el oido! .. ·:·····
1~ el e;;pectáculo iba ~ proporeionárseme grafo; et
amare· haciéndome refocilar de antemano con el anuncío dc,;'su advenimiento.
.
.
.
Cabalga cabalgando, volvia los OJOS a.l plan mmediato donde las cañas de crenchas und1vag'as, blandamente se mecían al soplo de un viento ~emoroso; rastreaba mi inirada como rauda golonclnna, por la ve&lt;&gt;·a toda sobre la ~ual parecía pasar algo como un extremeéi~iento precursor de la ten1p~stad, y se. encaral)laba de seguido á las cimas ommv1d.entes, en las que
&lt;l.esg·arraban ya sus cre_spones ploi1~1zos al&amp;·unas .n ube,; delg·adas, vauguardta de la re.g1on ele n~l)es gru.e:sas que se descolgaba por el pomente, matizado aun
á trechos por los rayos pó~tuuios del ,ol . •·:.
Si se avecinaba ya Lev1atan, con su ~la11do t.onante c~n su huracanado rt•soplar, henclndo el nentre.
obscuro de liquido y de rayos: era el monstruo de los
Libros, caballero a\iora en invisible corcel alado, y
iseiíor de los espacLOs....... .
*

**

Diana-1 uaaro

ae

T. !@. Kennington.

-Arre matrera, rugió el tío Nico nueva1i1e.nte_, arrC'bíatando al""unos ternos del c~so-s}\bete n•Jud1a que
110s ensopafemos de lo línd(? s1 no aciertas á llegar al
claro, para ponernos ~l al?r!~º del bo.hlo..
.
-Y su mercé, añad1a d1nJ1endose ª. m1, no la deJ_e
de la mano· mié que es devcras e~tt~cliante para la .s1·
1:a v que p¿r su pura culpa. vamos a pasar la de Dios
es Cri::;to! •
.
E;:;o era lo que yo queria,.por cierto. Qu~ s.e me d~ba el frágil amparo del boh10! Qu~ me pusie~a la to1me11t11 como diu•an dueñas ...... meJor que meJor ...... en
Yie11do el espeitáculo, todo lo llevaria en amor y paciencia.
Y el espectáculo no se hizo esperar.

No muv lejos andábamos de la m.as alta cumbre,
cuando ima sulfur~a llamarada invadió los infinitos
espacios y un estruendo portentoso taladró las capas
atmosféril:as.
Mas abajo, á la vera del sendero tortuoso que recorríamos, un pino milenario, desgajado de g·oipe, cayó con estrépito inclescri ptible, victima cl~_l rayo.
-Ya tir¡¡n con bala, miamo, exclamó 1'1colas entre
sonriente v medroso.
-En efecto, respondí, son las baterías del cielo.
Y por las quebradas rocas, por los esquivos peñascales, por la,; hoscas torrenteras, por los declives rápidos, iba repercutiendo, repercutiendo aquel trueno
inaudito, v parecía qnelos 8ttRtentos de la serranía se
quebrantaban:,.· que caían ~01~ horrisono ruido, ~echos
mil pedazos los pilares de Jacmto, de ágata v diamante que sostíenen la cúpula azul de lo, cielo::;!

*

**
)las no nos llegaba el chaparrón contra todas las
preYisíones angustiosa~ del tío Nicolas;. r. no solo no
llegaba mag·iitir la amenazadora prox1rn1clad de las
nubes plomizas; mas estas, rebotando de cumbre en
cumbre como Inmensos aludes de algodón obscuro,
ibanse arremolinando á nuestros píes ~- circundando
un amplio sector de la montaña.
DetuYeme lleno de pasmo; otro tanto hizo el tío Ni&lt;'Olas Y contemplamos la mas cumplida maravilla que
contt!inplado havan ojos mortales.... ..
·
La tumpestad estaba á nuestros. pies, borhotante
rug·iente,, pavorosa ...... A nue~tros pies culebreaba e!
raro, bilurcándose en inúmeras saetas d'=' lumbre;
erivenándo, fugitiYo, con arborescencias lívidas, el seJJO de las nubes .. .-..
La te11,pestad estal1a á nuestro~ pies, llena ele poder
v coraje; nos llegaba su rugido y uno como hálito de
:,apores tibios ...... Y arriba, encima de nuestras cabezas, el cielo se serenaba por .completo, rosándose con
el ultimo rayo del crepúsculo ......................, ............ .

···c;~;;a:~·:. ~;;· ·;_¡- ·;;1;·,;~;.~· 'a"i ·ii"~·1;i~;· ~;¡~~;t;ib~1\;~;. ~i
bastimento,"dispuestos al palique y á la broma, pregunte á Nicolas:
-Dí te pesó el paseito?
-Ni me lo ntelva á decir niño de mi alma, respondió; aquello si que fué de rechupete ...... y · oiladíó con
infle.xión conmoYida:
-Que cosas tau lindas hace Dios!
A)fADO NERVO.

EL SABELO~TODO
Anda por el mundo cierto tipo que, por su sabidurla
sin igua1 entre todos los nacidos, la vil tierra en que
pis11. no es merecedora d~ sustentarle. Tal cosa, a lo
menos, me figuro que ha de imaginarse él, y otro tan•
to más, ·si ámanos viene, porque en punto a imag·ina•
ciones Lle esa especie, no tiene el tal calo ni mediµa.
Psted, lector amigo, ó lector piado~o, ó como usted
quiera que le llame, sin duda le ha de conocer, pue~
us per::;una-el tipo aludido, se entiende-qui! en todas
pa1tea se encuentra, y en todas su mayor afán, lo que
uHi.s allincadamente procura, es llamar hacia sí la atención de todo bicho ,·iviente, ya pertenezca el bicho á
la clase de los llam1tdos cultos, ~,~ haya qt1e buhcarle
entre los incultos é ignorantes.
Para conseguir mi hombre fin que, en concepto suyo, á tau p:ran a ltura intelectual le coloca, no ctespertlicia coyuntura buena ni mala, y cuenta para ellu con
armas el~ tan excelente lev Y condicióu; tales como el
dist.:utir del modo más desatinado po,ible, si bien cui•
dando de que sus disparates vayan chorreando por los
cuatro costados afectación y suficiencia; el engañará
lo::; amig·os sencillos y poco avisados, hablánduJcs contiuuameute ele bellezas incomparables ele una obra que
hace mucho tiempo· trae entre mano~, y que, por pudoró mocle:;tia "in eluda, 110 se atn:veuunca, á pre&amp;eutill"St~ ante el público, y, finalmente, el descolgarse allá,
de peras :i higos-si por ventura no sig·uió d camino
de 1 , uratoria, ó comprende que e,; algo torpe. de lengua, -con alg·ún sofisma muy bien aprenclidito y encajado de antemano en la memoria.
Pero el arma más poderosa y que mejor y con más
api-evechamiento maneja\ es la dbcusión. Part!ce mentira, pero él lo discute tono: lo divino y lo humano, lo
ele te¡as arriba y lo de tejas abajo, lo que esta.al alcance ele cualquier pelea y lo que sólo se les alcanza á
mu.v pocm;, lo q11e comprende y lo que no entiende ui
á cíen leg·uas. ¿Le habla usted, pinto el caso, de alguna obra f1losófical' Pues ya tratará de hacerle á us~ed
creer que él que ha estudiado á !'latón, y á .Aristóteles y á Sócrates, ~' á cuantos antes~' des¡rnés han ¡;ido
fillsofos. ¿Se le ocurre á usted en mala hora, nombrar
á Santo Tomás, verbigracüt~ Pues con esto solo, ya
tiene u.ted al sabio de los sabios, al portento de los
portento~, sLtilliéndose pa,;íto á pasito en el insondable
rnar de la teología; y puesto en tan peliagudo trance,
le oirá, el que q ttiera oirle, cosas verdaderamente pe•
regl"iuas, en •·ibta de las cuales es preciso tenerle,
cuando menos, pot· tan illlstre teólogo como San Agus•
tín, ú otro que más Yalga. La histona no hay quemen•
társela. ¿Parn qué, si él se las sabe toó.as lo mismo que
el l'aclrenu.eatro? Y en prueba de ello, y para que usted se con venza de su mucha erudición, le citará. á 1.s•
ted. aunque algo desordenadamente, á Tácito, alP. J\.Ia•
1-iano, á L;urita, á Xenophonte; Tito Li vio, Macaulay,
Orosio, Diego de Mendoza, Salustio, r'ericles, 'l'ucidi•
des...... y ha~ta al mismísimo Poncio Pedante; celebérrimo hi;toriador, primo politico de Poncí o Pilatos. Y
no le cita á usted más, porqu1:1 es seguro que ya usted
habrá echado á correr asustado de tanto nombre, que
si no,·más le citara. En suma, señores, que es hombre
p_ara el et1al nada hay oculto ni ignorado en la tierra.
E,; filósofo eminente, teólogo insig·ne, 8apientísimo co•
nocedor de historias, crónicas Y cronico.ies; sociólogo
de los buenos, g·eógrafo de los U1ejores; pintor, músico,
escultor, arquitt:-cto, literato ...... y, por Herlo todo, me
parece que también es gran maestro en asuntos de
cuernos, y critico 11otabi11simo en el arte de los Zabar•
te. Salazar y comparsa.
Una sola cosa no tiene el desdichado, y es ,ergüen•
za,porque siempre anda hablando mal ele su país. A cada rato le oirá.u Uds. expresarse de esta ó parecida
manera:
¡Por Dios, caballeros! tengan U des. la bondad de no
decir barbaridades, que con ellas sólo se cltmrnestra
un completo desconocimiento de la materia que s1:1
tliscute. Y es barbaridad, y de las .gordas, afirmar en•
fáticamente que México se encuenrra ho.v tan adelan·
tado v floreciente como cualquiera de las repúblicas
de
América latina, y que se halla, ó púnto menos,
en potencia propincua ......... si, señor, en potencia 'propincua ele ser 11110 de los prímei•os pai~es en el con•
cierto de las naciones civilizadas.. Si Udei&lt;. conocieran
á su tierra como me precio de conoc1:1rla yo, se"'uramente que no se aventurarían á emitir juicios ele tal
naturaleza; antes al contrario, dec:ararian ingenua·
mente, como yo con tocla ingen_uida~ declaro aun á
pique de que se me tenga por ant1patr10ta, que no valemos un comino.
Dicho lo cual se atuza el 1Jigote-sí le tiene, por su•
puesto-\· se quecla mirando á su pequeño auditorio
como si· quisiera preguntar: ¿Elrl que opinan Udes?¿~fo explico ó no me explico? lvalgo ó no valgo?
Otras veces le da por emplear forma algo más sua•
,e, v si el tal ha nacido en España se arrauca en est.os
tén11inos:
Es menester que seamos francos, que confesemos. la
verdad, haciendo á un lado tontas patrioterías. p.ro¡i,ias
de la gente ignorante y que no conoce ni po1· el forro
a. la tit:11-ra que la vió nacer. b:spaña, señores, flstá muy
atrasada: atrasada en agriculttua, en indu.s.1ri&gt;1., en artes, en ciencias ......... en cuanto es «genuin,a manifestación del ingenio humano.• ¡No hav m!ts ql\e ver
aquellos trene8! ¡que trenes, me Yalga Dio~! ly yo. qufl
acababa de ,iajar en los de los Est,ldO.S Uniuos! Como
quien dice, eu los mejores trene::; del g·lobo tel'l'Aqueo.
Porque, amigo, es lo cierto que Alo, americano,; na•
die les aventaja. en este particular. Yo, que he estado
alll, puedo decirlo, como puedo, asimismo dar noticia
minuciosa del extraordinario valer d:e aquel pueblo
admirable, para mi $in rival en ambos bemisfel'ios.
Y por aqui se va alJrienclo paso, hasta que al fin sa
pone á relatar 1as míl marav\llas y prodigios que ha
visto en la República clel Norte. ¡Aquella a::;tátua. de ll\

la

�370

EL MUNDO.

Domingo 28 de Xoviembre de 1~7
Libertad, que se eleva á tres mil meDA.MAS MEXICANAS.
tPOs del suelo! ¡Aquellas casas euoraplauso lo saludaba cuando iba hasat
mes, aquellas ticndati, donde Jo mismo
cllo,i, mis cornpa11ero:; de Colegio, plale venden á 'Ud. un collar dé perlas
ctmtero, rie11te, ~mgularmentt: feliz y
preciosbimas, que un ochavo de toextrafianiente fautá,tico.
cino. Si es para quedarse con la boca
J ttzgábale francé,;. ~fo Jo decían el
abierta. ~i míts ni menos que como
negro tu ciente, abrillantado de :;u traje
se queda uno en presencia ele semejanv btl afición decidida á las co11clecorntes muestras de ilu~tración v buen cricionelo; en el ('lta.Jeco_irreprochable lleterio.
·
vaba adherida una grnn cruz como lo.:1¡Ah! pero no más gracioso C8 oír discahalleros de Sa11ti,1g·o en su flarnantecurrir it nue~tro hombre sobre rl'Jio-ió11.
forreruelo. Poi· lo demás, su cordial caYo treo, suele dt&gt;dr, que exi8t~ un
racter é ingénita s1tn1mtía por .la juSer Supremo, un Ser superior á nosoV,:t1tucl; su agudeza misma y ,11 do11aitros, llitmesti .'.\aturnleza, Eter, ó rnmo
re, el cariño especial q tte di,;pt:u,aba á .
se quiera; pcrn ele tener vo esta rreenJo·s
c•uamorados sc•111pi1ernos. l¡e11d1idus.
cia, á admitir sin répliea ni discernide il11siunes y pictórico.; ele fe, hal.Jianlt).
mineto alguno las :ncontablcs paparrnconq ttistadu una cohorte entusiasta ck
chas c¡ue los frailes se empeñan eu hapoetas en agra,: ydc trontdurcs clese11cemos tragar, va mucha diferencia. N~o
fre11at!os ~• ¡.,c•rcl1dos......
C(!te lo trean los tonto~. ¡.(~uien, por
Una tarde brurnosa, apenas alumbraeJemplo, 111edianame11te ilustrado acepda por la candente hornaza de un sol
ta hoy como aiyculo de fe que la \llrgen
,¡ue se ocultaba amenazado por siuies:\!arla.._. ... eii fin, ya saben lJde~? ¡Conn
tras uublaione~. una tarde tnsce v fria
s1 la t1ei1cm no nos enseifara que tal
como mi espiritu Stúrido ·" atormentadocosa es imposible! i,Y r¡ué me dicPn
por i11fi11ito:; dolore,; paseábame abstraíUdes. de la infabilidad del Papa? \'ado por esas calles cu !1uc el bullido ele
mos, hombr¡•, ó es que nos quieren ' totrnu:;uentes y ,·ai-ruaJes, la nota viva
mar el pdo, ó nos han visto cara de o-,w •
de un corpÍllo de colores abig-arrador;.
sos. Pero á, mi no :;e me co1111tlo•a"to11
!Í la mirada intencional y pe11etrantu
ruedas de molino, porque yo he0 leido
d,1 una hermosa, convida al goce inomucho, tanto de autore~ crédulos como
cente.,· puer\J á todo aquel que no tiede escéptico:; y materialistas; y, la verne mas de veinte afios v uua alma disdad, :vo me atengo á los último~, E'llpuesta á solazarse." recibir otras imtre lo, cuales se ha•lan hombrea de tanJ)resiones c¡ue las del tedio amarg&lt;;&gt; y
to talent? y autoridad, como Demócrilaproftlnda pena.
to, Volta1n•, Rousseau, Chateaubriand
¿.Sabeis, mi:; amigos, lo que á mi ániy otros varios.
ino produjo tan frívolo aturdimiento?'
Si acaso alguno se atreve á hacerle
$rfa. Gnfonia Eionzalez
Un cldspredo grande, inmesurablehacia.
observar que Chateaubriand no fué un
la ,·ida ociosa del boulevardier v un
escritor cOm'.) él se lo imajiua1 conte~ta
(DE XOGALE8, HOXORA)
intenbO deseo de rechazar aquellas comuy serio y midiendo mucho y rscuclrnn
sas y aplabtar aquellas genteti que se.
close las palabras: U::-ted créame á mi: el Catoliri,mo
.
prese:-ntaban á mi ,·ista como las imáge•
La bandera del dolor.
obedeciendo á la le,v· unh·ersal porque se ri o•e todo lo
ne• Yer~1coloreti de un graphoscopio ó las movidas fi.
creado, forzosa(nente ha de ~esa1iarecer co~1 el ti!m1g-uras dd un cuadro disoh-ente.
P?, como han ido desapareciendo otras nrncba8 reli['l:n el álbum de laSrlta. Olelia Gonzalez y Zambrana]
Prouto, pue~. rne alejé de las ruidos-as avenidas que
g10nes.
me &lt;'illlsaban fiebre y fuíme clirecto, temeroso de arre•
Con lo cual el bendito de Dios Be forja la ilusión hapentmue, á distraer mi mal á casa de ese desconcido
lag:a~ora de q.ue IJ'.1 snrni~o .á sus oyentes en muda y
UJOi'i'E;\IJ,;, n!1ia.; pero yo no puedo presrn- ,\. q !liéu yo creia francés y era en realidad, co:;mGrehg1osa adm1rac10n de su persona.
&lt;1rle ahora pa1saJes encantadores, como aqut&gt;- pohta
Hablando de literatttra es también-como en todo
ll1i ,·isita, con todo, hubíérasP. di fe.ricio si la rubia
os riue un gran poeta describia, pintando el
ya se ¡;abe-una potencia de primer orden.
'
Jazmm entrelazado con la pasionada la ver- Sra. dt: Cliquot-dama ~iscreta y de altísimo contorno
-L~ola! señor Quisquillas, que tal va esa salud?
al pié del mirto. n1 el hondo valle el ~liYO, al -que Junto á un annano conversaba con mi héroe
-:siempre haciendo berrinches-no la salud se en- bena
borde del. t?rrente !a adelfa~· sobre las hojas movidas á la sazóu, no se despido en el preciso momento eu
tiende, ~iuo vo.
'
por JC!" alt,:;10¡;, las Imelas mariposas, mientr11s el fauno que yo entraba........ .
-Cuidado~ cuidado con la. bilis, que es persona de d?rm1tab3:
en su irruta &lt;ie hiedra ó se bañaba el silen-La yerdacl es que .vuestro misterioso personajemuy mala~ pulgas, y á lo meJor nos da un susto
cio en la hnfa de las fuente:;.
subray~ con. ace1:1-to hger? y retozón una jo1·en que
. -:Pero ~1 ,\ veces, aunque uno trate de ref1 enar los
Yo recojí los últimos suspiros de tu bella mach·e así pre~unua de mtehgent". é 111geniosa-110 era. á Jo que
1~1petus, no puede por menos de ~ndig-narse. Figúrese como
1~ habia vis.t_o correr y jugar alborozada, en' los
veo, tan galante y rendido con las señoras como fuera.
l d. que .acabo de ~en~r una a~r1a disputa con Rive- preludios
de la mnev.. La ví ruás tarde cubierta de ro- de desrarse.
ra....._.Ud. conoce a Rivera_.........
,
sas blancas, rn su túmulo do martir. Llevé su cadáver
. Permitid que. os prevenga, señorita, que antes de él
.-St; un muchacho por cierto muy fornial é instrui- sobre
lo~ hombro~ en unión de otros amigos .v parien- Ja1~1~s he conocido nada tan espiritual refinado v exchto.
·
qu1s1to
•
tes-radiante
de
mmortalidad-al
santo
panteón.
-;-Instruidito, instruigito, y precisamente ahora, disAl.leer esta página, arroclillate y ora por ella. Las
-Bien_¿y lo .demás?-estalló el de la voz hueca con
cutiendo sobre ~¡ ~ne~amsmo del verso, no supo enten- ornriones
puras son los himnos de Dios.
ademán impaciente.
(ler lo que son p11T.1qmos1 yambos, cornos~· espondeos.
. Alg~mos pueblos antig-uos cuando celebraban las
-Mu.v luego le traté familiarmente-contestó GuiY_ay.a u_n ho~bre rnstrmdo, que no sabe Jo que es un v1ctorrns
sus famosos guanero~, ha,·ian conducir 11.e.rmo amostazado, dispouiéndose á seo•uir su narrap1rr1qmo1 m (as s.llabas, tiempos y pié~ de que consta al ~ado dede
los
carros
de
trofeos
adornados
con
cnrtic1on - y aun perI?itió, por
no ~é qné ~:tusa drtermiun senano yamb1co puro. Pero verá Ud. tJon Pedro
de granate y oro, otro carro pesado y lúgubre, uante, que lt: quitara el roJ1zo gorro que envolvia su
Conve~icido sin eluda el pobre hombre, q{w, entre pa~ naJes
en
el
cuai
se
destacaba
una
anchurosa
bandera
neo-ra
réntes1s, e., un apedeuta en toda la e.xtensión del vo- pa¡·~ que el vencerlor no se dejnse ensorbebecer "'de: ve!1e1:able cabeza. Nue,trn charla, desde entonces
a111n~o~e por grados y hablamos..... hablamos largo,;
c~blo, de que no se halla mu.Y fuerte en Poética cam.Pºr. las glori~~ del destino, y pensara á veces tendido d~ la d ~ha fu.g az .v la esperanza muerta, del
bió el.te~a, ~• me pregun.tó mi opinión respectd de la mas1ado
en las miserias y delnhclacles hunrnnas.
ª(llor-¡el mflex1ble mmotauro!- y de ella, mi veleidosa
obra ulttm~ de Pereda, titulada Peiias Arriba. Yo se
Entre la~ muthas florrs qutl dediquen á tu talento v bien amad.a,. la gaUard;;i morena de ojos nrgros más
la expuse hsa y llanamente, como es mi costumbre· á tus
gracias, en este álbum tu~ numerosos aclmiradri- que Ja obsidiana, ondulante cabelh•ra y caderas compe~o par.éceme que n? ~lebió de agraclarle, porque s~
1:es, se.an .l~s ~.re,,~ntes lineas para ti, el simholo dPI bas co~o rebo_rdes de ánfora hcl&lt;mica ~· oscilantes
deJó dec1!· el muy e~tup1do, que era vo un borrico que
coi.no .P~nclulo simple, en vaivén con:;tante, persistenen mat.er1a de arte, no distinguia lo blanco de lo ne~ recuer~o, la litgrun~ BtU.tve y .dulec, por la memoria te
mfm1to!
gro. No me pude contener, me atufé me atufé de ve- de Elo~ia. aq,u~lla 1.angu1da rema de la juwntucl, tan
¿El final? Ah) si, lo recuerdo con pena......... Un churas, y le •¡mse c~mo hoja de perejil: ¡:\füe l'd. que cast~ cual Ef1ge1:1-ia, tan seductora como Enitrea; ,.¡
atre_v~Tsc á dec1~· que Peí'ias Arriba es una obra her- que31do de una. tortol~, al enrnntrarse huérfana de basc? de hígr!mas suplió á la risa desbordante v al
en el ca!iente mrlo; la tétrica pero granrliosa, susp1r? evocat1yo de mi perdido amor ~· penetr·é al
mos1s1m~, a-ran~osa! ¡,Qué entenderá ese cretino por rnadr1;
enfüeuo de rodillas, yo que siempre me creí púo•iJ vihermoso~ Lo d1Je an.te.s y ahora Jo repito: Peiia11 Arri- celestial y subltme Bandera nPgra del dolor filial.
goro~o, esforzado, fuerte co1;-:o un turco.
"' '
AirnRES CumEx'rE VAZQUEZ.
ba es cansada, fastidiosa, rnporifera. No asi otras
Noviembre de 1897.
-:-Pero ¿que ha siclo del nmerto?-tornó á hablar el
obras del mismo autor, poi· ejemplo el Buey Suelto
valiente que con ellos ~impatizaba.
Don Gonzalo Oonzrilez y el Sabor de'la Tierruca qu~
- ¡El muerto! ~s verdad que lo olvidaba así como su
son muy agradables y bonitas. Mas, con todo, n~ llen~1~1bre de. bautizo-murmuró Gtüllermo' poniéndose
ga P~reda adon~e llega GalclóR, que es el primer
pa!Jdo.d~ pronto .. Cu~ndo voh-i á la vida lo primero
noveltsta de Espana. Aunque, si he ele decir la verdad
q~1e. nm-~ ~ue á nu amigo que vacía ríg-id~, con cadat~1•bién e!1 G:3-ldós encuentro yo defectos garrafales'.
venca ng1c!Pz, sobre la mesa &lt;ie mármol que tenia enV aya ~n tip.o 111 ~erosímil el que nos ha dado en su
,D1:1rante
la
velada.
cuando
ya
todos
habían
rrido
tll
Nazar111! ¿Y que me cuenta Ud. de Halma? Alma se conuco r~cuerdo de un cles,:ifío y la reminiscencia de frente; le to!llé entonces del cuello co11 mauo trémuJa
por la em_oc1ón y en el chaleco qne le servia ele ferre•
necesita para aguantar ciertas obras,. á ciertos hom- un
~ueed1d.o con punta;; y collares de novela por en- ruelo. ba¡o la gran cruz que gastaba como cualquirr
brecillos f~tuos y pretensiosos que, co'mo el Rivcrita, tregas,
Gmllermo
permanecía
callado
indifercute
mi.
todo lo quieren saber, en todo se meten Y110 entienden ~~.ndo ~o.lo_el opalino ~ontcnido de su 'copa como s'i al- c3:~al_lcr? de. Sa;nti~go_. leí s~ nombre...... Lln111ábase
AJenJo j babia sido mtunn amigo de Luis de Baviera.
una palabra ~e nada. Pero rn fin, veo que Ud. va 8 e .,,
un ext1auo pensamiento lo asaltara. ])e imp1·oviso
Ya y yo también me largo. Conque agur, Don I;cdro. una
vo~ ~onora pronunció su 110111bre y diez n,ás Ja co:
JosE ALBERTO ZULOAGA.
Y se fué el pedazo de atún, no olvidándose al salir rearon exclamando:
á. la ca!le de calarse los Jentrs que poco antes se ha-;-Sí, sí, que nos diga Guillermo la hiEtoria de su
b1a qmta~o; porque es de advertir que la mayor par.e primer
amor!
de estos tipos usan lentes sin maldita la necesidad de
.
-E~
tan
llana y n1lgar-replicó éste-que apenas
usarlos, sospecho yo que porque ellos se suponen que s1 el fmal.. ....
D~seíende la hostia blanca. Como viento
han ele exclamar las gentes al reparar en que los usan:
~ lo que queremos-interrumpió con tono seRug1encl~ en el ~oscaje, se oye abajo
-¡Caramba! este chico ha debido de estudiar mu- co-Es.o
un !n.tngado cqntertulio- la posesión, el abandono,
F;I preludio ~el hnnno del trabajo
cho; debe de ser muy sabio!
la mohc1e de la ~arne fresca y palpitante. ¡Que valen
l la estr?fa mmortal del movimiento.
Y, á pesar ºde su ~abiduria, no sal?en los muy simples los
besos y las c1_tas en la sombra!
Desarticula el roble corpuleuto
.9u.e lo que e;;as mismas gentes piensan es que son
-¡Oh, no, ll'! ~eñores, se trata de una muerte!
F¿l rudo lefiador á cada tajo,
uno..s _g-.randes necios, con pe1·dón sea dicho.
-Tanto n~eJor-agregó uu despabilado con fingida
1 se .~spere~a ,el henJisferio, bajo
c.ompl3;cencia-la muerte es atractiva v vo la dov mis
La sabana tisu del ftrma111ento.
s1mpat1as.
·
•
•
MA.~UEL VELLIDO.
La so111l?ra abdica. Aurora ruborosa
N.9Ybre, de 18.!J7.
Conve.ngo, P.ues-dijo aún Guillermo-con tal que
Besa á O.nente en el párpado de rosa
no ~-ayatti ~ ~·e1ros. ele _mi hé1:oe. He. aquí lo que ~·o he
; la pup~a ele oro se dilata .............. .
sabido de el. Rabia sido fo timo amigo de Luis de Bal ~ cl1luv10 ele luz baiia la tierra,
viera, el loco P.oe.ta real. y la admiración por su persoi\fieut!·as la otra pupila- la de platana .tocaba los limites del .culto, llegados casi al fanatis•
Donmta entre las crestas de la sierra.
mo y á. menudo convertiase en fervor indiscreto; el

~:o

ABSINTHE

ALBORADA.

MEDARDO FERXAXDEZ.

Demíngo 28 de Noviembrede 1897.

DAMAS MEXIC \NAS.

TACUBAYA
;'\fi pueblo. de nmjere~ " floreA1 ico,
es un ji: ón glorioso de Prima,·cra;
brota l'I aura perfumes de su abanico
al mecer en las harcla.~ la enredadera.
La vista se exta,ia con los diversos
tonos ele la arboleda de sus jardines,
con el color brillante de los mastuerzos.
del heno con las mu~tias opacas crine~.
Tiene ele rnormes fresno,; penacho altivo,
Y en s11s calleB tiombrias de cauce e~trecho,
el ano,·o, en Sll marcha de fug·itivo,
la trenza ata~- desata sobre 1&lt;u lecho.
$011 el gorrión y el viento sus trovaclorcs,
su atavío, las rosas .v lo~jao:mincs:
virgen que se recue,ta :;oñaudo ¡imores
en el cojín mulli&lt;lo de sus jardines.
En las fuentes el ehorro saltR ag·itaclo,
se anurhi ~· clesan11cla, suhe y desciende,
y senwja u11 &lt;"apullo cristalizado
que sus pétalo!! varios al eol enciende.
Allá sobre los bordes de la calzada,
cual novio entre,las redes del amor, preso,
el castillo la envuelve con su mirada
y en las brisas errantes la manda un beso.
Y es u.n constante asedio que se establece
y un anhelo que entraña gozo y pesares:
en su flora, el castillo soiiar parece,
en sus bellas mujcre•, los militares.
El chal que á la cintura llevan atado
á las hembras permite mostrar su gracia,
y pasa alzan(lc, el polvo del empedrado,
en lujo:;os carruajes la aristocracia.
Cuando- perla radiante-Vésper resbala
sobre Ocaso, ,Y la tarde tibia se aleja,
hay un coro ele risas en cada sala.
y un diálogo de amores en cada reja.
Armoniosa mezcla de corte y villa,
sus parques un conjunto dan lisonjero,
ya e~parcieuclo perfumes de maravilla
ó guarrlando camelia~ de invernadero.
J o,·ei·o de mil jo vas, tierra bendita,
cesti en que se mezclaran hembras y flores
como en ricos collares flora esquisita
de balcones .v prados encantadOJ·es.
Allí la Ya encendida rosa. se quema
á los flllgores rojos del sol de Mayo,
allí mece sus borlas la crisantema,
do, la luna al silente, llvido rayo.
Ya en floridas terrazas que el sol matiza,
mécese la 1le cera, rlástica fusia,
ó ya en los barandales sueltit su risa
la rubia de pupilas azul ele Prusia.

COQUETF.RIA PO&amp;TU.MA.
De Gautlcr.

Ponrdme, antes que crncen mis despojos
del piélago del mundo las orillas,
un poco d('. carmín en las mejillas
y una somb1·a muy débil en los ojos.
Porque quiero en mi lúgubre morada
-cómo el lejano diá de ventura
en que él se enamoró de mi hermosurayace1· eternamente sourosada.
•
No me envolvais en fúnebre Fudarío,
Por Dios, vestidme aquella. blanquecina
vestidura de tenue muselina
que avariento guardó mi relicario.
A esa q1terida túnica de armiiío
no hay otnt gala que mi amor prefiera,
pues con~agrada. fué por su pnmera
inefable mirada de carifio.
No me pongais cojines r~camados,
Poned mi almohada ele sutiles blondas,
y sobre ell,i for.n,id gn'lciles ond!i:1
con mis cabellos finos y dorados.
Esa almohada, rn la amot'osa noche,
Vió descans11r mu.,· juntas nuestras frentes,
ven la~ 0,~óndolas vio ele los ardiente:;
hesos de mtestro,; labios el derroche.
En fin dPjaíl sobre mi nfvcia mano
qué nun{eró las salvt•s matutinas,
el rosado de c11entas opalinas
.
bendito en Roma por el Santo Anciano.
Yo lo deso-ranaré allli. en los siniestros
paise, d \•I n~ ~er. ¡S u~ labio, píos.
dijeron vec."s mil sobre los m'os
las dt1ll:es Aves y los Palrn ¡&gt;,'L1estros!
BARTOLO.\l; CARBAJAL Y

Noviembre ele 97.

371

EL :\IUXDO.

RosAs.

$rita. Dolores l!keaga,
(DE )IEXICO)
Fotografia de Valletb.

O al caer de la tarde grata y serena,
lanzando á donde miran, luces extrañas,
incéndianse los ojos ele una more11a
bajo la sombra leve de las pestañas.
La feria al bajo pueblo prende y fa$cína
y la ciudad sus muros viste galana:
si erige sus barracas, es caml?esina,
si ostenta sus mujeres, rs cortesana.

OINEMATOGRAFO
Camado ele revisar periódico~, ávido de noticias y,
de h,illar en ellos versos v cuentos ele mis amigos lejanos, abandoi10 mi asie11to y me asomo al balcón. el«:
mi cua• to de trab,1jo. No esto.v ele bu1:nor P.ªra Ir a
charlar con mis amigos de Club. ele cosillas ligeras y
aleo-res-de mujeres mundanas &lt;Í de caballos de carrera, ~tt eterna conversación-.,· me entrego á observar la calle, alumbrada debilmente por la luz melancólica del gas. Las nueve de la noche.
i
Y ahí en el balc:ón, ele codos en la barandilla, van
desfila;do ante mi vista indiferente y ociosa: pri~n&lt;;ro
un mocito elegante que camina apreslll:ado,- qmza á
una cita de amor- v que al andar va mirándose en la
sombra ci.ue hace sit cuerpo en la pared.
Tras de él, á algunos paso3, dos lindas señoritas _Pasean cojidas del brazo con las adorables cabecita~
desc~bii:rtas y aprisionados sus finl.simos talles en pn
morosos jerseys. Hablan con entusiasmo y de. rato en
rato sus risas, cri~talinas,frescas ymal contemdas,llegan á mis oídos. Un joven, sombrero en mano, se acerca á hablarles, pero u.n Cf?Che .que en esos momentos
atraviesa la calle me nnp1cle on- sus palabras. Por la
portezuela, alguien 9ue no r&lt;:9onozco. saca una mano
y agitándola me gr1ta-«Ad10s, 11n;nus1»- saluclo al
que no respondo por que cuando quiero nacerlo el coche está va !(•jos.
Desp11é~, algunos rapar.!telos pasan corriendo y con
tal velocidad que no se fiJan en un enorme perro de
Terranova q11e duerme á lo largo de la vereda .Y c:_aen
encima del inofensivo animal, qne se levantag·runendo mientras los muchachos, después de la caída y el
su¡to, se alejaron riendo á toda boca.
Unos pasitos li'"eros y menudos al lado ele otros
más firmes v r&lt;'po~a&lt;lo!i ri1e hacen latir el corav.ón coi~
violencia Y 'volver rápidamente la cabeza. Es ella, m1
amada ruhia y gallarda. que pasa, esquiva, orgullosa,
hablando con 'su madre .v que no miraría por 11ada á
mi balcón por que de lejos me ha divisado ya en él.
Y YO de codos en la barandilla, la mano derecha
hundida en mi desordenado peinado, mientras la izquierda me oprime nerviosa.mente la P.alabra, me quedo mit·ándola ha~ta que se pierde de 'f'"¡sta ........ .

Febrero, cou sus tiendas de blanca tela,
al.pueblo regocija. y hora tras hora
pasa oyendo el ra~gueo ele la'vihue.la
i el sollozo que exhala la cantadora.
Doncellas de curioi&lt;us, dvas miradas,
á. la luz vacilante de lo~ mecheros
con sus faldas crujientes ~- almidonadas
apú~·ans(• en los brazo:; de los obr•:ros.
Inclinado el jarano ~ubre la orPJa,
dispuestos siempre á bromas. riüas y arnore~,
charro~. perpetuaclores de 11~anz:i añeja,
v1111 con aire de alth·o, c·onr¡ubtnclores.
Tahures d e semb lante cong'l'Hionado,
en los ojos co~c1mtr:m ,.¡ alma inr¡ni..ta,
de las cartas al 1r1ndo correr pausado
ó al girar fa,cinante dc'la rull'ta
Montero ele semblant,1 que sobrecoge,
con arte las com1n11•stas cartas va echando,
y el tallador prorrumpe, mientras recogP •
l.is apuestas: «el tiempo i¡ue _va llegando!»
Y al par que el oro cae sobre el ta petP,
difundiendo en las salati su voz de fiesta,
el mágico preludio de algú~ minuete ·
.lanza al viento en sus nota:; n brante orquesta
Ya en ámplios redondeles que se dislocan
al peso del concurso febriscitante,
los uritones á pleno grito convocan
á la lid del heroico gallo arrogante.
En los hombros luciendo las policromas
tilmas, bajo los anchos, ricos sombreros,
entre insultos y ternos, risas y bromas.
del palenque 1\, la arena van los galleros.
Crúzanse las apuestas, los soltadores
á los gallos afianzan largos puiíales,
y van gritando en torno los correclorce:
«Nava es la gTande, pesos á seis reales!•
Da comienzo la lucha tan esperada,
acércanse uno á otro los combatientes,
y brota en la contienda desenfrenada
~111 puñado de plumas resplandecientes.
Y cuando Primavera, de su abanico
desplega en los jardines las ricas blondas,
como ave que en las alas oculta el pico
Tacubaya.dormita bajo sus frondas

··································••'"·•···········

···o·;¡'jj~ne tus calles rumor de fiesta,
revelando el conjL1nto loca alE&gt;gría,
ora en el rojo Estío ele ardiente siesta
al reporn convide tu lozanía,
Yo no habi:é de olvidarte, mi alma ferviente
ha tiemp_o el culto abriga de tns pi:imores
alas en ti radiosas halló mí mente
y brotaron mis versos para tus flores.
N ovbre. ele 97
Al'RELIO G. CARRASCO.

........Del balcón entreabiert~ ele la casa Y&lt;'cina se escapan á raud.ales las notas y1brantes d~ u1: vals caprichoso y anstócrata-el mismo que ba1lab,i co11: ella
cuando Je declaré mi amor-:, una parvada dl1 ráJaros
blancos, los Recuerdos, Yiene ~ canturre.ar en nu alma,
donde una ave l!egra, la Tn,;teza, agita desesperadamente las alas ........ .
JOSÉ }f. BARRETO.

Gl un fraile.
Fraile austero, de mirada triste y mustia, .
Que en tu faz llevas las huellas~~ l'.1 angustia
Y los imrcos, en tus carnes. ~el stlic1?;.
Tú, que rezas sin cesar al D1?;; pr_opic10
Implorándole perdón, ¡oh fraile triste!
Di, ¿qué has hecho? ¿qué pecado come.tiste?
Yo te miro, fatigado, macilento,
En la celda solitaria del convento,
Asaltado por horrible.s t.entacion~s;
Yo te escucho proferir 11nprecac1011es
Y acusarte de tu bárbaro delito.
.
·Cuántas veces por las noches, se oyr. un gnto
Q1~e perturba la quietttd de esa morada!
·Cuántas veces, con la faz desencajada
'Atraviesas sudoroso, macilento,
Los obscuros callejones del convento!
Rezas lloras, te castigas, te haces daiío,

y en tu ~-ostro, taciturno, Ferio, huraño.
Sf\ revelan los temores~· las dudas, ........ .

;Has vendido á tu n1aestro como Judas?
y hoy imploras Ru perd?n, ¡oh fraile tri~te!
Di, ·qué has hecho? ¿que pecado cometiste?
G
ENRIQUE TORRES TOltIJA.
Xoviembre de 1897.

�372

Domingo 28 dil Novil'mhr11 dP 1R9í •

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

373

Ensueño de niños.
POR JOSEPH L'HOJ:&gt;ITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 6.
' da. Pero se quedó asombrado al ver que el GeEl uno enderezó una charretera un poco incli- vard, listo para ir al mentidero de una redacc~ón neral continuaba diciendo en broma.
á
rastrear
un
billete
de
favor
para
el
Vaudev11le
nada, el otro arregló el cuello; el de más · allá el
-Ah! conque es muy buena, pero muy puenal
1rndo de la corbata; un tercero la placa del cintu- ó Variedades. Si el General hubiera estado de
Derrepénte cesó de reir viendo que su. sobrino
uniforme,
indudablemente
Jacobo
habría
perdi1·ón, y por fin, el caporal Tranchard giró gravepalidecía, y contraía los labios como si estuviera
do
menos
facilmente
de
vista
los
arreos
militares
mente alrededor de Jaco bo y volvió sin decir una
de llorar.
palabra á sus tareas, lo cual fué interpretado co- que le oprimían; pero su tío había prescindido d~ á punto
-Diablo, diablo!-dijo-¿pero es serío esto?
toda
prenda
imponente
y
no
llevaba
estrellas
m
mo un elogio por toda la cámara.
-Si-Respondió Jacobo haciendo un esfuerzo
-Ya estas listo, aftadió Jacqnot. Rete aquí co- entorchados ni galones. Iba de levita, con una
-eso
es.
corbata
anudada
al
descuido
y
ese
airn
de
travemo un sol. Procura proporcionarte un permiso
-Vamos, vamos. La griseta ya no existe ....
-competente y ... no es por que yo lo diga, pero sura que es tan agradable hallar en los calaveras yo tuve á la última cuando era subteniente.
todas las probabilidades están de tu parte. :N'o hay de antafto, cuando empieza uno á resbalar por la
Y el General refirió su aventura que.Jacobo se
pendiente de las calaveradas.
pillo sin fortuna, puedes vanagloriarte de ello.
sabía de memoria y que dió oportunidad á este
- llasta la tarde, amigos míos, dijo alegreHasta los postres, la conversación giró sobre para intentar reponerse y poner en orden sus
mente Jacobo y salió distribuyendo apretones de las novedades de actualidad; la pareja de caba- ideas. Habría querido cambiar la conversación
llos del Conde X, la reunión de todo Parí$ en la pero el General se había engolfado en el asunto
manos.
En el patio encontró al General que paseaba Iglesia de San Pedro para el matrimonio del 11ar- que le era más grato sobre la tierra y no lo solta-ch1u·lando con el Coronel y se detuvo á la distan- q ués de l. la ruptura de Choss y la l\facllin, el exi- ría fácilmente. Sin duda terminada su historia las
,cia reglamentaria juntando los talones y perma- to colosal del último ballet ejecutado por la Tre- preguntas lloverían on·a vez y .... ¿cómo contesneciendo inmóvil con la mano derecha abierta y setoiles, la fama creciente del restaurant Pierre, tarlas? No hallaba la manera. Su cerebro estaba
.á la altura del ojo. Por todas las ventanas asomael abandono de la taberna Paul por la multitud vacío, sus sienes palpitaban con violencia y lo
ron cabezas curiosas y dos castigados que pa$a- del buen díente, los trajes femeniles, los teatros, que al principio fué disgusto y cólera se cambió
ban con el caldero del rancho, hicieron alto un mo- los cafés, los salones donde se divierte uno y aque- en despecho principalmente contraJacquelina cu. mento para contemplarlo, sin atender á los rega- llos donde se fastidia y en fin, todo lo que.pue_de • ya imágen obsesora le impedía disfrutar á. gusto
decirse de alegre, de in.útil, de divertido, de m- de su licencia. Por vez primera sintió un moviños del cabo de presos.
Ante las atónitas miradas de todo el cuartel, el moral, de superficial y de truhanesco entre dos miento rebelde hacia su loca pasión y hasta emgeneral abrazó al soldado y luego acompaúado parisienses que encontrándose después de una pezó á encontrarla ridícula. Esta faz de sus imbasta la puerta por el coronel, se fueron juntos larga ausencia se ponían ií. charlar de París.
presiones empezó cuando el General al terminar
amigablemente.
Al café cuando se encendieron los cigarros el su relato dijo:
.
Bajando por la calle de Colbert co11 su tío que tío se acordó al fín de que era General y de que
-He aquí lo que era una griseta. Deseo que
le llevabaáalmorzar al Hotel delFaisan, Jacobo su sobrino pertenecía al Ejército y le habló del hayas encontrado algun ejemplar raro de la es.se sentía mi1y contento y sentía á la vez que le oficio pero no mucho tiempo para no cansarlo ni pecie, pero lo dudo por que ya se rompió el moldisgustaba su propia alegría. Una semana había . cansarse. Ya había hablado con el Coronel larga- de. En fín, si esa personita misteriosa te agrada,
-corrido desde la tarde en que (así lo creía aún) mente y supo eón agrado que las notas de Jac- mejor que mejor. Ya pareció el peine, digo, ya
se decidió de su vida, y desde entonces no había ques eran buenas; que los galones de cabo no ::,e se porqué, farsante empedernido, querías un cuarfaltado un día al almuerzo en la casa de Auger harían esperar y que á fin de año alcanzaría los tito en la ciudad.
1ü á sus conversaciones por las tardes con Jac- de sargento. Luego volvió al objeto que durante
¿Siquiera eres discreto? Nada· de historias ya
quelina en los muelles y los bulevares. Ahora, por toda su carrera no había cesado de ocuparle; las
lo·sabcs!
la primera vez dejaría de verla y se admiraba y diversiones y preguntó á Jacobo las que podía
Jacobo enrojeció hasta las orejas y dijo tímise indignaba de que esto no le produjera la me- haber en Tours, y sí ya tenía entabladas algunas damente.
nor tristeza. ¡Cuál no iba á set· la desazón de la gratas amistades. A_ esta indicación Jacobo se
-N'o hay peligro, tío.
pobre nifta cuando él no se presentara á la hora turba ·y ruboriza y la imagen de J acquelina tan
-¿Cómo, no hay peligl'O? ¿Aún no le has ensede costumbte! Ki aún se había cuidado de preve- rudamente evocada1 se alza ante él con un relie- ftado tu alojamiénto?
nirla ..... .
ve singular. Algo como un remordimiento se apo-No, tío .... ya comprendera usted que . ...
Contestando del mejor modo positJle al aguace- deró de el á la idea de que iba á profanar el idi-¡Qué, tus entrevistas son en su casa?
ro de preguntas de su tío, recordaba su mesita en lio inocente cuyo encanto acababa de probar, el
Cuidado! eso puede traer complicaciones. Tu
el fondo de la sala oblonga del Café de los Ami- séntimieuto purísimo que se cernía por encima de eres soldado ¡qué diablo! y no es preciso ....
go§&gt; y allí su cttbierto puesto de antemano, y el sus charlas de vividor, y que en estos momentos
-Aseguro que no baJ peligro y que estoy lipanecillo oculto en la servilleta y el mantel muy le importunaban.
bre de cualquiera imprudencia.
blanco y en la fuente de fayenza las frntas que
Al notar la emoción de su sobrino, el General
-¿Donde la ves entonces, sobre un puente?
ella· había escogido y guardado cuídadosam:ente se echó á reír y esta risa lastimó al joven que se
- Como nuestras relaciones son tan recientes ...
para él.
sublevaba contra la significación de esta alegría
-Q.ue?
¡Qué tristeza tan grande para la pobre nifta! y pensó por un momento en confiar todo á su tío
Jacobo estaba furioso, ahogándose bajo el pe¿Por qué Jacobo no estaba suficientemente triste pidiendole su apoyo y su consejo; hae,er un llama- so del ridículo y como sintió que se iba comprotambién?
miento á su caballerosidad que sabía estaba bien metiendo más y mas prefirió acabar de un solo
Quando se presenta uno interiormente esas cues- arraigada en el corazón del viejo milita.r á despetiones, siemptc hay manera de resolverlas y Ja- cho de sus· teorías banales y de su lijei~eza mun- . golpe.
-Y bien, dijo con lijereza, prefiero confesaros
cobo no tardó en reflexionar que, después de to- dana. Pero el General reía más al ver el aspecto desde luego y sin reticencias que yo todavía no •
do, Jacquelina no moriría de dolor y bi~n podi~ de desconfianza de su sobrin o y entónces J a\:)o bo be pasado. de conversar con ella y eso es todo.
pasar un día sin verla. Luego se prometió expli- cobardemente no se atrevió. Después se limitó á. Parece, agregó en tono de chanza que eso no es
carle al día siguiente su ausensia y sintió disipar- sonreír y acabó por afectar un aire misterioso de nada comprometedor!
se la nubecilla que había obscurecido su alegría Don Juan conquistador.
El General lo contempló con admiración y de
y entregándose sin reservas al placer de su entrepronto no le contestó nada; pero luego que encen-TL1
sabes,
hijo
mio,
dijo
el
General
bebiéndovista con el general no pensó ya en otra cosa.
dió un nuevo cigarro y arrojó algunas bocanadas
Quería bien á su tío, viejo solterón y buen vi- se un vaso de Vermmel que no te pido tu secreto. de humo:
A
tu
edad,
es
muy
dulce
guai·darlos
y
aunque
alvidor que había pasado á tambor batiente por la
-Diablo! dijo. tu negocio no está 'claro hijo
campa:fia de la exist~mcia, sin arrepentirse y con· go sé de todo esto dime solamente si es rubia ó mío. Hubiera sido mejor que no me meta yo en
morena.
Jacobo
sintió
que
se
le
012rimiá
lagarservaba de su juventud arrebatada recuerdos que
tus aventuras de muchacho puesto que no me congozaba en referir con una sencil_'ez Y u1:a alegria ganta y respondió forzando la voz.
ciernen, pero después de todo, si puedo evita1•te
Es
morena,
tío.
comunicativa. Al obtener su retiro, hacia apenas
Diablo! con qué acento lo dices? Se pensaría una tontería me parece que cumplo mí oficio de
dos meses, se encontraba vigoroso aún; concurrfa
que
te hago una injuria suponiendo que no tenga tío experimentado. ¿Quién es esta joven que has
á varios círculos de París, se divertía bien y estalos
cabello;;
negros como el betun. Tu sabes hijo encontr,tdo desde hace ya tiempo [según se obserba al corriente de todas esas historias que se remío,
que
también
hay rubias y ¡canario! no son va por la intensidad de tu pasiónJ y con la cual
fieren en voz baja y que pasan muy por lo alto en
no has he&lt;.tho más que conversar? ¿Qué significa
feas.
la capital y en las cuales pasan como verdad evanJacobo hizo un gesto maquinal de ascntinúento. eso de un joven de tu edad y además sobrino mío
gélica entre todos aquellos que acostumbran no
-Quedamos en que es morena, aüadió el tío. que amenaza á las muchachas con intenciones cohablar mal de su prójimo.
No
es preciso agregar que es linda ó te lo parece rrectas?
Cuando Jacobo se vió sentado ante un buen
Porque yo supongo que no vas á tratar de conlo
cual.viene
á ser lo mismo. Dime solamente si
almuerzo y allado de ese ale,.?e couversador'. le
vencerme de que e:; una niña honrada, porque eses
joven
y
si
no
ha
....
corrido
demasiado.
pareció que salía de una pes~dll_la_. Pronto ~lvicló
Jacoboterobló como si hubieranabof.e teado áJae- tas no se enredan, ni aunque sea solo para conel Cuartel y sus fatigas, el eJcrc1c10 y sus d1s?1;1-sversar con militares á qui.enes no conocen. Y entos la rusticidad de sus camaradas y el espmtu quelina delante de él y exclamó, rojo de indigna- tónces .... qué? Hijo mío! se me ocurre que has
ción.
soldadesco y perspicaz de Jacquot; poco faltaba
- Tiene diez ocho años y es una joven honra- caído entre las garras de una intrigante que ,¡e d,~,
para que se creyera en un restaur&lt;i.nt del boule-

�374

..

EL l\IU~mo.

Domingo 2B de Noviembre de 1897.

-~Iie_nteR, mientes! yo te prohibo .. ,~
¿me entiendes:-&gt; Soltadme vosotros.
- A Corral franco, dijo uno.
-;,Lo suelto? preguntaron Jos quele sugetaban.
'Jf
~
. En _ese momento el corneta de guarJ
.
dia d1ó el toque de silencio.
• --'-="'-".....-'-"'""""....:_-=--i::1...a..11.:111l..i
-La paz-ordenó el cabo .Tran_chard, y apagó las luces. Ahora, a o-refien~le para hacerse vuler, y t'Sto es todo lo conScflor encontró por Vf'ntura un cabello en el pla- gó, á recoJcrse y los que no cierren el picoº al •
t~·ano .~e una gr iseta. Cuídate, cuídate porque tu
to
c~e _sopa? Todo el mundo se echó á reir, pe1'.o calabozo.
'
s1tuac1on es muy graw•.
dec1d1damente Jaeobo estaba de mal humor v no
Se
oye1:on
todavía
algunas
rbas
ahogadas
Jacob_o se sobresaltó .... ¡,Jacquelina una intri- se hallaba en condiciones de apreciar 1a delic.adeY luego r?mó el mas profondo silencio. Jacogante! \ amos. . . . . .
'
za de estas bromas.
bo
se deJó caer en su lecho abatido, destrozado,
. -:Ascgur:o, dijo, ~ue no son exactas tales apre-Callate! dijo duramente á ,Jacquot.
anonac~ado; se acostó penosamente, repasó en Sll
~iae1on~s re;;pecto a esa .... persona, puesto que
-Bueno a~adió este. ¿Así se ponen, tan ama- ~1e1:1or~a la c•scemt ri_dícuJa que acababa de pro~ a he chcho &lt;1ue nuestros amores acaban apenas
~les,
los sobrmos del general cuando vc•n á sus " oc,1r sm pockr explicarse su frenesí y se durmió •
de empezar.
t10s?
tarde con un sueno pesado.
-Eso es admirable, enteramente admirable
- Déjame acostnr en paz!
Al día siguiente antes del ej~rcicio se acercó
pero ¡tanto mejor! Entonces trata de traerla ran~
Un mw·mullo de desaprobación circuló por Ja al cometa.
camc~lte á hi~en terreno y si se hace la remilga- cuadra.
-DispénsameJ Jacquot, yo no sé lo que me pada mandala a paseo pues de otro modo te mete-Veanásu Alteza! agregóJacquotexaltándosc. saba anoche.
rás 1•11_ una ~&lt;•ne de complicaciones de que no es- ~ .... tu la viste? preguntó con temor.
~~paras facilmcnte. Admito que los jóvenes sean Cuando se h,tlla con lo~ Gern•rales so desprecia á
los compafi&lt;'ros. ¿Xo é:; esto irritante, cabo?
-Cl_aro! era preciso que alguien Je explicara
JO".cmes ya qur~ yo lo he sido t/Unbién como cualEl cabo Trnnchard cinc había permanecido sen- el motivo de tu ausencia.
quiera: pero no paso porque se dejen embaucar
!ado con las cartas _cm la mano meditando una
por crrnturas que ex1,&gt;lotan su sencilléz v no ha- Jugada
__-Es verdad .... gracias! Y entonces ¿que te
respondió flematicamentf'.
dJJO? ..
cen aln~·de de virtud mi\s que para ven.derse un
Xo me importa, t&lt;'nninemos la partida, porque
poco mas carus . . ... .
-Lo mismo que tu: ¡¡gracias!!
ya van á dar las di&lt;'z.
- Y .... ¿eso fué todoi'
-No habJr.:~10s ya &lt;le e:;to y vamos ú pasear ..
Pe1:o Jacquot estaha encaprichado y continuó,
-.Jacquot, sonrió con amargura.
P,or In_ tarde, luego 1¡ue acompaiió al (~&lt;'neral á plantandose
delante de Jacobo.
-Xaturalmcnte: ¿que otra cosa querías que
I~ E:;t~c_ión! s~ r~gresó al Cuartel: sin quer&lt;'r apro-¡Coro? si no supiera yo porqué pone &lt;'sa ca- me dijera?
" e~hm su ll,c_encrn hasta la media noclw. Sentía
r'.1! Ah! Si ustedes se figuran que estú nmy conun,t gran Ja~Itud, un extra:ll.o düwusto
de
:sí
misJacobo vaciló para responder pero su aspecto'
0
tento de habc•r
v visto ít !:iU tío el bcreneral , son u 110S• e_mbarazado demostraba claramente lo arrep&lt;'ll·
mo y tenía pri:sa de acostarse.
z~macucos...,o hay mas que Yer su aire compun- t1do que estaba de haberse disgustado la vísEntró en la cuadra poco antes de que se apa- gido
....
pera.
garan las luces. Dos velas metidas en unas bote-Te
digo una vez mas que te callf's!
Has, alumbraban con sus reflejos cambiantes u
Jacqu~t, compr~~1dió este silencio y dijo:
·
-Buc~o! 8i el Se:üor no está contento, es porgrupo &lt;le soldados que se agrupaban al rededo~~
. -A m1 no me d_1J~ nada puesto que soy un naque
_la
nsta
de
su
general
lo
privó
de
Yer
á su
ele la mesa para seguir las peripecias de un juego particular. Eso e:; todo.
die que no tengo m tJOs Generales ni la rosca asc~carteado que re11ían Jacquot y el cabo Trangura~a: Es á t~; ricachón, paisano portador de
Los
soldados
aplaudiron
o-rilando·
B
b
.
•
chard: poi: otros lado;; algmio que otro Boldado
- ravo, ,Jllcquot! Y d cocin&lt;•ro )IontiPr que en- des~1chas i\ qmen h~1bla, es_ contigo con ,quien
se dcsv~stla perP~osamcntc en tanto que otros ronse , ll. Hace rnu~IJO t1e!npo que la persigo y veo
?ªb~1~ ) a :r anqmlament&lt;•. La llegada de Jacobo traba en esos momentos hizo clac).lcar sus dedos que ~ne desprecia .... 1 se equivoca si cuentn
·
d
. « Voto al CIHlpiro'· L·1, cos1l n O el eJa
mtei i umpió bn1scamentl' la partida• los dormido • exclamando!
e s&lt;·r chvertida» Y como Jacobo, sofocado por In contigo co~o parece afectarlo con sus monerfa.s
despertnndo:;úbitamentcincorporár~nsc en sus lt·~
cólera no respondía, t·l corneta aiiadió con voz d~ rnosqu~ta _m~er~a-Ya venís como Ja dejns
chos y todos vinieron en un abrir y cerrar dP oj .
pl_antada. GPc1 o a nu todo esto que me import11 :,&gt;
aguda:
le rodearon y le abr umaron á preguntas?
o:;,
Tienes
.... ¡que te apro_-l&lt;'~lizmentc Y? estaba allí y fui yo, quien en veche! una hermosa conquista
-Cómo se condujo tu tio?
·
1~~
calidad
de
pento,
consolé
ú
la
particular
del
-;,Almorzó bif'n el f-l'iior?
- Veai~?s, amigo mio, ¿que mosca te está piSmor ..... .
-'S_o ~•s por adularte, pc•ro tienes suerte.
can~o?
d1.10. Jacobo en tono conciliador. Pero Ja
Jacobo se arrojó sobre ,Jacquot, pero dos vigoro-~1 neras .... el Coronel vino ú vernos.
sonrisa
de
tnunfo que contraía sus lábios y el
sos soldndos lo contuYieron en tanto que la!-: risas
- 1: nos ecllo una filípica.
orgullo
que
le asomaba por las pupilas prote.sta-En fín _¿sacaste una buena licl'ncia? y como r~dobl_aban y que el cabo Tranchard renunciando ban contra sui:; palabras.
Jacob?, ª?usto é impaciente respon'día apc•nas [t f1_losóf1cameute al golpe que tenía meditado reu-Si, tienes razón para estar orgulloso ao-reo-ó
la.~ guardaba ~n el holsill~.
c•ste d~luv10 de palabras y se dirigía :'t !:iU Jecho lll~~s Chrt~~
J acquot, porque eres &lt;'l primero con quien l~ c;r.
...
GQue
iliJJSte.
Gutó
Jacobo
Ciego
de
ira
•que
con aire gruñón, Jacquot se pu:;o ú gritará voz d1J1ste:-&gt;
re esa muchacha.
G
en cue!lo.
Jacobo se estremeció indig11úndose interior-(~ue si_n mi, aJgu11a se habría fastidiado hoy
-Se diría que el Sel1or no está contf'nto. ¿El
rnente-Tambicn
Jacquot creia .... Esa pobrcnii1a
pero por dicha yo le alt•gré la siesta.
·'
estaba comprometida, perdida por él. Tuvo un
&gt;

f

Y.tº

Doming _2S de XoYicmbre de 1897.

375

EL :'.IUNDO

buen arrnnque y durante un segundo se sintió en el pavimento, sintió que el corazón le saltaba pasión oyendo llls sencillas explicaciones de su
decidido [1 protestar, pero el orgullo se lo impi- en el pecho, pero no con la Pmoción respetuosa amada. y e,-;trecht'&gt; conn1bivamentC' i:;u brazo que
dió haciendo callar á su conciencia por fanfa- del novio sino con la del cazador que ál Yt'nir su ella intentó retirar con d1;bil e:;fllerzo, diciendo
rronería y por temor nl ridículo, pero 110 atrevién- · presa, la acecha. Se ocultó lletrás d&lt;" un úrbol y
con acento lttcrimoso.
dose :í. llegar hasta la mentira guardó silencio.
al llegar ella no lo Yió; la noche esta ha obscura ;.
Quiero permanecer honrada. Xo tengo más en
J acquot esperó un instante, y luego viendo que apenas se distinguían las do~ hilerns de pl:í.tano:; el mundo ...... quiero permanecr.r honracln!
no se Je contestaba:
de la esplanada. Jacquelina pensó que había lle-¿Qué no tienes más c•n el mundo? y tu juven-Está hi&lt;'n, dijo, no hablemos más. Ella es gado la primera á la cita y se puso á pasear á la tud, y tu belleza y mi amor, no vakn nada?
muy dueña de hacer de su capa un sayo y tu tam- orilla del río. Jacobo iha á alcanzarla, pc•ro se
- Se acordaba de haber oído una frase de este
bien-por mi parte, trataré de olvidar .... Tocan contuvo al ver que ella se detenía para volYer so- gén&lt;,ro en el tercer acto de una ohrn aplaudida y
llamada de trnpn: aucla á ponerte tus arreos.
bre sus pasos. Cnnclo pasó C&lt;'rca del úrbol, Jaco- pensó que la escena completa sería de favomble
bo observó por s~i manera nerviosa ele ,rndar c¡ue resultado.
XII
estaba violenta y contrariada. Caminó ·aun algu-Perman~ccr honrada, elijo, y á qué llam,ti:; ser
Cuando csc&gt; día vino Jacobo i\ almorzar al Café nos pasos, luego regresó con mayor rapidez y vi- honrada? A viYir perpetuamente en lucha consigo
de los Amigo:;, sentü~ Pl corazón lleno de remor- no á reclinarse contra el úrbol. Entonces él se . misma y haciendo mi dcsesperacié.n? Hesistir á
dimiento y toda la mañana se había &lt;•stado diri- presentó y abrazándola de improviso la besó lue- tu:; inclinacionc'\ y it mis esperanzas, haciéndote
giendo amargos reproches. Al ver á Jacquelina, go con frenético anebato.
sufrir y amargándome la Yida, creando remordiirradiando con la alegría de volver á verlo, se odió
,Jacquelina lanzó un grito ahogado y trató de mientos pm"l tu corazón y tortura:; par~ el mío!
profundamente á sí mismo.
defenderse pero su amante era el m·'ts fuert&lt;• y le Ah Jacc¡uclina, ser honrada á tu celad, con esos
P obre Jacquelina! qué sincera y confiada fué hablaba }" su nombre mil veces 1·epetido revolo- ojo:; y e~a cara y c·se talle, es aceptar mi amor.
su acogida! Cómo se conocía que estaba viviendo teaba en torno de ella con el murmullo ele los be~N"o, no! dijo ella retirando :;u brazo con un
con la fe de las promesas hechas y de los jura- sos y la sorpresa y la cólera iban cediPndo al en- movimiento enérgico. Eso no es ser honrada y tú
mento:; cambiados! Del abandono de la víspera canto de aquellas caricias enervadora;;. Sintió que lo sabes muy bien.
-Jacobo· se aquietó. La escena del tercer acto
ni una queja; al contrario, plácemes por el dia. era débil, y reunido todo cuanto le quedaba
de descanso y de alegrías pasado lejos de ella, de valor, se desprendió por un esfuerzo vio- había fracasado.
.Al cal)o de unos segundos, Jaquclína volvió á
per o tan bién ganado con las fatigas del oficio. lento; y en tanto que él quedaba soht&lt;•cogido anApenas, muy Yelada, la expresión de una vaga te esta súbita rebelión, la nil'ia se apoyó en el tron- tomar el brazo de .Jaco~o r dijo:
inquietud r1•spccto de este tio que p&lt;'rtenecía al co del árbol y jadeante, trémula, aterrada, desfa-Ser honrada, para una niña, es :;er lo que se
gran mundo y había venido de París .... Pero llecida, rompió á llorar diciendo:
promete al buen Dios cuando reza uno todos las
mafianas.
una sola palabra de Jacobo había bastado para
-Esto es malo, muy malo.
d isipar esa nubecilla y ,Jaquelina se puso á revo-El buen Dios .... y qué os lo que le has proJacobo se había apt:oxinrnclo nuevamente pero
.
lotear en torno de Jacobo charlando como un no se atrevió á toca1·la viendo que retrocedía con metido?
chicuelo.
-Para qué quieres que te lo diga? Hace ya
un movimiento de espanto, pero le empezó á hatiempo que le hice· mi promesa, desde que SO!:ipe¿Era esta la intrigante de quien el General le blar con exaltación.
aconsejaba desconfiar:-&gt; No. Semejante sospecha
-Esto es malo! dices .... y por qué? ¿Donde cllé lo que son los hombre:;.
-Y piensas que recojió tu promesa?
era imposible. Alli no había ni intriga ni cálculo esttí el dclitoi' ¿Es malo amarte?
El no se preocupa de esas cosas.
sino amor, y Jacobo quedó reconquistado ente-Ay! ustedes saben muy bien l.:&gt; que es ma-Oh! Jacobo, cuidado!
ramente por este amor f bebía el deleite á gran- lo .... .. No es eso lo que me había usted prome-Vaya .... si te crió Dios, fuéparaamar y ser
des tragos ganado poco á poco por esta inenarra- tido .
ble cmbriagncz. Pasó el ilia en una lasitud inex-¿Qué he prometido yo? Amarte siempre y no amada.
-Si, pero conforme á la regla de amar.
plicable pensando en la cita que como de costum- pensar sino en tí. Esas promesas las cumplo y llls
bre Je había da.do para la tarde y en la tierna son- cumpliré. Te lo juro otra vez! ¿Pero he prometi-He aquí que vienes á la historia del matririsa conque acompañó su despedida.
do acaso permanecer siempre contigo como un monio! Bueno, nos ca&lt;&gt;aremos; pero entre tanto, el
EUa vivía confiada, creyendo que cumpliría su amigo cualquiera, como unextra:ll.o áquien se en- buen Dios no se disgustará porque nos amemos á
promesa y cutre tanto se conformaría como ella ~uentra con frialdad y se deja. con indiferencia? nuestro antojo. Esto es igua'L
-Xo ..... .
con una esperanza de la dicha y el amor á plazo Si así lo comprendes, sea; pero mi corazón no lo
Cómo no? Algún cura te ha metido esas ideas
tardio. Esto le bastaba á Jacquelina. ¿Pero y él? ha querido jmnás as¡ y sufre .... Ah! nada me con¿Podría resistir tan largo tiempo?
testas. ¿Estás disgustada? ¿Es preciso que me va- en la cabeza: yo adivino en tus palabras la interEn su ser, agitado por tumultuosos pensamien- ya? Adios entonces .... pero nunca se me arran- vención de esa gente que tiene la mmúa de metos se levantaría la tempestad despertadora de cará la idea sombría de que te lle ofenJido. Y to- . ter:;e en lo que no le importa. Tu me sacrificas á
los deseos. Ahora, era amado y todo el mundo do por unos cuantos besos que te robé .... ! ¿Ifa- ideas insensatas y estúpidas dignns de un monale juzgaba feliz. ¡Cuanto se iban á burlar de él bría sido necesario mendigarlos para que queda- guillo de !';acristía, me haces infeliz por obedecer
á ese tonsurado. Ah! si yo lo cojicsc!
cuando se averiguara que su di&lt;&lt;ha consistía en ras contenta:-&gt;
Como Jacobo se había exhaJtado apresm·ó el
estar mirando las estrellas! Dcveras que era muy
Jacobo se oprimió las sienes con las manos y
virtuoso y llegaba á tonto, pero no se debe pe- dió algunos pasos como si rehusase intentara par-· paso y arrastraba á su amada rúpidamente á lo
largo del muelle. De pronto se detuvo sintiendo
dir á nadie mas de lo posible. Al1ora, él habfa tir, pero ella corrió á alcanzarlo.
hecho ya todo lo posible contentándose durante
-Quédate, Jacobo; bien sabes que no me pue- la mano de Jaquelina temblar bajo su brazo. Jacquclina lloraba. . . .
·
largos días con promesas de entrevistas platóni- . do disgustar.
-Perdón, dijo él, te he hecho d~fio; pero mi pacas. Afuerza de voltegear en tornode la lámpara,
-¿Que exiges pui.s, de ;ni?
sión es más fuerte que yo. Pedíamos ser tan fe.
la mariposa acaba por quemar:;e las alas. Poco
-Pasear .... como antes.
á poco la voz del instinto le hablaba mas alto, le
-Vamo:;, dijo Jacobo y exhaló un suspiro de !ices ....
Y la conciencia?'
dominaba, y al mismo tiempo pensamientos que resignación.
~Todavía las ideas de los curas.
de pronto no osaba confesarse rorque tomaban
Y se alejaron caminando muy juntos pero sin-Deja á los curas en paz. Xo serán tan embuslentamente posesión de su espíritu, subían de hablar. El iba enfurruñado v ella sufría á causa
las profundidades de su ser como vapores mal- de su silencio sin atreverse á interrumpirlo. Al teros, según veo pues que tú vas á mba.
-Es Yerdad. En la iglesia te conocí y no Jo ol·
~
sanos borrando insensiblemente la senciliéz leal fin habló.
Yidaré jamús. Soy religioso, no lo niego, pero toy la ternura limpia que hasta entonces le habían
¿Eres tu ahora el enojado?
do tiene sus límites.
-No, pero sufro.
tenido como esclavo de los juramentos cambia-¿Sufres?
-No hay distindón en materia de honradez,.
dos.
¿«Este matrimonio se re'alizará al fin? ¿Podre-Si porque veo que no tienes confianza cu mí. desde que se discute se deja de ser honrada.
-Y yo sostengo que se puede ser religioso y honmos algún día traspasar los obstáculos que van
-Oh! ¿Si supieras? X o es de tí sino de mí misma
rado, sin dar cabida á escrúpulos irruciionalcs. Y
á oponerle la voluntad de mis padres, las exigen- de quien desconfío.
sostengo que el buen Dios que invocas y en quien
-No entiendo ..... .
cias de mi carrera y por último, mi situación, mi
fortuna )' lo que me debo á mi mismo? Porque
-Yo te amo mucho y de consiguiente ..... . yo creo no impone que debamos amarnos de léjos
-¿Qué?
viéndonos no más que viéndonos bajo el frío, la
despues de todo, continuaba él, ganado por la ló'gica feroz del egoísmo, esta chiquilla no es nadie,
-No puedo explicarme, no me atrevo ...... . lluvia ó Ja nieYe. Xos ha creado el uno pnra el
otro. Obedezcamos, ten confianza en mí y déjame
ni tiene nada. ¿Puedo hacer entrar en mi familia te suplico ..... .
-Al contrario, habla.
amarte como yo quiera. El porvenir es nuestro:
á una sirYienta, conn•rtirmc en el sobrino de la
es fuerza que el presente nos corresp0nda tammad re Auger--Y aunque pudiera¿deberia hacerlo»?
-¿Y como quieres que te diga . ... ?
P er maneció un instante' pensativo y luego sonrió
-¿No estamos solos? ¿qué temes? ¿Es 1m grnn bién.
glla no respondió, pero por la m'lnera de apobur lonnmente. El vapor subía siempre oscure- secreto? Entonces, valor, hay que revelármelo.
ciendo todos los- lados luminosos v honrados de
Y Jacobo le dió el brazo con amabilidad cortés yarse en Jacobo, este comprendió que vacilaba.
-11ira, yo te ruego que oigas no más que á tu
su alma: la bestia que duerme eii. Jo interior de y ella se apoyó confiada y tierna, olvidada del
corazón y este argumentará ~n favor mio. Ven,
toda humana criatura, despertabn ..... .
peligro, dominada por una dulce languidez.
«!\o .... no! ,\l dillblo los en~ueños! ya me can-:No tengo secretos. lo sabes, y sabes tamhicln vamos á mi casa, ten confianza en mí. Ahora el
sé de esperar; es fuerza que se resigne con el pa- por qué tengo vergüenza. No medigas qtienoha~ la llevaba por la callejuela sombría y Jacquelina
pel secundario que puedo darle .... Después .... comprendido .... tengo vergüenza y miedo de mi se dejaba llevar sin decir nada, agitada por un
debilidad .... te amo mucho y siento que si me temblor convulsivo, desgarrada en su conciencia
ya veremos!
Cuando al ,rnochecer, Jacobo reclinado contra dejo llevar de mi amor, no podría .... ya tu sabes y en sumnor, comprendiendo instintivamente que
el parapeto de!! mtwllc, f1;ente á la callejuela que lo que no podría.
caminaba á su p&lt;"rdioión y no sintiéndo~e con
un pico de gas lejano alumbraba débilmente,
Jacobo sentía la emoción del que ve rehacer focrzas para resistir.
oyó los pasos precipitados de Jacquelina resonar la confianza y al mismo tiempo se encendía su
(nontimrará) .

•

�Domingo 28 de Noviembre de 1897.
Domingo 28 de Noviembre de 1897·

EL.l\lUNDO.

376

Los concurrentes á la ceremonia fueron como parientes más inmediatos la Sra. Doña Agustina Castelló
de Romero Rubio; Srita. Luz D!az, Sr. y Sra. de la Torre, Sr. y Sra. de Teresa, Sr. y Sra. Elízaga, Sr. 9.rtega
Reyes y familia, Sr. Justino Fernández y f~~1ha, Sr.
José Bermejillo y familia, Sr. Andrés Berm!',J1llo y esposa, Sra. Barros V. de Escudero, Sr. Miguel Rul y familia, Sra. Romero V. de García, Sr. :' Sra. Saetan,. Sr.
Plieg·o y fa~ilil!J ~r. Y. l\1artlnez del ~io y Sra.: Sr1tas.
LuisaFenelon, i::mtas. Rodrlguez y Sritas. Barros, Sr~s.
Felipe José y- Antonio Barros,Sr. Gobernador del D1stTito F~deral Rafael Rebollar, Sr. Armando Sta. C~uz,
Sr. Félix Diaz y Sr. Ignacio Muñoz, i\1anuel Garc1a y
Goytia.
'l.1erminados los plácemes,_los jóvemes esposos dieron los primeros pasos de su mutuo camino hacia el
enO'alanado carruaje que debía conducirlos á la fotogr:tía, de donde saldrían para el Palacio de Chapul·
tepec.
Alll los esperaba, sinó tanta concurrenci~ si un
grupo en que se encontraban los más in!Ded 1atos de
ambas familias, á quienrs el señor Pres1d~l'!te obsequJ,ó con un expléndido banquete. El serncio de_ ~ste fué brillante. El comedor, decorado con exquisito
gusto hacia palpitar de gusto todos los corazones; á
quienes embriagaba el delicioso perfume que exhalaban la multitud de gardenias y de azahares que en
combinación deliciosa formaban un solo bouquet de
toda la mesa; esta tenia mia rica mantelería de lino
bordado de color y recojida á trechos por moños de
ancho y blanco listón con grupos d_e ~zahar. .
Demás será decir que en ella remo la más fma coi:•
dialidad y franca expansión autorizadas, por la delicadeza con que el señor Presidente y su recomendable
señora haclan los honores á sus comensales.
A las cinco la encantadora pareja salió rumbo á _la
estación del Nacionah donde tomaro11 un tren espe~ial
para la Hacienda de i::;an Nicolás, (j.eJando en el ammo
de sus amigos una impresión indeleble de satisfactorio bienestar.

CRONICA DE LA MODA

Con gusto trasmitiremos á nuestras bellas lectoras
aunque sea ligeramente, lo que ~róuicas francesa_s nos
refieren acerca de las grandes fiestas de alta sociedad
celebradas, sino en el centro d~ París si en u!lo de los
castillos más notables, con motivo del ca~am1ento del
Secretario de la Embajada Francesa en Saint-Petenbmgo. ·
La novia, dice el cronista, pertenece á la reli~ión reformada; con tal motivo recibieron la bendicion nupcial en una capilla anexa al castillo de Bellevue donde
se celebraba la fiesta. Veíanse exuberantes Y bellísimas plantas de sin igual verdor, cargadas de.diversas
flores que esparcían sus inimitables perfumes y cm•o
brillante follaje en combinación con sus diversos colores, formaban una decoración artística de exquisito
gusto.
Como se debe suponer, había en la concurrencia femenina toilettes deslum)Jrantcs por su riqueza y confección. Comenzaremos por citar, como de paso, las de ocho
damas de honor que vestían una e,:pecie de uniforme
de lo más encantador y que las hacia aparecer como
una brillante colección de hadas. Todas ellas, semejantes las unas ó las otras es lo esbeltas y cM1tivadoras,
vestían trajes iguales de raso azul cielo con aplicaciones de punto de Alenr,:on, y sombreros de paja negra
con plumas de avestruz negTas, de un delicioso efecto.
Nada era más gracioso que este coqueto atavío, á excepción del brillo y hermosura ele sus rostros radiantes de felicidad en la fiesta. La Condesa de. P. madre
ele la desposada, llevaba un magnífico traje de raso
azul moiré. El talle adornado con finísimos encajes.
SGmbrero de lentejuela negTo v oro. La Baronesa de
B, abuela de la desposada, vestla de raso gris con
aplicaciones de azabache en la chaqueta y capota de
terciopelo negro.
i\Ime. de S. madre del esposo, vn3tia muy elegante,
con un traje de raso gris plata, adornado de encajes
negros, capota de terciopelo negro con un grueso penacho del mismo color. l\lme. de L. llevaba un rico vestido de raso gris pizarra y sombrero mah·a.
E11 medio efe las otras señoras rlc~collaba por su elegancia el traje ele :\hue. W. que era de pekin azul y
blanco; la enagua formaba pliegues de m1 aspecto muy
nueYo. El talle iba abierto delante v atrás sobre una
blusa de muselina de seda bordada &lt;le terciopelo; esta
abertura e¡,taba arreglada por pliegues queprolongándose sobre las caderas formaban pequeñas faldillas flotantes. En el pecho, un plastrón de terciopelo azul rayado en pliegues y pendiente de un cuello del mismo terciopelo con nudo en un lado. Este modelo fué creado
por una muy acreditada modista rusa.
Y ¿qué diremos de la novia?; ele hermosura perfecta
y continente distinguido lucía un hermosísimo traje de
piel de seda, corte princesa, desarrollándose por detrás
en lindísimo$ pliegues que formaban la cola, y delante, de seda moiré, adornado en su borde vtalle con finisíma pluma. Lueng·o velo de ilus•ón ·recojido con
azahares envolvía el esbelto talle dela reina dela fiesta.

···i~i;:é· ~¿~-~ii1:¡;~;·~¡· j;¡~;;;;~ ·ce;;é;~~~·11~;:q;·é;~-~-~·;o~:
quesas, tenemos sí, una disting•uida sociedad, buen
gusto, ricas telas y hábiles modistas, que sin ser rusas,
saben cunfeccionar tan lindos trajes, como hemos tenido ocasión de admirar en una fiesta de la misma especie celebrada, en el alcazar de los recuerdos el pintoresco y encumbrado Chapultepec; con ocasión también
de la boda del primog·(mito del primer Magistrado de
la República.
La gracia y la dulz11ra de nuestra, compatriotas, 110
deja que desear ymmca n ue$tra pluma describiría per•
fectamente sus encantos.

•

ABRIGO DE MADJESTKA, DELA:llTERO Y ESPALDA.

377

EL MUNDO.

',." (
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·:~~:\

LA MODA
Abrigo de Madjestka, d~lantcro y espalda.

VESTIDO PARA Rl)iA DE 7 Á 8 AÑOS,

Este es un rico abrigo que cubre todo el vestido,
corte cruzado adornado solamente con gruesos botones de concha quemada. Cuello :\Iédicis forrado de
terciopelo.
Vestido para niña de 7 á 8 años.

Aquí la c~remonia se verificó en el oratorio particular del Pastor de la Iglesia.
Desde la escalera qfle conduce á la citada capilla,
parecía que se entraba á un palacio encantado; cortinaje rojo tapizaba las paredes y sobre estas rlestacaban perfumadas v lindas bandas de fl9res sobre grandes espejos mer(:ed á la magia de los cuales parecía
que afluían numerosos concurrentes.
La capilla estaba decorada con majestuoso ornato.
En el fondo, sobre el altar veíase la sagrada imagen
del Divino Redentor Crucificado y cuatro hermosos
bouquets de flores blancas de gran tamaño constituía
todo el adorno.
A las diez de la mañana. cuando la coneurrencia ya
esperaba, se presentó Ja distinguida Sri ta. Raigosa, embellecida hasta lo ideal con el suntuoso y fascinador traje de boda embelesadora con aire de bondad y acompafia&lt;la por el señor su padre. El señor Presidente. conducía cortesmente á la Sra. Raigosa, y la Sra. Diaz iba
acompañada. por el galante joven que pronto debería
pasar á otro e~tado.
•
El señor Arzobispo, revestido con la imponente mu111ficencia, que nueRtros ritos prescriben en tales casos, otorgó la bendición nupcial á los jóvenes contrayentes; cuyo acto apadrinaron el señor Presidente y la
Sra. Raigoi:1a. A cominuación el Sr. Presbítero D. Juan
Bandera celebró el solemne sacrificio para la velación,
acto, 9.ue apadrinaron el Si·. Raigosa y la Sra. Diaz.
Té¡lminado el acto religioso pasaron al ~alón del trono de S. S. I. en don ele fi nirnron el acta correspondiente los novios, lo$ padres de ambos," demás personas de
la concurrencia, las que tuvieron el gusto de presentar
sus respetos y plácemes á los recien casados.
La concurrencia no era tan numerosa como podía
espllrarsc en personas de tanta distinción, pues solo
estaban aquellas ligadas por estrechos lazos de parentesco.
Los trajes que allí lucieron pu.dieron bien .competir
con aquel.los á que antes aludimos, especialmente el
de la desposada, VPnido ·c1e París, de raso blanco, talle
princesa, y cuya cau,ta, no muy larga, tomaba origen
en el .cuello desarrollándos~ en pliegues huecos que se
ampliaban en razón al descenso con artístico encanto.
Un encaje de Alenr,:ór.. descendía desde el hombro iz•
qufordo interceptado á tre(•hos por pequeños ramos de
azahar. ~l ~imbolico vel? cub~·ia su púdica faz sin ocultar la felicidad de que irradiaba. Un primoroso bouquet de azahares euvuelto también en velo de ilusión,
completa su toilet. Ni un brillante: ni un1 perla, ostentaba e_n su correcto atm:io ¿será que no los posée-no:
será sm duda, que la ostentación está lejos de sh corazó_n ~· que sus joyas mo_rales, no serán para el público, s1110 p~ra el hog:ar. El Joven esposo vestía pantalón
claro, levita. cruzaaa, corbata blanca v pequeño ramo
de azahares sobre el corazón.
•
El r;o1:to esp~cio de que _disponemos no n.os permite
descnbn uno a uno los traJes ele todas las señoras, aunque todos eran dignos de ello; :' nos limitaremos á solo los de las que tomaron parte en la ceremonia. La
Sra. Dí!Vh con su reconocida modestia no ostentaba
alhajas, pero su traje hecho en París, era de piel de seda gris con ricos encajes en l'l talle; sombrero claro
con flore~. La Sra. Raigosa vestía de terciopelo negre,
en~gua hsa, y el cuerpo adornado con abalorio y encaJes negros; sombrero de terciopelo negro.

Este vestido es de seda serpenti~a co:n anr;ho cue~o
con hon,brera$uarnecida de encaJe. Cmturon de listón. Botas de 1.:.tlassé.
Traje para niño des á 6 años,

Este trajecito es de paiío)rngro, chaleco de piqué rayado, con ancho cuello marino, cruzado con doble botonadura, camiseta negra. Boina blanca de paiío. Choclo.s de piel de Rusia.
Traje para joven~ita.

Enagua de campana de f~anela á rayas. Jaque,tt de
la misma tela, sobre un cu~rpo de surah. Cuello de
lino. Corbata de listón. Sombrero redondo.
Traje para niñll de 3 á 4 años.

Vestido imperio de franela punteada de blanco y
azul, con bordados de seda de colores y adornada de
piel. Capelina de franela con encajes y plumas.

~·
-

\J.- ...

{'

Gfraje parisiense ae soireé ..... Gferdope1o cereza con boraaao ae pla{a y ·encaje ae·

l,

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11

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TRAJE PARA Nlf-O DE

3 ,\ G AÑOS.

Gl1~n~cn,

�378

Domingo 28 deNoviembre de 1897.

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

rasgos, pues sus detalles no son conocidos. por ser intereses privados, dando solo una idea de su importancia con datos recogidos al vuelo, que si .bien carecen
de una precisión matemática, por guardar los empleados de aquel negocio estricta reserva, son muy aproximados y recGgidos de buenas fuentes, y los que colocan al :Mineral de Zacatecas en la importancia .que
merec.i.

MI pasión de llanto llena
Me seduce, comó el vicio;
l\o os dé lástima mi pena,
He buscado rui suplicio,
Y mitiga mi tortura
·
El placer del sacrificio.
Si ~ucumbo á la amargura
Sin temores morir quiero; ·
Adorark ......... qué ventura!
No os dé lAstiwa si muero.
EFI!EN HEB0LLEDo.
Noviembre ele 97. •

Traje parisiense de aolrée.

Los trajes de soirée en esta estación son peculiarmente graciosos, v tan trabajados en dibujo como en el material usado El traje parisiense de soirée que hoy presentamoh á. nuestras lindas lectoras, procede de la casa Uoguenkeim Y es de estilo princesa hecho de tela de terciopefo color cereza. La falda está bordada
en el borde inferior. á todo lo largo, poi: una banda de plata de int··incado estilo. El cuerpo es
también de terciopelo, escotado l'n angulo, así
en el frente como en la espalda. l'na aplicación
de rica blonda de Alem;on que e-i"'Ut&gt; en la parte posterior las IJneaR dt-1 la etpalda y del talle,
ca~·endo sobre la falda, le da al conjunto el mái
primoroi;o efrcto.

NEGOCIACION MINERA AURO•ARGENTIFtR.,
(ORO Y PLATA) lN LA CAPITAL DEL

•.

HORACIANA

ESTADO DE ZACATlCAS.

[ Oe Rimas de nieTe.]

Fundación.-Estc negocio se fundó hace46añossin que
hasta hoy haya tenido decadencia sensible, llamando
la atención por sus pingües p;·oductos ~· soberbias maquinarias. Sus dueños son los herederos de los Sres.
Herrison de Londres y Place de Italia.

¡Oh fuentr limpia y pura
Que te deslizaR COll murmurio blando!
que COJlias la hermonura
de C'eha. que.cantando
Pasa, tus claras onda$ contemplando! ..... .
ArrMtra en tu corriente
•
Lirios de luz v perfumadas viola~,
deja que ~onriente
por tus riYeras solas
Cante Celia ~onantes barcarolas!
Rueda tu linfa pura
!Oh sacra fuente! con murmurio blando
por la feráz llanura,
y á Celia que t•autando
Pasa, dile· que aún la esto,v amando!.....
Nov. de 11'~)7·
RAFAEL MARTINEZ RUBIO.
ORGULLO DF; AMAR.
Da Coppéc.

La quimera emprende el vuelo,

f"

Y esperar me está vedado;

TRAJE PARA XJÑA DE 3

,i. 4 ~os.

Mas dejadme.sin consuelo,
No os de lástima mi estado,
Y o mi pena oculta adoro
Y la acepto resignado.
Aun sov duefío de un tefioro;
De mi amor puro y constante;
No os de lástima si lloro.
Como atrae la luz radiante
De la lámpara serena
Al insecto palpitante,

Pertenencias y dependencias. -Su extensión es ele
j130 hectareas en las que están establecidas .s us traba•
os interiores, sus tiros, San Jorge, San Fernando, San
Bartolo, San Genaro, Mesteñas, ó la Llave y otros, suB
potentes maquinarias de desagüe, malacate de vapor,
quebradora, granzeadora, hacienda de beneficio, oficinas de ensaye, 1·esidencias de empleados, sin contar
las minas de Clérigos ':,' Providencia &lt;'Uyos negocios
ést'án en otro peTlmetro, a.si como ot:as haciendas del
antiguo beneficio de patio, que son Cinco Sefíores y
la Florida en d·erredor de las cuales se han formado
congregaciones ó pueblos nacientes.

JAIME G WOOD

Director.

Plf;0

DE •EL ROTE&gt; .\. LOS

ii la trituradora, ~- el último conecta con el kilómetro
710 del Ferrocarril Central y termina en la hacienda

Extracción y beneficio.-La.cargasl.' extrae-por medio de un malacate de Ya-por t!'niendo sus calderas
una fuerza de 300 caballos~: levantando aquel dos carros con una tonelada de metal cada uno, los que pasan por un ferrocarril automático de cable á una poderosa quebradora que tritura 20 toneladas por hora,
cayendo sobre dos cilindros que granzean la carga
que yiene á una báscula donde se pesa, de ahí á una
tolva con capacidad de 300 carg·as, de esta á seis molinos chilenos dobles de ocho pies de diámetro, que
pulverizan cada uno 12 toneladas por 24 horas pasando luego por diez tolvas para asentarse y descargándose por medio de un aparato inYención del Sr. fogeniero Don Ernesto Ayton, qui.en tiene la patente re8pecth&gt;a.
Las tolvas vuelven el agua Jin.pia y sobrante á los

)
TRAJE l'ARA JOVENCITA.

lra eNegocia.~ion @Minera Jel "~ote"
en la Capital

DEL ESTADO DE ZAOATEOASHace unos cuantos lus~rO$, en México, nuestros hombres de letras y nuestros vates, en medio del fragoc de
la artillería, hacían resonar en' el templo de la fam1t
los canto$ épicos
con que ensalzaban las purezas •T
&lt;
hechos heroicos de nuestros guerreros, quienes sacrificaban sus vidas en defensa de la Independencia de
nuestra patria ó por establecer entre nosotros los principios de libertad y de _democracia, bajo ese Código
que brotó como un foco de luz en 57; hoy bajo la fresca sombra de la Paz, que debemos á la energía y las
grandes dotes de hombre de estado del Sr. Gral. Porfirio Diaz nuestro actual gobernante, ostentamos los
frutos ol:itenidos, no,sin tributar un homenaje de respetuosa consideración á. los que, consagrándose al sacerdocio del trabajo pasan ·una vida llena de privaciones en las profundidades de la tierra retirados de los
grandes centros sociales, exponiefid; continuamente
su~ vidas, en, los eminentes peligros consiguientes á.
los trabajos mineros, privados no di"'O de bienestar,distracciones, sino aún de los f'.ncantos de ia naturaleza, como es el aire y la luz, pero disfrutando en re•
compensa del grandioso espectáculo que presenta uno
de estos centros mineros en que el hombre, en lucha
abierta con la naturaleza á quien combate con)u valor é intelige~cia, triunfa de aquella, derramando torrentes de oro y de plata que producen la felicidad de
la patria y el bienestar en los hogares siendo saluda"

SF:l'TDIO

con 7(í0 metros.

LOS_ ADELANTOS DEMEXICO·
En esta sección nos proponemos ocuparnos de
todas aquellas negociaciones y empresas que
tengan gran interós industrial y comercial y que
influyan así por las energías que desarrollan como por la producción que suponen y la riqueza
que derraman; al progreso del país.

EL MUNDO,

dos estos '1encedores del trabajo á cada paso por la~
frecuentes detonaciones de la dinamita.
Demos pues á conocer el resultado de los esfuerzos
de esos obreros, que en número de un millat de hombres más ó menos han logrado establecer en la negociación de •El Bote,• á que voy á referirme á grandes

2,l()

llETRO!'i Jm i'ROFl"NDIIJAl_l

molinos, la lama e~pesa que s&lt;• asienta o,n aquellla paKa por los aparatos. de descargue por una snie dt• rn
panes del sistema continuo ele Ross ~- de ahí á cuatro
lavaderos SPttlert:: conclucit'.·nclose lo~ rrsiduos. poi' canales ele jerga Blanket Huido ó sohre 'frueYaner~.
La lama ya en los panc8 ~e beneficia con fal, sulfato de cobre y azog,te pasando continuamente d&lt;• un
pan á otro. La Hacienda ele beneficio trabaja día y
noche, sin otra interrupcióu que una vez al mes,
para limpiar los panes ó hacer la raspa (clean up)
De los panes pasa la pe~•a ¡\. las mangas, filtrfmdoso
por eotas el azogue que vuelve á elevar~é por un manubrio graduado á un depósito_, para dist1 ibuirse de
nuevo en los panes. De las manga~ va la plata á dos
retortas y de ahi á la fundición de las barras.
Ensaye.-La Mina tiene gu depart:nnento de en,-.aJe con cuantas oficina,; y útiles son necesarios.
Luz eléctrica.-La hacienda eRtá alumbrada eou
luz incandescente teuienao su dinamo et¡pecial.

LUIS G. CANALES.

.Administrador General.

Trabajos Interiores. -Lamina tiene siete pisos ó galerías con diversos tiros v cañones, su profundidad es
de 250 metros alcanzand·o una extensión de 1.350 me'
.
.
tros á rumbo con leyes .de oro y plata que vanan pero costeables aún en las muy pobres, por la potencia
de sus vetas que alcanzan hasta 36 metros de latitud
sin contar con la carga rica, teniendo un pueble de
300 paradas ó sean 600 hombres y además los numero•
sos obreros y Elmpleados del exterior.
Desaglie.-En el departamento de Mesteñas existe
una poclerosa bomba de desag·üe que desal&lt;ija 500 galones imperiales por minuto, con su JDalacate de extracción para quehacerns de la bombería y el que puede elevar hasta 50 toneladas, con un cable de alambre
de seis pulgadas de diámetro. Le transmiten su fuerza cuatro calderas de 70 á 80 caballos, usándose de
estas las que son n_ecesarias.

V

ERNESTO F . AYTON.

Ingeniero.

Ferrocarrlles. - Existe el primero, que partiendo de
les puntos más avanza.dos, termina en el despacho del
tiro de cada píso, con mil metros de longitud.
El segundo sirve en San Bartolo, para distribuir la
carga en el patio, con 500 metros de extensión.
·
El tercero también de 500 metros es un ferrocarril
de compensación ó vía de cable que parte ele la tolv.~

INTEHJOR

DE LA TIACJENDA DE llENEFlCIO

1 •

SISTmfA &lt;CONTINNOt"S DE BOSS&gt;

�•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 22, Noviembre 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Animales domésticos en Japón</name>
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                    <text>•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�•
382

EL MUNDO.

LA SEMANA.
El mes de Diciembre ha hecho su aparición, envuelto en rayos de sol, luminoso y triunfante.A Gabriel d'Annunzzio se le aparece el otolio de
Italia como «una primavera vista en suefios.»
Nuestro invierno tropiC"al, el que desciende de los
cielos americanos, tiene tibias puestas de sol y
mail.anas empapadas en el acre vaho de las monta:!l.as!
El valle amanPce envue!to en un velo azulado
que. borra los cont?rnos de la serranía y esfuma
los horizontes indecisos. Pero el rojo caballero de
los espacios va abriéndose paso hasta plantar en
el cenit su estandarte victorioso. Entonces la
ciudad se abrilhinta, resplandece, irradia; como
si los glóbulos rojos que el viejo astro ha arrojado en las arterias del Uni verso, lmbiesen penetrado en todos los cuerpos y desentumido todos los
espú·itus.
Un invierno sin sol es un triste invierno, unanticipo de ese necesario viaje hacia la muerte. Vivir en tinieblas, cercado por la sombra, eg ser un
huésped de la tumba, soportar un cuerpo del que
ha buido un alma. ¿No habéis nunca pensado en
el pavor que se apoderaría del primer hombre al
ver desaparecer el sol por vez primera? ¡Qué angustia conmovería su trémula conciencia! Tal vez
buscaría en lo alto de un picacho la última llamarada del moribundo monarca; y después, al verlo
hundirse en las aguas del mar distante, cuando la
noche comenzara á dejar caer su polvillo de nieblas sobre la tierra:-No te vayas! gritaría su espfritu, en idioma sin palabras, en ese idioma del
terror, salpicado de lágrimas, común á todas las
manüestaciones del dolor humano.
¡Ah las comarcas que el sol no visita! ¡Qué solitarias, qué sombrías, qué aterradoras! ¡Y cuán
lejos de nosotros, los embriagados por la luz, los
que á través de las ráfagas cortantes que bajan
de la eterna nieve de los volcanes, sentimos la
promesa de la nueva primavera en los rayos de
ese buen sol, que jamás falta á la cita que le damos la víspera.
Y mientras él resplandezca en el horizonte
nuestro invierno mexicano será siempre un com~
pás de espera en la gran sinfonía primaveral.

*

**

Y la primavera está siempre en las almas de la
juventud. Ved si no la larga lista de casamientos
que la prensa ha publicado en estos días.
No recuerdo quien decía que el matrimonio se
asemeja á una plaza sitiada: l "~e~stán fuera
quieren entrar, y los &lt;,1s .;.dtátldentro quieren salir. - Pero lavirla sería algo muy triste, si al final
de 1~ j_or"':..tlano hubiese una cabecita blonda que
acar1c1ar, como antailo había una cabeza blanca
'li...e velaba nuestros sue:iios.
Esas existencias truncadas, esas existencias solitarias, que pasan sin dejar más rastro que la estela que abre el casco de un navío en la movible
superficie de las aguas, se nos antojan como semillas que no han germinado en el surco. En vano l~s ~erzas ocultas de la naturaleza ponen en
movlilllento los_ gérmenes dormidos. Hay rezagados en esta triunfal resurrección de las vidas·
hay almas in1?óviles, cuerpos que, á semejanz~
de aquella esfinge helada de que habla Gautier en
su Sinfonia en blanco mayor, guardan en su seno
socretos congelados.
Par!1 éstos la vída es un barómetro al que hay
que aJ1;1star todos los actos humanos. Que seilala
buen tiempo? Pues al bosque! Que el cielo se encapota? A ver, muchacho, mi paraguas y mis choclos de hule_
Ellos han descubierto el secreto de vívir mucho: vívir poco. ¿Pero vivir es no vivir?
La humanidad tiene en el fondo un rinconcito en
el 9-uerefugiar sus sueilos, como en las tempestades
estivales hay redondele11 de cielo azul que desgarran .el toldo de las nubes. Hay algo mas interesante que levantarse á las seis en verano y á las
ocho en invíerno. Esos cronómetros ambulantes
acaban un día por gastarse.
. Y allá se van, sin dejar á su paso por la tierra
m un _recuerdo, como no hicieron víbrar un alma.
La Juv:entud es hermosa porque ama. Arrebatad_á la Juven~d el amor ¿y que queda? El preludio de la veJez.
Hay que cumplir el precepto evagélico: Amaos
los unos á los otros!

***
Hablemos todavía de la juventud.
Todos los años, los alumnos del Colegio Militar,
aprovechan las vacaciones para organizar alguna
excursión que les sirva de práctica en su carrera.
.Ahora, acaban de tomar parte en un simulacro
efectuado en las lomas de San Mateo.
Son atractivos estos remedos en los que se obtiene la conciencia de las minucias de que está
formado un combate. N'o basta saber morir; es
necesario saber ahorrar las vidas. El secreto de las
batallas es saber moverse, el error de un camino
dice Víctor Hugo, decidió de la suertede Napoleón.
El plan había sido hábilmente combinado, y el
hombre qne se mostraba sombrío en Austerlitz estaba alegre en 1Yaterlo.o. Pero un barranco oculto cambió la faz de la Europa, y en aquella cima
ignorada rodó el heroísmo y se despertó el valor
que pasearon las águilas francesas.
Después de la trágica aventura de 1870, un trágico soldado que es también un poeta, Paul Dereuléde, exhibió un libro para demostrar que la
causa de la derrota hauía sido una ignorancia
completa de la movilización de grandes masas de
hombres. Y La Débdrle de Emilio Zola inspiró la
amarga tristeza de aquellos escuadrones de Lefébre Desnouetes precipitándose denodadamente á
la muerte, avalancha heroica tras cuya obscura carrera se abría un abismo.
Y el viejo Moltke, pacienzudo y sagaz iba siguiendo en su gabinete, inclinado sobre el mapa
del territorio enemigo, como un jugador de ajedrez, la marcha de sus huestes, avanzando siempre, ma~cmáticamente, como una inflexible línea
recta que une dos puntos en el espacio.
Los simulacros del Colegio Militar constituyen
la enseñanza de la victoria.
De la victoi:ia que sólo puede enseñarse como
el griego el movimiento: moviéndose!

*

*

*

Acaso por amor al movimiento, á la acción, á
la lucha, han tomado arraigo en nuestra sociedad
esos espectáculos de sport con que los acaso demasiado inteleceucilizados pretenden encubrir su
decadencia física. Nuestros padres temían plétora de sangre y por eso acudían á las sangrias; nosotros tememos exceso de nervios. y he aqui por
que acudimos á los tónicos.
Y tónicos son esos juegos que remedan los viejos ejercicios corporales de razas que hicieron un
culto del vigor muscular. A este orden de ideas
débese tal vez el entusiasmo que han llegado á
despertar los frontones .en esta capital, y el que
ya se inicia con la venida de Mazzantini.
Tienen, en verdad, esos cuadros de los torneos
de pelota una faz estética que no deja de ser sugestiva. El combatiente pone en acción todos sus
músculos; á veces es la carrera, ya el salto la
fuerza y la agilidad las que ejercita. Y cua~do
una de estas balas rasantes pasa á su lado, el gladiador moderno se recuesta fatigado sobre· el muro, adoptando inconscientemente posturas plásticas.
Pero el héroe del gimnasio es don Luis Mazzantini, el torero aristócrata, el que gusta el arte y
prefiere la plegaria de Elza á la Soleáa y el champagne frapée á la manzanüla. De esta extra:!l.a
existencia de virtuoso y homb1·e de coleta, han hecho los revisteros espa:ñoles toda una leyenda.
Días atrás revisando prenrn extranjera leía yo una
instantánea deJ famoso diestro, repleta de curiosas
notas personales.
Don Luis ~s.' ante todo, un civilizado; más que
eso, un exquisito, y no me sorprendería ver su firma al pie de una critica de arte, rebosante de informaciones modernistas, ó haciendo valer un brindis áureo como el que EL MUNDO inserta hoy de
mi buen amigo el poeta Chocano.-El torero ha
entrado en una nueva vida, vida atractiva y fácil
que antailole era totalmente desconocida. Mazzantini ha redimido á la especie, y después de él ya
hay salvación.
Y una tarde, cuando de la caldeada arena se retire el cuerpo de uno de estos vencidos, ba:ñados
en sangre los brillantes bordados de la chaquetilla. y el vocerío popular rime con sus notas la agonía del maestro,. el torero moderno podrá repetir
la frase del César romano en las llanuras de Campania: ¡Qué artista perecel

**
De la. llegada de otro*víajero
nos habla la prensa, meo.os decorativo pero más !ólido que el mata-

Do mingo 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897

dor espailol: de Mr. Bryan, el vencido campeón_
del partido demócrata en las elecciones presidenciales americanas, el amigo de México y el amigo de la plata, dos efectos que casi se encierran
en uno.
Lo.. que puede aprovechar nuestro país de esta.
visita lo dirá el porvenir. Abiertas están nuestras.
fronteras á los hombres de empuje, francas nuestras ~uertas al capital y al trabajo de no importa qué parte del mundo; y si hemos de entrar resueltamente á la gran lucha de la competencia,
que es el crisol del progreso, necesario es ponernos en contacto con estas nuevas energías que nos.
salen al encuentro.
Hubo un tiempo en que la República :Mexicana
pudo encerrarse en sus límites, y manifestarse
hostil á las corrientes que unían á los pueblos.
Teníamos espaciosas brechas, .inferidas por manos extrailas, por las que se escapaba á raudales la sangre nacional.
Pero ya el conflicto ha cesado, el concepto del
derecho ageno ha ido penetrando poco á poco en.
la conciencia de los pueblos, y muy especialmente en los que se agrupan en este lado del mar, y
la civilización, que comenzó uniendo las necesidades, ha acabado por múr los espíritus.
ÜBERÓN,

RESUMEN.-LA AGITACIÓN AUSTRIACA.-EL PAR·
TIDO NACIONAL y EL PARTIDu ALEMÁN,-UN :mNISTERIO QUE CAE Y UNA OPOSICIÓN QUE SE LE·
VANTA. -GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN. -LAS
N0EVAS i;ESIONES DEL REICHSTAG.-LAS ASPIRACIONES DEL EMPERADOR.-LA MARINA ALEMANA.
REBELIÓN DE LOSALBANESES,-EL PROBLEMA DE
TURQUIA.-CONCLUSIÓN.
La dimisión del gabinete austro-húngaro que
presidía el c?nde Badeni, aceptada por el emperador Francisco José, no ha bastado á conjurar
las serias dificultades que amenazan al Imperio.
Las exigencias extraordinarias, que ha tenido el
partido alemán con el ministerio que se retira y
que ocasionaron su caída, brotan ahora entre el
partido nacional; los eslavos y los cheques que
ayer estaban apoyados por el gobierno, forman
ahora en las filas de la oposición y se presentan
dispuestos á resistir por medios violentos contra
quienquiera que pretenda arrebatarles las ~onquistas adquiridas en pro de su pueblo y de su raza.
Ayer lo_s d~l grupo alemán, tal vez instigados
por los subd1tos del emperador Guillermo, embriagados con la grandeza de la poderosa Germanía que fundó el Rey conquistador en el Palacio
de Versalles, después de las jornadas de Sedán y
de Sodowa; ayer los pueblos de origen teutón que
no olvidan los intereses de su raza y el brillo de
sus tradiciones, iban capitaneados por jefes y agitadores de oficio á vociferar á las puertas de la
Cámara austriaca, ó penetraban al santuario de
las leyes, interrumpiendo con ruidos extraordinarios la marcha regular de las sesiones.
Ayer los dip~tad_os afília~os al grupo germánico lanzaban la diatriba, vomitaban la injuria contra el Presidente de la Cámara, contra el gabinete responsable, contra sus antagonistas en la lucha apasionada de los partidos.
.Al fin lograron su intento: el conde Badeni se
retiró dela escena política, silencioso, obscurecido
sombrío, entre los clamores de la multitud frenéti~
ca y las explosiones del odio de sus enemigos.

*

* derrotados, los reY los cheques que se* miran
presentantes de Bohemia que se ven expuestos á
continuar uncidos al yugo germano, estallan en
protestas, rujen en motines, ahullan en tumultos
y las calles de Praga presencian ahora los mismo;
acontecimientos que tuvieron por teatro las avenidas de Viena en la semana última.
Solicitado en ese vaivén de intereses encontrados, en esa alta y baja marea de contrarias pasione~, en ese f~ujo y reflujo de aspiraciones y de
odios, todaVIa tarda el Emperador para disolver
la Cámara, para dar vigor al nuevo ministerio que
acaba de constituir el Barón de Gautchs é imponer su soberana voluntad sobre ese mar encrespado de opiniones que chocan,.derencores que estallan, de re11cillas que luchan. Sabe que ouenta con

D

383

EL MUNDO,

de parte de ellas esa influenciasu~estiva, que son características de la simpatía, sentimiento q1tehace agradable y deseable todo lo que emana del ser que la inspira, que suscita la intimidad continuada,la conversación no'interrumpida la participación y comunidad de
de gustos de costumbres y que es incompatible
Parece ser cosa admitida la identidad de natura- ideas,
la taciturnidad, la misantropla, el alejamiento y
leza y la coiucidencia constante del cariño y de la con
diver~ncia de pareceres y de inclinaciones.
simpatía. Para la inmensa mayoria.de las g·entes es la Que
hay mujeres que aman 'á sus maridos, que les
un axioma indiscutible., un hecho innegable que todo son leales
y abnegadas, que les sacrifican sus capriser á quien se ama inspira á la vez simpatía; que no chos y aficiones,
,que se destierran voluntariamente
es posible amar á personas ó cosas antipáticas y que por no abandonados,
que velan á su cabecera para
cuando álgui1m simpatiza por ese solo hecho ~e le ama. asistirlo::;, que madrugan
para complacerlos, que traEs tan general esta creencia que parece desacato. bajan pru:a aliviarles Ia carga
y que no disimulan que
ponerla en duda, que toda proposició u diferente ó con- les choca, les carga, les 1·ev1enta,
es coi;a también pertraria rev ü,te la11 apariencias de una insostenible paraaveriguada.
doja y que no seria soportable que dijéramos á veces: fectamente
*
Pues el hecho se observa tP.mbién en las relaciones
**
¡cuáuto te amo y cómo me chocas! y en otras: ¡cuánto
El emperador Guillermo II en persona aca- me simpatizas y cómo te detesto! Aparte de la ofensa de padres á hijos. Conozco padres de familia modelos,
educan con esmero y aconsejan con solicitud, que
ba de inaugurar, en la sala de honor del Palacio que creeríamos se nos infería por declarársenos ya an- que
labran piedra á piedra un porvenir honorable á sus
tipá.ticos
ó
ya
odiosos,
heriria
nuestro
espíritu,
como
Blanco, las nuevas sesiones del Reichstag. Des- una saeta, la contradicción manifiesta. la imposibili- hijos; que, no bien los ven enfermos pierde~ casi la rapués de los arranques lfricos que nunca faltan en dad racional, la injustificación completa de semejan- zón; que los protegen y amparan, y que no Jueg·:rn con
los discursos del joven Hohenzollern, de los arre- te divorcio entre sentimientos que parecen acompa- ellos cuando son niños, que no los toman de la mano y
llevan á paseo, que casi no les dirigen la palabra;
batos de pw·o patriotismo netamente germánico ñarse siempre, compenetrarse, confundirse en uno so- los
que los mantienen á distancias y á quienes importuna
lo
y
no
constituir
siuo
expresiones
diferentes
del
misque constituyen la materia prima de sus perorasu algazara, impacienta su alegria, encoleriza su travemo sentimiento fundamental.
ciones, y de las protestas de fidelidad á la glorioY sin embargo,nadamásfacildedemostrarquelainde- sura, que no los arru,v aron de pequeños, que no los acasa ti·adición de sus antepasados, el hijo de Fede- pendencia recíproca de esos dos estados del alma, que rician ni miman de grandes y puedan ausentarse de
sin extrañarlos.
rico el Noble insistió ampliamenteenlanecesidad enumerar los casos en que existen y se experimentan ellos
En cierta familia de mi trato, el padre, de tres de sus
separadamente
y
los
no
menos
frecuentes
en
que
se
comque tiene el Imperio de reforzar su poder naval, prueba el uno en coincidencia con el contrario del otro; hijos, no tenla simpatía más que por uno solo, á quien
más ahora q_ue, complicaciones al Oriente y al en breves palabras: se puede amar sin que el sér ama- mimaba, áquien acariciaba y complacía, de qtúen reciOccidente, en las aguas de la remota China y en do sea simpático; se pueden experimentar simpatías bia toda clase de sugestión; y que sin embargo, amaba
igual cariño y se sacrificaba igualmente por los
las costas de la república haitiana reclaman la vivísimas sin que á ellas acompañe afecto, cariño, amor con
otros dos.
presencia de fuerzas germánicas, para hacer pre- al sér simpático; hay más, se encuentran casos de afecEste divorcio del cariño y de la simpatía es á · veces
to intenso á séres positivamente antipáticos, yse puevalecer sus pretensiones sobre una nación cadu- den citar muchos de simpatía hacia personas ó cosas total, completo, irremedial&gt;le. Hay caracteres que sin
dejar de amar son refractarios á la simpatía, como hay
ca y sobre un pueblo joven.
que nos son despreciables ú odiosas.
Cuando se tiene el hábito de analizar los sentimien- otros que no pueden inspirarla jamás. Esos refracta¡Con qué pompa de elocuencia, con cuántas gatos propios y los agenos, y de discernirlos á través de rios SQ.U siempre desdichados porque son misántropos;
las oratorias se esforzó en demostrar la justicia las
apariencias engañosas que suelen revestir, no es todo les choca, todo les aburre, todo les fastidia y no
de sus deseos! cómo supo tocar hábilmente la fi- dificil convencerse de lo anterior. Si pasamos revi~ta está.n contentos ni aún en medio de los séres á quiebra sensible del sentimiento nacional, para con- al catálogo de nuestros amigos, por ejemplo, no tarda- nes más aman. Conozco uno, caritativo, que mantiene
á muchos desgraciados sin poder soportará 1,inguno,
vencer á los representantes del. pueblo de la ur- mos en discernir que los hay de diversas categorias que
tiene numeresos amio-os que le carg·an y una nurelativamente
á
los
sentimientos
que
nos
inspiran.
Por
gencia de los Cl'éditos por tanto tiempo solicita- losunos,somos capaces de desprendimiento. de sacrificio merosa familia á quien a8ora y a cuyo trato y compa·
dos inútilmente para el ensanche de la marina de de actos heroicos y sublimes de abnegación y de de- ñia no se puede avenir.
Señalar los casos de incompatibilidad ó de exclusión
guerra! Si sus razones han de ser tomadas en con- ber; como Pilades por Orestes somos capaces o lo creemenos, de dos sentimientos que parecerían irrnmesideración y la Cámara se resuelve á imponer ese mos al menos de morir de dolor si ellos mueren, de in- al
diablemente conexos. no es, ni con mucho, afirmar
terponernos
entre
ellos
y
el
puñal
que
los
amenaza,
de
nuevo sacrificio que se exige del país, no lo po- sacrificarles nuestra fortuna, de sustituírnosles en el que no puedan conciliarse v coexistir. Lejos de eso,
demos predecir; pero sí tememos que los diputa- peli~ro. Es indiscutible que por esta clase de amigos en la mayoría de los casos, ambos coexisten v excusados liberales y socialistas que han hecho prevale- sent1IDos un afecto profundo, un cariño intenso, amor, do es de'cir que no hay relaciones más firmr.s, más duraderas, mál:! felic~s que las que están fundadas en el
cer su opinión en las pasadas sesiones, lucharán en fin, en toda la acepción noble, elevada y grandiosa mutuo
afecto á la vez que en la simpatía recíproca.
del
término.
Y
esto
no
obstante,
suele
suceder
que
esal lado de las radicales para resistir á las suges- ta clase de amigos, hacia los cuales convergen las más
Pero se OCllrre preguntar ¿qué es preferible; ser
tiones del trono.
puras emanaciones de nuestros afectos, á quienes res- amado ó ser simpático? dada la posibilidad y.la frepetamos y veneramos, con cuyos dolores sufrimos y cuencia con que un sentimiento excluye al otro, ó por
***
con cuyas alegrías gozamos, no son aquellos cu va com- lo menos no coexisten: ¿qué es mejor, hacerse :i.mar
No bien salida Turquía de la guerra con Gre- pañia b11scamos, cuyo trato procuramos frec·uentar; ó in~pirar simpatía? Dificil es la solución, imposible,
en forma general. Es manifiesto, por ejemplo;
cia, que si le dió repetidos triunfos, le costó in- solemos verlos poco, su conversación no es siempre la casi,
mejor nos divaga y más nos agrada; no pasamos á que á un gobernante, le interesa y le conviene más
mensos sacrificios que no ha podido compensar que
su lado las horas de la grata expansión, no los desea- ser amado que simpatizar, como lo es igualmente 9.ue
la mezquina indemnización que se le permite, ya mos como compañeros de placer, como camaradas de en las relaciones mundanas es prefe-:ible ser simpático
se sienten las palpitaciones de la revuelta en el nuestras aventuras, como elementos de distracción v á ser amado.
Pero hay un caso en que una solución se impone so
seno de los fieros albaneses, ya se oyen los ala- de entretenimientos; no reímos de sus chistes, no imi- pena
de grandes calamidades para quienes la violan:
tamos sus costumbres, no aprobamos sus extravaganridos de la rebelión en la inquieta provincia, y cias;
no nos deleitamos con sus modales. ni nos inspira- En el matrimonio es absolutamente necesario, no solo
se oyen las violentas pisadas de las huestes búl- mos en sus gustos. Frecuente es sorprendernos boste- el amor, sino también la simpatía. Si los cónyuges sogaras y de las legiones servias que marchan á la zando en medio de una conversación, consultando el lo se aman su hogar será monótono, triste, silencioso; solo resonarán en él el suspiro furtiYo y el bostezo
frontera, so pretexto de cuidar sus intereses ame- reloj durante una visita y pensando en que tenemos ruidoso;
la aleiria. huirá al contacto de aqudla bruque
buscar
á
otra
persona
á
quien
queramos
menos;
nazados, pero acaso con la idea oculta de hacer pero que nos simpatiza más.
ma v el matnmqnio disfrutará ·tan solo de una diarmas contra la Sublime Puerta.
En cambio tenemos otros amigos por los que no iría- cha pálida, incolora, sin notas de concierto, ni exploPretende el gobierno otomano emplear los men- mos al cadalso como De Thou por Cmq l\fars, a los que siones de regocijo.
Si solo los ligan los lazos de simpatía corre grave
guados productos de la indemnización griega en jamás prestamos dinero, cuyos dolores y alegrías nos peligro el cumplimiento de las obligaciones serias y
dejan
impávidos,
cuyas
ideas,
sentimientos
v
conducsofocar la revolución que la amenaza formidable ta nos tienen descuidados, cuxos consejos ñunca se- ele los deberes augustos, resonará más á menudo la
en su seno corrompido, pero á ello se opone la guimos, cuyas súplicas ó solicitudes nuncaescuhamos, carcajada que el consejo; la mutua complacencia imomnipotente Rusia, que quiere ante todo ver cu- y_ de los cuales no podemos prescindir. Son nuestros pedirá. los arranques necesarios de energía, el impedel principio de autoridad v la práctica de la discibierto parte dcsu cuantioso crédito contraído des- Castor, nuestros Goutran; vamos y venimos con ellos, rio
plina Mas bullicioso, pero menos fecundo, más feliz;
los
extrañamos
si
se
ausentan,
nos
abunimos
si
faltan;
pués del conflicto de los Balkanes, tan desastroso cuando su brazo no se apoya en el nuestro nos parece pero menos sólido; más vibrante y brillante, pero mepa.ralas banderas musulmanas gloriosamenteven- que hemos olvidado el bastón. Todo lo que dicen nos nos austero; el hogar será más bien un campamento
encanta, todo lo que hacen nos hace gracia; nos carca- de bohemios que una cabaña de labradores ó un taller
cidas bajo los muros de Plewna.
de obreros, y si los esposos pueden ser más felices los
En tan grave situación, ¿á donde volver losan- jeamos con sus paradojas, nos deleitan sus anécdotas; hijos
pueden lle"'ar á •et· más des~raciados.
comemos con más apetito en su compañia. Un dia mue,
gustiados ojos?
Con la fusión 'ael amor y de la s1IDpatla se concilian
ren y no nos volvemos é. acordar de ellos.
el
deber
y la felicidad; la vida se hace á la vez frucLa rebelión albanesa crece y se agiganta; los
Es incuestionable que éstos séres nos son prof:undaprimeros encuentros no han sido favorables á los mente simpáticos y no lo es menos que no nos inspiran tuosa y grata; se construye á la vez que se decora y
llena el deber riendo y cantando como lo cumple
sicarios de Abdul-Hamid, que han acudido á la verdadero y profundo afecto. En estos dos casos el di- se
el vendimiador risueño y activo, entre himnos y dandel afecto y de la simpatía es manifiesto.
lucha con escasos elementos, y las grandes ¡&gt;o- vorcio
No lo es menos cuando se examinan las relaciones zas, trabajando y gozando, ebrio de alegria y coronatencias se cruzan de brazos ansiando la autonomía entre marido y mujer. Hay hombre.5 que experimen- do de pámpano.
DR. M. FLORES.
de Creta, ·que no tardará en considerarse á cam- tan por sus mujeres un afecto profundo, que las estibio de algún respiro, en tanto avanza_ len~a pe~o man y consideran, que las visten con lujo, las agasacon explendidez, las defienden con heroísmo. La
(1
11
segura, la disolución fatal del carcomido 1mpeno jan
fecundidad de estos matrimonios revelan en ellos toturco.
das las formas del afecto, del amor, en fin, l sin emx.x. x.
bargo no puede el marido disimular por mas que lo
intente la antipatía ó la escasa simpatía que le inspira
Dbre. 2 de 1897.
su I?uj_er. Huye de su conversación y prefiere lee1· el
¡&gt;er1ód1co; lleva a la mesa su novela; busca la sociedad
Con este número obsequiamos ♦
ae sus ~mig~s, ~e los que ~testa su c:rsa,y la sustituye
Con el presente número repartimos á nues- al tete a tete mtimo, dulcls1mo del hogar. Hace conti• un hermoso Suplemento Musical
nuadas observaciones á su v~stido, á su tocado a su
destinado á las posadas, y próxitros lectore-s 256
de porte y modales; discute todas sus opiniones y désecha
}
folletín, correspondiente al principio del se- todos sus consejos. Claro es que no me refiero á hommamente obsequiaremos otro.
bres que no aman á sus esposas: no es este el caso, sigundo tomo de la novela
no á aquellos que amándolas, respetándolas y haciéndolas respetar, trabajando como ne~ros para propor---flPOR HONOR DEL NOMBREtf-cionarles bíenestas y decoro, economizando como avaros para as~urarles un porvenir no tienen para con
Hay que advertir que esta novela es ~a me- ellas
esas efusiones expansiva~, no encuentran e.n su
jor que hemos publicado. Vale $7 en las librerJas. conversación y trato ese placer exquisito, no sufren

él amor devoto de sus pueblos, con la veneración
abnegada de sus súbditos, con la aureola legendaria que envuelve su dinastía, y con todos esos
elementos no debía tolerar esas excisiones que en
no lejano día podi'ian ocasionar la disgregación
de su imperio constituido artüicialmente por una
amalgamación de gentes y de razas.
El nuevo Presidente del Consejo tiene á su cargo la ardua tarea de conjurar la tormenta, de satisfacer las aspiraciones justas de los bohemianos y
domeñar prudentemente la desmedida preponderancia que pretenden los alem'lnes.

&amp;1 cariño y la simpatía.

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PAGINAS

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�384

EL MUNDO.

Domin"'o 5 de Diciembre de 1897.

•Domin¡ro 5 rlP. DiciemhrP rle 1897.

385

EL MUNDO.

Los indios seris en la isla 'tiburón
Hay en el Golfo de Cortés, .Mar Bermejo ó Golfo de
California, una serie de islas peqúeñas que se extienden á lo largo y enirente de la_s costas .de .Sonora; de
entre estas que son como las cun!ls de ,_mtr1!1cada cordillera submarina, destácase la isla 'l1burnn, la más
importante de todas por su mayor exttms10n, y por
dar abri"'o en sus enmarañados bosques á la belicosa
é indom~ble tribu de Jus illdios seri.~.
La isla, de cootas esc"rpadas é inhospitalari3:s, rodeada de acantilados altos, taJados á JHco casi por todas" partes se ha prestado por sus condiciones rísicas,
á ser mad1:io·uera de tribu., bárbaras sustraídas por lo
común á la í'nfluencia de las autoridades y obraudo en
consecuencia según sus instintos salvajes.
No ha mucho la 1n·ensa diaria daba cuenta de una
hazaña sangrienta verificada por esos indios. Llegó á
aquellas costas e~carpadas una pequeña embarcal:~Ó!l
americana con objeto de explotar los grandes depos1tus de guano que hay en e::l i?ter~or de la 'fiburón,
y anastrados por sus ideas de p1llaJe los serl~, no solo
nnpidieron el desembarque sino q\te hicie::ron armas
contra la embarcación. matando, saqueando y destruvendo cuanto se opo1úa á sus illstintos e11 aquella
explosión de ferocictad.
Las autoridades mexicanas han tomado á su cargo
satisfacer j11stas reclamaciones y escarmentar con :seVel'os castigos á los bárbaros actores de esta hazaña. F11erzas suficientes han sido emiadas para dominarlos ves de esperar que pronto caerá sobre ellos la
inflexllJle espada de. la l~y, yaca.so q1:1eden sujet?S .los
de la tribu á la obed1enc1a de una sociedad constitwda
que han pretendido rehufr por tanto tiempo.
Son los serís indios fuertes Y robustos, de instintos
perversos como todos los sa_lvajes, que se mantienen
d@ la caza v de la pesca; manejanlo mismo t:I winchester que la flecha envenenada y resisten en lo intrincado de sus selvas y en lo agrio de sus costas al
influjo de la civilización
·
LOS INDIOS SERIS EN LA TSLA TrnrRÓN.
Cuando alguna excursión fuerte logra desembarcar,
queman sus miserables chozas, desaparncen del litoral, y se remontan ::ti iut~rior de la isla P.n las queb~·~- sión de la mujer por el lujo y por los gastos en frivoUSOS SOCIALES
das sierra;, en las m~stncable::s selvas, donde es d4h- lidades y chmoiseríe.~, hay quien sostei;ig?- con gran
cil perseguirlos. Pero allí los encontrat·án los repre- acopio de razones que estas esposas prodigas y desEs obli,,.atorio cel-ebrar las bodas de plata, de oro y
sentantes de la autoridad para obligarlos á entrar al cabezadas no son la regla sino la excepción; y ql~e si de diamaite con una fiesta de familia á la cual seco nconcurso de los pueblos civilizados.
la vida matrimonial está costando cara, es sencilla- vida á los lmigos íntimos. Siempre estas fiestas son
Nuestro grabado representa un paisaje agreste de mente porqlJe la civilización ha dado paso~ enormes gratas y conmovedoras. Las bodas de.plata se sol_emla isla 'l'iburón, donde se ve un grupo de indios mise- desde los dias en que 1mc8tras abuelas pocl1au llev,u nízan en el-vigésimo quinto aniversario del ca.sa!lllenrables, acaso e~pianclo la l!egada de una presa á sus á poco costo una vida deliciosa y patriarcal: ,Añádese to, las de oro en el quincuagésimo y las de diamante
costas sembradas de rompieutes.
en defensa del bello sexo, que en esta Cltest1on no es- en el sexagésimo.
tá bien apreciado el sentido de la~ palabras puesto
Los ingleses celebran también bodas de madera, d_e
que se toma por li4jo lo que en el actual estado el~ cul- lana y otras, para los aniversarios qui1_1to, clécim? y vitura social deberla estimarse como una necesidad. gésimo, pero entre nosotros no se da importancia extJtt
!it !tlfütn
Pero de todos modos, sean ó no las mugeres qtúeues terior más que á lo~ primero~ de qu~ !ternos hablado y
tienen la culpa, el hecho indiscutible es que 13: vida á los que nunca asiste uno sm emoc1on.
matrimonial ha subido mucho en sus gastos de mstaYa no son estos por desgracia, ¡oh bellas y amables lación
=t.:**
y sostenimiento.
lectoras! los tiempos fecundos en nmtnra para el sexo
En la Gran Bretaña el color malva e~ el que las viul'na escritora americana que ha terciado en el dedébil, en que. los hombres con el corazón eucedido por batP-.
hace considera.ciones curiosísimas echando á los das han escocrido para el traje de ceremonia de su seel fuego de Venus, se lanzaban A sangrientas guerras médicos
la culpa de que ha.va aumentado el alquiler gundo matri:':ionio. En Francia se prefiere dejar toda
como las Rómulo, para conquistar esposas, ó como la de las habitaciones,
por que ellos. con arreglo á la idea de duelo y aun de medio luto, y se usa el azul
dé Trova para rt:cobrar la que á ~fonelao babia sido ciencia moderna. las aconsej,m
amplia8 y bien vei:iti- claro.
arrebatada.-Ya no se inventan fiestas traidoras con ladas. A los mismos médicos atribuve
la propagación
*&gt;t\~
pretexto de culto al Dios Cousus para robarles á los del gnRto por las temporadas campestres
ó balnea;rias
confiádos Sabinos su~, hijas y sus mujeres. Ahora la y no dice si á ellos ha,v· que cargar t.amt?•en
. El tratamiento á los oficiales v jefes del ejército delos
fwe
ó
preciosa mitad del géuero humano anda de capa caida, clock thea, las soíres dan.~ants, los pic-nics y toda esa be ser Seiíor solamente cuando se tr~ta de capitanes,
si se ha de juzgar por los numerosos artículos que la laro-a
serie de pretextos para gastar dinero cuya pro- tenientes y subtenie1_1tes. Desde el pn.mer grado supeprensa Europea y la Norte Americana dedican á dilu- paganda
dor se debe dar el titulo del grado sm precederlo. de
se debe á la fantasía femenil.
cidar el problema de "porque ya no se casan los homla p~labraSeñor, es decir simplemente 1Vayol', TenienLocalizando
las
consideraciones
de
este
género,
bres tan facilmente."
te Coronel, Coronel. A los Generales, las dama¡; y los
hallaremos
que
en
México
se
ha
desarrollado
de
un
Los periódicos de ci ...rta valía han declarado una modo asombroso en los últimos años el gnsso por to- hombres &lt;le cierta edad les pueden decír General á segu.erra. sin cuartel contra los solterones recalcitrantes, das esas costumbres del refinamiento europeo que ha- cas. Los jóvenes harán bien, en to~os los .gra~os supeque se obstinan en permanecer insensibles á las seduc- cen cara la vida, sin que ha_van aumentado propor- riores en da.r .el tratamiento de rnul:fayor, rni Coronel,
ciones de la dicha conyug·al; la prensa festiva ha toni los sueldos de lo• empleados, ni los mi General. Esto, se entiende para la conversación;
mado la cosa por el lado cómico, y los clubs ferninbtas cionalmente
productos
de
la~ transa.cciOJ'.!-eS mercantil!'ls, ni los ren- para las cartas se pone la palabra Señor primero. luele han dedicado particular atenoión. Tan pronto como dimientos de la
el grado de oficial ó Jefe y luego el nombre de la.
mdustna, m los honrmmos de las ca- go
se ha profundizado un poco en el estudio de este fenó- rreras profesionales.
persona.
De
aquí
un.
desequílibr!~
entre
meno social, un grito de alarma ha viorado en ambos los ingresos y los egresos de los Jefes de fam1ha, que
continentes: ".El matrmwnio muere, lo,; hombres nt&gt; se
***
pone miedo en el 1:orazón de lo~ m~s decidi~os P.or
En la acera, se. le ced~ el paso por el mejor lugar. á
casan va."
•
inclinar
el
testt~z
baJo
el
dulce
yu,g-o
del
matnmomo.
las mujeres, los ancianos y á los enfermos. Una urnJer
Moralistas célebres de uno "otro sexo se esfue1zan
es posible que un enamorado leal quiera suge- joven, debe dejar as! mis1no el paso á los ancianos y á
por d~scubrir las caus!ls. de la decadencia de esta ins- tarNo
A
una
mugercita
bella
y
adorahle,
á
las
eventualititucion que es tan VICJa como el mundo, y que pare- dades de un porvenir al cual se entra por las puertas los enfermos. •.rambién debe cuidarse del modo como
se lleva el bastóil, el paraguas ó la sombrilla, sea que
cía destinada á no sucumbir sino con él.
de la bancarrota.
estos últimos vayan abiertos ó cerrados, para que no
No han faltado escritores que lancen á volar la imaY
se
deciden
por
el
celibato;
y
hallan
si
se
inclinan
á
ginacióu e::u pos de causas morales, , han salido á lu- la celebridad por la ciencia ó por el artA, que contra la se lastime á los demás transeuntes.
cir la falta de religión, el amor á los'placeres munda"
de Manuel Acuña es fnrjor ir A la gloria qué
En las tranvías y en 10:"tmuibus se conocen desde
nos, un hon-or á todo lo que sea vínculo, y aun la ilus- opinión
la esquina, aunque en la esquina P.sté aguardando la luego las personas mal educadas ó egoístas por la
tración que llenando ele ideas el espíritu lo inutiliza áchica
más hermosa que ha.van al11mbrado las estrellas. manera con que se colocan, buscando su mayor comopara los ~entimientos: ptiro otros filósofos, al parecer
No puedo resistir al deseo d11 traducir de un colega didad sin cuidarse de la de los vecinos, sacando su pemás práctil:os, se fijan en que la cuestión tiene un ca• francés
lo siguiente que dice con respecto á club.~. sol- 1·iódico ó su _pañuelo sin escrúpulo y e8ta udo alli como
racter enteramente económico y asientan y sostienen
y casados. Hélo aquí :;in quitarle ni ponerle 11113: en su casa. Excusado parece hablar de lo inconveuiflnla tesis de que los hombres no se casan porque actual- teros
pal:tbra.
te y .an&amp;isocial de este comportamiento. OJCen que hay
mente cuebtU u111v caro mantener á una familia.
En Francia, sería injusto con'lidernr los clrcnlo.~ ag_ui en México quien se atreve á famar en lo; tranUn hombre discreto que logra sin esftterio soste- co'~o
una institución que fomenta el celibato, sino que vías; no lo hemod visto ni lo creemos. Seria el colmo.·
ner su presupuesto en honroso equilibrio, co1Hidera son, m:í.s
bien. un refugio ofrecido á los casados que de la descortesia.
el hecho de tomar una CRposa corno un acto de prodi- han tom'ldo
la costumbre de no p:isar en s11 casa las
galidad ~in excusa, y el nacimiento de uno ó varios prime1·a~ horas
de la noche, á fin de snstt·aerse á esas
herecltn-od como una· causa indudable de ruina y de entrevistas conyugales
qzte tan· fecundas son ~n teminfortunio.
•
BR,INDJS Al.J.R,EO.
pe.,tadf's.!"
El matrimonio, dice El Fígaro de París, es una asoEn el Nuevo :',Iundn. por el contrario, los clubs son
eiación, cuyos g-astos de instahtción y sostenimiento frrcuentados
· Venga la copa y cálmese mi dtielo
sohre todn por los snltHrnnes y son para
han crecido mas allá de toda medida prudente en los ellos casi indispensable,-,
Y abra la estl'Ofa su dorado broche
pur•tn
q
ne
los
empuja
allí
últimos Yeinticinco aiios.
Y acorazados versos en derrod1e
la falta de un hogar que no P.S fácil de fonnarse como
ll /$écolu ele :',IiJán atribuye á las mujeres el aumen- en
Pugnen y breguen por dejar el st10lo.
Europa,
por
falta
de
un
buen
ser\'icio
doméstico.
to de gastos que se observa en la vida matrimonial,
Lo curio~o de todo esto es qt1e la'I mng-rres sin preoBrindo por el rey sol, que sobre el hielo
puesto que cl~sde las más elevadas hasta la~ más hude la cansa que las aleja del matrimonio, ven
De la cumbré inmortal clava su coche,
mildes clases de la .;ociedad ya no consiente de buen cuparse
terror el efecto; y empnjadas por instinto radicalBrindo por el rey sol, porque la nochti
gi·ado la mujer en casarse para compartir con suma- con
equivoca.do, pretenden combatir el mal ron los
Es Satanás que cruza por el cielo·.
rido los trabajos y penalidades de la vida, sino para mente
mismos elementos qne lo motivan. si.,ndo esta homeomejorar de condición.
Brindo por el rey sol que tanto adoro
patía 11xtra-vagante, pólvora que se arroja sobre el fueLo que g·c&gt;neralmente se llama .. el buen parecer'' ó go.
Por el pájaro azul de pico de oro
Ellas
piensan
que
á
fuerza
de
adornarse
de
las
.sea ostentación de comodidades reales ó ficticias. pero maneras más caprichosa~, :í fuerza dP. ostentación y
Y por el cisne de cabeza blanca;
que se quiere sean vistas por todo el mundo, ejerce coquetería, va'n á llegará un resunltado que sólo pueBrindo por el dolor que es gloria luego,
ahora, en igtrnldad de condiciones estragos infinita - de alcanzarse, en casos espPciales, pnr el camino de
Por las pupilas del poeta ciego
mente más gTaves que en tiempos pasados.
Y por los brazos de la Venus manca.
· la modestia y de la discreta formalidad.
Y aunque se pondera de un modo alarmante lapaALPITA.
JOSÉ 8. CIJOCANV,

Porqut

no-

A GLORIA.
FRAG)IENTOS DE UX LIBRO.

to-s IJombrt.s.

\

)

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente local
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cdstal de roca!
Semejante al noctumo pereg-ri110,
mi esperanza inmortal no mh•a el ~ue!o·
no -viendo más que sombra en el cammo
sólo contempla el esplendor del ciel~!
Vanas son las imág·encs que entrana
tu espíritu infantil, santuario oscm~o!
tu numen, como el oro en la montana,
es virginal, y por lo mismo impu'.·ol
A través de este vórtice que Crt$pa
v ávido de brillar, vuelo ó me arrastro!
~ruga enamorada de una chispa,
ó áO'uila seducida por un astro!
!~útil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo,
yo soy altivo, y el que alienta orgnl.lo
lleva un broquel impenetrable al nnedo.1
Fxado en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señala~:
«El ave canta aunque la rama cru¡a:
como que sabe lo que son sus alas!•
Ere-nido bajo el golpe en la porfia,
o
.
me siento superior A la victoria,
ten"'º fe en mi: la adversidad podría
o
. '
quitarme
el triunfo, pero no la g lona.
Deja que me persigan los abyectos!
·Quiero atraer la envidia aunque. me abrume!
1
•
t
La flor en que se posan los rnsec os
es rica de matiz y de perfume!
ELmal es el teatro en cuyo foro
la virtud: esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar l:l. estrella!
•Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
1
.
'
será
el fuego voráz que me consuma.
La perla brota del molusco herido
v Venus nace de la amarga espuma!
· Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos:
hay plumajes que cruzan el pa~tano
y no se manchan ...... iMi plumaJe es de esos.1
¡Fuerza es que sufra mi pasión!-La palma
crece en la orilla que el oleaje azota!
El mérito es el náufrago del alma;
vivo se hunde; pero muerto flota!
Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
consuela el corazon del que te ama,
Dios dijo al agua del torrente: bulle!
v al lirio de la margen: embalsama!
• Confórmate mujer! -Hemos venido
á este valle de lágrimas que abate,
tú. como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate!
SALVADOR DIAZ MIRÓN.

'l

1884.

•

�386

Domingo 5 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

~as carta.s ae Ninon.

EL REBANO DE HUGO.

las ~oce de Ja ~oche, el viento que azota las
persianas de 1m recámara de dormir acabade
~ • apagar )a blanca bujiaque me a,·ud~ba á leer
,,
las a~m!rables Cartas de Ninón'de Lenclós al
~a!ques de Sevigné. Al quedai.;me á obscuras he princip1~do ~ conversar_ en _v;oz baja con las sombras, v de
medftac1ón en med1tac1on, de ensueño~ en ensueiíos,
he V1sto llegar la luz ~el alba, sin poder desprenderme
de los encanto~ de leJanos recuerdos.
¡~h!, me he dicho, son muy vulgares las personas que
repiten, sin profundo y poderoso análisis, que las costumbres de nuestros antepasados fueron peores que
las nuestras.
De tal manera influían, en los siglos XVIl v XVIIl,
el depurado gusto _por el _arte y la cultura intelectual,
e_~ todas las ma:mfestac1ones sociales, que hasta las•
giandes deRgrac1adas, aquellas locas mujeres á quienes no P'll;eden absolver la religión, la historia ó la fil~sofla, m mu~h? menos pre~entarlas como modelos
?1?'nos de ser imitados (J?~rque se apartaron de la pu1eza de lo,; hogares sant1f1cados por la moral) aspiraban á rodea:se de_ los más re~ombrados talentos. buscando e!1 el 1!1gem~, en el chiste delicado ó en las ¡¡.
geras discus~ones literarias y científicas 1~ejor y más
sabr?SO deleite que en las embriagadoras espumas de
l~s _vmos ó en los escarceos embrutecedores de la lascivia.
_ ~aciendo un es!uer~o de imaginación, ved á la senor1_ta de Lencl~s, temendo adoradores sucesivos per&lt;? sm crápula, sm orgiae, sin recibir jamás de illos
dinero alguno.
'
'
Observad, en sus apuntes biográficos, como desti~aba una parte ds su renta anual, para el socorro intim&lt;?·. reservado y mo~esto de los amigos pobres!
:Muad ~om,o ~e nego á_penetrar en la peligrosa corte de Lms ~TT , con~duc1da por su compañera de placeres, la antigua seuora de Scarron.
'!'ei:e~ en conside!ació~ que no quiso aceptar el
o_f1 e~muento de la Rema Cristina de Suecia para que la
siguiese á Roma, con brillante comitiva.
~I amor, en concepto de Ninon, era una pa-sión mezquma v balad!._ ¿Cuál afecto del alma Je parecía el supremo? La amistad.
Por eso? más que amanteR, fueron sus amigos el Conde de Col!gny, el Marqués de Villaceaux, ef caballero
de Gourv1lle, el Marqués de la Chartre el conde d'Estré~s, el Abate de Effiat, el Conde de Fiesque· el Marque~ de Sév1gné, el Conde de Choisseul el Barón de
Bamer '":j' el abate ~edouin, que la pretendió cuando
ella tema ochenta anos.
Su precioso retiro en el Tourneltes au ~lfarais era el
alberg~e en dond~ iban á resguardarse del helado cierzo,Jlfohere, Volta1re, Rousseau, Diderot, Fontenelle y
el mexorable pero _enamorado cardenal de Richelieu,
Cu~ndo el Príncipe de Condé la hallaba en Ja calle
se baJaba de su carroza, y no experimentaba rubor en
acercarse á hablar~a, á l:J, portezuela de su coche.
Comparemos á Nmon o á sus rivales, Maríon De-Lorme ó la Ch_ampmelle, con cualquiera de las heroinas de
Dumas (h1Jo), Leon Gozlan, Zolá FJaubert etc y habrá de .Parecernos qll:e hay !lhora 'más olor á tan'go en
la atmosfera de la vida privada del de;mimonde ue
c~ando Luis XIV se olvidaba de la señorita de Ld ;JaiJhérP, para galantear á la fastuosa y soberbia madama
de Monte~pan.
Si pu_d(éramo~ cambiar pensamientos con las ele antes pans!enses ~fadama Sully, Madama de-LafalFette
ó _la graciosa seuora ~e La-Sabliere, es seguro que nos
dtrian que la descarriada _Ninon no era tan ,nerP.cedora
del re~roche.de los moralistas severos, como las Virgenes q, media.~ de Marce! Prévost, como la :Madama
Bov:1-n de Flau~ert, la despreocupada Chrisanteme de
Loti ó la Valentine de Georo-e Sand
:r.,a muerte de Ninon, fué 'un trasU:nto de aquella des
cnrta por Balzac en_ las .llfemorias de dos jóvenes casada.~. _La enferma dehraba, desgarrando rosas pero su
delmo parecía verdaderamente fino· lo que' prueba
que las personas d!l genio no se vue'lven dementes
como la gente comun ó cual los necios. Preludiaba co~
apa¡;:ado acento algunas sentidas estL-ofas del St b t
d~ t'el'g;)lese, y su alma se iba escapado de aªu!1
bu~aro d~ dolores, poco á poco, mientras que sus1ángmdos OJ?S no p~dian_ contemplar á los ami os ue
florabaJ!, tierna Y s!lenc10samente á su alreded~r. torno hubiera excíamado el delicioso poeta cubano J
Clemente Zenea:
uan
Entraba por las rejas entreabiertas
El olor virglninal de los collados.

Y !tquellos últimos adeptos, de rodillas y vertiendo
lás:_nmas, rezaban el De-Profundis.
.!':º \os albores del siglo X Vill los vicios crecieron
se 1.nf1ltraron po~ todas las capas, altas y bajas, de Ii
sociedad, en medio del esplendor de las artes y de las
letras .. Consolémf)nOs pensa~do que, según ¡0 han
anunciado ya emmentes escntores alemanes á ¡
rora del siglo XX sucederá un general ca~b-~
frent~ en el género hulJ!ano, volviendo la cara I~s o-e~
~era~iones nuevas. ~~cia los amplios horizontes del
idealismo, de l_a_rehg1on y d~ .la castidad; al Oasi como aq~ellas v1SJones paradlS!acas ó misticfs de Gu
de Mahbe_rt, el héroe de Gautier, presentando á las aY.
~a~, atraidas las un:1,s por las otras, y uniéndose ara
siempre; entre el ntmo de los bosques, el eco df ¡
casca~as y el perfume de los valles, á fin de forma as
celestiales destellos de zafiro y ópalo las alad r c1on
giones del amor.
'
as e-

ªJ1-

.ANDRÉS CLEMENTE V AZQUEZ,

Habana, Noviembre de 1897.

,Claudicante, viejo, solo
Viene del Polo el Invierno·
Eolo sopla en su cuerno '
Saludando al Rey del Polo.
Al ~on del cuerno de Eolo
Lanza el gran mar su clamor·
Sobre el oceánico hervor
'
Da el tritón su canto extraño
Y con su crespo rebaño
'
Pasa el terrible pastor.
En la granítica punta
De un ~scarpe, el faro brilla.
La gaviota bladk chilla
A la nube cejijunta.
La luna, virgen difunta
Lanza un espectral fulgor;
Con su gongo atenador
El tru~no golpea el risco,
Y, cammo ae1 aprisco
Pasa el terrible pasto'r.
Arriba un neo-ro cochero
Que rige un siniestro coche
Ase, Y agita en la noche
'
El reláI?lpago de acero.
Al sentir ~l golpe fiero,
La cuadriga del terror
Relinchando de dolor '
Sobre el mun~o. se despeña:
La onda su to1son desgreña:
Pasa el terrible pastor.
ENVÍO.

¡Burgrave Hu~o! Emperador!
De tu clarin, visionario
Se oye el inmenso clam'or
Cuando en ~¡ mar solitario
Pasa el terrible pastor!
RuBEN

DARio.

ENSUEÑO
La vi.. .... Temblaba, lloraba ...... ¡oh noche!
Borrascosos espíritus tendian
Espesos mantos;
Estaba sola, su cuerpo herían
Las ráfagas de viento, en el espacio
Las tinieblas gemían

*

* *mar muy ne.,.ro:
Era ~n la playa de un
.A. lo leJos las rocas de granito
"'
Entre las sombras·
Del mar salia un triste &lt;&gt;-rito '
Cual plegaria; después eii'sora'ecido
Cruzaba lo infinito.
*

* pelo
* suelto·
~úmedo el rostro, el
A mtervalo fugaz se iluminaba '
En su mejilla
Algo c~leste que rutilaba:
Una 1ágnma hermosa que la lluvia ·
Con sus gotas bori;aba.
***

Vérti~os negros, fúnebres mantos
Torbellinos de nubes del averno
'
.
Sobre las ondas; .
Al onente, cual gélido infierno
Entre venas de fueito blasfemaba
La sombra de lo eterno.

* .
*'*

•Quiero besos, caricias y amores!•
ElJa lloraba...•.. y caminando airosa
Y viendo al cielo:
-•¡Salve tormenta! negrura hermosa•
•Yo te amo! decía, yo siento grande•
Mi pasión borrascosa.•

***

•Asi amo las ondas coléricas •
«Los sonidos noctámbulos del ::anto•
Que se lamenta.•
Sufre! espera!...... Mi amor entre tanto
«¡Vagará en la tormenta!• ...... Senti brisas,
Al despertar de llanto......
Febrero 3 de 1897.

JESÚS VILLALPANDO H.

SONETO·
¡Oh! vida de mi vida, Cristo santo!

¿A dónde voy de tu hermosura huyendo?

¿Cómo es posible que tu rostro ofendo
que me ~ira bañado en sangre y llanto?
A mi mismo me doy confuso espanto
de ver que me conozco y no me enmiendo·
ya el ángel de mi guarda está diciendo '
que me avergüneee de ofenderte tanto.
Detén con esas manos los perdidos
paso~. mi d~lce amor, más ¿de qué suerte
las p1d.e ~men I:1s clava con las suyas?
¡Ay, Dios. ¿A donde estaban mis sentidos
q~e las espaldas pude yo volverte,
'
mirando en una cruz por mi las tuyas?
LOPE DE VEGA.

VENUS VENGADORA.
I
)Que tiempo~ tan lejano~! Homero no habla cantado
ª~11: el retram¡.ien_to y la colera de Aquiles. Los tímidos.
viaJes de_los marmos ~riegos bastaban para satisfacn~
l~s necesidades ~el luJo y de los cambios; guiados los
pilotos por la estrella del Norte y los ao-üeros acudían
á la isla de Citeres á venerar la playa ~onde la concha
de Venus se detuvo; y descaro-aban sus toscas navecillas la miel famosa del H,vmeto:1igos deltacav de Corcira, armas de cobre forjada8 en Chipre, vinos· de Lesbos.
y de Chio, lanas de la Arcadia y pasas de Corinto. Los.
mercaderes fenicios. que arribaban en naves poderosas, ofrecian á las voluptuosas isleiías de Citeres teiidos de oro y plata, cigarras de oro para recoj~r en
bucl~s el cabello; pedreria, bálsamos y quitasoles de
m,arftl; y·cargaban sus buques de esponjas v corales,
purpura, salazones y frutos de la isla. La pui·a luz de
aquel cielo brillante, permitía ve- á Jo lejos por el l\Icdiodía de la isla, los perfiles de los montes de Creta. v
por el Norte, en la península vecina, la cima del Tal.geto; mientras en el azulado mar que la cefíía, se encontraban y besaban las olas del mar jónico v las olas
del Egeo. Brillaban en los naranjos y limoner"os los frutos de oro entre las hojas relucienteR; reinaba el arrayan en los jardines: dedicados á la diosa y los rosal%
e~balsamaban el aire con su perfume predilecto; el
cisne sagrado flotaba en los estanques y revoloteaban
las palomas esperando ser uncidas al carro de su ama·
c~evotos df\ todos sexos y edades venían de remotai
!1erras á ofrecer en el ara cestos da flores y ofrendas.
mc_~u~11tas; y el aroma de esas flores, el piar de los
papr1lloR en l?s bosq~es, el arullo de las palomas, las
mus1cas y las mvocac10nes amorosas, todo decía á voces que alli tenia su templo v residencia favoritos la.
Venus citerea, la querida de 'Adoni1:1 la madre de Cupido y de las Gracias
'
-Hija del Cielo ,v de la Espuma de los mares-dijeron cierto día unas extranjeras, pri,sentando ante el
ara una trípo_d~ 1e oro-no venimos á hacer esta pobre ofrenda; m1crndas por tus sacerdotes en las dulzuras de tt~ culto, prometemos erigirte otro templo en
nuestra i~la, para adorarte á todas horas.
Col~reose el torneado brazo y brillaron los ojos de.
I:1; .estatua, y llevándo~e los dedos á los labios, envio un beso á las devotas.

II
La_s ?.evotas de Am_atos (11 no hablan contado con la
oposi~10n el~ sus f!1and11s. Cuando supieron éstos que
una _vrn~a nea y Joven había cedido su hermosa casa
con_Jardmes y bosques para templo, v que todas las.
muJe es plantaban mirto v rosales y Jfevll.ban paloma;,
y cisnes á casa de la viud'a,
-~•fo lo consentiremos-decían los rnaridos-quereis.
las h_bertades y regalos de eRe culto para dar aspecto
de virtud á v:i,iestra desvergüenza.
-Ven1;1s es la más amable de la~ diosas-respondían
las amatienses--y debemos adorarla
-Entonces no ha de hacernos mal a)o-uno-aleooaban los hombres-sigamos sacrilicanclo A las Par&lt;fas
las Harpías y las Furias, que pueden hacer daño.
•
-Hemos hecho voto.
-Sin libertad ni rermiso nuestro.
Y agriándose la di~puta, los hombres india-nados
arrasaron el campo ~e la viuda, hasta q~e aplacado;
con el destrozo, volvieron á las faenas de la sieO'a
mientras las mujeres, sin consuelo, invocaban á f f\:
nus sobrn las ramas destrozadas.
Y la diosa aparecí? en su carro de nacar tirado por
dos palomas y dos cisnes. No era la Venus sonriente
coronánd~se de mirto y luciendo el premio de la her~
mosura; m la Venus desconsolada llorando sobre el
?adáver de Adonis, sino la Venus imponente y ultraJada. os~entando la legitimidad de su soberanía con
la mórbida h~:,:I?osu~~ de su rostro y de sus formas.
-No os a~liJais-d1Jo. á _las mujeres-voy á castigarlos ahora mismo, con virt1endo en brutos á todos los
hombres de esta tierra.
•
-¡Pie~ad!-respondieron las doncellas.
-Es J~sto el castigo-replicáron las casadas.
-Considerad, madre del Amor'-añadió la más discreta-que los hombres están seo-ando nuestras mieses.
"'
.:_E~eraré á que concluyan la sieo-a
-¿'Y quién hará la trilla?
"' •
-Continuarán s~endo hombres hasta que encierren
los granos en los silos.
-¡,Y quién vendimiará?
-Los dejaré arrancar los racimos, pisar la uva y
g·uardar el mosto en las cántaras de tierra· ni un instante más.
'
-Una gracia; una sola gracia-dijo la discreta después d~ haber cuchicheado con Jas otras.
-?Aun más?-respondió Venus entre enfadada y
sonnente.
-Divina Venus, esta es la gracia que pedimos: ya
que los hombres han de ser. convertidos en bestias
haz que sean. animales ú_tiles y mansos.
'
yenus so_lto una carcaJada argentina, que hizo sonreu- l!- los cielos y las aguas, y se alejó por los aires,
seguida de una banda de palomas. Las nereidas asomaron por el agua para verla, eus cabezas adornadas
de corales y de perlas; y los tritones entusiasmados
to_caron con sus caracoles armoniosos' la marcha de lo~
d10ses.

nr
Los .hombres acababan de depositar el rico mosto
de Chipre e!1 las cántaras de tierra y cantaban celebrando el vmouuevo; y las mujeres, á las puertas de
[1] Amathos 6 Amatonta: al Sur de Chipre-

Domingo 5 de Diciembre de 1897.
las casas, fjngian hilar, tejer ó amasar pan, pero todas
calza.han los borceguies altos de que usaban en el
campo y tenían abrochados los mantos v las túnicas
como dispuestas á salir y esperando un suceso.
-¡.Astarté!-gritó una de las más ricas amatienses
-¿Quién hostiga al ganadoi'
La esclava salió de la casa con los ojos extraviados
y sin poder decir palabra, y detrás de ella, cinco hermosos bueyes empujándo~e, y que al verse en la calle, corrieron hacia el campo.
-¡Ellos! ¡Son ellos!-decia Astarté toda azorada.
-¿Quienes?
-Los hombrE's ........ .los hombres de esta casa; y ese
que va adelante ......... delante......... ¡es el seño1·l
En el mismo ini;tante se oyeron exclamaciones par ecidas y gritería de mujeres en todas direcciones; todas las puertas á la vez daban salida á hermosos bueyes, que juntándose en la calle, corrían torpemente
para ocultar sus cuernos retorcidos, tapfmdose los
unos con los otros Cuando cesó á lo lejos el ruido que
hacían sus pezuñas, sólo se vió una densa polvareda.
La ciudad se habla quedado sin varones. Venus se
había vengado de ellos convirtiéndolos en bueves. (1),
Las amatieuses chillaban; las esclavas se ponian las
manos Robre la frente y se rociaban con ag·ua lustral
u nas á otras. Algunas se agolpaban á la puorta rle
una veciua en quien la emoción de aquella metamórfosis había provocado dolores prematuros.
-:-iPobrecilla! ¿No había de sufrir?-decían las que
estaban dentro.
-¿Cómo si&amp;'ue?-pregnntaban las de afuera.
-Ya salió ae su cuidado.
-¿Qué ha sido?
-Un ternerito.
Una anciana gritaba en otro lado:
-¡Detened á mi hija! Que se quiere ir al campo á
buscar á su marido.
Por fin la sujetaron; se habla casado aquella misma
mañana; su madre la tranquilizó con estas reflexiones:
-Déjalo, bija mía; Yenus lo arreglará; ¿qué adelan
tarias con seg·uirle? ¿Ni cómo le reconocerías entre los
otros, si va en Amatos todos los maridos son iguales?
-Llevemos amapolas á los campos destruidos-gritaron las amatienses.
Y todas salieron en tropel para regar de flores la
tierra sagrada.. donde se había posado el cano de la
diosa.
IV
La fama del milagro llegó pronto á las vecinas costas de Asia, á Eg·ipto y á todo el Archipiélago de Grecia
y la devoción deI nuevo templo hizo competencia á
los d e todo e 1 mundo conocido , conduciendo á
las cortesanas, músicos, poe:tas,'mercaderes y guerreros más célebres de aquel tiempo.
Nadie hubiera conocido un año después á las sencillas amatienses de túnica de lino y manto de lana tejido por sus manos, en las coquetas perfumadas de
aromas orientales, con mantos de franjas de oro, plata y púrpura ribetead"os. de ga~uza; servidas por esclavas y entreg·adas al placer, guiaban fogosos caballos y aun cuadrigas en sus carros de marfil. El culto
de la belleza había derramado por el país la riqueza
y la abundancia.
Las muje1·es de Amatos, que al principio no se atrevían á salir solas al campoJ luego lo hicieron en cuadrillas, pasando de prisa por aelante de algunas reses que
las miraban tristemente; por fin, mandaron con11truir
los establos fuera de los muros, v enviaron los bueyes
á abrir surcos. Las más atrevidas se determinaron á
pasar entre el ganado mayor, en compañia de gallardos forasteros, que llevaban las espadas pendientes
del tahalí é iban defendidos con los dorados petos y
cascos. Ni un bramido, ni un ademán de furia alteraba la trancfuilidad de los rumiantes Entonces les perdieron el temor y comprendieron que la transformación era completa; reconocieron todo el poder de V enus vengadora.

V
Las mujeres danzaban alegremente cou los adoradores de Venus; corría el vino de Chipre por el suelo
en libaciones á la diosa, y algunos mancebos lo arrojaban al aire, recogiéndolo, sin verter iota, en los vasos
esculpidos. La citara y la- flauta, con aulce ritmo, producian sonidos amorosos y sensuales; las carrozas estaban dispuestas, y en ella_s las ánforas para regar el
camino del templo con vino generoso; y cuando las
parejas, en trajes lascivos, subieron á la concha de los
carros, el cortejo se puso lentamente en movimiento.
Muy lentamente, porque las amatienses, en vez de caballos, habían hecho uncir re¡;¡es en sus carrozas para
que las condujeran muy despacio, con sus amantes,
al templo de ltl. diosa.
Y marchaban los bueyes poco á poco, al son de las
cornetas y los címbalos, con los cuernos dorados, la
testuz coronada de ros..ts y de mirto, guia~os por niños en traje de amorcillos, que hacian el oficio de bo ·
yeros.
JOSÉ FERNANDEZ BREMÓN,

íl1 Este cuento está bl'-!'ado en l~ siguientes lineas que copiamos
del ~tro de les J&gt;i.ol!l!B, del padre fray B!'-lt.asár de Victoria: "lm esta
· ciudad [Amatos] fué donde la misma diosa por ciertos agravios que
le hicieron sus moradores, los convirtió en bueyes. ..... •·Segun® parte. Pag. 857 Ed. de 1702 Barcelona.

3S7

EL MUNDO.

Faltábale sin embargo\ á la torre al~o muy esencial
y que vendría á ser en e la como la vida en la materia y la idea en el cerebro: la cruz, el símbolo de
la
fé, la. santa enseñanza de la más grandiosa de las
-Ya que de Dios en conversar te empeñas, religfones,
la omnipotente egida que, ora de hierro
ya que d1::sprecia tu cerebr-0 helado
primoro;¡amente forjado, ora de deleznable paja, proel amor que te di por el que sueñas,
tegió siempre durante siglos y siglos contra el espfriháblame de ese Dios, mi bien amado!&gt;
tu del mal v contra los furores de las tempestades, lo
Y el teólogo de faz de crucifijo,
mismo la aitiva y calada torre g·ótica, casa de Dios que
de gran rnelena y de mirar protundo,
la lrnmildisima cabaña, abrigo del proletario.
feliz de doctrínar-«Oh Blauca-dijoDebía ser y fué: una hermosa cruz tendió á la humaDios es el alma inmaterial del mundo•--····
nidad sus brazos amorosos y la llamó á si desde la cima de la torre nueva. como desde el alto faro llama y
•Existe donde quier de vario modo;
guía la luz en noche tormentosa al perdido nayegante.
por si, por su virtud y su presencia:
Más, cual no seria mi sorpresa y mi horror, cuando
J:'or si, ya que lo invade y llena todo
tras la cruzy ¡protegiéndola! vi erg·nírse brillante y
penetrándolo todo de su esencia;•
soberbio, preciso es decirlo, ¡¡un pararrayos!!
«Por su virtud, también, que sometidos
Al ver tornarse la cruz de protectora en protegida,
á Dios están y ~u mandato arguyen,
de omnipotente en débil, de milagrosa en inútil, senti
Aura y Favonio si columpian nidos
en el corazón que algo caia y se derrumbaba muy
ó Boreas y Aquilón si los d1 struyen;•
profundamente, sembrando ruinas ~· desolación en
•Yen presencia, porque es omnividente:
mi escaso porvenir mo1·al; alg·o que hasta el nefando
Sü ojo trian~ular arde y fulgura
momento me había sostenido con sobrehumano vigor
en el disco ael sol indeficiente,
en más de nn trance amargo: era ia fe muerta por las
e·n Artburn, en Capella, en Cinosura, ......
aguda~ puntas de oro del pararra.vos, esgrimido por
•Qué. no adivinas con instinto infuso
la mano que detrás de la cruz lo puso!
De esa eterua mirada el embeleso
¡Caigan mil veces las cruces heridas por el rayo;
alumbrando tu espíritu confuso?»
que mientras la fe viva, ella las levantará. tantas veY respondió
ces como caigan y más altas cada vez! Pero si la fe
-Tu Dios es muv abstruso ......
muere afrentosamente clavada en un pararrayos quién
Yo prefiero tus labios ..... dame un beso!•
levantará las cruces?
Mi cerebro de viejo, tiene la senil debilidad de creer
AMADO NERYO,
que valiera más poner las cruces sin los pararrayos,
para que no llegue la vez en que se pongan los pararrayos sin las cruces .........
¡Perezcan las cosas, pero sálvense las ideas.
¿Comprenden ustedes ahora por qué no quería dar
:BVOLUCION ....
crédito á mis sentidos, ya.no ,nuv sanos, ni muy fuertes cuando vi ......... lo que no quiero r ecordar, d etrás
de la cruz que corona la torre en la iglesia de mi
·
~ ON tristeza infinita, llena el alma de religioso pueblo?
llIAXl'EL ROMERO !BAÑEZ,
' terror, estremecido de ira y por hondisimo desaliento dominado, me convencí al fin de que
Noviembre de 97.
no se equivocaba mi decrépita vista, cuya agudeza limara el rocf\ poderosísimo de los ochenta años
que sobre mi graYitan con inmensa pesadumbre.
El hecho inaudito, asombroso en fuerza de ser absurdo era cierto h1dudablemente á pesar de su enorme in\.erosimilitud, á pesar del impio sarcasmo que
I
encerraba v que venia á ser como un tremendo bofetón-Y et"más doloroso de todo$, ei del hijo prediEl cierzo del invierno sopla inclemente,
lecto, dado en pleu_a faz á la fe de 20 sig-Ios y de no
Arroja su humo negro la chimenPa,
Rebosan las estufas de aire caliente
contadas g·rnerac1 ones.
Esperando aún-}a esper~nza es más viva en la ve:
Y en el hogar la leña chisporrotea.
jE'z-que mis propios_sentidos ya no muy :'a.nos 1:1
Sobre ricos cojines &lt;l.e pluma henchidos,
mu,, fuertes, me t-nganasen, pregunté á los vieJos mis
Entre persas alfombras y sederias,
coe·taneos y á los mozos; y aquellos con. pesar y abaAl amor de la lumbre se hallan reunidos
timiento. v estos, triunfantes y sonriendo volteriana•
En las tardes de invierno largas y frias.
mente di3éromne todos que, en verdad, detrás de la
La niña dulces notas al piano arranca,
cruz que corona la t?rre en !ª iglesia de mi_ pueblo y
Mil rumores confusos el viento trae,
¡¡protE&gt;g'iéndola!! ~nhies~o, b:,1ll_ante Y. soberb1_0 estaba...
En tanto que del cielo, menuda y blanca,
¡no el diablo, segunrese?a aneJo refra1;1, m~ntiroso, que
Como plumón deshecho la nieve cae ........ .
el pobre diablo á tanto pmás se atrev10, smo un .........
Vamos que todavía me resisto á creer en ello y ca¡Ay del que siente el hambre cuál buitl'e interno,
si me qu~roa los labios el decirlo.
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Para llegará lo uno y resolverme á lo otro, necesiAy de los que en harapos cogió el invierno,
to recordar los hechos, seguir su proceso y averiguar
Ay de los que en la calle mueren de frío!
cómo y por qué llegó á consumarse tamaña irreveDOCTRINANDO, ...... .

--------·--------

INVERNAL

rencia:
· .
Escúchenme ustedes, juzguen y lamenten conrmgo
el sacrileO'o suceso.
Hay enla plaza de mi pueblo una ig'lesia que si bien
en Roma cuna egregia del arte cristiano, parecería
un adefe;io, á mis coterráneos siempre, les pareció y
sig-ue pareciéndoles grandioso monumento elevado á
Dios por la fe.
Cuyo puro fuego han mantenido vivo y espléndoroso las g·eneraciones que ante los ª!tares de la susodicha iglesia, en poco más de un siglo qu_e cuenta de
existencia, elevaron sus creyentes plegarias, esperando las más veces de la providente divinidad, el alivio
de los eternos dolores humanos,y desesperando al fin
de conseguirlo quizá no pocas ........ .
Volviendo á la iglesia, su fachada, no por ser más
fuerte que yo, ha sufrido impunemente los ataques
brutales del tiempo, de quien sabiamente dijeran los
mitólogos helenos que se desayunaba con regular ración de piedras; que así corno mis cabellos emblanquecieron, así los proliios arrabeseos cincelados en aquella y Jas estatuas inmobles ~n sus horn~cinas, se ~an
ennegrecido ó dorado, semeJando las mil despostilladuras que unas y o_~ras tienen, lo_s Jamentab_les vacios
que en tni desvenCJJada boca deJaran los dientes desertores.
Los cuales de~perfectos aumentaron en unos la veneración á nuestra iglesia de suyo venerable, é hicieron que otros la considerasen fea1 ruinosa y deficiente, ni más ni menos, como por mis canas, algunos
me respetan, y bast~ntes me burl~n.
.
Asi las cosas, alguien de agudo mgemo echó de ver
en Ja iglesia la falta de una torre que, acercándose un
poco mas á Dios,-sabido es que los hombres le hemos colocado en el techo del mundo-le llevi.mí vivas
y ardientes las súplicas de los pecadores. Y, dicho y
hecho, no por obra de magia, sino de diestros artistas
v albañiles, surgió la torre, elegante, graciosa, coqueta, tanto que al verla sobre la severa y vetusta fachada de la iglesia, hízome el efecto que haría el ver un
sombrero de moda en la cabeza de una austera monja
recoleta
Por fin, un dia el sol, al ponerse, vió cara á cara y
con grata sorpresa, la torre ya concluida y que bajo
sus ardorosas miradas parecía sonrojarse con rubores de muchacha púdica que escucha los primeros galanteos.

II

El cierzo del invierno, sopla inclemente;
Bello tronco sujeto del aurea brida,
Bien cubierta de mantas la piel luciente,
Lleva rico carruaje por la avenida.
Suenan las campanillas de los plumajes,
Se ve sobre dos tordos el bamboleo,
Se oye el sordo gemido de los herrajes;
Entre.surco de nieve, pasa el trineo.
¡Qué lujosos cocheros y postillones,
¡Qué espesos los cristales de los postigos,
Qué profusión de plumas y de vellones,
1Qué envueltas van las damas en sus abrigos!
¡.Av del que siente el hambre cual buitre interno,
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
Ay de los que en la calle mueren de frío!

m

El cierzo del invierno sopla inclemente;
A repartir la cena van los gañanes,
La cena que en vasijas rebosa hirviente
A la perrera llena de hermosos canes.
Colmado el apetito, con grata holgura,
Entre sus gruesas mantas y ricas pieles,
En estancia de tibia temperatura
Duermen los terranovas y los lebreles.
¡Qué abundante la sobra, que hirviente humea,
¡Qué lejos está de ellos la noche fria!
El hornillo la estancia, ¡qué bien caldea!
¡Qué reposado el sueño de la jauría!
i.A..V del que siente el hambre cual buitre interno
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
'
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
.Ay de los que en la calle mueren de frío!
DIEGO URIBE,

�EL !lfUNOO.

Domingo 5 de Diciembre de 1897.

389

EL MUNDO

Ensueño de niños.

.

.

.

POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES
. .

Número 7.

°0ioleta.-~uaaro

ae ~. Noberls.

.Jacobo iba loco de alegria, trémulo de pasión, la Sra. Lochet lo molestara, &lt;•ra demasiado por
triunfante &lt;;le esta debilidad.
cierto.
Así siguieron hasta la calle Colbert.
Hacedme fayor de dejarme tranquilo! dijo con
Cuando ella vió la,s tiendas ilumina&lt;las tuvo cólera.·
Bajó, pasó ú su vez ante las obreras cuyas riun impulso de retroceder pero ,Jacobo no 1'.1. dejó
ni aún detcncr:sc; y tirando de ella con violencia ssll sofocadas le hiciéron llamc,tr el rostro de YCrprecipitó el paso.
guenza y púsose á marchar en medio de la noYa cerca de la casa, la Sra. !.ochct que estaba che süi .:;aber :\ donde iha.
cerrando su tienda por poco deja caer las tablas
Instintivamente rehizo el caniino que había recon que cubría el aparador; tal fué la· sorpresa corrido hacía un momento sosteniendo en su bracon que vió á Jacobo que corría llevando á una zo á Jacquelina que languidecía. Llegó al muemujer. Jacobo subió la cscalcrn siempre arras- lle, cerca del árbol que lo hahfa ocultado cuando
trando á Jacquclina espantada; y como observó ella iba. y ,enía con ese lindo paso agitado por la•
que estaba á punto de desmayarse la tomó en bra- impaciencia de verle .... Ahí había wia. banca
zos y la llevó así hasta el fin del corredor. Bns- cerca y. se dejó caer·en ella.
Entonces sus nervios sobre-excitados se discó febricitante la cerradura y tanteando unos instantes antes de introducir la llave, notó que la tendieron de pronto y los sollozos se apretaron en
parte baja de la escalrmt se iluminaba y oyó que • su garganta. Lloró de verguenza, lloró de rasubía alguien con pasos furtivos.
bia, lloró de amor. . . .•. .
·
A lo lejos sonaron las diez lentamente. Se leAl-fin se abrió la puerta y Jacobo se lanzó en
el cuarto cerrando de golpe la vidiera; depositó Yantó, pensando amargamente en que tenía aún
á tiéntas á Jt1.cquclina en el único sillón y encen- dos·horas delante porque tenía permiso hasta media noche.
dió una luz que puso en la chimenea.
Ah! si hubiese sabido ..... .
Cuando ella vió el cuarto iluminado, se incorpoBajó hacia el Loirc, con la cabeza desnuda, deró ,lentattiente apoyando las manos crispadas en
los brazos del sillón. La llama de la vela ascen- jando que la brisa del rio refrescase bien su frendía rechazando las sombras, llenando con su luz te abrasada, deseándo estar solo y pasearse la1:temblorosa la pieza de soltero donde se respira- gamentc asi, para calmar su sangre, para poner
ba una liumedad malsana. Y mientras Jacobo un poco de orden en su cerebro agitado. Pero
arrodillt1.do frente al hogar se esforzaba en hacer cuando atravesaba la plaza del Hotel de Ville, se
que ardiera la leila verde que sudaba agua y arro- olló llamar por su noi:nbre:
-Oye, Yaranville! Estás sordo hijo?
jaba torbellinos de humo gris, ella contemplaba
Era Pedro.Lavat, el camarada de los cazadocon pavor de pesadilla emerger de las tinieblas,
las dos ,;illas de-paja, la mesa redonda cubierta de res, no ya fatigado y descorazonado del oficio
una carpeta destcilída, el tocador, la cama. En- como en otro tiempo, sino campante, metido en su
tónces clió un grito y se levantó tambaleando, al dolman, haciendo sonar sus espuelas y llevando
mismo tiempo que ardía la llama en la chimenea con orgullo su sable de ordenanza.
-Vamos, qué es lo que tienes? Se diría que
con chisporroteo victorioso. J acobo la hizo sentarse de nuevo; y arrodillándose á sus pies, le to- nunca has visto un caballero, que anda á pié! Estás
ahímirándomecomo una liebre cogida en la trammó las manos y se las besó.
Ella retroccció con el terror en los ojos. La pe- pa! Se te hace el honor de ofreccrta un vaso. Dí
sadilla que la obsesionaba se convertía en reali- gracias, pillo, y entremos al salón del comer.cio:
En cualquiera otra circunstanciaJacobo se hudad; la debilidad que la había llevado ahí, concluía, concluía su borachera de amor. Se veía so- biera enfadado probablemente; porque él estaba
la con un hombre, porque Jacobo no era ya para en la infantería y no gustaba de que se bromeara
ella más que un hombre cuya pasión, la fiebre de sobre la reina de las batallas. Pero esa noche su
espfritu estaba muy lejos; tendió la mano al cazacuyo delirio, la espantaba.
·
Reunió todas sus fuerzas y con una facilidad · dor con un ail'e frío y lo siguió maquinalmente
•
enérgica le rechazó. Entonces, con una voz que sin decfr palabra.
Ese Pedro Laval era un buen diablo, desde que
el exceso del honor y del miedo volvían ronca,
gritó saltando hacia la mesa que puso entre ella estuvieron en la mesa vió que Jacoco tenía una
pena ó un disgusto serio.
y él.
-Hijo creo que no te va bien .... Yo .... ya
-Xo quiero! No quiero! Jacobo permaneció uh
instante perplejo, estupefacto, initado. Ella se estoy en paz; yo yt1. no me fatigo ni roe molesto;
aprovechó de su asombro y se precipitó hacia la sin un ascenso que me danza en la mollera, estaría contento. Es que te siguen haciendo trabapuerta, que abrió. Más luego volvió en sí.
-Yo os 1o suplico Jacquelina, quedaos! Que jar mucho? Eso te fastidia? Es natural que canse.
Yo, viejo tengo Ulla jaca! Pero una jaca.....
he hecho yo pues? Que tcmeis?
Y empezó á discurrir sobre los méritos de su
-N'ó, dejadme partir. Quiero irme! No debo esbestia, sobre los percances que había pasado en
tar aquí .... por piedad!
Había dado vuelta á la llave y la puerta se su manejo, sobre su maJ'lera de montar, etc. etc.
Jaco bo tomaba á pc_q ueflos sorbos su grog; traabrió, sobre la escalera que alumbraba una débii
luz desde abajo . .A.pesar de su furor y su despe- tando de interesarse en aquella oleada de palacho, Jacobo tuvo conciencia del escándalo posi- bras, pero sin llegar á conseguirlo.
-Decididamente tú tienes algo. Tu aspeetono
ble y cesó un segundo de retenerla indeciso. Eses del todo natural. Apostaría á que hay una mute segundo bastó.
Ella saltó á la escalera que bajó como un tor- jer de por medio .... Oh! las mujeres sabes?
Jacobo se sintió incapaz de seguir escuchando
bellino, hizo perder e! equilibrio á la Sra. Lochet
que escuchaba en las primeras gradas y cuya y cortó de golpe la tirada que su amigo iba .á
lámpara cayó al suelo :lpagándose con un csttucn· iniciar sobre el bello sexo.
-Perdóname, le dijo· levantándose, pero no sé
do de vaso roto, golpeó á las obreras y despareció corriendo. La Sra Lochct púsose furiosa de qué tengo esta noche, mi cabeza está atroz ..... .
_ ver rota su lámp1u-a y míts aun ele no poder ¡:lisXIII
. tinguir las facciones de la que huía. Subió y en
contró á Jacobo en el umbral, inmóvil y transtorJacquelina se fué corriendo, dominada por un
nado.
.
. -Es una ladrona sin duda, dijo con voz de có- terror loco; y sin entrar en el café donde Augcr
lera, parn haberse escapado tan pronto. Uay e~- hacía sus cuentas del día á la luz de una vela y
Tours tántagcnte mala! ¿Quiere el señor que pre sin detenerse en la cocina donde su tia arreglaba
. las cacerolas, subió precipitadamente á su cuarvenga á la policía?
Jacobo se contuYo para no extrangularla. Es- to, se encerró y se dejó caer sobre una silla que
tar desccpcionado, puesto en ridículo r que luego había cerca de su lecho. Así permaneció sumida

en una. especie de embrutecimiento, sin poder
cordinar sus ideas que voltigcaban en su cabeza estropeándose en vertiginoso torbellino, y con
sus dos· manos se oprinúa las sienes que latían
con violenci¡t. Esta postración y este dolor físico
le parecían dulces, y grata la oscuridad y apacible el silencio profundo que reinaba en torno suyo. llfaquinalmente sus miradas ardientes se posaron sobre la luz indecisa y pálida que filtraba
por el cuadrado de la ventana y se fijó largamente en esa luz sin pensar en nada.
¿Cuanto tiempo permáneeió así? No habría podido decirlo; pero de pronto se estremece herida
por el frio, y esta súbita sensación despierta en
ella sus recuerdos. Entonces, igual que cuando
en el teatro al levantarse· lentamente el telón, se
van descubriendo los detalles de las decoraciones, se leYantó la· hora extraila que acababa de
vivir y poco á poco la visión de lo que le había
pasado fué presentándose más precisa y empezó.
á sufrir al extremo de darle miedo las tinieblas
que la cn-volYían y parecerle siniestra la ventana
pálida. Entonces se levantó peno1Sameute y bus• cando á tientas una cerilla, encendió con mano
temblorosa la vela que en una palmatoria estaba
· sobre su nicsa. La luz humeante y trémula languideció de pronto y luego fué creciendo hasta
alumbrar su cuarto sin fuego y de paredes bll\ncas. Se sintió bien en su casa, con la puerta cerra-·.
da y libre de peligros; avanzó á su tocador y llenando de agua su pobre jofaina desportillada hundió en ella la cara por unos :n.stantes.
A la cabec1•ra dellccho estaba colocada una Virgen de Lourdes con larga túnica blanca y manto
azul, con rosas bajo los piés dm¡nudos y desgranando un rosario y sonriendo en éxtasis delicioso.
Jacquelina se arrodilló ante l¡i, imágen y empezó á orar esperándo que encontraría en la ~ladre
purísima el olvido, la calma y el reposo que creía
merecer. Pero de nuevo sus sienes palpitaron como si fueran á estallar, midiendo la angustia de
sus recuerdos espantosos, y la plegaria brotaba
confusa, llena de contradicciones, dolorosa, entrecortada por sollozos desgarradores, no subiendo al ciclo sino para volver á caér más destrozada
sobre la tierra en que se arrastraban sus quejas y
su amor.
-Bendita tú, Vírgcn Santa, bendita tú que me
salvaste, porque sin tu auxilio ya no sería yo una
jóven honrada. Oh! y estuve tan cerca de la vergüenza .... !Creí que no podía evitarla porque me
atraia ocultándose para que yo no la viera. Tu me
la enseilaste como con la luz de un relámpago y
me salvé_y soy todavía honrada, honrada, ho1irada .... l Pero le amo tanto, vírgen mia! Arráncame estos pensamientos .. . . yo no puedo: le amo
tanto!
¡Como me ha engafiado! ¿Será verdad que todos los hombres son así? Me había hecho tantas
promesas y era yo tan feliz! Pero tal vez no sea
tan culpable: los soldados en el cuartel se olvidan
de rezar y ¡es claro! les pasa todo esto. El me ama,
estoy segura, su corazón es bueno, y luego, es tan
amable y tan .... Ayl Vírgen santa, quítame estás ideas ..... .
Hace un momento, en el muelle ¡que bello era
todo lo que me decía! yo lo escuchaba como una
música dulce y arrulladora. Sabía bien que debía
oponerme á sus razonamientos pero no tenía facrzas .... y cuando me llevó por las calles iba yÓ
como arrebatada .... y luego que en vez de enojarme sentía un gran placer y cerraba los ojos
como cLiando se sueiia. ¿y aquel cuarto? qué vergüenza! sola yo con él .... yo que había jurado
que nunca .... Solo tú, madre mia, solo tú pudiste
salvarme. Aconséjame ahora. ¿Debo decirle que
todo ha terminado y que no le amo? Ay! pobre de
mi: si le amo .todavía!
:\lucho tiempo, mientras avanzaba la noche siguieron sus quejas y sus plegarias; hasta que destruida, anonadada, con el corazón hecho trizas
por el horrible combate que se libraba entre su

•

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EL ?lruNDO.

Domingó 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897 .

EL MUNDO,

391

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a~or y su orgullo, se arrojó al lecho. Entonces la
Vll'gen blanca,_ ~e ~~nto a~ y rosas bajo los piés
desnud~s, ~e ~n:1g1ó una nurada de piedad y complacencia mfirutas y luego envió junto á ella el
ángel de los sue:üos puros. El espíritu bienaventu!ado, c?n las manos llenas de pétalos de adormidera vmo á revolotear blandamente en torno
al lecho de la ni:ña; hizo llover sobre sus megillas
abrasadas por las lágrimas, en nieve perfumada
la fre~cura de esas flores del cielo, y la ni:üa se
durmió.

XIV
Cuando_ despertó al a~anecer estaba triste pero tranquila: una resolución enérgica había reemplazado en su espíritu la indecisión y los combates de la víspera; había decidido alejarse de Tours
lo más pronto posible.
Co,mprendia que si volvía á verá Jacobo su
pérdida era segura ¿y cómo evitar verle todos
los dias?
Y por otra pa~te, ella no estaba segura de si la
habrian reconocido las jóvenes que la espiaban
e~ el corredor de la seil.ora Lochet. ¿Qué sucede- .

ría si ellas charlaban, si contabah haberla visto,
en el cuarto de Jacobo? ¿Cuál sería la actitud de.A.uger cuyas asiduidades ambiguas la tenían alarmada y en el cual había sorprendido miradas decelos cada vez que la veía cerca de Jacobo?
No tener nada que r eprocharse y leer en todas.
las caras la burla y el insulto, era demasiado y
por eso·debía partir inmediatamente pues si vacilaba si esperaba siquiera un dia, sabía muy bien
que le faltaría el valor.
Pero . ... ¿dónde ir? J acquelina se acordó deaquella parienta que tenía en París en una tienda.

•

de modistas y allí pensó ir y pensó que no se negarían á recibirla en gracia de sus pocas ó ningunas exigencias.
Solo una cosa la apenaba: partir sin abrazar á
la madre .A.uger á quien amaba sinceramente y
que la acusaría de ingratitud. ¿Cómo explicarle?
Entonces le escribió una larga carta que estuvo
á punto de romper creyendo que no llenaoa su
fin.
-Tanto peor, dijo después de estrujarla entre
los dedos, y la colocó en la mesa de un modo que
quedara visible. Luego puso en su maleta alguna ropa interior, tomó de la cómoda algunos billetes de cien francos qu~formaban todas sus economías y quedó. expedita para el viaje.
En la casa Auger todos dormían aún, como
siempre, porque allí no se madrugaba; y de consiguiente Jacquelina bi!jó sin ser vista y se dirijió rápidamente con su equipaje á l_a estació~ del
Ferro-carril. Ahí tuvo una decepción. El pnmer
tren acababa de partir y era necesario esperar
dos horas para la salida del siguiente. Por temor
de que la conocieran si permanecía en la estació!1
se puso á recorrer el bulevar Heurteloup con dirección al canal. Se acordaba que Jacobo le había hablado de una gran revista que debía hace~·se ese día en la avenida Gramont y por comnguiente debíl1 estar desierto el bulevar.

Siguió pues lentamente la línea de los árboles
sin encontrar á nadie pero iban con ella sus pensamientos y sus recuerdos. Luego se sentó en un
banco sintiendo oprimido el corazón y con creciente tristeza. La lucha empezab:1 otra vez! .A.h!
porqué había partido el tren?
¿Tendría valor Jacquelina para insistir en su
viaje? Recobrada un tanto se dirigió al Canal y
empezó á pasear por el dique y allí la siguió el
r ecuerdo de Jacobo. Llegada al Loire permaneció algún tiempo inmóvil, con los ojos fijos en la
torre de Guiaa y presa de un deseo loco de abandonar su proyecto de fuga y verse otra vez en la
salita del café. Pero el tiempo avanza; la campana de un reloj suena á lo lejos y Jacquelina suspirando dolorosamente se armó de valor y volvió
sobre sus pasos.
Cuando se aproximaba á la estación se detuvo
de repente con el cora11ón palpitante.
A lo lejos, y viniendo hacia ella resonaba el rumor de los tambores, y allá ab:1jo iluminado por
el sol, doblaba por la plaza del palacio el Regimiento y desembocaba en el bulevar con centelleos de cobre y rumores de mú5ica militar.
Jacquelina quiso escapar pero no se sintió capáz de ello. Apoyada C;)ntra un á1·bol permaneció y á medida que los soldados se aproximaban
gruesas lágrimas corrían de sus ojos. Entretanto

la calzada se llenaba de gente, las ventanas se
abrían, los niños conían delante de la trnpa, pero ella que un momento antes temia ser reconocida, no veía ya á la multitud ni pensaba ya en
nada.
Lo que veía, en lo que fijaba inesistiblemente
los ojos á travé5 de la nieb,a de sus lágrimas,
m:\s allá del estruendo de los instrnmentos, detrás de los oficiale3 á caballo, era la bandera que
ondulaba entre el brillo de las bayonetas al sedoso r elámpago de sus colores. La bandera, ella lo
sabia, estaba en la tercera compañía, la compa:üía de Jacob;) ....
Los tambores pasaron, precediendo á los clarines cuyas voces imperiosas, sostenidas por la música tocaban fieramente la marcha del regimiento, y que después de cada intervalo se levantaban y se abitían con ese gesto vivo, á~il y coqueto que no tienen sino los soldados de Francia, más
ella no se fijaba en eso mirab1 siempre ante sí,
allá lejos. Y á medida que la b:111dera avanzaba
vivamente hacia ella, refluía la sangre á su corazón. Oh! verle, verle aún una vez.
Por fín la tercera compañía desfiló: Jacobo estaba ahí, en primera fila, casi la rozó, pero no la
vió. Marchaba correctamente, con la cabeza erguida, pero con los ojo.s bajos, visiblemente pálido.
(Gontinuará.)

•

�..

•

Domingo 5 de Diciembr¿ de 1897.
Dnminirn ñ &lt;le Diciembre de 1897

EL MUNDO.
Las imágenes deI suelo-son demasiado precisas para que se las
reconozca perfectamente sobre
la carta del servicio geográfico
del ejército, la cual fué redactada en 187i v ha sido hecha en la
e~cala de 1}20,000. La foto{;rafía
aerea, atmque tomada á t)ordo
de un globo- que marchaba con
una velocidad de 60 á 80 kilómetros por hora, presenta una multitud de detalles que la obra de
los oficial e::; franceses del Estado
l\Iayor, uo posee. Cada uno de los
en·ores que han• cometido, pu-ede ser rectificado.

M2

**:;.

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•

TRAJE DEJ PANO AZCL OSCCRO

VESTlDO DE NIÑA DE 9 A 10 AÑOS

VESTIDO DE FRANELA Á CUADROS
'

CRONICA DE LA MODA

¿Qué innovaciones nos dará la rn_oda? Las gra~d~s
costureras de Paris despachan ávidamente sus ultimas concepciones.&lt;}e Otoño y se han puesto en obra ]as
innovatjones que, en artículos precedentes hemos mdicado.
· l es d e z·b
Los gruesos cachemires, las d ivers:i,s pie
I elina chinchillas Alazca, etc., en concierto con los terciopelos, forman deliciosos toilets. . .
Donde se nota de una manera pos1t1va_ la reforma es
en las mano-as lisas ó adornadas, pero srnmpre estrechas. Las e~aa-uas siguen llevándose bastante anchas
abajo pues las predilectas miden en su. borde 4 metros
ó 4,50'. Algunas modistas colocan ya la ?olsa y la cerradura en los lados, lo cual aunque es m1is _cómodo ~o
ajusta á todos los yes~idos. Las más _entend1~as modistas son aquellas que sin torturar ~l talle lo afinan .Y hacen aparecer con aire de elegancia, merced al deltca_do
corte v "'raciosos adornos que emplean. Ellas 1~os mdican"q~e las aplicáciones de paño en las pels.~~es (capas) están en "'ran privanza, ya sean sobre terc1ope_lo,
piel ó paño. E~ astracán con reversos y cuello de chmchilla hace un lindo concierto.
.
.
La boga del sombrero Rembrandt_se acent~a: ~eJando compi:ender que será la que reme en el mv1erno.
Esta es sin contradicción una de las f~rmas ~ás iraciosas y que se acomodan á todas las_f1sonom1as. .1Jespués de,éstos los sombreros de terciopelo dra~eado
con plumas c}espas están muy bien.aceptados. 1aque

nos heinos ocupado de sombreros, haremos un lugar
á los velos, tanto más, cuanto que de ellos depende el
mayor esplendor del rostro, que pretende ocultarse.
Los lindos velos de puro l'Ombo con albergas, son .
hov el encanto de las· Jóvenes. Los hay de dos tonos,
sobre un punto blanco se extiende una Cinisima rejilla
ne"'ra, de primoroso efecto.
Ved también algunas indicaciones sobre guantes
que causan graves perplejidades á nue1&gt;tras lectotas.
Para la calle se adopta la cabra glasé un poco fuerte,
ne&lt;&gt;'ra ó blanca, con sobre costura negra y como cerrtdura dos a-ruesos botones de ·nacar. Para comida el
o-uante chic ~s con cuatro botones y simples filetes sin
iin"'un bordan.o, Y para soirée la cabra matiz champaña f. adornada coi1 tres simples filetl'.s. En fin la media
ne,;;ra será siempre la reina aunque por un momen,o
pafecia vacilante sudomi~io, hoy seextiende;manifestando sus discretas ventaJas.

1

Vestido de nl:'ia de 9 á lo afto•.

Se hace este vestido de cachemir Isly poniéndole en
las costuras laterales de la enagua un adorno de cor•
dón de seda verde obscuro. Cuerllo blusa con un chaleco s!&gt;brepuesto y adornado lo mismo.que la enagua.
Sombrero fieltro redondo. Botas de cabra glasé.
Vestido de franela á cuadros.

Es un precioso bolero de cheviot, con cuello médecis y una vuelta sujeta con grueso botón. Este bolero
se adorna con cintas de t~rciopelo negro en dos an•
chos.

•

..

PATINADORAS

He aquí unos g-raciosisimos aunque muy sencillos
trajes para patinar.

---

Traje de paño azul obscuro.

Cuerpo blusa de tercipelo negro adornado con piel
blanca. Cinturón blanco. Sombrero fieltro gris.

Es_ta casa de_p1:imer órden tiene siempre un gran
surtido de ~as1mu·es franceses é ingleses del mejor
gusto y calidad.
HAY TAlllBIÉN

cm,µ¡

SURTIDO DEJ CORBATAS INGLESAS.

** * ** Calle del Espíritu

Santo Núm. 8. *

--MEXICO--·-

•

* *
* *

El ªf.arato ha ;ido construido 1
por l\ . Gaumont, director de la
oficinageneral de fotografía, con
el fin de se¡• colocado ,\, bordo de
los globos sondas y expedido á
18,000metros. Es, pues, muv ligero y no pesa más que de siete á
ocho kilos.
·
Se podrían construir más poderosos, basados sobre el mismo
prin_cípi~, que registrasen toda
la h1stor1ade una ascensión aereostática ejecutada 'por escalas
durante las horas luminosas de
muchos dias.
Asi se tendrían todos los cambios de altitud, así como todos
EL GLOBO DE 11BALASHOFF 11
los cambios de velocidad v de
dirección de los vientos LamaCURIOSIDADES
yor ó menor precisión de las imágenes daría 1a medida del estaREGISTRADOR FOTO,RAFICO DE LAS ASCENSIONES
do higrométrico de la capa de
aire comprimido. entre el suelo y
El registrador ftftográfico del cual mostramos el gra.
el o·lobo.
bado, fué imaginado por el francés M. ·Calletet miem'ona de las particularidades
bro del instituto. El fin primitivo de la construcción
más salientes de la construcción,
era rectificar la ley de las alturas barométricas indicaes que el aparato lleva dos obda por Laplace, y de la cual se sirven los aereonautas
jefü·os, y que la peliculit está
para deterrniuar la altitud de su aereostato. Es una de impresionada de ambos lados.
Sobre la fase superior es donde
las más bellas ideas del gran Leverrler.
está res-istrada la precisión baEl éxito de la experiencia ejecutada por los Sres.
rométnca. As! Re podrá foto&lt;&gt;·raHe, mite Besan&lt;;:on en su ascensión del 21 de Octubre
con el globo el «Balashoff,• ácostadel príncipe Rolan-' fiar un reloj y un barómttro,
do Bonaparte y bajo los auspicio!&gt;del Comité científi- sea de mercurio, sea metálico
co de aereostación de París, ha sido completo y se en- pero se empleará un registradoi
treven muchas otras aplicaciones, de una utilidad más • especial para estos etementos,
cuando se quiera obtener intacta
general
En efecto, el instrumento registrador suspendii;lo so- la imagen del sol
Un globo provisto de un apabre la canastilla y del cual los aereonautas no tuvieron neceHidad de preocuparse, ha funcionado con una rato de este género, que puede
regularidad admirable durante 50 minutos,proporcio- desarrollarse de una manera connando una serie de 21 clichés, sucediéndose de dos en tinua dará lQs informes más curiosos sobre una región inexplodos minutos. Es el globo el que escribe por si mismo
rada'.
la historia de su ascensión.
La escala de la fotografía depende de
la altura á la cual ol
globo se cierne. Puede ser fácilmente determinada por un cálREGISTRADOR FOTOGRÁFICO DE LAS ASCENCIONES.
culo de los más sencillos, cuando se conoce la lono-itud
de la escala. El cristáldel:aparato lleva cuatro líneas par~0
una construcción como la del Castillo de lelas ~e dos en dos y cuya diotancia es perfectamente
Versalles por ejemplo, que se ve perfecconooda.
tamente en una de las pruebas obtenidas.
Pero no debemos en este articulo entrar en detalles
La distancia medida entre dos puntos
t~cnicos. Nos contentaremos con indicar que el éxito
da la velocidad medía del viento.
de esta hermosa experiencia abre un porvenir inmenso á la aereostación científica.
. S! se tuviese que ~nsayar un globo dirig:1ble, no_ se tend11a más que hacer que
deJar subu el aparato y anotar los insUN BERllOSO ARCO NATURA L.
ta_ntes en q1;1e _ee pondría la máquina motnz en movnmento. Se verla así con precisión la diferencia entre la trayectoria
del globo abandonado al viento y la del
El que ha pasado aunque sea un invierno en
globo accionado.
Xiza ha seguramente visitado la hermosisima gritEn tiempos dé guerra se tomaría así
mismo en algunos instantes el plan de "ta de San And1·és, y testificac;lo que esta gruta es á
un campo de batalla ó de una ciudad sidecir verdad un tunel, .ó mejor dicho un puente
tiada.
puesto que por encima de el pasa á través de una
Una sola ascensión ejecutada en Tunes garganta abrupta una gran ruta para coches.
en Madagascar ó en Ton_kin, bastaría paMenos conocido porque está un poco mas aparra dar un cuadro auténtico, representando muchos millares de kilómetros cuadra- tado, pero no menos grandioso es el arco gigandos, que se desarrollarían como un cinetesco que puede admirarse cerca de la aldea de
matóg·!afo ~ ~a vista del esp~ctador,
Saint Vallier de Tliiey, que, situada en el camino
El dispos1tlvo que ba permitido á l\f.
de Digne dista solo 12 kilómetros y tiene 720 meGaumont realizar la concepción ele l\I.
Cailletet puede resumirse en unas cual}- tros de altura y es por si ¡¡olo un interesante lugal'
tas palabras.
para paseo y la primera estepa habitual de la
La película está enrrollada de antemaemigración
de primavera de los que invernaron en
no á un primer cilindro y pasa sobre un
segundo cilindro paralelo al primero una Saboya ó Suisa.
vez que ha sido impresionada.
'
En esta excursión todo es encantador pero con
. Cada vez que un movimiento de relojeespecialidad el soberbio arco cuyo grabado rena produceJa apertura del obturador los
producimos y que proporciona un efecto sorprendos cil)ndros s_e ponen en movimiento' padente.
ra enviar el prnuero sobre el segundo una
porción de la pelicula, qustenga cuando
La boveda de unos quince metros de elcvat!ión
menos18 centímetros de longitud.
por cinco apenas de anchura al nivel del agua
La banda de éelnloide impresionada,
es, sorprendente por su estructura audaz y .elepasa á un foyer de dos objetivos, desti- gante y prueba que .cuando la naturaleza levanta
nado el de arriba á fotografiar loR instrusu.s_ arquitect~ras sorprende siempre con -lo im~ento~ y dispuesto el de abajo para reci!
b1r la imagen de la tierra. La relación
previsto de sus bellezas.
entre la superficie del terreno y la de la
A traves de este arco gigantesco ~;tiéndese
placa es proporcionada por la altura verun
paisaje de suprema belleza del cual parece
dadera á la ~mal !!e cierne el globo, expreconstituir la entrada triunfal.
sada en décimas de milimetros y dividida
por211,7 la inversa de ese número marca
UN HERMOSO ARCO NATURAL.

t

�TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
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· ~ c.ORBEILLE Ple,

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Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
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Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
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~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
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'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 23, Diciembre 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El globo de Balashoff</name>
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        <name>Ensueño de niños</name>
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                    <text>TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

~"'
O
(Jlr1e
Perfumería Etxtra-Bina

.ED.PINAUD

5

EJ!jl~~.::» PARIS, 37, boulevard de Strasbourg, PARIS

Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
l.owell. ~lasa., E. C, A.
PRIMER PREMIO EN LAS

~!lOsicio~es UnimsalAs de Barcelona JChicaRQ

i

Ultiinfl4 Noved([/jcJ

E~TRACTO VEGETAL

Pfff CIOSA ROSE.Mo·ussEUSE

NO TIENE Rl\"AL POR LO

T6nlco, Agradabley Reconstltuyeate,

Reeomendalla su firma

Por todas las Eminencias Médicas del Pats
g

del E.xtranjero.

....,.,,,.•. "',v con. la. :n.u.eva. embocadura perfeccio:n.ada

E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

VIOLETTE
MIMOSA
LILAS
IRIS

PRECIOSA
• PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

HÉLIOTROPE
PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�39G

EL l\fll.DO

LA SEMANA
Es agradable, en estos dins claros y transparentes, encaminar los pasos hacia el viejo bosque de
Chapultcpec, último manchón de verdura de la antigua vegetación del Valle tic )féxico.-I,a ciudad
ha marchado por este rumbo; no ha ido como el
«Lord Bvron» de Kúliez de~\rce, «de cara ni sol;»
antes bien, parece como que ha querido huir de
los flechazos roji:rns del Yictorioso astro.
La barrinrln, alegre y pintoresca, carnina rftpidamentc y SI' os antoja que tiene prisa por abandonar la población. 1\penas hace algunos m('ses
que hnbéis p&lt;•rdi&lt;lo de vista aquel rincón eitndino,
y ya i:'1tlud:íis ntlt'vas construcciones, basamentos
de ruturas-cvillas,» muros dcnacicntes moradas, columnas alzn&lt;\as en un abrir y cerrar de ojos, arcos y capiteles ::-urgidos de la noche ú la mañana.
Todos los estilos hnn tomado allí puesto, todos
se confunden y barajan en caótko desorden. J uuto al home inglés, de simétricas líneas, sobrio y
severo, se e'it&gt;va &lt;'I ¡1alr1Z1·tf1• italinno, de airosas escalinatas r amplios pórticos: por Pncima de aquel
{trbol, asoma su 11gu&lt;l11 m,;mterilla el gótico-francés, y ni cksemhocar en una glorieta tropezi1is
con un chald que os trne :\ In memoria el frngmento de un pabaj,1 suizo, adivinado A la lectura
del Guilltrnw 1Hl de Scbillcr.
Y aquel hacinamiento de encontrados gustos,
aquellamar&lt;&gt;jada de dbtint11s corrientes, no rompe
la harmonía ele! conjunto que os complacéis en
enc(}ntrar atractivo. Xo recuerdo quién dijo que
«el fastidio naciú el din de la uniformidad.» De es•
te nuevo ~léxico, de este Méxit•o feérico y caprichoso, voluble y tornadizo. del que su poilria decir
,.o que de :'.\leyerbcer han_dicho lo,- franceses: tiene
tantos e&amp;1ilos que no tiene ningún estilo, lo que
seduce precisamente es su falta de programa, su
radical rompimiento con los e:ínones.
Los dueños &lt;iP nqudlos &lt;·&lt;lificios han proclamado su lG de Septiembre arquitectónico.
,

I

**•
Por eso no extrafü\is el corte ele parterre inglés
que se ha dado il la entrada del bosque, en las rcfonnas emprendidas en el renaciente paseo. 'Ko
os desconcierta que por encim11 de los prnclillos
de césped, recortados en figuras geométricas,
agiten su melena de titán los viejos ahuehuetes, los
decanos del Valle, los sup&lt;'1"vivientrs de una raza
heroica y abatida al propio tiempo, que llcvuba.
en su espíritu la tristeza profunda de los que, sintiéndose vencidos, hacen de su derrota un poema
trágico.
Ah! si las cosas sin alma, de las que habla el
poeta, pudieran comunicarse! ¡(Jué diálogo sin palabras se entablaría entre los vetustos ítrbolcs v
esa altiva cstatufi de Cuauhtcmoc! ¿(Jué se dirían
las ramas y el bronce, cuando, en la alta noche,
un soplo bajado de las nevadas cimas agita el
blanco penacho de los gigantes del bosque, y baila
de impalpable escarcha la atezada cabeza del impávido monarca?
Paul Bourget acaba de consagrar en las columnas del Flgaro un artículo al árbol de Taine, alzado en un rincón del Jardín Botánico de París, y
ante cuva robusta silueta se detenía todas las maftanas el autor de «Los orlgenes de la Francia contemporánea,&gt; en mudo recogimiento. ¿Qué ideas
evocarin en aquel alto espíritu la obscura existencia del invariable amigo de este sabio solitario?
Acaso, esta alma serena, A la que la contemplación de la impasiblenaturalt&gt;za no causaba, como
á Chateaubriand, un desconsuelo infinito, encontró allí el misterioso enlace que une á todos los
agregados de la vida, la ley eterna en virtud de
la cual todo nace, todo muere y todo se reprod11cc
en la necesaria harmonía de lo creado.
Los viejos «ahuehuetes» de Chapultepec son
también para nosotros.buenos amigos invarhbles,
que nos hablan en ese idioma del recuerdo, de las
cosas idas, de las esperanzas dcjadllS en. mitad del
camino, de los cnsuelios juveniles, de las primeras
estrofas ya olvidadas, de las promesas de la mujer amada,dc toda esa inmensa cohorte que arrastran consigo los rulos, y que hemos enterrado en el
panteón del pasado, para volverla. 1\ resucitar con
la nueva floración de la primavera.

•*•

•

Y allí, en el antiguo bosque, bajo las canas tutelares de esos colosos, se efectuó Ja otra matiana una

Domingo 12 de Di&lt;-lembre de 1897.

ceremonia sugestiva: la repartición de premios á
m derecho de cada ciudadnno c,staba t·ntonces
los alumnos del Colegio ~lilitllr.
esc·rito con las letras trazadas en los cuadros con
Es uu espectáculo saludable el que presenta expre,-.i\·as dedicatorias ele la:; salas ele tiro.
anualmente este grnpo de jóvenes cadetes, hacienPara salir clt&gt; esta forma social, muy semedo un alto ·en medio de sus esturlios para recibir jante :i la llUC ear11ct&lt;'riz11 ú las naciones b.irbael libro recordativo, el diploma honorífico, y, lo ras, ha si,lo 1wc(',.;ario q,ue la colPctivirlad haya.
que tal vez, sea superior aliciente piu'a sus (;spíri- dicho: ¡Xo quiero hombrPs valientes! Quiero homtus empapados de las glorias patrias: el apretón bres que trabajen; no qui· hag11ndr!Jagls, sino que
de manos y el sabio consPjo de ht&gt;roicos vetcra- hagnn hogares; excelentes hurguescs, de los que
nos, cuyas· vidas lt&gt;S preceden como un estimulo y hablab,1 1•! otro clía El Imparcial, que :se acuesles acompaflan como un ejemplo.
tan temprano, acostumbran pngar al sastre y van
A este contacto se t'.emplan las almas de los al teatro los domingos ¡,or la tarde.
que todavía hoy no han t&lt;'niclo ocasión para ~alir
l'iu·e1•c, ~in emb1U·g-o, que exi~ten recaloitrantes
de las modestas filas de los rezngados en la vida. • á estn mtcva Caz de las agrupaciones modernas.
-Xapolcón sabía bien est/\ influencia dCl! capitán Hay quiPn hu tomado por divisa la fórmula de
quo se mezcla dcmo.cr:lticmncntc i\ sus solcla(los: Spínoza: ' 'mi derecho llega hasta donde alcanza
acaso á este comercio &lt;•ntrc el superior y el subor- mi podcr.''-El medioevalismo- que diría un intelidinado, á este alegre compaflerismo que él se com- gente amigo mío-esti1 iucrustrado en nuestras
placía en establecer, deberíase la adhesión do las costumbres, como una de tantas capas históricas
tropas al vencedor; quizás allí c•staba el secreto de las que su ha formado nu&lt;'stra socicd,td.
de esa suerte de idolatrfa dl'l soldado })Or el homBuena prueba el(• ello hn sido el desitfío efecbre del pequen.o sombrero del águila, género de tuado 1•11 las medianías ele la pasada. Sl'lllana, en
sugestión que aún conmovía i\ la Europa, cunndo Talpa y &lt;·u t'l que &lt;los jóvenes de aquella ciuya la Isla de Santa Elena no era más que un se- dad decidieron re:solver el ¡1roblnna del honor
pulcrn, y el viejo batal_lador arrojaba {t los viCJ_1- -vinculado en una polémica baladí-encaminántos estas orgullosas palabras, de las quo él qnona dose al ('ampo, donde uno de Pilos que,16 sin vihacer un porta-estandarte de la victoria: « Yp he da á consecu&lt;'ncia de un balazo que le disparó stt
estado en Austerlitz! ¡Yo he estado rn ,J ena! •
adversario. '·Ambos-dice el telegrama publicaPero todavía. h11y en los actos del jefe un de- do por In prensa diari:1--eran jóv11 ncs honrados,
mento que entra :\ formar parte del afecto del sol- Iaboricsos é iban á cnsnr:se.''
dado, y este&gt; elenwnto lo hizo pcnetrnr enérgicaY sin embargo, en e!'lte duelo se observa un pomente el Gt&gt;nl'ral Díaz en la conciencia d~ los jó• sitivo a,·ancc sobre los que antaño han ensanvenes nlumnos del Colegio, en el brindis pronun- grentado las pi\ginas del honor nacional: no hubo
ciado con Ol'asión de la solemnidad i\ que nos padrinos.
·
referimos-El repórter, que es el cronista esponDecididamente, ¡progresamos!
táneo de tocios los hechos de la vida moderna, ha
*
recogido las pa1a!iras del Sr. Presidente de la Re* "'
El mejor testimonio de P:sta afirmaci{m, de la.
públicn:
«Tendrfa que refc,rir algunos episodios de mi que Pellctán no tendrfo motivo par/\ arrepentirse,
vida militar, cuando joven, pues ya soy vit&gt;jo, y se encuentra en e,! hecho de alta y trascendental
me considero en el deber ele que la juventud vea tauromaquill de hnbersc agotado los billetes para
expL•rimentalmcnte Los motivos de éxitos qul' han las corridas ,¡ue darú en esta Capital Luis ~Iazzantini.
sido mi recompensa.
Yo no sé si el público se ha precipitado á to«Xo me rc·frriré á nada concretamente, pero sí
debo dccit· que me he hallado en compromisos ta- mar un puesto en los torneos del diestro espafl.ol,.
les, qU(' llegué ;1 per&lt;ll•r toda esperanza de cou- o si las localidades para. el, palpitante cspectúcuSl•rvar la existencia; y sin Pmbargo he podido sa- lo estar.in en reht&gt;nes de algún traficante ele la.
lir de ellos, porque los soldados que militaban Yin pública: pero lo que 1&lt;sí puedo asc·gurar cs.
conmigo me amaban y estaban dispuestos á dar que por el momento la great attraction de la temporada la constituye In llega.da del intrépido tosu vida por mi ,·ida.
«¿Qué había yo hecho para obtener aquel sa- rero r !:-u rt•aparición ante el buen vecindario decrificio generoso, abnegado, aquel sacrificio vo- la buena ciudad de lléxico.
Por algunos anos el amor al 1·spectáculo 1·ojo seluptuoso de derramar su sangre por la mía? Era solamente esto: todos abrigaban la convicción de que había eomo adormecido. Yn no se sentia palpitar·
en el fondo de esta sociedad anónima, qu~ sellayo 110 In, habla 1•sfafado su hab¡,1•»
mn el público, el entu~iasmo de los excelentes vie¡El haber del soldado!
He ac¡uí algo invi9lable, algo como un tesoro jos tiempos. "{)alipso ne poumit se rm18oler du,,
sagrado. ¡La vida de los que dan su vida! ¿Xo es dPpart el' Ulyse.• Los aficionados se habían entreverdad que es éste como un depósito que la gra- gado á los recuerdos, y solo se consolaban pentitud nacional confía en las manos de los inten- sando en días mas felices para el arte. Hasta mii
amigo Tres Picos-ático revistero taurino-dordentes militares?
Xosotros reclamamos de estos ignorados hé- mitaba, como el viejo Homero, sobre sus laurelesh
-¡Ya no hay toreros! oía yo decir amenudo;..
roes el sacrificio de todas las horas, de todos los
minutos, de todos los momentos, y cuando la pe- y confieso que en la noticia sólo veía un motivo.
qucfla moneda que constituye su fortuna única, de felicitación para los toros. Purccc, no obstanes misteriosamente sustraída, el héroe se con- te, que este era casi un problema social, puesto,
vierte en un mendigo,· y la mano que no . puede que la prensa de Espatla se lamentaba de lo misafianzar un fusil, se tiende trémula en solicitud mo. Dedicado al ostracismo el incomparable Ra-.
de un socorro!
fael (Lagartijo) y c9nsagrado :\ la vida privada.
El General Díaz ha tenido razón: el haber del el divin.o Salrndo,· (Frascuelo), Guerrita y }fa.zzansoldado responde del sacrificio voluptuoso de su tina son en el actual momento .... (iba yo á decir
ssmgre.-Solamcnte así podr:_á él repetir las épi- histórico) en el actual momento taurómaco 101&gt;
cas palabras del diputado francés cuando la mul- herederos de las glorias de Pepe-Hillo y Cúchares.
titud le invitaba al ejemplo:
. . .. ¿Pero es verdad que las corridas de toroS-¡Venid á. ver cómo se muere por un pufl.ado
de monedas!
resisten á la civilización? Y bien, sí! Hay en este género de espectáculo una faz casi épica, que*
**
escapa al experimentador de gabinete, al que•
Pero si morir a!lí, en defensa de un derecho co- ha convertido al hombre en figura. de movimien-.
lectivo, ele un interés común, por una p~tria ó por to. Raspando al hombre, se descubre siempre un,
una idea, es un acto de hcroismo; dejar la exis- perfil de la bestia humana.
tencia en uno dP esos encuentros que nosotros los
Preciso es leer· aquella apología de las corridas.
civilizados fin de siglo hemos conyenido en lla- de toros, escrita por el_ingeniosísimo. D. Pe_&lt;lro,
mar lam·,·s dP Tumor, es scncillmuentc salvaje.
Antonio de Alarcón, parn explicarse el arraigo.
Hace tres afl.os la sociedad se conmovió hon- de una pasión que cncnta entre sus defensores un,
damente por una de ostas tragedias, de cuyo de- tan cultivado espíritu.-Scrá cierto ó no que miensenlace no resultó beneficio ni ventaja para los tras la Roma vencedora conservó sus luchas de•
fines de la humanidad. Creíamos todos que el últi- circo, fué una nación pujante y nerviosa, y quemo duelo marcaba la terminaciún de wia épocn, cuando d~sapareció este cuadro de sus costumen la ºque la justicia y la razón estaban á merced bres, aquel pueblo entró r,\pidmuente en su dedel primer ciudadano, que disponía del poderoso cadencia; no quiero indagar si los grupos humaargumento de hacer pedazos un huevo á. veinte
nos para conservar su energía necesitan de la visy cinco pasos y al mando.
ta de In sangre. Fenómeno de coexistencia 6 fe-

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

•

397

n ómeno de causalidad, el pensador no puc•
d e menos de reflexionar que mientras los
h ombres no sPan antorchas, habrá muchos
tachones negros que eliminar de la conciencia humana.
y en tanto que el filósofo medita en el
fondo de su estudio dr, viejo Fausto, C'l público se des&lt;&gt;spera pensando qne no hay
asientos para las corridnr, de Luis :'.\fazzantini.- «El sabio tiene algo de cadáver» hn
d icho Victor Jlugo, y las multitudes aman
la vida..
Pero, sobre todo, ain~n ver exponer la
vida.
*
,!t *
¿Xo has asistido, mi bella de;;e.onocidn,
A la. representación de La 1·ueda dr. la {&lt;wtuna animndo sainete, que se repre,-entn
n och~ ú noche en el Teatro 'Principal? l◄:s
este un juguete escénico de la alegre musa
popular que inspiró ít Don Ramón de la
Cruz sus incisivos cuadros populares. De
Ja pintoresca nación de manolas y chis~cros, majas y currutacos, sólo restan en tierra espnilola los cuadros de Gova y Don
Ramón de la Cruz: Goya en el lienzo y Cruz
en el teatro procuraron conservar el carácter de una nacionalidad que iba perdiendo su fisonomía propin, que se afranCPsaba, para usar de una expresión corriente
en aque1la época.
.
A veces el pincel del pintor espatiol se
convertía en un nguclo pufial con el que
raso-aba el lienzo; ent,mces sus brochazos
acu~aban una mano celérica; derramaba
el color como hubiera podido derramar la
sangre· llenaba de sombras sus escenas y
r etrataba el terror en las fisonomías de sus
personajes.
Su Dos de Mayo es una provocación al _invasor
de su patria. Solitario y achacoso, el terrible a~ciano se abandonaba á extrafios furores transmitidos por maravilloso modo á sus agu?--f~e~tes Y
sus óleos. Mientras vivió, España scgma viviendo
como una nacionalidad propia y exclusiva.
Don Ramón de la Cruz era de humor ID;enos
agresi-...o. Su sútira fina y punzante no destilabR.
nunca venPno. A las veces hasta se volvía contr'.1
aquellos que el pintor '.exaltaba en brochazos celebres. Gustaba cqmo ~Iirabeau dcsempefi.ar alegremente su oficio, y si ironíat; hay en aquel teatro de abio-arrados colores, que os recuerdan la
«Corte de° los milagros• de Nuestra Señm·a, se
d ebe á la misma naturaleza del medio en que fu,!r on sorprendidos.
De estos fotógrafos de costumbres. de tales haced ores de instantáneas, es Ricardo de la Vega, e~ ~utor de «La Verbena de la Paloma,» el más cxqms1to
de los sainetes contcmparáneos. Y d~spués ,de la
:.verbena,» ninguna on·a de estasobr1lla~ mas ~abrosa que «La Rueda de la fortuna,» naderiacóm1ca
A la que un compositor dcmérito-l◄'ernándes C~b allero-ha puesto dos ó tres números de fácil
m úsica.
. •
d 1
Id á escucharla en tanto que_Jos pcn~iomstas e
Signor del Conte tornen t'L hacernos oir la «Bohemia&gt; de Puccini.
ó
ÜBER X,

,outt,~Qitntral.
EL MENSAJE PRJiJSIDENCIAL DE MC KDiLEY,

Ni la aparatosa oste~tación de fu~rza h~cha por
el imperio alemán contra la rcpú bhc~ m1cros~ópica de Jlaití para reclamar una miserable mdemnización
"tres mil pesos," por_ sup~es~os
y pretendidos ultrajes á un problc~átJ~o subdit~
d el emperador Guillermo; 111 ~a.s agit~clúnes 3:us_
triacas y las rebeldías bohem1anas,.) las. asp1r~
e ioncs húngaras que amena~a n-de mmediata disolución el heterogéneo imperio dP, los Hapsburgo, y hacen pensar á los políticos europeo~ en el
r emedio eficaz que necesita esa agrcg3:ción de
pueblos para evitar un disloq~e que p~diera per:
turbar el equilibrio de las naciones; 111 la avcn
tura romanesca del altivo Hohenzollern, que toma posesión de la bahía de K iao-Ohan ~n el nombre de Dios Y su derecho, y para afirmar _sus
triunfos en las remotas tierras del extremo Oriente, manda á su hermano Enrique, como caballe-

de

sufragios en favor ele la plata, hast~ que el
esfuerzo mancomunado ele todas sn-va para rehabilitar el metal depreciado. Ilay
que esperar todavía esa anhelada reacción.
***
Ya otras nces 8C había hablado de lo
poco que podrían esperar los insurr?ctos
cubanos de la acci ún directa del Cob1crno
amc&gt;l'icano, c&gt;n favor de los que luchan en
la manigua por su libertad é independencia ..\ pesar de la mnnifiesta simpatía que
i;icmprc ha manifestado el pueblo de los
Estados Gni&lt;los por In causa cuhana, no
obstante el H!)O\'O moral que la prensa del
país ha prcstÜdo siempre :\ la insurrecciún, siguióndola ('11 todas sus fosos, alentitndola en sus triunfos, lamentando sus
1lesc11!11hros y siendo vehículo seguro para
la propagfüHla de las ideas scparatista_s, el
nabinctc de la Casa Blancasc ha mamfestado cauto en extremo, lo mismo bajo la
administraci in dl· Cl&lt;'velaml &lt;¡ue blljo la
actual de ~le Kinley. En vnno los fogosos
St.'nadorcs han le\'Hntaclo su voz ('locuentc
l'n la Cinnarn 1:&lt;'cdcral, pidiendo unos el reconocimiento de la bl'ligernncia ú los insurrectos y otros el de la indc,pcndencia
de 11\ Hepüblica cubana; en vano en la Cámam de representantes se han oído tremendos discursos, denunciando la triste
condición de los rcbel5lcs que sueñan con
una patria libre, levantada aunque sea_ sobre las ruinas de la hermosa perla antillana: sus voces se han perdido en el vacío
v sus solicitudes se han desva1wcido ante
ia fría corrección de la diplomacüi ame)IR. WILLL\)I JE:,;J:rn JJUYAX.
ricana..
.\.si lo ha manifestado en su último menro de extrafia cruzada al frente de sus mesnadas; saje Me Kinley, que con~idcra. i~prudcnt~ éinsosni las crisis parciales en Francia y en l_talia que tenible reconocer la behgeranc1a, y cree improcehnn provocado la renovación del gi~bmet&lt;', de- dente intervenir de algún modo, hoy guc el Sr. Sajando intactn. l.t gesti6n ele ~Ir. -'[~!me c_¡n_e se gasta ha resuelto conceder verdadera autonomía.
honra con la alianza franco-rusa, y la admm1~tra- . á la rebelde colonia.
ciún de Rudini que se enorgullece de 1'.abcr coi:iX o pretendemos discutir los fun&lt;h~meutos de s~s
jurado los malos efectos que ei:i el pais pro~uJo afirmaciones ni criticar las tcndcnc1as de su políel desastre de Baratieri en Afnca;"nada nos mtc- tica; solo queremos hacer notará los qu? soña~an
resa tanto á nosotros los latino-amcrieanos, como en una intervención posible, cuan frágiles é mel mensaje presentado por c•l presidente Me Ki- consistentes eran sus esperanzas.
lcy al Congreso de los Estados Unidos.
Prácticos ante todo, los directores nctualcs de
Con gran ansiedad era esperado e~te documen- la. política americana no se dejan llev111· por sento de este y de ,tquel lado del Atlántico, en aten- timentalismo patriótico; van derecho a~ Asunto,
ción á las o-ravcs cuPsticmcs que tenía que tratar y si en lo peri;onal pueden tener alguna simpatí~
por los separatistas que hace tres afios se sacriy á. los arl'uos problc,mas (1 ue debía resolver.
Dos puntos son los princi~alcs sujetos á _la con- fican en aras de la libertad, no son capaces de
sideración de los sesudos IPg1sladores amencanos: comprometerse en .una avcntuni internacional,
el que se refiere á la cuestión _monetaria, ~ase por ahorrar una ,lágrima, sí esto puede desa.:,&lt;Tl'ade las diferencias entre los partidos contendien- dar á un gobierno amigo.
X.X.X.
tes en las elecciones pasadas, y objeto de las reDbre.
!)
de
1897.
soluciones impuestas á los candidatos en las convenciones de Chicao-o
y de ot. Louis, y la cues0
tión cubana, que se sigue con altísimo interés en
NUl!STROS GRADADOS
todo el continente.
La rehabilitación dela plata, por medio deun conMr. William Jenning Bryan.
venio internacional qne le devuelva sn antiguo
poder liberatorio en las transaciones merc1tntiles,
ha sido el ideal perseguido por los políticos de
Para los lectores del :\fundo Ilustrado, no es un des~ortc-América muy principalmente, después de conocido el gran estadista americano. qu11 ~yer en la
Ja última campafla electoral en que los mtere~es mañana debe habtir llegado á e,;ta Capital. 1' a conocen
más altos se pusieron en juego, y las agrupacio- la empeñada y palpitante lucha que las cla~e;,. populares del Ü(·cidente v Sur de la Gran Repubhca sosnes más importantes del Estado dcspleg8:1'on ~us tuvleron para elevaifo á la primera magistratura del
potentes energías p:u:a aduefta~•se de la direce1~n pats y saben porqué estos elementos y lot1 muy nupolítica de la Repúbhca, para imponer su propio mer~t;OS conque los dem?cratati contaban en el ~esto
bienestar aun por encima de las necesidades y as- de la nación fueron vencidos, quedando derrota.na la
c1mdidatura de ~Ir. Bryan, y _trmnfanre 13: del actu':1
piraciones de la comunidad.
Presidtinte :Mr. :\le Kinley, Jefe del partido republiPara procurar ese acomod~miento que no_ pue- cano.
.
En el pro"'rama de gobiérno de )Ir. Bryan figuraba
de obtenerse sin la cooperación de las nac10nes
comcrcialcs, Me Kinley mandó á Europa una ·co- la acuñació'ñ ilimitada de la plata c&gt;n las casas ele monorte americanaR, y su ~irculación en la promisión especial con el encargo de obtener su ad- neda
porción respecto del oro de 16 por l. Fracasada su
hesión á la conferencia monetaria en favor del elección subsiste en pié el problema monetario que
bimetalismo. Aun no rinden t;U informe_los.envi.A- tiene alarmados A 1011 mineros v agricultores de la
dos especiales, pero se sabe ya, y así lo ha ~ecla- gran República, siendo motivo &lt;le verdadera preocupara sus C!ltadi~tas.
.
rado el Pt'C'sidcnte ante el Congreso amencano, pación
El viaje de ~Ir. Bryan no e_s 111mplemente de r~creo:
que Francia está dispuesta 1\ secundar la inicia- su objeto al visitarnos, es prmclpalmente estudiar en
tiva, en tanto que la Gmn Brctafla rehusa por aho- el terreno los efectos de l.a. libre acuiiaci6n en un pala
ra suscri1.,irse á ella, bien que ofrece aceptar me- que tiene el talón de plata como_base de su vida eco. .
dios más prácticos que en adelante fueren pro- nómica.
Muy lab_oriosa es la tarea que s~ impo!le el distmpuestos.
__
guido via3ero, porque para apreciar deb_1damente las
Semejantes resultados prov1S1onales no hacen condiciones de nu11stro sistema económico, hay qu~
desmayar al Gobierno americano en sus intento~, penetrar en todas las ramificaciones con que la actl•
humana se agita en )léxico; pero segurameny se prepone continuar la tarea hasta consegmr vidad
te que Mr. Bryan sabrá salir victorioso de su empreentre las potencias europeas el may~r número de sa, formándose un criterio exacto de si á. su pata con-

�Domingo 12 de Diciembre de 1897.
P&lt;1mingo 12 de Diciembre df' 1897.

EL MUNDO

398

399

EL MUNDO.

7

'

YISTA f:E'.\ERAL DEL ('A)ll'.UlE:NTO DEL,\ GA\"IA.
0

Hav paisajes helli~imos á lo largo de la linea, sobre
todo· lo:; i.¡ue ;e admiran en Ajllsco, Tre,; ;\!arias y
Alarcón Las curva~ de Ja Yia son en geueral poco pronunci~ d1t,; ht mavor, cerca de Tres J){arí,.s, tiene ~eis
Lo que significa para el Ejército
grado~. De Tres ~ladas para adelante, la construcción.
Y PAR.A. E L P.A.l.S.
fué muv dificil, por.,¡ terreno rocalloso.
Un hechQ digno de llamar la atención es que nada
Como $0 acostumbra anualmente, los alitmnos del
hay provisional en la liuea;- pttt'nte,, alcantarillas. te•
Colilgio "i\lilitar emprendieron durante quince di3:s uua.
rrap1enes. tudo, e~ de COlltitl'UcCJÓU definí ti''ª y sólida,
excursión técnica después de los exámenes, saliendo
no pasánclo,e en las pendientes de u, trú:; por ciento,
de esta éapital el día lo del wes próximo pasado.
lo cual da á la marcha de lub Lrenei; g·arantias de seEsta excun;ión y la solemnidad con que acaba de
g·uridad y rapidi.:z.
. .
darse rewate a las tart:as escolares, distribuyendo á
Hasta trf's mil ho1,1bres han lleg·ado á. trabaJar a ht
:os alumnos los premios á que se hicieron acreedoreti,
Yez, cuando la construcción ha esLado en t, da ,;u acti·
hace de grande é inmediata responsabilidad, algunas
vídad. Ahora, termin,,da la linea en Cuerna,·aca, su
considera.ciones relath·as á nuestro Plantel de InsRiguen los trabajo~ entre Puente de lxtla é Iguala y
trucción :i\lilitar muy dignas de conocerse y de toentre Cuerna,·nca ,. .Puente de lxtla, simultáneamenmarse en cuenta.
te. Hav un tramo
explotación de este ultimo punto
El Coieg·io Mil!tar, único en su género en el país, ha
á Los A.matos, v presentan un aHpecto muy intere~anmerecido ::;iempre la especialísima atención. del -~:jecnte y hermoso e'i1 tuda la extensión de la. vía que se
tivo que, cuidado~o de la perfecta urgamzac10n de
está con~tru,·endo. los numerosos campamentos de innue~tro ejército, vigila consta11temente-sus progresos,
genieros v con8tructores. El tráfico está va estableciestudiando Jo:, que se llevan á cabo constamemente en
do con trenes, unos de carga y otros de pasajeros, que
la técnica extraujera.
salen dktriamente de;\kxico y Cuernavaca, rigiéndose
8ituado en el precíoso alcazar de Chapultepec, en la
todo el movimiento por la hora de esta Capital. L.as
placida colina dunde se a;entó en lo,; tiempos .de la
estaciones estan unidas entre si por medio de apara"'entilidad el palacio de recreo de los soberanos az.tos tdegráficos. La velocidad de los trenes de pas,t•
tecas v donde hoy se erije la man~ión gentil, que
jeros t&gt;S de 2 kilómetros cada tres ú1inutos y la de los·
habit~Ü gran parte del año los presidentes de ~a :1-{ede carg·a 1 kilómetro cada dos minutos.
pti.blica de,;de él la vista se extiende por el ubernmo
La inauguración oficial estaba anunciada para el
Yalle·dJ México, salpicado de caseríos coqu eto:¡ y de
dia de a ver, Y á. ella debe haber asistido el Si-. Pre,:eo-as cautivadoras. Esta. disposición hace del cole·
sidente ele la.República, estrenando en este viaje los.
g·i:l un edificio sano, y su aislamiento vuélvdo muy
dos carros vest1 bulos que fueron construi dos exprea propósito para la pa.z d tll estudio y la perfecta orgasamente pa.ra él en los Estadod Unidos, y que se u·a•
nización del ejercicio.
. .
jeron á esta Capital hace pocos días.
LA LLEGADA DEL PRIMER TREN.
Están sometidos los alumnos á la ngidez de un reEn el programa de las fiestas que se han organi,;:i.o·lamento militar, que es una ordenanza c~mpleta,. y
do para recibir a_! Sr. Gral. Diaz se cuentan, ademas
que inflexible y austera siempre, h!,tce del míi.u qu e m ·
La locomotora ha llegado por fin á la antigua resi· de la inaug·uración del Ft'rrocarril, la del local que se
o-resa al e~tudio, y esto en breve t!empo, un hombr_e
ha destinado para las sesiones del Congre~o en el antompleto, sufrido en las fatigas, dispnesto á los sa?n- deucia de Cortés, á la ciudad .donde floreeen los na· tígQ.o Palacio de Cortés y la de la Escuela Central.
ficios v que adquiere por alto modo ~se va~or pasivo ranjos_y murmuran las palmas.
Los viajes del Sr. Presidente á los Estados, dejan
Ya Cueruavaca no es la o1eshereda,1a del destino
v nor'mal característico dl'l soldado mexicano, que
siempre una grata memoria en mejoras de irnp,ortanalejada
de
todos
eumedio
de
sus
bosques
calientes
y
forma la ~e.,.ura base de la disciplina y que ayuda macia, reveladoras del adelanto notable que está alcanravillosaminte á despleg~r más tarde ~n los momen• sombrlos; ya entró al con cierto a.el progreso, llena de zando el país.
esperanzas
y
de
entusiasmo;
ya
está
ligada
con
vlncu·
tos decisivos, el valor activo que constituye el he1oislo de hierro á la red ferro-carrilera de la Nación.
mo v el arrojo.
La concesión '.)rimitiva que otorgó el Gobierno naErrado andaría quien creyese que la calidad de estudiante coloca al \llumno del Colegio _;\lilitar1 e_n cues- cional para construir el que ahora se llama Ferro-carril
tión de comodidades y ~ustos, por encuna del m vel del de México á Cuernavaca v el Pacifico,fué en favor de
un euipresario americano confechá~O del\layo del~JO
•
oficial en activo servic10.
Aquello es un aprendizaje no solo. ~écni~o, si que reformándos11 á principios de 1891.
La época actual presenta caracteres bastante extra•
El jQ cl'e Enero de lb'93 se traRpasó dicha concesión y
tambien de las virtudes que deben chstmg·un·. al sol·
y de apariencia contradictoria: se glorifica á la
dado y que constituyen la moralidad del e¡érc1t~ Y. por sufri ·, varias réformas en mf;ses subsiguientes hasta ños
ciencia, se cultiva el ocultisimo y lo sobrenatural, v
ende se educa á los cadetes con la prudente r1g-1dez que en definitiva quedó consolida la e11 18 dei\larz&lt;1 de se
arna mucho la plata, aunque ádecir verdad, yo ereo
Jti97, siendo Acapulco el punto de término de la vía.
n ecesaria.
En 18H2 dió pnncipio la constrnct.:ión, herránd,)se en que este amo-- ha existido siempre y no más su poder
A\ apuntar el alba, al toque del clarín _los alum:nos
el que va. creciendo y volviéndose más despótico
dejan el Jecho, proceden á asearse y empiezan á l!-J~S- ..1 año siguiente el primer tramo á Tacubaya; luego se es
cada día. Apesar de tan inmoderada ternura se pretarse ála hábil distribución del día, con una preci~10n inauglll'ó hast L Coutreras, después á Tres Marias y fiere
el oro lo cual no tiene nada de ilógico; y de conahorn á Cuernavaca.
netamente militar.
LaR eotacione~ del tránsito son Santa Julia, Tacuba· guiente el terreno se ha venido preparando couve·
La enseñanza técnica en la que se sigue un ~ét?do
para el renacimlento de la alquimia al
en que b~y mucho de lo adoptado para e~tablec1mien- YJJ., MixcoiLc, El Olivas. Contreras, l!:slava. Ajusco, La nientemente
estamos asistiendo, y que comienza á hacer ciertos del mi::;mo g·énero y desp_nes d~ con~~enzudos es- Cima Tres Marías, El Yarque y Alarcón, y los puntos cual
to ruido. cuyos ecos persistentes parten de los Estados
tudios, en Alemania y Francia, es 1~pa1t1da J.&gt;Or pro· extremos ;\léxico v Cuerna,·aca.
La dibtancia entre estos puntos es de 120 kilómetros. Unidos deNorteAméricay reper~ut1:mpor ambos confesores expei·imentados, cuya idoneidad_ nadie puede
El material rodante fué comprad l todo en los Esta- tinentes.
poner en duda. La enseüanza de la tác_t1ca es P!'lrfecTodo el mundo sabe de memoria en qué consistía el
ta v los frutos obtenidos en su exper1mentac10n, se dos UnidoRi. os rieles, planchuelas, clavos y accesorios
de la piedra filosofal, cuyo ori&amp;'en se pierde
acrisolan eu esos ejercicios anuales coronad_!?s gene- de materia fijo, en Inglaterra; los durmientes en el problema
en la noche de los tieu¡pos y que llena e1 periodo ele
pais.
•
ralmente por un rellido si1:0ulacro de ca~pana.
Et costo aproximado de la vía de México á Cuerna• la edad medía: se trataba de operar la transmuiación
Elijense para las excm:s1ones, puntos situados á re-.
de los meta!e,,, es decir convertir en oro ó plata algti.n
guiar distancia de la capital y que ofrezcan campo_ vaca, es de seis millones de pesos.
La autorización del Gobierno para poner en uso las metal abundante como el plomo ó el estaño por ejem·
adecuado á la índole de las operaciones que vaná efectuarse. La mo,·ilización de los a,lumnos, se_ hace no tarifas de pasajes y carga, está fechada el 1° del pre- plo. Las innumerables tentath·as encaminadas á este
fin contribuyeron, aunque de un modo indirecto, á, la.
de otro modo que la de un batallon de mfanteria, es sente mes.
Ese mismo día llegó á Cuernavaca el primer tren.
creación de la química moderna.
decir, aprovechando las vias férreas y franqueando el

EL COLEGIO MILITAR.

LA ML'EVA ESTACIÓN DE_L FERROCARRIL INREROCEÁNICO EN PUEBLA.

viene lo que a. :\-léxico hasta ahora ha eido beneficioso
y com·enientt-1.
Damos á Mr. Bn·an nuestro saludo de biem·enida "
Jp. deseamos g-rata permanencia en el seno de la sociedad mexicana que le estirru.. en lo que v ..le.
OTRA. MEJORA. EN PUEBLA..

~e llena e~ espirit~ de satisfac~ión y de_ orgullo patrio, al consignar d1a por dia IDt'Joras de importancia
que se realizan en el pais
Puebla, laeiudad heroica de Zaragoza, la que presenqió el a~al~o.1$'lorioso del 2 de Abril de 1867, la que
segun la trad1c1on popular fué trazada por los· ángeles, acaba de vestir,e de gala para inaugurar la esti·
ción del Ferro-Carril Interoceáni co.
El amplio, elegante y bello edificio que copia nuestro grabado y que acaba de ina11gurarse. se construyó en el breve espacio de un año, bajo la dirección
del Ingeniero "i\fr. J. E. Campbell, Y su costo fué de se·
tenta y cinco mil pesos. Es rle lad'í·illo y piedra techado con láminas de hierro, y sus extensas galt&gt;1!ias e,;tan sostenidas por columnas de.! mismo metal. Tiene
una sala de espera, oficinas telegrMicas de la linea y
del pti.blico.despacno del jefe de movimiento y tráfico
despacho 1fe boleto~, deepacho de equipajes, expres'
restau,r~nt, cantina, tallei es, galerones administració~
y depositos.
El acto de la inauguración al que asistió el Sr. Gobernador del Estado, est11vo muv solemne. Lueo-ci hubo un baile ,y un banquete honrado por escogid'it concurrencia, siendo estas fiestas motivo de verdadero
rogocijo en .Puebla.

ta~l~s, "i\lazzantini es esperado con ansiedad por los
afJc1onados, hasta el extremo dfl l]Ue las localidades de
hi plaza de toros se han ,.vendido en muy numerosa
cantidad.
De Don Luis, como le llaman afectnosamente los españoles, se hace el elog·io de que á diferencia de sus
compañeros de arte que generalmente ~o u afectos ;\.
la vida alegre y di,dpada, el és persomi séria que procura v,vir tranquilamente, lo cual la ha conquistado
en la península ibérica particular e~timal'Íón.
J:,a temporada de funciones taurinas será aquí seg·un parece sumamente corta.

Uno de los cuadros que en el mundo del arte se han
elog iado más al notable píutor Barran, es la cabeza ne
estudio qu~ (1~y aparee~ Pn 1rnestril pág·.40:3. l luminado
por.luz art1flc1al que v1en_e de arnba. realiza tanto en
la f1gu_ra como en el ropaJl', efectos de luz extraños y
m3:ranllosos, que producen honda impresión á los intehgentes. Pero sorprende mll.s te.da vía lo bien interpretado que está por el ar i~ta el momento de inmovilidad y dú atonía que producen los grandes sufrimien •
tos en las organizaciones nnviosas
La mira la fija, el ent1·ecf'jo contraído. los labios apretados para no dejar fll&lt;caparse al ~ollozo rebelde todo
detalles r conjunto, revelan en este cuadro inspi/ación
y verdad.
No es el encanto de los contornos, ni una morbidez
convenci?!ial t estudiada lo que bui&lt;có el artista, sino
la expre~1on vira del dolor profundo que ni se queja
ni llora; la que si se fija tenaz en el alma. acaba por
arrancar la razón ó la vida. Y logró su objeio.

Con este número obsequiarnos un hermoso
$uplemenlo rouskal
destinado á las Posadas,y pr6ximan1ente obsequiaremos otro

Don Luis Mazzanfin/.

Por seo-unda Yez ,·iene á esta capital el afamado
matador 'bon Luis i\Iazzantini, que fi~·ura en Espaúa
en elevado pue~to corno uno de los mas notables campeones en el arte de la lidia.
Cuando hace algunos años visitó á l\Iéxico, va había
!~grado formar con los prodoctos de s u peligroso ejerc1~ una ~eg_ular fortnna que algunos haclan subirá
nias. d,e dvsc1entos _mil pesos. RegrP.sado á Em·opa se
dedico á cmpre~ano de corridas de toros en la Península,)' par~~e que en_ est~ negocio sufrió pérdidas de
cons1derac1on que lo mclmaron á volver á contratarse como matador y jefe de cuadrilla.
Aqui, donde ha,v tanta afición por esta clase de espectáculos y donde rara vez se han visto toreros acep-

HERIDA EN EL ALMA

é1

nueótroó abonaéJorJ.

Les suplicamos se sirvan fijar su atención
en el próximo número de
"EL MUNDO ILUSTRAD O"

l.UIS )lAZZANTINl.

el cual servirá de muestra para formarse idea
de cómo será este periódico en el año venidero de 1898.

retito de las di,tancias en formación rig·urosa. Llegados al campo de operaciones, establécese uu campa•
mento en toda fo1ana, con sus aYanzttda,; fijadas rig·urosamente, sus turnos de guardia, rle vijilaucia etc., y
alumno hay &lt;iue vela á gran distancia del campamento, puesto el rifle y el ojo 1wisor (si no pOl presunción
de una sorpresa del eue1uigo si por la de una sorpresa del vi~·ilaute.] ú la intemperie en lo más crnclo de
la estaC'ion. El simulacro se efectúa con todo el rig·orismo de la táctica; ~imúlanse reñidos ataques en todas las formas ,. hábiles defensa:;; entran en ju~go to-das las arma~. el.clarin hace reperct).tir por vaU,•s y
montes 8U marcial toque de órdenes y reina en el
crunpo de batol/a la animación de los combates y se
desanollau todas la:; peripecias de una batalla.
Al simulacro anteceden ó siguen diver~os ejercicios
en los ,-arios días cle,tinaclos á la excursión; .'' al regreso de los alumnos efectúanse en el bosque los premios prt'sididos siempre por el Supremo Jefe de la
República. .
:'lluchos aüos ha que los ojos fijan en ese plantel miradas de i11tPrés ." de simpatía. La instrncción
que ahí 1:,e dá, la vigilancia de que e-; objeto, los elemenios de que está dotado, y qne lo ponen á la altura
de un Saint Cn- por ejemplo, han sido factores poderosí~imos para la consecución del r.ompleto mejoramiento v la completa moralización del Ejército mexicano, llamado sm duda á un honroso y brillante porvenir.
Esos jóvenes serán los próximos paladines de nuestras instítucion1::s. (.,!ue Oios esté con ellos!

en

ALQUIMIA FIN DE SIGLO.

0

�400

EL MUNDO.

VIA DE ESCAPE EX EL CA~IIXO DEL FERROCARRIL DE CUER~AVACA.

Una vez que se hubieron alcanzado en este ramo todos ~os laboratorios y á ello se consagró con toda su
de la ciencia progresos reales, brotq la costumbre de energia.
relegará los buscadores de la piedra filosofal entre los . No es así corno ha procedido el Dr. Emrnens; l\Ir. Roque se p1·oponen descubrir el movimiento continuo ó chas_ha publicado varias ca1;tas de este alquimista que
arroJan una luz bastante cunosa sobre el método cienti•
la cuadratura del circulo.
Asi pues, no sin sorpresa se acaba de ver aparecer f!?º. en que se inspiró. En una de epi1;s, dirigida á Mr.
como gran maestro de la alquimia moderna y padre \ilhams Crookes en g1 de Mayo ultimo, hay pasajes
del argenfauM al Do_ctor Stephen Emmens, ñüembro que merecen ser recoJidos.
-.La producción del orn-dice-en nuestro Argentaude la Soctedad amencana de Quimica1 del Instituto
Ameri~ano de Ingen01•~s de Minas, de Ja Sociedad in· rmn laporator:y_, tiene cierto p~recido con I aconquista
ternacwnal de electricistas, inventor de la emmensita del To1son de Oro. No se prosigue ¡í,favor de la ciennotable_explosivo y de un método para el tratamiento cia ó del proselitismo; no se tiende á buscar discípulos
dt; los zmcs ~!ll~uro~os. Pues el Director Emmens, pu• n! á fo:rmar creyentes, y sin embargo estoy bastante
bhca un penod1co t~tulado Argentauro papers y es di- bien dispuesto con relación al compañerismo, para prirector. del laboratorio del Argentaurun Syndicate es- varme del placer de contestará las preguntas de mis
tableci.do en Nueva York. Las ambiciones del Doctor hermanos en ciencia, pero solo hasta un punto en que
Emmens son menos elevadas que las de sus anteceijo- no puedan perjudicarse los intereses que represento.•
En la _mi_sma.carta el autor. indica á su corresponsal
res _quienes retorciendo el famoso verso: ·
¡Cómo m vil plo:mo el oro se ha cambiado! antes que un medio mfahble de producir oro pero á un precio sueste ver~o se hubiera compuesto, qu~rian cambiar el mamente elevado: He aquí la receta textual.
«Tomad un peso mexicano y ponedlo en un aparato
plomo vil en oro puro. ~fr. Emmens se limita á hacer
que impida á sus párticulas esparcirse fuera cuando
con plata una cosa que llama Argentauro.
El Argentauro es un metal que acaso no sea oro pero se 1~ divida y sometedlo á U!lll; tritur3:ción poderosa
que tiene todas las apariencias de tal y todas su; pro- rápida, continua, v en condiciones fngorificas tales
piedades. En todo caso, la Casa de lfoneda de los Es• que los repetidos g·olpes no puedan producir una eletados Unidos lo compra como oro v esto parece bastar vaci~n momentánea de temperatura, haced el ensayo
á la dicha de los accionistas delSínclicato y también del repitiendolo de hora en hora y al fín encontraréis algo más que huellas de oro.,
Director de su laboratorio.
Un poco más adelante, el Doctor lleno de aparente
Mr. A. d~Rochas ha publicado sobre este asunto del
A1·gentauro varios estudios mu_y interesantes delos que reserva, no quiere asegura1· que el metal obtenido en
tomamos algunos datos añadiéndoles las reflexiones su laboratorio sea realmente oro, v añade:
«Por mí, me alegraría de considerarlo como tal, pede ordrn general que nos sugieren.
'
ro me guardo bien de pretender obligaros á otros á
E~ _e\ fondo y bajo un aspecto puramente teórico, la acept!1r l!Ji opinión. Lo que interesa a los miembros
pos1b1hdad de eso que se llama la transmutación, no del Sindicato es saber si la Casa de Moneda de los Espresenta nada que repugne al espíritu en las condicio- ta~os Unidos compraría el met&amp;l á precio de oro cualnes generales de la ciencia actual. Muchos físicos v quiera que pueda ser este metal. Nada tienen ya que
filósofo~ t!ent;n una ten~encia á admitir como plausi- desear sobre el particular, puesto que dicha casa de
ble la hipotes1s de la umdad de la materia. Esta se nos Moneda ha comprado tres lingotes y estamos en camirevela en una infinidad de formas y de apariencias di- no d'3 preparar el cuarto.•
versas; pero las diferencias no se contraen sino á la
Ot:ro alquimista frances es el Sr. Tiffereau que en.
comfünación molecular y los cuerposquellamamos,,'Ím· i\Iéx1co (parece que para esto de las riquezas es -pais
ples no ~ºI\ e!1 realidad más que manifestaciones de la prP.destinado) hizo oro con limava de plata bajo la acsustancia umca de que se compone la materia.
ción del ácido azótico y ...... del sol. Pero una vez vuelAlgunos hechos bien conocidos de todo el mundo
vienen á dar su apoyo á esta teoría de la unidad de la
materia. El ~zuf_re ordinario y el azufre fusible, no se
parecen casi y sm embargo los dos son azufre Jo mismo que sucede con el fósforo rojo y el fósforo'blanco
y en fin, ¿qué cosa más_ distante de parecerse que ur:
pedazo de huJla y un diamante de gran pureza,' Y sin
e1nbargo es carbono lo que hay en uno y en otro caso.
Si se hiciera posible industrialmente hacer diamantes de regular tamaño, por medio del carbón de madera, la hulla ó el grafito. el inventor realizaría seo-ura•
mente una incalculable fortuna, J¡&gt;ero nadie to:Uaria
este re;;ultado por fm arte de magia ó brnjeria.
Pues la transformación de la plata en oro ó Argentaw·o, del_ oro en plomo, y ~el ~lomo en no importa que
cosa1 no tlen~ nada de qmménco. Pero en lo práctico
hay igualdad? Eso es otro asunto. Se han triturado
tantas s~b.stancias en los laboratorios desde la época
ele Lavo1sier, empleado tantos procedimieutos verificado tan gran número de experiencias v todo ~sto sin
entrever nada en el orden de ideas de que hablamos
que se siente uno natmalmente inducido á creer qu~
existe una imposibilidad de hecho, álo menos en la actualidad.
Otro tanto e!1 :erdad puede dee;irse á la aparición de
cada _descu~1;im1ento nuevo destmado á producir una
gran 1mpres1on, pero entonces es cuando intervienen
los métodos y en honor ele la ciencia moderna se hacen
conocer los procedimientos experimentales empleados
se indican las precauciones que deben tomarse y s~
ponel?-)os sabi?s de todo el mundo á comprobar las
aserc1orn s del mventor.
Cuando el profesor Roentgen descubrió no hace mu•
cho tiempo los rayos que han hecho ilustre su nombre
SOBRE LAS LO:MAS
y que ocupan ~a!1to á los físicos codavia, su primer .cuidado fué permitir_que su experiencia se repitiera en

Domina-o 12 de Diciembre de 1897
to á Francia sus experiencias no le produjeron los mismos resultados. Viejo y pobre hoy, habiendo pasado
casi toda su vida por un loco, la única recompensa de
sus afanes ha sido el honor de recibir también una carta del Dr. Emmens en que le asegura su g-randísima
estimación, pero sin acompañarlt, como era regular algunad acciones del Argentau,.um Syndicate.
Apesar de todos los titulos del Doctor alquimista,
apesar del ruido que se ha hecho en torno de su gTan
obra, hay que permanecer en cuanto al presente en
una desconfianza previsora:, que. es principio de sabiduría.
Yo no conozco del Dr Emmens mas que por lo que
acabo de relatar; pero el papel que por su voluntad ha
asumido, le priva de toda autoridad cieutífi&lt;:a y del
derecho de hablar de sus hermanos en ciencia, puesto que en él el químico se ha eclipsado para hacer
plaza al financiero, y por eso toda• las suposiciones
son permitidas, sin que deba echarse en olvido el caso de la llamada piedra molar de París con que se hizo
tanto alboroto hace pocos años, aunque resultó luego
que lá dicha piedra no con tenla ni la menor partícula
de oro.
·
Es necesario e]P,gir entre ser eabio ó industrial. Si
~l p1·ofesor Roentgen hubiera contestado á los físico:;
al día siguiente de su descubrimiento: "No puedo deciros nada de preciso porque un Sindicato acaba de
formarse par~ la explotación de la visión al traves de
los cuerpos opacos y se me ha ordenado el secreto",
habría tal vez adquirido una gran fortnrna pero habría abdicado el derecho de contarse e1 t:e los sab os,.
aunque le quedara el de figurar entre lo,; ricos.
El Dr. Emmens se hallaba en este caso. Si su descubrimiento es exacto, poner los beneficios al servicio
de una empresa financiera priYada, es un verdadero
crimen científico y tal vez hasta crimen social· pm·o
si la empresa consiste en fabricar oro á fuerza de oro,
tiene que ser problemáticamente productiva y sin mas
consecuencia que realizar la ti&gt;ansriwtación de los accionistas del Sindicato en gentes arruinadas. Sería
penoso pensar que el ex-químico que se llama Dr.
Emmens, fuese capaz de prestarse á semejante especculación.
Queda una última hipótesis posible: tal vez el Doctor, ya de cierta edad, creyendo sinceramente en su
descubrimiento, pero enfermo y debil, sea instrumento y victima de un &amp;'rupo ele fma1,cieros que hallan
sabido apoderarse ae su espíritu.
De todos modos, lo mejor es esperar. Tarde ó temprano, si la nueva piedra filosafal n J es un humJmq
se conocerá el gran secreto y la ciencia le sacará p,u:.
tido. Pero lo que n-0 deja de ser punzante es esta asociación del ocultismo y las finanzas con su Raimundo
LuJlío entreba¡;tidores. ¡Los mágicos á la alza ó á la baja, traídos y llevados! Antiguamente se les quemaba
vivos. pero es mucho mejor el método nuevo, y elloi;
tambien lo creen así seguramente.
C. A. L.

De amores.
Quisie1 a ser la perla transparente
Que se cuaja en el fondo dP. los mares,
Por ver celajes de esmeralda y rosa
En imposible cielo deeplegarse.

*

* * de luz pura
Quisiera ser la chispa
Que se prende en la nieve de las cimaF,
Por ver cómo distiende sus banderas
Triunfante el sol al despertar el día.
:.:e*:;:

Y quisiera en la.luz de una mirada
Descender al ilbismo de tus sueños,
Por ver si-mústia y palida orquideaArraiga en tu memoria mi recuerdo! ........ .
RAFAEL MARTÍ.'!EZ RUBIO.

Diciembre de 1896.

Domingo 12 d~_piciembre de 1897.

•

401

EL MUNDO.

CREPU~CULO

EL TAJO EN SAN JUA}o;lCO,

mol pharistino, á la criatura que duerrne ...... á la vil'•
gen......... á Gliffnéh graciosisima, dormida!

ACUARELA.

EDUARDO l\IELO Y ANDRADE.
EN

«Los BERROS.•

Jalapa.

Brisas perfumadas que acabáis de abandonar vuestro Jecho de azucenas: seguid jugando entre las flores del parqut&gt;.
J l genio de la tarde, escoltado por gnomos, contempla estático desde la cima del Cofre, donde tiene su
palacio de nac·ar, la esplendidéz de Natura, y detiene
su mirada lánguida sobre Gliffnéh dormida á la sombra de tuyas y arrayanes......
¡Hermoso cuadro! En la gasa turqui de· la techum·
bre ignota, como pabellones albos, flotan al acaso Ji.
geras nubecillas que ostentan bellísimas cenefas ya
de oro, ya de rosa, vade violeta pálida. Y en lontananza, aJlá por ddlnde el almo Febo-rubio paje de Ja
Aurora -anuncia el nuevo día, se d~visan apenas, con·
fundidas con la inmensidad, la~ olas encrespadas del
Seno mexican,i. Más cerca, en poética confusión y ha·
ciendo encantador contraste, cañas tembladoras ·que
acarician con sus aterciopelados flecos los flecos de
esmeralda de la palmera coqueta; inmensos platanares donde el pardo chachalaco lanza al aire sus notas
destempladaR; colinas esbeltas que se empinan buscando lo infinito; cafetos verdine15ros con diminutas
pomas matizadas de carmín; tupiaos &amp;'ramales lindaaos por frondosos limonéros que salpican de azahar
cornentes bullidoras que ocultan sus cristales en el
misterio de la selva umbrosa ...... Después más cerca
aun, un bosquecito con fina alfombra de mullido cés·
ped luciendo artística corona de lirios y gardenias y
ali!, bajo el pei,ado cortinaje que simulan los copos de
tuyas y arraya,1es, y envuelta en vaporosa veste color de nardo, una criatura. una viro-en de apiñona~o
rostro oval, ojos garzos v destrenza8a cabellera rubia,
que duerme con la trañquilidad del justo, arrullada
por los pájaros qµe cantan en celestial concierto al
contemplarla tani:Jella, tan sublimemente bella ......
¡Oh Praxlsteles,incomparable Práxisteles! Dame tu
inspiración y tu cincel para esculpir, en soberbio már·

Ya van dejando las sombras
la cumbre de las montañas,
bajándose lentamente
al fondo de las cañadas.
Ya no brillan lás estrellas,
ya amanece; la mañana
va ciliendo el horizonte
con una dnta de plata,
que el sol con sus ígneos besos
enciende e11 tintes de grana.
que son en frente de nieve
rubores de despo.ad:i.
El céfiro entre las frondas
empieza á batir sus alas,
v se oven corno ru,nores
de misteriosas palabras.
Se mecen blando los árboles,
Y trinan entre sus ramas
las aves que se despiertan
besándose enamoradas.
En sus nidos las alondras
ven aparecer el alba,
se sacuden el rocío,
abren las alas v cantan.
La natmaleza toda
animase v embal.ama;
v ál dar ,;ida á lo que vuela
y vida á lo que anastra,
sus quejas á los saúces
v sus rumores al agua,
inuestra ít las ardientes rayos
sus esplendores de maga!
!\las ¡ay! que entre esos colores
con que los prados se esmaltan,
y entre esos trinos y arrullos
que con el sol se levantan,
callada y sola, suspira
llena de dolor el alma,
•
que son mis tristezas hondas
como infinitas mis ansias!
M. VIESCA y ARIZPE.

PANORAMA DE ÜUERNAVACA,

AMI MADRE.
Sabes? Un Silfo soy ...... y dejo el cielo,
Y en tu abanico con temor me ~uardo,
Y acechando tus ojos con anhelo,
Cuando me miran amorosos, ardo ......
Cuando me dejan de mirar, me hielo.

Indómito el ciclón de los dolores
Con implacable furia me extrernece:
Soy un árbol sin hojas y sin flores
Que de la vida en el desierto crece.

***

ALPHA.

Mas ten¡g-o una mujer, toda ternura,
Unica fé ael corazón ateo;
Dulcifica mis horas de amargura,
Y me siento feliz cuando la veo.
Es el sol que ilumina mi existencia,
De dulce inspiración, nota sentida,
Es mi sangre, mi dios, mi inteligencia .... , ....
Es mí madre, la vida de tui vida.
Diciembre de 1897.
RUPERTO G. LÓPEZ,

¡(Qué lunar!
Bendito ese lunar, líncla chiquilla,
donde mi vista sin querer tropieza;
¡mancha que puso Dios en tu mejilla
como punto final de tu belleza!
Bendito ese lunar, que enciende antojos,
aumenta de tu rostro la hermon.ra
y te hace la más bella criatura
que han consegilido contemplar mis ojos.
Si en tu rostro intentamo·s
encontrar un defecto, no logramos
conse~uir nuestro empeño y-¡qué rareza!iel úmco lunar que te encontramos
es el major pregón de tu belleza!
DE CUERNAVACA.

JOSE RODAO.
HACIA SA.'-1 J UANlCO,

�402

F.L MFNDO.

•

Oomingo 12 de Diciembre de lR!l?·

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

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�404

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

Domino-o 12 de Diciembre dé 1897

EL MUNDO.

4')j.

EL MUNDO.

•
so que apenas había visto desde el otro lado ~el
río. Muchas gel!-tes at!lreadas entrabEl.;11 y sahan
por varias puertas grandes. Más perpleJ"- que nun,. ·•
ca, se atrevió á preguntar su camino á _?-na e~pecie de obrero de blusa y gorra, que saha hame~do chispas con el eslabón para encender un cigarro.
.
. .
._
-¿Si me hiciera usted el favor de md1carme
por donde debo ír para llegar á Santa Ana?
El boml)re la contempló unos instantes, hizo
una mueca de bm·la y le dijo:
-Entre usted allí al despa~ho y le indicarán.
Y se fué sonriendo no sin volver la cara varias
veces para observar si Jacquelina entraba. Jacquelina entró, pasó tras de un cancel ele madcrn
que cubría la puerta y se encontró frente á una
vidriera alta á la que todos los entrantes se acercaban. Avanzó también creyendo encontrar quien
la atendiera, y arrojó un grito de horror. Sepai:ndas qel público por 14 Yidriera había unas losas
sobre las cuales el agua corría, y en varias de
esas losas estaban tendidas formas humanas rígidas, inmóviles siniestras: eran cadáveres.
J acquelina experimentó tal sensación de terror

Ensueño de ninos.
POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES:

Número 8.
Esto no duró más que un segundo; el regimiento se alejaba, menos á compás, con la indecisión que produce á las retaguardias de columna la cadencia demasiado alejada de los tambores, y Jacquelina se quedó ahí sin ver nada más.
Cuando el último soldado hubo pasado, pareció salir de un sueño, enjugó sus ojos y resueltamente se dirijió hacia la estación.
Un cuarto de hora después _su sacrificio estaba
consumado: el tren partía con ella.
XV
Vuelto al cuartel, Jaco bo se preguntó 'li iría como
todos los· días á almorzar al café de los amigos.
Qué acogida iba á darle Jacquelina y qué actitud iba á tomar respecto de ella? A estas preguntas que él se proponía con un poco de remordimiento y mucho de despecho, no encontraba respuesta. La hora se aproximaba sin embargo: era
preciso decidirse. Se sentía cobarde y no osaba.
Entró á la pieza del sargento y escribió una
carta implorando su perdón, la desgarró, volvió á
comenzarla, estuvo á punto de desgarrarla aun .....
No valía más irá defender su causa por sí mismo?
Afuera el clarín de guardia llamó á la cena. .
Si iba, aquel era el momento de partir .... Decididamente no, no podía.
En el comedor encontró á Jacquot erguido y radiante.
-Sales? dijo Jacobo.
-Me pa:rece, dijo el otro contoneándose. Hoy
faltaré al ejercicio; no te agrada? :N'o tiene uno
tíos generales; pero de cuando en cuando se ofrece uno sus distracciones sin embargo.
Quieres venir á almorzar? Tricoteu me espera;
su padre le ha enviado dinero; el viejo, es un padre modelo.
Vamos, ven conmigo; estaremos entre amigos!
-Gracias, dijo Jacobo, yo no puedo salir.
- El sellor teme comprometerse con un clarin
y un trompeta de segunda clase?
.
-Bien sabes que no .... Pero .... no tengo twmpo .... el ejercicio .... Voy á comer ir la cantina.
Quieres tú•llevar esta carta?
.
-Ah! dijo Jacquot cuyo rostro se obscureció•,
es para la princesa? Bueno; dámela. Tomó la carta,
giró sobre sus talones y desapareci~, sin decir
riada.
Jacobo movió los hombros pensando: «Siempre
celoso ese imbécil! Si supiera! ....
Y fué tristemente á comer á la casa de la tía
Bidaud.
Cuando acababa su porción de carne, se e~'tremeció viendo reaparecer á Jacquot. El pequello
clarín tenía el rostro trastornado, y Jacobo tuvo
el presentimiento de una desgracia.
-Que hay de nuevo? gritó echando á correr
hácia el patio.
- Hay, dijo Jacquot, que el pájaro ha escapado ..... .
-Como! Jacquelina ..... .
-Se fné, viejo, se fué para París .... Ah! á mi,
por cierto, lo mismo me dá.
- Veamos, veamos, tu broméas ....
-De ninguna manera. Oye un poco y lo sabrás todo.
Llego al café Auger con Tricoteau para dar la
carta y para tomar alguna cosa puesto que se
presentaba la ocasión.
· Y que es lQ que veo? Al patrón con una cara
de todos los diablos y le digo: «Xo está ahi vuestra sobrína?-No! responde con un aire semejante al del tambor mayor cuando está malhumorado-Pero hombre, podía usted ser más educado ...
Qué mal hay en que le pregunten á usted por la
seflorita J acquelina?
lle abfun hombre colérico!
-«Qué os importa? me dijo.»
-Ya comprenderús que yo hice una mueca y
lo dejé que se entendiera con ese tipo de Tricoteau, que se puso á hacerlo desesperar y yo entré á la cocina di;mde encontré á la tia Auger á
punto de llorar sobre una cacerola. Le hago la

misma pregunta, y llorandome responde: «Se há
ido á Paris,»-A mi me causa eso una impresión
terrible. Dejo en el café á Tricoteau el cual por
fin sé ha entendido con Auger que le promete
prepararle un almuerzo de primera y corrió á paso de carga para contarte eso .... Por mi parte,
ya tt; lo he dicho, me ha dolido esto; yo te ce~suraba sin embargo ... Pero ahora fuera cobard1a...
Y a ves como son las mujeres .... Apostaría á que
te ha dejado por el condicional del afio pasado ...
Y todo por el dinero .. . . Vamos, · consuélate viejo. Lástima que no puedas faltar al ejercicio! Yo
te refrescaría los sentimientos ... Vaya ¡basta la
noche! Beberé sin embargo á su salud.
Aquí tienes tu carta.
Y Jacquot después de haber sacudido vigorosamente la mano inerte de Jacobo, se fué como
con pena, de tal suerte el camarada: descepcionado inspiraba piedad. Jaco bo desgarró la carta en
mil pedazos y volvió á la cámara sofocado de pena. Ko había nadíe ahí; se dejó caer sobre su lecho presa de desesperación. Su dolor aumentaba á
medida que comprendia mejor la causa de aquella partida: El se acusaba repitiendo:
-La he perdido! la he perdido!
XVI
Cuando el tren salióde la estación, Jacquelina,
sentada en un departamento de tercera sintió una
especie de abatimiento que no carecía de encanto . Oía vagamente el ruido de los wagones pasando sobre los rieles, lento primero, apresurado después; y sus pensamientos indecisos se fija~an ~n
el rumor sordo de las ruedas, en el forceJeo Jadeante de la locomotora en tanto que sus ojos veían
sin verlas, las torres de la Cateclntl que parecían
correr hacia el horizonte.
Tours, se alejaba ..... poco á poco Jacquelina
fué sacudiendo el sopor y comenzó á sentir en torno suyo el vacío, el aislamiento. l&lt;}staba sola. En
el compartimiento vecino algunos hombres fumaban, y Jacquelina veía ascender hacia el t~cho
pintado de blanco el humo azulado de las p1pas.
Lleo-ado á cierta altura se balanceaba como indecis;, se retorcía en lentos espirales, flotaba un
instante como n1be ligera y Juego se debilitaba,
se fundia basta desaparecer d~svanecido en el aire.
Jacquelina contemplaba esto con creciente tristeza. ¿Por qué? No habría sabido explicarlo. Tal
vez este humo le recordaba su ensuello que al
principio había subido, confiado y puro hacia un
ideal inaccesible, luego se había detenido en la
ansiedad y la dt~da, se había retorcido con angustias de pesadilla y había desaparecido finalmente arrebatado por la desconsoladora realidad.
En esos momentos, Jacquelina sentía sin darse
cuenta de ello una de esas impresiones perturbadoras que para torturar nuestras pobres almas se
desprenden de la indiferencia ambiente de las cosas, y ese dolor loco, ese vago y atroz espanto que
hace llorar á los niños cuando creen que se han
perdido
De tiempo en tiempo el tren se detenía y corrían por el muelle de una estación desconocida,
viajeros atareados que luego cerraban las portezuelas del wagón con golpe estrepitoso. A una señal del Jefe de movimiento la locomotora respondía con un ahuJlido rabioso de su silbato y recomenzaba la carrera haciendo desfilar ante los ojos
de Jacquelina un paisaje que nada le recordaba y
le causaba por eso la impresión de la soledad y
del abandono más y más hondos á medida que se
alejaban los horizontes habituales de su vida.
Jacquelina pensó en su viaje, y la espantó el
porvenir. Cuando salió de Tours, no había cuidado sino de evitar un peligro huyendo ar.te todo
de sí misma; pero ahora una multitud ele riesgos
que no podía precisar pero que de antemano le
inspiraban horror, surgían en su espíritu. Oh! volver á Tours, r ecomenzar su antigua vida, .ver caras conocidas, no seguir lanzada en el vacío! ....
París? qué cosa era París? qué sería París para

ella? Al principio no dudaba de la aco_jida que le
haría su parienta; y en la bondad de su coraz?u
no había concebido á ese respecto la menor mquietud, juzgando á los d~más por sus propios
sentimientos; pero ahora, v1endose sóla proba~a
una creciente ansiedad. Si su prima no la qucrJ¡t
recibir, si la veía con ·el mismo aire de indiferencia que los pasajeros del t1:enl
.
Al llegar á Blois, subieron al wagón una muJer
gorda y un sefior flaco y se instalaron un? frente
á otro en el extremo opuesto del comparmuento.
La mujer destapó un cesto, sacó provisiones _Y ambos se pusieron á comer. Entonces Jacqu.e!ma se
acordó que nada había tomado desde la vispenl;
vió que eran ya las once y sintió hambre.
Entre tanto el sellor flaco se encarnizaba con
un pollo frio despedazándolo con un cuchillo en
parte, y en parte con los ded?s· Consig?-ió al fin
arrancarle una ala y la ofreció á la muJer gorda,
comiéndose ferozmente una pierna. La mujer de.spués de haber extendido sobre sus.rodillas u~ pe:
rióclico, colocó allí carne y pan, desató las cmtas
del sombrero para dejar juego libre á las quijad,ls
y se puso á engullir grandes bocados y á morder
ia ala del pollo con muestras de viva satisfacción.
La mujer que tenía la boca llena, lanzó derrepente una especie de grufiido y el flaco entonces
destapó una botella, sirvió vino, tomó, ofreció á
su compañera y siguió así el festín.
Atenaceada por su estómago de veinte afios
J acquelína no podía apartar los ojos de ese espectáculo repugnante y veía con ansia el capa1:azon
del pollo que asomaba por el cesto_ entreab1~rto.
Exhaló un suspiro cuando lahamJ:menta pareJa h.i
tomó para devorarlo y 1~ parec(ó que si ella r_stuviera almorzando habna ofremdo á s::is vecmos
un pedazo de pollo. Sintió ento~ces más opreso·
ra que nunca la dolorosa angusna de estar sola en
el mundo, sola entre los egoístas y los exti'míos y
tuvo impulsos de llorar.
.
1
Cuando eltrenllegó áOrle.ans, Jacquelma desfallecía ele tristeza y debilidad. Bajó, comió brevemente y volvió á su puesto más animada. _El lugar ahora estaba lleno. Al lado de la pareJa que
dije-i·ía, durmiendo la gorda y leyendo el flaco, se
había colocado un artillero robusto de cara larga
y ojos claros de nillo, perdido _en el azul üe l~ li:
cencia comenzada; más allá una Joven con un cluqm
llo de pecho que escandalizaba llorando; hacia
muecas á Jacquelína, se detenía espantado ante
la o-orda. que roncaba, contemplaba con admimció~ el sable del artillero, se arrojaba. sobre el periódico del sellor flaco y recibía de la madre algún regaflo seguido de un beso estrepitoso.
El tren roqaba atravesando la vasta planicie ele
Beauce, y Jacquelina contemplaba de tiempo en
tiempo las casas que extendían á lo lejos sus verdes campiñas recortadas aquí y allá vor secciones
de labores en que trabajaban vigorosos caballo::;.
- Vamos, dijo de improviso, hice bicri, era necesario partil': la Virgen me protejerá.
Entonces recordó que era rica, que tenía trescientos francos consigo en billetes, y por lo 1"'enos ocho francos de moneda menuda en el bolsillo·&gt; con esto se podía ir bastante lejos . .... D.
Sin embargo, cuando después de pasar .t&lt;,tampes, se aproximó París, las palpitaciones d~ su
corazón la ahogaban, el pavor de lo desconoc1rlo,
el misterio alarmante ele la gran ciudad, la acogida problemática de su prima y sobr~ todo _rl
pensamiento tentador del amor que motivó su foga, vinieron á renovar sus angustias y sus il1quietudes.
•
XVII
Salió ele la estación y dirijiéndose al empleado
que examinaba su equipaje le preg·untó sí estaba
muy,Lejos la calle ele Santa Ana. Este hombre Pr,t
normando y le elijo que estaba lejo11 sin saberlo
y le volvió la espalda para ocuparse de otra cosa.
Otro empleado conmovido por su belleza, le ex-

. ,,

--.J.- ·- -

plicó debidamente 61 s1stema de tranv~as con correspondencia que debía utilizar para u· á su destino.
Ella renunció al proyecto reteniendo solamente que era necesario descenderá la orilla d_el Sena y luego atravesarlo, y partió re$ueltamcnte á
pie.
Llegada al muelle hizo una mueca de desprecio al río parisiense, exclamando caoi en voz alta:
-:A.penas la mitad del Loire.
.
.
Y se puso á caminar ·con paso rápkl~ viendo el
Sena con una actitud desdeñosa y haciendo comparaciones mentales entre Tours y París, en las
que todas las ventajas eran para Tours..
. .
Orillando el embarcadero d(;l los vmos, smtió
una primera-impresión de respeto á_ la vista d;l
imponente amontonamiento de barnles quesub1a
detrás de las rejas.
-¡Cuantos barriles! pensó con asombro, y. luego se detuvo sorprendida á la entrada del bulevar de San German.
La tarde era radiosa y el sol, ya poniéndose,
rodeaba como de una aureola el contorno magestuoso de Nuestra Señora. Al otro lado del río los

altos edificios ele la Isla de San Luis,
levantaban sus paredes blancas taladradas por inn 1merables ventanasDe todos lados, viniendo del muelle
de la Tounwll,1, desembocando del
Puente de Sullv, envolviéndose en la
pt&gt;r:,pectiva d&lt;'l bulevar corría una
ola de transeuntes y de coches que
se entrecnnaban con espantoso rumor de rned·u; y un gran t:umulto de
voces de trompeteros y de cascabeles.
-Decididamrnte, pensó Jacquelina,
e,to es dif,•rcnte de Tom-s: y permaneció alg·ún tiempo retlinada ·cont!·a e~ parapet?
del 1mwlle. considrrando con una mqu1eta admiración PSt&lt;• movimiento formidable.
Lu.. cr~ vi,i eon temor el Puente de Sully recordando\un le hHbían it1di0Hdo que atravesara el
río y d udirndo si sería por ese puente ó por el que
se d istinguía más abajo.
.
R&lt;'solvió avanzar hasta el de las Tullcnas y
allí ruvo menos vacil,tciones contemplando la Isla de la CL é, el brizo de río que la separa de San
Luis v allá á lo lPjos el r, rlejo reverberante de
los techos dl'l P,ilacio 11unicipal.
¡Dios mio qt1e gr11nde es ,,s~o! Dijo Jacquelina.
¿Cómo pueden encontrar,:;e_ las gc1:tes cuando
se busc,.n en unn ciudad semeJante? S1 atravesara
yo .... B 1h! pucl?:o que háy un puen.te! á pasarlo.
Pero al llegar al Puente del Arzob1;;pado, por
poco rompe á llorar. Después ~e este P_?-en:e h!'bía otros muchos todavía. Parec1a cosa s1 n frn. :No
sabiendo por cual dec.ídir. se estaba incliuando
á retroceder .... .
-A fe mfa qÚe ya no debo vacilar; atravieso
por aquí y ya verem0s de~pué3.
Así llegó á un edificio amplio y de un solo pi0

que estuvo á punto de desvanecerse: retrocedió
de uu salto, se apoyó contra el mm-o para no cae1·
y p.ejó escapar su maleta que dió en el suelo próduciendo un ruido sordo.
.
Al instante la rodeó una multitud de ouriosos
que hablaban todos á la vez.
-Acaba de reconocerle.
-A quién?
Al ahogado chico, al de enmedio, debió ser su
amante.
-Pobre n' 1l.a!
•
-Pero no! debe ser el gordo aplastado que está á la izquierda. Fué al verlo cuando gritó.
Jacquelina seguía llorando presa de una conmoción nerviosa. Una mujer se le aproximó.
-Yamos, gatita, no hay que desolarse así cuando no se puede nada contra la muerte. Yo te acompallaré para que declares en la Administración.
Pero Jacquelina se había ya recobrado y repulsó vivamente á la muger diciéndo con cólera:
-Xo quiero que se sigan burlando de mí.
Y refirió con volubilidad, en frases entrecortadas por los últimos sollozos, la broma macabra
que acababa. de sufrir.
Ailadió que eso era abominable, que en Tours
no se trataba así á las gentes, y que si no podía
uno preguntar por su camino, entonces, ¿quét'
¡Xo había más ~ino dejarse morir!
Entonces se levantaron exclamaciones de indignación y de piedad.
-Dar á una nifia susto semejante!
-Se necesita ser un miserable!
-Xo ha sido mala la sorpresa.
- Por fortuna no se desmayó.
-Son insoportables esas majaderías.
·
Entre tanto, la multitud se apiñaba y llenaba
toda la ltlo1·gue empujándose contra la vidriera á
riesgo de romperla. Los gendarmes se lanzaron

�Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Colegio militar</name>
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        <name>Estación Ferrocarril Interoceánico Puebla</name>
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