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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~·

.

... .. ,.

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TOIIO I.

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MEXICO, M.A. VO z3 DE I897.

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V.OP

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Antes de Acostarse
t{tmcnse las POlloríl.'i. del Dr. Ayer
" s&lt;" tlormir:i nwjor. para despnta.rsr

;nc'.jc,r dispuestos á c•mprender las
faena~ del dta.

Las Píldoras Catárticas
del Dr. Ayer
no

tie1H'll

igual

como

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remedio

·1•rnul.1 hh• ,. c,fit'az para &lt;·l estreü1~:;iP11tr1. 111:1osilb!, j:1queca y todos
111,:; 1h·~:irn·~los tkl hí~,1do. Esl,í.11
• z11r-ar:1tl:u•, y ¡m•panulas ('Oll tanta
111•r\1'(·&lt;·1ún 1¡11c &lt;'Hr:111 sin ir arompaibd;•s 11:• las nio\(•slias •lt&gt; olrns
¡,lidqra!'i tlt•l 11wn·adn. Pítlan:•;t• al
far1na&lt;·ént iro 111· qt1(• !-C' '-ine l.1s
l'í11lora:; dE-1 nr.. \y1·r. ('uarn!o 1\(1
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1.nr.~ us t:~;\.\~ Y l.lUl'IA LA CAilEU.
PREfERllll.E A TOIH 1'111.l'Al~.\1.IO;\ !JE Qlll:,i_\
DE llrNTA U TOOlS LAS OROGllEt.111S Y P!:RFUIIIERliS

&amp;1 notno oficia l.
l!'Áll:!tIOA ESPECI.AL do AFZIT:.S do TOCADOR pa.r~ PASEO y 'I'EA'I'l!O
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRtl.
POLVOS para eu.-pol1·nr 101 enbelloe. Blondo, bl.nnco.
ROJ~ y BLAftCO en eh.1peta1.
oro, plnui y diamanle.
ROJO VEGETAL en polTO.
BU#CO de PERLA en po!To, blnnto, r6'eo, Rache\.
LÁPICES eapeclnliu para ennegrecer peata!l:u y ce}Q1. POMADA ROJA para IO! \nbloe, en botes 1 en rolloe.
los P•nductns de CH . FAY se ,ncuentran en el Mundo ent1ro, en casa de 101 Prlncloales Perfumls1as J Droguts111

RESERYADO

{l&gt;lbujo de Jo..,é

» ..

Vlllaeana..J

•

NUBEil.0 :n.

�EL MUNDO

340

" E L MUNDO"

Semanario Ilustrado.
Teléfono 434,-Calle de Tiburcio nllm. 20.-Apartado 87 b.

MBxrco
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B.é:GIBTBADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNUA CLASE.

tllotos tilitorittlc,.
f,1 terminactón he la !JIICrrn ~el t)nqni.
Acaban de eofocarse los últimos gérmenes revolucionarios que se agitaban en el país en eete largo J)friodo de
fecunda pez ·nacional: la fatigma lucha empr.endidacontra los indios _rebeldes en las márgenes del Yaqni.
Esta campafia ha sido soste:nida merced á ventajas es•
tratégicas proceaentes de la configuración especial del
tenen0 1 del conocimiento práctico de éste, del dieimulo
y la emboscada, elementos al servicio de las tribus insurrectae, que las habían hecho casi invencibles. El impulso de las armas iba á estrellarse contr8 estos enemigos invisibles que á fuerza de alfilerazos lograron detener la corriente de las generales aspiraciones: la total
extirpación de las revueltas públicas.
La paz del Yaqui es un prodigio de eagacidad y de
energía al mismo tiempo, una feliz tentativa de energía
heroica; ee combate al león en la llanura y se caza al lobo eri Fn madriguera. Frente á la refinada aetucia del indio rebelde, foé necesario oponer la diplomacia complaciente del hombre civilizado y junto á la bravura indómita del feroz guerrero inconquietado, la calma serena
del jefe dieciplinado.
Un acto de reeolµción fué bastante para deelumbrar á
esos grupos disperrna; una línea de conducta apoyada en
la suavidad, hizo caer las aqnae de sns crispados brazos.
Todo el plan del coronel Peinadu es de nna profunda
liepcil lez humana: vencer á e1:tos paciente-a por la pacien. cia, asombrar{, estos frenéticos del valor por un ejemplo
de resuelta valentía. El coronel reinado, rodeando al
indio cautivo, qn~ le sirvió de lazo de unión con el jefe
de la tribu rebeld ~, de afables comideracionee, doblegando eu fiereza con la dulzura, es un modelo acabado de
político co11sumadn; pero al presentarse solo y sin armas
en el campo enemigo se impone como un hombre de extraordinaria pujanza. A estas dos causas combinadas se
debe Ji; terminación de la campafia,
Pacificada la guerra de caetas en Yucatán y sometidu
el Yaqui, han dado término dos viejas complicaciones,
que parecían haberse arraigado eternamente, y que al
cesar, no sólo eliminan 103 gas~os inherentes, sino taro,.
bién hacen entFar en el marco de la civilización á unidades humanai, hostilee Uasta el día á los grandes intereses sociales.

li)olític11 ®cutral.
RESUMEN-El Emperador Guillermo y el Bazar de Carldad .-Odios y rivalidades.-Abismo que no se
colma.-EI patriotismo y la cortesía.-Altivez de la
Sublime Puerta.-EI Consejo del Sultán.-Las embriagueces del triunfo.-La humillación de Grecia.
-Esperanzas desvanecidas.-Conclusión: la omnipotencia de Rusia.

E.:t tan hondo el abismo que Ef'para á franceses y 8.lemanee, tan profunda la rivalidad que los divide, tan reconcentrados loa odios que los apartan; está tan vivo to•
da vía el sentimiento que Pf9VOcara. en el pueblo del Sena
la humillación de Sedán, que algunos órganos de la
prensa parisiense, se han atrevido á censurar el acto mag•
nánimo del emperador Guillermfl, d ~ enviar cuantioso
donativo en favor 3.el Bazar de Carid ad, destruido por
la1 llamas en loe primeros días dd presente mes.

Nó, dicen; no debemos tolerar nada que signifique una
inteligencia con el gobierno de Barlín, y no fa lta algún
fanáti ~o, que en arrebato delirante, pretenda que no i:!e
acepte el imperial donativo.
Cuando el duelo y el pesar ha aca!Jado las fiestas, mar·
chitado las flores, apagado las luces re~plandecientes
en los salones aristocráticos de la gran Capital; cuando
visten de luto las familias de la élite, que vieron á muchos
de sus miembros distinguidoe perecer en espant~sos tor·
mento1:11 durante la catástrofe de la calle de Jean Goujon,
y el pueblo mis.no que recibía inmensos beneficios de
manos de las vfotimae, el pueblo que sentía con las ter•
nuras del agradecimiento cómo bajaba de los palacios la
onda bienhechora que iba á alegrar los tugurios, derramando consuelos y esparciendo bondades: sí, no nos extralla que los diarios ao.cialistas y los periódicos que sos·
tienen el fermento tenebroso de la anarquía, hayan ·permanecido impasibles y fríos, ein lanzar una nota armó·
nica, en medio del universal dolor que ha afligido á la
Francia entera por el infausto acontecimiento, sí llama
y mucho la atención que haya repraeentantes de la opi·
nión púb lica, que aticen odios antiguos y renueven con
eaña rencillas no olvidadas, porque el poderoso Hohenzollern se dignó desde su olímpica grandeza, volver la vista al pueblo-sol y ofrecerle un obsequio de sus fondos
particulares.

•••

Háblase mucho de concierto europeo; repítese hasta la
saciedad la unión de los embajadores -extranjeros para
contener las rapacidades de Tarquia y hacer lo posible
por dar pacífica solución á la enmarañada cueetión de
Oriente¡ murmúrase por lo bajo de las maquinaciones
británicas, para rodear en círculo de hierro el continentr africano; cuchichéase en los gabinetes sobre la alianza
formidable que se necesita para poner coto á las tenden •
ciils absorbentes, inaggtables y perpetuas, de la Gran Bretafla; Francia es la primera que toma parte en ese con·
cierto y se asocia á esaq murmuraciones, y sería también
la primera por sus pingües colonias africanas, por los inmensosintere~ee que ahí radican, por aue ambiciones sobre el Egipto que juzga legítimas, sería la primera en
entrar y tomar la iniciativa en esa cruzada anti-británica; pero que no se la hable de Alemania, que no se la
miente al nieto del conquistador que se coronó en Versalles, que no se la haga suponer un posible avenimiento
cnn los detentadores de Alsacia y de Lorena; ante esa idea
todo lo olvida, colonias, intereses, misión civilizadora,
todo, hMta su proverbial cortesía.
Afortunadamente Franc i¡\ no está constituid a por la
prenea socialista ni por algún periódico intransigente; ei
guarda eecret,amente el inexünto impulso del desquite,
sabe guiarse sabiamente por lai inspiraciones del público
interés y del sentimi,mto nacional.

•
••

Orgullosa de eu fuerza, y engreída con eus triunfoF, pre•
sentábase Turquía ante la asombrada E11ropa. Débil la
resietencia que ofrecieron los griegos parapetados en su.
ingente patriotismo y atriocheradoa tras de sus suefios
de grandeza¡ fuerte el empuje de los turcos que lograron
encontrar á última hora dinero bastante á sus neces-idades en los Bancos europeos, y apoyo suficiente en el emperador Guillermo que inesperadamente abrió los tesoros desu simpatía á favor de la causa mumlmana y e~ el
autócrata moscovita, que, contrarian lo las tradiciones de
su familia y de su raza, se ha inclinado más del lado de
la iniquidad que repre1:enta Abdul-Hamid, que de parte del rey Jorge qne encarna los arranques caballerescos
de otras edades, el resultado de la lucha no era dudoso·
.
. . .
'
s1 en un p1·mc1p10 los helenos lograron poqnef\as ventajas en las costas de Epiro, y soñaron aprovecharse drl la
prepoderancia de B!J armada eobre los viejos buques otomanos, muy pronto se convenció el mundo y con él los
soñadores griegos, que era en vano oponerse á la fuerza
incontrastable de las huestes guiadas por Edhem-Pachá.
Ebrios loe ministros del Yieldiz -Kiosk con el vapor de
l~ sangre, deslumbrados con el esp lenJor de sus fácilee
victorias, sintiendo removerse en sus almas d'e agareno, loB
fermentos del odio secular contra el· nombre cristilll.no·
acosados por las masas fanáticas, que cien veces han en-'
sangrentado sus yataganes hasta el pufio en las carnes
indefensas de loe míseros armenios; atentos al clamor
salvaje que se levanta en general protesta contra la 80 •
jeción en que ha vivido' el imperio de los o.~manlies, por
gracia y virtud de las potencia3 occidentales; preten lien-

DOMINGO 23 DE MAYO DE ,897=,,,,

DDMINGO 23 DE MAYO DE 1&amp;97

do romper las ligadura.a que han atado por tantos añosá la nación caiuca, enfermo, deehauciado de Europa,
oprobio de la civilización moderna, mancha asquerosa
entre los pueblos regenerados por la revolnción, manu •
mitidos por la :filo.rnfia, y engrandecidos por la ciencia:
intentaron un punto, imponer al Sultán eus maquioacio.
ries torpes de grandeza, o"aligarlo á desdefiar individual
y colectivamente á las potencias europeas, y recojer con
voracidad inaudita, loa frutos de la guerra con Grecia, entre humillaciones odiosas é inicuas ex':\Cciones contra los
helenos vencidos, á quienes creyeron desamparadoe de
Dios y de los hombres.

•*•

A la primPra intimación de loe embajaderes, solcitan.
do un armi~ticio para tratar de los preliminares de la paz,
contestaron con soberanl'desprecio¡ áloe clamoree angustiados del gabinete de Atenas, que ponía la suerte del
pueblo y de la nación confi¡\dos á su cuidado en manos
de loa fuertes, y se ab1adanaba á la magnanimidad de loe
poderoeos, re~pondió el sombrío consejo que rode"aal pérfido Sultán con desmedidas exigencias, y en vez de ceder ante la suplica, envió órdene.1 terminantes de ocupar
á sangre y fuego la ciudad sagrada que se reclina '!obre
las faldas del Himeto, se arrulla entre las ondas del C,efiso, y suei'ia á veces á la eombra de la divina Acrópolis,
dormida eobrP. el polvo venerado del Parthenon.
Sin aparentar eiquiera intenciones de tratar de paz,
pide la entrega de Td1:1alia 1 santificada con la sangre de
millares de mártires, rompiendo abierta y audazmente
el tratado de Berlín¡ exije cuantiosa indemnización, muy
por encima de los recursos todos de Grecia¡ aspira á retener la armada del rey Jorge como garantía de paz, y á.
borrar de una plumada los derechos y preeminencias
concedidas á los helenos en convenciones anterioree; y si
no pidió quedar en poeesión de todo el territorio conquistado, íué tal vez por un resabio de mentido pudor ·
en sus iniquidades.

•*•

Absortos los representantes de las naciones occi'lent.ales ante tamaña audacia, ellos que veían sin inmutarse
cómo ee degollaban cristi&amp;aos en los desfiladeros de Milona, en las fortalezas de Larissa y en las llanuras deFarsala, y que no pudieron impedir Ja sangrienta batalla de Domokos, donde había de recibir el golpe de gracia
el ejército helénico, discutían ent,re sí _la manera de obligar á Turquía á firmar el armisticio. Todo en vaao, la ca•
marilla del Sultán prevalecía en sus consejos de exterminio, y la fuerza, la abrumadora fuerza, caía como pesada mole sobre los helenos1 arreb'atándoles sin piedad
toda esperanza.
Pl:!ro habló el omnipotente Czar, y su voz de trueno
como la de Júpiter tonante, se impuso á las ciegas multitudes, levantó en armae á los búlgaros, encendió un iris
de esperanza en el límpido cielo de Hélade, y fué á deepertar de su letargo de muerte y de venganza al sombrío
Abdul-Hamid, arrullado por las canciones de sus odaliecae, adormecido por las adulaciones de sus genfzaros
y embriagado con el vapor de sangre derramada en las
llanuras de Teealia,
Se ha salvado la Grecia: la. iutimación del Emperadorde toda3 las Rugias, árbitro soberano de Europa, ha sido
acogida por todos !" por tod ,s acatada. El Sulfá.n ordena la suspensión de hostiliJ.adeP¡ el potente Hohenz0llern afloja los !azoe de inexplicable simpatía que lo arraetraban en favor de la Sublime Puerta; Inglaterra se ex•
1iremece1 Francia se regocija , Anstria apoyaabiertamentelos inteotos del Ci:ar, é Ita lia. mira con placer alejarse la
desencadenada tempestad que amenazaba la patria de eus.
abuelos los helenos.
Dura ha sido la lección para el rey Jorge¡ ojalá que la
aprovechen él y su pueblo que Ae dejaron arrebatar por
líricos espeJismos y hermosas utopías.
X. X. X.
Mayo 20 de 1897.

Las gentes son tales que en un salón puede uno ep':1r
cubierto de lodo en todo su cuerpo y en toda su ah , a ;.
para ser allí bien acogido no se exije sino una cosa ira:- .
prochable .... .. ¿La conciencia? ¡No! las botas.
-El que no ha visto sino la. mieeria del hombre, no ha
visto nada; es preciso que vea la miseria de la mujer; el
que no ha visto sino la miseria de la mujer, .ao ha visto
nada aún; es menester que vea la miseria del niño.
V KTOTliUGO.

EL MUNDO

Noche rústica de Walpurgis.
(SINFONIA. DRAMATICA.)
.A. JOsé Peón -y Contreras.

XI

VI
lNVITA.ClÓ::T Al, PORTA

E L POETA

El. R ÍO

Coje la lira de oro y abandona
el tabardo, dernálzate la espuela
deja las armas. que para eeta veÍa
no has meneeter ni daga ni tizona.

Triscad, ¡oh linfae! con la grácil onda;
gorgoritae, alzad vuestras canciones;
y vosotroe, parleros borbollonee,
dialogad con el viento y con la fronda.

Vamos al aquelarre.-En la sombría
cuenca de la montafla, las inertes
osamentas se animan á los fuertes
gritos que arroja la caterva impía.

Si tu voz melancólic"l no entona
ya sue himnoe de amor, conmigo vuela
á esta región que aeol'nbra y que coneuela·
pero antt:s ciñe la triunfal corona,
'

Chorro garrulador, sobre la honda
cóncava quiebra, rómpete en girones
y estrella contra riscos y pPñones
tus diamantes y perlas de Golconda.

Van llegando sin Dios y sin María,
présagos de catástrofes y muertes ..... .
Pieneo que el cielo llora, ...... ¿no lo adviertee?
La luna ea una lágrima muy fría .. -

Tú, que de Pan comprendes el lenguaje,
ven de un drama admirable á eer testigo.
Ya el campo eleva eu canción salvaje¡

Soy vuestro padre el río. Mis cabellos
son de la luna páUdos destelloe,
arieta! mis ojos del cerúleo manto.

Tras nahuales y brujas, el coyote
aulla feroz y lúgubre corea
tan monstruoso concierto el tecolote;

Venus ~e prenrle el luminoso broche ..... .
Sube al agrio peñón, y oirás conmigo
lo que dicen las cosas en la noche.

Es de muego mi barba transparente,
ópalos desleídos son mi frente
y risas de iaa náyades mi canto.

la lechuza con silbo horripilaate
ee junta á la fatídica ralea,
¡y el Vag ueTo Marcial ( * ) llega triunfante!

lI
lNTEMPESTA NOX

Xll

VII

LAS BRUJ.AS
L.'\S E':ITRELL AS

Media noche.-Se i11u11da.n las montañae
en la luz de la luna transparente
que vaga por loa valles tristemente
y cobija, á lo leJos, las caba.i'ia!!.

¿Quién dice que los hombrea nos parecen,
desde el profundo mar del :firmamento,
átomos agitados por el viento,
gusanos que se arraetran y perecen?

Lanzae de plata en el maizal las cañas
parecen al temblar, nieve el torrente,
y se cuaja el pavor trágicamente
del barranco en lae lóbregas entrañae ..... .

¡No! Sue crá.neoa que heróicos se extremecen
son el más grande asombrador portento:
¡fraguas donde ee forja el pensamiento
y que más que nosotras reeplandecenl

Noche profunda, noche de la eelva,
de quimeras poblada y de rumores,
sumérgenoe en tí; que nos envuelva

Bajo la eetrecha cavidad caliza,
las ideas, en ígne11. llamarada
contemplamos arder, y es, ante ellas,

el rey de tue fantásticos imperios
en la clámide azul de sus vapores
y en el sagrado horror de tue misterios.

toda la creación polvo y ceniza ..... .
¡Loa astros son materia iuaaimada
y las humanas frentes son estrellas!
Vll

-Tráe un cadáver írio como el hielo.
Yo á. loa b.ombres daré del vino impuro
que arranca la eepelanza y el coneuelo,

EL HARPA

EL GRILLO

LOS N.AlTU.ALES

Hay en medio del rústico boscaje
un troucn retorcido y corpulento:
enorme roca Pírvele de asiento
y frondas opultjntas de ropaJe,

¿Dónde hallar, oh mortal, las alegrías
que con mi canto acompaB.é en tu infancia?
¿Quién mide la enormí1:ima dietancia
que éetoe separa de tan castos días? ........ .

Cuando, como á través de fino encaje,
el rayo de la luna tremulento
pasa, desde el azul del fir.namento,
la verde filigrana del follaje,

Luces, flores, perfumes, barmonías,
sueños de poderosa exuberancia
que llenaron de albura y de fragancia
la vida ardiente con qne tú vivias,

desbarátase en haz de vibradores
hilos de luz que tiemblan cual tañidos
por un plectro que el céfiro weuea.

Ya nunca volverán¡ pero cantando,
cabe la triste moribunda hoguera,
de tu destruida tieuda. bajo d toldo,

¡Harpa inmensa del campo!, no hay cantores
que á. tus himnos respond,rn, no hay oídos
que comprendan tu ef,:trofa. gigantea.

haeta morir te seguiré moetrando
la ilueión en la llawa posLrimera,
el recuerdo en el último ret1coldo.

IV

IX

EL BOSQUll:

LAS AVXS NOCTURYA.S

Bajo las frondas trémulas é inquietas
que forman mi basHica si. grada,
ha de escucharee la oración alada,
no el canto celestial de los poetas.

en lae ruinas de sótanos hendidos!

Albergue fui de druidas. Los ascetas
en mie troncos de crú9tula rugada
infligieron su frente macerada
y colgaron eus harpas los profetas.

¡ A. seguir á los pájaros perdidos
de la arboleda entre la sombra obscura,
y con la garra ensangrentada y dura
Ji darles muerte y á asolar eus nidos!

Y en tremenda ocasión, el erraliundo
viento espantado suependió su vuelo,
al escuchar de mi interior profundo

á lanzar tan horrísonos acentos

V
EL RUISE60R

-Sin ojoe, pues ae( se ve en lo obscuro
como ven los murci~lagos, yo vuelo
hasta escalar del camposanto el muro.

XIII

III

brotar, coa infinito desconsuelo,
la más grande oración que desde el mundo
ae ba alzado basta la cúpula del cielo.

-Todas las noches me convierto en cabra;
Para servirá mi eefior el chivo,
puee, vieja ya, del hombre no recibo
ni una muestra de amor, ni una p1:1,labra.
-Mientras mi eeposo eetá labra que labra
el terrón, otras artes yo cultivo.
¿Ves? traigo un niño ensangrentado y vivo
Para la cena trágica y macabra.

•

¡A infundir con el vuelo y los chirridos
máe horror en la noche, m&gt;ls negrura
en los antroe del montt:1 y más pavura

¡Deede la cruz del viejo campanario,
que el valor más indómito se quiebre!
¡De dientes estridor, crujir de osario

¡Sús, Vaquero Marcial! De nue1:tra boca
loe conjuros oirái3: aunque en la brega
quedaste vencedor, eiewpre á tl llega
de los hombrea la voz que te provoca.
Por donde quiera el mal! Tu mano toca
las caropiflae tambiéo.-Ya en ronda ciega
el coro de las brujas se desplieg.t.
de tí e.a redor, sobre la abrupta roca.
Hijas sois de la víbora y el eapo:
de vuestro hediondo seno eacad presto
las efigies ridículas de trapo.
¡Oh, representación de lvs mortales!
mostrad aquí vuestro asombrado gesto
en la danza infernal de lo!! nahuales.
XIV
EL GALLO

H ..,mbre, descansa. De tu hogar ahuyento
el nocturno terror y estoy en vela.
Sombras de muertt, cuyo eoplo hiela,
con mi agudo clarín os amedrento.
Huya la luz y te descuide el viento
por preludiar eu dti\c,1 pascorela.
Co,ntra el mal, pod.-~r ,so centinela,
á su paso espectra~ t:.sLoy atento.
Xo te inquiete el horrísono alarido
que escuchee en tu su-,ño, por la vana
pesadilla maléfica oprimido.
Ya pondrá. fin á su croar la rana,
y yo con alegrisimo sonido
entonaré la vencedora diana.

ii. remedar, y trágicos lamentoe,

XV

y espasmódicos gritos de la fiebre! : .. ...
LA

X
LOS MUERl'OS

Oíd la campanita, cómo suena,
el toque del clarín, cómo arrebaLa,
las queJas en que el viento se desata
y del agua el correr sobre la arena.

¡Piedad! ¡mieericordia!. .... . Fueron vanos
t.an'° soberbio afán y lucha tanta.
¡A.y! por nosotros vuestra queja santa
levantad al Señor. ¡Orad, hermanos!

Escuchad la amoro1:a cantilena
de Favonio rendido á .F·1ora ingrata
y la inmensa y divina serenata
que Pan modula en la silveetre avena.

Si oyerais el roer de los gusanos
en el hondo silencio, cómo espanta,
sint.iérais oprimida la garganta
por invisibles y asquerosas manos.

Todo eso hay en mis cantos. Me enamora
la noche· de los hombree soy delicia
y paz; y 'entre loe árbolée cubierto,

Mas no podeis imaginar los otros
tormentos que hay bajo la losa fría:
¡la faltai la carenci11 de vosotros¡

t:ólo yo alcé mi voz consoladora,
como una blanda y celeetial caricia,
cuando mi Dios agonizó en el huerto.

¡Ay, que llegue, oh Señor, para nosotros

la eoledad, la soledad impía!.. ... .
de la re&amp;urección el claro dla!

CA l lPA.NA

¿Qaé te dice mi voz á la primera
luz Huroral? uLa mutirte está vencida,
ya en todo se oye palpltar la vida,
ya el ew.rco abiert.0 la ::iimiente esper"»
Y de la tarde en la hora poetrimera:
«Deecansa ya. La lumbre está. encendida
en el hogarn...... Y eii: lllpre te convida
mi acem0, y t~ p~r.s1g 1e donde quiera.
Convooo á la oraciórl á. los vivientes,
plaño á. los muerlioscou el ~riete y h ondo
són de sollozo en que mi duelo explayo.

Y al tremendo tronar de los torrentes
en pavorosa tempeetad, respondo
con fiirrea voz que despedaza el rayo.
l*l Nombre con que, generalmente, es designado el demeuio por
a gente po'bre del eam}XI

�342

EL MUNDO

XVI

xvm

UN TIRO

LA SEMENTERA

Duda mortal del alma se apodera,
al oír en la noche la lejana
detonación, que turba y que profana
el silencio del bosque y la prl,\dera,
¿Será la bala rápida y certera
que pone fin á, la existencia humana,
6 el gofpe salvador que en luclia insana
asesta elmontañes sobre la fiera? ........ .

,

Ese ruido mortífero y tonante
hace temblar el alma sorprendida,
euando está de lo incógnito delante.
Para arrancar 6 defender la vida,
lo producen lo mismo el caminante
y el guarda, el asesino y el suicida.

Oye cuá.l se hincha el grano rubicundo
que el sol ardiente calemó en la era.
Vendrá Otoño que en mieses exubera
y en él me mostraré gala del mundo.

Mas ¡ay! vuelve la vida ingrata y fría;
mi rneño celestial quedó suspenso ..... .
Ya alza la tierra su divino incienso
y en su carro trmnfal asoma el día.

U\ madre tierra soy: vives conmigo,
á tu paso doblego mis abrojos,

te doy el alimento y el abrigo.

Poeta: es fuerza abandonar el monte.
Bajemos, pues ya al ras del horizonte
Venus agonizante parpadea;

Y cuando eetén en mi regazo opresos
de tu vencida carne los despojos,
¡con cuanto amor abrigaré tus huesos!

tú al teatroi á la clfnica1 al Senado,
yo á vejetar tranquilo y olvidado
en el rincón obscuro de mi aldea.

jLU:m wl

No t.emas, mi sefior: estoy alerta
mi.entras tú de la tierra te desligas
y con el sueño tu dolor mitigas,
dejando el alma á la esperanza abierta.

Las sombras palidecen. Es la hora
en que fresca y gentil la madragada
va á empaparse en el agua sonrosada
que ya muy pronto verterá la aurora.

Vendrá la aurora y te diré: (despierta:
huyeron ya las sombras enemigas.n
Soy compai!.ero fiel en tus fatigas
y celoso guardián junto á tu puerta.

El cielo débilmente se colora
de virginal blancura inmaculada,
y hace del firmamPnto su morada
la luz, de las tinieblas vencedora.
Sobre las nívt&gt;as cumbres del oriente
en ópalos y perlas se deslíe,
, que G.eebarata en su cristal la fuente.
Del vaho matinal se extiende el velo,
y todo juguetea y todo ríe,

en la tierra lo mismo que en el cielo.

FABULAS E:N PROSA

EL AVISPERO Y LA COLMENA

lLCUERPOYLA SOMBRA

Anidaron las avispas en un corcho de colmena, y revoloteaban sin cesar alrededor, y entraban y salían y dEr
fendian su caea e.orno hacen las atejas.
-¿Qué os parece nuestra caea?-dijo una avispa á una
abeja vecina.
-Es de i~ual construcción y tamaño que la nuestra;
pero, ¿tenéis muchos panales, cera y miel?
-¿Qué son cera y miel?
-Son la riqueza que elaboramos con nuestro trabajo.
-No; nuesLra casa está vacía ..... .
-¿Y para eso tenéis tanta casa? Yo creo que os basta.
ría un·agujero.
Entre el pueblo que produce y el que imita sin produ•
cir, hay-la diferencia que entre el avispero y la colmena.

El cuerpo eetaba muy disgustado de la compañía de la
sombra: Caminaba hacia¡ el sol, y la sombra le seguía:
volvía la espalda al sol cuando andaba, y la sombra iba
delante. Un dia no pudo más y dijo á la sombra con to•
no descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-No puedo dejarte: tengo obligación de ir contigo á
donde vayas.
-Me retiraré de tf.
-No lo conseguirás: soy tu compañera de camino en
este mundo.
-Saldré al sol cuando éste caiga sobre mí verticalmente desde el zenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Y te seguiré disimuladamente en la penumbra.
-C.erraré de noche mis puertas y ver.taoae y no encen•
deré luz en mi alcoba.
-Entonces será.e mío por completo y te estrecharé tan
íntimamente, que no habrá un sólo punto de tus formas
libre de mi abrazo.
,._ -Me mataré.
-Y me acostaré al .lado de tu cadáver: y si te entie•
rran te envolveré en el sepulcro, y cuando exhumen
tus restos me Qividiré en tantas partee como ellos¡ y rodaré con tu cráneo y haré guardia á tus últimos despojos
mientras existan sobre la tierra.
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará. para i.n!e al mundo de la luz: tú
eres e3c]avo de la sombra.

LA FALSA DELICADEZA

-¡Sucio! ¿no ves que m6 estás manchando y me pones
perdida?-dijo al rosal la calle enarenada de un jardín.
-¡No te pisan las gentes y no te quejas?-respondió el
rosal.-Singuludelicadeza la tuya. Sufres con calma que
te manchen con la suela del calzado, y te ofende que caigan sobre tí hoja~ de rosa delicadas y aromáticas.

LA BALA Y EL B LANCO

-Sí, sois perversas y dañinas por.instiato, y me deteataie y gozais en magullarme-dijo á la bala el blanco dolorido, alzando de mala gana la bandera que indicaba el
acierto y buena puntería del tirador.
-¿Qué sería de tí- repuso la aplastada bala con _Toz
triste-si tuviéramos la mala intención que nos atribuyes? ¿No sabes que en las batallas pasamos la mayor par•
te eutre loe ejércitos sin hacer ningún daño, resistiéndonos á. matar? ¿No ves que nos dirigen contra tí, y hace•
moa todo lo posible por no darte? Sin nuestra naturaleza
pacífica ¿quedarían muchos bombea? ¿No estarlas deshecho?
Y eilb3.ban entretanto muchas balas sin dar nunca en
el blanco pero á cada momento caían ramas heridas,
saltaban del suelo piedras rotas y se desconchaban las
paredes. Cesó por :fin el ejercicio del fuego, sin que el
blanco alzara la bandera por segunda vez.
-¿Te convences de tu injusticia? le dijo la bala magnllada.-Míra cuanto destrozo en todas partes, y que intacto te dejan los disparos. Siempre se han de quejarlos
que menos dañ.os snfren. A nadie respetamos t.anto las
balas como al blanco.
JosE FERNÁNnEz BREllÓN.

•
EL CEREZO

Cuando Pedro era un chiquillo, le dijo su abuelo:
-Hoy que es tu santo, planta un árbol en la huer'8, y
cuando seas mayor, te dará fruto y r.ombra y será una
propiedad.
Perico, que era un chico obediente, plantó un cerezo,
y le regaba y cuidada con esmero, pero era un d9egraciaciado.
- ¿Se secó el árbol?
-Al contrario, prosperó como ninguno¡ y dió cerezas
tan ricas, que el padre del muchacho hízo con ellas un
regalo al alcalde: al afio siguiente, Perico no las pudo
probar por que cayó soldado: cuando volvió á su pueblo,
después de rodar por el mundo muchos afios, era casi un
viejo, y nurica pudo evitar que los muchachos se le comieran la fruta antes de estar madura.
Quiso un ailo defenderla, y los mozos del lugar le diEr
ron tal paliza, que quedó baldado para siempre: los mozos que lo baldaron1 todos llevaban varas del cerezo que
plaBtó.

Cerritos, Abril-Mayo de 1897.
MANUEL JOSÉ ÜTHÓN0

EL PERRO

Y si llega con paso taciturno
la muerte, con mi aullido lastimero
también te avisaré ...... ¡Descanea y duerme!

=

¡Santa Naturaleza, madre mía!
me has cobijado en tu regazo inmenso
y dieipaste con tu soplo intenso
la nube del dolor que me envolvía.

XIX

••sn·

ADIOS AL POETA

Escucha el ruido míetico y profundo
con que acompaña el alma Primavera
esta labor enorme que se opera
en mi seno fructífero y fecundo.

XVII

Te avisaré del rondador nocturno,
del amigo t,raidor, del lobo fiero
que siempre anhelan encontrarte inerme.

DOMINGO 23 DE MAYO DE

H

PERRO MUERTO

Jesús llegó una tardeá las puertas de una villa é hizo
adelantarse á sus diecípuloe para preparar la cena. El,
impelido al bien y la caridad, internóse por las callee
hasta la plaza del mercado.
Allí vió en un rincón algunas personas ag:r:upadaa que
contemplaban un objeto en el suelo, y acercó~e para ver
qué cosa podía llamarles la atención.
Era un perro muerto, atado al cuello por la cuerda
que había servido para arrastrarlo por el lodo. Jamás
co¡µi más vil, más repugnante, más impura: sehabiaofrecido á loa ojos de loa hombree.
Y todos loe que estaban en el grupo junto á la carrofia,
miraban con asco.
·

~
-Hay una cosa infame en amor: la mentira.
-No hay monstruo absoluto en la naturaleza moraP
como en la física
PAUL BouRGET.
-El pensamiento es un poder y el talento nna liber•
tad.

Yi&lt;ior Hugo.

-Esto emponzofia el aire, dijo uno de loe presentes,
tapándose la nariz.
-Cuanto tiempo aún, este animal putrefacto estorbará la vía.
-Mirad su piel dijo un tercero; no hay un trozo en
ella que pudiera aprovecharse para cortar unas sandalias.
- Y sus orejas, exclamó un cuarto, asquerosas y llenas
de sangre.
-Habrá sido ahorcado por ladrón, añadió otro.
Jesús lee escuchó, y echando una mirada de compasión
sobre el animal inmundo:
-Sus dientes son más blancos y hermosos que las perlas! dijo:
Entonces1 el pueblo admirado, vo1Yi6se hacia él, exclamando:
-¿Quién es éste? ¿Será Jesús de Nazaret? El sólo podía encontrar alguna cosa de que condolerse y hasta algo
que alabar en un perro muerto! ........ .
Y cada uno, avergonzado, siguió su camino, inclinando la cabeza delan~ del Hijo de Dios.

Limlf ToLSTOr.

' -Obscuro ó célebre, rico ó pobre, un artista debe ser,
ante todo1 un artesano y practicar las virtudes fecundas
de éste: la aplicación paciente, la labor concieneuda, la
absorción modesta en la tarea.
PAUL BoURGBT.

OTRO PAGO DE $3,420 DE ºLA MUTUA"
E:N MORELIA.
Morelia, Mayo 6 de 1897.

Seílor D. Carlos Sommer, Director general de "La Mutu.a.''-México.
Muy selior mío:
Tengo la satisfacción de manifestará usted que hoy ante el Sr. Notario Público D. Antonio de P. Gutiérrez, y
con la intervención del Sr. D. Enrique Hernández Alba,
Agente 'de «LA MUTUAll he recibidQ del Sr. D. Antonio
Bizet, banquero de dicha Compafiía, la euma de tres mil
cuatrocientos veinte pesos, treinta cte. : ($3,420.30), valor
total de la póliza núm. 611,926, bajo la cual estuvo ase·
gurad.o mi finado hermano el Sr. Lic. D. Francisco Huerta Cañedo, en favor de sus hijos María Soledad y José
Huerta Cañedo, en cuya representación como su tutor
firmo el correspondiente recibo.
Debo advertir que la cantidad por la que se aseguró mi
expresado hermano fué la de tres mil pesos y que los cuatro cientos veinte pesos treinta centavos excedentes, for·
man la devolución íntegra de los premios pagados á »LA
MOTUA11 por la expaesada póliza.
Esta circunstancia me hace recomendar ante las perso•
nas de buen criterio las Pólizas con devolución de premios que expide la compafiía que tan acertadamente di·
rige usted en nuestro país!
Réet'ame enviará us5ed mi voto de gracias por la efica~
cia y actividad con que se c..&gt;rrieron loe trá.mites conducentes á este pago.
Quedo de usted afio. atto. y S. S.
ALll&amp;JlTO HUBRTA C~EDO.

DOMINGO '"3 DE MAYO O~ o897

EL MUNDO

543

�DOMINGO
23~
de~MAYO
18g7
ELMUNDO
=~
~~~~
~ ~ de
~~
~==============~~
~~~======~====================345=-'
DOMINGO •3 DE MAYO D E ~
~c~~================;==========dE:'L~M::_::U:_:N::D::::0~==============
S44

ATENTADO
coNTRA_EL R•'f"'flu~ERro

r

El cable con eu notuia
oportunidad hizo Eaber á h,~
lectores de EL Mmrno dia•
rio, que uno de eetos últimc s
días al dirijiree t-1 tty Han,berto de Italia en landau
deecubierto á. las carreras de
Campanella, fué agredido por
nn obrero llamado Pietro Ac·
ciaretto, quien haciendo ade ·
mán de preEentar un memo·
rial á. S. M. blandió agudo p11 •
iial, que afortunadamente fué
desviado por un hábil movi ·
miento del monarca. Estepa•
reció no cuncedergrall impor·
tancia al eucern, t-:xclamando
enaon de broma ant-e loe arma·
tadoe corteeanoe que en Cam
panella le rodeaban:
-Son percance'3 del oficio.
Mas detodas eue1tesel atentado de que nos ocupam0e,
viene á afladine á una enil"'
no ¡iequei'ia regi1:trada en los
últrmoe afloe y que con razón alarma á ]as gentes que
se preocupan por el actual estado social, por que es la roa
nifeetación Bguda de una morbosidad lateute y formidablt&gt;,
hija de las djsolv1:ntes teorise
que han hecho presa en le.e
débi 1eecerebroe de los hombres infererioree.
Por deegracia el microbio del crimen es prolífico y s.e revela por una manía imitativa de fatales resultados.
Quiera la buena estrella de los poderosoe, que la locura de Acciarette no fructifique.
El grabado relativo que publicamos es una fiel reconstrución de la escena única del terrible drama de que iba
á ser víctima el rey Humber~o.
LA CUESTION DE ORIENTE

Ornamos hoy las breves páginas que regularmente coneagramos á. loe asuntos extranjeros, con algunos fotograbados-muy aug~stivos todos-que se refieren á la cuestión cretense.
_Representan dos de ellos primorosas pen:pectivas de
los desfila_deroe d~ Tesalia, todos erizados de rocas que
fingen góticas aguJae, coronados algunos por monaeterioe,
con tal atrevimiento erguidos á la orilla del abismo, que
semejan nidos de águila, puestos ah'l como avanzadas
del cielo.
Muestra un fotograbado al almirance Canevaro, deca·
no de loe almirantes de las escuadras surtas en lae aguas
de Creta, y uno máe, al príncipe Constantino á la vanguar•
dia de su ejército.
En cuanto al asunto capital que inspira e0oe grabados
M?ma para Grecia un cariz fatal que recuerda aquella iró•
n1ca copla:
Vinieron los sarracenos
y nos molieron á. palos,
que Dioe protege á. los malos
cuando son más que loe buenoe.
. Sí, eee ee el caso; por ahora loa buenos son pocos y
pierden meguer la providencial intervención que en su
favor debiera suponeree. Pierden, y eu derrota amenaza
b.!rrer con la aciual dio.astía, corroborando aquel aforismo
político:
«Los pueblos se vengan en sus gobiernos de eua fracasos
y de sus cafdas.»
Cit:r!amente, con Grecia, á. la cual no se le escatiman
loe ~1t1rambos, ee~n todas la.8 rimpatias; más hay que con•
venir en qne las simpatías valen en estos tiempos de h~
paz armada bien poco.
Si eatuviesen con ella las potenciag?
Pero la~ pot.encias esgrimidoras de la suprema ratio que
hoy ergotiza en los caf5.one■ rayados, están con la media
luna.
La estrella de Pericles deeciende al Ocaeo.
Ohel l'helleniemf',
Ohe! ..... .

1

La cuestión de Oriente.- Panor•ma en

frontera
gr&lt;e&amp;a.-Monasterio de Tcdcs Santos.
la

ey~ ,
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11

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lista en enfermedades del oído,
cómo se las había arreglado.
para obtener tantas curaciones.
-Gran parte de mi fama y
mi fortuna la he ganado,co.n,
tes~ó sonriendo, desobstruyendo v limpiando las orejas de
mis contemporáneos.
En efecto, basta muchas ve.
ces un chorro de agua Sibia y
un Jimpia-&lt;&gt;rejas para hacer
el milagro de restituir el oído
á. los niiios sordos, sólo que es
necesario aplicar sobre la marcha el rt!medio, pues el oído
"dquiere el h1tbito de no oirY se vuelve perezoeo y tardío,
menguando al mismo tiempo
l.~ atención, que no se baila
t'Otonces tan vivamente 1:olic1tada por los ruidos del exte•
rior.

A prop6sit.o de este punto, escribe M. Gilles:
ccSabed que en la infancia, entiéndaee bien, solamente en
la infancia, las afecciones que perturban el oído ~n TODAS curablu cuando la sordera está en sus comienzos. 11
Y aftade deFtpués:
uEl sentido del oído que como los demás se desarr~lla
y fortifica mediante nn ejercicio progresivo y metódico;
y por consiguiente, cuanto en este sentido se haga en la
-eecuela 1 servirá. de poderoso auxiliar al tratamiento ordenado por el médico. quien entonces encontrará. en el
maestro, un colaborador.11
y á buen entendedor con media palabra le basta, como dice el refrán, pues ea de esperar que cuantas_ m~dres
vean este artículo, tendrá.o presentes las prescripciones
del dorctor Gilles. Advertiré, por mi parte, que la costumbre q·te tienen ciertos nifios de respirar con la boC:1
abierta es señal de que eetan enfermos del oído. El pri·
mer cuidado de la madre debe ser no reñirles, sino llevarlos en seguida á. casa de un médi_co. Muchas veces un_a
ligera operación que no ofrece peligro bastará. para librarlos de la sordera.
FRANCISCO SARCEY.

1

.

El doctor Gilles no nos dice
cómo ha de hacerse para curar la sordera, ó mejor, la mio•
p a del oído, á ese 25 por 100,
de criaturas; lo que sí afirma
E a que entre los discípulos de
no a clase las orejas más torpes
de los últimos son mejores
que las más sensibles de loa
primeros¡ en otras palabras,
a,:egura ccque no sólo tiene Ja
sordera una relación general
con los puestvsqueocupan los
alumnosen la escuela, sino que
Atentado contr.a el rey Humberto
acerca del particular puede esta
blecerse una gradación que corresponde al grado de miopía del oído de cada uno de ellos.,i
No ea que la miopía de oídos indique un estado de decadencia en las facultades intelectuales, ea que un niflo.
duro de oreja oye mal las lecciones del maestro, y perdiendo poco á. poco el gusto de escucharle no se aprove•
cha gran cosa de ellas.
La miopia de la vista ofrece síntomas tan marcados,
tan evidentes, que un maestro Iaatlvierie en seguida;coloca al alumno que padecB es1a enfermedad cerca del encerado y da aviso á los padree, los cuales obligan al niño.
á I levar lentes á propósito para corregir aquel defecto.
El miope del oído oculta á loe demás y basta á eí misma el secreto de su falta. Si está. en el último banco de
la clase, allt se queda; si ee queja de que no oye la explicación, el maestro le contestará: «Porque no me habéieescuchado.n Y tendrá. razón á. menudo; pero el niño pO•
dría replicarle: ccSí que os he escuchado, es que oigo mal,
ó que no oigo nada.11
Vierto que el profesor en clases muy numerosas se ve
imposibilitado de ocuparse particularmente de cada uno
de los alumnos, y q.ue á. causa del tiempo limitado de qu&amp;
dispone y de la umformidad qne debe dar á la ensefümza, se ve obligado á. exigir de todos la misma suma deatención y de esfuerzos.
Para él, loa últimos son todos incapaces ó perezosos,
cuando, en realidad no Bl)n otra cosa, en algunos caeos,
se entiende, más que duros &lt;le oido.
Confiar esta misión á. maestros, sería tarea inutil; porello es que propone M. Gilles que se exija, de conformidad con lo que piden algunos médicos otólogos que s&amp;
han ocupado de este particular, desde el punto de vista.
pedagógico, que se someta el aparato auditivo de los,.
alum11os á un exámen tanto más riguroso cuanto el ni15.o está más distraído.
Essa medida, exoelente en teoría, tropieza en la práctica con algunas dificultades; es la principal que el número de médicos aurisW no ea ni con mucho tan nume•
roso como el de escuelas, por lo cual creo que lo mejores dirigirse á. las familias para que miren con mayor interés y solicitud este asunto, al cual hoy tan poca impar.
tancia conceden. En efecto; una madre cuyo hijo estardo de oido, alza iostintivamente la voz para t¡ue le oiga
y si no entiende las palabras que le dirige algún coooci'Cor1tra almlunte Canevaro.
do, achaca Ja culpa á. que este no ae expresa cou clariCa 1;
Decano de los Jefes de las escuadras surtas en las aguas
y es que la madre, en eu amor por aquel pedazo de ms
de Creta.
entrañas, se resiste á creer que su hijo adolezca de ningún defecto.
Hay que decirla y repetirla que no se trata de nn de-LOS MIOPES DEL O1DO
fecto, ó que si lo es, se encuentra en muchas cri: tur11e,
como ocurre con la miopía de la 'l'ista¡ hay que Lablar
Orn el título de k s Sordos de la Escuela ha publicado cJan..1 pi,r.-1 q11e el niffo pueda curarse.
la .&amp;vista Pedag6gica u11 arc.ículo en extremo curioso, y
cuyas conclusiones int.ereea conocer á. loe maestros y á.
loe padres de los alumnos.
.
Inútil es que digamos que se trata aquí de los mnos sor
dos de nacimiento ni de los que han perdido por con1·
pleto el oído, pues'con referencia á. unos y á otros el único consejo que puede darse á. sus padres es que loe envfeu
á uno de los establecimientes especie.lea donde eeaa pobres criaturas reciben educación. En una escuela ord:•
ne.ria no aetvirían de otra cosa que de estorbo á los de·
mita alumnc&lt;i.
A ninguno ,le e3os nos referimos¡ el autor del artfcnlo,
dcctor GilleEI, Ee refiereá.aquellosque eon duros de oíJo,
enfermedad que se haya mocho más extendida de Je, qut:
algunos piE'lnean, oscilando en las eecuelas, según_ daoos
suministrados por varios médicoe, en la proporción de
un 22 á. 28 por 100, lo cual da un promedio de 25 por 100,
ó eea la cuarta parte.
Verdad es que ha contribuido no poco á elevar este
promedio la circunstancia de haber elegido los médicos
como campo de eue observaciones, las escuelas de las a 1deas, preferentemente á las de las ciudades. Exiete una
razón para que en las orejas de los niños que viven en el
&lt;'ampo no penetren tan fácilmente los ruidos del exte•
La cuestión de Oriente.-P•nor.am" en la frontera
rior. ¿Cuál es eeta razón?
gritga -Monat,teno de San N1colas.-Tesalia.
Preguntábanle en cierta ocasión á un médico especia•
1

-

LA ELECTRICIDAD MOTORA

11La emacipación universal ha sido y es la obra constante del progreso,u se emanciparon loseeclavosdel mundo antiguo. Se emanciparon lo~ siervos de la ~leba. Se
emancipó el Estado llano. Y, digan lo que qmeran los
pesimistas, se va emancipando poco á. poco la clase obre·
r.a, ó sea, el cuarto Estado. La !atalidad retr~cede; lo
mi ■mo la fatalidad del mundo fía1co que la fatalidad social. ¿Por qué ee ha de detener el progreso en s~ ca1;0ino?
¿Por qué ha de decir basta aquí llega la emanc1pac1ón y
de aquí no pasa? Ni ha dicho tal herejía, ni puede decirla: y la prueba es, que ha llegado la hora de !a emancipacíón hasta para loa caballos de los tranvías, incluyendo
los caballos de los encuartee. Al tranvía de fuerza ani·
mal se va sustituyendo en toda Europa, aunque con
cierta lentitud, el tranvía mecánico. Ya es la fuerza motora el va¡&gt;?r; ya lo es el aire comprimido¡ ya lo es, en
fin el flmdo eléctnco.
«Y acabamos de decirlo: En Europa la transformación
es lenta; apenas hay 800 á. 1.000 kilómetros de tranvías
eléctricos.
uEn América se cuenta ya de 17 á 20,(XX) kilómetros,
y de año en año va creciendo este númBro con rapidez
vert.iginosa. Es más: ei algunos tranvías tirados J?Or ca;
ballos existen en la República americana, el eapíntn de
emancipación ee ha impuesto y !!e trata á las pobres ~stiaa con toda la consideración debida á todo sér que vive
cuando es modesto y trabajador. Caii puede deJirse que
los caballos van dentro del tranvía ni máe ni menos que
los pasajeros. Me explicaré. Cuando el tranvía va de
cuesta abajo, hacer trabajar á. los pobres animales es una
torpeza y una crueldad. Basta soltar el freno para que el
coche descienda; la gravedad se encarga de poner en movimie:gto el vehículo. Puee bien, en casos tale!'!, se caler
ca un carretón delante del tranvía, los caballos entran en
él, y el carretón c~n los caballos dentro, y ~l coche con
los viajeros, deec1enden C?n toda tranquilad.ad ~r la
pendiense. Personas y animales van cuesta abaJo en
amistosa compaBía y encantadora fraternidad. Aseguran
observadores imparciales y verídicos, que al principio
loe caballos se a.sombraban un poco y aguzaban lae ore•
jas, como si les asaltase cierto míaticl terror ante la no•
vedad del lance. Pero á loa pocos viajes se hicieron cargo de la sustitución; y hoy, cuando suben á la plat.aforma de su vehículo y se siensen llevar dulcemente, levantan la cabeza y relinchan de gueto.
uEstos relinchos son un himno de gratitud ii. la huma•
nidad inteligente y compasiva. Sin embargo, la emanci•
pación no es completa; porque en las cuesiaa arriba tie•
uen que afianzar los cascos, que encorvar el lomo y que
iirar del coche del tranvía y del carretón juntamense.
La verdadera emancipación está. en el caballo eléctrico
tirando del tranvía eléctrico tambiéo.. Hay muchos eie•
~mas de tranvías eléctricos¡ pero si prescindimos del de
acumuladores, todos los demás no eon más que variedades de una idea, ee reducen á. esta sencillísima combinación. A lo.largo de la vía corre un hilo, ósea pn conduc•
t,or meSálico, y ¡&gt;0r ese hilo circula constantemente una
corriente eléctrica, engendrada en estaciones ó puntos
fijos de la red. Es poner una potencia á. lo largo del camino: ea como hace.,. qu" el camino se extienda paralela·
menie á- un rfo de fluido eléctrico. Y con esto queda re·
enelto el problema, 6 con muy poco más. Porque, en efec•
so, si en el coche del tranvía van uno á varios dinamos,
y supondremos que sea uno solo, para simplificar la explicación, bastará. tender un hilo ó aplicar una palanca
6 una pieza metálica cualquiera desde el dinamo del co•
che al conductor general, para que la corriente pase al
dinamo del vehículo y le ponga en movimienk&gt;. Con
transmitir este movimiento t las ruedas del coche, este
annzará. cobre los carriles con velocidad de 20, 30 y si se
quie"8 hasta 40 kilómetros por hora.
«Vemos pués, que el mecanísmo de los tranvías eléctricos no puede eer más sencillo. Ea una estación central,
se engendra la corriente eléctrica, ni más ni menos que
se engendra la que sirve para el alumbrado. Esta corriente ae precipita por un conductor que va paralelo á la vía.
Cualquier coche-tranvía situado en esta, se halla en comunicooión constante con dicho conductor por medio de
una pieza metálica que sobre él se apoya y eobre él desliza cuando el coche avanza. Por esta pieza metá.lioaqu.e no es, en rigor, más que una toma de eléctricidadpasa la corriente al dinamo del vehículo. El dinamo gira, hace girar las ruedas, y el coche avanza. Y lacorrien·
'te después de haber hecho trabajar al dinamo, vuelve al
polo negativo de la fabrica, ó por un conductor especlal 6
por los mismos carriles, cerrando de eete modo el cireuiio eléctrico cuya parte móvil precisamente, ea el coche
del tranvía. Nada má" 3enc:!lo, nada más elemental. Y,
por lo demás, la h.::rza que engendra la corriente eléctri•

El Prlncipc Conetantino á la vanguardia de su ejército.

ca en la fábrica, pue le ser cualquiera¡ porque eabem~a
que en el dinimo, toda fuerza se convierte en eléctr1•
cidad.
u Puede Qer por ejemplo, una caída de agua, si hay catarata!! disp 'inibl~1: puede ser en último análisis, una
máquina de vap')i-. Y eri verda i que Sales resultados son
admira.bles y curinsos á la. vez
Allá en la~ primitivas edades geológicas, un rayn de
sol penetrando en espesísimo bosque hizo vibrar el ácido
carbónico, de que la. atmósfera estaba impregnada en la
proximid11-:l, pongo pot caso, de una masa de verdura.
Y se descompuso el ácido carbónico por la-fuerza ite la
vibración. Y el carbono se depositó en la p)a.nta. Y en
ella faé acumulándose bajo diversas combinaciones qui•
micas. Má"! t-arde vinieron grandes trastornos de la corteza sólida d~I globo; estremecimientos titánicos del pla•
neta. Y la masa vegetal ee hundió bajo tierra, y pasó al
estado fó11il, y se condensó el carbono y allá. estuvo el
negro filón durante ai~los y sig!oe. Pero _un día la in~u~tria lo sacó de su tumba geoló2:1ca¡ lotraJo á una fábnca;
lo echó en el hogar de una caldera y en él ardió con llamas de alegría, al nnir3e otr&amp; vez á aquel oxigeno dE&gt; que
le aepararon violentamente en el bosque primitivo de las
viejHa edades geológicas. El calor de ~quellas lhuna_s ~e
comunicó al agua de la caldera y la hizo vapor. Oprnmó
este los émbolos de los cilindros, loa puso en movimiento, transmitiendo el movimient.o al dinamo '!Cm rapidez
vertiginosa, y al girar éste, en presencia de los imaneFI,
por su ovillo de alambre circuló la corriente eléctrica. Y
corriente eléctrica se puso á correrá. lo largo de la vía, la
cogió el paso de una pieza metálica, el 11trolley,n p01
ejemplo. la llevó al dina,no del coche que giró r!lpido é hi·
zogirar las ruedas del vehículo, y que le obligó áa,;anzar
con lott viajeros que llavaba á to lo lo largo de los ca•
rrilea.
11He aqui. cómo por qné no rayo de luz jugneteo, hace
muchoé siglo~ en un bo~que gaológico y sobre unas ver·
des hojas, hoy van unas cuantas personas en tranvía
eléctrico, llene quehaceres unos, á sus placeres otros, y
d donde quieran ir todos, sin esfuerzo ni fatiga de eu par\e. Para ahorrarles esfuerzo y fatiga, trabajaron el sol, el
bosque y el ácido carbónico de aquellos aiitlos remotos.
Hemos dicho, y perdónesenos la presente digresión, que
un condactor me~álico, un hilo, por ejemplo, corre á lo

largo de la vía, pero puede cotrer de muchos modos, y
de aquí diversos sistemas de tranvías eléctricos. Eouni.~ •
rarlos y describirlos todos, no eería propio de estos artículos. Limitémonos á consignar, que unas veces el hilo es aéreo y va sostenido por columnas ó poeles como
los hilos del ielégrafo¡ entonces ia comunicación entre
el Carruaje en marcha y el hilo conductor se efectúa por
una percha qne lleva. en su parte alta una ruedecilla de
bronce, ó utrolley,» el cual rueda constantemente sobre
dicho rondnctor. O bien se sustituye al utrolley,» un
¡trueso hilo de cobre, según el sistema de la casa Siemene.
Estos tranvías de cable aéreo han sido hasta aquf los piedilectos de lo&amp; americanos. En Europa las exigencias es•
téticas del público v la resistencia de los municipios ee
han opuesto tenazaiente á su establecimiento. O algunas
veces se coloca el conductor eléctrica bajo tierra y tenemos los tranvías de conductores subterrá.neos. Sobre el
conductor corre una eepecie de hendidura, y la Mrriente
ee toma por una varilJa metRlica aislada que baja por la
hendidura para cnnectar con el conductor electrico.
Existe todavía otro tercer sistema en que el conductor
va al nivel del auell'l. Pero este sistema e:xije disposiciones para evitar la dispersión de la corriente. La índole
de este art.ículo nos impide entrar en má.s pormenores
técnicos. P~ro el principio en que todos loa tranvías eléctricos se fondan, exceptuando los de ac11.muladorPs 1 ee
siempre el mismo. Establecer una corriente eléctrica á.
lo largo de la vía, y tomar desde el coche en marcha esa
corriente para hacerla trabajar en el inteiior de¡
vehículo.
JOSÉ ECII.EGARAY.

Nada sucede en la vida ni como se espera ni como se
teme.
.Alfonso Ko..rr.

Se ha dicho que ya no hay niilos ...... Es que ya no se
cuenta á los aacianoa.
Alfonso Dtiudtt.

�EL MUNDO

DOMINGO •3 de MAYO de 18117
DOMINGO 23 DE MAYO DE 1897

:t¡I, CASO EN CUESTION

Para "El Mundo" Ilustrado.

Sentados en contorno de una mesita del bar; aperas si
á largot1 intervalos nor dirig1amos la palabra, pitocupados cumo loestábamoa con la di1:1cusión 1:1ostemda, y para
la cual había dado tema el caso decidido en aquella misrua ruañana por el tribunal. .1:!.l docwr apuraba lentamen te su cocktail cuotid.iano 1 con el aire de un tmficientista

que ¡.,ui::o.e encajonar cualquiera tésis en un vulgar caso
}Jatológico; frente á él, mi buen amigo el irlaudét1 Patrik
tumaba1 siguiendo con la vista y distraidamentre el ince santti rodar de coches y bicicletas, á 1.r4vés Uel grueso
cris~l qutl nos separaba de la calle¡ él, como bueu sajón
hubiera querido hallar una fórmula malewát.ica para decidir la razón del caso . .r;1 viejo abogado Céspedes hacia
con el 1.0uJ1:1,do asiento de una copa circuloe tangentes evbre el marwol de la IDE'!Sa, y yo, mohíno por la derrota,
trataba de prucurarmti Ja 3usucia de aquellas tres opiniv·
nea, ya qua no Ut1.b1a obteu1do la de loe jueces.
. No cal.Je:, 1·éplica, decía yo.-Se salva la¡ley~que es la jm.•
t1cia, y salvaudo::c:, ér::ta se salva la moral que es base de
la ley. Y sin ewbargo de esta conclusión que dtbéría ea•
t1sfacer, queda en pie el hecho de que por no agraviar li
la ley se:, aherrojan J.us facultades a.isímbolae que, no pu•
uie11do obr.ar acurdes para la consecución del tia preconcebio.o, tienen qutl exustir estériles ó propeDEae á Ja consumación de clluques capaces de:, producir un delito. ..... .
-Todc, es producto de deficiencias-contestó el doc •
tor-1..legará, ha de llegar por fuerza, l'n día en que los
progreso1:1 soc1ulógicos est~b!ezcan una selección absolu•
t.amtmte indispensable ... ... porque ¿quién duda que es un
crimen la union de dos neurotas? y la ley que autoriza
eso, se hace cómplice.
-¡Lnposiblel. ..... ¡imposiblel-dijo á su vez Pd.trik.esto no t.iene remedio ......... La ley no puede reglamentar el amur, base dd matrimonio ......... El amor que ea
afinidHd de idtas, de v0Jici611, de eensacionea .. ...... . Afi·
nidad hermosa, inmensa ........ .
-P..::ro fiuita-concluy\J el doctor-¡ Ay amigo mío! Si
se pudiera.u ballar dos cosas ó do~ seres exactamente
iguales en la lllt.turaleza!
-En total, la razón es mía-dije,-La ley es la moral
en acción 1 s~gúu buenos definidores. ¿ Y puede ser moral
la ley qu~, pur no romper un molde, acaso imperfecto,
por 1it,wor a la presuncion de que la separación absoluta
uesquiciarla la sociedad, hostiga para que se odien á do::1
aéres dl:lsligadoa defacto por lo que tunda. el matrimonio,
como to·es la volumad? La gran razón de los que contra~
r1an la lésie, es un sofisma inícuo .. ....... ¡ El deaquicia wiemo social! ¡Cómo si la sociabilidad, principio absoluto que ee impone donde quiera y en todv casu, uo hu •
hiera existido y no pudiera existir sin esa lig4 declarada
iuqutlbrautablel La medida de ua apa:tamiento relativo
es msuficiente, perjudicial á la condición biológica hu.
wana, é inmoral.. ... .... Sí seí'ior, inmoral.. .... El vínculo
queda subsistente y el carácte~ adquirido ao se pierde,
ue donde resulta que al agra via'lo se le da por satisfac•
c1ón una afrenta, la de no privarlo de un epíteto que le
causa bochorno, y que la ley autoriza e1 adulterio ... .... . .
-Pero ¿y los L.ijos? arguyó Céspedes.
Lo brusco de su ataque ( comprendí bien cuánto enc'e rraba esa pregunta) y el grado de excitación en que me
hallaba, me hicieron eer rudo en la contestación.
-Los cobijaría el amor, el carifio, ó el instinto pa.
ter.nal del c~~yuge que lo tuviE;ra; y si en ninguno
existía, los h1Jos gozar1an de la misma condición con el
u.,atrimonio indisuluble que ein él.. ... .
-,Oh!
-No ...... no .... Convtugamos en que todo ea cue~ti, n
del C«.l!O ...... Yo no répugudcia el divorcio absoluto 1::11
cit:rtos cusus ...... el adult.t:rio, loa vicios que ª"rav1an al
l1ogar ...... Pero en el ca.)u tle su clit:me, l!O haY razón .
-Parece no haberla, y 1:iin embargo al. hay, y trascendeot.alít!iwa, ¡,ero fuera de la ley. Udtedes uo lo conocen
lnen y por eso juzgan asi. Es precim convenir que en toda soi.:1t:dad acuu~ce lo que eu la attuósfera y el mar.
}:stos tientin a~a cambios térmicos &gt;: dinámicos, y Jae
otras sus &lt;:amb1ós llam~mosles psiqu1cmi:. Una di::i!oca•
ción pequ~fiísinu ¡,roduce una 01~ua encontrada, esta
un mov1u11eutfl, est.e uoa perturoactóu y esta una catáa•
trofe. Basta, pacit. conva11r.:esce de esto, el caso de mi pairocinadv.
X, mi protagonista, de modesto origen, ee crió robUFI•
t? y sano, ain ~ingúu wal atavico.; se t:dJcO y bt:li!ust1ó,
smó perfecta, si bastantemente b1eu; dtl J0V1;;;n se d1sti1t•
guió lJOr su bujna indult', y dd howlJrt: 11adit, put'dt1 1e
l.Jrocharle nada: á costa ue laborioo1dad y houradez h-.1
formadu uu capüal y eti, en fin, un hombre de bien y lle
juicio: un howbre upo. Y sin embargo, este hombrd l:ie
halló precipitado al aiiorcio y buy l:ltl halla el más iult:•
liz por no haberlo alc.mzado. O.; rdfemé, enrt:suwen to
que él ~e dijo después de muOLtO tit:mpo q•1e dc-jamu1::1'de
vernos, 1guorando yo qué era de él. .....
-¡ Bah! La eternü. h11::1toria de P.Jaduichi1:ff ... : ..
-Si ...... sin adulterios, sin rnsulios ni proc.i.cidadea
sin arrenatos de imaginación, ~in niptospruductode wa:
la educación ...... 1(Usted sabu-mt:i llt:Cfa mi clieor,e-wu
cuanto esfuerzo llc:,gué á reunir uua b iuita furtuua. Oua1 1
do me ví duefio de ella y solo entoncee, me ~ntí solo y
me vino la obsesión del matrimonio. l',rnsé en casarnu·:
pero conociendo que para la fdicidai en el matrim,~mh
:_e necesita antes que todo bueua elección e1~ la cumpanera, creí ~ebe_r busc~r una que ee _me asemeJara Jo pvtible, en a"Sp1rac1one1::1, Hleaa, educación y posición: la ha)lé, nos simpatizam ,e y CJncluimo::1 por amarnos ...... 8:,
10dudablewente: nos awamos mucho, co11 un amor que
perduró wucbo tiempo, más del señalado para que el
amor conyugal se co!I~it,rta en .amistad pura y det1inte1esada. ¿Qué cosa or1grn6 la prime~ nube? Lo ignoro:
acaso fué la falta de prole en los prunerus añus de mat.ri•
monio. Yo qui~e desde luego tener hijos y conclu1 por
desearlos ardientemente; sentía la nP.cesid.ad de tt-nerlos·
en mitad de mi dicha, me pare;ía que en mi hogar falta:

ba algo. ¿Para quién sería mi fortuna? ¿No perpetuaría
mi nombrt-'! Y r::obra i~o, el·placer, el dulce placer de
acariciar un milo, E"ang1e de nuestra eangre ......... Ella
parecía no preocuparse ui sentir aquella falta, y aunque
con tal motivo nos hicimos reproches, simples reproches,
yo seguía amándola entrañablemente y ella más apasionada de mí cada dia.
¡Qué regocijo cuando supe que iba á eer madre! Y ein
embargo, en mitad de mi alegría, hubo una sombra. Me
causó una dolorc.ea impresión, una extrafieza penoea ver
que ella parecía estar moleeta con ser madre.
Nació una niña, una pobrecita nii'ia, enfermiza y endeble; un sfr que demandaba imperiosamente el calor
maternal, el jugo de los Sf'nos de ella y toda sn ternura
y todr·s sus cuidados ...... Y sin embargo, ella apenas si
la amamantó un poco de tiemp,, con manifiesta repulsión, entregándola c 1n beneplácito á loa cuidudos de una
nodriza. La niña, la pobrecira raquítica, no tuvo otras
caricias que las 1u1as, hechas con la pueilRnimidad del
qu· c ;ee lastimar acariciaudo y hechas á hurtadillas, pa•

DA~L\FO DISTINGUIDAS Mlr.XT&lt;'ANAS

ces, ante aquella impasibilidad de estatua, en aquello!I
aciagos momentos, la abofetee .... .. ¿por qué negarlo? sentí placer en aquello que ella llamó cobard.ia ... ...... Hoy no
es posible que vivamos jumos ..... . Y no obstante, cómo
habría yo de amar á los hijos de ella y mios, a los que
pudieran sin mengua Jlevar mi nombre! ¿Porqué, porqué
no es posible que yo los tenga 11:rl.f ¡ Por qué? ¿Qué cri•
men es el mio para no poderlo?
-Y sin embargo, amigo X-le dije - eso es imposible.
Apenas si de las trece prevenciones del Código, podremos apoyarnos en la sevicia ... .. .... ,, Y en eso basé la demanda, y ueteaes saben cómo ella no quizo afirmar los
malostratamientos de él, y entonces yo tuvo que apelar
á cualquier otro expediente, concluyendo por perder la
demanda ..... .... Pérdida que condena a X á vida terrible
al lado de esa mujer .. ...... .
-Lo dicho-dijo el doctor.-Deficienciaa de la ley ..... .
el caso noes más que la resultante de la unión de una
erotomaniaca con un buen hombre ........ .
-Pues que se adicione el Código-dijo Patlik.
-Insisto en que todo ea cuestión d~ educación y decircun&amp;ancias-añadió Céspedes.
-Eso ... ... de circ-U8tanciaa ... ... dijeron en coro.
ESTEBAN MAQUÉO CASTELLANOS.
Oaxaca, Mayo de 1897.

~I,

Cuando á verme viene un escritor bisoño, un princi•
piante, por mejor decir ( t'"ngo á menudo esa. visita y la
recibo perfectamente bien ), e1 primer consejo que se me
ocurre dar, es el siguiente:
-TrabaJe usted mucho, con la mayor regularidad po•
aible y el mismo número de horas cada mañana. No se
impaciente usted, espere diez años el éxito y la venta.
tiobre todo, cuide muy especialmente de no imitar nunca, y ...... eche en olvido á sus primogénitos.
Después, mi segunda recomendación, es invariable•
mente esta:
-¿Tiene usted un estómago literario; es decir, un es•
tómago fuerte, capaz de digerir todas las necedadee, to•
das las abominaciones que se van á escribir sobre usted,
y respecto á sus obras?.... .. No; por el rubor y la emoción
de usted, veo que es muy joven, muy delicado todavía y
su disgusto, muy natural, le va á causar graves deeazo•
nea ..... . Nada; todas las mañanas, al levnntarse y en ayunas, coma usted lltl sapo vivo. Se vende en lo.e mercados,
y el cocinero puede conseguírselo á usted. El gasto es de
poca monta: tres sueldos vale cada uno si se compran
por docena. Pd.sados algunos años de prueba, ustei mis•
mo se formará un estómago füerario, listo para echar en
él los peores artículos de la crítica contemporánea, t:in
que las nauseas lo mortifiquen.
El literato novel se queda mirándome con inquietud
mal reprimida, miéntras yo le acompaño hasta la puer&amp;a,
insistiendo acerca de la eficacia del método, que tan excti •
lente me ha salido.
-¡Ah, señorito, yo no qlllero decirle á usted que en
los primeros días sea esto muy agradable. .Pero al fin se
con1:1igue, se consigue, apreciable joven. Un buen sapo
vivo, ejercita á mu.ed, lo habitúa á todas las ignominias,
á todos los horrores, á todos los venenos. 0011 él quetla
usted vacunado durante el día contra todos las inru'-'ndi·
&lt;:ias imaginables. Un hombre que diariamente come t:iU
sapo, ea un hombre fuerte, al qu~ nada es capaz de su Ole•
var. ¡ Vaya usted!, ¡vaya ustea, joven, almuércese 1:1u sapo cuotiaiano y tendrá que agradecérmelo más tarde ...... !

SERENATA
III
De vaga laxitud siente la nota
La mano misteriosa que doblega
Y rota su energia, también rota,
Rueda su voz y á la quietud se, tlntrega.
Las brieas de pi.t.no
dominan
Las almas su giro
refrenan:
L'ls frentes vencidas
ae inclinan;
Y vuelan,
y vuelan,
Sobre la antigna hoguera de fororee
Todas las aves de bondad del alma,
Y allí do estuvo la tormenta, hay calma
Y allí do e~tuvo el exterminio, hay florea.
La fiebre decrece, la mano tranquila
Maneja los dedos con vaga quietud,
La noche ee aclara, la luua apartce,
Se aquj.etan las olas y surge la luz ..... .
Inciertas y convuleas
las lágrimas del piano
Nos hablan de otro mundo
que en el confín lejano
Delinea los contornus ·
sonados del ideal;
Nos cuentan los misterios
de las melancolías,
Nos hablan de las brumas
eternas y sombrfas,
Y, en medio á los eecorubros
de los pasados dfas,
Agitan loe recuerdos
sus alas de cristal.
Y ruedan lentamente
Las notae, cual torrente
Que al tiempo se agotó ...

•*•

•••

Srita. Suaana Traikil, d e Pue b la.
(De fotografía de Cosio y C~)

ra no provocar en la madre extranos enojos por mis cui•
dados hacia aquella criatura que parecía pedirme con
sus mir.td.1s de angel protección y ternura. Jamás vi que
ella diera un beso á la nifia, ni que se aflijiera por su estado, y aquella indiferenci.1.1 aquella falU de amor, aque•
119. carencia de apLitud, de sensibilidad y de educación
para la maternidad, empezaron por disgustarme y conclu•
yeron por enojarme. Y sin embargo, la veía enamorada
de mí como en el día de la boda.
La nifia enfermita y lánguida, murió por fin en brazos de la nodriza .. .. ..... ¡ Qué de extrañ.o que se volviera
al cielo si aqui no 1a 11.mabaol Ella soportó indolentemente aquella pérdila queli mi me torturó el alma. Hasta creí notar que en su egoísmo, la contentaba la desaparición de aquel bér que se interponía entre su cariño ha.
cia mí que era el tod-0 para ella, y un cariño que ee recreaba en la perspectiva de la florescencia de nu~stra
unión ....... . .
Cuando en otra vez se sintió madre, ya no tuvo obatá·
culo en manifestar su repulsión para la maternidad.
Comprendi perfectamente que en ella vivía atrofiado ese
afán que forma la dicha cooyug~l. Mi idea se confirmó
al advenimiento de un niño tan débil y enfermizo como
la hermanita muerta, y que se conquistó todo mi afecto
por que en el veía cumplidas todas mis esperanza8. 8n:
t.OLces estalló la lucha; una lucha pertiaaz y agoJt.adora,
que se caldeaba con aquel pobre niBo, que reclamaba
amor y auxilio .... ..... ¿E~ imaginable qut- un padre tenga
velos de un hijo? ~ólo así ee comprende lo que ella decia
por qlleen el conflicto yo me colocaba de Ja banda: deÍ
débil. Yo veía crecerde!icado y acbacoso al niflo, y pen •
sab~ que, si se moría, sería inútil dest-ar más descendencia ......... ¿Para qué? ... ... Yel ·nifio murió también vfcti·
ma, no meca be auda, de la crneldad de ella, á quien wrné á ver contenta, satisfécha .... .. ; la recriminé injurioea•
mente y recibió impasible mis recriruinacioi:;.ea, y enton-

Mariposa venturosa,
Si tus alas tienen galas
Y blasonas de tus alas
Y tus galas mariposa,
Y si la muerte te advierte
No la temae, mi querida,
No es t'terna despedida,
Ni la vida 1 ni la muerte.
Y hay voces exirafl.as que bajan del cielo
Tafiendo consuelo,
Y dice en las notas el lere gemido:
«Yo nunca te olvido ... !»
Se apagan
los ecoe,
La tarde
declina,
Y el piano
modula
Su canto
dormido,
Con voz
cristalina:
«Yo nunca
Te olvido ... !))

•

Y en tanto que el ••
piano de notas ligeras

Deshoja so.fiado sus vores postreras,
De c!imas lf'janos ee allega en los vientos
La estrofa perdida de:, un canto boreal;
Se esfuman las frasee, más se oye distinto
Que dicen las vocea: ¡Attá, más allá!
Yel alma
suspira
promesas
cercanas
Y cruzan
el cielo
dos nubes
hermanas....
Se allega en los vientos
.El canto boreal,
Y siempre
L1s voces
Repiten:
¡ Allá!
Buenos Airee, 1807.
lMANUEL B. UoARTE,

SAPO

•

Aquí estoy yo, que hace treinta aiios, sin faltar un so•
lo tila, antes de entregarme por las maliauas á mis ordi•
narias tareas, me engullo mi eapo respectivo, al abrir Jos
siete ú ocho periódicos qu&amp; me esperan sobre mi mesa de
trabajo; recorro con la vista las columnas de los diarios,
y ei:1 raro que yo no lo encuentre. En el ataque groeero, O
la especie injuriosa, bordada siempre de sandeces ó ero•
bustes, se ostenta el sapo de marras, ya en éste, ya en el
otro periódico, y yo me lo trago con verdadera complacencia.
Como se lo advierto á los eecritores primerizos que me
hacen el honor de visitarme; esto no es muy delicioso
en loa comienzos. Debo confe.:;ar, sin embargo, que de
seguro yo sentía especial vocación para la carrera, por•
que vencí muy pronto mi repugnancia y logré acostum•
brarme sin mucho esfuerzo. Si hice algunos gestvs la pri•
me1a vez, en la tercera y cuarta docenas, ya pude después
manifestar más entereza.
¡Ahora, con la edad, pasan y pa3an que es una waravilla! Las cosas han llegado a ponerse tle tal wod ,, que
ei yo no tuviese al desayunarme el eoneabido eapo, me
haría una gran falta. ¡ Es claro!, me parecería yo á esos
ancianos á quienes si se les suprime por la mañana el ca•
fé, la leche ó el chocolate de costumbre, se lescolldenaá
marasmo por todo el día. ¡Ah! si yo no tuviese alguua
vez el dicboso sapo, permanecería silencioso, mquieto,
melancólico, sin ningún aliento, lo que se entiende, por
inútil. Nadie se puede imaginar el vigor que tal animalito me comunica después que ha entrado en mi economía
( según el decir de algunas buenas gen tea) ese alimento,
t:!eguro que tonifica mi estómago.
Nunca trabajo coa mejor voluntad que cuando lo veo
más horroroso y ha sudado más veneno. Siento una cosa
así como golpe de fuete en el cerebro, un impulso qud
me reanima y decide á ocuparme con verdadero entuciasmo, en mi diaria labor, experimentando punzadoras
an,üaa de tener gt:nio. Sí, no solamente me torna el e~tó
mago sólido y apto para resistir y pasar bien la injusti
cia y la infamia, como si fuesen golosinas, sino que me
produce el efecto di:, un buen excitante para mis quehace•
res matinales y ensancha y fortifica mi entendimiento, y
le fa la vivacidad y la luz á que debo las mejores págiuas que he escrito.
Y no es precisamente el sapo á que me refiero el sólo
qneentra en mi desayuno, pues hay muchos manjares
ae la propia naturaleza. Hace máa de veinte años que mi
edir.or, mi antiguo y buen amigo Oharpantier me dirige
cada dos 6 t1es semanas un paquete que guarda todos
los artículos publicados sobre mia libros. Está abonado
á una agencia de publicaciones, y distribuye los sueltos
alusivos á cada uno de sus 3utores favoritos. De suerte
que fuera de las producciones que yo encuentro y leo en
wis diarios de la mafiana, el resto me llega por esa vía
ea.si del todo completo. No se trata, pues, de un sapo aislado, sino de un mar de sapos de la neaperia&gt;1 enkra en
~u más horripilante hormigueo.
¡Qué enternecimiento me sobreviene cuando pienso en
los paquetes del buen Cbarpantier! Ellos han sido á la
vez mi delicia y uno de los ejercicios más saludables de
mi vida. Por ellos he aprendido altas lecciones de prudencia y me he perfeccionado en el valor, la paciencia,
Ja resignación y el amor á la verdad y á fa justicia.
Yo no los acuso de haberme dado algo de presunción,
lo que sí no ee puede poner en duda es qu~ encierran
odio, injusticia y horror. Hay en ellos, sobre todo, mucha
tontera y mucha frivolidad. Yo quisiera exhibir al pú·
blico el contenido de uno de eso~ paquetea y mostrar có•
mo el ataque lanzado por uno de los diarios más leídos,
p 1!:a á las prov~nciaB .Y vuelve más tarde ~n la. prensa ex•
tranjera, repettdo baJ0 todas las formas 1m!'gma~les.
Viejos enemigos míos, se han tornado mts am ,gos, al•
guoos amigos por lo contrario, han ido á engrosar la fila
&lt;le wis adversarios. Después q11edael sobrante, las esco•

34'1

EL MUNDO

rias excusas que datan de veinte afias; croniq~illaa que
viven de las leyeridas socorridas, falsas acu:!ac10nes, es•
tereotipadas, cuya publicación se paga á tanr.o la línea.
E:1 preciso saber vivir.
Hace un cuarto de siglo que el conOOnido ~e loa paque•
tes no ha variado, forma hoy el montón mismo que e:°
los primeros días de mi carrera, mucho papel desperd1:
ciado inúlilmente sin que yo baya podido sacar de él lll
el más insignificante provecho.
Eo otro tiempo, (quince años hace ) me vino la idea
de publicar uu volumen con este título: 11Sus i!lj~rlas,11
una colección escoaida y delicada de los cumplimientos
y lisonjas que la c~ltica me había dirigido. Aseguro á us·
tedes que dicha recopilación, hubiera servido perfectamente bien de manual completo para los venideros car•
na veles.
¡Fácilmente se imaginará lo que el montón ha debido
crecer más tarde!
Mi granero de Medán está colmado hasta las vigas, y la
corriente llega hoy con la misma furia que ayer; nada la
calma, ni mi ~rabajo, ni mi edad. Decididamente la ~m•
pt&gt;stad no tiene fin; están abiertas las cataratas del cielo
y llueven sapos que ea una bendi~ión.

rá alguno diez años después de muerto, al audaz busca dor descehder al albafial de la injuria, donde se adormece al oleaje de todas las invectivas, pronto á desbordarse
al primer acceso de lo Jura manifi1dta?
Hoy todavía nos lo explicamoe:, pero más tarde, ¿cómo
se podrá comprender e~e cúmulo u.e ignominias, y cuanta saliva se escupe á la cara de los mái:1 nobles y de los
más grandes?
Nuestros nietos harán una obra de me-recida y verdadera justicia, poniendo cada obra del ~iglu en el lugar
que le corresponda, y una horca para los qu~ no han ea•
bido hacer otra cosa que insultar u uee1 r _, e brillantes glorias de mailana. ¡Ah! estos sapos hur,ibles, verdosos, son
para mí dulces, como las pastillas de ambrosía que nos
hacen probar de antemano el gusto divino de la iumor•
talidad.

•
••

Francamente, me pasman esos críticos infatigablee,
proveedores de sapos. ¿Por qué ee dedican á tan vil
oficio?
. .
Para perjudicará los autores que de esa manera IDJUrian? Pero ese cálculo es absurdo, puesto que no los da·
ñan, sino por el contrario, loe benefician. ),Cómonoecba.n
•
•
de ver la verdad probada, indiscutible, ~e que un escr1 ·
Habría que hacer con toda eeriedad un trabajo muy
tor se engrandece con los ataques?
interesante sobre la masa verdaderamente espam.osa de
Los más grandes son los mas atacado1:1 1 y desde el mo•
artículos que la prensa publica dfa á día á propósit.o de mento en que cesan los golpes que se les di~ige~, parealgunos escritoree,
ce también que ellos declinan. La prueb~ es 1nfahble: ¿se
No hablo de aquellos estu:lios, ¡ya muy raros! escritos me ataca siempre, luego estoy toda·vía en mi puesto..
concienzudamente é inspirados pur el alll,Or y el respeto
La verdadera muerte literaria, comienza por el silená la literatura.
cio que rodea á las obras del hombre.
Hablo de toda la inquina baja, de la•estupidez revuelLos insultadores no son en realidad otra cosa que las
ta, de la cJ lera ... nvidiosa, que hace salir á la espectación reaonaatestrompetas de la gloria del escritor, cuyos triungeneral el buen éxito de algún escritor, y más que, eso su fo@ ee empeilan en proclamar.
provecho pecunia,io.
F,n caso ñ.e que ellos quisieran dafiar vndaderamente,
Puede ser que algún día pruebe yo hacer un análisis de la táctica más adecuada sería el silencio. Pero en esto res•
ese rerrdn l Ci:,nago1:10 que determitia un hombre de letras plandece, sin duda, la justicia inmanente de las cosas.
desle el punto en qne legítimamc:,nte adquiere alguna .No puedt:n ca!lar, porque necesitan ladrar, como hace el
nombr,1d1d.. Hoy me concretaré á. seflalar tre.o géneros de perro cuando pasa la caravana. Estoy convencido de que
artículos de los que son más frecueutea.
la Providencia en la cual quiero cretir en estos momen•
Desde luego tenemos el artlculo best.ia, que .es el más tos ha dado et' viento á las velas, para impeler al nav[o
per louable. Es costumbre que lo .escriba ~n Joven can· al 'Puerto glorioso del porvenir.
di.Jo ámenos que se deba á cualqmer afemmado caduco
¡Dios mío! ¡Se dafhm á sí miemos! Las páginas legad'ls
y amigo de niñerías. De todos modoa, este critico ni sien· por la critica, son un testimonio terrible en su contra;
te nada ni comprende la obra de que se ocupa, y desatina porque si ella se engaña al juzgar una obra, la prueba de
con la mayor serenidad, sin tener la meno~ idea de ague• su error será perdurable, y ya pueden imagin~ree uste/lo á.que se refic:,re. Deja á u11 lado las intenciones del au• des el papel que hará en adelante, su .sentencia vana y
tor, lo acuea de crímenes que no ba cometido y .le .Preat_a convicba de inbecilidad ante la obra trmnfant.e.
cuanta~ perversidades pu~den caber en ~u propia 1mag1Pienso á menudo en Saint Beuve, cuya memoria tiene
nación, siempre fértil en toda clase de villanías. Y.o lo
por cierto mucho de que podamos consolarnos, porque
respeto por bestia y no por ruin. PcN cómo produce in- á dejado juicios definitivos, inspirados en verJadera y
quietudee esta dichosa estupidez y se :mnvierte en orígt:n circunspe.ta recli.ud, pero si resucitara ¡cuál no serfa su
di:, fal-edades y pareceres tantos. Yo citaría veinte ejem- bochorno al contémplar la ta.lla formidable de B3i.zac y
plos en que ha sido suficiente un mentecato nomás, pa~a el dominio indiscutible que ejerce sobre la novela moimpedir que una obr.:1. salga hermosa y sana, hasta el d1a derna! Este autor tan cowbatido y negado por él, y Baren q11e la tardia verdad se abre paso.
bey d' Aurevilly :y Planche miamo mejor equilibrado,
Muchas veces meacuerdoJ de la frase q11e Taine repetia qué bien hacen en permanecer en sus tumbas para no
delante de mí (ya hace tiempo de esto ) cuando encarga• ver la mayor parte de sus sentencias casadas, y los escri•
do d'j las publicaciones en la casa Hachette, le enviaba toree que ellos han elogiado ó deprimido, sobrevivir en
yo lue artículos que aparecían sobre su uHistoria de la Li · la perpetua renovación del genero humano.
ter.t.tura Ingleaa,11 recientemente Ealida á luz. Lo atacaban
Hablaba yo hace poco de la inmunda cloaca que se
violentamente, y con especialidad los periódicos religio• formara, con el montón de artículos legados por los ceo ·
sos le dedicaban censuras llenas de furor y de encono. t1ores que tienea la manía de injuriar. Pero sin deseen- '
El ee encogía de hombros á cada ataque de aquellos, mtis der á caaos excepcionales, de certidumbre evidente, co.n
proveuiclos de la pasión que del talento, y decía sonrien- graode extrañeza afirmo que la mayor parta de los críti•
do con dulzura: -1(E~ un artículo de cura de aldea.n En• cos no se preLcupan mucho del proceso que se instruirá
tiéndase por eEt'), ti artículo de un hombre bravoJ en el más tarde ante laa generaciones venideras, sobre sus senfondc,, pero un bravo impediio, cegado, que no entiende tencias y las otras que hayan juzgado. En esta materia,
palabra de lo que dicd. En suma, un buen sapo.
sólo la razón y la justicia será.n las soberanas, de modo
Viene, en seguida, el artículo emponzoñado, Este de• que toda critica fuera de ellas, estará mal ~iment&amp;.~a. y
manda algún talento á su autor, y es con frecuencia la sérvirá para vergueaza del que la haya escrito. La umca
obra de un hombre inteligente, de un literato, en -fin, excuea podrá ser la buena fe que tomará tal vez el nom•
porque es menester algo de erudición y arte para enve• bre de la inteligencia, En cuanto á los otros, los que
nenar hasta los puntos y comas de un escrito. El toque se hayan inspirado en propósitos poco nobles, y escrito
estriba en poner todo lo que pueda herir, todo lo que las- por pasión, por envidia ó por ira, resultarán convictos á
time y dañe, exhumar las frases olvidadas del autor, co• la püstre, de su vileza y r..1indad. J am.á.s he leído uno de
naciendo que le son desagradabl~s; coordinar los textos eaos artfouloa impregnados de hiel y de cólera sobre uno
discordantes para darles un sentido mortal, aceptar en de mis libro~, sin sentir en el fondo verdadera compasión
las opiniones lo q•1e ellas pueden tener de pernicioso; por el pobre autor á quien se los debo. Ei uno que pretender su lazo á propósito de cada frd.se; hacer que corra tende ser vil, bajo la piedra de su sepulcro, cuando loa
entre las línea~ impresas todo un caudal de abominacio• dos hayamos muerto, mientras que yo dormiré en mi
nes mal encubiertas; ocultar bajo cada frase la flecha del fosa muy tranquilo después de haber concluido mi terea
caribe que debe matar con la menor picadura.
de honrado obrero.
Conozco á dos ó tres de estos criticas que no pueden
amar ni admirar, cuyos artículos, de una apariencia ca•
Cae. cae en mi humilde casa, bienhechora lluvia de sa·
riñosa, son nidos de víboras bajo flores. Sudan naturalmente la perfLiia, como los pin9s su resina. ¿Qué rabia pos. Sigue trayéndome el valor y la entereza para ver de
tienen mezclada tin la sangre de sus venas, qué concien- frente á los hombres, sin sentir ningún desaliento.
Cada mafiana, antes de mi trabajo, haz que no me falcia de su impotente genio para mancbarasí toda creación?
Se piensa en bajezas ignoradas, en almas viles y ne• te en la mesa y entre mie diari()s el sapo vivo decostum.
gras, propias de hombres ruines, que, avergonzados por bre, que hace tanto tiempo me ayudaáeobrel1evar nues •
la mediocridad de sue obras, se solazan manchando las tra feroz vida literaria. Creo que esta medicina higiéni·
ca ea indispensable todavía para conservar mi vigor. Y
de los otrc.s.
·
Un artículo de e~tos es. según mi sentir, el mejor de el dia en que me faltare mi sapo, sospecharía que mí fin
los sapos; lo cubren las pústulas de la envidia, y está hin- estaba proximo - y Y" había escrito mi última página
chado por el veneno de todos los rencores. Cuando un buena.
¡"Yamos, un sapo ayer, y u~sapo hoy, y en espera de
escritor tiene la buena sut,rte de saborear uno dtl es tos,
sin duda. que tiene inmunidad para dos meses, y queda el sapo de mañana, para bien de mi salud y de mi
alegría!
insensible para los más eangrientos ultrajes.
EMILIQ ½oLA.
Queda, por último, el artículo que llamamos «loco.u Yo
entiendo por tal el articulo de un sectario, de un dese•
quilibrado en materias de fe ó de política. ¡Ab.! miserias
de la intolerancia ó la pasión que le vuelven el juicio al
hombre y matan toda virtud y toda justicia. Los conoces,
¿verdad?
Se lanzan ellos al combate en nombre de esa justicia y
de pi::a verdad, y realizan la más excecrabrle de las tareas,
la difamación, la delación, condenando al prójimo sin
prueba a 'guna, inventando d~moetr1'ciones á su sabor,
No escribo vnsoe aquí
aceptando como cosas evidentes las bajas murmuracio•
porque mi nombre rernerlea,
nee, encarnizándose en las mujeres y los nifios, sin ese
sinó para que w ac uerdes
simple buen sentido que nos indace á perdonar 81}. los
que yo me acuerdo de tí.
otros l11s debilidades propias de nuestra fragil humanidad. ¡De ese modo la obra que ellos pasan es la que se
C.UIPO.UJOR.
imaginan que puede ser justiciera y redent.ora ...... ! ¿Ve-

•

•••

�EL MUNDO

ILDA.
CUENTO ■ EXICANO

I
La tribu chichimeca se ufana de tener en su seno á la
hermosa Ilda, la hija de eu vieJo rey, cuyos ascendientes
han ocupado el trono de oro y cefiido á su frente Ja dia•
derna de plumas color de iris, duran'8 seis generacionee.
El pueblo la respeta, y desea que sus hijos hereden Ei
n6 su maravillosa hermosura, su bondad.
Quince anos cuenta; todos sus eneueftos son color de
roes, y entre e11os ve destacarse la figura vigorosa del
mancebo que por primera vez ha hecho palpitar su corazón de virgen.
Los poetas la cantan y comparan su divino busto con
el de Ja mujer que habita de noche las mansas aguas del
r1o, 6 el de Atonantircb, la diosa de la cauda aznl;- su
rostro resplandece cual el de la pálida metz tli cuando
en noche serena ilumina los bosques de ah uehueteP, 6
hace quebrar, en loe acuosos prismas de las o las del mar
del sur sus refulgentes rayos;-menos gentileza tiene la
palomit.a del collar negro, y voz más áspera el pito-real.
JI

con que el capricho del azar escribe
una escala cromática de hermo888:
eecueta de oropeles
y de atavíos aobria
tuert.e en el pedestal de tus encantos,
con tus gracias por únicas fiadoras,
miras en derredor, como queriendo
contestar un saludo á la victoria;
verdP esplendor ee escapa de tus ojos,
y ¡todos te proclaman vencedora!
TOBBELLINO

El vals y mi emoción 11 un tiempo vibran:
luces y ritmos por el aire ondean,
coloree y fragancias se confunden,
arpegios y fulgorps se entremPzclan.
Hay boda: del pincel y del pent.ágrama.
Hay besoe: los del tinte y la cadencia.
Gentil como t.l\ eola,
como tú sola bella,
al leve impulso qu .. ni mano imprime
sobre tu eebelto talle de Minerva,

DAMAS DISTINGUIDAS MEXICANAS

Todo está en silencio-las sombras han
cubierto con su negro crespón la ciudad y
la baja silueta del palacio se confunde ~n
la de loa árboles que la circundan.
El silencio sepulcral ea int.errumpido de
cuando en cuando por el canto agorero de
los pájaros nocturnos, ó el suave aleteo de
las alas sedoB88 de algúo buho·-atravieean en rápidos giros laseetrechaá callee los
murciélagos que ee cuelgan de loa troncoA
secoa de los plátanos, cuyas hojas macilentas se desparraman por el suelo.
III
El padre duerme y la bija vela·-eepera
la eeilal convenida para uoirsecon ~u amante y buscar, muy lejos, un ~dazo de paraíso, en el cu.ar se deslicen e1lencioeamente las horas dulcfeimaa que pasen juntos,
sof'i.andoen su porvenir, lleno de ilusiones.
La seflal convenida suena y poco después, dos siluetas caminan c~uteloaament.e, amparadas por la eombra.
Pobre viejo! ya nunca peinará. tus canas
la hija amada, ni sentirás sobre tus meji11as sus labios ardientes!

IV

. Tria~ resuena el tepona.:ra , y el rey ee dirige vacilante al te..oplo: sus cabellos caen
ell desorden, desceñ.idos de la corona de plu.
mas color de írie;-el cacUi bordado de oro
no se ajusta á su pié, y el maMne&lt;:all no ci~
fie ~u ~usto;-1.a ciudad es~á triste y hace
sacnfi~1os 11 Hmtzilopochtli por el regreso de
la pnnceaa;- el gran sacerdote riega la
ean~re de las víctimas á los cuatro vientos
la piedra de los sacrificios, techmll maná
~aogre y el cu.au.ricalli rebosa de ~orazo~
nes. Después viene la orgía, el pulque cow
rre por loe vasos de coco labrado, pero el
monarca no toma parte en ella.
. Las noches vuelven, pero el suelio no vifltta !os párpados lacrimosos del viejo rey,
11 qmen ~nsume una fiebre devoradora.
El anciano se agita en su lfcho de estera
y en su delirio ve la hija por quien muere
que lo llama, con los brazos abiertos, ensellándole como emblema de la otra vida la
reíulgente aureola que circunda su her~oea cabeza. Las lii{aduma que mantienen su
alma atada á la vieja materia, son todavía
bastan.~ fufrtee, lo que lodeseepera-¿no ve
á eu h1Ja que lo llama?
V

DD ■ INGO a3 DE ■ AYO DE ,8117

•

esta fiebre, este foco
que se nu~re de sangre de mis músculos,
que e~ mis ven.as ago~a el nectar rojo,
que a_tu'an~ m1s nervios y que ea árbitro
de mis sentidoa todos.
No lo quiere esta llama que ilumina
el ara oculto en 9-ue por cí me inmolo·
no_lo permites tu, mi casia Venu1:1
'
¡mies que.para mis campas ambiciono!
Tú, de qwen traigo á mi escondida cámara
ese calor de Agosto
que por mi ser difunden
las verdes llamaradas de tus ojo1:1,
ll&gt;uc rto Rico).

Jost

A. NEGRÓN SANJURJO.

,

RONOUS VAGOS
Pasaa por el abismo de mia tristezas

Pasas por el abismo de mis tristezas
como un rayo de luaa sobre loe mares
ungiendo lo infinito de mis pesares
con el nardo y la mirra de tus ternezas
Ya tramont.a mi vida h tuya empiezas
mas salvando del tiempo loe valladares
como un rayo de luna sobre los maree
pasas por el abismo de mis tristezas

Como blanca theoría por el desierto

AGOYA
Poderoeo visionar:o,
raro.i..oge~o tem~rariu,
por t1 tmc1endo mi inctinsario.
P~r tí cuya gran paltta,
capr1cboaa1 brusca, inquieta,
debe amar todo poeta;
por tus lóbregas vit:,ionea
tus blancas irradiaciones, '
tus negros y berm.eUones;
por wa colores danteeco!'
por tus majos pintorescos '
y las glorias de tus frtscos.
Porque entra en tu gran tesoro
el diesLro que mata al toro
la niña de rizos de oro,
'
y con el bravo torero,
el infante, el caballero,
la " antilla y el pandero.
Tu loca mano dibuja
la silueta de la bruja.
que en la sombra Bt:: arrebuja ,
y aprende una abracadat;ra
del diablo patas de cabra
que hace una mueca macabra.
Musa soberbia y confusa,
ángel, espectro, medusa,
tal aparece tu muea.
Tu pincel naombra, hechiza·
ya en sus claros electriza,
•
ya en sus aom brae sin fon iza,
con las manolas amablt1:1,
los reyee, loe mieerablee,
ó los Cristos Jamelltablee.
.En tu c!arvacuro brilla
la luz muerta y annuilla
de la horrenda ~eadilla,
ó hace encendt-r 1 u piLcel
los rojts labios de n.iitd
ó la sangre del claveJ.
Tienen ojos aeeeinos,
en sus semblantes divin(s
tus ángelPa femeninoe.
Tu caprichosa alegría
mezclaba la luz del dia
con la noche obscura y f1 fa.
Asi ea de ver y admirar
tu mieterioea y sin par
pintara crepnt!cular,
de. lo que dan testimonio:
por tus frescos, San Anto11Hr
por tus brujas, til demoniu. '

''°,-"o/'t"~~e,,
~.,,,,,,,. . -..,,,, ,

-~.-.• ...,..... """""~....
..,

CAllPOA.K OR.

'49

EL MUNDO

a3 DE MAYO DE •"91

No mlis en la tersura de mis cantares
dejará el desencanto sus asperezas
pues Dios que dió ii los cielos sus laminares
quiso que atravesaras por mis tristezas
como un rayo de luna sobre loe marea

lid.a murió antes que su padre una fleRuntN DARlO.
cha errada por Yacáne.x, buscó a'brigo en
senor
- 1•E 111 G
a
c ·
snconu:ón
lleno
de
d"
.
wi
m a onz lez os10 y Acosta. ( De fotograf1a Valleto Y e•)
_
,
sa~gre ar iente y roJa;
.
··
- l acá~x, el descendiente de los incas de alma de hiegiras
por
el
amplísim?
~ectáogulo
rro, abrió con su cuchil1o de obsidiana el pecho; poco d8'3y en pos de tí, la env1d1a que despiertas.
pu~a dos cadáyeres reposaban juntos, teniendo
r 88 .
Yo, como el ave herida
EVOLUCION
pulcro una tupida alfombra de yolos6chiLls las flores del
en la natal floresta,
corazón, y por bóveda el inmenso pálio aztil del cielo.
giro también ...... en busc3
Joet .ASC.Áft.FAGA C.
de mi nido de sueños de poeta:
T~ fiebre-~mante 11ena de caricias secretas San Salvador.
voltaica sacudida
l.: mó sus lab.1os de ~cua con mis labios marchito&amp;
precipita la saagre en mis arterias·
Y pobl.ó .loa insomnios de mis noches inquietas
chocan en mi cerebro
'
De caricias absµrdas y de ber:1os malditoi:i·
rot.aa en mil pedazos, las ideas·
'
-9/',''.~
,::.)....,
Eros quiere encarnar en mi paiabra
La tristeza-una amante sombría, taciturna,
1,, , ..
~
y torpe, el labio á balbucir se niega!
Fué, deapuée, compai'l.era d➔ mia noc}jes glaciales
rendido, hipnotizado
'
Y en las h?ras tedioB88 de mi pena nocturna
bajo la sujestión de tu preirencia
Arrolló mIS dolores con sus cantos nupcialee;
voy dando como autómata
'
la circular acompasada vuelta·
~oy se ~pagan y tiuermen mis causadas pupilas
PERSPECTIVAS
y cuando la brillante catarata'
, tendida~ l? largo de mi cuerpo insene1ble,
de melodías cesa,
Vela el. sueno .mcoloro de 1;1ii noches tranqnilas
ANTES DEL VALB
busco un sitial en que la calma logres
La Ind1ferenc1a-amante e1n nervios, impasiblequedas en él ~omo en tu solio ¡oh rei~a!
Jirón de cielo ó mar-dos infinitoe la eaya azul que en tu escarpín se adit.a
y al fin resucu.ando de aquel vértigo,
A.XTENOR LiscAKO.
me acuerdo de que eak&gt;y sobre la tierra ..... .
esfuma en~re loe pliegues aus contornos
de. la doble columna en que te apoyas;
roJa como la flor del amaran to
MI INVERNÁCULO.
la cinta que tue crenchas aprisiona
Yo sé que en torno á mf nieva y escarcha•
finge un halo de fuego
yo sé q ne el bóreas ronco
'
~n torno á un haz de rayos de la aurora;
cuaja el cristal de hielo en mis alféizares·
i.as suaves líneas de tu torso cubre
desde estas salas oigo
'
blanca almilla gaseosa,
la gota que á compás en mi techumbre
á la que, P&lt;•r la espalda, inunda en oro
cayendo está con en caPr monfito■ o·
iu destrenzada cabellera blonda•
hay en la 2cera gélidnp car.imbanos:
hasta ascender á tí, t;ónrca aguai
En cuanto al bien y al mal nada hay lejano:
hay frío ...... , mucho frio ...... en el iÚroyo·
c:i:d:1 mujer de este concul'BO es ~ata
todo se ~talla al alcance de la mano.
pero no IIPga ad: no 'o consiente
•

.,;

DO ■ INGO

Como blanca theoría por el desiert.o
desfilan silenciosas mis ilusiones
sin arbol que lea preste sus ramazones
ni gruta que lea brinde refllgio cierto
La luna se levanta del campo yerto
y al claror de sus rojas fulguracionee
como blanca theorfa mis ilusiones
desfilan eilenciosaa por el desierto
F:n ,·ano al cielo piden rPVt,lacionea
_¡;:on esfinges los astros Edipo ha muntoY á la faz de las viejas constelaciones
desfilan silenciosas mis ilusiQnes
c0mo blanca theorfa por el desierto
A1,uuo ~E1n-o.

SUINDA

I
Yoh·ámonoa, aelior. Cuando Pomb1"ro ~ nuestro lado
silba y rn eRcucha el ruido delas.alas del Suindá, alguna
desgracia ancPrle al caminante. Volvámonos, señor. Ael'.
mi guía, presa ,le supersticioso pavor, dice y se detiene
en medio del camino.
¿Y quién es Pombero?-Invisible se encuentra á. nnetic•
tro lado, adivína nuestros pensamientos;-no hay misterios ni arcanos para él.-¿Y Suindá?-Es Suindá. el compafiero de las sombras,, el profeta de la muert.e q•te busca
entre las tnrabas la tumba de su hermano, sin jamás encontrarla. Escucha rarai la leyenda de Suindá.
JI

Nunca mas puros loe rayos de la luna platizaron las
hojas del g1utp&lt;1y, jamás más bellas las ~atas de rocio, cual
líquidos diamantes, brillaron en las flores del ta,,t, s6lo
esa vez el Seembucú besó con ósculo de amor al turbulento río que lo absorbe en su corriente; flores y aromas,
amore1: y sonrisas, ecos de dulcíeimos arpegios, recuerdos
de suavísima salmo&lt;lia, ténue luz, brisa tibia, harmoníaa
indefinibles, embalsaman, aduermen é iluminan la cuna
de Suindá.
!JI

No nació solo. Vino gemelo al mv.ndo, ií. su hermano
unido en u.moroso abrazo, y al estrecharlos la madre contra su amante seno, angélica sonrisa se dibujó en los la•
bios de esos pedazos queridos de su alma. A cuál besar
primero? Instintivamente la madre posa sus labios en loe
labios del hermano de Suindá, ya que ii la vez no era po•
si ble besará loa dos. Gérmenes de la ira, embriones de
odio, semillas de venganza, envidia y celoe, tifien de rojo cá.rdeno el rostro de Suindá.

IV
Loa celos ¿son acaso ellos la mlis poderosa de las pasiones humanas? Envenenan la existencia; enemigos del hogar, destierran de él la paz, deaciendeo á la choaa pajiza
del ~aetor y suben al palacio de loa reyes;dealfaanse cual
t-epttles en~re flores y enrn~can sus anillos en el corazón
del hombre y allí matan despiadados las más nobles afee•
cianea.
Amor conyugal, dichoso porvenir, fneños é ilusiones.
aspiraciones nobles, e\Pvados ideales, abnegación y vida,
todo cae envneho entrtl la negra sombra de los celos, tras
el alud de la rastrera envidia.
\'

Cinco lustros han pa!lado desde el nacimiento de
Suíndá. Eacoudida entre lianas y diamelas, á orillas del
:Reembucú, guarda Ja rustica morada de un pa~tor la jo·
ven bella; sueño dorado del hermario dt! Suindá. Es trig ■efla como bija de loe t.rópicos, tianen aus ojos el color
de la noche y los desr.eJloa de ene astros. Sabe Suindá
qM ella y su hermano se aman; pero él también siente
latir su· oorazóu con sensación extrati.a. Y ese secreto
amor que nace y se agiganta, en co nbate con lM aíeccionee frateroalee, las ve al fin caer vencidas cuado la mano del criminal prep:irJ. l:t. fr:it:ci1.'.l n~c:l:1.

VI
Dulce t.ro'"a de amor ee escucha al pie de la ventana
de la hij~ del putor; dulcísimos idilioa, eternos juramen•
tos, ruidos de besos, y brazos que ee estrechan, corazones que laten movidos por et amor más puro.
Brillan como carbunclos en el vecino bosque los ojos de
Suindá, encendidos por el odio y por Jos celos. Dispara
la envenenada flecha que aa.ravieH et cuerpo de la bella y
de su hermano, dejando unidos sus dos cadáveres como
unidas salieron al cielo sus dos almas. Lleva en seguida
su nervuda mano al afilado darao y hasta la empufl.adura lo hunde en su corazón.

VII
Una ave miaterio!!a-dehosca mirada y cesgo vuelo, des·
de entonces recorre las tumbas olvidadas, cuando las
sombras de la noche se extienden sobre el mundo; y si
en nuestro hogar ee escucha su graznido 6 el ruido de
sus alas, cual profeta da muerte anuncia. una desgracia.
Es el alma vagsmuoda de Suindá que expía su pecado
huyendo de las luces y de las aves.
Calló mi guía. ¿Me refirió acaso la leyenda de Abel y
dé Cain? La leyenda biblica babia de celos del amor divino, la guanmi de celos del am.or mundano.
No~: TABORDA.
Paraguay.

fanfarria, encontrar Jas mismas caras y contemplar los
miamos idilim pltbeyo~.
De cuando en cuando y para descargo de. su conciencia ó más bien con la esperanza de ser ampliamente pagado en otra vida, CQlocaba algunas monedas en una de
esas manoe t.rémulas, agarrotadas y sucias que se extienden suplicantes al pasante, y en esos días recordaba su
acción á. cada instante, se encomiaba. á sí mismo y aun
si hubiera podido decírselo al mismo Dios, repi~iéndos~lo, haciéndole apunt.ari.o en un libro 1 cobrar recibo casi,
de mil amores lo hubiera hec-ho.
En sus últimos afios algo se arrepentía de no haberse
casado pero únicamente para encontrar en la mujer una
enferU:era solícita, una mujer que tal vez hubi~ra con
sus cuidaJoa proloniado sqa díae, y como el médico per•
maneciera aún ahí, le decía:
Tres años, doctor, na:la más eso, me casaré y mi mujer me cuidará bien, no ea verdad que......
.
Hizo un gesto de espanto, las manos ee a~1taron nerviosas, las sábanas subieron más aún, y bamendonuevo
gesto sus ojos tomaron la inmovilidad de ágata de loa
ojc,s de muertn.
-¡Ya está! dijo el galeno tomando el p11lso.
-¡Al fin! exclamó el imberbe sobrino que heredaba
los dineros del tio1 sin poder contener su indiscreta
alegría.
Y esta fué la oración fúnebre y las ú nicaa palabras que
la muerte del buen aenor hizo salir de humana boca.
.BE1tNAROO

Cor,-o

CA"l'TILLO.

Mayo de 1897.
ULTIMO$ MOMENTOS

Lo amariilo de la lamparilla veladora y la blancura de
la&lt;i ropas de la cama, era lo único que de pronto aedistin·
guía en la vasta estancia.
Cua11do lo, ojos Ee hacían á esa media obscuridad, so·
bre el lecho se veía el rostro flaco, de amarillentas livi•
df'ces, de ojos angustiados y humedo,, que con toda la
vida que en ellos quedaba, se fijaban ansiosamente en la
puerta del cuarto, y unas mano:1 larga~, huesosas, que se
clavaban en las aá.banas, se agitaban, tarántulas desque•
brajadas, y con mecánicoéinstintivo movimiento, atr~ian
constantemente las sábanas al rost.o, como quenen·
do, según la frase de un célebre psicólogo co11temporá.•
neo, revestirse ya del sudario.
En la puerta apareció la silueta del médico, larga figu•
ra envuelta en larga levit.a; loa ojos del enfermo chispearon; los pasos graves del enlutado personaje fueron haw
cia nn sillón mecedor, donde un joven, imberbe todavía,
bostezaba con aire fastidiado; unas cuantas palabras dichas á media voz se cruzaron, y los pasos.fueron hacia la
cama donde Jos ojos se dilasaron y una voz perceptible
apenas, balbuceo:
-Vi ..... viviré ...... un año ...... doe, nada más Doctor.
El Doctor nada contestó, pero en su r()stro de impeca ·
ble impasibilidad, hubo una involuntaria mueca de lástima que hizo saltar las inquietas manos y agitarse el cuerpo e¡;¡queleteal del enfermo.
El médico permanecia·inmovil, viendo al desechado
con eee aire de piedad y de curiosidad que aún los más
acoetnmbradae á ver pasar la fatal línea, toman ante loe
forzados viajeros. El Desgraciado leía su sentencia en esa
aciitud y, haciendo un esfuerzo pretendía dominarse,
darse valor y su cabeza monologueaba:
-¡Ya!. ..... ¡ee acabó todo 1 •••••• tenía que suceder...... .
¿y qué? ........ ¿qué es la vida? á. quien dejo, que extrafl.o,
qué podré echar de menos después de muerto? y en vano
se convencía de que era viejo, de que no tenía ni un hijo, ni un hermano, ni una mujer; fin su corazón no ha•
bfa nada, ni siquiera recuerdos. ¿Había querido algo en
este mundo, fuera de su egoista tranquilidad? No, ¿verdad? Otros van llevándose aunque sea r111naa, y en elmo·
mento de la muerte ven dibujarse rostros que aonrien 6
que lloran, figuras de amigos que pasan, recuerdos de
buenos ratos que se esfuman; para él, nada1 nada, el más
completo de los vacíos; y, sin embargo, y arn embargo se
afnraba 1í. la vida, se aferraba con ai.aiar:1 1 con su voluntad y sus fuerzas todas, si las fuerzas fueran capaces de
vencerá la muerte ......... y repaeaba lo que babia sido su
vid&amp;., la más vulgar, la más escasa de sucesos, la más monótona d"' las exíatencia 11 , capaz de desesperar al más
contentadizo de loe novelistas.
Su iníancia: unos cua.ntos ai\oa de timidez; él no t.enía
ecos de carcajadas, ni de carreras, ni de pnrazos; él no
sentía en ese momento gritos infantiles, gorgeos de traviesaa aves que lo llamaban ó lo picotearan;en su juven •
tud, dos aucesoe: la muerte de su padre y casi inmcdiatamentedeepnéEI, lade la madre; todo lo que para él represent.aban estos dos lecho!!', eran dos noches pasadas al lado de loa cadáveree, cuidando las ceras que ardían chisporroteando, y desde entonces, comer solo, dos luga1'es
menos en la mesa común; pero fuera de esto, nada cam•
biaba, las mismas criadas, la misma casa, loe mismos hechos y las mismas palabrae.
El vefa turbas de j6venel!I yendo rientes, ii su ruina tal
vez, pero una ruina precedida de clioques de cristales y
resonancias de ri@as; veía mujeres espléndidas y mujeres
sonrientes, proclamaciones raidoaas de los veinte aiioe y
huía, bufa temeroso de loa gasooe, de los movimientos,
del abandono de sn enmohecida concha de vieja tortuga.
Nunca quiso formar un hogar por horror también á loa
gastos y á las discusiones; el número de cabecit.as rubias
y tra1ea claros 111ue rodean las mesas y los lechos y animan las estancias como parlantes ram.illetes de flores, no
era) pa.ra él sino un cieno número de bocae, de trajee,
de profeaoree, un sin fin de pesos que se van,que buyeo,
y h•yen con asombrosa rapidez.
Colocar una cierta cantidad de dinero, el cambiar ama
de llaves, eran las penas de su vida; sus placeres ir á
un jardfo público determinado dfa de la semana, dar Isa
wis:n:is yueltas, oír la.a mismas estridencias tic un:i mi~ma

DE CAMPOAlllOR
SU ULTIMA DOLORA

Se intitula Lo inim ittihle la última Dolora que ha escrito el insigne poeta don R ,món de Campoamor. La 4edic6 al celebrado actor Emilio !\Iario, y la reproducimos
en seguida:
A una actriz que llegó á ser
famoea por sus laureles,
le dió Mario dos papelea,
de A ngt l y Fu ria á escoger.
-Qtté duda puede caber?
-dijo la actriz, impasible,ucualquiera mltjer sensible,
haciendo al sexo una iojuria,
puede imitar una furia,
pero uo. ángel ¡imposible!n

PINCELADAS

I
Parece que euspenso en su carrera,
Quedóse el '!ol en el cenit clavado,
Sigue el agua su curso fatigado
Y la arena del margen reverbera.
En el bosq·ie cercano, desespera
El silencio de muerte que ha reinado,
Y apenas se oye el canto desolado
De la torcaz medrosa y plañidera.
Salta un ciervo: áloe vientos interroga,
Hunde sus secas fauces con anhelo
En la corriente que su sel ahoga;
Asustada una garza tiende el vuelo
Y como nube solitaria boga
Por el azul espléndido del cielo.

II
Orando acaso por el sér que adora1
Imágen muda del dolor sombrío,
El funerario sauce sobre el río
Cuelga su cabellera protectora.
Tenaz conserva su actitud traidora
Un martín-pescador hosco y bravJ:6
Y, al parecer, durmiéndose dft hastío
Esta en la rama que se inclina y llora.
Por fin en el remanso un pez blanquea,
Rápido se derrumba de repente
Y el agua con violencia chapotea;
Yoelve á posarse en P.l saúz dolien re
Y parece al baiiarae en luz febea
Que llevara en el pico una azcua ardienie.
RonrLrn FIGUEROA.

1007.

�350

EL MUNDO

DOMINGO 23 DE MAYO DE 18~t7

DOMINGO 23 DE MAYO DE 0897

EL MUNDO

ENGAÑO SUBLIME

•

StlitlERO 10.

i
La tía Fourneron se enfadaba:
-Me he avanzado mucho, Jacobo, he hecho en tu

~nombre demand11e, promesas; he entablado negocin-

~elleza al~mana.

cionea.
-Pues bien, tía Fourneron, si babeis avanzado retroce·
deréis, he aW todo.
-Pero Eulalia te ama, era ella tan feliz!
El reía de la mejor manera.
-Si me ama, me perdonará.! Feliz ella-así lo creo-es
u na orgullosa dicha, amar! Yo bien querría estar en su
caso.
-La gota volverá, pícaro, perdido, malvado!
Todo su arsenal de injurias pasaba. Entonces la hilaridad de Jacobo no conocía límites.
-Pícaro, pícaro, repetía.
-Me adula uated----el epíteto es demasiado para mi
·edad ...... Si creería usted que me iba á. dejar bloquear
en esa satánica nevera de Pontarlier! Desde el mee
próximo me elimino y voy á instalarme á. Niza.
La tía lanzaba un largo euepiro. Lo que ee con ese ya
todo había concluido.
Lo que la oonr.rariaba eobre todo, era el descontento
de las doe Lezinee que ya no la recibían sin mezclará la
miel algún vinagre.
Eulalia hubiera perdonado crietianamente, pero Aglaé
no perdonaba, r!jprochando amargamente á la interven· tora la imprudeucia..de su conducta, que había comprometido la tranquilidad de el alma de su hermana con pa•
sos inconsiderados.
La tía FournerC'n pasaba la pena negra para calmar
ese resentimieoto. Un disgusto en una familia tao bien
unida ...... que escandalo! Y por su culpa ...... que desolación! Ella, que servía eiemple de lazo de unión, que
tan bien ee iogeniaba para unir, para aproximar loe corazones! A.sí ea que la carW\ de Felipe fué una diversión
f~liz para su pena. Desde las primeras palabras, su ener. gía se encont_tó de pie.
Cerrar la puerta á la intrigante, no dejarla penetrar en
,el arca santa de la familia, proteger .i la huerfanita, sal-

varal viudo. Qué maravilloso programa! Ya le parecia
oír á los panegiri~tas exclamará coro: «Gracias á la ener·
gía, á la solicitud, á la inteligencia da la señora Fourneron ......... » No, jamáe se había sentido con tanto aliento!
La solicitud en la aefiora Fourneron no era una de esas
fiebres benignas de raMs accesos intermitentes, sino una
enfermedad de intensidad temible, que necesitaba una
erupción conetante de buenos oficios. El deber absoluto
de mantener vi vas, sin reposo alguno, por medio de catástrofes suceeivas, las fuerzas de su alma, incumbía á
sus parientes y á em amigos. Deber riguroso al cual na•
die debla eustraerae. U nicamente Felipe se había exceptuado: podía morir en loa mares lejanos sin que ella tuviera el inefable consuelo de at.ar á sus pies la bala fatal.
Poiía nautragar ein que ella se encargara de arrojarie el
aparato de salvamento. Imposible llevar más lejos el ol•
vido de toda def~reacia. Ni aun siquiera había tenido
él jamás el menor secreto que confiarle. De suerte que en
su testamento le trataba ella demasiado mal. Más he
aquí que de pronto ese sobrino desnaturalizado abría á
la solicitud de su tía, loa más grandiosos horizontes, y le
proporcionaba al mismo tiempo laocadón de aproximar•
ee á los C)razones agriados,
Sin perder un instante corrió á casa de las sefioritae
Lezinee y á casa de J acobo de Sommeree, les convocó para la misma noche en su pequeña sala y se hizo la misteriosa, rehueando explicarse.
-No, no, ea un asunto demasiado grave, demasiado
importante, está en juego el honor de la familia: más vale:eeperar para hablará que estemos todos reunidos. Consultaremos, discutiremos. Para decidir á las Lezines,
añadió:
-Va en ello la salvación de una alma.
Para decidirá Jacobo, dijo:
- Va en ello el honor de un hombre.
Prometieron ir, y ella lee leyó desde luego la carta del
marino.
-Y ahora, preguntó alegremente ¿debo partir para
LauSllnne?

Aglaé de Lezines respondió con su voz fría:
- Yo, que no tengo vuestra solicitud, me abstengo de
ocuparme de coeas que no me conciernen, y he tenido
oportunidad de lamentar que cierta persona se haya
aparta do de esta regla de prudencia. Fer.aando ya está
en edad de saber conducirse; puede volverse á casar si le
parece, yo no veo en qué pueda peligrar la salud de eu
alma, unico caso en que deba intervenir una cristiana.
-¿Pero y si ee casa cou una pícara, con una aventurera? rugió la tía indignada.
-La caridad nos prohibe los juicios temerarios. ¿Qué
t;abéis vos de esa mujer?
La discordia estaba en el campo. Jacobo de Sommeres,
deseoso de volverá la gracia de la tía Fournerón, intervino1 llevando la discusión á un terreno en que todos
debían encontrarse de acuerdo.
-La opinión de Felipe, dijo, es de un gran peso á mis
ojos. Es él un muchacho muy recto, muy probo, un poco exaltado, un poco caballeresco, pero que marcha siempre por el camino del honor. Debe tener serias razones
para temer este matrimonio, aun cuando no las explique
demasiado. Yo desearía, cuando menos, que nos hiciese
conocer el nombre de esa mujer.
Aglaé movió los hombros:
-Persisto en sostener que Fernando no es ya un nifio.
-Aglaé, replicó la tía Fourneron, cuando se trata de
pícaras, loe hombres son niilos eternamente.
Jacobo estalló en una risa sonora, en tanto que las dos
Lezines, halagadas en sus odios de eolteronas, declararon que si verdaderamente la moral desaprobaba esta
unión, si aquella mujer era una criatura perversa, sería,
en efecto, más prudente oponerse á su entrada en la fa.
milia.
Estando netamente definido el fin de la cruzada, sepasó á examinar los planes de combate y las máquinas de
sitio.
-Yo vuelo á. Lausanne, dijo la tía, partiré desde maiiana, representaré á Fernando... .... .. le haré comprender ......... le exhortaré, le suplicaré, le sermonearé.
Ta, ta, ta! interrumpió Jacobo irreverentemente,:se ta•
pará las orejas. Mas valo no ponerlo en guardia, tía;esas
mujeres, yo las conozco ........ .
Frotó con melancolía su pierna·enferma donde se ha·
cían sentir aún, por instante~, agudos dolores.
-Si esa pícara se percibe de alguna cosa, se pegará á
nuestro primo y no dejará ya su presa. Y entonces tía
Fourneron, bien podéis gritar como Casandra, nadie os
hará caso.
El temor de un chasco puso pensativa á la tía .F ourne-

ron.
- Yo soy siempre facii de convencer, dijo ella¡ no trato
de hacer triunfar mi opinión. No tengo otro deeeo que
el de ser útil á loa míos¡ qué aconsejas tú?
-Pues hacer exactamente lo que Felipe nos pide, escribirá Fernando para comprometerlo á que vuelva aquí.
-¿Bajo qué pretexto?
-¡Oh! dijo Jacobo, los pretextos no faltan: Su gran
boeque de los Lannes está ya en tiempo de ser explotado,
eería oportuno que viniese él mismo á diri 6 ir loa cortes.
-Se podía prevenirle también que el t.echo de su casa
amenaza ruina.
-También se le puede representar que la época de la
primera comunión se aproxima, y que sería una dicha
que la pobre Lila hiciese esta grande y bella aeci6n bajo
la dirección habil de nuestro venerable pastor.
-Todo esto ea perfec to, objetó Jacobo, pero admite

�EL MUNDO

retardos, tergiversaciones. Y ea preciso gritar fuego. Teníamos la quiebra de loa 1finoret¡ ese pretexto hubiera
sido excelente, sólo que ya no existe, porque aua primos
los Daclan han respondido por ellos.
-¿Qué importa? dijo resueltamente la sefiora .Fourneron, lo importante no es que loa Minoret estén en quiebra, sino que .Fernando vuelva á Pontarlier. El ha depo·
Bitado la fortuna de Lila en eea caea que se creía tan sólida, y nada le retendrá. Y cuandoestéaqul, mis amigos,
cuento con vuestra ayuda para guardarlo. Le baremos
comprender que las afecciones de familia son las mejores, la.a más consoladoras y las más dulces, y que si desea
casarse ...... (su mirada llena de seductoras promesas se
fijó en las dos Lezines ) no hay necesidad de dirigirse á
las aventureras.
-Podéis contar con mi concurso tanto tiempo cuanto
yo esté aquí, dijo Jacobo. Yo organizaré cacerías si lagota lo permite.
Yo le pediré para nuestra capilla el retrato de Santa
Ru!elia, dijo Aglae¡ esa será una ocupación agradable al
Sefior.
-Yo, dijo la tía, yoos invitaré á venir por la noche á
tomar una taza de té¡ jugaremos un poco, y veréfs cómo
ee divierte y habremos así preservado de una mancha el
honor de la familia,
-Y acaso aEegurado la ealvación de esa alma, murmuró .Aglaé.
Los cuatro conjurados se separaron con esa dulce ea·
tiefacción de las gentes virtuoeas que van á lanzar contra la corrupción moderna un golpe temible.
XXIX
Blandamente reclinado en un gran eilló.a, con el cigarro en loe labios, Fernando Duvernoy saboreaba la quietud de un hombre á. quien ningún cuidado obscurece el
horizonte. Acababa de terminar el almuerzo1 Lila salía
del comedor para prepararse al paseo¡ un cielo sin nubes,
el barómetro en buen tiempo fijo.
La alemana permanecía frente al pintor, con las manos
cruzadas sobre las rodillas, mirándolo con sus grandes
ojos transparentes, en una admiración beatífica. Este iJJ•
cienso, estas alabanzas, esta adoración mezcladas al bu•
mo del excelente lóndres, constituían después de todo
una dósis de felicidad muy envidiable.
-De suerte, señorita Carlota que puedo contar con tres
horas de libertad ahora. Nuestra amiga me parece desde
hace algunos días mucho más triste, agitada de lúgubres
presentimientos. Habla de separación y parece temer
que cesemos de verla. Yo quería tranquilizarla, prolon•
gando á su lado el tiempo de mis visitas. ¿Podréis hacer
entrar en razón á Lila?
-Eso se hace cada día más difícil, muy honorable seflor Duvernoy, pero la humilde aya hará cuanto pueda
por asegurar la tranquilidad de 1m amo y de su noble
amiga. Pobre eefiora Beltrd.oa, la caída de !as hojas leda
miedo.
-¿Pensáis qua esté tísica? preguntó él con emoción.
¡Ay! me lo ~mo, porque un día me pidió que le leyese
esa linda poesía que lleva por título La caf.da de fo8 hoja,3,
y cuando leí:
.Fhtal oraclc d' Epidaurc,
Tu m'tlB au: "l.ajeuiJJes dti bata

.A

tuyeu.ejauniront enoore,

.Jlaü c't81.pour la fllmúrejoi,!"

ocultó elJa la cabeza entre sus manoe para desimula1me sus lágrimas.
-Oh, dijo él, pobre mujer, yo no la creía tan enferma.
Verdaderamente me causa mucha pena.
En ese momento un criado entró y depositó sobre la
mesa las cartas y los periódicos. :Este incidente cambió
el fúnebre curso de su conversación.
-8eflorita Carlot.a, antes de salir, le suplico que abra
eee molesto correo.
Cada día ee descargaba más en ella de los fastidios de
su correspondencia, viéndola tan solícita y discreta.
Abría ella la.e canas, iñdicando la procedencia1 leía la
lirma, deapnésesperaba las órdenes.
-De Pontarlier, y firmada Sía Fourneron. ¿Debo leerlA? sefi.or.
-De mi excelente tía }..,ourneron! Ciert.am en te, os escucho, setlorita Carlota.
Pero pensaba en Beltrana, había visto frecuentemente
tísicas. Era, pues, cierto que estaba atacada de esta terrible enfermedad? ¿No exageraba ella acaso la gravedad
de au estado?
Carlota, con eu áspera voz de alemana , de infleccionee

guturales, comenzó la lectura. Habitoalmenteaedívertfa
él con cíert.as dificultades de pronunciación que jamás la
buena ay&lt;\ había podido vencer, contciertas sílabas que no
acertaba á decir correctamente, pero esta vez, desde la
primera página saltó de EU silla, arrojó su puro, y con
uoa bnuquedad que la asustó, arrancóle la carta de las
manos
-¡Los Minoret.! ¡Loe M:inoret en quiebra!
Buscó con los ojos el nombre, se mordió loe labios, é
hirió el suelo con el pié.
-Es exacto ......... Entonces no hay un instante que
perder, es preciso que partamos-para Pontarlier.
Su trastorno era tan expresivo, que ella lo comprendió
todo y le miró aterrada. Tantas veces, en sus absurdos
ensueños, había compuesto esta escena, esa ruina imprevista y repentina. La primera parte del programa se
cumplía, pero el tío de América, del cual debía ser ella la
legataria universal, en qué pemaaba que no se apresuraba
á morir? Y si no moría, ella qué podía hacer. No po·seía
nada en el mundo fuera de una pob,e casuca en Bohemia¡ poseía, aí, un corazón fiel, y esto es un tesoro ina•
prec:able que ningún depositario puede robarnos, mas
para ofrecerlo, se necesila una palabra, un gesto, una
mirada, una voz de aliento. Ella esperaba, esperaba ti·
mida, ansiosa, levantando hacia é l sus ojazos llenos de
bondad.
¡Ay! él no la miraba, releía la carta, febriacitant.e 1 ra·
bioso, con las cejas fruncidas. Algunas exclamaciones
silbaban eutre sus dient.ee. La quiebra sin ser absoluta·
mente cierta, era por desgracia muy t~mida¡ las gentes
prud~n\es retiraban sus capit.ales, avisos que creia de ,e·
gura fuente, le llegaban á la señora Fourneron 1 y ella consideraba ·como u.i imperioso deber de parentesco advertirá su sobrino. No sabía exactatnente la importancia
de las sumas depositadas por Gl en aquella casa, acaso se
alarmaba demasiado1 pero ~n ese caso no vería él en el
pa.!!o que ella daba más que una prueba de su interés. Pd•
ro se decfa inminente la cat1tstofe, y be aqui por qué sin
tomarse tiempo para máe amplias informaciones, ella le
escribía.
-Vamos, dijo él, \.'amos, es preciso partir lo más pron•
to posible; matlana .á primera hora. Un día de retarlo
sería, un crimen¡ es la pequeña fortuna dejada por Elena
á su hija la que he depositad, ahí.
Pero de pronto sintió en su corazón una trieteza aguda, un desgarramiento.
¡Era yo tan feliz aquí! He pasado tan dulces horas.
¡Oh! eefi.orita Carlota1 qué sería sin nosotros de nuestra
pobre amiga?
La alemana juntó sus manos, exclamando:
-¡Magnanimidad de un gran corit.zón! En medio del
desastre de su fortuna no piensa más que en la amiga de
su humilde aya.
-Cuando menos, continuó él ein escucharla, quiero
pasar con ella este último dia. Quiero llevarle yo mismo
con toda la prudencia que su salud exige, la noticia de la
separación absolutamente necesaria, pero q•le espero no
será de larga duración. Cuidad de que Ee empaque bien
todo, set1orita, haced cerrar la casa.
Dió algunas órdenee_que ella eacuch6 con su deferencia
ordinaria, aun cuando no pudo impedir un movimiento
de decepción .
No la había llamado él su angel consolador, ni aún la
había mirado. Cómo hubiera osado ofrecerle su casuca
de Bohemia! •
En cuanto á Lila, oyendo estas palabras mágicas: KPar·
timos mafiana,i&gt; arrojó nn grito de alegría, que repercutió
en t.oda la casa, y después se precipitó loca de gozo en loe
brazos de su padre.
-!Qué dicha, papá, qué dicha!
-Pero no, mi pobrecita, no e'! una dicha, al contrario,
es un lamenta'ole accidente, una pérdida de dinero.
Ella, sacudió eu linda cabeza con un gesto, que signifi caba bien que wdae las pérdidas de dinero no podían
disminuir esa felicidad. Sólo que como acababa de encerrará Carlota saltando al rededor de ella como una cabra salvaje, el pintor tuvo miedo de sus mármoles preciosos, de sus fi.nasestát.uas; de los herm".&gt;sos bibe lots esparcidos en el taller.

-Es mejor qne yo mismo acomode todas estas cosas
antes de salir, dijo.
Y se puso en obra y ellas le ayudaron, pero las gruesas
manos de Carlot11 temblaban de tal suerte, que dejaren
escapar una porcelana de S.ue, que se hizo astillas.

DOMINGO 23 DE MAYO DE_ ,897

El pintor reprimió una exclamación de impaciencia, y
dijo secamente :
- Sírvase ocuparse de otros embalajes, señorita, Lila..
bastará para éste.
Y en efect.o, la niftita se mostraba habil y prudente;
en el exceso de su alegria, tocaba todo y no rompía nada.
La pobre Carlota, con el corazón lleno de pena, había
subido á su cuarto, donde acomodaba con mano febril su.a
más hermosos trajes: Rodaban las lágrimas por eue me·
jilJas.
-Es verdad que he sido muy torpe, pero t;engo tanta.
pena ......... abandonar á mi noble amiga en el momento
en que el fatal oráculo le ha dicho que la hoja de los boa·
ques del otoiio no amarillaería ya ante sus ojos, y saber
que mi generoso amo está. arrninado por nn depo6itarío
infiel y no poder hacer nada para ir en su socorro!
De pronto una esperanza eec6 eu.s lágrimas.
-Quién sabe, dijo, está acaso ahí y me espera. No puedo partir sin haberme asegurado. Voy en un momento,.
en tanto que Lila y el muy honorable señor Duvernoy
concluyen el embalaje del taller.
Púeose como quiera el sombrero, tomándose apenas
tiempo para sujetarlo, y partió á.gr.indes pasos.
Ahí, era el correo. U nade las inocentes manías de Car•
lota era dirigirse al correo una vez al mes con la esperanza inveterada y persistente de que podía muy bien ha
llar alguna cosa.
Latíale fuertemente el corazón cuando hizo la pregun•
ta de costumbre; después de la respuesta uegat.iva, salió.
con la cabeza baja y volvió lentamente á. la casa, decepcionada. Decididamente nada podía hacer por los que
amaba.. La suerte y el tío de América se mostraban muy
crueles.
Al subir la escalera, se admiró de no oír el ruido de los.
marr.illazos que clavaban las cajas1 ni loe grit.os de alegría de la niña. El taller estaba vacío, vacío también el
resto de la casa con excepción de la cocina, donde loa.
criados charlaban.
Se informó:
-El seilor Duvernoy salió?
-Sí, seflorita.
- Y la señorita Lila?
U na de las mujeres respondió:
-La setiorita siguió al se1ior.
8in duda, pensó Carlota, para algunos arreglos; notardarán en vol ver. Se simió tcn~adi:r. do corrtr á casa de la
princesa, pero no osó abandonar su puesto y se resignó
á esperar . .Esperl) lari:t'' r,iempo.

DOMIIIGD •3 DE MAYO DE 1897

el!crutador, deeolado verdaderamente de separarse de

ella.
-Volveré, os lo juro, mi muy querida amiga.
Ella le tendió la mano. El la tomó, la besó, y como
ella no pensaba en retirarla, la guardó entre las suyas.
-¿Ese informe que os ha llegado, es del todo exacto?
-Ay! de cualquiera ot;ra fuente podría yo dudar; pero
de mi tía Fourneron ...... es la mujer mejor informada
del mundo

EL MUNDO

habido de mi parte, lo confieso, un poco de imprudencia. Absorbido por mi dolor, no be tenido la fuerza de
ocuparme de todas esas cuestiones de dinero. Vos comprendéis esto, amiga mía, vos que comprendéiB tan bien
todas las cosas del corazón.
Ella le dirigió una mirada dura que él no comprendió.
Se sentía dominada por una cólera sorda contra él y contra su dolor. ¡Qué importaba que la amase si se había
arruinado!

presencia de usted para la pobre mujer abandonada que
morirá si ya no Je vuelve á ver.
-Pero yo volveré, exclamó él. Ocho días me bastarán
para arreglar este negocio. Dejaré á Lila en mi familia,
con su aya, y volveré al lado de usted.
-¡Qué bueno es usted! dijo ella eon voz conmovida.
Ensayó protestar contra est.a calificación de bondad;
mas con su pequefla mano, ella le cerró la boca.
- Sí, mted es bueno, y de esa bondad voy á. solicitar

XXX
El embalaje del taller babia marchado con mucha rapidez, pues el pint.or tenía prisa por desocuparse para.
correr á casa de su amiga.
-Lila, hijita, dijo, hemos acabado; vete á buscará la.
eel'iorita Carlota, yo voy á salir.
La besó en la frent.e, la despidió con un gesto, después
con el aspecto ansioso del hombre cuyos instantes de dicha están cont:.ados, se dirigió al chalet. Habíase promet.ido no decir á la pobre enferma la triste noticia sino
con el mayor cuidado quería prepar-.ula para este rudo
golpe, con protes~s de carifi.o et.arna; pero había contado sin la huespeda, sin el dón de adivinación que ella.
poseía, para leer en el fondo de loe corazones. Aan no
se había eentado frente de ella, cua.odo bruecament;e ella
le d"'cia.
-Me ocultaia algo. ¿Qué ha pasado?
El respondió olvidando los preparativos y las precau~
cianea oratorias:
-Una cosa horrible, mi pobre amiga, parto mañana.
Ella se irguió cuan alta era, pilida, temblorosa, temiendo que hubiese él a1ivinado la verdad sobre su pa•
sado.
-Acaban de escribirme, dijo él, para hacerme saber ...
-¿Qué? interrogó ella ansiosa, olvidando su habitual
prudencia.
-Los Minoret ........ .
-Los Minoret! qué ea eso de loe Minore,t
En\Qnces él le explicó:
-Los Minore,! la primera ca.sa del país, banqueros de
padre á hijo desde hace tres generaciones, están mal t n.
sus negocios. Nadie podía prever esta catástrofe. D.;
quien fiarse en lo sucesivo?
-Ella le miraba á la cara, de3confhda aún, pero él
sostuvo con la cnlma de una conciencia pura ese exá.men

-¿Bet.áis bien seguro de que vuestra tía no ,ieoe ningún interés en haceros volver á Pontarlier?
-Un in'8rés...... ¿Por qué había ella de desear mi
vuelta?
-¿Quién sabe? dijo Bellrana.
Pero una apreensión de otro orden la dominaba:
-¿Ha deposit;ado usted en esa casa de banca capitales
impar$&amp; otee?
-La foriuna personal de Lila y algunas sumas mías.
Yo creí á loe Minoret de una solidez á toda prneba. Ha

-Pues que se trata de la fortuna de vueetra bija, dijo
ella, eEta partida tan dolorosa no puedt' sn puesta en
cuenión.
Esta vez él la atrajo contra su corazón. Ella se df'jó
deslizar entre sus brazos. Respetuosamente, casi religiosamente, él posó sus labios eobre la: frente que ella le
~odia. Ella apoyó la caben sobre su hembrG y con una
voz triste y dulce, dijo:
-¿Qué. va á ser de mí sin vos, mi único amigo? ¿Sabe
usted, p~ede ust.ed comprender que beneficio ha sido la

una prueba aún. Prométame, jú.reme que si alguna circunstancia me obligase á abandonar este país, donde gracias á usted be sido tan feliz, acudirá. usted á mi llamado, vendrá asted á decirme adiós. Y más bajo, añadió:
-Un último adiós.
sif,mpre las hojas del otoño, siempre las confidencias
de Carlota. ¿Eft.B ba verdaderamente enferma? Una infinita piedad se apoderó de él:
- Volveré, ee lo juro á usted¡ pero no será para un triste adióe, eino para un alegre saludo.

�3S4

Inconscientemente, él había estrechado su abrazo y
labios ávidos se extraviaban en besos repetidos, cuando ella se desprendió dulcemente de sus brazos. El uo
osó retenerla, aun cuando experimentaba una viva tentación.
-Una última súplica, amigo mío, y usted que tan bien
comprende todas las delicadezas del alma, aprobará sin
duda alguna el sentimiento que me ha,e hablar. La
amistad como el amor, usted lo sabe, tiene sus pudores
y sus celos¡ be aquí por qué le suplico con la más instante súplica, que jamás hable de mí á sus amigos, á sus parientes, ni de viva voz ni por cartas. No baga alusión
alguna á la pobre mujer para quien ha sido usted un socorro tan poderoeo. Yo sé como en las pequeñas ciudades de provincia se muestra una fácilmente hostil á. toda
intrusión extrai"la. Tratarían de apartarlo á ue¡ed de esta desconocida que no estaría ahí para defenders6, Sé
que su corazón generoso rechazará esos ataques, pero
loe sufrirá sin duda.
Ella no había retirado sus mano3 al hablar así1 y las
es.rechaba con una presión dulce, como para hacer en•
trar en él el ardor de eu vuluntad.
i"'ie hará. como t. sted lo desea, dijo él, no hablaré de
usted, aun cuando sea para mí una privación gra~e;
pero no permitiría á nadie que ultrajase á usted con una
sospecha. ¿No sé yo acaso que es usted la más noble y la
más encantadora de las mujeres?
Un postrer beso respetuoso, un abrazo último, una
última promesa, y una última mirada, y con el corazón
turbado, Fernando se alejó.
Por grande que fuese su ceguera, su emoción era demasiado viva para que pudiese ilusionarse. &amp;ta emoción
ardiente y áspera la había resentido en otro tiempo,
cuando antes de su matrimonio una implacable pasión
lo ten fa encadenado. Iba, pues, á. amar de esa terrible manera á una enferma, cuya vida estaba condenada? ¿Iba,
á favor de la intimidad que reinaba entre ellos, á. envile cer esa alma qne el cielo reclamaba? Que Beltrana experimentaba por él una afección profunda, no podta ponerlo en duda. ¿No acababa de dejar ver simplemente y sin
falsa vergüenza el dolor que le causaba la perdida de su
amigo? Pero esta afección era casta, depurada por el sufrimiento. ¿Tendría él el monstruoso egoísmo de importunar á una moribunda con sus groseros deseos? Ade•
más, si debía perderla ea un plazo, ¡ay! muy próximo, no
valía máa cesar de verla á. .fin de disminuir la pena de su
pérdida.
-Soy, pensaba él ingenuamente, de aquellos que no
se consuelan y que no olvidan jamás.
Y por encima de todo se decía que no podría ya verla
de nuevo sin traicionar el secreto dedeeeo y de amor que
él creia también tener oculto.
Andaba con vacilación, absorto en su.3 nuevos pensamientos, con la cabeza inclinada sobre su pecho. De pron
to una personita rubia eali6 de ettre loe jardines vecinos y fué resueltamente á colocarr30 junto á él.
-Tú, Lila, tú, mi querida, ¿cómo es que está.a aqui?
¿deede qué hora?
Desde que entraste ahí1 dijo ella, designando el chaletcon su brazo, rígidamente tendido.
El se extremeció de esta larga espera; más de dos horas habían pasado. Permanecía embarazado ante su hija, como un hombre sorprendido en flagrante delito de
traición. Ensayó cambiar de conversación.
-¿Has olvidado, pues, que partimos ma.ñana para Pon·
b.rlier?
-No, dijo ella.
Y con nna voz que la inquietud hacía temblar:
-¿Es que te la llevas también?
f!US

-No, no me la llevo, dijo él sonriendo débilmente.
Después, respondiendo á su pensamiento íntimo,
afl.adió:

-EetA demasiado enferma para abandonar Lausanne.
-Pues bien, tanto mejor, dijo la sei'iorita que escuchó
con una filosófica tranquilidad una severa mercurial eo•
bre la falta de caridad para con el prójimo.
Carlota, consternada, escuchó los reproches del seflor
Duvernoy.
Si hubiéseis estado en la casa, Lila, hubiese sido mejor
cuidada.
Pero viendo la desolación de la pobre muchacha, afta·
dió más dulcemente:
-Id á decir adiós á vuestra amiga, deeea veros.

EL MUNDO

V1 última entrevista de las dos mujeres fué nutrida de
cambio!'.', de lamentaciones y de recomendaciones.
-Me escribiréis, mi buena Carlota, me diréis si ha podido ser conjurada esa quiebra, me tendréis al corriente
de todo lo que concierna á nuestro querido y gran amigo;
si parece má.:t triste y más desgraciado de lo que estaba
aquí; me hablaréis de eus amigos, de los miemcrso: de su
familia, de esa tía }"'ourneron, de sna primas de Lezines,
y también ........ .
Vaciló.
De ese joven cuifado á quien parece amar mucho, el
sen.ar Felipe de Aubián; además y sobre todo, mi buena
Carlota, me hablaréis de vos, largamente, muy larga·
meote, vuestrRs cartas no serán jamás demasiado largas
para el deeeo de vuestra triste amiga.
Como lo había hecho con el pintor, alladi6:
-La amistad, Carlota, tiene sus pudores y sus celoli!.
Prometedme no pronunciar más mi nombre ante eaá familia extrat\a que me eería hostil; ya es demasiado que
vuestra pequeña educanda sea mi enemiga. No quiero
que se liguen todos contra mí.
-Oh! exclamó C11rlota indignada, nadie osaría permitirse ...... Si os conocieran ...... Que no pueda llevaros conmigo!
Bajó la voz:
-Si un día el honorable señor Duvernoy-según mi
dulce eeperanza--cree deber recompensar la solicitud de
su fiel Carlota con el precioso dón de su mano, habrá una
habitación en nuestra cae:a para mi noble amiga.
-Gracias, diJo Beltrana dismulando una sonrisa, me
conmueve vuestra confiada afección¡ pero dadme la seguridad que reclamo.

DOMINGO a3 DE MAYO DE 1897

tas y no esperando casi nunca respuesta; no quería dejarle tiempo de reflexionar, de aeordn3e, de entrietecerse.
.A.elivinaba él también Su inte11cióo, y se la agradecía.
Cuando fué intltalado en el pequeño comedor de la tía
Foumeron, ante la mesa servida de manjares de provincia que no había comido hacía tiempo, F~rnando se frotó las manos en un eapancimiento de satisfacción.
-¡Qué bien se está. en vuestra casa, tia Fourneron, y
qué dulce ea la familia!
Terminado alegremente el desayuno bajo la impresión
de la vieja botella de vino de la Estrella, se recondujo al
pintor á su casa.
Esta vez la eeflora Fourneron no hablaba ya, sintiendo que había ganado su causa y no queriendo hacerse
importuna:
-Te dejamos con tu hija, amigo mio, volveré mastar_de á asegurarme de que nada falta para tu bienestar.
Fernando entró á. eu casa.
¿Donde estaba, pues, la emoción dolorosa que tanto había temido?
Deteniase á. cada paso, encontrando las cosas de otro
tiempo, todas en el mismo sitio, retardándose en mirar
los vie1os muebles con un infinito placer. Mariana los
había cuidado bien¡ no solamente nada faltaba, sino que
el orden y la limpieza reinaban en todas partes. La tía
Ji'ourneron practicaba, desde hacfa dos dias1 inspecciones eeveras: el taller, sobre todo, atraía eus cuidados.
Ella sabía bien que ahí era donde él se dirigiría desde
luego.
El taller no parecía haber sido abandonado, una tela
comenzada se encontraba sobre el caballete; por donde
quiera había un aire de bien venida.
El artista resentía ese lazo tan fuer~ de la casa fami-No hablaré ii nadie de mi querida princesa1 por gran liar,
del techo que le había visto nacer, que sin duda le
de que sea el anhelo de mi corazón.
vería
morir. Comprendía la fuer.za de esta palabra: el
Partieron al dia siguiente. Carlota lloraba sin tratar de
ocultar sus lágrimas. Lila permanecía inquieta como si home.
Estaba solo; ni Lila ni Carlota le habían seguido. En
esperase ver á su padre huir ó á rn enemiga surgir de
volvió
M&gt;doe los objetos con uoa larga mirada circular y
improviso.
murmuró:
Solo al aproximarse á Pontarlier se tranquilizó: no so-Todo igual, que contento estoy de haber tornado.
lo la enemiga no había aparecido sino que el afligido ros•
Ah!
si ella estuvieBe aqufl
tro de su padre se iluminaba con souriaa3 tiernas.
Y verdaderamente, no sabía bien él mismo si en ese
Reconocía loe sitios familiares y se los nombraba á. su
momento era en Elena ó en Beltrana en quien pensaba.
hija.
Pasos rápidos1 precipitados, una pequefia respiración
En laeataci60 1 la señ.oral!"'ourneron, Jacobo de Somme•
ansiosa,
le sacaron de su ensuefio: Lila llegaba loca de
res y las sefioritas de Lezines 1 esperaban no sin cierta
gusto.
ansiedad.
-¡Oh papá! ¡qué lindo está. mi cuarto lleno de ramas
-¿Es feguro que llega? Si ella le retuvie.:!e ... .. ... .
de
lilas! Yen conmigo, papá, ven á. verlo.
Aglae de Lezines, toda penetrada de las escenas bíbli •
-Ya
lo conozco, hijita, yo lo pinté.
cas1 murmuraba con terror:
-¿Tú? oh qué bueno! P&lt;!:ro es igual. Ven 6 verla,
-Debe ser una Dalila, ¿y Dalila no dominó acaso á
quieres.
Samaón?
El la siguió.
-Las mujeres de ahora, dijo Jacobo de :;ommeres, son
Ea cierto que estaba todavía encantadora aquella fresmás bien Danaes que Dalilas. Yo las conozco mejor que
ca camarita. Pa.recía que un perfume se exhalaba de
vos, prima Aglaé.
-Danae 6 Dalila, respondió audazmente la sef'l.ora aquellas ramas de flores: él las miraba moviéndo la cabe·
Fourneron, no tendrá el descoco de venir á buscarle á za con un aire de aprobación.
-Si, aí, no está mal, sin embargo, creo que las haría
Pontarlier.
mejor
ahora.
-No, sin duda, pero no lo dejará. abandonar Lausanne.
Entoncee: Lila se aproximó á. él muy cerca, muy cerca,
Es facil que de un momento á otro recibamos un telegray tomá.ndole la mano, murmuró:
ma ..... .
-Yo querría ver el cuarto de mamli.
El tren llegaba á la estacióa y gritos alegres estallaron.
El vaciló:
Todas las aprehensiones se desvanecieron: Fernando1 in•
-Ee
cierto, ea preciso, díjo, no podemos dejarlo siem
clinado en la portezuela, agitaba la mano, con la emoción del retorno que sigue á una larga ausencia. Saltó á. pre cerradao ¡ entremos juntos, hija mía.
De toda la caaa, sólo aquella cámara, cerrada por él y
tierra, las abrazó con efusión, dee:puéa presentó á su hiJa.
cuya
entrada había prohibido, no bahía podido eer ven~
Ella permanecia en segundo término como intimidada.
tilada
y abierta. Reinaba alli la tristeza eolemne de las
-Vuestra pequef'l.a Lila, tia Fourneron, su hijita Aglaé.
iglesias y de las tumbas. Esto impresionó á. la niña, que
Soy muy feliz al veros, amigos míos.
Mas de pronto pensó en aquella Elena á quien había se echó á llorar¡ él permanecía de pie, frente al lecho
llorado tanto, y aun cuando su pena se hubiese disipado mortuorio, con el corazón oprimido. Entonces el preeen•
hacía mucho tiempo, creyó sin embargo, de su deber1 te desapareció y el pasado volvió á estrecharlo con la ca•
dena melancólica de sus indestructibles anillos.
afirmar una vez más su inconsolable dolor:
Jamás se escapa al pasado; el hombre le da v.na parte
-Oh! amigos míos, no podía decidirme á volver¡ ea
de
su sér y se une á él por un lazo que cada día parece
tan duro, tan duro que ella no esté ya aquí.
aminorar,
pero que nada rompe. ._Como lo había dicho
La tía Fourneron cortó por lo sano estos eoterneci •
Beltrana,
él
era un hombre de costumbres, y las cosmientos.
tumbres de sus años felices en esa apacible casa, le adan
-Te llevo á mi casa Fernando; te he hecho preparar
de nuevo, y se enredaban al rededor de él. El sentía su
un pequefio almuerzo que te gustará. _mucho ..... . No te
corazón apegarse de nuevo á todas esas nifiadas que su
ocupes de maletas, Jacobo tendrá cuidado de ellas¡ venexistencia errante le había hecho olvidar.
te conmigo, tú también Lila, vos también, eeñorita Car·
lota; almorzaremos juntos y beberemos por vuestro feliz retorno, una vieja botella de vino de la Estrella.
Continuará.
Ella se arrastraba triunfante, abrumándose á. pregun-

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LA PARTIDA DE BILLAR

Lof soldados f'Etán rendidos de caneancio: como quellevan batiéndose dos dias y hao pasado la noche con la
wocbila á cuestas bajo una lluvia torrencial. Y eso no
o.betante, van ya tres horas que se les deja consumirse
ueu EU lugar, deecansen,11 metidos dentro de los charcos
en :11s carreteras, dentró de los barrizales en los campos
empapados.
Sin fuerzas por la fatiga y por las malas noches anteriore~'t y con los uniformes choreando agua, arrimanse
unos contra otros para calentarse, para sostenerse. Los
hay que duermen de pie, apoyados en la mochila de su
,·ecino y en esos rostros inmóviles, con el abandono del
sueilo, es donde mejor se ven l.1 laxitud y las privaciouee. La lluvia, el fango, la falta de fuego, la falta de rancho, el cielo cerrado y obscuro, el enemigo á quien se
~iE!".D.te en derredor. Esto e8 lúgubre ....... ..
¿Qué hacen allí? ¿Qué pasa?
Los cañonee, con la boca apuntando hacia la selva, tienen~¡ aspecto de acechará alguna cosa. Las ametralladoras emboscadas miran con fijeza al horizonte. Todo
parece dispueató para un combate. ¿Por qué no se ataca? ¿A qué se espera?
Se esperan órdenes, y el Cuartel general no las Anvía.
Sin embargo, no está lejos el Cuartel general. Es ese
hermoso castillo, estilo Luis XIII, cuyos roJOB ladrillos,
lavados por la lluvia, relumin á media ladera entre los
matorrales.
Morada propiamente de Príncipes, muy digna de en·
galanaree con el pabellón de seda de un Mariscal de
Francia. Detrás de un gran fo30 y una rampa de piedra
que los separan del camino, suben los prados artfficiales,
haos, verdes y festoneados por macetas de floree, en derechura hasta la escalinata de iogreso. Al otro lado, hacia las habitaciones de confianza, las alamedas forman
calles de arboles luminoeas; el estanque donde nadan los
cisnes aparece como un eepejo; y bajo la techumbre, como de pagoda, de una inmensa pajarera, aletean y hacen
la rueda 10s faisanes dorados y los pavos reales larzando agudos gritos entre el follaje. Aun cuando los dueños
están ausentes, no se nota alli el abandono, ese gran 11de jadlo todoi) de la guerra! El oriflama del Jefe del Ejército ha preservado basta las menorea florecillas de los
prados artificiales; hay algo de extrafieza al encontrar
tan cerca del campo de batalla esa tranquillldad opulenla originada en el orden de las coaas, le correcta alinea•
ción de la.a masas arbóreas, la profundidad silenciosa de
los pasos.
La lluvia, que amontona allá abajo tan súcio barro en
los caminos y excava roderas tan profundas, aquí no es
más que un chaparrón ,etegante, aristocrático, que aviva
el rojo de loe ladrillos y el verde de las praderas, que da
lustre á las hojas de los naranjos y á las blancas plumas
de loe cisnes. Todo reluce, todo está apacible. Verdaderamente, sin la bandera que flota en la creste&gt;!ía de la techumbre, sin los doscentiuelasqne hay de guardfa sobre
la verja, nadie pensaría que estaba en el Cuartel general.
Los caballos descansan en las cuadras. Acá y allá se en·
cuentran asistentes y ordenanzas con traje de cartel dando vueltas á los alrededores de las cocina.e, ó algún jardinero con pantalón encarnado, paseando tranquilamente
eu rastrillo sobre la arena de las grandes calles de árboles.
El comedor, cuya.a ventanas dan á la escalinata, per•
mite ver una mesa J. medio levantar, botellas destapa•
das, vasos llenos y vacíos sobre el mantel auugado: to Jo.
un final de banquete después de irse los comensale1:1. En
la estancia inmediata óyenee voces altas, risas, bohiB de•

~

\,;

Traje de recepción. ( Figura 2.)
Traje de recepción de fular crema con abanicos de muselina de seda, cnerpo de raso verde, con afiliaciones bordadaP, escote redondo abierto Pobre unas bandas de muRelina , cuello de ra'!.O oon plicé de muselina, manga de
fular y con peque-fío volante en la falda.
Sorrtbrero Melinda. ( figura 3. )
E~ tA prPciGso Pombrero eR de paja fantasía, verde junco
y plata, ad11 rn'l lo de encaies y ga7.a,. e-in nna punta que
cae graciosamente EObre el lado izquhm..lo, saliendo de un
gran nudo de encajes y listones color violado, que detie•
nen aigrette de lilas con follaje natural.
Traje de batista moteado frente y espalda.

1

/ ',

Bata de batista azul y blanca. (FiguJ• 6.)

-~,,b

Este veetido de batista, azul marino y blanco, es nrnv
propio para la estación, y de muy Ucil confección. Cne• 'PO blusa, adornado con tiras tordsdas y rouget angosta!-&gt;.
bajándose en loe delanteros y sobre las mangas que llP.van
en su borde inferior peqnefias aldeta&lt;\ con'rouget. Cinln·
rón con lazo de moaré. La falda v9 adornada en su bor ·
de inferior con una tira bordada y un pequeflo rouget.

.

Sombrero Regina. (Figura 7. )

Este sombrero también de paja, va todo cubierto de
primavera, de distintoi, t;onos, y adornado con buclecillos
de listón angosto, y grandes cocas de color violeta, orq
viejo, rojo, malva y verde pálido.

,

Mangat.ovedad. (Número 8 ).

l ~-Forro de la manga.
2?.-Bata de encimn entera.

En materia de flores y dA amores,
estoy por los amores y la&lt;J flores.
ÜA )l P OA) IOR.

-~

,~

. ,.

( Figuras 4 y 5. )

Este traje es de hath1t,$l . moteado crema. Cuerpo blusa
con bolera de la mi Rm a t,t;:Ja adornado de encajes y entre dos. Cinturón de raE'" verde hoja con campana abierta y
signiendo el adorno del bolero. Cuello de raso con e.Qcaes. Manga entera, fr nnc i,, ..,_

-:

'

Figuras I y .t.
Traje de •eda gris perla. ( Figura 1. )
Vestido gris perla de seda indesplegable, sumamen~
aenci11o, con dntnrón y cu-allo de tela de seda escocesa
azul. Manga fruncida.

de los soldados ...... Allí arriba, en Ja Eala de billar
marfil qne ruedan , copas d&amp; cristal que chocan entre
también se baten con calor, teiriblemente: el Maria:
sí. El Mariscal está ocupado e.a jugar su partidita, y
' , . ~.
cal ha vuelto á avanzar, pero el capitá.n se defiende
he ahí por qué espera sus órdenes el ejército. Cuando
como un león......
·
el Mariscal ha comenzado Ja partida, ya puede hun·
¡Diez y siete! ¡Diez y ocho! ¡Diez y nueve!.. .. ..
_., ~ \. "'
dirse el firmamento, nada en el mundo podría iwpe,'4
.
Apena.a hay tiempo de maMar los tantos Se acerca
d.irle que la concluya.
el estruendo de la batalla. Al Mariscal no le falta
¡ ...
,'
¡ El billar! es el flaco de ese guerrero. Vedlo, como
k\ ,
más que uno para ganar Empiezan á caer granadas
en la batalla, de gran uniforme, con el pecho cubieren el jardín. Estalla una encima del estanque. El esto de placas, la mirada brillante, los pómuloa encenpe]o se hiende¡ un cisne despavorido nada entre un
didos, con la animación que dan la comida, el juego,
~
remolino de plumas ensangrentadas. Es t-l último calos grogs. Rodéandole sus ayudantea, serviciales, res·
...'(, . ·~/" ~
fionazo.
petuosos, pasmándose de admiración á. cada uno de
Ahora, un gran silencio. Nada más que la lluvia
sus tacazos. Cuando el Mariscal hace un tanto se preque cae en los sotillos, un atronamiento confuso en
cipitan todos hacia el contador; cuando el Mariscal
la falda de la colina y por los caminos empapados, altiene sed, todos quieren predararle el gr ogs. ¡Es una
go así como el pateo de un rebaño que marcha á esde tropezarse charreteras y plumeros, un entrecho·
cape .... .. El ejército va en plena derrota.
camiento ruidoso de cruces y cordone~! Esto, y el ver
El :Mariscal ha ganado la partida.
todas esas líndae sonrisas, esas finas reverencias de
cortesanos, tantos galonee bordados y uniformes nueAU"'ONSO DAl' DET,
vos, en aquel salón alto con maderaje de roble en las
paredes, con vistas á grandes jardines y patios de ho•
nor, toda esto recuerda los otoños de Compiegne y
NUESTRA SEÑORA OE LA FAMILIA
distrae reposadamente de la vista de loa capotes sucioa que se aburren al!á abajo á lo largo de los camiLeyenda.
nos, y forman grupos tan sombrios bajo la lluvia.
El compañero de partida del Mariscal ea un CapiAro.el el pastor, y Fenora la rubia, su mujer, vivían
tán de Estado Mayor, encorsetado, con el pelito rizo,
en la parroquia de San Viñol, hoy anegada, en la bacon guantee claros, de primera fuen;a en .el billar y
hía de Caucale.
capaz de vencer á todos los :Mariacales de la tierra ;
Fenora era buena y bonita, Amel fuerte y bueno.
pero que sabe mantenerse á una respetuosa distancia
El llevaba la estatua de la Virgen en la procesión del
de su Jefe y pone todo su empetio en no ganar, cui15 de Agost;o. No tenían hijos, y esto les entristecía.
dándose de no perder con excesiva facilidad tampoco.
Cierto día que Aro.el volvfa pem~ativo del monte,
Es lo que se llama un oficial de porvenir....
r
encontró á Fenora llorando, y comprendiendo el mo·
Atención joven, fijarse bien: el Mariscal tiene quintivo, le dijo:-Querida mía, teje un hermoso velo á
ce tantos y usted tiene diez. Se trata de ir llevando
la Virgen María; ya verás como en recompensa te enasí la partida hasta concluirla¡ y esto servirá más pavía un angelito á tu cuna para que lo mezcas.
ra loa ascensoa de usted que si estuviese ahí fueracon
¿Pero cuá.ndo ha diecurrido un hombre una cosa an•
los otros, bajo esos torrentes de agua que anegan el
tes que su mujer.
horizonte, ocupado en manchar el bonito uniforme
Fenora tenía ya tejido el velo, más blanco que la
de usted, en deslustrar el oro de sus cordones y espenieve y tan transparente como las nubes de verano.
rar órdenes que nunca llegan.
La Virgen de San Viñol era riquísima, porque las
Ea una partida interesante de verdad. Corren las
gentes del país la colmaban de regalos; pero al ver
bolas, se rozan, cruzan sus colores. Las bandas deaquel velo preciovuelven bien la bola el tapete se calienta .... De pronso que había puesto ilumina el cielo el fogonazo de un cañón. Un ruido
to alli la piedad,
sordo hace retemblar las vidrieras. Todo el mundo se
se alegró y lo acepestremece¡ míranse con inquietud. Por supuesto, el
tó. Amel y FenoMariscal es el único que no ha visto nada, ni oído nara tuvieron un nida: inclinado en la mesa de billar esta absorto prepafl.o, y la dicha se
rando un retroceso. ¡Son su fuerte los retrocesos!. .....
meció en su cuna.
Ved: un nuevo fogonazo, luego otro. Los estampiCuando cumplió
dos de catión se suceden, se precipitan. Loe ayudan•
el niño nueve d1s.1:1,
tes corren hacia laa ventanas. ¿Será que los prusianos
Fenora, que aun
atacan?
estaba debil, loco-PuPa bueno, q.ue ataquen, dice el Mariscal dando
gió en sue brazos
tiza al taco.-Cap1tán, á usted le toca tirar.
y lo llevó al altar
I
,
El estado Mayor tiembla de admiración. Turena,
dela Virgen.
dormido sobre su cureña, no es nada junto á este }la.
-María, le dijo
riscal, delante de la mesa de billar en el momento del
arrodillándoee, he
combate ...... entretanto, redobla el estrépito. A los
aquí el hijito que
estampidos del cañón siguen los desgarramentos de
me habéis dado.
las ametralladoras, los redobles del fuego por compaOs lo devolvemos,
ñíaa. Al final de las praderas artificiales suben unos
¡oh madre! eea pavapores rojos con bordes negros. Todo el fondo del
ra vos y que crezparque está abrasado. Los pavoa reales y los faisanes
ca siempre vestiFiguras 4 5
despavoridos, claman en la pajarera; los caballos ára•
bes, al oler la pólvora, se enea britan dentro de sus
cnadras. El cuartel general comienza á conmovPrae. Part.es sobre
No hay quien se acerque al Ma
partes. Los portapliegos llegan á rienda suelta. Piden que vaya el riscal. ¡Cuando leJ decía yo á.
Mariscal.
·
ustedes que nada podría impedirle que acabase su mesa?
-uCapitá.n, á usted le toca U·
rar.
Pero el Capitán sufre distracciones. ¡A pesar de t-odo, lo que
es eer joven! Hétele que pierde
la cabeza. olvida el juego y hace
de un tirón dos series, que casi le
dan ganada la partida. La sorpresa, la indignación estallan en
su rostro varonil. Precisamente
entonces cae reven\ando en el patio un caballo á todo galope. Un
Ayudante, cubierto de barro fuerza la consigna y aube de un salto
la escalinata: ¡Mariscal, Maria•
cal! ...... Hay que ver como ae le
recibe ...... Hinchado de cólera y
rojo como un gallo, el Mariscal
aparece en la ventana, con su ta~.&gt;:,-...\
co eo la manó:
·"~-.,, ~ '-~'-X
.....
~
-¿Qué hay? ...... ¿Qué pasa?....
·tit\~::t.i:.
¿Es que no hay centinela aquí?
:\;),'\~
-Pero, Mariscal. .....
;.;:¡_:,i\.'i.
-Bueno ..... En ~uida Que esperen mis órdenes, ... ......... .
i.&lt;;;-~
Y la ventana se vuelve á cerrar
"""~. f:,
?
con violencia.
"'": '·"
-¡Que etperen sus órdene;il
Eso es lo que hacen los infeli~ ~,,.,
,---.... '
ces. El viento les arroja la lluvia
.r. '
y la metralla á rostro descubierto.
Batallones enteros son aplMtados, mientras otros permanecen
inútiles, arma al brazo, sin poder
:)~darse cuenta de su inacción. No
se hace nada. Se esperan órdenes.
Mas como no hacen falta órde•..
-;,."a,
denes para morir, caen hombrea
á centenares tras de las malezas,
"~:':··,~: . ~ ~ ·~:r.::c;_¾.f: -,
dentro de )os fosos, frenten al
.. ::.'.:
gran castilló en silencio. Hasta
caídos aún loe destroza la metra·
~ ~-. -.·
lla; y por 11us abiertas heridas corre sin ruido la Eangre generoea
Figura¡.
Figura 6 .

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.,

Fígura 3:

.

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.

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�DOMINGO 16 de IIIAYO de 1897

EL MUNDO

. . . ...

.

esta modificación en la manE:ra de contar las horas, data
de 1884 de} congreso de ,vaahrngton y que íué rejuvenecida en 1890 por el congreso de caminos de fierro habido en
Lo1:1dree. Por lo demás, en ;~Ii_a se usan tiempo ha, horar10s de doble cuadraute d1v1didos por los signos zodia•
cales, tales como el que ilustra eete artículo.
De todos modos la revolución horaria, causará. ruido.

·;~;;,'

.
:
/

I

TOlllO I.

Mes de María.

Figura 8.

do con vuestro traje celeste. Miradle bien, Virgen bendita! Lo hemos llsmado Raúl, como se llamaba el padre
de su padre. Miradle, miradle para que lo conozcáis el día
que os necesite.
Y Amel respondió.-Aeí sea.
Y el niflo creció, vestido siempre con los colores celestes.
So se sabe si á causa de los pecados de los feligreses
-de San Yifiol. 6 á causa de los de las otras parroqmas de
la costa, una noche de horrible deegracia, el río creció
como la leche hirviente que se eecapa del vaso; el viento soplaba, la lluvia caia y la tierra temblaba; toda la
llanura estaba cubierta de agua, y al amanecer se vi6 que
no era el río el que se había desbordado, sino el mar.
Llegaba sombrío, impetuoso, revuelto. Rotas las barreras con que Dios contenía sus ímpetus, llegaba, ya
no como mar, sino como diluvio. La iglesia de San Vifiol
-estaba situada en una altura.
Loe inundados se refugiaron en ella; pero A.mel y Fe•
nora se quedaron en la puerta de su casa, más alta aún
que la iglesia.
Cuando les llegó el agua á la puerta, subieron al pri•
mer piso con el niño Raúl; cuando llegó allí el agua, subieron al techo¡ pero también allí les siguió.
-¡Esposo mío! exclamó Fenora1 alabado sea Dios¡ to•
dos vamos á morir juntos.
-No respondió Amel.
-¡Cómo! ¿piensas abandonarnos?
El agua le tocaba ya1 entonces afiadió poniéndose en
la punta del tejado.
-Coje á nuestro hijo, súbete con él encima de mí1 que
yo te ayudaré1 pon tus pies en mis hombros y tente
:tirme.
Fenora comprendió y se hechó á llorar.
-¡No! ¡eso nunca! exclamó.
-Date :prisa, lo mando, dijo el padre. Salvemos al ni,
..fl.o, eoateméndote sobre mí, durarás un instante más, qui.zá se detenga el agua. Adios, mujer mía, ei muero y te
salvas, dile que se acuerde de su padre.
Fenora obedeeió, y cuando subió áloe hombros de su
marido, el agua cubría la cabeea de éste,
Fenora, exhalando el corazón por loa ojos, agarraba al•
nino.
Cuando el agua llegó á eu cintura, elevó al pequeH.o
Raúl, y después de estrecharle contra su pecho, dijo:
-Súbete encima de mí; pon loe pies eobre mis hom•
broa y tente firme.
-¡Oh, madre, &lt;lijo el niño, 06 1 nó!
-Date priea1 lo mando¡ quizá el agua se detenga. Sos•
teniendote sobre mí. quizá dures un instante más, y si te
salvas me alegraré infinito. Adioa hijo mio, corazón mfo,
acuérdate de tu padre y de tu madre.
No habló más por que el agua le tapó la boca.
Solo quedaba ;J?Of encima de las olas la rubia cabecita
de Raúl, y un phegue de su traje celeste que flotaba sobre las aguas.
Pero en aquel instante, la Virgen de Vin.ol salía de la
iglesia por la ventana más alta, abandonando su pedestal anegado, para huir al cielo. Llevaba consigo todas las
ofrendas que había recibido.
A.l emprender el vuelo vió la cabeza de Raúl y el pliegue de su vestido.
La Virgen se detuvo1 y exclamó:
Este niño es mío, quiero llevármelo también.
Y en efecto, lo tomó por loa cabellos creyendo llevár•
selo fácilmente; pero el niño pesaba tanto que la Virgen
tuvo que soltar todas las ofrendas para cojerle con am •
baa manos,
Cuando dejó todo, telas, coronas y alhajas, pudo levan·
tar al niño, y comprendió por qué pesaba tanto.
Su madre Fenora, lo agarraba con sus dedos moribundos, y el padre con sus dedos crispados agarraba á. la
madre.
¡~h! dijo la Virgen contenta y conmovida al ver aquel
racimo de corazones; ¡que cosas tan hermosas hace Dios
eo la tierra!
Y en un pliegue de su manto estrellado puso al padre
C!Jn la madre y el nifio, tres amores en uno, pues que no
tiene más que un nombre: LA 1'' AMILJA, nombre bendito
en la tierra y en el cielo.
Esta hielioria se cuenta entre Caucale y Pontorson, ambos colocados frente al monte de San Miguel.
P.AUL _FEVAL.

CURIOSIDADES
LA HORA NUEVA

Es acaso la influencia del fin de siglo? Lo cierto ea que
nosotros amamos el cambio; para taltis y cuales espíritus
un poco inquietos, el cambio es el progreso! No son sin
embargo la misma cosa y así lo comprueba la experiencia de todos los días. De cualquier modo que sea, hace
algún tiempo que el mundo se preocupa de la cuestión
de la hora. La hora de otro tiempo se ha vuelto vieja.
No podría darse otra á la gente del Siglo X.."'{.? Y se
propone demoler la hora actual paraofrecernoaunacom•
pletamente nueva.
Desde luego, cómo la nación que ha imaginado el sis·
tema métrico ha tenido el mal gusto de servirse aún de
la hora duodécima? Este es un co.atrasentido. Necesita•
moa la hora decimal, la división del día, no ya en 24 partea sino en 20 ó un múltiplo de 10. Entonces seremos
consecuentes con nosotros mismos y estaremos más ade•
lantados.
LB proposición de la adopción de la hora decimal debe ser llevada á. la Cámara de Diputados. Y el tiempo
urge 1 hay que estar listos para 1900.
Torre del reloj. plaz.:a de San Marcos en Venecia,
Ahora bien, qué es lo
que se quiere? Se quiere
suprimir las horas de la
maH.ana y las horas de la
noche. Se propone contar
en adelante las horas de
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
1 á 24. Media noche, O
hora¡ 1 hora¡ 2 horas; 3
rhoras; después, medio
:,:,.
día, 12 horas; 13 horas;
14 horas; 15 horas, etc.
a::
Desde entonces ya no hay
confusión posible. «Tenu
-l
drá usted la bondad de
venir á comer conmigo á
~ :111
o
las 19? El invitado que
reciba esta esquela, ee
pondrá á. reflexionar: á
'X rlas diecinueve horas? ...
¡Diecinueve horas! En
n d
fin, buscando, acabará
A
por dar con el quid. Se
n Sl
formará. un idioma nueo
vo. Pero así como se ha
:s A
necesitado un siglo para
comprender lo que ea un
CA o
p.
mE:tro y serviree de él, se
..s oca.,.
necesitará algún tiempo .:s w,
para habituarse á las 16 ¡:¡ _g_
horas; 13 horas; 18 horas, e ,g
ll&gt; .Q
et.e. uL&lt;Js unos dirán 1 has- !! i:
o
ta luego, nos veremos á ., e»
las diez.11 Los otros res- "- P
penderán: 11A lás 22 ho- 6 ,.¿
:s
ras.11 Y aquello será la O u
.o o
torre de Babel.
u ro
i::
Veamos, son las diez de e: e»
n
la mañana 6 las diez de •r::
la noche'( La simplifica•
w
~
ción propuesta engendta· • P
n
rá dificultades en todos :: U
A ,:
loe usos durante algunos O A
años. Y 105 horarios! ¡Qué C .,.
!i
paciencia para oir 17, 18, IQ O
:s ::a
19, 20 y 24 horas!
IS P.
Y qué complicaciones M
en loe movimientos de
A o
la maquinaria! Se perde o
P.
!i ca
rá tiempo en escuchar á
un cucú cantar............. .
:s
24 veces.
:&gt;
Pero en fin esta es cuestión de gusto. Loa innovadores no me recibirían
bien acaso que yo formulase una opinión contra•
Oficinas de LA FRATERNAL:
ria á su reforma. Debe
sin embargo, e n honor de
la_verdad, declarar: que
de S. Felipe Neri 7. Apa1tado

~LA FRATERNAL-~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Atentado Rey Humberto</name>
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                    <text>DOMINGO 16 de IIIAYO de 1897

EL MUNDO

. . . ...

.

esta modificación en la manE:ra de contar las horas, data
de 1884 de} congreso de ,vaahrngton y que íué rejuvenecida en 1890 por el congreso de caminos de fierro habido en
Lo1:1dree. Por lo demás, en ;~Ii_a se usan tiempo ha, horar10s de doble cuadraute d1v1didos por los signos zodia•
cales, tales como el que ilustra eete artículo.
De todos modos la revolución horaria, causará. ruido.

·;~;;,'

.
:
/

I

TOlllO I.

Mes de María.

Figura 8.

do con vuestro traje celeste. Miradle bien, Virgen bendita! Lo hemos llsmado Raúl, como se llamaba el padre
de su padre. Miradle, miradle para que lo conozcáis el día
que os necesite.
Y Amel respondió.-Aeí sea.
Y el niflo creció, vestido siempre con los colores celestes.
So se sabe si á causa de los pecados de los feligreses
-de San Yifiol. 6 á causa de los de las otras parroqmas de
la costa, una noche de horrible deegracia, el río creció
como la leche hirviente que se eecapa del vaso; el viento soplaba, la lluvia caia y la tierra temblaba; toda la
llanura estaba cubierta de agua, y al amanecer se vi6 que
no era el río el que se había desbordado, sino el mar.
Llegaba sombrío, impetuoso, revuelto. Rotas las barreras con que Dios contenía sus ímpetus, llegaba, ya
no como mar, sino como diluvio. La iglesia de San Vifiol
-estaba situada en una altura.
Loe inundados se refugiaron en ella; pero A.mel y Fe•
nora se quedaron en la puerta de su casa, más alta aún
que la iglesia.
Cuando les llegó el agua á la puerta, subieron al pri•
mer piso con el niño Raúl; cuando llegó allí el agua, subieron al techo¡ pero también allí les siguió.
-¡Esposo mío! exclamó Fenora1 alabado sea Dios¡ to•
dos vamos á morir juntos.
-No respondió Amel.
-¡Cómo! ¿piensas abandonarnos?
El agua le tocaba ya1 entonces afiadió poniéndose en
la punta del tejado.
-Coje á nuestro hijo, súbete con él encima de mí1 que
yo te ayudaré1 pon tus pies en mis hombros y tente
:tirme.
Fenora comprendió y se hechó á llorar.
-¡No! ¡eso nunca! exclamó.
-Date :prisa, lo mando, dijo el padre. Salvemos al ni,
..fl.o, eoateméndote sobre mí, durarás un instante más, qui.zá se detenga el agua. Adios, mujer mía, ei muero y te
salvas, dile que se acuerde de su padre.
Fenora obedeeió, y cuando subió áloe hombros de su
marido, el agua cubría la cabeea de éste,
Fenora, exhalando el corazón por loa ojos, agarraba al•
nino.
Cuando el agua llegó á eu cintura, elevó al pequeH.o
Raúl, y después de estrecharle contra su pecho, dijo:
-Súbete encima de mí; pon loe pies eobre mis hom•
broa y tente firme.
-¡Oh, madre, &lt;lijo el niño, 06 1 nó!
-Date priea1 lo mando¡ quizá el agua se detenga. Sos•
teniendote sobre mí. quizá dures un instante más, y si te
salvas me alegraré infinito. Adioa hijo mio, corazón mfo,
acuérdate de tu padre y de tu madre.
No habló más por que el agua le tapó la boca.
Solo quedaba ;J?Of encima de las olas la rubia cabecita
de Raúl, y un phegue de su traje celeste que flotaba sobre las aguas.
Pero en aquel instante, la Virgen de Vin.ol salía de la
iglesia por la ventana más alta, abandonando su pedestal anegado, para huir al cielo. Llevaba consigo todas las
ofrendas que había recibido.
A.l emprender el vuelo vió la cabeza de Raúl y el pliegue de su vestido.
La Virgen se detuvo1 y exclamó:
Este niño es mío, quiero llevármelo también.
Y en efecto, lo tomó por loa cabellos creyendo llevár•
selo fácilmente; pero el niño pesaba tanto que la Virgen
tuvo que soltar todas las ofrendas para cojerle con am •
baa manos,
Cuando dejó todo, telas, coronas y alhajas, pudo levan·
tar al niño, y comprendió por qué pesaba tanto.
Su madre Fenora, lo agarraba con sus dedos moribundos, y el padre con sus dedos crispados agarraba á. la
madre.
¡~h! dijo la Virgen contenta y conmovida al ver aquel
racimo de corazones; ¡que cosas tan hermosas hace Dios
eo la tierra!
Y en un pliegue de su manto estrellado puso al padre
C!Jn la madre y el nifio, tres amores en uno, pues que no
tiene más que un nombre: LA 1'' AMILJA, nombre bendito
en la tierra y en el cielo.
Esta hielioria se cuenta entre Caucale y Pontorson, ambos colocados frente al monte de San Miguel.
P.AUL _FEVAL.

CURIOSIDADES
LA HORA NUEVA

Es acaso la influencia del fin de siglo? Lo cierto ea que
nosotros amamos el cambio; para taltis y cuales espíritus
un poco inquietos, el cambio es el progreso! No son sin
embargo la misma cosa y así lo comprueba la experiencia de todos los días. De cualquier modo que sea, hace
algún tiempo que el mundo se preocupa de la cuestión
de la hora. La hora de otro tiempo se ha vuelto vieja.
No podría darse otra á la gente del Siglo X.."'{.? Y se
propone demoler la hora actual paraofrecernoaunacom•
pletamente nueva.
Desde luego, cómo la nación que ha imaginado el sis·
tema métrico ha tenido el mal gusto de servirse aún de
la hora duodécima? Este es un co.atrasentido. Necesita•
moa la hora decimal, la división del día, no ya en 24 partea sino en 20 ó un múltiplo de 10. Entonces seremos
consecuentes con nosotros mismos y estaremos más ade•
lantados.
LB proposición de la adopción de la hora decimal debe ser llevada á. la Cámara de Diputados. Y el tiempo
urge 1 hay que estar listos para 1900.
Torre del reloj. plaz.:a de San Marcos en Venecia,
Ahora bien, qué es lo
que se quiere? Se quiere
suprimir las horas de la
maH.ana y las horas de la
noche. Se propone contar
en adelante las horas de
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
1 á 24. Media noche, O
hora¡ 1 hora¡ 2 horas; 3
rhoras; después, medio
:,:,.
día, 12 horas; 13 horas;
14 horas; 15 horas, etc.
a::
Desde entonces ya no hay
confusión posible. «Tenu
-l
drá usted la bondad de
venir á comer conmigo á
~ :111
o
las 19? El invitado que
reciba esta esquela, ee
pondrá á. reflexionar: á
'X rlas diecinueve horas? ...
¡Diecinueve horas! En
n d
fin, buscando, acabará
A
por dar con el quid. Se
n Sl
formará. un idioma nueo
vo. Pero así como se ha
:s A
necesitado un siglo para
comprender lo que ea un
CA o
p.
mE:tro y serviree de él, se
..s oca.,.
necesitará algún tiempo .:s w,
para habituarse á las 16 ¡:¡ _g_
horas; 13 horas; 18 horas, e ,g
ll&gt; .Q
et.e. uL&lt;Js unos dirán 1 has- !! i:
o
ta luego, nos veremos á ., e»
las diez.11 Los otros res- "- P
penderán: 11A lás 22 ho- 6 ,.¿
:s
ras.11 Y aquello será la O u
.o o
torre de Babel.
u ro
i::
Veamos, son las diez de e: e»
n
la mañana 6 las diez de •r::
la noche'( La simplifica•
w
~
ción propuesta engendta· • P
n
rá dificultades en todos :: U
A ,:
loe usos durante algunos O A
años. Y 105 horarios! ¡Qué C .,.
!i
paciencia para oir 17, 18, IQ O
:s ::a
19, 20 y 24 horas!
IS P.
Y qué complicaciones M
en loe movimientos de
A o
la maquinaria! Se perde o
P.
!i ca
rá tiempo en escuchar á
un cucú cantar............. .
:s
24 veces.
:&gt;
Pero en fin esta es cuestión de gusto. Loa innovadores no me recibirían
bien acaso que yo formulase una opinión contra•
Oficinas de LA FRATERNAL:
ria á su reforma. Debe
sin embargo, e n honor de
la_verdad, declarar: que
de S. Felipe Neri 7. Apa1tado

~LA FRATERNAL-~

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~a ofrenaa má~ pura.
[Dlhujo de Jo,.é M, Vllloto1nll.n.J

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s6o

"EL MUNDO''
Semanario Ilustrado.
Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm . 20.-Apartado 87 b.
MÚ.ICO

· To:cla la correspondencia que ae relacione con la Reiaoc16n, debe aer dirigida al

Director, Lle. R.aCael Reyes Spiudola.
Toda la correspondencia que se relacione con la edición

debe aer dirigida al
Gerente, Lle. Fausto Mosruel.
La eubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y ae cobra por trimestes adelantados.
Números sueltoe, 50 centavos.
Avieoe: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo paao debe acr preciaamente adelantado.
'Béol8TllADO COMO ARTÍCULO DK 81DGUNDA CLASE.

Nota, tbitarialt,.
Una &lt;frµosidótt l)ntrrnacional.
Se anuncia que una compaflía americana tomará á su
cargo el abandonado proyecto de eiposición internacional, y reanudará en breve los trabajos iniciados en el
Rancho de Anzúres de eFia ciudad. La noticia no ha podido menos de satiefaceroos, por creer ya fracasada esta
empresa, de la que eeperáb1moe para nuestro país positivas ventaja!!.
Una exposición, ha dicho alguien, es un ari, o en movimiento, un incisivo prnspeelWt de la riqueza de un pueblo
Y de las perspectivas que ofrece áloe grandes negocios.
Y México necesita de esta útil propaganda1 ya lanzada
la nación en el camino de su desarrollo económico.
Para nol:!otros ha llega.do el tiempo de dar á conocer
los elementos de que dieponE&gt;moe, aun yacentes y sin
cat.alogar todavía, la enorme suma de fuerzas vivas utili·
zabJes E&gt;n dir~cción conveniente para el ensanche del
bienestar social. Es una propaganda de ree11ltados seguros Y que han adoptado con éxioo las nacionalidades modernas.
La República tiene éobre su cabeza un mercado de
~ás de setenta millones de productore8 activos, siempre
dispuestos á consumir nuestras abundantes reeervae de
materias primas, excelente posición que debemos apro•
Techará toda costa. Semejante estímulo ha de influir
necesariamente en nuestra, energías, venciendo invencibles perezas tradieionalee, comunicanio ardor á nueatrG trabajo nacional, todavía débil y sin elevados rendi,
mientas.
Y una exposición no e.6lo servirá como repleto mue8•
trario de nuel:!tra riqueza pública, eino t.ambién de instructivo ejemplo del esfuerzo extraflo conducido hábilmente por derroteros indmtrialert. Al país le ea conveniente cambiar una buena parta de eue viejos útiles,
deeecbar afiejos procedimienKIS, para extraer de eue elementos naturales la mayor utilidad posible. Al ponernos
en contacto con el avanzado industrialismo rle otras naciones, al tomar nota de loe progresos de la ciencia mo•
derna, recibiremos una buena bocanada de aire vivificante que reanimará nuestros pulmones.
Por otra parW!, la Capital posee buenas condiciones para hacer de ella un lugar de recreo para los to-uruid americanos, que ya hoy vienen ~n respetable número.
Esd tas panadas de viajeros llegarán un día á eer nube, y
e su paso por la R~pútlica recibirá ést.a un fuerte impulso en todas sus actividades.
Así la proyectada Exposición Internacional ee una em•
presa que debe contar con todas las eimpatíad de los intereeados en el progreso del país.

l)nrrnbios tJ bomberoif.
Ahora que con motivo de 1a catástrofe del Bazar de
Caridad.de Paríe, tanto se preocupa la: atención del públi•
co en eñe orden de ainies\roe, no es ocioso examinar con
frialdad loe elementu1:1 cuu qut, contawu:3 para hacu fren •
íe á semejante categoría de peligros. Precisamente un in•
ce~dio, estallado en estos días en la ciudad, ha puesto de
relieve deficiencias, indispensables de subsBnar, en el
cuerpo de bomberos. La reorganización ee impone como
una medida irascendente, y seg6. n informes qoe encon·
t.ramoe en la prensa diaria, la Secretaría de Gobernación
ha comenzado á trabajar en tll sentid,.:,.

DOMINGO 30 de MAYO de 18s»1

MUNDO

La verdad es que has~a el día no se hab1an registrado
en la Capit.al de la Repú blica grandes incendios, y para
las modal-as proporeiona de los qoe se han producido,
los servicios prestados por el Cuerpo han sido suficientes.
Así co.m.o el m ií.&amp;,·ulo ae desarrolla en el ejercicio, toda función ee amplifica y mejora á influjo de las exigencias del
aparato que dirige. Se concibe que en Nue va York, donde los incendios revisten un carácter colosal, la organización de loe bomberos haya llegado á ser irreprochable.
Una vez más, queda demostrado que las nacesidades son
las que determinan el progreso en cualquiera dirección
del organismo social.
En México, las anejas construcciones• de la dominación espaíl.ola han persistido á la acción de los afios. Loe
caserones virreina les, coo eue gruesos muroe, ene maci•
zas bóvedas y sus granlticoe asientos, han permaneci•
do firmes, á trechos cubierWs de parches que disimulan
sus heridas de viejos combatientes, ya sostenido algún
fatigado miembro con un soporte que le sirve de muleta,
bien adhiriendo al encorvado esqueleto una ligera capa
de pintura que le da aparie ncia de joven tejido arterial.
Y así, íraccior.adoe, divididoe, compuestos y aderezados,
los conventos y loe palacios, loa cuarteles y las bodegas,
nos han proporcionado durante largos anos habitacione&lt;a,
un poco caras, es verdad, pero, por contra1 un mucho incómodas.
Pero eetos gigantes van eintiéndoee caneados, ee desmoronan con lentitud, marchan pesadamente, hasta que
una mafl.ana un robusto piquetazo de la Obrería Mayor
loe hace rodar en el polvo.
Es un hecho innegable que el vecindario necesita habitaciones, y se sefl.ala como un excelente negocio para
los hombres de empresa la cons~rucci6n de viviendas cómodas, ilentro de la existencia moderna, sin olvidar, naturalmente, las reglas higiénicas. Pero si se necesitan
casas, también se hace indispensable que el alquiler de
estas se reduzca considerablemente, dado el promedio de
sueldos en nuestra clase media. En México e~ consagra
al alquiler de l11s habitaciones un tanto por cient-0 más elevado del tolal de los ingresos paniculares del que los
economistas eei'lalan en la distribución de uo presupueet.o doméstico.
No ea posible, sin embargo, rebajar el tipo del alquiler, cuando en las construcciones se emplean materiales
que hacen subir considerablemente el dinero invertido.
Una casa que tenga para cada recámara una cúpula, y
cuya eala ofrezca muros tan espesos como el MonMterio
del Escorial, soporta un fuerte capital inutil, pero siempre digno de atención por parte del propietario.
De aquí lógicamente se desp1ende que las nuevas habitaciones que en plazo no muy lejano, substituirán á
las mansiones feudales en que habitamos, habrán de te•
ner un menor costo. Es decir, sedo habitaciones mucho más 1igeraP, más refl.idae tal vez con la tradición, pero seguramente más al alcance de las posibilidades del
vecindario. Ya han comenzado á levant.aree algunas de
estas cons\mccionee en los afueras de la ciudad y en los
pueblos de los alrededores.
Esas casas se bailan, no obeU.nte, expuestas á mayore,
peligros que las que hoy nos albergan, y entre esos peligros debemos colocar en primera línea la facilidad de los
grandes incendios. Para entonces-y este entoncei es de
actualidad inmediata-se hace preciso dotará la ciudad
de uo buen servicio de bomberos, destinado, apartar de
nuestros espíritus toda idea de un riMgo semejante, salvas las proporciones, al que ha determinado la \ragedia
de París, que tan dolorosamente ha impreeiot1ado al
mundo entero.

El dónde la vida para el escrHor, es la inmortalidad
de eus obras, sean cuales fueren las condiciones en que
ee hayan producido. Y el dón de la vida no es otro que
el don de la verdad. Cuando un personaje es verdadero
ea tterno; poco importa que esté mal vestido, que pre:
eente líneas defectuoeas¡ baata que por loe agujeros de
su traje pueda verse la carne desnuda y vi viente. Ya está levantado para muchos siglos.
En esto ha de tener-y tiene efectivamente-mucha
parte el temperamento del escritor, íemperamento que
es quien decide de la viU.lid.ad de las creaciones lisera
riae. Hay entre los artistas manos creadoras, como hay
también manos que no pueden animar nunca la materia
que M&gt;Can, por {)recioea que esa mderia eea.
EMl LIO ZoLÁ..

Política &lt;!»tneral.
RESUM EN. - Ej Senado Amuieano.-Reconocim1ent0o,
de bellgerante• á lo• ln ■ urrecto ■ cubanoa.-Su re•
■ onanciill rn Ame';riea.-Las Repúbl,eaa latino•amerlean ■ s. -Su probable marcha en lo Porveniri-EI
e•tado polltico de España. - EI tncidentedel Ouquc
de Tetuán.-1: ■ cánd.alo en el Senado.-Conaerva•
dore ■ y liberales.-Un abismo ablerto.-Temores
de a;uerra . -Conetu ■lón.

Cuando todo anunciaba c ,tma y serenidad en las regione~ oficiale'!, y la~ reiteradas declaraciones, así del gabinete eepai1ol, como del gobierno de la Isla de Cuba,
proclamaban la cuasi total conclusión del movimient.o insurreccionel que por más de dos afloe ha llenado de luto
·Y desolación, de ruinas calcinadas y deetrozadoe cadáve-res el territorio todo de la Isla ainnpre fiel, el Senado
americano en quien debemos suponer, y con justicia, la
respetabilidad que le corresponde en el fun cionamiento
político de la gran República, después de haber aplazado•
una y otra vez la discusión de la cuestión cubana, des•
puée de haber hecho Teeonar la3 bóvedas del augusto recinto, con di3cursos incendiarios é increpaciones terrible3
contra la política e~pat\ola en la direC:ci6n de la Isla, y de
levantar una y otra vez lavo.:. autorizada ae sus senadores, en favor de loa que combaten en la manigua por e1L
eoflada patria, acaba de aprobar por gran mayoría de
votoe, 1a proposición de Morgan, en que ee declara el
estado de guerra existente en Cuba, y como conaecuenci.1.
necesaria, la estricta neutralidad áque ha de sujetarse el
gobierno americano respecto á las dgs partee beligorantes.
Si el Senado americano, t:n donde tiene tanta influencia Mr. Sher~an, jefe del gabioet.e de 1\Ic Kinley,.
no ha podido libertarse de la acción, que en él ejerce u
las manifestaciones públicas de simpatía, y , pesar de
eue discutidas facultades, intervenir en el asunto sin t-1
consentimiento del Ejecutivo, se ha vist.o obligado á aprobar la proposición de Morgo.n, no es dudoso que, aprobada
la declaración en la Cámara de Representantes y sancionada por el Presidente, el reconocimienW de la beligerancia1 y la concesión de derechos á este anexos, sea
secundada por los gobiernos de las demás repúblicas americanas. La gran República del Sur, loe Estados Uni·
dos del Brasil, así lo ha prometid,11 y á nadie extranaría
que los gobiernos de naciones fuert.es y débllee, grandes
y pequefl.ae, pero que en más 6 en menos recilerdan en
la lucha antillana eu propi~ guerra de independencia,
fueran una á una reconocierdo loe miemos detecbos, y
concediendo idénticas prerrogativas á las que ha concedido el Senado de loe Estados Unidos de Norte-América.

•••
No menos influencia que en América ha tenido en Es·
paña la declaración; pero allí no ha producido las exal.
iacione8 que eo loe pasados días ocasionaba el simple rumor de que el asunto preocupaba á loe legisladores de
Washington. En general, ha sido recibida con frialdad
la decieión del Senado, y no ha faltado en las altos círculos políLicoe, quien, después de cooeiderarla extempora•
nea y fuera de lugar, la crea una bella coyuntura para
conocer _mE&gt;jor las intenciones que animan á la Repúbli·
ca amer10aoa, y una ocasión favorable para dar fin y remate, loe trabajos de la pacificación.
Declarada la beligerancia, di::en, ee hará efectivo el bloqueo máe es\recho en las costas cubanas, se cerrarán loa
puertos al comercio americano, y loe cruceroe e1paíioles
que ~uardan las aguas antillana~, podrán perseguirá los
buques filibusteros fuera de las aguas territorialea. Acosados en el iu\E'rior de la I11la loe grupos insurrecctoe, re•
chazados á lo máeenmaranado de las selvas y aleJado3
de loe ct:ntros de población; consumidos loe elemento·s .
que pudieran favorecerlos al rededor de las guaridas que
ocupan, y siu recibir del ex~rior ninguna clase de auxilios; faltos de viwrea,
de armas y de municiones' ten.
.
drá~ queE;ucumb1r al esfuerzo de los ejércitos que loepere1guen deniro, y¿ la acción combinada de Jas eecna ·
draa que los aislan completamente de Mldo el mundo.

•
••
No juzgan lo mismo que esos optimistas, ni el jefe del
partido liberal espafl.ol, ni tQdoa loe que con él trabajan
en la prensa de oposición y en 1a tribuna parlameniaria ..

DOMINGO 30 de MAYO de 1897

EL MUNDO

La Academia E:!panola, em plt&gt;rmdo el más luminoso
cerebro y la más brillante p lnma co n que ho y cuenta, co Al Sr. D. A. Gómtz Rntrepo.- En &amp;rnta F/: de b ogc,tá. menzó este trabs jo tnn p n,vechoso; pero guiada p ~r el
criterio rutinario y ultraconserva1.or qne sie mpre ha dis~
.;Qu~ no podré. ~-perar, sl en alg\1.n dta
Jo,; rragmenU"l!I dh•J&gt;e!SOS cte ¡;u mza,
tingui-lo á esta3corporacionee, te detuvo en la mitad del
en lu. µa.tria. rom\\n del patrio idioma,
d 11.n 1\. la.&lt;1 letra-'! '/ al saber morada?
camino.
~ abr,n\ llUl'\·o campo 1huscouquistas,
lle ot~ lauro~ !En\ !&lt;U sl\.°ll nrlarJa,
L'l Academia, como las agencias funerarias, sólo conlucin\n cu su cielo otras cstrella.&lt;1
y eeos :&lt;In fin pregonarán su fama.
cede valor á los muertos: impuaC"1 p 1r coneiguiente al
l L OJl. lt ?-t.O .'.\l. LL, l.::ttA~,
Origm de la ler1911Q wgtell,ma).
ilustre Me néndez y Pelayo la obligación de que e n la AnEsros verso!!, medianos por la forma, nobilísimos por tologí.ti &lt;U poeta8 americanO!, fig ura'38n so lo nombres y
el sentimiento que los inspiró, debieran grabarlos en obras de escritores difuntos, como ei la muerte fu era una
la memoria todo eapanol que bable de poet1B y escritores consagración litRraria, y quedaron tronc lJ ados los tronamericanos, y t.odo americano que, de a1gún modo, se cos más 6 menos robustos de la poesía ame rica na, sin
refiera á la, cosas de E~pafta. Importa mucho que unos y que nadie pudiese juzgar de su lozania y &lt;le su frondosi•
otros se fijen para siempre en ese coneepto amplísimo y dad, pues que en todos ellos apenas han comenzado á. ea·
generoso de la pturia común del patrio idioma, concepto lir los brotes y á trocarse éstos en ramas, cuya coneidera•
positivo, cierto científicamente, como han reconocido ción_qui;,;ii , y sin quizá , es más importante que la del tronloe maestros de la crítica filológica en Alemania, y loe de co mismo. Además, caei todos Jo3 poetas americanos
la crítica filosófica en Inglaterra: concepto nada ret.órico, difuntos, conservaban todavía en los oídos loa ecos dolonada artificial, del que puede y debe brotar nn senti- rosos y vibrantes de la lucha. con la )Ietrópoli, y en almiento grande, fuerte, humanísimo: el amor de la Me· gunos, como en Olmejo, los acentos mJe vigorosos eran
trópoli á sus antiguas colonia':!, hoy emancipadas, y la los de 1" pasión contra la patria madre. L'ls poetas de la
piedad filial de éet.as para la madre que supo roturar .A ntologta, en su mayor parte, fueron testigos de la qui
aquellos fértiles terrenos inculoos, rozar aquellos maio· ell os coutaban como guerra homérica 1 mi~utras el prorrales inhospitalarios, chapear aquellas selvas vírgenes, pio Li'batador, el ídolo Simón Bohvar, la ca lificaba con
iluminar aquellos cerebros salvajes, levantar aquellos ro- toda exactitud, llamándola nutstra pobre far; 1, ••• ......
A..fládese á esto las condiciones, un tanto ......... ari8todos corazo11.ea. Conviene que en la tragi-comedia de las
cralira-B
(6 al menos poco accesibles á. la mayoría de loe
La crisis aumenta, crece amenazadora con la tenacidad
DAJIIAS GUATEMALTECAS
lectores )1 en que se publicaron loe cuatrJ tomos de la
de loe unos y la persistencia de loe otros. Los diput.adoa
Ántologta, y se comprenderá que, sino del to.fo inútil, la
Y senadores de la fracción política que acaudilla el señor
obra
de la Academia Espaflola no ha sido fructifer.,, ni ha
S1gaeta han abandonado sus tareas parlamentarias, casi
reepondido
sino á medias, al buen deseo que la inspiró.
arrastrando, de rechazo. á la minoría conservadora que
Más
interés
y mayores consecuencias han tenido algurodea alsenor Sil vela; y en medio de ese aislamiento, el
nos trabajos sueltos de loe señores Valera y Pí y MarPreeidente del Consejo, que cuenta con la mayoria minisgall, acerca de los escri,ores americanos; pero el clásico
terial, sigue imperturbable su tarea, presentando:los pre•
empaque del primero y la incurable frialdad del segunsupue'3toe ordinarios y solicitando arbitrios y recursos
do de dichos ilustres autores, han estorbado grandemennuevoe, para acudirá colmar ese tonel sin fondo que han
te para que el tema llegase t tener popularidad y resoabierto las guerras coloniales.
nancia, aun e otre los miemos literatos.
Los resultados próximos y remotos del escándalo par•
Muchos de estos afirman todavía que no existen poelamentarlo no pueden darse por íerminad.oa; negras nutas
americanos de valor, ómiden á todoe elloe con el misbes se ciernen en el horizo~te político de ]a nación, que
mo
almud, echándoles olímpicamente el rasero de cuaaún no · gobierna Don Alfonso XIII; esa excisión, esa
tro frases hechas, como la rimbombancia, la palabrería inabierta pugna de -los partidos, no puede eer indiferente á
mbst&lt;incial, la diccitm oratoria más que poética, etc., etc.,
loe que buscan el bien positivo del país, á los que quiedefectos, á la verdad frecuentes en loe poetas del Nuevo
ren verlo libre de zozobras y ajeno de dificultadel:! 1 á loe
lluodo. Para los lectore, y para loe letrad08, falanje nada
que ansían encontrarlo próspero y feliz; no puede ser
numerosa en Eepafla, pero que poco á poco va crecienindiferente á loe que desearían ver unidos á todos loe es·
do, siguen sin existencia, y sin consi&amp;enf'ia plástica, por
pafioles, animados por el mismo sentimiento y electrizadecirlo as{, los que ya pueden llamarse poet.aa clásicos
dos por el mismo patriotismo, para salvar todas las sirde lae Indias Occidentales; Bello, Heredia, Olmedo, Cates y conjurar todas las tormentas, precieament.e en lo8
ro el viejo, figuras de tan marcado relieve y de tan hermomenKIS en que la declaración del Senado americano
.
'
mosas proporciones. Y no hay que decir lo que signifie1 encuentra eco en la Cámara de Repreeent.antee y á ella
car-4.n ni á qué sonarán loe nombres de los jóvenee poe1 .o ee opone el presidente Me Kinley, amenaza á Espai'i.a
tas americanos, más numerosos y, por lo general, mejor
tal vez con una guerra cuyos resultados LlO son fáciles de
encaminados
que los de la Península. Claro ee,á. no hay
prever.
entre ellos un Campoamor, porque, si bien se considera,
27 de Mayo de 1897.
Campoamor, más que un poeta, es la resultante, el remaX.X.X.
te feliz y esplendoroso de una larguísima tradición roéOTRO PAGO DE $3,410 DE 11 LA MUTUA"
tica y filosófica, llegada al término más refinado y exquiEN !IIORELIA.
siW de en vida. No pueden Hlir poetas como Campoamor en literatuas núbiles apenas. Pero salen, sí, poe•
Morelia, Mayo 6 de 1897.
tas semejantes, salva la diferencia de los tiempos, á Zo•
rrilla, ll Bácquer y aun á Núi'iez de Arce.
Setior D. Carlos Sommer, DirecWr general de "La MuPor lo poquísimo qne de ellos conozco, juzgo queeeto&amp;
tua. ''-México.
poetas jovenes americanos, merecen reflexiva a-tención
Muy eelior mío:
por parte de la crítica, un mucho descuidada en eete
Tengo la satisfacción de maniíestat á usted que hoy anSríta. Oltvla Santa Cruz.
ponto, y á la cual me permitiré eenalarlos, para que ella,
te el Sr. Nolario Público D. Antonio de P. Gutiérrez y
[De fotografie. de Eug, Pl.rou, Par11,]
con la intervención del Sr. D. Enrique l!ernández Alba
que puede y sabe, convierta en estudio serio mis profaA~nte de aLA MUTUA» be recibido del Sr. D. Antoni¿
Buei, banquero de dicha Compaflía1 la enma de tres mil relaciones entre Espana y A.mérica, se llegue, por fin, á nas y ligeras observaciones.
cuatrocientos veinte pe808, treinta cta.: ($3,420.30), valor la situación que loe griegos llamaban ana.gn6mia, que nos
total de la póliza núm. 6ll,926, bajo la cual estuvo aseDe tierra de Colombia, en eameraldas y oro rica, según
gurado mi finado hermano el Sr. Lic. D. Francisco Huero reconozcan y reconozcamos, que olviden y nos olvide•
el
archisimpático beneficiado de Tunja, Juan de Casteta Cat\edo, en favor de sus hijos María Soledad y Jos6
moe de lo que fué colpa de ellos y de nosotros. Conviellanos, ha llegado hace poco un volumen de Poe8ia8, ain
Huerta Oafiedo, en cuya reP.reeentación como eu tutor
ne, sobre todo, que, pues en .América aun loe más ciegos
firmo el correspandiente recibo.
otro lito.lo que ese, el más sencillo de todos. El autor,
y exaltad.os detractores de Espafla en lo polftico, la reDebo advertir que la cantidad por la que se a88(Ctll"Ó mi
expresado hermano fué la de tres mil pesos y que foa cua- conocen autoridad y potencia directiva en lo literario, I , mael Bnri.qu · .Areiniega.,, ea muy joven á lo que parece,
cientos veinte peeos treinta centaVOl!I excedentes for•
por el retraW, y po" unas notas biográfico-craicae,
man la devolución íntegra de los premios pagados á. »LJ. apliquemos t.al potencia y ejerzamos tal auWridad, y para
ltlOTu~ ¡,or la expaese.da póliza.
ello lo principal ee saber á quiénes se ha de encaminar y muy diecretamente aderezadas por D. Ricardo Becerra,
Esta circunstancia me hace recomendar ante las persodirigir, conocerlos como á gente de cau, como á -parlen .. en Caracas, donde está impreso el libro.
nas de buen criíerio las Pólizas con devolución de preDeclaro francamente no conocer otros poetas colom•
Il:1ioe que expide la compafUa que tan acertadamente di· tes muy cercanos, y estudiarlos con simpático interés, y
bianoe
que loe incluidos en la Antología ; caei wdos ellosnge Wlted en nuestro país!
hacer más que esto, vulgarizar sus obras y e:s.t.ender 8118
. Ré8tairie enviar á usted mi voto de gracias por la eflca- nombres de manera que no suenen á e:xtrafloe apellidos figuraban ya en la farragosa y defOrdenada recopilación
crn. y actividad con que se cJrrieron los trámites conduque aon loe nnestroe propios, ni parezcan exóticas ideas hecha en París con el tUu1o de La A mérica poética. Decentes á este pago.
y sensaciones de las cuales nosotros dimos la rafz 1 el las dos colecciones reunidas por el Sr. Rivae Groot, bajo
Qnedo de asted alfo. atlo. y S. S.
los nom bree de El parncuo colombiano y La lira nuei·a, soeterno protoplasma.
ALBEBTO H UERU. CA.~lIDO.

"M uy graves han sido las declaraciones del eefior 8Jgcl8ta
en la reunión que tuvieron los liberales an tes de la •?1'cienie apertura de las Cór~s. Su misma gravedad los impelía áagruparse en \Orno del ge.binete conservador, pa•
ra llevar al gobierno responsable , los ele mentos sanos
&lt;lel partido, y cooperar de consono e n la conjuración de
las dificultades originadas en las guerras de Cuba y Filipinas.
No lo comprendió así el ministro de Relaciones E:de •
riores, que, rechazando de modo inconveniente una interpelación del senor Comas, senador lib.eral, dió al mundo
el espectáculo de un alto pe!8onaje, de un noble de abolengo, de un mi nietro de la Coron&amp;¡ de un diplomático
respetable, dando y recibiendo golpee, en pre!:encia de loe
estirados senadores del reino y en el seno mismo de la
alta Cámara legisladora. Este incident.e ha venido á agre•
gar algo como nna sombra en medio de la situación; según la declaración de los liberales, muy lejos de ser eatiefact.oria y tranquilizadora, ha venido á abrir como un
abismo entre los dos partidos milit.antee que, ni quiere
colmar Cánovae con una amplia satisfacción á. loe libera~
les que con razón ae consideran ofendidos, ni quieren
traspasar loa devotos partidarios del sel'ior Sagasb, si no
ee lee tiende como puente la renuncia del Duque de Tetnán y su separación del alto puesto que ocupa.

POETAS AMERICANOS

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362

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MAYO DE 1&amp;97

EL MUNDO

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DA MAS MEXICANAS

La catástrofe de la calle de "1ean G oujon en París.
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Srita. Carolina Rodríguez y Gómez. (De Saltillo, Coahuila.)
(l&lt;~otografia de Torres Hermanos, .México.)

lo he visto loa títulos citadoe, repe\idas veces. De este
modo, solamente puedo afirmar que Ismael Enrique Arcienagaa no se parece, cowo poeta lfrico, á ninguno de
los que en Colombia son reputados como clá!!licos. Xi tiene la reposada severidad de don José Eusebio Caro, ni
la pomposa altaneria de Arboleda, ni el naturalism-J local
de Gutiérez Gonzáles, ni la ent.onaci6n quintaneeca de
don Joeé Joaquín Ortíz, quien pudo enseflar li_isioria y
otras disciplinas á. Arciniegaa ( como dice el biógrafo de
este), pero de fijo nada le ensefió de poesfa.
Cabalmente, lo más amable del ingenio de Arciniegae,
lo más característico de él, es sn cuidado escrupuloso de
evitar loe lugares comunes de la poesía americana, las
constantes alusiones á. nuestra ominosa dominación, y al
tan acreditado y descolorido sacudir del yu90, así como
los elogios hiperbólicos á esos tiranuelos con quienes algunos inspirados vates de América han hecho lo que Yelázquez con los bobos y pícaros de la corte de Felipe IV:
inmortalizarlos por el contraste entre la ruindad de ellos,
y el sublime arle con que están pintados. De igual modo,
huye Arciniegas de laa deecripcionee enfadosas de la naturaleza americana, de las cuales todos las poetas hau
quedado muy por bajo de Humboldt.
Arciniegas sólo describe cuando es necesario y lo hace
de una manera no superada, en mi humilcie opinión, por
ningun poeta contemporaneo.
¿Pruebas? Abf va ese admirable fragmento:
En la orilla, debajo de las frondas,
se ve el plumaje de las garzas blancas,
y allá, del pasto entre las verdes ondas,
los toros muestran sus lucientes ancae.

Se ven del tigre en el fangal las marcas;
y en ia yaga penumbra entre las quiebras,
junto á las negras charcas,
yacen aletargadas las culebras.
Rt. . molinean vírgenes efluvios¡
el humo de la rosa azul y blanco
sube de la montafi.a por el flanco,
y alzan las ca.ti.as sus airones rubios,
del sol a los fulgores,
como penachos de indios vencedores¡
y traen á la vega, bulliciosos,
loe vientos iropicales,
,el ruido de los plátanos ho1osos

Sríta. Nancy Canseco. (De Oaxaca.)
[ Fotografia. Monroy y Rico , de Oaxa.ca.]

y el lejano rumor de los maizales.
Y en la playa desierta
sobre la Et!Ca arena perezosos,
cual n~gros ironcos con la jeta abierta,
descansan los caimanes escamosos.
En la cercana loma,
en un recodo del camino asoma
feliz pareja de labriegos. Ella,
núbil, fornida y bella,
de ojos negros y ardientes, y de roja
boca virgínea y apretado seno
que form9, curva en la camisa fl.C1ja:
y él, atlético y lleno
de juventud y vida, musculoso,
con munecas de recia contextura,
hechas como mutiecas de coloso
de alguna raza e:rlrafia,
para domar el potro en la llanura,
para tumbar el roble en la montaña.
Y la feliz pareja al fin ae pierde
e:ratre la selva enmarafi.ada y verde.
Quien acierta á describir con tan castiza y severa sobriedad la bochornosa naturaleza americana, hace muy
bien prescindiendo en absoluto de candores, colibríes,
pájaros-moscas y demás inaguanta'blee tópicos de la fauna poética, empleada habitualmente en este género de
cuadros. As!, no de otra manera, debe ser el poeta americano, y por eee camino debe seguir quien, como Arciniegae, marcha ya con seguro y firme paso.
En cambio, debe olvidarse por completo de que existe
el Rhin y de que hubo hace algunos siglos trovadores y
mlfmt'Bi-ngere, los cuales bien ae están mcertoe, sin necesidad de que intente resucitarlos quien tiene alientos
propios para mayores cosas. Tanto como disonaría y causarla molestia el ver junto al salt.o del Tequendama una
catedral gótica, ó en las oril1ae del Canea ó del Magdalena, la taberna de .Auerbach, disuena y desencanta el
contemplar ingenios frescos, lozanos y originales, como
el de Arciniegas, metiéndose en loe moldee de Heine ó
Bécquer, ó de sus mal disimulados imitadores y rápeodas.
Ea preciso imponerse y resistirá. esas tentaciones imi•
tativas, tanto más ala.cinadora'S cuant.o más facilidad hay
en el hacer. Quien puede ser el vate de su tierra, de una

tierra esplendorosa y magnífica, y que en otros tiempos
cubría á eus caciques
de oro molido
desde los bajos pies hasta la frenie,
como rayo del eol resplandeciente,
según el beneficiado Castellanos, obligado está á. no recorrer carreteras pataleadas por todo el mundo, y , abriree triunfalmente paso por entre la maleza nativa del
pafs, con el propio eefuerzo. ¿A. qué viene ahora hablar
de bohemios parisienses y de eetudianWe tudescos, bar•
tos de cerve:r.a, quien nació allá entre bosques inexploradde, junt.o á. las bravas corriente,, bajo loe Andes inmen•
sos? Hable en buena hora de flores del trópico y de
amoríos tropicales también, y aun cuando parezcan, tal
vez, una miaja quejumbrosos, nadie se quejará de ello:
pinte, como sabe hacerlo, cuanto al rededor tiene, ya
que es tan hermoso, y déjese de castillos feudales y de
trovas á media noche, que son la cosa más expuesta para
que un escritor caiga en la cursilería.
Porque Arciniegae es ui¡ poeta excelente, deben hacér•
eele observaciones como estas y atrae más, por quien ee
halle investido del sacerdocio de la crítica y elevado en
el oportv.110 trfpode. En cuanto á la forma, creo sinceramente que nada ee le puede tacbar. En Colombia, lapatria del insigne Don Rufino José Cuervo, ee habla y ee
escribe el castellano con pulcriiud insuperable. Arciniegas demuestra poseer muy á. fondo la gramática, y su vocabulario, no excesivamen~ numeroso, es muy expresi•
vo. La versificación, en todos loe metros, resulta igualmen\e fácil, suelta y animosa, y en ella se notan, á. veces,
recursos fónicos que acreditan oido magistral.
En suma: Ismael Enrique Arciniegae merece algo más
que esta aimple mención, que yo no acierto á. hacer interesante y atractiva.
&amp;e algo, hágalo quien pueda.
F. NAVARRO Y LEDllSll.o\.

Del hombre que duda al que niega, no hay mucha
dietancia. Todo ateo ha eido filósofo antee.
A. de M11sset.

La mujer amada es como la rtligión: se lo hace creer
á uno todo.
Eusebio Blasco.

Qn brasero

ae carne ltumana.
4.DEMA.YV,. A.LA.SIS DE LA. TA.ROE

�babilidad de salvación, la multitud, enloquecida, se lanza, se arrolla; choca desesperadamente con el obet;áculo
que parece burlar su angustia. Entonce!!, ·armándose de
un cuchillo y desplegando un vigor que aumenta el
sent.imien\O del deber, M. Gomery, cocinero del hotel,
logra en algunos intantee desprender tres de las barras..
El paso queda libre, mas no se ha conjurado todo el peligro, porque la abertura no puede dar paso más que á
una -persona, á. la vez, y bajo la influencia del terror, empieza un escalamiento insensato que á duras penas pue·
de regularize.rse en la medida de lo posible. ¡Cuá.ntoa de·
bieron la vida á. e1:1te oportuno auxilio!
El plano que en otro lugar reproducimos es el sólo que
muestra la disposición y las dimensiones rigurosamente
exactas del terreno y de las construcciones. Haciendo
constar que el espacio quP quedaba libre detrás del Bazar, tenía cerca de 100 metros de longitud -por una an•
chura mínima de 32 metro1:1, se comprenderá. cuál debió
ser la intensidad de un incendio que causó tantas víctimas, sumiendo en la desolación á. lo mejor de la Francia.

PAGINAS INSTRUCTIVAS
DIAMANTES DE ACERO

,

LA CA'l'ASTROFE DE LA CALLEJEAN GOUJON EN PARll!I
Cinco minuto• deapués.-Entre el muro y la hornaza.

El B•u1r • las cuatro y cuarto de la tarde.-La fJeata en •u plenitud.
LA CATASTRO FE DE LA CALLEJEAN GOUJON EN PARIS

El ine4:ndio del 4 de Mayo de 1807 se contará entre
eeas terribles ~t~strofes¡ que, deepuéede haber hundido
numeroaas familias en e luto y á loa contemporáneos en
1~ consternació~, dejan un imborrable recuerdo tranemii1do de_ generae16~ en generación como un ejemplo de la
poknc1a deetruct1va de ciertas plagas. La fatalidad parece, por otra parte, haber acumulado esta vez en un sin·
gular concurso, todas las circunstancias propi~ para llevar al supremo grado el horror de la catástrofe: la rapidez fulmmante del ai~iestro, lo ineficaz de loe socorros,
el nómero de las víctu:aas, loa contrastes trágicos y has
ta el °:loti'!o d~ la reunión-una fieeia de beneficencia.
Ine~1tuc16n bien ?Onocida en Parle, destinada á. saete·
ner. diversas _o~ras l.Dlpo.riantee y patrocinada por la alta
eoc1edad panmen88; el Bazar de Caridad acababa de abrir
su venta anual. Este afio, penundo con razón que au•
mentar la afluencia d;e l~s visitanies es engrosar la pane
de los pobres, los pnncipales organizadores. M. Henry
Bloun_f Y. el barón de Mackau, habían querido solicitar
la curiom~ad por t:l _atractivo de una innovación original.
El ÜOIJ?lté adquirió una 1tcalle del viejo P¡1rís,» notada
e~ _otro tiempo en el Palaci,o _de fa Industria, en la expo•
sic1ón del teatro y de la musica, y en pleno barrio de loe
campos Elíseos, calle deJean Goujon sobre un terreno
va.cante; p~eeto ~ su disposición, graciosamen\8 por l\I.
Michel lleine,_ h~zo plantar una decoración de tela pinta•
da. Un muro imitado conpletaba el fragil edificio del
cual damo_s aquí el plano, tomado de la Iluxtracilm. Franctsa. Temendo su fachada hacia la calle limitada por
otrap_~ por los altos muros de las casas vecinas con un
espacio hbre en los dos lados, medía 80 metros de longi·
Sud y 13 metros de anchura.
Asf un símil medioeval debía servir de cuadro á la
asamblea ~undan~. Loe puestos ~e veota fueron insta·
lados en tiendas prntore1:1cas, ofreciendo dos líneas paralelas de tech?s puntiagudoe, de alero1:1 coronados de ense·
nas legendarias: Al&lt;~ torre de ,/,.Vt~le, Al lefm d,, oro, Algato con botmt, etc. Un rnmenso vt&gt;lumestaba Wndido de un
l~do á_ otro de la galería. Ahí fué donde el Bll:1u &lt;k Candod 1 oauguró su «eaieon.11
Des~!;! el principio, el programa de los organizadores
cu_mpha ene pr1:&gt;meea1:1. Una afluencia enorme en que doIDJnaba el conti!'gente de la aristocracia, se agolpaba á
loe puestos servidos por damas y eefiorit.as que llevaban
loe ~as grandes nombres de Francia. Lo~ compradores
v~ctaban generosamente sus bolsas ein regatear, adquinendo los menu~os bibelots¡ muchas damas sobre todo,
ron hermo1:101:1 to1Ietres Je primaYera· niños empioándoPe con geato_s de avidez hacia un peq~efto globo camivo
cuya canae~1lla estaba colmada de jnguetes· comisados
celoeos luciendo en el ojal sus cintas¡ todo u~ público de

elección divertido con la ingeniosa miu en 8('e,u¡ y lueg,.., de br_aqa y de ceniza de que l:!st.aban recubiertos los miem•
bros 10forme1:.1, poniendo al desnudo los cuerpos tumefacnota austera, pasando entre toda aquella alegría llena sol
entre aquellas apariencias un poco frívolas, como parl ~P, contraídos,.carbonizados; huesos calcinados, craaeoa
vivos, cabez_as mconocible!!, que ya no tenían figura hu~cardará la concurrencia el caraot.er y el fin de la re11
n16n~l hábi\o de pano gris, el escapulario y la corneta mana. Cubrióse como 88 pudo esos cadávere11, en tanto
q_ue se proveía á ~u t.ransporte, sea al domicilio reconoblanca de la hermana de la caridad.
Tal eeel cuadro que se ofreció á loa parisienses desde c1d&lt;:&gt;, sea al Pal?,cio de la Indus\ria \ransformado en de·
el primer día sin dejar prever, r¡ue, ¡ay! bien pronto iba pasito mortuorio y bajo un grosero lienzo provisional
donde_yacía aquel~o que fué juventud, belleza, vida feliz¡
á \rocarse en un cuadro fúnebre y terrible.
Al dí~ siguiente, martes, el aspecto del interior del Ba.• los reh~ves, los pliegues dejabJ.n aun adivinar restos de
zai: era 1d~ntico; ncaso también la visita del nuncio apoe- buroamdad.
tóhco babis atraído más mundo ªºl'! qu_e la vispera. A eso . Loa ~iarios ha_n referido en det.alle los episodios del
de las cnatro de la tarde, la fiesta, 1ngutendo la expresión mc~ndlO, el pámco inevitable, el fnnest.o atropellamienconsagrada, lleg~b~ á su plenitud, cuando re\embló de to sobre las -puertas estrechas, la huida loca hacia eitio&amp;
pronto el grito siniestro, 11fuego,,. La explosión de una de e~capator1a problémát.icos de mujeres infortunadae,
lampara de un cinematógrafo instalado en una peque• ~m1deenudas ya por la llama fijada á. sus trajes, ó meña sala que daba á. la galería, acababa de inflamar el ve· dio muertaJ de espant.o, y también loe actos de 1alva•
lum t.raneformá.ndolo inst.antaoeamente ea una inmensa ment.o real_iza~os Ent.re esos episodios hay uno del cual
sa.bana de fuego cuyos fragmentos caían sobre las vende- nuPetroe d1buJ?B reconijtruyea la fisonomía particular•
d~raa y sobre los visitantes, en tan«&gt; qne las llamas rá- men\e dramár.1ca.
Como nuestro phmo lo indica, el fondo del terreno en
pidamente propagadas alcanzaban las colgaduras ligera[!,
el f!laderamen resinoso, el piso, las telas y demás deco· que se elev•~a el Bnar de Caridad está limitado por el
raciones, encontrando un alimento demasiado propicio muro poste~tor del b.o_tel del palacio, perr.eueciente á M.
R1eh~ Saut1er y qne t.tene su ent.rada rnbre el Par.io de
en \Odas es\as materias combustibles.
Cinco minutos después del primer grito de alarma, to· la Rema. Ese mnr? E:Btá ta.ladr\do por una sola abertudo estaba consumado. No quedab" Je la conic.ruc~ión ra, un día de_ sufr1m1ento, guarnecida de cinto fuertes
más que loa post.es medio calcinados que habí1t.n SE::rviJo barrotes de hierro. Esta e1:1.l!Ja estrecha ofrecia una propara soporr.arel lienzo que daba
á. la calle Jean Goujon y uo bra•
• U • 11
sero humeante al ras del suelo
como el que dejarían en un caro'•
po las chozas incendiadas.
Fnjjgo de pajll, hubiera podi •
do decirse, á. no saberse que en
aquellos moment.os el recinto
ince,1diadocontenfamás de mil
doscientas personas, de las cua·
lee nna centena, cuando menos
no había tenido tiempo de esca~
par de la hornaza; si aquí y ahí
montículos de aspecto caracte·
rfstíco, no hubiesen revelado la
obra de la muerte.
En efecto, loa bomberos, á pesar de toda diligencia lle~ados
demasiado tarde pará evitar 6
atenuar el desast.re, y reducidos
á la tarea de bailar los eecombro1:1, es decir, los ínfimos residuos del brasero, de.rnubrfan, en
algunos sitios, cadáveres amon·
tonados. El golp"' vigoroso de la catástrofe de la callejean Goujo11.-0espués del siniestro. Parte derecha dd
BUS lanzas pronto arroJÓ la capa
terreno donde se encontraba el principal amontonamiento de cadáveres.

Contando como cuenta la química prác\ica, con el pro•
cedimiento de Moisean para la fusión del carbono con la
masa de hierro fundido, y para la obtención de loe cristales de grafit.o, que ee ha demostrado son verdaderos diamank&gt;t:I, ha podido la ciencia experimental, con esa en•
seflanza, obtener del acero de hierro y boro, el boro
cristalizado, y fundir, además, el carbono en el manganeso, en el níquel, en el cobalto, en el it;rio, en el t,orio,
eo el zirconio, en el vanadio, en el rodio, iridio y pala•
dio. Del mismo modo se ha conseguido disolver el silico
y crietalizarlo después por enfriamiento en las masas
fundidas de plomo, estallo, ant.imonio, bismuto, oro, plata, potasio y sodio, los cuales no forman siliciuros¡ pero
sí el hierro, cromo, níquel, cobalto, mangane30{ cobre y
platino. De manera que queda est.ablecido que Ofó3 meta•
les fundidos son, en general, apropiados disolventes de
algunos metaloides que se consideran iofueibles ó poco
menos, generalizándose la idea que s~ tenía de que esa
propiedad era exclusiva de la fundición de hierrr.
Como consecuencia de esWS trabajos de Moisean y de
loe que siguen sus huellas, después de ealUdiar el eminente químico la naturaleza de las rocas y minerales que
acompaflan al diamant.e en sus yacimientoe, y después
de haber observado que en ciertos meteoritos se encuen·
tra también el diamante, ha formulado la siguiente teoría acerca de la génesis del diamante natural: Las capas
internas de la tierra, compuestas probablemente de metales en estado fundido con carbono en disolucióo, al
aparecer en la superficie por el empuje de ,as fuerzas
erupt.ivas, pe enfriaron y solidificaron, cristalizándose al
carbono en estado de diamante.
Semejante teoría, y los hechos más atrás consignados,
hacían presumible el creer que en la fabricación de loe
aceros eo los altos hornos y fábricas de fundición se de•
bían producir verdaderos diamanses, porque el procedí·
mieot.o que 88 sigue es, en la esencia, el que con más fa•
cilidad, en muy reducido espacio y á mayores Wmpera·
turas, practica M. Moie:.an con su horno de corriente
eléctrica. En efecto, así se han enca~ado de demf\strar ·
lo el muy repu\11.do profesor de química inorgánica de la
universidad de Berna, M:. Roseel, y su oompanero de la·
boratorio, Mr. León Franck, obteniendo los result.ados siguienkle:
Tomando un ejemplar de acero de 300 gramos, de un
trozo bien compacto, ae trata por el ácido nítrico¡ el residuo insoluble, compues\O de carbono crieW1lizado 1 sili·
ca\08 y o\ras substancias análogas, se lava hasta que de•
eaparezcan de la reacción las salee de hierro, y después se
hierve en ácido nítrico concentrado. El resto que quede,
lavado de nuevo, se eomete á la acción del á.cido Huorb.ídrico y después á la del sulfúrico fumante, con lo q.ue
desaparece gran parte del residuo; dilúyeee la disolución
oblenida hasta que presente la densidad¼, y quede en
su superficie una porción flo\lUlle de carbón que puede
si-pararse. No queda ya como reei.duo más que grafito,
que ae lava, des~eca y funde con clorato de potasa, vol•
viéndose á lavar y á tratarlo de nuevo como queda dicho.
Tre.s el \ratamiento por el ácido sulfúrico en ebullición, ya
no queda más que un residuo inatacable. Este residuo,
puesto en un liquido rela\ivamente denso, como el iodu·

La catástrofe de la calle Jean Goujon. -La extracción de las Joy••·

pores de la Hnea Cunarrl, elCampania y el Lucania, han
logrado sobrepujarse á sí mismos de modo que hoy ee
no hecho realizado que el viaje de Londres á. Nueva
York se puede hacer ..-n E!eis días; en cuyo viaje nuestros
antepasados se creían dichosos cuando invertían aclamen·
te tres meses. La velocidad media df'l Campania, en su
último viaje deQ11eenstowná. Sandy Hook fué de veint.iuna y media millas náut.icae por hora, y no sólo pudo
hacer el viaje apesar del vieoto que soplaba, sino que hu•
biese sido mejor aún, si hubiese tenido un poco de vien•
to de proa¡ en los tiempos antiguos de los buques de ve·
la, el viento de proa era fatal á toda navegación, y los capitanes se veían obligados á buscar un puerto cercano pa•
re. eSJ)f'rAr una brisa favorable.
Eu 1883 el Capitán Back despachado á t.oda prisa en
busca de una expedición ártica extraviada, hizo el nota
ble viaje de Liverpool á. Nueva York, desde allí por el
Hudson y Albany, y después por tierra á. Mon\real, en
dos mese@, enorgulleciéndose de haberlo hecho en un dfa
menos de lo que había calculado. Hoy bacemoe el mis
roo viaje en cosa de una semana.
«En la ocasión de proclamarse Su Majestad la Reina
Vict,oria, el día 20 de J uoio de 1838, el Almirantazgo envió un buque rápido para que llevase la noticí¡1 á Hali•
fax en la Nueva Escocia. llegó á. su destino el día 10 dt!
Agosto siguiente, ó sea después de más de siete semanas
de luchar contra mar y viento en su acelerado viaje al
través del Atlántico, ¡Qué cambio máe complet.o se ha
verificado desde entonces!
,e El Atlántico ha quedado reducido de un vae\O o~ano
que era á un insignificante estanque que se pued" at.rave ·
sar con tanta facilidad y seguridad, como se a\ravieea nn
río, y á. una velecidad mayor, que muchos trenes de fe.
rrocarril. Pero, aunque puede considerarse que 10s vapores han sido virtualmente desarrollados por completo,
en la época actual, su verdadero orfgen nos lleva wuch11
más atrás aún que la mitad del siglo dieciocho, pues fué
en el an.o de 1736, que una llamado Jt'nathan Hull aac,'&gt;
cartas de patente, por una embarcación, en la proa de
la cual había una rueda giratoria que fucionaba por me·
LOS PRIMEROS VAPORES
dio de una má.Q.uina Newcomen.
uEI objet.o de la invención era poder remolcar los
Grande es el abismo que separa la época en que el homdooks de Londres, pero no encontramos ninguna refebre primitivo desa86 las ondas del río que cruzaba en ca- rencia al uso práct.ico del aparato, ha.et.a que cerca de
mino, en una embarcación hecha de fragmentes de cor•
medio siglo después, se volvió á tratar del asunto.
teza de ar bol amarrados por tiras de cuero crudo; y aque•Entonces se hicieron experimentos en el mismo senlla en que a\raveeó el Atlániico en nn vapor de hierro de
tido de ambos lados del Atlántico, y ee creyó que se ha•
22,500 toneladas ósea.el Gre• bía adelantado tan\O, que en 1788 Fitch hizo un vapor
at Eastern. Este abismo ha de ruedas, según su patente, que marchó muy bien á. una
sido cruzado de una manera velocidad de cuat;ro millas por hora, por una corta discompleta y últimamente es• tancia, estallando entonces la caldera. En el mismo ano
pl~ndida, gracias á la fuerza Miller y Taylor t.uvieron mayor éx.ito, viéndoae que una
del vapor. Encontramos al- rueda de paletas, colocada entre dos barcos, marchaba.
gunos inteFeaantes detalles de una manera asombrosa.. Al ai"io siguiente probarou
respecto á este pun\O en un una embarcación de esta claee, sólo que con uaa maqui•
número reciente de nuestro naria má.s fuerte en el canal del Forth. y del Clyde, y diQ
colega, The Mornin!J Poit, di· los magníficos reault;ados de una marcha maravillosa de
ce así:
•Es eat;a la temporada del unos once kilóme\ros por hora.
uAlgunos anos despué1:1, el Conde Stanhope probó ta01•
afio en que loe elementos se bién
la construcción de buques de vapor 1:1egún un .úst.E:combinan para favorecer el ma muy
original, poniéndose las ruedas en el fondo dt-1
tránsito rápido á través del
buque y funcionando de m.:ido de representar el moviAtlántico y como unan.o des- miento de los pies de un pato. Todas est.as pruebas prepués de o\ro. nos hemos ido liminares, fracasaron, sin embargo, en algún sentido,
acostumbrando á ver eclipsa- pero aunque no se podía decir que tuviesen ningún éxido t;odo lo que se había he•
cho hastael;día, nohabrá.sor- to en sí, formaron la base de loa satisfactorios resultados
se obtuvieron después.
preodido á nadie saber que que
c1Eran 1¡&gt;robablemente feas y desairadas construcciones,
en el mee de Agosto de 1896
se hizo lo que nunca se ha- pero sirvieron al objeto de hacer fijará. los ingenieros la
bía alcanzado antes. Los va- atención en el inmenso valor del vapor como fuerza mopores de la línea americana triz para los buques. Desde esto tuvo lugar la construc•
está.o rebajando el tiempo ción del Charlotte Dundas por Smyngton. Se botó en el
canal de Clyde en 1803, pero no pudo seguir allí, pues su
La c;at,;istrofe de la callejean Goujon en Puís.-Despué• del siniestro.-Lo que de las \raveeíae desde Sou- velocidad era tal que amen1zaba destruir los ta:ui(!S con
quedaba del Bazar de Caridad á las seis de la tarde.
tbampton, y los famosos va•

'

ro de metileno, cae al fondo de la vasija en que ae coloca.
Sise examina con un microscopio de gran aumento, Fe \'ell
muy bien los cristales octaédricos transparentes que,
puestos en combustión sobre una hoja de platino y con
una corriente de oxigeno, desaparecen sin dejar cenizas
y dan ácido carbónico.
Los cri~tales tienen, pues, todos los caracteres -tel dia•
mante. Repetidas las experiencias con más de óO ejem·
piares, han dado reeultado3 análogos. Obsérvase q11i, los
aceros que han sido forjados y laminados, dan cristales
incompletos, dest;ruido! por loa efectos mecánicos, y que
loe aceros que no han sido sometidos á esas operaciones
dsn octaedros perfectos. Un acero contiene tanlo má.s
carbono cris\alizado, cuanto mayor haya sido la sempe·
ra\ura de su fabricación, y es probable que el acero sea
tan\O más duro cuanto más diamau'8 contenga. De un
núcleo enconsrado por Mr. Rosael en un acero proceden•
te de loe al toe hornos de E6ch-aur l' Alzette ( en Luxem •
burgo), que contenía en\re otros compuestos, fósforo, ar•
eeniuro y eiliciuro de hierro, siliciuro de manrneso, car•
buro de silicio y de titano y un ciánuro de \1tano y mu•
cho grafito cristalizado, obtuvo dicho químico, por el
procedimiento que queda expuesto, ent.re gran cantidad
de diamantes microscópicos, el mayor de cuantas artifi•
cialment.e se han obtenido basta hoy, y de ·10 grueto de
cinco decimas de milímetro, al cual han denominado en
el labora\Orio de la fábrica, la estrella de Luxemburgo.
Como hay disolventes del carbono mucho mejores que
el hierro, es de esperar, dice Mr. Franck, que empleando alguno de elloe, el que lo sea más á ~ran presión y
\emperatura, se obtendrá.o diamantes artificiales de mayor samaflo que los producidos hasta ahora y que, una
vez emprendido con éxito poei\ivo ese camino, llegará la
química á resol ver el problema de su fabricación fácil y
económica.

~~.h{e~

�366

EL MUNDO

DOMINGO 30 DE MAYO DE 1897
DOIIINGO 30 DE IIAYO IIE 1897

EL MUNDO

y como .en estas largas demoras sin poderse comunicar
~on la tierra, se agotaba_n pronto, los desgraciado!! pa:1a.
Jeroe mol~etaban al capitán con sus interminables y fri•
volas queJas.
11 Había, como se verá, sobradas razones para que ¡
08
vapores aumentasen y ae multiplicasen, y los dueños vie ...
ron muy pronto que para cada cien pasajeros que tenían
sus buques de vela, se podría contar con miles en los va.
pares más seguros.
11 Lo mismo en Europa que en América, los vapores CO·
!Denzaron á verse en lo~ rios principales par.1, el cabota•
Je y para remolcar, haciéndose esto en un principio solamente por los ((docks,¡¡ trasladando de una parte á otra
los boquea navales y mercantiles. Por medio del uso del
vapor á. veces en épocas de calma el Savaanab vino de
Nueva York á_ Live~l en 1819,' pe~o era un buque de
vela J!C?r esencia. El_ pnmer va:por que intentara hacer
un v1aJe transocé~mco fué el V1ctory, que salió del va•
radero de ,voolw1ch el 23 de Mayo de 1823, bajo elmand~ de Sir ~ ohn Rose, en su segundo viaje de descubrimiento ártico. Ant.es de esto, el Victory había hecho el
t1:9recto entre Liyerpool y la isla de Man, pero para el
v1aJe al desconocido No~, se le pusieron máquinas y
ruedas nuevas. Desgraciadamente la obra se hizo tan
atrozmente, que la maquinaria no cesó de dar trabajo
á loe e~ploradores desde el momento que zarparon de
Woolw1~h, tard_ando c~airo días para llegar á Land'e
En~ y die~ y_ seis en a~nbarar al Firtb de Clide. La hia•
ton~ del vtaJe á. Boothia Feli:x.:1 en donde se abandonó
el V1c~ry y en Mayo de 1832. está costantemente interru1:llp1da por alguna referencia á la rotura de la maquinana en una parte ó en otra, y á. la necesidad de recurrir
á las velas para ~uir la marcha.
HEn este viaje Sir John Rosa nos cuenta q,ue «los fuegos se mantuvieron vivos á fuerza del trabaJo de los fuelles,,, sistema que no surtiría mucho efecto hoy en et
Compania 6 en el Magnifi.cent de la Armada Real. En
1831 el R?yal Williams hizo el viaje del Canadá á. Jngla•
tel'f!,, casi enteramente al vapor pero no fué sino en
Abril de 1838, que el Sirius, de Cofk y el Great Western
de ~ristol, hicieran la travesía co~pleta al vapor iod.~
el tiempo.
1&lt;Desde entonces los ingenieros marítimoe se han esmerado, . Y, el uasno cansado)) de 1815, se ha convertido
en una vivienda elegante, comoda y bien equipada más
veloz y D?ás incansable que un caballo árabe de pu~ raza, y excita en vez de mofa y ridículo1 nuestra más sin•
cera admiración.))

/

muchachos enamorados, ee veían herm0808, gloriosos y
reales¡ él la miraba como á. una Elsa, y ella lo miraba como á un Lohengrin. Porque el Amor, ¡oh jóvenes llenoa
de sangre y de suenos! pone un azul cristal ante los ojos,
y da las infinitas alegrías.
¡Cómo ee amaban! El la contemplaba sobre las estre•
llas de Dios; su amor recorría toda la escala de la pasión,
y era ya contenido, ya tempestuoso en su querer, á veces
casi místico. En ocasiones dijéraee aquel artista un theó•
sofo, que veia en la amada mujer algo supremo y extra•
humano, como la Ayesha de Rider Hagard¡ la aspiraba
como una flor, le sonreía como á un astro, y se sentía soberbiamente vencedor al estrechar contra su ~cho ag_ue•
lla adorable cabeza, que cuando estaba pensativa y qmeta
era comparable al perfil hierático de la medalla de una
emperatriz bizantina.

•*•

~A=· =A=-"=A=""=A~
LOS EFECTOS ECONOMICOS DEL CICLISMO

Un escrito~ norteamericano, _Mr. Bishop, públicó hace
un mes t'r6x1m~ente 1 un curioso libro en el que hace
r~altar as ventaJas morale_s y sociales que re~rta el ciclismo. ~l _autor confies:1, sin embargo, que JOB progre.
sos de! c1~hsmo ~an tra1do como consecuencia la ruina
de varias mdustnas y ramos del comercio.
~ara comprobar esta última aaeverJJ.ción, uneconomis•
ta rng)éa, Mr. Shadwell ha celebrado conferencias con
los pn~cipal~s co_merciantes é industriales de Londres, y
de sus _10vest1gec1ones ha obtenido da e interesantes.
Manrfiesta Mr. ShadweH que el ciclis
ha alcanzado
en I_nglaterra tan considerable desarroy que en la ac•
tuahdad el hombre, la mujer y el niño que o se entre•
gan al citado sport, son considerados como pel8onas extravagantes y excéntricas.
Al Iniciarse la catástrofe de la calle de Jean Goujon . -Bosq ue¡ o ¡ mpres ¡ on1sta.
•
Desde loe comienzos del ailo pasado han sido construidas e_n Birmingbam y Conventry 750,000 máquinas. En
la primera de las citadas poblaciones existen 150 fábricas
e! oleaje que ocasionaba. Fulton, un americano, reconociendo el _g~n porvenir que había para loe buques de va- caballos ~e fuerza, construido eo'.Ramsgate en 1816 Hizo dea&amp;inadas á. este objeto y 100 en Conventry sin contar
la mara v1 llosa baz~fia de llevar 200 pasajeros á Caiaie
las que existen en otroe puntos de Inglater;a. Además
por, cons 1gm6 u11a copia de los planos del Charlotte Dundas, compró una máquina de 20 caballos á los ae0ores volverlos á traer sm_percaoce. No hay que extrañar u! hay que tener en ~uenta la importación procedente d~
los Estados U nidos.
Bult.on &amp; Watt, c~zó á Nueva York y en 1807 tuvo su despué~ de esto hubiese una gran demanda de va ~s
Un comerciante de coches, dijoáMr. Shadwell: •Hasta
vapor Clermo~ haciendo la travesía entre Nueva York y en particular.cuando se vióque marchabanindepelcuen:
~lbanyi por e1 Hudaon. ya se había obtenido experien- temente de viento y marea. En una ocasión el Ma·estic ~hora sigue .s~endo moda que las damas vayan en carrual d
l~ ~ hacer v1s1tas,11 _no está. admitida para estos casos la
cia sobrada pa~ probar srn que se pudiese dudar que el entró serenamente en el puerto de Margate
i~~n d~ bicicleta. En la cmdad seguimos vendiendo lo mismo
vapor podía aplic~rse á la proJ?ulsión de los buques, pe- cuatro de los mejores correos de Margate
ro ~o se notaba mnguna gran impaciencia porverelmar dRamsgate, habían estado acalrnados fuera del puerto que antes. Pero en el campo es otra cosa. La bicicleta,es
ura:nte dos d!ae, y muy maltratados por un tem oral allí la sefiora absoluta. En el comercio de música caba•
cubierto. de vapores siendo, según parece, el segundo de
~e viento del Norte al tercero. En aquellos días los ~asa- llos "f ¡·oyería es donde má.s profundamente se han' hecho
esta serie el Comet que se puso en el Clyde en 1811
Aunque C&lt;?mo hemos visto, Londres fué el origen y pun: ]eros llevaban cada cual sus propias proviciones de boca, sentir as consecue11cias del ciclismo. Los profesores de
~departida de la utilización del vapor para la propul•
música han visto en \iln afio
e16n
loe buques, no se notaba ninguno de eetoe en el
disminuida hasta la mitad de
TamésIS, bae~a el verano de 1815 siendo, según parece,
la lista de sus discípuloe.
enteramente inesperado el extraño y desgarbado monsHótel du Pala.is
~a industria de pianos de
truo.
Fenitrs parlat¡11•fl• _....,,,~
luJo no ha sufrido variación
d'l'CICtU'l!;S lns•11vttagu
c(Al bajar el río el correo para Ramegate ( un buque de
sensible, pero sí la de pianos
Mur
velas) se declaró una gran alarma entre cuantos á bordo
d_e estudio, á módicos preeet~ban al ver más adelaníe un objeto que parecía estar
cios. Es, pues, un hecho que
l:\rd1endo. Al acercaree, el capitán tranquilizó á sus paealas inglesas han preferido la
Jeroe, asegurándole5 que lo que estaban mirando tan azo•
bicicleta á. la múeica. Algo
vague
radas debla ser un buque impulsado por el vapor y aei
así sucede con los caballos.
resultót pues este era el vapor Margery, que habf~ veniBastó que este aflo en Brighd_o deeae el Clyde por la vía Dublin. icPudimos darle fa.
ton la duquesa de Fife salle•
c1l.me~t.e l.a vuelta, dijo el capitán del correo, pues eu
ra á la calle montada en bici•
maqumar1a no era bastante fuerte y era además un mocleta1 para que nadie piense
delo feo Y pesado. S~ máquina tenía la fuerza de 14 caya en el ((sport hípico11 En
ballos. N ~a po~a igualar las exfreeionee de ridículo
Londres, el número de cabacon que mis pasaJeros colmaron a desgraciado buque·
llos ha disminuido en 2ó2,000
unos lo comparaban á un asno cansado, con unos gran:
próximamente. Las señoras
d~s serones de cada lado y otros á un monstruo mitol6máa acomodadas venden los
f1~, etc. Yo, á. ll;l v~i:a,ad me avergoncé de la burla que
suyos para comprar bicicle·
1
. ac aa y seguí m1 v1aJe.• Aíortunadomente el Margery
'88. En cuanto á. la relojería
1~noraba co~ple~mente la impresión q,ue había produy joyería, Mr. Shadwell ha
cido en los d1vert1dos londoneeee. Sigwó río arriba, fué
notado que este negocio está
Rue
M&gt;m&amp;do Pªf!, hacer la travesía de Margate f en un mee
GovJOn
mu.y mal. Son pocos los que
era el favonto de todos. La emulación sirvió para aseguPouw. d00c,ufU,,..,,_14.
en Londres compran relo¡· ee
B
,,,,,,.,._N•
z
rarle 110 complemento de pasajeros, pues á loe londonede oro ni de plata, loe cua es
,o
ees les parecía. una ~n gran cosa hacer un viaje por el
son sustituidos por eólidos
JO
U.
v~por, como s1 hubieran regresado sin chamuscarse del
"
cronómetros, capaces de eo·
remo de Plutón.
portar los accidentes propios
«Después vino un vapor gigantesco, el Majestic, de 25
del ciclismo.
La catástrofe de la calle deJcan Gou¡·on.-Plano del Bazar de Caridad.

y

d«:

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LA MUERTE DE LA EMPERATRIZ DE CHINA
Al Duque Job, de México.
Delicada y fina como una joya humana, vivít aquella
muchachi~, de carne rosada, en la pequen.a casa que tenía un ealoncito con Joa tapices de color azul deafalle.
mente. Era su estuche.
¿Quién era el dueiio de aquél delicioso pájaro alegre,
de ojos negros y de boca roja? ¿P.t.ra quién MDiaba su
canción divina, cuando la aeñori,a Primavera mostraba
en el triunfo del sol su bello rostro riente, y abría las flo-res del campo, y alborotaba 1a nidada? Susette se llama•
ba la avecita que había puesto en jaula de seda, peluches
y encajes, un soñador artie\a cazaior, que la había ca·
zado una maflana de Mayo, en que habfa mucha luz en
el aire y muchas rosas abiertas.
Recaredol-capricho pa'8rna1. El no tenía la culpa de
llamarse Recaredol-se había casado hacía año y_ medio.
¿Me amas? Te amo. ¿Y tú? Con toda el alma. ¡Hermoso
el día dorado después de lo del cura! Habían ido luego
al campo nuevo, á gozar libres, del gozo del amor. Murmuraban allá en sus ventanas de hojas verdes, ias cam •
panillas y laA violetas silveatres que olían cerca del ria·
chuelo, cuando pasaban los doe amante , el brazo de él
tn la cintara de ella. el brazo de ella en la cin\ura de él,
los rojos labios en flor dejando escapar los besos. Des·
llUée íué la vueha á. la gran ciudad, al nido de perfume
Heno de juventud y de calor dichoso.
¿Dije ya que R¿caredo era escultor? Pues si no lo be
dicho, &amp;bedlo.

•*•

Era escoltar. En la pequen.a caea tenía su \&amp;Her, con
profusión de mármoles, yesos, bronces y terracotas. A.
veces, loe que pasaban oían á. través de las rejas y per·
-eianae una voz que cantaba y un mat1itléo vibraDte y me•
1:tlico. Susette, Recaredo; la boca que emergía el cántico,
) el golpe del ciacel.
Luego el in~aante idilio nupcial. En puntillas1 en
puDtillaa¡ llegar donde él trabaja, é inundándole de cal.ellos la n11ca, besarlC" rápidamente.
Quieto, quietecito, lle~ar donde ella duerme en su
-obaise-longm•, 103 pieces1tos calzados, con medias ne·
_grae, uno sobre otro, el libro abierto so re el regazo, met.lio dormida; y allí, el beso en loe labios, beso que sorbe
-el aliento y hace que se abran los ojos, inefablemente lurniuosos. Y á tojo esto, las carcajadas del mirlo enjau·
lado que cuando Susette can~ Chopin, se pone triste y
110 canta. ¡ Las carcajadas del mirlo! No era poca cosa.,¿~e quierer:,?-¿~o lo sabe@?-¿Me amas?-Te adoro. Ya
t:a'8ba el animali~ echando toda la risa del pico. Se le
sacaba de la jauta, revolaba por el saloncHo azulado, se
detenía en la cabeza de 11n Apolo de yeso, ó en la frámea
-de un viejo ¡ermano de bronce obscuro: Tliiiiiirit ........ .
rrrrrrtch füü ......... Vaya qne á veces era malcriadoé in1t0lente en su algarabía! Pero era lindo sobre la mano de
~usette q•1e le mimaba, le apresaba el pico en\re susdien,tes hasta hacerlo desespc,rar, y le decia á veces, con una
voz severa que temblaba de terneza: •Sellar mirlo, es us1.ed un picaróo!11
Cuando los dos amados estaban juntos, se arreglaban
uno á. otro el cabello. 11Canta,• decía él. Y ella caDtaba
lentamente, lenta.mente; y aunque no eran sino pobres

¡;

Recaredo amaba su arte. Tenía la pasión de la forma;
hacía brotar del marmol gallardas diosas desnadas, de
ojos blancos1 serenos y sin pupilas; su taller estaba poblado por un pueblo de está&amp;uas silenciosas, animales de
metal, gárgolas terroríficas, grifos de largas colas vegetales1 creaciones góticas guizas inspiradas por ti! ocultismo,
Y sobre todo, ¡Ja gran afición! japonerías y chinerías. Re·
caredo en esto un original. No sé qu~ habria dado por
hablar chino ó japonés. Conocía loa mejorel!!I álbums¡ ha•
bía leído buenos exotist.as, adoraba á Loti y á Judith
Gautier1 y hacía sacrificios por adquirir trabajos legítimos,
de Yokoama 1 de Negasaki, de Kioto, ó de Nankin ó Pe·
kin¡ los cuchillos, la:3 pitas, las máscaras feas y misterio·
sas como las caras de los suenos hípnicoe, los mandarini·
tos enanos con panzas de cucurbiSáceoe y ojos circunfle,
jos, los monstruos de grandts bocas de bactracios 1 abier•
tas y dentadas, y diminutos soldados deT11rtaria, con fa·
cel!I de focas.
-¡Oh, le decía Sueetie, aborrezco tu casa de brujo, ese
terrible taller1 arca ex&amp;rafia que te roba á mis caricias.
El eonreía, dejaba s·1 lugar de labor, su templo de raras
chucherías, y corría al pequeflo salón azul, á ver y mirar
su gracioso dije vivo, y oir cantar y reir al loco mirlo jovial.
Aquella mafiana, cuando entró, vió que estaba su dul•
ce t:;usette, son o lienta y Lendida cerca de un tazón de ro·
sas que sostenía un trípode. ¿Era la Bella del bosque durmiente? Medio dormida, el delicado cuerpo modelado
bajo una bata blanca, la cabellera caatafla apelotonada
sobre uno de los hombros, toda ella exhalando su suave
olor femenino, era como uoa deliciosa figura de los amables cuentos que empiezan: Este era un rey, ......
La deepertó.
-¡Susette, mi bella!
Traía la cara alegre; Je brillaban los ojo3 negros bajo su
faz roja de labor; llevaba una carta en la mano.
-Carta de Robert. Susette. ¡El bribonazo está en la
China! Hong Kong, 18 de Enero ......... .
Su.sette, un tanto amo forrada se había sentado y le
había quitado el papal. ¡Con que aquel andariego había
llegado tan lejos! Hong Kong, 18 de Enero ......... Era gra·
cioso. Un excelente muchacl101 el tal Robert, con lamanía de viajar! Llegaría al fin del mundo. Robert, un
grande amigo. Le veían como de la familia. Había partido h11.cía dos alios para San Francisco de California. ¡Ha·
bráse visto loco igoall
Comenzó á. leer.

•*•

Bon Kong, 18 de Enero de 1888.
Mi buen Recaredo:
Vine y ví. No be vencido aúD.
En San Francisco aupe vuestro matrimonio y me alegré. Di un salto y cal t,n la China. He venido como agente de una casa californiana, importadora de sedas, lanas,
marfiles y demás chir.erías. Junto con esta carta, debes
recibir un regalo mío, que dada tu afición por las cosas
de este pafa amarillo, te llegará de perlas. Ponme á loa
pies de tu Susette, y conserva el obsequio en memoria
de tu
RoBEBT,

Ni más, ni menos. Ambos soltaron la carcajada. El
mirlo á su vez hizo estallar la jaula en una explosión de
gritos musicales.
La caja había llegado, una caja de regular tamafio,
llena de marchamos, de aúmeros y de letras negras que
hacían y daban á. entender que el contenido era muy
frágil. Cuando la caja se abrió, apareció el misterio. Era
un fine busto de porcelana, un admirable busto de mujer
sonriente, pálido y encantador. En la base tenía dos
inscripciones, una en caracteres chinéscos, otra en inglé8
y otra en francée. La liJm.peratriz de la China. La Emperatriz de la China! ¿Qué manos de artista asiático habían
modelado aquellas formas atrayentes de mieterio? Era
una cabellera recogida y apartada, una faz enigmática1
ojos bajos y extraños, de princesa celeste, sonrisa de es•
finge, cue:Io erguido sobre los hombros columbinos, cu•
bieroos por uoa bonda de seda bórdada de dragones; to•
do dando magia á la porcelana blanca, con tonos de cera
iamaoulada y cáDdida.
La emperatriz de la China! Sueette pasaba sus dedos de
ro38 sobre los ojos de aquella graciosa fJoberana, un tan•
to inclinados, con sus curvos epican\ua bajo los vuros y
nobles arcos de las cejas: estaba contenta. Y Recaredo
sentía orgullo de poseer su porcelana.-Le haría un gabi~
nete especial; para que viviese y reinase sola, como en el
L'Juvre la Venus de Milo, triunfadora, cobijada imperialmente por el plafond de su cuarto azul.
A.sí lo hizo. En un extremo del taller formó un gabi•
neie minúsculo, con biombos cubiertos de arrozales y de
grullas. Predominaba la nota amarilla. Toda la gama,
oro, fuego, ocre de oriente, hoja de otof\o, hasta el pálido que agoniza fundido en la blancura. En el centro, so•
bre un ¡,edestal dorado y negro, se alzaba sonriendo la
exótica impelial. Al rededor de ella había colocado Re•
caredo tod!ls sus japonerías y curiosidades chinas. La
cubría un gran quitasol nippon, pintado de camelias y

de anchas rosas sangrientas. Era cosa de risa, cuando el
artista soflador después de dejar la pipa y los cinceles1
llegaba freute á la emperatriz, con las manos cruzadas
sobre el pecho, á hacer zalemas. Una, dos, diez, veinie
veces la visitaba. Era una pasión. En un plato ¡,de laca
yokoameea le ponía floree frescas, todos las días. Tenía
en momentos verdaderos arrobos delante del buaio asiático que le conmovía en su deleitable é inmóvil majestad
Estudiaba sus menores detalles, el caracol de la oreja, el
arco del labio, la nariz pulida, el epicantus del párpado.
Un ídolo, la famosa emperatriz! Susette le llamaba de
lejos:-Recaredol-Voyl-Y seguía en la contemplacióu
de su obra de arte. Hasta que Suet:tte llegaba á llevarselo á. raetraa y á besos.
Un día las flores del plato de laca desaparecieron como
porencan~.
- ¿Qién ha quitado esas flores?-gritó el artista desde
el Sallel'.
-Yo,-dijo una -voz vibradora.
Era Susette que entreabría una cortina, toda sóti.tosA•
da y haciendo relampaguear sus ojos negros.

*
••

All~ en lo hondo de su cerebro, se decía el eelior Recareio, artis~a eacaltor:-¿Qué tendrá mi mujercita? No
comía casi. Aquellos buenos libros desflorados por su es•
pátula de marfil, estaban en el pequeñl, est.ante negro,
con sus hojas cerradas1 sufriendo la nostalgía de las blan•
dal!I manos de rosa, y del tibio regazo perfumado. El ae•
ñor Recaredo la veía triste. ¿Qué tendrá mi mujercita?
e~ la mesa no quería comer. Estaba seria; ¡qué seria! Le
miraba á veces con el rabo del ojo, y el maricto veía aque•
llas pupilasobsctll'as, húmedas, como que querían llorar.
Y ella, al reeponder hablaba como los niños á quienes. se,
ha negado un dulce. ¿Qué tendrá mi mujercita? ¡Nada!
aquel •nada1, lo decía ella con voz de queja, y entrd eHa•
ba y sílaba había lágrimas.
¡Oh, seflor Recared.o! lo que tiene vuestra mujercita,
es que sois un hombre abominable. ¿No habéis notado
que desde que esa buena de la Emperdtriz de la China
ha _llegado á vuestra casa, el salonciSO uul se ha entristecido, y el mirlo no canta, no ríe con su risa perlada?
Susette despierta á Cbopín. y lentamente hace brotar la
m~lodía enferma y melancólica del negro piano sonoro.
¡Tiene celos, señor Recaredol Tiene el mal de los celos,
abo~ador y quemante, como una serpiente encendida que
aprieta el alma. ¡Celos! Quizás él comprendió, porque
una tarde, diJo á. la muchachita de su corazón esta-J palabras frente á frente:-Eree demasiado injust.a. ¿Acaso no
te amo con toda mi alma; acaso no sabes leer en mis ojos
toque hay dentro de mi corazón?
SaeeUe rompió á. llorar. ¡Que la amaba! No, ya no la
amaba. Habían huído las buenas y radiantes horas, y
los besos que chasqueaban, también eran oídos como pá.jaros en fuga. Ya no la quería. Y á. el!a, á la que veía en
él su religión, su delicia, su ensueflo, su rey, á ella, á su
Sueette, la había dejado por la otra.
¡La otra! Recaredo dió un salto. Estaba engañada. ¿Lo
diría por la ru_bia Eulogia á q 11ien en un tiempo había
dirigido madrigales?
Ella movía la cabeza:-No.
¿Por la ricachoua Gabriela, de largos cabellos negros,
blanca como un alabastro y cuyo busto había hecho?
¿O por aquella Luisa, la danzarina, que tenía una cintura de avispa, un eeno de buena nodriza y unos ojos incendiarios? ¿O por la viudita Andrea, que al reír sacaba
la punt.a de la lengua¡ roja y felina, entte sus dientes
brillantee y amarfiladoe?
No1 no era ninguna de esas, Recaredo ee quedó con
gran asombro.
-Mira, chiquilla, dime la verdad. ¿Quién ea ella? Sabes cuánto te adoro. lfi Eisa, miJulieta, alma, luz, amor
mío ..... .

Temblaba tanta verdad de amor en aquellas palabras,
entrecortadas y trémulas, que Susette, con los ojos enro•
jecidos, secos ya de lág"Ímas, ee levantó irguiendo su
linda cabeza heráldica.
-¿M~ amas?
-¡Bien lo sabésl
-Deja, pues, que me vengue de mi rival. Ella ó yo:
escoJe. Si es cierto que me adoras, ¿querras permitir que
la aparte¡ara siempri;, de tu camino, que quede yo eola,
confiada tu pasión?
-Sea, dijo Recaredo. Y viendo irse á suavecita celosa
y serca, prosiguió sorbiendo el café tan negro como la
tinta.
No había tomado iree sorbos, cuando oyó un gran ruido de fracaso en el recinto de ea taller:
Fué. ¿Qué miraron sus ojos? El busto había desaparecido del pedestal de negro y oro 1 y entre minúsculos
mandarines caídos y descolgados abanicos, se venían por
el suelo pedazos de porcelana que crujían bajo loe peque•
ños zapatos de Suseite, quien wda encendida y con el
cabello suelto, aguardaba los besos, y decía entre carca•
jadas argentinas al maridito asustado:
-¡Estoy vengada! ¡Ha muerto ya para tí la Emperatriz de la China!
Y cuando cc,menzó la ardiente reconciliación de los
labios, en el saloncito azul, todo lleno de regocijo, el
mirlo en su jaula primorosa, se moría de risa.
Ri:eh 0ABÍO.

¡Oh! :Qaé cosas tau tiernas" te diría,
al contarte Eoriqueta, mis pesares,
si esta alma que es tan tuya como mía.
estuviese en la edad en qae tenía
el ardor del cantar de los cansares!
CA.KPOAKOB;

�DOMINGO 30 DE MAYO DE 18117

EL MUNDO

368

porque aquel pícaro vicio babia de seguirlo eternamen- diferente á. todo saltaba alborozad.a y se veía en los es
pejos en loe m~~blea y vidrieras.
.
como un acreedor á. quien nunca acaba de ~ársele.
Roiia aceptó la pobreza con mucho valor. Tnviero:°
Rosa-Tbé no sabía que Pedro jugaba. En los pri~eroa
meses de matrimonio lué, con efecto, lo más sumu,o Y que buscar una casa humilde, quitar el coche, despedir
obediente que puede apetecerse para la vida quieta del á casi todos los criados, reemplazar el raso de los mu~hogar. Pero ¡ay! á poco tiempo la pícara cost.umbre le bles con cretona é indiana; vivir, en suma, como lafaanarrastró al taptte verde. Comenzaron entonces los pre- lia de uo pobre empleado que gana ochenta P:9SOB cada
textos pam pasar las noches fuera de la casa, la acritud roes. Pero Rosa ponía tal arte ~n todo, econo~nzaba tande car:.ícter, loa ahogos y las ~úbitas desapari~i~nes del to con su vigilancia y su trabaJo, era t~o decidora Y tan
dinero. Cit:rta vez, Rmia se preparaba para asisttr fi, un alegre, que Pedro sentía menos el terrtble pes.o d';' lapobreza. Al principio, PedrC', avergonzado de s1. mismo Y
baile Pedro estaba ya de frac, esperando en el gabrnete
á. su ~eñora. Mas como estaba embebida aún en su toile• orgulloso de su mujer, se dedicó con alma y vida á trabajar. Y roea estaba más contenta ~ue antee, porque ya
Ue tardase todavía muy largo rato. Pedro entornó la
no se iba por las noches y porque siempre le veía á su
p~ert.a del tocador, y di10 á Rosa:
.
lado.
d
-Mira mientras acabas de peinarte, voy á fumar al
Sin embargo, no fué ~uy dura~era esta ventura. Pe ro
aire librt:i'. Dentro de media hora volveré. Eran las nue•
ve y rut-dia. En punto de las diez, Rosa estaba dispuesta volvió á. juntarse con crnrtos amigos que le arrastraron
para el baile. Sentóse en un silloncito y esperó. Sonó el nuevamente al juego. Ya no pod!a apo9t~r grandes ca~•
cuarto !a. media los tres cuartos, y Pedro no volvía. En- tidades como anees¡ pero sí dos, cinco 6 diez pesos: Pr.1•
tonc1::s' uomenzó ~ entrar en cuidado. ¿Qué le babr1a. BU· mero se escusaba asi mismo, diciendo en su concienCla
cedictu'/ A cada instante se asomaba al balcón, estruJan• -no hago mal. Ahora que nada tengo, es cuando _debo
do los guantes y el pañuelo. ¿Le habría atropellado u~ jogar. Es preciso que busqu.e á toda ~osta el mf:d~o de
cocht1-¡anda tan embob5:do!-de~ía Rosa. ¿i:iaprá. tem- sacará mi mujer de la situa.ctón prf'caria. en que vivimos.
do nña con alguno? ¡Nadie está hbre de enemigos! So• El juego me debe toda mi fartuna. V~y por ella. .
Y coLOenzó de nuevo á fingir ocupaciones perentorl3!\Y
bre tudo ¡hay tantos malhechores en la calle! Y adelan•
tando l¿a sucesos con la impacient.e imaginación, se á. paaar buena parte de las noches fuera de _su casa. N_o
figuraba ver entrar á su marido en angarillas coa una tardó Rosa en descubrir la verd11d. -Lls ext~uas can ti·
pierna rota ó muerto acaso. Y cada vez era más aguda dad~s que ganaba Pedro~y eran ant.es suficientes para
su congoja, tanto que al dar las on~, mandó á un mozo cubrir su reducido presupuesto, ?º lo fueron d~spués.
Convencida de que aquel vicio era rncura~le.y rad1~al en
á que fuera á buscarle por las call~s, y luego á otro, en
seguida á tres basta que el camarista y el lacayo, el co- su marido, cayó en el más prof1,?-ndo ~b~timten~o .. t'..A qué
chero el porL~ro y cuantos hombres había en la serví• lucha,? Sin atenderá sus conseJos, m mr sus suphcae, m
dumbre, se emplear'::in en busc~rle por c.alles y ~afés sin apreciar sus cuidados y trabajos, Pedro la abandonaba
dejar punto de reumón por regustrar, m detuvieron un por los naipee.
Una terrible consunción se fué apoierando de ella. Ya
instante eus peequisas.
no reia, ya no cantab:t,, perdió l~s coloree frescos de su cu·
Llegaban los sirvientes fatigados y sin noticia alguE.a tia el brillo de alis OJOS, la gracia de sus desembarazados
de su ~mo· salían después con uuevas órdenes y siempre m¿vimieotos, y se fué adelgazando poco á poco. Al cs.bo
regresaba¡{ lo mismo que se iban. Por_ fin, pasaia ya la
de algunos meree cayó en cama. .
media noche Rosa ordenó que se pusiera el coche. Iba
Los médicos dij0roi.1 que no atmaban con la cura de
á buscar á. P~dro. A todo escape los caballos partieNn
su mal: y con efecto, el único capaz de a.liviarla tra el
del zaguán. Llamó Rosa á la puerta de muchas cas~s;
marido. Este, instintivamente comprendiendo que era
apeába.l!e el lacayo presuroso, y después de confere°:crnr la causa de la enfermedad, se enmendó en esos días, r
con loa porteros subía luego al pescante, y el carruaJese buscando dinero á pr~mio, pidiendo prestado á aua ami·
lanzaba de nue;o por las callee con la mayor velocidl~d gos, se allegó los recnrDos ne~sarioa p~ra atender á la
posible. A cosa de la una, pasó Rosa por una c-9,lle y v1ó enfermita. La llevaba loe meJores méd!C'&gt;S y compraba
abiertos é iluminados los balcones de una casa. Aquello todas las medicinas, por caras que fu'7:1en. Un doctor
debía ser un club ó coaa asi. ¿Estaria Pedro en ese lugar? dió en el clavo, al parecer {ahorro á m1a lec~?res la des•
Paróse el coche, y el !acallo, sin necesidad de. llama;,
cripcióo minuciosa de .)a enfermad.ad } y diJo: i(esto se
porque eataba entornada la puerta, ent.ró al patio; su~ió cura nada más con tales y cnales mPdicinas.11
.
las eacaleras y, á poco rato, volvió á. bajarlaa más aprisa
Las compró Pedro y con efecto, Rosa-Thé se meJoraba
todavía. Llegó á la portezuela del carrua~~, por la que visiblemente. ¿P.Jr qué empEK!rÓ después? He.a9uí lo que
asomaba el semblante lívido de Rosa, y diJo, con la sa- ni Pedro ni el doctor se explican. Las medicmas eran
tisfacción del que trae una noticia largame11~ esperada:
y babian surtido al principio un ef;cto mara-El amo está arriba; está jug11indo ......... Dice que no infalibles
villoso. ¿De qué prove_nía pues, 1~ recaída? Solo yo lo sé
puede venir ........ que irá luego á la casa.
y voy á contarlo. R'&gt;stta me lo d130 la ~che en que mu·
y efecü vamente, á las seis de la mañana Pedro se prerió, mientr~s yo la velaba, porque bab1amos vuelto á ser
sentó tn las habitaciones de la señora. La infeliz habta
buenos amigos.
pasado la uoche _en cla~o, sentada allí en aquel. sillón,
-No quiero aliviarme, me decía. Tll sabes. todo, . las
viendo, con la mirada fiJa de una loca, las roan~itas del
tristezas y las angustias que he pasado, 1:'- mvenmble
reloj que giraban al rededor de la carátula, vestida aún fuerza de ese vicio que detesto y que domma á Pedro,
con su traJe de baile, con flores en el cabello y en el pe• mi amor á.éste y mi despego de la vida. ¡E,;¡toy tan con•
cho. Cada vez que sonaban pasos en la calle, R'lsa-Thé
tenta así enfermita! Pedro no juega, pasa los ~fas á la
ae asomaba al balcón. Pero eran los pasos del geodarme
cabecerade mi cama, y cuando estoy mala y ci~rro loa
6 de algún ebrio que.volvía tambaleando á su casa. Y ojos fingiendo que duermo, oigo que sollaza y e1eat? la
las estrellas fueron brillando menos y loa galloa cantando humedad de sus lagrimas en mi mano. Ahora me quiere
más. De rato en rato, Roea eacuchaba el ruido de un e~• ahora no me abandona ahora me cuida con las tiernas
rruaje: era el de alguna de sus amigas que volvía del ba1• solicitudes de una mad~e. Si me alivio, volverá á escale. Poco á poco, la luz, prim.ero tímida y bl.a~qui~ca, se parse volverá. á. buscar lejos de mi, las emociones del
fué diseminando en todo el etelo. Pasó una dlhgencia por juego: Ya no le tendré 1á mi lado, ni sentiré sus labios en
la esquina y se oyeron .las campanas de la profeaa l!al?an- mi frente. Se irá como Pe ha ido tantas veces, dejándome
do á misa. Roaa no qmeo entonces permanecer más t1em• muy triste y solitaria. Si me muero, tal vez el recuerdo
po en el balcón. ¿Qué dirían los que la vieran? Además,
de la pobre víctima le aparte del camino p0r que vá .. No,
sus dientes chocaban unos con otrof!, y un desagradable
no quiero aliviarme. Quieroeatare?f.erm1ta mucha t1e1;1•
escalofrío culebreaba en su cuerpo. Rosa, tan débil, tan po Por eso cuando me trae la med1crna, recurro á algun
cobarde y tan friolenta, había pasado una buena parte de pr~texto pa~ quedarme sola, y derramo el elixir en el
la madrugada en el balcón, y, lo que ea peo:, en traje de
suelo ......... !
baile, con los hombros y la garganta descubierta.
Tan poseída de dolor estaba, que no observó la ligereza
de su traje. Sólo cuando la luz, entrando brusca por las
Allá, bajo los altos árboles de~ Pante~n Francé~, duerpuertas emparejadas del balcón, íué á retratarla en el es•
pejo del armario, Rosa se vió ataviada por la fiesta y cu• me la pobrecita de cabellos rubios~ qmen yo qmae du•
bierta de floree, como una virgen á quien llevan á en· rante una semana ...... ¡todo un siglo!. ........ y se casó
terrar. Entonces, acurrucada en el sillOn y cubiertos los con otro.
hombros por un tápalo, soltó á llorar. ¡Había penaado
EL DUQUE JOB,
en divertirsetantoen aquel baile! PorqueBoea era al fin
y al cabo una- chiquilla. ¡Se había puesto tan linda, no
para cautivar it los demás, sino para que Pedro la llevase
con orgullo! Y en lugar de la fiesta, las congojas, la angustia, y luego ......... luego la certidumbre horrible de
que su -esposo, sin tener piedad de sus dolores, la dejaba
á las puertas de una casa de juego, donde probablemeale se
arruinaba. Rosa lloraba como una nifia y poco á. poco iba
arrancando de sus cabellos aquellas flores que tan primo•
rosamente la adornaban. Y aaf pasó todavía una hora,
oyendo el ruido de las escobas y las conversaciones de
loa ban·enderos que barrian la calle.
Por fin conoció los pasos de Pedro. ¡Sí, era él! aecó sus
111ED.A.LLON
lágrimas precipitadamente, tuvo vergüenza de haber llorado, la cólera venció en su ánimo al dolor y se dispuso
á reñir, á desahogarse, á increpar con justicia á en mariBajo el rico dosel de tu cabello,
do. Pero ......... ¡en vano! la vista de Pedro la desarmó;
tu semblante moreno y sonrosado
venía lívido, derrengado, con los ojos de un hombre que
es suave crepúspu lo bañado
ha perdido la razón, deshecho el lazo de la corbata blanpor el pálido nácar de un destello.
ca y erizado el pelo del sombrero, apenM pudo hablar!
Hermanaa lo apacible con lo bello
-Tienes razón ......... soy un mieerable ......... He pery ostenta~ la dulzura y el agrado
dido todo ......... tus coches, tus alhajas ......... mis caba•
con que tiende al sentirse 11cariciado,
!loa, ¡nada tenemos! ¡Te he arruinado! ¡Te he arruinael cervatillo tímido sn cuello.
do! ¡Soy un canalla!
Sangre de roes por Abril nacida
en tus mejlias difundir parece
La cólera de Rosa-The ee disipó como fas sombras
una 61\via magnífica de vida,
cuando viene el alba. Ant.e aquella desgracia inmensa,
bajo cuya virtud germinadora
quiso recuperar su eangre fría. ¡Era tan buena! Una ter·
tu alma de virgen á la par :florece
nura inmensa reemplazó las frases duras con que se procomo un botón de pétalos de uurora.
ponía recibir á su marido. Y abrazando su cuello, acercando la cabeza descompuesta de Pedro á su seno, le atra•
J USTO A.. F .-\CI O.
jo á. sí y llorar.on juntos, largo rato1 mientras la luz, in•

t.e

)

A"f, AGUA FUERTE

Era, la caída de la tarde, y elegante.3 carruajes de los
,opulentos llenaban ,,La Reforma.n Pasaban al trote los
caballos, eacudiendo al extremo de las lanzas cascabeles
de plata; y las damitae.i, en el fondo de los coches, entre
cojrnes y pielBS-porqué hacía frío-saludaban con sus
manecitas enguantadas á los amigos, á los lagartijos, á los
admiradores de sus graciae.
En el ctCdé Colón11 las mesas estaban todas ocupadas,
y en las meeasel ajenjo remedaba líquidos ópalos de verdosos fuegoe.
Allá lejos, las nieves del Popocatepetl, tomaban tintes
tortiaaolados¡ en el cielo pálido corría una nube blanca
y el sol amarillento como un enfermo, y sin púrpuras
como un rey destronado, bajaba lentamente hacia Cbapultepec. Un momento se detuvo el disco de oro detrás
de la eetátua de Cuauhtemoc,- formando á. su cabeza,

adornada de plumas rfgidaa, una aureola1 como las que
pintaban en sus lienzos los viejos maestros italianos; pu•
so un polvo de oro e.obre las hojas lánguidas de ka 1&lt;ahue•
huetee 1 &gt;1 cuyas siluetas eEcuá.lidas se dibujaban en el cie•
lo anémico, y por fin, como un dios que cae,. se ocultó
tras el castillo que cierra la calzada ácaballo aobre la roca. De las copas de los á.rbolea cayó-como una bruma
negTa-la noche; el Café quedó desierto y en la sombra
las estátuas tomaban proporciones fantasticaa y los j amnos de los aurigas, con sus anchas alas, fingían ainiestros
murciélagos volando sobre los carruajes, que se alejaban,
con rumbo á. la ciudad, al largo trote de loa hermosos
caballos que sacudían al extremo de las lanzas loa cascabelea de plata ..... .
Hacfe frío, un frío madrilf'ño. El aire que besaba el
rostro había refrescado sus labios en las cumbres eternamente heladas ...................................................... .

»¡Mi cajita de eerilloE1 1 señor! ¡Un centavito para _mi
pan! ¿Sí, mi niño?n
¿De dónde había salido aqne11a chicuela de dos palmo&amp;
de estatura? i De la sombra, doade mora la miseria!
Corría con sus piececitos descalzos, temHando defrlr ...... del frío del hambre tal v.,z! Mf'dio desnudo su
pobrecuerpecito y delg2ducho, delgaducho ........ .
La vocecita tenía algo de tri ~f', algo de rajad('I, comoel eonido extraño que producen las cai'ias cuando lae
azota el viento ....... ..
Y allá, por la amplia A"t"enida Juárfz, iban f'n el fon•
do de los cocheP, entre cojines y pi~lee, las damitas elf'gantes; y los caballos, trotando Jar~o, hacían rnnar a l
extremo de las lanza~ los caecabeles de plata.
RAOUT, CAY.

•
REI.IEVES

-Altiva dijo Laura,Soy la estrofa hecha carne, la Belleza
Modelo de estatuaria!

LUIS G. URBINA

Ya pulsa e:u áureo plectro la cuerda enamorada,
Y en vibración ardiente d~spierta al corazón;
Ya arranca de la herida la flecha envenenada
Abriendo sobre el verso la flor de la ilusión.
Ya·pinta en el análisis del alma encenegada
La voz de las pasiones que ofuscan la razón,
O el paternal instinto, piedad dulce y sagrada
Que vierte sobre el labio la frase de perdón.
Como fecundo cármen su lira emerge flores.
El odio no le inspira, le inspiran los amores,
Del huérfano contrístale la triste juventud:
Y al viento dando altivo eu aliento soberano,
El vate insigne pasa, llevando en una mano
La mano del pequeño y en la otra su laúd.
A ORELIO G.

Y la paloma se alejo á sn nido

Y allí plegó las alas;
La violeta ocultase entre 181!! hojas
Temblando de rubor, avergonzada .........
Y se apagó a] instante el rayo de oro,
Y la onda murió deshecha en lágrimas!
JUAN

B.

DELGADO.

Mayo de 1807.

CARRASCO.

:Mayo de 1897.

REDENCION
La perla es el dolor.-Quedó apresado
en camarín de nácar un lat.ido ..... .
y el mar rodó revuelto y lacerado,
en convulsiones de tit.án herido.

DE UN ALBUM
En floreEtal. Maf'iana transparente,
Cielo azul, aire puro que Ee empapa
F:n el fragante olor de las gardenias,
Que fingen una espléndida nevada.
- Yo soy arrullo-la paloma dijo
Meciendose en las ramas¡
-Yó soy modesto adorno de la virgen,
El perfume es rm alma ,
-Exclamó la violeta;
-8oy luz, vida,
-Clamó un rayo de sol, flecha dorada,
- Y yo vago rumor-prorrumpió alegre
Rodando u na onda de agua.
-Ah! Cal lad ante w f, q ue sois bien voco,

Y duro,ió aquel dolor.-Durmió en la obscura,
olvidada quietud,-gota de lloroel buzo la arrancó de su envoltura
para arrojarla en el festín sonoro.
Sufrir es ascender.-Van hacia el cielo
de la .flor el aroma, en loa altares
el himno y la oración, del av·e el vuelo
y el 1umor de las selvas seculares.
La cruz es ascención. Cual doble puente
que atraviesa el dolor con sus .flechazos,
-de Norte á Sur y de Occidente á Oriente,abre inflexible el símbolo sus brazos.
C ÁRLOS D í AZ

Mayo de 1807.

D UFOo.

CUENTOS COLOR DE HUMO.
DAME DE C(EUR

Allá, bajo los altos árboles del P.1nteón Francéfl, duer•
me la pobrecilla de cabellos ruliio1&gt;, á quien yo qui1:1e
durante una semana ...... ¡todo un siglo!. ..... y se casó con
otro,
Muchas veces, cuando caneado y aburrido del bul1ici('I,
escojo para mis paseos vespntinoa las calles pinto.esca~
del Panteón, en · 11entro la delicada uroa de marmol en
que reposa la que nunca volverá. Ayer me sorprendió la.
noche en esos sitios. CamPnzaba á llover y un aire helado movía las flores del Camposanto. Bmcando á toda.
prisa la salida, dí con la tumba de la muertt&gt;cita. Detú·
veme un instante, y al mirar las loeas humedecidas por
la lluvia, dije con profundísima tristeza:
-((¡Pobrecita!)) ¡Que frío tendrá en el mármol de su
lecho!
Rosa-Thé era, ea efecto, tan friolenta coma un criolla
de la Habana. ¡Cuantas veces me apresuré á echar eobresus hombros blancos y desnudos, á la salida de algún
baile, la capota de pieles! ¡CuántáE veces la vf en un rin•
eón del canapé, escondiendo loa brazOE\ entumida, bajar
los pliegues de su abrigo de lana! ¡ Y a hora allí está. bajola lápida de mármol que la lluvia moja sin cesar! ¡P(•·
brecita!
Cua11do R'}ea-Thé se casó creyeron sus padres que iba
á ser muy dichosa, Yo nunca lo creí, pero reservaba misopiniones temeroeo de que lo achacaran al despecho. La

verdad es que cuando R ,sa-The se casó,yo había dejado
de quner1a, por lo menos con la viveza de los primeros
días. Sin embargo, nunca noe hace mucha gracia el casa•
miento de de una antigua novia. Es como si nos sacaran
una muela.
Sobre todo, lo que aumentaba mi dieguato era el convencimiento profundo de que iba ti ser desgraciada. Me
ponía co~o. una furia al eECuchar las profecías risueña~
de su fam1ha. ¡Cómo! ¿Qué iba á ser P~dro un buen mR
rido? Pero ¿no Paben esas gentes-decía yo para mfque Pedro juega? Atribuyen á. la funesta ocioaidad tan
serio vicio; creen que una vez casado va á enmenda1·
se ......... pero loa Jugadores no se enmiendan.
Y -en descargo de mi concie-ncia, lo diré -yo habría.
visto, si no con alegría, con resignación á lo menos, el casamiento de Rosa-Thé con nn buen chico. Pero lo contrario de un pozo es una torre; lo contrario de un puente
un acueductó ¡ lo contrario de un buen marido eso era.
Pedro. No porque le faltasen prendas personales, ni B'.l·
Jud, ni dinero, ni cariño á la p:ibre Rosa-Thé, pero eí

FILOSOFI.A.
La fuente se une al arroyo,
el arroyo se une al mar
y las brisas y las 1:1,uras
unidas vienen y van.
Si pur ley del Universo
no hay un ser en soledad;
si todo se une con algo,
¿por qué uuida á mí no ~stás?
Loe wontea besan al cielo,
besos las olas se dan,
la flor desdeña las flores
que no besan á su igual;
rayos de sol y de luna
b~1fün la tierra y el mar:
y ¿q11é vale tan~o beso
si 1.11.1 me besM Jamás?
)L.\.N UE' t

Go.sz..i.LES

PR ,\IH.

~
EL BUSTO OE NIEVE

De amor tentado un penitente un día
con nieve un busto de mujer formaba
y el cuerpo al busto con furor jnntaba
temp lando el fuego que en Bll pecho ardfa,
Cuanto más con el bu1:1to el cnerpo unía,
más la nieve con fuego se mezclaba,
y de aquel santo el corazón se helaba
y el busto de mujer se déshacfa.
En tus luchaa, ¡oh amor!. de quíen reniego,
siempre se un~n invier~o con est!o,
y ai uno ama arn fe, qmere oko c1~go.
Así te pasa á ;"í corazón mfo,
que uniendo el la su nieve con tn fuego,
por ~atar de calor mueres de frío.
ÜAUPOA)IOIL

SPIRIT.A.
Como flor que, de noche tola.vía,
el cálíz tiende á. la invisible aurora,
así vuelves tu frente soñadora
al sol oculto del incierto día.
¿Por qué huyendo del siglo en agonia
buscas, joven sibila encantadora,
en la sombra. la luz rave ladord.
y la vida en la muerte muda y fria?
De allf, de donde lo irreal empalma
con la verdad, caerás á. este planeta;
que aun de tu cielo místico en la calma,

Al contagio invencible estás sujeta
de esa neurosis má.giea del alma
llamada amor por el primer poeta.
JUSTO 8IERR.\.

AL CRUCIFICADO

Al través de loa siglos aun perdura
la magia incomprensible de tu acento.
que se propaga de uno en otro viento ,
impregnado de mística dulzura.
El Cedrón en sus m4rgenes murm ura
tus enseñanzas, y el Tabor, atento,
destacado en el limpio firinamento,
en antorcha inmortal se transfigura.
De la Tebaida á Roma, y desde Roma
á todo el mundo, tu palabra toma

fuerza mayor, y soberaua, impera;
Y cruza peregrina las edades
eobre pueblos y baatae soledades
hasta llegar al cielo que la espera.
M. A. SulREZ.

Sabiendo mi virtud ¿por qué te extraña
que me encuentre á mi edad alegre y sano?
De remiendo en remiendo nna cabafl.a
vive más que P 0mpeya y Herculano.
C AMPO.A.l(OR.

�370

EL MUNDO

DDII IIIGú 30 DE IIAYO DE ,llg7

DOMINGO 30 do MAYO do 1897

EL

MUNDO

ENGANO SUBLIME
Por lblaría !!escot.
NUMERO II.

-Que edad tenía Santa R 1folia1 prima Aglaé? DJ.dme
alguno:3 datos. Rubia 6 morena? Joven 6 vieja? Virgen
ó viuda? En qué tiempo? en que país? E3 un poco ignorada vuestra Santa, convenid en ello. Preferiría pintaros
una Santa Ines tomando por modelo á Lila.
Aglaé no se rindió sio alguna dificultad. Una de las
inocentes manías de la vieja sefiori5a era la continua investigación de los santos y las saatas menos conocidos.
S00 los más desocupados, decía, y por lo mismo tienen
más tiempo para velar por nuestros intereses.
Sin embargo se resignó y Lila consintió en servir de
modelo; hubiera consentido en todo la pobre nii'ia con el
tin de detener á su padre en Pontarlier no pudiendo arrojar de su corazoncito celoso, el horrible temor.
El reirato comenzó entre un concierto de alabanzas.

tiempo á quienes Elena socorría. Algunas veces en las
callee de la pequefia ciadad entraba á las casas de comercio y hacfa compras inútiles á fin de verá los comerciantes detrae de sus viejos mostratf.ores.

la excelente muchacha exhalaba á 1a vez su reconocí
miento y su guEto germánico por las divisas sentimentales.

En medio de su trabajo y de sus recuerdos, pasabánae
los días dulcemente; en cuánto á las veladas, ese tiempo
tan difícil de llenar en las pequefi.as ciudades, la sefiora
Fouraeron habla peosaio en ellas, no siendo de esas generosas imprevisoras que dejan en la ciudadela un punto vulnerable. No había que contar con las señoritas de
Lezines que, levantándose á buena hora para las misas
matinales, gustaban de acostarse temprano; ni con Jaco•
bode Sommeres á quien el temor de la humedad retenía
en su casa; ella obtuvo que el presidente del tribunal y
el doctor fuesen á jugar al whist con el señor Duvernoy.

Los temores sobre la solidez de los .Minoret Re habian
disipado hacía algún tiempo y sin emb¡,¡,rgc•, Fernando
no pensaba en partir de nuevo. No había olvidado la
promesa hecha á Beltrana, pero difería su ejecu~i6n. Fre•
cuentemente hablaba con Carlota de su amiga.
-Ciertamente, señorita Carlota, volveremos á verla
muy pronto. Decfdselo cuando le escribais. Pero ese
bien pronto se transfería de semana en semana.
Jacobo de Sommeres demostró sin mucha dificultad la
necesidad de toma; medidas para la explotación del bosque de los Lannes. La sefiora Fourneron no fué mal aco•
gida caando habló de reparaciones urgentes en el techo
de la casa, reparaciones que el ojo del amo debía dirigir.
No se le dejaba respiro, contribuyendo grandemente á
esto el 1etrato de Santa Inés qne le retenía cautivo por
el lazo misterioso que une el art.1bt.a á su obra.
Loa craatro conjurados se felicitaban en voz baja, mas
una nevada prematura hizo que Jacobo apresurase su
prepara ti vos de partida.
Hubo en caea de la señora Fourneron un postrer conciliábulo y como ella ee desolaee de la pérdida de un aliado tan precioso, él emitió una duda:
-Por mi fe, tía Fouroeron, estais segura de que existe
eea mujer satánica? Por mi parte comienzo á creer que
hemos emprendido una cruzada contra los molinos de
viento. He ensayado confesará. Fernando. Yo no soy un
director de conciencia bien experimentado, pero entre
hombres, ya lo sabéis, se habla con franqueza ...... ¡Oh!
no os tapeis las orejas, primas Lezines, nada aventuraré ...... Pues bien, Fe ruando á mis preguntas solapadas
ó directas, ha respondido con e 1más grande candor de
alma, bosqueJando como artista, mas no como enamorado, las di verEas beldades femeninas encontradas á través
de sus viajes: la turca, la rumana, la montenegrina, la
italiana, pero el diabi.o me lleve si su voz temblaba ó ü
brillaba su mirada.
-Yo, dijo Aglaé, hablé á la señorita Carlota y pude
convencerme de que nada sabe. Ella proclama á Fernando el más virtuoso de los hombres.
-¿Si interro..,asemos á Lila? propuso la sefiora Fourneron.
Los otros tres protestaron.
-De ninguna manera. ¿Peneais que Je haga confidencias á su hija y la conduzca consigo á casa de las per didas?
Además,'como los cuatro eran gentes honradas, repugnaron esta información con la nifla.
- Pero entonces, dijo Aglaé, resumiendo la situación,
no valía la pena de ligarnos contra una enemiga que no
existe.
Se sentían abochornados1 y censuraban un poco á Fernando su conducta y su virtud.
-A fe mía, tanto mejor, dijo la sefiora Fonrneron, yo
podría suprimir las part.idas de whist. Me agradaríe acostarme á buen a hora.
-Además, añadió Aglaé, van á llegar los grandes frfoe.
HaY vientos colados en eu taller; yo be tiritado tres 'Veces ayer al volverá mi casa. ¿No es verdad, Eulalia?
-Entonces, declaró Jacobo, la liga de familia esta disuelta; renunciamos á salvar al que no está. en peligro.
Los cuatro coojurados se separaron.
El porvenir debia, empero, demostrarles que es imprudente desarmarse demasiado pronto.

;

•.

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---

-

Era tan linda esa niñita! Personificaba tan bién á la an·gelioal y conmovedora niña que murió mártir á los trece
arios. En tanto que eervfa de modelo con su gravedad
de santita, la tía, Jácobo y las primas €'e instalaban enel
-taller, llevando la una las noticias de afuera, los comadrazgos, y las otras lo!! ligel'$8 cancanes piadosos, anodinos y embalsamados de incienso; las señoritas de Lezines no gmtaban de criticar, solo que era preciso divertir á Fernando, a!!egurar el triunfo de la buena causa y
la derrota de la Dalila de marras.
El pintor se interesaba por todo y por todos: los cambios sobrevenidos en el seno de sus amigos viejos, el ma'trimonio de los unos, el divorcio de los otros. Había
muchas cosas que contarle¡ se interesaba aun por loa
.,-0breroe, por la gente del pueblo, por los pobres de otro

ran viejo maestro.
Cuadro de K.aulba.oh.

Carlota compuso el centésimo capftulo de su novela:
Si el honorable señor Duvernoy la había llevado á Pontarlier, era á fiu de permitirle conquistar los corazones
de toda la familia, ani1s que anunciase su proyecto de
matrimonio. Así ea que Ee aplicaba lo mejor que podía
á agradar; procuraba ganar las simpatías, levantando co1,1
inalterable paciencia las mallas que los dedos endurecí•
dos de la vieja tía dejaban caer; oyendo con ávida deferencia las piadosas homilías de A~laé, riendo con todos
sus dientes largos y blancos las bromas de J acobo aun
cuando no siempre las comprendiese, y sobre todo, amando á todos, inclusive la pobre difunta. Sobre la tumba
tan largamente abandonada, colocaba coronas donde las
palabras de 11Recuerdo eterno,n en perlas blancas, se leían
sobre un fondo de perlas azulee: ingenuos CJ.·- cota en que

XXXII
Sin embargo, no era una criatura absolutamente perversa esa Beltrana Meriadec. En otro medio, en otro siglo, hubiera sido buena quizás, mas era de este tiempo
de ambición y de avidez. El hombre que debía ejercer
tanta influencia en sus destinos, así como eo los de Valeria, su amiga de infancia y coterránea, no~había contribuido por cierto á mejorarla. Leódice era uno de esos
productos de la civilización parisiense, que acaso serían

�57~

372

EL MUNDO

DOMINGO 30 de MAYO de 1897

h ombres sín6 lee faltase el corazón. :Kinguno conducía tregada por completo á las dificultades de loa acompañ a· tinal la penetraba de una suave y blanda influencia: oía.
IBáe brillantemente un cotill ón ni decía mejor un monó- mientas, sudaba la gota gorda temiendo á cada paso e l mar que cantaba dulcemente. Sus sueños de ambición
se desvanecían para dar sitio á un hermoso ensueño de
logo, ni cantaba con más finura una copla, ni guiaba con perder el compás ó comerse alguna nota.
En verdad Beltrana no saboreaba sin placer esos lin- amor. Sí, ella amaba con todas las fuerzas de su alma ~
más habilidad el rondó loco de una orgía. Grande, andos preliminares de amor: sin embargo, al cabo de tres Y el que amaba iba á venir. Esa fugitiva y súbita eepe•
cho de eepaldas, con la barba y los cabellos negros, de
alegre humor, tenía con las mujeros numerosos éxitos, semanas ee inquietó. Era muy bello cantar con ojos in· ranza fué el instante más dichoso de su vida.
candescentee: «Leonora, amor mfon ...... pero poco prácti•
Una cortina de púrpura 1eemplazó en el Oriente la
pero no hacía locuras.
Su padre le había inculcado desde temprano los prin- co. Ella había esperado algo y ese algo no venía. Por delgada banda pálida, levantóse el sol y sus primeros
qué Leódice tardaba tanto en decir: ci Es Beltraoa la que rayos acariciaron el dolmen. Leódice no venía. La jocipios de la economía y de la cordura.
ven ee había pueeto de pie, ansiosa, interrogando la ex•
Esos consejos habían caído en buen terreno; ninguna yo amo, es ella con quien quiero casarme?11
Y á nadie podía pedir consej o para apresurar esta so• temión desierta.
mujer podía preciarse de haber conquistado· á. Le6dice,
porque ninguna flor de amor había germinado e~ su co- lución feliz.
Había en el granero de su casa, una caja llena de no•
El hermoeo Leódice durmió perfectamente bien aquerazón.
velas compradas por el capitán durante su:1 ocios en las lla noche: por un amorcillo no perdía él su sueiio. Los
No ee resignó á cargar la cruz del matrimonio sin gruciudades de guarnición. En ellas buscó la experiencia de primeros rayos del sol levante no ofrecieron á eu espíri•
fiir un poco. Fué preciso que su padre le pusiese ante los
tu de parisiense má3 que una figura dei retórica. El cre•ojos un cierto documento importante, que abriese ante que tenía necesidad.
Los
cuentos
de
hadas
y
la
historia
le
habían
ense-llado
yó levantarse á tiempo poniendo la aguja de su desper•
él cier~ libro de cuentas en que el debe y el haber no se
eqilibraban de una ma1.1era satisfactoria, El hizo una muchas cosas, las no velas le eneefiaron otras. El'.as tam- tador á las seis de la mañana. Después se acostó con el
bién proclamaban la omnipotencia de la mujer, pero alma tranquila, murmurando:
mueca.
afladian que la fortuna amaba á las audaces, y que el
-Para una primera cita hay que demostrar apresura-¡Diablo! ¡Diablo! pero casarse con una prima tan fea,
hombre no resistía jamás á dos hermosos ojos. Le en• miento y exactitud. ¡Muy inteligente esa chica y llena.
es duro, papá, sabe usted.
sefiaron algunas astucias de guerra: huir para que osper · de buena voluntad! ¡Cómo reventaría aquí yo de fastidio
-Menos duro que la ruina, hijo mío.
sigan, reservarae para hacerse desear; sólo que en esta sin ella!
-Ent.onces lo haré ya que ea preciso. Mas para qué
Dicho esto, se durmió á puño cerrado.
hacerme irá la Bretaña? Yo conozco bien á Valeria y vez las astucias de nada le sirvieron.
Fué en vano que un día apenas llegada. diera trazas de
Cuando el despertador sonó, se estir,\ se levantó, hizo
va tendré tiempo de verla. La mujer con quiea uno ee
irse; él no la siguió. Otra vez dejó pasar la hora de su su toilette, pidió su chocolate y salió de la casa todavía.
•casa es la sola á quien no se tiene interés en cortejar.
visita cuotidiana; el no acudió á buscarla. Penetraba con medio despierto. Apenas hubo puesto los pies en el din-No, no, hay que darse prisa y obrar en eso franca~
mente. Tenemos necesidad de la dote y no hay que an• mucha facilidad esta coquetería elemental y se di vertía tel, llegó á su oído una exclamación.
sin preocuparse de ella.
-Magnífico, muchach0, magnífico. Rete levantado
darse por las ramas.
Entonces creyó haber perdido la batalla y resintió duantes dt!l medio día, te perfeccionas. S11be conmigo; re•
-Perfectamente papá. Iré, aunque no con mucho
ra pena. Su corazón sufría más que su vanidad: la tris- cibí una carta de tu padre y querría platicar contigo.
gueto.
teza
que no trataba de ocultar la volvió más seductora y
Leódice hizo un gesto de despecho.
Y habfa ido á Bretafia muy contra su gusto: abando•
la
prudencia
de
Leódice
recibió
uoa
primer
herida.
Sí, tío, sólo que yo tenía la intención ...... Mi prima
nar el boulevar aun cuando fuera por dor meses, hacer
-Dónde puedo veros sola?
me hizo admirar una acuarela; yo quería ver si el colorla corte á uaa muchacha fea, le parecía ti la vez un des·
Estas breves palabras murmuradas muy bajo, la hicie• era exacto, á las primeras luces del sol levante.
1 ierro penoso y una insoportable molestia. Se fastidiaba
ron
extremeceree. No tuvo tiempo de responder. Vale -¿Del sol levante? ¡Pero si hace media hora que el
&lt;lemasiado en aquella villa Martín ti donde había ido á
ria
se
aproximaba
sin
la
menor
sospecha,
pero
con
ese
sol
se levantó! Sin embargo, si insistes en dar el paseo,.
buscar mujer, y sin una carta má.a perentoria y más in•
deseo
de
una
mujer
enamorada
de
no
perder
ni
una
sola
te
acompafio.
¿A dónde vas?
quietante de tm padre, al cabo de tres días hubiera deeer·
palabra del que ama, de encontrarse siempre ante sus
u Diablo, diablo, pensó Leódice, que posma de hombre.&gt;~
tado.
Y en voz alta añadió:
Valeria entregada por completo á su dicha, había ojos.
Leódice no podía repetir su pregunta delante de aquel
-Yo iba tío .... .. yo iba ...... ¡Diablo! voy mejor á sen•
f)lvidado á Baltrana¡ pero Beltrana no había olvidado á
oyente. Las nove!as le habfan ensefiado á Beltrana q11e
tarme con vos en vuestro gabinete. Para platicar, sabéis.
Valeria .
la
ocasión
perdida
no
se
vuelve
á
encontrar;
sin
perder
el
está
uno mejor sentado.
Una mañana loe dos novios la vieron aparecer en la
Por fin el señor Martin se explicó:
puerta del salón de la villa Martín. Llegaba tímida, ex• tiempo en vanos escrúpulos, tomó un albuw colocado so•
-Mi querido sobrino, adivinarás sin duda el objeto
cusandose y no quería molestar á nadie. Sólo tenía una bre la mesa, lo hojeó, se detuvo ante una acuarela que re p:dabra que decir á su amiga, un informe que pedir, des· presentaba una piedra druídica al borde del mar. Vale• de esta conversación. Tu padre al enviarte á Bretaña teria había agotado para la ejecución de esa obra maP.stra comunicó sin duda su proyecto. Me ha pedido para tí la
pués ee iría.
todas
las riquezas de su paleta: la piedra era verde, la
mar.o de tu prima. Yo he transferido mi respuesta; no
La buena Valeria la retuvo afectuosamente.
arena anaranjada, el cielo rojo y el mar índigo. Abajo se
soy un padre bárbaro y quiero dejar á mi hija libre para.
-No, no, ea preciso que conozcas !t mi futuro marido,
leía esta leyenda explicativa: 11La roca de las Hadae.n elegir. Ya hace tres serna.nas que estás aquí; tu padre
dejame preeentartelo; quedate á almorzar con nosotros,
Beltrana pareció absorverse en la contemplación de esta me urge para que tome una resolución. De parte de Vaquieres?
Le6dice miraba á la recien llegada como los hebreos de· página notable, y de pronto deslizó hacia el joven · una leria nada hay que temer; tu eres un muchacho demasía•
bieron ver el maná ceyendo en el desierto ante sus ham• mirada furtiva. El, atuzándose el bigote sonrió con lin• do guapo para volver la cabeza á una doncella, en esono hierras. Pero, ¿te gusta ella igualmente? ¿la amas?
brientoa estómagos. Sus ojos repetían pero mucho más da eonnrisa de fatuidad; había comprendido.
-¡Qué colección de preciosos talento:! poseia, prima
Pronunció esta última frase con una evidente vacila•
elocuentemente la invitación de Valeria: 11Quédese, quemía! pero el cielo es muv rojo: ¿son esos loe fulgores del ción. Leódice enderezándose en su sillón dejó oír un
dese.11
alba ó los fuegos del crepúsculo?
murmullo poco respetuoso.
Beltrana se quedó!
-Son los los fulgores del alba, dijo ella¡ me había le·
-Tío mio, dijo en tono de reproche; yo os creía un
Y volvió al día sigeiente y todos los días que siguieron.
Valeriá misma le hacía instancias. La excelente mu· vantado muy temprano esa maiiana. Dibujé esa roca á hombre serio, estamos tratando de negocios y me contais,
farándulas romancescas. Mi prima es encantadora y yo
chacha experimentsiba como un escrúpulo de ser tan fe• los primeros rayos del sol levante.
-¡Oh, muy bien! dijo él; después repitió mirando á estoy dispuesto á casarme con ella, puesto que lajhe pe•
liz cuando su amiga lo era tan poco, y habría querido dar
dido en matrimonio. ¿Pero qué dote me aportará?
le una parte de eu dicha. La invitaba á paseos y se la Beltrana: uA los primeros rayos del sol levante.n
Esta vez á eJla le tocó sonreír.
Desde ese momento la conversación se volvió tan inatraía sin la menor desconfianza.
Beltrana no durmió en toda la noche. Una alegría cul• teresante para Leódice, que olvidó su cita.
El triunfo da B~ltrana fué mis rápido de lo que ella se
-Yo entrego á Valeria, dijo el señor Martín, con la
e:iperaba; desde el momento en que Leódice la miró, una pable, loca, intensa, la tenía en vela. Jfo pudo permane•
corriente magnética ee estableció entre ambos. Enton• cer en el lecho. Si iba á sorprenderla el sueño! Si iba á herencia materna, es decir: 1?, 50,000 escudos llevados
ces ella pensó en que log euentos de hada e, las novelas y llegar demasiado tarde á esa primera cita! Se levantó, se como dote por mi difunta mujer; 2?, 200,000 escudos dela hiet.oria no mentían, en que la belleza era realmente vistió, se sentó cerca de la ventana. Vió desaparecer las comunidad establecidos por inventario á su muerte; y
el poder supremo, y en que la rica Valeria Martin sería constelaciones¡ un tinte palido alumbró el cielo sombrío; afiadiré 50,000 escudos como rendimientos de mis cuen•
entonces descendió con paso furtivo la escalera, abrió la tas de tutela.
vencida por la pobre Beltrana Meriadec .
-Que la peste caiga sobre vuestros escudos, tio mío;:
La primera vez que L96dice le estrechó la mano, dán• puerta y salió con el corazón palpitante de temor y de
alegria
loca.
eso
hace apenas un total de 900,000 franccs. ¿Que no podole ano de esos apretones largos y expresivos en los
Corrió más que marchó hacia el dolmen que lleva el dríais llegar hasta el millón? ¿Y qué le dejaréis á vues•
,, 1e parece que el corazón se entrega, ella se ruborizó con
orgullosa alegría. Algunas miradas amorosa a, algunas nombre de «Roca de las Hadas.n La noche estaba aun tra muerte?
-¿A mi muerte? Hombre, ao te coses por cierto la bopresiones furtivas de manos, eran ya como el pTincipio obscura, el cielo y el mar se confundían; apenas si del
Ja
para hablar.
lado
del
Este
un
fulgor
pálido
dibujaba
el
horizonte.
No
del camino; desgraciadamente Beltrana nunca lo veta so•
lo ...... siempre Valeria se encontraba entonces entram• surgían aún los primeros rayos del sol levante; sin em-Decididamente, dijo Leódice con una gravedad des·
boa; la música les sirvió de intérprete: Leódice poseía una bargo, deecepcionose de no encontrar en la cita, habién• dei"ioaa, no sois un hombre serio como yo pensaba, nada..
voz fuerte, vibranteJ algo pastosa, y cantaba romanzas doae como ella anticipado á la hora , al que amaba.
de sensiblerías. Ea I1Stural que os fastidie hacer delantt,,
apaaionlldas que Valeria le acompañaba en el piano, y en
Para tomar paciencia, trató de recordar el hermoso dis• de mí el balance de vuestros fondos, pero cuando cae a.
esos momentos, él, de pié, un poco detrás de Valeria,
curso compuesto por ella con briznas de novela y que uno á. eu hija hay que resigna.rae á ello.
miraba a su sabor á B~ltrana, quien comprendía perfec· debía infaliblemente llevar á Leódice á pedir su mano.
-Pues bien, dijo el ae:ñor Martin después de alguna&amp;
tamente que aquellas melodiosas y ardientes declaracio• Mas he aquí que todas las palabras del discurso volaron instantes de vacilación, dejaré á. Valeria ocho millonee.
nee ~ Plb sol:.l ern.n dirigidas, en tanto que Valéria, en• sin que ella acertase á asirlas; la poesía de esa hora ma.
-¿Sin contar loa 900,000 francos de su dote?

_ _;D!!;O!!aM!!,!:IN!!;G!!:0~3~o~D!EJM~AY!'O!!.,!D~E~189~7~==== ===========!E~L;;,.!M!U!:'!N!,!D~O~=============-==========aaa
- Sin contarlos.
Entonces eso alcanza una fortuna de 8 millones 900,000
francos. Muy linda suma, lo confieso; las esperanzas snn
suficientes, pero la dote ca.~i no lo ee. No podría aumen·
tal'Be la una con detrimento de las otra9?
El tío aacudio con irmeza la frente:
-No, no, muchacho, basta con 900,()(X) francos. Yo
quiero un yerno que tubaje como yo he trabajado y que
no tenga por única. ocupación hacer que tiren las mu·
jerzuelaa el dinero de su esposa. He recibido acerca de
ti informes que me inquietan: te diviertes y entretieues
perdidas.
Leódice se levanto de un salto, y exclamó con un mo-vimiento de indignación no fingida:

El sefior Mart(n rió francamente.
- Farzante, quieres que ande en eso ti los sesenta afios,
y á los di ez de viudo?
-Hum\ ya se ha visto eso; pero debo decir en ala•
bauza v11 estrn que los informes que tengo sobre vos son
excelentes; sois cuerdo. No en balde las muchachas de
BreBt os han apellidado el «oso Martín .» Yo creo en
vuestra virtud, tío mio, y os doy una brillante prueba
caaandome con mi prima; pero si me eogañaia ...... .. .
-Puedes d ... rmir en -paz, mal bur!óu: anda á buscará.
tu prima, eet,l en el járdia. Tt'ngo la. ida de que será fe.
liz sabiendo por tu conducto el resultado de nuestra en·
trevista.
Leódi::e ee dirigil hacia la playa afectan lo la ::ictirnd

de un paseante perezoeo, temiendo que le siguiesen.
Cuando percibió á. R !ltrana, Sentada al pie del viejo dol·
men con las manos cruza las sobrd las rodillas ; en la ac·
titud de las esperas vanas y lar~as, ex periinentó una ale•
gría en que no sólo jugaba el am or propio.
-PtJbre muchacha, sería dema.sido cruel dejarla pasar
así todo el dia.
Aproximóee á ella, le tomó las dos manos, las cubrió
de beso~. Ella, por su·parte, no pensó ya en disimular su
alegría radiosa. Edtaba tan linda, que é l olvidó á. Valeria
á Martín de Brest y aun sus nueve millones, Y ·eolicitó
arJien~mente otra cita pero una cita, á la hora en que
duermen lod fut.ur0e suegro~.
Continuará.
""'----'-.,,

.~ ~

- )Je hnn calumniado, LÍll mío; jnmás las he paga•
do, b:en Fe lo que tragan.
--Entonce1:1, dijo , 1 tío ya tmnquiliza&lt;lo, me jnras
l,acer feliz á Yaleria?
-La haré feliz, naturalmente.
Y en tanto que hablaba, examinabaá.su tio con des•
('Onfianza:
- Y vos, no Je comeréis sus ocho millones?
--Puedes tranquilizarte;eetan más seguros en mis
manos que en en las t.oyas.
- Y no os volveréis á. casar'l' Eso no sería un juego leal.

�DOMINGO 30 DE MAYO DE

EL MUNDO

S74

Abrigo de paño. (Fi1turas

2

y 3.)

-

"'"-,._

_IJ/'(~

~

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&lt;

'

' ~-~

-

•

tent"r.

Y sobre Ja página en que debéis hacer el asiento de esos
gastos, escribid como encabezamiento, para tenerlos
siempre presentes, aquellos preceptos del libro que no engaña, el Evangelio:
«Atesorad vuestras riquezas en el ciélo, donde ni lapo•
lilla ni el gusano las destruye; donde los ladrones no las
pueden robar.11
uBuscad en primer lugar elreinode Dios, v todo lodemáa se os dará. por añactidura.11
·
Y aquellos otros axiomas frutos de fa experiencia:
uHay algo más esencial que lo que causa placer, lo que
ea necesar•o.11
«El verdadero medio de sn rico y de poder ser caritativo, es saber pa11ársela 1.in aquello que falta.n
«Para no ser pobre, es necesario gaí::tar algo menos de lo
que se tiene.n

'

~

Estos dos grabados representan el delantero y espalda ele un bonito saco de abrigo de pafio, color de gamuza, con mangas de capelina, forro de eeda verde, grandes botones de concha ; adorno de cinta acordonada
negra.
Cuerpo blusa. ( Figura 4.)

Cnerpo blusa de tafetán azul graciosamente adornado con cintas de terciopelo negro, cuello y cinturón
del mismo tafetán. Manga de pico, adornada con la misma cinta.

TOMO I,

MEXICO, JUNIO 6 DE I81J17,

NUMERO 23,

LA P~-\RTE DE LO.&lt;! POBR~

Cuando ya sepáis el haber con que conMis para vuestros gastoe, en un año, 6 en un mes, 6 en una semana,
comenzad por sefialar la parte que corresponde á. loe pobres, que es la d~I buen Dios.
El que ellos sean Bt!rvidos los primeros, es poder contar con que las bendiciones del cielo caerán abundantes
eobre 101:1 demáe.
Que esta pa~ sea bien amplia: nunca llegaréis á po·
bre por baber dado limüeaa. Proponeos, como dije antes,
dar tanto por semaoa, 6 tanto por mes, y que ese dinero
sea sagrado para vosotras.
Habrá circuns1,anciat1 tal vez, en que esa parte no será.
suficiente; sois libres para aumentarla, cercenando de
aquello que os está deat.inado 1 pero no para disminuirla.
Dar á las pobres, se ha dicho, es prestarle á Dios, y cada
vez que el mendigo recibe vuestra liwoima os dice, aunque ~ea por costumbre: ¡Dioi, Od lo pague! estad seguras
que Dios suscribe ese compromiso de uno de sus hijos.

LAS MUJERES PROFESORAS

En 1890, la población de los Estados U o idos se elevaba
De este número,
como unos 23 millones están ocupados en profesiones lu ·
crativas, á saber: 19 millones varones y 4 millones hem·
bras. nesulta de estos guarismos, comparados con los de
las estadísticas de¡otroe paíse@, que no existe un solo pue•
blo, en toda la redondez de la tierra, donde se encuentre
tan reducida proporción de mujeres obligadas á deman•
dar al trabajo los medios de subsistencia .. Eeto-¿no es
verdad ro.is bellas lectoras?-redunda en honor de los
ya1ikre8.
8i se analiza en detalle el género de profesiones ejercidas por mujeres norte-americanas, ve88 que hay entre
e!h1s: 44i,088 agrícult.orAe, 4,734 lecheras, 2,415 borticul•
toras, 3-1~ DJineras, 2,82.3 ub.trberas y peluqu~ri:IS,» 86,802
amas dt, 1laves de hoteltlB, 283 agentes de policía secreta,
504 banqueras, 23i carretoueras, 325 mozas de cordel, 12
empleada.o de tranvías, 4 mecánicas,.29 marineras, 1 prác•
tica de mar, 1,438 empleadas de telégrafo, teléfono, etc.,
etc.
La industria de la ropa, en los Estados Unidos, está
casi enteramente reservada á las wujeres, al rev~s de lo
que sucede en Europa, donde se ven á jóvenes fornidos
haciendo de ustdloritas de almacén.n
Los yankees, por o~ra parte, no ee han contentado con
dejar &amp; las mujt:rea el campo libre en cuanto á. las ocupa·
ciones que les 1:10 o especialmente apropiadas; también Jea
han abierto todas las carreras mercantiles y liberales, y
basta ciertas funciones públicas. Así ea·que loa Estados
Unidos coentan hoy: 4,000actrices, 22arquitectas, 11,000
pintoras y escultoras, 3,000 literatas, 12,000 clérigas, 337
mujeres dentistas, 900 periodistas femeninas, 35,000 músicas 6 profesoras de música, 245,000 instit.utricee, 634
empreearias de teatro, etc,. etc.
Y preciaameotti cuando tan considerados se manifiee·
tan loe hombres para con las damas, es que pretende una
de ellas prescindir de los hombree ......... por completo!
Apuesto cualquir cosa que al cabo del tiempo las diacípulas de Mise Walker, devorad.as por el hastío, exclamarán:
c1¡Los hombree, eh los hombres, no hay como ello&amp;fo Este se1á el condigno castigo de su u\opia.

=

Pero tened cuidado al calcular vuestras rentas, de no
dejarlos alucinar por la esperanza de ser más rica.
No contéis como cosa que ya os pertenece aquello que
sólo ee funda en un ~de 11tr; arreglad vuestros gestos según lo que en realidad tBnm, y no según lo que esperáis

Traje de verano. (Figura 1.)

Este ligero traje es de tela de lino, rojo, claro y blanco. Talle blusa, levemente cruzado y adornado con enea•
jea blancos y un cinturón de listón rojn. La falda ll~va
cinco volantes, siendo el dtl borde, de 12 centimetros do::1
alto.

,a,n

á cerca de 63 millones de babitaotes.

•

DlVJSIÓN DE J.AS RENTAS.-NO PASAR DE ELLAS.

Fi¡:ura ,.

CAPRICHOS DE LA MODA.

L1e dama:i. sajonas llevaban una túnica que bajaba hasta los pies, y sobre ésta una amplia manta que les cubría
el cuerpo y la cabeza.
Loe griegos de ambos sexos no se cubrían la cabeza sino cuando salían de su casa.
Durante el rFinado de Enriqne VII las solteras lleva•
ban el pelo suelto sobre las P.spaldas.
·
Los sajones nunca se presentaban en yúblico sin la
capucha que les cubría la cabellera y gran parte del ros·
tro.
Tanto las mujeres griegas como 1a'3 romanas, se pintaban la cara: para blanquearla. usaban blanco de plomo,
y para arrebatarla, E'I zumo de nna planta desconocida.
El turbante turco entró en moda durante el reinado de
Juan de Francia. A veces tenía tres pies de alto y era tamafi.o como un barri 1.
A Eorique 11 de Inglatnra lo representan luciendo botas verdes, espuelas ajustadáB con correas de cuero encarnado, guantes de piel negra, con sortijas colocadas exteriormente en cada uno de los dedos, y una estrella de bri •
Jlantes sobre el reverso del guante.

Una vaz bien determinada la parte de los pobree,
Dividid exactamente vuestro haber y ved, de aquello que os queda, cuánto podéis gastar cada mes, cada
semana 6 cada día; según eete cálculo, fijad la cantidad
que podéis gastar en habitación, en alimentos, en vesti •
dos, y tened cuidado de no traspasarla.
Si vuestras ren1ae fijae no son suficientes para cubrir
vuestras neceaidades1 trabajad ,,Una persona no es pobre,
dice un economista, porque no tiene nada, sino porque
no trabaja.n
El trabajo alimenta y eoetiene al que lo hace con asiduidad, y además, destruye el amor al lujo y hace amar
el interior de la casa, donde se vi ve tan económicamente
cuando &lt;Je quiere.

Sé firme en esperar, que de este modo
algo le espera al que le llega todo.

•••
PoniéndosA y quitándose alfileres
hacen sitio de Troya las mujeres.
ÜAlfPOAHOR.

LECTURA PARA LAS DAMAS
Administración y aumento de la renta en la familia.
COXOCBR BIEN LA RE:-.'TA Y ARREGLAN EL GA!ffO

BEGl'K

'.KL

TOTAL

Esta es la sabia precaución que toma en el Evangelio
aquel hombre prudente que quiere edificar una casa y
que merece loe elogios de Jesucristo.
"Se sienta, dice San
Lúras, y mira á ver si
tiene los recursos suficientes para terminar el
edificio que quiere comenzar, por temor de
que no pudiendo acabarlo, después de haber
echado Jos cimientos,
quE'de en el ridículo.,,
AEf, pues1 E'l primer
mueble que debe procurane, aun cuando no ee
trate más que de s! mismo, es un libro de cuentas en el cual inscriba
Fl¡:ura 3,
sos rentas en primer lugar, después me entradas y sos gastos, y cuyo libro ven·
ga á. ser el regulador de la vida material. (*)
Fl&amp;ura •·

1*1 El libro de IM entra&lt;las v de 10!\ ga!'tn:- se llama. en lengua téc·
nica, presupuot-i. Nn 08 asustéis por esht 1mlabra: t"I presupuesto doméstico naja, tiene de comt\n con la partida doble de los libros de comercio.

cr onfiaencias.
{D1buJo de Jo111é M. vma.sana.J

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOMINGO 30 DE MAYO DE

EL MUNDO

S74

Abrigo de paño. (Fi1turas

2

y 3.)

-

"'"-,._

_IJ/'(~

~

'

&lt;

'

' ~-~

-

•

tent"r.

Y sobre Ja página en que debéis hacer el asiento de esos
gastos, escribid como encabezamiento, para tenerlos
siempre presentes, aquellos preceptos del libro que no engaña, el Evangelio:
«Atesorad vuestras riquezas en el ciélo, donde ni lapo•
lilla ni el gusano las destruye; donde los ladrones no las
pueden robar.11
uBuscad en primer lugar elreinode Dios, v todo lodemáa se os dará. por añactidura.11
·
Y aquellos otros axiomas frutos de fa experiencia:
uHay algo más esencial que lo que causa placer, lo que
ea necesar•o.11
«El verdadero medio de sn rico y de poder ser caritativo, es saber pa11ársela 1.in aquello que falta.n
«Para no ser pobre, es necesario gaí::tar algo menos de lo
que se tiene.n

'

~

Estos dos grabados representan el delantero y espalda ele un bonito saco de abrigo de pafio, color de gamuza, con mangas de capelina, forro de eeda verde, grandes botones de concha ; adorno de cinta acordonada
negra.
Cuerpo blusa. ( Figura 4.)

Cnerpo blusa de tafetán azul graciosamente adornado con cintas de terciopelo negro, cuello y cinturón
del mismo tafetán. Manga de pico, adornada con la misma cinta.

TOMO I,

MEXICO, JUNIO 6 DE I81J17,

NUMERO 23,

LA P~-\RTE DE LO.&lt;! POBR~

Cuando ya sepáis el haber con que conMis para vuestros gastoe, en un año, 6 en un mes, 6 en una semana,
comenzad por sefialar la parte que corresponde á. loe pobres, que es la d~I buen Dios.
El que ellos sean Bt!rvidos los primeros, es poder contar con que las bendiciones del cielo caerán abundantes
eobre 101:1 demáe.
Que esta pa~ sea bien amplia: nunca llegaréis á po·
bre por baber dado limüeaa. Proponeos, como dije antes,
dar tanto por semaoa, 6 tanto por mes, y que ese dinero
sea sagrado para vosotras.
Habrá circuns1,anciat1 tal vez, en que esa parte no será.
suficiente; sois libres para aumentarla, cercenando de
aquello que os está deat.inado 1 pero no para disminuirla.
Dar á las pobres, se ha dicho, es prestarle á Dios, y cada
vez que el mendigo recibe vuestra liwoima os dice, aunque ~ea por costumbre: ¡Dioi, Od lo pague! estad seguras
que Dios suscribe ese compromiso de uno de sus hijos.

LAS MUJERES PROFESORAS

En 1890, la población de los Estados U o idos se elevaba
De este número,
como unos 23 millones están ocupados en profesiones lu ·
crativas, á saber: 19 millones varones y 4 millones hem·
bras. nesulta de estos guarismos, comparados con los de
las estadísticas de¡otroe paíse@, que no existe un solo pue•
blo, en toda la redondez de la tierra, donde se encuentre
tan reducida proporción de mujeres obligadas á deman•
dar al trabajo los medios de subsistencia .. Eeto-¿no es
verdad ro.is bellas lectoras?-redunda en honor de los
ya1ikre8.
8i se analiza en detalle el género de profesiones ejercidas por mujeres norte-americanas, ve88 que hay entre
e!h1s: 44i,088 agrícult.orAe, 4,734 lecheras, 2,415 borticul•
toras, 3-1~ DJineras, 2,82.3 ub.trberas y peluqu~ri:IS,» 86,802
amas dt, 1laves de hoteltlB, 283 agentes de policía secreta,
504 banqueras, 23i carretoueras, 325 mozas de cordel, 12
empleada.o de tranvías, 4 mecánicas,.29 marineras, 1 prác•
tica de mar, 1,438 empleadas de telégrafo, teléfono, etc.,
etc.
La industria de la ropa, en los Estados Unidos, está
casi enteramente reservada á las wujeres, al rev~s de lo
que sucede en Europa, donde se ven á jóvenes fornidos
haciendo de ustdloritas de almacén.n
Los yankees, por o~ra parte, no ee han contentado con
dejar &amp; las mujt:rea el campo libre en cuanto á. las ocupa·
ciones que les 1:10 o especialmente apropiadas; también Jea
han abierto todas las carreras mercantiles y liberales, y
basta ciertas funciones públicas. Así ea·que loa Estados
Unidos coentan hoy: 4,000actrices, 22arquitectas, 11,000
pintoras y escultoras, 3,000 literatas, 12,000 clérigas, 337
mujeres dentistas, 900 periodistas femeninas, 35,000 músicas 6 profesoras de música, 245,000 instit.utricee, 634
empreearias de teatro, etc,. etc.
Y preciaameotti cuando tan considerados se manifiee·
tan loe hombres para con las damas, es que pretende una
de ellas prescindir de los hombree ......... por completo!
Apuesto cualquir cosa que al cabo del tiempo las diacípulas de Mise Walker, devorad.as por el hastío, exclamarán:
c1¡Los hombree, eh los hombres, no hay como ello&amp;fo Este se1á el condigno castigo de su u\opia.

=

Pero tened cuidado al calcular vuestras rentas, de no
dejarlos alucinar por la esperanza de ser más rica.
No contéis como cosa que ya os pertenece aquello que
sólo ee funda en un ~de 11tr; arreglad vuestros gestos según lo que en realidad tBnm, y no según lo que esperáis

Traje de verano. (Figura 1.)

Este ligero traje es de tela de lino, rojo, claro y blanco. Talle blusa, levemente cruzado y adornado con enea•
jea blancos y un cinturón de listón rojn. La falda ll~va
cinco volantes, siendo el dtl borde, de 12 centimetros do::1
alto.

,a,n

á cerca de 63 millones de babitaotes.

•

DlVJSIÓN DE J.AS RENTAS.-NO PASAR DE ELLAS.

Fi¡:ura ,.

CAPRICHOS DE LA MODA.

L1e dama:i. sajonas llevaban una túnica que bajaba hasta los pies, y sobre ésta una amplia manta que les cubría
el cuerpo y la cabeza.
Loe griegos de ambos sexos no se cubrían la cabeza sino cuando salían de su casa.
Durante el rFinado de Enriqne VII las solteras lleva•
ban el pelo suelto sobre las P.spaldas.
·
Los sajones nunca se presentaban en yúblico sin la
capucha que les cubría la cabellera y gran parte del ros·
tro.
Tanto las mujeres griegas como 1a'3 romanas, se pintaban la cara: para blanquearla. usaban blanco de plomo,
y para arrebatarla, E'I zumo de nna planta desconocida.
El turbante turco entró en moda durante el reinado de
Juan de Francia. A veces tenía tres pies de alto y era tamafi.o como un barri 1.
A Eorique 11 de Inglatnra lo representan luciendo botas verdes, espuelas ajustadáB con correas de cuero encarnado, guantes de piel negra, con sortijas colocadas exteriormente en cada uno de los dedos, y una estrella de bri •
Jlantes sobre el reverso del guante.

Una vaz bien determinada la parte de los pobree,
Dividid exactamente vuestro haber y ved, de aquello que os queda, cuánto podéis gastar cada mes, cada
semana 6 cada día; según eete cálculo, fijad la cantidad
que podéis gastar en habitación, en alimentos, en vesti •
dos, y tened cuidado de no traspasarla.
Si vuestras ren1ae fijae no son suficientes para cubrir
vuestras neceaidades1 trabajad ,,Una persona no es pobre,
dice un economista, porque no tiene nada, sino porque
no trabaja.n
El trabajo alimenta y eoetiene al que lo hace con asiduidad, y además, destruye el amor al lujo y hace amar
el interior de la casa, donde se vi ve tan económicamente
cuando &lt;Je quiere.

Sé firme en esperar, que de este modo
algo le espera al que le llega todo.

•••
PoniéndosA y quitándose alfileres
hacen sitio de Troya las mujeres.
ÜAlfPOAHOR.

LECTURA PARA LAS DAMAS
Administración y aumento de la renta en la familia.
COXOCBR BIEN LA RE:-.'TA Y ARREGLAN EL GA!ffO

BEGl'K

'.KL

TOTAL

Esta es la sabia precaución que toma en el Evangelio
aquel hombre prudente que quiere edificar una casa y
que merece loe elogios de Jesucristo.
"Se sienta, dice San
Lúras, y mira á ver si
tiene los recursos suficientes para terminar el
edificio que quiere comenzar, por temor de
que no pudiendo acabarlo, después de haber
echado Jos cimientos,
quE'de en el ridículo.,,
AEf, pues1 E'l primer
mueble que debe procurane, aun cuando no ee
trate más que de s! mismo, es un libro de cuentas en el cual inscriba
Fl¡:ura 3,
sos rentas en primer lugar, después me entradas y sos gastos, y cuyo libro ven·
ga á. ser el regulador de la vida material. (*)
Fl&amp;ura •·

1*1 El libro de IM entra&lt;las v de 10!\ ga!'tn:- se llama. en lengua téc·
nica, presupuot-i. Nn 08 asustéis por esht 1mlabra: t"I presupuesto doméstico naja, tiene de comt\n con la partida doble de los libros de comercio.

cr onfiaencias.
{D1buJo de Jo111é M. vma.sana.J

�EL MUNDO

316

13olitira Q&amp;tneral.

"EL MUNDO"
Semanatto Ilustrado.
Teléfono 434,-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re1!1.acción, debe ser dirigida al

Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.

RESUMEN.-La experiencia del Sultán.-Los asesinatos de Armenia y la guerra de Grecia . - l l concierto europeo y sus amargos frutos.-La resurrección
de un pueblo.-La revelaslon de una raza.-Muertas energías y olvidadas glorias.-Una nueva potencla.-La e, ísls española.-La misión de Sagasta.

Toda la correspondencia que se relacione con la edición

debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La enbscripción &amp; EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mtls, y se cobra por triroestes adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.

A visos: á. razón de $30 plana. por cada publicación.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RiolSTR..WO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE,

Ilotas tilitorialt5.
tcn martirhr n.cr.csario.
Acaban de eer colocados los restos de Melchor Ocampo

en la Rotonda de lns Hombres Ilustres, y con este motivo la :figma del infl ~xible demócrata, depurada por los
añoe, ha surgido dt'l pasado en toda aa aever.a grandeza.
Es necesario penetrar en esta s~rena :Personal.id ad, .e~tr~ña mezcla de filós ofo y revoluc1onano, espíritu diEC1plJnado en medio de las agitacioóes de .e~época, y~eecubnr
Jai decisiva influencia que su martmo 1:1ª temdo en el
triunfo de la idea liberal mexicana. Meditemos á la eom•
bra de este augmto eepulcro.
A la terminación de la guerra de Reformn,
los veacedorea de Calpulálpam habían caído
en una somnolenda enervante. Después de
tres años Je lucba sostenida, la victoria derramó, sobre aquellas energías de acero el
polvillo de oro de los ensueños. Los combatientes de ayer descansaban sus glorio~as cabezas en el regazo del ideal, y en él dejaban
alaciar sua miembros y quebrantar sus voluntades.
La poWica ded11,.tim había provocado una
embr!liguez me11tal en aqueJlos f:Bpíritus i.nquietos, desbordantes de entusiasmos, d1s•
puestos á cambiar un dogma por otro y suba·
tituir una por otra utopía, y á. los que podía
aplicarse la fraee de Mirabeau al abate Sit;. ·
yes: metafísico que viaja en un mapa-mundt.
Todos los procedimientos que informaban
el criterio de los revolucionarios franceseP,
encontraron entonces eco en el partido libe·
ral mexicano, y el comité de aalvación pública
y la contratación de un gran empréstito con
el menor gramm.et1 posible, ocupaban la aten•
eón de esOs hombres, patriotas y esforzadofl,
que s:alieron del combate recitando estrofas
de Lamartine ó con el libro de Juan . Jacobo
debajo del brazo, mientras que la reacción,
aprovechando aquella tregua, se lanzaba
nuevamente á. la pelea.
El partido liberal luchaba en Oaxaca y en
Puebla, en San Luis y en Guanajuato, pero
la capital yacía en un marasmo prolongado,
y mienrtas la facción adversa descargaba
gulpes de armas sobre la coraza de las inati·
tuciones recién conquistadas, el gabinete reEpondía con golpes de palabras y abstrusas su•
blimidadee. En la Cámara, loa oradores improvieaban arengas, y la prensa arrojaba llamaradas de elocuencia. Pero á travée:de este
entusi!tsmo de atrezzo, en el fondo de esta bri•
liante -mise en scene se resentía una ausencia
de vigor, como si el nuevo organismo creado
no arrastrara por su sistema arterial los gló•
bulos rojos de la vida.
Tal era la situación cuando la noticia de la
captura y el fusilamiento de Ocampo vino á
herir fibras atrofiadafl, á estremecer múecu•
los adormecidoe, á poner un rayo de luz en
medio de aquel morboso crepúsculo. La sacudida tuvo toda la intensidad indispensa•
ble para hacer cesar una postración precursora de la muerte, y alzará. loa abatidos y
fortificará los débiles. Y aquel mc~rtirio in•
dispensable para la causa liberal, provocando
una reacción poderosa, extendió sus alas salvadorad en el anublado horizonte de la República. Aquel hombre tranquilo é inflexible, que entró ea el sepulcro con la serenidad de un estoico, sin un grito ni una pro•
texta, creyendo haber cumplido con su deber-Eegún le.
fi:ase sencill.amente é~ica del Almirante inglés-trasfundió si espíritu superior al alma de un grupo vigoroso
sumergido por un momento en el festín del triunfo.
,
Y un delirio su_blime e.e apoderó entonces de los postrados, un frenes• de muerte se adueñó de todos l'ls áni•
moa, y Degollado y Leandro Valle, satélites del astro se
arrojaron al fondo de aquella sima que reclamaba nue~ae
víctimas con que saciar eu eioiestro apetito.
Ocampo, mu.riendo, hizo vivir á la Libertad como Cristo 4:n la cruz sal vó al Cristianismo. Las grandes ideas necesitan ser selladas con la sane:re de 11ua mártires. Por
ee.o la familia liberal se agrupa ltny en lnrn1J Ue eeta ama•
da sombra, á la que la mu~ne h a h~cho t ternameutc in·
.mortal.
¡No ha muerto Melchor o~.1mpn, puesto que alienta la
idea que constitu yó su ex ietenciu!

No bai:tó como se creía en eljprimer momento, la in·
tervenci6n del autócrata moscovita en favor de Grecia, f,ªra apresurar la conclusión del tratado de paz entre as potencias beligerantPI'! que han medido sus armas en los dee.filadervs de Tesalia. Si la intimación
del Czar eirvió para que los turco:1 victoriosos aceptaran el armisticio propuesto y consintieran en trata1 de
los preliminares de la pa1;, temerosos de ver encenderse
la insurrección en Bulgaria, fácil de comunicarse á los
otros Ei;tados balkánicos, no logró, á pesar de la aparen•
te sumisión del Sultán y de sus comejeros, que éstos
abandonaran su política p·érfida y escurridiza, de que tan
buenos rernltados han obtt&gt;nido dura11te todo el tiempo
qne llevan de estar bajo las miradas del mundo civiliza·
do, absorto ante 1anta barbari~ y estupefacto ante tan
inauditas crueldadefl.
¿Quién detuvo el brazo armado del fanatis[JlO musul•
mán, cuando se agitaba cruel, cncenando cabezas de
cristianos en Trebisonda y Diarbekir ¿quién impidió que
los feroces kurdos se entregaran á la violencia, al incendio y al asesinato, en poblaciones indefensa!:\ cuyo único
delito eran rns creencias en Cristo? ¿quién pudo marcar
el hasta aquí á los infames que arrancaban convercio•
nea falsas áfilo de espada de los ancianos miserables y
las débiles mujeres? ........ .
~adie! Las protestas de los embajadores y las reclamaciones de los gabinetes se perdían como ecos vanos

DOMINGO 6 DE JUNIO DE ,897

las potencias, e'ngañada en sus esperanzas de encontrar
aliados contra el turco pérfido, acaso seducida por algu·
na promesa formal, y más que todo, cauta para no pro•
vocar discusiones sobre la posesión de Egipto, cej ó en
sus procedimie.atos, convirtiendo en platónica conmina~
ci6n ret órica la amenaza de forzar el paso de la Dardanelos.
El fracaso diplomático de Inglaterra fué la señal de
nuevas matanzas y atrocidades nuevas; las promesas de
reformas y libertad á los súbditos cristianos, arrancadas
al Saltán, fueroa letra muerta¡ y el perjurio, la mentira
y el engaño á la Europa, no encontraron más castigo que
algunas notas salpicadas de flores oratorias y de tropos
diplomátic()e, muy bn~nos para ser leídos á Abdul•Hamid
en las delicias del harem, entre las contorsiones~ báquicas de las bayaderas y las canciones voluptuosas de las
odaliecae.
.

•'• todos recuerdan y hacen
Con taleE antecedentefl, que
estremecer Ce alegrfa á los sectaria°s del proftta, no es
extr.año que el tlultán, orgulloso de sus triunfos, se ufane
por humillará sus enemigos, no cercene una sola de sus
exigencia~, y aprovechando la debilidad material en que
ha quedado Grecia, y la desmoralización en que se agita
el pueblo heleno en explosiones de odio contra la dinas•
tía reinante, trate de burlar una vez más las esperanzas
de Europa, que ha apelado, ilusa, á los sentimientos hu•
ma11it,arios de los otc,manos, como si alguna vez se hu .
hieran conmovido las entrañas feroces de la bestia hirsuta del desierto.
Y como además cuentan cQn la proteccion cada vez
más franca y decidida del Emperador Guillermo; como
la misma Rusia, que ahora pretende cortar las uñas á la
hiena de Stambul, en favor de Grecia desangrada y rota
en desastrosa contienda, fué quien ayer se empeñó más
por convocar la cruzada anti-cristiana contra los insu•
1rec·os cretenses, y aun ahora mismo aboga los clamores de independencia al estallido de los cañ.ones siempre
dirigidos á las costas de Creta, ve::e con toda evidencia la
preponderancia que ha tomado y toma cada día el nom•
bre musulmán cou mengua y cprobio de la
civilización ocpident-al.
Xo ha mucho que ee consideraba al impe•
rio de los califas como una institución caduca, como un organismo carcomido q_ue na·
die podría galvanizar; se esperaba solamentP.
el golpe de gracia lanzado al moribULtdo ya•
ra comenzar el reparto de sus despojos. Pretendieron prolongar artificialmente EU vida
de corrupción y de ignominia, porque era la
debil Hélade quien provocaba lacrisie, y los
resultados del artificio han sido sorprenden·
tes.
Lázaro yacente enel sepulcro, envuelto en
la tiniebla de la ignorancia. y la hediondez
del fanatiemo, las complac-encias de Eurol)a
han sido la voz de la resurrección; el cadáver ha roto sus ligaduras, se ha erguido fuerte, cobrando nuevo aliente; sus miembros
ateridos nao recobrado su vigor, y recórdando sus olvidadas glorias de Plewna y Adria·
nópolis, lev,mta ejércitos que siembran el
terror de la Media-Luna entre las filas cristianas.

•
••

t

Melchor 0camp.
en 'Iepeji dei Rio, ¡:Michocaán) el 3 de Junio de 1861.

entre la grita de los muesines que proclamaban, 'como en
los tiempos medioevalea, el exterminio de loa infieles; la
santa ira en que ardían los pueblos occidentales se des•
vanecía ante las razones de Estado, que alejaban á las potencias de toda intervención armada, de toda medida
violenta que pudiera adelantar un minuto la caída del
carcomido turco; los lamentos desgarradores de las víctima!:!, los ayes conmovedores de los oprimidos, y la
algarada salvaje de los verdugos, se perdían entre las
disonantes discusiones de loa que habían tomado sobre
sí la tarea de 1eivindicar los fueros de la civilización,
villanamente conculcado!:!, y las prerrogativas de la hu •
manidaJ, atrozmente vilipendiadas.
La Gran Bre(afia que intentó por su propia cuenta la
ardua empri-!'!a de someter al turco, y pretendió obligará
la Slolblíme Pnnta, ce~ara f'D su inic ua obra d e de~olaci6n
y de rui na, a h lada enmedio del uni"\"·errnl concie1to de

No ea la humillación de Grecia el único
fruto amargo del último conflicto de Orien,t
te¡ r:o se detiene eu alcance en la sangrienta
burla jugada á la diplomacia europea, ni se
han contentar los "Tencedores con una rectificación del tratado de Berlín, que ponga en
sus manos la rica provincia de Tesalia, ya
minada por los apóstoles del Islam y sujeta á las autoridades turcas que van recorrien •
do las poblaciones en busca de adhesiones ,t
la Sublime· Puerta, arrancadas por la violen•
cia y concedidas por el terror pánico 1 qce
parece haberse apoderado de loa defensores
de Larissa y de los fugitivosdeFarsalis; nó:
la lucha ha servido para revelar la existen•
cia de un.Estado que se creía muexto, la cruzada en favor del estandarte verde del Pro•
feta, que intentaban humillar los griegos en
tierra creteru,e, ba eervido también para dar
á conocerá la arnmbrada Europa, que aun
hay latentes energías en los pueblos maho•
metanol:l, que un tiempo fueron árbitros del
mundo occidental y emporio de una civilización propia, cuando las naciones crütianas.
yacían en el letargo de la Edad Media.
Fruto será de las rivalidades hondas y
odios reconcentrados que apartaban á las
grandes potencias en ali decantado concier•
to, esa resurrección inesperada que levanta
y hace andar al desahuciado enftrm.o de la
monárquica Europa. Ya no se decídirá sin
su coneentimrnnto la suerte que le agaarda;
aún hay fuerza y vigor en en atrofiado bra·
zo; los triunfos de Edbem Pachá, recuerdan
y hacen reverdecer los lauros inmarceaiblefl,;del cautivo de.
Plewna. Nueva vida han transfundido en sus venas las
últimas victorias; de hoy en mis no sólo contará con sn
perfidia que lo ha salvado; puede apoyarse en su fuerza
que lo defiende.

j

der á éstas que él llamaba exi gencias, y e l resultado no se
ha hecho esperar: el gabinete conservador se re,ira á los
· bancos de la oposición.
Dificil es, en verdad, la situación para sortearla con
buen éxito, en los momen tos precisos en que más necesaria se bacía la cooperación de todos los hombres de
buena voluntad y la concurrencia patriótica de todos loa
partidos, para salvar á España de las dificultades que la
amenazan en el interior, de parte de cantonales y tradi·
cionalistaf", y la amagan en el ex terior, del lado de los
Eetados Unidofl , que de un día á otro pudieran decidirse
á intervenir directamen1e en !mi asuntos de Cuba.
Anúnciase como muy probable la formación de un gabinete liberal , presidido por el seüor Sagm;ta: dura es la
brega que le corresponderá al experimentado estadi~ta.
Puedan sus dotes y energías conjurar todas las tormentas y seremvel cielo político de la na 3ión hispana, donde
cruzan negras nubes á tcasiones iluminadas por el cárdeno resplandor del relámpago.
X.X.X.
Junio 3 de 1897.
LA PACIFICACION DEL YAQUI
Notas ilustradas.

1•

Precisamente en ei número a1,terior de este semanario,
hablábamos de ta capital importancia que para )léxico
tiene la pacificación de los bravos y aguerridos indios
eonorensee, y de los inmensos beneficios que para el progreso de uua exúbera y bella zona del :N'" orte, derivaría
la de-finiti va capitulación de la potente tribu 1 coneagran•
do vigoro~as y fértiles energías á tareas mejores qne las
de esgrimir el arma de la rebelión y de la fratricida re•
yerta .
No insistiremos más sobre esto, mtixime cuando los
diarios de esta casa, tras pormenerizar todos los hechos
q11e antecedieron á la definitiva pacificación de loe indios
han discurrido aceica de las ventajas que hecho de tal
significación aporta. Mas sí nos compete, si el M1.".!'."DO ha
de mostrar la tisonomía de los principales sucesos oacio·
nalee 1 sintetizar, en breve colección de grabados, el he•
cbo culminante á que venimos refiriéndonos .
Publicamot1, puee, cuatro ilustraciones importantes en
lugar preferente, de las cuales figura el retrato del Coronel Peinado, habilísimo colaboaador del Sei'ior General
Luis E. Torres y uno de los héroes de la eatir:factona
empresa.
El Coronel Peinado, presentándose eolo y sin armas en
el campo enemigo. y pactando con e1Ilpefio conciliador
con el temer{l,rio Jefe yaqtli TetafJiate, merece nuestro
sincero aplauso que hncemos exten@ivo, antes que á to•
dos, al Señor General Torres, alma de todas las operacionee, y deapuée, á los oficiales de nuestro ejército ope•
rante ea las lejanas regionesaonorenses que siempre han
sabido unir, coa brillo, la cordura al indómito valor.

Coronel Francisco Peinado.

Cisne deslizarse por el lago y la Giraja recorrer los c~mpos. -En vano H frci, les, que es el montero de eu MaJt:B•
tad, limpia y bruñe el e~c1.uto de ,S()bioski. En vano Sagitario tiene listo el carcax con flechas áureas. La Copa
permanece intacLa. Su Majestad no se ha desayunado.
En el altar ya pavonean ai,!;onizantes los blancos cirios.
Su Majestad el sol no ha dicho misa.
¿Qué ha pasado? Su Majestad la luna está de viaje.
Con sus dama9 de honor y sus menina.e, se emb&amp;rcó en
el 1Vavto rumbo á. Alemania. Mientras vuelve, el sol se
oculta ó anda en av~nturas. ¿Quién Jp ba visto? No está
de diario en el laboratorio, porque el Hornillo r¡11 ímico no
despide llama alguna. El Bul'il y él G'abu.llete drt Pintor
permanecen ociosos. ¿Qué ba pasado? El venerable Paniatowski calla, y el madrugador úri6n afirma en voz ba•
ja, que estll mañana salió 1·e11m algo páli ia.
Las dueñas refunfuñan. El DeU'in se pasea muy pen@a•
tivo. Loa corteaan()B cuchichean en la antesala. Su Majestad el sol no ee levanta.

Dos gorriones que me acompañan á almorzar todos los
días, se ponen de puntillas en el nido y me dicen por señas que hoy no salen. Desde aquí escucho su conversación. Los pobrecillos cuentan que un amigo suyo murió
anteayer de pulmonía. A no ser porque e.atán muy cona•
típados, asistirían puntuales al entierro. So tendrían
que vestirse para ello; como es público, los gorriones á
DIAS NUBLADOS
guiea de hombree graves, andan siempre de luto.
Por desgr:tcia, la atmósfera está fría. Gotas de lluvia
El sol anda á picos pardos. Da~de hace cuatro días los
resbalan titilando por las hojas del fresno. No, no irán
ast.ros de la corte se presentan, según lo exige la etique•
ta, en la antecámara del soberano y la puerta de la aleo• al entierro lo.3 gorriones. Friolentos e.e acurrucan en el
ba real no se abre para darles paso . Su Majestad el sol no nido y hablan con voz llorosa del compañero que muri6.
Su pobre novia no ha de hallar consuelo. Td.l vez en este
se levanta.
insta o te la desgraciada alondra da el útlimo beeoen el pico
Los cortesanos murmuran y cuchichean en la antesala.
de su amante. Ya el rnisefior estará entonando el Pie
¿Qué ha pasado? .l!.:t Lince asegura qua vió salir al sol,
Je,o:¡_1, y los canarioei, esos monaguillos de las aves, se
pero antes de las or11ciones, acompañado de 1\Iercurio.
El sol iba embozado basta las cejas. La Osa Mayor, que agrupariin eu el altar mayor, columpiando loa incensaco!Do. dueñ_a y vieja, es cavilosa, asegnra que pur extraña rios de filigrana. Como el gorrión era un gorrión arieto•
crático, un t'ardenal canta la mi@a de difuntos. Los gocornctdenma, la Cruz Austr11l ha desaparecido. El )joyero
rrioncitos1 mis amigos, 110 la oirán. Tienen miedo de
y Ra1g~(tro sonrien, como diciendo: ¡_va lo veremos bri·
llar hoy ó maúana. en el cuello deA1,dr(nneda6 en. el cue • morirse porque están enatnorados.
¿O:!. acordáis de aquellas golondrinas que colgaron su
llo de lkreuice! Su Majestad el eol no 81:: le11auta.
_El Cochero ee impacienta en el pescante de oro. PfgCUio nido, un año hará, en la co1 niea de mi ventana'? Las copiafa en la caballeriza. Los L elrreles quieren echar á co- quetas salían muy de mañana cantando el Pit Onit y el
~rer, y el Pnro Mayor ladra sin descanso mirando de reo- N e me chatouilkz pas. Donairosas y esbeltas, lucían el taJO al Are in.diana. Su Majestad no irá de caza noy.
lle, t!:lconeando con gracia parisiense en los alambres del
Puede el Auyila atravesar sin miedo la moutaña; el telégt a[o. )Iia gorrioncitos se enamoraron de esas dos

locuelas. Pero como eran artistafl, cuando acabó la temporada de ópera, que llaman ellas prima.vera, se marcha•
ron. Mis gvrrioncitos las esperan impacientes. Más como
la mañana est.\ muy fría, como ay e r se murió su compañero, y como están los dos apasionadoe, con profunda
iristeza hab lan así.
-Las pobrec1llas vienen en bm·ca de calor, y el vi~jo invierno, c~si paralítico, no ha po&amp;ido moverse del sillón.
-No te p1eocupes. Verás que bien las.abrigamos. Lle•
varemos al nido de nuestras vecinas todas las plumas que
tenemos en f!l nuestro. Al fin noeotroa somos hombres!
Ademá~, quién sabe si mañana venga la primavera ó ei
la traigan ellas, puesto que la s muy tra~it:sas ee la llevaron!
-Tengo miedo, hermanitCl, mucho miedo! Bien sabes
que la ruía esta un p oco anén.iica. ¡Si se muriera de tisit-L. ....
Dei::pués del gorrión habla un enamorado:
~E::tAcerracto su balcón. Paso y vuelvo á pasar; pero
la cortina de encajes no se mueve. Pocos trane.euntes
cruzan por la acera: unos embozados eu sus capas, otros
con las ruanos hundidas en los bolsillos del i;obretodo.
Los caballos resbalan en la humedad lodosa de las pie·
drae. De rato en rato, alguna amiga pae.a en eu carruaje,
con los criétales cerradot-, y di1:.ti1Jgo apenas una mano
enguantada que ealuda.
La lluvia c11e en hilbs muy delgados y parece que dice
cuando cae: 11Hoy te burlamos: hoy no la verás '. &gt;) &lt;tYome
enfado y siento impulsos de refiir contra ella. Pt:ro la
lluvia se escapa de mis manos y serié de mi cólera y
hace mofa de mí, brincando en la hojalata del tejado:
uHoy te burlamos; hoy no la verás n
Yo pido al cielo que disipe estas nublazonea y ponga
fin á este invierno.
Mis amigos bu-can calor jugando á los bolos en el Tí·
voli, 6 se entrt-gan al pockarc en uncapitonado gabinete.
En otro tiempo les habría seguido. Hoy sólo pienso eu
mi friolenta amada, que no entorna las puertas del
balcón .
¿Qué hace en estos momentos? Mi fantasía la finge recostada y cubierta por la pesada piel de búfalo. Sus ¡;raodes pupilas que á veces bajan el embozo negro parJI, ver•
me, se detienen ahora en las páginas de un libro. i::He11te
celos del fantástico D. Juan, que figura eu esa novela y
cuyas aventuras la entretieneu. Querría ocultarme entre
loa anchos pliegues de esa piel de búfalo y contemplarla
acurrucado y ea silencio. Si tú quisiera!::' ........... ! .En el
cupecito acol-::honado, cuyos cristales no dan paso al aire,
iríamos juntos al bosque. ¿No te halaga el olor de la tie·
rra húmeda? Solo las gotas, gruesas y redondae, nos ve·
rían con sus ojos de diamante, al resbalar por los crista•
les del coupé .......... delcoupé muy estrecho, tan estrecho,
que el frío no podría caber entre nuestros cuerpoe.
La cortina de encaje no se mueve .. Las gotas de la llu•
vis., brincando en la nojalata del tejado me dicen: 11¡ No
la verás! ¡No la verás!i,
·

•••

La mujer de marmol que duerme en el Ixtacihualt,
aparece como la estátua yacente de un sepulcro enorme.
¡TiJmbién como ella, duermes tú, mi perezosa. La na•
ve de la iglesia está sombría. La banca que prefieres está
desierta . .Algunos devotos rezan y tosen. La misa ha co·
menzado ........ y tú no vienes!
Acaeo, oculta todavía entre las olas blancas de tus
colchas, extiendes apenas el brazo de alabastro para tomar el libro que tenias anoche, y colocándolo en el pe•
cho junto á tf, te acurrucas y sigues su lectura. Hoy ¡im•
pía! no vendrás á la misa de las nueve.
Este sí qué es el invierno para mí! Porque el invierno
no es la helada ráfaga que se desprende, como inmensa
flecha, de las urnas inaccesibles de la nieve y baja rápidamente á la llanura; porque el invierno no es el agua
inmóvil, ni el niño muerto en los umbrales de un palacio: el invierno es eetar lejos de tí, es no sentir la intensidad de tu mirada, es lo que yo seré si tú no me amas.

•••

Y aquí calló el enamorado, se fué el gorrión y abrí yo
mi par4guas !
EL Dt:Qrn Jon.
OTRO PAGO DE $ 3 1420 DE "LA MUTUA"

E:N MORE:LIA.

•

',~'.1''
l ,,

•••

La crieis que amenazaba al Gabinete espafiol ha llega ·
do á su período agudo, y la renuncia del Eeñor Cánovasy sus colaboradores que acaba de aceptar la Reina Regente pone en graves riesgos á quienes les sucedan en el
porler.
Indomable el partidíl liberal, que se sintió last.imado
por el incidente en el Senado emre el duque de Tdtuii.11
y el Senador Comas, seapartó de las labores parlamentaria~, poniendo por condición para cooperar en lns tareas.
un!\ F'ati11fllcción decorosa de parte del ofensor.
l ufie::d b!e ~l jefe del partido conservador~ no quiso ce-

377

EL MUNDO

DOMINGO 6 DE JUNIO DE 1897

";

Coronel

:Morelia, Mayo 6 de 1897.
Sefl.or D. Carlos Sommer, Director general de "La Mu•
tua.''-México.
Muy señor mío:
Tengo la satisfacción de manifestar á usted que hoy an-

· '

te el Sr. Notario Público D. Antonio de P. Gutiérrez, y

.J: j ~
1~

P-~~
'

~

-

Recuerdos de la pacificación de los yaquis •
Capitán Joaquin Télle:i;, SPcretario del Coronel Peina/lo.
Juun Maldonado.
J uliá.n E~plnosa , Secreta rio de .llaldonado.

Fmncl~o Peinado.

con la intervención del Sr. D. Enrique Hernández Alba,
Agente de ((LA MUTuAn he recibido del Sl'. D. Antonio
Büet, banquero de dicha Compañía, la snma de tres mil
cuatrocientos veinte pesos, treinta cte.: ($3,420. 30 ), valor
total de la l)Óliza núm. 611,926, bajo la cual estuvo ase•
gurado mi finado hermano el Sr. Lic. D. Francisco Huerta Cañedo, ea favor de sus hijos María Soledad y José
Huerta Cañedo, en cuya representación como su tutor
firmo el correspondiente recibo.
Th?bo advertir que la cantidad por la que se aseguró mi
expresado hermano fué la de-tres mil pesos y que los cuatro cientos veinte pesos treinta centavos excedentes for•
man la devolución íntegra de los premios pagados á. iiLA
MuTuAii por la expaesada póliza.
Esta circunstancia me hace recomendar ante las persa•
n~s de buen ~riterio las Pólizas con devolución de pre•
mios que expide la compañía que tan acertadamente dirige usted en nuestro país!
. RéstaI?e. enviar á usted mi voto de gracias por la eficacia y actividad con que se CJrrieron los trámites conducentes á este pago.
Quetlo de usted affo. atto. y S. S.
ALBERTO HUERTA CA.SEDO.

�EL MUNDO

OOM INGO 6 de JUNIO de 1897

DOMINGO 6 DE JUNIO DE 1897

EL MUNDO

LA CANADA DE QUERETARO

II..,."'-CIA EL POLO.

O.!ho kilómetros al Soroeete de la "'apital de Q.1erétaro existe un pueblecillo r1suei'io y pin,oreeco, que ha aid~-¡ es-desd~ ha'!e tiempo -:e! utio rle recreo _de las famihas y la curiosidad de los viaJeros. Entre dos rnmensos
cerros corr.adoa á pico por la mano de la :S aturaleza, se
\"e blanquear como urt ave dormida entre el frondaje, la
iglesia parrog11ial 1 adonde los creyentes indígenas acude~
en maea c'ln frecuencia . .S!ln .Pt!dro es el santo que alh
se venera y el pat.rón del lugar; de aqní que el pueblo
lleve el n~mbre de San Poddro de la Callada.
Las calles son rectas y de pavimento desigual; las casas
de aspecto humilde, cou techumbres rojas y puertas de
romerillo, sin qne por ~sio deJe de baber1 en el ,centro de
la población, a115uoas prntadas con colores ch1llantes y
con sus zaguanc1t.os abiertos de par en par, dPjando ver
el piso alwagreado. l?s tiestos d~ e:xquisit.as fl•!res y las
jaulas que se columpian l1 los brincos de loe pilpro!!.
La plaza, de forma cuadrangular1 tiene banquetas de
Ioeas ruuy tenat1, y está adornada de trecho ~n trecho
por coluumas de Ju.drillo y por naranjos y limonero1que,
cuando eetán en llvr1 par~cen cubiert-Os por un manto ,de
nitive. Al Orientt, dt; la plaza se levanta la P,uroquia,
pequeílo templo de construcción sencilla, que yergue eu
torre sobre un boi:que. de lujosa vegetación tropical.
A dos cuadras dt! la Pdrroquia y hac1a el Xorte, están
los bal1os de agna9 termalt&gt;s, solicitados con avidez r, .....
enfermos y sanos, y el Piojo, estanque anchuroso y poco
profundo, donde willares de pesca:l1toa acornn á loa nadadores como flechas de plata.
Po; loa alrededores del pueblo, el río se de1:1parrama 1
ora formando apacible remanso rodeado de sauces me
Jancólicos, inmensa pupila que parpadea al ser herida
por los rayof! dt!I sol; ora cascaias que ~escienden estrepitoeas atronadoras, quebrando sus cristales en las afi.
ladas r~as y formanlio capelos que ealpican gotas de
iris.
¡ Qué cuadro tan poéticamente encantador! Las huer•
tas de aguacates frondosos y chirimoyos fragantes, que
en la estacióu de las lluvias ee cuajan de frutos; la mul•
tiiud de pájaros de vistoso plumaje1 q•1e parlotean eal•
tando de rama en rama¡ las hortalizas que fingen polícromas telas bordadas, v el río sonoroso que se desliza so•
bre arenales que á trM;és de las ondas se antojan regueros
de leo1ejuf'l~1:'i dan al paiaaJe tintes tan belios y raroe,
que apéuas si puede arrancarlos el ar1ieta á su paleta .....
El río á vect:-s ee arraetra con molicie entre muros formados por cantiles bermejos, de donde cuelgan Ji trechos
bierbeci !las trepadoras que arraigan y medran en el granito. Da loa Ít!stones de esas parásitas y de las maraflaa
de rafees y ratnazones que brotan entre las grietas de loa
peilaacos, se filtra constantemente una menuda lluvia de
gotas que, como un deegrane de diamant.es, cae estremeciendo la corriente.
Cuando loa rayos del sol descienden á plomo colándose por entre la red hojosa, que como un toldo cubre

)

Recuerdo de la pacificación de los hquis.-Grupo de índlos.

4

las huertas, tfilense IM ondas de glauco y relampaguean
con un verde hechiceresco y fosforescP:nte que hace re•
cordar al espíritu soi'lador, los divinos ojo!'lde las náyades.
Y en las márgenes del rfo. la vegptaclón se desarrolla
exhúbera: crecen dalias azules y moradas enredandoaus
guías en los troncos y cnlebreando ent.reapretadoa haces
de azucenas y floripondios de hiperbórea blancura; las
margaritas abren sus e1::trellas titilaates sobre el terciopelo verdinegro de los musgos, y la espadaña se balancea
al fresco aletazo del c~firo.
Cuán esoléndido el crepúsculo vespertino en aquellos
campos! --\. esa hora, las brieas húmedas del río abanican
el rostro, esparciendo efluvios orientales; las nubes se
amontonan en la occidua cordillera, como copos de espuma tint.os en los reeplandorea del sol. del sol poniente
que poco á poco va escondiendo su faz de un rojo irri•
tante.
Y es de ver en esos momentos el paisaje: cisnes y gar•
zatas nadan sobre la superficie tranquila de las linías que
sin reflejar la luz del astro, parecen, ya no como poco an•
tes, cobre ínndido en amplios cril!Oles sino cintas de
acero que se eucarrujan cuando las aguadoras introducen
el cántaro, ó el buey, con gravedad olímpica baja en tal
hora á abrevar deepués de tas faenas campestres.
Y ea de ver también 1 allli, lejos, las espirales de humo
algonado que emerge de las cabaflas, y 01r el canto tipludo y
last.imero de los indios, mezcla
do al rasgueo de la vihuela y al
llorar desgarrador de la chirimfa.
No he preeenciado crepúsculos más bellos! Allí, todo en e8Qs
momentos ee pinta de un color
ambarino; todos ios objetos parecen bafiaree en una ola de oro
que va desvaneciéndoee á. medida que concluye el triunfal
apoteóais del sol, á medida que
ee oculta en la gloria del Ocaso,
y la noche vuelca silenciosamente su rico joyero para constelar la clámide negra del in.6uito.
En la canada no dominan mlia
que dos estaciones durante el
aflo: el Est.!o con sus copiosos
aguaceros y una anticipadn, una
alegre, una prodiga Primavera
que extiende su alfombra de
variados tonos verdee, ealpicada de lirios y campánulas y rosas. Tal parece que Flora ha establecido en esa comarca sus do ..
minios, y que eólo emigra de
allí para ír á fecundar durante
breve ausencia, loe campos inmediatos.
Bello es contemplar en la Caliada la salida de la aurora; obEervar como la luz va punzando
leotamente el Orto, basta agujerearlo, basta romperlo, basWL
hacer surgir el gran disco de
lumbre¡ hermoso mirará. la hora enervante de la eieeta, espar•
cidoa y somnolientos sobre los
gramales, los rebafios de Carretas; ver como chorrea entre las
copas de los árboles, el fuego
que cae del cenit en redondeles
luminosos; encantador presenciar en u1-a noche inundada de
h10a1 de pie sobre el cerro de la
Cruz, el paso de la locomotora
bajo uno de los grandes arcos
del acueducto; grato mirar desde alll la fábrica de Hércules
como un l)Oét.ico castillo feudal¡
y oír en e1 silencio nocturn? e
ruido incesante de las maqwnariaa que se eleva al cielo como
Jefea·yaquis.-Villa. Tce.tabiate. Am.irill.is.
un himno santo al trabajo¡ pero
4

aún es más grato, aún ea más hermoso y encantador contemplar en eEe apartamiento agreste, el cuadro que presenta ante los ojos la l\l'aturaleza, en el momento solemne
en que el día y la noche, como dos enamorados ee juntan,
se confunden eu un abrazo pasional é inmenso.
Junio de 1897.

J UAX B.

DELGADO

SANGUINA

Esta tarde ha sido toda de rosa. El cielg ha puesto en
la enorme concha de su gran paleta, todas las rosas poeiblee. Ha sido el rojo el rey sangrien,o; un rojo estallante y furioso que desde el foco agonizante del sol teñía
el mar de sangre. Después que se hubo hundido la rueda de fuego púrpura, de fuego condensado :v vibrante,
de fuego único y occidental, calló la Cantacfa de loe rojoe,
se alejaron las claridadea de los candent.ea y ofensivoe
amarillos. Los cardenales fueron poco á poco fu.ndiéndoee en una suave disolución de carmín, que gradualmente
llegaba, en ternos desfallecientes y crvmáticos, al grano
de granada, al ala de flamenco, al roea de una una, al
anémico y dulce rosa té. El mar reflejaba la gloria del
poniente.
En el horizonte, la línea curva que marca á la vista el
límite, no se veía inundada.en llamas. Una espesa nube
obscura 80 partió en dos rotondas, dos 1-otondas euaten•
odas por una arquitectura inaudit.a y visionaria. Había
una balaustrada gigantesca sobre un pavimento mancha.
do como por una luminosa y reciente degollación.
Pájaro de la hecatombe, un águila anaranjada, cual ei
hubiese pasado por un iris, extendía las alas, cuyos extremos parecían aún húmedos de una agua de rubí. En
un punto del cielo, en donde la decadencia del tint.e llegaba al desmayo, el suave color trajo á mi memoria un
lejano recuerdo.
¿Fué el de una hoja exangüe y olvidado, entre I11s hojas de un libro de horas. Era el libro impreso en Brll88•
las y de antigua factura. La p.igina donde descansaba
aquella reliquia, quizás de un amor de romanza 1 tenía
una mayúscula roja, de una exquisita b,.lleza arcaica, á
manera de las que ornan los misales y los antifonarios.
De pron\o el parpa1eo r.ipido y blanco de un foco ~lectrico me eacó de mi vago pensamiento. Tras las cohnaa
cercana!!, brumas crepusculares anunciaban la noche. La
ciudad enCflndfa sus luceo. La última vibraclón de la
agonía de la tarde, fué de rosa muriente y desolada.

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J. Stuart MiU.

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RuBÉN DA.RÍO.

Los pJaceres de la vida bastan para hacerla agradable,
ei Ee recogen de paM, sin hacer de ellos el objeto principal de la existencia. Trátese de convertirlos en el fin
priucipal de la vida y al punto resultarán insuficiea_tes.
No reeis'8n á un examen r1gt.1roso. B1erta pensaren s1 es
uno feliz, para dejar de serlo. Para ser feliz no hay más
que un medio, que conaiete en buscar como fin de la vi·
da, no la felicidad, sino un fio extraño á la felicidad.
Que la int.eligencia, que el análisis, que el examen ~e la
conciencia se absorba en este 6.o, y ae respirará la dicha
como el aíre, sin notarla, sin pen~ar en ella, sin pedir á
la imaginacion que se la represente anticipadamente y
también sin hacerla huir por la fatal mania de preocu·
paree de ella.

319

•

_1

'jj-_-:::.

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DOMINGO 6 dejUNiO de 18!:n

EL MUNDO

HACIA EL POLO

prendió lo qae se le pedía y después de largos tanteos lo
realizó. El buque salido de sus talleres fué lo que debía
eer: una fortaleza caliente y segura para la extensa deri•
vación entre los hielos y no un fino velero ó un vapor
rápido.
i(El punto importante, escribe Naneen, era dar ii nuestra construcción flancos talee, qu6 pudiera facilmente eer
levantada durante la preeión del hielo y no aplastada
entre los bancos. Greely, Nares, etc. , tienen muy justa
razón al decir que no había ahí nada de nuevo. Yo ha•
bía tenido simplemente en cuenta las trietes experiencias del pasado. Lo que no obstante, puede ser considerado como nuevo, es el hecho de que no solamente recon&lt;&gt;eimos nosotros que el buque debía tener tal forma, sino
que se la dimos ...... »
Una carena que no ofreciese sino el mínim·1n de pre-·
sión á los estrechamientos del hielo, un casco de tal suerte construido que pudiese resistir cuando no lograr escapará. las más fuertes presiJnea exteriores, en cualquier
dirección que ee produjesen; he aquí lo quequeri.a Naneen
y lo que Colín Archer le dió.
El buque debía ser tan pequeño cuanto fuese posible.
Un pequefio navío es más Hgero que uno grande, y puede
bacérselerofl'.a robusto proporcionalmente á. 3U peso. Además, un pequeño buque ea más propio para la navegación
en loe hielos: la maniobra es más fácil en los momentos
críticos y el buque halla comod!lmente un refugio entre
loa témpanos. Naneen estimaba que una conatrucciói;i de
170 toneladas eería suficiente. Se decidió, por fin de caen•
tas por un tonelaje mucho máa confliderable aunque toda~ía débil: 402 toneladas bruto y 307 toneladas neto.
En íi.n y siempre para facilitar la maniobra en medio de
loe bancos de hielo y también por que una gran longitud
hubiese sido una fuente de debilidad en el momento de
las presiones, importaba que el buque fuese corto.
Pequeño y corto, con los flancos mu.v oblícuos, el buque de Naneen, para poseer una capacidad suficiente, es-

POR

j

FRIDTJOF NANSENTraducción para "EL MUNDO." (1 )- - llustraciones tomadas de las fotografías hechas en el curso de la expedición.

AL LECTOR

La expedición polar llevada á cabocon singular temeridad
por an noruego de inmensas energías, de in vencible cons1ancia. y de supremo vigor, el Doctor ~ ansen, es el gran
acontec:miento científico de esta última década maravillosa y da asunto á todas las revistas europeas que ocupan sendos espacios con detalladas narraciones y sugestivos grabados; unas y otros de fantástico interés por las
arcanas regiones á qpe se refieren.
EL MUNDO ha creído oportuno, a¡zradable é intereeantfeima, la tart1a de popularizar en México á su vez la sorprendente -hazaña geográfica de Naneen y empieza hoy
la 1&gt;ub1icación de una de esas reeeñae, la más be1la y
habilmente ilustrada, con la cual llenará. algunas páginas de sus números de Junio, seguro deque proporciona á sus lectores la más amena é instrucctiva lectura que
puede daree, yeacia FU natural avidPz de eaber basta qué
punto la Esfinge ártica, perpetuamente inviolada, llena
de blancas arcanidades, reveló su secreto al heroico navegante.
EL PLAN DEL DOCTOR NANSEN

t&lt;Nuestros antepawados los viejos VikingE', fueron los
primeros exploradores de las regiones árticas. ii Así se exJ'TeBBz al iniciar el relato de su expedición al polo, el Dr.
FridtJof Naneen, intrépido navegante de loe mares hiperbóreos y noruego irredentista.
De la época de los Vikings á la de Naneen, hay gran
distancia, y en el intervalo las tentativas mas variadas
han sido hechas para arrebatar á las blancuras t)olares
su secreto. Sin embai go, sólo en el curso de este siglo
fueron alcanzadas las altas latitudes y se estrechó al rededor de la extiremidad septentrional del eje de nuestro
globo el círculo de las regiones in~xploradas.
.Antes de Naneen, que ·fué en la estrategía ártba un
inovador atrevido, dos modos de penetración en la zona
polar habían sido empleados: el navío y el trineo .... ;.....
Usó Nansen de otros medios de locomooión?-No; pe•
ro UJID aquellos de otra suerte que se habían usado basta
ent.onces, y be aquí por qué.
Cuando en 1820 el oficial inglés Parry logró avanzar
oon trineos basta el Norte del i::lpitzber, haeta el 82º 45,
de latitud, debió reconocer, después de un mes de fatiga·

1!Fir
- •·••• 'lm:J4P'?J«ipark .P.,.K~ . .
.... _

lhyt1.~parh.l'ram,

,..,.,.,,,.lu,n,,

--frcy&amp;~pu-t.~.,,.,,
&lt;WUW-,yUIIBT.

oe,

la inutilidad de un esfuerzo más prolongado. No avanza
baya. Los bancos huían bajo de él, derivando lentamente hacia el Sur, en tanto que él no marchaba casi hacia
el Norte. Se detuvo á 804 .kilómetros del Polo.
En 1872- 74, cuando la expedici ón húngara de Payer y
Weyprecht descubrió la tierra de F rancisco José, fué gra·
cias á una derivación hacia el Norte de BU navío, el 1 egethoff~ aprieionado en loe hielos. En trineo, Payer llegó
á la latitud de 82°5, é sea á. 880 kilómet,roe del Polo. Pe•
ro el '1.'egethojf no pudo ser desprendido y fué abandonado.
Cuando, en 18i8, en el estrecho de Smith, entre Groenlandia y el archipiélago polar americano, el comandante,
almirante ahora Ma1kbam, de la expedición americana
Nares, después de haber dejado su navío elAle1·t, que se había fijado entre los bancos á los 82° de l!t.titud, alcanzó
en trineo el 83° 20'/ (á 740 kilómetro!!! del polo, ) no obtuvo
este resultado sino al precio de un esfuerzo heróico.
Cuando siete af'ios más tarde, el teniente Lockwood,
de la misión americana Greely ee lanzó á su vez sobre la
ruta abiert,a por Markham, no pudo eino á gran pena
paear de 5 kilómetros ½la latitnd á la cual su predeceeor
babia llegado. No por eso puno negáreele el honor de
D1antener, basta el viaje de Naneen, el record --polar:
735 kilómetros del polo; estaba de él tan cerca como de
Pníe á Avignon.
Por último-para recordar las mál:! célebres tentativascuando en 1879-81 1 en el oceano glacial de Siberia, la
Jear,netle rnlida del estrecho de Bering, cogida entre los
hielos cerca de la tierra de Wrangel, hubo sido arrastrada dos años hacia el Noroeste por eu prisión flotante,
fué rota por loe bancos al norte de las islas de la nueva
Siberia y eólo algunos de los miembros de la expedición
eecaparon al deEastre.
·
En resumen, los más felices resultados babfan sido fra.
caeos. Por donde quiera, en todas las direcciones los
bancos ee habían levantado ante los exploradores, deteniendo loa navíos, cuando no los asían paraaplastarlos ó llevar los quién eabe dónde y haciendo retroceder los .trineos ante una misterioea prominencia que anulaba sus
esfuerzos.
Parecía que, como Jo escribió Nordens Kiold en 1884,
el polo dt bia eer considerado en lo de adelante como inac•
cesible, cuando el joven doctor Fridtjof Naneen, en el
mee de Febrero de 18!:'0, en una comunicación á la Socie•
dad de Geografía de Christiaoía, declaró que él conocía el camino del Polo
Norte y que estaba dispuee\o 1:\ recorrerlo.
De todas las expediciones
que hemos enumerado, la
más deeaetrosa fué incontestablemente la de la Jeannette. Fué esta, no obstante, laque Naneen se propuso tomar como modelo, á
lo menos en cuanto á. la
dirt:cción que d~bía eegmrse.
En efecto, tres años después de la pérdida de la
Jeannelte, se bízo un descubriroienlo muy inesperado
en la costa sud-este de la
Groenladia, cerca de Ju•
lianehaal, por loe esquimales. Apresurémonos á decir
que se trat.aba nada menos
que de los reatos del buque
perdido en 1881 cerca de la
Nueva Siberia, ó más exactamente, de los objetos
provinientes de ese buque:
ana lista de provisiones,
firmada con el nombre del
capitán De Long, quemandaba la JeannetJ.e,
La autenticídad del ba•
Ilazgo de los esquimales de
Julianehaab, ha sido, es
cierto, combatida. Si esos
restos son apocrifos, hay
que convenir, sin embargo,
en que la mistificación imaginada por un lemice-Terrieux yankee, tuvo para
la ciencia resultados eingu·
larmente fe lices, pues que
se le debe el glorioso viaje
de Naneen.
Era en 1884. El profesor
Mohn de cristianía, escribió inmediatamente en un
periódico noruego, el Morgenblad, Un artícuo consagrado al descubrimiento
de JuJianehaab artículo en
el cual emitió la hipótesis

La ruta del P_o_l_o~· - - - - - -- - - -- - - 1•1 La. traducción al francts de la re lacióu completa del viaje .1el .i.&gt;octor Nan.sen, fué emprend ida
~ Carlill! Rabot, uno de los ra~os escritores de Francia que por su ex periencia personal de las exploraCl0De8 á.rt1cas y por su conocimiento de la lengua ueruega íuécapaz de llevarhl. á cabo .
EL MUNDO traduce Asu vez al cru:.tellano este relato de un interés escepcional, no pensando en darlo
U. eztenao porque en el original a bundan las oWrva ciones cielltifica.s qu1:: suspenderiuu el interés de w1a
historia que queremos hacer amena para todos.

de que loe reatos de la Jfarir1elle babfan debido atraYE&gt;earel océano ártico de Siberia en dirección del Noroeete,
después pasar entre el Spitzberg y el Polo para dernender de nuevo al Sur, á lo largo de la costa oriental de la...
Groenlandia. En el estado de nuestros conocimientos
hidrográficos ese era el solo itinerario plausible.
El artfcuto del profesor Moba fué pa1a Nansen un rayo.
de luz. El plan audaz, ineeneato, que él debía ejecutar
nueve años después, había, desde ese momento, surgidor
en- su cerebro. Durante sei3 años, reunió la hipótesis yel
proyecto; acumuló, menos por convencerse él mismosu resolución estaba tomada-que por convencerá st s com •
patriotas, numeroeas pruebas científicas demasiado com •
plicadas, para ser expuestas aquí, en apoyo de su sueño,
basta que en fin 1 á la vuelta de una f'Xpedición á Groen-landia, se decidió á. principios de 1890, á irá decir lo que ,
sigue, á la Sociedad de Geografía de Cristianía:
((Hay un camino para llegar, sinó al polo matemático,
cuando menos á su vecindad inmediata: el de la Jeannelte.
1&lt;Si la J eannette hubiese sido un buque capas de resistir
ti loe asaltos del hielo; si al mismo tiP.mpo hubieeetenido á bordo provisiones en cantidad euficiente, en tres afias
babrfa alcanzado el polo para volver en et&gt;guida, eana r
salva, á lasriberas de Groenlandia, el mundo habitable y
civilizado.
((La prueba es que frágiles restos de ee.e buque ban hecho el trayecto. Los fondofl, los cascos, los papelee amontonados sobre un témpano cerca de Juliane baab ban.
visto el polo de más cerca que la vieron Markham yLoockuood y que lo verán jamás los que se obstinen en
adoptar el mismo camino que ellos. Porque los b~ncoade hielo árticos no son una inmóvil masa helada: derivan lt&gt;nta y regularmente del océano ártico siberiano, al
mar de Groenlandia, bajo la doble influencia de una corriente marina y de vientos, sinó constantes, dominantes.
cuando menos, que siguen la misma dirección. Y es esta
derivación la que hizo retrocederá Parry, la que ha detenido á Loocwood, Mark.ham y tantos on-oe partidos de •
Groenlandia.
uDadme un buque apto para esta navegación, no enea-yada aún¡ un buque que sea en algún modo anfibio, especialmente conetruido para el mar congelado como loe .
buques ordinarios lo son para el mar líquido¡ susceptible
de luchar victoriosamente contra las convulsiones y las
presiones de los hielos, como las construcciones más vulgares ee defienden contra loa choques de las olas y de la
tempestad,-y ese navío no es un mito, estoy dispuesto
á. construirlo;-dadme una tripulación elegida, poco nu. merosa, pero de un vigor á toda prueba; dadme el equipo .
y laE provisiones indiepeneablee; dadme botes, trint::os y·
perros para prevenir toda eventualidad,-porque ninguno, cuando se embarca, para viajar sobre el hielo y Eobre
la mar libre, puede responder de que no naufragará;dadme, en una palabra, los medios de partir en las condiciones favorables requeridas, y los colores noruegos .
flotarán sobre el mar 6 sobre la tierra polar, más lejos de •
lo que han flotado jamás los colores de país alguno y, nosotros volveremos después de haber cubierto de gloria á
nuestra patria, todos sanos y salvos, el buque, la tripulación y yo miemo.n
Los que no han conservado el recuerdo, imaginarán cuan•
do menos facilmente el ruido que hicieron en el mundo •
las palabras de1 Dcctor Nansen. En tant,o que en Europa y en América, geógrafos, meteorologistas y almiran1.ee,
discutían, objetaban, proteetaban, Noruega se entusiasmó.
El 30 de Junio de 1800 el Storthing noruego votó un
crédito de 2771 800 francos (200,000 ·kroners. ) que llegó un
poco más tarde á 389 000 francos. El rey de Noruega (el
1ey de Suecia y de Noruega es para loe noruegos rey de
Noruega solamente, como el emperador de Austria para
los húngaros no es más que rey de Hungría, ) el rey
Osear II dió 20,000 kronere (más de cinco mil pesos.)
El entusiasmo y el patriotismo hicieron el n.sto, y sólo
fué aceptado el dinero noruego.
Finalmente, el total de las subscripciones y los gastos
se equilabraron con la cifrad~ 617,186 francos, represen•
tando el preéio del buque las tres quintas partes de esta
suma.
EL llFBAM»

(2)

Cuando Balzac escribía una nove1a, no dejaba jamá@,
antes de entrar en la relación de los hechos, de evocar et
escenario, en el cual sus heroes iban á moverse; de describir con ab11ndancia de detalles la casa en la .cual ibaáhacerlos vivir y obrar. El viaje del Doctor Naneen es
una novela uvividai1 mas pasional que todas las que fue•
ren imaginadae Jamás; el Fram fué el principal escenario; .
en eea habitación flotante y errante, trece de nueetros
semejantes vivieron durante tres años una existencia extrafla, casi incomprensible: no es paes inoportuno dar la
descripción de este buque tan diferente de todos los otros.
Se desprende claramente, por lo expuesto del plan del
Doctor 'Naneen, que la primera condición que debía lle~
naree para la ejecución de él, era la construcción de un
buque capaz de realizar, en las regiones polares, el viaje
sin : precedente á que estaba destinado. El constructor
Colin Archer, á. quien se dirigió Fridtjof Naneen, com·

- [21 Deseando que esta narración sea instructiva, sin dejar de ser a mena, suJ?rimimos algunos datc.s
demasiado técnicos, relativos á la estructura del Fram.
[En nuestro nümero próximo publicaremos una car ta detallad&amp; del viaje del .Fram y de la marcha
de Ñanscn hacia. el polo. La carta. que calzan estas lineas tiene por principa.l o bjeto trad ucir de una ~1u1m·ra-Oiríamos-materi al la hipóte~is y el plan de Nansen y de mostrar al mismo tiempo q ue la denYación del Fra,n ha justificado la una y ca si realizado el otro.J

EL MUNDO

DOMINGO 6 OE JUNIO DE 1897

Siberia, para que en caso de que el Fram se perdiera, la
expedición pudiese a\canzar la cost.a.
En fin, en la primavera de 1893, Naneen, á fin de po~~r
renovar su provisión de carbón antefl de penetrardefimt1•
vamente en los hielos, fletó e l sloop Uranci.a , de Brcencen
sund, para que llevBse un cargamento de carbón á Khabarova.
No solamente todo estaba listo, sino que tü40 estaba
previsto cuando vino E:l _estío de 1893, época fiJada Pª1:ª
la partida de la expedición. El doctor Naru.en no babia
consa_; rad.o menos de tres años á sus preparat~voe, de loe
cuales dependía el éxito del proyecto que hab1a madura•
do durante nueve años.
EL PERSONA L DE L A E X PEDICION.

Ápenas fué conocido el pl.an de la expedición de Fridtjof

Naneen cuando le llegaron solic1tmlee por centeoares de
todas partea del mundo,-de Europ_a 1 ~e Amé:ic_a y aun:de
Auetralia-á despecho de las predicciones srn~estras que
habían dejado oir tantos eábios geógrafos ó marmos Y tambi én de la decisión tomada de no admitir á bordo del
Fram, más que noruegos y eo número de. doce. uNo era
cosa facil, escribe Nansen hacer una elección entre todas
las buenas voluntades. »
.
Mas de EIBta emulación, la expedición obtuvo una rna-preciable ventaja: que todas las funciones, aun las más
humildes, fuesen llenadas por gentes que poseían conocimientos variados y algunas veces extensos, bue~oe ob·
servadores al mismo tiempo que excelentes marmos:
Sería enojoso hacer sus biografías¡ baste lo antei:ior
para expresar eue méritos, que Jo futuro habrá de aquilatarlos y contentémonos con publicar sus retratos, sus
nombres, y algunae breves notas empezando por el jefe
de la expedición.
.
El doctor Fridtjof Naneen, nació en 1861; era conoc1~0
ya por sua exploraciones en el Spiztberg y en Groenlandia.
Se casó y es padre de una niñita;-ha dedicada la re-

4º Theodoro Claudius Jacobsen, segundo del Fram, naeid~ en Tromece en 18ó5, que -~ª hizo marinero á loa
quinceañoe, casado y con un h1Jo;_
.
5? Anton Amundsn, jefe mecá~1co .~el Fram, nacido en
Hort.en en 1853, casado y con seis h130~;.
.
8? Ado lfo Juell cocinero de la exped1c1ón, nacido en
'1.860 en Skatre, c~rca d e Klagerre; hijo de un armador ;
capitán de navío durante muchos años; casado, padre de
cuatro hijos;
P. Lars Pettersen , segundo mecánico, 1.1ac~do en 1860
en Suecia, pero de padres noruegos; h_ab1lfe1mo herr~ro
y ajustador, había eervido en esta ca~1_dad eo la marma
noruega; casa.do y padre de muchos h9os.
S? Frederik Hjalmar Joham.en, temente en la_ :eserva.
nacido en Skien en 1867; salido de la ernuela militar como oficial supernumerario; estaba tan deoeoso de tomar
parte en la expedición que aceptó el empleo de fogonero;
9° Peter Leonard H enriksen, nacido cerca de Tromsre
en i 859; no había cesado deede la edad .de catorce años
de hacer viajes en el mar ártico como 11harponero)) y patrón¡ casado y con cinco hijos_;
. . ,
10~ Bernhard Nordhal, nac1do en Cr1st1a01a; CB;f'i?nero
de ~a marina noruega, después ingeniero electnmsta y
con cinco hijos.
11~ Ivar Otto Irgene Mogstad, nacido en 1856; era desde 1882 guardi4.n jefe eJl el hospital ~e locos de Gauetad;
Y por último, Bernt Bentzen, nacido en 1860, que fué
el 13? de la expedición y sin embargo no se portó ~al;
fué contratado en Fromere en el momento de la partida.
Una suma de 7,500 francos, extra de los gastos.generales de la expedición, fu é consagrada á pagar pnmas de
seguros sobre la vida, contraídos en favor de los co~pafieroe de Naneen que eran casados. Como á las muJert"s
bretonas, el mar disputa ein cesar á. _las mujeres t?-oruegas sus maridos: cuando el Frani levo ancl~e, _su trrp!_J.lación dejaba detrás de sí ocho esposas y ve1nt;1dós nmos.

'

_..,,

1,/ ' ..

~

La partida del ufram" de Ber11en ( Noruega ) .

.'

taba obligado á ser eetremadamente ancho: le fué dada
una anchura igual á la tercera parr.e de su longitud.
Eetando determinadas estas diversae proporciones,
comenzó la construcción y después el arreglo del Fram
(la palabra significa adelante, y jamás un buque fué mejor denominado. )
La obra así en conjunto como en detalle, fué ejecutada
con igual cuidado,
.
.
Exteriormente, era neceeano para que el Fram pud1eEe deslizándose como una anguila1 escapará los témpanos
en'ormes que podrian oprimirlo, que lae asperezas, así CO•
mo las superficies planas, fues.eB evitadas. Con este fin,
la proa, la popa, la guilla, todo fué redondeado, y esta última se diPpueo de suerte que no formara más que una
SJ1,1ida de 8 centímetros apen.11s.
Faé dado al buque un lujo de proteccióa en mil deta11('8, foé provisto de una instalación eléctrica, de ana biblioteca/ de víveres para tres años, escogidos con el mayor cuidado para evitar el escorbuto¡ de todos los ins•
inunentoe indispensables para las observaciones metereológicas, astronómicas. magnéticas, etc.; y por último, de
siete aparatos fotográficos.
Debido á.'sus excelentes relacionee, pudo Naneen procu•
raree buen0e perros y hacer im1talar tres depósitos de ví---veres en tres puntos delerminadoe de las islas de N ueva

lación de su viaje, 1&lt;ti aquella que bautizó el buque y tuvo
el valor de esperarlo.)1
( Por enci roa del expresivo retrato que reproducimos, el
artista evocó en silaetae delicadas y simétricas las dos
pasiones que existen en el corazón del hombre. Entre su
amor y su quimera, Nansen no tuvo que elegir. Jamás la
mujer cuyo ligero croquis revela el alma enérgica, lo
desalentó ni trató de hacerlo desistir de su empresa; y en
su largo camino hacia lo desconocido polar, él, en nin·
gún momento cesó de pensar en aquellas cuyos nombres
aparecen tan frecuentemente en sus notas de viaje. Eva,
la mujer digna de él, y Liv, la querida bebé. A su parti•
da, Eva bautizó el Fram; en la primera etapa del retor•
no, Naneen bautizó con loe nombres de isla Eva é isla
Liv, las dos primeras tierrae que aparecieron á su vista. )
He aquí los nombres de loe tripulantes:
l? Otto Neomann Sverdrup, comandante del Fram nacido en Bindal en 1855, marino desde la edad de diez y
siete ai'i.os; casado y padre de un niño;
2? Sigurd Scott-Haneen, primer teniente de marina,
encargado de las observaciones científicas; nacido en
1868 en Cristianfa;
3? Henrik Greve BlPseing, médicn y botánico de la expedición, nacido en Drammen en JSG6; acababa de recibir,
en la primavera de 1893, sus grados en medicina;

DE CHRISTIANÍA .AL lfAB DE KARA.

Naneen dejó Christianfael 2-:1: de Junio de 1893.
El dfa era sombrío y triste. El ealió solo, con el corazón oprimido de su casa, atravesó su jardín, pudo
ver, volviendo los ojos, á la pequeña Liv agitando eue
manos, hizo una reflexion melancólica y ganó la playa
donde lo esperaba una embarcación p:ua conducirlo á
bordo del F ram.
Un instante después, amigo y parientes de los diversos
miembros de la expedición, abandonaban el navfo, cuyo
puente invadieran hasta el último momento y elltire las
riberae, negras de multitud, palpitantes de rnmbreros y
de pañuelos agitados, el F ram se dirijió bacía la salida
del golfo. Largamen te, duraLte las ¡¡emanas que siguieron, el navío que llevaba hacia el Norte á Naneen y sus
compañeros. se retardó en las co6tBS de Noruega. En
Laurvik, el 25 de Junio, Colín Archer dijo un último
adios, conmovido, pero lleno de confianza, al buque que
constru yera y que tanto había amado.
En Bergen los turietas imvadieron de iml)roviao laem•
barcación para verá Naneen, hablarle, tocarle. Por la
noche hubo un banquete, y al día siguiente el Fram pro·
siguió su march.a, en 1tun inolvidable dfa de verano,n dice el diario del jefe de la expedición.
0

Continuará.

�EL MUNDO

DOlillNGO 6 DE JUNIO DE • ~

EL MUNDO

DOIIINGO 6 DE JUNIO DE 1897
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-1Rodolfol
Sonrió mi padre con aquella apasible sonrisa de sus
Estaba á. la puerta del corral. Todo lo había visto. D&amp;
delgados labios; brilló en rna ojos claros y siempre bené•
volos un rel ámpago de alegria, y sacó del morral colgado pronto quedé sin movimiento. Me repuse y huí por la
en bandolera un ramo de frutos morados, casi azules, un bodega. Desde allí, mientras mi padre iba li liber tará la
racimo de granadillas silvestres, y mostrándolo por lo al- prisionera, pude ver con espanto que mi chachalaquita,
laxo el cuello, se agitaba moribunda ..... ... .
to decía:
-Para la señorita Niní.. .. ... ..
IV
La blonda niña dió un salto, queriendo atrapar las fruMi
padre
no
chistó.
A
\a
hora de comer, al servirme el
tas que al punto cayeron en sus manos.
primer platillo, llamó al criado, y en voz baja le dijo algo
-Para el caballero don Ernesto ...... .. .
que no pude oir. Estaba yo avergonzado y trémulo, co~
-¿Qué?- dijimos ti una.
-Para el caballero don Ernesto y para Rod.olfo, una los ojos llenos de lágrimas; me la tía el corazón como 81
fuera á ealfrseme del pecho; era yo un criminal que .me•
CHACHALACA cosi ·a muy linda ...... ... .A.divinen ...... ¿Qué será?
recia la horca.
-¡Un nido de chupamirtos!
Andrés volvió, trayendo una fuente cubie1t,1 c-on n~a
-¡Un pajarito herido!
Allá por los
servilleta. Entonces mi padre, como nui.c,1 , ,. \·t" r&lt;1, deJó
-No.
últimos días de
su asiento y vin? á colocaree á mi lado.
-Caracolitos del almácigo ........ .
Juaiocumpliré
-Rodolfo ........ .
Mi madre sonreía; mi padre se gozaba en atormentar
cua1 enta años,
No me atreví á levantar loe ojos ni á responder.
y lo que voy á nuestra curiosidad.
- Rodolfo,-repitió con dureza hasta entonces descoAl fin hundió la mano en las proínndídadee d~l moreferirte, amien él,-de!!cubre esa fuente!
go mío, acaeció ral¡ y .nos mostró, cerca de la lampara, un huevo, un nocida
Obedecí temblando ....... .. y ¡Dios santo! ali( estaba el
cuando era yo lindo huevo blanco, tinto en la sangre de las perdi- cadáver, con el pico abierto. destilando sangrP ........ .
un rapaz, un ces.
De codos en la mesa, ocua ~ el rostro entre las manos,
-¡Un huevo de chachalaca! De !a puesta de hoy ......
-doctrino que no hubiera podido recitar de coro, sin tropiezo ni punto, los diez preceptos del Decálogo. Sin em- Cuando le cogimos estaba tibio. La ponedora se fué he• sentí que me ahogaba y me eché á llorar.
Ernesto y Niní lloraban también.
bargo, el recuerdo de la pobre avecilla no se aparta de mi rida ...... -Y pasándolo á. manos de mi madre, agregó:Papá. y mamá comían silencim.os, y, sin duda, apenamemoria, ni creo que se aparte de ella en loa días de la Límpialo ........ .
dos y tristes ........ .
ErnestJ y yo nos disputamos el huevo.
vida ......
La autoridad materna puso término á nuestra discuEsta es la historia, amigo mío. Ouando la recuerdo, y
.........el pensamiento humano
sión.
como el mar, sus cadáveres arroja.,
-Le guardaremos, para ver si la copetona blanca, que la recuerdo todos 10s días, y siempre con dolor y remordimientos cru~ les, me pregunto:
Así dijo el poeta en su admirable poema. Ciertamente, es buena l!!acadora, cJneigue empollarle.
-¿Qué sentirá el aseeioo cuando l~ ponen delante de
Y ya nos parecía verá la cbacbalacaque de aquel bue•
el cerebro es un oceano siempre agitado, con frecuencia
su victima?
tempestuoeo, cuyas olas arrojan imph1cables hacia las pla- vo naciera, ir y venir por el corr4l gritando: Hay cacao,
l{A J,'. u,:L DELGADO.
yas del olvido los deepojos del pasado: esperanzas desva- hay cacao ......... Y que deade el bosque vecino le responC. de la R. Academia E&lt;,wñola,
necidas, ilusiones malogradas, eueñ.oe azules, ardorosos día el macbo: No hay caccio, no hay cacao ....... ..
anhelos, vagas aepiraciones1 nobles ideas, recuerdos reIII
gocijados, rt::cuerdoa trietes. Pero ¡ah! ese.e de la infeliz
avecilla, lleva años, seis lustros de ti.otar en altaroar, ju•
A las tres semanas, ó poco más, cierto día, al desperguete de las olae, .sin que los t1,1rbiones de la adolescen-cia ni las tormentas de la juveutud, ui las terribles y tar, nos dit::roo una alegre noticia. La copetona blanca
t1ombrías tewpestadee de la edad madura hayan conee• tenía catorce polluelos, y muy orgullosa de su oidada
iba y venia por el corral, luciendo entre sus chiquitines,
guido arroJarle á. la cos~a.
AHí eet11., allí, siempre flotando sobre las creer.as de las uno de e.xtrafio aspecto que su~ hermanos miraban de
olas, lo ruit1wo en las noches tenebrosas que en loe días reojo, las demás gallinas con extrafieza y el eefior del
AUTUMNAi,
luminosos y serenos. Es como una gota de tinta en la harém con alti ve~ y menoi:;prec10. La chachalaca, fea,
cubierta de obscuro vello, torpe, muy distinta de sus viEro Vitre Lumen.
página más blanca del libro de mi vida.
varachitos hermanoe, fué desde entonces objeto de nues•
tros cuidados, nuestra constante ocupación, el tema inaI
En las pálidas tardee
gotable de nuestras pláticas. ¿Cuándo sería grande? ¿Cuán•
yerran nubes tranquilas
Una tarde calurosa, ardiente, una tarde primaveral. do la veríamos logradita'/ ¿No la oiríamos nunca gritar y
en el azul; en las ardientes manos
Un cielo sin nubes, pero inundado de Norte á Sud y de revolver el gallinero? ¡Qué de idas y venidas! ¡Qué de
ee posan las cabezas pensativas.
Oriente á Poniente por la calina,·oomo si humaredas leja- viajes! ¡Cómo gritábamos todo el santo día: hay cacao ......
¡Ah loe su1,1piroel ¡A.h loe dulces suefios!
nas, diseminadas en loe campos, lluuh:::~tm espesado la at- no hay cacao!
¡Ab las ttistezas hl.timae!
mósfera y extendiendo en la sabana, t:Obre las arboledas,
La avecilla plumó; un plumaje pardo, triste, luctuoso
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
sobre los planteles de cafia de a2ucar un velo de azulino que hacía contraste con la blancura nítida de loe pollue'tras cuyas on,1as tréwulas se miran
crespón. A lo lejos el río que nos enviaba de cuando en los nacidos en el mismo nido. No tardó en dejar á lamalos oJOB üernoe y húmedos,
cuando IJOn el rumor sordo de sm1 aguas, aire fresco y vi- dre adoptiva, y campar por aus respetos, y, chiquita colas bocas inundadas de sonrisas,
vificante. A un lado, el viejo tni.pic.be con su ruido mo- mo era, ni buscaba abrigo por la noche ni gustaba de los
las crespas cabelleras
nótono. Al otro el sendero rojizo, quewadopor el sol, cuidados materualee.
y loe dedos de rosa que acarician!
bordado de amarillenta grama de t't1CObillaree polvoroCierto dia le dije á Ernesto:
En las pálida!:! tardea
sos, de estramonios marchitos qm, suspiraban p c. r las
-¿La cogemos?
ni.e cuenta una hada amiga
lluvias de Mayo. Delante de la C&lt;tba, eu el césped, hume-.No, porque huirá; es arisca y hurafia, ¿no lo ves? Los
las historias secretas
do y fresco por el riego 1eciente, sobre el verde tapiz, la pollitos nos conocen y nos quieren, vienen á. comer arroz
llenas de poes1a;
abuela venerable y cariñusa, cala.ú1.,S los anteujoa, repa- tin nuestra mano, mientras esa prieta asustadiza y canalo que cantan loe pájaros,
saba las páginas de no sé qué hbr·u piadoso; juuto á ella llona ......... ¡No la quieras!
lo que llevan las brisas,
nue::itra madre hacie11do labor, y eu Ja natural y mullida
Me quedé solo é wtenté atraparla ......... En vano. La
lo que vaga en las nieblas,
alfombra, Ernesto, haciendo un papelott:,¡ la chiquitina, avecilla huía ......... Hice del corral uu pueblo revuelto y
lo que aueñ.an las niñas .
la blonda Ninf, muy entretenida c1w un rvrro, y .vo,. el no sin pena hube de re nunc iará U1is propósitos. Te~ía
.vacífico RodoHo, sacando de una arca de Noe, juguete yo tantas ganas de acariciar y jugar con la cbachalaU na vez sentí el ansia
en boga, elefantt:e, camelloe, cabras, ueoe, panteras, jira- quita!
de una seJ. infinita.
fas, gallos, gallinas, y unos ht'.rwoe:os y envanecidos pa•
Algunos días después renové la intentona, pero sin éxiOiJe al hada amorosa:
vos reales, cuya brillante cola de vidrio hilado se que- to feliz. En la brega me encontró Erne~to, y por la no-Quiero tm el alma mía
braba entre mis dedos ... Frente :1. nosotros, uno á uno, che, á la hora de la cena, cuando menos me lo esperaba
tiener la inspiración honda, profunda,
lentos pacíficos, eedientos, pasaban los bueyes camino yo, prorrumpió:
inmensa; luz, calor, aroma, vida.
-P;!.pá: Rodolío anda queriendo coger la chachaladel corral.
Ella me dijo:-¡Ven! con el acento
¡Hermoso cuadro de la vida rús :ica! ¡A.mable grupo quita ....... ..
con que bab1aria una harpa. En el había
doméstico que nadie hubiera contewpladosin envidia!
-:No hará tal;-dijo mi padre-no lo hará, porque yo
un divino idi"oma de esperanza.
Al trazar estas H.neas, al consignar en estas hojas fugi- se lo prohibo. ¿Lo has oído?
¡Oh sed del ideal!-Sobre la cima
tivas tan dulces y tiernas m1;-ruorias, oeecubro por el
Con mi padre no se jugaba; una sola vez decía las code un monte, á media noche,
balcón, que tengo al frente, la casa de mis padres, la he- sas; nunca repetía sus mandatos.
me mostró las estrellas encendidas.
redad de mis abuelos. Veo loe campos, el bosque, la de•
¡ Ah, Dios mío! ¡ Qué tentación aquella! De día1 de no•
Era un jardín de oro
hesa, la vieja chimenea, de la cual asciende lentamente che, á todas horas Ule penegui~, .h;n va.noquería yopencon pé talos de llamas q11e titilan .
.al cielo una columna de lmmo azul, y repito los versos de ear en otra cosa. Aquel deseo iba creciendo, creciendo
Exclamé: -más ...... La aurora
•
-Gutiérrez González:
dominándome, subyugándome. Así debe suceder á eso~
vino después. La aurora sonréia,
hombrea que de abismo en abismo van á dar al crímen.
con la luz en la frente,
Ya. ese fuego lo enciende mano extraña,
-¿Y por qué no?-pensé,-¡A la obra!
como la jown tímida
Yt\ es ajena la casa paternal.. ...... .
Busqué un ceeto grande, el mayor que había en la caque abre la reja y la eorp1enden luego
sa, y curri hacia el gallinero.
cie.. tas curiosas, mágicas pupilas.
II
Eran las diez de la mañaaa. Los gallos escarbaban en
Y dije: -Más ...... Sonritmdo
la celeste hada amiga
Obscurece. El cielo brilla con sus mil luceros, y fulgu- la tierra floja, buscando alimañas; las gallinas se baflaban
en el polvo¡ otras estaban echadas, poniendo, y ·la cope•
prorcurupió:-Y bien ...... ¡Lae flores!
ran en las chozas lejanas las llamas del hogar.
y la!!! fl urdli estaban frescae, lindas,
Ruido de caballerías, v~ces de fieles servidores, una tona cacareaba alegremente á pico abierto: P os.... po.~....
.
empa_padae de olor, la rosa virg:en,
sonri1:a en loe lábios de nn abuela, una exclalll.ación re· pos po.~poreso!
La cbachalaqu1ta 1 al verme, huyó y fué á refugiarde en
la blanca margarita,
gocijada de mi madre;• Ninf que se olvida de su bebé,
la azucena gentil, y las vólúbilia
ernestu que se levanta arrojando los carrizos y la nava el Ultimo rincón del corral. ........ A.llá [uí yo con el cesto
que cuelgan de la rawa e~trcmecida.
ja ..... .. .. ¡Es mi padre que vuelve de caza! ¡ Mi padre, con en alto ......... Sí, sin duda, llegar y atruparla sería cosa
de un minuto .........
Y dije: -Más ...... El viento
Ja escopeta al hombro y el n10rral repleto!
No
íué
así.
Al
acercarme
corrió
al
otro
extremo
del
sólo
arras~ra rumoree, ecos, risru!,
Curr1 á recibirle. Detras de él ve01a Andrée, el criado
murmullos mis~riosos, a\~teos¡
diligente, el bondadoar. amigo, el fiel Andrés, á quien patio, saltó sobre unas matas, dió un brinco, consiguió
eacapa.r.
músicas nunca oídas.
mi padre, sin mengua de su autoridad ni menoscabo de
El bada entonces me llevó hasta el velo
-¿Te burlas de mi?-murniuré. - ¡Ya lo verás!
su ctecoro, estimaba y quería como á un hermano.
que nos cubre las ansias infinitas,
-¡Al comedor!-decia mi ¡.iadre tomando la mano de
Y empezó el ataque. La avecilla, azorada, iba de aquí
la inspiración profunda,
Ninl.-¡A J comedor! Les traigo muchas cosas ........ .
para allá, sin detenerse un instante. Las gallinas espany el alwa de las liras.
La curiosidad y la impaciencia nos hicieron correr. A tadas, volaban 6 se agrupaban medrosas á la puerta del
Y lo rasgó. Y allí todo era aurora.
poco entraba el feliz cazador, enlazando dulcemente con patio. Yo, en ,campo abierto1 jadeante, rojo, quemado
En el fondo se vía
el brazo la cintura de la dichosa compañera d~ su vida. por el sol, redoblando el brío, eeguía en pos del anima•
un bello roetrv de mujer. ¡Oh, nunca,
Pronto el morral estuvo vacío, y extendiendo en la me- lito, el cual, cansado, rendido, cuando yo daba tregua á
Piérides, diréis, rncias las dichas
sa el producto de la jornada: un gazapo y media docena mi perecaución, 1ecobraba fuerza, y luego escapaba vicque en el alma sintiera!
torioso. Aquello era un vértigo ....... . , Por fin, en momende perdices.
con su vaga sonrisa,
El conejillo estaba tibio aún: las aves yertas. De nie- tos en que él animal se detuvo, lancé'e1 cesto y ...... ¡Cháel
-¿Más? ...... dij o el bada. Y yo tenía entonces
ve parecían aquellas patitas rojas como el coral.
¡Presa!
clavad.as las pupilas
Se hablaba de loa incidentes de la caza¡ pero nosotroe
Me detuve á gozar de mi triunfo.
en el azul; y en mis ardientes manos
no oíamos nada, en espera de las maravillas que nos haCuando yo me incliné, d oblando una rodilla, para echar
se posó mi cabeza peoeativa!
•bían prometido. Niní se atrevió al fin á preguntar:
mano _á mi cautiva, oí la voz de mi padre, severa y re-¿ Y para no scitros? ¿Y para m i?
prens1 va.:
R UB ÉN D ARÍO.

A

OTTO NEOMANN SV.ERDRUP, comandant.e.

THEDORO

SIG UR D SCUTT-HANSEN, astrónomo.

ANTON AMUNDSEN, jefe mecánico.

CL. JACOBSEN, segundo.

HENRIK GREVE BLESSrNG, médico.

ADOLF JUELL, cocinero.

.r -YJ.
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··~\\·
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LARS PETTERSEN,

•

segundo mccá.n.ico.

HJALMAR JOHANSEN, fogonero.

PETERHENRIKSEN, harponero.

.

BERNHARD NORDARL, electrlcl!!t&amp;.

IV AR HOGSTAD, marinero,

bERbiT BE.,,~TZ&amp;N,

marinero,

�EL MUNDO

DOMIN-,g 6 DE JUNIO DE ,&amp;97

_ ___._SONETOS I ) E JOS.,: MARIA DE HER EDIA _____
LA VlaA DE LOS MUERTOS

Al poeta Armand Silvestre.

Cuando la tumba del olvido asiento,
Haya nuestros despojos sepultado,
Tú serás como lirio inmaculado,
Y o como rosa de matiz sangriento.
La divina meürte, á. quien tu acento
En melodiosas rimas ha cantado,
Nos llevará risueña en giro alado
Por la bóveda azul del firmamento.
Llegaremos al sol, y allí en s11 lumbre
Nueatraa almas aman&amp;es, confundidas,
Alcanzarán venturas soberanas;
Mientras el tiempo, desde su alta cumbre
En la historia verá de nuestras vidas
Dos sombras que en la lira son hermanas.

FABULA EN PROSA

Estaba en las ?rillas de la Est!gia, cuando ví pasar un
liombre peraegmdo por una legión de sombras descabezadas que arrojaban, al parece:,;, caflos de sangre por sus
cuellos tronchados.
-;,A. quién persiguen esas som~ras? dije á. y~ro~te.
-A un bienhechor: al que sustituyó el suplicio meegnro del hacha y lade horca por otro más rápido y humano:
al que inventó la guillotina.
-Y ¡quiénes son los que le acometen?
-Los guillotinados.
-¡Imposible! el Cerbero tiembla al verle, y no se atreve i acercáreele: ¿Cómo ha de aproximarse al inventor
de la guillotina un perro que tiene tre3 cabezas?
-Veo otras turbas como de braceros que acoean á varios fugitivos.
-Esa es mayor injusticia: persiguen á los inventores
de las máquinae.
Lo comprendo: la_ máquina d~ mat~r.suprime dolores,
pero mata: la mágmnadetra?aJa~, ahv1.aal hombre, «pa•
ro disminuye los Jornales. ¡S1lenc10I Oigo una ~lgarabia
de muchachos: veo un viejeci\lo rodeado de legiones de
chiquillos que la aclaman1 deshojan floree á_ eu paso Y
trepan familiarmente por sus hombros. ¿Qmén es ese
viejecillo.
-Ee el que inventó la pajarita de papel..
-No digas más: el;juguete eterno de cándida :ye ncantadora sencillez: la primera obra de arte que eJecutamoe
en la infancia; el único jug11ete de loe niños e~fermos.
¡Caántas sonrisas ha hecho brotar y c·11intaa lágnmas se•
cado en loe rostros infantiles ese viejecillo!
Yo lo ves, lector1 los juguetea son cosas á la vez muy
rieueñae y muy serias.
JosÉ FE&amp;"fA11."DEZ BREllAN.

A. TRA.VES DE I.A. I.I.UVIA.

A Ramón Valle.
Llueve.-Del eol glorioso
los rayos fulgurantes
refléjanee en el agua,
cual sobre níveo tul.
Topacios encendidos
y líquidos diamantes
destilan temblorosos,
rayando el cielo azul.
El oro de la tarde
bañado por la lluvia,
inunda todo el éter,
espléndido y triunfal;
sacude sobre el campo
su cabellera rubia,
para empaparlo en gotas
de fúlgido cristal.
.
La aldea, á. lo lejos,
detrás del sembradío,
del velo que desciende
muy diáfano, al través,
su blanca torre muestra,
su alegre caserío¡
enamorad.a siempre
del aire montafiés.
8P PFcapan del ar&lt;lien'8
fogón de los jacaleij
penachos criniformes
de cándido algodón
que luego desmenuzan
los vientos boreales,
prendiéndolos al pico
más alto del pefión.

A LA PUERTA DEL TEMPLO

· Sales del Templo y tu limosna tiendes
Al mendigo que humilde te saluda:
Que el dón de tu piedad viene en ayuda
Del infeliz cuya plegaria entiendes.

Un cónsul muere en la batalla dura;

El otro en fuga sigue eu camino¡
Y ya sin fuerzas el poder latino
Aguarda más terrible desventura.
En vano el gran Pontífice procura
Rasgar el velo inmoble del destino;
Sólo h~y lamen toe de dolor contino,
Y Roma tiembla en mísera pavura.

Pero el hado, en mi suerte ~o:mpasivo,
No permite que eecondas á m1 anhelo
La luz de tu mirada encantadora,

En la tarde, revuelta muchedumbre
Ansiosa y muda inquiere el horizonte,
Con más hondo terror á. cada instante,

Y yo también tu dádiva recibo,
Pues ya me otorgas, levantando ~l velo,
La gracia que mi amor del tnyo implora.

Creyendo ver sobre la inquieta cumbre
Azul y clara del eabino monte,
Al fiero Aníbal hosco en su elefante.
J AOINTO

Agita gravemente,
sobre la verde falda,
sus cien robustos brazos
el índico nopal,
y siente coronarse
sus pencas de eeme"ralda
por tunas cremeeinas
de grana :y de coral.
Para pintar las cumbres
el sol, divino artista,
aglomeró colores
de audaz entonación:
azul de lapieiázuli,
violáceo de amatista
y rojo flameante
de ardiente bermellón.
La lluvia que chorre1
en líquidos cristales,
enciende más los vívidos
matices de la luz:
el sepia en loe troncones,
el flavo 8n loe jacales
y el glauco en la colgante
melena del eaúz.

GUT1ERREZ CoLL.

ébria de luz y vida
ve el alma aparecer,
el aire alborozado,
y esplendoroso el cielo,
· y el campo re':&gt;osante
de amor y de placer.
Y puede, tras tus gasas
flotantes y ligeras,
mirar, allá á lo lejos,
el labrador feliz,
cubiertas Jaci: campiñ.as
de blondas sementeras¡
repletos loe graneros
de trigo y de maíz.

El iris, ec-bre el cielo
que el sol poniente dora,
estalla en luminosa
polícroma explosión.
De rosa y ama,illo
las cúspides colora,
y canta en el espacio
la universal canción.
Tendido trae la sierra,
cruzado por las gotas
de la sonante lluvia
que cae sin cesar,
es una lira etérea
de cristalinas notas
que se oye con loe vientos
unísona vibrar.
Y llueve.-El sol oculta
su agonizante disco
dejando un horizonte
perlino y flor de lis;
se van desvaneciendo
la cúpula, y el risco,
y el aa1ice, sobre un vago
y enorme fondo gris.
A loe arroyos mansos
el agua pura y fresca
desciende borbollante
del limpio manantial;
ee quiebra con las gotas
que en d.1mza hechiceresca
palpitan, bullen, saltan
sobre el azul cristal.
Y en torno del pantano
que á poco se ennegrece,
bajo la red hojosa
que el eaucedal ttjió,
el fuego fátuo corre,
falgura, palidece;
travieso duendecillo
que el fósforo engendró ..... .
¡Oh, lluvia alegre y buena! .
tras tu fulge.1 te velo,

JOSÉ

¡Oh, lluvia, no decrezcas!
Fecunda las simientes
que bajo el hondo surco
ya germinando están ..... .
Que son tus hechiceros
aljófares lucientes,
para los campos, gloria;
para los pobres pan.

A. SrLVA.

MANUEL JosE ÜTHÓN.

NOCTURNO

Carritos, Mayo de 1879.

Son carne las canteras,
las lajas obsidiana,
es mármol y alabastro
la aguja del crestón
y son gigantes bloques
de tersa porcelana
los riscos de la sierra,
que descuajó el turbión.
La tarde va cayendo,
y aun llueve. Ya reclina
el sol en la montafia
su coruscante sien,
con ópalos y perlas
esmalta la colina,
irisa las alturas
con ópalos tambien.

ceniza, arrodillarse para decir vel'Eos grotescos y predicar sermonee por mano ajena. Una de las Jugadoras, una
muchacha de quince afioa, muy vulgar, vestida de mu•
eelina blanca con ramos de floree azules, dos lazos de
cintas rosadas en loe hombros y una rosa roja en el seno,
no acertó una adivinanza, y en penitencia le pintaron
con la punta de un corcho quemado, una cruz en la frente otra en la mejilla derecha y otra eu el oyuelo de la
bárba. Después, para quitar el carbón, se frotó la cara
con una toalla de lino; le quedaron las tres manchitas
negras, y en cambio la fricción, le enrojeció las mejillas
con el bermellón de la sangre, l\traída á flor de piel. Ahora para colmo de males, le tocó otra penitencia más ~fí¿il que la anterior: sacar con los dientes de ent~~ la harina de trigo puesta en.un plato hondo, una sort1Ja de oro.
Al tratar de hacerlo, una mano atrevida le empujo Jacabeza contra el plato y la l.izo enharinarse toda. Tiene
cubiertos de harina los cabellos, de visos rojos y blanqueada la cara; no puede lavarse porq he está agitada por
el juego, y para refresca~.e un poco antes de salir, se .Pasa el puñuelo por las me11llai;i, y va á sentarse, allá. leJOB,
en un rincón, donde hay poca luz, dán'lose aire con un
abanico de raso amarillo.
Al envolverlos la penumbra, aquellos colores violentos que chillaban á la claridad brutal de la lámpra de petróleo, el blanco y el rojo del pelo enharinado, el b_1!=1-nco
de la harina sobre la cara1 el bermellón de las meJillae,
el ·negro de las tres manchas del carbón, el azul de las ramazones del vestido, el rojo de la rosa, el rosado de las
cintas, el amarillo del abanico, se destiñen, ae suavizan,
se esfuminan, se terciopelan, se funden uno en otro, como sumergidos en un bailo de leche, como velados por
una niebla, y es la jngadora retozona de juegos de prendas vista así de lejos1 en el rincón obscuro1 un pastel
ado~ble de la marquesa del eiglo XVIII, uno de aque•
Uoe pasteles del gran maestro de loe lápices de color1 de
la pintura delicada como el esmalte de las alas de las
mariposas del inimitable Latour; uno de aquellos pasteles que á la caída del crepÚEculo, sonríen suavísimamente e~ la galería de Saint-Quintin.

DESPUES DE CANNAS

Pronta luego y solícita pretendes
Bajar el mamo que tu frente escuda;
Y arrebozada en él E!evera y muda,
Por las gradas del pórtico desciendes.

EL MUNDO

DOMINGO 6 DE JUNIO DE 1897

NOCHE TEMPESTUOSA

.
1

TRANSPOSICIONES
1

I
AL

CARBON

La luz fría que entra por la hoja·entreabierta de la ventana del fondo, al tr~vés de cuyos barroks de hierro se
ven á contra luz las ramazones de unos árboles que se
corta.a sobre el cielo claro y descolorido, rayado por la
llovizna, aclara el cuarto desmantelado, blanqueado con
cal y el piso de ladrillos deetefiidoe por el polvo. Al pie
de '1a ventana, hay una cama vieja con unos colchones
tirados en desorden; á la izquierda un armario abierto y
vacío¡ á la derecha una tina de zinc, y sobre el piso, con
un montón de botellas de champaña, vacías también,
una aglomeración de trastos desvencijados é inútiles; un
sillón de cuero, sin brazos1 una sartén, dos cacerolas y una
regadera de lata. El hollín de la cocina cercana y el polvo del carbón mineral han suavizado la blancura de la&amp;
pared.ea, se han acumulado en las desigualdades del paf'iete y en loa rincones tenebrosos. En el primer plano,
un burro viejo levanta la cabeza pensativa de entre el
canasto de ollejos y desperdicios que tiene al frente; la
luz que llega por detrás le platea el contorno del cuerpo,
las piernas delgadas y el pelo largo de las orejas enormes· el animal se perfila obscuro sobre la claridad debil
de 1~ pared del frente, y parece el cuarto de trastos viejos, alumbrado _así por la luz ain ~olor de la mai'iana llo•
viznoea de NoVIembre, un estudio al carbón, hecho con
imperceptibles transiciones de lo blanco á lo gris, de lo
gris claro á lo gris obscuro, de lo gris obscuro á lo nsgro
suave, de lo negro suave á la sombra intensa; un estudio
al carbón en que la penumbra ' domina el conjunto; en
que la luz brilla en el zinc de la tina, en la lata de la regadera, en el borde de las cacerolas, en el tique blanco
de una botella de champafia, y en que la sombra ae acumula en el e!lpaldar del sillón, en el mango de la sartén,
en un pliegue de loa colchones, en el interior del armario vacío, debajo de las botellas y en tres puntos de la
cabeza del burro, en la nariz entreabie1 ta, en el fondo de
la oreja peluda y en el ojo grande y redondo, sobre el
cual brillan las pestafi.as plateadas y finisimae como ra•
yae blancas que un dibujante, enamorado &lt;l.el detall~,
hubiera trazado con la punta afilada y dura de un láp1z
de tiza sobre la negrura mate y grasa de una sombi a re•
teilid.a con carbón Conté.

II
P.ASTEL

Han estado Jugando un juego de prendas, nuevo en .que
nadie acierta, y en que la due:ña de la casa, para castigar
á las perdidosae, inventa penitencias absurdas. Las ba
hecho comer huevos crudos, marcarse en la frente con

Murió la luna; e! angel de las nieblas
Su cadáver recoje en blanca gai,.a;
Y en un manto de rayos y tinieblas
El Dios del huracán. envuelto pasa.
Llueve y torna á llover; el hondo seno
Rasga la nube en conmoción violenta,
Y en las sendas incógnitas del trueno
Combate la legión de la tormenta,
¡Qaé obscuridad! ¡qué negros horizontes]
Hora fatal de angustias y pteares!
Ay de aquellos que viajan por loa montes!
Ay de aquello~ que van sobre loe maree!
Cuantos niñ.os habrá sin pan ni techo
Que se lamenten de dolor profundo!
Ouánto enfermo infeliz sin luz ni lecho!
Cuánta pobre mujer sola en el mun~o!
Salta prefiado el río sobre el llano
Y amenaza á los pobres labradores,
Y encuentran los insectos un océano '
En el agua que corra entre las flores.
Cansado el marinero se arrodilla
En la cubierta del bajel errante,
Y en vano busea en la lejana orilla
El faro salvador del navegante.
Qué triste noche y en mi hogar en tanto
Todo en el orden y en la paz reposa;
Duerme mi nifla en el silencio santo,
Y se entretiene en su labor mi esposa.
Sentimos ella y yo las agonías
Que sufre el hombr&amp;de diversos modos,
Me acuerdo yo de mis revueltos días,
Y nos ponemos á rogar por todos.
J UA,~

CLEMENTE ZENE.A.

EL CAMALOT!i:
¡Oh, si en tue tallos pensamiento hubiera.
y un corazón sensible como el mío,
¡cuánta tristeza en tí, hierba viajera,
hierba amada del río!
¡Cuánta tristeza en tí, bajo el ardiente
sol de ml tierra que en tus florea bril1a,
mientras vas á merced de la corriente
como Jeda bar::¡uilla!

¿Por qué el aire tus hojas inclinadas
acaricia al pasar en vuelo errante?
¿por qué mueve tus hojas azuladas,
ciega, vas adelante?
¡Si pudieras oír de loe zarzales .
(tan argentinos como son) las queJaa
si pudieran deeirte loe pencales:
u¡Te asustas y nos dejas!n
Acaso por tu amor te detendrías;
y arraigando en tu suelo americano,
con impulso fatal no correrías,
á la muerte, el Oceano.
Yo no te culpo á tí, hierba inocente,
ni eres ingrata huyendo á. los fulgores
de la lámiua•azul de esa corriente
que te vistió de flores.
Otros olvidan por extraño cielo
los viejas astros del bogar, la calma;
otros olvidan su paterno suelo,
¡otros que tienen alma!.. ....
RAFAEL

ría joya de preciado mérito que llenaría 1~n vacío pa~a
aquelloequeae contentan, no taa sólo.con.la luera.tura ~XtJ·
tica qoe echa grandes raísea e.n rimadores Y prosista•
mexicanos, sino que piden á gritos algo uttaw~Dte na•
cional.

OBLIGADO.

¿Vendrá un ¡:oema? Al que intente eecribirlo1 le digo
desde ahora con el poeta:
((.

.................................................... .

Y vosotros aun más, bardos amigos
Trovadores galantes de mi tierra,
Vírgenes de mi patria y de mi raza
Que templaie ellaud de loe poetas:
Seguidme juntos á. eeouch~r las notas
De una elegía qq.e en la patria nuestra
El bosque entona cuando queda só~o
Y todo duerme eu~re las ramas quietas;
Crecen laureles, hijos de la noche
Que esperan liras para asirse á ellas, .
Allá. en la obscuridad en que aun palpita
El grito del desierto y de la selva.&gt;i
MANUEL

PARDO.

Ingeniero,

Ziltipa~, Vera.cruz. Mayo de 1897.

¿QUIEN SERA EL POETA?
Para "El Mundo"

Para pi atar con su aell(? local }as_bellezae de la nat~mleza americana en toda su salvaJe riqueza, se ha necesitado el genio literario de un Zorrilla de San Martín, que
tomando por eubltme asunto el acabamiento de una raza,
ba legado en su inimitable poem~ uTabar_é" junto co~ la
triunfal múeica de ene versos el tipo cláBICO de una ht&amp;ratura nueva.
Loa ondulantes abanicos de las palmeras rasgando con
su gigante silueta un cielo roj~, que todo_ lo abras~ con
sus fulguracionee dantescae, piden un Pierre Lott1 que
dejando un momento 11El Desierto,u mojara la misma
pluma en la misma tinta para que 1 sujetando 111 forma á
la idea, hiciera una verdad de lo que otrvs hacen una
ficción .
Al pisar por la primera vez las costas mexicanall, se siente algo nuevo, algo infiltrado por una naturaleza siempre
con fiebre siempre grande, siempre libre. Se puede so.fiar
mucho, se' puede con_ el d~rad? acica~ del clima cost.eñ.o,
hacer encabritar uoa 1magmac1ó11, haciéndola saltar como
jaca de circo por sobre todo lo imposible; ni aun así se llega á la verdad. L'l flora americana tiene secretos inmensos y sublimes. Atravesar los seculares bosques de h\
costa ea algo como hojear un gran libro que tuviera en
páginas de oro, rimas de todos los poetas y cuadros de
todos los artistas. Las nocht-e tropicales tienen algo solemne en esos ruidos cuya cauea no ee adivina; concierto inmenso que surge de la somera, rompiendo s~a tenebrosidades, para llegar hasta el oído como triunfal
sonata. Miles de coleópteros luminosos que se prenden
en todas las rugosidades y que se dejan llevar por el
viento ayudados de Rus minúsculai:I alas, son emigrado•
ras toe'foreacenciae que en fantásrico vuelo siembran el
suelo de luces y el aire de estrellas. Hay algo pavoroso
pero inmensamente bello en esas soledades que el hombre no ha profanado; yo be eemido placer cuando he
oído el golpe del hacha que derriba un arbol para aliqieIJ.•
tar el fuego de una caldera; pero be sentido también eecreto dolor al ver aparecer en la selva virgen al hombre.
civilizado. Se me figura ver al sátiro levantar las blancas
cortinas de una alcoba de n:ña.
Cuando expedicioné en las montafiae de Oaxaca, en~
tonces vírgenes y ahora convertidas en gran parte en ri•
cae fincas cafeteras, me seducía ese silencio de claustro
de las grandes selvas, tan sólo interrumpido por hojas
que se beean ó ptjaroe que vuelan¡parecíael silencio que
precede á las grandes tempestades. Allí la voz del hombre era una nota extrafta, no se le hubiera encontrado
un acorde. ¿Por qué-decía-tocar esta naturaleza que
parece sagrada? ¿Por qué el hombre ha de destruir para
producir? Y sin embargo así es.

~
EL REINO DE LO AZUL

¡Oh reino de lo azul! ¡Oh re~no de Ja luz, de)ajuventud, y de la felicidad, que he visto en eueñ?s! ...,._
Ibamoe varioe en. una hermosa l.ancha, ricamente empavef!ada. Una ~ran vela redondeábaee en forma de pecho de cisne, baJo loe ondulantes gallardete~. No sabía
quiénes eran mis compaileros; más todo _mi sér sentía
que eran tan jóvenes, tan alegres, tan fehces como yo.
Sin embargo mi atención no se paraba en ellos. Sola•
mente veía tin torno mío fll mar infinito, el mar azul salpicado de eecamitas dor11dae¡ y sobre mi cabeza, un cielo azul también, tan a:1,u\ como el otro, y ~ncima de ~~e
cielo rodaba alegremente, en triunfo, rad1oea 1 la car101a
del sol.
Y también entre nosotros alzábase de vez en cuando
una risa sonora y alegre, como la risa de los inmorta!es.
O bien 1 derrepente, surgían palabras de algunos lab10s,
versos henchidos de una. fuerza inspirada.
El cielo mismo y el mar vibrante y h~rmonios~, co~teetábanoe, y otra vez imperaba el silencio, ese silencio
de la ventura.
Calando ligera en plácidas ondas, nuestra rápida barca
boizaba.
No era el viento quien la arrastraba: dirigida por nuestros propios corazones regocijados, lánzábase á donde
queríamos, docil, cual un aer viviente.
Encontrábamos mágicas islas, semi transparentes, con
reflejos de piedras preciosas, de esmeralda y 6¡:,alo. Desde sus bordee redondeados, llegaban basta nosotros embriagadores perfumes. U nas llovían sobre nosotros lirios
del valle y rosas blancas; de las otras se alzaban de pronto aves irisadas. Giraban las aves sobre nosotros¡ convalaritae y rosas caían al mar, y fundíanae en la nacarina
espuma que resbalaba á lo largo de las lisas bordas de
nuestra barca.
Con las flores y los pájaros, volaban basto. nosotros sonidos de una dulzura inefable ...... ¿Eran vocea femeninas? ... .. . Y en torno nuestro, el cielo, el mar, la ondula•
ción de la vela, el murmullo del surco que hacía nuestra
proa ...... todo hablaba de amor, de uu amor afortunado.
Y allí estaba, -invisible y presente, aquella á quien cada cual de nosotros amábamos ...... Un instante no más
y su sonrisa se despliega, sus ojos iluminan, su mano se
apodera de la mía ...... y en pos de sí me coµ.duce al paraíMo inmortal.
¡Oh reino de lo azul, te he visto sólo en suefiosl
TOURGUENEFF.

He aentido dentro de mí la vida, he creido que la sangre al golpear en mie arterias iba á romperlas, cuando .
dominado por la salvaje poesía de las selvas americanas,
he pensado en el bardo que llevara á su lira todas las
inspiraciones de la musa ooetefla. 8d adivina1 se siente
la apateoaie del poeta.
¿No pensáis, que así como las selvas uruguayas tuvieron un plectro que hizo con cada magnificencia una nota y con cada impresión un verso, las mexicanas deben
tener también un cantor que las describa?
Novel pléyade de poetas valientes ha surgido de improviso en la literatura nacional, ha prendido sus estrofas en las coluwnas de loe periódicos y sin tocar, muchas
veces, los peldafioe de las tribunas, las ba abordado precipitand(I desde ellas la lluvia de oro de sus rimas. ¿Por
qué no pedirles que, dejando por un momento la pálida
lamentación hecha con lágrimas y nacida en la cuna
opalina del ajenjo, busquen en otra escuela menos siniestra antídoto á sus neurosis y asuntos para sus versos?
La vida de ciudad cobijando en sus sombras todos loe
crímenes yenredando en su tela todas las imaginaciones,
mata en la pubertad las actividades y pone junto á lo
trágico lo innoble y junto á lo sarcástico lo estúpido•
Cuánto se desea y con cuánto entusiasmo se vería aparecer una obra que, tomando un asunto cualquiera como
tema. pintara con el órillante colorido que merecen las
belle;as pJco cono~idas de la naturaleza mexicana. Se-

SERENATAS

I
En la sombra, poblada de astros sangrientos,
Ya Selene !a pálida resplandece;
Como pájaros locos vuelan loa vientos
Y una turba de airados remordimientos
Crucifica á mi espíritu y lo escarnece¡
Clavado, en el patíbulo, desfallece
Y agoniza con bruscos sacudimientos;
En la sombra, poblada de astros sangrientos,
Lo apostrofa y maldice mientras perece
U na turba de airados remordimientos.
¡Oh, Tiniebla, efl. tus reinos el mal florece!
Tu ofreciste á mis ojos calentunentos
Esaa florea infames y hoy te obedece
Una turba de airados remordimientos
Que iza en muz á mi espíritu y lo escarnece
En la sombra, poblada de astros sangrientof&gt;....
A~Y'l"ENOR LESCANO.

1897.

�DOMINGO 6 DE JUNIO DE •&amp;o,

EL MUNDO

86

f

DESDE LA CUMBRE

'

DOMUIIGO 6 DE JUNIO DE 1&amp;97

I
Estoy en pi~ ~n. la cum?re: absorta queda
fija en el prec1p1c10, la_ mirada .. :···
¡Qué aiioe negros contiene esta Jornada
Más allá de los treinta de Esprnocedal
Cuando este dia ant.e la noche ceda
¿quién disipa las sombra!!" de la nada?
¡ La fé quizás, que anuncia otra alborada,
como el pájaro oculto en la arboleda!
Mas ¿quién baja sin miedo al hondo arcano?
¿Quién no teme el abismo en la caída,
buscando al sol tras de la no::he bruna?
¡Ah si posible fuera al sér humano

ENGANO SUBLIME
Por maria !!escot.
NUMERO IZ,

Vol ve~ desde la cumbre de la vida
á morir niflo en su primera cuna!

JI
¡Si hubiera sido así! ¡Cuán bf'llo fuera
volver al seno de la madre amada!
¡El véspero fundirse en lfl alborada,
la alborada en el sol, su luz primera!
Tornar el tiempo en su veloz carrera,
tornar la vida donde fué empezada,
y al Paraiso, en que Fe halló creada,
retroceder la humanidad entera.
Del Edén al Nirvana misterioso,
donde las leyes del eilencio rigen,
llegar con el primero el primer día, ..... .
y caer lo absoluto en el reposo,
Rva en Adán, Adán en su almo orígen,
Dios en su propia eternidad sombría ...

III
Estoy en pie en la cumbre: atrás, el llano;
deba10 la honda vertical pendiente;
arriba esta la bóveda esplendente
donde se interna el ideal humano.
Firme la planta, gélida la mano,
hay que bajar por la áspera vertiente,
al suelo vuelta la humillada frénte
y puest~ en Dios el corazón cristiano.
Cuando el cuerpo en la tierra se derrumba,
sube el alma en la atmósfera serena ......
Poede venir la muerte no temida.
Yo sé que está la fe tras de la tumba.
y en plena luz, tras de la sombre plena,
la eterna fuente de la etP.rna vida.
J osE DE DIEGO.

BESO A PUCK

•

Anoche, cuando la luna irisaba la gota de rocío, te vf,
mirando de soalayo, sonriéndote con picardía, y bacien•
do crugir los dedos como si fuerancastai'i.uelas andaluzas.
Ibas vestido de rojo.
En el pecho llevabas la cruz que te bordó Shakespeare.
Tú no me viste. Las campánulas amarillas sombreaban
mi cuerpo. ¿Dónde ibae?
De espaldas aparecías del alto de una espiga, y t~ ~o·
roba deforme parecia el dorso de una moneda asina.
Eres descuidado hasta el exceso, Puck, pues no llevabas
abierta la hebilla de una de tus espuelas de plata.
Con sólo tu presencia, los nenúfares hundieron sus ho•
jas dentro del agua, y loe rergis-meinnicht cerraron eus cálices haciendo buena provisión de rocío para toda la
noche. ¡Lo que es el miedo!
Te ví leer sentado sobre un mustio crisantemo. aquel
trozo tan lindo de prosa que te dedicó Hopsek, hijo de la
vieja Irlanda, y que se embriagó la noche del eanto de
Lía, tu pasión si1veatrel ¡Calavera! ¿A.dónde i~as anoc~e?
Cerraste el librito que está empastado con hoJas de vio•
letaa-asesinadas por tí-y deslizándote con las puntas
de las calzas amarillas, arrojaete una bocanada de humo
por la nariz de macho cabrio, volaste, volaste, volaste....

•••

Ya lo supe, diablo rojo; aquí sobre mi ~esilla, j_unt~ á
la pipa cargada de tabaco, está una esquehta de Titama,
la rubia más be,lla del bosque de Herold, la reina augus•
ta que viste de verde Nilo.
Estoy orgulloso ...... ¡me carteo con reinas!
Sí mal servjdor, Titania se queja tristemente de tí,
libéiula malvada; anoche brincai:;te el muro, y riéndote
cabalgabas en un tallo de azucenas.
Como loe celos son tan tontos, la sorprendiste con la
cabeza apoyada sobre el hombro ~e ~u a~ante y los oj(!S
te giraron en las cuencas, y tu labio mfenor estuvo bailando hasta que una nube cubrió la luna.
Y entonces tuviste Ja edtúpida venganza de matar sus
luciérnagas, sus tristes arafias, y el mosca, dón violáceo
que Antud, tu rival en el arte de hacer maldades, le regaló el año nuevo.
Y como un coro de carcajadas te aoompafió en tu terrible chasco; juramentando y diciendo insolencias, regresaste á tu habitación tapizada de rojo-tu color favorito
-y hundiste la cabt&gt;za en el almohadón de pétalos, que
antes olias con tu sensual nariz.
Hijo de cervecero, borracho de instinto, ya se dónde
fuiste anoche, cuando la brisa mecía las hojas de las campánulas y hacía s.onrojar las fresas.
Y con esta bocanada de humo te excomulgo ..... .
FRANCISCO GARCÍA 0rsNEROS,

f

EL MUNDO

•

.9uvenilia .

Los nifios no son hombres, sino nii'ios; pero las nif'ias
no son nifias, sino mujeres pequei'ias.
Alfonso Karr.

•••

Sacede con la telicidAd lo que con el horizonte; siempre se haya á nuestra vista y nunéa á nuestro alcance.
Julio Favre.

El amor habla más cuando puede hacer meno3¡ lamayor prueba de la pureza con que quería el Petrarca es la
multitud de sus sonetos; en cambio, el impuro Don Juan
reduce la literatura de sus amores ...... á una lista de sus
víctimas.
Clarin.

,kh.

Leódice explicó su retardo,
-Creí que no me dejaría él venir, queme seguiría, que
me forzaría á irá buscará Valeria.
-Pero, dijo ellii, puesto que me amais y yo os amo,
para qué esos misterios? Por qué no habéis dicho á vues•
tro tío que no os casais con su hija, y por qué pedir su
mano?
Después, sencillamente afiadió ella:
-Mi padre ea muy violento, de un honor rígido, un
oficial¡ os mataría si nos sorprendiese juntos.
Había dicho ella muy bien esta pequefia frase, con el
tono que se toma para adve,rtir á un imprudente de que
no debe avanzar hacia el borde del precipicio. Leódice
sintió correr sobre su frente un ligero extremecimiento.
«Vamos, pensó, no hay que llevar muy lejos esta intriga, y es lástima, pero el oso Martín de una parte y ese
javalí de capitán Meriadec de la otra ..... .
Como se mantenía de pie ante Beltrana, presto á abandonarla, he aqui que con gran asombro suyo las palabras
de despedida no pudieron salir de sus labios; se aproxi •
mó á ella cubriéndola COH palabras de deseo, embriagándola con lisonjas, enumerando en una letania ardiente
todas las bellezas de la joven. Ella, encantada, le escuchaba. Entonces, viéndola conquistada, él sacó su reloj .
-Diablo! me olvido, dijo, de que en la mañana las citas son.imposibles. Esta noche, á la media noche, no es
verdad? ......... No tenemos otro medio de vernos solos.
I
Ella se decía que las reinas de la mano derecha y las
reinas de la mano izquierda no debieron mostrarse demasiado austeras y que loe enamorados eran raros en Keroech .. .... Consintió pues en la cita.
Se vieron casi cada noche. El, sin embargo, permanecía fiel á su aparente respeto.
Pero vividor egoiata como era, le hubiera parecido des•
preciable aceptar, sin segunda intención ese idilio. Mi,
naba el alma de aquella virgen cuya pureza parecía respetar: ya hacía brillar á sus ojos las imágenes excitantes
de la vida parisiense, contándole algunas aventuras de
baile de mascara¡ ya con su voz insinuante de boulevardier; ponía en irrición la iirtud y sus santas creencias:
«viejas guitarras!» La iniciaba asimismo en investigaciones de elegancia, haciéndola,ruborizarsedeltrabajo yde
la pobreza. Una mañana el viejo Meriadec sintió gran
estupor viendo á su hija desempefiar las labores de la
casa con las manos enguantadas.
Leódice sembraba ámanos llenas en una tierra fecunda
y el grano germinaba. Cuando juzgó la espiga madura,
ee decidió á cosechar. Por lo demás, el tiempo urgfa. Para precipitar el desenlace anunció su partida.
- Voy á ver á mi padre. Solamente que, Beltrana, aña dió, es preciso que yo esté bien seguro de no haber sido
el juguete de una muchacha ambiciosa y coqueta; necesito de tu amor una prueba irrefutable; me comprendes?
Las muchachas educadas en el campo y que han leído

nonlaa, no son completamente ignorantes. La parte de·
cieiva ee adivinaba, pero el problema era tan importante,
que Beltrana tuvo miedo.
-Si fuéseis li casaro:1 con vuestra prima? murmuró.
El trató desde luego de tranquilizarla con una de aue
habituales bromas.
-Seré yo por ventura un agricultor tan malo que vaya
á poner en mi jardín una gruesa peonía roja, en lugar de
la linda rosa blanca que tengo aqui?
El qaiso atraerla¡ ella retrocedió:
-Si me engañáseis? ......... Si me abandot1árais?
Esta vez dejó él su actitud, tomando el aspecto de un
cab\\llero á quien se le atribaye una infamia:
-Si no tenéis por mi estimación alguna, sefiorita Meriadec, mi;J valiera no volvernOi á ver.
Temiendo haberle herido ella, balbuceó excusas:
-Yo quería decir que, acaso vuestro padre rehusara
obstinadamente su consentimiento, y que vos no osa•
ríais ........ .
-Pardiez! rehusará, estoy casi seguro; pero hay una
·ley que permite á los hijos burlar la prohibición de los
padrea. Yo pleitiarfa. Sólo que has de comprender querida mía, que este tedioso asunto bien vale la pena de la
concesión que yo solicito. Yo te juro que nada me separará de tí, te juro que serás mi mujer si me das una prueba de tu amor.
Beltrana se retiró satisfecha de aquella cita.

El primer domingo de Septiembre, en la misa parroquial, los habitantes de Keroeck oyeron estas palabras
lanzadas 1e lo alto del púlpito:
«Hay promesa de matrimonio entre Leódice Martín,
hijo mayor de Pedro Alejandro Martín, banquero de París, y de la sefiora Aurelia Meyer, su esposa, de una parte; y Lorenza Luisa Valeria Martín, menor de edad ...... .

XXXIII
Muchos afios habían pasado desde aquella hora de
inolvidable desesperación y de trísteza. Jamás Beltra~
na había perdido el recuerdo de ella. Y ahora de codos
sobre el parapeto, contemplaba el gran lago cuyas ondas
se hacían gruesas bajo ese cielo de ok&gt;ño. Una bruma
espesa ocultaba la ribera, dando la ilusión de horizontes
infinitos. Se hubiera dicho el océano bretón.
La mujer que miraba pensativa las brumas del Leman,
tenla un corazón ambicioso, pero no un corazón muerto.
Ese gran drama de amor no fué la eola descepción de
su vida; otra vino menos dolorosa, pero menos cruei._Re·
leía otra pági.oa de su penoso pasado, se volvía á ver en
la pequefla iglesia bretona, representando su triste papel
de sei'iorita de honor, siguiendo á la radiosa Valeria como esos pobres vencidos encadenados al carro del vencedor. Oía el juramento solemne proferido por el traidor,
volvía á ver el cambio de anillo:1 1 símbolo del indisoluble
lazo¡ después, d11rante las interminables salutaciones en
la sacristía, se retiraba aparte y su corazón se rompía de
celos y de cólera.
Detrás de ella, Martín de la Rochela y Martfn de Lyon
conversaban.
-Y bien, decía uno, Martín de Brestes aun más rico
de lo que yo hubiera supuesto. No se ha quedado encueros al casar á su hija; Martia de París llevaría el gran
chasco si á éste le diese la fantasía de volver:Se li caéar.
-Volverse á casar, respondió Martín de la Rochela,
el no piensa en casarse; míralo.
A lo cual el otro, aparentemente un psicólogo, r~plicó:
-Hum! muchas veces son los mi:1 tranquilo:1 q·lienes
se vuelven mlia fvgosos. Si una mujer supiese enamorarlo ........ .
En aquel momento Beltrana, toda entregada á su ira,
se preguntaba, si ella había amado, en efecto, á ese egoie•
ta, que, sin piedad :le su sufrimiento, acababa de comprometerse con otra. Ella le odiaba. Ella odiaba á Va•
leria con una rabia impotente y estéril. Y de pronto las
palabras de Martín de la Rochela hacían lucirá sus ojos
la esperanza de una venganza. Pero esta venganza era

de aquellas ante las cuales retrocede un corazón de veinte
aflos.
Ay, tan poco seductor que era el pobre viejo Martín!
Más de un año tardó en resolverse; poco á poco llegó á
examinar la situación bajo otro aspecto. No se trataba
ya solamente de venganza, sino de fortuna. Casarse con
M. Martin era li la vez vengarse y ser rica, dejar Kercech,
habitar en B"t:st, asistir á loa bailes y á las fiestas, cambiar sus pobres ropas de lana por toilettesmáa suntuosas.
La cosa valfa la pena de ser intentada, ella la intentó y
tuvo éxito.
Desde hacía tres años saboreaba su lujo y su riqueza y
encontraba mayores goces que los que había supuesto,
tolerando ta· presencia de ese marido senil que la idolatra"ba y satisfacía todos sus caprichos. No se preocupaba
del porvenir. No le había él mostrado un pliego sellado
en el cajón secreto de su bureau? No le había dicho:
-Esto, mi querida nifla, es mi testamento. Oa doy to•
da la parte de fortuna de que la ley me permite disponer,
es decir, cuatro millones, rorque espero que seréis aiem•
pre para conmigo, buena, amante y fiel.
¡Fiel! Sí, el!~ lo había sido, rígidamente, absolutamente, no sólo por interés y por deber, sino por un amargo
desdéb del amor. No podía olvidar la traición de aquel en
quien había creído tan locamente. Englobaba en un ren•
cor implacable á todos sue adoradores, que le parecían
bandidos disfrazados de mendigos. Se preocupaba de su
lujo como de su reputación. No por lirismos sentimentales iba á comprometer su porvenir, áenajenar las buenas díeposiciones de su marido.
Y sin embargo, cuando después de la mu_erte de Martin de Brest abrió ella el bureau, é hizo jugar el resorte co•
mo él la había enseñado á hacerlo, el doble fondo se en•
contró vacío: el testamento no· estaba ahí. ¡Robado!
Imposible. Desde que la apoplegía atacó á su marido,
puso en lugar seguro la llave del secretaire. Nadie conoola el escondite. Era preciso que el marido, por sí mismo,
hubiese quemado ó destruido su testamento. También él
la había engañado! Todos eran puee, traidores, ladrones
todos, todos mentirosos!
Beltrana-esto se comprende-no se creyó obligada li
llorar al hombre que la dejaba pobre. Arrojó de sí las
tocas de duelo y paseó, desde las riberas mediterráneas
hasta las playas norma-odas; desde los Alpes ,t los Pirineos; de las Cevennes hasta el Bosque Negro, en fin, en
todas partes donde uno se di vierte, los esplendores de su
cabellera roja y los magnéticos efluvios de su ojo:s leona•
dos, siempre en busca de una presa, pero queriéndola
rica y tendiendo muy alto sus hilos.
U o noble lord se dejó cojer, pero retrocedió ante la
austera palabra de matrimonio. En Biarritz un señor español se enamoró de ella y quiso casarse; pero hecha la
verificación, resultó que no era poseedor más que de diez
ó doce nombres sonoros y del derecho de permanecer
cubierto ante el rey. Ella juzgó que esto no era suficiente en un tiempo en que la carestía de víveres preocupaba con justo-título los cerebros de todas los economista!:'.
En Montecarlo fué un príncipe rueo quien le pagó el tri•
buto de su admiración. Desgraéiadamente se había casado en alguna parte, en Rusia, muy lejos, pero eato bastaba para aniquilar todas sus ambiciosas esperanzas.
Ella siguió aun otras falsas pistas, una de las cuales la
llevó á Lausanne, descorazonada y decepcionada. Alquiló un chalet y se instaló ahI para tomar aliento y reposar un poco, lejos de las 'Illesas de los hoteles, de las pensiones de familia y de las ciudades balnearias. Se volvía
fatalista, determinándose á esperar y á ver venir.
El horizonte más próximo era, sin contradicción, una
1.-illa muy elegante, habitada desde hacía muy poco tiempo. Ella vió salir tres personas de la villa: un hombre
una mujer y una niña.
Ya se sabe como, informada por Carlota,. tendió sus
hilos: el aya al principio, el pintor después, dejáronee cojer; la níi'ia, sombría y desconfiada, rozó la trampa
y escapó.
7

Ante esta hostilidad no P.quívoca, la indiferencia de
Beltrana se transformó en aversión. Sintió por la peque.

�EL MUNDO

una carta? ¿Por qué es~ llamamiento tan poco explícito?
Sondeó los repliegues de su concieneia y encontró mu•·
chas vilezas. No le había dicho Beltrana al despedirse:
1cSi me abandonais, si no os vuelvo á ver, moriré?»
No podía disimularse á sí mismo que no la hubiese
abandonado un poco; no solamente no había vuelto á
Lausanne, pasados los ocho días, sino que sus cartas se
hacían más y más raras. Ella no había proferido ni una
queja, ni un reproche, no apartándose de su soberana in·
d.u1gencia, pero iba á abandonar est.e mundo destrozada
por ese brutal olvido.
Para atenuar sus remordimientos él se impuso una ex•
plicación: Partir inmediatamente, sin una hora de retardo. Consultó el indicador, miró su reloj. Tenía apenas
tiempo. Llamó, pidió su petaca y con una prisa "torpe, la
llenó de los objetos más disparatados y más mal apropiados; á veces arrojaba una mirada de tristeza al retrato
de santa Inés, del cual se separaba con pena, dejándolo
sin concluir.
Terminaba estos preparativos cuando Lila apareció en
el dintel de la puerta, mostrando un poco de nieve en
eua manecitas enrojecidas por el fria.
-Padre-exclamó-nieve, nieve ya, qué hermoso.
Percibió la petaca, palideció y con voz ronca:
-¿Es qué partes? ¿A dónde vas?
-P,uto por algunos días, querida mía, volveré pronto. Tú te quedarás con la señorita Carlota.
Ella pareció no entenderlo y repitió:
-¿A dónde vaE&gt;?
Ante esta insistente fnterrogació.u, el padre se turbó,
balbuceando:
-Mi querida nifia, se razonable; un negocio impor·
tante, que no puedo descuidar ......... Ptiro sin escucb.arlo-sin creerlo, más pálida que la nieve que se fundía entre
sus dedos helados, repetía con una voz sorda, baja, ardiente.
-¿Dónde vas, dónde vas, dónde vas?
En ese momento el aya se unió á su educanda; fué á
ella á quien Fernando se dirigió:
-Un nego~io urgente me obliga á partir, aefiorita CarXXXIII.
lota. Mi ausencia será corta, os confío á Lila.
Después, para abreviar toda explicación, tomó su pe,
Aun cuando eran apenas los ú!timos días de Octubre,
el rudo invierno de las montañas del Douba helaba á taca y se aproximó á la puerta. La niña laazó ur. grito,
Pontarlier; una nieve precoz cubría el suelo y el cierzo juntó las manos y se dejó caer á sus piés.
-Padre, ¡ob¡ padre, yo t8"Conjuro, no me abandones!
soplaba agudo. Jacobo, á pesar de sus resoluciones de
cordura, se había dejado sorprender por ese primer frío; Ella oo te dejará volver.
de euerte que bacía sus maletas á toda prisa, echando
No éra ya una niñita la que hablaba, era una mujer
pestes más que nunca contra esa satánica bicoca, contra que defendía su hogar; ee pegaba al traje de su padre¡
la gota, contra la tía Fourneron que por sus instancias pero comprendiendo de pronto la inutilidad de sus súplicas, furiosat loca, se levantó, y con loa brazos extendihabía retardado su pan.ida.
Fernando Duvernoy, después de haber ido á la estación 8.os á través de la puerta, le impidió el paso.
á estrechar la mano de su primo y desearle buen viaje,
-No saldrás, exclamó, yo no quiero, yo ... ...
volvió á su casa tiritando. Su hogar cale.atado por un caA una eeñal de su am?, la robusta alemana se llevó á
lorífero y la dulce temperatura del taller, le llenaron de Lila en sus brazos.
Fernando, ya libre, salió rápidamente. No oyó un grieatiafacción.
«¡Ah! que bien se siente uno aquí y qué dicha no tener to de angustia; no vió el extremecim.iento doloroso que
que partir. Lamento verdaderamente á ese pobre de Ja- agitaba un cuerpecillo fragi1 1 en tanto que una cabeza de
cobo. Al diablo vayan loa viajes. Veámos ahora cómo nifia caía hacia atrás sobre loa brazos que la sostenían.
hemos de llenar el dia: á las dos, última.a sesiones para el
Cuando la ni ñita abrió los ojos, después de un desvaretrato de santa Inés; á las cuatro, cita en la casa de mi necimiento de alguno's segundos,· estaba en su lecho ysu
notario; no es muy divertida, pero ea útil; y después, esta aya la miraba con ansiedad.
-¿Se fué? deveras ee fué? preguntó.
noche, comida en caea del presidente; en seguida nuestro .
-Se fué, querida mía, pero volverá pronto, no te
pequeilo whiat,lt
Se aproximó á la ventana, contempló las r.J,mas de loa apenes.
Bruecamente Lila se enderezó en su lecho mirando á
árboles cubiertas de escarcha, y murmuró:
la pobre aya en los ojos.
u Ya no hay hojas. ¿Qué será de ella? Carlota está sin
-¿Sabe usted adónde se ha ido? int.errogó.
noticias¡ m6 decía ayer que no había recibido respuesta
-Mi querida nifia, tu ho.oorable papli tiene ciertamená 8118 dos últimaá cartas. ¿Estará más enferma? Iré á verte la mayor confianza en la humilde aya, pero ......
la cíertameute cuando haya concluido con ...... ,,
Ella la interrumpió con una risa estridente:
Repitió por tres veces la palabra .-conn buscando bue-Se ha ido á buscarla; la traerá y entonces os arroja•
nas razones que darse á sí mismo; después, desesperando
rá á vos y á mí también.
de no encontrarlas, encendió un cigarro y se instaló ante
-Pobre Lila, deliras; cuando tu papá se case ( una amsu caballete. Guiflaba loa ojos, se apartaba, se aproximaba, movía la cabeza; decididamente no estaba descon- plia sonrisa de triunfo entreabrió los labios espesos de la
institutriz) nadie nos arrojará ni á tí ni á mí.
tento!
Sin responder, la niña movió los hombros; después, deLlamaron á la puerta. Mariana entró con un telegrama
jando caer sobre la almohada su cabeza triste, .ee echó á
en la mano. El telegrama estaba concebido así:
1l.Apelo á vuestro juramento, venid, t.engo necesidad de llorar amargament:.e.
vos.
XXXV

ña ese sentimieoto de temor y de cólera que inspira el
enemjgo en emboscada, resuelto á barrer el camiuo.
La seflora Beltrana Martin no era de esas mujeres que
se pierden en la indecisión; sin embargo, después de la
partida del pintor se quedó perpleja, semejante á un peec.t.dor que después de haber sentido al pez palpitar en el
ansuelo, reconoce que el astuto no se ha dejado cojer y
se pregunta si vale más quedarse en el mismo sitio 6
bnscar fortuna más lejos.
Mirando las persianas cerradas de la 1.illa, sentía en su
córazón una impresión extrafla: no el amor, no tampoco
la amistad, sino la amargura. C,:,mprendía que había
contado con este matrimonio; comprendía que no renunciaría en tanto que le quedara una sola eeperanza. Se re•
solvió, pues, á esperar, no sin impaciencia.
«Pierdo mi tiempo,)) murmuraba.
Para ella el tiempo era la juventud que huía; pero
¿á dónde ir en esta estación de otoño? Dem~iado pronto para las e6tacionee invernales, demasiado tarde para
el borde de la mar y para la mayor parte de villas de
aguas.
Era entonces, cierto es 1 el tie:npo de las cacerías y de
las permanencias en loa castillc,s; mas ninguna ama de
casa la había convidado: no se abre la morada de la familia á una desconocida encontrada en una mesa de
hotel.
ComeLzaba áreconocer qne si la intriga es Iacil, el matrimonio es difícil. Peeaba sobre ella el caneancio; ciertamente era ambiciosa, pero de año en afio el fin de tal
ambición disminuia. !base ya convenciendo de que los
hijos de los reyes no andan ya en busca de pobres cenicientas; que los parisienses jóvenes, hermosos, ricos, cor•
tejan pero no se casan; q ne los Martín de Brest, se casan
pero no testan¡ que los lores de Inglaterra piden á sus
esposas. respetabilidad y que los señores espafloles tienen
frecuentemente la bolsa vacía.
Así es que de decepción en decepción llegó á desear
ese matrimonio honorable 1 pero poco brillante; esa amplia comodidad burguesa, esas sesenta mil Jibras de renta del pintor 'Fernando D11vernoy.

BeUrana.»

Leyó y releyó estas dos líneas, cuyo laconismo forzado
no dejó de inquietarle. ¿Por qué un telegrama en vez de

En el chalet de Laueanne, Beltrana, con las cejas fruncidas y la mirada dura, trataba de atravesar las tinieblas
que el crepúsculo de otofio espesaba en rededor.

DOMINGO 6 DE JUNIO DE 1897

((¿Vendrá? Quien sabe. Heerradodejá.ndolo apartarse
Si C.ulota fuese más babi! le retendría facilmente ......
La verdadera rival temible es la niña; ella sólo ha penetrado mi designio ..... .
No concluyó.~ Su mirada se ensombreció y se :(ijó du.
rante algunos minutos sobre las ondas agitadas del gran
lago que, bajo aquel cielo de Octubre, tenían un siniestro
aspecto. P.::ro era una mujer enérgica y valerosa; se re prochó esta debilidad, se apartó de la ventana y se apro•
ximó á la chimenea.
Un fuego brillante flameaba en la chimenea, las bujías de•
los candelabros llameaban alegrem~nte; á pesar de la
estación avanzada, flores de perfumes vivos se abrían
en las jardineras¡ el budoir tomaba un aire. de :fiesta y la
chaise longue de los malos días desaparecía para dar sitio
á un estrecho tJte á ttl-t.
Una sonrisa pasó sobre sus labios¡ después, atentamente, minuciosamente, como si se hubiese tratado de una
desconocida, examinó su propia imagen que se reflejaba
en el espejo. U na deEconodda, en efecto. Lo mismo que
la cbaise longue, los crepés lúgubres habían desaparecido. Una bata de un azul palido sábiamentecortada, don •
de la indolencia de loa peinadores de la maflana se aliaba á la elegante indiscreción ele las toilette!, de en la
noche dejaba eotrever, faodidos en el tul y ~l encaje, los
brazos de una forma exquisita y una garganta de una
blancura nacarada. La viuda doliente, la triste enferma,
desaparecía; una mujer de hermoso aspecto, alerta, deli•
ciosamente linda, surgía ie pronto. La señora Martín le•
nía razón en sonreír. Ella libraba su última batalla con
la habilidad de un general experimentado. El duelo, la
melancolía, semejaotes á tropas agotadas. cedían el te •
rreno á. nuevos y potentes refuerzos.
s~ dirigió hacia un pequeño bure_au y tomó una
carta, la releyó, la examinó minuciosamente, como llubiera podido hacerlo un inexperto en escritura; después,
con un gesto satisfecb.0 1 volvió á colocar el papel en el
cajón. Todo se encomraba. listo¡ podía él llegar.
La hora transcurría. Muchas veces levantó los ojos ha.
cia El péndulo con mirada impaciente, muchas veces fué
hacia la ventana en una ansiedad que no dominaba. 1-'or
fin el rodar de un coche se hizo oir, el trote lejano de un
caballo. El ruido se aproximó; después, ante la puerta,
detú vose bruscamente.
Una triunfal sonrisa alumbró el rostro de Beltrana.
Bien pronto Fernando apareció en el dintel del salón,
con el deslumbramiento un poco torpe del homore que
sale de las tinieblas y á quien las luces deslumbraban .
Entonces, con las dos manos tend.idae, ella fué á éJ. El
golpe fué teatral, y la maga que lo había preparado podía
gozar del éxito de su mIBe en scene. Embelesado, Fernando la m:raba con sus ojos ardientes.
Durante el trayecto de Pontarlier á Lausanne, él se había preparado á escenas más dramáticas, á recibir los
adioses de aquella incomparable amiga. Se había golpeado el pecho murmurando un rnea culpa mezclado de con·
trición y de fatuidad.
Contrición, fatuidad, todo desaparecía para dar sitio á
un deseo loco de tomar á la bien amada entre sus brazos
y estrecharla contra su corazón.
Ella le atrajo hasta la medianía del salón, bajo la luz
de las bujías, áfin de que él puW.ese mejor mirarla; le mi raba con una dulzura pérfida, con la cabeza echada un
poco hacia atrás, como si tendiese los labios á sus besos.
-¿No me reconocéis ya? p1eguntó ella con una voz súbitamente entristecida, me censarais entonces, mi ú nico
amigo, que no sea una lamentable moribunda? Yo goza•
ba tanto de antemano cou vuestra sorpresa y con vuest ra
alegría¡ tantas veces habiais deseado mi curación!
Ella se había aproximadü muy cerca deél, tan cerca,
que respiraba el perfume que exhalaba de su cabellera.
- y ahora que me véis curada, lanzó estas palabraa co·
mo un himno de alegría, parecéis apenado y descontento.
El había llegado á dominar su emoción.
-¿Por qué ese llamamiento tan lacónico? Dijo severamente.
-¡Ah! exclamó ella, ya hablaremos más tarde¡ reposad por ahora, calentaos, después platicaiemoa como en
otro tiempo.
Y le llevó hacia el Wt -: á lb.e sentándose cerca de él.
-Pobre amigo, que rapido viaje acabaia de hacer por
mí, con este tiempo de nevada!
Y como ei ella hubiese comprendido que ese dpido

DOMINGO 6 DE JUNIO DE 1897

viaje merecía una recompensa, le puso en las manos sus
dos manecitas, y repitió:
-¿Me censarais?
¿De qué hubiera él osado censurarla? Acababa de ha·
-cer, es cierto, con la nieve y el frío un desagradable viaje. Y estaba aterido y un mucho medroso por su preEen-

EL MUNDO

homeópata encontrado por casualidad le había dado a] .
gunos glóbuloe. El resultado fué sorprendente. Entonces
le vino el peneamiento de dar una sorpresa al fÓlo eér
que se interesaba por ella en el mundo, al sólo amigo que
tenía en la vida.
A menos de tener un corazón de ti!re y aun de tigre

,.

Comenzaba á presentir la liga de familia urdida contra ella y qué urgente era intervenir.
Fué anunciada la comida, y ella tomó el brazu de su
huésped, con una gracia zalamera.
-Comeremos juntos esta noche para festejar mi resurrección.
Est-a comida naturalmente f1,1é exqui!=ib . Cómo pudo

, ..j

¡_

tir, le hicieron inquirir el nombre del médico que habí
flperado este prodigio. Ella respondió con complacencia,
discurriendo act&gt;rca de la medicina homeopática, y EObre
su maravilloso poder; después le preguntó á su vez,
No había pasado un cuarto de hora cuando habían
vuelto ya á la intimidad de otro tiempo. El le ca.ataba
por menudo sus negocios desde la explotación del bosque
de lod Lanues hasta el retrato de Santa Inés.
-Decis entonces que los l\finoret no han quebrado.
-No1 sus primos los Daclan han respondido: son cincuenta veces millonarios. Por lo demás, era facil preveer
eso; mi tía Fourneron se alarmó demasiado. La quiebra
estaba casi conjurada cuando llegué á Pontarlier.
-¡A.h! dijo ella.

'•.•·

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P. ~~

'(_';,,' -

,.,,,.

~

timiento de un eterno adióe; la alegría de no haber eido
un asesino debió inundar su alma; pero permanecía can•
teloao y á la defensiva, sentía que el peligro estaba próximo y que la tierra temblaba bajo sus pasos.
Ella le explicaba su curación. ¡Oh! muy sencilla: un

alópata, no se puede censurará. u.oa. mujer porque un homeópata la baya curado).
La influencia del buen fuego que flameaba en la chimene$, y la influencia más penet,ante de dos manos que
opriDlfan las de Fernando, comenzando á hacerse sen-

~ua averiguar los manjares y los vinos que él prefería?
Un iatenso bienestar, una especie de beatUud lo invadían: después del frío, ese calor tibio de una pieza toda imprE'gnada del olor de los manjares suculentos. neepués de las fastidiosas comidas de familia, esa deliciosa
comida en tétl!-á-t&amp;e¡ después del roatro inexpresivo de la
aya, esa linda cabeza fina que le sonreía. Se volvía op•
timi1:.1ta y cesaba de censurará Beltrana que no se hubiese muerto por !.In abandono.
Omtifi:ttará.

•

�EL MUNDO

DOMINGO 6 DE JUNIO

DE ,891

EL

·ooMINGO 6 de JUNIO de 1Ssn

La inauguración se efectuó e l

Una hermosa escuela en Je•

O de Agosto del at'lo próximo

rcz ( Zacateca a.)

•

391

MUNDO

J?&amp;·

Notas ae la moaa.

esdo, confotme á un bontW
programa, y 1a fiesta resultó tan
81usa de seda pompadour. ( Flcura 1.)
Cumpliendo nuestro progra~olemne y animada como no
ma de dar á conocer á. nuesiroe
hay memoriaen aquella locali•
Está. adornada por seis galones de l~ntejue]a. Cuello
iect.orel!ó todo aquello que signidad de ninguna otra, por que tofique un esfuerzo progresista en
da la población ae prestó con médicis abierto hasta la cintura, sobre una chorrera de
México, aaí sea en la capital
guEio á cooperar á ella en cuan- encaje de seda cruda, cin.turón de listón guinda..
como en la población más peto fu é necesario, habiendo estaTraje de calle. ( Flcura 2 )
quena del vasto territorio, pu•
do concorridíaimos esí el baile
blicamoe hoy la fotografía de un
que para los partic11lares se dió
Este trajE, cuyo correcto estilo embel1ece el cuerpo, es
hermoso edificio que en el paren el salón de la escuela, como
de diagonal de lana negro, y rn abre Eobre un chaleco de
tido de Jerez, Estado de ZacaPi que para el pueblo tuvo veri•
rae.o blanco con un pequeno volante en la. cerradura;
tecae, se inauguró, y que por
.6.cativoenel tea'tro1
múltiples razones merece que le
Es digno de todo encomio el este chaleco se adorna con cintitas de terciopelo negro y
coneagremoe algunas lineas¡ y
celo y eficaz empeflo del .Jefe botoncillosde,concha quemada. Cue llo de ra.so con cin-el retrato del Jefe Polftico del
Político, señor Cabrera, al cual
mencionado partido, al cual ee
¡¡e le debe, entre otras muchaa
debió la importante mejora.
é importante obras públicas
La relación de los trabajo3
realizadas en breve periodo de
emprendidos hasta el corouatiempo, esta mejora que por tomiento del edificio, ofrece notas
dos conceptos merece encomio.
inetrucctivas é intereeantes, así
Para terminar, transcribimos
por la perfección del trabajo en
las siguientes frases en que un
un medio en que se carece de
cronista zacatecano da cuenta
numerosoe elementos familiade la impresión general que caures en loe grandee centros, como
EÓ el edificio.
por la notable economía con
Al descubrirse la fachada, diqne ee llevó á cabo la obra y la
ce, no obstante la poca persenergía de que su iniciador depectiva que ofrece por su situabió dar pruebae.
ción, ee reveló en todos los rosEl edificio en cuestión, eetá.
tros de loe visitantes la más viva
fincado en el terreno donde
y grata sorpresa, manifestando
existía la primera escuela públique la. impresión que sentían á
~a que se estableció en Jerez, y
la vista de tan grandioeo edifiuna \'ez acordado por la asam- Sr. Pedro Cabrera, Jefe Político del Partido de cio,
era verdaderamente inesblea mu:!!cipal la nueva coneJerez ( Zacatecaa. )
perada., pues les parecía ver al-trucción, se derribó la ruinosa
[Véase e1 arttcu1o relativo}
guno de los hermoeos y gallary antigua finca que alu había, y
dos edificios con que se eugalael señor Ateoógenee Cabrera,
hermano del Je[e Político Don P~dro Cabrera hizo la nan las pintoresca.s capitales de Europa.
Et relieve de cantera es exquisito, y su decorado inte·
distribución y el plano para la nueva, y el maes,ro albarior y su pintura espléndidos: tiene dos espaciosos salones
nil y cantero, Dámaso Muñetón, el dieetlo del edificio
cuya construcción fué llevada á cabo por el mismo 1iru: como para contener cada uno treecientos alumnos, y no
netón, quP. es un modesto, entendido y honradisimo ar- obtant.e que su construcción se hizo con la mnyor econo·
tesano, á cuyo cargo corrió la dirección de las obras de mía posible, que la piedra es demasiado barata por encontrarse en lae cercanfa.s de la ciudad, y que la. mayor
cantería y la de albañilería.
Comenzóse á abrir loe. cimientos el día 18 de Junio de parte de manufactura se hizo con el trabajo de los correc"94, dlindoles uoa profundidad de 2 metros que se cotma- cionalee, su costo fue de gran valor, según la cuenta ren~
roo con piedra y mezcla, ye117 de Julio siguiente seco• dida por el Jefe Político.
locó la primera piedra de sillar.
Fia;ura l.
Toda la construcción es de cal y canW, y de sillería la
parte exterior, teniendo una altura de 13 metros 10 cen1.ímetroe del piso al extremo de las almenas; t1einta me-El es necesario es duro, pero es únicamente por la tas y encaje. Cinturón y solapas de moiré. Ma.nga ente•
tros de frente y diez y seis FU'3 costados.
práctica de este u necesario, como podemos atestiguar ra, de corlo bullón y encajes negros en el borde. La fa}.
El orden del edificio ea g6t.1co puro, con ricas y vistosas nuestro va 1or moral. Vivir al capricho no supone ningu- da va adornada en el lado izquierdo, por media quilla de
almenas. Tiene dos piaoe, y multitud de ventanas lo circintas negras con botones de concha quemada.
na superioridad,
cundan dándole bellisimo aspecto.
Gccthe.
Doa trajes de paseo. ( Figura 3.)
El interior tiene treE corredores, á Jo .. que corresponden tres puertas del salón, dos de otras 1antas piezas,
'1Da del excusado y el arco de entrada, eiendo iguales los
El extremo dolor tiene su misterio de pudor como el
Hermoso traje de sarga blanca adornado con tercio,departamentos de uno y otro pi::o, en 10s cuales están extremo amor.
pelo azul obscuro. Cuerpo blusa, abierto sobre uo. taLamartine.
lle de imrga. rayada de azul y blanco. Unos picos de ter·
inEtaladaa las escuelas números 1 y 2 de nif'iai.=-.
El costo del edificio en dinero fné de $11,79-1 31 cenciopelo azul, formando el bolero, y cintae azalea lo comtavos, lo cual supone una admirableeconomia, aun cuan•
pletan. Yueltas y pufiot&gt; de terciopelo azul con cintas
do falte que valorizar el eficaz concurso preetado por el
blancas. Manga con dos volantes adornados por cintas
.:ayunt.amisnco en diversas formas.
angostas de terciopelo azul.
Traje d~ cheviqt perla. ( Fia;ura 4. )
Este traje, que tanta acogida ha tenido1 es de soma
sencillez pero mucho gusto; pues todo su adorno consiste en cintas negras acordonadas y diepuestaa en la forma
que nuestro grabado indica. En lo alto del talle, una serie de alforz,s cruzadas., y un rizado de muselina de seda
en el cuello.
Cuerpo blusa para jovencita. ( Fia;ura s.)
Este vistoso traje es de te la. escocesa color de rosa,
adornado con un cinturón á dos picos, de terciopelo ver•
de, cuello de terciopelo con una rosácea por detrás.
Blusa lara;a. ( Fie,ura 6. )
Esta blusa es de tela indesplegable encarnada, y va
adorna.da con listón de raso negro. Cuello y cinturón con
lazo negro.
Blusa con fíe,aro. (Eia;ura 7.)
;¡..

Este eleé ante traje es de seda china blanca, con cuatro
bulloncitos formando canezú. Manga alforceada de la
misma tela. La chaquetilla es de cachemir blanco y cintas de lentejuela.

i •.

,.__

n 'J'l"¡;~ij\";

'f~

LECTURA PARA LAS DAMAS

Admlnlstraclón y aumento de la renta en la familia.
EL T IU Jl.\J0. -1. AS DE UDAS

i!a risa.
t.:uadro d e S t . G e orge Hn.re, R. I ..

Una escuela primaria en Jerez Zacatecas. Exterior del edificio.

{Véase el artlculo relaUvo,1

Queremos suponeros al a.brigo de la.e necesidades y aun
en cierta comodidad y dcscanso; esta será una razón pa•
raque este consejo de traba.jar no eea para vosotras.
Tened cuidado: si no tenéis necesidad de trabajar para
vivir actUJ\lmente, sí tenéis necee.id.ad para oc11paroi, pa•
ra no dejaros devorar por el fas tidio, invadir por la maledicencia y dominar por la sensualidad.
Cuando el angel de l trabajo es lanzado, 6 por lo menos
abandonado, es el de monio de la. ociosidad y de la tan-

�EL MUNDO

DOMINGO 6 DE JUN!O DE 1801

gaisdescanso, hasta no habarla cubierto. o~
diremos después, cómo puede hacerse esto.
Una deuda en le. economía doméstica, es
como un desgarrón en un vestido: va haciéndose más grande ·si no se le rep,ua. inmediatamente.
APARTAR UNA CANTIDAD FIJA DE ANTEMA:-.O

Velad no sólo en no traspasar vueetras
rentas, sino también en buscar el medio de
apartar, "e.da afio ó cada mes, una pequt&gt;ña
suma.
Esta es la parte que debe subvenir á los
accidentes imprevistofl, á las enfeTmedades
algo largas, á las pérdidas de loa bienes ó d1:.-l
dinero.
Esta es también la parte que proporciona
los goces íntimos del alma y del corazón, que
ea necesario no ver con indiferencia en una
familia.
Bordado festoneado para sábanas de niños pequeños.
11Si alguno quiere, dice Bacón, ponerse á
nivel en sus negocios, su gasto no debe pasar
de la mitad de sus rentas, y si quiere llegar á ser rico, no debe ocurrir las quiebras que de improviso vienen sobre laeconomí:\
pasar de la tercera parte. 11
domfst'ica, y destruye toda el bieneetar de una casa, si no hay
Ea~ ea algo, exigente, y y~ no quiero que vayais hasta allá; alguna reserva para hacer frente A las necesidades primeras; ni
pero s1 desea.na que en un rincón de vuestra caja hubiese una sobre los gaetoe ocasionados por una lar~a enfermed~d, que imbolaita ocu!ta que llenarais lo más que pudiéseis, cercenando de pide el aumento de la renta que proporciona el trabaJo, y absor•
algunos obJet~e .de fantasía y ~e P!,lro lujo, según os lo permitie• ve una gran parte de loa recursos ordinarios.
se vuestra pos1c1ón, y cuya pr1vac1ón no turbara, ni vuestro sueEstas reflexiones serían menos comprendidas á vuestra edad;
fio de en la noche, ni vuestro buen humor del día.
pero ¿no es cierto que hay momentos en la vida en que es ntce.No me fijaré aquí ni insistiré, sobre las desgracias que suelen sario mostrarse más geueroso?

~LA FRATERNAL·sa

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:ompañía de Se.guros de Vida yaccidentes

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La mejor preparación para conservar,
restaurar y embellecer el cabello es

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..s op
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1),

El Vigor del Cabello li a
s:ci'
del Dr. Ayer. !ii
•p. p••
¡;
Conserva la cabeza 1ibre de caspa,
o..,
u a
sana los humores rnole5tos é impide
CS

Figura a.

tasfa quien ocupa su lugar; y la ociosidad y la fantasía
arruinan á las familias más opulentas.
Tenéis necesidad de trabaja?' para obedecer el preoep•
to de Dios, que quiere que toda crea.tura trabaje.
Tenéis, ea fin, necesidad del trabajo, para no caer en la
miesria.

Sin duda que habrá quif'n trabaje y reuna lo necesario para vosotras, y nosotros no os consideramos por ahora, sino como encargadas de la conservación de una renta que ee os suministra; pero si perdéis el amor al traba•
jo, perdéis la vigilancia, la exactitud, el amor al orden,
que os son tan necee arios ...
Dejaréis así algunos vacios introducirse en vuestra casa,

Figura 3.

y para cubrir eJ&gt;.o.~ h,te('OIJ recurriréis á. los pré3tamoa y á
las deudas.
¡Desgraciadas de vosotras entonces!
c. Viene á nuestra memoria una madre de familia, moribunda, que en sus últimos momentos daba este último
consejo, como el mris importante de todos: ¡Al menos, hija
mút, que no haya deudas!
Y esto el:!, sin embargo, en lo que vienen á parar las
personas que desprecian esa regla tan sencilla y tan ele -

Figura 1·

mental, de la división precisa y escrupulosa de las ren•
tas, y que no eaben limitarce para no traspasarlas.
No hagaifl, p11e1:1, adquisición alguna, por ineigoificaot&amp;
que Bf'a, sin saber bien si podéis hacerla con la renta·que
tenéis. Esperad, economizad, calculad,
Obligaos estrictamente, al.fin de cada mes, no me atrevo.
á. decir aljin de cada semana, á poner en regla vuestras
cuentas, á practicar la balanza de vuestras entradas y de
vuestros gastos, para deteneros á tiempo, sobre una pen•
diente tan resbaladiza como las de las necesidades facticiae ó de los atractivos de la vanidad.
l Si apercibís un déficit ó una deuda, no dilatéis ni ten-

la caida del cabello. Cuando el
cabello se pone seco, claro, marchito
6 gris, le devuelve el color original
y su contextura, cstiurnlanJo un
nnevo y vigoroso cn·cimil&gt;nto. Doquicrase empica el Vig,irdrl Cabello
del Dr. Ayrr, snphwb. t01la.s las
dcrn'.l.s pT&lt;&gt;pnra.rion&lt;'S y pa~a. ft RPr t&gt;l
üwurito de las sellaras y caballeros.

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
PREPARADO POR

Dr. J. t. AYER y Ca., LoweÍI, Mass., E. U. A.
Medallas de Oro en las Principales
Exposiciones Universales.

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PREl'llllDO 1'011 EL D11.T ORREl DE PAlll!t

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V

UTILIDAD DE LA 81.:~fÁ APARTADA

Cuando dichoso se considera uno con tener
algunos ahorros y poder Eacar de alli con amplitud, sin que nadie, en torno nuestro sufra
por ello, gastando de ese fondo reunido con
nuestras ligeras: privaciones, cuando se trata
por ejemplo, de una buena obra imprevista
que salva el honor, la libertad, y algunas veces la vida á una familia, y obliga hecia nosotros, para Eiempre, algunos corazones agradecidos, ó cuando se trata de un placer ino•
cante que se presenta y nos deja gratos recuerdos de alegria: 6 de un viaje por largo
tiempo soñado y que arroja una delic1orn variedad en la monotonía de la vida; ó de recibirá aquellos antiguos amigos de otro tiempo,
que ae detienen en la cas'8 tanto cuanto ellos
quieren permanecer y cuya presencia regocija
el corazón: ó ya, en fin s1 se trata de un precioso ó útil regalo hecho á un miembro de la
familia que hacía tiempo lodeeeaba y que nn
podía adquirirlo: tal puede ser un vestido conveniente para una anciana pariente; un cómodo sillón para el abuelo enfermo; unas flores
exquisitas, ó un cuadro de buen gueto y de
valor para un hermano .
Ahorrar algo para tener estos goces del alma, no es privarse de algo, sino procurar la
dicha¡ y vosotras podeis decir cada vez que aumenteie vuestro peculio de reserva: Esto es
para comprar la dicha.

"-. ouTINE
tlJ

PG!Yodt A1ru1 e.spec1al preparado COA limito.
HIGIENICO,
ADrtERENTE,
INVISIBLE
la il:tpo1ir:iÓZJ IJniveual dt 1888.

e~. FA V, Perfumista, 9,

Ruede la Paix, París

_t"?

lola IJer:ompeZJ:ada

(Guardarse de /as Imitaciones y Fa/sificac1ones. -

:r!:amoA
ONICA PRBPARACION
P!RA. RESTABLECER, VIGORIZAR Y HERMOS!AR EL CABELLO.
Uil'IDE LA PREMATURA CAIUA DEL PELO,
EmA LAS GANAS Y LlllPU. LA CJ.BIZ.1.
PRKFERJBLE A TODA PREPARJ..CION DE QUUU

Figuara ! •

Figura 6.

Figura ~.

Df VENTA EN TODAS LAS OROGUERIAS YPERFUIElllll

SentencM de 8 de Mayo da 1875).

li:SPECU.t. do AFEI'l'ES do 'l'OCADOR P•r• PASEO y 'l'EA'l'ltO

CREMA CAMELIA, CREfflA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en cbnpetu.
ROJO rEGETAL en polvo.
LÁPICES eapeclalea parn ennegrecer peataliaa y

.POLVOS para en:pob·nr

los cabellos. Blondo, blll.Dco,
oro, pl:.ta Y Jlame.nte.
BLANCO de PERLA en polvo, blanco, r0080, Rachel.
ce)aa.
POMADA ROJA para los labios, en botes y e11 rolloa.'
Los Prndoetos de CH. FAY se encuentran ,n el Mundo entero, en casa de los Principales Perfumistas J Droguistas.

�•

roMo 1.

MEXICO, JUNIO I3 DE I897.

i!a catásfrofe

NUIIHtRO 24.

ae F'uebla.

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De•pués del ••nlcstro.

LACATASTROFE DE PUEBLA

EL Mmmo Iluat.rado da hoy el lugar preferente á a}g1,.•

nos grabados relativos al tremendo siniestro que sembró
la consternación en la ciudad angelopolilana.
Los elementos que el hombre crea para vencer y enca-denar la fuerza ee vuelven con,ra él. Prodúcese constantemente la rebelión de los cosas contra los seres, y la
tremenda desgracia en que nos ocupamos ea una prueba
más de esto. ¡Oh! la lucha perenne de la inteligencia
,con la íuerzal Vino el hombre al misterio de no eé qué
eelva terciaria, inerme y rudo¡ sin más armas que sus
músculos, menos formidables ¡ay!, que loe de la fiera 1 y
la epopeya de su vida empezó desde entonces. Arrancó
al_árbol ene ramll!!, al sílex sus guijarros agudos, á las

(Fotograf1a de Lorenzo Bcccrril.-Pucbla. )

plantas sus venenoe, en pos siempre de una fuerza que
ee aliara á en fuerza, de una unidad que Ee snmaee con
su unidad, y cuando el v:go .. misterioso de unacoea vino
en 6U au.silío, sofi.ó en conquie'8.r el vigor de la otra.
Fué una eoberCia brega, cuyos fines paulatinameote 'ee
engrandecieron. D~apués de las fuerzas inerte,, le.a fuerzas vivas de la tierra, q •1e se mueven, se compenetran y
obran. Deepuée de la eaeta y de la rama deecuajada, del
bronce y del hierro, la electricidad y el vapor, la p6lv&lt;r
ra ciega y el rayo inLeligente......
.
Mas no están del todo vencidas las coeas. Hanse reservado. eo mediri de la sumisión aparente, el derecho
de rebelión, '!" en inopinado esfuerzo, la corriente encauzada mata, el \"&amp;por desparrama en bri7,;oas homicidas
los proyectiles de las caldera.!!.

•

**

Una caldera vieja, sometiJa á una tensión máxima,
que estalla en una U.brica angelopoli\ana, y he ahí la
catástrofe. La fatalidad escoge el momento oportuno en
que pueden caer más vidas. Y saltan informe,, impuleados por loco impnlao los miembroe convuleoe, óyese
un grito, el grito unánime del terror y la desolación, cae
todo en derredor convertido en eecombroe. Loe muroe
vacilan y se desploman, y pocos minutos después, la mul•
fü,ud dolorosamente ávida se agolpa al borde de loa
escombros humeantes donde han bailado sepulcro innúmeros obreros!
¡Lloremos eobre la desgracia de nuestros hermanos,
Joe pobres, y únase nuestra conmiseración al llanlo del
obrero!

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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roMo 1.

MEXICO, JUNIO I3 DE I897.

i!a catásfrofe

NUIIHtRO 24.

ae F'uebla.

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De•pués del ••nlcstro.

LACATASTROFE DE PUEBLA

EL Mmmo Iluat.rado da hoy el lugar preferente á a}g1,.•

nos grabados relativos al tremendo siniestro que sembró
la consternación en la ciudad angelopolilana.
Los elementos que el hombre crea para vencer y enca-denar la fuerza ee vuelven con,ra él. Prodúcese constantemente la rebelión de los cosas contra los seres, y la
tremenda desgracia en que nos ocupamos ea una prueba
más de esto. ¡Oh! la lucha perenne de la inteligencia
,con la íuerzal Vino el hombre al misterio de no eé qué
eelva terciaria, inerme y rudo¡ sin más armas que sus
músculos, menos formidables ¡ay!, que loe de la fiera 1 y
la epopeya de su vida empezó desde entonces. Arrancó
al_árbol ene ramll!!, al sílex sus guijarros agudos, á las

(Fotograf1a de Lorenzo Bcccrril.-Pucbla. )

plantas sus venenoe, en pos siempre de una fuerza que
ee aliara á en fuerza, de una unidad que Ee snmaee con
su unidad, y cuando el v:go .. misterioso de unacoea vino
en 6U au.silío, sofi.ó en conquie'8.r el vigor de la otra.
Fué una eoberCia brega, cuyos fines paulatinameote 'ee
engrandecieron. D~apués de las fuerzas inerte,, le.a fuerzas vivas de la tierra, q •1e se mueven, se compenetran y
obran. Deepuée de la eaeta y de la rama deecuajada, del
bronce y del hierro, la electricidad y el vapor, la p6lv&lt;r
ra ciega y el rayo inLeligente......
.
Mas no están del todo vencidas las coeas. Hanse reservado. eo mediri de la sumisión aparente, el derecho
de rebelión, '!" en inopinado esfuerzo, la corriente encauzada mata, el \"&amp;por desparrama en bri7,;oas homicidas
los proyectiles de las caldera.!!.

•

**

Una caldera vieja, sometiJa á una tensión máxima,
que estalla en una U.brica angelopoli\ana, y he ahí la
catástrofe. La fatalidad escoge el momento oportuno en
que pueden caer más vidas. Y saltan informe,, impuleados por loco impnlao los miembroe convuleoe, óyese
un grito, el grito unánime del terror y la desolación, cae
todo en derredor convertido en eecombroe. Loe muroe
vacilan y se desploman, y pocos minutos después, la mul•
fü,ud dolorosamente ávida se agolpa al borde de loa
escombros humeantes donde han bailado sepulcro innúmeros obreros!
¡Lloremos eobre la desgracia de nuestros hermanos,
Joe pobres, y únase nuestra conmiseración al llanlo del
obrero!

�EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1&amp;97

Política {!i,tncral.

tremendas inculpaciones. Hay en el íondo de la multi·
tud-y á la multitud pertenecemoswdos-un oculto pro•
Te16fo.ao 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b. pagador de la inflexible ley de Talión: ojo por ojo y
RESUMEN.-Las repúblicas latíno-amerlcanas.-Si.
dien'8 por diente.
J(ÉXICO
eatructura politíeo•soclal.-Sus convulsiones peLa penosa sensación que la Jectura de es~ drama nos
Toda la correspondencia que se relacione con la Reri6dlcaa.-La dimls16n del Presidente del Brasil.
iacción, debe eer dirigida al
provoc61 sólo se hubiera aplacado fijando la reeponeabi•
Director, Lle. R.af'ael Reyes Spindola.
lfdad, haciendo comparecer á un acusado ante el revuel•
-Luchas de los partldos.-Guerra sin cuiutel.Toda ]a correspondencia que se relacione con ]a edición to tribunal de la opimón pública. Y de aquí la peraiatt:n•
Dcfecclon antl-patri6tlca.-La crisis española.debe ser dirigida al
cia con que se ha senalado á. los dueflos de la fábrica en
Conservadores y llberales.-Cánovas y Sa1,asta.Gerente, Lle. Fausto Moguet.
que se produjo el lamentable incidente como los culpa•
EI peli1,ro se aplaza.-Conclusl6n.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
bles, criterio que, pasando de los comentarios del aire li·
mea, y se cobra por trimestes adelantados.
bre, ha tenido el privilegio de ser acogido en las colum•
Números sueltos, 50 centavos.
Aáentadae en suelo volcánico, frecuentemente sacudí·
nas de 1a pretsa.
Avisos: á razón de $30 p1ana por cada publicación.
do por convulsiones genésicas, ]as repúblicas latino-amePara nosotros e] caso no es nuevo, y al ocuparnos de la
Todo pa1,o debe acr preclaamcnte adelantado.
ricanas sienten y experimentan á menudo loe eetremecatástrofe de Puebla aplicamos el mismo principio que,
lÚ::GJffl'RADO COMO ARTÍCULO DE s.EGONDA CLASE.
cimieatoe de ese fenómeno, y ee miran agitadas' por con•
con gran eacánda;o de algunos-,sostuvimos al examinar
vuleionee políticas, semejantes á las que agitan:laa entra .
el siniestro de Temamatla: dramlB como éstos son el tri•
flaa de su tierra virgen.
buto pagado á la civilización, y las victimas anotadas en
Nacidas ayer apenas, entre los dolores agudos y los
lista representan la pérdida necesaria en toda gran em ·
cruentos eacrificioa de la guerra de independencia, han
presa que tiene como base el progreso. Semejante aser·
recorrido, ea relativamente breve espacio, la distancia
No nos podemos explicar las agresiones de que está to no debe tomarse como el producto de un implacable
que separa la colonia sierva de la nacionalidad soberana
siendo objeto e] progreso periodístico nacional. Parece
fatalismo, eino como el resultado indiscutible de un ea·
anhelante de progreso y bienestar. Pero en las lucha~
que lo que debiera ser objeto de sinceros plácemes por tado eocial, base en que están sostenidas todas nues·
que han debido sostener para alcanzar esa meta, en los
parte de las personas amantes del avance de una indus• tras aspiraciones.
combates que bao debido librar para despojarse de sus
tria, provoca un sentimiento opuesto y no es raro tropeNo hace muchos años que un inteligente escritor ex•
vicios tradicionales y acomodarse á. las condiciones de su
zar con artículos vehementes contra el abaratamiento tranjero que residía en la R•pllblica, organizó una camnueva vida, no habría sido posible que desde luego ob·
pafla en forma para abogar p'&gt;r una le!f de r1'.~pmwtbilidrul
de la hoja impreea.
tuvieran la estabilidad que caracteriza á. loa viejos orga•
)lucho ee ha combatido en favor de la reducción en el intlw4rial que, en desgracias como la de ahora, estable•
niemoa socialee 1 curtidos en la brega y amaeetrados por
precio del papel para la prensa, pero cuando una empre• ciera fuertes indemnizaciones. El:Jta legi"!lación existe en
las ensefianzas de su expt,riencia diez veces secular.
ea decide convertir e] diario de artk•lflo d1· fojoen produc• algunos países extranjeroi:i, en donde loe fabricantes son
Por eso se las ve moverse con todo el vigor de eue
to de primera neresidad, ee alarman los ánimos y se escri- los que satiefacen la ¡,hdida wnaaria aparecida en la su•
euefios juveniles, buscando hermosos ideales, postrán ·
ben artículos formidables contra tamaf'i.o ateutad0.
ma total de las 11JilidadrR sociales. Pero lo que sucede en
La verdad es que el periodismo nacional ha sufrido otros pai.see no ocurriría, deegraciadamente, en )léxico, dose á veces, insensatas, ante los que llamaba mona·
truos el dfa anterior, y derribando, impías, loe ídolos que
una provechosa transformación de hace diez afios á e11ta cuyas condiciones económicas soa muy distintas á las de
parte, y los primeros que debieran congratularse son los los Estados á que ee alude. La propuesta l.ry de respomri- veneró con ciega adoración. Es que los elementos de esos
complicados organiemos aun no alcanzan su verdadero
miemos que se indignan y protestan: loa periodistas.
f,ilid1idex constituiría un gravamen que habría de so•
Yerdades que el actual progreso de la prensa reclama por portar el asalariado 1 ya bastante deprimido por la bara- equilibrio, y pugnan todavía en rnda competencia por
parte del escritor público energías y actividades á. las tura de loe jornales. Tal legislación no vendría á. ser más obtener su propia colocación sociológica 1 á fin de adap·
tarse empíricamente á. la fuoci6n que á. cada cual correa•
que antai1o no estaba acostumbrado.
que una de tantas medidas inspiradas por una plausible
Y esto es lógico, porque la prensa mexicana no se ha• :filantropía, P'-'ro que, solo expiden para daflar honda• pande en el complicado mecanismo de las nuevas socie•
dades 1 tan difícil de sei1alar en los pueblos jóvenes, don.
Haba constituida en aquella época por periodistas 1 sino menteálaBclasesque se trata de favorcecer.
de
Joe apetitos son más desenfrenados, las pasiones más
por hombree coaeagrados á la política y que hacían del
En Europa y los E3tadoe Unidos, la tarifa de los sala•
violentas,
y la concurrencia vital más encarnizada entreperiodismo un medio para alcanzar determinados fines.
rios sigue hace anos una marcha ascensional y el capilas
agrupaciones
que con tendencias políticas t1atan d&amp;
En la actualidad, el periodismo es un medio de vivir, talista va reduciendo sus utilidades. En México, los jor•
que permite, por lo tanto, que el iniciado en esta tarea t&gt;.alee permanecen ettacionarios hace buen número de aduei1arse de la situacion para convertirse, no en los di·
se consagre totalmente á ella, haciendo abstracción de años, y al amparo del proteccionismo Jos industria• rectores, sino en los explotadores de las nacionales energías.
toda otra dirección del e~píritu.
les ponen precio al trabajo nacional. El iluetre econo·
Semejante hecho indica que ya ha habido una diferen- mista Cobden, formuló un principio para dejareetableci•
ciación muy sensible en la labor periodística, que el pll·
Acosado el Preaiden'8 de los Estados Unidos del Brado e] monto de los ealarios: Cuando dos obreros c01rJn
blico ha apreciado en todo su valer, ya qu,e él ha !ido el detrás de un patrón, los jornales b!ljan; cuando dos pa- sil por las luchas de los partidos, que han abandonado.
que por una demanda más actíva, ha impulsado á las em• trones corren detrás de un obrero, ]os jornales suben.
los sangrientos campos de batalla para buscar la palestra.
preeas editoriales á mejorar la mercancía. As!, las censu• Pero en México hay abundante demanda de brazos, y el de loa gabinetes; cansado del combate diario con los imras que se enderezan á estas empresas, deberían dirigir- tipo del jornal permanece invariable y pasa de padres á pacientes que todo lo esperan del trabajo de un día, con
se al público, qne hadado la razón á los editores de pe• hijos, como la maldición bíblica, de generación en gene• los jacobinos que pretenden levantar grandiosos edificiosriódicoa que se han lanzado á la gran circulaci6n.
ideales sobre las humeantes ruinas del pasado, sin atenración.
Por lo demás, es sencillamente infantil sostener que
Y este hecho que ha persistido en contra de una ne• der más que á sus hermosas concepciones, y olvidá.ndose
el periódico ha de tener un precio elevado en un país en ceBidad económica, no podría ser destruido en virtud de enteramente del medioenqueeeagitan;con los tradicio·
que loe Ealarioa son bajos. Seis cenWt•os, gastados en un una disposición legielaLiva. Para el trabajo de las fá• nalietas que suenan con la inmovilidad petrificada deperiódico, repreEentan para un trabajador mexicano un bricas sobran fuerzas some~idas á la ruda condición ecc .. los tiempos que fueron, cerrando los ojos á la Iuz y los.
promedio de más de un diez por cientrJ del jornal pagado, n )mica que pesa sobre ellas oom-J una plancha de plomo. oídos a los clamores de los pueblos que piden con ansia
poco menos de lo que un obrero de otros países (tipo al- U oa legislación sobre respo,uabilidadu, aprovecharía á un la satisfacción de sus necesidades; con todos, porque no
sariano) gasta tn curne.
pequef\o grupo, pero perjudicaría á. 1a gran masa de loe se contentan con la prudente marcha que ha seguido en
Cierto que el asalariado mexicano casi no come caree, trabajadores nacionales.
su política: dicen que acaba de :presentar renuncia depor cuya causa los periodísta.s que lamentan á diario es•
Los pueblos compran su progreso con dinero 6 sangre su alta investidura.
te hecho siniestro, no tienen inconvenien~ en proponer -ha dicho un escrit.or. México no puede comprar con
Cuando ascendió al poder el setlor Da Moraes por el
que el periódico sustituya á la alimentación.
voto gen"ral de los pueblos braailero::i, acababa de ser
oro todas las ven\ajas que la civili1.:ación ha difundido
Rl peri()dico barato triunfará, sin embargo, dt, sus ad· en sus arterias; por eeo está obligado á pagar, algunas
vencida la reacción que acaudillaba Saldanha da Gama,
versarioa, como han triunfado todos lo!! progresos indus· veces, con sangre.
la restauración monárquica había recibido mort:1.l golpe
triales á través de loe tiempes y en medio de las tempes•
en la provincia de San Pedro de] Sur, y los radicales más
Et.to es siniestro, pero es verdadero!
tades de odios que su aparición ha provocado.
avanzados se pavoneaban orgullosos de poder, con ese
Combatir la disminución en el precio de un artículo,
motivo, desarrollar y dar vuelo á sus fanatismos odiosos,
es ir contra loe fines de la civilización, ctrcunscritoa só·
arrasando viejas instituciones, desarraigando tradiciona..
NO es el fomenino de SI.
Prortrbio húngaro.
lidamente en una ley económic.a: el mayor número de
liemos anejos, y rompiendo con Wdo el pasado sin respe·
necesidades eatisfechas, á costa del menor esfuerzo realitar siquiera lo que merece veneraci6ná la luz de un crite•
zado.
rio sano.
La mllsica es la literatura del corazón, comienza don·
Vencida la reacción, más no domada, ha espiado la
de concluye la palabra.
oportunidad
de vol ver con provecho al colllbate, ha de·
:Ca rnh\51rofc ~e l}ncbln ij ti trnbnio nacional.
Lamartine.
jada Bus armas melladas, y, acomodándose á las nuevas
La catástrofe de Puebla ha llenado la semana con los
exigencias del nuevo orden de cosas, ha buscado en 103
La hipocresía es el bomenaJe tributado por el vicio á
fúnebres estertores de los moribundos y el golpe seco de
parlamentos y en loe gabinetes el camino del triuufo.
la piqueta removiendo los escombros. La impresión ha la virtud.
Mas como para esta facción, con tal de llegar al fin ape•
Lord Bt'acon~eid .
sido tan violenta que, pasado el primer momento de es•
tecido, son justificables todos los medios, por reprobados
tupor 1 loa espíritus, por una tendencia muy humana,
que parezcan, no ha cesado de soplar en la hoguera. que
La miseria es una furia enamorada de] genio.
han pretendido buscar al respons:t.ble de esta tragedia
encendió el íanático~Coneelheiro, cuyas bordas ealyajee..
l'iclor
!fugo.
pura amontonar sobre él los cargos más severos, las rob
"EL lll'UNDO"
Semanario Ilustrado.

391

EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1&amp;97

Natas tbitarialts.

~

Una nota incomµnnsiblt.

•*•

-

-..

._

•-

,.

¡...._-

LA CATASTROFE DE PUEBLA.-En busca de cadiverc•.

han agitado basta hace poco la tea de laditcordia, moa•
trando sus melenas birautas al fatídico resplandor de los
Incendios.

*
••

En esta situación, sin poder satisfacer las aspiraciones
de los unos ni ceder cobarde á. las exigencias de los otros,
el presidenie Da Moraes quiere retirarse del h'mroso
puesto en que lo ha colocado el voto público, ac&amp;1:o por
indecisioaee, máe que por caaeancio. No importa que las
tropas fielea del Gobierno hayan dado hace poco t.errible
golpe á los fánáticoa de Conselbeiro, que roWB y maltre·
chas, los que no perecieron en el campo de batalla, bus·
caron su ealvae1ón en precipitada fuga: el conflicto cona•
tante de loe partidos, la competencia inagotable de las
agrupaciones polfticae qu~daa en pie, y en pié 1a per•
plejidad á que está sujeto el Presidente del Brasil.
Ouando Casimiro Perier presentó su dimisión ante las
Cámaras francesas, creyéndo1:.e impotente para obsequiar
los clamores de loa partidos que alzaban sus múlt.iples
cabezas, todos consideraron su retirada como una verda·
dera deserción al frente del enemigo. Si Da Moraes, en
situación semejante, pero en distintos climas, en medioe
diferentes, en el suelo volcáuico de la joven .A mérica,
comete la misma defección que el estadista francés, será
responsable ante la historia y ante la sociedad, de las
conmociones que agiten la tierra brasilera, como canse·
cuencia de su retirada.
La República Francesa pulo ·pacíficamente salvar tao
tremenda crisis¡ los Estados Unidos del Brasil, donde
todavía las pasiones se sobrepouen al público bienestar
y las ambiciones personales á los intereses de la comuni•
dad, tal vez sean impotentes para conjurar la tormenta
que puede ocasionar ese act.o imprudente. En nombre
del patriotismo, en nombre de la salud pública, puede
pedirse al senor Da i11oraes, que permanezca en su alto
puesto.

(Fotografía de Lorenzo Becerril.-Puebla.)

En las graniee críeie, en los sacudimientos sociales, el
co):\arde se escurre, el héroe muere.

•*•

Contra. todas las previsiones, contra todas las esperaD •
zas, contra todos los temores, la crisis espailola eo vez
de re:10l verse en un cambio radical del gabinete conservador, ha sido como aplazada, quedando al frente del
&lt;iobierno el senor Cánovas del Castillo y, sin que baya,
por endr, el más ligero cambio, la más pequenaalteración
en la polít.ica que ha informado al gabinete de Madrid,
para la solución del conflicto cubano.
Las conferencias con el señor Sagaeta, jefe del pattido
liberal, las consultas con el general MarUnez Campos,
candidato posible para formar un mini~terio de tranei•
ción, loe parlamentos con los generales L6pez Domín·
guez y Blanco, ahasper9:onalidadea en el ejército y poei·
bles caadidat.os también á. la capitanía general de la Isla
de Cuba, todo ba sido infructuoso, y ha prevalecido en el
ánimo de la Reina Regent.e la conveniencia de depo!li·
\ar su confianza, toda su confianza, en el partido eonser·
vador que en más de drs anos que lleva de estar en el
poder, duranLe las grandes críeie ocasionadas por las gue•
rras coloniales, ha sabido sortear hábilmente loa escollos
y dificultades sin número que ha encontrado á. su paso.
Pero si los conservadores quedan satisfechos, no obstan\8 la gran respon:1abilidad que sobre ellos gravita
con inmensa pesadumbre, no así los liberales que pare
cían correr ilusos en busca del poder, sin alcanzar siquiera la gravísima situación porque atraviesa el país, y en
cuyas azar,,sas cir .mnetanciae se iban á. hacer cargo de la
cosa pública, teniendo que vencer dificultad.es de que no
eran respoaeab1ea.
Clama la prensa liberal contra su jefe 1 acusándolo hasta de cobarde, porque retrocedió ante la magntiud de la
empresa de acoger una situación erizada de espinas y
salpicada de escollos¡ no comprenden que hábil en ex•
4

•

tremo y cuidadoeament.e cauto, el senor Sagastl no ha
querido comprometer á su parLido, embarcándolo en pe·
ligrosas ave1.iturae. Sostiene la actitud reeervada de loa
últimos días, decreta eu abstención en las preeeat.es luchas parlamentarias, considera aplazada pero no re:mel•
ta la crisis, y espera tranquilamente el momento en que
el patriotismo lo llame y la necesidad lo coloque al fren•
te del Gobierno.
Pueda 1a habilidad nunca desmentida de don Antonio
Ctinovaa del Castillo sacarlo victorioso de en medio de
a tormenta que sobre él se cierne.
X. X. X.
10 de Junio de 1897.

Nuestro folletín.
Con este número recibirán nuestros lectored la segúnda parte de

"LOS TESTAFERROS"
para C)mpleto del folletín corre,poncliente á
Mayo.
Dividimos en dos entregas esta novela
por que es &lt;lema,iado voluminosa, pero n6tese que cumplimos nuestra promesa de dar
UNA NOVELA POR MES
Con los últimos números de Este mes repRrtiremos, dividida también, en do;; entregas en raz6n de su extensión, la novela

"EL DINERO DE LOS OTROS"
como folletín correspondiente á Jnnio.
La ohra completa vale$ 2.30 en las librerías de la capital.

�EL MUNDO
HIGU;:NE; MORA.Y,

Pocas madrea de familia se han penetrado lo bastante
de 1a correlación que existe entre el cuerpo y el alma,
de la estrecha conexión de las funciones füiológicas y de
los estados del espíritu, de la necesidad imperiosa y existente de conservar la sal u l y el vigor de sus hijos si quieren q11e las pasiones tengan freno, equilibrio el carácter,
ponderación el juicio, benevolencia y generosidad los
sentimientos, energía y norte la voluntad. Un nifio sano,
vigoroso, con pétalos de rosa en las mejilla~, hilos de
coral en loa labios, luz; astral en loa ojos, nácS.rea en la
frente, circuidos los pufios de brazaletes de piel sonrosada,
todo hoyueJoa y todo curvas, ea no sólo un ejemplar admirable de una amamantación generosa y esmerada y
de una vigilancia materna solícita y amante, es además
una esperanza de inteligencia, uoa probabilidad de virtud y de honor, una promesa de rectitud y de energía.
Los extravíos morales, la irascibilidad, el rencor, la
hipocresía, que más tarde, en la juventud y en la edad
madura, ae traducirán en vicios y hasta en crímenes,
tienen, en general, au origen en la organización física,
debilitada ó enferma, y en errores de educación que de
esos vicioe fieicos Ee derivan.
El niño en los primeros meses de la vida no tiene personalidad intelectual ni moral; si esta Eaoo y bien nutrido, si su vestido es confortable y limpio, si nada físico ó material lo importuna y hoatiga, está. siempre contento y sonriente, es confhdo y apacible, no se irrita ni
enfurece, duerme profundamente y despierta gorgeando.
Inaccesible á las influencias d0 orden moral, á las preo•
cupacionea de interés, á. las peripecias de la política, á
cae vicisitudes de los negoci03 y á los sacudimientos de
la:1 pasiones, se deja vivir, come, duerme, sonríe; no se
oyen en la casa sino sus arrullos de tórtola y sus grititos
de regocijo; pasa las horas mirando frente á. s! y á su alrrededor volar las mariposas¡ chupando sin descanso sus
propias manecitas, agitando con afán pies y brazos, sin
necesitiar de nadie, sin extrafiar nada1 sin exigencias y
ein caprichos. Esa placidez y esa tranquilidad son su
estado normal, la atmósfera que respira, la esencia mis•
ma de su vida vegetativa.
tSi en un momeuto dado se agita ó llora1 si está taciturno ó irascible, si quiere cambiar da brazos, de lugar,
si no puede conciliar el sueño, no puede caber duda, el
origen de su malestar tiiene que ser físico y no moral,
La ropa mal fajada ó •mojada; una sabandija que lo im•
portuna, el frío ó el calor, 6 bien una indisposición repentiaa, el meteorismo, la indigestión, son la sola causa
probable y la única posible de su desazón. A diferencia
del hombre que, en plena salud y en pleno vigor, sin que
la arruga de un pétalo hostigue SUB carnes, sin que la
zarza del camino hiera su planta, puede verse atenar,ea ...
do por el sufrimiento moral, y por consiguiente, encon•
trarse sofilbrfo en medio del bullicio, y 11lelancólico en
medio de la alegría de los demás é irritado y colérico en
el seno de la más profunda calma exteriorí el niño, ajeno é insencible á las tormentas morales, no puede tener
en los primeros meses de la vida otras causas de irrita•
ción, de contrariedad y de desconfianza que las de.orden
naturalmente físico.
Si las madre::1 se penetraran de esta verdad de evidencia palmaria, si ajustaran á. ella su conducta y normaran
en consecuencia, eus procedimientos de educación de la
infancia¡ la nifi.e1. se pasaría trá.nq11ila y serena sin tempestades y sin agitaciones, y los niños no se entregarian,
como hoy sucede y desde bien ~mprano, á. esa gimnástica de las malas pasiones, de la cólera, de la rebeldía,
del recelo y de otras más á etiya virtu1 el uso de la
razón los sorprende, ya moralmente defectuosos y á
veces perversoe.
Eea gimnástica de las malas pasiones es, por desgracia
un hecho; á fuerza de enojar á un niño 6 de no remediar
á tiempo sus causas de enojo, se le vuelve irascible é in•
gobernable; á. fuerza de contrariarlo se le desamora y se
le vuelve egoísta¡ á fuerza de asustarlo ee le hace cobarde, y á fuerza de contrariarlo se le vuelve rebelde. Las
. causas ocasionales que despiertan sus primeros aneba•
tos de pasión y que repetidas después, hacen del niño
un eer malévolo son, en loe primeros meses de Ja vida,
las incomodidades y las enfermedades agravadas por loe
errores de la educación. En ese orden de ideas hay momentos críticos, Ja dentición y el destete, durante loe cua·
lea el recién nacido puede adquirir, fortificar y arraigar las
pasiones que han de perderlo y de ha1er la desgracia de
los auyoe.

DOMINGO 13 deJUNiO de 1897
-=O~O;;;;;M~IN;G~O~•l3=D~EÍJ~U~N~IO~D~E~,g~9~7~==============~E~L~M~U~N~D~0~=========================399~

La inmensa mayoría de las madres desconocen, si no
estos hechQs, p or lo menos sus causas; descuidan el remedio, dejan acrecentarse el mal moral incipiente, y
cuando vuelven la cara no hayan cómo explicarse los
malos hábitos y las malM pasiones de sus hijos. Si el nifio llora mucho1 se dice que está chipil; si hace berrfo,ches,
le llaman impertinente; si es tímido y receloso,le llaman
m«riCa Y se conforman con poner una etiqueta al mal en
vez de apl icarle un remedio. Y no es esto lo peor; es
muchos caeos el remedio ei peor que el mal¡ juzgando
que el niñ.o tiene causas morales de desazon, y creyendo
que estas influencias morales mismas, no tienen causa,
én vez de examinarlo, de asistirlo, de consolarlo, suelen
regafiarlo, pegarle, asustarle para que calle, se calme 6
duerma, y agregan lefi.a al fuego de la mala pasión que es•
talla en el niflo.
Las madres no tienen tanta re8ponaabilidad en estos
errores como sus consejeras. Hay médicos, hombres graves y mujeres de experiencia que aconsejan á las madres
jóvenes dejar llorar á IOs niños, (thasta que se caneen;))
que lee prohiben tener luz ó encenderla de noche ea la
alcoba para no mal Acostumbrarlos, que les prohiben
cambiarles la ropa á. las altas horas, etc., etc. Estos consejos son de3astrosos. Un niño no llora nunca p or que sí,
Y si en vez de evitar qne llore bu~cando y suprimiendo
la causa física de su llanto, se le deja Horar, y si como es
general, el hecho se repite durante algún tiempo, el caracter se agria, las malas pasiones germinan y crecen y
acaba por hacerse perverao y m1\ inclinado á un niñ.o
en el fondo bondadoso y docil.
'
Siempre que un niib llora, ó se enoja; siempre que es.
té triste é insano, siempre que se manifieste re.celoso, hu•
raño, descontentadizo, lejos de abandonarlo ó de castigarlo, hay que buscar la causa __física de su contrariedad,
que averiguar si nadn extraño lo impor~una, si ningún
trastorno interior lo amaga. Hay que desnudarlo, cambiarle la ropa mojada, afloJarlo, expulgarlo; sino se encuentra ahí la causa, hay quu averiguar si sus funciones
se desempeñan correctamente, si su vientre está. 6 no
abultado-:¡ doloroso, si su lengua está blanca, si hay calentura¡ raro, rarísimo será dejar de encontrar la mani·
feBtación de un tra'!torno de su s.1lud, causa de sus triste·
zas ó de sus cólerae1 y poniendo inmediato remedio, ya
con los cuidados maternales, ya si es necesario, con la
asistencia médi01, se ve como por encanto renacer en el
niño la tranquilidad y la alegría, disiparse la ira y reaparecer el buen humor, el sueño, el apetito que revelan
que el mecanismo interior ha recobrado el equilibrio.
Hay, pues, uria higiene moral dentro de la higiene corporal; á la vez que se suprimen en el niñ.o causas de incomodidad ó de enfermedad1 se precave el ejercicio, y por

consiguiente el desetivolvimiento de las mala, pa,iones.
Una noche de insomnio, una hora de incomodidai ó de
en fermedad, son un leñ.o á la hoiuera pisional. Estas
influencias, por pasajeras que parezcan, se agregan la
una á la otra como las moléculas en el cris tal y com1 las
gotas en el torrente; más tarde, con el uso de la razón,
con la edad nubil, J1ueva'3 necesidades y nuevas pMiones
sobrevienen, y si encuentran al niño predispuesto á la cólera, al rencor, á la venganza, á la hipocresía, acaban por
hacer de la infancia malévola una virilidad criminal. Las
pasiones se forman en el corazón como he nubes tero.
pestuosas en el cielo: comienzan por un copo imperceptible y acaban por invadir todo el espacio y por devastar
toda la naturaleza..
L'.1s madree deben impedir la formación del copo para
precaver la tempestai. Xo deben arre ir.a.ria':! la atención
meticulosa, el desvelo perenne, el afan infatigable que
la salud y el vigor del nifio exigen é imponen. Deben
vivir atentas al cuerpecito de sus hijos como el marino
vive, fijos los ojos en la brújula; deben ince~antemente
precaveré impedir que estalle el mal fíeico, para que no
sobrevenga el mal moral y remediarlo en cuanto eobrevenga para impedir que germine.
Mucho trabajo, mucha asiduidad, mucho artificio y
mucha perseverancia son necesarios á la madre, para impedir la invasión de ese microbio que corroe y destruye¡
pero ese_ afan y ese anhelo les ahorran t )rmentos miis
crueles y menos remediables. Cada caidado im?artido
al niño, es una liígrima economizada á la mad:e.
DO(:l'OR M. :F'LORE.S.
Junio de 1897.

DAM.A.S DI.STING-UIDAS.

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MONSEÑOR NORBERTO DO111INGUE:Z
Circula la noticia de que ha sido nombrado Obispo de
Yucatán el actual Vicario, Monseñor Norbeno Dom!n•
guez, hombre de gran vinud y dabiduría, generalmente
estimado por la suciedaJ yucllc.eca.
:M:oneefior Domínguez lia prestado servicios consiierablee á la causa de la enst'ñanza en euE::Jtado natal. .1!:I im•
plantó el estudio de las cieucias exactas en" el antiguo Seminario de San Ilddonso, úuico plantel de instrucción
superior con que contaba la península.
Durante, l!luchos año!!, _Mo~señor D Jmínguez fué pro•
fesor de F1s1ca en el Sem1uano1 hasta que la e.nseñan-,.a
laica arrancó su prel)tigio al antiguo colegio, fundando
el Instituto Civil.
El Padre Dom ínguez---como cariñosamente le llaman
eua numerosos disc1pulos-tiene cualidades de carácter
verdaderamente excepcionales. A:3f lo demuestra el hecho de haber convenido siu más recursos que los acopiados por él, una desmantelada Escuela como en sus
comi~I.Jzos fué el uColegio Católioo,i, u-d plantel de instruc~1?n dotado de los mejores gabinetes de Física y
Química, en Yucatcn, y de una magnifica biblioteca.
Su voluntad de fierro es ya proverbial entre los yucatecos. Merced á esa brillant.e cualidad nunca se le vió
doblegarse al peso del infortunio en eJ niñ.ez y ha sido
txl\ 1tado á. los más. prominentes puestos de la diócesis.
Dd RJma, mereció hace alguaoS años, la dietinción de
Fer elevado Á. la categoría de Protonotario
Apostólico, habiéndorn solicitado entónces
su nombramiento de Obispo.
.l\foerto el eefior Carrillo y Ancona, Mon·
señor Domíngnez ea, entre los sacerdotes yucatecos, el que mejores t(tiulos presenta para
ocupar la vacante. Bien lo demuestra la
energía con que ha sabido reprimir loe abu •
sos &lt;;te ~quel clero, destiturendo á los párro·
coa rnd1gnos de ejerner e ministerio ecle·
siá~tico.
Por esta conducta. y los innegables méri•
tos de l\fooeefior Domínguez, la sociedad
yucatPca ha aplaudido que á él se confiera
el gobiernC' de aquella iglesia.
OTRO PAGO DE is,618 DE

LA MUTUA,.
EN GUA.DALAJA.RA..
Guadalajara, Mayo 31 de 1897.
Sefior D. Carlos F:ommer, Director general
de "La Mutua."-México.
Muy señor mío:
Tengo el gusto de participará usted que
con el'ta fecha he recibido del Banco de Londres &amp; México. Sucursal de Guadalajara, la
suma de $5,618.00 (Cinco mil eeh cientos
diez y ocho pesos, } importe dela póliza número 342,516, bajo la cual estuvo aeegurado
á mi favor mi difunto Pspoa?, el sefior Ramón de la Mora. siendo $5,000 00 por importe de la póliza, y 618-00 por dividendos acun:11 1ados 1;n el tiempo que duró su seguro;
,$.J,618 en Junto, que Pn presencia del Notario Público 1 Sr. Lb. Don Salvador España,
recibí del Banco mencionado.
Doy á usted las gracias p1r Ja eficacia
con que esa Compafiia de sn cargo se eirvi6
tener para el pago de la citada póliza, y ll¡U•
torizo á Vd . á d11r la publicidad que crea
conveniente á. la presente carta, subscribiéndomede usted su afma. atta. y S. S.

Monseñor Norberto Domínguez, próximo Obispo de \'uc:atán.

11

FB:UPA DEL ÜASTILLO N EGRETE, YDA DE M ORA.

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Seiiora Clara Sinibaldl, esposa del Minl•tro de Hacíenda 1
D. José Maria González.-Guatemala.-( FotograJi.a &lt;k YaldeareUano, Guatemala.)
LOS .TRISTES.

Para nosotros, la generación que ha nacido al arrollo
&lt;le la fusilería, adormecida con l&lt;t. leyenda trágica de los
,grandes héroes, nutrida con todas las dudas que roen
-este hecho inmenso que se llama él Progr~so; para nosotros, hijos de la Revolución y del Enciclopedismo del
-siglo XVIII, que hemos pasado del sangriento ti.ed ale•
mán á las blasfemias de 8helley¡ que hemos derriba.do
muchos !dolos de sus pedestales, que hemos arrojado
una mirada rápida á. las investigaciones de la ciencia mo•
derna¡ para nosotros los que entramos en 1a lucha por la
vida con un poco de veneno allá en el fondo, es algo
asombroso, algo que sale de los límites de lo posible-, en-contrar en este desquiciamiento de idtalee un gnerrero
que conserva blanca su armadura, al::&gt;ollada por los golpea del comb1te1 pero firme todavia eobre una cabeza altiva y gloriosa. Pero ¡ay! esta excelsa calma, eeta radio~
11a puesta de sol, tras un día azul y eereno, no se deecu•
bre en nuestros horizontes- repletos de tempes adea, anublados y so?D.brfos.
Nuestra generación ea 1rna generación de tristes; pare-ce-según la frase de un poeta-q11e arraetramos lo1 dolores de muchos siglos: nada tenemos porque padecer, y
no obstante, padecemos por todo; llevamos dentro dt,
nosotros esperanzas sin ideal, sufrimientos sin causa¡
nos sentimos infinitamente fatigados, y las sensaciones
que recibimos son tan profundas, tan intensas, nos con mueven por tan hondo modo, que eemejan heridae que
manan eternamente sangre: flomoe «una alma enferma
que sopmta un cadtver u ¿Remes nacido dema,iado
pronto ó demasiado tarde?
Un poeta inmortal 1 que acaba de morir, ha escrito esta estrofa, que es le grito de un ideal que se refugia en
i'l pasado, como esas aves viajeras del espac:o que cuelgan sus nidos en las ruinas de un viejo torreón feudal:
.l'ai goOté peu de joie et j'ai l'i\me a.~&lt;&gt;ouvie
Des jours nouveaux. non moins que dessiCCles a.ncleux.
Da.ns le sable st.érlle oU dorment tous les mieus
Que ne pu.is-je finir le songe de ma vie.

T,memos la visión de las t,da1.es pasa fas y suspiramos
por aquella época de ener!!'fa ealvaj d y de Ícl profunda.
El hombre del siglo XlX, educado en el Criatianism'&gt;,
ha sub'Jtituido h creencia en Di011 por la creencia en la
Libenad, en la Ciencia, en la Ddmocracia,-no importa
en qué;-pero ha conservado en el fondo de su espíritu
na. vago sentimiento del misticismo, un amor al miste·rio, que flota en este mar de locas tempestades en que su
conciencia ha ido á perderse. ¿En dónde se encuentra
f'se Paros ideal, poblado de apariciones cons:: i ladoras¡ en
dónde el lugar de loa ensueñ.os vagos de las nobles aspiraciones? Y la esperanza se vuelve acia esa corriente
de supremo aniqui 1amiento de la idea-de la idea de la
que ha dicho Balzac que si es un elemento social, es ~mbién un elem~nto destructor-á ese reposo d ~ toda sensación. Y el sueño del anacoreta de la Tdbaida ae eleva
ante nosotros como un término consolador: «¡ Quisiera
tener alas, un caparazón, una corteza, esparcir humo,

¡;

Señorita Herminla Peña, de Saltillo (Coahuila ) -Méxieo.
( Fologru.fw. de R ot·ell.)

llevar una trompa, _torcer mi cuerpo, dividirme en tod11.,
partes, estar en todo, emanarme con los olores, desarrollarme como las plantas, correr como el agua, vibrar como el sonido, brillar como la luz, asimilarme á todas las
formas, penetrar en cada á.tomo, descender ha~ta el fondo de la natursleza, ser la materiaJ,,-(Gus¡avo Fhmbert. )

TtJdo ea d0loroso en la Vida moderna. Nu"'8tras lecturas, nuestra'\ impresiones, nuestras mi'Jmae alegrías se
padecen: se ha quintaesencia-lo la existencia y el zumbido de un cínife lle~ á nuestros oídos como el eatamptdo
de un cafionazo. ¿0::1 acordais de aquel Mr. Joyeuet, del
K,1.bad de Alfonso Q,t,udet? Aquellas angustias imaginarias, aquellos terrores de fantasía se han apoderado de
nueitras almas.
RP.ina en esta nuestra extrem11 civilización un senti•
miento de pavor infinito; es una humanidad que tiene
miedo. :Nuestra literatura contemporánea está herida de
esta dolencia extrafia que invade nuestros espíritu':! como un1, onda amarga. Nuestras lecturas complicadas é
incisivas nos hacen sufrir: no hay placer en las páginas
del libro que recorremos. En los vers1s de nuestros p()e•
tas favoritos vemos palpitant.a la llaga.: á Leconte de Lisle la naturaleza se le aparece como un conjunto ((consti•
tuido p&lt;'r una serie de formas que se engendran unas á
otras y desaparecen tan pronto como han sido cons,ituidas;u algo así como lamanife!:hción p3íquic\ de la. d • ctrina que expone Taine en el prefacio de su Inteligencia.: ((una
infüüdad de fuegos de artificio que á diversos grados d&gt;1
altura se complican, se elevan y descienden, incesante,
eternamente1 en las negruras de la vida.» De aquí á Cá.rlos Vogt y Stirner no hay una gran distancia.
Y el mal arranca de lejos. Alfredo de Musaet, Byron,
Goe~he lu,bían sido invadidos hasta la médula d .. s•1s
hnesos. E l mi~mo Chateaubriand, el creyente ddl Genio
del. cristiani,imo, había sentido en eu frente el vieato de
la época. R ené lleva en s11 espíritu el virus incurable de
una enfermedad desconocida. La contemplación dt, la
naturaleza sólo despierta en el alma del poeta cristiano
-como en la de nuestros modernos neopesimiatas-una
m0lancolía sonadora. Parece, dice un crítico-como si
1a fra'6rnidad que se ensancha h1sta los árboles y las
hojas caídas; como si ese amor tierno de lo cread•&gt;, como
si la contemplación nc-eva de los horiz-on~s llevasen la
turbaciñn al alma del hombreé hiciesen salir hasta eu::i
ojos todm lo':! vagos dolores de su sér. Cbateaubriand
realiza ~se tipo del poeta sentado en una roca y derram·ando, mientras admira una hermosa noche, lágrimas
que él mismo no siente deslizarse. Contemplan'i o bosques, montañas, ríos, en que por vez primera encuentra
interés, siempre dominado por un cansancio sinoero1 muy
dulce, sin embargo; por una necesidad de sueños en cuyo
fondo celebraría morir.
·
,
Del espectáculo de la natura1 eza el hombre ha pasado
á la c:encia. Pero la ciencia, como la n8'uraleza, es una
eterna impasible y . el hombre no ha encontrado el per•

segui lo, anhelado manantial con que calmar eu sed. De
ll\ té intensa á la verdad severa, los espíritus no han podido pasar sin una vinlenta crisis. Esta crisis es la que
e::Jtamoa sufriendo. ¿HPmoa corrido con demasiada rapidez hacia la Verdad? ¿Nos encontramos todavía mal preparado! para penetrar en el interior de ese templo? ¿Somna ciegos á quienes de impr.Jviso se nos ha hecho ver
la luz? R~uerdo que Stuart Mili se pregunta si para el
hombre, en 1111 escalón superior, no sería una inmenBS
desdicha la inmortalidad. Pdro faltale al hombre haber
Rlcaazado ese nivel y la duda de Hamlet ha clavado la
garra en su corazón:
·
j ..\h! tout cela. jeuneus.,;e, amour, joie et~nsée,
Cnanu, de la mar et des foréts, souflíes du ciel,
EmportantA pll'in vol , l'espérance insensée,
Qu'est ce que tout cela qW n 'est pas et.ernel?

El ab.ite P,erre de L ourdes, es el símbolo del espíritu
de uua época: como el personaje de ZJlá, corremos presurosos al lugar del misterio y salimoe de ali! más vacilantes, más a1oloridos, con mis soinbrae que antes de
Psta peregrinación en p os del eterno, perseguido ideal.
Somos acaso-según la frase de Flaubert-productoa de
una civilización fatigada, que habríamos alcanzado todo
nuestro vigor dedeaarrollo, si hubiésemos nacido en nn
mundo más joven. El anhelo persistente, el inagotable
deseo, la noetalgía de esta mie¡erioaa dolencia, agita á
esta generación de tristes.
Loa hombres que aos han precedido, han elaborado
lentamente nuesLros punzantes sufrimientos: ellos han
gastado todas las alegrias de la vidll humana y nos han
transmitido un legado de incural;lle · trist.eza. Dichosos
los q1u:i oo han sent.ido en su frente este helado aliento
de infiaito dt!lsJonsuelo y han ca(do de pie, serenos1 alt.ivos, conedrvando en la die3~rc1, el acero del combate, con.
la cóler.t. en los ojos y el brJo en el corazón!
CARLOS DíAZ DL"FOO.

Sie~pre es parJL vosotras peligroso

nn animo aguerrido
y un uniforme hermoso.

El fansto mi~itar ¡sexo precioso!
siempre ha Bl lo y será tu prometido.
CAMP03.:,..:0R.

�'
DOMINGO 13 DE JUNIO DE ,a,17

EL MUNDO

400

HACIA EL POLO
POR

FRIDTJOF NANSEN•
Traducción para~"EL MUNDO."--Ilustraciones tcmadas de las fotografias hechas en el curso de la expedición.

•

~

. .

1

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1

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DOMINGO 13 de JUNIO de 1897

kiold no estaba demasiado libre de hielo, para permitir al F ram cortar por lo más corto.
-cuando menos la navegación era facil, siguiendo la ribera. Después de haber harponeado al pasar, algunas morsas, en la costa
oriental en la península de Saimyr, Naneen
conducía rápidamente su navío hacia el paraje donde podía eaperar encontrar y donde
encontró, en efecto. el mar casi libre: al
norte del delta de la Lena, cuyo enorme caudal de agua, relativamente caliente, impulsaba de algún modo loa bancos, acaso dando
nacimiento á una corriente, y ciertamente,
elevando la temperatura del mar en un radio escondido.
El 18 de Septiembre, al oeste de la isla
Belkov, la más oriental del archipiélago de
la Nueva Sibt!ria 1 el Fram. encontró ál nor•
te el marlibre y la ruta abierta. Era un encanto: ya no había invierno, en la siesta bri•
llaba el sol, y, en la noche, Naneen y sus
compañeros bogaban tan rápidamente como
el vapor y la vela podían llevarlos, hacia
las regiones desconocidas, sobre un mar inmenso que Jamás había surcado antes que
ellos navío alguno. Podían creerse á muchos
centenares de millas más al Sur, tan dulce
era el aire y tan lejanos parecían los bancos.
i,¿Cuánto tiempo durará esta feliz navegación? La mirada se vuelve siempre bacía el
norte...... Mirar allá ea mirar hacia el porvenir. Siempre en el horizonte el mismo cielo sombrío, que quiere decir mar libre; hemos casi alcanzado el 77° de latitud. ¿Hasta
dónde iremos aai? Yo he dicho siempre que
estaría satisfecho de llegar al 78?. Pero Sverdrup ea más dificil: babia de 80°, acaso de
84º, tal vez de 85º. Habl!:I. también seriamente del mar libre del polo, Jel cual se trata en
libros que ha leído; é insiste sin cesará deepeebo de mis burlas.n
Sin embargo, el 20 de Septiembre, con una mañana
de brumas, el JJ'ram. se encontró bruscamente frente -i los
bancos de hielo. Estos eran compact.os, y cuando apareció el sol, Naneen pudo ver que @e extendían del este al
oeste, hasta perderse de vista. Fué imposible avanzar y
el bu&lt;1,ue se arrimó á un témpano enorme. 11Flotamos
aún hbremente, escribió Naneen el 22 de Sept.iembre;
pero tengo el presentimiento de que invernaremos en el
hielo que nos rodea.n
El jueves 22 de Septiembre de 1893, la expedición po•
Jar del doctor Naneen entró puel:!, en su segunda fase. La
fecha ea de importancia; pero como todo ea contraste en
este mundo, la tripulación del Fram consagró la siesta de
aquella jornada capital á la más vulgar de las tareas: á
una guerra de exterminación contra las chinches que
babían desde hacía algunos días invadido el buque.

'EL

MUNDO

NanSf'n, un día en qua elFrameatabainmovilizadoentre laa brum r.s y loa hielos del mar de Kara, escribió en
su diario esta frase sentenciosa: ccLa paciencia es uno
de los med&lt;'amentosde que toda expedición polar debe
estar más abundantemente provista.n Al bordo del Fram
casi no se usó má.e que de este medicamento darante tres
afiofl, pero se usó ampliamente,¡ Eobre todo, al principio.
El 4 de Agosto de 1893, fu doblado el cabo Tche•
liouskine. Treinta y siete días de un tiempo precioso ha·
bían sido consagrados á la travesía de 840 millas marioaq,
(1,555 kilómetros) li vuelo de pájaro....... . A vuelo de pá·
jaro.

Imaginaos un pájaro que ha penetrado en una es~ufa:
en 8u vuelo loco, á cada impulso hacia el aire libre, encuentra en todos los aent.idos el obstácuh, de su prisión
de vid1iG. En el mar de Kara, el Frttm estaba en u.na situación semejante: chocaba contra loa límites de su pri•
sión de hielo á cada tentativa para evadirse hacia el agua
libre.
Del estrecho del Yougor al cabo Tcbe1iouakine, qué
de zig-zags, qué de vueltas, qué de ~das y venida!!!
...... A.l día siguiente mismo de la partida de Khabarova1 después de veinticuatro horas de navegación entre
la costa y loa bancos, fué preciso detenerse una primera
vez: la l1erra al es\0, al norte los bancoti, f, envolviéndolo todo, una bruma espesa. Durante cuatro días, el
Fram estuvo a~í bloqueado ceica de la playa de la península Yaiwal, triste y desolada. Había samoyedos acampados en loe alredl'ldores y la expedición recibíó la visita
de dos de entre ellos: fueron loa últimos aérea humanos
encontrados en el camino.
El 9 de Agosto el .F'ram pudo al fin poner la capa al
norte. A pesar del viento contrario y de loa hielos flotantes, viró en seguida hacia el este1 después de haber
doblado el cabo Skarak&gt;f y la iela Blanca. Camina caminando, Naneen y Sverdrup pudieron reconocer cierto
número de islas no reveladas por Nordenekiol, en tanto
que otras tierras puestas en la car~ del ilustre navegante de los mares siberianos, no existían: detaUe que prue•
bª cuan incompleta ea la geografía de esas n&gt;gione~.

El Fram debía arribará la isla Dickson para permitir
áloe miembros de la expedición dejar cartas bajo un
ca:irn: el capitán Wiggine había prometido recogerlas al
dirigirse á la embocadura del Yenisei. Pero el viento que
había-desde hacía algunos díM-hecho derivar al Ftam.
hacia el Sur y luego hacia el Sur-oeste, habia cedido.
Demasiado tiempo habían perdido. Para aprovecbaree
de la calma, Naneen y sus compañeros sacrificaron esta
suprema ocasión de dar noticias suyas á aquellos que
les eran caros, y quemaron en la rápidez de su curso
vuelto á encontrar hacia el Este, el buzon de la isla de
Dicksoo.
En las islas Kjellman, semejantes á rocas que hubie sen sido pulidas por loe glaci.er§ cuaternarios, fué al contiario, preciso detenerse para una reparación en la cal,
dera. El mar estaba azul, el cielo brillante, la brisa
ligt&gt;ra, y Jacobaen, el segundo de abordo, acurrucado en
el nido de cuervo, había petcibido renc,e, Se imponía
una partida de caz.a. Esta fué accidentada y penosa; cuando llegó la hora del regreso, la tempestad se había levantado; los cazadores no pudieron volver al navió, sino
deQpuéa de muchas horas de esfuerzos. Habían matado
dos renos y dos osos: pero como no era caza á propósito
para cargarse y subirse en un buque que danzaba sobre
las olas, la abandonaron.
,., Era el 22 da Agosto. En el canal estrecho, abietto á lo
largo de las riberas, la corriente era_ rápida como un do,
Y el Fram la tenía en contra. Fué lentamente, tanto más
lentamente cuanto que el agua era poco profnnda y que
la más elemental prudencia aconsejaba sondéos repetidos, -fué muy lenta y penosamente como el navío de
Naneen hizo ruta hacia el Nordeste en medio de un verdadero arcltjpiélago de islotes desconooidoe. Habrí-a so•
brado ahí quehacer para un navegante que tuviera tiempo para entregarse á la reclificación de la carta. Pero el
F'ra ni bogaba hacia otro fin.
He aquí el invierno; la nieve ha caído abundantemente: sobre la fealdatl de esta región de brumas ha extendido el encanto de su resplandeciente blancura ..... .
~itra la realización del plan de Naneen, no ee acaso inqmetante que llegue ya el invierno y que rnrprenda al
J,'ra m más acá del cabo Tcheliouskioe, tan lejos de la

El "Fram" en una zona de agua libre.
LA. PRDIER INVERNADA.

Según todas las apariencias, el J?ram, detrás del cual
la mar libre que acababa de recorrer se había súbitamente congelado, estaba bloqueado por largo tiempo. Naneen
contaba bien con Que no saldría del hielo antes de haber
sido arrastrado con él del otro lado del polo, hacia el
Océano Atlántico. Cada día el sol declinaba en el cielo;
la temperatura bajaba constantemente. Era r?almente
el invierno esta vez, que se aproximaba á grandes pasos:
el invierno ártico, la larga noche polar, la noche temida.
La expedición no tenía más que hacer que prepararse
para estos extremos fríos y en eso se ocupó, trabajando
en poner el buque en las condiciones más confortables é
inspeccionándolo cuidadosamente. Todos examinaron su
traje y cada marino fué su propio zapatero, confecionándose calzado de gruern tela, provisto de calientes y

longitud que vió la pérdida de la Jeann,tte y que debever la part.ida del Fram para su glorioso via je de derivación hacia el norte?
Esta costa siberiana, bordada de islaf.l, cortada en penínsulas, es muy poco propicia á la navtgación: la plena.
mar no existe, pneEto que el hielo la cubre y es preciso~
abrirse paso á la fuerza y ensayar continuos tanteos pa•
ra ballar estrechos. El de Taimyr no fué posible encon trarlo durante diez días (del 27 de Agmito al 6 de Septiembre.) Ahí Naneen pudo creer que su viaje iba á ser
interrumpido por un afio cuando menos: 1rYo ensayo,
escribió él el 5 de Septiembre, familiarizarme con la idea
de invernar en esta costa ...... Hay bastantee problemasque resolver aqu(: no sería un año perdido para la geografía y la geología ...... Pero no, yo no puedo aceptar
esta eventualidad. Un año de la vida de un hombre eaun afio, y nuestra expedición promete ser demasiado
larga,),
Por fin, el 10 de Septiembre, el cabo Tcheliouekine estaba vencido.
(1) ...... ((El sol había, desde hacía algún tiempo, descendido detrás del mar, y el cielo crepuscular era amarilloy oro. No se veía ni una estrella. Justamente por encima
del cabo Tcheliomkine, su fulgor melancólico brillaba
en el cielo pálido. Aun cuando, á consecuencia de las
maniobras la oriPntación del cabo se modificase con relación á nosot.roe, el astro estaba siempre encima de él..~
Era eea mi estrella? Era eea el alma del hogar y del país,
que me seguía y me sonreia ahora? Cuánt.oe pensamiea.•
tos despertaba en mf, en tanto que el Fram trazaba eu•
estela en la noche, más allá del punto más · septentrional
del viejo mundo.n
A las 4 de la rnafiana, loe pabellones fueron izados y:
tres cailonazos saludaron el cabo Tcheliouskine, doblado
después de tantas tribulaciones.
LA PRISION DEL t(FR,B.f&gt;I EXTRE LOS HIELOS,

Deede entonces pareció que, como lo había anunciado ,
Naneen, do máe estaba hecho.)) Si el mar de Nordenafll . TC?rlos los pe.sa.jes entrecomados, sin otra. indicación, son · citaa.
.iel d 1ano del lJoctor Na nsen..

espesas zuelas de madera, Eegún un nuevo modelo creado por Sverd.rup y que fué objeto de
regocijadas caricaturas en el Framsjaa, las cuaes pueden ver en otro lugar nuestros lectores.
A Scott---Hansen, asistido por Jobansen ( basta el mea de Marzo de 1895) deepuée por NordLal, incumbiercm las observaciones metereológicas y maguéticas. Todos loa días, cuando el
tiempo era claro, Hanaen y eu compañ.ero determinaban la posición del navío. Nada intere•
saba más á loa miembros de la expedición, y no
era raro ver el camarote de Naneen. sitiado, en
tanto que él bacía sus cálculos, por todos loe
que estaban ansiosos de saber si se había derivado hacia el Norte 6 bacía el Sur y cuánto.
El estado de ánimos á bordo, dependía en mu•
cho de ese resultado.
Naneen se babia reservado las investigaciones científicas que le interesaban particularmente: temperatura del agua, su grado de sal á
las diferentes profundidades, modos de formación del hielo, corrientes, orígen de las presiones, etc., etc. En cuanto al médico, doctor
Blesaing 1 hubiera sido por falta de enfermoe,
el más desocupado, si no se hubiese resignado al empleo de veterinario, cuando los perros
reclamaban sus cuidados. Una vez por mes procedía á pesará cada miembro de la expedición
y á una ligera sangrfa1 anodina vivieección que
le aermitía contar loa corpúsculos rojos y determinar la proporción de la hemoglobina de ca•
da uno. Apresurémonos á afiadir que el doctor
Blessing se reveló bien pronto como el poeta
de la expedición y que, durante tres afioe1 eue
versos de circunstancias, ya líricos, ya humorísticos, no cesaron jamát! de eer apreciados en Bu
justo valor.
He aquí cual fué e) modus vi-i:endi establecido
desde el principio á bordo del Pram. No era
modificado más que el domingo y los días feriados. Pero el lector se percibirá pronto de que
ningún día feriado ee olvidó jamás, y que sobre los bancos errantfs, numerosas semanas fueron, literalmente,
111:'Pmanas de cuatro jueves.,,
Hora de levantarse, á las 8; desayuno de pan duro 1 de
queso, de buey ó de carnero salado, de jamón, le::gua ahumada, caviar ó anchoas; además, bizcochos de harina de
avena ó bizcochos de mar ingleses con mermelada de naranja 6 alguna compota. Tres veeea por semana pan
fresco¡ frecuentemente pasteles. &lt;Jomo bebidaa1 choco lat,e, t ó café.
Despu(ía del desayuno, trabajos diversos; cui&lt;lados que
conesgrar á los perros, asistencia al cocinero para la co•
mida de la una, etc. Una vuelta por los bancos á mane•
ra de aperitivo, y se ponían á la meEa. Tres platos: E0pa, carne y postre; 6 pescado carne y postre; 6 bien,
sopa pescado y carne- ó todavía, pescado, carne y postre.
Con la carne, patatas, y además legumbres verdes 6 ma-

1

Una observación con el teodolito.

LA LUCIJ .\. CONTRA. LOS HIELOS DEL YAR DE KARA

401

Una observación de eclipse de sol, el 6 de Abril de 189 4 .

�OOMINGO 13 de JUNIO de 18g7

carroni. Bebida: cerveza y mlis tarde jugo de cidra. «Yo
creo) escribe Nansen al dar estos detallts, que todos en•
contrábamos buena la mesa ...... Nos asemejábamos á cer•
dos gurdos: uno ó dos de entre nosvtros echaron vientre
6 papada. »
Abt1orbida la pitanza, muy alegremente en géneral, se
pasaba á la cociua que se convertía en salón de fumar:
t,alvo .,.,a lae granded ocasiones, el tabaco est.aba. proacri·
to de loe camarotes y del aalón. Ddspués de una eiesca
más ó menos larga, cada uno volvía tL su trabajo hasta la
hora de cenar: las seis. El men,í de la cena se parecía al
del dteayuno.
Para concluir la jornada, se fumaba en la cocina, conversando y discutiendo, después se volvía al sa:ón, para sumergirae, sea en la lectura, sea en las partidas de
cartas, aiewpr6 animada!!, ó dond~ los más encarnizados
y loe menos felices, perd1an, sino B11 camisa, cuando me•
nos ene raciones de pan fresco,-eea en interminables
conciertos. Uno ú otro se ponia al órgano (os digo que
nada faltaba á bordo del Fram ) y con ayu.J.a de la manivela se divertía en morder algun trozo lleno de arranque,
ámenos que Jobaneen no tomaee el acordeón para tocar
Oh! SuBana! ó la Marcha de Napoleón á tl'm.:éB de los Alpes
m un 1w1.:to! sus más grandes triunfos.
A media noche, cawa y reposo, interrumpido sólo por
el cuarto de centinela que cada hombre tomaba á su turno, durante una hora.
~s'8 regularidad y, sobre todo esta comunidad de há·
bitos, esta vida de familia casi, sin desigualdad en el tra•
ta.miento desde ningun punr.o de vista, sin demarcación
trazada entre el jef j de la expedición, el comandante del
buque y el últimu marinero, fueron del m~!f feliz efecto.
),a disciplina no se relajó, y ¿quién de la tripu 1ación del
Prum hubiera osado quejara!:' de su suerte, semejante bajo todoe aspectos á la de Nanseo, y hubiera moet.rado algún desaliento, cuando Ntt.nsen, que á veces lo experiinentaba, no lo mo1:1traba nunca?
LA DERIYACIÓN Y LAS PRESIO~F.8 DE LOS HIELOS DURANTE EL
INVIJi:RNO DE 1893-9-l.-LAS NOCIIEl:S ÁRTICAS.-ALUA ES•
CANDINAY.\..

Que el personal tle la expedición viviese de buen humor y en buena salud, era un pumo imporr.ante pura el
éxiro :floal dt:i la empreta de Na usen. !'tiro otras condiciones, no m-::nos e1:1enciales, debían realizarse, á. Hber:
que los hielos sin Towµer el Pram, con su1:1 cvut.raccionee
lu con Jujesen hucia et polo.
(;ómo tlt:l porto el Fram en medio de las presiones durant.e el invierno de 1893-9-l-en qué duecc16n y como
de1ivó 1 en til curi:10 dti este mismo periodu1 -estu ea lo
que vao á decirnos las notas redactadas cuotidianamen'8 por Nansen . .K8'e diario de Nane--in, al mismo tiempo
no~ hará penetrar mejor en la iot.iu.idad de la exisl;iencia tan sencilla, y sin embargo tan anormal de los trece
prisioneros voluntarios de loa bancos lirt1co8. Y Naneen
miswo aparecerá con un aspecto acaso inesperado, .t:le
conoce su energia; pero se ignora su complexidad.
No 1:on solamente loe geógrafos loa que d1:,berian leer apasionadamente las páginas escritas día á dia por X,1,nsen durante eu expedición polar: son también esos escrit.ores de
la nuevas rcvit:.taa, que han trabaJado tauto, desde hace
muchos año!!, por analizar, á través de las fabulas dramáticas, los 111:1atados de alma11 e~andfoavoe. Una alma
escandinava ...... he aqui una y de buenos quilates.
Laa hüjas del diario de Nan!!en son, dee'graciadament.e, más numerosas que las columnas de qua disponemos
aquf:
.MarteB f6 de Septiembre.-Abora, el sol estaba á 9° por
encima del horizonr.e, li media dia. La noche y el invierno están pr6x1moa. 1'.:!lt.awos inmóviles á loa 78° 50'
de Jar.Uud No rte ......
11He descendido á loe bancos hoy tarde. :Xada hay mPs
maravilloeamente bello que esta uoche ártica. &amp;'8 es
un pala de enaueno, coloreado por los más dtdicados tin•
tes que pueden imaginarse: es el color t•lerealizado. Un
matiz se funde en el ot;ro sin que se pueda decir donde
comienza el uon y acaba t&gt;I ot10. Y sin embargo, todos
loa matices está.o ahí.. .... T.xla la belleza de la vida, no
es acaso ex~el!!a, delicada y pu.ra como esta noche? Dad•
le colores más brillantes y ya no serli tan bella. fü cielo se
parece á una inmenea cúpula azul en el cenit, degradándose basta el ve1de1 después hasta el lila y el viuleta en
loe bordes.
:Sobre los espacios helados, caen sombras de un frío violeta azul, con tintes rosas m1:1e claros, cuando · la atista
aquí y ahl refl.1:jan los ult.imos fulgores del día moribun•
do. }!;n lo alto de la cúpula, las estrellas brillan, hablando de paz, como lo hacen siempre esas inmutables amigas. At Sur aparece una gran luna de un rojo amarillenw, rodeada de un círculo amarillo y de nub~e de oro claro, :flotando en el horizonte azul. Y ahora la aurora bo ·
real extiende sobre la bóveda del cielo su velo de plata
brillaot.e, que ee vuelve amarillo, luego verJ.e, luego rojo.
8e extienc:lt:i, se contrae, cambia in~eantemente. v, por
fin ee desgarra en círculos ondulosoa de plata deslumbradora, &lt;111 donde surgen rayos flamea atea como láminas de metal. D-,apnés t.oda esta gloria se desvanece ..... .
Pero bien pronto nuevas cltt.ridalies aparecen y sus jue•
goe sin fin recomienzan de una manera más bella. Y durante este tie'rnpo, el silencio es profundo, impresiona•
dor como la sinfonía del infioi,o. Yo no he pod1do acoa•
tumbrarme jamlia á la idea de que este mundo acabad
en la desolac1ón y la uada. Por qué entonces toda esta
belleza, sin una criatura para gozarla? Comien20 ahora
ha adiv,inarlo: he aquí la t.ierra prometida 1 que une la belleza la muerte. Pero con que fin? Ah! cuál ea el porqué de todas estas esferas? L~d la respuesta, si podéis,
en el azul firwamemo estrellado.11
El 29 de S~ptiembre, la primera gran fiesta (cuántas
otras debían seguirla! ) tuvo lugar A bordo en honor del
Doctor Bleasing; y de1 paso del 79 grado de latitud Hu•
bo comida-concierto. Kl menií redactado ea francés, fué
pant,a.gruélico . .h:n cuanto al programa musbal no conta•
os con menos de veinte trozos, y comenzab1. por T't.il84'
.Myosoüc para terminar con la P .egari.a d el ll F ,·eiscMiiz•

DDMINGD IJ doJUNID de 1Sg7

EL MUNDO

402

viola, exclamando: (IPram ea tu nombre)) y el pesado.
casco empezó á deslizarse dulcemente. Yo tenía estrechada su mano; me subieron las Uigrimaa 4 los ojos¡ ni
una palabra pudo salir de mi garganta. El casco entró
en el agua cintilante: una bruma asoleada envolvta el
cuadro ........
uliemos dicho ahora un solemne adiós al sol. L1, mitad
de su disco apareció al medio día por la última vez por
encima del limite del hielo, en el Sor. Entramos en la
noche del invierno. ¿Qoé nos traerá éste? ¿Dónde eataremGs euandQ el sol re,orne?
Ptt.aan los días, el Fram, al antojo del viento, avanza ó
retroceje coa be banco:t á la suerte de los cuales está
ligada su propia suert.A, en todas dir1:1ccionea. De derivación regular hacia el Norte, de corrientes, no hay
trazas .... .. ,l!;se palacio de teorías que yo había levant.a,.
do, lleno de orgullo y de c,&gt;nfiaau en mí mismo, muy
alto, per encim!I. de todas las obj~ciones necias, ha caído, ee ha quebrantado como un castillo de naipes, al
menor soplo del vitmr.o.»
Naneen, en pres~wcia no solamente de la inmovilidad
del .Fram, eino 1,ambién de la profundidad inesperada
del mar que lo lleva 1 parece efec~ivamente haber renun•
ciado-cuando menos momentáneamente-á su teoría de
una gun corriente marioa que atraveaaría el ÜJéano polar de la Nueva Siberia á la Groenlandia. Son los vientos1 los vientos solamente loa que implora: nYo me ab•
sorbo en el estudio de la ciencia de los hindu9. Yo admiro su fe dichosa en los poderds trascendentales, 011
la9 facultades sobrenaturales del espíritu, eu una vida
futura. ¡Obl ei fuese pvsible usar de una p.o tencia sobrenatural para obligar á. loa vientos á soplar siempre del
Sur!n
La vida á. bordo sigue su cureo monótono, sin embar•
go. La aparición de un oso al cual se mata ó al cual se
le hierra después de peripecias variadas, crea de cuando
en cuando una diversión. ,l!;l 10 de Diciembre el Dr. Bles•
sing, al cual el eJercicio de la medicina en ese vehículo
privilegiado, deja decididamente horas librea, funda un
periódico humorístico, el Framsjaa. El 13, en ese navío
que lleva trece personas, una perra siberiana da li luz trece perritos: la coincidencia es singular, pero loa perriM&gt;e,
de loe cuales no ae puede conservar más que ocho, son
útiles. Tanto más útiles cuanto que las sangrientas luchas intestinas han hecho alguo.aa víctimas en Ja trabilla
embarcada en Kbabarova.
El 20 de Diciembre, Sverdrup y Lars levantan, no lejos del buque un cepo para osos, de au invención; pero
ni el más pequeño cachorro se deja jamás prender.
({Henos en el día más corto del afio, eacnbe Ntt.neen el
21 de Diciembre ...... aun cuando ya no tengamos día 11
Noél 1 después el primer día del afio, son celebrados ale•
gremente, á despeeb.o de la entristecedora lentitud de
los progresos de ia expedición hacia el Norte. EL 25 dd
Diciembre-sin desdeñar las confituras del cocinero Juell
-fué la apertura de loe regalos ofrecido3 en el momento
de la partida, el uno por la madre de Scott Hansen, el
otro por su novia, miss Fougner. C,1,da uno recibió con
alegría de niño el presente que le estaba destinado: pipa,
cuchillo ú otra bagatela. Después apareció un número
excepcioaal del Framsjoo ilustrado con dibujos debid08
á nuestro famoao dibujante lirnco Hutletu, y que h&amp;eian
alusión á diversos incidentes de la vida entre loe hielo1.
•Domingo 31 de Dic~mbre.-He aquí que ha llegada el

La tripulación del Prmn festejó sucesivamente de una
manera análoga, duranie el invierno: el aniversario del
lanzamiento del Fram, el del nacimiento de Sverdrud,
las fiestas deNoel y del l ? de Enero, el aaiversario de
rey Q3car, el paso del 80° 1 la aparición dol sol y por fin
su verdadera ascensión.
L unes 9 de Octubre.- ...... En la !!ieata, cuando conversábamos, de pronto un ruido ensordecedor se dejó oir, y
todo el buque !!e estremeció. Era la primera presión de
los hielos. Todo el mundo corrió al puente para asistir
al espectáculo. El Pram, como yo lo había esperado, se
conducía admirablemente. El hielo avanzaba con una
presión sostenida, pero neeesit.aba deslizarse por debajo
de nosotros y éramos lentamente levantados. Esos ero·
pujes se produjeron muchas veces en la siesta y fueron
demasiado fuertes para levantar el Fram á más &lt;1e un metro. Pero el hielo, incapaz de soportar una carga tal, se
rompió bien prouoo baJo el navío. Por la tarde hubo co·
roo un movimientede retirada de loa hielos, y nos encontramos en una vasta zona de agua libre ......
Jlih role~ 11 de 0.lubrt ....... -La mar es,á agitada, y
hemos sufrido cle nuevo ahora fuertes presiones Estacomienza por un ligoro crujido, y un gemido contra el flan•
co del navío. Deijpuée, el ruido aumenta gradualmente y
recorre una vercladera gama: euceeivamensees una queja,
un grufíido, un rugido y el buque se estremece . .El es•
truendo redobla basta asemejarde al vocerío que podrían
causar todos los tubos de un órgano. El buque tiembla,
es sacudido, se eleva algunas veces dulcemente, algunas
veces con saltos. Experimentamos una sensación agra•
dable y reconfort;ante en eetar ahí, escuchando iodo ese
estruendo y conociendo la fuerza de nuestro buque. Más
de uno ee habría roto desde hace largo tiempo . .Más afue·
ra el hielo se rompe contra loa fltt.ncoa del Ji'ram y sus briznas, penetrando bajo au casco duro é invulnerable, Le forman un lecho sobre el cual nosotros reposamos. A nuestro rededor, en muchos sitios, los témpanos es1ián aman•
tonados. Llegada la nocbe, hay un deECanso, y nos vol·
vemos á encontrar á flote.
Viernes 19 de Octubre.-La noche última1 ee produjo
una presión formidable al rededor de los viejos bancos,
sobre los cuales están encadenados nuestros perros. L'l8
témpanos se habían amontonado más alto que el punto
más elevado de loa bancos, y se habían descuajado por
debajo, recubriendo nuestra áncora de hielo, y eu cabi.e
nuestras planchas y nuestros trineos, y amenazando á.
loa perros. Estos pudieron ser desatados y salvados á
tiempo. Pero esta matlana, á pleno sol, la confusión es
i ndeecriptible. Nosotros lamen tamo!! la pérdida de una áncora, de un trozo de cable de acero, que nos hemos visto
obligados á cortar, de algunas piezas de madera y de la
mitad de nn trineo eamoyedo. Acaso todo pudo ser salvado, si hubiésemos tomado precauciones, pero los hombres se han vuelto indiferentes á las presioaes ..... .
u...... Esta lucha del hielo contra el hielo es un proiigioso e!!pectáculo. Se siente uno en presencia de fuerzas
titánicas, y cuando el gran empuje comienza, pa:reee que
no puede encontrarse un paraje sobre la tierra, que no
sea qnebrantado.
MuJreoleR es de Octubre.-Hemos tenido una terrible
presión la noche llltima. Yo me deapel1é. Sentí que el
F,·am era levantado, sacudido, removido en todos sentidos; y,, oí el ruiJo del hielo que se rompía contra ea
casco. D~epués de haber eecucb.ado un momento, tor•
né á dormirme con la sensación agradable de que se sen•
tía un bieneetar grande á bordo del Pram. Sería verdaderamente terrible vene obligado á hacer un paseo fuera, cada vez que una pequeña presión se produce ó huir
con nuestro bagage á la eapaida como los del Tegethojf... »
Conviene mencionar aquí que durante esta primera invernada la expedición, tan grande era su eonfi1nza enel
Fram, no hizo jamás loa menores preparativos en vista
de un accidente que todos juzgaban imposible.
« ...... Admirable claro de luna esta noche. En medio
de eee mundo de hielo, argentado yeilencioao1 el molino
del viento que trajimos, hace girar sus alas sombrías ao·
bre el cielo de un azol profunto. Es un contraer.e extra•
ño: una repentina incursión de la ci vilizaoiónen es ta
región fantástica y helada ...
El 26 de Octubre fué celebrado á bordo el aniversario
dAl Fram. Naneen evoca el recuerdo del bc1.ut.izo del
F,·am y de aquella que lo baut.izó. c&lt;Eatábamos de pie
sobre la plataforma, ella arrojó el cllampagne sobre la ser-

último dia del afio. Fué un largo año que trajo II la vez

mucho bien y mucho mal, Comenzó por el bien, trayén•
dome á. la pequeña Liv, (1) una dicha tan nueva, \an
extraña, que al principio yo apenas podía creerla. Pdro
la separación que vino más tarde fué indeciblemente do•
loroaa. Ningúu año me babia t;raído una pena más grande que esta ........ .
t&lt;Y vos nos habéis engañ.ado al fin, viejo afio: apenaa
nos Jlevaeteii:1 tan lejos como debíais. Sin embargo, po·
díaia haber sido peur. No babéis sido ttLn malo ctespuéa
de todo? No habremos tenido acaso razón en nuestras
esperanzas y en nuestros cálculos y no seretno".I araauado1:1
hasta donde lo de::!eamoa y esperamos serlo? U oa sola cosa
en definitiva nos ha comrsriado: yo no pencaba que la
derivación tendría tantos zig-zage.
«Jueves 4 de /!Jnero.- ...... ~stoy de buen humor, aun4110 derivamos de nuevo hacia el Sur. Ddapuéa de todo,
qué fmport;a? Acaso la ciencia ganará lo mismo, y yo su·
pongo que ese deseo de alcanzar el Polo, ea una augeetiión
del demonio de la vanidad.... »
Y Naneen analiza la situe.ción

'1
_::~;;~f==========~==========~==========•~~======~==~~:~~~::1
.,
111

11

')11

1

1

nTodos mis cálculos, con e:1:•
capción
de unosiguiente:
solo, ae han ende
la menera
contrado justos. Hemos-á des•
pecho de los pronóeticoa desfa•
vorables,-aeguido nuestro camino á lo largo de la costa de
Asia. Hemos llegado al Norte,
más lejos de lo que yo habfa
osado esperar y al Este tan le•
jos como yo lo deseaba. He.ID:ºª
eido como yo lo deseaba apnsiu-nadoa por los hit:loa. ·-----"

·;· ~)f~:~1frf!t~~-i~~:f:
·= ..

.

.

.

. •·

'"

El trilyect, del "Fnrn" i lo lar¡to=de las costas siberianas.

► C l)

Nombre dela. nilia fleNanc;en,
nacida e l S d e Ene ro de 18'~ .

MUNDO

El "Fram" en medio de los hielos.

((El Fra,n ha soportado sin romperse las más fuerte!!
presiones;. ~I confort á bordo, sobrepasa nuestras esperanzas. \ iviremo:i sobre loa bancos la vida de invierno1
&lt;:omo ai nos hubiésemos traído con nosotros un fragmen ~
to de la Xo~ega 6 de la EuMpa. Somos una pequefla
parte_de !atierra natal. En uu sólo punto han ealido
Caricatura• tomadas del "fram•jaa"

P.L~o en tiempo de NU, con el calzado pat.entado sverdrup

L&lt;l~ (·om¡1Uiiero~ del Fram en el SC'mlero de ht i::ucrn:i: diferencia en:
tri:! el calzado Snm:lrnp y el l'a.lzad.o La.pon.

r,...,,c-ompañeros de l Fram es tán at1nen el campo d e la guerra.

x;..,;,,,,.
,s ,.

EL

mi3 ~álculoa fallidos, deegraciadamente en uno de loe
más import.antef!.
• Yo suponía 11,na mar polar poco profunda, siendo Ja
mayor profund_1dad hallada en eetaa regiones la de 146
metros, reconocida por la Jeamiette. Yo había supuesto

que todas las corriP.ntes tendrían en esta mar poco profun~a, una in~uencia apreciablt- 1 y que en particular, las
cornentee namda&lt;i en la embocadura de loa rioa asiáticos1
l!8 enc?ntrarían demasiad~ fuertes para impulsar el hie lo hac~a el norte. Ahora brnn, encontré una profundidad
que mis eondas no pueden medir, y que estimo ahora en
1,800 metros cuando menos, y aoaso el doble. Toda mi
fe ~n la existencia de esa corriente, se ha destruido: no
ex1ete ó ea extremadamente débil; mi sola esperanza
ahora está en IOi vientos. Crietobal Colón descubrió la
América como conaec~enciade un falso cálculo, que tampoco era el suyo: el Cielo eabe donde me conducirá mi
error: el bosque flotante siberiano ( 2) encontrado en la
co~ta de G~nlandia, no pu~de mentir, y debemos segmr el caru1no que el ba segudo.))
Pero algunos clfas más tarde, deFalentado de nuevo aun
cuando se había alcanzado el 80º, Nanseo. ee entre'gaba
á. un cálculo poco t,ranquilizador del cual resultaba que
al ~aso con que el Pram avanzaba hasta entonces, no uecea1tnría menos de cuatro años para alcanzar el polo y
ocho anos para e~t~r de regreso en Noruega. «Me acuer•
do de lo que escr1b1Q Broggerantes de mi partida, cuand~ fº plantaba pequef'ioa !'rbus~os y árboles jovenes en
m1 Jardín para la~ generac10nes futuras: Nadie decía él
sabJ~ cual eeria la ampli_tud de_ su sombra c~ando yÓ
volviese. Ahora están ba10 19:_ meve, pero en primavera
comenzaráu de nuevo á palpitar y á crecer: cuántas veces?. ..... 11
En t.anto que Naneen eueíla ó razona, á bordo del F,am
contimía el mismo modo de existencia fácil higiéni&lt;:a
sin ~uidadoa, f~liz, confiada á la estrella del }efe. Desd~
el 1. de Enero, cada uno se ha puesto, de~pués de algunos días de reprso compltto, á desempeñar sus quehaceres de costumbre. El termómetro ha descendido hasta
50° centígrad~s sin parecer afectará loa robustos noruegos. ¿No se v1ó acaso con 4-0 grados de frío á Scott Hansen correr sobre el puen~ en camiseta y en calzoncillos
para anotar uaa obenvactón? ceEstoy convencido dice
Nanseo 1 de q_ne 10, 20 y aun treio.ta grados más baj~1 hubieran sido aun soportablea.11 Casi todos han engordado
y el grueso de las mejillas de Juell, sin hablar de otni.
parte de su individuo, se vuelve alarmante.» En ninguno de loFI talleres primero instalados se guardan Jas
fiestas. El do::tor Blessiog e-e ha vuelto encuadernador
y repara loe volúmened waltratadoa. Se ha abierto una
galeria fotográfica. Una manufactura de agendas pros•
pera mucho. En suma, no hay nada entre el cielo y )a
o_nda que loa compafieros. del Fram no puedan proporc1onar1 excepto buenos vientos constantes.
[::?I Rll.ma&lt;t y tron ()Q!l flotante!&lt;, d e p ro \'enen&lt;'ln J;iberfana hnn J;!d

~ d o s cert:a de la&lt;; rtben:is de Gr~nlandia, e n las miSIÚas condi~
c1ones Q'.:!e lO'i res~ de la J tx1.undte.

El gran !')()ntecimiento ?a sido la v~elh del aol 1 qu&amp;
f~é precedtda en algunos dtaa por un miraje extratlo. El
rn.de Febrero fué cuando la imagen del sol npa.reció por
primera vez .. U~a. larga banda de fuego rojlJ brillan~e, se
mostró al. p~mmp10 en el horizonte. Un momento después se d1at10gutero~ dos rayas semejantes, superpuestas
Y separadas por !1º rntervalo máFI sombrlo. Por flo al
1
cabo de algunos rnetantee y después de haber ascendido
á lo alt? del gran mástil, Naasen pudo con~ar y dibujar
hasta ~tnco de esas r:9-yas hC?rizoutales de igual longitud.
El con¡unto daba la ~mpres1ón de no extraordinario sol
rectangular de u~ roJo extinto, dividido en bandas horizontales alternativamente más claras y más sombrías
El sol que anunciaba así eu próxima vuelta, estaba aún:

Aparición dl• la iml\g-en rf'fracta1la del sol, al fin del Invierno.
0

á. mediodíai á 2_ 22' por encima del horizonte. Diez días
después, emergió por fio, yel 16 de Abril Naneen Scot.tHansen Y Johans~n, pudieron observa~ un ecl{pse de
5?1, que, al prodnc1ree con algunos in.etantee de diforenb1! en el momeo.to ex~cto calculado por Naneen, les pro' con gra';l sat1afacc16n suya, que sus cronómetros estaban tan bien _arre~ladoa cuanto era po 8 ible.
El 30 de Abnl, baJo la influencia de los vientos regnlarea d~l s~ y del aur:este, el Fro m alcanzaba SOº -14 t.
L.a .der1va.c1ón de. la pn~aver~ se anunciaba así bajo au,.
fi1c1os eat.1afactorios. 81 la pnmer invernada no había
lev~do srno á resultados poco favorables bajo el pumo
de vista de la marcha h~cia el polo, según el plan de Naneen, cuando menos babia demostrado la resistencia del
explorador, la de sus compafl.eroe y la de su navío.
Continuar ií.

�EL MUNDO

404

DOMINGO IJ dcJUNiO de: 1897

DO11111:'(&gt; 03 DE JUNIO DE 18117

EL MUNDO

AL SOL

AL VOLVER A 111 PUEBLO NATAL

~

¡Pino locuaz de blonda cabe1lera, .
Aun das fragancia á•mi nativo prado
Y frescor al flexible y &amp;Tllentado
Arroyo que retoza e11 la ribe.ral

¿Por qué, Amor, cue.ndg expiro desarmado,
de mí te burlas? Llévate esa hermosa
doncella, tan ardiente, tan gracioea,
que por mi obscuro asilo has asomado.

¿Quién alimenta tu hervorosa hoguera
que asi, siempre fE'cundo y encendidó,
has alumbrado el tiempo que ha vivido
como un minuto la terrestre esfera?

Ciérnese aún el águila altanera
Encima el risco; vuela en el cercado
El zo~al; y arrebólase el nublado
En la occfdua selvosa cordillera.

En \iempo más feliz yo supe, osado,
extender mi palabra artificiosa
como una red, y en ella, temblorosa,
más de una de tus aves be cazado.

¿Qué fuerza rige la inmortal carrera
con que vas á un poder desconocido,
á. la atracción univereal ceñido,
como si centro de tu centro fuera?

Y i:lun ostenta eu brillo y lozar.ía
Aqueste madrofla1.. .... ¡oh Dios! en donde
Mi buen padre al encuentro me ealía.

Hoy Ge mí mis rivales hacen juego,
cobardes atacásdome en gavilla;
y libre ya mi presa al aire ent;rego.

Dios, que loa asiros vívidos derrama,
cuando se acerqne tn postrero día
apagará esa lo z que nos inflama:

¡Y hoy que retorno él solo se me esconde!
¡No hay huella de su báculo en la vía ..... .
Y por más que le llamo ...... no responde!

Al inerme león el asno humilla;
vuélveme, amor, mi juventud, y luego
tú mismo á mis ri val~s acaudilla.

Y una pavet1a vagabunda y fría
eeráe, ya muerta tu esplendente llama,
en la callada inmensidai sombría,

Jos.É

M.

ROA B.-\RCEXA.

foNAOO R.nlÍREZ.

JL.\X RAYÓX MOLINJ..

IPRF;SENTF;N AR1'IAS!

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A la orden de echarse en tierra, lns soldados obedecie•
-¡Presenten armas!- repitieron loe coroneles.
ron: se agacharon levantando apenas la cabeza para ver
La brigada entera rendia al joven oficial que-expiraba,
así al enemigo. Los que pertenecían á. las familas del los honores debhloa á. su grado. Aquel que iba á morir
~ noche l!egaba á eu fin¡ un débil resplandor en
por su patria, recibía de ella el saludo más solemne.
Oriente anunc1aoa el día. .hl campamento empezaba á campo, encontrando apacible aquella especie de lecho,
~~apertar, p~ro silencioeamente; se sabía que la batalla aspiraban de cerca el olor punzante de la tierra recién Después, el general, irguiéndoee sobre sus estribos, ébrio
iba á S?r _refllda. Cada hombre se preguntaba si esta se- movida por las carreta@, eoflnban con sus hogares: su pen- de dolor y de sangre, como nn rugido gritó:
-¡Adelante, á la bayoneta!
ría la ultima aurora que comemplarhl. El instante que samiento nostálgico retornaba al pueblo humilde que
La brigada frenética se lanzó contra el Pnemigo.
precede a un C4.lmbatt, sangriento ea siempre solemne· habían dejado sin saber si lo volverían á ver jamás!
Loa oficiales de pie, rE'flejaban en sus roEtros la calma.
no hay e:n ese instante, vieJos ui jovenes, todos los hom~
FELIC'HXO X.UHL.
bns son de igual edad: tan cerca de la muerte se siente Delante de cadacompai\ia 1 el capitán, el teniente el sub•
el uno como el otro_. Aotts de la emCriag.uez de la pólvo· · teniente, se paseabao con paso lento pero firme; algunas
r~ se apodera del eJércu.o un eobrecog1m1ento casi reli• veces se detenian y con la punta del sable hacían saltar
gIOBO,
los guijarros: la dignidad, la responsabilidad se revelaLos dos r~gimientoe que coroponiao la brigada del ge- ban en ellos; rns almas heroicas estaban orgullosas de
neral Maunce, forwa01:1i11 el ala 1zqu1erda. Basta la media dar la vida por la patria.
El general buscaba siempre la señal para lanzar la brino.e.Ge habían warcbado la vispe1a 1 tdectuando un movimiento de flanco, con el objeto de caer sobre el enemi• gada. Con su auter jo aegnía las peril)f'eias del combate
que se libraba en una casucha de campo situada á poca
go en un momento dado. Los soldados estaban rendidos
pero llenos de ardor: comprendían el papel deciai vo qu~ distancia .
PALOMAS
desempeñaruui para asegurar la victoria.
El tie~po e~ agradable y hermoso. El general at:ieA ve de prísti oaa galas,
nas hab1a dormido una hora. Scintado en una eilla de
de aterciopeladas r,lumaa;
p~ja, secaba sus graodee botas enlodada!!, al fuego del
blancas como las t-spumas
vivac, sus ayudantes acue11an presurosos á su lado·1 ensison las plumas de tus alas.
llaban los caballos.
El vuelo
·
~ Era. la aurora de un día ·histórico, de gloria para la
Lo tiendes paloma al cielo?
rrancia.
•
ó aspirar vas el aroma
Un joven subteniente, imberbe aún, recién salido de
de loa árboles en flore~?
la escuela de 811int-Cyr, se presento eu ese momento.
-Quieres oír mis amores -¿Eres tú, Juan?-dijo et general tendiéndole la mano
te loa coutaré1 paloma!
con cariño.-¿Qué quieres hijo mio?
-Pildre, be~aroi autes de tr á la pelea.
A ve de tierna garganta
-No bay para qué-respondió el general bruscamente
y que parece que implora,
diEimulando mal l_aemoción que invadía su corazón.-Ho,Y
q 11ti no se eabe si llora
no soy tu padre, srno .m general; no tiengo ninguna orden
O si ríe cuando canta.
que darte: ve á reumrte con tu regin;üeoto.
-Escucha:
El jo_vt'n oficial se r1:1borizó ligeramente, hizo el ealuTiempo hace que mi alma lucha
do mthtar y deeaparectó. Su padre le siguió con la mirapor el amor dtt una dama,
da amorosa por algunos segundos: después vol viéndose á
por eso mi alma Ee muere
su_jefe de RBtado Mayor, un viejo•comanciante de bigote
por que 110 Eé si me quiere,
gr1e, exclamó:
porque igooro si 1110 ama.
-Pobre hijo, lo he recibido con indiferencia-, pero no
Unacolumna la asalt.aba,eaforzándose por quitar al ene~ ésta la hora para enternecerse; esta tarde, si eetamos
migo aquel baluarte defendido cou el furor de la desespe¡Ay paloma! tú que eientee,
vivos los doe, lo beearé por su madre y por mil
ración. Como racimos de hombres parecían los soldados·
sin eaber lo que es falsía,
Un lioque de corneta r1:1pert:ut.ió: era la diana. Lenta. escalaban el muro aspillerado qne vomitaba metrall~
tú que lleva'i! la poesía
mente las tropas se alinearon. Detrás de la brigada ha· mortífera. De este punto pendía la decisión de la for.
Po tus cantos inocentes.
bta un pequeflo b.oeque, donde se estableció el hospital tuna.
Yuela
de sangr4:l; lus reg1m1entoa ee colocaron en línea de bata·
Tantas_ lucha~ ~iplomáticas antes de la guerra, tantos
Donde el pensamiento vela,
lla1 ofreciendo á los caflones el menor volumen posible1 preparativos rmhtares, tantos soldados, tantos cañonee,
vuela ostentando tus galas,
y se aguardó.
tantos es!uerzos iotelectuales y materi&amp;lee, para quetodó
donde ella tiene sus rejas,
Ya t:ra P,leno día, Como sombra se dibujaba la infan• se resolv1eee en esta pregnota: u¿Será ó no conquistado
quiero le lleves mis quejas
terta, ma-!-11obraodo para tomar sus posiciones. A los el muro?,., El albafHI modesto cuya mano incimeciente
en las plumas de tus alas.
rayos obl.10!-lt!ª del sol, chispeaban á lo lejos loa cascos construyó aquella casucha, no podía adivinar que su obra
de una d1v1s1ón de caballeria; loa sables relampaaueaban
¿Quieres saber como ea ella?
tosca tendría un lugar en la bütoriade los pueblos, y que
si por intuición lo sabea!
El caflón comenzó á tronar: una bomba pasó silband¿ su cuchara de obrero babia sido uno de los instrumenpues nunca ignoran laR aves
por sobre sus cabezas; después 1&gt;tra estallo á unos cente- tos que decidirían loa destinos del mundo.
~uir.o.es la m•ujer más bella.
nares de pasos deJan~ de ellos. La artillería enemiga
De pro.u to el gent'ral b!zo uo gesto. Acababa de disSus OJOS ......
calcula~a con m~s ';1-Cierto su puntería; sus primeros die• tinguir la seflal convenida.
Allá en los perfiles rojos
paro_s atsladoe, e1rv1eron para .fijar la distancia. Los pro•
-¡En pie! ordenó. Los regimientos saltaron como si
de su faz encantadora
yectllea reventaban ahora en mtidiode las filas francesas· fuesen un solo hombre. Al fin iba á bablar la pólvora.
parecen Bias agrestee,
tres hombres cayeron sin vida: la tierra bebió su prime~ Los soldados, excitados 1 encontraban el paso de carga
ra eaogre.
demasiado lento.
pues son sus ojos celestes
como un rayo de la aurora.
l~~rturbable, _montado en su caballo que paraba las
oreJa!t, el gen~ra1 e~cudriñab.J: el hori2:oote con sus gemeIII
Ya con esto qne te diga,
los: esperaba ,a M:nal convemda para- avanzar. Su alta
y con que aepireF! su aJOma
El general Maurice miró hacia donde el sabía que es•
silueta~ deatacalia en el extenso llano : tao tranquilo,
la conocerás, paloma
1,an sausfecbo paracía, ,qt_Ie loa soldados, cor.templándo- taba su hijo, para convencerse de que no lo habían
y t!erás su buena amiga.
le, ~o t_en~an el más muumo temor; sus miradas .tijas en herido.
Lo contempló radianLe, en espera de la gloria, espada
él, rnstrnuvamen;e_eent.fan que eue-vidas ee hallabao li~
•
gadas con la de su Jefe por uu lazo mistericso
en mano, y se enorgulleció de aquel hijo heredero de i:,u
·····································
Ya
sube
......
!
Al 01r el ruido de las bombas, el general ha.bfa vuelto nombre y de sus ee~r~llas. En Eu m~nte volvió á presen•
b cabeza.
Ya ee eEconde entre la nube
t.ársele el pasado: v1v1ó otra vez su Juventud, su primaya no se miran sus gala1:1, '
-ld y decidl~3 á loe cornetas-ordenó á un ayudante vera. Eot.re las brumas de loa recuerdos, rnnrefa la cuya se perdió en las brumas.
-que tchen á tierra á su geute; así ee,ado menos ex· na de cu hijo tan amado: la emoción se le agolpaba al
pu~etos á las balas.
Mi alma? la llevan sus plumae 1
pecho.
mi pensamiento? sus alas!
J:!.;J oti~ial partió á galope.
Abrió los labios y exclam3:-¡Añelante!-Fijó otra
vez eua ojos sobre el sub~nien~. Clavados por el hoCARLOS MEA1'"\' y MHAXY.
rror, no pudo apartarlos. Uoa bala de cafíón acababa de
]!
llevarle las dos piernas al joven oficial, que sin dar un
¡ay! cayó morib1rndo .
El valor en la inacció~, es el más meritorio de todos.
El general era mudo espectador de aquella escena te•
~uando se avanza, t:wbnagado por la pólvora, no se apercibe .U:ºº. del. fantasma de ~a muer~e que se agita sobre rrible; moría su hijo, y él sin poder siquiera irá. besarle·
los eJerc1~os, la. c~r~era furiosa hacia tl enemigo destru- seis mil hombres exigían que su eemblante para darle~
'
ye 1~ pasión de v1v1r que crece en el corazón humano á. valor, conservara su impasibilidad.
Gruesas l~griruas corrían por las mPjillas del viejo sol°:ledi~a que aumenta t:!l peligro. Eo el reposo, al con~rar10,_ v1endo al red~dor los heridos, la energía ae aflo•a· dado, el caml.o de pad!'8 vencía. al eatoicifmo del jefe.
Aunque el hombre ee aterra
se tiembla al ofr Bllbar las_balae1 toda la fuerza de al~~ ~os enfermeros conduc1ao al moribundo, el padre inmóal ver temblar Qajo sus pies el suelo
de que se ea capati a~ neces1ta.par11 esperar, sin moverse el vII le vefa acercarse. Cuando la fú'nebre procesión pasó
quién sabe si en el cielo
'
deaeolace deaconoc1do y terrible, el porvenir que puede cerca de él, se descubrió ante el subteniente y con acento terrible que no parecía humano, ordenó:'
será ordenar el trastornar la tierra?
durar EOlamente unoa segundos.
-¡Presenten armne!
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C ,BI.PO.ilfOR.

�EL MUNDO

DOMINGO IJ DE JUNIO f"t 1897

==

"SAVIA ENFERMA"
Bro tes mustios.
I

Expone la indole del libro.
Ilay savia jove n : la de potentes glóbulos rica,

que las arterias del trmwo ptlber invade y llena
y en policromo florón de p,1 talos se magnifica.
Tórrida savia , jugo del Cáncer, que en la serena.
· noc he de luna, crepita y cruje de fuct'i'.a plena,
e n el mi$t.erlo do nde lafla11f.a de Pml resurnr¡,
Hay savia. enferma,-&lt;sangre doliente,-savia tardía.,
q_ue cuan d o brota, las rama znn~s clel a rbo! cubre

con hoj as mate, con hojas ténues..... Tal es la mía

Comenzaron las etltrevistaa con las h erederas ricas y
en ninguna de e llas logró triufar e l pobre Eugenio.
En v,sta de l fracaso, d íjo le un día e l barón :
-El mal consiste, no en tu persona, si no en t u nombre.
-Pero Eugenio de K ercado .... .... .
-Lo que te falta ea un t ítulo.
-No todos tenemos, como t ú, la fortuna de descender
del botica rio de Luis Fdipe.
- No te rías; pero, te lo repito, mientras no poseas un
t ítulo de nob leza, n o pienses en casarte con una mujer
rica.
-Pero, si no lo tengo.
-Invéntalo.
Al fi n cedió Eugenió y cons intió en ser duque de algo,
cu yo nombre no recuerdo, y el barón Anatolio reanudó
sus tareas en busca de un buen partido pa ra Kercado.
Dur3nte las primeras veinticuatro h oras de su encum•
bra¡niento, reconoció ya el pobre bretó n la sabiduría de
loa consejos de su amigo.
Toda .el mundo le prestaba crédito y no encontró obstáculo alguno en los prircipalesestab lecimientos dé Pa•
ría , para que lo proveyeran de cuanto neces itaba. ·
Al cabo de dos meses Eugenio no podía asis tir á todos
los convites que se le hacían ni á las pretensiones de las
madres de familia que tenían hijas casaderae.
Pero1 en medio de su ventura, p ~rseguíale la desgracia,
pues ni é l ni su amigo Anatolio Jograban dar con a.na
mujer bastante rica para las exigencias de entrambos.
Al fin, la casualidad vino en ayuda de Kercado.
Un cronista publicó en un periódico un articulo contra
el nuevo ducado, y Eugenió provocó al eécritor, fué herido y dispuso de seis semanas de descanso obligatorio
para poder reflexionar acerca de su situacion.
Un dia se le presentó su confidente y le dijo:
Ahí tienes una cesta llena de~cartas y de tarjetas. En•
tre ellas ei3tá el nowbre de la fumra duquesa. Sólo falta
averiguar quién ea1 y para ello no hay mita que p0ner
manos á la obra,

III

MUNDO

ENGANO SUBLIME
Por maría \!escot.

Francisco![. de Olagnibel
LAS CABELLERAS.

De " Oro y Negro. "

Cabellera s de.!'atadas. $OÍS obscuros aluviones
descendiendo sobre campos in undados de blancura
Y extend'l'is sobre la carne v uestra fúnebre ncg¡-ura
como flámulas sombrías de o ndulnHles pabellones .
Vuestras ond:ts enc"'.'{'.".padas no han seritidn' la dulzura
de las m a nos que aca tieian como pálidos plumon es ...

Cabelleras d ru,atadas, rois o bscuros a ln \iones
deseendiendo sobre campos inundados de bl ancura.
Cuando el alma tenebrosa SB extremece de tristura,
P,Uando gimen y sollozan los heridos corazones
y el espfritu ~ embriaga con la hiel de Ia..amargura.,
rlolorosas, Íllnerarias, como un manto de pa vura,
cabelleras desata.1a.&lt;i, so!sobscuros a luviones.

~-=~i'f=..::~í'f=. ="'f=..::~ít=.Ist
LA PEDRADA

¡Tal es la mia1 Saria del yer mo qué sólo en cubre

La primera salida del convaleciente fn é para el médi·
gérmenes locos de la futura. yema i n!-lllubre
co que le había curado.
y tiene pom pa, m ás es la pom1m rolemne y triste del vie jo Octubre!
En la eala de {espera encontró Eugenio á una joven,
antigua conocida suya, á quien le habían presentado á
I[
loa pocos días de haber llegado á Paría.
Llamábase la joven Enriqueta Est.ibo1 y era hija de un
Androgyna.
acreditado Notario de Paría, el cual, al morir, le había legado una cuantiosa fortuna.
Por ti, por t1 &lt;;Jamaba , cuando surgiste,
Es de advertir1 que Enriqueta era una delas pocas mujeres que no se hat&gt;fan burlado de Eugenio.
infernal arquetipo, del hondo erebo,
Loa doe jóvenes hablaron extenaamente1 y desde luego
con tus sobrios encantoi;c, tu fa,: de efebo,
se estableció entre ellos una corriente de mútua simtlli! senos pectornles, y á mi vcniste.
patía.
La señorita Estibo ignoraba que Eugenio hubiese cam·
Sombra y luz, yema y polen á un tiempo, fuiste
biado de nombre, y tu viera un thulo nobiliario.
des pert.·u1dr, en las almM el crimen nuevo,
Kercado supo que el padre de Enriqueta había muerya con virilidades de Dios mancebo,
to hacía dos años y que la mujer á quien ya amaba vivía
ya con mustios halagos de carne triste.
retirada del mundo, en compailfa de una parienta ya en•
trada en años y de su tío y tut.or1 viej(t reumático, acerYo te amé, rorque á trueque de ingenuas gracias,
ca de cuya enfarmedad iba á. consultar con el doctor.
tcníWI las supremas aristocracias:
Sin embargo, la famitia recibía todos loa sáb1dos á algunos de aua amigos.
f:o.ngrc azul, alma. hllrll!1a, ,•ienlre infecundo!
A los pocos días1 Enriqueta presentó á su amigo bajo
porque sabias mucho y n.m¡:tbas poco
el nombre de Kercado, acerca de lo cual nada dijo el sey eras 11illtn.is rora de un siglo loco
flor duque, por un sentimiento de pudor, natural en el
y flora ~ióu mal~una de un viejo :r:mndo.
hombre que cree amar de veras por primera vez en su
vida.
A)IAOO NERVO.
Anatolio descubrió que la hu~rfana tenía tres millones
de dote y obligó á Eugenio á que activara sus operaciones, para llegar cuanto antes al logro de sus deseos.
Cuando las cosas estuvieron á punto, y toda la familia
convino en el futuro casamiento, presentóse el barón en
casa del tío, con objeto de pedir en nombre de su amigo
la mano de Enriqueta.
·
El tutor se mostró satisfecho de la demanda y, dijo al
embajador, que no tardaria en contestarla á la mayor
brevedad.
EL SE:ÑOR DUj!UE
-Mi sobrina es mayor de edad-aí'iadió-y á ella to~1.
resolver este asunto. Además, debo manife.:1tar á usted
I
que Enriqueta tiene tres millones.
.
Hace tres ó cuatro años que llegó á Paris un joven bre~
-No ha llegado el momento de discutir acer.:-:a de la.E!
tón, con objeto de conocer la capital y de adquirir relados fortunas-interrumpió Anatolio-pero sepa usted
ciones en el gran mundo, donde contaba con varios prique mi amigo ha ocultado una import,ante cualidad que
mos \ejauos, á quienes nunca había tratado.
le distingue.
Al llegar á París se hizo hacer tarjetas por primera vez
-¿Cuál?
en su vida1 y eso que había cumplido ya treinta afias.
diría usted si yo le asegurase que va usted á ser
C11ando tuvo en su poder las tarje rae, en las cuales se tío-¿Qué
de una duquesa?
leían bU nombre y apellido de Eugenio y de Kercado, re•
-Pues bien-replicó el buen sei\or-tenga usted la
partió una docena de ellas en casa de las personas cuyos
bondad de decir al señor duque que no he d~ tardar en
nombres había tomado de una lista del parentesco de su
comun:carle la contestación de Eoriqueta.
familia.
Así terminé la conferencia entre d tutor y el barón
· El gran mundo no cerró am puertas al joven bretón; Anatolio.
pero la cosa no pasó de aquí, pues nadie hizo aprecio de él
Al día siguiente llegó la contestación á manos de Euen los salones.
Los hombres no le hicieron caso y los mujeres se bur- genio, en ua momento en que éste se haUaba acompafiado del barón.
laron de su manera de bailar y de su torpeza en el trato
Be aqui la carta del tío, que los dos leyeron á un
de las gentes.
Eugenio no tardó en darse cuenta de su fracaso, y di· tiempo:
uSeñor duqne: . l\Ii sobrina y pupila habría aceptado
jo para sí:
gustosa el nombre de !Cercado, con el cual tuvimos el
-Ya que la buena sociedad me acoge de ese modo,
placer de conocerle.
trataré de alt-ernar con la otra.
Pero, educada modestamente, y siendo sencillísimos
sus gustoe, la bija de mi hermano cree no haber nacido
Il
para llevar un gran t ítulo1 que la podría hacer objeto de
Kercado cumplió su palabra, y al cabo de un mes era graves comentarios, cuya malignidad puede us&amp;ed apreciar fácilmente.
·
un jugador desenfrenado y un vicioso, que tateaba á va •
Me l'n&amp;arga, pues, que me haga intérprete de su penrias personas, á quienes al llegar á París no hubiera con•
samiento, con el cual está del tofo conforme el que estas
fiado ni dos francos en sellos l.1.e correos.
lín Pas esc ribe.
Arruinado por comp leto al cabo de medio afio comReciba mted , señor duque, la expresió n de la amistad
prendió al fin que no te nía mlis rem edio que elegi; entre
.
el sui qidio y el matrimo.:i io. Sus principios reli¡tiosoe no Sin cera con que le distingue etc., ~te.
le permitie ron vacila r y se detJidió por e l segundo exLEÓN DE T tXSAU.
tremo.
Consultó e l caso con su amigo el barón Anatolio de la
Canche, hombre de experiencia y gra n vividor, que conocía medio París y afectaba conocer el otro medio,

EL

DOMINGO 13 do JUNIO do 1897

Era una tarde y sobre el verde prado
Corría entu~iasmado,
Cerca del bosque, candoroso niflo,
Contemplando lo i valles y !as lomas
Las inquietas palomas,
'
Los arbustos y fl orea con cariflo.
Poco á. poco las nubes nacaradas1
De reflejos bafiadas,
Se tornaron en gen ios iracundos;
No eran ya nubes, eran nubarrones
Que huían cual legiones
De fantasmas terrible3 de otros mundos.
Todo ePtaba sin luz, todo sombrío:
E l pavoroso río
Resonaba á lo lejos con violencia;
El niño lo escuchó qt'ledo, muy quedo,
Sintió profundo miedo ..... .
Como vago estertor en la conciencia.
Horrible tempestad se preparaba,
Y el niño que miraba
El hondo espacio por· las nubes lleno,
Lanzó arriba una piedra, y al instante
Una chispa brillante
Surgió de allí con formidable trueno.

•

El nifio huyó. Bien pronto en el regazo,
Con frenético abrazo
Estrechaba á su madre con anhelo;
Esta afanada pregimtóle:-Bijo!
.
¿Qué tiene1:.? Y él la dijo:
·
-Eacóudeme por Dios! ..... que·he roto el cielot
JULIO FLoRÉZ.

De Ismael Enriq ue Arci n legas.

EDAD llIEDIA
¡L1évame1 pensamiento, á aquellos días
De torneos, y músicas, y florea;
A esa edad del valor y loa amores
Y de las citas en las noches frías!
Tianspórtame á esos tiempos do alegrías,
De empresas y de sueños tentadores,
Cuando iban á cantar los trovadores,
Al pie de las talladas celoafas.
Q iiero Verá la hermosa castellana
De codos en la reja, cuando flota
· Su oensamieato en la extensión lejana.
Mientra~ l!ega al castillo el caballero,
Con su penacho azul, su recia cota,
Y en sangre tinto el toledano acero.

EL CAFE
De mi tierra en los ásperos breñales
H ., visto abrirse sus fragantes florea,
Que parecen, del sol á los fulgores,
NiPve sobre los verdes rafetalea.
Y después, como fú lgidos corales,
E n explosión de vírgenes olores,
Lo he visto entre los gaj os tembladores,
A la sombra de bosques tropicales.
Ahora ...... humea! R iega tu perfume·
Del ideal las ala s desentume
'
Y agita en rauda conmoció n mis nervios.
En. m i la ins piració n sus rayosºquiebre·
Mi fren te nimbe, y en sagrada fi ebre,
•
Mis versos surjan graves y soberbios.

•

Deapaéa de la comida, volvieron al salón. Al rededor
de él todas las cosas parecían transformadas. Era ese
verdaderamente el salón de aspecto melancólica donde
tantas vece·s había pasado horas de graves y serias conversaciones? De dónde le venía ese aire de fiesta? Del
fuego del hogar, de la luz de las bugías 1 del perfume de
las florea ó de la sonrisa de la mujer que lo alumbraba
con iluminacíones de sus vivientes bellezas? Bajo la influencia de loa vi.nos capciosos, EU cabe.zas se exaltaba.
Era tan fácil aquella dicha! tan cerca de su mano! Por
qué no asirla? Eatábale pues prohibido ocultar á loa
ojos de su familia una parte tan larga de auexiatencia?No
podía él, crearse á hurtadillas de su hija y de todos, un
Tetiro misterioso donde gustaría toda la dicha del amor?
Tantos hombrea ·la habían hHbo antes de él.
Estos pensamientos, un poco confusos, hacían pasar por
su.a ojos las flamas roja@ del deseo. Su afecto por Beltra•
na sufría una postrera metamórfoais¡ deseaba su perpetua
compañía. ·
Las palabras que ella veía flotar en sus labios y que él
balbuceaba ya, preocupaban empero á Beltrana. Hablaría él de matrimonio?
No habló, hablaba solo de amor, pintando las delicias
de una vida de afecto, sin oposiciones y sin molestias.
Ella creyó conveniente hablar.
-Si, amigo mío, esta vida que pintaia tan dulcemente
intima1 ea la dicha. No tener ni un secreto el uno para
el otro, confiarse sus cuidados, sus penas, con la seguridad de un afecto experimentado, sentir cerca de sí á toda hora una solicitud á la cual pueda apelarse con toda
confianza; esas son vuestras palabras, no es verdad?
Pues bien, ese gran tratado de amistad, por bello, por
ideal que parezca, existe entre nosotros, y yo conocía ya
su potencia, puesto que teniendo necesidad de vueatroB
conseje1:1, no he vacilado en llamaros cerca de mí.
Se interrumpió, hizo una pausa para dejará. su inter·
locutor tiempo de responderle. Como él se callaba, ella
continuó:
-Este llamamiento ta~ lacónico, del que hace.un mo•
mento me pediaia explicación, tenía una causa muy se•
ria ........ .
Se volvió á callar esperando una prE'guuta que él no
hizo.
Se levantó¡ con paso rápido atravesó el salón, abrió un
secretaire y tomó un:papel que puso en sus mano!!.
-Leed esto, dijo, y aconl!ejadme.
Era una suplica ardiente y humilde, nna larga para·
fraeis de la célebre carta de Ruy Bias:
«Soy un gusano enamorado de una estrella,))
La estrella ee llamaba Beltrana, y el gusano, conde Ives
Le Goeleck. Este, en una prosa conmovedora, le decía
como, desde el primer día, desde la pr:mera hora, 13 había adorado de lejOS', desconocido de ella, sin eaperanzA.
alguna. A,,quí la carta de Ruy Bias dejaba aparecer algunas reminiscencias del soneto de Arvera. El enamorado
guardaba su secreto; su alma ~nía su misterio; y de este
amor eterno, se había jurado que ella jamás sabría nada.
Pero . á la vuelta de una expedición acababa de saber su
viudez y EU partida. No afiadía, en su dflllicadeza, que
sabía al mismo tiempo el fracaso de su fortuna 1 pero la
peroración lo dejaba adivinar.
Ofrecía á la reina de su corazón un nombre sin man•
cha, una vieja casa de familia y cuarenta mil libras de
renta. Se sentía avergonzado da uo poder poner á. sus
pies una cotona real y una fortuna de príncipe. Se dig•
naría ella contentartte con tan poco?
Si por encima de 103 hombros de M. Duvernoy, !vea
Le Goeleck hubiese podido releer esta carta, escrita con
toda la pasi ón de su corazón dos afioa antes, se habría
sorprendido del súbito medro de su modesta fortuna y
de veree llegado, promovido, sin especulación y sin gol•
pe de bolsa, á la dignidad de millonario.
Si por encima de los hombros de Fernando, un exper·
to en escritora hubiese examiaado las cifras enormes,
-sin duda habría dee:cabierto un fraude y la adición de
tal ó cual cero.
El pintor F ernando Duvernoy no era nn experto e n es•

. .,.,.

de esos deseos intensos que se burlan de las más firmes
resoluciones, que explican todM las locuras. Comprendió que podía resignarse 4. su muerte, pero no á verla en
brazos de otro.
Ella se había aproximado¡ dulcemente y con una voz
tan baja que .él tuvo que inclinarse para oírla, murmuró:
-¿Debo rehusar? ¿Lo deseaia verdaderamente, amigo
mío?
-Sí, exclamó él tomándola en sus brazos.
Estrechaba á la joven contra su corazón, loco, fuera de
ef, con loa ojos extraviados, )a cabeza erguida, como si
desafiase al universo á que se la arrancara. Ella ee abandonaba tranquila y sonriente. Por su habil táctica acababa de reatab!ecer las distancias y de reconquistar su
posición; el enemigo estaba vencido sin ser aniquilado.
Se rendía á discreción, ee podía encadenarlo al carro
Con la salud le llegaba al corazón el horror de la eole- tliunfal.
Un caballero no ofrece la existencia precaria de una.
dad. Pues que no debía morir era preciso que viviera, y
vivir así, sola, no tenía valor para ello. Es buena, des- unión clandestina á una mujer que acaba de rehusar por
pués de todo, la familia, y vale la pena de pensarse. Los él cuarenta mil Ji bras de renta y el título de condesa.
Fué en efecto de matrimonio de lo que Fernando ha•
amigos se van, la amistad ea un lazo fragil¡ ella lo había
bl6
y jamás se le ocurrió que ese rival noble y rico no
experimentado durante esos dos mea~s de abandono.
era
más
que un pobre y obscuro oficialdemarinaáquien.
¿Qué podía responder M. Duvernoy¡ qué podía él objeella había rehusado desdeñosamente dos años antes.
tar sin faltará. su papel de consejero?

critura, sino un hombre de corazón leal, incapaz de BU·
poner falsa ó engañadora á la que amaba. Leía cada palabra mordiendo su bigote, presa de cólera, de celos y de
tristeza.
Encontrar al alcance de eua labios ávtdos un fruto aa•
broso y verlo devorar por otro, constituye una agravación al suplicio de Tántalo. que loa antiguos debieron tomar en cuenta.
Se sentía ·encolerizado contra ese conde Le Goeleck que
le robaba la dicha entrevista. Marchaba á grandes pasos
á través del estrecho salón.
Beltrana lo observaba con sus ojos frío¡;, que iluminaban
malignos fulgores. Con una voz tranquila, impasible,
deapiadada1 exponía las ventajas del matrimonio propuesto.

-Casaos, le dijo él, con una voz opaca.
Continuaba su marcha más y más rPpida, nervioso y
agitado. Representar el papel de árbitro en este asunto.
¡Qué irrisión!
Así pue1:1, iba ella á irse, á poner esa linda manecita
blanca en la mano de aquel ofi:ial de marina, de aquel
conde bretón que la amaba des le hacía tan largo tiempo;
él la pe1dería para siempre.
Como su paseo le llevaba hacia Be~t.rana, sus ojos se
encontraron y se sintió mordido en el corazón por uno

XXXV
Ef aefior Duvernoy volvió á su hotel bajo el imperio de
aquella escena. Durmió poco, y esperó con impaciencia
que la hora le permitiese presentarse en casa de Beltrana. No pen1:1aba más que en la alegría infinita de volverla á ver así, libremente; sin temor, sin réplicas, sin contraórdenes. Cuando se hubo instalado de nuevo sobre el
pequeffo canapé, exclamó:
-¡Qué feliz soy mi bien amada, qué dicha la de haberos encontrado así!

�408

Ella estaba alegre, risuefia, muy otra de como él la había visto hasta entonces¡ no ee enternecía empero como
él, y le dijo con un tono de cariñosa gravedad:
-Contadme desde luego qué habéis hecho esta maflana.
-¡Esta mañana! é indicándole con un gesto el pendulo:
-He esperado1 pensando en vos que me fuese permiti•
do volver.
Ella hizo una linda mueca de desdé n.
-¡Oh! el perezoso! Yo, señor, he hecho algo mejor.
¿Será bueno d!lroe cuenta? Antes que todo escribí al se·
flor Le Goeleck. Yo debia una respuesta. á ese caballero,
¿no ea verdad?
-Sin duda, sin duda, era preciso sifinificarle que no
queriais casaros con él. Espero .q ut, él lo tendrá. por
dicho
Ella sonrió debilmente:
-No sois celoso ...... al menos así lo espero.
-¿Celoso, celoso 1 mi bien amada? No podía estarlo
desde el momento en que tuviese la absoluta seguridad
• demi ventura. Tewo.siempre que os arrebaten á mi ca•
riflo.
Y para afirmar mejor su temor, quiso, como la víspera,
tomarla en sus brazos, pero ella se echó hacia atrás.
-No he acabado aun de ha~lar. ¿Q11é veis. sobre eea
consola?
-¿Sobre esa consola? Un indicador de camino de fierro y una ((guía Joanne,11 según me parece.
-03 parece muy bien. ¿Comprendéis lo que significan
eee indicador y eee gnía?
Y como él guardaba silencio, ella continuó con un tono firme.
-Eso significa, amigo mío 1 que no somos unos niños,
que no nos son permitidas las faltas, que vuestra mujer
no debe enrojecer maflana de las debilidades de vuestra
futura; en fin, que nos amamos demasiado y que es preciso casarnos lo más pronto posible.
El murmuró:
-Pero ¿por qué partir?
No amaba las decisiones imprevistas y encontraba que
desde la víspera loa acontecimientos marchaban con una
rapidei inquietante.
-Por qué partir? dijo ella dulcemente, pues por que
mi corazón se hiela al !!olo pens1miento de unirme á vos
en esta fría ciudad protestante, donde nuestro culto es
apenas tolerado. Solo que como yo no tengo familia que
pueda recibirme, ni padre ni hermano que me conduzcan al altar, quería dirigirme á Roma. Me parece que un
juramento ea doblemente sagrado, doblemente solemne
en eea gran capital del mundo cristtano.
Y con una voz más triste y más grave, añadió:
-Tengo además otra razón. Vuestra hija no me ama.
M:e tiene miedo la pobre nifla¡ en tanto que nuestra unión
no sea indisoluble, sufrirá y tratará por todos los medios
de separaros de mf. Yo sé que vos reaiatiriais; pero qué
lucha para vos, Fernando, y qué sufrimiento. Cuando yo
sea vuestra mujer, Lila se inclinará ante el hrnho con sumado, y ademlis, me aent permitido ir á. su lado y con
mi"ternura, destruir sus prevenciones. Queréis que par•
tamos á Roma, no es verdad?
Como habría.el resistido cuando ella le miraba con sus
hermosos ojos suplicantes¡ además ella tocaba en su temor secreto en la oposición que él temía. Tenía razón,
Lila se resignaría ante lo irrevocable!
Ella vió su victoria, y levantandose alegre, batió pal.
mas.
Y ahora, hagamos nuestras maletas, dijo.
En Pontarlier, la desaparición del sefior Duvernoy no
podia pasar desapercibida. Apenas subía el sefíor Duvernoy al tren, cuando la tía Fourneron recibía informes.
Charlaba en casa de su tendero, haciéndose pesar una
sabia mezcla de moka de bourbon y de martinica, é informándose de la noticias del dia cuando el tendero le
dijo:
-Acabo de ver al sefior Duvernoy paear frente á la
puerta¡ llevaba una petaca en a,1 coche; de seguro iba á
tomar el tren.
La señora Fourneron movió loa hombros:
-Eataia en un error; mi sobrino no piensa en salir.
Yo le ví ayer noche y me decía cuán cont-ento estaba de
haber vuelto á su casa.
Una cliente intervino:
-Oh, acaso hay algo. Yo he visto al empleado del te-

EL MUNDO

légrafo que llamaba á la puerta, llevaba un telegrama.
La tfa Fourneron no oyó más, y olvidando eobre el
mostrador todas sus pequeñas compras, echó á correr.
Sin tomarse el tiempo de interrogar á. los dóméaticoei,
subió la esca!era con una presteza juvenil, se precipitó á
la cámara en que Carlota, desolada, se egforzaba en vano
en consolar y_tranquilizar á Lila.
-¿D6nde está mi sobrino? interrogó la tfa Fourneron.
-Sintiendo que le llegaba una aliada, Lila se endere•
zó en en camita.
-Tia Fourneron, yo sé, yo, dónde ha ido papá; ha ido
á buscará la mujer roja.
Y juntando sus manecitaa añadió :
-Impedíd::elo, tía Fourneron, ella es malvada, no hay
que dejará papá que se junte con ella.
Después tornaron sus sollozoe, en tanto que la eefiora
Fourneron dirigía á la aya preguntas múltiples y precisas. ¡Ay! las respuestas casi no dejaban duda: el pintor
había contraído en Lausanne un peligroso lazo. Felipe
de A.ubián no había arrojaio en vano un grito de alarma y la liga de familia se había desarmado demasiado
pronto.
La vieja dama corrió á casa de las señoritas Lézines.
-En 1 algunas palabras fueron ellas puestas al corriende de aquel inopinado viaje. El peligro era grande, pre•
ciso e1a meditar.
-¡A.h! ¡si Jocobo estuviese aquí! murmuró Eulalia!
-;Ab! t'ii no hubié:1emos hecho á Sánta Rufelia el in·
sulto de preferir á Santa Inés! exclamó Aglaé.
La señora Fourneron 1 que no gustaba de las jeremiadas inútiles, interrumpió con energía:
-Jacobo está en Niza y Santa Rufelia en el paraíso:
esto quiere decir que ni el uno ni la otra se dirigirán á
Lausanne para amonestará Fernando, hacerlo ruborizarse de su vergonzosa conducta y llevarlo por el camino
recto, pero yo estoy dispue1-.ta á. partir. Si hubieséis oído
á h pobre Lila suplicarwe que salvara á su padre, com·
prenderíais que no debo retroceder ante ninguna abne•
gación.
No, no retrocedía la sei'iora Fourneron, pero se com•
plació en consultas, yendo del Notario al Presidente del
Tribunal, del médico al ingelliero de puentes y calzadas
y de éste al capitán de gendarmería. To'1os, los Prudentes y los belicosos, la disuadieron de intentar la avento•
ra. El president.e del Tribunal le representó que una tía
se encontraba sin autoridad sobre un sobrino de cual no
era tutora y se ofreció á leerle los artículos del Código.
El notario, que conocía á Lauaanne, le objetó que en
esa ciudad el número de hoteles era tan grande, que sería
caei imposible encontrará M. Duvernoy y opinó que debía ella esperar cuando menos á que él escribiese dando
su dirección. El capitán de gendarmería afirmó que el
derecho abeoluto de la sefioia Martín sería de cerrar su
puerta á la visita y rehusar recibirla.
En tanto que ella tereg1versaba, llegó un telegrama fe.
cbado en Verona, al cual siguió una carta.
El artista exaltaba la pintoresca belleza de e"ta ciudad
que guarda tan fuerte la huella de ese tiempo á. la vez
bárbaro y refinado 1 de la época heroica de los Scaliger.
Deepuéa una carta de Venecia hablando del gran canal,
de San Marcos, de las }aguas: se hubiera dicho que se
trataba de un turis~a sin más deseo que el de admirar la
Italia.
La sefiora Fourneron se tranquilizó; ciertamente en
en ese viaje había algo-una intriga sin duda,-pero las
intrigas pasan. A todo pecado misericordia, Huido el
capricho él volvería arrepentido. L:is señoritas de Lézi•
nea dejaban oír, á propósito de esta moral un poco amplia, severas protestas. El presidente del tribunal 1 el capitán de gendarmería y el notario, participaban de la
opinión de la señora Fourneron. Lila 1:e tranquilizaba1
pues que su padre no e.3taba en Lausanne, es que ya no
pensaba en la mujer rnja y que no se uniría á ella.
XXXV

Cuando se fijó definitivamente el día del matrimonio,
Beltrana dijo al pintor:
-Ha beis escrito, segun creo, á. vuestra familia, para dar
le parte de nuestras intenciones.
~No, no había escrito! Cómo habría podido hacerlo y
cuando le había dejado ~11a tiempo!
Se había apoderado de él, no dejandole la posibilidad
de reflexionar ni de vol verse atra.a. Multiplicábanse las
visitas á loe museos, las estaciones en las iglesias, los pa•

DOMINGO 13 de JUNIO de 189J

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1897

seos á. pie ó en coche¡almorzaban y COmían juntos y cuan do Fernando la abandonaba en la noche para vol ver á su
hotel, se sentía tan cansado que se dormía casi luego.
Así pues, no había escrito, y lo confesó. Ella preparó
sobre una pequeña mesa, papel, plumas, tinta y dijo graciosamente:
~Escribamos.
Y escribieron juntos, por que si era Fernando quien
tenía la pluma, Beltrana era quien dictaba. Como él tenía horror por toda clase de correspondencia; le agrade •
ció que le evitase el fastidio de aquella, más cuando se
trataba de una cama perdida de antemano.
-A mi tía Fou1neron, deede luE&gt;go. Qué le diré?
-Pues que le pedís para mí su protección y su patro•
nato 1 que yo seré feliz si me guía con su conseJOB.
- Y á las prim':ls de Lézinei:,?
-Que eolicitais sus oraciones.
-Y á Jacabo?
-Quién ea ese Jacobo?
-El primo hermano de E '.ena, un hombre.muy amable que adora á las mujeres bonitas, que las ha adorado
demasiado acaso. En la actualidad, esttí en Niza.
-Pues b!en, decidle que venga á vernos; que estoy
muy impaciente por conocerle.
-No, no, os haría la corte y yo quiero guardar para
mí vuestras miradas y todas vuestras sonrisas.
Ella le amenazó con 01 dedo.
-Oh! que pícaro celosl)!
Concluidas estas tres cartas, él se quedó indeciso.
-Qué diré ~ Lila?
-A Lila, que ahora seremos dos para amarla.
Ante una última hoja de papel, se quedó perplejo.
-Esta carta, dijo 1 me cuesta mucho trabajo escribirla;
ea para mi cuñado Felipe. No puedo ca3arme sin darle
parte1 y le he afirmado tantas veces que no olvidaría jamás á su hermana ...... .
-Pero, dijo ella dulcemente, no la olvidaréis1 hablare•
moa de ella frecuentemente.
Después, coa un ligero temblor de voz :
-Qué, vuestro cuñado volverá pronto á Francia?
-Qué sé yo! dijo él con un suspiro, estamos sin noticia.e de él, su buque está preso entre lc,s hielos. Oh! e.sas
invernadas en el Polo ... .. .
-Entonces, ilijo ella, para que escribirle, puesto que
os es tan penoso y que vuestra carta no le llegará? Cuando nos hayamos caeado, Fernando 1 yo reclamaré el pla•
cerde ser vuestra secretaria, por que seria gran lástima que
una pluma usurpase el puesto de vuestros pinceles.
Fernando recibió á estas tres diferentes cartas las res•
puestas previstasi una sever~ mercurial de la señora
Fourneron contra los imprudentes, que fiindose á sq.s pro•
pías luces, no consultan á nadie; una piadosa amonesta•
ción de las primas, estas imploraban por él, al Dios de
misericordia; C,1,rlota escribió una larga y conmovedora
carta en que el corazón hecho pedazos de la p obre m u•
chacha, no dejaba escapar amargura alguna y se difun•
día en votos de felicidad. Jacobo dirigió cal urosas fe licitaciones.
Fué buena fortuna para Beltrana que él se encont rase
en Niza y no en Pontarlier cuando ~e llegó la carta de
Fernando. Un flirt con una elegante americana ocupaba
todos sus ocios.
-Toma, dijo filosofi.camente, parece que ese pobre
Fernando se ha dejado engaratuzar por su picarilla y
que se casa con ella. ¡Qué barbaridad, gran Dios, qué.
barbaridad! No hay como las gentes serias para comet e!"
esa clase de tonterías. Querría 'Ver la cara que pone la
tia Fourneron y los gestos de escándalo de las Lézines.
Pagaria un boleto.. .... y si el viaje no fuese largo ..... .
¡Cómo se modifican y cambian las cosas, sin embargo,
según el país y las latitudes! En Pontarlier yo formaba
parte de la santa liga, aquí, á fe mía, aquí estoy por la
picarilla. Esto es más divertido; las reuniones de familia eran tristes al U ..... .
Tomó de nuevo la carta y la releyó. De pronto el
nombre de B.:,Jtrana, que al principio no había notado,
despertó aJgún recuerdo en su espíritu.
-«¡ Bdtrana, Beltrana!&gt;, Un bonito nombre, nada co•
mú:1, nada vulgar! ¿D.)nde diablos conocí yo una Bel·
trana? ¿Fué en Paria? No me acuerdo.
En su mtimoria debilitada de viejo vividor, se confundían demasiados nombres de mujeres.
-Beltrana, Beltracla, Berta, Bertilda, ¿donde, dónde

h

--diablos conocí yo eso? ¡Oh! pardiez! ¡Beltradal Beltrada
'l a de lae Variedades, una peqm~ña actriz muy graciosa,
una linda picarona. Pero Beltrada no es Beltrana y yo
estoy seguro de haber conocido una Beltrana.
De pronto se estremeció:
-¡Beltrana Martín! La satánica Beltrana de Leódice
y de ese pobre Felipillo, la doncella del melodrama al
borde del Oceano! ¡Beltranal Me acuerdo muy bien. Y
be aquí que Ferr,ando se casa con eaa comedianta! ¿Qué
dirá Felipe á su regreso? ¿Y yo qué voy +t hacer? Pícara,
píca,a, pícara ...... pero esto es atroz!
Reflexionó:
-Lo mejor, BE'gÚn creo, es no meterse en eso. Ya hice demasiado y no es asunto que me importe.»
Con estas disposiciones de sabia cordura, escribió su
-carta de felicitación. Gracias a la americana, el corazón
de Jacob&lt;. en ese momento desbordaba de indulgencia
para todos los enamorados.
En cuanto á Lila, resistió á las súplicas de Carlota y
rehusó obstinadamente responderá su padre. A Felipe
iué á. quien dirigió un grito de súplica.
&lt;tYuelve, vuelve, padrino FeJipe, te lo suplico, ten pie.
dadd~ la pobre Lila, papá quiere casarse con la mujer
roja, me lo ha escrito él mismo¡ ya vt:z que yo no me equivocaba al decirte que me Jo tomaría.
u8i yo pudiese ir á Roma, cerca de él, le suplicad&amp;
muy dulcemente y con instancia, y acaso no se casaría,
pero la maligna Carlota rehusa venir conmigo, mis pri•
mas Lézines, mi tia Fourneron, también lo rehusan.
.jOh! padrino, si tu estuvieras aquí, me llevarías; papá te
e~cucharia, tú Je dirías que eeo te causa mucha pena. Y
'también á mamá Elena en el paraiao.
uLa señorita Carlota dice que tu buque está preso entre los hieloe. Entonces es muy lacil, no tienes más que
llegará tierra, patinando, y en seguida subirás al tren
y me enviarás uo tt-legrawa para que yo yaya á esperar'te á la estación; partiremos inmediatamente para Roma,
no hay tiempo que perder para que lleguemos á tiempo.
1•Hasta luego, padrino Felipe, no diré que soy desgraciada, puesto que tú no lo quieres, pero si papá trajese
.aquí á la mujer malvada, yo moriria de pena.n
Esta fué la última carta que Lila escribió á. su joven
padrino.
XXX\'II
Se casaron una vez que hubo pasado el tiempo de las
formalidades legales. Bdtrana no era tan loca para com__prometer con vanos retardos una victoria tan difícilmente alcanzada. El invierno pasó para Fernando como
un suefi.) encantado. Gozaba de la hora presente como
enamorado y como artiata. Hubiera querido prolongar
-sµ permanencia en Roma, olvidar el resto del mundo1
las discusiónes, las censuras y loa celoe: la tia1 las pri mae, la niña misma¡ no abandonará Beltrana eino por
las madonas de Rafael, admirar las unas, adorar la otra,
contemplar y amar.
Pero las visitas interminables á los museos, loa éxtasis
ante las obras maestras1 no tardaron en cansará hi joven. Tenía priea de abandonar la vida nómada, de volverá encontrar lo confortable de la casa, el bienestar
del hogar 1 ese lujo supremo de que estaba privada hacia
tanto tiempo: el home.
-¿Cuándo partimos? preguntó ella un día.
El Ee turbó.
-¿No somos felices aquí, mi bien amada?
- ttozamos de una dicha egoísta y abandonamos á
vuestra hija. Mi deber es reemplazará la madre que ella
perdió y de tratar de conquistar su afec~o; cada día que
pasa añade aun algo á las prevenciones que le inspiran
contra ml'..
-¿Quién se permite entonces? .... .. exclamó él con cólera.
-Todos, murmuró ella con el acento resignado, de una
martir; todos, loa mejores y loa peores, vuestra tía, vnes tras primas, y sobre todos Uarlota.
-¡01! en cuanto á esta, dijo él 1 yo protesto; os venera
y os adoi:a!
Ella sonrió irónicamente:
-Yos babeis sido la víctima de esa comedianta; no sabéis que quería ca~arse con vos?
Eet3 idea pareció tan cómica á M. Duvernoy que res·
pondió con una carcajada, pero Beltrana no sonreía. Le
hizo, desnaturalizándolas, las ingenuas confidencias de
la .A.lemana, citando hechos, trozos de fraee.s; la pintó

EL MUNDO

como una criatura ávida, agtuta, qne ocuHaba bajo una
simpliciáad aparente los mtis hábiles cálculos.
Un hombre menos enamorado no se hubiera dejado
con-.8ncn: pero Fernaudo estaba cegado por loa rayos
de la luna de miel, y cuando aquella adorable mujer se
dignó confeaan:e celoea. él se sintió excesivamente hala•
gado.
-La deepediréis 1 no es verdad 1 Fernando? Haréis es•
te sacrificio á:mí amor. Por lo demáa 1 ella educa muy mal
á m 1 eetra querida nii'ia.
Eo aqnt::llo, le fué forzoso convenir.
-F.s muy debi1 1 diJo él, como para excusarla.
-Decid, muy babi!, replicó Beltrana.
El sefí.or Duvernoy defendió á la aya de ana manera
timida, perdiendo pie á cada palabra1 temiendo una acusación de wmplicidad en un amor que ignoraba.
Beltrana insistió.
-Yo deseo que se vaya antes de mi llegada.
Al cabo de su valor, él cedió; no habría en adelante
más voluntad que la de aqueila mujer. El primer acto
de debilidad abre la puerta á todas l~s conceRiones cobardee. Quiso ella llevar hasta el fin au victoria .
-Es preciso despedirla inmediatamente.
-Escribid vos misma, os lo suplico; yo no tendría valor para significarle esa dura despedida.
Eso era lo que ella b.abf&lt;J. esperado¡ su carta fué una
obra maestra de ~r,l\cia felina; cada palabra acariciaba y
ensangrentaba. Esa fra.ee.,única: (1Lleg:.&gt; y os despido,)i fué
enguirnaldada con los más tiernos circunloquios. Se vengó en ese momento de los tewores que la imprudente
Carlota le había inspirado, del papel de co.ufidente que
le había iwpueeto. Juntó á su cana, como regalo de boda, una letra con~ra el banquer del señor Duvernoy.
El rayo cayendo á loa pies de la plácida alemana la hubiera aterrorizado menos que la carta de Beltrana. No
sintió ni la dulce perfidia d~ las frases tiernas, ni la hu·
millante limosna del regalo en dinero; todas esas finezas
se embotaron en su robusto corazón; pero el golpe que
la alcanzó en pleno pecho, fué la orden de abandonarlo
á. él, á su ídolo, al más grande amor de su vida. Qué r,rimen Llabía cometido el!a?
Vanamente examinaba su conciencia, nada encontraba
que pudiera explicar tal desgracia. A.l saber el matrimo•
nio de su qneridaprincesa, no había pensado ni en asom·
brarae ni en quejuae, y su imperturbable optimismo, no
se había desmentido. Ninguna tristeza celosa había ensombrecido su alegría¡ el castillo de .naipes que levanta•
ba desde hacía cuatro afios, se había venido á tierra¡ reconstruiría otro, cambiando un poco sus planes, modificando sus materiales de arquitectura.
Se sabe que las alemanas llevan el misticismo senti·
mental más allá de todos los límites del buen sentido r
de la razón. Como la heroina de Valdemar, se puso á so•
ñar la unión perfecta de las almas en una trinidad pla tónica donde se reservaba el papel sublime de la abne•
gación. En cuanto á volve:- J. Bohemia, ni lo había pensa•
do siquiera; la Blhemia era la vida pobre1 los pobres almuerzos, y Carlota amaba los goces del lujo tanto como
las situaciones romancescas. Se hubiera humillado, hu•
hiera solicitado su perdón por la falta desconocida q i:..e
se le hacía expiar si la señora Fuurneron no la hubiera
disuadido.

ros que forma por su felicidad el alma reconocida de la
humilde aya. y se sirva tranemitirlos á la señora Beltra•
na con mis agradecimientos por su bondad al haber en•
dulzado, escribiéndome tan tiernamente_, el dolor de mi
condenación.
«Dejo á. Dios el cuidado de defender mi i.nocencia, y soy
para siempre, muy honorable señor, vuestra humilde Y
devota sierva.
uOarlota.n
Después se fué, arrojada como una sirvienta infiel, pe•
ro componiendo una conmovedora historia que hacía
palidecer la leyenda de los más ilustres perseguidos.
Cuando estrechó contra su corazón á Lila sollozante:
-Estad tranquila-querida mía-murmuró; no tengais
pena, mi inocencia será reconocida y yo haré mi entrada
en esta ciudad en una soberbia carroza, tirada por seis
caballos caparazonados.
Dijo adios sin demasiada debilidad á su cámara con•
fort.able, á. la excelente cocina francesa, de la que sabia
apreciar los rebuscados m&amp;.njares, y con el generoso don
de bodas, puesto sentimentalmente sobre su co:raz6n,
volvió á la triste casa de Bohemia, pero la esperanza Y
la ilusión, esas dos magas que siembran de flores las rutas más aridas, la acompañaban.
XXXYII!
Nadie fué á encontrará los esposos á la estación de
Pontarlier; el pueblo entero estaba escandalizado con la
partida de la aYa, y hacía duros comentarios contra
Beltrana. Solos descendieron loe esposos del tren, Y so•
los E.e dirigieron á la casa.
Beltrana elogiaba todo al paso y Fernando, silencioso,
lamentaba á la pobre muchacha que había sabido apartar de su camino los abrojos y las espinas, hacerle la vi•
da larga y dulce, velar por eu bienestar y prevenir to·
dos sus deseos; pero vió fruncirse las cejas de Beltrana
y comprendió que eu pena no hallaba eco.
-¿Vuestra casa está situada ea este lindo boulevard?
preguntó ella designando la calle real de Pontarlier.
-Sf, ya llegamos.
Se detuvo ante una puerta cochers 1 empotrada en bur-

do arco.
-El alojamiento principal está ea el fonio del patio,
explicó él.
Llamó, nadie acudió á. abrirle. Llamó por segunda vez,
de~pués, con mano nerviosa é impaciente púsose á repi•
car. Un paso lento se hizo oír sobre las piedras, fué }fa.
ria na 1¡uien abrió .
-¿Dónde eet.á Claudia? preguntó él con una impaciencia de que no era duefio, por qué no abre él? ¿Por qué
no ha llevado un coche á la estación?
La vieja criada respondió en tono gruñón:
-Yo no soy la causa de que Claudia se haya retard:ido, por ir al camino de fierro 1 yo no soy la causa de q11e
no me baga caso, yo no soy la causa de que la aefiorita
Carlota se haya ido y de que todo ande mal en la caffl.
Yo tengo bastante con estar tras de mis hornillas.
Y los siguió á. través del patio 1 cojeando y rezongando.
El sefi9r Dnvernoy se arrepintió de su movimiento de
impaciencia: Mariana era una potencia á quien había
que tratar con cuidado.
-Tiene usted razón, he hecho mal en dirigirme :i
usted.
-Para que vuestro destierro no sea sino temporal, seDespués 1 con un tono más dulce 1 casi humilde:
ñorita Carlota, ceded sin re~istencia. C.)ntad coo. mi in-La sefiora es su nueva ama de usted¡ yo espero que
fluencia para obtener de mi sobrino que os vuelva á llala servirá con el celo y la solicitud que ienía usted pa.
mar; nos ligaremos todos para vuestra causa.
ra .... . .
Ella siguió este consejo, pero antes de partir, escribió
Se mordió los labios.
á su ídolo:
Se había embarcado mal en su frase; el nombre de
«Muy honorable señor:
Elena llegaba fatalmente y no quería pronunciarlo.
Loe ojos llenos de reproches de la vieja sirvienta lo
((Soy tan poco habil para las bella!! finezas de la lengua
francesa, que no puedo adivinar pc-r qué razón soy des- avergonzaban y le intimidaban. El continuó:
-Que ha tenido siempre para mí.
pedida p('t vos, pero se comprenderá que mi presencia
Beltrana vino á su socorro y dijo graciosamente:
os es odiosa y que no hay ya sitio en vuestro techo do-El aefíor Duvernoy me ha hablado mucho de voe,
méstico para Ja pobre aya.
«::\Ii corazón se destroza al dejará mi bien querida Li- Mariana; me ha dicho el cariño que tenéis á vuestros
la; yo habría querido esperar vuestra vu3lta, pero no oso amos y espero que me amaréis un poco.
disgustaros, habiendo siempre obedecido á. vuestras órContinuar&amp;:.
denes; obedezco aún por la última vez.
«¡Oh, señor! o3aria yo cuando menos suplicará vuestro
corazón paternal que fuese dulce y paciente para la po•
bre niña? Est!i tan triste y es tan infortunada!
«Agradezco al señor el generoso obsequio de bodas y le
suplico á mi bien amado am'J acoja 103 votos tan since•

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Nuestras abuelas [1790] .
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�EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO Dl 1'9_7

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Proyecto de reconstrucción del Palacio Municipal de Puebla, premiado con medalla de oro.
Carlos
PROYECTO DE RECONSTRUCCION

DEL PALACIO MUNICIPAL DE PUEBLA.
El grabado anterior repri•senta el proyecto que acaba
ele ser premiado con wedadalla de oro, para la recons•
trucción del Palacio Municipal de la ciudad de Puebla.
El autor lo es el joven arquitecto inglés Don Carlos J. S.
Hall, que hace tiempo está radicado en el país.
El señor Hall ea además de arquitecto un buen eacritor y loa lectores de EL Mus-Do recordarán que hace pocos meFes criticó las obras de reconstrucción de la catedral de Jalapa y del Hospicio de Puebla. El señor Hall
hizo sus estudios al lado de notables arquitectos de Europa, y durante tres años estuvo como dibujante particular en el despacho de Don Roberto Gayo!, ingeniero de
esta ciudad.
Puebla está de plácemes por haber obtenido un proyecto digno de au cultura y adelanto.

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1

NOTA DE LA MODA.
Traje para carreras.

Este vistoso y elegante traje ea de folar tornaeol. La
bluea y manga llevan unas tiras de alforcitaa alternadas
con entredos de encaje negro. Estos mismos encajes ee
desprendenlá los lados del cinturón, cayendo hasta el bor•
de de la falda. Un risada de encaje termina el adorno.
Cinturón y euello ancho de blonda festoneada. Sombre•
ro de paja fantasía coa listones tornasol y plumas negras.

Número 1,

J.

S. Hall,r Arquitecto.

país ea menos caro y mái; útil á la aalnp
que los vinos extranjeros, y las paste!f,.
rías no hacen más que sobrecargar el es·
tómago.
¿No hay también muchas supe,:{lui-/,¡d,.,
en el tocatlot, tales como las et1enciaa ti nas,
los perfumes de precio subido, que aeríart
ventajosamente reemplazados por el vi•
nagre ordinario y las plantas aromáticas
de los campos?
¿No hay también ~upe,:flufrlades de vanidad lileraritt, tales coin0 las subscripcio•
nes á la ➔ obras fútiles. á los periódicos, ó
á los diarios de modas, que apenas ee
leen y q•1e á m'lnn fo se reciben sólo por
hacer da ello alarde'?
Dejad esas suscriciones por seis meEes
y ten•i réis una economía de tiempo y de
dinero.
¿No hay snpe,:f1!1idades a1ín en el tral,«jo! En lugar de poneros á hacer un lujoeJ
oordado, unos adornos, ó un vistoso te·
jido que os dejaría llenas de ilusiones y
·le vanidail, tomad la ropa para rern..n·
darla. cortad y haced vosotras mismas
vuestros vestidos; así economizáis el dinero que pagiis á una costurera, y queda•
réis al menua, contenta de vuestro tra·
bajo
t:labed esperar un mes más para procn•
raros un mueble ó un objeto de tocador,
sin el que os habéis pasado un afio. F.:~tt,
es un punto importame para loP ~a•'&lt;•e
que no son obligatorios, ~aber gauar el
t:t!IIOO.

BORDADOS
Bolsa para ropa de noche ó calzado usado.

¡ .

.

•.•

,¡
t.

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l.oe uúmeros 1, 2 y 3 de nuestros grabadr•R representan la bo!Pa y eus
detalles. El fondo de eeta bolEa Pe hace de dril crudo fuerte, de 61 Cf&gt;n•
tfmetroa de largo por41 d&lt;i alto. Para las bolPas Ee corta una tira de ita·
mina, cruda, de 84 centímetrop de largo por 3,:5 centímetro~ de alto, bordada con algodón rojo. La cubi!'rta qne cae, PR de 61 centímetros de larflº• y de alto tienP, en PI extremo del pico, 21 centímetros; en la cruz
del cPntro tiene 16 centímetros. SP. borda al punto de la cruz.
Después se unen las boleaR al fondo, por medio de costuras. quedando separada la del centro de la de los lados por cuatro centímetros de
dista11cia. Estas piezas ee forran con raso de algodón rojo, se ribetean de
blanco, y se pone, en lo alto de la bolsa, tres gazas de cinta para colgarla.

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L E C T U R A P A R A L A S D A M A S.

1.I
1

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Número a.

MEDIOS DE CUBRIR El, DÉFICIT.

Aprended á restablecer el Pq11ilibrio entre vuestras entradas y vuestros gaetoa, cuando notéis ·rn déficit.
Así como la parte de los pobres, también la parte de los goces íntimos debe ser sagrada y no servir fnera de su destino, más qne para cubrir
los vacíos que una enfermedad, 6 una pérdida dejaría en el presupuesto.
Pero hay momentos en que el dinero puesto de reserva, puede no
Rer suficiente para cubrir esos vacíos; entonces poned en práctica el recurso de loe cercenamientos.
¡Oh! este arte de lna cercenamientos ea admirable, cuando es practicado con el corazón. U na vez que se.le ensaya, se ve que es bastante en
todo y por todo.
. Ved, e1;1 primer lugar, con mucha claridad vuestra -posición r repar•
t1d proporc10nalmente, en todos los ramo?, las ecnnomfas que pod~is in
trodncir en ellos, de manera que podáis decir: En todo el&lt;/e meK me pon- ·
cfrA al rorimte; despué~, manos á la obra.
"No cercenéis sobre la cantidad de los alimentos, sino sobre eu cnali •
dad, que puede ser siempre buena, dejando de ser exquisita. Con hacPr
uso, durante algunos días por semana, de viandas ordinarias, pronto ee
verifica una verdadera economía.
Además, ¿no hay muchas s11perttuidades en la mesa, que sólo pertenecen al sazón y al gusto, ó bien á los postres que 36!0 sirven para eo·
brtexita r el gu,to sin procurar la nutrición? Cercenad las sin piedad, para no dPjarlM aparecer sino en las grande!! fiestas. El vino ordinari.&gt; y del

LA REINA.DEL BAILE.

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Número 3.

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DOII INGO 13 Dl J_UNI~ Ol •■e 7

EL MUNDO

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no PA.RA..

CA.RR.ERA..S.
Wéaac e4 te •to.

�DOMINGO ,3 DE JUNIO OE ,897

EL MUNDO

4'4

l

Llevad todavía un mea más ese vestido qne ya teníais
propósito de dejar por que ya eEtá algn desteflido, ó por
que ha pasado la moda1 y que alguna ligera compostura
1
lo pondrá servible.
Permaneced un poco más en vuestra casa, y ahorraréis
los gastos de tocador que exigP11 las tertulias a las que concurriréis impulsada por la vanidad, y de las que saldréis
acompañadA del despecho y de los remordimientos.
Ved poco las cosas bellafl, de lujo y atractivai:i, 'Para desearlas poco y prCicurnd estar seriamente ocupada, para
no dar lngar á vuestra imaginación de creara~ neceeitlades
factic ias.
En reaamen, no ceret'nemoa de lo nect&gt;sario, sino de lo
supnfluo; y eiempre que se quiere, se encuentra algo BU•
perfl uo en torno de sí.
Y si alguna vez noe ,emos obligados á quitar algo aun
de lo necei:ario, jíh! tratemo8 de ocultar el mayor tiempo posible esta dura necesidad á las personas á quient&gt;S
amamos.
Suframos doblemente, si ínere necesario, porque ellas
no Fufran.
¡Se vive tan bien con poco, cuando es uno abnPgado!
¿Es necesario ir más allá é indicar, para cubrir t&gt;se dé·
ficit el t,rnbajo que sea necfsario emprender para ganar
el dinero?
¡Ay! exif'te más de una casa tranquila y con comodidad
en la apariencia y obligada á. cierta rt'presentación en
la sociedad que no puede Posteneme con los recursos -1ue
le suministran, cada mes 6 cada año uno 6 dos miembros
de la familia.
EnLonces, pobre mujJr, á vos es á quien correeponde
el imponerma, todos los diaa y algunas veces aún por las
noches, algunas horas de trabajo ferio, asiduo, penoso,
para poder aumentar algunas monedas más al presupuesto insuficiente.
Velar1 trabajar1 gastar la vista, esto ea nada para la ab·
Cosmopolitan Troupe que debi6eslrenarse anoche rn el Pdncipal.-Grupo de bailarinas.
negación, y aún bajo la a~piración del corazón, el trabajo
parece multiplicarse y viene, e n - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - · - - - - - - - - cierta manera, á ~er más agradable.
Pero render es, trabajo, ¡oh 1 ¡esto
es bien duro!
Es necesario pasar por ciertas
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
pruebas para comprenderlo; es ne•
ceeario haber sentido enrojecerse
:,,.
el rostro al veros obligadas á ofre•
cer el producto de largas semanas
Léase
lo
que
la
Zarzaparrilla
del
de desvelo, á un indiferer¡,te comDr. Ayer ha hecho por el reverendo
prador, que con desdeñ.osa sonrif'a
padre L. P. \Vilds, muy conocido
sobre loa labios, parece decirop, al
u
ofreceros una módica suma: ¡(¿Una
misionero de la ciudad de Xueva
gran sefiora como vos, tiene neceYork y hermano del difunto y emi,
o
1:idad de tanto dinero?n
nente juez w·ilds:
Todavía si esto no fuese más que
euro, y, permitid la expresión que
"Por muchos ailos padec1 de divieno es cristiana, porque la pobreza
sos y otras erupciones de carácter
ndunca humilla, si esto no iufse
ti
semejante causadas por sangre emmás que humillante! pero ea tan
pobrecida. Ui apetito era escaso y
difícil encontrar un comprador, y
la extenuación se lrnüia apoderado
un comprador discreto!
del sistema. Coo,oricndo las propieOh, hijas mías! ei alguna vez el
ti
dades valiosas d~ !a Zarzaparrilla
buen Dios os sujeta á tales prue.e
del
Dr.
Ayer
)or
fa
experiencia
del
bas, dejad, dejad á vuestro corazón
1
bien que habb producido en otros,
trayendo el recuerdo de vuestros
afies juvenilee 1 que vaya á pedir
nrocurérnela y empecé á tomarla.
un conaf'jo 6 un consuelo á vuea·
.M.i apetito mejoró desde la primera
tras maestras, que harán más que
dosis y la mejoria. se extendió á mi
li&gt; .a
lo que pueda hacer una madre por
salud en geuernl, que la actualidad
o
venir en vuestra ayuda!
es excelente. Me siento un ciento
Y en eee colegio, en eeia casa de
::: o
J)or ciento más fuerte, cuyo resultado
vuestra educanion, ¿no habrá un
..¿
::s 11
lo a.tribuyo á la Zarzaparrilla. del
corazón que os Eea adicto, á quien
ti
Dr.
Ayer,
medicina
que
recomiendo
vengais á confiar las penas de vues·
i:: 2..
con todn. confianza como 1:i mejor
tro corazón?
i:: ..
Si el buen Dios aún no ha llamaque jamás se haya prepanulo para
i:: ti
do al cielo á aquel eacerdote awigo
la sangre."
de vuestra alma, id á confiárselas
n
Para
todos
los
desarreglos
originap
::
tS
á él.
dos
de
sangre
empoiJrecida.
ó
viciada
o
A
Mientras que fuísteis dichosa, él
i::
~
y debilidad general, tómese la
os permitió que lo olvidaseis¡ pero
ahora que la desgracia ha venido
::s ::s
"ti o
p.
sobre vosotras, él se acordará, es~
tad seguro de ello, que por largo
p
tiempo os llamasteis Padre mío.
o

•

i

1

Uitalida~ Debilitada,
Sangre Empobrecida.

TOlll:O 1,

:tlEXJCO, JUNJO

zo DE 1897.

NVMERO 25.

~LA FRATERNAL·S'

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..

Zarzaparrilla

En el rejuvenecimiento de los
libert!no.s _POr un amor romántico,
un pnnc1p10 poderoso, annquecontrnrio á este romanticismo, reside
en la repentina interrnpción de sus
constantes excesos. Una espt&gt;cie de
con valescencia anormal se produce
entonces en toda su fisiología. El
agotante camancio del placer diario queda reemplazado por una
economía de las fuerzas, que renueva todas las energías del hombre,
y-tal es la ironía de la naturaleza
-esta renovación es sentida, lo
más á menudo, por aquel en quien
1,e realiza, baJo b forma de una
alegría sentimental.
P. Bourget.

~~J,.º!~v~I~!!,~

*
••
Ama con furia y odiaco.1.1 tal ira,
que clava eus ideas cuando mira.
C ,\MI' OAMOR.

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PREPARADA POR

_Dr. J. C. Ayer yCa,, Lowell, Mass., E. U. A.
Oficinas de LA FRATERNAL:

1,A. DE¿

--

-

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ura ó mezclada con agua, dist
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CABELLO

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ROJECES
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"'f.~
No pretendas mi cantar
Ieabella-Roma oír.
¿Por qué quieres ver llorar
hoy que te toca 1eir?

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•

&amp;

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D¡bujo de J. M. Vtllaeana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 1, No 24, Junio 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catástrofe de Puebla</name>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>Engaño sublime</name>
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        <name>Higiene moral</name>
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        <name>Monseñor Norberto Domínguez</name>
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        <name>Presenten armas</name>
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                    <text>DOMINGO ,3 DE JUNIO OE ,897

EL MUNDO

4'4

l

Llevad todavía un mea más ese vestido qne ya teníais
propósito de dejar por que ya eEtá algn desteflido, ó por
que ha pasado la moda1 y que alguna ligera compostura
1
lo pondrá servible.
Permaneced un poco más en vuestra casa, y ahorraréis
los gastos de tocador que exigP11 las tertulias a las que concurriréis impulsada por la vanidad, y de las que saldréis
acompañadA del despecho y de los remordimientos.
Ved poco las cosas bellafl, de lujo y atractivai:i, 'Para desearlas poco y prCicurnd estar seriamente ocupada, para
no dar lngar á vuestra imaginación de creara~ neceeitlades
factic ias.
En reaamen, no ceret'nemoa de lo nect&gt;sario, sino de lo
supnfluo; y eiempre que se quiere, se encuentra algo BU•
perfl uo en torno de sí.
Y si alguna vez noe ,emos obligados á quitar algo aun
de lo necei:ario, jíh! tratemo8 de ocultar el mayor tiempo posible esta dura necesidad á las personas á quient&gt;S
amamos.
Suframos doblemente, si ínere necesario, porque ellas
no Fufran.
¡Se vive tan bien con poco, cuando es uno abnPgado!
¿Es necesario ir más allá é indicar, para cubrir t&gt;se dé·
ficit el t,rnbajo que sea necfsario emprender para ganar
el dinero?
¡Ay! exif'te más de una casa tranquila y con comodidad
en la apariencia y obligada á. cierta rt'presentación en
la sociedad que no puede Posteneme con los recursos -1ue
le suministran, cada mes 6 cada año uno 6 dos miembros
de la familia.
EnLonces, pobre mujJr, á vos es á quien correeponde
el imponerma, todos los diaa y algunas veces aún por las
noches, algunas horas de trabajo ferio, asiduo, penoso,
para poder aumentar algunas monedas más al presupuesto insuficiente.
Velar1 trabajar1 gastar la vista, esto ea nada para la ab·
Cosmopolitan Troupe que debi6eslrenarse anoche rn el Pdncipal.-Grupo de bailarinas.
negación, y aún bajo la a~piración del corazón, el trabajo
parece multiplicarse y viene, e n - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - · - - - - - - - - cierta manera, á ~er más agradable.
Pero render es, trabajo, ¡oh 1 ¡esto
es bien duro!
Es necesario pasar por ciertas
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
pruebas para comprenderlo; es ne•
ceeario haber sentido enrojecerse
:,,.
el rostro al veros obligadas á ofre•
cer el producto de largas semanas
Léase
lo
que
la
Zarzaparrilla
del
de desvelo, á un indiferer¡,te comDr. Ayer ha hecho por el reverendo
prador, que con desdeñ.osa sonrif'a
padre L. P. \Vilds, muy conocido
sobre loa labios, parece decirop, al
u
ofreceros una módica suma: ¡(¿Una
misionero de la ciudad de Xueva
gran sefiora como vos, tiene neceYork y hermano del difunto y emi,
o
1:idad de tanto dinero?n
nente juez w·ilds:
Todavía si esto no fuese más que
euro, y, permitid la expresión que
"Por muchos ailos padec1 de divieno es cristiana, porque la pobreza
sos y otras erupciones de carácter
ndunca humilla, si esto no iufse
ti
semejante causadas por sangre emmás que humillante! pero ea tan
pobrecida. Ui apetito era escaso y
difícil encontrar un comprador, y
la extenuación se lrnüia apoderado
un comprador discreto!
del sistema. Coo,oricndo las propieOh, hijas mías! ei alguna vez el
ti
dades valiosas d~ !a Zarzaparrilla
buen Dios os sujeta á tales prue.e
del
Dr.
Ayer
)or
fa
experiencia
del
bas, dejad, dejad á vuestro corazón
1
bien que habb producido en otros,
trayendo el recuerdo de vuestros
afies juvenilee 1 que vaya á pedir
nrocurérnela y empecé á tomarla.
un conaf'jo 6 un consuelo á vuea·
.M.i apetito mejoró desde la primera
tras maestras, que harán más que
dosis y la mejoria. se extendió á mi
li&gt; .a
lo que pueda hacer una madre por
salud en geuernl, que la actualidad
o
venir en vuestra ayuda!
es excelente. Me siento un ciento
Y en eee colegio, en eeia casa de
::: o
J)or ciento más fuerte, cuyo resultado
vuestra educanion, ¿no habrá un
..¿
::s 11
lo a.tribuyo á la Zarzaparrilla. del
corazón que os Eea adicto, á quien
ti
Dr.
Ayer,
medicina
que
recomiendo
vengais á confiar las penas de vues·
i:: 2..
con todn. confianza como 1:i mejor
tro corazón?
i:: ..
Si el buen Dios aún no ha llamaque jamás se haya prepanulo para
i:: ti
do al cielo á aquel eacerdote awigo
la sangre."
de vuestra alma, id á confiárselas
n
Para
todos
los
desarreglos
originap
::
tS
á él.
dos
de
sangre
empoiJrecida.
ó
viciada
o
A
Mientras que fuísteis dichosa, él
i::
~
y debilidad general, tómese la
os permitió que lo olvidaseis¡ pero
ahora que la desgracia ha venido
::s ::s
"ti o
p.
sobre vosotras, él se acordará, es~
tad seguro de ello, que por largo
p
tiempo os llamasteis Padre mío.
o

•

i

1

Uitalida~ Debilitada,
Sangre Empobrecida.

TOlll:O 1,

:tlEXJCO, JUNJO

zo DE 1897.

NVMERO 25.

~LA FRATERNAL·S'

...

s:

•
•

.

-=....
.

.

~

-• -=•
••...
. -.
•e:, a-•

...,

" .:
" "'

..

Zarzaparrilla

En el rejuvenecimiento de los
libert!no.s _POr un amor romántico,
un pnnc1p10 poderoso, annquecontrnrio á este romanticismo, reside
en la repentina interrnpción de sus
constantes excesos. Una espt&gt;cie de
con valescencia anormal se produce
entonces en toda su fisiología. El
agotante camancio del placer diario queda reemplazado por una
economía de las fuerzas, que renueva todas las energías del hombre,
y-tal es la ironía de la naturaleza
-esta renovación es sentida, lo
más á menudo, por aquel en quien
1,e realiza, baJo b forma de una
alegría sentimental.
P. Bourget.

~~J,.º!~v~I~!!,~

*
••
Ama con furia y odiaco.1.1 tal ira,
que clava eus ideas cuando mira.
C ,\MI' OAMOR.

=

• •.,
3
i• •
::s

--

o
""

-

!"

PREPARADA POR

_Dr. J. C. Ayer yCa,, Lowell, Mass., E. U. A.
Oficinas de LA FRATERNAL:

1,A. DE¿

--

-

MEXICO-Calle de S. Felipe Neri 7. Apa1tado Postal 7á0.-M EXICO

LAlT ANTÉPII-ÉLIQL'J: -

LECHE ANTEFÉL
ura ó mezclada con agua, dist
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS

RESTAURADOR

trNIVEISAL DEL

CABELLO

PREP'AUDO POR El DR.T ORREL DE PAIIIS

ROJECES
•

"'f.~
No pretendas mi cantar
Ieabella-Roma oír.
¿Por qué quieres ver llorar
hoy que te toca 1eir?

!i

•

&amp;

~ el cútie

'í&gt;'
MAS DE; CIEN

personas han eido curadas de estwchez uretral sin el
menor ac~idente, sin dolo-r, sin cloroformo y en'menoa
de un minuto, empleando el Dr. Garay la elPctrolisia.
Por el mismo método cura las estrecheces del recto exóf~go y útero. P~ac.tica toda clase de operacion~s q~irúr•
g1cas y es espectahata en vía?:! urinarias.

Después
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.
ElIT.~ LAS CANAS YLIMPIA. LA C!BEU..
PREFERIBLE A TODA PRt:PARACION DE QUIYA
DE VENTA EN TDDAS LAS DROGOERIAS YPERFUMERIAI

ae la llu-oia.
D¡bujo de J. M. Vtllaeana.

�•
DOIIIIIGO

Ne-gar esos hechos, que, por otra parte y como ya he• rencor tiene guarida y abrigo carift.oso toda idea disol moa dicho, se realizan á la viata del públiJx&gt;, ea sencilla• vente, el atentado contra la vida del preeidente Fi1uremente hacerse reo de una mentira inutil y malsana, por- viene á poner en evidencia ese estado latente de rebeldía.
TelUono 434,-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
que en ciertas dolencias sociales, conocer el mal, es estar contra el orden existente, eea morbosidad permanenteMÉXICO
de lae capas inferiores, pugnando por romper las ligaduToda la correspondencia que se relacione con la Re- á dos pasos de encontrar los elementos de curación.
úcción, debe ser dirigida al
¿Qué Ee diría de un médico que á. la cabecera de un ras que atan á los grupos sociales y loa constituyen en
Director, Lic. Raf"aet Reyes Spindot-.
enfermo grave, decidiera ocultar su estado para no alar- cuerpos vivientes sujetos á leyes inmutables.
Arrojada por un desequilibrado ó encendida por un faToda la correspondencia que se relacione con la edición mará la familia y que en vez de destruir, infun,iiera e.s1
debe .ser dirigida al
peranzas? Se diría indudablemente que no habría cum• nático, la bomba homicida q 1e el domingo pagado estaGerente, Lle. Fausto noguet.
.lló
con
intentos
nada
tranquilizadores
y est11vo á punto
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al plido con su deber.
de
llenar
de
luto
y
de
dolor
á
la
gran
república latina
Y el publicista moderno, sin estar in_vestido de misio•
mes, y ee cobra por trimestes adelantados.
del
viejo
continente,
es
el
indicio
tremendo
de un estado
T1es sagrados, tiene algo del médico, si su !unción ha de
Números sueltos, 50 centavos.
social
donde
germinan
odios
de
clase
y
fermentan
las
ser útil para la sociedad en que vive, y á la que debe toAvisos: á. razón de $30 plana por cada publicación.
quejas
de
103
q11e
padecen,
las
lamentaciones
de
los
que
mar el pulso en cada momento histórico.
Todo paco debe aer prec:laamente adelantado.
sufre-n, los rugidos de loa que sustentan sobre sus hom•
Eee loco deseo de información que in.vade al público,
JÚ:GilffRADO OOMO AR'I'ÍCULO DB SEGUNDA CLABB.
y que paea de la hoja diaria á la revista literaria y cien- bro'iJ la pesadumbre de un andamiaje trabajoso; es la
tífica, responde á una aspiración: la de conocerse hasta protesta elocuente, pero brutalmente salvaje, de loa que
en sus más recónditos parajeea, la de estudiarse basta en han expArimentado loa amargos dejos del desengafio,
sus depresiones y miserias, la de analizarse hasta en sus porque confiados con exceso en las promesas halagadoras
más secretas enfermedades: ansia de verdad, que carac- de la demagogia y acariciados por las deslumbrantes ficciones dt, los utopistas, lran viste rotos sus ídolos, deteriza á la época moderna.
Con motivo de una polémica amcitada en la prt:inea
Y no es solamente el periodis~a, sino el hombre de Es- siertos sus altares, atrofiadas sus creencia.e, desvanecidoa,
diaria apropósito del 'P'°riodíemo de información, hemos tado y el pensador y el económiata, loa que Ee preocupan sus viejos ideale¡:i, sin que nuevas formas hayan venido
visto sostener la teoría &lt;le que no deben servirse al pú· por estos sucedidos de loa que emana el dato, que coocien• . á sustituirá lae antiguas, en la estruendosa caída de todo
blico aquellos sucedidos deeaagradables que se producen zuda.mente interpretado, sirve para formular la ley. De un mnndo, al golpe implacable de la piqueta revoluciona1ia.
en el seno de la aocieda1. Dentro de eEte criterio, el pe· informaciones está repleto el arsenal de la ciencia, y los go·
riodista no ea si'no un cortesano de la multitud Y jamás biernos no temen lanzar sus esta-li&amp;-icu á. la publicidad
En vano se qui~re preeentar el episodio del dominio co•
est.á obligado á presentar acontecimientos ocurridos á la porque saben que ellas son la abundante materia prima
mo un hecho aislado y sin importancia, realizado por un
vi~ta de todo el mundo y que al ser trasladados á letras
qne ha de aprovechar la indnat1'ia legislativa.
hombre obscuro, sin cómplices, sin tendenciaE, sin intende molde, constituyen una propaganda maléfica en los
¡Se alarman cuatro sen.ores de que ·un diario dé cuenta
ción
da.fiada, casi; en vano se trata de presentarlo al
espíritus de la"' mismas personas 9.ue los determinan.
en su crónica callejera de tres robos domésticos, cuando
mundo
como una [mera manifestación neurótica de un.
Hay, pues, que ocultar cuidadosamente las verdad.is la Secretaría de J naticia hace publicar arrnalmente las
loco
infeliz,
ciego instr!1mento de impulsos irresponsaamargas, que serán sustituidas. por mentiras dulces, pa, a
efta.dísticaa de la Criminalidad de la República! ¡Desean
bles:
n6,
¿quién
es c:ipaz de señalar las fronteras del crí•
evitar el riesgo de destruir el hermoso palacio encantado
ocultar el sol con un cubilete cuando los rayos del astro
men? dónde termina el impulsivo que obra á influjo de
ea donde habitan nuestras ilusiones nacionales.
se difunden á través de los espacios!
movimientos atávicos y comienza el criminal á. quien.
Lo raro del caso es que eeta teoría encuentra acceso en
¡La moralidad del engafl.o! ¡Qué moralidad tao inmoral!
arrastran la perversidad, las venganzas, loa odios somun grupo de liberales, que, después de proclamar la 1iberbríos y las miserias desoladoras? En el fondo de toda al•
tad de investigación, la libertad de pensamienio, la libt"rtad de
{11
maque se hunde en el mal, hay siempre, á no dudarlo,.
conciencia, todas las libertades, se cubre asustado el ros•
cierto desequilibrio más ó menos morboso; pero esa morcon las manos cuando un hombre de corazón tiene el va·
En estos días ee han producido nuevos casos de suiei•
lor de tomar uu puflado de hecboe del medio que lo dio qae demuestran el desarrollo que va adquiriendo es-· bosidad no puede cooaidetarse como sinónimo de irrespoasabilidad. Si así fuera, habría que cerrar las cárceles
rodea para arrojarlo á. la consideración popular. No vata ei:traña enfermedad en todas las capas del agregado
y multiplicar loa asilos y manicomios.
lía la pena de haber lai,zado al surco la semilla de la social.
Para comprender que el atentado del domingo fué fra.
libertad, para después adoptar el procedimiento de la
No se trata ya de un grupo de intelectuales sujeto á.
vieja eecuela reaccionaria, creando la ignorancia obligato- bruscas depresiones; todas las clases, particularmente gua.do e.q. loa tugurios ruines donde se refugia la podreria como un medio de procurar la tranquilidad de las con• las menos elevadas, tienen sus representantes en la lista dumbre y corrupción de los fanatismos ignorantes yciegoe, basta recordar que otras bombas también han
ciencias, principios que no figuran en el programa de
de desertoreo de la existencia. La ola negra auastra náupartidos adaptables Alas necesidsdee de los hombres fragos de todas condiciones, mece en sus einieetros vai• sido encontradas en diversas· partes de Paría, dispueetae.
á ser lanzadas para sembrar el exterminio y la muerte.
libree.
venes miembros de todos los caminantes.
Pero es preciso presentarse ante la Europa como ~librea
¿Quéotra·coea ha hecho el reaccionarismo en todas par¿Por qué este inmenso fracaso en la cú3pide de una cide esa carcoma que se llama anarquismo, ea necesariootee del mundo, sino ocultar la verdad, encubrir loa he·
vilización avanzada? ¿Por qué estas muestras de canean·
dará. las multitudes la tranquilidad que desean, y en la.
chas, adulterar un estado social, falsificar "la, húitoria, en cio en mitad de la altiva ascensión?
apoteosis de la República ofrecerla ante el universo com0una palabra?
Es que el suicidia no proceie de determinados moldee
Frente á 88'8 sistema, nutrido por la hipocresía y alen- de una condición social: viene cbmo el Dante, dt:l Infier• protegida por la égida invulnerable de eu autoridad. no.
tado por el engaiio, se alza un nucleo de espíritus que no, y lleva den1;ro de su organismo el germen morboso discutida.
Juzga más util y conveniente fotografiar á la sociedad
qua antecede al acto.
No cuadrando bien al autócrata moscovita esa movilital como exis~, y que estima que no es necesario que
Los que imaginan medidas legislativas para sofocar el
dad,
esa pasmosa sucesión de gabinetes que cruzan con.
una verdad sea agradable, sino que basta con que sea suicidio, debieran pensar que todavía el Estado no ha
verdad. Para estos escritores, la inmoralidad coneiste en encontrado el medio de poner un dique á la tuberculosis vertiginosa rapidez en el gobierno de Francia, donde doengailar al público, en prostituir la pluma del observa- en aumento, y que una enfermedad no se extirpa con un mina el parlamentarismo, han sacrificado los franceses,.
casi todas sus aficiones latinas, han refrenado sus arredo, coovirtiéndola en el abanico de de una demi-mon•
decreto.
batos meridionales, y con gran asombro de todofl, el miflaine!
'El progreso no ha podido salvará estas víctimas; y co•
La sociedad actual tiene hambre de sinceridad. Por mo el agricultor al arrojar la semilla al surco sabe de an- nisterio que preside Mr. Meline, ha podido durar más de•
ua afio. ¿Qué sería de la confianza que han podido inspibasta11tetiempo ae la tuvo, en pasada.e edades, en opresiva temano el número de granos que quedarán bajo tierra
rar
en los concejos de San Pi,tersburgo, si se demostrara
"mtela. Hoy ya quiere saberlo todo, verlo todo, escudrisin germinación, lo que no impide la coseeha, así la cique esas rebeldías latentes que engendran las explosioflarlo todo. Y para eso ee abren escuelas y ee escliben vilización al arrojar su germen de humanidad á las edalibros y se hacen circular periódicos: para que todo lo des venideras, no se detiene por loe vencidos en la obra nes anárquicas tomaban cuerpo en el seno de la capital
del mundo y ponían en peligro la existencia del augusto vea: lo mlemo el bien que el mal, lo mismo la virtud redeniora de la especie.
magistrado qae pers0nifica á. la Ilación? ¿Qué sería de la.
que el crímen.
alianza franco-ru:ia, preada de paz,:en lo ostensible yes•
La moralidad de un grupo que no sabe lo que tiB inmoperanza del anhelado désquite en el fondo?
ral, se nos antoja algo semejante á la virtud de una ja¡Y á. esas erupciones violentas del odio implacable al or•mona de cuarent'.l y cinco afi.oa, picada de viruelas, ó á la
den
establecido se las l1ama también patriotismo! á esos.
honradez de un dependiente de tienda de abarrotes que
QJ:l attar~ttisu10 tu _.irarrcia lJ sus últimas
productos repugnantes del fanatismo ciego y la torpe ig·
en eu vida ha manejado un centavo. Nadie tiene inconmnniftstaciottcs.
núrancia se lee llaman revelaciones de hermoso:porvenirl
veniente en creer en ellas, porque jamás han estado á
Error,
profundo error!
Por segunda vez Mr Faure, Presidente de la República
prueba.
Pueda
el buen sentido de los que dirigen á. la RepubliPero la moral que difunden los pnblicistae modernos francesa ha sido víctima de uno de esos atentados sin
ca
y
la
encauzan
en su engrandecimiento, iluminar esas
nombre
con
que
de
tiempo
en
tiempo
manifiesta
su
tene•está más alta: se bal!a en el~conocimiento y se fortifica con
esos mismos hechos que tanto alarman á los pudibundos brosa actividad el anarquismo, levantando su cabeza sombras, derribar esos vestigloe, cegar esas simas para
de la prenea. Exparce puñados de luz y no montones de triangular de víbora y pretendiendo herir en el corazón que, próspera y feJiz la tierra transfigurada por Hugo y
santificada por Carnot, marche á. llenar la misión quetinieblas. Del [dato brutal de la historia sopla nn gran á las modernas sociedades.
Fruto de esas maquinacionea que se fraguan en las tiene encomendada en el concierto de los pueblos moaliento de moralidad.~No importa á la moral social eaber
que se cometen cien crtmeñes, pero sí importa saber que sombra@. en los antros pavorosos del crimen donde toda dernos.
X.X.X.
17 de Junio de 1897.
pasión bastarda tiene eu asiento, todo sentimiento de
hay cien crillána.le.s que serán castigados. .
"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

Motas tbitorhllrs.

{n moralillnll prriobístirn.

•••

ola nrgra.

•••

:li)olítica &lt;Thrneral.

20

DE JUNIO DE 18g_7

EL MUNDO

lo engendra er;, mí un sentimiento angustioso de inquie• do y el libro de misa ideal y los gemelos de teatro hechos
tud1 de horror, ante una fuerza que crece y lo llena todo para las manos de las hijas de los Vanderbildt y los
y cuyo neutralizador ni conozco ni adivino. Se me figura Gould, hasta las joya~ m!is ó menos ard~ticas y ricas q 11e
NOTAS A TODO VAPOR
abren sus ojos de diamantes, eutreabriendl su d'lbl~
que un mundo va á ser esclavo de otro, en el Siglo futuro, y aquí veo al amo en paflales de papel. Se me figura valva de seda y peluche acariciadora. A1ui n::, es ;á el
POR ABAJO
que hacer de la precocidad, de la curiosidad, del furor arte; ea decir, eE un art.e delicioso aunque ap.1.cotillaio,
¿Cóm..&gt; ae traduce en castellano el verbo francés ftáner'f de sensaciones, del dilettantiamo infinito, las supremas vnlgarizado, el único que está al alcance de un p'l~fra,
Lo ignoro, palabra de académico; pero \raduciendo tse necesidades de la vida, que reemplazar el alimento con pero en el que no puede parar mientes un Califa de B \~verbo en la mínima doeia de act.ividad corporal que me ti excit.ante perpetuo, que reducir todo vicio, toda vir· dad. Aqu( en esta otra sala, hay objetos de arte verda.,
permiten mis copiosos kilógramos de peso, fné como pa- tud, toda ciencia, toda creencia, todo ideal, todo arte en dero: vagillas viejas di plata, eatatuillaa de -JrO, adml• ·
sé algunse horas deliciosas en N neva York, d~espe1 ando anuncios, es un mal de muerte, y loa millares de millo- rablementA forjadas. reliquias ricas de grandes hombrPa,
nes de caracteres impresos en eete papel ein fin, me pa· de .Torge ,vashing&amp;on, sobre todo¡ están los espléndido,
á mi c,.-ieerone que ee levantaba á. las doce en ponto y que
recían microbios, loa baccilos y lbs esporas de la civili- vasos de porcelana y cristal que valieron á. esta caa-1 hu
pretendía atrapar las cuatro horas perdidas de la matla.·
primeras medallas de la úlr.ima exposición de P.uí,,
na en el tiempo que empltaba un sibarítico puro veracru- zación.
enormes flores caprichosas en que parece circular noa
En la azotea del H erald hay, aobt"f&gt; la puerta principal,
zano en conv"rtuee en espirales de humo ........ .
densa savia de vida y de color.-Un espectáculo aug~sVaguear caprichosamente con la seguridad de no ser un par de héroulP,a, el Tiempo y el Trabajo quizás, figucazaao por el peneamiento interior, como uoa mosca E,Or rones soberbios de bronce negro que aplastan al edificio tivo; en grandes tazas de cristal montones de dia•
volviéndolo pedestal, y en las almenas sendas lechuzas, mantea, de rubíee, de eEmtraldas, de zafiros, que se yo,
una araila; vaguear con la certeza. de la perpetua dia¡ra.:·
cuyos ojos se iluminan con luz eléc rica de noche. ¡Muy de esos fragmentos de materias transparentes que caen
ción para loa ojos, con la certeza de objet.1var siempre,
como lluvias de estrellas filan.tes en loa ensuefioa de las
de no caer en poder de lo subjet.ivo, el insaciable verdu• ingenioso, muy interesante, muy feo!
mujeres y q11e Eva vió lucir por vez primera en loa ojo:!
La lluvia que empapa las baldosas de la acera impide
go del placer y la eeperanza; vagutiar basculado por la
de la serpiente del Para(so. E:1 una voluptuosidad m11y
gente, afüt.nzá.ndoae á. los cris~alea de los e'icaparatea ( un andat, por wiedo de loa resbalones, á todo aquel que no
esté provisto de un sobrecalzado de cautchuc. En busca distinguida esta de cojer un puñado de diamantes rojo3
yueateco, eegúnm~.iicea, ea capaz de afianzaraede uncria
tal y por eso no borr0 el diepatat.e) mirando al interior de este artículo indispensable entramos en un almacen de que repreaentl una fortuna, y dejarloJ caer por eotre los
calzado, porque no me atrevo á llamn zapatería á esta aedos en gotas de luz de aurora y apagarse en un p1&gt;11uede las casas, husmeando los almacenes, anclando en las
tiendas, embobándose delante de loa edificios seguidos espt&gt;cie de baailica c1..n sus naves, sus departamentos de i10 lago hirviente con relampagneos dti sangre y refi~j'l!
con los ojos de piso en piso, con peligro de una entors's hombree y de mujeres, sus oficiantes ó dependientes en de sonrioa de mujer joven. ¡ Y como quisiera uao llevárselo todo, nada se lleva!
del cuello, hasta las b.daust.radas ó las buhardillas que perpetua genuflexión ante loa marchantes que, repantiTome usted esta jaula de oro y aeda;deacúbraPe uatea,
los remMan, y recortan encima de cada calle ó avenida, gados en muelles banquJtae, les entregan sus articuladas
una cinta est.recha de cielo entintado de gris húmedo por bases (anchas, enormes las de ellos, como de elefantes una guapa aeíiora envuelta en pieles nos acompaña.. y viadolescentes, y largas y romboidales las de ellas) para site usted los diversos piaos; el de las estátuaa y figuriel otoño. ¡Qué olimpico placul ¿Quién ba dicho que el
tiempo es oro! Todo el pueblo yaokP.8, me replica m1 com- que las hagan caber en uno de loa centeaarea de pares nas de todos los m írmoles, de tofos los metales, dd t.o•
paflero; este apotegma timtB money, corre las callee de de zapatos de todas las formas, dimensiones, pieles y das las pastas¡ el de loa vMos, de loa relojes, de las vaji•
Nueva York, de Chicago, de Fil.. .... -Pues es una men- barnices, que pronto quedan amontonados en pirámide Has. ¿Qué se !·o? ¡Cuá.nt.a biJJut,erW, ideal¡ cómo rebJaabau
tira del tamailo de e~a masa colosal que tenemos enfren- gigantesca al lado del cliente. Dos cosas, vayan tres, me los escaparates y las cred.enciaa de artefactos bonitos, v
llamaron la atención: la cantidad de zapatos de piel ama- alguna vez bellos y siempre interesantes! Todo es una
te, donde tres ó seis pisos ornamentados al estilo del Rerílla que aquí se consume; todo el mundo loe usa duran- tentación, una provocación, un inapagable fuego) arti 6Dacimiento, se encaraman sobre cuatro ó cinco románicos que aplast.an á. una planta baja con hondísimaepuer· te el día y sólo loa reemplaza con el zapato de charol para cial del induat.rialiamo artístico. una/eeria, como habría
la comida, el teatro ó la tertulia; costumbre excelente dicho el pobre Pancho Schiaffino, un vaporizador de
tas, chatas y obscuras, vagamente bizantinas: de este
tamaflo, sí; en primer lugar no ea oro el tiempo, ¡ojalá! que irá. acabando con el odioso reinado del betún: la diamantee en la, nubes. Todos los talleres de Europa
todos seríamos ricos, lo que equivale á. decir que todoi cantidad de zapa.toe viejos que en estos emporios del cal• bao mandado aquí sus más ricas mueat.ras ...... y las má.a
za.do ee renueva; por una canal vertical veíamos subirá. caras. En los anaqueles de una monumental vitrina acerseríamos pobres, y en quinto lugar, todo tiempo que uo
se emplea en proporcionarse un gran placer para el e~p[· )os pisos altos un verdadero río (¿suben loa ríos?) de té á. descubrir un vaso cúbico de Gallé, el gran poeta del
ritu, á través de los sentidos ó no, es cobre; todo,mont,ón ejemplares, llenos de deformidades teratológica.e, de criAtal. ¡Qué precio! El Califato de B.1gd11d, aun cuandfl
hubiera sido administrado por el taumaturgo Limantour,
arrugas épica.a, de leproaidades inverosímiles, de denunde oro que no se gae~ en eso, es cobre, se cambia por
habría quebrado comprando unos cuantos cacharros de
cios de fatigas crueles, de carreras incesantes, de inmercent.avos ........ .
U na llovizna fría nos hacia marchar, en una perenne siones odiosas, de frotamientos con todas las piedr'Sla, con éstos, que parecen florea de un país de brujas, vitrifica•
ráfaga de agua pulverizada por el Norte¡ &amp;BÍ pasamos por todos los clavos, con todas las miserias, y esta. repugnan• das en una noche de aquelarre. Pero qué forma, qué
el parque Bryanli, ¡Ahl cómo me acuerdo de eat.e patriar- cia. era vencida por nuestra curiosidad; creíam'lS ver en matices, y qué armonía entre matices y forma! Dichosos
aquellos zapatos la huella, el molde, el hieroglifo, el sím- quienes puedan llenar sus vasares y aue retretes con
ca de la poesía anglo-americana, tan popular aquf, en
cristales y maderas esculpidas de Gallé~ de ellos ea en
otro tiempo, como el divino.Longfellow, cuya Evangelina bolo de la actividad df'I este pueblo que todo lo deforma,
'
lo gasta, lo contrae ...... y lo renueva, agregaba yo para la Tíe1 ra, el reino de los cieloa.
ha traducido J oaqufn Casi1aúa con admiraole iniuición
Hablando en serio y dejando á un lado los califatos de
poética á Vdcee. ¡Bryan\! Muy presente lo tengo, con su mis adentros, viendo otro río de zapatos compueetos,
brillantes, nuevos, que bajaban en sendas cajas de papel «las mil y una noches)) no me perdonarfael no habertxpretez de mujer de veinte an.oa á los setenta, su gran nariz
bondadoea, 811 barba inmensa que parecía hecba con he• satinado, distribuidas en el acto á. cien repartidores. Con sado mi adm~ración por el gust.o y explendor de e1,toe
bras de luna, sus oj1lloa dt, llama azulosa, dulcemente razón el americano en cuanto puede apoya la caber:s. en salones de la casa Tiffany y por sus admirables talleres
irónicos. .... .... Recuerdo su lento y accidentado caatella • cualquier respaldo y lana:a á la mayor altura posible (ge- de cristalería y esmalte. Para visitarlos baat.a, en primer
no eu cariño por Wdo lo nue3tro y su adoración, ea la neralmente á la cabeza del veciJJ.o) sus dos pies gigan- lugar, saber admirar como yo 1 que todo lo admiro ha~ta
tescos; son su emblema, loa enarbola como un estandar- la bisutería, hasta las chácharas de oro falso y los' &amp;ibelopaÍabra, por Guillermo Prieto, este homérida, casi des•
conocido por la generación dt, hoy, y destinado á una re• te, los muestra como un escudo, son su orgullo y su fun. tts de exportación, con tal que juegue en ellos un reflejo
surrección eepléndida .. ... .... ¡B,yantl Y recordaba algu• damento; como los pies son tan sólidos, el movimiento aunque lejano, del sol del arte¡ y, en eegundv lugar (y
ha sido tan continuado; esos pies fuertes quieren decir éaio no gut=tarta á loa amables jefes de la casa) no ll~var
nos versos suyos, eleganr.emente vestidos pJr el seíior
progreso, dicen go a head.-La tercera cosa que llamó dinero, \8.mbiéo como yo, por varias ra7,0nes. Con no
Maril!cal: 1.hanatopsis, el Ave acuatü.
nuestra atención es el ejército de muchachas que hay en llevar dinero lo ve uno todo y lo saborea todo sin la an•
De el Ave acuatil sou estas estrofas aladas ........ .
cada uno de estos almacenes. Al margen del tmbaio que guatia y el tormento de tener que elejir por valor de mil
¿A dónde, entre esos hómedos celajes,
requiere fuerza mwculat y esfuerzo prolongado, el ame- ~sos c~ando comodamente puede escoger.ae por valor de
perdJda vas en el confin del cielo?
¿A. d6 se tiende, al espirar el dia,
cien mil. De loa productos de la casa, de lo no impo1taricano ha dejado á la americana (irlandesa, alemana,
tu solitario vuelo?
canadense etc.) un espacio en que va creciendo todos loa do, lo que más me gust.ó fué, la colección de :floreros formados cada uno de ou cáliz inmenso de cristal de coloree
días; el margen devora ya la página.
indefinibles de mágicos viaoe y que en las salas americaLa mano amJga qne de zona en zona
por el desierto azul tus alas gula,
nas se ponen sobre el piso y te coronan de crieantemas
gulan\ mi paso en el revuelto mundo
y de peoofae-, y los vasos de formas extrafiaa como las de
hasta. la tumba fria!
Si yo fuera el Califa de Bagdad, tendría en medio de las flores asiáticas y de reflejos metálicos. El cris~l es
un zafiro liquido, sobre una roca del color de rosa de las tan puro que, llenos de agua limpia, parecen vacíos la
perlas color de rosa, una cabaña con su sombrero de pa- luz arranca de sus vientres redondos, de sus cuellos cí~•
Es una scrpresa en medio de estas ciclópicas arquitec·
ja dorada, al lado de la cual descollase esbelta y sonora,
turas, en que las proporciones se ahogan en las dimen• una ~ola pa!ma, cuya ,;ompafiera de amor se irguieee en nicos, de sus a.zas elegantes y puras, no se qué llamara•
siones, la casa del Herald. Empieza, namralmente, deba• la leJana orilla del estanque; me gustaría ver: el reflejo das de oro, no sequé cambiantes y tornasoles suavísimos
y exq.uisitoa; aquello es el triunfo del matiz, ee la poesía
jo de la calle, pero mny abajo, y surgeá la luz, pasa sobre de mi palma en la diafanidad del abismo azul del agua
cnatal de los decadentes, cuando son poetas; aquello
los inmensos cristales que almacenan en sus ea.trafias un de improviso plegada como un velo de seda por las pro~ en
poco de la claridad de la calle, y se eleva, apena.e, á. la cesiones rítmicas de loa cisnes eucarísticos de Rubén Da- no es el color, es
altura de los p1imeroa pisos de loa edificios circunstanrlo, el poeta que h~ 1::ncontrado en el fondo de la gruta
la. nuance!
la nuance scule fia.ace
tee, con un aire elegante y artietico de palacio italiano, de fierro y oro del 1d1oma eapafiol, no se qué música abs¡·Uh!
e reve au r~ve et la flO.te au cor,
de columnas esbeltas y arcos de fáciles curvas, tales co• oondita é inefable, como el goteo de cristal de una fuenmo los erigían en Tuacaaa ó LombarJ.ia los incompara • te mie~erioea. H~bría un eo1 en mi ciel_o, eso sí; pero le
bles maestros del cuatroce,,to. En la amplia acera, recar• ponjr1a un abat-;our del color verde-mlo de la sonrisa
En una tarde como ésta en que la lluvia ha lavado el
gado en un apoyo meulico, puede ver el traneeunte el de la momia que fué la novia de Tó&amp;filo; habría nubes en humo de la atmósfera y el claro azul polar del cielo des•
1íiro del gigantesco diario y desarrollarse en torno de los
mi cielo, un cielo sin nubes es un dormir sin suefl.os y pués de la fuga de las nube'!, impregnlldo del oro m'uerto
formidables tambores de acero la tira kilométrica, que en esas nubes reeleria yo, reducidos á. realidades eap~de un ocaso de otoño, parece un domo de cristal metálicortada en fragmentos infinitos pone en comunión, al tralea, todos los versos de todos loe poeta~, todas las vi- co, como l~a de T1ffany, es un punto de vista incomparatravés del espfrirn embebido en tinta de un grupo de pe- siones de todos los inspirados y el aire filtraría en mi al- ble la estación del Ekvado, cercana á Unión Square en
Yiodiataa, anóniwo y casi irreaponeable, el alma de una ma al través de mis tímpanos todas las notas sonoras de el punto en que el ferrocarril aereo corta la Calle C¡torciudad y el alma de un .mua.do. Solo el poder de la Iglelas liras, los ritmos de todas las arpM, los plaflidoa ce. En tod111a extensión de la calle, hasta donde la visaia en la Edad Media ó el del Consejo del Príncipe en el de todas las flautas, desde la de Pan hasta la de Verlai• ta alean.za, corre ondeante y rumoroso un doble río de
Alto Imperio, puede dar una idea de este poder quetodQ
ne. -Habría una luna en mi cielo, la dejaría yo con plnmaE", de sedas, de armiíloa, de todos los azulea de tolo comprime y todo lo difunde, confuso, difuso é ili· au color de oro nocturno, afeminado y azul la dejaría dos los g1iees, de todos los blancos, de todos los Púpuras
mita.do por ende, de que es un órgano magnifico esoo nadar en el estanque etereo, siguiendo la pu~ta de la va- d~ todos los negros; aquella P&lt;?li.cromfa que hace en 1~
Ne:w-York Herald. El peri6dico, matador del libro ( el ma- rilla de marfil de mis ensuelloa ...... ¿Y la lá.mpara del vista el efecto de una larga cancrn de terciopelo y besa
tador ..le .Notre Dame) que va haciendo de la literatu· hogar? .Esa, con e~ CC?rona de cabezas rubias, quedaría loa oidos con el interminable frufrú de las sedas que se
ra un reportazgo, que convierte á la poeafa en el análi- encendida, con mi vida por aceite, en el fondo de mi co- tocan y de las risa e que se encienden en la.e bocas en flor
ais químico de la orina de un poeta, que reemplaza la.s razón.
de láa razaasanguine1t.a, da un atractivo paralizador al
noches d~ Muaset con un detalle secreto de la alcoba
Todas las maflanas bajaría yo mi eecalera de marmol espectáculo; no quisiera uno dejar de ver.
de JorgeSand, que ha hecho de la elocuencia un telegra• blan_co, t.alla~a en las estrofas de Leconte de ,Lisie; paFuimos á ver más de cerca y nos mezclamos á aquellas
ma, que disuelve y homeopatiza todo sentimiento, toda sea.ria m~a miradas de ~amalte con ia hierática majestad dos ó tres mil mujeres, casi todas elegantes que tendéan
pasión, todo arranque, trasmutándolos en glóbulos de sen• de un J?)lto,. por el horizonte, de día entenebrecido y de como aquí dicen, en los lujosos almacenes' de la Calle
saciones; que ha dado al valor el aspecto de una empresa noChf:: llumrnado por la foi:midable montaña Hago, en Catorce. Se _cuenta en N. York que un abogado me.xica•
teMral y á la guerra el de una corrida de toros; que ha erupción perenne¡ en segmda me embarcaría en la tri- no, muy seno y muy devoto, decía á. un compatriota que
sentado á. la humanidad entera en un circo romano des- rreme de ebano, inarustada de plata de la rnina Cleopa- lo veía vaga~ frente á los ~emplos protestantes ó catoli•
medido, .de1de clonde se ven pelear y morir, al reñidor tra y en la orilla opuesta amarraría la galera é un muelle
cos, un ~omrngo en la Qomta A venida: estoy buscando
en la pue1ta de la taberna, al duelista junto á. la tapia y saltaría en tierra y e_ntraría en una casa de aapeJto u~ una mu]er fea.-Probabtemente no todas estas mujeres
del cementerio, á la horda africana que busca con el ho. poco sombrío y ferrugmoao y esta casa, resulta.ria un pa- que _recorren la C.1lle Catorce t,a n ligeras, tan rieuefiae,
oico morrudo la yugular tronchada dd enemig,&gt; para be· lacio de cristales, mármoles, broncea y padrería sobre tan Jovenes1 tan elegantes, tan fuera de la idea que nosoher su sangre á grandes tragos voluptuosos, al espafiol
cuyaa_veatanas y vitrinas se leería este letrero uTijfany .11 tros nos formamos de la yrmkee, por loa ejempleres enóramari.llo de fiebre, que espía en la manigua el reflejo dei
Invito á ustedes á pasar por entre estos interminables mea,deaváídos, anémicos y deespejuelosquesuelen llegar•
machete y mata y mata, para salir del infierno cubano mutstrarUJs horizontale9, debajo de cuyos combos crista•
n?a del 9~ete, probablemente, decimos, .ao todas eon bo•
por la escala de la muerte; al italiano ......... ¿Pdro ádón- les se aglomeran en confuiiÓn artística todas la3 baratimtas, 01 tienen todas el porte pariaieaee, ni. ..... Pero lo
de voy á parar con este arranque de peaimi.:Jmo? No sé; jar posibles, de3de la sombrilla d::, p:1ño de oro e:1m.1.lt:a.- puecen. Es una multitud cosmopolita en que ca:n._;&gt;ean
:E;N TIF:RRA. Y A.1'1K:E;:E;

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Y

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�OOMtNGO

EL MUNDO

30

DE JUNIO DE

1&amp;fn

DOMINGO •o DE JUNIO DE 1897

los productos de todas las lalitudes y dj todos loa cruzamientos rebosando fuerza y savia, saturada de caldo rojo de ro~sbeef, y de jugo dorado de uva y de calor psíquico de te que la excita y Ja lanza al través de este aire frío
que busca la tez para morderla tras el velo de punto,
es una multitud semi-enloquecida por el aspecto de los
artículos de lujo, que tiene una :fisonomía colectiva,
hermosa, gallarda y brava..
_
.
Pararse, cosa muy mexicana; aqu1 nadie ee para,
yo no conozco paradoe en las calles de N. York ma!'I que
á Washington en las gradas de.la Sub-Tesorería en "\ValSt., al general Lafayette por aquí cerca y al gran pario·
díata Horace Greelcy en una de estas esquinas agudas q11e
forman Broadway y 1~ Avenidas; dicen que 1f.ranklin,
un admirable y fastidioso grande hombre, Lincoln, l- 1
supremo leiia1or que hizo l~ñ.a de la esclavitud, y el her61co condotiero G,nibaldi, están parados, por ahí también· pero para lograrlo han necesitado ser de brt,nce,
sin~ los habrían obligado á andar ó a meterse en un jardín c'ualquiera. Paur1::e, decía yo, junto á la inmensa vidriera de un aparador de éstos, tras de la cual se amontonan y desmm·onan las p_irámides de pieles. ricas, d_e
sedas de peluches, de éncaJeS, eo una decoración mult1plicacÍora de espejos de inver.&gt;símil tamafio, y ver pasar
aquella intermioable teoría, de mujeres crujientee y
perfumadas bajo sus plumones de avestruz ó de feider,
de ojos encendidos como .gemas vivae, de bocas entre·
abiertas, y todas ellas entre un relampagueo de raso y
terciopelo reflejado, como un vuelo. de pájaros ~n el agna,
por el cristal del escaparate próximo, ea un 1mpagabld
espectáculo, es un codeo voluptuoso con la civilización
vestida coa el arlequinesco traje de la moda y sacudién•
do los cascabeles de oro, ebria de lujo y de placer.

EL MUNDO

HACIA EL POLO
P~R

FRIDTJOF NANSENTraducción para "EL MUNDO."--Ilustraciones tomadas de las fotografias hechas en el curso de la expedición.

*
**

Estos yankees se p1gan unos gustos capace~ de hacer
estremecer de envidia en sus tumbas académicas á todos
los puercos de la piara de Epicuro d~ Grecia y R.oma,
entre quienes descollaba el poeta fa vor1to de loa antiguos
magistrados, de las antiguas su~remas cortes de)us~1&lt;:ia,
el Venusino como se le llamaba siempre al gotoso.Y d1vmu
Horacio. Sr les da.ria envidia esto de ingurgitar, como
lo haciamo~ mf compallero y yo una caotidad respetable
de ostras de N. York ( bluepoints) regadas por uo auten·
tico y caro y deleitosamente acidulado vino del Rhin, en
Ho_tfman-house, una regia taberna en esta. ciuiad en que
las tabernas son tan lujosas como los gabmetes dentales.
Figúrenee nue2tros lectores que cuando nos repantiga mo3 frente á las ostras consabidas, habíamos admirado,
colgados en los muros de este emporio de la cerveza y de
el manhattan-coklail, algunos cuadros bellísimos de la
antigua escuela italiana y que, delante de nosotros, en
un altar de plantas exóticas1 rodeado de guirnaldas de
las flóres eléctricas de Edison 1 brillaba un gran cuadro
de Bouguereau1 primoroso, indefecto, un pJ~o sordo y '
marfilino de colorido, las ninfa,~y el sátiro, y entre una y
otra docena de estos delioados moluscos, que aquí echan
á perder con una EalEa blanca que eabe á yodo1 ob1:erva•
bamos cuán agradable y hermoso es todo en el famoso
maestro francés: plantas, mujeres desnudas, lontananzas
húmidas y sombrosaE, agua transparente, movimiento
admirable del grao. orangután cornudo, con patas de
chivo y rostro de viejo lúbrico que se deja arrastrar al
estanque por las ninfas traviesas y reidoras¡ todo es en·
caatactor 1 todo bonito y poco· después empalagoso .. ...... .
¿Por qué es empalagoso? No lo quiero decir y eso que soy
terriblemente dulcero; ésto me empalaga. ¿La razón? No
me lo pregunteis, os digo, por que lo ignoro.
Cuando regresamos á nuestro hotel encontré algunas
amables invitaciones, una entre ellas, del señor general
Fr., tan conocido en la sociedad elegaote de México; pero ¡ay! tenia tanto cansancio en los piee\ t-anto grillo en
la cabeza y tan poco)nglés e!l la punta de la lengua
que ...... aprovecho esta oportumdad para darles las más
repetidas-gracias.

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MONUMENTO A LOS HEROlS SIN NOMBRE

La idea es bella, es justa1 y hace recordar la estrofa del
poeta: dirigida á esos héroes sin nombre.
La ingratitud ·de vuestro sino aterra
la musa de los himnos elegiacos;
en las cruentas labores de la guerra
sembradora de lauros, fuísteis sacos
de estiércol, ¡ay! para abonar la tierra.
Para los héroes sin nombre de México, florece, empero,
la gratitud. ·
A iniciativa del sefl.or General don Francisco O. Arce,
se levantará en su honor un monumento, c11ya ilustra•
ción damos¡ su parte artística está á cargo del escultor
Enrique Alciati, y su costo sera de $551 000. Esta cantidad está reunida y para la erección se aprovechará la
base del monumento que con distinto objeto iba á levan•
tarse E'n Bucareli.
El sefior General Arce cuenta con el apoyo del aeflor
Presidente y de otros distinguidos personajes.

Monumento á los héroes sin nombre •

Para mí la naturaleza es enemi_ga, el campo me parece
mortuorio. Eea tierra verde me parece un grande cementerio que e~pera. Esa hierba pace al hombre. Esos árboles crecAn y verdeguean de lo que muere. Eee sol que
11.1ce tau claro. impaeible y pacífico, es el grao putrefactor. Arboles, agua, cielo, todo eso me hace el eft::cto de
una concesión á perpetuidad en que el jardinero renova~
rá un poco las flores en Primavera.
Italia tiene la melancolia de una ciudad del pasado.
Sus hombree-, sus mojeras, eus moounientos, tienen lineas
de historia antigua. Las casas os miran como de las lejanías de un recuerdo. Todo lo viviente que se ve, tiene el
aspecto de haber vivido ya Y aq_uf y acullá hermosos y
grandes ojos alumbra1los por la nuúari" y semejantes á
esos lagos donde confusamente, en el fondo, se divisan
sombras de ciudades muertas.

E.

Y

J.

DE

GoNCOURT.

NUESTRO FOLLETIN

Con este número acompañamos la. primeraparte de

"EL DINERO DE LOS OTROS"
novela cuya segúnda parte repartiremos con
el próximo número, formando el todo la prima correspondiente á Junio.

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~-~~,.acc-

Justo Sierra .

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et"'

OTRO PAGO DE is,6Ig OE "LA MUTUA"

E:N TAMPICO

Recibí de «Tbe Mutual Life las. Co of New-York 1 ¡• la
cantidad de $5,6.1.9.';.5, cinco mil seiscientos d.lez y 11ueve
pesos, eetenta y cinco centavos.
$5,000.00 suma asegurada }
619. 75 premios devueltos en pago total de cuantos de•
rechoe se derivan de la Póliza número 597,361 bajo la
cual estuvo asegurado el finado SE~OR DANIEL DE LEON.
Y para la debida constancia, en mi caracter de tu,or

de los mP.nores, hijos del finado, qne son: D.iniel, FranC'ieca., Albe1to. Carolina, Jost'fa, ~hrnuPI, Virginia1 Ma,
ria, Soledad, José Pdtricio y Leóo de Jesfü dtt Leoo, corno beneficiarios nombrad0s en la póliza, extiendo el
p,esente recibo en esta misma póliza, la cual se detuelve H la compiflia para su cancelación, en taropico 1 á. 10
de Junio de 1897.
Firmado,

LAURKANO DE LA So-rA.

El Licenciado Ricardo López y Pdrra, Escribano Pá.•
blico, PD ejercicio, en este Puerto,
Certifico: Que en mi preeeucia, entre,gó hoy el sefior
Federico M. Ouhutz, B11inq11ero de «Tbe Mutual Life Insurance Company of New-York,u al señor Laureano de
la ~ota, Tutor de los mAnores hijos del finado eeñor Daniel de León, que son: D miel, Francisca, Alberto, Caroliua, Josefa, ManuPI y Virginia, María Soledad, José Pa
tricio y León de J¡-,sús de León, beneficiarios de esta
póliza número 597,361, la EUtna di;, cinco mil seiecíento9
diez y nueve pesos, seoont,a y cinco centavos, que ex pre•
ea el recibo q11e precede, firmado ante mí por el citado
sei'lor de la oota.
Para eons~ncía sello, shmo y firmo la presente, en
Tampico de Tamaulipas, á ka diez d1as del mes de Junio de mil ochocientos noventa y siete.
4

Firmaio, R1rA..ano LórEZ y PARRA.

E. P,.

~riafjof Nansen \' su esposa $t?a .
•

L

�DOMINGO

EL MUNDO

20

DE JUNIO DE 1897

-

DOMINGO

~

20

do JUNIO do 1897

Si los bancos alcanzan, sin embargo, un espesor frecuentemente mucho más considerable, hay que atribuirlo á los efectos de las presiones que detienen los hielos.
Cuando se superponen muchas capas, viene la helada
que forma del todo una masa compacta, en la cual ea imposible encontrar la huella de formaciones diferentes;
eso era lo que ee había producido en el Fram.
...... Pero lo que apasionaba á Naneen más que todas
las otras invest.igacionea, era el estudio microscópico de
un mundo nuevo, el de las plantas y de los animálculos
que descubría en todos los depósitos de agua dulce, formados sobre los bancos por la fusión de las nieves.
«Desde la maflana basta la noche y de la noche á. la
mañana, me absorbo en mis contemplaciones microscópicas y no veo á nadie alrededor de mí. Vivo con esos
seres minúeculos en su universo aparte, donde nacen y
mueren, generación tras generación, donde se persiguen
sin descanso en su lucha por la vida y donde sua amores
están hechos de las mismas sensaciones, de loe mismos
sufrimientos y de las miemas alegrías que los amores de
todos los seres vivientes, desde ellos, loe infiuitamente
rudimen·arioa, basta el hombre. Preservarse, propagar,
se, esta es la hietoria universal.. .... Sos luchas no son
menores que las nuestras, y, en cuanto al amur, veo con
qué pasión se buscan! Con todas lae célu!as de nuestros
cerebros, nosotros no lo sentimos más fuertemente que
ellos ......... )&gt;
LOS BANCOS DURANTE EL ESTÍO.

El

LA PRIMAVERA. Y EL ESTÍO DE

1894.'

A juzgar por los primeros mlfflea de la derivación, la permanencia del Fram entre los hielos polares, prometía es•
tar casi completamente exenta de aventuras sensacionales
ydeepisodiosdramáticos. Lo más fre4,.ientemeate, Naneen
se felicitaba; pero algunas veces lo d9p1oraba. 1iTengo ca•
si verguenza, escribía el 28 de Diciémbre de 1893, de la
vida que llevamos, al abrigo de los sufrimientos de la larga noche invernal que se pinta con los mis sombrioa co•
lores, y sin loa cuales una expedición ártica, carece por
completo de refinamiento; ti nuestra vuelta, nada tendremos que contar.... .. )) Más esta queja era injusta: Naneen no podía desconócer que al contrario, sería su gloria
llevar á. buen fin su expedición por la sola infalibilidarl de
sus previsionee-einó de sus cálculos- y no en triunfo,
día por día, de dificultades imprevist.ae.
Había tenido, al confiarse voJuntariamente á los bancos, terror de lc,e marinos, cementerio de tantos buques,
tanto heroísmo cJmo los predecesores de Fridtjof Nansen no habían desplegado jamás, para huir ante ellos,
luchando al mismo tiempo, brazo á brazo contra los peligroe indomables que temerariameute habían abordado.
Aun los héroes imaginarios de Julio Verne, cuando se
encerraban en una bala enorme.que un formidable cañonazo debía, á través del espacio, enviar matemáticamente á la luna, apenas si emprendían un viaje más extrafl.o
que la tripulación del Pram cuando éete, por Sil plena
voluntad había penetrado entre las mandíbulas del hielo siempre listae á. devorar y á cerrarse de nuevo, á fin
de aer llevado por ellas hasta el polo Norte.
Tanto como el éxito final, la seguridad durante toda la
derivación, debía pues ser la jusüficación de la audacia
razonada de Naneen. Pero él no hubiera sido hombre de
acción si no se hubiera quejado alguna vez de que ......
la desposada fuese demasiado bdlla,--el Pram sobrado
confortable, la alimentación, sobrado suculenta, los osos
blancos demasiado útilee-y no lo atormentase la impaciencia de ir muy presto hacia adelante. Algunos diaa
después de haber escrito en su diario esta frase un
poco splinítica. 11 ••••••••• A nuestra vueita nada tendremos que contar .. .» se formulaba á. si mismo por primera
Tez el graü proyecto qoe comenzaba á. acosarlo. ,,Peter
Henriksen y yo hemos dado un largo paseo en la dirección del N. N. E. El hielo estaba liso y plano, perfecto
para el trineo; cuant() más avanzábamos hacia el Norte,
mejor estaba ...... &amp;rm posible con p,rros y trineos ir sobre
eiU hielo ha8ta el polo, á. condición de abandonar el buque
ein esperanza de vo~ver á encontrarlo, y de batirse en
retirada cuando llegase el momento del retorno, en la
dirección de Ja tierra de Francisco-José, del Spitsberg
ó de Groenlandia. Podría casi dPcirse que para doe hombres la expedición serí~ fácil. P~ro babia que precipitarse mucho para emprenderla en la primavera próxima,
.antes de saber qué suerte de derivación nos reserva el

11

L3rgas y frecuentes excursiones eran emprendidas por
el doctor B!t::ssing, en busca de algas; y por el doctor Naneen que, por ocupado que estuviese con sus trabaj()fj científicos del momento, pensaba sin cesar en el porvenir.
El porvenir ua el viaje en trineo que proyectaba para
el afio siguiente. Seguir lae transformaciones de la superficie del hielo, en el curso de la primavera y del estío,
era pues del más alto interés, para él que, en la próxima primavera, contaba con lanzarse sobre aquel hielo á.
la conquista del Polo.
Durante el mes de Abril, loa bancos fueron excepcionalmente practicables para los trineos y para los hombres
provistos de raquetas. En Mayo se produjeron numeroE=as rupturas por el viento, y dieron nacimiento á. otros
tantos canales 6 grietas en la superficie de los cuales, elevándose progresivamente la temperatura, el hielo no se
reformaba sino más y más lentamente y cada vez menos
completamente. En Junio la superficie púsose muy ma·
la. Por donde quiera había agua, sobre todo al Sur y al
Oeste. Si un accidente sobrevenía por def:lgracia al buque
en ese morneuto, la retirada hubiera aidu casi imposible.
Pero quién peneaba en la eventuali :lad de una retirada? ..... . uNinguno de nuestros hombres, dice Naneen con
admiración, se alarma de sumergirse siempre más -en el
Norte y en lo desconocido. Cuando &amp;omoa arrojados al
Sur ó demafliado al Oest.e, ea cuando se ponen tristes;
pero si marchamos rectos hacia el Norte, radian de placer: cuanto má.s lejos, m,jor. Sin embargo, nitguno de
ellos ignora que esta es una cuestión de vida ó muerte,
si como casi todo el mundo lo ha predicho, el F'ram se
rompe ó se desliza~omo le paeó á la Jeannett,,-sin que
nos sea posible salvar las provisiones suficientes para
continuar la derivación sobre los bancos. Tendríamos
entonces que dirijirnos hacia el Sur, y poca duda cabría
sobre nuestra suerte. La Jeannette se perdió á loa 77º Nor•
te, y se eabe ya lo que fué de la tripulación. En nuestro
caso, la tierra más proxima eet.á- á una dietancia incom ·
parablemf'nte más grande que el suyo. Estamos á más
de 70 millae del cabo Tcheliouskine por no decir nada
de nuestro alejamiento de toda la tierra habitada ........ .

Fram,'' después de laa presi o nes de hielo de Enero de 1895.

estío. Y además, reflexionando, mq pregunto si obraría
yo bien abandonando á los otros. Imaginese mi vuelta
sin ellos al país! Sin embargo, para explorar las regio·
nea desconocidas del polo, e~ para lo q lle yo he venido
aquí, para esta exploración es para lo que el pueblo noruego ha dado su dinero: es incontestable que mi pri·
mer deber es intentarlo todo para alcanzar elfe fin. Yo
debo conceder un crédito un poco más largo al uplan de
derivación¡i, pero si nos lleva en una falsa dirección, ya
no se podrá ensayar la otra, y llegue quien 1meda.11
Nueve años habían sido consagrados por Naneen ámadurar su plan de expedición polar, nacido de todas las
deducciones lógicas. Durante todo el afl.o de 1894, pesó
él el pro y el contra de este proyecto de marcha en trineo
hacia el polo, nacido de las circunstan&lt;Jias, y del cual,
la primavera de 1895 debía ver la ejecución.
«Abríl de 1894,. - ..• .•• He aquí que ha llegado la eetación
que en el pais llamamos la primavera, la estación de la
alegría, de la savia y de los brotes, -en que la naturaleza
se despierta después de su largo sueño invernal.. .... Las
puertas y las vt&gt;ntanas1 están allá., abiertas cuan grandes
son, al aire y al sol primaverales ......... Nadie puede ya
permanecer en reposo y quiera ó no quiera, cada uno se
siente impulsado hacia afuera para aspirar á. pulmón
pleno los efluvios de las selvas y de los campos¡ el buen
olor de la tierra fecunda frescamente removida, y para
ver elfiord, libre de hielos, relampaguear ante el so1.. ....
-Máe aquí los rayos del sol nocaea ni sobre bosques ni sobre montañas nieobre valles: noiluminanmásque la blancura deslumbradora de la niev~ recién caída. Apenas
invita ese astro á salir del rer.iro donde se pasa el invierno_. ........ Yoº? siento ninguna de las impaciencias de la
primavera y vivo confinado en la concha de caracol de
mis trabajos .... ,.»
Desde el principió de la -primavera, Naneen y euscompafieros tuvieron la satisfacción de comprobar que el
progreso de la derivación del Fram era un poco menos
len\.o que durante la invernada. Pero en suma, se trata•
ba siempre del mismo género de locomoción. El Fram
a_van~aba á la manera de un cangrejo. Cada vez que hábia
sido impulsado de lleno hacía el Norte, seguía una reculada. Era esta, si hemos de creer la ingeniosa explicación
del mecánico Amundsen, politico en sus horW! perdidas,
una lucha per(:!etua entre la Izquierda y la Derecha, entre los Progres1stae y los Reaccionarios. Cuando el vienio Progreeista, f::l viento de la extrema Izquierda, sopla•
ba, él F'ram derivaba soberbiamente en la dirección del
Norte¡ pero he aquí que la extrema Ddrecha tomaba la
barra, y el navío permanecía en su sitio, ámenos que no
retrocediese, con gran desesperación de Amundsen.
Detalle sobrado singular: durante toda la derivación,
la proa del Fram estuvo vuelta hacia el sur. «Iba á. recu•
lones1 dice Na.osen, hacia el Norte, donde estaba su fin,
con la nariz dirigida siempre hacia el sur, Parecía rehusarse á poner má.s distancia entre él y el mundo habita•
do; y se hubiese dicho que suspiraba por las playas me-

ridionalea, en tanto que nna potencia invisible lo arras
traba á lo desconocido ...... »
El i;&gt;rimero de Mayo, el Fram estaba á loa 80° 461 de.latitud norte. Al fin de Junio, había alcanzada el 81 ° 52'.
Pero entonces sopló un viento de reacci6n, según ia exore•
aión del político Amundsen, y, al fin del estío, el 5 deSeptiembre, el buque se volvió á encontrar á los 81 ° 14rdespués de haber recorrido desde el principio del mea de
Mayo, máe de seis grados de longitud del Este al Oeste.
Lo micimo qne en el invierno, el Fram y el hielo que-•
lo llevaba habian, durante este periodo, obedecido á. loa
vientos.
Descepcionado en sus esperanzas de derivación regular,.
Naneen había tratado largo tiempo de explicar la reeistencia que parecían experimentar loa bancos, y las reacciones y los impulsos que :-ecibían, por la existencia deuna tierra más septentrional que todas las halladas antes
de él en esos parajes.
Tras diversas investigaciones creyó reconocer1 por eig•
nos repetidos, que esta tierra estaba próxima¡ muchas veces el vigía señaló su apariencia; pero jamás ninguno
de loe indicios que J. bordo habían parecido grandes com-probantea, se verificó, y bien pronto se modificó la forma.
delas nubes que habían revestido un instante, en el horizonte, el aspecto de una ribera lejana.
Al contrario, un hecho positivo indicaba de la manera mt\s absoluta, que si había una tierra al norte, no podía estar prói¡:ima. Convencido antes de su partida de
que el mar polar era uniformemente poco profundo,.
Naneen, ya se sabe, no se había provisto de cuerdas de
sonda de una grao longitud. Ahora bien, desde la entrada del Fram en los bancos, no había podido, con los medios de que disponía, encontrar el foudo .. Se decidió.
pues, al fin del invierno, á sacrificar uno de los cables
de acero del navío para hacer una sonda de las dimensiones necesarias. No faltaba el espacio en el hielo para
establecer una cordelería. El cable fué desmadejadocon una temperatura de 30 á 40 grados de frío, la manipulación era de las menos agradables-y fué obtenida.
una cuerda flexible y delgada de 4 á 5,000 metros. Desde
entonces Naneen pudo hacer efectuar los aondeoe y no.
cesó de encontrar profundidades euperiores á 3,300 metros, llegando á veces hasta 3,900. Era dificil eeperar para lo de adelante encontrar una tierra.
.
Con facilidad se imaginará que el hielo polar es susceptible de aumentar indefinidamente de espesot por el
sólo efecto de la congelación sucesiva de las capas de
agua; ee extrafi.ará, pues, que el espesor extremo alcanzado por la sola congelación y medido por Naneen, fuéde 3 m. 17. Hecho más curioso aún es que tal máximuw.
fué nntado con fecha 10 de Agosto, en pleno estío: eu
efecto, en tanto que el viejo hielo se funde en la superficie, el agua dulce proveniente de las nieves correpor todas las hendiduras, se instala por efecto de su menor densidad, sobre el agua salada, se congela y forma.
bajo la antig11a una nueva capa de hielo.

EL

MUNDO

«Pero el Fram no eerá destroza.do y nadie cree aquí en
la posibilidad de un acontecimienr.o semejaute. .Esta·
mos como el remador en un kayak; él sabe bitm que un
falso golpe de canalete bastaría para hacerlo zozobrar, y
enviarlo á la eternidad: sin embargo, prosigue sereno su
camino, p&lt;•rque sabe que no dará ese falso golpe de ca·
nalete ...... 11
Al principio de Julio, una presión demasiado fuerte se
produjo cowo para recordará Naneen que fué en elcom•
zón del est10, en Junio, cuando se rowpió la Jpunnette.
A.l mismo tiewpo, la superficie del hielo empeoró
aún: se hundían hasta medio cuerpo en la nieve, fundida á medias, el mismo sh y las raquetas no bastaban á
sostener á aquellos que se aventuraban. Solo con la fusión completa de la nieve, sobrPvenida á fines del mes,
los bancos, dest:mbarazadoa, quedaron propios para la
circulación.
En todas la.e d~preaiones del hielo forroáronse entonces
grandes mares de agua dulce, casi estanques. El Frmn
estaba rodeado de ellos. Había uno á. estribor, demasia•
do grande para permitir excursiones en lancha, al remo
ó á la vela. Esta fué la diversión de las veladas-esas veladas del estío polar que no tienen noche. ¡A bordo de la
embarcación que babia quedado á. fl,,te, el estaio mayor
era cc,mpltto: capitán, Eegundo, cuartel maetre-pero
nada de simples marineroe. De piE&gt;, al borde del pequefio
lago, los ((compañeros del Frarroi y Naneen, el primero, se
diverr.íaa en bombardear el Océano y los chapoteos de
las pequei'íat:1 olas eran un eco a t-gre para los oídos de
eeos hombres, á. quienes recordaban los jjord~ azules y
los lagos de Noruega, de ondas rizadas en estío por los
vientos ligeros. Una manana, la et-nsternación fué general: el estanque esGaba seco. Habíase producido una
grieta en el fondo de eu lecho de hielo, y el agua dulce
había huido basta la última gota.
Además de estos depósitos llenos por la fuente de la
nieve, los bancos se abrían en todos sentidos en grietas
más ó menos profundas. Estos canales no eran demasiado amplios para dar paso al Fram, y por otra parte no
eran demasiado extensos para llevarlo á más de algunos
cablee más al Norte. Fué, sin embargo, durante algunas
semanas una esperanza común á todos los miembros de
la expedición, salvo Sverdrup y Naneen, de que antes
del otofio el mar estaría libre y el Fram á flote.
uEn cuanto á mi, dijo Naneen, deeeo solamente, á. la
inversa de todos los viajeros que me han precedido, que
el hielo permanezca suficientemente coherente y que se
apresure á derívar hasta el Norte. Todo depende en este
mundo del partido al cual se resuelve uno. El que parte
con intención de irá la vtla en mar libre hasta el polo,
se lam"'nta de estar bloqueado por los hielos, más el que
se ha preparado para el aprisionamiento en :os bancos, no
murmurará lo mismo si se encuentra con el agua potable:
ea siempre preferible tener el mínimum de exigencias y
de deseos; quien pide lo menos, obtiene frecuentemente
lo más.»
LOS PERROS DEL nFR.AM»

Antes que Naneen se hubiese decidido á. servirse de
ellos para alcanzar un impulso más hacia el Polo, loe perros, consid&lt;&gt;radoa unicamente como auxiliadores de una
retirada improbable, eran sin embargo ya, por su parte,
objeto de una solicitud especial. Desde el día en que él vi6
en ellos loa indispensables instrumentos de la rel\lizaci6n
de su nuevo plan, le intereearon más particularmente
aún. En ellos estaban fundadas todas sus esperanzas.
No los perdía de vi~te, y á cada paso ee encuentran en su
diario notas relativas á su instalación, á su cultivo y á
su medro.

~un sondeo de.3,850 metros•

•

,pi
LO$ MENUDCS Il\CJDE..',"TES DE LA VIDA .ESTIVAL

La visita de volátiles numerosos y variados, había sido
el gran acon\.ecimiento del estío. La gaviota de Roas es
el pájaro raro-en el sentido propio de la palabra-de
las regiones polares. El 3 de Agosto, Naneen tuvo la suerte de matar tres ejemplares en un solo dia ... ... «Este raro y miaterioeo habitante del desconocido Norte que no
se percibe sino por casualidad, y de quien nadie sabe de
dóude viene ni á donde va ...... desde que llegó á estos
parajes fué perseguido por mí sin tregua, cuando mis
ojos erraban sobre la soledad de los espacios helados. Y
he aquí que se me ha aparecido cuando yo menos lo es~
peraba ...... »
Menos entusiastas por 111.s gaviotas raras, las plantas y
los seres microecópicm1 1 los compafieros de Fridtjof Naneen tenían otrns placeres-en los cuales el jefe de la expedición no dejaba por lo demás de tomar parte; largos
. partidos de cartas en el puE&gt;nte, concursos de.tiro, Y. so•
bre todo celebración de las fieetaa y de los amveraanos,
-ocasiones estas de ngocijo, tanto más frecuentes cuan•
to que no se dejaban pasar los aniversarios nuevos, tales
como la partida del Fr.a m, el paso del cabo Tcbeliouskine, la entrada en loa bancos, etc.
La fiesta nacional del 17 de :Mayo ( aniversario de la
constitución) dió lugar á manifestaciones tales como de
seguro no ee habían visto jamás en el 81 ° de latitud: des•
pertáronae al són del órgano¡ comieron salmón ahumado,
lengua de buey, etc; mofioa de cinta fueron enarbolados
por cada uno, aun por el viejo Suggen, el decano de loa perroe, que moetra ba uno en la cola ...... á las 11 procesión, á
banderas desplegadas, con Naneen á la cabeza agitando
el pabellón noruego, «puro» ea decir, sin el signo de la
unión con la Suecia. (los 50 grados de frío del inviei-no
no habían resfriado las convicciones pol.fticae de la tri•
pulación del .Fram, ) ...... Esta procesión era el clou de la
fiesta: la gran flámula del Fram estaba fijada á una asta
que mantenta Sverdrup; Johansen y su acordeón, en un
tríoéo que conducía Mogatad, repre3entaban el carro de
la música; Jacobsen y Henriksen llevaban fusiles y harpones; Amundsen y Nordahl, banderas rojas¡ el doctor
Blessing, seguía con una bandera de manifestante, reclamando un día de trabajo normal-bandera que consistía
en un jersey de lana con las letras N. A. (1) bordadas
sobre el pecho: al cabo de un largo palo y que era de un
bellísimo efecto. Juell llevaba Jas cacerolas sobre las espaldas y los meteorologistas cerraban la marcha con un
gran eecudo de armas de fierro blanco, atravesado por
una banda roja sobre la cual se distinguían estas letras:
Al. St. significando en noruego: Sufragio Universal.
E-~te cortejo imponente dió por dos ó trea veces la vuelta al navío¡ los mi mios perros marchaban gravemente,
como si jamtis hubiesen hecho otra cosa. Cuando volvieron á bordo, un saludo formidable (seis tiros de fuail sucesivos) retembló y tuvo por principal efecto asustar á
los perros, media docena de los cuales huyeron á esconderse detrás de loe humm.ok y los amontonamientos de
hielos, donde estuvieron escondidos durante muchas horas ..... . Mas ya toda la compafiía estaba instalada en la
mesa para el festín que tuvo un ·m.enú espléndido co11 intermedios musicales. .En una palabra, fué aquel un 17 de
Mayo muy alegre.
En seg·1ida vino la fiesta de San Juan, pero fué triste. ...
1(La víspera de San Juan, escribe Naneen, habrfamoadebido encender, según la costumbre, 11n fuego de alegría¡ mas
consultando mi diario no me parece que hayamos teni~
do el viento conveniente........... » Acaso también faltaba
lª leiia ... .... .. ((Hemos visto muchas veladas de San Juan
(l\ Nonnal Arbeid-irlage: dia de trabajo normal: reclamación fundada. de un médico que jaml\s t.enia que hacer.
.

�...

EL MUNDO

DOMINGO ao DE JUIIIO DE 1'97 _

1eDeapués Amundsen entró á en vez á la danza, en tanW
'Clue los otros encuadtrnaban.
•
De cuando en cuando circulaban refrescos bajo la
forma de albérchigos en coneerva, de bananae secas eM:.
-etc.
'
,
«Sábado f6 de Octubre.-Ayer estabamos en el 82º 8'.
A.hora el Fram cumple dos anos. C.Omida exqui.. .... Bebimos á la salu~ del Fram ...... Si Y.º h1?,bi~ra expresado
t?do lo que \ema en el corazón, mi brmdie no hubiera
·e1do tan mesurado¡ por que para decir toda la verdad,
nosotros amamos tanto al buque cuanto se puede amar
noa cosa impersonal. Ycomo no habíamos de amarlo?
Ninguna madre puede dar má1:1 calor y seguridad bajo
su:1 alas.,,
El 4 de Noviembre en el curso de un paseo c'ln raqu~
tas, fueron muertos una osa y dos oeillos. 11:Los dos cac~orros nos proporcionaron un delicioso plato de Navidad.,.
«Martes 1S de Noviembre.-38° de frío ..... , Una expedi•
cióJ? con ra::¡~eta.e, llena de encantos, al fulgor del plenilu010. ¿La vida es un valle de lágrimas? ¿Constituye acaso una suerte deplorable, lanzarse, rápido como el viento.
rodeado de perros que saltan, sobre el hielo sin fin, á
t_ravés de una noche como eeta? La helada pincha y h0f't1ga. Las raquetas y los ski se deslizan sobre la superfi-cie unida, á penae sabéis si tocais el suelo y las estrellas
cintilan allá arriba, en la bóveda azul. E~to es verdader~mente más de lo que ee tiene derecho á es:perar de la
v1~a ... .... es un cuento de hadas de otro mundo, de una
existencia futura ...... n
Después de haber deliberado con Sverdrup v tras maduras refluiones, Nansen había escogido it Han'3en pa•
ra eer su c&amp;mpaflero de viaje en su marcha hacia el Polo.
Eet_e, desde que ee le hi,;o la proposición, aceptó con entoBiasmo. Al día siguiente (20 de Noviembre) Fridtjof
Naneen anunció su resolución y expuso su plan á toda
la tripulación reunida.
ccCreo sentir-leemos en su diario-que todos e3taban
profundamenteinteresa.dos~r mi proyect l de expedición
yqueuná.nimentepensaban que la tentativa debía bacerea. ~aprinoipalobjeci6n, según pienso, que hubieran puesto et yo les hubiese interrngado, habría sido que ellos mis•
moa no podían formar parte. Yo los convencí no obstan·
te1 de que si era deseable ir tan lejos cuanto fuese posi•
ble hacia el norte, no era meno!! noble empresa la de lle v!lr al Fram, sano y salvo al otro lado del mar polar-y
mn6 al Frmn cuando memos á ellos mi;i;mns, 11in que nin•
~uno faltase al llamado ... ... E3pero que habran compr~n-

1

dido la fuerza de mi razonamieoto y que estarán satisfechos. Ahora la suerte está echada. ))
C.Onstruir los kayaks y Jos trineos especiales, escoger
los. trajee más prácticos á la. vez, para no entorpecer la
marcha de los '\'iajeros y para ~reservarlos del frío, de·
terminar la naturaleza y la canhdai de provisiones que
habría que llevar ...... e..C., etc. Estos trabajos y cuidados
diversns ocuparon desde entonces todos losinstantesde los
miembros de la expedición. Sverdrup eonfeccioniba le·
chos portá\iles; Juell, prom!'lvidn á. sastre de los r.rros,
fabricaba y ensayaba abrigos. Blessing compon a una
farmacia de viaje, surtida¡ Hansen ponía ea. limpio las
observaciones anteriores y preparaba los instrumentos
que debían llevar Nansen y Johansen; una. copia de
todos los diarios y de todas la'I observaciones, q11e Na.osen debía guardar por precaución, ejecuhda en papel
delgado.
El :nvierno era rndo. Pllr la primera vez había un enfermo á bordo del Fram: Sverdrup, atacaio de una especie de catarro intestinal.
El 13 de Diciembre, gran fiesta: la latitud de 82° 30' había sido alcanzada y el Fram hacía el record de la más
alta latitud á la cual un navío hubiese llegado jamás.
833 kilómetr,:,s (la distancia d ➔ P,uís á Maraella es de
860) lo eeparaban del polo ese día.
Doce días después, la fiesta de N..:iet-la segunda Noel
en los banoos-fué celebrada con mis entusiasmo aún
que el ano precedente. El viento hacía extragos afuera,
más era un alegre viento del sur•este; las danzas fueron
endiabladas adentro. Na.Usen y S1ott Hansen hacían de
mujeres.
Los días que siguieron, el Fram rasintió choq11es m4.s
y má.9 violentos. Producfanse al rededor formidables
presiones y más formidables se preparaban.
LA GRAN PRESlON DEf, Mm:I DE EYERO DE

1895.

•Miércoles 3 dP. Enuo de 189;j.-Jamás he tenido sentimiento&amp; tan extraños al prinoipio del afio nufllvo. Eite
será sin d11da uno de los más notables de mi vida, ya me
conduzca al éxito, ya ti la muerte. Los anos pasan en este mundo de hielo y aqní !·a ni IUl.bemo::J lo que le traen
ti la humanidad, ni conocemos lo que el oorvenir nos reeerva. En esta silenciosa naturaleza no hay acontecimientos ........ .
« . .. •.• El dia primero del ai\o ha llegado con el mismo
vientn, las mismas estrellas y las mismas tinieblas qne
el anterior ........ Pero esta noche hemos tenido una ad-

El "Fram" en agua lib re

bajo cielos diversos, pero nunca semejante á esta. Tan
lejos, lejos de todos aquellos á quienes se reune en esa
noche! Pienso en la alegría que reina al rededor de los
fuegos alegres, allá, lejos, en el país; oigo el reclarne de
loa violine1,1, las carcajadae, las salvas de fusilería, loa
ecos repercutidos por las montaHaa empurpuradas. Des•
pués miro alrededor de mi esta extensión sin límites
blanca en medio de la bruma y la escarcha, y escucho ei
silbido del viento.
t&lt;La fiesta de San Juan ha pasado; se enlazan de nuevo
loa días y de nuev:o la larga noche de in vieruo comienza
á aproximarse: acaso nos encuentre tan avanzados como
nos dejó.
u... ...... Y yo deseo casi la vuelta de la noche polar con
gu mundo feerieo de estrellas, aue luces boreales y el bri ·
llo de la luna en el profundo silencio ........ . El día eterno
me obsesiona y me oprime.
ce La paz de la vida ha sido encontrada, ee dice, porlos
santos en el desierto. Aquí ea un desierto también; pero
la p yo no la conozco: supongo qile lo que falta es la
santidad,»
Era sobre todo la ocasión de obrar la que faltaba it
Naneen ......... ccCon q11 é alegría, dice, me lanzara en me•
dio de la vida real, para abrirme un camino sobre el hielo y el mar, con trineos, buques y kayaks! Es bien cierto que es fa::_il vivir una vida de ~atalla; pero aquí no hay
tem¡,estad m baiallaa¡ y yo suspiro por ellas ......... u
Siu embargo, sin que Nansen hubiese aún confiado sus
proyectos á sus compafieros salvo algunas palabras di·
chas á Sverdrup, todo se preparaba, así para una expedición posible como en previsión de las eventualidades que
hici~ran necesario el abandono del navío. Loa trineos
de ruano, eemejantea á juguetea de niff.os, y ligeros como
elloe, habían sido visitados y reparados con eso:iero· los
kaya.ks, recubiertos de piel ó de lona de vela, fá.cile~ de
transportar sobre el hielo en caso de retirada sobre los
trineos de mano que se eatiranáreh.guardia, habían sido
construidos, lo mu~mo que los trineos de perros.
-ccSiento, escribía Naneen-que tenemos, 6 mejor dicho, que tendremos todo lo que es neceeario para una retirada brillante. Yo desearía de buen grado la derroia,
la derrota decisiva, á fin de pod6r mostrar qué recursos
poseemos y poner fin á eeta fatigosa inacción.,,
Pasaba el tiempo en estos preparativos y Naneen no
podia menos que admirar la éerena confianza y la resistencia de sus compafiero3, Una noche, al fin del estío,
platicaba co::?. Petersoµ. el herrero. Loe dos discurrían
acerca de lo que harhm cuando estuviesen de vueha en
el país.
-uOh! vos, decía Lars Petterson, ireis al Polo Sur!
- Y vos, replicaba Naneen, levantaréis vuestras man•
gas y _os pondréis á trabajar?
-Muy probablemente¡ rnlo que querría antes tomarmeuna semana de vacaciones. Ddspués de un viaje tal, ten.
dria necesidad de ellas, antes de ponerme dt, nuevo al
yunque.

,z

-ccEsto ea pura vanidad-se decía-juego de niño1:1 en
comparación de lo que hacemos y de lo que espera:nos
hacer; más á pesar de todo debo confesar que soy demasiado loco para ensay ,r la llt&gt;gada al polo durante el
tiempo de que dispongo.))
El 22 de Septiembre hacía justamente un af'i.o que el
Fr'!m babia eido_ amarrad? á los bancos qne ya no había
deJado. Había sido sacudido un poco por las presiones
se había.hundido un poco en el est(o, más en suma, ahÍ
e~taba siempre: y bancos y navío, los unos llevando
siempre al otro, babian en definitiva recorrido durante
e! atlo trascurrido, no flaca parte de camino. Q~e distan•
eta exactamente? Esto es lo queScott-Hansen estableció
levantando una carta del viaj@ tifectuado.
.Del 22 dA Septiem~re ~e 1893 á l~ fecha correspon·
diente en 189-l, la denvación había sido de 189 mill as ó
3º 9' de latitud. Pero á contar del pnnto más meridin~al
alcanzado en el momento &lt;le la gran recnlada del Fram.
el 7 de Noviembre de 1893 basta el más septentrional
alcanzado en Al curso del estio, la derivación era de 189
millas ó sean 5° 5'.
Del Sur¡/ Norte el Pram h11.bía ganado cuatro grados
plenos, de 77° 43' á Slº 63'. Continuando la línea de esta derivación, se testificaba que había cortado la tierra
del Noreste del Rpit,zbere, después de haber sobrepa•
sado un poco el 84° por 75° de longitud Este al N. N. E.
de la tierra dA Francisco Jo'!é. (1)
.A. razón de3O5 millas por ario, se necesitarían dos aflos
siete meees para recorrer esta distancia: en dos ai'ios siete
meses el Fram volvería á encontrar PI agua libre. Pero diversa~ consideraciones permitían á Naneen esperar que
la l~nea gflneral de la deri vació o, se corregiría un poco
hac_1a el Norte y q1ie el r}pi;iplazamiento sería un poco mi$.s
rápido: de snerr.e que el Fram .podría llegar basta el 85º
y estar de vuelta en Noruega deótro de doB anos.
Pasanio así las cosa~, ~ataba demostrada la hipótesis
de Naneen y su plan realizado con una exactitud riguro•
ea ..... .
\1) Ver la carta publicada en el n úmero autc.rlor.

LA SEOUNDA INVERNADA

Sucediánse las esWWi6nes y el parlido de Nansen es~ba tomado: al fin del invierno de 1894-95 dejaría el Fram
con los perros, loe trineos y los kayaks y marchÍ\ría tarI
lejos cuan~ posible foese hacia el polo.

N.a.naen

de paseo sobre los bancos.

En realidRd ibao á pasar así.
Dejar al Fram seguir triunfalmente el camino qne ee
le había asignado metódicamente, dejar it sus compañeros proseguir la!\ observaciones científicas que juntos ha•
bían emprendido, y con uno eolo de entre ellos, inten•
tar una marcha rápida y directa hacia el Polo mismo 6
hacia su vecindad inmediata, he aquí lo que Naneen
quería hacer.
Además de la expedición del Jlram que en algún modo
tenía menos atractivo para él desde que el éxito le pare•
cía eeguro, quería una segunda expedición, más semejante á las exploraciones árticas anteriores, más aventu•
rada pero preparada con el mismo sentido práctico con el
mismo cuidado por los menores detalles de organización
que la primera.
La segunda invernada del Pram fué consagrada á or•
ganizar Ja expedición nueva.
uJueves 4 d Ocllt'ire- ...... U o estado de ánimo muy ea•
tisfactorio reina á bordo en el momento ee que entramos
en nuestra eegund11. noche ártica, que será, debemos es•
perarlo, (1 ) más larga y mlis fría que todas las que otros
viajeroe han pasado antes que nosotros. La luz declina
cada día, bien pronto habrá desparecido; pero el buen
humor no se desvanece coa el día. Paréceme que nos llallamos más uniformemente satisfechos que lo hemos estado hasta el presente. No sabré decir la ra1.ón: acaso la
costumb re. Debo manifestar también que nadamos en la
abundancia del bienestar ........ . Tenemos petróleo para
diez años, sin privarnos de lqz, y lo que podemos quemar de carbón en la chimenea del aalón, será una baga.
tela con relación á las cien toneladas que poseemos y de
las cuales baremos uso al encontrar de nuevo la mar libre ...... Tendremos más calor este invierno, porque hemos arroja~o una tienda sobre el Fram, cuya popa sólo
est,t des cu b1erta ........ .
11.,Vartes JO de Octubre-Cumplo exar,tamenie treinta y tres
a,1os.
Qué decir, si no que la vida huye y rio vuelve jamás
sobre sus pasos? Todos me han festejado ahora con una
solicitud que conmueve. El navfo estaba empaveeado y
cuando entré al salón, ellos me expreearon ca1urosot1 votos ... .. . El termómetro m&amp;.rca esta noche 31 ° centígra•
dos: Este es seguramente el más frfo aniversario que yo
haya tenido jamás. Comida suntuosa ........ .
,cDomi ngo .'!Jl de Qc,tubre. -...... Un gran banquete ha celebrado el ochenta y dos grado. Menú. expléndido ...... . ..
Después de la cena, exquisita como la comida. pedimos
música, que nos fué otorgada liberalmente toda la velada, por loa artistas hábileR en el órgano. Bentzen ee distinguió especialmente, habiéndole dado sus reciente!!
experimen'-OB con la manivela de la cuerda de sonda, un
buen mecanismo. Por inatantes1 la música se arrastraba
un poco cual si subiese de un abismo de 1,000 á 1,500
brazas; después se avivaba J aleiraba como si hubiese
llt:&gt;gado muy oorca de la superficie. Al fin el entusiasmo
fué tal, que Peterdon y yo nos levancamos y danzamos
un vals y una ó dos polkas.
11. Ejecutamos también graciosimoa pasoa dobla sobre el
estrado un poco estrecho del salón.

)

{l) Por que sen. este el resultado d e una latitud mássept.entrional.

Cuadro de estío (Julio de 1194).

mirable aurora boreal. El cielo encendió su antorcha el
día de año nuevo ........ .
«Juen:s 3 de Elnero.-Un día inquieto ....... Ayer abrigábamos planes para el futuro, y hoy cuán poco ha faltado para que nos quedátamoe sobre el hielo, sin ua. te•
cho para abrigarnos. Cuando me desperté, á las ocho,
oí rechinidos y crujidos, como 1:1i la presión comenza•
se. Un ligero estremecimiento agitó todo el navío, en
tanto que un rugido retemblaba fuera. Subí y no me
sorprendí poco de encontrar una enorme cima de preeión á lo largo del canal, á. babor, á treinta pasos del
Fram; de ese lado extendíanse algunas hendiduras has•
tia meno'i de veinte pasos de nosotros.
..
,:Todos los objetos que se encontraban esparcidos sobre
el hielo: planchas, vigas, materiales preciosos para nos•
otro!!, fueron montados sobre el puente. La cuerJa de eon·
da que había sido dejada en los poz08, fué abandonada á
los hielos movedizos. Un poco antes de medio día volvimos á ~anar el borde. Pero la presión volvió li comenzar
repentrnamente, aproximándose más y más! La situación
era alarmante para el Fram.
.
,e Durante la siesta fueron hechos diversos prepara.ti vos
para a.bandoner el buque 1 si empeoraban las cosas. Todos
los trineos y los kayaks fueron colocados en el puente;
veinticinco cajas de galleta para loe perros, se bajaron al
hielo á estribor; diei y nueve cajas de pan y cuatro recipientes conteniendo en conjunto veintidós galones de
petroleo, se depositaron en la proa, etc. Cuando estibamos comiendo, los ruidos habiiuales de la presión se hicieron oír de nuevo, siempre más cerca ·y repentinamen•
te un crujid() de violencia inaudita est·a11\ó exactamente
por encima de noeoiros. Yo me lancé afu.,,ra.11
U oa grietl en el hi"lo que sostenía al Fram "8 extendla hasta. el buque. DJ pronto percibióse que el agua invadía las PE"rreras. El salvamento de los perros estaba
lleno de dificultades: fué préeiso, con el agua hasta las
rodillas, sacar a.fuerza á. los animales, asustados, de los
rincones donde se agrupaban.
8ac1ronse de la cala provisiones de toda especie, calculadas para nutrir á toda la expedición durante dos •
cientos días, y se subieron al puente, se les agregaron
las tiendas, los aparat,os de cocina y otras cosas. Era má,
de media noche cuando se tomaron todas estas precau•
cionee.
El 4 de Enero, después de una noche relativamente
tranquila, la presión volvió á su obra. Todos los esfuerzos de los hielos parecían dirigidoe contra el Fram, que
desgraciadamente no se desprendía del lecho en el cual

�EL MUNDO

EL

DOMINGO ao dcJUNIO de 1197

MUNDO

I,A CRISIS

EL NUMERO :3:30
Historia absurda.)

1
Esliudiando una vez Histología,
Del anfiteatro en el salón desiert.o,
Una bi11t.oria encontl'P, g,ave y sombrfa,

En la substancia CE&gt;rebral de un muert.o.
¿Cómo la descifré? Yo la atribuyo
A extraf'ia aberración del microscopio¡
J&gt;ejo al lector con el criterio suyo,
La Eometo á eu juicio y ee la copio.
J[

Sobre el puente del "Fram" (Octubre de 1191 ).

estaba empotrado. Así, los iémpanoe Jo dominaban y
amenazaban caer eobre él 1 cuando, si llegaba á escurrirse d~ ~os bancos, se elevara inmediatamente, eegó.o las
previe~ones de loe consLructoree, por encima del amontonam1enW.
Felizmente la hma brilla y permite vigilar loe a.!altoe
del hielo.
El 5 de Enero l~ eituaci6a no ee ba mejorado. Todo
mundo ha dormido veB\ido, con los objetos máe indiepemablee, sea al alcance de la mano sea atados al rede-

d~r del cuerpo. A~ primer aleru tod~s eai.ará.n sobre el
hielo. Tod~ está hato y el orden es perfecto. Los mugidos~ los rugidos de la presión, continúan sin tregua. Es
Ufl rnceaante y ensordecedor estruendo.
La montafta de hielo movediza, ee levanta á babor ao~re el Banco del navío, que ee inclina más y más, y del~ caer sobre el puente témpanos y molee enormes de
niev~ ...... ctP~ter, qu~ .estaba conmigo, cogió una azada y
cornó hasta proa, bmendo la aglomeración que nos in-

En la mesa. Nanaen aren&amp;• á la tripulación.

vadíl\ y arrojándola á. paletadas. Yo lo había seguido
para ver donde está.bamos y ví que era inut.il t.rabajar:
era una locura luchar contra en.,.migo tal con una azada.
Llamé á. ~et.er y le dije : 11~E&gt;jor haríamos traneportando
todo al hlelo. • Apenas babia pronunciado estas palabras
cuando un nuevo asalto se produjo, acompatlado de uii
ruido de t.rueoo.
·
.._-«Creí qu1 tr.1. enviado al diablo con t.odo yazada,. ex•

clamó Peter. 11Yo reculé á toda prisa hacia el puente y
detnve á Mogs~ad, que ee preparaba á seguir el E&gt;jemplo
de Peter. La tienda se plegaba con el pe~ de la nieve y
de los témpanos. Deec~ndí y llamé á todo el mundo al
puente, recomendando qPe no se saliesen por la puerta
de babor amo por 1a cá.marade las cartae, á eet.ribor.
Temía que si las puertas de babor no se maotenfan cerradas, el hielo, haciendo eúbitamente irrupción ee precipitarara en el pasadizo y noa enceriaras como l ratooe11
en una trampa, en tanto que reuníamos losaacosdeefectoe personales que estaban en el salón.
11Su?í yo mi_smo para desata1 á loe perros, que, después
de la 1Dundac1ón de sue perrera.e edaban inetaladoa en
el puente, bajo la tienda, donde después de baber eeca·
pado al ahogo, podían ser sepultados vivos. Abrí la puerta cortando los lazos y ellos escaparon con prest.eza aullan'1o, hacia Pt1lribor.
'
11 Durl\nte eete tieml)O se comenzRba á subir sacos y Pr
tacae. Xo era necesario precipitará. loe bombrPs: E&gt;I bifllb
ee encargaba de estimularloe rugiendo contra los flanco,
del navfo.
.u Era aquello una terrible barbulla en medio de lae \imeblns, tanto mh es~eaa cnant.o q11e para coronarlo todo. el eegundo, en medio d .. la general confusión babfa
dejado apagarse la~ lint.ern89. Debi bajar de nuevo para
buscar calzado: mis zapatos finlandeses estaban Sf'Cándoee. en la cocina. Cuando lJpgué. la presión rabiaba y
las vigas del entrepuente crujían por encima de mi cabe·
28, hasta hacerme creer que iban á derrumbarse.
uEI salón, lo'3 camarotes yel puente fueron bien pron·
t? desembarazados de saco! y no1 pnsim1Ja en marcha hacia los bancOt'. El estruendo del hielo que resbalaba y
se rompía, como una ola furiosa contra el casco del na•
v!o, era tal, q .1e podíamos apenss oir nuestras vocee: mas
bien pronto estuvo todo en fegaridad.
,,Por .lo demits, Pn tanto que arra~trnbamns los sacoP,
la pree16n ee c.J.etuvo por fin, y todo se qnedh tranquilo.
Pero qué espPctá.culo! La banda de babor del F,-wn desparecfa caei bajo la nieve ......... 11
'
. El peligro estaba conjurado, pero la alerta babia sido
v1 va. Naneen f sus campaneros decidieron dejar en lo
de adelanteJ m1entra~ durase el invierno, eus proviaio•
nea, eu e9-mp'), loe trrneoe, loe kayaka, loa instrumentos,
~o dep6e1~to sobre el gran h-ummlH"k que no se deslizaba
Jamtte. C1ertamentt&gt;, el Fram había probado qne su aoli•
dez era realmente excepcional v, en en situación nin gún
o~ro buque hubiera resistido. 'Pero Naneen tenia razón
en penear q~e 11 por coneciente que se eet.é de s11 propia
fuerza, conviene respetar á un antagonista tal como el
hielo!»

!,(Domingo 6de Enero.-Día tranquilo ......... Esta sieeta
Banrnn ha tomado una obsnvación. Estamos en 8-t-º 34r
y hemos eobrepaeado la latitud más septentrional queantes de nosotros ee haya alcanzado ......... Todo el ea•
truendo de estos días no ha eido acaso, después de t.odo.
más que un can.onéo para festejar tan alt.a lat.itud. Si es
así, hay que convenir en que el biefo eabe hacer
muchae cosae ......... No bemoe podido desoa.brir en el
Fram ot.ro deegaste que un puntal dA cubierta de la
borda, qne saltó, y sin embargo, cada hombre dorrhirá.
est.a nocbP, listo para aloan7.ar el hielan
l,(Lun•B 7 de Entro.-...... Noa ponemoe ahoraá escoro•
brar el Fra.m......
•
Esta mafl.ana Sverdrup y yo ht&gt;mos dado una vuelta
por el hielo. A una a.. bil dietancia del navío vimos
que aquel estaba tan unido y compacto como a~tea Aai
la presión,_. limitf.l á un esoa11tir'I restringido, del este •l
oesre, y el Pr .... m ae encontró just.amente en el paraje mál:lmalo ...... *

Música de cámara en el eailón del ufram.''
,, Marln8 de Enero. -...... Ensayé fot.ografiar al Fram á
la luz de la 1una; ke resultados han eobrer,asado á. mi
esperanza ( vé~ e el grabado relativo ) p;ero a cil.lla de la.
mo.ntafia de hielo formada por la pree1ón, ya est.á. disminuida por nuestras atadas, y no da una idea exacta dela manHa con que amenazaba al navío ......
11 . .... . Ll. v cumple ahora dos anos .. .. .. 11
• Coutinuará.
11

11Sabes el nombre que sin pompa. y gala
Ueé muy poco t-n la txistencia breve,
Tanto que me llamaban en to sala
.EL númt:ro trescientos trfinta y nueYe.
Mi profesión, mi edad, rui patria hermosa,
Todo lo viste en t:&gt;l carLel ef;trecho
Que colocó la Hermana carif\oaa
Bajo el nllmero negro de mi lecho.
lle llevó al boapn.al la dura suerte
Que en ser tt,dversa al infeliz se aferra;
No lo creerás, pero fncontré la muerte
Por enfermarme en extranjera tierra.
Por orden del Doctor me examinaste
Con eea falea aravedad que ensayas,
Y en tu libro de errores anotaste
La enfermedad que en mi cerebro no ballaa.
Lo recuerdo muy bien: no hubo oioguno
Que no inquiriese por mis males fieros,
Y ante mí det:filaron, uno á uno,
Con orden singular, tus compafieros.
Me k&gt;maron el pulso, me auecult.aron,
Me oprimieron el cuerpo dolorido1
Y todoe eon afán me interrogaron
Co,ae que ha tiempo relegué al olvido.
Y á pesar de que tanto martiriza
Eee cuadro tan trist.e y tan doliente,
fiiempre hallaba mi labio una sonrisa
Para cada pregunta impertinente.
¡Qué quieres! fu( con mie verdugos bueno
Por no morir con la esperanza en guera:
¡La caridai me recogió en eu seno,
Y as\ ea la caridad aquí en la tierra!
¡Desgraciado de aquel que sin consuelo
Llegue á bm.car s\l.8 descarnados brawa!
¡ Hay que pasar, para llegar al cielo,
Por la sala anatómica en pedazos!.. ...... .

····························································
························"·································
······································••····················

... F~é:·~~· ·;~;d~·d:. o~¿i~;:. ·~~y.

~i.
b~~ilii'd.oso
Cuando hablaba de mí por vez primera:
-uEs un caso, eenores, muy curioso
•Qoeest.udiarán cuando el enfermo muera.
l,(El diagnóstico ee facil. ..... la necropsia
l,(Dirá deepués cuanto explicar me reet.a¡
~amás me caneo de elogiar la autopsia
uPor loe grandes servicios que noe presta.
l,(En la snbetancia gris, al microscopio,
uEeto y aquello encontrarán ustedee ...... •
Y, de lógica haciendo extent10 acopio,
Habló el Doctor de lo que hablar no puedee.
Despu~s mi extraf'io mal fué más complejo,
Máe implacable y fiero cada día,
Hasta que vino al fin, con su cortejo
De tremendos dolore1:1, la agonía ........ .
Así lo comprendí, porque á rui 1ado
Puso la Hermana, por llenar eu oficio,
Un alt.o crucifijo enEangrentado
Que remedó, implacable, mi euplicio.
Ayl á tan noble corazón avisa
Que esa imágen ni alivia ni consuela,
Que ea ho:trfble dejar al que agoniza
Junto á ese Cristo que de eepanto hiela!
¡Cómo ee sufre cuando en danza loca
Giran en torno del fatal madero,
Ua rostro envuelto en eu virginea k&gt;ca
Y la cara brutal de un enfermero!. ....... .
En ese inst.ante en que la vida siente
Que ea organiemo á die~regarse 13mpiez&amp;,
· Por mi familia y por m1 patria ausent.e
Una lágrima t.uve de tristeza.

Llorar aeí por los quP más me hicieron
Llevaderas del mundo las espinas,
Fué el postrer pensamiento que tuvieron
Estas células mnertas qut1 examinas.
¡)li poet.rer pensamiento!.. .... :\le propuse
D'"'Clr verdad y sin querer te engano:
¡l\li postrer pensamiento lo traduce
Sólo un eer qne me adora y no un t'dr&amp;fto!
¿Cuántos ndiosee por d1Jquier hallaran
Dt1 mis úh,imae horas int.ranquilas,
¡;:,¡ á el!e ocular-obscuro ee acerraran
Dd la hermosa que adoro Jás pupilas!
Aquel largo est.nt.or de agonizan.a
Hub11.:ra sido pasajero y breve,
Bi ella hubiese podido en ese instante
Cerrar mis ('ljoe con su mano leve.
Ah! cuandr, tuve esa ilusión que alegra
C..owo rayo de sol tras noche obecura,
Vt dibuj:irse como mancha negra
La eilue,a fatídica del cural
~o recuerdo qué dijo: eola"llente
P.trJidos ecos dt, su voz cris1,iana
Llegaron has~a mí coofucamentP,
Ml:'zdaios con los rezos de la Hermana.
Corno ave pri!-ionera en el vacío
Qu~ al as6xiaree con horror se agita,
Al!Í rui eer se extremfció de frío
Al eeutirl'e rociar d~ agua beodita.
C.,n gal vá.nicas fuerzas combatieron
Todos mis nervios por :a vida bumoea
Y al concluiree eea lucha, me trajeron
De esta Pala anatómica á la loea.
D&lt;lspuée 10mpit!Ld sin temor mis sienes
Por que eabte muy bien que miB dolores
Se a(:¡tbaron por 6n ..•.... y aquí me tienes
Trasladado t\ estos mundos 1nfl:'rioree !
Aqu\ me tienes con la t-xtraf'ia marca
De eete nuevo org&amp;niemo que me apropio,
Tan pequeño que á. vecee 110 me abarca
En eu campo visual el microscopio.
Confieso que hice tan peno1:10 viaje
At.ormentado por dolor proíundo,
Puee como carga pert.inaz me t.raje
Las ra&amp;trerae par:i..,nes dd ese mundo.
Aquí donde me ves no estoy proscrito
De las miserias de la ,ida bumaaa,
Y tal vez, dividido al iufii.át.o,
Sus miemae penas lloraré mailana.
Y maflana t.al vez, en cumplimient.o
De loa destinos de mi vida errante,
Pensaré con tu miamo peneawiento
Y formaré de ti parte int.egrante.
Bmearé con afán á la qut, adoro,
ObJet.o de mie hondos embelesos,
lré en las floree como polvo de oro
Y eent.irii el perfume de mis besos.
In~ á vivir en la 1ragan~ roea
Que orne eu Eeno de purpunme galas,
Y esUré en la nocturna mariposa
Que le rOCA la frente con sus alas.
Estaré en cada lágrima que vierta
Todas Jae v~cts que por mi suspire,
Y á cada inetant.a m1 caricia yerta
La envolverá. en el aiie que ~epire.
Y eeperando con ansia su venida
Yo seré quien mitigue eus agravios;
Me infilt.raré en la copa de su vida
Y @in cesar endulzaré me labioP.
¡Que si santo la adoro! ...... Me sorprende
Tu p1egunta tan llena de mi~eria:
¿No aabes tú que por amor ee entiende
,t;Ba et.erna auacc16n de la materia?
¿No ,abes que dos go1as de rocfo
Si se funden en una es porque se aman,
Q -1e ba~t.a en el seno dtl sepulcro frío
Los átomos se buecan y se llaman?
Y ella al fin morirá. ...... cortos inst.antes
Dura en el mundo la existencia breve,
Y ee unirá. á las células errantes
Dd! número 1.rescieotoe treinta y nueve ...... !»
111
Dejo al lect.or con el criterio suyo
A I concluir esta hia\oria que le copio;
¡Yo de mf sé decir que la at.ribuyo
A extralla aberración del microscopio!
R o oL·u ·o F mt'EROA,

Junio de 1897.

La moza hizo un gest.o de eólPTa y con el semblante
enrojecido por 11.B candentee lá.grimas que verUa, entró á
su alcoba, eentóse al borde del lecho y estrujando el pañuelo con las manoe:
- ¡Pues eí, aunque te enojee, lo quiero ...... !
-Es un cua lqmera.
-:So me importa.
El sef'ior V 11. Jenzuela, tero bloroso y demudado, haciendo ademanes melodramáticos y protestanJo á. regaiia•
dientee, dej6ee caer medio muerto en la butaca.
¡ La cbiquillal
No p1Jd1a comprender el intempes,ivo arrebat.o de esa
docil col.,.giala que siempre obedeció sus mandat.os con
los ojos bajoe.
Como á una evocación fatídica, aparecia ante su cansada retina el cuadro triste y monólono del pasado; romance vulgar, eiu periptefae, dt-aarrollado con lent.it.ud
dee.eepe1 ant.e en medio de las t-xigencias de una labor es•
tópida, la del burguee que agota sus mediocres energías
en la lucha continua por la~ monedas.
Después de embrutecere:e veinte años tras el mostrador, comerciando en albajuelas de miriñaque y perlas de
vidrio azogado, era dutfio al fin de un capital cuya cifra
hacia l&amp;il veces de tarjetll. de vieiLa en los salones de la
aristocracia del dinero, que á la eazón comenzaba á. fre•
cuentar.
El dee.ahogo de e.u posición le permitía vestir á Luisa
como una duqueea de &amp;int- Germain; con eu orgulle~
de ¡:.alurdo euriqut-cido, veii1la corteJada por toda lagar•
zoo1a del gran wno, y con su astucia de villano tea~rudo, sabía ponerla siewpre á cubierto de las acechanzas
de los cazadores de dotes.
Llegaba á la sentctud como hundido en un aletargamiento de animal caneado, sin lawentarse de la existen•
cia, gozando e11 lo wuy interno con la filial eolici1.ud de
eea adorable compailera que le había eido otorgada por
el destino como una recompensa de los tiempos malo!! y
de iwproviBo, cuan&lt;lo nada íal~ba. á su dicha, un extra~
f'io, uu nadie, venía de la calle y sin preámbulod le arrebataba t-1 corazón de eu muy amada Lui1:a.
...... ¿Era eso ju~to ...... ?..... .
AvieJarse bajo el yugo del trabajo, fabricar una alma
piadosa y but:na, cultivarla como planta de invernáculo
tldifil!ar uon pacieocia dd hormiga el alcihll.r de la f~lici~
dad, y, cuando después de cop1oeos sudores y prolijos
afanes ee levanta airoso el sonado monumenliO, llega un
novio petimetre, coo eu florecilla en el oj11ol, y á título de
candidato á mat.rimonio, se lle,·a impunemente la poet.rera alegria del viejo laborioso.
¡A.b!... el ladrón nJ wnfa respetos que invocar para el
logro de sus fines ...... ¡pero ella!. ..... ¡ella!.. .... la volunta
ria y docil cómpHce de sus manejoi:1!. ..... ¡ingrat.itud sin
ejemplo! ...... desc&amp;í:!taree, renegarc.J.d un padre bueno y amoroso por el primer zascandil que llega, entregarse t\ trueque de unaH cuantas epíetolaH eróticas, olvidar así los sacrificios y dteveloe de un pobre hombre, valetudinario
ya, que apresuró su ancianidad trabajando rudamente y
por ella perdió la salud y el vigor ...... ¡por ella!..~ ...
¡ef!.. .... por ella e61ol
No¡ eu enemigo, el intruso, tenía que sucumbir él
viejo y todo, seutia surgir arrogante y redivivo el ;alo;
juvenil; aun estaba vigoroeo y oravo, pelearía como leon
mutilado, llaet.a vencer 6 est.rellaree!.. .... ¡Ah! ...... ei él
sr.piese matar, con que indecible placer precipitaría en
la fosa si eeductor ......... l
Sus lividecidos labi08 ee arrugaron en lae comisuras
por amarga eonriea¡ frente á eus pupilas inyecr.adae valatineaba la silueta ubozada y rien~ del rival; su boca
balbuciente por la rabia contenida, se ahogaba con un
vómito de vocablos inaolen\88 1 ens insdnt.oa malvados
despertaban con ímpetus de bestia, el odio, el siniestro
demonio, hacta correr veneno por sus arteriae y el dt:eeo
de la venganza se adueflaba inst.aotáneamente de ene
potencias.
¡Aniquilarle! ......... ¡bumi11arlel
¿Para qu~ si ella lo quería?
Eea retl.exi6n lo huwillaba.
¿Aquelloe corazones estaban realmente vinculados por
los inrompiblee ligamentos de un carifio?
¿Atormentando uno perecerían loe doe?
Aquellos corazones estaban realmente vinculados por
loe lnrompibles ligamentos. de un oarifto.
Atormentado uno perecerían loa doe.
.E1:1toncee1 él, Yalenzuela, era un: pobre iluso, un manuh1co que en eu anormal obcecac16n hacia eufrir á .loe
seres acreedores á la ventura.
¿Padeciendo rn i.aija, podía él experimentar placer alk:uno?
¿Muerta ella, él viviría?
llebía consentir, le ordenaba el deber, la tranquilidad
de todoe, la moral, la religión, la sociedad.
¡Coneent.ir!
Y volv1a más tenaz y provoea'.lora au primera idea.
¡Uo hortera que ni siquiera disculpaba eu osadía con
uu t.al~go repleto de. d4:&gt;b.onee, un polichinela que pasea•
ba eu rneolenr.e y mmuecula personalidad por las balJosae de la calle, un Flietellltleino «1_ue osaba sobornar laM•
yoe, mientras él, Yalenzuela, que fué siempre bueno y
nunca dail.6 á nadie1 813 met.amorioeeaba en un perverso
vulgar, y urdía proyectos monstruosoi, y blasfemaba
contoreionáodose, nuevo L!loconte, para sacudir lae serpientes que le ahogaban ....... . .
¿Y de un car1ii.c, paterno, eanto y lleno de abnegaciooe~, nacían aquellas rebelioues tao mezquinas? ...... ¡mieteno!. ........ ¡a1canol. ........ ¿~ransigir? ......... ¡nunca!. ..... .
Entonce'3 se casar~an 1 se iria.~ mur, lejos, perdería las carant.oii.a! de su Lu1ea 1 traatab1llear a sólo por loe barrios y
plazuelas ......... ¿Serian ellos felices! ......... ¡elloe! ........ .
y él, el pvseedor 1egítimo del talismándieputado qutmaba en el olvidg, solo, y moriria de t.risieza y de ~bandono ......... ¡Eso no!.. ....... ¡jamás!. .. ...... ¡jamás!. ....... .
¿Qué voz era esa que con zumbido de cigarra hablaba
así á PU oído?
· -¡Hombre al fin! por la ley atá.vica de tu linaje, eres

�EL MUNDO

cobarde y no puedes desprenderte del barro de la tierra;
no intentes dignificar tus miserias; á las pasiones humanas no puede enoblecerlas ningún títuto 1 ni el de padre,
que es augusto; interroga á la concieacia y díme: tu em•
pello, por ser e} excluei vo efecto de esa pobre Luisa, no
es idéntico al del odioso Arpagón que guarda en lóbrega
cueva su tesoro? .....• No es el amor que santifica y redime, el sentimiento que te conturba, sino el yo, el bien
propio, un E'gofsmo feroz; quieres conservarla por que
la necesitas, en tu infame deavario intentas sacrificar
dos juventudes, por satisfacer tu loco aot.ojo, obstruyes
el natural desenvolvimiento de un impulso que es aagra-

do, violas y conculcas leyes morales preceptos religiosos,
fueros de la sociedad que temes, de la fe.mília que has
creado, de la nat11raleza sapientísima!. ........ ¿Pretendes
hacer de esa criatura una solterona camandulera y d88·
lenguada? ..... .... ¿L1. hermana d·e la caridad -que cuide tus
achaques y amortaje tu cuerpo eaqueleteado? ..... .... ¿Con
qué derecho das muerte súbita á las prístinas florescencias
de so juvenila y le impides que sea esposa y madre? ........ .
¿Eso ef! amor?. ······••IBacrilego! ......... sembraste la planta, ·
vivió y creció, y al aproximarse la estación exúbera, cuando espolvoreados de sol brotan los bot1nes ......... ¡tronchas el tallo impidiendo que floreen!. ........ Y todo por

OO ■ INGO 20

DOMINGO ao DE JUNIO DE 1&amp;01

que el perfume de esos pétalos hace daft.o á tu ollatº
porcino ...... ¿en que código se castiga tan nefando de·
lito .........?
¡Drama sin solución! misteriosa é interminable cadena eslabonada con lo vil y lo sublime.
Volvía el problema á su punto de parlida, robustecido
en su sarcasmo, mát1 cruel, más implacable, mas abstruso.
El eeft.or Valenzuela cayó en una de esas torvas meditaciones que enlobreguecen el espíritu con las tinieblas
del Erebo ó lo alumbran con las claridades del Empíreo.
Junio de 1897.
Crno B. CEeALLOs

•

JULIETA Y ROMEO

~,
~~":--=--~•-. ·.

'q¡x#~~~

~~

Pronto á marchar, temiendo que la aurora
á sus contrarios delatarte pueda,
de pie en la escala de torcida seda
suapira el joven con pesar :-¡Ya ea hora!-

Pesa&lt;l.ez en el aire ... brumas ... llueve ...
el cielo ostenta un manto de ceniza
y ni un soplo en las cumbres se desliza
ni la áncha copa de los sauces mueve.

Y en la noche, al oír el viento frío,
Se le llenan de lágrimas los ojos,
Por que teme encontrar solo rastrojos
Donde sofió la mies en el Estío;

y envuelta en la hojarasca trepadora
que por los hierros del balcón se enreda,
con voz, la dama, entristecida y queda,
retiene al dulce bien que la enamora.

Vese el espacio iluminado en breve
por una extrafi.a claridad pajiza
y el viento á ratos las palmeras riza
con ritmo tardo, melodioso y leve.

Así yo, que en mis verdee primaveras
Riego por mi camino las quimeras
Engendradas en días halagüeños,

Tan s6lo el canto, precursor del día,
de la impaciente alondra, quebrar pudo
del furtivo coloquio el embeleso.

De la neblina descorriendo el velo,
el astro rey, ful ente la corona,
recupera orgulloso el poderío.

Al sentir loe rigores de la suerte,
Temo que el soplo de temprana muerte
Destruya la cOEecha de mis suefios.
JULJÁN DEL CASAL.

-Ya va el alba á llegar; vete, alma mía.Ella gimió. y en el silencfo mudo
de la vencida noche estalló un beso.
G. Nu8Ez DE ARCE.

Bajo su palio azul recorre el cielo
y con ala invisible y juguetona
los rostros bate y acaricia el frío.
JUSTO A. F ACIO.

EL AGUACERO DE ORO

tes, ya dejando sus cables de on tendidos en el aire, se•
mejantes á. ofuscadoras rayu de íu~go, ya formando remolinos ó cascadas que ee despefiao de lo alto de las torres con ensordecedor estruendo.
Por las callea corrfa el metal líquido formando grandes trenzas de oro. que huían temerarias á perderse en
los hondos subterráneos de la ciudad. Las tejas cubríanse de Ulil magnífico manto, que al desgarrarse én las"" puntas de las canales, colgaba de ellas grandes cortinas de
un nunca imaginado esplendor. En los charcos hervían
las gotas oomo batalla de seres extraños, alargando las
diminutas cabezas de oro para contemplar el gran espectáculo del mundo.
Cada persona, febril con la excitación de la locura,
acarreaba como bestia la carga de tesoro cogida en el
primer punto de la calle.
Cada hombre era un rey que anhelaba imponer su voluntad á los mortales. Nadie osaría revelarse á su mandato. La pereza.colgar1a su sofiolienta hamaca de elegantes columnas de oro para mecer las cabezas atestadas de
smiftos orientales.
El aguacero fuese alejando paulatiaam1nte.
De los húmedos edificios sólo caían ya con peE!adumbre grandes gotas1 que antes de rodar á las piedras lucían
como vistosos collares de la ciudad, engalanada á la luz
del sol con todas las riquezas de la odalisca.
Luego congelóse el precioso metal, bruñendo con inusitado esmalte tf:chumbres y repisas, y pasada que fué
por completo la lluvia, quedó la inmensa desventura
humana cubierta por un esplendoroso manto de oro.

Los confusos edificios de la ciudad, a.pifiados y conteniendo en su seno los seres humanos, mostrábanse á la
luz. del eol animados con sus terribles tragedias y luchas
deseufrenadaa. Cada persona estudiaba su iotriga y com•
binaba su estratagema. El ansioso de posición, urdía su
novela y ponía en movimiento sus personajes para procurar el coche que había de sacarlo á la superficie. El,
ofuscado por irresistible deseo de mando, sembraba de
obstáculos el camino á los demás, para saltar por cima
de los cuerpos hacinados en la caída. Otro que pretex·
tando amor, puso loa, ojos en el oro y la fortuna, antes
que el alma en los ideales, enf!ayaba sonrisa engaí'i.adora
con que ocultar el dolo y la perfidia. El avaro aplicaba
el odio cauteloso para percibir el rumor metálico de las
monedae, con el cual se aceleraban los latidos de su corazón, c~rrado á todo humano sentimiento. La especie
entera procurab·a para s1 completo bienestar y producía
ese son confuso de eeres que elaboraban en un mismo
punto y se disputan lugar y conveniencia.
Sobre la ciudad rodaban las masas de nubes, combinando en 1m seno la extraña lluvia que habría de saciar
la sórdida ambición. de los hombres. Era un océano de
oro el que se cernía sobre las cabezas, sometidas á la ac·
ción desenfrenada del delirio.
Un celaje encendidJ avanzaba relampagueando del lado de Oriente y hacía saltar de su seno inflamadas aristas que ondulaban como sierpes metálicas.
Del Norte subía una nube inmensa que traía en ebullición la luz, la cual borbotaba impaciente como si fuera á desbordarse en mortales ríos de fuego. El crespón
de vaporea adquiría por momentos espesor y consisten•
Una gota que pendiente-de la cruz de un campanario
cia, y ocultaba Ja faz del cielo, que poco á puco se cubría
de su gigantesco velo de púrpura, traH el cual seguían su reaistióse, engroEando cada vez más su dorada pupila,
cayó como nota última deJ aguacero, sobre una desvacurso maravilloso los aE.troe.
Las nubes se amontonaron impelidas por el huracán, lida paloma, que recibiendo en el ere.neo el impensado
sonó un hondo trueno en que pareció oírse el chocar de proyectil, rodó con bruscos aleteos de muerte por el rico
grandes moles metálicas, y cuando la población esparcia escalonamiento de las canales.
su gente por las calles y se entregaba á las lucb.as titániSALVADOR RcrEDA.
cas del día, unos puntos luminorws semejantes al menudo polvo de nieve que el invierno mece en los ai:ces, cubrió como dorado velo la tierra y dió la señal de que empezaba el tremendo y amenazador aguacero.
A la llovizna lumino!!a, que caía engrosando sus átomos de oro, sucedieron las grandes y pesadas gotas que
anteceden al chubasco, las cuáles, ya dando en la veleta
que sirve de coronamiento á. la iglesia, ya hiriendo el
agudo pararrayos que hundía su afilada aguja en loa cielos, ya promoviendo argentino ruido en las monteras de
cristl!.lee, llamaron la a1iención de los humanos, que con
Por tí v para tí, ¡oh mujer! nacen las obras inmortabrusca sacudida y espantosa sorpresa miraron bajar el
les y se producen los esfuerzos rnblimesl Tú la recomtorrente de oro de los cielos.
Fueron entonce1 de ver loa contenidos sen~imientos es• pensa de nuestros trabajos, y la corona de nneatra vida.
tallar en explosión avasalladora; las ambiciooesdesorde· Nada consuela á aquel qne te ha perdido; nada entristenadas surgir con la violencia de la madera hundida en ce áloe que te poseen. Irradias como la dicna y tienes
el azogue; los secretos. pensamientos manifestarse en to- alas como la esperanza, En vano no rey habló de tu inda. su pujanza y salir á la vida como los cuervos que hu- constancia, y un poeta de tu perfidia. Tú eres el fin á
yen de la llama. Entonces destrozó con golpe de puñal que todo tiende y el sueiio en que bo?amoa. Necesidad
el aneurisma al entregado á la avaricia; arranc6se la ven- sentimos de buscarte, y delei[e en soñarte y gloria en
da de los ojos la que ee deleitaba en el amor dulcemente
conquistarte!
mentido; irguiéronse loa clavo3, ejecutando el mayor ac·
¿Qué sueflo más suave que el de alcanzar que tu comto de justicia del mundo, y el hermano halló mortal des- parta!:! nuestro amor, y que tu amor, por siempre nos sea
engaño en el hermano, y el padre perdió en un sólo mó· fiel? .
mento sus hiJos, y la igualdad pasó su rasero sobre las
¡F~lices los que descienden, estrechamente enlazados,
cabezas, dejando constituid" la ley de los hombres en la corriente de la vida, cual dos cianea que no abren jamás sus níveas alas, sino para salvar unidos el paso de
la fuerza brutal de los instintos.
El apedreo de las gotas dando en lo~ misteriosos cris • la vida á la muerte, del tiempo á la eternidad!
tales de la ceMa, dejó rota como blanco lirio la oración
G. GoSTKOWSKI
en los labios de la monja; en el altar del templo quedó
snspensa la misa por la furia del temporal, que pasando
con flechas de oro 1~ ojiva~, fué á preludiar en el órga·
no; haciéndo lanzar á la trompetería el soberano himno
de la riqueza.
La lluvia, en t:J.nto, caía deslumbradora por todas par•

~

1

observar cómo pasa entre gigantes
trozos de roca, el agua, que parece
uua lluvia de fúlgidos diamantes.
EL NACIMIENTO

Allá ...... en la fértil villa de Apaseo,
enmedio á un bosque siempre florecido,
un lago transparente y adormido
al alma brinda celestial recreo.
El cisne, con pausado bamboleo,
cruza Ja clara linfa, el cuello erguido,
como un esquife blanco, que impelido,
deJa estelas de plata en su paseo.
Allí ofrece el tzentzontli, delicado
trino, y la placidez de la floresta.,
uel sueño más tranquilo y regalado¡»
allí el zagal, á la hora de la siesta,
mientras pace disperso su ganado,
bajo el sabino umbroso se recuesta.
JUAN B. DELGADO.
Junio de 1897.

◄

RICAJIDO PALMA,

¼)}.,::::!i&gt;llz=..:="f=..=ili\=:. = ~
Te vas á confesar, y el cura dice
que á \i, en vez de absolv&amp;rte te bendice.

•*•

Si la codicia de pedir es mucha,
el hómbre reza, pero Dios no escucha.
CA.XP0A.ll0R.

?

~' ~\ilJE,_ '.

Ora por los peñascos culebrea,
loa líq1,1.enes llenando de frescura,
ora se precipita en una obscura
cueva, donde desgránase y gotea.

En. eso de temblar ante el peligro
solo un diE!tingo encuentro:
Cobarde ea el que tiembla por afuera.
Valiente ea el que tiembla por adentro.

.~

Yír,~A~...,\

,~~"
i- \~ ~~rll

Del cerro más hermoso, que rodea
á un pueblecillo de eter.nal verdura,
garruladora baja el agua pura
que en hondo manantial gorgoritea.

La moral ea un corsé
que, en ciertos casos, usamos;
pero en otros lo colgamos
de un clavo ...... (y.Dios guarde á usté..)

;

·~~

•1/4 ~--~,, ,_ .."'·'~

LA CUEVA DEL CEDAZO

MAXIMAS TRADUCIDAS

~

.

~~•- _. - . ]¿~

SITIOS DE APASEO

Allí á loa ojos el encanto crece:
es de verá curiosos caminantes1
bajo la sombra que la gruta ofrece,

~

•*•

1~-~4
~~~"~]l\g ·itf,¡~---.l

,1 .

~OYIEMBRE

Cual labrador que con punzante brío,
Del sol naciente á los fulgores rojos,
Devastando del campo loa abrojos
Granos siembra en el surco á eu albedrío,

muerto.-Pero ¿y mi sombt'3?-pensaba Rip.-¿Pl)r qué
Y }Hp-Rip andaba y andaba ...... y no podía correr.
no se retrata mi cuerpo en ese espe~o? ¿~or qu~ veo y
Llegó, por fin, al pueblo, que era. CB!:i el mismo ......
grito y el eco de esa montaña no repite m1 voz sin.o otra
pero que no era el mismo. La torre •de la parroquia le
desconocida?
pareció como más blanca: la casa del Alcalde como más voz.
¡Y allá fué Rip á. buscarse en el seno de las ondas! Y
alta; la t,iendH. principal, como con otra puerta¡ y las ge1;1· el viejo, seguramente, se lo llevó con sl padre muerto,
tes que veía, como con otras caras. Estaría aún medio
porque Rip no ha vuelto!
dormido? ¿Seguiría enfermo?
Al primer amigo á. quieu halló fué al señor Cura. Era
¿Verdad que este ea un aueflo ed~av~gante? .
.
él con su paraguas verde¡ con su sombrero al\o que era
Yo veía á Rip muy pobre, lo ve1a rico, lo miraba Jolo más alto de todo el vecindario; con su Breviario siem•
ven, Jo miraba viejo; á ratos en una choza de leflador, á
pre cerrado; con su levitón que siempre era sotana.
veces en una casa cuyas ventan.as lucían cortinas blan-Sefior Curn, bnenos días.
cas¡ ya sentado en aquel sillón de otate y cuero; ya en
-Perdona, hijo.
~,:.~•
1::- •
-No tuve yo la culpa, señor Cura ...... no me he em- un sofá de ébano y raso ...... no era un hombre, eran mubriagado ...... no he hecho nada malo...... La pobrecita chos hombres ...... tal vez todos loa hombrea. No me explico cómo Rip no pudo hablar, ni cómo su mujer y su
de mi mujer ..... .
-Te dije ya que perdonaras. Y anda ve á otra parte amigo no lo conocieron, á pesar de que estaba tan viejo;
ni por qué antes se escapó de los qu~ se proponían atarlo
porque aquí sobran limosneros.
¿Limosneros? ¿Poi· qué le hablaba así el Cura? Jamás como á loco; ni sé cuántos años estuvo dormido ó aleta~do en eEa gruta.
había pedido limosna. No daba para el culto porque no
¿Cuánto tiempo durmió? ¿Cuánto tiempo se nec~sita
tenia dinero. No asistía á los sermones de cuaresma porpara que lo~ aérea que amamos y que nos aman nos olvique trabajaba en todo tiempo de la noche á la matlana.
Pero iba á. la misa de siet.e todos loa días de fiesta, y con- den? ¿Olvidar es delito? ¿Los qne vlvidan son malo~? Ya
veis qué buenos fueron Luz. y Juaa cuando socorneron
fesaba y comulgaba cada afio. No había razón para que
al pobre Rip que se moría; la nifia se asustó; pero no po•
el Cura lo tratase con desprecio. ¡:N'"o la había!
c&lt;f•n.
Y lo dejó ir, sin decirle nada, porque sentía tentacio- demos culparla: no se acordaba de su padre. Todos eran
inocentes, todos .eran buenos ...... y sin embargo, todo
nes de pegarle y era el Cura.
Con paso aligerado por la ira siguió Rip-Rip su cami- esto da mucha triEteza
Hizo muy bien Jesús de Nazareno en no resucitar más
no. Afo1tunadamente la casa est-aba muy cerca ...... Ya
veía la luz de sus ventanas .. .... Y como la puerta estaba que á un solo hvrobre, y eso á ua hombre que no_ tenía
más lejos que las ventanas, acercóse á. la primera de es• mujer, que no tenía ?ijaa y que acababa de morir. Es
tas para llamar, para decirle á Luz:-¡Aquí estoy! ¡Ya bueno echar mucha tierra sobre los cadáveres.
no te apures!
}l. GUTIÉRREZ NÁJIRA •
No hubo necEeidad de que llamara. La ventana esta(~
ba abierta: Luz cosía tranquilamente, y en el mvmento
en que Rip-Rip llegó, Juan-Juan el del molino-la be·
saba en los labios.
1
-¿Vuelves pronto hijito?
.
Rip-Rip, sintió que todo era rojo er. torno suyo. ¡M1•
STEcuentoyo noioví; sera.ble! ......... ¡Miserable!. ..... Temblando como un ebrio
•
pero creo que lo sofié.
ó como u11 viejo entró á la casa: Quería matar; pero es·
~ . l!ft..,.._, _
Qué coeas vea los ojos taba tan debil, que al llegará la eala en que hablaban
td,,-.
cuando esdn cerrados! ello@, cayó al suelo. No podía levantarse, no podía ha·
"SAVIA ENFERMA"
t
Parece imposible que
blar; pero sí podía tener los ojos abtertos, muy abiertos,
tengamos tanta gente y para ver cómo palidecían de espan\o la esposa adúltera
IV
tantas coeaa adentro .....
y el amigo traidor.
porque, cuando . los párpados caen, la mirada, como
Noche ártica.
Y los dos palidecieron. ¡Un grito de ella-el mismo
una señora que c1~rra eu balcón, entra á ver lo que hay grito que el pobre Rip había oído cuando un ladrón enen su casa. Pues bien, esta. caea mía, el!ta caea de la tró á la caea!-y lm,go los brazcs de Juan que lo enlazaEn la última página del diario de Nansen.
aetiora mirada que yo tengo, ó que me tiene, es un pala• ban, pero no para ahogarlo, sino piadosos, caritativos,
cio 1:s una quinta, es una ciudad 1 es un mundo, es el para alzarlo del suelo.
En el zenit, azul; blanco, en el yerto
universo, ......... pero un uniYeIE!0 en el qne 1aiempre ea•
Rip-Rip hubiera dado su vida, su alma también por
y triste plan de la sabana escueta;
tán presentes el presente, el pasado y el futuro. A juz·
podn decir una pa!abra, una blasfemia.
en los nítid,,s témpanos, violeta,
gar por lo que miro cu.ando duermo. pienso -para mí, y
- No eEta borracho, Luz: PS un enfermo.
y en el confin del cielo, rosa muerto.
hasta para ustedt&gt;s, mis lectores:-¡Jesúsl ¡que de cosas
Y Luz, aunque con miedo todavía, ee aproximó al
Daspréndese la luna del incierto
han de ver loe ciegos! Erns que siempre eetán dormidos desconocido vagabundo.
Sur, amarilla, y en la noche quieta,
¿qué verán? El amor es ciego, eegún cuentan. Y el amor
-¡Pobre viejo! ¿::¡ué tendrá? T¡1,l vez venía á pedir lide un buqne abandonado la silueta
es el único que ve á Dios.
mosna y se cayó desfallecido de hambre
mf'droea, se destaca en el desierto.
¿De quién ea la leyPnd.a de Rip-Rip! Entien~o q~e la
-Pero si algo le damos, podría hac+lrle daño. Lo lle•
Ni un rumor ...... el Silencio y la Blancura
recogió "\Vaehi.L1gton Irving, para darle formahterar1a en varé primero á. mi cama.
celebraron, ha roncho, en la infinita
alguno de sus libros. Sé que hay una ópera cómica con
-No, á tu cama no, que está muy sucio el infeliz. Llasoledad sus arcanos esponsales;
el propia título y con el mismo argumento. Pero no he maré al mozo, y entre tú y él lo llevarán á la botica.
y el espíritu suefia en la ventura
leído el cuento del novelador éhistoriadornorteamerica·
La nifla entró en esos momentos.
de un connubio inmortal con Serapbita,
no ni he oído la ópera ......... pero be visto á Rip-Rip.
-¡Mamá, mamá!
al claror de las albas boreales.
Si no fuera pecaminosa !a suposición, diría yo que
-No te asustes, mi vida, si es nn hombre
Rip-Rip ha de haber sido hijo del m1..mge Alfeo. Eete
-¡Qué feú, mama! ¡Qué miedo! Es como el coco!
roonge era alemán, cachazudo, flemático y hasta preE!uV
Y Rip oía.
mo que algo sordo; pasó cien afioa, sin sentirlos, oyendo
Veía también: pero no eetaba ¡:,egnro de que veía. Esa
el canto de un pájaro. Rip-Rip fué más yankee, men?s salita era la misma ......... la de él. En t&gt;Se sillón de cuero
aficionado á músicas y más bebedor de wiskey: durm16 y otllte se sentaba p&lt;,r las noches cuando volvía canE!ado,
Los difuntos viejos.
durante muchos afloe.
después de haber vendido el trigo de su tierrita en el moRip-Rip el que yo vi, se durmíó1 no e:é por qué, en lino de que Juan era a1miniatrador. Esas cortinas de la
Yo no amo á los que viven: pulrefo.cci6n andante!
alguna cav~rna á la que entró ......... quién sabe por qué.
Yo bm:co á los que moran de la ciudad muy lejos,
ventana eran su lujo. Las compró ácosta de muchcs abo•
Pero no durmió como el Rip-Ripde la leyenda. Creo rros y de muchos sacrificios. Aquel era Juan, aqYella
en el pant.Pón¡ y adoro la cah•a deslumbrante
que durmió diez. afloP ... tal yez cinco ... acaso uno ...... en Luz ......... pero no eran los miemoe. ¡Y la chiquita no
de los brufiidos cráneos de los difuntos viejos!
fin su sueño fué b.u!tante corto: durmió mal. Pero el ca· era la chiquit.a!
Cadáveres senile@! qué calma aemPjant;e
so 'es que envejeció dormido, por que eso pasa á los que
¿Se babia muerto? ¿Estaría loco? ¡Pero él sentía que
hallará vuestra calma! ni contracción, ni dejos
sueñan mucho. Y como Rip-Rip no tenía reloj, y como es~aba vivo! Escuchaba ......... veía ......... como se oye y
de angu@tias infinitas moetrais en el .~emblante,
aunque lo hubiera tenido no le habría da~o cuerda cada se ve en las pesadillas.
que alumbra en el Gsario la luz agor,izante
veinticuatro horas; como no se habían rnventarlo aun
Lo llevaron á la botica en hombros, y allí Jo dejaron
del sol, dándole nimbos de cárdenoe reflejos ......
-los calendarios, y como en los bosques no hay espejos,
porque la niña se asustaba de él. Luz fué con Jnan ...... .
RipRip no pudo darse cuenta de las boras, los días y los y á nadie le extrafió que fuera del brazo y que ella aban•
Oh,
M11erte!,ohP.1z!... Yo atioro la calva deslumbrante
meses que habían pasado mientras el dormía 1 ni de ente· donara casi moribuudo, á su marido, ¡ No podía mover·
de los brufiidoa cráneos de los difuntos viejos!
arse
de
que
era
ya
un
anciano.
Sucede
casi
siempre:
1
se no podía gritar, decir: Soy Rip!
mucho tiempo antes de que uno sepa que es vieJo, los
A)fADO NERVO.
Por fin, lo dijo, después de muchas borae, tal vez de
demás lo saben y lo dicen.
muchos años, ó quizif. de muchos siglos. Pero no lo conoRip-Rip todavía algo aofioliento y sintiendo vergüen· cieron, no lo quisieron conocer.
za por naber paE!ado una noche fuera de su caea-él que
-¡ Desgraciado! ¡Es un loco! dijo el boticari&lt;'.
era esposo creyente y practicante-se d:jo no sin sobre -Hay que llevárselo al sefior alcalde, porque puede
salto:-¡ Vamos al hogar! '
otro.
¡Y allá va Rip-Rip con su barba muy cana (que él serSí,furioso-dijo
es verdad, lo amarraremos si resiste.
creía muy rubia) cruzando á duras penas aquellas vereY ya iban á liarlo; pero el dolor y la cólera habían dedas caE-i inaccesibh·sl Las pinnas flaquearon: pera el de- vuelto á Rip sus fuerzas. Como rabioso can acometió á
cfa:-¡Es efecto del sueño! !Y no, era efecto de la vejez, ~ue verdugos, consiguió desasirse de sus brnzos, y echó
que no es suma de años, sino suma de suefios!
á correr. Iba á. su casa ......... ¡iba á matar! Pero la gente
Caminando, caminando, pensaba Rip-Rip:-¡Pobre lo seguía, lo acorralaba. Era aquello una cacería y era él
mujercita mía! ¡Qué alarmada estará! Yo no me explico
Jo que ha pat1ado. Debo de estar enfermo ...... muy en- la fiera.
JOSE JUAN TABLADA
El instinto de la propia conservación se sobrepuso á
fermo. Salí al amanecer ...... ahora está amaneciendo ..... .
d~ modo que el dia y la noche·los pasé fuera de casa. Pe• todo. Lo primero era salir del pueblo, ganar el monte,
¡Oriente! El bello país sofiado,
ro ¿qué hice? Yo no voy á la taberna; yo no bebo ...... esconderse y volver más tarde, con la noche, á vengarse,
Muestra radiante 8U floración:
Sin duda me sorprendió la enf~rmedad en el monte y á hacer justicia.
Ya es un esbelto biombo dorado,
Logró por fin burlará sus perseguidores. ¡A.llá va Rip
caí sin sentido en esa gmta ...... Ella me habrá buscado
Con la cigüeiia y el r¡1,udo alción¡
por todas partes ...... ¿Cómo no, si me quiere tanto y es como lobo hambriento! ¡Allá. va por lo más intrincado
tan buena? No ha de haber dormido ...... Estará lloran- de la selva! Tenía E!ed. ......... la sed que han de sentir los
Ya ostenta el muelle cojín bordado
d0 ...... ¡ Y venir sola, en la noche, por estos vericuetos! incendios. Y se fué derecho al manantial.. .... á beber, á
Loa chrisantemos del gran Japón,
Aunque sola ...... no, no ha de haber venido sola. En el hundirse en el agua y golpearla con loa brazos ...... acaso,
Donde la mushma tiende el velado
pueblo me quieren bien, tengo muchos amigos ...... prin- acaso á ahogarse. A.cercóse al arroyo, y allí, á ~a superfi•
Cuerpo,..que.aviva Ja ~ntación ..... .
cipalmente Juan el del molino. De seguro que viendo la cie, salió la muerte IÍ recibirlo. ¡Sí¡ porque era la muerte
El ritmo brota, revuela, sube,
aflicción de ella, todos la babk·án ayudado á buscarme .... en fign.ra de hombre, la imágen de aquel decrépito que
Pasa ligero como una nube,
Juan principalmente. Pero ¿y la chiquita? ¿v mi hija? se asomaba en el cristal de la onda! Sin duda venía por
Vertiendo clara luz auroral.. ....
¿La traerán? ¿A tales horas? ¿Con este frío? Bien puede él ese lívido espectro. No era de carne y hueso, cierta1-:er, porque ella me quiere tanto y quiere tanto á su hija mente; no era un hombre, porque se movía á la vez que
Y va la mnsa cantando airosa,
Rip, y esos movimientos no agüaban el agua. No era un
y qwere tanto á los dos, que no dejaría por nadie rnla á.
Fref!ca y lozana como una rosa
cadáver, porque sus manos y sus brazos se torcían y re-t:lla, ni dejaría por nadie de buscarme. ¡Qué impruden·
Que estalla al beso de un sol triunfal.
cia! ¿Le bará daflo? ...... En fin, lo primero ea ella ..... . torcían. ¡ Y no era Rip, no era él! Era como uno de sus
AtmELlO G. CARRASCO.
abuelos que se le aparecía para llevarlo c:m el padre
áero ¡cuál •• ella?•••..•

"~ ~i@~·,
~)

TRES SONETOS.

PREOCUPACION

EL MUNDO

DE JUNIO DE 1&amp;97

�EL MUNDO

DOMINGO

20

DE JUNIO DE 1897

DOMINGO

ENGANO SUBLIME
Por roaría \:!escot.
NUM'.J,RO I3.

M le no eran alga nas bue:1a3 palabras las q11e podían
amaneará la irascible Mariana. Esta dirigió á la intrusa
una mirada hostil.
-Por lo q 1e ve al cariño, dijo, si se me manda que olvide ii mi difunta ama, no puedo hacerlo¡ por lo que ve
al servicio, yo conozco mi&lt;s deberes; pero si la señora no
está contenta de mí, no se moleste para decirW, mi maleta no está lejos.
Después de esta última palabra, lanzada como la fleeba de los partos, se alejó. Hacía mucho tiempo que tal
amenaza era entre los Duvernoy asunto de broma. Trein ta años llevaba ya la buena mujer, de servicio en la casa,
sin poder dejarla¡ y casi no había estación en que no
amenazase con bajar del granero esa famosa maleta, por
los más fútiles· moti vos. Más esta vez el aefior Duvernoy
no rió de la ocurrencia; eentfa que la amenaza era seria.
Dijo tristemente:
-Ya lo veie, Beltrana, tenía razón para demandar
vuestra indulgencia; esta mujer tiene el humor agrio, pero ea buena, abnegada y fiel.
Ella d:jo dulcemente:
-Haré lo que me sea posible para ganar la buena voluntad de Mariana, pero temo no obtener nada. Carlota
no ha perdido el tiempo ..... .
Cómo, euponeie que Carlota ........ .
Ella movió loe hombroe1 llena de mansedumbre.
-Ql1e queréis? la pobre muchacha ha quedaio tan descepcionada en au ambiciosa esperanza! No debemos censurarla mucho, yo le perdono de todo corazón lae dificultades que me ha creado.
-Que buena sois, Beltrana!
Y con una voz dura, añadió :
-Yo, yo no le perdono.
-Eritonceg no hablemos máe de ella. Dejadme admirar. Que linda es vuestra casa!
-Nuestra casa, díjo él tiernamente.
Ella repitió:
-Nuestra casa. Y afiadió, visitada yo l'l principal:
-Es un verdadero paraíso, Fernando, y yo voy á eer
aquí dichoea como una reina.
Ay! él no podía asociarse á este impulso de alegria, habiendo llegado la hora tan temida. Lila no se había presentado á su llegada. En otro tiempo, después de la me-nor ausencia, corr.ia alegremente hacia él. No podía esperar más ein informarse de ella. Tocó el timbre y se
presentó una joven recamarera,
-Donde está la sefiorita? preguntó:
-La señorita eetá encerrada en sus habitaciones.
-Prevenidle que la espero aquí.
La joven criada volvió sola1 Lila rehusaba obedecer.
El señor Dovernoy senUa la necesidad. de domará aquella rebelde; pero vacilaba en comparecer an~ su hija; esperaba sue violencias, eue rebeliones ...... Habría que corregir y castigar. Que triste retorno! La mano de Beltra•
na se posó so~re su brazo:
-Mi bien amado, ei mi presencia en vuestra casa debe
causaros tan gran molestia, me iré para no volver jamás.

En la mirada de espanto con que él la vió, comprendió ella que el golpe había sido certero.
-Quereis poner este negocio entre mia manos? Dadme
poderes plenos y espero, en menoe de una hora, dejaros
sumisa á Lila.
El tuvo un suspiro de alivio:
-Sois adorablemente buena, mi querida Beltrana, pe•
ro temo mucho haceros fracaear.
-Q lién sabe! dijo ella.
La huerfanita sollozaba en su cuarto cuando, después
de un golpe ligero dado á la puerta, una voz baja pronunció estas palabras:
-Abrid Lila, yo lo quiero.
Esta voz contenida tenía un acento tan autoritario,
que la niña enjugó sus lágrimas y obeieció. Abierta la
puerta1 Beltrana entró con la actitud felina que le era
peculiar. Tomó á la niña de la mano, y mirándola bien
á la cara1 en los ojoe francos, donde se leía una indiacuti•
ble aversión:
-¿Queréis amarme y os place que yo os ame?
Con un movimiento violento, Lila se echó hacia atrás.
-Oe odio, os odio, dijo con vehemencia. Habéis des·
pedido á la buena Carlota, me habéis tomado á Pa.pá, os
odio, os odiaré siempre.
U na sonrisa desdei'iosa pasó por los delgados labios de
Beltrana. Esa explosión apasionada de ira, le agradaba;
una enemiga apasionada es más fácil de vencer. Se sentó,
haciendo con la mano un movimiento que mandaba el silencio, y fríamente, sin una palabra de reproche ó de
queja:
-Mi pobre nifia, dijo1 desde que nos conocemos, hace
seis meses, ha habido siempre entre nosotros una sorda
hostilidad, ¿no es cierto? Vos queríais cerrarme 1a puer•
ta de esta casa. Para ello pusísteis en obra vuestras lá•
grimas, vuestras súplicas, vueEitra cólera; habéis eido
vencida; no teneis aun ni la edad ni !a fuerza para luchar contra mí. Es preciso pues que oe resigneis, Lila.
Yo he entrado aquí á pesar vuestro, y á pesar vuestro
petmaneceré, y si no sois obediente ......... (La voz tomó
las notas breves del martillo cayendo sobre el yunque),
podría muy bien arrojaros de aquí, como arrojé á vuea•
tra aya. Os hablo como á una niña inteligente que pue.
de comprenderme. ¡Escuchadme! Mí deseo ea vivir aquí
en buena harmonía con todos y sobretodo con vos. V os
me odiais, aeí me lo habeis dicho; pero yo no reclamo
vuestra ternura. No reemplazaré á la madre que habeis
perdido, ni siquiera á vuestra aya. Cuando estemos So•
las, podreis mirarme como me veis en este mome,nto,
con ojoe cargados de rencorosa cólera; pero ante loe ex·
traños, ante loe domésticos, ante vuestro padre, sobre todo, os exijo que me deis muestras de deferencia y de rea•
peto; exijo que me dirijais el título de madre.
Su voz imperiosa se había vuelto máe y máe dura; hizo
una pausa, después continup con tono súbitamente dulce:
-Ese sacrificio, ó máe bien dicho, ese disimulo, no lo
pido por mí eola, eino por la dicha de vuestro padre á
quien decís que adorais y á quien torturaie cruelmente.
Ea para que él eea feliz entre vos y yo, para lo que llegué
la primera á tenderos la mano. Yo no exijo una respuesta
inmediata: la llamada para la comida eonarádentro de una
hora; emplead este tiempo en reflexionar; si consentía
en aceptar lo que ea ya un hecho consume.do, cuando
nos encontremos ante vuestro padre, me daréis un beeo,
el eolo que oe pediré jamás.
Diciendo esto se levantó, y como había entrado, ea.lió,
con la misma mirada y la misma sonrisa. Lae lágrimas
de la huerfanita volvieron á correr más abundantes y
más amargas.
Una extraña hablaba como soberana en la casa de eu
padre, Y le dictaba leyes; predecía desde6.oeamente eu derrota y le ofrecía un insultante perdón.
No era propio del caracter de la impetuosa nii'ia resignarse sin combatir. ¿Para qué reflexionar? ¿P,1ra qné esa
hora de espera?
Su padre estaba ahí, el amo, el juez, el protector, al
cual jamás había recurrido ella en vano. El la defeniería
)'.', con no.a palabra haría comprender á eea madrastra

que el amor de padre es máe potente que el amor de esposo. Enjugó sus ojoe de prisa, y resueltamente ee dirigió á.
la cámara de su padre.
¡Ay! á la primera mirada que puso en él, se desvanecieron sus ilusiones. El pintor inquieto, presa de un evi•
dente maleetar, veía á la pobre nifia con una expresión á
la vez dura y temerosa1 que.ella no había visto jamás en
su rostro. Beltrana, al contrario, se aproximó, zalamera
y maternal.
-Venid, mi querida hija, ¿queréis besarme, no es
verie.d?
Y Lila desfalleciente dejó que loe labio~ de su madrastra se posaran fríamente sobre su frente, en tanto que
M. Duvernoy exclamaba con voz alegre:
-Sois una maga1 mi querida Beltrana;en verdades un
milagro el que habéis operado.
Un poco más tarde, eola en eu cuarto, la niña se aban•
donaba á su amarga desesperación. No escribía ya á su
padrino Felipe, tampoco á su aya Carlota: Una humilla•
ción pesaba sobre ella1 sentía en eu alma la vergüenza
de las capitulaciones. Se decía que había sido debil y cobarde, que al aceptar ese beso había desertado de la cau•
sa de la aya y renegado de ~u madre; pero creía tam•
bién, y eso lo comprendía perfectamente, que sucedería lo
mismo al dia siguiente, y loe díaE, los meses y loe años
que iban á seguir; que estaba vencida, qne no tendría el
valor de la rebelión y que no tenía tampoco el valor de
la resignación.
XXXIX
La señora Beltrana Duvernoy acababa de obtener una
victoria ein duda, pero bien menguada en resulrados: un
reino únicamente compuesto de esclavos sull1iaos por
el terror ó de súbditos rebeldes, no daría envidia á soberano alguno.
La liga de familia se dibujaba temible. B~ltrana, desde
eus primeros pasos en Pontarlier, reconoció su existencia. Por donde quiera resonaba en su oído el nombre de
la tan ~amentada, de la tan simpática. Carlota; aquí, ale-gremente1 como una fanfarria guerrera¡ ahí lúgubremen·
te, como un toque de muerto. L:1 seflora Fourneron exhaló eus rencor"es; las primas acentuaron como una mu ralla infranqueable su política glacial, loa amigos hicieron gala de su agresiva acogida: la tía y las primas ha~
bian puesto en obra todas sus itifiuencias contra Duveruoy. En las pequeflas ciudades la neutralidad no es po·
eible, hay que declararee en pro ó en contra y contra.
Beltraoa se declaraba evidentemente Pontarlier eníero.
La senora Duvernoy volvió-ásu casa desalentada. Cualquiera otra mujer hubiese abandonado la lucha y vuelto
á su vida errante ó buscado 11n lugar de permanencia más.
hospitalaria. Ella examinó las dos alternativas y encon·
tró graves objeciones.
Para la administración de las fortunas territoriales, es
necesario el ojo del am 1; la renovación de esto, el man•
tenimiento de aquell0, la explotación de loe otro1 demandan una vigilancia casi constante. Los intereses ma•
teriales, descuidados por largo tiempo por el pintor, ha·
bían sufrido demasiado. Por otra parte, la existencia.
errante tenía á los ojos de Beltrana el peor defecto. {{Piedra que rueda, no cría moho,u dice el proverbio, y ella que
ría criar moho. Era de aquellas á quienes la experiencia
instruye. Había sido cigarra en la primavera de su vida
y le había ido mal; llegado el estío, la cigarra se volvía
hormiga y preteodia llenar sus graneros. Las rentas de
Fernando, esae sesenta mil libras, sábiamente administradas, podrían permitir amplias economías. Ella estudió este asunto, testificó que la mitad de esta suma debía bastar para asegurar una vida cómoda y fácil y aun 1a
supremacía en e:1e medio restringido; el resto de las ren•
tae ee acumularía.
Beltrana conocía ya la significación de es as palabrae
inecrhae en los contratos de matrimonio: comunidad de
bienes reducidos 4 1ae adquisiciones nuevas. Mas para
hacer esto, era preciso vivir en Pontarlier durante la
mayor parte del afio, desarmar las iras, destruir las prevenciones, luchar con su talento, su belleza, su finura, su
·astucia, contra una ciudad hostil, contra una familia que

'i

20

de JUNIO de 1897

Ja re~haze.ba. Se decidió, y, para construir eu plan de
campaña, ee confinó en el retiro, observó y esperó. La
liga todavía no obraba con decisión, Re había jurado rechazar al enemigo, pero todavía faltaba que se diese el
asalto.
Para todas eeas curiosidades ásperas de provincia, re•
ducidas á flaca pitanza, Beltrana era una presa ardiente.
mente codiciada. Se quería, ea cierto, abrebarla de ultra•
Jea, más para abrebar1a era preciso que ella extendiese
su vaso. Ahora bien, la presa no ee exponía ni á loe ultrajes ni á las sátiras; ee encerraba en su casa; solamente el domingo salía para asistirá la miea parroquial, y el
reato de la semana se absorbía en loe cuidados de la caea.
como hubiera podido hacerlo una burguesita modestamente educada en un co11vento.
No ee porta por cierto una Dalila ó una Daoaé de tao
Edificante manera. Decididamente eea mujer que decep·
cionaba á todos loe que espeuban de ella malos actos,
carecía de la máe e1emental probidad. Envano se interrogaba á Marfana. Esta á pesar de eu evidente malhu•
mor, no podiaarticular una queja contra eu nueva ama.
Lila, fría y triste, se limitaba á responder:
-Ni la amo, ni la amaré jamás.
La señora Fourneron enrojecía. de cólera y las dos
Lezines palidecían de indignación. Ya no se encontraban sin dirijirse la misma pregunta: uLa has visto?,1 y
siempre la negativa respuesta uniforme y desoladora: La
señora Duvernoy no hacía tentativa de forzar las puer·
tas que se habían cerrado para ella.
Las cosas no podían quedarse en ese estado; después
de un conciliábulo secreto en casa de la eeflora Fourne•
ron, ee decidió que Jacobo de Sommera cuya vuelta era
esperada, eerfa enviado á un reconocimiento para tantear lae astucias del enemigo y eondear ene planes.
Jacobo ~olvió por fin á eea que él llamaba satánica bicoca de pueblecillo. No eetaba de buen humor; el flirt
con la americana lo había llevado muy lejos en el pais
de lo tierno, retardándolo en la ciudad de las pequefias
solicitudes, haciéndolo resbalar por la pendiente de los
menudos favores, llavándole ante el gran r!o que debía
franquear sobre el puente del me.tricnonio, para llegar
.al oasis de la dicha perpetua. Pero ahí el viejo corcel
rehacio se había encabritado, rehueándos~ á enfilar el
puente. Hubo una diecu~ión viva y después la ruptura:
la americana tuvo que buecar un amado menos recaldtrante.
Volvió pues él á su casa de mal humor, maldiciendo
los puentes, los ríoe, el flirt y las americanas. Fué enmedio de imprecaciones donde la eeñora Fourneron le cayó,
no dejándole tiempo ni de abrir eus maletas.
-Y bien, mi pobr~ amigo, tú sabes lo que ha pasado?
El se ha casado con ella.
Jacobo exclamó con uoa voz tonante:
-Cómo lo sabeia? Quién se ha casado con ella, el ru,eo ó el inglés?
No pensaba en Baltrana.
-¡Quién se ha casado con ella, Jacobo! Luego Ferna.o-do no te anunció BU matrim{'nio?
¡Ah! es de Fernando de quien hablais!
Y recordando sus cuerdas reeolucionee:
-Pues bien! qué quereie que yo haga! yo me lavo las
manos!
-Mostrabas más celo antes de tu partida, por losintere•
:ses de nuestra familia. Contábamos contigo para recono•cer qué especie de mujer ea. Tú que conoces á l.as pícaras .... . .
-Para eso, tia Fourneron, dijo Jacobo extremadamente halagado, podéis decir que me pinto solo; pero he ju•
rada no ocuparme de esa.
-¿Y por qué, Jacobo?
-Pilrqué ...... porqué ...... Qué es lo que tenéis que reprocharle!
La eeftora Four.oeron buscó algún cargo:
-No vea que ha hecho que tu primo se case con ella?
-¿Cómo, tía Fourneron, voe que sois el aposto! del
matrimonio habláis así? ......... Hacer que B&amp; casen con
et:ae, es la inocente manía de todas esas malignas gentecillas, deede eea Santa Nitouche de Eulalia, hasta ese
malvado demonio de Miss Megg.
-Ella exigió que se despidiese á la excelente sefiorita
Carlota.
-Ha hecho bien, Carlota era muy fea.
-¿CreeF tú acaso en ese primer marido1 en ese rico armador de Brest? Yo estoy segura de que no ha existido
jamás.

EL

MUNDO

- ¡Cómo! que si creo en Martín de Brest?
Se mordió los labios para no decir máe.
-Entonces desertas de nuestra causa?
-Yo no deserto, pero prefiero permanecer neutral en
esas historias; no quiero romper con Fernando.
-Cuando menos irás á ver á esa mujer.
-Iré á verla, naturalmente¡ debo una visita á esa nue•
va prima.
A pesar de sus disposiciones conciliadoras, pasó una se•
mana sin que Jacobo pusiese en ejecución su proyecto.
Era de los que experimentan las influencias inmediatas.
Sin embargo, pasada la aemana1 juzgó inconveniente diferir por más tiempo un deber de política, y después de haber procedido largamente á una toilette conveniente, fué á
llamará las puertas de loe Duvernoy.
Cuando fué anunciado el nombre del visitante á Beltrana, tuvo ella una de esas sonrisas que aclaraban por
instantes la impasibilidad de su rostro; ese primo de que
su marido le había hablado tanto y que amaba á las lin~
das mujeres, debía ser una facil conquista. La necesidad
de un aliado se hacía sentir mucho.
Aquella misma mariana, la terrible petaca de Mariana
había franqueado por fin el dintel del granero, bajado la
escalera con un ruido siniestro, y ahora, en )a cocina, se
abría, espantosamente como un ataúd. Mariana cum•
plía su quincudgeeima promesa
A la hora del almuerzo, Li.la, con los ojos rojos de lágrimas, rehusó comer. El seftor Duvernoy parecia consternado. Mariana1 con una coquetería de cocinera que
quiere que la echen de meuoe, babia aderezado el mejor
platillo de su repertorio.
El sefior Duvernoy, al saborearlo, dijo:
-Jamás la reemplazaremos.
Beltrana respondió dulcemente:
-Estoy desolada, Fernando, yo no he hecho observación alguna á Ma:-iana, no hay culpa de mi parte. Desde
mi entrada en la casa, busca un pretexto para salir.
El dijo con un tono que djsimulaba mal un reproche:
-Es lamentable en verdad; yo habría preferido per•
der una suma de dinero mejor que los servicios de Mariana.
Sí, urgía que un aliado viniese en ayuda de BeHrana,
porque en medio de aquella casa 1 de aquelia famlia y de
aquella ciudad hoetil, ee apoderaban de ella el desalien•
to y la irritación. A veces hasta lamentaba la partida de
Catlota. La pobre buena muchacha hubiese defendido
Bu causa y combatido por ella; ninguno es demasiado
fuerW para luchar solo.
El cielo le enviaba Ull campeón, pero era necesario
que este campeó.o estuviese bien convencido de la bondad de la causa que iba á sostener. Era preciso que fuese conquistado y subyugado¡ para eeto eran de temerse
doe extremos: una amabilidad .demasiado sonriente ó
nna dignidad demasiado austera. Era preciso que él adorase, pero á dos rodillas. Sin tener ea la sociedad de Piln•
tarlier la alta preponderancia de la señora Fourneron ó
de las sefloritae de Lezinee, el eefior de Sommeree no carecía de influencia. Primo hermano de Elena, ei él de•
claraba que la segunda sefiora Duvernoy era digna de todos los respeto@, rn opinión haría ley.
La acogida que hizo á Jocobo fue una obra maestra de
habilidad¡ una emperatriz de los antiguos días, recibiendo á un gran vasallo, no hubiera podido mostrar una actitud más noble y real. Ella leyó su triunfo en la rápida
sorpresa que él no pudo di~imular enteramente.
La mujer que recibía á Jacobo de Sommeree, que lo
acogía con una dignidad serena, con una gracia tan correcta, no podía tener un lazo de parentesco, por debil
que fuese, con la pícara vividora de Le6dice 1 con la aa•
tuta espoea del viejo Martin, con la maligna, la habil in•
trigante de Fernando Duvernoy. El conocía á las vi vidoras, él conocía á lae pícarae, él conocía tambien á lae
mujeres honradas; esta era una mujer honrada, infiaita•
mente bella, distinguida, imponente y digna de todos
los respetos.
Cuando BelLrana estuvo cierta de esta primer victoria,
marc6 un punto y cambió el juego. Se pU.Bo graciosa y
sonriente escuchando á J acabe, interrogándole acerca de
eus gustoe, de sus ocupaciones; daba un precio infinito á
los menores detalles que él tenía á bien revelar sobre sí
miemo. Parecía deslumbrada je saber que él amaba á
Niza, que adorab1 á París y que no detet:taba á P.:,ntar•
lier; que pasaba el estío en su casa y el invierno en el

mediodía. El decía los no-n'1rP.s de log hoteles donde bajaba, de loe restaurants donde iba por la mañána. Todos
eaos detalles de una perfecta insignificancia, eran escu•
chados por ella al igual de import,antes secretos de Estado. De cuando en cuando, cc,n mucha habilidad, arroja•
ba ella en la convereación algunos nombres ilustres. Le
pregunta'ro si conocía á lord X ......... ei había encon•
trado á su íntima 1amiga la princesa K ......... off. Por fin,
á su vez ella habló de sí misma, haciendo notar con humor, sus rudos principios en Pontarlier, desde la male·
ta de Mariana que se ob3tinaba en salir de la ca!:!a, hasta
1ae aefi.jritas de Léziaes que se ob:1tinaban en no entrar.
Y esto sin amargura, con un lindo matiz de burla, con el
tono de superioridad indulgente de una mujer que está
por encima de toda3 estas p~queñeces, con un ligero desdén por todos esos rigores de provincia, desdén que él
debía c:&gt;mpartir y comprender, él, huesped de la'3 grandes ciudades, él, superior por eu esprit, su inteligencia y
eue relaciones mundanas, á ese medio estrecho y limi•
tado.
Cómo hubiera podido Jacobo permanecer fiel á la liga
Cómo hubiera apechugado ante la amiga de la princesa
K ..... .off y de lord X ...... con el ridículo de eer tratado
de provinciano? El antiguo jefe de la conjuración desertó
vergonzosamente, con armas y bagajes 1 y no descubrió
lae asturias del enemigo, pero si confió las d'e eue aliadoP.
Beltrana tenía una manera tao cautivadora de escuchar
que él tuvo que decirle:
-Ellas no oe quieren mucho que digamos, prima, eatan furio3as porque no intentaie nada para aplacarlas;
pero VOi! habéis elegido un buen partido; permaneced en
vuestra casa¡ ellas vendran. Se fastidian tanto!
XL
Una mafiana, la sefiora Fourneron, después de haber
oido doe misas, visita.do tree familias pobres, explorado
cuatro almacenes, acomodado eeie armarios y escrito
eiete cartas, se encontró un poco escasa de ocupación y
cayó en una ab3tracción melanc6lica: las noticias que en
eu ir y venir de en la ma!'iana había recogido, le daban
en que pensar. R~sultaba de esas diferen~s informacio•
nea que los Duvernoy tenían proyectos.
T,mer proyectos, ee llama en Pontarlier la intención
de dar fiestas. Rabian sido contratados algunos obreros
y cierto comerciante había recibido un importante pedido de velas esteáricas. Ahora bien, si había algo penoso
en el mundo para la señora Fourneron, era estar en términos fria, con peniooas que tenían proyectos. Su a ver•
sión por Beltrana fué conmovida en lo más profundo,
su humor se endulzó como una plaza que va á capitular.
Después de todo, qué le reprochabanáeeta mujer? Era
joven, bella y cuerda; nada en BU conducta dejaba ehio
para la mia ligera crítica, Fernando la amaba: no se puede imputar como crimen el amor de un marido.
Ella había, ee cierto, despedido con algo de brusquedad á la tan simpática sefiorita Carlota, pero eso era !)')r•
que quería ocuparse ella misma de la educación de Lila.
Este motivo ta.mbién era loable. ¿Cómo la sefiora Fourneron, cuyo juicio era tan seguro, ee había dejado extr~.
viar por ese chisme de Felipe de Aubian? Cómo no había ella comprendido que eu papel, al contrario, debía
ser del todo maternal: acoger á eea nueva sobrina, abrirle loe brazos, dirigir sus pasos, ser su consejo, su apoyo,
y pues que tenía proyectos, ayudarle en esoe graves
asuntos. Por último, sería miserable cosa, desde que uno
ha reconocido su error, obstinarse en el mal camino;
ella no era, gracias á Dio@, de esos eepiritus es~rechos
como las Uzinea; ella iría derechito á su cara sobrina
Beltrana J le diría ................................ ...... ............... .

····································· ············································

La seflora Duvernoy estaba en eu toilette cuando la
señora Fourneron entró sin hacerse anunciar. Beltrana
comprendió inmediatamente en qué condiciones le era
ofrecida la paz; no tuvo ni uo gesto de sopresa ante esta
intrusión matinal, ni aun la enigmática sonrisa con que
había acogido á Jacobo de Sommeree. Las condiciones
serían duras: ponerse en tutela, aceptar la dirección de
la vieja tía en en familiaridad; sin embargo, no vaciló.
-¿Mi tía, dijo ella con au voz metálica, os agradaría
darnos algunos consejos para amueblar nuestro comedor?
Da mil amores, dijo la eetíora Fourneron, cuyo rostro
Bé iluminó.
L'ls Duvernoy, en efecto, tenían proy1::ctos y fué la.
venturosa tía Fourneron la que compuso el menú de la

�DOMINGO ao DE JUNIO DE 08117
430

comida, la•lis.ta de loe convidados y las canastillas de
florea y de frutas.
La conquista de las Lézines fué más laboriosa pero era
más importante aún. Su casa ra,tidioaa, pero altamente
honorable, daba el tono á la mejor sociedad de Pontar•
lier. Se decía: Ser recibido en casa de las Lézines como
se decía en otro tiempo: Ir al faubourg Saint-Germain.
El saloncito de la seflora Fourneron se abría a. todos; el
gran salón de las Lézinea se entreabría solamente para
algunos. Tanto como la una se prodigaba en todas las
ocasiones, las otras se encerraban, se reservaban.
Ante la dJserción de sus dos aliadoe, habían tenido
Ellas una palabra severa:

DOMINGO 20 de JUNIO de 18sn

EL MUNDO

en que Aglaé condescendit,ra en llamarla mi prima, el
día en que aquella puerta tan rígidamente certada, se
abrie1a ante ella ampliamente.
Ninguna fortaleza es inaccesible: la habilidad del sitiador consiste en descubrir el punto vulnerable, donde
el asalto debe ser dado. Beltrana estudió y descubrió.
Las pompas de Satanás son de diversas naturalezas. El
demonio del orgullo tiene más de una manzana en au
árbol. Esas solteronas á quienes no tentaban ni los placeres del mundo, ni el lujo, ni la gala, estaban devorada,;¡ por una de esas ambiciones de que los parisienees
sonreirán acaso, pero que aquellos que han habitado la
provincia, comprnnderán fácilmente.

EL MUNDO

NOTAS DE LA MODA.

Ser nombrada presidenta de una de eeas asociaciones.
piadoEBs que pululan ahora, gozar de los honores quevan unidos á esta dignidad, confereaciar con Monsefior
el arzobispo en sus visitas episcopales; tratar de igual á
igual á los miembros del clero; ser un alto personaje, no.
atareadJ, de pie acr.ivo, perdido entre la multitud, sino
sentado majestuosl.mente en su sillóa, como conviene á
los grandes digaatarioe, tal e11a la ambición que devoraQa el corazón piadoso de .!..glaé de Lézinee.
Continuaré.

Gorrita de tul con encajes y listón
muy angosto, azul pálido.

con seda crema. En el borde del eecote
y las mangae, lleva un volantt'l bordado
con eeda en la miema cachemirs.
Varias piezas de ropa para niño• pequeños.

Capelina de una pieza.

En eetaplana eneonlrarán nuestras bellas lectoras modelos de todas clases pa•
ra engalanar á. los bebés, ya bordándoles
eobre la misma I tela ó acomodándoles
bordados apropiados.

Bata de mañana para niñas de
2 á 3 a ños.

Eeta batita muy amplia, se hace de franela obscura, adornando
el cuello con cinta ingleea.
La otra batita, que es para niños de un ano, se ejecuta con tafetán color de rosa y encajes
blancos.

Una dama muy coqueta que escribe sus
memorias:
.
« . •.... Tantos sufrimientos, taa continuados pesares habían alterado profundamente mi salnd¡ en dos años había envejecido lo menos seis meses ...... u

Ves t i do de be b é.

Este vestido es de cachemira
crema, el cuerpo del vee,tido va
escotado, la espalda y delanterrs
están recogidos con tres ajaretados en el talle; la falda va adornD.da con tres hileras de gaviados

BaÍa de mañana para alñaa de

2

á 3 añ o s.

,

i

,.,,., -,err,=
.
Almoh1tdo n bordado sob r e li enzo y a dorn ad o c o n un vol a n te bor d a do.
Ab ri~o bor~ado pa ra niños p equ eños.

1

'
-No es á nosotras á quienes se seduce con las pompae
de Satán.
Beltrana á pesar de su habilidad ee sentía vencida: las
do!! solteronas, acompasadas, ceremoniosas, eran para
ella adversarias mucho mis temibles que el tarambana
de Jacobo de Sommeres 6 la activa \ía Fourneron. Ella
romprendfa que su triunfo no sería completo sino el día

::- ·1.c
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p~_'i.

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Vesti d o de bebé.

�{LA FRATERNAL
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El aguacero de oro</name>
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                    <text>{LA FRATERNAL
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con m.otlvo de ~u jubileo, celebrado el 20 de Junto de 1807.

•

N1JXBRO ,a6,

�EL MUNDO

434

" l t L MUNDO"
Scmanar1o Ilustrado.
Tel~fooo 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 8'¡ b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la ReUCOión, debe aer dirigida al

Director, Lle. R.af'ael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al

Un gobierno sólido, dotado de suficiente fuerza para
salvar la democracia de este riesgo, será un auxiliar poderoao, no-sólo del régimeu republicano, sino de Ja misma
nacionalidad.
Y este servicio lo ha prestado á la nación el poder
público emam1do de la poslirt::ra guerra civil.
Loe principios de la Democracia., exparcidos profu~amente en el territorio durante treinta años, difuodidos
en la sociedad en alas de las instituciones-y no hay que
perder de vista la función educativa de toda ley~form1m
parte de nuestro bagaje político, se encuentran como cuer•
po de doctrina en todos los espíritUB.
Podemos, pues, decir, que la República ha salvado su
primer peligro, para entrar de lleno en el periodo de perfeccionamiento después de haber alcanzado el de su consolidación.
1

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
La subscripción á. EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se cobra por trimestes adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago debe ser precisamente adelantad o .
Jd:GIBI'R.ADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE.

motas tbitorialts.
&lt;E:rtinta afür, bt ttepúblirn.
Acaban de cumplirse treinta sfíos del triunfo de la cauRa republicana, y fü ya ti?mpo de estu1iar el avance que
han tenido en el paía laa ideas sembradas con la sangre
v con el fuego en. la extensión del territorio nacional .
N uevaa generaciones han venido á agruparse en rededor
de loa campeones de aquella ~poca y á ct..nti~ua_r la obra
emprendida con tanta tenacidad como patnoi1smo. Podemo3 pues, hacer el balance de un periodo de tiempo,
suficiehte para apreciar el ptogreso del país dentro del
régimen democrático.
Cllnsolidada la República, la idea democrática encontró
un fuerte apoyo en una ley dediná.mica social que quiere
que las reacciones sean proporcionales á. las acciones; y en
tlla se suatentó el principio VPn~edor para difundirse extensamente en los espíritus. Fué aquel un periodo de eniusiasmo republicano, algo como uu himno entonado en
loor de un dios reconquÍli1tadode manoa enemigas y que
triunfalmente se llevara á. su desierto santuario.
Aquel sentimiento tenía, ~n efecto, lineamientos mfsticos· había mucho de éxtasis en el fervor que se prestaba á '10s principios de la democracia, una suerte de culto
indiscutible, propio máa bien del ardor de un apasionado
que de la fria calma de un convencido; hecho muy naturali por otra parte, en aquellas circunstancias.

•*•
Juárez fué un espíritu sereno operando en un medio
de agitadores entusiastas. Al bajar al sepulcro, deJó un
problema sin resolver: el del progreso nacional limpio
de loa pre1uicios dominantes, informándose en criterio
más amplio, en contacto con la ley de solidaridad universal que preside á la vida y desenvolvimiento de las
nacionalHades modernas. Pero el poder publico que
substituyó al Benemérito, no se penetró del momento
histórico, y equivocando el camino, ee olzó como un obstáculo inesperado á la nueva fuerza expansiva que extremecia la República.
Lerdo de Tejada fué arrollado por una corriente impe•
tuosa que pretendió esterilizar en los limites de una charca. La revolución de Tuxtepec, como se ha dicho muchas
veces, nació como la resultante de intereses nacionales,
que era indispensable dar desarrollo; fué el producto de
una época que en vano se pretendía borrar de las páginas
de la historia, y en este movimiento tomaron parte todas
las en.ergfae y todas las actividades de la nación.
La idea democrática pasaba de su periodo metafísico
al positivo; de la etapa neo-mística á la de loa intereses
materiales; del régimen jacobino al del industrialismo,
entrando, de este modo, al gran concierto del progreso
contemporáneo.
Pero no ha sido este el único refuerzo que ha tenido
el principio republicano.
En estos últimos tiempos la Democracia ha sido sometida á. un profundo y escrupuloso análisis. Se señalan sus
imperfeccione:i, se buscan materiales con que colmar sus
lagunas, se estudian las deficiencias de rueaas que entran
á funcionar en el aparato. ¿Qué provecho obtendrá la
política del porvenir de esta critica, que algunos pretenden no conocer, al modo de esos puai1ánimes que rechazan las ideas que les desagradan?
Un provecho enorme: el de reformar y reconstruir piezas que estorban á la marcha de lamaquioaria, que siha
de ser útil á nuestras generaciones y las venideras, necesita de este severo é irreprochable exámen.
Entre loe lunares que ee pretende haber encontrado en
el flamante s@l de la Democracia, uno de ellos es el de
que el sistema perturba, con sus cambios, á. la existencia
nacional. La primera necesidad de un Estado ea ser duradero, y lasxepúblicas, por razón de estructura política,
no ofrecen e~ta garantía. Países de régimen democrático
en que el poder público paea de una mano á otra, sin
trasr.ornoa sociales, económicos ó políticos, representan
un avance muy grande, un nivel superior en sus elementos const.itutivos. Una República siempre se baila expuesta á bruscos cambios que ponen en peligro lae inetitucio•
JJes y con ellas la_ vida del pafe.

RESUMEN.-La coronación del Czar y el jubileo de
la Reina de lnglaterra.-Victoria I y Nicolás 11.-Los
festivales de la paz.-Su efímera Influencia en la
universal concordia.-La marina alemana.-EI retiro del principe de Hohenlohe.-Puedeestartranquilo.-EI deber cumplído,-las islas Sandwich.Ojeada retrospectiva. -Si, anexión á los Estados
Unldos.-Sus peligros.-Política de aventurasConc.lus16n.

Hace un año la capital legendaria del gran imperio
rrioscovita era centro de atracción, á donde concurrían de
todas partes de su dilatado territ.orio loa representantes
de esas agregaciones múltiples que forman los dominios
del Czar. A ta sombra del Krnmlin que guarda en sus
muros venerables los recuerdO.i aautua de la poderosa
monarqma eslava, se coogrt'garon los príncipes y señores
de la tierra para dar más brillo con su preeenci~ á la ceremonia más pomposa que ha contemplado el siglo XIX:
la coronación de Nicolás 11.
Aun no se extinguen los ecos de la grandiosa fiesta,
tristemente interrumpida tan sólo por lus ayea desgarr,1dores de las víctimas de K•Jdijnsky, y un nuevo festival
convoca á los pueblos cutcos en la metrópoli britá.uica
para asistirá. la iruponente solemnidad. del jubileo dd la
reina Victoria gloriosamente sentada en el trono de sus
mayores por ~n periodo de tiempo que sobrepuja al de
todos los soberanos de la tierra.
Ayer recibia pleito homenaje de sus millones de súb ·
ditos un joven lleno de esperanzas y teniendo delante de
sus ojos abierto el tiempo porvenir; aydr los labios se
abrían y las almas a e ensanchaban en m(stJ.ca .°!ª"
ción, pidiendo. para el augu~to monarca l"a. bend1c10nes del cielo, é implorando acuirto para el reino que se
inauguraba. Hoy los himnos que se cantan, las voces
que se alzan, entre las nube~ perfumadas d_~I inciene~ y
las aclamaciones de la multitud, son en acc10n de gracias
por el dilatado y glorioso rei':1ado, ~ue .en ~esenta años
ha conducido al heterogéneo 1mper1u bretá.mco por el ca•
mirio siempre amplio dd su progresl y engrandecimiento no interrumpido.
En las actuales circunstancias porque atraviesan las
naciones de la vieja Europa, siempre apartadas por odios
profundos, divididas por añejas rivalidades y alejadas
por ciegas competencias¡ en el período presente en que
la paz armada es la máscara hipócrita á. través de la cual
ee espían mutuamente, buscando el momento opctrtuno
para saciar su encono y m1tigar sus envidias: estas fiestas son como floridos oasis donde el ánimo fatigado se
sienta á descansar de la constante bregai como dulce intermezzo en que el alma, harta de escenas de sangre y lu·
chas deepiad.adas, halla pacifi.:o esparcimiento y regalada
calma.
Ah, si esas reuniones de paz y de concordia tu vieran
efectos duraderos máe allá de las fronteras de los pueblos
que las coavocan! Ah, si la alegría desbordante en las ceremoniosas recepciones·y suntuosos banquetea fueran lazos de unión y prendas de amistad para tos pueblos, co~
mo aparentan serlo para los individuos! P~ro, nó; desgraciadamente quedan en pie las causas que provocan las
gigant.escas luchas, y trae esos iris de paz, que resplandecen entre los arcos de triunfo y á la claridad de loa cirios
encendidos en loa templos, continúa la lucha subterr4nea, la competencia sin treguai el choque de opuestos intereses, y laa razas y Jae gentes y loa pueblos y las nacio•
nea, un momento confundidos en fraternal abrazo, vuel ven al dfa siguiente á contar sus acorazados y á pasar revista á. sus innúmeros eJércitos, aiempre listos á entrar
en singular combate que ha de asombrar á los siglos venideros.
Ahí está, sin ir más lejos, el implacable Hohenzollern,
que decidido á hacer de la marina alemana un ariete formidable de su poderoso imperio, resuelto á que ha de
figurar la moderna Germania cowo potencia marítima
de primer orden, ya que ee juzga invencible en tierra por
su admirable y sabia organización militar, no retrocede
ante el sacrificio del príncipe l:fohenlohe, su hábil consejero, á quien obliga á dimitir porque no supo contrarrestar la influencia de los círculos oposicionistas del
Reiachtag, que rechazaron con vigor los créditos solicita
dos en nomb~ de la dignidad riacional, para proveer al
desarrollo de la fuerza naval con que ahora cuenta.
Nada valiera.a. loa méritos adquiridos por el viejo Canciller en defensa y en e:ervicio de la patria alemana; nada
sus recientes triunfos diplomáticos en el embrollo orien•
tal¡ nada la voz del Emperador llevada en los concejos
europeos, que ha levantado de su tumba á. un caduco
imperio y ha revelado por la aug11Bt.a soberana voluntad de Guillermo II, la fuerza latente en el carcomido
pueblo mahometano, herido de muerte y roido de po-

DOMINGO •1 de JUNIO de 18117

DOMINGO 27 DE JUNIO DE 1897

dredumbre: había algo que se oponía á los designios del
hijo de Federico el Noble, algo que resistía á su omnipotente avasalladora voluntad, y por todo ha pasado, provocando una crisis que sin sacudimientos, sin violencias,
cambia Ja faz del imperio germánico.
El Príncipe de Hohenlohe se retira; pero puede llevar
tranquila su concienciai pues ha qerido evitar al pueblo
los nuevos sacrificios que exigirá. la marina de guerra,
tanto más costosos cuanto que ya pesa, sobre él la organización militar del vasto imperio, convertido en dilatado campamento.

Apartándose un poco de su ordinaria política que los
aleja de las conquistas y los separa de la expansión colonial, hanse lanzado loe Estados Unidos á. una aventura gue, además de las naturales peripecias que trae
aparejadas, puede conducirlos á dificultades y roces im•
posibles de prever en 103 primeros momentos del aparent.e triunfo.
Hay, allá. en las aoledadesdel Océano Pacffico 1 un gru·
po de rocas abruptas y dilatadas que conetitu ye el archipiélago de las Islas Sandwich. Malayo por su origen
cuasi americano por su situación. geográfica, el an\igu~
reino de Hawaii allí establecido, ha venido pasando por
diversas fases, hasta convertirse poco ha en u.na repúbli•
ca moderna, gracias á las intrigas y maquinaciones de los
colonos none-americanos que han llegado á. posesionarse
de la dirección pelítica y económica del pais.
Sol:!' misióneros protestantes primero, eus comerciantes
y agentes financieros luego, y ·sue políticos y agitadores
des pué~, han influido notablemente en la evolución de las
tierras hawayanas, á despecho de los elementos prirniti·
vos del pa1e, apegados á. sus propias tradiciones, y no
obstante la labor no escasa dt, los súbditos del Mikado
que trataban de hacer prevalecer la influencia del Japón;
que con mirada codiciosa consideraba el país destinado
á caer á. la postre en su esfera de atracción. Allí se habían dado cita aventureros de todas las regiones del globo y negocianteE. de todos :os países, pero ningún grupo
ha adquirido la preponderancia que han sabido alcanzar
los anglosaJonea americanos y los japoneses.

~ranafundido ~l e:ipíritu I?~d.ern? en aquel pueblo,
ab1ert.o á las c~r~1entes de la _c1v1hzac1ón, y que se manifiesta en la acuv1dad de su vida social y pohtica· robustecid~ la población con el elemento extraño que ~n olea das rncesantea afluye á las hoepi!ialarias playas llevando con su trabajo y sus ensefianzas nuevas y pbderoBaa
energías, pero hacieudo predominar sobre los grupo!!
autó_Jt.onos _las agregaciones de otras razas, y sobre las
trad1c1ones 10~ígenaa, las tendencias de loa extranjeros:
no es deextranar que desde hace cerca de medio siglo
se hayan hecho las primeras tentativas de anexión á. los
~atados U nidos.
No fueron muy favorables entonCtls y hallaron fuerte
y ~enaz opoiá~ión en todas J~s clases del reino¡ pero de rribado e~ 1ég1men monárqmco, desvanecido el prestigio
del trono por la extinción de la dinastía de los Kamekameka, dedicados al mejoramiento y progreso del pafs •
~ngerta~a la democracia americana en aquellas apartada~
1slas1 dispuestas como campo fecundo á la fruc,ificación
de las prácticas repúbJicanas, y predominant.e el elemento americano, duefio de la instrucción, del comercio del
culto, y de todo lo que significa fuerza viva en aq~ella
sociedad, por natural sucesión de loe acontecimentos
han venido á caer en la esfera de atracción del coloso deÍ
Norte, y decidido formar parte de la UDión Americana.

•
••
¿Q'lé importa la protesta sentimental y platónica de la
ex-reina Lilioukulani, desposeída de eu trono por las
maquinaciones de los comerciantes á quienes oatenaiblement.e apoyaban los cónsules americanos? Se:á una voz
perdida y ahogada por el himno con que los negociantes
saludarán el nuevo régimen.
Pero si no causa efecto la protesta de una infeliz mujer,
alegando derechos que prescribieron ya en nombre de la
democracia, sí debe preocupar al Senado americano, antes de decidirse á aprobar el tratado de anexión, la ingerencia que pretende tomar el Japón en el asunto, en
virtud de los intereses que posee en las islae.
Orgulloso después del ruidoso triunfo que obtuvo so•
bre el Celeste Imperio; ebrio con sus legitimas victorias
que le dieron honra, prestigio y riqueza, y un tanto
contrariado por el 'veto que imerpuso Europa á la extensión de sus conquistasi puede el pueblo del sol naciente
buscar en otra parte la compensación, siq11iera sea con
mengua del buen nombre de la Gran Republica.
Pesen bien, pues, loa estadistas de Washington la ac•
titud del Japón, y .no se insinúen temerariament.e en una
pc•Jitica de aventuras, contraria á su.buena tradición de
paz y de grandeza.
X. X. X.
Junio 2. de 1897.

Lo que algunos hombres de Estado han llamado el
bien público no es no fantasma de su cerebro, un poema quimérico fabricado en los vuelos de su imaginación,
por sus pasíone~, su ambición y su orgullo personales.
Fuera de ellos hay una cosa real, sólida y de superior im•
portancia, el Estado, el cuerpo social, el vasto organismo
que dura indefinidamente por la serie continua de gene·
raciones solidariae.
H. T.AlNE.

EN TIERRA V ANKEE
NOTAS A TODO VAPOR

LA VITA BUONA

,

Mi propósito ¿no lo he dfcho ya? ea consignar en rápidas noticias las sensaciones causadas únicamente por tl
aspecto txter1or de las Cusas en esLe pata interminable. A lo demás renuncio¡ no me meteré en honduras;
acaso más tarde-¡oh! nada vale tanto la pena como esw
tstudio para noaot.ros los mexicanos! -acaso más tarde
me sea dado intentari después de un nuevo viaje más
lento, penetrar en busca del alma del coloso mas allá de
las facciones y de la epidermis. Ahora no; ahora me paso tl tiempo queriendo entender lo qut, anuncian loa conductor~s de.los wagones del ele-vado i.:ada vez que va á ha•
cer alto el tren, ea decir, cada tres minutos, y nunca logro entenderlos, con la agravante de que eé 10 que va.1.t á.
pronunciar.
Lo que es para mí una tentación suprema fl'1n !as. escuelas. Un d1a qua iba solo, r1unbv al Uentral-Purk, muy
temprano, me colé en una¡ ¡cuánto bueno t:Dtiev1 en cinco minutos! El edificio mi, pareció mLiy pimoreaco, pt,~
ro muy alto¡ en t:ataa elevadlsimaa y gracio1:1as torrt:cillas espía á loa niflos el duende feroz del iucendio; es
verdad que todo est~ previsto, escaleras de fierro bien.
aisladas que sirven unas para que los alumnos suban y
para que oajen otras¡ por donde quiera en loa pasillüs,
bocas de agua listas, con sus servicios de mangas, etc.,
sin embargo, el pánico echa por tierra todas las precauciones. Aquí en la eacuela prioiaria superior ó high school,
lo mismo que en el kindengarun (esa delicios11 inst.itu•
ción frebeliana pür la que uenen vasión aqu1 y que entre
nosotros apenas ha podido pro!!perar, por la viej1siwa
preocupacion del alf"beto y 10s pa otea) y en toda 1a enseilanza, como en la sociedad entera prtidomina, reina,
triunfa la mujer. Esta ea una escuela mixta, y aunque
la coeducación, no sea tan absoluta como creewos, pues
muchachos y muchachas juegan y salen aparte, d hecho
ea que existe sin inconvenienttlB. ¡ay! del rapaz que faltara al respeto á. ur.a girl; sus compañeros se ~ncar~~rian
del castigo. Dirección y profesorado aqui son femen1uos;
las mujeres obtienen die:&amp; ve~a más que loa hombrea en
cuanto á aplicación y disciplina.
La sala de atamblea, como aquf llaman al aula, ea ca•
paz de contener mucha gente¡ et:1 un gran espacio dividido por tab1q •1ea do:t maJera que se doblan y desapare•
cen; sirve, pu1-:s, para clases y p:1ra reuniones; en el fondo el estraao y el wagnlfico ó1gano. Lo que encanta es
el aseo, laeleg.i.ncia, el confort¡ aquí no hay pup1~rei, para dos personas siquiera¡ cada alu1.1100 \itlue .su silla con
un brazo movibl~ l\ la derecha que es también mesa y
atril. Todo esto m~ daba envidia. Figúrense mis recto•
rea que en la gran efcuela (?) en que yo sirvo como prJfeeor y donde se hau gaet.~ctu cout!idt:rable número de
millares de pesos en loi, ú Hiwoa afius, son comaoas las
clases en que loa alumnos pueden estar bien sentados y
no hay una en que puedan Wmll.r notas c.&gt;mo no sea sobre sus rodHlaa! Parnce ruentira.
Decía yo que las mujeres eou aquí las reinas; los reyes
son lo~ niñoti; salen en bandadas risueñas y se derralllan
por las acerasi los parques, loa terrenos a_in edificios, Y. en
todas part6a son. los dueiios, Ví en la Qumta av,muta, cierta ocasión, una lucha épica entre un enjambre de est.oé'
blondos y colorados saltabardales y el guardián ~e un jar~
dincillo de una casa suntuosa, qm, no queria deJar pene•
irar á los invasores. No pude ver el rtsultado de esta
campana, pero el hombre estaba. desesperado. Lo que á
estos diabletes encanta y fascina ea el sport atlético en
todas sus formas; en cuan,o pueden saltan loe maderos
de un terreno cercado y ahondado, para la. parte subte•
rránea del edificioi é iruprovisan un partido defoot-ball,
en que se golpean, se arrastran, se m~ull.an y hasta suelen enaengrentarse con tanto tncarmzamieoto como en
los duelos homéricos anuales entre los alumnos-atletas
de las grandes universidades del Massachuesetts. Los
combates entre los Fitz-Simona, los Sullivans, _etc,. apasionan tanto aquí á los ni.fios, tomo á las muJereB" y los
viejos. En N. Orleans y en Atlanta observaba yo e l ademán estático de loa chicuelos y de las misses ante los retratos de los púgiles que iban á disputarse el campeonato del mundo; así debían de haber mirado los helenos
de Elea la estatua de Korebos el primer triunfador en
los juegos olímpicos.

•
••

Es dificil ir á comer á lae siete de la noche, no digo en
el suntuosíeimo restaurant del Waldorf, que ea un jardín de oro, seda, plantas exóticas y espaldas desnudas
más ó menos bien satinadas, ó en el elegante y arista•
crJ.tico del n~unswick-hotel, ó en el espléndido Delmónico-en donde se come el mejor cam mbert del nuevomundo-sino en otros de segundo orden, sin vestir el
uniforme nocturno de la cultura humana-frac, corbata
blanca y, aqu.i, una opulenta crieántema en el ojal. En
cambio al teatro nadie va, sino en traje de calle, como
no sea á la ópera, que aun no comenzaba cuando estuve
alli.
Mis compañeros y yo nos pasábamss 1a primera mitad
de la noche en los teatros; Fara un mexicano todo en
ellos es ext.raño; la distribucion que es una mezcla de
circo y teatro; la comodidad que alli generalmente es
refiuada y aquí no existe; el decorado, allí compneetg
ue telas más ó menos lujosas, lo que es absolutamente
diverso del semi-decorado de nuesLras escuetas salas dei
Nacional, Principal, etc., y, por último, el espectáculo.
Mi impresión ea esta¡ toda pieza representada en los
teairos americanos nece@iia dos cosas para tener éxito,
1:' una dosis considerable de clownismo, 2? una tercera
parte, por lo menos de cirquismo; lo demás puede ser
hrico, dramático ó nada de esto¡ con loe primeros elementos basta.
¡Oh! sí, las tandas, como por acá decimos, triunfan en
N. York y en toda la Unión, como ea de suponerse. Una
tanda ewpieza en Proctor, v. g. á lae tres de la tarde y
acaba á las 1:1eiE!, otra acaba á. laa nueve y á las doce la

43_5

EL MUNDO

t~rcera. La diversión se compone, invariablemente, de
canciones negro-yankees¡ yanketa, sobre airea de valses
ó polkaa á la moda, com~ el eterno _aj ter the ball¡ .fran~
sas, irlandesas, etc.; conctert &gt;B musicales, es decir, piezas de música tocada-:! per un señor y su simpática familia, en vasijas de cocina como cacerolas y cafeteras¡ sainetes rudimentarios y jocosos representados por otra
familia más simpátick que la. anterior, compuesta de un
elefante pa Jre, dos elefantes madres y tres niños, siempre elefautes. Los t1lefantea son edtficios de piel de rata arrug8da y colgante, que hacen cosas 1udeciblemente cb.ietuBaB con uua cara. absolutamente seria, lo que las
hace má-:! chisr.osas todavía; son de esos graciosos que
lo~ francese'! llaman pince•sans-rire. Adwirablefl; lo que
má.a a 1miré 1;: n dios fué la elegancia con que trabajan
en bicicleta; yo que al.loro este sport como ad.oro todo lo
que no puedo ser ni hacer, al verá uno de estos amables
¡iaquidermue describir sobre el escenario irreprochables
curvas y pedalear rápidamente, concebí la tímida esperanza dd acumpañar un dfa á Rafael Rebollar, cicliah
convicto y conteso, en sus excursiones de veintitres kilómetros por hora.
O.ras exB.ibtciones del mismo género zoológico, cuatro
ó cinco pantomimas, nueve ó diez hércules y cuatro ó
stis pretitidigitadorea, cierran esLe artístico espectáculo;
¡oh! el arte, el arte! U1erto, esto no ea ni Hamlet ni la
Valkiria, y auele perderile aquí el recuerdo de Sarah Bern•
hardt y d~ Coquelin, de Dumás y de Ibaen; pero el arte
ea relativo tawbien; hay arle y arte: y yo me divertí;
es nna diversión que no llega al cerebro ni al corazón, ¡oh! esto la hace deliciosa; es una diver:5ión epidér•
mica, la emoción y la inteligencia duermen. Verdad es
qut:i se siente uno ligeramente idiota delante de esos pobres elefantes que han necesitado más esfuerzo para escribir 25 en nn pizarrón con la trompa, que Newton pa•
ra descubrir la gravitación universal; pero esto es bueno
para rebajar el or~ullo humano.
¿Sm ewvción? No enterameme; una cosa me conm'lvió:
oir cantará Mtle. Polaire, una estrella de las F,Aies-Bergere de Paria, BllB cancioncillas picarescas y rnilitarunas, re~
medando las trompetas y los pasos marciales, con una
vocecilla y unas piernec1llas delgadas, que hacfa subir á
las notas más altas, todo ello delante de un auditorio espeso, fria como una banquiea polar, silencioso como un
domingo protestante, compuesto de hombres y mujeres
que evidentemente se creian robados por la pobre alon•
ctra parisiense, que no acertaba á extraer un solo rayo de
luz de los charcos de agua azuloaa dormida en las pupilas de aquellos hijos de la cerveza y de la Biblia. Uno
que otro snob boaqut"jaba un aph,uso que se apagaba en
til ambiente glacial de donde emeriían doscientas ó trescientas cabezas atónitas que se volvían hacia el manifestante con una expresión profundamente aburrida y ve·oerablemente estúpida. Pobre Polaire; ei con mensajeros
de su ralea cuenta Francia para solnener en la América
~a.jona su influencia artisr.ica, gran chasco va á. llevar.
Para estas gentes no hay medias tintas como esta semibailarina 'le café-::oncierto; de una vez hay que enviarles á Sarah B.:rnbardt que ea la aguja sublime de la catedral del arte escénico, o á esas grnudes flores venenosas
del pantano inmenso de Paria: la Goutue, grille d' Egoul,
etc. Y tampoco les guiltaráu, á no ser estas dos últ1t.0as
señoritas desde el pu oto de vista gimnástico en el grand
ecart; pero las paganía; vt\yase lo uno por lo otro.

•
••
Cierta noche en The Aca,temy, feo teatro por fuera y
muy lujoso por dentro, en que se representau dramas de
espectáculo, cuando nu hay ópera italiana, ví una pieza
que hacia furor en N. York, la Sporting duchesse, de~empefiada por regulares artistas. L&lt;1o compañía estaba á la
altura exactamt1nte de esas españolas ó italianas de exportación quesue.len a_post.ar por México .. Ni una sola
aonalidad, pero Bl coptas más ó menos felices de loa movimientos v ademanes, de loa defeotos, sobre todo1 de los
gr,mdea 3rtistae; en suma, reproduciones de cuadros buenos en cromo-litograf1as: con eso nos contentamos los
pClbres.
Un drama Jatético en alto grado; de esos de llanto, de
compasión, obligatorios en el Bt!gundo acto¡ de susto inevitable, en el tercero; de corajt:l irrepresible, en el cuarto y de nuevo Hao.to, pdro de gusto en el quinto. Un ma1,rimonio feliz, un infame que quiere ultrajará la esposa,
que no lo logra, pero que lleatruye la felicidad conyugal;
eeparación, eo.fermedad del hijo, tribulación y abnega ción de la señora, vacilació.:i del sefior, un joven jockey
que demuestra la infamia general del traidor, un borrachín muy bu~n chico que descubre la trama, la reconciliación a1 fin y al través de todo una encantadora duque sa, reina del mundo del sport, que es el angel bueno de
aquellas buenas gentes. Pero qué bueno! Y qué buen
público! Yo que comprendía mejor eete inglés que el de
losconductoreadel Elevado, observé bien al público. Excelente. Yo deliro por loa públicos que se dejan conmover.
¡Oh! las señoras detrás de sue abaniquillos ó de sus bino•
cloa, disimulaban; pero en cuanto había un cambio de
decoración, y sala y escenario quedaban en un minuto en la
máe densa obscuridad; qué dt1 sonadores y de toses y girimiqu.eo~ rápidos, y cuántas narice.s rojas y ojos llorosos
cuando la luz implacable de Edisson tornaba á alumbrarnos.
Pero aquella multitud no había venido állorar, no; ha•
bfa veniao á ver la Jeri.a de los caballos y lae, carreras en
que se vefaa desaparecer loa caballos con sus jockeys del
escenario, arrebaLados por una carrera vertiginosa que seguía en el segundo plano y continuaba por toda la pista,
y los aplausos del gentío y la vuelta del vencedor y las
apuestas y todo muy bien arreglado; la ilusión era casi
completa. En nueetro tiempo todo lo salva una buena
decoración, Jo mismo un melodrama de brocha gorda,
que una comedia política.

pe:-

•
••

Una ciudad civilizada es una especie de jardín ideal de
Epicuro en que pueden realizarse todos los placeres y satisfacerse todos loe gustos¡ lo mismo los del alma que loa

otros lo mismo loe morales que los no moral~, y un pueblo c{ vilizado es el que prefiere los primeros á los segun•
dos ó mtiJ0r dicho, que los unimisma en la sensación y
la e'mocion estética1:1, en el arte. Este pueblo tiene sumo·
do espt!cial de concebir el_ arte.; ~asta ah?~ª e.a un.a concepción eminelltamente 1nduatnal y ut1hiana 1 cifra su
vanidad en lo enorme y su ideal en lo confortable¡ pero
es un pueblo que 88 ea,á haciendo todavía, todo ea aún
rud.iment11no y frustraneo quizás¡ pero tiene derecho de
e1ijir que Ee suspendan los juicio~ dtfinH,i vos, tiene ra~óu
de emplazar la crítica¡ todo él tiende, cun una tensión
inmensa, á. producir algo definitivo y sorprendente en ~l
porv~nir; pues ese algo o nó 1:1erá ó eerá un arte. Mas deJe
moa lucubraciones tr.tmscendentes !' vamos á oir algo
digne de ser oído, puesto que de arte se trata.
La aticu:,n de eawa pm,oloe de o.-ígen germánico á la
música que, al través de los 1:entidoa, bu~a el aima, es
clásica¡ 1us latinos noe contentamos con_ una co_nmocióu
nerviosa producida por la melod.1a; lágrimas, rieas, co~•
quilltios voluptuoso~, eso nos basta y ioda nuesna mu·
1:11ca cabe en et1os tres órdeues dt1 exc1tacióu néurica. To·
do cat&gt;t, en ellos desde el stabat de Paleatrina haeta el
giojOBe comare de Windsor, e l'ora-e lora d alzar la risuta
.,onora del .F'alsiaffJe Verd.i, esa composición re veladura
dti la enorme caur.idad de juvtntud que puedealmt:..cenar
el corazou de un viejo.
La música de los germanos es más p síquica ¿me permi •
ten ustedes el vocablo? ~so proviene de que, el germauo
es por excelencia el animal wetaheiC?i nace con unos 1u=!-•
teojoa que se empeflan eu ver ma~ allá. Más allá ven v1eiouea, convenido; pero ¿algo hay qu~ no sea visión en
este mundo? A ver¡ que t1l que tenga una realidad bien
agarrada se levante y lo diga. ¿Pues qué la música de loa
germall;OS hace pensar? No, hace imag1.nar, pe!o pr?yecta
lll.imagrnacióu como un rayo de luz pahda en d1recc10u del
ab1amu donde se vuelve luz difusa y be confunde con la
tiniebla¡ ea decir, hace soñar, se rodea dt, enaueílo coml.l
la naturd.leza de misterio. As1 ea; ó asf se me figura á. lllÍ
que es¡ pero yo no t.engo obligación de decir otra cosa
que lo que se llle figura y 110 lo que se le figura. á. usted, lector a1wgo 1 como eoha decir es1:, insigne .ti_lóeofo que caw·
biabll. su uro por el n1quel de los cuentcc1llos C(Jloradus,
el doctor Pert,do.
He aqu1 que así razonaba yo para mi coleto una noche
que, arrellauado en uoa muelle ou,aca de un espléndido
salón de cou01ertos -uu mu.sic hall, escuchaba, entre d
silencio de un auditorio devoto, una sinfonía de Betho•
ven, del genio sobr~humano que ha hecho decir su úhimu. palabra á la múoica. in1:11orumental, según Wagutir.
O¡endo uua li!0nata d.e este seBor, puede decirse que se
oye la música pura, la música al fin de su evolución comenzada ea. la pll.labra rnmica, salmodiada, can,ada; de
e~e ironco brot.6 por un lado la poesía y por el otro la
do la musica; comu de la pictogralia primitiva surgió por
un lado la eecritura fonética naata el alfabeto actual, y
por el otro la pintura basta Rembrandt, un oceano áe
sombra y de luz en que uavega ,odoelmoderno arte pictórico.
Y' como hace sonar esta música, tiene un fondo religioso ¿no es, en suma, el sentimiento religioso una intti•
rrogai.::ón ael alma al eterno misterio que nos rodea?
LiJB anglo-::iajont1s son el único pueblo germánico que
no ua pruJ.uciúo un gran múoico, a pt:Ear de las delic10sas optretaa de Sullivan. Pero su afi.cion á la música t=B
inmensa y su dón de transformar en religioso cualquier
canto, ea t1orprendent.e. Algunas pruebas curiosas tuve de
ello en Nueva York y Cb1cago; esto es pr(Jpio del alma
de esta raza; puede decirse que asf como no hay salón de
lujo aqui que no tenga ua vago aire de gabinetede11tal,
hasta los gabiner.es dtintales tit:nen cie1to aspecto de oratoi-io.
La música de Beetboven no es siempre religiosa, pero
aiemprn produce esa emoción que se }lama relit,~10Sd.; 6Ub síntomas son alas, el alma vuelaconellaa . .Aquf y t:n todas las
ciudades hay gruposconsiderablesdt:i tlelts á 1mcul&amp;o. 1'alll•
bien \Vagner tieue sus fieles¡ pero éste va llegando al peliodo eert:ino, en el fondo del anfora de cristal del arte se
va deposiLando elor, de sus creacciones. ¡Ay! porquéeu
México no le conocemos todav1a? Toda una faz y la más
expresiva del arte moderno nos es ignorada así¡ el gobierno ~debla consideraree obligado á iniciará los grupos
sociales en ciertas ma.nif&lt;!E.taciuncs superiores de la cultura humana ...... En el musU,--ha.Jl se oyen grandes frag.
mentas de \Vagner, ejecutados por muaicos alemanes, eil
su mayor part'", y cautados por muy buenos solistas y
por coros muy bien educados. Cuaudo en el programa
se resume no sólo el episodio de la ópera que se va á ejecutar, sinoae da idea de la decoración que debe acompañar•
lo, es mu y fácil notar el poder con que este hombre .bingular
bacever con la música elcuadroeuque eldrama se desen·
vuelve. De la audición á. la visión interna, la transición
ea indefectible. Este potta que prttendfa reunir el
drama lirico y sintetizar en él toClo el arte, traduce y
concreta con tuerza eingular en notas, todo la realidaU
objetiva¡ un incendio, una erupción volcánica, un océano en conmoción¡ toó.o eso se oye y se ve en su obra¡ ptro agrandado hasta Jo fantástico, sin ser por ello irreu f.
Schumann ( oí en el mu.sic hall una romanza suya:
Traumerci de un ine:x:prdeable encanto) tiene:aquí sus tit!·
lea ¿y en dónde no? Y. sobre todo, su discípulo Brahme,
igual quizás al maestro. Con todo esto se regalaban lot1
bueno¡;¡ yankees neoyorquinos, loa domingos por la nocht¡
regalos C1e rey. ¡ Y nosotros que los tenem&lt;.,s por zafios
en achaques de arte! ::::lomos unos tontos.

•
••
Acabemos nuestra jornada teatral.
En un lindo teatrillo de la Quintci A venida, si mis recuerdos no me son infieles,· vf una opereta alemana de
Humperdink: Htmlze l y Gr,tel. Ea primorosa; llena de f.Pi•
sodios fantásticos, de selvae pobladas de silfos y dueu·
des y admirablemente decorada con caacatelas y arro•
yoa y vericuetos Eombrfos, en que se pierden loa prmagonistaa, que son dos chicuelos (una típley un contralto
de frescas y argentinas vocee ) de telones de cielos nocturnos de cuyo infito y profundo azul desciende !a escala.

�EL MUNDO

DD.MINGO •7 DE JUNIO DE 1897
DO ■ IIIGO

de oro de los angeles que, vestidos de luz blanca, cuidan el
suefio de los nii\os; decoros diabólieos, de aquelarres espeluznantes, de brujas, etc.-No sé por qué en México no se
ha explotado esta obrilla, que tiene algunos numeroa
que harían furor, á pesar de nuestra sistemática edu•
cación zarzuelera.
Lo que quiere decir que aquí no sólo hay teatros-circos, sino que loe hay d~ t.odos los géneros y que puede
uno divertirse á su guisa. En algunos de est0s espec,áculos, encuentran los actores 6 los empresarios el modo de
deslizar sátiras casi aristofaneecas contra algún grupo so•
cial; p. e., oí á un mal cantante, pero expresivo actor,
repe,ir hasta el fastidio, en medio de los aplausos delirantes del público, una canción popularisima en aquel afio
en toda la Unión, que terminaba con una sangnenta caricatura de loe ricoe advenedizos de Chicago. En otro
teatro ví terminar una serie de cuadros plásticos admi·
rablemente compuestos é iluminados, con uno que se
llamaba: ttExportación de oro;n ahí se veía el momento
en que eubian al buque que loe debía de conducirá Eu·
ropa al Conde de Ca1:1leliane y á eu esposa ( la hija del
archimillonario Jay Gould) Ea1e cuadro también erar~petido y aplaudido.
.Para conocer la afición al lujo ostentoso de las americauae, no hay ID!is que verlas en sus palcos en alguno de
loe teatros ariet.ocrát.icoe. En una neUuloea de encajes y
de gasas, aparecen como verdaderas constelaciones de
geruas fulgurantes¡ se nota en la mujer como una ten•
dencia á. a~saparecer detrás del diamente. ¡Qué diade·
mas, qué nimnos1 qué petos, qué coilaresl,En suma, aquí
el horubre es el esclavo de la mujer, y la muJer lo es U.e
la joyai aqui el becerro de oro ea femenino, es una terne1 a, como diría el Antón Antúnez de .Fígaro.

•1 llE JUNIO DI 189

01

EL MUNDO

HACIA EL POLO
POR

FRIDTJOF NANSEN•
Traducción para "EL MUNDO."--llustracioncs tomadas de las fotografias hechas en el curso de la expedición.
LA P.ABI'IDA

DE

NANSE..~ y

nE JOHANBL~

Después de dos falsas partitlas que habían tenido logar
el 26 de Febrero de 1895, Naneen y Johaneen abandona~~ definitivamente el Fram el 14 de Marzo (1 ). Naneen
deJaba á. Sverdrop el mando de la expedición. 8i el Fram
no llevaba ya á. Naneen sí llevaba su fortuna. Naneen podía fracaear en su aventurada expedición en trineo podía perecer, mas el Fram debía hacer triunfar basta el
fin el plan de derivación.•
En ene instrucciones á Sverdrup, Naneen le confiaba;
en primer lugar la vida de la tripulación; en segundo lugar el buque; en tercer lugar el cuidado de continuar con
Scott-Haneeo, Bleesing, Henrikeen y loe otros, las in•
veetipcionea científicas.
El 26 de Febrero, Naneen y su campa.fiero se habían
puesto en camino con cuatro trineos. Pero las cargas
eran demasiado pesadas y se produjo un accidente, obligando á los viajeros á volver sobre sus pasos.

sibles, provistos de dobles patines y cargados eolamente eayoa varios, renunciaron á. la piel de lobo: es demaaiado
de lo efltrictamente neceimrio. ¿Qué llevan consigo loe caliente para 40º y más bajo cero.
viajeros, que se lanzan á la más temeraria de loe exploE3tá.n vestidos de la manera siguiente: para el torso doe
raciones, quemando, det.ras de elloe las naves, y eit ot.ra camisas de franela, UD chaleco de piel de camello, un jerHsea de retirada que las desoladas playae de la tierra de
eey¡para las piernas1 calzones de lana, knickerbockertJ (cal•
Francisco José? El inventario sucinto de Ja carga de los zonee) y botines forrados de UD tejido de lana noruego.
trineos, muee&amp;;ra, qué suma de recnreoe habían logrado Por e:ecima de todo esto, para protegerse del viento, y
reunir en un volumen excesivamente pequet'i.o.
sobre todo de la nieve que penetra como polvo en loe
Dos kayake eon eu bien máe precioso. Solamente con
tejidos de lana, llevan un paletot de capuchón y un vasto
eetoe kayakes pueden contar Naneen y Haneen para ba• pantalón de \ela de un tejido fino y apretado que loe
tirae en retirada durante el estío, á través de lae grietae abriga.
de los bancos, deepnée, á través del_ mar libre. La forma
En lugar de largas botas han adoptado calzas y cu•
es menos alargada que la adoptada generalmente para ee• biertas de pierna eeparadae. Las calzas son de lana de
te género de embarcaciones; así serán menos rápidos, pe- carnero y de cabellos humanos, má.a cómodas para qui•
ro más est.ables. La corteza es de bambú, la envoltura t.aree en la noche, á fin de eer colocadas sobre el pecho 1
de lona de ve]e, hecha impermeable por un endureci- secadas aeí al calor del cuerpo. «Cuando se viaja contt·
miento de cera y de sebo. Pesan poco más 6 menos 18 ki- nuamente sobre la nieve, con una temperatura muy ba•
loe y medio.
ja ya sea con ski (2) 6 no, loe mocasines laponee, hechos
Como ves\idoa1 Naneen y su compafl.ero, después de en• con la piel de loe cuartos \raseros del reno:macho, sin los

•
Salir del teatro á media noche, abrirse paso entre la
turba de pupelero8, asaltar un coche del funicular, hacer
alto ante un limpísimo restaurant de la sociedad de
temperancia en que se come muy bien una suculenta y
pecaminosa ensalada de langosta y se bebe té ó leche en
1ugar de vino¡ entrar ahí, cenar y después emprend~rla
á pie para llegar &amp; casa á las doa de Ja mailaoa, es un
programa que aconsejo á las persona.e de buena conct~ncia. Una noche que lo ejecutabamoe al pié de la letra, y
andaba.moa de pnsa envueltos en una nebJtoa glacial, precursora de loa grandes frias del invierno, al atrnesar de
un vértice á otro de loe ángulos que forman al cortarse
Brod way y la 7·~ A venida, acerté á oír cerca de mí un
mido infernal, un campaneo formidable en crescell&lt;to
fantástico, y vacilé y me detuve azorado. Un hombre me
empujó hacia atrás, y en ese segundo de estupor, ví en·
t.re la niebla esfumarse una sombra indecisa y enorme,
negra con un ojo de luz roja, como el de Polifemo; me
parecía la catedral de San Patricio que corría sobre mí,
con eu campanario á cuestas. Instantáneamente la visión
apocalíptica pae6 del estado.de sombra al de realidad;
era un carro de bomberos tirado por. ocho caballos que
corría como huracan ¡Ay! del que no oía la campana,
pa~aba en un eantiamen al papel de individuoeacriticado
á la especie; esa iba a ser mi suerte. ¿t&gt;ero no es esa la
suerte de todos?

,ii::

Justo Sierra.

Junio de 18\J7.
Teatro Calderón de Zacatecas, inaue;urado recientementl".-foroEL TEATRO CALDERON DE ZACATECAS

Acaba de inaugurarse en la capital de Zacateca.e un bellfeimo teatro, que~con el Degolla,:to en Guadalajara 1 el de
]a Paz en San Luis y el soberbio t.ea~ro de Guanajuato,
hacen un total de cuatro templos del arte, dignos en todo
de la cultura mflxicana y notables en la República.
El Tdtro de z~catecas honra la memoría del eximio
dramaturgo, poeta y soldado liberal don Fernando Calderón, hijo del Estado, y cuyo nombre u~va el colieeo.
Cinco ai'ioe duró su conatrucci6u 1 demandando un costo de trescientos mil pesos y un ¡.ersonal de dos mil
obreros.
l!;l primer contratiEta de la obra fué el conde Fernando )L de Pres,. qnieu murió en Nueva York.
El año de 18!)2 10cendióse el teat.ro que había en Zacateca.e, y el 16 de Septiembre de 18\J5, era la íecba dei:,.i~ne.da
para la inauguración del actual, que no pudo efectuarse.
El Teatro Calderón fué terminado por el arquitecto
Geo. E. King y recibido por el ingeniero Luis G. Córdova.
El moviliario de aufuye,· ha costado 18,000 pesos. De
la belleza y disposición del edificio simado en la calle
Principal de Z.lcatecas, frente al Mercado, pueden formarse idea nuestros lec~ores por las div~ri:1ae fotografías
que publicamos.

Una nación no será nada ei no pretende nada.
.Baron Brenier.

Las penas son, como las alegríae, las ocupaciones de la
·,ida.

LAS PRIMAS DE "EL MUNDO"
Con este número repartiremos la segunda.
parte de

Hay ui ,a cie~cia nueva, el cu:t.ivo del yo, que poco
más ó menos viene á ser él culto de ef mismo.
Ludol'i.c Jlale:iy.

Egoíemo y desinterés en dósie iguales en dos corazolH!!ls: eso se llama amor. Ex~raña harmonía.
Victor dt Swarte.

Critica de otro, elogio de sí mismo.
O. M. Vi:iltour.
El últi mo campamento anhs de la separación.

"EL DINERO DE LOS OTROS"

que completa el folletín correspondiente á
Junio. Para Julio, preparamos un hermoso novela ademas de las reformas, que siguiendo nue,tra costumbre de variación amena y sugestiva, nos pr~ponemos hacer.
Desde luego, con el primer número de
Julio obsequiaremos á nuestros lectores un
bellísimo grobado á colores
En los números de ern mes vamos á publicar también la. segunda parte del maravilloso viaje de Fr:d,iof Nansen, ósea
La vuelta del Polo,

A. Gr 1111evraye.

El retiro no es la tun1 ba, pero es cuando menos el ol•
vid.o, lo que eqnivale casi á aquella.
Georges C:ement.

La actualidad da á las obrae de a1te, com/) el tinte á.
Joc;¡ rostros, nn falso aire de juventud que les presagia
una. decrepitud rápida.

en que las peripecias extrdordinariilB sucédense sin in' erru pción, y la tercera parte de
ENGAÑO SUBLIME, muy breve ya y á la cual
va á seguir una novda cuidadosamente escogida é ilustrada, que tenemos en revisión.

OTRO PAGO DE $5,619 PE

41

ItN T.-_MPICO

RR-cibí de uThe Mutual Life Ine. Co. of New- York» la
cantidad &lt;le $5 1 619.75 1 cinco mil seiscientos diez y n~eve
Pf&gt;Sne. 11Ptenta y cinco centavos.
Só,000.00 1mma asegurada }
619 75 premios devneltns en pago total de cuantoe de·
rechoe se derivan de la Póliza número 5\J7,361 bajo la
cual estuvo aaegnrado el finado SESoa DA:o.IEL DE LE&lt;&gt;N.
Y para la debida constancia, en mi carac~r de tuM&gt;r
d~ loe menores, hijoa del finado, que son: Daniel, Fran01sca, Albert.o, Carolina, Josefa, Manuel Virginia María, Soledad, Joeé Pdtricio y León de J~eús de LeÓn, como benefici~rioe nombrados en la póliza, extiendo el
presente re01bo en eeta misma póliza, la cual ee devuelve á la compsf\fa para su cancelación en tampico á 10
de Junio de 1897.
'
'
Firmado,

LAuREANO DE LA SoTA.

El Licenciado Ricardo López y Parra Eecrib&amp;no Público, en ejercicio, en est-e Puer&amp;0
'
CeJ1:ifico: Que en mi prernncia,' entregó hoy el seftor
Federico M. Suhutz, Banqnero de 11The Mutual Life In•
surance Company of New-York » al s~ñ.or Laurea.no de
l~ l'lota, Tutor de los menores hijos del finado eefior Da~1el de León, que eon: Daniel, Francisca, Albert.o, CarohI?,8:, Jeseía, Manuel Y, Virginia, María Soledad, José Patr1c10 y León de Jesu8 de León beneficiarios de esta
póliza número 597,361, la sumad~ cinco mil seiscientos
diez y nueve pesos, setenta y cinco centavos, que expre•
ea el recibo que precede, firmado ante mí por el ciiado
sef'ior de la !:Sota.
Pa~ constancia s~llo, signo y firmo la present.e, en
Tamp1co de Tamauhpas, á Ira diez dias del mee de Ju•
Dio de mil ochocientos noventa y siete.
Firmado, RICARDO

LóPEZ y

PABRA,

E. P.

máe á propósito. Ea indispensable, ein embargo, eecarloe después de la marcha. Para lograrlo, cuando
el tiempo no ea seco y no
brilla el sol, el único me•
dio es llenarlos de leche
después de haberlos lavado...... Para las manos t.enemoe mitones de lana y
guantee de piel de loboqne
eecaremos, llegada la no•
che, como nueet.ro calzado
y nuestros zapatos ...... El
calor de un pobre cuerpo
se gasta así e.::iteramente
en secar sus tn1,jee; y dormiremos entre compre11ae
mojadas á. fin de estar un
poco más confortablemente vestidos al día signien•

El 28 de Febrero habían vuelto á partir con seis trineos.
Era demasiado para veintiocho perros que había. La
marcha fué más lenta de lo que Naneen había previsto.
Por la noche la caravana no había llegado á más de cuat.ro millas del Fram, que encendió su g1 an lámpara de
arco y paeéo sobre loe bancos los rayos de su luz eléctrica, á la vez que en honor de los dos conquistadores del
Polo, para guiar la vuelta .á aquellos que los acompafiaban algún espacio como despedida. E.atoa se despidieron
de Naneen y deJobaneen el primero de Marzo. Los adioses fneron efusivoe, más de una pupila se humedeció:
11¿Pensáis, á la vuelta, ir al Polo Sur? había dicho Sverdrup. En ese cai!O, juzgo que me esperaréis.» Nansen,
seguido del solo eompafiero elegido, emprendi6 su marcha hacia el Norte.
La superficie del hielo era accidentada. Sus trineos eran
demasiado, no solamente para veintiocho perros, sino
también para dos hombre@. Ademá.81 el frío de la noche
era dem11.eiado vívo para las bestias. El 3 de Marzo Nan·
sen y Johansen habían vuelto de nuevo al Fram 1 á fin
de reducir el número de trineos y su carga, y de e3perar
que la primavera estuviese más avanzada.
Durante este tiempo la derivación hacia el Norte ha•
bía continuado, de suerte que no se había perdido el
tiempo. El 14 de Marzo, dia irrevoeable de par~ida, el
Fram babia alcanzado el 84 grado de lati~ud Nort.e.

LA MUTUA"

Deepnés de lae dos expeTiencias del 26 y del 28 de Fe·
brero, Nansen había resuelto contentarse con tres trineos consolidados y reforzados por todos los medios -po-

•

(t) El general americano üreely, jefe de la infortwmda expedición que lleva~ nombre, ba.bta combaddoen 1891, con rara violencia., el pran de Nansen. Después de la vueft.a del explorador noruego. tuvo
que reconocer lo mal funda.do de sus erHlcas y de sus predleelones; pero reprochó á. Na.osen en ~rmlnos
de unn extrema. violencln, haber faltado á. su deber má.s sagrado, abandonando su buquP. Y !IUS compafie~. Fndtjof Nansen, en la introcluccl6o de la relación de vis.Je, pone cierta. coqueieña en citar la
apreciación del general Greely, ,:;in añadir una !K&gt;la palabra. para responder y defenderse. Encontramos
sin embnrgo. en su diario, la exposición de los móviles que lo han guiado y la huella de los eombates
que se han librado en su conciencia.
La expedición en trineo le wrecla necesaria. Rabia examinado todas las dificultades ciertas 6 solamente cventue.les; se hu.btadedi&lt;.:ado A preveerlas, á. fin de triunfar: "Cu.ando se han tomado todas las
pn-cauciones pasibles, el deber es.marchar hacia adelante." Pero entonces prop1\~ A su eaplritu una
cuestión: ¿tenia. N derecho de pnVllr al buque y á los que quedaban á. bordo de lati re&lt;:ursM preci&lt;&gt;&amp;OR,
en primer lugar de los perros? Su Inquebrantable confianm en la 901ldez del Fram.. le responde que el
m¡ue mismo sert el que lleve al pals, después de la larga derivación, A los que queden á. ~rdo, Y si el
acc dente en el cual no puede creer se produjese, once hombres, abundantemente pronstos de vive-

¡;

\e ....... ..

En mracha.

1,Por la noche, en lugar
de un lecho-meo para cada
uno, tenemos un lecho, doble hecho de una piel de
reno adulto¡ aei nos calentaremos mutuamente; dor•
miremos mejor ...... Nues•
tra tienda es ligera y fuer-

re!I, en trtn~ á brazo y en embarcacion~, !le verian demasiado apurados para franquear los 300 6 400 kilómetroi; que septi.ran el SS grado de latitud (punto extremo que puede alcanzar el Fram.) de Ja tierra de
FmnclfiC(I José- 6 del Spltzberg? Para los qus debfan quedarse eran la seguridad casi absoluta la. contln~ióndcl bie}1estar de que la expedición habla gozado basta entonce!:!; para los.que debla!\ 'partir, \os
peligros, ltu ratigas, 108 a.ui.res las privaciones, la muerte quJUi. ...... He aquI por qué Nausen se resoh-ió
A parrlr.
''Cutle."1 i::erún los miembros de la expedtclón? leemos en su relato; · Es evidente que no podemos los
d09. Sverdrup y yo, abandonar eJ buque rno de ambos debe quedal"Be para asumir 1a l"C!'J)OllllBbilldad
de llevar 1\ los otro'&lt; sanos y !lalw~ &amp; Noru~ga; pero es igualmente lndlscutJble que uno de n 080 tros es
quien dPbe conducir la expedición en tri.neo, por que tenemos ípor nueKtro viaje anterior á. Groeulandia\
la experiencia necesaria. Sverdrup tiene gran deseo de partir, pero hay má.s pellgro en abandonar e
Prom. que en queda.N! á bordo. SI yo lo dejara partir le encargarla la tarea más peligrosa y gua.rdarta
para mt la más fac.11 ......... Adem{ut, el verdadero coID.!Uldante del buque es Svllrdrup· el es cuplt.án y no
debe abandonar su na,10 ......... :MI deber es partir y el suyo quedarae; por lo deJDM 'él a.st lo reconoce"
[2] Patines de madero. de gran longitud,
'
·

�BL MUNDO

DONIIIGO •7 DE JUIIIO DE 1'97

DONIIIGO •7 DE JUIIIO DE t&amp;97

BL MUNDO

Teatro Calderón de Zacateca,., in.Hugn.rado recientemente.

Fachada.
Partida de Nanaen y dcJohanacn, el 14 de Marzo de 1895.

&amp;e. Por delgada q11e sea una tienda, es siempre un abrigo.
Cuando la instalemos por la noche, un ski plantado en el
hielo servirá de apoyo. No pesa .ní dos kilos y nos será

hasta el otoño un caro refugio........ .
La oalentadera que Naneen y Jobansen llevan, tiene la
ventaja de sacar el mayor partido del combustible de
que se servirán. En poquísimo tiempo podrán cocer sus
alimentos, obteniendo al mismo tiempo dulce C!llor en
abundancia. Una mirada al dibujo que en otro lugar pu·
bl:camos, hará comprender el funcionamiento del aparato. Veint:,e libras de petroleo alimentarán estas lámpa•
rae durante más de cien días.
Nansen ba tenido cuidado, por lo demás, de escoger loe
alimentos que lleva ( carne y pescado no solamente secos
sino pulvmizadoe, harina pasada al vapor, patataa hervi•
das y recae, etc.), de tal manera que e1 el combustible
faltase, podrían ser absorvidos sin cocimiento. Todos
estos alimentos, en efecto, no demandan, hablando pro•
piamente, ser cocidos, sino simplemente ser recalentados. Pueden, pues, en úliimo caso, comerse fríos; y además, tienen la ventaja continua de no exigir un gran die·
pendio de combustible.
Gastidas las provisiones (deben dnrar cien días). Naneen y Jobansen, no tendrían otro recurso para subsistir
que Ja caza. Como armas han elegido dos fusiles de la

En la cima de un hummok nos dimos el último adiós. Yo
lo miré largamen,e-lo recuerdo-marchar con habilidad
hacia el buque, con ski. Deseaba casi tornar con él.. .... »
Entretanto loa trineos avanzan rápidamente. Haneen,
Haorikaen y Pe'8rsen se apuran para collliinuar sobre el
híelo unído. Pero bien pronio comienzan las as~~zae
y la marcha se hace lenta¡ es preciso literalmente llevar
los trineos por encima de una arisia de hielo. (cVais 'encontrar otras muchas como esta,» dice Peter Henriksen, alarmado y moviendo la cabeza llena de tristes pen•
samientos. Hacia la tarde, felizmense, la sup~rficie se
pone mejor y cuando se hace alto á las seis, la caravana
ha recorrido 7 millas, lo que no es del todo malo para
una primera jornada.
La noche es fría. Con la mafiana viene la hora de la
última separación. uTomamos juntos nut,stro último desayuno, preparamos nuestros trineos, atamos los perros,
damos á nuestros compafieros un expresivo apre~n de
manos, y sin muchas palabras ni de u.na parte ni de la
.otra, nos hundimos en la soledad.
«Recorremos rápidamente grandes espacios de hielo
unido, y nos apartamos más y más de nuestros compafieros para penetrar en lo deaconooido, donde, los dos solos, con 101: perros, debemos errar duranie meses. La arboladura del Fram ha desaparecido hace largo tiempo en
el horizonte de hielo. A veces encontramos abruptos
amontonamientos: en esos pasos difíciles hay que acudir
en socorro de los trineoe1 izarlos y empujarlos. Frecuen•
temente se vuelcan y no loa enderezamos sino con penosos esfuerzos.
«Un poco fatigados de esta ruda labor, hacemos alto á
las seis de la tarde. Hemos recorrido nueve millas en el
día. No es todo lo que contabamos recorrer, pero, ya se
aligerarán loe trineos yel hielo se. pondra mejor.»
El 17 de Marzo, Nansenescriba en su pariódico: uCuan·
to mas avanzamos hacia el Norte, menos desigual es el
hielo.,1 Ese ,día, sin embargo1 los viajeros encontraron
una grieta que loa obliga á largo rodeo. En efecto, no se í
LA MARCHA HACIA EL I)QLO
ría prudente servirse de los kayaka cuando la temperatura es tan baja ( es de 42ºbajo cero). Podría el agua que
La11 dos falsas partidas hendieran congelarse en su derredor y aprisionarlos, Y
no habían moderado en la _sería imposible desembarazarlos del hielo.
tripulación del Fram la
Los días siguientes, la superficie se pone más y más
emoción de las separacio- practicable y la pequéña caravana, hace catorce millas
nee. 1&lt;Cuaodo dejamos el diarias y aun más.
navio1 sonó una salva. Por
u...... Vamos siempre derecho al Norte, átravés de loa
tercera VPZ fueron cambia• inmensos planos helados, que parece que se extenderán
dos adioses y buenos de- has~a el Polo. Laego el paisaje se quiebra y toma el y ..
seos recfprvcos. Alguno.e pecto de un campo onduloso cubierto de nieve.
de nuestros camaradas nos
acompañaron. 'Pero SverContinuará.
drup se volvió bien pronto
para estará bordo á la hora de la comida, (la una.)

mejor calidad y van provistos de suficiente parque.
Un paqueño teodolito, un sextante de bolsa y un no.•
rizonte artificial, un compás a,zimuth de aluminio, dos
brújulas ordinarias, dos barómetrus aneroides, y dos ter·
mómetros mínima de alcoh,ol, componen su bagaje científico. Y los lectores del MuNoo deben agradecer á Nan•
sen que no haya omitido cargar con un aparato de fotografía instantánea.
El doctor Bleseing proveyó la farmacia de viaje de sus
dos compatleros de la manera más terrorífica: ligaduras,
vendajes, yeso quirúrgico para fracturas de brazo 6 de
pierna¡ cloroformo para el caso en que fuera necesaria la
amputación de un mie•m bro helado; gotas para el dolor
de dientes: agujas curvas y seda para coser las heridas,
un escalpelo, etc. 1 etc. Todo esto, felizmente servirá po•
co 1 apresurémonos á decirlo, excepto las ligaduras y loe
vendajes, que serán tan útiles en el invierno siguiente,
para hacer mechas á lae lamparas de aceite de foca y
los emplasios de Nicolayaen, cuya capa da cera propor•
cionará un excelente alquii;rán para calafatear los ka yaks.
«T0tal, 650 kilos de provisiones y de objeto!! diversos,
agrupados en sa.cos 6 envohuras, están repartidos en los
tres trineos. Loa alimentos destinado!! é loa perro!!, lee
bastarán durante treinta días. Pdro Naneen lo ha previsto todo. Ha pesa~o á los perros y ha comprobado que
podrá nutrirá los unos con
loa otros;-matándoloe sucesivamente y reduc:éndo•
loa á medida que la carga
de cada trineo disminuya
pur la absorción de los vi'veres - durante cincuenta
dia.s. En oclunta dias ee habrá recorrido mncho cami•
no y «se habrá llegado á alguna parte.u

Nansen se dirige solo hacia adelante.

•
Foyer.

.
,

4)9

~

�DDIII INGO •T d• JUNIO de 18g7

1!.LMUNDO

S

_

EL MUNDO

-Puesto que eiempre me serviste bien, y puesW qu~
Pierrot te abandona, te daré el medio de que lo casü•
gues. Te prefiere á la la.na por que ne sabe cuán insen·
eaio ea ese amor. Búrlate de él, y para que lo cu.res ee
cambiada en

~~=========================~~~~~~===============~D~D~•=•ll=GO~•=T'=D=l=J"U'-'N=l=O=D=I
!!!.....__
440

Teatro Calderón de Zacatecas, inaugurado recientemente.

HADA DE LA

LuN A.

Suenan los címbalos. Cae el vestido de Colombina y
a\)arece, ella, en cuarto ereciente, con enag_üilla cona,
de.gasa azu.Josa, adornada de pedrería que chispea, y con
una media luna prendida en la cabellera. El rostro, loa
brazos, las piernas, tienen la eua ve claridad del astro.
La luz nocturna ha disminuido.
La luna llena del cielo, por un efecto de transparencia
queda reducida'- una luz pálida.
Se oye el suspiro de un echeno.
Es primavera.
V

•

I
P11.aa la escena en un jartl!n WaUeau, baiiado por luz
de Luna. Parques simétricos ojaranzos. La Luna, llena
y redonda, se mira, desde el centro de la decorac16n1 en
un estanque azulado sobre el cual se tiende una blanca
balaustrada. En el primer plan1J, á la derecha, un aliar
del Amor, enguirnaldado de rosas, se alza en medio de
la claridad. En el pedestal, la estatua del Amor-nifio armado con el arco y con el carcax, se destaca, blanca y
eonroeada sobre el cielo palido.
Pierrot hega corriendo, corno si lo persiguieran. Trae,
no el casaquín flot.ante de Debureau, sino el vestido un
poco amplio del hermoso Gilles; además enharinado el
pelo que cae· debajo de eu sombrero pequeflo. Hure de
-Colombina como de una abeja importuna, é imita su
zumbido. As( lo persigue. ¿No lo cree loco porque está.
enamorado de la Luna.? Y ¿por qué no había de estarlo?
Ea ella tan b~rmosa, tan tersa, tan brillante .. .... Y luego
ea tan pura como el lirio, tan reeplandecieate como una
rosa ...... Cae en contemplación y la admira con éxtasis.
Le canta una balada.
Le consagra, de rodillas, una oración.
La llama, le dirige toda suerte de halagos. La implora.
Nada.
Quiere irá ella, puesto que ella no viene á. él. Alborde del estanque está amarrada una barquilla. Entra y, á
riesgo de volcarse, levanta loe brazos á la Luna, trepa al
puente y cae. Quiere tenerla en el ag~a, ~onde brilla su
reflejo, y se tiende, para besarla, cona!gu1es.do sólo mo-jaree.
II

Interior.

Llega Coloffibina con enagua rayada Y jubón lila. Le
dirige á Pierrot amargos r~proches. ¿Por qué huye de
ella? ¿N'o lo cuida tank&gt;? ¿No le sirve loa manjares que
le agradan? ¿Olvidó ya las piernas deliciosas que dan
vueltas en el asador, los jamones macizos? ¿Olvidó loe
vinos suaves que enardecen, el champafla que sa118 y espuma? ¿Laolv1dó á. ella, que eeel regalo más sabroso? Y...
aqW m1raeecon juguetona vanidad las manos sonrosadas
los pieeecitoe leves; y comba el cuerpode ial modo que la
enagüilla ae distiende.
Pierrot queda insensible.
-!Ah! Amenaza ella¡ lo dejará por Arlequín.
Pierrot permanece frío.
-Entonces, lo enga1lará. con un capitá.n de bigote re•
torcido y porte ineoltmte.
Pierrot sonríe, incrédulo.
-Pues será con un financiero, de cuyo vienire, como de
no tonel, salten monedas de oro.
Pierros se encoje de hombros.
Colombina llega á. la deaeep.;,ración.
-Está. bien, me mataré.
Perfectamente, dice P1erro~, y le da valor. ¿Qué esco•
jerás't ¿La navaja, la cuerda, el fuego, el veneno?
-¡Ab.l solloza Colombina. ¡Qaé deágraciada soy! Y
todo por e9a luna! T~ h:!.9 enamurado d~ ~ea máscara. de
yeso, de esa Luoa maldita, horrorosa, v1eJa y decrepita.
1Uh! ¡Qué horror!
y le t,neefia el pun.o á. su rival, y la escupe en el estan•que. Pierrot, indignado, la amenaza. Colombina ae ríe
ae él. La persigue. Se oculia ella iue del altar del amor.

III
Pierrot vuelve jadeante de su inutil carrera. Profiere
vagas am~nazae contra la invisible Colombina, y sofocado, ae acuesta en una banca de flores y se duerm~.

IV

1

•
Vestíbulo.

Colombina sale de su escondite. Está desesperada por·
.que ama á Pierrot. En su desesperación se desata el lazo
oe su cuello para ahorcarse. V uél vese, Y. percibe al Amoru iño de pié sobre el altar, corre áarrodillareefrente áél,
Je implora con fer'vor.
El dioe sale de la inmovilidad1, se anima, sonríe, se e&amp;¡pereza, cambia de actitud y le ctlce en una copla:

Pierrot deepien&amp;, y absorto, admira '- la Hada de la
Luna. ¡Como! ¿Ea ella? Sí, es ella que bajó á. la Tierra, y
que baila, simbolizando la juventud de la Luna y au pr&lt;?pia juventud. Pierrot quiere abrazarla; pero, ella, virginal, ae eecapa con ligeros salWe, y le opone como una cabrilla, la punta de loe cuernos luminosos. prendidos en
su cabelJera, y con loe cuales se raagufla.
Suenan los címbalos.
La Hada se cambia en luna llena; y en su frente un
disco diamantino que sustituye al creciente, evoca la
imáR'en del plenilunio. La hoz del cielo se transforma
tamoien en disco.
Se ore un andante:
Es e estio.
La luz penetra por todas partes,
Baile absolutamente lánguido.
Es la madurez de la Luna, la Luna mujer, Pierrot corre á abrazarla¡ pero su frialdad lo hiela. ¡Brrrl
Suenan loa címbalos.
La Hada ee meiamorfoeea. En sn frente lleva un segmento pálido, sus cabellos se han vuelto grises como en
á.mee. La luna del cielo está ya en menguante. Se tiende la sombra.
Suspira nn adagio.
Es el otoilo. Así lo expresa la dam:a de la Hada. El
otono de la Luna, el ototlo de la Mujer.
Pierrot se siente gastado como ella, que lo rechaza con
ademanes melancólicos.
Suenan loa címbalos.
La Luna desaparece. La sombra lo invade todo. Nieva.
Ya no hay media luna en la frente de la hada; y ésta,
con la lamer.tación de un secberzo, ee aleja entre la eom•
bra y desaparece. Pierrot queda inmóvil y aterrado.

LA MUSICA
ALEMANA.

Es el rumor de hirviente catarata
Que en loe abismos sue cristales quiebra;
Del lúgubre caflón el ealampido;
El sublime fragor de la tormenta;
El colérico griio de loe marea
«Cansados de luchar con sus cadenas.•
El acerado choque de las armas¡
Del belico clarín la voz guerrera;
El gigante concieno de loe mandos;
El eón valiente de la tropa épica;
Y el ritmo eterao bar mónico y grandioso
De la máquina inmensa de la tierra.
l'fALIANA

Es el rumor del beso apasionado¡
Del aura los dulcísimos poemas¡
Las notas que del lago ee levantan
En las nocb.es azules y serenas;
La canción de loe silfos á las floree¡
De las arpas de oro las cadencias¡
El ¡ay! desgarrador del moribund&lt;l¡
El canto seductor de las sirenas;
El suspiro amoroso de las vírgenes¡
Dd laa aves canoras las endechas;
Y las mil harmonías de los bosqued
Que los espacios infinitos pueblau.
JIRAt.CltBA

Es el rumor ardiente de la orgía¡
La barcarola ritmica y ligera
Que las náyades cantan recostadas
};n eus eaq11ifee de coral y perlas,
El canto del amor y lo!:! pli,ceres¡
El crujir del raso y de la 1:1eda,
El uallegro11 monotono que entono
La bola de marfil en la ruleta¡
La9 sonoras y alegres carcajadas
De Paul de Kock; la voz de las grisetas;
De Beranger loe cantos populares,
Y el choque de las copas de Bohemia.
MANUEL REINA.

VI
Asoma el alba, fría y triste.
Pierrot se restrega loe ojos. ¿Habrá eoilado? Se siente
entumecido. El frío de la mat'i.ana lo asalta. Viénenle
reflexiones caseras. En la ca1:1a de Colombiaa no tendría
frío 1 comería bien, bebería mejor. Lo amarían. Aquí
hiel a. ¿Es esto racional? Ya no ama á la Luna. Además¡
Hueve, sopla el cierzo. ¿Y Colombina? ¿Dónde está? ¿Fné
á buscar á. ArleqPin? ¿A.l Capitán? ¿A.L Financiero? ¿Se
mató? Sí, probablemente. Todo ha concluido. Ahora, á
ahorcarse. Y fijándo~ en el lazo de Colombina, hace un
nudo corredizo y busca un árbol para colgarse.
Entonces el amor, desde su altar, ex~iende el brazo, y
en una copla le reprocha su inconstancia. Fué él, quien
á fin de curarlo de su e::!.fermedad, transformó en Hada
á Colombina.
Que Pierrot prometa ser bueno, y se la devolverá.
Reaparece Colombina con la enaguilla rayada, la carita
radiante, blancos loe senos y redondas las piernas.
-Amala ahora¡ ordena el ACQ.or.
Juramentos apasionados de Pierrot. El Amor bendice
á loe dos amantes.
Luces de bengala.
PAUL MARGUERI'l'TE.

"8.&amp;.VI.&amp;. ENFERMA."

V
Madri&amp;al Luis XIX.

( Aliteración al gusto de Duplessis.)

Tu blancura ea reina,
iu blancura reina,
10h nacarada! ¡oh alba como el alba que au-s oros despeina!

•

*

Tu piel 1 oh mi Blanca,
como el ala blanca
del ni veo alba,roe que adora las espumas, luce franca ....

**

¡Oh Blanca de Nieve!
haz que en mi alma nieve
el cá.ndido fulg0r de tu imagen casta y leve ......

***

Solitaria estrella,
Mis noches eetrella
con esa pensativa luz ideal, tan bella ......
Dlcanda.

Margarita de oro,
Al,ar en que oro,
la su,n rima brote como brote atonal,
y á tu alma ee prenda
Y en amor la prenda
Y ,ea la prenda
De vida 1nmoñall
.A.KA.DO

N:n.vo.

DE GEORGE SA~D A SAITE-BEUVE
Qué escribís ahora? Haced un libro que me pruebe
evidentemente cómo es que hay algo posible y bueno á
mi alcance y os pruteeto bajo mi palabra que aun cuan·
do sea irá conquistar á. China, lo baré, Pero, Dios mío,
¿qaé hacer de nuestra fuerza? ¿Dónde ponerla? ¿Qué em•
pleo habéis encontrado pi),ra la vuestra? Decídmelo, de·
cfdmelo pronto. No sois de loa que pueden responder:
-Carezco de ella¡ no tengo deseo9 de co1rer porque me
faltan los pies.
Habéis puesto en-alguna parte, en algún tabernáculo
sagrado, en algún astro mieterio9o, vuestra juventud,
vuestras duda~. ¿E~e lugar está en la religión crisiiana?
Si está ¿qué be de hacer para entrara! templo? Cada vez
que paso frente á ia puerta, me ar~odillo ante esa poesía,
Givina, vista desde lejoa, porque s1 me acerco ya no veo
lo que yo creía que allí estaba exclusivamente. Percibo
solo una faz de lu que busco. Qniaier~ encontrar á. Dios
yo misma, envuelto en su majestad y en ~u gloria¡ no
que otros, semejantes á mi, vinieran á decirme: ¡Es él!
porque, entonces, dudaría.
¡Ah! Qué feliz sois! ¿Qué crimen habré cometido para
que as( se me condene a! papel de Judío Errante? Decía
que sufrís y que sibéis sufrir. Lo sé t11n bien como vos,
y aun apuesto que vuestroe dolores serían en mí mucho_
más ligeros, si tuviera lo que ienéis !?ara consolaros, a1
pudiera recogerme una v~z, un solo rnetante al día, y
decir, adorando en algo:-He a\H de lo qut, no puedo
dudar.
¡Ah! Me contestaréis que habéis logrado, al menos para vuestro espíritu, una vida mejor que la mía; que no
habéis prodigado ni gastado vuestro corazón, qne no habéis descendido al antro de los leones. Loe que de allí
salen semi-devorados ¿quedarán mulilados y débiles para toda la Ti.da? Ved, me ocurre con frecuencia, y este ea
una especie de consuelo que me permito, que la causa por
la cual las almas apasionadas sufren mariirios, es una
causa noble y santa. Amar, en todo lo que conocemos,
es Jo más amplio y Jo que mlis ennoblece. Allí e-e donde
se encuentran la volumad y la fuerza para sacrificarse.
¡Desgraciados los que rechazan el eacrifi~io y loa que obliª
gan li, una alma ardiente á apagarse! Esas son la1:1 bestias
feroces que desgarran al mortal¡ pero ese Dios por quien
se soporta el martirio, no ea ménos digno de bendiciones,
y loe que reniegan de él, cuando mueren, son cobardes.
¡Babi viva el amor á puar de todo! Nuestros dolores
nada prueban contra el amor, como nada prueban las nu•
bes de la noche1 con,ra la existencia y la belleza de las
estrellas.
Adiós, mi querido director. Díceae qne vais á. ordenaros de sacerdote. A decir verdad, lo quisiera¡ iría á confesarme con vos y por más que os fastidiara, estaríais
obligado, en virtud de vuestro ministerio1 á ofrme y á
consolarme. · A fe mía, vuestro ejemplo me daría el deeeo de hacerme monja¡ bien que tendría el cuidado de
que me encerraran bien, porque no respondería de saltar
algunas ~eces por las ventajas, si oia sonar el cuerno d&amp;
caza y el galope de los caballos.
Adiós mi excelente a mi~. Escl'ibidme.
V ueetra de corazón,

•

�DOMINGO •1 OE JUNIO DE ,897

DOMINGO , 7 DE JUNIO DE , . . y

EL MUNDO

EL MUNDO
DE FRANCISCO M. DE OLAGUIBEL

DEJAVIER SANTA IIARIA

To rubia cabellera con esplendor de aurora
Brilla en mi obecura noche y luce y reverbera,
Y anuncia el claro dfa, el alba so!iadora,
Qne el duelo taciturno en su ansiedad espera.

Cuando eet.án rotas las enbaflaa mías
Tu vil .Pufial despedazarlas quiere ... ..... .
N&lt;? te importe n mis rudas agonías ... ..... .
Hiere, destino, hiere!

En sus guecjejae rubias verli6 eu encaDtadora
Luz de fulgores de am bar la joven primav,n;
Y ee mágica corona, diadema ~encedora,
Tu rubia cabellera.

Soy una sombra que con brazo yerto
Su J!ropia tumba sollozando cava ..... .
Vahente heroicidad! Herirá un muerto'
Sigue destino, acaba.. ....
·

¡Oh, musa pe n Eativa, el alma que te adora
Penigue en la n:ie1encia como triunfal bandeia
Que todos loe pnugioe divinos ateeoral
Tu rn bia cabe lerL

Vampiro, si es mi sangre la que ansía!!
Ya de mis venas lívidas no brota...... '
Profundiza, penetra, están vacíae
No queda ni una gota.........
'
Mas aun el!toy de pie¡ si me odias tanto
Puesto que á todo tu maldad se atre'\"e
,.
A.un quedan loe raudales de mi llanto'
EEa es mi sangre ......... bebe.
'

DE RUBEN DARIO

DE JOSE JUAN TABLADA

ONIX
DE JUAN DE DIOS PEZA

Corazón, corazón pálido y yerto
que et lóbrega prisión lates vacfo,
el mundo es para U campo deeieno,
sin Jfmitel!, ern luz, eetéri1, fr1o ......
Nunca podnis ornaT t"on fraeee huecas
la triste historia del dolor humano, ..... .
¿que eon las ilusionee? floree eecae,
¿que eon tus ilusiones? humo vano.
Sigue marcando rítmico latido
que a la vida automática acompafta ..... .
fniete trono, volcán, búcaro y nido ..... .
Hoy eres, 90raz6n 1 solo una entrafla.

Torvo fraile del templo eolit.srio
que á. la luz de nocturno lampad.ario
ó á. la pálida luz de las auroras
dePgranas de ,ne culpas el rosario:
yo quisiera llorar como tu lloras!;
Porque la fe en mi perho eglitario
ee extinguió, cual nocturno lampadario,
entre la roja luz rle las auroras
y mi vida es un fúnebre rosario
mlle triste que lae lágrimas que lloras.

DE IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO

De antiguo templo en la desierta nave
donde silencio ee todo y soledad
'
la paloma un asilo buscar suele '
para vivir en paz.

Y aquí, en mi corazón callado y triste,
que el culto de o,ro amor no turba ya,
refugio á tu inocencia hallar podrías
sobre el deaier'° altar.

c.eto amador de pálide. hermosura
ó torpe amante de eensual impura,
que vas, novio feliz 6 amante ciego,
llena el alma de amor 6 de amargura:
yo quisiera abrazarme con tu fuego!¡
por qne no me conmueve la hermosura
ni el casto amor ni la pasión impura;
por que en mi corazón, dormido y ciego,
ha paflado un gran !!Opio de amargura,
que tambien pudo ser lluvia de fuego.

Ni el nombre de loe númenes que un dfa
elímeroe vivieron hallará.e;
que una sombra siquiera en mis recuerdos
que te lastime no hay.
DE MANUEL M. FLORES

Adiós para siempre, mitad de mi vida,
un alma tan sólo teníamos loe dos:
mas hoy es precieo qne esta alma divida
la amarga palabra del último adiós.
¿Por qué nos separan? ¿No E!aben acaso
que pasa la vida cual pasa la floT?
Cruzamos el mnndo como aves de paso ..... .
Maftana la tamba, ¿por qué hoy el dolor?

¿La dicha secreta de dos que ee adoran
enoja á loe cielos y es fuerza sufrir?
Tan eolo son gratas lae almas que lloran
al torvo destino? ...... ¿La ley es morir?
¿Quién es el deetino? ... Te arroja á m\e brazos
en mi alma te imprime, te infunde en mi eér •
y bárbaro luego, me arranca á pedazos
'
el alma y la vida contigo ... ¿Por qué?
A dios ... , es preciso. No llores .. . y parte·
La dicha de vernos nos quitan no má.e· '
pero un solo inetant.e dejar de adoran,,;,
hacer que te olvide, ¿lo pueden? ... ¡Jamás!

Así, tranqui1a flor, tú resguardada
eeráe del mundo por mi tierno afán·
yo en cambio aspiraré dichoso y m~do
tu aroma virginal.

Oh guerrero de llrica memoria
que al aeir el laurel de la victoria
caiete herido, con el pecho abierto,
para vivir la vida de la gloria:
yo quisiera morir como tú has muert.o!
Porque al templo ein luz de mi memoria
tus escudos \riunfalee la vicwria
no ha llegado A colgar, porque no ha abierto
el reUmpago de oro de la gloria
mi corazón entumecido y yerto ......

~
DE JORGE ISAACS

:Fraile, amante, guerrero, yo qnieiera
saber que obscuro advenimiento espera
la ternura infinita de mi alma,
pnee de mi vida en la tediosa calma
no hay uo Dios, ni un A.mor, ni una Bandera!

-.No duermas, auplicante me decía·
escúchame, despierta!»
'
cuando haciendo cojía. de su regazo,
eoflándome besarla me dormía.

Más tarde...... ¡horror!, en convn.laivo abrazo
la oprimí al corazón ...... rígida y yerta.
'
En vaao la besé ...... , ¡no aonreía!
En vano la llamaba ...... , ¡no me oía!
La llamo en su sepulcro ...... , ¡y no despierta!

Con lazos eternos nos hemos unido;
en vano el destino noe hiere á loe dos ..... .
¡Las almas que ee aman no tienen olvido,
no tienen ausencia, no tienen adiós!

ALRIO CAUTO

•

Naces ¡oh Cauto! en empinadaa lomaa·
bello desciendes pc,r el valle· ufano
'
ealtae y bulles, juguetón, loz~no
peinando lirios y esparciendo a~mas.
Luego el arranque bullicioeo domae
y hondo y lento y callado, por el Jlano
te ,·as ll hundir en el inmenso oceano ......
Tu nombre pierdes y sus aguas tomas.
. Asf ea el hombre: entre caricias nace,
nsuel'io el mundo al goce le convida ........ .
¡Todo es amor y movimiento, y vida!
Mas el t.iempo ene ímpetus deshace 1
Y ~rave, serio, silencioso, umbrío,
baJa y ee esconde en el sepulcro frfo.
CARLOS MANUEL CF.SPEDE&amp;

ANSIEDAD.
Tantálico delirio me devora
al ver como ee pierde en lontananza
oonatrevido rumbo laeeperanza
'
volando infatigable y eofiadora ... .. .
En mi perpetua noche amo la aurora ..
y e~ loe molinos clavaré mi la.nza:
,,
no unporLa que el grotesco Sancho Pansa.
se ría del ideal que me enamorL .. ,_

En el mar de las hoscas muchedumbres
.floto, clavando en las lejanas cumbres
una mirada temblorosa y vaga;
y me hundo entre las almas sollozantes
como un Colon deaven\urado que ante&amp; '
de llegar á la América, naufraga.
JOSÉ

S. CHOCANO.

LA PUESTA DEL SOL

La tarde muere ya; la noche parda
va ~ndiendo las orlas de eu manto
1a Natura enmudece de quebranto '
y Véi.ue nace afüda y gallarda'.
Hermoso como el angel de la guarda
un pequefiuelo vierLe dulce llanto·
de la choza al umbral humilde y ~anta
la esposa inquieta al labrador aguarda.
Por fi n, entre las eorilbras del camino
se divisa el andar del campesino
que bnsca del hogar loe duloes lazoa¡
llega caneado del trabajo rudo
y, como un gladiador toma eu escudo,
sostiene al peqnefinelo entre ene brazos!
A RlU,NDO GODOY,

La tarde huyó como invenida aurora,
arrastrando su túnica de íuego,
y fué extendiendo por loe campos luego
el crespón de la noche sonadora.
Los verdee prados que el Abril colora,
entregaron su espíritu al aoeiego,
y volvió de Jos montee el labriego,
echando al aire su canción sonora.
Vibraron en loe valles las esquilas,
el grillo preludió bajo la mata
y las auras quedá.ronee tranquilas.
Murió la luz sobre la cumbre grata,
y al entornar el cielo ene pupilas
ee deslizó una lágrima de plata.
SALVADOR RliEDA.

Cuando oigo tus acentos
ee vuelven mis ideae eentimientoe
Tus ojos, con que el alma noe sondeas,
eon dos solee que alumbran con ideas.
CAM POAlf OB..

•

DE BALBINO DAVALOS

¿De que cárcel no huye el recnerdo?
¿Cuáles son las más fuertes cadenas
Que al rebelde detienen sumiso
Del cerebro en las íntimas celdas?
¿En qué h aguas habrá.o de forjarse
Las conaútilee redes que envuelvan
Con eue mallas de acero infrangible
Al titán qne tenaz forcejéa!
¡Oh recuerdo! mi fiera enjaulada
Que en romper ene prisione• ee obceca,
~l deber te ha ordenado:-¡Reposaly aun al mismo deber te rebelas.
¡Caprichoso errabundo! ¿qué buscas
Que así avanzas, y corree, y vuelas,
Y abandonas mi oscura tebaida,
Yendo en pos de imposibles quimeras?
Caprichoso errabundo, te has ido
A abreviar voluntarias ausencias ........ .
¡Oh recuerdo que vas de no ingrato!¡Oh recuerdo leal !-vuela, vuela!

t.ienen frío. Y al examinarlo mejor, advertí que lo misCuando mi vacilación ceeó, vi que había espacio pan mo temblaba todo su cuerpo,
que paeara mi cabeza, v mi cabeza ee inclinó. Lie\O. Has·
Entóncee, cayó de mis hombros el sudario_de miedo,
,a ese momento el hombre ienía derecb.o para imaginarse
......... No negaré yo que qu:ee robar; eí, quise robar, que la puerta se abría por ef sola; pero veía ya una por- y entré.
Dí audazmente siete paeoe y me detuve. No ee movió.
pero no matar. 'i. luego ¿es cierto que yo lo maté?
ción de mi frente ......... y ¡qué freniel Como estoy com• Me habría sido fácil \oearlo. A. pesar de toclo, mi coraLe encon,raron mut!rk&gt; cerca de m1, y P peeardeque pleiamente calvo. me dije:
zón latía coro() si hubiese tenido una campanilla en el
yo tenía la pistola en la mano ......... lo &amp;firmo¡ propia-No ha de comprender qué es esto lnciente que se pecho. Escuché al 1myo. ¡Qné corazón tan pobre, tan inmen\e hablando, ni yo lo maté, ni él ee ma\6, ni nadie desliza como un caparacho de toriuga?
fort.unadol. ..... Con eu latir sacudía al cuerpo, como si
¡Qué largo fué este tiempo! C ~ que todos los ee• íueee una de eeae grandes campanas que con eue repique•
lo mató.
Sé que desde i•ntoncee esk&gt;y loco, y que la afirmación
guodos son iguales. ¡A.b. nól yo os lo aseguro: hay ee·
cimbran las piedras de loe campanarios.
de un loco nada eignitica. Tontería. Ninguno es más lú- gundoe que duran mucho, eí, mucho más que otros. Lo
¿Cómo temerle á semejante cobardE? Me tranqwlizá
cido que un loco eu loe momen\oe en que no está loco. sabía porque el tic-r.ac del reloj ee aminoraba, indefini- por
completo, aun me burlé; y afiado que por broma, no
Y hay que advertir que desde el colegio me llamaban damente A medida que yo avanzaba.
con intención formal, saqué mi revólver.
Dió la hora. Ttinía que pasar mi ceja. Esperé que
ltl A,nfgo de la L 6g1ca.
El desiraciado quiso gritar con todas sus fuerzas. No
¡De qué modo'"º extraf\o pal!Ó todo! Desde el princi•
concluyera de sonar la campana. Con\é las trece; eí, las
lo temí. Era visible que un dogal de hierro le apretaba
pio, al poner mi mano en el botón de la puerta, tuve la t~e ......... Estoy seguro de ello.
Ja gargan,a y que tenía como CHdenas en todos sus miemhorrorosa convicción de que el ho¡:nbre veía el botón co ·
No tuve tiempo para asombrarme porque en el momeo·
rreepondien~ del o\ro lado de la misma puer\a. Yo adi· to mismo en que sonó la décima t.ercera campanada, en- beos. Sólo las manos continuaban moviéndose eetremecidae.
vinaba que eso hacía sentado en un sillón, á ocho pasos,
tró mi ojo, el ojo izquierdo, qne recibió inmediatamente
Y como yo levantara, siempre por broma, mi pistola
frente á mí. ¿Cómo, t-ra ese hombre á quien iba á robar?
el choque de los dos sayos.
sus cabelloé ee enderezaron, como si fueran tallos de yer~
¿Era joven, vi ejo? ¿lfotíl es su naturaleza? Sobre todo,
E!taba allí, á ocho paeoe. recostado en un ei116n, in- bae. Estuve á punto de estallar en una carcajada. ¿Son
¿por qué penl!aba al vt-r girar ese botón? P1Jrque yo le móvil y viéndome. Nos miramos.
posibles loa milagros? ¡Qué estupidez! Y me acordé de
daba vuelta y me decía:
Percibí que era bastante joven y baPtant.e hermoso; la cabellera de un buzo que vf zabullirse en u.u café can- Esto \iene que girar del otro lado: pero el punto lu- pero, en realidad, yo vi sólo sus ojos. Me horrorizaban,
tante, en el fondo de un acuario.
minoso que l!U lii. mpara proyecta sobre el marfil ha deee· no porque pertenecieran á un vivo capaz de defenderse,
Al fin, medió lástima. Tanto más cuanto que ene ojoe,
tar inmóvil, y él d t."be een\il'98 muy perplejo.
por el miedo que despedían. Y me pregunté: ¿de es- aparte de que-no cesaban de aullar de espanto, murmu·
Comprend1 lo que h ab ía de exoeriment.ar y tuve pie- sino
tos ojos cuáles tienen más miedo, los snyoe ó el mío? Di- raban poco á poco algo muy triste. Loe míos no se apar·
dad pam é l. EmpuJé la hoja. Habla luz. Aguardé un jlO, el mW, porque como el otro estaba oculto, debla creer taban de loe suyos. Para lograr que ee apartaran, me ví
grito. No; y ein embargo, ten la la convicción de que él
-precisado 11. hacer un esfuerzo prodigioso. En la separaél que yo nada más tenía un ojo.
había visto moverse la puerta.
Esto acabó por darme no eé qué inferioridad en la lualg&lt;, se rompió. ¿Qué? ¡Oh Dios mío, Dios mío!
Continué empuj á ndola con movi mie nto imperceotible. cha. Luego, la situación me pareció ridícula. Yo me be ción,
Deié mi arma sobre la chimenea. Allí estaba un maPude distingo ir, asf, de lado, una parte de la pared. Esa fijado siempre en el lado cómico de las situaciones. ¿No
parte aume ntaba. Repent.inamente, ví, colgado, un pu- parecía que representábamos alguna escena de chiqui- nojo de llaves. A. un lado, el ropero. Lo abrL Ni siquiera miré hacia atrás. ¿Para qué había de inquietarme con
lla) .
llos? Me dieron ganas de gritar:
aquel manequi? Registré. Vacié loe caj ones.
En ese momento, me vino la intencióa de huir¡ p ero
Entónoee pae6 un fenómeno exiraño. C-esar.:n todos
-¡Aquí está el coco!
la intención se manifestó por un ademán brusco, hacia
Resol vi irme; pero, repentinamente, me fijé en enema- loe ruidoe. Aun en el ailencio hay ru~! o, y aquí ao lo
adtlante. ¡Huir! ¿A.caso podía yo hacerlo? Si hubiera po·
nos. Desgraciadas manos, temblaban como pajaritos que
dido huir, habría p?dido también no ir.

EL AMIGO DE LA. LOGICA

EL ANOCIIECER

En el libro lujoso ee advierten
lae rimas triunfales;
bizantinos moeaicoe, pulidos
y raros eem&amp;ltee;
:fino estuche de art.íeticae joyas,
ideae brillanlee¡
loa vocablos unidos á modo
de ricos collares¡
lu ideas formando en el ritmo
sus bellos engarce:e;
y loe versos como hilo de oro
do irieadae tiemblan
perlas orientales.
¡Y mirad! En las mil filigranae
hallaréis alfilens punzantes,
y en la pedrer1a
1,rémulae facetas
de color de sangre.

�:=~~~=~===~==~~:==::=:===========~E~L~M~U~N'!;D~O~==============~~~~~!J~_:!_IJ~~~
444

DOMINGO 2y Ot JUNIO D E _ ~

había. Vi el !eloj. Mis~rlo in~xplicable. El péndulo 88
n¡ovia pedro BlD hacer rmdo, N1 había ruido tampoco en
nuestro erredor.
M~ vol'!í hucia el hnmbre casi para interrogarle
¡El s1lenc10 salía de él!
........ .
Sí, salía de él, en espesas bocanadas como el humo que
11ena una recámara. Sus manos no temblaban ya Me
acebrqué á él, Y oí que an corazón, aquel corazón q~e 8 0.
na a como campana, no latía
·
Me i!lcliné sobre sus ojos ~bit&gt;rtoE!. El vértigo me sob_recog16. En sus pupilas huecas ví un abismo de silen•
º!º·aSu dor frío me heló. Comprendí que ese era el silenc10 e 1a muerte.
De allí data mi locura. Me dije entoncee.-Luego es-

DO ■ IIIGO

D.A.UAS DISTINGUIDAS

•••

11:L MUNDO

ENGANO SUBLIME
Por OOaría S!escot.
NlJM.I,KO IS,

toy loco.

Había muer~ P?r si solo¡ por sí mismo. Ko me atreví
á ~overme. Mi.a OJl)S ee reanudaron con los suyos. El

ruido del espacio comenzó de nuevo. Escuché el tic-tac
del reló; Y sobre todo, mi corazón volvió á latir La gran
~mpaoa del muerto repicaba ahora dentro de ~i pecho
~ todo vuelo.
'
~uve miedo, un miedo formidable, y advertí que ese
miedo e~ el suyo. Sí, abandonado ahora, pasaba á mí
Y se mamfestaba por los mismos sin tomas. Mis manos
temblaban cerno pajaritos que tienen frlo. Mis cabellos
se.enderezara~ como la cabellera del buzo, y dentro de
mi ser1 algo estuvo á punto de desiquilibrarse.
A p~nto nada más, por que mi extraordinaria lucidez
decuplicada ya por la lor.ura, me advirtió el peligro. Con
un v1olen~o eefue.rzo volví á poner las coeas en su lugar.
Se me qmtó el miedo.
Dneño de mí mismo, me dije:
-Despué~ de todo, yo no tengo la prueba de que esté
m~erto .. O.mzá. esto no pase de un simple desvanecí,
nnento.
Le tolllé el poleo. Algo se agitó bajo mi dedo. Pero
¿ese algo no era mío, lo que palpita en la extremidad de
~ada ~no de nuestros dedos? No pude averiguarlo Me
mvad1ó una verdadera esperanza. Había en el to~ador
un frasco de sales, y agua. de colonia. Le bíce respirar
las salea Y le empapé las sienes. SLI curación me habría
causado mucho placer.
Yo .no ~udaba de que estuviera vivo1 ·-por más que na- .,.,
da l&lt;? l~dtcase, pero sa brazo cayó¡ y os lo aseguro el
movimiento no era natural. Puesto que vivía ¿por 4ué
se empefiaba e.n fingirse muerto?;
-¡Eh, P.ard1ez! peneé; se hace el muerto como una arafia se encoJe frente al enemigo.
. N_o, aquello me ofendió. Me aaimaban loa mejores sent1m1entos ...... ¡y eee fulano se burlaba de mí! Honda CÓ·
lera .me entró. Lo sacLid! con todas mis fuerzas. No se
movió. Lo alcé en peéo, lo estreché contra mí y bailamos
coi1;0 dos t~teres, á tr~vés de la babitacion.
, ~os refleJÓ un espeJo. ,Ibmpí á. reír. Esas cosas se ven
umcam~nte en las pantomimas del circo. Lo de¡·é caer
en un eillón.
¡Od!?BO cada ver! No se es imbécil hasta ese extremo
Y le d11e:
,
h -¡~res un bestia! No tuve 1a intención de matarte, y
é ~bt que te mueres y me transformas en tu asesino es•
túpi~am~nte, contra mi deseo, sin que mi voluntad' sea
tu complice. ¡Habrá. idiota!
b Me pus~ rabioso. Ser asesino cuando se ha matado en
ue1;1a hora; .Pero. cuando no ee ha matado ...... Eso' no
era Justo. Mi lógJca se rebelaba. Encadené mis raciocinios p~ra eaber si era culpable de ese crimen: sí ó no.
Pues bien ¡nó! Una vez más quedaban corroborados los
absurd~s d~ la Naturaleza. El hombre sensato era vict;ma del ilqg1smo del azar.
·
Eso no podía ser. Urgía combatir la injusticia colocar
1 hechos en su verdadero sitio, en su sentido ;eal segun lo normal, según la Lógica. Urgía. Urgía. Fué' por
•
ebsto por lo que procedí, y tan legítimamente como homSeñorita Paz Guerra,
re de talento.
'
No hizo el m:enor movim· to E
.
Y lo 1!ice co~ ~legría. Ülln alegría un poco irónica, pe.
ro también deliciosa. Tomé el revólver y le apunté al c':lr del buen tirador qLie es~:fre· t/feribinhba el pla.
un aneo espléncadá.ver. ¿Cad~ver? En el fondo subsistía alguna duda· d1do. ¡Qné divertido era aquello~
- ...... Tres ..... .
pero ¿qué m~dto mejor para disiparla? Le dí tiempo pa:
raque resucitara; y aun le dije:
d Un agujero pequefio, en medio de la frente Y un h.l
e sangre ...... ¡Ah imbécil! E t
.
'
1o
-Después de tres, disparo.
embargo, continué como dü taa1 ª. vezlei era cadáver. Sin
Y conté:
-Una ...... dos ...... tl't!s. e úti, Y e decía:
-Una ...... dos ..... .
L Desapareció el ojo derecb.;;,' luego el izquierdo; después

º,ª

DEL NATURAL
I
Amanece. Se cifie la aurora
vaporosos cendales de gasa
como novia gentil, que á 8 ~ amante
con loa brazos abiertos agLiarda
Retozando se van del alero
·
las palomas azules y blancas
Y atraviesan el límpido espa~io
como castos enaLieñoe de infancia
Brilla el cielo, fulgura el rocío •
brotan floree, loa pájaros canta~
Y á la_a rudas fatigas del campo •
el fehz labrador se prepara
Tras las altas montafias de Oriente
surge ~l s?I entre un golfo de llamas,
Y en. hirv1ente_exploeión ee desborda
arrojando corrientes de lava
T_afl.e el vi~nto las ramas, el ·río
vibra. un bunno al creador en eu arpa
dE: cr1e.tal, y de nidos y froadas
m11~ter1osos rLimores se alzan.
Entre tanto, el doliente poeta
con la pá.lida frente inclinada'
elabora la idéa en su mente '
Y prorrumpe en estrofas aladas.
II
Medio-día. De Febo 88 inyecta
la pupila brillante de fuego

27 Dt JUIIIO D t 1897

en el áureo ceait; con bochorno
la.a torcazas los picos abriendo
van !legando al aguaje, y desfloran
el cnstal en que tremen los cielos
El rebano de~cansa á la sombra ·
de foll~je!!. tupidos y frescos,
Y semeJan pufiado de cuentas
al zumbar Y bullir, los insectds.
Se ~catan .temtlando los mirtos
-roJ~s lab10.s que esquivan los besosal car1fi.o estival de la Siesta
qu1: desnuda se ,i~nde en et'huerto.
Rema un hondo silencio; tan sólo
del aud~z cazador se oye el cuerno
que en .a Bl_Igusta quietud de la seÍva
vagar deJa imponente su eco
Todo está. aletargado: los rfos .....
las florestas, ias a ves el viento
Y tendida iadolente ~n su baro:~~·
la mulata de obscuros cabellos
va cerranJo sue ojos de abism~
.
al pausado y sensual balanceo.
Jumo de 1897.
JuAN B • DELOADO,
IIMPOSIUl,~I

¿Qué ip~jor galardón, qué mayor loria
Que_ al BlDit'stro .tdversarto haber vegncido
H ac1endo que no exista en tu memoria '
La mancha negra que se llama oluido!

de San Luis Potosí.

le rompí la barba..La Lógica se vengaba ...... ¡Qué revan•
ch~!.. .... ¡Qué sublime papet de enderPzador dtt entuert&lt;?r ....... Estaba yo admirable de pie frente á él y e 1
pistola en el pu•
' ..... tart hermoso era on
. uo. •.... y él , él.
abo.a
una masa mforme. ¡ Ah! sí, yo lo había m~tado
muerto, yo lo babia matado.
.. ....

AJ

•

MAURIC.E

LEBLANC,

Desde ~ue el vuelo triunfador tendiste
De otro mdo á buscar el grato a3ilo,
Ya debes de sa~er que estoy muy triete,
Pero sabe también que estoy tranquilo.
Tranquilo como el águila bravía
Que sube audaz sin que el turbión le importe
ÜQmo el nau a sereno q11e confía
'
En una estrella que le marca el Norte.
Y tú misma te asustas porque mides
El férreo pacto á que te ves unida
Porque vae li olvidarme cuando ol'vides
El recuerdo má.a santo ds tu vida.
¡Oh! cuántas veces por borrar en vano
De tu. memoria el indeleble rastro
Con febril inquietud tu blanca m~no
Pasarás por tu frente de alabastro!
Como el ave aterida por la lluvia
Que 81: acoge á la selva mmoroea
Sacudirás tu cabecita rubia
'
Por dejar mi recuerdo que te acoea.
¡Pero n.o p~ede ser! Bljo tu abrigo
Pasaré m1 ~x1etenci~ c_on. orguUo,
Y porque 31empre viviré contigo
Tengo la gloria de llamarme tuy~I
..,
RoDULFO FroUJ!:ao..a...
1897.

•

Ahora bien, sólo una asociación piadosa existía enton• dificultades1 los cuidados, Jae querellas. Eea9 alabanzas
·cea en Pontarler y era la obra maternal de Santa Ana, que todos repetfan en rede ior de él, obraban sobre su espíritu. Su mujer era á. eus ojos una maravillosa criatura,
para socorrer á las mujeres en cinta. S ,lo las viudas y Ja3
un
tesoro qLieél ee creía iadigno de poseer. Solo una cosa
mujeres casa1.as podían ser president39. L'!I señora Four.
neron acababa de obtener esta alta dignidad. Aglaé de turbaba _esta ventura, la frialdad que Lila testificaba á
Lézines maldijo entonces esa virginidad de la que hasta aquella incomparable madrastra.
Más de una vez, en la intimidad de la familia, las miese día había estado tan justamente orgullosa. Su deseo
radas,
el sonido de la voz, habían traducido una hostili·
exasperado por Ja imposibilidad de satisfacerlo, llegaba
dKd
sorda;
la corteza de dulzura que recubría las relacio•
á la crisis aguda1cuando B~ltrana fu! á. habitar Pon•
nea de las doe mujeres, .ao era más que aparente. El se•
tarlier.
Algunas burletas de Jacobo de Sommeres, los aires nor Duvernoy lo comprendía y no osaba inquirir, pero se
triunfantes de la señora Fourneron cuando enuució ' eentfa irritado contra la nifia. Estaba á. punto de desli·
pomposamente su título de presidenta1 pero sobre todo1 zarse por la pendiente que conduce de la debilidad á la
la sonrisa violenta, envidiosa, amarga, que plegaba los la- injusticia, y de la injusticia á. la crueldad. Su amor paterbios delgaios de Aglaé deLézines, íuéparala señora Du• nal sucumbía ea medio de ese malestar, y cuando ella se
apartaba, experimentaba un alivio que no escapaba al
vernoy una revelación.
corazón clarividen~ de la jovencita.
Púsose inmediatamente en obra. H¡¡,bía anudado du•
La pobre peq11eña sufría horriblemente, enmedio de
rante su permanencia en Roma, algunas relaciones que
podían ser utilizadas. Puso pues su celo á contribución. esta indiferencia. T.,dos 103 corazones que la amaban se
Los estatutos de las innumerables asociaciones que es• hab1an apartado de ella, dejándola en el abandono. Beltos últimos tiem·pos han visto aparecer, llegaron á. sus trana no tenía el alma ni demasiado generosa ni demasía•
manos. Se trataba de h.acer una elección juiciosa. Recha- do alta1 para darle un poco de piedad¡ siendo de aquellas
zar desde luego esas asociaciones vulgares que se ocupan que casi no perdonan 1 cootinuaba haciendo expiará la
de las necesidades del pobre y ofrecen á. los ojos delica • joven las inju.stae rebeliones de la hija mimada. Mantedos sus miserias y sus llagas. No era de abnegación de lo afa empero su palabra y no perseguía á. la vencida¡ pero
que se trataba. Había que descubrir una misión limpia, la -persecusióo le hubiera parecido menos penosa á Lila,
más fértil en convocaciones que en resultados sociales. que la atmósfera indiferente que la rodeaba; nadie re·
Era preciso que consistiese sobre todo en conversaciones clamaba sus caricias, nadie tenia necesidad de su afecto.
piadoeas, salpicadas con una taza de té¡ nada que pudie- Demasiado adulada, demasiado adorada en su infancia,
ra llevar al ealón metódico de las Lézines el desorden ó habfa-a1qLiirido eea sensibilidad exquisita que poseen
la perturbación. Se necesitaba una obra económica que las mujeres tiernamente educadas. Su pobre corazón sanno fuese asunto de dinero¡ los provincianos son más pró- graba ahora, ante todos Jos martirios. Se volvió tan trisdigos de su tiempo que de su bolsa; una obra, en fin, que te como alegre hab!a sido; tsln concentrada como expanpudiesen patrocinar sin rubor, doE viejas solteronas pú· &amp;iva en otro tiempo.
En la mónotoníadeesta vida de familia, tomó sitio uno
dicas, donde no se tratase de nacimientos ni de matri •
de
esos accidentes pueriles de que nadie sabe prever las
monios, ni de seducción ni de niflos abandonados.
Después de largas vacilaciones, su elección se fijó en· la consecuencias.
Li C&amp;f!a, mal amueblada, como la níayor parte de las
obra de las viejas condecoradas. E3ta asociación eminen•
caeas
de provincia, necesitaba algunas repar11ciones, y la
temente inútil, tuvo el mayor éxito en Pontarlier. T,:,ias
eeflora
Duvernoy se di vertía bastante con estos cambios;
las mujeres se apuntaron, felices de ese pretexto para
con un Jápi,z y un libro de notas en la mano, seguida de
desertar de su oasa.
Las reuniones eran semanarias, la cotización propor- su marido y de un arquitecto, iba y venía, quitaba, reformaba1 llenando de los frufrua de su peinador de seda
cionada.
esas
cá.maras de aspecto severo, que la grave Elena reco•
La obra tuvo su tesorera, su eecretaria, su presidenta.
Beltrana dirigía todas las cosas con su espíritu de intriga rrfa silenciosamente. Desde su casadeemantelada de Bre•
finamente disimulado; rehusó ella las distinciones bono• tafia, Bdltrana había cont10rvado el horror de las vasta&amp;
rí:6.cas, hizo que fuesen disr,ernidas á. las dos hermanas piez&amp;s construidas por las generaciones potentes que padeslumbrad.as. Aglaé de Lézines fué nombrada presiden- recían siempre temer que el aire y el espacióo fuesen á
ta y á su hermana fué confiada la guarda del tesoro. Es- faltarles. Un departamento coq11eto, forrado de tapices,
lleno de mueb 1ea, de portieres, conatítuía para ella la ha•
tas innovaciones hicieron á Beltrana mucho honor.
-La señora Duvernoy está verdaderamente animada hitación ideal. Había modificado ya el comedor, tallado
un budoir en el gran salón, desplazado la escalera, dismi-de muy buenos sentimientos.
-Nuestra excelente prima BeUrana es para su familia nuidn el vestíbulo, cuando llegó á su cuarto de dormir...
-Aquf,·dijo, ~ndremos muchos cambios que hacer.
una fuente de bendiciones.
Era una de esas habitaciones de otro tiemp&amp;, vastas1
Estas dos frases marearon las dos fases del éxito de
.Beltrana. Hábilmente disimulada, la plaza capitulaba. espaciosas, de techo elevado, dt, muros regulares, pero
A partir de esta época fué una verdadera soberanía la desprovistas de esos rincones íntimos, de esos anexos,
.que la eefiora DuverJ;J.oy ejerció en Pontarlíer. Nadie re- que forman ahora parte integrante de un departamento
sistió á sus halagos, la sefiora Fourneron fué definitiva• confortable. MLiebles numerosos, armarios esculpidos,
mente conquistada. Carlota, para conciliarse las buenas cómodas con ornato de cobrei eerv!an para encerrar los
gracias de la vieja dama, no había imaginado nada m4s trajee, la ropa interior y lae cien bagatelas necesarias á
maquiavélico que levantar pacientemente los tejidos que una mujer. En un rincón, un mueble Luis XV moetra•
se caían. Bel,raoa solici~ consejos y lecciones. Quiso ba su vajilla de viejo Sévres, en tan\o que en el opuesto,
.aprender lt hacer muchas obras de mano. Se fingió inha • un reclinatorio de ébano ee arrodillaba al pie de un cru•
bil, ~rpe, á. :fin de dejar toda la superioridad á la insti• cifijo de marfil. B Jltrana, deadeflosamente eacaba á luz
,tutriz. Cons&amp;gró m.áa de un mes á ese fastidioso aprendi- todos estos muebles defectuosos; después indicaba las re.zaje, pero pasado ese tiempo, el alma y el corazón de la formas necesarias y enumeraba ene deseos.
-Un gabinete de ioilette desie luego, amplio, bien
señora F .,urneron le pertenecían deciiidamente.
El amor de Fernando á su mujer crecía á. proporción alumbrado; despuéd un saloacito de vestirse, di vid ido en
· de ea,os éxitos; sus ojos de artista, que fácilmente ee apa• dos partes; una para loa trajes de ciudad, la otra para los
.sionaban del color y de la forma-, no se cansaban de ad• de ter~ulis.. Por fin, un oratorio: la plegaria se eleva me·
mirar aquel talle esbelto, aquellos cabellos de oro, aque• jor hacia Dios en un lugar especialmente consagrado.
Se volvió hacia su marido con su má.! dulce aonriea, ~
lloa ojos de mutable mirada. Jamás Elena, aquella dulce
J:ija del Franco-Condado, había levantado en su corazón afiadió:
-Vos os encargaréis de en decoración, ¿no es verdad,
-esas tempestades de amor. Además, le agradecía á BelFemanao?
irana, perezoao como era, que apartase de su camino las

•

Por la primera vez desie su matrimonio, él no" le :respondió. ¿Por qué la pobre muerta, tan olvidada, acababa de levantarse en su corazón? ¿Por qué experimentaba
una tristeza vecina del remordimiento? No había sabido
decirlo. ¿Era esa palabra de oratorio la que evocaba de
pronto sus recuerdos? ¿PAra qué un oratorio para esa
mujer que no era piadosa, que fuera de 1o.i oficios á los
cuales asistía por buen parecer, no &lt;.raba jamá.s? Se puede engañar al mundo, á. la tía Fourneron, á las primas
de Lézines; pero no se engaiia á un testigo de todos los
instantes. Elena jamás había pensado que fuese necesa·
rio un oratorio, y sin embargo, maflana y tarde se arro·
dillaba sobre el gran reclinatorio de ébano, y en su sencillez de cristiana, oraba ante los ojos de sn marido. L?
pareció que Elena estaba abf, que iba á. levantarse de s·1
oratorio y á ir hacia él con.su pa:30 lento, con su mirada
toda llena de súplicas temerasas y de ardientes eape•
ranzas.
Súplicas, espP.ranzas, todo era en vano. Había muerto
ella sin que él le hubiese dado esa suprema alegría de
arrodillarse á. su lado.
Su ensuefio lo había abaorvido de una manera tan completa que no se percibió de que estaba solo ya.
El arq11itecto y R,ttra.na habían pasado á la pieza ve•
cina, pero la, discusión continuaba. Era el arquitecto
quien hablaba.
-Sin duda, senara, podríamos colooá.r aquí el gabinete de t-oilette y el oratorio, si no fuese la cámara de la
eeñorir.a Duveri:ioy, pero .... .'....
No concluyó el buen ar.:¡uitecto, Lila se pone de pie,
tan pálida, tan desolada, que él eeperimenta un eenti•
miento de piedad. La voz de Beltrana se eleva, las palabras son dulces pero ~l tonl es autoritario.
-Mi hija política es de1Dasiado razonable para rehuf!aree á un cambio que las circunstancias imponen. Ella
eecojerá. en la casa otro departameatoquevos adornaréis
eegú n sus deseos.
El arquitecto Be inclinó en signo dea3entimiento. Qué'
le importaban después de todo aquellos ojos desolados
fijos en los suyos?
Pero el eef'ior Duvernoy, á pesar de su debilidad, llegó
esta vez en socorro de su hija.
Aquel cuarto 1o había exornado él personalmente con
ramilletes de lilas para la niña ......
-Ignoraba eete detalle, dijo entonces Beltrana; perdón,
amigo mío ..... : ...
Lila conservó su cuarto; pero desde aquel día la aver•
sión que la seflora Duvernoy experimentaba por eu hija
política, cr~ció.
Aquel acceso de valentía, fué por lo demás, el único
que el pintor tLivo jamás: desde el día siguiente, por su
sumisión absoluta, trató de hacerlo olvidar.
XLI

Han pasado muchos af'ios. Lila DLivernoy se ha convertido en una hermosa joven de contiDente grave, de
ojos tristes.
Muy aislada enel salón de eu padre, cuyo imperio exclusivo pertenece á. Beltrana, llev!\ á la sociedai que la
rodea una fría reserva que ap:uta las simpatías.
-La seflorita Duvemoy es demasiado original, dicen
los íntimos de la cass; tan poco amable con un modelo
tal ante los ojos! La pobre madre política tiene en verdad mucha virtud para soportar cerca de ella á esa mtl
encarada.
• ingratitud de Lila y lae virtudes de Beltrana eon
I,,a
asuntos preferidos por los comadrazgos de Pontarlier.
Nada, á dec:ir verdad, en esa exietencia común de te•
dos los instaates, ha aproximado á. las doe mujeres. La
tía Fourneron y las dos Lézines, acosan á la pobre niña
con amonestacioaes incesante3. Lila deja sin respuesU.
los vehementes reproches de ingratitod que le dirige la
sen.ora Fourneron, pero un día, ante las frías amonestaciones de las viejas primas, su pobre corazón ha estallado. Lo que ella reprochaba á en enemiga, es, eobre iodo,
haber enajenado el amor que su padre le tenía.

�EL MUNDO

OMINGO a7 do JUNIO do 1897

DOMIIIGO a7 DEJUIIIO DE 18117

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-Ya no me ama 1 dijo llorando, entre él y yo se levanta
tilla, ella ee interpone alejándolo de mí¡ es tan habil, tan
malvada y tan falsa, no ama más que á sí misma, se burla de todos vosotros; pero li mí me odia.

~ntoncee Aglae de Lézinee, espantada por esta explosión de cólen, con una voz severa respondió:
-Sois vos quien la odiaia y el odio conduce al crimen.
La oalumniaia bija mía.
Desde aquel día nadie oyó á Lila quejarse. Algttnas ve•
ces escribió á su aya, á esa buena Carlota, que no podía
dejar de adorarla. Las respuestas de la plácida criatura,
dejaban desbordar la mansedumbre que llenaba su alma;
creía siempre, á pesar :le tanM&gt;e atlas transourridoa, en
su vueUa próxima y en la bondad de su querida prin•
cesa.
Una sola persona en Pontarlier se declara por la. huerfa•
niia, y es el viej9 cura que asistió á Elena en sas úlUmos
momentos.

Cuando la jovencita, arrodillada ante él se acusa de
odiar, el padre la reprende. Ese odio vivaz le inspira inquietudes por el alma de la nifla y ee resuelve á intervenir, aun cuando no sea el director espiritual de Beltrana.
La senara D11vernoy ha recibido al viejo sacerdote como
á un mensajero de lo alto. Jamás en ninguna circunstancia de su vida ha representado su papel con arte más
consumado. Ha deplorado la antipatía que le muestra
su hijastra, en términos en que va impresa la más conmovedera humildiid.
-Es culpa mfa, eeí'ior cura, no he sabido ganar ese corazón re belde. Dios me ha rehusado la dicha de ser madre, ella habría eido mi hija si lo hubiese querido.
Pasa sobre sus ojos secos un paftuelo perfumado, y continua con voz ahogada:
-Aconsejadme, dirigidme ¿qué debo hacer?
El no ha respondido. El hábi&amp;;o del confeEionario da
al sacerdote una eagacidad que nada puede hacer fallar.

Las frases, las lágrimas, la docilidad, todo le ha parécidouna máecara; ni una sola palabra de corazón ha vibradoahí1 .
-E3 una comedianta, pensó él; á pesar de eu tono dul-·
ce, tiene en el alma más amargura y rebelión que mi pobre Lila en todas sus violencias. DeElgraciadamente yo..
nada puedo.
¿Pero dónde está ese protector dado por Elena moribunda á su hija, ese oficial de marina que ha juradoguardar á la niffa?
Ay! los hielos del Norte lo han aepult,ado en su frío
sudario. Un allo después del matrimonio de Fernando
llegó una siniestra noticia¡ el lntrépidOseperdióporcom~
pleto. Nadie sobrevivió al desastre, nadie refirió las peripeciae. Loa balleneros encontraron en la costa el buque
despedazado; pero los marinos que lo dirigían, ¿qué fué
de ellos? Fueron enviados algunos buques para intentar
salvarloe, pero todos volvieron sin res11ltado.
Lila recuerda con emoción á ese hermoso joven, de
alegre sonlisa; si estaviese aún en eete mundo, huiría á
buscarle, no importa dónde, á las costas de Aírica ó á las
regiones polares. Loa rugidos de loa tigres le parecerían
más dulces que la voz metálica de su madrastra, y las.
montañas de hielo ménoa frías que loa corazones que la
rodean.
XLII
El banquero, señor Leódice Martín-ya nadie decía, el
hermoso Leódice-era contado entre los financieros más
ricos y más influentes de París. Loe nueve millones de
Martín de Bret!t, se habían, entre eue manos, doblado,~
triplicado1 cuadr11plicado ¡ bien sabido _es que_sólo el pri-

mer mi116n ctleeta irabajo. &amp;\a gran fortuna, 88'8 crecimiento contfnuo de su dinero, basiaba li llenar de u.aa
11atiefacción intensa el alma del banquero. No se había
vuelto á. caear; puesto que ya no tenia necesidad de dotel!I,
para qué embarazarse con una mujer que hubiere puesto
trabas á su libertad y molestado su egoísmo? Vivía, pues,
solo, no amando más que los plaoeree fáciles, estimando
que nada vale la pena de eer deseado, perseguido 6 pagado caro.
Pero no hay en este lhundo alegria estable, y el aet'i.or
Banquero Leódice Martín, lo comprobó. Un día supo que
acababa 1 en un golpe de bolsa, de perder dos millones.
Dos millones no son la •muerte de un hombre, no son el
hundimiento de una fortuna, pero son una brecha, sin em•
bargo, y el se.fiar Mar~in no gustaba de las brechas¡ se decía, no sin ~zón, que siempre por una brecha entra el
enemigo. Como hombre avisado, inteligente, positivo, se
complacía en remontarse de loa efectos á las causas.
Así fué como se remontó de loa dos millones perdidos,
á los falsos informes que lo habían extraviado: una proposición ministerial, cuyo rechazo se le había asegurado
y que no fué rechazada. l rn falso informe, debía tam·
bién tener su causa. El vino li concluir que se imponía
una nesesidad: hacerse nombrar legisladJr en el más
breve plazo; entonces est.aría cerca de la fuente, y podría
eutrevietar á loa ministros á su antojo. Un financiero
que no es diputado, ea poca cosa; un diputado que no es
financiero es menos aún: el uno unido al otro, presenta
una situación envidiable, coa la cual los poderosos del
día debían contar.
Este hombre positivo se perdió en ensuefios de oro.
Todas las ambicicnes son permitidas ahora 1 y aún le·
gftim~s. Ya no htly Luis XIV para condenar á eterna
prisión á. los eecuderos imprudentes que se permiten decir: t(¿N"o subiré?.11 Sí, todas las ambiciones pueden realiznrae y entonces no más falsos informea 1 no más millones
perdidos, no 111ás efectos cuyas causa hay que depl1Jrar.
Llegado á este punto de los debates, el señor Martín
buscó un colegio electoral. No tenía ligas con ningún
partido 1 con ninguna opinión. París estaba lleno de concurrentes, y pensó en la provincia.
Ceando estaba en vías de sondear hacia el norte, hacia
el mediodía, hacia el este,· hacia el oeste, asustado por la
competencia, por los grandes gastos que exige una candidatura; encontrando la tarea muy dura para loa pobres
banqueros millonarios, preguntándose si el objeto valía
la pena de trabajar y si no sería preferible correr el riesgo de algunas brechas faleas ó de algunos falsos informes, uno de sus más hábiles agentes de nego~ios vino á.
proponerle una combi.a.ación que le agradó.
Eete agente había deEc11bierto en las tnontati.as del
Doube, cerca de la frontera suiza,· una fábrica abandonada por sus propietarios, loe cuales acababan de transportar más allá de loa montes, su industria. La fábrica, sus
dependencias, sus alojamientos para obreros, casi toda
una aldea, se encontraba en venla; ae comprada, se instalaría una fábrica de destilación de ajenjo. Ee preciso
ser .filántropo y proporcionar veneno á quien deeea emponzoflarse. No hay industrias más próeperas que lae in•
dustrias perjudiciales; así se adquiriría en el país una popularidad bien merecida.
Precisamente iba á encontrarse vacante una curul de
diputado en la demarcación, y era indudable que las poblaciones reconocidas en Vi a rían al benefactor al cuerpo
legislativo. Durante este tiempo, las acciones de la fábrica de destilacióll subirían, los bet:1eficios cubrirían loe
gastos de la elección, se bePeficiarfa á. la vez á. al mismo
y al país. El aefior Martin aprooó este programa, y partió para Pontarlier; queria examinar la cosa de cerca,
antes de tomar un partido definfü vo.
Fué en la misma época cuando Beltrana resintió loa
primeros at.aquee de la enfermedad de los círculos restringidos: el tedio. No más enemigos que vencer, no más
conquistas que hacer, las se.floritas de Lézinea, la seftora
Fourneron, Jacobo de Sommerea, ·e t presidente del tribunal, el capitán de la gendarmería, todo Pontarlier, en'.fin,
ee ataba á. su carro victori060. Lila, domada, lo seguía sin
rebelióa aparente.
En verdad, Baltrana no podía pedir más, y ein embargo, se fastidiaba. Envidiaba á Aglaé de Lézinea, tan
perfectamenie feliz en la presidencia de las viejas con.
decoradas, dulcemente ocupada, entregada á proyectos
de beneficencia. Eovidiaba tambien á la eeftorA. FourneJ'On1 con sus eternas uegociaciones de matrimonio. Abo-

EL MUNDO

ra era de Lila de quien la buena dama ae ocupaba; caaí
ao se pasaba un mes sin que le h iciese proposiciones
aunque eia resultado.
Lila tenía á la sazon diez y ocho a.floa.
Una noche, en los ealonea de Beltrana, el capidn de
gendarmería, que cantaba agradablemente, tarareó querelloso, mirando á Beltrana, una vieja y sentimental romanza.
DeJ~ eaer mi corazón en la playa . ..... .

Ella tambien había dejado caer su corazón en la
playa y las olas del mar se lo llevaron. Desde aqueUa
hora lejana no amó á ninguno, ni aun á. ese pobre Fernando á quien no perdonó del todo eus largas indecieiClnee. Pero es bien dificil á quien nada ama, ocupar su vida, y Beltrana lo experimentaba. A pesar de sus comidas
mensuales, de sus veladas semanarias, de sus recepciones
gandea ó pequefias, M fastidiaba en. Pontarlier.
Abandonar ese pueblo y llevar más lejos sus penates,
no dejaba de ofrecer obstáculos y dificultades. El senor
Duvernoy se hacia máe y más, esclavo de sus col!tum.bres. Las graves razones que habían determinado á la
joven á elegir domicilio en la pequetia ciudad, subsistían aún. Cada ai'io veía la cartera engrosar á fuerza de
acciones y de valores, la mitad de los cuales le pertenecían legítimamente, más eso no era una fortuna aún.
Por fin, última consideración de extrema importancia,
en qué otra ciudad fijar su elección? Sería en una gran ciudad de provincia, Be3anc;on por ejemplo? Pero los oficiales de artillería á quienes cada año llevan á Pontarlier los
ejercicios del tiro, le pintaban aquella ciadad coiµo triste y monótona. Eo cuanto á. Paria, no osaba ni pensarlo¡
mas cuando supo que había vacante una curul de diputado y despertaron eo su corazón súbitas esperanzas.
Obtener que Fernando se presentase á la diputación,
pover en juego para asegurar su éxito todas sus influencias y en seguida, quién sabe ...... ,quién sabe á qué cima
puede llegar el marido de una mujer cuyos ojos son leonados y cuya cabellera es roja.
Modifi.có 1 pues, su salón 1 que se convirtió en un salón
político, muy serio. El capitán de gendarmería no cantó
más ella cancioncillas; el presidente del tribunal, al cual
se auponia ligado al régimen caldo, foé acogido con más
frialdad. En cambio, el subprefecto M. Metroz, republicano de un celo ardiente, se vió halagado. Fué á él á
quien Beltrana mostró desde luego sus proyectos. Ella
quiso preparar el camino antes de hablar á su marido.
Metroz 1espondió con prudencia y circunspección, tuvo
sus reservas é hizo:su"J observaciones: la obra de las viejas
condecoradas dirigida por las primas de Lézines, no dejaba de preocupar al gobierno. Se temía una conspira•
ción monárquica, disimulada bajo una asociación sencilla. Si la sefl.ora Duvemoy quería asegurar el triunfo de
la causa republicana y probar en civismo, no 1;1erfa •poco
á propósito poner la presidencia de la Obra en manos
más seguras, en las de la aenora Ribaudet, por ejemplo,
cuyas opiniones republicanas bien conocidas, tranquilizaban á la autoridad. Terrible sacrificio se le imponía á.
Beltmna: quebrar con sus primas Lézines, era quebrar
con la mitad de Pontarlier.
Pidió algunos días para reflexionar. .A.l día siguiente,
en la noche, cuando reflexionaba al1n sin hallar solución,
el notario ent.ró agitadamente, exclamando:
-Un nuevo candidato ai la diputación, que acaba de
surgir; debuta como un rey, adquiriendo la fábrica de
los Trichard. Va á llenarla de obreros, famoso reclame
elect.orall Ea un banquero parisiense, millonario¡ ninguno eeria demasiado loco para luchar con él.
-¿Y Be llama? interrogó la tia Fourneron, picada.
Pretendía el monopolio de las noticias y no gustaba de
que &lt;itro fuese informado antes que ella de un asunto
importante.
-Se llama Mat1in, el seftor Leódice Martín.
En el fondo del salón retembló un grito doloroso. Beltrana acababa de verter en la mano del infortunado capitán de gendarmeria el té hirviente. Excusóee de e11 torpeza; pero el notario, á quien la turbación de la se.flora
D11vernoy no había escapado, preguntó:
-¿Le conocéis acaso, eeO.ora? ¿Sería por ventura uno
de vuestros parientes?
-No lo sé, dijo ella esforzándose en recobrar su serenidad, he conocido poco á la familia del eei'ior Martin.
-Pardiez, dijo el receptor de rentas, riendo con risa
sonora, hay más de un asno e.o la feria que se llama
Martín.

447

-Os pido, eefiora, permiso para presentároslo, dijo el
notario.
Ella fijó en él sus ojoe duros, cuya singular expresión
no pudo él comprender.
-Traedmelo, dijo después de un minuto de vacilación.
Una vez idos loa invitados, la aeHora D11vernoy permaneció largo rato absorta y meditab11nda...... con las dos
manos sobre las rodillas, abrumada bajo aquel golpe im•
previsto que volvía á la nada su sueno de ambición po•
lítica y amenazaba derribar el edificio de respetabilidad
construido tan laboriosamente. El resentimiento de otro
tiempo ee despertaba vivaz. Habíaolvidado áaquel hombre sin perdonarle jamá.e. Por qué venía él. á desafiarla
á aquel rinconcito aislado, casi perdido, donde ella vivía? ¿Qllé fatalidad lo llevaba á su presencia? ¡Qué era
preciso hacer! Ah! si ella estuviese segura de su victoria[
Si eatuvfose segura de poder aniquilar al miserable, impedir su eleccióu, destruir su fortuna, con cuánto gozo
habría aceptado la lucha! Pero el sentido práctico que no
la abandonaba jamás, le decía que la lucha no tendría
para ella otro resultado que una gran derrota. No quería
ser vencida por él. Sabía bien que en él no había ni generosidad, ni bondad, ni honor; que la destrozaría si se
colocaba en su camino, como la había destrozado en otra
ocasión. Sabía bien que él hablaría y ella no quería que·
hablaae.
XLIII
El señor banquero Martín realizaba redondamente sus
asuntos, siendo de opinión que la celeridades un eleme.ato de éxito.
Al dejará París se había hecho dar cartas de recomen•
dación por los grandes jefes del partido. Después de haber consagrado el prime( día á examinar la fábrica y teetificado que la adquisición seria ventajosa y remuneradora, dedicó el eegundo día á la elección. Desde luego
visitó al subprefecto. Aun cuando ya no baya-propiamente hablando-candidatura oficial, aún cuando todo3
los republicanos sean iguales-como se dice-ante el
Senor, no carece de importancia eso de conciliarse loa
buenos oficios de los agentes del gobierno.
A. la primera palabra, sin dejar de leer las cartas, el
e11bprefecto se sobresaltó.
-Diablo, diablo1 el caso es que anda en el asunto la
señora Dnvernoy ..... Yo me he comprJmetido un poco con
ella; su candidato es republicano también, republicano
moderado, respetuoso con el poder, con la autoridad,
bien relacionado en el pais, rico, cuando menos para la.
provincia¡ nuestras fortunas de provincia no se parecen
en nada á. vuestras fortunas parisienses, señor banquero;
la elección habría sido casi segura, si vos no hubiéseil!I
venido á poneros entre las filae. Diablo, diablo, es preciso que uno de vosotros dos se desista¡ de otra roanera,
di.vidiréis al partido, al partido cuerdo, haréis pasar &amp;
un radical 6 á. un reaccionario, he aq ui todo.
El eenor Martin dijo con precisión:
-No me desistiré¡ si el partido moderado no me quie•
re por candidato, me presentaré á loe radicales ó á 101
reaccionarios.
Muy embarazado el subprefecto, ae frotaba la frente.
-Pues bien, yo veré 4 la se.flora Duvernoy¡ trataré de
hacerle comprender que loa grandes intereses sociales,
la salud de la República ....... .. 5rataré de obtener......... .
-Ajá, exclam) el aefior Mutfn, y quién es esa se.flora
Duvernoy? que vos enviaie á hora á. las mujeres á la cá•
mara?
El subprefecto se echó á reir.
-¡A.hl no es ella la que se.sentará en la curul, pero es.
ella la que inspirará el voto. U na gran mujer, os respondo de ello. Ejerce su influencia sobre toda la ciudad de
Pontarlier; si estuviese contra vos1 yo no respondería de
nada: pero si está por vos, v11estro b:ito será indudable.
Una hora más tarde, el seft.or Martín discutía con la
sef'íora Ribaodet alguna cláusula de la adquisición de la
fábrica, ella le dijo de pron50:
-A propóeito, eef\or, tendría us5ed algún inconveniente en venir conmigo esta noche al salón más influente de la población? Os presentar~ á uua mujer que podrá.
mucho para vuestra-decisión, á la seí'iora Duvernoy.
-¡A. mi rival! el subprefecto acaba de decirme que el
eefior Dnvernoy contaba con presentarse ante loe elecioree.
Continuar6.

�DDIIIIIGO •7 de JUNIO de ,897

EL MUNDO

noMINGO 27 de JUNIO de 1891

EL

MUNDO

NOTA D"E LA MODA.

COMPRAR

Traje para señoritas. ( Figura l.)

I.A.

El comprar exige tino, discernimient~, talento de obeervaci6n, paciencia y un poco de fortuna.
Se ve por esto que noes una ciencia faeil.
Sin el desarrollo de las cualidades que acaba.moa de
indicar, debemos simplemente decir, que el saber comprar consiste en el conocimiento de la calidad y el precio de las cosas.

Este vestido es de barech cuadriculado color roea. Cuerpo blusa marina; se abre sobre un chaleco de raso, color
ro~a pálido, dispuesto en t.res tablas sujetas por botonaduras de fantasía, el cu .. llo recto y el ancho anillo van
adornados Mn entredua á piros, corbata y cinturón de
listón rosa. }:langa apretada fingiéndole bullón por medie de un ancho plisé rf'cngido en forma de conchas, y
en su borde el mismo entredós y encaje.

_,.,..___

Figura 1.

Collet, delantero _y espalda. ( Figura 7.)

Este ligero abrigl) se hace de tafetáf'I mord.oré y listones
de raso, de un touo más obicuro. Canezú redondo, cue•
llo rouje~ del mismo tafetán ctirrado por un choux.

Figura 3.

Esta ciencia no puede eer adquirida,
Fino lentamente por las lecciones de la
f&gt;:xperiencia; por esto aprobamos mucho
la conduca de algunas madreP de familia, qne yendo por si iniPmas á hacer su
merca.do con Ja crisda, llevan consigo á
su hija para iniciarla· en el mecanismo
de las compras, acoetumbrarla á la charlatanería de los vendedoref!, é instruirla
en el arte de no dejarse engañar de ellos.

Figura a.
Cuerpo blusa de piqué. ( Fl11ura 2.)

Este cuerpo cap. sobre la falda y lleva
una ancha vuelta de piqué rayado y ador•
nado con chorrera de finos bordados blanco9. Cuerpo interior de batista. Cuello
fruncido con bordado. Mangas enteras,
cinturón angosto.

¿ES NECESARIO REGATBAR?

Traje de cachemir color fresa.
(Figu,a 3.)

Es de bellísimo efecto y sencillez, se
abre sobre un chalP.co de raso crema.
Corbata formada por un ancho encaje de
seda que ss sujeta al chaleco por tres presillas de cinta de leotejuela de la misma
que adorna la blusa. Cinturón y cuello de
terciopelo negro. Manga entera con enea•
jea. Toque fantasía con anch-19 gasae de
liatón y ramos de violetas inr.ercalados.

,I

'

Treje de recepción e•tilo príncesa.
(Fi¡¡:u,a 4.)

He aquí un elegantísimo vestido de ra•
so1color gris perla, adornado en su delan•
tero por rico• entredós de seda negro y
cubierto todo lo demá.s con encaje chantillf negro. Las mangas aja.retadas de encaje, llevan el bullón de1 aso con jockey
de encaje. Un encaje muy plf'gado á. los
lados del df'llantero termina con el ador•
no. Cinturón de raso y hebilla de diamantes. Impertinentes con largo mango
de concha.
Do• trajea de calle. Figura• 5 y 6.

Vestido de muselina serpentina verde¡
cue~ blusa que se abre sobre un peto
de mpiz y ee cruza en la cintura, que 88
sujeta por un listón de fantasía callendo
en largas cocas.
Este otro vestido es.de piqué blaireo
con una cotilla del mismo ¡;.iqué, cerrada
en un lado con gruesos botones de concha y dos volantitos, adornados con cinta negra, cintn.rón y cuello negro. Sombrero de paja rizada.

440

I.,"l!;CTUR.A. p AR.A. I,A.S DA.n.A.s

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Regularmente ee dice como en tono de
queja, que laa mujeresregatran¡ pero cier1amente, á ello se ven obligadas, á. cauea
de la mala fe de los vendedores.
Sin embargo, 88 regatearla menos, si se
estuvieee más al corriente de la calidad y
del valor de los objetos que se quieren
comprar.
¿Queréis que el vendedor no os entretenga mucho tiempo? hacedle una oferta
razonable, resistid políticamente á. aus
instancias, } después idod á otra parte.
El vendedor de ordinario tiene muy
:fino conocimiento¡ desde luego ve sí tie•
ne que habérselas con 11na novicia ó con
alguna que ya entiende de coml?raa¡ Eolo
vuestro modo de pedirle, de examina::- la
m~rcancia, de escogerla, lo pone al corriente de vuestra pericia, y si el observa
que no sois de las que se están ensayando, si os mostrais ingenua y atenta, tratará menos de engatiaros que á otra.
Desde luego conocerá también en vuestro aire, en vuestro lenguaje, sobre todo,
si tiene que habérselas con una de esas
mujeres ignorantes y maniacas, que acoa.
tumbran y tienen necesidad de regatear•
lo todo, á cualquier precio que sea, que
no están satisfechas de nada, que tienen
ta costunibre de examinarlo todo, de hacer que se les muestre todo, y que regularmente no vienen al mostrador, sino
por pasa,iempo. Muy raro será que no
seáis ,angafiada en esloe caso.
O tenéis necesidad de comprar, ó no.
Ai lo primero procurad de antemano informaros y conocer bien lo que queréie.
l:5i no tenéis necesidad de comprar, áqué
vais entonces al mercado ó á casa de un
comerciante? A fastidíarlo y á gastar mal
vuestro dinero.
CASAS DE PRECIOS FIJOS

Lis casas de precios fijos simplifican
mucho las compras, este es un verdadero progreso; pero es necesario fijar bien
la atención en los efectos que venden.

Figuras s y 6.
Es'ª alm1cenes de prel"io un~forme. e903 b izares que no de las provisiones para el menaje de la casa, de loa objetienen míe que dos 6 tres precios para todas sus m-::rcau- ··-- ~ e lujo 6 de otras cosas de importancia que no se encías, son espectáculos deslumbrantes de variedad y tien- cnentran donde qtiera; pero para pequefioa antojos, patan fácilmente; es muy r::iro que allí 110 se eo¡:añe. Nin· ralas cosas qne se ofrecen dél momento, para muchos
gllnobjeto, cualquiera que sea su apariencia, vale más de objetop·minuciosos que se necl:'sitan con frecuencia: agu•
Ja suma fijada; las dos terceras partes valen menos, y jaP, alfileres. b1lo, €eda, cordón, ¿no seda un acto de becon mayor comodidad podrían comprarse ea otra parte.
nefi.reocia comprarlos á esos comerciantes en pequefio,
En cuanto os sea posible, dirigíos á. las casas conoci • que t,ien"'D EUS pequefias tiendas en todas las calles, ó que
das y llle,jor provistas¡ allí no pagaréis muy caro lo que extiendeÍl ~l!B puestos en las plazas y en las esquinas, ó
que1ais, y lo que allí comprá.rei.s i:.erá de mej9r calidad. qne pasan pO"l"-vueatra puerta, llevando consito toda su
Antes de ocurrirá. h1s proveedores titulados, eneayad fortuna?
lo que os ofrecen aquellos que estfo mlis á vuestro alEl centavo que les hagais ganar los hará ft&gt;lices sin
canee; pero una vez hecha vuestra elección, no cambiéis emp'.&gt;breceros; lo recibirán santiguándose con él, si fuesino rara vez.
se el primero en su venta del día, y tal vez si la hora fue•
Lás buenas casas tienen ya ~ntadas su reputación y se ya avanzada, os dirán dandoos las gracias: voy á com•
sus prácticas propias.
prar pan.
Pagad al contado ó en plazos fijos, dos ó tres vece!! por
Además, los centavos que damos á. ganará esos honraafio; seréis así mejor e~rvidaa y os co3tará. menos.
dos comerciantes en pequeño, son las migajas de nuestra
Los comerciimtes eaben bien, estad seguras de ello, fortuna, que el buen Dios nos manda dejar caer en el caca,gar ti los efectos que venden, el interés del dinero mino para los pobres viaj.eros.
que no se lea paga inmediatarileme.
COMPRAR c.~DA (.'OSA Á Sl.L-TIE)[PO.-LAS PROVISIONES.
La misma rPgla puede darse para los obreros si queréis
eer servidas. Una costurera, por ejemplo, 00 08 hará esSaber comprar cada cosa á su tiempo no puede ser
perar vuestros Vt'~tidos más allá del dfa fijado, 8¡ eabe más que el resultado de la experiericia, y viene á ser una
que su dinero fB1á pronto y Je será remitido luego en fuente f~cunda de economía.
cambio de su trabajo.
Prorisión es pro(wlión, dice un provervio, y la casa que
Elegid siempre loa almacenes 6 mercados que e1:tén no tiene provisiones, corre rieego, á cada instante, de
más ce1canos á vueetra casa, aun cuando tengáis que pa•
faltarte todo.
gar algunos centavos más: así economizaréis el tiempo, y
Lo que ee muy nec(sario antes que todo, es el conocibay veces en que el tiempo es más precioso que el diae• miento de las co~as qne se conservan sin deteriorarse y
ro, evitaia á vueetros criarlos largos viajes que repetidos, de a'.}uellas que no se deben comprar sino cada vez que
no hacen más que fatigarlos, y alejais de ellos la ocasión de ellas se tiene necesidad.
de contraer arois.tades y conocimientos que suelen Bt-rles
~ ~'\tr~~-r~.::::~ft~~~tZ::,.~
funestos, y qui, son favorecidos por el lar~o trayecto por
~
'1'1'
las mi3mas calles y á las mismas horas. Qué bueno Eerta
La cbismografía convierte el ojo de una cerradura en
si desde vuestra ventana pudiéseis siemi;&gt;re seguirlos con_ una tronera.
la vista!
Hay coleccionadores de objetos de arte que no manifies•
LOS CO)[ERCIA~"'I'ES 6N" PEQUE~O
tan ni una pasión, ni un gueto. ni una inteligencia, nada más que la victoria brutal de la riqueza.
Al recomendar los ricos y bien provietos almacenes
E. Y J. o~ Go~cocRT.
no liemos querido hablar sino de las compras por mayor;

CONCI:E;NCIA.
(De Victor Hugo.)

Airada tempestad ee deeat,aba
cuando de toscas pieles revt&gt;stido,
Caín con su familia caminaba
huyendo á la justicia de Jebova.
La noche iba á caer. Lenta la marcha
al pie de una.montaña detuvieron,
y á aquel hombre fatídico dijeron
Pns tristes hijos:-Descan1:emoe ya.
Duermen todos, excepto el fratric:ida
Q?,8 alzando sus mir9:das hacia el mo~te,
v16 en el fondo del funebre horizonte
un ojo :fijo en él.
Se eistremeció Caín, y despertando
á eu familia del dormir reacio,
cual 1dniestros fantasmas del eElpacio,
retornaron á huir: ¡suerte crüell
Corrieron treinta noches y sus días,
y pálido, callado, sin reposo,
sin mirar hacia atrás y pavoroso,
tierra de A..seur pisó.
-RepOfemoa ::i.quí •..... Dénoa asilo
e-eta región espléndida del suelo.y, al sentarse, la frente elevó al cielo
Y allí el ojo encontró.
'
Entonces á ,fabel, padre de aquellos
que en e~ desierto liabitan:-Haz, le dijo,
que se arme aquí una tienda. -Y el buen hijo
armó tienda com1ín.
- ¿Todavía lo veis?-preguntó Tsila.
la niiia de la blonda cabellera,
la de faz oomo el alb'a placentera,
y Cain respondi6:-Lo veo aún.
Jubal entonces dijo:-Una barrera
de bronce construiré: tras de su muro,
padre, estarás de Ia visión seguro;
ten confiam~a en mí.Una muralla se elevó altanera,
y el ojo estaba aUf
Tu balea.fo li fabricar se puso·
Una ciudad, gigante de la tíerra;
y, en tanto1 sus hermanos daban guerra
á las tribus de Seth y á lade Enós.
Poblando·de tinieblas laenmpiña
Ja sombra de las torres se estendfa,
y en la puerta grabó su altanerla:
-P,.ohibo crttrar á Dios.Un castillo de piedra, cuyo muro
á la altitud de una montaña asciende,
de la ciudad en medio ee deeprende,
y allí Caín entró.
Tsile. Ilega hasta él y, palpitante,
-Padre, le dice, ¿aún no ha desparecido?
Y el anciano¡ aterrado y conmovido,
la responde:-¡No!, ¡noi
De hoy más quiero habitar bajo Ja tierra,
como en su tumba el muerto.-Y presurosa
su familia cabale una ancha foea,
y á. ella desendió al fin.
Mas debajQ esa bóveda sombría,
debajo de esa tumba inhabitable,
el ojo estaba fiero, inexorable,
y miraba á Caín.
RICARDO p ALMA.

Me suelo preguntar de dudas lleno:
-¿Son mejores los buenos ó los justos?
Y la elección va en guetos:
yo.doy todOB loe justos por un bueno.
C.AKPOA M'OR.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>México Ciudad</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>El amigo de la lógica</name>
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        <name>Engaño sublime</name>
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                    <text>DOMINGO

EL MUNDO

DE ENERO DE 1897

En ella producía ana felicidad sin límites el constante
entusiasmo, la misma amargura de no poder realizar su
absurdo deseo.
•
Ll~ó en esto á la ciudad donde habitaban Leonardo y
Ameba, un médico famoso ya en todos los países del mundo, por sus extraordinarias curaciones.
Devolver la vista á los ciegos, el oído á los so:dos y la
palabra á los mudos, era la cosa más sencilla para aquel
sabio incomparable.
·
·
Se aseguraba que nunca dejaba de curar radicalmelrle
á cuantas personas acudían á su consulta, y Leonardo sintiéndose penetrado de la fe que animaba á todos, abrió el
lecho á la esperanza y resolvió ponerse en manos detdoctor.
-Curadme, le dijo, devolvedme la vista y tomad ne
cambio, entera, mi fortuna. Haced que contemple _al fin
la más bella de las mujeres nacidas, a quien adoro mil veces más que á mi propia existencia. Y Leonardo siguió
hablando y dando cuenta al famoso doctor de sus deseos
y de sus angustias, y dejándole ver entero, _con el institi.vo afmi de conmoverle y decidirle
más y más á procurar su curación,
el profundo y agitado fondo de su
alma.
CASA DE SALUD
El doctor escuchó á Leonardo
DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE con
interés y con pena, y le respondió sonriendo amargamente:
-¡Dios me libre de abrir tus
Par enfermos dementes en general
ojos á la luz y Dios te libre de conseguir jamás tus deseos! ¡Amas coENTLALPAM
mo á nadie has amado en el mundo y anhelas ver el objeto de tu
DIRECTORES: A. de Garay y Gulllermo Parra.
amor!. ........... ¡Eres un niño! El
cielo te ha concedido el suprema
Edificio con&amp;truido con todas las reglas de la higiene bien de alcanzar la posesión sin
inmensa huerta y jardines, amplios corredores bafios ea'. agotar sus alegrías y pretendes
Iones, recámaras espeéiales para todos loe enÍermoe 'de- sustituir á tu ilusión hermosísima
partame~t&lt;;&gt;s independientes. Se cuenta con todos lo~ úti• la verdad siempre árida y fría. ¿No
!ee, med1came1:1toe é instrumentos necesarios. Médicos comprendes, desventurado, que á
mternoe, practicantes y enfermeros inteligentes. Decen- causa de ese mismo misterio en
te y nueyo mob~liario, asi~tencia constante y eficaz y que para tí está envuelta tu amada,
buena ahmentac1ón. Especial para el tratamitnto de la lo- la imaginas mil veces más bella de
lo que realmente ;puede ser. auncura por el hipnotismo.
DEPARTAMENTO ESPECIAL PARA .XNFERKOS, DE MEDICINA Y CIRUJU
que sea, como tú crees, la mujer
Para los enfermos que vienen de los Estados, loe hom- más perfecta del universo? El mobres. solos ó l:19 personas.de ambos sexos que tengan que mento de verla sería siempre pa1mfru cualquiera ?Perac16n, les .es muy_ ventajoso este ra tí úna espantosa decepción, pordepartamento. Tienen loe pacientes aire puro clima que el sueño, aun el susceptible
exc.elente y no malsano como en México, recámara ~special de ser realizado, no está libre nunmeJor que ".n un hot~l, bañ.os! .ropa limpia, peluquero, ca de desencanto sino á condición
buena comida, médico, med1cmae y asistencia médica de no llegar á í·ealizarse jamás.
constante, y todo esto por un precio muy inferior á lo Confórmate con tu ceguera y acosq~e gasta!án en otra parte mal atendidos. Sala de opera• túmbrate á considerarla como el
cwnea estilo moderno y arsenal de instrumentos com- origen de tu felicidad, el eterno
pleto.
entusiasmo en el amor, y compaPara mayores informes dirigirse á los Dres. Guillermo dece al resto de los mortales conParra, tel~fono 443, apartado 682 (calle de León núm. 9), denados á ver la imperfecta belleY_Dr. Adrián de Garay, teléfono 1344, apartado 778 (1~ za de los séres y de las cosas sin
Pila Seca núm. 8.) El Dr. Parra es Director de la Com- que las lágrimas que tan á menupafiía de asistencia Médica y Cirujano del Hospital Juá• do nos hacen derramar nublen
rez. El Dl'. Garay .e~ profe~or .de Anatomía quirúrgica en por completo nunca la claridad de
la Esc1:1ela de Med1cma y c1ruJano del Hospital Juárez y nuestras miradas.
del Asilo Espafiol.

!agro de que yo pp.eda llegar á imaginarte tal cual eres.
-No me atrevo á intentarlo, contestaba ella con encantadora modestia. -¡No te atreves! Dí que no me amas como yo te amo y
que no quieres complacerme.
-Interrógame y trataré de contestarte.
Y á cada pre~nta de Leonardo sobre el color de los cabellos de Amella, sobre la claridad y pureza de f?US ojos,
sobre los contornos de su cuerpo, contestaba ella con frases en que se mezclaban por partes iguales la sinceridad
y el pudor, y que colmaban al pobre ciego de nuevo orgullo y de nueva y desesperada amargura,
La idea de la hermosura de Amelía crecía, se agigantabe
en su espíritu; su confusión y su impotencia, al tratar da
precisarla con líneas y colores, eran á cada instante mayores.
II.
El amor de los dos esposos no era el que se extingue, ni
de los que se disminuyen, ni siquiera de los que con el
tiempo se modifican. Era siempre el mismo.

A l'tl EI,IÁ.

Amelia, la enamorada esposa, estaba en los brazos de
Leonardo, el fiel compañero de su vida, quien, ciego desde su niñez, sólo podia verla con los ojos del alma.
-¡Adorarte y no contemplarte jamás!-exclamaba Leonardo. Si yo te hubiese conocido en aquellos primeros
afios de m1 vida, cuando aún podía contemplar el azul de
los cielos y el resplandor de las miradas,¡ los rojizos matices de las rosas y de los labios, tendría njos en mi memoria los rasgos todos de tu belleza, y tu imagen se destacaría sobre la negra noche que rodea á mis pupilas. Pero cuando mi corazón se abrió al amor ya ebtaban cerrados
mis ojos á la luz, y nunca, nunca, podré admirar los tesoros de la hermosura que poseo y desconozco. ¡Amelia mía,
fuente de todas mis venturas y del dolor que me agobia y
me mata: refiéreme tú, con ese celestial acento que para
siempre supo hacerme esclavo tuyo, las perfecciones de tu
idolatrado sér. Descríbelas una por una, detaJJada y minuciosamente, y acaso el encanto de tu voz realice el mi-

-~IIIAIIATll■AIE
REMEDIO VEGETAL.

10

DESCUBRIMIENTO INDIGENA.

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LA JIRICUA, EL VITILIGO, LA LEUCODERMIA OACROMIA PABCIAL

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Y todas aquellas enfermedades que cambian el coloró la textura natural de la piel: como eczema, hérpes, sarna, mentagra,
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. Cada fra~ co va acompa:ñ.ado del plan curativo y las instrucaones para usarse.
Se envía por correo certificado, al recibo de

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LA CERVEZA FERRU6INA,

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«La mujer es un angelsin alas,,.
Las hay que, sin tenerlas, suelen alzar el vuelo!

Se recomienda á lo.s .anémicos, á las jóvenes clorótic88.
y á 1~ personas ~eb1htad;as por una prolongada perma:
nencia en las regiones cáhdas y ma:sa::ias.
De venta en casa de loa Sres. E. Dutour y Comp Agen•
MlB ~enerales; en el establecimiento de la Sra. vihda df
G~n~y Comp.,~ de Plateros número 3, y en todos lot
prmc1pales establecimientos.

14 DE ENERO DE 1896.

28 de Enero de 1897.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

-DE LA--

Beñittciócia-:
~• ~.Pú_!&gt;l~cl
CIUDAD DE MÉXICO.

=

El próximo sorteo, con premio
mayor de

"$10,000
ea verificará en el Pabellón Morisco
á la.s tres de la tarde, el Jueves
•

II Premio
de.... $10,000....$ 10,000
.,
.,
1,000.... ,, 1,000
u

1

.,

"

600 .•.. ,,
2
"
u
u
200.... ..
,,
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100.••. ,,
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.•
.••
50.... ,.
100
"
n
.,
40.•.• ,,
200
n
••
20.... ,,
.,
.,
1 o ......
2 Aproximaciones de á $ t 0O·
nna anterior y otra posterior ai
ndmero prelDlado con los •••...
$10,009 .................... $
2 Aprox!mactones de á !1¡50; una
antenor y otra. posterior al nú.
mero premiado con los
- - $ 1 .000...... ................ $
n

FONDO:

S 320,000.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medios: $ 2.00
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 cante.
Vigésimos: 20 cents.

PRE~IIOS:

PREMIOS:

-

baJo el plan e1gwente:
10,000 BILLETES.

500
200
200
500
1,000
2,000
2,000

200

1 00

M5 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$ 60,00·0
ae Terül.cará en el Pabellón Morisco
i la8 U &amp;. m., el Jueves
'

t

Premio m-:1-yor df.......... 8 60,000
t Prem!o pnnc!pa de ..•••• ., 20,000

to 000
5'000
Premios de,. 500 ...... ., 5'000
26 Premios de ,, 200 ...... ., 5' ooo
1 00 Premios de ., t 00 ...... ,, to' ooo
260 Premios de ,.
40 ...... ,. l 0'400
460 Premios de .,
20 ...... ,, 9'200
1 00 Premios de 8 60. aproximaciones
'
al premio de 8 60,000............,
6 000
100 Premios.de 8 40,_ aproximaciones
•
al premio de 820,000. ........... 8 4 000
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
•
al premio de 810.000... . .... . .. . 9 2,000
T99 Terminales de 8 20. que se determinarán por las dos dltimas cifras ~el billete que obtenga el
prem,o mayor de 860,000 ...... 9 t 6.980
T 99 Terminales d~ 8 20, que se determinarán por las dos 11\timas cifras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000 ...., 1 5.980
1 PremLO principal de ...... .,

6 Premios de$ t ,000 ...... ,.

to

2. 761 Premios que hac~u u. 'rotal 4t. .$ 178.560
Jta""~odos loo sorteos est:i.n bajo la vigilan,·,a
f direcc1ó.n personales del Sr. D. Apolinar Castillo
Interventor del G1,bit'rno. v de un empleado de la
Tcsorerla General de la Nación.

Oficinas: 1' San Francisco núm. 12

Necepdón ael $r. Presiaenfe ae la Nepúblka 1 ae su esposa
En el baile dado en su honor en Minería.

U . BASSETTI, Gerente.

(Del Natural por Carloa A.loahte.)

•

NUl'tlER.03•

�EL MUNDO

34

"El. MUNDO"
Semanario Ilustrado.
Teléfono 434.-Calle de Tiburc:io núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Reiacción, debe ser dirigida al
Director, I.lc. Kaf"ael Reyes Spíndola,
Toda 'la correspondencia que se relacione con la edición
debe se} dirigida al

Gerente, I.lc. Fausto Moguel.
La subscripción á El MUNDO vale $1.25 centavos al

m~s, y se cobra por trimestes adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pa¡o de.be ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE.

«~entes exclusivos para los Estados Unidos y Ca~adá
The Spanish .American Newspaper Company, 136 Li.berty St. New York, E. U.»

llltotas tbitarialts.
QC.ónttr nactn los ¡rnrtibtJs µoliticos.
Recient.emente se ha ocupado la prensa de la creación
de lo!(partido! políticos, discutiéndose si la oposición nace al fu.flujo de los partidos, ó los partidos, toman cuerpo
á impulsos de la oposición.
.
.
Es interesante investigar cómo nace un partido político en un Estado. El partido político no es un producto
de generación espontánea; se informa en_ una agrupación de hechos, que propagados en una soctedad, forman
un cuerpo de doctrina común á un grupo social. En términos más precisos: el partido politico se crea en virtud
de necesidades, ?,e intereses, dE: a_spiracio~es, de tend~ncias de una porción de la colectividad. ~fientras los mtereses no han tomado un gran desarrollo, mientras las
necesidades no se dejan sentir con demasiada violencia,
el partido político no surge: es necesaria una etapa superior á la vida económica de un pueblo, para que aparezca.
Claro es que una oposición que no representa intereses
de ninguna especie, que no ampara ninguna aspiración
social, que no estit apoyada, en suma, en algo positivo,
no es tal oposición, en el sentido político que de be darse
á esta palabra.
Un género de oposición últimamente desarrollado, ha
sido el obstruccionismo; y el obstruccionismo es un combate de guerrillas, una guerra de alfilerazos que no está
informada en ninguna disciplina, que no obedece á ningún programa: su función es la de hacer daño á toda costa, su tarea la de no hacer concesión alguna al poder público. El obstrucionismo no puede tomarse como Ja característica de un partido serio fuertemente constituido; y
si renombrados hombres de Estado se han aprovechado
de eE=ta arma, ha sido como un procedimiento, como un
medio; nunca como fin de una agrupación política sólidamente organizada.
La oposición nace con los partidos: porque como se ha
dicho muy bien estos últimos días, estos son el órgano y
aquella la fwición. Pata que nazca un partido, se necesita que haya un grupo de intereses que lo determinE',
pues lo que da fuerza y consistencia á los grupos militantes, no son las estrofas de los poetas, no son las
ideas de los filós.ofos, no son los discursos de los oradores, no son los artículos de los publicistas: son las necesidades sociales en -lucha constante por ser satisfechas.

i,t suµ-crstición ilel ltilóntdro mailrttbu.

mitiva piel de horda que vive de-larapii\a) BUeña en alcanzar por la conquista lo que por el trabaJo no lo~. .
La nueva superstición amenaza minará las nac10nahdades contemporáneas en las bases de su bienestar Y su
riqueza sociales.

QEl Qfota~tJ tJ las µrofes iones.
"Gn diario de esta Capital acaba de inaugurar ~ne. seria
campaña contra la instrucción p~ofesional gratwta, aduciendo en favor de su proyecto ideas que, no O?stante
haberse calificado de poco nuera.~, merecen ser temdas e_n
consideración. En materia de progreso hay qu~ rec~rrir
en ocasiones á viejas verdades todavía poco difundidas
en nuestra sociedad.
Hemos sido nosotros, los que no hace aún una docena
de años hemos escrito con motivo del tema puesto al debate: En M:éxico hay oferta de sabios y_ demanda-~ alimentos! Faltan cosecha.3 y sobran ilustraciones! Existe una
plétora de hombres profesionales en medio de una _inID:ensa extensión territorial de la que apenas una v1gés1ma
parte está cultivada, y entre la actual riqueza pública _de
las naciones latino-americanas y su equilibrio económico
se opone el legislador, el jurista, el político, el poeta, el
abogado...... una enorme cantidad de ciudadanos superiores robados á la labor de la tierra. Estos constituyen un
obstáculo en el desenvolvimiento de los elementos naturales de cada nación americana.
En los Estados Unidos, el hombre no se preocupa por
obtener un título pagado con los sacrificios de las clases
trabajadoras. Allí, el ideal e'J llegará ser una fuerza más
agregada al conjunto de las fuerzas sociales. El yankee
cree que se prestan los mismos servicios y que se es tan
útil explotando un pozo ele petróleo como pronunciando un
discurso en el parlamento.
Los latino-americanos pensamos que el hombre es útil
por su le1·ita, por su título, por su müie en scl&gt;ne. Hay un
culto hacia las grandes palabras, hacia las botas ele chcirol,
hacia los galones de jefe, la dialéctica del diputado, el
bastón del médico y la gravedad del jurisconsulto. Y
como la materia prima de nuestra riqueza social no ha
avatlzado paralelamente, se observa un notable desequilibrio, una laguna inmensa, imposible de colmar hasta
que las corrientes de los espíritus no émprendan otro
más saludable derrotero. Para nosotros, el problema consiste en que el aumento en la producción no se encuentre por debajo del aumento en las profesiones: que cada
nuevo representante de una carrera compense para la sociedad al obrero perdido, que un sabio sustituya al agricultor que se escapa!

***

Se ha dicho muy bien: el Estado no está interesado en
formar sabios, sino en formar ciudadanos, y la sociedad
civil, tal como los gobiernos modernos la preparan, acabat"á por parecerse según frase de un ilustre economista
(M. l'. Leroy Beaulieu, El Estado moderno y su,¡¡ funciones)
á uno de eeos viejos ejércitos centro-americanos, en los
que el número de los generales y coroneles es superior al
número de los soldado~.
Preciso es instruir á las masas, ya que la instrucción es
la base de las instituciones y del bienestar de un pueblo,
y que ese gasto salga del fondo común, puesto que á todos aprovecha. En este sentido ha podido repetir un diario la frase lanzada por un pedagogo de este lado de acá
del Atlántico: Gobernar es imtruir.-Pero que los sacrificios hechos por países, que apenas comienzan á dar sus
primeros pasos en el camino del ensanche de la riqueza
social, no sirvan para favorecer á una clase privilegiada
que puede, por sí so1a, procurarse armas profesionales
para triunfar en la lucha por la vida.
Tal vez no esté lejano el día en que esta reforma se realice y entonces ya no veremos ahogarse en la atmósfera
de las antesalas á esa avalancha de,i6l'enes de carrera, en
solicitud de una frondosa rama del árbol-presupueRto cuya sombra cubre amorosamente á tanto ciudadano.

No hace muchas semanas discurríamos en estas columnas acerca de eea extraíia locurd de los pueblos modernos-postrer reducto de un criterio formado en el período
de conquista de las agrupaciones humanas--eonsistente
ei:i procurarse la mayor e~tei:isión de territorio, y sostemendo á costa de los sacrificios más graves esas lejanas RESUMEN.--Historia del arbitraje general angloameric:ano.--la Gran Bretaña y los Estados Unitierras disgregadas de la patria, procedimiento del que
dos. -- Exaltaciones de ayer y sensatez de hoy.
surgen necesariaD1ente esos confhct-0s coloniales que en
la actualidad se desarrollan.
--la doctrina Monroe.--Enseñanza elocuente al
mundo civilizado.
Precisamente las líltimas publicaciones europeas se han
apode~do del asunto a~plificándolo y tobusteciéndolo . Cuando hace un año los _d?S pueb~os anglo-sajones que
con el impulso de espíntus superiores y el auxiliar de Juntos representan una misión altísima en el mundo ciabu~dante doc~mentación.-La tendencia á que hemos vilizado y vincula~ !as tendencias _de una raza y los inaludldo, la pasión á que se ha hecho aquí referencia ha terei,e~ de una fam1ha, parecían onllados á un serio romsido encerrada en los términos de una nueva frase qu~ ha pimiento por causa del conflicto venezolano, en que uno
venido á enriquecer la por hoy exhausta nomenclatura pretendía defender la fuerza del derecho contra las asde la ciencia social: la kilometría ruadrnda.
pi raciones del otro q11e sólo se apoyaba en el derecho de
La kilomtlría cuadrada-es decir el deseo inmoderado la fuerza, nunca pensamos en qne terminaran esas difide ~propiarse nuevos girones de te~torio, arrancados de c'.lltades de otro modo que como resuelven de ordinario
no importa cual comarca lejana de! planeta el anhelo de sus problemas las naciones prácticas v como sortean los
aumentar ~l suelo nacional incorporando te;renos arreba- escollos qne á su paso encuentran la Gran Bretaña y los
•
tados á qmen sabe qué tiniebla¡¡ del Afrfr·a el delirio de Estados Unido•.
C~ímos que á pesar de la exaltación malsana de los
aparecer grande, con lll1a grandeza no fundida en la cuantía de una producción desbordan'te, no en el desarrollo britanos ~ercantiles y la excitación m0rbosa de los yan~e. los ele1~entos de actividad, sino apoyada en la 8Upers- kees Jabonosos, todo se arreglaría pacíficamente y no tentwi6n del kilóm.c_tro c11adrado, extravagante megalomanía drfamos que presenciar una guerra, que habría siclo forq~e C&lt;_msum~ riquezas y agota esfuerzos y despuebla te- midable entre.los vástag?s d~ una misma estirpe, ligarntonos y siembra de cadáveres los más apartados rinco- dos por comumdad de aspiraciones y atados íntimamennes del planeta.
te coi; el fuerte lazo de los inteseses económicos y comerciales.
En vano es q~e se haga verá los pueblos que la tietra,
Y así su~edió: á la explosion patriotérica anti-americana
cuanqo el tr_-abaJo humano no se le incorpora no es uri
producto cotíza~le, y que si esta tierra representlÍ una suma que produ¡o en In~laterra y alguna de sus colonias el
mayo! de sacr1fi.cios que de ~ndimientos, su i-alor resulta ~ensa¡e del Presidente Cléveland, definiendo la casi olnegativo; todavía la humamdad no se despoja de su pri- vidada doctrina Monroe y ofreciéndola como ~&lt;&gt;ida protectora á la República Sud-Americana, contr: los des-

l]alftirtt ~.entrttl.

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

manes·dAl gobierno británico en liµ¡ codiciadas riberas,
del Uruán y en las fértiles márgenes del Orinoco; al entusiasmo anti-brit~nico que estalló en los Estados Unidos provocado por las palabras del Presidente, exajeradopor las excitaciones del jingoi81no de algunos senadores y
enardecido por las rei;istencias_que en un :principio ofreció el gabinete de Salisbury y la actitud idéntica de la
prensa inglesa, siguió muy luego la calma sensata y la
serena meditaeión. Los hijos de Albión pronto recobraron su tranquilidad y los buenos hijos de Penn vieron,
desvanecidos sus impulsos hostiles.
_
Pudo mis en ellos la consideración de los intereses que·
resultarían náufragos, caflu de nn rompimiento, que el halago engañador de la gloria, en el evento indeciso de un,
triunfo problemático. Y se estudió, se discutió, se hizo á
un lado patrióticamente la envidia y rivalidad que aso-·
maban entre naciones del mismo origen, y quedó deci-dido el arbi~raje en la cuestión anglo-venezolana, soln-ción que en vano había perseguido Venezuela ensu debilidad y había rehusado constantemente Inglaterra, en
su grandeza. La doctrina 1\fonroe recibió así firmísimo
apoyo y el mundo occidental qPe-ló desligado. de estrafias intervenciones y libre de las rapacidades de la :E;uropa monárquica, que _por más de cuatro centurias había.
ejercitado en él el imcuo derecho de conquista.

Son veinte también los arcos de la parte alta; pero de
orden jónico, y lucían cortillilj;s de raso: color blan~ los
del lado Snr, amarillo los del :'.'lorte, verde los de Oriente
y rosa los del Poniente, yendo también sus doolt:s columnas revestidas de palmas y guías de flores. .
.
El cielo raso estaba formado por un gran henzo pmtado de colores, formando cacclonex en su tota:idad y
pendía del centro un respland,,r circular, de cuarenta y
ocho rayos y un gran candil dorarlo, de fantasí~.
.
Las dos extremidades del corredor Sur, del prtmer piso,
estaban cubiertas por dos graneles cuadros que reprei::e~t.an
perspectivas: uno, las ruinas de "'ortenstein, en Zur!ch,
Suiza; y otro, nn la!;" d~ azuladas ondas c~e la Bavier~
Superior, cercado de flondos arhnstos y te111endo al fondo una cadena de m,rntai'ías rocallosas.
Estos dos cuadros fuerun pintados por el señor Jesús
Herrera Gntiérrez.
Las regias escaleras, hechas para todos los desfiles hidalgos, par.1. qne por ellas discurran
el vizconde rnbin rle los rtesafios

y el abate juveu de los malrigales,

ostentaban tambUn un adorno vi4oso y delicado. En su
parte alta, cubriendo el tragalnz de cristales, iba. un gran
bastido: cuadr,i.do, cubierto de cresp6n "'erde, azul. rosa
v amarillo formando abullonados y contenía 400 luces.
tucía en i{1 centro un cogín de razo blanco que llevaba
una corona de luces.
Diverso era el adorno del vestíbulo; p~ro no menos
notable. En las partes más visibles hab:a dos bellospas·
torales: una aldeana y un zagal.

***

1\ías no bastó á la diplomacia anglo-sajona haber zanjado esa dificultad, y conjurado la tormenta que enturbió
su cielo con sombras amenazantes, para precavers6 de
nuevas tempestades y ponerse á salvo de otros choques
que en un momento dado :pudieran arrastrarla á excisiones verdaderas en su propio seno: acaba de concluir un
tratado de arbitraje que deja todos los disturbios futuros
á la decisión de jueces sereno~ que alejen para siempretodo posible rompimiento.
Y he aquí que esa raza fría y calculadora, que comenzó.
por sentir el latigazo de un cáncer que pudiera corroerla,
que se estremeció á los asomos de la envidia que pudiera dividirla y se exaltó 4 los primeros vajidos de un•
rencor que pudiera apartarla de la misión que desempeña en la obra de la civilización moderna, vuelve sobre sí,
reflexiona, y da al mundo el grandioso espectáculo deuna tendencia bendita hacia la paz universal.
La Gran Bretaña y los Estados Unidos tienen y representan poderosa vitalidad y poseen en los elementos desu organismo suficientes energías para sostener sus derechos de nación soberana, y abdican de esaJ fuerzas, olvidan esas energías, para entregar sus futuras disidencias
al frío raciocinio y seguir siempre unidos por los lazos-.
del interés económico y de la comunidad de aspiraciones.
que los han guiado en su camino triunfal.
No podían ser como no fueron, los problemátic.o s derechos á un territorio reclamado por Venezuela, causas
que interrumpieran: todo un programa de tradición y de
abolengo; no podía ser la interpretación de una doctrina
internacional americana, vista con supreiuo recelo y mal
disimulada prevención por la Europa entera lo que apartara á los dos grandes pueblos de habla inglesa. Si necesitaba la doctrine l\fonroe la aceptación de parte de una
potencia del viejo mundo para recibir su sanción perfecta en el derecho positivo que informa las relaciones delos Estados modernos, el tratado preliminar qne ha terminado el conflicto anglo-venezolano es Ja mejor demostración de que esa doctrina, presentada como salvaguardia de las jóvenes repúblicas latino-americanas contra las,
rapacidades de la conquista, es acatada por una nación
poderosa del viejo continente.
Vean en ese tratado los Estados rivales que sólo escuchan las insinuaciones del rencor y atienden á las torpessugestiones de la envidia, de qué manera se establece la
harmonía y la concordia, y se échan las bases de la paz
universal. Comprendan también cómo se sacrifican hasta.
lar rigideces de un amor propio mal entendido para hacer que la política, libre de los movimientos pasionales,
ajena á los arrebatos del entusiasmo séntimental, ocasionado á ofuscaciones y devaneos, sea siempre el resultadodel razonamiento sereno y luminoso.
Desgraciadamente, todavía está muy distante el reina·
do de la paz sobre la tierra, todavía tendremos que ver·
á las naciones rodeadas de todos los elementos refinados
de la guerra para vivir en paz con sus vecinos, y habremos de presenciar esos sacudimientos apocalípticos que·
conmueven los ejes del planeta, envolviendo á los pue,
blos en caMstroíes espantosas y ruinas asoladoras.
Pues aunque llegmmos á presenciar una política deconciliación que momentáneamente nos librara de losgrandes armamentos sobre los-cuales descansa el trabajoso equilibrio de la paz actual, siempre quedarían palpitantes los antiguos rencores, ,. en el fondo de la aparente
calma quedaría la hiel de los amargos recuerdos, el fermento de las venganzas, la levadura de atávicas morbosas rivalidades.
14 de Enero de 1897.
X . X. X.
OTRO PAGO DE

$10,000.00

DE "LA MUTUA"

EN GUADAi.AJAR.A.
Guadalajara, Enero 8 de 1897.
8r.'D. Carlos Sommer, Director General de "La Mutua."
MfSxico.-M:uy apreciable señor mío:
Tengo el gu~to de manifestar ,t usted que hoy recibí de
esta sucursal del Banco de Londres y 1\Iéxico con mi caracter de tutor leaítimo de mis menores hcr~anos l\Iaria
Concepción. ::\Iaría de la luz, Elena y Salvador Brambi-Ja, la suma de (Sl0,000) Diez mil pesos, valor de la Póliza núm. 769,546 constitnida á favor de mis expresados-.
herman&lt;;&gt;s en la Mutna &lt;le New York, compañía de SeguroF de vida 9ue uste~ dignan_:iente dir~ge. Con la expresada suma recibí tamblén doscientos veinte pe8os diez centavós como ?E:volución de premios respectivos.
Por la actividad y eficacia con que usted se ha servidoproceder en este asu?to,. tengo el g~sto y la satisfacción
de dar á usted las mas smceras gracias en nombre de mis.
expresades hermanos.
Tengo el honor de repetirme de usted su más adicto y
S. S.-JosÉ I . Bn.nrnru..

***

t

ESTER TAPIA DE CASTELLANOS
el día 8 del actual en G;1adala;ara á la edad de
anos.

35

EL MUNDO

DOMINGO 17 O.E ENERO DE 1897

s7

¿Las damas?
¡Pecador de mí! Desde el momento en que recibido por
numerosa y elegante comitim el Sr. Presidente de la
ReplÍblica se presentó en el ealón, hast:~ e1; el que e,mpe·
zó á palidecer la luz de las estrellas, as1st1 á nn d_n'1no
desfile de ojos tropicales, de ojos de Jago de Es~ocm, de
ojos fulgurantes, y abora que querrm pronu11ciar nom-

brea, no puedo. ¡.Quién ha contado todos los diamante&amp;
luminosos de la Yía Láctea?
. .
E,;perad también. Y entre t~nt?, leed loa siguiente&amp;
datos que anticipo. El .lfundo Dwri.o:
El traje de la Sra. Carmen Romero Rubio de Díaz es de
riquísima seda con gran cauda y adornos de azabache.
_¡,,¡ traje de la Sra. .A.ro~ Díaz de la Torre,. es de co!t:r
rosa con hermosos adornos. El de la Sra.. Pnda de .N uñez, color violeta de piel de seda. El ~rp1ño lleva_ ~ort&gt;s
sobrepuestas de color amarillo, es~e~1e de margant1¡1as,
que lucen mucho. El de la señora'\\ hith, blanco con a&lt;lornos color rle rosa y encajes de. pu~to de Inglaterra. El de
la señora Tagle. de .Rivas, de tt:rc10pelo negro con pasamanería bordada de plata.
.
Señora de Choussal, traje azul pálido con _ricos enc:,ws
de Inglaterra. El corpiño es de color amanllo narau¡a,
de terciopelo.
,
1-\eiiora C'oncba Rivas de Torres, enagua de broche, r:~meada de tonos a,uarillo y crema, chaqueta. de mu~chna bordada de µ!drería é hilo de_ oro.
.
8et1orita L.&lt;iurn Enr.quez, vestido verde Nilo con eucajes y flores.
Reñorita .Aurora Eoríqllez, color rosa, de raso L'ilmty,
con muselina.
~ñorita :\Iaría Luisa E nrfquez, de raso blanco con
leutejelnas y flvn&gt;s. ,
.
8et1orita .Adela 1'ernández, color rosa, salpicado de
•perlas y lentejuelas de oro.
. .
Señora Brier, vestido negro con aphcac1ones de avalorío y bordados de oro.
. .
.
.
La sei1ora esposa del Mm1stro. !nglés, traJe de fondo
blanco realzado con rosas de fims1mo oro, ador_nos : m~rillo paja de gró é hilillos ele pequeños y vahosos bnllantes.

*

* * que ~l sueño, ese pastor
Y ahora hasta luego; dejad
silente vu~h·a mi esp,ritu al redil; de¡ad que duerma.....
Mañana o:; diré tantas cosas...... .

La aplaudida poetisa m\choac:ma, cu~o r,•tr~to,d;mns
arriba, vió la luz en .\lorel1a, y por los a~os de(;(} a 6- [ué
á residir en Guada ajara, &lt;!onde colaboro C?~ aceptación
en las revistas literaria~ de la t&gt;pn&lt;'a, en umon d~ los me·
jores escritores jaliscienCE'S y pn_bli-:ó dos cole~c1~nes de
versos muy conocidas: «Flores silvestres" y «Canticos de
los niños.»
. .
.
Era socia correspondiente de varias d13tmgmdas agru•
paciones literarias.
.
Su muerte ha sido verdaderamente sentida.
Halle su espíritu la p11z.
EL HAii.E; EN ltIINERIA

~_)¡

Por fin llegó esa noche maravillosa, esa noche de cuentos de hadas esa noche de encan!,o indescriptible tan locamente e~per'.,da por mil comzones¡~venes. Efectu~se por
fin en el edificio de :Minería-el primero de :\léxico-el
gran baiie que en obsequio del Sr. ½'ral. Diaz organ_izaron
las principales clases denuesta sociedad, con motivo de
la nueva toma de posesión del poder y á la hora en que
~sto escribimos mal alumbrados por el velón cuya luz
lucha con las p~imems claridades trémulas del alba, ya
&lt;;aliaron las harmonías, ya se extinguieron los focos, ya
descendió sobre los p.í rpados fatiga~os t'l suet10, ya •e desvanecieron como no eecncharla queJa las notas de lamagistral orquesta del Conservatorio y el recuerdo espera
acurrucado en los 11.iveos cortinajes de los lechos á que se
despierten las lindas pupilas negras y azu:es para extender ante ellas el divino espejismo de lo que fué.

***

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.

N{&gt;, no me pidais nota completa de lo que vf, de lo q~e
oí de lo que sentí.. .... E:i aun muy pronto. Las sensacion~s se a&lt;&gt;olparon en mi Ct'rt:bro en confusión caótica y aun
revolote~n locas en él; dejad que el orden suceda al c~os,
mañana os lo diré todo, cuando el sueño como un tnste
pastor.vuelva n:ii_espírit_u a] redil. Ahora sólo os daré notas
aisladas ras~os 1mpres1omstas, algunos nombres y algunas obs~rvac10nes breves...... Aguardad á maíiana..... .

***
¿Las luces? Se llamaban legió~: 2,,'&gt;10 p~CC? masó m~nos,
proporcionadas por las compat1Jas electricistas ~ac10nal
y Knigh. De esos focos, setenta de gran tamaño, distribuidos, 40 en el centro de cada uno de los arcos de ambas
regias series de corredores y los otros en los salones y en
el vestíbulo.
Ya podréis imagina1os aquel desvarío, aquella locura
de esplendor.
¿El adorno? Baste decir qué el ¡;;r_ Ignacio Bejarano lo
tuvo á su cargo para que nadie duJe de su exquisita elegancia y buen gusto.
Leed empero las siguientes notas que de\:&gt;o á un compafier0 discreto:
·
Una combinación feliz de estilos producía el más cautivador efecto.
Los arcos de la parte baja, que son de arquitectura toscana, ostentaban cortina¡es Lle expléndi&lt;_lo peluch_e, de
varios colores formando ondas en la parte Eupenor y
caían con natu'ralidad hasta el piso. Para que nada quedarn descubierto de la cantería, se cubrió el resto de los
arcos cou una decoración flor-al apropiada. Las columnas
estabim elegantemente vestidas de palmas y gnfas de
rosas.
.
Los muros de los corredores, correspondiendo á dichos
arcos, ostentaban grandes bastidores forrados de raso,
también circuidos de flores. Sobre pedestales de un metro de altura se coloca.ron artísticos macetones dorados,
• conteniendo 'plantas exóticas.
.
&amp;m veinte los arcos de que hablamos. Los dos céntricos de los corredores Xorte y Sur, mostraban lunas de
Yenecia, hiseladas, en las cuales reflejábansecomo en _un
la&lt;&gt;o encantado de diafanidad incomparable, el rítmico
m~vimiento de las parejas, el frac ~evero y el pomposo
y crujiente raso de los trajes fememles.

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El baile dado en Minería en honor del Señor Presidente.-las invitaciones.

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�EL MUNDO .

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

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37

Y la Ristori contestoba:
Dejadme, dejadme.... Os lo ruego.
A la original y hermosa fotografía
¡Xo puedo aún deciro:1 nada!
que publicamos y otras que lo son
II.
no menos, con que engalaneremoR
Concluido el primer acto, ee dirinue:-tras páginas, nuestro especial
gió la Ristori aT ¡,aleo real acompaamigoelSr. D. Mariano Salas, de Gua11ada por Barbieri.
temala, que.tuvo~ bien haremos la
La Reina la esperaba: varios )lidonación s1mpát1cs, acompafió ~~
nii,tros rodeaban :i !'U )Iajestad.
nota en que expl"el'aba la conv1cc~on
La gran actriz, sin vacilar un insde que nuestros poetas no podnan
tante, se arrojó á los pies de Isabel .
menos que inspiran;e, ya que no á
II, pidiendo gracia para el po?re solla Yista del original, cuando meno;;
dado con no menos elocuencia de la
:l la de la copis, pam.de!'gl"llnar 1l los
• que la había hecho triunfar de Xarpies u.e e•as herino.•uras lo~ claveles
vaez.
rojos de sus cantos ~róti.co,- y las ro-Cálmese usted-le dijo la Reina,
sa;; reale" de ~\u&lt; hl'on¡as perfumalevantándola, sin po&lt;lerdisimularsu
das. La presunción em justa·······:·
emoción.-Yo accedería, pero el pripero nue;;tros poc~~ ya no eantan ~1mer )1inistro...... .
110 t•n los rntoP. perdidos, y, homl,rt·K
La RiHtori, olvidando toda etiqueni fiu dd ~iylo di,·cinuue, .procuran
ta interrumpió á Su )[ajestad.
pn,ler los menos. La curia, la me'.:...Sei'iora, dígnese preguntárselo.
dicina el periodbmo, los empleos y
Y o conozco "U!'l "entimientos humaaun eÍ comercio, preocúpanlos m:1s
nitarios, y no persistid en su rigor.
que el Ideal m:is 6 menos hecho carXarvaez, que se hallaba pre~enne en alguna hermosa. Xo, nuestros
te, "E: incJin/, ante la Reina sm propoetas ya no cantan á la donosura
nunoar palabra.
v gentileza de la Eva eterna, porEsta entonces exclamú conmovida:
que hancaído en la cuenta de que la
-¡Pues bien, sí, sí; concedemos
belleza que premia con miradas y
el indulto.
&lt;:aricias, demanda para poseerla hoY la Reina pidió una pluma y firm,:-ta v legítimamente un cuadro de
mó Ja ~rac.i.a desead.a. .
.
opule1Ícia )! a.•piran ellos de;;de lueDcspucs d1¡0 á la R1~tnr.1 sonriend&lt;?:
go á adqmrir el cuadro, para con-lle aquí una t~ag"Jia que termi•
quistar después la belleza_.
na bien: guarde usted e~ta pluma,
Xo cantan y es de sentir;;e porque
que será para u~ied y para los imyos
hermo~ura.~ como la que hoy engalaun rec11erdn bendito.
ana nuestra revista, hechas son p~ra
Con esa reliquia en la mano v el
reeibir el perfume de todos los lll·
corazón desbordando nlegrfa i-alió
dl'n~o~ y la fre~cura de todas las flola actriz del palco real, y atrave."? la
I't'S. :-::on nermosums hermanas de
concurrencia que e:-pemba ansiosa
las nuestra~, que Et. ~lcrno ha preel resultado de !'U tentativa.
st•ntado con orgullo en opulenta ga-¡m indulto! ¡Tengo el indulto!
1..,r:a desde su fumlaciún hasta ahogritaba fuera de sr.
m á' sus lectores, herruo~unis hech11x
Algunos instantes después. aparet1e'8ombra y luz que divin11.a el trópicí{, en la e!'Cena, y era acogida pnr
co v que hacen recc,rdar los ver;;os
una inmensa aclamnciún. Los vivas
dei cantor de Luzbel:
y aplausos n•sonaban intermi~'lbles,
......1'\'egr~ sus ojo,~, negro su cnhcHo;
uniendo los nombres de la Reina y
competir en su n,,tro ¡:,arecla
el :myo.
Ja nO&lt;'he t·ouel tlta:
,\.quella noche obtU\·o la Ristori la
¡&gt;&lt;:ro aca.so el crc¡1\1sculo no es 1Jcllo7
ovación más grande(&gt; imponente de
l1ermosuras, en fin, que asl hilan la
su vida.
meca llena de copos hícteoi; en el hoYI
gar escondido y dichnso, como. e~Apenas
se
supo
la fausta nueva
plenden al :íuroo sol de las arañas l'll
cuando los tres jóvenes autores del
lo~ ealones del gran mundo.
&lt;·0111¡&gt;/"I nobilí!'imo, abandonaron el
¡Sombra y luz!. .....
teatro y uniéron8e al lira!. Enríquez,
*
avudante de Xarvaez, para ir á las
Y nosotros
b'emos dc•slumbrapn~iones militares.
do tantas pup~as jóvenes, mostnínEn ellas aguardaba la hora de amadoles los rostros ideales de las bellenecer el condenado á muerte, ya
zas mexicanas, debíamos, rompil·nperdida la 1ná~ remota e,peranza.
do fronteras ( que para nuestra cinuEnríquez mostró al liobernador la
Jación no existen) asociar :í mtebtra
real orden y acordaron comisionar
galería las bellezas guawmaltecas,
al Cura Berrocal para que revelara
también hispanas y deslumbradoras
al reo la noticia gradualmente.
también.
As( conveni&lt;lo, entró aquel á la
Hacémoslo así, con agrado, inicapilla: los tres jóvenes se quedaron
dando hoy la nueya galei:ra, y pm·sen la puerta asomados á la mirilla
to que nuestro i;emanano, que ya •
Señorita Concepción Zivión y Saravia. ( En traje de fantas1a.)
enrejada.
•
circula mucho en centro América,
•
El•preso
sentado
y liaba
,•mpíeza á extender su esfera de ac(De fotogmfia cnylada por nuc,tro ami~'&lt;&gt; el l:'r. D&lt;m )Iarlnno S11Ja.s rle Guatema1a.)
. hallába~e
d
v hizo
roo
un
c1~arn
11
o
e
pape
I
.
,.,o
dón á la America del Sur, á las bevi
miento
alguno
cuando
dietinguió
al
sacerdote,
y
éste,
-)fa¡,, usted puede salvarle la vida.
llezas centro-americanas, haremos suceder las surianas
esforzfodose por disimular su aleiría, le dijo:
-¡Yo! ¡Ojalá!
.
.
.
-donairosas y así habremos logrado que con el movimil"Jl·
-¡Hijo mío' ¿como tienes el ánnno? ¿Esperas aún?
-El indulto ha sido ne17&gt;ldo :i v,ma!! d1putac1ones; pe·
to político1 literario v científico ele América, rn?,el'tra r1:-Xada Padre: bien Jo sabe usted.
vista refleJe la alma luz de la hem10Hura feme01l del pri- ro sabemos :¡m• el arte ht~ido omni.potente.; ~auemos que
-Yo ;J que la caridad cristiana nunca se rinde. La essi usted implora tí la Rema y al pruner :lhmstro, alcan-vilegiado mundo de Colón!
znr,t la victoria; ambos se hallan eu el teatro; llame usted peranza no debe abandonarse hasta el último momento.
á Xarvat&gt;z, ahora mismo, y al terminar el acto primero No eet:ís ol\·idado...... y ¡quién lo ~abe!
Chapado miró fijamente al Cura: cayósele el cígarripreséntel:e en el palco real.
llo de sus m:lno~, que temblaban, y preguntó con YOZ
-I'ero, señores, ¿llamar al mini~tro? ¿Ycndría?
ronca:
-Es un caballero espal1ol.
-¿Hay algo?
· Entonces dispongan ustede~ de mí: intentan&gt; lo que
-Sf, hi¡o mío, sí! ¡Dale gracias á Dios!-repuso aquel;desean.
la Reina acaba de firmar tu indulto.
II.
. El reo se puso de pié y dió un grito estentóreo diEl Duque de Yalencia fué avisadn, y no tardó en acu- ciendo:
dir.
La
Ristori
le
invitó
,i entrar en su cámara, encerr,ín-¡Viva la Reina!
TRES PERIODISTAS Y UN REO DE MUERTE.
dose bajo llan&gt; para no St'r interrumpida.
inmediatamente cayó desplomado y sin sentido á
:IIariscal-le dijo con rnz preñada de lágrimas-varias losEpiés
del sacerdote.
veces
me
ha
ase~urado
u~ted
qne
nada
me
rehm-aría.
I.
V
Le pido la vida oe ese pobre soldado que se merece cleEn el mes de Septiembre de 1857 hallábase en Madrid mencia.
Los tres jóvenes llorando de emoción ;,e miraron y se
fa famosa trágica Adelaida Ristori, repre~ntando con
-:::ieñora, respondió el duque-¡es imposible! Lo la- estrecharon las manos; parecían darse la enhorabuena
-éxito excepcional en el Teatro de la Zarzuela.
mento mucho; perore iwponc un ejemplo duro. N'uestras por la hermosa obra realizada.
Una noche tre!' jó\·enes pcriodistaio, cMi dc~conocidos, rE'voluciones comienzan en el ejército; la di~&lt;'iplina esttí
Pocas veces se unieron, tres manos á, mpul~o de tan
llamaron á la puerta de su cuarto, en ocasión que la ae- relajada. Todo el Municipio ha implorado ií la reina el santo motivo.
'triz iba á transformarse en la Jfedea de Legouvé. ·
indnlto de ese soldado, y yo me he opuesto. En estos insPocas veces logró tanta fortuna una in~piración ju-¿Qué queréis, seftores?-pregunt6 entreabriendo.
tante, la clemencia sería peligro~a.
.
venil.
,
-Hablarle cinco minutos.
Entonces la Ristori apeló ,1 todos los recursos de su ma. Inspiraci6n hija no del acaso, sino de la grandeza de
-Perdón, ahora es impo~ible. Yue)yan en el primer ravilloso arte para conmover al Yiejo guerrero. Gna in- corazon y entendimiento que atesoraban aquellos jóveentreacto.
terna lucha se revelaba en el rostro del duque; las higri- ne~, que al1os de•pués serían verdad&lt;."ras glorias de la
-Sería tarde, señora. De vuestra conferencia dl•pendc mas con~iguieron triunfar, y t-0múndole una. mano:
Patria.
.
la vida de un hombre.
-¡Ah, señora-exclamó, me ha vencido u~ted! ~i la
sr, porque los tn.,;:: periodistas, rcdactorec de La Di,-¿La vida de un hombre? Entonce!' pasen u~tede~.
Reina consiente, no me opongo. Pídale usted una audien- cusi611 y de El Pup/Jlo, y salvadore,i de un semejante, fueY la Ristori, maravillada, los invitó á que esplicasenel cia; será usted recibida en un entreacto; arr6jese á las r-0n D. Pedro A. de Alarcún, D. Gaspar Xúñez de Arce y
· planta!&lt; de su majei,tad; sea u~ted tan elocuente como con- D. :\fanuel del Palacio.
-enigma.
,,,. . d 1 .6
ste.. ta •
-Sei\ora--..u¡o uno e os J venes-en e
ID~ nte se
migo, la Reina quedará perpleja. nira á ui;ted que el Pre¡Envidiemos e:-as páginas de sus vidas!
halla en capilla, para eerfusilado al amane&lt;:er, un soldado ~idente del Consejo se opone á la gracia ...... )le hará llaPXDRO DE X ovo Y CoL'ION.
que se llama ::O.icol:1s Chapado; contaba once afü)R de con- mar...... yo acudiré...... ¡Espcremo8!
duct~ irreprochable en el i;ervicio, pero un Fargento
Una emoción verdadera ahogaba á la Ristori, no podía
~J_~-::::.c,J_~-::::.c,j~-::::.c,A,_~
cruel lo golpeó sin causa, y aquel tiró del sable para con- hablar, e~trechó l11t,nnno de ~arraez con gran efusi6n,:Protenerle, aunque sin herirlo. Por este solo hecho se le ha metiéndole seguir l'!Ul'l con8Cjo&gt;&lt;.
Cualquiera que sea el techo ó la bóveda que un nilto
'COndenado á la ültima pena.
Apena~ se marchó éste todo~ la rodearon preguntándo- t-enga encima de ~u cabeza, el cielo siempre se refleja en
-¡Dios mío! ¡qué horror! ¡qué hístima!
la: ¿Ha rehmado? ¿Ha con~ntido?
sus ojos.- l'. Ilv.go.
Srita. Concepclón.Zivión y Saravia.

G&gt;

EL MUNDO

ut

DAMAS GUATEMALTECAS.

�DOMINGO 17 DE ENERO DE 189T

EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ENERO DE

,ssn

EL MUNDO

39

E:L "DONA.TO GUE;R.KA,"

no; est-0y muy lejos de los ojos negros que es como quien
dice: estov helado en la noche inacabable del Polo ~orte. Pero tengo los ojos vueltos al cielo, guardando la postura de esos cadáveres egipcios que enterraban de cara al
Oriente en espera de la resurrección; y cuando luzca el
eol, leeré de nueYo el libro casto de mi adolescencia. Por
ahora lo ~uardo en el estante honrado de mi humilde biblioteca, ¡unto :í la Jlaydalena de Sandeau y los • Cv.e11to.1
de Cárlos Dickern,.
En otro armario veo la pasta vinosa de Xana y la cubierta negm de. ~1usset .E~parcidas en mesas y sillones, ·
yacen los ejemplares de la noycla encanallada. :Mientras
no salgan estos de mi gabinete, "Jfaría" no volverá, coma la esposa permanece au~ente mientras no se despide
la querida.
•
¡l'ubre libro! Tus p~ginao; son blancas como los azahares, como el vestido de las novias y como el cútis de los
niños rubios' •Ya tengo sed de leerte. Es la sed que se
siente cuando se ha bebido mucho vino. ¡Cuánto bien
hace entonces un humilde vaso de a~ual
¡J?ios mío! ¿Cu,lndo leeré la historia de Jlarfo?

UN BUQUE LUJOSO.

"El Tepoz:teco. "-Frente del monumento mostrando el atrio del segundo piso.

".EL TE:PO.ZTE:CO"

coral rojo, y mostrando la otra el n,qilli que coronó al
rey de Tepo:rllfl. En uno y otro recinto, adosados al muro,
Un monumento de nuestras antiguas razas.
hay asientos de pied111 1 cuyas caras tienen multitud de
inscripciones geroglfficas perfectamente conservadas.
Ahora que el Ferrocarril de l\léxico-Cuernavaca-Pací- Los muros están preciosamente decorados con estrías,
fico est:i para llegar á esta ciuo.ad, creemos oportuno dar dentículos, perlas, grecas, etc. toda esta decoración es
á conocerá los lectores de EL l\Immo todo aquello que polícroma y de muy hermoso efecto artístido. Llama la
pueda parecerles agradable ó interesante, del hermoso atención del visitante la solidéz y magnificencia de la
valle en que tuviera su primera morada en Nueva Espa-- construcción, que revela prafundos conocimientos de arfia el conquistador Cortés. Cuernavaca, por la benigni- quitectura.
dad de su clima, por su proximidad á la Capital de la
De las fotografías con que ilustramos este artículo, la
República, (poco más de 3 horas de ferrocarril) y por nú1:nero 1 es la del,frl'llfP del monumento, mostrando el
sus hermosos paisajes, atraerá, en época no lejana, mul- atno del segundo piso en donde está la piedra de los satitm~ &lt;;le touri,,t,:~ é invernadores. Xos proponemos, pues, crificios; la escalinata que conduce al tercer piso,
escribir una serie de artículos ilustrados, en los que da- los restos del altar, los asientos de piedra v fragmentos de
remos á conocer todo aquello que, bajo cualquier concep- la decoración mural. La fotografía númPro 2, muestra
to, pueda atraer la atención de los viajeros. A título de una parte, la más pintoresca del pueblo de Tepoztlán, y
c~osidad y por el interés que pueda despertar entre los la montaña en cuya cima está situado el monumento. La
aficionados á la arqueolo~ía, damos hoy una descripción, número 3 esM tomada de una part.e del camino que conaunque somera, del curioso monumento llamado «El duce al «Tepozteco:n el lector podr,í form11rse una idea
Tepozteco.11
.
de lo imponente del paisaje, teniendo en cuenta que la
más pequeña roca no mide menos de diez metros de al***
Has~a á mediados del año de 1893, «El Tepozteco11 per- tura.
maneció aban~onado: &lt;_:on e_xcepción de algunas perso~s viajeros ten?~,ín. antes de mucho tiempo, grandes
nas de la locahdad, casi nadie conocía el interesante mo- fac1hdades para v1s1tar el curioso é interesante monunumento, de cuya existencia, aun ahora muy pocos mento que hemos descrito, pues el ferrocarril de Cuer~iene~ noticia. Cubiert_o de escombros, c~mpletamente navaca pasará precisamente por Tepoztlán.
mvadi~o I&gt;&lt;?r la vegetac161!, •El Tepozteco,, hubiese desL. E. GUTIERREZ.
~parec1do_ Bl el Señor Presidente de la República, que se
Cuernavaca, 189i.
interesa siem¡&gt;re por todo aquello que pueda influir en
el adelantacmento del país, no hubiera nombrado al Sr
Ingeniero Don FrancibCO :II. Rodríguez para exhumar eÍ
magnífico monumento.
' 1
Los vecinos de Tepo_ztlán, ~nta Catarina, Santiago y
San Andrés, con entusiasmo digno de encomio concurrier:on á trabajar, gratuitamente, en las obras de exhumaCJón; y es tan~ más laudable este hecbo, cuanto que
la ascensión á la c1_ma en que tenían lugar los trabajos, es
muy larga .Y exces1v~~~nte penosa. La conclusión de las
obras, hábilmente dirigidas por el Sr. Ingeniero Rodríguez, fué celebrada con serenatas é iluminaciones y desde en~nces «El Tepoztecon ha sido visitado por U:ultitud
de toumtr-' y ~o fué por algunos miembros del Congreso
de Americarustas.
He aquí una ligera descripción de «El Tepozteco·11 situado al N. de la villa de Tepoztlán, sobre una peña~norme. ~l monumento, de forma piramidal, tiene una altura
de ve1~te m~tros y está construido con /¡,zontle y piedra
basalt1ca: Tiene tres c~erpos, '! en el primero por los
lados E. Y S. hay amplias escalinatas, bastante bien conservadas, de las cu_ale_s, la ~el 8. conduce al atrio, frente
al altar de los sacr1fic1os, situado en el eje de la escalera
que conduce al 3er. piso.
~n el interior ~el Z! Cuerpo, cuyo piso está á nivel del
atno, está depositado el cadaver del rev tepozteco que
ordenó la construcción del soberbio moñumento, v aJ~unos otros que ~ supone_ sean de miembros de la familia
real, ~ persona¡~s pro_mmentes de la Corte: entendemos
que aun n&lt;? ha Sldo bien explorado ese sarcófago. Al acabar de ~l~bu la escalinata que conduce al 3er. piso, ee halla el v1s1tante frente á l~s tres puertas ( que ven al o.,)
que d:in acceso al grandioso Tt0&lt;'Xl.lli. Tiene éste una superficie de 48 metros cu.1drados v está dhidido de v ,
.
6 recintos,
'.
~,. t•
•~:, en d_os grand es secciones
uno de ' mayores
d1mens1ones, en cuyo centro se encuentra un hueco recta_ngular, que era donde se mantenía el sacro ju,go segun lo_ demuestran los fragmentos de carbón vegetal' • de
(!opal,li que ~11~ fueron encontrados: éste recinto era des
tinado_ al publico que asistía á las ceremonias. El se undo recmto,_ al que sólo tenían acceso los eacerdotes, fs el
más pequeno; en el c~ntro y junto al •muro, se encuentran lo~ restos del altar en donde estaba la divinidad ne
allí ~c1bía culto,_y de la que sólo quedan dos pied~as
preciosas, una primorosamente esculpida y decorada, de

Damos un fotograbado con detal1es completos del nue"l"'o
vapor guarda-faros «Donáto Guerra," hecho construir por
nuestro gobierno en el puerto de Filadelfia.
Ann cuando las ediciones diarias de esta casa han pu·
bhcado el grabado del nuevo buque, creemos conveniente darlo en EL Mu.Nno semanario, primero porque la fotogrnfía que aquí ofrecemos es naturalmente mejor que
u_n ~buio hecho á l_íneas, y segundo porq1;1e nuestro periódico es de_colecc1ón, en tanto que un diario se rompe
6 descuida una vez leido.
El «Donato Guerra,, acaba de zarpar de Filadelfia y estará muy en breve en \'eracruz donde la gente de mar
se apre;,ta tí recibirlo con grandes festejos. Elógiase mucho el lujo de este buque y para que nuestros lectores se
formen cabal idea de sus comodida:les y confort transcribimos las siguient.es notas de uno de nuestros redactores
á• este respecto:
El salón principal, independiente de la cámara de ofi. ciales y de~tif!ado á comedor? P.S de madera fina, pt-rfectamente barmzada y con relieves doradoe; el piso es de
mosaico de madera y el techo, pintado de color cre111a
tiene también relieves de rosa y oro. En el fondo ostent~
un elegante aparador de nogal con tapas de marmol para
guardar la vajilla y la cristalería del servicio. L1. mesa
que ucupa el centro puede servir para doce person11s
De este salón se pasa á los departamentos de los· inspectores, decentemente amueblados, y que constan de alcoba y cuarto de bafio y por su pasadizo se llega 1t la des•
pensa y otros sitios accesorios.
Por una escalera de caracol se asciende á lo que se llama el cuarto de cartas,que es el Yerdadero lujo del vapor
Consta ~ste de una alcoba lujosamente decorada y d~
un salonc1to con una estatua de marmol, muebles de muy
buen ¡n1sto: y ostenta en las paredes los retratos del General Donato Guerra, que dió nombre al buque del Presidente de la República, General Porfirio Díaz del General :.\Iena, actual _~Iinistro de Comunicaciones. E~tos
retrato~ son obsequio de los señores Samuel Hermanos,
C?nt~t1stas para la construcción del navío. El saloncic1to tiene las paredes de caoba labrada y pulida con realces dorados.
Todos los demits departamentos del buque esMn arreglados con ~rdei:i y buen gusto, mereciendo mencionarse
el de l';\ marmeria, que es cómodo é higiénico.
Los mstrumentos del vapor van en un cuarto especial
sobre cubierta, para utilizarlos facilmente en los momentos del se;rvicio.
El «Dimato Guerra,, ser,í, pues1 un cómodf&gt; alojamiento
para los empleados que se destmen á la mspección de
faros y su 11_1:gada :í las ~ua.s ~exicanas debe ser motivo ~e regom¡o, p~r9-ue v1en!l á maugurar una importanto
me¡ora en el serv1c10 marítimo de las costas del Golfo.

y

«Educar es redimir.,,
Así también lo entienden los cacos, y por eso se educan en el arte de prestidigitación, para redimir al prójimo de la pesada esclavitud del dinero.

l

G.

•

e?'

"El Tepozteco"-EI pueblo de Tepoz:tl.in.

GARCÍA HA:IIILTON.

M. GcTCÉRREZ NAJER.\.

BASTA Y SOBRA.

"El Tepozteco."-Fracción del camino que conduce al monumento.

PAGINAS OLVIDADAS
CON PRETEXTO DE "MARIA"

Este es un libro que yo guardo en el estante honrado de
mi humilde biblioteca, junto á la Jfa!{&lt;lalena de Sandeau
y los Cuentos de Carlos Dickens. Este es un libro que
leeré á mis hijos, cuando los tenga, y que ha pasado ya
por las manos de mi novia. Este es un libro casto, un libro sano, un libro honrado.
·
l\Ie parece que ya han corrido muchos años desde que
lo leí por primera vez. Fué en el jardín d~ una hacienda,
¡t la hora de la siesta, bajo el nogal hospedador, donde
anidaban tantos pájaros cantores. La tarde fué cayendo,
y los rayos del sol en el poniente teñían de color de rosa
la nieve de los volcanes. Apenas se veía. Hasta el lugar
en que yo estaba, tendido mdolentemente sobre el musgo, llegaba el balido de las ovejas que volvían ó. sus rediles y el retintín de las esquilas.
Los bueyes mugían entrando á sus establos, y los peones, sudorosos y cansados, regresaban al caserío. De cuan.
do en cuando dejaba el libro abierto sobre el césped, y
veía el cielo aaul, color de «no ,r,e oli-ide.~. 11 Luego acabó la
luz, volví á la casa, y tí la indecisa claridad de un gran
velón, terminé la lectura. :Kadie estaba an la sala: era
víspera de una solemne fiesta religiosa, y amos y criados
habían ido á la capilla para adornar los altares y confe•
sarse con el padre cura. El jardín olía ó. flores nuevas y
la casa á incienso. Dios estaba allí.
Me parece que ya han corrido muchos años. Acaso nun•
cavolveréálaquietud reparadoradeaquelcampo. Tal vez
no vuelva á leerte, pobre libro! Ya estás viejo, tu pasta
se ha desteñido; muchas de tus hojas tienen dobladas
una de sus puntas y hay en los márgenes de otras, apuntes, fechas, nombres, versos manuscritos y figuras dibujadas con lápiz. Así trato los libros que más quiero. Pero allí estás, en el estante honrado de mi humilde biblioteca, junto á la Magdalnw, de Sandeau r los C11n110.~ de
Carlos DickenP. ~le hablas de ese horizonte soberano
que divisaba desde el jardín en que te leí; del silencio
sonoro que reina eternamente en ese valle; de la capilla
con sus blancos cirios y sus flores frescas y sus imágenes
toscamente esculpidas; del amplio confesionario á áonde
iban, con los ojos húmedos y la voz compun~ida, las devotas penitentes; del rosario, rezado en comun poco antes de la cena; de aquella calma, de aquella eerenidad, de
aquel contento; de la mujer que m,is he amado y de las
horas en que más he creido! Tú fuiste el (mico libro que
leí en aquellos días, si no es un libro la naturaleza, y otro
libro más admirable aún, el corazón.
En varias ocaeiones he querido leer de nuevo la.historia de María. Ocúrreme, sm embargo, lo que pasa tal vez
á los avaros, cuando presumen que álguien abrió sus cofres y les robó su oro. El hombre avaricioso, pálido de
emoción, mira los cofres entreabiertos y no se decide á
levantar la tapa para cerciorarse de sí ya el x;obo se ha verificado. Pues así pienso yo cuando toco ese libro que, á
manera de urna, guarda tantos recuerdos de cari!io. ¿Se
habr:t evaporado la esencia? ¿Yolveré ti sentir las tiernas
emoci911es que me produjo su lectura? No quiero conocer
la húrafia realidad; no quiero sujetar entre mis dedos las
alas de la mariposa, desmenuzando su polvillo de oro.
, Las sensaciones mudan, el griterio varía, los años pasan;
tal vez el rostro de la mujer que amamos está ajado por
la vejez, pero el corazón terco no quiere creer en esas lógicas mudanza~, y los ojos del alma siguen mirando hermosa y joven á la pobre mujer cuya sedosa cabellera ha
encanecido y cuyo• cutis de durazno han arrugado los
años. Xo veáis á la novia de ha veinte afios, sino ·queréis
perder las delicias del recuerdo. Xo le:iisellibro que tradujo tan bien el poema de vuestros primeros amores.

·*

. Xo ~é si ha dicho alguno,*ó*lo digo yo ahc!3, que la música encanta porque ponemos en ella nuestros propios
sentimientos. Con efecto, lo que nosotros queremos oír
es lo que oírnos. Una misma armonía aumenta nuestra

tristeza si estamos tristeF, ó nuestro regocijo, si la alegría nos baña el alma. Las notas son como cápsulas huecas, en las que ponemos la miel de la dicha 6 el ajenjo del

.

~~~

Pues cosa parecida á esto gne digo de la m1ísica, puede
tambien deCJt-se de "María." Es un libro que poco ó nada
significa para aquellos que no saben leer entre las líneas,
esto es, en el corazón. Como pintura de la tierra americana, posée, es ,·erdad, grandes bellezas; pero.estas ya estaban comprendidas en la oda milagro~a que escribía
Don Andrés Bello, y en muchas otrns piezas peregrinas
de la literatura americana. Quien busque tales excelencias en el libro, puede ocurrir, si es por ventura artista,
á los pintor&lt;'s; si es hombre de ciencia, á los tratados de
botánica y á las obras de historia natural. Todo eso no
es más que un paii::aje, el cuadro, el marco. Si buscáis el
idilio, el drama, el poema, bajad á vuestro mismo corazón. Ahí est:\ otra Jlaria tan hermosa como ésta y que f!e
le parece mucho, como se parecen todas las estrellas.
Por eso leemos con deleite la obra del narrador americano. No leemos á él: nosotros mismos nos leemos. Y
como la memoria es siempre un libro nuevo, cada vez encontramos detalles más delicados y episodios más tiernos
de la semilla historia de esas dos buenas almae, que se
aman, sufren v mueren.
Cuando rrie ·han dicho al¡rnnos aristarcos q ne Núflez de
Arce plagió á Isaacs, en su famoso «Idilio,11 he soltado á
reir. De ese modo plagian todas las a,·es que se abrevan
en la onda azul del mismo arroyo vuelan en la misma
atmósfera y ren el mismo cielo. E 11mor es mon6tono,
desde que el mundo es mundo; los hombre~ no han encontrado para expresarlo m:ls que esta sola frase ¡te amo!
Lo que constituye cabalmente el mérito perep:rino de
«Marf((,11 es la llaneza de la fábula. Ese es un libro que
todos ha bría100s escrito, si tuviéramos tanto talento como
Jorge Isaacs. No encierra nada extraordinario· es la historia de los amores inocentes, la novela mía, 1~ de usted
y la de t?doP. El autor no pus? de su cosecha propia miís
que el ~ilo _dorado con. que ciñe y cose esas palabras y
esos ep1Sod10s que ha dicho y ha sufrido. Lo demás viene de arriba y su autor es Dios.
Producir un sacudimiento de terror trágico es más fa.
cil que enternecer. Cuando se logra esto se 1{aencontrado la juntura de la coraza por donde rn '1a espada al corazón. En la novela de Jorge Isaacs, no hav gran esfuerzo de i~a~inación; pero las~lmas buenas lloran al leerla,
como s1 Erraín fuera su nov10 y :\Iaría su hermana. La
verdad es que lloran por sí mismas: esas escenas y esas
frases son el perfume d~ una cabellera qne 1iuestros dedos ya no pueden de~pemar, y la~ notas de un vals que
se escuchó hace muchos afios.
•
Hay mucho propio de nosotros en la historia de esos
pobres enamorados. Es un libro nuestro.
.

r

¿Tú piensas que te quiero por hermosa,
por tu dµlce mirar,
por tus mejillas de color de roi:a?
Sí, por eso, y por buena nada más.
¡,Que entregada á la música y las flores
no aprendes á danzar?
Pues me alegaa, me alegra que lo ignores:
yo te quiero por buena, nada más.
¿Que tt1 ignorancia raya en lo -sublime,
de Atila y Uenjis-Khan?
¡Qué muchacha tan ciega ...... Pero dime:
si lo supieras, ¿te querría más?
Bien se están con su ci&lt;'ncia los doctores,
la tuya es el bogar;
los niños y la mi.laica y las flore~,
bastan y sobran para amarte máe.
RAFAEL

ÜBLIG.rno.

E:1 amor en los distint os pueblos.

El español tiene el ª'!lºr franco, lleno de abnegación y
de celos. La e_spañola tiene 1:I amor ale~ y voluntarioso.
. El trancés tiene el an:ior vivaracho, mg-enioso y comu-·
mcat1yo. La francesa tiene el amor irresistible encantador é mconstante.
'
El inglés tien~ el amo~ frío, preciso. La inglesa tiene
el amor romántico, veleidoso.
El itali~no_tiene.el amor apasionado, receloso y rencoroso. La italiana tiene el amor ardiente, devoto y dispuesto á romper.
El aus~riaco_ tiene el amor profundo leal y positivo.
La au~r1aca tiene el amor anti-platónico seductor y
tranquilo.
'
El ~meric~no tiene el amor atrevido y apasionado. La
~hoe~~na tiene el amor provocatibo, tiránico y capri. El ruso tiene_ el amor misterioso y fantástico. La rusa
tiene el am~r vivo y ardient.e, embriagador.
El turcf&gt; t1ef!e el amor despótico, sensual y cambiadizo.
La ondahsca tiene el amor pasivo, resignado ó ardiente y
arrebatador.
. El alemán tiene.el amor pesado, crédulo. La alemana
tiene el am~r sentimental, dulce y desordenado.
. El belga tiene ~l amor honrado y profundo. La belga
tiene el amor seno v sencillo.
~l s~izo tiene el· amor tímido, bueno y cándido. La
smza tiene ~l amor apacible, Yirtuoso y creyente.
El sueco_ tiene el amor reservado, poético é inalterable.
La sueca tiene el am9r casto, tranquila y fiel.

Y todo en In no,·ela ocurre fncilmente
·•Como la 1wclteUl'[1U cuando ú.t lu= .~ ra."

································································.. ,, ............ .
¡Asís~ ªn:1ª Y. así se muere! Xo ~ay complicaciones ni

engrana¡es mtrmcados. Esa máquina es tan sencilla como la máquina q~1~ más á menudo se rompe: el corazón.
Sería Yano tamb1en buscar en la novela un minucioso
am'ilisis p~icológico. ¿Para 111{·? Basta narrar los hechos:
el lector ha ~1echo ya el anali~i_s y lo r,one por su cuenta.
E~tas cosas ¡amá~ pueden expltcar~e: se sienten y se ven.
Hablando de "Jfaria,• podría decir perfectament-c aq uell~ frase que 8:iint Bem·e aplicaba al soneto: ••es una higruna dentro de una gota de rocío.u
.

***

Si busc:iis _un ex:ímen mt\s prolijo, no q uer,lis pedírmelo. Ya he dicho que no be vuelto á leer la historia de
".lfaría." ~ubiera necesitado apercibirme á esa lectura,
c~mo los mños se preparan para hacer la primera comumón. Cuand? tenga una casa, y en la casa una cuna, y en
la cun'.1 un mño, volveré á deletrear en mi corazón quiero decir, volveré á leer la historia de "Jfuría." Ahora

~ej_ando al tiempo que ande,
y v1nendo en un extasia risuefio

como fü•cía Calderón el Grande '
voy tomando la vida como un sueño.

***

llfo hay mujer que no sea
al huir de algún hombre, G~latea.

* .

**
Merced á tus encantos sobrehumanos
no pueden retr-atarte los pintores
porque, al Yer de tu cara los primores,
el pmcel se les cae de las manos.
CAYPOAl!OR.

�=,;4~º=======================¡=====
E=L= MUND=O= = == =~ = = = ~ = = == = =·=D=O=M
= IN=G
=0= 17~ D=E= E=
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EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ~NER0 DE 1897

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Por Faul ~ourget.

A...

un sitio tan aparte en nuestra escuela contemporán&lt;&gt;a, vidia hablada 6 impresa le hacía reir, con su alegre risa qu~
desde su ProBerpina cogiendo la granada de su primer sa· descubría sus dientes blancos sin una mancha de oro enlón en 1877, hasta su Tumba de Alba Steno, expuesta en tre sus labios de un rojo tan sano, y repetía:
"Los envidiosos miden nuestro talento como la somMayo IÍltimo. Sí, tenía una persistente, una insol0 nte
buena suerte. Haber sido hermoso á los veinte afios, con bra mide nuestra estatura."
Por mi parte creo no haber experimentado ante esa aduna hermosura de joven patricio del renacimiento italiano y á los treinta y cinco serlo aun al grado de llamar la mirable fortuna el vil. crispamiento de la envidia odio
atención de las mujeres en las calles y en los teatros;- sa en la cual !ves no erraba al reconocer una especie
haber tenido al salir del cólegio la más amplia indepen- de homenaje. Xo: p or extraño que deba parecer estemadencia pa:a poder evitar 1í su talento, todas las servidum- tiz de sentimiento después de lo que acabo de referir,
bres del oficio y que ese talento, delicado y robusto, sutil lves Clouet me inspiraba, al contrario, una aprensión,
y potente, baya sido de los que seducen igualmente á la un terror, casi una piedad. De todas mis experiencias de
multitud y á los refinados;-haberse casado, joven aun; las cosas humanas ninguna ha sido más constante que la
por amor, con una doncella, de la gracia y del esplendor de la ley encarnada por los antiguos en el mito de Nemede una Venus antigua y que esta Venus h ayaposeido al eis, la diosa de las compensaciones. Yo creo profundamismo tiempo todas las difíciles virtudes necesarias á la mente, absolutamen,te, en la universal igualdad de la
esposa de un gran artista: la absoluta abnegación, la in- suerte y en que toda alegría se paga con un exacto rescateligencia reconfortante, la modestia sumisa y esa delica- te. Cuando e ncuentro una personaá quien el destino pa·
deza de amante que da á. la hoi:iestidad del hogar la que- rece conceder todo lo' que desea, haría con ella voluntariamante pol}sía de la pasión !...... Muy ámenudo, hablando mente lo que el rey de Egipto con el fabuloso Polícrates.
de Clouet, entre viejos camaradas, nos hemos dicho:
«Yves es el único de nosotros que no ha frustrado su
Habiendo sabido la historia del anillo arrojado al mar
vida ......,,
por el tirano de Samos y encimtrado en el pez, rompió
Y como la dicha de otro no es siempre una sensación su amistad, no queriendo, d ice Heródoto, asociaren moagradable, seguía luego algun comentario picante:
. do alguno su suerte á la de un hombre al cual una dicha
«No es dificil tener éxito cuando ee es el mimado del tan insolente destinaba á horribles catástrofes...... » Capúblico», decía uno, severo cronista de á cinco luises la da vez que yo pensaba en Clouet, me venía está leyenda
invectiva en un periódico de chantage financiero, finan- á la memoria. Esperaba, no sin angustia, el giro que tociero y mundano ..... .
maría la fatalidad· para herir á ese gran artista á quien
-Se llega á. todo cuando no se tiene un céntimo de co- yo admiraba en tise tiempo, lo confieso, más que lo amarazón..... n decía otro, un mlÍsico, cuya mujer murió de ba. Lo que distingue en efecto la manera de ser de Clouet,
miseria y de abandono.
es un paganismo dichoso y fá,cil como su destino;al cual
-Ya venín ustedes lo que quedará de éso dentro de verdaderamente ha faltado, hasta en estos tíltimos tiemveinte años», concluía un tercero, un esteta de cervecería pos, esa "leche de la humana ternura" de que habla un
que jamás ha expuesto una tela ni publicado un volu- poeta. Su ideal manifiesta una alegría de fnerza y de samen, pero que se i ntitula él mismo por imitación de: in- lud, una adoración de la naturaleza libre, un animalismo
glés William Blake, del cual sereno, en exceso contrario á mis propias aspi raciones.
..,_, _
.
ha leído vagos estudios, el Se creería que ese muchacho que vive desde su juventud
et&gt;-,
pintor poeta!
en un cuarlro de esplendor, entre las maravillas de una
Estos epigramas y otros casa colmada de obras maestras como un museo, no ha
miís crueles redactados en supuesto jamás ni siqiuera lo que es el sufrimiento.
forma de artículos, llegaban
Cuántas veces al verlo vestido de terciopelo en su taal vigoroso tallador de már- ller y exaltándose al mostrarme algunos de sus hallazmoles sin turbar su sereni- gos de escultura toscana: su A nunciación, de Nino de Fiedad. Teníaesa buena fortuna, sole,-su San Sebastián, de Ch1tale, réplica exquisita
superior á todas las otras, de del de Lucques,-su San Juan, de Michelozzo, sí, cuánser infinitamente sensible á tas veces me he dicho que tenía, artísticamente hablanla alabanza y perfectamente do, como un sentido menos; un sentido, el de la pena,
insensible á la crítica. Los el patético puñado de lágrimas; la idea de que hay en el
artistasmuy convencidos son mundo otra cosa que formas elegantes y robustas, telas
frecuentemente así. La en- suntuosas, armas cinceladas y delicadas orfebrerías. Cuan-

Durante quince años todos habíamos envidiado la fo:i-"tuna persistente de !ves Clouet, el estatuario. Cuando
-digo todos me refiero á un grupo de escritores y de artis"tas, cada uno de los cuales dice ahora yo. Sólo que cuan"&lt;lo se ha codeado uno en la intimidad más estrecha de un
·cenáculo, en )a dura época de los debut.~, no cesa uno de .
a.compañarse en espíritu, si no con benevolencia cuando
menos con un interés siempre muy personal y muy vibrante. Para Ives Clouet, por otra parte, los más olvida..a.izos tenían un motivo de no olvidarlo: la serie no ini;errúmpida de nobles obras que han asegurado al escultor

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EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

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riosidad para leer en él mi dre, usted tiene ei corazón más tie~no· que un hombre,
primera impresión al verá su más delicado, Ein duda,. más expansivo sobretod?·········"
Cuando baya usted visto á Clonet en presencia de su
hijo; y nunca. olvidaré la.e!&lt;·
pecie de claridad que brilló hijo respondió la madre, verá cuanta razón tengo.•••••
en sus ojos cuando vió en ~í Esc~che ru:ted, c,::,ntinuó con una aspereza ?,e acento c~m
un moyimiento para acari- la cual se desahogaba una larga desesperaci?n Y.al nnsciar los bucles de la cabeza mo tiempo su voz se hacía mas baja como s1 temiera que
del nifio, en tanto que decía el niño pudiese oír y comprender..Est? le p_!lrece á u~ted
pata gamfrmelo: "Yamos, se- monstruoso;·no esderto que una misena tan grande tan
ñorito Alberto, no da us- injusta debia enternece á un padre? Un~ pobre. cnatuted los buenos días á su nue- rilla no ha podido nacer: !1-ª~e. Una f:itahdad qmere que
vo amigo? Ya verá usted có- sea desde el dia de su nacimiento he~ida por uni: prueba
mo yo sé jugar también co- que debe pesar sobre toda su exitencia. Pues oien, &lt;·sta
es una razón pnra amarla dos veces, n,o es e~~? y para
mo cualquiera otro.''
de antemano en ternuras la alegria de vivir que le
"¡ De suerte que nsted re- darle
siempre rehusada. Y sin embargo ...... no! Yves no
cuerda su nombre!" dijo la •erá
podido perdonar jam:ls esto...... Yo que le conozco tau
madre. "¿Entonces !ves lo ha
bien cuando entra á la cámara y ve al niño, léo er. sus
menciona alguna vez en sus ojos
'una especie de horror que me hace mal.. ....:Ah! mu- •
cartas?"
cho mal! ..... Es como si al lado del pobrepequeu.u~lo que
Podía yo responder la ver- no es culpable, distintamente, realrnen,te, apercibiese al
dad á una pregunta así for- otro, al que había soñado ...... Recordara usted qu~ noso~
mulada con ese acento de sú- tros habhibamos como de un .~ér presente. Dios ~ío.
plica p~r medio del cual las habíamos amado juntos á ese b1Jo que ~o nos ha J?,ac1do.
mujeres infortunadas pare- Pero si él no nació éste ha venido ...... Diga usted s~. no es
cen implorar que se las eng¡a- una locura, una crueldad, un crímen no ~mar al hiJo que
ñe"/ Y podía así mismo resis- está ahí, que ¡:ufre en su carne, q1!e. respira, qu~ es nuestir al deseo de saber en de- tro? y porql!-é? A ca!ls~ de una visión, de una idea que
talle el drama moral del cual jamás ha viv1d?······"Y bien! ..esta loeura es la de Clot'.et
veía la huella en todospar- desde el nacimiento de su h1¡0. Esta crueldad es la SU} a.
tes, impresa en el rostro de Este crímeu lo comete todos los dias, todas las.horas..... .
la señora Clouet y al rededo1·
-CálmeEe usted, le respoudí; puesto que tiene tan.ta
de ella y cuyacausaadivi1;1a- confianza en mí, le prorr:eto ensayarba blarle, r~conq_msba? Comencé, pues, por mtarle voh'erle en sí mismo ......... Yo le he conocido si~rnterrogarla sin dudar d~ que pre t~nta genero;,idad &lt;:n ¡,l c9razón! Acaso ~s víctima
iba á provocar así á m1 vez de una idea fija ......... c1~~.spenas prod!-lcen Justamente
un interrogatorio de .st) yar- e~te efecto sobre las l:'ens1b1lidades de artista como la rnte horriblemente dificil de va ......... Y además, el tiempo vuelve á poner todo en Fn
soportarse. «Pero, dije; es iugar; el tiempo y el trabajo.
.
.
muy natural que !ves me
-«Ilace tres año!t que nada ha hech_o," mterrrump1ó la.
hable de su hijo, ¿por qué se señora Clonet, y mostraba al pronunciar esta frase, miís
admira usted de eso"/
aún en sus ojos profundos,
-¿Porqué'? ¿Por qué?-re- tristeza
Yo que la había conocido tan enamorada del tal~nto
pitió ella con una vo1, pro- de su marido, tan ingenua, tan absolutamepte asoc~ada.
tunda-y minindo.me con una al esfuerzo feliz del noble artista, comprendm dema~iado
mirada que me l11zo mal_, m~ cuanto dolor representaba para ella una ~r~se semeJante
interrogó: ¿Y qué le d.1ce a
y había así mismo admirado mucho, envidiado mucho el
usted"? Y como yo vacilase, entusiasmo constante de !ves Clo.~et, sus :ilegres. fiebres
desconcertado menos por esa de creador facil el atrevido regoci¡o de su i~vención, paiuquisición directa qu~ por ra no permanec~r confundido ante el misteno de esta rela visible fiebre de la ¡oven pentina importancia.
.
.
madre: ¡Oh! dijo, usted es
«Tres años en que nada ha hecho, repetia yo. Pero eso
bueno. Usted no quiere, us- es imposible.
ted no puede repetirme lo
-Y sinembargo cierto, insistió ella..Ha ensayado traque yo sé demasiado: ¿Qué bajar. Lo ensayará siempre. Pero se dufa que está atacanecesidad tengo de que me do ahora de una enfermedad que le disgus~ de todo
lo digan?
aquello que emprende antes de ha~rlo conclmdo···:··En
-Y
le
aseguro
á
usted,
señora,
le respo~dí, que Cl?uet otro tiempo,. usted lo recuerda, tema como una magia en
O
ño hotel al escultor célebre, como 1~ envid:aban su celeme ha escrito jamás nada que no pudiese repetii: á sus dedos.
.
bridad. ¡Ay! nuestros celos sobrevive!l m.uy frecue!lte- no
usted. Yo comprendo muy bien lo que la ~tormenta, anaJamás hubo ide¡¡ que no tomara forma, Jamás un suemente á la dicha de aquellos que nos los mspiran Y se.siente una amargura más cuando es uno mordido por ciertas dí, pero sí comp:endo que he tocado sm querer en un ño que no se realizara......... Cuando comenzab~ un gruenfermo y pido á usted perd61_1. •·: ••·· •
..
po con un proyecto determinado y después.se d1sgus_taba
iras al ver que han sido desenca~enadas contra nos- sitio
-¡A.b, dijo ella con tono de abatimiento, no hay sitio de él cambiaba su proyecto sobre ,a marcha en el mismo
otrds por una felicidad que ya no existe!
enfermo'. El enfermo es todo mi coraz~m ......... Desp~és, batr~, en el mismo mármol. Un día le ví acabará gol~
Ives Clouet no estaba en casa.
Pregunté si la señora Clouet se encontraba ahí_. E 1 con una gracia encantadora en la sonnsa: .Soy yo. qmen pes de cincel un Baco en una estatua que había comencriado vaciló un segundo en responderme.. En ?trotien~- pido ,í_ usted que me perdone; de~d.e la pnme~ visita le zado en Xinfa; es la del Parque Monceau, su obra maes0 la puerta de la joven esJaba s1~ml?re abierta a los ~mi- inicié en miserias que usted ha adivmado demasiado pron- tra acaso .........Ahora parece que esta confianua se ha
pos de su marido y esta sola vac1 !ación pr9baba un ca~- to, continuó mirando sus hom1?ro~ adelgazados, Y sus agotado en él, ó mejor dicho se ha roto como un resortio en las costumbres que yo había,conocido tan sen~i- hermosas manos, cuyo enflaqu~cimiento podía yo reco- te .........No vaya usted á creer que tenga ahora me~os tallas caracterizadas por e8a bonhom1a un poco bohemia~ nocer en lo holgado de las sortiJas que adorna~an sus de- lento ...... Cuando vea usted los bosquejos que ha ido supor'ese encanto incomparable de las coi-t1pnbre!&lt;. de los dos, se posaro~ am~as sobre la ca~z~ del mñ~ que la cesivamente abandonando, lo comprobará por sus proartist7'.s cuando va unida á ellas la hone.stidad. 8m. em- miró con sus o¡os tiernos. ~lla le di¡9. «Vete á Jugar,, Y pios ojos no ha perdido nada, nada más que esta fuerza
bargo ~l criado tomó mi tarjeta y volvió oara decirme en tanto que el chicuelo ho¡eaba un hbro de estampas en de rema~r sus obras, de la cual decfa ~iempre, usted lo
ne ¡~ señora me recibiría. 1.'na mirada me bastó, apenas un ángulo del salón, con esa docilidad tacit1;1rna ~e los recuerda, que era el gran deber del artista..... .
demasiado razonables en los que n~ hie~ve Jamás
Si supiese usted cuán ~cuentemente .he ensayado
~ntrado al salón, para conocer que en efec~o el ~ma .1e niños
la coqueta morada no era ya la que yo habta de¡ado. a la exhuberante fuente de la vida, c~1ó el s~lencio entre la reaccionar sobre él. No por cierto en el 1,&gt;nmer año;. yo
y yo, silencio que ella rompio la primera.
.
era entonces tan desventurada como él, smo en SegJ?,ida,
sonriente y serena criatura que parecía tener en su. es· madre
«Debo á la vieja amistad de usted por n~estro matri- cuando caí en 1a cuenta de que su cará?ter cambi!lba,
plendor como una placidez vegetativa, la gracia fehz Y monio,
una explicación, dijo con una es~ecie de solem- que no estaba él sobre sí m~smo, que ~e dis~ustab:; siemsemi-inconsciente de una flor crecid~sin esfuerzo en u~ nidad esta
vez; pero no pienso que. ~ndrm la fuerza de pre y siempre más, y también-pareció vacilar un segunnatural hanuonía con la tierra.y el aire, y los días lluv10·
sos sin hacer jamás otra cosa que crec~r ~' ensancharse. hablará usted sino esperase un servicio que sólo usted pue- do-que buscaba distracciones in¡lignas de él...... Hubo
El dolor había tocado á ese séi: adunrable, y á través de prestarme, prestarnos, insistió. ~a hace meses que ten- un tiempo en que pasó todas sus veladas en el ':Í!Culo,
del dolor, el pensamiento. Era sieml?re be~la; pero con go la idea de escribirá usted y resisto á ella..De t?&lt;l,os jugando ......... Pero yo le perdono todo, ~do, rep~~i6 ella.
una belleza de otro !$énero, mortecma, violada, com.o los amigos de Clouet usted ~sel que h3: prefendo siem- con más pasión aún, todo, menos que odie á su hi¡o...... .
-Eso que usted me refiere es muy extraño, respondí,
enternecida porla existencia. Dos pliegues cruzában!e pre y además los otros no vienen ya casi ahora.»
«¿!ves ha cambiado, ~ue~, mucho?» PrE;gunté.
pero ha tenido usted una explicación con Clouet? ¿Le ha
en las esquinas de su boca, en l~s c~ales po?Ja yo leer a
Esa tristeza, esa nerviosidad, esas que1as mezclada.s de hablado como acaba de hablarme•á mí?
contracción de los ensueños solttar10s y tnstes, prolon-No he podido, respondió. Lo he intentado. Pero ~l
ados durante largas horas. Sus párpados estaban aba- reticencias, acababan de volverme 1!1~ obscuro el rmsterio de la tragedia moral que el nacimiento del pequeño me respondió 1~ primera vez bromea.n~o, con esa especie
tidos y sus ojos habían llorado. Todo su cuerpo parecía Alberto
provocado entre los dos esposos, y yo con- de juguetona hgereza, que es tan hinente para una ID?·
asimismo haber experimentado el choque de la ~cna que siderabahabía
á la eeñora Clouet demasiado infortun_ada para jer. La segunda vez bromeó aún. La tercera permaneció
~e adivinaba en su fisonomía. Yo la había conocido opu- no tener miedo
i t de talla casi pesada, como esas robustas ve- confidencia. al presente á que le causase, algun mal su una semana sin hablarme palabra.._...... Y~ no osé proseguir...... Tuve miedo ...... A la cuarta vez se iría, me abai:::Ci~'nas que Bonifazio y Giorgone evocan en sus Con«Bien cambiado, respondió, yporqué~on?... Usted sa- donaría...... Y sin embargo, continuó después de un s~ciertos campestres. La idea fija la había co.mo afinado,
be,
y
su
voz
se
hizo
más
&amp;?:da-cuán
apas10nadamente
hacomo espiritualizado. Por último, algunos htlos blancos bía deseado tener un h1¡0. Recordará usted como espe- lencio· he vuelto á esperar en estos últimos tiempos. S1,
lucían en la espesura de su cabellera ne¡r-a. Estaba sen- raba, como esperábamos la llegada del niño!.. ........ . desde hace quince día~ ha comenzado de nuev.o á trabajar con un poco de la fiebre que usted le conoció.
tada aunque ya estábamos á fin de Abnl, cerca del fue- Yo
he reflexionado mucho desde entonces y he COlJ;1prenEn lugar de salir todas las mañanas y todas las tardes,
go j~mto al cual jugaba el pobre pequeñuelo en .otro
dido
que
teníamos
demasiado
orgullo
de
nuestra
Juvencomo lo hacía desde hace meses, se encierra de nuevo en
tie'mpo esperado con tanto orgullo; era este t~na especie d.e
tud
de
nuestra
fuerza
y
de
nuestro
amor.
He
comprensu taller......... Sólo que la puertaestá.con~enada...._.. U!Jnomo de ojos demasiado grande;,, demasiado expr~~ique yo estaba demasiado orgullosa, 1:'&gt;ien puedo de- ted querría que yo tuviese una exphcación co:r_i é,? . '\ a
~os en un rostro ya viejo, una.de esas ~ás.caras de mn.o did~
cirlo
ahora
que
la
pena
ha
blanqueado
mis
cabellos,.
sí,
usted á medir el rencor ~ue me guarda por mi última
enf~rmizo donde hay un infimto de m1sena el prese_ntimuy orgullosa de mi belleza-y aun n~ e~tábamos satisfe- tentativa...... No me ha dicho una palabra de la obra á la
miento co~pleto de un destino de aborto y de h~!mlla- chos,
aun
pedíamos
á
l.a
suerte
el
h1¡0
ideal,
qu~
el,
me
cual se consagra ahora...... ¡Ni una palabra! Antes de
ción. A la edad de tres afios, Al~rto Cl~uet, el h1.Jo. del
expléndido atleta cuya fuerza vital babia yo ~nvidiado describía con un entusrnsmo que yo compart1a. ¡Ah. es.o ayer como al almorzar le advertí su mirada de otras :eera
demasiado,
demasiado!
Y.
~sted
sabe
como
hemos
sices~¿se acuerda de sus hermosos ojos brillantes de geruo,
tan frecuentemente, y de aquella Venus de )Iilo, todacastigados por nuestr-.1 felicidad. ¡Ah! hemos pa.,,aado cuando había roto el molde y rela ya su estatua?-me
vía hermosa en su melancolía, era apeo~ más alto bte do
todo
en
un
momento;
cuando
yo
le
ví
tomar
en
sus
maaproximé en el momento en que se levantaba de la mesa
un nifio de un més y el cuerpo en que su mmen~aca za
á ese pobrecillo sér, verlo, verme y devolv1nnelo con y le pre~unté: «¿Tienes un nuevo trabajo en obra?...... Sí,
e~taba encajonada, era tan deforme, que ~aba pvna ve~- nos
un
movimiento
que
casi
me
mató,
ahí,
e~,
m1
lech0;-y
respondió, y ví que se ruborizaba un poco.-¿Ungru~.ó
y con esto, el tímido impulso que á ~t entrada_le hisu mano en mi brazo que movio conyulsi~a- una figura aislada? insinué.-Vaciló: No lo sé aún, ~1¡0
zo replegarse contra su madre, me mostro el prec?z des- apoyando
mente
la
esposa
del
escultor
añadió
con
voz
casi
e&gt;,.i,mpertamiento de la facultad de sufrir ~n ese embnón de guida ~n tanto que se llenaban sus ojos de quemant.es lá- por fin.-¿Y no me most~a:ás el b~squejo'? ¿No ~e d1r~s
jiboso, así como la caricia de la mano de la mad:e en el . grimas: Acababa de ver que Ives odiaba á su hijo. «Pero el asunto ...... ?-Se ruborizo más aun y respondió: «Mas
rubio oscuro de su cabello, su única belleza, ate~t1gu~ la
es imposible, señora,» exclamé. «Permítame usted tarde.»
profunda la apasionada ternura de esa muJei:. om- eso
( Concbtirá en el próximo número ).
decirle
que su imaginación la atormenta. Usted es maprendí q1;e espiaba ella mi r,:istro con la más ansiosa cu-

r

do nos acontecía discutir juntos algún problema de estética-porque ese gran realizador es también un teorizante,-cuantas veces le ví con,.luir la conversación con un
movimiento de sus anchos hombros y añadir: «Todo eso
es literatura ....... El dolor y el pensamiento constituyen
acaso el dominio de ustedes los escritores, aunque lo dudo. Nosotros los artistas tenemos el dominio de la belleza, algo que proporciona placer al espíritu á traves de una
caricia de los sentidos.»
«El Cristo no murió por tí," le decía yo bromeando.
«Creo que no,» respondía, pero con una voz casi seria.
Porque en aquella época había realmente en su adoración
por la Belleza pagana como un extremecimiento religioso, casi una idolatría. Y atm su gravedad misma, ese fervor de su paganismo, lo ennoblecían á pesar de su excesivo orgullo de la vida. Este orgullo se vuelve fácilmente
vulgar. Pero se puede acaso nunca ser vulgar cuando
ama uno su arte como él amaba el suyo, hasta pasar seis
horas de labor sobre el agotador trabajo del modelaje, encarnizado en la perfección é indiferente al éxito después
de haber conocido todas las embriagueces? Este es el heroísmo más raro de que un ~rtista sea capaz. Tal nobleza
le era empero tan natural al artista como tener sus pupilas claras y su tez morena de árabe, sus cabellos negros,
su corta barba rizada, esa aristocracia de fisonomía que
le hacía un hermano moderno del célebre retrato del
Louvre: el Hombre del guante.
..¡Oh!» decía algunas veces con la magnífica fatuidad
instintiva á los artistas que ven en su propia persona un
modelo de pintura como otro cualquiera: «Si Ticiano me
hubiese conocido!. .. ···"
Y esto era talmente verdadero que se olvidaba uno de
sonreir.
Hace cuatro años este hombre venturoso tuvo una suprema felicidad. Su mujer estaba en cinta. En los primeros años de su matrimonio habiáme él repetido frecuentemente que se regocijaba de no tenor hijos. Temía
las deformaciones de la maternidad por la admirable
criatura cuya belleza soberaM era el orgullo de su hogar.
Esta impresión se avenía perfectamente con el resto de
sus ideas y el conjunto de su carácter, para que yo dudase de su sinceridad. No fué menos sincero en la alegría
profunda é ingenua que experimentó cuando tuvo ante
sí la perepectiva de ser padre y él mismo medió la razón
de esta aparente falta de lógica en una carta que he guardado y de la cual me contentaré con transcribir aquí un
fragmento sin afiad.ir otro comentario que subrayar la
fecha.
Esta acabaní, mejor que todos los análisis de explicar
las singularidades, las anomalías de alma, si se quiere, de
este hombre que se equivocó eviaentementede siglo. Debió nacer en la corte de un Ludovico el )foro ó de un Alfonso de Este. Esa carta permitirá asimismo medir la

profundidad de la herida que la eterna Nemesis iba á inferirá un corazón tan hinchado de un·a esperanza tan
apasionada. Por último, hará m,is inteligible el e_xtra.ño
procedimiento de consuelo por el cual nuestro amigo i?tentó engañar la más dolorosa de las pruebas. Pero c~p~o
sus propias frases: ...... "Voy á cd~fesar~-me escnb!a
pues, un sentimiento que encontraras mediocre y 9-ue sm
embargo no lo es. Xo puedo soportar verme enve¡ecer y
mucho menos ver envejecer á mi mujer. Ella ha sido y
es aun tan bella que la sola idea de una marchite;Z en su
belleza me inflinge el mismo dolor que he experimentado ante tí, en Londres, cuando visitamos la sala del Britfah donde se encuentra la procesión de las Panatbeneas. Y yo mismo, bien lo sabes he tenido por mi cuerpo un culto desde mi juventud, he practicado todos los
ejercicios, he sido sobrio, casto, regular, para hacer de
milo que l9s atletas antiguos hacían de sí mismos: w1 l,ermoso animal humano. No temo que sonrías ante estas confidencias. Xosotros nos envanecemos frecuentemente de
los esfuerzos merced á los cuales se desarrollan y se
mantienen nuestras energías cerebrales. Porqué no me
envanecería yo de mis esfuerzos para mantener mis energías ff~icas? Pe_ro contra el tiempo, q1;1é remedio? Ya á
los treinta y cmco años no tengo n:ii oomba de . o~ros
tiempos, esa línea de los riñones flexible, alerta, divma,
que ciertos pintores del siglo 9-uince copiaron tan atrevidamente: te acuerdas de los Signorelli del Monte Olivete
y los Fiorenzo de Lorenzo de. Perusa?...... Dentro de diez
años Laura y yo no seremos ya más que la imagen degradada de lo que hemos sido.
"Ahora bien, he aquí el verdadero motivo por el cual
~ngo ahora un apetito de paternidad igual al temor que
esta perspectiva me inspiraba en otro tiempo. En este
niño que va á naeernos vamos á. revivir, á rejuvenecernos, vamos á durar en él, compréndeme bien, no solamente con algo de nuestra sangre, de nuestro pensamiento, de nuestro corazón, sino con nuestra forma, ese yo no
sé qué de misterioso que en el hombre es más que él mismo, puesto quP. es la raza, esa raza d~ la cual .él no.forma
más que un momento. Cuando memiroenrruespeJo, veo
á mi padre, afinado por mi madre. Mi hijo,-porque tendré un hijo, lo siento-será yo mismo, afinado por mi mujer. Yo quiero que sea mas aún. Quiero que todos los
grandes artistas de todos los tiempos hayan conspirado
á esta obra maestra viviente. Desde que sé que el niño
est:í ahí, no puedes imaginar que preca'.!ciones tomo pllra
que la madre no tenga al rededor de sí masque impresiones de belleza. Pasa ella sus horas en el taller, donde he
dispuesto, cerca de los mármoles que conoces, los ejemplares más nobles del arte antiguo. El IIemi.e.~ de Olimpia, los Caballeros de Fidias. Cuando salimos es para ir
al Louvre. Las veladas las empleamos en oir müsica, p:íginas de maestros, de Beethoven, de Gluck, de '\Yagner,

que ella ejecuta para ella, para mí y pm·a él con la solemnidad sincera que tú conoces en su ejecución. Leemos
versos de Hugo. de Gauthier, de Ronsard, de Shakespeare también y de Homero. Quiero que no lleguen basta
ese niño, á través de los sentidos de su madre, sino las
altas y delicadas vibraciones de la vida y que le quede
una gracia en los ojos, en la sonrisa, como·un halo de ensueño alrededor de su belleza. Es una estatua como cualquiera otra, pero viviente y yo la habré animado ;_como- ,
un Pigmalión...... ,,
Esta carta que tengo á la vista lleva la fecha del 9 de
Mayo de 1891. El 14, exactamente, cinco días después,
cuando Laura Clouet bajaba la escalera de cinco á seis escalones de mármol que lleva del taller al pequeño Jardín, se le deslizó un pié. Cayó-tan desgraciadamenteque dió á luz algunas horas después, antes de tiempo, un
niño que valía más no hubiese vivido porque es ahora, y
han pasado ya cuatro años, un pobrecillo chicuelo deforme, un enano que lleva una gran cabeza hundida en
espaldas gibosas, infeliz aborto que no crecerá más, y la
Nemesis ha herido dos veces al padre: el médico que sacó•
al mundo á ese monstruo, ha declarado que la mujer no
tendrá ya hijos.

***

Cuando torné á ver á Clouet habían transcuri:ido tres
años completos desde el nacimiento del pequeño Alberto-así se llamaba el pobre niño que había frustrado de
una manera tan cruel la exaltada esperanza del artista.-Y o no había hecho durante este período sino
una brevísima estación en París, entre un largo viaje
á Oriente y uno no menos largo á América, y durante
esa breve permanencia, Ives estaba ausente. Había per-·
manecido todo este período sin escribirme, lo cual no me
asombró, conociéndole poco aficionado por naturaleza á
escribir. Y o comprendía por otra parte que había debido·
sufrir singularmente con una catástrofe semejante, sobrevenida después de una esperanza tal y no había osado
cuestionarlo. El amigo común que roe había anunciado•
el accidente de la señora Clouet me dijo que nuestro ca·
marada no se consolaba de ese hijo deforme. Yo había
pensado que E:Bº significaba .simplemehte una de esas penas de los artistas, como nosostros las llevamos en•lo íntimo del corazón, por una cosa muy hermosa que debió
suceder y que no sucedió. Sabía que era tan L'obusto tan
enérgico, tan profundamente poseído de su arte sob;e todo, y me decía: «No hay pesar del cual no pueda consolarle una hora de escultura...... » Iba empero á experimentar cuanto me ·engañaba, en mi primera visita al hotel de la
avenida de Segur.donde !ves habita desde que le conozco:
adorable asilo. de trabajo y de ensueño, oculto entre los
árboles del otro lado de los Inválidos. Muchos entre tnuestros camaradas envidiaban sin duda el lujo de ese peque-

1;.

�44

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

terés 6 edad crítica; 1 por
amor; 6 suicidios; 326 representaciones teatrales ( sin
contar tandas); 1 derrumbe;
2 _apariciones;_ 2 env~nenam1en tos casua.es; 2 ludrofobias; 3 moti~es; 625 colisiones entre simones; S,IJl escándalos entre decentes; 1
autopsia; 20 entierro~ con
bio~raffa y coronas.
:l\o me considero una potencia, pero modestamente
me gano la vida; ocupándome
de la ajena.
Sé lo reporwrilmente necesario de inglés, francés é italiano, escribo muy mal el español, pero muy bien el ca16 de la calle y el dialecto de
las bartolinas; tengo tres chavetas con sangre y una bala
de fusilado; leo [,&lt;1 Ga1·et11 de
Policía, Lo-~ Jfi.•lrrios de lo 111quixición, y las nn,,.a.• &lt;'fle:
l,reR, puedo bailar mis lanceritos, danza y hasta valse con
gentes de confianza; no se me
suben los ponches; conozco
el nombre de las telas feme1
ninas; conozco la parroquia
de las cantinas, esa Bolsa de
'
la noticier(a callejera; tengo
1
tarjetas con y sin luto¡ sé
\·,¡ '
en qué pren&lt;lerías alqmlan
! il;;I
fluxes para días de campo,
¡ \ 11 )
casacas, trajes de luto, cor. ; I lii
batas y guantes para una 6
-· \ '
varias noches; como por abono; ando á pie varios kilómetros; puedo montaren bicicleta; me subo y bajo por
las plataformas delanteras;
promt'to recomendar con
Eduardo Yelázquez ií todos
los gendarmes; trato de 111a11i.~l'R á todoP los empleados
de comisaría; oigo misa de
doce cuando puedo; conozco
á los de la re.•ei·rnda, ¿quién
no los conoce? esos pobres
muchachos se ríen conmigo.
Carballeda se para á saludanne; echo medias suelas á
mis zapatos y me guarda
muchas consideraciones Xacho Bejarano; debo dos reaEL R11:PORTBR Muus Cc-11P1.100.-Unico sujeto que desde los tiempos de Daute haya t~nido el valor les á una corista, carezco de
de explorar las reglones infernales.
novia, tomo Ja.~ once con militares y vivo por Tepito, en
EL DANTE EN MEXICO.
casa de una Sl'íiora paralítica, á quien leo cuando el
tiempo lo permite, algo del Año Cri,,turno que es para mí
VIAJE DE UN REPORTER.
el rade mPc11m de los reportal!gos de la antigüedad.
Y en caso como el presente, sin equipaje, vengo en un
Y lo soy por vocación, porque así me nació.
Pullman con puros periodistas, sin que me cueste un
Comencé mi carrera. desde soldado raso, enfajillando, centavo y lo que es peor, sin equipaje, y lo que es suengomando recortes y direcciones, poniendo títulos y numerando cuartillas; llevando y trayendo el correo del apartado;
persiguiendo subscriptorci; morosos en el pago y acompafiando
á la ama de llaves del DirectQr
,al circo, los jueves, con boleto
de prensa.
Pasé á la gacetilla y supe inventar párrafos de aquellos qué
no comprometen, como por
ejemplo a..c:egurarqueen un pueblecito de la Siberia, había fa- ·
llecido un pastor de frío, que era
notable el número. de perros en
la calle de las Damas; qut' SP había i:oto la crisma un asno en la
calle de la Canoa; que un coche
estuvo á punto de atropellar á.
un tranvía en el crucero de Santa Isabel; que el vecindario de
las Mo~cas no podía resistir á.
l&lt;?s cilindreros y destruían el pavimento los coches de sitio de
la calle de Gante; despu(&gt;s me
mandaron á los jurados é hice
sus crónicas; íuí adquiriendo
facilidad enumerativa, aventuré mis comentarios y me metieron á la cárcel, y en e~a escuela del crimen obtuve el título profesional de reporta· un
mes entre los pericos, es la' mejor recomendación que puede
presentarse para ser adn1itido
en una redacción.
De entonces acá me río de las
escabrosidades de la carrera, he
comentado 30 robos; 25 homicidio!" en ri íia y l:? fuera de ella·
2:1(&gt; le,;iones agn!n\daspor prac:
t~cantes de conusaría; 820 agre1-1onC's á la policía; 1400 ebrie- .
&lt;lades escandalo~as; 30 adulteri_os; :?S,9-10 raterías; 5 infantici&lt;l1os;_2 muerte~ l"('~otinas; 4jncend1os; 5 fust!am1entos· 3 violaciones; 48 matriiuonios por in-·

perlativamente peor, sin boleto: porque entrar invita do
todos lo hacen, pero como yo, sólo los muy ñnos, los
IUUY linces... ··· ········
Éso sí, mis apuntes van al pelo; cuatro cuartillas que
remitiré por el prime~telégraf_o con descuento; d~scr1!:Jo
qui&lt;lnes vienen, qué dicen, qm&lt;-nes traen puros ) q.ménes caldos, cu,Ues brindan y c_u:íle,; adulan; qué ~u¡etos
peroran y qn(I personas no clustan, íntegra c~ms1go. la
di~ertación de un literato sobre e~ta frase cursi uá y1sta
de pájaro » ~egún el orador: un águila no ve lo uusrno
que una !~chuza, ni una gallina de_i$11al manera que un
huitlacoche, de lo que han deduc1ao que hay cotorf8;S
p&lt;'riodísticas; igualmente be tomado cuenta de las opiniones sobre los carros salones qu~ se han_ expresad~ y
de los ~anüwirl1-•que prefiere la graciosa, deltcada Y esp1ntunl cronista :\Iab.
Pero el necrro del Pullman no me quita la vista: habla
al oído del c~nductor, me mir.in, siento que el suelo se
me hunde, que el vino se me sube, que vo&lt;:es airadas
me delatan como intruso; que me hablan en mgles, que
piden el ¡&gt;a&amp;, que no entiendo, que me toman del cuello
de la levita, me sacan á la platoforma, l)lC_ suspenden
por los aires, me sueltan, me arrastra el wrt1go ......... y
no sé más de mí.
( Con/ i,mará),

DOMINGO 17 DE ENEROlDE 1897

_E_L_ M_UND,,,:O= = == = == ======== = ~ = = = = = = - ===~
4=5=

•

l

RIMA.

Por cada beso tuyo me· decía,
se enciende un astro en la región va~fa!
y entoncos no creí sus frases bellas,
porque pensé que hubieran ese día
faltado cielos y sobrado estrellas.
l\las tarde-cada lágrima vertida
mata un astro, me dijo conniovida;
y no creí sus frases de quebranto,
porque pensé que hubieran en mi vida
faltado estrellas y sobrado llanto.
Muerto ya el corazón comprendo ahora
de aquella alma sensible y soñadora
las frases de pasión 6 de reproche,
pues de mi triste vida en el derroche
yo tuve noches de color de aurora
y hoy tengo auroras de color de noche.
FEDERICO

Rn-AS FRADE.

Odiando el matrimonio,
¿te casas? Pues mejor para el demonio.

El ~ucesor del señor Daute cae de un tren demw;lado rápido.

CA~1roA~roR.

i!uz 1? sombra.

�DOMINGO 17 DEENERO DE 1897

EL MUNDO

LO QUE ME DIJO UN ESQ~'ELETO

···&amp;~tí·~~·~;t~;;,;~~¡~¡~·~~·~·~·¡~··~~·~b~ y

oí un~. voz
ue me dijo:-«Lev,íntate, hoy tendrá~ muchas v1s1tas,
ioy es el d.ía de todos 108 Santos. Despierta, polvo vano,
hace mucho que due.rme~!11 • ,
•
Una luz indescriptible tlummo de pronto el homble
recinto en que me hallaba.
.
A mi derecha, acurrucad.e y tirit.•mdo Je frío, fE;Í~ un
esqueleto, húmedo y amanllo, pero reía con una n~a es;
pantosa, fatal!
¡,En dónde estaba yo?-:¡En la t~1mb:11..
De pronto pens~. )'. á_m1 memoria vm1eron los recuerdoA terrible~ de n11 ultuna agonía.
.
Después do recibir una grave ofensa de la mu1er que
había sido en el mundo el st&gt;l, el bello ~ol de m1 alma,
me enloquecí, y úna noche muy negra llegué á su casa,
con el pecho henchido de amargos sollozos.
d ..
Temblé al mirarla. La soledad era profunda Y l~ •Je
estas palabras, bañado en sudor frfo:-«:\Ie ha~ herido el
corazón de muerw. pero ei&gt;t:1 sufriendo mucho y vengo
delante de tí á acelerar su inmensa agonía.u
Agarré con mi mano temblorosa una arma fría que llevaba en mi bolsillo.
•.
Una nuhe roja me empañó los OJOR. .
.'1i arene~ ;;e tambaleaba, como queqtllf!O hablar.pero se
le heiaron las palabras en la boca, línda como su rostro......... ¡Ah! si hnbie~ hablado ......... tal vez .... ..
Hubo una detonación.
.
)fi cuerpo cayó al suelo, como una mMa 1!1crte, bañado en sangre, y aquella mujer c:1-yó sobre m1 cuerpo como una loca, empapada en lágrimas.
Convulsa1 me besaba en la boca, me pedía perdón Y
apretaba co n sn manecita pál\da 8J.1 cabell~ra blonda, como un río de oro Robre la henda que en nu cabeza manaba sangre á borbotones, queriendo con las delgadmi he:
bras de sus cabellos detener esa sangre que se llevaba m1
vida.
, cuand o d e¡'é d e resSu boca descan~aba sobre la mia

pirar.
b? ~ J
¿Cminto tiempo hacía que estaba en la tum a. • o o
·sé pero mi carne había ~ido devorada por los gusanos.
lle llevé la mano á la frente, como te,~ero~o de que
aquello no fuese m:1s que un sueño, pero m1 mano ti:opezó con el agujero que la bala había formado en m1 cabeza.
Una lluvia de oro resbaló lentamente por entre mis dedo~. Em una mata de pelo.
-Es de ella, exclamé con voz ronca. ¡Tantas Yeces la
había acariciado!
-«Sí murmuró el esqueleto que tiritaba 1í mi lado.
EUa, d~sesperada por tn t1uicidio, cortó ~us trenzaR }; rogó que las colocaran en tus manos al deJarte para ~1empre en esta cueva.•
-¿Y quién eres tú, esqueleto horrible? pregunté al
montón de huesos que me hablaba.
~c::ov tu retrato, me replicó, porque soy la muerw, la
misma.que te despertó-y se echó ,í reír.
-Y bien, si eres la muerte, ¿por qué le devuelves ahora la vida tí un ei,queleto'?
-¿Xo recuerdas que la noche en que te suicidaste dijiste al eRpirar estas palabras: devuélveme la vida?
No em posible devolvért.ela entonces, pero ya ,,es que
hov lo hago.
irace cinco año~ que moriste y hoy es el día de todos
los Rantos. Hov te vendrán á visitar.
-Y ella vendd, ¿no es cierto?
-Ya lo creo. Como que por aquí tiene un pedazo de
sus entrañas. Y continnó:-¿Ves esta rendija, aquí detr.ís de la lápida'? Por ahí podremos ver :1 los visitantes;
a.~ómate y mira.
Acurrucado como pude me asomé y reconocí aquel sitio del cementerio.
- Los :irboles se mecían bamboleando sus copas macilenta.~. Un perfume delicioso de flore., recién abierta.~entraba por aquella griet,ecita. El sol ya estaba un poco alto.
Oh! qué hermoso me pareciíi el mundo, y eso que no miraba m,ís qne el cementerio!
Entre ditenmtes grupos de personas que paseaban, reconocí á muchos amigo~ míos que charlaban bajo los triste8
cipreces; sentí ímpetus de abrazarlos y esperé con paciencia que alguno decllos se ncerca.qe ,í mi pobretmnba;
pero ¡oh decepd6n! 1í poco se despidieron sin lanzar una
mirada 11 mi desteñida 1.ípida.
•
De c11ando en cuando llegaba hasta mis oídos el ecl)
triste de los responsos qne cantib:m los clérigos.
De rep!nte por entre las tumba.~ vieja.~, nna mujer de
ojos grandes y quemadores apareció ante mis cuencas vacías, como una visión celeste; mis hue~os tiritaron y estm·e á punto de empujar la piedra que me impedía llegar haRta ella; pero mi compa11ero me detuvo.
Traía una ~orona de flores blancas y azules y se dirigía
al lado &lt;le m1 tumba.
Era mi amada.
¡Oh dulce fruición la de un esqueleto, ver 1í la mujer
por quien se h:i dejatlo la vida! Ya llega, decía yo, ,·iéudola acercar,;e, ya llega. ya est:í aquí. Pero ¡Dios mio! ni
una mimda t~mpoco. Pasó airosa con la linda corona.
Entonces un estremecimiento poderoso pasó por mis
hueso:;, y &lt;lo,- got.'I:, de sombra quemante cayeron de la,
cuencas de mis ojos. ~ntí rabia y quise de nuevo deHprender la lápida, correr tí ella y arrojale tí la cam aquel
montón de cabello,; rnbios qne en e,ce in~tante rompía
entre los hue,os de mi~ manos, pero tan sólo pude murmurar: ingmta!
·
)li compañero volvió á detenerme.
-DJjnla, me dijo, pobre e"queleto. Ella va á visitar lt\
tumb.l de su hijo, muerto hace un año, y á dejar esa .corona que lleva; v rió como de costumbre.
-Ah! la infame, exclamé, ¿con que ha tenido un
hijo?
-Como que hace tres aíios qne se cas(11 balbuceó la
muerte,rien&lt;lo todavía.

Al oír estas últimas palabras, me desplomé como un

saco.
•
De repente oí la misma
voz, que !°e decía·
,
•
.
-umíntate y mira; no t~ pesar~; tu eres ~l mgrato.
-;fo, maldita muerte de¡ame, déJame_dorm1r.
-Lev,íntate, que alguien solloza al pie de tu tumba.
Ay! podía ser ella; hice un e~fuerzo aobrehumano, me
enderecé v miré.
bel! bl
Una mujer con la cabeza cubierta de ca
os ancos,
ve,.tida de negro y con una corona en las manos1 de ~diilas sollozaba sobre el césped. De repente alzo los ºl.ºj
ue!Ía mujer y un muda! de lágrin~as resbaló por_la pie
~ una cara a;rugada y triste, ~ abr1ero\1 unos labios p,ílidos en aquella car.l, r con el ~•.mbre ~as puro que hay
en la vida, sonú esta frase;-¡h1Jo mío.
.
d re.'
¡Era mima
Jt:uo FLÓREZ.

por una mis tristezas. Por eso voy á escribir~e, para queleas mis pobres cartas junto á la ventana, y J?lenses en el
ausente que jamá11 ha de volver. Las ~olondrmas vuelven
después de larga ausencia, y se refugian en 1~ ramas del
pinn. La brújula señala siempre el Norte. :\11 corazón te
bueca á tí.
b
·d d
¿De qué quieres que te hable? Dej~afuera la o scun ~
v haz que iluminen tu alma las claridades d~l amor. Somos dos islas separadas por el mar; pero los viento~ llevan
á tí mis palabras y yo adivino las tuy~~. Cuando la ta-r:de·
caiga v las estrellas comiencen á brillar en el espacio,
abre tú los pliegos cerrados que te envío, y escucha l~s
ardientes frases de pasión que lleva el aire á tuq. oídos. F1t'1rate que estamo!! solos enel boRqu..., que olv!dé to&lt;'!oel
!año que me has hecho, y que ~~ el fondo del. c1J11pe capitoneado te hablo cie mis amb1c1onps y de nus suenos.
Oveme como escuchas el canto de la~ a\'eS, PI rumor de
las ag11~s, el susurro de la briHa. Habl~mos ambo~ de la~
cosas frívolas, esto es, de las cosa~ serias. La tarde ".ª a
morir: el viento mueve apenas RIIR alaR como un p:iJai:o
cansado; los caballos qne tiran del carruaje, cor!'en hacia.
la casa en busca de descanso; la sombra va cayendo lentamente...... aprovechemos los instantes.

***

MISTICA.

I
P,ilida estrella,
flor del O&lt;'aso,
fúlgida im.ígen, casta hermosura,
¡cuán dulcemente, con leve paso
hiendes el aire, celeste y pura!
II
Sobre la tumbt\
del sol prmiente,
blanca te ele,·as, muda v piado81l,
como una llama resplai1deciente
sobre la piedra de humilde fosa.
III
Por el espacio
trémula sube.",
con invi~ibles alas movida ......
y resplandece sobre las nubes
tu cabellera de luz ceñida!

I\'
Cuando en el aire
tu luz se in/lama,
La flor del campo se abre anhelosa......
suciia la virgen en el que ama,
vuelta los cielos la faz hermosa!

,i

V

Y á tus fulgores
blanda armonía
vibra en el harpa del sentimiento;
miimtras con honda melancolía
suspira el agua y arrull:\ el viento!
YI
.\y! cuando mires
desde esa altnra
la hora "nprema de mi agonía,
ra.ciga en el áirc la noche obscura
y alumbra el vuelo del alma mía!
MILK.

CUENTOS TRISTgs,

¿Por qué me pides versoR? Hace ya tiempo que mi pobre imaginación, como um\ flor cortada demasiado temprano, quedó en los rizos negros de una eRpesa cabellera,
tan tenebro~a como la noche y como mi alma. ¿Por qué
me pides versos? Tú sabes bien que del laúd sin cuerdas
no brotan armoní.1s y que del nido abandonado ya no
brotan los gorjeos. Yino el invierno y desnudó los árboles; se helaron las agna.q del río donde bafiabas tn pie breve, y aquella casa, oculta entre los fresnos, h~ oído _frases de amor que no pronunciaron nue8tros labios y risas
que no alegraban nuestras almas. Parece que un amor
inmenso nos separa.
Y o he corrido tras el amor y tras la gloria, como van
lo~ nifios tra~ la coqueta mariposa que se burla de la persecución y de sus gritos.
Todas laR rosas que encontré tenían espinas, y todos 108
corazone:; olvido.
El libro de mi ,·ida tiene una sola página de felicidad,
y eqa e~ la tuya.
No me pidas ,·er,os. )fi aln11. e~ como esos p.íjaros viejos que no saben c:mtar y pieruen sus pluma~ una á una,
cuando sopla el cierzo &lt;le Diciembre.
Hubo un momPnto en que creí que el amor era absoluto y único. Xo hay m b que un amor en mi alma, como
no hay má~ que un sol en el ')ielo-decfa entonces. Des
pués supe, e~tudinndo A~tronomfa, que lvs roles son muchos.
Toqu~ á la puert:i de mncho~ corazoneR y no me abrieron, porque u.entro no había nadie.
Yo vuel\'O ya &lt;le tori0&gt;&lt; los pa:,es azules en que florecPn
la~ naranjas de clllor de oro. E,toy enfermo, tri8te. Xo
creo más que en Dios, en mis padres y en tí. No me pida.'l versos.
Preci,o es, sin embargo, que te hable y te cue nte una

Hace muy pocos días paseaba yo por.el parque, J?Cnsando en tí. La tarde estaba nublada y m1 cora1.1in triste.
¡C.'.&gt;ml) han c"mbiado las cosas! Los carrua¡cs que van
hoy al paseo no son los mismos que t1í y yo veíamos. Veo
caras nuevas tras de los cristales y no encuentro las qu_e
antes distinguía. ¿Te acuerdas de aquella que encontr,ibamos ~iempre en troiil quart ií la entrada. del pas~o? .Pues
voy á referirte su novela. Amaba mucho; las 1lus1ones
cantaban en su alma, como nna parvada de rnisei\ores; se
casó y la engañaron. Todavía recuerdo la impacie';lcia C?n
que contaba los días que faltaban para su ma.trnnomo.
La noche que recibió el traje de no\'ia creyí, voh·erse loca de contento. Yo la miré en la igleRia al día siguiente,
coronad:\ ele blancos azahares. trémula de emoción y con
lo~ ojo~ henchidos de hlgrimas. ¿Qttién nos hubiera dicho que aquel matrimonio era un entierro'! Se .a maban
mucho los dos, ó por lo meno•. lo decían así. Iban~ realizar suR ilusiones; la riqueza les prepar:i un palacio espléndido v los qne de pie en la playa la miramos partir
en barca de oro, dijimos: Dios la ilev:\ c0n felicidad!
Pnos meses después, encontré á su marido en un caf~.
-¿Y Blanca?
-¡Est,t algo mala!
Era verdad, Bla11ca &lt;&gt;staba. mala; Blanca Re moría. Enrique la dejaba por ir en poq de los placeres f.íciles,.y
Blanca, sola en su pequei\a alcoba, pasaba las noches sm
dormir, mirando como se per1&gt;iguen y se jun~an las aguja&lt;1 en la carítula del reloj. Una noche Enrique no volvió. Al día siguiente, Blanca estaba m,ís p:tlida: parecía
de cera.
Hubiérase creido que la luz del alba, que Blanca vit'.&gt;
ªfarecer muchas veces desde su balcón, ie había teñido
e rostro con sus colores de azucena.
¿Por qué no viene?-Preguntaba ~ondeando con los ojos
la obticuridad profunda de la calle.
Y graznaban las lechuzas, v el aire frío de la madrugada le hería e! rostro, v Enrlqne no volvía. De l't'pente
1,menan pasos en las báldosa.q, Blanca se inclina sobre el
barandal para ver si venía. ¡ l~speran1,a frustr-ada! Era 1111
borracho que regresaba tí su casa, tropezando con los fa.
roles y las puertas.
Así pasaron los dia!l, semanas, meses: Blanca cada día
estaba peor. Los médicos no atinaban la cura de su enfermednd. ¿ACMo hay médicos de almas?
lína noche, Blanca le dijo ,t Enrique:
uNo te vayas. Creo que voy á morirme. Xo me deje3,11
Enrique se rió de suH temores y fu.Sal círculo donde le
esperaban b\1'1 amigos. ;,Quiénsemurre,í los ,·einteaíios'?
Blanca le vió partir con tristeza. Se puso después frente á un rspejo, alizó sus cabellos y comenzó 1í prender entre sus rizos diminutos botones de azahar.
Dos grandes círculos morados rodeaban sus ojos. Llamó en seguida tí su camarera, se pusll el traje blancoqne
le había servido para el día del matrimonio y se acostú.
Al amanecer, cuando Enrique voh-ió ti su ca.•a, vió abiertos los balcones de su alcoba; cuatro cirios ardían en torno de In cama. Blanca estaba muerta.
-¿Ya Jo vei,? L'\ vida munuana, tan brillante por f1wra, es como los sepulcros blanqueados de que nos habhi
el Evangelio. La riqueza oculta con i,,1 manto de arlequín muchas miseria.".
Cierra tus oídos á las palabras del eterno tentador. Xo
ambiciones el oro que es tan frío como el corazón de una
coqueta. Se buena, reza mucho y ama poco.
~I.

GUTIÉRRE7. X.í..JllRA.

HECES,

~iento una mezcla extraña
De pena y alegria:
Crepúsculo del alma, ton•a nube
Que un lf,·ido relámpago ilumina.
¡Oh, tengo ganas de reír! 11:i tiempo
Que no reía yo con esta risa,
Carcajada de loco que se burla
Del íntimo dolor que lo asesina.
Ahora desprecio el llanto,
De1&lt;precio al que lo vierte en ~u agonía ..... .
¿Pues no es mejor reír? ¡Oh amor, qué amargas
Las heces de la copa de la dicha!
Is AÍAS G .\ )!BOASan :-ah·auor-IS9G.

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

¿CARA

Ó

SF;LLO?

(TRADICIÓN)

En cierta noche del afio de 182-1 hallábanse en un mezquino cuarto de poRada, en la ciudad de Huamachuco,
en conversación íntima, sazonada con sorbos á una taza
de té y besos á una copa de ron de ,Jamaica, dos caballeros que vestían uniforme militar y que, por su fisonomía
y acento, denunciaban de á legua su nacionalidad inglesa. Eran los coroneles irlandeses Arturo Sandes y Francisco O'Connor, ambos al servicio del ejército colombiano.
O'Connor había llegado en la tarde á la ciudad, y como de larga data no veía á su camarada Sandes, ya supondrá el lector que tendrían mucha tela por cortar, muchas
confidencias por hRC'en;e, y muchas añoranzas que compartir. Llevaban una hora de espansiva charla cuando á
un discreto golpe á la puerta, anunciador de visita, contestó O'Connor:-Adelante!
El que venía á interrumpir el coloquio de los amigos
era nada menos que el General Antonio José de Sucr:e,
cuya frente orlaban va los laureles de Pichincha y ;¡ue,
en breve, obtendría t.'lmbién los de .Tunín y Ay~•~cho.
O'Connor llamó al ai,istente y le ordenó que 81rviese taza de tk y copita de ron al General.
Reanudó~e la convel'l'ación, que fué toda sobre política
y planes militares de campaña; y 1\ propósito de un expreso que, pocas horas mas tarde, debía 8alir del Cuartel-general con pliegos para Quito, dijo Sucre:
-Aproveche usted de la oportunidad, coronel Sande@,
si quiere enviar alguna carta. Y o sé que no le falta :í
quién escribir.
-No tengo urgencia-contestó lacónicamente el irlandés.
-HablamoR-&lt;:ontinuó Sucre-con franqueza de soldados y de caballero~. Sé que usted protende, en Quito, á
la hija del marqu&lt;-s de Holanda. Yo también pretendo
ca.qarme con esa sei\orita, v como nue~tra sangre no ha
de derramarse por otra cau.o.'l que por la de la libertad
americana, me permito proponer tt mted que confiemos
,t la suerte nue~tra pretenf'ión. Tiremos un peso al aire
para ver quien gana la mano de la marquesita.
-Convenido, General~ontestó Sandes con la genial
flema irlandesa.
-Ea! O'Connor, saque usted un peso de su bo!Rillo-frO!'iguió 8ucre.-Elija u.~ted, Sandes.........¿cara ó
sello
-No, mi General. Elija usted como mi ~uperior.
-Precisamente por eso no debo Rer el pnmero en elegir. No es asunto de servicio militar......
- Sino del !'Elrvicio del dios Cupido - interrumpiú
O'Connor-~cnicio en que la igualdad es ab8oluta, que
en levas de amor no hay tallas. Déjense de cortesías y
acuérdenme el derecho de elegir.
-Muy bien! Aceptado!-&lt;:ontestaron á una los ri
valeP.
-Cara pam el General y sello para mi paisano-dijo
O'Connor, y lanzó un peso fuene hasta la altura del
techo.
La suerte fué ad versa pam el coronel irlandés.
Ah! Los Libertadore.q! Los Libertadores!
En los tiempos de la capa v la eF¡i'.lda los líos amorosoa
se desataban á cintarazos. 'Los Libertadores supieron,
ha.~ta en eso, romper con el mncio pasado, y jugaban la
posesión de la dama á cara ó sello. Fueron muy hombres
y ...... muy cunda.•.
Siendo ya Presidente de Bolivi:1, el General Sucre envió poder á Quito para su ca.&lt;oanuento con la marquesa,
ceremonia que se efectuó en el mismo día en que el esposo era herido en un brazo al sofocar un motín revolucionario contm sn gobierno.

EL MUNDO

47

Es la hora de los tristea pensamientos,
de los rumores hondos y lejanos;
, la hora de la plegaria de las hojru&lt;,
la hora en que gime y se estremece el árbol;
la hora en que las flores que se cierran
se coronan de lágrimas, temblando;
la hora de las ansias melancólicas
en que sueña el ¡&gt;Qeta enamorado
con una mujer p,ílida y hermosa
que en el alto balcón le está e,;perando!
VICENTE

ACOSTA.

PARAFRASIS

Amensé, la esclava etiope de lo!.' castos embelesos,
Amensé, la virgen núbil de las francas alegrías,
Por las férvidas caricia.", por la ausencia de los besos,
Siente amargas y profundas, voluptuof'as nostalgíM.
Faraón ya no la adora. E!1, sns brazos tien_e opresos
Xuevos talles que &lt;:ol11mp1a, al sonar la!I smfonías
Que otras veces la arrullaron del placer en los excesos,
La arrullaron en sus noches siempre tibias, nunca frías. 11
¡Oh, qué triste! ya no adorna 1~ esplend~nte flor ~e Loto
Ni las carnes de sus senos palpitantes é mtranqmlas...
¿Para qué si el lazo e:;trecho de cariño ya el'tá roto?
¡Oh, los celos! Algo apura: es el néctar del demoni,o ...
Y al morir queda una im~en retratada en las PUJ?1las
De sus bello11 ojo11 tri~tes circundados de antimomo.
Qumr:-10:0.anÁz.

1tlim el cielo qué gris!
Las brumas pálidas

de otoi\o tienden sus crespones blancos
sobre el dormido espacio donde apenas
parpadea una estrella; sopla un hálito
de muerte qne entumece lo~ botones
vírgenl's y hace enmudecer los pájaros.
En vez del soplo tibio del {&gt;0rfume
que emerge del rosal, va el nento helado
cerrando con su,; dedos temblorosos
los cálices en flor.
Los rojos labios
1•n su carcel de púrpura aprisionan
la enamorada música del canto
y el tropel argPntino de la.'! ri~;
~obre los hombro11 blanco, torneados
cae el sedoso abrigo, y las arañas
derraman de ~11 luz el oro p:ílido,
en un florecimiento cristalino
por la callada estancia donde el piano
espera ~ilenciOijO que de~ate
su carcajada rítmica el teclado.
E11 la hora misterio.ea en que los sueñOI!
~acuden, al pasar, el suave ra~o
de ~ns tem blnntes alas en la frente
de la dormida virgen, que, en letargo
&lt;ll• amor, entreabre la camelia roja
de su boca que oprime un beso alado.
mieutrns ::ueña qut' estn.&gt;cha dulcemente
:i un amado in,isible entre sus brazos..... .

(Cuento Oriental).

I.
El viejo Alí habitaba con sus hijos en una opulenta
ciudad de Asia..
Su palacio brillaba como el sol; porque sobre sus muros
de marmol brutiido se reflejaba por la tarde el astro del

~
. .d
Las numerosas joyas que cubrían las neas vest1 uras

de sus bellas esclavas, semejaban las estrellas del firmamento.
El número de sus rebafios jam,1s llegó á contarse; y el
polvo que levantaban sus yeguas en el desierto, ~ra CO,I?,·
fundiio por la temerosa carabana, con el del terrible uS1moun.•
II.
Una noche, en que la.luna negaba sus p:ilidos !tlfiejos
á la tierra y en que el rmdo del trueno y el _estalh&lt;;i~ del
rayo llenaban de terror el ánimo del extraviado viaJero,
tocó á la puerta de Alí un pobre peregrino pidiendo, por
amor de Dios, un abrigo contra loselementosde;;encadenados.
. ~
.
Alí escuchó su voz; pero ninguna orden d16 a sus cnados. La :puerta permaneció inmó\il.
.
-¡Abrid, por Dios, hermano! repitio, y su voz no obtuvo respuesta.
.
Cansado de fqtiga, aterido de frío, cayó de rod1llas sobre las baldosas de la calle. y en un momento de dese~peraciún y &lt;le an~ustia, exclamó:
-¡Oh! tú á qmen he demandado un asilo contra la t?rmenta; tú, qu~ hai, per!nanecido ~ord? :i la voz de la mdigencia, confundate Dios, y que el fr,o &lt;le tt1 co~ón se
apodere de todo tn cuerpo, y no encuentres calor m en tus
riquezas ni en lo~ rayos del l'Ol.
III.
El sol de la ma11ana iluminó con su dudosa, luz de los
cristales del palacio de Alf. Este se levantó y miró hacia
la calle.
Un cadaver yacía tendido frente 1í la puerta. Era el
cnerpo del pobre peregrino.

n-.

DE HEINE.

Iluvó la risa de mis labios trist.es,
hermosa infiel, cuando te ví partir;
escucho sin cc.~ar bromas y chistes;
¡y no puedo reír!
El llanto huvó de mis cansados ojo11,
hermosa infiel, cuando te ví marchar:
rasgan mi corazón duelos y enojos
¡y no puedo llorar!
TEODORO LT,ORE\'TE,

PARA UNOS OJOS

RICARDO PAI,MA,

CLEMATIDE,

LA A V A RICIA.

Ojos de vi\'os resplandores
Y languidez crepuscular,
Astros de efluvios soñadores
Y de brillante claridad;
Ojos tan claros como el cielo
Que un mieterioso y castv anhelo
Llena de albores y de luz,
Ojos que cruza en lento vuelo
Un yagaroso sueño azul.
Ra~gad el velo que sepulta
El mii;terioso porvenir,
)lirad si tr&lt;-mula v oculta
La blanca aurora e,..pera allí;
Las ilusiones que en la noche
Del alma duermen, despertad,
Y con espléndido derroche,
-Aureo florón que rompe el brocne,Rurja el sol vívido y triunfal.
Como luceros en la altura,
Pupilas trémula.~, brillad!
En la tediosa noche obscura
Tremen lo~ sueño!' y se van......
Loco el esp·íritu se lanza
Tra~ nn d\&gt;stello de pasión ......
A lo,; anhelo:; dad l'onfianza,
Marcad sn ruta á la esperanza,
(;uiacl lois pa~os del amor.
La turbia imagen del pasado
Es un crep1ísculo ototial, ·
&lt;,irón de cielo sepultado
En la profnnda ob~cnridad.
:Flore, marchitas de~hojada.'!,
Recuerdo odioso, ya dormid! ......
...... La.~ espemm:a.-.; en bandadas
Re van, la~ alas desplegadas,
Al mi~terioso porvenir........ .
FRAxc1e&lt;eo

~r.

Ya en los salones del palacio de Alí no resuenan _grit-0s de alegría, ni si&gt; oyen en él los aconles del armomoso
laúd pulsado por las bl'llas esclava.". La sen-idumb~ toda se agita por las habitaci~nes c~mo si una desgracia tuviese ht!rar en aquel soberbio recmto.
AH, eY rico, el podero~o AH, sufre en aquellos momentos la m:ts atroz enfermedad.
PreRa de un frío que traspa&lt;oa sus huesos, sus miembros
se tuercen como serpientes enfurecidas, y en vano clama
pidiendo calor pam sn aterido cuerpo.
..
-Ponedme mis más ricos vestidos,-dice á sus h1Josarropadme con las mt&lt;o espesa.&lt;; pieles, y que todo el brocado de mis tiendas sirva para darme el calor de que carezco!
Y los hijos de AH envuelven á su padreen multitud de
telas precio~as. Pero ~l les dice:
.
-Aún siento frío, quemad el ambar y las recmas de
mis almacenes y formadme una atmósfera de fuego, porque muero de frío.
Una nube de arom1ticos Yapores llena lac1ímara donde
fi0 halla el enfermo.
·
-;Aún Eentfs frío, padre?-preguntan los hijos de aquel
desgraciado.
-Sí, qu('mad todos mis muebles, el palacio mismo paro. morir m:l~ bien abra~ado por el fuego, porque lo que
siento es horrible!
Y una llamarada inmensa se levantó de aquel opulento edificio.
V
Al siguiente día, una carabana fúnebre caminaba hacia
el desierto.
.
Eran los hijos del viejo Alf que conducían las yertas
cenizas de su padre.
En medio de las movibles y candentes arenas del desierto, !'Cpultaron aquellos despojos para que el sol los
calentase.
Pero también t•l sol negó sus rayos á loR huesos de
Alí.
Cuentan que una negra nube oscureció de~de entonces
aquella parte del desierto, y que jamás los rayos del sol
pt1dieron traspasar su espesura.
IA maldición del peregrino Re había cumplido.
:N. Bou:r PERAZ.\,

A.ZRAEL,
Now I must sle~¡,.
Bvro11.

Azracl abre tu ala negra y honda;
cobíjeme su palio sin medida
y que á su abrigo bienhechor !'e esconda
la mcurable triHteza de mi vida.
Azracl, angertr-.igico, angel fuerte,
angel de redención, angel sombrío,
Ya es tiempo que consagres á la muerte
mi cerebro sin luz: altar vacfo!
,\zrael, mi eRperanza e:a una enferma,
ya tramonta m1 fe, llegó el oca~o;
ven ...... ahora r.•pr,•ri10 q•ie yo duer,na. ..... .
,lforir.. ... dnrmir..... , ,,,,ar..... tol1ar acu$0 ..... .

DE 0LAGUÍBEL.

.huno NEavo.

�MEXICO, E~R.O 24 DE I897.

•

NUMER.04-

=~==================~

Necueraos ael ~ail'e

••
-ce

ªªªº en lblinería en honor ael $r. ~resiaenfe.

1

CIUDAD DE MÉXICO.
~

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ee verificará en el Pabellón Morisco,
i6. la.a tres de la tarde, el Jueves
U DE FEBRERO DE 1896.

baJo el plan siguiente:

14 000 Billetes á $ 2.00 cada
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de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
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1 Premio de.•.. $ 10,000.... $ 1?•888
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2 Aproximaciones de A $ \ 00;
una anterior y otra pos tenor al
número premiado con los . .... .

1,000
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200

$10.000 .................... $

2 Aproximaciones de A $60; un.a
anterior y otra. p~stenor al nu•
mero premiado con los

00
$ 1 .ooo. ·····················$- -1 -

84,5 Premios que hacen un total de $

1 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftcará en el Pabellón Morisco,

• 1u 11 a.m., el Jueves

28 de Enero de 1897.
ba.)O el plan Slg'Ul8nte:
ID,000 BILLETES.
FONDO: $ 320,080.
PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4 .00.-Medlos: S 2.00.
Cuartos: $ 1.00. - Décimos: 40 cent■•
Vl&amp;"éslmos: 20 cents.

PREMIOS:

m..tyor de .......... t 60,000
Premio principal de ..•••• ,. 20,000
lt Premio
PremLo principal de .••••• ., 10,000

6 Premios de $ 1,000•••••• .,

1 o Premios de .,

600 ••••••.,
26 Premios de ., 200 •••••. .,
100 Premios de ., 100 ••••.• ,.
260 Premios de .,
40 •••••• .,
460 Premios de., · 20 •••••. .,
t 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 &lt;,0,000••••••••••• ·•
100 Premios de 8 40 aproximaciones
al preoiio de a20,000••••••• ·•···•
100 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. •••••••••• ·•
788 Terminales de S 20. que se determinarán por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio mayor de 800,000 ••.•• ••
788 Terminales de 8 20, que se dcter•
minará.n por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000. .•.•

6,000
6,000
6,000
10,000
10,400
9,200
6.000

4.000
2,000

115.980

115.980

8,761 l'ftmloa q111 hacen u 'l'ot&amp;l «... $ 178.660
..-Todos los sorteos est:l.n bajo la viirilancia
~ íl'uección personales del Sr. O. Apolinar Castillo,
Interventor del Gobierno, y de 11n empleado d"e la
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Apartado N? 84 B.

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LIC. EMILIO VRLASOO, PRESIDENTE,
y á las personas debilitadas por una prolongada perma•
JHON R. DAVIS, VICEPRE!!IDENTB.
nencia en las reefonee cálida!! y ma:sanas.
JULIO LIMANTOUR, TESORERO.
De venta en casa de los Sres. E. Dutour y Comp., A.gen·
PIDASE PROSPECTO N? 6.
iee Generales; en el establecimiento de la Sra.. Viuda de
Suponiendo que las presupuesto accione11 monten .á
Geniny Comp., ~ de Pisteros número 3, y en todos loe
$100. 00 en 96 meses habrá. pagado como derecho de admiprincipales ee\ablecimientoe.
sión y exhibición $58.10 ganancia 41. 90 6 sea 18 1 /9 p8 . _

PATE EPILATOIRE DUSSER

d~lnlJe ha.&lt;ta lu RAICES el VELLO del rostro de ll$ damas (Barba, Bigote. tle.), da
n1ngun peligro ~ el cutis. 50 Años de Éxlto,y mlllam de teslimooios garantizan ia eflcada
de esta ¡m,paraw,n. (Se ,ende en oaJaa, para ta barba, J en 1/2 aaJu para el bigote ligero). Pn
tos bruos, emplée,e d l&gt;I.LI. fOBE. D"O'SSER, l,rue .J••.J.-l\ouaN&amp;u, Parilo

$1 General $scobeao introauce á la $ro. Doña (!armen Romero Rubio
(Dibujo de. J. M. Villasana.)

ae Diaz al $a16n.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 1, No 3, Enero 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baile en minería</name>
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        <name>Concepción Zivión y Saravia</name>
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        <name>El Tepozteco</name>
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        <name>Partidos políticos</name>
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        <name>Porfirio Díaz</name>
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        <name>Una estatua de David</name>
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                    <text>MEXICO, E~R.O 24 DE I897.

•

NUMER.04-

=~==================~

Necueraos ael ~ail'e

••
-ce

ªªªº en lblinería en honor ael $r. ~resiaenfe.

1

CIUDAD DE MÉXICO.
~

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ee verificará en el Pabellón Morisco,
i6. la.a tres de la tarde, el Jueves
U DE FEBRERO DE 1896.

baJo el plan siguiente:

14 000 Billetes á $ 2.00 cada
uno: divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

.1
'

~C:&gt; l\~B¡~

~
-,.

~
·º

~· .. ,1;

VooN .

PREMIOS:
1 Premio de.•.. $ 10,000.... $ 1?•888
1
u
,,
,, 1 ,000.... .,
'500
600 ···•u
11
u
"
,.
200
200 .... ..
2
"
,.
::
1 oo.... ,,
200

1O

"

"

,.

50.... ,.

600

26
::
::
,,
40-.. ...
1 00
..
..
"
20. .....
200
,.
,.
•.
1 o......
2 Aproximaciones de A $ \ 00;
una anterior y otra pos tenor al
número premiado con los . .... .

1,000
22'º088

•

200

$10.000 .................... $

2 Aproximaciones de A $60; un.a
anterior y otra. p~stenor al nu•
mero premiado con los

00
$ 1 .ooo. ·····················$- -1 -

84,5 Premios que hacen un total de $

1 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftcará en el Pabellón Morisco,

• 1u 11 a.m., el Jueves

28 de Enero de 1897.
ba.)O el plan Slg'Ul8nte:
ID,000 BILLETES.
FONDO: $ 320,080.
PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4 .00.-Medlos: S 2.00.
Cuartos: $ 1.00. - Décimos: 40 cent■•
Vl&amp;"éslmos: 20 cents.

PREMIOS:

m..tyor de .......... t 60,000
Premio principal de ..•••• ,. 20,000
lt Premio
PremLo principal de .••••• ., 10,000

6 Premios de $ 1,000•••••• .,

1 o Premios de .,

600 ••••••.,
26 Premios de ., 200 •••••. .,
100 Premios de ., 100 ••••.• ,.
260 Premios de .,
40 •••••• .,
460 Premios de., · 20 •••••. .,
t 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 &lt;,0,000••••••••••• ·•
100 Premios de 8 40 aproximaciones
al preoiio de a20,000••••••• ·•···•
100 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. •••••••••• ·•
788 Terminales de S 20. que se determinarán por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio mayor de 800,000 ••.•• ••
788 Terminales de 8 20, que se dcter•
minará.n por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000. .•.•

6,000
6,000
6,000
10,000
10,400
9,200
6.000

4.000
2,000

115.980

115.980

8,761 l'ftmloa q111 hacen u 'l'ot&amp;l «... $ 178.660
..-Todos los sorteos est:l.n bajo la viirilancia
~ íl'uección personales del Sr. O. Apolinar Castillo,
Interventor del Gobierno, y de 11n empleado d"e la
Teaorcria General de la Nación.

OAcina.s:

r

San Francisco ntun. 12.

U. BASSETTI, Gerente.

"HUMBER"
Hilario Meenin tiene la honra de partimpar á su numerosa clieritel.a y al púhlico en g,tteral, que acaba de recibir el nuevo catálogo inglés

DE LA HAOU!NA ''!~HIEi,"
~ara 189'1, y q:ue rw,"be desde chora pedi,dos para trasmitirlos á Inglaterra.

BICICLETAS "HUMBER,'' "STEARNS," "TURIST" "RECORD."
GRANDFSTALLERES DE COMPOSTURAS Y MAGNIFICO SURTIDO DE
A~V~~úR 10~.

AVENIDA JUAHEZ 4.

M. l-~Xl:CO.

APARTADO 189.

La Uompañía de Uonstrucciones y préstamos.
t-n ~léxico.

LA CERVEZA FERR06INA,
Bll:C0NSTITUYENTE, EXQUISITA Y DIGESTIVA,

1~ DE S.Al',i FRANCISCO N? 12.
Apartado N? 84 B.

Se reeomienda á loe anémicos, á las jóvenes clor6tieae,
LIC. EMILIO VRLASOO, PRESIDENTE,
y á las personas debilitadas por una prolongada perma•
JHON R. DAVIS, VICEPRE!!IDENTB.
nencia en las reefonee cálida!! y ma:sanas.
JULIO LIMANTOUR, TESORERO.
De venta en casa de los Sres. E. Dutour y Comp., A.gen·
PIDASE PROSPECTO N? 6.
iee Generales; en el establecimiento de la Sra.. Viuda de
Suponiendo que las presupuesto accione11 monten .á
Geniny Comp., ~ de Pisteros número 3, y en todos loe
$100. 00 en 96 meses habrá. pagado como derecho de admiprincipales ee\ablecimientoe.
sión y exhibición $58.10 ganancia 41. 90 6 sea 18 1 /9 p8 . _

PATE EPILATOIRE DUSSER

d~lnlJe ha.&lt;ta lu RAICES el VELLO del rostro de ll$ damas (Barba, Bigote. tle.), da
n1ngun peligro ~ el cutis. 50 Años de Éxlto,y mlllam de teslimooios garantizan ia eflcada
de esta ¡m,paraw,n. (Se ,ende en oaJaa, para ta barba, J en 1/2 aaJu para el bigote ligero). Pn
tos bruos, emplée,e d l&gt;I.LI. fOBE. D"O'SSER, l,rue .J••.J.-l\ouaN&amp;u, Parilo

$1 General $scobeao introauce á la $ro. Doña (!armen Romero Rubio
(Dibujo de. J. M. Villasana.)

ae Diaz al $a16n.

�EL MUNDO

50

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

Teléfono 434.-Callc de Tiburcio num. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re•~cci6n, debe ser dirigida al
Director, Lic. Raf'ael Reyes Spindola,
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Moguel . .
La subl!cripci6n á EL MUNDO ,ale $1.25 centavos al

Irles, y se coóra por trimestes adelantados.
Números sueltos, 50 centa\'Os.
. .
A visos: á razón de $30 plana por cada publicac16n.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE• .

«A;;;s

excl~sivos para los Est~dos Unidos y Ca~adá.
Tbe Sp!\nisb American Xewspaper Company, 136 Liberty St. New York, E. U.»

tt,tas ebihtrittlts.
&lt;el nueuo µlttn tlr rstntlios ilc l I Q;srneltt
l,lrrrnrntoria.

matemática, diplomáticos sin idiomas, ~ubli?istas s~n 16gica: toda una colosaloleada de eminencias, srn ~uficiente
bagaje para resolver los problemas de orden social Y político que les estaban encomendado_s. .
.
El nuevo plan de la Pr4;1p~rato~m , \'l~ne_ á realizar e~
pen~amiento que la Adrmmstraci6n pubhca ee ha, ~ro
puesto en materia de_educaci6n: fo1:"?ªr hombres utiles
á sí mismos y :i la sociedad en que vnen.

&lt;El rrpublirnnisuu1 ~d Diabla.
Un periódico de Fra~cia, cnn moti\'o del en~nsiasmo
provocado con la estancia del Czar en aquella nación, pre•
guntaba si las manifestaciones á que se entregó el puebl&lt;?
durante la recria visit.a lo acreditan como demócrata, 6 e1
los herederosºde la Revolución ocultan tras el velo de_ las
instituciones una suma tibieza hacia la forma republiCk·
na de gobie_rno. _El perió~ico qne así ~e produce ha caído
en el error Jacubmo de suJetar los mas graves J&gt;roblemas
políticosá un jnego de palabras, y ante un: u¡\ 1va el Emperador!n declara muerta la Rep1íblica y se alarma frente
á las manifestaciones _hechas en favor del soberano de un
país amigo.
Estat&gt;xplosiún revolucionaria prueba una vez más cuán
lejos se ·hallan todavía muchos espíritus del verd~dero
concepto que debe informará los grupos hu~anos dignos
de ser libres cnando una palabra se les antoJa que pone
en gmve rie~go 111s instituciones. Para los jacoLinos, en
efecto débese vivir en odio mortal contra toda ¡nanifestación1 contraria.¡\ su programa de exterminio, y por rencor á la tiranía son capaces de proceder como los más feroces tiranos.
La República francesa ha podido, en virtud de nna regla de cortesía, manifestarse respE'.t.llO~ hacia el Jefe de
una nación amiga, sin que el testunomo de este respeto
pueda traducirse como un acto de desafecto hacia su forma de gobierno.
. .
.
En realidad el verdadero TPpub/1rrmm110 rlel dmblo, como lo llama 1~ publicaciún ú que aludimos, consiste en
ampararse tras un ideal que trata de establecer s1is cimientos en la libertad, para dar muestras de la m,ís escandalosa y terrible opresión de las conciencias.

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1Ssn

}aguerra, ya se presume claramente la. Inisi_6n del Canciller austriaco en la corte uel emperador Guillermo.
Nada importarii ni ha de influir en sus decisionos la resistencia que en el Reich~tag_ alemán haI?- de opo_ner á los
nuevos créditos para el eJérc1to y 1~ ~a.rrna los hberal~s,
los católicos y los ya poderosos soCJahstas; nada, las difi-.
cultades financieras de Italia, que aun no se repone de las
catástrofes de Abisinia, y apen~ va. trabajo~amente restañando las heridas de su erario empobrecido; nada la
actitud semipasiva del Austria-Hungría, mal de su grado arrastrada en la corriente que la señalan los vencedores de Sadowa y los aspirnntes al Trentino, después de la.
adquisicion del Lombardo-Véneto: contestarán los soberanos al reto mal encubierto de la República. francesa, y·
los pueblos, que no tienen más que una válvula para el escape de la opinión en los campanudos parlaJ?lentos, tendrán que aceptar la nueva carga que se les 1_mp?n~, por
cuenta d~ rivalidade~ y rencores, y que segmr gmuendo
bajo la pesadumbre de los presupuestos de guerra, cada
vez más abrumadores, cada vez más agobiantes.
No es, pues, ésta la mejor º'l?°rtunidad, para que se prediquG por algunos la. concordia aparente 6 real de que
acaban de dar prueba la Gran Bretaña y los Estados Unidos en su tratado de arbitraje; no es la presente la mejor
coyuntura, para proclamar el general desarme que en utópicos delirios, aconsejab:ln el pa~ado ~ño el congreso FO·
cialista en Londres y el mternacional de la Paz en BudaPesth.
**# .
Ya era tiempo de que las tantas veces prometidas reformas turcas, para remediar la triste condición de los
súbditos cristianos, se hubieran llevado á efecto y renaciera la c11nfümr.ii que su implantación debiera inspirar.
Tiempo era va de que la intimación categórica del ministro francés en la corte de Constantinopla y las declaraciones formales del embajador del omnipotent,e Petersburgo, hechos {1 nombre de las potencias oc~idP.n~ales,
surtieran sus efectos, v los asendereados armemos de¡aran,
de ver suspendida sobre su cabeza la ci?3itarra. del. mt~sulmán mil veces manchada con el asesmato y env1lcci•
da en 1~ barbarie. Pero eotá escrito que el Sultán no ha
de ceder en sus odios ni cejar en sus persecuciones, mientras la fuerza y la violencia no lo obliguen á contrariarlo que )Ir. Gladstone ha llamado instintos de fiera y
hambre de asesino en~¡ pérfido Abdul-Hamid. Está. visto que escurridizo ante las amenazas pacíficas de la diplomacia, y perjuro contumaz en todos los compromisos
que no contraiga al filo de la espada, se ha de burlar de·
todos los ardides de los embajadores y ha de romper la
red de todas sus combinaciones, con los inagotable recursos de su audacia en las pavorosas sombras de su perfidia.
Como lobo acosado en sn guarida, pareció descansar·
para tomar aliento, no para abdicar de su sed de sangre
y de matanza, y recobrado de sus vanos temores, cuando
comprendió que no estaba marcada!ª hora de la.. expiación, por falta de acuerdo en sus Jurados e?~m1~0s, el
Califa de los Creyentes ya vuelve á tolerar las miqwdades
de sus famiticos sectarios, ya se registran nuevos asesinatos cometidos en indefensos cristianos y se anuncian
nuevas explosiones de odio entre los salvajes muslimes,
estallando horribles contra los aborrecidos armenios.
Contados están los momentos de ese reinado de la injusticia; no ha de ser larga la tregua qne se conceda al corrompido Imperio otomano, roído de podredumbre en las
entrañas y amenazado de disolución en sus elementos.
y llegarán del Xorte y del Occidente, armados de todas armas los pueblos cristianos; entrarán á sangre y fue go en las ciudades malditas, y la nación musulmana, que
por tanto tiempo ba manchado con la sombra de su caduca civilización y el vapor caliginoso de su Iniseria el
cielo de la culta Europa, de!&gt;aparecerá para siempre del
cátalogo de los·pueblos soberanos.
Así debe ser: ya no la defiende el escudo de Bayaceto ni,
la ilustra él Magnífico Solimán. Anatnna sit.

En el presente año escolar se han introducido varias
reformas en el plan de estudios de la Preparatoria de
esta. Capital, siendo la más'importante la _unificación de
las asignaturas antes de comenzar cualquiera carrera.Era una necesidad esta unificación, si habíamos de contar con hombres profesionales, sólidamente ilustrados,
sin brechas en su educación y poseedores de un método
eficaz para la. investigación de las verdades científicas.
Ha.y que tener en cuenta que la ciencia contemporánea
tiende á la. unidad, que los conocimientos se apoyan los
unos en los otros, que la solidaridad ~s mutua y que los
ramos del saber humano van rompiendo las fronteras
que antallo los separaban, para for.nar un solo cuerpo de RESUMEN.-Recelos de la Triple Alianza.-EI nuevo
Canciller ruso y las reformas militares francesas.
doctrina. La educación preparatoria ba de re~ponder á
-Las perpetuas rivalidades y el arbitrage anglo•
estas exigencias del espíritu moderno, ansioso de encontrar relaciones de causalidad, enlace en las ideas, coheamericano.-Otra vez la barbarie musulmana.sión en las verdades adquiridas. Y esta educación no
El Sultán siempre pérfido.-"Anatema sit." -Las
p&lt;&gt;!_Irá alcanzar tan altos fines si no está coordinada por la
Cámaras francesas y el Parlamento inglés.-Temflexible disciplina de un método, que es lo que realiza
mores y esperanzas.
el nuevo plan de la Escuela Preparatoria.
Un hombre de carrera debe ser necesariamente un
Después de la gran excitación que reinó en los pasados
hombre ilustrado, y jamás puede pasar por ilustrado el
individuo que desconoce nociones generales que informan días, con motivo del anunciado aumento del efectivo en
el criterio de la moderna intelectualidad. Todavía nos el ejército francés y la reforma general de la artillería de
causa risa. la res~uesta de aquel licenciado y doctor y campaña; después de las alarmas quP. tales medidas ocaMinistro de Justicia, de quien se refiere que al discutir- sionaron entre las naciones que forman la Triple Alianza,
se las bases del tratado de Guadalupe, y al oír que los que ven en ta.les preparativos amenazas terribles para lo
americanos pedían que se les concediese hasta el grado porvenir, y se miran obligadas por modo indirecto á continuar en esa interminable senda de odios y rivalidades,
treinta ,, lre.~, decía: «Jamás pasaré por semejante cosa, á lo
más, á lo más, que se les dé ha...ota el !ll'ado diez 1, 1¡11i,1ce." Pe- que se manifiestan en los ejércitos cada vez m{I.B formidaro, se dice, ¿qué falta hace al abogado el estudio de la Geo- ble¡¡ y las escuadras á cada paso m¡ís poderosas, ha.y en esgrafía, y al ingeniero el estudio ne la Historia1 y al Xota- tos momentos un hecho nuevo, que viene como 1t agregar
rio el de la. Química? En el estado actual de U\ civiliza- combustible á esa inmensa hoguera que brilla con inmi•
cion, todo hombre que aspire á pasar por culto, está obli- nente riesgo de envolver en sus llamas fatídicas á la Eugado á adquirir los conocimientos que la civilización re- ropa entera en general conflagración: se trata del nomclama. ~o son Rolamente ignorantes los que no saben bramiento de Secretario de Estado en el gran Imperio
leer y escribir; lo son también los que no saben moscovita.
interpretar los hechos que desfilan ante su vista.
La repentina desaparición del príncipe de Lobanoff*
La Escuela Preparatoria-'Je ha dicho muy bien en es- Rostowsky, muy conocido _por sus sentimientos anti-ger**
tos días-es un plantel para la ge111e de lerita, para las cla- mánicos y por ende, contrarios á las aspiraciones encarCon las solemnidades de estilo acaban de reanudar sus
ses más elevadas, y en este sentido tenía razón el inolvi- nadas en el emperador Guillermo y sus devotos a.liados, tareas legislativas las Cámaras francesas y el Parlamen-dable Don Gabino Barreda: ''cortar la oorrera á un alumno, dejó un vacío en el gabinete del Autócrata. ruso, que cada to inglés.
en el antiguo sistema, era, casi con toda seguridad, con- cual deseaba ver colmado según sus propios intereses.
Como una especie de aprobación á. la política que sidenarlo á llevar uua vida obscura y Iniserable; hoy, sólo Larga. fué la zozobra y prolongada. la ansiedad con que to- gue el gabinete presidido por Mr. ~Iélline, y como proserá cambiar el rumbo de su actividad, pero dejándole dos esperaban ese nombramiento; de modo que, al anuntesta contra las utopías socialistas, que en días pasados y
siempre abundantes medios de asegurarse un bienestar ciarse que el favorecido por el Emperador Nicolás II es bajo la dirección del radicalismo m¡is avanzado, amontoindependiente y de hacer honradamente su fortuna.n el Conde de )Iouravieff, ministro plenipotenciario de Runaban negros nubarrones en el cielo azul de la. Repúbli·
Con el método adquirido en la. Preparatoria y los conoei. sia en la Corte danesa, unos han experimentado las palca francesa, el pueblo en las recientes elecciones de Semientos que forman los peldaños de esta escala todo pitaciones del entusiasmo, en tanto que otros sienten los nadores, ha dado su voto á los candidatos moderados, á
h_?mbre, al salir d4;1l establecimiento, _podrá cooperar al amargos dejos del desencanto.
los republicanos que, igualmente ap!lrtadoa de las ilubien de _sus ~oasociados y al suyo :erop10, cualquiera que
Es que el elegido conde de Mouravieff se ha formado siones momu-quicas como de los delirios radicales, son la.
sea la dlrecc16n qu4:: tome su espíntu.
al amparo del panla.vismo más puro, y ha crecido al abri- mejor garantía para 1a paz y la tranquilidad del país.
go de los que sueñan con extender la influencia moscoviOjalá y el Senado, ese cuerpo conservador por excelen***
donde quiera que ta reclame la raza, y cualesquiera. cia, instituido precisamente para moderar las impacienEn nuestro pais, esta falta de conocimientos ordenados ta
que sean los intereses que se opongan á la realización de cias de unos y evitar las metamorfosis reaccionarias, los renos ba llevado :!.cometer una interminable serie de erro- estos propósitos.
·
trocesos morbosos de otros, llene debidamente su Inisi6n,
res que han ca.usado lesiones graves. Alguna vez hemos
Con gran apresurainiento ha marchado á Berlín el Can- y sea como Jo fué el año pasado, con su entereza, la roca.
dicho que se ha procedido en ~léxico por medio muy se- ciller
del Imperio austriaco, conde Goehowsky, á confe- mamovible donde se asiente la República, amenazada de
mejante al de Boul'ard y Pecuehet, los dos célebres maja- renciar
con el augusto Hohenzollern sobre las cuestiones anarquía en el ~eno mismo de la representación nacional.
deros de la obra de Flaubert. Hemos soñado con la cría que amenazan
empañar el cielo político de Europa.
No así tranquilo se anuncia el período legislativo en el
de avestruces, con la propagación de los camellos con la seotro lado de la ~lancha. La oposición liberal que un
f}Cicu ltura, con la piscicultura; imaginando que nuestras
*
puntoseainti6 debilitada, falta de jefe reconocido, por
tierras son ap~ para toda clase de cultivos, se ha intenNo :eueden las potencias **
que forman la Dreilmnd dejar
tado el del ramié en gran escala, el de la vid, y a.sí sucesi- pasar madvertidos esos armamentos nuevos que proyec- renuncia de Lord Rosebery, tiene ya su leader en la persona de Lord Kimberley, que se apercibe ála tarea. Los.
yamente.. Y á cada. uno de estos ensayos, el presupuesto ta Fran:cia, ni menos ser indiferentes al aumento del ejérabría. cop10samente sus. mezquinas C0;1:Íentes, laborando cito francés en medio de la paz engañosa que á nadie mismos conservadores, dóciles á la disciplina del :Marde este m&lt;&gt;&lt;lo á la D?agrutud de una cris111 que posteriores convenc~ ni tranquiliza. No pueden considerar sin so- qués de Salisbury, aun pretenden quebrantar la mayoría .
fenómenos. económicos acabaran por determinar.
. bres.-ilto!l la exaltación de un ministro, que anuncia una Ininisterial por asuntos de política. interior. Veremos si
Hemos Sldo educados precipitadamente, nuestras infor- política que puede hacerse agresiva en un momento da- la excisión tempera! se efectúa; en ese caso, se apelará
macim1es han estado prendidas con alfileres, y mientras do de v.arte del Autócrata del Neva, cuando mire comple- probablemente ¡i nuevas elecciones, no dando el especel progreso acrecentaba el caudal de conocimientos en ta la cifra asombrosa de sus soldados que todos creen se táculo de un cambio de Ministerio, en los momentos en
n_uestra República nos ha bastado saber que éramos'muy elevará de modo fabuloso en el ¡&gt;resente año. Xo pueden que el gran Imperio británico se prepara á celebrar en
neos,. m!'Y hombres l:' 11111y demócratas. De nuestros es- contemplar sin recelo la posibilidad próxima de que Ru- solemne festival el sexagésimo aniversario de la inaugutablec1m1entos p~ofes1ona.les ha salido una juventud re- sia reclame, en medio su expansión hacia todos los rum- ración de este reinado, el más dilatado, si no el más.
pleta de _errores, impregna.da de falsedades, con enormes bos, las provincias esclavonas que aun viven sujeta&amp; á la glorioso que hayan presenciado los pueblos modernos.
Iagunas mf.E:lectual~, con conceptos equimeados.. )Iinis- tutela germánica.
X. X. X.
t~os de Haci~nda BJn saber sumar, criminalistas sin noY como todo esto está en la conciencia de los .q ue diri •
ciones de ps1colog1a, estratégicos desconocedores de la gen á estos pueblos ligados en la paz y apercibidos para.
21 de }::nero de 1897.

l'Jo-liti!a &lt;6tncra1.

DO~INGO

2

i

DE ENERO DE 1897

PAGINAS ESCOGIDAS

LADY OLARE
· «Era el tiempo en que florecen los lirios y en que las
nubes se agitan en lo más elevado de los aires."
Lord Ronald, al regresar de una cacería regaló á su
prima Lady Ciare una. cierva blanca como una azucena.
Enamorados y prometidos los dos primos, debían unirse en matrimonio al día siguiente.
·
¡Que Dios bendiga ese hermoso día!
-~li prometido no me ama ni por el orígen de mi cuna, ni por los vastos dominios que poseo. )le ama por lo
que soy y esto es lo que m:is me satisface-pensaba Lady
Ciare c1ia ndo partió de su l!ldo Lord Ronald.
En eso entró en su estancia la anciana. Alicia, que habí;, sido su nodriza, y la pre¡:mntó:
-¿,Qnién ha salido de aquí?
-}li primo-contestó Lady Clare.-)lañana se celebra nuestra boda.
-¡Dios sea beudito!-añadi6 Alicia.
1
Todo sale á medida de mi deseo, y puesto que tu felicidad está. asegurada, ha llegado el momento de qu., te
haga una re,·elaciún. Has de saber que tú no eres L-idy
Ciare y qne Lord Ronald no es tu primo y sí el :egítimo
heredero de todoi&gt; los dominios que posees.
-iXodriza, nodriza! ;,flas perdido la. razón? ¿Qué ' cosas son e~as que estás diciendo?
-Te digo la verdad, como se la digo á Dios que sabe
todo lo que pa8a en nuestro corazón. Eres mi bija, la
hija del viejo conde, á qnien has considerado como padre, murió en mit:i brazos; pero como tú y ella apénas
habían C'nroplido el primer mes, enterré á la niña, á
quien criaba como si fuera mi hija, y á tí que eres la bija de mis entraña.9, te puse en su lugar.
-Obraste indignamente. :-&lt;i es verdad todo lo que
cuentas, madre mía, cometiste una gran iniquidad, privando por tanto de su legítima fortuna á Lord Ronald,
que es el hombre miis bueno de la tierra.
¡Rah, bah!-interrumpi6 la nodriza.-Déjate de esas
cosa.,;guarJ.ael secreto, y como vas á unirte con Lord Ronal, sin que él sepa el engaño, le de\·uelves de un modo
indirecto su fortuna.
-Xo, madre. Si nací pobre, como odio la mentira, revelaré el secreto qne has tenido guardado.
Quítame el broche de oro y separa también de mi cuello el collar de diamantes.
-1:fo, hija. O.ve mis súplicas. Guarda el secreto. l\Iereces &amp;'r feliz y lo serás.
-De ningun modo. En medio de mi profunda pena,
revelando lo que acabo de saber, conseguiré dos cosas: no
manchar mi conciencia con la mentira, y averiguar hasta d:m,ie puede lle~ar el cariño de un hombre.
-¡El cariiio!--01jo Alicia.-Xo esperes gran cosa del
carifio de tu prometido en cuanto sepa que la fortuna que
posees es suya.
-,1. la recibirá de mis manos-añadió la j6ven-aún
cuando muera de dolor por perder su cariño.
-Ten presente, hija mía, que si he cometido esa fa\.
ta hll sido por tu bien; al menos perd6name, y para que
la de;esperación no me mate, permfteme que imprima un
beso en tn frente.
-¡Ah, nndre! ¡Cuanto dafio me has hecno! Pero no
importa. Besa mi frente y recibe con otro beso en tumanu
la mue,tra de mi respeto.
La bel la jóven se despoj6 de sus galas, se vistió un traje de alelen na, prendió una rosa en sus cabellos y se alejó del cu~tillo dirigiéndose al parque.
La cervatilla que retozaba, al verla, corrió á. su encuentro como para implorar sus caricias; y Lord Ronald al
cont:emplar aquel hermoso cuadro desde una de las torres del castillo, bajó tambien en busca de su amada, diciél)dola:
-¿Por qué te has disfrazado de ese modo? ¿Por qué te
has convertido en humilde aldeana, cuando eres la reina
de Pstos contornos?
-Si me v~is vestida de aldeana-contestó lajóven-es
para presentarme con el traje que corresponde á Ini humilde condición; porque habéis de saber que no soy Lady
Ciare.
-¿Qué significa esa burla?-exclam6 sorprendido Lord
Ronald-¿Xo sabes que soy tuyo en &lt;!uerpo y alma? Explícame ese enigma.
Entonces ella.con arrogancia y haciendo un gran esfuerzo, refirió á Lord Rooald el secreto que poco antes le
había confiado la anciana nodriza.
Lord Ronald, después de oirla la tendió los brazos, y
estrechándola con efusión:
-Si no eres Lady Claro-exclam6-eomo mañana van
á unirse para siempre nuestras almas, serás Ladi Ronald.
La jóven no se había engañado. El verdadero cariño lo
puede todo."

~ ~~J.~~J..~~~s~=·~ ~
VALLES
Y MONTES
,

Los mares cubrían casi todo el esferoide terrestre.
Bn el seno de las aguas se cuajaban los continentes,
como inmensas cristalizaciones.
Hervían las entrañas del globo, como calderas titánicas de un infierno geológico.
Y J?Or el espacio cruzaban en todas direcciones manadas sm fin lle nubes, que al caer la tarde empujaban el
sol hacia los negros establos de la noche, punzando sus
e~ormes lomos con rayos de luz á modo de enrojecidas
aiJadas.
Cayeron en la. nada esas gotas enormes del tieml?o, que
se llaman siglos, y por entre los océanos empezaron á
surgir lus continentes, como séres titánicos que se aso~n á. ver las estrellas y el sol: la naturaleza, como muJer, es á veces curiosa; pero sus curiosidades son curiosidades enormes.

EL MUNDO

Estn murinuraban los aires, y valles y llanos se extreSubió una planicie inmensa. inmensa cnmo el Asia,
como América, como wd:i la Enrop!i; pero al principio . mecían.
Y lu, montes estaban tan arriba qne na&lt;la de esto pusubió mu v poco, quedó casi al nivd dé los m.m!s: parecía un már petrific,ldo. L\ alta marea la cubría, la marea dieron oir.
Pero otras voces dulces y consolador.Is se mezclaban,
baja la.dejaba én seco; era como una marism:l estnpenda.
Y aquella mas:\ de tierra, aqnel continente achatado viniendo no se sabe de dónde, á los amar6os y penetranestaba en sus glorias con su iguakhd ni veladora y edté· tes acentos del monstruo de la envidia.
•AbaJo está, decían, la renovación, la fecundidad,. el
ril Em feo todo aquello: era de~olador, era de una moamor, la vida. Arriba ésta y debe estar la majestad del
notonía mortal, pero estaba todavía al nivel.
Aquí quedaba al retirarse la marea una lagnna á modo silencio, y del sacrificio.
La corona de nie\l'e que brilla en las cimas, se derrite
de charco; all.í. brotaban unos juncos, mis lejos se enredaban unas algas ,í las asperezas del terreno. La llu,ia para alimentar las fuentes y los ríos del rnlle.
E_1 sol no juguetea en las crestas para baiiarlas de luz,
batía por igual :i toda la planicie: por igual la abu~aba el
sol como lluvia de fnego, y el viento la barría toda ella sino para fundir sus diademas.
La tierra sustanciosa y fecunda de las regiones bajas, y
como rasero flotante del espacio.
Como todo estaba ig1ialmente muerto y dPsolado, nin- de los flancos de las montañas, vino arrancada por las
gún pedazo de la llanura en\'idiaba. el pedazo de más torrente~. y de los altos· montes no quedó más que la osaallá: la misma marea, el mismo cielo, los mismos de,ier· menta. Esqueletós son coronados de espinas de hielo, no
soberanos triunfadores.
tos horizontes, la uiisma miseria de vida.
· Fre~cura da su sombra mientras el fuego dt:l cielo cal-.
Pero desde el interior del globo fuPrzas gigantescas
•
y misterinsas empezaron,\ empujar hacia arriba el centro cina su~ cúspides.
La vida vibr,\ en el valle mientras la muerte y la solede la planicie, fajas caprichosas y ¡1ririler,irl'{a~ comenzaron á. subir lentamente, empinándose en el espJ.cio y dad se envuelven en la altura en sudario de niebla.
El riachuelo que alegre serpentea sobre arena y guijo;
acerc¡fodose ,t las nubes.
Ya toda. la planicie no era igual: iban dibujfodo!'e la" la savia que rebol"a en ramajes y hojal"; la flor, que es M·
llanuras, iban arrng.indo"e las montañas. iban quedando Jamo de silenciosos amores; el pájaro que es todo pluma
los valles entre arruga y arruga del monstruo de piedra, y trinos; sombras y luces que se mezC'lan sobre la hierba;
brisas y aromas que perfuman los ve_rjeles, todas estas
que trepaba por los aires.
explosiones de vida y amor, todas estas reverberaciones
Y entonce, sucedió una cosa extraña.
Desde el orígen de aquel continente, cuan•lo tod'l él de color y luz, ,J; arrilm ,:il'r1m, de la. majestuosa é inmóvil
estaba :\nivel y era corno prolongación del !n!lr, WF_1 y,·,w montaña, "",.¡,,, que dió su carne y su jugo, 1:,u sombra y
reflejo al valle y á la llanura.
so111bm de extraños contornos lo había cubierto cas1.
Edtaba en alto, debió sacrificarde y sesacrific6; por eso
Una sombra parecía; algo así como si se proyecta~en
abajo los infinitos nubarrones de arriba. PérO en h som- el sol naciente la acaricia con besos de color de rosa: por
bra colosal había un contorno parecido á nna cabe;r,a en eso el sol poniente le presta al morir diadema infinita de
que dos charcas dibujaban los ojo~ amarillentos con :13- ra.yos ele oro: no adula la grandeza, glorifica el sacrificio."
Y valles, llanos y oteros se estremecieron de gratitud
peras y verdosas pestañas de juncos. En la sombra había
dos contorno8que semejaban á. dos brazos con zarpas de Y Iamor. · 1·
. , d e env1'd·ia; se encog1'6 mueb o,
,·1 enru iri se encogh&gt;
roca, hundiéndose en la marisma v desgarrándola con
mucho,
mucho
y
peus'.,
«con la ,wturaleza ,w pW!d-0_.»
·
sus desgarraduras rellena,;de sal. En la fant i,;tica som·
Y por la floresta y abrazados amorosamente vi6 vebra había otros dos contornos mayores. que imitaban la.i
siluetas de dos piernas apovadas en los lindes y playas nir dos hermosos mancebos: se llamaban Caín y A.bel.
«Con la naturaleza no puedo, repitió; veremos si puedo
del mar, y como rechazando á patadas FU poderosg oleaje; diría"e que era el asno monstruoso de lanada co~an- con el hombre. ,,
Y aquella.•()m/,ra in,w,i.•a que había cubierto todo un
do contra lo infinito.
al brotar de los mares, ahora muy encogida,
Pero, en fin, mientras la planicie no se desnive\6, continente
chiquita, muv reconcentra.da, se posó sobre Caín: la
aq11rlln ,•omb,'l'l fué sombra caprichosa no mfa; fingía una muy
boca y las zarpas ·en el corazón, las extremidades intecabeza, unos miembros desquiciados; en suma, una silue- riores
80bre la frente.
ta fantástica apagada v desvanecida.
Y Caín se puso verdoso; y el corazón se le llenó de sal
Pero :í medida que iban creciendo los montes con sus y de
amargura; y las olas de azul y plata que venían de
robustos espinazos encorvados, que se iban tendiendo los lo infinito
sobre su frente, se vieron rechazadas por el collanos con sus verdes praderas, y que se iban ahondan- cear del monstruo.
do los valles con sus fuentes y sus ríos: la som~ra fwdá~Y la envidia pensó: en ésta ya hice presa, que me la
tica empezó á esp~sarae y á tomar relieve; pare~ía una
inmensa ostra negra apegada al terreno. Y sus miembros qniten.,,
Y todavía no ha soltado su presa.
se agitaban lentamente, y sus piernas rechazaban el oleaje blanco y azul de la costa, y sus manazas se hundían en
JosE EcuEGARAY.
la sal de la marisma, y las dos enormes charcas eran ya.
dos ojos sin pupila avahados de vapores biliosos.
.::~rtcz::.~t'cz::.~t'cz::.~t'&lt;i!::::..
Al fin todo se snpo: brisas murmuudoras lo iban conNOTAS E IMPRESIONES
tando por las cañadas: era el espíritu de la envidia; lr1 ml'idia mi..,llf1, que había estado aplastada y durmiendo soArte y crítica.
bre la planicie muerta, y que dispertó al fin con las trepidaciones ascendentes de los montes y con el nuevo caUn excelente crítico sería un artista que tuviese mucha
lor de la vida nueva que comenzaba á fermentar en los
ciencia y gusto, sin prejuicios y sin envidia.
valles.
l"oltaire.
Y á medida que se hinchaba el monstruo, susurraban
por los valles y por los llanos voces apagadati y amargas,
***
rnspirando á todo lo que estaba bajo, á todo \o que era
Para ser un maestro en su arte se necesita ser un hom
modesto, á todo el que se tenía por humilde, ideas tris- bre habil en su oficio.
tes y dolorosas: veneno invisible esparcido por la atmósAle.e Dumas hijo.
fera.
***
n¡Pol,re terrulio, qué flojo eres y qué bajo estás!-decían
La multitud no comprende la belleza, la siente.
aquellas voces.-¡:\fira, mira aquellos monte~ como tocan
Beulé.
con las nubes! ¡t,í, tierra que se deshace; ello.•, roca; ellos,
granito; ellos, pórfido!
*
**
¡ T'alle, que entre montañas te hundes, bien les sirves
El artista necesita conciencia., confianza y perseverande alfombra! ¡t,í, arrastrándote con tu río y ellas mirando cia.
de cerca al cielo y coronadas con diademas de plata.
¡ Llano.• humilde~, bien 0s anega. la inundación; aquellos
picachos como están en alto se ríen de aguaceros y tor'menta.s, toman las nubes por dosel y hacen del rayo un
cetrol ¡La inundación...... pero si de aquellos montes
BIBLIOTECA MINIATURA
viene, si ellos son los que la mandan!
Bosque.~ y sclrrr.s, ¿qué os han dejado? La sombra, la huRecor .iamos á nuestros lectores que en el
medad, la charca infecta; ved en cambio en aquellas cordilleras, cómo el sol por la mañana. y por la tarde dora presente mE's repartiremos á lo3 sub.i!criptolas crestas, y las corona de rayos, y fabrica prodigiosos re~ de ~L M:u:NDO lLusTRADO el primer tocortinajes de gasas y brocados con flec"s de plata y oro.
¡Sí, terruños, llanos, bosques, valles, hondonalias, oíd, mo de Ja Biblioteca .11:liniatura.
todos loR que extá11 abajo: esos montes que están arriba con
J...a obra que elegimos-muy interesante
armaduras de ja8pe, coronas de plata, aureolas de luz fa.
bricadas por el mis1no sol, mantos de escarlata, dosel de y amena-vale un peso en las librerías de la
nubes, y que si suben un poco mús van á. t-0car con el cielo, á 1·UP.•tro nird e;,turJ,,,·r,n, fueron como vosotros, de la. Capital. ·
misma tierra que \'Osotros estan fabricados, no os miraban desde las regiones del sol y del rayo, no os escupían
OTRO PAGO DE$ 5 1000.00 DE "LA MUTUA"
con espumarajos de torrentee, no os pisoteaban con estribaciones de piedm, no os quitaban la luz del sol que
EN GUADALAJ'AR.A.
nace ó del sol que se pone con sus miembros gigantescos
que se calientan de cerca al fuego del cielo.
Guadalajara, Enero 16 de 1897.
P111~1ri,• i{Tlwles, y ahora, ¿qué sois vosotros? ¿qué son
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La )Iuellos? Vosotros en la hondura, comidos de gusanillo y de tua. - )léxico.
alimañas; ellos, en el espacio azul, adulados por !as águiEstima.do señor:
Iloy he recibido ante Notario Público, en esta Sucur•
las. Para vosotros torrentes de cieno; escurriduras de Jo
alto; para ellos enormes coronas de nieve, que centellea sal del Banco de Lóndres y l\I~xico, ($5,000.00). Cinco
como plata en reflejos rosados. Para ellos el día es más mil pesos valor de la p'iliza baj0 la que el&lt;taba ~ d o
largo y los horizontes más anchos; para vosotros la noche en 11La )lutua• el señor 11,i Pi&lt;p ,w Don Ramón F. de la.
se prolonga con la sombra en esos montes, y el horizon- Mora, que falleció hace tiempu.
te se estrecha ent°'re matorrales. Ellos son los poderosos,
Por medio de esta carta doy ;i usted y al Sr. Don Milos soberbios, los felices: vosotros los humildes, los piso- guel Serrato v Durán, 9ne ¡?e;;ti, ,n,, ncti vamente el pago,
teados, los ruine!'. Y fuisteis iguales cuando :µu, la ,wu, .
como agente ·de «La ~lut na," las debidas gracias y los aubrn d, · los ojos l'trdw,.,, os cubría abrig.indo pori6 ual vues- torizo l)am que la publiquen.-8. :-&lt;. CONCEPCIÓN C. N. DB
tra miseria!"
LA Mo1u.

~.l~~J..~~:~ ~.1~

�DOMINGO

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4 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 24 DE ENERO DE 18517

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EL BAILE EN MINERIA

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El Sr. General Escobedo ofreció el brazo á la Sra. de
Díaz. el Sr. Bejarano á la Srita. Luz del mismo apellido,
y el Seíior Presidente, acompaiiaao de los demás miém;
bros de la comisión, se dirigió á la sala.
La presencia de la distinguida sefiora produjo verdadera admiración por la sencillez y elegancia de su traje, confeccionado en París con riquísima tela de seda negra y
11dornos de azabache, que hacían resalta: su reconocida
belleza.
En la parte alta del J?Elinado, lucía la seíiora tres grandes brillantes en artístico broche, no menos valioso que
los broqueles, el magnífico collar de perlas y -brillantes y
las soberbias pulseras que completaban su toilette.
La señora saludó, estrechando la mano á sus amigas y
en !ll'guida, acom:{&gt;aíiada por las Sras. González de Cosio,
de Cbavero, de L1ceaga, de S,incbez, de Zaldívar, de Casasús, de Camacho, v otras que no recordamos, fué á tomar
asiento ante el espeío cubierto con plantas exóticas, colocado en el arco central del edificio.
.
El seíior General Díaz se situó cerca del ángulo ~.E.
del salón, donde permaneció algún rato conversando con
sus amigos.

S3

Has: de estrellas blancas, de estrellas rubias, de estrellas
azules, violetas, esmeraldas........ .
El cosmos se despuebla......... y al comp:is de un himno
di vino envía sus luminares á un punto dado ........ .
Llego, lectoras mías, cuando la prensa diaria ha YolcaPero, pedís nombres ......... ya os escucho ......... Nomtlo ya, de prisa, ante vosotras, el caudal de ~us notas J\ibres. :\Iuchos nombres...... y os los daré todos. El Mm,pidas, cuando lo que fué mz, esplendor, ruido ...... vértiDO DuRro ha facilitado mi tarea y solo tendré que añadir
go, tiene ya la apacible y soíiadora hermosum del
algunos.
recuerdo; cuando el comentario sutil ha agotado ya todo
Leed pues:
-el manjar de novedad que nos ofreció una fie~ta inolviSrita. Josefa :r.Iéndez Rivas, traje azul claro con adoroable. Será preciso empero que me escuchéis por breves
nos blancos de encaje.
momentos.. Yo os había dicho en mis anteriores notas,
Sritas. Andoquio Sánchez, y Cagigas con elegantes y
-en las escritas cuando el alba que sucedió á esa noche
costosos traj1:~.
feérica, teñía apenas las vidrieras de vuestros balcones,
Señora Luz Acosta de González Cosfo, lujoso traje neque mi cerebro era un caos de emociones de donde en
gro y oro, Doña Guadalupe Camacho de !caza, lleva
vano intentaba que brotai,e la luz. Iloy, esa luz ha brobonita toih·tte verde Nilo; Doíia Dolores Jauregui de Litado; es"pálida y tenue y se llama recuerdo; á su espl enreaga, tr.1je negro y ricas joyas, y Doña Leonor Rivas de
dor suave voy á conduciros por el regio salón y leeréis,
Rivas, cubre su airoso cuerpo con regio traje de terno la noticia que, árida y comentada, holgaría, sino las
ciopelo guinda:
impresiones dt! un amigo que desea conYersar con vosoSarita Chayero, hermosísima como siempre, viste de
tras acerca de una fiesta ansiosamente esperada y realiamarillo; su hermana l\Iagdalena viste d.- 111-1, con granzada con brillo iuusitado.
des rnoíios púrpura en los hombros; Luz D,az viste de CO•
lor rosa con flores de terciepelo salmón, y Conchita Las*
*
cur.íin viste bonito traje~azul.
* * hermoro edificio de l\Iéxi*
*
Minería es sin duda el más
Momentos después empezó el baile. Aquí, lectora, el
Emi lia González Cosío lleva elegante toilette crema y ro-co, así por la harmonía de su sobrio y elegante estilo co- caos vuelve á reinar en mi mente: estoy ante el vértigo ea, Elenita Ituartt, de azul pálido; Juana Herr,ín, de amamo por BU regia amrlitud. La elección no podía, ptll'S, una yez más; paréceme que un torbellino armonioso ha- rillo oro; lllaría García, traje también amarillo¡ Juanita
ser mejor para una fie,ta en que las clases sociales pu- ce presa en mí; que giro, que giro sin descanso, sin alien• Torres Rivas, de blanco; Leonor, su hermana, de color
dientes intentaban ofrecer un homenaje de respeto y ca- to, y que caigo ó me remonto á regionee extraíi11s donde rosa; Anita Arrillaga, de blanco y rosa; Angelita Escuderiño al Prt:sidente de la República. El adorno en tan be- anida el éxtasis. La harmonía y Pl color me dominan co- !"O, de azul p.ilido; Dolores Castillo, de blanco, y Carmello edificio debía lucir notablemente más que en cualquier mo dos genios poderosos, hácenme ascender it su carro de lita Mariscal, de azul.
,otra parte y la concurrencia femenina, moviéndose en un cristal tirado por cuadriga luminosa, y me parnan á traAntonieta )forales est&amp; encantadora con un precioso
cuadro tan vistoso y rico, producir debía el efecto más Yes de un mundo arcano. ¿Desciendo ó subo? Lo ignoro. traje color de rosa; .i\Iar&gt;iana Iglesias, viste de lila con
encantador que darse pueda.
P,ísame lo que ,í los febricitantes: las nociones de lasco- adornos de terciopelo guinda; .María Sagaceta, viste de
Esto supuesto y más que todo la incuestiorosa pá.lido; Yirginia Alcalúe, de amarillo;
nable habilidad y buen gusto de nuestro inC11mn Gamboa, de azul pálido, estaba lllUY
teligente amigo el Sr. Diputado Don Ignasimpática y elegante.
ciQ. Bejarano, que tuvo á su cargo el adorno,
Lupe Arrillaga vestía toile/U color lila; En~
nadie extraí'iará que éste, que pasamos á desriqueta Sánchez, color de rosa, y Carmen
cribir, haya dejado las más bellas impreUrueta de blanco.
~iones.
La Sra. Camacho de Landa llevaba eleganAnte la puerta del centro del edificio ptíte traje negro floreado é hilos de perlas¡ la
Fose un gran.portier de madera cubierto de
Sra. Manuela Acevedo de Castillo vestía de
lienzo á rayas vivas, el cual protegía á las
azul pálido, y la Sra. Catalina Cuevas de Esdamas desde el momento en que descendían
candón portaba riquismo traje de piel de se&lt;le sus carruajes. Grandes y primorosos mada color de rosa, y llevaba collar de perlas y
cetones flanqueaban una calle que conducía
bri liantes.
al salón que no se percibía desde el exterior,
Doña Paz Barroso de Hanh llevaba hermogracias á un gran cuadro, representando un
so vestido blanco con flores rojas en el corrnosquetero, que cubría el 11rco de la entrapiño; Doíia .Beatriz Redo de Zaldivar, realda. Una vez que la mirada se aventuraba por
zaba sq éhísica Jiermosura con un lindísimo
el salón, el efecto era indescriptible. Parecía
traje de raso roju obscuro adornado,con cresque á un conjuro mágico el salón se había
pón de idéntico color.
transformado. Del centro de cada arco penDoíia Carmen L. de Baz llevaba rico t.oilette.
día un gran foco de intensa luz y aquí y
de piel de seda amarillo, adornado con ter.allí, bordando los arcos, prendiendo diaciopelo verde esmemlda, bordado de oro; en
mantes en los muros, multiplicándose hasel cabello ostentaba estrella de brillantes.
ta lo increíble en todas las posiciones, veíanDofia .Elisa Linch de Oamacho vestía rico
Pe centenares y centenares de lámparns intraje verde nilo y llevaba hermoso collar de
candescentes. En la planta baja, el adorno
perlas y brillantes.
consistía en cortinajes inmensos de peluche
La Sra. Hampson llamaba la atención por
de vivos colores, que formaban un portierá
su hermosura, y vestía sencillo y á la vez ele-cada arco y que dejaban ver, en las galerías,
gante traje de raso blanco; no llevaba ni una
grandes figuras decorativas en bronce, de sejoya.
veroefecto.
, La Sra. Guzmán de Ramos cubría sus forEn los dos arcos principales, el que vé á
mas delicadas con bonita costume de piel
la escalera y el que á este se opone, dos giseda amarillo y llevaba collar de perlas.
gantescas lunas biseladas, encuadradas en
La Sra. González Cosío de L6pez, vestía de
fiores, multiplicaban en su diáfano é inal~
raso blanco á rayas negras; diamantes en d
terable seno la esplendidez de aquel recinto.
cabello.
En la galería Sur, en las extrl:!midades, adD.' Concepción Cardona de Iglesias vestía
mirábanse dos hermosos pai¡;ajes de que hade amarillo; D: So tía Osio de Landa, de blanblé ya á mis lectoras en mi nota anterior.
co; D: Clementina Osio de Lerdo de TejaCorrespondía á este espléndido adorno de
da, de amarillo; p.• i::,oJedadGamboa de Sala planta baja el de la alta. Escaleras tapigaceta, de oro viejo, y D~ Laura Formento
:zadas: aquellas regias escaleras! flores por
de la Torre, de azul.
donde quiera, en los pasamanos, en las coLolita Liceaga estaba ideal con un eleganlumnas, en los muros, gasas, guías, maÍnífite traje crema, no menos hermosa su her-cosguardarropas, tocadorelegantísimo, uffet
mana con bonita toilette azul.
espléndido y severa sillería.
La Sra. Sara Guzmán de Ramos, lucía eleEl conjunto único deslumbraba la migantísimo traje de seda broché, con ado~os
rada, asía la admiració.n, domefiaba el espíde encajes y perlas, magnífico collar de briritu... ... Aquellas encantadoras historias de
llantes y artístico broche en el peinado; las
la adolescencia, aquellos cuentos mágicos
Sritas. Lucrecia y Delfina Jiménez, vestían
de palacios que relampaguean como ascuas
sencillos y lujosos trajes de crespón crema y
de oro, en medio de bosques encantados y
blanco, respectivamente, adornado el desco&lt;!onde brindan con fiestas y saraos el Prínte y las hombreras, crisantemas artificiales;
cipe Azul y la Princesa Blanca, aquellos enla Srita. Amelia Ecbeneque, estaba bellísima
t:ueíios de
fantásticos que sobrecogen
con su traje de crespón amarillo, adornado
-t&gt;l alma de niíio con sus narraciones maracon finas blondas y flores artificiales; la Sra.
villosas, parecían haberse realizado ahí, en
de Yélez, traje de raso de la India, color creel gran salón, por no sé qué mágico poder.
ma, y valiosísimas alhajas, pulsera de qriA las nueve y media de la noche comenzó
llantes, pedrer1a en el abullonado .del cor-el gran desfile de invitados que instantaneapiño, collar de muy claros brillantes y no
rnente poblaron Pl palacio, y media hora des-RECUERDOS DEL BAILE DADO EN HONOR DEL SR. PRESIDENTE.-Sra. Hampson- menos rico broche en el peinado; la Sra. de
pués, á los acordes del Himno Nacional y la
Una de las reinas de la fiesta.
D. Trinidad García, hermoso traje dt: terciomarcha de honor, presentóse el Sr. Presidenpelo negro y buenos brillant1:'11; la Sra. Matilte de la Repúbilca.
eas pierden en mi cerebro su proporcionalidad; naila sé ile Castellanos, hermoso traje de 8eda blanco con aplicaAquel momento de mudo, pero elocuente entusiasmo de nada, salvo que navego en un mar de fulgores, en un ciones, ·salpicado de piedras; la Sra. Mariana Enríquez
-dice á este propósito un compaíiero mío que describe m11r sonoro, en un mar que brilla y canta......
de la Mar, traje crema, corpiíio con encajes aleru¡6n y un
·
la escena-fué indescriptible. ( Y tanto, que creimos c ,11ramo de flores en la hombrera izquierda.; la
Poco :i poco torna el f quilibrio á mi espíritu y Yeo, ,eo precioso
veniente elegirle para asunto de uno de nuestros graSrita. Luisa Zubieta y la Sra. de Lancaster J ones, lujos(entonces un enjambre de bellezas qne en brazos de caba- Fi moa trajes, color claro el de la señorita, y negro el de
bados.)
Damas y caballleros sin previo acuerdo, sin que nadie lleros radiantef', van, vienen, se balancean con languidez lai,eñora; la señorita Dolores Defis, crespón rosa pálido;
lo hubiera indicado, se levantaron de sus asientos, y ocu- tropical, :waman y retroceden, sonrientes, dej11ndo cada las Sritas. Watson y Fitcher, m'.ly elegantes.
1,ando las sefioras la. primera fila, formaron á la entrad:1 una en mi retina la impresión de un color, y en mi ofdo
La señora Castillo Negrete de Arroyo de Anda,
-del salón, una deslumbrante valla, como homenaje de una harmonía t~nne, como la oída por los poetas cuando traje negro adornado con blondas cremas¡ las señoras
Iris mariposas agitan sus alas, y la seda de los botones se
cariñoso respeto á la Sra. Romero Rubio de Díaz.
Barron y :Moya, trajes negros también y en el cuello trihin-::ha al sol.. ...... .
F.n la puerta del edificio, la comisión nombrada, qne
ple collar de brillantes, sobre un listón de terciopelo qm,
~~tuvo compuesta de los eeí'iores Sebastián Ca.macho, GeAun no he apreciado un color cuando me sorprende hacía resaltar el valor de aquellas alhajas.
neral Escobedo, Coronel Tovar, .Tosé Sánchez Ramos, Jootro; es una locura de matices ........ .
Srita. Lupe Riva, vestido color p'lja, adornado el talle
f'é "\V. de Landa y Escandón, León Signoret, Lic. AlfrE&gt;rlo
Aun no he acabado de aspirar el efluvio de unos ojos, con bordados de colores, oro y le11t-,jue1a, dejando salir
'Chavero, "\Vright y Bejarano, habían recibido ya al seíior
cuando
otros
ojos
p11Fan
.........
Por
no
sé
qué
extrañ.a
asonn bonito encaje de muselina; lazo de cintura, azul pá•
Pre~idente, á quien acompañaban la señora su es¡v&gt;sa, la
ciación de ideas piens" que asisk&gt; á un~ lluvia de estre- liJo.
:Srita. Luz Díaz y el Estado Mayor de riguroso uniforme.
IMPRESIONES

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EL MUNDO

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EL MUNDO

54

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Sra. de Riba, vestido color heliotropo, con adornos de
abalorio negro y encajes fi~os de guipure.
.
Srita. Lupe Villada, vestido de crépe de China, todo
bordado de seda de colores; el talle lleva encajes y ramos
de violetas.
Srita. Carmen de la Torre, vestido santin Liberty; el talle va todo plegado de muselina con bolero. Componen el
adorno abalorio y perlas blancas.
Srita. Luisa de la Torre, vestido satín Liberty; el. talle
lleva una draperfa de muselina salpicada de lente¡uela;
cintura de raso, y en un lado guirnaldas de flore:3. .
Sra. Izunza, vestido de raso gris perla con un r1quí~mo
peto bordado de blanco y oro y perlas; cintura del m1smo
color, y además ramilletes de rosas.
r
.
Sra. Castañeda de Dutour, vestido verde Nilo, cubierto
todo de encaje cogido con flores á lo largo de la falda; el
talle lleva también encajes con cintura verde y flores.
Recordamos además á la muy encantadora Srita. Dolores Belauzarán Lola Santa Cruz, con traje de gasa blanca, Amada Día~, joulard morado, Sritas. Marg~:ita y Matilde Blásquez vestidas de tul y blanco 'respectivamente;
la Sra. de Rodríguez, raso verde y crisantemas; la Srita.
Paz seda color rosa pálido; la Sra. Ester )Iurúa de Gonzále~ Suárez, traje blanco, cris:intemas y va~ioso collar;
la Sra. de Izunza, precioso tra¡e de seda maBtlC. _hombreras de listón y peto adornado con perlas; las 8_r1tas. Ortega Reyes, vestían trajes oro adornados con cnsantemas
y blondas; la Srita. Luz Pasquel, sencillo y elegante ~raje de seda crema; Srita. Enri~ueta Sánc~ez, rosa¡ Snta.
Elisa González Suárez, también rosa pálido, lo mismo la
Srita. María Mur1ía; María López y María Zamacona, trajes de gasa blanca floreada; la Sta. Terreros de Algara,
soberbio traje de terciopelo verde obscuro, con adornos
color salmón.
El traje de la Sra. Amada Diaz de la Torre, -::olor de
rosa, también de seda, trafdo de París.
Señora de Flore!, de razo azul pálido con encajes de
Bruselas.
Sra. Murphy, de trciopelo negro, con golpes de avalorio.
Sra. Prida de Xtíñez, color violeta, de seda; el corpi.110
iba adornado con flores sobrepuestas de color amarillo, y
pedrería.
Sra. Whith, blanco con adornos color de rosa; llevaba
encajes de punto de Inglaterra.
Sritas. del Río, color lila, de gasa, adornado con flores
y abalorio.
Sra. Tagle de Rivera, de terciopelo negro, con golpes de
galón bordados de plata.
Sra. de Chousal, traje francés azul pálido, de piel de seda, siendo el corpiño de terciopelo naranja; llevaba riquísimos encajes de punto de Inglaterra.
Sra. Cbncha Rivas de Torre~, enagua de cola de braché
riquísimo, á ramos de dos tonos, amarillo y crema, dejando ver á un lado un riquísimo bordado ele oro y piedras, sujeto por un lazo de muselina, también salpicado
de pedrería y un ramo de crisantemas de dos tonos; chaqueta de muselina, cintura de oro con bordados de piedras; hacia el lado izquierdo se veia otro ramo de crisantemas.
Srita. LauraEnríquez: vestido verdenilocon enrajesy
flores, cintura de terciopelo del mismo color, bordada de
piedras de dos tonos verdes.
Srita. Aurora Enrfquez color rosa de raso Libertty, con
muselina. El talle llevaba pliegues con acordeón: á un lado
una crisantema lila, cintura de terciopelo bordada de piedras de varios colores.
Srita. l\Iaría Luisa Enríquez: vestido de raso Liber/1¡
blanco; iba cubierto el talle de gasa salpicada de lentejuela, cintura de listón blanco y flores aprisionando la chaqueta.
Srita. Adela Ferná.ndez: vestido color de rosa de dos tonos; en el talle un encaje que formaba el corpiño con adornos de ante, bordados de perlas y lentejuelas, á un lado
ramo de rosas té y el otro graciosamente adornado con
terciopelo verde nilo: cintura del mismo color.
Seilora Victorina de Rivas: vestido li1a con faldas de
color; el delantero todo bordado de flores de metal de
varios colores: el talle tenía un peto de terciopelo verde
bordado también de piedras de colores, cintura verde. '
Sra. Brier:vestido moiré antiqu~, negro, con cola, abierto de los lados, dejando salir un plegado de muselina color naranja; el talle llevaba un corselete negro con aplicación de abalorio negro y oro; hacia la parte de atrás subía
un cuello á la Medicis, también de abalorio negro y oro
lo mismo las mangas.
'
Srita. García Ramfrez: vestido color de rosa cubierto
de gasa, la f~lda iba adorn_ada de v_arios listones salpicados de lente¡uelas, el corpiño graciosamente cojido con
flores, cintura color de rosa.
Sra. García Ramíre7, vestido negro de piel de seda con
adornos en la falda de finos encajes chanülly, y el corpiño
llevaba golpes de abalorio blanco y negro.
~Sra. Carolina de l\Iac l\:Ianus, riquísimo traje rameado
de broché lila y verde nilo; llevaba una gran cauda el talle erd de muselina, co~do con ancha tour de ceritu~e bordada de pieles y abalono de todos colores: en la parte de
arriba lleva encajes finos y un ramo de violetas.

***

A; las doc~ de la noche sir vi.ose la cena, en la que los si-

bantas pudieron recrearse con la más completa rima de
salsas francesas de que un cordon bleu puéda ser autor.
El Sr. Presidente y Carmelita, comieron con varios
amigos en el ga~inete q_ue l_es estaba reservatlo, y el eco
de las conversac10nes hson¡eras, de los brindis ir:timos
de las rieas francas sucedió al gran bullicio del ba1 le ei::.
los diversos grupos formados en derredor de las me'sas.
~ las dos de la ma~ana e_l Sr. G~neral Díaz y su esposa
de¡aron el salón, mas el baile babia reandudado su curso
Y: s6lo cuando cayó la som?ra vencida, cuando la explosión rosada del alba rompió en Oriente, cayaron las notas y la plfyade de beldades se dispersó-aves fatigadas en busca del tibio nido del hogar.
'
El homenaje al Jefe de la Xación había superado á to-

da'! las esperanzas. Superará
el recuerdo de tan hermosa
fiesta á todos los recuerdos?
¡Ah! la vida está hecha de
memorias que se van y memorias que llegan. Una impresión brillante sucede á la
ya pálida de ayer mas, de todas suertes, la remero branza
que hoy llena todas las me·
morias luchará potente y formidable contra el olvido!

DOMINGO 24 DE ENERO DE

,s,n

DAMAS GUATEMALTECAS

ADRIANA BUSQUET

-Convengamos-me decía
mi amigo Laboulleé, mientras se nos servía el café y fn.
mábamos nueetros cigarrosconvengamos en que todos
esos hechos que se atribuyen
á un estado no definido aún
del organismo, la doble vis·
ta, la sugestión á dist:i.ncia,
los presentimientos confirmados y otros fenómenos
por el estilo, no han podido
estudiarse, la mayor parte de
las vece&amp;, de modo que satisfagan por completo las exi•
gencias de la crítica cientí·
fica.
Hay muchos testimonios
que certifican de la veracidad
de est?s hechos; pero por
muy smceros y muy respe·
t
tables que esos testimonios
sean, la ciencia no puede ad!
mitirlos, porque la ciencia
solo se nutre de demostraciones.
Yo era también de los que
dudaban, hasta qne tuve en
mi_poder las pruebas, deque
existen estos casos, con el
estudio de uno qne vov á
contarte y que he presenciado yo.
-El matrimonio Bnqnet
-continuó mi amia&lt;&gt;--1!ra
una pareja sencilla y ~-ulgar,
cuya sola ambición para el
porvenir era la de procurarse
una rentita, y cuyo sólo anhelo al presente era el de obtener, de regalo, cualquier teatro. Buquet era un hombre
bonachón, de carácter completamente débil; su mujer
era muy guapa, de un temperamento bilioso, y nervioSeñorita Rogelia Jáuregui.
so, en el cual la vida ~itada
de Pa:fs, que se infiltra hasta en los hogares más
-No estoy tranquila; tengo el presentimiento de que,
tranqmlos había hecho que predominaran los p;caros á Géraud le ha sucecido algo.
nervios.
:-¡Qué ha de sncederle!-gritó Buquet, y continuó co-El matrim¡mio Buquet tenía muy pocas relaciones y
m1e_
n do.
u_na sóla a1;01stad: la del amigo Géraud, como ellos le deSe levantaron de la mesa sin que se pronunciara una.
signaban siempre, _un mo~o de 30 á ~ años, qne por na- palabra más.
da del mundo hubiera de¡ado de asistir á la oficina de
-Ve á vesti~, A~ana-dijo el marido á la mujer,
la casa de banca en que trabajaba, ni de llegar un minu- que permanecta mdec1sa.-Yo no nece,.ito más sino poto_ n:i~s tarde de la hora señalada para la comida en el do- nerme el paletot. Aquí te esperamos.
micilio de los Buquet, que á diario le recibía carifiosaAdriana salió y nosotros nos quedamos fumando y
mente, señalándole con una sonrisa su puesto en la charlando.
mesa.
Apenas habían transcurrido cinco minutos desde la saliMi:chas tardes iba yo ?mbién á casa de los Buquet, á
da de madame Buquet, escuchamos un grito de espanto,
h misma hora de la comida, para llevarles unos billetes seguido
del golpe que produjera un cuerpo al caer sobr.e
de teatro.
Uno de estos días, encontrándome con unas localida- la alfombra.
Buquet y yo nos precipitamos hacia una habitación,
des, de las que no sabía que hacer me fuí á la calle de
vecina, donde encontramos á Adriana tendida en la alGrenelle, á casa de mis amigos. '
Llegué un poco más tarde, y cuando entré en el co.me- fombra con el rostro lívido y el pecho convulso y jado:i: ya e~taba servida la sopa. Noté con sorpresa que el deante.
Entre los do_s la transportamos á la cama, donde haam1go G1:raud no estaba·
El bueno de Buquet rabiaba de hambre y quería sentar- ciéndola respuar unas sales, la vol vi.Inos al conocise á la J!lesa, pero su mujer se oponía, diciendo que era miento.
-¡Ahí, ahí!-fué su primera palabra-¡Ah!-continuó
ne:esano tener un poco de paciencia hasta que llegase
señalándonos un armario de luna.-Le he visto. Le heGeraud.
visto en el espejo.
-_¡Acomer, á comer!-dije al entrar, para interrumpir
Me volví á verle, creyendo que se encontraba tras dela disputa que empezaba.-Hay que acabar pronto si mí,
y al observar que no había nadie, comprendí y casí
quere1s aprovechar este palco para los Franceu.q Esta noche se representa Dl'1,ise. Es preciso ver comen;ar el pri- desmayada.
-Pero querida mía-preguntó el esposo ¿que diablos.
mer acto.
visto?
Se pusieron á la mesa. Buquet comía de prisa, tragan- has
-Lo he visto á él, á Géreud.
do á grandes sorbos sus cucharadas de fideos, y recogien----¡A
Géraud!
do con la l_engua los 1:ilos que se le caían en los mosta-Sí, lo repito, le he visto y él me ha mirado tamch?s. Adriana, la mu¡er, v1síblemente nerviosa é intranbién.
qmla apenaR podía pasar bocado.
Buquetme miró asustado.
. -:-Las mujeres son extraordinariamente nerviosas-No te alarmes amigo mío-le dije.-Estos accidentes.
dice de _pronto ~uqu~t.-Figúrate, querido Loubelleé,
que Adrrnna está mqmeta porque Géraud no ha venido á son muy explicables, y no tienen ninguna gravedad.
co~er esta tarde. E~toy seguro de que está pensando mi Adriana está mejor, y no hay inconveniente alguno en..
mu¡er en algún accidente; alguna desgracia. algún ab- que se vista y os vayais al teatro. Y o iré con vosotros.
-Sí, sí-dijo Adriana pricipitadamente-vamos: pero..
surdo.
'
de que pasemos antes por casa de Géraud.
¡Qué tiene_d~ paryicular que Géraud no venga! El tie- á. condición
-¡Pero si no hay necesidad!-interrumpió el mane sus n~g_oc10s, e~ ¡óven, le atraerá cualquier asunto..... . ndo.
En defimt1va, es hbre y no tiene á quien dar cuenta de su
personal
-Iremos-dije entonces,-La casa de Géraud está cerca; no nos entretendrá la visita y con esto quedará Adria-•
Por otra parte, Géraud nos dedica iodas las tardes y
ha_y q_u~ concederle un poco de libertad. Y o profeso el na completamente tranquila.
Poco después entrábamos en un carruaje, dando orden..
pnnc1p10 ~e que no debe uno preocuparse nunca de lo
al cochE:ro para que nos llevara al número 5 de la calle
que lo~ am1~os hacen.
del Louvre.
-l\11 mu¡er, por lo visto, no piensa de la misma ma. Estas eran las señas de Géraud. Este vivía solo, atennera.
dido por la po:tera, que tenía uoa llave de su habitación:l!adame Buquet respondió con voz en:ocionada:

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

Apenas llegamos á casa de Géraud, Buquet saltó del
coche -y penetro en la portería.
-¿Y el Sefior GiSraud?
-En su cuarto. Yino á las cinco y no ha vuelto á. salir.
-¡Ya ves, qnerina mfa!-dijo Buquet volviendo al carruaje.-Géraud e~tá en su cuarto y no le pasa nada. Tus
presentimientos no tenían sentido común.
¡Cochero! A la comedia Francesa.
-No, Buquet-gritó su esposa.-No nos vayamos aún
hay que verle. es preciso.
'
-¡Subir cuatro pisos para nada! Adriana, por tn culpa
vamos á llegar tarde al teatro. En fin, subiré. ¡Cuando
una mujer se empeña en una cosa!. .....
l\Iadame Bnq uet, y yo quedamos solos en el coche. Y o
miraba á Adriana, presa de la más grande aaitación con
los ojos muy ,;.biertos, fijos en la puerta por la que había
penetrado su rnarido.
A poco rato reapareció éste.
-He llamado tres veces y no conteFta-nos dijo.-El
tendrá sus razones para encerrarse á esta hora.
Creo que va podemos irnos al teatro.
:Miré á Adriana y ví en su rostro una expresión tan
trágica que, yo mismo comencé á experimentar seria inquietud.
Después de·todo, refleccioné, no es cosa natural que este Géraud, qne nunca come en su casa hava faltado á la
de sus amigos para estar encerrado aÍlí desde las cinco
de la tarde.
-Esperadme-dije al matrimonio-voy á preguntarle
á la portera.
A ésta también le había parecido extraño que Géraud
estuviese en su cuarto tanto tiempo.
-Esperad-me dijo-tengo otra llave de su habitación
Podemos subir y sabremos qué le-pasa.
·
_Penetramos en el cuarto de G~raud. Xo había luz por
runguna parte. La portera llamo tres ó cuatro veces sin
que le contestara nadie.
'
Llegamos á la habitación de Géraud caminando á tientas, d:tndo tropeznnes y siempre en medio de la mayor
oscundad, porque no llev,lbamos cerillas.
-Sobre la mesa de noche debe haber una caja de cerillas-me dijo la poi tera, que comenzaba á temblar y que
no podía dar un naso.
Me _acerqné, l)alpando sobre el mármol. De pronto sentí
en mis dedos algo que me hi10 una impresión profunda
algo que me anunciaba no sé que drama espantoso.
'
Seguí buscando hasta encontrar las cerillas. Cnando
en\:endí luz, ví á Géraud tendido en su cama, con la cabeza destrozada de un balazo.
Junto al cadifrer hallé una carta manchada de sangre.
Géraud se despedía en aquella de su amigo Buquet sin
decir las razones porque se mataba.
'
Reconocí ~l cadáver, apreciando que la muerte debió
haber ocurrido hacía una hora. La misma precisamente
en que Adriana Bt1quet tenía la siniestra ✓isión en el es~
pejo.

***

-Esta es nii historia-concluyó mi amigo.-¿No es
bastante para confirmar la existencia de esos casos de
que te hablaba, los cuales hacen trabajar á. la ciencia con
más celo y más conciencia que buen exito en sus estudios.
A.JUTOLIO FRANCE.

L O S MAESTROS
N UÑ EZ DE ARCE

Entré al salón y mi jefe me dijo señalándome á un
hombre pequeño de estatura, de barba recortada en pnnta, con una cabeza semejante á la -de algunos retratos de
iconnografíashakespereana: «Aquí tiene usted una visita del señor Núñez de Arce.» La sorpresa fué grande y
agradable. Después todo fué afecto, cariño, franqueza
cortés, y de parte mía un aumento de admiración agradecida.
Por allí, entre varios papeles y libracos, alcanzó á descubrir una.Sages.~e de Verlaine. «Eh,» exclamó, uno de
los de plaga! Verlaine, Rollinat, Richepin...... ... ¿Qué
piensan ustedes de ellos?
-«Algunos, señor, enfermos.........»
El prosiguió entonces, lleno de fuego nervioso, vibrante, con su sonora voz personal que resuena simpática.
«¡Sí! esa es la palabra: enfermedad. Toda la literatura
francesa está enferma, está decadente, en el legítimo sentido de la frase. Esos neuróticos, esos diabólicos, están
demostrando que la Francia contemporánea ha caído, en
lo que á la poesía toca, después de la muerte de Víctor
Hugo.» Y en seguida de un apasionado y hermoso
ataque contra «La Plaga» de París, pasó á hablarme de
la poesía americana, con una brillantez y un entusiasmo que hubieran regocijado á Gutiérrez Nájera. Dijo que
era aquí, en nuestra América, donde para la lengua española estaba reservada la gran poesía de nuestra maravillosa naturaleza, «que todavía no ha tenido cantor digno de ella.» Poesía robusta y sana, rebosante de savia y
de fuego. «Eso debéis hacer vosotros los poetas nuevos
&lt;ie América, inspiraos en las grandezas naturales del
Nuevo Mundo, escribir versos, poemas, que rengan el
aliento de aquella tierra ubérr1ma: señalar un nuevo
campo á las musas. Nosotros, los peninsulares, no tenemos aquí sino los gloriosos recuerdos del pasado, los mo·
numentos de piedra, la historia. Vosotros sois el porvenir,» Así hablaba el poeta. del corazón joven, el forjador

55

EL MUNDO

de ven;os de acero, el que con
sus endecasílabos bien templados--endecasílabosde Toletlu,-hace ya tiempo se
conquistó el alma de la juventud americana, nueRtra
admiración y nuestro carií1n.
Se notan en él una agilidad de espíritu, un chispear
de ideas, un brillar de ojoR,
que hacen pensar en que algún cordaje metálico se halla
bajo ese cuerpo, y alguna divina electricidad tiene en
ese cerebro choques, relámpagos y súbitas auroras.

DAMAS GUATEMALTECAS

•

Sn casa es la morada de un
poeta, de nn poeta elegan·
•te y acomodado. Estamos le·
jos de la opulencia de Cánovas, del lujo de Castelar y del
nido calient-ito. confortable, burgués de Campoamor.
Al entrar, un salón con biblioteca, muebles de muy
buen gusto, mesa central con
libros de lujo y objetos de
adorno. En el centro de la biblioteca un vaRo antiquísimo
de la. India Despuéi&gt;. otro
saloncito, antes del gabinete
de trabajo, qne es chico,
lleno de objetos de arte, una
arca antigua, Ji bro~, siem•
pre libros, libros por todas
partes; dos poetas de bronce
sobre la cbimene va en las
paredes. por todos ·1m, cuatro
pnntosdel recinto, dibujo~,
fotograbados, pinturas, todo
irradiando algo de la gloria
del ilustre trabajador. La
admiración le ha llenado la
casa de ºtributos. Hay uno,
doP, tres, cuatro Xtí.ñez de
Arce firmados por distintos
pintores. Uno hay, obra de
un escultor, un Xúñez de
Arce de metal, materia que
más á propósit-0 es parn encarnar al fuerte poeta. Luego, asunto de sus poemas, moti vos de sus versos traslada·
dos al lienzo, al papel, por la
mano de egregios artistas;
obras con la firma original 6
reproducidas en los talleres
de Goupil, en París. ¿Está el
faro de La Pescal Xo estoy
seguro. De lo que estoy seguro es de ciertas escenas del
Señorita Adela ida Jáuregui.
Vértigo, &lt;lel Jrlilio y de la l'isi6n de Fray Jlartín. De esta
-Hernán el Lobo no lo concluiré jamás, lo que he pu•
última hay un grupo escultóricó, de tamañ/J uatural. Y
una composición admirable-un Rops menos oscuro-la blicado con ese título fué un simple capricho literario.
escena de la tentación, qne deja en las imaginaciones re- Ei3 un fr-agmento de un poema que no escribiré nunca.
Aún le veo reclinado en su sillón, pensativo, como
vuelto conjunto de grupos blancos de mujeres y capupreocupado siempre por algo, como poseído de una inchas de fraile.
En ese saloncito de trabajo, una tarde otoñal, el gran vencible tristeza. Xo le ví reír jamiís; sonreír, varias vepoeta tuvo la bondad de leerme lo que tiene inédito de ces. Así es el poeta que ha hecho resonar en la España
su poema Lnzbel. Leía con aquella voz suya, profunda del siglo décimonono, el más tremendo de los misereres,
v emocionada. El fragmento publicado del poema es al cual hace comparecer los secos esqueletos de los Césares,
grandísimo; pero es superior lo que guarda el poeta para que duermen en el E,corial. Página que solamente es
más tarde. Es el mismo soberbio i,antor; pero hay en la comparable con la del poeta alemin de la revista macaobra nueva del maestro, coloreando los endecasílabos, bra, en que, caballero en la osamenta de su caballo, un
un rayo que supera á todos los de la gama conocida. Su Napoleón espectral contempla su ejército de sombras.
demonio no es el de Milton, estirado y discursero: ni el N úñez de Arce ha sido, sobre todo, poeta de las grandes
del Dante, trágicamente subterráneo; ni siquiera e1. dia- batallas morales de este siglo. Es el luchador. En medio
blo moderno de Richepin, parecido al hermano del poeta de la campaña ha lanzado sus Gritos de Combate.
Desde los comienzos de su gloriosa vida clamó con su
Bouchor. El Luzbel de Xúñez de Arce con el que tiene
mayores analogías, es con el Satanás póstumo de Víctor robusta voz: «¡Despierta hierro!» Ha cantado en el fraaor
0
Hugo, aquel enorme ángel abatido que medita, siniestro, de revoluciones intelectuales y políticas, y ha sido en
sobre el picacho espectral, viendo apagarse la chispa sus intermedios de descanso cuando ha dado vida á alguna delicada flor de poesía, tributo al amor, al eterno y
agonizante del astro postrero.
avasalladorfemenino-algún sano y fresco ramillete, co·
el Idilio. El grupo legendario de sus personajes atraLlaman á Xúñez de Arce, el cantor de la Duda, por los mo
el campo de lamoderna poesía hispana, soberbiaversos famosos á esa oscura deidad. l\fas es de ver cómo viesa
A la cabeza el caballero dantesco que hace resoen la copia de cantos que forman el caudal poético suyo, mente.
las baldosas del templo bajo las herraduras de su cano existe ningún negror de pesimismo. Hay queja, deses- nar
ballo; Raimundo L11Zio. Después el tempestuoso fraile de
peración delante del misterio, desconfianza de lo ideal.
Reforma; el asesino que corre en la noche siniestra,
Pero no le ha dado jamás con su verso ninguna p11ñalada la
por la conciencia: «delator, juez y verdugo.» En
á la esperanza. Llega álo gris, jamás á lo negro. Tiembla castigado
La S elra Oscura. se oye un clamor como escapado de la
delante de la terrible Isis; clama ante los ojos implacables boca
del Dante. Y en un fondo de noche, á lo Doré, se
de la pálida y solitaria esfinge. Pero siempre Dios resur- percibe
negra mancha enorme del monasterio; las toge: siempre la esplendorosa dificultad de lo supremo ilu- rres del la
los picos del risco, las grandes rocas á la
mina esa lira, que en veces, ya en sus magnas escenas de orilla delcastillo,
mar.
la edad media, ó en sus versos claro-oscuros claustrales,
suena con són de órgano, con ecos de anchas y sagradas
RUllÉN DARÍO.
naves de basílica.......... Y con todo, le hace falta
al poeta la pura y salvadora fe cristiana, le hace
falta la piedad sincera conque en su primera edad
se arrodillaba en las viejas catedrales. Siente la más
amarga de las nostalgias de la Fe.· Quiere él roco•
brar su tesoro, y lo logrará porque Jesús está siempre á
la entrada de la eterna Jerusalén, con los brazos abiertos. Confíe, espere el batallador en la estrella de Cristo,
y así guiado, Rey mago de harmoniosa magia, l legar.'i al
reino deseado, donde, no en pesebre, sino resplandecienComo te amaba tanto,
te de virtudes y de prodigios, en una infinita apoteósis,
el curso se torció de mi destino,
encontrará á quien impera por los siglos de los siglos. El,
pues iba para santo,
el hombre de la tormenta y de la brega en el océano de
y después que te ví perdí el camino.
nuestra edad, sálvese en la barca que cruza. las olas vencedoras, y cuyo barquero es Pedro el pescacador.
C.uIPO..UCOB,
-Y ¿Hernán el Lobo? le dije.

'

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EL MUNDO

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

.56

EL MUNDO

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DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

&lt;ibna éJJ
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de ;,,¿Jav1,{)
Gn
'1

seaba saber tambien la Señora Clouet. üuardaba vo una
impresión tan profunda de su
melancolía que por primera y última vez en mi existencia traicioné la gran causa
de la fracmasonerfa masculina. Le envié la carta. de su
l!larido, á la cabeza de la cual
escribí 11Yalor.. . ... n v era
este verdaderamente ui1 grito de mi corazón hacia el de
la pobre mujer, ese corazón
de madre y de esposa cuya
ensangrentada llaga había yo
podido sondear. Desde lue·
go pude.ver que esa llaga estaba más envenenada aún de
lo que yo vensara. Fué ella
misma qmen habiendo es·
piado mi llegada por la ventana, me abrió la puerta toda
pálida, toda temblorosa, y
rne suplicó juntando las manos:
uNo me ocultad usted nada de lo que lediga,aun cuando .hable de Alberto. ¡Yo
quierv saberlo to1o!»
Entré ai taller, con el corazón uiuy conmovido por esta últlma y querellos.1 invocación de la 1J1adre 1 y sin embargo, e~ preci..:o que lo con •
fie.se, ll1;ÍS intt'r~satio aún por
el mistnio moral que provocaba e~a invocaci1)n. Que
el amor apa~iunado de la belleza pc,s~e 1í. dertos artistas
hasta el punto tle alterar en
ellos alg.unos de los sentirnientos ti.e la hmnanidad,
lo 1::a.b:a yo hace algún _tiempo, pero que esta alteración
llegm,e h,t~t:i de::in •tu ra.lizar
una alma de hombre al pun•
to de abolir el amor paternal, al puntor sobre todo, de
reemplazar este amor por el
odio de que hab:a hablado

la Señora Clouet, ¿era eso posible? ¿Era también posible
que la decepción de esta paternidad frustrada hubiese
paralizado :1. un grado tal eEa fecunda imaginación de
un creador tan facil y repentinamente herido de esterilidad'? Esas preguntas se oprimían en mi pensamiento y
el aspecto de lves Clouet, tal cual me apareció en el
vasto taller, no era á propósito para apaciguar mi curioeidad. Si había yo advertido un cambio profundo
en su joven mujer, en él la metamórfosis era más evidente atln.
Hab!a dejado un atleta tranquilo y sonriente, orgulloso de su fuerza y que parecía iuvencible á la ,~ida y encontraba un neurópata, inquieto1 incierto, envejecido diez
años, C&lt;&gt;n la pupila initable y el gesto brusco.
A él también le habfan blanqueado los cabellos, su rostro estaba hollallo. Por la primera vez, ese hombre feliz,
ese colmado, había encontrado ante éi algo f:en'ro, y yo
que tenía tai:i presen~es en mi re~uerdo f:US ~111 .;i,s de otro
tiempo, las msolencrns de su dicha soberbm de pagano
moderno que desafiaba la suerte1 comprendí cuan dura
prueba había sido ese mentís dado ,í t.od"s sus orgullos y
se Jo dije sencillamente. Por cambiad.o que estuviese,
I ves debía haber permanecido el mismo reRpecto á un
punto: el horror de las finuras é indirectaf. El más seguro, el único medio de conocer lo que pensaba de su hijo,
era preguntárselo. Con cualquiera o~ro el procedimiento
hubiera ~ido brutal, 'Con él era una delicadeza ahorrarle
lu que detestaba mús en el mundo en otro tiempo: las
alusiones y los equívocos.
(( He sabido que has sid.o muy de"sventnrado-comencé
-y si no te hab:a escrito es que no hay frases con que lamentar ciertas penas.u
-iiY yo, respondió él-si. no te había ei:crito por mi
pdrte, es porque no hay frases tampoco 1&gt;:1ra·eXpresare-a::1
mismas penas. Laura roe dijo que lrnbías venido antier ...... ¿Viste al 11ili&lt;J?,1 ..... .
:FQrmuló esta pregunta con una bru:--quedad apaeionada que me desconcertó con todo y lo qu~ esperaba de su
franqueza.
uSJ que le he visto,H respondí sintiendo que enrojecía, y
añadi:
-¡ El pobre pequeñuelo! Cómo debes haberte apiadado
de él, mi querido Ives. Qué 1?rueba para un ser humano
recibir Ja vida en esas condicione- ..... .
-Piedad ...... piedad ....... repitió él, y vf enternecerse
sus pupdas, y expresar todo 'su rostro ese sufrimiento
contraido y s.eco de los rencores injustos, en que hay á.
la vez cólera y remordimient0a. Y continuó:-8í1 ti ► nes
raz :m, es el solo sen~imiento q·te pueda inspirar este ni11.o, mi hijo ...... Pero si supieras cuan duro es p~ra un pa~

1

Flor F'aul @ourget.
(Concluye).

uDe,:pués ~e abandonó bruscamente como si mi pre.:gu-0ta le hubt_ese ~ect10 m_,1» ........'. u¡lJiud mío! continuó
la_ pobre m11:Jer Ju □ tandp las Jfütnos y mirJ.ndome con
nnrad,a s~pJ_icante, ya comprended usted cuan herido

tendr~~ m1 corazón, ahora que !:abe el silencio de Clouet
-sobre su nu6va obra, que me espanta ...... Es insensato
lo que voy á decir á usted, pero me parece que en el momento en que me respomliv urnás tarden miró á Alberto
con una mirada tan cruel.. ....... ¡Ah! Prométame usted
,q_ue ensayar1.t Yer ese bosquejo-á mted se lo mostrará
a1p duda~y que rne d-rá que obra es y si usted le ama le
.ayudará, le alentará p,ira que la acabe. Si l!egaá acabar
algo, ac.:1.so nos salvaremos ...... n
Oiert~mente yo he re_cibido en mi vida de novefü.ta un
gran numero de conf~srnnes, y algunas muy singulares,
de tal suerte la necesidad de hacer confidencias divirtiénd?se-6 divirtiendo á los otros-es natural á ~Ue!-tra
·t-spec1e. En las épocas de fe profunda, las almas, cargadas del peso de su desgracia 6 de sus faltas iban ú donde
·debían continuar yendo: hacia Dios y sus r~presentantes
N_osotros hemo~ cambiado todo eso y con ayuda de la va:
mda_d, _los escritores se hacen un oficio de ·analizar los
sentumentos de los enamorados y de las enamoradas sob_re fi?do y despué~, del inmenso rebañ.o de egoístas imagma~1vos, pa:a qu1_enes las emociones no serían complet~s s1 no se dt_fund1esen en braYatae. Sí, cuántas confer:;10nes he de~1do escuc.har así, de _las cli.ales no me quejo
J)Orque de mil acaso, bien ha habido seis 6 siete sinceras
y tres 6 cuatro rnuy conmovedoras. Pongo en primer lugar entre estas úlLimas la que la .Eefiora Clouet acababa
de liacern~_e, no para darme un asunto de novela sino por
una eSJ?t:Cie de confianza desesperada en mi imperio sobre
.su marido. Este imperin era bien quimérico, por que si
·el escultor me había mostrado, durante toda nuestra juventud1 una ferviente afección, era justamente porque
)~O acep~~ba su absorvente personalidad sin discutirla.
Esk~ no 1~pedía qu_e ~a invocación de la sefi.ora Clouet
hubiese sido demaSiado doloroi:a para dejarme indiferf'nte; por lo demás la asombrosa anomalía sentimental des~mbierta así en casa ele mi antiguo camarada, bastaba á,
Interesar I?roíundamente lo curi0s0 de 11atura humana
·qne v~ld. sm cesar en todo letrado. Y he aqllí por qué
d,is ~ms después de esta primera visita al .hotel de I~
avenida de Regur, volví. Pero esta vez había pedido á
·Ulo1;1et t~D; rende~-1io(18 por medio de una carta en que le
&lt;l~cia m111npac1enc1a por ver las obras nuevas que lobab1au ocupado. ?,urante nuestra. larga separación y, detalle
q_i~e me paremo de.un favorable augurio para la informa-c~,m á la cua_l deseaba entregarme, el me había respon&lt;ltdo prometiendo mostrarme su taller:
0 encontrar:'ís
·g;an C?sa de nuevo, co!lc.Jufa ese billete, sin embargo, seria feliz de saber tu opinión respecto de una estatua que
cuento con aoabar noy mismo.&gt;1
úEs_la sol,a c~sa completa que haya hecho desde hace
'tres ano_s. En.veJf'Ce 1~n.O.ll Y había subrayado estas palabras
'trazadas, c~moel ,?il!et.e, con una escritura menos firme
:Y más nen•1osa. ~o importa. Yo iba á saber lo que de1(~

Pensafii,a,

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�EL MUNDO

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dre decirse esto, que su hijo seni siempre, ha~ta su muerte, el objeto de la caridad pública...... para un padre como yo, que he tenido siempre. un extremecimiento de
rebelión al pensar que se pudiera compadecerme, fuese
por lo que fuese ........ ~sto es orgullo si tú quieres, pero
un hombre no se mantiene de pie sine por el orgullo;
prefiriría todo en el mundo á tener que sufrir la piedad
aún de nn amigo, aun de una mujer.
...... Me enoja recibir esta limosna y ¿qué quieres? es
monstruoso esto, es inhumano, pero'yo tampoco puedo tener piedad...... No puedo compadecer ni aun á ese des·
venturado Alberto...... Xo puedo ...... Xo quiero ...... »
Habfa arrojado esta profesión de fe feroz en la que yo
encontraba bajo una forma cruel su paganismo indomable, con una amargura demasiado punzante para que yo
desconfiase de ella. Pensaba en realidad eso que me decía, sus rebeliones eran sinceras c011tra la más cristiana
de las emociones, la más extraña al orgullo de la vida, la
menose,tética también y la menos intelectual. Pero el
hombre no es todo orgullo, no es tampoco todo idea y
por encima del artista descepcionado que no aceptaba la
humillante enfermedad de su hijo, la fealdad ele esa carne, palpitaba en Ives el ser instintivo. El grito de la sangre oíase bajo el clamor de su orgullo.
. Este mismo odio que experimentaba contra el niño,
maldad monstruosa, abominable, traicionaba combates
interiores, una lucha apasionada, la pO$ibilidad de que
un día, una hora, aquella alma herida reaccionase por
completo.
Esperándolo continuaba sus confidencias que eran como una contrapartida conmovedora de las de su mujer.
Iba y venía en el taller en medio del cual una forma envuelta en lienzo mojado atraía mi atención. Era la misteriosa estatua de la cual tanto deseaba saber la Señora
Clouet, si la acabaría cuando menos, y á medida que el
eECultor hablaba, esta especie de fantasma de arcilla y de
. tela, comenzaba á animarse para mí con una existencia
más enigmática aún. Ives decía:
"Tú no ves nada nuevo en el taller, cuando en otro
tiempo hubiera tenido tantas obras nuevas que mostrarle. El hombre es atacado, cuando sufre, en su fuerza fn.
tima. _La fil:ía estaba en mi arte y durante tres años;.haa OJdo b1en~-t~es 9-fios, h&amp; conocido la impotencia.
Tu no has se~t1do Ja';llás esto, esta to:rtura de la idea fija
que no se de¡a sacudir, como una ho¡a de puñal roto en
la llaga y que no nos permite ir en pos de otro placer, de
otro ensueno, de otra voluntad. Y además, ha habido en
mí desde este nacimiento un sentimiento extraño: el de
que debía pagar toda mi antigua ventura, que ninguna
ero.presa, en ad~lante, se me lograría, que tenía una fa.
tahdad sobre m1 edad madura...... Xo comprendes e¡;to?
qtros más grandes que yo han sido rotos por estn. creencia de :¡ue una vez concluida la juventud ha acabado el
talento. M11sset no escribió nada después de los treinta
a~os....... \ aw1 aquellos de entre nosotros que continuan traba¡ando con los cabellos grises, te imaginas tú
que no han atravesado por esa crisis de duda cuando han
sentido partirá la juventud, á la juventud santa...... .
Esta crisis la he experimentado yo más que ningún
otro, yo que he sabido que envejecía, que no lo he creído......... A.caso me tomes por un insensato. Pero durante qui~ce años yo he sido como se pretende q11e son tantos onentales, no he sabido rni edad.»
H~bía subrayado estas palabras con un acento tan conmovido, que no pensé en sonreír. Toda la traaedia interior de que era víctjma se e~?lareció para mí poco á poco.
«Te comprendo. bien, le, d1¡e, esa desgracia ha sido dos
vece!3 una desgracia, por s~ misma y á causa del periodo de
tu vida en que te ha herido. La has sentido más aún
po1:4ue á travtis de ella has. sentido el resto: la inevitable
huida de los a~o~, la necesidad de aceptar, de organizar
la bancarrota_ c1ert:i: Pero en cambio ¡guardabas tantas
cos:is en la nda! D~sde luego tu cara .nujer ..... .

-¡Ah! eso es lo peor, interrumpió vivamente. :Xo ee
más razonable que el resto.
Yo la he súfrido que fuese á
caer, ahí á dos pasos.
Y me mostró la puerta que
iba del taller al pequeño
jardín. ¿Era una ilusión? me
pareció que la tapicer{a que
ocultaba esa puerta en aquel
momento abierta ante el hermoso clía de verano, se removía, como si alguien se ocultase detrás. Pero I ves continuaba:
-La he sufrido que no lamentase demasiado al otro hijo, al nuestro, al verdadero.
La he sufrido que ame tan
profundamente á éste...... la
lle sufrido también que envejezca; he sufrido con sus
palabras y también con sus
silencios ...... ¡Cuando te digo que durante tres años he
sido tan miserable! Ni una
obra...... Ki una...... Estos
años son cumo si no los hubiese vivido..... .
-¿Y ahora? le pregunté; y
le mostr¿ la masa blanca de
la est:ítua velada, á la cual se
había aproximado hablando y hacia la que se levantaron también sus ojos. Un relámpago de órgullo los iluminaba de nuevo. Por uno de
esos milagros de instantítneidad que son habituales á los
organismos eminentemente
nerviosos, la fisonomía del
artista había cambiado de
golpe. Volví á encontrar al
Clouet de mi juventud, á aquel visionai-iode belleza, con
las manos del infalible obrero al servicio de sus visiones.
Sincero, ferviente, casi solemne y con una palpitación
de culpable ahora en sus palabras que me pareció muy
extraña, respondió:
«A.hora he podido trabajar por fin. He hecho lo que
vas á ver, lo que vas á ser el primero en ver.. .... Hace un
mes, cuando acababa de levantarme y me paseaba completamente solo en mi jardín, el so: radiaba, cantaban los
pájaros, se extremecían las bojas, las rosa~ comenzaban
á abrirse en mis rosales. Tuve, durante un minuto, esa
impresión de la fuerza irre~istible del renuevo que, en
mi juventud me emborrachaba algunas veces como un vino. l\Ie senté en el banco de marmol, en el fondo, que
esculpí yo mismo, y me puse á acariciar con mi mano
los amores que jugaban con guirnaldas y que servían de
brazos á ese banco. El recuerdo de la época en que había
yo ejecutado esa fantasía se apoderó de m[ con una precisión increíble y en el mismo momento la vergüenza de
mi decadencia. Sí, tuve vergüenza de mí en aquel sitio,
ante aquellos viejos árboles que echaban aún hojas, ante
erns viejos rosales que proyectaban otros botones, ante
ese rincón de la naturaleza eterna en que la vida universal continuaba trabajando, luchando, creando ..... Caí en
uno de esos ensueños que deben parecerse :i lo que pasa en
las ramas precisamente cuando circula en ellas la savia,
sin que el tronco presienta la fü,r que se elabora en él,
que se forma bajo su corteza desnuda aún, que va á estallar...... Una idea de estatua acababa de aparecérseme,
vaga al principio, imprecisa, indistima; después tan clara,
tan desprendida ante mis ojos como aquellos follajes y

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

aquellas :r_psas. Hubiera surgido en medio del cé~pecl, sobre su zócalo blanco y no hubiese sido m:ís visible ,í mi
mirada: ..... Esa estatua era la del hijo que yo había deseado tan apasionadamente ver, que hubiera tenido sin
aquella horrible caída.
Estaba ante mí, de pie, á los quince años, esculpido en
mármol en la magnífica desnudez de una adoleecencia
de joven Dios. Tenía todas las formas de mi cuerpl) con
las curvas, los piés y las manos de su madre. De su madre tenía el óvalo del rostro, la barba, las orejas, la fren·
te, la sonrisa de las mejillas, y aquella boca un poco
crecida, la sublime boca de las cabezas griegas del siglo diez y seis donde hay un algo de egipcio. Sus cabellos se rizaban sobre su frente y tenía ahí, bajo la arcada.
subciliar, esa noble profundidad que da á la mirada de
Laura, una expresión tan grave y tan dulce...... En fin,
era nuestro hijo, y yo iba á ensayar modelarlo realmente...... ¿Cómo no me habfa ocurrido antes este pensamiento? No lo sé. Pero sí sé que me levanté de ese banco con las manos temblorosas y el corazón palpitante.
Entré al taller con una emoción que no puedo traducirte,
de tal suerte estaba mezclada de embeleso y de espanto,
de deseo y desconfianza. Iba yo ,í encontrar por fin para
esa obra que estaba ahí, en mi cabeza, tan presente, tan
clara, tan bella, mi vigor perdido? ¿Ese hijo que la suerte no me había permitido tener, en ·carne y en hueso,
iba á tenerlo por fin, en esa i;nateria que parecía muerta?'
:i\las cuando la forma se ha impreso, Yive, con una Yida
superior á la otra, pues que desafía la muerte. Y comencé á modelar la arcilla piadosamente, religiosamente. ¡.\ht
las primeras sesiones de ese trabajo único! Tú note ima~
ginas las zozobras, los entusiasmos, los desalientos, y
cuando estuvo él en pie, en realidad, ante mí, ocupando
el espacio; cuando palpé sus músculos, toqué la delicadeza de sus miembros, encontré su mirada!. ..... ~lira,) o m ➔
quejaba de mis penas hace un momento; pero esas alegrías las han pagado, te lo juro...... Pero vas á verlo.»
La exaltación lo poseía todo entero, al presente sus
manos temblaban de nuevo, en efecto, para despojará la.
estatua de sus lienzos húmedos, y continuaba:
"Lo he alegorizado en David ,í causa de la frase de la
Biblia. He leído no recuerdo dónde y he amado la frase
apasionadamente Eral cmtern rufus, et pulclt.er a.Bpect1i decoraque fa.cíe et aü Do1!1inu,~: 8urge ungue eum, ipse. est ;,,,im.
(Ahora bien, era rubio y hermoso de actitud y ele un no·
ble rostro. Y el Sefior dijo: «Levantaos y ungidle, porrp,e
es él.)» Estas son las tres palabras que yo quiero grabarsobre la base: lpse e.it enün Porque es él1. ..... Ven, mira...
El último lienzo había sido desprendido v la estatua.
apa~ecía ya en esa sinceridad del modelage di.rect&lt;? en quese siente el de~astador, la 1:11ano del artista, su espíritu,
su fiebre. Jamas en ·sus me¡ores días el escultor se había
aproximado tanto á la belleza perfecta, como en esa.
obra, de la cual me había referido el extraño y doloroso
génesis. El Triptolemo del célebre obelisco del museo.
de Aten,a.s, entre Demeter y Persephone, no es de estructura más elegante y de posición, como lo era el sedicente David, simplémente de pie sobre su pierna derecha y
con la izquierda un poco hácia adelante, como en las estátuas arcaicas, y la gracilidad vigorosa de las piernas la
comba gallarda 'de los rioones, la flacura apenas mu;culada de los hombros, la linea delgada del vientre, daban á ese cuerpo de adolescente, un caracter incomparable de esbe)J,ez vit:il y de energía, en tanto que la finura de sus manos y p1és, y sobre todo la delicadeza de
sus rasgos, el rostro encuadrado en los bucles de una cabellera rizada á la manera de Leonard adornaban á esesér delicioso de una languidez del tod~ femenina. Era
realmente la fusión de las dos bellezas que el artista había ~o!iado y obtenid~. Para mí que sabía de cuánta melancohca fantasía as1 el logro el David en el que reconocí~ yo algunos d~ los gestos de Clouet, su estructura,
su actitud, y la sonnsa, ]agracia, la mirada de su joven
mujer, esa estatua tenía.
algo de aparición, y-¿debo decirlo?-casi de sacrilegio. No, ese no era un
David, elpríncipe que debe vencer y reinar¡ era la
imágen del joven héroe
que:no vivirá: un Eurialo,.
al cual su Nisus llamad
en vano, un Icaro que zozobrará en el inapaciguable Océano, un Orpheo á
quien desgarrarán manos
crueles de Ménades,-una
figura sin promesas de•
porvenir, pero tan heróica, tan tristemente bella...
Y yo podía apenas, de
tal suerte estaba conmovidó, expresar mi admiración, de la cual gozaba el
artistacon esa ingenuidad
de orgullo tan natuaral
después de una creación.
semejante. Nosotros no
hacemos tales obras. Se
hacen ellas en nosotros y
casi á pesar de nosotros ...
Callábamos.los dos, cuan-.
do oímos venir de fuera
de aquella puerta, al salí{·
de la cual la madre del
pequeño Alberto había
caído al ti.n de su embarazo, una queja sorda al
principio y contenida;
de.spués más alta, un gemido entrecortado por sollozos, la más desesperada
lamentación que haya jamás herido el corazón.....
Ives y yo nos miramos.:

59

EL MUNDO

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

Por aquel rostro que acababa de ver transfigurado de
nuevo por todas las fiebres del entusiasmo, pasó una
pena y como el remordimiento de un crimen. No teníamos ·nece!5idad de ir y levantar la tapicería para comprender que era Laura la que lloraba así. Rabia ella venido impulsada por una curiosidad in-esistible. No había
osado franquear el dintel y lo había oído todo-su lamentación decía con qué sentimiento.-Subía esa lamentación, crecía siempre y el rostro del eEcultor se contraía
más y m:is aún, hasta que hubo un momento en que dos
gmesas !~grimas .l~ brotaron de los ojos y rodaron sobre
sus h:nnd1das ~e¡1llas: Y de un golpe, sin cuidarse más
de mi presencia que s1 yo hubiese sido un personaje de ·
uno de los moldajes fijados á los muros, se precipitó hacia la puerta. Vió, sentada sobre las gradas de la escalera á su mujer que sollozaba apretando contra ella al po-

bre pequ~ñuelo abortado y disforme, para quien el padre
había temdo durante esos tres años un odio tan injusto
y con una so.rpresa que á mí también me puso las lágr¡'.
mas en ~os o¡os, ví :í aquel hombre arrodillarse y apretar
á su mu¡er contra su corazón y abrazará su hijo diciendo: «¡.Ah,, perdóname!. ..... perdóname...... siento que lo
amo. T~ ¡uro que lo amo y que no suErirás ya. Mir-a..... .
pero mira!.. .... »
Y cubría al pequeño Albert? de besos apasionados, en
tanto que la madre, desfallecida por la sorpre~a de encontrar en su marido una piedad que ya no esperaba
apoyaba la cabeza sobre su hombro con un iremido qu~
fué endulzándose, endulzándose aún, y coi:prendí-los
hechos me han probado después que tenía razón ....:Comprendí que el escultor era sincero y que podía rellmente
amar al pobre aborto, ahora que posía en su taller al hi-

jo con que había soñado tanto. Tenía yo ante mí, en el
grupo de aqneltos tres seres reconciliados, á algunos pasos de la estatua de arcilla inmóvil sobre su pelestal, el
símbolo de los beneficios del arte, y pude verlos aún mejor algunos instantes después, cuando la madre levantando la cabeza sin dejar de estrechar al hijo viviente contra su pecho con extremecidas manos, sonrió al otro, al
hijo que hubie-ra debido !f podido tenP,r, á la obra libertadora que le había restituido á su esposo.

GRANDEZA Y DECADEN CIA DE LA HOJA DE HIGUERA

centuplica lo que oculta. ];l pudor es la coquetería m1s
segura.
Una nueva hoj~ de higuera sólo sin•e para obtener otra
por la buena gracia que sabe darle y el nuevo saborcillo
que añade á su belleza.
·
"A~í.n no es eso to~o, dice E\:a á Ad.in, si al pronto y
en primer lugar os pido esa ho¡a de higuera por pudor y
á fin de resen·arme para voz, podréisob5erva.r qu:i os pido la que es~ en la pa!te mis 3:lta del arbol.. L,is que están en las _ba¡as llenanan lo mismo el objeto, y no os
expondríais á romperos la cabeza. Pero quiero que digan al verme:
, «Yed á Ev~: su hoja de higuera ha sido cogida en la
cima de la higuera más alta. Preciso es que .Adán sea
hombre muy fuerte, muy valerosl), y permitidme añada
que es preciso que Adán ame mucho á Eva.,,
'
Adtin contesta: "Es cierto!" y trepa lleno de gratitud
á lo más alto del árbol.
.Además de las .modificaciones sucesivas de las hoja de
h~guer~, Eva ha mventado accesorios, y sirviéndose háb1lme~te del cuarto de hora de inteligencia que lleva de
venta¡a al homb.re, le ha presentado bajo un aspecto favora~le la n~ces1dad de estos a~cerorios. "Amigo mío, le
ha dicho; sois el más fuerte, solS el amo, sois mi señor.
M~ env~nezco con ser ~·uestra, y quiero el distintivo de
ID! servidumbre. AsuJereadme la naríz y las orejas en
testimonio de. esclantud y poned me eslabones de cadena.
Ponedme caclenas en los brazos, para recordar á los ojos
de tod, s que sólo soy vuestra criada."
De aquí 1esultaron los pendientes y los brazaletes.
Algunos adanes dejan q.ue les per~u.adan de que así como hacen trasportar los vmos exqms1tos en un barril doble, sería prudente hacer enterrará Eva en una envoltura doble, ~n clos h(!jas de higuera: la segunda se llama
un carrua¡e, y va tirada por dos caballos.
En fin, todos esos hombres que se agitan, andan, corren, se codean, se baten, se matan unos á otros son
adanes á quienes sus Evas han dicho: "Amigo mío: coje
para mí ésa hoja de higuera," Hoy en día la moda no
admite miis que las bojas de las ramas más ; Itas Jo cual
hace que casi todos se desuellen las manos y las rodillas
para alcanzarlas, y que muchos se rompan los huesos.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

He aquí lo que me contó un rabino:
«Cuando ~l primer huésped del Edén despertó, vió al
lado suyo, en vez de su costilla, la carne de su carne y
los huesos de sus huesos, J. su último sueño fué su postrer descanso.
Había nacido la muj~r; la serpiente, que es la más astuta entre todos lo;; amrnales, se acercó á elia y le murmuró al ?ído: «¡.Cuiín hermosa sois!» Luego le aconsejó
que com1em la fruta del árbol de la ciencia
-He ahí, dijo la mujer, un sér que m~ inspira gran
confi~nza por su franqueza; es e\·idente que no querni
enganarme.
Cogió la fr°'ta y dió la mitad á .A.d,ín.
Pero este hizo en aquella primera vez lo que siempre
~a hecho despu_és; en vez de comprender que, puesto que
iba á ceder Y :'- obedecer ~,ntonces, tanto valía hacerlo
gustoso, regateo, se defendio, se negó, y luego concluyó
por morder la fruta.
. Pero E\·a había empleado todo el tiempo de su vacilación en roer su ~anzana con sus lindos dientecitos blancos; tenía ya .la ciencia del bien y del mal, cuando Adán
estaba to~ ~1a tal como le habían amasado. Luego, cuando se dec1dio, cuando comió su media manzana cuando
4su vez se enteró de la ciencia del bien y del m~l, la mu¡er le llevaba un cuarto de hora de v~ntaja, y siempre lo
~a conservado. ~st;o ~s .lo que constituye y constitúirá
siempre nuestra rnfenondad relativa.»
. Compre~dió la m~jer en se.guida, con el auxilio del
diablo, la 1mportanc1a de aquel cuarto de hora y se apresuró á emplearlo en dar bases sólidas á su imp~rio. Hizo
que. ~dán ~e avergonzase de la desnudez de ambos y le
~ugmó la. idea de coger ~ojas de higuera para salvar tai
rnconyeruente. Los rabmos que lo saben todo v con frecuen~1a suelen saber mucho más, hubieran debido decir°:~ª ?orno se adaptaban aquellas hojas. Aun no había penod1cos de modas en aquella éooca, y la tradición nada
nos ha. co1;1servado acerca_ de tal materia. Lo cierto es
que al decir á Adán: «Amigo mío, sois más alto y má~
fuerte que yo, alcanzad y cogedme una de las hojas de
ese ár~ol, os lo ruego,» creaba á la vez el pudor y la coquetena, los celos y la supuesta superioridad de las fuerzas dPl hombre.
Desde aquel momento quedó fijada la suerte de ambos
así como la de todos sus descendientes. La mujer conser:
v~ ha conservado eEe adelanto de un cuarto de hora
T o lo sabe CU!_l~do menos un cuarto de hora antes qu~
n?sotros. Un 111110 no es mas que un galopín que sólo
piensa en e.l aro,, la pelota y la peonza; una niña no es sino una mu¡er mas pequeña.
En cuanto al hombre, bajo el pretexto de que es más
gra~de, .más fuerte y más inteligente, no ha dPjado á la
mu¡er nmguno de los trabajos de la \ida. Por lo demás
sus fu~rzas, su val?r, suenergíaentera se han gastado e~
todo. t1em~o del mismo modo. Eva dice siempre á Adán•
«AIDJgo uno, cogedme esa hoja de hiiuera,» y Adán 8 ~
condena por.alca~zarla. La hoja de lnguera ha ofrecido
grand~s mod1ficac10nes desde la primera Eva. Mi amigo
el rabmo me ha comunicado algunas de las variaciones
de la m?da duri;\nte los antiguos tiempos.
La p~11:11era higuera á la cual se pidió su hoja fué el.ficus 11.iú.,yuwsa, al cual sucedió el ficus bengaUnsis y Juego
e~ .{icu$ i-u·e1~s Y el jicWJ mauritana. Hacia la cuart~ generación se pusieron en moda las hojas pequeñas del ficWJ repem. Esto se llamaba e~tonces vestirse ó ir escotado como hoy al ponerse ve~~1d?s casi sin cuerpo.
'
repe,tB suced10 e, ficu.s mympha:jolia· se adornaron espués con !as hojas inmensas del mac;ophilla· luego volvieron al. .ficas repen~ bajo el nombre dejicu/~candens; luego aljicus elá.~t,ca;, y luego pasaron á la seda y el
brocado.
La hoja de hig~~ra no tiene en el día me1,10s de catorce
~e~ros ?~ extens10n por razón ele los volantes, y Eva cont1~ua diciendo á Adán: «A.miO'o
mío d!ldme esa ho¡·a de
0
h11{,,-uera."
,
hAd:in, para dar la hoja de higuera trabaja pasa las
noc es en vel3:; roba, saquea, asesina se cond~na.
. ~ny ~e los s1gnosd~ su orígen que ha conservado la hoJa e ll{~era en medio de sus transformaciones es que
se .m~r . 1tt, cae Yes sustituida por otra hoja; sólo que la
pmm. 1va, a que se ve todavía en nuestros jardines no
cae m se renueva mas que una vez por año mier:tras
que dehprogreso en :pro.greso, la que emplean Ías mujeres
ca~ Y a de ser sust1tmda todas las semanas. Las nuevas
n~lan de árboles muy al.tos, espinosos y difíciles.
n v~c1 a 1gunas veces. ".Amigo mfo &lt;ii"o Eva á
Adán; s1 os ruego que cojáis para mí esa ho'ja d~ higuera
no es tanto por J:?i como poi: vos: es para velará las mi:
~~
los demas estos débiles atractivos que han teni0 ~ ortuna de agradaros, y que debo y quiero conservar vuestro amor." Y Eva lejos de pensar en conser.~aradeAdánd, arregla Y coloca la nueva hoja que ha
m o,
mo o que la imaginación libre adivina y

.1l,cu.,

y

1~s

fe

~b:i

•

PAUL

BOIIRG}::'I'.

(de la. Aea.demia. Francesa]
[ Traducido para EL MUNDO. J

-r-

( Poema en cuatro sonetos.)

I
FILOSOFIA

¿Qt1~ es el hombre? Un misterio-¿Qué es la Yida?
Un misterio también-dijo un poeta¿Esta vida á otra vida estl sujeta
O en el no ser concluy.- la partida?
¿Ser.i el alma una antorcha combatida
Del viento vario de J,i duda inquieta
O, cerca de morir, una secreta
Voz nos revela la verdaú temida?
¿Aquello que llamamos desventura
Ed nuestra imperfección que nos consiente
El que hagamos cantando la jornada?
¿8erá la Eternidad frígida, obscura
O lá hoguera del sol resplandeeiente?'
-Hágale las preguntas ,í la almohada.
II
PATRIA

¿Acaso de Xer.Sn el ri~orismo,
Cercenando cabezas vocrngleras
O entregando á las fauces de las fieras
A los que predicaban •Cristianismo
Un reflejo no fué del patriotismo'
Que á la revolución 1&gt;one barreras?
¿Del dios Exito rojas las banderas
No glorifican siempre el egoísmo?
¿Y patriotas no son los lenguaraces
Que en carne de cañón á la obcecada
Turba convierten, en matanza impía?
¿Los programas no son siempre falaces?
¿Cu:fodo la patria no quedó burlada?
-Respuesta á todo te daré otro día.

III
AMOR

ALFONSO KARR.

TIBI REX

¡Oh mi príncipe encantado de la tez de nieve v rosa!
Yo conozco ha mucho tiempo tu mirada misteriosa;
A su lumbre, el alma mía nuevo aliento y vida toma
Y amorosa se adormece como tímicla paioma.
'
Yo conozco hace ya tiempo esa noble frente altiva
Como blanco lirio roto si se dobla pensativa·
Como nube orlada en fuegoi¡ue en la altura ~lbea sola
Si del blanco lirio se alza la magnífica corola.
Al sentir las radiaciones de tus ojos soberanos
Me he.cubierto deslumbrada el semblante con las manos.
¡Oh m1 mago, más hermoso y más dulce que unensueño!
Yo te he visto, ¿en dónde? ¿acaso fué en el mundo·! ¿fué en un sueño?

Si no existes en la tierra, ¿cómo en sueños me visitas?
En mi frente siento el roce de tus reales manecitas
Y mis manos, en los pliegues de tu necrro ferreruel¿
De tu daga el puño tocan bajo el tibio ºterciopelo. '
Y o te siento palpitante y percibo tu perfume
En la lurcbre de tus ojos toda mi alma se cons~me
Y sedienta de inmortales, de divinos embelesos '
iHe apurado sin saciarme, todo el néctar de tus 'besos!

¿Del Paraíso la primer aurora
Es idilio de dicha, ó quizás Eva
Al someter á Adán á dulce prueba
Cedió sólo á la sierpe tentadora?
¿Es el amor la fuente redentora
En que su sed el peregrino abreva?
¿El mal ó el bien en sus misterios lleva?
¿Es arca de saludó de Pa.ndora?
En fin ¿es el amor rayo divino,
Dos epidermis en contacto acaso
O una expansión del alma sober~na?
¿Astro que alumbra nuestro erial camino
O el abismo en que se hunde nuestro paso?
-Quede la solución para mañana.
IV.
SUICIDIO

Xo más vivir! Salgamos de la escena
Que á tan imbécil sociedad me obliga..... .
La carga de la vida me fatiga
Como al pobre galeote su cadena.
T•Una ho~ de placer no ví serena,
~~ hay necio que .sus ?uitas no .me diga;
N1 hombre leal m canñosa amiga
1\[e ha~ consolado en mi insondable pena.
Escrito estaba!!! Cúmplase mi sino!
Con la carne luchar es necesario
Y Yencida la tengo en el combate.
• Adiós vida! \'aliente el peregrino
"\ a á romper del espíritu el sudario ..... .
-Pero antes tomaremos chocolate.
RICABDO P.\l,~l.\.•,

¡Oh ~¡ prín~ipe encantado de pupilas misteriosas!
Son roc10 de diamantes tus palabras cariñosas
Y en el campo yermo y triste que las penas ag~staron
A su influjo hermosas flores sus botones reventaron. '
¡Oh. tú, ::\fago de mis noche~, el de negro ferreruelo!
Necesito adormecerme bajo el tibio terciopelo
Y apoyando mi cabeza en tu pecho noble y filerte
Brote el ósculo supremo de mis nupcias cgn la mu~rte.
JULIA.

}1érida, Yucatán, E,nero de 1096.

w

Te ví una sola vez pero mi mente
te estará contemplando eternamente.
Purifica el olor de la opulencia
cuando huele ,í tomillo la indigencia.
Es tu historia en mi vida entremezclada
una sombra, en la sombra conden.zada.
C.DfPO.\MOR.

�60

DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

.,

EL DA)(TE F~'- 111EXICO.-Eu camino para el lnfierno-:\Iatlns Cum¡,li&lt;ln ,e aproxima.

~ L DAN T ~ ~N l'tIEXICO.'

ahí encontraba un iª alas de sombrero. Ko dudé un punto, al avanzar unos
manzano ceñido por cien metros más, llegó hasta mí un ª?~do rum&lt;:&gt;r de colserpientes en cuyo mena un condenado vocer.ío de maldiciones y Juramentronco se veían gra- tos c~smopolitas y políglotas; una manecilla negra señ~la•
bados estos nombres: ba con el índice un rumbo, el de una vereda protegida
Adan, Bm, entre un por alambres con puas, c;inta crugiente tapizada con polcorazón traspasado vo de carbón, en cuyo extremo mirába_se una e?trada copor una flecha? El mo de caverna, y en los postes del telegrafo ~t1zados_ por
árbol del Paraíso..... el humo.se encontraban los primeros auuu~1os y avJijos,
y juntq una vid en- en un marco de canillas fósiles y con un tunbre c~rresdrina sin racimos: poñdiente cancelado"º? e~ sello de S~lomón se avm'.ba
la deN"oé quizas; más · al transeunte que un smdicato americano, había; 1\t-cho
lejos un arbusto con contrato COJl el ciel-0 para entender se con la admm1~tra·
marañas de cabellos ción de los Infiernos; de ahí, pues, que todos aquellos
de Absalon; y otro anuncios estuvieran en Inglés, de ahí que al acercarm_e
con una cuerda de más y más á la mansión triste_y súcia oyera palabrota~ d1 ·
ahorcado: la de [Ju- chas por soeces negros, de ahí que ~e _asaltara un su¡eto
das; y la encina real de camisa roja y tirantes de luto ofre.::té_ndome un carro
de Luis XIY; v el de Express porque aunque corto el cammo era muy peahuehuete de la·xo- noso.
che Triste; y un po·
Quise retroceder pero ya no.me dejarón, un vigía h~bre leprdso acribilla- bía (:lado aviso de mi presencia; dos agentes, en obseqw.o
do de heridas de ma- de la verdad muy comedidos, me hablaron algo que no
chete y puiial y arma entendí; comprendiendo mi origen me llevaron c~n un
de fuego; un infeliz intérprete que me tomó del brazo y me preguntó s1 ~nía
leproso sin corteza á boleto. Este amable sujeto me hizo favor de traducirme
trechos, con colgajos los letreros fijos en los árboles, en los muro~,. en las fa.
de oropel y depúrpu- chadas y en algunos puestos cercanos, me d1J_o ll~J?arse
ra y de paño militar Torquemada, ser inventor de no sé cuántos suplicios y
y de piel humana: el me dió pormenores.
.
,írbol de la libertad
Había que dejar toda clase de abrigos; al Infierno, porsin duda, mal trecho
que en el Infierno estaba, no podía irse sino en paiios
á través de los simenores. A últimas fechas se había creado la guardarroglos.
8i hubiera olido á pía y se toleraban pe9-neiios co_mercios como _por ejemazufre, á pez hirvien- plo el de trocitos de hielo, abamcos ~e palma, !1monadas,
te ó plomo fundido naranjas, con tal que no se llevara s1110 un e~emplar de
quizá me hubiese su- cada cosa. Podía á precios módicos entrará pie, tomar el
puesto en el territo- descensor, ó una líuea muy incómoda de montañas rurio infernal, pero:nó, sas; había 9-ue firmar en el registro, retratarse, ser idenla ráfaga tan pronto tificado, fi.hado, pesado, esculcado, numerado, etc.
Ya no es el Intierno lo que era antes amigo ~o, estaheladacomo:Un viento polar, tan pron- mos á la última moda. Ya usted á ver co~as curiosas coto quemante como mo no las alcanzaron 'Dante y sus imitadores. Aqui nos
anuncio de simo1m, paramos porque tienen que recibirnos los delega~os del
arrastraba olores di- Consejo Superior de 8alubridad por aquello del tifo y la
versos de éter, de desinfección 6 la falta de vacuna y habremos de esperar
cloroformo, de taba- á los vistas de ,\duana. Quítese usted el sombrero por
co, de ajenjo, de tru- que ese es uno delos Jefes. Y no hay más novedad-dijo
fas, la más insi~ne é el recien I-legado-que esta alta mi Coranel.
ilógica asociacion de
( Contin11ará),
emanaciones disonantes, seguí avanzando, y él calor crecía, el cierzo tomaba
otro rumbo pues me
hería el rostro una
bocanada de hornaza; mirábanse en el
lodo carbonoso huellas delatoras, pisadas humanas, zureos
Todo en amor es triste,
de rvedas, veredas
mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
ah ondadas por bicicleta y signosvisibles
C.A~IPOA~10R.

l&gt;OMlNGO 24 DE EN ERO DE 1897

A la niña Sara Moguel y Rosas.

CAPULLO

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por defender sus leyes...
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¡Cómo deben reírse de Leonidas nuestros gobiernos!

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clt&gt; luchas y arrastramientos pues mirábanse aquí y alhí
botones. de paletó, trozos dti tirante, puño;; clti camisa,
mechones de cabello, 1111 fragmento de dentadura automútica, lentes rotos, pelucas, botones hechos trizas y has-

11111

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( CO:-TJXUA,)

No podía orientarU1e; desperté, ó
más bien dicho, volví en mf, aturdido y magullado entre las madejas
de un breiial; las ramas tenían escrecencias color de a.mfre: busqué
á diestra y siniestra, ni e I rastro siquiera de una vía ferrea; ví al cielo, neirura impenetrable; quise retroceaer, una valla de malezas coronadas de púas Ille cerró el paso,
y á pesar de la profunda noche yo
veía, díjerase que cuanto me rodeaba tenía una luz propia, si es que
luz puede llamarse á la fosforescen- ·
cia extraña que baiiaba los objetos:
árboles, árboles inmensos, siempre
árboles, pero de forma tan bizarra,
con actitudes tales, que más que
ejemplares de una flora parecrnn
producciones en las fronteras del
mundo animal, porque aquellos inmensos colosos teníall. fis~&gt;llonomfa; en sus ramas se adivinaba la
anatomía de un trazo inmobilizado, negro como el miembro convertido en carbón por súbito cataclismo; en sus troncos· el escorzo
violento de un hombre que pugnara por desasírse ó huir de tremenda
eujeción; en sus raíces la contracción de un pie deformado cuyas
uñas hincadas en el suelo hubieran
siilo afianzadas por la roca; algunos se elevaban al cielo sin una hoja, .como manoJos de nervios petrificados por el dolor; otros lloraban
madejas cano~as; muchos desaparecían bajo un follaje enfermo que
parecía azotarlos, y en cada uno
se pintaba la escena final de una
tragedia, y ,i medida que mis ojosfatónito~ ~e fija'&gt;an en
t?dos, _de5&lt;?ubría más y más pormenores, pensaba t·n cn~11c1denc1as rnesperadas ¿que b"sque era a;¡nel, Dios mio?
¡qué bosque terrífico! qué bosque de expiación, pues que

Po;r .A.. C .

10anza de sa lón para piano.

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VIAJE DE UN REPORTEA.

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EL MUNDO

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�DOMINGO 24 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

I,A HADA AMOROSA.

Dime, Xinón, ¿escuchas cómo bate en los vidrios la llu•
via de Diciembre? Qutsjase el viento en el largo corredor.
Noche es desapacible, una de tantas en las que el pobre
tirita á la puerta de el rico que el baile arrebata en sus
danzas baJo las domdas arañas. Deja tus zapatitos de ra·
so, ven 1i sentarte en mis rodillas cerca del encendido
atrio. Deja tu preciado prendido, que he de contarte
esta noche un hermoso cuento de hadas.
Sábete Ninón, que era en antiguos tiempos, en lo alto
de una montaña, un vetusto castilllo sombríó y lúgubre.
Yolvíase todo torreones, murallas, puentes levadizos cargados de cadenas; hombres cubiertos de hierro velaban
noche y día en las almenas, y únicamente los soldados
recibían buena acogida del sefior del feudo, el conde Enguerreando.
Si hubieses vistv al anciano guerrero, paseando sus extensas galerías, si hubieras escuchado la pujanza de su
breve y amenazadom voz, temblado habrías de espanto,
cual de espanto temblaba Odeta, su sobrina la piadosa y
linda damisela. ¿Xo reparaste nunca al alba cómo se abre
una margarita á los primeros besos del sol, entre ortigas
y zarzas? Pues así se desarrollaba la joven entre aquellos
rudos caballeros. Cuando siendo nifia, se le presentaba
su tío, á lo mejor de sus juegos, deteníase v los ojos se
hinchaban de higrimas. Ahora que era ya esbelta y bella;
llenábasele el pecho de vagos supiros; y espanto más
hondo la sobrecogía siempre que aparecía á su vista el
sefior Enguerrando.
Moraba en separada torrecila ocupada en bordar lucientes pendones, descansando del trabajo en la. oración,
contemplando desde su ventana. la esmeralda. del campo
y el azul de los cielo!'. ¡Cuántas veces, abandonando el
lecho por la noche, había mirado las estrellas! y 1cuántas
su corazón de diez v seis abriles se había eleva.do hacia
el ceruleo palio, preguntando á sus radiantes hermanas
lo que de tal modo podía agitarla! Tras estas noches sin
sueño, tras estos transportes de amor; tentaciones tenía de
suspenderse al cuello del anciano caballero. Pero una pa·
labra dura, una fría mirada la paralizaban, y, temblorosa, recogía la. aguja. ¡Oh! Ninón, ¡compadeces á la pobre
doncella! Era cual fresca y embalsamada flor que ve su
brillantez y aroma desdefiados.
Un día, la desolada Odeta, que seguía con la vista dos
tórtolas errantes, ovó u na voz suave á los pies del casti•
llo. Inclinando su trente vió á un apuesto doncel que reclamaba la hospitalidad cantando. Escuchó, sin lograr
comprender las palabras, pero la dulce voz la. oprimía el
seno, y el llanto corría, lento, por sus mejillas humedeciendo una rama de mejorana. que tenía en la mano.
El castillo no se abrió y un hombre de armas gritó desde una almena:-,,Retiraos, sólo hay aquí guerreros.» Seguía mirando Odeta, y dejó caer el tallo de mejorana.que
fué á dar á las plantas del mancebo. El cual, alzando el
rostro, viendolla cabecita rubia, besó el ramo y se alejó,
no sin volverse ¡Í cada paso.
Cuando hubo desaparecido, echada. en su reclinatorio,
oró largó tiempo Odeta, dando gracias á los cielos sin que
supiera por 9ué¡ sentíase jubilante, aunque ignorase la
causa de su jubilo.
Hermoso ~ueño tuvo aquella noche. Creyó ver el tallo
de mejorana que arrojara. Con despacio, de las trémulas
hojas surgió una hada, una hada toda gracia, con dos alas
de llama, corona de miosotis y larga falda verde, color de
esperanza.
-Odeta, dijo· con harmonioso acento, yo soy la hada
Amorosa, y yo te envié esta mañana á Loís, el doncel de
voz suave: yo soy quien vió tu llanto y ha querido secarlo. :\Ii sino es andar el mundo recogiendo corazones y
uniendo lo~ que suspiran. Yisito chozas y palacios y á
menudo me ha encantado unir el cayado al cetro de los
reyes. Flores vierto á las plantas de mis protegidos y los
encadeno con tan brillantes y preciosos hilos que sus corazones tiemblan de gozo. Moro en las hierbas de las
sendas, en los relucientes tizones del atrio, allá en invierno, en las cortinas del lecho marital, y allf, do poso el pié,
brotan los besos y las cántigas tiernas. No llores más,
Odeta; soy Amoro~a, la hada amable, y vengo á secar tu
llanto.
Y se ocultó en la flor que, cerrando el broche, fué de
nuevo capullo.
Bien sabes tu, ¡oh! Ninón, que la ha.da Amorosa existe.
Mírala bailar en nuestro hogar y compadece á los pobres
que no crean en mi hermosa hada.
Al despertar Odeta, iluminaba el cuarto blanco rayo
de sol, a.lz,ibase en los aires el cantar de un pájaro, y el
viento matutino acariciaba sus doradas trenzas, perfumado con el primer be~o que dado había á las flores. Levan•
tóse la vírgen contenta, pasóse horas cantando, confiada
en lo que la dijera la hada. De vez en cuando contemplaba el campo, sonriendo á los fugaces pajaritos, movida por
arranques que la hacían brincar y dar palmadas.
Al caer la noche bajó á la grande sala. del castillo, donde, junto al conde Enguerrando, un caballero escuchaba
la voz del viejo. Tomó la rueca, sentóse ante el atrio donde cantaba un grillo y el hueso de mar.fil giró con rapidez
entre sus dedos. Metida en su trabajo, dirigió la vista al
caballero, descubrió entre sus manos el ramo de mejorana y reconoció á Loís el de la voz suave. A punto estuvo
de exhalar un ¡ay! de júbilo. Para ocultar su rubor se
inclinó hacia las cenizas y removió los tizones con larga
vara de hierro. El brasero chisporroteó, retociéronse las
llamas, luminosas chispas crujieron, y de pronto entre
ellas, apareció Amorosa, solícita y sonriente. Saciidió de
su falda verde las partículas inflamadas que corrían por
la seda, cual lentejuelas de oro; de un vuelo entró en la.
sala, yendo, invi"i ble para el conde, tí situarse tras los jóvenes. Y allí, mientras el viejo caballero refería tremebundo comb:\te contra los infieles, díjoles blandamente:
Amaos, 1:riatur-.1" mías.. Deja~ los recuerd?s á la vejez
austera, de¡adle la,; narraciones Junto á los tizones rojos.
Qne sólo el rumor de vuestros besos se mezcle al chisporroteo de la llama. Tiempo habr-á luego de endulzar vuestras penas recordando estas tan dulces horas. Cuando se

ama. á lo&amp;diez y seis años es inútil la voz; vale un largo
discurso una mirada. Amaos, criaturas mías, dejad que
hablen los viejos.
Y los ocultó con sus alas de tal modo que, el conde, que
explicaba como el gigante Buch, Testa de Fierro fué occiso con un tajo terrible de Giralda, la pesada espada, no
vió que Loís besaba. por primera vez la. frente de Odeta,
trémula.
Tengo que hablarte, Ninón, de las hermosas alas de mi
hada. Amorosa. Eran cual el cristal transparentes y ténues
como de abejorro. Pero, cuando dos amantes se hallaban
en peligro de ser vistos, crecían y se tornaban tan obscuras y tupidas, que detenían las miradas, sofocaban el ruido de los besos. Así fué que el anciano prosiguió mucho
tiempo su relato y mucho tiempo acarició Loís á Odeta,
en las barbas del malvado conde.
¡Oh! ¡Dios de Dios, qué hermosa.e alas eran! Ha.nme
dicho que, á veces, las hallan las doncellas, y más de una
vez se ocultan así de sus parientes. ¿Será verdad, Ninón?
Cuando hubo acabado el conde su tan largo relato, desapareció en las llamas la hada Amorosa, y se marchó J;,oís
dando gracias al huésped, enviando á Odeta un último
beso. Tan feliz durmió Odeta aquella noche, que soñó con
montafias de flores alumbradas por millares de astros,
más fulgentes que el sol cada uno de ellos.
'-Al~otro· día bajó al jardín, btL~cando las gl;;riefas-obscu:
ras: encontróse á un guerrero que saludó, é iba ú. alejarse
cuando vi6 entre sus manos el ramo de mejorana bañado
en llanto. Y de nuevo reconoció á Loís, el de la voz suave, que acababa de entrar en el castillo merced á otro
disfraz. IIízola sentar en un banco de musgo cercano de
una. fuente, y los dos se miraban exMticos de verse en
pleno día. Óantaban las currucas v sentíase en el aire
que por allí vagaba el hada bondadósa. No te diré cuantas palabras escucharon los discretos robles; era gozoso
ver charlará los enamorados; tanto duró que it un piíjaro
en un zarzal vecino, le sobró tiempo para hacerse un nido. De súbito resonó en la senda el paso del sefior Enguerrando y temblaron los dos amantes. Pero cantó más dulcemente el agua de la fuente, y Amorosa salió solícita y
sonriente de la clara linfa del manantial. Rodeó á los
amantes con sus alas y con ellos se deslizó ligera, pasando
junto al conde, sorprendido de haber o ido dos voces y de
no ver á nadie.
Meciendo á sus protegidos; les decía:-Soy la que pro·
tege los amores, la 9,ue cierro los ojos y los ofdos de los
que ya no aman. Nada temais, enamorados: amaos en
pleno día, en las sendas, junto á las fuentes, de quiera os
halléis. Y o velo por vosotros. Dios me ha mandado al
mundo para que los hombres, burladores d., toda. santidad, no turben vuestras puras emociones. }fa ha dado mis
prestigiosas alas diciendo: «Anda y que los pechos jóvenes se regocijen.» Amaos, yo velo sobre vosotros.
Y libando el rocío, su único alimento, arrastraba en
ale¡¡;re ronda á Odeta¡ Loís, enlazadas sus manos.
Me preguntarái qu hizo de los dos amantes? En verdad amiga, no me atrevo á. decírtelo. Temo que te niegues á creerme, ó que celosa de su sino, no me pagues
mis besos. Pero te veo curiosa y me será forzoso contentarte. Sabe, pues, que la hada corrió así hasta el caer
de la noche. Cuando quiso separar á los enamorados los
vió tan tristes de separarse, que les habló en voz baja.
Parece ser que les decía. algo hermosísimo, pues sus semblantes irradiaban dicha. Y cuando ella hubo hablado
y ellos consentido, tocó lea con su varilla en la frente.
De pronto......... ¡oh! ¡~inón, que ojazos abres de
a.sombro! !Qué patadita5 darías si no acabase!
De pronto Loís y Odeta fueron convertidos en ramas
de mejorana, mejorana tan bella, &lt;J,Ue sólo un hada puede hacerla igual. Estaban tan reurudas que sus hojas se
confundían. Eran maravillosas flores que debían permanecer abiertas, trasmutando eternamente sus perfumes y
rocío. En cuanto al conde Enguerrando, se consoló, según dicen, contando todas las noches cómo el gigante
Buch, Testa de Fierro, fué occiso con un tajo terrible
de Giralda, la pesada espada.
Y ahora, vNinón, cuando ayamos al campo buscarémos
as mejoranas encantadas para. preguntarles en qué flor
se halla la hada amorosa. Tal vez amiga mía, existe una.
moral en este cuento. Pero sólo te lo he dicho sentados
ante el atrio, para hacerte olvidar la lluvia de Diciembre
que bate los cristales, é inspirarte esta noche, un poco
más de amor por el joven entusiasta.
EMILIO

ZoL.-i.•

AI. OI.VIDO

¡Oh! tú, girón del tiempo que sombrío
Ocultas los placeres del pasado...... !
¿Por qué también, olvido, no has borrado
La pena que tortura el pecho mío?
Onda negra de un mar inmenso y frío,
Si en tu seno profundo se han ahogado
Mil recuerdos de amor ¿pcir qué has dejado
Vivir los del dolor en m1 albedrío......?
¡Cuán d11lce fueras si á. la vez que matas
Las memorias felices de la mente,
Con tus sombras cubriéra.slas ingratas!

}las, ¡ay! tu honor en agotar estriba
De los recuerdos plácidos la fuente,
Para dejar la de los tristes viva!

c.

CASTILLA,

DOIWlGO 24--0E ENUO DE 1897

EL MUNDO

hardilla con tanta grandeza como
en el campo de batalla.
No desde el principio Cervantes ha
alcanzado la perfección de semejante tipo. Se comprende qu~ lo ha concebido en una carcajada y que lo ha
terminado con eternecida sonrisa.
En la primera parte del libro, el poeta maltrata cruelmente á su héroe.
Pero luE&gt;go el artista se enamoró de
la creación, la purificó y la perfeccionó en todos sentidos. Mientras
más a,·anzaDon Quijote en su noveleeca campaiía, más crece en honor,
magnanimidad y justicia; los grotescos relieves que afeaban su noble perfil, se suavizan poco á poco; sus intervalos de lucidez aumentan: pa.rnn
días enteros sin accesos. Entonces
par&lt;'cc que Yernos á. Alfonso el sabio,
recorriendo Castilla, reformando leyes y pronunciando sentencias.
En la antigua Gr!'cia, cada isla, cada comarca tenía una divinidad especial, guerrero ó campesino, agricultor ó marino, adecuada al país y
moldeada sobre el canicter de sus habitante~. Este dios indígena le llenaba con su presencia y su influencia.
Sus est:íua.~ surgían en cada encrucijada, en cada cima; su leyenda estaba mezclada con la historia, sus
oráculos llenaban las grutas, allí se
respiraba su aliento con el aire.
Ideal 6 imaginario, como los dioses de la Grecia, Don Quijote como
ellos, ha tomado posesión del país
que le ha dado el s(,r: ahí está como
la divinidad del lugar. Su largo as•
pecto no abandona al viajero que
recorre la ~lancha y las dos Castillas. La aride-.i de las grises llanuras
recuerda la flaqueza del caballero
andante; el ,lspero perfil de las rocas
que erizan la e:;treéha vereda, represéntalo en pie sobre los estribos de su
flaco corcel. :No hay molino de viento
que no parezca provocarlo, ~e busca
su lanza en el ángulo obscuro de la
posada, en que atroces maritornes
sirven el rancio jamún y el vino con
sabor á cuero que constituían sus
sobrias comidas; se cree reconocer
su bizarra silueta entre las sombras
que la humeante lámpara recorta sobre la pared. Y parece que al descorrer las cortinas de sarga de la desvencijada cama á que os conduce la
hostelera, vais á encontrar á Don
Quijote sentado allí, con los ojos
fijos, el bigote atuzado, el rostro
vendado, envuelto en su sábana, co•
mo en una mortaja, tal como apa•
reció á doña Rodríguez, ó más bien,
tal como está el Uid, sobre su sepulcral sillón.
"En San Pedro Cárdena está
embalsamado el Cid, el vencedor
invicto de los moros y de los cristia•

I.AMODA.

AUNA NIÑA.

Al&amp;unos

Purísima: las estrellas
tachonan el firmamento,
y mustias las hojas huyen
arrancadas por el cierzo.
Puro, casto y esplendente
irradia tu pensamiento
como las estrellas blancas
que brillan alla. en el cielo,
y como las hojas secas
arrastradas por el viento,
a.sí se secan mis d:as
al soplo de los recuerdos.

modelos de tocados.

Peinados y corpiños, hé
aquí el asunto de nuestra plana de hoy, lectoras. No siempre hemos de mostraros la
elegancia. y riqueza de las faldas: habríamos al&amp;una vez
de ofreceros la nota ilustrada
de los caprichos de últin,1a
actualidad, respecto á los
peinados, y ahora encontraréis modelos que de fijo satisfarán aun á las más descontentadizas. Holgaría toda
explicación viendo los grabados y por lo mismo nos
abstenemos de darla, advirtiendo sólo que hemos hecho
la mM escrupulosa selecciól)
entre los tocados más bellos
que en este invierno están en
boga en Parí~. Acompafiamos á los modelos en cuestión varios figurines de 'corpifios de la más encantadora. fantasía.

***

Yen, oh Pura, y estas hojas
darán á tu pie pequefio
pobre alfombra, si la pisas
no escucharás un lamento.
Ven conmigo, y en la playa
juntos perlas buscaremos,
y te adornaré con ellas,
y con ellas te haré versos.
Ven conmigo, ven, oh nilia
purísima.; sólo quiero
ver la risa de tu boca
que es un botón entreabierto.

*

* qué no vienes?
¿Y por qué, *
por
¿Es que acaso tienes miedo?
¡Si solo vivo la vida
punzante de los recuerdos!
Tú eres virgen, yo cansado
ya por el mundo atravieso.......
¿Es que acaso te detienen
lejanos presentimientos?
No Purísima; más tarde
cuando en tu frente, de besos
lleves el surco, haz que entonces
n unca. más nos encontremos.
Porque, entonces impelidos
por huracanes opuestos,
cual dos llamas forman una,
dos fuegos harían un fuego.
¿Por qué huirlo?...... Es que hoy ignoras.
que ese a.mor se a.paga luego
y que quedan, torturantes,
las ceruzas del recuerdo .... .... .

DON Q U IJOTE.

«Si Don Quijote no fuera
más que una caricatura, no
hubiera conqui8tado tanto el
afecto de la humanidad. L'l.
imaginación humana es, en
el fondo, triste y seria. Entre
los séres ficticios, no admite
en su intimidad máR que á
losquelaconmueveny laen•
noblecen. Los bufones, cuando tienen ingenio, son á menudo apreciados de ella, y como los reyes de la edad media, ella. les concede toda licencia y se complace en su
compañía. Pero si permane•
cen sus favoritos no vienen

.
;:

***

Hoy no temas; ven conmigo,
ven con ánimo sereno;
tú eres virgen, yo cansado
ya por el mu ndo atravieso.
Ven, la. playa nos espera.
Ven oli Pura, y dir,1: creo
q_ue hay quien viva, que bay quien ría
sm tenaz remordimiento.
J. SÁNCIIEZ AzcóN.\,

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Algunos toc ados d e a c tu a lidad.

NOCTU RNOS TROPICAI.ES.
¡DIES IRJE I

Vago rumor desciende de la sierra
Al valle solitario,
Y una nube gigante crece, crece
Y cubre todo e1 sur en vuelo raudo.
Un relámpago lívido serpea
Y azota el negro espacio,
Y un trueno inmenso su fra"'or difunde•
por las cavernas de rugiente~ antros.
De jaguares hambriento~ la jauría
Lanza aullido lejano:
Po! la terrible noche protegida,
BaJa, cobarde, al indefenso campo.
En el aduar la escucha la. vacada
y mugiendo de espanto '
Sacude la cabeza formidable
Irguiéndose y un círculo estrechando.
Anchas gotas de lluvia se desprenden,
De los cúmulus bajos,
Y despedazan su cristal vibrante
Al chocar en los áridos peñascos.
Presto desencadena todo el cielo
.
Sus aguas, que silbando
Barridas por los vientos, culebrean
Y su oleaje aéreo causa espanto.
Vuelan gemidos hondos, penetrantes,
De clamor funerario:
¡Es la danza macabra de las brujas!
¡Esel coyotl, que se lamenta aullando!
Y en medio á la terrible sinfonía
Se oye el lúgubre canto,
En la barra.oca. estrecha y tenebrosa.,
Del órgano salvaje de los cactus.
RUBEN M.

CAMPOS~

Pein ado d e Soi rée.

á ser nunca sus amigos. Cierto desprecio se-mezcla á la
· ªlegría q ne inepiran: regocijan el espíritu pero el corazón
les queda cerrado. La. desgracia que el viejo Falstaff sufre
no enternece á nadie; puede Panurgo ahogarse con sus
carneros sin conmovernos; y la agonía de Scapin, en la
comedia de Moliére, aun cuando fuera real y no fingida no
entrietecería ni un momento la alegría de sus Embmtes.
~1:1 Quijote, al contrario, nos conmueve á la vez que nos
divierte¡ se hace respetar al hacernos reir, y los burlones
•endurecidos compadecen secretamente sus infortunios.
Es que e l valiente Caballero de la :\lancha oculta. el
alma. de un héroe bajo el saco de un loco, y q~e sus actos mM ab~urdos no son más que la desviación de una
idea sublime. Protegerá los débiles, castigará los malva·d?s, enderezar entuertos, desfacer agravios, ejercer la. magistratura del acero vengador en todos los caminos reales
de la v~da hum:llla: he aquí el programa de su empresa.
Sus qmmeras tienen el vuelo de las águilas su locura se
cierne sobre él con las alas de la victoria. '
Tal es Don Quijote, el ideal hecho carne, la abstracción
hec~a hombre. Sobre la visera de su grote~t-0 casco está
escnto un desafío al mundo exterior: •¿Qué hay de nueV!) entre ':ºs&lt;;&gt;tros y yo? La realidad se,venga del desprecio que pubhcamente, tiene para ellas con crueles repre-

,

salias: detiene con los más
viles obsMculos sus más
arrogantes empujes: vuelve poh•o sus más hermo·
sas visiones. Todos sus
sueños se derrnmban, sus
fantasmas se désfiguran.
Toma una sórdida venta
por un magnífico :palacio
y á horroro!'as ::IIaritomes
por una deslumbradora
sultana. Cada hazafia termina en revuelta indescriptible: conquista una
bacía, pro,·oca uno~ molinos de \'iento, revienta
unos cueros, hace pedazos unos manequíes, vence clérigos y monje~. El
peligro, aun cuando es serio, no lo toca: los leones
de quienes abre la jaula,
le vuelven desdefiosamente la espalda, los toros lo pisotean sin darle
conloscuernos. "Veáque
te maten á otro parte!"
Así parece que le dicen
las cosas ó los séres provocados por él. La fatalidad corresponde á las
estocadas con palizas.

.

M odelos de prendas pa ra rec e pción.

Es~ es ~do: s.embrando absurdos beneficios, recoge inmerec1da mgra.t1tud. Las falsas víctimas de que se declara defensor se vueh•en contra él con irritados semblantes. Sancho sólo se engaña durante una hora. Don Quij&lt;;&gt;te desde _el principio hasta el fin de la. cruzada, salta hacia lo sublime y cae sobre el ridículo.
Y sin embargo, el Ca.ballero de la ::lfancha sigue siendo
noble Y grande en medio de las decepciones que lo abru•
Il;lan. BurlM~o por todos, es in\,ilnerable ante el desprecio. To~o miente en su derredor excepto su valor. Con
el heró1co furor de un valiente de Romantesco se baiia
en la sangre de los cueros; cae en el piso d~ una bo-

nos. Está sentado en su sillón; su noble y valiente persona ha sido vestida y adornada; su rostro lleno de gra.vedad, esta descubierto. Tiene á su lado su famosa espada Tizona. No parece muerto sino vivo y muy honrado.
PABLO DE SAIXT VICTOR.

Vivimos con nuestros defectos como con los perfumes
que llevamos encima: ya ni siquiera los sentimos; y sólo
incomodan á los demás.
.Mad. de Lambert.

�EL MUNDO

PAGINAS CURIOSAS
EL POLVO EN LA NATURALEZA.

Sin polvo no veríamos azul el firmamento; el cielo estaría más negro que en noches sin luna. En ese fondo
obscuro brillaría el sol con aguda intensidad, y la superficie de la tierra estaría caracterizada por vivos contrastes
de luz intensa y obscuridad profunda. La luna y las estrella&amp;--viaibles durante el día-apenas podrían mitigar
un tanto esos cambios bruscos. La iluminación de la tierra sería semejante á la que se observa en la luna, cuando se la mira por un telescopio; porque en nuestro satélite no exie:te envoltura atmosférica y no hay, por consiguiente, polvo en suspensión.
Al polvo que flota en nuestra atmósfera debemos del
todo el goce de una luz suave y uniforme-para la cual
están nuestros órganos visuales adaptados especialmente
-y nada contribuye más :í la belleza y varied~d de los
paisajes que ese mismo menudo polvo.
- Acabamos de ver cómo el polvo hace luminosa toda la
bóveda celeste. pero falta explicar por qué se reflejan de
preferencia los rayos azules de la luz blanca del sol, mientras que los verdes, amarillos y rojos casi no sufren esa
perturbación. Todo depende del tamaño de las partículas
de polvo que flotan en el aire. Las corrientes aéreas, apenas tienen fuerzas para llevar á todas las capas atmosféricas las mils menudas partículas, y solamente éstas son
las de significación en el fenómeno eri cuestión.
Basta en efecto, considerar el mecanismo de la luz y la
brevedad y ~quefiez de las olas del éter, que constituyen la esencia de aquella. Esae olas varían muchísimo en
longitud, aunque todas son de tamafios microscópicos.
El menudo polvo atmosférico contiene muchas partículas
suficientemente grandes para reflejar las olas cortas del
éter, características del color azul, mientras que se encuentran pocas apropiadas para reflejar las olas correspondientes al verde y al amarillo, y más raras aún las
que podrían quebrar las largas olas etéreas del color rojo.
De aquí que la luz roja pase por la nube tenue de polvo
que nos circunda y nos envuelvei sin que sufra mayor alteración. Los rayos azules, por e contrario, son interceptados y esparcidos y se vuelven visibles. Por esta razón,
el más menudo polvo, y así también la atmósfera, aparecen azules.
Pocos habrán dejado de observar que la corona de humo que se forma cerca de la parte encendida de un cigarro es azúl, al p~so que el ~u~o que se exhala y pasa de
allí es blanquecmo. En el ultimo caso, "las partículas ya
unidas pueden reflejar la luz blanca. Así también, en los
campos, en días despejados, el cielo se presenta de un bello color azul, mientras que la atmósfera de las ciudades
se ve.blanquecina, ácauea de las gruesas partículas en suspenS1ón.
El intenso color azul del cielo se observa especialmente en las grandes alturas de las montañas, porque la atmósfera, enrarecida ya, apenas puede soportar partículas
de po1vo muy menudas, y si se lograra ascender lo suficie nte, hasta que desaparecieran casi por completo, se vería n egra la bóveda celeste. Cuando se dirige la vista á
0

las capas inferiores de la atmósfera, en el horizonte, todo
palidece.
Pero cabe preguntar: ¿por qué el cielo de Italia y el de
los trópicos es de un azul más intenso que en otras ~rtes? ¿Será que el pol,o es más menudo en estas localidades? A la verdad que lo es; no porque allí no se levante
pol'l"o grueso, sino porque en esos climas las partículas de
polvo pronto se saturan de humedad y se vuelven más
grandes y pesadas. Al contrario, en las regiones cálidas,
el vapor de agua no se condensa tan presto en los polvos
flotantes, y solamente se convierte en nubes cuando ha
sido arrastrado por las corrientes de aire á grandes alturas.
Réstanos considerar, sin duda, el papel más importante que desempeñan las partículas de polvo en la Naturaleza: su influencia para terminar las lluvias, por la condensación del vapor acuoso en torno de ellas, como núcleo. Se puede aceptar como hecho comprobado, que de
toda el agua evaporada por el calor solar de la superficie
de los mares, ni una sola gota vuelve á descender sin que
haya sido condensada sobre una partícula de polvo. La
demostración es sencilla. Tómese un vaso de regular tamafto y llénese de aire filtrado por un filtro grueso de algodón, hasta que todas las particulas de polvo que existen
en el aire hayan desaparecido. Diríjase luego una corriente de vapor de agua al mismo vaso, y se observará
que permanece completamente transparente, y por consigruente imvisible, sin la apariencia nublada familiar á
todo mundo. Se notará, sin embargo, que las paredes internas del vaso principian á bumedt&gt;eerse, porque el vapor se condensa ~ n ene caso á medida que se enfría. Pero si en lugar del aire purificado, se sopla aire ordinario,
cargado de polvo, inmediatamente se tormará una nube
de vapor, y poco á poco principiará 1t caer en el vaso una
lluvia menuda, debida á la pronta condensación sobre las
partículas de polvo.
Así, pues, sin polvo atmosférico no tendríamos nieblas, nubes, lluvias y nevadas; no gozaríamos de brillantes y hermosas puestas de sol; no agradaría nuestra
vista un cielo profundamente azul. La superficie misma
de la tierra; los árboles, las casas, los animales y hasta el
hombre, serían los únicos objetos en donde el vapor
acuoso vendría á condensarse, y tan pronto como el aire
ll~ra _á enfriarse lo su~cient~, todo quedaría empapado.
En invierno, todo estaria cubierto de una costra de hielo. Nuestros vestidos seeaturarían de humedad y de nada servirían abrigos y paraguas. El aiie, cargado de humedad, penetraría basta el interior de nuestras habitaciones y los muros y muebles se humedecerían contínuamente. En una palabra, el mundo que habitamos
sería enteramente distinto, si no existiera el polvo en
los espacios.
Apenas los hombres de ciencia principiaron á darse
cuenta del papel importate que desempeña el polvo en la
Naturaleza, se apresuraron á poner los medios para contar el número de partículas en un espacio dado. En Londres y en París, en la superficie, se ha hallado que un
centímetro cúbico de aire, contiene poco menos de un
cuarto ?e millón ele partfc;~las de polvo en suspensión.
En la cima de la torre de E1ffel se cuenta apenas la mitad de este número, mientras que en las cumbres más

DOMINGO

24

DE ENERO DE

1asn

el!lvadas de los Alpes, no hay sino doscientas partículas
por centrímetro. Gran parte del polvo que se encuentra
en las altas regiones de la atmósfera, es polvo cósmico,
compuesto de hierro y carbono, como los demás meteoritos.

J.

DB LA

C.

•

POSADA.

=== === ===== ==- - -

NUMERO 5.

TOMO 1,

CHA.RITAS.

A Yicente de Paul, nuestro Rey Cristo.
Con dulce lengua dice:
-Hijo mío, tus labios
Dignos son de imprimirse
En la_herida que t:l ciego
En mi costado abrió. Tu amor sublime
Tiene sublime premio: asciende y goza
Del alto galardón que conseguiste.
El alma. de Yicente llega al coro
De los alados Angeles que al triste
2\fortal custodian: eran más brillantes
Q~e los celestes astros. Cristo, sigueDi¡o al amado espíritu del Santo.y e entonces la región en donde existen
Los augustos Arcángeles, zodiaco
~ di:1-mantina nieve, indestructible
EJército de luz y mensajeras
Castas palomas ó águilas insignes.
Luego la majestad esplendorosa
Del coro ~e. los Príncipes
Que las d1vmas órdenes realizan
Y en el humano espíritu presiden;
El coro de las altas Potestades
Que al torrente infernal levantan diques·
El coro de las místicas Virtudes
'
Las huellas de los mártires
'
Y las intactas manos de las vírgenes·
El coro prestigioso
'
Delas Dominaciones que dirigen
Nuestras almas al bien, y el coro excelso
De los Tronos insignes,
Que del Eterno el solio
Cariátides de luz indefinible,
Sostienen por los siglos de los siglos,
Y el coro de Querubes que compite
Con la antorcha del sol.
Por fin, la gloria
De teológico fuego en que ee erigen
Las llamas '\ivas de inmortal esencia.
Cristo al Santo bendice
Y así penetra el Serafín de Francia
Al coro de los ígneos Serafines.
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ED.PINIUD

loe grandes artistas son poco habladores.

En Zuric~ ha podido yerse al gran poeta G. Keller, y
al célebre pmtor Ronckm, sentados uno junto al otro en
el café, pasar horas enteras sin pronunciar más que diez
ó doce palabras.
Mr. A. Zullivan refiere lo mismo de Rubinstein.
-Una noche-dice-fuí á visitará Rubinstein al hotel
donde se hospedaba. l\Ie dió un apretón de manos salimos á una galería, me dió un cigarro de papel, nos ~ntamos uno fren_te al _otro, en cómodas. mecedoras; después
de un largo silencio pregunté á Rubmstein:
--Os agrada mucho Beethoven, ¿no es verdad?
-Sí.

-¿YWagner?
-No.
Lu~_go seguimos meciéndonos y fumando; á las dos horas d1Je:
-Es tiempo ya de retirarme.
-No, no--conteetó Rubinstein.-¡Se habla tan á gusto
con vos!
. Me quedé y continuamos meciéndonos y fumando. Hacia la madrugada me levanté y exclamé:
-Me marcho: hemos hablado ya bastante.
Rubinstein sacó su reloj, y viendo la hora afladió:
-¡Las dos y medial.. .... ¡Es extraordinario lo pronto
que pasa el tiempo cuando se está en agradable compañía!

PARIS-37,Bou}ddeStrasbourg-PARIS

ESENCIA CUADRUPLA

Cft~ ~t/za
PERFUME ])ELIO.A...DO y PERSISTENTE

"~Iuerto á la libertad, nació á la historia
Y es eu sepulcro el templo de la gloria!n'
Un aerolito:
-Id y preguntad al mundo de que yo formé parte; que
hizo de los sepulcros -de sus sabios y de sus héroes.

G.

GA:RCIA HAM!LTO~••

crrcrkicnes

ae

Gmor.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

PAGINAS CURIOSAS
EL POLVO EN LA NATURALEZA.

Sin polvo no veríamos azul el firmamento; el cielo estaría más negro que en noches sin luna. En ese fondo
obscuro brillaría el sol con aguda intensidad, y la superficie de la tierra estaría caracterizada por vivos contrastes
de luz intensa y obscuridad profunda. La luna y las estrella&amp;--viaibles durante el día-apenas podrían mitigar
un tanto esos cambios bruscos. La iluminación de la tierra sería semejante á la que se observa en la luna, cuando se la mira por un telescopio; porque en nuestro satélite no exie:te envoltura atmosférica y no hay, por consiguiente, polvo en suspensión.
Al polvo que flota en nuestra atmósfera debemos del
todo el goce de una luz suave y uniforme-para la cual
están nuestros órganos visuales adaptados especialmente
-y nada contribuye más :í la belleza y varied~d de los
paisajes que ese mismo menudo polvo.
- Acabamos de ver cómo el polvo hace luminosa toda la
bóveda celeste. pero falta explicar por qué se reflejan de
preferencia los rayos azules de la luz blanca del sol, mientras que los verdes, amarillos y rojos casi no sufren esa
perturbación. Todo depende del tamaño de las partículas
de polvo que flotan en el aire. Las corrientes aéreas, apenas tienen fuerzas para llevar á todas las capas atmosféricas las mils menudas partículas, y solamente éstas son
las de significación en el fenómeno eri cuestión.
Basta en efecto, considerar el mecanismo de la luz y la
brevedad y ~quefiez de las olas del éter, que constituyen la esencia de aquella. Esae olas varían muchísimo en
longitud, aunque todas son de tamafios microscópicos.
El menudo polvo atmosférico contiene muchas partículas
suficientemente grandes para reflejar las olas cortas del
éter, características del color azul, mientras que se encuentran pocas apropiadas para reflejar las olas correspondientes al verde y al amarillo, y más raras aún las
que podrían quebrar las largas olas etéreas del color rojo.
De aquí que la luz roja pase por la nube tenue de polvo
que nos circunda y nos envuelvei sin que sufra mayor alteración. Los rayos azules, por e contrario, son interceptados y esparcidos y se vuelven visibles. Por esta razón,
el más menudo polvo, y así también la atmósfera, aparecen azules.
Pocos habrán dejado de observar que la corona de humo que se forma cerca de la parte encendida de un cigarro es azúl, al p~so que el ~u~o que se exhala y pasa de
allí es blanquecmo. En el ultimo caso, "las partículas ya
unidas pueden reflejar la luz blanca. Así también, en los
campos, en días despejados, el cielo se presenta de un bello color azul, mientras que la atmósfera de las ciudades
se ve.blanquecina, ácauea de las gruesas partículas en suspenS1ón.
El intenso color azul del cielo se observa especialmente en las grandes alturas de las montañas, porque la atmósfera, enrarecida ya, apenas puede soportar partículas
de po1vo muy menudas, y si se lograra ascender lo suficie nte, hasta que desaparecieran casi por completo, se vería n egra la bóveda celeste. Cuando se dirige la vista á
0

las capas inferiores de la atmósfera, en el horizonte, todo
palidece.
Pero cabe preguntar: ¿por qué el cielo de Italia y el de
los trópicos es de un azul más intenso que en otras ~rtes? ¿Será que el pol,o es más menudo en estas localidades? A la verdad que lo es; no porque allí no se levante
pol'l"o grueso, sino porque en esos climas las partículas de
polvo pronto se saturan de humedad y se vuelven más
grandes y pesadas. Al contrario, en las regiones cálidas,
el vapor de agua no se condensa tan presto en los polvos
flotantes, y solamente se convierte en nubes cuando ha
sido arrastrado por las corrientes de aire á grandes alturas.
Réstanos considerar, sin duda, el papel más importante que desempeñan las partículas de polvo en la Naturaleza: su influencia para terminar las lluvias, por la condensación del vapor acuoso en torno de ellas, como núcleo. Se puede aceptar como hecho comprobado, que de
toda el agua evaporada por el calor solar de la superficie
de los mares, ni una sola gota vuelve á descender sin que
haya sido condensada sobre una partícula de polvo. La
demostración es sencilla. Tómese un vaso de regular tamafto y llénese de aire filtrado por un filtro grueso de algodón, hasta que todas las particulas de polvo que existen
en el aire hayan desaparecido. Diríjase luego una corriente de vapor de agua al mismo vaso, y se observará
que permanece completamente transparente, y por consigruente imvisible, sin la apariencia nublada familiar á
todo mundo. Se notará, sin embargo, que las paredes internas del vaso principian á bumedt&gt;eerse, porque el vapor se condensa ~ n ene caso á medida que se enfría. Pero si en lugar del aire purificado, se sopla aire ordinario,
cargado de polvo, inmediatamente se tormará una nube
de vapor, y poco á poco principiará 1t caer en el vaso una
lluvia menuda, debida á la pronta condensación sobre las
partículas de polvo.
Así, pues, sin polvo atmosférico no tendríamos nieblas, nubes, lluvias y nevadas; no gozaríamos de brillantes y hermosas puestas de sol; no agradaría nuestra
vista un cielo profundamente azul. La superficie misma
de la tierra; los árboles, las casas, los animales y hasta el
hombre, serían los únicos objetos en donde el vapor
acuoso vendría á condensarse, y tan pronto como el aire
ll~ra _á enfriarse lo su~cient~, todo quedaría empapado.
En invierno, todo estaria cubierto de una costra de hielo. Nuestros vestidos seeaturarían de humedad y de nada servirían abrigos y paraguas. El aiie, cargado de humedad, penetraría basta el interior de nuestras habitaciones y los muros y muebles se humedecerían contínuamente. En una palabra, el mundo que habitamos
sería enteramente distinto, si no existiera el polvo en
los espacios.
Apenas los hombres de ciencia principiaron á darse
cuenta del papel importate que desempeña el polvo en la
Naturaleza, se apresuraron á poner los medios para contar el número de partículas en un espacio dado. En Londres y en París, en la superficie, se ha hallado que un
centímetro cúbico de aire, contiene poco menos de un
cuarto ?e millón ele partfc;~las de polvo en suspensión.
En la cima de la torre de E1ffel se cuenta apenas la mitad de este número, mientras que en las cumbres más

DOMINGO

24

DE ENERO DE

1asn

el!lvadas de los Alpes, no hay sino doscientas partículas
por centrímetro. Gran parte del polvo que se encuentra
en las altas regiones de la atmósfera, es polvo cósmico,
compuesto de hierro y carbono, como los demás meteoritos.

J.

DB LA

C.

•

POSADA.

=== === ===== ==- - -

NUMERO 5.

TOMO 1,

CHA.RITAS.

A Yicente de Paul, nuestro Rey Cristo.
Con dulce lengua dice:
-Hijo mío, tus labios
Dignos son de imprimirse
En la_herida que t:l ciego
En mi costado abrió. Tu amor sublime
Tiene sublime premio: asciende y goza
Del alto galardón que conseguiste.
El alma. de Yicente llega al coro
De los alados Angeles que al triste
2\fortal custodian: eran más brillantes
Q~e los celestes astros. Cristo, sigueDi¡o al amado espíritu del Santo.y e entonces la región en donde existen
Los augustos Arcángeles, zodiaco
~ di:1-mantina nieve, indestructible
EJército de luz y mensajeras
Castas palomas ó águilas insignes.
Luego la majestad esplendorosa
Del coro ~e. los Príncipes
Que las d1vmas órdenes realizan
Y en el humano espíritu presiden;
El coro de las altas Potestades
Que al torrente infernal levantan diques·
El coro de las místicas Virtudes
'
Las huellas de los mártires
'
Y las intactas manos de las vírgenes·
El coro prestigioso
'
Delas Dominaciones que dirigen
Nuestras almas al bien, y el coro excelso
De los Tronos insignes,
Que del Eterno el solio
Cariátides de luz indefinible,
Sostienen por los siglos de los siglos,
Y el coro de Querubes que compite
Con la antorcha del sol.
Por fin, la gloria
De teológico fuego en que ee erigen
Las llamas '\ivas de inmortal esencia.
Cristo al Santo bendice
Y así penetra el Serafín de Francia
Al coro de los ígneos Serafines.
RUD!l:N D..uúo.

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ED.PINIUD

loe grandes artistas son poco habladores.

En Zuric~ ha podido yerse al gran poeta G. Keller, y
al célebre pmtor Ronckm, sentados uno junto al otro en
el café, pasar horas enteras sin pronunciar más que diez
ó doce palabras.
Mr. A. Zullivan refiere lo mismo de Rubinstein.
-Una noche-dice-fuí á visitará Rubinstein al hotel
donde se hospedaba. l\Ie dió un apretón de manos salimos á una galería, me dió un cigarro de papel, nos ~ntamos uno fren_te al _otro, en cómodas. mecedoras; después
de un largo silencio pregunté á Rubmstein:
--Os agrada mucho Beethoven, ¿no es verdad?
-Sí.

-¿YWagner?
-No.
Lu~_go seguimos meciéndonos y fumando; á las dos horas d1Je:
-Es tiempo ya de retirarme.
-No, no--conteetó Rubinstein.-¡Se habla tan á gusto
con vos!
. Me quedé y continuamos meciéndonos y fumando. Hacia la madrugada me levanté y exclamé:
-Me marcho: hemos hablado ya bastante.
Rubinstein sacó su reloj, y viendo la hora afladió:
-¡Las dos y medial.. .... ¡Es extraordinario lo pronto
que pasa el tiempo cuando se está en agradable compañía!

PARIS-37,Bou}ddeStrasbourg-PARIS

ESENCIA CUADRUPLA

Cft~ ~t/za
PERFUME ])ELIO.A...DO y PERSISTENTE

"~Iuerto á la libertad, nació á la historia
Y es eu sepulcro el templo de la gloria!n'
Un aerolito:
-Id y preguntad al mundo de que yo formé parte; que
hizo de los sepulcros -de sus sabios y de sus héroes.

G.

GA:RCIA HAM!LTO~••

crrcrkicnes

ae

Gmor.

�"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.
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MÉXICO

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Números sueltos, 50 centa,·os.
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cuadro palpitante, impregnado de obscuros manchones,
que no ha agradado á. los chauvini8teS franceses, y que tampoco será del agrado de ciertos periodistas extranjeros
residentes en nuestra República.
Es cierto, dic.:: Fouquier en las columnas del Fígaro, este
cuadro se horrible. ¿Pero por qué rehusarse á verlo? ¿Porqué atenuar los colores? El patriotismo no consiste en
ocultar los defectos de un hombre, los desalientos de un
ejército, de un pueblo entero. Xegar la falta es propio de
la debilidad de los niños. Lo viril es reconocerla, expiarla y repararla.
Estas enérgicas frases indican que ya principia á abrirse
paso, it través de arraigados prejuicios sociales la voz de
la verdad, que es la única que debe informar al patriotismo de buena ley, sincero y robusto.

QH cDl.cta10 bd gigantr.

Es indudable que la proximidad de los Estados Unidos
ha de influir por modo poderoso en el desarrollo material, económico y político de nuestra República. La nación vecina no es solamente un amplio mercado de conRÉGISTRADO OOMO ARTÍCULO DE SEGt:XD.\ CLASE.
sumo para los productos nacionales, sino también un foco de aonde recibimos buenas ráfagas de luz. )Iéxico se
«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Canadá encuentra füicamente colocado en condiciones ventajoThe Spanish American Newspaper Company, 136 Liber- sas para aprovecharse de una civilización que, dígase lo
ty St. New York, E. U.»
que se quiera, y hecho el balance entre las cantidades positivas y las negativas de la cuenta corriente abierta por
esta nacionalidad al progyeso, siempre arroja un saldo
favorable.
Inyecciones saludables de capitales americanos han venido á. difundirse por nuestras arterias sociales, que de.Sitmpre tl jocobinhnno.
vuelven en oleadas de riqueza pública las energías que
les han sido transmitidas. Las enseñanzas de un pueblo
Un diario de esta Capital acaba de acusar de inconRe- fortalecido en el trabajo, repleto de actividades, diligente
cuencia á otro colega, que, habiendo elogiado sinceramen- y luchador por la existencia, al ponerse en contacto con
te el nuern plan de estudios de la Escuela Preparatoria, nuestra anemia tradicional, ha de arrancarnos de ese maha expresado sus temores de que el tiempo asignado á. ca- rasmo en que yacemos, y en la lucha de la competencia,
da materia no baste para adquirir un conocimiento com- el trabajo mexicano ha de salir fortalecido y sano.
pleto. Es un vicio de nuestro caTácter no admitir sino
Y este fenómeno ya lo estamos observando: al alicienuna aduú1•r,1·i6n inrondicional ó una feroz intolcranrin hacia te de una demanda creciente de productvs mexicanos
toda mate1iade opinión por la prensa. Los periodistas es- hemos visto ensancharse la labor de los campos, los sala:
tán obligados á mostrarse de un horrible radicalismo, sea rios ameritan su tipo, se incorporan nuevos capitales á
en pro ó en contra de determinada idea, y el que se per- la tierra, y los cuadros de exportación acusan una alza
mite el lujo de desviarse un cienmilímitro de esta lfnea constante.
de conducta, trazada de antemano por una ley inflexible,
Y si en el campo econó1nico la influencia americana se
como una varilla de acero, corre el riesgo de ser envuel- traduce en un movimiento en pro de la .i:iqueza pública,
0
to en un proceso público como üico11. cc1u11te con sus en el terreno de la política llégannos excelentes suplos de
ideas.
un pueblo robustecido en el ejert.:icio de las instituciones
En el fondo de todas estas explicacione¡, aparece el jaco- liberales, severo admirador de las leyes y exacto en el
binfamo &lt;,on su criterio de sect¡¡rio y su programa de per- cumplimiento de sus deberes. ¿Cómo han de pasÍlr inadseguidor. Así, los partidos políticos ban sido, durante vertidos estos hechos para los que, como nosotros, colargos años, instrumentos de odios desenfrenados, de menzamos á hacer nuestros primeros aprendizajes en
n:,ncore~ interminables, ima~inando cada uno para su la Democracia?
adversario planes de extermmio, fórmulas de tortura,
Como fenómeno digno de mención, recordaremos que
irreconciliables, no ya en sus elementos constitutivos, mejoras de la importancia de la instalación del teléfouo
sino en hechos y principios comunes á la especie huma- y el alu,m~rado eléctrico se han util\zalo en la Capital de
11a. Un buen liberal no debía estar nunca de acuerdo con la Repubhca, mucho antes que eu importantes capitales
un conservador sobre niiiq11m( materia, y un buen conser- europeas.
vador se encontraba en el debn de no aceptar ninguna
Como en los tiempos de Yoltaire, la luz l'iene siempre del
afirmación de un liberal c1ud1J11iem 911e ella (uese. De este Xorte!
modo se era fiel al grupo á que se pertenecía, aunque se
desertase de la verdad y de la justicia.
Semejante criterio es el que ha creado el sistema de la
condicionalidad absoluta é indiscutible, sólida como una
pirámide igipcia y resistente corno un muro de gr-anito.
En virtud de esta doctrina, lo ac~ba de decir un periódico, el hombre que protesta guardar y hacer guardar una RESUMEN.-EI Senado americano y la cuestión de
ley, jamás tiene el derecho de juzgar esta ley, ni presenCuba.-Denuncias y acusaciones.-España y Estatar las observaciones y las modificaciones que este juicio
dos Unidos.-EI fin de una adminis\ración.-EI Conle inspire; todo el que haga conocer las deficencias de una
de Mouravieff en París, y el Presidente Faure en San
legislación á la que se halla sometido, sení considerado coPetersburgo.-¿Esperanzas ó amenazas?
mo un ap6R/&lt;Ila y_ un traidor. y aunque hasta en los concilios se ha discutido la infalibilidad de los Papas, los liberales pertenecientes á esta escuela, han hecho pasar el óleo
¡Cuánta actividad la desplegada por el Senado americasanto .de los_ungidos del Señor á la cabez-a de los legisla- no en estos últimos días! La cuestión de Cuba, palpitandores.
te de interés, el tratado de arbitraje general cou la Gran
En virtud de este criterio también, un escritor públi- Bretaña en el que están fijas las miradas del mundo el Caco 9-ue se muestra conforme con. el espíritu de un prin- nal de Nicaragua, donde se puéde decidir la predo~inancipio cualquiera, esM forzado á mostrarse igualmente cia de los Estados U nidos sobre el hemisferio occidental
conform~ CO? la forma en que se aplique este principio, han sido las tareas preferentes á que se han dedicado en 1l
y el partidario de la pena de 1twede debe aplaudir que se alta Cámara. La proposición de l\Ir. Camerún que al
principio de este periodo legislati v0 fué como el 'botafueaplique ésta á los inocentes.
Tan absurdo ra~ical_ismo es impr~pio de _hombres que go que incendió en patrio~ismo los corazones e~pañoles
pretenden haber limpiado sus espíritus de irritantes pre- ha 1:ido el asunto principal, y sostenida por otro senado;
J';lici~s políticos y f~ndir en una harmonía general con- que en elocuente frase ha estudiado el asunto desbordánciencias entenebrecidas por pasiones deprimentes ya dose en acusaciones contra el gobierno y la dirección cipor fortuna calmadas y adormecidas en la nueva e'tapa vil y m_ilitar de Cuba y ensalzando á los rebeldes que en
la mamgua luchan desesperados por la soñada indepenque ha comenzado á recorrer la República.
dencia, ha sido el odjetivo de la pasada semana.
Y no es sólo el orador americano el que en los pasados
días ha lanzado tremendas acusaciones contra el General
\\'eyler, periódicos españoles de no escasa importancia se
han atrevido á desc':lbrir la llagaq~e _la corroe, han mosEn Francia, como en México, se ha comenzado á hacer trado en toda su honble desnudez nc10s y miserias en la
una saludable campaña contra ese sentimiento malsano administración pública de la Gran Antilla, denunciándoq'!-e, piet!lndiE;ndo tener sus orígenes en el amor á lapa- los á la Nación señalándolos al Gabinete responsable
t!'.'Ja, se me~ a reconocer todo hecho que acusa una debí - para que acuda su remedio.
Mas así como los hechos denunciados por El Heraldo y
h~d, ~n v1c10, un defe?to, ó una vergüenza nacional. Un
periodista francés, ~nnque Fouquier, acaba de defender El Imparcial de Madrid, causaron en los primeros momenco_n mucha eloca~nc1a y mucha lógica, un libro de un es- tos p!"ofunda senP.ación en los círculos sociaies y políti~:ntor _mso, relativo á las guerras napoleónicas en el gran cos, y lueg,1 se desvanecieron las. acusaciones se demostró su falseda_d ó se_ e~contró decidido el ap~yo oficial,
imoeno.
. ~~tural~~i:te, ~l public_ista ruso, desprendido del pre- para que laP co•as s1gmera11 su marcha señalada así tamJU1c1~ patnotic&lt;?, ha escrito páginas que, naturalmente bién en los Estado_s _Unidos,. ,í la gran excitació1{ que protambién, h8'.n. disgustado á un grupo de espíritus un el vocaron las proposic10nes prnneras, presentadas en el ¡;;eque el chauvmWM ha hecho profundos estragos. ¡Qué mu- !1ado para el reconocimiento de la beligerancia 6 de la
?ho que e~to ocu~ á ?-n escritor extranjero, cuando el mdependencia de Cuba, á la explosión de sentimientos
1~ustre Tarne se v_1ó obligado á expatriarse en el centena- francamente favorables ,í la insurrección, sucedió una
no de la Revolución-ídolo derribado de su pedestal por discusión meramente doctrinal en la prensa y en la triel Maestro-ante el temor de ser víctima de alaún
atro- buna sobre las limitaciones que pudiera tener el Concrre0
pello!
so, según laCon~titu_~iún, en s~s facultades sol.ieraná~, y
El escritor ruso ha hecho ele la campañá. de Rusia un sobre la detcrm10ac10n de qmen debía hacer el reconoTodo pago debe ser precisamente adelantado.

Nota, tttitorittlcs.

•

DOMINGO 31 DE ENERO DE 18!n

EL MUNDO

66

lJtrlítiCtt ®tncraL

l)atriotisma lJ "1i)ntriottrismo."

l

cimiento y la declaración de beligerancia, si las C.lmaras
Unidas 6 el Presidente de la República.
rt., ,
Y pasó el entusiasmo; la actitud de Cleveland y de su
Secretario de Estado moderó los ardores, y ahora apenas
si la voz de Mr. Turpie ha podido despertar los arrebatos
populares que hace un año estallaron á las puertas mismas de la.representación nacional.
Es que el gobierno americano, práctico ante todo y
enemigo de aventuras, ha manife6tado francamente su
plan de conducta, y en las postrimerías de una administraciónnohabíadedejaral nuevamente electo, las nebulosidades de un conflicto internacional, cuando en su opinión
no juzgaba prudente intervenir en Cuba como lo había
prometido. Es que también,-cualquiera que .sean las
declaraciones de la prensa oficial y oficiosa de las dos naciones comprometidas en el embrollo cubano-ha habido
alguna inteligencia secreta, oculta, y cuidadosamente reservada entre los gabinetes de Madrid y de la Casa Blanca, y ya puede considerarse bien recompensada 1a actitud asumida por Cleveland con las ofrecidas reformas
de tarifas, favorables al comercio americano en Cuba y
Puerto Rico.
De seguro que esas promesas han debido influir más
directamente -,n el aspecto_ relat~vamente tranquilo q~e
actualmente ofrece el conflicto hispano-americano ayer
candente y-amenazador, que las noticias propaladas repetidas una y otra _vez, ?ºn más ó men&lt;;&gt;s f_undamento, sobre
la completa pac1ficac1ón de las provmc1as ocidentales de
Cuba y _el cuasi aniqu~lamiento de la inmrrección;
Seme¡antes afirmac10nes en los momentos mismos en
que la prensa no cesa de publicar relatos de combates
con varia suerte y ~iversa importancia, podrán seducirá
otros que á los americanos que por de pronto, parecen ha-.
ber conseguido ventajas de consideración en sus relaciones mercantiles. Después, si l\Ir. Kinley quiere cumplir
con la plataforma republicana que lo elevó al poder podrán_ a_spirai: á los idealismos de r&lt;:dimir esclavos y' man_um1tir naciones, á. trueque de serios conflictos internacionales.

y

*

* nombrado un Secretario
No. contento el Czar con *haber
de Estado, que despertando "elos y envidias por una parte, es prenda se~ura de la firmeza de la alianza franco--rusa, por otra, qmere dar á entender á la culta Europa que
son falsas todas las versiones que han circulado sobre la
harmoní~ y cordialidad qui: l&lt;;&gt; unen á. la Gran República'
y que, le¡os de haberse entibiado sus relaciones y relajado los lazos que las uní_a;n, hoy más que nnnca, pretende
ostentar. la e,trec~a umon que hay entre Rusia imperial
y Francia republicana.
Por eso ªl?ª~ª~ exaltado al poder el Conde Mouravieff,
ei_nprende v~a¡e a P~r,s p:ira sellar esa alianza y para invitar al Pre~1'.1ente 1: aure, en n?mbre del augusto soberano, á un!l v1s1ta o_fic1al ~t la capital del Imperio moscovita
en la pr0x1ma primavera.
. A?nqve todos con~e~an la circunstancia eli\Pecial que
distingue al rn~evo mims~ro, y es su tradicional sentimien~ ant1ger1_nám?o, no qmeren confesar que su viaje á Paris pueda rnfh)1 ~ en ti: conservación de la paz; no quieren
v~r en, est~ v1s1ta m:~s que un efecto de pura cortesía,
a¡eno a to&lt;;i-a p~evenc1on que altere la buena amistad, que
en la ap:menc1a es la base de las relaciones de todas la8
potencia,¡ enropea8.
Ahicin:1do~ con FU op_timismo digno de alabanza, apartan lus o¡os de los formidables elementos de guerra que
va acum?lando Rusia á las orillas del Ponto Euxino, sin
q?e exphqne esa con_centraci6n de fuerzas la solución pacifica que las potencias han dado al parecerá la cuestión
armema.
_Ojalá s~s esperanzas sean fundadas, y no resulte ningun_confücti:i. :Nunca han estado más cerca las tempestade~ internacionales, que cuando los gabinetes se han eropenado en darse mutuamente pruebas de cordial confianz~. N u nea aparece más sereno el piélago, que cuando los
yientos callan_ y las olas se abaten hasta convertirse en '
rnmenso espe¡o azul, como para prepararse á la furia desenfr_enada de 1?,ª elementos en cercana borrasca.
•
O¡alá esa umon del Imperio del norte con la República
d~l centro de Europa, 9-ue sancionará de modo solernne
é rnduda~le la presencia de M. Faure en San Petersburgo, C?nst1tuyendo fuer¿a incontrastablf,, sea en verdad
nunc10 ~eguro de paz y no heraldo fatídico de guerra y
exterm1mo.
X.X.X.
28 de Enero de 1897.
OTRO PAGO DE $3,000 DE "LA MUTUA"
El'tI l'tIEXICO,

Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.-México.
Presente.
Muy señor mio:
«Tru~agradec~da á. usted como digno representante de.
e u~uaf Life Insurance Company of New York» en
esta Rel?u~lica le dirijo la presente para manifestarle mi
reconocim1emo_ por la eficacia y prontitud en el pago de
~$1!,0f) tres mil pesos, valor de la póliza núm. 518,748'
Da¡G ~llual estvo asegurado ~ mi favor mi esposo el Sr:
1t er!D-0
;
nno~, Y cuyo importe recibí hoy ante el
8
~ - t O ano D. Damel Castañeda en la oficina de «La. ·

N

1

J.l U

ua.)&gt;

Para C?nocimiento· de los asegurados en la referida
Compañia Y por creerlo de interés público autorrzo á
uste,d para dar publicidarl. ,t la presente.
'
Qt1edo de usted coa tod:l C)nsideración á sus órdenes.
JOTITA

;u. DE Se::s:soR.

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

El CONCIERTO DEL LUNES ULTIMO

Nota postrera y brillantfaima de las fiestas con que la
Sociedad Mexicana obsequió al Presidente de la Repúblic~ con motivo de sn nueva elevación al poder, fué el
eonc1erto daio en el Teatrí) nacional el lunes de la actual semana.
Yaliosos elementos se agyuparon para hacer de esa fiesta el clou d'or del obseqnio afectuoso de que se hizo objet-0 á nuestro primer ~Iaiistrado y entre ellos debemos
mencionar con predileccion al grupo artístico que tuvo á
su cargo la parte mnsical. Estaba constituido este grupo
por las Señc&gt;ras Virginia Galván de Nava, Isabel Watqon
de Gibbon, Srita, ~milia Gonz,ílez Cosio, Srita. Paulina
Zurita y ~rita. C.trmen Munguí!l. y por los Sres. José Xava, Alfonso García A.bello, A. Hermosa, Cárlos Menes~s
y Pablo de B,ng.\rdi, aquellas, h ermosas, distinguidas é
mteligentes; éstos hábiles y verdaderamente artistas.
El programa elegido con sumo gu•to fué el siguiente
que reproducimos como nn recuerdo de la fiesta.
I
Nñm. l. 2? acto de «Rigoletto," Verdi.
Reparto: Gilda Sra. Virginia Galv,ín de Nava.-Duca
Sr. José Nava.-Rigoletto, Sr. Alfonso de García Abe:
llo.-Sparafucile, Sr. A. IIerrnosa.-Coro.

II

~úrn. 2. Prúlogo «I. Plaglaci,n Leoncavallo, Sr. Alfonso dE&gt; García A.bello.
Núm. 3. «Mero et filie,» Gustavo Dampa, Sra. Isabel
Watson de Gibbon y Srita. Emilia Gon?.áloz Cosío.
Núm. 4 .. «Dio posente,» «Fausto," Gounod, Sr. Osear
Braniff.
. Núm. 5. «Snite » Gran Orquesta, Grieg. ( A) Le mantrn.-(B) Mort d 1Ase.-(C) Danee d' Amitra.-(D) Daos
le baile du Roi de llfanta~ne.
Núm. H. A.ria de las Joyas, «Fausto» Gounod, Srita.
PanUna Zurita.
Núm. 7. 2? Concieto. Piano y Orquesta, C. Saint Saens,
(A) Ali? Scherzaudo. (B) Presto, Srita. Carmen l\Iungufa.
Núm. 8. «C'est la» «Mignon," A. Thomas, Sra. Isabel
Watson de Gjbbon.
Nóm. 9. «I¡ Profeta,» Meyerbeer, Srita. EmiliaGozá.lez
Co~ío.
10. Obertura «Tanhauser,» Wagner, Gran Orquesta.
III
Núm. 11. T~rcer acto de«A.ida,n Verdi.
Reparto: A.ida Sra. Virginia Galván de Nava. - A.mneris, Sra. Isabel Watson de Gibbon.-R'\damés, Sr. José
Nava.-Amonasro, Sr. Alfonso de García Abello.-Ramfis, Sr. A. Hermosa.
IV
Núm. 12.-Ilimno Nacional.--Coro de señoras. señoritas y caballeros.
Director de orquesta, Sr. Carlos Meneses.
Director de escena, Sr. Pablo de Bengardi.
La Sra. Galvfo de Nava obtuvo en su parte de ejecución fervorosísimas muestras de aplauso, y {L fé nuestra
con sobrada justicia, pues posee cuanto es necesario para
enloquecerá un público inteligente: Voz dulce, bien timbrada y de amplia extensión, admirable escuela de verdadera maestra, belleza suma y elegancia indiscutible
co~5&gt; lo probó con los riquísimos y hermosos trajes que
luc10 en la escena. En cuanto á la Sra. ,vatson ele Gibbon
atrajo todas las miradas por su elegancia también y por
su consumada habilidad artística y las Sritas. González
Cosío, Zurita y Munguía formaron la trinidad más aaraciada que d~rse pueda.
º
La colabora&lt;;ión d-e los Sres. García, Abello, Hermosa,
l\Itneses, Nava, de Bengardien sus diversasatdbuciones
fué verdaderamente preciosa y la Nota· final, el Himno
coreado por encantadoras señoritas de nuestra buena sociedad, contribuyó al más cumplido remate de tan encantadora fiesta.
Al surgir aquellas notas marciales de bocas tan delicada.'!, de bocas de viva fresa, los santos Ideales de amor y
de patria, en di vino oonnubio fraternizaban en el alma! ...
Tarde lleg~mos para hablar del adorno. Ya los periódicos diarios le consagraron toda su atención. Empero no
podemos pasarlo en silencio y le consagraremos algunas
líneas que completará el grabado que publicamos.
1-:l adorno del pórtico fué sumamente sencillo: leves
gnías de laurel y encino sobre el cornizamento y parte de
111~ paredes. En el barandal rectangular de la parte alta
una cornisa elegante; abajo, artísticamente distribuidas
1111111erosas plantas, y algunos detalles decorativos del
JnPjnr gusto. Las escalera.a, tapizadas de rojo, estaban
tan, bién exornadas de plantas. En los muros laterales
grandes cortinajes de peluche y oro con bonitos lazos· á.
la l•ntr.i.da del patio había \lll busto en bronce del ob~e.quiado, en el centro de aureo disco y circundado por cor,ma de laurel y al pie del zócalo que lo sostenía, un guerrero trofeo de admirable vista.
En cuanto al salón el efecto qne producía con sus cuatrocientos cinc11enta focos incandescentes, veinte más de
arco y v~intitrés estrellas de siete focos cada u·na, era indescriptible. Los palcos y plateas sencillos pero habilisinrn mente adornados, eran grandes corbeilles de flores a ni•
rna~as y el -ealco presidencial, adornado de magnífico
terciopelo gumda obscuro, coronado por ,inn•a :íguila,
apoyada en amplio pabellón de seda, era de una scwra
-Opulencia.
La comisión de ornato presidida por el Sr. Yalleto pne·
de estar orgullo•a de su obra.
En_ cuanto á la concurrencia nada &lt;lirfamo• 1111e diera
una 1deJ1, aproximada de la eleganci·i., del b rillo, de la
h~rmosnra que de~plegó lo mejor de )léxico re unido ahí.
C1~remos los nombres ·qne hemos porl.ido anotar y bas~ra esto par-a que el lector se de cuenta ue lo que decrmoa.
~f'\orita Manuela del Villar; señor Doctor Oca!llpO. y
familia; señor Doctor Ortega Reyes, F ernandá y l\Ianue-

EL MUNDO

la del mismo apellido y Soledad de la Cagiga. Señoritas
Ana, Luisa, .Julia, Lupe y Elvira Arrillaga, iamiUas L'lvista, Collado, Marrón, Virginia Gavito, Sagaceta, Dr.
Gayón, Fernández del Castillo y señora, Sánchez de Lara, Montiel y familia, General Loera y señora, Coronel
Ramos Cadena y familia, Gobernadores Martín González •
y González Cosfo, Lic. Patiño Suárez, Manuel Larrañaga
Portugal y esposa, señor General Don Rosendo )Hrg_,uez
y familia, señor Ricardo Trejo y familia, Trinidad García, Aspe, Aldasoro, Paz, señora l\Lí.riscal de Morán, señora Lynch de Camacho, señor Julián Herrera y familia,
señor Bernardo Urueta y señora, sellor C.irlos Rivas y
señora, señor García Ramos, señora Juana Rivas de
irorres, señoras de Arista, Juárez, de S1nohez, Escudero
de Ortega, S.ínchez de Lara y señora, Lic. Rebollar y (sefiora, Sr. Ingeniero Tuteo Plowes y señora, Sr. Francisco González Cozío ( hijo ), señoritas i.\faría, Emilia, Luisa, Concepción y La11ra Fischer, señorita i.\Iatsson. de
blanco; Josefina G. de la Vega deZevada, Sritas. Ana,
Marta y María González Cosío
Entraña este concierto de tan brillante éxito gran sianificación; más acaso que ninguna de las anteriores fie~tas dadas en honor del Sr. PresidPnte. Fué una fiesta
ofrecida por la clase más elevada de l\Iéxico y concurrieron á. ell~ con sobra de expontaneidad y entusiasmo, todas ó casi todas nuestras familias distinguidas, que si hubo alguna que no estuviese ahí, fué debido ó á lutos ó á
falta de tiempo para prepararse ó alguna otra circunstancia de segundo orden. Las clases pudientes han mostrado pues con esa fiesta que aquilatan y apre'cian como
la gran masa del país, los beneficios de la actual administración.
La señora del Presidente, comprendiendo cuanto hubo
de expontaneo en est~ fiesta dedicada á su esposo, así
por parte de los orgarnzadores del concierto como de los
artistas, ba manifestado á aquellos su gratitud v la ha
testimoniado á estos que-las señoras sobre todo-con
tanta gracia se presentaron, luciendo traj•s elegantísimos
y del mejor gusto,-con delicados presentes hábilmente
escogidos.
. Concluyamos enviando nuestros plácemes á la alta sociedad mexicana y á los inmediatos or-anizadores de la
inolvidable fiesta.
º

.::::::!i&gt;1"~ ~q(@:....._~'f~~-rcz::::.
EL ECLIPSE DE MAÑANA

Notas instructivas.

M,iñana tendrá veri ficati vo un Eclipse anular de sol visible como p'lrcial en ~-Hxico, y que- principiando á las
2h. 27m. 393. de la tarde, terminará á. las 4h. 14m. 48s.
de la misma.
Par-éceno:; oportuno con este motivo dar á ntie5tros
lectores algunas notas científico-recreativa~ acerca de los
ecli~ses, debidas á la amenaé instructivaplumadeF!ammanon.
Todo objeto iluminado que no es traqp:irente prod11ce
una sombra en dirección opuesta á la de la' luz que
lo alumbra.
Observamos este hecho en nosotros mismos, ya nos hallemos al sol, ya estemos á la luz de la luna.
Por lo tanto, el globo terrestre prodnce constantemente detrás de él una sombra que se halb situada á la par·
te opuesta del sol. Ya hemos visto que la noche no es
otra cosa más que esta sombra.
¿Qué forma tiene y cuál es su lonaitud~
Si examinamos la causa que produce la luz 1 es decir el
sol, y nos fijamos en su magnitud y sn dista ncia, cdmprenderémos perfectamente la forma de esta sombra. Como el sol es mayor que la tierra, la sumbr,i producid'\ -por
ésta tiene la forma de un rastro cónico.
Este cono de sombra producido por la tierra. tiene en
la proximidad del globo que habitamos un diám&lt;&gt;tro de
3,180 leguas, como la.tierra misma. Va disminuyendo
poco á. poco, y se extiende hasta 108 veces el diámetro
de la tierra, es decir hasta 3'17,000 leguas y 'al llecrar allí
termina en punta.
º
•
Como la luna circula á 96,000 leguas de la tierra, le sucede algunas veces que pasa á través de esta sombra. Esto es lo que produce los eclip8e8 de luna.
El eclip,e es total e:uando la lu~a se sumerge enteramente tn la sombra arro¡ada por la tierra. Es parci.al cuando
pasando más lejos del centro de la sombra, no e~ á oculta la luna má.s que en parte, y se halla, por decirlo asi,
cortada por el contorno de la sn!!odicha sombra
Esta sombra de la tierra se halla rodeada de ~n anillo
menos obscuro, que se llama penumbra.
En efe~to, al_rededor de este cono de sombra los puntos
del espacio reciben la luz del sol, pero no en su tota idad. En las inmediaciones del cono de sombrn, se ve 1;11
poco de eol y solo un poco, porque la tierra oc11lt,\ lo demás, que es casi tod~ .. Un poco m.ls lejos se ve m .is todavía. Hasta llegar al s1t10 en que ee ve al di.seo enlero del
sol, la Ju~ no es completa: hay por lo tanto pen11mbra.
Los eclipses de luna no pueden tenC'r lng,lr m.:R que
c_uando la luna está. llena, pnP~ Pólo entone...,; &gt;&lt;e pnne la
tierra entre el sol y la luna. S1 la luna pasase jubtamente
detrás de la tierni., habría eclipses todos los meses; pero
no es así: porque al mo~erse, tan pronto pa~a por encima de la sombra de la t1~rra, como por debajo, en cuyos
casos está llena y no echp~11d;1.
El.eclipse no puede tener lugar más qne cuando pasa
precisamente por la parte opuesta al sol.
Quince días después de la luna llena viene la luna /lll f •
rn, ~ todos los meses pasarí'.1- la luna por delante del sol,
prec1Pamente ent,re /il y la tierra, Pi i&gt;n cur•o fne•e inv,iriablf:: pero l)a~a del nii1'1110 m,1,lo tan pron to u1i poco
por,Pnc1ma co1110 111~ poco pnr debajo riel sol.
Sólo cuando p!l.':'a ¡ust.o por delarHe-de l sol, Jo eclipsa.y PSto e_sto E&gt;S lo Ql\P se llama eclip.,e de .~ol
.
El eclipse es lotn l cuando los 3 centros del sol de la lu~a y de h, tierra P4,ín en línea recta, e~t-and0 ~! mi~mo
tiempo la luna suficientemPnte cerca , d~ uosotroi, par-.i.
parecernos mayor q ne el sol, pue1:to ·que la distancia de
la tierra á la luna varía.

Cuando sólo la primera de estas d os condiciones se
cumple, se verifica lo que se llama un ecli p¿e aimfor.
Cuando la luna no pasa precisamente delan re del sol y
no lo tapa m,ís que un p oco, el eclipse es 1n rcial.
Como se ve, la causa que produ~e tanto los eclip3es de•
sol·como los de lun:1 es muy sencilla. B.\Sta con')cer perfectame nte el movimiento de la luna al rededor de la
tierra para p oder anunciarlos con anticipación. Los astrónomos conocen tan píen este movimiento, que calculan el momento en que va á tener lugar un e~lipse, muchos años antes y sin equivocarse en un cent¿~iuw de ~e!
gundo. Por supuesto los fenómenoe estos tiene lugar
siempre precisamente á la hora anunciada.
Los eclipses más curiosos son los eclipse¿ t'lt·\le-1 de sol,
y es este un especticulo no solamente curioso llino solemne é imponente. En medio de un día herm•Jsii,imo,
con un cielo claro y transparente, sin una sola nube, umpieza de pronto el sol á. perder una parte de su lu¡¡. t-lu
disco que antes estaba tan resplandeciente, se va ocultando detrás de un arco negro que avanza in~eusiblemente y que le quita al astro del dfa una :parte cad,i vez
mayor, hasta que no queda más que medio disco. Desde
este momento en vez de la luz clara y brillante del sol,
no hay más que una claridad pitlida y triste. La natur.deza entera pierde su color. Los pajarillos interrumpen sus
melodiosos cantires, y van á rec@gerse co1n J ,í. la ciída
de la tarde; las flores extrañando la falta de luz, cierran
sus cálices; las ovejas balan en el campo; los polluelos
van á. guarecerse bajo las alas de sus madres.
Ya no queda más que un trozo de sol que va disminuyendo por momel}tos, hasta que desapar,,cc del todo. Es
de noche en p leno día! Las estrellas brillan como todas
las noches; la temperatura baja hasta el punto de sentirse
un fresco desagradable. Todo,interrnmpe su curso habitual. Reina un profundo silencio en la naturaleza; los caballos se niegan ,\ seguir su camino; los -eerros :uorados, se
echan á. lo:o pies de sus amos, como s1 temiesen algo: y
hasta los hombres, llenos de·emoci.'.&gt;n, aunque ya lo espt1raban, no piensan más que en el eclipse; des le el más rico al mis pobre, desde e I mis instruido hasta el m,ís i"'·
norante. Porque efectivamente, ¿qué suceJería si él s~I
se apagase para siempre"? Pero no; el lugir que ocupa el
sol está siempre marcado: alrededor del disco ne&lt;&gt;ro de la
luna, se distingue una especie de resplandor, y cJando los
ojos se van acostumbrado ,í. la oscuridad, se nota que la
n?che no es tan profu:ida como había parecido al principio. ¡Ah! exclaman de pronto mil especta lores que eFt&lt;t·
ban inmóviles y silenci-0sos hacía cinco minutos, ¡va rnle
el sol! Y en efecto, un rayo de luz sale de detrás de la luna. Es que ésta ha llegado al segundo contacto y deja escapar un rayo de luz que poco á. poco se va convirtiendo
en una parte del disco solar.
Toda la naturaleza, hombres y animales, sonríe de gozo al vol verá ver la luz del sol.
El eclipse de sol ya sea total, va sea anular no lo es
completamente más qne para los puntos del giobo situados dentro de la sombra lunar; y para los puntos vecinos
no es m,ís que pa,.cial. Si están demasiado separados de
la sombra proyectada por la luna, los habitantes de esa
región no tienen eclipse.
No sucede lo mismo e;on los eclipses de luna, .pues éstos se ven en toda la mltacl del ~lobo en que era visible
la !un~, momentos antes de eclipsarse. De manera q,1e
un ecllpse total de sol, no es visible m.1s que en un 11Ú·
mJro muy limitado de puntos, pnesto que la sombra de
la luna, _á. la distartcia á. qne nns encontramos de este ast~o, no tiene más que unas vdnte legnas de ancho. Ed un
circulo negro que pasa sobre la superficie del globo tanto
sob~ el mar como sobre fa tierra firme, lo mismo por los
desiertos que por los bosques y por los países habitados.
En definitiva, es un fenómeno bastante raro para un
punto determinado del globo.
. Siempre hay por lo menos dos eclipses al año, y lo más
siete para la ti.erra entera. Cuanrl.o no h1y má.s que dos,
am_bos son echps..:s de S\)l. Cuando hay siete, cuatro son
echpses de sol y tres ue luna. P&lt;!ro aunque los eclipses
de luna no son tan frecuentes en general, tienen lugar
m.ís á_menudo en un ln6ar determinado, pues como hemos visto se pueden ob~ervar desde un hemisferio en.tero.
Al ca?o de 18 años .Y 11 días se reproducen los eclipses
en el mismo órden, srn que por esto se repitan las 1r:is1uas
fases de ecli_p~e\ J?i los ~ismos. sitios de la tierra para
pnntos de v1s1bd1dad. En este rntervalo hay 70 eclip:oes:
29 de luna y 41 de sol.
L'&gt;s antiguos conocíH.n perfectamente este periodo y
por lo ~anto la causa de los eclipses. Así es que se cue:1ta
de Perir:Ies, que estando un día en un navío y viendo
que el piloto se asustaba de un eclipse que comenzaba en
~.quel mom~nto, le tapó los ojos con su capa, diciéndole;
"~➔ta es la imagen de ~n eclipse; no hay por lotantomot1vo para asusta.rde, nt para creer q_ue esto anuncia al"guna desgracia." D&lt;lspués d~l descubrimiento del :N"uevo munrio, Cristóbal Colón estuvo á punto de morirse de
hambre él y sus compañeros, porque los indios se negaban á pagi\rle el tributo. Reunió á. los diferentes jefes y
les declaró que les privaría de la luz de la luna y después de la del sol, si seguían empeñados en n0 obedecer
sus órdenes.

El primer tomo de nuestra "Biblioteca Miniatura."

El mí_mero excesivo ele ejemplares que hemos impreso
de la primer novela de nnestra serir, nos impide hacer Pimultaneamente e l rerarto de ellos y del rnmanario y organizar it la vez el despacho del correo; así pues, terminaao eT envío
éste número, procederemos á arreglar
la encuadernacwn de la novela y el juéves 6 yiernes
p róximo haremos la distribución it los suscriptores de la
ca pital, procediendo en seguida á la remisión álos suscritores de los Ktados.

ª~-

�68

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

-

EL MUNDO

DAMAS MEXICANAS

· &amp;1 concierto efeduaao el _lunes ú1fimo en el Nacional.

do en sus grandes líneas. El estudio eijtácasi terminado. Para que
se den lo~ curiosos plena
cuertta de[ efecto arqui·
tectural de este palacio,
se ha hecho un modelo
en yeso, en el cual puede aprecian,e el valor ar·
tístico del monumento.
En cuanto al puente
AlcjandroIII, el proyecto hechopor ~l. M. füsal, ingeniero en jefe, y
Alby, ingeniero ordinario de puenteH y calzadaQ. ha :-ido aprobado
definitivamente.• Este
puente tendrá un solo
arco de 110 metros de
longitud y LJnol'li metros
de flecha. Tendrá 40 metros de anchura y el ar·
co llevi1rá tres articulacione~. La obra será de
acero colado.
Ya ,e vé por e!'tos preparati voi:, que la Exposición U ni,,ersal de París, tcndr.í la mngnificencia que de ella se
e~pera.

•

.,

LA GUERRA EN CUBA

Lo que es la manigua.

...,

Glspecto

ae

los principales palcos.

( Del nat.ural .vor C11rlo• Alcalde.)

....._

............

ARTILLERIA AEREA

A pe,:nr de los pesares y de ta~tos y tan excele~tes deseos, los maridos, _hermano@¡ pri_mos y deJ?l:i-9 parientes y
vecino" de los ciclistas y de O!&lt; hgul'roR y hgueras de la
paz continúan armándose hasta los d_ientes.
..
•\umentan los ingleses de día en d1a rns aprestosm1l_1tares, y no satisfechos con los que pO8l'en para C?mbat1r
en la tierra y en t•I mar á sus futuros enemigos, discurren
la manera decombatirloH en el aire.
A e"te fin tienden los ejercicios de artillería que se es·
tfo practicando en :-choeburyness con objeto ~e atacar
y destruir los globos que se lancen á los espac_1os para
obsen•ar los movimientos del ejército, para i:;ahr de una
plaza hitindn, par;l hacer señales 6 para dejar caer proyectileti explosivo~.
Idénticas experiencias se han realizado ya en los campos de tiro de Alema1?ia y de Francia, logr:in~o bombard&lt;'ar (sic) globos cautivos y en pleno mo_v1m1ento, ?')ll
sujeción á un cable, por electo de la.~ cornentes de aire.
situado" :l alturas de !lOO á t).j() metrOti.
Parece que los resultados son satisfactorios para la ~rti llerfa, aun dado un movimiento del globo en el espacio,
de 20 á :!:¡ kilómetrOf!, que etilo :¡ue puede llamarse calcular y apuntAr bien. . .
.
Los efectos dl'I espíritu de~tructor se extienden ya,
pnes, á:la región de las aves y de la snubes, y aseguran para las víctima.~ ,í c¡uienes alcance,n si no la muerte por el
de;trozo de los cascos de una bomba, la pulverización por
aplastamiento contra el ~uelo por la caíd_a; otra n~evu
conquista bienhechora debida á los progresos de las c1enrias aplicadas á la guerra. Y como complemento de las
maravillaR de la artillería del momento, oportuno es. el
registrar los en~vos del cañón sistema Fred~rik Laduhp,
de Siracusa, eEtado de Nueva York, que también se practican hoy en el polígono militar de Sandy liook. ¡Tráta•
se de un cañón, no de acero ni de bronce, sino de cuero!
En efecto, la parte esencial y principal de la pieza es una
capa ó faja de tiras de cuero colocada~ entre dos tubos dt:!
cuero, y á la cual debe su formidable resistencia.
El cuero, sin secar, se moldea en el agua, y cortado en
tiras se Pumerge en una disolución concentrada de amoniaco, v luego ~&lt;' somete á otras manipulacionei; y bañol!
químicos, hasta que adquiere el máximun de rei;M.encia.
Cuando las banda~ de cuero así preparadas recul:1ren el
tubo interior y qnedan adheridas á tl-1 mediante un cemento eEpecial, se les envuelve en una e!'¡&gt;eeie de cápsula ó funda de acero. En el canón que hoy se ensaya, y
que tiene un metro y iO centímetros de longitud, el grueso de la envoltura de cuero es de 0,024 metros en la boca
y de 0,08 en la recamara, y de 0,02 y 0,04 el de los tubos.
Las prc~iones que resiste ~n increíble.~: de 210.000 kilógramos por centímetro cuadrado. La noticia í, ra11ard,
digna del íclásico país del 1Iumb11g, merece también
210.000 anos de cuarentena.

Dedicamos hov dos
planas á la CUCl'tión cubana; la una que representa dl·talles 1U1portantes de la campana; la
otra que nos mtll'!&gt;tra un
trozo, una fracción lujuriosa de la )Ianigua.
Hay, entre la inmensa
mayoría de los lectores
qne "e intere-Qan en los
a!'untos de la Antilla
una completa mala inte. ligcncia respecto de lo
que es la manigua y
quien con pasmo, quien
con irónica ,;onrisa ve
como He prolonga esa espantosa lucha entre un
gran l·jfrcito aguerrido
y mal &lt;füciplinado8
hombre,.. sin armamento, durante m(•~es y meses sin dar tr111.as de
llegará un reimltado deflnitiYo. El mismo Pi y
l\1argall, en un momenSrita. Mercedes Quesada, de Gua dalajara. ( Fotagrafia de Arturo Jorge González.)
to de pasión, clamaba
no ha mucho: «Tenemos
en la Antilla un ejército cnatro vece:&lt; más numeroso
LOS PRIMEROS TRABAJOS
que el Cubano y no vencemó;. Cada cuba.no, pues, vale
PARA. J,.L
por cuatro españoles!u
~ XPOSICION 'UNIVE R SAL DE PARIS
Tal es el criterio de mucha gente y convengamo!len que,
quien se deja llevar de las apariencias más ó nwnos iluHa. comenzado el año de 1S9i. Tres años nos separan sorias, no puede l'XplicaI'l!e el fenómeno de la prolonga-apenas de 1!lOO. Los proyectos hechos para el gran certá- ción de una lucha en que los beligerantes son tan des·
tUen han sido -por fin adoptados, y entramos en el perio- iguales.
do de ejecnción. Algím tiempo más y se habrán olvidaCómo, se dice, e!'e formidable ejército perf('ctamente
do los prep"rativos. Así, nos yarece bneno conservar por pertrechado, sujeto á una diHciplina habil, provisto de
algunas línea.'!, el recuerdo de primer acto de esta em· todos las n·cursos, nada pnede contra lo~ puñados de inpr~sa colQ¡¡aJ. Ya se sabe bien qne esta vez se han aumen- surrectos mn.l organizados y débiles?
tado notablemente las superficies útiles. El recinto comEmpero quien gusta de penetrar al fondo de las cues·
prenderá el Cours de la Reine, los muelleH, la explanada tionés, no incurre en este error, ni de esta snerte piensa.
•de los lnYiílidos, el campo de ': \farte, el Trocadero. La Ese ejército perfectamente disciplinado, pertrechado y
~ntrada principal se encontrará en los Campos Elíseos, provisto de recurso8, no lucha solamente con la inferio•
cerca de la plaza de In. Concordia, casi en pleno Parfs. rielad nnmérica de los rebeldes¡ tiene como antagónicos
Puede decirse que la inauguración de los trabajos data otros dos elementos formidables: el clima y la manigua.
Yirtualmente de la colocación de la primera piedra del Respecto del primero, poco tenemas que decir para que
puente Alejandro II I, por el Emperador de Ru~ia. De nuestros lectores convengan en la Yerdad de nuestros
hl!Cho los primeros golpes de pica no fueron dados sino los asC'rtoS.
liltimos díaa de :N'oviembre, para establecer el túnel que
A nadie se le ocn lta la total carencia de analogía que
durante los trabajos ligará el Rena á los palacios nuevos existe Pntre la tórrida Cuba y la peninsu laespailola, v cuan
-qne hay que construir. ijObre_ el siti&lt;;&gt; actual del Jardín de f.tcilmente el palndi8mo en todas sus formas debe.·hacer
l'nrís. Para no impedir la c1rcnlac1ón Mbre el mnelle, presa en un ejército rojeto á influenciai; del todo diver~e ha tomado el sabio partido de hacer llegar los mate- sa.~ á las que va á afrontar.
riales de c¡onstrucción al pie de la obr11 y de llevarse lo
:i\Iás bn.¡as causa la fiebre en las filas el!pañola.'! que las
in~ervible por una vía subterránea de comunicación con sangrientt1s batallas en que al plomo sucede el hierro pa•el río. Los buques llevarán al muelle las piedras v los ra producir el exterminio. Y aquí no cabe el arrojo ni
iierros, y desembarazar.in la~ canteras de los diversos i:;upone nada el valor. El enemigo es omnipotente y
dl'sperdicios. AlgunoH días dcs1,més de las fiestas rusas, hiere en la sombra sin piedad. Xo parect• sino que se ha
~e había comenzado la instalación de lai&lt; palizadas quP. aliado con el insurgente para luchar por el triunfo de su
limitan ahora el emplazamiento de lo~ trabajos de cons- cansa y que le presta con celo no de,mientido sus fortrucción y Aemolición. Esta~ _palizada~ debían permane- midables servicio~.•\hí donde no llega la bala mortífera,
cer en su ~1t1O durante largo tiempo y por eso se las hizo ahí donde no alcanza la metralla pre11ada de muerte, ahí
t•h•ganteP. Re va á proseguir Rimultáneamente la demo- está la liebre, solapada é inwncib1e. A veces, aun no ha
licii,n del Palacio dti la Indul'tria y del palacio de la ciu• recibido el bizoiio soldado el bautismo de sangre, no ha
dad de París para hacer un !"itio detenmoado, y abrir la oído !=&gt;iquiera el l'ilbo de· Ja.q balas y yace ya postrado por ·
11:ran arteria que .; ,e prolongará por el puente Alejandro profundo1lopor en el lecho de un ho~pital!
1I I hasta los InválidoH. A fine~ de Febrero se habd deEn cuanto á la eegunda, la 11wnir1•m, sí debemos enrnolido ya wdo el frcnté X. O. del viejo palacio de 18.55. trar en algunas explicaciones con nuestros lectores para
La!&gt; sálas consagmda.• á la Exposición de la~ artes de- que se den cuenta de todo lo que supone: Lal\Ianigua
corativa.a no existir.In ya. Xo se conservará sino la nave no es una región masó menos ngreste, ma.Q ó menos agria
y la parte opuesta del edificio para dar un último asilo al y dificil: e;; nna verdadera maraila de vegl·tación escanda,c,)ncurso hípico y al salón de 1~tl7.
losamente Injuriosa: un seno tan intrincado y misterioso
-'l. Girault tennina los últimos ei:,tudios relativos al como los bo~ques vírgenes del Brasil: Gargantas. hondas
gr,mde y al pequefio palacio de Dellas ,\rtes. El palacio en que las lianas se bu.-;can de un lado á otro y se unen en
pe&lt;¡ueño será ejecutado según el proye':to premiado, con firme red¡ malezas pomposas propicia;; á todas las oculta- Los primeros trabajos para la Exposición Universal de
Puia.-Vista de la entrada del túnel subterraneo.
muy p&lt;)CyS modificaciones. El gran pal \Cio se ha dcteni- ciones, donde eliuerrillero y su bestia se ocultan á la mira-

.·

____ ____ _____

da más avizora· laberintos inextricable?, dédalos de rama!', troncoR y parásitas ...... un vegetal laberinto de Creta,
inexp11cr11nble á todo!' los e~foerzos. Ahí, en el dcsfiladero,en ¡¡¡ c,1wrna, en el pajonal enmarañado, entre los
pefü1RCM agrios. en el enmalezad:&lt;_&gt; "ºto, en todos lo,_
hierbaz11l.-ti, en todos lus escondr1¡os, ace_cha la muerte......... El espía bien puede agazapase, bien puedE: hi
a,·anzada immrrecta atacar; para toda sorpre"a 81D ex1to,
para. todo combate en detall, mal afortunad?, hay el i:ecurso de la manigua protectora donde los cnolloe se dispersan y ocultan impunemente. Ya se vé pues que no es
el valor b."lstante para vencer en sitioH tales. Nul!le~ l_a
superioridad numérica, nulo el arroyo, nula la disciplina.
.
.
.
El insurrecto sabe que e~ para él de ntal unportan?1a
la economía de hombres y de sangre, y hace de su mtrincado campo de operaciones, una sal\·aguardia y una
compensaciún! Y a~í pro:-igue la lucha, de esta suerte
equilibradas las fuerzas y el triunfo permanece incierto.
El porvenir decidirá.

�.

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

Rl- MTJNPO

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

-"'=º--======== ====== === ====~=======~==~==============~====;='"""'======'""'"' = = --

EL MUNDO

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= =---,---.-~-=.....--------~-~-~=--....
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LA GUERRA•EN CUBA.-OPERACIONES EN PINAR DEL RIO
,: Guerrillero montado.-2. Pueblo de Viñales, centro de laa últimas operaciones del general Bernal contra Maceo.-3. Devuelta de forragear.-4. Transmisiónde un parte al general en jefe, desde las lomas por medio del Heliógrafo.-5. Vista generill de Guane.--6. Soldado de infilnteríil en campañil.

·

(De fotografías de Cuba.)

LA VEGETACION EN CUBA.-Manigual en el salto de agua de los Bilños de Soroa (Cilndeluiil.)

·

( De_fotografia de Don Rafael Rosell6. )

71

�,.=========~=====~===~====~~E:L~MU:::~N:D:::O~=======:=====~=~~====:~=:==~=::::::
DOMINGO 31 DE ENERO DE 18L6

7!

cia con i ncrnstacionPS de ópalo, una cúpula decorada por
cuatro figuras simbólicas enlazad~ P?r susCal~dddsplf
adas· v representando la Fe, la Ciencia, la an ª. Y a
Tospe~ñza. A la derecha y á la izquierda,. vastos henzos
de mármol paonazzo muestran sus soberb1a9 arborescencias natorales así como las tapicerfas en que se leen con
letras rÓjas lo~ descubrimientos memorables. de Pasteur.
1848, Di.simdríf! molec1d11r.-1857, Ji'em~fnla~ione.•.-1867-:
Gmual'ioneR dtclwu.rpm1tánea.,.-J86S, Bstudios sobre el
no -186:j Enfermedades di' los g1mmo.s de seda.-:-1871, •Indios rob~e la rerrezn.-1877, J,;1!.ferr!u:dades t·i~ulentas.-

1;;,'

1880 rir&gt;rn 1·ac1male•.-1885, ProjilaJ·1a de la rabw. .

E~tas inscripciones están encuadradas por follaJes de
lúpulo v de parra.
d
l
\'iene en seguida un segundo arco, deco_ra o CO}DO e
anterior de motivos tomados de l()S trabaJos del il~tre
sabio sobre las enfermedades virulentas: bueyes, gallinas,
corderos, en tableros, entre los cuales serpea la decoración floral.
.
,
Los dos arcos dobles reposan de cada !ado sobre tres
columnas de pórfido, de-capiteles y mosaicos de mármol
blanco. Estas doce columnas se levantan á la ?abeza Y al
pié del sarcófago, como una guardia de honor imponente
de majestad.
.
· t
t'
-Una pequeña capilla ocupa el ábside .de la crip a Y es ..1
e.nriquecida, como toda la parte supenor del monumento de mosaicos sobre fondo de oro.
Por encima del altar, en el encuadra~iento de un arco
de círculo, una paloma celeste que desciende á _vuelo rápido hacia la tierra, proyectando un haz de .rayos de oro
sobre flores primaverales, forma el más admirable efecto
sobre el mármol. La bóveda del coro Pstá?rnada de una
larga cruz que flaméa sobre fondo de amatista.
A la derecha se destaca en letras negras esta conmovedora inscripción:
«E.,te .llonummto fui elerado en MDCCCXCT'I á .~ª me- ·
maria de Pa8teur por la piedad de su 1'it1da !I de sus h1JOS.»

~ ~.:::~it~-=~rr~~-r~~~
FLORES Y PLANTAS LUMINOSAS

la tumba de Pasteur.

LA TUMBA DE PASTEUR

El sábado 26 de Diciembre último, tuvo lugar la trans•
lación del cuerpo de Pasteur, de Nuestra S1;ñora al· Instituto de !acalle Dutot de París. Puede decir~ que Francia entera asistió con su corazón y su ¡&gt;Pnsam1ento á esta
imponente y conmovedora ceremonia. Paste(1~, como en
un~ apoteosis tomó sitio en su morada defimt1va. Todo
lo que lleva un nombre en las ciencias, en las letra~, en
la política había ido á llevar un supremo homena¡e al
que no fué solamente e) más ilustre sabjo de su tiempo,
sino que quedará también en la memoria de los buenos
como uno de los más grandes benefactores de la humanidad.
.
El cortejo, al salir de~uestra Sei!,ora se ba1:Jfa formado
en el orden siguiente: Sir Joseph ~1ster, presidente de ;a
~ciedad real·1 Sir Jobn Evans; Sir Dyce Dukwort; Sir
W. Priestley; 1\DL Sterlin1t Crookcbank; el Consejo de
Administración del Instituto Pasteur: el General Tou~nier y el Comandante l\Iorean, represen~an-lo al ~residente de la República· l\IM. Loubet y Bnsson, Presidentes del Senado y de la' Cáma-r:a de Diputados. 1'!..l\1. l\-Ieline, Presidente del Conse¡o; Rambaud, l\Im1stro de

Instrucción Pública; los representantes.de otros. ministros: los &amp;nadores y Diputados, ~te; el Conse¡o de la
Universidad· loe miembros del Instituto: e l Prefecto de
la Seine; Pl Prefecto de Policía; el Presidente de.l Cons~jo General de la Reine; el Presidente del ~nseJo l\Iun~cipal · los miembros de la Facultad de l\Iedicma; el Comité c~nsultivo de Higiene; l?s repres~~tantes de la
Asistencia Pública; la Acade!Ill~ de ~ledicma; la Escuela
Normal Superior; la Escuela Pohtécmca; 1.a Escuela ve:te•
rinaria de Alfort; la Asociación de Estudiantes y los mvitados.
Los periódicos parisienses han dado los ~etalles de la
ceremonia y reproducido los nui:n1;rosos discursos ~ronunciados por M. Rambaud, mm1stro de Instrucción
Pública por Bertrand, Legou vé, Sir J osepb Li~ter, Cornu,
Bergero~, Perrot, Parry, Perrier y Duclaux, director del
Instituto Pasteur. Nosotros no nos extenderemos acer?U
de esto· tratamos simplemente de conservar por medio
de la pl'uma 7. del lapiz el recuerdo de ese supremo homenaje discermdo al gran Pasteur. Nuestros lectores desearán saber algo de la cripta y la reproducitn?S aquí tal
cual fué fotografiada la víspera de la ceremoma.
La cripta donde acaba de ser deP?sitado el cuerpo de
Pasteur fué construida en la extremidad de la plantabaja del Instituto Pasteur, bajo la escalera y el vestfbulo
que preceden á la sala de la Biblioteca. En lugar muy
visible, entre delicados arabescos, se lee:
AQl.'I REPOSA

lianas fosforescentes.

Quien en ciertas regio1;1es del mar océano viaja en noche lóbrega en que no brilla un lucero, obsery3: que al
olpe de la hélice sobre las aguas, brotan minadas. de
~hispas de plata. De dónde proceden? El ma: es lummoso dicen los poetas; el mar es fosforescente, _dicen los observidores. La ciencia esa ilustre ent~met1d~, no podía
quedarse con la curiosidad y ech6se á mvest1gar las causas de ese fenómeno lnminoso. A lo que p3:rece hay en la
superficie de ciertos mares infinidad de animálculos que
fosforescen en la noche, 6 mejor dic~o que en l~ noche
pueden hacer visible su fosforescencia y de ahí dimana el
hermoso fenómeno.
l\fás no solo hay fosforescencia en cierto~ mares, tarobien la hay en ciertas plantas y de estas vamos á ocuparnos. Los fulgores fosforescentes que producen en las
tinieblas ciertas flores ó plantas, constituyen, hay q~e
reconocerlo-, uno de los fenó!Ilenos ~as extra?ºª del reino vegetal. :Fué el ilustre Lmné quien, el pnmero, _atrajo la atención del mnndo sabio sobre estos hechos smgulares no observados ó desconocidos basta entonces.
Paseándose en una tibia y hermosa noche de estío en
el Jardín de su padre, qu.edóse muy .sorpren!1ido ante nu
macizo de '1'rop&lt;l't11m m,a,p,LS/a capuchina comun, que p~recía tener flores resplandecientes de coloraciones irisadas en medio de la oscuridad.
.
Cautivado por la novedad de un espectácul? semeJante, que tan inopinadamente se ofrecí~ ~ sus oJos, el fnturo sabio renovó muchas veces sus VlSitas nocturnas. y
cada vez bajo la bóyeda sombría de los cielos adormeci ·
dos, pudo darse cuenta de que hasta el alba, esos peri:grinos fulgores se escapaban de las_ flores de .1a cap.uclu ·
na. Un electricista de la época, ,v1lcke, á qmen el JOV~n
Linné había dado parte de sus interesantes observaci&lt;?nes. atribuyó esta parti?~laridad ~ un f1:nómeno eléctrico, opinión de que participaron mmediatamente nu}Derosos escritores que se ocupaban entonces de esta curiosa
propiedad.
Sin embargo, no todos e~ban de ac1;1e:do sobre este
punto; algunos de ellos ~mit1eron la opmió? de que esta fosforescencia no pod1a y no debía ser smo aparente,
fundándose solo en una ilusión de óptica. Sea cual fuere
la certidumbre de estas opiniones, divergentes, la verdad
es que como la producción de luces tiene pr_i~cipalmente
verificati vo durante las noches que la electricidad !ltmos·
férica predomina en el estado· late1;1te, la afi:mU?ión de
"·ilcke ha e11contrado siempre ardientes part1danos.

p A,~TEl'R.

La bóveda rampante que domina las g~adas.PO! las cuales se desciende á la tumba, lleva como In5?npc1ón, de~tacándose sobre el fondo de oro d~ )os mosaicos, el pasa¡e
!'iguiente del discurso de .recep~10n del. maestro en la
Academia :Francesa, especie de mvocac16n que saluda
deFtrle el dintel al visitante:
.
.
Feliz ar¡uel q11e llera en sí !'11 Dio~, )111 ~"l'&lt;fl dP Belleza1 ,1/
qu, le obedece, ideal de Arte, 11/eal de rirnc,a, ideal de Patrw,
-ideal rie /ax rirtades ernngí:lil'll.•.
A la derecha y á la izquierda, á lo largo de las superficies murales cubiertas de ese magnífico marmol de Cararra llamado «paonazzo.11 hay ~rau~es grupos de flores
de donde !'urgen, como un corte¡o triunfal, palmas .ten•
didas hacia la imcripción. Después ~bátese un pnmer
arco ornado de composiciones decoi:a,t.l\·as que recu~rdan
los trabajos de Pasteur sobre la rabia. A la iz~merda,
en paisajes claros, hay perros, ,¡_ la derecha cone¡os, y e~
el centro de la clave de la bóveda. e~ recuerdo de las primeras inoculaciones, el Pastor Jup1l extrangulando c,on ,
su fuete a un perro rabioso. l\Iás l!-llá de este arco, levantase, sobre el sarcófago muy sencillo, de pórfido de Sue·

DOMINGO 3t DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

EL PINO

Desde aquí, desde el pie de mi ventana
y en medio de las sombras, aquel pino,
tal parece un cansado peregrino,
á quien atrás dejó la caravana.
Será delirio de mi mente insana;
pero'á veces, mirándolo, imagino,
que espera junto al borde del camino
alguna hermosa aparición lejana.
¡Arbol agreste y funeral! Tus hojas
sqn menos que mis íntimas congojas,
menos que mis pesares ignorados.
¡Ay! el dolor me advierte que tú existes,
del mismo modo que las almas tristes
y que los corazones desolados.

LOS VF:NCIDOS
A Amado Nervo.

I
Es el bosque, huraño y grave,
de regazo siempre virgen,
re~io tálamo de fieras
y Jaula de iíguilas libres!
.A.! gran dombo de esmeralda
son los troncos ejés firmes;
por ellos bajan los rayos
como eléctricos reptiles.
Y son las ramas robustas
brazos de atléticos biceps
que sujetan las tormentas
por las erizadas crines ..... .
En medio de ese derroche
de fortalezas viriles,
¿que haces tú, doliente tronco,
qué haces tú, tan solo y triste......?
Cuando tu garrida prole
con arreos juveniles
el vernal soplo e..nbalsama,
¿qué pesadumbres te oprimen?
¡Oh, veterano del bosque!
¡Oh luchador invencible!
Cuando rugió la tormenta
¿qué anhelos sordos sentiste?..... .

II
Es de la playa riscosa
en el oculto arecife,
donde se hendió el duro casco,
al chocar, del viejo esquife.
En el légamo arenoso
echó profundas raíces
el domador de tormentas,
el burlador de las sirtes!
Y allf, en la costa desierta,
doliente, ohidado y triste,
si el mar ruge, desparece..... .
Si su furia amaina, se irgue t.•.•••
Cuando en cóleras estallan
los aquilones terribles
y los relámpagos raudos
sus alfanges de oro esgrimen,
allí en tus huecas entrañas
¿qué hierve, qué ruge ó gime?
¡oh, domador de tormentas!
¡oh, burlador de las sirtes!. .....

c2vocact·dm

III
.A.llá en el mundo desierto
alza sns paredes grises
-agrietadas de los siglos
por la guadaña impasibleel pobre templo en que ayer
se elevaron las sutiles
espirales del incienso
á las mansiones felices.
Allí el réprobo calmó
sus pesadumbres horribles;
halló grata paz el bueno
y consuelo dulce el triste;
subió al cielo la plegaria
y al conjuro irresistible
de las salmodías del órgano,
bajaron los serafines..... .
En las losas ulceradas
hoy serpean los reptiles
y en el viejo campanario
moran buhos irascibles..... .
Cuando pasa el peregrino
que sin rumbo el viaje sigue
y ante la cruz olvidada
se detiene y reza y pide,
¡oh despojo profanado!
en las grietas de tus grises
y carcomidas paredes;
en las manchadas efigies
de tus, frescos ya borrados;
en tus bóvedas sublimes,
¿qué tristezas se estremecen?
¿qué nostalgias hondas gimen?

Por $milia Parao ~azán.

IV.
¡Oh, tristezas! ¡Oh, nostalgias
de los viejos adalides,
de los vencidos ideales! ..... .
¡Xo estáis sglas! ¡Xo estéis tristes!
JosÉ I.
Flores y pJ antas fosforescentes.

73

Mérida, Enero de 97.

XOYELO.

El Marqués de Zaldúa, era al entrar en la edad viril,
Secretario de la Embajada, garzón cum{&gt;lido y apuesto,
con una barba y un pelo que parecían siempre acabados
de estrenar, manos tan pulcras como las de una dama,
vestir intachable y conversación intachable y en general
discreta: e? suma dotado de cuantas prendas hacen brillar en sociedad á un caballero. Y en sociedad brillaba
realmente el llfarqués: sonreíanle las bellas, y de buen
grado se refugiaban en su compañía á la sombra de una
la'ntana 6 de un gomero, en una serre, á charlar y oir historias, á desmenuzar el tocado ó á comentar los amoríos
de las demás. Su bmzo para ir al comedor, su compañía
para el rigodón, eran cosas gratas; su saludo se devolvía
con ·halagüeiía cordialidad, de igual á igual; ramo que él
regalase se enseñaba á las amigas, previo este comentario: «De Zaldúa. ¡Qué amable! ¡Qué bonitas flores!"
En vista de estos antecedentes, no faltará quien crea
que nuestro diplomático es un afortunado mortal. :N"o
obstante, el ::IIarqués, que por tener buen gusto en todo
hasta tiene el de no ser jactancioso ni fatuo, afirma cuando habla en confianza absoluta,' que no hay hombre de
menos suerte con las mujeres.
Si me pasase lo contrario; si fuese un conquistador me
lo callaría~uele añadir solll'iendo.-Pero pu~sto 'que
~ada conqwsto, .no hay razón para que me haga el mistenoso y oculte mis derrotas. Soy el perpetuo vencido: ya
he desesperado de sitiar plazas, porque sé que habría de
levantar el. cerco prudentemente, para salvar siquiera el
amor propio.
Reflexionando sobre el asunto be dado en creer que mi
mala ventura es !tija de lo que llaman mis éxitos de salón. ¿Ha observado·usted que las mujeres menos amadas son esas tan festejadas, esas reinas mundanas que al
pasarlevar¡ta°: rumor de admiración y á quienes todos
los bombJ'E;s tienen alguna insustancialidad que decir'?
Algo parecid~ nos debe de sucederá los que en los círculos al~o escogidos no hacemos papel del todo desairado.
También creo que me perjudica ....• no vaya usted á reír-

se...... la buena educación de familia. -:\!e la inculcaron
desde niño, y soy extremadamente cortés eón las señoras: imposible que nadie las trate con más respeto, con
más delicadeza. .A.l hablarlas las incienso; al aonre.írlas
les dedico un poema. Y aunque parezca extraño...... á
veces se me ocurre que las mujeres, por la depende.ncia
en que vive su sexo desde tiempo inmemorial, tienen un
flaco inconfesado por los hombres insolentes y duros, reconociendo en ellos al amo y señor. Los que e3tamos
dispuestos á descolgar la luna para complacerlas, quizás
pasamos por sandios ó por débiles, dos cosas igualmente
malas.
Cierto día, hablando así el Marqués á un amigo suyo,
el amigo le preguntó si era posible que tanta galantería,
tanta corrección, no le hubiesen valido algo más que simpatías, si nunca se. había creído dueño del corazón de una
dama. El ::IIarqués, después de algunos instantes de perplejidad conteetó:
-En fin, ya ha pasado tiempo; la interesada no existe,
y si usted me permite callar el nombre, contaré 1a única
fortunillti que tuve...... Después de que usted se entere,
no me hallará alabadizo por haberla contado...... es una
victoria negativa, que concurre á demostrar lo mismo
que decíamos antes, (y aquí el ::1-farqués sonrió con cierto humorismo triste), que no eclipsaré yo á los Tenorios
ni á los l\Iaiiaras.
"Una de las veces que viví en España con licencia para
verá mi madre, encargóme ésta que al regresará París visita.se á una Duquesa amiga suya, á quien no había visto
en,mucbos años, porque vivía retirada, desde la muerte ·
de una bija muy querida, en soberbia quinta, á poca distancia de Bayona. Resuelto :i cumplir el deseo de mimadre, resolví también no aburrirme, ó al menos no demostrarlo, en las horas que la visita durase. Me bajé en la
estación más próxima á la quinta, donde ya me esperaba
el capellán de la Duquesa con un break.»
«A fuer de señora fina, la Duquesa me recibió con muestras de contento, y salió á saludarme al vestíbulo, toda

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

7S

EL MUNDO

---~ - - = = = = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = = - e = = = =

· 74

EL SOMBRERO DE CHISTERA

\

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11,'

de luto, sin más adorno que nn')~ penlientes de perlas de
inestimable precio por lo iguales, lo gruesos y la hermosura de oriente ......»
-¿Cómo aquellas dos perlas que usted lleva en la pe·
chera muchas noches?
-«Justo. :\Ii primer movimiento al verá la señora, fué
tomarla la mano v bes,freela con devoción v viveza. No·
té sorprendido qtie tan senci !la atención le·hacia salir el
eolor á las mejillas. ¡Cuánto tiempo que n:idie le besaba
la mano! No sé por qué, al advertirlo, me ocurrió lisonjear un poco á la pobre señora, tratándola como se trata
.á una mujer joven, guapa y digna de un muchacho de
hncna sociedad, con habil mezcla de respeto y galantería.
L:is primeras :palabras de la Duquesa fueron para notar
mi gran parecido con mi madre, y lo dijo con la tierna
tnrbación del que recuerda afectos y alegrías pasados.
D&lt;!spués añadió que, comprendiendo lo que son muchaehos, me rogaba que me considerase en su casa enteramente libre, y que sabiendo las hora,; de comer, y enterado de que en la quinta babia coches y caballos á mi
di~posicion, podía arreglar los días á mi gusto. Respondí
eon calor que no me había desviado de mi camino sino
para verla y acompañarla, y que ella no sería tan cruel
que no me permitiese gozar, r.unque solo fuese por breve

tiempo, de su conversación y
trato. Xuevamente se coloA no ser porque los voraces ratones se lo llevaron en
reó su cara, y como hiciese
una indicación al , capellán claro así como otras partes del interesante manuscrito,
paraquememostraselaquin- yo p~dría decir ahora mismo el nombre del afortunad&lt;&gt;
ta, la supliqué,-s.ino la era pueblo en que nació la moda del sombrero de desaforada.
molesto-que me la enseña- copa que generalmente se conoce en España con.el nomse ella misma, á la hora que bre de «Chistera,» y en otros países de nuestra babia le
tu viese por más conveniente, llaman sombrero de pelo, sorbete, bomba, ¡pumpá! Y deporque el recuerdo de aque- otras varias y chistosas maneras.
:Mas es fatalidad perseguidora de los abnegados varolla finca se uniese al de su
dueña en el santuario de mi nes que nos dedicamos á la gloriosa tarea de escarbar en
memoria. Al punto la Du- apolillados archivos para ver de desentrañar los orígenes
quesa pidio su sombrilla, su y principios de cosas no sa~idas p~r la hist?ria, t:l que,
sombrerito de jardín, y sin si á. dar llegamos con algun prec10so lega¡o, qmera el
dilación quiso que fuésemos mezquino acaso que resulte trunco en aquello que más
á recorrer arriates, estufas, interés encierra, ora porque el olvidadizo narrador se lo
bosque, río ó granja ó caserío dejó en el tintero, ora porque lo escribiera con las heces
de los colonos. La presenté el de la tinta, y en la dicha substanciosa parte, con p~febrazo y la sostuve con alma, rencia á otras de mayor desabrimiento, ee cebase el diencon la tensión de músculos te de iliterata bestia ó de golosa musaraña.
No reza, pues, el vetusto papel que á la vista tengo,
que en un baile desarrollamos para pasear por los salo- cuál fué la galardonada villa ó aldea en donde por priJ:nenes á la rema de la fiesta y os- ra vez se miró lucir, sobre la cabezas de criaturas del género másculo, el sombrero, betuto ó cesto que ha llegado
tentarla.
'1 uDnranteel paseo lafuí ani- á ser de uzanza universal, vistoso ,ípice y supino ornamando, á fuerza de atención, mento de la humana estructura.
... . .;r·
De que fuera pueblo de Españl~, no queda la más l~ve
á que hablase mucho, y dos ó
duda; no tanto por estar en puríS1ma lengua de Castilla
tres
veces
la
hice
reír
y
conf' ~ ' :
testar en tono chancero. En escrita la memoria que me porpongo extractar, como por
el invernáculo nos paramos constar en ella muy prolijamente los nombres y señas de
.
delante de una flor rara, el las personas todas que, á la historia, siempre tardía per!)
jazmín doble, y alabando ~u á las vegadas justiciera, se recomendaro~ e~ grad~ emiaroma, laroguéquemepus1e- nente como promovedores de tan peregrma rnvenc1ón.
l'uerto de mar era, y ha de serlo todavía el pueb_lo en
• . «::.
se una rama en el ojal. Consintió declarando que era yo cuestión, y asi lo podrá jurar sobre cruces el lec~r impamuy caprichoso: y mientras ciente; si refrenar logra las ansias de su curiosidad Y se
me su¡etaba la rama con sus deja conducir á las conclusiones luminosas á que derechadedos torneados aún, la mi- mente pongo proa en la presente exploración de tan imr¿ al fondo de las pupilas, co.n portante arcano indUIDentario.
Era el ignoto pueblo famoso entre sus vecinos por la
una gratitud risuef'ia y, ... no
sé como diga...... iba á decir abundante pesca, por la hermosura de sus mujeres y por
amorosa...... en fin, con un no la celosísima disposición de éstas, que sólo podia ponerse
sé qué, que la hizo bajar los en parangón con la traviesa inclinación de los hombres;
y muy particularmente los de estado casado. Y dicho _sea
ojos ...... ¡Sí, bajarlosl
uYolvió de laexcnrsiónal- de paso, que el á veces irreflexivo autor del manuscnto,
go fatigada; subió á arreglar- acaso por echarla de imparcial, se permite decir que si
se para comer, y durante la mozos y viejos eran dados á algo más que á chicolear la
comida procuré seguir entre- mujer del prójimo, no se andaban ellas por las ramas en
teniéndola, sinque la conver- punto á correspondencia; y va el muy osado hasta querer
sación languideciese un mi- probar, con desusados escar~os y distingos psicológicos,
nuto. A. los postres, volví á que el celar mucho no excluye en la mujer el cojear un
ofrecerlael brazo, y ya lo to- poco; con lo que se viene á poner en claro que el tal era
maba para pasar al salón, de los que por aliviar su propia alforja echan en la del
cuando el capellán, asombra- sexo debil los pecados gordos del suyo fuerte, y sostienen
do, la recordó que faltaba dar que no enlaza el ladrón la vaquilla, sino que es ésta la
las gracias. Rezamos, y ya en que se va tras la soguilla.
Costumbre era ya en los maridos el venirse á casa pael salón; me senté al lado de
la Duquesa é insensiblemen- sadita la media noche, y en no raras ocasiones al despun ·
te la traje á hablar de su ju- tar del alba; permaneciendo durante esas mortales horas
ventud, de sus triunfos. A.l las pobres esposas en constante vigilia, contando y torcontarme que en un baile de nando á contar las vigas del techo ó pasando unas tras
casa de Muntejo llevaba tra- otras las avellanas y nueces del rosario, no tanto para disje rosa salpicado de jazmi- traer su pena en este monótono ejercicio, como por ver si
con el afán del rezo alcanzaban de algún compasivo sannes-justamente de jazmines~xclamé co1~0 ~nvolunta- to la merced de sacarles á sus maridos de los malos pasos
riamente:-¡Qué hermosa eetana usttd!-\ olv1ó la cabe- en que andaban y se les trajesen á casa á la hora en que
za, hubo nn silencio eléctrico d~ al_~~os segundos ..... . se recogen las personas decentes y cristianas.
y noté que su respiración se hacia di_t1c1l.
.A.lgo zumbón parece ser quien quiera que escribió los
«Al retirarme á mi cuarto, recapacité, Y ~e alarmé, l? apuntes que voy siguiendo, pues que dá él en la flor de
confieso; ví en perspectiva Ja_r~diculez pos1~le de una si- atribuir la poca ó ninguna ayuda que á las afligidasespo-tuación hasta entonces tan ongmal, tan graciosa, tan cul- sas lograban sus continuos rezos, á que no los endilgaban
ta...... y resolví marcharme á coger el tren que pasa al á los patronos especialistas que á su cargo tienen en el
amanecer por Bay0na. Dicho y hecho: ealté de la caro~, cielo el iluminar con luces de arrepentimiento la concienme vestí, bajé i"i la cuadra, mandé poner el break, Y de¡é cia de los pecadores maridos, ó que los santos ponian ore1111a cartita para la Duquesa, donde P!esentánd?la to- jas de mercader á sus ruegos, por ser muchas y á un tiemdas mis excusas, indicaba que las despedidas son Sl~mp,re po las que pedían el mismo milagro.
melancólicas, y que mi deseo era qn:e no quedase mngun
Dejando á un lado las nada ortodoxas deducciones del
roa l recuerdo de mi breve estancia.
.
preocupado cronista, las cualee indulto yo por conside«El día de año nuevo recibí en París una c~Ja. No co~- r~rlas como picaresco adorno de su ~nteresan~ relatA:!,
tenía más que jazmines dobles. El ~ía de m1 !anto, reci- diré de una vez que los maridos contmuaban mcorregi·
bí otra. Igual contenido. Al cumph~ u_n ano-d1a por bles, y así ponían ellos mientes á los edificantes sermones
d[a-de mi llegada á la quinta, más ¡azmmes. Ya ~o pu- de sus lastimados cónyuges, como pudieran ponérselas á
de dudar de la procedencia. La Duquesa !os cnaba á lM arengas del rey que rabió; y ya quisiera yo que me
precio de oro y me los enviaba en toda ~s~ac1ón.
muy sarraceno del cronista, para espetarle las
uDespués nada recibí... más que la not1c1a de la muerte oyese el que
á este punto de su historia se me ocurren, y
de la Duquesa y á poco me entregaron esas perlas que razones
que todo lo que en el ingenioso mundo en que habita·
usted sabe-s~s pendientes-que en su testamento_ me es
sucede, no és sino en bien de lo mejor, como lo palegaba á título de recuerdo del día en gue nos conocimos. mos
~ntiza el presente caso; porque muy á las claras está que
Así rezaba la cláusula: en r¡ue nos conoc-imos.
s1 aquellos extraviados maridos hubiesen vuelto al redil
uEa. ya sabe usted mi conquista-:····"
. .
-¿Y usted cree-preguntó el amigo con suma cunoSl- de la honestidad, no hubieran :podido verificarse los graves sucesos que por resultado dieron la invención famosa
dad--que la Duquesa no enfermó de pena de no verle?
-La Duquesa tenía sesenta y cinco años-dijo por vía de los sombreros de betuto, que es una de las cosas de
más primor y utilidad que en el cuasi expirante siglo en
de contestación Zaldúa.
que vivimos se han podido ima~inar.
• EMILIA PARDO BAZÁN.
Escrito estaba q'.le la paciencia de aquellas eantas mujeres _había de llegar al límite que todas las cosas humanas tienen señalado; y una de ellas, de temperamento más
sulfurable que las otras, se decidió á dar por fin el escándalo gordo que todas deseaban.
Frondosa y musculada era la moza, y aunque mansa,
no por la índole sino por el mucho amor que á su marido
tema, en trascendiéndole á la sangre la pimienta de los
celos, la borreguita se revelaba, y como ella misma decir
solfa: se le alnmbraban los faroles y se le subía á lamo·
ller~ toda la injundía vizcaína de su propia eerrana.
Por burlarse tal vez de lo que es santo,
Cierta noche en que como de ordinario aguardaba descreo que fué el demonio
p_abilada, y no parecía por puertas el tarambana del maquien llamó al matrimonio
ndo_, arrojó á la mesa el rosario con que rezaba, y ya con
la noble institución del desencanto.
el vizcaíno en el moño dijo:
A paseo se va ahora mismo toda la santería del calendari~; que yo soy muy mujer para barrer los vicios de mi
***
En guerra y en amor es lo primero
propia casa.
·
el dinero, el dinero y el dinero.
Que lo de barrer no lo dijo como simple tropo de su celosa ira, lo probó echando mano á la escoba que por ah(
CA:Yl'OAXOR.

~:,.

pa,s:;.do y mugiente. Venía hacia mí, arrastrándose, erinera de chisteras de pescadores, puestaE á modo de mo- zada, cieslizándose entre mis piernas, ó bien me saltaba
rrión,
que
parecían
como
de
encargo
para
resistir
la
mumos3: señora detfÓ:s de una hoja de la puerta, aguardó al
al hombro, se restregaba en mi cuello y trataba de ocul_perdido, en la actitud en que se espera á perro ladrón pa· jeril paliza, siendo maravilla que las acometedoras no tarse debajo de mi barba. Nose atrevía áiraesin mí; al dar
hubiesen advertido tan desacostumbrado como desmedi- yo el primer paso hacia la casa, corría precipitadamente
ra derren~lo de un solo palo.
El perdido no apareció hasta que el sereno hubo canta- do ornamento, que á quienes lo llevaban les impartía allá, al llegar á la puerta se detenía, me aguardaba y rue
apariencia de verdaderos espantajos.
do las cuatro en punto, con tiempo nublado.
mil caricias como ~radeciéndome el regreso.
Hermana melliza de la fama es la deidad éxito, como lo hacía
l\Iás nublada tenía el alma la infortunada mujer· así es
Era tímida, delicada, tierna; todos la querian; desde la
que al entrar el infi~l, levantó ella el vengador ~rrote, pantentizó muy bien la voluble y servil opinión pública prisión se impuso por el afecto; los ladrones detenido~;
.Y descargó á su marido en la cabeza (para que le librase de aquella idea, .tornándose en cobardes risas los aplausos que eran nuestros criados, se guardaban bien de hacerle
J)ios de los malos pensamientos) tan soberano cachipo- que antes daban todos á la espartana determinación de &lt;iaño. Se nos encerraba á las diez de la noche; un enorme
rrazo, que le dejó tendido por el suelo, bañada la faz por las egregias II,mjeres. Corridas se quedaron las agraviadas, cerrojo atravesaba la férrea puerta de la celda, hasta las
~norme caño de sangre, como si por a111 se le derramase pero no del todo tranquilos los del agravio, quienes, te- siete de la mañana, por más que enfermase alguno. A. vemiendo un nuevo y mejor concertado ataque, continua- ces, en el momento en que se nos emparedaba, Gris, que
la. vida.
Testarudo era el libertino, y lo era de ambos 'preceptos, ron por muchos días llevando en la cabeza aquella rarísi- no conocía del todo las costumbres de la cárcel, no hab111
lo que para él resultó sn grande fortuna, pues el palo ha- ma montera, coraza ó capirote, á que debían la sanidad entrado aun: los guardias nocturnos la encontraban maubía sido como para abrirle en canal, y así lo declaró él de sus molleras.
llando á mi puerta y faltando á la consigna corrían el ceQuiso entonces él acaso ( lo más derecho es creer que
fí!;ico llamado de p:isa á socorrerle, al ver que necesitó
rrojo para que entrase.
hasta tres pulgadas de emplasto adhesivo para tapa¡- la fuese providencial concidencia), el que á ese tiempo
Jersey gozaba grandes privilegios. Comía á la mesa,
arribaran al pueblo unos marinos de la América del Nor- enEn
brecha que el paciente en el bautismo tenía.
la cual tenía su plato en un ángulo, manejándosA de
Curóse al fin de su avería el buen señor, y cándida- te, los cuales se maravillaron de tan excelente usanza, y modo que á nadie incomodaba. En mi habitación era somente creyó su esposa que curado hubiese también del dando por cierto que era moda novísima que hasta allí se berana: tenia derecho á: la mejor poltrona, y como á los
viciejo aquel. Pero muy lejos de arrepentirse de su pe- había corrido desde los centros de la Europa, al :punto lo gatos les gusta el lujo, una encantadora dama la había
-caminosa afición, en cuanto puso patitas en la calle, vol- noticiaron á sus armadores de Filadelfia, enviándoles bordado 1·ico y muelle cojín. Durante la noche, para ca• vió á las andadas, y con redoblado gusto, pues en come- también unos muy bien pergeñados diseños con su indis- lentarse, se acostaba en mi cama; en el invierno se metía
xones de este jaei la privación aviva el prurito muy lejos • pensable escaJa de proporciones á la margen, de aquellos dentro de las sábanas. Cuando sentía demasiado calor,
flamantísimos sombreros que ellos no encontraban modo sacaba el cuerpo ó la cabeza fuerade los cobertores; yo_me
de aplacarlo.
Hacía~ entre tanto todo lenguas el desocupado pueblo, ni palabras para decir lo bien que les parecían, acaso por sentía penetrar complacencia cuando, al despertar, en,comentándose en corrillos de ambos sexos el escandalo- antojársele á su ingenio mecánico de raza, algo así como contraba su cabeza al lado de la mía.
.so caso, y ya se puede imaginar el lector si se pondría cajas ó fundas protectoras de la máquina de pensar.
Era la dulzura personificada. Un día, sin embargo, se
Esta carta. en que además se decía que al referido para- tornó feroz. A poco de salir volvió trayendo entre los
por las nubes en los corros femeninos el valor y la prutlencia de la viril esposa, á quien de Juana Robles, que peto sombreril se le llamaba uChistera,n fué á manos de dientes algo que colocó en medio del cuarto. Era un
mondo y lirondo se llamaba, dieron en decirla Juana de unos sabius que ála sazón componían una Enciclopedia,
ratón.
.Arco, aludiendo en lo posible á la doncella de este y lus tales sabios, con exactitud digna de loa, dieron en
Allí estaba el infeliz ratón, inmóvil, silencioso, fija la
su
libro
la
definición
ilustrativa
del
invento,
verbigranombre.
mirada, estupefacto. Gris hizo que se alejaba; su víctima
-Pues no tiene sangre de rana la Juani"a,-decían las cia:-"Chistera:-Sombrerero de mimbre en'forma de ces- trató de huir con presteza, pero una zarpada violenta la
-demás mujeres en coro.-Así: ¡por la cabeza! que por to alto y angosto, de11cubierto en Espaíia 'por marinos detuvo: volvió ásoltarla y el ratón intentó una nueva huidonde pecan paguen, y muy recio que de alcornoque la americanos.»
da, pero fué tan desgraciado como en la anterior. Así
Cayó en poder de cierto sombrerero cuákero la ya dos paso
tienen los muy pillos!
un cuarto de hora, Gris cojiendo su presa y soltánDado como estaba el ejemplo, naturalmente encontró veces mentada carta, con los diseños y todo, y dióse ma- dola, permitiéndole por instantes alejarse un poco_y salña
para
fabricar
con
láminas
de
hojalata
muy
febles
un
imitadoras. Y ¿quién dijo miedo?
·
tándole encima con increible agilidad, recogiéndola de
Refiere el no muy escrupuloso narrador de este verídí- molde 6 armazón, sobre la cual montó en seguida fajas nuevo mils y i;nás ensangrentada y moribunda. .
eo caso, que las mujeres del lugar acudían en tropel á de cartón encoladas, y por último la aforró lindamente
llnbo un momento en que el ratón comprendió que su
procurarse escobas flamantes á las tiendas en donde esta con unas bandas como de á cuarta, de velludo muy sutil; enemiga se burlaba de él; desistió de aquel peligroso juego
elase de artículos se tiene, y hasta dá por cierto que las y todo con tan exquisita arte rematado, que primero por y se quedó iumovil. Gris se alejó un poco, luego más,
docenas y más después por cientos, llovíanle los encar- volvió la mirada hacia otro sitio, contemplando con atenamotinadas compradoras al perplejo vendedor decían:
-Un comino se nos dií de que sean ó no buenas para gos de la famosas chisteras. Con una de ellas acertó áha- ción una mosca que revoloteaba en la vidriera; con todo,
un barrido, pues para un fregado es que se han menes- cer su entrada á París un diplomático yankee. Burláron- este olvido no duró sino cinco minutos. Recobró alientos
ter. Búsquelas vuesamerced bien recio el palo, y de lo se al principio los currutacos parisienses del sombrero el desdichado ratón y aunque corrió velozmente hacia la.
del americano, más á la postre ·10 adoptaron, conservándemás no se cure.
puerta, yl\ tenía encima la inevitable garra,
C0sa que, bien mirada, no ha de tenerse sino como dole el primitivo y chusco nombre de Chistera, que de
Desde aquel momento, por más que Gris se alejara al
España
le
viene
como
de
perlas.
&lt;&gt;xageración de la pluma desbocada del primitivo autor
extremo del cuarto y se entretuviese cazando la mosca ó
Sostienen
algunos
arqueólogos
exJ.mios
que
el
nombre
de esta crónica, porque, ¿cómo habían de carecer en sus
haciéndose al descuido la toilette, el ratón no se movía. Al
easas aquellas hacendosas señoras, cuando menos de un de Chistera cuelga su origen en el hecho muy probable fin, la gata se percibió de que aquello.era un ardid; emde
que
fueron
reales
y
efectivas
cestillas
de
:pescadores
veterano escobón: ni cómo habían de irá hacer novillos
las que los maridos de marras se colocaron á gu1Sa de blin- pleó la violencia y saltó sobre su víctima, hundiéndole
de aquel secreto plan que concertaron?
dientes y uñas en las carnes. El ratón, en efecto, corría
Con mucho tiento ha de irse el que la dá por escribir daje protector en la noche de la fracasa.da paliza de las tratando de fugarse y lanzando chillidos dolorosos; pero
escobas;
en
tanto
que
otro2
no
menos
profundos,
resuelhistorias, pues que no es para esta rama de las letras el
en vano; Gris lo perseguía, lo mordía, lo arrojaba ataire,
dejarse llevar por los caprichos de la imaginación, lo cual tos á no dar á torcer su brazo en tan intrincada materia, Jo recibía entre las uñas, lo volvía á lanzar, Jo apretaba
se
aferran
con
ingeniosísimas
razones
á
la
versión
que
sJlo cuadra en las ficciones del arte poética: así como
quiere que el tal nombre tenga por fuente ó raíz el juego contra la pared, lo arrastraba, loca, ébria de sangre, es~mpoco_cabe e1;1 los sucesos verídicos que se cuentan, el de
los vocablos o&lt;chiste-era,» aludiendo á lo del chasco pantosa, soberbia y colérica. Erizada de frenesí, brillarntroducir donaires que alterar puedan la .esencia y verban sus ojos como brasas y parecía la tigre que había en
en
que
por vez primera figuraron aquellas extravagantes
dad de lo que se va relatando; prurito muy censurado á
el fondo de la gata! Los chillidos de la víctima fueron
fábricas
en
cabeza
humana.
Herodoto, quien siempre confundió lo cierto con lo fa.
Mengua fuera de las resplandecientes luces que en el debilitándose, al fin cesaron: lanzada casi hasta el techo,
buloso, por lo que, con ser escritor tan ilustre, no logró
presente
siglo alumbran, si por incuria ó por cualquier cayó inerte. Hábía mue1to. 1
ser historiador fiado; y ningún crédito se dá á sus relatos,
Gris la consideró un momento, como dici~ndo ya!, la
mientras que á Tácito y á otros de la misma laya nos los 11tro motivo, permitiesen las muchas y buenas academias arrojó con desdén á un rincón y fué á tomar el sol.
que
en
las
varias
ramas
del
saber
tenemos,
el
que
quedaponemos sobre la niña de los ojos, por eiervos de la verPresencié aquella tortura con horror, pero sin intervese sin el debido esclarecimiento este principalísimo pundad que en todo fueron.
nir, gozoso de poder reprochar á la naturaleza aquella
to
de
la
historia;
que
á
otros
habrá
de
tocar
la
no
menos
Lo que debió decir parcamente, y se habría quedado
agonía abominable, diciéndome: uEso concierne á Dios,
en lo verdadero el narrador que ahora seguiremos sin gloriosa empresa de sacar en lim:pio comprobanzas irre- que así ha dispuesto las cosas; no seré yo quién las enfutables
del
hecho
ya
patente
casi
de
que,
el
(
como
ahora
cejar un punto, es que había conspiración general en las
miende: allá se los haya!» Sin embargo, me arrepentí
mujeres casadas del pueblo. Y en efecto, (y sin que nos se estila llamarle) vertiginoso progreso moderno ó alto luego de haber permitido aquella atrocidad, y siemengolfemos en averiguar cómo y en dónde hubieron ellas vuelo del humano ingenio, débese, en no exigua propor- pre que he visto un ratón presa de nn gato lo he protelas homicidas escobas, ó si algunas las suplieron con for- ción, á la influencia del sombrero de Chistera sobre las gido.
midables porras ó con descomunales estacas, que todo r~giones del intelecto, las cuales es sabido que el suHoPero ¿qué les habrán hecho los ratones á los gatos en
cabe en lo posible si en cuenta se tiene.el desesperado dicho aparato protege, refresca, acondiciona y corro- épocas anteriores á su existencia?
tranée de aquellas ofuscadas matronas), el hecho es que bora.
Naéen con ese odio hereditario, y si acaso no lo sienten
N. BoL,ET PERAZA.
concertado se hubo el trál!:ico plan de que, en una noche
lo bastante, las madres se los inspiran. Recuerdo que.la
-dada, cien esposas ofendiclas debían de caer á rompecagata-blanca de la Conserjería se instaló en mi pieza con
"::;;c)j_~~i1.~-~,,~ ~~-~
bezas sobre sus trasnochados maridos, con el loable y
sus pequeñuelos y que no tenían aún cinco semanas de
muy santo fin de volverles á la olvidada devoción de la
HISTORIA DE UNA GATA
nacidos, cuando una noche la madre les tl'llj" un.ratón
sola mujer 9-ue les entregó la Iglesia, con exclusión de
que colocó sobre una losa. Los cuatro gatitos se aproxitoo.a pecammosa promiscuidad.
En mi destierro de Jersey maron tímidos y curiosos; la gatitcomenzó su lección de
Cuenta el minucioso describidor de estos sucesos, en
tenía una gata por la que me tortura cogiendo y soltando alternativamente su presa;
tono que por alzarse á lo épico se extrema en lo hinchainteresaba vivamente y la pero como las celdas no son tan espaciosas como las aldo y altisonante, que eran siniestras las intenciones y
que,-antes de ser mi com• cobas, y como la madre, atenta á sus hijos, no vigiló lo
p.1.vorosos los aprestos de la conjuración; lo cual pudo
pañera de proscripción-lo suficiente al ratón, éste pudo escaparse de prisa,
,quedar dicho con la requerida propiedad y menos cauEl de;;contento y la humillación de la gata no tuvo lífué de cárcel, pues había nactal de pasión, pues no era aquello tenebroso plan catilicido en la Conserjería cuan- mite; sentía sobre sí las miradas de sus cuatro hijos que
nario ni cosa parecida sino desesperado recurso de podo estuve en ella; hija de parecían decirla: y bie1d Su dignidad de madre y su odio
bres mujeres agraviadas en el más peliagudo precepto
unagata blanca qne un pre- de gata estaban comprometidos y ultrajados; movía la
del decálogo.
so político llevó todavía pe- cola airada, y como uno de los gatitos se acercara para
Y tanto fué así, que las presuntas víctimas olfatearon
quefla y que había visto cre- acariciarla, y le pisase la cola, le dió tal arañazo que lo
la celada, y con grande di:igencia y mejor guardado secer allí. La preferí á tres her- hizo rodar deba¡o d.:i la cama.
-creto, diéronse prisa á apercibirse para el lance.
El ratón se había escapado por el intersticio de una
manos que tuvo, por su
Despuntaba ya en el horizonte el lucero de la alborada,
mansedumbre, por su sedo- plancha de metal de la chimenea. La gata se colocó frente
-c•1ando los esposos correntones asomaron las narices por
sa piel, por su actitud inteJi. á'.aquelaiujero, fija la. mirada, absorta, inmóvil; cuando se
Lis puertas de sus re~pectivas moradas, y apenas hubiegente, por sus grandes ojos convenció de la inutilidad lle su vigilancia, pues el ratón
rnn dado un paso, cayó sobre sus cabezas, con toda h
de vi vas miradas que tenían no salía, resolvió entretener,e con sus liijos.
agigantada fuerza de los celos, el palo vengador. Más
algo de humano. La obtuve
Transcurrieron tres días ,iPspuésde esta aventura que
eou sorpresa y grande desaliento de las confabuladas esde su dueño, quien me la ce- ya había olvidado, cuando v1 aparecer al borde del aguJl ,sas, los garrotes no produjeron daño alguno en la cúdió de buen grado; la cobré jero á un ratoncillo de amorti~uados ojos, que parecía
1mla pensante de los refractarios maridos, antes bien reespecial afección_y al salir buscará alguien. La gata maare acababa de ealir y los
'b ,taron sordamente. de la ~opia n:¡_anera que si hubiese
•&lt;lado contra almohadicas de pura estopa ó guarda-infan- de la cárcel, Gris,-pues llevaba el nombre del color de su cuatro gatitos dormían en un rincón sobre una piel de
camero que se les había comprado. El ratoncilló adelanpiel,-me siguió al destierro, á Jersey.
tl'S de flexibles juncos.
Extraña impresión sintió aquella gata nacida en un pre- tó las dos patitas delanteras, luego su cuerpo enflaqueciCorramos un velo, dice el socarrón del cronista, sobre
prob&gt; á dar algunos pasos con lentitud;
·-c~ta escena de drama trastrocada en salida de entremés sidio, viajera de cien leguas en el fondo de una cesta, al do y estenuado;
sobre el dorso y expiró. Riñ duda el agujero no lle' h.\gamos como que nn vemos el despacho de las adolori- encontrarse de repe_nte al aire libre, en pleno espacio, á cayó
gaba hasta la pared ó ésta era demasiado maciza y n o tedas mujeres y la burlona risa de sus empedernidos con- todos los vientos, entre el océano y el cielo. Acost umbranía grietas en donde ocultarae: el ratoncillo había pasai'nrtes, y digamos tan sólo la causa del deplorable fraca- das sus pupilas á los sombríos pasadizos y á las celdas do
allí tres días sin comer, prefiriendo morir de hambre,
obscuras en las que siempre fué noche al mediod ía, no pn'l'O, que no fué otra sino q11e anverthlas las víctima~, del
riesgo y peligro que corria la integridad de su bautismo, día explicarse los explendores de la. luz solar sobrn las antes que tropezar de _nuevo con el terrible felino.
::icomodáronse sobre de él, en vez de !:ombreros unas co- aguas. Le espantaba el oleaje tnmnltnoso, su azotar inAuGUSTE_YACQUERIE,
~a; huecas y flexibles de más que mediana altura, a roa- cesante sobre los bancos, el inmenso ,·aho océanico, acom-

:se estaba como previniendo el caso, y ocultándose la ahi-

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

EL DANTE EN MEXICO
VIAJE DE UN REPORTER.
( CO.XTINUA.)

... Y no sé cómo, sin darme cuenta,
llegué á la curo bre de un acantilado, desde la cual Fe dominaba una plazoleta,
cuyos términos de pellones cortados á.
pico y escarpaduras espeluznantes, finf?Í3Il en el f&lt;;mdo negro de. ]anoche fatídicos y capnchoEOs h~eam1entos: u:1 torso diabóljco, una esprna dorml g1gan ·
tesca un monstruoenorme, un bipopótiuno' leproso, una sal_n[!landra c'?lérica.
A lo_ lejos, en las bmeblaf', brJih1ban
los astros como chispas de fragua.-Busqué un tanto extremecido y confuso-cosa rara y perjudicial en un repórl&lt;rá. mi Virgilio........ pero r,,efioree, saben
m:tedes quiénes mi Yirgilio? :Ko t-Eaquel
buen_poeta latino de las églo_gaf=, el que
adoraba la Naturaleza y cant6 las proezas de En€as 1 el que sopló con alientos
del Helicón y amor del Pindo en el
caramillo de Pan, el que amaba á los
pastores y se c'on::placfa en seguir con
la niirada las palpitaciones iracundas
en el pecho de Juno; no, mi Yirgilio,
menos chí.eicoiy quiz,1, quizá, miis hu·
mano es un travieso espíritu, malérnlo
por c~ndíción y por temperamento1 que
á semejanza de Puck. hace cuantas diablur,1s puede, y it ililitacion del fam0so
Cojuelo levanta los techos-las rapern·
zas de las casas-para so1 prender el secreto de las coetfimbreE&gt;, el misterio de
las vírtudes y el escondite ·de los Yicios.
Mi Virgilio sabe muchas cosas-no_tm!tas como fas que sé yo-y, aunque rnnsible se pasea todas las mañanas por
Pla~ros para recoger la nota del día en
las deshilachadas com·ersaciones callejeras: sabe del ab:a y baja de fas minas,
por los coyotes; del alza y baja de la Política, por los diputados, y del alza y baja del honor por los irresistible!{.
En Plateros, de doce á una, se fiende
el e'jército de los desocupados, si es que
todavía se entiende por ocupación emplear el tiempo en algo honorable y honrado. A primera vista 1 tal parece que
los cábaUeros de boulcvard están ocupadísimos¡ el rumor de las convereaciones
parece ruido de monedas; todos los pa1ique13 son juegos de bolsa; el air~ esM,
lleno de transaccione8 ....... En el fondo,
y bien mirado, la calle de Plateros e,s
un centro de banqueros de pega y de
prestidigitadores mercantiles. Hay también sus rateros de reputaciones y ms
calumniadores de profesión. Mi Yirgilio
es un espíritu punzante que conoce al
dedilló los círculos y vericuetos de este
infierno. El me indicó, desde ltJe'J'o, ,t un grupo de!condenádos que1 á paso fatigoso, se fiftraba por el estrecho
tajo de una pefia.
Frente á ellos, en el extremo opuesto, sobre el altar
salvaje de unas rocas, un gran libro abierto, se despanzutraba,encadenado á. las piedras como un Prometeo lleno
de desesperación ..... .
A su lado un tintero colosal y una gran pluma de águila hacían las veces de las oce,ínides consoladoras.
Saqué mi carnet y me dipuse á tomar los apuntes de
este extravagante ri.portage. Mas ¿qué ví que me intimidó
é l:íizo temblar el lápiz en mi mano?
Por encima del libro, en un banco de taberna, en actitud hiératica, con las membranosas alas extendidaJ, y
con su bidente en la diestra, estaba socarronamente sentado un diablo cuya cola retorcida descansaba por la punta en la oreja izquierda1 tal cómo suelen llevar los porta~
plumas, cinco horas por lo menos de los siete obligatorios,
los escribient-es de los ministerios. Al principio tuve Wl
TODO ES ASI.

Un cielo azul, un horizonte limpio,
Doude brilla la luz de la esperanzai
Un enjambre de bellas ilusiones1
Un pebetiero que perfumes manda,
Un raudal de inefables harmonlas,
Un ensueño que lánguido desmaya,
Una alfombra de flores por camino1
Una deidad por la mujer amada;
Flores y luz, aromas y cadencias ........ .
Es muy bello todo eso ......... ¡pero amarga!
Aspifar el perfume de las flores,
Escuchar arrobado lo que canta;
Saborear los encantos de este mundo,
Lo poco que en la vida nos halaga;
A.h.1.mbrar del espíritu la tarde
Con el ténue fulgor de la esperanza,
Sentirse amado y apurar la copa
Con que nos brinda la mujer deseada,
Vivir en medio del festín, contento ....... . .
Es muy bello todo eso ......... ¡pero cansa!
No ver las cosas á través del priema
Que con bellos cambiantee nos encanta,
Alejarse de influencias seductoras,
De la hermosa ilusión que nos engaña,
Trocar el mentidor kaleidoscopio
Por el cristal que la verdad retrata
Y aceptar de la vida el prosaísmo ... ..... .
Es muy bueno todo eso ......... ¡pero amarga! •
TJN Pm,'To.

-A.Mateo$. 0

,,,

•rd.S.C.~..
1 Joa

uin

' a
tio

•iarano.

EL DANTE EN MEXICO-EL REGISTRO.-"No se hagan bolas.

miedo cerval; mas conforme fu( mirando el rostro impa~
sible de eE&gt;te sér infernal, entré en sosiego: no era mal
mozo. Se parecía un poco á Nacho Bejarano, y tal vez
al simpático Luis Galván: tenía los bigotes finos y retorcidos, los ojos entrecerrados y la fisonomía apacible y serena. Así es Nacho cuando se pase!!. por los salones del
Gobierno del Distrito y Galv:in cuando suspira, en conciertos selectos, sus exquisitas y aristócratas romanzas.
¡Oh, Conserje de las profundas y aterradoras simas,
atractiva mezcla de Bejarano y de Galván, en tu plácido
semblante se adivinaba la satisfacción, el bienestar de
los fávoritos ~- de los mimados; Lucifer, probablemente
debía de tenerte mil consideraciones y de premiar con su
ilfecto tus servicios decorativos!
Poco á poco la banda de condenados llegó hasta el libro. ¿Quiénes eran? Me restregué los ojos con un movimiento de impaciencia1 procurando penetrar las sombras
con el rayo de mis miradas. ¿Los conocía? Ah, ¡Sí!. ... ... .

***

ooMrNGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

Allá va Juan 1\fateos, el furioso jacobino, defensor de pasados ideales y de u~opias sublimes; allá va Terrazas, catóhcn volcúni_co¡ maniático de santidad y
quizá también de idolatrías y de egolatrfas extra,•agantes; allá va un: obispoo
cuya mitra, vista de lejos, semeJa en sus
contornos la silueta de un gorro frigio;
all,t va Orozco, el buen mozo, el bell ami,
t-'I et.erno domador de las hermosuras'.indómiws· allá. va tl General Rocha cargado d~ 'cruces y de gloria.-Y tomando
not:1, rne preguntaba: ¿por qué estarán
aquí, por qué irán á per.i.etr3:r ene) laberinto de los hondos mistenos estos céJebres personajes?
• Mi Virgilo invisible murmuró:
-Porque la opinión los ha condenado. Ya sabes; la opinión, esa locuela
que hoy ama lo que maña~a desdeñará
v que acostumbra confundir en un moinento dado·clases, condiciones y méritos, cua11do así le parece. Juan Mateas.
tiene mucho talento, Rocha mucho va-•
lar, Terrazas mucha fe: pues el discursodeuno, el rasgo heróico de otro, y un
art:Culo del Reino Guadalupano, bastan
para que en un momento la opinión se•
ponga á. discutirlos, ácensura.rlos y ú
condenarlos á las llamas eternas.
-¿Y quién es esa señora la opinión á
la-cual no he lo grado conocer?-meatreví á interrogar tímidamente.
-Pues Chico-me contestó Virgilio
--estás atrasado de noticias: no. t,e mefiguras reporter; la apini6n 1 esacasqnivana, es hija de muchas madrea, principalmente de la prensa, una coWrrona
muy encopetada que en todo ee mete,
sin conocer1 por lo común, nada deaquel1o en que se mete. La opinión, la
haces tú, la hace el parlachín de café,
la hace el mozo de restauranJ., la hacecualquiera: el caso es que tenga un pooc de auditorio; la opinión, como las
tragedias griegas, necesita un coro. La.
humanidad marr· ha en manadas, según,
dice la vieja mrtáfora. Un día, Mateos,
Rocha y Terrazas están en el pináculo de la gloria, no es difícil que al día.
siguiente hayan caido.
Pero1 y bien, ¿á qué los condena la.
opinión? pregunté con cierta violencia.
-Los condena á ser siempre los mismos: los condena á inmovilidad perpetua; los obliga á cargar una cadena deforzado. 1\Iateos no puede quitarse et
sombrero para saludar á un carruaje portemor deque sopeche la opinión que en,
ese carruaje iba el Dfriní.simo; Rocbai ·
no puede dar explicaciones por haberle
p1sado el pie á un ciudadano, porque laopinión sospechara de su valor; Terrazas no puede asistirá una comedia casera por miedo de que le señalen como un hereje; Orozco no puede claudicar cuando le duela una pierna por-no perder ·su fama de elegante. La opinión condena á.
los hombres que se distinguen entre la multitud, á no
variar, á conservarse inmóviles, á ser de una pieza.
-Tremendo castigo-exclamé, bajando de mi trono derocas.
Mientras iba meditando, por la i-uda pendiente, encontréme con una escalera que se delineaba en el fondo deuna caverna. Estaba decidido á hacer un viaje provechoso; así es que venciendo mi timidez, penetré, subí, columbré en la penumbra, un rótulo, alumbrado por lll~s
fosfóricas que fingían parpadeos de luciérnagas: Oficina·
:Primda de Sat.an(ls, decía.
Toqué, y como nadie me respondiera:, (¡,mpujé el portón de hierro: la placa humeante me quemó la mano. Entré sin vacilar.
-¿Da usted su permiso?
( Continum·á.)

EN MAYO

(De "Místicas.")
¡No te amaré! 1-Iuriera de sonrojos
antes bien: yo que fnf cantor maldito
de blancas hostias y de nimbos rojos¡
yo que sólo he alentado los antojos
de un connubio inmortal con Jo infinito!
¡No te amaré! mi espíritu atesora
el perfume suti 1 de otras ,edades
de piedad, de esperanza redentora,
y ese noble perhnne se evapora
al soplo de burguesas:liviandades.
l\Ii mundo no eres tú: fueron los priores
militantes, caudillos de sus greyés;
fué la edad en q_ue~omním.odos sefiores1
fulminaban los Papas triunfadores
su anátema fatal contra los reyes.
Fué la edad singular en que la musa
llevaba al talabarte la tizona,
la edad del burlador y la reclusa,
la edad en.que la negra caperuza
forjaba el silogismo en la Sorbor '·
Y no sé de pasión. Y me cont··, ta
pulsar la lira del amor precario ..... .
Sólo brotan mis clá.usulas de artista
al beso de Daniel, el simbolista,
al ósculo de Juan, el visionario!
AllADO NERVO.

Es el mes de las rosas. Sus copas
Al sol balancean las lilas floridas,
Azahares gotea el naranjo
Y en oro se bañan lg_s verdes· colinas.
¡Oh 1 mi amada! ¿no oís cómo en torno.
En. Jira se cambia la rama que vibra1
Y se enarca y columpia, y nos manda
Un soplo de esencias en ráfagas tibias?
El Amor es quien pasa y·nos dice:
uEn la copa bebed sin medida,
Que enardece á los tristes poetas
Y hace amará las pálidas niñas.))
VICEXTE .A.COSTA,

o

oV9 •

·o

)------~-~k:)~-~
El arte y la vida se sirven recíprocamente de modelo,.
yen nuestros días no se sabe cual de ellos pierde más.
G . .Jl. Yallow·.

*

**
En arte es preciso tener éxito.

DOS ESPOSAS.

Sainte-Beuve.

77

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

corazón á los asesinos.... :. pero que Consuelo no se en·

LAS TIJERAS

tere.»

-El m;trimonio--decía el padre Olivier, terciando sin
asomo~ de .intransigencia en una diecusión azás profana,
-el matrimonio...... se parece á las tijeras.
-¿A las tijeras, padre'?.. ....-exclamó uno de los presentes manifestando extrañeza.-¿Sabe usted que es una
comparación original?
-:\I,ís que original, adecuada-declaró el padre _rehu~·mdo con una sefia la segunda copa de K!fmmel de Riga. La~ tijeºras, como ustedes saben, son un mstrumento que
consta de dos partes iguales ó muy yarecidas, unidas por
,meje y un clavito del mismo meta. Aunque cada_parte
de las tijer,1s sea fina y bien templada, si falta el eJe......
hs tijeras no sirven. Unida~ por ese clavito pu~den hacer primores y cortar divinamente la tela de la vida.
-Entendido-dijo otro de los que escuchaban al padre, hombre experto, algo. marrullero y escámón.-;:Sólo
falta que usted nos diga s1 cree qne abundan las tiJeras
excelentes.
-Lo excelente no suele abundar nunca ...... 6 al menos
Pomos tan descontentadizos que siempre nos parece poco, respondió sonrien~o aq)tel hombre evangélico, y. al
p ,r ( hermosa conjunción) bten educado.-Aunque el mtríngulis del matrimonio consiste en el eje ...... también
la calidad de las mitades importa mucho ...... Entren ust-etles en una tienda y pidan tijeras. Les sacarán dos do&lt;·Pnas, todas al parecer iguales, todas del mismo costo.
f-;&lt;&gt;lo llevándose las dos docenas á su casa y us,\ndolas,
p&lt;&gt;drían hacer verdadera elección: al uso se descubre la
&lt;·&lt;&gt;ndición de la tijera. Las costureras están tan persuadidas de esto, que la tijera que les sale b111mn no la darian por una onza. Y&lt;&gt; he encontrado tijeras de oro! ¿Qué
tiene de particular? ¡El amor natural, acendrado por la
1•v divina! .... Voy á referirles á ustedes un caso que preFe·ncié y que me conmovió ...... aunque no pasa de ser un
drama vulgar, y sus héroes gente llana y prosaica......
HalHndome en el convento de S...... , para restablecerme de unas calenturas que cogí en Tánger, y que se agarraban como lapas, tuve ocasión de conocer, entre otras
muchas familias, á un matrimonio, tenderos de paños,
franelas v colonias, establecidos en los soportales de la
Plaza Antigua, no lejos de la Catedral. Sose confesaban
romnigo, sino con el cura de su parroquia, pero gustaban
ele consultarme, amistosamente. Ella se llamaba D:Con~11elo v el esposo D. Andrés. .Acomodados y bien avenirlo,, podrían ser dichosos si no tuviesen un hijo de la misma piel de Barrabás que les daba un disgusto cada mañana y un sonrojo cada tarde. Pendenciero, estra.,"!\do y
derrochador, ni las l:í~rimas de Sil madre, ni las repnmendas de Sil padre, m las exhortaciones que á ruego de
ambos le dirigí varias veces, consiguieron que renunciase á una sola de sus malas mañas; y en vista de que parecía incorregible el mo?.o, mi consejo fné que le enviasen
á una tierra donde la necesidad y la falta de arrimo le
obligasen á mirar por sí.
Cuadró bien la idea al padre, y la misma madre vió que
era el único recurso, y habiendo preferido el desterrado el
viaje de Oceanía al de .Africa y América, á Manila se le
despachó, con muy apremiantes cartas de recomendación
para el rector de un convento de nuestra orden.
A los seis meses empecé á recibir gratas noticias de la
conducta de mi recomendado: alababan su laboriosidad,
Ru despejo; iba enmendándose; los viejos, al saberlo, no
cabían en su pellejo de gozo. Era el rector el qne me trasmitía tan buenas nuevas, pues el muchacho no acostumbraba tí escribir.
Así pa.~ó algún tiempo, hasta que un día la carta del
rPctor, en vez de felicidades, trajo una terrible novedad:
el hijo de Don Andrés había sido muerto á cuchilladas,
en riiia, al salir de una gallera. Yo quedaba encargado
de ponerlo en conocimiento de los padres.
Triste era la comisión; pero de tristezas andamos rodeados siempre, y juzgando que el padre tendría más
fortaleza en el primer momento que la madre, llamé á
· mi celda á D. Andrés, y trasteándole lo mejor que supe,
le hice beber el trago. No estuvo rehacio en comprender: m,ís bien parece que adivinaba. .Apenas indiqué herid·1.•, tradujo muerte. No lloró, pero la expresión de su
cara era como la del reo cuando, al abrirse la puerta de.
la prisión, se encllentra al pie de la escalera del patíbulo
-y me sirvo de esta comparación, porque he auxiliado
á algunos infelices en tan amargo trance .......
Así que D . .Andrés pudo respirar, cruzó las manos«P,idre, tengo que pedirle á usted un gran favor. Entre
los dos, vamos :í que no sepa Consuelo lo sucedido. Mi
mnier era hace pocos años rolliza y muy fuerte; el tósigo
del hijo la ha matado; -pronto cumplirá los sesenta, y
pa,lece una enfermedad grave, una especie de consunci:in. Si sabe la desgracia se r(1 detrrí&lt; en seguida. Si logrnmos ocultarle que han matado al nifio ...... (le llamaban así aunque pasaba de los yeintisiete) puede que dure algo m,is. Yo corro con todos los gastos que allá se
hayan ocasionado ...... entierro, justicia ...... Perdono de

r,.,._

~ .Í-.
V

¿IDce bien 6 mal en acceder? Xo lo sé; el alma me pedía complacerá aquel desventurado. Cada quince 6 vein-te días iba á la tienda con cartas forjadas que suponía haber recibido de )Ianila, en que se hablaba del ausente y
se alababan sus progresos en el trabajo, la formalidad y
la virtud.
Dofia Consuelo, en quien el mal avanzaba á ojos vistos, y que ya tenía una tos incesante y una fatiga cruel,
se reanimaba con la lectura; la celebraba con extremos
pueriles, y exigía que D. Andrés compartiese su regoci¡o.-«Ves, .Andrés, cuántos favores nos hace San .A.ntonio?n exclamaba con los ojos Yidriados de un llanto que
yo atribuía al exceso de content&lt;&gt;.-«¿Ves qué fortuna?
Ya e~ bueno el niño; ya se porta honradamente. Así que
pase allí algunos afias...... volver,í aquí y le· pondremos
al frente de nuestro negocio. Padre Oliver, voy á darle
un poco de dinero para que allá se lo entreguen: bien sabemos lo que es la juventud ...... y yo no quiero que le
falte nada al hijo mio!•&gt; Y su marido, ahogándose, poniéndosele la cara de color de violeta, contestaba: «Bneno,·mujer, tráele al Padre aquellos treinta duros...... pero
para eso no es menester afectarse, ¡qué tonta!»
.Aquello era una cosa de compadecer: los duros que me
entregaba la madre para que los disfi u tase el hijo, me
ordenaba el padre secretamente invertirlos en sufragios
por su alma.
Yo no me apartaba de mi papel un punto; pues veía á
Dofia Consuelo empeorar; cada día hubiese sido más peligrosa ia puñalada de la noticia. D. Andrés, ó temeroso
de una indiscreción mía, 6 por deseo de no apartarse de
la enferma, siempre estaba presente cuando yo ibaá acompafiarlos un rato. Los encóntraba juntos como pájaros
posados en la misma rama, y que se aprietan para no sentir tanto el frío: ella tosiendo y afirmando que «no era
nada,» él amoratado, semiasfixiado, asmático, pero sacando fuerza de flaqueza para bromear con su mujer y
hasta para echarla flores, lo cual, en otras circunstancias,
me parecería cómico y risible, y eu aquellas me enternecía.
Y adelante con la farsa de la.~ cartas, que producían tal
efecto en la pobre madre, qne hasta creí notar que me
hacía sefias cuando su marido no nos miraba; señas de
aprobación, de súplica, de agradecimiento. Yo las interpretaba así: «Aunque el muchacho baga una tontería, siga usted diciendo á Andrés que se conduce como un ángel.» Esto no pasaba de suposición mía, pues repito que
jamás encontré sola á Dofia Consuelo.
Una tarde me llamaron á deshora. D. Andrés venía á
decirme que su mujer se moría ó poco menos, que tenía
el capricho de confesarse con migo precisamente, y que
era indispensable inventar una carta con nuevas de que
llegaba el ni,10 ...... «A ver si así la sacamos adelante por
unos días,» añadió, tan tembloroso, que no supe rehusarle este último favor. Apenas entré en el cuarto de Doña
Consuelo, ésta miró á su marido, y D. Andrés salió, no
sin hacerme un expresivo gesto, advirtiendo é implorando.
l\Ie acerqué al lecho de la enferma, que movía los labios apresuradamente, como si rezase; me senté á su cabecera y la dirigí esas frases afectuosas que son cucharaditas de blílsamo y que ya por costumbre decimos á los
moribundos; pero fué grande mi sorpresa al ver que volviendo hacia mí su rostro en que brillaba el agradecimiento, y co~iéndome la mano para besarla, me dijo:
-Padre Ohver, ¡que Dios le pague tanto, tanto tiempo
como hace que está engañando á mi marido! ¿Prométame que no lo desengafiará después de que me muera!
-¿Qué es eso? En~añar?......-pregunté, creyendo que
desvariaba con la deoilidad y la calentura.
-Si no fuera por usted-J¡&gt;rosiguió sin atenderme-Andrés estaría también agoruzando, porque sabría lo del
niño...... ¡Qué no lo sepa nunca!
-¿Lo del chico?-exclamé recordándo mi compromiso
con Don .Andrés.-¡Si el chico está perfectamente, y va
á llegar, y le abrazará usted pronto!
-Sí que le abrazaré...... en el otro mundo ...... conmigo no se moleste, Padre, que lo supe al momento y hasta me lo daba el corazón. ¡,'C'sted cree que no tenía allá
persona encargada de escribirme cuanto le pasase á mi
hijo? Las cartas venían ,í nombre de una amiga, y así
.Andrés no podía enterarse si le sucedía algo malo ...... y
como yo le había escrito al Padre rector pidiéndole que
sólo le dijesen á mi marido las cosas ~nenas y alegres.....
cuando usted venía con las cartas fingidas, de que el niño
vivía y traba.jaba...... le ayndaba á usted á ';)ngañar al
pobre .Andrés...... que no está nada bueno y que no le
•convienen las desazones...... )le ha costado trabajo disimular, Padre ...... porque en tantos años de matrimonio
no le he callado otra cosa
Aquí cortó su narración el Padre Oliver, y mirando al
rededor, vió nuestras caras animadas por la simpatía
más vehemente.
-¡De manera que los dos lo sabían y mutuamente se

ouTINE
eola IJ.ecompen:ada

111

Pol,odeArro, espectal preparado con Bismuto.
HIGIENICO,
ADHERENTE,'
INVISIBLE

DE "IRIS V PETALOS"

Si todo concluyó, si de esa historia
los nom brea se borraron de tu pecho,
y aquella imangen que formó tu encanto
como fantasma huyó de tu ce1el::ro; ·
Si ya todo acabó, si con el nido
las hojas se llevó también el cierzo
y en la marchita fronda no se escucha
batir de alas ni rumor de besos;
Si la rama está mustia y no da flores,
si no ~1ay savia en el arbol y está seco,
si ya en tu corazón no hay esperanzas
y ~e halla solo, abandonado, yerto:
Déjame que yo riegue con mis lágrimas
el pie del arbol que se encuentra muerto
y acaso, acaso-¡te he querido ta.nto!podrá dar aquel tronco brotes nuevos.
ÜCTA\'IO B.IBRED.A,

Enero de 96.

Las probabilidades de casamiento para una mujer_

Si representamos por 100 las probabilidades de matrimonio tratándose de una mlljer, los mí.meros siguientes.
marcarán la proporción de las probabilidades que tendrán en las distintas edades de su vida:
De 15 á 20 afios, rn por 1000.
De 20 ~ 2.3 ,, 52
_ ,,
De 2,í a 30 ,, 18 ,,
De 30 á 35 ,, 15 ,.
De35á40,,
4,,
""
De40á4,5
3,,
De 45 á 50
5 ,, 1,000,
De50á55 ,,
3,,
,,
De 55 á 60 ,,
1 ,,
,.
El anterior c,Ucttlo demuestra que hasta los 2.3 años
puede elegir.,e libremente entre varios pretendientes; que
de 25 ÍL 35 no hay mucho tiempo que perder en andat·
eligiendo; que de 3,:; á 40 hay que de1,idil'.•e por el primero
que se presente (si se presenta alguno, que suele ser difícil) y que de 40 en adelante es preciso nr,-e/Jalar (si alguno se deja arl'ebatar, lo cual es más difícil).

.

~ ~~J1.6:::'~j_6:::'~j_&lt;5:::•~ ~
"LA CASA COLORADA"

Publicamos en otro lugar algunas vistas de la gran refinería de alcoholes, conocida universalmente bajo el'
nombre de «Casa Colorada.»
Este histórico edificio se halla situado al Poniente de
la ciudad de )léxico y cerca del castillo de Chaµultepec
(á la izquierda del Paseo de la Reforma). Fué edificado
el afio de 1705 para casa de campo, haciéndose célebre en
la época de la invasión americana, por haberse establecí•
do en él un hospital de sangre, y en sus alrededores se
conservan muchas pruebas de los sangrientos combates
de que fué testigo. Posteriormente desde el afio de 1880 •
fué dedicado ií varios usos industriales, y definitivamente el año de 1885 á la refinación de alcoholes.
Esta importante industria fué establecida por el finado.
General Sr. D. Ramón Corona y el capitalista espaJiol :.-&lt;r.
D. Francisco 11. de Prida, quienes encomendaron lag-erencia al Sr. D. Prudencia Gutiérrez Pérez, ácuya inteligente·
y acertada dirección se debe el estado prós-pero de la negociación, al pasar, el año de 189-!, á poder de sus actuales propietarios.
Los productos de esta f.íbrica son muy variado~, y su
especialidad son los aguardientes y sus múltiplPs rlerirndos, como Cognac de varias edades, Rhums, Ani:;ados .•
Ginebras y toda clase de licores.
·

LA CERVRZA FERROGINA,
RECONSTITUYENTE, EXQUISITA Y D-IGESTIVA,

la ,l:rpost&lt;ió11 gniversal d.e 1889.

O~. FAV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, Paris
(Guardarse de las Imitaciones y Fals1ñcac1ones. -

Sentenc1J de 8 de Mayo de

18?5),

FbIUC.A. ESPECIAL de AFEI'l'ZS de 'rOCADOil. pa.ra. l'.A.SEO y TE.A'l'~
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en chapeta•.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES eapeclnles para ennegrecer pest.al!as y eeJas.

lo ocultaban! ¿Qué drama interior!-exclamó el que primero había hablado.
-De esas tijeras, Padre-dijo el escéptico-bien puede
usted afirmar que eran de oro puro, con incrustr.ciones
de brillantes.
-Puedo afirmar que las he Yisto abiertas en figura de-•
cruz-contestó el Padre intencionadamente.
E.r. B.

POLVOS pnl'a en,polvar los cnbellos. Blondo, blanco,
oro, pinta y diamante,

BLANCO de PERLA en polvo, hlnnco, roseo, Rachel.
POMADA ROJA para los lablo1, en botes y en rollos.

Los P•oductos d, CH. FAY se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes clorótica~
y á las personas debilitadas por una prolongada pem ~u.encía en las rel!'iones cálida@ 'I" ma:ea:ias.
De venta en casa de 1011 Sr~.·~. Dutour y Comµ., Ag~ntee Generales; en el establecmuento de la Sra. Viudb •J•
Genin y Comp., ~ de Plateros número 3, y en todoe loP
principales establecimientos.

�•

. NUJIER06.

~nauguración ael l1?mplo

ae

San ~elipe

°{:)isla del ~nterior.

ae ,Sesus.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

. NUJIER06.

~nauguración ael l1?mplo

ae

San ~elipe

°{:)isla del ~nterior.

ae ,Sesus.

�DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

82

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.
TelHono 434.-Calle de Tiburcio núm.

20.-A partado

87 b.

lfÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Reoiacción, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spíndola,
Toda 'la correepondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto l'tloguel.

.

de martillo v á golpes de audacia, y por ella y para ella s~
conserva 1a ·República. En los fondos de nuest~o e~tado
social, se agitan los apetitos, ferme!1ta la barbarie, se ama
el pulque y la riña, se odia la propiedad y se apedrea al
gendarme.
¿Qué rayo de luz se deElizar.í en medio de este antro?
Un artículo constitucional al descender en el interior de
estas conciencias no abrirá en ellas mayor brecha que
la punta de una pluma pretendiendo perforar una mon•
taña.
Tras el atentado á que se ha referido la prensa en estos
día~, existe una profunda mancha que obscurece 1:i, ra•
diosa claridad que esparce nuestro progreso nacional:
hay una mayoría de seres. ideal~ente redimidos.. por
nuestras leyes, áquienes la rnmorahdad y el salva¡tsmo
mantienen aún en la escla,·itud más oprobiosa!

La subE¡cripci6n á, EL MUNDO vale $1.25 centavos al
qs y se cobra por trimestes adelantados.
N6.meros sueltos, óO centavos.
A.visos: á. r:izón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO CO~fO ARTÍCULO DE SEGU~-UA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados rnido.s v Ca~adá.
The Spanish American Newspaper Company, f3G L1berty St. New York, E. U.»

Qfl

anitur1ttrio ~f la &lt;Constitndón

La promulgaciún de la Carta Fundamental de 18.'.&gt;7 re·
presenta para el país un enor,ne progreso en materia de
libertades públicas. Obra realizada en breve espacio de
tiempo, en medio de una_lucha política, cu_and? las p~•
siones vibrantes se desbordaban, la Comt1tnc1ón deb1a
contener en su cuerpo de doctrina imperfecciones que
sólo la práctica habría más tarde de dejar Feñaladas. Hi•
cieron mucho los legisladores de aquella época, procla•
mando valientemente doctrinas recharndas por la opinión é inspiradas en un ideal extraño á laPtendencias y
á. las aspiraciones de la sociedad en que fueron difun·
didas.
.
La Constitución americana fué la expresión de un pue•
blo y en ella quedó encerrado el espíritu de un grupo
hu~ano. La Constitución mexicana fué el código de una
minoría ilustrada, oprimida y entusiasta, que sin tener
en cuenta el medio que la ro~eaba soñ~ con alzar de sus
miserias á, una multitud sumisa y abatida por legendarias desventuras, para colocarla en el pede~tal de los
hombres libres. Los constituyentes, como todos los soñadores, como todos los videntes, como todos los apósto·
les han sido 1-&gt;s porta-estandartes de un ideal noble y
le;antado, y á título tal, su l!lb0r merece la gratitud de
la patria. No se gobierna.A los pueblos con ideales; pern
entre la aspiración y la realidad, traza un reguero lumi•
noso la esperanza.
No hay que olvidar, por otra parte, el carácter
educativo de toda legislación, y que en el curso de
cuarenta años se ha ido progresivamente abriendo paso.
Principios que antes·eran objeto ae abierta hostilidad y
cuya simple enunciación provocaba ~mpestades de ira,
circulan en la actualidad sin despertar protestas y van
día :í día, momento á momento, ensanchando su círculo
de acción.
Hemos combatido nosotros ese cQncepto dé infalibili·
dad que un grupo de liberales ha pretendido dar á la
Constitución, y hemos indicado las imperfecciqnes á que
ya van acudiendo las reformas; pero nunca dejaremos de
reconocer, expresándolo muy alto, la gran trascendencia
de un código en el que se proclamaron las primeras Ji·
bertades nacionales. Esperamos que algún día el pveblo
se encuentre á la altura de s_us instituciones.

espantoso e•truendo, arrastrando tal vez en su caída pueblos y estirpes, glorias y tradiciones.

***
Hace poco nos anunció el cable con su pérfido

laconismo la aparición de la revuelta en la vecin:;i república del
Sur, en la siempre agitada Guatemala. Sin detal'es, sin
pormenores, con la concisión acostumbrada, se daba.
cuenta de una invasión efectuada en territorio ¡tuatemalteco, por fuerzas organizadas en el Salvador. No decía
más el mensaje ni explicaba si los invasores eran ciuda•
danos guatemaltecos qne pretendían una revolución localó si, más serios en sus pretensiones, eran las avanzadas
de un ejército extranjero, dispúesto por la República l\Iayor de Centro América para someterá. la nueva federación la odiada rival que no ha querido junto con. Costa
Rica someterse á las decisiones aprobadas en las conferencias de Aroapala.
Aun no se confirma debidamente la especie propalada,
ni siquiera se han comunicado nuevos datos; pero aun su(El
~t
poniendo que fuera un canard de esos que con lamentable frecuencia inventa la preasa norte-americana, no
En estos días, con motivo de la consagración del tem- por eso perdería importancia la noticia. Basta pensar que.
plo de San Fe_lipe de Jesús, C(?mO no ha~.e todavía _dos está en el orden de lo 'posible, para juzgar de las dificulaños con motivo de la coronación de la \ 1rgen de Gua- tades á que están sujetas esas minúsculas nacionalidades,
dalupe la ficrura del Padre Plancarte se ha destacado vi- inquietas por temperament'l y tornadizas por costumbre.
gorosa:üenw, colllo la personalidad directora, alwa de Basta recordar que no ha mucho se hablaba de ligas se•
cretas y alianzas ofensivas ce1ebradas entre el Salvador,
estos dos acontecimientos religiosos.
Cuando un hombre cun enemigos tan poderosos, aún Honduras y ~icara¡i;ua, que hoy forman y constituyen la.
dentro de la congregati.'.&gt;n á que pertenece, triunfa de to· llamada República ::'tlayor, para vengar añejas ofensas
dos los obstáculos que se aJTOjan á su paso, es que posee recibidas de la apartada Costa-Rica, y calcular que esas
notables cualidad08 que lo hacen apto para sosténer con uniones deleznables y efímeras no se han efectuado al
calor de la concordia ni al abrigo del material interés,
ventaja todas las luchas.
Y así es en efecto. El Padre Plancarte es una energía sino al amparo de rivalidades que rugen, de odios que
poderosa, ~no de esos caracteres de una sola pieza, sosteni- _ matan, de morbosas fermentaciones que envenenan.
La unión centro-americana celebrada ahora, do"tI-de faldos por una voluntad inquebrantable. Estealien!,&lt;J, encau•
zado en dirección de una prupaganda de otras ideas, ha- tan Guatemala que es casi la fuerza y Costa-Rica que sigrían de él un elemento altamente útil en favor de la Re- nifica la paz, ha nacido con escasa viabilidad, y amasada
con rencores profundos y ambiciones sórdidas y mienos
pública.
En la obra que ha emprendido, los liberales no ¡,ode- asustadizos, tiene que.dar en no lejano día el amargo frnmos obsen·ar el desorrollo de estas actividades, sin pen- to que nos acaba de anunciar el telégrafo, si es que ,í la
sar en el porvenir y lanzar la voz de alerta: ¡No hay que hora presente no hagerminadc, ya la semilla de esas vi/)•
lentas manifestaciones enfermizas, achaque común de
perder de vista á este hombre!
pueblos en períodos de transición.
¡Puedan los hechos desmentir nuestras palabras!
Ojalá y en esta vez resulte falsa la anunciada crisi~, y
puedan esas naciones hermanas buscaren positivos i&lt;l,iales la base de su grandeza y la realidad de su política consolidación. Ojalá sean vanos nuestros temores y faltas de
fundamento nuestras zozobras, y logremos verlas, fuer•
tes y unidas. marchando sin intermitencias en la ancha
vía del concierto universal de los pueblos cultos.

Laprensadiaria nos ha dado á conocer últimamente
un hecho revelador: un hombre comete un delito en la
vía pública, un agente de la autoridad trata de aprehenderlo, pero un grupo popular, que ha presenciado el su·
ceso, acoge bajo su protección al delincnente y lapida al
• guardián, en medio de delirantes manifestaciones de entusiasmo. Esta página negra de nuestra vida social, repetida con extraordinaria insistencia, pone de relieve
una de las enfermedades más características de nuestr,1
incipiente democracia.
El gobierno del pueblo por el pueblo reclama una agru pación conocedora de sus derechos, pero también fiel observante de sus deberes, inteligente y apta para coopemr á las necesidades económicas, políticas y morales de la
colectividad. Cuando un pueblo desconoce esos intereses,
cnantlo su acción tumultuosa no se ejercita en amparar
garantías sino en -proteger culpables, este pueblo dista
mncho del nivel mdispensable para, gobernará una so·
ciedad.
T.,o cierto es que con esta masa se ha fabricado una entiJad abstraetn, repleta de heroísmos y pletórica de vir•
tndes. y ¡de~g, ,,..:ia&lt;lo del que se atreva á dudar de la clari•
viuencia y de la sabiduría de _esta divinidad {le nn:i. épnca que, después de haber dernbado to-los 10d dioses, se
complace en mantener el último ídolo!
Sobre estos abismos de la ignorancia y de la inmoralidad populares, se ha tendido un puente aéreo por el que
pasa vencedora y triunfante una clase ilustrada y
fuerte, inspirada en las necesidades de la civilización.
Esta minoría es la que en México, como en otras partes
del mundo, ha reali:tado la obra del · progreso, ,í golpes

lJérot

ll)alftira

ltJ jornaba-.

®tncral.

RESUMEN.-EI Transvaal y la paz europea.-Revelaciones nuevas.-lngleses y alemanes en el Africa
austral. -La revolución en Guatemala.-La República Mayor y la desunión Centro-americana.-Nuestros deseos.

Parecía que con el juicio y sentencia que recayó sobre
el infeliz Dr. Jaméson, que en hora infausta acaudilló la
npedición inglesa contra la República del Transvaal,
destrozarla por las'tropas del presidente KrLi~er en lo~
campos de Joahnesburg, habrían terminado la➔ complicaciones europeas qne provocó esa iualaventnra sud-africana; tollo hacía creer qne hasta ahí acabaríaelodi,, anti•
brit.ínico que estalló al comenzar el año pasado entre los .
l,o,r,, y la excitación ruanitiestamente hoetil para Ale·
mania que alter.'.&gt; la impasibilidad inglf•~a, por virtud de
las simpat:as visibles del empera•for Guillermo en pró
de los qne h,ibían logrado triunfar de las maqt1inaciones
y domeñar las rapacidades de los ag1:mtes brit,ínicos en el
Africa austral.
Pero nuevai: sorpres'.1.s noR reservaba el porvenir, y todavía habremos de presenciar de nuevo el espectáculo de
ver frente á. frente las rivalidades de dos pnt'blos, y los
intereses de dos naciones; aún habremos de obserl'ar dis•
puM.ndose influencias en aquella~ apartadas regiones al indomable Ho henzo llern, q ne sueña á todo trance en ex pansiones colonialef', y al gabinete responsable de su augusta
abuela la reina Yictoria.
Como quiera que resultaban responsabilidades eviden·
tes en aquella frustrada invasión con~ra el antigno pri·
mer miniFtro de la Colonia del Cabo, }Ir. Cecilio Rhodes,
como aparecía clar.1 y evidente la culpabilidad del om·
ni potente aventurero que ~e ha hecho oaladfn de la política inglesa en el sur del Continente Xegro, se le ha llamado á.contestar los cargos formulados, y para justificar•
se acaba de hacer importantes revelaciones que está dis•
puesto il probar con documentos irrefutables.
Dice que la invasión .il Transvaal fué un acto encaminado á frustrar las maquinaciones de Krüger, que, en conni vencía con el Emperador de .Uemania, trataba de librarse de la tutela británica á que está sujeto por ley, y
pretendía independerse de toda extraña influencia qu&lt;i
no fuera la de su protector sucitado. Y como los centinelas avan;,;ados de la primera potencia colonial no podían tolerar el menoscabo de su soberanía, organizaron
y llevaron á cabo con éxito desgraciado la aventura dei
Do&lt;tor Jameson.
Si se logra averiguar la complicidad de Guillermo en
esas sordas agitacioues que ee tramaban en la sombra,
¡cómo habría de estallar en Inglaterra el sentimiento antigermá.nico que presenciamos un año ha, que llegó al
extremo de quemar en efigie al arrebatado emperador!
¡Y cómo también contestad el patriotismo alemán, dispuesto siempre contra los ri v,1les de su grandeza y los
denunciantes de sus ambiciones.
~o creemos 9.ue el asunto alcance laa pr0porcion°s d"
un conflicto, m tememos qat&gt; p:1se de lo" fneg )'! artificiales de la p!'E'n~a; pero su simple anuncio no, ha::e c Jmprender la in1nin0ncia de futuros choqu&lt;::8, y nos da iL ::.,.
nocer de modo evidente cómo la E11ropa, asent.~a en la
cima de un volcán, se ve expuesta. ,, cada p~, y por
los motivos más fútiles y baladíes á verse envuelta en
vora;,; conflagración. Todo eso nos indicar.í. que el artificioso andamiaje sobre el que se asienta la paz universal
está. amenazado á cada momento de venir al suelo coi:.

X.X.X.
5 de Febrero de 1897.

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

OTRO PAGO·DE

$2,000

DEL fl!UEVO TEMPLO DE SAN FELIPE DE JESUS

En otro lugar hablamos de la solemne consagración de
€ate hermoso templo, dedicalo al proto-martir mexica·
no, y destinado á la gran obra de la expiación.

Tócanos ahora decir algo acerca de la inauguración
dectuada antier y describir el interior del notable edificio, de cuya belleza puede enorgullecerse y ufanarse con
razón el padre Plancane. al cual se debe el digno coronamiento de la magna obra.
Hermoso golpe de vista ofrecía el suntuoso templo el
último viernes á las nueve de la mañana. l\eLis de seis•
cienta.s damas severa y elegantemente vestidas, ocupaban la nave central, en la cual hallábanse congregados
asimismo, innumerables caballer,&gt;s y sacerdotes, instalados cerca del altar. El !Ilmo. Sr. Ar.:obispo ofició de
Pontifical con toda la pompa del caso, y la ceremonia
transcurrió pausada y augusta, á los magn!ficos acentos
de músicas y cantos sagrados, de3empeñados por nota•
bles cantantes. L-, misa fué especialmente compuesta
para la solemni'lad. El serm&gt;n e3tuvo it cargo del Illmo.
Sr. :'.\Iontes de Oca, y fué un bello panegírico del santo
titular, en el cual el inteligente prelado depur6 algunos
errores históricos y tuvo notables rasgos de elocuencia.
Concluida la solemnidad, el templo fué visita.do hasta
el obscurecer por innumerables fieles.
Ahora digaU1.is algo de su disposición y ornamentación.
El :N'uevo templo de San Felipe. Se vino á decretar
baP-ta el año de 1861.
•
En 1866 se colocó la primera piedra es decir, hace
treinta años.
La construcción del nuevo templo ha costado más de
s:~00,000, de la cual cantidad, asegura el Sr. Plancarte, ha
pt1E&gt;sto de su peculio más de $100,000,
El templo está construido en la parte que ocupó la capilla de Aranza;,;ú en el templo de San Francisco.
Tiene la forma de una cruz latina en sn planta. Consta de tres naves; las dos laterales mucho m,ís bajas que
la central, lo que permiten proporcionar al interior gran
cantidad de luz.
El edificio está embovedado en su parte supenor.
En el fondo de la nave central está el ál,~ide de planta
semicircular y cubierta por una bóveda esférica.
La sacristía está situada al lado del Evangelio y tiene
comunicación directa con el templo, y además otra en·
tracla por el exterior.
Nuestros lectoreA pueden ver en este número un grabado que representa la fachada del nuevo templo; es de
cantería, estilo romano, lo mismo que todo el templo.
SuR labrados son severos.
Tres puertas de roble con adornos de hierro dan entrada al templo.
Las tribunas están colocadas en la parte posterior é
inmediata á los brazos de la cruz. Esas tribunas reemplazan al coro de los antiguos templos.
La tribuna del lado derecho se destina á las orques·
tas, etc., y la de la izquierda al órgano moderno.
El decorado es de estilo bizantino puro.

BOURGET.

DE "LA MUTUA"

EN COSCOl'tlATEPEC,
Coscomatepec, Enero li de 18fl7.

Al Señor Ricardo Sommer Director g lll'Jral dJ "L 1 )I.i•
tua."
)Iuy Seiior mio:
Hoy me han sido entregados por PI Sr. D. Jos§ D n1ínguez Fernández, banquero de esta Villa de la respet.tble
Compañía, cuya sucursal en nue'!tro p 1ís con tanto ,1cierto como eficacia dirige vd., los ($ 2.0JJ,OJ) dos mil p~so:;
~lata, suma en que estuvo ase~urado mi finado esprH&lt;J el
Sr. D. )fariano i:lolís Loyo, ba10 la p'.&gt;liza m'.!m. 72 ), 77:3
que había solicitado y obtenido apenas hacía do~ aD-)s.
· Con mucho gusto cumplo con el grato deb~r d~ hacer
presentes, tanto á vd. como á las persona'! q11eforman la,
Junta Directiva Suprema en la Ciudad de Nuev,\ York
mis agradecimientos por sus bondadosas atenJiones y e~~
pecial eficacia en este asunto.
Faltaría á un deber de ju~ticia si no hiciera también
p•'ihlica mi gratitud al caballeroso agente Sr. D. )Ianuel
.-\.lcérreca, quien luego que supo la irreparable pérdida que
me afligía, ~e presentó en esta población á levantar la~
pruebas de umerte de mi esposo, no obstante lo penoso de
nuestros caa¡inos en la estación en que vmo.
Que Dios perpetue la gran institución en que todos u•tedes colaboran con tanto acierto en sus respectivos car•
gos, son los fervientes votos de quien se suscribe de vd.
Señor Director, atenta y agradecida servidora.-JOSEFA
DoML.&gt;sGUEZ DE Lovo.

Las pinturas se deben al pincel de Bartolomé Ga1lott
y el resto del decorado á. Claudio Molina.
.
El enverjado íué hecho en los talleres de DonFranCIB•
co Pozo.

IN A.UGURACION

Hay séres á quifnes enternecen los recuerdos de&gt;&lt;pur-s
de haber permanecido-casi indiferentes ccH1 la realid,td;
que se ena,uoran de las mujeres á quiene~ han ab.indouado, y que echan de menos con pena lo,; lugares en que
antes viv1an aourridos; ra7,a levantisca que del presente
sólo conoce los hastíos y para la que el pasado re,·iste un
encantn sin igual y conmovedor ¡sólo por 'ser pasado!
-Existen almas que no solameRte e~tan muertas, Eino
que extienden á su alrededor el contagio de la muerte.

P.

83

EL MUNDO

Emilio Dondé. Ingeniero arquitecto que dirigió los
trabajos del templo de San Felipe de Jesús.

Los cristales de las ventanas están grabados con caprichosas guardas, cuyas márgenes forman mosaico.
La linteruilla de hierro y cristal es un modelb de grabatlo.
Las bóvedas laterales tienen pinturas de tintas ligeras
a:ml y rosa, verde nito y oro, y tanto los arcos como la,
pilastras, tiene_n guardas de refría y oro, pintadas direc·
tamente sobre la cantera.
El altar principal es de mármoles de Carrara, rojo cie
.-\.frica y Tennesse.
El sagrario tiene cinceladoa.rx:i.b~de la puerta,. d.e..me.tal. un cisne alimentando á tres polluelos.
Las tres gradas están cinceladas con primor y tienen
incrustaciones de mármol, lo mismo que los ornatos de
la'mesa.
Es notable, no solamente por lo artístico del trabajo,
sino por ser de una pieza, y pesa dos mil kilos.

PAGINAS ESCOGIDAS
LA MUJER NUEVA

Pbro. José Antonio Plancarte y La bastida.
( Débese á él la erección del templo de San Felipe de
Jesús. )

Esa plancha descansa. sobre cuatro columnas de má.r·
mol rojo de Africa, y en ':ll fondo de la parte baja del altar, hay cincelado un buen bajo-relieve que representa
un cordero sobre el libro de los sacramentos.
Las ~radas que conducen al presbiterio, son de marmol gris de Orizaba.
E3ta obra fué contratada por la Compañía de }Iármoles :\Iexicanos; los trabajos tanto prelirni nares del altar
comG subsecuentes, incluyendo los artísticos, fueron hecl¡os por obreros mexicanos y sólo dilataron veinticinco
dtas en labrar los mármoles y armar el.altar.
En su parte inferior y á derecha é izquierda de la :puerta central, se ven pintadas al óleo las armas de las cmda•
des de México, l\forelia, Guadalajara, Oaxaca, Durango
y ~uevo León, donde residen los seis arzobispados.
Abajo de cada escudo están grabados en planchas de
piedra los nombres de las diócesis que dependen de cada
arzobispado.
En los otros muros de las naves laterales, lo mismo que
en la parte alta de la nave central, hay imágenes pintad:;s al óleo, que representan á, Santo Domingo, Santa Catalina de Sena, San Pedro Alcilntara, Santa Clara, San
Ignacio de Loyola, Santa Brfgida, San Juan de la Cruz,
Santa Teresa de Jesús, San Felipe Neri, Santa Coleta y
otros.
Cada una de las imágenes allí pintadas, representa á,
un fundador de las órdenes monásticas en l\Iéxico.
La bóveda central tiene la particularidad de que siendo esférica, cubre una superficie rectangular. El fondo
de e:ia es dorado, y está dividida en cuatro arcos que
amparan á. los cuatro evangelistas.
En el lugar de honor del templo, hacia su fondo hay
un cuadro al óleo que representa al santo patrono del
templo.
El tabernáculo fué obsequio del Sr. Saviñón. Es de
metal dorado: su base son cuatro columnas, y un capitel
labrado que sostiene la cúpula.
En el centro queda encerrada entre las cuatro columnas, la gran custodia, sostenida en su base por iíngeles
de bulto.
El disco de esa joya está formado con piedras muy bien
trabajadas, pero falsas.
Los nichos están colocados á uno y otro lado del ábside. Son de medio punto, y en ellos se colocaron imáge•
nes de bronce.
En los muros laterales hay otros dos nichos.
En las capillas del fondo hay dos altares de nogal muy
bien tallados.
La balaustrada que sirve para ministrar el Pan Enea•
rístico, es de encino.
El púlpito es de nogal labrado; se sube á, él por dos es•
caleras qua tienen pasamanos calados.
• Los confesonarios son de bonito gusto y también de
madera de nogal.
Al destruirse la iglesia de la Merced, el Ingeniero Don
José Joaquín Arriaga seencontrólasreliquias quesepu·
sieron al consagrar aquel templo y las obsequió al Padre
Plancarte para que sean colocadas en la mesa del altar
del nuevo templo.
Para concluir: He aquí los nombres de las personas que
han dirigido los principales trabajos de la obra.
Ingeniero Arquitecto, Sr. Emilio Dondé.
Sobrestante, Sr. Víctor Rodríguez.
Maestros de albañilería, José 1\-faría Yargas y A.nacleto
Arenas,
Sillería v ornato en piedra, Remigio Fuentes.
Modelaa.or, Antonio Romero.
Carpintero, Encarnación Ramos.
Hizo el púlpito el tallador Manuel Esparsa.
Los altares laterales, Joaquín Torres.
Grabó los cristales de las ventanas Francisco Licéaga.
El mosaico y el pavimento son obra del italiano Luis
Pesseto.

Cualquiera que, abstraído de toda comunicación con
las razones y necesidades á que obedece el continuo
cambio de aspecto de las sociedades, se a3omase.á mirar
,í la gran escena, como un sordo-mudo que tiene das de
sus sentidos ausentes del espect.tculo, le parecería el
mundo una farsa compuesta por algún bromista, en la
cual no hay plan ninguno, y cuyos personajes aparecen
inopinadamente sobre las tablas como si fueran disirases de mascarada.
Así ha aparecido en estos momentos cómicos de fin. de
siglo, un extraño tipo, .í cuyo derredor se agrupan los
curiosos, murmuran los malévolos, sonríen los críticos,
hacen frases irrespetuosas los rcµorter~, se sulfuran los
moralistas, y el socia.lista filósofo filosofa. Ese tipo advenedizo es la niujer nuPra, como lo ha clasificado la historia natural de gacetilla; y aparece en traje masculino, á
horcajadas sobre el moderno bipógrifo de acero, que
también ha cambiado de sexo, pero á la inversa, pues
antes de ser úiric!fta fué t·eloc!pedo.
La mujer en calzas .es una provocación que se presenta á tres autoridade~: á. la Sociedad, á. la Higiene y_ á la
Estética. La Estética, es por ahora, la más ofendida de
las tres. Dice que la mujer ha ido á copiar moda salvaje;
que ha ido á copiar el traje de las mujeres Esquimales;
dice que las formas femeninas, 6uyo mérito escultórico
consiste en ciertos pleonasmos de contorno que no caben
en el prosáico vestido del varón, pierden todo su encanto
natural. Y la Sociedad ale~a que los pantalones yel sport
en la mujer ladesenfememnan y hombrean; y por último,
la Higiene abre su gran libro estadístico, para probar
con resultados de observación, que el traje masculino,
cuando no viste formas U1asculinas, tiene sus inconvenientes, y como quiera que la mención de esos inconvenientes se la guarda la Higiene para exponerlos en la
Clínica, resulta que los profanos nos quedamos en ayn•
nas de inconvenientes.
•
A mí me estan dando ganas de despedir de este jurado
á la Estética. ¿Qué género de fe pudiera darse á la opinión de una autoridad tan tornadiza y versátil, Madre
de la l\Ioda, que es como decir, abuela del capricho? Que
comparezca ahora mismo la Estl2tica á prob~rnos, con
argumentos h elénicos y aún con sus propias opiniones de
hace tres años, la gracia que encuentra en las mangas
desaforadas:que actualmente impone como ideal de lo
bello y de lo elegante en los vestidos femeninos. La

Bartolomé Gallotti. Autor de las pinturas del templo
de San Felipe de Jesús.

cuest~ón de Est~tica no e~ en caso C&lt;?mo el presente, si no
_cuestión de óptica. La primera muier que usó ampoll,1s
en los brazos fué silbada. Hoy, que todos los brazos and:in en sus vejigas, nos parecen las tales la quinta esencia del buen gusto, ~or ~ás que. sean un estorbo insu perable para la aprox1mac1ón de los seres en la efusiva
institucióu del abrazo.
Si la moda llegase á cundir, ( de ello nos libre quien
pueda), y todas la_s mujeres cambi~sen el traje talar por
los arreos masculmos, nuestra retma, habituada al espectáculo, llevaría á los órganos sensorios una impresión
normal, que luego se convertiría en sensación grata y al
fin despertaría la emoción estética. Nos harfam.os ~ po•
co turcos e."!! cuanto al ide\ll indumentario; y acaso, como los h1JOS de la fehz Arabia, auoptariamos · pa.ra

�EL MUNDO

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 18s,7

DOMINGO T DE FEBRERO DE 1897
LA CONSAGRACION
DEL

1

1 •

cubrinos, lo que la mujer quic&gt;rc abondonar: las ropas
tala,es. ;
.
.
,
b t d
Sbakespeare, cuyo instmto estétl?o est':' por so re o a
crítica, nos demuestra con personaJes animados, puestos
á vivir por su genio, que el amor,. poeta y astut&lt;&gt; consumado no se resfría, iüno que más bien se exalta ante la mujer ve;tida de Lo que no es. O.rlando, el caballero bardo Y
atleta que ama á Rosalinda, y que cuelga los árboles con
madrigales en loor suyo, y escribe su_ beJlo nombr!l_en la
corteza de Los olmos, y se la pasa haciendo otras m.nerfas
de amor por ella, la encuentra en E:l bosque vestida de
paje y aunque no la reconoce, se siente ~rrastrado por
sec~ta simpatía hacia el pajecillo, Y. consiente en de¡arse sanar por él de su amor por Rosalmda; r~sultando de
este üsimilia similibus curantur," Jo contrano de lo prometido· .i saber: que más se enamor:i Orla_ndo de Rosalinda u{ientras más quisiera olvidar~ Rosal~nda, Orla~do.
A esto se dirá que resta por avengu.ar s1. lo~ Gammedes de ahora no llegaran á perder el aire m1~rino, la gracia felina que Rosalinda supo conservar baJ.º sus ropas
de paje. Resta saber si 1.os ejercicios calistémcos, el .~pu,-t
vigorizador á que la mu¡er se entr~~ actualmente, con
tan buen éxito para su desa_rro_llo. f.1~ico y hasta .Pª~ su
temple de ánimo, no llegaran a v1~ihzarla demasiado, en
cuyo caso témesc que )a mujer pierd.a. un cons1d~rable
tanto por ciento del poder que su deb1hdad y su mimo le
dán sobre el hombre.
. .
.
Y o no consiento en que se me considere part1t1ano de
la tramutación aparente de la mujer en. bomb.re; ~ero
examinando el caso desde el punto de vista fis1ológ1co,
me resisto 1í creer que la ley de la naturaleza, que nada
tiene que ver con lps caprichos de la moda, .detenga las
atracciones imperiosas de los sexos por Ct!est1ón de pura
moda. En los tiempos bíblicos, todos, mu¡eres );' ho.mbres
vestfan talares ropas; y. valgan l~s f-:a~i:adas :bscnturas,
se amaba lo mismo y d1z que a_n~ mas que al~ora, q~e
nos diferencían pantalones y re.ta¡oi¡. I:os.s~l;~Jes de.tierras cálidas no usan sino una misma pnm1t1v-1_s1ma toilette
para ambos sexos; y por allá l!nda el ~mor hac1e~do de las
suyas cómo er todas p~rtes. C\1est1ón de óptica; nada
m1ís que coFtumbre del organo visual..
,
.,
Recalcando siempre sobre la anterior ?ec.aracwn de
mi neutralidad en el asunto, no puedo de¡ar dt: expo~er
aquí un cargo contra mi propio s~xo, reo de ciertas ~njusticias en detrimento de la mu¡er, )'. una de estas mjusticias viene á ser, en parte, agente im¡mlsador para la
reforma en el ve~tir que proclama la 1111111,r nuf!'a.
Citaré un caso de ayer no más; crónica de hace pocos
días. Un operario de los que componen. el alumbrado elé~trico en las calles de Brooklyn, tocó acci_dentah_nente un hilo vivo de la luz eléctrica. El choque fué terrible, y el pobre mozo cayó al suelo com,o muerto.. Acudiú pronta~ente la ambulancia se,lo llevo al IIosp1tal, se letendío en
la mesa de exam~n, y·al irle 1í amcultar el co_raz6n el facultativo recibió este á su yez un choque rnesperad?·
Ko fu~ pbr cierto, choq~e de electricidad lo que sac?"d1ú
al búeno del Profesor, smo un choque de sorpresa. ,Había descubierto que el paciente era una mu¡er! Vuelta
en sí, la infeliz confesó Jo que ya n.o podía ocultar, agregando que había adoptado los veEt1dos cte hombre porque con los de su sexo ganaba men?r salario, pues el trabajo de la mujer, por más que sea igual al t1el hombre,
i;e considera inferior, á la hora de pa,,,aarlo. .
.
Resun.1iendo: la Estética, en punto á ves~idos no tiene
leyes permanentes; la higiene se contradi~e á menudo,
y la Societ1ad no sabe las más de las veces lo que se pesca, pues en ocasiones va coi:·iente arri.ba cua.ndo el espíritu el!:! progreso echa corriente abaJo, hacia la ancba
1:i;iar de las amplias ideas..
,
.
Queda la cuestión de gustos. ¿No le parece bien al lector la mujer vestida de hombre'(
Estamos de acuerdo; pero si todas se pusiesen los pantalones, no por eso habría yo de calarme el habito y meterme á f.raile.

:X.

TE1'IPLO DE SAN FELIPE DE JESUS
Notas curiosas.

BoLET PEIUZA.

~/~

'

',

'
l)omadores de serpientes.

Tetuán, la ciudad blanca. Era la primavera, el crepúsculo de Mayo, la paz de las inmóviles tardes color de rosa. Robre las terrazas, sobre las viejas, pequeñas· cúpulas, sobre el conjunto de las viejas casitas centenanas,
se extendía la blancura infinita de la cal; por doquiera
se extendía el misterio de esta misma sábana blanca.
Lentos paseantes, vestidos de exquisitos matices, pasaban mirando sus suefios, y sus ojos negros, magníficos,
no parecían yer las cosas de la tierra. El ocas.o alumbraba dorado, alumbraba color de rosa, y, en los recodos de
las viejas caAAP sin forma casi y sin edad, la cal poco á
poco tornábase azulada como nieve entre sombras.
Había transeuntes de oro viejo, de verde pálido ó de
color de salmón: transeuntes de azul y iranseuntes de
rosado; otros que habfan escogido los más raros é indecibles matices; todos majestuosos y graves, ro~tros de
bronce y mirada intensamente negra. Aquí y allá brotes
de fre~cas plantas primaverales: mastuerzos, resedas,
botones de oro, reventa~o nacidos y floridos al azar,
sobre las viejas tapias. Mas la muerta blancura de la cal
dominaba todo; parecía al-u.robrar, reflejando luz atenuada, el profundo cielo dorado, ya luminqso. Ni sombras
duras, ni contornos precisos, ni colores· sombríos; sobre
esa blancura de todo, los seres vivos, en lento movimiento, sólo hacían pasar tintes claros, extrañamente
claros, frescos como visiones ultra-terrestres, todo atenuado y amalgamado e~ la tranquila luz; no había de
negro más que todos esos grandes ojos soñadores ........ .

Inauguración del templo de San Felipe de Jesús.-Vista del exterior.

A lo lejos se oía preludiar la flauta muy triste, muy
triste y el sordo tamboril de los domadores de serpientes. Entonces los lentos paseantes, que antes caminaban
sin rumbo por el blanco dédalo, se dirigieron poco á popoco·hacia el mismo punto, respondienlo al llamamieuto de aquella música.
En una amplia plazuela, en el linde de la ciudad, habíanse colocado los domadores. Desde ahí en las profundidades que tomaban tintes azules, veíanse sucesiones de
líneas blancas y casi Rin contornos, que eran terrazas,
algo como un desprendimiento de blocs de nieve, que
era Tetuán semi-perdido en los vapores de la tarde de
Mayo.

Yo permanecfa allí entre ellos, sin apreciar las duraciones, embebido cn1110 ellos, y reposándome un poco
por ca~na lidad, en medio de aquellos inmóviles, ignoran~es de laR ltor~s qne pa~an.
·
Y lo~ tamboriles, las tristes flautas-y toda esta Afri&lt;'a ejercían s, bre m( su encanto arrullador, tan .magn(fieamente como otra vez, en m~s lejanos años juveniles ..... .
Yerdaderamente, eq Riempre este país el que me can•
ta, con dulcísimo ritmo, la universal canción de la
muerte ..... .
PIF.RRB

LoTr.

Sus hombres de largas túnicas hacían círculo en torno

á los domadores. Y los domadores desnudos y salvajes,
cantaban y danzaban agitando su rizada cabe}lera, danzaban como sus serpientes, retorciendo su busto leve al
compás de au música de flautas. Y todo era bello, desde
el cielo hasta el más humilde camellero de brazos bronceados, que miraba soñando, sin ver.

El que no está preparado á la desesperación, no está
preparado á la ,·ida. '
Goetlte.

EL MUNDO

del báculo, diciendo aquellas palabras de David. Atol/ita., portas príncipes i•e,•trae,
etcétera.
Hace lo mismo segunda
y tercera vez; con esta diferencia, que en la primera
rocía los cimientos, en la
segunda á medio cuerpo,
rocía las paredes, y en la
tercera rocía á la mayor
altura posible las mismas
paredes. Toca á la puerta
'rn forma de cruz dos veces
nuís y el Diácono abre.
El señor Arzobispo ~·
rns ministros entran diciendo Pa,,· huic domine rte.
y puesto en el medio de
la iglesia, comienza el Himno Vi·ni C'rrntm· E~¡J!ritu,q
l'Lc., se rezan las letanfas
y entretanto uno de los
miuistros esparció ceniza
por el suelo tormando una
cruz. El consagrante escribe en ella los abecedarios
grieg0 y latino para significar la unión de las dos
iglesias griega y latina.
En las paredes dd templo hay doce cruces de latón. teniendo luces enfrente de ellas.
Después de la cruz greco
latina se bendice otra agua
con sal, vino y ceniza, se
co.,sagra el altar, da el oficiante tres vueltas á la igle•
sia, se ungen las doce cruces '.Y se colocan las reliquias en el lugar que estíL
reservado en la mesa del
altar.
17 na vez puestos los manteles el celebrante dice mi•
sa revestido con flamante
ornamento.
Dispuesta la urna en que
se encierran las reliquias
del Santo bajo cuyo título
se dedica la iglesia, y cuyo
nombre se invoca en casi
todas las or,tciones y bendiciones, se preparan el
Santo Crisma, el óleo de ca-

85

El miercoles último, en la mañana, efectuose la solem~e cons~ción del nuevo y herI?o~o templo de San Felipe de~ es1;1s: una v~rdadera prec10s1dad artística situada
€n la prmc1~al avemda de la capital y destinada sin duda áconvert1rs~ en el re.ndez vous de las damas piadosas
de 1~ buena soc1~dad. :[J:izo esta consagración el Señor Arzobi~po ~e l\Iéx1co, ante escasa concurrencia y revestido
de riquísimos ornamentos.
El acta de la consagración, escrita en pergamino decía así:
'
. "En el día 3 de Febre~o de 189,, yo Arzobispo de )lé:inco, consagré esta Iglesia y Altar en honor de San Felipe de Jesús, encerré con él las reliquias de los santos márth:es, y conc~dí á los fieles cristianos, que hoy visiten la
misma, uu ano, Y. á los que lo hagan en el día aniversario
de e~ta consa~rac1ón, cuarenta días de verdadera indulgencia, en la forma acostumbrada por la Ia-lesia
"
0
Este documento' está sellado y firmado.
•
Com&lt;? se sabe, el rico ~mplo f_ué inaugurado con toda
solemmdad y pompa el viernes ultimo. Ahora bien á reserva de ocuparnos de esa suntuosa inauguración de la
cual hallarán nuestros lectores nota completa en otro lugar, vamos á dar aquí al~unos detalles celativos al origen
y forma de Ias con~~rac1ones para que se formen ide3 de
la ceremoma del rruercoles y conserven en un periódico
que como el nuestro es de colección v recuerdos datos curiosos é instructivos como estos que· en seguida' transcribimos:
Es de tradición apostólica la consagración de los templos, pues se inició en los primeros tiempos de la ialesia.
L()S apóstoles y primeros cristianos v su sacerdotZs hacían sacrificios en casas y pretorios v niás tarde se eAa-ieron templos haciéndose solemnes fiestas en s'u dedicación.
En la antigüedad, dicen los Padres de la Ia-lesia que
hubo una sombraó figura de esta consaa-raci6ir en Íos siguientes episodios:
º
'
El Exodo dice que Moisés, por orden del Señor consa:
grú no sólo el tabernáculo sino también el altar, los vasos
y los instrumentos usados en el sacrificio.
En la ley natural se habla de laeticala de Jacob qnien
.al despertar de su sueño tomó la piedra donde' ha':&gt;ía
reclinado la cabeza, la ungió y la consao-ró, llamandole
lugar santo. También á su vuelta de }Ie~opotamía junto
á Btithel, cuando el Señor lo bautizó cun el nombre de
Israel, bendijo el lugar donde se verificó ésto, y sobre él
-ofreció sacrificios.
Siempre han concedido los cristianos gran impcrtancia
El nuevo templo de San Felipe de Jesús.-Cabecera opuesta al altar.
á la ceremonia de la consagración, diciendo que ella representa la santidad q.ue consiguió la Iglesia por la Pa,sión de Cristo, haciendo
tecúmenos, dos libras de incienso, y cuya mitad está
tan solemne esta ceremo·
en grano, el incensario con navecilla, un bracerillo con
nia como la de la dedicabrasas ardiendo, un vaso grande con cenizas, otro con
ción de los templos, que
sal, otro con vino, un aspersorio de yerba de hisopo;
dura ocho días.
manteles de lienzo grueso, otra cubierta de lino encerraEn Roma se celebran las
da, cinco cruces ~queñas para el al~r, hechas de pequededicaciones de los templos
ños cerillos; espatulas de madera; cal y arena para hacer
de Santa María la Mavor de
la mezcla ó composición con que se forma un cemento
la iglesia lateranense, de
y cerrar el sepulcro de las reliquias y las junturas de la
i'lan Pedro y otras. La iglemesa del altar; dos cirios encendidos y vasija,con agua,
sia Hierosolimitana celemiga de pan, toallas, otros dos vasos con agua que han
bra anualmente la dedica·
de bendecirse, y los ornamentos y vasos sagrados que han
-ci6n del templo llamatlo
de pertenecer al culto en la igleeia, además de los J.&gt;ªra
«El Gran Martirio," que fué
mentos que ha de usar el Arzobispo e n la consagración.
-edificado por el Emperador
Al presentarse el Arzobispo consagrante, reconoce la
,Contantino.
iglesia instalándose en un sitial bajo, que estará en el
Las iglesias de 'I:oledo,
centro de la nave central. Después sale de ella con los
Tarragona y las otras prinque le acompañan, quedando solo un diácono revestido,
cipales de España celebran
y se cierran las puertas.
la dedicación de sue temEl Arzobispo con sus auxiliares, va al lugar donde esplos, y en Zaragoza se cetán las reliquias, reza los siete salmos penitenciales, se
lebra el 12 de Octubre, la
reviste de amito, alba, cíngulo, estola y capa, pluvial; la
dedicación de la Virgen del
mitra y el báculo, vistiendo los paramentos el diácono y
Pilar, en su metropolitana
subdiácono, y sobrepelliz los acólitos y familiares.
iglesia, con solemnísimo
Terminado esto, se dirige el Arzobispo á las puertas de
octavario.
la iglesia é invoca á la Santísima Trinidad, pidiendo al
Los judíos también conSeñor que :prevenga y ayude sus acciones, se postra so-sagraban y dedicaban sus
bre otru sitial de cerca de la puerta, en la parte de afuetemplos.
ra, mientras en el coro se entona la letanía de los santos.
rara justificar estas con Se levanta, bendice el agua y la sal, se rocía con ella á sí
sagraciones de lo inanimamismo y á los circunstantes.
do, los creyentes se apoEl arzobispo oficiante penetra sólo con los ministros,
yan en textos de San Aguslos cantores y los que han de cerrar la urna de las relitín y Salomón, diciendo
quias, dejando á los demás asistentes fuera del templo
-que aunque la iglesia y
y volviendo á cerrarse las puertas. Luego que entra el
i.emplo sea inanimado, por
co~sagrante anuncia la pRz á aquel lugar y los cantores
la consagración adquiere
la mvncan con una antífona.
una espiritual virtud, que
El Arzobispo se postr 1 y los cantores prosiguen las
hace aquel lugar apto é
letanías qué comenzaron afuera. Antes de concluirse el
idoneo para el culto dioficiante se pone en pié y dice: «que te digne, vi;itar
vino.
este lugar." El coro responde: «te rogamos óyenos.» Y el
La ceremonia es tan imArzobispo dice: «que te dignes establecer en él la guarda
ponente como larga y de
de tus ángeles.n
-€lla daremos solo la fisonoDespués, haciendo la sefial de la rruz con la mano demía principal.
;-echa sobre el templo y el altar, dice: «que te dignes
bendecir esta iglesia y este altar que se ha de consagrar
En el momento de laconá tu .honor y bajo.el título de San Felipe de Jesús."
·~a~ración que es secreta,
Hmcado el oficiante ante el altar mayor, pronuncia las
·wa.a la gente desocupa el
palabras:
templo, quedando adentro
"El señor se~ en nuestro auxilio," y el coro responde:
·el diácono á puerta cerraSeño.r, dáos. prisa á. ayudarnos." Dice por tres veces el
da. El prelado consagranGloria Patri y comienza .á exorcizar y l&gt;cmlecir la sal y
te bendice el agua y la sal,
e~ agua, y des~0:és la ceruz!\, con exorcismos, preces, ora·con bendición ordinaria y
ciones Y bend1cionesprop1as, mezclando la sal la ceniza
con un manojo de yerba de
y el ~g_ua con el vino que bendice, é invocandd el auxihisopo, rodea la iglesia por
lio divtno.
•
fuera rociiíndola con agua
El oficiante hace después otras muchas ceremonias y
\iendita. Llega el consareza oraciones, llega á consagrar el altar, sobre cuya megrante á la puerta y la
El nuevo templo de San Felipe de Jesús.-Arcos d: la nave central.
sa hace ~ señal de la cruz, y después pone cinco cruces.
biere, con la parte inferior
Conclwdo esto, el consagrante dice: «vió Jacob una

�86

eH·ala, cuya extremidad tocaba á los cielos, Y
á los ángeles que bajaban, y dijo: verdaderamente este lugar es santo.n
Siguen á esto dos oraciones y un prefacio
que canta el conFagran!e, c~m bendici_ones_, todo lo l"!'lativo á la dedicación de la 1gles1a, á
los divinos misterios que en .ella se han de
celebrar v á las gracias que el Señ&lt;•r dispensa
á los fielés en el lugar •anto, se llega al altar
v en él hace con la misma agua bendita, cal y
arena la mezcla con q'Je se han de cubrir las
juntu:iis de la lápida bajo la cual quedarán
las reliquias, sale en procesión al luga: el! que
la víspera quedaron reservadas las rehqm:is y
se llP,·a el Crisma hasta las puertas de la 1glesía.
Re cantan los «kiries» y se leen los decretos
del Concílio Tridentino.
Se levanta, en presencia ?el. fundador, el
documento ó instrumento publico que corresponde.
El consagrante se dirije después á las puertas de la iglesia, las un¡ze, mojando el dedo
en PI Santo Crisma y haciendo con él la señal
de la cruz por fuera, diciendo: "En el nombre
del Padre y del Hijo y del.Espíritu Santo, seas
¡oh puerta! bendita, santificada, con~agrada,
consignada y encomendada al Señor Dios, seas
¡oh puerta! la entrada de la salud y de la paz,
11eas puerta pacífica, por aquel que se dignó llamarse Jesucristo Nuestro sefior.n
Después de pronunciadas las anteriores palabraR, los presbíteros levantan el. féretetr? de
las reliquias y entrando en procésión á la iglesia el coro entona esta antífona: ,,entrad Santos' de Dio~, pues preparad_a está por el Señor
la habitación de vuestra silla, el pueblo fiel,
con gozo sigue vuestro c~mino, para que roguéis por nosotros á la }Ia¡estad del Señor.
El Arzobispo, al cerrar el sepulcro en que se
depo~itan las reliqias dice: «sea consagrado Y
santificado este sepulcro: en el nombre del Padre, del Hijo y clel Espíritu Santo. Sea la paz
para esta casa.n
El consagrante recorre después todo el templo y frente á cada una de las doce cruces que
están en las paredee dice: «Sea santificado y
consagrado este templo: en nombre del Padre
v del Ilijo y del Espíri tu Santo, en honor de
Dios y de la gloriosa Virgen María y de todos
los San tos: al nombre y memoria de San Felipe de Jesús. La luz sea para tí.,,
·l\Iientras el consagrante se lava las manos,
los subdiáconos limpian la mesa del al~r,
presentan los manteles con que ha de cubrirse
y los vasos y ornamentos destinados al culto,
para que sean bendecidos.
Tales son las principales ceremonias, cada
una de las cuales tiene su significación espe·
cial, que no trascribimos porque nos extenderíamos demasiado. :Merced á ellas el hermoso
templo dedicado al proto martir Mexicano es·
tá en aptitud de amparar bajo sus naves las
plegarias de la piedad y de la fe.
)léxico cuenta con un templo más, y el arte
patrio con una nueva obra que lo honra.

Datos biográficos de San Felipe de Jesús.

Los que van á leerse son entre los más reputados como exactos, por haber sido escritos por el cronista de la _orden de San Francisco Fray Baltasarde }Iedina.
.
San Felipe
Según todas las pruebas recogidas, Felipe de
Jesús nació el 1? de }layo de 1575, en la ciudad de México, siendo sus padres Alonso de las Casas
y Mariana Alvarez, naturales de Illescas ( Espai'ia.)
Pasaron á Nueva España y Don .Alonso enriqueció por
medio de su trabajo, dedicándose al comercio.
Fué este señor uno de los primeros familiares del Santo Oficio y del Tribunal de Fe en el año 1571,
Del citado matrimonio nacieron además de Felipe, cinco hombres y cuatro mujeres de los cuales Juan de las
Casas que salió en busca de su hermano, murió martirizado por los bárbaros en Filipinas y Francisco tomó el
hábito de Agustino, y de su muerte, dícese que acaeció
la coincidencia de que fuese el día de la fiesta de San
Francisco.
El Padre de Felipe murió en 1599 y por su testamento
se ve que el santo, áquien estamos biografiando nació en
una casa de la calle del Arco de San Agustín, que Don
Alonso dió en dote á Doña )far(a de las Casas; hermana
de Felipe que casó con un comerciante rico.
No hay constancia en los libros parroquiales de la fecha en que se bautizó Felipe de Jesús; pero la ptla bautismal que hasta la fecha se conserva hace creer que tal
ceremonia se verificó en los primeros días del citado mes
de }layo.
Felipe, á la muerte de su padre, era fraile menor y tal
vez por esta circunstancia que lo incapacitaba para la herencia, no hay en el testamento de Don Alvnso de las
Casas ninguna cláusula que á él se refiera.
Felipe era el primogénito de la familia según todas las
proh11hilid1v'IPQ,
.\..c,•rc,1 de .,,ta no se con•erva sino datos cómico~. pn
los qne se hace af)arecer :í. San F"lipe como un chicut&gt;lo
muy travieso de quien su cuidadora, una neira, decíaqu"

EL MUNDO

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 111~7

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1Sg.7

EL MUNDO
JONATHAN Y SU CONTINENTE

só, trocando su apellido de las Casas, por el
sobrenombre de Jettús.
En la profesión de pobreza, renunció Felipeá todas las posesiones y riquezas.
Desde que volvió á ingresar al convento, su
vida-dicen los cronistas-varió enteramente
y se distinguió notablemente por su humildad, virtudes y penitencia asidua.
Reconcialiados los Padres de Felipe al Sl' ber
que había profesado, gestionaron lo necesario
para que regresase á Nueva España y el prior
de su convento de Manila, le ordenó que se
embarcase en el Galeón San Felipe, en 12 de
Julio de 1596.
Acompañaban á San Felipe en este viaje
siete sacerdotes más, y todos admiraban las
virtudes y energía del recién profeso.
Apenas dado á la mar el Galeón San Felipe,
se desataron-dice el cronista-terribles tormentas, en el cielo apareció un cometa cuyo
núcleo tenía la forma de cruz, grandes y monstruosos peces rodearon la embarcación y por
fin, después de muchas fatigas y larga navega·
ción, llegaron á las playas de la provincia de
Tosa.
El galeón encayó y como .si esta contrariedad no fuese bastante, el Gobernador de la
Provincia previno á los navegantes que no saldrían de allí sin orden del Emperador.
La lPyenda cuenta muchos y muy grandes
prodigios que procedieran al martirio, la tierra tembló, los templos de los japoneses quedaron destruídas, llovió ceniza etc., pero esta
crónica ya es demasiado larga, para que nos
deten~amos á narrar tantos episodios de la
tradición; así es que llegaremos al momento
del martirio.
'El Gobernador de la Provincia permitió que
seis religiosos, entre ellos Felipe, fuesen á
J\Iecao en busca del Emperador.
En el camino predicaron, . catequizaron á
unos dieciocho japoneses, y esto, unido á los
informes que habían dado los favoritos ambiciosos del Emperador Taycozoama hizo queel cargamento de la tripulación se embarcara,
y el tirano, en la creencia de que la llegada de
los sacerdotes era presagio de arribo de conquistadores, resolvió matarlos, condenándolos primeramente á sufrir la amputación de
las orejas y después á morir en una cruz,
atravesados por bárbaras lanzadas.
San Felipe fué el primero que murió de los
veintiseis mártires ejecutados, recibiendo treslanzadas en los momentos en que ya lo asfixiaba una de las argollas de la cruz, y aseguran
sus panegiristas que murió dando muestras de'.
regocijo y bendiciendo á Dios.
Cuando Felipe murió tenía 25 afios deedad.
La beatificación de Felipe fué decretada por
el Papa Urbano VIII, el afio 1627 y su canoni ·
zación se verificó en 1861.

"'-¿f~,i&gt;·~~~~~
PAGINAS OLVIDADAS
ANTE El ANFITEATRO DE ROMA

...... Y o, para distraerme, empecé a fingirme
allá, en la mente una fiesta del Anfiteatro. No
era la inmensa mole este inmenso cadtíver.
Aquí se levanta unaestátua allá un trofeo, acullá un monolito traído del Asia ód" Egipto. El
pueblo rey entra por los vomitorios, después
de haberse baíiado y perfumado en las inmennsas termas, subiendo hasta la cima, para des•
de allí repartirse en las respectivas gradas quede antemano le estaban señaladas. A un lado se veía la puerta sanitaria por donde viede Jesús.-Proyecto primitivo de B. Gallotti para e l gran cuadro nen los combatientes; á otro lado la puerta
mortuoria por donde sacan á los muertos. Los
del altar principal.
gritos de la muchedumbre, los agudos sonidos
las trompetas, se mezclan con el aullar y el rugir de
sería santo cuando retoñara la higuera que aun exi8te en de
la casa núm. 5 de la calle q ue hoy lleva el nombre del las fiera~. }Iientras llegan los senadores y el César, algu·
mártir mexicano y que fué la habitada por sus padres en nos empleados de baja esfera municipal, reparten entre
el vueblo garbanzos tostados, que llevan, como nuestros
aquella época.
en esportillas. El suelo reluce con polvos de
Ya en la adolescencia se sabe que sus padres lo dedica· fenantes.
ron á aprender el oficio de plntero, sin duda por inclina· oro, de carmín, de minio, para disimular el color de la sanción de Felipe, pues su padre era bastante acaudalado gre, mientras templan la luz grandes toldos de oriental
púrpura, que entonan todo el espectáculo con sus ·encenpara necesitar hacer de su hijo un artesano
Pocas constancias hat de esto, y los biógrafos comien- didos reflejos.
Los senadores van ocupando las gradas más bajas. Tras
zan á seguir :firmememente la vida de Felipe de las Casas,
desde que ingresó al colegio .lfáximo dé San Pedro y de ellos colócanse los caballeros. }lás arriba los padres
de familia que han dado al imperio cierto número de
San Pablo con el fin de estudiar latinidad.
hijos. En las gradas eu périores el pueblo. Y por último,
Del colegio citado. San Felipe pasó al convento de San· coronándolo todo, las matronas romanas, vestidas de lita Bárbara, en Puebla, donde tomó el habito de los fran- geras gasas, cargadas de riquísimas joyas, embalsamando
ciscanos de la orden reformada de descalzos.
los aires con esencias que vierten de pomos de oro, y
El carácter inquieto de Felipe toma más grandes pro• enardeciendo los C()razones con sus palabras de amor y
porciones en la adolescencia y antes de profesnr. abando- sus voluptuosas miradas.
nó el convento, causando con esto tan grave disgusto á
Mientras los espectadores aguardan al César, que debe·
su padre, que éste, con férrea energía encontró en tal dar la seíial del comienzo de la fiPsta, entréganse á toda
deserción, motivo bastante paro confina1lo á. Filipinas, suerte de murmuraciones. ~fira aquel glotón. 1\.yer se Je
donde lo consignó con recursos y recomendaciones para quemaron los jardines de Pompello, y es tan rico, queno
que se dedicase al comercio, aunque hay algunos que sos• eabían fuesen suyos. Lolia Paulina lleva sobre el cuerpo
pechan pasó á Manila con plaza de soldado.
en esmeraldas, sesenta millones de sextercios, pequeña
Si esto es así, ó si simplemente obedeciendo á las cos• suma en comparación con las infinitas robadas por su abuetumbres de la época, Felipe, mercader, se disfrazó de lo á las opresas provincias. Aquel que acompaña siempre
soldado ·alguna vez, lo cierto es, que joven, apuesto y al C.~sar, hurtó en cierta cena de Claudia, una copa de
de carácter rápido, se adiestró en el manejo de las armas. oro. Estos calavera¡ saludan al orador Régulo, l)orque
En :Manila el bizarro mancebo, gastó gran parte de su temen el veneno destilado de su vípera lengua. El tiecaudal en verdaderas calaveradas, hasta que hastiado de ne honores, mientras generales que han vencido á los
aquella vida de disipación, volvió á tomar el hábito en bárbaros y han muerto en defensa de Roma, están hace
PI con \'ento &lt;le Santa María de los Angeles de Francisca- diez afios insepultos. El médico Eudemio llega, no tardarán ciertamente en aparecer sus pupilas de corrupción
nos dese lizos.
Pasó el año de prueba y en 22 de )layo ele 1-:íO-l profe- y tle .1m:mcebamient1. )íira aquella nifia: tiene ocho

años y no es virgen. Su ilustre madre, con
peroonecer á u nade tas familias romanas máe
nobles, se ha borrado de la lista de las matronas y se ha inscrito en la lista de las prostitutas.
Pero viene el César y el pueblo lo aclama,
siempre agradecido á las fiestas, .Y, sobre todo, á las matanzas. Los sacerdotes y las vestales consagran sacrificios á los dioses protectores de· Roma. La sangre corre; las entrañas de tas víctimas se consumen y se disipan prontamente en el fuego sagrado, suenan
los coros y la música, vocifera nuevamente
la muchedumbre; á una sefia imperiosa aparecen los gladiadores, que saludan á todos
con la sonrisa en los labios, como s1 les aguardara festín sabrosísimo, en vez de la implacable muerte.
·
Divídense estos infelices en varias categorías. Los esedarios guían carros pintados de
verde. Los mirmillones se ocultan trás redondos eecudos de hierro, por uno de cuvos
lados muestran afiladísimos cuchillos. Los
requiarios tiran al aire y recogen con gran
habilidad sus tridentes. El traje de éstos,
vistosísimo, es: túnica roja, borceguíes celestes, casco dorado, que,:emata un luciente pez.
Los ecuestres recorren con gran agilidad en
sus caballos el circo. La luz se refleja en los
petos de acero y en los collarfs y en los bra•
ir.aletes. Sus túnicas son multicolores y recuerqan los traje~ orientales. Los bestia•
rios vienen los últimos, todos escogidos entre los más hermosos, todos desnudos, todos ~
imitando en sus actitudes, artísticas posiciones de clásicas estátuas, todos saludados con
mayor frenesí por el pueblo, porque son los
más fuertes, y los más expuestos y los más
valientes.
Han nacido en las montañas, en los desiertos, entre las caricias de la naturaleza, respi•
rando el aire puro de los campos y la sagra•
cla libertad. La guerra y solamente la guerra
ha podido arrancarlos á su patria. Ya en Roma los han cebado para que tuvieran sangre,
sí, sangre que ofrecer en holocausto á lamajestad del pueblo romano. Allá en la ergás·
tula, quizá muchos de los que ahora van á herirse ó matarse entre sí han contraído estrechísimas amistades. Quizá muchos son
hermanos por la naturaleza, hermanos por
el sentimiento, y habrán de herirse, habrán
de inmolarse, cuando unidos en los mismos
afectos, podrían hundir las espadas en las entrañas del César, y vengar á su gente y á su
raza.
Pero ya se acechan, ya se buscan, ya se
amenazan, ya se enredan y se empeñan bárbaremente en cruentísima pelea. Si alguno,
movido de miedo por sí 6 de compasión por
su contrario, retrocede, el maestro del circo
le clava un botón de hierro candente en las
desnudas carnes. La roja sangre cae y bumea por todas partes. Uno se ha resbalado en
ella. El pueblo grita creyéndole muerto, y
le silba cuando se levanta vivo. Este se des•
maya después de esfuerzos gigantescos para
sostenerse de pié. Aquel cae desplomado de
una sola herida sobre su escudo. El otro se
retuerce en dolores infinitos, y tiene el estertor de una agonía epiléptica Dos se han he- ,.·
rido mortalmente entre sí; pero al caer, soltando sus espada, se han abrazado para sostenerse y auxiliarse en la muerte. Miem•
bros mutilados, tripas rotas, sollozos de agonía, estertores de moribundos, rostros contraídos de muertos, últimos suspiros mezclados con quejidos, gritos de rabia ydesespeSa n Felipe de Jesús.-Proyecto de B. Gallotti adoptado y llevado
ración; todo esto es grandioso espectáculo para el pueblo romano, que grita, palmotea, se e1.0 briaga, se tadoreP, sino morir humildemente en ignominiosa cruz.
enfurece, sigue con nerviosa atención el combate saltán· De al lf han salido estos confesores de la nueva fe, par!l
clole los ojos de las órbitas como para ver más la' matan· sellarla con Qu sangre sobre las arenas de este mismo cirza, abriendo las narices y el pecho para recoger los va- co. El anciano, el joven, la tierna doncella han oído sin
pores de la sangre.
estremecerse el maullar del tígre asiático, el rugir del
La cólera, sí, la_cól~ra flotaba como única pasión sobre león africano. Las fieras hambrientas ban ealido de las
toda aquella carmc~na. La escult!lra antigua, general- grandes jaulas que todavía en los cimientos del circo se
!nente de_una severidad tan olfmp1ca, nos ha dejado la ven, v han clavado sus garras y sns &lt;lientes sobre los
imagen viva de esta cólera en la escultura del gladiador cuerpos indefensos de los mártires. }fientras se reparcombatiente. Dilátanse sus ojos, sóbre los cuales como tían las panteras, las hienas, los tfgeree, fos leones sus
qne extienden tempestuosa nube las fruncidas cejas. Sus restos palpitantes; mientras bebían con furor insaciable
miembros robustfsimos adquieren una infinita tensión. la sangre, los romanos aclamaban al Cérnr, creyendo
La cabeza se avanza hácia adelante inclinada sobre el que con aquellos miembros devoraban lae fie1aq una supecho, á fin de parar los golpes. Su cuerpo está en acti- perstición, y con aquella sangre se bebían la~ fieras una
idea. Y los césares han muerto, y los pretonanos se han
tml de lanzars~ á 1~ pelea sostenido sólo por el pie dere·
cho. El brazo 1zqmerdo amenaza, en tanto que el pufio dispersado, y las piedras del Coliseo_ han. caído y nna
derecho, fuertemente contraído, se apercibe á dar un nneva ideaba reemplazado á las ant11$11as 1dt-a!:': qne conJ:("lpe mortal. .Aquella estátua es la imagen viva del odio. virtiéndose de perseguidaen perseguidora, ha mtentado
Y el odio continuo ha engendrado en torno de Roma es• á su vez destruir nuevas sectas. ahogar nueyascreencias,
pe~ísima_ nube &lt;l;e cólera, de maldiciones, que tuvieron su no purliendo llegar con sus excomun_ionP_s, ni con 81(_ insat1sfacc1ón terrible en la noche apocalíptica de las ven- quisición ni con sus to!mentos, al d18CO rnmortal dE:1 esganzas eternas, en la noche de las victorias de Alarico, y píritu humano, que brilla eternamente entre las ruina y
de las orgías de los bárbaros, los hijos de los esclavos y entre los dioses entre los pueblos que mue1'E'n y los puede los gladiad"res.
blos que empie;an, entre las creencias y los dogmas, co¿Quién, quién puede extrañar los castigos de Roma? mo el sol penetra entre los coros de los mundos.
Toda su fuerza, toda su majestad, toda su grandeza han
sido def:ltruidas por una idea. Allá en las catacumbas se
Emuo CAb-rELAR.
-ocultan oscuros sectarios que quieren oponer al sensualis1I_10 antiguo el espíritu, á la religión pagana y al Imper10 dogmas que Roma no podía admitir sin perecer.
Esos sectarios huyen de la luz del día y se encierran te·
merosos en las catacumbas: Allí pintan el Buen Pastor
Todo lujo juicioso constituye una e5PE:cie de reserva
que les guía á la eternidad, la palma que les anuncia el
término del gran diluvio de lágrimas en que se ahoga para las circunstancias imprevistas y los tiempos de nenuestra vida. Allí entonan himnos á un tribuno obscuro, cesidad.
Paul Leroy-Beaulieu.
pobre, débil, que no ha sabido matar como ~os conquis-

(Fragmentos.)
Am:nrCA cuenta en la actualidad sesenta
millones de habitantes...... la mayor parte
de ellos coroneles.
Si la tierra es pequeña, la América es grande, y los Americanoe...... 'inmensos!
Este gigantesco pa1s fué descubierto, en el
siglo XV, por CriHobal Colón, que había dado ya prut-bas de un genio de invención extraordmario, haciPndo que los huevos se mantuviesen de pie sobre las mesas.
He !lquí, el decir de un célebre humorista
americano, como realizó el descubrimiento
de América.
El rey de España charlaba una noche con
Cristobal Col6n. Repentinamente, sorprendido por una idea luruinosa, dijo Su Majestad
á Colón:
-Colón ¿por qué no vas á descubrir la
América?
-Iría, Señor, si Yuestra Majestad me diese un barco.
Cristobal Colón obtuvo un barco é hizo vela hacia el sitio en que imaginaba que se encontrabalaAmfrica. Los marineros, al cabo
de algunos días de viaje, comenzaron á que·
jaree y declararon que no creían que huuiese tal América.
Colón se mantu\'0 firme.
Después de largaK jornadas de navegación,
el piloto vino á decir al gran navegante:
-Colón, veo tierra.
-Debe ser América, contestó Colón.
-¿Estás cierto?
-Nada más sencillo que confirmarlo, dijo
Colón con calma; Yeo en la orilla una gran
cantidad de indígenas y vamos á pregm.társelo.
Colón desembarcó inmediatatamente en
una lancha con algunos marineros y se diri•
gió á los sah·ajes.
-Eh! amigos ¿es aquí America?
-Exactamente contestaron los salvaje1,.
-¿Y vosotros sois todos americanos, supongo?
-En efecto.
En seguida llegó la vez de preguntar el jefe de ellos á Colón.
-Y tú ¿serfas por casualidad Cristóbal Colón?
-El mismo! Lo has adivinado.
Entonces el jefe, volviéndoe á sus camaradas les dijo:
-Amigos míos, no tenemos que ocultarle:
estamos deseo biertos.
Colón, encantado por el excelente éxito de
su empresa, volvió á España á dar parte al
rey de su descubrimiento.
Un inglés se jactaba un día ante un francés de la iameneidad del imperio británico:
-Sí sefior, exclamaba á modo de pen,ración, el sol no se oculta nunca en las pos, siones de los ingleses.
-No me maravilla esto, respondió tranquilamente el fránces; el sol se ve obligtdo á
tener abierto siempre el ojo sobre estos tunantes.
El sol puede, sin embargo, hacer en la ac·
tualidad el viaje de Nneva York á San Francisco é iluminará su paso una nación libre
que, en 1776, suplicó ú Inglaterra que tuyieee la bondad de ocupa11:e en sus propios negocios.
LA mérica se extiende de Este á Oeste, en
una longitud de diez mil kilómetros, y 11quí
á cabo.
es llegado el momento de prevenir al lector,
para el caso de que Jonathán llegase á dirigirle una de
~ns prPguntas favoritas: ¿Dónde está el cent1 o de la América? Podríais, en efectn, imaginaros, que partiendo de
Nueva York y avanzando hacia el Oeste os encontraríais
Pn la extremidad de América, al llegará 1'an Francisco.
~ada de eso, allf es donde os espera Jonatbán. Sabe que
v!lis á engañaros, y si queréis agradarle, engañáos, porque
le haréis llegar al colmo de la dicha, ofreciéndole u ria oca·
sión de rectificar nuestro error. En San Francisco parece
que no os halláis ni á la mitad del camino, y qut&gt; el centro de la América está en realidad en el Oceano Pacífico.
Jonathán no ha hecho más que duplicar la extensión
de 8U continente en 1807. época en que compró el terñtorio de Alaska á la Rusia, mediante la suma de cuatro
millones de dollars.
Xo contento con estas inmensidades, Jonathán se complace en contemplará su pafo ?. t.11-rvés de vidrios de aumento y es preciso acimirar su patriotismo, qi:e lo hace
uer todo doble.
población, progreso, civilización, todo aquí avanza á
paso de gigante. Las ciudades parecen salir debajo de.
la tierra. Tal población de veinte mil almas, con sus
iglesias, sus bibliotecas, sus escuelas, sus bancos, era hace uno ó dos años, un pantano ó un rincón de bosque.
Hoy se siguen allí las modas de París, como en Londres
ó Nueva York.
Todo es grande, inmenso en América: el justificado
orgullo de los ciudadanos en la joven República, esta. alimentado por la grandeza de sus montes, de sus desier•
tos, de sus cataratas, de sus puentes suspendidos, de sus
ciudades babilónicas.
Jonathán pasa su vida extasiado ante todo lo que es
americano. No puede volver en sí.
Pero ~-o vuelvo de América y tampoco vuelvo en mí.
Me siento sofocado. trastornado. Es pura fantasmagoría,

�DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE ,Sen

EL MUNDO

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(* ) Parecía
bueno! ¡ Limp,o, muy cepi'
l ladito, con su
águila á guisa
de alfiler y ca•
minando siem
pre por el lado
de la sombra,
para dejar al sol la otra acera! No tenía mala cara el
muy bellaco y el que sólo
de vista lo huhiera cono•
cido, no hubiera vacilado
en fiarle cuatro pesetas. Pero... crean ustedes en las
canas blancas y la plata que
brilla! Aquel peso era un
peso teñido: su cabello era
castaño, de cobre, y él :por
coquetería, porque le dije·
ran:-Es usted muy Luis
XYI, se lo había empolvacio.
Por supuesto que era de
padres desconocidos. ¡Es,,
tos pobrecitos pesos· siem. ,.
presonexpósitos! A.míme
•
inspiran mucha lástima, y
de buen grado los recogería;
l(&gt;ero mi casa, es decir, la casa de ellos, eI bolsillo de mi chaleco está vacío, desamueblado, lleno de aire, y por eso
'llO puedo recibirlos. Cuando alguno me cae procuro colocarlo en alguna cantina, en una tienda, en la contaduTÍa de.un teatro; pero hoy están las colocaciones por las
·nubes y casi siempre se queda en la calle el yobre peso.
No pasó lo mismo, sin embargo, con aque de la buena
facha, de la sonrisa bonachona y del águila que parecía
-de verdad. Yo no sé en dónde me lo dieron; pero sí es-toy cierto de cuál es la casa de comercio en donde tuve
la fortuna de colocarlo, gracias al buen corazón y á la
mala vista del respetable comerciante cuyo nombre callo
-por no ofender la cristiana modestia de tan excelente sujeto, y por aquello'de que hasta la mano izquierda debe
ignorar el bien que hizo la derecha.
Ello es que, como un ben.eficio no se pierde nunca, y
•como Dios recompensa á los caritativos, el generoso pa•
dre putativo de mi peso falso no tardó mucho en hallar
á otro caballero que consintiera en hacerse cargo de la
•criatura. Cuentan las malas lenguas que este rasgo filantrópico no fué del todo puro; parece que el nuevo proteci;or de mi peso-y téngase entendido que el comerciante á
quien yo encornenclé la crianza y educación del pobre ex0
P.ósito, era un cantinero-no se dió cuenta exacta de que
iba it hacer una obra de misericordia, en razón de qne
repetidas libaciones habían oscurecido un tanto cuanto
,su vista y entorpecido su tacto. Pero sea porque aquel
hombre posefa un noble corazón, sea porque el coñac
predispone á la benevolebcia, el caso es que mi hombre
recibió el peso falso, no con los brazos abiertos, pero sí
1,endiéndole la diestra. Dió un billete de á cinco duros,
devolvióle cuatro el cantinero, y entrt! esos cuatro, como
amigo pobre en compañía de ricos, iba mi peso.
Pero ¡vean ustedes cómo los pobres somos buenos
y cómo Dios nos ha adornado con la Yirtud de los
perros: la fidelidad! Los cuatro capitalistas, los cua•
tro pesos de plata, los aristócratas, siguieron de pa·
rranda. ¡Es indudable que la aristocracia está muy
,corrompida! Etste, se quedó en una cantina; ese, en la
Concordhi, aqnel en la contaduría del teatro......... ¡Sólo
el peso fal~n, · el pobretón, el de la clase mE:_dia, el que no
,era centavo ni tampoco persona decente, siguió acompaiiando á sn generoso protector, como Cordelia acompañó
al rey Le,ir. En la Concordia fué donde lo conocieron;
allí le echaron en cara su pobreza y no le quiseron fiar
ni servir n11da.
·
La única moneda buena se escapó entonces con ~l
·mozo-no es nuevo que una sef'íqrita bien nacida se íu-

..

El nuevo templo de San Felipe de Jesús.-Un detalle de la nave central.

es Roberto Iloudin, es á ocasiones también Roberto
Macaire ...... pero no anticipemos nada. Concededme el
tiempo de respirar y poner en orden mis ideas, que dan
una voltereta en mi pobre cerebro de europeo. No hay
ya nada imposible, y los cuentos de hadas son aventuri·
llasinsignificantes al lado de lo ql}.e he visto. Todo es
grande, al vapor, á la electricidad, todo vertiginoso, y
no me sorprendo de que los americanos no empleen otro
adjetivo que el superlativo.

Un pueblo que tiene apenas cien años de existencia y
compuesto de los elementos más di versos, no puede te•
ner rasgos caractiríscos muy acentuados.
Hay americanoe, pero el americano no existe todavía.
El habitante del Noroeste de los Estados Unidos, yankee, difiere tanto del americano del Oeste y del Mediodía,
como el inglés difiere del alemán ó del español.
Por ejemplo, llamad á un yankee «embustero» y saldrá
de su habitación diciendoos: «Lo que dice usted, caballero, no prueba nada.» Pero id hacia el Oeste y llamad
«embustero» á un americano de Pensilvania, y os dará un
bofetón. Id al :\Iediodía ó al For lVest y allí tratad á un
habitante de embustero y sacará su revólver y os levan•
tará la tapa de los sesos.
Que un ministro se permita en el púlpito algunas observac,i,nes más ó menos hetorodoxas: el americano del
Este se contentar,t con alzar los hombros y, al domingo
siguiente, irá á orar á otra iglesia. Cuando no está contento con uno de sus proveedores, lo cambia. El americano de Pensyh-ania abrirá una violenta polémica en los
periódicos de la localidad; el americano de Kansas aguardará al ministro á la puerta de la iglesia y le administrad un·a buena rociada de bastonazos.
El carácter del americano es inglés, desde el punto de
,ista de las contradicciones y de los contrastes, que en él
están más acentuados que en el inglés. ¿Hay, por ejemplo, algo más delicioso que el modo con que Jonathán ha
sabido conciliar lo profano y lo sagrado? Ea aún más hábil queJohn Bull y esto es quizás la clave de su buen
ixito.
Teníamos á bordo del paquete cinco americanos que
pasaron los ocho días de la travesía jugando al pokar. El
salón de recreo se extremecfa de la noche á la mañana,
con los juramentos que soltaban cada vez que arrojaban
una carta á la mesa. Tenían un caudal de estos juramentos tan inagotable, que rara vez el mismo salía por dos
veces de su boca. El domingo, después del almuerzo, vino una joven á sentarse al piano y se puso á tocar con
acompañamiento de.unos_cánticos monótonos. ¿Qué sucedió entonces? Pues que los cinco jugadores fueron á
colocarse en torno del piano y durante dos horas entonaron cánticos para la edificación de los pasajeros que se
hallaban reunidos en el salón. Yo estaba asombrado.

El nuevo templo de Sa n Felipe de Jesús.-Nave lateral.

En Francia tenemos personas que juran y personas
que cantan salmos. La raza anglo sajona es la única que
suministra personas que hacen una y otra cosa con igual
aptitud ..................................................................... .
J\fax O.

RE1,L,

El nuevo templo de San Felipe dejesús.-EI Púlpito.

Cuando pienso que el mundo en que estamos es un inmenso navío, que «sin cesar navega por el piélago inmenso del vacío,» como dijo el poeta, no me extraña que haya á bordo tan gente mareada.
José Echegaray.
La primera mitad de la vida se pasa deseando, y la segunda echando de menos la primera.
Alfonso K arr,

LA VIDA Y EL ARTISTA

Los míLs grandes pintores de la naturaleza humana,
los que han escrutado profundamente sus misterios, y
más elocuentemente traducido sus alegrías y sus dolores,
¿fueron acaso hombres que vivieron vida apasionada y
cargada de dramas del corazón?
Nú, sino más bien artistas de profesión, de corta experiencia, de deEtino casi sin importancia y de monótona
vida, retraídos del mundo, y cuyas important-es aventura, fueron sencillamente sus obras.
¿8n qué momento Shakespeare, por ejemplo, ha podido vivir y dejarse arrebatar por la multitud humana, él,
que durante treinta años tuvo apenas tiempo para desempeñar las laboriosas funciones de autor dramático, de
actor y de empresario? ¿En que época Moliére, á quien
su profesión tenía separado del mundo, pudo experimentar el amor en condiciones tan mediocres y casi
ridículas'? ¿En qué época Balzac, ese presidario, ese forzado de la literatura, que antes de 1829 había ya compuesto una bibliotec&lt;l entera de novelas firmadas con
seudónimos, 1 que de 182!) á 18-19 concibió y realizó los
cuarenta volumenes de la Comedia lnimana?
El desvío es demasiado notable en esos maestros eminentes de la observación entre la obra y la experiencia
pasional, para que pueda atribuirse á tal efecto semejante cat1s~; por el contrario, la ~iteratura expontánea de
memonas y de correspondencias, que tanto interesa á
nuestra generación y que emana con frecuencia de personas que han vivido mucho y con vida muy intensa,
¿sobresale, con raras excepciones, el nivel del documento? El don de expresión es allí infinitamente raro infinitamente raro también el don de dar colorido á eie~ vida
de la cual !03 autores han :participado, sin embargo, y á
la que se encuentran todavm mezclados por el rencor los
pesares, el amor propio ó el entusiasmo. Concluya'mos
pues, que la mejor condición de nacimiento y desarrollo
para el talento literario, es una existencia mediana mas
bien reflexiva que agitada, y más de contemplativ~ quede hombre de acción.
P.wL BouRGET.

. Cuando se ha sufrido mucho no se piensa ya. La estuplllez es el golpe de gracia de la miseria.

Anatole France.

~

* Como un homenaje i la memoria de Gutlérrez Nl!.Jera. en el segundoanlver.-arlo rle su muer~, publlramo&lt; este cuento uno rt~ los
mejo= que sall~ron de su fecunda y r le1mnte pluma. y q u,• fué e,r
,crito para noootros é impreso en lascolumua., de E l !°11frersal.

gue con algún pinche de cocina-y allí quedó el pobre
peso, el que no tenía ni un real, pero sí un corazón que
no estaba todavía metalizado, acompañando al amparador
de su orfandad, en la tristeza, en el abandono, en la miseria ......... ¡Lo mism!) que Cordelia al lado del rey
Lear!
¡De veraE enternecen estos pesos falsos! Mientras los
llamados buenos, los de alta a lcurnia, los nacidos en la
opulenta caea de·moneda, llevan mala vida y van pasando de mano en mano como los periodistas venales, como
los políticos tránsfugas, como las mujeres coquetas;
mientras estos viciosos impenitentes trasnochan en las
fondas, compran la virtud de las doncellas y desdeñan al
menesteroso para irse con los ricos, el peso falso busca al
pobre y. no lo abandona, á pesar del mal trato que éste le
da siempre; no sale, se está en sn casa encerradito; no
compra nada y espera como sólo premio, de virtudes tan
excelsas, el martirio, 1a ingratitud del hombre; ser aprehendido, en fin de cuentas, por el gendarme sin entra·
ñas ó morir clavado en la madera de algún mostrador,
como murió San Dimas en la cruz. ¡Pobres pesos falsos!
A mí me parten el alma cuando los veo en manos de
otros.
El de mi cuento, sin embargo, había empezado bien su
vida. ¡Dios Jo protegía por guapo, sí, por bueno, á pesar
de que no creyera el escéptico mesero de la Concordia
en tal bondad; por sencillo, por inocente, por honrado.
A mí no me robó nada; al cantinero, tampoco; y al caballero que le sacó de la cantina, en donde no estaba ·á gusto, porque los pesos falsos son muy sóbrios, le recompensó la buena obra, dándole una hermosa ilusión: la de contar con un peso todavía.
Y no sólo hizo eso ...... ¡ya verán ustedes todo lo que
hizo!
El caballero se quedó en la fonda meditabundo v triste
ante la taza deté, la copa de Burdeos, ya sin Burdeos, y
el mesero que estaba parado en frente de él como un
signo de interrogación. Aquella situación no podía prolongarae. Cuando está alguien á solas con una inocente
moneda falsa, se avergüenza como si estuviera con una
mujer perdida; quiere que no lo vean, pasar de incógni·
to, que ningún amigo lo sorprenda...... Porque serán muy
buenas ]as monedas falsas ...... ¡pero la gente no lo quiere creer!
Yo mismo, en las primeras líneas de este cuento; cuando no había encontrado un padre putativo para el peso
falso, lo llamé bellaco. ¡Tan imperioso es el poder del
vulgo!
Todavía el caballero, en un momento de mal humor,
que no disculpo en él, pero que en mí habría disculpado,
luego que quitaron los manteles de la mesa, golpeó el
peso sobre el mármol, como diciéndole:- ¡A ver, malvado,
si de veras no tienes corazón! ¡Y vaya si tenía corazón!
Lo que no tenfa el infeliz era dinero.
•
El caballero quedó meditabundo por largo rato. ¡Quién
le había dado aquel peso? Los recuerdos andaban todavía por su memoria como indecisos, como distraídos, co•
mo soñolientos. Pero no cabía duda, el peso era falao! Y
lo que es peor, ¡era el último!
Su dueño entonces se puso á hacer, no para uso propio,
todo un tratado de moral.-,l,a verdad es, se decía, que
soy un badulaque. Esta tarde recibí en la oficina un
billete de á veinte. Me parece estarlo viend...... Londres•
.llí:.l'Íco ... ... el águila...... Don Benito J uárez ...... y ...... una
cara de perro. ¿A dónde está el billete?
En los 14r1.ales de la vida deja
alguna cosa cada cual:la oveja
su blauea ! .. na; el hombre su virtud!

· Y lo malo ~s que mi mujer esperaba esos veinte. Yo
iba á darle quince ......... pero de ¿dónde cojo ahora esos
quince?
El cabal !ero volvió á arrojar co• ira el peso falso sobre
el mfrmol de la mesa. Por poco no se le rompió al infortunado el águila, e l alfiler de la corbata! La única ventaJa con que cuentan los pesos falsos, es la de que no podemos estrellarlos contra una esquina.
¡A la calle! La Esmeralda que ya_no baila sobre ta-píz
oriental ni toca donairosamente su pandero; la pobre Esmerelda que está ahora empleada en la esquina de Plateros y quP, como los anti1?1tOR ~¡,rmo.•, &lt;la las h ora«, moi:t.ró á nne.;tro héroe su relój i luminado: eran las doce de
la noche.

A t al h ora no h ay dinero en la calle. Y era preciso
volver á casa.
-Le daré á mi mujer el p eso falso p ara el desa yuno, y
mañana ......... veremos! Pero nó ! E lla lo suena e n el buró y así es seguro que no me escapo de la riña. ¡Maldita
suerte....... !
El pobre peso sufría en silencio los insultos y araños
de su padre putatjvo, escondido en lo más oscuro del
bolsillo. ¡Solo, tristemente solo!
El caballero pasó frente á un ~arito. ¿Entraría? Puede
ser que estuviera en él algún amigo. Además, allí lo conocían ...... hasta le cobraban de cnando en cuando sus
quincenas.......Cuando ménos, podría abrir los créditos
porcincoduros...... Volvió la vista atrás y entró de prisa
como quien se arroja á la alberca.
El amigo cajero no estaba de guardia aquella noche;
pero probablemente volvería á la una. El caballero se
paró junto i'ila mesa de la ruleta. No sé qué encanto tiene esa bolita de marfil que corre, brinca, ríe y da y quita dinero; pero ¡es tan chiquitina! ¡es tan mona! ¡Se parece á Luisa Theo! Los pesos en columnas se apercibían
á la batalla formados en los casilleros del tapete verde.
¡ Y estaba cierto nuestro hombre de que iba á salir 32!
¡Lo había visto! ¿Pondrfa el peso falso ...... ? La verdad
es que aquello no era muy correcto...... Pero aleaba, en
aquella casa lo conocían ...... y ...... ¡cómo habían de sospechar!
Con la mano algo trémula, abrió la cartera como bus
cando algun billete de banco- que; por supuesto no estaba en casa-volvió á cerrarla, sacó el peso, y resueltamente, con ademán de gran señor, lo puso al 32. El corazón Je saltaba más que la bola de marfil de Ja ruleta.
Pero, vean ustedes lo que son las cosas. Los buenos mozos tienen mucho adelantado... Hay hombres que llegan
á ministros extranjeros, á ricos, á poetas, á salJios, nada
más que porque son buenos mozos. ·y el peso aquel-ya
lo había dicho-era todo un buen mozo...... un buen
mozo bien vestido.
jTREIXTA YDOS COLORADO!

La bola de marfil y el corazón del jugador Ee pararon,
como el reloj cuya cuerda se rompe. ¡Rabio. ganado! Pero...... ¿y si lo conocian ......? ¡No á él.. .... al .itro...... al
falso!
'
Nuestro amigo- porque ya debe ser amigo nuestro
este hijo mimado de la d icha- tuvo un rasgo de genio.
Recogió su peso desdeñosamente y dijo al que regenteaba la ruleta:
-Quiero los otros treinta y cinco en billetes.
¡No lo habían tocado! ...... ¡No lo habían conocido...... !
Pagó el monte. Uno de veinte...... uno de diez ...... y otro
color de chocolate, con la figura de una mujer en camisón y que está descansando de leer, separada por estas
dos palabras, Oinco pesos, del retrato de uua muchacha
muy linda, á quien el mal gusto del grabador Je puso una
águila y una víbora en el pecho. El de á Lliez y el de color de chocolate eran para la sefi.ora que suena los pesos
en la tapa del buró. El de á veinte, el de Juárez, el patriótico, era para nuestro amigo...... era el que al día siguiente se convertiría en copas, en costillas á la milanesa; X, por remate, en un triste y desconsolado peso falso.
¡Qué afortun:;dos son los pesos falsos y los hombres
pícaros!
Los que estaban al rededor del tapete verde, hacían
lado al dichoso punto para que entrara en el ruedo y se
sentara. Pero, dicho sea en honra de nuestro buen amigo, el fué prudente, tuvo fuerza de ánimo y volvió la espalda á la traidora mesa. Volvería, sí, á dejar en ella su
futura quincena, ó propiamente hablando, el futuro imperfecto de su quincena, pero lo que es aquelia noche se
entregaba á las delicias y á los pellizcos del hogar.
Cuando se sintió en la calle con su honrado, su generoso peso falso, que había sido tan bueno, y con el retrato de Juárez, con el busto de un perro, y con el grabado
que representa á una señora en camisón, rebosaba alegría nue:itro querido amigo. Ya era tan bueno como el
peso falso, aquel honrndo é inteligente caballero. Habría
prestado un duro á cualquier amigo pobre; habría repartido algunos reales entre los pordioseros. Caminando
aprisa, aprisa por las calles, pensaba en su pobrecita mu•
jer que era tan buena p ersona, que lo estaría esperando ...... para que le diera el gasto.
Puu;, l'epvux volage
rentrant au logis
pour paraltre sage
P.rend des airs coullits.
11 pense á sa femme
-seule dnns son lit et ele chez madame
un galan s'enfuit.........!
Volci !'nube vermeille,

Etc.

Esto cantan en una opereta que se estrenó en París á ·
fines del mes pasado Y.qu~ se llama E l H uevo Rojo; pero
esto no lo tarareaba s1qmera nuestro predilecto amigo,
porque no lo sabía.
Al torcer una esquina, tropezó con cierto muchachito
que voceaba periódicos y á quien llamaban el inglé.~. Y
parecía inglés en verdad, porque era muy blanco, muy
rubio y hasta habría sido bomto con no ser tan pobrePor supuesto no conocía á su padre...... era uno (le tan.
tos pesos falsos humanos, de esos que circulan subrepticiamente por el mundo y que ninguno sabe dónde fueron acuüados. Pero á la madre, s.í la conocía. L os demás
decían que era mala. El creía que era buena. Le pegaba.
Ese sería su modo de acaric iar. También cuanct., no se
come, es imposible estar de buen humor. Y muchas veces aquella desgraciada no colllÍa. Sobre todo, era lamadre; lo que no se tiene m,ls que una vez, lo que siempre
vive poco; 14 madre que aunque sea roa'a, e&lt;, buena á ratos, aquella en cuya boca no suena e l tá cumo un insulto...... la madre, en suma...... nada m,ls la madre! Y como aquel niño tenía en las venas sangre buena-sangre
colorida con vino, sangre empobrecida e11 las noches de
O!f:Í!', pero sangre, en fin ~e hombres qne -pensaron y
s111t1eron hace muchos anos-amaba mucho {L la mamá ...... Y :i la herm;1nita, á la que vendía billetes ...... á
esa que llamaban la f rrwcel!&lt;i.

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EL MUNDO

DOMINGO 7 DE FE.BRERO DE 18!,17

DOMINGO 7 DE.FEBRERO DE 1897

• -="'==== = = = = == ===--===;==========--,=========,==== = = = = = =
.Además, el ingle.,ito quería
soñar despiert,r,, hablar en
voz alta con sus ilusiones.
Primero, el desayuno ......
Bueno, un real para los tres!
Pero los pesos tienen muchos centavos, y hacía tiempo que el inylc.,ito tenia ganas de tomar un tamal con
su chnmpurrado: Bueno, real
y tlaco. Quedaba mucho,
mucho dinero........ No,. él
no diría que tenía un peso ...
aunque le daban tentaciones
muy fuertes de enseñarlo,
de lucirlo, de pasearlo. de
sonárselo, como si fuera una
sonaja, á la hermanita; de
que lo viera la mam,í y pen-

siete, pero con un tostón para la madre, con manta, con
un bizcocho para la francesita y con un tamal en l·l estómago. Iba á esperar ,í que abrieran cierto tend,1jn. éll el
que vendían todo Jo más hermoso, todo lo m,ls útil, todo
lo más apetecible para él, velas, indianas, santw tle barro, madejas de seda, cohete~, soldaditos de plomo. caramelos, pan, estam¡;&gt;as, t:teres........ Cuanto se nerl'oituba
para vivir. Y precisamente en la puerta !e sentaba una
mujer detrás de la olla de tamales.
Fué paso á paso, porque todavía era muy ú.•mparno.
Ya había aclarado. Pasó por San Juan de Letrán. De la
pensión de caballos salía una hcrmo!!a yegua con albarJón
de cuero amarillo y llevada de la brida por el mozo de
se dueño, aleroan probablemente. Frent€ á la imprenta
de El Jlo11itor y casi echados en las baldosas de la acera,
hombres y• chicuelos doblaban los periódicos todavía
húmedos. Muchos de eso¡¡ chicos eran amigos de él, y
el primer impulso que sintió fué el de ir 1í hablarles, en-

lices. No dudo ya de tu cariño, y mientras llega el día
en que coloque sobre tu frente de inm&amp;culada la blanca corona de azahares, espero me ob~eqoiarás nuevas
violetas que substituyan las
Ja marchitas de mi florero.
,JcAX B. DELGADO••
Febrero de lC'.&gt;7.

tJt
E1 propio de la juventud
art-ptar las ideas con docilidad y ddcndcrlascon violen·
cia.
Etienne Lami.
El haz"devioletas.

•

La madre, para él, era muy buena; pero le pegaba
cuando no podía llevarle el pobre una peseta. Y aquella
noche-¡la del peso falso!-estaba el chiquitín con El Nacior111l, con El "Jíem¡,o d,· 1,u¡ñmu1, pero sin un centavo en .
el bolsillo de su desgarral.lo pantalón. ¡Xo compraba ~riódicos la gente! Y no se atrevía á volver,\ su accesona,
no por miedo á los golpes, sino por no afligirá la mamá.
Tan pálido, tan tri~te lo vió el afortunado jugador, que
quiso, realmente quiso darle una limosna. Tal vez le
habría comprado todos los periódicos, porque así son los
ju~adores cuando ganan. Pero dar cinco pesos á un perilhtn de esa ralea, era demasiado.. Y el jugador había
recibido los treinta y cinco en billetes. Xo le quedaba
m1\s que el peso falso.
Ocurriósele entonces una travesura: hacer bobo al muchacho.
-Toma, i,1gl{:.~, para tus hoja.~ con catal1l.n, ¡anda! ¡Emborr.íchate!
¡Y allá fué el peso falso!
Y no, el muchacho no creyó que lo habían engañado.
Tenía aquel señor tan buena cara como el peso falso.
¡Qué bueno era! Si hubiera recibido esa moneda para
de volver siete reales y medio, cobrando El Xucio1111/ ó El
'l'innpo de maiianrr, la habría sonado en las losas del zaguán, cuyo umbral le servía casi de lecho; habría preg1rntado si era bueno ó nó, al abarrotero qu"' aun tenía
abierta su tienda. Pt!Co ¡de limosna! ¡Brillab\ tanto en
la noche! ¡Brillaba tanto para su alma hambrienta de
dar algo ú la mam:t y á la hermanita! ¡Qué buen seflor! ...... ¡Habría ganado un premio de la lotería!. ..... Sería muy rico! ...... Quien sabe......
¡Qué buen señor era el del pe8o falso'
•
Le había dicho:-Anda, ve y embombhate! ........ Pero
así dicen todos.
.
Recogió el arapiezo los periódicos, y corriendo como si
tuviera fuerzas, fué basta muy lejos, hasta la puerta de
s11 casa. No le abrieron. La viejecita-la llamo viejecita
aunque aporreara á ese muchacho, porque, al caboe~a infolíz era padre, era madre-se había dormido cansada de
n~uardar al fo«tesito. Pero, ¿qué le importaba á él dornnr en la calle? ¡Si lo mismo pasaba muchas noches! ¡Y
al día siguiente no lo azotaría! ..... ~. ¡Llegaba rico! ........ .
¡Con un peso!
.
¡ Ay, cuántas, cuántas cosas tiene adentro un peso para
el pobre!
.Allí, en el zaguán, encogido como un gatito blanco, se
quedó el muchacho dormido. Dormido, sí;pero apretando con los dt&gt;dos .de la mano derecha, que es la m,\s segura, aquel sol, aquella águila, aquel sueño! Durmió mal,
no por la d11rcza del colchón de piedra, no por el frío, no
por el aire, porque á eso estaba acostumbrado; pero sí
porque estaba muy alegre y tenía mucho miedo de que
aquel p:\jar,, de plata se volara. ¿Creen.ustedes que-ese
muchacho ja,nás había tenido un pe~o suyo? Pues así
hay muchfuimo!!.

sara: "Ya puedo descansar, porque mi hijo me mantiene."
Pero en viéndolo. en tomándolo, la mamá compraría un
real de teqnila. Y el muchacho tenía un proyecto atrevido: gastar un real, que iba á ser de tequila en un billete.
Y sobre todo, recordaba el granuja que debía unos tlacos
ei::. la panadería, otros en .la tien~a........ y ei:a, imposible
que la mamá los pag~ra si él le diera el pedo. ¡Reales menos!
¡Xo! era más urgente comprar manta para que la hermanita se hiciera una camisa. ¡La·pobrl'cilla se quejaba
tantísimo del frío! ...... Decididamente á la mam1\ cuatro
reales un tostón....... y los otros cuatro reales para él,
es dec'ir, para el to,,ml, para el billete, para la manta......
¡y quién sabe para cuantas cosas más! ¡Puede ser que alcanzara hasta para ir al Circo!
•
· ¿Y si ganaba ,trescientos pesos en la lotería con ese real?
¡Tres cientos pesos! ¡~o se han de acabar nunca! Esos
tendría el seiior que le dió el peso.
Vino la luz, es decir, ra estaba para llegar, cuando el
muchacho se puso en pie. Barrían la calle....... Pasaron
unas burras con los botes de hojalata, en que de las haciendas próximas viene la lec~e. Luego pasaf?n vaca~··;
En Santa Teresa llamaban á.misa....... -¡,Taletmas!, gntó
una. voz áspera.
El rapazuelo no quiso todavía entrar á su casa: Necesitaba cambiar el peso. Llegaría tarde, á. las seis, á. las

señnrles el peso....... pero ¿y si se lo quitaban? El cojo,
sobre todo, el cojo era algo malo.
De modo que el pillín siguió de largo,.
Yael tendajo estaba abierto, y lo pri,nero, P"1· o.e·contado fué el tamal.. .... y no fué uno, frwron do,: ;al fin e::taba rico! Y tras lo~ tamalP~, nn bi-cocho tlt&gt; harina y
huevo, un rico bollo que sabía á glnria. Q11erían cobrarlo adelantado; pero él ensel1j el ptisocon maje.-tuosadignidad.
-Ahora que compre m:inta, cambiarr. Y pídi(1 dos varas de manta; compró un gr,ina&lt;foro tle barro qne valía
cuartilla y al que tuvo la desdicha de pertl.,r l'll m más
temprana edad, porque al CO"'erlo, con la mano convulsa
de emoción, se le cayó al sueio; le enl'Olvieron la manta
en un papel de estraza, y él con orgnlln, con el ademái~
de un soberano, arrojó por el aire el limpio peso, qne al
caer en el zinc del mostrado~, dió un grito de franqueza,
uno de esos gritos que se escapan E- n lo~ dramas al traidor, al a.'!esino, al verdadero delincuente. El e:;pañol ha•
bía oído y atrapó al chiquitín por el pe~cuezo.
-¡Ladroncillo, ladrón! Yas 1í pag.írmelas!

·················································································

¿Qué pas,í? El muñeco roto, hechn pl•dazo~, en el suelo...... la india que gritaba...... el gachupín estrujnn,lo al
pobre chico ..... .la madre, la hermanita, lafrw11·tsitu, all,í
muy léjos...... m,\s léjos todavía las ilusiones......_y el gendarme muy cerca.
.
Una comisaría......un herido ......
borrach11 ......gen tes que le vieron mala cara ...... hombres que le acurnron
de haber.robado pail.uelos ¡á él 'q ne se secaba las lagrimas con su cami~a! Y luego la Correccional. ..... el joro•
badito que le en~eil.ó á hacer mala~ co,a~ ...... y afuera la
madre, que murió en el hospital de diarrea ulcohólica ...... y la hermanita, la francesa, áquien porque no vendía muchos billetes, la compraron, y á poco la pnbrecilla se muri6.
¡Señor! Tú que trocaste el agua en Yino; ttí que i,iL'iste
santo al ladrón Dimas: ¿por qué no te dignaste convertir
en bueno el peso falso de ePe niño? ¡,Purqn&lt;' en manos
del jugador fué peso bueno, ven mano~ del des\'alido fué
un delito? Tú no eres como fa esperanza, como t&gt;l amor,
como la vida; pe~o falso. Ttí eres bueno. Te llama~ caridad. Tt't que cegaste a Saulo en el camino de D.unasco,
¿por qué no cegaste al español de aquella tiemla'!

,m

MA:Si:EL Gt;TIÉHJU::7.

X,üi:11.1

•

Llegué á casa con el
haz de Yioletas que me
obsequiaste y que yo
prendí con orgullo en el
ojal de mi levita. :\li
humilde cuarto de estudiante fe tornó de pron·to en camArín oriental,
Juego :¡ne las hube colocado en el florero de
porcelana azul único
ornato de mi mesa. Allí
quedaron como en un
trono, húmedas, lozanas, fragantes y exquil'itas, las florecillas que
ataste en manojo con
la.~ hebras de tus cabellos; allí quedaron tiritando de frío,
:\I contacto del agua, que gimió al recibirlas, y se desbordó en gruesas lúgrimas; tu;, predilecta~, tus consentida!', las violetai: que cultirnste con esmero en tu jardín
y que arranM tu mano más tarde para que las llevase
Fnbre el corazón como un trofeo y engalanara mi estancia. ¡Bien hayan esta.1s flores que se rebujan en chales de
esmeralda pura ocultarse á los besos de Céfiro, que á veces acaricia y á veces deshoja ...... Bien hayan estas niñas
tímidas que no pre~tan oído á las lisonjas de silfos enamorados ...... Bien hayan las violetas que se parecen á
tí! ......
Y cada día las amo más: por la noche abro la ventana
de mi aposento para que puedan respirar mejor; el aire
penetra en rMagas silbantes, las columpia con balanceo
de hamaca, y azotando las alas en los desnudos muros,
las empapa en oleadas de perfumes y se aleja cantando.
Entre tanto ellas duermen, !aluna las baña en tremulante claridad, esparce en torno de ellas su luz de cirio,
les da livideces cadavéricas y mientras derrama en la atmósfera átomos luminosos y arranca 1l la vidriera relampagos, las mira callada y sonriente como el ángel de la
guarda, puesto el dedo sobre los labios, á los niños que
duermen en la cuna.
Cuando amanece, las violetas tienen aspecto enfermizo;
en vano trato de reanimarlas con el calor de mis besos....
¡están anémicas! Empero repongo el agua del florero;
nace el sol engrandeciendose, enhebra en las ondas, se
tamiza por la enradera-malla verde de la ventana-y
filtrándose hasta ellas las baña en menudos chorros de
luz, haciéndolas adquirir tersura de raso y lozanía de
vírgenes. Hay mometos en que merced á una alucina·
ción, me parecen las violetas tan aromadas y tan frescas, como tan frescas y aromadas las de los florestales
en primavera. Sin embargo, ¡cuán distintas unas de
otras! .Aquellas son urnas rebosantes de miel que se disputan rondas de mariposas y enjambres de abejas; aquellas tit!nen gotas de rvcío, donde la luz quiebra su colores de iris corno en las facetas de un prisma-perlas c;¡,ue
ruedan lentamente por cada pétalo, como en la mejilla
de un niño rubio,• hilenciosas h\grimas...... -¿Y éstas?
¡pobrecitas! Aunque aparentemente hermosas, van perdiendo el perfume, que es el alma de las flores ...... ¡Cuánto amo tus violetas y cuánto lloraré su prematura muerte! Cuando vivían contigo eran felices; ellas me lo han
dicho, eran felices ...... ¡:Si supieras que son indiscretas¡
Una noche me despertaron de mi sueil.o cuchicheos misteriosos, voces ahogadas: eran ellas que se lamentaban
de vivir conmigo. Y una decía: "Oh, mis hermanas, cuán
triste es estar lejos del suelo donde brotamos y envueltas en esta atmósfera densa de sufrimiento, sin ver revolotear en torno nuestro el enamorado colibrí, sin eentir en nue~tra frente el beso de las brisas y sin poder perfumar la mano que nos cultivó, ¡ay! aquella mano que
nos cortó para que viniésemos á vivir al lado de un pobre poeta, del soñador por quien suspira ...... ¡Si ella supiera la suerte que nos ha tocado! Aquí todo es tristeza;
ya Jo véis: á nut&gt;stro lado volúmenes de versos, revueltos sobre una mesa borradores de artículos literarios y
contrastando, junto 1í nosotros, la esfinge de la muerte-'el frío cráneo dorde nuestro dueño y señor estudia ana-.
tomía.»--Después calló la flor; sobresaltado me senté al
borde del lecho exclamando á solas: «¡Sueño despierto!
¿Conque h1s flores hablan?........... Y como intentara
acercarme ,í ellas para oírlas méjor,-pues que empezaron á conver~ar en voz baja al escuchar mi grito de sorpresa,-permanecieron muda.~.

*

El ángel bueno pone un poco de perfume l'n cada rosa
y un poquito de amor en cada alma.
EL DuQuE Jon.

EL MUNDO

= ==========~==-~=

**
· Yo sé por tus violetas-mensajeras
de tus suspirosque me amas con la pasión infinita del primer amor; que
las tristezas se condensan en el fondo de tu alma en nube torn1e11tol'a, y que á veces suele esa nube subir ú tus
p~pilas par.1 resolverse en lluvia de lágrimas ...... ¡Si pud,1era en¡ugarlas con un beso! Pero ya llegará el día en
que nni&lt;lus, en la casit:i b'anca que soñamos, seamos fe-

Porque no estorbe para el contento,
Porque no enlute con su pesar.
· i',alve viajera de lontanama,
Consolador:1, dulce esperanza,
Balve si vienes á mí esta vez;
Xo te amedrentes, que no te exijo
:\i la alegría, ni el regocijo
:\i las quimeras de la niñé;. ·
Quiero en un pecho sencillo y sano
Posar mi frente, poner mi mano,
Y sus latidos con ansia oír;
Cuando ya el seno de amor no salta,
¡Para el descauso qué poco falta!
¡Qué poco falta para morir!
LAUIU )l:baiEz DE

Ct EXCA.
0

&gt;***
Arte moderno, belleza mnderna, son vanas palabras: el
uno y la otra son eternos C')llO la verdad.
Ch. r:a111wd.
INVERNAL

ETERNO AlUOR

Tengo novia que es en el mundo
mi única dicha,
y soy joveu y creo y adoro:
¿por qué me asesesinan?
¿Porque siempre retratan mis ojos
su imagen querida?
¡Ah! si acaso esa luz fulgurante
os hiere y lastima,
ya sabéis, mis eternos verdugos,
¡cegad mis pupilas!
Y si aun ese holocausto no puede
saciar vuestra envidia,
con la ne¡:ra ponzoña del dolo
qmtadme la Yida.
Y perdón si bendigo, verdugos,
la dulce agonía,
y perdón si en el trance postrero
me ahoga la risa.
Pues sabed; nunca tocan el polvo
las frentes altivas,
y en la noche los astros del cielo
emergen y brillan.
¡Oh, cuan torpes! es luz en mi alma
su imagen querida,
y doquier y por siempre la lleva
el alma infinita.
Absorved esa luz ¡oh, vampiros!
con 1\vida inquina.
Aquí está de mi pecbo la arteria,
¡quitadme la vida!
:\Iás perdón si en el trance postrero
me ahoga la risa.
Q¡;¡ru XO 0RDÁ.Z

Febrero de 96.

SA.LVE

¡Qué triste Enero, pálido y frío!
El viento zumba, cuaja el rocío
Que brilla en perlas en el maizal;
Desnuda ramas, deshoja flores,
Arranca nidos y á sus rigores
Tiemblan las cañas del carrizal.
.A.dios los nimbus de oscuro manto,
Rayos que truenan metiendo espanto,
Alegre•lluvia de otra estación;
Desde que flotan blancas neblinas,
Del techo huyeron Ias golondrinas,
Las ilusiones del corazón.
Adios ardiente noche de Junio;
Vierte hoy sus galas el plenilunio .
En luz de nieve por la ciudad;
Azul ropajP. la noche viste;
¡Ay del enfermo, ay del que triste
Devora cuitas en ·soledad!
PrimaveralPs brisa de :\farzo,
Tornad velocee, romped el cuarzo
De estas entrañas que encierro aquí;
Que cuando vuelvan los ruiseñores
En cruz fas alas, cantando amores,
No hallen invierno dentro de mí.
Alma doliente ¿dónde está el mimo
Conque soñaste? ¿dónde el arrimo
Que ni en la cuna dado te fué? ......
Valle de penas, mundo de sombras ......
¡Oh dicha! dicha de miel te nombras,
Y eres de espinas. ¿Por qué? ¿Por qué?
Del pecho fr-anco la endeble puerta,
Por esperarte tengo ya abierta,
Abierta, abierta de par en par,
Y con cadenas el pensamiento

Dónde están las bandadas de ruiseñores
que en tu copa dejaron alegres trinos?
¿Dónde está aq11el ramaje lleno de flores,
cuya sombra fué madre de peregrinos? .
En dónde, árbol de~nudo, tu pompa agreste?
¿En dónde están tus flores tan olorosas,
'aquellas que ostentabas por regia veste?
¿Oué se hicieron las rondas de mariposas?
Sobre la tierra todo tiene mudanza,
Pero tú, si te inclinas mustio, sombrío,
huérfano de tus hojas verde-esperanza
y sufriendo el azote del cierzo impío;
Sabes que pasajero será tu daño,
que ha de volver tu pompa tan lisonjera
como las golondrinas año tras afio;
¡sólo es triste el invierno·del desengafio,
porque despues no vuelve la prirnavera!
YJCEXTE DAXIEL LLong:-TE.

EN EL CAMPO

Tengo el impuro amor de las ciudades.
Y á este sol que ilumina las edadades
Prefiero yo del gas las claridades.
A mis sentidos lánguidos arroba,
l\las que el olor de un bosque de caoba,
El ambiente enfermizo de una alcoba.
Mucho más que las selvas tropicales,
Plácenme los sombríos arrabales
Que encierran las vetustas capitales.
.A. la flor que se abre en el sendero,
Como si fuese terrenal lucero,
Olvido por la flor de invernadero,
Más que la voz del p:\jaro en la cima
De un árbol todo en flor, á mi alma anima
La música armoniosa de una rima.
Nunca mi corazón tanto enamora
El rostro virginal de una pastora,
Como un rostro de regia pecadora.
Al oro de la mies en primavera
Yo siempre en mi capricho prefiriera
El oro de teñida cabellera.
No cambiara sedosas muselinas
Por los velos de nítidas neblinas
Que la mañana prende en las colinas.
Mas que el raudal que baja de la cumbre,
Quiero oír á. la humana muchedumbre
Gimiendo en su perpétua servidumbre.
El rocío que brilla en la montaña
No ha ~dido decir á mi alma extraña
Lo que él llanto al bafiar Ulla pestaña.
Y el fulgor de los astros rutilantes
No trueco por los vívidos cambiantes
Del ópalo, la perla ó los diamantes.
Ji;u.i:s DEL CASAL.

Se perdona mucho al artista dominado por el ideal· en
el más humilde de los devotos se adora á Dios.
·

,.w.,.
Fre.cuentemeote basta haber tomado un partido para
ver bien las razones que bal:¡ía para no tomarlo.

I . .l[. ele foltmir.

�EL MUNDO

g2

EL DANTE Eh MEXICO.-La oficina privada de Satanás.

esto no lo pude averiguar, y-detalle bizarro--un cuello
de percal á rayas, una corbata de plastrón y una chistera
VIAJE DE UN REPORTER.
completaban la poco atrayente indumentaria. Sostenía
horizontalmente con ambas manos un bidente al cual se
enroscaba su cola-hermoso apéndice terminado en agui( COXTIXUA.)
¡Adelante! dijo una voz que, con gran sorpresa mía no jón y desgraciadamente remendado áconsecuencia de alera la de los Siete Truenos, no extremecía los Illonolitos, gún percance-y en uno de cuyos extremos se posaba un
dentados qu¡i _me rodeaban, ni retemblaba en las bóv¡idas buho de fosforeecentes ojos sobre el cual bacía equilibrios
de la informe gruta.
un murciélago.
Con la rapidez dE&gt;l pensamiento que hasta ahora tiene
Satán extraía de su puro la más sabrosa bocanada de
el i-ecol'll de las rapideces magüer la electricidad dinámi- humo, al presentarme y á mi saludo respondió co~ ligeca y la luz, púseme á pensar con extrañeza que aquel ra inclinación de cabeza, merced á la cual su ch1stera
timbre de voz no convenía al príncipe de los infiernos: cónica se ladeó con cierta gracia hacia el apéndice cartiera en efecto una voz medianamente ronca y familiar, laginoso de la izquierda, y mascullando las palabras con
nada mett\lica y de intensidad común y corriente, po- el puro, me preguntó:
co propia del enemig0 personal de Dios.
-Usted deseaba .........
-Como engañan á uno las nodrizas y los libros piadoAntes de procoder á explicarme observaba yo sµ rossos, pensé y con resolución digna de un reporter avesado tro atezado en el que babía mucho de la :fisonomía de
á todas las interviews dí dos pasos al frente.
Juan Mateos y un poco de la de Bejarano y que exhorUn personaje de alta talla, perfectamente musculado-- naban negrísimos bigotes y pera no menos ne~ra y bien
no desdeciría ante Romulus--presentóse á mis ojos. Yes- acondicionada. Hubo de caerle en pandorga llll atención
tía un caprichoso traje de verano: calzón de bañista, sá- sin duda, pues clavando en mí sus ojos con cierta durebana leve á guisa de capa ó capa á guisa de sábana, que za, profirió:
-1\Ie obsérva usted bastante. ¿Por ventura
no soy demasiado decorativo?
-No mucho si he de decir verdad, respondí.
Si hubiese tenido el honor de entrevistar á usted hace doscientos años, confieso que la impresión recibida sería gratísima, dados los antecedentes que acerca de su figura se tenían
entonces; antecedentes demasiado espeluznantes que no concuerdan con lo que veo en estos
momentos; m,ís la concepción moderna del diablo, á lo menos según lo que yo sé, es JJ1ás aceptable-si no ha de herirle mi franqueza-que la
realidad de la cual me es dado juzgar......
-Expliquese usted......
-Con mucho ~usto. El diablo del siglo ~
es Me:fisto-un diablo encantador, no agraviando lo presente-personaje de mucho mundo, de
:fisonomía espiritual, de hondo, pero alegre escepticismo Muy dado á los madrigales, buen
surcidor de cuentos, maliciosl' orfebre de frases
intencionadas, de :finos-quid-proquos; dadivoso
en extremo y calaverón como él solo. Su buena
suerte con las mozas es incuestionable porque
conoce la psicología del sexo y calcula con pre' cisión por ende, el cuarto de hora; el número de
sus satélites y corileos es excesivo porque puede
mucho y sabe hacer favores, y se le admite con
agrado en los salones, porque ni hay forma social más cultivada que la su:ya ni corrosivo más
mordente que su murmuración ... Es un Brummel satánico con visos donjuanescos, del mejor gusto.
- Y decía usted ......
-Que su señoría no realiza ese tipo. Es usted un diablo deD1asiado bourgués, un poco marcial, es cierto, pero también un pocg comistrajp, si vale la palabra.
Temí haber dicho demasiado y me puse inquieto, pero mi real interlocutor me tranquilizó en
breve con un suspiro de fuelle cansado y las siguientes palabras:
-Que quiere usted...... el romanticismo ha
EL DANTE :EN JIIJ;X1CO.-l:ata11ás, llamadoaiehl-encmlgo de Jn hi:rrr.r.lena. muerto y el siglo no tiene más ideal que la aritEL DANTE EN lUEXICO

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 18!n

mética. Con el tiempo me he trasfor"
mado y las circunstancias me han obli•
.gado á descender del pináculo de m
prestigio á ciertos detalles poco ele·
gantes. La influencia americana, hijo,
la influencia americana...... Estos endil;\blados yankees en su afan de establecer empresas han mercantilizado
mi reino donde hoy por hoy tiene usted grandes fábricas de azufre, baños
termales, canteras en explotación, luz
incandescente, bicicletas y qué se yo
cuantas cosas, y he debido asumir actitudes y :fisonomías de acuerdo con la
actual índole de mi país donde no queda una pisca de lirismo....... ('o$i ra il
11wndo.
-Pero-objeté-cuando menos en
los tormentos sigue usted los antiguos
sistemas penitenciarios de que nos hablan algunos libros tales como Gritos
&lt;le los condenados y otros que he visto
por ahí.. .......
-Diré á usted, el sistema es el mismo pero los procedimientos de aplicación varían. Al caso mocho hemos
preferido la sartén y á la leña la gasolina, como puede usted.ver-y Ueván&lt;iome 1í la entrada de la caverna, me
mostró no lejos un individuo á quien se
asaba concienzudamente, conforme lo
indicará el apunte respectivo. Son más
expeditivos, continuó y hemos debido adoptarlos. Para los descoyunta-mientos nos servimos del Interoceánico, ferrocarril que debe usted conocer,
y así sucesivamente...... Ya ve usted
que en esto el cambio es accidental. ..
pero me dispensará usted-concluyó
-si le dejo. Debo hacer hoy una visita á ciertas dependencias que, según
informes, han sido descubiertas en
desfalco, y estoy urgido de tiempo.
Como supongo que su viaje es de observación y sin tiempo fijo-pues me
informan que es usted reporter de un
periódico caracterizado-aun tendremos oportunidad de vernos. Entre
tanto prometo á usted todos los datos
que pueda necesitar.-Y sin aguardar mis frases de agradecimiento, desapareció por una salida secreta.
Y o aun permanecí algunos momentos en el gabinete,
contemplando el moviliario y sin dar mucha importancia á los ímpetus de Cerbero que pugnaba por hacerme
una caricia. Junto al escritorio de neta factura americana alumbrado por un globo de luz incandescente, hallábase el teléfono, del todo moderno, y sobre la tarima, en
grato desorden yacían algunos periódicos eutre los cuales
distinguí al .Monitor Rep,iblicano, al Nacional, al Tiempo y
algún otro. En las paredes, varios retratos-el de San Pedro en lugar preferente-Y dibujos de másó menos buen
gusto. En suma, salvo taló cual detalle maeabro-la habitación era alegre, confortable, limpia y muy americana.
-Decididamente-repetí-esto pierde su prestigio y
su aureola de extrañeza.
Los satani8tas parisienses se llevarían aquí un chasco. El
Satanás moderno es sobrado burgués. Preferiría en todo caso una :fisonomíá mefistofélica: la de Bengardi por
ejemplo......
Sería más decorativa.
(Continuará.)

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

93

Morían las luces de la tarde
En el cristal de tu ventana,
Y sus fulgores temblorosos
Al despedirse acariciaban
Tu cabellera color de oro
Que en ondas rubias, ~epultaba
El alabastro de tu seno
Y el níveo marmol de tu espalda.
¡Qué embriagador era el perfume
Que las gardenias exhalaban!
¡Qué deslumbrante tu blancura
Y qué amorosas tus miradas]

si·~~-~¡-~~é¡;¡~-d~i-~i~id~- ............
Todo recuerdo al fin naufraga;
Si la lui muere, y se marchitan
En el jarrón las rosas blancas,
¡,Por qué en mi boca se estremecen
Todos los besoll que me dabas,
Y no se borra en mi memoria
Este recuerdo que me embriaga?
FR.lNCISCO M. DE ÜLAGUIBEL.

Las mujeres son celosas de su dominación y los hombres de sus placeres.
Henry Fouquier.

•

***

La. delicadeza es la sonrisa del corazón,
Edouard Galloo.

iGl ·fin sola!

�EL MUNDO

94
SINFONIA EN GRIS MAYOR

El mar como v11sto cristal azogado,
refleja la lámina de u11 cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruftiuo de pálido gris.
El sol, como un vidrio redondo y opaco,
oon paso de enfermo camj.na al zenit,
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almolU1da su negro cojín.
L:1s ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muellr, part&gt;cen gemir;
sentado en un cablt:. fumando su pipa,
eskí un marinero pensando en las playas
de 1111 v,1g,11 lejan,&gt;, bnnn·&gt;so país.
E~ ,·iej,, eee lobo. Tostaron rn cara
103 ra,os de fuego del su! del Brasil,
los recioH tifones del \far de la China
.
le han visto bebiendo su frasco de gin.
L:~ eRpuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabello~, su gorra de lana,
su!&lt; bicep• de atleta, su blusa de dril.
En me1lio del humo que form,\ el tabaco
ve el Yiejo el lejano brumoeo país,
de donde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín..... .
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del f;ris¡
parece que un suave y enorme es!ummo
del cun•o horizonte borrara el con6u.
La siesta del trúpico. La ,·ieja cigarra
ensaya su ronca guitarra eenil,
v el grillo preludia su solo monótono
én la única cuerda que est1 en su violín.
Ht·nt:-i DAmo.

RE)IORDDIIENTO

A las diez, el tío Gourlot entró, se acostó sin desconfianza, y dando un soploá en bujía, no tardó en dormirse.
Llegadoerael momento. Tiré de uno de mis bramantes, una
silla rodó sobre el suelo con ef'trépito, en dirección á la
cama. Despertando con sobre~alto por tan insólito ruido,
incorporóse el anciano en la cama, i.t6nito; una segunda
silla siguió á la primera, y después el sillón. La culebra
atraída por el calorcillo de las sábanas, se deliz6 desde la
almohada arrastrándose á lo largo de la espinadorsaldel
anciano. El infeliz exhaló entonc&lt;!S un grito terrible. Su
lecho crugía y se balanceaba como nave en mar revuelta.
El tío Gourlot empezó á aullar con una voz agudíi;ima,
entrecortada por convulsivo hipo; pero nadie podía oírle;
el gerente del hotel dormía en la planta baja, y los camareros en los sotabancos. Durante un cuarto de hora saboree el espectáculo de su espanto; regocijándome de an ·
temano á la idea de la narración de la aventura á mis
camaradas, cuando regresaran .............. .
El anciano había cesado de gritar. Un rayo de luna,
filtrando ,t través de las cortinas, iluminaba su descolorida faz; sus ojos, singularmente abiertos, lucían en la
FOmbra de modo extraño; roncaba tendido de espaldas,
inmóvil de terror......... .
Entonces tuve mi!'do yo á mi vez, y no queriendo llevar demasiado lejos la broma, cerré snavemente la ventana.
Dormí mal, aguijoneado por una inquietud, por un
sentimiento. Al clarear el alba, corrí á la ventana. El tío
Gourlot continuaba en la mif'ma posición, la faz terrosa,
los ojos en blanco......... Salté á su cuarto y me acerqué
á su cama. Toqué sus la~s manos secas, crispadas sobre las s,tbsnas: estaban frias ..... .
El anciano había muerto de susto.
Por algunos instantes permanecí allí, estúpido, aplomado en una silla, comprendiendo apenas toda la extensión de mi necedad: acababa de cometer un crímen, ¡un
crímen!
Era preciso ocultar para siempre el secreto de aquella
muerte repentina, en un abrir y cerrar de ojos quedaron
los muebles en su primitivo orden; hice desaparecer la
culebra y vol\'Í á mi cama ..... .
A nadie le pasó por las míentes acusarme...... Atribuyóse la muerte del tío Gourlot á la ruptura de un aneurisma. Pero. desde entonces, un espectro ha venino á
perturbar mi sueño: en alucinaciones vengadoras percibo los rasgos de mi víctima, oigo sus agónicos estertore~
y siento helarse mi sangre con escalofríos de espanto.

.........Síseñores, soy un asesesi no!
Yeinte aiios tenla cuando cometí este crfmen. Ahora
tengo sesenta; soy notari9, alcalde en mi pueblo · natal,
condPcorado, rico, venerado. Y, sin embargo, maté á uno
de mis 1&lt;emejantes.
En.vano me repito que este homicidio fué involuntario, que me hice inconscientemente homicida; siento
unos remordimientos tan vivos, como si hubiese premeditado la muerte de mi víctima. Y el rt:cuerdo de tan si·
Diestra aventura coloca una nube negra en el azul de mi
felicidad.
Ko siempre he sido el personaje frío, acompasado, 80lemne, austero que soy en la actualidad. Hace cuarenta
años seguía yo mi curso tle Derecho en......... y puedo
decir sin vanidt\d retrosperti va ( pues por lo demás he
expiado muy cruelmente tan triste honor) que era yo el
mayor bromi~ta de la facultad. A la verdad, en quella
época nuestras distracciones no eran muy variadas y nos
veíamos obligados á amenizar con travtisuras de nuestra
invención aquella monótona exktencia de estudiantes de
provincia. Xnestro amor propio estaba interesado en distinguirse por las más extravagantes mistificaciones; y cada noche, en el café, entre dos partidas de billar, cada
uno de nosotros refería sus hazañas.
Hallábame yo aposentado á la sazón en el hotel de Bretafl.a, ruidosa colmena llena de est~diantes, donde resonab m desde la mañana á la noche nuestras canciones y
nuestras risotadas. Dícete que hoy día los jóveneq son
taciturnos, nosotros no habíamos leído á Schopenhauer,
y nos dábamos una vida jovial.
Por casualidad y quién sabe si de intento, como para
calentarse :Ua llama de nuestro buen humor, un anciano,
empleado retirado, había elegido domicilio en nuestro
hotel.
Setenta aftoscumplidos ~nía el tío Ciourlot (así le llamábamos) y ocupaba en el segundo piso un cuarto
contiguo al. mío. Ambos cuurtos estaban !!eparados por
un delgado tabique en cuyo centro se abría una ventana.
Abríala él cada mai'i.ana para darme los buenos días, y
todavía me parece estar viendo en aquella abertura su
bonachona faz, rosada y regordeta, con dos ojillos pardos, vivos y sonrientes.
.
Su vida era ordenada como un reloj. Salía á las doce
para irá almorzar y no volvía en todo el día al hotel. La
mayor parte de su tiempo la pasaba en el café de los
Tre&amp; Re!¡es jn~ndo al Chaquet con dos ó tres pequefl.os
rentistas, amigos suyos. A las diez de la noche oía recbinar yo su llave en la cerradura, y al breve rato se
acostaba tranquilamente.
¿Cómo se me ocurrió la idea de perturbar aquella alma
sencilla, de aterrar aq,uel pobre sér pacífico é mofensivo?
Era durante las vacaciones de Pascua. Todos mis camaradas habían salido ......... y·como mis padres se hallaban
viajando, habíame quedado yo casi solo en el hotel, sólo
con el tío Go\Jrlot.
U na tarde entré en su cuarto por la ventana intermedia y preparé un in~enioso sistema de bramantes y poleas, hábilmente disimulados, que me permitían hacer
mover en todos sentidos su sillón v sus sillas. Dos cuerdas atadas á los pies de su lecho, Ún lecho desvencijado
que cruj fa á la menor sacudida, corrían á lo largo de la
pared para terminar en la ventana. Empleé en mi tarea.
una paciencia, una conciencia de artista; en breve todos
sus mueble3 quedaron· armados con la decoración de una
magia. Por remate, coloqué bajo de su almohada una
larga culebra que había cazado yo la víspera á la orilla
de un campo. Después apagué la luz y esperé.

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

JASPES

"

95

*

"*aftos, es el rocío de ventura, que Dios
Tu risa, adorable seilorita de.quince
envía sobre mí todas las maflanas.
Cuando penetras en mi cuarto, atravesando la sábana de luz que el sol hecha por mi ventana, tranquila, blanca, risueña, oloros.a á lilas y á no sé q~1e otro~
aromas; flotando al aire tus dora&lt;.los cabellos, henchido el seno de susp1roF: m1
alma se llena de una inmensa alegría y la esperanza de mejores días vuelve ,í
mi corazón. Entonces me siento casi feliz, y tus besos confortan mi espíri[u que
desfallece.
Tú tapas mis ojos con tus manecitas de muñeca, y después me besas, después
ríes sonora, cade11ciosamente como el correr de un arroyo cristalino...... .
Y pasar el día conmigo, ayudándome, saludándome, tú la más linda y espiritual de todas las mujeres!
*
·

I
Un rayito de luz meridiana,
va á quebrarae en el rojo tapiz,
refractando su p.ílida lumbre,
como una mirada de un nuevo zenit,
sobre el busto de un negro que ríe
most--ando sus dientes de blanco marfil.
II
Sobre un marmol con venas azules,
hay dos vasos con vino del Rhin
que inyectados los ojos de sangre
parpadean del viento al batir;
y al rodar un cupido de bronce
~e rompen los vasos y acaba el festín!
III
En su seno turgente brillaba,
simulando ser ojo de un león,
un brillante de tautas facetas
como hilos de fuego se ciernen al sol;
ella. puso la mano en su pecho,
y la piedra. sobre él se durmió! ........ .

Yo te adoro toda entera. Amo en "tu*cnerpo la pureza de sus líneas de eRcul·
tura griega. Amo el inimitable sonrosado de tu carne jol"en; la luz de tuR c,jos
negros como un dolor; el tinte de tus bucles rubios, con,o un haz de hilillos de
oro, y la perenne belleza de tu faz tranquila y pl.ícida como lade Venus Yictrix.
También adora en tí la sutileza de tu e8piritu pulido como el de un filósofo
epicureo, tu sabiduría, la que te lleva á gozar de todas las venturas de la vida.
Porque tú amas la naturaleza como á única madre de todo lo que eitiste, le das
todo el amor de tu corazón y consagras á ella todo el valor de tu cerebro.
¡Ah! también amo en tí más que todas tus perfpcciones, el timbre argentino
de tu voz semejante al tintineo de las monedas de oro, y adoro sobre todas las
cosas tu risa que parece un gorgeo de pájaros felices en una mañana primaveral,
cuando el padre sol nos da vida y alegria y esMn floreciendo todos los árbolei; de
nuestros bosques.
)lwt·E1, lz.\Gl"IRRE \.ALERO.

IY
La camisa ras~ada en el t6rax
el puño reluce de un fino puiial:
en el rostro un visaje, en la boca
una injuria que quiere tronar ........ .
Así yace el campeón sobre el puente
del ruinoso castillo feudal.
D. l\lARTi:irnz LcJAN.

..

El mundo tiene el aire de un pensamiento frustrado.

"* Universo.
El cielo estrellado es la fisoaom¡a del
*

* * colonias con un banco, los españvles
Los ingleses comienzan siempre sus
con una iglesia y los franceses cen un café concit:rto.
ARNAOJ.D G.U,OPlN.

LA.S FLORES
( De Alphonse Karr.)

Hay muchas maneras de amar las flores. Los sabios las
aplastan, las disecan y las entierran en cementerios llamados herbarios, para ponerles lu~.;o pretensiosos epita- '
fios en b,írbaro lenguaje. Lo;; aficionados, por su parte,
sólo aman las flores raras, no para verlas y aspirar su perfume sino para mostrarlas con nrgullo. Todo su af.1n eonsiste en poseer ciC'rtos ejemplares que no tienen los demás. De aquí el que desdeñen ot:as flores ricas y galanas
que la bondad de Dios haihecho comunes como el cielo y
el sol.
·
.
Cuando en un bello día de Febrero descubrís al pie de
un matojo la primera florecita, un sentimiento dulce y
l\ú.RCEL R1IÉTY.
jubiloso se apoderd de vuestro espíritu: es la primera
sonrisa de la primavern. Entonces despertais entre sombras de árboles y cantos de pájaros y os sentís bajo el influjo de la calma, de la inocencia y del amor. Tales impresiones obedecen á que no sois un amtitr.ur verdadero.
Hilo fueseis, no os dejaríais sorprender así, de improviso,
por esas impresiones falaces y poéticas ...... Pronto recordaríais que en plena primavera los est1mbres se levantan sob~ el pistilo. Si, por el contrario, el pistilo se yergue sobre los estambres, el verdadero aficionado no puede
Versos de Jorg-e Isaacs.
sentir placer alguno ante una flor tan incorrecta-le produce el mismo efecto que los guijarrod del camino-y si
Los sauces alineados del camino
semejante flor se permitiese brotar en su jardín él las
dejaban softolientos
arrancaría, arrojándola á sus pies.
sus verdes plumajes peinará los vientos,
La rosa cani1111 es la única admisible para el sabio. La
jugar en sus sombras á un sol mortecino.
Y a nada nuestros labios se decían
rosa doble, la dt: cien bojas, la de espuma que ostenta
cambiados en pétalos sus estambres, son ejemplares monsmas sus ojos buscaban
mis húmedos ojos, después que miraban
truosos, al igual de ellos-los sabios-que siendo simple•
los últimos rayos del sol que morían.
mente como los demás hombres se duplican y triplican
por la ciencia.
Vencida por mi amor y su ternura
El am11tl'ur no admite en sus colecciones la rosa de cien
reclinaba inocente
entonces en mi hombro su pálida frente,
hojas ni tampoco la de espuma. Las considera vulgares,
porque para él no son flores, son bow¡uct~. «Allí tenéis-turbando su peso mi marcha insegura..
Yegas del )ledellín ¿qué se juraron
os dice-el resultado de mi obra: ese rosal. Soy el único
que ha obtenido sus semillas y jamás ha querido florecer.
su corazón y el mío?
Llevadme á las vegas que bafla ese río;
Mis amigos han hecho esfuerzos imposibles por un in~erVolvedme esas noches que nunca tornaron.
to de este arbolillo extraordinario; pero yo seguiré siendo el único que lo posea."
Hay otras gentes más felices y sencillas que deben á
las flores sus m,l.s puras alegrías y que aman á tadas las
que las hacen el honor de brotar en su jardín. Sin embargo, es preciso distinguir entre esos individuos los que
aman las flores por sus recuerdos ocultos en las corolas
como las hemadriadas en la corteza de las encinas. Ellos
recuerdan que las lilas florecían la primera vez que seencogtraron, y tal vez evocan el cobertizo de madreselvas donde, sentados el uno junto al otro, cambiaron dulces juramentos que ¡ay! sólo uno de ellos ha cumplido.
PAISAJE
Quizás, queriendo formar uu ramo para ella lesºhirieron
El oriente semeja re~io palacio
las espinas, y su amada puso sobre la herida ei pedazo
por cuyo pórtico ampho de azul y rosa
de tafetán inglée, después de pasar la bienhechora tela
se asoma la mañana con faz de diosa
sobre sus labios de rosa. Y así mismo evocan el día en que·
extendiendo sus bucles en el espacio.
junto~ cogier&lt;:&gt;n wergi1&lt;.,mei~ en la orilla del estanque y
En irisada capa de estambre lacio
tamb1en los tiempos ya leJanos, cuando crecían los pálise envuelve, en sus paseos, la mariposa,
dos aleliés en los viejos muros de la iglesia de su pueblo•
y en las frondas y el musgo brilla radiosa
en donde se encontraban todas las maftanitas del domin·
la gota de rocío como el topacio.
go. Así, en cada primavera, brotaban de nuevo sus reAlláen la cumbre enhiesta, blancos y az\lles,
cuerdos, lo mismo que las flores.
como banderas, flotan rizados tules,
Pero hay un momento en que se evocan estos dulces sen·
y acá, el vergel esparce gratos olores;
timientosengendrados J?Orgalanas ilusiones, un momento
cantan los colorines en el follaje,
en que cl'!-lemos convertirnos eu sabios porque empezamos
liba néctar la abeja de rubio traje
á convertirnos en muertos; y es que PUtonces empezamo~
y el valle es todo lluvia de luz y flores.
áentregarnos, sin saberlo, á otras ilusiones. El punto de
L. TORRES ÁBA:,.ERO.
vista del anteojo que achica los objetos, no es m,l.s verdadero que .el punto~e.vista que lo agranda. Al llegará esta reflecc1ón defimti va, se aman las flores por ellas mismas; se las ama porel cuidado que nos exigen· se descubre que todas las riquezas de los ópulentos no' son más
que imitacione~ imperfectas do la salud de los pobres, y
se ve que los diamantes que tantas vergüenzas causan y
tantos orgullos provocan, ya quisieran reflejar el brillo
de las gotas de rocío á los primeros rayos de la aurora.
Compréndase, al fijarse en esta idea, que Dios, en verTal, que pobre no sería m,Ú! que un hombre ordinario,
dad~rna á los oob~ y que les deja acercarse á él como it
rico es un necio.
los milos......... ¡Dichosos los que aman las flores! ¡FeliOctai·io Feuillet,
ces los que no tienen otro amor que el de las flores!

"

* * tle varias almas; el canto llano t•l de
El acorde expresa el dolor ó el placer
un individuo. ¿Cuál es el más estético?
Una orquesta es el llanto ó el himno de una multitud, el del pueblo judío,
porejemplo, al avistar la tierra prometida; un 1·i11loncelloexpres~undolor&lt;&gt; una
alegria no compartida, una duda no escuchada; uu duo parece la amistad: Crbt-0
y María; Belisario y su hija.
)l.\CED0!-.10 FEBNÁNDEZ.

Fl&amp;ura ,.-Traje de recepción, de brocado.

LA MODA.

.;'?i';:·

Como el invierno es el tiempo en que la aristocracia europea diseminada durante el estío .Y _parte~~! otoño en las estaciimee balnearias, en las L·illaR de placer, y en la d1 vma reg10n montañosa de Smza, torna á sus confortables habitaciol}eB .d~ las capitales é inaugura una serie de ~cepciones muy hermosas, los
penód1c11s de modas no nos traen hoy por hoy mas que figurines adecuados á es·
toe saraos familiares ó rumbosos. Escogem1 s dos de loe más bellos de estos figurines atendiendo á que en Jlléxico rige la misma costumbre europea de que hablamos y confiando en que nuestras lectoras corroborarán nuestm elección.

·/

La risa.
Tu risa, oh! mi novia,
eil cristalina como el agua
de los arroyuelos.
Tu risa es un canto de
cadencias adorables, y
toda ella forma en conjuuto un inimitable himno á la alegría de la vida.
¡Y aun hubo un filósofo antiguo, que aconsejaba no reir nunca!
Tú has de reir siempre.
Porque tnscarcajadas palían mis amarguras.
Adt-mt1P, no hay nada
ianadorablecomo la risa.
Espalda de la Fl&amp;ura núm. ,.
Yo la creo uno como
saludable rocío, que re·
fresca nuestro espíritu cansado de este hondo batallar, y que viene de no sé qué
ndo~~le lugar, donde es perpétuo el reinado de la primavera, á donde nacen flores
de divrnos aromas.
Si supieras. Yo también río las más de las veces.
. ~ero no me sale. la. risa de adentro, sino que río sólo con los labios, y por eso
m1 risa es una salva¡e ironía.
Una vez un.a ~n~jer jngó con mi corazón: Deshecbó mi amor, corno se deshec11a un mt1ebTe mutil, y .llenó por sie~pre mi alma de negros sinsabores.
Ya lo veo pasará m1 lado y ...... rio. Oh! más bella qne nunca con aquellos
sus ojos replet-?e de luz ';f de vida, grandPs y de largas pestailas, y ~ío, me río de
su orgullo néc10, con qmen poseyó su corazón.
Y o e~ el fondo no siento sus perfidias, y veo que en mi alma ella sirve de pábulo á mis odios por todas las miseria11 de la Tida.

I,

Fi&amp;ura 2.-Traje francés de recepción.

�DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

96

Un J:n.úsico inspirado.

TOMOI.

MEXICO, FEBRERO x4 DE x897,

•

NUMERO 7•

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de esta preparaaon. (Se ffllde en

F'reakanao en aesierto .. ..
[Dibujo de J. M. Vlllaaana.]

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 1897

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Toda la correspondencia que se relacione con la Reiacción, debe ser dirigida al
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debe ser dirigida al
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mes, y se cobra por trimestes adelantados.
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siuatción de un grupo humano en una ciudad montada
con todo el aparato de la moderna civilización.
Hay bajo los focos de nueetra luz eléctrica una clase
social qeu lleva tres siglos de hambre, y aniquilada por
le anemia acude al licor l&gt;lanco para reparar ms fuerzas¡
existe en la orgullosa capital un núcleo de habitantes
que incuba sus riñas frente al fermentado vaso Y sale
del antro, ébrio de licor, ébrio de sangre, lacerados los
intestinos, con un puñado de tinieblas en la conciencia
y un. girón de energía. arrancado á su yacilante organiEmo.
En este círculo dantesco se mueve nuestro excelente
pueblo: carece de acthidad para el trabajo porque su
alimentación es escasa, se embriaga porque esM mal nutrido, y se enferma y se mata porque se embriaga.
La megalomanía cortesana ha llamado á :\l(•xico l_a ciudad de los palacios, pero si palacios no hay, se registran
7!)8 pulquerías en las que se despanzurra un ciudadano
cada veinticuatro horas.
Nuestros legixludores de la l'alle de Pla/1'1'0.•-como los
ha llamado un escritor distinguido-pretenden que la felicidad nacional se hace con una ley, y olvidan que
una población en que el hambre, la ignorancia Y la embriagez, forman el trípode sobre el que descansa una
porción de los ciudadan0s, no puede jamás presentarse
como el modelo ideal de un agregado humano que en
vano pretende ajustarse á los moldes del progreso con-

DOMINGO 14 OE FEBs:!ERO DE 1Ss,7

tantea de Cuba y se les dá facu:tades para nombrar los
Ayuntamientos, organizar las Diputacio11es provinciales Y
tomar en cierto modo alguna parte en la dirección general de los asuntos de la Isla, al elegir veintiuno de los
treinta. y cinco consejeros que han de fonnar el Consejo
General de Administración; si al establecer este Consejo
ee ha pretendido levantar como una forma de parlamento, dándole atribuciones y asignánlole prorrogath·as que
hacen de él un remedo de Asamblea Legislativa; si de algún modo se han menoscabaJo las omnímodas facultades
que ha ejercido el Capitán General y parece que sobre él,
estarán además del Gobierno s.,berano de la metrópoli, lasdecisiones del Consejo, no est.í resuelto el conflicto en
armonía con las aEp:raciones de la9 clases ilustradas deCuba, que anhelan á mayor repreeentación en el ejercicio
de la soberanfa y no se conforman con la parte que toman sus representantes en las Corks, ni pueden quedar
satisfechos tampoco con la existencia de ese Consejo m.ís
,parecido á un cuerpo consultivo que á una asamblea de-

Como hecho que demuestra un progreso constante en
deliberante.
.
el movimiento intelectual de la Repúbica, consignaréEsa autoridad snprem ,, repreEentada por el Capitán
mos el que acaba de darnos á conocer el gerente de una
General, que nombra la metrópoli, y compartida con los
de las más importantes librerías de esta capital: hace un
empleados superiores que seguirán viniendo de España,
buen período de tiempo, los balances anuales de dicho
continuará en sus funciones á pesar de tod.:&gt;s los consejos
establecimiento arrojan un aumento invariable de veinte
generales y diputaciones provincia.les, ejeiciéndose sin
111il pesos en las ventas de obras sobre el año anterior.
más responsabilidad que la que quiera exijirle el GabiEste desenvolvimiento corre paralelamente al que ha adnete de :Madrid.
·
Con razón pues, denunciaba el Sr. Cánovas cuando de
quirido la prensa en estos últimos.tiemp&lt;?S·
.
Un diario que alcanzara uni circulación máxima de
este asunto se trataba, qne nunca llegaría España al gradiez á doce mil ejemplares, pasaba antaño por ser un pode' do de conceder á Cuba la solicitada autonomía en el senroso vehículo de publicidad; actualmente un colega, El
tido británico de la palabra. En vano se hablaba de reJu1parcial, hace un tiro diario de más de treinta mil núformas liberales y de amplias concesiones; en vano semeros, y todavía no parece restringido á este periódico
decía que para eatisfacer todas las aspiraciones no necetemporáneo.
el campo de circulación_.
. .
.
sitaba el gabinete comervador más que desarrollar el
El año de 1892 escribimos en un periódico de esta ciuprograma de la ley votada por las Cortes en :Marzo de
dad: «llegaremos á tener reinte mil ejemplares de circulación
18%: ni esa ley dió derechos autonómicos á la colonia, ni
diaria.» Han transcurrido cinco años y el progreso del RESUMEN.-Las reformas de Cuba.-Cómo son recípudo el Rr. Cánovas concederlos, ni los hubiera concedipaís ha permitido que nuestros deseos, siempre basados
bidas.-Entre los partidos españoles y e_n,tre los
do el partido liberal; la masa del pueblo español habría
rebeldes.-EI problema político y la cuest1on ecoen una labor sostenida, hayan llegado á mayores altunómica.-llusiones que se desvanecen.-La deuda
prowstado en nombre del patriotismo, en nombre del
ras: la empresa editorial deEr, )Iu~mo, en las diversas pude la guerra y el abismo.-Esperanzas frustradas.
honor nacional.
-La causa de la revolución en pie.
blicaciones que lanza al público, ha alcanzado la cifra de
***
Aunque todavía no puestas en vigor, por fin se han pucuarenta tí cuarenta y do8 mil ejemplares diarios, y los doY si el problema político de Cuba no puede consideblicado
las
prometidas
reformas
que
venía
ofrecie~do
el
mingos este tiro se eleva de cincuenta á cincuenta y dos mil
rarse resuelto con las reformas aplazadas todavia indefiejemplares, que cualquiera persona puede comprobar Gobierno español á la revuelta Antilla, hace dos años le·
nidamente en su aplicación, mucho menos puede deciracudiendo á nuestras oficinas los sátados, de 10 a. m., á vantada en armas contra la metrópoli, y hace dos años
se desatado el nudo gordiano apretadísimo de la cuesenvuelta en los horrores de una guerra tremenda Y des·
lae 6 de la mañana del domingo.
.
tión económica y financiera.
Todas nuestras predicciones se han realizado, y nos es
tructora.
Danse al Consejo General de Administración facultagrato estamparlo en estas columnas, no ya con el objeto
Si hemos de creer las notas que diariamente nos comude la propia satisfacción, sino como una prueba notable- nica el telégrafo sobre la impresión causada por la obra des de señalar los impuestos, y concédensele atri buciomente halagadora del avance de los espíritus en un tan del Señor Cánovas del Castillo, fruto de árdua labor Y nes que á primera vista lo constituyen soberano en el
ejercicio de un derecho primordial: el señalaioiento de
producto de meditado estudio, en los círculos políticos
breve espacio de tiempo.
.
. .
Habíamos, pues, adivinado la evo! uc1ón del periodis- de Espaüa.; si hemos de dar crédito á las opiniones de las obligaciones publicas más trascendentales, la indimo nacional, lo que indica que teníamos una idea clara personas caracterizadas y á lo que dice la prensa y nos cación de los tributos. Pero está esa facultad tan limitadel impulso que recibiría el país, fijados ya sus elemen- trasmite el cable sobre las reformas de Cuba, habremos da de por sí, con las trabas que se la ponen, queda tan
tos de desarrollo, como las consecuencias salen de las de convenir en que han logrado el triste privilegio de no sujeta á la suspensión ó veto del Capitán General y ,t la
revisión del Gobierno español, y puede ser tan hondapremisas en un silogiemo.
contentar á nadie, dada la acerba crítica que se las dirige,
Decíamos el citado año de 1895: «Hace algunos años,
mente, tan radicalmente modificada por las decisiones
aun en las filas del partido conservador que ocup l el polos que se preciaban de conocer á. fondo el periodismo
de
las Cortes que discuten los tratados intern!lcionales,
der y encarna. sus aspiraciones en la persona del hábil
mexicaµo, pretendían arrancarnos lo que estimaban coque
se hace ilusoria y desaparece corrio por encanto toda.
que las ha formulado,
.
.,
mo una ilusión irrealizable: la estrechez de límites que estadista
No hablemos de los corifeos de la msurreccion que por facultad, entre la nube halagadora de pomposas promesas
se marcaba al periódico, parecía oponerse á la empresa. boca de Estrada Palma en Nueva York, han rechazado que forman el fondo de todas las reformas.
Se nos señalaba como ejemplo la larga campaña empren- con incontrastable energía toda idea de avenimiento que
Además, ¿qué es de la abrumadora deuda cubana'? ¿á
dida por algt'm diario, para dar como resultado un nú- no se funde sobre la base de la absoluta independencia quién corresponden los cuantiosos gastoe, de la presente
cleo fijo de lectores, imposible de ensancharse por ley de la Isla, y por declaración de l\Iáximo Gómez en el guerra? ¿hasta dónde se piensa comprometer el tesoro cuº
inexorable, por algo así como un fatalismo intelectual.
campamento mismo, han deseautorizado los rumores de bano, que sólo cvn el servicio de:intereEes quedaría arrui«No se nos convenció. Creíamos y seguimos creyendo, conciliación pacífica que últimam~nte han circulado. No nado y en perpetua bancarrota?.. ....
que si esas viejas hojas no han llegado á obtener un pú- pretendamos referirnos á los cabecitlas y directores de la
Ni una sola palabra sobre asunto que es por sí mismo
blico numeroso, es por su apatía, por su falta de volun- revolución que mal pueden aceptar hoy, después de tan- tronco y raíz de todos los descontentos, fuente de todos
tad en complace~ á. ese público. El Monitor Republicano ta sangre derramada, después de tantos sacrificios, lo que los odios y orígen de todos los movimientos insurreccioencastillado en su vetusta tradición, con sus procedi- ayer rechazaron emprendiendo la campaña antes de co- nales; ni una palabra.que rasgue ese velo sombrío que enmientos de hace treinta años, no llegará á conquistar wi nocer las concesiones que discutían las Cortes españolas. vuelve con tupidas mallas el porvenir financiero de la
solo kctor má.~ y habrá de contentarse con un grupo de Todas esas opiniones son parciales, se han engendrado Isla, y encierra su problen:a económico, que es su problesubscritores subordinados á la disciplina de la empresa, al calor de la pasión y no deben tomarse en cuenta.
ma de vida y de verdadera autonomía en el antro pavoque se ha propuesto publicar un periódico á gusto de ella
*
roso del misterio. Y como habrá de suceder probable*
Son de tal naturaleza las *reformas
según el texto pu- mente, como en la anterior revolución, que se deje caer
y no á gusto del público.»
¡Dígasenos si nos hemos engañado!
blicado, que apenas comprendemos, cómo es que unos
El ,Monitor Republicano acaba de perecer, por no haber las tachen de excesivamente JiberaleE, y en arrebatos de sobre el tesoro cubano la pesadumbre de la nueva deuda
entrado en la evolución periodística-según confesión de lirismo ministerial, las consideren superiores á cuanto de guerra, con más la inmensa suma de indemnizaciones,
su editor-y los que con fe hemos tomado parte en esta pueda conceder una metrópoli á su colonia, sin romper que en esta vez tienen que ser más cuantiosas que nunca,.
las reformas que tienden á la pacificación, dejan en pie
contienda, hemos logrado ya la primera victoria.
Hoy, como ha.ce cinco años, decimos al porvenir: ten- del todo los lazos de la natural dependencia; en tanto las causas que han empujado á los rebeldes, y mas honque otros no vean en ellas, sino concesiones platónicas,
drémos citn mil ejemplare~ &lt;le citc11lw·i6n diaria.
do el abismo que separa la Colonia de la :IIetrópoli.
Con razón, pues, decíamos, que la obra del i:::leñor CáEl día. en que hayamos realizado esta aspiración, la halagos ilusorios, que poco han de servir en la obra de
novas ha tenido el privilegio úe contentar á los menos,.
la
pacificación,
y
poco
han
de
alcanzar
de
los
que
luchan
República estará de enhorabuena, porque habrá alcanatraerse la crítica de muchos y ha dejado sin satisfacer la&amp;
zado un nivel mucho más alto en el termómetro de su por la libertad y sueñan con la independencia.
aspiraciones de la mayor parte.
Si se ha procurado resolver la cuestión política, conceinstrucción, auxiliar fundamental de todos los problemaP.
Febrero 11 de 18\J7.
diendo algo como el derecho de sufragio á los babique se desarrollan á nuestra vista.

~111ítira (!ñ)encnll.

O'OMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

~-== = = = = = = = = = = = =

EI. JAPON EN E~ AÑO DE I597•
Por qué crucificaron á San Felipe.

Los mexicanos de los tiempos modernus s6Jo debemos
á los japoneses distinguidos, consideraciones que satisfactoriamen~ nos condujeron á tener y estrechar relacione.,'!
oficia.les notables por su cordialidad. Oficial y _peraonalmente debo atenciones 4 japoneses de todas las clases sociales y sin tocar al valor, á la fe y á. los méritos que para
la causa cristiana tuvo nuestro compatriota Felipe de Jesúe, declarado santo por la Iglesia católica; creo de oportunidad hablar del Japón del año de 1.397, época del
martirio de San Felipe, con el objeto de hacer precisa la
impresión hietórica respecto de los japoneses en la conciencia de~mis compatriotas.
El edicto imperial de expulsión de los extranjeros es
de 1637, y dice:
l? Ningún navío ó embarcación de cualquiera clase,
ni japonés alguno podrá salir del país. El que viole esta
disposición ser.í castigado con la pena de muerte y el navío con tódo y mercancías será secuestrado.
2? A todo japonés que vuelva al Japón procedente de un
pa(e extranjero, le será aplicada la pena de muerte.
3'? Toda la raza de los portugueses con sus madres y nodrizas, será remitida á Macao con todo lo que le pertenece.
4? Al que se le encuentre una carta de país extranjero
ó que vuelva después de que se le destierre, será condenado á muerte con toda su familia, y á los que se atreviesen
á pedir por ellos.
5? Nadie podrá comprar ni vender mercancía ú objeto
alguno á un extranjero, bajo pena de muerte.
6? Aquél que descubra un sacerdote tendrá una gratificación de 500 Schults de plata, y al que entregue á un
cristiano, se le gratificará proporcionalmente.
Al leer eete edicto hay que preguntarae: ¿qué odiaba,
no el pueblo sino el gobierno japonés? ¿el cristianismo ó
los extranjeros? Del documento publicado resulta que las
dos cosas, bajo la evídente preferencia del odio al extranjero.
El Japón no fué conocido de la A ntiyiiednd chí.~icrr. ni
de los cristianos de la Edad Media. Alejandro el Grande
se detuvo en la frontera de la India sobre un~ gran montaña y preguntando qué país se extendía á sus piés le fué
dicho que el Olimpo ele laR Divi.niclnd&amp;i terribles dPl .,fundo.
Según se cuenta el conquistador respondió: «Como dios
soy su igual, y como terrible nadie ignora que lo soy más
que ellos; este bello país mi espada lo tomará como jardín de invierno.» Pero Alejandro murió sin su jardín de
invierno y la conquista romana tampoco tocó la India.
Marco Polo en el siglo XIII, no vió, sino que oyó hablar del Japón, bajo el nombre Chipang11, como de un
país lleno de oro, de hombres blancos y de mujeres be·
!las y cariñosas. Los filólogos modernos alemanes han
descubierto que desde el siglo X, los árabes conocían el
.Tapón, bajo el nombre de Nafoun y como la mayor de
las islas Afortunadas y Eternas, llenas de las cosas más
bellas.

***

99

EL MUNDO

el Japón, hasta que no obstante las hazañas y la bravuEspero poder contestar satisfactoriamente:
Los japoneses no eran en 1597 intolerantes en mate- ~ de su lugar-teniente Ilide-yoshi, fué al fín vencido.
rias r~ligiosas como no lo son en la actualidad. No hay, por el cuartelazo del general Aketi-1\fotsu-hide. Xobunaga.
ni ha habido, ni puede haber gobierno, ni pueblo intole- se suicidó entonces, por medio del ham-kiri, operación
rante en los países donde hay dos ó más religiones libres, que consiste en abrirse el vientre con un sable.
Hid~yoshi lugar--teniente de Nobunaga, continúa. la
dividiéndose casi por partes iguales el culto de la total población. Cuando hay intolerancia, hay fanatismo, y este campaña, vence á los traidores á su jefe suicida, les corocasiona la agresión mutua que tiene como resultado la ta la cabeza, y gobierna con acierto hasta 1591, en que
destrucción. )lientras hubo fanatismo en Europa, no pu- abdicó para ceder el trono á su hijo adoptivo Hide-tsugu,
quien contaba con toda la simpatía de los jesuíta.s, y padieron subsistir dos religiones, más que privilegiada una
y perseguida y encadenada la otra, como en Inglaterra ra probarles á su vez su afecto, y conociendo las ri validadesde Isabel hasta principios del siglo. En Francia., des entre jésuítas y franciscanos, ~andó quemar á los
Alemania, Hoiancla y Suiza, hugonotes, católiClos, lute- tres más notables franciscanos, en la ciudad de Xagaranos y calvinistas nunca· tenían paz sino treguas. Dos saki en 1.5\)3, precisamente cuatro años antes del martireligiones s.'.&gt;lo pueden coexistir en paz libremente con rio de San Felipe. Hide-tsugu desconoció á su bienheclases directoras y pueblos ilustrados ó escépticos. Sólo chor, que habla guardado la soberanía espiritual del .~ittuna alta idea de la justicia ó la nada del escepticismo toi.smo, quien castigó la traición del hijo adoptivo, degollándolo en 15\J,j, dos años antes de la muerte de San Fehan podido hacer posible la libertad religiosa.
Los japoneses tenían por religión el .~ird1Jix11w cuando re- lipe. El vencedor.hizo emperador al general japonés vic•
cibieron el budi.,mo. ¿En qué fecha? N .:&gt; se sabe la época pre- torioso en la campaila contra los chinos eu Corea, cuya
cisa, pero ya en el siglo XIII, el budismo se diviJía con paz fué firmadad,\ en 1597, y Taiko-sama, emp,m\Jor,
el sintoi~mo la población japonesa. El púlpito ha va- murió sin que hubiese terminalo la campaña el 1,3 de
lido poco á las religiones positivas; los misioneros cat.5- Septiembre de 1:'iH8.
De manera que si San Felipe de .Jesús íué martirizado
licos trabajan en China desde hace quinientos años, y
en
1597, Taiko-sama era el emperador. Pero hay un heapenas hay un millón de católicos e,it,·r cuat,·ocimto, dos
millones de dtinox. El hemí1smo militar, espada en mano, ha cho extraño, Lavisse y R:1suband, compiladores de los
sido siempre el gran ap.&gt;stol de cualquiera fe. En poco mejores documentos, diC&lt;ln que en el ejército de Taikotiempo la Europa, el Asia y el .\.frica se vol vieron cristia- sama había muchos soldados crbtianos, y que algunos
nas, con las armas del imperio griego, de los reyes b.ir- historiadores reputados de la Iglesia aseguran que dibaros, de los reyes francos y sob:e todo de emperadores chos soldados fueron enviad.:&gt;s á la campaña de Corea,
como C.irlo-:llagno. El islamismo convierte el Asia, el precisamente para deshacerse de ellos, sin que nadie
A.frica y parte de la Europa, durante una gloriosa mar- pudiese notar persecuciones. Entonces, ¿cómo considerar
un martirio público como el de San Felipe?
cha militar, b:1jo el alfanje de :Mahoma y cuatro de sus
De todos modos, el Japón, después de la expulsiju de
sucesores kalifas¡ la América se convierte inmediatamenlos extranjeros laicos y eclesiásticos, quedó en paz hasta
te ála fe católica con poco citequismo y mucha arma e3pa·
ñola. Los p:1ladi nes de la religión de Brahama fueron los 18H8. Los ¡ap.:&gt;neses han sido un pneblo militar muy alguerreros vedas, el paladín de la rtlligión egipcia la javali- tivo, y han dado prueb,\s de saber defender su nacionana de los héroes nubioF;el paladín de la religión caldea fué lidad, y lo que es m,ís admirable, han demostrado que
un pueblo puede civilizarse sin misioneros ni conquistala pequeña lanza de los Césares de Assur y de Babilonia.
La flecha persa lanzó la religión iraniana hasta las fron- dores. Jam,ís ha sido conquistado el territorio japonés
teras de la India; los terribles guerreros mongoles sirvie- después de eu organización como nación, y siendo toleron de campeones del l,1u/i.~11io, frente á los guerreros tár- rantes, cuando lus conoció la Europa en 15-12, y no pu·
diendo ser intolerantes, pueeto que ya llevaban m,ís de
taros que habían convencido á millones en la religión
tres siglos de practicar la libertad de cultos, cuando lledel taoísmo. David fu1 el gu1:rrero del judaísmo¡ sólo
Grecia, C.utago y Roma no llevaron en sus banderas una gó San Francisco Javier, quien elogia las maneras afafe. Grecia presenta en sus estandartes to~o lo que es be- bles de los japoneses y su tolerancia, quiere decir, que si
llo, Cartago todo lo que es útil, Roma todo lo que es in- los japoneses han matado misioneros, no ha sido por fanatismo, no ha sido por odio á otras religiones, sino por
moral.
La flamígera espada mongólica picó el ~orazón de los odio al yugo extranjero, por odio á la conquista, por odio
japoneses, introduciéndoles la semilla celestial de la re- á la suerte de todos los pueblos conquistados, que dan
ligión de Budha, y cuando San Francisco Javier llegó en hasta su porvenir para ser rabiosamente explotados en
15-19, encontró viviendo en paz y dividiéndose el culto de nombre de todos los apetitos. Los emperadores japonela población á las dos religiones que hasta el día domi- ses hicieron bien en defe•der su trono, su autonemía y
nan: el xir,toiR1110 y el budismo. Como lo he afirmado, una la paz de la nación atacada, no por la religión, sino por
nación que como sucedió con el Japón en Ví49, llevaba la polít¡ca de conquista, de intriga y de exterminio de
más de tres siglos de tener dos religiones libres y flore- su raza, de su tradición y de su libertad.
cientes, era imposible que fuera intolerante, y en virtud de
*"
este hecho, fué bien acogido, bien escuchado, bien atenLos libros que para escribir este artículo be consuldido y regresó :í Goa, altamente satisfecho de su estan- tado, no •hablan de San Felipe, pero aun cuando nuescia en el Japón, San Francisco Javier.
tro compatriota haya hecho religión y política en el Ja-

Los cristianos tuvieron noticia. de que existía el Japón
hasta 15-12, con motivo del naufragio del navegante poftugués Fernao Méndez Pinto; una ola lo arrojó á la costa
japonesa en Tane-ga-shima. El primer misionero que
pisó tierra japonesa f11.é San Francisco Javier, quien llegó
al Japón el 1.3 de Agosto de 1549. El misionero jesuita
venía de la India, y según sus más fieles historiadores, el
grande éxito que alcanzó en el Japón en sus trabajos de
catequismo, le inspiró dirigirse á China. Alentados por
San Francisco Javier á su regreso á Goa, partieron más
ardientes misioneros para el Japón.
De estos hechos de origen jesuíta, al relatar la vida del
insigne misionero, se deduce que los japoneses no eran
intolerantés en materia religiosa en 1549, puesto que sin
moleetarlo en lo más mínimo, llegó á catequizar á soldados y oficiales del Slwgowi (emperador ) con el conocimiento de este. San :Francisco Javier de vuelta á Goa,
envió otros misioneros al Japón, no al sacrificio sino á
un éxito fácil y seguro como él lo había obtenido. ¿Por
qué los japoneses no martirizaron á San Francisco Javier
en 1,550 y martirizan á San Felipe de .Jesús en li'i07? Por
qué acogen bien al santo europeo y ejecutan al santo mexicano, cuando la fe que los dos profesan es la misma?

..

¿Qué pasó con San Felipe de Jesús?
Según la historia del Japón, hasta I:;65, había reinado
en paz y sin interrupción la dinastía fundada por el
shogóun (emperador) Taka-Udjí en 1334, hasta que el
usurpador 1\fatu-Xaga, príncipe desleal y ambicioso¡ instigado, seducido y dirigido por los jesu(tas, se rebeló
contra su señor en 156i'i y lo arrojó del trono. Un bravo
guerrero, :Sob1maga, hijo de un simple daimio (hidalgo)
deshizo la obra política. de los jesuftas y repuso en el
trono al hijo del emperador legítimo, Yoshi-aki. En 1582
los príncipes de Bungo, de Arima y de Omura, enemigos
poderosos del emperador legítimo, enviaron una embajada {L Roma, presidida por el Padre Jesuita Alejandro
Yalignani, reconociendo su autoridad, y tal embajada fué
recibida con gran solemnidad por el Papa Gregorio XIII.
No se sabe si el emperador legítimo Yoehi-aki, aburrido de la tutela de su protector Nobunaga, ó al fin seducido ó convertido pcr los jesuítas ó los franciscanos, desconoció á su protector y se puso al lado de sus enemigos.
Nobunaga, jefe del partido militar, no se conformó, y
arroj,j del trouo al ingrato príncipe, Xobunaga, sin tomar
el título de shogóun (emperador), gobernó algúu tiempo

pón, cumplió con el deber que la época imponía á los misioneros: atacar la fe pa.,"ltna y á sus Césares; la política
era una consecuencia de la misión del sacerdote, cuando
la Iglesia había presentado una serie de Papas guerreros
de la fuerza de Alejandro YI y Julio II; San Felipe fué
siempre el mártir de su causa, aunque ésta haya sido mitad política y la otra mitad religiosa.
Pero los emperadores japoneses cumplieron un deber
al defender su poder y su patria de la ambición de los
conquistadores¡ creyeron entonces lo que ahora afirmau
que la tolerancia religiosa no es la toleranci; para conspirar contra la paz de un pueblo y la estabilidad de su
gobierno.
Los católicos mexicanos celebran actualmente la gloria
mística de un compatriota; los japoneses celebran anualmente la gloria de su civilización anunciada por un emperador, cuando se le presentó la juventud del Japón
frente á la augusta antigüedad de China. «Convengo, dijo, en que por lo mismo que no nos corresponde el pasado, seremos los dueños del porvenir.»
·
F. B ULN~.

�DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

100

. DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

==~==================
LOS GRANDES CUADROS MURAL~S DEL TEMPLO DE SAN:FELIPE DE JESUS.-Santos fundadores de Ordenes.

( Al óleo por B. Gallotti.)

Jarrones de Sevres obsequiados por el Señor Presidente de la República
á la Señora Isabel Watson de Gibbon.

Valiosos regalos.
Para completar la información, adecuada á. nuestro
periódico y relativa al concierto que en honor del Si:- Presidente de la República se efectuó en el Teatro Nacional,
publicamos tres fotogafías que tuvimos la fortuna de adquirir y que representan los re~alos hechos por el Sr.
Gral. Díaz il algunas de las apreciables personas que tomaron parte en el expresado concierto.
.
Según dijimos todas recibieron del primer Magistrado
de la República ricos presentes y los que fotografiamos
dan fe de ello.
Tres son nuestras fotoarfías; representan: un par dejarrones de Senes, ofrecidos á la Sra. Isabel 1\'atson de
Cibbon; dos ánforas, de Sevres también, ofrecidas á la
Srita. Fmilia González Cosío y una corona de plata, ofrecida á la Sra. Yirginia Galván de Nava.
Los jarrones y las ánforas, de esa magn(fica porc~lana
preciada tanto en Europa, son verdaderas ¡oyas de riqueza y arte. La base y el remate son de bronce dorado, con
primorosos esmaltes, y el dibujo de la porcela?a es a4mirable. En cuanto á la corona, no es menos nea y delicada. Está hecha de hojas de plata, y de bellotas de oro.
Los lazos que graciosamente la ciñen van ornados de pedrería, y en el centro dela regia corona se levanta un águila notablemente trabajada.
Xuestros lectores pueden formarse una cabal idea de
esos presentes por estas notas, y los grabados que las
ilustran.

Anforas de Sevres obsequiadas pol' el Señor Presidente.á la Señorita
Emilia González Cosío.

En cuanto i\ las damas he aquí algunos nombres:
Señc,ra R,,mero Rubio de Díaz; ve~tía traje negro; adornaba su cabellera un broche de brillantes, y llevaba al
cuel'lo valioso collar; señora de Gonsález Cosío; lucía traje negro, y llevaba magníficos broqueles de gruesos brillantes; señora duquesa de Arcos, llamaba la atención ron
su preciosa diadema de preciosas piedras; señora de Yélez; lucía traje negro con peto gran~tt&gt;, una media luna
de brillantes en el cabello, y magnífü:o collar; sefiora de
Dorantes, traje negro, peto esmeralda y gruesos brillantes; señora Lynch de Camacho; vestía un traje amarillo
caiia, con adornos rosas, y llamaban la atención su flecha
de brillantes; en el peinado, su collar era de valiosísimas
piedras, sus pulseras no menos lujosas, y también los cintillos que lució al caer la manopla de sus guantes debanquete.
Señora de Dering; ves~fa traje blanco adornado con
vistosa lentejuela de acero; señorita Pauncefote, de crema con adornos rosa; señorita González Cosfo, de terciopelo negro con adornos de encajes; la señora de Mariscal,
de azul piilido con hombreras formadas por preciosas amapolas rojas; señorita Adela Fernández; señorita Luz Dfaz,
con sencillo traje crema con adornos rosa y señorita l\Iariscal con precioso traje rosa.
El l\Ienú fué exquisito y á los postres, la cordialidad,
verdaderamente cautivadora. No hubo brindis.
La música de Zapadores y la orquesta del Conservato•
rio, encautaron las breves horas del banquete, que terminó á las once.

_'9'f~.:~5f&lt;Z::..::::::~5t~-=~5f&lt;Z::.
BANQUETE DIPLOMATICO

Nuestros lectores saben ya por los colegas de la prensa
diaria, que el Senor Presidente de la República obsequió
al Cuerpo Diplomático de esta ciudad, con un banquete,
efectuado la noche del jueves último en los salones de la
presidencia.
Ofrecían estos un aspecto de inusitada pompa. El gran
moviiiario de nogal, roble y piel de Rusia, lm1 hermosos
bronces, los grandes jarrones, los regios tapices, la multitud de plantas tropicales, eran, á la mtíltiple luz de incontablesfocos, de un efecto prodigioso. El salón comedor,
tapizado de guinda, era verdaderamente feerico, con sus
magníficos espejos biselados, con sus chinu~m-ies exóticas,
su gran ·mesa llena de flores, admirablemente dispuesta.
Los grandes cuadros enviados por la Academia.de Bellas
Artes, consagraban al Arte augusto el magnífico salón.
Detalle fué digno de mencionarse en el servicio de mesa, el de los menús, impresos en tarjetas pintados á. la
acual't'la por el genial Ramos )Iartínez con una fantasía
incansable. Cada tarjeta llevaba asunto diverso y la elección hubiera vacilado ante todas.
A las ocho y cuarto dió principio el banquete, congregándose en el salón las si~uientes personas:
Sefü ·r Presidente de la República, de etiqueta.
St!ñ, l' MinistFo de Relaciones, Mariscal, de etiqueta.
Señort&gt;s l\Iinistros Baranda, Mena, González Cosío y Señor !'residente del Ayuntamiento, de etiqueta. Señor
Lic. D, rantes, Presidente de la Suprema Corte de Justicia y ~•ñór Gobernador del Distrito, de etiqueta. Seflores Ministros de Inglaterra, de España, de Francia, de
Rusia y del Japón, en uniforme diplomático.
Sefü,r Ministro de Guatemala, de et!queta.
Señor General Vélez. Señor General Berriozabal, Ministro de la Guerra.

La mujer que se masculiniza para probar su igualdad
con el hombre, prueba que no se cree su igual perUJaneciendo mujer.
Mme . .Yelly Lieutier.

***

Los hombres admiran en sus semejantes las bestialidades que los animales rehusan cometer.
Roberto de Flers.
Los santos del templo de l San Felipe de jesús.

COPIA,

Recibí de «The Mutual Life Insurance Company, of
New York,» la cantidad de $1,000.00 ( un mil pesos ) en
pago total de cuantos derechos se deriban de la póliza
número 652,019, bajo la cual estuvo aB¡!gurado el tinado
mi esposo D. Gerónimo Aguado y Lares, y para la debida constancia, en mi carácter de madre, en el ejercicio
de la patria potestad, sobre mi menor hija Elvira Aguado y l\Ioreno1 beneficiaria nombrada en la póliza, extien•
do el presente recibo en la misma póliza que se devuelve
á la Compañía para su cancelación, en Acapulco á 21 de
Rnero de 1897.
(Firmado) Carlota .J[oreno, viuda de Aguado.
El C. Lic. Domingo Zambrano, Juez de 1~ Instancia de
este Distrito, y por ministerio de la ley encargado de la
Notaría Pública del mismo, certifico: que la Sra. Carlota
Moreno, viuda de Aguado, suscribió á mi presencia y de
su puño y letra la antecedente firma y rúbrica, que dice:
«Carlota Moreno, viuda de Aguado,»
Y á pedimento de la •misma interesada, lo hago así
constar para los efectos consiguientes, en Acapulco, á
veintiuno de Enero de mil ochocientos noventa y siete.
-Damos fe.-(Firmado. Lic. Domingo Zaml,ra1,o.-A.
(Firmado) Gilbtrto J. Martínez.-A. (Firmado) Y. Orozco.

Uno de los mejore~ ornatos del templo de San li'elipe
de Je~ús que con justicia ha llamado la atención del público inteligente por su belleza, es la colección de grandts cuadros murales que se alinean en los muros de las
naves laterales, y que representan algunos santos y santas fundadores de órdenes. Fueron pintados estos cuadros, por el Sr. Bartolomé Gallotti y es notable la corrección de su dibujo y la verdad de su color.
Están en ellos representados Santo Domingo de Guzmán, gran fundador de la órden que lleva su nombre y
que fué fecunda en lumbreras teológicas, dando á la Iglesia al inmortal Tom,1.s de Aquino; Santa Catalina de Sena, la excelsa virgen, Santa clara, que sígui6 las huellas
de San Francisco y fundó una órden rica en virtudes;San
Ignacio de Loyola, padre y fundador de la militante y
sabia Compañía de .Tesus, Santa Brfgida y Santa Tereea,
excelsas doct,oras; San Juan de la Cruz, el eximio Aposto!,
San Felipe Neri fundador del oratorio; Santa Coleta y
otros.
Damos nquí cinco fotografias de estos Santos de los
principales cuadros, y enviamos al Sr. Gallotti nuestra felicitación por lo bien acabado de su trabajo.

Leemos en los periódicos que acabamos de recibir
de París y bajo el título "Ultimos ecos de las fiestas Rusas:"

Corona de plata con brillantes,
obsequiada por el Señor Presidente de la República

á la Señora Virginia Gálván de Nava.

Los cuartoe de tocador de S. 1\1. la Czarina y de S. l\f.
el Czar y del Presidente de la República han sido surtidos exclusivamente de perfumería, de la casaEd. Pinaud.
Una indiscreción nos permite informar á nuestras lec•
toras de que había en ellos perfumería «Violette Pre•
ciosa,n esencia, jabón, agua de tocador y el agua de Colonia «)!arfa Louise,n añadiendo que nos consta que sus
Majestades quedaron sumamente complacidas de estos
preciosos productos de la perfumería francesa.
Aprovechamos gustosos esta feliz circunstancia para
anunciar á nuestras lectoras que bajo este mismo título
de «Precio•a» la perfumería Ed. Piriaud, acaba de intro•
ducir en México sus más finas y exquisitas esencias, ta•
les como: «Preciosa Vi.olete,» «Mimosa,» «Muguet,» «HéJiotrope,n «Peau d'Espagne,n «Iris,» «Rosa Mousseuse,»
«Lilas.»
Ya se admiran en nuestros elegantes salones esas ex•
quisitas preparaciones, y sabemos que el pol\"o de arroz
«Preciosa,» el que tiene la gran ventaja de dar á la piel
un brillo y lozanía incomparable y de quedar al mismo
tiempo invisible, tiene alcanzada la más lisonjera acep
tación entre todas nuestras sefioras y señoritas.

Las exequias del Sr. Gobernador de Ourango.

Como saben nuestros lectores, el Sr. Gobernador de
Durango, que había ido á Santiago Pa_pasq11iaro á inaugurar algunas mejoras, resultó repentrnamente enfermo
y murió el Sfüado 80 de Enero último. La noticia causó
gran sensación en Durango donde el Sr. Gf'neral Flores
era muy querido, y la Diputación permanente rtunióse
con premura decretando duelo oficial.
El día l? de Febrero, el cadaver del alto f11ncionario
fué conducido con los honores debidos á la ('apita) d~l
Estado, y ahí se le consagraron exequias dignas de su
memoria.
Nuestro corresponsal se eirvió enviarnos dos foto~rafias que muestran el aspecto de la calle de la Conetit.ución al entrar la comiti va•fúnebre que conducía ~l cadaver. Nuestros lectores las hallarán ilustrando eEtas
Hneae.

'º'

�DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

'ºª

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

103

EL MUNDO
DEL "LIBRQ:DF.MIS VIAJES,.

[Fragmento.]
"¿Por qué has creado ei infierno •Alláb? ¿No habías
creado ya Chamb?»-Exclaman los afghaneses.-Y9, imitando á los indígenas de aquella.a~ra.sadora. comarca,
modifico la frase y digo en buen cr1st1ano:-¿Por qué has
creado el infierno, Dios mío? ¿no habías creado Cuernavaca?
.
Bien sé que puede sudarse más en otras partes; bien sé
que el inmenso desiertojextendido, como un arco &lt;re círculo, entre las islas del Cabo Y erde y la gra~ murall~ de
la China, el Est€ y el Norte de Sabara, el pie d~l H1ma.laya, el valle del Sagrado Ganges y las estepas SI!} fin del
Afhganistan y la Bukaria, son los hornos de la tier~.
Sé también que sin salir de México, podría sufrir la
tempE&gt;ratura de Iguala y los chorros de plomo derretido
que vierte el sol de Texas. Pero mi ?arne es flaca y yo
no quiero enflaquecerla más. Para mis pecados pobretones y vulgares,. con UD; infierno como Cueraava~a basta.
Xo me arrepiento, sm. embargo, de haber vemdo feste S11dalorium con honores de ciudad. Abro el balcon y
admiro extasiado el horizonte incomparable de nuestra
tierra caliente.
Cuando se baja á Cuernavaca por la rápida cuesta de .
Ruitzilac este cielo cuyas últimas líneas color de ópalo
van ií perderse en las montaña~ donde empiez~ la gran
Sierra del Sur, produce en el ámmo una sensación parecida a la que causa la contemplación del mar en la hora
del alba. Hay algo de Mediterráneo en ese azul fluido.
Es el mar como lo soñamos antes de conocerlo, el mar
de los dioses griegos, el mar de A~fitritt&gt;.. En e~a~ ondas
se ocultan las sirenas quo oyó Uhses. Si de sub1to surgiera en esa quieta superficie una vela latina, sin duda
nos parecería un hecho tan común y natural como la aparición de una ave ó de una nube.
La inmensidad es una como Dios. Ya la admiremos en
el mar ya en el desierto, ya en el cielo, produce siempre
en nu~stro espíritu el mismo sentimiento de dilatación.
Por eso, desde el rústico basta el sabio, todos comparan
el desierto con un mar, y ven el cielo como un océ~n(! superior surcado por la «góndola de plata.» Este sentimiento no lo determina el color, sino la extensión.
El horizo11te que tengo ahora ante mis ojos, puede parecerse al mar que inventa la fantasía; al mar que canta
en los versos de Homero; al mar que pmtan con vago colorido los pintores trasparentista.~. Pero el mar verdadero
no es así. El azul que le damos sólo puede encontrarse
en ciertas aguas, y en la cinta donde confina con el cielo.
El mar es verde acá, negrusco allí, gris en aquellas vastas
lontananzas, aceitoso, pesado y duro en todas partes. Es
grave, adusto: es el Titán insomne, agobiado por un inmenso remordimiento.
·
En las hondas de azul purísimo, de ópalo fluido y de
ámbar en fusión, que tengo ahora sobre mi cabeza, deben
- navegar los ángeles en góndolas de pluma. Si no fuera
un absurdo, diría que la mirada siente, al perderse en
esas C' las de luz, la sensación de bienestai que dan al cuerpo los bañ.os orientales.

LAS EXEQUIAS DEL SE~OR GOBERNADOR D&amp; DURANGO

Calle de la Constitución al entrar la comitiva.

LA PRINCESA Y EL TSIGANO

. La princesa y el tRi~ano ......... se necesitaría habit:ar las
altas planicies del Tibet, encerradas por montes de eeis
y ocho mil metros, para preguntar que Tsigano y que
princesa.
Son ya dos sin embargo, las princesas que han tomado
uria tras de otra, el audaz partido de arrojar sus coronas
cerradas, por encima de los molinos. Xo se ven ya reyes
que se casen con pastoras, en revancha hemos visto, desde haC'e menos de dos mese~, á El vira de Borbón, princem por la-sangre, huir E'n compañía del pintor Jolchi; y
á Clara de Caraman-Chimay, princesa por alianza, raptarse al violinista teiga no JanE'Fi Rif,!o.
Pt:-ro la eecapatoria de Emilia de BorMn, v de Jolchi,
fne relat.ivamente discreta. La princesa dE' Caraman•Chirnay y su Tsigano, han adoptado otra act,itud: han escojido para abrigar allí sns amores, una de las má-s agitadas
capitales de Europa, Bnda.Pest; viven en el hotel; reciben á los reporters; y si no comen en la sala comun, se

( Véase el artículo relativo.)

La misma Calle al pasar el féretro.

,vard; desgraciadamente se supo bien pronto, qu~ se había enriquecido en la explotación de un café fals1fi?ado.
Estan&lt;io así las cosas. el príncipe de Caraman-Clumay
Conoci{i en París á )lis Clara v á Mis Ward. La madre y
la hija quedaron fascinadas añte el blason del príncipe.
Est~. aunque mny enamorado no decfa esta boca es mín;
víctima de una timidez y de una reserva extremadas, bajaba los ojos ante la provocativa americana, de tez deslumbradora, y dP ojo, de fuego. Esto pasaba en }farzo de
1890, :\lis Clara Ward supo coa una decisión d~l todo
americana, precipitar los acontecimientos. y el vemte de
)fayo de 1890, el príncipe de Caraman- Chimay la conducía al altar.
La princE'sa de Caraman-Chimay, tenía su puesto marcado en la corte de Bélgica, allí fué acogida de_sd~ luego
con solicitud, pero se produjeron algunos mc1dentRs
azas misteriosos; con ocasión de una Garden Party en
Laeken, hubo un escándalo; en suma. el príncipe y la
linda princesa, abandonaron la capital del rey Leopoldo
y se instalaron definitivamente en Francia.
.
En París, la pridcesa á pesar del nacimiento de doP_ lujos, adoptó un género de vida singularmente excéntnco,
é independiente, pero su última exceutricida~ ha hecho
o!vidar todas las otras. Fué en el restaurant Pa11lard donde encontró á Rigo, quedirigia la orquesta de Tsiganos.
Ya se sabe lo demás.
En Buda Pest ha mostrado á uno de sus visitantes, su
brazo tatuado de una serpiente, «Emblem~ de su . amor
eterno por rn J anesy». J anesy Rigo por qwen la princesa
de Caraman-Ch.imay se ha tatuado, tiene 35 años. Con
su pE&gt;qreña talla, su cara picada por la viruela, los cabellos lucientes de pomada y el chaleco atravesado por
muchas cadenas de reloj, es un specimen crimpildo de la
raza Tsigana.
Casado tambien Rigo, podía temer una venganz_a de su
mujer, pero esta ha preferido ~ejor á lo que _se dice, dar
á la cuestión un desenlace cómico, desapareciendo á su
vez con un galan.
·
.
En estas condiciones es probable, que los tribunales de
Charleroi y Stuhlweissenburg, votarán bien pronto un
doble divorcio.

cámara de explosión est:i situada en medio del cilindro.
Este motor es de cua~ro tiempos. D&lt;i un explosión por
cada dos vueltas del arbol motor.
E~te sistell).a ·permite atenuar en g_ran inedida las vibraciones desa0 radables qtie se resienten, sobre todo
cuando el vehículo se detiene. Ea efecto, esta disposición
aplicada á dos pistones q11e se desplazan en un cilind~o
comun y que obra eobre manivelas caladas á 1S0° prod_uce un equilibrio en todos los puntos del curso de los pistones, lo que suprime las vibraciont-s y los choques que
provienen de la putencia viva del sisteU1a en movimiento.
El sistema de arustre es novísimo, pero noentraremog
en descripciones t.ícuicas que serían tedios.is para muchos de nuestro,: lectores. Baste decir que en este vehículo y en la ( fiJ. 2.) -le ingenier.i., no mdllos aventajados que el que nos ocupa, la periecci:iu eu el m~canismo
es notable. Mu v en bre-ve veremos en nu~stras ciudades,
el reinado del automóvil.
.
.

La princesa de Caraman-Chimay. (Véase ~l artículo

relativo. )

divierten cuando menos mucho si se les refiere que un
zapatito muy mono de la princesa, obtenido merced á
una recamarera infiel, ha dado de mano en mano la
vuelta. á la mesa del hotel.
En los interwi,w, obtenidos por unestros colegas húngaros, la princesa dP Caraman-Chimay, ha referido complacientemente su vida juvenil, su matrimonio, su hui•
da, sue impresiones nuevas y sus proyectos para el futuro. De esta suerte hemos sabido que Clai;:a "\Vard, hija de
un riquísimo americano del Estado de Michigan, no ha
tenido menos de trece hermanos y hermanas: hay que
convenir en que es dificil hacer la desesperación de una
familia mas numerosa. Clara era la más joven. Cuandó
su padre murió heredó por su parte millon y medio de
dollars; y fuese con su madre á residirá Europa. La dote
era. llamativa; pero las actitudes emancipadas de la joven americana., asustaban á los pretendientes. I'or otra
parte, no tenfa más que diez y ocho añoe. Un gran propietario alemán se presentó; ~u físico sedujo á Clara

;; - .

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La pesca de la Ballena.-EI vigía en lo alto del mástil avistando al cetáceo.

El automovilismo:rey del porvenir.

Los elegantes carruajes tirados por soberbiostroncos y
guiados por vistosos automedontes, en los cuales se da
ancho campo para su refinamiento la fantasía de los poderosos de la tierra, están llamados ádeeaparecer: ~l automóvil ligPTo, silencioso, nípido, empieza á sustituirlos
ya en algunas capitales europeas y el aspecto de las grandes arterias, cambia, se transforma, adquiere fisonomías
extrañas.
".\fochos son los modelos de automóviles ea uso ya en
París. De e! los damos dos que nos han parecido más hermosos. El primero es un vehículo moVJdo P&lt;?r petróleo
(fig. 1.) de M. Darraq, extremadamente curioso, tanto
por la 11ovedad de la. transmisión como por el mecanismo
entero.
La directriz no lleva ni engranajes ni correas, ni conos
de fricción ni aparatos de cambios de velocidad. Suprime pues todos los pequeños inconvenientes inherentes á
esos diversos mecanismos.
.
Estos son remplazados por un órgano único, que permite hacer variar las velocidades por grados insensibles,
desde la suspensión de ella hasta 30 kilómetros por hora,
y que permite al mismo tiempo hacer recular al coche.
· La ventaja de poder avanzar tan suavemente como se
desea, se comprende con facilidad por que los parajes más
dificiles pueden así ser franqueados con facilidad.
El vehículo que representamos aquí es del tipo Petit
Duc de dos asientos. La c,irrocería ó estructura es muy
elegante y el cohductor tiene en sus manos los órganos
necesarios para asegurar la marcha y la dirección del
coche.
·
El motor difiere esencialmente de los construidos hasta el dia.. Dos pistones traba.jan en un cilindro único, la

\!::~
\

Janesy Rigo. ('Véase el artículo relativo.)

LA PESCA DE LA BALLENA

Las ball~nas no están aún á punto de desaparecer de
)a superficie de los mares; basta para convencerde viaJar ~n los océanos que se avecinan de los polos. En eqa;¡.
reg1onE;s se encuentran diariamente; pero perseguida;¡.
con ah1i:ico! se han vuelto más y mis desconfiad'\s. mis
y más dtffc1les de cazarse, y se ha necesitado m&gt;-iificar
completamente los útiles de pesca de esos grandes cetáceos.
En otro tiempo un navío ballenero era, en general, un,
gran buque de tres m.ístiles, de quinientas á ochocientas
ton~ladas,-algi:n~~ veces más-muy sólidamente construido, para res1st1r á la presión eventual de los hielos y
armado de una tripulación numerosa. Se partía p~ra
largas campañas, que duraban algunas veces uno ó dos
año!!. Cuando se encontraban ballenas los botes del navío a:cercábanse á ellas y las atacaban 'con arpón y con
lanza, no sin grandes peligros para los asaltantes Cuando la béstia era cazada, se la ataba á lo largo del ca.seo y
se la despedazaba po_r una maniobraespecial, que consistía en pelarla en espt.ral, como se pela una. naranja; esa

piel cargada de una costra de veinte á treinta centímetros de espesor, era fundid!! á bordo del navío, momentáneamente trasformado en caldero) Las barbas, que
constituyen el producto más precioso de la \:¡aliena, eran
recogidas cuidadosamente; después el gigantesco cada·
yer, desdentado y descortejado, se abandonaba á la descomposición. Así se perdía una. maza de carnes y de
huesos que constituyen, sin embargo un cierto valor.
Ahoi'.a esa pesca se indiMtrializa mucho. Si existen aún
unos cuantos balleneros que proceden ~gún acabamos
de decirlo, el mayor m'.tmero de ballenas Cl!-Pturadas 1:ian
sido cazadas por pequeños navíos construidos especialmente para este uso.
Esos pequeños balleneros, del todo minúsculos en comparación del gigante a! cual tienen la_ misión de persE;guir, miden apenas vemte metros y tienen una capacidad de 40 á 80 toneladas.
Se concibe que con tan débiles dimensiones esos balleneros no puedan emprender las grandes campañas de
sus predecesores, que eran á la vez viajeros, cazadores,
preparadores, y trasportes de productos. Ap!icando los
principios modernos de la división del trabaJo, los balleneros modernos no han conservado mas que el papel
de cazadores. ' El taller está en otra parte, en algún para.je donde puede hallar la fuerza motriz ó cuando menos el agua necesaria para sus calderas.
.
Esos talleres se instalan naturalmente en los para¡es
frecuentados por las ballenas. Hay muchos en las islas
Lofoden (costas noroeste de Noruega), otr~ existe en
los alrededores de Vardoe, pequeña ciudad situa~ ~n la
costa de Laponia, al Este del Cabo _norte. Por ultimo,
cinco existen actualmente en Islandia.
Los productos que se obtienen de la ballena, son los
siguientes:
Las barbas, conocidas en el comercio con el nombre
de ball,ena.•, van siendo cada d(a más caras. Sir,•en para
corsés, paraguas, abanicos, biombos y otra multitud de
objetos.
El aceite, que se divide en dos calidades: la primera,
obtenida por la fundición en el baño-maría, de las cortezas; la segunda por la ebullición de las carnes. Estas
se cortan con una guillotina á vapor, de movimientos
muy rápidos, é impresiona verdaderamente verla funcionar.
.
Las carnes, desembarazadas del aceite que encerraban,
son desecadas en hornos especiales, después quemadas
y trasformadas en un polvo oscuro, casi inodoro·•y que
se vende como abono para la agricultura.
Por último, los huesos encuentran un empleo, ya en
su estado natural, ya por su conversión en negro animal.
En Onondar-Juord se benefician hasta doscientas ballenas por año. Cada una de ellas mide veintiocho metros por término medio, y produce unos tres mil francos
6 sea un producto total de 600,000 francos; pero los

gastos son muy elevados; el material es considera.ble, y
se concibe que el personal sea exigente en el monto de
los salarios; sin embargo, la remuneración del capital invertido es aun así muy satisfactoria.
Volvamos á los ballener'ls, de los cuales nos hemos
apartado un instante. Esos pequeños buques están provistos de poderosas máquinas que les imprimen de 12 á
14 nudos de velocidad. En la proa va instalado, como lo
muestra nuestra grabado, el cafión que lanza el obúsarpón. Este proyectil, en efecto, está destinado á matar
á la ballena. al mismo tiempo que á capturarla. Así el
obús arrastra consigo una larga cuerda, gruesa como el
pufto, y sin embargo, blanda "Omo la seda-una de estas cuerdas cuesta 2,000 francos-va unida á una polea
y se lava con sumo cuidado.
Este pequeño aparato es una simple maravilla mecánica. En tanto que la ballena se debate furiosamente, el
hombre que maniobra deberá conservar la. cuerda siempre tendida en su parte intemediaria, ni demasiado, ni
Inuy poco. Tendrá que conservar durante la agonía, á
veces larga de la bestia, su sangre fría, para enrollar ó
desenrollar su cuerda en un momento dado. La suerte
del buque depende de este instante.
Los balleneros q ne describimos son todos de construcción noruega; inútil es decir que los tripulantes son hombres de una energía y de una constitución excepcionales.
En sus expediciones, un hombre va de vigía en un pequeño tonel colocado en lo alto del mástil. Luego que es
avistada una ballena, el buque se dirige sobre ella; lo
más frecuentemente huye, y en ese caso la persecución
es inútil. Algunas veces se tiene la suerte de encontrarla dormida en la superficie de las olas; entonces puede
el buque aproximarse á buena distancia y dispararle.
Si el golpe fué bien dado, la ballena muere por la
explosión del obús en sus órganos vitales; pero esto es
muy raro. Otras veces se queda como aturdida algunos
instantes, pero lo más frecuentemente se sumerge á pico
con espantosa rapidez, arrastrando al ballenero, al cuaÍ
remolca con el cable del arpón. En este momento crítico, un falso golpe de barra del timonel, una falsa maniobra harían sozobrar al buque sino se cortase á tiempo
la cuerda.
Una vez muerta la ballena, vuelve á lasuperficio. Después que se está seguro que no hay nada que temer de
sus últimas convulsiones, se la ase de la cola por medio
una cadena especial, ásesela asimismo de la cabeza y se
pega á lo largo del buque y se la lleva así hast&lt;\ que se halla un remolcador que la lleve al sitio donde debe beneficiarse
Como se ve, son por demás curiosos los procedimientos empleados para la caza de eae mónstruo que acaso
pronto desaparezca para siempre de nuestros mares hiperbóreos.

Cuernavaca es la reina de***
este infierno que se llama la
tierra caliente: es Proserpina! Se ha detenido al borde
del inmenso caldero, como la joven que, encontrando
hirviente la agua de su baño, encoge la pierna que iba ya
á sumergir en la ancha tina de alabastro. El vapor del
agua en ebullición se cuaja en su rostro. Es la sultana á
quien sumiso esclavo nubio, abanica con plumas de faisán! El esclavo nubio que mueve el abanico de Cuernavaca es Iluitzilac.
Allí está el monte obscuro, coronado de pinos silvestres, pensativo y triste como el esclavo que ama :::in esperanza á la mórbida reina del harem. Sus celos se llaman tempestades. Junta las nubes negras, las enreda en
las torcidas ramas de sus arboles, las agrupa en terribles
escuadrones, y con impulso formidable los arroja sobre
el valle. Pero, á poco, su cólera se extingue; el pino enhiesto que pugnó en vano por desenraizarse y correr á la
llanura, yace en tierra; los rabiosos alaridos del titán
desahogaron su pecho: tri;;te y docil, sigue el nubio agitando su abanico, mientras duerme en silencio la sultana:

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La pesca de la ballena.-Proa de un ballenero mo-

derno.

�DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

104

De un monte del Norte helado.

Sueña; la nieve y el hielo .
Lo envuelven con su sudario.
Sueña con una palmera
Que en el oriente lejano
i:,e alza solitario y triste
tiobre un peñón abrasado.

***

Ap~rtando la vista del frío Norte, partamos «de cara ~l
aol » como el Byron de Núñez de Arce. ~ntes de examina~ la población miremos á vuelo de páJaro los campos
amenísimos que '1a rodean. Podeis .subir á la to1!e de la
,,ieja iglesia ue franciscanos ó al 1mrador de\ ant1gu&lt;? Pª¡
lacio de Cortés: Desde la torre tended la vista hacia e
Poniente. Bajo tupidos boeques de g11:1yab_os se oculta el
caserío desparramado, de San Antomo. ~o pueden verse las c~sitas. Diríase que están desnu~~s y q!-le ~ ocultan pudorosas detrás de los árboles. Solo la 1gles1a emina su torre por encima de los guayabos, como para
fnirar si el cazador que sorprendió e!l su blanca desnudez
á las traviesas campesinas, se ha ale¡ado. .
El paisaje que se descubre desde el palac1? de Cortés,
exige en el artit:ta que se proponga descubrirlo, el colorido, lleno. de sol, de Eugenio F~omentín. Los campos
de caña ostentan su verde claro, mtenso, deslumbran~
en los liltimos planos del pai.saj~. Pare.ce~ ~rsos, sm
arrugas y sin pliegues, como s1 gigantes rnv1s1bles ~ entretuvieran en restirarlos durJnte la noche. En primer
término, bosquecillos de plátanos .muev~n sus largas
hojas......... ¡los celiidores de la rubia Ev~. Al No.roeste
los cerros se aproximan á la ciudad y al Sur la vista se
pierde en la extensión de los campos sembrados cuyo
término apenas se cofümbra. Los eev.:ros bueyes, tas g1:C1;ndes rktima~ riel Cl1¡tu111110, no aparecen en la llanura. ].i~ngún tropiezo encuentra la.mirada en _el cuadro tranquilo
ue recorre. Las cimas de las montanas rerno~s parece~
de Japizlázuli. Una cinta de singular ")! armó:111.co colorido une la tierra y el cielo, por gradación casi msenslble
de colores,
1
¡Cuaín grandioso es el espe.ct~culo de .la p~Psta del so
en este sitio! Indecible sent1m1ento de rnqmetud ~ apodera del espfriu1- En los montes boscosos, el crepusculo
es trágico. Los árboles cobran vida y voz humanas. Las
montafias se calan sus ci.ipuchos colosales. El venado huye y en las ondas del viento suenan las voces y las escobas
de las brujas.
La muerte en este sitio y á tal hora, debe parecer1!os
menos dura. Así murió Sócrates contemplando la m mensidad del océano en cuyas ondas los rayos del ~ol poniente iluminaban la popa dorada de la !lave -que regresaba de la isla de Delos, en tanto q.~e baJaban los rebaños de las cimas del Taygetes y el U1tceron nadaba en
un mar de oro.
Inconscientemente ante el grandioso cuadro qui ilu~ina una luz fuerte, intensa como la que alumbra los pa1sa·e.s de Claudio Lorena, se recuerdan l~s grandes perspeclivas de la babía de Nápoles con sus nbe:3s bordadas de
naranjos, las mon¼,ñas de la Apulla, la isla de Capre.a Y
Ja costa del Pausylipo. El espíritu encuentra ~l parecido
sin poder preeisar en dónde está. Un vapor v10leta rodea
las colinas distantes. No hay un iitomo opaco en el Acre.
El verde claro de aquellos grandes llanos bebe luz.
Aqui el escrúpulo es la muerte, sin dolores, de una niña cuy~ alma se va al cielo. La naturaleza no se enne. grece, se duerme. Dulce m~Jancolía nos. rode~ en sus gasas, y pensando en la celeridad de la existencia, record~mos el (hrpe diem de Horacio; el Te -~p.ectem supre"!ª. 1mhicwn renerit lumra de Tibulo y el ad~ir.a!lle Invalidisque
tibi te11d1'8, ken! ho11, t11n, palmas1 de"'\ 1rgiho.
Cuántas veces pasaría pensativo Hernán Cortés por este mirador de paredes desnudas y anchos arcos! Sentado
aquí, podía admirar en todo su e~plendor la t~e~ra prometida á su codicia. Y cuando fat1g~~o de amb1c1ones se
-entregaba en brazos del amor ¿qué slt10 más hermo~o para desatar·voluptuosamente las trenzas negras de la ¡oven
india mientras el valle duerme, el sol se oc~lta y lle.na
el ai~ de sonidos metálicos el coro de las c~1charras m·
visibles? La campan¡¡ que da el toque de o~ac10nes ape~as
suena. Las ondas sonoras pasan muy arriba y el sorudo
enervado por el calor y la pereza, cae ~ plomo. La l~na
brota y su claridad amarillenta se difunde en el a1~e.
Blancas nubes simulan en_ las crestas. de los montes diademas de-nieve y en el zemt rebafiosg1gantescos.
EL DUQUE JoB.

Agosto 21 de 1891.

Los nuevos automóviles, Figura
relativo.)

1~.

(Véase el artículo

105

~ ===== == = == == = =

t!UINCE AÑOS DE CLOWN

Un pino se alza en la cumbre

EL MUNDO

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

No tardarán en cumplirse los quince años del díamejor de la noche-en que Ricardo Bell se presentó por
vez primera al públicc:&gt; de México: por aquel entonce~ la
troupe de ~Ir. Orrin semejaba más á aq1;1ella descolorida
comparsa de Tomaso Bescapé, melanc(&gt;l1camente t.razada
or Edmundo de Goncourt, que al bnllante séqmto del
Circo Molier, iluminado 6 giorno por la elegante frase
complicada de Fe~iciano ·champseur, en una de eus encantadoras narrac10nes.
Entonces el Circo era poco ~ás que.una _barraca Y ho.Y
es más que un teatro-dígalo s1 no la mtehgente cubamta Luisa l\Iartínez Casado;-el clo11'n can.~?,º ya P?r T~odoro de Banville, (Polichinelle et clo!""• J ai,qi1, r_¡u o_ns en

J

souvienne-joindre a l hume11r angla u la i•erre· 1talleime

no había roto aún el tosco perfil del bufón de la Eda
:l\Iedia: era aquel buen, tradicional payaRo len.to en s.u_s
movimientos de andar torpe, desgarbado, reCio Y fornido Hércules 'enharinado, con traspiés de beodo, enredado'en figura de cotillón; de éstos una buena puñada había atravesado las pista.~ de nuestros barracones; de Inglaterra nos venía la mayor parte de ~)los, ,Y es que Inlaterra-ba dicho el autor de Les .Jr?res Zemgai~no-;-~a
deado asociar el in~enio á la materialidad del e¡erCICl?
de fuerza, la gimnasia se ha transfor1;1Jado en p!ntom1ma: siniestra se ha vuelto allí. la graCia_ del paya.o Y la
caricatura se trueca en fantástica pesadilla.
.
Ah! es que el humo,· se padece_cada vez con ma_yor tristeza· es que desde Deburau-el 1lu8tre, el apolog1ado por
Teófi.lo Gautier, el amigo de Julio Janin y de Ca~los Nodier, el eternamente triste,-hasta aquel, l\Iazuner,-de
quien dice un biógrafo que en Yocko, ~ac1a .reír con sus
muecas v llorar con su muerte-Mazuner, rival de Talma
y de la :\Iars..o...todos han podido repetir la fr:1se sacramental de los payasos ingleses: Here ,,,e are gam-all of a
himp.'-Ho1,. are you?

r

hay un espacio azul; y allá mucho más allá, ¿cómo-ha de
faltar un rincón de Cielo para el que ha llen.ado alegremente su tarea? ¿No equivale todo esto á un sistema completo de filosofía?
.
.
•Quince años! En este espacio de tiempo, ¡cuantas em1ne'ncias han pasado de prisa y corriendo .al lado de Bell,
mientras el ceoun, firme en su puesto, ha ido noc~e á noche luchando á brazo -partido contra este gran mconstante que Ee llama el público!
.
.
•Quince años! Sabeis que ninguna.de esas emmenc1as
h~biera resistido á esta t.P.naz persistente ~atall~? ~osotros, que á la segunda temporada que nos sirve Siem !In
mismo tenor ya comenzamos á murmurar. contra el. irnpn~ario v cada "ez que Coquelín ha r~pet1do una p1~za,
no he~o·s acudido á la ci¼., hemos mimado! consentido,
glorificado :i este hombre, y cu!!-ndo ~nunc1a .dos bene~
ficios; aun nos parece poco ype~1roos ~empre\ ,más, más.
¡Sí, más, máe! es decir otros qmnce anos.más.
y siempre victorioso, siem~re alerta, s1emp~ en lo alto, flotante al viento 'el ampho pantalón d~ abigarrados
colores la chaquetilla de bordados fantásticos, el gorro
puntiagudo, la boca prolonga_da en cuad!o, d~ oreja á
oreja, la nariz avanzando al aire p01: atrevido pmcelaz?,
los grandes lagrimones negros, los o¡os encapotados b~¡o
enorme aglomer:1ción de cejas1 el semo~a~te de muda m:
terrogación cómica, de cur10s1dad ru~hc1osa, una perso
nalidad de arte que se ha paseado triunfadora de uno _á
otro extremo de la República y á qmen debemos las neas más frescas que han asomado á nuestro corazón ~nel
que resuenan como puñado ~e mone_das de oro arro¡ad?
en vaso de cristal de Bohemia, las risas de nuestros- hijos, las más amadas, las D?ás suaves¡ las más refrescantes Tas más ansiadas. ¿Cómo queréis que no tengamos
gn{titud á este hombre? Gracias señor Bell, muchas gracias!
.
Un niño que piem,a en Bell, es casi un angel que suen_a
en el cielo. Para estos pequeños amados seres, .bell es SI•
nónimo de bondad, de perfección absoluta. B~ll debe poderlo todo: hay bebé que lo mezqla en sus oraciones, Un.a
niña dice á su hermanito: no seas malo por que te cast1a Bell. Y los padres: si eres bueno te llevo a ver á Bell,
tell ¿ha hecho el mundo? Mi hijo lo cree fi;me.mente .. ~o
creo que si no lo ha hecho, no_ se opuso. Nadie le P\dtó
su opinión; de habérsela pedido, vota por la afirmativa,
estoy seguro.
El mundo ¡vaya! y los demás planetas, y el sol, ).' las
estrellas, y en cada una de estas lucesitas que nos muan,
un circo con grandes cartelones en la puerta: «Esta. ~oche Pantomima Acuática,» muchas luces, coches, _mn.os
que ríen y un Míster Bell en ca!1a una de es~as bab1tac~ones celestes! Porque si allá arriba, muy arriba, no hub.1era un Míster Bell, la creacción no sería completa y Dios
ha hecho bien las cosas, porque el es bueno, y Bell ..... .
también.
.
d á
ó 1
Figúrense ustedes, después de esto, ¿Bl ten ! raz n e
clown de l\lr. Orrin para importársele un ardite de Bakounine y de :\farco Aurelio y de todos.

..

los muchos sabios que en el mundo han sido?

Pero ¿y el Arte?-Un momento caballerQ: Yo no me
explico á esos buenos sei\ort&gt;s que creen firmemente q!-le
cada vez que se habla de Arte, hay que ponerse serio:
Estos tigiao.~ son capaces de cerrar las puertas á todo lo
que no sea mármol d~ J.&gt;haros y por amor á ·wagner arrojarían á Offembach del reino de los cielos.-El Arte, señores míos, se roza con los de arriba y se ?Odea con .los
de abajo. ¿Cuál de estas dos poesías bucólicas es me¡or:
Ja Charogne de Baudelairé, ó el Idilio del Padre Pagaza?
preguntaba Urueta á Tablada, no hace mucho. Pues..... .
el Arte se queda con las dos. ¿Por qué? Porque en materia de Arte yo no conozco más géneros que dos: el bueno
y el malo.
Queda el regular.
Peor que el malo, creanlo ustedes.
Después de la Loca .de la Cas~, de Pérez Gl;\ldós, se puede asistir á la Pantomima acuática, y yo he visto á la Jane
Hading aplaudir con convicción á Bel!.
Edmundo de Goncourt, á quien arriba cité, se com:(&gt;lace en dar públicamente las gracias á Víctor F~ancom, á
León Sari y á los Hermanos Hanlon-Lees, uqmenes-escribe el maestro en la p, rtada de sus Prere8 Zemganno;aparte de sus de;treza gimnástica, son capaces de .raciocmar acerca de su profesión como sabios y como art1s~s-"
-Hostia es el A.rte que pasa de mano entre los elegidos.

*

Qninc:e años de Clown.-Ric:ardo Bell.

Bell ha hecho fortuna porque es un buen reidor, porque detrás de aquella máscara blanca 110 se descubre la
sombra de esa punzadora enfermedad que re~ulta, según la expresión de Bourget, de «la despr~porc1ón entre
la realidad y el deseo;» porque en su carca¡ad!\ fr:anca no
hay nada del amargo dejo de ese emponzoñado lrnor que
apuramos todos..... , todos, hasta el payaso,. porque el ve•
neno ¡ay! se ha infiltrado, más qu_e entre nmgunos otros,
entre los que ríen; porque de la risa de Be]! podría decirse Jo que de la risa de Shakespeare ha dicho Carlyle:
es una oleada alegre que nos refresca el corazón.- Hé
aquí todo el secreto.
Bell ha tomado la divisa de d~sempeñar alegremente
su oficio ya recomendado por M1rabeau, y se le da un
ardite Jo' que haya escrito Marco Aurelio en sus Pensamientos, 6 Jo que Bakounine haya consagrado en sus Cartas á loR oficiales rus~s. El.ac~pta el mundo .tal como es,
no pretende corregirlo s1qU1er~; la humamdad n~ es tan
mala como opinau algunos misántropos, pero siempre
conviene que haya Código Penal; el IU?mb7:~ s6lo, ensalzado por Rossean no le causa gra~ a?,mirac1on: la~ masas
suelen ser dominadas :gor un sentlmiento, como d~ce Mr.
Taine, pero es más fac1l do~arlas por ~na carca¡ada; la
dicha la desgracia abstracciones que viven dentro -de
nosot~os mismos puntos de vista, nada más; al través de
todas las tristezaii de la humanidad _se descubre_un punto luminoso, como en esos días lluviosos de Primavera,

* *un mérito: todos los año■
Ricardo Bell tiene todavía
deposita un hijo en el mundo.
¡Ah! Y los arna entrañablemente.
.
.
¡Figúrense ustedes si tendrá el hombre motivos suficientes para mi admiración!
CARtos Dfaz DoFoo,

Los nuevos. automóviles. Figura

relativo.)

2~.

(Véase el artículo

Goulab-Soubi, ó Rosa de la Mañana, era pura y bella
como sus hermanas las•vírgenes, en medio de las cuales
vivirán los elegidos de Mahomet en sus «Jardines de las
delicias.» Nacida en el recinto de la pagoda de Sriringam,
dedicada desde su nacimiento al culto de Vichnou, R'J.~a
de la Mañana era á los quince años la más instruida y
la más graciosa de las .Devada,:¡sis, las bayaderas que sir. ven á los dioses.
Apenas, ~i ·con largos intervalos. para correr como una
gacela en libertad, entre los bosquecillos de almendros
que rodeaban el templo, había franqueado las puertas
sacras coronadas por pirámides de piedra de quince pi·
sos de altura. Jamás había atravesado el puente de veinticinco arcos del Kavery, para salir de la isla sobre la
cual se eleva, en medio del río uno de los más prodigiosos monumentos de la India. Sólo los fit les admitidos en el
santuario cerr-ado para los profanos, la habían admirado
cuando al son de las campanas de bronce y de los tambo·
riles, en la atmósfera de las flores y de los perfumes,
danzaba ante los ídolos dorados y salmodiaba con BU voz
dulce como un canto de ruiseñor las alabanzas del Dios
de amor de la trinidad hindu.
Nada de fuera había llegado hasta ella; sus hermosos
ojos de pupilas agrandadas por el kohol, no conocían
otros horizontes que los grandes árboles de las riberas de
la isla santa, y sin embargo, cuando con BUS dedos agu•
zados hacía vibrar las cuerdas de su sitara, gorgeando alguna poética canción indostana, BU corazón palpitaba
más fuerte y sus miradas se velaban á medias como en
una aspiración inconsciente hacia lo desconocido.
A pesar de esto, permanecía sorda á los homenajes más
exaltados, á las declaraciones más ardientes. Seder Ali,
hijo de uno de los ricos mercaderes de perlas de Tanjora, usaba en vano de todos los medios de seducción.
Gracias á sus ofrendas había ganado á los brahmines, y
la pagoda le estaba siempre abierta; pero Rooa de l,a, Mañana no le respondía ni aun cuando deteniéndola al paso, Je murmnr-aba palabras de amor y no aceptaba ninguna de las joyas que le enviaba.
Sdder Ali, era, sin embargo, un soberbio malabar, joven de facciones regulares, de ojos llenos de fuego, de
fiero andar, y adem,í.s, generoso, presto á consagrarle su
vida entera. Pero Rosci de la Mañana se inquietaba poco
de eso. Su compatriota no era el héroe de BUS sueños de
virgen, y cuando lo distinguía en su camino, se escapaba
como dominada por el terror.
Entonces SeJer Ali, no reprimía un gesto de cólera;
sus labios tenían una mala sonrisa y con una mirada á
la vez odiosa y apasionada, la seguía á través de los jardines y de las galerías de la pagoda, basta que desaparecía.
.A.hora bien, una mañana, en el momento en que ella
adornaba con perlas su lujuriosa cabellera de ébano, el
jefe de los brahmines le dijo que se pusiese sus más brillantes trajes,.que se advrnase con sus más ricas joyas,

que se acord 1se de sus dan1,a~ m ís ligeraq. El radjah de
Tanjora, Silvají, dlba una fiesta á lord William B~ntick,
gobernador de M:adr.í.s y había expresado el deseo de que
las más lindas sacerdotisas de Vichnou se dirigiesen á su
palacio para encantar al noble representante de Inglaterra.
Este deseo era una orden, así es que el misml) día, luego que habieron cedido los grandes calores, Goulab-Soubi
y sus compañeras se pusieron en camino, recostadas sobre
los cojines blandos de sus palanquines de madera de
sándalo.
L!\ noche bastó á los báhi.s, los infatigables p1rtadores,
para franquear las doce leguas que separan Sriringam de
Tanjore; las Devadassig pasaron el día en la pagoda, y en la
noche, á su !Jegad.1, bajo la larga verandah del p.i.lacio
de Silvaji, cuando habiendo preludiado los m ~ísicos, dejaron caer su.s largos velos de muselina blanca, con un
triple hurra saludaron los ilustres ingleses la graciosa sorpresa que les da ')a el radjah.
En uno de los extremos de la galería había sido reservado un largo espacio para las danzas. Alfombras finas y
suaves, como los tejidos de kachemir, tapizaban el suelo;
ma.•salchi.s, portadores de antorchas perfumadas desnudos hllsta la cintura, se mantenían contra el muro. iamóviles, semejantes á las estátuas de bronce. Lord William
Bentick ocupaba el puesto de honor, cerca del príncipe;
d~pués venían á la derecha y á la izquierda de esos dos
principales personajes, los dignatarios de la corte con
trajes cónstelados de pedrería, y en gran uniforme los oficiales de la comitiva del gobernador de Madrás, entre
los cuales se distinguía su sobrino, sir Albert Stanley, uno
de los más jóvenes y de los más hermosos oficiales del
ejército del Bengala.
Sir Albert tenía apenas veintidos años; desde la edad
de cuatro años vi vía al lado de su tío y hablaba correctamente el indostano y el bengalés, los dos idiomas más
usados en la península indostana. Soñador y romancesco, arrullado con las melancólicas baladas de Ossian, co•
munícando poco con sus camaradas del regimiento, vi·
viendo ca,i aislado sobre esa tierra cuya historia está hecha de fantásticas leyendas, se había enamorado de esas
costumbres extrañas. de esas religiones peregrinas, de
ese medio de supersticiones.
Así, pues, la aparición de las lindas Deradrt-•••Üi le pareció la realización de uno de sus sueños, y cuando Rosa, d~
la ,lfañana se adelantó sola hacía el frente del estrado,
radiante de belleza, en la gracia de sus quince años,
creyó que era la que su corazón esperaba y todo su sér
se lanzó baciaella.
Cierto es que la sierva de los dioses era adorablf'. Su
piel estaba apenas bístreada; sus muñecas y sus tobillos
eran de una delicadeza extrema; sus grandes ojos Rombreados por largas cejas negras, tenían miraias tímidas
y quemantes á la vez; su sonrisa era á la vez voluptuosa
y casta.

•

Su traje se componía de una ca"!lisa diáfana de hilos
d~ ananas, de largos pantalones dd seda q•1e caían hasta
sus tobillos rodeados de oro; de un za'{lllejo corto y muy
ancho, hecho de una tela finamente bordada, y de una
pequeña veste desaten rosa, que n &gt; se unía al zagalejo,
deteniéndose por encima de los senos, sin ocultarlos. Sus
puños estaban ornados de preciosos anillos, y los dedos
de sus piecesitos combos, estaban c1mo los de sus manos, pequeños, cargados de sortijlls chispeantes. Un pesado collar de piedras rodeaba su cuello, y en los lóbulos
de sus orejas balanceábase una multitud de pequeños
sequins.
S.'.&gt;lo respecto :i un detalle de su a lorno había abjurado de la moda hindu: no tenia en el cartnago de su nariz
anillo alguno sino únicamente eil la ala derecha, trasparente y rosa, una perla de un incomparable oriente. Se
hubiese dicho que la graciosa criatura no quería entre
sus labios y los del amado ningún ob3t ículo para el beso.
T.1mpoco mascaba betel; eso se veía en el esmalte nacarado de sus dientes; pero sobre su frente se extendían de
través las dos líneas blancas cortadas p:&gt;r una linea roja,
de los sect.arios de Vichn:&gt;U. Por últim ), su larga y sedosa cabellera caía hacia atrás en dos pesada3 tr.iuzas,
salpicadas de perlas, que descendían más abajo que sus
caderas flexibles.
Rosa de l,a, Mañawi, al principio danzó para la masa de
los espectadores, yendo sus dulces miradas del uno al
otro, acariciadoras, inquietas acaso, aca~o investigadoras;
de pronto sus ojos se fijaron en los de sir Albert, com)
si algún fluido de magnetism) los hubiese atra(do, y sus
pasos se hicieron mis las~ivos aún en su embriagador&lt;1
castidad. Con un movimiento d~ una gracia exqui~ita se
envolvía la cabeza y el rostro con su largo velo, y de
pronto, dejándolo deslizar hasta sus piés, se echabl hacia atrás descubriendo las riquezas de su talle fino y
combo; algunas veces se alejab.i lentamente con los ojos
bajos, en una actitud de defensa pidica imposible de d3S·
cribir; con los brazos sobre su pe~ho com'&gt; p.i.ra oprimir
los latidos de sn corazón, desliz í.ndose coro J una .sombra
li~era. En seguida volvía lent'.\m3nte, p.lrtlciendo luchar contra un espíritu invisible, lllnzando á través de
su velo miradas suplicantes; despu~3, repentinamente,
pueciendo cederá una p otencia irr.isistible, se lanzab i
de un salto, yendo á caer de roiillai ante el estradJ, c in
J()s labios húmedos, 103 ojos brillantes, la sonris, lle1n
de promesas, los brazo3 extenlid.)s ha.ci1 el sobrino d~
L1rd Bentick.
E1talló un lrnrra frenético. En cuanto á Sir Albert,
-pe rm!l.neció ahí inm'ivil, fascinado, llamando aún con
103 ()j03, con el coraión y con los sentidos á la linfa
sierva de los dioses, cuando arrastrada por sus compa.ñe•
ra'3, R w 1, de la M añxna hlbía desaparecido yll hacia larp tiempo.
Eiannhe elenim1radooficialvivió más á su lado
que nun'.:a; y cuando abari:lonó los salones, fu:í plr.i. ron.

�dar en los jardines alrededor donde las Derada&amp;'IÍB reposaban.
·
Al día siguiente muy temprano, acompañado de eu
doméstico malabar, Rouwi, galopaba sobre el camino de
Tanjore á Tritcbinapal). Sabia que las valladerasbabían
partido al alba para vol ver á Sriringaut y tenía prisa por
unirse á ellas. Cuando lo logró, el sol llegaba al zenit,
el calor sofocaba, y la~ bijas de Yichnou se habían detenido para sestear, bajo un bosquecillo de bambús, en las
riberas de un pequeiío lago que bordaban los bananeros
y cocoteros.
El paraje era encantador, :leno de frescura y de poesía.
Sir Albert echó pié á tierra, y se deslizó basta el campamento, á lo largo de una calle perfumada por almendros
en flor. Nadie le había visto venir, y se había aproxima·
do demasiado para no perder nada de lo que pasaba. Repentinamente tuvo que comprimir los latidos de su corazón, al mismo tiempo que prestabamllsatentooídoyque
á través de las ramas, sus miradas se detenían, embelesadas, sobre Rosa de la .Maíl,,na, á quien acababa de descubrir. Acurrucada sobre los cojines de su palanquín y
acompañándose de su cítara, la adorable niña come1:-zaba
,ma de esas canciones indostanas que son obras maestras
de imaginación y de gracia. Cantaba los amores de
Krichná. Su voz era á la vez dulce y apasionada, sus senos se levantaban, sobre sus lábioa carmineos erraba una

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 18~7

EL MUNDO

106

mordimientos podían apercibirse pronto de la patrida de
pensionista, la perla de su joyero, y perseguir á su
raptor. Se atrav(,'SO, pues, ~in ruido, el barrio de Tritchinapaly para ganar el camino de Yaradatchilamu, que llevaba directamente á Pondicheri. La comitiva se componía de treinta individuos; los dos equipos de seis babis
para cada palanquín, y de una media docena más de hindus cargados de bagajes, de provisiones y de tiendas. Dos
guías arruados marchaban á la cabeza, después venía
Roumi, á caballo y llevando de la mano la montura de
su amo.
1'iendo los babis por tradición fieles servidores, bastaban ellos para no temer á los ladrones de los grandes caminos, ni á los thugs aislados que iban siendo cada día
más raros.
.
Extendido en su palanquín y con !os ojos fijos en el de
Ro.•a de la .Jfañar..a, Sir Albert no pensaba, pues, mtls
que en sólo sus amores. No tenía noción alguna de la escena de que había sido teatro, pocos instantes antes, una
casita frente á la cual había pasado con $US gentes antes
de abandonar la ciudad.
Desde la terraza de aquella mansión aislada, donde no
brillaba luz alguna, dos hombres habían espiado la caravana, y cuando esta pasaba, habían descendido á la planta baja.
Uno de esos hombres era Seder .Ali, el rico y hermoso

E&gt;U

•

cargados como mozos de cordel; aquellos, inclinados sobre los elefantes y seguidos de numerosos servidores: los
otros, extendidos en pesados carromatos arrastrado.e pol'
bueyes; cipayos que se dirigían con paso alerta hacia sus
regimientos; yogis, peregrinos ha ves, descarnados, m~ertos de fatiga, pero siguiendo siempre rectos y ergmdos
hacia la pagoda del dios venerado, y por último, mendigos acurrucados al borde del camino.
Esto duró hasta el momento en que el sol, levanM;ndoEe por encima del horizonte, dardeó sus rayos oblicuos
sobre los babis agotados por diez horas de calnino. Entonces Sir .Albert echó pie á tierra, corrió hacia :f!,osa de
la Jfañana, que le recibió con las dos manos tendidas y
con una sonrisa, y ordenó que hiciesen alto.
A cien metros de cammo, en medio de un bosquecille
de majestuosos bananos, se levantaba un bungalo de un
aspecto muy agradable. Nuestros viajeros no iban á encontrar allí más que un abrigo y agua: pero no pedían
más, pues que Roumi había cargado á sus portadores con
todas las provisiones necesarias.
El viejo cipayo, guardián del bungalo, las puso pol'
completo á la disposición del oficial inglés, y cuando la
linda tránsfuga del templo de Vichnou descendió de su
palanquín, con la cabeza envuelta en su largo velo de
muselina, adivinó sin duda en parte la novefa de amol'

..

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

107

EL MUNDO

térlnino de su viaje. De suerte que mandó á los babis que esperanza de arrancarla á su sueño mortal, le hacía beber que había sido la más linda de las Demda.,.ri-8 del templo
café ardiendo, que el cocinero de loe babis había hecho de Sriringam esperaba tomar posesión de la rica tumba
apreS11rasen el paso, lo cual hicieren cantando.
La rnta era muy bella y bordada de árboles centena- á toda prisa. Y permanecía inclinado sobre ella, supli• que sn amante había dado órden de levantarle en el cel'ios cuyas espesas sombras temperaban los últimos calo- •dándole con la mirada, con sus caricias, con la voz, que menterio hindu.
res del día. Atravesaba campos de arroz y de caiías de
le reconociese y le respondiese.
*
Entonces, al cabo de algunos momentos, como si ella
azúcar, separados por pequei1os arroyos y estanques, que
El desenlace tr:ígico de la pobre bayadera y del oficial
no pudiese resistir J. su plegaria, á sus lágrimas, á sus inglés ee extendió rapidamente por la India entera, descuando venia la nocbe parecían manteles de plata.
Por fin Roumi, que había tomado la delantera, volvió besos, ó mas bien, como di la vida, parecidaá una lámpa· desde el cabo de Comorin hasta las riberas del Ganges1 y
á anunciar que no estaban más que á tres millas de '\Vo- ra que arroja un fulgor postrero antes de extinguirse, se bien pronto el drama se hizo t&gt;Oética y dulce leyenaa.
diarpoliám y que bien pronto iban á llegar al sitio más despertase momentáneamente en ella, sus miradas per· Yo la oí diez años después de labios del guardián de la
dieron su fijeza, se animaron; sus labios se entreabrieron, necrópolis á quien pregunté quéquerítl decir aquella misfavorable para acampar hasta el día siguiente.
Menos de un cuarto de· hora después, en efecto; Sir murmuró con un inexplicable acento de amor y de fata· teriosa inscripción grabada en tamcn,l y en inglés sobre el
Albert pudo juzgar por sí Jnismo que su guia no se había lilimo: «Yo te amaba con toda mi alma Sahib, peroBrah· mármol de un hermoso mausoleo que sombreaban majesengañado. A cien pasos de un pequeño rio y en medio de roa no ha querido que fuese feliz contigo! ¡Qµe él nos tuosos mangueros:-Gou1,,rn-Sotm1-ALBERTO; 15, 22. . ·
un collado, un bosquecillo de majestuosos mangueros, perdone! ¡No olvides demasiado pronto á la pubre DeraNadie habría podido referírmerla más exactamente que
ofrecía el abrigo más encantador.
dax.~fa infiel á sus dioses por amor á tí!n
ese guardián: era Ro_u mi, el antiguo servidor de Sir AlBastaron diez minutos ,i los mozos para levantar la
Sir Alberto desesperado, mantenía contra su pecho la bert Stanley, y cuando hablaba gruesas lágrimas se escagran tienda encima de los palauquines de sus amos, y no cabeza de la pobre niña, pero no podía pronunciar una paban de sus ojos.
había llegado aún la noche, cuando la tropa estaba ya palabra; sus lágrimas hablaban pur él, cubría de besos
Esas cifras indicaban la edad de los dos infortunados
instalada para pasarla. Acostados bajo sus pequeñas sus labios va heladoe.
que la muerte sola había unido, y su tamba, lugar de petiendas, los hindus formaban una especie de muralla viDe pronto, ella echó eus brazos al rededor de su cuello regrinaciones para las amantes europeos é hindus, estaba
viente al campamento, sobre el cual iban á velar, levan- y se pegó más estrechamente contra él, repitiéndole:
siempre cubierta de flores, no de aquellas flores malditas
«¡Que frío tengo y cómo sufro......... ! ¡011, sí, estrécha- con ayuda de las cuales Scanda había ganado sus cien
tándose de dos en dos horas, centinelas designados por
el jefe de los babis.
me contra tí! 8iento que voy á morir. ¿El amor es pues rupias de oro, sino de las flores sanas y perfumadas, como
Era esta, á lo que parecía, una medida inúW; porque la muerte? ¡Entonces no echo de menos la vida, puesto las que los brahmines hacían regar en las losas del sanel país gozaba de p:;.rticular seguridad, y no existian en que voy á morir por haberte amado! Tú me harás elevar tuario de la pagoda, cuando, ante las estatuaP. de los diola región ni fieras ni reptiles. Además, el tiempo era ma- una hermosa pira, para que Indra me reciba ain cólera. ses venerad9s, debía danzar Rosa de la Mañana.
ravilloso, el cielo cintilaba de estrellas, la atmósfera es- Cuando pases frente á la pagoda de Yichnou, le ofreceRE1'É DE PoxT JEST.
taba embalsamada por las flores abiertas de los mangue- rás flores y frutos en recuerdo mío. ¡Oh, el fuego, el fueros, y los cocuyos estiraban de ;puntos de oro las ti- go que me.devora!"
Traducido para EL l\fo:rno.
nieblas de los follajes. Bajo su tienda, alumbrada por
Se retorcía con atroces dolores, con el pecho levantado
una antorcha de recina perfumada, de nuevo Roxa de la por espasmos nervü,sos, con los grandes ojos abiertos,
~\Iaiiana y Alberto, estaban solos; pero la linda Devadapero ya vidriosos, tratando con su1:1 manecitas de disol•
ssis no temblaba ya; saboreaba con delicia las dulces pa- ver las tinieblas que se formaban al rededor de ella, y
labras que se escapaban de los labios del bien amado, y repitiendo con una voz silbadora palabras sin conexión:
cuado este, despues de un beso postrero, cerró las corti- «¡Ah, lo r.oruprendo ......... es Kali que me llama ......... el
nas de su palanquin para que pudiese dormir, ella Je veneno........ ¡Te amo! ¡Te amo!"
.
repitió veinte veces «Hasta mañana, te amaré siempre»!»
Después reinó de pronto la ca,ma en su l'Ostro, sus laY él enamorado, loco, ee dirigió á su lecho, donde se bios sonrientes parecieron peqir un beso, y echó dulceprometia no cerrar los ojos sino á medias, á fin de velar mente la cabeza hacia atrás. ¡ Estaba muerta!
EFECTO DE BLANCO Y ROJO
el sueño de la que adoraba.
La escena entonces fué horrible. Albe1to extendió el
Roumi se había extendido en el piso de la tienda cuerpo de la adorada sobre las alfombras, y arrodillado
Cuando ,·iene á misar el padre cura,
cerca de ella, con las manos juntas y lus ojos extraviados,
frente á la puerta, despues de haber atado sus caballos á
á la nave risueña y aliñada
las ramas de un almendro. Todo reposaba en el campa- lloraba como un niño y repetía: u¡Hasta muy pronto,
penetra con el sol una parvada
mento. No se oían m,ís que el murmurio:de las aguas que amada mía, hasta ruuy pronto! ¡Soy yo quien te ha made palomas- ,iue anidan en la altura.
ro'an las cafías de la ribera, el canto del bulbul, que en- tado: sería un cobarde si viviese sin t1!"
Desata el piano su oración alada
Agrupados ante la tienda, los babis, profundamente
viaba á los ecos en notas estridentes, la relación de sus
y del gótico altar en la blancura,
amores, el roce de alas de las palomas dormidas. en los conmovidos, participaban del dolor del extranjero; las
diáfana, leve, inmaterial y pura
grandes,árboles, y el silbo del gaya, ese pájaro pequeño grandes palomas azules volaban rastreando para cazar;
se levanta la Forma consagrada.
que alumbra su nido con gusanos luminosos y lucientes, el gaya mataba los gusauos lucientes de su nido; la flores
Canta entonces el Blanco sus cantares;
abrían suij corolas á las abejas, que comenzaban su tarea
y del cual los hindus hacen un servidorcillo alado.
blancos son: alas, naves, luz, altares,
Largas horas habían pasado así, la antorcha se había cuotidiana; el bulbul saludaba, con sus cantos harmoniohostia, cura senil, incienso vago........ .
extinguido y Alberto tan completamente había sucumbi- sos, al sol, imagen de la vida, cuyos primeros rayos, desY en esa nitidez que al hielo enoja,
do á la fatiga, que el día come,nzaba ya á apuntar cuan- lizándose á través de los almendros, nimbaban de oro la
agresiva, vivaz, llameante, roja,
do abrió los ojos. De pronto, bajo el imperio de un te- cabeza de la muerta.
se destaca la veste del monago...... .
rror inconsciente, reprochándose haber cesado un sólo
·ÁMADO NERVO.
instante de velar sobre el séT adorado, se levantó á medias para lanzar ásu derredor miradas inquietas.
Perotodo estaba en calma; se tranquilizó. Entre la
abertura del portier de la tienda, reconoció á Roumi
que, siempreacurrucado·sobre el suelo, fumaba tranqui..._l:_.,
,::)J
r
I,~
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,
lamente su houka; reconocía el ir y venir de los bindons
1
que, hechas sus abluciones en el río, preparaban el desayuno, el arroz de kari; y de las cortinas del pálanquin de
üoulab•Soubi, salía una de Bu8 pequeñas manos de dedos
,cargados de sortijas. Entonces souriendo, se puso de pié,
TOUJOURS FIDELE
se deslizó sin rnido y fué á rosar con sus labios ávidos,
aquella mano que acaso pensaba él, la dulce niña le habla instintivamer,te ofrecido durante sn sueño,
,omo la flor marchita que ya perdió el prostrero efluvio de esperanza
Pero apenas dado aquel beso, _el enamorado experiY que at\n as! la novia coniervaentre las cartas del pérfido traidor,
mentó una sensación dolorosa; la mano de la bayadera
Tl1 guardas en la urna de todos tus recuerdos la dulce rememb:-anza
Del paralso de oro que se perdió en las sombras con tu primer amor.
estaba helada; no había respondido á su caricia con una
débil sacudida nerviosa. Lleno de sorpresa, recorrió las
cortinas del palkee, se inclinó sobre la joven y arrojó un
Era el instante amargo en que las flores mueren y las estrellas lloran
grito de espanto.
Las lágrimas ~rillantes, las lágrimas sentidas, las lágrimas de Dios;
Los ojos de Rosa de la Mal'!ana. estaban desmesuradaEra el amargo mstante en que el Destino hiere dos almas que se adoran
mente abiertos, y sus extrañas miradas fijas, expresaban
Y rompe sus cadenas de blancos eslabones con el fatal ¡Adiosl
el sufrimiento y el horror. Cuando él la llamó tiernamenAdlos, horas fehces .. Adlos, diálogos tiernos... Adios amantes citas.••
te pol' su nombre, ella agitó los labios, pero sin pronunEl iba al \'iejo mundo siguiendo los fulgores del sol del porvenir,
-ciar nna eola palabra. De su lecho se escapaban efluvios
Mientas que t11 quedabas como la triste Ofella cortando Margaritas
de perfumes acres y penetrantes.
Y viend:&gt; la esperanza como angcl de consuelo bl'I.Jlar en el zatlr.
Entonces, en el colmo del terror, él la tom5 entre sus
brazos y la llevó afuera de la tienda, donde la acostó á
Cuando se desasieron sus manos de las tuyas, turbado y afligido,
pleno aire, con un cojín bajo la cabeza, sobre el tapíz de
Algunos minutos después, 11ctivando los preparativos Como apurando el cAliz que le ponla en los labios lacruel adversidad
-donde el vigilante se había levantado al ver aparecer á
de la partida, Roumi descubrió el misterio del atentado •· For ti, por tt me ausento-te dJJo-&lt;'ree y espera, no temas al olvido/•
Y fueron sus vehemenres, sus 11ltlmas palabras: ¡amor! ¡fidelidad!•...
su amo cargado con su precioso fardo.
de que Ro.~rr di' In J[ufürna había sido la victima.
.Aunque la atmósfera estuviera ya caliente, porque el
En el sitio en que su palkt&gt;e tocaba la pared de la tien·
Contaste tl1 las bo.ras de los eternos d1as de interminables año.s
día llegaba con rapidez, Rusa d-e la Jfllñmm temblaba de da, se había hecho en la tela, con ayuda de un puñal,
cuando los sombrios crespones de la ausencia el alba desgarró,
frío. Además, estaba horriblemente pálida; sus labios te- una abertura demasiado larga para dar paso al miserable, Y
Alzaste las llorosas pupih,s ¡ay! y viste tan negros desengaños
nían, como sus narices, un tinte azulado, y llevaba sus que no habfa tenido más que abrir en ese mismo lado las Que tu alma, como lirio cuando el Invierno llega cruel, se marchitó.
pequeftas manos á la frente como si allí estuviese el mal cortinas de la bayadera dormida, para sembrar al derre-que la atormentaba. Roumi la envolvió en una sobreca- dor del cojín de seda dond:-reposaba su cabeza, las bojas,
Perdona si el secreto que tl1 me revelaste en breve confidencia
ma de seda, en tanto que Sir Albert le frotaba las sienes las flores y los frutos malditos cuyas emanaciones deleSe escape.de su caree! y para no perderse se imprime en el papel.
y los puños para restablecer en ella la circulación de la tereas debían envenenarla.
sangre, que parecía interrumpida. El jefe de los babis,
Y as( fué como, sin violar la ley de la secta que le pro- Yo quiero que Ilumine y rompa el tnsondable capl1z de la conciencia
,q~e se había aproximado, examinó atentemente á la pobre hibía extrangular á una danzante y verter su sangre, Del lnfldente ingrato que tedectacon dolo: "toujours, tou)ours lldele"
Febrero de 1597.
mfia, y se lanzó hacia la tienda de donde ealió casi luego
Scanda, el secretario de Kali, había ganado las cien rupias
con las manos carga~as de hojas de un verde sombrío, d~ de oro que Seder-Ali le había prometido si su rival no
ABTUBO L. CASTA.~ABES.
flores amarillas, de bayas de un rojo vivo, y exclamó llegaba á )ladras sino con el cadaver de aquella á quien
.arrojando á tierra con disgusto aquella horrible mezcla: había sustraído á su amor y ,í sus dioses!
«Flores de upas y frutos de manzanillo¡ la pal kee está lleLa caravana se volvió á poner en camino en la misma
na de ellas! ¡La han envenenado, la han perdido!11
mañana. Goalah-Soubi reposaba su eterno sueño en el
.Al oir esas palabras, el amante de Rosa de la .Mañana palanquín del oficial inglés, que la escoltaba á caballo
,pensó volverse loco de desesperación, ¿Quién podía ha- ~udo, y con el rostro lívido. .Al día siguiente llegó á Pon:
•ber cometido un crímen tan cobarde? La víspera ella se d1chery, donde, después de haber sido purificada según
había dormido tan dulcemente sobre su hombro repitién- los ritos y envnelta en muselinas blancas el cuerpo de la
-dole: ¡Te amo! ¡Qué celosa ira había podido herirla así? joven, siempre adornada con sus joyas, fué encerrada
La vid~ es un bostezo continuado,
.¡Aca~o los brahmines de Sriringam, para castigarla por en una ataud de sándalo y transportad~ luego á Mapues al neo y al pobre, á juicio mío
haberse escapado? ¿Pero cómo un emisario infame había dras.
les hace bostezar, según su estado, '
podido penetrar á la tienda? ¡El no la había abandonado
. Y vei.nticuatro horas después de s~ llegada, la alta sopobres el hambre y ricos el hastío.
ni un instante! ¿Y ella debía morir, morirá los quince ciedad mglesa sabía con dolor pero srn demasiada sorpre:afios, ella, la adorada?,.¡No, eso era imposible, había que sa, porque se conocía la exaltación de Sir Albert Stanley
CAMP&lt;&gt;AHOR••
-salvarla á todo precio!
que fiel al juramento que había hecho á la bien amad~
Y le decía todo esto estrechándola contra su corazón. rnoribunda de no sobrevivil'le, el hermoso oficial se ha3'..e había rodc-ado la frente con un lienzo húmedo; con la bía matado de un tiro sobre la fo~a provisional donde la

*"'

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41.1.,•4· .,,,,.... ~.,,_.
.. •

sonrisa de ternura infinita. Irresistiblemente atraído, Al·
bert Stanley buscó un escondite apartando las ramas de
los almendros, y llegó así hasta muy cerca de la joven
que, ruborizada, se detuvo al re.conoCE;rlo. Ento1;1.ces, suplicante con un acento conmovido y tierno, le d1¡0: «0a·
na sada, 'ma"in i.an ashik, gana sada! u¡Canta aún amor mío,
canta aún!»
Inmediatamente con sus hermosos ojos fijos en el ex·
tranjero cuya imágen, desde la víspera, vivía en ella, Ro•
.•a de la Mañana. prosiguió el relato de las aventuras galantes de el Apollon de los Hindous.
U na hora después gracias á las generoras ofrendas, el so·
brino de Lord Benti~k había obtenido todo lo que deseaba
de los brahmines, bajo la dirección de los cuales estaban
las Deoodassi11. 1/'ué aceptado como un compañero de caJnino, y cuando la &lt;?Rravana se volvió á poll:er en marcha,
quiso eBC-Oltar á pie el pala~quín de la bien amada, !~s
bahis del cual marchaban, aislados del resto de la comitiva sobre los flancos del camino; y cuando, en la noche,
las bayaderas atravesaron el Kamery para volver a~ recinto de la J?agoda, los dos enamo1:1dos habí~n cambiado
tan tiernos ¡uramentos, que largo tiempo vacilaron antes
de separarse.
Al día siguiente y los que vinieron después, el oficial
inglés no abandanó la isla sagra.da; pasaba ahí ~o~ enteras con Rosa de la Mañana, bajo los ramos de ¡azmrnes;
despues una noche en que el sitio estaba desierto y en
que la l~na había abandonado el horizonte, dos palanquines de viaje se detuvieron á la entrada del puente de
los veinticinco arcos. Diez minutos más tarde, la linda
!jierva de Vichnou desaparecía con Sir Albert.
Largo tiempo la estrechó él sobre su corazón y ella, en
tanto que arrojaba una última mirada hacia las pirámides de la pagoda, que se recortaban sobre el cielo y que
lu estrelles parecían festonear de oro, le murmuraba al
oído, con tel'nnra infinita:
«¡Ya ves si te amo: por tí abandono á mis dioses!»
Entonces, inmediatamente, como si hubiese telnido que
le robasen á su adorada, la l1evó hasta el palanquín que
le estaba destinado, la extendió allí dulcemente, tomó
sitio en su palkee, y dió orden á los portadores para que
se p11Biesen en marcha, sin encender antorchas, ni salmodiar los cantos acostumbrados ,í los cuales arreglan
sus pasos. Intentaba él alejarse lo más pronto posible de
la pagoda, los brahalnines de la cual, presas de los re-

malabar cuyos homenajes había rechazado tan duramente Rosa de la .bfaña1&lt;a; el otro, igualmente hindu, estaba
miserablemente vestido, era joven, bien musculado y de
aparieRcia robusta. Su fisonomía era feroz, su andar el
de un felino. ::lus ojos brillaban con un resplandor extraño, y examinando su frente se habría podido descubrir,
aun cuando estuviesen casi borradas, las huellas de las
rayas horizontales de bermellón, por medio de las cuales
se distinguen los servidores de la sangrienta Kali, la
diosa de la muerte.
«Scanda, le dijo con voz iracunda, el amante despechado, cuando estuvieron en el patio de la casa, uno de los
dos palanquines que acabas de ver, lleva una mujer que
se ha burlado de mí por amor á uno de nuestros opresores, qu~ se la roba. Yo no quiero que ese extranjero salga vivo de la provincia ó si Brahma le proteje, es preciso
que no llegue á su {}alacio sino con una amada muexta
entre sus brazos. ¡Ella ó él!
-Al raptor yo le conozco, respondió el Hindou, tú me
los l¡as nombradn: míll! si le acontece alguna desgracia, el
gob~rnador de Madras vengará á su sobrino. En cuanto
á la mujer, quien es ella?
-t"na de las Deuada.~.~ill de la pagoda de Sriringam, la
más bella de todas, Goulab-Soubi.
-No sabes acaso, que las danzantes están al abrigo de
nuestros golpes? exclamó Scanda vivamente. Kali las
protege contra el paño sagrado y nosotros no tenemos
el derecho de verter su sangre.
-Qué me importan vuestras costumbres! qneel uno ó
la otra mueran de cualquier modo! he aquí cien rupias
de plata. Corre hacia ellos, úneteles, y el día en que me
traigas la prueba de que estoy vengado en ella ó en él, te
daré cien rupias de oro.11
El thug asió la bolsa que le tendía el malabar, refle•
xionó un instante, después suB ojos arrojaron un relámpago de baja envidia, y ganando la puerta de la casa:
«Hasta luego Seder-Ali, dijo; prepara tus cien rupias
de oroln
Y flexiblec)mo una fiera, desapareció en medio de la
noche.

***
Entretanto, la caravana prosiguió
su marcha bajo el
cielo estrellado, en la soledad del earoino que, solamente
al alba, se pobló de viajeros: comerciantes que se dirigían
hacia el Sur; estos, modestamente, á pie, pesadamente

de que era la heroica, porque sonrió, inclinándose, y llevándose las dos manos á la frente.
Un cuarto de hora después, los babis habían terminado sus abluciones y su frugal almuerzo de arroz, y se extendían sobre tapices, bajo la verandah, para tomar un
reposo que habían ganado bien. El fiel Roumi pidió ásu
amo permiso para imitar á sus compatriotas, y bien
pronto Sir Albert y Rosa de la Alañana estuvieron solos
en la gran sala del bungalo, medio reclinados sobre los
cojines de los palanquines, con los cuales se había hecho
divanes, y cerca de una mesa cargada de sabrosos frutos.
Porque no tenían sueño ni ella ni él. ¡Deseaban decirse
tantas cosas! Su amor era demasiado profundo para no
ser casto, y en aquel largo camino que acababan de hacer
juntos, no habían en l'ealidad estado solos un instante.
Y ahora que estaban el uno cerca del otro, con las manos entrelazadas, callaban. Alberto, que se daba cuenta
de la responsabilidad que asumía y cuya alma era digna,
no podía ser un amante vul~ar; quería que aquella á
quien había sustraído á sus dioses, com~rendiese que sería su compañera adorada para toaa la vida, y, en la expresión de su rostro, había aun más de entusiasmo, más
de ternura que de pasión.
En cuanto á la adorable niña, parecía no explicarse
como y por qué se encontrabatan lejos de la pagoda donde había pasado su infancia, tan lejos de sus compafieras que debían llorar su ausencia, tan cerca de aquel extranjero, c11yas manos apretaban con fiebre las suyas, y
cuyo mutismo mismo, más elocuente que las palabras y
el fuego, turbaba todo su sér.
Temblaba pareciendo temer algun terrible J?6ligro desconocido, y, en un extremecimiento de embnaguez, cerraba los ojos, como si quisiera escapará las cosas extel'iores para interrogarse más seguramente. Después, tol'naba á abrir las pupilas; sus miradas volvían á Cencotral'
las miradas de aquel que la había hecho olvidarlo todo;
emrojecía un poco y dejaba caer su cabeza de virgen sobre el hombro de su raptor, que entoces le repetía:
«No temas nada, serás mi esposa bien amada: te amo!»
Así pasaron el dia en sus sueños de pol'Venir, y cuando el sol comenzó á descender, la caravana se preparó para la marcha.
Por tranquilo que estuviese respecto á las consecuencias de la aventura, el joven oficial tenía prisa de llegar
á Pondichery, de donde se dirigiría facilmente á Madrás.

""''f"'

.. ,...

.

�•

108

DDIIINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

•

-Nadar entre dos aguas en esa urna de cristal que vé
usted.
-No me es desconocida la fison•omía del que fija los
programas en las entradas. Se servirá. usted decirme
quien es?
-Otro editor, hijo, otro e ditor que lle vó á Mexico una.
especialidad: tirar periódicos á dos colores: café desteñido y azul celeste. A ese lo ejercitamos en los programas
y demas remiendos.
- Y aquel ojfio que se encoje como para reducirse á la
raíz cuadrada de sí mismo.
-No es niño, hombre, que mno va ser. Hizo oposición en un periodiquito de á centavo y como el :público
quería noticias, el periódico perdió ventas y se fue empequeñeciendo como las barajas en manos de los prestidigitadores ...
-Precisamente en este momento juega al toro con otro
niño que embiste ...
-Precisamente. Ese nif\o tu€ tambien editor. Tenia la
monomonía de las embestidas. Se embestia á sí mismo y
muri6 de indigestión tambien. Parece que Spencer y Le
Roy Beaulieu y Stuar Mill se le indigestaron ...
- Y en general que opina usted de la prensa de México?
-Le diré á usted.-Y el diablo se rasc6.la cola en actitud pensativa, en general está aun en el periodo cuaternario: gases densos y lodo espeso; plesiosaurios, dinosaurios, ictiosaurios ...... mamouths.... abortos indefinidos .... .
Acaba de salir del periodo del tarro de cola y las tijeras
y aun no puede definirse bien. Por lo demás es inofensi va: juega á la zancadilla y al burrito. Con el tiempo ya
veremos ..... .
-¿ Y quiénes le son á. usted más útiles aquí?
-¿En el circo?
-Sí.
-Pues hombre, hay algunos alumnos muy aventajlJ,das. D. Juan Pedro Didapp, por ejemdlo. ¡Hace cada

DDIIINGO 14 DE F~BRERO DE 1897

EL MUNDO

plancha? ........ .

EL DANTE EN MEXICO.-Los periodistas en las canastas.

EL DANTE EN MEXICO
VIAJE DE UN REPOR7ER.
(CONTINUA, )

Así reflexionaba cuando llegó á mi oído desconcertado
rumor de aplausos :y gritos:
Dejé el gabinete de Su Majestad y aventurándome,
guiado por los ruidos que á mí llegaban, por un dédalo
de obscuras galerías, me encontré de pronto con el abismo á. mis piés, pero un abismo alegre, ruidoso, lleno de
luz.
Em nada menos que un profundo circo rodeado de ariscas rocas, _en las cuales estaba tallada la gradería.
En la parte más visible levantábase un estrado de madera y frente á él un elevador de grandes proporciones,
por donde bajaban, en gran.des canastas individuos cuyas fisonomías no me eran desconocidas.
Las cabezas asomaban como pidiendo suscripciones
(por lo que se verá después). Al primero que conocí fué á
Don Gregorio Aldasoro, embutido con un cesto con el
duque Juan, barba y todo.
¿Qué tal amigo Don Gregorito?
-Sufriendo la pena negra Fígurese usted que la única distracción quema permiten. es la lectura de los versos de este duque 6 de los recuerdos de la Revolución francésa, obra y gracia de Don Antonio García Cubas ... .. .
A medida que cada ·una de aquellas canastas llegaba á
tierra1 los que la ocupaban, haciendo ·contorsiones y
muecas se desparramaban por la arena, donde una espe•
cie de capataz armado de recio látigo los ordenaba en gru•
pos Y les iba marcando las suertes que les tocaban en
ldem.
El amplio local estaba á. reventar y a,enas si con es-.
fuerzos supremos logré penetrar é instalarme cerca del
palco de honor. Satanás acababa de llegar y acertando á
ver~e tuvo la bondad de llamarme á su lado con un expresivo guiño de rabo.
-Este es un espectáculo de encantadora novedad para
usted-:--me dijo.
-Sin duda-respondí, pero no estoy alln muy al cabo
de lo que se trata. ¿Quiénes son esos individuos que des ·
cienden en amplias canastas y luego cirquéan en la arena?
-Periodistas, hijo.
-¿Periodistas?
-Es claro, debía usted conocerlos en sus contorsiones.
-En efecto, y se les condena ......
-A hacer suertes, equilibrios, chistes, á dar volteretas,
á maromear...... en fin á continuar, más á lo vivo sus ta reas usuales en la tierra.
-Hombre, no me parece mal.. ....
-El castigo es apropiado, ¿verdad?
-Sin duda.
-¿Ve usted á aquel individuo que se empeña en andar
para atrás y en obstruir el paso de los otros?
-Aquel que hace gestos avinagrados?
-El mismo. Pues bien: es un Señor García Torres á
quien debió usted oir nombrar por alhi arriba.
-En efecto, no Die es·desconocido el nombre.
-Aquí se .le considera como el tipo del pesimismo
gubernativo. No crey6 jamás en un gobierno bueno, tenía la monowa.níadel ataque y me cuentan que se combatía así mismo cuando no tenía á quien combatir. Pasó
cincuenta años diciendo á un gobierno lo que lehabfa dicho al anterior, y murió el día que tuvo que convenir en
que había un gobernante aceptable.
-¿Y aquel que después de cada maroma toma carbonato?
-¡Abl Gil Blas ........• ese murió de una indigestión de
faltas de ortografía. Ne lejos verá .usted probablemente á.
un individuo jovencito él, delgadito él, esqueleteadito y
de cara un poco agarbanzada, que prepara el trampolín ..•

-Lo veo en efecto.
-Es un editor de periódico que se indigestó á su vez,
pero de vanidad. A lo que yarece se hat:iía cl~ificado á
sí mismo como gloria nacional y como el público no lo
tomase á lo serio ..... .
-Ya, Ya ...... ¿y mi amigo el de luenga barba que saludaátodos?
-Ese pa.s:6 su vida saludando á. nnos y otros ...... al go bierno y á la Iglesia, al elemento oficial y al clero ...... á
todo el mundo. Fué incoloro y por inofensivo se le con•
denó á una suerte facil.
-Cual?

-¿Promete, verdad?
- Y no sólo promete, cumple á las mil maravillas¡
me he fijado en él para Director de El Urdversal .
-Y de lectores, ¿c6mo anda usted?
-}:ro del todo mal, y eso que no entran aquí los q11e
leen artículos de Torito y versos de Manuel Caballero.
-¡,Por qué?
-Porque esos van al cielo.
A. la saz6n el espectáculo. concluía con la pantomima
acuática desempeñada por varios editores y periodistas
conciliadores y Satanás dejó su palco dando la sefial de
dispersión.

( Continuará.)

EL DANTlt EN Ml!:XICO.-Los periodistas en el circo.

Un ·francés que cita oportunamente un verso latino,
está. muy cerca de la verdad.era felicidad.
Teójüo Gautier.

•••

La 1:1abiduría consiste en da.r á la vida, ya sea moral,
ya física, un poquito menos de lo necesario.
Pérez Gald6s.

•••
Una violenta encefalitis, esa especie de apoplegía de
conocimient.os positivos, que fué el proceso de la educación de C¡¡rlyle y de Mill, d~ Taine y de· Rená.u, es la en fermedad de casi todos los maestros de la filosofía contern por:ínea.
Puul Bourget.

•

Toda pasión sincera es egoísta, lo mismo la pasión intelectual que otra cualquiera.
Paul Bourget.

•••

Mientras ya me dan pena
el oro y los diamantes
envidio esos instantes'
en que van, agachándose en la arena
á coger caracolea dos amantes.
'
¡Cuántas home felices y tranquila.a
pasará de tí enfrente
el que pueda vivir e~rnamente
asomado al balcón de tus pupilas!
CAMPOAMOB.

ti!na belleza italiana.

'ºº

�EL MUNDO

DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1897

eq·1(voco, el General nl'lnd\: ''¡SJamosprudentesl" ylaa
op •raciones si~uier0n adelante.
II ,cía veinte minutos por lo menos que registrabñ.mos
Perdido en el cen1 ro rle la cordillera inaccesible á los
las Psquina.i y los rincone~ del E:1tudio 1 sin éxito, cuan•
hombre!", rl vif'jo vulcJn era el @itio más propio pam cedo P•ltvín tuvo la idea de abrir un enorme armario.
lebrar el 11q1lt'iarn•. 8u enorme crater, apagado desde siEr.1, sombrío y hondo; adelanté el brazo que llevaba la
g\011, paree.a e11tn1r de nueyo en actividad, tan grande
luz y me eché pa.ra atr.ts estnpeíacto; un hombre est,aba
t'ra el rniito q111:: altí metían todl)s aquellos eeres fantást.i~
allí, un hombre vivo que me había mirado.
c1F. reunirlos t•11 npant&lt;si saturnal, con objeto de pracInme1iatamente volví á cerrar el armario con doble
ticar ú. favor de la claridad de la luna misterios hovuelta de llave, y tuvimos otr&lt;.) con...&lt;.ejo.
rrendos.
L'\S opinionef! estabao.. muy dividida&lt;;, Soriol q11erfa.
El conjunto del E&gt;specMculo era indeecriptible, digno
a.hu,nar al ladrón, Potvin quería reducirlo pnr el ham.•
del !neo pincel de Goya; una mast'arada eepeluznante en
bre, y yó propu"!e hacet volar el armario con pólvora.
que fignraOOn vieja1:1 desgrefiadas y lúbricas, al lad•• de
El \'Ot() de P&lt;.)tvin prevaleció, y mientras hach la
hermo.,¡as j.'&gt;Vetwi; en lascivas actitudes de bacantes. Feos
g·tar lia con st1 gnn fu3il, fuimos á. bn'3C 1r los restos del
gnomo!ó'I, barbudos v deformes, retozaban haciendo sonar
p ,nche y nuestras pipas. Luego nos instalamos delante
los ca."cabt-les de sÜs gorroii, en tanto que horribles bru•
U.e la puerta. cerrada y bebimos á la salud del prisionero.
jas, sentarlR.s en cuclillas al rededor de grandes calderos,
Al cabo de media hora Soriol dijo:
llenn-i de filtros y ht:bistmjos abominable@, atizaban las
"Xo importa, pero deseo mucbo verlo de cerca; ¿si nos
hognt&gt;rf!fl .con ~ns dedos flacos, ttrmados de largas uñas
apoderíramos de él por la fuerza?"
encon·adas. :Multitud de sabandijas, á las que se mezcla•
Grité: "Bravo," y cada uno se precipitó sobre sus ar•
han g:thipagos y culebra8, iban arrastrándose pQr entre
Ya el fuego ha muert-0 y• las tres hadas P.e aproximan mas. Ll puerta del armario fué abierta, y Soriol, armanlas pab\1 de monstruos e~trafalario~, parecidos á. los que al caldero; llenas de esperanza. Sacan rlf•l fon,lo al corn· do l'-U pistola que no eq-t;aba cargada, se lanzó el primero.
se ,·en en las g,írgolas de las catedrales góticas, sin que zón, ¡Oh, dolor! ¡está p('trificado! todos los fueg,&gt;s del in·
L~ seguimos aullando. E.3to fué un atropello tremendo
narlie !ó!e cuidase de ellos.
en la osculidad. Y después de cinco minutos de una Ju.
fierno no han podido ablandarlo.
El t-nrnnlto crecía por instantes con la llegada de nne•
Entonces con el pecho lleno de sollozns ~' cnnja,ln de cha estupenda, sacamos á. la luz una. clase de viejo ban
vos asistentes, ansiosos Je ocurrir al S:íbado. Los hechi• lágrima::i los p1rpados, alzan tambien el vnelo: y al lleg.lr dido, lleno de cana.91 a...qq_neroso y harapiento.
cerna y nigromantes volaban por los aires agitando sus á la ctÍspide del cráter, el primer rayo dd sol n·,ci,mte
Le ligamós los pies y las manos y le sentamos en un
negra.&lt;i. alas, semejantes á.enormes murciélagos, y las brn• puso en flUB negros cuerpos un reflejo sombrío como el de sillf,n.
jas cahalgaban sobre pa:os de escoba. En un extremo,
No abrió la br&gt;ca.
las perlas.
rodt'ado de sombraR, alz,íba.&lt;-e el trono rústico de S. M.
Entonces Soriol, penetrado de una borrachera solemRxc.,nno
FERXÁxm:z
GL".ARnr.~.
SaMn, el soberano todopoderoso, cuya silueta siniestra
ne, SP. di rigió á nosotros.
se destacaba indecisa en la penumbra, cubierta la cabe-\·amos á juzgará e~te miserable!.
za por un sombrero empenachado con plumas de gallo
Yo estaba en tal estado de embríaguéz que esta propo•
negro. A su lado estaba su compaíiera, la más joven y
siciím me pareció de lo má.s natural.
hermosa de las brujas, desnuda y coronada de flores sil•
Potvin fué encargado de presentar la defensa. y yo de
vestres.
SOFtener la acusación.
-¡Abracax, abraca:r., abrarax.'-gritó la bn1ja de pronto.
Fue condenado á mnerte por unanimidad de votos,
A eeta. voz todos enloquecen, y llenando el aire con
menos uno, el de su defen.3or.
aullidos frenéticos, se precipitan á adorar al soberano
-Yamos á ejecutarlo, dijo Soriol.
Su compañera le acaricia en medio de la a 1gazara gE&gt;nePero tuvo un escrúpulo:
ral. Hecbo esto comienza el banquete, inmunda orgía
Este hombre no debe morir p.rivad'l de los socorros de
ESCENA DE LA VIDA DE LOS ESTUDIUTES
en que todos se embriagan con un líquido infernal, á. la
la religión; hay que bu&lt;1car un sacerdote.
ll1z vacilante de las antorchas y de los cirios verdes que
Hice la objeción de que era muy tarde; entonces Sol'iol
El ladrón.
hlanden al~unasde las brujas. Todos se aman ein pudor.
me propuso desempefia.r e1 oficio y exbort6 al criminal
l'brios de vmo y de lujuria.-A l banquete sigue la danza;
I
para que se confesase conmigo.
-D~sde el momento que les dtgo que no me ,an mtelas manoe se unen, suenan las flautas y los tamboriles y
El hombre bacía como cinco minutos que meneaba los
todos µarten en una fadndula vertiginorn, vueltas las des á creer!
ojos con el mayor espanto y se preguntaba con quf clase
t·spaldas á SaMn que ee iergne fatídico en el centro, ba•
-}fo importa. ¡Cuenta hombrer
de seres tenía que habérselas. Entonces articuló con voz
-¡Bueno! Pero tengo obligación de m'\nifc-starleR que caverno!:a, quemada por el alcohol: «Ustedes bromean,
ii.ado su velludo cuerpo por el resplandor de· los fuegos,
por encima de los cnales van saltando los danzantes.
mi cuento ~s verídico en toda.~ sns partes, á. pesar de su sin duda!u Pero Soriol le arrodilló á. la fuerza y le dijo:
Llega despuéE:1 la hora de la misa negra y la bruja se inverosimilitud. S61o los estwlia.nte~ no extrañarán,
11Confiésate con este caballero; tu última hora ha soprosterna para que sus ancas sirvan de altar. Ln demo- principalmente los viejos, que han confJridn e:--ti\ época nadoh&gt;
nio se aproxima en adem,ín de oficiante á. consumar el en la cual no dejábamos el cultivo de la br0m:l aun en
Aterrado el viejo bribón se puso á. gritar~ uSocorro!•&gt;
i-acrilegio. La escena es terrible, pero de una belleza sal- las circunstanciR.s más gran!@.
con tal fuerza que tuvimos que ponerle una mordaza pa•
vaje que impone y sobrecoge. Un grito de alarma inte•
El viejo estudiante se puso á. cab:illo encima. de un ta- ra que no despertara al vecindario. Entúnces se revolcó
. rrumpe de improviso la siniestra burla; cesa el bullicio, burete y empezó:
por el euelo, tirando patadas y retorciéndose, derribando
al cmil sucede un momento de espectante ansiedad.
muebles y rompiendo cacharros. Alc.~bo de algunos moII
-¿Quién osa turbar esta fiesta?-pregunta Sati'ín con
Habíamos cen!)do en casa de Snrio1, hny mnerto. el mento3 Soriol 1 perdiendo la. pJ.cicncia, gritó: «Aeabevoz ronca y amenazadora.
más endiablado de todos nosotros. Era.,no~ tres no m.í.s: mOFI!,,
-Señor-responde Ariel, uno de los demonios favori• Soriol, Potvin y yo.
Y apuntando al misera ble, echado por tierra, apret.S
to~,-son t~s hadas negras que desean verte y probar el
Basta decir qne habíamos cenado en ca~'\ de Soriol pa- el gatillo de su pistola, el que cayó c Hl un ruido seco.
alcance de tu poder.
ra quecompt'f'ndan que est:.íbamo!:' ébrios. Pot,·in s..ílo ha. Arrastrado por el ejemplo tiré á. mi ve ✓.: mi fusil, que era
-Tráelas ,t mi presencia.
bfa conservado su juicio, algo turbado pero lúcido toda.• de eslabón, brotó una chispa que mes ,rpri:mdió.
Desaparece Ariel y vueh'e luego con lais tres had11.s que vfn.. ¡Eramos jóvenes en aquel tiempo!
Entonces Potvin pronunció con svleurnidad estas p:1tiemblan de pavor it la vista de cosas. t.an horribles. Ro•
Recost,ados sobre alfombras, disentíamos locamente en labras:
c,¿Tenemos el derech.o de m'\tar á este hombre?,)
dean las gentiles, elfos y gnomos, codiciosos de su be• el pequeñ'l cuarto que daba al estudio.
lleza.
Soriol, estupefacto, contestó: «¡D~sd&lt;J ol momento que
Soriol, de espaldas en el snelo, las nierna~ en nna Rilla,
-J.Quién sois y que pretendéis de mí't-interrogó Satán. hablaba de campaffas, pintabn lns nniformPfi del primer le hemos condenado :í. mnerte!,i
Pero Potvin replicó: 11No se fusilan Jo:, civiles; este de•
-Poderoso monarca de las sombras-re2ponde una de imperio, Y de reoente, lE'lvanMnrlose, descolJ:(l nn uniforellas, la más hermosa,-venos aqui postradas á. tus plantas, me completo de húear del gnmrle arruario dondP. colee. be ser entregado al verd.ugo 1 cond1JZC.Í.1umilo i.t la C.Omisa.en demanda. de una gracia qne no hemos podido obtener rionaba los desnojoR de lo!i ejércitos pasadnq y se lo puso. rfa de Policia.n
El argumento nos pareció conchiyente.
de ninguno de los misterioso3 espíritus del mundo. Pero Luego obligó á Potvin li. vestirse de gÑ\n!\dPro, v como
Levanté al hornbrt!, y como no t&gt;odia caminar, le colotú, cuyo poder es infinito y para cuya volunt..a.d no existen este f'IP, resistía, lo agarntmo!il. y desonés de haherlo &lt;lesobstáculos, has de lograrlo si te mueve á compasión nues• nndado. ]P. encajamos un vestido enorme, en el cual que• qué sobre una tabla de dibujo, sólidamente amarrado y
me lo llevó con la ayuda de Potvin, mientras que Sori~l
tm desgracia. Somos hermanas la tres, nacidas en un dó hundido.
armado hast.'\ los dientes cerraba la ru lr .;ha.
'
mismo día y de uns. misma madre; y aunque ahora ves
Yo mismo me vestí de coracero. v Soriol nO!i hi?.o eje•
Enfrente de la guardia el centinela n')s d&lt;:?tuvo.
nuestros cuerpos negros como el azabache, éramos al na- cutar maninbras v ejercicios cnmolicados. Luego hizoesEl comisario llamado nos reconoció, y com l cada día
cer más blancas que los :pardos. De cien leguas á. la re- t,a nroposición: nYa que eRtamos vestidos como veteranos,
era testigo de nuestras bromas, d1~ nue3trns t&gt;X ;entricida•
donda venían gentes á conocernos, tanta era la fama que bebamos como vetern.noR!•i
.
cundía de nuestra gentileza. Esta fué la causa de la des·
Al efecto, un ponche fué prepararlo v behido. y lneg-o des, de nu~~tros inventos increíbles, se ri.i y rehusó
gracia que nos aflige, porque una hada muy poderosa, ene• por segunda vez la llama ardió sobre la palangana llena nuestro prtstonero.
Soriol insiHtió: entonces el centinela nos ordenó con
miga y rival de nuestra madre, resolvió vengarse de ella, de ron.
severidad
volviéramos á. nuestra casa sin promover esdestruyendo lo que era su mayor orgullo: la singular
De repente Potvin. que qnedab~. ii. peAard"I toilo, duP.hermosura de sus hijas. Vanos fueran todos los cuidados f'io de sí. nos hizo callar: y después de un silencio de al• cándalo.
Nuestra tropa se puso en marcha y volvió .í la sala de
y tiernas solicitudes que se emplearon para sustraernos Jr11noR segnndos, diio á media voz: 11¡Estoyseguro que hay
estudio.
de la maldad de la rencorosa enemiJVl. Un d!a se le pre- a.hmiPn en Pl eflt.nrl.io.u
Pregunté: «¿Q"Jé hacemos del preso?,&gt;
sentó la ocasión que tanto deseaba. Dormía nuestra ma•
Soriol flP ]PvantA como r,nilo y gritó:
Potvin 1 enternecido, aseguró que el p'"&gt;bre hombre dedre sobre la hierba fresca á orillas de un río y nosotras
)):Un
hu'lr6n!
¡QuP
s11ert.P!1•
b(a estar muy cansad): en realidad p1.r~cía a, 1niza.udo
flotábamos sobre una cuna de hojas de nelumbo. eseonY
siguió entonando La Jfarscll,wr.
asíligado, amordazado, a.marrado sobre la tabl:t.
'
d1da en medio de los juncos, cuando sobrevino el hada.
Al amparo del traidor silencio con que se fué aproximan•
l\Ie agobió tambié-n á mi vez, una Lifltima inmensa de
"Aux armes cltorcns!''
do, burló la vigilancia de nuestra madre, la cual no pud'l
borracho, y quitándole la mordaza le 1Jregu11t~;: "l Y cómo
impedir que nos cubriera con un pérfido velo que poseía
Tom6 armas de una panoplia pegada de la pared y nos te va, mi pobre viejo?»
Gimió: 1(Basta. por la. Virgenfo
la virtud de ennegrecer la más cabal blancura. Todos los arm6. ~Pgtln nuestros uniformef.l.
médicos han sido agotados para destruir el maleficio. Los
Entonces S ,riol se volvió paternal; le solt ·1 det&lt;)d 1s la,
Rt&gt;eibí 1,n mosquete- ,. nn sable. Potvin nn · gig,nt.eRco
hábiles encantamientos han fracasado ante su misterioso fnRil con bayone-ta. v Roriol. no encontrando la. qne ne- li~uras., le hi~o sentar1 le tuteó, ypJ.ra. repor1erlo, nos
poder; negras nos hemos queda.do y negras seguiremos cesitab~., se apodPr6 dP una ni~tola. de genrla.rmerfa que pusimos inm~d1atamente á preparar un no ivo ponche.
siendo si tú no lo remedias. Oh, Satán, señor omnipoten- ene:ancho en su cinturón y de una hacha de aborda3e que
El ladrón so3~g1du en su sillón, nos mirab·~. C,rn.ndo el
te de las tinieblas, sé generoso, compadécete de nosotras, a~taba encima d_e su cabeza.
líquido estu\'O á. punto, le alargamos una cop.l y bebimos
y devuélvenos nuestra piel de lirio.
á su salud.
tnPe:O abrió con precaución la. pw•rta del estudio y el
-Accedo á vuestros megos-replicó Satán, y vólvién- ejPrcito entró en el territorio sospechoso.
El preso b~hió tanto como un regimiento, pero como
dose al concurso, añadió con acento imperioso.
Cnando ostnvimoa en la inmPnsR oieza.. nbst,n1ida. &lt;le empe~~ba 1í amanecer, se lev:a~tó y con un aire muy for-Acudid á. -mi voz, negros espíritus de las sombras, cuadros enormeR, de mnebles, de objetos extraños é im• mal d1Jo: ((}!fo veo en la preclSlón de dejaros, porque ten•
bFnjas y hechiceros, gnomos, elfos y lutinos. Obedeced pn:-vistw, ~riol noR dijo:
go que volverá. casa.n
lo q 1e- o~ mnndo. Juntad vuestra ciencia infernal y preXos qnedamos muy afligidos· quisimos detenerlo r.n
")Ie nom hro á. mi mi8mO General. Formnmos Consejo
pa1·.nl uu nitro que á estas hadas devuelva su blancura.
de guerra. ~lÍ, lns rorn,.t&gt;ros, te vas á cort,ar la retirada al poco mis, pero so ex~us0 con C,mot::3Ía.
A este llamamiento del amo1 todos se aproximan en ac- enem:ig-o; es decir. á dar una vuelta á. la llave de la puerEntonces nos apretamos las mano.:1 y Soriol lo n,.ln 'llbró
titud humilde.
con la vela ham.a. el zaguán, gritando al último: ((¡cuiJ.ado
ta: tú, l1JA grn.naderos, vas á servirme de escolta."
-Señor, exclama una bruja. centenaria, horrible v des•
Ejecut:.P el movimiento ordenado, y luego me junté con con el paso de la puerta!n
dentada, el filtro que ha de obrar esa maravilla yo lo .co• _ el !JT'lll80 del ejército que efectuaba un reconocimiento.
IU
nozco, más para hacerlo, se necesitan, entre otras, dos
En el momento que iba á meterme detrás de un gran
Nos reíamos á carcajadas al rededor del autor del cuen•
co~as indispensables: la sangre de un ·recien naciJ.o y el hiombo. estalló un ruido .furin~o. "'fe- Ahnlnnr:o'i llPvAnd"I oo. Se levantó, encendió su cachimba y alladió p!antán·
car.1.1.ón·de un a.varo.
1:1iempre la vela en la mano. Potl;'in arnbaha. deatravesa'r dose enfrente de todos nosotros:
-Yen aquí, Puck-llamó SaMn 1 -t6 1 el más listo de rle un J?"Olpe de bayoneta el pecho dP un m~niquí, al cual
lt
lo mejor de todo es que mi historia es la pura ver•
mis demonios, parte en el acto y traenos lo que esta vie· Roriol descalabraba la cabeza á hachazos. Reconocido el dad. 11
GuY DE MAUPAs.,;;A:-iT.
LAS HADAS NE;GRAS

jn pi te. R')ba IS la madre fe}i,1; sn tierno hijo y r;15&gt;g-1. con
tu puñal el duro pecho del aviH'ü.
Puck, desnparece en una espiral do hnmo. Ante 0 &lt;le un
cuarto de honl vuelve triunfante co11 lo pt'did,1. E 1ton·
ces la vieja prepara los ingwdientes y pronnnci:\ Jo .. conjnros. DdSpués lo echa todo en un caldero y rl•vuulv~ los
tizones para cocinar el .brevajri, m t~culll'l.n lo form \~ cabalístiCM. Brilla la lnmbre y ,co:nienza de nnu,·o Id. ronda infernal en torno de la hoguera. CJ.da vez son má:3
violenta, la.&lt;; llamar11.das; pinos enteros se retuPrcen con
e-stallidos lúgnbres, y la vieja no cesa. dd ntiim.r el fuego.
El cr.l.ter tiembla. de placer como renaciendo!'. nna. 1111ev;\
vida; los diablos mismos admir;m la inten~itlad dt!l in•
cendio y es milagro que no se fundJ. el cahll:lro, que ya
está casi blanco.
-¡El alba, el alba!-exclaman varias D"OCes, y por encanto desaparecen todos. L!\ vieja, ya montada en su escoba. les grita desde muy alt.o:
-Si el corazón del &amp;\'aro ee ha ablandado, el filt.ro es
bueno, y beb.éndole, re~obraréis \'Uestra blancura.

••

4

r

LA.SFRESAS

I
Una mailana de Junio, al abrir las ventanas recibí en
-el rostro una ráfaga de aire fn:-sco. Durante la noche había estallado una violenta tempestad y el cielo azul pa•
recfa·renovado y embellecido tras la furia de la to1•
menta.
Loa techos y los árboles estaban mojados todavía por
la lluvia, y de los jardines inmedia.t.os se exhalaba un
marcado olor á. tierra húmeda.
Vamos, Ninon, exclamé en tono alegre, ponte el sombrero. hija mía.
Ninon batió palmas y acabó de vestirse en diez minu•
tos1 lo cual es muy meritorio, tratándose de nna coqueta.
de veinte afios.
II
¡Cuántos enamorados han paseado eus amores por
aquellos bosques!
Son allí interminables los senderos, y la tierra está cubierta de una alfombra de finísima hierba, sobre la cual
el sol, penetrando por el follaje, lanza vivísimos reflejos
de oro.
Y hay caminos estrechos y sombríos eu los cuales es
preciso estrecharse al pasar, uno contra otro.
Ninon, que había abandonado mi brazo, corría como
una cervatilla, muy satisfecha al sentir en sus tobillos el
cosquilleo de la hierva. Luego volvía ámi lado y se col•
gaba de uno de mis hombros, fatigada y cariñosa.
El bosque se extendía como un mar mfi.nito en el que
se agit.aba un inmenso oleaje de verdor.
-¡ Fresas! ¡Fresas!. .. exclamó Ni non saltando una zan·
ja como una cabra fugitiva y registrando la espesura.

III
Pero no eran fresas, sino fresales Jo que había visto.
Ninon, sin miedo á los insectos, por los que tanto ho•
rror sentia1 paseaba sus manos por entre la hierva, levantando todas la.e hojas y desesperada por no encontrar
en parte alguna el fruto apetecido:
-¡Se nos han adelantado!~jo haciendo un mohín de
despecho.-Busquemos bien y encontraremos algo.
Y nos pusimos á. buscar con una conciencia inrreprochable.
Con el cuerpo inclinado, el cuello extendido y los ojos
fijos en el suelo, íbamos andando despacito, sin proferir
ni una palabra' y olvidados del bosque1 de la sombra, del
silencio y del camino que recorríamos.
No pensábamos más que en fresas.
Recorrímos así más de una legua, encorvados y diva•
gando de izquierda á derecha. Pero no se veía en parte
alguna ni una sola fresa.

IV
Habíamos llegado á un ancho talud sobre el cual caía
de plano el sol. Ninón se acercó á. el, resuelta á. cesar en
sus investigaciones, cuando de pronto lanzó un agudo
grito. Acudí asustado, crey~ndo que se había herido, y la
encontré sentada en el suelo.
-Mira-me dijo sefialándome con el dedounadiminu•
ta fresa del tamaño de un guisante y madura por un só~
Jo lado-cógela.
-No-le contesté sentándome junto á ella-tú la has
encontrado y tú debes cogerla.
-No cógela tú.
Tanto y también me defendí, que Ninón se resolvió á
cortar el tallo con sus uíias. Sin embargo~ después surgió
una nueva dificultad cuando se trató de aecidir cuál de
los dos se comería aquella fresa que tanto nos había cos•
tado encontrar.
Ninón quería que fuese yo el elegido¡ pero me resistí
con entereza. Luego, de concesión, acordamos partir la
fresa en dos.
Ninón se la puso en los labios y me dijo sonrriente:
-Vamos, t6ma tu parte.

111

Así lo hice sin saber á punto fijo si la fresa fué partida
fraternalmen'te. Tampoco sé si llegué á. saborear el delica•
do frllto, por lo bien que me supo la miel del beso de
Ninón.
V
El talud estaba cubierto de fresales pero de freeales de
verdad, la cosecha fué abundante. HS.:bíamos puesto en
el suelo un pañuelo blanco, jurándonos solemnemente
depositar en él toda la fruta, sin probar de ella m un só•
lo bocado~
Después de terminada nuestra. tarea, nos dedicamos á.
buscar un sitio apropósito para almorzar y á. p0cos pasos
de distancia descubrí un precioso nido de ho1arasca.
Dejé el pañuelo en tierra y nos pusimos á admirar la
belleza del paisaje.
Xinón me contemplaba con ojos centellantes, y al ver
reflejado mi carifio en mi mirada, se inclinó hacia mí,
.tendiéndome sus manos con un ademán de adorable
abandono.
El sol brillaba en todo su explendor sobre el follaje,
lanzando reflejos de oro á. nuestros piéa.
Almorzamos al fin; pero cuando buscamos las fresas
para comérnoslas, notamos con gran eetupor que nos ha•
bíamos sentado precisamente sobre el pañuelo que las
contenía.
EMILIO Zou. .

El desprecio es el recurso del os paruenu.R, de los preten·
siosos, de los feos iraciosos y de los tontos; la máscara
bajo la cual se abriga la nulidad y algunas veces la vileza, y que dispensa de todo talento, juicio y bondad.
A.Li,-o:sso

DAUDEJ'.

LAS TRES HA.DAS

Todas las hada~ habfanse reunido alrededor de la
cuna ..... .
. El padre y la madre escuchaban enternecidos y silenciosos.
-Nin.o-dijo una de ellas-tú serás apuesto, hermoso,
gallardo. ¡t-;erás héroe! Cefl.irá tu frente doble corona de
oro y laurel. A tu presencia estallará en _entusiasmo la
multitud. Innumerables admiradores seguid.u el carro
de tus triunfos. Harás reír y llorar, provocarás en el af•
ma de los pueblos ya la ternura, ya el espanto. Desga•
rrarán los poetas sus perlas á tus pies. Acordarán los
mtlsicos sus lires para cantar tus alabanzas. Serás amado por cien heroínas ......... El pw1al y el veneno no po·
drán nada contra tí; tu renombre salvará Océano y mon•
tañas .
La madre cayó de rodillas dando gracias á las hadas;
pero la puerta abrióse de pronto y apareció el hada de las
glorias eternas.
-No puedo-dijo-compartir ese agradecimiento. )le
habéis Olvidado, y en castigo, he aquí mi predicción:
Las coronas de oro serán de cartón; reirá, amará, llorará.¡ pero á voluntad de otro. Los que le aclamen, rehusarán luego su íntima estimación. El pueblo, del cual
será ídolo, lo romped un día en cien pedazos ó lo encadenará al carro del nuevo triunfador. Las coronas ele
laurel SP cambiarán en coronas de siemprevivas, y morint en el olvido y pasará. sin deJar huella.
-¿Qué será entonces mi hijo?-gritóel padre aterrado.
-8erá cómico.
Pero el hada de la muerte se apreeuró á exclamar
-'No te importe. niño infeliz; yo t;e vengaré ... ... Des•
pués de tu muerte yo me valdré de tu recuerdo para ha.•
cer difíciles los Primeros p_asos de cualquier otro artieta.
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Es un mar de pizarra, con una multitud de florecimientos de nieve¡ es un mar gris oscuro, en mil puntos
en donde estallan copos de espuma,
Chente Quiroz me llamó poeta niílo.
No me subleva el adjetivo. Victor Hugoda ese nombre
al formidable ancianQ Homero.
Pero en el Océano me siento·· nifio. Siento siempre
aquella primera impresión de las potentes aguas inmen•
sas. Siento io q'Q,e tan admirabiemente expresó Pierre
LotL Me miró chico y pobre ante tanta grandeza y tan•
ta riqueza. Una onda me canta la Pterna canción de la
espersnza1 y otra me repite la salmodia misteriosa de la
muerte.
Me acuerdo de los tristes poetas, de los p,ílidos soñadores. Me acuerdo de los que van sobre el mar 1 de los
que tienen su pensamiento y su corazón expuest.os á los
golpes del ala de la tempestad ..... .
Allá va una nube. ¿A dónde va? Es caprichosa como
una mujer. Son tres hermanas: la mujer, la onda y la
nube. A la primera la increpó el Padre Eterno; á. la sesegunda el poeta Shakespeare. La tercera, es la polifonne
errabunda de la región azul.
Se mueve como el corazón esta gran miíquioaque arras•
tra el navío. Es un organismo esta casa flotante. Tiene
aorta, nervios, pulmones: yalláenloalto del mástil, la
bandera de las estrellas, la bandera dela Libertad.
¡Bendito ~eael Dios de los errantes, la Providencia de
los viajeros!
¡Bendito sea El que manda it Tobías el arcángel, á Colón los líquenes de América, á Dante la soberana figura
del dulce Virgilio!
RUBÉN DABfr;,.

-

LAIT ANTtPBÉ.LJQIJI: -

LA LECHE ANTEFÉL
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mezclada con aguil,

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ROJECES
&amp;

~oleúti•~

Eatreñh:nlento,
3uqoeoa,
lestar, Plladet: gúfrlll.
Conge■tlone•

radoa 6 prevei.idoe.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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�EL MUNDO

114

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.
TelHono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se re1acion.e con 1 la Reiacción, debe ser dirigida al
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T o do pag o debe ser precisamente adelantado.
. RÉGIBI'RADO COMO ARTÍCUW DE SEGUNDA CLASE.
~~~

tto-ta, ellitttrhtle,.
fa alimentación g d trabajo.
Se ha puesto en esto~ días al debate un viejo tema,
siempre de interés pSlpitante: la escasa alimentación de
nuestras clases populares. Reveladoras estadf.sticas han
demostrado que existe un desnivel notable entre la suma de sustancias nutritivas de que dispone la población
de la Repóblica y el esfuerzo reclamado de un pueblo
q•e pretende alcanzar un cierto grado superior en el desarrollo de su riquez:.. póblica.
Los pueblos trabajadores son losqµe poseen una nutrición completa y el nuestro no se encuentra en este caso.
Así, para no referirnos sino á la ciudad de México, vemos que el consumo de carne no 11ega á, cinco onzas por
habitante, promedio muy lejos de ser satisfactorio.
Observaciones prácticás hechas en las fábricas, han
comprobado que el obrero que mayor cantidad de labor
arroja es el mejor alimentadQ, y que así como en algunas
naciones del viejo mundo hay una relaC'-ión constante entre el precio del trigo y el número de defunciones, de
igual modo existe un enlace de causa á efecto entre la nutrición y el trabajo.
Este problema de la poca energía del trabajo nacional
será una de las rémoras con que ha de tropezar siempre
nuestro problema econórilico. Necesitamos fortificar esta
red de nervios lacios de nuestro organismo social.·
Es hecho que llama la atención de los modernos sociólogos cómo el trab.:i.jo de ciertos pueblos y de ciertas razas ofrecía proporción superior en el periodo de la esclavitud que en la époM moderna d9 la libartad de las contrataciones. El pueblo.que const.ruyú las pirámides yace .~n un sopor de eiglo:3, no siendo ya estimulado por el
látigo.de los faraonee.
As·usta verdaderamente la magnitud de tal obra, cuando se piensa de que dos mil hombres fueron empleados
durante tres años eti trasportar una sola"piedra de E lefanfantina á Sais (Herod.oto), y que paraedificaruna pirámide fué necesario el esfuerzo de 360, 000 hombres en el espacio de 20 años (Diódoro de Sicilia ).
Pero en aquellos tiempos el trabajo humano era derrochado insustancialmente, con locas prodigalidades; mientras que en la época moderna, cada unidad humana es
economizada prq.dentemente. El hombre se ahorra la
actividad vital no se desparrama en disparatadas em~resas. Cada existencia tiene su c,uenta corriente abierta én
las fuerzas activas de la creación, y la suma anotada en
el Haber de sus funciones musculares ó intelectuales, tiene su contrapartida en el Debe de la reparación de las
fuerzas perdidas en ·l a tarea general.
Lo que el trabajo impuesto arrojaba con estériles .mcrificios de vidas, la civilización lo realiza en virtud de
la ley de _la economía de la naturateza, que quiere que
las espe~1es no puedan desempeñar las funciones que les
están asignadas, síno bajo la condición de conservarse y
multiplicarse, según una frase de Molinari.
En tanto que una reparación vigorosa no fortifique la
extrema debilidad fisiológica de nuestras clases ¡ n ferio•
res-es decir: en tanto que la alimentación sea como has•
ta hoy deficiente-la total adición del trabajo de la Re~ública, se arrastrará penosamente aplastada, á semeJanza de las víctimas fanáticas del Indostán por el carro
del ídolo deJagrehnat, por el p_oderoso motor de nuestro
progreso.

1~

1
1

'

fas nlarioncs rnmcrrialrs mire .ffiffiro q Jog
l!tslabog Hnibos.
Ya se han iniciado en la vecina Rep_ú blica las reformas arancelarias que el triunfo dél partido proteccionista habría necesariamente de traer consigo. Hasta ahora
las dos cuotas que de algún modo pueden afectar á nues•

tra producción nacional, eon laR que se se refieren á las
frutas y elganado. En cambio, los nuevos derechos que
se anuncian á los minerales no harían otra cosa @ino
alentará los industriales americanos dispuestos á fiiar su
residencia en nuestro país.
Como hemos dicho ya en otra ocasión, al prepararse la
lucha electoral en los Estados Unidos, la situación de
M€xico es bastante ventajosa "()ara ser influenciada por el
triunfo de cualquiera de los dos partidos que se disputaron el poder, y no es hacia este lado ciertamente por
donde se descubre peligro alguno para nuestras finanzas
nacionales.
Se ha hecho observar en estos días que la tarifa Mac
Kinley, vigente en 189t, no afectó al tráfico entre los dos
países, y solamente &lt;lió por resultado la creación de industrias nuevas, que han aumentado por notable modo
la suma de nuestra rique1a pública.
En la tarifa americanade 1891 quedaron libres de derechos los siguientes productos de exportación mexicana
á los Estados Unidos: café", henequén, cueros, fibra y hu•
les, que forman la base de nueftros envíos á la República del Norte. ¿~fodificará el actual Presidente su &amp;nterior políticaeconómica?
A juzgar por las reformas que nos anuncia la prensa del
otro lado del Bravo, el movimiento proteccionista será
detenido en sus avances por laopínión popular que en la
última campaña del sistema se mostró muy descontenta
por el enorme aumento que habían sufrido las mercan•
cías destinadas á satisfacer las primeras necesidades. No
es de ~reerse, por este motivo, que la administración que
debe inaugurar sus funciones el mes de Mar¿o próximo,
extreme la nota de.su programa fiscal.
Por otra parte, el sostenimiento del talón oro, seguirá
proporcionando á nuestros exportadores una buena pri ma-suerte de proteccionismo creado por los países que
han adoptado el metal amarillo-en favor de los Estados
de moneda de plata.
Las próxiroas sesiones del Congreso Americano nos dirán ¿entro de breve espacio de tiempo, si nos equivocamos.

lllttlítica &lt;Thtneral.
RESUMEN.-La r evol u c lón d e Creta. -lmpaci enc ia d e
los cristian o s y c rueldades de l o s t u r cos.-Et Rey
J o rge y sus nobles am b i ci ones. -La paz e urope a y
las disidenci as de l o s g a bin etes. -Pri ncipi os del
fin en el Imper io Otoman o . -Concl usi6n .

Pacieatemente esperaron los habitantes cristianos de
la isla de Creta las prometidas reformas que las potencias
europeas habían impuesto á la Sublime Puerta, para hacer cesar el estado de excitación y de anarquía en que por
largos meses se agitaron el año pasado. Las hondas heri•
das que abrió la cimitarra musulmana se iban cicatrizando; los pechos se dilataban con la risueña esperanza de
mejores díM-; la,g madres sin ventura secaban el llanto de
SUB ojos, y todos sonreían al halago de un hermoso porveQ.ir, libre de sombras y salpicado de arreboles, aunque
fuera bajo el yugo otomano que no habían logrado sacudir, pero que haría mis suave el manifiesto amparo de los
árbitros de Europa.
¡Vana ilusión é inútil esperanza! En medio de la gene ral espectación queansía el remedio á los males tradicionales que aqui:!jan á 103 súbrlitos cristianos del Sultá.n,
estalla un u nevo motín, forjado probablemente en las antesalas de palacio, ó engendrado en el tenebroso corazón
d"el tres veces pérfido Abdul-H::i.mid, y la sangre vuelve
á correr á torrentes, y el fanat.ismo turco y la crueldad
salva.e de la soldadesca vuelven :i regar de· cadáveres las
calles de Canea, y la infeliz Creta se retuerce en las convulsiones del martirio á que la sujetan sus infames verdugos.
¿A. dónde volver los angustiados ojos, si la civilización
cristiana permanece indiferente y muda ante esas escenas de horror y de matan?.a? ¿:í quién pedir auxilio cuan•
do se ha visto que no bastan 1as manifestaciones platónicas ni las protestas pacificas, para desarmar el br.1zo del
fiero otomano que hiere de muerte al infeliz arm enio?
¿dónde encontrar '.\mparo contra las hordas desenc.ide nadas de fanáticos que no conocen freno ni obedecen au .
toridad, ó son el ciego instrumento de los que mandan? ..... .

La sangre helénica hierve y acude "por sus fueros, los'
cretenses se levantan en armas contra sus enemia-os devuelven golpe por golpe, :t su-3 inícuos opresores, ºy fa' isla arde presa de general conflagración .

DOMINGO

21

OE FEBRERO DE 1897

Desde la cumbre del monte Ida, tumba ciclópea del di..
vino Hércules, se descubren las playa9 del Peloponeso,
se alcanzan á ver las costas griegas, y allí se agitan bra-zos fratefnales preparados á recibirlos; la insurrección
estalla, se proclama la indo?pendencia del dominio turco,
y en los campos y en las ciudades se habla de anexión al •
reino de los helenos. El rey Jorge ha escuchado sus clamores: lo que no han podido las grandes naciones que •
tienen la omnipotencia de la foerza, porqne el odio las
a.parta, y las rivalidades las dividen y los recelos las .
alejan, lo hace eJ soberano de un pa(s pequeño, lo inteii·
ta un príncipe que no ha mucho congregaba á loa pueblos•
para rocordar las glorias·inmarcesibles del eterno helenismo, por más que comprenda que la vida autonómica
de su reino depende de la magnanimidad de los poderosos, y apoya abierta y dtcididamente á los insurrectos •
cretenses, tratando de engarzar un nuevo y ,brillante
florón en su corona.

•••

Mas ¡ay! que si en su noble ambición e1 rey de Grecia se lanza á nuevM y atrevidas aventuras; no ve el abis•
moque se abre á sus pies; no ve que puede dar ocasión,,
á la temida guerra continental, y que al arrancar el primer gir6n del suelo otomano, amenazado de próximo é
inevitable repartimiento, despierta codicias dormidas,
"Oncupiscencias ocultas, que han. de oponerse á sus designios; pues ni se han puesto de acuerdo antes para el
descuartizamiento del suelo turco, nis~ han consul'tadolos intereses de los poderosos, pendientes de solución en
el viejo conflicto oriental, semillero d~ discordias y locode z~zobras continu.:1.s para loe gabinetes euro~oe.
Es verJa-l que Grecia parece alentada por _la Gran
Bretaña, y que no se puede comprender que so1a y aislada, contando con sus débiles escasas fuerzas, se atre- ·
viera por sí misma á intentar lo que ha menester del con curso de t0dos para lograrlo; es cierto que debe poseer·
algún fuerte apoyo para pretender romper á viva fuerza.
el tratado de B.~rlín que garantiza la integridad de Turquía; pero no ha ba.stado ese apoyo oculto ni esa simpatía manifiesta.
Si el golpe de audacia no ha llegado hasta el extremode provocar abierta guerra entre el reino helénico y el
imperio caduco de los Califas, es porque á tiempo las potencias han tomado pose'3ión de las ciudades principales,.
mientras las tropas enviadas por el rey Jorge desembar-caban y se apoderaban d-" los campos de Creta. Hubieran,
dejado á los contendientes abandonados á sus impulsos.
y ya la Tesalia hubiera sido invadida, pero también loaEstados Balcánicos, prestos ,t sacudir el yugo musulmán,
se hubieran levantado en armas y habrían dado nuevo
motivo-y ocasión a.l general di:3turbio.

•••

La revolución cretense viene á poner una vez tná.s demanifiesto, no las crueldades legendarias y pro~erbialesde1 Sultán, no su perfidia y mala fe de todos conocida, no _
sus maquinaciones torpes y sus astucias groseras para esquivar sus compromisos, si no l"a dificultad invenciblelas más veces que hay para que se pongan de acuerdo las
naciones poderosas del continente europeo1 siquier se trate de volver por los fueros de la civilización cristiana, villanamente hollado:. por los turcos, ó de apresurar la hora en que deaaparezca del mapa esa mancha que se llama.
el otomano Imperio, baldón infamante de la moderna
cultura.
Por un momento pudo creere-e que la chispa que brotaba en Creta, y que atizaba abiertamente Grecia y á hurtadillas como siempre la Gran Bretaña, incendiaría la
Europa en llama abrasadora, y al fin presenciaríamos Ja.
temida guerra _continental anunciada para la primavera
del pre~ente ano. Af?rtnnadamente para la cauea de la.
humamdad no ha ~ido así, y el sólo hecho de haberseabrogado las P?t.E:ncias el derecho de resol;ver el contlicto,
coa el consent1~uento del gobierno turco que se deja lle-var por su fatahsmo mahometano, es 1;1renda segura de·
paz.
Ya se habla de autonomfa concedida á Creta por unos,
ya se murmura "le aceptación de hechos consumados á ,
pesar de que aun no se llevan á cabo; ya se sabe de p~otesta~. de Inglaterra oponiéndose al bloqoeo de los puertos griegos que proponía Alemania, y al fin sucetlerd que
contra todos lo_'!! t~ados, com9 la RumelÍa Oriental se-s~gó hace diez ano.11 para um_rae al principado de Bulgaria, tendrá:n al fin q1;1e sancionar lo¡ signatarios del1
pacto de Berlrn la aneXLón de Creta al reino helénico.
:Un paso_ más Y~ COfflmma el anhelado desmembram1~nto, s1 Francia. acepta la ocupación británica del·
Egipto, :y no_ hay q111e1:1 se oponga á que el estandarte dell
ágmla b1cíp1_te de Rusia flote orguUoao , sobre la BasHi.ca..
de Santa Soha.
X.X. X.
18 de Febrero de 189,.

EL IDEAL DE LA MUJER EN LOS DIVERSOS PUEBLOS

Según el clima, la raza, la educación y las constituciones de cada pueblo, la mujer se forma del hombre un
ideal diferente y lo acaricia é incuba, hasta que puede 6
-oree poder realizarlo. Ama ó aborrece, se entrega ó des•
defia, se casa ó se condena al celibato, según que encuentra al paso ese tipo supremo, que en sus ensueños se ha
forjado, ó que no tropieza sino con adoradores que chocan con él ó lo contradicen.
La mujer americana es el más viril de todos los tipos
íemeninos. Sedienta de libertad é independencia¡ refractaria á las esclavitudes del hogar; anhelante de los dereGhos y funciones políticas; tendenciosa al trabajo persona.} y al ejercicio de lM profesiones que el hombre ha
querido reservarse; su idea es análoga á. los ideales masculinos, SUB aspiraciones, las aspiraciones de hombres; sus
prefe..-enc!as, las preferencias varoniles. De ahí que profefi!6 el culto de la fuerza y del éxito; de la fuerza económica representada por la riqueza, de la política representada
por la posición social; de la fuerza física, representada
por la estatura a1&lt;entajada, 1a estructura atlética, la salud y la exhuberancia de la vida en general y del trabajo
en particular. Pocas mujeres como la americana, gozarán
con ios espectáculos atléticos y los ejercicioi exportivos;
pocas también se alucinarán á. ~nto extremo con los
títulos nobiliarios y académicos ó militares y con 1as condecoraciones de sus pretendientes, manifestaciones todas de fuerza personaló social, más ó menos real. Una
caricatura típica representa á una millonaria yankee en
busca de m_arído. ¿Qué le exige? ¿amor? ¿virtudes? ¿sumisión? ¿ternura? ¿b!;!lleza? No¡ le exige una proeza, un
tour de force, una hazaii.a especial. Los pretendientes ponen manos ,t la obra: el uno inventa la navegación aérea,
el otro un buque submarino, el de más allá. da la vuelta
al mundo en cuatro pies. La divina yankee no se muestra eatisfecha, é imponeú como condición ltirna paracon~
ceder su mano, el obtener pronto y bien la comunicación en el teléfono. Los heroicos aspirantes se retiran
desalentados ante el imposible que de ellos se exige. A
parte de la fisga á Jas sefioritas de la Oficina Central, la
caticattira pinta todo un estado de alma y todo un fondo
de carácter. Para conquistará una americana, es neceeario ser alto, robusto, colorado, sano; es preciso además
ostentar un título nobiliario 6 social¡ ser mayor cuando
menos, ya que no conde ó marqués; es iadiepensable invocar una hazaña cualquiera, un ayuno de cuarenta. días,
un viaje al polo, un golpe de bolsa, una función pública
elevada. Y ;ay de aquel que se arroje á sus pies palido,
moribundo, extenuado.de amor! puede estar cierto de ser
desairado y basta deepediio. Más probabilidades tienen
de éxito Fitzsymonds, auDque burdo, 6 Roberto Lee,
aunque ancian"O, que todos los Romeos y todos los llarius
de la tierra. Esto no impide que sean las esposas más
fieles y abnegadas que pueden darse.
La mujer inglesa, como tambien el inglés, buscan ante
todo y sobre todo la corrección. Una juventud arreglada,
u.na vida laboriosa y metodizada, la consagración de la
existencia á un fin'noble y útil, modales y continentes
irreprochables, tales son las dotes que e:x:ije á su esposo
y tales las cualidades que impone á sus pretendientes.
Los espasmos, las expansiones, los gritos, los gemidos, la
melena hirsuta, el traje desarreglado, la ociosidad ó el desaseo fracasan invariable é inevitablemente ante una inglesa. Quiere que la amen de un modo tranquilo y apacible, prevee las exigencias del hogar, sueña con él y as·
pira á él y busca la forma de las manifestaciones del afecto compatibles con la fundación de una familia, y con la
educación de los hijos; huye, por consiguiente, de todo
·1• excesivo, de todo lo teatral, de todo lo trágico; quiere,
en suma, un jefe para la familia y no un galán joven para el escenario. Lady Byron, inglesa, jamáa entendió á su
marido ni pudo vivir con él, y la condesa Guiccioli pudo
soportarlo y fué feliz á su lado entre los gritos trágicos y
las crisis nerviosas, que el uno y Ja otra se procuraban,
y se hacían mutuamente lanzar. La conquista de una inglesa supone cualidades y medios peculiares, circunspección, modera~ión, corrección, y hasta algo de respetuosa timidez. El matrimonio inglés es monótono:y serio,
pel"Q....idealmente feliz, y fecundo .
En Italia, las cosas pasan de otro modo. La italiana ea
ardiente, tumultuosa, apasionada. Tiene en :el espíritu
un declive acentuado hacia lo trágico. Ama y quiere ser
amada entre torrentes de lágrimae y explosiones de ira.

115

EL MUNDO

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

Es celosa hasta la locura, riñe _c on su amante y con su
marido¡. buscaén ellos antes adversarios que compafieros.
El tipo físico preferible para ella es e_l del condollieri 6 el
del contrabandista. Ojos negros como la noche, cabellera
selvática, traje descuidado y rico; nada le importa que
su preferido lleve negras las uñas, si con ellas puede desgarrará su enemigo; cuando está á su lado, disimulada·
mente le busca el puñal en la cintura, como buscan las
ingle~s laorquideaen el ojal del frac de sus prometidos.
A la italiana se la conquista como á u na fortaleza, por
asalto. U na audacia la encanta, el peligro la atrae, la
contrariedad, la estimula. Hay que pasar sobre las resistencias de la familia, sobre los celos de los rivales, sobre
las convencione3 sociale3 y enamorarla tocando safarrancho, á tambor batiente y bimdera desp lega.da. El matrimonio italiano es turbulento, accidentado y extraña los
atractivos y 103 gocas de tolo lo pintoresco.
La francesa es en materia de amor es esclava del buen
gusto y del qué dir,ín. Generalmente no escoge su marido;
se lo escogen sus padres. Pero para amar á un hombre lo
primero, lo principal, casi lo único que le exige, es que
no sea ridlCulo. La cualidad que las domina, que las
subyuga, es el sprit¡ es el buen gusto del talento. Elegan~
cia en la persona y los modales, aventuras de juventud
finM, discretas y de buen tono; posición social visible
dentro del buen mundo, son atributos indispensahles pa•
ra seducirla. Ya casada y madre de uno 6 dos hijos, vive
sin cuidarse de su esposo, como él sin cuidarsese de ella,
y &amp;iguen siendo dichosos si el marido observa las buenas
formas y delante del público la trata con finura y distinción.
~ Para conquistará una mujer mexica:na se necesita saber inspirarle compasión. Es fuerza aparentar sufrimiento físico ó moral, aparecer desgraciado ó perseguido, presentarse á sus ojos como buscando protección y amparo.
Los aires de conquistador le repugnan, las suficiencias
de fatuo le chocan, le. ostentación de poder, de riqueza,
de fuerza en cualquiera de sus formas, la dejan fría. La
mujer mexicana comienza á amar en cuanto empieza á
consofar; la forma fnndamenta.l de sus afectos es la termua; una lágrima es para ella mál!l elocuente que un poema; hay que suplicar, que~mplorar compasión, que l)Cdir
gracia. Los fanfarrones, los vanidosos, los fatuos, fracasan y sorprende á cada paso ver á mexicanas bellas y vigorosas como Juno, casadas con seres enfermizos ·y enclenques; á herederas ricas como cresas unidM á escribientes de juzgado menor; á aristócratas intransigentes
fundando hogares con bohemios y advenedizos. Y es que
la mujer mexicana nació para madre y es el modelo de '
las madres; que es toda abnegación, sacrificio, martirio;
que sólo aspira á proteger al debil, á, amparar al desvalido, á consolar al desgraciado y que es una síntesis de las
más altas y excelsas virtudes femeninas.
Por eso no hay madres ni esposas como las mexicanas
ni hogares má3 tranquilos y felices que los nuestros.
DR.

M.

FLORES.

Febrero de 1897.

No se habla jamás tanto de cuestiones coloniales como cuanao se las ignora.
, Eugenio Etienne.

**•

En el curso de los destinos humano.s, el caracteres de
mayor peso que el ingenio y la tenacidad del genio.
Andrés Lebon.

•••

Para colonizar, no Vasta tener el suelo, el fierro y el
oro, se necesita cabeza, corazón y brazos.
Un Africano.

•

**

Un pueblo que trabaja, con las funciones públicas y
las pone á su fa.vo:c.en.almoneda,.. no merece Bel' lib.re.
G. B_oi$sier.

*
**

Se necesita ser religioso para cambiar de religión.
Conde~n Diu.ru.1 .

Sección clentifica y recreativa.
He aquí la lista de loShombres públicos más notables
que han sido asesinados durante el presente sigla: el Czar
Pablo en 1801 ¡ el Sultán Selim III en 1808; el Presidente Kapodistias, de Greccia, en 1831; el Duque Carloe de
Parma, en 185-1; el Presidente Salnade, de Haytí, en 1860;
el Presidente Lincoln. en 1865; el Príncepe Obenowich,
de Servia, en 1868; el Príncipe García Moreno, del Ecuador, en 1875; el Sultán Abdul AsisChan, en 1876; el Pre·
sidente Gardfi.eld, en 1881; el Czar Alejando II, en 1881;
el Presidente Carnot, en 189-1 y el Shahde Persiaen·1896.
-Asegura un filósofo, que la materia no es más que
energ:ía mental convertida en masas susceptibl¿s de ser
percibidas por loe sentidos, así como el agua es el resul
tado de la mezcla de gases invisibles.
-La planta del Espíritu Santo ó peristtria ala.ta, es wia
planta originaria de Centro--América. El tallo de la flor
tieue de 5 á 6 pies de alto y en su extremo superior tiene
numerosas flores blancas y fragantes de figura de Tuli_panes y que se asemeja~ á pak1mas con las alas extendidas.
-Se da el término genérico de humus á una agrupación de sustancias muy aliadas entre sí que forman l:t
materia orgánica del suelo. El color del humus varia en•
tre gris amarillento y negro, y contiene principa1men1e
carbono, hidrógeno y oxígeno. Su cualidad principal
consiste en poder fijar la armonía que resulta de la des·
composición de las materias vegetales.
-La tinta de China se fabrica de hollín del humo de
sesame mezclado con goma animal; tambien cont,iene un
2 p8 de alcanfor quemado y una pequeña cantidad de
perfnmPt.
-Desde el punto de vista comercial los únicos páíses
que produ.cen el añil son la India inglesa y la América
Central. El distrito de la principal producción en la India es el de Bengala, cuya coseeha no baja de 80,000 quintales al año. El añil puro es de un color azul obscuro, casi purpurino. Su gravedad especifica e~ cerca de 1.50. E3
insoluble en el agua. Cuando se restrieg~ algun 1. suhs•
tancia dura con un cubito de añil, deja una huella bri~
llante color de cobre. No tiene olor ni sabe&gt;r.
-El metal 11amado Indium fué dr::scubierto en 1863, por
Reichter y Reich. Se encuentra en el chistNfüa de S.1jonia y en Maine. Puede también prep:-1.rar.ie con el zinc
crudo por medio del ácido nítricj y am )nia. Su peso
atómico es, de 113,6, Su gravedad específica es de 7,421.
Se derrite á los 349° F. El indium tiene un lustre de plata azulado y parecido al plomo, el cual se· asemeja también en suavidad y ductilidad.
-La Ravenala de "Madagascar se conoce también con
el nomb~ del arbol del viajero. E3 una planta del orden
de las musaceM y difiere. del plátano común en la circunstancia ie qne las hojas, que tienen de 10 á 1-! pies de
largo, sólo crecen en dos Hneas opuest9.s del tronco for mando un ab'l.nico gigantesco. El tallo de las hojas c0ntiene, en toda época del año,_mis de dos libras de agua
pura y agradable, de suerte que donde quiera que crecela Ravenala no hay peligro de padecer de sed, por árido
y seco une sea el terreno.
-C,:mstantinopla tiene una población de 680,000 habi•
tantes.
-La. primera miquina de escribir fué Rogistrada en la
oficina de patentes de W áshington en 1858.

L'l- isla del Halcón, en el grupo de Tonga, ha estado
jugando escondite con los exploradores ingle~e s y franceses desde 1889. Algtrnas veces aparece sobre el mar cu~
bierta de verdura, con costaselevada'3 y bien definidas y
á los pocos años se hunde, sin dejar el menor rastro tras
de sí. En otras ocasiones asoma solamente la punta de
una roca sobre 1~ que se estrellan las olas y derepente
vuelve á aparecer en to:lo su esplendor, vestida de arbustos y de flores.
El pueblo de los Estados Unidos emplea 900,000 personas en el servicio de sus 1,890 ferrocarriles. Este ej¿rcito de la paz es igual al ejército permanente de A.lt-mnnia. Según datos exactos, en-1890, esos ferrocarriles tr:tsportaron 600 millones de pasajeros y 800 millones de toneladas de carga.
Teóricamente hablando, todos los súbditos ingleF@".
e.at.á.n..Qbligados á servir de verdugos, siJuesen llamri&lt;l•·~
al efecto por la autoridad correspondiente. El sueldo d, ·
que disfrutarían es de una libra esterlina á fa Ff'-mMHjl,
con el aditamento de dos libras esle¡lina deepués de rn~a
ejecución.

�,
DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

EL MUNDO

116

Generaljuan Manuel Flores, Gobernador de Durango.

Ingeniero José N. Rovirosa.

UN ALMUERZO CON CASTELAR

D¿sde que he sabido que la admiración franca é ingenua es de mal gusto, y que la señora de Lockroy se reía
con todas ganas de los que llegaban á casa de Victor Hugo temblando del sagrado terror del dios, tengo ya mncho cuidado en enfrenar mis nervios, y suelo hacér ti. los
grandes hombres ,t quienes con placer besaría la mano y
daría un fuerte abrazo, saludos bastante correctos. Castelar ...... ¡cómo sallaba yo, desde el principio de mi ju,ventud, en llegar á ver aigún día la faz del hombre de la
maravillosa lengua! Oírle, mirar los vivos ojos suyos·
bajo la gran fretite y sobre los · grandes bigotes que la~

ilustraciones han multip:icado por todos lo~ puntos del
m1M1do: esa era la esperanza que alguna vez debía cumplirse.
Venir á España á. no conocer la Alhambra, y el Museo
de Pinturas ...... y á Castelar, es no venir á Esi;&gt;aña. Hay
que ver á. este pontífice, y hacerle la reverencia y oír el
acento de esa voz que ha resonado por toda la tierra. A
Ja verdad no íué poca fa impresión que sentí cuando, al
llegará mi fonda ayer mañana, encontré una esquela, de
letra que me era muy conocida, y que decía así:
&lt;(Mi querido Darío: tengo encargo del Señor Castelar
para invitará u•ted á que vaya mañana eábado, á las do ce y media, Serrano 40. Le he dicho que yo no puedo
acompañará usted, pues me resiento del reuma.-Su
constante admirador y buen amigo,-R DE C:.\.MPOAMOR.
Con gran sentimiento de no tener la honrosa: compafüa del ilustre poeta y bondadoso amigo, fuí puntual á la
cita. A las doce y media subía las escaleras que condu·
&lt;:en á la morada del monarca iutelectual. Soy franco en
decir que al ve1 de pronto en la puerta, sonriente, afable,
á Castelar, que me tendía la mano, me poseyó la emoción
aquella de Ileine delante de Grethe, y de Amicis delante
de Víctor IIugo; y mi saludo fué quiza suficientemente
correcto. Al~o extrahumano estaba delante de mí; veía
por fin al divmo parlante, al mago rey de la oratoria.
:Felizmente eetaba cerca de él un Diputado liberal, de
barba grie, mortal como yo, y hubo la presentación del
caso, durante la cual mi ánimo se calmó y pude contemplar el genio con tranquilidad.
Deseo á las personas de mi cariño, en especial á mis colegas que hacen versos simbólicos y son nerviosos y vehementes, que cuando hagan sus visitas á los hombres
gloriosos que conmueven, se encuentren siempre con diputados liberales de barbas grises.
Muerto Víctor llugo, - Carlo Magno, Emperador de la
barba florida!-no hay testa coronada que el mundo- admire más: Castelar es de aquellos predilectos cuya sombra alcanza á toda la tierra.
Famas de poderosas alas y largos clarines, han sido las
badasde su cuna. Su nombre y sus victorias se han es•
crito en todas las lenguas. Nueva York pesa en balanzas
de Oro su frase pletórica, y París que le ha hecho pariaiense, como ateniense le haría Atenas, le llama cher mmtre; canción lisonjera que el gallo de Galia no can~a á
ningún otro extranjero en nuestros días.
El estudiante inglés solicita su lección; el diario alemán
que le combate lo hace con el caeco en la mano; Roma le
t1onr.íe; por su escalera suben todos los grandes de España que se d;scubren ante la luminosa realeza de ese republicano que ha hecho que 'miren con ojos simpáticos
su República, tanto el viejo león monárquico, cual él sa,cro cordero pontificio. El orador es lo primero, fero no
es todo el orador en Caste lar. Su fuerza principa consiste en su organismo de apóstol, en que encarna un ideal,
-en que pocos caballeros de los pueblos han podidn escribir en su escudo con más verdad y brillo qu é l estas pa·
labras: LlBERTAD. El sinfonista de la histor ia, el evocador
de épocas y el analista lírico de imperios y reinados¡ ese
lo conoce toda la humanidad contemporánea qu e ha
:abierto los ojos á la constelación espiritual que ilumina
-este siglo.
Jamás ha brotado la palabra humana con mayor can-

Rt:BE:s-DARÍO.

EL MUNDO

117

j

Muerto últimamente.

dal¡ jamás la idea ha teni&lt;lo órgano de tan enormes fusiles1 sonoros trompetas, tubus inauditos, armonías excelsas y pasmosa~.
Castelar ciega . Leído, es como leer el Niágara: un Niá·
gara prismático y musical. ¡Qué oleaje de pensaruientos;
qué espumas de adjetivos; que corriente soberbia de co·
lores.
. Queda su obra, su prodigirnm producción, confusa,
enorme, como una selva. El mundo seaüwira de que haya habido boca humana por donde haya brotado tal
oceano de ideas y de palabras 111:ígicas. Este hombre de
cuerpo pequeño y voz que al oirla por primera vez no
agrada; este exquisito conversador, en G1·ecia hubiera
sido divinizado, cuando junto á los blancos pórticos de
.márinol ..... .
-Pero coma, coma usted esas perdices que están ri"cas!
me dijo él, interrumpiPndo mis callados soliloquios y mis
ocultos pensares. Son regalo de mi amiga la Duquesa. La
Duquesa de Medinaceli.
Y~ 83:bfa yo que el rupúblicoeraamigomuyquerido de
las hnaJudas damas, de las más ricas 1::iembras de la Corte. Y aún no faltaron quienes me dijeran: ((Bah! Fiese
usted de la democracia de Castelarl Si él pudiera ser
Rey ... !n Como á Hugo, ¿le tacban que le guste lo bello,
lo noble, lo rico, la poesia de la vida y la poesía de la historia?
Su rostro es fresco. Su eepíritu es jovial; la salud sonrosa la piel; la sonrisa y Ja risa son frecuentes- en sus labios. La anécdota abunda en el curso de la charla familiar. Tras un a-potegma, un chiste; luego una lección;
luego una censura, una alabanza, una espina, un ramo
de laurel, un hachazo; vive con lujo, el lujo que le da su
Lla~ajo: Castelar es un trabajador que maravilla. A propó.1:1~ ~e su labor, le hablé de La ..Yacio n.~Sf, me dijo.
Mi diana. Usted va á. hacer una cosa, Dano, que le pido
yo. Escriba á los americanos la verdad de la libertad en
España. lJigales cómo aquí eomos ribres con todo y existir la monarquía.))
Ah, y cómo lo eon los españoles! Y cómo comparar esta libertad con la de las Repúblicas nuestras, da tanta tristeza y truita vergüenza!
El tril;&gt;nn0 s.1.be nuestra deegracia, y como yo le quisiese narrar algo de ellas, demostróme que está tan bien enterado como nosütros.
El almuerzo ibaá llegar·á su fin. Castelar come admirablemenle. Kar-:abal, ull revistero madrilefio que le ha
retratado en su vida íntilu,1, ~e qnedacorto e~ ponderar
su buen diente. Yo pondero á_plena voz el comedorcito
mo1,1ísimo, la vajilla, _los tapices; pondero al maestro cocinero que rima salsas como un parnasiano versos· pondero el áureo vino poatifical que le ·envían de boéÍega espléndida, y del que dan cuenta y fin , principalmente, los
hijos d~ lnglater~a que visitan e_l coloso; pondero, en fin,
el ambiente de d~cha. y de gloria que s~ respira en la
casa.
Comenzando por hablar de Vicl;or Hu.,.o, 1\eo-) la conversación á. b. Pedrq del Brasil, áquien ~on u~entusiasmo _decidido y e n el elevado ton o apologético, dediqué
un imprudente recuerdo, :ay de mí!
.
S!, ay de mí: porque Júpiter arrugó el entrecejo; porque toqué el panal de las sagradas abejas. Tuve la pena
de ver que no saliese muy en buen pie el Emperador de
los bras1lefios. La verdad es que olvidé el desafecto profundo queCastelarprofesa á los Braganzas; y aprendí
una vez más cómo es el castigo de los inmortales, y cómo
hiere y raja el cuchillo con que A polo desuella.
Para nota final, y junto con el cbart.reuse, una mala
noticia. Castelar no piensa ir nunca á A.méric'a.

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 1897

El Sr. Lic . Don Francisco Martínez de Arr~do,do.

Tenemos el gusto de publicar el retrato de este caballero, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación.
El Sr. Ma.rt(nez de Arredondo llegad dentro de breves
días á esta Capital, de regreso de Yu catán, su Estado natal, donde es muy apreciado, y á donde fué á pasar una
corta temporada, y los numerosos peninsulares residen ·
tes en esta capital, se aprestan á recibirlo con el cariño y
entusiasmo que en ellos ha sabido despertar.
Por nuestra parte deseamos un feliz regreso al estimable viajero .

El Señor ln¡eniero José N. Rovirosa.

. Este señor cuyo retrato tenemos el gusto de publicar,
VIene hace tiempo llamando la atención del mundo cien•
tífico por sus profundos conocimientos en bot~nica, en la
cual ha hecho vastísimos extudios. Es autor de una amplia obra que, ilustrada, eatit ~n prensa y que· se refiere á.
1a flora tabasqueña, y miembro de la Sociedad cie11tífica
de Historia natural. El Sr. Rovirosa es nativo de Tabasco; vi6 la luz en )facuspana y tiene en la actualidad 47
años. La ciencia espera, pues, aún mucho de él.

OB SEQUIO A NUESTROS LECTORES

Con este número reinaguramos la série de novelas ilustradas que con tanto agrado han recibido siempre nuestros abonados. Hilda, la que empe~amos ú. publicar hoy,
eé una preciosa narración deexcepcioual interés dramático, que irá ilustrada con primorosos grabados, Los que
hoy la acompañan, darán fe de ello.
No se olvide que aparte de esta novela incluida enel
cuerpo del periódico, seguirémos repartiendo un tomo
mensual de la Biblioteca Miniatura.
COPIA.

Recibí de c&lt;The Mutual LHe Insurance Company of
New York,)) la suma de $2,43--t-A0. Dos mil pesos 'suma asegurada, cuatrocientos treinta y cuatro pesos' cuarenta centavos, devolución de premios, en pago total de
cu1;1ntos derecho_s se derivan de la póliza mlmero 546,237
baJo la cual á mt favor estuvo asegurado mi finado esposo
D. Ger6nimo Aguado y Lares, y para la debida constan cia, en mi carácter de beneficiaria nombrada en la póliza
extiendo el presente recibo en la misma póliza que sede~
vuelve á. la Compañía para su cancelación, en Acapulco á
21 de F.nero de 1897.
(Firmado) Carlota Moreno; viuda de Aguado.
El C. Lic. Domingo Zambrano, Juez de fa Instancia de
este Distrito, y por ministerio de la ley encarga.do de la
Notaría Pública del mismo, certifico: que la 8ra. Carlota
Moreno, viuda de Aguado, suscribió á mi presencia y de
su puño y letra la antecedente firma y rúbrica que dice:
«Carlota More.no, viuda de Aguado »
'
Y á pedime nto de la misma inieresada, lo bago así
co~s~ p.ua los efectos ?unsiguientes, en Acapulco á
vemtrnno de Ent&gt;ro de mtl ochocientos noventa y siete.
-Damos fe.-( Firmado. Lié. Dominpo Zambrano.-.A..
(Firmado) Gilbm oJ. Mart,nez.-A. (Firmado) V. Oro,eo.

&amp;ntr~ el munao ~ el claustro.

•

�EL MUNDO

118

EL M .U NDO

DDIUIIG0-.&gt;-1 DE FEBRERO DE 18i,7

mas costumbres y en el delta del
1'ilo, las ferias de Tantah, bajo el
aspecto de peregrinaciones pervetúan :fielmente las tradiciones luJnrioeas de Canope y de Bubastis.

--~~~ r· ' :°.::,· _ -.
t -. ·.~:j,.-~ ;

J . ,, -..

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Al

El amor es como la fiebre: nace y
se extingue sin que la voluntad
tenga en ello la menor parte.

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•

Stcndhal.

•*•••
Tomad del amor lo que

de vino
toma un hombre sobrio, pero nunca os emborrachéis.
Alfredo de Mussel.

*

-

**
Para un hombre
extraviado,
creer en una poisada, es creer en
Dios.
Victor: h.ugo.

r,¡(,**:

El mifticimo del honor puede
hacer víctima e, como toda crisi1
puramente cerebral.
Emilio Zola.

•*•

El progreso debe reepetar lo que
remplaza.
Risard.

COSTUMBRES CURIOSAS DE LEJANOS PAISES

La Feria de Tantah.

•

Tantab, tercera ciudad de Egipto por la cifra de supoblación, situada en plena delta, entre los brazos de Roseta y de Damieta, sobre la vía ferrea de Alejandría al Cairo, es célebre por su triple feria anual, á la vez peregrinación y mercado. Tantah tiene, pues, algo de la .Meca
y de Nijni-Novogorod.
En Enero, en Abril, en Julio, una multitud enorme
invade la ciudad santa del bajo Egipto, la ciudad de las
catorce mezquitas y de los inmensos y magníficos bazares. A decir verdad, las ferias religiosas ó m,ouleds de
Tantah, conocieron días más tumultuosos y más brillantes: aquellos en que el tráfico de lo3 esclavos era libre.
Su prohibición ha dado la señal de un lento declinar.
Además, cada vez que el cólera ee ha abatido sobre Egipto, ha hecho de las suyas en Ta.ntah, en la época de la
feria ,de estío. De suerte que el rnouled de Julio fué suprimido el año último por las autoridadeR anglo-egipcias.
L&lt;t Meca es la ciudad de .Yla.homet; Tantah es la ciudad
de Sald---el-Badaoui.
Hay acerca de esto dos leyendas.
En elafio596de la hegira, dice la una, Sai"d-el-Badaoui
nació en Fez, y su padre, un santo hombre de )faugrab,
á.quien ·el dedo de Dios había conducido á Marruecos, tuV? in1;11ediatamente la J.&gt;rueba ~e que un destino e.xtraordrnano esperaba al recién nacido. Este, en efecto, tenía
ya todos sus dientes. En mantillas recitaba el Koran á
sus padres, en presencia de vecinos que acudían para ver
el prodigio. Y la leyenda cuenta otros cien rasgos sem':'jantes.
Sai:d--el-Bedaoui tenía treinta y ocho años cuando. de .
regreso de Q.n viaje á Medina, se detuvo y se fijó en T.:Lntah, donde su origen extranjero le valió su nombre, que
significa el beduino. Murió en el año de 675, después de
haber vivido cuarenta años sobre la terraza de la mansión donde había recibido hospitalidad.
Sobre su tumba, Abd-el-Aly, su pariente, elevó á su
costa una pobre mezquita, y los amigos del difunto creáronse la costumbre de ir á orar ahí. Este culto piadoso
creció poco á. poco, y las ferias actuales no son sino la
continuación de aquellas peregrinaciónes que tan humilde principio tuvieran.
La mezquita edificada por Abd-el-Aly, se ha convertido en la principal mezquita de Tantah y los descendiente@ de Sai:d-el-Bedaoui, como los sucesores de Mahomet, tienen el título de kha/,ifas y son venerados como
tales por los fellahs.
·
Según la versión segunda, Sai'd-el-Bedaoui, era un francés, un desertor de la cruzada del rey Luis IX. Refugia·
do en Tantah, utilizó su conocimiento de los simples y
supo adquirir una reputación de curandero y de santo.
~aturalmente, abandonó su nombre de cristiano y se
convirtió en el Bedaoni: el Beduino, el extranjero. Sea
como fuere, al mieterioso Sald-el-Bedaou idebe Tantah su
larga proeperidad religiosa y comercial. Un beneficio tal 1
bien vale una procesión.

•*

•
Asistirá la procesión del Khaliía,
del sucesor deSai'del-Bedaoui, es el deseo ardi,mtedetodo fellah. Esta fiesta
cierrá la feria de Tantah. La víspera, después de la ma·
ftana y toda In noche, hasia la mañana del gran dfa, pueblm~ c-uteros hacen su entrada á la gran ciudad en to·
dos los instantes. En la noche, eobre todo esas Ílegadas
forman cuadros singularmente conmovedores de un encanto raro, betlhémíco. El viejo jefe del pu~blo va del~nte, llevado por un asno gris,_ con las babuchas pendientes y el aspecto de un patnarca que condujese el
éxodo de una tribu.
Y la tribu sigue á lorr:o de camello, en pollinos y
á pie. He aquí, bajo el cielo estrellado, el domo de la
mezquita de Sald-el-Bedaoui, que hizo milagros y fué un
santo. En su honor los jovenes toc:1.n aires en sus flan-

.~-·~J
J ~•.

·~'

...~ ~ - . .,.:

La Feria de Tantah.-Llegada de una caravana fellah.

tas y sus tambores, y las jovenei:i, instaladas en cofres,. á. derecha é izquierda de ta jiba de sus .camellos, cuyos cascabeles tintinean, salinodian oraciones.
Sigd.mosles á tra\!és de la.~ calles estrecha&lt;i.
Tantah es la ciudad árabe por excelencia. No
hay casas ni vías europeas. Por un instante se vive un ensueño encantador de un
Egipto antiguo, no turbado por las avaricias
de los occidentales.
Y luego, de pronto, surge la barahunda de
un desembarque inglés en el andén de una
estación de ferrocarrilcuya existencia se ha·
bfa olvidado. Son los turistas ingle, ses, ale•
manes, franceses, egipcios1 del Cairo, etc.,
que vienen por ferrocarril á mezclarse con
los creyentes y con los campesinos que se
encaminaronhastaaquí con el b:tculo en la
mano á horcajadas sobre los asnos.
Pasado el puente del camino de fierro,
el camino aparece radiante de iluminaciones y de fuegos de artificio con que ~e extasían los fellahs, peque.ñas y grandes. Por tvdas partes conciertos, orquestas, rllido. Más
lejos aún, se extiende el barrio r~servado :t
los placeres de los ricos, indígenas ó extranjeros. Ante todas las casas hay puestos de
pasteles y de fruta; por encima de las puertas se ven guirnaldas de lámparas iluminadas; en los umbrales de las puertas, en plena
lnz 1 hay mujeres provocativas y sonriente!'!.
Y los ritmos que acompañan la danza de
vientre de las egipcias y de las maugrabinas, llenan todos los cafés cantantes donde
se oprime una multitud sin cesar renovada .
El espectáculo es m,ís curioso aun para el
extranjero en un barrio má, sombrío y mJs
pobre. Ahí se regocijan los negros comerciarites llegados del Sondan en caravana~
ó los esclavos manumitidos, tiradores dei
Egipto. Al _fulgor de qu_inqués hum?sos, hay
rondas funosas de muJeres y de niñas qre
se tienen de la mano. En el centro, un gran
negro, vestido solamente de una camisa, con
la cabez&amp; cubierta por una larga peluca de cri
nes dé cabal101 lanza gritos guturales ejecutando una mímica de un efecto único.
Así se pasa la noche que precede al gran día
el día de la clausura de la fie1:ta.
'

1/

La feria de Tantah.-Una danza en el barrio negro.

•*•

Tantah no 1:e ha dormido, y 1,in embargr,
en la mañana hay una impresión de despertamientn. Oleadas humanas se desparraman
en todos sentidos. La Kermesse estú. por todafp:utes. La multitud hace círculo alrede-

Domadcr y su mono sabio.

dorde los relatores, esos troveros del Oriente, de los titiriteros, de los domadores que la (livierten con la malicia
de los pequeños monos, la falta de destreza de sus osos
sabio&amp; y la docilidad de sus serpientes magnetizadas. El
calor es intenso, sofocante. El sol está en el zenith ..... .
Unextremecimiento corre por la multitud, el joven
Khalifa, el descendiente del Said·va á. pasar.
Gritos de alegría se elevan y de la cabeza del cortejo
■ urge en medio de un remolino de la multitud.
Una música ú.rJ.be, timbaleros, un destacamento de infantería, abren la marcha. Después avanzan las corporaciones religiosas: estudiantes de las diferentes mezquitas;
cheiks mendigos y ciegoE!¡ sacerdotes de los diversos ritos
musulmanes, con la frente cefiida por el turbante, y el
rostro oculto por velos de lana. Inmediatamente detrás
de ellos marcha un grupo inesperado. En número de cinco, con yelmos ó cascos, el uno acorazado, el otro vestido
de una cota de malla, este provisto de brazalés, todos encadenados, con sus armaduras incompletas, mal ocultando las túnicas de fellahs, representan á los cruzados
vencidos.
Han muerto demasiados caballeros cristianos, franceees principalmente, sobre la tierra de Egipto, para que
pueda creerse .. Los egipcios excépticos y bien infor·
mados afirman, sin embargo, que los despojos verda·
d~ros de los cruzados han ido, no se sabe en qué
fecha, á. enriquecn alguna colección pública ó privada y
que han sido sm;tituidos con piezae de fantasía, ·Poco importa. Esta conmeración de la derrota en Egipto de Jos
cruzados que conducía San Luis, es uno de los lados más
curiosos, para los europeos, del Mouled de Tantab. Los
vencidos de laR cru}'.;adas preceden al Ctlballodel Khalifa.
El sucesor de Sai'd el• Bedaoui va cubierto también de un
casco que parece recordar el origen que una leyenda atribuye á su auteQasado, especie de marmita vuelta al revés, que llevaban numerosos soldados de Luis IX. Un
fino tejido de fibras de palmera oculta el fierro pero el
rudo babero! aprisiona el rostro del Khalifa.
El h erede ro del S.mto cuya tumba atrae á · Tantah á
todos los peregrinos de Egip:to, es muy joven. El papel
que representa es abrumador. P&amp;rece aplastado bajo

el peso del manto que o envuelve
este fué el del Sald venerado, y la tela
entonces era ligera, pero una antigua
tradición quiso que cada califa la recubriese con una nueva seda; poco a poco, gracias á los tegidos superpuestos
la veste se ha converüdo en una verdadera carga. Bajo P.l doble fardo del
casco y del manto, el joven khalifa
oprimido, casi desfalleciente, se aplica sin embargo á llenar hasta el fin su
cruel y divina mísi6n. Sacerdotes
cheiks,ttocadores de tambor y de tim~
bales, le rodean. Los abanicos de Plu.
mas, los estandartes, se balancéan 6
se despliegan por encima de su íren
te; y á la derecha y á la izquierda, mu·
f'
jeree, hombres, niños, anciands, seatropellan impulsados por atroz curiosi dad.
El Khalifa ha pasado; el cortejo no
termina atín. La costumbre quiere
que detrás de los fantasmas de los cruzados caídos en la delta del Nilo, haLa danza sagrada.
ce seis siglos y medio, detrás del
Khalifa en fin, desfilen á su vez las
Los dramas de la conciencia tienen muchas veces una
cortesanas. A este bizantinismo se mezcla un moderintemidad muy aguda. Cuando el mundo ve una mujer
nismo raro.
A caballo, vestidas de sihgnlares trajes masculinos ó que deserta de sus deberes, pronuncia casi siempre un
extendidas en coches descubiertos y adornadas de toiltt- juicio apresurado, sin estudiar las circunstancias excepWl donde ami modas y las europeag se confunden de una cionales que han precedido á. la caída. La opinión no se
determiua nunca según la falta; la•situación social es tomanera sobrado orjginal, pero de mal gusto é indecente,
mujeres muy hermosas, y otras horribles, pasan ,en des- do. Para las mujeres ricas y que se creen sostenidas por
sus aliadas, el mundo tiene tesoros de indulgencia: reserfile interminable.
va sus severidades para las humildes y las débiles. Y en
Como acaba la ñe~a, facíl esadivioarlo ...... En el Egip- estas ejecuciones sumarias, la cobardía de los ho'mbres
to antiguo las ciudades de Bubastis y de Canope fueron no iguala sino á la perfidia de las mujeres.
célebres por su licencia; cada año las fiestas reliofosas
Alberto Delpit.
eran-pretexto para e:xces?~-y orgías, de' Jas cuales ef Tiejo
Heródoto nos ha transm1t1do el. recuerdo. La tierra de
Egipto no tiene ya los miemos dioses, pero tiene las mie- ·

�.OOMINGO
DOMINGO

EL MUNDO

21

21

DE FEBRERO DE 1897

121

EL MUNDO

DE FEBRERO DE'"18Q7

CL"EOPATRA MUERTA

Scott tenía¡-.,¡; años cuando empezó el estudio del hebreo·
Wat.e, en la imposibilidad de leer las obras que trataban sobre mecámna, publicadas en francés, se puso á estudiar eete idioma á lo&gt;! 40 ailos.
A Roberto Hall, cruelmente atormentado por el deseo
., la imposibilidad de comprender el pamlt'lo escrito por
~lacauley entre )lilton y Dante, se lo encontró un oía
e~tudiando el italiano en su ancianidad, acostado en el
suelo.
~pelmao comenzó el estudio dt&gt; la ciencia ú los fiO aiios.
1-'rank lin á los ;J() arios se dedicó de lleno al estudio de
le filosofía natural.
B &gt;ccacio ten[a 3'.J años cuando empezó su carrera literaria.
Alfieri á lns •1i&gt; ailos comenzó á estudiar el griego.
8cott y Dryden se hicieron conocer por lllll! :recientes
obras, después de los cuarenta anos de edad.
Entre nol!otros, el general ;\litre aprendió bien ~l la·
tin con la traducción de Horacianas, trabajo de aliento
potente reali1.a1o á la edad increible de i5 años.
Andersen entr:i á la t&gt;séuela primaria ú los 10 ailos. Antes de epa etlad no conocía ni las letra!!. A los 23 a11os ingresó la uni\·ersidad de Copenbague. Y fué, como ,;e 88·
be, autor de los célebres cuento~, de nov.-las, dramas.
comedias, tragedias, artículos periodísticos varios, •·te.
Tiziauo Yecellio, el glori,,so pintor del renacimiento,
uel más íntimo confidente de la naturaleza," como lu lla·
maron, sólo dejó el pincel á los ~l años.
Tintoretto (Jacobo Robusti). discípulo del gran Tizia·
no, produjo admirables obras ha~ta la edad de 82 ailos.
Tuvo e1widiable perseYerancia. 811 mae~tro, Tiziano, observando un día que su discíp•1lo tenía dotes extraordi•
rarias y que podía lleg~r :í superarle, I&lt;_&gt; de~pi~ió de la
escuela. ...:~te hecho av1 vó d amor propio p.e Tmtoretto,
que se propuso igualar :í su maestro, consiguiendo con
pel"!'en-rancia y lab-Jr, sobn•pasarlo en el dibujo é igualarlo en la pintura.
•

riano el que, bajo la presidencia del emperador decidió la erección de esta~ capillas ambulantes;eehabfa hecho notar que la mayor par•
te de lo~ empleados de las
ei;taciones !'ecundarias y los
que se alojaban en las barra•
cas intermediarias, para la
vigilancia y el mantenimiento de la vía, no podían frecuentar las iglesias de la.~ ciudades ó de las ahleasque es·
Un naturalmente m11v diseminadas á lo lar~o de la li•
nea. Se necesitaba, pueF, á
tin de sati~facer sus 1wcesi·
dades religiosas, hacer circular un vag(m co1l\'ertido en
capilla y proYisto de todos
)Qs objetoH necesarios al cu 1to ortodoxo y serYido por
un padre que nombraría el
Santo Sínodo.
Damos do11 fotografías de
una de estas capillas rodantes, mostrando su interior y
su exterior y una del interior de un vagón bar 100m.
Exteriormente esos co·
ches-capillas no ee distinguen muv netamente de los
vagones ordinarios; se puede
notar, sin embargo, que las
ventanas alectan una forma
v los ornamentos cararterís·
Íicos del eeti lo arquitecturalbizanti no. llay nna puer•
ta en una extremidad y de
cada lado del vagón, ~in con•
tar una abertura que permite
la intercomunicación con el
rtisto del tren. Encima de
El va¡ón cantina, vista Interior.
las puertas de entrada hay
una arcada de la cual está suspendido un juego de
LOS VA.GONES CAPILLA~ Y LOS VAGONES CANTINAS
camr"nª" rlt&gt;Ptin11das á llamar á los fielPS del rito griego. En cuanto al interior, es bastante elegante y de·
La prodigiosa línea férrea que los rusos hao estableci- coract,, ,egun los motivos demasiado brillantes del an.e
io á. través de toda la Siberia, se ejecuta rápidamente, á ruso. Los muros están cubiertos de pinturas que repre•
pesar de las dificultades que se encuentran. Es este un
sentan l11s imágenes santas; por í1ltimo, no se han olvi•
trabajo formidable que pondrá el extremo Oriente á al- dado el altar, el tabernáculo y los candeleros para los
r;uno1 días de Euro\&gt;ª· La construcción no es solamente oirios. Y el ¡&gt;0p• va de estación en estación, en eu caoa
mtereeante por la mmensidad de la empresa, sino m~a rodante, para celebrar el culto divino ante los p.&gt;bresais•
at\n quizá por las condiciones del todo especiales en las
que se encuentra. Lo11 rusos son reputados maestros en lados de la gran linea asiática.
la creación de esas vías ferreas que nacen como por en•
c:aoto sobre loe territorios más ingratos, en medio de lae
planicies de arena, de las vastas soledades: todo el munA través de
¡randes vid••·
do ha conservado el recuerdo del famoso camino de hierro tranalpino, que ahora se trata de prolongar más aún.
lius procedimientos son particularmente interesantes en Jl.'Los genios no han desperdiciado ni los momentos de
11na época en que se habla tanto de lanzar líneas ferreas
la ancianidad para estudiar. La perseverancia, el espíriá través del Africa. Todo hay que inventarlo, así para la tu de detalle y las ocupaciones múltiples los han carac•
explotación como para la · construcción del ferrocarril terizado.
transiberiano: la travesía del continente asiático, que forIliindel no publicó ninguna de sus grandes produccio1:0l'amente durará días y días, necesita un material ro- , nes antes de los 48 ailos.
dante del todo especial, así como instalaciones propias
para asegurar la existencia de los agentes del camino de
hierro, ií lo largo de la línea, en las estaciones frecuentemente aisladas del todo de los pequeños centros habitados.
Todo este material está en vías de crecer, á medida que
wa avansando la vía, porque desde ahora los trozos demasiado considerables entregados á la ('xplotación dan
lugar á. una corriente enorme de viajeros; no solamente
los obreros y el personal en geueral que se dirije á las
c:anteras, Bino también á una multitud de hombres, de
niñoe, todos gentes robustas que se van alegremente hacia las tierras vacantes del &amp;te, á colonizar la Siberia
y ponen á provecho el nuevo medio de transporte tan
ilómodo que se les ofrece.
No diremos gran cosa de las estaciones, construcciones
•e ladrillos, demasiado agradables de aspecto, á las cuales ettá siempre contiguo el reeervario de agua, montado eobre una torre de granito; no se ha olvidado un jardín y muy frecuentemente se encuentra un buffet donde
18 utilizan las largas detenciooee que hace el tren á cada
inewite.
Estos trenes se componen de tres clases: algunos vagones de segunda clase que provienen aún ahora de lae
red~ ferrocarrileras propiamente dichas; luego coches
de tercera de un excelente tipo, establecidos expresamente para el transiberiano y que en la noche se transforman en dormitorios de tres l!neas de camarotea. Hay,
por último, la cuarta clase, compuesta únicamente de furgones, en las paredes de los cuales se ban abierto algunas
ventanas y donde se han di~puc~to bancas rudimentariae.
·
Pero este material rodante acaba de aumentar con vagones de un tipo absolutamente nuevo. 8e conocían hasta aquí loe vagones-lechos los vagones-restaurants, los
-yagoi:ies-cuadras, los vagone!l;salae, y el tren especial
1magmado para la construccron del transcaspiano, contenla un vag6n-dei;pensa, donde los obreros podían comprar cuanto necesitasen. Ahora se tiene el vagón-capilla, además dt1 un vagón-cantina. A decir verdad, hace
ya cierto tiempo que en los Estados de la Unión Americana, donde la población esti\ muy desparramada, en la
Dakota septentrional con especialidad, se había imagi•
nado poner iglesias sobre ruedas, y trasportarlas de es•
tación en estación, para taló cual de los cultos que abundan en el territorio de la confederación. Pero los vagonee-capillas del transiberiano, son mucho más numerosos, mejor instaladvs, y en esta vez forman realmente
pa,\9 del material de explotación de un camino de fierro.
Vai&amp;ón-c:apilla, visbi exterior.
Fué el comité ordenador de la_construcción del transibe·

I••

Vista de conjunto de un va¡ón-capilla.

Preguntósele un día á Lord Palmerston á qué edad
consideraba él que un hombre se bailaba en la plenitud
de la vida, y contestó en seguida: 11á los 79 ailoe." 11Pero,
a¡regó 1t1.1iñaodo un ojo, como yo acabo de cumplir mia
80, puede ser que me halle un poca más allá.11
Bernardo de Palissy murio 1í los 78 años, en medio de
su ruda labor¡ llena de luchas y sinsabores.
.
El hombre de trabajo no tiene ocaso en la vida.
La acción de los gtnios ha sido múltiple. Voltaire decía que el verdadero espíritu
de 111 literatura es el mismo
que el de los negocios, porque la perfección áel uno y del
&lt;,tro consiste en la unión de la
energía y de la previsión, de la
inteligencia cultivada y de la eabidur1a práctica, de la esencia
activa y conCemplativa.
Así Milton, el sublime ciego
que veía con el alma las claridades espléndidas del arte, fué
maestro de eecuela, ocupación
que tuvo en mucha honm yque
áeeempeñó con diligencia 1
amor.
Shakespeare fué un mediano
actor de teatro. Representaba
SUB propias producciones con
muy poco hito y se preocupaba m:í11 de sus ganancia~ peou·
niarias que dt1 sus triunfoe artísticos.
· Dante fué químico ydroguiata; y con Bocaccio y Petnuca
,er,tuvieron muchos años ocupados en embajadas importan•
tes.
Andersen, que sufrió en su
ni1lez y juvemud penalidadea
sin cuento, fué comediante, bai·
larin, aprendiz de fabrica, carpintero, cantante, etc.;
Ciceron fué un trabajador
abnegado. A pesar áe su diapeps1a aguda, puáo vivir mllcho, gracias á su sobriedad, en
meáio de una labor l!ÍD interrupción. No cobrabanaciapor
sus trabajos, porque sólo am•
bicionaba la gloria. Parece haber sido el primero á quien 119
le concedió el título de opadn
de la patria.,, Tenía una verruga en la nariz, en furma degar,banzo. Dil allí 11:l proviu" el
nombre ( cict&gt;r, eu huín.) Y 89
firmaba así .'.\1im:o Tulio y e•
seguida un garbanzo.

N? creaie, distinguida i&lt;efiora, que lo que YOV á relatar
,es Hmplemente una caprichosa farándula urdida en la
fantas1a . • •
Tampoco i~aginéi,a qué embrollo y hago la historia de
lo no acont.ec1do nunca por más que ese defecto St'a una
mala costumbre en 111 que confieso fraucamente iocurrimo~ todo_s los despe~iciadores de papel.
'
~o, Heuoryi mía, Silv~stre Pxiste, os digo más, somos
íntimos a1111goe, tan íntimos, que nunca nos hemos pedi•do prest9do un duro.
. 'oy á referir uno de ~us dCEeognños, el m:11! amargo tal
,;ez, pero antes, permitidme hacer, no la anatomía de su
corazfm-que esa sería tan•a prolija v superior á 1.nis fuer·
Z!l5-!!ino una brevísima digresión que os ponga por de•c1rlo ~sí en verdadero conocimiento del temperamento
de m I héroe.
i:\o hagais una muequecilla encantadora pma decirme
•9ue ya no hay hfroes ni en las novelas por entregas; no,
rnterel'ante burlona, aplacad compaiiva vuestra mofa
porque t,i;toy bien seguro de que mi atolondrado joven es
muv merec¡,dor del calificativo.
. Sllvestrt: lsi I':' queréis) podrá ser un joven bien parecido, su f1s1co mteresa poco y no dará motivo á una
disputa, lo q~e sí ~e imporLa asegurar es que al tropezar
con él,. podre1s fac1lmente confundirle con l'Ualquier pa•
,cífico taqui_n, lo cual no quiere significar que vista con
burgués ah1i_o y lleve en la truculenta testa un sombrero
de seda_ acepillado al contrario; no, discret!sima señora,
ea tan hmpH? y pulcro, co.mo un gato molondro, babia bien
d~ loe qu_e piensa mal, escucha sin sentirse acometido de
h1d_rofobra todas las sonatas con que le obsequian 8118
~nu~e, paga puntualmente á los acreedorel', bebe gín vie•
JO y_t1~ne amor fanático á una buena copia del l'erseo de
-Oothm modelada en bronce florentino.
Como podría haber sido carbonero, millonario ó gen·
&lt;larme, rePl!lta pintor.
En su oiicio, odia cordialmente todos los simbolismos
de sus col~~ de Municb, las complicadas refinaciones
-del Henacrnnento, las apopléticas y beodas rubicundeces
flame_n&lt;:39 y basta las blancuras desmayadas de esa escuela ,:ehg1osa que se inicia en moto yt.ermina en beato An·
gt'-hco.
En los esbozos de que está atestado su estudio ha visto
.al ~or atormentado y pervertido basta lo increíble.
¡No_eé de qué extra~a.orquestricaarraocaeseendiabla•
do art1s~ las estrambot1cas actitudes de sus figuras!
Intenta un claro-obscuro á ia Hops, y sobre fondo ne·
gro_ como techumbre de fragua, amontona matices amortec1~0s y humosa, penumbras para retratar la cabeza del
1w_c1da en. cuya lengua colgante y coagulada por las san. gu1!1olenc1as del veneno se clava un dardo de Juz muerta.
E!] !as fisonomías que pinta, está rediYivo v palpitante

j
[ Damas ¡uatemaltecas.-Srlta. Jesús Monteros.

~e ~na caricia no pagada á puntapies 6 con monedas in·
¡ur1antes.
Finada la misa aurea de aquellos eepo,nsales, llegado el
tenebroso D~-Profundis te sus ardorosos deliquioe, cuando la razón ( el cuervo insaciable) comenz6 á morderla
las entrañas, ocurriósele al pintor que In tierna enamomda
no s51o iba :tentibiar su t:tlamo en las veladas invernales,
sino á hacerl(' la revelación suprema, ú encarnar el verbo de su genio con la pristina v gloriosa l'pifanía.
¡Hu obra maestra!
·
Creyó encontrar In verídica icónira del ideal colum·
brado en muchos días tristes é insomneR noches.
Con mirada de iluminado tzorprendiú todas las patri·
cias perfecciones del privilegiado cuerpo de su amanw.
~) VICIO.
•
Pasaba el tiempo, olvidado de los pinceles, de su canYeréi~ en ellas la mirytd!l torva del be~d9r de ajenjo, timplora de ailejo gfn, de la.enorme pipa turca que le
laanebhnada del h118Cl11chmo ó la del neurui1co consumí• brindaba opiaceos vapores poblando su mente d sueilos
· do po_r el morfinismo; observaréie los visajes de la deses• de s:ítrapa, de la gatita coquctuela, de las pindáricas esperactón asomándose por dientes rotos v amarillos incrus- trofas del poeta favorito ó los crisanth&lt;&gt;mos que cultivatados en encías violaceaa recocidas por el alcohol ma- ba en el jardín.
nos velludas ost.entando una ramificación de ne'rvios
Vi\·ía, contemplando absorto el grano seder1o de ague
atrofiados por el agotamie'?to, las piernas anquilóti"as de lla piel que tenla heroicas nitidtce&gt;1, pasmado ante ese
l?s q~e mueren.en el_ h?sr1tal ó los cadáveres de los vic- bélico himno de la carne que se reveli,,ba en curvaturas
•t~mar1os del odio art1fic1a con su torax acribillado de he- de inaudita gallardía.
ndas sangrantes como bocas de odaliscas embadurnadas ~ Jlesaba con sus pupilas inmensamente dilatadas las
•de kobol.. ....
combas rebeldes del seno de su amada, los nevados homSu mundo eetá en lo más opaco y negro de los antros.
broe, la flacnra egipcia de la cadera, la mano de monja
Como al D,mte parece que lo bao tragado las fauces del taciturna, el rostro bíblico, serenanente expresivo, cirAverno, l,Mlro menos afortunado que el viajador florenti- cuido por negrísimos cabellos que chorreaban como due·
no, eale siempre del foco del Mal sin haber llegado con lo sobre el témpano hiperboreo de los hombros.
.Beatriz al Primer l\Iovil.
Su primera pesadilla sensual junto á Teresa no fué el
. Como profesa idt&gt;as brutalmente pesimist.M! r tenden· vil sasiamiento del deleite impuro, antes bien, la resu·
•ciae morales maleadas hasta el peor grado, sus mstintos, rección de un Mito muerto, la encarnación ingenua de su
· de suyo generosos, padecen lamentablemente baci(-ndole futura gloria artística.
•descen~er á las vulgaridades más innobles.
La humilde bohemia había llegado al abandonado tugu1?' mJeántropo porque con todo el encarnizamiento y
la 1mp1edad de loe verdaderos pen·enios ha picoteado
· con el escalpelo del análisis sus cariños más sinceros.
Un día llegó á su taller solicitando jornal de modelo
una pobre mozuela de esas que se hunden en los lodos del
• arroyo ~n la casta inconciencia de la "primera embriaguez pae1onal.

Después de mucho vacilar, aceptó Silvestre á la desvali~ obrymdo así, Ú!]icamente porque era bonita y le insLPi~ba cierta conme1era~ón ~uy semejante á_ la que expenmentaría un compasivo mirando una gaviota anidar
en la zahurda.
Y, no es que fuera redentorista de los que creen q11e to-da mujer caída pue!le convertirse en aogel y lle¡tar al cie·
lo con las _alas sa!p1cadas por el eslibazo farisaico de la
,p~upac1ón social; tampoco es un romántico de 1830
m s1qui~ra un inofensivo imbécil de los que degradan l!~
· sex~ deific:mde á la hembra en altares idolátricos.
fü~da n:iás lejos que eso; comprendía muy bien que Eva
ha e1do siempre malvada por capricho ó tontería v no se
• escapaba á su observación que todos los Yicios que anidan
•en el corazón de una perdida pueden también prosperar
en la beldad más buena.
•. I )ireos :a verdad plena, mi querida sei1ora: ~il\'eetre re•C1b16 á la muchai:ha porque en su embrutecimiento de
ioltero ~mpede~nrdo ~ despertaba con gruñidos feroces
.a necesidad ammal ~ imprescindible de una compailera.
l\le hac!l dail_o la nsa que oe produce mi crudeza, sin
duda me ¡_uzga1e mal ~ducado, pero reid mucho, mucho,
os lo suphco...... ¡tenéis tan bonita dentaduu! •
Cuand:o las mujt&gt;res lindas rien l1asta ajar las blondas
•del corP.1ño y romper las :arillas del corl!é, antójaseme
• ~ue anba ofi&lt;:1a el buen_ D1oii y 1~ querubineeca chiqui•
1 ería de los limbos repica con v1brantef! campanitas de
•oro..... .
Teresa se abandonó al protector, enamorada porque
• creía gallarda su presencia; agradecida, porque había en·
cont~o un amparo en su abandono, humilde, porque
,ad;'lllrnba con entusiasmo el talento de su amigo y era la
wnmera vez que sentía en su piel el calorcillo voluptuoso

rio para ofrendarle el mas 1mblime de lo~ amores, el de
las musas que chien la corona de e~pioas tan codiciada
por los que ~aben que sobre las mezquindades de la vida
corriente, flota un ianta.~rna, que solo prodiga sus besos
de fuego :1 los raros, :\ loll ungiJos por el gran sacerdocio
del J\rte, ¡¡ eso:; cJaudicautes que desprecia el vulgo por-·
que son los desertores de la lucha perenne de las ambi•
ciones de la ralea común.
¡Su obra maestra!
Sentía apro:ximar5e el momento de la concepción.
~ co~ard!a del [!e6fü.o, le intranquilizaba llevando á
su 11_oagmac1ón un infierno &lt;le preocupaciones.
¡S1 no ten!~ ~siento, si era un pobre ernb8durnador, si
detopués de nY1r para un ensueno lo vefa convertido en
cruel fracaso!
Ante la primera audacia sentía el miedo del ladrón que
roba la custo1ia, el trágico pavor del quo nunca se ha
visto cara ,í cara ante la l\l uerte.
¡:3u obra maestral
¡La que eleva una muralla entre el necio y el vidente!
Trabajaría cen asiduidad incomparable, trabajaría, sí,
mucho, tenazmente, liaeta ver sus ambiciones resueltas
en el triunfo al tran~ladur :í un lienzo aquella fiebre de
calenturiento que inflaba sus arterias..... .
Preparó con 1ent,itud el trabajo, puso varios colores en
las paleta.➔, colocó el caballete en la mejor posición y
despufs l!evó á '.feresa á un lugar del aposento donde tocla la claridad diurna bar1ara sus formas con polvillo de
sol.
Pintaría á ( 'leopatm muerta.
Por largo tiempo fué un dPvoto de la grao reina te·
bana.
. Am(&gt; furio-a~ente s_us_obscurosojossombreados deant1momo, B!1s lu¡osas tnmcas bordadas de grecas capricho·
sas, sus fet1ch~s de alabastro y lapizlazuli, á J11isy á Nepbi•
tys, á Sumaut1 el de lu cabeza de cinocéfalo y á llater con
su airón de plumas de avestruz.
Respetó tambifo los animales sa~rados que adornaban
las columnatas de sus palacios faraonicos sus amores formidables, sus glorias cortesanas y su m~erte tan gran•
diosa!. .....
La brocha lamió la tela dándole al momento colorido.
Después de un trabajo fatigoso y complicado terminó Silvestre el cuadro aquél.
Lo contempló un instante.
~u mirada se enturbió y llevando las manoa al rostro
demud.'ldo lloró copiosamente.
La producción le avergonzaba.
Era odiosa.
Car!1es magulladas y de amarillez ictérica, expresión
estúpida en la faz, Menos de nodriza, músculos exan•
gues y contornos acentuados con una grosería viril.
Cualquiera supondría que estudió frente á la plancha
del anfiteatro, ante el cadáver de esas impulsivas que
truecan al fin su lecho de placer por el horrendo y exclusivo de la. l\Iuerte.
Cuando se aplac', un tanto su estupor sintió que-nue
yo Lasconte -le atormentaban• las serpientes de un furor
msano, y, en un rapto de cólera bestial, se arrojó sobre
el modelo con el ímpetu de los leones del Atlas sobre lu
m,trtires cristianas.
L'.l lucha fué breve.
Las manos atenacea1on el cuello de Teresa dejandoazu•
la&lt;la huella! .....•
¡Singular fenómeno!
Frente al despojo mortal de la jo\•en comprendíó el
asesino que la inspiración bajaba á cubrirle con su velo
ingr,ívido......
Pintó de nuevo con rapidez vertiginosa y después de
muchas l11m1s de trabajo vi(i coronados sus erupe11os por
la victoria tan deseada.
•
Entonces sintió una inmenM piedad por la que fué su
víctima; compremlió que la amaba con locura pero se resignó 1t su suerte porque no ignoraba que cua~do la faipa
anuncia con su estridente claridad el. trinn fo de un artista es porque le ha matado el corazón.
N~ creaiedistioguida señora que lo que os he relatado
es simplemente una caprichosa farándula urdida en la
fantasía .
Crno B. CEllALLOII,

Febrero de OO.

DELICTA CARNIS
D• ••• "llístlcas."

Carne, caree maldita que me apartaa del ciele
carne tibia y rosada que me impeles al vicio
'
ya rasgué mis E:Rpaldas con cilicio y tlagelo '
~or vencer tue impulsos ... y es en vano! te anhelo
a pesar del flagelo y :t pesar del silicio!
Crucifico mi cuerpo con piadosos enojos
y se abmz!\ á mis p\antas Airodita la impura;
me sumer¡o en In meve; mas la tibian sus ojos·
me revue_lco en un tálamo de punzantes abroj¿s
y
labios lo iruecnn en deleyte y ventura!
Y no. encuentro refugio, fortaleza ni asilo
y en m1~ noche~ pobladas de imposibles quimeras,
J.De persigue la 11nagen de la Venus de Milo
con sus lácteos inufiones, con su rostro tranquilo
y las combas tnuofales de sus amplias caderas!

s1:~

···¡oh·,·~11~;j~~;¡~ri·~;,;;,·~r~~-~-¡;¡,·~-¡~·;~~~---······
de~roteros del justo; ya no turben con locas
avideces la cslma de mis puros afectos
ni el caliente alabastro de los senos ere'ctos,
m el marfil d~ los hombros, ni el coral de las bocas!

Damas ¡tuatemaltecas.-Niña Mar¡arlta Novella.

�l".L MUNDO

amor. Ni más ni menos que si
ün ciego escribiera de óptica;
porque Don Prudencio conocía el amor grosero y primitivo del Yiejo Testamento, el
panteísta y simbólico de los
poemas del antiguo Oriente,
el meramente sensual que pinta Longo y que cantó Lucrecio, el caballeresco y platónico de los paladines andantes,
el licencioso y pervertido del
Aretino y de Boccacio, el pastoril incoloro de Sannazaro y
La Gala/ea, el venal y cortesano que entronizaron los Rors
bones franceses y bast!f el amor
envilecido de los que hoy buscan la reputación por el esdndalo; pero todo ello fantaseado, desvirtuado por su propia
ignorancia de la realidad, por
su carencia de seutido artístico, vi~to siempre á través de
su criterio mezquino, de su falsa idea de la moral y de aquella eterna manía retórica, eterna sofocadora de la verdad
de la \·ida.
El caso fué que á fuerza de
leer y e~cribir tanto del amor,
sin disfrutarlo ni entenderlo,
con tanto trabajar, comer tan
HIDROTERAPIA Y AMOR
poco, dormir tan mal y digerir peor, comenzaron á alterársele las fnnciones todas de su organismo, hasta caer
Don Prudencio Farf¡ín la Higuera, de cincuenta y tan- enfermo, i;,ufriendo juntameBte .ven alarmante desorden,
tos años soltero, con ama de llaves setentona, bonachón inapetencias y empachos, cólicos é indigestiones, formany de mediano entendimiento, vivía enteramente cons'.1-- do todo ello un cuadro. sintomático capaz de volver loco
grado al estudio, si no con gran ~ruto, con pe~se".erancia al médico m:ls sereno. l\Iientras pudo trabajar lo lle •6 con
admirable. Era de aquellos á quienes los periódicos ca- paciencia; mas cuando t,uvo que prescindir de papelotes
lifican, si son catedráticos, de docto si senadores:deelo- y libracui;,, d.-terminó ponerse en cura.
cuentes, si publicistas de ilustres, y de eruditos cuando
Comultó primero al docter Garda, quioo tras minulea hacen académicos; pero el dictado que más le conve· cioso reconocimiento de toda su persona, le dijo lacónicanía era el de laborioso, porque si á fin de aj'io se pusiera mente:
en balanza el pan que comía y las resmas que emborro-)falas digestiones por exce~o de sedentarismo. Va•
naba, de fijo pesara más el papel que las libretas.
ya usted á &amp;úud, s y beba aquellas aguas. No hay otro
Cuando en bibliotecas y librerías solemos ver los plú- remedio.
teos como dice el gran libro de la calle de Yalverde, carTan insoportable le pareció la idea de separarse de su
gados de muchos tomos iguale.'! debidos á una sola pluma biblioteca, y st1s apuntes; de tal modo le horrorizó la
y en cuyo tejuelo se lee Fulano: Obra.~ Completas, ó ,'tfenga- perspectiva del viaje. que resolvió hablar con otro memu: Opera Omnia, nos causa maravilla que pueda un dico. Dirigif•se al docLor Gómez, el cual, luego de hacerle
hombre producir tanto, y nos decimos que para el Tosta- muchas preguntas y tentarle en muchos sitios, le habló
doy Lope, por ejemplo, debía tener el día miís de vein- así:
ticuatro horas; ó ellos por arte de magia las multiplica--Hipertrofia del hfgado. Si quiere usted conservar el
ban; mas conociendo tipos como Don Prudencio, nos pellejo, vaya usted :í. Ja Charca y beba todo lo que
convencemos de que la constancia lo vence todo, y que pueda.
cualquiera podría llegar á ser Lope y Tostado, si todo
No contento con esta opinión que también Je exigía el
consistiera en devorar vol(tmenes, tlimar apuntes, evua- apartamiento de la biblioteca, procedió Don Prudencio
cuar citas y llenar cuartillas.
á tercera consulta, dan&lt;l_o lugar á. que el doctor González
Levantábase con el sol en todo tiempo, lavábase apele dijese:
nas por no perder minuto, y sentado ante su mesa de
-Vaya usted á las aguas de Cerraja-S y tómese usted
despacho. donde se alzaba nn mediano monte de tdmos cuatro vasos al dfa.
en rústica, pasta 6. pergamino, muchos apolillados, alCreyó qne se burlaban dn él. ¿Cuál de los tres tendría
gunos malolientes y loa m,ís sin otro mérito que la rare- razón? ¿Dónde e~taría su mal? Ni asiento de colonia féza sorbía el chocolate entre dos párrafos, y aun á veces nica, ni imcripción de lápida celtíbera, ni vocablo godo
te~ía que mascarlo, porque de puro frío se le quedaba corrompido por átabes, le preocuparon tanto'como aquehecho pan de hígado. Almorzaba apoyando en la copa llos t.fes nombres; Saln,/,)8, Charcas, Cern~jr1s. Entre tanto
del agua algún catálogo, en seguida, vuelta al despacho, su mal avanzaba de manera que, imaginando su fin cerdonde nadie podía entrar sin excitar su ira; :í la horade cano, y disct1rriendo como quien era, se dijo: «Los médicomer engullía sin paladear, leyendo entre plato y pla- cos tanto sabe uno como otro ...... Veamos qué historia
to y al acostarse, colocaba en la mesilla de noche papel tiene cada uno de esos pueblos. Saludes está en el riñón
y Íápiz, por si le desvelaba la comezón de apuntar algu· del antiguo califato, y Avicena no habla de sus ao-uas.
na idea soñada. Sus paseos eran desde el bufete á la es- Poco valdrán. No voy á S 1l11des. L'.1 Charca es pueb1o de
ta-ptería y vicevert&gt;a; la calle casi no la pisaba; y la ma- orfgen latino: los romanos construían thermas; allí no
yor suma de ejercicio que hacfa era recorrer á zancadas las hay, luego no consideraron que las aguas fuesen bueun pasillo de pocos metros. Sus relaciones con el mundo nas. No voy IÍ Charca, En cuanto á Cerraja.,, esotra cosa.
exterior se reducían á escuchar los cautos cocineriles de Créese qne allí hnbo en el siglo XIII un monasterio de
la vecindad, 6 leer algún trozo roto de periódico en el jerónimos, los frailes que más se cuida.dan y mejor cocuarto más chico de la casa, y sus goces, que él llamaba
mían; viéndolo bien comerían mucho, tendrían indigespurísimos, era ver impreso su nombre en alglÍ.n boletín
académico y oírse llamar sabio benedictino por un ahijado socarrón v perdido que iba de cuando en cuando á
visitarlo olíáteando herencia, para calcular lo que Je
quedaba de vida.
Habiendo consagrado toda ella al estudio, era Don
Prudencio sapientísimo en letras sagradas y profanas, y
en cambio ignorantísimo en cuanto á la realidad y á la
vide se refiere; y como la esencia de la realidad y la vida és el amor, claro está que de esto no sabía palabra.
Pam él el amor era en parte impulso pecaminoso y en
parte elemento literario. Nunca lo consideró sino como
arma de Satanás ó pretexto para ficciones poéticas. Esto,
en cuantn 1í las causas; pues por lo que se refiere á los
efectos que el individuo puede estudiar en sí mismo, su experiencia amatoria era poca y adquirida en
malas condiciones.
El amor es escenario de ópera donde cada hombre
busca tiple para cantar su dúo: el más dichoso conquista
á la primadona; otros nacen predestinados á partiquiquinas, el mayor número no pasa. de figunmt~ y co_ristae,
en una palabra, asfcomo hay qmen no estudia, prnta 6
describe más que las últimas capas socialeF, DonPrudencio no conucía más que las últimas en~guas: el proletariado del amor. Además nunca llegó ácelebrar con mu·
'91 alguna un verdadero tratado; jamás pasó del mod11~
rit·ewti momt&gt;nt.íneo y grosero que despoetiza la pasión.
No sabía lo qne era una señora, ni vió en su vida ba¡n
fino~, ni pies bien calzados, ni oyó una frarn delicada, ni
pudo formar idea de lo que es la honesta coquetería del
pudor. ni se halló en situación de apreciar que la ,olup·
tuosida&lt;l. intelectual es cien veces más noble y deleito,a
que la de los sentidos. Pero como el hombre es un animal que se contradice, á Don Prudencio Je dió principalmente por estudiar lo que no podía comprender, y todas
sus di-&lt;qnisiciones, ensayos y memorias tenían por objeto
puntos de historia y de likr~t1:ra relacionado~ con el
0

,

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 18117

tiones y padecerían del estómago. Hasta el siglo XI nohablan los autores de aquel manantial; la fundación del
convento es anteriór; de modo que los frailes no Jo conocían indudablemente. Sin embargo, ningún individuode la comunidad lo menc!ona: prueba evidente.de que se
re~ervabán su uso; es decir, las aguas son buenas.,,
Y determinó ir 1t Cerrajas.

···~v1~~~·~;~a.·~;;;úiiú"~i~·d1j~·~i··~éii~~-ii~i~~~~i~:
-Coma usted bien, paseee moderadamente unos días,
fortalézcase algo y luego comenzará usted á beber.
Hízolo así y en pocos días se puso como nuevo; pero
en cambio, sufrió un de~engaño tremendo, porque traaa
mucho hablar con gente del lugar, supo que ni allí ni en
treinta leguas á la rtldonda hubo nunca frailes jerónimos.
¿Poro qué iba tí hacer sino beber?
El primer vaso le puso á morir, haciéndole pasar tan
mala noche, que juró por todos los libros de su biblioteca no volverá tragar gota de aquel agua infame; y comoá la madrugada se sintiese aliviado, tornó á discurrir sobre lo del convento, pareciéndole absurdo admitir que
aquell@s indoctos patanes supieran más que los autorespor él consultados. ,.Cómo no había de existir ó haber
existido el monasterio, si lo citaba el padre maestro fray
Martín Trolero en una nota de su libro JJ,spaniarwn regio11e incognita, edicióu de Amberes, 159,5, al folio 42vuelto? En vista de lo cual, ya que la Providencia le
condujo átales parajes, resolvió aclarar la duda, averiguando si en la décimaterciacenturia hubo 6 no hubo en
Cerrajas convento de frailes jerónimos.
Comenzó, pues, á hacer excursiones, recorriendo la.
comarca en todos sentidos, visitó cuantas ruinas había
en los contornos, inspeccionó libros y registros de ::\Iunipios y parroquias, no escatimó gasto ni se perdonó fatiga
y anduvo tanto que con el mucho ejercicio le volvieron
las ganas de comer; el no trabajar le facilitó las digetiones, el cansancio le devolvió el perdido sueño, y todo
ello junto le restituyó la salud, sin que hablase segunda
vez con el médico, ni tomara un segundo sorbn de agua.
U na tarde ·que se alejó mucho del pueblo, di visó en la.
falda de un cerro dos grandes muros de granito, sobre
uno de los cuales se alzal:¡an varias piedras que á. él se le
antojaron base de torreó parte inferior de campanario.
Apretó el paso para llfgar antes que tramontara el •
sol, tocó por fin el muro, y como descubriese argollas de
hierro entre la~ junturas de los sillares, dedujo, ébrio de
gozo, que aquel fué convento, porque allí era donde se
suje~aba la cadena á que se agarraban loscriminalespersegmdos cuando se acogían tí sagrado. Di6 en seguida la
vuelta al p~red!'.&gt;~ y entonCE;s fué su desencanto; porqu&amp;
en lugar mas v1S1ble y admirablemente conservado sin
injuria del tiempo, ni cantazo de los chicos habí~ un
escudo, ilustre jerpg\ífico, en que, alternaban perros
calderos, cascos y dragoñes, admirablemente conserva:
~os.y ceñido el conjunto por inscripción con mote nobil~ano, parademos~rar que aquel no fué jamás convento,
amo morada de senores guerreros. Grande fué la desilusión del erudito, pero aún le quedaba al bueno de Don
Prudencio Farf~n la Higuera otra y más estupenda sorpresa que experimentar.
Deseoso de ver si se conservaban habitaciones en el
interior del ángulo formado por los muros, dió la vuelta.
á uno de ellos y cuando esperaba hallar vestigio de cuadra aban~onada ó señal de orat~rio derruido, contemplaron sus o¡os el cuadro más heclucero que pueden admirar
los nacidos. Restos de patio, lozas contorneadas de musgo, comizas con colgaduras de piedra arranque de una
escalera.con balau~trada gó~ica, dond~ el mármol parecía enca¡e, una est.itua medio hundida en tierra y sentados sobre la escultura rota, como la juventud y '1a muerte, una mujer y un hombre estrechamente abrazados y
hablando, á pe~ar de hallar~e solos tan baji½J, que no podía saberaerse s1 lo que el viento arrebataba de sus labios
e!-"8 rumor d~ besos ó simidode palabras. Don Prudenc10 les conoció en segm.da. Eran unos recién casados que
se ho~pedaban en su llllsma fonda: ella elegante y hermosísima; él, enamorado y ~allardo; ambos jo,•enes. El
sol parecía detenerse en la lrnea del horizonte para dorar los cabellos algo revueltosde la muchacha, y una ráfaga
de aire se había ido IIHando
lejos la sombrilla abierta, de
seda roja, que parecía una flor
descomunal nacida entre la
hierba, Ellos de nada se cuidaban.

···········································

Volvió ti ::\fadrid sin hallar
rastro del convento v sin beber las aguas; pero cu-rado. La.
misma noche de su llegada se
encontró al doctor García,
qnien al verle fuerte v de buen
color, le saludó diciéndole:
-Ya sabía yo que en Salude.,
se pondría usted como nuevo•.
Don Prudencio riéndose de
todos y aún de sí mismo dijo para sus adentros:
'
-La ·\'ida del campo, el aire puro, la comida sana, trasladar el cerebro desde el encierro del estudio á la libertad de·
la Naturaleza...... ¡esas sí que
son a:ruas minerales!
Y iuego burlándose de las
pasiones retóricas y del falso amor de los libros, se acordó
de la pareja de recién casados,
añadiendo para completar su
pensamiento:
-¡Aquello sí que era poesía!'
JACl.:STO ÜCTA\"IO PICÓN.

12

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 1897~============== = = a:E;,:;L~M~U~N-aaD~0= == = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ==3=

.

., ~\
u~

- ~7

Entre mis manos Já lira estalla;
Mas aunque lejos de tí me -,,aya,
Te dejo todo mi corazón!
Cuando mañana levante el.vuelo,
Lejoe, muv lejos me perderé ..... .
Y al contémplarte bajo otro cielo,
C'on honda angustia, con hondo duelo,
l'or tus encanto~ svspiraré.
JUAN B. DELGADfl.

(

f'lemenceau acaba de recoger en sn reciente obra •·L.a
ml\lée sociale » nn hecho dernlador, nna dolorosa p8¡nna de e1&lt;te ca;ndo fin d,, ,,ir¡lo: el Fuicidio de un niño de
doce añoe. La triete enferinedad ya mina las blancas
conciencias, las almas diáfanaF: Iª no hay niños P~ esta
etap~t'le la vida humana; la deeesptran~a enturbia los
primPros '3Ueñoe ven la amada ctimta las blondas cabezas ee mecen en ~in deseo de escaparse á la vida, en un
febril anhelo de huir mnv lejos, al viaje sombrío. al irreparable, en nna nect'eidad de reporn ete:r:no. N~1estros
niños fon viejos, nacen al 011111.do con tremta an?s, en
sus S"nrisas hay rastros de l1ígr11uas, y en rns mira~as
húmedas punza nn amargo &lt;l~sc&lt;.&gt;Dsuelo. Lescom,un.icamos por inexorahle ley hereditaria. el acerbo sufnmwnto de una sensibilidadenft&gt;rmiza. ¡Oh bellas auroras, de
serenos horizontes y límpido aznl de cielo! Ya no ilumi ·
nareís más los mrnientE&gt;s eneueños de nuestros hijos?
Una inmenFa fatiga ha agt~,ado !1uestro s!etema n~rvioso, Jo.ha depurado, y las impresiones, qmntaesen.c1adas, repercuten en nuestro organ smo con extraordinaria viveza. El golpe de rechazo hiere á los a~ados .Pe•
queñueloe, á quienes condenamos :i torturas rnexplicables á conmo~iones extrañm,. Hemos condenado á muerte á ~sos queridos sérE&gt;s, qne llevan invisible cade.na qne
los aprisiona.-Cnando el Oswaldo de les Apar1ci1o~ de
lbsen. se siente dr·primido &lt;&gt;n toda la fuerza de sn ¡uyentud, en toda Is energía de las primeras luchas, acude á I.a
cienciaqne le ,u~e: «tiene~ algo ••enwHtlit desde tu nacimiento ,, 1:&lt;~l virn~ ponzoñoso cox:re en la sangre fresca,
bajo la suave epi,Jermi~, ~alta y b.ulle en ol~a~as negras.
La vida qne dl'rrochamos con la m.Ft1stancia.hdad de ,n_n
pródigo, va acortando l:\ de estos mñ_o~ abatidos y pahdos que Fe sienten profundamente tristes, en eeta ¡zran
renovaciún de fuerza&lt;; que palpita e!l !ª natnraleza. Llevan con~igo un Jeo-ado que lo, martmza, y un día en que
las rosas h»n com~nzado ll abrirse y los alientos de la primavera e~parcen sn so pin reparador y saluda ble, el angel experimenta la nnst,tlgia ..ie las comarcas lejanas y
abandona sn lecho tibio, en donde los labios han ido á
colgar su nHo de beFos.
·
¡Ah bhmca u mita cuhierta de flores, que atravieeas la
ciudad en un vuelo rlpido! Alhl van nueetras pasadas orgías ó nuestras honrla➔ crisis. :Xo hemos rodido, no, ofrecer una vi,fa sana ,í_la nue1•a simiente, e grano brota del
surco debil v ~in fuerzas.
Pero los q·ue qnedan, ¿tendrtln las.ce1las risas, las francas, las qne Htlt'nan como chnrros de monedas de oro ca·
yendo sobre ,lnf11r:t de cristal? ¡Que rían, Señor, que dejen correr la bnl liciosa corriente de sus fre~ca!' carcajad.,s!
Y quisi/\ra. no~ arrancar tinieblas de sus almas y arrojarlas al antro de &lt;lnnd,, salieron. ¿Por qué no hem'&gt;S sido más f..-licPs p,,ra que ellM lo fneran mí1s? ¿Por qué no
hemos gozado 111:is de la existencia para que ellos sufrieran meno•?
•
Y á ca,!a nuevo am'lnecer·sondeamos la infantil cabe·
cita de onda~ tlMa,,las para de~cubrir si e~tallan dentro
de ella lo~ gfrm,•nt;&gt;s dl'l mal que padecemos, si dE&gt;trás de
la tenue chri h I qne prelnJ.ia al día se anuncian las
'violentas tormenta~ que nos conmueven. ¡Ah!· si nos
fuera dable dt&gt;fterrar la idea de aquel cerebro que vibra
suritm0de,·i-ia y al quela cnriosid&gt;1rl-la gran pérfida-se asoma por momentos~ Inmovilizar aquella con·
ciencia. s11,pen,!er aquella emotividad en un sueño de
hadas, en un sopor vago é indeciso, ¡qué ideal imposible!

No te enfrentes jam,ís a1 problema, niñq de los •
blondos cabellos, no te acerques ¡Í la esfinge que ba
desgaitado nuestras energías y debilitado nuestra
fe. Y pensamos tenerlos todavía en nuestros brazos,
arrullarlos en una caricia ¡,al ,·adora, conservarlos
en esa etapa de somnolencia inconsciimte que los
aparta de la vida.
.
Pero el niño se pone triste, ya en s~1s pupilas se
condensan las Jllgrimas y hay veleidades en su
sonrisa, y entoncE&gt;s ¡oh Dios! protestamos con~ra
esa lev de dolor por la cual se perpetúa la especie,
larva de humanidad arrojada á travJs de todos los
tiempos.
.
¡Oh, mi nií10, mi buen ni!'lo, no estés nunca triste! Que yo pueda saldar m1 an;mrga cuenta. con la
vida, pero que nopa~e nunca a tus tranqmlas n~ches, que el tnígico fantasma no cruce en tu c.'\mino que no turbe una arruga el ee-eno lago en que
na~·egas. Cuando en la noche oigo un grito tuyo
rasgando la tiniebla, siento acudir llanto :í mis ojos;
y me pregunto gné nuevo sacrificio, qué otra tortura será neceeario que padezca, para desvanecer
la visión aterradora. Sinieslr,t leyenda, eres cruel,
eres implacable: los pecados de los paires pasa~·,ín
á los hijos. Y tít, poeta, tenías razón? «Dar vida
as( ¿no es un crimen?" ¿,Somos todos culpables
de ese gran delito de perpett1ar la vida9 Y ellos,
los condenados de antemano ¿nopmlie:ancomo el
Segismundo de L&lt;i vida e-~ ~ueffo pedirnt&gt;s cuent~ de
nuestro crimen?
•
Pero ya su respiración se ha calmado, ya no oigo
el ruido de las hojas de ro~as que produce su cuerpecito al agitarse bajo las s,íbana~, ya reina una inmensa quietud en su alcoba ...... ! El nuevo día lo
sorprenderá .riendo.-RíE&gt;, ríe todavía, mi buen ángel. Aítn no vive~, puesto que atín no sufres, puesto
que al'tn no lloras.
C.rn1.os D1Az DcFóu.

,

DURANTE EL CREPUSCULO

I
Aun del alto balcón la luz discreta
En hilos de oro pálido caía,
Y aun la canción del último poeta
Temblaba en la marmórea ga1erfa.
Dudé; temí.. .... confuso y vacilante
Detuve en el umbral la incierta planta,
Y un dulce acento murmuró: «¡adelante!»
Y una voz juvenil me di¡o: «canta.»
Entonces penetré: cobarde y mudo
Olavé en el tondo del rnlón los ojos,
Y ví brillar el esmaltado escudo
Bajo un dosel de cortina¡es rojos.
II.

Y la miré...... Sobre el sitial obscuro
Lo inmaculada faz resplandecía,
Y se bañaba el tapizado muro
En la azul claridad que la envolvía.
Herrnosa aparición! ...... Doblé la frente,
Pulsé el laud y medité un momento .... . .
Y empecé á d~satar tímidamente
:Bl ala entumecida al pensamiento.
Canté: «Yo soy el nuncio do la pena;
Yengo ele las comarcas del olvido,
Y, bardo errante, mi palabra suena
Con algo de sollozo comprimido.
Señora mía, ya fragantes flores
Los caballeros á tus piés regaron;
Y a en el rojo escabel los trovadores
Par!!' verte y cantar se arrodillaron.

En -vísperas de viaje.
Cuna de Allende, tierra de amores,
Nido de ensueños, bendito hogar:
Entre mujeres, aves y flores
Deja á la alondra que sus dolores
Eche en olvido para cantar.
Eres el huerto que yo soñaba
En mis delirios locos de amor;
El mismo cielo que contemplaba,
El mismo albergue que yo buscaba
Para ocultarme con mi dolor.
Yergel risueño, m ,nsión de calma,
Oasis que en vano triste busqué:
Aquí reposa tranquila el alma..... .
¡Tú eres la sombra de aquella palma
Que en mi desierto jamáf\ hallé!
En tí residen vírgenes bellas,
Cutis de rosa, talle gentil,
Y ufanas lucen estas doncellas,
Como en el cielo lucen estrellas
Y lucen flores en el pensil.

Hizo verter tu mágica belleza
Raudales de armonía á los laudes,
Y ciñe, como el nimbo, tu cabeza
El "fulgor celestial de tus virtudes.
El áureo manto de tus hombros rueda,
En blandos pliegues por la rica falda,
Hasta el chapín, que bajo el brial de seda
Despide sus destellos de esmeralda ..... .
¡Conserve Dios tu vida y tu abolengo!
Yo me alejo de aquí.. .... noble señora;
Qne soy el nuncio del dolor y vengo
Del lejano país donde se llora!

J.Iorir debieran en el aire mudas,
Las pobres notas que mi lira arranca;
Yo sólo sé cantar amargas dudas,
Y trovas tristes á mi musca blancal. .. ···"
Después ...... colgé el laud, la ví un instante,
Holló mi planta la tupida alfombra,
Y tímido, confuso, vacilante,
Dejé el salón y me perdí en la sombra.

Lurs G,

URBl~A.

Cuando las miro desaparecen
Las tempestades de mi dolor..... .
Ora se encienden 6 palidecen:
Son sensitivas que se estremecen
A la primera frase de amor.
¿Y las esposas? ......... ¡Qué gran fortuna
Guardan los hombres en el hogar!
En esas tíbias noches de ¡una,
Yo las he visto junto á la cuna
Durmiendo al niño con un cantar.
Eden florido: no bien asoma
Por el Oriente vivo arrebol,
La madreselva te da eu arnma,
Te arrulla el canto ,de la paloma,
Te incensa el aire, te be~a el sol.
Y así despiertas, después te aliñas,
De nubes de oro formas tu chal;
Y de Guadiana por las campiñas,
A cortar flores lle,,a á las niñas
No sé qué genio prima~eral.

.

·······························································

······ ..... ······················ ·················· ············
Adiós ...... me alejo y el labio calla,
Tiemblan las notas de mi canción,

Mártir en lo pasado, ya inclemente
aspira á ser verdugo én lo presente.
*:...~*

•

¡Falsa! Al hablarme, una hilación extraiia
me trae á la memoria
que á mí solo me engaña
cuando me dice la verdad, la historia.

*.,.
*
Tal vez hallar consiga
1 mis grandes errores un consuelo,
viendo que, á veces, por bJndad del cielo,
el rayo que va i.l. un rey, da en una hormigi.

........

¿Es sueño, 6 realidad, lo que he vivido
No lo sé; pues, yo q11e hablo, no estoy cierto,
si al juzgarme despierto, estoy dormido,
ó al creerme dormido estoy despierto.
C..urPOs\)IOJ!.

�- - -=-= = -

DOMINGO

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 181n

= = ===========-==~-====--'---

rapidez del sueño. Hnbríamo,; andado veinte millas cuando, naturalmente,
el tren descarriló, de,boc.índose hasta irá hun&lt;lir"e en la arena de un vallecilio árido en cuyo centro
espejeaban aguas fofect11s
y pe~a&lt;la~: una e~pecie de
mar muerto oliente á petroleo. Dirán ustedes que
. cómo pude darme cuenta
de la topograíin del terreno HUpucsta una catástrofe, y les responderé que yo
gozaba de inmunidad merced á un paet• firmado por
Sa~n:b.
Con prontitud salté á tierra, y apenas afirmado en
ella, me ví rodeado de un
inmen~o grupo de ciudadanos &lt;le sombreros de petate y ciudadana&gt;' de rebozo de hilaza, que esperaban la lll'gada del •Donat.o
liuerra,• tripulado por un
Ci1rón de agua dulce, para
que loR transport.'\Sen á la
ribera opue~ta: eran las
EL DA:o;TE E:-;' ~IEXICO.-El dcscnrrilamlento hahltual del Interoceánico.
víctimas de Temamatla, é
impacientes
por
la
tardanza
del
vapor, se dehquitaban
EL DANTE EN MEXICO
diciendo pestes de México.
-Figúrese usted, iwñor Cumplido-que hacE: meses y
meFes que ebtaruos aquí, condenados á no pasar el lago
VIAJE DE UN REPORTER.
hasta que la cmpn'"ª del Interoceánico indemenice á
nue~tro:; deudos...... (',-0mo esto no habrá de sucedr por·
( CO:S'TIXt:.\
quu la~ pierna:,;, brazos y demás adminículos do nue~-iras
plebeyas humanidades no se cotizan á precio alguno;
Ya era tiempo de continuar mi explo~ación. ~i quería dc~esperados, hicimos ayer una mani(e~tación á Satanús,
,ue mis notas fuei;en completas. Las reg1011e~ mfcrnall·il el cual, compadPcido al fin, nos penmtió que nos embar110n vastas: ~anta Teresa, en uno dl' sus l'xtas1s co11s11l'tu·
cásemos en d ,,Donato,,, pero estamos tan de malas, que
dinarios vió c ,er al infierno tantos r(·probos, quP, ni
aun no llega. Como en este país no se tiene noción ele lo
volver e'n ~í, m,• admiré-dice,-de que aun quedasen
que vale l'l til•mpo ..... .
hombres en el mundo. Ya EL' comprendl'rá pue8, que es•
te·cuarto seno de las ánimas, no l'B una casa de vecind_ad
'1e México. Los departa111entes•d1· hombres est11n en lll·
mensa mayoría respecto &lt;le los de mujeres. Esta, al pare·
ccr anomalía me la l'Xplicó un diablo oficio¡;o, corpulento, ventrudo~• muy seml'jante en lo achocolatado )'.. simpático, á &lt;,abriel Villa!1Uevn: Los hombre~, me_d1¡0, se
pierden habitual y contmnadamente por las mu¡ere~, y
ellas se pierden ...... cuando quieren y, sobre todo, cuando han echado dl' cabeza á dil•z varoncitos por lo menoR.
-Pcro,-obsl·rvé-¿uEted no ha léído las redondillas de
Sor ,Juana?:

DOMINGO

21

125

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 1897

didos de grúas hincadas en la roca y c:isi á flor de agua,
estaban varios individuos haciendo visajes y contorsiones para e1:,quivar el ataque de lo~ mgrl's mon!&lt;tn,0R0!I,
•Lle~o de curiosidad que me hizo olvidar mi• su8to, pregunté á un peladillo de los de Tt&gt;111amatla que estaba cerca de mí: ¿Sabe usted qué ~ignificacso?
-Son ,-otos, me conteH,6 desd!'ilo~amente.
-¿Pero qué cla~i¡ de rotos?
.
.
-Reportera, mi Jefe, y están camelados á todas horas
por los '1'(19ru.
•
-Pero y lo;; vagres.
-Son lo¡¡ noticiones que le dieron al público......
-¡Ajá!
-Mbté: ese que se retuerce ahí fu(, el que inventó un
brínd.i;; precidencial con m"tivo de una convivialidá diplomática.
-Ese otro del pantaloncito rabón, dió crónica del baile de )linería la vf~ pera de que em ()('Zara.
-Hombre, ¿y cómo'!
-Pos dicen que viú el adorno de Bejarano..... .
-De 'Minería, dir.í. uRted ...... ..
-E~o es, de Minería, y picli5 lbta de invitaciones. A~.
pudo de~cribir el :&lt;alón, mencionar invitado•, que alfit.
no fueron-algunos por no ga8tar los quinientos del
ve~tido de ~u mujer-y lo dcm¡\s se lo imaginó ..... .
-:'.lle gu~ta el procedimiento.
4
-Dicen que así se u~a hoy pala oportunid,í.
-Es una oportunidad laudable.
-¿Y es&lt;· calvo de bigote de alero que guiña el_ojo?
-:::ie llamó Don :'.llodesto Costa, y no etitli aqu1 por reporter mentiroso, sino pqr calumniador.
-Explíquese usted.
-Yo nada sé; pero me&lt;licenque calumniaba á la antigüedad; fué esculcadorde biblioteca~ y les colgaba á
los reyes, á los santos, á los héroes y á_la gepte antigua
en general, uno~ milagros que daba miedo ..•...
-Si, ya me acuerdo ......
Loi, desgmciado, en tanto se debatían presas de paTor
frente :í las fauces de los monstruo8.
lle aquí lo que cuesta lo sensacional, dije- pero en
fin, eso es lo que el público quiere...... l'eor para el público y peor para lo:: reportan!
El peladillo me miró con zocarronería y soltó á modo
de comentario;
·
-~li jefe, si el piíblico
Rrmos nom:ls nosotros, estú bien dicho, pero Pi son
también uswdes lo!' rows,
¿por qué no !'C civilizan?
( Cor,timurrá.)

..

l •

l'n literato que entra
en la política, es como un
~ibarita emmndo en una
fonda china.

Hombres necio, que a~usnls

El mejor crítico musical pería un hombre com·
pletamente sordó.

A la mujer Hfo, ra:ún!

-¡Qué bien ee conoce qmi es u~kd mexicano por lo ·
lírico y verserol Lo~ hombres El'rán necios, no me opongo· lo traen de abol1•ngo; pero las mujl'res no til•nen disc1,1lpa. Qtw, ¿no clama al l'ielo esa legión de emple_ados
cuvas hijas les convierten el suddo en telas que lucir en
Pláteros? ;.Esos míseros oficialeH que uean uu uni,forme
roto para que sus conyugcs H' uniformen eegun las
prescripciones de la andante cul'l!ik·ría? ¿Que no le dan á
vsted lástima eso!!' maridos ricos, viejo8 (• insensatos, esos
maridos in paliibui&lt;, que pagan á peso de oro la ridícula
vanidad de unir sus e ntusiasmos s1•niles, manidos y averiados, á la casquivana juwntud de uua p~eudo-bonita?
¡Ay amigo-y el diablo hacía tambor en su vientre con
los dedos:-1,.se :'.\léxico l'Stá peor que Dinamarka en tiempo de Hamletl
Y á fe que tenía razón. :'.\las por lo mismo que la tenía,
tocábame apn•surar mi expedición para conocer todas
las regiones donde los hombres pagan el cuarto de hora
que las mujerl·S les llevan de ventaja.
•
Dispúeeme, pues, á partir. El Interoceánico 6 /,flT&lt;&gt;Nl,-ril terror pasaba cada cinco minutos por la estación más
próxima, con el fin de que los que quisieran suicidarse
lo hicieran á horas fijas y tomé un carro de primera.
Pronto el gran dragón de hierro partió, agitando al
aire su cimera griRacea, y la.~ hurañas per:&lt;pecti vas de un
camino erizado de rocas, desfilaron ante mi vista con la

21

ne aquí á eincur.nta
anos-si sigue el sistema
de ducación á la moderna-son los hijos los que
reprenderán á los padree
y los que los pondrán á.
pan y agua.
Co),HE KOSTIA.

La familia no es solamente para comer junM&gt;B.
IJOUJSOD.

w

EL DAXTE E..'- )!ExtCO.-El suplido de los report.crs mentiroso.~.

-Hija es usted más bachillera de lo que parece ........ .
-Cla~, como que nací de buena enea. :'.\Ii padre fué1•
diputado, pero como tuvo que dejar la cur~l en un
periodo en que entró Íl la cámara toda una fam1ha de ?t~éxico, fuimos descendiendo la e6cala social, y aquíme tiene usted ..... .
Un agudo pitazo del Danato, que por fin llegaba, la
interrumpió:
Fué de verse entonces el
alboroto y la zambra de
aquella gente. l'or fin iban
á pasar el charco, y en nn
vapor nuevecito .....
Como pude, me embarqué á travrs de aquel maremagnum de zarapes y
enaguas de estampado y
busqué un rincún donde
echar un tabaco y estar á
Pah--o de la charla general.
Quiso mi buena .fortuna
que Jo encontrara, pero
apenas 1mboreaba las de-.
licia8 de mi instalación
cuando: ;cataplmn! ...... El
buque diú con una draga y
empezó á tragar. líquido
por una abertura. de proa,
enorme.
Cuando volví en míque tam birn los reporters
· !.'edesmavan-estaba tendido, cúan largo era, la
borde de un río, en el cual
nadaban rngres enormes,
i nvero,ímiles. En la ribera
opuesta que formaba una
especie de cantil, suspenEL DA.',T e: E.,; ME.XICO.-Caron conduce l. las vtctlmas de Tcmamatla,

EL PADRE-NUESTRO DEL DANTE

Canto XI del Purgatorio.

•Padre nuestro que te hallas en el cielo
No circunscrito, pues tu amor benino
En lo infinito 1:Je difunde al suelo.

~

-

·_re
.

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;.:_·

i ·_

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-~ .

. •E.~ta última plegaria, padre amado,
l\o es por no~otros; son nuestros clamores
Por los que ali.len el mnndo se han quedado.•

..

...

"·

-·-~€:~~f~ ~-

•Tu voluntad que el sacrificio enciende
Y tus ángele~ cantan en su Jlo!JQn1111,
Se haga en la tierra que tu amor comprende.

«Xuestra Tirtud que debil ee abandona,
Del amigo güarda y del p&lt;.,cado,
• Y líbranos del mal. que nos baldona.

,

----~.. -..... ·;.;.,...,

«Yenga en paz el tu reino de ventura,
Porque ei de tu seno no desciende,
No alcnnzan:mes solos tanta altura.

"y así cual perdonamos de concierto
Recíprocos agravios, tú perdona
Las culpas del humano desacierto.

-/'

',i!.. "-

«Sea alabado tu poder divino
Y tu nombre, por toda criatura1
Que grata te tributa incienso dmo.

«Danos del pan ]agracia cotidiana,
Porque sin ella en árido desierto
:'.\Iarcba hacia atrasuquel que má.s se afana.

, ./

IIILD~~--No-oela por Gauaara ae ~ind.
•
l~l Ca;tillo de Cbnrlottemburgo esU. pintore:;carnl'nte
~ituauo entr&lt;! lo.1&lt; la6 o~ \\'ettern y lloren, sobre una emi'ilencia cubierta de espeso bosque, al pié de la cual serpentea el l\lotal:i. ü-te riachuelo, que une á los dos lagos,
y ten&lt;lrú :1 lo sumo tres ó cuatro kilúmetros de longitud,
:;e desliza :i. tr.ivé,; de una de las.más bellas comarcas de
la ~necia. Sas aguas son limpias y claras como cri!'tal de
,roca, y su corriente, en la apariencia tranquila, inspira

la ,eguridad y In confianza. Pero eBta calma e.• en reali- recodoe. Xo puetle formarse una idea contemplándolo á
dad engaiiadora, pues si bien la navegaci(m á remo es dbtanc,a, del ímpetu y violencia de estas trasparente:;
allí practicable, nadie puede, .s in embargo, aycnturarse aguas, mo,rada favorita del salmón, y admira ver los essip. tener gran experiencia y conocimiento de lo,; nume- fueno8 musculares que el pescador tiene qne de~plcJar
ro~os escollos, rápidas y remolinos ele ésta falaz:corrrien- ¡,ara cortar esta ma~a líquida.
A su salida de Wettern se ve obstrniuo el ~río por la
te, cuyo encanto y hermosura ~on tales, que se siente un
deEeo casi irre,;ilitible de explorar en canoa su~ ondula- compuerta de un molh10 y por rápido" que hacen la naciones caprichosa~ Y. costear sus pintorescos y sombríos vegación imposible en este parajl}; pero un poco más

�126

abajo puede intentarse eu navegación en lae condiciones
indicadas, y así continúa hasta el lago Boren donde ee
precipita, disminuyendo su empuje á causa del ensanchamiento. Su punto de reunión con el pequeño lago ee
oculta á la vieta de los bejucos, á través de loe cuales se
filtra con un ligero susnl'J'Q.
En la época á que se refiere mi relato, el río, que al~za eu mayor anchura frente al castillo de Charlottemburgo, tenía en leyenda, la cnal se.perdía, como todae, en
la noche de loe tiempos.
Había, j08tamente enel centro de la corriente un escollo de forma circular al cual era puntos meno que imposible aproximarse, debido á la violencia de las aguae.
Producíanse állí remolinos tan extraftoe, y saltos tan desordenados que parecían ocasionados por la acción de algún fuego eubterraneo que hubiera puesto el líquido elemento en ebullición, más bien que por la conftgunción
submarina de los arrecües. Se podía percibir claramente
desde la escarpada cima de la montalla que en el centro
• mismo de este hervidero había un pequello espacio, como de dos metros de superficie apeD&amp;II, en donde el agua
se mantenía tan tranquila que parecía un espejito colocado en medio de una caldera hirviente.
Po; eso se designaba este eitio con el nombre de «La
Oaldera,, y la tradición pretendía qre en el tiempo en
que los rios tenían 11us hadaa, el Motala albergaba una de
admirable belleza, naturalmente, pero caprichosa y porfiada como los aguas que gobernaba. Había elegido el sitio que acabo de describir para su gabinete de toiktt.e; asilo impenetrable donde nadi_!! podía sorprenderla. La linda hada había acabado por.desaparecer como lo hacen,
:ay! todaslashadae. y todas loe leyendae, ahuyentada
por el diecorJante silbido de las fábricas movidas por vapor, que vienen, establecerse ,cortadiatancia, trayendo
consigo el ruido y el movimiento en una comarca hasta
entonces tranquila y apacible. Sin embargo, el antiguo
boudoir de la hada eicistia, lo mismo que ella lo había dejado. El peqnello espacio de agua, con su superficie clara
y tranaparente, era el espejo donde se contemplaba en
-Otro tiempo, y allí estaba siempre, intacto y cintilando ,
loe rayos del sol.
Loa ancianos del logar record¡lban perfectamente habar :visto á la hora del creptisculo, en las hermoaaa tardee de verano la preciosa aparición, sentada sobre una
roca en el centro de la Caldera, peinando su larga cabellera y contemplando BU imagen retratada en la onda
cristalina, como la Soreley q la balada alemana. Aseguraban que aun podía verse el rostro de la linda hada, animado y sonriente en el fondo de su estanque, donde pa- ·
recia estar indeleblemente iinpreao, reposando allí como
en un marco argentado, al abrigo de la mirada sacrílega
de los hombree, protegida en el fondo de aquellas aguas
- bulliciosas; rodeada de aquellas inaccesibles rocas que
la protegían con sus agudas aristas.
.
Llegar hasta el centro del arracife era, segun se decía
nnaempreea di1lcil y peligrosa, sin ser imposible. Existe
en efecto cierto sitio por donde podía hacerse penetrar
una pequella embarcación tripnlada por una 1;10la pereons, y una vez traspuesto este paso dificil, se llegaba con
relativa facilidad , la piedr.1 que la leyenda titulaba
~ taburtü de la hada», al pie del cual 88 encontraba el
espejo. No obstante esto, aun para el remador m'8 diestro y conocedor de los obstáculos del escollo, la menor
vacilación, el más ligero descuido podían ser fatale2. Si
el frágil esquife se desviaba tan sólo una pulgada de la
línea que debía seguir, era envuelto por una especie de
ciclón snbterraneo que lo hacía girar tan n•pentinamente
como una peonza durante un segundo, para sepultarlo
deepuee en el hondo abismo, apareciendo al cabo de ocho
ó diez días loe restos de la emblt"cación y del atrevido navegante, que flotaban, merced de la corriente ó yuradoe
entre las cañas del Boren.
Como podrá suponerse, esta hazana no ecdncia por cierto , ninguno; sin embargo la tradición del país mencionaba los nomores de algunos audaces que la habían efec•
tn'ldo, 11 M• cnn buen éxito, y otros que habían perecido
"" BU tt,mel"l\ria empresa; y aunque todas estas relaciones eran consideradas tan e6lo como legendarias, lo cierto era que desde hacia muchos anos nadie había intentado repetir una proeza ~n inútil como peligr~sa.
El castillo y la poeeción de Cbarlottenburgo eran propiedad por aquel tiempo, del barón Hammarbielm quien
la habitaba en col'flpañía de su única hija Ililda. Hacía
bastantes aiic,s que bab::: q·1r d::&lt;10 yindn, y 'l"frín en el

DOMINGO

EL MUNDO

retiro y en el aielamiento. Se le tenía por un hombre de
carácter duro y violento, por lo demás poco se hablaba
de~!,
Tales eran loe informes generales que yo pude obtener
acerca de esta región que me era conocida desde
hacía mucho tiempo, , cansa de loe relatos que 83bre
ella se habían compuesto , cansa de sus sitios pintorescos y románticos, y por eso formé el proyecto de visitarla y estudiarla , fondo durante el verano.
Así pues en la primera quincena de Junio, provisto de
buena éantidad de telae y coloree, desembarqué c-&gt;n mi
hijo Raul, recientemente llegado de Düsseldorf, donde
había e;;tudiado la pintura, en la pequella ciudad de Motala situada ai' la desembocadura del río, cerca del lago
Wetem.
Casado desde muy temprana edad, y á consecuencia do
una calaverada de aquellas que únicamente se hacen en la
primera juventud, con una mujer que solo me había cautivado por eu belleza corporal, pronto llegó el día en que
lamenté amargamente mi elección, y sobre todo la precipitación con que obré en acto tan trascendental; el nacimiento de un primer hijo, al cabo de un ano, costó
la vida , la madre y con la viudez recobré la libertad.
Aunque e6lo tenía veintiseis alloe, había ya esperimentade tantos sinsabores durante mi vida matrimonial, que
esto me hizo formar la inquebrantable resolución de no
casarme por segunda vez, en cuyo propósito he permane•
cido firme po(completo. En consecuencia, todas mis afecciones las concentré en este hijo único.
._.En la ~_poca en que se desarrollan loe sucesos que voy
, referir, era yo joven aún y como R1ul, de veintiun
alios, estaba demasiado crecido en proporción de su
edad, se nos hubiera podido tomar por dos· camaradae,
que por padre é hijo.
Encontrándome por primera vez en ese país, convenimos en consagrar los dos primeros diae , recorrerlo ,
pie, con el objeto de estuiiarlo antes de ponernos , trabajar.
- A tout ,eigneur, tout honntur. Nuestra primera idea, al dia
eigoiente de nuestra llegada fné el irá visitar la «Caldera,,,
cuya historia había yo referido á R1ul, tal como acabo
de relatarla.
Nos impresionó sobre manera la hermosura del paisaje
y la rareza del fenómeno. A nuestros piés una superficie
de agua cristalina que cintilaba iluminada por el sol, como una gasa de plata, agitándose en toda su extensión;
tan nuiforme era el movimiento del agua en eat.e lugar.
En el centro de este campo perfectamente unido, elev,baee algo como una marmita cuyos bordes se hubieran
mellado, y cuyos flancos obscuros se distinguieran apenas
á travee de loe millones de burbujas que formaba el agua
que le rodeaba.
En la misma linea, sobre la orilla opnestaerguíRBe altivo sobre la colina el castillo de Charlo,temburg cuyas
torree se destacaban en toques claros sobre la espesura
del follage sombrío que lo circundaba.
Raul estaba 11obrecogido de admiración, y sólo pensaba
en el modo de reproducir fielmente sobre la tela esta grandiosa escena.
Descendimos bien pronto por. la pendiente escarpada
y cubierta de maleza, , fin de examinar el fenómeno algo
más cerca y darnos cuenta de la perspectiva que ofrecía
el paisaje al nivel del río.
La vegetación en este valle es extraordinariamente exhnberante para nn país tan septentrional como la Suecia,
y en tal abundancia q ne hacía dificil el acceso de la riben.
Lleg ,mos, sin emb1r~o. á la orilla del agua en un momento, conversando y bromeando, como se hace cuando
es uno joven, sin cuidados por el porvenir y crey{-ndo5e
solo en un bosque.
Grande fné nuestra admiración ni encontrarnos de s:íbito, al desembocar de un grnpo di} sauc\ld que baiiabnn
sus raíces en el río, frente á frente y tan cerca que hnbié•
ramos podido tocarloc1m la mann, en un hondo botecit-1
guiado por nna joven :í q•lien nuestra aparición repenti•
na no pareciú sorprender en mayor grado, y aquien sin
duda había anunciado nuestra llrg:vla el ruido de nnestros pasos y el animadodiálogoqueso,tcní:11nosen el camino. Probab'.ementt&gt; la habianws sorprendi,lu mientra~
se ocupaba en copiar de la naturalez:1, por que estaba precisamente acabando de colocar en su b:irco, un caballete
y otros varios utensilios de pintor.
Flalu-lamM y balb·1~Pa~0s algnnas escusas á las cuales

21

DE FEBRERO DE 1807

DOMINGO

respondió sólo con un ligero movimiento de cabeza, si..
volverse, y aun sin dignarse honrarnos con una mirada.
Luego que terminó sus preparativos, con toda calma asi~
sue remos y nos indicó por medio de un ademán altivo éimperioeo, pero tan expreei vo, que era imposible dejarde interpretarlo en en verdadero sentido, la cadena quesujetaba su embarcación al trunco de un sauce.
Obedeciendo á esta orden muda, me apresuré á desenganchar la marra, lanzándola sobre el banco, hecho lo
cual, impulsé suavemente la barquilla para ponerla á flote. Una sonrisa casi imperceptible fué mi recompensa;:
después la linda batel~ra cuyo roetróestaba vuelto de lleno hacia nosotros, 118 alejó apoy,ndose muellemente sobre eus dos remos.
Dirigía su embarcación con una gracia y una perfección notaMe, y el movimiento cadencioso y regular del remo hacía poner de relieve en admirable talle, flexible y
esbelto así como las bellas proporciones de en busto. Nada de apresuramiento, nada de inquietud en los movimientos que indicara la joven colegiala, gazmona y torpe.
sorprendida y huyendo sin saber porqu~. Al contrario,
nos miraba cara , cara con esa mirada franca y discretamente interrogadora de la mnjerde mundo, quien nnea-- ·
tro continent.e un tanto cuanto encoiido proluJia su piz•
ca de ironía.
Sin duda estaba habituada á navegar en estas agn&amp;&amp;
pues se dirigía en línea recta hacia L, C.ddera, sin vol verpara nada la cabeza y sin permitir que la corriente desviara una sola línea en embarcación; r.Jdeó el escollo y
la lanzó rápidamente en dirección de la orilla opuesta
donde la vimos abordará un peq11ei!.o deeembarcaden&gt;
formado con planchas de madera; dejó eu b.&gt;te y desapareció por la pendiente boscosa que conduce al castillo.
Pudimos eegair con la vista aún, dnrante un minuto, Iu
ondnlaciones de en ropaje blanco que aparecía y desaparecía alternativamente , través de loe arboles.
S.&gt;lo haetaentoncea recobramos el uso de la palabra,
volví la vista hacia Raul y vi que parecía despertar de un,
suello.
-¡Qué encantadora aparición! excll;.mj. Sin duda e&amp;
una de las damas del castillo, pero, si yo estuviera dotado de una imagin¡ción romintica, haría dJ ella la hada
moderna de este río; casi, casi la veo penetrar en la Caldera. ¿Td fijaste en sus ojos Ranl? Q:i~ extr.&amp;lio color t i~
nen, exactamente el matiz verlosode estas honda~ p!rB.da~ y de una expresión tan singular. Todo el ra"sto del •
día me pareció que Ranl estaba m'8 sombrío y preocupado de lo que yo hubiera querido verlo. Exploramos las
orillas del río hasta el lago Borea, lo que nos entretuvo
por todo el día y e61o ya muy entrada la noche, fatigadoa
pero encantados con las bellísimas perspectivas del paisaje que teníamos en la imaginación y que nos proponlamos reproducir en nuestra cartera, bullQ&amp;mOB el abrigo.
Habíamos convenido en principiar 1118 operaciones al
día siguiente con un estudio de la Caldera tomado desde
el puesto en que la habíamos contemplado por la vez primera. Nos dirigimos, pues, con nuestros avíos.
Después de unos inetant.ee de trabajo, Raul, que estab3,-.
pensativo, me dijo:
-¿No convendría que fueramos, hacer una visita
castillo, aun cuando no fuese más que para presentar
nuestras excnaas , la sei'lorita , quien perturbamos ayer't"
Eetáhamoa en sus posesiones y por consecuencia, somos
verdaderamente unos intrusos en 808 dominios.
Esto era el principio de lo que yo temía. Conocía bienla naturaleza impresionable y el caracter apasionado deRaul. Tenía el culto delo bello y el gueto de lo rom:lntico. Yo presentía que si él volvía á verá esta mujer-se enamoraría perclida111ento de ell 1; lo había leido en sn mira&lt;la, pero ni mi81llO tiempo pr,jveía que este amor no s:ilo
~ería una intcrrupciún puasus estudios, sino que lo haría ,!~agracia l •&gt;, cumo no lograra sustraerse con tiempo á

al

i;u rnflujo.

-Haul, ledij_e, ayer despu.!e de la cena, cuando subiste á acostarte y yo me disponía á seguirte, el anciano propietario de nuestro hotel me invit,, á fumar un cigurr.:i
en la terrasa. Nos pu~imos 1í platicar indidtintamente, y
de asunto en asunto, al l!Pg:1r 11! modo con el cual cumpliamos nue~tr.&gt; &lt;lía, 1ne \'Íllo la iuea de interrogarle acerca del lur:,n t.lu ll.unmarhiehm y su familia.,
Bien, seiior, me dijo, sabr.i u,teu que la baronesa.
muerta hace 20 años
veinticinco menor que su muido. Era una mujer de admirable belleza, algo altiva, como conviene á una castellana. Montaba perfectamente á.

era

21

EL MUNDO

DE FEBRERO DE 1897

caballo y tenía pasión por la naturaleza y los ejercicios al
aire libre, en loe cuales sobresalía. Inmediatamente después de su matrimonio, que se efectuó en el estranjero,
·el barón y su esposa fijaron eu residencia en Charlottemburgo. Durante los dos primeros allos de su vida conyugal todo fné á maravilla y la j1&gt;ven baronesa parecía ser
relativamente dichosa. Pero ¿conocía ella loe antecedentes de su marido, al consentir en unirse , él? todo indica que no. Como lo había conocido en el extranjero,
fné cosa facil ocultarle que era viudo y que en primera
mujer había desaparecido de un modo tan extrano como
misterioso.
·
Esta infortunada joven (hablo de la tilt.ima) me scuertlo perfectamente de ella, continuó el duello del hotel pa·
u.ndo su mano por la frente, porque en aquel tiempo ha·
bitaba yo en el caetillo, donde deeempellaba las funciones de mayordomo loe días de recepcion, era sonámbula,
y muchos la vieron, como yo, pasearse cubierta de un
blanco peinador, por la orilla del río durante las noches
de estío. Cierto día se comprobó que había salido de ene
aposentos dnrante la noche y que no había vuelto. Se le
bnecó por todas partee: en el bosque, , lo largo de la co- •
rriente, y después se notó que el pequello bot.e en el cual
acostumbraba la baronesa coáear los bordee, faltaba
igualme:ite. Se continuaron las peeqniaaa hasta el lago
Boren y se encontró enredados en las callas parte de loa
reetoe de la embarcación. Ya no podía haber duda sobre
la suerte de la deagnciada mujer; era evidente que se
embarcó en un aooeao de sonambulismo, y habiéndose
acercado demasiado al escollo, había encontrado alU la
muerte.
El pesar del barón fué ruidoso, pero nadie lo creyó sincero, todos sabían que estaba sujeto, ataques de una ea•
pecie de demencia hereditaria, tanto mú peligrosa,
cuanto que eabía ocultarlos con simbólica aetncia 4 todos,
menos , su víctima. Nadie le había visto nunca q ne maltratara á su mujer, nadie le había oido proferir amena,ae ó injurias, y, sin embargo, eabíaee que le amargaba
la vida con ana malos tratamientóll y ene brutalidades.
•El río uo devolvió jamás el cadaver. En cuanto , loa
restos de la.barca, puedo hablar deelloe con conocimiento de csusa, porqne ful uno de loe que loe recogieron: no
ofrecían •n nada el aspecto de objetos d9 nallfragio que
han estado hundidos en las profundidades del escollo.
Por otra parte, hay un hecho bien comprobado, y es
que la CAidera nunca devuelve antes del enarto día los
cuerpos que en ella caen, y aquellos de que nos ocupamos
ftleron hallados en la maflan.a misma qne siguió , la noche de la caUstrore. El barón ordenó que inmediatament.e loe quemaran, pre'8:xtando que verlos le hacía
daiio. Nótese además, que loe oadáveree siempre 118 han
encontrado, más ó menos tarde, en el río ó en el lago.
Así, pues, el caso de la baronesa sería tinico en la hl,toria del fenómeno natural de nuestro vall~
En aquella época, eegtin contaban en la comarca, el islote que formaba la C.ldera estaba en comnnicación directa con el castillo por medio de un subterráneo qne paaaba por d1:1bajo del lecho del río, y cuya entrada estaba
ea det.erminado sitio simulado con moataflas de espinas y zarzales, que ahora colmaban las zanjas. Dicho
subterráneo miaterioeo terminaba en una especie de bó·
veda arruina-ta á medias, la cual estaba inmedlatament.e
debajo de la C.&amp;ldera.
«Como este hecho se mencionó en las diligencias jndicialee, se mandaron hacer pesquisas por loe alrededores del
río, con objeto de establecer el mayor ó menor fundamento de aquellos rumores y con 11 débil esperanza de
tener algún medio que permitiese , la jueticia establecer
de una manera cierta la canea de la desaparición de la
baronesa.
.
•Ahora bien, la nochemiamaqueprecedióaldía seiialado para el exámen de aquellos sitios, prodújose un derrumbe súbito debajo del lecho del río, entre la Caldera
y la ribera del castillo.
"El único testigo que pudo dar algtin dato sobre este suceso era un campesino viejo llamado Svensson, que habitaba en una chozita en la ribera opuesta. Sta lo que fuere, á la mai!.ana siguiente, notábaee muy bien una depresión en el lecho del río.
uL'ls pcsqui~as produjeron, en efecto, el descubrimiento del orificio del subterráneo en loe fosos del castillo, y
hasta pudieron penJtrar y seguir avanzando hasta cierta
distancia. Después el paeo quedó de repente completamente obEtruido por la tierra del reciente derrumbe y se

127

•

hizo imposible seguir adelante. Entoces se abandonaron templar mejor eu tela, en la cual apenas había intentado
las averiguaciones, y la desaparición de la baronesa se un bosquejo general.
registró como muerte accidental. El barón salió para el
-Todo es muy interesante, me contestó; pero nada
extranjero y no se le volvió á ver sino al cabo de diez veo en ello que pueda estorbarnos cumplir con un deber
allos, cuando trajo á su nueva esposa.
de co rteeía hácia la señorita Hammarhielm. Me parece
•A poco de su llegada á Charlottenborg, la nueva cas- que le somos deudores de esta atención.
tellana mostró viva curiosidad hacia el fenómeno natu-Muchacho querido, repuse, eetáe en libertad para
ral que se verificaba en los dominios de su marido. In- hacer lo que quieras en este particular; te he referido senquirió todae las particularidades legendarias y reales que cillamente la historia de nuestro huésped para ponerte
se relacionaban con el fenómeno, se informó del nombre en guardia contra loe riesgos que ee te esperan ei pereiede algunos atrevidos , quienes el rumor ptiblico designa- t.es en querer conocer á una persona, en cuya familia
ba por hab:ir penetrado en la Caldera y por haber vuelto
hay evidentemente nna especie de locura ó de monoma, subir vivos ó en el estado de cadliveree, é hizo que le nía, que quid sea hereditaria. Sé lo que vas á contestarexplicaran la disposición exacta de lae rocas y las manio- me: que no te enamoras con tanta facilidad. Está muy
bras que tenían que ejecutarse para salir , buen paraje.
bien; muy posible ea que yo exagere loe atractivos que
•Cierto día, ~prov,chando la ausencia de su marido, esa doncella puede ejercer en lo euceei vo en tu corazón.
se embarcó ella en en pequeno yole, remó en derechura Lo que yo quiero tinicamente, es recordarte que hemos
al escollo, penetró en él, sujetó su barca al Taburete de venido aquí , trabajar y estudiar. Tienes un cor:azón
la hada y se inclinó ávidamente sobre el espejo de lae tierno y dado nn tanto al romanticismo; eres nn entuaguas. Nadie la vió llevar á cabo aquel audaz capricho, siasta y un artista. Desconfío de tus sentimientos y de
, excepción del viejo Svensson que la siguió con la vista tus impresiones. Como acabas de oírlo, la locura heredidesde su caballa, de tal manera estupefacto por el miedo, taria reina en esa familia, y lo que acabamos de saber de sn
que no pudo articular palabra ni hacer un sólo adem,n pasado, no uie da gana de conocerla con más intimidad:
para a,raer la atención de su mujer, ocupada en esos mo- Creéme, no tratemos de cultivar las relaciones que ayer
mentos en la cocina.
contragimos por una mera casualidad. Por lo que , mí
•-De repente, refirió el campesino, vi que la baronesa respecta, te lo declaro de una vez: ir'8 solo al cast.illo.
se echaba para atrás con un ademán de indecible horror, De ninguna manera quiero perder el tiempo en hacer vien seguida volvió, contemplar el espejo, inclinlindose sitas. Adem'8, la joven, como acabas de oírlo, ea orgullo•hasta donde le fué posible, como para penetrar mejor el sa y altanera, por lo que es m'8 que probable que se tenmisterio. Al cabo de un rato, vol vio, subir, en barca. ga por oriunda de una estirpe social superior , la nuessaliendo del eecollo con la misma ventura con que había tra, y que, por lo mismo, tenga en muy poco el trato de
entrado; remó hacia la ribera, volvió, entrar en eu mo- doe pobretones que por azar se presentan ante an paFo.
rada y se encerró en su aposento. Loe criados que la vieSin embargo, , pesar de todo lo que podía decirle-y
ron pasar cuando volvía de en excursión observaron que estuve hablando todavía por largo tiempo- noté muy
sus facciones parecían alteradas por el terror y que esta- bien que no lo disuadiría de en proyecto.
ba aobrecogida por una vi va emoción. Cuando el barón
Aeí pues, después de la comida, se pnao en traje de
volvió, nadie supo con precisión lo que entre ambos pa- visita y se fué al castillo, mientras que yo me instalaba
só, pero en lo sucesivo le notaron la misma mirada som- bajo loe álamos para hacer algunos croquis.
bría y huralia que tenía en los tiltimoa meses de la exisEstaba de vuelta en el hotel y fumaba un puro en la
tencia de su primera mujer. Lo que sí es seguro, por el balauet.nda, cuando él volvió. Había estado ausente todicho de loe criados, es que hubo una violenta escena en- da la tarde.
-¡Ah, padre mío, qué encantadora muj~rl Figúrate
tre loa dos cónyuges , causa de este suceso, que la baronesa gnardó cama por espacio de seis semanas, y que en q ne ea artista por el entendimiento y por el corazón, colo sucesivo la existencia de la pobre dama fué un verda- mo tti y yo, y que tiene un verdadero talento de pintor.
dero infierno.
Me llevó , su estudio, amueblado y decorado con el
gusto de nu Macqnart, y situado admirablemente en una
o.Algunos meses después de su expedición á la Ci&amp;ldera,
dió A luz una nifta, la misma que usted encontró esta ma- de las torrecillas del castillo. Me eneelló buena cant.idad
tiana, sin que poreate suceso mejorase en nada la con- de estudios, de bocetos y de telas, realmente notablea
tratándose de una persona tan joven y que no.es pintora
duca que con ella observaba el marido.
•Eeta vida de miseria 88 continuó por algún \iempo to- de profesión. Su conversación es de las m'8 interesantes
davía, hasta qne en una hermosa tarde de yerano, la porqÚe ha viajado, es muy instruida y ha visitado loe esdeevent.urada castellana emprendió una segunda e:xpe- tudios de varios reputados artistas.
-¿Entonces te recibió bien?
dioi~n , la Caldera, la cual le fné funesta, si es que pue -¡Con la graciosa amabilidad y loa modales fáciles de
de emplearse tal expresión, cuando noalibrade unaexietencia amarga. Hallaron en cuerpo , los ocho días, en una castellana de la Edad Media. Me dijo de rondón y
las aguas del Boren, así como loe pedazos del yole. ¿Fné sonriendo, que deepué, de nuestra brutal irrupción , BU
santuario ayer, esperaba nuestra visita, y me pregwd6
este nn suicidio ó un accidente? Nunca se ha podido
por qué tti no habías venido conmigo. Ah! no, no hay
mas que formular conjeturas en este particular.
ni asomos de locura en aquellos hermoeoe ojos, radiantee_
-Como ya ae había notado después de la muerte de en
primera mujer, el barón recobró cierta calma y ene ojos de inteligencia y de vida, nada de incoherente ó anorperdieron su expresión hnralia y maligna. Hízoee m'8 mal en su palabra elegante y vívida, nada de extrafio ó
taciturno y m'8 retraído, y ahora vive en nna soledad equívoco en B08 pensamientos llenos de originalidad.•..••
Sn enmeiaamo me hizo sonreír. En todo eeo lo reconocasi completa.
·
«Su hija Hilda, qae tenía dos alloa , la muert.e de su . cia como hijo mío.
-¿Y qué te has hecho toda la tarde? ¿Has visto al bá"madre, fué educada por una aya inglesa, que hace pocos
alioe murió. Al contrario de lo que era de esperarse, su rón?
-¡Oh, no! La eellorita Hilda me hizo comprender despadre la idolat.ra, y para él son órdenes SUB deseos más
de
luego que la quebrantada salud y la provecta edad del
insignificant.ee. Es muy inteligente, muy inetruida y
caei siempre en BU
muy diestra en todos loe ejercicios corporales, como lo barón, sn padre, la forzaban
era la madre. En cuanto , en índole, nunca he oído ha- aposento, y que ella representaba, en suma, todo lo visiblar mucho, si no es que por este lado, más bien lile pare- ble de la familia Hammarhielm. Despnés de haber eet,a..
ce á su padre, de quien ha heredado loe modales orgullo- do como dos horas en el taller, haras que ee me figuraron minutos, porque ella supo hacerlas interesantes, me
808 y altaneros, moderados no obstante, á lo que se dice,
por cierta amabilidad llena de encanto, que era la dote propuso que fuéramos, dar una vuelta al parque, y en
natural de la madre. Una sola vezó dos en estos últimos seguida me llevó, la orilla del río, en donde nos paseaalioe, me la he encontrado por estos rumbos, y, , la vez mos un breve nto. Por el camh;10 llegamos á un pequeque rindo homenaje á en altiva y aristocrática hermosu- no desembarcadero en donde se ve anclac'io el yole qne
ra, debo confesar que tiene en la mirada un no sé qué, tti conoces. Me convidó entonces á dar una vuelta por e 1
que me recuerda demasiado , su padre, para que ello río en barca, y como iba yo á tomar loe remos, ella me
dijo:
pueda agradarme mucho.»
-Si usted conociera como yo la perfidia de este herII
moso río, seguramente que no habría aceptado desde lueRaul, que había escuchado mi relato con suma aten- go y con tanta facilidad mi propuesta, y después no
ción, se levantó, retrocediendo algunos pasos para con- f recería usted tan , la ligera sus eervicios para dirigir la

,estarse

�DOMINGO

EL MUNDO

21

DE FEBRERO DE 1Ss17

128

mientos, y la nota vivá que mezclaban en el sombrío fo.
barca. Tenga usted entendido que, si le dejara obrar, habría nueve probabilidades contra diez de que dentro de llaje el vestido blanco y el quitasol rojo de la Señorita
cinco minutos estu viésemo3 los dos en el fondo del agua Hammarhielm.
-A11í como el hijo de usted, Señor Lagni~res, se lo haluchando con las angustias de la muerte.
brá dicho, dijo ella, yo no puedo pretender el título de
Yo interrumpí á Raul.
-¡Yamos, le dije para echar una poca de agua fría so- artista, pero al menos me he ocupado suficientemente en
bre la entusiasta admiración que con zozobra veía yo que pintura para que se justifique mi interés por el arte, y
para que usted pueda comprender en qué grado la prese desarrollaba en su interior, esa jovencita romancesca
sencia de un artista de fama en nuestro tranquilo valle ha
pretende hacer el papel de una hada de río! ¿Y tú has
podido inspirarme el deseo de ver más de cerca al pintor
consentido en dejarte guiar por una joven evaporada, y
bien conocido, cuyas producciones he admirado con fredejarla hacer esfuerzos de torax y de blancos brazos,
cuencia en Stockolmo y en otras capitales.
mientra11 que tú, noblemente sentado en la popa, recoYo hice una respetuosa inclinación.
gías nenúfares ó le recitabas versos?
-Pues bien, sefiorita,-dije, con un tono agridulce, por-No te burles, padre mío, contestó él con un tono un
que de antemano le tenía mala voluntad por las divagapoco perplejo. ¿Qué era lo que yo podfa hacer? ~i rehuciones que iba á introducir en nuestras ocupaciones, pasaba, después de lo que ella acababa de decir, habría
ra no decir nada de los temores más serios que yo expecreído que tenía yo miedo! Así pues atravesamos el río
rimentaba á propósito de ese entusiasta de Raul;-debo
y desembarcamos precisamente en el sitio en donde yo
le habfa dicho que tú habías ido para hacer tue croquis. decir que ca.si no me esperaba una intervie11• en los floriPero acababas de haberte ido, y todavía estaba la yerba dos bordes de este río, y estaba en la firme creencia de
pisada en el lugar en que te habías instalado. La reconduje at castillo, me despedí de ella y volví por el camino
real y por el puente.
Al día Eigniente, estábamos ocupados en continuar
nuestro estudio del Chandrón, y de tal suerte estaba yo
absorto en mi trabajo que no pensaba en ninguna otra
cosa, cuando repentinamente vt que Raul se levantaba.
Escuchamos un ligero roce de vestido en las zarzas y ..... .
Hilda de !Iammathielm apareció.
Como antes lo dije, había tenido ocasíón de arrepentirme cruelmente de haberme abandonado á la impresión producida por la belleza física de la mujer, y la experiencia que de esto tuve en mi corta vida conyugal, me
había vuelto singularmente receloso respecto al bello
sexo. Yo temía para mi hijo las seducciones de una cara
bonita, porque sabía muy bien lo que todas ellas encubren y ,í lo que pueden conducirnoe. Yo mismo las evi·
taba porque me sentía aún demasiado joven para estar
pÓr completo al abrigo de su influencia y porque mi afecto á Raul me había inspirado la inquebrantable resolución de no reincidir.
En consecuencia, había yo adoptado en mis relaciones
de sociedad, con las mujeres todas, y sobre todo con las
más hermosas, una actitud cortesmente escéptica y ligeramente burlona, á propósito para alejarlas. Era esto como una especie de coraza que impedía toda conflagración
que una.sola chispa, al llegar á las partes más inflamables de mi corazón, habría podido producir.
El ser que dentro de mí vibró, al inesperado aspecto
de la hechicera criatura que de aquel modo SP. me presentaba, con la sonrisa en los labios, de ningún modo era
el hombre tal como usted lo comprende y ama, mi que~ ~~i
rida lectora, y como lo·habría usted encontrado en Raul,
....-:: --:·
·~'- ..
sino sencillamente el artista, es decir el práctico experto,
~=:.~· '=.''- ~~-~
cuya conocedora vista abraza los contornos, aprecia los
matices y pesa los valores estéticos comparándolos con
modelos bien definidos. Inmediatamente vino á mi imaginación el recuerdo de Van Beers: «He aquí de pies á
cabeza una de esas deliciosas criaturas que tienen á la
vez algo de mariposa y algo de flor y que constituyen la
delicia de su pincel,n decíame á m1 mismo, sin detener•
me desde luego más que en el buen gu2to y lo nuevo de su traje, la gracia y la .flexibilidad de sus movi-

que al venir aquí, ibamos á poder, con plena seguridad,
mi hijo y yo, recogernos en el sosiego de los campos, y
hacer, á solas con esta hermosa naturaleza, é inspirados
por ella, amplia provisión de temas de estudios.
Pero semejante salida, poco cortés, convengo en ello,
no alteró. para nada la serenidad de su mi rada y de su
hechicera sonrisa.
-Est,i usted en un error, señor, contestó ella festivamente. En estos lugares me reputan un poquillo la hada
del rio, y, como ustedes han venido á instalarse en mis
dominios, creo que debo aprovechar las circunstancias y
acortar un tanto cuanto las alas de vueet1:1 independencia. Pero, fuera de bromas, ardo en deseos, mezclados
con temor, por escuchar la opinión de un maestro sobre
mis débiles ensayos, y espero, señor, y al menos usted
lo reconocerá sin demasiados subterfugios que le debe
usted una visita á la castellana de los sitios que usted se
propone entregar á la posteridad en las ilustraciones de
su pincel.
( continua reí.)

•
TOMO l.

MEXICO, FEBRERO '.Z8 DE x897.

$scena5 me~kanas.

•

---· . ,

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y D::i.oau&amp;Rl&amp;.a.

G galo -oiejo •••
( Dibujo de J. N. Villaaana.)

NUMERO 9.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alimentación y trabajo</name>
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        <name>Damas guatemaltecas</name>
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        <name>El Dante en México</name>
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        <name>Feria de Tantah</name>
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        <name>Hidroterapia y amor</name>
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        <name>Ideal de la mujer</name>
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                    <text>DOMINGO

EL MUNDO

21

DE FEBRERO DE 1Ss17

128

mientos, y la nota vivá que mezclaban en el sombrío fo.
barca. Tenga usted entendido que, si le dejara obrar, habría nueve probabilidades contra diez de que dentro de llaje el vestido blanco y el quitasol rojo de la Señorita
cinco minutos estu viésemo3 los dos en el fondo del agua Hammarhielm.
-A11í como el hijo de usted, Señor Lagni~res, se lo haluchando con las angustias de la muerte.
brá dicho, dijo ella, yo no puedo pretender el título de
Yo interrumpí á Raul.
-¡Yamos, le dije para echar una poca de agua fría so- artista, pero al menos me he ocupado suficientemente en
bre la entusiasta admiración que con zozobra veía yo que pintura para que se justifique mi interés por el arte, y
para que usted pueda comprender en qué grado la prese desarrollaba en su interior, esa jovencita romancesca
sencia de un artista de fama en nuestro tranquilo valle ha
pretende hacer el papel de una hada de río! ¿Y tú has
podido inspirarme el deseo de ver más de cerca al pintor
consentido en dejarte guiar por una joven evaporada, y
bien conocido, cuyas producciones he admirado con fredejarla hacer esfuerzos de torax y de blancos brazos,
cuencia en Stockolmo y en otras capitales.
mientra11 que tú, noblemente sentado en la popa, recoYo hice una respetuosa inclinación.
gías nenúfares ó le recitabas versos?
-Pues bien, sefiorita,-dije, con un tono agridulce, por-No te burles, padre mío, contestó él con un tono un
que de antemano le tenía mala voluntad por las divagapoco perplejo. ¿Qué era lo que yo podfa hacer? ~i rehuciones que iba á introducir en nuestras ocupaciones, pasaba, después de lo que ella acababa de decir, habría
ra no decir nada de los temores más serios que yo expecreído que tenía yo miedo! Así pues atravesamos el río
rimentaba á propósito de ese entusiasta de Raul;-debo
y desembarcamos precisamente en el sitio en donde yo
le habfa dicho que tú habías ido para hacer tue croquis. decir que ca.si no me esperaba una intervie11• en los floriPero acababas de haberte ido, y todavía estaba la yerba dos bordes de este río, y estaba en la firme creencia de
pisada en el lugar en que te habías instalado. La reconduje at castillo, me despedí de ella y volví por el camino
real y por el puente.
Al día Eigniente, estábamos ocupados en continuar
nuestro estudio del Chandrón, y de tal suerte estaba yo
absorto en mi trabajo que no pensaba en ninguna otra
cosa, cuando repentinamente vt que Raul se levantaba.
Escuchamos un ligero roce de vestido en las zarzas y ..... .
Hilda de !Iammathielm apareció.
Como antes lo dije, había tenido ocasíón de arrepentirme cruelmente de haberme abandonado á la impresión producida por la belleza física de la mujer, y la experiencia que de esto tuve en mi corta vida conyugal, me
había vuelto singularmente receloso respecto al bello
sexo. Yo temía para mi hijo las seducciones de una cara
bonita, porque sabía muy bien lo que todas ellas encubren y ,í lo que pueden conducirnoe. Yo mismo las evi·
taba porque me sentía aún demasiado joven para estar
pÓr completo al abrigo de su influencia y porque mi afecto á Raul me había inspirado la inquebrantable resolución de no reincidir.
En consecuencia, había yo adoptado en mis relaciones
de sociedad, con las mujeres todas, y sobre todo con las
más hermosas, una actitud cortesmente escéptica y ligeramente burlona, á propósito para alejarlas. Era esto como una especie de coraza que impedía toda conflagración
que una.sola chispa, al llegar á las partes más inflamables de mi corazón, habría podido producir.
El ser que dentro de mí vibró, al inesperado aspecto
de la hechicera criatura que de aquel modo SP. me presentaba, con la sonrisa en los labios, de ningún modo era
el hombre tal como usted lo comprende y ama, mi que~ ~~i
rida lectora, y como lo·habría usted encontrado en Raul,
....-:: --:·
·~'- ..
sino sencillamente el artista, es decir el práctico experto,
~=:.~· '=.''- ~~-~
cuya conocedora vista abraza los contornos, aprecia los
matices y pesa los valores estéticos comparándolos con
modelos bien definidos. Inmediatamente vino á mi imaginación el recuerdo de Van Beers: «He aquí de pies á
cabeza una de esas deliciosas criaturas que tienen á la
vez algo de mariposa y algo de flor y que constituyen la
delicia de su pincel,n decíame á m1 mismo, sin detener•
me desde luego más que en el buen gu2to y lo nuevo de su traje, la gracia y la .flexibilidad de sus movi-

que al venir aquí, ibamos á poder, con plena seguridad,
mi hijo y yo, recogernos en el sosiego de los campos, y
hacer, á solas con esta hermosa naturaleza, é inspirados
por ella, amplia provisión de temas de estudios.
Pero semejante salida, poco cortés, convengo en ello,
no alteró. para nada la serenidad de su mi rada y de su
hechicera sonrisa.
-Est,i usted en un error, señor, contestó ella festivamente. En estos lugares me reputan un poquillo la hada
del rio, y, como ustedes han venido á instalarse en mis
dominios, creo que debo aprovechar las circunstancias y
acortar un tanto cuanto las alas de vueet1:1 independencia. Pero, fuera de bromas, ardo en deseos, mezclados
con temor, por escuchar la opinión de un maestro sobre
mis débiles ensayos, y espero, señor, y al menos usted
lo reconocerá sin demasiados subterfugios que le debe
usted una visita á la castellana de los sitios que usted se
propone entregar á la posteridad en las ilustraciones de
su pincel.
( continua reí.)

•
TOMO l.

MEXICO, FEBRERO '.Z8 DE x897.

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•

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( Dibujo de J. N. Villaaana.)

NUMERO 9.

�EL MUNDO

EL MU~DO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

130

"EL MUNDO''

Semanario Ilustrado.

Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re•
iacción, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spíndola.
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
debe ser dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subsc~ipción á El MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se cobra por trimestes adelantados.
Números sueltos. 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO CO)lO ARTÍCULO DE SEGU:s'DA CLASE.

illota, tbitoriales.
&lt;El "c~inaco" ile antaño 1J d libmll ilc lrog.
Hace treinta y cinco ó cuarenta aflos, un liberal era nn
hombre sospechoso para la sociedad, que veía en él un pe·
ligro para los grandes i,lierese.~ con.•tituidos, una amenaza
contra lo existente.
Las generaciones liberales de·aquella época se lanzaron
á sostener sus idea~,.en m~dio de violentas tragedias domésticas, siendo objeto de acres recri~inaciones por parte de los padres, bañados de lágrimas maternas, cau~an ·
do profundo horror :t los deudo3 y e,cindalo inusitado á
la srrridumbre.
Un chiw1co era entonce!! un penonaje terrorífico, un
sér impregna~o de m'.\la~ pa9iones, perdido para el bien
y para la patria. El joven de familia respetable que se
pasaba á la mala cau~ri, cometía, según la opinión sensa·
ta reinante, un acto digno de reprob:1::ión.
El parUdo conservaior-justo es decirlo-reclutaba la
mayor parte de 103 h&lt;'mbre3 de m~rito que contaba el
país, y el que se alejab'.\ de estas filas reñía con la sociedad, con e_l hogar, con el porvenir y hasta con la mujer
que amaba.- La generación libe,al á que nos referimos,
fué verdadera.mente heroica. al arrostrar los anatemas que
sobre sus soiiadoras cabezas se descargaron; al romper
los lazos que los ataban á los afecto3 m.ís tiernos, dieron
muestra de sus nobles energías.
¡Cómo han cambiado las corrientes!
Hoy, ningún padre-aunque sea conservador-se indigna por las opiniones liberales de un hijo suyo; la ma·
dre, que lo eil3eña á rezar de niño, no se alarma ante la
evolución de su espíritu y la sociedad le abre sus puertas.
-Entre el chinrido de antaé\'l y el liberal de ahora, media
toda la distancia que hay en el progreso, de las ideas.
El mismo partido conservador ha acabado por aceptar
doctrinas y principios con los que parecía en antagonis·
mo eterno, en tanto que el grupo liberal, poco á poco curándose de su radicalismo exagerado, ha tomado el lugar
de honor que le corresponde en el avance de las clases
ilustradas.
El chinaco ha muerto, pero su hijo, el liberal, ha comenzado á vivir una existencia nueva, compartida y vivifi·
cada por la sociedad m 1xicana.

que hoy ocupa de respeto y consideración por parte de putrefactas el cielo de Europa, ha sonado ya la hora del
imperio de los Califas, que falto de virtud y de justicia
Ja3 clases actirns de la República.
¿Se iO'.lagina acaso que es tan fácil improvis;u 1:na per· debe desaparecer de la haz de la tierra.
Dice bien un diario liberal inglés: antes que ver á las
sonálidad provista de tales atributos?
potencias
cristianas defendiendo la iniquidad, que estalle
La h istori" nos demuestra que los -~uc,~ou.~ de los granla
guerra
desde
las márgenes del Rhin hasta las cimas
eles gobern.rntes, hacen fiasco en.todos los tiempos y dentro de todos los climas. Son és!os á modo de eso~ cuerpos nevadas del 'Gral.
No opinan así los árbitros de la paz del mundo, los que
opacos que no tienen más luz que la que reciben del sol,
lle
\Tan en los pliegues de sus mantos qe púrpura rayos de
cnya·órbita recorren; desaparecido el foco que les pre·
exterminio
y brisas de bonanza; no opinan asi:, y poresotaba claridad, se pierden obscuramente en el ala inmenvemos
el
contraste
inconcebible de que se defienda Ll
me11•a: del infinito.-Los príncipes herederos, peligrosos
siempre, no son jamis los continuadores de los grandes sombra en nombre de la luz, la tiranía en nombre del
derecho, la opresión en nombre de la libertad. Obscurireinados.
El Generrl Díaz no dejará detrás de si un sucesor; b~s- dades inex p1icables de la diplomacia; mistecios augusto,
·
tantes personalidades ha impulsado en el camino de la de los gabinetes.
política, sin que ellas, en contacto con las necesidades de
***que en los campos de 8-li re
Dos años han pasado desde
la vida ptí.blica, hayan logrado alzarse sobre el pedestal de
los estadistas. Sobrados ensayos de esta edncaci6n tene· un grupo de ciudadanos que rechazaban con eneqía L\,
mos al frente, que hemos visto hundirse repentinamente reformis políticas y administrativas que las cortes espaá impulsos de pasiones exaltadas, de impropias ligerezas, ñolas prometían á la si,emprefi,el Isla de Cuba, lanzaron el
de cóleras desbordantes, de orgullosas intolerancias, a.tri- • grito de iniependencia, y buscaron por m~dio de las
butos que no constituyen la madera en que se tallan los mas y de tremenda lucha la re!llización de su, herm?3 &gt;,
sueños de libertad.
hombres de Estado.
Dos años han pasado y á pesar del derroche verdadero
El General Díaz no tendrá sucesor; pero como ha dicho bien el Jfwulo diario, ha acudido á resolver el pro- de patriotismo y energía de parte del pueblo hispan')
blema, procurando, no formar wi hombre, sino formar un que ha acudido á sofocar la insurrección que le arrebat.\·
p11eblo, por medio de la creación de intereses y también ba un pedazo de territorio, la revolución está en pie.
Da ambos lados se ha peleado con desesperación. E,·
por mefüo de reformas á las instituciones.-El Presidente lo ha dicho en el eloc:J.ente Manifiesto dando cuenta al paña ha visto sacrificada buena parte de su vitalid.1,d
país de los actos de su administración: «De hoy en ade· ahogada en el abismo de la manigua que consume hombres y riquezas sin cuento; ha visto sin desmayar, que
lante, sólamente serán fuertes 102 gobiernos legales.»
Dejar un pueblo, es.algo más que dejar un hombre; de· sus fuerzas vivas eran devoradas y que sus hijos perecían en aras del Moloch implacable de la guerra.
jar institttcione8 es más importante que d"jar s-ucesor.
No busquemos en las lejanías del porvenir la unidad . Cuba ha visto caer ásus mejores paladines, y su entuque ha de poner en movimiento el organismo; busque· siasmo no se agota. Ni promesas, ni amenazas, ui innú •
mos esta unidad en los esfuerzos coordinados de todos meros ejércitos, han logrado abatir sus bríos ni podidopara hacernos dignos del único legado que recibirá la Re- desvanecer las ilusiones de los que anhelan ver libre la
patria cubana. ¿A. dónde van? El capitán Ganeral, sempública: la legislación de un pueblo libre.
brando la ruina y la desolación para acabar ·con todo lo
que sea refugio de rebeldes; los rebeldes extendiend &gt; la
desolación y la ruina, para cegar las fuentes de riqueza,
allá van haciendo de lo que ayer era vergel hermoso, un
RESUMEN.-Mlsterios de la diplomacia europea.- triste páramo, un yermo escueto alu m')raio por la clariEuropa á favor de Turquía.-Grecia en la sombra_
dad indecisa de un sol moribundo.
-Paz que no engrandece.-EI grito· de Baire.-Se•
¡Qué oscuro porvenir! ¡qué lastimon presente! Tar.ie
gundo aniversario.-la insurrección cubana y lo
ha
llegado la promesa de una autonom(a. trunca; por eso
porvenlr.-Conclusión.
ha sido rechazada, y allá van todos, re;pndo de cad.iveImpoEible prever confunda.mento y predecir con tono
res el suelo, y estremeciendo el aire con los clamorei de
profético cuando se trata de las sombrías profundidades una lucha que no acaba. ¡Infeliz Cub.i! cuánto tiempode los gabinetes; imposible desenmarañar la madeja que
necesitarás para cicatrizar tan hondai heridas!
guía sus pasos y seguir el hilo misterioso que los conduX.X.X.
ce á través del dédalo de sus argucias. Pérfiia como la
Febrero 26 de 97.
onda, y caro biante y tornadiza como las nubes, la astu •
ta diplomacia tiene flexibilidades de serpiente y nos re·
BIBLIOGRAFIA
serYa á cada momento sorpresa• de gn9mo.

(El grnn problema.
La prensa diaria se ha ocupado últimamente del problema siempre obscuro y nunca deseado de la. sucesión
del General Díaz.- ¿Qué horizontes se descubren en la
vida nacional fntura, cu.indo-y el país anhela con noso•
tros sobornar al tiempo-la gran energia que hoy anuda
y encauza todas las actividades patrias, no se encuentre
al lado de la República pll'".l ampararla y sostenerla? ¿Dón·
de se halla ese hombre desconocido que ha de reco•
ger la herencia del Presidente? ¡Y bien! Ese hombre no
existe ni puede exietir y pretender formar uno, es un des•
cabellado p&lt;&gt;nsamiento.
Un hombre de Estado, de superiores tamaños, con ap•
titudes aceptadas y reconocidas para desempeñar funcio·
nes tan excepcionales como las desempeñadas por e I ac·
iual Jefe de la :Nación en la presente etapa evolutiva, no se
.for,na en un día, ni en un año, ni en diez años. U na personalidad de tanto relieve es el producto de infinidad de
circunstancias anteriores, de hechos eslabonados que yan
lentamente determinando su prestigio, su influencia ysu
poder. En la figura del General Diaz se ha gastado una
vida de actos salientes, de episodios palpitantes, que por
aglomeraciones sucesivas lo h~n colocado en el puesto

a_,

l30Htiítt Qirnerttl.

Nadie hubiera creído que la Europa cristiana, que en
arranques platónicos y arrebatos sentimentales, ha pro•
testado por cerca de dos años contra las crueldades·salvajes de los turcos, nadie hubiera creido que esa Europa, que alardea de culta y humanitaria se pusiera del lado del Imperio Otomano en el conflicto que ha provocado Grecia en los campos crentenees, sacudidos hoy con
volcánicos extremecimientos. Y sin embargo, esas potencias que ee hacen los porta-estandartes de la civilización
y ee declaran los paladines de los oprimidos, han hecho armas contra los griegos que significan la libertad,
en fayor de los musulmanes que encarnan la tirania,
la persecución, la intolerancia, el odio de todo lo inmutable del pas.ado contra todo lo que se mueve y se agita·
al soplo del progreso.
Los buques extranjeros surtos en la bahía de Canea
bombard~ando al campamento de los insurrecV&gt;s creten:
ees y dando abrigo á los que ayer ensangrentaron las comarcas de Trebizonda y de Erzorvum, y hoy deegarran
el seno de Creta infelíz, están fuera de su misión, han
defraudado las esperanzas de los hombres de buena voluntad que confiaban en que bllos se colocarían al lado
de los m,írtires y nunca ser!an empleados en defensa de
los verdugos.
Es verdad que Grecia invade ageno territorio, cierto
que sin consultar con los poderosos, se ha lanzado á una
aventura peligrosa, y pretende una anexión que comienza el desmembramiento de Turquía; pero ya es tiempo de
qne C')mience ese reparto, ya debe terminar esa historia
de crímenes y sangre que manc!1a con sus emanaciones

OBRAS ESCOGIDAS DEL PENSADOR MEXICANO

La emprendedora casa de 103 Sre3. J. Ballesc t y su~esores, dará en breve al público, en edición que se repar·
tirá por entregas, impresa en buen papel y con profu·
si6n de grabados las obras del Pen3alor }Iexicm1. H l·
mos recibido los seis primeros cuadernos del «Peri~ni·
llon Y podemos asegurará nuestroa abJnados q 1e la forma tipográfica y las ilustraciones3on verdaderamente sn·
gestivas.
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)1éxic'l, Febrero 22 de 1897.
Señor D. Carlos Sommer Director creneral de "La 11utua "
-Presente.
º
·
)Iuy Señor mio:
Siguiendo la costumbre de manifestar públicamente el
pago de las pólizas de seguro, me es grato hacer constarpor la pre~nte, que hoy, en la oficina de «La 1\-lutuan del
digno cargo de usted, recibí ante el Notario, Sr. Lic.
D. Diego Baz, la suuu de ($5,000.0D) cinco !llil p;:)sos, importe de;la Póliza 6 certificado de seguro número 36:2,934que á m1 favor solicitó de esa Compafiía mi esposo el 8r.
D. José :\I. Pérez Rivera.
Estoy muy ag~decida por las atenciones que del personal de esa Cvmpafiía y de usted he recibido con el motivo e~presado, y q•1edo de usted afma.' atenta y S. S.R o.~o n o O. de Pú-ez R frem.

Recomiendo á los turistas gastrónomos (bellísima cualidad que es el anti:doto de la gu la, al grado de que en
NOT.AS A TODO VAPOR
vez de «contra gula templanza» como reza' el catecismo,
deberíamos decir, ,,contra gula gastronomían) les recoNEW-ORLEANS
miendo, decía yo, los manjares deN. Orleans. ¡Qué bien
Entramos en una ciudad vieja, achacosa, súcia de humo comimos!·En lagargof e de una vieja alsaciana, legitimista,
de carbón y de tierra. Es una de esas ciudades del Golfo que por más señas, y cuyos manteles albean más que la bandeparecen hermanas todas, pero muy grande, muy desarro- ra de las lises, en lo alto, en lo más alto de una casuca
llada; en ella caben Tampico, Yeracruz y Campeche, y al· que tiene ventana sobre el río y se yergue en un extremo
go tiene de todas ellas, de Yeracruz sobre todo; la impre- del negro y tortuoso barrio criollo; entre una abigarra·ia
sión primera es desagradable, por el desaseo; ¡una ciudad clientela de antiguos obreros franceses y viejos pilotos en
costeña que no se lava !acara! ¡Horror!-Las calles muy receso, y á flor de cocina, eso sí, saboreamos un pescado
estrechas, tanto, que un wagón-pullman, atravesado en maravillosamente guisado, una morcilla aderezada por
la extremidad de la calle por donde vamos, oculta sus mano de hada y unos cam1rone3 delicadamente amortados plataformas, recortado por las aristas de la,; esquinas; jados en sus rosadas cornucopias de nacar. ¡Y t,n el
las casas en este barrio son verdaderos tugurios infectos, aristocrático reSl'J,11,·a11! de )lor.'la'.l. ¡Q 1~ ostras! ¡qu3 demedio ocultos por montones de basura, de t¡_ablas, de ba- licado pr1pe botte! qué truchas supremas, capaces de enflarriles, de papel viejo, hacinados por donde quiera, á la ori- quecer de envidia al gordo cacique de las piscinas de
lla.de las aceras de piedras partidas y disparejas. A medi: Chimalhuacán! Con decir que solo en C.1,mpeche se coro e
da que nuestros coches avanzan, las casas van siendo muy mejor, está dicho todo, y eso que _Pronto hará treinta Y
altas, lo que hace más sombrías las calles; algunos edifi- ocho años que no como en Campeche!
cios su ben á siete y ocho pisos, con balcones que son por
Un tren de vapor nos condujo á. orillas del lago desfi·
sus proporciones, verdaderas galerías de fierro apoyadas lando por entre los suntuosos edificios de Canal-St. que
en columnas metálicas en los bordes de la acera y que se parecen hechos de yeso pintado; al salir de la gran calle
unen de piso en piso por sus arquerías llenas de arabescos entramos en un barrio de casas de madera, primorosas
y adornos; de donde resultan fachadas enteras de fierro • algunas; después bordeamos un vasto cementerio, verde,
calado. En esta esquina y en la de más allá); en muchas de cesped aterciopelado abajo, verde obscuro arriba, en
otras, unos enormes armatostes de hierro que parecen donde balanceaban sus grandes h.oja~ lustrosas y sus
abortos de la torreEiffel, estorban el paso y hacen cavi- enormes copas de perfume los árboles de magnolia; en el
lar al transeunte novel ¿para qué puede servir esto? Para claro que dividía las dos zona11 verdes, blanqueaban los
lo que sirven tantas cosas; para nada. Después supimos sepulcros de marmol y de piedra, simples estelas fúne·
que estos adefecios iban á servir para los tranvms elécbres, la mayor parte; uno que otro hermoso, con la hertricos y ahora sirven para anuncios. ¿Hay algo en los Es- mosura del arte industrial. Luego costeamos una ancha
tados Unidos que no sirva para anuncios? parece que hu- esplanada, pavimentada de madera, salpicada de kiosbo en todo un negocio medio bizco; en todas partes cue- kos medio m•riscos y medio chinescos, como todos los
cen babas y por aquí á calderadas.
kioskos que desde hace un siglo cubren el planeta con
Desembocamos en Canal-Street; muy amplia vía, bor- su vega~acion de fierro colado; v.imos con cJmplacencia
dada de construcciones de grandiosa arquitectura, sin las casitas de baños instalando confortablemente en el
proporciones, pero con dimensiones casi enormes; un río agua su frágil y caprichosa arquitectura, los miradores
no muy raudo de gente orientada hacia el negocio, el ele!l.1\ntes desde donde se domina el lago, los bats que en·
b1snes (/,u..sRine.•) como dicen tolos con singular energía cie;ran un lago venenoso en sus millareH de botellas mul•
de acento, llena !acalle; este río se abre y cierra al paso ticolores y .etopamo.,. As( se dice en el castellano de la N.
de los carros eléctricos que aturden con su perenne cam · Orleans: el lector está en su derecho p1ra leer: y para,Ms.
paneo y distraen con sus largos dedos de hierro que van
Cruzamos 'u n puente sobre un ancho canal; cuando llepellizcan-to el alambre trasmisor de la corriente que sugamos al otro lado, un chiquillo movió una palanca y el
jetan otros alambres frecuentemente conectados con los
puento semi-giró sobre un piñón de hierro y tomó una
hilos del telégrafo ó del alumbrado. De cuando en
posición vertical á la que antes tenía; una gran lancha de
cuando un tren de vapor llega arrastrando dos 6 tres
• wagones de pasajeros, por el centro mismo de la ave• vapor, remolcando cuatro 6 seis balsas formadas por magnida, y pasa cerca de una estatua que parece esculpí· níficos troncos de abeto, pasó; el chiquillo movió de nue·
da no con el cincel, sino con el hacha y que descansa su vo su palanca y el puente se form'&gt; en cinco minutos.
El lago este, es un mar color de violeta bajo nuestros
cuerpo de plesiosauro parado sobre la cola, en unos bloques rudos y mal acondicionados, que forman un pedes- ojos, lentamente azul á compis de la vista que se levanta
tal no tan malo....... como obra de albañilería ....... hasta sobre él é inmensamente azul en su horizonteelegantísi·
la estatua parece hecha por un albaiíil. Ea ( descubrámo• roo de oceano dormido. Dám')nos el lujo de un crepúsculo
nos) la del gran Henry Clay. Nosotros los mexicanos ins- vespertino aquí, meciéndonos en una ro~kinJ ·rln.ir, flan.•
cribiríamos en ese pedestal estas palabras que el gran queados por un vaso de líquido helado ( meda vergüenza
.,pea ka dirigía á su amigo Channing. «/I(Cy crímenes que por decir que era cerveza) y acariciados, sin metáfora, por
.,u enor,~iclad rayan en lo sublime: ta adquisici6n de Texas una brisa de esas que murmuran ~í través del ventalle de
por nuestros compatriota.~ tiene derecho á este honor. Los tiem · las palmas en lo3 versos de mi pobre Alfredo Torroella ó
po8 modernos no o.frecen otro ejemplo ck ,·api,ia cometida en que vagan perfumadas de azahar en las confidencias de
tan t·afút escala.» Cito de memoria, pero eso es poco más Lamartine. Sobre el raso joyante del lago una cúpula de
raso sin mancha, el ci~lo; el pomo infinito de aire zafi.rió menos.
no y la ilimitada placa de cristal no se confunden, se to*
**
can en una curva de lapizlázuli y los dos matices del azul
Nos alojamos en un lujoso y confortable hotel en la
parecen dos aspectos de un solo ensueño. Un solo celaje,
esqmna de Canal-St. y Carondelet y salimos en busca del
Consul mexicano, de Manuel Gutiérrez Zamora, nombre encima del sol que en el ocaso
EN TIERRA YANKEE

deslustrados; enfría la brisa-y-el alma sale de su anestesia como si acabara de ser creada: Pienso como si pensara, por vez primera; pienso en ellos; pienso en la que
nos defó. Yolvamos; mientras volvíamos cantaban en mi
memoria los versos del martir J uan Clemente Zenea:

0

que su ilustre padre hizo h1!!tórico. ( 1 ) Esto nos proporcionó el gusto de ver algunas calles feas, algunos enormes efidicios, de marmol y granito rojo uno· de ellos, no
destituido de majestad. Un banco en construcción, tiene
en su pórtico cuatro ó seis columnas de mármol purpureo
de cerca de un metro de diámetro. Mucho comercio y
mucha gente, esto se notaba al primer golpe e.e vista pero nada extraordinario. Poco gusto para presentar las
mercancías en los escaparates. Un sastre ha colocado en
la entrada de su establecimiento una serie.de muñecos
que representan personajes de la historia de los Estados
rnidos, vestidos con muestras de la rnpa hecha, que
allí se vende; de modo que puede uno ponerse los calzones del general Sherman, hombre de muchos calzones indudablemente.
(11 r.utiérrez Zamora murió hace algunos me.,;es. Cuanto mexicano haya e,tado en Nue va Orleans en es-tos afios últimos, habra de¡,1orado ~u muerte, como no:::.o tro~.

Ferme les b,·anches d'or de son rouge erentail;

una sola nubecilla de encaje tram'.\do de luz y teñido de
amatista purisimo por arriba, flotaba lentamente en un
segmento verde del cielo. El sol escarlata, pero de un escarlata absoluto, como si saliera de un baño de sangre
humana, se deetaca ovalado y deforme en el vaho violaceo de la atmósfera; del otro la&lt;lo la luna, oxidada, con
una cristalina palidez de histérica, viendo el sol al sosla•
yo, t'On grandes ojeras azu)osas de desvelada, una luna
dulcísimaé impura, en fin, que denunciaba en su luz enfermiza, en su mirada lánguida, la sensualidad suprema
de sus amores tormentosos con el mar. A veces un soplo
que viene del Oriente y que parece el h álito de la luna,
hace correr un estremeciento de plata por el lago que en
el ocaso semeja un disco de acero que el sol damasquina
de arabescos de oro.-,-Los faroase encienden en las ribe•
ras y la luz eléctrica crepita y azulea entre los globos

E l sol al ver la luna acorta el paso
y quédanse mirando frente á frente,
un globo de oro y sangre en el º?aso·
y un globo de alabastro en el Onente.

.,.**

A trip to Chinn-toirn.-Un viaje á China-town, es un i;audeviUe ú opereta funambulesca en que se caricaturizan
ciertas costumbres de la gente de trueno en N. York; la
escena pasa en Bowery, la famosa calle ó avenida popu•
lar y de malísima fama nocturna en la ciudad imperial ;
pegedo á ella hay un barrio chino; ese es China-Town.
Una serie de escenas ridículas y risibles, iguales ií las
pantomimas que organiza y anima Ricardo Bel!; un rosario de interminables canciones, ensartadas en airecillos
graciosos, pero infantiles, como el del valsecillo americano que cantan aquí y en México todos los chicos: después
del baile; una colección de habilidades, silbidos. mugidos
de locomotora, qué se yo, ejecutados á maravilla por uno
de esos hombres que se disputan los empresarios de cir•
co...... Eso es el famoso rir1jc; algunas bonitas decoraciones, algunas luisianesas bonitas, muy airosas, muy gran•
des de ojos y de boca, ¿inglesas? ¿francesas? ¿españolas?
~o sé; algo de todo eso con una gota de esencia africana
en el fondo de la mirada negra y &lt;le la sangre roja.

*

* bañadera de marmol lleDormí un poco dentro de* una
na de agua tibia; pero ya en mi cama; me tuvieron des•
pierto los campanillazos incesantes de los trcwurny.•. La
civilización como el crimen de l\Iacbeth ha matado el
sueño; para dormir cual un patriarca precisa volver al
tiempo de los patriarcas. La civilización ha in ventado rui ·
dos nuevos ó ha hecho nuevas combinaciones de ruidos
viejos. Por eso me aparece en mi insomnio como una joven yrmkee con una corona de estrellas eléctricas, unas inmensas alas blancas de algodón fenicado y dos frasquillos
májicos en las manos: uno de bromuro de potasio y o"l:.ro
de cloral.
Muy de mañan::., después de tomar algunas frutas helada2 y un poco de té, salimos ií vagar por las calles; el
jefe de la caravana, una primilla mía de diez años, esbel•
ta y graciosa como una luisianesa, otro excelente compaliero de viaje que habla en español un copioso inglés de
Ollendorf y vuestro servidor. Una brisilla fría y sabrosa
nos convidaba á andar y vagamos...... vagamos. Los
bloks ( nosotros diríamos las manzanas de habitaciones)
se suceden en las irregulares casillas de interminable ta·
blero. En unos domina el rojo, el color instintivo de la
fabricación yankee, otros son amarillentos, y grises y color de humo todos. )lark Tw:iin dice que desearía para
Nueva Orleans uno de esos colosales incendios como los
de Chicago 6 Boston, para que en la ciudad nueva hubiese un poco de arquitectura; no la hay, en verdad. Lacé·
lebre Bolsa del algod6n con su jactancioso estilo del rena·
cimiento francés, sus cariátides y su o:r'namentación profusa, me pareció de papiermriché. )Iás me gustó por dentro;
su confortable instalación, su movimiento, no extraor•
dinario, pero constante, revelan la gran importancia de
la mercancía-reina en la metrópoli mercii.ntil del bajo )fi.
ssisipí.-En una inmensa carta de los Estados -Unidos es•
tán marcadas las temperaturas diarias de las ciudades
prin~ipalee. Las líneas de balcones de fierro calado, se
interrumpen aquí y allí por alguna enorme construcción
de muchos pisos, acribillada de ventanas; es una fábrica,
un edificio de oficinas, una colmena humana. Por la calle Laffayette, fea y obscura, pasamos á. la calle St. Char•
les, amplia y hermosa, en torno de un jardín lleno de
copudos árboles, una iglesia gótica, un edificio público (la
casa de ciudad ) con altas e1,.calinatas y enormes coluro•
nas grises en su fachada; del otro lado un templo masó•
nico.
El tranvía eléctrico nos condujo á Carrolton; el frío pi·
caba y mordía á su gusto ; eepléndidas avenidas de árbo·
les, apenas despojados de hojas en los primeros días de
su toilette de Otoño ; casas de madera, algunas grandes y
hasta suntuosas, rodeadas todas de jardincillos ordena•
dos á la francesa; grupos de niños y niñas muy limpios y
muy alegi:es que van á las escuelas. En una plaza, sobre
altísima columna blanca, la estatua del gran rebelde Ro·
bert Lee.
*

* *pero lo Yolveré á h acer )
Lonchamos ( perdón Peñita,

�DOMINGO 28 DE FEBRERO DE •1~1

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1S97

132

y salimos á pie para el barrio criollo, en compañía del
buen Gutil•rrez Zamora, á quien entregué una carta que,
por eu delicada amabilidad, llevaba desde la primera lín~a la firma del seílor ::\Iariscal. Entramos en la catedral,
vet.ueta, insignificante, fea; las naves laterales e~tán cortadas en su parte superior por grandes galerías 6 tribunas; algunas pinturas ba!!tante malas; dos \'iejas mulatas
rezan deyotamente junto á la reja que cierra el ábside, Por
fuer.1 nna fachada vuigar rematada por dos torres pira·
roidales.
:-;alimos al parque Jackson¡ me acerqué con viva curio·
sidad ni bronce ecuestre que le sin·e de centro; la estatua
de .-\n&lt;lr¿s Jackson. Nueva Orleans debe la vida á este
hombre~ en 1815 la eah·6 de los ingles:es que la amenazaban y la salvó de él mismo, porque cuentan que estaba
resuelto, en caso de derrota, á reducir la ciudad á cenizas
ante~ que dejarla en poder del enemigo¡ enérgico, iracundo y brutal como era, habría ejecutado su propósito.
Y de mucho más era capaz el bilioso magistrado duelis·
ta dd TenneEsee, el rabioso exterminador de los indios
del rndeste americano, el soldadón sin escrúpulos1 que es
se6uramente el mtí.s notable hombre de guerra que pre·
senta la historia de los E~tados U nidos, á la par de Sherman y Lee y el te1uperamento de soldado más radical que
la mJs turbia, pero la más exaltada de las popularidades
haya sentado en la silla prei!idencial de Jorge. w·ashington y del impecable república J. Q. .-\.dams. Sólo Jackson
y Ulises Grant, han seguido siendo soldados aun en la
presiU.encia; ·washington, Tylor1 no fueron más que ciu-

y el francés que hablaba, ligeramente arcaico, pero con
modulaciones tropicales de música tan marfilina y suave,
que todo nos bacía creer que la f.rancesita de Luieiana se
había escapado de un paisaje de abanico de raso de los
que usaban las lindas damas del primer imperio y que
hoy consen·an todavía en sua pliegues ligeramente marchitos el divino perfume de las flores muertas. ¿Ibamos
á oír de sus labios la llorosa protesta de las criollas de
Nueva Orleans contra la infame venta de la Luisiana á
los Estados U nidos? No; mi patria, nos decía, es los Es,
tados U nidos y México.

FISONOMI.I.S MEXIC.1.N..I.S
A GATO VIEJO ....•.
(\"\.'ase nuestro grabado.)

Por idiosincracia, por atavismo, por todas esas cosas
que hoy se mencionan con palabras nuevas, ó por lo que
ustedes gusten y manden, los mexicanos no podemos
verá una mujer1 guapa 6 fea 1 con tal que sea Joven, sin
derretirnos de amor y-lo que es. peor-sin decirle que
nos derretimos. De abolengo los latinos somos,lloreadore8 y
enamorados; pero á. los mexicanos nadie nos gana á que•
rendones. Yer una hembra y dispararle todo el surtido
de exclamaciones sentimentales ad hoc que tenemos en
Mas tarde hicimos el vi:je
1a [;,,ü acompailados de
_la mollera, es todo uno.
un joven mexicano muy lieto y muy amable, hermano de
Tan nutrida llegó á ser la granizada de piropos que los
nuestro excelente amigo el Director del i,~,iirersal. Lasca- desocupados de Plateros lanzaban sobre las muchachas
Hes que llevan á C'ri:1M'eu1 ('ity (la ciudad media~luna) son paseantes, que D. Pedro Rincón Gallardo, de pía memo•
animadísimas, incep,antemente surcadas de tramways1 de
ria, ó D. Eduardo Yelázquez (no lo recuerdo en estos
carros y carretones, bordada de grandes casas, de enormomentos) penaron con retención y multa á todo lagar•
mes cubos de piedra gris ó roja, perforados de centena- tijo que florease ó. una mujer.
res de ventanas, como el Corl'to, la .·tdwrna, una refinería
Las damas, por su parte, aunque enamoradas de la lide azúcar; el Correo es magcstuoso, con sus cuatro pórsonja, detestaban y dete¡::tan las triviales flores callejeras,
ticos y su aire severo. De una ventana de este edificio hi- y si en un baile, respondían y responden al clásico: f'R 1t8·
zo colgar el proconsul Butler á un energúmeno borracho ted 11l!l?1 li11da con el cursi e1rnstrd m11y yalmite, en Plateros
que había arrastrado la ~andera de la Unión por las ca- se enfullinaban y se enfullinan aun á. la hora en que esto
lles de la ciudad, después de haberla hecho capitular el escribo, ante una palabrita melosa.
heróico Farragut en 1862.
Las biliosas euelen responder con ef:ta exclamación:
Llegamos á la ler~e, inmenso dique de tres ó más millas
¡grosero!
Las nerviosas con una mirada que querrían tener todos
en forma de arco y cuajado de muelles, que defienden
los fuegos del Cosmos para aniquilar al molesto moscarla ciudad de los caprichos del padre dt lax agua.a, del viejo
Mescbasebé. Colocados en uno de tantos muelles en me• dón; las anémicas mueven desdefiosamente los hombros
y las linfáticas prosiguen imptí.,·idas su camino. Pero sean
dio de un ver&lt;ladero laberinto humano, tratamos de ver;
cuales fueren las manifestaciones de las doncellas florea-:.
arriba una nube espesa que se nos metía por las vías resdwJante eljfort'ad,,r, no cabe duda de que este constituye
piratorias en forma de moléculas de carbón, producto del
una calamidad social, una melrna de género diverso á la
aliento de las chimeneas de los vapores que llegaban y
salían¡ primera rube negra. Otra abajo; ésta la compo- que reina en Oaxa.ca, pero no menos atroz. Ha llegado
nían algunos centenares de negros y mulatos que grita- hasta entorpecer el movimiento de Plateres y es frecuente-merced á él-oir diálogo! como este:
ban, juraban y saltaban como goriUas en asueto, yendo
-¿Xiña, no vas á hacer tus compras?
y viniendo de los muelles á los vapores por medio de
-Sí, mamá, pero en coche.
puentes volantes de tablones, con fardos y carretillas
-Ko, ú. pie, que te sirve de ejercicio.
haciendo un ruido diabólico; le faltó al Dante, para un
-Sí, pero me florean ..... .
cuadro al carbón de los que componen su galería infer-No haces caso.
nal, una ,·ista á Creseent City.-Entre esas dos :g.ubes ne- Ay mamá! parece que no conoces á los lagartijos ......
gras había una faja clara que permitía ver en último térLa sellara suspira pensando:
mino la opuesta orilla cubierta de casitas ( todas iguales)
-¡Hace tantos años que soy vieja!
y de fábricas humeando; de esa orilla se desprenden los
Y la niña pide el coche para hacer sus compras.
ferryR, cargados de coch~, de caballos y pasajeros. El río

dadanos.
Nueva Orleans ha hecho bien en cobijar con su manto
azul maculado de humo, :í. los dos irreconciliables enemigos, al soberano orador Clay y al semi-Cezar Andrew
.Jackson. ¡Y pensar que si Clay hubiera ganado al gene:rnl la. presidencia, nuestros negocios con los vecinos habrían tomado mejor y m:í.s cristiano y honrado camino,
y que probablemente hubiéramos economiza.do la guerra
que hace medio siglo nos dilaceró y nos mutiló! Esta presidencia de .Jackson costó mucho¡ en su tiempo quedó
pla"nteada y for1m\lada por el fanatismo elocuente y som·
brío de Calhoun la cuestión ~e los derechos de los Estados que había de resolverse á eangre y fuego en la guerra
de secesi6n¡ en su tiempo se inauguró el sistema de dexpo•
jos, que ha convertido las luchas electorales en combatea
por los empleos, que ha convertido á la democracia americana en un ejército mandado por los politicians; ese sistema. que ha hecho impopular la. honradez de ~Ir. Cléveland, el valeroso presidente que ha reobrado contra él y
contra la tJ()lítica de corrupción y de injusticia que entra·
11a. Xo importa; esta democracia, no presentará.1 sino muy
de paso, el horrendo especMculo de una democracia eecla,·a; hay en ella fuerzas form.idab1es almacenadas que
la sahTartin en caso de peligro; un glóbulo de sangre de
los dejos padres peregrinos de lll Ffor de Mavo, basta pal'a encender en el corazón del último ya11kee el amor indómito y ~agrado de la libertad.
~ada de esto me decía la vulgar é inexpresi,·a fisonomía de la estatua delgeneralJackson .... .. y seguimos. Feo
barrio éste; en el centro de las calles apenas corre el negro y mal oliente arroyo, oculto por basuras, papeles,
restos de barric~s¡ las casas cubiertas de yeso, descasca·
radas, ennegrecidas; el teatro de la Opera francesa, galerón que se abre eobre un pórtico de pilastras cuadradas,
blanco embadurnado de humo, E"S ignominioso. Mas no
sé qué olordeviejo1 de historia, de costumbres crueles, pero pintorescas, de duefios de escla,·os, reina allí v encanta; y luego los nombres del as calles: i·tu Bourb6n: rue Contí_. ..... hacen un efecto dulce y melancólico sobre el espí·
ntu y remueven la arquilla de los recuerdos ......
Habéis leído alguna de eeas delicadas novelillas luisianesae de Jorge Cable? allí pasan con las timideces de las
razas aristocráticas y los estupores de la elegancia caballerezca ante las brutalidades de la civilización del carbón
Y del fierro, algunas mnj~res de la antigua sociedad criolla Y francesa de e~ta comarca. Todavía hay representantes de ella aquí; entramos á una casita modesta y confortable, Y un amigo que nos acompafiaba, nos presentó á su
esposa. Era, una joven madre ligeramente opul-=:nta de
formas, pero tan elegante bajo la ondulación rítmica de
su vestido de mU8elina; era la suya una encarnación lac·
tea Y rosad.a tan muelle, tan fina, con tan delicadas vela·
duras de ámbar sobre la sedefl.a tez; y el peinado recogido en lo alto de la cabeza en una apret.ada diadema de
Wnos dorados, como los tocados de principios del siglo-

•á

¡

describe frente á nosotros su espléndida media luna (de
donde el nombre de Cre11•er1t City) El ~lississipi, el río
más grande del mundo (4,300 mi11as agregándole su tributario el ~Iissouri) tiene la particularidad de irse angostando á medida que se acerca á su Delta. El capitán)Iarryatt le ha dado el nombre de cloaca má.l'ima por la prodigioea cantidad de lodo que arrastra ( más de cuatrocientos millones de toneladas, depositadas cada ai'l.o en el Golfo de México). Así sale, entre estrechos y tortuosos ca•
nales y pantanos, al mar y algún día llegará al canal de
Yucatán y dejará. convertida en una charca gigantesca la
parte occidental dd Golfo; si esta fuera la solución de la
cuestión cubana, habría que esperar un poco, unos millones de años tal vez.
Los vapores blancos de dos ó tres pisos de camarotes y
puentes, que remontan el río, recogen sus pasajeros al són
de la campana, izan sus banderas y parten describie11.do
una airoea curva. ¡Y pensar que esta inmensa arteria de
la circulación mercantil del planeta1 descubierta por So~
to en 1542, no íué explorada por La S,üle ha.ata la.a postrimerías del siglo xv·n y que no ha sido empleada en
el tránsito mercantil basta después que Napoleón vendió
la Luisiana á los norte~am.ericanos eJJ ..l.803, en ochenta

..•

'
Empero,
por atroz que sea la erotomanía en un joven,

tiene disculpa.
Lo que no la tiene es la erotomanía en un vieJo.
La et.cena que ha servido de asunto al pincel de Villasana, es, sin embargo, común, acaso porque lo bueno es

lo raro.
¡Oh! los tenorios seniles! Asomaos por las noches á las
dulcerías, pastelerías y salones de re[reecos servidos por
muchachas, y sorprenderéis más de media docena de 0808
valetudinarios, de esos que ya ni pecar pueden SÍI\O imaginativamente, de esos faunos cincuentones de vientre
exageradamente combo y piernas exagerad.amente fla•
cae, ó del tipo que queráis, desgarrando sus anejas y
averiadas lisonjas insinuantes al oído de una burlona
muchacha, entre vaso de soda 6 de vichí y pastillita de
chocolate ........ .
Los yankees, que según la feliz expresión de P1ml Bourget, ven en la muJer al individU:o y -no al sexo, capacea
son de convivir con lindas mexicanas en una pastelería,
sin mengua de la integridad moral de unos y otras, mas
que entre al establecimiento un viejo alifajado de eeos
que en el otoño de la vida refinan su paladar, y adiós
claustral y pura. fraternidad, adiós paz eucarística del esmillones de francos!
tablecimiento: las solicitudes cautelosas se tocarán en el
El día siguiente lo empleamos en visitar al maire de la aire, estarán en la atmósfera, y los deseos estragados burciudad, hombre excelente y campechano; en dejarnos
bujearán con la soda, en las copas de cristal.
reportear por un amable muchacho de Mazatlán, redacEn México ni el reuma crónico, ni el asma, ni la debi•
tor del Picaywu; en hablar mal de los irlandeses y de
hdad senil impiden i un Don Juan de dentadura poetiza,
los negros que se disputan la riqueza y el trabajo en la
y macierland abrigador, buscar la fruta del arbol prohi•
reina del Mississipe y en vagar .......
bido.
Al obscurecer del día tres de Octubre, partimos.
¡Oh! comodinos gatos viejos que durante el día ru1tru•
Jusro SIERRA·
neais en la silla de cuero de la oficina 6 del despacho,
entreabriendo apenas un ojo para firmar minutas 6 reci•
Febrero de 1897.
bos de renta. y merodeais en la noche á. caza de ratones
tiernos; gatos viejos que engendrais hijos escrofulosos,
Las cuestiones políticas y militares agitan al mundo; epilépticos y maniacos, en trabajoeoe horas de idilio ......
vade retro.' ...... retirad 1.•u.estra bandera ....•• Di08 lo qu.Ure y .
los intereses económicos lo conducen.

G. M. _Valtour.

el diablo .....os desecha.

,.

Señorita Julia Novclla, de Guatemala.

133

EL MUNDO

principalcampea algo en escorzo, elescudode lm Reye~ Católic08, que en un
mo11umento dedicado al descubrimiento de América, no puede ni debe fal·
tar el recuerdo de la Reina magnánima, JK&gt;r cuen~ de cuya corona se acomet10 la considerada como temeraria
empresa. Corta el escudo la faja ecua·
tonal y anima con sus minuciosos detall~s y artística ejecución un gran espacio que de otro modo resultaría
poco agradable. Sobre la superficie de
la esfera ee dibuja en relieYe la masa
de continentes é islas que co¿stituyen
el mundo moderno.
La ejecución del monumento es es·
merada hasta en sus menores detalles.
La figura de Colún es dos veces al natura! próximamente. Ella por sí Fola
trae toda la atención, por su majestuoso aspecto por su expresiva actitud
y por su belleza. La cabezt1. es ver&lt;la·
deramente hermoea: impreso en ella el
Eello de su época, retrata al pensador
y_al hombre de carúcter firme y enér¡pco, que dió remate glorioso rí. In empresa llena de dificultades. Atrae y
hace pensar. Sus líneas Eeveras no lo
son hasta t-1 extremo de hacerla anti•
ptltica, antes bien expre@a la bond:itl
del hombre v la inteligencia superior
del ge!1ío. A Su lado el simbólico quetzal, hendt: suR alas como para remontar su vuelo.
Las tres figuras de los atletae son
magníficos t'!:!tndios del desnudo en
los que('! Fel1or )fnr ha hecho gnl~ de
sus º~"e!,·aciones anatómicas y de su
con?&lt;:1,nnento de las reglas de la compo!-1c1on, para harmonizar entre RÍ
tres figuras eeme_jantes, v ql~e ein embargo, t'x~re!!8n ideas y hábitos enLernmente distintos.
El_ruonurnento, en su totalidad tiene diez metros de altura; y está ro&lt;lPa•
do de una verja, estilo del !óliglo XY,
colocada sobre base de mármol, y todt1.
el la bronceada.
En el frente del zócalo se ha coloca-

d!) una., loz~ s._encilla y elegante, con la siguiente inscripc1frn: u~e erigió este monumento por decreto de 12 de
"&lt;~ctubrc de 1892, siendo Presidente de la República el
11 (,eneral D: .José )laría Reyna Barrios. Inaugur6se el
« 30 de Jumo de 1896.,
_El costo total del monumento no baja de ;:-40,000 segun los datos que he recogido.n
'
• De ~rtíst_ico liemos calificado el proy('cto del sefior Mur
y la eJ~cuc16n que ha flabido darle. Y en efecto: si bie~
la cr~t1ca severa puede hallar repetición de motivos e:n el
dupl_1cado de las esferae, para nosotros em redetición
precisamente es la que merece nueEtro calificativo pues
?om:pleta el ~nsamiento concebido y realizado 'por el
1nsp1radoart1¡::ta.

•••

Como n~ta curio~a i:elati"a á la Exposición de Guate~ala, dan,,mos la F1gmente: La primera instalación orgamzada, correfl~nde á la casa de Krupp.
La_gran fábnca de cai\,1nes, fusiles balas y corazas
fon!ndable. e!1 la gu.erra '.: tem_ible. en 1~ paz, n0 se apre~
suro áexh1b1n:::e m en 1-nincm m enChicugo, y se apresura ii. hacerlo en ( iuatemala.
¿A q~é obedece esto? lmagínomt• quP. el Sr. mmmger de
la fonmdable empreEa aleumoa ~e ha dicho para su coleto: Los rrnnc~ses co? dificultad se lanzarán á una nueva
empretza béhca. Tienen grnndes intereEes indllftriales
que ?,roteger y pocn_s_g:,mas de gastar sus milh:,nes en ba·
las, ,i pe~ar de las lml'as declamal.'iones de la Rerm,,.J1i
L?s yankees ......... ufi! ee-os no pelean. Tienen much¿
dinero y .m.uch~. calma. ¿A qué enviar, pue&amp; cai\ones con
tanta a~1t1c1paC'1011, :í esos ~efi_ores? !~n G_uatemale. ya es
otra co.-,a .... ~. L1s Repubhqmtas latinas tienen lo belicoso e~ los gl\lbulos. de la ¡,;an~re .. \.llf no Fe concibe la vid_!l e-m cneshones rntP.ruacionale~ ......... Yayan pues mi~
h.rupp. ¡Los venderé bien'
'
'
! las formidabl~!-i m:íquÍ nns han lle~ado á la cita las
pmneras Y bof=t.Pzan ya en su instalación, por su amplia
bocaza, preiladJ de muert.t-.

•

+.

Eng:ala_namos n11efitn1i:i colnmnas con una belleza más
d.e la capital de Guatemala. \'icne f:u h~rmosura de Francia; h_ay rafgo_s galo¡:i en l'Se rof:tro ilnminado por la in·
m~ns1dad radiante de dos pupilns obf:curns.
• e llama ...... paia no!!otros la mujer bella no tiene sino
~ombres \'ago!-':. es ~1114e!&lt;tello _de la hermosura eupremu.
8e tiama en!lueno. 1\us1ón. caflll0, e!ólperanza ....... ..
~. comopor~sta Yía el Pegazo de la imaginación pudiera irse muy leJos, ponemos punto.
.

GU..I.TEJll:..1.I,..1.
!Monumento á Colón.-La primera in•talación para
el certamcn.-U na belleza.

C~mos no tener necesidad de re¡:etir que, circulando
amp!1amente_nuestro semanario en la vecina República
-del :sur, es natural y justo que de vez en cuando consa,gremoe parte de ■ uestras columnas á la descripción de be·
IIE:zas y monumentos dignos de toma.rae en cuenta. Cumpltendo, pues, con este prop{Jsito, damos hoy un grabado
del hermoso monumento á. Colón erigido por decreto de
12 de Oct_ubre de 92 é inaugurado' el :30 de Junio de 00
·en la capital _de la República, en el parque de la plaza d~
-a1:mas. Reftnéndoee á ~se ?1onumento, nos dice un crom!™1 goa~m.a.lteco lo s1gwente1 que puede servir de am·
.pha descripción:
Eleeflor D. Tomás )lur ha dado vidaá una hermosa idea
-enel monn~ento,_ en el que no hay accesorios inútiles de
or_namentac16n, m detalle alguno supérfluo, y que no contribu:ra por~oruM:Cuencia, al desarro1lo de aquella. Página
artística é h1Bt6r1ca, todo se une para formarla y para
-d_arle claridad y expresión.
EL basamento.es de baee cuadrada: todo él de mármoles blancos y TOJ08, tiene J&gt;róximarnente dos metros de
altur_a. ~bre él, una semi-esfera representa el antiguo
hem~efeno, s&lt;;&gt;bre el cual ~san sus plantas tres figuras
atléticas en d~ferentes actitudes, pero que contribuyen al
-esfuerzo coman de eostener y elevar en sus hombros el
mundo completado por Colón, cuya figura se alza de pie
sobre el globo en actijud tranquila, sefl.alando á sus pies
:el, ree~ltado de eu ob_ra. Las ~tres figuras representan la
C1enc1~, hiConstanc1a y el\ alor, y tienen de altura vez
y media el natural.
La Ciencia tiene á. sus pies las columnas de Hércules
rotas, a.plastando en su caída la tradición del no máa allá.:
·en una ma1;1oalza un 1milado de laurel pues el sef\or
Mur ha hmdo de coronas y de ramas bien colorarliN~
para repre~ntar unas hojas cogidas al acaso y ofrecid~
•en el e~tm1a_smo del primer momento. En la otra empufia la s1mb6hca palanca, con la que sostiene el mundo· el
· extre.1?0 de la palanca se apoya en Ja Constancia, flg{ira
de ~ct1tud ~posada, que sostiene en su mano izquierda
antigua ántora de la que se desprende una. gota de agua
· 9-ue c:a,e _sobre 1¿na peña deegastada, en la que se lee la
1nsct1pc1ón latina t1!Jt1Ua cai:ot lapidem.11
-La teTCE:ra figura representa al Yalor: figura muy movida, d~ actitud _arrogante, se apoya en el timón de un bo·
teca&amp; sumergido en las olas, como desafiando á la tempestad; pero empui'i.ando prudentemente un cable ues
•el valor no ha de ser temerario sino inteli ente
'p
Las tr~s fi~uraa sei\alan cualidades que filstin.guieron á.
Colón. Ciencia, Conetancia y Yalor
En la semi-esfera de la base hay ~uatro coronas de lau•
rel_que descansan en otros tantos pedestales de mármol
umdos al b~eamento,.con el que forman parte integr.m'•
~- En la fa1a ecuatorial está. escrita 1a leyenda-dedicato·
,~1a: "~uatemala á. Cristobal Colón,,, en caractkresantiguos 1
-ue relieve y de bronce dorado.
En la esfera superior ee dibuja en la misma forma el
f"IDOte ,Plus Ultra, 1:? de Octubre de H52,• y en su rrénte

Guatemala.-Monumento á Colon, .,nau&amp;urada el 30 de junio de l8g6.

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DOMINGO 28 DE FEBRERO DE J8!17

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

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EL MUNDO

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Bombay.-Torre del silencio.

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El flsunto de palpitante actualidad en Europa es la
cuestión cretense que ha tomado un aspecto del todo
nuevo é inesperado por la intervención del Rey Jorge de
Grecia.
Fresca aún la sangre vertida en las espantosas matanzas de Constantinopla, y un tanto apenas tranquilizados
los ánimos por la intervención de las potencias que exigieran algunas reformas al sultán; la revolución estalla en
l,Teta, la gran isla del azul mediterraneo, y se repiten
las escenas de exterminio, en las que familias enteras
caen bajo el yagatán del turco ebrio de sangre, clamando
en vano piedad y misericordia ......
Como en Armenia, el horror de la tragedia es infinito y
los cretenses cristianos, hartos de la tiranía turca, y caneados de sus crueldades, han contestado á los furores musulmanes con explosiones de fanatismo cruel, y buscando un nuevo refugio han proclamado su anexión al reino
de Grecia.
El re'[ Jorge, inspirado en las ideas de su pueblo, que
aspira extender la influencia helénica, ha aceptado la
declaración de los cretenses, y hace lo posible porque
triunfe la revolución, desafiando al pérfido sultán y exponiéndose ~t las iras de las naciones poderosas, que no
se atreven aún á herir de muerte al infeliz caduco imperio de los Califas.
Por el tenor de los telegramas, parecía que las potencias, con excepción de Alemania cuyo Emperador no es-tá en buenos términos con el gobierno de Atenas, favorecían la anexión de Creta al reino de Grecía; pero el
bombardeo hecho por los cruceros extranjeros al campo
insurgente y laFJamenazas del Almírante inglés, nada menos que á un Príncipe de la casa real de Grecia, quemanda la floti11a de torpederos en las aguas de Creta, hace
pensar que tal vez á última hora las potencias han deci•
dido contener las ambiciones del Gobierno helénico.
Estremece contemplar ese cuadro de horror1 donde el
fanatismo cruel y la supersticion salvaje chocan en convulsión trémenda.
No es sólo el odio tradicional entre los adoradores de
la cruz y los sectarios del Corán lo que produce esas explosiones; se ven allí como los espasmos de un pueblo
moribundo que en su desesperación hiere 1 mata y destruye antes de hundirse en el abismo.
· ¿Cuándo querrá la Europa cristiana borrar para siempre á la Turquía del catálogo de sus pueblos? ¿Cuándo se
librar1i de esa úlcera que la avergüenza?
Damos varios grabados que ayudar.in á nuestros lectores á formarse una idea cabal del teatro en que se desarrollan los sucesos á que nos referimos. ·

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LA REVOLUCION DE CRETA

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EXOTISMOS DE LA INDIA
La peste y los pa~sis.

El asunto que va á inspirar estas notas juntamente con
la cuestión cretense que desfloramos en otro lugar, son
hoy por hoy los asuntos de interés en Europa. No hay
revistaex:tranjeraquedeellosno se ocupe, y si EL ~ItTNoo
ha de reflejar la fisonomía europea como la americana,
justo es que á su turno les consagre algunas líneas.
H echa esta breve salvedad, pasemos al asiento. En
189-i, la peste ó trhmnw1,. que venía de uno de sus focos
endémicos de la China, de las altas planicies de Yun- Nan,

donde diezma, desde 1850 á los habitantes durante una
parte del año, stalló bruscamente en Cantón. En algunas semanas hizo más deú,000 víctima.e.
De Cantón, la plaga no tardó en pasará. H()ng- K~ng.
En 1805, cuando los foco~ de Cantón y de Hong-1\..ong
estaban au!l en t&gt;lena actividad, la epidemia se extendió
á los alrededores de la ciudad y í$anó en Reguida la ciudad de Macao. Hace un año la isla de Forinosa estaba
contaminada .
A fines de 1896, Bumbay, uno de los centros ro.is populosos de la India Inglesa, estaba infe::¡tad~ y pagaba á la
peEte, desde el primer día un esp~ntoso tributo. Da B_ornbay, por último, la peste se embarcó con los peregrrnos
hindus y ha desembarcado estos últim9s Jías en CJ.marararos en el }./far Rojo.
Se han atribuído los estragos de esta plaga á cau~as
bien diversas. Ba~ta, para comprobarlo, mencionar esas
Tor/'es rlel silencio que debieran llamarse m,fa bien torres
de la muerte.
Las Tor-rn del lrilencio, en número de 115 en la India,
sirven de lugar de sepultura á los par:,;is. Ya se sabe que
esta secta. una de las más curiosas y rle las más ch•ilizadasde la India, profesa el culto del Faegl) Sr,,qrado.
En Bombay, donde su colonia llega á. 47,458 habitantes, han hecho sucesivamente elevar siete torres que sir·
ven para la inhumación de sns correligiona..ios.
Estas torres ó Drtl.:mas esMn agrupadas en la cima de
una colina, .Malabar Hill, que domina la mar á algunos
kilómetros de Bowbay.
Al contrario de lo que pudiera suponer¡:¡e, ~!alabar Hill
es un barrio lujoso donde se agrupan deliciosas quintas,
á. las cuales la vecindad de los Dakmas no asusta en ma•
nera alguna.
Estas torres están -por lo dem,í,q rodeadas d~ jardines
magníficos; para dominarlos. basta estar autorizado para
subir á la terraza de uno de los tres Sagris;-se llama así
las capillas en la cual es mantenido el fuego Sagrado.Desde esta eminencia, la vista se extiende á lo lejos hasta el mar. Bombay y su maravillosa rada aparecen en
parte ocultos por plantaciones de cocoteros; á lo lejos, la
cadena de los Ghates, alrededor un parque inmenso que
circunda los Dakma.s. ¿Son estas verdaderamente torres
como se las ha llamado? Su altura no guarda proporción
con su diAmetro. La más grande de las cinco tiene 90 pies
de diámetro por 35 de altura. Son masas enormes de manposterfa demasiado resistentes para durar siglos, construídas de granito negro y duro1 revestidas de una capa
de cal Llanca.
En el centro, un pozo de quince pies de profundidad v
de 45 de diámetro, conduce por un agujero practicado
en la mampostería á cuatra canales dispuestoc, en ángulos rectos el uno del otro y terminados cada uno por
huecos llenos de carbón. Un parapeto de µiedra de catorce pies de altura, rodea la parte st;tperior é impide ver
al exterior. Este parapei;9 es el que, visto de Jejos, parece formar una sola masa con el aparal;o de pierira, y á
causa de sus revestimientos de cal, da al conjunto la apariencin de una torre aplat1tada.
La plataforma está dividida en setenta y dos compartimientos 6 cajas abiertas que parten del punto central y
están dispuestas como los radios de una rueda y se hallan repartidas en tres filas concé ntricas, separadas las
unas de las otras por estrechos conductos de piedra que
sirven para llevar la humedad ,í. los pozos y los canales
in feriares.
Es bueno hacer notar que el número tres es el emblema de los tres preceotos de Zoroastro, y el mlmero 72 el
de los capítulos del Yasne, una de las secciones d el ZendAvasta.

Cada línea de ataudes de piedra está separada por un
pasadizo, lo que viene ó. hacer trs pasadizos circulares¡ el
último rodea al pozo central. Estos tres pasadizos están
atravesados por una calle que conduce á la puerta única
por la cual entran los portad.eres. En la primera tila están colocados los cuerpos de los hombres, en la de en medio los de las mujeres, y en la última, la más pequeña,
cerca de los pozos, los de lós niños.
Sir Monier ·williams, que ha asistido á. los funerales de
los Parsis nos los describe así:
Eu tanto que yo me ocupaba con el Secretario en exami ·
nar el modelo de la torre, cierta agitación llamó nuestra
atención: una centena de pájaros reunidos sobre uno de
los Dákomas, comenzaron á moverse, en tanto que otros
se dejaban caer pesadamente de los árboles vecinos. L'3
causa de este movimiento nos fué bien pronto revelada;
Un convoy se aproximaba. El cuerpo sea cual fuere el
rango del difonto: rico ó pobre, y así esté próxima ó lejana su morada, es llevado sierµpre por los nasasalars, que
forman una clase aparte en la comunidad. Las personas
que siguen el convoy van después, Como los cargadores
son supuestos impuros á causa de sus funciones, vi ven
completamente separados del resto de la comunidad y
son ampliamente retribuidos.
Antes de llevarse el cuerpo de la casa donde están e~
asamblea los padres y los amigos, se recitan plegarias
que contienen ciertas Ghatas· ó preceptos morales, y el
cadaver es expuesto á la mirada de un perro que los Parsis consideran como un animal sagrado. Esta última ceremonia se llama Tr1.g-did.
uEl cuerpo, envuelto en trapo blanco, es colocado en
seguida sobre un ataud de fiero, y los cargadores, vesti·
dos de blanco también, avanzan hácia la.a torres.
uLos padres y los amigos, igualmente vestidos de blanco y unidos de dos en dos por medio de un pañuelo siguen á la distancia de unos treinta pies.
uLa torre elegida para la exposición contenía ya 10!,
restcis de muchos miembros de la familia. Los dos Nasasalara abrieron la puerta rápidamente y llevaron respetuosamente el cuerpo al interior; después, con detalle3
invisibles para todos, le depositaron, según los ritos en
uno de los Knh Cinco minutos después reaparecieron
con el atand y el sudario blanco, Apenas habían cerrddo la puerta, una docena de pajarracos, rápidamente se·
guidos por los otros, se abatieron sobre el cuerpo. Bien
pronto volvieron á aparecer y volaron á los árboles: no
habían dejado más que los esqueletos ..... .

r***'
¿A qué atribuir las causas de esta enfermedad infeccio-

sa que los parais niegan haber provocado por sus usos fu.
nerarios? .Al contagio, que no debe confundirse con la
epidemia. L1:1. peste es contagiosa y se comunica por el
tacto. Se desarrolla también por la suciedad de Bomba.y.
E:ita hermosa ciudad contaba con 800,000 habitantes.
Ahora ha quedado reducida á la mitad
En la India todo es extraordinario......... ¡hasta la
muerte!

Las naciones no tienen grandes hombres sino á pesar
de ellas.
BAUDELAIRE.

•••

Un voto en tiempo de paz, vele tanto como un .sablazo
en tiempo de guerra.
8m J OHN LUBROCK.

�EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1!97

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primera lección.

�EL MUNDO

tas. Era, en fin, un constante lector de novelas de aventuras y dramas sangrientos, y un habil orador en todas
las reuniones públicas de obreros.

•••

EL PARRICIDA

El abogado alegaba como circunstancia atenuante 1a loenra de su defendido. ¿De qué modo, si no, podía expliearse tan extraño crimen?
Habíanse encontrado una mañana, en un cañaveral
cerca de Chatou. loS cadáveres de un hombre y una mujt'r muy conocidos por su posición social, casados hacía
11n'año1 después de tres meses que llevaba de viudez la
tlama.

Nadie les conoda enemigos que hubieran podido asef.inarlos, y sin embargo, los dos cadáveres presentaban
,evidentes señales de un crimen.
Hieiéronse varias investigaciones para dar con los ase--:
Fi11os y se interrogó ,t. los marineros de aquella ribera; mas
todo resQ.lt6 infructuoso.
Cuando ya se iba á abandonar el asunto por imposible,

El abogado alegaba la locura.
¿Cómo pod,ría, de otro modo, explicsT'Se que este o'?rero hubiese asesinado á sus mejores clientes, gentes neas
v podf"rosas que le habían dado á ganar en dos años más
de 3,000 francos, según constaba en sus propios l!bros? .
Esto sólo tenía una explicación: la locura, la idea fi.Ja
del desheredado que descarga sobre dos personas su
vengan.za por odio á una clase.
Aquí el abogado hizo una oportuna alusión al sobrenombre pue:;to por las gentes á. este sér abandonado, exclamando con vehemencia:
-¿No es esto una cruel ironía, capaz por sí sola de
exaltará.este desgraciado muchacho que no tiene padre
ni madre?
El es un ardiente republicano, ¿qué digo? pertenece á
ese partido político que la República fusilaba y ?-epor·
taba haíle poco y que hoy ac?ge co~ los brazo~ 5:b~ertos;
á ese partido para el cual el mcend10 es un prmcip10 Y la
muerte un simple medio.
Estas tristes doctrinas, aclamadas en las reuniones 1)~blicas, han perdido á este hombre. Ha oído ;t los republtcanos, á las mismas mujeres, pedir la sangre de Gfl.mbetta,
la sangre de Grévy, y su.espíritu enfermet, ha querido la
sangre de un burgués.
¡No es, pues, á él á quien debéis condenar; es á la Comuna!
Estas palabras fueron acogidas con murmullos de aprobación. que hacían l)resumir que la causa estaba ganada.
El )iinisteriopúblico guardó silencio.
Entonces el presidente hizo la pregunta de costumbre:
-Acueado, ¿tenéis algo que alegar en vuestra defensa?
Levantóse el reo.
Era de pequeña estatura y ten~a el pelo mbio ')Omo el
lino. Los ojos eran grises y de mirar profundo.
Comenzó á hablar, y su voz fuerte, franca.. y sonora,
cambió bruscamente la opinión que de él se había formado.
Hablaba cOn acento un tanto declamatorio, pero tan
claro, que todas sus palabras se oían hasta el fondo de la
sala.
-SeiiOr presidente, dijo, prefiero la muerte á ir á. un
manicomio y voy á declararlo todo.
He matacÍo á aquel hombre y aquella mujer, porque

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1Si,7

defensa, y no tuvieron piedad. Debían amarro.e y me rechazaron.
Yo les debía la vida, ¿pero la vida es un bent- ficio? La.
mía en todo caso, sólo era una desdicha. Despn s de su
vergonzoso abandono, sólo les era ae:reedo.r á la venganz~.
Ellos cometieron contra mí el actomás111human o, masinfame más monstruoso que puede comett::rsec ..mtra un
sér, y Yo tenía que vengarme.
Un hombre injuriado, injuria; un hombre rolmdo, re•
cupera por la fuerza lo que le pertenece; un honibroengañado, burlado,escarnecido, martirizado y de~ho11rado mata. Yo he recibido todaseetas ofensas y me he Yengado matando. Era mi. legíti1;llo ,derec~o.
.
Les he quitado un vida feliz a cambio de una bornble
existencia que !Ile habían im~u~sto.
.
.
Se me dirá que se y un parricida, no lo mego¡ ha sido
por culpa de mis padres, que considerándome como una.
cat¡a abominable, porque mi nacimiento fué una tai.;ha,
de rnfamia y una vergüenza, m~ arrojaron. de su lado ...
Ellos .buscaban un placer ego1sta y tuvieron Uf!. J11JO
imprevisto que abandonaron; ahora ha llegado m1 0easión y he hecho lo mismo con ellos.
Y sin embargo1 yo estaba dispuesto .ri amarles.
.
Hace dos años, cuando él fué por primera yez á. mi c'.t.:
ea, .no supe nada. Me hizo diversos encarg?s Y volnu
con frecuencia 1 pagando siempre cop. esp~end1dez Y _c, induciéndose de modo que comencé a sentir pur él c1t:rm
afección.
A principios de este año llevó consigo á mi madre en
una de sns visitas:
Cuando ella entró en mi casa temblaba de tal n,1o&lt;lo,
que la creí -presa de un ataque nervioso.
Aceptó una silla y un vaso de agua que le o!recí; f)('.rOpermaneció sin decir nada_. Contemplaba nns trfllm]O~
con aire extraño, y sólo contesta?a por monosilabo~ :l
cuantas preguntas le hacía su ?1ar1do.
.
,
Cuando partieron, me ocurrió pensar s1 aquella runJer
estaría trastornada.
Yolvieron al siguiente mes, pero entoncf"~ ya era due:
ña de sí. Permanecieron hablando largo tu,mpo en nn
casa, y me hicieron bastantes enca~os, . .
Después los ví otras tres veces, srn ad1 vrnar nada, l1as•
ta que un día comenzó á hablarme ella de mi v,idu., de
mi infancia y de mis padres, á lo que Y? reepond1:
-Mis padres, señora, ~ueron unos miserables que meabandonaron.
Cansáronle tal impresión estas palabras, que llevándose las manos al corazón cayó sin conocimiento.
-Esta J?Ujer €5 mi madre, pensé en aquel im.tante.

-¿Sois mi madre?
Retrocedió tres pasos al escucharme, y ee tapó los ojos
para 11.0 verme. Sostú v,ola su marido entre sus brazos, y
~xclamó, dirigiéndose á. mí:
-¿Estáis loco?
-No, respündi; bien sé que sois mis padres y que no
me equivoco, Reconoced.lo, guardaré el secreto; no os
pediré más: siempre seré lo que soy, un pobre carpintero.
Hizose atrás con ánimo de salir, sof-teniendo á mi madre, que sollozaba; pero yo me apresuré á cerrar la puerta, guardando la llave en el bolsillo.
-Contemplad la, le dije, y negad que esa mujer, es mi
madre.
Palideció espanta.do, sin duda ante el temor al esciindalo que presentia, y que babia evitado durante tantos
años para salvar su buen nom
. bre y su reputación, y exclamó con ira:
-Sois un miserable que sólo quer~is sacar el dinero.
¡Lástima de beneficios los que se prestan ¡¡ estas gentes!
Mientras esta escena se desarrollaba, mi madre sólo
acertaba á decir:
-¡Vámonos, vámonos de aqui!
Pero como la puerta permanecia cerrada, gritóme mi
madre:
-Si no abrís, inmediatamente os mando encarcelar
por violencia.
· Estas palabras me hicieron voh•er en mi, y en el mismo instante abri la puerta, dejándole:; partir.
Al verme solo roe pareció que acabab.i. de quedar huérfano, de eer abandonado. de nueYo ..4.poderóse de mi una
ee-pantoea tristeza, mezclada con ira; senti así como un
sublevamiento de todo mi sér, y corri tras ellos á lo largo
del Sena por el camino que tenian que seguir para ganar
la estación de Cbatou.

\

'

-~__;,"'--~.:_.._
Pronto los alcanc,í. La noche era obscura. Yo caminaba con paso de lobo sobre la hierba para que no me
sintieran, y procuraba oil'les.
M.i madre seguía llorando en tanto que su esposa le
decia: ·
-Tuya ha sido la culpa. ¿Por qué has querido verle?
Esta ha sido una locura. Hubiéramos podido hacerle todo el bien que hubiésemos querido¡ pero desde lejos y
sin mostrarnos. Si no le podemos reconocer á qué venían estas visitas?
'
Cuandoescuchéestas palabras, ptíseme entre los dos
manifestándoles:
-¿Me negaréis a.hora que sois mis padres? ¡No no me
lo neguéis! Ya que me rechazú.::oteis una vez no' lo ha·
gáis la segunda!
'
Entonces, señor presidente, levantó mi padre su mano
os lo juro por el h(!no:r:, :por la ley, por la República y m~
cruzó el rostro. Qwse suJetarle¡ mas élse desasió y eacó su
revólver.
Al ver su movimiento n? sé lo que senti; ello es que
recordando que llevaba mi compás en mi bolsillo losa·
qué para hundirlo en su pecho no sf cuántas vece;.
Mi madre comenzó á gritar: ¡socorro! ¡asesino! Yo sin
darme cuenta de lo que hacía, la herí también.
'
Cuando ví sus cadáveres por tierra, los arrastré sin reflexionar. Esto es todo. Ahora juzgadme.

*

' o1v1º6 á sentarse el acusado,
• * y ante las revelaciones

que
' acababa de hacer, quedó aplazada la sesión.
Si_n?sotros íuésemosJurados1 ¿qué hariamos con este
parricida?

&lt;3:uy
constituyóse preso voluntariamente un joven de un pue•
blt-'cillo vecino.
Era un carpintero llamado Jorge Luis, conocido por el
eobrenombre del cBurgués,&gt;i quien respondió á cuantas
preguntas se le hicieron, diciendo:
- Y o conocí al hombre hará unos dos ai'íos y á su esposa la conocí hace seis meses. Como paso por habil en
mi oficio, solían encargarme la reposición de muebles an•
tiguos.
Y cuando se le pregunta.ba:-¿Por qué les habéis dado
muerte? re~pondía con terca obstinación:
-Los he Ulatadoporque he querido.
Y no hubo medio de arrancarle otra respuesta.
Era el joven nn hijo natural, criado en el país y abnn-donado después á sí mismo. No tenía más nombre que el
de Jorge Luis¡ pero como á. medida que se fué desarrollando se iba haciendo más inteligente y mostrando gustos más delicados, pusiéronle sus camaradas el sobrenombre del «Blll'gllés,n y no se le conocía de otro modo.
Tcnfaaele por notable en su oficio, en el que hacía
obras de verdadero mérito, demostrando grandes aficio•
nes -á la escultura en madera, y considerábasele como un
exaltado y acérrimo partidario d" las doctrinas comunis-

Mas me guardé de dar á entender lo que había conocieran mis padres. Escuchadme ahora; después me juzgado. Quería verla venir. Una vez hecho este descubrí ·
réis.
Una dama tuvo un hijo legítimo y lo dió por media- miento, decidí informarme acerca; de sus antecedente!!!,
y supe que sólo estaban casados desde el mes de Julioción de su cómplice á que lo criase una pobre mujer.
anterior y que mi madre había enviudado hacia tresAquel serrec1én nacido, venido á. la vida, era inooonte,
pero estaba condenado a la miseria eterna, á la vergüen• años.
Luego era indudable que se habían ato;idO en vida del
za de un nacimiento ileg~l¡ más que esto, á la muerte
misma, puesto que se le abandonó, porque al no recibir primer marido; .más no existía una prueba concluyente.
La única prueba era yo, que nada poiia decir, por es•
la nodriza su pensión mensual, pudo, como hacen muto decidi es~rar.
~has, dejarle verecer de hambre.
Nuevamente volvieron á visitarme, y el dia en que esPero la muJer que me recogió fué honrada, más honra•
da, más grande, más madre que mi madre, y me cuidó y to tuvo lugar pareci6me mi madre m{t.s emocionada que
de costumbre. Estuvieron un rato en mi compañía, y al
crió en vez Q.e abandonarme.
partir me dijo:
Crecí con la vaga impresión de que llevaba sobre mí el
-Yo os quiero bien porque me parece que sois un liomdeshonor. Los muchachos que conmigo jugaban me llamaron un día bastardo. No sabían lo que esta palabra bre honrado y trabajador, y como supongo que acaso penséis en casaros algún dia, quiero ayudaros ·áelegir libre·
significaba. Y o también la desconecía, pero la presentí.
mente la mujer que os convenga.
Era entonces uno de los más inteligentes de la escuela,
Yo que fui casada una vez contra mi corazón, s6 lo
puedo asegurarlo, y hubiera. sido un hombre superior, si
mis padres no hubieran cometido el crimen de abando· que se sufre con esto. Así es que tengo gusto e• ayuda•
ros, y como soy rica, .sin-hijos, dueña de mi fortuna, quienarme.
ro dotaros. Y me entregó un sobre grande cerra.do.
Este crimen fué cometido contra mí.
Yo la C(?ntemplé un momento fijamente, y la dije~
Yo fuí la víctima. Ellos fueron los culpables. -E staba sin

139

EL MUNDO

DOMIIIGO 28 DE FEBRERO DE 1897

DE l\IAUP.As.SAN'l'.

S I NFONIA

Aun no baña la luz nuestro hemieferio ... ..... .
Y no tafien los vientos escondidos
de la selva el magnífico ealterio ........ .
¡ Están aletargados los sonidos
,en brazos de la sombra y del misterio!
La bruma, como ~n palio vaporoso,
pren~e su manto baJo el hondo piélago ,
del cielo SMH-, y- sobre-el bosque hojoso.; ....
¡Turban sólo el silencio temeroso
el repentino vuelo del murciélago
y esas fl~bilea voces-de una ga:na
-como notas confusas-esparcidas
en la hoja seca, en la menuda grama,

en las grietas del tronco, entre la rama,
en un inmeneo acorde confundidas!
La tierra duerme ...... á trechos se espereza
y un solemne rumor llega al oido,
como si algón gigante que bosteza,
postrad.O de cansa.ocio y de pereza,
revolviera su cuerpo entumecido.
Mas viene á despertarla de su rneño
el Noto que apareja su cuadriga;
que con tenaz y formidable empeflo
del negro campo de los aires dueño,
sus corceles indómitos fustiga.
La bruma en mil girones destrozada,
huye de la ventisca que alborata
el aprisco, el cubil y la nidada
y que con furia indomeñable azota
el dorso de la férvida cascada.
El huracán con poderoso empuje
las moles de las nubes disemina;
y cuando el trueno como fiera ruge,
el grueso tronco de la recia encina,
treme, y la rama vacilante cruje.
Crece el fragor en la extensión inmensa,
que es pavoroso carnpo de batalla;
el eléctrico fluido se condensa;
corno alarido de titán estalla,
y el monte asorda y la llanura extensa.
Por la rápida racha conmovidos,
de un lado y otro lado cabecean,
como juncos, los árboles fornidos,
cuyos robustos gajos eacudidos
parece que al chocar se abofetean.
Se oye el clamor del gárrulo follaje
y descifrar no sabe el pensamiento,
abismado ante el lóbrego paisaje,
si el ramaje con furia azota el viento
ó el viente azota al trémulo ramaje.
Se rompen y dispersan y confunden
los gruesos hilos de la lluvia al fuerte
empuje del turbión; y se difunden
por los aires los présagos de muerte
del cií.rabo infernal que miedo infunden!
Como un dragón de resonante escama
se retuerce en su cauce el hondo río
que raudo arrastra la rompida rama,
su voz uniendo en el tremendo drama
de la a Ye herida al doloroso pfo.
Las fieras, entre zarzas eepinosas,
se arrastran de su cueva en dereCh ura;
y del rayo las llamas sulfurosas
acrecen el horror y la pavnra
de esa explosión de la ira de las cosas.
El duro bronce de la pobre eruüta
la tempest;id indómita golpea;
rn voz solemne en la tot menta invita
á orar, y de las chozas de la aldea
sube basta el cielo la oración bendita.

Santiaguito la vió por vez primera en una tienda en díª
de Navidad: esperó que saliese y sin más rodeos nuestro
héroe, con su lenguaje peculiar de conquistador decidido,
le propuso un noviazgo en toda forma; ella se hizo un alm[bar, y sintiendo que la sangre le bullía como dicen que
le bulló :.í nuestra madre Eva cuando lo del Paraíso,
no puso·reparos al insólito afi.tn amoroso del (1mancebo.i1
Estas relaciones de tres aiios de paseos, balcones, dulces
y muñequerías vino á turbarlo la indiscreta presencia de
Julio. El coraje de Santiago no tuvo límites, y, claro, como él era «boJ..Dbrel) de resoluciones decisivas, y en asuntos de t&lt;horior,&gt;no hubo en jamW. quien l_e pusiera el pié
adelante, deeafió para un (1encuentron guerrero á su adversario.
Y ya es hora de que sepámos el resultado de tan Qélica
jornada.

•*•

Era tal la algarada de los valientes soldados, que los vecinos salieron preci-pitadamente ú los balcones creyendo
que algo muy grave acontecía. Las mujeres sobre todo se
impresionaron mucho, y hay quien habla de alguno que
otro síncope y tal cual upataleta.11 sin más grandes ni terribles consecuencias. Pero enterados al fin de lo que se tra-:taba, acabaron po:r tomar en broma aquel ejército de gente menuda cuya indumentaria de plumas de gallo, _cintas
de colores etrabiosos,&gt;• faJas y bolsas para cargar piedras,
era de lo más curioso. :Nada faltaba allí, hasta un pequeñito seguía el regio paso del jefe, haciendo &lt;le tambor,
el cual tambor era una vieja lata de petróleo que metía
más ruido ella sola que toda la turba voceando.
A poco andar, y cuando el entueiaemo es,taba en punto de locura, encontraron al enémigo atrincherado, y
allí fué el repartir órdenee: el valeroso caudillo, poseido
de su papel, mand6 rodear el barranco casi inaccesible
donde se refugiaba Julio, y sin intimidarle aquellas ventajosas posiciones, exclamó con su voceeita enérgica.
-Hala, muchachos, arriba ...... Tambor, paso de ataque ..... .
Un redoble formidable, y empezó una lluvia de pedra das, vidrios y cascotes que era una delicia. A ratos do~
minando la horrenda algarabía de la pelea, ee escuchaba
la voz del jefe:
-¡ Hala, ruucbachos, al barranco!
El chico tuvo impetus de héroe. Con el cabello en de•
sorden, el rostro inflamado y el cuerpo er~uido, avarizando sin titubear, apostrofaba {L los de arnba y les llamaba: c1¡Cobardes!)) En lo más crudo de la refriega, en
medio de las vociferaciones, de los golpes de lata y de
los estrépitos de los cascos rotoe, hecho, no ya un héroe,
sino una furia, emprendió la cuesta de la altura mientras
sus compalieros empezaban á retroceder agobiados por
la lluvia- de piedras: ya se dispereaban, flaqueban los
primeros bríos, la derrota era segura, y, algunos creyeron
propicio el instante para tomar el olivo ...... Apenas se
oía entre el espantoso jaleo del combate, como jadeante
alerta, el golpe del tambor. Pero el temerario Santiaguito continuó impávido la ascensión del barranco entre
piedras y terrqnes que ee desmoronaban bajo sus pies.
··························"·········································
Así, por la senda tortuosa, dando saltoei, agarrándose,
Se aplaca el vit:nto. La ventie.ca abate
braceando y encogiendo el éuerpo, trepó al fin con passu rabia destructora, y el estrago
mosa agilidad. Y íué aquel supremo esfuerzo tan audáz,
cesa ya en la paleftra del combate.
que cesó como por encanto la batalla. Ambos ejércitos
!Y la aurora gentil al suave alhago
quedaron inmovi les. Santiaguito y ,1 ulio estaban frente
del aura mansa, las gt1edejas bate!
tL frente.
Surge de pronto el luminar del día
bajo el limpio zafir1 sus rubios lampos
Salvada la distancia que durante la reyerta separaba
derramando la paz y la alegría
á los encarnizados ad \'ersarios, el primero, sin más vacisobre la vtrde alfombra de los campos ......
laciones, puesto en jarras y con la voz un poco tembloroY dejan los pastores su alquería.
sa por el esfuerzo que acababa de hacer, gritó con mal
Y comieuzan á erguirse, recelosas,
contenida rabia:
las ramas del arbusto en la floresta,
-¡Ya estoy aquí, Julio! ......
á discurrir las lindas mariposas
-Y yo tambien, ¿qué quiere&amp;?
de flor en flor, y á preludiar su orquesta
-¿Qué quiero? ¡Pues vaya una pregunta!. .. ... Que me
las aves por los nidos y las rosas ..... .
dejes en paz ú.. la Sofía ...... y luego pa, que no te burles
de los hombres ..... .
JOSÉ L NOYELO.
-¿Qué? ...... fMe ibas á matar?
-/l1 uede., .... quizas!
Y durante este feliz diálogo se acercaban lentamente
el uno al otro.
-Mira que falta i-erlo, Santiago.
-¡Pues míralo!-grit6 enfurecido el muchacho y lanzándose sobre Julio lo agarró violentamente por ~¡ cuello; pero Jnli(! era de lo_s que no se huian por golpe de
ENTRE C HICUELOS
más ó menos 1mportancm, y contestó á la agresión estreComo se ingenió Santiaguito para escaparse de casa. chándose á su enemigo. Entonces aquellos dos muchaaquella tarde, á pesar de la vigilancia que sobre él ejercía chos1 con lo_s brazos y las piernas enredadas, rugiendo,
bomita.ndo ms!l-1tos, arran~ándose los pelos, forcejeando
su madre, es cosa no averiguada todavía.
-Lo que á ese se le ocurre-decía la buena señora-ni con desesperación, con rabi&amp;, con verdadero odio de c,hombres,n rodaron por el suelo hechos una bola. Unas veces
el mismísimo demonio es capaz de llevarlo á cabo.
El tal Santiaguito, según ella, era peor que el santo de e.raSantiaguito quien intentaba incorporar$e, yotrasJusu nombre, y la culpa la tenía el difu11to, su esposo que ho; ambos caían nuevamente, pero sin ceder continuaban en su espantosa lucha, y rodando, rodando al borde
le dió una educación desaetrosa. ¡Como que una n&lt;khe
cuando apenas contaba seis años el pequeño, se lo traj~ del abismo ..... .
-¡Qué os vas á caer!-gritaron de ambaspart:.es los chiborracho como una cuba! En suma, que el muchacho
cos llenos de espanto¡ pero el :.viso llegó tarde: al primer
llagaba á pillo por el más corto de los caminos.
grito se unió un l!egundo alarido de cien bocas un sólo
U:n _día que lo enco.n~ró desplumando v_ivo á un pollo,
decidió meterlo defimt1vamente en el colegio y al prin ci- alarido que repercutió sonora y tristemente e~ todo el
campo.
pio todo iba bien; pero ya fuera cuestión de te~peramento
Santiago y Julio, arrastrados por aquellos decisivos esya de costumbre, es lo cierto que Santiaguito &lt;lió al tras:
te con la formal ídad, y como era bien quisto y precóz en- fuerzos de la lucha; llegaron á la orilla ...... y enioscados
tre loe suyos, logró formar de sus condiscípulos &lt;1Una par- y retorcidos, brazos, cuerpos y piernas cayeron rebotantidai'. que alborotaba á todo el pueblo cuando salia, en do por la pendiente hasta el fondo, do~de se oyó sordo é
medio de atronadoras algaradas, á espantar animales al ingrato e~ chasquido de dos cráneos que se rompían de
un golpe ..... .
campo y á robar nidos de pájaros.
La escapatoria del chicuelo obedecfaesta vez á un compromiso de honor: su ejército, ese temido ejército capaz
de conquistar el barrio entero ú. pedradas le esperaba en
Poco después de este suceso, una encantadora niña de
~posi~ión de librar una batalla con las Íropas del seiioaños y un joven de su misma edad se despendían
11t? fulw, un. caballerete de doce años, que ee había per• trece
de esta suerte en el balcón:
m1t1do corteJar á Sofía, la novia de Santiago.
-Cumplirás tu ofrecimiento? ¿No volverás á hablar
Porque Santiaguito tenía novia, y guapa, ¡Pues no fal- eón Sant1aguito? ..... .
taba más!
-Ni con Julio; con ninguno de los dos .
-¡Bueno! ...... Hasta luego, Sofia.
• que aquella niña de trece
En efecto, nada más hermoso
-Adios 1 Juan, hasta luego.
años, con sus líneas gloriosas de talle esbelto que acusaban proyectos de hem bra--eteg&amp;ntí'.siró.a ' ··
MIGUEL EDUARD~ p ABDO,

••

�DOMINGO 21t DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

vían sobre aquellos infelices, me aventuré por
ún pasadizo, del _fondo
del cual surgían aullidos
de dolor. Dicho pasadizo
se abría sobre una meseta
plana y tersa, de alguna
elevación conforme lo indicaba el declive del talud, y sembrada de tachuelas cuyas puntas
veían hácia arriba, en
atroz profusión. Ahí dan·
zaba con piruet,as que daban lástima, una multitud de cariacontecidos
sujetos, pugnando en vano por acertar con sus pi•
eadas en los intervalos
--:~
donde las tachuelas eran
más escasas. Un dia' ·,
blillo, desde la cornisa de
¿
una roca frontera á la meseta, pinchaba con un bi-.
/
dente á los remisos, y hacía continuar 3in inte·
rrupci6n aquella danza
tremenda de gestos y conEL DANTE EN MEXICO.-Los aduladores.
torsiones.
A lo que parece y por lo que pude coleg~r, se penaba
EL DANTE EN !UEXICO
ahí á los aduladores serviles de todos los tiempos, á los
Rigolettos de todas la~ épocas, á los que b~ilaron y sonVIAJE DE UN REPORTER.
rieron perpetuamente ante un señor á qmen velaban las
m.iserias del pueblo y de quien ob~enían grandes concesiones. Leve era en verdad el castigo para maldad tama( co~;TINÚA.)
ña-y perdone el que leyere si Matías Cumplido se echa
á filosofar- poca una eternidad para compurgarla. Loe
No lejos de las tumultum1as agua~ donde los r~porters gobernantes, como las mujeres hermosas, suelen no ver
mentirosos purgaban de tan extra.no modo su ligereza, más que el lado bello de la vida. C_uando no son comb~ abrfase amplio estanque de hirvientes. aguas, al cual tidos cuando el monstruo Revoluc16n, no lanza sus rugisurtían infinidad de llaves de grueso cahbre. Dentro, _ba- dos á. sus pies, son víctimas de un optimismo consolador
ci.endo visajes, tomaban un baño poco agr:ad~bl~, . á Juz- que coloca frente á sus ojos prismas rosados de encantagar pi:&gt;r la expresión de sus fisonomías, vanos md1v1duos,
doras facetas . A veces, el adulador procede con tan poca
de aspecto monacal unos, otros de fisonomía mofletuda maña que su dios penetra pronto el más ':elado engallo,
y vulgar.
mas así y todo es criminal, que el m~l éxito de una acMe aproximé con el somb_rero en ;a mano á un dem~- ción en nada.influye sobre su moralidad, y merec~ por
nio que afilaba en un m?lleJÓn mo_v1do ~ vapor el agm- ende, bailar sobre tachuelas per sec!Lla se~loru~.-Filosojon de su rabo, y él me informó, sm deJar su tarea, del fía de reporter-dirán ustedes, y dirán bien. }1losofía de
objeto y destino de aquel departamento.
reporter,que luego echa á perder las mejores publicacio-Aquí hallará Uili!ted á los que no se lavaban.
nes, pero ¿cómo había de sustraerme-yo al achaque co-No creí que eso constitu_yese un delito. . .
.
mún de todo reporter mexicano? Po_rque el repfrter me-Y grande, amigo Cmnph~o; todas las rehg_1ones bien
xicano es de suyo filósofo, romántico y u~ s1 es n? es
11acidas 'Prescriben las abluc10nes como predlsponentes lacrimoso. El reporter americano eTtsarta diez mentiras
á la eant1dad, y en los tiempo"' modernos un pecado con- en un entrefilet, el mexicano diez lirismos: aquí nacetra la higiene es el más feo pecado que puede darse. No mosen redondilla y ay nos moriroos·en endecasílabo!Muve ust,ed que estamos en la época de la microbiología?
chas veces, tras un juicioso editorial en que se flagela,
-Y me diría usted én· qué gremios son más numerosos
pon~o por caso, el protieccionismo á ovtrance,.un repórter
los enemigos del jabón?
sen~1mental se queja á. propósito de ~ualqm~r cos~, de
que los mexicanos no protegemos la rndustna nacional
vistiéndonos de casimir del país.
He visto en un diario tras un tonante artículo contra la mendicidad la gei'.oebunda declamación de un reporter sobre la d~eza de corazón de los ricos que per•
miten que las pobres criaturitas ~e k 1_s mend~gos, esos
angelitos de Dios, anden con loe P.1eces1tos_al aire, .cuando con unos centavitos que se le d ieran al llmosnento se
remediaría ...... ¡todito! Oh, sentimental, pío, azucarado
y tierno corazón de los reportera ..... .

tes; comprar material el miércoles y trabajar jueves y
viernes.
-En efecto, es usual eso.
-¡ Y tan usual!
El artesano mexicano cederá. su puesto al extranjero,
no porque éste tenga más aptitudes aun cuando entr"'
nosotros no andan escasoij los cretinos-sino porque ti~ne más formalidad. Emborracharse los domingos es-en
los tiempos que atravesamos,-casi legitimo; curársela el
lunes tempranito muy disculpable; pero gastar tres cuartos de semana ed «operaciones,1 tan sencillaf!, es illlpasable,
Además, el artesano mexicano, deja el aprendizaj~
cuando aun no gana ni tres reales diarios, y por sí y ante sí, se proclama maestro. {Aqní, todos son maestros,
desde el remendón de zapatos hasta el remendón de rnazurkas). El artesano yaukee, se retira del taller cuando
ha concluido su enseñanza y es hábil.

EL MUNDO

···-.:::.·.

~¿=!: :~

- ---::='~

~

-

--~

•••

'\!} 1
'

-Y ese individuo que con una vara de paraguas en 1a
mano resiste el chaparrón más deshech&lt;,??
.
-Es un mal artesano justamente castigado. Fabricaba
paraguas y seguía el procedimiento común á los artesanos de México á muchos de los cuales hallará usted pel1'Jdos por donde más pecado han habido.
-¿Qué procedimiento, si usted gusta?
.
-Uno muy complexo por sus componentes: pedir
para material caro y comprado de mal~ clase;_ prometer
bajo palabra de honor entregar el tra}J~JO tal d1a y entregarlo ocha día.s después; suplicar anticipos todos los días;
emborracharse sábado y domingo, curársela lunes y mar-

·.·. .

··-

' 5ti?J.i~~,~;~":~ ~
EL DANTE EN MEXICO.-Por mal artesano.

El artesano mexicano no aspira á traer pantalones. ~o
le importe mostrar (puntos suspensivos).... lo que la decencia Prohibe. Así,;pues, en habiendo pulque .. ¿Y cuándo nos regene_raremos, preguntará usted? Pues sencillamente, (con perdón de Terrazas y de Agüeros) cuando
merced al cruzamiento de razas se haya transfundido á
nuestras venas algo de la vigorosa sangre sajona, que mejore la empobrecida sangre que corre por las venas de los
cinco millones de alcohólicos, de los seis millones de
histéricas. de los quinientos mil epilépticos1 de los eeiscientos mil alucinados, de los cien mil enfermos de males venereos, etc. etc., que constitu/íen la mayoría de la
población, y vivifique loa doce mi Iones de impotentes
de la voluntad, que entran á. la k•tería y sueflan místicamente en herencias y en tesoros escondidos ....
¡ Ohl cuántas cosas más me dijo el di_ablete mi interlocutor, á propósito de aquel otro pobre diablo .... ¡Pero no
las digo!
(continuará.)

~- :~~~:tti! ~

f•"i-~

;.'~~~.

.="t=..="t=.-="t=;.-=ti=.
Para una sociedad de pícaros, la virtud no es más que
la impotencia de 'tener vicios.
Alexis Chavanne.

•••

La desconfianza es el alma del régimen parlamentario.
T,.aeberl.
Cuando ~e acaba de ver
á la mujer amada, la vista
de cualquiera otra no es
~gradable; físicamente ha•
ce dafio :i los ojos: ya comprendo el por qué .

•••

El imperio de las mujeres
demasiado grande en
Francia; el imperio de la
mujer demasiado limitado.
PS

EL DANTI!: E.."i MEXICO.-Por "remendón" de música.

-Ay amigo, y el diablo untaba un poco de saliva al
filo de su aguijón, en todos! La limpieza es casi un mito
en México. Si pudiera usted penetrar los misterios que
ocultan muchas pecheras de lino almidonadas y muchos
calcetines de hilo de &amp;cocia! Si las faldas crujientes de
Eeda dijesen su secreto! Naturalmente el pueblo de México tiene el record de la suciedad; pero, á ese no lo traemos aquí: hay para él un gran estanque con legía. Aquí
nos Y1enen sólo los sucios copetudos, en su mayoría gentes de iglesia: monjas capuchinas y teresianas que jamás cambian de habito y allá por campanl6.a de vacante de ropa interior; curas ventrudos que llevan la sotana
hecha una babilonia de rapé, ceniza de puro y residuos
de ensaladas; y abarroteros al por mayor, y militares
y ...... cuanto usted quiera. En general hay ·en México
un santo horror á. la agua fría.
-Y esas duchas lavan la conciencia?
-El diablete sonri l filosóficament.e, y prosiguió su tarea. No creí oportuno insistir y escapando cowo pude de
los duchazos de agua á di vera as temperaturas que llo•

•*•

La imagen del primer
amor es generalmente la
más conmovedora; ¿porqué?
porque es casi el mismo en
todos los países y en todos 1
los caractéres. Por lo tanto,
~f:te primer amor no es el
más apasionado.

••*

Tener firmeza de carácter; es haber probado el
efecto que hs demás producen sobre uno mismo;..
por consiguiente, necesitamos de los demás.
8TENDHAL.

•**
Como los individuos, las
EL DANTE EN MEXICO.--Castlgo de desaseados..

naciones tienen sus ane•
mias.

HILD.,~ •-Novela por Gauaara ae °0ind.-Núm. 2.
•••-·◄•&gt;--~"--~¡¡;CI~.Cambiamos todavía unas pocas de banalidades; se pu'BO á. examinar con mucho interés nuestras telas, y en seguida, declarando que no quería ser importuna por más
tiempo, se despidió de nosotros y desapareció.
-Vaya una pe1'80na amabilísima, y que no peca precisamente por el lado de la timidez, dije con sequedad á
Raoul. Ya DO me extrafia que la tarde que pasaste con
ella en el castillo, te haya parecido tan llena de encanto.
Sin embargo, yo habría preferido que esa hada de río 6
esa diosa de los rosale1i11 según como le convenga apelli~

darse, hubieee tenido una poca de 1a reticencia que enga•
lana, según dicen, sus modeloe, y que fuese no poco
menos sociable. Hénos aqui con una invitación que tiene
aires de una orden. No parece sino que n&lt;;&gt; puede uno
pi1mr la yerba de este valle sin irle á pedir permiso á esa
eeilorita.
-Padre mío, eres un ingrato, me contestó con aire
sombrío. Mlle. de Ha.mmarhielm ha tenido contigo uha
amabilidad del todo singul!\J'. Hay por allí muchos que
se tendrían por felices si tan seductora peraona les mos-

trase tanto int.erés. ¡Ni siquiera te has fijado en que t,e
mostraba tantas atenciones, que apenas si tuvo una mirada para mí.
Creo realmente que el pobre muchacho estaba celoso.
Este descubrimiento me preocupó porque no hacía
más que confirmar y aumentar mis recelos.
-Ella tieue sencillamente el deseo de aprovecharse de
mí para aprender á pintar; pero si está. en la creencia de
que voy á. divertirme dándole lecciones, se equivoca,
contesté con gesto enfadado. Bien veo que estaré obli~

�EL MUNDO

una expreEión más seria, como deben provocarlas la evogado á hacerle una visita, puesto que ella nos pone la
cación de un recuerdo de duelo en toda persona bien
pistola en el pecho; pero después...... si ella se imagina
educada. Sin embargo, como apenas tenía yo dos años
que me volverá á ver con frecuencia! ..... .
cuando sucedió esta desgracia, no puedo decir que el asAmbos fuimos al día siguiente.
pecto de la Caldera evoque en mi alma ningún penoso
M:e sorprendí al ver en la~ telas y bocetos que Hilda
recuerdo. Al contrario, me he acostumbrado á considede Hammarhlielm me ensefió, un verdadero talento, por
rarlo más bien como una especie de monumento fúnebre
más que pecaran en general. por el defecto de casi todos
erigido á la memori.\ de mi madre, que como el instmlos l)rincipiantes ó aficionados, la falta de acabamiento,
mento de su muerte.
y ciertas imperfecciones de dibnjo.
-¿Y desde la imprudencia que costó la vida á la baroBajamos después á la orilla del río, porque yo tenía
nesa, dije, na·lie ha tenido la temeridad de intentar pect1riosidad de ver la Caldera p'&gt;r aq11el lado. Yeiásele
más de cerca, sedestcaaba m~jor en un horizonte miis cla- netrar al escollo?
Ella desvió la cabeza con una imperceptible sonrisa.
ro, y tenía algo de más grandioso y de más característi-¡Qné interesante sería conocer á fondo y con todos
co. !mediatamente form~ el proyecto de hacer los estudios necesarios para mi cuadro principal de aquella re- sus detalles la historia de este escollo! dijo ella, aparen gión. El taburete de b, hada se presentaba á descubierto hondo no haber oido mi pregunta. E~ indud.lble que esy, si se hubiese p')ilido C')!OCC\r allí un modelo ó un ma- t:i íntimamente ligada á la de este castillo. ¡C11ántos dranequ(, la leyenda habría p,)dido reproducirse en la tela, mas horrioles han de haber pasado allí! Usted ha de saber qne en otra época había un eubterr.ineo qne lo unía
por decirlo as(, d; apr~ Mture.
Pareoe que la eefiorita Hilda, que estaba á mi lado; adi- con los calabozos y que partía de los cimientos mis•
vinó mis pennmientos, porq11e repentinamente me dijo: mos de la mansión. ¡Imagínese usted cuántos sinies-¿Usted necesitar.1 su had.\ allí, eentada en su ta· tros Barba·Azul de la Edad Media, de los que hacían desaparecer á sus mujeres unas después de otras, ó cuánto
btirete, verdad?
-Esto facilital'Ía mucho lM cosas, contesté; sin em- galán trovador de los que arriesgaban sns días para com·
bargo, no e; enteramente indispensable; más tarde puedo placerá la hermo$&amp;, yendo quizás por indicación de la
a~regaTla hada, en mitallf,r: lo esencial es representar cruel castellana, á cantarle un lied de amor en el tabure.
bien este espectáculo único y el paisaje qn · lo rodea. te de la badal...... ¡Yo tengo adoración por aquellos tiem¿Querría usted permitirnos, sei'iorita, que viniésemos por pos heroicos! ¡cuánto desearía haber vivido entonces!
-Démos gracias á Dios de que os hizo nacer en un sia.1uí una série de mafian.as? Usted eabe que casi no es
glo
menos romancesco, seiiorita, interrumpí, para cortar
posible trabajar en el mismo sitio m.í.s de una hora seesa
retahila de frases sentimentales y necias que yo de•
guida, á causa del cambio -le los efectos de la luz.
testo
y que me sorprendía escuchar en aquellos labios.
-Yalocreoquesí, sefior, vengan ustedes tantas ve•
Yo no pongo en duda que ueted hubiese enviado á la
ces cuantas quieran. Hucho guito tendré en verlo á usted trabajar, y espero que me permitirá que lo vea mane- muerte docenas de trovadores, y que el lago Boren hu·
jando el pincel y mezclando los colore~, cOl!a qne será biese exhalado torrentes de harmonía al recibir y al fromuy ventajosa para mi. ¿El caballero Riul vendr.í. tam- tar contra sus rosales tocias las guzlas que la Caldera
.bién ó preferirá continuar sus estudios por el otro lado hubiese devuelto sin echarlas demasiado á perder.
-Mi señor burlón, dijo ella riendo con toda gana, ten·
del río?
-Si usted lo permite, sefiorita, dijo Raul ruborizán· ga usted entendido que es usted un oso y un excépt.ico,
lo que sólo ee excusable en los arList.as de su reputación
dose un poquillo, acompanaré á mi padre. Como he vey mérito, que por sus ol)ras manifiestan que son idealis•
nido para trabajar bajo su dirección, tenemos la costumtas entusiastas, al mismo tiempo que aparentan sefialarbre de estar siempre juntos.
se como tarea el protestar constantemente, con sus pala-¿Cómo es posible, sellorita, le dije en seguida, para
bras crudas y hasta cimcae, contra su temperamento arisllevarla pooo á poco al capítulo de la mieteriosa Caldera,
tocrático y las tendencias elevadas de su conciencia.
que se halla dejado subsistir un escollo tan peligroso,
que aegún se dice, ha cau•ado m ís de un accidente, cuanIII
do sería tan facil por medio de algunos cartuchos de
dinamita hacerlo desaparecer? No alcanzo á creer que
Así, puéP, volvimos ai castillo al día eiguiente, y vimos
laJ autoridades lo conserven eimplemen te por amor
otra vez á Mlle. Hammarhielm, y en la tarde cuando tuá lo pintoresco y por respet() á una novela romancesca.
-Desde luego, sellor, contest,S ella, le haré á usted no- vimos que ir á pescar cangrejos con ella en el río, y aif
tar que las autoridades nada tienen que ver en esto. El sucesivamente, y día á día por espacio de semanas ene~collo está en propiedades de mi padre y nadie tendría teras.
A menudo, no pudiendo decidir á Raul á que renunderecho á quitarlo, supuest&lt;&gt; q11e no es un obstáculo 2ituado en una vía de navegaci 'm pública. Soy Ein embar· ciase siquiera por un día á aquella sociedad, hice rancho
g&gt; de la opinión de usted, la Caldera está como un perro aparte, y, creyendo haber dado con un sitio solitario en
r.i.bioso y encadenado en Dlleitr.&gt;s dominios. Y no basta donde poder trabajar á solas, lo dejaba que fuera á incorp:uaaeguridad del públlco, que se sepa que debe evitarse porarse con Hilda. Pero era muy raro que al cabo de un
sa proximidad, porque m:1y ·p Hible es que con él se instante no los viese llegar á ambos á mi retiro.
Me daba cuenta perfecta de que lo que yo había prechocase por casualidad. Por otra parte, pueden venir algunos extranjeros que ignor,m estai particularidades; por vi~to y recelado para mi pobre Raoul había sucedido, y
lo que creo que el escollo ,fobia d~Hparecer. Sin embar- que él estaba profundamente enamorado de la joven, y
g,.,, un día que hablé á mi p \ lre, proponiéndole que ca- aun me había yo visto tentado á abandonar aquellos luvase una mina debajo de la C.11 lera para hacerlo saltar y gares, y substraer á mi hijo, por medio de la fuga, á las
desembarazar de una vez por liO• lai el rio, se mostró sin- consecuencias de un amor que, según eran mis creencias,
gt1larmente opuesto al proyecto. 0&lt;' esto tuve que inferir no podía tener otro término que una cruel decepción paque tenía particular cari ñ l .i e~t~ f~niSmeno de la natu. ra el muchacho.
r.ileza que la casualidad tnv•&gt; ,t bien poner en sus propieSin embargo, la joven había hecho tantos progresos en
dades. Ya usted sabe que á la ed.1 l que él tiene se arrai- mi estimación, se mostraba tan modesta, tan natural, tan
ga uno á lo que posee, no se amlln los cambios y se tiene franca y de tan buena índole, que era imposible dejar de
un re,peto innato por las tr, li..ii,mes, aun cuando confi- amarla, aun haciendo abstracción de su belleza y de su
nen con la leyenda. Estab.\ 1n·1y agitado y observé que gracia, si esto hubiese sido posible. Así pues, había yo
no se calmaba sino cuan-1, le ofrec1 que ·nunca volveria llegado á preguntarme si no era posible dejar que lascoá hablar del asunto.
sas siguieran su curso natural, con la secreta esperanza
Ella hablaba con wno tranqniln y jnicioso, sin el me- de que ella acabaría por corresponder á su carifio; pornor embarazo y sin qne nada en su voz ó en su mirada que, en mi fatuidad de padre, me parecía aveces imposipndiese traicionar la agitación qne involuntariamente ble q~e la joven no llegara á compartir los sentimientos
de Raul.
1&lt;-:1iau que 1Jr.&gt;ducir los penosos recuerdos. De esto deduje que ella ignordba completamente las terribles sosDe8graciadamente, y eeto con alguna frecuencia, el
pechas que sobre su padre pesaban.
amor que exige el concurso de dos seres, dice un refr-.ín
- Es indudable que usteu Pabe que mi madre perdió de un cruel realismo, quiere que uno de ellos ame, mienla vida en estos pfrfidus torbellinos, continuó ella, to- tras que el otro se deja amar. En este caso particular,
mando su voz una inflexión mas grave y su fisonomía evidentemente Raul conjugaba el verbo activo y Hilda

DOMINGO

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DE FEBRERO DE 1897

el verbo pasivo. Lo que más m~ impacientaba era el verque, realidad ó ·afectación, ella aparentaba ignorar porcompleto los sentimientos que inspiraba.
Yo, sin embargo, no me atrevía á inducir á Raul á..
que se declarara; había algo en aquellos hermosos ojos¡
de matiz indefinible, que yo no comprendía y que me ponía inquieto. Sin embargo, yo esperaba siempre; Raoul,
que se parecía á su madre, era un hermosísimo muchacho; era joven y de índole excelente, aunqne un pocoblando de temperamento. Por último, no tenía ningún
concurrente. «Preciso sería, me decía á mí mismo, que
esa joven tuviese un cor.izón singularmente duro y frío
para que al fin y al cabo no se dejase impresionar.,,
Trabajábamos ora casi todo el día juntos, ora en un
paraje, ora en otro. En la noche, conveníamos en el lugar en donde nos encontraríamos al día siguiente en la.
maflana y en el sitio al que consagraríamos nuestros estudios. Si llegábamos los primeros, Raul y yo á la cita,
Ililda, seguida del criaJo que llevaba sus aperos de artista, uo tardaba nunca mucho en aparecer. Ella iba ha·
ciendo notables progr&lt;'BOB bajo mi dirección y se mostraba discípula aplicadJ, inteligente y llena de talento.
El estudio de la Qlldera, que yo había principiado desde la orilla del castillo, había tenido sus interrupciones,
y las sesiones que yo le había cousagrado no habían sidomuy seguida!!, porqu~varias mallanas las ocupamos en
otras coeal!. Por último, convenimos un día en volver á
aquellos sitios para seguir ese estudio y terminarlo.
Habíamos llegado y nos disponíamos á instalar nuestros caballetes, Raul y yo, cuando vimos á Hilda quellegaba sola y con las manos vacías.
Ella explicó que no se encontraba en esa maliana con
ganas de pintar, y que prefería vernos trabajar.
Se sentó un rato á rui espalda, sobre la yerba, con sti
sombrero en la mano, y parecía absorta en verme trabajar. Derreperite, seflalando con la punta de sn sombrilla..
el Taburete de la hada, al qne yo estaba dando algunas.
pinceladas complementarias, me dijo:
-¿Qué, no podría yo servir á usted de modelo para la
hada que desea poner sobre esa roca?
-¡ Yaya, si nól Esa es nna excelente idea, contesté. Sería usted una hada encantadora, quizás un poco moderna, pero tanto más interesante culinto que ~ destacaría..
por el contraste con un paisaje eevero y · accidentado..
¿Pero tendr,I. usted paciencia para conservllr una misma.
postura? Vamos :i escoger una piedra ó un11 roca, lo más.
semejante que sea posible con el asiento de la bada, y en
la cual pueda usted instalarse con toda comodidad. Por
otra parte, la postura no tiene para qué ser cansada, ybasta puede adoptarse cualquiera. U na bada sentada con,
naturalidad y cierto abandono, eso es toJo lo que yo exigiré, ¿Se siente usted con fuerzas para imponer esa violencia á su vivacidad natural, sellorita Hilda?
-Ya se ve que sí, ei ueted lo desea, contestó ella.
Al cabo de algunos minutos se levantó, y, dejando su
sombrilla y su sombrero en el suelo, se dirigió á su barquita azul. Se embarcó y ee puio á bogar con aire negligente é irresoluto.
Tan amenudo la habíamos visLO proceder de aquella
manera, tan acostumbrados estábamos á verla atravesar·
el río costeando el escollo, ó remontar su corriente, Ó ·
bien bajar con ella, que ni Raul ni yo teníamos la menor·
sospecha de lo que pasaba en aquella preciosa cabeza, in-•
ya cabellera ondulada era agitada por la brisa.
De súbito mi hijo, que la devoraba con los ojos, se le-vantó precipitadamente, llevósti las manos á las sienes
con ademán de espanto, y gritó con ronca voz:
•·
-¡Padre mío ...... está abordado el escollo!
lle levanté de un salto.
En lugar de seguir al contorno del arrecife, según lo •
acostumbraba, ella acababa de dirigir la proa de su embarcación contra la primera línea de los rompientes.......
Vímosla que daba dos ó tres vigorosos gol pes de remo que elevaron la embarcación á la mitad de aquella línea, en,.
seguida ella se levantó, tomó uno de los remos con las dos
manos Y lo apoy!) contra una punta de roca que venía á
estar detrás de su bajel.
La yole se alzó de a ielante para atrás, como un caballo
que se encabrita y desapareció por un segundo á nue3tra
vista, con la intrépida joven, detrás de una peña.
Un instante después, trepaba ella al Taburete de la hada agitando su pañuelo.
Aunque al alcance de la voz, el rumor del agua no ha- ,

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DE FEBRERO DE 1897

EL MUNDO

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bría permitido que nos comunicáramos; así pués, era inú· de Raul. ¿Pero qué cosa y de qué manera? Yo sentía muy vía á donde todo la impele, la felicidad de otro y la suya.
bien que si hubiese pertenecido al sexo que se recrea en propia, paréce, á guisa de formidable arco á la entrada.
ti! tratar de entendernos por medio de la palabra.
El tiempo que había corrid0 entre el inetante en que este género de intrigas, habría cogido hábilmente la pe· del camino que la conduciría á la ventura, resistir riényo la había visto allí, al lado mío, y aquél en que acaba- lota al vuelo, para hacerle comprender cuanto la amaba dose á todo lo que uno puede hacer para inducirla. Y
ba de verlo aparecer sobre aquella roca maldita era tan él y qué excelente marido se1ía para ella. Por desgracia basta parece que, presa súbitamente de ese deseo inetinti•el tiempo urgía y el joven al incorporarse con nosotros, vo de seducción que existe n:iás ó menos en todas las muje-corto que me pareció estar soñando.
Aquel capricho audaz me heló de terror. ¡Si por lo me- me obligaba á aplazar para mejor ocasión mis proyectos res y las inclina con frecuencia á ejercer.el poder de sus en•·
cantos precisamente sobre los seres más refractarios, panos estuviese ahora fuera de riesgo! pero todavía faltaba de intermediario en operaciones matrimoniales.
rece, me decía á mí mismo, que esta joven, cuyo car.icter
la vuelta, y la salida de la Caldera presentaba exactamen-¿Y es la primera vez que usted lleva á cabo esta hasencillo, recto y digno me era tan amable, quiere repente el.mismo peligro que la entrada. Y qué podíamos hazaña? le preguntamos los dos.
tinamente ensayar en m( el poder de la coquetería. ¿Secer nosotros para auxiliarla? No teníamos á nuestra dis-Nó, contestó ella, ya lo he hecho dos veces, sin que
ría posible que ella quisiese, al ver que los sentimientos
posición ninguna bares, y, aun cuando la hubiéramos te·
mi padre lo haya sabido, se entiende, porque nunca me
que me había inspirado no eran más que los de un carinido ¿de qué nos habría servido?
perdonaría esta imprudencia, si llegara á saberla. Por lo
fio paternal, y con el ahinco súbito y culpable de camRaul estaba lívido; iba y venía por la ribera gj!sticudemás, se ha exagerado mucho la dificultad de penetrar
biar su índole, inaugurar una nueva y odiosa táctica y
lando como un loco.
en la Caldera; se trata únicamente de saber en qué
tratar de hacerme creer que á mí es á quien ama? Debía
Entretanto la joven acababa de sentarse en el Taburemomento preciso hay que levantarse y empujar la canoa
conocerme lo bastante ahora para saber cuán inútiÍ sería
"te de la hada y comprendí al verle que permanecía ente•
hacia adelante manteniéndose uno de pie hacia atrae, una tentativa semejante, aún cuando mi carillo á Raul
ramente inmovil, en una actitud graciosa á la vez que na:
porque el paso por este paraje es demasiado estrecho no me la hubiese hecho odiosa.
tura!, que ella había llevado á cabo aquel totir deforce
para que puedan emplearse los remos horizontalmente.
Así me hablaba la voz del amor paternal, que yo calipara colocarse como modelo, y que no abandonaría aquel
Así escomo se salva el punto crítico, y esto lo ensena la ficaba de razón y que procuraba darle toda mi atención.
sitio maldecido hasta que yo le hiciese sellas de que ha·
tradición, y la noción se trasmite del uno al otro como Pero al lado de ella escuchaba otra voz mucho más incobía terminado mi boceto.
un secreto. Es también preciso saber que no hay más herente, pero que evocaba dentro de mí una !rensación
Así, pues, volví á tomar mi paleta y mis pinceles, y me
que un sólo punto en la roca en donde la punta del remo
puse á satisfacerla, con el corazón tort.urado por la antan agradablt: y tan dulce que me subía del corazón cose fije sin resbalar; si no · se toca ese punto, es uno mo embriagadoras bocanadas de júbilo supremo.
gustia, imaginándome que esa sería quizás la última vez
Estábamos entonces en la primera quincena de Julio.
que yo la contemplaba viva, y figurándome la desespera- perdido!
-No ví que se quedara usted contemplando la límpi- El veranó estaba en eu plenitud, ~ las plantas se
ción de Raul si la Caldera se tragaba á su víctima.
Cerca de media hora estuve trabajando febrilmente y da corriente, le dije; &amp;in embargo, la tradición dice que abrían en la íntegra madurez de su'fl.orecencia. Las flologré hacer, á pesar de mi agitación, un estudio muy se- todavía se vé allí el bello rostro de la hada de otros tiem- .res brillaban con sus más hermosos colores y exhalaban
pos. ¿Nada tiene de tentador para usted tal espectáculo? sus más delicados perfumes; los insectos zumbaban y las
mejante á mi modelo.
Sin
emb irgo no hay que temer la comparación poniénd&lt;t · aves cantaban en el denso follaje con una unanimidad y ·
Y a había terminado, pero no me atrevía á. hacer ·una
al
lado
de aquella la imagen de la hada de nuestros día@.
un ardor que parecía demostrar la breve duración del essena, y cuando pensaba que aquello seríaquizas la muer•
-Ese
es un cumplimiento, tanto más agradable para tío escandinavo y que, aguijoneados por la naturaleza,
te de aquella hechicera doncella, mi corazón se oprimía
y las lágrimas subían á mis ojos. Me causó sorpresa des . mí cuanto que no estoy acostumbrada á recibirlos de ue- trataban de suplir la brevedad de·la vida por su mayor
cubrir de repente el lugar que ella ocupaba en mi cora- ted, sellor mentor, contestó ella sonriéndose. Por lo de- intensidad.
más, algo me debéis para que os perdone vuestra imperzón y el vacío que su muerte me dejaría.
Todos los seres que me rodeaban, vegetales, insectos ó
No sé ei ella adivinó lo que pasaba dentro de mí, pero tinencia de hace un rato.
pája~os, ~e parecían revestidos con galas de fiesta, y creía
-Y bien señorita, usted no ha contestado á mi prede repente ví que se levantaba y que desapareció detrás
yo O1r sahr del campo de trigo dorado, de la espesa yergunta:
¿cómo es que usted no ha tenido la idea de mirar
del T¡!.burete. Estaba sin duda ocupada en desatar su
ba ó del follaje de profundidades misteriosa!! como una
barco para la peligrosa vuelta. ¡Mi corazón había cesado á la fuente del hada?
multitud de acentos gozosos que se harm;nizaban en
-Porque sé muy bien lo que se vé dentro de ella, conde lafül
un coro para cantar el himno de amor á la naturaleza.
Vímoela pasar como ftecha por el pasadizo fatal, des• testó con tono seco, y, según me pareció, con un ligero
-¿Y ei realmente fueras tú el amado? murmuraba la
pués detrás de la roca...... Hundióse la proa de la yole, extremecimiento, y ningún empello tengo en volver á voz pérfida. ¿Te opondrías á tu propia ventura cuando
levantando la popa com!l en un adios á la Caldera!. ........ mirar. Pero observo, agregó ella volviéndose al caballete, viene ella misma á ofrecéraete? Si ella te ama, es porque
después y súbitamente la vimos fuera de la zona peligro· que loe temores que me lisonjeo de haberos hecho sufrir no le ama á él. ¿Por qué, pués, ese empeflo en lanzada á
sa. Un instante después, desembarcaba, un poco pálida no le han impedido á usted pintar una hada á la que me sus brazos, cuando ellacreequesu dicha está en los tuyos?
todavía, pero con una sonrisa de triunfo, aunque tuviese siento orgullosa de haber servido de modelo. Yo no que-;-Es demasiado joven para tí, decía la otra voz; no po- ·
una ligera expresion de niño que se espera lo vayan á re- ría pecar contra la modestia, pero hasta me parece que dri.a amarte por mucho tiempo, si· cedieras á este capries un retrato y de los más parecidos.
ganar.
cho, nacido del gusto por la contradicción. Ee w1a conRaul se había preciptiado á su encuentro y la ayudaba
sentida de la fortuna; quiere el fruto que no puede atraá que saliese de la barca.
VI.
par Y del que en breve se disgustaría, ei llegase á obte-¡Ahl senorita Hildal ¿cómo ha podido ueted exponer·
nerlo No cedas, no te pongas en ridículo, tú el hombre
se de este modo? empegó á decir estrechándole las maAl día siguiente, como no tenía disposiciones á la so- fuerte Y excéptico. Recuerda tu experiencia matrimonial
nos y mirándola con los ojos llenos de lágrimas, en los ciabilidad, declaré' á Raul que mi intención era dejarlo abandona est?s lugares, deja á Raoul solo con ella y tod~
que se pintaba DIUY bien la pasión para que ella pudiese ir sólo al castillo, cosa que no pareció disgustarle mucho. tomará el me¡or pase para bien de todos.
ignorarla por más tiempo.
Necesitaba estar sólo para poner una poca de calma en
Raz~nando de esta suerte, iba yo andando, un poco al
-Vamos, Raul, cálmese usted, contestó ella con un to- la agitación de mis pensamientos y para analizar algunas azar, Sln pi:eocuparme gran cosa de los sitios y de los
no que me pareció un poco seco. Como este río ha de ser sensaciones desconocidas que parecían ser la consecuen- puntos de v~sta. Había yo salido para pasearme, y, como
algún día de mi propiedad, fuerza es que lo domine.
cia del sacudimiento moral que dentro de mí había pro- no me een~1a con ganas de trabajar, no había llevado ·
llientras que él amarraba la embarcación en su lugar, . ducido el acontj:lCimiento del día anterior.
más que m1 bastón. Casi sin notarlo, no tardé en salirme
ella corrió hacia mí y, mirándome con esa singular miraSentía una secreta ira contra m( mismo y más aún con- del camiuo, y me entré por unas praderas pántanosas,
da que siempre me desorientaba, se inclinó sobre mi te• tra esa joven, cuyo verdadero carácter me aparecía más pintadas de árboles y de zarzales, que están cercanas al
la, murmurando,,al menos hasta donde pude entender: incomprensible que nunca. ¿Pertenecía ella á esa catego río en la ribera opuesta á Charlottenberg.
-¿Y bien comprende usted ahora?
Al desembocar en la pradera, divisé una modesta caría de personas cuya característica parece ser una necesiYo había tenido tiempo de sosegarme y de limpiar al- dad innata de hacer precisamente lo contrario de lo que bafia medio oculta entre los árbolee. Erase la casa habigo que me hacía ~uillas en los párpados. Mi angustia
uno querría que hiciesen, y cuyos actos parecen produci- tada en otro tiempo por el viejo Svensson, que ya había•
había desde luego cedido ante un corto instante de en- dos por un sentimiento de oposición, que flexible siempre muerto hacía muchos años y al que habrá sucedido el
ternecimi~nte y de júbilo al verla fuera de peligro, pero en apariencia, pero obstinado y terco como un resorte de arrendatario de la pesca de salmon por toda la parte que
ese corto instante de emoción había sido seguido de otro acero, no sólo opone á los buenos oficios de parientes afec- corría en las tierras del barón de Hammarhielm.
-de colera y de indignación qne duraba todavía.
Resolví inmediatamente hace~le una villita. Me lo entu.osos ó á los consejos de amigos sinceros una invencible
-Sei\orita Hilda, le dije, con gesto severo, si tu viera la fuerza de inercia, sino que parece ingeniarse en hallar contré e.n un cobertizo fuera de la casa, ocupado en orde·
honra de conocer al padre de usted, iría inmediatamente algo de contradictorio para encolerizarlos y hacerles sen- nar sus instrumentos de pesca. Me recibió con los modaá decirle ,ne su hija no se halla todavía en estado de seles corte,ree Y hospitalarios que caracterizan á los Suecos
tir hasta donde se burlan de sus buenos consejos?
p ~ de su nodriza y que, si ya se despidió á ésta y
-Est.a joven, decíame, que se halla por decirlo así so- de todas las clases de la sociedad. Era un hombre de unos
q uit-re conservar á eu heredera, es preciso que se procure
la en el mundo, sin amigos, sin parientes, sin consejeros, cuarenta años, de expresión seria y benévola. Declaró
una buena aya, una mujer de peso, cuyos ataderos de de- se da perfectamente cuenta del interés que me inspira. que rne conocía mucho de vista, porque nos había ob:1erlantal sean bastantes fnertes para que resistan las ca- Fi.nge que aprecia mis consejos, que está agradecida por vado, á Raul Y á mí, pintando ó .paseándonos con la
briolas de una IJ-ill&amp; indisciplinada é imprudente!
m1s deseos de contribuir á su dicha. Ella misma debe se~orita del Castillo. Platicamos un rato de pesca y sal- O mejor un buen marido, capaz de satisfacer las missentir que necesita de alguno que la ame y que la dirija. mon, Y este tema nos llev.'., con toda naturalidad á la Calmas condiciones que la ama de gobierno, añ.adió ella Su soledad y su juventud deberian predisponerla á con- der.i.
riéndose y mirándome de hito en hito, aunque un poco testar con ahinco á la voz del amor. 1Iuy bien sabe ella
-¿Ifa intentado usted alguna vez penetraren ella? le
ruborizada.
que mi mayor placer sería verla compartir con los senti- pregu11~ ·..
Esta r espuesta me impresionó; me ocurrió de súbito mientos de &amp;mi, sabe perfectamente que despreciándolo
-U11a ~ola ocasión, me contestó. Trabajaba yo entonque aq11ella era ocasión excelente para decir algo á favor lo haría desdichado.. Y, lejos de dejarse llevar por una ces pum t:I viejo Svensson. Aunque muy joven todavía,
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�EL MUNDO
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ya conocía todas las dificultades de la navegación por este río y ardia en deseos de t,entar el golpe de la Caldera,
de ir á. ver lo que había de hermoso en éea decantada
fuente de la hada. El viejo Svens!On, que gustaba mucho de charlar, sobre todo cuando había bebido, me descubrió una noche tan menudamente la maniobra para penetrar en el escollo, que resolv( hacer un ensayo al mismo día siguiente. Llevé las cosas perfectamenté¡ pero
nunca he vuelto á. hacer ese alarde, y nada ni nadie podrá decidirme á. volver allí por segunda vez.
-¿Y qué vió usted en la fuente de la hada?

DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1897

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de un cada\"er dentro de la fuente de la hada, y además
este estanque, según el dicho de los que lo habían visi•
tado era tan profundo, que no eepodfa ver el fondo. Ahora bien, como acabo de decir á ueted, el cadaver, cuando
yo Jo ví, tenía las piernas metidas entre las piedras del
fondo, el cual se distingue muy bien. Así pues todo inclina á creer que el espejo de la hada, que evidentemente era una especie de chimenea natural, comunicaba más
6 menos directamente con la bóveda 6 más bien con la
cueva en la cual terminaba el subterraneo. L'l presión
del aire producida por la explosión de la mina debió proyectar todo lo que 58 hallaba en la gruta, y eeta quedó
obstruida basta cierta altura por los escombros y fragmentos de roca, y entre los cuales el cadaver quedó apri.
sionado y detenido en la posición que acabo de describirEn cuanto á su estado de conservación por espacio de
tantos años, nada tiene de extraordinario si se considera
que estas peñas son de composición calcárea y que él
agua del estanque, constantemente renovada por las infiltraciones, está. siempre muy !ría.

-Pues yo, senor, contestó el pescador después de ,,.a,_
cilar algunos segundos, lo que allí ví me inspiró tal terror, que estuve :i punto de perder la sangre fría para salir sano y salvo del escollo. Pero supongo que usted
eslará al corriente de lo que se refiere sobre el pasado del
viejo barón, y que no es ya un misterio para nadie.
Yo le probl' en pocas palabras que no ponía excepción
á la regla.
El continuó:
Dí las gracias al pescador por su interesante relato; en
-)Ii curiosidad era grande, como puede uizted imagiseguida,
despidiéndome de él proseguí mi paseo, que me
ná.rselo¡ a3i es que, una vez que entré á la Caldera me
llevó
haete
~l punto donde se reunen el río y Boren.
apresuré á. amarrar mi barca y á subir al troio de piedra
Imposible me parecía ahora cret&gt;r que Jlilda ignorase
que Jleya el nombre de Taburete de la Hada. Me incliné
l.Lvidameure sobre la superficie límpida y sosegeda, espe- el terrible episodio que figuraba con caract.(&gt;res de sangre
rando que vería algún reflejo extrai\o ó algún juego de en la historia de la vida de su padre. Ella había visto el
la natur~J{'zn que fingiera el rostro de una mujer. ¡Retro- cadáver y no le causaba el menor asombro. ¿Era por secedí lleno de horror! Lo que en un principio tome por quedad de corazón ó por fuerza de caritcter?
No volví al hotel sino hasta en la tarde, y encontré á
un informe paquete de hilaza y por vestidos manchados
Raul solo en nuestro aposento. El pobre muchacho em·
y hechos trizas, se precisó muy pronto ante mis ojos,
dentro del agua transparente é inmóvil. Era el cadáver, pezaba á revelar los signos exteriores de la pasión que lo
6 mejor dicho Ja parte superior del cad:lver de una mu- consumia. llabiaenflnquecido y babia perdido, con el gusjer. Lo que yo había tomado por hilaza era su larga ca- to y con el interés por el trabajo, toda la alegría y el enbellera. que flotaba en desorden sobre la superficie del
agua. Los pies y las piernas desaparecían en el fondo
del estanque. La cara. ó más bien dicho lo que de ella
quedab.'l, parecía vuelta al cielo. Las carnes, aunque
blanqueadas por el tiempo y privadas de color por su
permanencia dentro del agua, cubrían aún aquella calavera cuyas órbitas, dos agujeros negros, parecían implorar piedad, mientras que un horrible «rictus&gt;) que descubría la blanca dentadura hacía un gesto de risa del que
me acordaré toda mi vida.
¡Y érai;e en semejantes cercanías, ante un espectáculo
tan repulsivo y casi tan espantoso como lo era el mugien•
te abismo que ella había tenido que atravesar, en donde
aquella joven extraordinaria se había expuesto durante
media hora para servirme de modelo!
-Evidentemente ese es el cadaver de la infortunada
víctima del barón, dije. ¿Pero como se explica usted que
haya quedado allí?
-Eso se explica muy bien, senor. Usted. sabe que el
barón, cuando supo que se habían ordenado pesquisaa
judiciales en los alrededores del castillo para saber si había ó no un subterraneo en comunicación con el arrecife,
parece que llevó en la noche una buena cantidad de p6l·
vora al subterraneo que el hizo saltar aque11a misma noche; quería impedir con la destrucción de ese túnel que
alguna vez pudieran llegar hasta el misterioso reducto
en donde probabl'emente había ocultado el cadaver de 1~
infortunada degollada por él en un momento de furiosa
locura. La explosióñ.
de aquella mina no sólo destruyó
,&gt;
la parte del sub~aneo que estaba debajo del lecho del
tj.o,. Bevandose la corriente hasta el menor vestigio, sino
qu8 debe haber producido algún cambio en la disposición de las rocas que forman la base de la Caldera. En
efecto, nunca, antes de estos sucesos se había hablado

BR01'1CE FLORENTINO

~u pelectro no es de oro:
de fierro y formidable.
~u eepfritu ño es suyo:
lo trajo un avatar.
Su acento ea el de BJrea.s.
Su afán es indomable.
Su goce es el martirio,
y es llanto au cantar.

Ama lo tenebroso,
Busca lo inexcrutable.
Quisiera por regiones

de sombras divagar.
O de encrespadós maree,
el piélago insondable
en noche sin estrel u,s
impávido surcar.
No for,a Ja áurea rima;
la endecha afeminada
que lleva los recuerdos
de amores á la amada
ó armónica difunde
en música sutil.
El es bardo guerrero,
él es robusto atleta,

tusiasmo que en otro tiempo haclan de él un excelent.&amp;
compai'l.ero.
Al verlo sentado, pálido, abatido y meditabundo, en
un sillón, con la barba en la mano y la mirada (ebril, fija
en el vacio, mi corazón se oprimió dolorosamente.
-Raul, querido hijo, dljeleofreciéndolela mano, creo
que debemos pensar tn irnos. Ya tomamos un número
suficiente de bocetos y de estudios para trabajar en el taller, y podriamos volver á. Stockholmo dentro de dos ó
tres dias. ¿A. qué fin quedarnos aqui más tiempo? Veo
muy bien que Hilda no te ha dado ningún estlmulo que
te permita abrigar la me.nor esperanza. Asl pues, prolongar nuestraestanciaaqul, sólo nos traerá.dailos, mientras que, si volvemos á la ciudad, tú tendrás trato secial,
y este trato, unido á tus habituales ocupaciones, pronte
te hará olvidar tu pena.
-Como quieras, padre mio, me contestó. Sin embargo,
concédeme aún tres dias. Como tú mismo Jo habrits notado, cada vez se patentiza más que los sentimientos de
Ililda hacia mi no son sino los de la amietad, y de diaen
din estoy perdiendo la esperanza de que cambie, aunque
á veces se me figura que, si ella supiese cuánto la amo,
esto podria tener influencia en ella y traer un cambio en
sus impresiones. Aparenta ignorarlo tan completamente,
que en ocasiones pienso ...... En una palabra, yo no quiero irme sin intentar ..... . sin haberle hablado. Deseo,
cueste lo que costare, hacerla salir de esa amabilidad altanera y fria¡ pero la misma siempre, que parece ser su
nonnade conliucta para conmigo. Quiero que ella eepa
todo, quiero averiguar por mi mismo si conoce mi amor,
6 si únicamente finge que lo ignora.

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( Omtinu.ará.)

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que quiere con el verso
que con el símil ret.a
y esuda con la estrofa
su pecho varonil.
CAnLes P10 U1mBACH

~=:--:::::;.;,J_=:--:::::;.;,J.=:-~~
Hay muchas cosas en política á las cuales ee resigna
uno sin estar convertido á ninguna de ella.a.
Thierl.

El peor efecto de nuestra.a enfermedades morales es el
de quitarnos los deseos de curarnos.

G. M. Valtour.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>��..

BlBUOTECA UNlVERSITAíllA

I

''ALfONSO REYEs''
FONDO RIC~fWO COVARRUBIAS .

\

�•

FOND'O
RICARDO COVARRUBIAS
TOMO JI

MEXICO, JULIO 4 Dlt I897.

~lores

NIJIIERO l.

ae estío.
DlbUjo de Carlos Alcalde.

FfJNOO
RICARDO COVARRUBIAS

�KL MUND;!!O~= = ==

a

EL ' 'lllUNDO"

Semanario Ilustrado.

Tel6fooo 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
VÉXICO

Toda la correspondencia que ee relacione con la Re·ücción, debe aer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Splndola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.
Gerente, Lle. Fausto Moa-uel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mee, y se cobra por trimeetee adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
A visos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
BBGI!Jl'BADO COKO ARTÍCULO DB BBOUNDA CLABB.

t,ttJtas tbitorittlts.
Un ado be justicia bada nuestro país.
Loe tribunales de la República del Norte acaban de
fallar un asunto de alta justicia para nuestro paía, y que
demuestra que la nación vecina, pese á la natural ex pan•
eión de todos loe pafsee fuertes, ae encuentra inspirada
e11 sent:mientos de equi iad, no propios de los Estados
que se hallan en ene mismas condiciones de fortaleza Y
poderlo.
Nos referimos á las reclamaciones americanas contra
México, llamadas de Weil y La Abra, que después de haber sido depuradas por la justicia de aquella nación, han
sido declaradas ineuheietentee, ordenándose que la suma
entregada por México sea devuelta al gobierno de la Re•
pública.
.
Es dificil, como acabamos de decir, que una nacionalidad dotada de extraordinario poder y cuya acción es
natural que ae deje sentir, aun en contra de su voluntad
propia, de un modo decisivo, encuentre un ,alladar en
un concepto de justici'l, cuando todavía circula por el
mercado internacional la famosa frase de un gran polfü•
co europeo: mi derecho llega haJlia do11(h alcanza mi poder.
Hemos sido nosotros loe primeros en eeflalar la presión
norte-americana en el conflicto suscitado hace doa afioe
entre México y la república de Gua•emala. Entonces los
Estados Unidos dieron á conocer en forma demasiado
perceptible la auperiondad de t1ación gigante, resuelta á
tomar la iniciativa en asuntos internacionales.
Y eato, lo repetimos, sin darse cuenta acaso de que
ejercía un acto de imposición, tal como esos hombree de•
maaiado mueculo119a que al estrechar la mano de algún
amigo la oprimen, sin querer, basta causarle dai'io.
Y en el presente caso justo ea manifestar que el poderoso ha dado por un momento al olvido la fuerza de su
acción, para convertirse en irreprochable jaez, dispuesto á ser equitativo y justo con los que á él han ncu•
dido en demanda de razón.
Las reclamaciones de Weil y La Abra, que han te.uido
11u orígen en una época tormentosa del país, fueron pagadas, como es sabido, por la na6ión mexicana, en vir•
tud de un convenio celebrado entre ambos países. México cumplió fielmente sus compromisos, y ep. medio de
grandes crisis financieras, satisfizo esos pagos haeta quedar eding11ido el crédito. Pero á poco andar so deecubrió que e&amp;lie reclamaciones eran fraudulentas, y enton•
cea el gobhJrno de México se dirigió al gabinete de la
C1111a Blanc-1, y, acompafiando pruebas hizo presente la
enorme inju3ticia en que ae fundaba este negocio.
El g,Jbiern'&gt; amaricano resp:&gt;ndió al nuestro que aun
cuando el fallo á que se sujetaron dichae reclamaciones,
tenia autoridad de cosa juzgada, el honor de la repú blica americana ae encontraba por encima de todos los
principios de derecho, y desde el momento en que la verdad real deshacía la verda'i leg&amp;l, se dirigía al Congreso
americano con objeto de hacer un nuevo juicio.
El expdiente pae6 á !os tribunales americanos, y su
resultado ea ya conocido de nuestros lectores.
Un acto de justicia semejante vale bien la pena de ser
meditado conoien1udamente, ya que en el programa de
las modernas nacionalidades libree, el concepto de la
justicia es el que sirve de base á las inetituciónes.

Qfl

crtbittJ nacional.

Por primera vez en la historia hacendaria de :México
acaban de cotizarse con premio loe bonos de !adeuda exterior, en el mercado de Londres. Este hecho ea altamente aignifi.Jaii vo y da la medida de la confianza deposi\ada
en el paía en materia de crédito público.

-=-== = = = ==-===.;;
D;;;;
O;;;
M;;;l;;;N;;,G0
==-4:=:
D=E_:J:....U=L""
IO-=
D=E=•=l9
~7..-.-

Todavía no hace cuatro anos que una repentina crisis
de la plata colocó á la nación en difíciles circunstancias
para hacer frente á loe compromisos contraídos anterior•
mente, Ante aquel obstáculo que parecía insuperable, las
cabezas más firmes vacilaron y la idea de suspender el
pago de loe empréstitos se propagó con ~ucha insistencia como el único medio de atenderá la existencia na•
cio~al que se deeangraba abundantemente por las brechas de la deuda pública.
En 1893 como en 188-l, un movimiento de general rece·
lo hacia la fueua expansiva de la R•pública se deepren·
día de todos los ánimos; se imaginaba que frente á los
nuevos sacrificios impuestos por la situación, el país estaba destinado á perecer. Era inútil toda tentativa para
conservar i11tacto nuestro prestigio en los mercados ex·
tranjeros, cuando este prtetigio se traducía por el agotamiento de la vitalidad de la nación.
Contra esta corriente que conmovió los ánimos, se ini·
ció una gestión financiera sólida y hábil, que tenla como
base el exacto cumplimiento de loe compromisos, proporcionando al deprimido erario nuevas fuentes de ingresos con que colmar el hueco abierto por la crisis. Y
estas fuentes fueron -descubiertas en terrenos fecundados
por la misma crisis y por ella favorecidos en suma total
de lesiones caneadas á los elementos de riqueza p1blica.
Los gravámenes creados á la exportación de productos
agrícolas, que el alza del cambio aumentaba de valor, Y
el impuesto á los fabricantes de tejidos é hilados, que el
mismo fenómeno económico colocaba bajo el amparo de
una nueva protecci6,i, fueron dos medidas de alta justicia
fiscal.
Eecudriflado el presupuesto de egresos, é introduciendo en él aquellas economías que no afectaran el buen aer·
vicio administrativo de un paía en pleno desarrollo, se
completó el programa cuyos reeuUadoe eetamo3 tocando.
Merced á este plan bien meditado y firme, la República
ha podido 110 e61o solidificar su crédito sino mejorarlo
notablemente.
Es satisfactorio para todo mexicano amante del buen
nombre de su patria, consignar un hecho que noe coloca
en posición muy ventajosa en el catálogo de las naciones
que, en materia-económica, marchan á la vanguardia del
progreso.
¡El crédito es el honor de las sociedades modernas. y
en él ae apoyan todos loe materiales que hacen á una nación rica y floreciente)

Qfinmmttt 11ito.s bt solbabo.
Acaban de cumplirse cincuenta afios del día en que el
General Felipe B. Barriozábal inscribió su nombre en la
lista de los defeneo1es de la Patria.
Medio siglo consagrado en defensa de la causa liberal
constituye el mejor timbre de gloria que puede presentar un soldado á la consideración de sus conciudadanos.
En el curso de estos cincuenta afios, fecundos en becboe épicos y repletos de gloriosas páginas, ¡cuántos actos de gallarda energía, cuantas empresas de pujante
esfuerzo se habrán ofrecido al distinguido veterano, que
el viernes celebró sus bodas de oro con la República!
Nosotros, las generaciones que han sucedido á ese pu·
fiado de luchadores, y que á ellos debemos el triunfo de
las ideas que nos eirve11 de estandarte, nos inclinamos
respetuosamente cada vez que uno de estos campeones,
al convertir atrás la mirada, siente la íntima satisfacción del d&amp;b3r cumplido.
Reciba el eeftor Berriozabal nuestro afectuoso saludo.

l301íti.ca C6tn.tral.
RESUMEN. - Ecos de la cuerra turco- helén1ca.-la s
discusiones de la paz.-Vanas defensas.-U armls •
ticlo roto.-Los turcos asolando Tesalia.-La hu mlllacl6n de Grecla.-la responsabilidad de Euro·
pa.-Conclusl6n.

Ha pasado más de un mee desde que la Sublime Puerta, urgida por las exigencias del Czar, consintió en sus·
pender las hostilidades contra Grecia y meditar todas
Isa exigencia3 posibles, contra loe vencidos helenos; hace más de un mee que el rey Jorge, solo, desamparado,
abandonado á su propia euerte, puso en mano de las po•
tencias el porvenir de su pueblo y hasta la estabilidad

de su trono, dejándoias á su arbitrio concertar las con··
dicionee de la paz, y encareciéndolee hicieran menos
duras las ambiciones del vencedor y menos dolorosas,
las humillaciones del vencido.
Una y otra vez, los representantes de la Europa cristiana, han celebrado sesiones inú tiles, se h an entregado
á vanas discusiones, sin que se sepa hasta ahora que hayan logrado entenderse con el ministro turco, para fir•
mar la paz apetecida. Elloe, que representan la fuerza,
que unidos en una sola aspiración, alentados por el mis·
mo anhelo, habrían podido acallar las desmedidas ambi•
ciones del implacable Abdul- Hamid, y obtenido para la
divina Hélade una convención decorosa que la librara delos Eonrojoe de la humillante situación, ocasionada por
una desatentada ave::itura, caei han perdido lastimosa•
mente el tiempo, presa de rencillas y ri validadee. Ayer
por el desamparo en que la dejaron, por la presión que
sobre ella ejercieron cuando trataba de manumWr á los
rebeldes cretenses, que son sangre de su sangre y p e.lazos de ea corazón, orillaron á Grecia á declarar h¡, guerra,
pensando, ilusa, que teniendo ea frente la oposición de loe
poderosos y la censura de los gabinetes, le bastaba la sim ·
patfa de loe pueblos para salir victoriosa en el obscuro
camino que emprend1a. Ayer estuvieron unidos todos
y confabulados para perderá Grecia; ahora no pueden encontrar eea unió111 se apartan cada vez más del deseado
acuerdo, y por distintos y contrarios rumbos llegan al
mismo punto: la humillación del reino helénico.

***
Y en tanto el fiero otomano que no duerme sobre sus
laureles ni se arrulla con los gritos da la matanza, sinoantes bien, siente despiertos sus instintos de lobo carniceroalolor repugnante de laeangre;el fanático'.musulmán
que por atávica tradición mira desarrolladas ene ener·
gfae al resplandor de loe incendios, al fragor de los combates, al eetruende de las ·ciudades q11e se derrumbaH,
en presencia de la Europa entera que los contempla, indiferente al parecer, burlan el armisticiÓ concertado, se
entregan á la orgía del pillaje en las llanuras de Tesalia
conquistada, entran á saco en las ciudades indefensas,
marcan con hierro de esclavitud á los campesinos que
han escapado al filo del alfange, levantan fortalezas, artillan puertos, toman posesión de p1rntoe estratégicos, ydesdeñando las amooestacionee de la Europa cristiana,
congregada p¡¡ra loe preliminares de la paz, entran en
posesión completa del territori'l que asaltaron las huestes.
de Edhem- Bajá, como si fueran duefios y sefioree absolutos.
¿Qué°importa que las potencias pretendan disminuir
la indemnización de guerra, exiian la devolución de la
asolada T~salia y no toleren que se cercene ninguno de
loe derechos ni garantías que tienea loe griegos en terri •
torio turco? ¿Qué importa que con aparente piedad yfingida conmiseración defiendan en el concejo interna·
cional á la humillada Grecia? Cuando la infeliz Te3ali11
vuelva á poder de loe helenos, será un páramo desierto,
un yermo infecundo, un montón de ruinas humeantes,
que significará una pérdida mayor que la indemnización
que ahora se escatima.
Se verán tan eólo huérfanos hambrientos extendi~ndo las manos encanija:ias, en busca de sus padree muertos; ancianos macilentos huyendo, con lágrimas en los,
ojos, de sus hogares malditos; mujeres desgreñadas buscando en vano al hijo muerto ó al esposo degollado.
tY estos cuadros de horror, se toleran en las postrimerías del eiglol Grande ha sido la falta de Grecia al em •
prender la guerra contra el más fuerte, contando sólo
con las simpatías platónicas de algunos pueblos y los
sentimientos filo-helénicos de academias y liceos; pero
es más grande la culpa de Europa que consiente en eeae
escenas que hubiera podido evitar.
Duro ha sido el castigo y tremenda la humillación,.
impuesta por la fatalidad y aplicada por el ciego destino con inusitado foror al rey Jorge y á su pueblo; la responsabilidad de las potencias por la sangre derramada,.
por las humillaciones inferidas, por las lágrimas que han.
corrido de los ojos angustiados, es grande también,.
¿quién será capaz de exigir esa reeponeabilidad á loe po•
deroeoe de la tierra?

X. 'X. X.
1~ de Julio de 1897.

�DOMlllliO 4 DE JULIO DIE 1'97
LA ·DECABENCIA DEL ARTE EN MEXICO

I

Nadie discute, todos lamentamos la decadencia del ar1e en Mé.x~co. J'.intura, ~ecultura y arquitectura, por
·una parte¡ literatura y música por otra, han tenido en
el país épocas de florecimiento y de grandeza remotas ya
y cuyo renacimiento esperamos en vano. Hubo un tiempo ft,Jiz en que Cabrera y Juárez decoraban espléndidamente nues~roe templos, en que Toles fundía la maravi•
llosa estáiua de Cárloe IV -eee rey decadente é imbécil
-y construía la Escuela de Minas y levantaba aére.1 y
--esbelta á loe cielos, como una ofrenda, la cúpula de Santa Teresa.
· Casi por la misma época, Alarcón escribía comedias y
sainetee; después hemos tenido al Pensador Mexicano
escribiendo, salvas sean las proporciones, un Gil Bias de
Santillana mexicano, en el Periquillo Sarniento. Los
archivos de las Ca\edrales conservan misas y motetes de
alto estilo, y Beristain, inspirado en Rueeim, nos legó la
fresca y florida obertura de «Primavera»
He leido en nn crítico ale·
man cuyo nombre me esca¡:a,
,que loe frescos del claustro de
la Profeea rayaban á la allura
de loe de Fray Filipo Lipi, y
he visto madona~ y patriarcaH
-de Cabrera dignos del pinet:l
de Beato Angético.
¿Cómo hemos venido á la
..actual decadencia? ¿De qué
depende que ya no p10tamoe,
ni esculpimos, ni construimos
en un vasta escala, ni con tan
prof~ndo eentimi~nto. ee~~i·
co, m con tan pura msp1rac1on
..artístiea? ¿Cómo es que nu.,etroe edificios modernos, nueetroe cuadros, nuestras estátuae
son copias servileP, imitacio
nea torpes, pr1.ductos helados
de un t,aba¡o industrial y que
no loe anima ya el soplo del
.genio?
Buscar á un fenómeno tan
complexo como son las manifestaciones del arte, causas
simples y elementales, es darse la evidencia de fracasar. El
arte es como la flor, la manifestación suprema, el resulta•
do inevitable de toda la vida,
&lt;le toda la eal'ia, de toda la eetructura del arbol social. El
clima, la raza, la historia, el
estado p1,lítico económiC(!, la
religión que se profesa, la cien·
-cia que se apreud~, la~~o,tum·
bree que se practican, son sus
-orígenes, sus caueae, loa facto· '
res de que depende, loe fenó·
menos que lo explican.
Para cumpreMder el arte de
un pueblo cualquiera, ea for.zoeo concebir su~ itieae, eentir
sus emociones, nutrirse de en
eavia vivir con su misma vi·
da, presenciar lae peripecias
de su historia, combatir como
-él, y vencer co1:óo él Y, eer VtlU·
cido.
El olea je y las corrientes d!l
loe suceeoe, las conq 11is1,~s y
las servidumbres, lae evoluc onee y las revoluciones, el co·
mercio y la prosperidad, la
mezcla y la segregación de las
razas, loe cataclismos políti•
coa y loe cataclismos naturales, levantan 6 deprimen el
.arte, lo elevan á la9 a!tas ci ·
mas 6 lo hunden en profundad
.abismos, imprimen en él su
serenidad como sus tempestades y se rfflejan en sus manifestaciones como en el cristal
&lt;le un espejo. El Arte en la
India es grande como el continente asiático impor:eat,e y
trágico como la religion de
Brahama, nebuloso y confuso
como! a filosofía indoa, estaeioniaro y tradicional como las
costumbres. El arte griego re·
fleja en su serenidad la pureza
del cielo helénico, en eu eime•
tría y ordenamiento loa puros
contornos y loa lineamitmtosde aquellos risuefioa panoramas; como el puebloeaat!éticoy gimnástico,.,¡ arte toma
eomo objetivo la figura humana, divinfaada 'por nna religión queoo es otra cosa que el concepto amplificado y
nermoijeado de la vida mi~ma del hombn&gt;.
El arte del Renacimiento es á la vez mí~t'co y pa~ano
eon todos los terrores de la visión apocalfptica con
todos loe éxtasis d~l iluminismo mfe ico y todas la• puw•
pae y esplendores de la bacanal romana. Como que 1:m el
Renacimiento terminan un mundo y una hi➔toria y de
el arrancan otra historia y otro mundo, el arte 11,rialgama
en suacreacioneetodoelob~curantismo, toda laa eul)('re•
tición y todo el aecttiemo que sucumben con todo el progreso y toda la civilización que reaucitan.
La decadencia momentánea del arte nacion11l. n" P.q
-explicable por modificaciones del clima ni dt-1 s1 elo ni de
la religión, que han permanecido idén~icos, ni dt! 1a 1..,,a,
q11e etnicamente considerada es la misma. y q,w moral, intelectual y socialmente se ha afinado y perft.c :ionado. No
la explican tampoco nuestras guerras civiles ni nuestras

3·

11:L MUNDO

luchas intestinas; la Ualia del Renacimiento fué turbulenta ~ revolucionaria, sufrió inva9ionee, despojos y des•
membramientoa, y sobre loe bordea de aquel cráter brotó,
sin embargo, vigorosa y espléndida la flor del arte. Menos la explican aún las deficiencÍilB 6 lae imperfeooionee
de la enseñanza técnica. No son las academias ni loe
conservatorios quienes promueven el desenvolvimiento
de las ar~ee, es el progrt-so y la grandeza artfstica quienes dan origen á los conservatorios y acad11miae.
A nuPetro modo de ver esa decadencia tiene una sola
explicación posible, y héla aquf:
Las bellas artes, si vistas cte un -laio son poesía y pasión, vistas del o ro son industria y trab ,jo; si conaid~ra•
das de cierto modo son aspiraciones comprimidas, inva•
e1onee de ideal en l.1 vi ta prá~tica; si son dolores y goces
petrificados 6 vaporizados; si repreeentan la más noble,
la más grande y la m te pura em·lnación del intelecto humano, si son una religión y un culto; consideradas de
otro modo son comerc1", medio de vida, maserías pri·
mas y prodnc~oe elaborados.

se hacen construir palacke, pintar cuadros, esculpir e~tátnae, cincelar vasos y joyas, han sido en Grecia
y Roma, en el Asia y en el Africa antiguas, el Estado,
los patricios, loe sátrapas, loa emperadores y ene cortesanos; en Venecia y Florencia los comef?iantea Y loe
príncipes banqueros; durante la Edad Media, loe _Papas,
loe reyes, los sef!.ores feudales, el cléro, y en los tiempos
modernos, la burguesía acaudalada y lo que queda de la
nobleza tradicional.
En México hubo arte mientras exis~ieron unas clases
privilegiadas y ricas: el clero y los burócratas coloniales,
y ha d ..jado de haberlo, relativamente al m.enoe. con el
empobrecimiento de esas c 'asee. El clero levan~ab1 y decorllb1 basílicas, pag,ba mú~icoi y cantantes, 1nsp1uba
sermonee y autos sacramentales, y la nobleza le ayudlba
en Pea activa demanda de obras de arte.
H 1V esas clases privilegiada;i no existen; la hietor!a. ha
pasado un rasero ni9elador por sobre todos los pn rile·
gios. Lo~ ricos de hoy han trabajado eue riquesae Y lae
guudan, las escatiman y las economizan; 01Jmpran oro•
moe y tecalis, y faltando la de•
manda, ha decaído la produo ·
ción.
.
Pero este estado es transito•
rio, la paz y el progreso 0 111·
wrial crearán antes de muchv
nna burgueefa ilustrada, rica
y generosa, que sacari al arte
nacional de so momentánea
postración y que estimulará el
genio y la actividad de nuestros artistas. Volverá de nue·
vo á florecer el árbol y á cu•
brirse de frutos, y bajo DUBE·
t,o eepléndido ci.,Jo, como bajo una cúpnla, i,I ar10 volverá
á ocupar un trono.
Dr. M. Florra,

Julio de 1897.

FRASES CELEBRES

Lee últimas palabras dicbaa
en la hora de la muerte, reeo ·
men frecuentemente, en eín·
tesla rnprema, toda la vida
dfl moribundo.
He aquf las ú1'imae fraeee
de 11lgunoa hombres notables.
~lis manos están puras de
sangre. (Federico V).
He amado á Dios, á mi p11d re y á la libertad. (Mad. de
Stiiel).
Cogiendo la rabeza entre lae
manos: ¡Aquí hay algo! ( Cheflier.)
¡Tú también, Broto¡ ( Jv.li-0
Cbar)
Las cuerdas de mi arpa se
van rompiPndo: entonad el
po~trer canto. [Ossiá11]
¡Creo e11 Diosl [ Victor Hugo]
¡.Juro! [ JI oliere]
¡Vanidad, vamJad, todo vanidad! [Dante] ·
La com~dia ha terminado.
¡ A plaudidl (Augusto.)
Darfa todo m1 rdoo por un
m:nuto más. (Isabei de Inglaterra.)

¡Cabeza de ejército! ( Napo/¡_,ún.M)
h"" 1 Mi h.. 1( l~W·
j 18 1]08 1 S IJOS
wr !,fa.nue/. )
¡Va bien! ( Washington. )
¡ En tus manos, t:!tñorl ( Tauo.)
¡ Luz! JDadme luz! ( G&lt;ethe.)
¡Basta! ( Lorke. )
Haced que oiga por ú tima
VE'?. la m úsira. ( Jfonrt.)
L'\ arteria no late. ( De,curet.)
¡ \fe he sal vado! ( Cronwel.)
Apretadme la mano, amigos. estoy para morir. ( Alfieri )

General de Dlvisi6n, Felipe Berriozabal.

( Con motivo.de su Jubileo.)
Desde el punto de viRta estéticm, un cuadro; una eatát11a, una estrofa, eon una aparición, un emblPma, un la•
m':lnto¡ dePde el punto de vista puramente material, son
una mPr }ancí&gt;\. Ee más, son una mPTcancía de lnjo, destinada á sa.tisfacer, no las nec11sidadea anim&lt;1lea, orgániº"", ganeralea á todo~ loa hombrPP, sino nPce~Hadee mil•
ralee, exquisitas, refinadas, de solo algunos eéree privile•
gia&lt;loa.
DeadePsl;e momPntll la prodncción dP. 111 obra de arte
está sometida á leyE'B econ6miC11e inelndiblE'P. La prod11cci6n dependerA de la demanda, la perfPcción del prod11cto del&amp; competencia, qne ella q •1e promueve. &lt;'.orno
se trata df' prndnrt'lS &lt;le lujo, la cornl)f'tP.ncia no condnce
tanto al abaratsmipnt,o cuanto al perfeccionamiPnto del
prod11ct'l y como no P:itiRface neceaidadPe generalPa ei no fas
de cierta castaó clase pri vi le11:iada, sólo cuan 1o eetaexi•t"I,
es nnmero•a y es rica, habrá eetfmtJlo á la producción,
aliciente al talento y progreso y grandeza artística.
Es as clasi&gt;e pri vi!Pgiadae. ricas, sibarita~. que promueven en el orden económico el progreso del arte, que

Ha llegado el momento de
dormir. ( Byron.)
¿Nos volveremos á ver?..... .
( Lamenna i8. )
DejadmP. morir al eón de la
música. ( Afaabeau.)
. Vov á dar un gran ealto á la eternidad. ( Hobbl!8.)
Y terminaremos con lae que hemo~ óído asegurar qne
pronunció el Rey Don Alfonso XII:
«¡Qué condicw, Dios mío, q11é c0Qflictol11

.,,._,,,...,.

Hay que educará loe príncipes como si no lo fuer.10.
Lui.8 Felipe I.

*

La libertad dobla la pote~c~a de las instituciones militare~; ella las reglamenta y modera 11. su uso.
D¡¡,que D'.Aumale. .
Q11é l1htima que no haya***
más que la palabra coquete•
ría para designar el deseo de agradar.
G&lt;Uton Deschamps.

** da en perfume amo
. á 1a
La mujer es una flor que•no
sombra.
Lamennais.

•

�.,
B;L MUNDO

4

VICTOR H UG O
Viotor Hugo, ese milll'nario de la i_nteligPncia, ee un sol. De eu cerebro brolan tdeae co•
mo brotan resplandores del !]l0narca _del dla.
Su palabra apocalíptica y eubhme domma con
el poder omnipotent.e del genio. Cada obra eu•
ya ee una regeneración.
. .
Su mirada de aetro penetra en las trn1eblae
de la miseria; alumbra la frente manchada del
galeote; levan$&amp; á la mujer ra~da; pone ~na aureola eobre la cabeia infantil del gamin-héroe
d~ Parfe· bucea en las profundidades inmundas
de aquelÍa gran ciudad para salvar de las rlo~cae á un Leónidas de veinte primaveras; refleJa
einie~roe ful~oree sobre lae barricadas; y de \odas las mieenae, de todas las mezquindadee, de
todas las inmundicias, hace surgir la luz .Y la
verdad como infatigable defensor de loe déb1lee,
de loe oprimidos, de loe miserables!
Víctor Uugo ee una de lae más grandes _gl0riae de Francia, y como ésta, ha ,rabaJado
para la humanidad.
Sus obras son coemopolitae, porque en todas
partee hay dolores } hay l~rimae que e~juga!.
Víctor Hugo ee para Francia lo que Francia
para el mundo: una palanca. Si Francia no
tuviera otras glorias, le bastaría con el autor de
«Nuee,ra Seflora de Pa1·fe.,, Víctor Hugo es Moisés en el Sinaf, Licurgo en Atenas, Byron en la
tierra madre dPI" arte, Garibaldi en balia y T'ic
tor Hugo en Francia. Francia ea la NaciónJeeúel
Cnand&lt;' eintái&amp; en el alma la duda que, como
Satnrno, devora á eue propios hijos; cuando cont.empléis triste el pasado, aterrador el preeente
y SQmbrfo el futuro, no recordéje el L&lt;1Rl'~te ogni ,peranzii del Dante, no llaméis al méd1co:bUBCad al doctor Victor Hugo. El cura todas
las enfermedades del alma. Su genio tiene lo
mismo el poder del telescopio para explorar
laa regiones interplanetarias, que el poder del
microscopio para fijarse en esos dolores ocultos
pero mortales.
Yo miro en él gran parte de la grandeza_ de
nt.e siglo que claudica en loe umbrales del e1g'o
XX. Ee inspirado en eue «Odas y Baladas», en
«Las hojae de Otofto,, y en los «Cantos del Crepúsculo•, pero es grande y sublime cuand&lt;, re •
cuerda á Píndaro, y ee incomparable cua~do
pulsa la lira del entusiasmo como _poeta lírt~1No sé qué admirar más en él, et en fecundt•
dad aeombroea ó el poderoso genio de su fecun.
didad. Tiene algo de Ticito en eu prosa cortada.
Cada linea, cada verso del poet.n, encierran una
idea, una idea hecha verbo. De eetae encarnaciones surgen lae grandezas humanas.
Yo he sentido una hoguera en el corazón al leer eus
«Orientales;" mA inclinarla reverente ante loe vaticinios
de la «Esmeralda;" besaría los zspatitoe que beeaba la
desolada madre de la gitana, y tendería la mano de amigo á «Cuasimodo." Sería un ferviente, ei existiera el Obie•
po «Bienvenido;» crfspanrfanse moa nervios ante la pasión
bestial del clérigo de «Nuestra Seftora de Parfe;" anhela1ía la honradez de «Juan Valjean," me es imponPnte el
rnicidio Je «Javerl&gt;1 y siento hervir mi eangreen «\Vater•
loo.»
Las ideaa An el cerebro eon como loe aetroe en el lago.
Brillan con folgor intangible.
Yo creo en los inmortales. Los muertos de hoy vivirán maflana la vida de la tierra ó la vida del peneamiento. La transformación ee un hecho. Para unos, el cielo;
para otroP, la vida, cualquiera que esta eea.
La materia no muere: florece. El espirita es nu Anteo.
Loe "randes muertos tienen una eflorescencia e~rna: la
gloria!
La poesía ee la fe, Pe la imagi•
nación de lo creado. Víctor Hngo
poeta es como el mar:.tiene brisas
y huracaneP, monPhunP y perlaP...
¡ll y a de3 lwm mcR ocdans en e.fJet!
MIGUEL BOLAROS CACHO.
RECUERDOS H

de haberlo leído, no hayan guardado en eu corazón una dulzura eterna.
Y sin embargo, Mueee&amp; no nos eneefló á vivirni á morir; cayó a cada paso; solo pudo, en su
agonía, levantarse de rodillas para llorar como
un nifio. No importa, le amamos; le amamos
ve rdaderamente, como ee ama á una mujer que
noe fecunda el corazón martirizándole.
Y ee que Mueett lanzó el grito de deseeperacióu del siglo: es que fué el más joven, el que
más padeció de todos nosotros.
El sauce que manos piadoeae plantaron delante de su tumba, está siempre lánguido. Nunca
este sanee á cuya sombra quiso dormir, ha c~e•
cido vigoroso y libre, en la fuerza de la eav1a_
Sus hojas amarillas cuelgan tristemente; sus
ramas ee inclinan hacia el suelo. Quizás sus
raíces van á beber en el corazón del muerto
todas las amarguras de una vida derrochada.
Ptrmanec{ pensativo largo rato. Allá abajo
zumbaba Paríe. En el cemeterio, el grito de al•
gún pájaro, el susurro de algún insecto, el c~as•
quido de alguna rama_ que se rompía eúb1t~•
mente. Deepuée, silencio profundo en medio
del cual se oía mejor el respirar de las tumba@.
Sólo un vecino del barrio, algún modesto rentista sm duda, avanzaba ijuavemente por la alame·
da, en zapatillas, con las manos á la espalda.
como honrado individuo de la clase media qu-,..
aspira las primeras bri@as tibias.

5

EL MUNDO

DOMINGO 4 de JULIO de 1897

HACIA EL POLO
POR

FRIDTJOF NANSEN•
Traducción para "EL MUNDO."--llustraciones tomadas de Jas fotograflas hechas en ~¡ curso de la expedición.

Mis recuerdos ee despertaban. Me hablaban
de mi juventud, de la época feliz en que recorría loe senderos de mi querida Provenza. Mue. set era entonces mi compaflero. Le llevaba en
el bolsillo; y detrás de la primera zarza solra ba
mi escopeta sobre la hierba. me sentaba y leía
al poeta, á la sombra ardiente del mediodía
perfumada con el aroma de la salvia y del tomillo.
Le debo mis primeras penas y mis primeras
alegrías. Hoy aún, en la pasión de análieie exacto que me devora, cuando me suben al ro~tro
oleadas repentinas, de ju ventud, pienso en es•
te desesperado, y le agradezco el haberme eneeflado á llorar.
E:mLIO ZoLÁ.
~

Señorita Muía land11 y lozano.
(Fotograífa Yalleto y ~ . Mi!xlco.)

las callee de árboles. El silencio era imponente. !Qué
aromas tan pe!!etranteel ¡Qué ráfagas ,·enidae no se sabe
de dónde, templadas como alientos acariciadores d&amp; mujeres que no se ven! Se siente que wdo un pueblo duerme
en aquella tierra que se conl'.X\Utive y Ee qut-ja bajo el pie
del traneeunte.
Se escapa de cada arbusto, de cada hendidura de las
losas, una respiración regular y dulce C&lt;'mo la de un niflo, que flota trae del suelo, con la paz inefable del últi•
mo sueflo.
Muchos inviernos han pasado eol:re el busto de Mue•
eet. Lo heenconirado más pálido, máP enfermizo. Lae últi •
mas lluvias le han vestido de nuevo. Un rayo deeol que cae
por entre las ramas de un árbol vecino, ilumina con viva claridad el perfil fino y nervioso del poeta. Este me•
dallón con su eterna sonrisa, tiene un encanto que entristece.
¿A qué atribuir el extraflo poder que MueFet ha ejercido en mi generación? Hay pocos jóvenes que, deepuee

,, 4

~

Eotramos al 7? semestre dii n11eetra existencia con brio~o ánimo para continuar la lucha,
con las mil dificultades que una publicación de
la fndole de la nneetra ha dA encontrará fuerza en un país donde nin,zún ensayo anteriorhabía det.erminado segura y amplia ruta en el
mttier dii las revistas ilu~radae, y con grandes esperan•
zas de llevar, por fin, nuestra publicación á la altura quiiconstituye ha mucho tiempo nuesho objetivo. A Pn·
tiempo iremos determinando las mejoras que en los eeiR
meses rPstantes de este afio nos prooonemoe realizar v
que eEtudiamoe concienzudamente. Por lo pronto, parécenos oportuno solemnizar la nueva etapa periodística,
obsequiando á nuestros abonados un PRECIOSO CROMO hecho especialmente para EL MUNDo.
Terminaremos antes de quii Julio termine, la hermosísima relación del viaje de Naneen, que entra ah(lra fn
el periodo más conmovedor, y crean nuestros lectoree
~ue á su tiempo tal sección será substituida por otra valiosa. Con el número próximo concluirá nuestra novela
ilustrada, á la que también sucederá una nueva, muy
hermosa, y en suma: al retirar una sección, sea cual fuere, tenpremos por toda norma: qoe la que ha de substituirla la supere en mucho.
Supuestos tan buenos prnpóeitos, enviamos á nuestros abonados el saludo de coetum bre.
Otro pago de $10,000 de "LA
MUTUA" i la viuda
del Gral . O. Leopoldo Romano.

MUSSET

:Me gustan loe cemPnterioe en
loe días de eol claro Voy á ellos
con la cabeza desnuda, olvidando
mis odios, como á una ciudad
Ranta donde todo es amor y perdón.
U na de estas maflanae me enea•
miné al Pére Lachaiee. Las filas
de blancas tumbas se desracaban
en la limpidez azul del horizonte.
Mazas de árboles se alz11ban en la
colina, dejando ver, por entre el
encaje aun naciente de eue hojas,
loe soberbios eepulcroe, loe gran•
des mausoleos. La primavera es
compasiva con loe campos donde
repo!lln nnestroe muertes bien
amados: cubre de blanco césped
las alamedas que recorren pausadamente las jóvenes viudas; blan•
quean loe mármoles con eu luz
alegre y pura. A lo lejos se aeeme•
ja el cementerio á verde ramo gigantesco, salpicado aquí y allá de
manojos de flores de espinos blan•
coe.
Las tumbas son como lae flores
de hierba y del follaje.
:.'II~ interné con paso lento por

•

DAMAS DISTINGUIDAS.

OOMIIIGO ♦ OE JULIO Dl •ltT

Recibí de «The Mutual Life Ine.
f'o of New- York,» la cantidad de
$10,000.00 diez mil pesoe,'en pago
toia I de cua ntoe derechOIJ ee derivan de la Póliza número 485,280,
bajo lacual estuvo aseg11rado el
finado SR. D. LxoPoLno RoMANo,
y para la debida constancia, en
mi caracter de albacea de la testamentaría del finado, extiendo
el presente recibo en la misma pó•
liza que ee devuelve á la compa•
flía para su cancelación, en Tepic
á 22 de Junio de 1897.
LEONOR }!. VIUDA DE ROMANO.
Yo, Tomás Andrade, Escribano Público, certifico: que el reci-bo antecedente fué firmado en
mi presencia por la Sefl.ora Dofla
Leonor Mercado, viuda del Sr. D.
Leopoldo Romano; y doy fé deconocer á la misma eeftora, quien
tiene el carácter de albacea e12 la.
testamentaría del expresado eefl.or Roms no.
Tepic, J unio 22 de 1897.
ToMÁ5 ANn RADE.
Señorita Florenc:la Wllson, del Canadá•

Sobre la c:lma de un "hummoc:k."

•Sobre este viejo yelo que va del mar de Siberia, al mar
de Groenlandia, lae t.erriblee presiones han levantl'l_do altos hummocke: en estío loe rayos del eol han fund1_do la
corteza exterior; en invierno la nieve la ha recu~1erto,
aun cuando parecen ice~ergs máe que am?ntonamtentoe
de hielo de mar prodnctdoe por leva~tam1entos ........ .
«D()Tningo ~4 de Marzo......... El viento del ~orte n~e
corta la cara......... Hemos visto el fin de este. ~1elo umdo sobre el cual se sentía tanto p lacer en v1aJar.... •••·.
Ayer hicimos cuando más 7 milla~. Se nos rompe 1~ espina teniendo que levantar continuamente loe tnneoe
pesadamente cargados. Los dfae se alargan: no tardare·
moe en tPner el sol de media noche......... Hemos matado
á Kivjacgeren ayer tarde y n&lt;;&gt;s ha dolido mucho descuartizarlo y dividirlo en 27 porc1ones.•
.
El hielo continúa siendo generalmente malo; es ~rec1•
so sin cesar ayudar á loe perros á levantar loe trineos
at~cadoe, y llevarlos á mano p~ra fr~nque~r loe pasos
más peligrosos. Los viajeros ee sienten rnvadido~cuando
llega la noche por el irresistible. sueflo de la fatiga. Sue
ojos 88 cierran, y duermen caminando, hasta que una
cafda loe despierta.
L,I. VIDA BAJO LA TIENDA CON

MÁS DE 40º

za de armadura. A cada movimiento crujen y si ee pudieran q11itar ee mantendrían derechos. La manga helada
del paletot 'de Naneen le deja bien pronto en _los pufloe
profundas grietas, una de las cuales llega casi hast'a el
hueso y no ee cura antes del tietlo. Naneen guardará la
cicatriz toda su vida.
. ..
En el saco, lentamente, loe vestidos se flex1b1hzan y
deshielan. Pero Naneen y Jobansen gastan ~sf mucho de
su calor natural. Se repegan al saco y sus dientes casta·
fl.etean durante una hora, antes de que sientan de nu~vo
en ellos un poco del calor indiepe~eable. Por fin el hielo
que solidifica sus redes se ha fu~dtdo completame~te,. pe·
ro permanecen húmedos: al sahr del saco al día e1gmente ee endurecerán de nuevo. No habrá que pensar en se·
ca'rloe mient1as dure un frío excesivo.
Naneen como cocinero, está obligado á mantener'!8 6
poco men~e despierto, para vigilar las oper~cionee cuhna•
rías. J ohansen, dormita á su lado. Dorll1lr y comer; en

DE FRÍO,

Desde que han encontrado un campamento un po_co
abrigado contra el viento, Nanees y Johaneen ee detienen. En tanto que Johanse1:1 cuida loe perros, N~neen
levanta la tienda, llena de hiel? la calentadera, enciende
la lámpara y comienza la comida. Esta se compone un
dia, de cada tres, de un p l~to de L?bscmr..~e ( carne Y patatas eecaP ) - 6 de una especie de fritura de pescado cono•
cida en N~ruega con el nombre de fiskegratm , y C&lt;?nfec·
cionada á loe 85º de latitud, con pescado pulverizado,
harina 6 man~quilla,-ó bien, al t.ercer ~fa, de una eopa
de guiMantes, de habichuelas y de lente¡as1 con Pªt\ Y
pemmican. Johansen confiesa_su prefereno1a por 1a o 8·
couse y Naneen por el fiskeg ratm.
Inmediatament.e que J ollansen ha acabado con loe~rroe loe diversos utensilios de cocina son llevados _baJo
la ti~nda, el lecho-saco se extiende y la puerta se c1~rra
cuidadosamente! Luego los dos compa~eroe se deehz~n
en el Paco para deshelarse. Durante el d1a las exhalac10nes húmedas del cuerpo se han condensado en las tel';'B.
Cada traje exterior se ha vuelto tan duro como una pie•

esto se resumen para ellos todas las alegrías de la existencia.
"d
.
Lobecouee, fsikegratin, ó cena, la comt a es siempre
deiciosa. El día se ha pasado en desear la hora de la colación.
d f ·
Algunas veces, sin ~mbargo, están de tal mo º. at1gadoe que sus ojos se c1er~n, que la mano ee ?-et1~ne en
su camino, entre la eecud1lla y la boca y cae rna_mmada
y la comida se vierte sobre el saco. Tragado el ali~ento,
loe viajeros ee permiten ua pequeflo extra: agua cahente,
tan caliente como el paladar puede tole~rla, en la cua!
ha sido disuelta un poco de leche pulvenzada. Esto oas1
tiene el gueto de la leche hervida y es muy confortante:
se siente uno, dice Naneen, ,recalentado de la cabeza
hasta loe piée........ ·"
Después, continúa, nos acurrucaD?0B dentro del eaco,
Jo cerramos cuidadosament.e por encima de nuestras c~bezas, nos acostamos el uno contra el &lt;;&gt;troy nos dormimos inmediatamente con e I euefio del ¡usto. Pero hasta
en nuestros sueños perseguimos. nuestra marcha penosa
y no interrumpida, siempre hacia el Norte_, amenazand?
á los perros é impacientándonos de la lentitud de loe tri·
neos · y frecuentement.e me deepiertaJohaneen queeneu
8 ueft~ grita: «Pan, Ba rrabas ó K lapperelangen: «¡Dónde
diablos estala, perrve de mis pecados! ¡Vamos,. ~riitoel
«¡Saee, Sasel" y otros juramentos que es más dif1c1l repetir.
. 1e d"1strngmr
.
. nadJi en t re
Martes 2 de A bril.-Ee impoe1b
la bruma. Huecos y relieves, todo_ ~e blanco. Delgadas
capas de nieve cubren los insterst1c1oe de loe témpan os.
Se pone en ellas el pie sin desconfianza Y. cae uno con
la pierna cogida entre la grieta. Es maravilla que no e~
produzcan fracturas.
.
.
.
..
«Para reconocer un paea¡e practicable, es_ prec1~0 dmgirse hacia adelante, á veces á una gran distancia,. buscar en una dirección, después en otra y volver hacia los
trineos para tornar á partir con ellos; se hace ':'8! tres Y
cuatro veces el mismo camino. Ayer, cuando h1c1moe al•
to, yo estaba extenuado.
. .
«El hielo parece vo~veree m~s v ~áe malo y yo
p1egunto si es cuerdo continuar hacw el ..\ orle más lfrgo 11~111po.
«Por la maflana nos desayunamos con una rnfue1ón de
avena ó de chocolate, redactamos nuestras J?,0tae Y nos
ponemos en camino. ¡Cuántas veces nos eent1mce tan fa.
,igadoe que daríamos cualquier coea por volver ~l taco y
dormir veinticuatro horas más.. ...... Pero es prec1eo mar-

,~f

Perro c:onduc:ldo á la muerte.

(*)

• Cada vez que debía ser muerto un perro para nutrir ll los sobrevivientes, J ohansen, tl. quien lncumbla esta tarea, lo llevaba detrás de
un "hummock" tl. fi n de no degoll&amp;rlo ante sus compafleros de vio.Je.

�EL MUNDO

6

..
w-V?"',;:-:--,~::..:::~~i~~~\;;¡¡;¡!JIIN~""'-1
'

~

~

Carta de la tierra de Francisco José.

char1 marchar hacia el Xorte. Hecha nueetra toilette,
debe moe irá la nieve á poner en orden la car¡¡;a de loe trineos! guarnecer loe perros y aiarlos. Y después en camioo Yo voy delante en mis eki, seguido de mi trineo.
Johaneen viene en seguida con los otros dos trineos.
Hay que excitar sin tregna áloe perros, herirlos y ser
cruel con ellos. Eso hace sangrar el corazón; pero volvemos á otra parte los ojos y nos e~durecemos razonando. Ea neceeario no tPner mieericordia.
Todo debe ser s2cril11:ado á nuestro fin y la piedad debe hacer sitio ai egoísmo ........ .
T'ierue, !19 de Mar:o.-Oh e~te eterno enredarse de las
rienias, que loe perros en sus saltos desordenados, origi•
nan como á placer! ¡Olt! eeas inextricables madejas y las
infernales complicaciones de loe nuios que hacen sin
cesar las malditas bestias!. ........ Con esta ,emperatura,
con las manos helada~, ca-1i sin piel, ee un trabajo terrible.
1Ayn tarde la temperatura se elevó á 3-1°, hemos tenido la mejor noche qne hayamos disfrutado desde hace
largo tiempo ......... Una obeervación del meridiano que
hice ahora, nos coloca á Siº :30' solamente; yo no me
preocupo;_debemoe estará 86°. hay algún herror......... •
EL l'OLO l:OC~CCESIBLE

El 30 de Marzo la situación se determina por comple•
to; el termómetro ha vuelto á bajar á 43° y la opresión
del frío recomienza. Dc?spués de haber hecho camino du·
rante algunas horas sobre un hielo unido, al cual jamds
están habituados, Xansen y Johansen son detemdos de
pronto, son detenidos por espantosos amontonamfentos
dP témpanos. Loe perros caen en las grietas; uno de loe
trineos los, sigue y para levantarlo hay que desr,argarlo
enteramente. El fin de la jornada se paea así, luchando

Atravesando un dep6sito de aeua dulce.

sin avanzar. Si no tuviésemos por la noche el calor del
saco para calentarnos aquello sería desesperante.
Sin embargo, la jornada del día siguiente. 31 de Marzo,
se anuncia bien. Et tiempo ha cambiado; el viento sopla
del Sur y el termómetro está a 30° ......... una temperatura de eetlo polar. Deegraciadamente, cuando loedoe hombree y loe perros pasaban rápidamente sobre un hielo
regular, de pronto se abre una grit1ta ante ellos. El trineo de Nanee a tiene justamente el tiempo de atravesarla,
cuando es 11ún estrecha. Pero en el momento en que
Joansen 88 dispone á franquerla á eu vez, ee alarga, cede un trozo de hielo bajo de él, y cae con las piernas en
el agua. Naneen con un tríueo está de un lado; Johaneen,

con las piernas mojadas heladas ya; está del otro con los
demde trineos y entre ellos la anchura de la grieta aumenta más y mds. Imposible servirse :ie los kayaks, que
han eidu 11gujereados durante la marcha accidentada de
los días precedentes. La shuación no deja de ser crítica.
Por fio, deapufe de largas investigaciones se descubre un
paso. Ya era ti~mpu de que se levantase la tienda y se
preparase el lecho-saco, pues las dos piernas de X.meen
no eran más que dos piernas de hielo compacto.
«Jlíerco.'es S d, Abnl.-Un eegundo perro, Ruuen, ha
sido muerto. La carne ha sido dividida en veintiseie partes igualee, pero ocho perros la rehusaron; 88 lea dió
entonces pemmican. El hielo ante nosotros no era por
cierto halagador. Esos muros de témpanos enta~adoe, son
deseepemntes y no luy perspectiva algur.a de mejoramitnto.
«A. medio día tomé una obaervación: estamos á 85° 5!J'
Es sorprendente que ne&gt; estemos más lejos; á pesar de
nuestros esfuerzos casi no avanzamos...... .Me he perci•
bido desde hace algún tiempo de que es imposible lhr¡ar hasta el polo 6 siquiera hasta eu vecindad inmediata, .sobre una banquisa tan accidentada y con loe pe•
rrosque tenemos. Si fuesen siquiera miie numerosos!»
Por otra pa~, Xanrnn per6iste en pandar que los progresos de eu marcha, por lentos que sean, debían haberlo conducido más al norte. O acaso el hielo que recorre,
no contento con oponerle los mil accidentes dti su superfi•
cíe lo rechazaría hacia el eurel\ una derivación con,ínua?
E~ta es la sola explicación plansible. Pdro entonces, para qué obstinarse en una lucha inútil?
• Vier,us 6 de Abril.-Nuestra latitud con fecha de ayer
era de 86º 3'...... Debemos ansayar alcanzar los 8i grados? Duio que lleguemos si el hielo no mejora,,,
L~jos de mejorar el bit:110 empeora todavía. «.\yer, escribe Naneen el 6 de Aoril, llegué á los límites de la desesperación y cuando nos detuvimos esta maflana, había
casi decidido la retirada. Iremos sin embargo bacía adelante un día aun, á fin de testificar si el hielo es realmente tan malo com'l lo parece desde la cima dal amontona•
miento, casi de treinta piea de altura, cerca del cual
hemos instalado nuestro campament:&gt;. Hemos hecho
apenas 4 millas ayer: las grietas, los amontonamientos ...
siempre lo mismo ...... Se diría una inmensa cordillera
cuyas rocas fuesen témpanos...... Levantar los trineos
para pasar cada aspereza, es una labor que fatigaría á los
gigantes ..... ,
El domingo 7 de Abril de 1895 fué el últim6 día de
Naneen y de Johansen hacia el polo.
Levantaron el campo á las dos de la maflana y avanzaron basta donde pudieron en medio del caos. De,pués
fué imposible.para los trineos continuar.
Naneen con patines recorrió aun algunas centenas de
metros sobre la banqui8a polar, inviolada anteirde él.
Subió sobre el más alto hummock. El amontonamiento
caótico de los bloca de hielo se extendía hasta los lfmi•
tes del horizonte.
Persistir aún habría sido locura. Si los viajeros debian
encontrar mucho hielo semejante en la dirección de la
tierra de Francisco José, no tendrlan por mucho tiempo
víveres y fuerzas para llegará la sola playa donde está la
ealvación.
·•He determinado, pues, escribe Xansen, detenerme é
instalarme en el cabo Fligely. Hemos acampado, y bajo
la tienda levantada en el punto más septentrional que
haya sido alcanzado nunca, nos hemos ofrecido un banquete de lobscouse, de pan y mantequilla, de ::hocolate
seco, de compota y de leche bien caliente. Después, con
una sensación deliciosa, olvidada desde hace largo tiempo, de bien estar, nos.hemos deslizado en nuestro que
rido saco, nuestro meJor abrigo.11
Cuando Xansen y su compafiero se despertaron la maffana del 8 de Abril, la bandera noruega que habían enarbolado, fl.otabl á unoa 86° 14' de latitud Nor$e y !J5º de
longitud Este. No habían alcanzado la vecindad inmediata del polo ni aún el 87°, obje~ de sus esfuerzos
supremos. Sin embargo, hablan pasado del 2° 501 la latitud de Lokwoood y superado en 314 kilómetros y me•
dio el record establecido en 1883.
Estaban á 418 k:.ílómetros ( la distancia de P,1rfs á Oler•
monFerrand) del polo matemático.
IIACI.A ATRÁS

•Del 21 de Julio de 1893 al 7 de A.bril de 1895, durante
cerca de veintiún meses, la divi&amp;a de Naneen había sido

DOMINGO 4 rf-, JULIO de ,80-,

EL MUNDO

DOMINGO 4 OE IULIO DE 189_7

Johanaen •puntando á una morsa.

¡Adelante! A partir del 8 de Abril de 1895 fué: ¡Hacia
atrás! mas esta 1etirada fué la parte más sorprendentti Y
más conmovedora del viaje. Naneen y Johansen, gastaron
una increíble suma de energía física y moral.
•
.lfar/,•s 9 de .1/ml.-•La etapa de ayer ·fué la primera
del retJrno al país y al home. Prevalamos el mismo hielo
impracticable; así nuestra sorpresa fué grande cuando
bien pronto encontramos una superficie demasiado pasable, qut:1 rápidamente se mejoró aún •
«8,íbado JJ de ·Abril.-...... No comprendo esta súbita
modificación en la naturaleza del hielo. Acaso encontra•
mos hoy menos dificultades porque marchamos en el sentido de las aristas y de las asperezas, de suerte que pasamos entre ellas en vez de tener que abrirnos un camino
por encima. Además, avanzamos paralelamente á las
grietas en lugar de abordarlas perpendicuiarmente.
«A.yer tuvimos la desgracia de olvidarnos de darles
cnerda á nuestroS:relojee, que se han parado. Para encon·
trar aproumativamente la hora d~ Greenwich, necesito
tomar una obaervaclón del tiernpo y una observación de
la latitud; después estimar tan exactamente cuanto es
posible el camino recorrido desde el 8 de Abril, d(a en
que tomé mi última observación de longitud. Esperofque
asi el error no será considerable ......... .
La tiesta de.Pascuas que e.da en H de Abril, fué consagrada-con una comida bie,, entendido-y sobre todo
á los largos cálculos necesarios para vol verá encJntrar
la hora. Las valuaciones de marcha y las observaciones
casi no se compadeclan: según las primeras, Naneen
crela haber llegado á 15 minutos más al Sur que lo indicaban los segundos......... • Es que derivaremos ahora
hacia el Norte? Se preguntó Naneen. Eso sería excelente
para ei Fram, más poco tranquilizador para nosotros.•
En cuanto á la longitud, Naneen supuso que era de 83º •
4.3'. E: esa cifra no era ciertamente exacta, pero él la
tomaba en lo de adelante para base de su3 cálculos y
notend1ia después, cuando conociese la longitud verdadera, m!ie que hacerle una corrección uniforme.

A remo.

nifiestamente vergüenza .de e.f mismo y acabó por volve~,
y sin nueva tentativa de escape se dejó guarnecer, m_1•
r,ndome con ojos que imploraban mi perdón. Yo babia
tenido intención de pegarle: sus ojos me desarmaron.
•······Un poco más lejos advertí que había extraviado
el compas y volví sobre mis pasos. Lo encontré, pe:-o en
el camino me incomodó el calor. Una lasitud grande me
invadía, y, cuando alcancé los trineos, Johansen se había quedado dormido al halago de eot.. .... el Lermóme•
tre ma:caba 26° bajo rero.
«Milrcolei 17 de Abril.- ...... El hielo que atra\'eeamos
actualmente, parece ser el mismo que rodea al J&lt;'r~m.
Efectivamente, hemos llegado ó poco menos á la región
en que la derivación ee prc@igue. (1)
.
•······ Vamos á grandes pn_sos bacía la tierra y hacia el
estío. Ya no es penoeo ahora levantarse de ma1lana,
con una buena jornada de marcha en perspectiva, de cocinar dt:1 dormir calientes en el eaco y eoflar t:n las alegr.fas 'del retorno á nuestro l,r,me. ... . . N uest ro home.1••· .. •
LA RETrR.\DA DE l\.\)'(SE:-i y JOH.\NSE:-i

(Continúa.)

Las etapas de l\Iayo no ofrecen nada de particular,. Y
los exploradores, después de haber recorrido regular distancia llegan al corazón del eetío.
•Domir,go ta~ Junfo. - ...... El Pentecostés. Cuán hermoso es tod" ahora en el paíe, en tanto que nosotros es•
tamos entre ta bruma, el viento y la nieve...... ! La pequeiia Liv irá á comerá casa de sn madre grand~ ahora;
quizá en este momento mismo le ponen su vestido nue•
vo. Bueno! Bueno) Ya vendrá el tiempo en que yo la
acompanaré-pero cuándo? Voy á dedicarme á acomodar de nuevo los kayaks y todo irá bien. ,,
La víspera de Pentecontés, ~aneen y Jobansen han
levantado su tienda al abrigo de un hummock, para un
alto de muchos días. Los kayacks, de los cuales se espera de un día á otro poder servir11e, tienen gran necesidad
de reparaciones v los dos hombres trabajan con ardor
para ponerlos en buen estado. La tarea es tanto más larga cuanto qne es preciso ser más cuidadosos con.los ma •
teriales: no sería fácil reemplazarlos en la banqmsa.

Ri hay que rehacer una costura, deben, p.unto por pun·
to retirar el hilo sin cortarlo, á fin de eervirae de nuevo
de él.
Xinguna pieza de caza viene desgraciadamente al al·
canee del fusfl, ei no es algunos animalillos que no valen .
un cartucho. Se peHa el pewmican, la manteca, el pan:
es tiempo de ponerse á ración.
Por su parte los perros están hambrientos. Devoran
cuando no se les vigila de cerca, la tela de sus arneses Y
aun el cuero mismo y la madera de los 8ki. La tempe~tura es de una dulzura extrema, el termómetro ha sub1•
do á cero, los témpanos comienzan á derretirse. Un d ía
llueve. Lluvia! Qué alegría se siente al oír sus. gruesas
gotas berir ta eeda de la tienda)
El 7 de Junio está terminada la reparación de los ka yak;
Hombre y perro tropiezan á c:•dil paso.
y el s :N"ansen y Johansen vuelven á ponerse en camino.
La penuria los amenaza; el deeastre se hace esperar: · ePperar un cambio en el estado del hielo. Hemos comido basta saciarnos en la cena y en el desayuno, deepu~s
88 preciso ensayar aun el avance con los trineos á través
delcans de témpanos, del laberinto de grietas y de un de haber estado hamhrient&lt;,s muchos díae. El porvewr
parece asegurado y brillante: no más nubes sombrías anverdadero pantano de nieve mojada. Dónde está ~ues
tes
de largo tiempo en el horizonte!. ..... ,,
la tierra? Dónde ta agua libre? Sin embargo la latitud
Fue en el curso de esta travesía cuando los exploradodel cabo Fligely ee ha alcanzado 6 poco falta.
Basta muy poco para volver la esperanza á los hom- res mataron su primera foca. Los kayaks acababan de
atracar en el decli v'3 del hieio y estaban ya retirados á
bres enérgicoe.
Un día Naneen descubre en un canal un pequelio ba• medias del agua, cuando el enorme animal Btl mostró á
algunos metros. Herido por el tiro de fusil de Johansen,
calao muerto.
•E3 un teeoro el que acabo de encontrar. Donde hay harponeado por Naneen; vivía a(rn. Xansen temía que
en un esfuerzo supremo se le escapase, y le hundió dos
peces en el agua, no se muere de ioanición. •
.
Es que la cuestión de los víveres tiene ya un capital veces su cuchillo en la garganta; brotó un gran ~audal.de
interés. Las provisiones se han reducido á nada Y los sangre y el agua se enrojeció basta una gran distancia:
viajeros marchan al hambre más rápidamente que lo que "Yo lamentaba, dice Naneen, perder así lo que nos ~u·
avanzan hacia el mar libre 6 hacia la tierra. Hace tres biera proporcionado un almuerzo tan bueno; pero mÑ!
rave habría sido perder la foca entera » Durante este
metes que han abanáonado el Frau1, habían partido cun
cien dfae de víveres y no les han ai'iadido hasta el pre- !empo, el grupo formado por loe kayaks y loe trin~os ee
había desligado; una de las embarcaciones habíase llenasente más que dos gaviotas y un pequeiio pez.
do
de agua Y el horno de petroleo, felizmente ligero por
Nansen repasa y rehace sus cálculos. Acaso está muque
era parcialmente de aluminio, fbase, danzando socho menos al Oeste de lo qne ha creído; quizá loa relojes
se han adelantado un poco. Pero aun suponiendo que su bre las olas...... Todo fué salvado á tiempo, pero d~~puée
longitud sea de 5 grados más al este de lo que ha calcu- de un bailo que transformó el pan y las otras provmonee
lado la tierra Wilczek, á falta de la del príncipe Rodol- en Un mazacote exajeradameote salado. Sin em\:argo,
·6
como las municiones nada sufrieron, el resto le p~rec1_
{o ; 0 debería estar lejos. Si al contrario, la derivación
h~cia el oeete ha sido más fuerte aún de lo que se ha á Naneen muy poca cosa en comparación de las ID€.st1comprobado, si su longitud de 6 6 7 grados más al _oe~te, mahles ventajas de la importante captura que había sido
se encuentra forzosamente entre la tierra del Pr1nc1pe hecha.
EL c .ntPA)IENTO DE ESl•ER.\.
H.odolfo yla del rey O.car...... Quéimportael nombrede
Ja ribera á donde llegue, con tal que sea una ribera Y enAbundantemente provistos de víveres. N ansen Y J~cuentre medios de h11cer provisión?
hansen podían en lo de adelante esperar los ~co.nt.ec1Hombree y perros, atados con los miemos arneses, es- mientoe: desastre 6 acaso derivación de la hanqmsa so~re
tán al cabo de sus ·fuerzas, vacilan y caen á cada paso. la cual habían levantado su tienda. Habíanse detrn1do
y Naneen comprueb.i el H de Junio que toda est.1 ener- el 22 de Junio; no volvieron á ponerse en marcha hasta
gía se ha gsetado en pura pérdida: el viento ha rechaza• el 22 de Julio. «Nuestra eituación, dice Naneen, me re•
do al noroe~te la banquisa sobre la cual se agotan ello3 cordaba la de esos esquimales que ee dirigieron una vez
en"ªªº· Pueda al menos.esta derivación conducirlos al al fondo de un jjord para recoger hie1 bae, á fin de t~ner
mar navegable. Entonces declinarán hacia el Spitzberg! harina; 1Je¡1;adoa á su destino, la encontrare~ demas1.-do
P.:ro ya es tiempo de que un oso 6 una foca vengan á c:&gt;rta; se instalaron y esperaron á que crec1ése lo tUfi•
hacerse matar.
ciente para cortarla.»
El campamento qne vi6 este largo alto, fué bautizado
Con la sangre de uno de los últimos perros, Nan~en Y
Jobaneen ee confeccionaron un día una especie de infu. por los viejeros con el nombre del ca111po dt e., pera. Mai'iana por mañana y tarde por tarde, el uno 6 el otro
eión: para ser de perros no estaba mala; pero este era un
expediente que no p odía ll~varlos muy )eje s. Contaron subía á un alto huinmock, que ellos llamaban la Tdrre
sus cartuchos; soi'iaban regiones giborns de depósitos de d el d gía, é interrogaba el horizonte. Una segunda f~a Y
agua poblados de fo~a•. Spitzbug ú otra parte; toJa tie• ~res oROs cayeron bajo las balas. Los dos hombres Y ene
rra los nutriría; inver..arian si era preciso...... ¿Cuánlo dos últimos perros, s ,,ggen y Kaif,r..9, nadaban en la
llegarían á alguna tierra?
abundancia. Cruda ó frita, la grasa de la foca ee, á lo que
El veinte de Junio, gaviotas y urfas comienzan á pu• parece, un gran producto alimenticio, esta era cuando
lular. Es un hormigueo de vida volátil que lleva la es• menos la opinión de los dos noruegos. •Reemplaza perfectamente á la mantequilla, dice Naa3eo. La carne
peranza. Y he aquí que, en el diario de N,mseu, de una
tan buena como puede serlo carne alguna ...... .Ayer tuvi•
monotonia punzante, estalla un himno alegre:
moa una sopa deliciosa y hoy un bifteck! ...... Xo l~s ea•
Sú.bádoe.! cu ./ur,io.-SJn las nueve de la mafiana y be•
len
mejor en el (,ran Hotel......... No hacía falta en el
moa hecho ya un buen desayuno de carne de foca, de
festín
mis que un buen vaso de cerveza.
aceite de foca, de grasa de foca, de sopa de foca. Héroe

':8

Morsas sobre un témpano.

• Muru, 16 de Abril.-':'nando e!tábamos á punto de partir, á la una de la mail.ana dd ayer, uno de nuestros mejores
perros, Baro, echó á correr. Yo multipliqué los llamamientos, df la vuelta á loe lwmmoks en eu busca, pero no
vf más qne el hielo moetrando hasta el infinito sus creetas abruptas; en el extremo norte el sol de media noche
resplandecía. El mundo glacial sofiaba baiiado en la fría
claridad de la mallanll. Nos habíamos ya resignado á
partir sin el perro, cuando lo percibimos, muy lejos, detrás de nosotros, siguiendo nuestra3 huellas. Tenía roa-

t
Sorprendido por un oso.
&gt;I

Tt1i ,._ ·taclt•

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7 1l ~l• a1{ d•·rlP .·n t '. t.: , •._ . l v el ch•l F n 1m, pnn:c•(•n e llC",OUtnu·•.e
Itinerario &lt;le N1tns¡:n ' ;::.~1!'!.,~~iinosrl,· lntrr mlo, ,,¡ Prm11 Y 1'llll •
t n d ns ,lCn.qfonc.."(. f _m~ nu, ·1,or e l mismo punt" geográfico. Pero no
""" J'.lll"8r&lt;&gt; n dc'&lt;'t '11\
e ra la misma super 1e'.1eedel hielo la que ocu¡,uba e,c pun to.

aquí haciendo ensu~iios de alegría. La vida es de nuevo
toda eol. ¡Cómo el menor incidente puede cambiar la
fu; de Jaa cosas! Ayer todo parecía desesperado: el hielo
impracticable, nada de caza. Pero aparece una foca que
se yergue cerca de nuestros kayaks y gira en el agua al
rededor de nosotros. Joansen tiene apenas titmpo para
enviarle una bala, cuanélo desaparece. Flota haeta qu3 se
la harponea-es la primer foca barbuda que hemos visto
-y henos con vi veres y combustible para un mes Y aun
para máe. No tenemos por qué precipitarnos. Podemos
adaptar mejor nuestros trineos y nuestros kayaks á la1
necesidades de una navegación en medio de los hielos
fiotantee, matar de nuevo focas ei 1~ coaa es posible Y

· Los dos últimos perros.

�DOMINGO 4 DE IULIO DE 1897

•

EL MUNDO

9

EL MUNDO

DOMINGO 4 de JULIO de 1l!i17

==-

Jacobina permanece indiferente...... _Ese padrino, eFe
gran médico, ese eabio ilustre, esa gloria de. Rotterdam,
110 ha sabido encontrar para mamá el remedio que cural
Minher van der Ileemekerk continúa:
-Qué extraño hombre ese doctorWickers]oot...... partió maniaco y torna loco ó poco menos...... ¡Bondad del
cielo! qué flaco está.... .'. El primer bot~ni&lt;:o del muo•
do!. ..... El émulo de Linneus!. ..... Qué digno hombre ~s
sin embargo ese doctor Wickersloot, ...... Me pr~stó sm
interés treinta mil florin~a, después del naufragio de la
B , lla Carlota.

El buen hombre eiente que su garganta !Se oprime.
-Tu madre se llamaba Carlota; y yo creí bueno dar al
buque ese nombre bien amado...... .
E! padre y la hija se vuelven ha?ia el retrato; y este
sonríe sonríe siempre. Parece decir: «Esperad á pesar
de todo, á pesar de la ausencia.»

II

"'

•

Traducción para "El Mundo."

I

•
La choza de ilwierno.

Loe días -y loe memh-ee suceden y se parecen. El 24
de Junio ee festeja á la vez el San Juan y el segundo ani •
versario de la partida de Cristianía y el centésimo día
transcurrido desde la partida del Fram: inútil es preguntar ei hubo comida caliente. La temperatura es extremadameate dulce. Una vez volviendo al campamento,
Naneen advierte que Johansen duerme con un pie fuera
de la tienda, sin percibirse de ello. Loe dos compañeros
duermen sobre el saco, que una piel de oso vuelve ahora

más confortable, y no ya dentro, y lee acontece permanecsr dormidos veintidos horas.
La unica travesía realizada hasta ahí con loe kayaks,
h'\bfa demostrado que era necesario pasar ;sobre su
casco una capa de pintura. De q•1é pjntura? Naneen co•
menzó por calcinar huesos; los pulverizó y los mezcló
con aceite de foca. El producto no tenia empero las cua•
lidades requeridas: "~s preciso incorporarle hollin como
yo Jo habia pensado ya. Estoy pues en vía de ahumar

todo el paraje donde nos encontramos. Pero no obtengo más que un ligero acicalado, aun cuando haya produ•
cido un humo tan espeso y tan alto que habría podido
verse desde el Spitzberg. Es preciso batallar sin cesar
para los menores detalles .cuando no se tiene un taller
á la mano.» Fiaalmente, Naneen sacrificó sus pastas, eu
esparadrapo y sus emplastos para endurecer los kayake.

y

Continuará.

1.

A la Vela, por las costas de la tierra de Francisco José.

Describiré la cámara antes que los personajes. El 1,ir-&lt;lio (puesto que lo hemos querido, más ó menos, cuando
re trata de muebles) .indica n~~sti:os gustos, nuestros há•
hitos. Una d3scripción mov1hana vale tanto como un
~ náli&amp;is psicológico y sin temor de errar ..... •. Yo !1º puedo comprender el pensamiento oc11lto de m1 v:emno, pe·
ro no me engañaría, aún cuan~o fuese el último de los
··u¡ieres, respecto al número de sillas que él po~e.
El salón es pequeño y confo~table. Los B!llonee, de
madera de las islas, están recubiertos de terciopelo bordado, azul pálido: un tono pasado, armo•
nioso, exquisito. El clave está en el centro
de la pieza bajo un lustro. ¡Oh! el clave en·
cantador donde sobre una laca blanca se
enrrolla~ de una manera inverosimil los
amores las cornamusas, las flautas, los corderos las cintas! ...... y el hermoso lu_stro
csféricd de ramas delicadae, en ese antiguo
cobre al cual los artistas holandeses dabaa
uo reflejo de oro verde, ..... .
Sobre los muros, tapizados de indiana~
á grandes ramas, algnnos cuadros: man·
nas en el estilo de L'1dolfo B1khuysen;
do~de el pintor ha puesto en un pequefi?
•cuadro, la inmensidad del mar; frescos pa1tajes á la Lingeibach ....... ..
Pero, entre las obras de arte, la que m~s
atrae las miradas, eJ un retrato de medio
&lt;:uerpo, de tamafio natural: u~a hermosa
.dama de mejilla rosad~, con traJe. rosa, lleva á sus labios cflrmmeos, sonnendo, un
ramo de rosae.
.
En el pequeño salón, dos persona¡es, el
padre y la hija, conversan afectuosamente.
El padreesMinher Jean van der Heemshrk, el armador: Es un hombre grue~o
cte peluca enorme, siempre sentado, la p1·
Jlfl en la boca, ante un jarro de cerveza.
Yosotros le conocéis bien, vosotros le ha·
béis visto ( cien veces) en los cuadros de
familia burguesa del s1g'o pasado.
La hija es una frágil criatura, ~oda blanca, con su traje blanco...... Jacobma, desde
la muerte de su madre-la dama rosano se ha consolado, y para Jacobina el re•
trato no es una simple tela: ve, piensa y habla. La madre y su hija tienen larg:~s con•
vereaciones misteriosas,.··:··· La nm~ oy.e
frecuentemente un llamamiento, una mv1tación para ir muy lej.os, muy lejos, á ese
paraje tan mal conomdo, ¡hyl donde se
puede besar de nuevo á la dulce ~amá.
A Jacobina ya la hemos entrevisto en
lM obras de los maestros de la escu~la de
Colonia...... Los cabellos de un rubio luminoso se pierden en una ooaulant_e au•
reola... '. .... Los ojos se fijan, l~s labios ee
aprietan, la garganta palpita ba¡o el esfuE:r·
zo de un pensamiento :fijo; las manos t.1enen dedos largos, ¡son hndos!.. :· .. N adf mdica)ln J abobina á la joven del siglo x, II L
Su traje no ostenta el corte de la época...... Su traje es el de los ángele~, casto,
.gracil de pliegues rectos.
-Sí hija mía comienza Minher van der
Heem~kerk, el '«pensionado de Holanda»
IIPgó, hace dos horas, procedente de Bata·
vía al puerto de Rotterdam.
.
_:_Bien padre mío murmuró la mfia; Y
Fil voz ti~ne una re~nancia sin~ular, la de
la, cuerdas tendidas sobre la ca¡a vacía de
,un luth.

-Nada falta á eu cargamento, continúa el buen hom•
bre: telas de l\Jadras, sacos de índign, cajas dP P~ptcrn,
sedas crudas, porcelanas...... DJs millones de fl unnee,
cuando menoe, de mercancías.
Jacobina miró el retrato.
-¿Porqué, piensa ella, mamá no está aqul ya?...... Cómo se regocijarla de la noticia!
.
.
✓,
Y Jacobina advierte qne «mamá" son:1é, sonné mas
que de costumbre. 11E11a" ha comprendido; «elh,,, coro•
parte la alegría del armador.
-Tu padrino está de vuelta -prosigi:e el armailor, lo
he abrazado en la esca-la del «gran pensionado.,, Yendrá
bien pronto á visitarte ........ .

•

El martillo de la puerta de la calle retiembla. Resuenan pasos en la ante cámara; y el «cele~re, doctor,» eeguido por un marino portador de u!1a c11¡a, se presenta.
Singular tipo, en efecto, ese 1\Iatias W1ckersloot. De
una talla demasiado alta, se le tomarla por un bombrecillo, tanto se encorva al andar, con las pier-naa plegadas
y la cabeza sobre el pecho.
Su cara parece de madera mal tallada: ~~ verdadero
puiio de bastón! Pero los ojos pequefios, h1r1entes, bai•
Jan de una manera inquietante ......
Una frente que se adivina amplia, desapa:rece bajo una
vieja peluca erizada, demasiado va~ta y mal puesta ..... .
BI traje es groeero, mal cortado, pero lleva en la mano
derecha un enorme diamante de inestimable valor.
~ingún pintor, ni antes, ni después, había trazado el
perfil del doctor Wickersloot. Cómo dibujar la parado•
ja?...... Y el médico es una paradoja viviente.
A su primer paso en el salón, saluda g:ravemente al
1etrato. La dama rosa le sonríe; ha reconocido al viejo
1&lt;migo de la casa. Despuée, con ur&gt;. lujo infinito de prE: ·
cauciones, ·wickeraloot toma la ca¡a llevada por el man·
11e,o y la dispone eobre el clave. lJespide a] hombre con
nu gesto ....... Por fin estrecha la maJ?0 del a:rmador, la de
Jacobina, mua atentamente á la mfia y va á sentarse,
eil.,ncioso, en un rincón.
La tarde avanza; un hnmoso rayo de sol paeó, dorado,
á través del vitral de la ventana; y en medio de la lnz,
nE&gt;tamente contorneada, se ve voltejear, danzar, perse·
g11iree, brillantes átomc,s.
Después de cierl;o filempo-un tiempo muy largo-el
dnrtor se pooe á hablar. Su voz es armoniosa, e:xtraordi•
nari11 para un hombrecillo tal.
-En tanto que se cargaba el navío, dijo él, en Batavia,
quise hacer una larga excursión en la parte ioexplorada
de Java. Heme ya en camino, solo, en el
centro de una selva, en que los negroE, á
pesar de mis generosas ofertas, rehusaron
acompañarme!......... Oh! qué bella, ávida,
fuerte y lujuriosa naturaleza....... Arboles
diez veces centeDarios!........ Las plantas
más raras, las mas curiosas, las más mona·
trumas ó las más alegan tes por donde quie•
ra. Enormes, inextricables cortinajes de
hana, baobabs, de iamaa ancorvadas hacia
la tierra y formando cada uno la nave de
una inmensa catedral! ...... Dn perfume de
orquídeas satura el aire!. ..... Veo las florea
que parteen mariposas, preciosos copone3
o cintajos pompoeos, flo::-es de todos los
colores, de todos los matices posibles! .......
Veo hojas largas como una gran vela de un
buque o menudas como una tha de encaje!
Ammales pesados, anónimos, huyen delante de mi! ...... Las serpientes se deslizan
y me rozan! ...... Los pájaros, los insectoe,
pasan luminosos!. ..... Marcho satisfecho,
á pequeños pasos, sobre los cespedes, ó me
pierao, fpJiz, bajo los helechos arborescen·
tes! ...... No temo al tigre carnicero sin vo·
lor y que no cae sobre su p:reea sino cuan·
do esta huye...... No temo 1\ las serpiente!!
por que canto á media voz sin ctsar! .......
RE,pi~o un viejo aire lento y triste, uno de
.,sos que se concluyen con los ojos húmedos......
-Ea cierto, interrumpe Jacobina, pa•
drino, vos tenéis buen oldo. Oa gustaría
que yo os acompafiase si qu1siérais cantar?
Jacobina Ee dirije al clave.
-Bondad del cielo! aulla Wickersloc,t,
qué vais á hacer!. .....
Con los ojos extra·dados y los labios
temblorosos el médico etnpuja úolenta·
lllente á la niña sobre un sillón.
Después ee calma y continúa su relato.
- Fatigado al fin, me e:x t'endo bajo un
manguero cuyo espeso follaje proyecta una
, .. mbra intensa. Y canturréo siempre..... .
Trato de poner toda mi alll'.la en la cantile·
na de no dar una nota discordante en la
di;ina sinfonía de los ritlllicos. follajes y
de las aguas melodioEas......... Oh! prodi•
gio! ...... oh! maravilla!.. .... oh! estupor! ....
Grandeza de Dios que en su obra creadora,
todo lo ha querido, tod&lt;' lo ha intenta·
do ...... Potencia infinita, eterua, que reune
Jo que parece inconciliable á la débil alma
humana!
y el doctor, extasiado, ee yergue, largo,
delgado, fantástico,
Se aproxima á Jacobina y continúa:
-Hija ¿has v:eto un lirio abrirse en la
mafiana?' Én el mom~nto en '.que d alba
11~1m la flnr Pstá inchnac'la ~obre Fil tallo ........ . Dtsde qi;e el sol parece, el lirio,

�'l

10

tocado por un rayo, se endereza y se abre ...... La flecha
de oro, hiriendo la planta, le ha comunicado una fuerza,
una energía, y oso decir, una «voluntad ...... » Ahora bien
¿qué es la luz? ¿Un fluido? ¿Una vibración? J Una y otra
cosa tal vez!. ....... ¿,Y qué es el canto?....... Un fluido
que se difunde por nuestro espiritu! ....... ¡Una vibración
que surge de nueetro pecho!.. .... Para ciertos organismos
admirables, el sonido poEee una vibración análoga á la
de la luz ...... BI sonido, que cautiva el alma de los hom ·
brea, que atrae á los animales, y que es inseparable de
toda vida, es decir, de todo movimiento, no puede, no
debe obrar sobre ciertas plantas sensitivas y delicadamente cnnstituidab? ¡Oh mi Jacobina, muchas flores tienen tejidos tan impresionables como los músculos de un
mamífero!. ..... ¡Una sangre generosa, una sangre que es
un pe1fume, circula en las venas de las rosas, de las violetas y de las tuberosas! Las flores tienen simpatías y
aversiones. Los amores de las plantas son un poema!. ....
La novia no se da sino al novio que ha elegido, al esposo
de su e~pecit&gt;, porque quiere evitar el adulterio del hibidrismo! ...... La palmera hembra, sulamita del Cántico de
los cánticos, se seca de tristeza ainó ve cuando menos en
el horizonte á la palmera macho...... Sin
dudase babl~n, y ta grosera oreja del hom•
bre no percibe €ate idioma demasiado dul·
ce! ...... Ciertas fiores·devoran cruelt-s!. .... .
La dionéa atrapa moscas por astucia, para
comerlas......... El sarcanthus ofrece á los
insectos, para trsgarlvs, un nectar que los
¡,xcita y los emborracha!. ...... ¡Oh mi Jaco•
b,na, yo me creía eabio porque he palidecí•
do en las bibliotecas!. ..... Yo habla apenas
entreabierto el gran libro eecrito por lama•
no de Dios! ...... Yo ignoraba los rudimen·
tos de la ciencia...... Ignoraba la gran ley
de correlación, la unidad de esta ley!.. .....
Ignorab!' que el smido obra sobre la vegeta•
ci6nl Ignoraba que el ruiseflor canta pa·
ra que la Reina de la noche se abra! Los
poetas del oriente han adivinado esto, ó
mejor dfobo, lo han ,i.,to en largos estu•
dios ...... Uno de elloP, quizá, encontró la
flor melodiosa, la planta que comprende,
que ama el canto, y que da testimonio de
en impresionabilidad musical.. .... El la ha
visto en Ellora, como yo la he visto en J ava l. ..... Uija mía, mi hija por el bautismo,
esa flor está ahí, yo la he reco~idt, para
tí!. ..... vas á admirarla...... Ningun rey del
mundo la posee!. ..... La llamaremos en tu
honor, Jacobelia; y mi nombre estará cer•
ca del tuyo: «Jacobelia ,vickersloot.»
El eabio se aproxima al clave; con los de·
dos temblorosos y la frente húmeda, abre
la caja .. .... Toma luego un fragmento de corteza sobre
h cual, por encima de un musgo espeso, ee des~ubren
blancos filamentos, ténues, encabestrados.
-Ve, ~ija mía, es. una orquidea...... Vive sin hojas.
Raíces: sistema nervioso, y una flor, gloria del . amor en
un momento dado, he ahí todo...... Jacobina ponte al
clave, y toca piano, á mezza voce, lentamente.. .'... nada de
acentos vivos! Uno de esos aires que contienen un munrlo que no pesa sobre .el oído, y van, ligeros, al cora•
zón! ...... Uno de esos aires que parecen la claridad indel'isa del alba y no el fulgor espantoso de loe incendios....
Un aire de Roland de Laseue!. .... . La música moderna
es la plaga del fuego!. ..... se diría una lava hirviendo en
el cráter de un volcán!. ..... ~so no calienta...... quema y
consume! ...... Eso da la ard1entetiebre, el delirio á veces
la muerte, á la joven, al efebo, y ¡a flogosis al hoihbre hecho!. .....
Jacobina obedece á su padrino ..... .
La ni~a pálida, pálida, se sienta al clave. Arroja una
J~rga mirada sobre la dama rosa. Esta sonríe, sonríe
Eiempre, mas esta vez como una persona curiosa á quien
se va á revelar un secreto. •
Miniher Jean vander Heemekerk, no osa ya aspirar
el tabaco de su luenga pipa..... .
E;c anto del viejo Lassus se eleva, sencillo y puro, no
más fuerte que la voz de las cunucae, pero penetrante.
Al pr nci~io, ent!e l~s briznas de musgo, se ve apuntar una debil germmac1ón de un verde indeciso· después
ile acentúa un tallo.
'
Jacobina desflora, con la punta de los dedos el clave·
pero su alma vibrante da á la dulce melodía u~ encan~
inefable..... .
Y el tallo sube; y sobre la cima se forma un racimo, ...
Ahora son acordes unidos: un himno en honor de un
Dios ó un himno religioso.
Y el racimo se expande en corimbo ..... .
Jacobina toca dulcemente...... A veces se creería que
el sonido ha muertn bajo las teclas mudas.
Y cada corola crece á la vista..... .
La cantilena llora y dice la esperanza perdida la alegría desvanecida y la pálida resignación.
'
Y c~da pétalo se colora con rosa de carne.
El ritmo solloza; las notas se desgranan como un collar de perlas cuyo hilo se corta.
Y un soplo delicioso se difunde por el salón ...... Es un
per!ume embriagador como el aliento de la flor del naranJo, pero más suave, más etereo .. : ...
El médico toma las manos de la joven y lae aparta del
clave.
-Basta, mi ,Tacobina, dice; la planta podría sufrir por
exceso de música ..... .
Ha llegad_o la noche ...... Apenas ee distinguen las cosas; ee ve, sm embargo, á las corolas cerrarse al corimbo replegara~, al tallo disminuir, deeapareéer...... No
q?~dan ya, sm duda, más que los blancos filamentos invisibles en la sombra.
La Jacobelia se ha dormido en el silencio ..... .
Un pálido reflejo, como una fosforescencia de la tela,
permite ver sonreír á la dama-rosa: .... :
Cierta!Dente le interesa esta curiosa experiencia ..... .
Y la pipa del armador, en la noche, enciende un pequeño faro de un rojo sombrío.

!!;L MUNDO

III
En Rotterdam, no se habla más que de la flor milagrosa. Descu idause los negocios, la bolsa está vacía, la casa
municipal desierta. La pr~ocupación es ial, que las da•
mas conservan, desde la mañana hasta la noche, el mismo traje-.que loa magistrados absuelven á loe inocentes
-que los pintores ~e olvidan de destrozarse mutuamente-y que w 1 banquero ha omitido, en tina nota de des•
embolsos imaginarios, mencionar su «comisión.»
Ante la puerta de Minber van der Heem,kerk, la multitud es compacta y se le extrae al tonel del rincón, cada cuarto de hora, tres nuevas toneladas de cerveza.
Cada uno describe sin haberlas visto, y ePgúu eu propio gusto, las maravillas de la Jacobelia. Miguel Artois,
el poeta incomparable, declama ya el duodécimo canto
de una epopeya improvisada en una noche en el café, sobre el viaje del «grau pemionado.» Ob, y qué versos!. .....
Neptuno impide áloe vientos que soplen, para detener
eobre «la líquida superfüie» á los nueves argonautas; y
Venos empuja la quilla ...... Wickersloot se llama Hércules y Orfeo le ofrenda una Jira eobre el doreo de la cual

Opbialtes ha grabarlo, e¡i doscientos cuadros, loe fastos
nerlandesee ......... El inr,omparable Artois conoce á sus
maestros de ml'moria.
Todos los grandes personajP.s se han reunido en casa
de Minber van der Heemekerk.
·-:::
En primera línea. como es justo, ee ha colccado Minher Adrián van Vae r, burgomaestre, el comerciante diez
veces millonario, el hombre que tiene la más rica coleccion de cebollas de ~nlipáo conocida en el mundo. Quiere comprar, ei se puede, en cien mil florines la Jacobelia.
Ahí está Miuher Justo van Bray, el ilustre teólogo,
decidido á encontrar, en la pequefla flor, una prueba
irrefutable del poder tentador del demonio;-Minher
Felípe Koetz, el célebre profesor de anatomía, conven•
cido a priori, de que se trata de un tour de prestidigitación y de qne van á reírse todos cuando el adivine el true.
-Minher1Ioogerheyden, el famoso consejero del alto
tribunal, declarando con un tono sentencioso que es
atentatorio de la ley humana tratar de penetrar los arcanos dP. la ley divina......
.
En segunda línea, los notablee burgueses, el presiden•
te de la sociedad de tiro al arco, el presidente del círculo aristocrático de los «Bebedores•sin-eed,» y algunos nobles extranjeros.
Jacobina no ee pondr, al clave...... La nifla está más
pálida que nunca; además todo ese mundo la intimida...
Se ha obtenido, después de negociaciones Jaboriosae,
el concurso desinteresado del divino Willaarts, el músico más cabl'lludo, más jorobado y más patizambo de las
Provincias• U nidas ...... ¿No es acaso preciso que la flor se
abra baj.&gt; una onda melódica?
Willaarts ha jurado con la mano puesta sobre sus propias partituras, que seguir, las indicaciones de Wickersloot, para los dolce, los crncendo y los diininuendo ..... .
El retrato sonríl', &amp;onríe siempre ...... La dama rosa,
sin duda, es feliz, viendo en su casa una tan noble com•
pafiía.
El músico se inicia eilbiamente. Dice un canto popular claro, de un rhmo amplio ..... .

DOMINGO 4 DE JULIO DE

1asn

Y la Jacobelia crece, crece, se esponía ..... .
Bien pronto Willaarts siente una necesidad imperio·
ea de variar el tema. .Bosqueja fugas y multiplica las
sabias disonancias.
La Jacobelia crece, crece..... .
Jacobina ha visto ya el prodigio ...... Mira el retrato
de la dulce mamá...... ¿Por qué la ennriea de la dam 1
rosa le parece que se vuel-ve contrariada, forzada? ¿Por
qué sobre la tela el ramo de rosas crece como crece, más
aún que, la Jacobelia? ¡A.hl las rosas se vuelven enormes; van á cubrir la boca y las mejillas y la frente de,
mamá!. .....
El músico, con la mirada perdida en lo vago, nada ve,
ni la germinación de la planta, ni loP gestos suplicantes
del doctor...... ¿Qué le importa á él, Willaarts el divi no,
un fenómeno del reino de Flora? ¿Qué vale ese médico
con sus oontoreiones de fantoche? ...... Lo intereeante es
la armonía que se escapa en ondas inmensaP, son los
acordes poderosos que llevan el alma á las ahas regio·
nea del ideal, es también la voluptuosidad física dada
por una modulación inesperada.
La ,Tacobelia muestra tallos deemeeursdos ...... Las flores del corimbo son y• roja~..... .
C1ertamentl', la dama rosa tiene en sus
pupilas una fijeza ansiosa.
Un formidable crescendo surge de pron·
to del clave. Estalla un tema de fuga ..... .
en tanto q11e las teclas agudas arrojan sus
fusa~, una escala diatónica, á la sordina,
difunde una majestuosa sonoridad...... La
claridad ( sí, la claridad! ) es más vi va en
la cií maral la luz del cielo está activada por
las ondas musicales!
La Jacobelia es violeta púpura...... su
talln se agita, se tuerce..... .
Hay un reflejo, hay una lágrima en las
pupilas de la dama rosa?
La cadencia final!......... La cadencia en
que se prodigan todas las riquezas del contrapunto!.. .... Es el bouquet de un fuego de
artificio!. ..... Es una carrera vertiginosa de
chispas, de flamillas, de luciérnegas y de
constelaciones!
Pobre florL ..... Habituadaáabrirte, allá,
lejos, al querelloso canto d&amp; un ruiseflor, ó
al dulce murmúrio de los bengalis; tú no
podías soportar el ardor de fragua salido
del clave....... Devorada, aniquilada por el
fuego, la Jacobelia se muere ...... La Jacobelia está muertal.. ... El talle frágil ha caí•
do hecho polvo, con una debil erepitación,
último reproche de la humilde planta, último suspiro de la alm:ta vegetal.. ....
Wickereloot se ha precipitado á tiempo sobre el clave,
más en el camino ha encontrado obstáculo insuperable,
el bandullo del burgomaestre!
La Jacobelia Wickersloot ya no existe!. ..... Ay! no debe perecer todo? No se ha ido acaso, también; algunos
días después, al cementerio, una flor rara y embelesadora: Jacobina?
Adiós, Jacobina, lirio celeste, margarita de los ensuefios estrellados!. ..... La dama rosa no se sonreirá más!
Pero allá arriba, allá arriba, mamá te tiene entre sus· br¡tzos amorosos!
AdióQ, Jacobelia, orquídea de Java! Nadie te ha vuel; ·
to á encontrar allá lejos, en la floresta de Oriente........ .
De tí no-queda más que un rl'cuerdo, consignado en una.
plaqueta rara, por el ilustre Wickersloo\, muerto en el
hospital de locos de Rotterdam 1
D'Aorour.

J,
¡ESPERANZA!
¡No lo extrafies!. ..... es Justo que en estas horas.
Que transcurren tan lentas y abrumadoras,
Busquen mis pobres ojos en lontananza
Los fulgores lejanos de la esperanza;
Y siempre la eeperanza-¡Dios la bendiga!Cou su vieja constancia de fiel amiga,
A besar mis pupilas con luz de aurora
B~ja de las alturas en donde mora;
Viene en noches eternas de fiebre ardiente
Con sus gratos efluvios á orlar mi frente,
Y bajo estas caricias que me sosiegan
Espero tantas cosas que nunca llegan, .....
¡Oh! los suenos dorados que yo persigo!
La dieha tan remota de estar contigo,
De llevarte, oprimiendo tus blancas manos
A encantados países, los más lejanos...... '
Y entónces acaricia mi fantasía
·
La concepción incierta de que ese día,
Besando tus cabellos de seda y oro,
Podré decirte á"solas cuánto te adoro!
Ya lo vez! la esperanza que siempre viene
Es la sola en el mundo que me sostiene,
Y seré, mientras me abra -su casto seno,
Resignado y sencillo, creyente y bueno!
Oh. esperanza! es la hermosa que á cada instanteSobre mi cuello enlaza su brazo amante
La visión fu~iti va de raudo vuelo
'
Por la que vivo siempre mirando al cielo
La maga misteriosa que cuando muera '
Ha de cer1ar mis ojos diciendo:-«¡esperal»
. ¡Q~é fuera de nosotros! ¡oh Dios cleme.atel
Sm nmguna promesa que nos aliente!

DOMINGO 4 DE JULIO DE 1197

Trae la ePperanza hermosa suspira v yerra
E l mortal desgraciado sobre la tierra;
A la luz que deepi&lt;len sus réeplaodores,
Las zarzas del camino parecen floree;
Parece que estuviera cerca la cima
De la cuesta escarpada que nos lastima,
Y absortos contemplamos, como un miraje,
Los agrios peñascales del triste viaje.
¡ Así somos n&lt;-sotroe, pobres criaturas!
Para hacer llevaderas las desventuras,
Vemos con los fulgores de la esperanza
Todo cuanto sabemos que no se alcanza:
La estrella de la tarde blanca y remota
Que contemplamos siempre con ansia ignota,
El iris que nos abre desde el espacio
El pórtico grandioso de áureo palacio,
El azul esplendente de la alta esfera ..... .
¡Todo cuanto es· mentira, cuanto es quimera!

Si guardo la esperanza de que estos versos
Que ignorados y obscuros irán dispersos,
Acaso los recojan tus manos bellas
Y los bailen tus ojoe con luz de estrellas;
Si acaricia un instante mi fantaeía
La concepción incierta de que eee día
Suspirando por algo que ya no existe,
Cmce por tu memoria mi nombre triste;
¡Cómo no ha de ser justo que estaa horas
Que transcurren tan lentas y abrumadoras
Bmquen mis pobres ojos en lontitnan2a
Los fulgores lejanos de la esperanza!
RoDULFO FIGÚERO.A.
Junio de 1897.
AT HOME

•

¡Llueve!-EI refrescante licor teje hilillos sutiles que
rayan á trechos los manchones negros esparcidos en el
horizonte. Lasgotitasde agua picotean alegremente en loe
cristales de la vidriera. Una nube abre we ojazos eom·
bríos y desfleca la corriente de sus lágrimas. Una parva·
da de pájaros se columpia en el polvillomeoudo del chaparrón. En las callee, el agua corretea y salta con movimientos locos y ondulacioms vegas.
La luz de la tarde se disuelve en tonos cenicientos, se
abrillanta en el plano de una vieja tapia, se esfuma bajo
las ramas de los árboles que agitan-estremecidos al contacto de la lluvia-su cabellera; hace su flirt discreto al
rededor de las aceras, se va muriendo poco á poco, como
una joven anémica falta de los rojos globulillos que el sol
hace circular por las arterias del universo.
La tierra toma con delicia su baño de regadera; se ha
levantado muy tempranito, se ha prendido su tocado de
flores recieIJ abiertas, se ha ruborizado á los cárdenos be·
sos del astro de fuego, y ahora recibe su duchazo con deleite indecible. Mañana amanecerá más hermosa, cada
latigazo de agua hará saltar en su rostro nuevos colores.
¡Llueve! ¡Llueve!
Los arroyuelos entonan su canción rítmica; van murmurando secretos susurrantes, ténuee secretos que las
nubes han abrigado en sus gasas; leyendas de legiones
albas, cuentecillos sorprendidos en los nidos, diálogos
escuchados en loa roEales. Y allá van, allá van en copitos de . espuma, en cascadillas sonoras, en remolinos
vivaces........ Van con las onqae inquietas que arrastran
hojas desprendidas delas ramas; tapo.nea de corcho, fragmentos de periódicos..... .
Y las corrientes ee ensanchan, se ramifican, se unen en
abrazo estrecho, se deslizan á lo largo de una callejuela,
á paso forzado. Ya se detienen vacilantes ante inesperado obstáculo, hasta que las gotitas que vienen detrá6, se
empinan, forcejean, empujan á las que marchan á la van•
guardia, y la _cl!arc~, haci.endo un supremo esfuerzo,
brinca, se precipita, impaciente de eepectáculosdeeconocidos, ébria de movimiento, loca de vida.
En estas tardes, el libro nuevo os espera en vuestra
mecedora de junto al balcón; la desleída claridad del cielo parece como que prepara vuestro espíritu á las impresiones, como que habéis roto con esa vida de todos los
días y sois más íntimamente vuestro.
Pero acontece que el tomo se os cáe de las manos, que
no os agrada aquella disciplina intelectual á qt.:e el autor
oa obliga. .Acaso pensáis entónces-como el personaje
de una de las últimas obras de E~hegaray-que en los libros está todo muy arregladHo, ó muy deearregladito;
que los renglones están en línea recta, las letras muy
ajustadas; que donde debe haber coma, hay coma, y donde debe haber punto, hay punto. ¿No se osha ocurrido
entónces rectificar el desenlace de una novela y acomo•
darlo á. vuestra fantasía?
¡Y qué satisfechos quedamos entónces de nuestra tarea
revisora y providencialista! ¡Cómo nos reconcilia esta fé
de erratas con la vida! ¿No es nuestra imagioación la
buena eterna hada que todo lo remedia? ¡Cuántas desdi-,
chas no hemos eliminado con la incorregible loca de la
cma! Pero suprimir el mal ¿no serla el más grande de
los males? Si la maldad no existiera ¿cómo conocertamos la bondad? ¿Qué empleo tendrían las virtudes y loe
actos heróicoe y las acciones nobles?
Además que la maldad absoluta no exiete. No hay
hombres resueltamente malos, como no loa hay resueltamentamente buenos. Tod6s somos buenos y malos, á ocasiones, á ratos dentro de este 6 de aquel orden de ideae.
Y de aquí procede que alg110a vez sorprendamos en el
fondo de nuestra conciencia un movimiento extrafio á.
nuestra conducta moral. Es la bestia que se descubre.
Ignorábamos que tuviéramos dentro ese fermento morbo~o ese protoplasma de fiera, y nos quedamos admira•
dos al ver cuán facilmente h emos podido · formular un
deseo que derriba todos' nuestros elevados principios altruistas.
¡Cómo! ¿he sido yo el que ha acogido sin prote,ta este
repentino sentimiento de egoismo? ¿Luego...... soy malo?
De mi firme virtud ¿qué resta? Nada, 6 casi nada. Un

,1

EL MUNDO

incidente, el más trivial, puede hacerla naufragar. ¿Qué
es, pues, el bien? Cuando la lluvia desciende á las eiem·
bras y refresca la tierra, el grano se amontona en la tro·
je y flota aliento de paz en todas las conciencias. Pero
que la nube pase de largo, que hinche el viento sus velas,
que las gotitas de agua no picoteen alegremente los crie•
tales de la vidriera, y entonces habrá. cólera en todas las
miradas, odio en todos loe corazones y amenazas en todos
los puflos.
¡Que cante el.aguacero su himnó sonoro! La luz ceni•
cienta de la tarde se dísuelve por momentos, va á desaparecer la virgen anémica. La lluvia t!'je sus hilillo3 s11tiles, rayando á trechos los manchones negros, esparcidcs en el horizonte, los pájaros se colnmpian en el polvillo menudo del 9hap~rrón; el libro se os cae de las
manos, y en la mecedora de junto al balcón os compla•
céitren dejar ir la fantasía, viendo como los arroyuelos
corren y se precipitan eu copitos de espuma, en cascadillae sonoras..... .
CARLOS DrAZ Dr Foo.
Junio de 1897.

LOS VELOS
Velos ténuee, vaporosos y sutiles, como leves
brumas bl'lncas que sombrean y acarician los semblantes;
impalpables fioae telas que en la faz resbalan breves
deteniéndose en los labios encendidos, incitaates.
Velos blancos y simbólicos adornados de azabara~,
que semejan albo nido de p lumón blando y ¡tracioso,
y confunden en las almas alegrías y pesares,
al fulgor de los blandones en el templo majestuoso.
Ora ne-gros y tupidos, del misterio son aliados,
son espesos nubarrones qne frialdad ó duelo ocultan:
la viudez en llanto moja sus tt-jidoe delicados
y en sus pliegue3 loe ensuefl.os dt&gt; la monja, se sepultan.
Oh, los velos que se agitan al contacto de un aliento!
Ya tramados en su urdimbre por mil hebras argentadas,
de los ojos ideales bajo el terso firma mente
aparecen los semblantes como rosas escarchadas.
Ora mécenee tranquilos en los senos !\lbeautee,
como nubes e~fumadas sobre combas palpitantes;
ora agítanse en la paja de sombreros multiformes
y son alas juguetonas de libélulas enormes.
Ya en la tez de una morena, puntuados al azar,
.sobre el labio ardiente estampan atractivos, un lunar;
ó ya ausentes los colores del semblante juvenil,
son los mudos confidentes de un insólito pesar,
y parecen blancas vetas en un rostro de marfil.
OH, VELOS!
Sois graciosos, elegantes y coquetos, más no admiro
vuestras gracias, que son rejas del semblante; yo suspiro
por la faz que libre ostenta su lozana juventud.
Me entristece la tristeza de esos labios lisonjeros,
defendidos, apartados por los velos carceleros,
y quisiera con mis labios quebrantar su esclavitud.
Aumi:uo GoxzÁLEZ CARRASCO.
Junio de 1897.

CAMAFEO
El chalet de terso marmol aPaeta el IDP,dio día,
Y su brillo, como sangre que de abierta herida mana,
En la alcoba penetrando por la gótica ventana,
Prende ramos de camelias en la azul tapicería.
En un ángulo, cuál lago de apacible diafanía,
El acero resplandece de una luna veneciana,
Y en las ricas jardineras de brillante porcelana
Hay doradas crisantemas que doblega la agonía.
Y desnudo, deetrenzado el profuso y .fino pelo
-Negra noche que obscurece de su frente el puro cieloHojeando con descuido su novela favorita,
En la negra piel de oso, piel con ojos de granate,
Dientes y u ñas marfilinoe, ta hetaira luce el mate
Impecable y trasnparente de sus formas de Afrodita.
Exm\:x REBOLLEDO.
Junio de 1897.
♦ ~ .

EL EXTRANJERO.
De Baudelaire.

-¿Qué amas tú más, hombre enigmático, dí; á tu padre, t•t madre, tu hermana ó tu hermano?
-No tengo ni padre ni madre ni hermana ni her•
mano.
-A tus amigos?
-Oa servís de una palabra cuyo sentido no conozco
aún.
-A $u patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-A la Belleza?
-La amaría de buen grado, diosa é inmortal.
-Al oro?
-Lo odio como vos odiais á Dios.
-Qué amas tú, pues, extraordinario extranjero?
-Amo las nubes......... las nubes que pa81ln ......... allá
lejos ......... las mriravillosae nubes!
Ahora que á hablar de su virtud comienza,
yo me cubro el eemblante,
porque me da vergüenza
dé pensar lo que pienso en este instante.
CAllN..UCOII,

TRADICIONES PERUANAS
PALLA-H UARCU NA

¿Adó.ode marcha el hiJo del sol con tan numeroso Eéquito?
Tupac-Yupanqui, el rico en tocias la.~ virtudes, como lo
llaman loe harai•icus del Cuzco, va recorriendo en paseo
triunfal su vasto imperio, y por donde quiera que pasa
se elevan unánimes gritos de benjición. ~l pueblo aplaude á su eoberanu porque él le da prosperidad y dicha.
La victoria ha acompañado á su valiente ejército, y la
indómita tribu de loe pachis se encuentra sometida.
¡Guerrero del llantu rojo! Tu cuerpo se ha bañado en
la sangre de los enemigos, y las gentes ealen á tu paso
para admirar tu bizarría.
¡Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano á.
tus pequeñuelos para que aprendan, en los soldados del
Inca, á combatir por la patria.
El cóndor de alas gigantescas kerido traidoramente y
sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, ha caído so.
bre el pico más alto de los Andes, tifl.endo la nieve con
su sangre. El gran sacerdote, a l verlo moribun1o, ha di•
cho que se acerca la ruina del imperio de Mauco, y que
otras gentes vendrán en piraguas de alto burdo á imponerle su religión y sus leyes.
En vano alzáis vuestras plegarias y ofrecéis sacrificios
¡oh hijas del Soll porque el augurio se cumplírá.
Feliz tú, anciano, porque sólo el polvo de tus huesos
será pisoteado por el extranjero, y no verán tus ojos el
dfa de la humillación para loe tuyos! Pero, entretanto,
¡oh hija de Mama-Ocllol trae á tus hijos para que no olviden el arrojo de sus padres, cuando en la vida de la
patria suene la hora de la conquista.
Bellos son tus ojos, nifia de los labios de rosa; pero en
tu acento hay la amargura de la cautiva.
Acaso en tus valles nativos dejaste el ídolo de tu corazón; y hoy, al preceder, cantando con tus hermanas,
las andas de oro que llevan sobre sus hombros los nobles
curacas, tienes que ahogarlas lágrimas y entonar alabanzas al conquistador. ¡No, tortolilla de los bosques!.. ...•
El amado de tu alma está cerca de ti, y es también uno
de los prisioneros del Inca.
La noche empieza á caer sobre loe montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma
cunde en el campamento.
La hermosa cautiva, la joven del collar de gu.airuro&amp;la destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola.
Tupac -Yupanqui ordena la muerte para la esclava.
:nfiel.
Y ella escucha alegro la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque eabe que no
es la tierra la patria del amor eterno.
Y desde entonces ¡oh viajero! si quieres conocer el sitio donde fué inmolada la cautiva, sitio al que los babitan~ea de Huancayo dan el nombre de PaUa- hu.arcuna
fíjate en la cadena de cerros, y entre lzcuchaca y Huay:
ninpuquio verás una roca que tiene las formas de una
india con un collar en el cuello y el turbante de plumas
sobre la cabeza. La roca parece artísticamente cincelada
y loe naturales del país, en su sencilla superstición 1~
juzgan el genio maléfico de su comarca, creyendo 'qu&amp;
nadie puede atreverse á pasar de noche por Palla-huti.,·cuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.
RcrARDO PAL.1u.

En Francia, las cosas pcquefias lie tratan con solemnidad; las grandes, con liger~a.
F n&gt;ERI(X) II;

�DOMINGó 4 de JULIO de 1197

EL MUNDO

12

DOMINGO 4 DE IULIO DE 1197

POETAS AMERICANOS
FRANCISCO A. DE ICAZA
Existe un linaje de poeta3, y ta) vez de lo~ mejores, de
quienes puede afirmarse q~e no. tienen. n_ac1onahdad de•
terminada, ni pi,r su eep1r1tu m por el 1d1owa en que es•
criben. Ejemplos de ello EOn Campoam~r y Becquer, _entre loa nacidos en Eepafia, y entr~ loe nacidos en _América,
Heredia el mozo, autor de Los 1 ni.[~os, y Francisco A. de
Icaza, el delicadísimo ~oeta de J~'fwu,·,u. Tan sólo una
razón estúpida, la de1 tiempo y del_ lugar, hay para creer
que el maestro Campoamor ha nacido en España y no en
Alemania como Goethe; ó en Inglaterra, como Byron; ó
en Rusia, 'como Pucbkine; pienso que nuestro gran poeta ha .sfguido .~ie11do e8)Jaiiol, por grandeza d~ al~a, por•
que ha creído con mucha razón, que la nacionalidad espafiola ea la más honroea y la más adecuada para un gran
pot-ta Yo no Eé si alguie11 lo habrá afirmado, pero ob~ervo ·ahora que si, como se h~ dicho, todos loe espaflolta
tenemos algo de poetas, también todos l&lt;!s grandes P&lt;!e·
tas tienen algo de españoles. En la _creación más goet!11n·
110 de Goethe en Mtfütófelee, á qmen ee ha caractenza•
do como el /.,r¡uema del gemo analítico tudesco, ¿será
dificil hal1ar rasgos de los q1,1e á cada paeo _encuentra
quien eepa leerlos en las obras de los más 1em1bl~s heresiarcas y relapeos españole~? De lord Byron no hay que
hablar: es un inglés lleno de andaluzadas. Y: en cua11to
á Yictor Hugo, que tan mal nos conocía al por meno~,
pero que tar. clara y alta idea t~nía de nuestros se~t1rnientos y nuestro carácter, ¿qmén podrá no ver la rnfiutncia espafiola, una infll!-encia inconsciente é intuitiva, en muchas de sus creac1~m~s?
.
Becquer sevillano de nac1m1ento, acertó en Cien ocasiones á d;r plaeticidad }'. reliev~ en nuestra lengua á los
sentimientos y áun á las 1mpreswnes que ~e sus antepaeados alemants heredara, y otro poeta parecido áBecquer,
pero mayor que él en mi opinió~ humilde, ;'lug_usto Ferrán eupo encontrar con ruarav1lloea persp1cac1a Y. tra•
duci~ en la más sencilla é inspirada forma, el lazo rndefini ble que une cie,tos modos de la fantasía de ~uestro
put:blo, con la de otros muy apartados: eea relación, cu•
yo descubrimiento tanto da que ptnear cuando la ob_ser•
va uno viva y palpitante, como á m1 me ha ocurndo,
oyendo con ,·erdade10 asombro, cantar la leyenda de
Lo1eley, punto por :punto, en cierto pueble~illo de las
cercamas de Toledo, y colocar á su pr?tagometa en un
ceJrillo que nombran de la Encarduda, Junto al arroyo de
Guajaraz.
:En fin á Ileredia el vivo tiénenle por suyo los académicos y la gente culta de Francia, pno no el pueblo francés, que nunca llegará á comprenderle como .comp!e1:1de
y Htima á Coppée. Le creen los ~uy presumidos, 1m1tador ó discípulo de Leconte de Lisie, y no repar!"n que
Hnedia ...... €8 muNtro por el pemar y por el decir, áun
cuando emplet 1~ lengua franceea niáe atildada, en su~
admirables eondoe. 1-i tiene tampoco Heredia de ame•
ricano otra coea que el nacimiento. Por ningun ettilo se
parece á los poetas de Cuba, ni siquiera al otro Heredia.
:Es un poela eepañol de raza y clásico de empaque.

***

Francisco A. de Icasa nació en México...... y nada más.
Dd loe poetas mexicanos q11e conozco, no se parece á ninguno. ¿Es mejor qué ellos? ¡Es peor? Es sencillamente,
disli1.to.
Francisco A. de !caza es un poeta escencialmente latirw, por su educación artística, por sus viajes, por sus afic1onee y gustoe, y por su ,emperamento. No hay en sus
poesías (al menos en las publicadas), el más leve razgo
que denuncie el c,rigen aruericano del autor. Lafantasia
poderosa, pero pronta á descarriarse; el tono oratorio!
pero, en geberal, no muy vibrante ni muy enérgico; e
vrurito de diluir las ideas y loe sentimientos en verdade1 os oceanoe de palabrae sonora&amp;: el empleo de loe lugares
comunes del pseudo-clasicismo barroco, grato á los poe•
tas franceses y españoles de principio de siglo; loe súbi•
tos arranques de odio contra 1a patria española, y los di·
tirambos rimbombantes en loor de eeteó de aquel liberta•
&lt;lor, son caracteres de la poesla americana, en la primer
mitad de este siglo, y es inútil buscarlos en !caza, poeta
modemo, con el más refinado modernismo.
,La inoportuna imitación de los poetas ingleeee, íran•
ceses y alemanes, y el infeliz intento de adaptarlos á las
formas clásicas aprendidas en la escuela de los Caro, de
Bello, de Olmedo, etc.¡ ti dilettantiemo artificial que ha
inspirado á muchos jóvenes poetas americanos ciertas
malsanas y confusas admiraciones, haciéndoles preferir,
verbigracia: Baudelaire á Musset, Keate á Byron, y el
moderno Stecchetti á Leopardi, y enamorarse de lo peor•
cito de Yictor Hugo, y de lo menos meritorio de nuestro
gran Núfiez de Arce, eon los caractéree de la modernísima poesía hispano-americana, no comunes ciertamente
al poeta de quien hablo.
¿Quiére esto decir que !caza Eea un poeta español de
pura caeta? No. !caza escribe en castellano, y en muy
buen castellano, como quien se educó en lecturas clásicas,
y sigue educándoNe en ellas, méritos que muy pocos tienen.
No cree !caza, y hace muy bien, que la lectura y la
constante práctica de loa clásicos españoles, sea solamente labor de la primera juventud. P&lt;Jr haberse apartado
muy pronto de ellos, y por haberse encaprichado con es•
tasó aquellas novedades de fuera, nuestros poetas incipientes han perdido el camino derecho, y han erterilizado facultades poderosísimas. í porque se vea que no hablo de memoria, me referiré á un poeta amigo mio, á
1::Salvador Rueda, en quien el excEeo de facilidau y la deeaforada potencia iwaginativa, han ceslucido no poco
las grandes cualidades que la naturaleza le concedió.
Las malad C&lt;Jrnpaii!a.,, los amigos oficiosos, y tal cual
c1ítico lleno de envidia y de dirversa inteLción, creyen•
do favorecerle (supoogámoslo piadosamente), han perjudicado á Rueda, aplaudiéndole sin mesura y procurando su engreimiento, en vez de alentarle á pros~guir con
lentitud el C:\minc que llevaba, Ei! do la P,:t:bia ,wtHratista
{en el sentido clásico de eeta palabra,) el de la inspira-

ción agreste y campesir;a: le han. obligado á ~eterse en
berengenales filosóficos, sociológicos y estéticos,.}' han
querido trocar la alondra de loe campos en gorr1on de
loe aleros Jo cual no conduce á un buen fin. Así, en muchas de s~s composicionee, Rueda parece uno de e~os
guitarristas maestros, que tambié~ .t&lt;!can un poco el p1a·
no, y que, engañados ó _mal dmg1_dos, mtentan producir, con tecl~o vu lgarfe1mo y cure1, el eEcalof~io que
remueve el corazón, al raFguear p10fundo y nervioso de
la guitarra. Ko hubiera abandonado !~suya Rueda, como
no la abandonó AuguEto Ferrán, y qmén eabe lo que hubiera sido.

*
Icaza es uno de esre poetis*delicadoe, íntimamente

lf.
ricoe, para quienE&gt;s el aspecto d_e las. cosas ,-~le poco, Y la
substancia de ellae, mucho. 1'eces11a un Jor,do plási,co
de tan rico valor como la Albawhra, para po11er en fuego lae facultades pintoreecas, tan lozanas y abu?4antee
en los poetas amnicanos; y aún así, )a e.ituw,:idad, el
mundo. loe con,idera él, como bueu líneo, rtfle¡os dE: su
propio tetado de áni□o. En La /ryeuda dd ¡,,,,,o, admir~ble composición, donde se lt&gt;en tstrofas como las 81·
guientes:
"Yen. que la tarde muere, el sol declina,
de 1nírpura t,;:e híle la AlJmjn-i:rn,

encifnde!--e la estrella ve~pertma,
Yuelve al alero ya 1n goloJl&lt;lrina
y calla en el barnnco Ja cigarra.

El vientodnerme en la arboleda orn:cura,
pabellón de los plácido, sendero,,
y entre las rama, de gigante altura,
ias fra~es que te dic:e mi tern.ura,
las trinan en sus 111dos los g1lgu¿ros......... .

11

en eEta composición, digo, las bellezas deECriptivas que
como se ve solo sirven tl1, n,areo y de envoltura á la pa•
sión del po~ta, quien después de 1ecorrer coa s~ amada,
el espléndido palacio de los Alhamares, y de P)ntar sus
maravillas en hermosos versos, concluye por decir, echando á rodar todo su entusiasmo de artista:
"Bé"8lllc con tus labios carmesles,
mientras tus ojos como el cielo azules,
me miran entornados...... ¿Si? Sonrics.... ..
¿Qu~ me importan umores de zegrles,
ae m uza.~, de gomeles y gazules?11

La salida no puede eer más propia de un enamorado.
Capaces fueran de ha her dicho eso aquellos poderosos ca•
lifas que edificaban y destruían ciudades ó talaban montañ~e y Jlanurae, ó poblaban de almendros la sierra ve·
cina, por satiefaler los caprichos de las deedefiosas hu•
ríes.
En poesía lfric0, lo que importa es el sentimiento, n_o
las materiales condicio11ee que le rodean. Como el sent1•
miento eea verdadero y hondo, fuerza tendrá para crear
poesía por sí y en torno suyo. ¿Quién sino el que va inspirado por una pasión juvtnil recien nacida en el pecho,
acertará á expreeane con tanta graciosa frescura como
Icaza, en aquellos versos que en la memoria conservamos
todos los aficionados á la poeela sincera?
"Este es el muro, y en la ventana,
que tiene un marco de enredadera,
aejé mis ve1-sos u11a mailane,

una mañana de primavera."

Quien sepa de alg•.ín poeta que en castellano como este
ponga versos tan claros, tan Eencillos, tan líricos; en su·
ma, como las de esas .l&lt;.súmc!as, que lo diga, que lo mueatre. ¿Por qué, pues, no eon populares un~e versos tan
lindos, y que 110 ee parecen áloe de otros poetas contem•
poráneos, cotno no sE&gt;a, muy rtru0tamen1e, por cierto, á
fos de don Yentura Rulz Aguileia, admirable poeta in•
justamente olvidadv?
Yo no eé si !caza será popular en América, aun cuando
soEpecho que allí prtfien::n a otros poetas, á los de las estrofas rimbombantes, á los 1müado1es d~ Víctor Hugo, á
los lleines del tres al cuarto. Lo cierto ea que en .!!:apaña
ao!amente el público decidiaam~n~e aficionado, el que
lee toda c Jase de verel s, buenos y malos, conoce á !caza,
cuando, con toda justicia, d~bitra conocerle el publico
grande, el que lte lvs versos buenos nada was, y eso cuan•
do alguien se los recomienda, porque aquí no se mueve la
hoja en el arbol sin una r~corut::ndación de la autori•
dad ......... fl.ores~al.
Pero, es natural: !caza, con tener muchos y muy bue•
nos amigos en .l!.spall.a, siempre es un e.i-tra,,jero, uo da
bombos en loe periódicos, ni influye con loe amos ó editores de revistas y de librucoe; y biendo asi; ¿cómo van
á alabarle cienos crítico8 militantes, atentos svlo á gtJnar
amigos con miras adwmistrativ11b?
Por eso, ¿os que no usamos á diario el consabido escalpelo, es decir, loe que renunciamcs, por incapacidad y
por otras causas, al oficio de literatos puros y sin mezcla,
estamos obligados á denunciar estos filones del talento,
ocultos por modestia euya y por indiferencia ajena. Poe•
tas como Icaza no andan por abf de sobra, para que la
crítica no les baga caso. Finallllente, y no po1que se me
acabe la materia, sino por no ser mas lato, paracaracteri·
zar á !caza, pudiera deciree lo ya indicado: que es un
poeta latino, en quien la influencia de loe clásicos anti·
guos y de loe nuestros, y muy particularmente la de al•
gunos modernos poetas italiauos, han formado una per·
eonalidad marcada é independiente, distinta de las que
más significan y representan hoy entre nosotros. Su vi•
no es una mezcla d~l Cécuba clá&amp;ico, del oloroso Chian•
ti y del Jerez de la más rica solera, y con tan sabrosos
componentee, no hay mezcla desagradable, aunque lo
contrario aseguren !011 que no entienden de bebidas.

F.

NAVARRO y LEDES~fA.

Cuanta es mayor por tí mi idolatría,
tanto más admirarte necesito,
pues halla al contemplarte el alma mía
cuando escucha tu acento, la al0gría;
cuando mira á tus oj:)e, lo infinito.
CA~!POAMOR.

•S

EL MUNDO

T.ALLEYRAND

ENGANO SUBLIME

( Articulo inédito de Víctor Hugo.)
En la calle de S,ünt Florentín hay un palacio Y un albañal.
·
t · t
El palacio, de una arquitectura nob 1e, rica Y r1e e, 88
llamó por mucho tiempo Palacio del lnf111tfado; hoy* se
lee arriba de una puerta principal, Palacio l'ulleyr0;nd. .
Durante loe cuarenta affos que vivió eu esa call., el ú\t1mo
huésped del palacio, quizá no dejó caer nunca su mirada
eobre el albañal.
.
Ese huésped fué un personaje extraño, temido Y muy
considerado; se llamaba Mauricio de Pér~gord; era J?Oble
como Maquiabelo, sacerdote como Gond1, d~senfrailado
como Fouquet, agu:io como Yoltaae y COJO como el
diablo.
. b
él ¡
Podría decirse que en él todo COJPa ~ como : a no•
bleza transformada en criada de la Repubhca; l_a clerec 1a
que arrastró en el campo de Marte, y lu_ego arro¡ó al arroyo; el matrimonio que romp~ó con ve1me eecándalos Y
con una separación voluntana, y el talento que deshonraba con la bajeza.
Esto no obstante, en ese hombre habfa_grandeza En
él se confundían los esplendores de dos ~emos: e~a prí~cipe de Vaux-, reino de Francia, y príncipe del imperio
francés.
¡ ·
Durante treinta aiios, desde el fondo de su pa ac10 Y
deede el fondo de su pensamiento, manejó t,.d_a Eu_ropa. Se dejó tutear por la Revolu~ión y le eonnó, bien
que irónicamente, pero la reyoluc1ón no_ lo notó. Cono•
ció, observó, penetró, removió, profundizó, burl? fecundó á todos loe hombres de su época, á todas las .1deaa de
su siglo· y hubo en su vMa minutos en que temendo_en
su man¿ loe cuatro ó cincO'hilos forcnidaolee que hac1an
mover al unive,so civilizado, era títere suyo Napoleón I,
emperador de los franceses, rey de Italia, protector. de
la éonfederación del Rbin, mediador de la confederación
suiza. Con qué hombres jugaba él(
..
Después de la revolución de Julio cayó 1~ v1eJa r~~a
de que fué gran chambelán, y él quejó de pie y Je d1¡0
ai pueblo de 1830 que estaba deeuudo y sentado en un
montón de escombros:
-Hazme tu embajador.
Ricibió la confesión de Mirabeau y la primera conñ•
dencia de '!'hiera.
Hablando de sí mismo decía que era un gran poeta Y
que había hecho una trilogía en tres dinastías: ac:o l?
Imperio de Bonaparte; acto 2? Casa de Borb6n; acto 3. Casa de Otleans.

.

Todo esto lo hizo en su palacio, y á ese palacio, lo mismo que una araña á su tela, atrajo, para apoderarse de
ellos, á loe pensadores, á loe grande~ hombree, á los con·
quistadores, á los reyes, áloe. príncipes, á los emperado·
res, á Bonaparte, á Siéyes, á Mme. dE: Stael, á Cbat!3BU·
briand, á Benjamín Constant, á AleJandro d~ Rusia, _á
Guillermo de P,usia, á Francisco de Austria, á Luis
XVIII, á Luis Felipe, á to:l!"a l~s mos•as d~ra~as y ra•
diantes que zumban en la historia ~e estos ul~1mos cua•
renta años. Todo ese enjambre brillante, fascmado_ por
la mirada profunda de aquel ho':Ilbre, pasó Pº! debaJo de
la puerta sombría que lleva escrito en ~u arq1utrabe: Pu•
lacio 'lcilleyrand.
.
Pues bien, antier 17 de Mayo de 1838, murió ese hom•
bre. Vinieron los médicos y emba!earr.aron el cadáver.
Para ello, á la maoera de los egipcios, extrajeron d~l
vientre las entrafiae, y dt-1 cráneo, el cerebro. Conc~u,ai.
la operación. dtepués de haber tornado en momia al
prícipe de TallE&gt;yrand, y despuás de haber encerr~do la
momia en un ataúl forrado de seda blanca, sé retiraron
dejando en una mesa loe sesos, aq·1ellos sesos que habían pensado tantas corna, inspirado á tantos _hombres,
construido tantos edificios, guiado dos revoluc10nes, engañado á veinte reyes, y comenido al mundo.
Idos los méiicos, emró un criado y vió lo que habían
dejado.
-¡Toma! Ya ee olvidaron de esto.
¿Qué hacer con ello? Recordó que en la calle había un
albañal, fué allá, y en el alball.al arrojó el cerebro.
Finis rerum.

NUMERO J:6.

, ... i n '

noche á la sefiota Duvernoy, puesto
que ha tenido á bien autorizaros para
ello. No me disgusta tener una mujer por adversario. Buscaré la parte
vulnerable de la coraza de .esta Mi•
nerva.
-Oh! dijo el notario con convic•
ción, buscareis en vano, no la encon•
traréie.
El eefior Martin dejó ver una sonrisa un poco fatua. Había conservado
el hábito de las conquistas femeninas,
y para ese parisiense, t-0dae las pontarlieresas eran provincianas de espíritu,
estrecho á· quienes no sería dificil des•
lumbrar.

la cuadrilla americana, iba de los unos á loe otros, engo•
losinando graciosamente á algunos bailad,lree recalcitrantes y pareciendo no acordarse de que un hombre lla•
mado Leódice Martín ee hallaba ea el salón.
A la cuadrilla americana sucedió un vals. El banquero
vió pasar ante sí á la eefiora Duvernoy, ligera y radiosa,
del brazo de un joven oficial de artillería.
El subprefecto fué á reunirsele.
- Y bien, dijo el funcionario, debemos, vos y yo, un
obsequio á la sellara Duvernoy: ha estado perfecta, se ha
desistido con una sutil gracia, la gracia que lleva á todas
las cosas. Hubiera eetado correcta al testimoniar un po•
co de mal humor. Yo que la creía ambiciosa! En fin;
acaso se trate de una abnegación, de una modestfa. Y sin
embargo, qué mujer de diputado, qué mujer de admi•
nistrador haría!
Y deslizó una mirada melancólica hacia la seca y desgarbada señora Metroz, lanzando un elocuente suspiro;
después continuó:
-Tan graciosa, tan amable para todos. Tenéis· vosotros tan lindas mujeres entre vuestras parisienses? Mi•
radia, queri:!o señor.
Miradla! el querido &lt;1efíor desde hacía una hora casi no
se dedicaba á otra cosa.
De mi:mto en minuto crecía su despecho. Si hubiese
encontrado á Beltrana pobre como en otro tiempo, abandonada ó gimiendo, casi ni hubiera pensado en amarla;
pero encontrarla tan comple~amente indiferente, admi•
rada de todos, aforada quiza, hacía nacer en su corazón
·un sentimiento de vanidad herida y de pena egoísta.

En su salón, la eell..ora Duvernoy, rodeada de sus fielee, iba y venía, son
riendo á todos, tan tranquila, tan se•
ñora de sí misma, que loe más clarividentes, los más deeconfiadoe, se enga•
ñaron. La reunión era numerosa, habíase convocado á todo11 con estas su•
geetivas palabras: «Para conocer á
nueeho candidato á la diputación.,, Y
al calce esta promesa más seductora
aún: «Se baílará...
Beltrana sabía bien que el barbullo de la danza es fa.
-¡Cómo! presentarse, exclamó el seño1 Ribaudet. .Y
vorable á las intrigas secretas, que nada permite más ais·poniéndose serio de pronto:
larse entre la multitud, que nada despista mejor las pera·
-Entonces ya comprendo.
XLIV
picaciae y las malevolencias. Sabía también que estas toi-¿Qué es lo que comprendéis, mi querido notario?
No constitnye por cierto una canongía la posición de
-Ya comprendo por q11éel pobre capitán Kirkampam lettes de eoiréee íntimas, que permiten los tules, loe en•
candidato á la diputación. El seflor Martín hizo la expe•
ha recibido sobre l(mano el contenido de la tetera. Yo cajee, las indiscreciones del coreé, eran propicias á su be·
riencia. Desde en la matlana, veía acudir á su hotel al
me preguntaba:
lleza. Había q1,erido eer bella, y podía estar satisfecha
subprefecto ó al maes¡ro Ribaudet, habiéndose constituí•
-¿Por qué se ha conmovido ella tanto? Acababa yo cuando, al pasar ante los grandes e11pejos, .arrojaba una
do este último en agente electoral.
-de hablar de vos y de dar parte de vuestra candidatua; rápida mirada. Jamás mereció mejor ese nombre de «Si· El candidato se con vertía en su casa, en su presa, en
comprendo también por qué me miró ella con un aire ca• rena" que los oficiale3 de Brest le discernían; jamás sus
su esclavo. Cuando sonaban las cinco, trataba de suspai de hacerme esconder bajo la tierra cuando le pedí grandes ojos tu vieron una profundidad más turbadora ni
traerse á esta tiranía y corría á casa de Beltrana, multipermiso para pregentaros en el salón. 10hl es absoluta• un brillo más inquietante.
plicando sus visitas más de lo que el buen parecer le perHacia las diez, el señor Martín, escoltado por el nota•
mente preciso obtener que se desista, ma3 ¿cómo lograr·
mitía, con una esperanza siempre renaciente y siempre
Jo? A. cualquiera otra yo le diría: sois rica, haced un pe• rio, hizo su entrada. Avanzaba á través del salón con esfruetada de encontrarla sola.
quell.o sacrificio de dinero, ó . bien haría sonar la vieja ea seguridad que dan la fortuna y el éxito; el busto bien
Ella no lo recibía ya con la gracia sonriente del pri·
guitarra del interés de partido, pero con ella, con ella erguido, la cabeza hacia atrás en fanfarrona actitud de
mer día, sino con ironía y aun con desabrimiento. Se
buen mozo, que, á despecho de eue cuarenta y dos allos
que se burla de los partidos!. ....... .
hubiera dicho que esas visitas frecuentes la importunaY después de todo ¿por qué es empeña en que sea di· conservaba siempre. De pronto el eellor Ribaudet se deban; la sellara Fourneron le hacía reproches. La vieja
putado ese pobre de Duvernoy?
tuvo. Beltrana, ÍJ?,finitamente g,aciosa, y dulcemente sondama apenas si abandonaba el salón á la hora en que ve•
-¡ Ah! exclamó el sefior Martín, se diría que todos vos- riente, venía á ellos.
nía el candidato, prosigui~ndo sus negociaci.onee matri•
- Permitidme, eeñora, presentaros al sell..or banquero
otros temeie á esa mujer! ¿tan terrible es acaso?
moniales
si¡i desalentarse ni vacilar. Frecuentemente
-Terrible, no; es encantadora; toda azúcar y miel, ni Martiti. .
también el señor Martín encontraba á las sell.oritas de
Ella tendió la mano al recien venido, y dijo con una
una gota de vinagre, sólo que tiene á todo Pontarlier en
Lézinee y escuchaba la enumeración de las necesidades
su manecita. En primer lugar, da muchas recepciones, voz cuyo timbre metálico no hacía temblar emoción al•
de su obra y se veía forzado á vaciar su portamonedae
muchas comidas......... (se lamió loe labios), eefioras co• guna.
ent1e las manos de la tesorera para la famosa tombola.
midas y no os digo más; en segundo lugar, pequefiae ter·
Me felicito, eell..or, de ......... conoceros y de desearos la
Otras veces aun, caía en un estudio histórico que el
tulias cada semana y un gran baile en cada estación: noe bienvenida á nuestra comarca. Esa palabra «conoceroe,"
presidente del tribunal, vuelto á la gracia, iba á someter
faétidiaríamos tanto sin ella! Además, los. Duvernoy son fué imperceptiblemente acentuado, en tanto que loa
á la señora Duvernoy y cuya lectura quieras ó no quiedel país, aliados á las mejores familias, por su primera grandes ojos leonados se detenían penetrantes y autoritaras, debía sufrir Leódice.
mujer: una de Aubián, el sefior Duvernoy es el primo her. torioe en los ojos turbados del banquero. Esa mirada coEntretanto, laatournés electorales continuaban. Duranmano de las de Lézines y de loe de Sommeree.
mentaba las palabras, esa mirada decia:
• te todo el día érale preciso recorrer las aldeas de su cir·
-Perdón, dijo el banquero, que se extremeció; acabaie
-Feliz de conocer á un hombre á quien ya conozco
cun·ecripción, distribuyendo apretones de manos, repi•
&lt;le pronunciar dos nombres que no me son desconocidos• pero que no debe reconocerme.
tiendo las formulas triviales, los juramentos, la, prome•
Tenéis acaso de Aubián en la comarca?
Cohibido, Leódice Martín se inclinó, balbucaendo pa• aae. Vol vía muerto de fatiga, y al llegar á su hotel le ad•
-No, ya no loa hay, el último de ese nombrefué á mo• labras ininteligibles y preguntándose si no lo eagall.aoa
vertían que era eliperado por la noche, sea en casa del
rir c•n una expedición al polo Norte. ¿Pero qué tiene us- una extraña semejanza.
subprefecto, sea en ca!!B del notario ó en cualquier otro
ted, señor banquero? parece que no está usted bien.
Este encuentro imprevisto le causó una especie de míe• salón.
-No es nada, dijo el sefior Martín, hace un poco de do y como el presentimiento de uea derrota. Apenas si
La ciudad entera se lanzaba á la liza. Es preciso haber
calor en vuestra casa.
oyó las palabras de trivial política que con una voz pre- conocido el tedio de provincia para saber cuán fácilmen•
El notario se apresuró á abrir las ventanas.
cisa y clara le dirijia la señora Duvemoy.
te el menor acontecimiento se convierte en una ocasión
-Habéis p,ronunciado también el nombre de Somme.
El señor Duvernoy y algunas otras personas, aproxi• de fiesta.. En estas fi~stae Leódice era el rey; deslumbrares, replicó Leódice; yo conocí un Sommeres, Jacobo de máronee y comenzaron las presentaciones. El señor Marbaá loe hombres con la relación ~e prodigiosas operacioSommeree.
tín recobraba poco á poco su seguridad, pero su preocu• nes d-, bolea en que se entrechocaban los mi!.onee; en-Precisamente, es el primo de los Aubián; no está pación seguía siendo visible. El ritornelo de un vals se
cantaba á las mujeres con las confiienoiae de caballeresen Pontarlier en este momento, está en los Pirineos, Ba- dejo oir: á favor de la ligera barbulla que se producía en•
cas aventuras. Su facundia le atraía buen número de
réges, Bagneree;...... no sé con exactitud, retenido á lo toncee, pudo retirarse aparte. A hurtadillas miraba á Belpartidarios; á estos elementos de éxito, unía otros. La se•
que se dice, por un acceso de gota. Veamos, qué decidi- trana, y la perfecta naturalidad de la joven acababa de
ñora Fourneron soll.aba en casarlo, y tomando á lo serio
mos?
confundirlo.
algunas trivialidades que él le había espetado, repetía á
-Pues bien, mi querido I\Otario, me presentaréis esta
Toda_ab3orta en ese momento por la organización de quien quería oírla, que él despreciaba la dote, no pidien•
0

PENTELICA.

Del bloque menos puro y menos blanco
porque es humilde rui cincel, arranco
estos mármoles rotos que reuno
pa,a tí nada más.
Sé que ninguno
del arte patrio en las supremas lidias.
la gloria alcanzará.
Sacros laureles
tan sólo cilla, auque provoque envidias,
quién da vida á 1a piedra como Pbidias
ó la sabe esculpir cual Praxitelesl
Obscuros reprobados de la gloria
á obtener de tu afecto la victoria
aspiran nada más.
Y si son ellos
dignos de perdurar en tu memoria,
por que á tus ojos se presentan bellos;
tmtre esos mármoles, aquellos
más gratos á tu amor, por ser más pulcros,
de constancia y pasión darán ejemplo,
pues columnas serán de nuestro t;emplo
y marcarán también nuestros sepulcros!
ANDRÉS A. MATA.
[*l 19 de Mayo de 1S:l8.

�EL MUNDO

•
do más que un corazón sencillo y bueno. Todas las mu•
chachas, jóvenes 6 maduras; todas las viudas, serias ó
coquetas, eofiaron en ese marido que les caía de lae nubes y le tesfüicaron su buena voluntad, convirtiéndose
en eus más activos agentes eleetorales.
Era demasiado hábil para desalentar á tan poderosas
aliadas. Bien pronto las reuniones de en la noche no
bastaron á sus ardientes auxiliares; orgonizáronse almuerzos sobre la hierba y lunchs. En medio de estas
tournée electorales, Leódice veía aparecer un escuadrón
volante, dirigido por eus más fervientee admiradoras,
la sefiora y la sefiorita Ribaudet. Levantábanse las mesas, el champagne burbujeaba en los vasos y se bebía por
el próximo éxito.
Un domingo, la a!egre banda cayó en medio de una
fiesta de aldea, habiendo escogido Leódice ese día para
una de sus más importantes conferen•iae. Cuando acababa de tronar con la indignación virtuosa de un puritano contra los desórdenes de las cortes y había sido calurosamente aplaudido, se encontró envuelto en la excitación bulliciosa que dá el éxito.
-Al diablo la política, dijo; ahora divirtámonos.
Aproximóse á Beltrana, sus ojos decían: «Amémonos»
La mirada que encontró nada tenía de desalentadora,
pero con su voz agresiva, ella respondió:
En tratándose de diversiones podeis escoger entre los
caballos de madera y el tiro al blanco; en nuestras mon•
tafias no tenemos mas que placeres inocentes.
- Vaya por el tiro al blanco, dijo él alegremente.
Los campesinos rodearon el tiro, apartábanee cuando
se aproximaban lae mujeres, dei!puée volvían á agrupar·
ee, riendo bajo capa, divirtiéndose de antemano de eu
mala puntería. Sus esperanzas no se frustraron; las manecitag temerosas, temblaban al apuntar, y las balas se
iban á la aventura en todas direcciones.
-Ahora me toca á mí, dijo Leódice.
E indolentemente, con mano segura, hizo tiro de un
golpe.
Loe campesinos habían cesado de reir, y se leía en sus
rostros atesados la respetuosa admiración que toda supe·
rioridad en los ejercicios del cuerpo les inspira. El can·
didato comprendió que acababa de pronunciar la más
elocuente de todas sus conferencias, y para aumentar el
efecto:
-La destreza en las armas, dijo elevando la voz, tiene esto de precioso: que permite la clemencia. Así, en
mi 1ItiIIia cuestión de honor, después de haber escapado
al fuego de mí adversario, rehusé disparar. El insistió
pretendiendo que mi pistola debía estar descargada.
-«Eso es falso, dije yo, pero á cada uno su gusto. Pre·
fiero arrojar mi bala en el corazón de una manzana que
en el de un caballero.»
La risotada de los campesinos acogió esta broma. Leódice continuó:
-Apunté á una manzana que se balanceaba en un arbol vecino.
-¿Y la cortaetéie?
-¡Pardiez! ........ .
Miró en su derredor y percibiendo un manzano no lejos de ahí, apuntó lentamente; vióse caer la fruta y esta·
116 un grito de admiración; las mujeres aplaudieron y
loe campesinos se lanzaron para recojer la manzana y
examinarla.
Esa hazaña puso el colmo á la popularidad de Leódice
Martín; no se hablaba en la población más que de su
prodigiosa destreza; la historia del duelo y de la manza.
na dió la vuelta á loe cafés y á los salones.
Es Guillermo Tell, exclamó la tía Fourneron, es el héroe de la Independencia!
En medio de este entusiasmo dos mujeres protestaban:
la una por su silenciosa reserva, la otra por una evidente
hostilidad: eran la sefiora y la señorita Duvernoy. El
pintor había exigido que Lila siguiese á su madrastra á
la mayor parte de las fiestas.
-Una señorita de diez y ocho años, decía, no puede
quedar8" sola en la casa.
Ella obedecía con su helada indüerencia, respondiendo apenas á las instancias del candidato. Esta conducta
era forzosamente notada y discutida.
-Qué extrafia es la eefiorita Duvernoyl El sefior Martín sería, sin embargo, un excelente partido para ella;
un poco de diferencia en las edades, pero tan rico! Es demasiado bueno para :fijarse en esa tontuela.
La actitud de Beltrana excitaba más sorpresa aún; ella,

DOMINGO 4 de JULIO de 1897

Cuando el eefior Duvernoy transmitió á su mujer la
tan buena, tan graciosa, que no se permitfa jamás una
demanda del diputado, ella se puso roja de cólera, y dijo
burla, ella cuya benevolencia era ya proverbial, se moe•
traba irónica, provocativa, acerba, con respecto al futu • violentamente:
-No iré. ¿Por qué forzarme á asistir al triunfo de ese,
ro diputado, no intentando dieimula1 la poca simpatía
hombre?
que resentía por él; respondía á eue homenajee, J:!.O como
Mas ante la mirada sorprendida de su marido, añadió:
eu hijastra con altivo silencio, sino con epigramas hirien-Yo eoy bretona, amigo mío, no hay que olvidarlo.
tes algunas veces, mordentes siempre.
Cuando ella le daba la mano de malísimo talante, na- Todas eetae ovaciones republicanas hieren mi religión
monárquica, he aquí por qué habría deseado no asociar·
die podía sentir el calor del apret6n.
En medio de la comedia electoral, Leódice represen- me á ellas.
Después, con voz caneada, añadió:
taba una trajedia de amor y la representaba con con-Después de todo, ¡qué importa! Si deeeaie que preei•
vicción.
Ese papel, invisible para la galería, no había escapado da esta fiesta, lo haré.
-Sí, dijo él, os estaré reconocido, me comprometí por
á la perspicacia de Lila que poseía el dón de penetración
de loe silenciosos. Ella había sorprendido en las burlas vos.
Tuvo ella la mirada del nadador al que la corriente
de su madrastra una turbaci611 profunda, y en la guerra
arrastra
y que siente la inutilidad de sus esfuerzos, y
que hacía al candidato, una inteligencia secreta y extracedió.
ña. Había visto loe ojos de Beltrana fijarse en él á hurXLVI
tadillas, con rara expresión, y oído temblar aquella voz
La mafiana del día fijado para el garden-party, el señor
metalica cuyas dulces notas jamás conociera.
Aquello que Leódice se preguntaba con incertidumbre, Duvernoy ee preparaba alegremente á dirigirse á esa fiee·
Lila lo sabía. Hacia tiempo, desde el primer día quillé, ta cuando surgió un contratiempo bajo la forma de una
el velo espeso con que se cubría su madrasta, habíase carta y pasó á la cámara de su mujer:
- Un servicio importante que ee me ha pedido por uno
entreabierto para mostrar á loe ojos de la niña la arma•
dura de acero: la armadura se había hendido á su vez de mis amigoe, me obliga á partir al instante mismo. Expara dejar ver el corazón, un corazón debil y palpitante. presad mi sentimiento á nuestro querido diputado. EstaBeltrana había caído en eu trampa. Sentía renacer en ré ausente dos diae según creo.
Una hora más tarde subía al tren y Beltrana se dirigía
ella aquella misma turbación, aquella misma fiebre de
otro tiempo. Ese vividor envejecido y fatigado hacia vi• sola á casa de Leódice.
Aun se habla en la actualidad en Pontarlier de ese gar·
brar hasta el fondo de su corazón las cuerdas largo tiemden-party, cuyos atractivos sobrepasaron á lo que se ha·
po adormecidas.
Ella continuó la lucha mostrándose más y mas agresi- bía esperado: juegos de todas clases, autómatas, y por fiu
un salón de baile donde reinaban las notas de una briva á medida que estaba más y más quebra11tada.
llante orquesta. Cuando llegó la noche, los árboles del
XLV
parque se iluminaron. Por fin, para coronar la fiesta de·
En una de sus tertulias, Beltrana preguntó al candi- bía quemarse un fuego de artificio.
Una mujer empero, no compartía el goce genei;al, rudato á boca de jarro:
gía en ella una sorda irritación. ¿Por qué había ido ella
-Sois músico, sefior?
Qué si era músico! Gran Dios! Y «Leonora, mi gran· ahí? ¿Por qué se quedaba? Verdaderamente no habría
de amor?» Y «Para tanto amor no eeaie ingrata?" Reco- sabido decirlo. Hacer loe honores de esa fiesta, ¡qué ironía! Aplaudir ese triunfo, el triunfo del hombre que
gió el guante.
-Muy mal músico, sefiora; sin embargo, en otro tiem- después de haber roto su juventud, venía aún á derribar
po cantaba un poco, y si fa sefiora Ribaudet quiere tener la ambición de su edad madura ......... ¡qué humillaciónt
Leódice se aproximó. ¡Oh! esta vez ella ne le rehusó e}
la bondad de acompañarme.........
La eefiora Ribaudet, muy halagada, se puso al piano, tete-a-téte ni la conversación que desde hacía largo tiem·
y Leódice, con una voz ardiente, vibrante, cuyo timbre po intentaba. Fué ella quien le arrastró bajo la bóveda
apasionado suplicaba, comenzó la romanza de loe Porche•
de los árboles seculares. Entonces, en uno de esos cortos
y vehementes arranques en que el corazón dice eu última
rom.
palabra,
ella evoc6 el sombrío recuerdo del pasado. Le
El amante que os ,¡upllca
y que olvidástels, señora,
arrojó á la faz la cobardia de su traición, la infamia de
podrá tener esperanzas
sus falsas promesas, el egoísmo de su olvido; después,
de una mirada pia.dosa.T
con una voz dolorosa, hizo pasar ante sue ojos toda su
Sois tan dulce y tan crüell
existencia, su desesperación, su matrimonio de ira y de
Como a.pagar vuestras cóleras!
Ay! ó sabed adorar,
venganza.
O sed a.y! menos hermosa!
-De vos es de quien vienen todas las desgracias de mi
vida;
vos habéis marchitado mi juventud, vos os habéis
Desde las primeras palabras, desde las primeras notas
dest1uido
en mi alma la fe de la ilusión, vos habéis bur
de eea voz en otro tiempo tan amada, Beltrana había sen·
lado
de
mi
amor, vos lo habéis depreciado, hollado con
tido desfallecer su corazón. Vol vía á verse en el salón de
la villa Martín, cuando su alma ee abría locamente al só- loe pies. Entonces os amaba tanto que creí volverme local ¡Ahora os maldigo y os odio!
lo amor de su vida. Y era la misma voz, y era el mismo
Estaban, en aquellos momentos, lejos de la fiesta; ape··
hombre, y eran las miema,;i palabras las que oía.
nas
si los ecos débiles de la orquesta les llegaban! El le
Involuntariamente, casi fatalmente, sus ojos inclina•
doe ee_levantaron, y durante un segundo, el pasado, el asía las dos manos como lohaciaenotrotiempoyatra·
abandono, la vergüenza, todo fué olvidado. Retemblaron yéndola hacia sí.
-Miradme, Beltrana, y tratad de perdonarme. Soylos aplausos. Verdaderamente no se conocia al señor Mar•
muy
desgraciado, porque os amo y siento sobre mí nues••
tín ese magnífico talento. Cuando hubo concluido la ro·
tro
desprecio.
Os amo como os amaba hace quince af'ios,
manza logró aproximarse á Beltrana, los ojos leonados
es decir, hasta la infamia. Si os be mentido haciendooe.
habían tornarla á eu mirada enigmática.
El señor Martín fué elegido por una enorme mayoría. una promesa de matrimonio que no era libre para cum·
Un poco embriagado con su éxito, se mostró gran prínci- plir, si, os he mentido para que fuéeeis mfa. No podéis
pe pagando realmente á los que por él habían trabajado. perdonarme una falta cuyo sólo móvil fué la paeió¡ que
A unos lee distribuyó obsequios, invitó á los otros á un me inepiráai.eis? · Beltrana, escuchadme. Hace quincefestín y, por último, ofreció un garden-pCl#ty á aquellas á afioa yo no podía haceros mi esposa; debia sacrificarme
para salvar la vida de mi padre y el honor de vuestra caquienes nombraba eue bellas electoras.
Contaba con la libertad de esa clase de:reur.iones, para sa; mas ahora nada me separará de vos, mi bien amada.
obtener por fin, de Beltr_ana, la conferencia decisiva que ¿Queréis divorciaros? Pongo mi nombre y mi fortuna á
había ella eludido siempre, y como temía que ee escosa- vuestros piés. Prefería, que, fuera de la ley, unamos nu~ese de acudirá eu invitación, tomó por auxiliar al marido tros vidas? ......... ¿Por qué no hablamos de hacerlo? ¿No
sabéis cuan frecuentes son los matrimonios clandestinos?'
mismo.
-¿Peneaie vos, querido maestro, que la señora Dnver- Vendréia á Parí~ y todo lo que poseo, todo lo que soy os.
noy tenga á bien hacerme la gracia de recibirá mis invi- pertenecerá. Y yo no tendré otro deseo ·que el de haceros la mujer más rica, más feliz y más envidiada del
tados? ¡Un hombre sólo es tan torpe! .........
-Ciertamente, respondió el pintor. ¿Por qué había mundo.
Ella le arrojó á modo de desafío:
de rehuearoa este ligero servicio?

OOM INGO 4 OE JULIO DE 1897

EL MUNDO

'S

&lt; •
/

-Amo á mi marido y os odio!
Pero la voz temblaba y loe grandes ojos leonados de•
cían coea(muy distintas. Quiso desprender eus manos
que él mantenía aún entre las suyas; él las oprimió más·
-Vos me amais, Beltrana, vos me amaie.
Ella no intentó ya protestar, lágrimas de rabia le su•
bieron á los ojos, y como él quisiese tomarla en sus bra•
zos, ella lo rechazó é intentó huir. Más él la alcanzó:
-Dejadme concluir, dijo: Tú me amas Beltrana. '.l.'ú
no tendrías tanta cólera, tantas rebeliones si yo te fuese
indiferente. Cuando d0s seres han sido el uno del otro,
cuando se han amado tan apasionadamente, fórmase entre ellos un lazo que nada puede romper. Yo por mi parte no he podido romperlo. Al encontrarte sentí la indestructible fuerza. ¿Cómo habrías tú de eer insensible?......
Tú eres mia; yo te había perdido, te encuentro, y vuelvo
á tomarte.
Leyó en ella una postrera rebelión, y no dejándole
.tiempo de hablar:
-No os &amp;presuréie á responderme. No quiero deberos
á la sorpresa de un momento. Decidme soíamente que
.no me odiaie.
-Odiaros! Dios me es testigo de que lo he querido,
pero estoy al cabo de mi fuerza, ya no es posible el disimulo.
La eefiora Ribaudet que buscaba por todas partee al
querido diputado, habiándolo percibido al fia, acudió
sonriente.

-Se reclama el fuego de artificio; muchos de vuestros
convidados desearían retirarse
-Gracias, señora, voy á dar órdenes.
Y se alejó.
U na hora más tarde, extinguido el último cohete, el
parque se quedó desierto y la sellara Duveraoy pidió su
coche. Leódice fué á ofrecerle el brazo.
-Cuándo os veré? murmuró con un tono de instante
súplica.
-Espero que jamás, respondió ella.
-Ah! exclamó él lentamente.
Su rostro tomó una expresión altiva.
-Esa es vuestra respuesta, eefiora? Respetaré vuestro
retiro.
Un extremecimiento involuntario, un inexpresable
sen&amp;imiento de pena, la hicieron temblar en el momento de subir al coche, volvió hacia él eu rostro y lo

envolvió una postrera vez en el fulgor ardiente de sus
grandes ojos. El la miró bien á la cara y con voz baja,
pero firme:
-Eata noche el eeñor Duvernoy estará aueentt&gt;; dentn
de dos horas la población entera dormirá; yo estaré á
vuestra puerta; ei rehusáis abrirla, no tendréis derecho
para quejaros después de mis obseeionee.
La ~aludó fríamente, cerró la portezuela del carruaje y
volvió á su casa frotándose las maúos.
Beltruna se dirigió á la suya en medio de una agitación terrible; su fuerza, sus astucias, su imperio sobre sí
misma, todo se quebrantaba.
Cuando sonó la una.en el reloj de la ciudad, ella se
aseguró da que todo estaba silencioso, deecendió la escalera, atravesó el patio, acarició á loe perros guardianes
que se callaron al reconocerla y levantó el aldabón de la.
puerta cochera.

�XLVII
Lila no dormía.
Los ai'los habían domado la violencia de su carácter,
pero no enfriado la sensibilidad de eu corazón. La joven
conservaba su alma de nif!a sombría y Bllsceptible. El
selior Duvernoy, urgido por la hora, había partido sin
tener para ella una palabra de adió3. Ella experimentó
también un l nueva tristeza cuando fueron á prevenirle
que el coche estaba listo, y rehusó irá la fiesta. Beltrana
no insistió, feliz de un capricho q ·1e la libraba de un tes.
tigo molesto. La joven se qlledó sola en medio de su
abandono de huérfana, recodaba amargamente una se.
rie de hechos, pueriles ó graves, pero que llevaban to:io s
á la misma conclu~ión: Sil padre no la amaba ya. ¿Q ii~o
la amaba, PQr lo demás? Q 1ién la compadecía?
Bajo el imperio de eu deeesperaci6n, se dirigió al ce•
menterio, se arrodilló sobre la tumb.1 blanca, y con eolio
zo qlle sacudió todo su eér:
-¡Oh! mamá, mamá, exclamó, ¿porqué has partido
sin llevarte á tu pobre Lila?
Fuéee al lecho en la noche, á la hora de costumbre,
pero el sueno no vino. Una anglletia qlle no podía do•
minar la enfiebraba de sombríos é irritantes pensamientos.
Hacia las once oyó el rodar del coche que traía á su
madrastra, loe di\'ereos ruidos de una casa turbada en su
reposo, la voz áspera del cochero, más tarde loe pasos
de la recamarera volviendo á su cuarto. Después reinó
el silencio. l\1as para Lila pereietía el insomnio con un
malestar invencible. Cilneada de esa agitación vana, se
levantó, se envolvió en un mantón obséuro, abrió su
ventana y entregó su frente ardorosa al viento de la
noche.
Era una noche obscura; en el seno del cielo sombrío,
ciniilaban las estrellas en su lejana eerenidad. Lila so•
liaba. En una visión de infinita tristeza se confundían
tres imágenes: una solterona de corazón ingenuo, un
oficial de marina, y, más lejos, enmedio de un fulgor in•
decieo, una muJer moribunda de mirada ansiosa. Una
fatalidad inexorable le quitaba p11es á todos aquellos que
la amaban, no dejando cer-,a de ella más que corazones
helados.
Este doloroso pensamiento la doblegó: dejó caer la ca•
beza sobre el alfeizar de la ventana y 11-,ró largo rato ......
De pronto un ruido ligero la hizo extremecerse: la
puerta cochera rodaba sobre sus goznes, se abría; se vol•
vía á cerrar con precaución, dos sombras apenas distin•
tas, en medio de aquella obscuridad profunda, atravesaban el patio Había en su andar algo de sospechoso, y
ain embargo loe perros de guardia loe seguían sin ladrar.
-Esos no son ladronee, pensó Lila, sin duda son criados que vuelven á hurtadillas.
Las cámaras de servicio estaban en las dependencias y
era preciso pasar á ellas frente al cuarto de Lila. Esta
escuchó; en el gran silencio de la noche, oyó distintamente pasos furtivos subir la escalera; llegados al primer piso, loe pasos se detuvieron y la puerta de la cámara contigua á la suya se cerró sordamente.
Una suposición rápida pasó por el alma de la joven,
cubriendo su frente de un súbito rubor. Así, pntie, no
bastaba llevar á ese hogar la tristeza: aquella mujtir lle•
vaba también la traición. Desde hacía largo tiempo Lila preeentla tal venganza; el nombre del complica ya lo
conocía
l»8 levantó temblorosa; la venganza estaba ah[, terri•
ble, implacable. Despertar áloe domésticos, hacerlos peuetrar en el departamento de su enemiga y esta saldría
para siempre, aplastada bajo el peso de su crimen.
JamásLilahabía sentido su odiotan vivaz comoena quella hora en que podia saciarlo.
Iluminó su cámara; un sentimiento de pudor instintivo la hacia repudiar toda complicidad con aquellas tinieblas que ocultaban la infidelidad. La fresca toilette del
garden party se encontraba á la mano; púeosela, vistiendose, adornádoee como hacen los bravos para el combate;
por fin extendió la mano hacia el cordón de la campanilla, pero un temor paralizó su brazo. No era, sin embargo, por que hubiera ella entrevisto las consecuencias
de su acción; no era por que hubiera comprendido que
solo la sangre puede lavar ciertas ofensas; su odio in•
tenso no le dejaba percibir más que la imágen aborrecida de su enemiga. Si su mano volvió á caer, fué porque
resonó en su oído este desdelioso desafío:
- ,.os no tenéis ni la ejad ni la fuerza para luchar contra mí.

-=D=O=■=l..:;i_;S0:==::4'..=0=l.t.J.=.U.:.Ll:.:O-=D=l=••=1k•================~E~L;,,,M~U~N~D~O=======================·~

DOMINGO 4 DE JULIO DE 1'97

EL MUNDO

16

Lila no conocia más que la derrota. Contempl~ba con
ojos extraviados la aguja del péndulo que marcaba sobre
el cuaárante las horas sombrías de la noche. Jamás consentiría en ser complica de ese vergonzoso secreto, encubrir con su debilidad la infamia de esta traición, pe•
ro se sentía inhábil: en medio de esta angustia, su odio
se extremecía.
Un martillazo retembló en el silencio; la puerta coche•
ra mal cerrada, se abrió ruidosamente. En el mismo
instante, en el patio, se elevo una voz irritada. La joven
corrió á la ventana: su padre estaba ahí; el cochero le·
vantaba de prisa su linterna de cuadra en la mano; ee
-escusaba, protestaba; el había cerrado bien ...... no comprendía.
El amo sin escuchar movió loe hombros y se dirigió á
la casa; ahí una nueva exclamación ...... también la puerta del vestíbulo se encontraba abierta.
Lila seguía esta eecen..'\ con la alegría del triunfo: los
culpables no podían escapar al castigo, puesto que el jus•
ticiero estaba ahil Ella iba á lanzarse hacia su padre, pe•
· ro su atención fué atraída por otro lado.
Una de las puertas que separaban su departament-0 del
de su madrastra, acababa de abrirse, y un diálogo precipitado que la emoción impedla ensordecer, llegaba á su
&lt;Jído.
-Es la única salvación. Las otras piezas no tienen salida. Encontraréis aquí una puerta que da directamente
á la escalera. Es la ealida particular de mi hiJastra. Ella
duerme. Vais á entrar ahí y á permanecer hasta que ya
no oigaie ruido alguno, Yo iré á libertaros.
Con una precipitación conmovida abrieron la segunda
puerta, pero los dos retrocedieron.
Lila estaba frente á ellos.
Beltrana sofocó un grito de angustia y se ocultó en la
obscnridad de su pieza. Leódice, al contrario, se repuso
un poco: la situación era más determinada, no había ya
que temer un grito de terror ni un despertar medroso.
Cerró la puerta, y con mucha rapidez, avanzando hacia
la joven, dijo:
-Salvadme, seliorita, si amaie á vuestro padre y si deseais que viva.
Ella le miraba indignada, pero de pronto se extremeció. El lado sangriento del drama se alumbraba C0ll una
claridad siniestra. Comprendía la amenaza que encerra•
ba esta súplica. En la planta baja el ruido iba en creciente, el eelior Duvernoy continuaba su información;
de pie sobre las primeras gradas de la escalera, interrogaba á sus ge.otea. Loe domésticos, uno después del otro
descendían de sus desvanes, nadie faltaba al llamado.

Un temor atravesó el espíritu del sef1or Duvernoy,
A.cababa tle recordar la viva claridad que desde su entra•
da al patio había percibido en la cámara de su hija.
-¿Está enferma la tief!orita? pr~untó á las mujeres de
servicio.
-No, dijeron ellas ......
-Entoneee, ¿qué significa?......
No concluyó, subió rápidamente la escalera, abrió la
puerta y arrojó un grito ronco.
-Lila, vestida elegantemente se mantenía de pie, con
los ojos bajos, las manos cruzadas sobre el corazón, en
la actitud de la desesperacicn, en tanto que en el fondo
de la cámara, un hombre trataba de disimular su presencia. Y esta escena, para la cual una sola interpreta•
ción era posible, tenía por testigo á la servidumbre que
se apretaba sobre las gradas de la escalera, ávida de gozar de la vergüenza de un an;io caviloso.
M. Duvernoy comprendió .en medio de su cólera la inminencia del ridículo, y recobró eu sangre fría, cerró la
puerta, atravesó la cámara y marchando derecho hacia
el hombre:
-Miserable, le dijo: ¿quién sois voe?
El eei'lor Martín acababa de tomar una resolución. Cesó de ocultar el rostro y avanzando á plena luz:
-Tengo el honor, caballero, dijo, de pediros la mano
de vuestra hija.
Con una mirada de implacable desprecio, sin compri•
mir su cólera, el padre respondió:
-No es por ese camino por el que un hombre de hoR0r entra en una casa honrada.
Y volviéndose á su hija:
-¿Tenéis vos, pues, tan poca vergüenza y un corazón
tan bajo y tan vil?
Se detuvo, ella no había cambiado de actitud; eus ma•
nos oprimían siempre su corazón rebelado, sus labios no
se movían y sue ojos, fijos en la tierra, Jl" se habían levantado en una protesta muda.
Oía resonar aún la sombría amenaza:
«Salvadme, si amaie á vuestro padre y si deseaie que
viva.11
En los minutos solemnes, el espíritu adquiere nna rápida penetración; la pobre nilia comprendía que sólo dos
alternativas se encontraban en su presencia: salvará la
culpable consintiendo en ese odioso matrimonio ó revelar
la verdad exponiendo á eu padre á la muerte.
Ella cayó de rodilla'! y aceptando el sacrificio, murmuró:
- Quiero casarme con él.

"

..

Continuará.

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-Traje de desposada.
'-· óu s u el texto,

�DOMINGu 4 de JULIO de ,197

EL MUNDJ

1&amp;

CRONICA DE LA MODA.
Parece que la eeta!)ión se g~za en prote·
jer á la j11'fentud, siempre d1sp11ee,a pa•a
paseos y fiestas, y permite á la moda O!teD·
tar su hgereza y coqueterfa, pnea vemos á
nues\ras lindas sefioritas en~alanadas con
flotant~s y vaporosas telas; la etamina, el
tul la gaza, loe encajef. y sobre todo, lo
qu~ deslumbra y atrae, son loe adornos de
fantasía: lentejuela dé t'ldo~ colores y fü,.
1es · muchas flores. Los más aceptadus som •
br~ros son aq1wlloe coronados de floree ¡se
hermanan tan bien las floree y las bellas!
que uoae ~ laa otras se prestan sus encantos. U., c avel perfumado se ve Bid~pre
más li11olo en una blanca mano de qurnce
afioF. que en un brillante búcaro de porce•
la,a.
Las telas de dibujo eerpcnUno se llevan
11empre, ya sea eela, lana, muselina, en
~odas partee y de ~odoe_ coleree, si,empre ser•
petttina. Las medias trntae de otros afi~e
están hoy substituida9 por loe coloree bn •
Uantes; y las respetables boas de invi~rno
haneido reemplazadas por vaporosos phseée
de gaza ó muselina, eujtito~ pJr lazos de
:finísimos eucajee.
Aprovechaos, hermosaecompatriotas, de
la época estival, porquti estos aLavíos real·
zan ro u-:ho más vuestros encanto~.

•
TOIIOII,

MEXICO, JUI.10

II

DE I897.

NIJIIBRO~.

'i:::' "

'

1 r-:

Traje de desposada.

Nuestro grabaio representa una joven
con EU aéreo y f.icinador traje de boda. s.,
compone éste de una enagua de satín de btl·
da blaPca-leche, la cual lltiva en el dtliantero un plieeé seguido de gran bullón, que
ee encabeza con tres ruchés. El adorno,
así cowo la blusa, es dti ruuseliua de seda
del ruiemo blaucv que la enagua. M.1nga
entera, y sobn:, loe hombros tuontau unos
lazo3 dti mu~elina, recogidos con llJres de
naranjo. Amplio vdo de tul, sujeto en la
cabeza con fL,rea, las que se ostentan con
mayor prufusión sobrtJ el pecho y en el
adorno de laeJJagua. Este vaporodo atavío
tngalaIÍa y n,alia mucho más sus bellas
formas.

u

'IRAJES DE NIÑOS
Vestido para niña de 9 á

10

años.

(Número,.)

Este traje ea de la0a azul marino, con
r.hal1:eco l cutillo marino de piq•1é blancó.
s..,mbrero dtJ paja obscuro con liatones de
escocée.
·
Vestido para niña de 6 á 8 años.
( Número .11.)

,,,,

Este vistoso trajecito se hace de lana ros.
ja con lunares blancos. La manga ee abre
1.
hasta media altura sobre fond" de piqué blanco y se sujeta deepué~ con presillas de
cinta de terciopelo negro. El jacket y las mangas llevan también abertura con.presillas. Cuerpo b.us.i y bullones de las mangas de piqué, boina y corbata escoctJaa.
,Traje p.1ra niña de tres á cuatro añ:u. (Númtro 3.)

me:ril vestidito que nos ocupa es de etamina, de blanco y azul, adornado de plisé y
"'!lara e azul. SJlllbrero blanco.
UD'

Trajes para niños.

2.

4.

Vestido para niño de 6 á 'I año1. (Número 4.)

Se hace de piqué blanco con cuello manuo muy ancho a~ul obscuro, adornado con
cinta:i blancas; calCeUn i:iegro, choclos amarillos, sombre10 de pa¡a.
Gorritas para niñas.

He aqui do&gt;s lindas cabecitas de bebé, adornada la una con una capelina de muselina con anchos bordados y listones azules.
La otra es de etamine, la fal.ia está formada por un plissé de gaza
y otro de etamina.

~~~'t,'~5s~~~
LECTURA PARA I.AS DAMAS

:---

COMPRAR DE PRIMERA MANO.

Una vez adquirido ese conocimiento debéis comprar en junto todo
aquello que necesitáis, para tener provisión suficiente, y comprarlo de
primera mano. A. más de la comodidad de tener á la mano todo lo que
necesitáis, tenéis la utilidad ó ganancia que habrían tenido loe comtirciantes de segunda mano que os lo hubieran vendido.
Siempre hay pérdida en comprar por menor, ó al menudeo.
La provisión de lefia, carbón, legumbres, frutas, tienen cada una su
tiempo; necesario es conocerlo.
COMPRAR LO QUE ES BUEllO.;

.,

Gorritas para niños.

Debéis siempre comprar lo que es bueno, aunque lo paguéis más ca•
ro, se gasta menos. porq•1e os-sirve y dura más tiempo.
• Descon:fiad al principio de toda aquello que se os ofrece á muy bajo
precio, y que no os es úLil por el momento. Nada arruina como estas
buenas ocasiones, aun suponiendo que lo que comprais sea bueno, ( cosa
muy rara, porque una buena compra solo se obtiene 6 por la materia, ó
p0r la clase del trabajo, ó por la solidez de la obra), siempra perdéis.
En efecto, ó esos objetos de .que ahora no no tenéis necesidad nunca
os llegarán á servir, ó ya estarán muy deteriorados y poco útiles cuando
llegue el tiempo de usarlos; en todo caso, habréis hecho un gasto infruc•
t.uo60 del dinero que podríaiH haber empleado mejor.
Aplicad esta misma regla á las provisiones de boca; no compréis lo
que es exqui~ito, sino siempre lo que realmente es bueno, y alguna vez
lo que es meior.
Cuando un manjar es de mala calidad, se desprecia y se desperdicia
en vez de comerlo, con la esperanza de q11e el siguiente será mejor.
Pur esto os llegará á suceder, á vosotras las que estéis encargadas de
las compras en la casa de un avaro ó aún en vuestra familia, qne por 11011
provisión mal hecha, ó por una com¡&gt;ra q11e desagrade, se os tJmpezará á
ver mal, no se os estimará despué3, y po,· últim, se o~ q•1ít:1rá t, fo aídJ•
to y respeto.

Del rlatural, por J. M. V111asana..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 1, Julio 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>!!:L MUNl&gt;O

DOMINGO 29 de AGOSTO de 1897

·'

TOMO.JI

'

~

MEXICO, Sl!PTIEMBRE 5 DE I897.

•

NUMEHOxo.

.

Dosel fabricado por la casa de Jorge Unna ~
EN SAN LUIS POTOSI
P.ara el linio.

iE ñor

~on l~nacio @Montes de ©ca.

&amp;n el Frincipal.
Dlbulo ele José M:. Vlllae ana.

�EL MUNDO

"EL M1J'ND0"
Semanario lluatrado.
Te16fono 434 .-Calle de Tibureio núm. 20.-Apartado 87 b.

El eeniimiento y la reflexión, los dos elementol!,'entran
como componentes, pero ni uno ni otro coneiituyen la
base fundamental de la dirección de las sociedades.

MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re--

DOMINGOS do SEPTIEMBRE DE •lg7

reserva insidiosa de los órganos de la opinión en A.uetria.
Acaso será que, vi!!ta con prevención desde sus comienzos la potente alianza, no pueden ocultar su despecho ,
los jurados enemigos de Francia, al verla recobrar, despu és de veinticinco afias de paz repuhlicana , el alto pues•
to que tenía en el concierto de las naciones.

UCQión, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.

El Concureo científico acaba de poner á discusión uno
Durante todo el prt&gt;sente siglo, .envidiada unas veces,
de loe asuntos que má.a hondamente han preocupado en lisonjeada otras, pero siempre respetada, la palabra de
A.Diado Nervo.
estos úl timos afioe á los pensadores y hombree de Estado:
Francia, su influencia en loe destinos de Europa, han pa ·
Toda la correapoñctencia que se relacione con la edición ¿Debe enprimirse 1~ pena de muerte?
sado por varias y opuestas peripecias.
Todavía no hace un c11arto de siglo, en pleno ?eriodo
Bajo el impPriodel primer Napoleón, que con férrea~
debe ser dirigida al
deeentimentalismoindividualieta, la pregunta habría cau· mano quiso sujetará su voluntad omnipotente toda la vi•
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al eadO una esgrada indignación entre legisladores y crimi· da política y social de la Europa monárquica, pesó de tal
nalista~. Ahora se sabe que antea que la unidad está la es- manera. la influenc:a francesa en los destinos del mundo,
mee, y ee cobra por trimestres adelantados.
pecie y por encima del individuo la sociedad; nos permi· que hubo db provocar la más grande reaceión que hayan
Ntuneroe sueltos, 50 centavos.
timos nuElstrae dudBE1 acerca de la poEible redención de presenciado los siglos. Los pueblos vencidos, los reyes .
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
cierto tipo de criminalee, y en materia de sentililientos hnmillados, las naciones destrozadas se cobijaron baj o .
BEGISTRADO COMO ARTÍCULO Dli: SEOU_NDA CLASE,
humanitarios, nuestra compasión se dirige preferente· la bandera de la Santa Alianza que en su sagrado rencor ·
mente á las víctimas y no á loe delincuentes.
apocaliptico, de buena gana habr.(a borrado con las
L'l pena de muerte ha sido muy d'.ecutida, y ee han he• huellas todas de la Rwolución, hasta el no.obre francé~,
cho ensayos práctieoe para averiguar la influencia que
que palpitaba en todos los labios y había s do grito de litiene en las sociedades. Los resultados no pueden menos
Uo sr gobimin con In rcflrrión ni ron el
bertad para todos los oprimidos.
de apoyarla, puesto que su acción favorable se encuentra
Prudente la Restauración, teniendo á su eervicioalpro•
scntimirnto.
bien comprobada en las observaciones y las estadísticas teo de la política, al duende de todos lo8 gabinetes, al
príncipe· de Ti!.yllerand, pudo recobrar poco poco algo .
En un reciente debate se han encontrado dos ideas que recogidas por loe criminólogos contemporáneos.
La
proposición
de
que
esta
pena
constituye
una
medida
del perdido prestigio, hasta que la snprend16 en sus de•
en la forma, más bien que en el fondo. parecen inspitapreventiva,
contra
cierto
grupo
de
criminales,
no
ea
una
lirios de grandeza la revolución de 1830. Otra vez las
das por criterios perfectamente antagónicos en lainterpre•
simple
teoría:
los
hechos
nos
están
den:1,oetrando
que
si
testae
coronadas vieron con espanto levantarse la Revolu-tación de los fenómenos eocialee:-11\os pueblos nose go·
no
asusta
á
todos loe malbechoree, acobarda cuando meción
y
lanzaron
su anatema sobre el p1o1eblo inquieto que EB·
biernan por refit-xiooes sino por sentimientos¡11-ulos
transfiguraba en las barricadas, con tanta sublimidad.
pueblos se gobiernan por reflexiones y no por senti · nos á un gr11n número de ellos.
Un Procurador General ha dicho en Bélgica que deEde como habla llevado sus águilas triunfantes más allá del
mientoe.11
1850, en que la práctica de algunos años había dado á las
Elba y el Beresins.
Si fuera po~ible separar dos facultades del espíritu y
masas la conviccion de que ya no volvería á levantarse el
Pero apartada de su curso natural que la llevaba á la~
crear entre ellas un abismo infranqueable, se explicaría
cadalso, se ha acrecentado el número de los grandes democracia, la R:;1volución cayó enjoder del descendiente
la necesaria condición antitética en que se relacionan
crímenes. ( Garofalo, {( Oriminologi,a.,, )
de FeliÍ&gt;e Igualdad; calmáronse los ánimos asustadizo@,
ambos concept.os; pero como en hechos tan complfxos
El terrible bandolerismo de I~alia no La podido eer do• squieitáronee las zozobras de los reyes, y vieron con reh'ln de entrar indispensablemente todos loe elementos
minado sino por medio del fusilamiento. En Inglaterra, gocijo eentarse un Orleane, hijo de la Convención, en el,
del orden psicológico, no vemos nosotro1:.1 1 y lo decimos
en donde existe la pena de muerte, la criminalidad de- trono conesgrado por San Luie.
con entera it1genuidad, ese antagonismo que se pretende
crece de un modo sensible. Mientras en Prusia ha estado
La política caballeresca del rey-ciudadann que por un laelevar entre una y otra proposición.
suspendida esta pena, la cantidad de criminales ee acte • do empleaba las actividades de su pueblo en la conquista.
La reflexión puede estar inspirada enel sentimiento, ó
centó úOtablemente. En Suiza ( habla un criminalista de Argel y por otro se complacía en reconquistar para
para hablar con mayor rigorismo científico, en un grupo de
de aquella República), después de abolirse las ejecucio• su corona el prestigio de mejores tiempos, poco á poco
sentimientos queexiEtente en una sociedad en determinanes en 1874, ee observó constantemente un aumento de fué resultando en beneficio de Frimcia y en la considedo momento. Entonces el legislador y el filósofo no hacen
homicidioe, evaluado en un 75 por cienM&gt;, en cinc~ afias. ración con que era vista por las potencias europeas.
sino dar forma al sentimiento popular. No de otro modo
. uEn Francia-seguimos espigando;en la obra de Garo •
Pero de nuevo ruge la revuelta, la revolución de Febre•
fué creada la Constitución americana, para no reft!rirnos
falo-los grandes crímenes habían disminuido _e n tanto ro, eminentemente republicana, derriba á los Orleane; elJ
más que á un solo hecho de los que abundan en la bisto•
que existió la pena de muerte. En 1877, hubo 31 conde• pueblo se da el gobierno que ambiciona; en su brillante
ria de la especie humana.
nas ~apitales; el setlor. Grévy quiso hacer una experien• triunfo es arrullado por los cantos de la Marsellesa, las
Pt:ro socede también que el Eentimiento puede inepi•
cia in anima víle; no dejó ejecutar sino 7 criminales en estrofas de sus poetas y las arengas de sus apóstoles, hasrarae en la reflexión, servirse de ella, uti1izarla como ma1878, 2 en 1880 y uno en 1881. Cuando el núcleo crimi • ta que sorprendido en su delirio, despierta al estruendo
teria prima de la industria di;'! gobierno.
nal advirtió este.hecho, los asesinatos ee hicieron más fre· del 2 de Diciembre, muy tarde para recobrar loa fueros
Al referirnos 11 un acontecimiento que ha tenido la
cuentes. En 1882 se elevaron á 35 las ejecuciones y la que con perfidia le había arrebatado el último de los Namayor resonancia en los destinos de las nacionalidades mo·
criminalidad comenzó á decrecer.»
poleones.
dernas-la Revolu~ión Francesa-vemos que las dos faeul•
¿Pero para qué hemos de buscar pruebas'fuera del país,
Vuelven loe servidores de la realeza á rugir contra el
tadesdelespfritu se entremezclan y confunde,n para dar un
cuando la República nos las ofrece demasiado patentes? inquieto pueblo francée, que no encuadra por sus subliresultado. El enciclopedismo del siglo X VIII pudo haber
¿De qué otro modo se logró extirpar de México el plagio, mes ambiciones con las tendencias de la Eoropa monár·
encendido las primeras hogueras, pero sin el sentimien •
sino en virtud d!I la suspensión de garant1as individuales? quica. Entonces Luis Bonaparte, que si no había hereda- .
to del pueblo francés, la gran conmoción no se habría proLos partidarios del eidema espiritiuúista, como el seflor do la grandeza de su ilustre tío, sí supo apoderarse de
ducido. ¿Cuál de estos dos factores es el más importante?
Verdugo, podran conmoverse ante una necesidad social.
todo el prestigio deslumbrador que rodeaba la leyenda
¿cuál de ellos predomina sobre el otro? Tanto equivalA nosotros nos conmueve monos que se mate á los aeesi_ imperial, hizo pesar su voz autoritaria en los concejos eu•
dria á preguntar qué elemento ea el principal y decisivo
nos que el que los aseainoa maten á. loe hombree honrados.
ropeos, fuéelalma de la guerra contra Rusia, contribuyó
en la formación de la familia: ¿el hombreó la mujer?
E spirü:ualismo por espiritualismo: el nuestro es preferi • poderosamenteá la creación del reino de Italia, Y, cuan- •
Estos acontecimientos no se estudian separando la
ble al de estos corazones dispuestos siempre á o.fieiar do se soflaba iluso, el árbitro supremo de Europa, tropezó
profusión de materiales, y es m11y extrafio que, personas
como protectores del crímen.
enMéxico, resbaló en Sedá.n, y fué á ocultar á Londres
refiidae con el método metafísico, ee preocupen basta el
la triste humillación de Bellevue.
grado de olvidar que la diversidad y complicación de
caueae es una de las condiciones, que deben tenerse en
•••
Desencantada entonces Francia de toda.e sus tradiciones.
cuenta en el estudio de los fenómenos sociol6gicoa.
y Ie1endaa monárquicas, sintiendo sobre sus hombros el
Por lo demás, los pueblos no se gobiernan con el sen•
peso
de veinte años de cesarismo, sintiendo dentro de ea
timient.o ni con la reflexión, puesto que la rt:.fiexión y el RESUMEN.---La alianza franco-rusa confirmada.corazón
los impulsos de la venganza por las denotas re•
Franela recobrando au pueato,-Un poco de hi•Eentimiento son á su vez dos.efectos de una causa superior,
cibidae
entra de firme en el camino de la democracia,.
iorla.-Apoteoala
de
la
Rcpúbllca
.
-Conelual6n.
que loe genera á ambos: los in teresee, sin el equilibrio
funda ;obre eólidoe fundamenWB la t;ercera República ,_
de los cuales no ha habido, hay, ni habrá, gobierno po•
siblé.
Sin re1iicencia alguna, sin dar lugar á dudas, puede y abjurando de sus errores, renegando de sus extravíos,
Así, en el ejemplo arriba expresado, ni el libro de
afirmarse ahora que la visita del presiden1ie Faure al traia por medio del trabajo de recobrar su antiguo pues•
Emperador de ~usía, ha servido para concluir y perfec• to, por defflcho propio, no por los vanos oropeles, no.
Juan Jacobo, ni la obra de Montesquieu, ni las páginas
de D' Alembert y de Diderot, ni las arengas de Mira• cionar la alianza diecutida tantas vecee, y de tan diverso por los falsos resplandores de historias viejas y olvida•
beau, ni las explosiones de Robespierre, ni las sagradas
modo comentada por todos, ent;re .e l gran imperio del dos triunfos.
y lo ha conseguido. Inamovible ha permanecido la..
Norte y la .floreciente república del Centro de Europa.
iras de.Marat, determinaron la Revolución. La Revolu•
República
á pesar de la tentativa fracasada del Conde de
No se conocen todavia loe 1iérminos precisos del tra•
·ción fué creada por una gran cantidad de intereses laeti•
Chambord,
de los delirios orleanistas, de loe euetlos na•
madoa, de que el sentimiento y la reflexión se apodera• tado, y por lo mismo apenas podemoe explicarnos en qué
poleónicoe,
de
lae agitacionee vau deuillescas del general
ron para crear fórmulas de Gobierno é impulsar mufü.. se fundan loe apaeionamientoa de la prensa alemana, las
tudes.
dudas casi despreciativas de los periódicos de Italia, la Boulanger, y á. pesar también de las c&amp;idae que han BU·
Secretario de Redacción,

lilotas tbttorialts.

a

,Dlítica Oitntral.

DOMINGO

s do SEPTIEMBRE de 0897

165

EL MUNDO

hido algunos políticos, t:nlodándose en los arroyos de
las condecoraciones y en las cloacas del Panamá.
Y cuando llegada á su mayor edad ha alcanzado la
época del razonamiento frío y del cálculo sensato, logra
ponerse al lado del poderoso imperio moscovita y unida
en poderosa alianza, pesa con influencia decisiva en loe
destinos de Europa:
Si ha podido olvidar suadeseos de venganza, y en el
tratado que acaba de firmarse no entra para nada el deseo de recuperar la Alaacia y la Lorena, ea su misión de
paz y habrán de bendeci r la loe pueblos, por que ba de
fa vo1ecer de modo directo el general desarme; pero si
todavía palpita BJl su corazón la tremenda revancha, en•
tonces la unión de la República con Rusia es sólo el prólogo de la temida conflagración europea.

•••

Entre tanto, saludemos á la República transfigurada,
qne ha ea bido devolverá la patria francesa su antiguo
prestigio; saludémosla al verla fuerte y unida. Aparece ante el mundo como mensajera de paz, reconozcamos
su grandeza.
Nada importa que en medio de la apoteoeis general y del
p úblico ngocijo Ee hayan lanzado en las calle!! de París
algunos gritos subversivos centra Ioglaterra y el emperador Guillermo: el pueblo, el verdadero pueblo !rancé~,
no estará con los que ahullan sino con los que cantan.

X.X.X.

PAPELES VIEJOS

*

(De mis " Memoria s de treinta
lHi OS) "

2 de Septiembre de 1897.

La Serenata de Schubert.
A mi padre.-Homcnajc.

i&lt;Q 1e tienen esas notas, por qué lloran?
Parecen iluEionee que se alejan"?.
La divina melodía surge dolien\e, ya como un lamento que ee elevara de las tumbas y vibrara suspirando ent re loe eauces, ya como una queja que se alzara del fondo de la tierra, envuelta toda en brumas irisadas de
llanto.
Se diría que el artifta aprisionó esas notas entre loe
hilos de oro del pentágrama, en un momento en que incubaba en su espíritu el germen de o.na aspiración ultra•
terrena. Sus ritmos arrulladores van cantando la quimérica leyenda de los ideales imposibles: tienen la dolorosa melancolía de una lágrima deslizá.ndose sobre una
mejilla demacrada por la.e vigilias y los pesares.
Eea lamentación sublime, esa oleada de nostalgia dispersándose en efluvios vagorosoe, como una humareda
de harmonía, lastima hondamente el corazón, por que
su tristeza es infinita¡ es la conmovedora elegía de I~s
esperanzas desvanP.Cidas ..... .
Su música es el salmo de los que llevan el alma rebosante de pena, es la plegaria de los que han visto hundirse una á una todas sus il~eiones en el vórtice neg1:o
del desenguOo y en la vorágine arrolladora del olvido....
La dulcísima estrofa eurge prodigando consuelos · á
laa tristezas incurables les murmura muy quedo: «Es~eranza!» y sus acordes adormecedores, que vagan trémulos deegranli.ndose en perlas luminoaas, van á deJar sus
beEos apacibles, sin ansias y sin fiebres, en las frentes
abatidas que jamás sintieron la impresión de una caricia ...... .. .
Cuando se escucha esa canción plafiidera que solloza
como un niño que llama á su madre muerta, el espíritu
se siente transportado al infinito, la cabeza se inclina
y se llora de emoción y de ternura.
Pero el llanto que ent6nces se derrama no hace daiio
-es bienhechor como el rocío que vier~ la noche sob,;
las corolas marchitas: mitiga los dolores y dulcifica las
amarguras.
Oh maestro! Salve á tí que eupist.e llorar en cadencias
su blimes la huida temprana de los suefios, que pudiste
con encanto mágico entreteger y haeer palpitar entre
las redes de oro de tu maravillosa Serenata, los s.upre•
moa anhelos de las almas que sufren 1
.

UAN cierto es que vivires caminar entre lápi·
dae! Los años van deshojando los árboles del
huerto de nuee troe cariños y cada hoja vuela, lle·
vándoee con un nombre
querido, una dicha ó una esperanza qne nos per·
teneció en días mejores!
Ayer me quedé en casa decidido á quemar papelee inútiles ó indiscretos, y nunca he st-ntido en
mi ánimo impresiones tan hondas y tan extranae.
. No son pocos loe amigos íntimos que se me han
muert0 y al ver y repasar sus cartas, sus versos
y sus retratos, acabé por decir para mis adentros:
¡qué contento y que acompafiado voy á estar en
el otro mundo!
En ni1.1guna labor como en la literaria ee adquieren
tantos hermanos que al correr de loa años constituyen
familia y nos son tao amados como si en sus venas circulara nuestra propia sangre.
Abrí una gaveta y eaqué un papel amarillento con letras borradas y parduzcas, puo que pueden aún descifrarse claramente:
Hermano Juan:
-No faltes al ensayo de mi drama. Don José le ha ofrecido al mae8lro poner sus cinco sentidos en la ejecución
de cada escena.-El Doctor, segun me dijo Facundo, hará.
la crónica del estreno y Agusltn leerá uuoe vereos-¡0Jalá
que te llevaras al teatro á Calibán y que le pidiuac su
opinión en reserva para luego deECubrirme el secret.ol Es•
toy nervioso y sin embargo, no teogo miedo porque Salvadora y Juan han de salvar la obra.
He buscado á Javier y á Ramón y no los encuentro;
uno anda en sus dev:aneos y el otro se hlé á Cvrdoba.Te espero á las siet.e en el Tciatro y cuando salgamos
irémos á ~uar frenie á Francesca de R 1mini. Tuyo siem•
pre-Manuel.

"UN. DIPUTADO REPUBLICANO"

Esta carta es un panteón me dije; la escribió Acuf'ía y
casi todos los personajes que en ella figuran, han r.ras•
puesto ya el horizont,e de la vida.
El Don José á que se refiere, es el eminente actor Don
Joeé Valero; el maestro, ¡Altamirano! (que con d~cir su
nombre basta ), el Doctor ...... el inolvidable Manuel Pereda; Facundo ... ... J osé de T. Cuellar, el popular novelista;
¿Agustín? ...... · cuenca, el admirabl(:! poeta-¿SaJ.,adora y
Juan? Salvadora Cairón y Juan Reig ...... ¿Javier? Sama
María que vive én Yucatándesde hace afios ...... ¿R.t.món?
. .. ... ¡Ah! ¡pobreci1iol Ramón R &lt;Jdrfguez Rivera, todo corazón, delicadeza y ternura!
¿Y esa Francesca de Rimini? Ah! esta es una historia
muy sencilla, que os contaré en un minuto.
In illo temporre, digo, en 2.quel tiempo de miserias estu•
diantilee, había en el mismo lugar que hoy ocupa el el'egante palacio de Mr. Sane, en la Call~ del Cinco de :rifa.
yo, una fonda muy concurrida por la sencilla razón de
que era el almuerzo muy barato.

que sin duda hará las delicias de nuestros
lectores.

(*) El retrato que ilustra estas Uneas es el 1.'iltimo, hecho el mes
de .Agosto, del popular autor de I:s·cantos del Hogar.
-

MARGAFI TA.

8-30-97.

Repartimos con el número de hoy el fofütín correspondiente á Septiembre. Es una
hermosa novela intitulada

Y fijen se ustedes en el menú para que lo admiren: sopa,
tres platillos, frijoles, fruta, dulce, café ó thé y una botede pulque ...... dos reales!
Se guisaba con limpieza, se atendía á los parroquianos
con actividad; lC's manteles estáPan siempre albeando y
claro es que los estudiantes acudíamos allí como al pa•
nal las abejas.
En uno de los salones, decoraba el muro un cuadro
representando á Francesca y á Paolo, como los pinta ~l
Dante, flotando en el infierno, abrazados, y mirándo:Je
con tanta pasión, quti ante el fuego de sus ojos nada era
el de las llamas que lamían con lenguas de oro sus cuerpos desnudoe:.
Aquel cuadro era el encanto de Manuel Acufia y le
comrariaba cuando ibamos á comer ó á cenar no encontrar asientos en la meei1.1 desde donde podia á todo su
eabor contemplarlo.
Alguna vez me dljo: pregúntale al duefio de la fonda
si vende esa pintura.
¿Pero qué-le respondí con asombro- ya tienes con que
comprarla?
- Sería yo capaz de vender ó empeñar la Patologia en
qne estudio y mira que no es mía.
Obediente á su deseo, alguna vez me acerqué al hom,
bre, que sent:ado en un mostrador semicircular recojía el
dinero que alli dejában los parroquianos, y le interrogué
con respeto:
- Se.fiar: ¿usted no quiere vender ese cuadro?
-No puedo venderlo por que me trae á muchos á co•
mer á mi casa. Si usted viera cuantos vienen á verlo.
Yo uo ee lo que repreeenh, pero creo que es el martírio
de un santo y &lt;l.e una santa y lo creo así porque eatán
traspasados.por una gran flecha como las que tiene S,m
Sebaetián ¿~o se ha fijado usted?
-Si, sefior; á mi me gusta el cuadrito., ....
- Usted si sabrá lo que repreeenta ...... ?
-No señor!
-Es muy difioil saberlo; eso ha de estar en el Año
Cristiano.
-Probablemente seilor ..... .
.A.cufta babia oído la conversación y me dijo con aquel
tono de eterna guasa, tan característico en él;- ¿Tci has
convencido? Los analfabétlcos son los duefioe de los
mejores libros¡ al que le falta un pié le regalan el m1:jor
par de botas y á este eefior fondista le ha tocado Eer
dueño de eete-cuadro. ¡Y yo que pensaba comprareelo,
llevarlo á mi cuarto, colgarlo frente á mi cama, y verlo!
á todas horas!
-Dice que son dos santos.
- · Ya lo oi; le hubieras dicho que él se llama Pablo y
ella ...... Pancha!
Eea Pancha era la Franceeca frente á la cual fuimos á
cenar de1:.1pues del ensayo!
Cuantos recuerdos despierta un papel que amarillea
de viejo! Con razón amarillea ¡eee ea el color de los
craneos deeenterradoe.
¡Y á eeto llamo papeles inútiles!
No puede ser inótil lo que nos habla de un pasado lleno de ilusiones, de fe, de esperanzae y soPre todo de juventud, de aquella edad en que no teníamos hijoe, ni
canas, oi orfandad, ni ese hastío incurable que produce
el conocimiento hoHible de los hombr,•s y de las cosas.
Y ¿Ca.libán? Este Calibán á que Acufia ee refería n·o
83 otro que Gustavo Baz, el erudito, el elegante, el juicioso escritor, poeta, autor dramático y periodista que hoy
en París vive lleno de recuerdos honrando á su patria.
¿Y á esto llamo papeles inútiles?
Decididamente no rompo ninguno; que loa queme ó
los rompa quien tenga corazón para hacerlo, cuando yJ.
no palpite este corazón que vive. mas en el ayer que en
el hoy y 4 110 goza con imajinarae que habla con loe muer•
toe y con los vi vos ausentes.
El recuerdo engendra el placer mas e-anto cuando no
arranca lágrimas de verguenza ó de remordimiento!
Septiembre de 1897.
J U.AN

DE DIOS

PEZA.

El número extraordinario de El Mundo,
que preparamos con todo esmero para las próximas fiestas nacionales, ofrecerá entre sus
principales atractivos el de un expléndido
obsequio musical: Seis páginas conteniendo lo
más selecto del spartito de La Bohemia,
. obra que ha alcanzado en México un éxito
casi sin precedentes.

�_,:!•~66~========================&amp;::;;;L;,,;M~U~N;;D;;;,;;;O:..::============,::;,D,,;O,;;■=l=•=I0~5:'..=d=•=S=l=PT=l=l=M=l-=R=E=d=•=•~

Manón y Mimí.
Por ser dos bijas harmoniosas del mismo maestro; porque, él: Puccini, las engendró de nuevo para el arte, estos
uhiwos días ambas bau ido de la mano por la escena, en
medio d1:1 un cristalino diluvio de notas y un excelso
marco de divinos motivos orquestales.
Y surge y se impone el p,ualelo entre lae doe buenas
mucbacllas, y la imaginacióolae bermanaafectuoeamente.
B.1eoae muchachlls be dicho, sí, las dos son buenas:
bueuae como el amor sincero, á plella luz, á pleno cielo;
l,¡¡Jellll8 como los veinte alloe, no refiuadoe, no abrevados
ya de todas las dudas: como loe veinte alloe de las pa•
risienees de entonces, de lae espallolae de hoy, de nuee·
iras mujeres de mafiana ........ .
¿Quién dice que Manon es mal&amp;? Oh, no, Dios mío,
lbuvn es una «xcelentt&gt; personita. No tiene juicio, es
cierto, ni pizca dtl Juicio, por eso le acontecen tao tas co•
aas ......... J:'ero ama á su Deegrieux; cómo no b11 de que·
rer al taraw11ana quti por ella Htl ha vuelto pródigo y pas•
io1e.. lile piaras del camine,? Y mucho que le ama! vaya
1,i i.ó; Wlld, t1tne ella la culpa de ser una mariposilla in·
quiua, enaworada de todll8 las luces? Abultar el tontillo
cruj ,ellte para qu11 surja el talle gracil, acortar la saya
par.. que t:l escarpín de raso m 11ebtre el pie de C&lt;1neren·
,olb; 1:nredar al cuello, cowo bandada de luciérnag"8 pre•
sas loe d1amautes, erigir, pomposo y luciente, el arduo
monumento del pe1naáo........ lJios wio, puPs que eso no
~e htirmoso, no eH embelesador, no es deelu obran~?.. ....
.IWo puede mlis que l\fanoo, ello la vence, 1a domina y la
pobrec11Ja et1 infiel .........
Pt1ro que eurja lleno de reproches el pi!.lido rostro del
v,w11t.10, 4.ue la miren aqueJIJs ojos bohemios, y el grito
~teruo dti la vida animaáa, la voz poderosa de la entr.illa
fomenina, gritará muy fuene. Manoo es, ante todo, mu·
Jer. 0111 no demaode1s coastanc1a al páJaro, á la maripo·
"ª• al viento, al aroma y a la nota; po1que la nota y el
aroma y el viento y la mariposa y el paJaro, y sodo lo
iocoll81t1tente, y sudo lo téuut:; Jo que cantil y Jo que vue•
Ja, Jo que perfuma y Jo que expleude, no tienen más ra•
zón d1&gt; ber que su bello:za. Q.ie oe aman un poqurllo?
pues ya h11n necho bastaDlel La golondrina alegró desde
-t,J convexo nido de argamasa tiJado al viejo alero lepro•
so, vueat1as horas áe «studio y vuestras horas de eoaue·
fio: luego, se fué. La mariposa basió loe élisros empolvados tte oro mus1 vo ante vuestrot1 o¡os y Juego huyó; el hr10, urna átl nieve, desprendió para voeutroe algunas
moléculas ae su nerfuwtl, y luego murió; el aura fresca,
agito plácidame11'8 vueaSros cabellos y luego batió el
a,a......... V uesua novia os dijo: ""' quiero," encollaró
vuee,ro cuello de besos y luego fué en poR dtl otros cari ·
flus; 0Lra cabeza pálida que besar........ .
Y Maooo y M1m1 era1.1 eso: perfume, ave, lirio, mari•
poea, aura......... mujer...... Como ellas se iban y volvían
como ellas, á iuaugurar la nueva primavera: goiondrina,
111 mismo alero, hr10 al mismo tiesto, mariposa al mismo
-0aliz......... y por E:Bo, y porque ameban, eran buenas.
Loe que aman jamáe son ll!alos.
.t.sae almas atecsuoeas, tienen siempre un rinconcito
para el iaeal. No lo comprenden pero Jo Bieoten, y en la
1iocbe de la vida, cuando el divino esposo llega retardaao, sollc1tas le bguardan y no falta aceite en sus IAmpa•
rae, y el tálamo está velado pJr n1 veos cortinajes de
hoo.
Manon muere amando; amando muere :Mimí. ...... y es
1,r, ciosa ante lo~ ojos del Ideal la muertf. de las 'JIU se e.1:linguen
así.
Mimí es empero mi!.s buena que ~!anón. No veis que
advra á un pobr11? Que usado 8d ese chal, qut:1 deetefilda
tetá esa fataa, que awarillemo t:se sombrerulo de paja. ...
-Los vt:rsoe se pagan mal y también las flores aruticia•
1es.-Qué helada e11 Ja buh11rállla, las vidritlras áe crista•
lt,s rotos dejan que se cuele el fr10 ......... qué duro y qué
~acaso el pan ......... Mas la juventud y el amor qué ale•
gres) ......... Cuando venga la primavera, serán dos prima•
veras las que revoloteen en aquel desvan tan alto; cuan•
do reina 11! invieruo, siempre queda una, la del cariilo
joven y confiado.
Mimí también ama las joyas y los trajes: cuando ya
agonizante la conducen al hospital, hace que el fiacre se
&lt;1t11enga frente á los almacenea; quiere bafiar BUd ojoe en
el matiz cambiante de las sedad: pero amando y toáo esas
riquezas, eu corazón se ha desposado con el poeta y ese
aruor la eublimiza.
l'obre chiquilla del arroyo, fragil corola que eeponjae
t.ue pistilos en loe días asolt:ados, 10genua muchacha apa•
bionada de la primavera y áel geUJo, cuántas vecee ra•
diaste en las fantasías de wi adolescencia, cuantas veces
me amparaste en mis noches pensativas; entonces:
Xotu diorl8 seuld, ptnsijs et nowi uvioM quüize armé.,;
enton&lt;lt's, te cowprtlndf lllejor que ahora, porque yo tam•
bién am&amp; ba y taru bién era bueno!
R1P R1r.
Sepfümbre de 1897.

LA POSEI.DA
- Yo la vl nacer - me decía-creí que volaba al c!elo
- antes de cumplir el año, tan enferma y débil estaba. De
manera que te un milagro mirarla becna una mujer her•
moea, Jpob1e criatura! ¡Cuánto suf11ó la inocente y cuánto nos bizo sufrir la eefiora, años en cama, el eefior preo•
-0upado p'lr las cosas del gobierno: un continuo cambio
de médicos; aeí ee que aunque me esté mal el decirlo, si
ll0 es por mí ,e muere; la consideraba como mi hija, me
pasaba las noches en claro porque no ceeaba de llorar,
no había mQdode que lahicitra usted tomare! pecho: se
retorcía, se amorataba, Ee enfriaba de la cabeza á loe
piee, y después de un grito quedaba inmóvil, sin respi•
rar, desmayada. Y abí me tiene usted pasei!.ndola á
.mt.dia noche, distrayéndola con un mufl.eco, tocándole

una caja de música, inútil, todo inútil. A fuerza de tan• zoe...... se desacía de ellos, y con movimiento brutal me
to eufr1rla llegué á quererla. Usted no eabe lo que ea TÍ• miraba el fondo de loe ojos preguntándome: ¿no me f'nvir junto á Ull nifto que no babia, que no puede expre• gatlas? y despuPs desolada, aniquilada, cobartte como un
saree ni por sellas, que no indica que algo le duele sino nillo se refugiaba en mi pecho llorando y diciéndome
llorandc&gt;, que ian pronto se ríe cowo se priva de cólera; con voz doliente: ...... Nuoca me engalles, mira que tu eres
usted no l!llbe cómo se aquerencia uno con la criatura lo único que tengo)
. Me eeplicaba entonces porqué una vez, una vez en que
que sólo con usted se calma, ee deja bañar y vestir, se
111egra cuando lo ve, grha cuando no lo tiene cerca. ¡Po· el odio! nos cegaba, y el odio de un mom~mo se deshizo
brt:1 Magdalena! Aún en la época en que pudo hablar te• en cariciae, me explicaba porque me d1Jo, mirándome
nía uo 111re tristec1to, no jugaba, no li, llamaban la aten· con aquella sinceridad celeste de sus ojos azules-No eé
ción los mufl.ecoe, se asustaba con los juguetes de cuerda de mí á ratos, hay en mi dos Meoenas; tu Meneoa buey su única afición fueron los conejos ......... ¡ me da riea na y tu Meneoa mala; quiero decirte, siento la terneza,
cada vez que we acuerdo! dormía con ellos, comía con pienso la palabra carilloea y nó ee qué diabólico poder
expulsa la frase que te insulta y que te hiere. ¿Si no tú
ellos, loe vestf11, los arrullaba y á uno le sacó loe ojos!
¡có100 son los muchachos!
quién me comprendt?
Me esplicaba entonces porque hacia unas cuantas hoLa buena mujer, en tanto, rodeaba de violetas un capullo de rosa. Es ábamos bajo un cobertizo; un sol ras, pisoteaba mis cartas, escupía mi efigie, y en un
blondo, de Juoio, se filtraba por lle interstic1os y ze paroxismo me lanzaba este latigazo: ten por mentira
braba con bandas de oro loa llacioamientos de muego cuanto te he jurado, te aborrezco, te quiero matar! .
donde exbalabao su alma de perfume las floree recien
corsadas. Elld era el aya de esa idolatrada Magdalena,
tan cruel y tan dulce para conmigo un tiempo; era la
· ¡Dios mio! el abismo entre ambos, la azucena delicamujer más ilustrada que uoa simple sirviente, y espera• da poeeida por uno de esos miHeJiosos walee que dallan
ba el fln de sus modt:ijSOB días en un pneblt'cillo fertil, las mi!.s puras raices del alma; el blanco lino, la roea
alejado de los cuidados urbanos, viviendo la vida ca1n
mística, con una gota de veneno en el fondo; la infeliz
¡e,wa, llevader.i con el escaso producto de las floreH, irresponsable, empu¡ada por sus nervios beridoP, sonáminagosables, i&lt;:cundísimas, en aquel Jugar.
bula del amor, á un paso del abismo. Y yo, el dispuesto
-Y no era mala-proseguía regaoáo un manojo de á insultarla, yo, el decidido á lanzarle a la faz enantes
margaritas-perv tenia sus capricnos. No le compren· rencores i,reparablee aconst-ja la rabia de un carillo piso•
dlan su mofo: la golpeaban inJustameote un día, la de• teado, yo towé el ramillete de la florista como si fuera fl
jabdn hacer otro su eaota volumad, así fuese d1sparat11• ponerlo en un lecho de muerte. Anegado en piedad por
,1a. Si se enfermaba la creían hipócrna, ei corría la lla- la martir, se lo llevaba.
maban traviesa, po1que la sellora tenia sus cusas, no
~le recibió en el quicio de su puerta, que traspuse siemandaba bien dtl su cabeza; el padre, como wdos loe se• pre con una caricia en loe labios: me esperaba adusta y
flores, no era padre sino á 1a hora de desayunar, comer y fría, le entregué mi ofrenda de floree, la destrozó con
dormir. Antes tenia más w1edo que carillo: pasado tll furia me la lanzó al rostro.......... ..
tiempo era capaz de morirse, pew no decia una pala·
-¿ o ves? ¿lo vee? me dijo......... no puedo ......... no
bra......... Vez nubo que le mandaran una cosa, que no pueáo ......... bésame, oprímeme, mátame, quiero amarce
obedtc1era, que la golpearan, que le rompieran la boca,
y te odio, ahora soy la Menena mata. ¿por qué ...... por
que la encerraran en un cuarto sin comer ......... ella coqué Dloe no me convierte en la \uya ó en la buena?
mo de piedra. Despu~s lloraba: en llorando dijera usted
Y no me atreví á decirle que al confundirnos en estre•
que el diablo se le salla del cuerpo, y abrazándome me cho abrazo sobre nuestras cabezas pasaba un soplo de
decía, entre suspiros y sollozos-quit1ro morirme ......... ! infortunio y de agonía.
¿ÜdSed sabe! Tudas Jas tías han sido de carácteree muy
No me atrevía á decirle que mi lucha era la lucha de
raros: una se h1io monja, otra turnaba láudano ......... su Jacob con el aogel, un angel triite y cruel, un angel de
misma mamá padecía con un pesar ataques de risa ..... . sombras, un aogel invencible, el espíritu sarci!.stico que
Qu1tate de allí, Clavel, ¿qué andas oliendo?
posee á tantas desventuradas y misteriosas prometidas
Uo perro SU8l'50 y encauijaio buoJia el hocico en los
de la muerte)
mazos de heliotropo, indiferente al apasionado aroma;
Septiembre de 97.
M1cnós.
las gallinas e&amp;tirab,m el p81!cuezo y avanzaban sigilosas
v1g1Jaodo á su cna, y sobre el plaot10 nevado de las moa·
quecae, dos, Srt1s, una nube de avispas rotelaba al sol.
Yo miraba á la bien amada, adolorido el corazon; la
miraba de nifia sacándole los OJOS á un conejo, y con la
·boca rota, pálida, ho~ca, contumaz, sin arrepentirse, y
la miraba después- y mis ojos ee humedeclan - abra·
zándoee convulsa dtt una criada para decirle entre lá·
grimas y jadeos de fatiga dolorosa: ¡quiero morirme!
Nos permitimos recordará nuei,;tros amaVerá UJ. vivía en la casa de junto, un niño ioglée, lindo como un angel del cielo, mas chico que Magdalena
pero inteligenie como una pereona grande. Jugaban á bles colaboradores, que según repet' das adloe muertos, el era el médico y la niña la euferma, le re•
cetaba hoJas de árbol, botones, piedras, i vámoe, hasta vertencias que hemos tenido el honor de hacabezas de cerill.&gt;J ...... todo lo tomaba ella sin hacer nin- cerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
gun gesto y ee moría, ó hacía la muerta; ¡que coeas inven•
tan loe mil.os! la veetla, la llenaba de floree, le encendta originales literarios ni fotografías, publívelas y la lloraba. Hacía la cnatura un papel tan á lo
serio que trabajo costaba volverla en sí, puee aquello no quense 0 no.
era fiugimieoto, se estiraba lo mismo que un difunto.
Daba horror. No vi vía sin su Carlhos, 10 vestía, lo pei•
La razón fundamental de esta deternaba, Je guardaba dulces, le cosía la ropa, hicieron juntos sus primeros tstudios de silabario y eran capacee de minación, es hien ohYia: K ecesit arían10s
dejaree matar el uno por el otro. Pero Carlitos dejó de
ir y reeuhó más amigo de una prima suya. Ud. cree que crear dos departamento:; &lt;le archivo y pagar
Magdalena se dió por entendida? l:!ufriría ó uó pero se
dowioaba; le cojió un odio feróz, no quiso de él ni un sa- dos empleados que los vigilasen, úuicamente
ludo, ni por la buena ni por la mala pudieron conseguir
para rl'stituir artículos, vistas y retratos.
que volviera á su casa .... nó!-decía, y nó y nó, así rodara el mundo. Carlitos se enfermó, en su media lengua
Demás es á decir &lt;1ue en tratándose de orino pedía sino á .Mene,;a, bonúa Menena; pero l,fmma afe•
rraáa en su capricho; la madre del inglesito con las lá• ginales artísticos va!iusos y previa prome a
grimas en las ojos le decía-llira no saae mala, está ma•
mo, se puede 10orir, vé con él, el gusto de mirarte lo de depósito y devolución, esta se efectuará;
aliviará, vé mi vida, no te dejes dominar por el rencor,
no quiere tomar medicinas sino dtl tu mano ...... ¿vas'/ pero eu general conste una vez más que no
¿verdad que va&amp;? Xo voy, contestaba con un tono, Seilor,
que daba miedo oírlo.
devol veinos origi ual es.
Carli tos se murió, todos los nif!os de la escuela le llevaron flores, l1eneoa no le Levó nada...... ni quiso verlo.
Se encerró en una pieza, no miró pasar el ·entierro, can•
taba y se reia como si tal cosa, y uo año, basta un afio
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO DE
despues, lo sof\ó y me dijo estas palabras que recuerdo
LA.MUTUA
como ei las estuviera oyeodo:-Xaoa, ya me contenté con
él, lo vi anoche, más vale que ee haya muerto, asl no JU·
gará con nadie, ni conruigo. Se lo dije y él me juró
Mé:i:ico, Agosto 29 de 1807.-Sr. D. Carlos Sommer,
que sí...... yo quiero .morirweJ-Lv, Sefl.ora se reía de estas Director General dtl 11La .:\lutua». -Presente.
cosas pero á w1 me daban miedo ¡saben tanto los nilloel
Mi estimado y apreciable amigo:
¿Qué tal estL ""li ronco? Se Jo dá Ud. de mi parte...... Por
tortuna ha cambiado verdad? A usted la quiere wucho,
He tenido el gusto de recibir la grata de usted del 2i
y cuando quiere es mejor que la miel. JPobre hija, como del corriente, en qne ee sirve aviearme qne el dividendo
yo le digo! Jlo que ha padt:cidol
correspondiente á mi póliza núm. 305,823 de $25,000 00
En tanto loa palomos revoloteaban golpeando con oro americano, bajo el plan de distribución de áiez allos,
sus alas las panojas del maíz; las maripoeas dibujaban que se cumplen el l? del entrante' mes de Septiembre,
en el cielo un bailable de incoherentes curvas y una Ji. importa:
bélula se mecía en el estanque de aguas verdosas ...... y la
$i,313 50 oro americano, valor en efectivo ó
miraba otra vez, la miraba niila celosa, nifl.a cruel, nifla
$9,201 00 oro americano, valor acumulable á la póliza
movida por el rencor, oyendo el funeral de un nillo in• referida, áebiendo yo optar por una de las dos propoai
glée y riendo y caotánao; la miraba reconcentrada é im- 'ciones de su acreditada Compafl.ía, como se lo participa•
penetrable llori!.ndolo en sus noches de pavura infantil ré oportubamente.
ó evocándole en la telepatía ultraterrestre de los euellos,
Entre tanto me es grato expresar i!. usted mi satisfacpiadoso magnánimo, fiel, prometiéndole perpetua cona• ción por el resultado que ba obtenido mi póliza, pues el
t11Dcial
valor acumulable asciende i!. casi el treinb por ciento
Y me explicaba entonces el porqué de sus monstruosas (30 P8) de lo que pagué por premios en los diez af!oa.
crueldades y el porqué de sus pa~ticos arrepentimientos;
D!ndole laa máa debidas gracias, quedo de usted siemme explicaba porqué 4bri: de mis besos y en mi bra•
pre muy affmo. amigo. auo. S. S.-M. n:s CASTILLO.

DOMINGO

'§

de SEPTIEMBRE de ,. ..,

ltL MUNDO

167

l

No se devuelven originales.

LA UNIVERSIDAD -Orupo de bonzos•

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 llllllas sobre loi;, lll.ares.

XIV
LA UNI\'Ef!SIDAD.

Alejado en el Hotel Imperial, suntuoso edificio con todas laa comodidadfs y lujo
•que requerir pueda el más exigente, sostenido por el gobierno para dar al extranjero
atnjamiento digno de su catego1ía, y que cuenta con todo lo necesario y satisface el gns•
·t-0 ó el capricho.
En los primeros días nos tocó hacer una visita á la Univereidad; nuestros kuru ·
mo.~, lietos i!. buena h ora, nos condujeron por las encrucijadas y callee de la población:
pasamos primero los muros, después los fosos, y ya fuera del recinto real entrarnos
de lleno en la tortuosa cindad de los abanicos, de las garzas, de los biombos y de loe
animales sagrados, poFqne allí la tortuga, el caballo, el buey, el elefante y la garza
son eagrados: dos horas y media al recio trotar de nuestros boyponeyd, como los llaman
los ingleees, fügamos á la Universidad.
•
Amante y cur:oso por mi profesión, .oe dirijo primero fl la Eicuela de Medicina:
el edificio, aún en coostrucJióo, será den~ro de poco un local digno de su elevaio ob_j~to. H ,y es de maiera tolo el an1iguo edifbio; el profesorado es alemán y ese idioma
es el que ee habla en el interior de la escuela; el número anual de alumnos no dece pa•
ear, por orden superior, de cien, y el plan de es~ndios es, con muy corta diferencia,
igual al ouPstro; existen los museos y laboratorios necesarios para el estudiv de las
ciencias médic1s.
Por b tanto, puede asegurarse que la meiicioa en el Japón está i!. la altura de los
países ci vi!lzados y cueuta con todos los elementos q 1e la ciencia exija para sus investigacione~.
En el recinto de la escuela hay anexo un hospihl de casos puramente escogidos
para la clínica.
.
.
Satidécho de mi visita fu( invitado por el Dr. B1elz i!. comer y me informó de la di•
fícil tarea que tenía el profesorado: «figure usted, me decía, que antes de entrar á la
•ensefl.anza de materia médica, hay necesidad de enseñará vestirá oueetroe alumnos,
i!. hablar y á convencerlos de que es incompatible su idioma y coe,umbree con el prácti•
co ejercicio de l11 profesión.
"Cuando ingresé como profesor á la Univereidad, en el acto de inaugurar mi clase
me encontré en un vasto departamento sin un sólo mueble y fl mis futuros alumoos
'()()D los p~e sin calzado, cubiertos de batas de todos coloree, medio ó casi desnudos y
0

Eer.tadoe en cuclilla,; á mi ~otraia todos se inclinaron para besar el suelo, y yo, quedá
eio ~aber qué pudie1s indicar ceremonia tao rara, admirad0 de tener que enijeflar medí•
cina á aqnellos seres que me parecían una turba de rorro8 mal hecb.os; ni una sóla pala•
bra se oía; eólo una serie de suspiros ó respiraci9oes fatigosas, corno ei todos se eeluvieran quemando la boca; y ante aquel grupo de pelones abriendo la boca y alzando ia
cabeza mi situación era extravagante y rara.
tcPor fin, nerviorn con semejante mlmic a, me dirijo á un médico japonés conocido en Bellúe, y eirviéoé!.ome de intérprete dije una pequeüa alocución á aquel pueblo
que me parecía bárbaro; ¡como m~ desilusioné de mi papel de profesor)
«La costumbre me hizo poco á poco sobrellevar y después prohibir tales manifestaciones de respeto; eoseilalee á vestir y á usar zapatos, á poner i!. los enfermos en cama y no en el suelo, y en varios aftos he logrado, en cooperación con mis cornpatleros, que los alumnos se acom1den á nue3tr.,s U303, siquiera en el interior del esta•
b~cim~o~
·
Hay otros departa'llentoe de la Universidad q11e parecen estrambóticos, como la
escuela de cocineros ó de g11echú., (cantatrices). Un cocinero japonés os prtidenta con
todo garbo rn titulo uoi\·eraitario, concebido en estos términos:
«Yo, el l\Iinistro de lustruccióo Pública, coa lic~ocia y perdón de su intachable
Majestad el Mikado, concedo al súb lito X. el título de doctor en arte culinario, como
premio á las habilidades q11e demostró en su examen profesion11I.»
No hay en esto niag,1oa exageración, el ejemplo se tiene en un cocinero que embarcado en Yokohama á bordo del uZ ,ragoza," está radicado hoy en Veracrnz.
El título de las guech1s dice asi: "Yo por la gracia de Buda, directora en el Imperial Conservatorio del Tvkddo, con la venia de su ~IijestJ.d absoluta el 1Iika1o, con•
cedo i!. Kcrmasa11 (sefiorita Risa) el título de guechá, alta cantatriz, profeso•a·en baile
y en laeJecución del cbamisen. D~stioada á mantener vivo el clásico baile y canto de
nuestro celestial Imperio. Sdri!. resp~tada y favorecida por nuestro pueblo, que el gran
Buhda guarda yengraodece.»
A.ú veis á las guechás respetadas del pueblo, llam1das i!. sus festines desde el encumbrado ealóo basta la casa de lt\ confundidas entre todos, eencillas y cándidas como
las muzméR; pero no las toquéis, porque admiradas oe dicen: Ob, ou, nu, nu, guecbi!.l
como quien dice: Obl no cometais esa falta, es una cantatriz inviolable, ee una con•
sentida de Buda y del Mikado.
Por fortuna la negativa es tomada por el viajsro con estoica serenidad .

�11:L MUNDO

168

DO ■ INGO

5 de SEPTIEMBRE de •197

DO ■ INGO

5 de SlPTIEMBAE de 1Sg7

11:L MUNDO

laa cornizae, loe focos incandecentes dan á. la casa el aepec t.o más fantástico. En el salón enverjado y lleno de luz, estát sentadas en el suelo, al frente de diminutos tocadores,
laa moradoras del Yoshibara. Hermoso espectáculo el que
ofrecen esiae mujeres, si puede llamarse así á estos eéres pequeOitoa, menudos, con aua cuerpecitoe infantiles, eue labios
pint.ados de rojo, aue agujetas mil en el cabello, sus vest.idoa sueltos de coloree chillantee: el golpe de vista ea curio•
eo. Si llegais á penetrará la casa, veréis que 88 forman en
el salón, en filas deaigaalee, como mu flecos colocados en un
~parador. Deepués se adelantan alegres y bulliciosas, y pi·
den cigarros, fruta, y como la mayor parte no saben hablar
más que su idioILa, rien co o. tarcajadas alegres¡ y sobre todo comen, comen sin deecaneo.
Hasta llegaia á. experimentar cierta lástima, viendo aquellas mujercitas risueñas, ·c oa sus caritas alegres pero raras¡
pero de facciones verdaderamente agradables.
Cualquiera creerá que en Yohiebara es posible hallar los
perfumee que se nos ofrecen en el cJmercio, como originarios
del Japón : el desencanto ea formal: allí no se conocen los
perfumee qne llamamos japoneeee. El olor que resalta en
todas partea ea el del ta,baco.
Extraña impresión la que produce la mujer japonesa, en ·
fática, sin pasiones, ein amor, sin las voluptuosidades de las
otras razas. La poeefa en la t.ierra del crieantemum, se siente en el aire, en el mar, en su cielo azul, en eue paieajee h~rmoeoe, en los cantos raros y en la música del chamisen¡
pero no en el trato de las personas ni en au carácter. losen•
aible la mujer niponeea áloe arrebatos de la pasión, no siente ni el odio ni el cariño, ni la admiraoión ni el desprecio,
ea una especie de autómata, sene lla1 cándida, sin ideas del
pudor, pero sin embargo, dócil y blanda á la dirección que
ee le dá. Será fiel si se le manda la fidelidadi cometerá
loe mayores delitos si ee le infunden ideas pervereaa, cuida•
rá de ene hijos ó loe dejará morir sin que una légrima nu•
ble sus ojos, según sean las órdenes de su dueño. ¡Raro y
extraordinario tipo el de la mujer japonesa!

XV
PASEO NOCTURNO

Ha entrado la noche y hace tiempo que han encendido loa
millones de farolea de papel que alumbrat la ciudad; tam·
bién se distinguen focos de luz eléctrica más y más frecuen•
tee, á medida qae se avanza hacia el centro de la población.
Ligera contrariedad experimentamos, nuestros kurumae
ectán caneados .i pesar de que en nuestros grande e- ocios han
engullido buenos platos de arroz con peecado crudo y tazas de
gengibre y de eaki ( v:no de arroz; ) apenas tienen razón: salieron del hotel en la manana!y regresan en la noche; lea da·
móe yen y medio y contentieimoe nos abandonan á dos mi•
11ae del hotel.

Tomamos un tranvía que nos conduce basta la puerta de
·a muralla. Ya eetamob en el carrito: el tren va casi lleno,
porque empieza á caer lluvia menuda, la dificultad ea tomar asiento¡ las plataformas están llenas y en el interior
acurrucados sobre loe asientos ó sentados en el piso como
gatos, van loa pasajeros. Con trabajo m9 abro paso y me
siento como Dios manda.
Entonces ví que todos eacaban su pipa y le ponían una
bolita de tabaco. Fumaban de p1iaa: pero como era muy
(leque.fla la capacidad de las pipas, á poco te!lian que re·
frendarla, y con gran habilidad eacaban una bolita de fuegd
que sostenían en la mano, mientras curtían la pipa de
nuevo.
R~pentinamente ee para el tren, y unas vocea argentinas,
hablando un inglés puro, nos anuncian la presencia de algunas excursionistae. Efectiva mente, suben al tren dos ele·
gantes señoritas, contemplan el grupo de pasajeros, su des•
nudez, sus poe~uraa símicas sobre loa asientos y en el piso,
y un gracioso gesto manifiesta su repugnancia. Por fin, se
1:iientan mientras loe otros concurrentes se agrupan en el rincón opuesto y con sus miradas de gato y las bocaa abierlae,
contemplan coa expresión singular a las eimpálicae hijas
de Albión, que por eu parte ríen de buena gana.
XVI
Llegamos por fin al hotel y nos veatimoedeetiqueta, guardando hie reglas de la casa. T,aminada la cena, y como bue•
LOS JARDINE&amp; IMPERIALES .
.noe tourietas, vamos á visitar uno de loe barrios más admiAl día siguiente nos propueiwoe hacer una visita al muTablee del Japón: loe Yoehibara.
seo y á los jardines im¡::erialee.
Hora y cuarto de rinkicbá 1 á buen paso, basta para lleTres sen cuesta la entrada, y un sen ó centavo máf', cogará eee barrio pi::itoreeco cantado por loe poetas del munbran por el depósito á la entrada del estableCimiento, del
do entero. ¡Cuáot.ae ideas deepiert.a, cómo se prest.a para
baat.ón, paraguae, sombrero y abrigo.
desleir en un cuadro ioe mil colores que ofrecen eetoa sitios
El mu.!!eo e!!tá construido á la europea, con ea!onea y de
hermosos, edénea del Asia, lugares encantados del idilio, de
partament.oe bien arreglados y el conjunio del edificio, es
lo soñado, paraísos no cc.mprendidoe de este país apacible,
soberbio. La sección de zoología es muy rica en ejemplahermoso, contradictorio, que luce todos eus encantos, en la
Muzmé de paseo.
res clasificados por naturalistas extranjeros¡ lo más notable
tranquilidad de la noche!
Yo t.ambién, como los poetas, he sonado, como ellos be Eent.ido oleadad de seo• que ví fueron unos gallos japoaeees con una cola de más de tres meiroe de largo.
Sigue después el salón de pinturas, el de armas con Pjemplares muy raros de las
timiento.
Asomado á una baranda, viendo rielar la luz de la luna sobre las mansas aguas d~ primitivas usadas en el Japón; después el departamento de objetos de arte: iacaa finíla ria, he sentido la magia del ensuet\o¡ y aspirando una at.móefera embalsamada, simas. porcelanae, y caneando extrafieza entre las be!Haimae porcelanas, entre aquel
be viet.o deslizarse como fantasmas, los cuerpos de ninfas raras vestidos de seda, cruza1 llos admirables objetos, contemplé proyectiles de la guerra de China, y alln me at.revocomo sombras adoradas, como si algo inmaterial y divino, alentase aquellos genios del á asegurar que babia también material de guerra que se atribuye áloe triunfos del
·
Yoabibara sat.urado de perfumee. He palpado después la realidad y procuraré dar Japón 1mbre el celeste Imperio.
Se ve que hay una especie de prurito de preocupación nacional, en clasificar araquí mis impresiones, lejos de loe arrebatos idealista~.
Figuraos un barrio aislado de agradable aspecto, lujoso, con callee rectas, caeas ruas y proyectiles aún cuando sean japoneaee. entre loe objetos recogidos como b otín
con amplios corredores, limitadas por celada, verdes de madera, agujeradas de mil en la última guerra.
En el jardín botáoico, figuran magníficos ejemplares de la fauna asiática muy~eut.anillae de papel por donde se puede ver el interior de loe departamentos, de color
bien cuidado@.
rljO subido.
En este jardín encont.ramos un elefante de coloBalea dimensiones y como una.
U ua ancha puerta da acceso á un fondo obscuro, donde se mira la repugnante figu•
ra de un viejo calvo que hace de portero, A interval.oa de media vara en los techos y muestra de la inteligencia de este animal, referiré un anécdota que me oc1irrió yendo

El golpe de vista que presentaba la cubierta del «Zaragoza ,
era :espléndido, y la animaeióo, el regocijo y el orden qut, reí•
naron, dejaron muy complacidos á. loe invitados, quienes al
despedirse, llevados en unos cuarenta ó cincuenta botes, meci•
dos por el suave oleaje de la bahía y alumbrados por poderosos focos eJéctiicoe, tUvieron la galanteria de entonar en coro
nuestro hermoso Himno Nacional.
Imaginaos una playa envuelta entre la bruma que deetaca
aue borradas siluetas á la hermosa claridad de mil focos incandescentes y otros mil más de luz de arco, reflejándoee en la
t.ranquila superficie• de las aguas, que multiplican en efec,o;
figuraos nueat.ra corbeta literalmente llena de focos de todos colorea en medio de aquel cuadro ll'deecrip,ible, como un barco
encantado¡ figuraos que oía los acordu de una magnifica orquesta y que ernucbaie a'egrea carcajadas, que veis una eocie•
dad coemopolita donde hay rusas y turcas, portugubeae y ame·
ricanas, alemanas y japoneeas, austriacas y espafíolas, osteLtando cada cual las galas y loa encantos carac,eríeticos de su
paíe. Pensad que oe hablan de las maravillas de un munJ.o entero, que oa sentía ea,uradoe de perfume.e, embriagados de son·
risas, arrullados de conversación; y cuando bayaie peneado
todo eso, casi estoy seguro de que experimentareis un amargo
dejo de dolor por no haber aeist.ido á esa feérica solemnidad 1::n
celebración de la Independencia de México.
Y sin embargo, ¡oh paiE:anaa miael también asi1:tisteis algu
nae, en eepíri,11 1 á ern fiet:ta. Salieron á relucir vuestros re,ra•
toe, ee habló de vuestros encaotoe, 1:e comentaron vueelrae gra•
ciae, pues todoe, á pc,rfía, querían conocer, eiquiera por me•
dto de nuestra palabra inrnficiente, á las hermosas mexicanaP.
Y ya podréis comprender d~ qué manera noeotrof, mexicanoe,
con tantos ncuerdos de la patria en el corazón, hablarfamos
del terrufio; con qué en,uaiaamo dariamosá conoct!r á nuutro
querido México en llquel_laa apartadas regionel!.
Faltasteis allí, paieanaa míae¡ pero os aseguro que ya oa cono·
cen, que hemos procurado lle-var la fama de ,utsnoa 1.:ncanto
al univer~o mundo y ea ben en i.odae panes, en todas las zonas,
cuán ardiente ea el corazón y cuán sofladora td alma de las
hijas de )léxico.
XIV
.XAGABAKI.

Dos peregrinos.
con el segundo pagador del barco. Pusíroonoe á contemplar el hermoso proboeidio
que con ,oda calooa separaba por medio de su flexible ,rompa, el zacate verde del
seco que tiene á au disposición. Mi acompafl.ank, llevaba en la mano su sombrero de
paja, y ee quedó mirando :fij!lmente al animal; éste le lanzó miradas ex,rañaa, y como
parecía que se le oírecia el sombrero como manjar, en un momento recogió gran canlidad de zacat.e S€Co y lanzándolo con habilidad euooa, cubrió al buen pagador de
basura.
Todos celebraron el incidente, inclusive al pegador burlado por la susceptibilidad
del elefante que no quiso aceptar un sombrero de paja en au menú .. ..... ..

:Muy pronto levaremos anclas e iremos á Nagasaki, en la isla
de Kiueiú, visitaremos el puerto m6e meridional del gran Im·
perlo, cruzaremos el mar interior, formRdo, tal vez, por eacudimientoe volcánicos y t-s•
pant.oeoa t.erremotoe que deegajaron el terreno, formando numeroe·as islas y canales en
una extensión de mil quinien,as millae.
¡Qué hermoso espectáculo! La luna Ee oculta á veces iras de negras nubes y ot.ras
brilla en todo su eeplendor. Loa canales son verdaderos estrechos que se ligan, ee ae•
paran, ee apartan para unirse de nuevo: las islas son como los picachos de cordilleras
ioundadas.

XVII
LA INCINERACIÓN

Dábamos los últimos paseos en la imperial Tokio y ya preparábamos nuestros
equipajes para volverá Yokohama, pero nos faltaba conocerua panlieón y presenciar,
ei era posible, un entierro con todas las ceremonias de la religión del país.
Nada más fácil en una poblacióo de más de dos millones dt, habitantes.
La cremación está en uso desde hace mucb~ tiempo¡ t.ienen magníficos horno@,
pero en ésto, como en todo, al lado de la cultura ee encuentran mue atrae de la ~arbarie.
Colocan el cadáver como acurrucado en un cajón de madera cuadrado llenan, los
intersticios con serrin impregnado de trementina; ponen el cajón de tablas sin pulir
ni pintar, en un hueco formado en el piso de un cuarto provisto de una chimenea 1 It,
prenden fuego y dejan que el cadá;,er se consuma de ee\a suerte., lo que nunca 110 con•
sigue completamente, de donde reeultn primero un hedor insoportable y luego una in•
cineración imperfecta que deja loe huesos con colgajos de carne mal t.oetadoe.
Loa hornos moderQoa se u,iHzan poco, aunqlle están provistos y construidos de
cuanto exige la higiene.
Listos ya para levar ancla, y hacer la travesia por el mar interior y recalar en Na•
gaeaki, donde el barco duraría algún ,iempo en dique p~ra pone.rae quillas de balance.
XVIII
LA FIESTA DE LA INDEPB:\"DENCIA.

Allí pasamos la fiesta del 16 de Septiembre; nuestro barco empabezado y alumbrabrado con profusión de focos eléctricos y millares de farolea japoneses, presentaba un
boníio aspecto. Loa barcos de guerra aunoa en el puerto, se engalanaron también y
á la.e doce del día saludaron c:&gt;n veintiun caftonazoe á nuestra nacionalidad, repre-eentada en aquellos remotos mares por aquel caecarón de hierro.
Coqueta y engalanada ee veía nueet.ra Corbeta cubierta de floree: se organizaba
una reunión en quelbamoa á festejar el aniversario de la independencia y el dia onomástico del Presidente de la República, General Porfirio Díaz.
Entre loa per1.1on&amp;j es invitados que estuvieron á bordo con mot.ivo de la fieat.a, po·
demos citará. loe Ministros de Francia, Inglaterra, Espafía, Alemania y Estados Unidos, con sus familias reepectina. El Gobernador de Tokio en representación del Mikado, el Ministro de relaciones del Imperio, el Gobernador de Yokohama¡ un Almi•
rante, Americano, el Almiran,e japonéa y la mayor parte de las principales familias
tit.ranjeras residentes en -la capital.

Muzmé descansando y leyendo.

Matsushima.-Arto natural.

�OOMINCO 5 di! SfPTIEMBA'I! de • ■ o'T

EL MUNDO

DOMINGOS de SEPTIEMBRE de 1897

171

EL MUNDO

170

La Alacena.

rice con el olea.je; se camina como en un lago cerradº·
El estrecho de Shimonoseki .sirve de comunicación entre el mar Interior y el de Korea: tortµoso, quebrado,
angosto, pere lleno de referencias; entrábamos ya en el
mar de la China, eee mar traidor como su nombre, Y ~l
penetrar ea él nos recibió con una andanada de olas gt ·
ganteecaa que nos hicieron balancear de lo lindo. ~n temporal en esas latitudes es terrible: noeotroa tuvimos _1~
fortuna de paearlo con tiempo magnífico, y nos mov1a
moa como si hubiera tempastad deshecha.
Por fin pudimos entrará Nagasaki á la~ cuatro de la
tarde, y antes de abordarnos vimos sorprendidos por una
eatva de un yatch inglés que saludaba nuee~ra bandera.
Fué una sorpresa que obligó á todos á eubir sobre cuber·
ta: detuvimos la marcha, se .contestó el saludo Y á poco
entrábamos á las desquiciadas mont&amp;ñas del caluroso
puerto de N agp.saki.
Larga fué nueetra permaneTJcia en aquel pilerto. Un
mes estuvo el «Zaragozan sostenido por la palizada del
varadero. Se le ponían quillas de balance para aligerar

KIOTO.-Un bosque de bambut·s.

El terreno es de formas capricho3as, los paisajes hermorn:: casi se tocan Con la mano. .Aq\lÍ @e mira un man•
to de carbón, en medio de boEques aecularee; allá una
rampa blanquecina, por donde euben y bajan mil carretillas conduciendo material de construcción;allá. un pueblo di:, Pf'!!cadores, que refl.t&gt;ja en el agua el sagrado color
r0j'l como las llamas del lüfierno; allá las oscuras bocas

el movimiento.
Su -población, semejante á la.e otras del país, J~stín•
gueee princi-palmente por .ser el logar donde abierta•
mente se favorecen los matrimo.nios de mujeres japoneEas con extranjeros.
Leed, "Me.dame Crirnntemi" de Pierre Loti y hallareis
una prueba fiel de lo que son en esa tierra singular las ceremonias de la boda. Vereia las descripciones hechas
por mano maestra, del templo de Usua, el juego de la
flecha, loa teatros, los campos cubiertos de crisantemas.
Todo igual; invariable.
,;mpezamos á sentir tedio por este país; ya hay enire la oficialidad algunos que han coutraído matrimo•
nio, pero se divorcian luego. Es difícil acostumbraree á.
la vida monótona é interminable al lado de una muzmé
que rie mucho, babia poco y se la entiende ·menos.
Además, ae anuncia ya nuestra próxima salida para
Chinai pero nuestro barco no está listo. El, qu_e se había
paeeado garboso en toda la bahía, tuvo pnmero que
estar en el varadero y de allí pasó al arsenal, luego á
los diques secos, basta que por fin lo volvimos á ver
airoeo con sus palos cruzados, sus velas albeantes :y aferradas, sus quillas bien puestas, los costados limpios Y
pintados de color claro que le agracia: y basta creemos
que ha cimbiado y llegamos á imaginarnos que con tantas composturas ee siente reanimado y contento para
seguir adelante en carrera.
Aún le faltan dos terceras partes del camiao, lleva
reconidaa diecinueve mil millas, peroadelan'8, adelante.
Hemos gastado cuat.ro meses en el país del crieantemum.
Aun resuenan en nueEtros oídos los gritos de la mul•
titud desárrapada, loa alaridos argentinos de las muzméa que se deepiden desde sus caeitas haciéndonos eefiae
con sábanas patluelos y kimonos. Anatá, México, Surbá,
Anatá, México, fueron las últimas destempladas fra~es
que nos llegaban á bordo coando nuestro barco daba
proa á la interminable Bahía de Nsgaeaki.

KAMEIDO, TOKIO, Flores de Wistaria.

apenas vemos de tu tierra las íelf&gt;taft del Sur. El mar de
la China, eetá. como aceite, el cielo brumoso, el baróme•
tro bsja más y más, quie_n sabe si nueeliro barco tenga
qu~ probar eus quillas.
·
Por hoy-adiós-adiós-Japón ya no te dejas ver-Sa,y6! nada Tlip611!
Son las cuatro de una tarde del mes de Noviembre, en
el mar de China, cielo y agua, _nor donde quiera barómetro bajo, bruma espesa, ola boba y gigante, mar color
aceite verdoso r,ucio, se teme una tempestad, un silencio absoluto nos rodea, se hl'cen preparativos. Eape•
remos.
Ser literato es formar parte de una ariEtocracia que repres~ota en el mundo de la inteligencia lo qnf::\ la gente
de buen tono en la vida familiar y pública. El literato
ha de ser. an~ todo, unespfritn distinguido y culto, qne
bable y efcriba con suprema delicadf'z», y eón guste;&gt; ex·
qui sito sepa dar forma a~radable .i l.aa cos_ae má.'I ánda@,
y no olvide q11.e lo eeeocrnl ee tener rngemo y saber moa•
trarlo.
El poeta ea el eér qne idealiza la realidad.
El poeta de hoy no ha de tener idf&gt;al, porque su siglo
tampoco lo tiene: su canto ha de _eer. desconsolador Y
nPgati vo, amargo y desesperado, é indiferente y frío ee•
gún su temperamento.
MANUEL DE LA REVILLA.

XX
DESPEDIDA,

Vendedor ambulante de té.

&lt;le profundas canrna9, que dilatan eus fauces como
monstruol!J apocalípticoe; máe allá deegarradae montaí'ias
de lava y de granito ó maciaos baEálticos, simulaodo ji~
ganWecas eiluetaa de e metrucciouts titánicas, y en los
canales, y volviendo Ein cesar en laberintos ein salida,
parece uno tetar en el centro de un gran panorama que
.gira Ein deEcanso, ofreciendo á la vieta un caleidoecopio
mágico y arrobador.
Aei paE:an tree días con eus nochee, Ein que el agua se

Adios quizá para siempre, '(lBÍB tantas veces eoñado!
nunca jamás volveré á pisar tu fértil suelo¡ ya no volveré á descanl!ar bajo el umbroeo a1c:anfor, :saboreando en
taza cincelada tu bebida favoraa, el té; ya no veré ,us
alegres campos, tu sencilla y curiosa muzmé, tus ídolos,
tus temploP, tus curiosidades, contrastes y aberracionee,
tus rinkirhá.s y sampam ni me impresionarán tus bailee, Y
tus músicas: Pero te veré á. traves _del espacio, y sentado
· en mi bogar, rodeado de mi familia en las tardea largas,
evocaré con el album al frente mia recuerdos, v se rei•
rán da tí algunas veces, pero otras también te admira•
rán. Tienes todo mezclado pero bruscamente, sin medias tintas, sin penumbras ni claro obscuro; eres ealvaje puro 6 civilizado franco, y todo bajo el mismo tono,
la misma apar.iencia, bajo una sola capa, tu país es la
Babilonia de lo raro y de lo nunca visto; en tu carácter
es donde está la poeeía de tu vida, la clave de tu historia y de tu porvenir.
Deseo que te engrandezcas, pueblo japonee, pero, qué•
date en tu territorio que es donde vi vea, no salgas de
él porque.perderías el encanto que ·poeees.
Adiós país del lejá.no Oriente, vamos á dejarte ya,

hubo Lucas percibido el ruido de las muletas cuando sus grandes ojos alterados y ardientes se vol vieron hacia la puerta en la cual no tardaría en preaeataree su hermano¡ y su fü.onomía toda desencajada por el sufrimiento, devorada por la fi, bre, eem brada á trechos de barros
inflamados, tomó eúbiramente cierto aspecto de dureza y
caei de furor.
Tomó convuleivamente las manos de su madre y con
voz entrecortada y ronca gritó:
-Echa lo! Ecbalol No quiero ,erlo. Lo oyes? No quiero verlo jamás! C1..1mprendes? Jamás! Y la palabra se extrangnló en eu garganta. Sofocado por un acceso de
to:1, estrechaba convubivamente las mao.os de eu madre.
A cada esfuerzo de eu respiración la camisa palpitaba sobre su pecho y ee entreabría á cada instante. Temía hinchada la boca, en el extremo de la barba las pústulas
desecadas formaban costras que á cada esfuerzo ee rompían y sangraban.
So roadre tmtaba de coneolnrlo.
-No, Lijo mío: no lo verás. Haré lo que tú quieras; lo echaré de esta casa que es
tuya, me comprendes?: completamente tuya, hijo mio! L'l tos de Lucas le azotaba la
cara.
-Sí, pero inmediatamente! repf-tía con íucz inEistencia, incorporándoée en el lecho y empujando á su madre hacia la puerta.
-Sf, hijo mfo, ahora mismo, inmediatamente ........ .
Daniel se presentó en la puerta EOBtenido por ene muletas. Era un pobre desbere•
dado de la fortuna, de et..orme y peEada cabeza cuyos cabelÍ~e eran tan rubi&lt;1s que casi parecían blancos y cuyos ojos azulee bf;jo las largas pestafíaa claras eran tan dulces
como loe del carnero.
Entró sin dfcir nada porque una parálisis lo había eninudecido. Pero apénas distinguió loe ojos del enfermo que lo miraban con energia cruel, se detuvo en medio de
la pie.rn, apoyado EObre sus muletas, irresoluto, sin atreverse á avaozar un paEO más,
Su piefna derecha acortada y torcida se agitaba por un temblor visible,
Lucas dijo á su madre:
-Qué viene á hacer aquí este deeaetrado? Echa.lo de aquí! Quiero que lo arrojes
inmediata.mente de e:ta caea!
Daniel comprendió todo; vió que la madrastra se levantaba y con tan suplicantes
ojos la miró, que ella casi no tuvo valor para reaietir. Entonces, sosteniéndose con
una de las muletas, hizo con la mano que le quedaba libre un signo de desesperación
y arrojó una mirada voraz sobre la fllacena colocada en uno de los ángulos de la pieza.
Aquella mirada quería decir:
- Y o tengo baro bre.
-Nó! nó; no le des nada! gritó Lucas agitándose en su lecho, imponiendo á la mu·
jer su odioso capricho. Arrójalo fuera!
Daniel inclinó la pesada cabeza sobre el pecho, tembloros@, anegados en llanto
Jea ojos. Y cuando la madrastra poniéndole una mano sobre la eepalda lo empujó hacia la puerta, prorrumpió en sollozos sin hacer la más leve protesta. Ea eeguida oyó
que la puerta ee cerraba, y se quedó en el deecanao de la escalera, siempre sollozando,
con un sollozo violento y continuo.
Lucae, con geeto de ira dijo á su madre: ·
-Tu sabes? eso lo hace él exJ?resamente para hacerte mal.
Ea tantQ el sollozo fraternal se prolongaba, de tiempo en tiempo, entrecortado
por extraflo lamento, triste como el mugido estertoroso da la bestia que muere.
-Pero óyelo todavía!: Ecbalo á rodar por la escalera. Pronto!
La mojer se levantó de un salto, corrió hacia la puerta y levantó sobre el mudo
aquellas manos fieras habituadas á golpear y maltratar
Lacas, apoyado sobre loa codos, exclamaba:
-)Iásl Todavía más!
Daniel recibía los golpes siempre mudo. Comprimiendo su dolor bajó á la calle.
Estaba hambriento; bacía dos días que no comía, y apénas tenía fuerza.a para arras•
trar. las muletas.
Paeó un grupo de pilluelos corriendo rletráa de un pa_?alote que se remontaba en
el aire,
Unos empujándole le gritaban:
-Ahí va el deeastrado.
Otros cou irónico earcaamo le provocaban:
-Vamos, cojuelo, da una carrerita.
Otros, en fin, haciendo alusión á su enorme cabeza, te preguntaban en tono burlesco:
-A cómo vendes la libra de sesos, mal traído?
Hubo uno, máa cruel que los demáe, que le tumbó al suelo una de las muletas y
echó en seguida á correr. El mudo tambaleó, lo.g ró penosamente recoger su muleta y
ee puso en marcha de nuevo. La gritería de los pilluelos se fue extinguiendo lentamente hacia el lado del río¡ el papalote, semejante á un ave de país iabuloao1 ee ele•
vaba en un cielo de suave color roH; las bandas mili tares cantaban en ooro á la orilla
de los muelles; estaba en su plenitud la bella estación radiante ........ .
Daniel, que eentía que el hambre le devoraba lae entrai:1as, dijo para sí:
-Voy á. pedir limosna.
El horno del panadero, esparcía en el ambieLte primaveral un olor .'\gradable de
-pan freeco. Pasó un hombre veetido de blaoco llevando en la caben un gran azafaLe
lleno de panes doradoe, todavía calientes y humeantes; des perros segnían al hombre,
olfateando el aire y agitando las cohi,e.
..
Creyó Daniel que iba á perecer de inanición. y se dij o:
~Ea necesario que pida limoena¡ de lo contrario moriré de hambre.
Caía lentamente el crepúeculo; el cielo diáfano se vefa sembrado de papalotes que
ee balanceaban; loe campanarios difundían en la sonora atmósfera una ronca vibra-ción profunda y continua.
Daniel se dijo:
-Voy á colocarme á la puerta de la Iglesia; y hacia allí se arrastró penosamente.
J.a igleeia estaba abierta. En el fo ndo, el altar iluminado por llamas terublorosae,
--parecía ona conelelación; lapue1ta dejaba pasar un débil perfume de incienE.e y mirra, y ]órgano derramaba por iDE.tantes su caecad.a pe)on!doe.
PENAS

Cast:ada sagrada en Kamakura

Súbi!amente sintió Daniel que nuevas láglimrs velaban sus ojos; :y en lo más íntimo de su corazón prorrumpió en esta E:Úplica ferviente:
-1:iocorredme, Dios mío!
El órgano íormu.ó un acorde que hizo vibrar · como · instrumentos los pilares del
templo¡ lavantóse la voz de loe chantres; y devotos y devotas, comenzaron a e~trar dedua en doe y de tres en tref, por la única puert.a, sin que Daniel osara todavía exten•
dE:T la ruano.
Uu mendigo que eEtaba á eu lado empezó á gemir:
U oa limosna por amor de Dios!
El mudo, entonc~s. tuvo verguenza ........ .
En un grau mantón negro envuelta vio entrar en la Iglesia•á su madrastra y
peueó:
-Si yo fuera á la caea, ahora que está aueente de ella mi madrastra? ........ .
Y era tal y tan imperiosa la tortura del hambre que aentía, que sin esperar más
voló con sus muleta~, á buscar el pan. En el trayecto una m1jerzuela le gritó rienio:
Cómo, que quieres ganarte el premio gordo de J3s carreras!
En un abrir y cerrar de ojos lleg6 á la casa, eofocado, palpitante. C.&gt;n extraordinarias precauciones subió !ns escaleras sin hacer el menor ruido; buscó á tientas en un
agujero del muro la llave, donde su madrastra la ponía habitualmente cuando salía. y
ballóla; pero antes de abrir miró por el agujero de la llave y vió á Lucas que parecía.
dormir sobre su lecho.
Daniel entónces pensó en tomar el pan sin despertarlo.
H izo girar suavemente, muy suavemente la llave, conteniendo la rijspirac.ión por
temor de despertará su ~ermaao coa los latidos de su corazón que le parecia que lle~
naban la casa con un ruido ensordecedor.
- Y si despierta? pensó Daniel sintiendo un intenso escalofrío que le invadía la
médula al ver que la puerta se abría.
Pero el hambre le daba audacia. En la punta de sus muletu penetró con precaución sin quitar la vista de en hermano,
~
-Y i:,i ae despierta? ........ .
El hermano dormía boca arriba y respiraba _penosamente; de tiempo en tiempo
un ligero Silbido Ee eeca~abade sus labios, y la única luz que ardía sObre la mesa pro•
yectaba en las pared.es anchas sombras movibles.
Al llegará la ala~ena D.tnfot, co:no pira dominar su turb1ción, se detuvo, miró
al que dormía y luego 1 suspendiendo bajo sus axilas las dos muletas, trató de levantar la tapadera que produjo un craquido seco.
Lucas sobresaltado abrió los ojua, observó lo que hacía su hermano y púsose á
gritar agitando los brazos como un energúmeno:
-Svcorrol 8.Jcorro! Un ladrón!
Pero el furor lo ahogaba. Y mientras su hermano, inclinado sobre la alacena, devorado por_el hambre, buscaba con mano tembloroea un pedazo de pan, saltó del Je·
cho y ee arrojó sobre él para impedirle que tomara nada.
Ladrón, ladrón! gritábale como un deses.;&gt;erado. Y como un de.'lesperalo forzó
basta el cuello la cabeza de D,miel en el pesado aro metálico de la tapadera, mtentras
ést.e ee agitaba desesperadamente, como una víctima sorprendida en la trampa. Pdro
Lucaa que había perdido la conciencia de lo q 11e hacía, dominaba los esfuerzos del cau ·
tivo, comprimiendo con toda eu fuerza como para decapitará au hermano.
El anillo metál:co cruj la, penetraba en la carne vi va, destrozaodo las arterias,
rompieo.do las venas y los nervios, basta que al fin quedó pendiente de la alacena un
cuerpo inerte que no volvió á. dar sefiales de vida.
Entonces á la vista del pobre mendig,:, asesinado, un p1vor inu ,! itaio inva.iió el
alma del fatricida.
Por dos ó tres veces cruzó tambaleando la pieza que los resplandores de luz llena bao de espanto, agarró convulso las sábanas del lecho, ae envolvió en ellas de pies
á cabeza, cubriéndose también la cara y se acostó ...... E.a el silencio de la pieza sua..
dientes crujían como la lima en el hierro.
GABRTEL D' AN}HJNZIO.

.,;.-?!\---h.

HIMNO A GRECIA.
¡Oh qrecia! recuerda los épicos triunfos de l\farco B&gt;tzaris!
¡Oh Grecia! ~ontempla la antorcha llameante que agita K1narii3!
La sombra gigante de Byron conduce tus bues.Les famoeas·
Tus héroes levantan la frente ceñida de bélicos lauros
'
Y blan?en ~on furia sus manos sangrientas espadas gl~riosas;
Y arroJan vibrantes sus flechas terribles loa viejos Centauros.
¡Qh ~recia! recuerda loa épicos triunfos de Marco B&gt;tzaris!
jÜh .Grec1al C?ntempla la antorcha llameante que agita Kimaris!
Morir combatiendo por tí, por t113 diosas ¡que muerGs má3 bella!
Luchar, desafiando las iras del fuerte como Ayax de O:Jeo·
·
Ahogar como H~rak.les las hidras del Olio que minchan t~ huella·
De corvos alfanges y de medias lunas formar nn trofeo!
'
, ¡Oh ~recia! recuei:da los épicos triunfos de Mucas B1tzarie!
¡Oa Grecia! contempla la antorcha llameante que agita K1naris!
Op~n á loa b.irbaros el pecho desnudo como tus atletas!
FórJate un eac:.ido con el herofsma de cuatro mil años!
Y entonanrl;o el. yambo vengador que cantan tus altos poetae,
A tus enellllgos arrolla lo mismo que á inmensos rebafiosl
¡Oh ~ recia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
¡Oh ~rema! co_ntempla la aatorcha llameante que agita K maria!
T endidos al viento, como cabelleras, tu3 librea pendones,
Que surquen gallardas las ondas azules tu3 nav-,s serenas•
Y forma una pira con el entusiasm'&gt; de los corazones
'
Y temp_la tus armas como los antiguos guerreros de Athena~I
¡Oh ~r~cia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
iÜh Gr_ec1a. contempla la ª!ltorcba llameante q •1e agita K-rnarisl
¡ResurJan tus héroes! 1R1v1van tus glorias! ¡Td sangre es divina!
!us J:J?árm?les rotos de nuevo corvnen el dórico plinto!
1Desp1er_ta....... Las almas, ~u Númen 6agrado fulgente ilumina!
Y hay hras que rugen, y vrno de S1mos, y bronc3 en Corin to!
¡Oh ~recia! recuerd,1 los é,&gt;lcos triu:ifos de JI ,reo B ,t;,;aris!
¡Oh G recia! contempla la an t')rcha llameante que agita Kanarisf
( Buenos Airee. )

LEOPOLDO

DIAZ.

�&amp;L MUNDO
COMO IIURIO MIMI

DAMA.~ lU:EXlCAN AS

De las " E.,c~nns ele la \"Ida B,,hcmia·•
de Henry M ürg~r.

......... En el miemo iutante
en que Rodolio iba á entrar
en en cámara para acoetarEe,
ee cyeron dce golpecitoe en la
puerta de l\Jarcelo.
-¿Quién diablos.puede ye•
nir a esta bora?-di¡o el pintor dieponiéndoEe á abrir.
Un grito de admiración ee
le eecapó, cuando hubo abier·
to la puerta.
Era :Mimf.
Como la habitación eetaba
muy obEcura, Rodolfo, no re•
conoció, al principio á Eu ama•
da· y, dietinguieudo única•
m~nte una mujer, peneó que
era una de las paeajeras con·
quietas de eu &amp;llligo, y pordia·
creción ee diepueo á rPtiraree.
-Si oe molesto ...... dijo )Ii ·
mí que se había quedado en el
umbral.
.A I oír squella voz, Rodolfo
cavó eobrn rn silla como herido por un rayo.
- Bueua·e nocbee-le dijo
?,Iimí que ee había aproxima
do á ét y que le eetn,cbaba h.•
mano que él Ee dejó tomar
maquinalmente.
-¿Quién diablos os trae
aquí-preguntó )Iarcelo-y á
esta hora?
-Tengo frío- conteetó )Iiml temblando · be visto luz
en vufetro cuarto, al paear
por la calle, y aunque era tarde he subido.
Y temblaba siempre; su vez
~nía sonoridades cristalii:ae
que penetraban en el corazón
de Rodolfo como un Lielo fúnebre y lo llenaban de un lú·
gubre espanto. Y la miró, aun·
que de reojo, más ate::itamen·
~- :Xo era Jª )Iimí; era eu es•
pectro.
.
Marcelo la bizo eentar al la•
do de la chimenea.
Mimí sonreía viendo la her·
moea :nama que danzaba alegremente eobre el fuego.
- Eeto es muv bueno- dijo
aproximando á ·1a lumbre ~ue
manos violadae. o\ propósito,
eef\or llarcelo ¿no eaben por
qué he venido {l vuestra caea?
- A fe mía que no- reepon·
dió él.
-Pues bien-replicó )limí
-venía simplemente á pedí
• roe si es poeible una babitación;en vneetra caFa. Acaban
de aeepedirme de la mía por·
que debo dos quincenas y oo
$rita. Gtngcla J{arpcr
eé á donde ir.
-¡Diablo!-dijo )Iarcelo, DE ~IA/.A I L \.N]
moviendo la cabeza.-no es·
.
umoe bien con nuestro casero, y nuestra recomendación y por las manos. Tengo mucho traba¡o y ee me debe_dinero en dos ó tres partee; lo recibiré dentro de dos d1ae;
eería deplorable, mi pobre nina.
haeta entonces únicamente es cuando quiero hallar alo·
- ¿Qué hacer pues-diju Mimí no eé á dónde ir!
-¡Ab!- pregunt6 )larcelo-¿no eoie ya vizcondesa?
jamiento. Cuando tenga dinero volveré á mi casa. Pero
-¡A.b, Dios mío! No, ya no.
según veo - dijo mirando loe preparativos. del m?d~~to
festín que apenas habían tocado loe am1goe-¿1ba1e á
-¿Y desde cuando?
-Desde hace dos meses ya.
cenar?
- ;.Habéie hecho alguna mala p~da al jo.ven vizconde?
- Xc-:lijo )Iarcelo-no tenemos hambre.
- So-dijo ella echando una mirada furtiva á R'ldolfo,
-Felices vosotros - dijo ingenuamente )Iimí.
que ee habla metido al ángulo más obscuro de la piezaA estas palabras, Rodolfo sintió que ee le deegarraba
el vizconde ae incomodó por unos vereoa que me compu · horriblemente el cornzón, é hizo á )Iarcelo una eef\a que
eieron. Disputamos y le mandé á paseo; ea muy orgullo· éste comprendió.
so y muy avaro, vamoe.
-Al caso-dijo el artista-puesto que eetaie aquí, )Ii-Sin embargo-dijo )larcelo-ibaia muy bien vestida, mí, participareis de nue!tra comida. Noe habíamos prosegún ví cuando os encontré.
puesto Rodollo y yo hacer juntos la fiesta, pero depuée
- Pues bien-dijo 1\Iimí-figuraoe que me lo quitó todo hemos pensado en otra cosa.
cnando nos separamos; y he Bllbido que ha rifado tod~s
-Entonce~, llfgo á tiempo-iijo Mimí-arrojando somis objetos en una fonda donde me llevaba 11. comer. ':t, bre
la mesa donde estaban lae provisiones una mirada
no obstante es rico eete muchacho, r con toda eu fortu· hambrienta.
be comido, amigo mío,-dijo ella hana, es avard como él solo, y bruto como un ganso; no que- blando bajo al Xo
de manera que no lo oyese Rodal•
ría que yo bebieEe vino puro y l.oe viernes me. hacía a~el · .fo, que mordía artista
su pafiuelo para no estallar en eollozoe.
gazar. ¿Queréis creer que quena que me pusiese medias
-Aproxímate pues, Rodolfo, dijo ::Uucelo á su amigo,
de lana negra con el pretexto de que eran menos llama•
tivas que lae blancas? Sada da idea de lo que es;. me ha vamos á comer loe tres.
- Xn-dijo to! p)ela permaneciendo en su !incón.
fastidiado. Puede decirse que he pasado con él m1 purga- ¿03 incomoda, Rodolfo, q_ue haya vemdo aquí-le
torio.
- •Y sabe cuál es vuestra posición? preguntó )!arcelo. preguntó )Iimí con dnlzura. ¿Queréis que me vaya?
-~o. :'.llimi-reepondió Rodolfo-solamente que me
-:\"o lo be visto ni quiero verlo más-rtlplicó )Iimí. ]'..!e hace daf\o pensar en él, y antes me moriría de ham- diegueta veros as!.
-E:s culpa mía, Rodolfo, y no me quejo; lo pasado, Pl:'·
bre que pedirle un sueldo.
.
.
-Pero-continuó )!arcelo-deede que le habe1s de¡&amp;do eado; no penaeie en ello mM que yo ;,.-\.caso no _pode1e
ser ya mi amigo por qne babeis sido o~ra cosa? Si es l_o
no habreie estado eola.
-¡ A.h!-gritó )Iimícon vivacid~d-;-os a~eguro queeí,. e~- mismo ¿no es cierto? Pues bien, entonces no me ponga1a
flo, )Iatcelo; he trabajado para vivir; pero como el otic10 mala cara v veni ,i á la mesa con nosotros.
Y se levantó para irá cogerlo de la_ mano, pero h P&lt;?~re
de florista no anda bien, be tomado otro; sirvo de mod~lo á los pintoree. Si teneie obra que darme ......... af\ad1ó estaba tan debil que n~ pudo dar m un paso y volv10 á
caer sobre la silla.
alegremente.
El calor me ha trastornado-dijo-no puedo eoste·
Y notando un movimiento que ee había escapado á ltodolfo que no le quitaba de encima la vista, mientras ba- nerme.
- Vamos- dijo )breelo á lbdolfo,- ven á hacernos com ·
blab~ con su amigo ::'llimí continuó:
- ¡Ah! pero no sirvo de modelo más que por la cabeza pal\ía.

OOMIIGO 5 d• SlPTIEMBRE d• 1&amp;n

El poeta ee acercó á la meea y se poeo á comer con ellos.
}1imí estaba muy alegre.
C&amp;ando la frugal comida ter•
minó, )Iarcelo dijo á Mimf.
- )Ii querida nina no nos
es posible haceros dar una recámara en la caEa.
Entonces, eerá preciso que
me marche dijo ella tratando
de levantarse.
-No, no,-exclamó )!arce·
lo,-hay otra manera de arre•
glar el asunto; vos os quedais
en mi alcoba, y Rodollo y yo
nos vamos á la suya.
- Yoy á molestaros bastante,-di¡o Mimí-pero eeo no
durará mucho tiempo: dos
días.
- No hay tal molestia para
noeotroa-reepondió )Iarcelo;
-queda convenido que os que
daréis aquí y que nosotros noe
vamos {l acoetar en la alcoba
de Rodolfo. Buenas nocbee,
Mimí, dormid bien.
- Gracias-dijo ella-alarllªndo la mano á l\larcelo y á
Rodolfo que ae alejaban.
-Queréis encerraros't-pre•
guntó 1\1arcelo cuando estuvo
junto á la puerta.
-Para qué?-dijo )Iimí, mirando á Rodolfo-no tengo
miedo.
Cuando loe dos amigoeeetu·
vieron solos en la cámaril vecina, que estaba en el mismo
piso. }farcelo, dijo bruscamen•
te á Rodolfo:
- Y bien, ¿qué ee lo que vas
á hacer ahora?
-No lo eé, balbuceó Rod&lt;'lfo.
Vamos, vamos; no te con•
trariee por mí; ,ete con )limf!
Si vuelves te predigo quemafiana volveréis á estar juntos.
-Si fuera )Iueette la que hu•
biese vuelto, ¿qué harías tú?
preguntó Rodolfo á su amigo.
-:-:-i )lusette fuera la que estuviese en la pieza vecina res•
pondió 1\Iarcelo - francamen·
te, creo que haría un cuarto de
hora que yo no estaría en ésta.
-Pues bien-dijo Rodolfo
-yo eeré más valiente que tú;
me quedo.
-Lo veremos ¡pardiez!óijo )Iarcelo que ya ee habla
metido en la cama- ¿oo vas :í.
acostarte?
-Sí por cierto- reepondió
Rodolfo.
Pero á media noche, }Iarcelo ee despertó y notó que
va no estaba allí Uodolfo.
· Por la maf!ana llamó diecre·
tamente en la puerta de la
alcoba donde estaba Mimf.
-Entrad- dijo ella, y, al
verlo, le hizo sef!a de que ha·
blara bajo para no despertar á Rodolfo que dormía. El estaba seniado en un sillón, próximo al lecho, y su cabeza
descansaba sobrl' la almohada al lado de la de l\Iimf.
- ¿Es neí como hab6is pasado la nocbe?-pregunt6 Mar·
celo admirado.
-Sí; reepondió la jo,en.
Rodolfo de3pertó súbitamente, y después de haber
abrazado á Mimí, le tendió la mano á Marcelo que parecía muy preccupado.
..
.
- Yoy á buscar dinero para almorzar-dl¡o al pintorhaz tú, mientras, companía á )Iimf.
- Y bien, preguntó )Iarcelo á la joven cuando eetuvie·
ron solos - ¿qué á sucedido anocbt,?
-Cosas muy triEtes dijo Mimí. - Rodolfo me ama
siempre.
-Lo el&gt;.- ~í· habeie querido alejarle de mi; no os odio por
eeo, )I~rcelo; teníais r'lZón; le he hecho mal á este pobre
muchacho.
-¿Y vos?- preguntó )larcelo - le amaie todavía?
- Ah! que si le amo! dijo ella juntando la~ man?e- ee
lo que causa mi tormento. Estoy muy cambiada m1 buen
a~igo, y prco tiempo se ha necesitado para ello.
.
- Y bien! puesto que le amaie, y os ama y no pode1a
pasaros el uno din el otro, volved á uniros, y tratad de
no se-pararos nunca.
-Es imposible, dijo )Iimí.
- ¿Por qué?-preguntó Marcel~- Ciertamente que eeria más razonable que os separaseis; pero para no voh-e·
roe á ver era preciso que estuvierais á mil leguas, uno del
otro.
-Dentro de poco estaré más lejos aún.
- ¿Eb? ¿Qué queréis decir?
- So bableis de esto á Rodolfo-porque le va á causar
mucho diegueto; yo me voy para siempre.
- ¿Pero á dónd~?
- :mrad, pobre )Iarcelo- dijo )Iimí sollozando, miryid.
Y levantando un poco la Eábana de su lecho moetro al
artista sus espaldas, su cuello y eus brazoe.
-¡A.b! Dios mío-exclamó dolorosamente Marcelo, ¡pobre:ni~a!

DOMINGO S d• SEPTIEMBRE d• 1897

-¿No e~ verdad, amigo mío, que no me engaf!o, y que
voy á monr muy pronto?
-Pero ¿cómo os habéis pueEto así en tan poco tiempo?
-Abl- 1eplicó Miml-con la vida que llevo desde
hace dos meses, esto no es admirable; tantas noches pa•
eadae en llorar; tantos días de modelo en talleres sin
fuego; la mala alimentacion, el disgusto que tenía; y,
además, vos no Je, sabéis todo; he querido envenenar•
me con agua de .Tavel, se me ha salvado, pero no por
mucho tiempo, como veis. Con ésto y con que yo no be
sido 11unca robusta...... , en fin, ee mía la culpa, si me
hubiese quedado tranquila C&lt;'n Rodolfo no estaría así!
¡Pobre amigo mío! Y be aquí que aún vuelvo á caer en
sus brazo~, pero no eerá por largo tiempo. El último
traje que we regalará Eerá todo blanco, mi buen :Marcelo, y se rue enterrará con él. Ah! si supiesen cuanto sufro al eaber que voy á morir! Rodolfo sabe que estoy
enferma. Anoche ha eetado una hora sin hablar: cuando ha visto mis brazos y mis espaldas tan delgados, no
reconocía á su )Iimf, Ay!. ..... mi mismo espejo no me
reconccería. Bah! EA igoal; be sido linda y él me ha
nmado mucho. Ah! D10e m!o--exclamó escondiendo su
rostro en las manos de Marcelo-mi pobre amigo, voy
á dejaros y también á Rodolfo. Ah! Dios mío!. ..... Y loe
sollozos ahogaron rn voz.
Yamoe ::\Iimí-dijo )larcelo-no oe aflijaie así, que oa
hace daf\o; neceeitaie solamtnte, muchos cuidados v
mucha tratquilidad.
•
-A.h! no,- dijo ~Iimí,-todo ha acabado, lo eiento,
no tengo fuerzas ya, cuando vine aquí anoche he tardado más de una hora en subir las efcalerae. Si hubiera
enconirado á una mujer 2quf hubiera bajado heroica•
mente por la ventana. Sin eU1bargo, él era libre puesto
que no estábamos junios: y, mirad, )Iarcelo, yo estaba
segura de que él rue amaba todavía. Por eeo·-dijo prorrumpiendo en lágriruae-ee por lo que yo no querría
morir tan pronto; pero todo ha conctuido ya; mirad,
?,Iarcelo, preciso ee que sea muy bueno este pobre amigo, para haberme recibido después de todo el mal que
le be hecho. Ah! el Buen Dios no ee justo puesto que
no me deja tiempo p.ira hacer olvidar á Rodolfo el disgusto que le be cau-ado. Xo he querido que él ee acostara cerca de mí po,que me pensé que loe gneanoe de la
iierra comienzan á iJacer presa de mi cuerpo. Xoe hemos pasado la noche llorando y hablando de otro
tiempo. Ah! Cómo ee triste, amigo mio, ver detrás de
ei la felicidad de la cual se ha pasado 1an cerca sin tocarla! T,rngo iuego en el pecho, y cuando muevo mis
miembros me parece que ee van á quebrar; oíd-anadió-traedme mi vestido. Yoy á echar las cartas para
aaber ei Rodolfo traerá dinero. Quisiera hacer un buen
almuerzo con voaotroe, como en otro tiempo; eso no me
hará dano. Dios no puede ponerme más mala de lo que
estoy. Yed-dijo á )larcelo mostrándole el juego de carias que acababa de cortar-he aquí las eepad11s. :::on el
signo de la muerte. Y he aqu, loe oros-añadió más
al~gremente-SI, tendremos dinero.
)Iarcelo no sabía qué decir delante del delirio hícido
de esta criatura, que tenía, según ella, los gusanos de Ja
tierra tan cerca.
Al cabo de una hora entró Rodolfo. lba acompaf!ado
de Schaunard y de Gustavo Colline. El .núeico llevaba
un paletó de verano. Había vendido sus levitas de pafio
para preetar diner:&gt; á Rodolfo al saber que :\Iimí ee,aba
euferma. Colline, por su parte, había vendido ,arios Ji.
broa. S1 hubieran querido comprarle un brazo ó una
pierna, mejor hubiera coneentido en ello que deshacerse de eue queridos librazos. Pdro Scbaunard le hizo obeervar que de nada te servirían su brazo ni eu pierna.
:mm1 se t~forzó en recobrar su alegría para acogerá
6US viejos amigos.
-:~fo soy mala-lee dijo-y Rodolfo me ha perdonado.
S: quiere tenerme consigo me pondré suecos y una mar
mota. Tvdo me es igual. Decididamente la eeda no es
buena para mi salud, afladió con una asombrosa sonrisa.
Conforme á las indicaciones de llarcelo, Rodolfo ha
bía enviado á buscar á uno de sus amigos que acababa
de recibirHe de médico. Cuando llegó, se le dejó sólo con
Mimf.
Rodolfo, prevenido de antemano por 1\[arcelo, sabía
ya el peligro que corda au nmada. Cuando el médicJ
hubo consultado á )limí, le d:jo :í Rodolfo:
-Xo podeie conservarla. Sólo un milagro la puede
salvar: está perdida. Es necesario enviarla al hospital.
Y oy á da roe una carta para la Piedad; conozco allf nn interno que tomará cuidado por ella. ::-i llega basta la primavera tal vez podremos salvarla; pero ai se queda aquí
se muere antes de ocho días.
-No me atreveré nunca á proponerle eso-dijo Rodolfo.
-Se lo be dicho-respondió el médico-y consiente.
Maf\ana os enviaré el billete de admisión á la Piedad.
-Amigo mío-dijo .:\ Iimí á Rodolfo-el médico tiene
razón: oo podríais cuidarme aquí. En el hospital quizá
ee me cure; ea preciso conducirme allá. ¡Abl Mira, tengo tantos deseos de vivir ahora, que consentiría en acabar mis días con una mano en el fuego y otra entre las
tuyae. Además, tú vendrás á verme. Eso no te causará
diegusto, porqne estaré muy bien cuidadll'; ese joven me
lo ha dicho. En el h1Jepital se da gallina y hay fuego.
)íientrae que yo me ali vio tú trabajarás para ti&gt;ner dinero, y cuando ya esté sana volveré á vivir contigo. Tengo
mucha eeperanza. Yolveré linda como en otro tiempo.
He estado enferma, como ahora, cuando no te conocía,
y me han salvado. Sin embargo, yo no era feliz en aquel
tiempo y hubiera debido morirme. Ahora que ie be
vuelto á encontrar y podemos ser dichosos, se me salva•
rá también porque me defenderé heroicamente contra la
en.íermedad. Btiberé todos loe brebajes que me den, y ei
la muerte me lleva será por fuerza. Dame el espejo; me
parece que debo estar de buen color Sí- dijo mirándose en el cristal-me vuelven mis colorde; mis manos, mira-anadió-todavía son bonitas; bésalas otra vez, no
será la última, mi pobre amigo-dijo abrazándose á Rodolfo por el cuello y anegándole el rostro con eue cabellos deeirenzadoa.

ns

EL MUNDO

Antes de pa,iir para el hospital quiso que sus amigos
loe bobtlruioe pasaran con ella una noche.
-Hacedme reir-lee dijo-la alegria ea mi e3Jud. El
gorro de noche del vizconde es el que me ba puesto mala. Figuraos que quería eneef!arme ortografía. ¿Qué queríais que bic1tlee? Y eue amigos ¡qué ~ociedad! Una ver•
dadera baj11 corte, cuyo pavo era el vizconde. El wiemo
marcaba su ropa blanca. Si llega ácasarae, estoy segura
de que él cria,á á ~ue nif\oe.
Xada más ingenuo que la alegría, casi póstuma de eEta
deegraciada wucbacha. Todos loe bohemios hacían penosos e1:fut:rzoe para disimular sus lágrimas y man,ener
la eonvereacióo en el tono placentero que le babia impreso la pobre chica, para la cual la suerte hilaba tan
apriea el lino ae su último vestido.
A la mal1ana siguiente, Hodolfo recibió la papeleta del
hoephal. Mimf no podía tenerse sobre las piernas. Fué
preciEO bajarla al coche. lJurante el trayecto, sufría
horriblemente con los vaivenes del fiacre. En medio de
aquellos sufrimientos, la última coea que muere en las
mujeres, la coquetería, eobrevivla aún; dos ó nea veces hizo detemr el coche delante de loe almacenes d,:,
novedades para mirar loe aparadores.
~\I entrar en la eala que indicaba su papeleta, )Iimí
sintió un g~an golpe en el corazón; algo Je dijo interiormente, que entre aquellos muros leprosos y desolados
terminarra su vida. Empleó en aquel momento coda su
voluntad para disimular la impree1on lúgubre que la babia helado.
Cuando la acostaron en eu lecho, abrazó á Rodolfo
una úllirua vez y le dijo adioe, recomendándole que
fuera á ver.a el domingo siguiente que era dia de entrada.
-Huele muy mal aquí-dijo ella-traedme tlorea, violetas; hay todavía.
-8i,-dijo Rodolfo-adioe; hasta el domingo.
Y cc•rrió IBb cortinas del lecho. AJ oír sobre el pavimeDI0 loe pasos de su amante que se alejaba, Mim! fué
presa repentinamente de un acceso de fiebre casi delirante. Descorrió bruscamente las cortinas y medio saliéndose del lecho: gritó con voz entrecortada por las
lágrimas:
-¡Roeolfo! ¡Lle,adme; quiero irme!
La religiosa, acudió y trató de calmarla
-¡Ob!-dijo lllimí; me voy á morir aquí!
El domingo por la maf!ana que era et d1a en que de·
bía irá ,er á )limf, Rodolfo se acordó que la habra promeiido violetas. Por una superstición poética y amoroea,
fué á pié y con un tiempo horrible á buscar las tlores que
le babia pedido su amiga, en esos bofquee d·Aulnay y de
Fonten ay, donde tan1as veces había estado con ella. En
contró triste y nelada, aquella natura,eza tan alegre y
tan gozosa, bajo el sol de Iue bellos di11e de Junio y Agosto. Durante dos horas, golpeó loe zarsales cubiertos de
nieve, con un pequef\o baston y acabó por reunir algunos ramilletes de violetas, justamente en una parte del
boeque vecina al estanque del Pleeeia, y en cuyo lugar
bac1an loe dos eu retrettl favorito cuando iban al campo.
Al atravesar la aldea de Cha,illón para volverá Paris,
Rodolfo encontró cerca de la Iglesia, el cortejo de un
bautizo, en l!I cual rezonoció á uno de sus amigos, que era
padrino, con una arlieta de la ópera.
-¡Qué diablos hacéis por aquí-preguntó el amigo muy
ecrprendido de ver á Rodolfo por aquellos sitios.
Al poeta le contó lo que sucedía.
El ¡óven, que había conocido á lliimí, ee quedó muy
triste con aquella narración. y, buscando en sus bolsillos,
sacó un paquete de bombones de bautismo, que entregó
á Rodolfo.
-Dad á la pobre l\Iimí, ésto de mi parte, y decidle que
iré á verla.
-Id pronto e1 quereie llegar á tiempo-le dijo Rodolfo, separándose.
Cuando Rodolfo llegó al hospital, l\Iimí que no podía
moverse salto á su cuello con la vista.
-.\b! lle aquí mia florea!-exclamó con la sonrisa del
deseo satiEfecuo.
Rodolfo le contó su peregrinación por el campo, qu'3
había sido el paraíso de sus amores.
-¡Queridas floree!-dijo la pobre muchacha besando
las violetae.-Los bombones la hicieron también muy
dicho~a. ¿Conque no me han olvídado? Tus amigos
son todos muy buenJe y yo loe quiero mucho - dijo á
Rodolfo.
Aquella entrevista fué casi alegre. Scbanard y Colline se habían unido á Rodolfo. Fué necesario que los enfermeros loe hubiesen hecho salir, por que había pasado
la hora de la visita.
- Adioe-dijo Miml-baeta el jueves, sin falta y venid temprano.
Ai siguiente día, al entrar por la noche en au casa,
Rodolfo recibió una carta de un alumno de medicina,
interno en el hospital y á quien había sido recomendada su enferma. La carca no contenía más que estas palabras:
.-\.migo mío: Tengo que comunicaros una mala nueva.
El número S ha muerto. E3tB mañana al entrar en la
sala he encontrado el lecho vacío.
Rod, !fo cayó sobre una silla y no vertió ni un;, lágrima. Cuando )Iarcelo entró por la noche encontró á eu
amigo en la misma enbrutecida actitud. Con un gest-0,
el poeta le mostró la carra.
-Pobre criatura! dijo Marcelo. .
-Ee extral1o - dijo Rodolfo-no siento nada aquí!
¿Es que mi amor estaba muerto, al eaber que :Mim(
debla morir?
-¡Quién eabe!- murmuró el pintor.
La muerte de l\Iimí causó un gran pesar en el cenáculo de la bohemia.
Ocho días después Rodolfo encontró en la Calle al interno que le había anunciado la muerte de su amado.
¡Ah! mi querido Rodolfo-dijo éste corriendo al encuentro del poeta-perdonadme el mal que oe be hecho
con mi aturdimiento.
-¿Qué me queréis decir?-preguntó Rodolfo admirado.

-¿Cómo?-replicó el interno- ¿no lo sabéis? ¿No ha·
béis vuelto á verla?
-¿A quién?-exclawó Hodolfo.
-A ella, á Mimí.
¿Qué?-dijo el poeta que ee quedó inteneament~ pálido.
-Me babia equivocado. Cuando os e1:crib( aquella
endiablada noticia, fui victima de un error: he aquí de
qué modo. Estuve ausente del hospital durante doe diaa.
(Juando ,·olvf, al hacer la visHa, encontré ,acío el lecho
de vuestra enferma. Pregunté á la hermana dónde esta•
ba la enferma, y me respondió que había muerto en la
noche. Be aquí lo que había sucedido. Durante miaueencil, )Iim1 había eido cambiada de sala y de lecho.
En el número 8 que había dejado, se había puesto una
mujer que murió el mismo día. Esto os explicará el error en que he caído. Al día 3iguiente de aquel en que
os escribí encontré á l\liml en una sala vecina. Vuestra
ausencia la había puesto en un e1:tado horrible; y me
dió una carca para voe, c1ue llevé en aquel mismo instan•
te á vuestra casa.
Ah! Diob mío exclamó Rodolfo!, desde que creía que
)Iimí había muerto no be vuelto á mi casa. :Me he acostado, de aquí para allá, en casa de mis amigos. Mimí esta viva! ¡On Dios mio! ¡Qué pen~ará de mi ausencia!
Pobre n1f!a! ¡Pobre nifía! ¡Cómo está! ¡Cuándo la habéis visto!
-Antes de ayer en la manana, no seguía ni mejor
ni peor; y eetaba muy inquieta por que os creía enfermo.
-Conducidme á la Piedad-dijo Rodolfo-que la vea ...
Eaperadme un instante-dijo el practicante cuando
estuvieron en la puerta del hospital; voy á pedir al Di•
rector permiso para haceros entrar.
Rodolfo esperó un cuarto de hora en el vestíbulo.
Cuando el practicante volvió á buecarle, le tomó lamano y no le dijo más que eetaa palabras:
-Amigo mio; suponed que la carta que os he escrito
hace ocho días es verdadera.
-¡Qué! -dijo Rodolfo apoyándose contra·la pared,
:\Iimí ........ .
-Esta mafíana; á las cuatro.
-Llevadme a; anfiteatro-dijo Rodolfa-que la vea...
-Ya no está allí-dijo el interno, mostrando al poe•
ta un gnn carro que se encontraba en el patio -detenido
delante de un pabellón sobre cuya puerta se leia: An¡i·/t 11/l'o. y ailadió: allí está!
Era, en efecto, el carro, en el cual se trasporta á la
fosa comün áloe cadliveree que no han sido reclamados.
-Adiós-dijo Rodolfo al interno.
-¿Queréis que os acompaf\e?-propueo éste.
--No, dijo Rodolfo marchándose. Tengo necPeidad de
estar eolo.
Lns G.

URSINA.

(Trad).

SEMPER

Cuan iugaz la ilusión con que supiste
Por un momento reanimar mi vida......
Ya se fué, me ha dejado en su partida
Herido el corazón y el alma triste.
Cuando se oculta el sol, el cielo viste
La sombra que al descanso nos convida;
Yo al mirar mi ilusión desvanecida
Lo busco en vano: para mí no existe.
Xo esperes que por esto te reproche:
Amo, ea verdad, loe rayos de la aurora,
)las también las tristezas de la noche.
Y en mi mente que invade el desacuerdo
Con eu negror, iu imagen seductora
Será un astro, el máe puro: el del recuerdo.
Jo,t )!, ÜCIIOA.
:México, .Agosto de 100,.
¡JUVENTf!Dl

Llenos de luz tus ojos eofíadoree,
y en tu desierto corazón el frío,
ahora es tu pecho como altar vacío,
sin ídolos, sin luces y ein floree.
Cuando renazca la serena calma
y el ansia dulce del amor te ciegue,
cuando el invierno á tus mejillas llegue,
la primavera bajaráá tu alma.
Yo, que sin Dios, ni norte y sin aliento,
mord:éndome en el pecho la eelc)eranza,
te miro como nave que se lanza
favorecida por el mar y el viento ........ .
Si á mi roca vinieres, ¡bien venida!
diré al verte .ie lejos un ineiante,
que al fin llegaste espléndida y triunfante
á las desiertas playas de la vida.
~fa:.l' EL PASO.

PAX ''OBIS

¡Qué gran cosa ea la guerra! Y ¡qué precisa
para purgar de virus las nacione,!
Al surgir vigorosos corazones
con un «¡Viva la patria!. .....• por divisa
acuden á las armas toda risa
y múeicae y palmas y canciones.
¡Qué entusiasmo el de aquellos pelotones
de muchachos en mangas de camisa!
Loe visten, los instru,·en, y al combate:
ni piensan que baya bala que los mate,
ni brazo de enemigo que loe venza,
!Y salvan á un país que es por entero
de loe largos de ropa y de dinero
y loe cortos de talla y de vergüenza!
A }!o:-"TILLA.

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EL MUNDO

DOMINGO

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SE.PTIEMBRE DE 1897

175

EL MUNDO

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Corazón ·de sacerdote. POR H.

s.

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OE FO.HGE.

ILUbTRACIONES BECIH.S EN NUESTROS TALLERE8.

Número 6.

Glurora.==•&lt;r uaaro ae Gabriel War.

Un poco turbado, el joven abate penetró en una pieza
,que respondía por fin á. la idea de uua oficina ministerial. Cuatro ó cinco jóvenes escribían en papel timbrado. Estos enviaron á Pablo al eegundo dependiente ioetalado en un gabinetito, y el le envió al primer dependiente instalado en un gabinete grande. Muy fino, el
primer depen diente se inclinó, é informado de que se
trataba de un asunto particular, suplicó al eacerdote que
llamase á la puerta de eafrente que era la de M. Adal•bert Deruel, Secretario íntimo de M. J ou venot y su primo.
-He aquí demaeiadas ceremonias, pensaea Pablo.

Cuando fuí un día á la _c1sa del cardenal-arzobiepo, no
se necesitaba tanto. Dudo de que esta casa sea la mora•
da de la sencillez.
Entrad, gritó con voz fuerte el SJcretario al oír el golpe tímido dado á la puerta por Pablo.
El Secretario íntimo, era un joven casi de la misma
edad que el. Ante un escritorio, cuyo e:xtremo orden demostraba más gueto por la ai~etría que por el trabajo,
leía el Gil Blas, fumando un cigarrillo.
-El sefior Jounevot? preg110tó Pablo muy corrido.
El joven se había apenas levaniado y sus ojos habían

tllnido una mirafa bastant~ desdeñosa á la vista de la
eotana.
-Qué deseais, seiíor?
- IJeeeJ hablarle.
-A él personalmente?
-Sí, señor.
-Mi primo ea~á muy ocupado.......... Si quisieseis de•
cirme lo que os trae, eso os evitaría esperar.
-Esperaré, dijo dulcemente Pablo.
-Entonces sentaos, respondió el joven con un tono pi•
cado, continuando con su lectura y su cigarrillo.

�'

EL MUNDO

DOMINGO 5 de SEPTIEMBRE de 1897

En el hotel, caya planta baja ocupaba ~leetudio 1 todos calcetines ealidoe de tono y zapatos de charol. Era elegente sin duda, pero afectado. Nada habla en aquel pe,
que Je panció poco eimpático. Rostro vulgar, largo y loa pisos estaban compuestos de departament.os comuni- queflo personaje que indicase la ingenua liberlad de Bll.
1
cados. Pero en el fondo del patio enarenado se elevaba
plano, cortado por un mostacho preteneioeamen'8 enceedad. Pablo lo hubiera preferido más inculto y meno
un
vasto
-pabellón,
habitación
particular
de
la
familia
rrado en puntas, cabellera luciente de brillantina, cayen·
lindo.
do Eobre la frente en una banda arUeticamente ondula• Jouvenoi. Una veranda llena de verdura abrigaba la ea·
Herald, un instante sorprendido, ee avanzó atrevida
da, Eonrisa perpetua de contento de sí mismo y de des- calera de marmol que ahí conducía, y desde la entrada
mente.
precio para loa otro!:!, exacta fisonomía de un figurín de ee eentía uno envuelto en todas Jas elegancias del lujo
-Entonces,¿ sois vos quien vals á ser mi maestro, eo•
más rebuscado, acumuladas quizá con más profusión que
grabado de modas para sastre, con menos elegancia de
flor abate?
fol'mas á causa de una gordura precoz, vecina de la obe· buen guata.
-Sí, hijo mío.
De el primer salón donde fué introdu'3ido Pablo, pasó
Eidad.
-Pues bien, me guetaie1 os lo digo desde luego, y si
EEte primer ejemplar de la familia en suyo seno dt bla !l un segundo, después oyó en el buioir vecino una voz
quereie
eer bueno conmigo, yo seré bueno con vos.
vivir, eslaba lejos de embelf&gt;sar á Pablo, y se dejaba llevar un poco aguda, que al anuncio del ayuda de cámara, ex •
Esto fné dicho con un aplomo y una enficienoia, qu&amp;
por rt fle:s iones demasiado eomb,fae, cuandosonóruidoea- clamó:
-Oh! sef\or abate! eae querido seflor abate!.. ....... Que denotaba un pequefl.o Bo b, lleno de sí mismo, habituado
meLte un timbre eléctrico.
á hablará tuerto y á derecho y á ver admirar todas eus
enhe luegol Se encontró en frente de una mujer de trein·
-Podéis entrar dijo el Secretario Ein morerse, indita y ocho á. cuarenta anos, muy agradable einó linda, ves- palabras.
cando con el gesto una gran puerta.
El a bate, poco conmovido do la declaración, hizo al ni·
tida de una toilette interior, de una sencillez refinada.
no algunas preguntae, que demostraron eu perfecta ignoElla
le
tendió
la
mano
con
un
gesto
mundano.
JI
rancia. Dt&gt;jó la casa deeolado, presa de terror, al penear·
-Oa esperaba, eeiior abate, dijo; me moría de deseos
en
esta familia que de tal suerte iba á cambiar sus caras
El 11eflor Joovenoi, tan accesible cuanto eu secretario lo de veroe, y ein embargo, vuestra vieta me deegarra el co,
costumbree, á la idea de eea vida que iba!l llevar, tan di•
razón
.........
Sacumbo
á
la
idea
de
separarme
de
mi
Be•
era pooo, ee levantó inmediatamente y avanzando hacia
ferent.e de su eueiio .t la idea de la tarea que debía cum•
rald.
Pablo:
plir sin ayuda algu~a y quij le pare~:ía por encima de sus
Pero,
Eeflora,
reflpondió
Pablo
sorprendido,
vuestro
-El Eefior Abate Charlier? preguntó.
hijo no va á abandonaros.
fuerzae.
-Sí, eenor.
El superior á quien fué li referir eu turbación le rea•
1\faterialmente, no ......... Permaneceremos cerca el uno
-~J.i bien venido, eefior abate.
del
otro
.........
Pero
yo
os
lo
doy
os
lo
abandono
......
Oh!
1
pondió:
Y t.eodiendo la mano al joven padre, el notario lo lle•
-Yo sabía todo eso. Precisamente porque hay que
con roda coofianza. El señor superior dal Seminario me
l"Ó á flU gabinete y le hizo sentar en un vasto sillón.
realizar
una obra es por lo que, conociendooe, oe be ele•
ha
dicho
todo
lo
que
vos
sabeia
........
Yo,
desde
Juego
Tranquilizado por esta simpática acogida de tan buen
tono, Pi1blo volvió á eent.ir t.odo eu ardor enfriado un no quería para llerald má.'I que un precepSOr eclesiásti- gido ......... Tened confianza y marchad, mi qu.erido hijo.
Pablo qu.edó un poco reconfortado. Pdro cuando fué-instante, y olvidando al suizo, áloe dependientes y alee· co ......... Me moriría ei fuese preciso poner á mi hijo en
por
la tarde !l comer, su impresión dolorosa reaparecióun
colegio
ó
tomar
para
el
un
preceptor
laico
.........
En
cretario, púsose á exponer en un lenguaje, convencido y
mas
intenea1 aumentada por eee maleetar, conocido aún
nuestro
mundo,
en
nuestra
situación,
un
eclesiástico
ee
vi orante, sus opiniones elevadas reepeoto á la educación,
por
loa
menos tímidos, que se experimenta cuando ee er.impone
.........
Felizmente
mi
marido
me
ha
dejarlo
libre.
la tierna devoción que le abrasaba ya por el niño que iba
cuentra uno en un medio del cual ignora loe hábitos, las
á ser confiado á. eu solicitud y eu esperanza de hacer de No ee que él eea irreligioso, no lo creaie ........ Pero eeco·
mo todo'I eeoe aefloree, no ea verdad? ocupado ......... No relaciones y el idioma. Ese lujo de que iba á verse roél un hombre con ayuda de Dio!:'.
Todo esto íué dicho con ímpetu y calor, con la sinceri- tiene tiempo de pensar más que en eue negocios ...... Pero deado ofoecaba la eensillez de su vida tan modeeta. Al
través de estas elegancias eu pensamiento se dirigía ha•
dad de un espíritu recto y de un corazón sencillo que no el eeflor Superior me ha dicho:
cía
el humilde hogar de sus padree. ~u espirito sufría
El
abate
Cbarlier
es
un
t.esoro
del
que
os
hago
obee•
supone que, en el mundo, la franqueza y el entusiasmo
quio, eenora ......... Sí, el ha dicho eso ......... ó algo pare- con las trivialidades que estaba obligado á. eEcuchar.
toman á. veces el nombre de candidez.
El eefior Jou\"enot babia prestado á esta arenga una cido ........ Pero, sin embargo babeie de eaber que mi He- A.divinaba en el joven secretario, de sonrisa deedeff.o!!a,
disposiciones maligoae y hoetilee.
atención sonriente, acariciando con mano blanca y cuida• rald basta aquí nunca se ha aeparaio de mi lado ........ .
Yo
lo
llevaba
conmigo
á.
donde
quiera
.........
al
Bosque,
Poco á poco lo invadía la angu:1tia; hibría deseado huir
da en hermosa barba rubia que veteaban apenas alga.nos
á
la
iglesia,
áloe
almacenes.
Yo
adoro
á
ese
nifto,
lo
ido•
muy
lejoe1 al fondo de su celda del seminario. Presa de
hilos blancos.
-Yoe eois joven eefl.or abate ......... Esta es una grandí- latro ......... Permitidme ofreceros un dulce! No? Hacéis una desesperación profooda t'e sentía com1&gt;letamente
sima cualidad, la máe preciosa ......... de todas las que po- mal.. ....... E3 una novedad de Boieeier ......... Son divinos! desamparado, cuando levantándose el portier Luc 1\entró.
En tanSOqueellamaacaba el bombondivinodeBoiesier,
eeia ......... o~ felicito y os envidio ......... He sido muy feal salón.
tomaba
aliento, sin que Pdblo, aturdido de eee torbe1li·
liz al oiroe ......... La fe siempre ea agradable de veree, aun
III
para aquellos que han dejado la suya hecha gironee en no, encontráee una palabra que responder.
-Un angel de candor mi Herald, sefior abate ........ .
lae espinas de la ruta. En lo que concierne á mi hijo no
La eeflorita Jouveoot iba á cumplir diecisiete aflo3: la
oe ccultaré que vuestra tarea sea laboriosa. Es un pillue· una inocencia ......... una pureza, é inteligente!.. ...... Vos edad ideal en que la aeilorHa comienza á. florecer.
1.10 os imaginaie que bien monta ya á caballo ......... Velo qne á. loa nueve afl.os no sabe casi nada de lo que debe•
¿Era linda, rub:a ó morena, pequeih ó grande? PJ.blo
ría saber y qtte conoce en cambio muchas coeae que de• lad bien por eue sentimientos religioeoa, os conjuro á
no hubiera sabido noLarlo ni decirl0. Era la joven lo que
ello
......
Todo
depende
de
eso!..
....
Nosotros
almorzamos
bería ignorar ......... Ad lo quiere la vida de Paria donde
á. eeo de las once y media, según loe negocios de M. Jou · hay de má.s adorable en el mundo, con su gracia un poloe nin.os ya no tienen infancia ......... Si vos llegais á hnvenot. Comemos á. lae ocho, salvo el miércoles que ea mi co ingenua aún en eu caetidad aogélica. Era la primavecer algo de bueno, os quedaré reconocido y os admira·
día de ópera en que avanzamos un poco la hora. Yo en· ra, la sonrisa, el ravo de eol. Pa.blo la miraba con una
ré ......... Si fracaeaie no os censuraré en modo alguno.
loquezco por la mútica. Nada en el mando podrá hacer• sonrisa religiosa y enternecir\a, con una impresión inde·
O 1 dejo para él carta blanca: Obrad como lo creaie prufinible, exquisita, no experimentada aún.
me faltar á la ópera ...... en invierno, bien entendido ......
dente. Yo no oe molestaré en nada, pero no debo dejaros
Con su sola presencia difundía ella alrededor de ei
porque
desde
el
mee
de
Mayo,
la
sala
se
vuelve
imposi•
esperar gran ayuda de mi pane. Estoy demasiado ocuuna
claridad serena, tal como una de esas apariciones
pado para consagrar una partfcula de mi tiempo á una ble ......... Ya no ea la misma gente!. ..... En cuanto á He• celestes que Pablo había percibido algunas veces en sus
obra que os entrego toda entera. En adelante formaréis raid, loe días en que tenemos grandes comidas se os ser•
borae de éx~eie místico; y bajo la influencia de esta ra•
parte de 1a familia y mi casa ea la vuestra ......... Para co- virá. en vuestro departamento á. loe dos si aeí lo de- diación, todo, á loe ojos del sacerdote tomó un aspecto
eeaie ......... aún cuando á mí me agrada mucho que venga
menzar contamos con vos á. comer esta tarde ........ .
al salón ......... Eso lo forma, y además brilla ......... Algu• nuevo, como !l través de u.o prisma, sin que pensaee, por
El notario ee había expresado con un tono amable,
nas veces tiene respuestas que canean estupefacción!.. .. otra parte, en analizar las caneas de esta súbita metabondadoso, pero en que el espíritu del padre eolo pe1ei•
Cuando mi hija Lucib era peqoefl.a, comía también aeí en mórfosie. El padre da Lucila le parecía más serio de Jo.
bió de eobra la deeenvoltura escépLica del hombre de necaaa de Mlle Lariviere ......... una persona excelente co• que al principia había peneadc,. La madre de Lucila degocios abe.orlo en cuidad.os muy distintos de sus deberes
mo lo veréis ......... Sobre sodo, lo que más oe recomien• jaba entrever, bajo una exaltación frívola, un fondo real
paternalee. Experimentó una trieteia ~oto más viva
de bondad; el hermano de Lucila no era más que un ar·
cuanto que la ¡;tereona de M. Jouvenot le inspiraba sim· do para mi Herald, ea la sencillez, jamás la exagerabuflto \ieroo que enderezaría fácilmente un tutor firme.
ción!. ..... Tengo horror á la exageración!
patíae.
Hasta Adalberto Deruel, primo de Lucila, le pareció
-A.yl pensaba Pablo, qué tareamevaá incumbir! Qué
El notario abordó en seguida con una precisión, nece
más digno de pie.iad qae de cólera.
será
de) nin.o en un matrimonio semejante?
earia sin duda, pero un poco hiriente para una naturale~_
Pero al mismo tiempo algo oprimió el corazón de Pa•
Llamad
li
Bebé,-dijo
la
eeflora
Jouvenot
!l
un
criado
za delicada como la del joven eacerdo&amp;e, el arreglo de lae
blo.
Otro horizonte nuevo acababa de abrirse ante él.
cuestiones materiales; las trató con una largueza que pro- á quien había 1lamado ......... Yo le llamo aun Bebé!. ....• Sentía como un extremecimiento inexplicable, una esEat.o ea ridículo á mi edad y 4 la suya: ......• pero qué que•
vocó la:t protestas del futuro preceptor.
pecie de melancolía que lo invadía. Jamás en eu ju ven·
Ouando el abate ee levantó, el notario le puso en la réie? El corazón de una madre ea un abismo de ternuul
tud
había visto !l una joven. Las eefl.oritas Deecordea,
mano un cbeque preparado de antemano y que repre- Ven, amor mío! afl.adió viendo entrará eu hijo ......... He
con sus cara.a groteEcaP, lo babian hecho reir. Y be aquí
aquí
al
Eef'ior
abate,
que
va
á eer tu preceptor ........ .
~entaba el primer trimeE:tre de eu sueldo. Aquella ma·
Pablo examinaba áHerald tratando de adivinarlo. Era que de pronto eu vida cuotidiana iba á encontrarse mezno tembló un poco al recibir ese ealario anticipado. El
clada lila vida de Lucila, cuya aparición le había enprocedimiento del hombre de negocios denunciaba me- un niño de facciones reguJaree y agradables. Su act.itud
cantado.
11oe aún su generoridad confiada que el hábito de mane- era correcU, demaeiado correcta, con eu vestido de ter·
El no había pensado en eetJ. D.~ antem1no hlb la re •
j ,r dinero y de considerarlo como preliminar de todo. ciopelo negro, con un gran cuello blanco que cubría sus
nunciado á todas las alegrías de este mundo; pero no co·
hombros y de donde emergía el nulo desmesurado da
Pablo resintió una impresión penosa.
nocía ninguna, sobre todo eea, y en su corazón, repenti ·
-En fi :i, pensó al deepedirte 1 aún me queda la madre! una corbata ponceau, las piernas desnudas terminadas por

El abate empleó su tiempo en examinar al Secretario

DDMIHO S de SEPTIEMBRE de 1&amp;97

n amente, en un minuto, rnrgfa una terrible pregunta:
¿Tendría él la fuerza? Lucila ó cualquiera otra ¿no ven•
dría en una hora dada !l tomar eitio en eu corazón?
Y en aquel minuto supremo entrevió todo esto, comprendió todo esto, y dominií.ndoee, irguiéndoee por decirlo así, ante la vida, hizo en el fondo de su alma, con toda
la fuerza de en ardor de joven eacerdotf', como un segundo juramento que completaba el juramento de orde·
nación.
No era ya la vaga fórmula de la palab1a la\ina dicha
en un eecenario de renunciación y de plegaria. Fué en
EU intimo peneamiento la promeea eagrada y reflexiva,
á la vez punzante y dulce.
Su rostro palidecio un inebnte, pero eeo fué todo. Se
aduellaba otra vez de eí mismo, y aupo agradará todos
aalvo al eecretario, que no apreciaba más que eua pro•
¡,ioe méritos, T"mó parte en la coovereacióo con re
eerva y tacto, pero sin embargo, con una verba de bue•
na ley. La Eei'iorita Lariviere no fué la última en encontrarlo encantador y en dejarse conquistar.
Esta excelente persona que coníeEaba treinta y cinco
afloe, era, hacía diez afloa, el aya de Lucila. Su rostro,
de raFgoe borbón:coe, digno y severo, fresco aún y basta
un poco rubicundo, encuadrado de bucles de un matiz
indecieo, de una forma desusada, y eu eah,d, desbordante, casi no habían permitido adivinar en ella una natura·
leza esencialmente eenLimental.
La .u•fiorita Lariviere estaba incesantemente perdida
en lo azul de aspiraciones ideale!', que contraetaban mucho con su aspecto físico y eu apeLito robusto.
Se, sin,ió muy halagada cuando Pablo se aproximó á
ella deepuéa de la comida y se deeabogó inmecliatamen•
~ en uu lirie~o romancesco, alentada por la indulgencia conée del Joven padre, y persuadida de que acáso
~ab1a encootrado ya al alma hermana desde hacía tanto
\tempo buE::cada.
La t.ertulia íué del todo intiarn. El abate acampanó al
~fl.or Jouve.not al Ju.moir, donde le hizo compañía, y tan
bien ee la hizo, que el notario olvidó su cí1culo, intereeado ea una discusión que Adalberc.o impruden emente
inició y de la cual no obtuvo lee bororee.
. Agreei vo desde el primer momento, eeuba bajo el imperio de esos celos inelinbi vos que un espirito mezquino con•
cibe con respect.o á todas las naturalezas que adivina 80 •
periore@.
P.sblo empero tenía conciencia de la impresión favora•
ble que había producido y la humildad crisliana 00 Je
impedía resantir legítimo eentimienk) de eatiefacción,
En el éxito mismo de esta primer prueba 00 veía por
lo .d~má':I más que una fuerza nueva y poderoea para au
m181ón de educador. Solo al niflo dirigía todos Joeardoree
de que ee eemía penetrajo; agrnpaba al rededor de él
como _auxiliares preet.m á ayudarle en eu tarea, á. todos
loe m1embrc,s de eta familia á la cual el deadno acabab 8
de ligarlo.
No se fijaba en que un rostro úni·co, g rac1oeo
·
.
y eonr1eote 1 dominaba todo este grnpo.
Marta eeper.iba á eu hijo un pocoinquietade los terro•
rea~~ que le habfa visto turbado 1 después de su primera v1e1ta, impaciente por conocer el resultado de la 88•
gunda entrevista, m1h importante y más decisiva.
Cuando volvió él al modesto departament•') de eue pa•
dres.dond~ debía pasar una noche aún, ee Lranquilizó
ella 10med1a~ameote por la expresión de en fisonomía.
Obl no había necesidad de interrc garle, Pablo locuaz
con\ra eu costumbre, le refirió \odo en un flujo exhuberante. de palabras. de
. . iae cuales ella ee asombró ,yem
emoc10nee del pr10c1p10 Y el cambio que ee había opera•
do de pronw en él, cambio que él atribuía piado~amente
á eea g~ac1a de estado cuyo3 sorprendentes efectos había
apren~do en el seminario ...... y las conversaciones de
:. ~amida, ~a peqaena disensión con el SecreLario, la au •
1c16n musical ......... Repitió hasta las menores pal b
b. d
.
a rae
cam ia ae, a10 notar que en madre, más Y máe ale 1
fi'b
na,
J&amp; a por momentos en él eue ojos un poco tristes, cuan•
do repetía en eu conversación con una frecuencia d
n0
.b. 1
eque
ee perc1 ,a e notnbre de Kia E€florita Lucila. »
Cuando al fin iban á eeparar8f", Pablo, un poco turbado
por no ver á su madre alegre, le preguntó:
-Qué \ienee1 madre querida? se diría que no eetáe plenamente satisíecba.
Sí, Sil respondió llarta, eetoy contenta, muy contenta
puesto que tú estás contenro.......
·
'
Se in~rrumpió bruscamente, Lomó entre eue manos la
cabeza de su hijo Y pu!!o en su frente un largo bes,, murmurando como •ma plegaria.

&amp;L MUNDO

-Que Dios te guarde y te proteja, hijo mío bien
amado.
Y, en tanto que él ee iba tranquilo y Eereno por aquel
beeo de madre, no pemando en nada mlle que en eee
porvenir que Ee abrfa luminoso ante él, el abate Cbarlier no la oyó que lloraba.

IV
Pabló tomó al día siguiente poeeEión de eu empleo.
Inetalóeele en un pequefio departamento en el ePgltndo
piso del pabellón que habitaba la familia JouvenoL.
Lae ventanas daban sobre grandes jardines vigiladoe 1
en ese barrio privilegiado de la invasión de las conetruc•
cionee: babia también bajo los ojos un eepeeo lote de
verdura fresco y odoríforo, que parecía separarlo de la
agitación parisiense y le recordaba las queridas eombrae
del parque de Iesy. So cámara, la de Herald y un pequef'l.o salón, componían aquel alojamiento completado por
una biblio~ca abundantemente provista de libros.
El Sr. Jouvenot, amateur delicado y experto, había
reunido ahí lae mejores ediciones de los grandes autores
de todos loe países, dispuestos en vitrinas cuidadosamente cerradas cuyas llaves se entregaron al abate.
Esta pieza alumbrada por tres grandes ventanas que
difundían una luz dulce !l través de las cortinas, era un
retiro deeeable para el trabajo y se convirtió en lugar de
predilección de Pablo. El estableció ahí eu centro de eetudioe, encontrando bajo eu mano todos loe libros de
que tenía necesidad.
Como el Sr. Jouvenot ee lo había anunciado, la dirección de IIerald íué enteramente puesta en las manos d~l
joven maestro. Pablo arrl:'gló con cuidado un programa
de trabajo,, de t&gt;jercicioe Ueicoe, de paseo, que fué fielmente observado. y aupo mezclar demasiada dulzura en
au au•oridad, demasiado encanto en sus converuciones
Y sus lecciones para triunfar de lae reeiaten::iiae de Herald un poco rt&gt;calcitran&amp;.e al principio, cautivar su aten•
cióo y conqllietar su afecto.
Solamente á la hora del almuerzo maestro y dicípulo
eaUan de su estudioso retraimiento y ee n!unían á la fa.
milia, pero tarde por t.arde, en el momenLo marcado por
su. reglament.o, el abate abandonaba el ea Ión con Herald
apeear de las vivas iost.anciae de la Sra. Jouvenot que,
vanamente, ee e!!forzaba en retenerlos. No era pués sino
durante estos cortos inetaotee y en condiciones triviales
cuaado Pablo se encontraba en presencia de Lucila.
Esta organización de vida, conocida de Marta, había
calmado no poco loe temores que ella babia concebido
sin expre:earloa. cuando su hijo le hizo el relato de su
primer S &gt;irée. Veia por lo demás á Pablo tan absorto en
eu obra de educación, tao enteramente dado al trabajo,
tan fnmcament.e dichoso, que había acabado por tranquilizarse.
La situación no tardó en cambiar.
Lucila era un espíritu muy terio. De la vida mundana de su madre no tomaba máe que eu parte indiapemable y, lu,g.1 que ee vefa libre, cor:ía á encerrarse en el
departamento qne ocupaba, eitnado enoima del de eu
hermano. Ahí en compafHa de la SrHa. Lariviere dedi•
cada á algll.u trabajo de tapicería complicado, paeaba
las horas entre su piano, eua pinCPlee y eua libroe. Sabía
justamente lo necesario para percibirse de la deficiencia
de la ins:,rocci6n qne le había dado eu aya y poa•dda del
deeeo de aprender bahía emprendido rehacer de algun
modo eu educación literaria. Pero bien se daba cuenta
de que entregada .t aí miema, sin guía, pondría en rne
esfuerzos m,e buena voluntad que método y no recogería más que un flaco beneficio.
Una vez ee encontró detenida por grave dificu1'ad.
L1 et-flori,a Luiviere se dt&gt;claró ing,nuament.e iccapfz
de resolverla y aprovechando esta ocasión, prot)ueo BU•
bir á la biblioteca á coneul,ar al abate. Desde hacia Jargo tiempo meditaba esta aecención. Verá Pablo eolamente en las horas del almuerzo y en medio de las convereacionee generales no bastaba li laa aspiraciones de
la Eentimental institutriz. Sin cenr su pensamiento
franqueab:. la dista ocia é iba á vieitar al amigo tao pró•
ximo y ein embargo tan separado.
Lucila acePtó con tanb más a vide~ cuanto que también ella lo deseaba aunque por otro motivo, No oeaba
pedirlo pero ansiaba ávidamente que el aba;e tomáee la
dirección de sus trabajoe.
El aba\e reepon1.ió Ucilmente á la cJneulta pedida y
aiiadió explicaciones lúcidas y "erúditaa que eeclarecie-

171

ron con una luz nueva el espíritu de la jóven. El camino era conocido en lo de adelante. Dos dfae defl1&gt;0ée se
impuso una o neva consulta y laa dos mujerea vol vieron
ti solicitar las luces del precepU&gt;r.
Finalmente CRda mafl.ana subían á la biblioteca y Pa•
blo tuvo doe educandos en lugar de uno. Daba á Lucila
un verdadero curao de literatura, escogiendo sue lectu•
rae, comenUndolae con eu guaLo muy eeguro, eu espíritu amplio y su ardiente palabra, sintiéndose verdaderamente inepirado1 experimentando un inexpresable placer en cultivar eea intE::ligencia joven, delicada y enamo•
rada de lo hermoeo.
lloras encantadoras qu0 tranEcurrfan dema•iado pronto en aquel santuario del trabajo Po medio de un tranquilo recogimiento y en el culto de las obras maestras
del ingenio! Cuán precioEas eran para la educ;:1nda a,ent.a y embelesada, para la institutriz que, bordando eus
t~picerfae, escuchaba ávidamente lae: lecciones 1 acaso
sin comprenderlas siempre1 y pata el profesor sinceramente convencido al cual solo la paeión de lae letras ina•
piraba en eu celo!
Y en el corazón de Pablo se precisaba un F.entimiento
nuevo para él, algo profundo, de una manera eurafla
.
'
una simpatía invencible para aquella bermo11a atflorita
que le escuchaba ahí, atenta, mir.índole con su htmnosa
mirada di4fe..na.
Frecuenti,mente al volverá eu cuarto, pif:ceeita aenci•
llamente amueblada, el abate al trabajar bajo la dulce
luz de su lámpara ténue, poníaes á pensar en Lucila. La
graciosa imllgen que su memoria le traía, habíale aeua•
\ado un poco al principio. Después había eEcrutado 11u
corazón, eEcuchado las ideas que 6e oprimían en su cerebro Y en lugar de este temor, de este miedo de amar
que babia tenido1 no encooliraba, concienzudameot.e,
más que un sentimien\O muy sencillo, llecl.10 de respetuosa devocion para la educanda, de real simpar.fa para
la camarada, de admiración para la joven.
Y algunas veces era para él como la vaga aparición de
una bermana en su vida. Jamás la había t.enido y 88
decía que Dios se la enviaba!
La época de la in&amp;\alación en el campo había llegado.
El Sr. Jouveuot poseía en loe alrededores de Corbeil,
al borde-del Sena, un viejo castillo de orígen nobtliario
que hab.a artísticamente restaurado y donde su familia
pasaba la estación de Julio á Noviembre. Loe estudios
literarios cominuaron bajo los grdndej árboleP, interme•
diados de largos paseos en el bojqu!, muy p ,6.1:imo, y
de alegres partidas que organizaba la Senora Jouvenot,
co:i el espíritu eiempre en movimiento,
Deepues venían 1as tertulias en que las coovereacionea
erraban de un asunto á otro, enoblecidae y protegidas
por la impresión intima de la naturaleza que loa rodea•
ba. Cdda uno entregaba sus peneamientos con una espontaneidad suetraida del convencionalismo rr.undano y
el abate podía aeí penetrar el alma cándida y tdevad&amp;
de L:1cila. Sin cesar descubría en ella nuevos ~soros,
cuya riqueza admiraba eu piedad de eacerdote y el mismo se admiraba del soplo ardiente de sus pre pia:S ¡.,a labras que surgían de pronto en amplio vuelo.
Un día le vino la idea de mostrará Herald, babicuado
á todas lae alegrías, á t.odoe loa Jujoe, loa lados Eevt!ros
de la vidn, conduciéudale oerca de la miseria y del sufrí•
miento. Cuando dió parte de este proyecto á la Sra. Jouvenot, la Sefioriia La1 i viere ee entusiasmó y quiM dar
tambien á Lucila las miEmaa saludables euseBanzae. EnWnces vinieron las excutEionee de caridad á la cabafiaa
perd1daP1 y Herald, t:l aya y la joven, ibau en coma.n á
llevar un poco de bienestar y de r1::confortamieoto moral.
Loe domingos ee iban á la miea de la Aldea. Ahí la1
plegarias surgian de loe labios de Pablo instantes, caluroEae, entncortadna, áloe tcoe del órgano qu~ c:.1.uliaba
bajo loe dedos de Lucila, ó bien eue , oces ee mezclaban
himnos religiOEOfl 1 la una profuoda y grave, gracioea y
dulce, las dos imprfgoadaa de un m1Emo acenr.o de fer•
vor y de íé.
Así todos los deLallea de la vida comun, el trabajo y
el placer la cariJad y la piedad, aprisionaban inc1meantemente á. la joven y al abate. Buecabanae voluot.aria•
mente el uno al otro, con sencillez, con franqueza, á ple•
na luz. Ella iba á él como al maei:tro simpático que
formaba EU espíritu. Ei veía en ella una di:Sípula de
elección que respondía maravillosamente á eue eafner•
zoe. Nada mas.
A la \"uelta de esta tempora:la campestre que lo babia.

�EL MUNDO
DOMINGO S de SEPTIEMBRE de 1197

.Algunas rápidas vacaciones habían interrumpido uni- En aquel medio, estragado y escéptico de burgesía lnjoembelesado, Pablo ee sorprendió mucho de oirá su ma•
ea en aquella cabecita de Joven ee habla formado una condre á quien sus numerosas canas habían hecho eu rela· camente esta larga separacion de la madre y del hijo..Ta· cepción propia del amor, había comprendido que no era
ción datallada de todo, hablarle de pronto de eu enaueflo más la Sra. de Sennevaux había parecido turbada, ja• la buena armonía mun:1.ana y ruidosa de sus padree; no
de otro tiempo, del pequeno curato de aldea, de la caea máa loa sufrimientos de su aislamiento ó eu, ansiedades veia en su ideal nada de complexo y extraordinario; era
blanca ¡;erdida en la caJDpafla. Incitábale á volver á íntimas se tradncian en Jo exterior. Si algun amigo se para ella una cosa del todo eencilla, del todo verdadera,
eua primitivos deseos con una incomprensible ineieten- admiraba de las largas y peligrcsas ausencias de Roger, qne esperaría y que era sin duda preciso esperar scaeo
tencia, llegando hasta ofrecerle dar ella misma loe pasos ella respondía con calma:
largo tiempo, acaso siempre, segun la vololltad de Dioe.
nfcefarios, enamorada súbitamente de un proyecto que -Hace lo que habría hecho su padre ... Todo está bien.
Su madre, aunque deseosa de casarla, no había insisPero como esperaba ese día que debía traerle á su hijo tido ......... Todos loe pretendientes que basta ahí se ha•
ea ambición maternal desaprobó en otro tiempo.
El abate respondió con justicia, que loa miamos moti• ya glorioso.! Q11e conmovidas esperanzas se le subían al bían presentado, llevaban nombres honorables sin duda,
vos q•1e en otro tiempo Je habían forzado á renunciar á corazón para el momento en que, vuelto por fin al lado pero burgueses y la eefioraJouvenot tenía por los tltulos
de el!a, podrían cimentar su vida en una paz bien gana· aun por la simple partícula de un respeto que iba Lasta
sus proyectos, existían aún tan imperiosos como antes.
Además, habían nacido para él, decía, nuevos deberee, da por él y por ella tambienl Que dulces eueiios acaricia- el deslumbramiento. La deseeperación de su vida era la
á los cuales no tenía el derecho de sustraerse. T,mía ba, todos llenos de niñitos sonrosados que rodearían su fisonomía vulgar de su nombre. Felizmente, sus padres,
ahora el cargo de las almas en la familia donde aenUa vejéz y barian¡evivir. al rededor de ella, á su pequeño previsores, le habían dado el nombre de Matilde y ja•
bien que ejercía una influencia saludable, y con toda la Roger de otro tiempo! Legítima recompensa de todos más dfjaba ella de anunciarse en los ~alones: Matilrle
franqueza de su ingenuidad enumeuba los progresos ya sus esfuerzos. de su solicitud tan valientemente soporta- Jouvenotl !1;1 cual encantaba su oído con una sens11ción
realizados y los que entrevela necesarios, posibles ó da; de eue largos sacrificios, de su existencia consagra· deliciosa. Por la misma razón había llamado á su hijo
da toda entera al deber con tanta simplicidad.
Ilerald y si Lucila no se había beneficiado de esta ingepróximos.
Pablo era uno de sus asíduta. Tvdos loa momentos de
¿T,rnía el derecho de abandonar á Herald, á q•1ien ha•
.aiosa estratagema, era por que no estaba destinada á eer
libertad que no daba á sus padres, pasábalos cerca de la sino momentáneamente una Jouvenot. Aun cuando no
bia realmente utransformado?u El pequeno fatuo que él
había recibido, ignorar,te, perezoso, lleno de si mismo, seilora de s~nnevaux. ¡La comprendía tan bien con su hubiera tenido todas las cualidades que Pablo le atribuía,
comenzaba á volverse un niño amable, sencillo, trabaja- sentido elevado de todo lo que era delicado y grande! Roger, á loa ojos de esta nieta de M. J ourdain, tenía una
dor, cuyas buenas disposiciones naturales, comprimidas Ella, por su pan.e, volvía á encontrar en el joven aba- que suplía á las otras: er.i conde...... Lucila, condesa de
basta entonces, se desarrollaban cada día. La seflorita te el querido recuerdo del aueente: su infancia en Gan• Sennevaux!.. ....... La seflora .J ,mvenot habría dado, so•
Lucía, con su inteligencia excepcional, hacía incesantes neville, eue estudios comunt~ en ~tanielas, au conmo• . bre la marcha, á Pablo para su amigo la mano de Lucila
progreeos y no estaba aun más que al principio del pro· vedora intimidad de loa domingos, cuando el alegre
si él se la hubiera pedido.
grama que él habla trazado. La seflora Jouvenot comen• uniforme de Saint Cyr ita durante horas á animar loa
Lo que encantaba á la madre era precssamente lo q11e
zaba á comprender que hay coeas máe divinas que los pórticos severos del seminario y su ardor igual en los
inquietaba al Secretario.
bowbo11es dti BJissii:r y wás deliciosas que la ópera; su nobles tntu~iumoe de loa ,·ernte añoe, rn fe, semejante
Adalberto vivia de dos esperanzas: «realizar" según eu
lengua se temp~rab.1 de día en día, hacía verdaderos es• en lo hermoso y Jo bueno; su voluntad, idéntica, de una expresión cínica, á su padre, q11e en la soledad de algún
fuerzas por huir de las exageraciones que se limilaba en vida recta y generosa.
rincón de provincia, se obstinabl en vivir, y casarse con
otro tiempo á eensurar en loa otros. ¿Pod!a él interrum·
¡El abate le contaba también su existencia, sus eeíuer• su prima ...... No ciertamente porque la amara! El amor
pir esta segunda educación que era tan feliz en dará la zos, sus luchae, sus éxitos! Desahogándose con toda li- como cualquier otro sentimiento· noble, era eurat1o á
joven, eea acción favorable que ejercía en la madré?
bertad ante esta segunda madre, le describla la familia ese corazón únicamente lleno de sí mismo y que se en•
El ~ell.or Jo1,1venot mi,mo, el parisiense escéptico y á la cual se había coneagrado, y el nombre de Lucila ea• vanec!a de no creer en nada. Péro si la señora Jouve•
frivolo, ola de su boca palabras serias que lo iniciaban Jia tan frecuentemente en suo relatos, el retrato que de not descendía del Bnguéa gentil•-hombre, él descend1a
tn más ahos pensamientos.
ella hacía era tan atrayente, que una idea, al principio en linea resta de Harpagon. Yicio raro en la juventu:i,
Frecuentemente, cuando las ocupaciones del nota1io un poco vaga, vino un día al tepiritu de la señora de
pero que él tenía en supremo grado: En Lucila no ha•
le permitían pasar Ell día entero en el campo, el abate y s~i,nevaux.
b(a visto má,; que un atractivo: el de su dote.
él se aislaban bajo los grandes árb,les, y era visible que
Con su habilidad mundana, llena de diplomacía ma·
Si no se babia declarado aún, era únicamente por q,ie
aquel hombre distinguido, de talento y de corazón, pe1 o ternal, hizo sufrir al entu.iaeta preceptor un interrogaen el caso de rebuear que le parec!a seguramente poco
~xcluaivamente ocupado hasta entonces de sus negocios torio, en que gradualmente las preguntas se precisaban
v~rosímil, pero q11e no era imposiblti, temía perder el
ó de sus placeres, tomaba gueto m,í,1 y más grande á eeas más y máe ......... y éste se quedó una tarde siogularmen·
lucrativo empleo debido á la generosidad de M. Jouve•
conversaciones elevadas sin sereeverae, que le revelaban te admirado cuando la señora Jouvenot le dijo:
not. Hasta ah! ninguno de lo3 candidatos á la mano de
un mundo de ideas desconocidas.
-Hemos visto hoy una dama que os 11dora......... quie• Lucila le había inquietado mucho, precisamente por•
Ahí también Pablo cumplía una tarea buena y útil.
ro decir que os ama tiernamente ......... la condesa de que conccía loe apetitos nobiliarios de la seflora .Touve•
¿~o eerfa culpable en renunciar?
Sennevaux. La hemos encontrado por casualidad en una not. Pero esta vez, el peligro era grave y el secretario
Todo esto era justificado y ~!arta ee vió obligada á re•
visita ......... Es exquisita ......... ideal. ........ es decir, ea concibió una violenta irritación contra ese maldito abaconocerlo. Se calló, pero suspirando, porque eu perspiencantadora. Yo le hecho que nos ¡,rometa v1mir á ver- te que acababa de hacer sur6ir la temible candidatura
cacia maternal Je descubría un peligro que Pablo no
nos. Seremos amigas.
de eu amig0.
percibía.
P.iblo y Aialberto vivían hacía cuatro aiios uno al laPablo respondió dejando desbordarse toda su afección
......... Y pasaron cuatro aflos así, en una vida dulce, caei filial por l.1 señora de Sennevaux. Después hizo un do del otro, sin que ee estableciese entre ellos lazo algu•
sin turbación aparente, sin que jamás el padre se creye• elogio de R,ger, que provocó una desdeñoea sonnea en no de eimpatfa. Las burletas tontas de 1\1. Deruel, fre•
1!8 animado de otro amor que el del deber, inepirado por
el :s~cretano A.dalberto Déruel y un sincero enternecí• cuentes al principio, hablan dejado al abate perfec\a·
-0tra pasión que la de su obra.
mente insensible; pero él babia COl))prendido la nulidad
miento en la sei'\ora J ou venot.
vacía y pretensioea dd jóven, y desesperando de sacar
-Qué
oficio
tiene
ese
señor
maravilloso?
preguntó
iróV
nunca de ahí algJ bueno, se limitaba con respecto á él á
nicamente Adalberto.
La Sra. de Sennevaux era una mujer verdaderamente
una completa indiferencia. Adalberto había acabado,
-¿Qué edad tiene? interrumpió la seflora J ouve not:
-encantadora, encantadora de todas las maneras; sencilla;
por su parte, por cansarse de ataques quü nada logra·
-Tiene treinta anos, respondió Pablo, y es oficial.
graciosápara todos, afectuosa siempre,teniendo horror de
-Ah! un soldado! replicó el Secretario con la punta ban, y así se había hecho entre ellos uua especie de paz
la maledicencia, no viendo jamás en otro mas que las
en que sus relaciones se limitaban á una política estricta.
de los labios.
cualidades y buscando entre los defectos innegables la
Pero amenazado en sus esperanzas y sus intereses, el
-Sí, un soldado........ un glorioso soldado, que desde
menor circuetancia atenuante que le permitiese ejercer hace diez all.oe sirve á Francia en Argel, en el Senegal, secretario se despertó violentamente rabioso, y tanto
su indulgente bondad; era bella aun á pesar de sus cin• en el Tonkin, una de las wás perfectas naturalezas y uno más irritado, cuanto que el peligro fué con 1apidez in•
cuen\a afloe cumplidos y sus cabellos de plata.
minente.
de los miis nobles corazones que puedan encontrarse.
Desde su viudez, to:la su vida había sido consagrada á
La seflora de S,mnevaux había ido á baca una visita
Este ditirambo entusiasta agradó á la eefiora de Jousu hijo Roger que quería hacer digno de su padre. Había
venot tanto como desagradó á Adalberto. El uno y la que se Je pagó intnedia\aruellle. Después cor.aenzaron las
entrado al mundo á la hora conveniente, no queriendo
otra, oyendo hablar de Roger en esos términos, hab fan invitaciones, eetableció,e uua verda:lera intimidni. Las
ni entri5tecer la ju ventad de su hijo ni fatigar á naconcebido repentinamente bajo la impresión de senti- dos madrea parecían Y" da acuerJo. Sua ro moa se !eatre•
die con las egoietaa demostraciones de duelo eterno inti•
mientos muy diveraos, una preocupación idéntica. Pa- chaban en una especie de mis\eriota inteligencia. Cuan·
mamente encerrado en su c,razón, rodeanio á su hijo de
blo, el ínti1110 amigo de la sell.ora de Sennevaux y de R,, do la seilora de S!nnevaux anunció que HJger nombra:lo
,odoe los cuidados que su eolicitud maternal le sugería á
capitán acabab.i dd abauJonar Daku para d1rigirde á
ger, acababa evidentemente de llenar una misión de
fin de hacer con su now !&gt;re, eu fortuna y sus tradiciones
que ee le habla encargado y de proponer ia candidatura Francia, la eeli•)ra .J.iuveuot Stl arrujó en sus brazos, ex,
un hombre cumplido.
clamando:
Y.había tenido pleno (xito. R,ger despuee de excelen- del oficial á la mano da Lucila.
-.lh! querid1 eeñ ,ra, qu6 f,lit soy!
Muchos partidos ee hablan presentado ya para la jo·
tes estudios en Stanielas, había entrado á Saint Cyr y
( Cuntinmirá).
ven. Ella había rehusado siempre.
salido en los primeros número~, había ido inmediataAunque rodeada de pldres que contaban con casarla
mente á combatir como capitan de epahia al Tonkin don•
ellos mismos para alinear las cifras de fortuna y calcular
de conquistó su eegundo galon por una accion brillante
la dicha futura con la necia experiencia de su unión
que había probado no solo su valor sino su espíritu de
personal, Lucila se había dicho que ella guardaría su
iniciativa. Por fin desde hacía dos afioe estaba en el Se·
corazón para aquel que la amara. Y llevaba á esta idea
negal, esperando la hora de un ascenso bien merecido
una verdadera obstinación de que nadie sabía triunfar.
,que debía llevarlo á Francia.

179

EL MUNDO

LA MODA
Caballete para retratoa.

Las figuras 1, 2 y 3 representan, con
detalle del trabajo, un pequefio caballete porta-fotografías. El caballete está
cubierto de peluche con un h1,rmoso
nudo de listón de raso en el ángulo derecho. Tres bandas están puestas en
forma de Z sobre el caballete y eostie•
nen las fotografías. El núm. 1 repre•
aenta el caballete terminado; 2 y :!
manifiestan el dibujo de las bandas al
tamaflo natural. La banda núm. 2 ee
duplica y se ba1en de listón de ro@a
blanco, bordado con listoncito angoeto
de dos tintas: rosa para las flores abiertas y rosa más pálido para los botones.
Loe tallos ee hacen de seda cordoneta
color madera, cogida con puntadas color de oro japonés. La mariposa va sobre la banda larga núm. 3, que atraviesa en diagonal el caballete. La flor del
pie de esta banda está hecha con list-ón
rojo de tres tonos, fruncidos. Las floree
r.-Caballete para retratos.
y los botones son oro, rosa y azul. La
mariposa está bordada á punto tendido
de seda café, gris y fuego. El cuerpo es café, loe ojos de las alas son fuego y loa contornos
grises. Las bandas ee colocan sobre el peluche, antes de.doblarlo, sobre el caballete. Las hojas del bordado se hacen de seda verde de varios colorea.
Recomendamos este trabajo, cuyo encanto no pue,le concebirse sino después de con•
cluido.
Presentamos hoy unos bonitos modelos para ropa blanca y dos matinéee. El núm. 4 ee
una jaqueUe para seflora comvaleciente, y ee hace de fular color de cereza adornado con finí·
simos encajes.
El núm. 5 es unamatinée de piqué blanco con grandes mangas per•
didas y adornada con bordados y cintas negras muy angostas. Va
recogida en la cintura con un listón negro: igual liatón adortla el
cuello.

perdido su novio expresa su voluntad de que se la considere viuda á perpetuidad.
Pero, infortunadamente, las grandes desesperaciones duran poco y la carne es débil. Se pretende que, en la generalidad de los casos, el vaso de fiored rojas no basta á llenar el lugar dejado vacío en el corazón de aqoeJlas pobres jóvenes por la
muerte del que debía ser su marido. Aquellas se retractan de sus votos y unen an
suerte á la de algún otro celeste que les ha gustado. Las que durante toda su 'fida
han guardado fidelidad al vaso rojo, son objeto, después de su muerte, de honores excepcionales. A su memoria se leva~\a, por orden especial del emperador,
un inmenso frontispicio de piedra, á la vera de alguna vía pública.
LAS ACTUALES ASPIRACIONES FEMENINAS.

Indudablemente, es una necesidad reconocida en
todoe loa pueblos. la amplitud de esfl'ra para que In
mujer desarrolle eus iniciativas y recursos. Nadn
menos que ri11ctrmla y rwn,e solicitudes de admieió11
han eido ¡:usentadas á la .Escuela de Bel/&lt;J,IJ Artri,
francesa por otras tantas mujeres que desean cu'ti·
var el arte; el número no es pequelio y demuestra.
hasta donde alcanzan las aspiraciones femeninds ,í
finales del siglo. Sin embargo, mayor hubiera sido,
á no figurar en las condiciones para ser admitida~.
algunas que sin obedecer á un verdadero espíritu dt•
jus,icia, coartan loa vuelos de las que á la noble cá•
rrera del arte tenían resuelto dedicarse. Y pasemos
en eilencio además, algunas manifestaciones hoeti
lea, llevadas á cabo por alumnos contra alumnas· no
es de desear que la mujer se abrogue varoniles a~\i•
tudee que mucho mermarían sus delicados atracti.
vos, pero la mujer que lo necesita, tiene derecho á
abrirse paso y á conquistarse una posición con auxi•
lio de su talento y de su estudio. Loa que esto com·
baten, deeconocen las m.ís elementales bases en
que eefunda la libertad humana y olvidan que co ,
mo nadie la mujer ha de ponerse á cubierto de las
crueldades del destino.
Hungría no se queda atrás en lo que al progreso
femenino concierne, pues aparte de los eefuerzc 11
realizados en aquel paíe, para la perfecta educación
del sexo débil, recientemente la t: ni versidad de Pe~t,
ha concedido á una ilustre dama, ~a condesa de
Hugonay, el grado de doctora en medicina, no por•
que la agraciada ostente el titulo, tan sólo á modo
de galardón rendido á su talento, sino porque fjer•
cite la noble profesión elegida, dedicándose á la curació~ de l~s enfermedades propias de la mujer y
del n1fto. Bien merece el aplauso incondicional de
su eexo la nueva doctora húngara y eerfa de deeear
que en todos loe países tuviera muchas imi\adorae,
porque la medicina ejercida por una mujer orilla
infinitas elificuliadee, en relación á las demás mu•
jeres y á los nifioa.

LECTURA PARA LAS DAMAS
EL MATRIMONIO BLANCO EN CHINA

Una hoja alemana publica la siguiente singular relación de una ce•
remonia nupcial, de que ha sido testigo su corresponsal, en una al•
dea de los alrededores de Shanghai'. Una joven de aquella localidad
debía casarse con un hijo del Vicecanciller de la Academia de Pekín.
Deigraciadamente el novio murió días .;ntee de la fecha fijada para
el matrimonio. La deses¡:eració n de la joven fué terrible; juró no
pertenecer nunca á otro y dfas después se desposó con un u vaso de
'flores rojas.u Ceremonia simbólica, por la cual la prometida que ha

Figura

2.

Figura 3.

Jaquette para señ:,ra comvalecientes.

'Sobre corset.

Matinée de piqué.

�EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

~
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'

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¡

'.,

1 ,.

,,
Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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                    <text>EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

~
''

'

~

¡

'.,

1 ,.

,,
Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�..

,

BL MUNDO

.''EL M.tJNDO."

Qíl uasallajt mercantil.

Semanario llu•trado.
Con motivo de nn recienie debate, se ha lanzado al público una vieja pala):&gt;ra de la que ee pretende hacer toda
KBXroo
una teoría económica: el vasallaje mercantil. ¿Qué ee
Toda la correspondencia que ae relacione con la Re• quiere decir con esta frase que ha circulado de boca en
boca y de periódico en periódico, como una verdad indis•
ücclón, debe eer dirigida al
entibie? ¿Cuándo un pueblo eetii sometido al vasallaje
Director, Lle. Raf"ael Rey-es Spiudola.
mercan,il de otro? ¿Cuando el primero de estos dos gruSecretario de Red acción,
pos humanos acude al eegunlo en demanda de produc·
Amado Nervo.
ioe para atender á. eue necesidades?
En el modo de ser de las nacionalidades modernas no
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
existe
un Estado q1:e baya logrado desligarse de eee va·
debe ,er dirigida al
eallaje: todos se encuentran sometidos á. eee Jugo que ee
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
de la civilización y tiende á reunirá loe puebloa, hacienLa subscripción &amp; EL MUNDO vale $1.25 centavos al do pardcipe á la humanidad de las ventajas del progreso.
mes, y ae cobra por trimestres adelante.dos.
El bello ideal de crearse una exietenciaaielada, indepen·
Nñmeros sueltos1 60 centavos.
diente, única, no se. ha realizado en ninguna sociedad.
¿Pero realmente, el pueblo que compra mercancías á.
Todo P•&amp;o debe aer precisamente adelantado.
otro ¿se halla sometido A un vaeallaje? Eeta_idea supone
BEGIBl'RADO COMO ARTÍCULO DE BJDGUNDA CLASE,
que en toda operación de compra-venta hay un amo y
un esclavo, un !'xplotador y un explotado1 y según este
criterio el comprador está á merced del vendedor, y este
ejerce wbre aquel una suerte de tiranía.
A nadie le ha ocurrido, sin embargo, illiaginar que el
sastre, el abarrotero, el zapaiero, en una palabra, todoe
loe proveedores, imponen al consumidor un vasallaje
mercantil. Pero tratándose de colec~ividades parece que
La nota pa lpitante de la semana ba sido. la expulsión
no rige el mismo criterio aplicado áloe individuos, igdel territorio de la República 1 del ciudadano francés Jo•
noramos porque razón.
eé Ventre, ya lanzado de tierra eepafiola por sospechas
Un pueblo que compra á otro mercancías no da muee•
de anarquista. La medida ha parecido á algunos cotrae de esclavitud alguna, y, aniee por lo contrario, tal
legas poco juetifioada. ¿Qué hechos positivos han apoyahecho revela que esta colectividad ea bas~ante poderosa
do esta determioación?
para prop0rcionaree un gran número de satisfacciones.
A nuestro juicio ha debido bastar el prec8dente de la La ciencia económica nos eneefl.a qc.e los paíeee que arroexpulsión de E!!paña, para negará Ventre el eu~lo na•
jan una cifra elevada de imporiaciones de productos ex:•
ciona1. En materia de ana1quismo todas las precaucio• lranjeroe, eon loe ricos, y eeto es \Bn sencillo de comnea se antojan pocas, y loe gobiernos europeos han com- prender que no se necesita gastar el tiempo en magnas
prendido, por ffn 1 la necesidad de desarrollar una actidemoetracionei.
va vigilancia, uno. severidad inquebrantable, para puriL3 ttoria dtd t'(,lsal[oje 11ierc,. mtil e0lo pudo tener buen
ficar el aire envenenado á. trechos por las fermentacio-- éxiL-o en tiempos en que loe errores más monumentales
nes del impuro grupo.
circulaban como moueda corriente en materia de fenó·
Ventre á nuestro lado, con la marca fijada por la ad•
menos económicos; de aquella época hemos salido ya,
ministración espafiola, no hubiera sido sino un objeto por fortuna, sinceramente arrepentidos.
de constantes preocupaciones, una personalidad provoHoy tet&amp; euficientememe probado que si un solo indicadora de eobreealtoe y temores á quien la comunidad po• viduo no baela para llenar por su propio esfuerzo sodaa
dría con razón rechazar de su seno. Y el Poder Públi•
sus necesidades, una eolll nación ee in:u.ficienlit:1 pa.raaten•
co ha estado en lo justo eliminando e8t.a causa de suder á las exigencias de una vida civilizada.
frimiento, con tanto mayor motivo cuanlo que la expul•
Un gran aliento de e1.,Hdaridad sopla sobre todos loe
aión no constituye ningún castigo.
pueblos de la 1,.i~rra.
Pero vamos ii suponer m!h todavía: que el individuo,
sobre quien ha recaído la sospecha de anaiquieta, resultara limpio, y qoe el gobierao español hubiese cometido
un acto de ligereza al resolver eu expulsión. Pues bien!
ni aun en este caso juzgamos que el gobierno de Méxi•
co ha procedido desacertadamente.
RESUMEN.-Un• fase nueva de I• alianza franco-ruVentre, inocente ó culpable, era un motivo de alarma
sa,-La 11¡:a universal antibrltinlca.-Laa c:auaas
social, y ante esta euprem11 razón no deben buwaree
que l.a hac:cn poaible.-EI Continente .Nee:ro,-EI
otros argumentoe. Un acto de injusticia cometido conimperio c:olonial y la• rlv•lidadea europeaa.-lmtra un individuo-y en el suceso á. que nos referimos
paalbilidad in¡:lea•.-La p.az entre &amp;recia y Tur•
volvemos ii decir que no vemos tal injusticia, puesto que
quía.- El porvenir del helenlamo.-Concluslón.
no ha habido cae,igo-que favorece á una asociacion, ee
encuentra dentro de la má.e elevada moral sucial. El in Ya hemos hajlado del en,ueiaemo con que ha sido
divíduo desaparece frente las necesidades de la especie,
aplaudida en Francia ladeclaracióu oficial de eu liga con
y la personalidad resulta microscópica ante loe fines de
Rusia, y noe hemos extendido sobre loe justos motivos
la humanidad.
· que tienen loe Crance~s en eu exaltado patrio idmo pa·
Nosotros no podíamos permanecer tranquilos, sabiendo ru regocijarse, viendo al país recobrar el alto puesto que
que teníamos á nuestro lado á un hombre rechazado de
ha ocupado en el movimiento pol.ftico de Europa.
una nación, y que eete hombre se encontraba en posePero ya nos llegan loe comen&amp;arios con que la prensión de informaciones reagoeas en materia tan terrible
sa reposada juzga del acontecimienio de máe importancomo el anarquismo. Y esto ¿cuándo? Cuando las legis• cia, en estos tiempos para el porvenir de la República.
laciones europeas han iniciado una vigorosa campana A pesar de loe delirios patrióticos y de loe arranques
contra todo hecho que constituya un medio de propa- verdaderamente juveniles que ha tenido el país, así en
ganda de la desquiciadora doctrina; y cuando loe aten- la vil!ita del Czar á Francia como en la del Presidente á.
tados de la siniestra asociación han com~nzado á. reno- la capital del Imperio Moecovha1 caei es preciso convevS:ISe con mayor fuerza,
nir en que la alianza no ee ha pactado para satisfacer
Ya que el país no se encuenira en condiciones de pro- odios de venganza y aiiejoe deseos de desqoite.
ducir expontáneamen te el envenenado fruto, procureEste cr~terio, que hubiera podido eat.iefacer á. loe ele•
mos que la importación humana no presente un solo
mentas inquietos, á 1os eepírisus L-urbulentoe, .1. loe ánip urdo 11egro 1 producto de una podredumbre interior.
mos impacientes, que anhelan la rei;ancha ii cualquier preEn este orden de ideas y dentro del actual estado de cio1 no es el que ha presidido las negociaciones franco•
cosae, ea indispensable que cada personalidad aparezca tueae, celebradas entre espléndidas fiestas y ceremonias
como la mujer de Cé3ar: al abrigo de toda doda !
pJmpoeae en el Castillo de Pc,terhof. Un ideal má.e alto

Tel6fono 434.-Calle de Tiburcio ntam. 20.-Apartado S, b.

Mota, tbitorialts.

Una me~i~a precautoria

i,olítiía Qientral.

DD ■ l ■ IID •• do SlP'Tll ■ IRE do 11117

ee ha perseguido, tendencias superiores

88 han buscado,.
y 88 ha procurado, anie todo, la conservación de la paz
y la lranquilidad de Europa.

•*•

Tiempo ha que ee advierte que la Gran Bretaiia ee ha•
lla como dislocada del concierto general de las potencifl.e...
Fija eu atención en eue propioe iniereees é impuleada
por sus necesidades de expansión territorial, camina fir •
me, ensanchando eue dominios, dilatando eu colosal imperio, multiplicando eue numerosas colonias, sin curaree para nada del ajeno derecho y de extrafl.as prerrogativas. Preocupada hondamente de la realización de ene
inmeneoa ideales de grandeza, no mira á. quién hiere ni
pá.ra mientes en quién aplasta, y engreída en eu e.&lt;1:p léndido aislamiento, va derecho á. cumplir los mandatos de
eu politica tradicional.
Bastaría fijarse en sue tendencias universalmente do•
minadoras sobre el Continente Negro, para comprel'dercuán cercanas á la verdad están nuestras apreciaciones.
Declarada el A(rica por la civilización europea terreno
baldfo, abierto á todas las ambiciones, allí ee lian dado
cita los pueblos, en apariencic, para preparar la cultura
de las tribus salvajes en el tiempo porvenir;en realidad,
buecando ana válvula de escape al exceso de población,
qne no puede nutrir ya suficientemente el suelo, agotado.
y empobrecido de su estrecho t~rritorio.
Allí también ee han puSAto frente á frente sodas los
apetitos, todas lae concupiecenciae, y amenazan con formidable choque, en no lejano día, por la posesión del
inmenso territorio.
Ade]:antándose la Gran Bretafl.a á. loe deseos de otroa.
y precediendo á. loe intereses de los demás, ha ido pre·
parando el ierreno en su provecho, para apoderarse, sí
no de todo el territorio, ef de la influencia general eo·
bre él. Due:iia de las ricas colonias del Cabo, ieníendo.
bajo su protección caei abaolula, el Valle del Nilo y
extensas pose!ionee en el litoral del Océano Indico y el
Atlá.ntico, pretende unir todas estas colonias con las fér•
tiles regiones del centro, que ha descubierto, estudiado
y sujetado á en dominio.
Por eso arma las expediciones á la Alta Abisinia, sin
atenderá Jas reclamaciones de Francia; por eso compro•
mete á Italia en la colonia de Erythrea, que le allana el
camino, y por eeo también, lenta y gradualmente, va
avanzando al Norte, al Sur, al Oicidente, al Oriente,.
para ligar eue posesiones en las fértiles riberas del Victoria y del Alberto-Nyanza.

•••
En esa empresa, posible aerii que con escasas dificulta•
des sojuzgue tribua, encadene pueblos salvajes y destrone reyezueloe; pero no dejará de lastimar también loe
intereses de naciones cultas, iniciadas en las vías de la
expansión colonial, á favor de las regiones africanas¡ y si
el Soberano de Asbantee, el Sultán de Zanzíbar y el Jefe
de loe matabelee ee someten, sin protestar, ii eu destino,
la república de Tranevaal ee yergue, Alemania ee siente
recelosa, y Francia no puede olvidar el Egipio legendario,
que conmovió Napoleón con eu espada y transfiguró Le·
eeepe con eu ciencia.
Además, ¿no se disputan la Gran Bretafl.a y Rusia el
predominio en el continente asiático? ¿No compiten pa•
ra adquirir influencia avasalladora en el lejano Orientt:?
Todas esta, son razones que hacen presumir la poeibili·
dad de una liga anti británica general, que sirva á. refrenar las poten~s am bicionee de la temida Albión, cuyo
influjo ee hace sentir en Wdoe loe mercadoe., ee ex:tiendeá todas las zonas y pone á tributo, por medio del comercio, las acti vidadee de todos loe pueblos,
Entre tan\O el gobierno del Reino L nido, orgulloso de
su tradición y contando con el apoyo del gran pueblo
que representa, sigue iJ.Dperturbable eu carrera; si comprende el peligro que lo amenaza, no lo preocupa un
punto, y á. lae sordas maquinaciones de eue enemigos, .
francos ó embozados, contesta anticipadamente con la
magnífica revieta naval de Spithead, donde, ii pretexto.
de una ceremonia pompoea, desplegó á loe ojos del mundo absorto, todos los recursos de su inmenso poderío,
-para indicar que no ha renunciado ni pretende renunciar la supremacía que ha conquistado sobre loe marea..
del planeta.

•
••

Por fin, ee ha consumado el sacrificio de Grecia, y des•
puée de la humillación de la derrota 1 ha tenido que scep-

DD ■ IIIGD

U r el nombramiento de una comisión iniernacio.

IIS

BL MUNDO

12 do SlPTIEIIBRE do 1897

DA.MA.S MEXICANAS

nal que vigile ene. finanzas, para poder atender 4
la indemnización de guerra que debe pagar á Turquía.
Ha debido ceaer á Jae insinuaciones de Alemania, aceptadas á la poetre por Inglaterra, con
la esperanza, poco fundada, de ver alejaree de eu
territorio al feroz mueulmán 1 que lo asuela despiadadamente.
Comprometidas las rentas públicas para garantizar el empréetito:de la indemnización, -paraliza•
da la actividad industrial y mercantil á causa de
la guerra deeaetro,a, domti'iadoe ene bríos inaeneKtoe, humillado y roto, el infeliz reino helénico ,iene delante de sí una tarea difícil y dolo-ros a, para curar lad hondas y crueles heridas que
ha abierto en su cuerpo el hierro otomano.
Después de la tremenda crisis tiempo ee de recobrar ene antiguas energfae1 olvidar loe eternos
bizantinismos que lo han debilitado en el inte•
rior, dejar enmohecer ene armas melladas en la
lucha: y recoger la apagada antorcha para alum•
brar áloe pueblos de su raza, que tardeó temprano ee han de incorporará su or~ aniemo para vigo•
rizarlo, fecundarlo y hacerlo digno de deeempeflar su misión providencial sobre la tierra: Unir
bajo una sola eneefl.a yen una sola patria loemiem·
broediepersoe del helenismo que aun gime eeclavisado bajo el poder de loe degenerados Osmanlíee.
E ntonces será Grecia digna de su nombre y de eu
gloria.

X. X. X.
9 de Septiembre de 1797
NOTAS E

! ■ PRESIONES

_J

E l hombre que tiene necesidad de míes el hombre que yo necesito.
Thomas Adam.

*

** á u-na dama piadosa de
Es muy difícil persuadir
que viva tranquila y ee parezca á. todo el mundo.

Srita. Gna roaria !blango!a.
(DE MO?i.TERREY,)

quianoe la Gacetc~ d.e Madri.d, afl.adiendo á la entrega alguna palabrilla eueHa en eón de mofa, por
que ya podía calcularse lo que contenía el texto
del periódico oficial: elt"'gios y ditirambos al Rey
y á. eu Gobierno.
Sin embargo, el Músico mayor era el lector y eue
amigos y correligionarioe loe oyensee.
Una noche, como el due.f'l.o del café no traía la
Grmta, esta omisión causó extrafieza al concurso;
Deeiderio llamó al due:iio del establecimiento, y le
dijo.
- ¿Cómo ee ha olvidado usted de traernos el
papelucho? ¿Xo eabe usted que nos interesamos
mucho cuando leemos en la primera plana: ((S.M.
el Rey (Q. D. G ) evntinúa bueno en su importan'8 ea1ud,1? ¿Cómo nos priva usted de esa intereeante noticia? Traiga usted la (Jacef,a, que que•
remos saber cómo eeeLcuentra S. )l.
Y repuso el cafetero:
-No puedo complacer á uetedf-e. El Subdelegado principal de policía de esta ciudad, eeth r
Conde de Mirasol, ha prohibido que se lea la Gnceta en voz alta en loe cafés y en loe corrillce.
Todos quedaron estupefactos de la noticia.
Pero Sarmiento, el maestro del eaetre, ora porque era de caracte1 más enérgico que eus compafl.eroe, ora porque loe vaporee alcohólicos ee habían subido al cuarto principal de en cuerpo, comenzó á. murmurar en alta voz y á ceneurar la
medida con aspereza tal 1 que algunos miembros
de la policía secreta, que vigilaban el café porque
acudían á él gentes soepecnoeae del abolido sistema, ee lanzaron contra el pobre eaetre y le llevaron preso, y sus amigos deeertaron del lugar ein
defender á en in Ít' liz compafl.ero.
Enterado el Conde de Mirasol de lo ocurrido,
mandó poner en libertad al pobre eaetre, con
apercibimiento de máe templanza y menos enojo
contra las medidas de la superioridad.
Cundió po~ Cádiz la noticia :del suceso, y al fin
ee supo que la prohibición de que no ee lt-yeee la
Gacda en t•oz alt1t, no era una medida política, sino
económica.
Se babia procedido á esta determinación con el
objl:'t.o de aumentar la venta del periódico oficial
en bent ficio de la Real Imprenta.

El 1 adre Faber.
"LA LENGUA SAGRAOA. ••

RPcientemente ha publicado M. E. Slldi un libro, titulado La lengua ,agrada, que ha llamado notablemente
la atención no sólo de loe filólogos e:no de cuant.ae per ·
eonae siguen con algún cuidado el moYimiento científico
de nuestros días.
M. E. Soldi cree ver la gfoeeis de todos nuestros idiomas y la prueba irrefotable de la unidad de nuestras
creencias, de nuestra civilización y aún de la fraternidad univereal.
Según el sabio escritor, la escritura sagrada, uaivereal
y mieteri0ea, aparece en loe libros sagrados de las primitivas religiones y se revela en el arte y en la ornamentación, Las simples líneas-dice E. Soldi en un artículo
publicado en La Rel.'11e de Rei-w s-rectae ó espirales gra•
badae sobre loe túmulo:t y lae rocas de India y de Bretafl.a, de América y de Africa¡ el decorado geométrico de
loe vaeoe griegos arcaicos; el marco de loe espejos etruscos; el canto de las monedas ga 'aicae¡ loe agujeros y cúpulas de las piedras célticas; los trajee de loe antiguos y
muchOB de loe coneervadoe tradicionalwenie en di verrae comarcas; la arquitectura de los \emploe de todos loe
cult.os; la ornamentación de loe tapices de Oriente, anti·
guoa y modernos; loe má:t humildes objetos del salvaje
y loe más ricos de nuestra civilización ocultan una ver·
daderr lengua ideográfica.
La lengua sagrada no ee solamente revelada por las inscripciones y loe monumentos: ee manifiesta también, y
ea ana de ene originalidades, por los objetos y por la roa•
nera de estar colocado.e. Unas cuantas perlas en !ae tumbas más eencíllas; vasos, lanzas, flechas, hachas, alfileres, anillos y diademas en las más ricas, escriben en las
t umbas la epopeya completa y mistica de la misma humnnidad. Cada objeto ee una palabra de este poema de
la vida, de ia muerte, de la resurrección.
Loe signos sagrados están inscritos en loe más diversos monumentos. En elloe busca la ciencia aeniidoe diferentes en lugar de una expresión lÍnica, procedente de
un mismo punto de partida, propia de todas las razas
humanas. Estos idiogramae no forman una lengua tan
rica como loe idi : mae silábicos y alfabéticoe.
Pero habiendo eido aquella escritura anterior, y habiendo sobrevivido á \odas las demás, y habiendo sido
universal, adquiere, en virtud de todas estas razones,

una importancia excepcional. No ee en una parte del
globo donde esta escritura aparem\ ea en todo el globo.
Esta lengua eagrada no es más cono:!ida en nneetroe
dfae, porque sus elementos fueron .modi.ficiindose ó t1aeformA.ndoee1 según principios religiosos y leyes técni·
cae. E:1tas leyes. por una parte determinan los objetos
no entendidoe 1 figurados por los principales jeroglíficos
egipcios, cuyo sentido general fué lo ún'.c) que hubo de
traducin:e. Por otra parte, eeae mismas leyes asimilan á
esos objetos loe .figurones ornamentales ó geométricos de
la antigüedad?
En reeumen 1 siguiendo la vía de las imágenes, y gra•
cias á. ellas y á. la vida de las ideas y de las palabras, co·
nocemoe el principio de las escrituras y el eimboliemo,
del cual es el último eco la cronografía cristiana. La len•
gua sagrada revela, por consiguiente, al decir de Soldi,
la t .xpreeión de todas las artee.
CURIOSIDADES H1STORICAS
{PuB

J.

A. BEBltEJO,)

"Se prohibe la lec:tura en alta voz,"

Por loe años de 1832 eran todas las noches aeíduoe
co11curreniee á. un café, de Cádiz, un eef'ior llamado Videro, músico mayor del Regimiento de la Reina, que ee
hallaba de guarnición en Sdvilla; un eaetre, de nombre
Sarmient.o, que tenía eeULblecida eu tienda en la plazue•
la del Cañón; Anglada, expilok&gt;, nat11ral de Santander,
y otros doe, todos liberales, y se reunían en una misma
mesa para murmurar eL voz baja del gobierno y para
conmemorar las glorias de les afioe del 20 al 23.
El músico mayor era ga.ditano; residía transüoriamen•
te con licencia en su paie natal; había conocido á Riego,
y se despepitaba por referir ene proezas y loe lancee en
que bahía intervenido con tan célebre personaje.
Conservaba algunos números del periódico .l!:l Zurriago, y á hurtadillas leía algunos artfoul•Je de eete papel,
que tanto ruido hizo en eue buenos tiempoe, pulverizan•
do á. Ma1tínez de la Rosa.
Ocioso eerá decir que el duefio del café toleraba estos
desahogos á. sue constantes parroqoianoe, porque reci•
bía pro vechos y era liberal.
Todas las noches ponía eobre la mesa de sue parro·

No se devuelven originales.
Nos permitimos recordar á nuestros amables colaboradores, que según repetidas advertencias que hemos tenido el honor de hacerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
originales literarios ni fotografías, puulíquense ó no.
La razón fundamental de esta determinación es bien obvia: Necesitaríamos
crear dos'departamentos de archivo y pagar
dos empleados que los vigilasen, únicamente
para restituii· artículos, vistas y retratos.
Demás está decir que en tratándose de ori"inales artísticos valiosos y previa promesa
de depósito y devolución, esta se efectuará;
pero en general conste nna vez más que no
devolvemos originales.
Recordamos á nuestros lectores que el número próximo del Mundo será un nú1:1e1:o
extraordinario. Cuéntanse entre sus pnoc1pales atractivos var_ias páginas music~les, en
las que Fe ha selecc1o?ado todo lo meJ01: del
spartito de la Bohemia, arreglado para piano
y perfectamente enlazado, facilitando en extremo el paso de un motivo al otro. Es una
labor que no~ permitimos calificar de hábil
y que ayuda1·á á popularizar en mucho la
notable partitura que es hoy objeto de todas
las conversaciones entre inteligentes. Algunas otras eorpresas prepara el Jfu,ido pHra
ese número que saldrá con fecha 19 del corriente.

�DOMIRGO 12 de SEPTIEMBRE de 1897

EL MUNDO

DOMIIIGO la d• SEPTIEMBRE de 1191

EL MUNDO

185

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

La celebración de la fiesta de eovadonga

RECOGIDOS POR ÉL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

éN éL TIVOLI l)éL éLISéO

37,000 ni.lllas sobre los ni.ares.

XXI
EN CA..MJNO PARA EL CELESTE BfPE.RIO.

UN TEMPORAL EN LCS MARES DE CHINA.

Con ansiedad y zozobra habiamos eat,erado el temporal que nos amenazaba.
El mar de Cliina 1 de prove.rbial peJigro, empezó á agitarse: la ola boha y pesada
-exageró su fuerza, la corriente, un poco contraria, nos hacía bajar, separándonos del
-derrotero: caminábamos con proa hacia el Sqr, 40 grad&lt;,s al Üc!ste. El viento rolaba
de hora en hora del Sur al Sudoeste, de aq1,1í al O.iste; la marea encontrada era más
fue:-te que el viento; las olas, violentas, al chocar producían un rugido tremendo, y el
.agua dividida saltaba en torbellinoe, que el viento arrebataba1 azotándonos el rostro
.al volar, arrastrada por invencible fuerza.
La atmósfera cargada, obscura y tenebrosa, parecía a,fix:iarnoe: el s-::&gt;l, opaco, se··
mejaba un disco diáfano mal delineado; nuestro horizonte se bacía cada vez máe re·
ducido: íbamos alliernativamente subiendo y bajando en una cordillera de montañ.as
Jiquidae, negras, insondablee. El viento arrebalaba las et cobas y cepillos de valdeo
que eetán eobre la madera de respeto; la jarcia vibra con cadencias inauditae 1 el mar,
-el coloso enfurecido, nos hacía sentir el horror de sus iras: estaba terrible, sublime,
,encantador.
Tan pronto nos vemos rodeados de olas que ilf'gan al nivel de la verga mayor, como sumidos en inciertas profundidades, en hondos remolinos: tan pronto nos vemo~ en
lo alto de una montaña como nos hundimos después en el insondable abismo.
De vez en cuando penetra furioea el agua que estalla en los costados del buq·1e, y

barco de guerra mexicano salió de Nag11eaki tal día, rumbo á China. Hace cuatro meses debia haber llegado á Hong Kong. Supóneae que se perdió en el tifón que pasó
por el estrecho de Formoea, siguiendo taló cual dirección. No s~ ha sabido nada del
barco, ni lo ha visto nadie.n
Titl hubiera sido la noticia, porque la mar inmensa y solita.ria no deja huellas de
sus estragos ni BE,fia\e3 de Bus víctimas: todo lo oJulta en su vorágine, insondable como Ja inmensidad.
¡Un burra atronador para nuestra tripulaCión! ¡Nunca la he visto más valiente ni
más eerena!
Con grande actividad suple al caido timonel, mueve la rueda con violencia, se
colo.ca á rumbo1 y el barco se levanta orgulloso y diepuesto á luchar de nuevo con
loe elemen~os enfurecidos. Después todo fué comentarios sobre el temido accidente;
hubo qnien dij ara que si el segundo golpe de mar hubiera venidp diez segundos antes,
el barcu flabria sucumbido casi irremediablemente al accidente.

El barco siguió luchando y el mar respetándolo; en la noche tampoco tuvimos
alimentos preparados; g1!leta, Jamón y un poco de vino. tomados con dificultad, fue
roo nuestro rtfri,erio: unos acostados pera tener libres las manos, otros atados á las
pilaetral! de la cámarJ, éstos trincados con loa pies y las espaldas medio dobladas, y
aquellos en actitudes más incómodas, devorábamos nuestro alimemo, que nos pare-

Expendio de cerveza.
Escudo patriótico á la entrada del Tívoll.
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO OE

y desfilaban también el paateg'l y el malagueño, el
chulo de Madrid y el catalán bullicioso y vivaz.. .
Ese gran grupo trabajador que en loa estahlee1m1entos
cemerciales vegeta, dedicado li ímproba Y ruda labo.r
t 0 d 0 sel ai'i.o tomaba su desquite en eee día, todo rego~1.
que 8 ~ olvidan los problemas nacionales y loa emgJO,
e0
mas del futuro,
d
N menos ~ntusiaetae loe mexicanos repreee~ta os por
matna parte de loe habitantes de ja metrópoli, per~~oe·
cientes á. todas las clases socialel!, se unían al reg~~1~ode
los iberos con ímpetu igaalmenteeapontáoeo ybnl 1?10~0.
pública,
•i
- 0 1 loe
Acudió á la fiesta el señor Presido~te de la R1pubhca
La Íl'Stiva algarabía, el embelesador ba1 e eepan '
siendo recibido con ruidosas aclamaciones.
querellosos 6 salados cantares, alternaban Y. en con!~fa
EL MuNDO ofrece hoy á sus lec ·ores alguna'3 fotog~aperspectiva deefilaban laB más guapa~ señoritas vest1 as
fías de la encantadora fiesta, las cuales, con la~ amphas
de vi vos y bellos traJeS,
te
crónicas dadas por)loadíarios de la casa, proporc10~an no~
Ya era la valenciana de negros Y relampaguean a
ción completa de lo que fué aquella Y del entus1aar.oo
ojl)B, ya la and.iluza de gal~ardía y salero inimitables, ya
que dió lugar.
la ingenua y ?ºética as:uriana.

voi

Con f'ntusiaamo indeacriptib\e fué c~lebrado en e~ Ti
li del Elieeo por la Colonia española de esta ca_P1tal e
.
.
. d C
d
a Pllede dec1ne que
glorioso an1versar10 e ova ong .
é d raote la
el amplio local, adornado ,con gm!to, fu .' u.
.
tarde y noche del actual, un pedazo ~e la tierra ibérica,
trasplantado á nuestro hermoso México.
á
Anidaba ahí el patriotismo en una de aua forma~ m s
. cautivadoras y cada eapafiol aoñábaae en su lejana t1errr
. oa en el hogar de allá, Jpjos, de donde la lucha
a
vida lo desprendió para arrojarlo á las playas de a e•

fº~

Dulces, helados y cantina.

LA. MUTUA

México Agosto 29 de 1897.-Sr. D. Oarloe Sommer.
. t G• eneral de «La Mutua» -Presente.
Dtrec
or
. bl
•go·
Mi estimado Y aprecia e ami .
t d d 1 27
He tenido el gusto de recibir la grata de ul•d~ 'deeodo
1v 1
.
·
e
aviearme
qne
e
del corriente, en que.ee s~rv
05 823 de $25,000
00
correspo~dienteb'· m~l i~~t!ªd!dle·t~b~ción de diez ai'i.os,
oro amer1can1º' BJIO 1º del entrante mee de Septiembre,
que se cump en e •
importa:
.
1
f ctivo 6
$7,313 50 oro amer~cano, va oren e e l bl á la póliza
$9,20100 oro amencano, valor acumdeul••• ºdoe ~,oooei.. d
- -pt-i-1" '"'CM una
u
r~íenoad, .:..e.:.;e;::, de ·tya,da· Co-~p" afiia como se Jo panic1pa•
c 1ones e su acre 1
'
ré oportunamente.
t expresará usted mi satisfacEntre tanto me es gra O
.d
· póliza pues el
ción por el resultado 9-ua_haá obte!-1~ 1ºt:inta po~ ciento
valor acumulable asc1ené e
casi
en loe diez afios.
.
( 30 8) de lo que pagu por prem
ofndole las más debidas gracias, qnedo de usted siempre muy affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
i

,·o,

Bailando la Jota.

Vista general de Hong Kong.
barre la cubierta; luego la honda corre como río cauialo:n á lo lario del puente del
-castillo de proa ó de un co~tado al otro. Hay necesidad de cerrar todas las escotillas y
hacer maniobrar las bombas, pórque el barco ha hecho agua.
¡Ea terrible pero magnífico el tem:;iorall LDe cocineros abandonan lae hornilla@ 1
-eEe día no habrá rancho: los calderos no pueden sostenerse en eu sitio, hay agua en
todas partee. Nueetro barco rarece atacado de convulsiones espantosas: la hélice dispara á. cada rato, el barco se extremece, las quillas, nuevamente puestai&gt; 1 funcionan
aimirablemente. ¡Qué prueba tan espléndida!
La verdad ~a que tememos á cada paso ver desprenderse las aceradas láminas de
que esUo formadas.
Son las cuatro de la tarde y el cielo eerá obecuro, muy obecuro; ee han ralevado
los vigías porque no es posible resistir mucho tiempo en el tope. El mar se encuentra1.el viento signe rolando, el barómetro baja máE¡ no ea humanamente posible haeer nada, sino mantener11e á la capa.
¿Seguid el temporal? ¿A dónde n?B empujará nuestro destino? ¡Sólo D:oa lo·
sabe!. ............. , ..... .
Continúa el temporal deshecho y el rumbo se sostiene con dificultades¡ por for•
tuna el timón gobierna muy bien y la máquina no ofrece averías, pero son de temer•
se. Todo puede ser obra de un minuto; un accideü.te 1 en tales caso~, es como el ray0:
en un instante 1!8 podrá hundir el barco en el abismo con .todos sus tripulantes.
Sin embargo, eucede algo providencial en estos casos: viene la calma del senten~
ciado á muerte que espera y sufre porque no encuentra remedio disponible; no hay
que pensar en poneree en salvo. Es preciso esperar con serenidad la salvación posible ó la muerte cierta.
L'\ mar eigue encontrada, viene una especie de torbellino de agua y viento, una
inmensa ola barre la toldilla1 arrastra al timonel, y el barco, ein gobierno, se cruza ar
temporal. Ent.onces un balanceo, un balanceo terrible acuesta la Corbeta por babor¡
todos caemos basta poner los pies sobre el costado, y en esta situación se oye el estridente ruido de toda la vajilla de las oámarae, que saliendo de ene puestos cae rodando
y qm:brándoee sobre nuestras cabezas. Con otro balanceo igual no hubierais oído con:
~ar eEte episodio, y la noticia Ee habría recibido en México q1Iizá de esta manera: i&lt;Un

cía delicioso maná. ¡ Qué cuadro aquel! C dados basta loe huesos1 chorreando agua
salada, con lo.e pantalont,B remangados basta la rodilla y descalzos, con loe cabellos
como al salir de un baflo; unos con capa'! de h:Ule, otros con sombreros negros imper.
mea bles, y en medio de todo esto ¡qué buen humor reinaba entre todoel A veces Fe
euependfa la conversación, y no faltaba motivo para la hilaridad cuatido alguno de
nosot-ros caia rodando sobre cubierta.
Las dne de la mañana y el tiempo no cambia. Afuera sigue el amoniMo frase UE&amp;·
da entre J,:i gente de mar para indicar el mal tiempo y sin embargo, podemos conci•
liar el snefio. Al de1:1pertar, el mar está algo calmado; treitna horas duró el temporal
que fué el más foerte que enfrimoe y el más corto.
A las dos de la tarde del día siguiente, el cifllo está desp{'jado, el viento suave y
la mar ·bermosa. E l barco descansa y parece como 4110 ee mueve con cierta nf'gligeucia. Grande es nuestra aleli!:ría al ver alejarse el peligro que habíamos corrido con ries•
go de no vieitar el celeste Imperio.

XXII.
ARliIBO.

A. loe cinco días entramos en el Canal de F0rmoea, notable por BUS malos tiempos,
pero que foé esta vez para nosotros muy benigno. De un lado se levantaba la C'1sta
china, del otro la isla de _Formoea, despojo arrancado por el Japón áloe hijos del.cielo
en su guerr:a úlUma.
La terrible plaga de la peste negra azotaba á Formosa y nos alE'jamos de ella pre•
surosoa, para evi~ar el contagio.
En todo el estrecho vimos esparcidos los primeros botes chinos con velas de hntn
bú en forma de abanico, popas muy altas y de formas raras. Estas lanchas tripuladas
por diez 6 .doce hombree, ealen en flotas de cinco ó seiscientas y rar8s veces regreean
más de veinte: todas las demás ee pinden en el canal; lo que equivale á decir qne
muereo de cuatro á cinco mil hijos de Confacio en estas expediciones. Y como estas
se repiten tres ó cuatro veces en el afio, puede calcularse el número de ahogados que
pasa inadvertido en la populosa multitud.

�EL MUNDO

DOMIIIGO Is do SEPTIEMBRE do ,197

DOMINGO 12 d• SEPTIEMBRE d• 1807

EL MUNDO

186

Unas veces á la vela y otras á remo, atravesamos pronto la distancia que nos ae•Teníamos ya doce días de navegación, cuanJo apareció á nuestra vista la casia
paraba del mu-,lle de loa buques de guerra situados fr~nte ~l hotel del Hong Kong, e~
china, abrupta, aUa y árida, dividida en sériee de islotes inhabitados, blanquecinos pléndido edificio construido con :ia apariencia del estilo chmo, pero mezclando en_ Sll.w.
con las ciietalizacíonea de la sal marina.
arquitectura todos loe eetiloa. Grande y suntuoso, el hotel ofrece todas las comodlda•
De la costa ae levantaban nubes negras cubriendo el horizonte, y un viento hú- des con la seriedad severa y enfadosa del caracter inglél!I,
medo y doro nos llegó á. bordo amenazando un fuerte chubasco que desfogó en to'Poca luz del cielo mucha luz artificial, vastos salones serios, grandes colgaduras,_
rrentes de agoa. En estas condiciones entramos á Hong-Kong.
. ..
alfombras espesas po; todas partee, silencio db iglesia, austeridad que. oan9a, apleen
Sobre la cima de las montañas veíanse las siluetas de grandes y esbeltos edthc1oe, que se respira: eso ea el ho~l Hong Kong. La servlJumbre chinai vestid~ ~e blanco,
caminos blancos culebreaban en todos sentidos ocnltándoee á. veces entre las desigual- ocupa toda una cuadra; la otra eetá destinada al correo, y el espacio que d1v1db las dos,
dades del terreno, 6 perdiéndose en la falda de las montaflaa. Plleo después todo el es- construcciones se abre en la calle priacipal 6 de la Reina.
pectáculo se ocultó á nuestra vista en medio de espesa niebla,
En esta pa~te de la población se marca el sello europeo en los edi~cioa, sus babi•
Costeamos la isla, y coa t!!l práctico del puerto á bordo, entramos al fondeadero
tantea 800 también de ese tipo y causa exr.rañeza aquel centro en medio de una pobla•
dejando á uno y otro lado multitud de barca~ ca.rbonerae y vaporee m~r~otee. Luego ción que no ha perdido eu caracter peculiar.
.
.
apareció por estribor, sobre la playJ. 1 al pie de la montaña y en sus cusp1dee desgarra•
La calle de la Reina ea la única recta y plana; las otras son dea1gualee, empinada!"._
El único ferrocarril es el funicular. Los otros vehículos que ae usan son los rinkicháe,
das, el extenso caserío.
.
.
.
La mayor parte de loa edificios p,intadoe de azul, de ae1a á siete p1aoa ! oste~t~n- como en el Japón, y las sillas de manos, especie de cest~s. de mimbre, donde se emdo una serie de ventana.e cuadraias en apretadas filas, nos parecían á d1etanc1a m· paqueta el pasajero y enarbolado en hombros de dos individuos de coleta, ae traslada
mensos palomares.
.
á su paso fatigado.
A poco nos internamos en el fondeadero de loa barcos de guerra, donde pudimos
ver, como reliquias históricas, el uVictor Manueln y 11Víncitor1 1) dos navíos viejos ~e
XXIV
madera de cuatro puentee, que pelearon en Trafalgar á. las órdenes de Nelaon y hoy sirEL LA CALLE DE LA REINA
ven uno de eacuell\ naval y otro de hospital y prieión.
Como Hong Kong ee puerto chino perteneciente á Inglaterra, nuestro saludo de
ordenanza fué para la bandera inglesa, deapuésaaludamoa, y nos correspondieron nuea·
Eeta calle de dos millas de largo, está formada por dos filas de casas de tre: á seis
tro saludo loa barcos alemanes y portugueses surtos en la bahía, y terminadas estas pisos, todas de mampostería, te11iendo en el piso bajo una doble hilera de _amplios 'P( ~hles. Allí eatln establecidas las casas de comercio y las ofic1•
etiquetas, deecamamoa al fiu de nuea~1aa fatig s.
nas principales; por todas partea se ven rótulos en inglés y en

Una ejecución en China.

XXIII
EJ, P'C!ERTO DE JJOl\G KONG.

No hemos podido ealir de á bordo, la lluvia ha sido tenaz y á veces huracanada.
La montaña que tenemos al frente, el Peaok1 se oculta enteramente en la neblina; solo
se distingue la fila de casas cuadradae1 como amontonadas unas sobre otras, y los bo~
tes chinos, que como en el Japón, nos han rodeado. En ellos hemos podido verá las
primeras mujeres chinas. Su atavío es muy distinto de el de las japonesas: uean un
peinado planchado sobre la cabeza, con una raya longitudinal que hace caer el pelo en
dos gajos laterales¡ una enagüilla lisa y sencilla, y una chaquetilla pegada á los hombros y colgando hasta la cintura con mangas anchísimaa. Algunas llevan mitones,
costumbre adquirida de los inglesee. En cuanto á los varones, son bien conocidos: el
traje que ostentan en las ciudades europeas y americanas, ea el mismo que usan en su
pais.
Frente á la ciudad llamada Victoria, eetá la desembocadura del caudaloso rio Hai
Nau ó de Cantón, y entre la isla y el continente, loa grandes brazos de mar que dan
entrada á la bahía.
Vista desde ahí la ciudad, tiene un hermoso aspecto: además del cace1fo escalo•
nado, se advierte la vista magnifica de la montana con sus palacios en la cúspide y e1
ferrocarril íunicular que asciende á una altura de novecientos cincuenta metros.
Decididamente el aspecto general de Hong Kong es más agr~dable que el de cualquiera población japonesa, y se siente ano dispuesto á aceptar con más alegría al pue•
blo chino. Pero ea aventurada esta prevención, A. medida que se conozca mejor á er.
te pueblo y que se pueda comparar con el otro, se comprenderá la falta de fundamento
en la disposición del ánimo.
·
P.lra facilitar los frecuentes desembarcos á tierra, tomamos un bote chino á nuestro servicio, el más limpio que pndfmoa encontrar. El patrón era un viejo de buen caracter, muy sumiso; se llamaba Chu Fo y aguantaba estoicamente, atracado á nuestro
barco, loe ,chubaecos y el calor, siempre con la riea en los labios.

chino.
d 1
·
Loa lujosos aparadores ostentan mil artículos e comercio
chino, con el aenci:Io traje de los europeos, se mezclan loa tr~jea chillanee de los persaa1 indios, filipinos, tártaros, p~edo~1nando el chino, con su· coleta, su frente rapada y su pestilenciaEl ruido de loe gritoe del pueblo ea algo como el lenguaje de
un niño pronunciado con una voz gangosa. El chino no tiene
la erre fuerte, y poeee muchas v".lcales: ea un idioma que Ee pro
nuncia chillando. Un grupo de chinos que charlan, Eem1;1ja una.
manada de coyotes hambrientos que ahullan.
Lo particular y que llama la atención, ea el silencio de las callea. OyenEe voces inarticuladas y gritonas, pero no se les oye
andar, no hay rumor de carros, cochea ó tranvía.e: ni siquiera
de botas sobre e~ pavimento. Se percibe el rumor que producen
nuestras pisadas, á una buena distancia. Se necesita estar en
una ciudad china, para comprender este silencio.
La mujer hermosa, según elloe, es la aberracoión del gusto yde la estética. Recien nacida la oprimen loEI pies en zapatillas
de estallo, para impedir su crecimiento; con la atrofia del
pié, viene la de la pierna, así es que en la pubertad \ornan las
extremidadea inferiores una forma angular desagradable.
A la oblicua dirección de loe ojos, añaden exageraciones defectuosas arqueando las cejas por medio de pegamentos, casi
uniéndolas con el nacimiento del pele,. Este constituye el mayor lujo., y es como una exigencia de la moda en las alta e claaee.
Las fisonomías as( enrevesadas, revelan el sufrimiento ó la im •
becilidad cuando no la miseria física. ¡Y estos daíectos com.ti·
tuyen la hermosura para el chino!
Hacia el Sur de la ciudad queda la parte más pintoreeca y la
más culta, es el barrio inglés propiamente dicho, donde fstán.
las oficinas del Gobierno, loa cuarteles, el Pa~¡;,cio de la Reina,
loa arsenales, el hipódromo, loa panteones, etc. Están situados.
en medio de hermoeíaimoe bosques de árboles g1ganteECos don~
de -predomina el alcanfor.
En 81 punto más céntrico de la población y sobre la falda del
Peack, se lev!!.nta eiroao el parque real¡ y en el punto más aho
la estación del ferrocar:il funicular.
La población europea está situada sobre la montafia. Hay_ magníficos hoteles con
espaciosos corredores, cómodos sitios que sirven para gozar _de~ nermoao panorama que
ere extiende á treinta millas hacia el mar, gozando del mov1nnento general del puerto.
:Más allá. en el Continente, deatácaae la línea plateada del río de Cantón, y se dib_uja..
sobre el mar la península de Maca.o; después una inmensa man~ha de verdura salpica·
da de puntos blancos: es la capital de Kiang-Sou, una de laR cmdades más popu1osas
de Caina, Cantan.
¡ ·
Es admirable el Peack. En los ratoe agradables que allí se pisan, a vista vaga
por los hermosos paisajes.
.
.
.
.
1 •
La impresión que produce el funicular, ea tmborr~ble, á la sub~da ea tal la ve.oc1,
dad, que lile ven la ba.bía, loe barcos y las casas, como a1 fueren hund1énd~ae poco á poco; al descenso parece que todo lo de abajo au9e á encontrarnos Y senhmoa que nos
aplasta.
. verd a d eramen ,..e ae1"át"1co¡ h. an empren d"1d o
Loa ingleses han desplegado un luJo
grandes obras de ingeniería y artíllado el pu_erto como todas sus ¡;:.oseai~nea.
Es bonito también bajar del Peack en stlla de manos por loa cammoa de asfalto,

con rieego de deapefiarae.
Como la población está sujeta al dominio británico, ea difícil formarse por ella
idea cabal del pueblo chino.
Aun cuando el hijo de Confucio ea refractario á la civilización, á fuerza de rigor y
de dureza, ha logrado el gobierno inglés quitarle m 11chasd? sus costumbres ~nmutad~I!.
En Hong Kong se castiga con severidad al ~u~ador de óp10, Y como el chm? es cb1s·
maso por·naturaleza, la policía logra deecuonr los fumaderos que son también casaa
de juego y de miaería.
. .
Persfguese·también al zaragate, y como las gentes del pu~blo ~aJo tienen eete ca•
racter, se lea persigue en todas partea. Como son todos enemt?º.ª 1u~ados del ~xtranjero y lo asesinan siempre que pueden, hay que redoblar la v1g1l~nc~a, y en mrguna
parte del mundo hay tanta policía como en Hong Kong. Al dfa e1gwente de lleg~r á.
la ciudad la policía conoce á. cualquier pasajero, sabe su nombre, su orígen, su destino,.
los eitios que frecuenta, sus aficiones y eua gustoe.

Tiene fama univereal la policía inglesa, pero puede decirse que en Hong Kong es
donde deeplif'gan sus mejores dotes.
XXV
LA IlORA DE COMER.

Por lo demás, la gente del país ea industriosa y comercial, maneja con habilidad
el pincel, hace pinturas al óleo con rapidez, bonitas y á bajo precio, pero no puede
igualar al japonés.
Coea rara; el proverbial té de China que puede encontrarse en Hong Kong es adul•
terado ó de mala calidad. Si vais á un almacén y pedía t6., os darán una lista de precios, desde veinte centavos hasta sesenta pesos libra. Por caro que lo paguéis, tendréis
un producto malísimo; el chino astuto, siempre os engallará. El té de Hong Kong, es
todo falsificado con productos del Japón y de Seiland.
Abierto el comercio desde las primeras horas de la mafia.na hasta las once de la
noche, es muy activo, y solo se suspende al atardecer. A esa hora todo el mundo co·
me ó se dedica al chauchau.
Sentados !Os chinos al rededor de una meea redonda, unos acurrucados sobre loa
bancos, otros de pié 6 trepados en las escaleras de mano, se sirven los alimentos que
lea preet:ntan en un platón que ocupa todo el centro de la mesa, rebosando arroz y
peEcadoa crudos. Luego viene otro plato de gengibre acre é insoportable, que saborean con delicia.
A la hora de comer ni el más avaro dejará la mesa por el negocio más produoti vo.
Si paaais por las·callee en tales circunstancias, veréis en todos loa eatablecimien·
toa públicos el cuadro que acabo de describir.
El chino como el japonés, trabaja poi jornales muy baratos, tiene una moneda que equivale a la vigéeimá. parte de un centavo; es df:cir, que el peeo se divide en des
mil chumoe, moneda representada por una rueda de latón del tamafio de uu décimo de los nuestros, agujereada en el centro para ensartarla en un cordón como formando cademtas que se atan á la cintura.

Preguntamos al conductor de loa rinkichás si sabía inglé~, y con su reepueeta
afirmativa le dijimos que nos llevara al hotel. Comenzaron á correr por calles ee~re•
chas y callejone.:1, y al cabo de una hora de fatigosa carrera, que llamaba la atenc'.ón
de loe curioaoe, se detuvieron y notamos que eatábamo.s muy lejos de haber llegado al
anhel!11lo hotel.
Multitud de bobos nos rodearon entre gritos y aspavientos ininteligibles ba1:=ta
qt\e urgidos por la necesidad y asustados del escándalo, despachamos á los conducto.
res y quisimos mejor irá pie en busca de una persona que no.:1 en~ndiera.
Vagamos á la ventura y pronto tuvimos la fJrmna de encon&amp;rar á. un francé~ que
se sirvió conducirnos, con felicidad, al hotel indicado. Entonces pu lim')B comprender,
por Jo que nos dijo nuestro amable guía, que el chino, en su eocarrona estupidez,
nunca dice que no á nada, á riesgo de no cumplir lo que promete, aun ex:poniéndoee
al castigo.
XXVIII
UNA XJECUCIÓN EN CTTIN.A.

Terminado el almuerzo y con buenas provisiones para el día, ea.limos á la c.t.lle
en rinkichás servidos por gentes de_ confianza, para preeenciar las práct'cas de la jua•
ticia china.
En el interior de un edificio, alto y regular, eucio y carcomido, sin ot,ra abertura
en sus macizos muros, que una estrech!i puerta con verja, penetramos, gttiadoa por
nuestros cicerones del hotel, provistos de la tarjeta respecüva.
Fuimos aceptados como visitan tea, y un obscuro y a:'1~osto corredor nos condujo
á un patio dilatado donde se hacían las ejec·~cíones. Destacábase en el fondo un do•

XXVI
L.AS !Ll.BITACIONES

Penetremos á una casa .d e Hong Kong. Hay que sacar
antes el palluelo y aplicarlo á la nariz para no percibir
el naueeabundo olor de aceite rancio que ee reepira.
Debe evitarse con cuidado tocar las paredes 6 rozarlas
con el vestido¡ así ea la inmundicia que )as cubre.
Son tan obscuras las habitaciones, que hay que guiar•
se con luz artificial.
Lae casas son pobres, el cacnreado !ajo asiático ea propio solo de las familias nobles y de los extranjeros ricos.
Los demás viven en la pobreza y la mediooiidad.
El que tenga que aecender á un piso alto, habrá de pa•
aar por una escalera estrecha, empinada, sucia, granosa
y obscura auu á medio día. Al llegar al descanso se en•
ouentra en un espacio estrecho y frente á una puertecita
que resbala sobre la sucia grasa. Desde allí puede verse
Una serie de departamentos en forma de palomares, y
de cada uno sale la cabeza rapada de un chino: En esos
estrecboP huecos viven hacinadas las familíae, allí habi·
ian de seis á setecientos individuos en confusa prcmiscuidad. Cada piso da acceso á tantos departamentos, co•
mo ventanas da á la calle, único punto de ventilación.
Como el primer J)ieo, eon te dos loa demás.
Si por acaso se encuentran dos persona13 en la escalera,
en dirección opuesta, se aproximan, se apachurran para
poder seguir adelante.
XXVII
CANTÓN.

Los ferria que hacen la travesía á Cantón pertenecen á una compatlía inglesa y ee·
i.á.n bien atendidos. Se hace el viaje de noche, para mayor comodidad, á causa de los
fuertes caloree.
No hablaré del corto viaje por el rio; pero diré una pa1abra del expléndido servicio de mesa, ad•ártiendo que en ninguna parte del mundo puede servirse una más
completa que en China: tienen á su disposición aves variadas, ca!!a magnífica y exce·
lentes pescados y mariscos. :Frutas exquisitas y magníficas legumbres.
Después de la abundante y suculenta cena queda á disposición del pasajero un
buen camarote.
A las cinco de la mafia.na se llega al fondeadero en la rivera izquierda del rfo 1
entre unos veinte ó treinta mil botes que hormiguean. Estos botes Eion todos de di~
versos tamaños: pero loa más comunes tendrán cuatro metros de longitud por metro
y medio en su in.ayor anchura y otro tanto de fondo; en ese 1imit1do eSpacio viven
muchas familias que allí rrecen, se desarrollan y mueren: el bote es su única propiedad, y muchas de ellas no saben lo que es la tierra firme, lo que es vivir bajo techo.
Ea eeaa condiciones, apenas.nacen los nifíos y aprenden á nadar. Si alguna criatura se ahoga, ni loa padres la buscan n! la policía se preocupa por su desaparición, ni
nadie da eeñalea de extratleza.
Sucedió que al f9ndear vi flotando el cadáver de un niño. Horrorizado dí aviso
al capitán del ténder. Su única respuesta fué una sonrisa de indiferencia, que acompafió á la frase siguiente: No importa; estamos muy acostumbrados á eso. C,m mucha
frecuencía verá usted cadáveres flotando, en los que nadie se fija.
De los dos millones y medio de habitantes que tiene Cantón se calcula que cien mil
Viven en botes; y dada la incuria de los padres ae comprenderá oon qué facilidad caerán los nillos al agua.
DeEembarcamos par fin, y llevados en loa rinkiohi'Ls llegam')B al hotel de ctEnropau.
No pasaré en silencio las dificultades vencidas, antes de tener alojamiento.

Trabajadores en un plantío.

cel, bajo el cual veíase eentado en sncha eilla de caoba un ind¡viduo de ta talhl,a
horriblemente feo, vestido de rojo, con un signo blanco en una de las anchuroeas
mangas del traj"e En una mano sostenía un báculo de bronce dorado, y con Is. otra
se apoyaba en el asiento. A su lado dos viejos de aspecto patibulario, vestidos de negro y con eapeJuelos del mismo tinte, sostenía.a con la mar:o derecha una gran tira de
papel y un pincel que humedecían en una. porcelana de coloree. El otro tenía una in•
menea ouchi !la de pullo negro y de lámina angosta en Eu baee, y de treinta centímetros de ancho en su extremidad, encorvada.
Fuera del docel y á uno y á otro lado había dos figuras, también de alto nombre,
con bonetes y vestiduras azules con vivos rojos y amarillos. Montaban en sendos ca·
ballos blancoe, y seguía luego ·1na doble fila de gente del pueblo, llamada á aaietir :t
la ejecución.
Era todo un jurado que ib:i á presenciar una decapitación; poco después se presentó el reo, desnudo. cubierto con una tela de azul algodón en la cintura, y a,ra r.ra•
do de las manos y de la coleta llegó á preeencia del J arado, El juez se levantó de eu
asiento y en articulados gritos pronunció un breve diecur:m, que la multitud oyó postrada y con la cara entre las mano!!. Terminado el discurso se üenta el Juez y empiezan loa preparat.i vos de la ejecución.
En una eetaca clavada en el suelo araron primero los pies del reo, después atan&gt;n
loa brnzos á lo largo del cuerpo, cruzando las ma'lDS á la el:!palda; las ataron luego á la
estaca, y quedó el ajusticiado hincado, ó ruás bien, sentado sobre las piernas, dobladas
y atado de píee y maooe.
Un verdugo lo toma por la coleta, tilando fuertemente hasta poner rfgido el cue•
llo; ot.ro toma la cuchilla con las dos manos, la levanta en alto ydeecarga un golpe tan
violento, que rueda por el euelo la cabeza del ajusticiaio y la cuchilla va á enterrarse
al suelo, em1?apada en sangre.
Toda eeta ceremonia ae hizo en presencia de muchos curiosos, ein que en ninguno
ee notara compasión ~ii terror.
Acto contínuo se disolvió el Jurado y el mutilado cadáver quedó á la eepectación
pública. Contritos y aterrorizados ealimr&gt;s á respirar el aire, libre de las emanaciones
de sangre y de loa hedores de la prisión.
0

�EL MUNDO

00IIIIIGO

12

de Sf.PTIEMBRE de 1197

tienen aspecto de estúpidos; flacos en extremo y harapientos, están formados por Jo más desgraciado de la sociedad.
A un lado del bazar hay una puerta angosta y enne•
grecida. El cicerone tocó un botón é inmediatamente se
abrió la puerta. Una escalera angosta y obscura se pre•
sentó á la vista. Loe gendarmes nos hacen subir precipitadamente y cuando el último de nosotros estuvo dentro,
se cerró la puerta y quedamos en completas tinieblas.
Dietingufaee ya el fuerte olor del ópio tan característico. Sobre la tarima del piso alto se oyeron pasos
precipitados, luego un ruido especial, como el que produce una puerta que gira sobre poleas; estábamos en el
salón de fumar, cuadrado y obscuro.
Una lamparita insignificante lanzaba rayos tan devi•
les, que apenas permitían distinguir loe objetos que nos
rodeaban. Sobre una plataforma veíase una eérie de
monstruosos ídolos representando no sé qué símboloe.
El más favorecido era el alumbrado por.Ja:pajuela de azufre. El resto de la pieza lo ocupaban .divanes acolcho•
nados pegados á las paredes que suponíamos sucias. Scbre el piso, como fuegos fátuoe, veianee unos braseros
esparcidos en distintas direccionee, que eervian para que•
mar el opio en depóei toa de metal, de doode partían tuLOS TEMPL08.
bos que pasando por vasijas de agua, terminaban en beTambién en China levanta ti buhdismo soberbios tem•
quillas para aepirar los vaporee embriagantes.
plvs de estilo churrigueresco ó pompeyano: arcos eoberUn silencio sepulcral reinaba en el departamento, in•
b1oe, toscos, llenos de boas en relieve que figuran ídoterµmpido solo por nuestras pisadas y el ronquido de
los monetruoeoe, leones, dragones, toda Ja fauna de la
aq~ellos desgraciados que morían lentamente en el más
mitología china. E1 Dios B..ihda de pié ó sentado sobre
enervante de los vicios.
taburetes, lleva siempre las manos teparadae como en
¡Qué atmósfera tan peeadal ¡Qué cuadro tan repugnante!
actitud de pedir gracias. Ea el altar principal es la única
Apenas notan los dueños de Ja casa la presencia de los
figura que se destaca entre doble fila de íd1,h,a represen•
gendarmes, nos atienden solícitos, encienden una lám•
tando cada uno en sus facciones y actitudes, di vereoa
para y nos conducen á los distintos departamentos. ¡Qué
actos pasionales; éste la ira, aquél, td dolor, el 1,tro el rehorror! ¡Coanta miseria! Qué espantosa inmundicia! Semordimiento. O&amp;ros repreeentan los p, cadoa capitales,
res dtmacradoe, enjutos como cadáveres, yacen por el
la gula está figurada por un sér exr.esivamente gordo;
suelo en las posturas más forzadas é inconcebibles; unos
suij wanoa puestas sobre el abultado vientre, ¡,arec~n com
con la mitad del cuerpo en el diván y la cabeza colgando,
ptimirlo y revtla en la ca1a agudos sufnm1entoe.
otros nadando en Ja inmundicia, éstos abriendotorpemen•
Los pisos son de madera, y multiiud de lámparas pen•
te la boéa, y loe ojos; aquellos aletargados y en comden de las bóvedas imitando figuras horribles, sap1,s, ví•
pleto embrutecimiento.
horas, y otras alimañae.
Disponíamos nuestra salida, cuando advertimos entre
Pretendieron que al entrar al templo nos quitáratquella pl~be la presencia de una mujer extranjera, con
mos loa zapatos, pero prvt~stamos y sin dar tiempo á sus
Un sacerdote buhdista,
el cabello destrozado, la ropa ajada y sosteniendo con
1·idfculae exigencias, peuetramos al templo.
temblorosa mano uno de aquellos tubos envenenadores.
Tranquilamente andábamos visitándolo, cuando unos gritos destemplados que ve•
No pudimos más y salimos de alli con aeco y repugnancia, víctimas de nuestra
oían de fuera nos turbaron: era un bonzo irritado, que nos mandaba salir. Sin inquie· curiosidad. Hay horrores que deben quedar ignorados, y las caeas de opio eon de
tamos por su algazara, depositamo3 en eus manos una pieza de veinte centavos bas- esta clase. l\Ie be propuesto contar lo que he visto, y la verdad es que una impretante á calmar la furia y la tribulación del buen bonw.
'
sión que al rtcordarla me produce caloefrio, no debfa quedar ignorada de mis lectorer.
Volvimos por callee tortuosas, sucias y mal oliente3, llevados en cestas.
XXXI
Huimos de aquel sombrío edificio, dejando á los pre•
hostes, jueces y acicalados jinetee que habían asistido á
la ejecución. ¡Nunca ee me borrará el recuerdo de este
aj ut ti ciado l
La insistencia de nuestro cicerone hizo que visitára•
moa otro d11partamento, al que llalJlaba «el patio de la
verdad.» Mi curiosidad de tur:sta me llevaba á todas partee, y por eso acepté la viei te.
Siendo proverbial la mendacidad de loe chiooP, para
hacerles confesar la verdad los martiriian¡ eolo ael, nos
decía el cicerone, se puede hacer justicia. lJ aan distintos tormentos y marcan al ladrón cortándole las orPjae ó
marcándolo con hierro candente; á otros los atan con eo•
gas de piée y manoe, loe acuestan entre cuatro palos cla·
vados en el eueh; fijan ali{ loa cabos y eeLiran á la v~z
de loa wiembroe, hasta que el reo confiesa. De lo con•
trario, no es raro ver que algun desgraciado pierda por
arra1.1camiento, alguna parte. de ~u cuerpo, muriendo
eLtre agudos dolores dt-spués del tormento.
B~tta ya de prisión; ealgamoe para sitmpre de este an•
tro horrible y pues se trata. de espectáculos honipilan•
tee,d,scribilé más adelante un fumadero de ópio.
XXIX

XXX

LA PARTIDA.

LAS CASAS DE OPIO.
Nuestro guía tomó precauciones antes de penetrar en ios famosos fumaderoe. Ha•
bló á tres policiae que me parecieron payasos, y ya con el auxilio de los gendarmes
nos creímos seguros de nuestra excursión.
Una casa de mampostería, cuadrada y alta; los corredores que dán á la calle, ea•
tán cubiertos con perdianas de•bambú manchadas. En loe bajos de la casa hay ex·
pendios de ropa vieja y baratijas, objetos viejos de metal, ídolos destrozados, pinturas estrambóticas, etc.
Semejante bazar se me antojaba un ordenado basurero que es en Ohina el colmo,
pues allí todo se utiliza.
Generalmente es el ~itio más frecuentado, pero sus parroquianos van casi deanudoe,

Hemos visitado otros lugares que nos cansan; nuestra licencia concluye al mismo
tiempo que el buen humor, es necesario volver al barco.
El '·Zaragoza" hace ya sus preparativos para zarpar. Seguirá rumbo hacia el :Sur,
no visitarémoe las islas Filipinas nos dirigiremos á s;ngapur en la parte meridional de la
Península del Malaca.
En China, más que en ninguna otra parte, hemos eeperimentado las amarguras
de la nostálgia. Consultamos los mapas, y apenas eetamos á trece mil quinientas
millas de .Acapulco: nos falta ma5 de la mitad para concluir nuestro viaje. ¡Con qué
ansiedad esperamos cartas de la amada patria!
Por fin ya estamos levando anclas y nuestro barco abandona Jaa aguas de Cantón. Ya no vemos nad1 del país q 11e nos ha sido insoportable.
,( Continuará)

.EL ULTIMO IDILIO

El anciano poeta, coronada la pensadora cabeza de
laureles por la fama y d". canas del color de arruifio por
lue afios; hu.yendo dt:_J r~1do del mundo se había refugiaªº en su qmnta, solitario y meiancólico como un vudo
wo1.,je de Ja Edad 1\leai11, en su celda sombría.
E, dolor habla malt1atado cruelmente su eens,bilidad
i'xquisita. A tiempo que tri un faba en los ealonee que
rn~ 11broe corrían &amp;plaudidoa ydeeeaaos de mano e~ma•
no, que las multitudes ee deteiuan á olr sus eetrofas y
las damas Bll enamornban.de sus versos y se los apren·
dlau de memoria, ca1a el u1.,1co de sus hi¡oe en brazos de
la mut:rte, y á éste siguió camino ae la ett:rnidad la ts·
pota amada, Ja dulce compañtra del poeta que le habla
llrnho can amable la vida.
'
Agarrotado por la tilanla de eetoe pesares, como Guy
-0e :Uaupassam, te aganó con ambas manos las sienes·
ttmió 9-ue ee le f.ueran ~u~ 1deas-pá¡aros de ht:rmos~
pluwa¡e, cuyts Lnnoe 1n1m11ablte ha bum deleitado cua•
ti trts generaci?net ¡ - y t:ll un I apto de desteperación ó
&lt;le cólera rompió la lna mmort11I, y se fué cabizbajo y
wecti,a~u.ndo rnmbo á eu 1Hsc:uluri, amado, en busca de
i,q1tt::I VltJO amb1ent.e tan co1!0~1ao d.e ~us nervios y que
tbutas vtcee habla e1do prop1c10 á 6UB rnspirac1out~.......

**
.
.
*negra
L a anciana
cnada-una
honorable que cuidaba
hbc1a ruuchoe afloe aquella fiuca-ealió á rtc11Jir aJ amo.
bo: ab1azaron silencioeamentP y ee pusieron á llorar co·

uuus ch1cos.
La negra había eervido de aya á la dama muerta· habla visto nacer al nifl.o, el hijo único del poua y t;ntla
aquella gran d1:egracia como suya y la lloraba dowo propia ................ ..
Be eepararon luego de aquel abrazo de dos dolores. El
.P&lt;-o:ta se fué á sus habitac1ones; la negra á me laboree
lli"

habituales, enjugándose las lágrimas con la3 puntas de
un pañueJ.., de Madras, y eolluzando, sollollando, C&lt;?mo
un granu¡a A quien Je hubiesen arrebatado una golosrna.

***

La quinta erll una monerla exquisita. Se destacaba en
el fondo de un valle verde, amp110 y claro, lleno de poe•
sía y de luz. Por el centro del valle co1rfa eJ río, rodeado de pefias y de cañas amargas, Jaa cuales lanzaban al
cielo, como agu¡ae góticas, sus doradas espigas. Fecundaba con sus aguas el r1o opulento, las vtgas llenas de
surcos, donde crecJan, exhuberantes de savia y dA rique•
za, las primicias nobles y generosas de una zona pnvi·
legiada.
La casita, blanca como el ensueño de una virgen pálida, descaneaba en el borde de u1ia cohua, 1oaeada de
palmas realea, bananos, cocoteros, eauces y naranjos en
tlor. Vista á distancia, semejaba una gar6a mariua to1Dando el sol en la copa de un pino........ .
Alli vivla el poeta, en1re sus lib1oa, alejado del mundo, enfermo del alma: un vit-jo neurótico, arraetrat,do
la mole de eue dolores como un rebelde t11cerdote druida
ti culto de sus dioses salvajes.

***

Más allá del río, en la opuesta margen, tenia Pablo, el
gañán, su rancho. Era él quien uncía los bueyes al yugo,
quien metta el arado en la tierra g~nero~a y removía la
capa vegetal para hactrla más f1:cunda. All1 vivía, en
aquel randio pajizo, con su mujer y sus hijos, amando
el trabajo, en una honradez tranquila y sertina. Contaba
entre sus hijos á Paula- una triguefl.a opulenta-de ojos
profundamtnte negros y de una tez bravía de canela.
Era Paula una muchacha brusca, tosca, ordinaria, vul•
gar: una virgen montaraz que contestaba los chicoleos
con pufl.etazoe.

El viejo vate salía todos los días á tomar fresco orilla,
del río. En una de estas mañanas estivales vió á la tri•
gueña opulenta, la virgen montaraz, nija de Pablo e 1
gañán.
El poeta, aunque viejo, tenía el corazón joven, y se
e1.1amoró de aquella campánula, de aquel Jir10 oculto en
las márgenes ae un río salvaje ........ .
El amor, hijo del cielo, llevó un rayo de luz al alma
del poeta anciano, entt,nebrecida por el dolor.
y á su nueva amada le dirigió chicoleos que ésta no
entendió.
Le regaló cierto _día un ramo de floree, y el ramo fué
roto en su presencia.
Otro día la hizo unos versos y se loe entregó personal•
mente. Iban escritos en un papel oloroso y bello.
La !,Duch~c~a le devolvió el papel, diciendo:
-lo no se té.
-¿No sabes leer?
-No.
-Oyelos, que te loe voy á recitar.
Y el anciauo vate se acordó de sus días de joven, de
cuando triunfaba en los salones, de cuando corrían sus
libros, anhelados y leidos, de mano en mano; y levantó
la voz y leyó aquellos versos entusiastas y sentidos, llenos de erotismo y de vigor.
Y la virgen montaraz, que no ee rindió ni á loe halagos, ni á las flores, ni á loe chicoleoe, ni á las galante•
ría&amp;, permitió que el anciano vate descansase sobre su
seno, pletórico de promesas, la cabeza pensadora coronada de tás canas del color del armillo que le habían propinado loe años, y de loe laureles que le habla ofrenda•
do la fama.

*

* poeta.
Y fue éste el último idilio *del
RAFAEL BOLÍVAR..

. Caracas: 189i.

00MIN.G0 1~ de SlPTIEMBRE de 1197

119

EL MUNDO

PAGINAS NUEVAS.
Ultimas cartas de mujeres

EL AYUDANTE
{TRADUCCION PARA 1 1 ELMCNDO'')

De la ~eñom Victoria Lancia1ii, al
Sr. jorge Briar,chot.
ABALLERO: Me ha dirigido usted once cartas,
desde que tome, parte en las representaciones del
teatro de la ciudad. La primera decía, poco más
ú menos: &lt;•Estaré esta noche en la tercera fila de
las butacas laterales, del lado de ;a derecha. Me
podrá usted conocer por mi uniforme de ayudante de artillería y una roseta encunada prendida
en el ojal de mi dolmán ...... El que os adora en
eilencio!. ..... »
Y lo ví á usted, efectivamente, no diré que por haberme fijado con mucha aten&lt;:ión,-lae dietracciones son peligroeae en la eecena;-pero, en Hn, observé que en el
filio indicado había un rnbteniente, muy jo'\'eo y muy apueeto, con una roeeta colvr de púrpura, á modo de condecoración.... Al día siguiente, al llegar al teat10
para el ensayo, me entregaron otra carta firmada por usted. Esta vez eran cuatro péginas compactas, con una de las más hermosas letras que haya podido ver en mi vida.
Me decía usted q•1e sufría cruelmente amándome desde lejos; que necesitaba ver•
me, hablarme, pasar de tiempo en tiempo algunos minutos conmigo.-Eetoy cierta de
que me ha juzgado muy mala ó muy mal educada, al ver que no respondía una sola
}mea á sus cuatro carillas ...... ¿Qué quier&amp; usted? He recibido tantas cartas apasiona•
da~, tantas, que traducen generalmente este pensamiento del qne las firma: «Dicen ~ue
esta cantante es mujer de crapichos...... Yo soy joven y 110 rico...... ¿Qué voy perJlt!O·
dv?...... Hagamos la prueba.»
No respondí. En~ouces se dedicó usted á escribirme á diario ...... Deben exh.lu
estas cartas algo de una pasión verdadera, puesto q·1e, en lugar de utilizarlas en mis
tenacillas para rizar el pelo, las he leido de uno á otro extremo. Se hacían cada vez
menos respetuosas y más ardientes...... Comenzaba usted á darm~ á entender que 88·
bia por qué yo no lo aceptaba. «Un ayudante de artillería, no es gran cosa Y además
no siendo rico.........» Agregaba usted que merecía algo más, que era de una buena fa.
milia de campesinos qu0 no dejaban de tener algo ......... que llegaría usted á ser re•
caudador de contribuciones, lo que es una bonita posición, á ménos que yo no prefi·
riera que eiguieee ueted en el ejército hasta llegar á capitán.
¿Qué podía yo responder á toio esto? Una s,;ila cosa podría decirle; «lo espero.»
Pero yo no quería, no ¡:odía contestar esto. Voy á tratar de explicarle por qué.D~sde entonces parece que fijó su opinión acerca de mí, y juzgó, ineeperadamenre, que
para una mujer como yo manifestar un amor tan sincero era demasiado candoroso,
.Entónces me remitió bljo un sobre cinco billetes de mil francos ......... ¡0.1 aquellos
b1lletee azules me empaparon de sudor!
L1 contestación fué devolverle inmediatamente su dinero. Como usted es un muchacho de excelente corazón, comprendió que había cometido una acción muy fea in~ultando á una mujer, sobre q •1ien no tenía usted ningún derecho ......... Mdrecí la más
conmovedora de sus cartas, la última, en la que me pedía que lo perdonase.- ¿porqué,
Dios mío, se le ocurrió terminar la epístola con una amenaza? «E;tá bien, dice ue~ed.
Ya veo que no me amará usted nunca, y que tal vez comienza á odiarme, ahora que
Ja he ofondido. Sé lo único que me queda que hacer. Esperaré hasta mafiana en la
noche que me conteste usted. Si mafiana en la noche no he recibido carta de ussed
manifestándome que accede á mis pretensiones, el martes no seré más que un cadáver. Adiós, aefl.ora. Olvide al ayudante Brianchot y sea usted dichosa.»
Dios mío! yo no ignoro que estas palabras se escriben, á menudo, sin experimentar el menor deseo de ejecutarlas. Pero algunas vecee.........¡Ah, que horrib'.e ideal.. ..
usted es un impulsivo; he leído todas sus cartas, y lo he visto tan nervioso, tan pálido,
~n la butaca lateral, tantas noches!. ........ Y además los cinco mil francos, esta suma
tan enorme para un milltar, que consiguió usted, Dios sabe cómo! .........T..1do ee:o me
ha conmovido. He tenido miedo. La amenaza de usted ha logra:lo, pues, su objeto.
Esta vez, contesto.
Me pide usted que lo ame, que en ello está interesada au vida. S~guramente, pobre joven no puedo tenerle rencor por juzgarme de su gusto; más todavía: hasta me
he sentid~ halagada, y por lo que á usted toca no vaya á creer que me dieguata. Antes
al contrario, lo encuentro muy agradable, y tengo la seguridad de que ha de hacer
muchas conquistas. ¿Bastará semejante declaración para calmar el amor propio de
un guapo ayudante?
Ahora bien, piense usted que después de veinticinco afios de teatro esa pasión
que le inspiro, me la han expresado todas las tardes, sin contar las mafianas y las no•
ches, una gran cantidad de hombrea, jovenes ó viejos,. hermosos ó foos, pobres ó riCJB y no me quiera mal si le digo que he llegado á considerar esto como una ofrenda
casi sin valor, como el efecto necesario de mi presencia y de mi reputación ......... Sobre todo cuando se envejecé- y este es un casol tengo un hijo de diez y nueve afiosltodas estas declaraciones acaban por parecer lo contrario de un homenaje.
Usted va á responderme: «Yo la quiero á usted con todo mi corazón, sufro horriblemente; prefiero morir.» Lo cual no impide que si no le hub~ese devuelto sus cinco
mil francos, no habría pensado en matarse; y que si aceptase en esta carta su carifio,
me dejase partir mafiana á mi excursión á Bélgica. Conozco demasiado bien esos amores que devoran á ciertos hombres por una mujer de teatro .........Ddeean que los quiera un momento, y después poco les importa lo que de ella sea. ¿Qué no? ¿Que con usted no pasa elO? ......... Yamos, hijo mío, puedo decirseloá usted: precisamente el miedo de ser amada de un modo eerio por ueted es lo que me impide recibirlo. Le juro
que no finjo falsos rubores .........
Todas las locuras de la juventud más loca y todas las tristes necesidades de mi
oficio, me han arrastrado á bastantes pasiones para que pueda aceptar el amor de usted, sin estimarme menos después que antes. ¿Le hace dallo á usted lo que le estoy
diciendo? Tanto mejor, por que esto contribuirá á curarlo .......... Yo no quiero que
usted me quiera. Ustei no débe amar sino á una mujer joven. Si deja que su c:ira•

zón sea mi esc:avo, cual va á ser el porvenir de usted? Yo no puedo pasar toda mi
vida en la guarnición de usted en esta ciudad......... Entonces ¿qué hacer? ¿Seguirme?
¿Dejar el ejércit&lt;,? ¿Hacerse actor, ó lo que es peor todavía, convertirse en el amigo de
la actriz, que la acompafia en todas ms excursiones? ¿Se diegusta usted?.. ....
Y sin embargo, esto es lo que lo espera, amigo mío, y lo desafío á que me desmienta. Y á mi dígame lo que me espera, al llevarlo de este modo entre un equipaje,
como he vieto á tantas deegraciadae artistas de mi edad, acompalladae poi jóvenes
que no valían lo que us&amp;ed? No me forjo ilusiones. Después de algunos dfae de locu•
ra, comenzará usted á advertir que todo Jo ha sacrificado á.. ....... ( digo la palabra tal
como la siento, como me la digo á mí misma, todas las mafianas) á una vieja ....... ..
¡Vieja, sí, vieja! ¿Oye usted? He sido bastante hermosa en otra época para poder con•
feear hoy que he dejado de serlo.
Conserve en el fondo de sus ojos, hijo mío, la imagen de Margarita y de Mirella,
como la han transformado para Uited los coEméticos, loe trajee, las luces y la música.
Yo lloraría. la. desilusión que se apoder.iría de usted al verme tal como soy en realidad, tal como me han puesto mis cir,cuer,ta años......... Suponga usted que Ja desilu•
sión aparece después de que haya correspondido á su amor? ......... ¿y si yo comenzara
á apaeionarme en los momentos en que usted no tuviera otros deseos sino loe de aban•
donarme y olvidarme? Nol No se debe, á la edad mía, arrieegarse en estas aventuras.
No quiero una pasión joven á mi lado; no tengo nada.que dar en cambio; no tengo ya
con que retenerla.
¿Comprende usted que lo que hago es por su bien, y que por mi parte no me de·
eagradaría responder afirmativamente á la pasión de un guapo ayudante?...... Por un
momento lo he pensado; esto costaría menos á mi pereza que escribir esta larga carta. Y luego meditando, he comprendido que podía ofrdcerle, en cambio de las horas
de fiebre en que usted ha eofiado conmigo, algo mejor que las caricias de una mujer
sin primavera. Dentro de este mismo sobre le envio uno de mis ntratos, hecho hace
cerca de quince afioe, cuando era tan hermosa como me le aparezeo á usted en el
teatro
Consérvelo, es una prueba de que no he rechazado el amor del joven ayudante
de la roeeta roja.
Y amos, hijo mío, valor! Yo necesito mucho para hablarle de mí como acabo de
hacerlo ......... Y a: deeea usted saber lo que me ha dado este valor, voy á decireelo:
Hace nn momento, cuando recibí su carta en la que hablaba de matarse, he peneado
eo mi hijo, en este hijo que está próximo á salir del colegio, y á entrar en el ejército ......... Me lo he representado militar, como usted, en una ciudad de provincia, enamorado de una artista que paea ......... ¡Matarse, Dios mío, desertar, robar, hundir
su vida!. ........ Espero que Dios lo preserve de este peligr&lt;&gt;, en recompensa de que yo
haya salvado á usted.
i Locol Ponga usted las mejillas para que le dé dos largo3 besos, como loa que le
da su mamá!
MAi.CELO PREVOST,

NATURALEZA
( Versi6n del Catalán para "El Mundo" )

LOY estaba deeesperado. Todo era ir del lecho á la ventana
y de la ventana al lecho para ver siempre lo mismo: en este
á la Gertrudis, seca, estirada é inmovil como una tabla; en
el huerto, las habichuelas deshojándose, amarillentas, eecurriéndoee caña abajo, con las vainas más flacas y fofae que
si las hubiesen sahornado.
-"¡Dios, qué tristeza!" La Ge,rtrudis veintiún días sin
abrir loe ojoe, ni mover el cuerpo, ni estar un solo instante
sin exhalar...... ic......... ic ......... ic......... l Aquel gemido de lima fina que todos los de
casa tenían clavado en el cerebro; ora ardiente, como el fuego, ora fría como el hielo,
siempre entre la vida y la muerte ......... ¡y con cada susto y cada chasco que les daba!
Vaya, que ni el médico, ni el veterinario, oi el eefl.or rector, ni el curandero sabían lo
que se hacían. Qué sanguijuelas, qué sangrías, qué parchee, qué cataplasmas, qué be•
bidas, quJ cruces, qué oraciones, y nada la aprovechaba. Eetaba condena fo á ser
viudo muy pronto. 8iempre aquel ........ ic ......... 10 ......... ic ......... l que ya tenía clavado en la cabeza: siempre aquella boca abierta, más negra y seca que caña enmohecida, y aquellos ojos tan hondos, y aquella color de manzanas agrias en la cara, en
aquella cara chupada por el mal, que ya no era sino pelo y huesos, y ni eemejanza guar•
daba de la Gertrudie de antafio.
Y de la cara llevabl Eoy la vieta á lo largo de aquel cuerpo esparranca:lo como
una A, hundido en el c:ilchóu como en un molde. Ni sombra de la G3rtrudie de antes
-¡Tan guapa que eral ¡T,m gruesa que fué siempre!
le ......... ic ......... ic ......... 1
-¿Qué t 'enes? ¿Q 1é te duele? No te impacientee. ¿Qdérei la meiicina?
Y cogiendo el pichel la echaba en la seca y negra boca el cordial, que llenaba la
estancia de fuerte olor á éter, hasta que la enferma, eetenuada, devolvía un poco para
no ahogarse, y llevando á sus ojos Ja~ últimas energías del instinto de conservación,
loe abría pidiendo con ellos un poco de mieericordia.
Eloy, atemorizado, la alzaba la cabeza, la limpiab1 los labios, la daba golpecitoe
en la espalda, y pasado el peligro, espantaba á puntapiés, ya al gato que salía de bajo
el lecho, ya á la gallina que asoma~a la cabeza por la hendidura de la puerta, y Ee volvía nenioeo á la ventana.
-Dioe, qué tristeza! Tanto tiempo sin regar. Aquellae habichuelas se morirán.
Qué amarillez! Todo abra~ado de sed; la tierra coma un vidrio, loe renuevos marchi·
tos, ¡y tantas matas, tanto bien de Dios! ¡Y teniendo agua, pudiendo ha~erlae salir
como aquellas de'. vecino que da gusto verlas! Y hoy sábado, hoy que vuelve á tocar,
me el agua y que la Rosa y el ch,co han tenido que ir al mercado, la Gertrudis más
mala y el médico diéieodo: no te mueras de aqu! que puede morirse, y las horas del agua
pasando, pasando, y el mal en el mismo s:tio, sin ir para atrás ni para adelante, Dios!
Dios! Una semana más y las habichuelas sin un riego se morirían, y bien muertes. 1Y
gasta en médicos y boUcarios y curanderos, y mira cómo se te m1ere el fruto de aque-

�S:L MUNDO

llas tierrae, cómo Ee te mueren
]as tomateras y loe melonareP.
cómo la eequfa te chupa todo 1 1
producto que ea menee:ter no
Eolo para pagar á loe qre no eaben curarme J. la mujer1 sino para la semilla y loe almácigos de
la próxima eiembr.il Mírale,
Eloy, mírate cruzado de b razos
.mientras el nial va haciendo es•
tragos; y si pBTa el de aquf arribe. no hay remedio, para el dA
abajo ei que lo hay todavía. ¡Y
el agua, el agna que ee pierd1:!
-exclamó al fin, cerrando J0e
pufioe y dirigiendo la mirada 11
.remotos confines del espacio,
como buecando consuelo á eu
deeee¡;eración.

DA.MAS MEXICANAS

00•I11GO •• de SlPTllMBRE de 1107

- Quiero decir ...... tú eiem ....
pre has sido razonable, y ya meentiendes ...... Quiero decir que.
si te vistiera ahora ......... ¿sa•
bes? ...... podría dar un riego á,
la siembra y sal vábamoa nues·•
tro caudal.
Una chiapa de fuego en que se pudo ver el brillo de la sauta.
alegria de los mártires, lució en
aquellos ojos casi apagados, y rL
movimiento afirmativo de la .
cabeza se acentuó más todavia.
Que ei1 que sí.
Entonces Eloy, írotándoee
los ojos con el revés de la mano, abrió la cómoda y encon trando en el murmurio del Jlo
acentos de generosidad y tepe•
ranza, amortajó en vida á iu..
mujer.

Nueve 6 diez tablas de siembra en matas anchas y largaP,
NARClSO ÜLLER.
como regimientos formados en
columna de bronce, se , xten'=~='
dían á eue pies, ,alladeando los
Hay eargna fuertes y l;el!ae.
bordos del río. Todas eran eU •
en que la m~gnanimidad se ¡;rryae; pero que dolor para equel
petúa.
campesino que espuaba el pu·
Jules Lemaitre.
ñado de onzas ~_fCeeariopara ea·
Para tener éxito en la vida,".
lir adelante, verlas convertidas
el tacto es más incliepeneabl~
en inmenso cafiar de otcifiadv,
que el talento.
en medio de las ufanas y verdes
8ri!as. Siena }i'oroz v &lt;r0nsuol0 Nuiz.
plantadas en torno Cada cafia
Sir Jolm L11Ulock.
(DE OA.XA~)
de aquellae1 yeranmillaree, des '=.l='
hojada y meciéndese á derecha
LA COPA DE LAGUI.M.A.S
é izquierda con desmayo de inutilidad y de abandono1 era para Eloy una lanza que se
le clavaba en el corazón. Y la comparación de su desgracia con la buena suerte de su
vecino le removía hasta el tondo del alma las acritudes de la envidia, que la codicia
satisfecha hubiera mantenido eatacionariae. ¡Oh, que verde más vivo y alegre toma~
han loe Bembradoe del vecino al lado de loe suyos!
QUELLO era como una maldición de Dice que pesaba sobre ·
-¡le .. ... ... .ic ......... icl
la isla de &amp;elllnd.
E!oy, agitado, volvía á la alcoba.
El mar que la circunvalaba estaba envenenado, comt: -¿Qué tienes? ¿Qué te duele? No te impacientes. ¿QJieres la medicim,?
tuía la riqueza de loa varones la cría de puercos, man te ni .
Pero al acercarEe con el pichel en la mano, le suepeudió la acción un débil
dos con la abund;:,nte cosecha de tellota!:i que producían
ro:cquido.
las hoyas. Hacía muchos siglos, desde su advenimjento al
-Tula, Tula ¿que tienes?-la dijo con dulce acento, movido por la ternura, que
trono, que el rey de Seeland había perdido la vista. Ní la
le despertó aquel estado laatimosíeimo. Era la compañera de su vida¡ la que llevó
magia ae los sortilegioa, ni loe bechizoe, ni el ámbar, ni el
al altar lleno de ilusiones y de esperanzas; la madre de sus hijos, de la R )Sita 1 su agua de las hondas pesveralee podían devolverle la luz.
consuelo de ahora; la que lloró con él todos loe hijos perdidos; la que ee había des•
El rey Harald, en medio á su d olor, llegó hasta pe:raar que hacía mal en tribu~vivido taotoe sñ)e por sostener la casa.
tarlee cult,o áloe dioses Asee, pues que ellos, híjos de Oll'.n, no tenían el poder de cu,
Y estuvieron algunos instante@ 1 él miránd(?la enternecido 'y espantado, ella sin rarlo, Hizo venir de Rugen un virtuoso ana'Joreta, discípulo del Hombre Blanco, que
peetaf'l.ear, respirando, respirando con dificultai, plana y estirada como una tabla en las barcas del glorioso Olaf había ejercido por largo tiempo contra loe pagauos
Aquel roTiquido1 primero débil é intermitente, iba acentuándose, subiendo, hacién- " 7ilkinsg, muchas pirateríae.
dose continuo: J.as cuencas de loe ojos se le amorataban, oudor frio le brotaba @obre
Frente á la mar, en un sitio batido por el viento y donde las avee, sobre la roca..
loe labios y en la frente, la nariz se le afilaba y emblan1uecía. ¿Si serán las eefiales viva, fabricaban BU nido con plumas blancas como la nieve, construyó su ermita el
de la muertE:?
anacoreta, EBto no dejó de provocar iras en los hechiceros que con eus profecías ha-¿Dice, Dios! ¡Y yo solo en casa, y los vecinos también en el merca-lo!
bían gobernado hasta entonces el alma de loa reyes de Seeland. Enviaron é. Harald,
Su mirada se escapó hacia el ancho espacio, más allá de la ventana abierta de al más antiguo de los hechiceros, el cual &amp;e presentó ante el trono á la caida del día y ·
par en par como que corría el mee de Agoetc.-Un sol awarillento, deslumbraba,
lanzó éEte apóBtrofe en versos rúnicoe:
achicharraba la llanura en gran parte cerrada á la vista por apretadas filag de olivos.
Oh Harald! Quiérea curarte y recuperar la vista?
Sjlo el súbito pío de algun pájaro que volaba como saeta yel hondo rumor del cercano
-Td daré, dijo el rey, cua~ro barcas armadae en guerra para la pirateria, en granrío turbaban el silencio universal de la Creacción adormecida. Ni un estallido de de; mi parte de pesca durante tres años; la mitad de mis rebaflos que pastan en las pra-tra1la, ni un eón de e1quila, ni un crujir de puerta, ni un ladrido, bajo aq 11ella sole- deras al pie del tronco de las hayas, si haces penetrar la luz por ~as cerradas puel tas
dad y paz EOlemnes que solo el río osaba interrumpir, hervoroso, arrastrando en de mis ojos ....... ..
sus aguas la aaVia rol:-ada á los sedientos sembrados. Y este desvergonzado murmuEl hombre de los ABee sonrió con ironía:
rador, lleno de risas y lloriqueoe 1 sonaba al oído del campesino como un canto de
-Ifaz degollar á Thorberg, el carpintero .... ..... ,ava tus pupilas con su sangre.
befa que más le oprimíu el corazón.
caliente ......... y la luz volverá á tus ojoe.
Eloy se dejó caer en una silla desolado y pensativo. Las horas pasaban 1 pasaban,
Loa sacerdotes de Ases odiaban al carpintero Thorberg, porque él había llegado en
llevándose la vida de la muje1· y la vida de las plantas, sin dar una esp1::1ranza ni ua aus viajes hasta las fuentes del Jordan, y regresado con la cruz del Hombre Blanco .
consuelo más que la muerte. Y llorando á lágrima viva, mo'lido por una determina- impresa en la frente y en el pecho. El fué quien aconsejó á Harald que hiciera venir
ción, Eloy se leVantó.- l\!ira, Tula:- le dijo-tú te vaP, como buena cristiana, resig• de Rugen al virtuoso cenobita. Loa hechiceros, pues, se regocijaron al pensar q ue
nada al otro mundo. La R'lsita y el mozo están fuera. Es la tercera vez que dejo con au arbitrio ibi1n á desembarazarse de un enemigo peligrase.
perder el agua. Si no riego hoy perderemos toda la siembra¡ pero el río tiene todaPero cuando Harald hubo lavado sus ojos con la sangre de Tho'rberg, prorrumpió
vía para las piantaB el remedio qne no ha tenido ...... el médico para tí.
eo un terrible grito de cólera:
La enferma abrió tristemente loe ojoe, y aun tuvo valor para decir que ei, movien-J.Ialdito sean los Asee y sus sa~erdoteel Que embarquen esos impostores en u, a .
do la cabeza.
barca averiada, amarrados de pies y manos y sin timón y sin remos los lancen á l;1
-Quiero decirque ...... -añadió Eloy atragantándose- quiero decir que ...... entre tempestad.
la esperama y la muerte ......... vaya, que tó que siempre has mirado tamo por la caSus pérfidos consejos me hicieron dar muerte al mejor de mis servídoree; y su eaLsa, y siempre has eido razonable ........ . no Bé como decirlo, vaya.
gre ha corrido en vano. Antes ¡;&gt;odia apreciar cuando se acercaba la n~che y cuando
P~ro la pobra enferma, como concentrando toioe los últimos alientos de au vida,
despuntaba el día en el horizonte; ahora mi mal se ha agravado; me hallo sumido en
tomó dé bilmente la mano de su marido, abrió otra vez loe ojos y razfJMble , razon(Jble perfectas tinieblas ..... ... .
como 8iemp1·e, le animaba á conc luir-diciendo con la cabeza que aí, que sf.
Entonces envió á buscar al virtuoso cenob:ta á su oratorio.
- Quiero decir ...... que me perdonarás.
-He roto para siempre, díjole con loe hijos de Odin y sus sacerdotes. Estoy die •
-Que sí, que sí, seguía diciendo la cabeza ag nizante.
puesto á abrazar tu religión, á desviarme del Norte1 para mirar hacia Oriente ........ .
- Dios te llevará ......... Es seguro ........ .
Pero me prometes que tu Dios obrará el milagro que necesito y que el hechizo que lJti •
-Que sí, q U:e sí.
ea sobre los reJes de Seeland se disipará al fin? Habla!
-Ayer te dieron la extremaunción ......... ai hoy viene á verte el señor R ector taro,
E s necesario buscar en el fondo del mar las entrafl.ae de algún pez milagroso; cobién tendré que dejarte sola ........ .
mo me has referido que usó para curarse un ciego, cuyo nombre no recuerdo? s~rJa.
- Que s1 1 que sí.
necesario arrancar de me órbitas los ojos del remero de mi barea para adoptarles e.utre,
~ un poco después de que Nuestro Señor te haya nevado ......... también te he de mis párpado.! según loe procedimientos de·la ciencia?
vestir, n{J?
Y el virtuso cenobita contemplaba al cieg0 con profunda tristeza.
-Que si que sf.
A l fin respondió.

DO.IRGO •• de SEPTIEMBRE de ,. . 7

S:L MUNDO

-Déjame volver al oratorio ...... Rogaré en la soledad, al Dios de mis creenciae. : .....
Si él me inspira alguna resolución útil, te la comunicaré, para que te sometas á ella.
-Vete, dijo Harald, y ruega con fervor.
Al dia siguiente el cenobita se presentó en P1llacio, y sin entrar en la habitación
del rey, llamó á éste desde el sitio en que se hallaba:
-Harald el ciego, he aquí lo que el Hombre Blanco, señor tuyo y mio1 ha or·
deaado. Haz que te traigan una copa de plata, que no haJa servido nunca para liba·
cianea ni para perfumee; arrodíllate delante de tu palacio, en medio de la plaza y ele·
va al cielo ese cáliz, como si quisieras recoger el rocío.
-Haré todo lo necesario, respondió Herald .
Al efecto ordenó que llevasen un cojín de brocado, mullido con plumón de ánade,
para apoyar eua rodillas¡ pero el cenobita rechazó con el pie este muelle útil.
- Nol dijo; es necesario que sea sobre las piedras.
El pueblo entero se había reunido para presenciar la penitencia del rey.
Los barones, desde lejos 1 gruñian de cólera¡ pero el pueblo decía en voz baja:
Es justo que él sepa también que las piedras del camino son d1,1rae.
El cenobita se volvió hacia la multitud que asistía al espectáculo y llamó á un pobre viejo, apenas cubierto por una piel de vaca, y lo llevó ante el rey, que estaba de
rodillas, intimándole á que tomase la palabra.
-Refiere, le dijo, todo lo que tu has sufrido.
El anciano, con débil voz, comenzó así:
-Mis hijos se ahogaron por servir al rey ...... mi mujer murió de pesar ...... los barones, par.a aumentar sus rebaf'l.oe, me quitaron los cerdos que yo tenia¡ en oto.fío co•
mo en invierno vago por loe caminos ...... tiendo la mano á los que pasan y recibo la
limosna que me dan para que me aleje ...... pero que será de mí? )Iis débiles piernas deefallecen ......
Y á medida que hablaba caían en la copa las lágrimas que vertía.
Pasa! dijo el cenobita.
Al mismo tiempo hizo señal de acercarse á una mujer todavía joven y bella, pero
de semblante marchito. Llevaba el cabello suelto sobre la espalda como las plafiiderae de las tumbae. Antes de hablar levantó al cielo los brazos convulsos por la desesperación:
-Mi esposo, exclamó, era caballerizo del rey. Era virtuoso y fuerte; yo lo
adoraba y vivíamos felices. Pero uno de tuB haronee, rey Barald, eorprendiome un dia
que él me eBtrechaba contra su corazón. Tuvo envidia de nuestra ternura y quiso
poseerme. Rechacé sus des~os y me amenazó con vengaree ...... Hizo matar al hombre
que yo amaba; me expulsó de la ca~a donde me condujera mi marido el dia de nues,

trae bodaa ...... y ha dicho que impondría un castigo á todo aquel que me diera aeiJo.
La viuda sollozaba al acusar á su enemigo y en el fondo de la copa se mezclaron
sus lágrimas con el llanto del mendigo.
Que venga otro! dijo el cenobita.
Fué un niflo quien se presentó y debía tener impresa en el semblante la alegria
de loe juegos infantiles; pero avanzaba con los ojos bajos y era tal eu expresión de
conmovedora melancolía que un lamento surgió de la multitud al verlo avanzar.
- Soy, dijo el nifl.o, un pobre huérfano.
:.\li padre era un carpintero notable, que babia viajado por los países del sol trayendo consigo maravillosos eecretos ... EI te 5ervía con lealtad ¡oh rey! en mar y tierra!
Sin embargo tu ordenaste bU degollación ...... Y yo entre tanto, cuando llamo á mi pa·
dn,, no encuentro una· voz que me responda.
El rey' Harald comenzó á temblar de pies á cabeza, Sus brazos vacilaron, como
cansados de estar en alto, y prorrumpió en un gemido de angustioso dolor:
-B1.sta 1 basta, nifiD. No llores más sobre la copa; está ya demasiado lleTia, de•
masiado peeada ...... mis manos no pueden eostenerla más.
Aniqllilado, iba á dejarla caer, pero el cenobita vino en su ayuda.
-Harald, el ciego!-dfjole con voz fuerte,-el milagro que deseas va á cum ·
plirse.
El Hombre B 1anco, á quien sirvo ha visto á tu pueblo y á tí con ojos de misericordia¡ élquierequeelbál~amo que ha de-curarte sea hecho con loe sufrimientos de los
deegraciadoe.
E:npapó en la copa de lágrimas_ una tela sagrada é inclináadoae sobre el rey lavó
con piedad aquellos ojos que no veían.
En el nombre del Padre, dijo.
El rey ee inclinó sobre el agua divina pre'3a de un santo terror.
-Del Hijo ........ .
Los 1&gt;árpadoe, orlados de pestañas se ahrieron sobre los ojos blancos.
-Del Espíritu Santo .... .....
Las costras de.la ceguera se desprendieron de sus ojos, y la multitud las vió caer
al suelo y romperse en pedazos.
-Gloria! Gloria! Ciencia! Poder! exclamó Harald, aturdido, por Ja reeurroc•
ción de la luz.
Pero el cenobita movió dulcemente la cabeza y dijo:
-.No: Piedad!
Huou&amp;S LE ROUX.

los también malos: chubascos, vendabalee, días obecuroe
de bruma espesa, noches borrascosas en que nadie dormía ........ . A veces, cuando, el mar estaba muy picado,
ae amainaban las velas, se amarraba la vara del timón,
UA.NDO el emderador Napoleón, después de se encerraba el equipaje en el entrepaente y se confiaba
\Vaterloo fué á la isla de Aix, la víspera de entre- en Dios.
erarse á los inglesee, un teniente de navío, lla•
En fia, al cabo de seis semanas aparecieron las costas
mado 'Vi!dieu le propuso llevarlo á América, burlando de América; y ya era tiempo, pues el agua andaba escasa.
la vigílancia de los ingleses. Este Vildieu era un ardienAlgunas horas después entraba el Rlmpe-Rocas en el
te bonapartista, marino excelente que se había dedica- puerto de Halifax.
do especialmente á estudiar en alta mar la dirección de
- Uf! por fin he llegado, dijo la barca; y como en la
las pequeñas embarcacionee. Tenía confianza plena en rada babia mucho fondo para BU ancla se arrimó al cm.su Rompt-Roca y se comprometía á ir con él hasta el_ tado de una fragata que estaba alli fondeada y que la
dejaba maniobrar, estupeiacta.
fi n del mundo.
E l emperador lo escuchó largo· tie..opo, paseando á
-De donde venía? le preguntaron.
grandes pasos sin responder nada; al fio se detuvo, conLos tres héroes se descubrieron orgullosos.
tem pló algunos instantes el oceáno y Eacudió la cabeza
- De Francia!
en ademán negativo, diciendo &lt;mfü,.
Nadie quería creerlos, porque basta entoacee ningún
El proyecto de Vildieu no le inspiraba confianza; pre. viaje semejante se babia intentado.
fería más bien entregarse á loglaterra.
}1~ué M. Vildieu hijo, el último superviviente de la triAlgunos mesee después, el teniente Vildieu, que se la- pulación del Rompe-Rocas quien me hizo el relato de
mentaba de aquella negativa, quiso probar que su ten• esta verídica expedición hace algunos años, en una tartativa de evasión no tenía nada de irrealizable, Y en el de de inviernC'.
mismo buquecillo que había ofrecido á Napoleón, diriEl aspirar.te de 1816 era ya un viejo marino de la
gió la proa hacia América con dos aspirantes de marina1 Aduana, pró:x:imo á jubilarse, pero eiempra apasionado por el m,u . Amenudo me invitaba á sus paseos .Y
uno de loa cuales, el más joven, era su hijo.
La travesía fué larga y penosa, el Rompe-Rocas cuida- juntos hemos visto más de un vendabal.
Esa misma tarde huyendo del mal tiempo buscarnos
dosamente provisto, llevaba á su bordo barriles de agua
potable, penmican y galleta. Por la carne no había que un abrigo frente á. Bonifacio, en una pequefia ensenada
preocuparse pues llevaban tambien una gran caja llena de las costas de Cerdeña. Qué noche aqueHal y qué de•
de gallinas y pollos que casi ocupaba la mitad del puen• licioso paraje!
A lo lejos se veían brillar entre las rocas las luces de
te: la distribución de loe víveres se reglamentó desde el
primer día con la mayor prudencia, de modo que la tri- loe carboneros; más cerca una emba1 c.t.cióu de pescadores de coral 1 napolitanos que preparaban sus redes can•
pulación no tuvo nada que sufrir.
Pero el régimen de carne salada se hizo á. la larga fati- tando. Luégo las claras luces de nuestro vivac n.flejadas
gante; la Bed secaba loe labios, pero á. pesar de esto las en el agua¡ los marineros acurrucados en torno, Ja sopa
dos raciones diarias de agua no sufrieron modificación humeante y provocativa, y de pie, de fü,paldas á la lla•
ma, con su gran bigote blanco, su sonrisa benévola, sus
ni nguna .
Una vez, con mar de aceite, se vio flotar algo redon• oj11los grises, llenos de malicia heroica :i\I. V1ldieu, con .
tándonos la odieea del Rompe Rocas ·
do hacia un costado de la barca.
Era M. Vildieu un verdadero marino occidental. A
-Una manzana á estribor gritó alegremente el timolos siete años hizo su primer viaje y desde enwncea esnel!
Era en efecto una manzana, que flotaba en medio del tuvo siempre en el mar.
Según au cuenta se había encontrado en diez y ocho
océano. Probablemen te caería de algún buque que la
víspera había pasado por allí; se le regaló la manzana naufragios; pero lo que él callaba siempre eran las sal•
al capitán; pero como lo capitán no quita lo cortés, él qui- vacionee que con su instinto de tierra próxima 1 habia
so que toda la tripulación comiese de ella. Aunque el realizado. El asunto predilecto de su con vereación era
agua de mar la hubiera alterado mucho, no obstante pa• un fueil de su invención que deseabl ver en las manoa
reció á todos exquisita y hubo esa noche festín á bordo de todos loe aduaneros de la costa. Hacía largo t,1empo
que había enviado á París una exposición de au famoso
d el Rompe-Rocas.
Si el viaje tenía sus buenos ratos no dr jaba de tener• invento y se admiraba de que la Academia de ciencias
UN ~PISODIO,

tardara tanto tiempo en contestarle. Esta era la única
tristeza de su vida. Por lo demá,s su vejez era de lo más
alegre del mundo y aun en el peligro reía siempre. Cuando el mar ee embravecía tenía una manera alegre de
gritar :
Cuidado, grumete, que podemos zabullir la nariz en el
vinagre!
A veces, cuando en plena borrasca, me alcanzaba á
ver asido á algún punto sobre el puente, mirando al cielo vagamente y apretando entre loa dientes, hasta romperla, mi pipa marsellesa, me decía al oído:
-No tengáis miedo, camarada, que eBtáis c.Jn un marino. No ha_y duda que algún día me ahogaré, pero eso
no será sino en medio del océano.
Y cumplió su palabra¡ porque una noche1 sobre las
costas de Bretafia, tratando de socorrer un cabotero que
naufragaba, se ahogó.
¡Pobre viejo! Si siquiera hubiera llevado consigo su
fusil. ........
ALFONSO DAUDEr.
ALBORADA.

Con sus dardos de luz las brumas hiende,
desde las cumbres de levante, el día¡
las agrupa en la opuesta cerranfa
y en el lejano bosque las suspende.
Consoladora cruz sus brazos tiende
en la clarada de la selva umbria;
la hiedra en ellos sus zarcillos lia
y el blanco velo de eue flores prende.
Ante el madero las doncellas oran.
Dos pajarillo:i que en la hiedra moran,
al sentirlas llegar, ya no se espantan.
Y en tanto que las vírgenes, de hinojos,
en lo alto de la cruz puestos los ojos,
murmuran su oracion, las aves cantan.
ANSIAS ETERNAS,

Tras a lgo voy desde mi edad primera,
y siewpn, dice mi esperanza vana
cuando me siento flaquear: ¡ mañana!. ....... .
Yaef pasando va mi vida eLLtera .
Lo que busco no sé. Si lo supiera
crecena la aoguatia que me afana,
pues solo estima la ambición humana
lo que no ha conocido y lo que espera.
Y todo cuanto miro y no poseo
lo juzgo fin de mi eternal deseo,
watJ conozco mi error si lo consigo,
Y aei cruzando voy la triste vida :
el término de mi ansia indefinida
nunca sabré, pero buscando sigo.
Spbre. de 1897.
J. GARCIA Roomom:z.

�EL MUNDO

DOMINGO

12

de StPTIEMBRE de 1a97
DOMINGO

12

EL MUNDO

de SEPTIEMBRE de 1107

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 7.
Era preciso obrar lo más pronto posible y cortar por lo pero reconquistaba aquí y ahí algunas briznas de eu an•
sano eee proyecto antes de la llegada del capitán. Pe- tigua aot.oridad, sobre todo cerca de los recien venidos.
De este número era el joven matrimonio Lecbesne.
ro si Adalterto vefa el fin, se agotaba en vano buscan•
do loa medios de alcanzarlo, por fatuo que fuese, com- El eeñor Lecheene, buen hombrecillo, sonriente y feeti•
prendía. que su opinión no seda reclamada. Hacer va- •vo, que había, tres ailos antes, adquirido el único esturiar al se.flor Jouvenot merced á un trabajo solapado, dio notarial de Ganneville, su mujer, delgadita y plácique consistiese en informes poco honrosos para la fami- da fácil de dominar, babíanse dejado acaparar, dominar,
lia Sennevau:x? No le repugnó este medio, pero loe in• absorver. La Señora Deecordee había encontrado uno
formes que tomó secretamente eran de tal euerte favora- de eue trinnfoa de otro tiempo en el bogar de esas jóvebles que no se podía penear en alterarlos. Obrat en sen- nes gentes donde lo dirijía todo.
La llegada de Adalbe:rto, anunciada por un telegrama,
tido inverso y desalentar á la !!eñora de Sennevaux, era
trastornó
el estudio. El único dependiente miró coa
dificil y aingularmenle reegoeo para el primo y eecretario del señor J ouvenot. Adalberto permanecia pues per- ojos de estupor al primo de un notario de París y el seplejo y vacilante, en tanto que Pablo, inconeiente de to• flor Lecbeene, se precipitó hacia él con las manos exten•
• das lae emociones provócadae por sus palabras amisto, didae, no sin alguna emoción ante ese delegado del gran
•colega de la capital. La conferencia duró haeta la comieae, continuaba sus himnos en favor del visjen:
-Qae amigo tiene en vos mi Roger, mi querido Pa- da, á la cual el señor Lechesne invitó tímidamente al
blo!. .... ~ le decía la eefi.ora de i5tnnevaux, con un reco- viajero, y que eete ee dignó acept~r. La eetlora Leches•
ne, previsora, se había puest;o sus mPjoree adornos. llanocimiento cuya vivacidad no se explicaba el abate.
-Qué comisión, se preguntaba Adalberto, le habrán bía salido la ropa de eeda negra que no ee exhibía sino
en loe grandes díaei. T0do el tiempo del almuerzo, Adaldado á éste relativa al dott:?
berto, encantado de poder darse tono, deeplegó su fa.
VI
cundia ante el matrimonio deslumbrado. Ya era el rela•
to de grandes nt&gt;gocios, que se trataban en c&lt;eu estudio1&gt;
La señora de Sennevaux no era solamente bella é iny donde naturalmente él ee atribuía el papel principal;
teligente, era también muy babi!. Habiéndoee asegurado
ya brnmas de boulevard, que eue oyentes no siempre
deede el principio de la solidez de la fortuna de 1 señor
comprendfan 1 pero de las cuales reían confiados. Aun
,Jouvenot•, deseaba que él conociese laeuya1no menos bien
aconteció que habiendo sido el seilor Lecbeene llamado
acondicionada. De esta manera, si, una vez vuelto Ro
al estudio un momento; deepaes de la comida, Adalber•
ger, Jas cosas se arreglaban al gueto de sus deseos, ya no
to púsose á decir á la joven unas coeall, oh! unas cotendría que preocuparse de estas cuestiones de dinero.
eae!. ..... Pero aai era sin duda como loe jóvenes de Paria
Se presentó pues una mafiana en el estudio y pregunhablaban á las muJeree, y la s1 fiora Lecheene reía un
tó por el notario. Adalberto la recibió con loe mayores
poco smetada pero muy halagada en el fondo y limiteetimoLioe de respeto, muy inquieto sin embargo de
una visita que le parecía poco tranquilizadora para sus tándoee á vagas protestae.
-Obl Sefior Deruell Sioe oyeran!. ...... ..
ambiciones secretas.
En la noche llegó loda la familia Dosoordee, como por
Introducida inmediatamente, la condesa explicó al
eefíor Jouvenot, que poeeia no lejos de Ganneville, cer- casualidad pero con toilettee que traicionaban la pre·ca de eu caeLillo, una granja recientemente comprada meditación, La conversación ee generalizó¡ y desde el
que le daba muchos cuidados. Había ahí un enredo de principio k\ eeñora Deecordee tendió la oreja á loe nom-

$u1ei~a.-De un cuaaro ae ,9.. ~ernara.

herencias suceei vas, en el cual ella ee perdía y donde BU
notario M. Lecheene, excelente bo..obre, pero un poco
joven y novicio, no parecía mejor librado que ella.
Incidentalmente habló del fastidio que causaba á una
mujer ocuparee de todas esas cosa.e, lo cual le permitió
indicar de paso al eeflor Jouvenot el valor de la tierra de
.Jouy, eus principales bienes mueblee, la parte que co•
rreepondería á Roger y lo que ella afie.diría como dote,
cosas todas que el padre de Lucila oyó con grande interés.
En cuanto al asunto, fio aparente de la visita, y del cual
ee cuidaba muy medianamente, pidió al eefior Jouvenot1 como un servicio de amigos, que enviaee á uno de
sus dependientes á Ganneville para conferenciar con M.
Lrnhesne y tratar de desenmarañar ese enredo confuso.
El eeflor Jouvenot ee ofreció á ir en persona, lo cual re•
bueó ella aceptando solamentequenombraeedelegadoá su
eecretario. Esto bastó en efecto perfectamente para permitir al padre de Lucila conocer y calcul~r lo que ella
quería que supiese.
Adalberto partió el mismo día después de haberse
quejado mucho ante loe dependientes de la molestia que
le i!lferían, pero en realidad muy orgullorn de llenar
'una mieión de eea importancia, lamentando solamente
que fuese en interés de la sefiora de Sennevaux.
Diez y siete afio!:! habían pasado sobre Ganneville sin
llevar cambio alguno á la poblacioncita. La gran plaza
veía diariamente el paeeo del grupo iomutablemente fiel;
..algunos de sus miembros habían desparecido siendo in•
mediatamente. reemplazadoe. Qué importan lo~ hombrea c@n tal que queden las instituciones!.. .... Y aquella
había continuado siendo foco de noticias, centro de informes. La eefiora D~Ecordes no adquiriría más benevolencia para su prójimo, sus bijas no tenían ya ni beUe-za ni esperanzas, el seilor Deecordee no tenía ya energia
ni libertad.
Sin embargo, la prima de Charlier había visto niejo•
rar un poco su situación con el tiempo. Sin duda ya no
-reinaba como antes, como ama abeoluia de la comarca,

brea de la se.llora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
Nombres aborrecidos que la acosaban incesantemente
como una pesadilla obsesionadora, recordándole loe días
amargos de su vida, toda BU obra de cuidad volviéndose contra ella en confueión, la lección de bondad tBn
impertinentemente dada por Pablo nif'io, su exclmüón
de la casa de Marta, públicamente pronunciada por la
condesa y que había sido la señal de su decadencia! Toda su religión se rebelaba al peneamiento de que Pablo
el hijo de esa Muta, era ahora sacerdote. Que ·eace1dote podía ser, eduJado como lo babia sido y dotado de loa
instintm, qne ella Je había conocido! Qué vergonzoeos
Pj~~plos habían rodeado su juventud! Cómo ee entriett&gt;cía de que el sacerdocio conraee miembros ec mejan tes
en sus filas! Su ccr.izón latía violentamente ante todos
esos recuerdos tan súbitamente evocados y habría caei
lamentado haber jdo á la visita á no advertir algo de
irritación en el tono de A1alberto cuando hablaba de la
eef'iora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
-Vos debéis conocerá este abate, dijo. Yo creo qae
ea originario de Ganneville, aún cuando el no bable de
eso jamáe.
-Sil ei, nosotros le conocemos, le hemos conocido mucho, exclamó la eefiora Deecordee, cuyo tono acrimonioE!O advirtió á su Vf'Z A.dalberto.
~¡ Sr. Lecheene, alentado por esta obertura, no malo
del todo, pero encantado y orgulloeo de mostrar al Seeretario parisiense que en Ganneville también había habido ene aventuras, refirfo la novela de Marta y de Sa•
vinien, loe tiros de pistola de Charlier, todo esto dicho
E.in malicia alguna, puo con ese orgullo que experimen·
ta el habitante de una población pequef\a donde ha pasado algun acontecimiento trágico. Se discutió darante
una hora. La Sni. Lecheene por bondad natural, deíendía la virtud de Marta, el Sr. Lechesne movía loa hombros y guif'iaba maliciosamente loe ojos; la señora y las
seftoritae Deecordee, se callaban prudentemente; el Sr.
D;iecordee dormitaba. en un rincón.
Adalberto concluyó en tono sentencioso :

-~

:

.~

"'

, #.¡
: . • •E -

�19•

-Cuando ee conoce la vida como yo la conozco, se
sabe lo que ha debido pasar como si se hubiese visto.....
Por lo demá&amp; ..... .la virtud ...... yo no creo en ella!
-Ohf ...... Senor Deruell
-Sen.ora, las personas presentes son siempre excep,cionee. Me alegro mucho de conocer eat.a historia ...... Y
no me admira ...... Con mi penetración yo había adivina·
do siempre algo obscuro en el pasado de ese abate....... .
Ah! buenas cosas ha de haber visto en eu juvent.udl Su
mamá y el eubpreft&gt;cto!.. .... Linda educación para uo sacerdote! ...... Pero mi primo ignora ciertamente todo esto
y mi deber es decírselo. Esto ea lo que no dejaré de hacer luego que vuelva á Par!e ...... No se puede conservar
en una casa como la suya á un hombre que tiene aeme•
jante origen y ha recibido semejantes lecciones, sobre todo cuando en esa casa hay una Sefiorita.
-Ah! dijo la Sra. Daecordes1 el Sr. Jonvenot tiene
una bija.
-Una hija encantadora, sefiora, y que tiene una dote
gruesa, muy gruesa, lo que hace que alguno que yo conozco la corteje mucho en estos momentos, respondio
Adalberto, con una voz sombría.
La Sra. Descordes dejó pasar un momento, después
pregunto:
-La Sra. de Sennevaux está muy ligada con la Sra.
Jouvenot?
-No sale de la casal La Sra. Deecordes sabía á que
atenerse. Pdro no podía interrogar á Adalberto como lo
hu hiera querido, en presencia de M. Lechesne, notario
de la Condeea. Se retiró invitando al s~retario á comer para el día siguiente contando con que él iría ante:!
á hacerle una visita. En un instante todo un plan de
campana acababa de presenturee en su imaginación.
Adalberto no dejó de ir y fué recibido en téte á téte. Ahí
la Sra. Descorde&amp; no tuvo trabajo para confesarlo y al
cabo de una media hora sabía ya que Pablo Cbarlier ha•
bfa imaginado casar á eu amigo R')ger de Sennevaux con
Lucila, que ese proyecto diagusraba al Secretario, que él
deseaba hacerlo fracaear á todo precio y que detestaba
al abate y á loa Sannevaux, tanto como ella misma loe
detestaba. Babia ahí todos los elemeDWa de uDa buena
obra que dehfa intentar para servirá. ese excelente joven
que le agradaba mucho, teniendo los mismos enemigos
que ella. Había también todos l&lt;;&gt;s elementos de una
intriga que sonreía á su ima2ínación desae hacia largo
tiempo inactiva y á en corazón ávido de venganza.
-Veamos, aenor, dijo á Adalberto, habladme con to•
da franqueza. Yo me siento verdaderamente inclinada
á vos por una eimpatía que sería foliz en manifestarse.
Vos deaeais vivamente que toda idea de mat:imonio
eea aban~onada entre vuestra prima y el Sr. de Sennevaux? No os diegustaria tampoco que ese abate Charlier
dejase la casa de vuestro primo?
-Eso precisamente! respondió Adalberto encantado
de que ee le comprendiese tan bien ...... Yo no busco por
lo demá.9 en todo esto más que los intereses de la familia.
-Bien entendido! Yo, por mi parte no me mezclo jamás en loe asuntos de loe otros, ámenos de ver en ellos
una utilidad que no perciben ellos miamoe ...... Encuen•
tro el proyecto del abate Charlier del todo irrazonable ...
Por lo que aé de M. Roger de Sennevaux, estoy cierta de
que vuestra encantadora prima sería absolutamente des•
graciada con él. Mucho mág valdría casarla en su mun•
do1 coa un hombre que estuviese al corriente de loe negocios de su padre, que pudiese ayudarle, sucederle ......
toma! con vos, Sefior Deruell
Ciertamente ...... Pero la Sra. Jouvenot está indigesta
de nobleza. Necesita un título ó cuando menos una
partícula.
-Pues bien, no tenéis vos una? ...... Yueetro nombre,
no easá eecrito con doe palabras?
-Yo no lohe eecrito hasta.hoy má.s que con uDa sola ...
Pl!ro en efecto ...... tengo el derecho ........ .
-Perfectamente! hay muchas familias excelentes,
burguesas en apariencia, que tienen la partícula. Asi
loe anW!pasados de mi marido se llamaban des Cordee.
Las dos palabras fueron reunidas en la Revolución y jamás ha querido mi esposo modificar su nombre. Ea tan
modesto!. ..... Usted lo ha dicho bien, me parece que el
abate Charlier ee ocupa mucho de la Sri\a. J ouvenot?
-Mucho, no es la frase justa ...... No ee ocupa más que
de ella, no la abandona ...... Se pasean junros, van jun,oa
por los caminos, al campo, eopretexto de limosnas, se
encierran durante horas en la biblioM!ca donde el aba-

KL MUNDO

te dizque hace \rabajar á mi sobrina ...... Me escandalizo
fri;icuentemeute y os confieso que lo que supe ayer sobre
ese aacerdo,e está muy lejos de disminuir mis preocu•
paciones.
-Tranquilizaos, Se.flor Dernel.. .... Yo quiero creer que
nada censurable pasa entre el abate y vuestra prima.
No debemos jamás hacer juicios temerarios. Pero en fin
ya ea mucho que las apariencias, de donde puede nacer
la sospecha ...... Yo quiero mucho á la Sefl.ora de Sannevaux, afl:adió la Seflora De'scordee, con una sonrisa cu•
ya falsedad no comprendióAdalberto ...... Yo la veré..... .
Yo la haré hablar de su primer viaje aquL .... En todo
caso, buscaré un medio ...... Voy á reflexionar y esta noche os diré si he encontrado algo.
Obl sen.oral Si hicieseis e!lo, 8i rompieseis ese matrimonio en proyecto, y si provocaseis la partida del sefl.or
Abate, mi reconocimiento ........ .
-Yo no me encargo mas que de la primera deestaa ta•
reas, la eegnnda será vuesha. Vos estáis en la casa, elefr
fiar Jouvenot es vuestro primo ....... Avos es á quien in·
cumbe decirle, ai lo juzgais á propósito, lo que habeie
eabido rt_01:1pecto al se flor Abate Cbarlier y á su familia .....
En cuanto á la gratitud no hablemos de eso ......... Yo no
obro jamás sino por el bien, es decir, por Dios, cuando
veo una obra útil y buena.
Tengo en mi vida demasiádas pruebas de lo que vale
la gratitud de los hombres; Ah! á propósito ......... es inútil hablar de todo eeto á M. Lecheane.
Después de comer la sefiora Descordes dijo simplemente:
-He encontrado mi medio ......... Volved á P,uís sin
temor. El matrimonio que temeie no se efectuará ........ .
os lo prometo.
Adalberto volvió lleno de confianza en el resultado de
las combinaciones de la seflora Descordes y muy decidido
á obrar de eu parte.
En cua1:1to al asunto fin de su viaje, quedi:.ba un poco
más embrollado que antes.

YII
El Abate Chavaaieux seguía siendo primer vicario en
Ganneville. Los afioa habíaa pasado, los curas se ha•
bian sucedido y siempre el buen abate se babia quedado [en ese puesto honorable, pero secundario, que
el obispo encontraba eufl::iiente para su inteligencia. La
señora Ddscordee estaba desolada. Había contado siempre con el advenimientq del abate Cbavae·sieux al curat:o
para readquirir la preponderancia en la, buenas obras y
aun cuando no formase jamás juicios temerarios, no vacilaba en atrit.-uir esta desgracia á alguna intriga urdida
contra ella misma. En cuanto á él encontraba su suerte
muy satisfactoria, estando desprovisto de toda ambición
y apreciando mucho loe numerosos ocios que le dejaba
su papal de segundo orJ.en; era un hombre cuerdo, Hgeramente epicureo.
Las relacionee del digno hombre con la familia DescOIdee, habían seguido como antes. El habíacerradoresuel•
tamen\e el oído á los malos conceptos que, después del
asunso Charlier babíanse expresado con respecto á la ee,
flora Descordes,-una santa-y á sus hijaa,-doaángelesl
responíendo á todos con su refran: La Caridad! 3an Pa•
blo lo ha dicho ......... La Caridad! Sus cabellos habían
pasado del gris al blanco. Su vientre se había redondeado notablemente. Pero nada ae había modificado en la
vida apacible del aba'8 quo jamás había dejado de ir á
participar el domingo de la comida de la familia Deacor•
deB y de las inteligentes emociones de la lotería. Dirigía
siempre la conciencia de las eefioras Descordes, mas en
cambio las piadoaae damas dirigían su voluntad. No
veía sino por sus ojoe, tan sometido á eu obediencia co•
mo el mismo M. Descordee.
Pocos días después del viaje de Adalherto, Ja sefiora
Descordes, informada de que la sefiora Sennevaux iba á
permanecer una corta temporada en Jouy, fuese á encontrar al abate Chavaaieux y le dijo:
-Querido senor abate, vengo á hablaros de una buena
obra importantísima. Se trasa de detener á una familia
honorable, que se desliza por una ptindiente funesta ......
-Grande y buena obra en efecto, respondió el vicario¡
sí.. ....... impedir el mal.. ....... La Caridad! Siempre ....... .
antes que todo!
-Escuchadme bien ......... la coea ea delicada y el éxi•
to sería ciertamente meritorio á los ojos de Dios ........ .
Vos conocéis á la sefiora de Senneva,u ........ .
-Oh! sí. ........ noble dama ......... santa persona ....... ..
la eefiora condesa!.. ..... ..
- Sea!.. ....... Conocéis también á su hijo Roger ....... ..
-Encantador ......... un joven encantador!.. ....... Hace
muchos afioe qua nole veo ...... Es militar según creo..... .

DO ■ IIIGII

la de SEPTIEMBRE do ,&amp;97

-E.n. fin, oeinteresaiB;ciertamen'8 por laeenora de Sen- .
nevaux y por su hijo: Pues bien! son ellos á los que ee,
trata de preservar de un gran peligro é impedir que sean ,
víctimas de una maquinación que de lograrse haría la deegracia de su vida.
Ciertamente ......... ciertamente es preciso ......... Yo ro•
garé mucho al buen Dios para que loe libre de todo mal•
-Eso sería en efecto muy.útil. ........ peroeslfuerzaunir
á vuestras plegarias una acción m'-s humana y más di•
recta ......... He aquí loe hechos: La eefl.ora de Sennevaux-:.
ee ,ha dejado conquistar en París por una familia sin religión ......... de esas gentes de dinero; ya ea.beis, que no
piensan más que t,n las ventajas mundana" ........ .
-Muy perecederas, mi querida hija1 y que corrompen
Jae almas y comprometen en salud eternal
-Perfeclamentel. ........ En esta familia hay una joven
demasiado linda á lo que parece, que querría casarse con
el señor de Sennevau:s-, que ni la conoce. Y no se ocupan
ni de las conveniencias de caraot:er ni de los eent:imien•
tos religiosos de esos jóvenes ........ .
-Qué es esW! Ah! el mundo pertenece siempre á Sa•
tamh•!
.
-Hay algo peor aún ......... esa señorita no tiene ........ . .
cómo diría yo? ......... no tiene la conducta que una joven
debe observar ......... Vive en medio de t.odoa los placeres
parisienses, en medio del lujo, de las alegrías mundanas,
de las fiestas de todas claees ......... y por úaimo üene una
afección ......... criminal, oh! mlly criminal.
-E~ posible! Una seflorital.. ....... Ay ........ todas debe•
rían parecerse á vuestras bijas .......... Unos ángeles esas
queridas sefioritas, unos '-ngeleel
-Lo horrible del caso es que esa desventurada nina ha,
sido trastornada en au moral, por un ... ~..... por un sa•
cerdote! ........ .
-Oh! Dios mío!
-Si, vos sabeia, el cielo permite, por designios que
:::iueatro pobre espíritu no puede comprender, que haya
malos sacerdotes, muy raros felizmente, que son loe dee""cendientes de J udae y un instrumento de escándalo y de
maldición. Yo sé detalles que no puedo repetir, que os
harían extremecer ......... Los padrea no ven ......... 6 no
quieren ver ........ .
-Qué ceguedad!
-Y como la joven ea muy rica, lo que cubre todo en ese
triste mundo de P11rís, como sus padrea tienen la ambi·
ción, aunque son de mny humilde orígen, de darle un título, casándola con un noble, ae ha formado todo un complot:, para sorprende1 á la señ Jra de Sennevaux y hacer
que esa eenorica se case con su hijo ...... El está lejos ......
Se ha esperado que no sabría nada ...... Asu regreso se ha•
rá el matrimonio ......... El org 1110 de loa padree quedará
satisfecho y la desgracia del conde R1ger consumida.
Qué abominacióul
-Ese sacerdote indigno ea quien ha maquinado todo
eeo, cubriéndose con una máscara de amistad para con eL
Sefior de Sennevaux ...... Ya adivinareis su :fin ...... No ee
atreve uno á sondear la profondidad de .semejantes horrorf's.
-Pero acaeo se podría impedir t,sto ...... abrir loe ojos
á la Sra. de Sennevnux? Sería en efecto, como lo decis,
una obra meritoria, una obra de caridaj ...... Ohl la cari•
dad!
-Justamente, y yo he venido á pediros que os aprovecheie del viaje de la Sra. de Sennevauxá Jouy para re•
velarle toda estH. trama.
-Yol exclamó el pobre vicario, sobreaaltándo!e oomo.
ante nn azote ...... Yo ...... yo ...... pero conqué título Señora ..... Y o no se nada!
-Vos sabeia todo eso que yo os digo y tanto, como yo
misma sé y os aseguro que lo he obtenido todo de buena.
!uent,e......... Un pariente próximo de la eeilorita, que vive en la familia, y que ve por lo mismo todo Jo qlle pasa.
y cree un deber de conciencia advertirlo á la aefiora de Sennevaux. El vino ha poco, expresamente á Ganne"rille,.
para pedirá los aniigos de la condesa, que la previDieaen. Vos sabeia que desde hace tiempo yo no tengo relaciones con ella ......... Li calumnia ha hecho su obra ...... .
Esta es una de lae numerosas penas que yo ofrezco al Se·
fior y ya veis que estoy lejos de querer mal á la condesa,
puesto que trato de prestarle un aervicio ......... Pero mi.
intervención personal sería sospechosa y más nociva que •
útil. Para hacer llegar la verdad hasta ~lla misma, un
sacerdote de vuestro caracter ea el solo que tendrá la au• •
toridad requerida.
• -Dios mío! Dios mío! gemía el infortunado vicario.
-Si, sefior abate, inaiPtió sin piedad la sefiora Descor-.
des ......... No hay más que voa ......... y dejadme decíroslo, instruido como vos lo estáis ahora, no teneis el dere•
cho de snstraeroa al deber que se os impone ......... Cuan·
do venga.la eeñ.ora de Sennevau:r: ........ .
- Eso ee, exclamó el abate, asiéndose á esta tabla de
salvación con la avidez de loe espíritus timidos que creen
haberlo ganado todo, ganando tiempo, dentro de treo ó.
cuatro meses, cuando venga la aeñora de Sennevaux ......

DO ■ IIIGO I• de SlPTIEMBRE do 1897

EL MUNDO

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-Dentro de tres ó caatro meses será demasiado tardeLa señ.ora de Sennevaux llegará mañl!oa y pasará dos
dias en Jouy ......... Maiiaoa, eefior Vicario, es cuando de•
beis hablarle!
El abate Chavaseieux se quedó aterrado. Vanamente
se debatía acumulando las objecionee, buscando una ea•
capatoria. La. señora Deacordes respondía á todo, estrechándole con au voluntad implacable. La lección del
vicario fuéle repasada suficientemente, todo le fué dictado, precisado, reasumido. L'l sefiora Deecordes no omi•
tió más que el nombre del sacerdote cnlpab!e, temiendo
despertar alguna suposición ea su espfüto, por confiado
que fuese. Fué preciso ceder, y al día siguiente, des•
pués de u □ a noche singularmente agitada contra su cosiumbre, el embajador fonado tomó au bastón y se encaminó hacia el :::astillo con nn paso que se hacfa más lento á medida que se aproximaba al fin.

En camino rumiaba dolorosamente lo que tenía que
decir, pidiendo todavía á Dios un supremo milagro que
apar1ase de él eee caliz. De pronto se detuvo y fatigado
ae sentó al borde del camino. Su espíritu estaba más
cansado que sus pieraas.
Una gran turbación volvía confuso eu pensamiento.
Pareciale oir algo como un murmullo vago de su con·
ciencia.
Era una cabeza un poco debil la del abate Cbavaesieux,
un espirito sencillo y sin malicia, un carácrer pobre, pe•
ro había también ahí una alma recta de hombre honra•
do. Seguramente le indignó, y, sobre todo, le entristeció Jo qne le dijo la eefiora D~ecordes. Qué horrible re•
velación! U oa sefiorita ...... un sacerdote...... ut. complot contra la eefiora de Sennevaux y su hijo! Todo es•
to espejeaba ante sus ojos, que tenía necesidad de cerrar
para garantizarlos de una luz demasiado cruda y cho•

cante. Era posible que Dios permitiese cosas tan viles?
Qué malo era eso! Sf, era tan malo que en eu alma se
deslizó una ligera duda, casi imperceptible ..... .
La eefiora Deecordes estaba segura de lo que aseguraba? No estaría engallada? La verdades que no debía llegar ...... Se volvería ........ .
Pero una idea súbita le hizo palidecer de pronto. La
eefiora Deacordea era viva de genio1 muy viva ...... Grandes eantos hao ten:do este defecto casi meritorio en su
pasión por el bien. No se resfriarían aua relacione&amp;? No
vendt'ía una ruptura? ...... Gran Dios! Las comidas del
domingo ...... la lotería!
El pobre hombre ae puso en pié, trastornado, ~resa
de una verdadera anglletia, no sabiendo ei debt ría dirijiree hacía e~ castillo 6 tomar de nuevo el camino de la
ciudad. Pero el ligero murmullo interior continuaba
siempre y el abate con la cabeza baja, púsose en ca.mi ..

�DOMINGO 12 do SEPTIEMBRE do 1197

EL MUNDO

no hacia Ganneville. A algunos pasos se encontró con á. las gentes teniendo cuidado de mautenerse fuera del
las aefl.oras Descordes que so pretexto de paeeo habían alcance del fuete. Y lo era hasta el punto de que en su
ido de aquel lado, impacientes por saber el resultad&amp; de viaje á Ganneville no había oeado, apesar de la resolución tomada, repetirá su primo las hablillas que había
su visita.
El Eúbito sonrojo del abate no anunció nada bueno á recogido respecto á la familia de Pablo.
Erraba en el jardín, sombrfo, displicente, rompiendo
Ja eei\ora Deecordes.
inocentes ramas, furioso contra el abate, acuEando á. la
-Y bien?
-Dios mío, señora, balbuceó el padre muy conmovi• sefi.ora Dernordes de traición, ensayando en vano abor·
do ......... be pensado ...... he reflexionado ......... proba- dará la aeflorita Lariviere, demasiado ocupada para detenerse un instante, ó á. Lucila que había vuelto á su cá.•
blemente es pr~ciso que hablemos ........ .
-En suma, intenumpió nerviosamente la sefic,ra Des- mara y bajo la cortinB imperceptiblemente levantada,
espiaba la vuelta del landau.
cordee, habeis ido al caijtillo?
Un ruido de voces llegó del fondo de las calles del
- No1 yo os diré ....... ..
jardín al melancólico Eecretario.
-Así pues, quereia que ese abate Charlier continúe en
Los visitantes estaban ahí, y cuando él llegó en medio
sus e11cándaloa't
La stñora De acordes se había olvidado de que no debía de la barbulla del primer momento, en que todo el munpronunciar ese nombre. Pereibióse de su falta viendo al do hablaba á. la vez, apenas ai se fijaron en él.
La aefiora Jouvenot lo presentó rápidamente entre
vicario súbitamente grave y frío. El nombre pronunciado había sido para el toda una revelación. Por sencillo doe fra"Eee: M. Deruel, nuestro primo y el secretario de
que fuese su espírit,u, prodújoee en él una claridad re- mi marido.
pentina.
Un 11aludovago1 trivial, eso fu é todo. Una verdadera
-No, Befiora, dijo con una voz firme y levantando la rabia mordía el corazón deAdalberto, humillado de vercabeza, no he ido al castillo y no iré.
se en eegundotérmino y exasperado por todo lo que veía
Y saludando á la sefiora ·neecordee, estupefacta y fu- y oía, el título de conde que la señora Jouvenot había
riosa, se alejó, no pensando ya más en eue cowidad dtd hecho sonar al acogerá. Roger, la actitud gracio@a y ele•
domingo v en su loteria, probablemente perdidas para gante del capitán, la radiante cara de la sefi.ora de Sen nesiempre, pero satiEfecho de sí mismo, sintiendo que
obraba bien y 1epit1éndose esta vez con una impresión
profunda y del todO nutiva: La caridad! La caridad!

I.A MODA

vaux, el aire alegre de Pablo, que Ee hubiera dicho triunfante, basta las miradas conmovidas que la eefiorUa Lari viere lanzaba sobre el oficial.
Y muy otra foé la eecena cuando Lucila ll egó, pareciendo deelizarae por la avenida, apare'ciendo en medio
de las flores menos fres-::as que ella, bajo su leve sombrero de jardín todo unido, cuya sombra aumentaba la
dulzura de sus ojos. Natural, sin embarazo, quizá un po•
ca más sonrosada quede ordinario, besóá la eefiora de Se·
nnevaux, y sonrió á. su hijo, que ~ inolinabaanteella
deslumbrado y lleno de turbación.
Roger era sencillo de C•Jrazón. Ese soldado de treinta
afioeque combatía en lejanas tierras desde que había sido
hombre, guardaba intacta toda la ingenua eeneibilidad
de una alma joven y delicada. Presa de un acceso de ti•
midez invencible, se refugió cerca de Pablo.
Poco á poco sin embargo, la tirantez del primer momento despareció. Roto el hielo, el capitán se reanimó
y mostróae como un conversador brillante, alegre, que
mezclaba la fisonomía militar, · unida 8 una suprema
distinción.
Todas las palabras de Roger y del abate, dejaban ver
el ardor de una amistad casi fraternal y la perfecta co ...
munióo de sus seotimientoe.
(Continuará )

VIII
El día tan ansiado por la señora de Sennevaux, llegó
por fin. Roger, el flamante capitán, estabaá su lado, con
seis meses de vacaciones dtilaute¡ hermoso con au pálido
y fiero rostro bronceado por el 1:01 dti loe paises ardientes, lleno de ternuras y de ingenuidades.
La ~efi.ora de Sennevaux, apesar de eua deseos de mostrarle, retúvole para ella sola loe primeros diae, y en el
seno de la expansión bablóle de su acariciado proyecto
de matrimonio con ·Lucila, de la belleza de esta, de su
bonJ.ad y de su riqueza, de la ayuda poderosa que Pablo, el querido amigo y camarada de infancia, le había
prestado.
Roger se entusiasmó y estuvo de acuerdo con te.dos loa
proyectos y quedó decidido que brevemente se haría la
_preeeñtación.
Qué bacía entret~nto la señora Descordes? Qué había
sido de sus promesas tan formales, su seguridad tan po·
.eiüva de que acabaría con aquel proyecto de matrimonio? Parecía haber estado anime,da de un verdadero. ardor ...... Se habría casi creído que tenía un interés personal, idémico aldeAdalbertoy noaolamenteeete no tenía
notícia alguna, sino que loa acontecimientos marchaban,
precipitándose, tomalldO el aspecto más inquietante, eiu
.que su intervención se hiciese eentir en nada para im•
,p edirlos.
Había t:!lla obrado, había fracasado? El secretario rumiaba todos estos pensamientos con una inquietud que
las circunstancias explicl\ban .demasiado.
Porqué ese día, el caetillodeThoiey,aur-Seine estaba en
.gran agitación? Pablo iba y venía atareado y ah:gre. La
señora Jouvenot, muy excitada, se movía también con
animación, dando órdenes, hablando mucho, mirando
sin cesar el péndulo. La señorita Lariviere tomaba airee
misteriosos de confidente, que habrían baetado para es. clarecer á Lucila, si eeta no hubiese sido demasiado fina
para haberlo adivinado todo deide hacía largo tiempo.
El landau estaba listo y después de haber olvidado sus
guantee, su sombrilla, etc., etc.¡ después de haber pueE•
to en movimiento á toda la casa para encontrar esos diversos objeto@, después de haber llam;do tres ó cuatro
veces á la aya á un rincón, para hacerle en voz baja sus
recomendacienee supremas, la señora Jouvenot había
subido por fin al coche con el abate, para ir á la estación
á buscar á la condesa de Sennevaux y á. su hijo, que
venían á pasar al castillo la siesta y la velada.
Adalberto tenía pues eobrada razón para estar ansioso.
.El peligro ee aproximaba. El tambien estaba muy agitado, Eentíase aislado é impotente, privado del apoyoee_perado de la señora Descordee. Era una naturaleza mala pero sin energía, d~seoea de aprovecharse del mal he•
.ebo l)Or los otros, temiendo realizarlo por sí mismo. Per1.enecía á la categoría de el!oe malvados sin audacia, muy
,-semejantes á los perros falderos. y poltrones que ladran

EL MUNDO

DOMINGO 12 da SEPTIEMBRE da 1197
VESTIDO PARA NINA DE 8 A 10 AÑOS.

TRES VESTIDOS DE CERF.MONIA
Amiga y hermaua d.e la deMposada.
Hrmanita de II á

12

ar.os.

Este vestido de acordeón rosa, es de un efecto encan.
tador, orlado sencillamente con dos liatones de rarn de
un tono más subido; del mismo liatón se forma el cinturón con largos caboe. Cuello de encaje crema.
2. La figura pa.incipal de nuestro grabado, (amiga de
la novia ) nos muestra un rico traje de raso violeta, con
dos quillas de encaje. Gran parte del talle está cubierto
también por encaje, que se pierde bajo unae vneltas de
raso plegadas eobre los bombroe, y adornadas por rucbés
de muselina de seda. Bullones dela misma muselina cubren el escote, que termina por un volante gracioeamearecogido. Las mangas van ador•
nadas de la miema manera que
la vuelta, y con holán de muse·
lina en el borde.

Se compone este trajeci~o de una enagua campana roja, con dos cintas blancas (una más ancha que otra ).
Cuerpo blusa con delantero de una sóla pieza, fruncido
en el talle y espalda y ::errado en medio.
Está guarnecido de un bolero de piqué blanco cortado
de una e6la pieza y recortado con punto de ojal : botones
de nacar.
Mangas cerradas por un pufio de piqué. Cuello recto
de piqué.
Grande capelina de paja de trigo, adornada con cintas
crema.

E spaldas del fi&amp;urin nllm.

1.

Traje para otra herma~ita de
14 á 15 años.

Se hace de fular á rayas, tor•
nasal azul y oro. Cuerpo blusa
cruzado, con tres volantes de
nípis, que se fijan sobre un
cuerpo acordeón, y van &amp;dorna.nadas con cinta muy angosta
de terciooo::ilo negro. Mangas
ajaretadas. Cinturón y cuello
de nípis.
SERVILLETA PARA TE.

Hoy publicamoe un grabado
que representa una servilleta
para té, con un nuevo trabajo.
de fácil ejecución y gran efecto.
Las eervilletae tienen de 32 á
34 centímetros cuadrados, más
un dobladillo en todo el contorno de uno y medio centimetros.
El género empleado puede ser
alemanizco ó piqué.
El bordado, cuyn diseño pu•
blicamos hoy al tamafio natural,
está hecho de la manera siguiente:
Se bordan todos loe cantor•
nos al punto de cordón, con
hilo rojo la valle, de la marca D.
M.C.; todo el interior deldibu·
jo ae llena en seguida con pun•
toe de fantas ía de hilo blanco.
No nuede imaginarse el efec•
to de eat.e bordado con puntos
tan distintos y loe c1., Jores blanco y rojo.
Pueden hacerse las eervilletaa
de mayores dimensionee ; pero
debemos recordar que el dibu·
jo se coloque siempre en un ángulo de la eervílletli.
BLUSADEMUSELINABORDA0A
DlLANl ERO Y ESPALDA

•

La gracia de esta blusa consiste en la armonía de los plie•
gues que lleva tanto en el de·
laotero como en la e@palda. loa
cualt!s se recogen en la cintura
poniendo por dentro una tlra
de forro que pueda contener
cuatro jaretas.
La cerradura está disimulada
en el lado izquierdo bajo una
escarola de encaje¡ grande a bom•
breraR con alforzas y encajes
caen ijObre las mangas en forma
de jokeya. Cuello alforzado lo
mismo que las mangas, comple·
tanda su adorno con t-ncajes.
Tres vestidos de ceremonia.

1

�EL MUNDO

lg8

DOMINGO l.a de SEPTIEMBRE de 1IS&gt;7

~EL VINO SAN GERMAN~
que ta~to éxito y fama ha_obtenid~ desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el públi~o se convenza de sus
maraullos~s efectos, publicar certificados de cnracione3 obtenidas en Rusia ó rn el Japón, ni opiniones de Médicos conocidos en China ó
en el Brasil, que, com? pueden ser ciertas y auténticas, también es fücil sean inexdctas y apócrifas. La compañía fabricadora del VINO
SAN 6EHM AN, co!wenc1da cl_e _los maravillosos medios curativos, de los componen tes ele su preparación y de los beneficios inmensos de su
u~o, lo ha so~eticlo al anáhs1s de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos de más renombre, al experimento en los hosp1!ales y ~límcas, y, cuando recogida la opinión de todos, una eola e8 la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado público mexicano

LECTURA PARA LAS DAMAS
RETRATO DE UNA MUJER CU.llPLIDA

He aquí en las palabras de un padre de
familia, el amable retrate de una mujer
y de una joven á quienes eu buen corazón enseñó esta cieacia de los detalles de
que venimos hablando.
"Mi mujer y mi hija tienen en ver lad
muchas buenas cualidades, pero todas
las estimo en poco, comparadas con loe
~umplidoo y agasajos con q 11e saben cautivar.
«Si entro á casa preocupado, cuidadoso
é inquieto después de alguna ocurrencia
en los negocios, y parezco estar poco die·
-puesto á la cJnvereación, sus eemblaatee
no por eso están menos serenos: su continente denota en ellas el deseo que las
anima por distraerme sin importuuarme.
"Percibo que camtian una mirada, y al
punto la una ó la otra se acuerda de al •
guna de mis distracciones fav@ritae, que
hace venir á propósito ó la pone á mi alcance.
"Yo siento que no siempre soy amable,
recoaozco en mí las desigualdades; pero,
en fin, ellas provienen de los cuidados
que tonio para elevar convenientemente
á mi familia, y á mi edad es bien diffoil
que e@pere corregirme del todo.
"Mi mujer coooce mi caracter y me
trata conforme á él.
«Sabe que mi mal humor y mis ensimismamientos se díeipan ante cualquiera
amable atención, y siempre tiene de ret1erva una ó muchas de ellas.
"Mi hija l\,faria ee ha penetrado taro•
bién de su papel, dulce y amable; ella
atisba siempre loe deseos que coucibe rn
padre y loe satisface aun antes de que
yo tenga tiempo de expresarlos.
Hay entre ellas dos una encantadora
emulación de cumplidus para conmigo;
estoy seguro de no tener nunca que pedir
-esa multitud de pequeñeces que traen la
dicha doméstica.
«Tengo siempre á la mano loe vestidos
propios de cada estación y el traje de ca·
da dia; nunca el fuego encendido dema·
eiado tarde me ha causado pérdida de
tiempo mi impaciencia.
Servilleta para té.
«Si alguna vl!z he manifestado prefe·
rencia por algún manjar, estoy seguro
que ya no tendré neceeidad de ;olver á pedirlo; de tiempo en tiempo veré aparecer sobre mi mesa
el plato favo~ito, y na1ie pensará en solicitar de mí los agradecimientos como por un grande acto
de complacencia.
Hay un encanto iLfinito para el padre de familia, tan ocupado, tan deseoso de encontrar en el
interior de su casa el solaz que repare sus fuerzas y tranquilice su ánimo, en sentirse rodeado de esos
cuidados que no ha tenido tiempo ni aun de presentir.
Es neceeario mucho tino en una buena ama de casa para no caer ea el exceso de ese bien,
para no fatigar con las mejores intencion1:s del mundo, al que no fuera objeto de esas inten·
eionee y cumplidos mal entendidos. E3a cualidad no tiene todo su valor, sino cuando sabe ocultar eue medios de acción.
«;\faría, si me atrevo a decirlo, e3 más habil aún que su madre, en una ciencia tan amable .
«Todo ee arregla tan naturalmente con ella, que con frecuencia, la reflexión sola me indica lo
que ella ha hecho por complacerme.
«Me deja el placer de
gozar del bienestar que
me proporciona y aleja
de mi vista loe resortes
delicados que ha puesto
en juego para procurar·
melo.. »-(TnERY.)
¿No conocéis en torno
vuestro áalgunaáquien
este retrato se parezca?
¿Por qué cada una de
vosotras al leerlo no di ·
rá: Y o también seré
mujer cumplida?

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

:\Iuy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
c\"ino de Saint Germain• que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con títulos altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar qui:! después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria, especialmente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «Yrxo DR
SA1XT GERMAIX&gt; be obtenido los más Ji.
sonjeros resultados como tónico y rec-ons-

!J
j

~

-. -

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~
~ -,

DR, LA\'ISTA,
DR. BAXDERA,

•

~ ,+,

:\léxico, 12 de Febrero de 189i.
;\luy señor mío:
En vista de las componentes de la preparaci6n SA11&lt;T GERMAíx, no tengo inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis pul monar, escrófulas, atrepsis, etc , etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
CARLOS TEJEDA,

Médico Cirujano de la Facultad de
J,.[Jxico, Profesor de Clínica Infantil
en la Escuela Kacional de Jfedicina de
México.

.,.

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:.\faxt:EL GunER1rnz,
P, of esnr de 0/Jstetridn e11 la Escuela
Nacional de Mediciun de 1lfé.üco, miembro de la .-\ cademia de :.\Iedicfoa y de la
Sociedad Pedro Escobedo, m édico áel
Hospital de Sa11 Andrcs,

¿#./~

' ' ~~_}í

,··((~,.

'],.
DR. GARAY,

10

años,

tituyente, perfectamente acomodado á
personas débiles, á los convalecientes, á
los niiios raquíticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo,
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. S.
Dr. CoNSTANc10 PEXA foiAQUEZ.
del Cuerpo de Sunidad milita,·.

:\léxico 21 d e :.\layo de 1897.

' ·~ l '

i",•·.,. i•/,

Vestido para niña de a á

DR. P:&amp;~A IDIÁQUEZ.

La especial composición del Yrno de
SA!XT GERMAtn, en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos - al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecuadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo,

'
,,;

***
Se gusta uno, se lo di.
Blusa de muselina bordada, delantero y espalda.

Creo que I a feliz asociación de:las sustancias que entran en la composición del
Vrno DE SAINT GERMArx le 11seguran un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo be experimentado perfectamente
en las convalecencias y he quedado satisfecho.
De vd. atto. y S S.
LEOPOLnO CASTRO,
Cirujano e11 Jefe d.e l Ferrocarril Interoced11ico y ,lfédico d 2l Hospital de
San Andrés

llléxico, 3 de Abril de 189i
'.\Iuy señor mío: Habiendo experimentado en algunos enfermos el Vrno DE
SAI);T G1tRllAIN cuya muestra me mandaron, Jo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyente.
Quedo de Yd. ahno y S. S.
Dn. RAFAEL L\VISTA.

Cuando la mujer quiere hacerse hombre, no
llega más que á cesar de
ser mujer.
G. M. 'Valtour.

ce, se lo prueba. Esta es
toda la teoría del amor,
J. Rirard.

i\Iéxico, :.\layo 21 de 1897.
:\Iuy seüor mío:

He usado en varios de mis enfermos el
vino de San Germán y Jo considero una
medicina excelente; es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecie ntes y enfermos del corazón
en general.
A. DE GARAY,
Profesor de Anatomía Q11ir1trgica
en la Escuela Nacional de Medicina,
Cirujano de los Hospitales Juárez
Espa1iol,

Jléxico, Abril 29 de 189i.
:\luy seüor mío:
He prescrílo el Vrxo DE SAJ:,; GERllAIN á
varios enfermos, después de haber eosa•
yado la muestra qne me remitió usted, y
lo reco miendo como un buen tónico y recons tituyente.
Quedo de usted afmo, y S. S.
DOCTOR, LORENZO CHÁ\'EZ.

Director del Hospital Valdivieso, m édico del Hospital Beístegtti.

DR. CLElIEXT.

Profesor de Cli11ica Externa iie t.1
Esrnela JV. de Jfedicina de .!léxico,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica rno:lerna, el
mejor es sin duda el SAs GER'1ÁN, En casos de linfatismo, tuberculosis y anemia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DOCTOR CL!DIEXT.

De la facultad de ,lfo11tpensier (Francia). Especialista para las e11fermedades de la ci11tnrff.

«He usado con excelentes resultados e 1
Y1xo DE SAx GERMAx en casos de tisis pulmonar, de anemia y de enfermedndescrónicas de la piel.
N'o conozco otra preparación que contenga ichthiol, en la que el color y sabor tnn des.agradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del icl1thiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancin, y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BAXDERA.
Hace algún tiempo qi:e empleo el V1;,;o
tónico de S.\l:s"T GEn,1A1:-. y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agot~das por lar·g&lt;'&lt;s enfermedades, como en los que padecen enfermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ír,convenientc en recomendarlo
i\l. A VELEYRA1
Médico del Hospital de la Beneficenia espa,iola.

Muy seilor mío: La preparación de vd.
con el nombre de SAINT GERMAIN la recomiendo al público para toda debilidad
orgánica y espedalmente para sostener
las fuerzas de las señoras embarazadas,
quienes tomando esta medicina lograrán
que sus partos se verifiquen con más rápidez y quizá sin las terl'ibles co,nplicaciones que algunas veces ocurren.
En mi larga práctica de partos, he podido notar que mientras más vigorosa y
sana está la madre, más fácil es el tra bajo del parto y mejor el organismo el.el
hijo,
Con la Kola y los principios del Aceite
de Hígado de Bacalao se coasigue tonificar y fortalecer el organismo, y felicito
á usted por su buena preparación que
usada prudentemente y en los casos
indicados, proJu~irá brillantes resultados.
México, 22 de Febrero de 1897.
Dn. JosÉ L"l1c.;o.

De la facultad de ltléxico. E;pecialista en partos y vías 1tYÍltarias.

DR. M,Í.clAS.

Recibí la muestra del VJNo DE SAn GERMÁN que se sirvieron ustedes mandarme.
Su composición garantiza sus buenos
efectos y aquí en donde tanto abundan
las enfermedades por debilidad en la nutrición, espero que será de positiva utilidad para el público,
:\léxico, ~fayo 13 de 189i.
R :\lAc,.s.

�SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
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.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
:

:
:
:
:

,
que tiene u na reputacion
:
universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
:

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Precio 2 pesos 60 cs.
Precio I pesos
50 cs.
,

:
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·: LAS PllDORAS SEGURAS:

~MEXICO.~0
P. MUNGUIA É HIJOS.
AtihN~~~tiENhHAL•~

de etM -periódico en Centro Amélica, Sres. J. :M. Larduábal y Compafiia,
Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
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DE WlRNCR.

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-

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Puramente vegetales, no:
causan molestía alguna. Son :
: las favoritas de las Señoras; :

:
:

: precio:
•
:

35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 11, Septiembre 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>México</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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        <name>Damas mexicanas</name>
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        <name>El último idilio</name>
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        <name>Fiesta de Covadonga</name>
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        <name>La lengua sagrada</name>
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        <name>Tivoli del Eliseo</name>
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                    <text>SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
en ~•oe b!MduM-,.._

-..-

.. u_"'....,. y............. 1

C1l1m'br1 ■,

06Uco,

lualofrh,
J&gt;hn hrla,

••nlt"

06ltU,
J)elu 41
To1,
J&gt;oltr lt Jlln\t•
l11frl14oa, lna1U1a1,
la 'Dallllll,
11• \rt Kalarla,
t"IUlll4U 7 ptqu\11 ........
Aa\Oplll 7 ulmalll,c::rf-

T•••le • - Oo••ru
Gu.rürN
la
taiai4oaelo_. 11 •
~
••--•WM•.,..n,.. D.a.na.
Y B&lt;nl..._

ppa-r

.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
:

:
:
:
:

,
que tiene u na reputacion
:
universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
:

:
:

-

Precio 2 pesos 60 cs.
Precio I pesos
50 cs.
,

:
:

-

·: LAS PllDORAS SEGURAS:

~MEXICO.~0
P. MUNGUIA É HIJOS.
AtihN~~~tiENhHAL•~

de etM -periódico en Centro Amélica, Sres. J. :M. Larduábal y Compafiia,
Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
ciones.

-

DE WlRNCR.

:

-

:

Puramente vegetales, no:
causan molestía alguna. Son :
: las favoritas de las Señoras; :

:
:

: precio:
•
:

35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

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t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

�Número Extraordlnano

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~r ~enacimiento
be Jacateca.s.
Seis años de pertinaz sequía en que la agricultura en
aquel importante Estado recibiera un g olpe de muerte,
estancándose así la poderosa corriente de progreso que
se difundía por donde quiera, de1a ron un poco en la sombra á Zacatecas, que conservara durante tantos años su
preponderancia entre las · entídades del interior, ·como
productora de grandes tesoros. Em peyo ese período de
relativa penuria en que el Gobierno ha hechu de su parte
cuanto es posible por abrir nu,evas fuente~ de trabajo,
termina; la agricultura, munífica en beneficios, fecunda
una tierra sedienta de g erminar, y como consecuencia
de los elementos que aquella proporciona, los negocios
mineros nuevamente se animan, prometiendo, en f'I seno
de.Ja tranquilidad, la cultura y el adelanto en todos los
ramos que el C. Gobernador del Estado ha sabido provo·
car y mantener, una época de plem, prosperidad.
Para que nuestros lectores se formen idea de la ri•
queza agrícola y mineral de Zacatecas, vamos á reproducir algunas notas fidedignas relativas á aqueJla y á
esta prologándolas con la siguiente noticia hi~tórica:
Antes de la conquista v erificada por los españoles, residían en dicho territorio varias tribus indígenas, denominadas zacatecos, caxcanes, Jmachichiles ó nayaritas, tecuexes y chichimecos. Todos estos, con excepción
de los caxcanes, que descendían de las siete familias Ilamaaas naltuatlacas, eran ramas de la gran familia chi•
chimeca, que procedente de Amequemecan invadió á
principios del siglo XII una gran parte d el actual territorio de la República Mexicana.
Peralmíndez ó Pedro Alméndez Chirinos, uno de los
capitanes de Nuño de Guzmán, fué el primero que pisó
el suelo de Zacatecas con una expedición exploradora, el
año de 1531; pero la conquista la consumaron Cristóbal
de Oñate , elVirey D. Antonio de :llfendoz~, Juan]de Tolosa y Francisco de !barra, después de sangrientas y
desoladoras guerras en Nochistlán, el cerro del Mixtón
y la primera ciudad ó villa de Guadalajara, llamada en
aquel tiempo Espíritu Santo.
Entre dichas guerras figura principalmente la que el
caudillo zacateco Tenamaxtle, sostuvo e l año de 1541 en
el cerro del Mi.xtón contra D. Antonio de Mendoza, en
la cual lucharon heróicamente 100,000 indígenas, que al
fín fueron vencidos por el Virrey, después de varios y ru
dos asaitos y de un riguroso sitio que duró veinte días
y causó la muerte de más de 101 000 defensores del citado cerro.
En seguida vino el descubrimiento de los minerales de
Zacatecas, Sombrerete, Fresnillo, Nieves, Mazapil y
Pinos; en cuyos lugares fundaron los españoles importantes poblaciones á fines del s iglo XVI, con lo cual
quedó el territorio de Zacatecas sujeto al dominio de
los reyes de España.
Desde entonces fué agregado al Reino de la Nueva·
Galicia en calidad de Alcaldía Mayor, con los minerales referidos.
·
En 1789 e ntraron á la jurisdicción de Zacatecas las
Alcaldías de Aguascalientes y Juchipila, por órden de
la Junta s~p!rior de la R;!al H .1cienja de M .!xico.
En 1823, Za catecas adoptó el sistema federal, y en 14
de Julio del mismo año tuvo un gobierno provisional que

Gral, 91?sús Gtrécltiga
Gobernador del Estado de Zacatecas.

cesó el 19 de Octubre siguiente; al establecerse el primer Congreso constituyente del Estddo, este se dió d
17 de Enero de 1825 su primera Constitución política Y
el territorio quedó divi9ido en once Partidos, á saber:
Zacatecas, Fresnillo, Aguascalientes, Sombrerete, Nieves, Juchipila, Pinos, Jerez, Villanueva, Tlaltenango Y
Mazapil, con una población total d e 300,000 habitantes.
Desde entónces ha venido formando parte de la confederación Mexicana, con el caracter de Estado libre é
independiente, salvo algunos cortos períodos en que se
le convirtió en Departamento por los gobiernos conservadores y espúreos.
Zacatecas ha sido gobernado por Alcaldes Mayores
desde 1548 hasta 1580; por Corregidores basta 1776; por
Intendentes has ta 1821 y por Jefes Militares y Gobc::rnadores desde esa última fecha hasta la é poca !lCtual.
MINtRIA.

El año de 1548 fueron descubiertas por el español Juan
de Tolosa las primeras vetas de plata en la serranía de
Zacatecas, y desde entonces hasta hoy el ramo de minas
ha sido el más i:nportante de· los que constituyen la riqueza del E stado.
Según datÓs ofic.iales y cálculos aproximados, las minas del Estado han producido -en tres y medio siglos más
de mil millones de pesos en oro y plata, de los cuales la
Casa de Moneda de Zacatecas ha acuñado desde Noviembre de 1810 hasta hoy, la suma de 320.000,000 aproximadamente.
Los metales que se encuentran en los distritos mineros
del Esta do, son: oro, plata, cobre, hie rro, plomo, zinc,

Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

antimonio, cobalto, estaño, cinabrio, bronce, magistral
y también azufre, amianto, nitro (salitre) calcio, aluminio, yodo, ágata, mármol, alabastro, yes o, mica, ocre,
almagre y otros; óxidos de hierro, tezont le, p izarras y
canter as de diversas clases.
Los distritos r eferidos son los siguientes:
Zacatecas: Guadalupe, Vetagrande, Pánuco, Minillai.
y SP.uceda.
Fresn illo. Plateros, Minillas y Sombrerete, Chalchihuites, la Noria, Ranchos, Colorada, Cieneguilla, Sain Alto, Cha cuaco y la Hundida.
N ieves: Valenciana, Santa Rita, Riogran::!e, San ;1ligud de l Mezquit!ll.
Mazapil: Conée pción del Oro, C"edros, Bonanza, San
P e dro Ocampo, Pico de Teira y Sierra de Sarteneja.
Pinos: Noria de Angeies, S ,.nta Rita y el Carro.
Ojocatiente: Cerro de S antiago, Milagros, el Cabezón ,
Guánajuatillo y Pastoría.
En el Partido de Villanueva hay varios criaderos mineral es; pero solamente enJalpa existe una mina en explot a ción.
• En el de Juchip ila, el dóstrito m:\s conocido es el de
Mezquital dd Oro, hoy en activa explotación de metales
auríferos.
En el de Nochistlán sólo se conoce el criadero de plata de Jocoqui, p ero a ctualmente no hay trabajos de explotación.
En otros varios terrenos del Estado existen vetas n::etálicas; pero no bien reconocidas ni traba jadas todavía.
E l sistema generalmente usado para el beneficio de
los metales es el llamado de patio ó el de amalgamación por medio del azogue y la sal, y para los plomosos
y los que llaman rebeldes, el de .fuego por medio de hornos de reducción. Además de estos beneficios están y a
también en uso, t:n algunos puntos, el sist ema de toneles, el·de lex,viación, e l de panes y otros, en todos los
cuales entran como agentes reductores el azogue, la s a l,
la greta (óxido de plomo) magistral, temex cmtute, tequesquite, (sosa bruta) cal, ácido sulfúri,;:o é hiposultito
de sosa.
Lo anterior bastará para que el lector se forme un
concepto cabal de los poderosos elementos que el Esta-do posee y de la prosperidad á que está llamado y que
empieza á r eflejarse ya en la animación mercantil que
se advierte en la ciudad de z..catecas, hermoso centro
donde se inician y llevan á cabo muy frecuentemente
y nosotros hemos tenido ocasión de mencionarlo las importantes mejoras materiales entre las que se cuentan el
teatro, el mercado y otras muchas de que hemos hablado ya á nuestros lectores.
Con una topografía accidentada y pintoresca y una
población densa y culta la capital de Zacatecas está llamada por su parte á str una de las mas bellas de la República; esto lo corr_o boran ctesde Juego la afluencia de
forasteros, que cada día es l'layor, la vi talidad de las empresas comerciales, el aumento continuo de población
flotante, y sobre tod ) , la prosperidad comercial que se
advierte en la ciudad; nueva s energías que de diario se
• ponen en juego y la amplitud cada día mayor de las empresas nue vas.

•

Cerro de la Bufa.

EL MUNDO.

Panorama de la ciudad de Zacatecas.

•
La ci uda ;l de :.léxico se est á convinit'ndo ni pida men te
en un g ran centro mercanti l, y este r esultado, el más l'lpete cido, se d ebe principalmente á la energía y al espíritu
de empresa desarr ollado por las gestiones de sus 110111bres d e negocios. Entre los m ue hos hom b res emprendedores y de negocios, que contribuyen de un modo ta n
e ficaz á nuestra actividl'ld comercial, ninguno ocupa un
lugar tan prom ine11te ni merece ser tan conocido del público como el caballero cuyo nombre encabeza este pequeño a rtículo.
El negocío dirigido por el Sr. Samuel ,v. \Va lker es
uno de los más extensos y conocidos 11sí como de los más
importantes en tsta R epública.
La.g manufacturas y artículos de arnes.:s de todas clases s illHS de mo:itar, bridas, carruajes, coches propios
pa ;a negocios que r eunan las condiciones de sclidez y
ligereza, a r tículos de toda clase p:ira caballo~, establo,
ca rros par a agricultores, mantas, látigos, y en una p a labra 1 todo lo que se necesit a pa r a uso de los caballos ya
sea en establos, en los caminos ó en los hipódromos.
Las bridas y sillas de m onta r se importan de Inglater r a, los arneses son, en su mayor parte, fab r icados

en el establ~cimiento, en tRnto que los demás ar tículos
r epresentan los más acabados prod uctos de manufactureros a me ricanos y e uropPos. El Sr. , valker cultiv" r elaciones comercia les con los más a cr editados negociantt:s. Se cuenta coa un gra n surtido de biciclet as, d más
bonito y complt'tO que pueda encontrarse en la cindad .
La casa se ha constituido también en agencia pa ra la
venta de las bicicletas "Columbia" que t anta demanda
t ienen por part"! de los hombr es de sport, p11t:S no en cuentran riva les entre las otras bicicletas que exist en
en el mercado.
Siempre se podrá e:: contra r en el a lmacén del Sr. \Va lker una gran existencia de sacos de papel y papel de en volt ura etc., tan bueno como otras muc has cosas que seria prolijo mencionar. Se está haciendo tam bién un gran
negocio de exportación, (pues est a es una de las particularidades de la casa) de productos mexicanos a países
extranjeros. Este negocio se estableció por el Sr. Walker desde hace algunos años, y ha sido coronado por P.]
m ás completo éxito. Cada año se ve que los lími tes de e ste comercio se ensanchan, qne a umenta ~u volúmen y á
tal g-rado que en el día r ~cibe ayuda y apoyo desde la s

poblac iones ve cinas; y ninJ!'uno de los efectos sim il ares
en ')l mer cado goza de mayor aceptación por pn, te del
público. Los alm ,cenes &lt;está , si tuados en fa esq uina de
Bn ld eras y Avenid,. Juá r ez. tie nen 150 por 150 pies de
s uperficie con depart:1111&lt;:nt», bit&gt;n provistos y equ 'pados
que contienen un,, vasta exh1encia de todas las comodidad es mencíon,,das arriba. 1\ ,stn ntes depéndientEs están
empleados en los dikn·nt,· ~ departamtntos, todos experi mentados y corteses.
Uno de los h echos princip:i ~s de est a r a sa es que siempre compra y v.:nde al con ta Jo; haciendo el corr espondiente d escuento.
Desde:: que d Sr. \Valk&lt;"r s.· encuentra en ~l éxico. se ha
identificado con los int, rcse., v adelantos de la ciudad , y
a l presente es un a person" nfluente y estimada en los
círculos comercial,·s.
D_icho st:ñor es un cnha ' •.· ,o honrado y empn:ndedor,
dol:ado de extrema h., b iliJ;i J para el manejJ de los negocios; Jo que unido á su honr.,dcz lo hace ser muy quer ido
y r espet ado del público.

�Septiembre 19 d e 1897.

EL M UNDO.

N úmero Extr:iordlnarlo.
Número Extraordinario.

Septieriibré 19 de i 897.

EL MUNDO.

·

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�Septiembre 19 de 1897,

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

UNA NEGOCIACION IMPORTANTE Y PROSPERA.

LA CASA MOSLER, BOWEN &amp; COOK, SUCR.,
SUCURSAL DE LA FABRICA DE LAS FAMOSAS CAJAS ''MOSLER"

UNA VISITA A

LA CASA

J)e fo,S g,re,S. ~- gijagner l? Jte:oien g,uc$.

Y CASA IMPORTADORA DE

Muebles para Despacho, Máquinas de escribir "Smith Premier" y Bicicletas "Cleveland" y "Westfield"
Una visita al eleg1rnte establecimiento de dicha negociación en la c Rlle de la Alcaicería No. 27 dejará complacido al visitante. El edificio,
uno de los mejores de la Capital, el cu,\l fue construido especialmente para
el giro de esta casa, estiL lleno dt&gt;l primero al último piso de las varias clases de artículos que son su especialidad.
Al entrar al establecimiento lo primero que llama la atención es un
magnifico surtido de cajas de fierro. desde un tamallo muy pet¡ueño hasta
uno colosal de cinco toneladas. El departamento de cajas es el m:'ls grande
en la República; hay sobre cuarenta estilos y tamaños, ya sean de seguridad, contra robo, contra incendio y con las tres cualidades reunidas. Estas cajao están especialmente constrnidas para llenar las necesidades de
México y Ceutro America, teniendo presente los fat:H·icantes la seguridad y
conveniencia deseables, y ésta razón, aunque no se toml\rn en consideración su esmerada consa·ucción, basta p,1ra qne sean las cajas ''.Mosler" las
más aceptadas en dichos paiscs. Se encontrarán cajas contrn incer.dio, de paredes y puertas desde 10 basta 18 centímetros de espesor,
cajas contra robo, construidas de a~ero ''Chrome", intal,1drabk y por consiguiente á prueba
de explosivos, cnjas contra incendio forradas
de la misma clase de acero en su totalidad, asi
como unaa que contienen una cajita intel'ior,
t11mbien de acero •'Chrome" parn ,atores. Asi
mismo, para llenar una necesid11d creciente,
fabrica la casa ·•A[osler" una cajd especial para Iglesiall. Todas sus cajas tienen chapa de
combinación. Un11. muestra, obra de la casa,
de la cual tiene rnzón pam estar orgullosa, se
encontrará en el Banco Internacional é Hipotecario, para el cual se construyó una gran bóveda contra incendio y robo, que hoy día es
la única en su clase en la República y se compara favorablemente con las meJorcs del mundo.
La reputación ele la casa ".Mosler" siempre
ha sido de las más altas; pero el testimonio
más notable qi:..e jamús se haya dado á una
fábrica de cajaa lo ha recibido ésta de la comisión nombrada por la Tesorcria General de lus
Estados Uuidos pl\ra examina1· las difere11tes
cajaa de fierro que se construyen en aquel p11b.
Dicha comisión imformó á la Tesorería que,
después de un exámen riguroso de todas las
marcas, encontró que las cajas "l\fosler" en,n
las mejores por su 1·esistencia al fuego, explosivos y taladros, y contra todos los medios
empleados en la actualidad por los ladrones
más expertos. En vista de este inf,,rme es por
demás asegurar que son las más 11propósito para banqueros y negociantes.
La Maquina de Escribir ''Smith Premier" está hecha en Syracuse, N. Y. y la l~ábriC!l. es una
de las mas grandes y mejores en aquel centro manufacturero. Estas máquinas no necesitan alabanza para ocnpar el primer lugar entre
artículos de su clase. llan sido ya introc.lucidas á todas partes del mundo, y obtenido éxito como ninguna otra, habiendo sido adoptadas en esta República por varios departamentos del Gobiernu tanto l!"'ederal como de los Estados. Telégrafos Federales, departnment~ de Correos
y muchas oficinas de Ferrocarriles, comerciantes y particulares. La
•'Smith Premier'' ha llegado á un grado de perfección tal, que con dificultad
la alca11zarán sus competido1·es sin sacrificar la durabilidad de sus respectivas marcas, y que solo conocida dicha perfección practicamente se p11ede
apreciar.
.
Los Señores l\fosler, Bowen &amp; Cook, Sucr. han establecido últimamente
una sucu;·sal de sus especialidades en la República de Guatemala, en donde
hJJ.n sido muy bien aceptada~.
Otras mercancias que llaman la atención son las bonitas maquinas
Contadoras para registrar dinero. La utilidad do estos Contadores estít demostraoa con el hecho de estar en uso en todas las ciudaáes de los pnises
civilizados, para registrar ventl\s al contado y á pinzo. Su mecanismo
es un triunfo del genio mecanicomoder110, y su perfección puede solamente
apreciarse dPspues de un exámen minucioso. A pesar de las ventaj11s que
el uso de este aparnto proporciona á todo comerciante, regularizando sus
open1ciones y pl'Oviniendo abusos y olvidos por parte de los empleados, es
preciso confesar, que aún no est(L mny extendicto en la Repúblh;a l\foxicana, debido en gran parte iL que no se le conoce y á costumbres aftejas

d e un sistema de comercio que en ésta'época, práctica por excelencin, se
debería absrndonnr.
Fiel á su pr11grama. de vender únicamente lo mejor en su clase de
todos sus articulos, A lo que principalmente debe su gran éxito la casa,
lla conseguido la excluoiva Agencia en la República para vender las famosas Bicicletas "Cleveland" y "\Vestfield," constrnidas poi· los Sellores H.
A. L ozier &amp; Co. de Cleveland, Ohio, en sus inmensas fábricas de T oledo,
Ohio. Thompsonville, Cvnn. Westfield, l\1ass. y 'l'oro11to, Canadá. Esta casa,
conociendo á fondo ::ius intereses, tiene como lema la honradéz y usa en
sus métodos de construcción lo nl:'ts científicamente aceptado, desechando
el material barato, que siempre es de mala c lase, resultando una máquina
de suprema calidad, á la que no se le podrá encontrar defectos.-Asi como
es cierto que debido á las facilidades que propor:iiona un capital importante, ninguna bicicleta igual en clase se fabrica tl\n economicamente como
Ja ••&lt;Jleveland", tambicn es cierto que en ninguna otra entra c11 su construcción m&gt;1terial tan
costoso como en ésta. Los Scfl.ores H . A. L ozier &amp; Co. tienen cul\tro grandes fábricas equipadas con maquinaria esp~cial y de Ju más
perfecto, manejada por operarios de ,os m ejor es que pueda procurar el dinero. Cada pieza
de la bicicleta es exami11ada y sujeta á prneba
á11tes de colocarl», y después sufre la máquina
en conjunto un segundo y riguroso exitmen.
La casa L ozie1· hace cinco difere11tes modelos
de Bicicletas y Tandems, y com0 emplean cu
su manufactura muchas especialidades patentadns, ninguna otrn fábrica puede imitiulas.
Adem[Ls de un surtic.lo grande de estas máquinas la casa l\losler, Bowen &amp; Cook, Sucr. tiene
una existencia variada de accesorios para las
mismas, piezas de refacción, y un taller m ecánico para toda clase de reparaciones.
Para terminar la descripción del piso primere dirémos que {t la dertcha, en el fondo, estit
el d espacho p,1rticular del Sellor George W.
Gook, y las oficinas de la negociación.
Pasando ttl segundo piso se encuentra una
viu·ied11d de J\1ueoleR para Despacho, como e&gt;&lt;critorios de todas clases, tamailos y maderas,
sil1011es, libreros con cristales, giratorios, ara
chiveros para correspondencia, mesas, pren•
sas de copiar y todos los artículos M·cesarios
en una oficina.
El tercer piso está ocupado principalmente
por lujosos aJt1c1res, cómodos mecedores y
cbaise-longues, habiendo la casa últimamente
aumentac.lo su giro con una importación de
Muebles para Médicos, siendo estos sillones
y mesii.s para operaciones y gabinetes para
instrumentos quirúrgicos y medicinas.
Una parte del tercer piso y todo el cuarto estím ocupados por nlmacenes con muebles tmpacados, y un taller de ebanistería, en
donde se empacan y pulen los muebles que se
venden. Se tiene especial cuidado eu la revisión de los muebles ántes de empacarlos y remi•
tirlos fuera de la ciudad. siendrJ sumamente raras las reclamaciones. Como la casa que 0(,Upa la ~egociación en Ja calle de Alcaicería No. 27 tiene
principalmente por objeto er:seña1· las muestras de sus mercancÜts, lil.s bodegl\s están en e l callejón de Santa Clara, en donde se guardan los duplicados de todos los artículos de su giro.
No obstante tener comparativamente pocos alios de establecidos en l\Ié•
xicolosSres.l\Iosler,Bowen&amp; Cook, Sucr., sus nego~ios seban extendido p:H·
todo el pais, habiendo alcanzado una gran reputación. Fué fundada en
1890 por el Sr. George W. Cook, su actual propietario. La casa matriz de
Mosler, Bowen &amp; Cook estaba compuesta por elSeftor l\f. l\Iosler, presidente
de la l\Iosler Safc Co. y conocido en el mundo entero por el Rey de los fabricantes de cajas, el Sr Frnncisco B. Bowen de Nueva York, capitalista
actualmente retirado, y el Seftor Cook, quien tuvo it sn cargo el manejo de
la Sociedad. Hace seis años el Sefior Cook ct•mpró los intereses de sus socios y desde ento!lces sus negocios giran baj::&gt; la razon social de l\fosler,
Bowen &amp; Cook, Sucr. quien secur,dado poi· empleados aptos é inteligentes,
ha puesto la casa en el estado floreciente en que actualmente se encuentra,
y e(: donde se recibe con afabilidad á toda persona que se digna visitarla.

"Tª"'·

En &lt;'I ramo d&lt;i Música, la casa de 105 Sres. A.
ner Y LEn-ien _Sucs. es indiscutiblemente la m{ts :mpo:tante Y acreditada que desde hace muchos años existe en ttl pai pues además de la Gran Fábrica .,,. Almacén de P_ianos, Organos, Armónicos, Orquestrlones
etc. etc., \lXtstentes en la calle de Zuletii números 13
Y 14, tiene el gran repertorio y Almacén de instrumento~. en la calle 2 ?&gt; de 81111 Francisco número 11
en esta ciudad, y las muy importantes sucursale~ de
Puebla y de Guadalajnra, situadas en la callfl de la
Independencia número 6 y en la caile de San Francisco número 12. respectivamente.
No exist11 en toda la RepúbliciL )1ex icana población, por pequeña que sea,
en que el nombre de los señores A. Wagne1· y Levien
no sea conocido.
En todos los grandes centros, como San Luis Potosi, Lt'ón, Guanajuato, Querétaro, MorPlia, Veracruz,
Jalapa, Toluca, Tuxtla Gutiérrrz, Celaya, Zapotlán y
en muchos otros, han esta•
blecido AgPnci-as con depósitos de pianos éi nstnunen.
tos d1-1 mi1sica. En las poblaciones menos importantes también tienen Agentes, quienes hacen extensi,
vo su comercio hasta las
poblaciones de ínfima categoría.
Croemos oportuno echar
una mirada retruspectiva,
con el objeto de 1Ja1· á conocer algunos punt.os relativos á la fundación de esta antigua y acreditada
casa.
El año de 1849 vinieron á
i\léxico los Sres. D. Agustl11 Wag-ner y D. Guill Le•
vien. Dos años después fundaron definitivamente la
casa, haciendo trabajos en
pequeña escala; pues solamente se limitaro11 í1 la cons•
trucción de pianos verticales, altos y cuadrilongos. No
pasó mucho tiempo sin que su nombre fuera conocido
y respetado en el comercio.
Debido á su trabajo co nstante y;\. los e&amp;fuerzos que
hicieron para satisfacer á sus favorecedore~, pudie•
ron, á los pocos años. ensanchar sus negociacione~,
importando los e¡1tónces famosos pi,rnos de Collaid y
Collard Eranl J. J. Wagner; y m,\3 tar&lt;le trnjoron á.
este país los hoy célebres de Steinway &amp; Son, Bechstein, Schiedmayer, Ronisch y otros.
Por último, después de diez años de fatigas de todas clases, la cas;i A. Wagner y Levien había logra0

;

Sa/6n interior

do colocar~o en primer término entre tod'Ls las de su
e,pociC', no obstante que todas Plhtd habían sido establecidas con much:! ant11riorítl11.d. Y desde entónces
ha continuado por el c:imino que de-sde un principio
tenia trnzado: emplear cuantos medios les sean p o~i•
bles para dejar satisfechos los deseo~ de su nn,nerosa
clientela. buscando cuanto de buon&lt;·, 1n1ovo y útil se
inve1aa ó puulica en el Mundo i\fosi&lt;'al.
En tales circunstancias, la casa \Vag·ner y Levicn
no podia menos de gozar, como realmente goza, do 1111
crédito universal, qu&lt;•, sin du,!a alguna, irá aumen•
tando todavía¡ y hoy e:,tá considerada entre las casas

ejecutar con perfección toda clase de piezas de músi•
ca, por difíciles que sean. De igual con binación vimos uno,; órganos de modelo peqneiio, cuyo precio es, según 110s informaron, de $2.30. ~stos sin embargo de ser chicos, tienen también su tecladt&gt; como
los de modelo granrle. Para usarlo,; en los salones son
de un resultado admirable.
En cuanto it armónicos, vimos los de las famosísimas fitbricas de Schieclmayer, i\Iason \Vilcox y \Vhite
y Carpenter. De esta ú.ltima, es el precioso modelo
llam'Ldo «B.:scuela•, cuyas dulces voces y graciosa
forma, nada dejau que desear. Este modelo fué construido exclush·amen te para escm~las y capillas pe•
queitas. Su precio es sorprendentemente barato
pues los hay de á $115. y
de it $13:&gt;.
;11uy agradecidos á los
Sres. \Yag·ner y Levien
Sucs. por las atenciones
con que nos obsequiaron,
no podemos menos de recomendar á los amigos del
bello arte musical, hagan
una visita al gran almacén
de pianos de !acallo de Zuleta números 13 y 14, para
que conozcan el magnífico
y variado surtido de íns,
trnmentos, y para escuchar
alg·nnas piezas en el gran
orquestrión.

Para concluir afiadiremos: que los Sres. A. Wagner y Levítm Sucs. deseosos de contriuuír por cuantos medios estén á su alcance, para que el arte musical
en México progrPse de una
manera decidida, no con
tentos con traer á. sus Almacenes todo lo que ellos
encuentran de nuevo y útil
en los i\lcrcados extran~ jeros, tamo en música co~~- - - - - - - - - - - - -- " ' - -- - - ~- mo en instrttnH1utos musicales, han establecido un
de su ramo miis grandes é importantes del mmHlo.
salón d&lt;} conciertos en lns altos de su casa número
El año de 188-! el Sr. Levien falleció; y desde entón- 13 de Zuleta. Dicho salón poco ó nada deja que
ces el Sr. Wagner tomó la nugociacicín entera por su de~ear; y se puode dei:ir que es el prirnero y el
cuenta exclusiva hasta l:'l año pa~aclo, en que su se- único en su cla;e q11e hasta hoy haya exi~tido en esñor hijo, Don Othcin, entró como socio¡ circunstancia
ta capital
por la cual hoy la ca.sa gira bajo la razó.1 sodal de
Y sin eml&gt;argo de los fuertes g·,istos que dicho!\
A. Wagner y Levien Sucs.
setiores tuvieron que ha.:er, pat''t. el establecimienAunque la casa nunca ha dej&gt;1do do fabricar pia- to dd Salón de conciertos, éste nada IE\s ha pronos, en el último tiempo y con motivo de la g-ran baducido; pues todas las audicionei, que en él se han
jA. (le la plata se est{m ensanchando considerabll'l•
dado, han sido sin remuneración. de ningm1a clase
mente sus talleres para la fabricación ele pianos .v para los Sre,,. ,vag·ner y Levien Suca.
órganos, haciéndose ademits en dichos talleres toda
clase de coniposturas de instrumentos de música.
Los pia11os qne más llamaron nuestra atención e11tre los alenianes y americanos que allí exi,ton, fueron
los de Swiuway, Bechstein, Schiedmayer y Rüniseh,
de los ruales solamente diremos que con justicia están considerados como los mejores del mundo.
Es cierto que no á todos les es posi',le comprar un
piano Steinw;.y ó un Bechstein por lo alto ele sus precios; pero hay otros, por ejemplo el Rosenkranz y el
Ynnler qu0::, además ele ser de ur.11 construcción sólida, son de un sonido hermoso y su precio ei. muy módico.
Tuvimos también el gusto de ver el espléndido surtido de órganos automáticos, y con verdadero deleite escuchamos algunas bonitas piezas musicale~, producciones de grandes maestros.
El órg-1tno eólico, es una verdadera maravilla. Es
un instrumento en el que cualquiera persona, sin tenor el más minimo conocimiento de música, puede
Sal6n interior

�Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

BANCO INTERNACIONAL E HIPOTECARIO

Septiembre 19 de 1897.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

~econ.sfrttcción beCebificio beC ex:~ orfaC be ]\gu.sfino.s.

~ DE MEXICO.~
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
. El presidente Sr. Don José de Teresa y l\Iiranda, es uno de los grandes capit11hstas d(•l pab, está interesado en las f'mpresas de mis porvenir: y tiene un co11ocimiento grande de los negocios ag-rícolas é industriales; que unido á su pru•
de11cia y honradez lo hace muy apto para reg·ir la institución. Sus compañeros
no son menos dig·nos de respew por todas sus cualidac1E1~, y es bu1mo ciar sns
11omb.-e~ para convencerse de ello. Don Tom1is Braniff, Don Rafael Dondé, Don
Román S. Lascurain, Don Joaquín de Trueba, Don Pablo l\Iartínez del Rlo, Don
}'edro l\liranda y Don Juan B. Cast"llÓ son los que componen con elScñor de
T~rcsa el Consejo ae México, y ya secomprenderá. cuanta luz puedeu dar es tos
senores para la marcha acertada del Banco.
No &lt;IE&gt;jaremo~ por último de llamar la atención del público sobre el edificio
construido pam este establecí miento y ('S la casa núm . 11 de la callf' de Cadena,
E~ su exterior presenta una hermosa arquitectura, y en el interior tiene una dis•
tnlrnciou mu.Y pr,1pia para el clespacho eu todas sus operaciones. Ultimaml.'nte ha
~onstn!ido e1Banco Ht1?otecario_u!1 departamento de caja~ de s1•guridad contra
111cendt0 y_robo que es lllgna de v1s1tar,e para comprendor qne en llfel"to satisface á
ambos ohJetos. 'fume mas de n,il cajas cuyo precio de .. rre1,damie11to seg-ún su
cap_ac1dad_ es de,., 15 á S 75 a,~uales. Conocida del públir.o la importancia de esta
rneJo_ra ex1s~en ya muchas caJas arrendadas, que guardan documentos de importancia, alhaJas y oro de las personas que conocieudo la seguridad que prestan
han querido aprovecharse de ellas.

EL BAN CO INTERNACIONA L E HIPOTECA R,/0, AS á nuestro jnicio
una ue las i11stitucionüs de cr édito má~ útiles y que tienen u11 g·ran porvenir, lueo-o que se conozcan por el público todas las ventajas que propor cio1~a á ia industria y á _la agricultura, especi&amp;lmente á los propietario, y
agncultores J_)Or sus prestamos al 11.rg·o plazo de 25 años, con l:i exhibición
a n ual de 9 p 8 con la que se cubre el rédito, y se extingue paulati11arn en te
el capital, de manera que a l terminar el plazo, se devuelve al interesado su escritura debidamente cancelada.
Esta institución enteramente desconocida en el pals, fué f'stablecida
poi· pr i1:ncrn vez el_ año de ~883 co~ un_ capital de $:2.000,000,pero su l.'sfera
d~ accion estaba c1:·cun~cnta al D_1stnto federal y territorios, y solo podrn efectuar sus opernc1ones de h ipotecas en los Estados mediante convenio con s'-!s respe. tiH(S Gobiernos que aceptasen su ley de co11cesión.
. Comenzo sus operaciones en. r l año citado, vencil.'ndo no pocas dif~cultades que le acan:eª?ª su n:ilSlna novedad, pues sus bonos hipotecanos que dá para constltmr las h1p otecas, uo se lei; apreciaba, y eran comprados con un muy grande descuento.
. .-\.~i ca_min_ó_ hasta el año de ~888, en que ya se comenzó á conocer meJOr la mst1tuc1on, y en que median te un contrato celebrado nuevamente
con el Supr_emo Gobierno, aumentci s~1 _capital ~- extendió rus operaciones comerc1ale_s, porque pud_o ya rec1b1r depósitos de numerario, ó de
ba_n-as de ?ro o placa; expedir certificados rle depósito¡ abnr cuentas corrientes: girar, comprar, vender y negociar letras ele cambio libranzas ó
cheques dentro y fu_m·a de \a República; p1·estar sus bonos p~ra que sirv1111 al tomador ae fianzas o garantías, y hacer pré stamoi' ó adelanto,; so•
bre trabajos y obras de meJ?ramiento públicos ó privados, pudiendo celebrar los contratos respectivos con el Gobierno ó particnhues.
Ar1!1ado_ con estas concesio~1es, y dirijiclo el :P.auco por personas de
mucha rntehgenc1a e n los n Pgoc10s, y de notoria homadez estableció desde lueg·o Agencias en lus Estados de la República, y en la~ plazas extrangeras de Nueva Yo~k, L C1!1drc~, París, y Be'rlín, extendiendo por medio
de ellas sus operaciones a otras muchas ciudadel; de Europa v Ebtallos
Unidos.
•
Sus operaciones hipotecarias se conocen va en toda la República
pues Yucatán y Tabasco, como 'Cohahuila, 'l'amauliras, Chihuahua y
Nuevo Leon, y otros muchos Estados del Centro. han encontrado en el
Banco Hipotecario un proveeclor eficaz para su~ trabajos ao·ricolos é in•
dustl'iales.
"'
Sus bo!1os, que seguían depreciados por los mismos expcculadores,
y el CJonseJo lns han l~vantado d~ precio, mediante el pago puntual de
sus cupones,) del capa..! respccttvo de los que la suerte ha favorecido
en los sorteos semectrales que invariablemente se celebran en los me,es
de Abi:11 Y Octubre de cada año.-~l precio de los bonos con cupon ha lle-•
gaclo a 97 P$) ~os ex cu pon se vende facilmen te á 93 P8 ,- es casi seo-uro
pronto sa verana_ la par, porque su rédito de 6 pg es mu\· seo-uro, pagado
con toda puntuahda~, y el capital mismo que representa.el Banco, se en•
cuentra asegurado siempre con las hipotecas que representan mas del
doble, Y con el fond? del Banco que redponde á toda eventualiciad.
Los pn1~ente_s d1rect&lt;;&gt;res del Banco. no se contentat1 para efectuar
una oper::.c1on h1poteca_na, _con el avalúo parcial del inmueble rústico
que se ofrece en g-arant1a, smo que consultan con personas Que pueden
conocerlo, Y 9uc por su experiencia en la agricultura pueden calificar su
valor comercial, y aun con e~tos dAtos procuran que el préstamo quede
pe~-f~ct~mcnte asegurado de manera que ocupando ei primer luu·ar el
crcdito del Banco es muy rcmot'J que quede en clescubie.-to se:t cual
fuere la suerto que corra el sen,;atario.
Si las exhibi;:iones anuales convenic'as akanzan un nueve p8, debe tenerse en cuenta, que con p11;rtedeellas se amortiza el capital paulatinamente, de manera que al ~ernunar _el plazo del contrato, &gt;e ha cubierto
enteramente ~I capital; y s1 se practica una comparación aritmética e11t1:e l~s operaciones del lfo~1co á interés compuesto,\- las cfet:tuadas á inter~s simple de 6 p 8 s~ vera que al fin del plazo del convenio el senl;atar10 ha aborra~oun 2;_¡ pg de pago.
Co?lo ~eciam?s pues ;;.! principio, E'Sta instittJ.ción debe llegar dentro
de algun ~tempo a S&lt;lr una de las lnstitucion(:s de crédito cl11 más ,·afia
por la so!1dez de su_s op~raciones y la se.guridad c~e sus ganancias.
'
c1rcunstan~1a nusma _df: 110 P?der conceJer préstamos sino por el
acue1do del Cons~JO de a~m111tstrac1on que se forwa de ocho personas
da mayor garantia de acierto eu sus negocios; más aún si se considera
la clase de pers~nas q11e forman ese cullrpo de administración porque to•
das son de uotona houraclez y perfectamente conocedoras de los ne,.ocios
del pals.
"'

PROPIE DA D DEL S R. J OSE DE TERESA Y MIIUNDA.

In gen i ero

DANIEL GARZA

DANIEL GARZA.

OFICINA:

OFFICE:

1a. be Cas ~amasnúmero 4 .

1a. be Cas ~&lt;'mas n ú mero 4 .

E.X-,,.LUM.NO

E.X - PU-P I L

De la Escuela Militar de Chapultepec.

01:the Military School at Ghapultepec.

SE ENCAROA

ARCHITECTURAL

~~ AND RYDRAULIGWORKS /J/¡
~

A SPEC IALTY
~

.,

...

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1

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~ngenie-ro ~anieC ~ar3a.

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@onsfrucciones fjedJa!&gt; 6ajo Ca óirección bet: ~ngeniero ~anieC ~ar3a.

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~

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número ExtraordJnario.

Septiembre 19 de 1897.

EL 11\UNOO.

~EFE~ENel~S:

~E FER.EN e Es:

WILLIDW YOOJG l GO.

e1 exmo. Sr. 'Pr~aldente de la ~epúb(lca, los

Th el r exce llencles: Th e 'Preslde nt ofthe ~epu-

exmos . Sres. Ministros de ~elaciones extranje-

0llc, Mlnlster or J uatlce, Minlster of Forelan

111111111111111111 I I I II I I II I I I I I I I I

ras, d e Hacienda , de Justicia, de eomunlcaclo-

;i,,.ffal r s, M ln lsterof 'PubllcWorks,andthe Un l-

Comerciantes Comisionistas.

n esy la Leaacl6n de los estados Un id os en M é-

ted S tates L eaatl on In Me:xlco.

xico.

IJllPORTHDORES Y EXPOBTHDOBES.
REPRESENTANTES

CALLE DE QANTE !\UMERO 11.

~1r. 'gijiCCiam 1:{oung.

LONDRES,

The Cirm of Willinm Y0t111g &amp;. Co. was cstn.blished in thc lnttcr part of
thc year 18fl2 by ;\fr. Willinm Young, whosc portrait we give n.bove. About
n v~ar Hfterwartls he wns joined by his brother, Alexander roung, the twonow forming thc firm of "\Yilliam Young &amp;. Co. Previous to the date of estnblishi,wthe business, ~lr. "\Vm. Y1mng had bee:n in Mex:co 1tbout onc ~·cnr,
havin" ~ome to this country as Reprcsentn.tive an&lt;l )[11n,1gcr of thc ;\[cxican
.Associatio11, Ltd, of London, ll financia! company, which in conju11ction
with ir.e !llcxicnn Exp lorations Ltd, of London, invested considerable sums
of mvne,- in thc country in variuus enterprises, ¡:rincipally mining.
Prn,;ious to brcoming con11ccti::cl with The Mexican A~sociation Ltd,
)[r. Yuu11g had been for sev~n years with Messrs. Matheson &amp; Co, 3 Lombiu-tl Str1~ct, London E. C. the well knc,wn ba11kers and rnerchants. These
fHcts, tog1·ther with his preYious experienc1· in ~ ondon and . i~ Scotl1rnd
intlic,.,tc we think that the bea&lt;I of the firm of wh1ch we are wnting, hns had
'
·
experiencc
and 'training of a high chnructer i~1 bus~nt•ss,.
a.n d w h"1ch
no &lt;iouut helps te explain the success of the f1rm su~cc 1t hns _t-een
estnblishetl hero. Mr. Alexnnder Y0u11g hacl also bu-s111css expenence
in L o 11 d 011 . Hi,; first trnining was gai11ed i11 the Ci\'il Scrvice for whieh
he passeu successfnlly one or tW'J examinntions, but after tw0 yeRrs_ he
clecided to lettve the Civil Servicc ami cntered upon the mure eng:ig111g
pur"uit of Commercc. Both are native¡¡ of tbe :North of Scotland . having
bcen born w ithin a few miles of Balmoral, so well known as the II1ghl11ml
Heme of Queen Vict•)ria. :Mr. Willi11m Youngw1ts educnted ntBallater Pul)lic
School. ;\Ir. A. Young was als0 at the snme school, and afterwnrtls at
Aberlour 1'1;blic Shchool Rnd King's t;ollcge L ondon.
.
Bot.h mcmbers of thc finn are strong bcliever~ in tbe future of Mex1co.
Juclgitw from thc high standard of credit and the reputation which thc
firm lu~s alrna&lt;ly attained, not only in this country but in Englnn_d antl
the Uriited States as well, we h1tve little bcsitation in preclicting nn 1mportant ruture for the firm in question.
,.
Mcssrs. William Young &amp; Co, besides bcing General 1\ferchants, both
Import 1111d Expon, representa 11umoer of English firms of the highest
standing in various lines of busine~s, amongst which we m1ty refor to thc
following:
Messrs Thos Firth &amp;. Sons Ltd, Steeli\Ianufacturers, No:·folk Works

Breves apuntes sobre la casa comercial de William Young y Cia.
La cnsn de los scfiores \Villi11m Young y Cia. se estnblcció á fines del
ailo ele 18V:2, por el seflor William Young, cuyo retrnto encabeza el presente articulo.
U 11 afio tlespués el&lt;' haberse e~ta blccido, se 11soció con su hermano
A;ejnndro Young, formando ambo¡; la firma suci1tl Willinm Young y !.:in.
,Juzga.do b11jo el punto de vista comercial, es d e primera clase el crédito v rqmt:1ciú11 que hn 11lc::.nz11do la firma de ellos, no s0lamente en f.!
pnís,'sino en Inglaterrn y los Est1H.ks U11idos. Bas11ndo nuestrn_op_iniü~ en
¡ 0 anteriormente dicho, no es 1tver.turado asegurarles un porvenir IJsonJero.
Los ~eñ.on:s Willia m Young y Ci,1., atl!:!mils de srr comerciantes en
general, son importadores y exporrnclorcs. y representan 1\ varias casas fabricantes ele J11gla1errn ele priniern import11ncia, entre ellas las siguientes:
Señores Thomas Firth &amp;. Sons Ltd. Fabricantes de acere,, Norfolk
\"\'orks, SheffielcJ. Espcc1111ldnu p11rn i\léxicocn 11cero para l\liuas, znpatas y
da...to&amp; ei::pecialcs de ,,cero forjac.Jo pnrn baten a!', levas de acero, carretes, cabezas y flechas, etc., así ct,mo tnm bién rd11ccio11cs -&lt;le acero pi-.ra Molinos
Clnlenos y toda ch1se de piezas ele 11cet·o p,1rn Fe1Toc111-riles y usos generales.
s~ñ1,rcs A.&amp;. J. Stewl:lr &amp;. Clydesdale Ldt., Glasgow, Fnbric1111te:.
toda cl11sc de tubu., O!:! f,c•no y di: acc•ro.
Tl1e United Asbestos Co. Ltd., London. dueños de l\!in11s &lt;le Asbestos y fobr:eanter; de toda clttsc de elll¡iacndurns y plar.chns, etc. de As•
bcstos p11ra maquinnrin.
Scfiores John Gordon y Cia. Londres, Fabricantes de la maquina-

"Republic of Mexico and- Kingdom

España.

of Spain .
'Bajos de San Agustín núm.

eiudad de México.

LIVERPOOL,

Glasgow, etc.

Brief sketch of the ftrm of William Young &amp; Co.

"República Mexicana y del "Reino de

'Bajos de San ~gustín núm. 2 ---

MEXICO-

~-p13t~T~'DO 'POSTAL NtJM. 485.

NUEVA YORK,

eounsellor at Law of eourts of the

~bogado de los Tribunales de la

De Casas Extranjeras.
-

~rancisco ~Cfaro

~rancisco j}\Cfaro

•••••••••••••••••••••••++wv+•
Sheffleld. who make a speciality for ;\[exico of ;\fining StePI, Spccinl Forged Steel Shoes 1111d Dics for Stnmp Milis, Steel Cams, Tnppets, lleads nncl
8 111lfting, etc;, also Stcel Castings for Chilian Milis, and Stecl Castings ancl
F&lt;'r¡rings for Railway nnd geni•rnl purpose'l.
Messrs A. &amp;. J. St.ewart &amp; Clydesdale Ltd, Glasgow, mnnufacturers of ali classe~ of Steel anti fron Tubing.
The United Asbestos Co., Ltd, London, Asbestos ~line Owners 11n1l
nnnufacturers of ali classes c.f Asbestos Packings a,1d Shec·tings etc., fot'
machin cry.
John Gordon &amp;. Co.. London; mannfocturers of the well known,
"Gordor:" Coffee M11chin er~r, ami other specialities for C~•lonial purpos·•~.
Bruce &amp;. Still Ltd, Liverpool, manufacturers of G11lvanized Iro11,
lro n Roofs a.nd Iron Buildings, etc,
.
.
In n.ddition to clirect representation, the firm cloes a cons1cler1tole husincss in ali kinds of specialities for Mines and "I!Rciendns de Be11efici 11,"·
also for mn.nufacturing purpüses, inclucting chemicnls, such llS S 11lphate 'r
Copper, C,i.ustic Soda, IIyposulphite of Soda, Ble11ching Powder etc. Tl11:
firm is nlso interested in Hydrnulic Engineering in which line the~'
C·
recentlY can-ied throucrh sorne huge contrncts c,n beh1tlf of the Pclton \"\ 11ter Wh;el Co.of S11n F;anc:isco andNew Yo rk, with whom they h,,ve spcci:tl
relntions for this purpose.
In nther lines of business Messrs William Young &amp;. Co., are sole ngcn,s.
in the Republic for the followin7 fir:ns:
Ayala &amp;. Co., Chateau d' Ay, France, Ch11 mp11gne growers a11cl
exp,Jrters; James Watson &amp;. Co.. Ltd, Dundee. Distill 1•rs and Exp•wtPr-;
of Scotch Whisky; The Distillers Co., Ltd. Edinburgh; Sir Robert Burnett &amp;. Co., London; Peek, Frean &amp;. Co., London. l:s,scuit i\lanuf11e•
turers; J. &amp;. J. Colman Ltd thc cdebn1ted Mustard i\Innufactur(•rs, 11111l
Ridgways Ltd, London, Tea J\1 e rcha11ts and Exp~rt~rs.
.
'l'he firm are also largc importers on a c0mm1ss10n h11s1s c,f the Sf"ci11lities of Messrs Cross e&amp;. Blackwell Ltd, and J. T. Morton, Londc n,
They ere also importers of American goods in t he san:e li1·e.
In the export business the firm are exporters of corree to Europc n11d
the United Sta tes, ll business which they hope to increase hy takiPg in othcr
~lexican prodncts as well.
The firm is open to correspond with a view to husineEs with mannfacturers 11.11d firms of standing either in Europe or the U11ited Stntes.

11,;,

ria para café 11 G0rdon" y otra¡¡ especialidad es para efrctos coloniales.
Senoro3 Bruce &amp; .
Ltd., Liverpool, ;\[nnuf11Ctlll"&lt;'l'OS ele fierro.
ac11n11.lndo, tecllvs y edificios etc., de fie1Tu.
Además de estas representaciones que tiene la casa, se ocnpn de las
especialiclades p11rn ~[i nas y H:iciendas di:! beneficio, así como prc,c.J uctus q uímicos, como Sulfato de cobre, Sosa Cúustica, Hiposulfito de Sosa, Clormo.
de c11I, etc.
Están también interesados en mnquinaria hidráulica, en cu,·o ramo
han recientemente llcv1tdo ii cnbo algunos contratos 11nportan1es en en•
n exión con la Pelton Water-"\Yheel Co. do San Francisco y Xuc 'ª York,
con quienes tienen r e laciones especiales parn este objeto.
Así rnism0 son Jos scñorlls William Young y Ch,., 11gentes ele las si•
guicntes cusa»:
Ayala y Cia. Cha ten u d' Ay, Francia, Cnltivndores y exporta!lc,res clH
Champagne; James Wntson &amp;. Co. Ltd. Dundee, D (;st ilado rc~ y Exp\ 11·t11•
dores tic Whisky Escocés; Tbe Distillcrs Co. Ltd. Etlinlrnrgh; St•ílores H.,.
bert Buruett &amp;. Co., Londres; Seftores Peek, }'rean &amp;. Co., Lon,lrcs, Fnhricantes de G1tlletas; Scnores J. &amp;. J . "Colman;" Ltd. Londres, l•'abricantcs
de la célebre l\lostazn Colman; seilores Ridgwnys Ltcl., L o11tlres, Comer•
ciantcs y Exportadores de Té.
Son importnclores iL comisión ,le l:ls especinlitl1u]es ~e los Señ~r,.s
Crossc &amp; Bl11ckwell Ltd. y J. T. l\Lorton, Londres, y ele a ruculos amenc;1nos en el mismo ramo.
Exportan café para Europa. y los Estados Unidos, y esperan ensa:1~
char este departamento con ctros proJuctos del país.

·sun

2.---

Mexico eity.

~mem6ro beC @o,
fogio be J\.6ogabos
be ~lTé~ico l? be Ca
~cabemia be ~u-rh,,
prubencia l? J1,egis,
radón correspon"
biente be Ca be ~s,
paña.

~Rem6erof: ~oCCege of J1,an&gt;l?el:'$ o f
~ffexico ano J\.cabe,

mv

of ~ urispnt ,
bence &amp; J!egisCa ,

fion

i?!racfica en toba
era.se be negocios:
@onsfifucion a Ces,
J\.bminisfr a f i u os,
@'.iuiCes l? @:rimina,
Ces.

of g,pain.

JjlC C cCasses of
~racfice: @onsfifu,
fion aC,Jjlbminisfra,
fiue , @:h,it &amp; @rimi,
naC
L I c. Fra ne' seo "-lfa ro.

)♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦ tf ♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

l,ompañía para la l-ompra y Venta de Propiedades.
No hny ningún sitio en tc,do el Continente Americ11110 c¡ue presente mejor espectativa para esta clase de inversi"nes lucrncil'as qnc lo.; terrenos etc
la Repúbl ica l\lPxicana. Esta presenta m11yores ve11tajns por io fertil &lt;le
su suelo, lo ben;gno de su clima, la abund1111cia de agna, fncilid,vl ea lo,;
transportes, etc., etc., circunstancias todas que la hacen superior iL cu1flquiera de las otrns :Naciones del Continente Americano.
La Cnsn Comercial q·-1e en nuestra Repúblicll, estiL &lt;'n"ll rg-adn de la
compra y venta r!FJ terrenos es "La Real Estate Compa11y Of ~lcxi co," quienes son il l.a vez agentes financieros y hacendados cnyo despacho se en•
cuentrn en la Cilpital en la c111lc de Gnnto núm. 4, 11partaclo 769, y en los
Estados Unidos, Kansas Citr, núm. 335 :N'ew Yvrk Lifo Bid¡;.
Los representantes de dicha casn hace tiempo qttP. vivl:!n en esta Ciudad -y u,dos son personalidades imporrn11tcs. Sus operneiri11es se extienden á la ccmprn y Yenta ele tenenos, te11ill11tlo especial cuidado cvn t-1da
cuanta operación se les confía.
Tambien se enca rgan de la administrnción de laspropieilnclcs, estiinclo
pendientes del miis insignificante tlctnlle y no omitiendo esfucrZl' Hlgull'J
que tienda iL dcj11r sati,,fcchos ii sus clientes.
Son propieta:·ios ele la Ifociendn "La Puerta," s:tnnda en bnen punto
del Istmo ele Tehu1111tcpuc, terrenos propios para la siembrn de café, c:111a,
gomn. elástica, t1tb11co, c11c110, plút,mos, manzanos y toda cl11se de producto~
tropical es: Los títulos que nmp11rnn la propiedad están en pcrfecLo estado.
El J•'errocarril :Nacion11I del Istmo de •rehua11tepec que une por uerrn
los puertos de Coatzaco11lcos en el Gol fo de ~[éxico c,,n el de S,dinn Cruz
en el Pacífico, cruza los terrenos de esta Ilaciend11. en unn exte11sió11 &lt;le doce mil111s, contanclc, con unn Est,ición para dicho fetroc1t1-ril, 11si comn un
río navegable que &lt;lesemboc"n e n el Golfo; esto facilita por el m,u· !'a expor•
ta.ción de sus productos parn todos los morc:\dos del ~1 undo.
Actualmente st: subdil'ide la propiedad y se ve ncte :"L los compradores
c )IDO éstos lo dc:senn. -~el'Ía muy ventajoso para los entendidos colonvs ó
capitaltstHs que trntar:1n de hncc:r ncg0cios en 111 República, se pnsi!:!rnll en corrcspond-:inc,n. con esta co111 pafiia, pues sin eluda alguna, ésta cue,1ta con los
más fértiles tcrrcn0s ,1011cle se cultivan los mejores productos tropicales. Esta es unn de las comp1ni ías que prestan mi,s garautíns en Jlléxico, por
su crédito, pues c;;enta con un c:1piwl de $100,00U oro.
Los rc¡.,resc11t11ntes como hemos dicho 111,teriorment&lt;', son personalidades muy conociclHs ~- bastante cstirnatl11s ,m esta Capital y son los ,1uo iL
continunciún se i11clica11:
Presidente, U. C. Gilbert;Secretario r Tesorcr", .\.. B. Ingnlsbc; Secretario asistente, Ross Wemplr. La honorabilidad de estas firmas, tan conocid as en toda la Hepúblicll, es la mejor garnntia que abona iL esta empresa.
Cuenta también esta &lt;'om!)aflil\ con extensos terrenos de Yllliosas maderas para su venta á prccic,s cómodos y en c0nf!iciones YCntajosas.

A IR vez se ocupa en negociar propiedades en la Ciud11d, en buenas ó
mallls co1111icionos, como el C()mprnclor lo d~see; ya sea para bnbitn.rlas ó
pnr:1 11eg-&lt;Jci:1r con ellns;-si alguna persona se interesase por estas operaciones, sida co11venil:ntc pasara iL las oficinas de la Compañia, donde se le
·propo¡•eio11a rú11 los nff,s extensos informes.
~

..

~

The Real State Company of Mexico.
Thcrc is· no place 011 the Americnn C0ntinent which presents more
ntlrnctivc induce me11ts fur profit11ble investment in rila! estate, tbnn the
¡.,ruductive l1111ds in the Republic of Mexico, fts te, fertile soil, climate
water, trnnsport11tion, etc.,
T11c lcacli11:{ firm engaged in the real estate business in l[exic'), is «Tho
R~al Estnte Compa11y of llfexico,» who nre real est,1te and financia! agents
anti aclmi,iist1·11tors of est11.tes, w1th home office at Gante St. Xo. 4, Citv of
;\foxieo, P. O. Box 769. "G. S. Office, K1tns11s Cit), .\lo, 335 X ew York
Life Blclg. They execute commissions on the buying a11d selling of realt,r,
¡;1 vi11g fa ithfnl attcntion to every confitli11g i11terest.
They are owners of the "La Puerta Estate", u. beauti[ul trnct of lancl
in a splendid location, being situated on the Isthmus of Tehu:mtepec 1rnú
especi,llly ;1daptecl to the successfnl cultivation of coffee, sugarcane, rubbcr,
tohncco, cacao, bananas, pineapplcs, and 11ll v,1luable tropic.1I products.
Thc titles to this lantl are abso lutely perfoct. Thc National Tehuante¡.,ec
Railw:n• whic11 connccts the port of Co11tzacúalcos 011 thc Gulf of Mexico,
whith thc port uf Salinll Cruz on thc Pacific Ocean, passes directly through
this trnct nr lancl for twelve miles, with a rnilway scation 011 tbe prnperty_
_nls0 a 11avigablc river lending to the Gulf port, ijkirts one half of its bo1rnd11ry, thus 11fforuing unrivalled trn11spo rtn.tion facilities to ali parts of thc
wol'ld. They a re 110w subdivicl111g thi,; property nnd selling it out in
trac.ts to suit pu:·ch11set·s. "\Ve might say here to intending settlers tJr
capitnlists thi11king of i11vesting in this Republic, that they woultl do wel!
to c::,1Tcspo11d with this Comoany, ns they nave th 1 finest of luuds on tltcir
lists in evcry part of the R cpublic, which are fav ornbly adaptcd for
growing- ali kinds of tropical pr oduces.
This is one uf thc most reliabl e C'Jmpanies of ;\[exico, ha ving a capit1d
stock of $100.000.00 in g0ld. Thc cfficers are: Prcsiclcnt, l\[r. JI. C.
Gilbrl'l, Sccretary &amp; Treasurer, )[r. A. B. Iugubbce, u11d the .Assisunt
s~cretary ls ~Ir. Ross "\\'emple. Xo bctter gunra11tec of tbe reliability of
this firm could be given, tban the names uf its officers.
This company has nlso large trncts of valuab1e timber land 011 theil·
list, f\• r sale at low prices a.ncl 011 easy tcnns.
Thcy al,,o dcal largely in improved nnd tmimprovcd city property,
ancl anyone dcsiring to purchase nny city realty !or business o r residential
pu,-pos&lt;'s, or ns an invcstrnent, woultl do well to call at tlle office of tllis
reliable i11stitution.

�Número Extraordlnsrio.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

El Ferrocarril Nacional Mexicano.

~uernavaca,
l) eC ~acífico

(Vl1'. L1'.'R_E.t)O,/

No ha habido miwor inrtuencia ni ayuda mAs impo_r•
tan te ara el sostenimiento r prosperijl\d del Comercio
' (i., tpa Rªpi't"olil:a
en la última
década que el famoso
(&lt;n
~
.
Ferrocanil Nacional i\Iex1cano. .
.
Salien 1¡0 de La redo ~exas y con:ie~1do ,Jiacui._ el_ Sud~e~te con dirección i1 la crndad de :\fox1c_o 840 nullas, p,tS,l
~r tas ciuda1k~ de 'lllontc•rc~·. Salt1llo, Catorce,. San
Euis Potosi, San )Iiguel ele Allende, C1;taya, S~lv,~tierra,
Ac·úmbJu·o, J\Iara,·atio, ~· Toluca en l:t hne~ pnnc1pal..
En ;\lonterey la linea cruza el Fcrrocarl'll de Monte1ey
al Golfo 1'lcxicano,
. .
En y anegas conecta con el Fcrrocarl'll \ anegas 'I\Ia·
tehuala ,. Rio , · erck.
. . ..
.
En S,tn Luis Foto~i sr cruza la d1v1s1011 ele T_amp1•
.. ,. en Celant la linea principnl del Central 'lllex1ca110.
coA.'cillnbaro ·e~ la unión de la divisió1! del Oes_te parn
J\Jornlia y Pi1t:1.cuaro cu.Yo ramal be est,~ ext~nd1ondo á.
Uruap:ui, cuya población es d centro ael mas hormo~o
11 · tritu ao·ricola ,. de ~iembras trop1call's de la Hl·pub:ica· ('; de espl7rarse que esta l}nea &lt;11!l'de concluida
ha~td U rua¡,an al finaliza~· _el corl'lente ª~'.º· ..·
.
En i\laravatío hay conex1on con el F(•11 ocan 11 d&lt;l J\11bo·tcan ,. Pacifico y en Tacuba con el ramal de El Salto.
c A~enci.ón especi;i requiere lo sig·ui~ntc': El lw_rmoso
,--illo dl• :'llontere,· la ciudad, la montana dPI Galapag·o,
rnont~}ia Mitra.'El Palacio del Obispo, d&lt;;l !ad? dc·l e_s•
t,· y el Yiaje enmedio ele las ~arrancas '.i Salt1llo, Ha·
ci~ndade Ramos Arizpet cercama~ de Salt1ll~: el camp_o
d batalla de Buena \ ista al Sur de Salttllo, la t:•·
e·· dP C·ttoi·ce en h 0o·ran ciudad minern dt:I m1,mo nombre, Bocas con su
THE MEXICAN NA TIONAL RAILROAD.
tac1on
, •
'
•
p otos!, D o¡onis
. H'd
,
de la fodt&gt;. osa hat:iP.11da
y casel'io,
San Luis
I a 1go, cuna
( L1'.'R. E!'DO-'R.Otl T E..l
heudn c·i"·
;\Jio·uel de Allende cunt ciud&gt;id se halla sobre el monte~: ?tros
pen ·hen luo-ares
,., ,. bellos
' "' e históricos cuva
• enumerac,'6 n ocupana
. mue1rn s pao-111.a
··
º
,,
Thcre
has
been
no
greater
influence, n'l _roore im¡&gt;ortant, ac_cess?r~-. to the upmue
os rºtt" e ·p"c·10 que cteseari~mo·s dedicarlo ii describir las bellezas d11 la nap ero nos
a esta
,. b linea
"
• •
. ct o ,i.
: ¡. . ·t· l d u · ·ico
bui111i11o- of the o-eueral
commtm.:ial p1·ospE&gt;nt5' of tlus Retiubhc w1tlnn tbe last
0
turalcza en
en toda• su oxtens1011
des d e L aie
•~ cap, a
e mex_ .· .
.
.
.·
. • · 1¡ ..~ ,uste• ferrocanil 1 no solo ¡,ro duce
un bend1c10 con los exc1u blO- decaele~th,in the famous Mexican National Railroa .l.
L a comp,1111a
•
b" · ·
¡ o·a •
Nowhere in the world can there bu seen such beaut1ful and ~1sto11c scene!Y
que trae á millares i111sta ciudad cada ano, stno que ta,!' 1e11 twne un_ u,;, 1
11· t
as abound alon"' its route 1 and 110 one who has travclled over Jt, quesuous lts
! s
nte e'., el transporte de fletes de una á. otra de las _cmdades del trnn,1tr~.
to the nam~ of one of th!l 113cenic lines" of the world.
.
.
llllP?.dO'1 uv liberal en ~us precios, poniendo á los comerc1an~es localtiij en apt1- ricrht
0
Alono- the route, after leaving La.redo, Texas, and run111:1g·_ ~n a southenr
HadSl ~" 1•.. ·ompetencia en muchos tu 0a-ares á los que ántes ¡am·\s alc,mzaba,
tu es
pa1,. ""
'
•
¡ ¡a , •··
di1·oction'\o the CitV of Muxico,8JU miles, it passc., throug·h the c1t1es of M?nteEntrro-;;,
pronto su carg·a
en todas las est~c1ones
&lt;e.
u,)• a· I·,i-· q11e
. , comu.
nicau couºesta. Las comoaidad".s que ofrece_ a los pa~aJ~1:os no so_n 11_!•~) 011s e1~ rny, Saitillo. Catorce, San Luis Potosí, San i\fi~u~I dti Allelllle, Cclaya, Salvatierra,
AcAmbaro, )f,irnvatío, and Toluca on the ma111 lme.
.
.
· . notro ferrocarril del Contmeute Amencano. Ati;nezando l?~ m,1~ bel os)
At l\Io11tcl'~\" the road crosses th" ~lonterny and i\Lix1can Gulf R ,uhv~y.
urn¡;i u .
·" J·e, famosos por sus maravillosos e inimitables atractivo,;, lleva m:\s
me¡oreb pa1s,1 ~
· l d ,· · . · 0 ·ée
At \'anegu.i' connectiou is madti with the Vaneg·as, i\latehm.l.la and Rw Verde
.·• · • 5 que cualquier otr11. compañia y para esta cl.lse cspec111.
e, ia¡e10, P b,
''ªltftman comedor1 carros dormitorios pahicios, Y. hermosos carros para: el d1a.
Railwa,,·.
.
.
. . .
d t ,, 1 . th
At San Luís Potosi is the crossmg of the Tamp1co d1v1s1011, an a ..,eª) a e
t:~s iomidas pueden toi:irnrse ya sea t:11 los carros o eu los restaurants situado,.
main
line
of
the
i\Iexican
Central.
.
• 11 tas estaciones de la lmea.
h
Acambaro i, the junctioo of the western division for_ M?r~ha and Patzcuaro
e No ei;.solo por la belleza del país porque atraviP.za por lo quP. ª{ que tomar
and this branch is beino- extended to Urnapam, which pomt 1~ rn tl_rn center oftbe
t via sino porque l'S 24 horns mas corta dti aquí y vuelta para 1{ar,sas .v de
Ka~sas' City para ::;au Luis, Chicago y todas las ciudades del E,te de los E,ta- fine,t a(l'riculturnl andtropical farming district in tbe Repttbhc. It 1s expected the
liue will be fi11ished to that point by the end of this year,
..
dos Unidos.
.. t·
At Mara vatio connection is made with the i\Iicl10aea11 and Pac1f1c.
s •e·crvan camarotes Pullman para todas partes y ¡a c~mpama
1ene_ nn
At Tacuba is the juuction of the El S~lto brnnch.
.
.
asis~e~1 ~e ta disposición de los pasajeros para e,·itarlcs n,olest1as con til eq1up,1To be especiall.v noted are thti follow111g: The beaut1ftll i\Iontere.)'.' valley, ~he
je en la aduana.
•
bl 'd
·
citv, sadclle mountain, mit1·tJ mountain, Bishop's Palaci: 011 thti east s1de, L~IJ ~-1de
Et1 combinación con el ferrocarril la empresa tiene esta ec1 o un exp1ess.
tlu:ouo-h the ca1wo11, to Sal tillo, Hacienda Ramos Anspe appro_ach to :Salt1llo,
Et Ex pres( N·1cional da buen resultado y estii. bien survido; sus depart~m tm·
t
para remisio~es d¿ dinero y paquetes, están sistemáticamente_ nrn~eJados. and b~ttlefield of Buena \'i.sta. Just south of Saltillo-Catorce st~t•on for the_greai
mining towu of the same name-Bocas, wíth its ~caut1_ful hacien~a and v111age,
i:s f~cilidacles que tiene la compañia para la pronta entrega, son rnmeJorables
San Lui-1 Potosí, Dolora. Hidalgo, home of the patr10t pnest-San Miguel de Alltiny su arre.,.lo es perfecto.
.
•
d
de, the city 011 the hill, and in fact, we could go on nammg place ar~er place of b?~h
•
J:'or c~ne.xió11 con el Express del Pacifico ele los E,tados v~1dos esta prepdra o
beautv and history for many pao•es, but we cannot get the space _we ~vouldhke
ara recibir encaro·os v valores de cualquier punto d~ ~1ex1co para los E~~a1!011
to dcvote, to describe the beautlu,; of the s~eue_ry from La1:tido to th1s c1ty.
.
lJnidos Canadá, Eifropá. El negocio del EX;l?ress se haya a ~rgo de Mr. ~- ~- N 1xon.
Not only in its passenger department 1s tlus road a great benefit, a!though 1t
.La~ oficinab generales de la_ compama, se hallan situada~ en la ctudad de
México, en la estación de 11;1 Colo111a, frente!( Paseo_de la. Reí o'. m~_.
,
_ does bring to our city thousand of tourists annually; •~ also takes ~n 1mpor_t~nt
p,trt ¡ 11 the trnnsportation of frnig·ht to and from our c1ty and _ihe d1fferent c1t1es
El edificio de la cstacion de esta compama conbtrm~o _de 1_.1d11llo, e, ~.na ~e
lla y fuerte construcción de dos pisos, 4,ue no solo d_a ~red1t~ a(ª cB·o1\1ª-r\'~ ~:no aloil"' the line, and has been mo.t lib~ral in its rates, onablmg lo::al merchants
to ni'~et compdtition in 111any places wh1clt they never before reac!1ed:
.
ue contríou,·eal mejor ornato de la cmdad de Mex1co.-El S1. , • 1.tc ter
The road makes quick deli\·ery of fre ight to i.11 pomts along 1ts lme and w1th
o-ente .,.e,iei·al de Tráfico y Pasajeros es un cumplid~ caballero, de .1~~~cha_ ex
connecting roads
pei·ienci~ eu negocio~ dt: ferrocarril~s, y altamente est&lt;_mado en los cuculob ftlTbe passenge requipment is unsurpassed by any other road l•n the American
nocarrileros, y c.lel publico en general. ,
.
Conti.:eu t.
El superintenteute Geueral es el Sr. E. N. Brown.
Traversino- the grandest scenery in the world, famous for
its wonderrui aud unequalled attractions, i~ carrie_s more tourists than a11y other company, and for th1s spcc1al class of
travel is perfectly equipped wlth Pullman, Buffet sleeping
can;, .Puthnan Palace ,;leepiug cars, and haudsome day coacbes.
Meals cau be h&amp;d either on the cars or at the !amous eating
houses aloug the liue.
'1 bere are more rcasons than the beauty of the eountry
throuo·h which this ¡,as,es for taking this route. Another one
is thatit is uy 24 houri! the shortest to and from Ka usas City, St.
Louis, Chicago andall Eastcrn cities. Pullman accommodations
are reservect to all poiuts, ancl tbe company has a passenger
~ asHistant at the borcler which relieves passengers of any annoyance in passing· bagage tbroug·h the custom house and
rechecking to desti11atio11.
In con11uction witb tbe railroad, the company operates an
express business.
'l' hc National Express is s uccessfully managed and thorough,
equipped.
Its parce! and money elepartment are systematically conducted.
'l'he facilities for c¡uick and safe delivery are unsurpassed
and its equipment is perfect.
.
.
.
lt is preparnc.1 to recei\'l', and by lts ~onnect1oi:is w1th. the
United t,tate~ o,· l-'acific Express Cump_amtis, to dehver fre1ght
m· 111011ey to a11y point in Mexico, U111tud l:&gt;tates, Canada aud
Europe.
.
l\1r. J. M. Nixon has charge of the Express busm~ss.
.
The o-eueral ornees of tite company are located m the C1ty
of :r.fox~co at Cclouia ,tation, fnrnting Paseo de la Reforma.
The statiou bouse of thi,; co1npany iba handsome nrnssive
two ~ton· brick and stone building· whii:h i;; not only a credit to
tite com¡iany, but an ornament to tiie city.
~Ir. B. W. Thaci,er, General Freigh\ aud Passenger Agent,
isao-eutleman of wide expericmce in railroad business, aud is
highly e~teewcd, not only in railroad circles, but by the public at la.rge.
Mr, E. N. Brown is the Gnneral Superintendent.

¡¡:

s:.,,

ª\.

it

A

A Street Jn Monterey with víew of ' 'Saddle .'11ountaln"

Septiembre

JQ

de 1897.

~aexico,
~uernavaca &amp; ~acific
~aiCwal).

f

U ANDO el hombre llegó á obtener cierto grado de civilizaER sin ce mankind first -~eached that point in civilization
ción y los distintos países comen za ron á cambiar sus productos,
when differeo t communities commenced to barter their pro~
surgió la importnatísima cuestión de hallar fáciles medios de
ducts and po~sessions with each other, the question of transtransporte, elemento decisivo para el progreso material de las naciones. portation has been the most important one in fixing the mallesde que se inició la construcción de ferrocarriles en la Re- ferial destiny ofacity since the era of railroads, the progress of .Me.
pública, el progreso de 1VJéxico se ha hecho especia mente notable, xico hi:is been especially marked and gratifying, and the degree of
y el grado de este mismo progreso ha ido en immento á medida que it.s progre.,s has been largely measured by the importance of the
se fueron extendiendo las vías férreas, ha~ta llegar á considerarse consecutive steps in its advancement to it.s present position as one of
hoy la República como uno de los principales centros ferrocarrile- the foremost railway centers on theAmerican Continent. One by one
ros en el Continente Americano.
the great r1:1.ilroac1 organizatioos have found it to their interests to
Tl,das las empresas ferroviarias han ido juzgando de la necesidad, extend tbeir lines and build new ones, until to-day they radiate
para sus propios intereses, de extenfrom the city as spoke.~ from a hub.
cler sus líneas y de construir otras
----.....--"\""""This country and century, each the
nueYas que hoy irradian de la .Megreatest in recorded history, owe
trópoli como los ejes de una rueda.
theirwonderful progresa anddevelop•
Este país, y este siglo, &amp;mbos los
ment to man y factors.
n,(s grandes de que habla la histo.fi::t'.':\~:.~"
Foremost amongthese and controlria, deben su maiavilloso adelanto y
ling all others by making them
prugrern á muchas causas: La priavailable, are railTOads, to which
mera y más poderosa de ellas, haciénmore than to everything else comdolas todas ~provechables, es la probined, is due the advanced develop-_
fusión de líneas de ferrocarril, á las
ment shown by this Republic at the
cuales, más que á todas las otras junend of the 11ineteenth Century.
tas ('S debido el desenvolvimiento deDuring the past fifteen years ~ émo!-t rado por esta República al finlll
xico has been greatly bene:fited by
del siglo XIX.
railroad development and the brighDm ante los últimos quince años
test and best spot.s in this great couu.México ha recibido pingües benefitryare those where the best transportcios por el desenvolvimit nto ferrocaation facilities are centered.
rrilero, contándose ahora como las poOf special value among these
blaciones mejores y más importantei
contributors to this city's business
del país las que han quedado ligadas
advantages, is the M exico, Cuernava_por una extensa vía ferrt·a.
ca and Pacific Railway.
De valor e5&gt;pecial entre las que
This road runs through some of the
contribuyen á las ventajas del Cofinest agricultura! and mining distmncio de esta ciudad, es el Ferroca.__,,_lil!i,ii,.rict.s in the Republic of Mexico, only
rril de J.\'J éxico, Cuerna vaca y Pacífiwaiting for the Rancher, Prospector,
co. Esta vía pllsa por algunos de los
Miner or Capitalist to tmn its remás hermosos distritoJ mineros y
sources into wealth.
agrícolas de la República de México
In reference to it.s scenic beautie3
en que son tantas his riquezas naturawe can only say that the tourist or
les desu suelo, que parecen estar espetraveler c1:1.n :find none prettier any- .
rando á queel agricultor óminero las
where and they shoulcl bewellrepaicl
recoia, para eonvertir aquellos proby taking a trip along this line.
duetos en inmensa fuente de riqueza.
The road-bed is in excellent conAdemás de las venutji:is que como
dition and thepassengercars and rollfactor del Comercio y transportes,
eo-R.oN e.L J. H. HJII.M~soN
ing stock are the equal of any on
•
e h
Pret;ldente y Gerente General.
the A mer1can
.
Contment.
.
proporciona
esta co~pafüa
a pres~.
tado verdaderos Eerv1c10s de gran utilidad al país atrayendo la aten~esides its prominence as a factor in commerce and transporc·ión de Capital y actividad, hacia esta Hepública, mostrándola co- tat10n, the company has also done much valuable service in
mo un suelo excelente para empresas, en toda clase de negocios attracting the atteotion ot capital and skill to this Republic asan
uo-rfrolas,
industriales y mineros.
exrellent tield for investment in all kinds of business agricultural
0
Saliendo de la ciudad de .México, la vía pasa por liis poblaciones mining and industrial.
'
siguientes: ~anta Julia, Tacubaya, Mixcoac, El Olivar, Cnntreras,
Aft~r leaving 0e city of Mexico t½e road passes through the
Eslava Ajusco la Cima y Tres bJarías, término por ahora del tráfico. fol~owmg progress1ve towns:_ Santa Julia, Tacubaya Mixcoac, El
La división 'de Iguala pasa por Puente de Ixtla, SantaFé, Buena Olivar, Cont_reras, Eslava, AJusco, La Cima, and Tres Marías, the
Vista, y los Amates Los lugare~ arriba nombrados en amb~ )~rn=as, present termmus.
son todos apropósito para cualqu1er emp1 esa y merece,n ser !'1sitados
The Iguala 1Jivis ·on leads through Puente de Ixtla, Santa Fe,
por los viiijeros y excursiones que lleguen al país. El Presidente y Burna Vista, and los Amates.
Administrador de la. compañía es el sefior J. H. Hampson, uno de
'l'hePr~sident andGener11_l Manageroftheroadis qoLJ.H.HampJos máR conocidos ferrocarrileroa en el Continente Americano. El sonone of the best known ra1lroad men on the American Continent.
sefior Hampson de nacionalidad americana fué uno de los principaHe is a native bo1:n ~ erican and was formerly a large railles contratistas que tomó á su cargo la mayor parte de la coo~iruc- road constructor, bavmg bmlt the greaterpart of theMexican Natción del Ferrocarril Nacional Mexicano, y del Central Mexicano, ional Ry, as well as the Mexican Central Ry from El Paso 'rex to
desde el Paso Texas hasta esta ciudad, lo cual prueba su g\·an habi- this city which is proof ofhis great Engineering ability.
lidad y pericia c~~o ingeniero,_ cu~lidades que también ha ?emosHe a 'so superintended the coostruction of bis own road.
trado en la direcc1on de su propia lmea Mr. Hampson es bien co_Col. Hall?pson is well known and highly esteemed, not only in
nocido no solo en esta República, sino en los Estados Unidos de Amé- th1s Repubhc, but also n the United States.
rica donde goza justa r eputación de hombre activo y emprendedor.
He is public spirited and enterprising.
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~ exrocaxriU,e ]&amp;'éxico, @uernai,aca t&gt; eCWa d fico
-"•IOIM•Estación de
J.

{ Statlon

z. {

11

11

.

Tres Marías"

Tres Marías"

Vista de la Ciudad de Cuernavaca.
V /ew of the Clty of Cusrns vaca.
Plaza de Is Ciudad de Cuernavaca.

3. {

Clty Psrk of Cuernsvs cs.
Lago en el Jsrdin de la Borda.

Cuerna vaca.

4. {
Lake in the "Lll Borda Osrden"

Cuernavaca.

Fuente en el Jardín de Is Borda.

5. {

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·•··-""'-.....v

Fountsln in the "la Borda Oa rden-"
Recol(lendo fresas en Diciembre.

6. {
Pickin/l Stra w berrles In December.
Arbol del mango en el Jardín de Borda.

1.

{

Mango free In the

La Boréa Osráen"

11

�Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario. ·

... .

Ferrocarril Mexicano de Veracruz
~

~

El m 11 s antiguo, de mayor seguridad y el mas conocido er la R~pú blica, y la única linea verdaderamente importante que po,~c: en co~um.!ación á la capital con las prósperas ciudades de Puebla, 01·1zaba, Cordoba,
y Veracrnz.
El Ferrocarril Mexicano es la línea principal de la República Mexica•
na Se comenzó en 1858 y después de un:i. série de interrupciones debidas
principalmente á disturbios p•:&gt;liticos,fue inaugurada en toda su_ extensión de
México á Vecacrnz en Enero de 1873 por el Presidente Seba.stian Lel'do de
Tejada. La linea en general signe el camino que llevó Hernán Cortés, del golfo á la antigu11. Tenovbitlán, la moderna ciudad de México. El gran H~mboldt
quien en su intcrcs por la ciencia ha consagrado con sus paso!&gt; la nns~a rµ•
/
ta, nos dejó una descripción vívida de Jo que es realmente este pnraiso.

Septiembre 19 de 1897.

The Mexican Veracruz Railway

,...

.".

~

'l'he oldest, s11fe,,t and b .st known rnilway iu the Republic, and tbe only
S1andnrd gauge line connecting the CRpital with the flourishing cities of
Puebla, Orizaba, (;ordoba and Vcracruz.
Thc Mexican Railwny is the pioneer standa,·d gauge line of the Republic of Mexic.,. It was begun in 1858, Rnd after a series uf stoppages, due chiefly to political troubles, it was o¡,ened from Mexico to \ erncruz in Jauual'y 1873, by Presidente Sabastian Lerdo cte Tejada.
l&lt;' ollowing the route tak1m by Hcrnan Cortes in his passage from theGulf to ancient Tcnochtitlan, the rnodern City ur llfoxico, the great
HUMBOLDT, who in the interest of science, has followed wirh bis footsteps the same patbway, haa left a vivid description of what is indeed an
éarthly paradise.
Apart from the beauty of the country traversed by tliis Railway, there·
is another feature which a.t once attracts the attentiun of the traveller and
that is the marvellously perfect construction of tbe Hue. It is built to last .
fur ali time. What with its beavy raila, steel sleepers and stone ballast
from one end of the linc to the other, one travels as easily anJ as 1,,omfortably as on the famous railways of Eugland.
The constrnction of the road has naturally been attended by great dif-.
ficulties. and wliat to Jess experienced engineers and builders would have
seemed insuperable obstacles. But persevera.nce, skill and money were
the factors that overcame these difficulties, carrying the line througb tbemountains with the finest iron structures, until the table land, 7350 feet ,
above the sea leve! had been reached.
·
To day it can boast without contra&lt;liction that it possesses the best
built and equipped road of its length on the American Continent.
The beuefits it has conferred upon the Republic canuot be over estimated, and its ideutity in the upouilding of the commerce throughout this .
conutry added to its importan~e among the great rai!way s_vstems of Mexico,
entitles it to mo:;t favorable mention in this commercial review.
The travellcr lea ves the City of México at 7 o'clock in the morning, .
seated in a chair car of the most modern constrnction, admiring tbe many
points of interest that are constantly demanding bis attentiou,
The line passes clase to the Villa de Guadalupe. the most sacred
shrine in Mexico, skirting the lakes of Texcoco and San Cristobal, over an
even gntde, ur.til San Juan Teotihaacan is reached, whtire the famous .
Aztec pyrnmids, ''TIIE SUN" &amp; TH..-D MOON" Rre seen.
Between the Citv and San Juan one obtains the best view of theextinct volcan"s of ,:YXTACCIHUATL" (16100 feet) and "POPOCATEPETL" (17800 feet).

El Infiernillo.

Sobre sus pe¡;ados rieles, durmientes de acero y bRlastres de piedra, se viaja
con la facilidad y comfort que en los famosos ferrocarriles de Inglaterra
La construcción de la via naturalmente presentó grnndes dificult;.des
y obstáculos que hubieran sido inven~ibles á i~~enieros y ~onstructores
menos inteligentes; pero la perseverancrn, la hab1l1dRd, y el dinero. llevaron la linea á través y por la falda de las montañas; levantando puertes
con soberbias estructur$\S de hierro sobre anchas y profundas barrancas
hasta llegará la mesa Central á 7350 pies sobre el nivel de los mares.
Hoy puede de~irse q ne es sin diapurn. la vía mej_o~· construida y. equipada del continente americano, é_ inmensos _lo~ bene~1c1os qt~e ha trt1do_ á
lit República en general, y á la ciudad de 1\Ie~1_eo, asi como ~ todas .as CJ~dades al este del Golfo; su ayuda á la formac10n del crJmercio de este Pa1s
agregada á su grnn importancia entre lo: grandes ferro~arriles en_ Jlléxico,
la hace acredora á muy favorable mención en esta revista comerc111l.
El viajero sale de la ciudad de México á las siete de la mañRna, en cómodo cano de la más moderna construcción, y com:enza desde luego á encontrar los interesantes,lugares que de continuo demandaran su atención.
La línea pasa al lado de la Villa dé Guadalupe, el santua!'io mús venerado en México, rode11, las mítrgenes de los lagos de Texcoco y San Cristobnl hasta ll&lt;:ga1· á San Juan Teotihuacán donde se ven las famosas pirámides de 11El Sol" y "La Luna."
Entre México y Sau Juan se goza de la deliciosa vista que ofrecen los
extinguidos volcanes Ixtlacihnatl (16,000 piés) y Popocatepetl (17,800 pies) .
A la salida de Teotibuac:ln el tren sigue por en medio de inmensas
plantaciones de ao-ave ó maguey de donde se extrae la bebida Naci&lt;mal llamada "pulque. 11 Entroncando con la line~ pri,~cipal en 1~pizaco estí\ el. ramal á Puebla, la segunda ciudad en t'lmano é 1mportanc1a de la Republ1ca.
Después de la estación de Esperanza donde hay un bue~ restaurnnt,
comienza el descenso de las montaiias desde el I ugar conocido por Boca
del Monte.
El Ferrocarril Mexicano, pasa por un país montañoso cuyos paisajes es
imposible encontrar mejores y muy difícil hallarlos iguales en ning(rn utl'(,
país del mundo.
De paso debemos hacer mención del _"Pie? de Orizab:t," la !Iontañll: de
la Estrella que levanta su penacho de meve a 17,905 pies sobre el 111 v-cl
del mar.
En Ne.gales, Río Blanco y Orizaba hay m1:1clrns y grandes U1br_ic~~ dfl
algodón y yute, cuyll situación en esas poblaciones ~é_besc á la pos1b11ldacl
de aprovechar excelentes caídas de agua para utihzarlas como fuerza
motriz.
Después de Orizaba el viajero se cncuentr~ en zonas don~e la veg~tación es verdRdernmente lujuriosa, rodeado de rnmensos plant10s de cRfé y
cana de azúcar, y grandes bosques de frutos tropicales así es que el via:
je de Orizaba por Fortín, Córdoba y. Atorae á p lSO del Macho es como SI
se pasara por un inmenso y extenso 3ardrn.
.
Casi puede distinguirse la línea de la c~sta luego, y se~tll'sc, al ~_ar
que Ja brisa salada en los labios, el foerte viento que at~·~vie~a el fü1J10.
A Jaa 6 y 40 ele la tarde se habní. llegado ií. la hern1ca _cmdad de la
Santa Vera.cruz, término del viaje y de la línea del Ferroearnl Mexicano.

EL MUNDO.

In the regions tributary to the Mexican Central
.Railway, every variety of climate a11d soil are to
be found. This li11e commences at the northern
boundary of the Republic at (;iudad Jual'ez
opposite El Paso), at an elevation of 3,700 feet
-~lliove sea leve!, and, passing for a distancti of
two hundred and twe.nty-five miles through a
-section admirnbly adapted to tlle eattle industry,
reacbe~ Cnihuahua, Capitc1l of the State by the
,same name, a city of about 30,000 inhabitants,
incl n&lt;liJ1g a considerable Ameríchn Colon y
successfully engag-::d in various branches of
business.
Lerdo, on thc Nuzas River, in the State of Dura11go, one hundre&lt;i miles further south, is the
centre of the cotton raising indusrtry of the Lagu11a district. There
is more cottou prodi:.ced here than
iu any othet· section of }lcxico. At
thb point are also located oil milis
1111J sonp factories, wllich s lüp their
,prnclucts ali over .Mexico.
Torreon, three miles so1lth of
1.Jeruo, is the poiut of junction with
the l\lexican Internatio1wl Railrnad.
llcre connecti-Jns are made ro1· the
U11itecl Stutcs, and the c1ty of Du,r1111;;0, about u11ellu11dredand sixty
miles tu the west. At Toneon are
Juc,1tecl sevtlral cotton milis, which
JJl'ncul'e thcit· raw material from the
-l·ich Laguna country iu the Íllllll•J·
tlt ,te dcinity,
Zacatecas, acity of50,000 pcople,
11ud the C,1pital of tlie 8tate t&gt;y the
,s:1me name, is seven hundred and
cighty-five miles sontn of El Paso.
lt is 011e of the leadi11g sil ve1· mi1ling camps uf the world. Jlliuing btis been continuously carriecl 011 there si11ce 1546, anti the
11¡,:'gregate production has reached the amount of
-$700,000,UOO. lt is stiJ.I pro&lt;lucing ,H the rate of
~:'&gt;,000,000 per yeRr. Tlle towu itself is lucated
in a comparntive desert, a11d 11ffurds a magnificent market for ali the µruducts of the haciendas
in its v1ci11ity.
Af1er passiug thruugh several ranges of low
hills, the road desceuds i mo the val ley of Aguas-calientes, ce!ebrated throughout the Reoublic for
its prodi¡ction of cor11, beaus and wheat. The
-city of Aguasr.alient0s, which is the CRpital ofthe
,Srnte by tite same uame,is a lmost tlie geograph1(

1

El Puente de Metlac--Tt.e Metlac Bridge.

The train now runs through numerous immense agave or magueyplantations, the plant frorn which ''pulque", the national beverage, is .
cxtracted. Leaving the Main Line at Apizaco, is tbe branch for Puebla, thesecond city in size and impoi·tance in t!Je Republic.
After leaving thc dinner statio,1 Eaperanza,. the descent of the
Mountains begins at Boca del Monte.
Sp.tcc toúo justice to what follows is not at our co~mand, snfficc it to
say, that the l\Iexican Railway passes through a mountain country wbose
scenery it is impossible to surpass and hard to equal. In passing mentio,1
mnst be made uf the "PIOO DE ORIZABA.", the Monntain of the ::ltar,
whicl1 rea1·s its snow capped peak 17905 feet above the leve! of the sea.
At Nogales, Rio Blanco and Orizaba are severa! large and flourishing
cotton and Jute Milis, erected at tllese points to take advantage of tbecxcellent water power.
·
The traveller now finds himself well within the tropics, in the m,idst of
immense coffee and sngar cane plantntions and graves of tropical fruits, so
that the joumcy fr0m Orizaba throagh Fortín, Cót·dova, and Atoysi.c to P e\·
so del Macho, is lik.e passing througb an endless garden, whích in fact it
is. One can almost distinguish the coast line n0w and feel the ''brine salt
on bis lip5, and the large ah· again", as it comes across the lowlands,
At 6.40 the same evening, the ''CIUDAD HEROICA DE LA SANTA.
VERACRUZ 11 (The hel'Oic city of the lloly True Crnss.) is reached and tbe
journey is at finiched.

Exterior cboy cave

ical centre of t11is valley. It is ciepenclent upon
agriculture and the manufacture of woolen goods.
San Luis Potosi, on the Tampico Line, one
hundred and tbirty milesfrom Chicalote. is 6,118
feet above sea leve!, a city of 60,0000 people,
and is the most impt•rtant business centre b etween Mexico and Monterey. This is the point
of junction of tbe Tampico Line of the Mexican
Ccntrit"l Railway and the Mexico National Railroad. San Luis Potosi is a ma1.i1facturing city.
In the vicinity are cotton, linen and flour milis
and an oil refinery; and a considernble industry
is carried on in hand weaving. This is a distributing point for a large scct,ion of the country.
The tropical and sub-tropical regions of the Rio

Tames/ Bridge and R,iver. ( Tamplco. )

Verde and the HuHsteca are tributary to it. An
extensive smelting plant, established by American capital, is in successful opernriou at this
point.
Tampico, fuur hundred and six miles from tbe
main line, situated 011 the Panuco Rivel', seven
miles from the Gulf of Mexico, is a town of
13,000 inhabitants, and is rapidly becoming the
principRI Gulf port of Mexico. This is due to the
complete success of the jetties built by the Uexican _Central Railway Company, at the mouth of
the Pannco River. Ocear. steamers discharge at
the whRrves, thus being relieved or ali lighteragc
charges and securing careful handling of the
goods. Regular lines uf steamers are now plying
between Tampico and New York, Mobile, Pensacola, Habana, p orts of Europe, Pr0gresso and othcr
southern 1\Iexican Gulf ports. The fisherie., at
Tampico are the fiuest ou the Gulf of 1\foxico,
and present an aclm)rable oppNtunity for thc
establisllment of canuing factorics to sapply tlle
hcm~ market, whieh now depends 011 l!:urope,
anú the United States.
Returning to t he main line, ~from Aguascalientes, the liue runs south thl'ougll bilis, until it
descends into the L,tgos Valley. Lagos is a
manufacturing city of about 30.000 i.nhabitants,
and is situated iri one of the most fertile regions
on the great table-land of .Mexico.
L eaving the L agos Va lley, the line passes
through a low rauge ef hills, and at the statio ll
0f F rn11cisco cvmes down into the Bajio. Thc Bajío, which is pl'obably tbe most extensive valley
in theRepublk, is JJa1· excellence the wheat raisiug
cou utry. The towns of Silau, Leon, Irapuato,
81:1l ama nea, Cela)•a, Vall P- de Santiago, Pueblos del
Rincon, bP.sides huudreds of l:Jaciendas, c11,ch wi th
almost as ma ny inhabit ants as a town, are situated in this region. Lcon, kuowu 11s the •·Queen 0f
the fü1ji u, 11 is the largest city, I t has abo ut
80.000 inbabitants, ancl on account of the chea¡.,n ess of ali foo d prod acts, it has become a great
manafacturing centr&lt;:l.
At Silao, twenty miles soutb of Leon, is the
junctio n of the GuanRjuato Brnnch of the l\1exiclln
Central, which connects the main line with the
Capital of the State. Guana~uato is a mining
town of about 50.000 inhabitants. The annual
production of silver is a t present about $ 3,500,
000. It affords a first-class market for the agricultura! products of tbe Bajio region, on the
edge of which it is situated.

Irapuato, twenty miles fui·her south, is the
point o-f junction with tbe Guadalajara Brancb.
It i,; a town of about 25,000 inhabitants and situ•
ated in a very fertile region. It is especiRlly
noted for its small fruits and vegetRbles. The
strawbcrry here ripens ali the year'round. The
brRnch from Irapuato to GuRdalajara follows the
Lerma River through an extensive valley adapted
to the c11ltivat10n of ali the products of the tempcrate zone. The cro¡;s here never fail from
di·c ugth. Tbe principal tuwns along this line are
l'enjamo, 8,000 pe')ple; La Piedad, about the
smne size; La Barcn, 10,000; Ocotlan, 8,000; (this
is the púrt tbrough whieh the trade of Lake
Clrnpala goes); and Guadnlajara, the tennillus, a
city of 110,000. South and southwest from Guadalajllnt is a sub-tropical country, in wtJich sugarcane
hnd maguey are the staple productions. The tequila from this section
is widel y celebrated.
Returning again to the main line,
from IrapuRto soutb, the line passes
through the BajLO conntry, until the
city of Qneretaro i.;; reacbed. Thisis a place c,f 50.000 inlrnbitants and
a great manufacturing centre.
Betwen Irapuato and Queretaro
thc co11t1·y is very similar to that
in the vi".initv nf Leon Rnd on the
Guadlllajara ·Bra11ch. The towns
of Salnmanca, 15,000 inhabitants;
Valle de Samiago, 10,000 inhabitants (which is connected wih S1:1!ama11ca b.v a trnmway someten miles
in leugth); Gu,1je, 5,000 inhabitants;
Celaya 30,000 inhabitants; Apaseo,
5,000 mhabitants,are iu this region.
Cclaya is a manufacturing town, hav:.ng in its vicinity woolen, flour an&lt;i cotton milis. Th~ tuwn is
cclebratcd for a peculiar class of confcctionery
manufactured thel'e, k:nown as "CRjeta"
Tula is the junction point with the M~xican
Centrnl Branch to Pachnca, forty-f0ur miles to
the eastward. Pacbuca is the centre of a large
sil ver mining district. The rnduc:ion o rores is also
carried 011 there to a large extent by the Patio
process. Going south from Tula on tbe main line,
t'iere is a gradual ascent, until passing the cut of
N ochistongo, the valle y of l\Iexico proper is
reached.

Túnel No. 5. Temasopa Canyon.

�EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

BFenoGanil InteroGeániGo.

Número Extraordlnano.

Tile InteroGeanic nauwau.

J:,ineaprincipaC be ~~éxico á: Weracru3. ~ivh,ión be ~o-reCos ~ain J:,ine from ~e~ico to ~eracru3. ~ore(o$ ~ivh,ión~
~exico to iJuenfe be ~xtra.
~é~ico á: ~uenfe be ~.dCa.
"gaatamoros ~il:)ision, ~ue6Ca to ~CancuaCpican.
~h,foión be ~afamo-ros, ~uef&gt;Ca á: '@'CancuaCpican
..iongifub tofaC 895 !UCómetros ó 555 miCCas. ~nd)o 3 pies· ~otar ,.iengtf?, 895 !liComefer$ o-r 555 mire$. ~auge 3· feef~

-·-

There are perhaps few lines on the continent, and ccrtainly none in Mexíco,
Pocas líneas hay en el Continente y con seguridad ninguna en México que
which present to the Tourist a trip of such continuous interest. The ever varyi11g
ofrezcan al viajero mayor interés y atractivo. La~ variada~ y magníficas vistas
de los volcanes Popocatepetl é Ixt-laccihu:dt, yendo hacia Puebla, ó Cuautla, sus glimp&amp;es of tbe Majestic Volcanos" Popocatepetl" and "Iztaccihuatl" on a trip tu
either Puebla or Cuautla; the broad views of cL1ltivatad valley and pina ciad hill~,
extensas porciones de valles cultivados, y cerros cubiertos de pinos, picos cubier•
to¡. de nieve, phintacio- from snow capped peaks to the fielcls of sugar cana and orange groves of :\lorelo-,_
from tho white peak of Orizal&gt;a to the coffee and bauana plantations of Jalapa, a
nes de caña de azúcar,
trip over the Interoceanic is one of e ver clrnnging intercst and beauty. But it is
y huertos de naraujos
uot possible to add anythíng to the volumes tha.t have alrnacly becm writteu clesen Nlorelos.
cribiug the mag·nificence of thl', sce11ery alo11g· the route of tite old highwr y from.
Desde el blanco pico
Vera Cruz to tbe City of Me.xico, practically the presl.'nt routa ol tito Iuteroceanic.
de O rizaba hasta los plan·
Ry. Volumes have been written l&gt;y the ablest authors a11d still volumes are left.
tíos de cafe y plátanos
unwritten of those centers of historie interese: Texcoco, Amecameca, Otumba,
de Jalapa.
the Pyramid of {:holula. Puebla, ( thc city oí the Angcls), Jalapa, Cerro Gordo.
Un viaje en el Iutero•
céanico ofrece cou~inuo Pass and .tleroic Vara Crm:. To evc11 touch the history, legend, or tradiuon of the,
íuterés é innumerables past would be to ex:ceed the limits alloted to this article.
bellezas. Mucho se ha diBut of the pt·osaic presant, what? Instead of thc rattle and clash of arms, is the
clank and rumlJle of the loom, aud flour nn 11, aud the griuding of the sug·ar mili..
cho ya en libros dedica•
dos á describir las belle- Tnstead1of the.~tandards of warfare, tho i.Janners of pcace andin:lubtry ,the smoke aml
zas y magnifieeucia de steam of manufa.ctories, the emblems of preseut ¡,rosperity and futme possibility
Instead of opposing armies btlut on destructio:1, ara the cooperating legions.
los pni$ajes á Jo larg·o
of agriculturists taxing their energies to compreheml ,mil utilize the iufinite
del antiguo camino de
Veracruz á la ciuda.d de
resources of g·,merous nature.
Estación de San Lázaro.
:\1éxico, que es el que reThe development of industrial euterprises along the lines of the Intoroceanic
cono ahora la linea del Ry. has kept pace witl1 that of other portions of thti Repul&gt;lic as well as with tho,
Ferrocarril Interocelinico. Y sin embargo, aún podl'ian escribirse muchos volúme- increasell agdcultural activity i11 the tenitory tributa1·y tu the 895 kiJometers of
nes sobre esos centros de interés histórico, Texcoco, Amecameca, Otumba, la Piits rnain liue and branches. To descril,e iu dt:-tail ,ha progress of ag-rícultura aucl
i11dustrial e11te1·priso,;, woulcl be to write a
rámide de Cholula, Puebla; (la ciudad de los án·
hietory which ~pace forbids.
gelas) Jaiapa, el paso .Je Cerro Gordo y la heroiFrom Mexico to Mazapa the cultivation of
ca Veracruz .
m,1guey, com aud Larley is givon most atten
Hablar aunque fuera de paso de las leyen·
tion. From Mazapa to AtoL011ilco, the mag·ni-das é historias del pasado se!·ía excedernos da
ficcu t forosts which clothe ti.e eidas cf tito su
los limites marcados á este articulo.
majestic sentinels of the ages, '·Popocatepet,"·
Pero de esta época prosaica qué queda? En
auu '' lxtacihuati" are callcd ou to contrib uto
vez de el ruido de armas se oye el de la~ fábritu tho weal-th aud wauts of man.
cas; molint,s de caña y de trigo, en vez de las
banderas de guerra, las de paz é industria, el
From Atotonilco to Perotu the lino passes.
humo y vapor de fábricas, eml&gt;lema de la pro3•
through a region produciug· iu abuudaace
peridad del presente y la grandeza del porveali the sta¡,Je ccreals, coru, w11cat, rye, i.Jar,ey,
as well as baaus, chile lll!tl zacatou. From l,e_
nir. En vez de armadas enemigas que bu,can
rote to Vera Cruz thc pruducts of ti1e suil arn
la destrucción, legiones ele agricultores devanan la facultad de su inteligencia para utilizar
too varied to uarne indiviclually in a space so
y cultivar las infinitas ventajas que les ofrece
li111ited, as in this sectiou ali the ero¡ s of troi,i-cal and semitropical lands are growu.
la naturaleza.
El desenvolvimiento de empresas industriales
l&lt;'rom Mexico to Puente de Ixtl:i (the Morelos..
line) the road skirts the almost iu.,xhaui;tíule.
á lo largo de la vi,i. del Interoceánico, está ú la
pine forests on the slopes of the white vo1caaltura del de otros lugarns de la República, así
11os tlarougl1 Amecameca, Ozumba .._ami then
como á la de las graneles actividades agrícolas
Camino Real y Vía del Ferrocarril Interoceánico.
dowu th~ir i;loping· sides covored wil1 barley.,
en el territorio cruzado por los 893 kilómetros
wheat and corn, i11to thc fortile vallcy of Cuau.
que comprenden su línea principal y r::.males.
tia, through the fields of sugar cane to Yaucepec aud the11cc through the orang·e.
Describir detalladamente el progreso de sus empresas i!O'rícolas é industria•
les seria interminable, Y el poco er.pacio con que contamos
noR Jo permite.
groves and canefields to Puente de Ixtla.
Desde México á Mazapa el cultivo da! maguey, trigo y cebada, es especialísiThe opportunities for
pleasure and business
mo. De .i.\fazapa á Atotonilco los magníficos bosques que adoman los lados de
along the liues of this
esos majestuosos centinelas de los siglos, el Popocatepetl y el Ixtlaccihuatl, concompany are beyond the
tribuirán á la riqueza, y á cubrir las uecesidades del hombre.
possíbilities of this ar•
Yendo de Atotonilco á Perote., la linea atraviesa una región que produce en
ticle to describe. All
abundancia toda claíie de cereales, maíz, trigo, cebada, así como frijol, chile y
the requisites for agrizacatón.
culturc or manufacture
De Perote á Veracruz los productos son demabíados para relacionarlos en tan
are found within easy
corto espacio: baste decir que todos los productos de las tierras ti·opicales v da
reach.
los terrenos templados SP, encuentran en este travecto
•
Another brauch runs
De México al P11eute de Ixtla (la linea Morelos) la. línea atraviesa bosques de
to the South leavino·
pinos, inag·otables, que están en la falda de los volcaues, pasando por Amecame•
the main line at Lo~
ca y Ozumba, cuyas inclinaciones están cubiertas de siembras de todas clases de
Arcos, passing close to
cerealeb, se pasa al fértil valle de Cuautla, atra\'esando campos de caita de azúthe famous prehlstoric
car hacia Yautepec, Y después bosques de 1rn.ranjos hasta Puente deixtla.
Pyramid of Cholnla; ou
Las oportunid~~es, lo 1:1ismo para pas~o,; cie placer que para negocios, que
to Atlixco and Mataofrece esta Compama, son mnumerables é imposibles de describir en este articulo.
moros, Izucar and ChietTodos los elementos necesarios para agriculturn y manufacturas se obtienen
con gran facilidad.
la, through a vally Juxu•
riant in cereals, fruits
Otro ramal que corre hac:a el Sur, dejando la linea p.-incipal en los Arco.,
and sug·ar cane anti
pasa muy cerca de la fan;osa pirámide histórica de Cholula sio-uiendo
á
Atlixco
0
·
beautiftll riverd.
Matamoros 1zucar
Y· ~etla: pas_a ú través de un valle lujurioso en la producción,
de cereales, frutos y cana de azucar, y cntzado por inumerables ríos.

n:

c

·

Camino cerca de Jalapa y Puente del Ferrocarril,.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Gompanía de Ferrocarriles del Distrito

Mexico Glty Street Railway Oompany

EN LA CIUDAD DE ItlEXICO.

[LIMITED]

Entre las mejoras importantes que denotan el adelanto de un país se encuer:tra la
Among the most important requirements of any large dty is that of adede un servftio ferrocarrilero, bien organizado dentro .ie los límites de una ciuJad La quate and well managed intramural transportation service, and Mex:co City enjc,ys
ciudad de México se distingue actualmente por su buen servicio ferrocarrilero, tanto among its 1nost important distinctions that of an excellent and well conducted stret:t
de vapor como de tracción animal, que pone en comunicación toda la ciudad y además railway system by steam and mute línes, reaching to every part of the city and sul::urco:iducen á todos los alrededores.
ban town.
El establecimiento del servicio ferrocarrilero en una ciudad no solo es de utilidad
The improvement of street railway service is not only valuable to the individual,
para los individuos en particular, por el tiempo que ganan, sino para la ciudad en ge- whose time it saves, but also to the city at large, as the opening up of transportation
neral ¡,ues teniendo medios fáciles de transporte, las ciudadas limítrofes han subido to the outlying sections of tbe city has bad a most valuable effect in making those
de valor pues estas localidades han sido adoptadas tanto para residencia como para localities more desiráble for business or residence.
asuntos comerciales.
Altbough the citizens of Mexico receive good accomodatíons now, yet the manaAun cuando los habitantes de México gozan ya de gran comodidad á este res- gement of this Company is most efficient with a due regard to the convenience of
pecto, siendo muy eficaz el servicio ferrocarrilero, se proponen introducir para Jo vethe public, and in the 1.ear future they intend introducing the Electric System and
nidero grandes mejoras como es: In instalación de dicho servicio por electricidad pro- equipping the line wi ch tbe finest and most modern american cars manufactured. ,IIJhen
veyendo las lineas con los mejores carros americanos
completed, this city w:11 have one of the finest and best
construidos últimamente. Cuando esto se realize la ciu•
equipped street railways in the world.
dad de México contará con uno de los más espléndidos
Tbe company operattcs over 149 Miles of road, part of
servicios ferrocarrileros del mundo entero.
tbe track of which is nnrrow gauge and part wide gauge,
La compañía tiene 149 millas de ferrocarril, parte dt:!
the equipment of ali being in excellént sb11pe.
camino está construido de vía angosta y el resto de vía
Tbey have in use two bundred ond fifty first etas~, and
ancha, pero todo él bien construido. Cuenta la compañía
one bundred and forty eigbt second class cars, 80 Plata•
co11 250 carros de primt:ra clase, 148 de segunda, tO plaformas and 31 Furgones, which are operaced for the cootaformas y 31 furgones para el servicio público. La comveyaoce of freight.
pañía tiene además carros especiales para servicio fúneThe company has also a number of special cars for fubre y 34 caballos. Este servicio se encuentra bajo la ve·
neral services for wbicL they kt:cep 34 horses
gilancia de un hábil y exptcrto intervent.:;r.
This dtpartment is under tbe management of an able
and experienced uodertaker.
·
Se encuentran 26 postas repartidas en todas las lineas,
2,800 mulas y 10 locomotoras para la tracción de los caTbere are tweoty six stations along the !'ne and twtnty
rros.
eight hundred múks, and lo locomotivts are kept to opeLos empleos se reparten entre personas inteligentes y
ra ce the cars.
e:z-perimentadas y están repartidos como sigue:
Employment is given to a large staff of skilled and exEn el departamento de las máquinas 9, en la carpinteperienced belp in tbe variou~ departments which is as
ría 43, herreros y mecánicos 36, pintores 20, talabarteros
follows:
18, conductores 500, cocheros 500 jefes de inspectores 6,
In the macbine shop 9, tbe carpenter shop 43, blacksinspectores 65, fogoneros 18, formando un te.tal de 2,000
mitbs and mechaoies 36, painters 20, talabaretors 18,
empleados y ademas gran cantidad de escribientes.
conductors 500, drivers 500, chief inspectors 6, inspectors
65, Fogoneros 18, a total of 2,000 t:mployees btsides a
La compañía primitiva fué fundada hace muchos años, 1arge staff of clerks.
pero en Marzo de 1896 fué comprada por Wernher, Beit
y compañía de Londrtcs en $7.750.000. En Agosto de 1696
Tbe original company was founded many years ago
tomó posesión la presente compañía y ahora comienzan
but in Marcb 1896 was purchased by ,vernher, Beit and
á poner en prác-tica sus esfuerzos para proporcionar al
Compnny of London, England, for $7.i50,000.
público un servicio esmerado, cosa que de seguro conseIn August 18%, tbe present company took formal posguirán; pues se notaba ya gran adelanto desde antes que
_·session and at once commenced lo put fortb tht'.ir best ef.
los ferrocarriles pertenecieran á esta compañía.
forts to give tbe publica good service, and how well thty
Las oficinas generales de la compañía se encuentran
Thomas 11. Me Lean.
succeeded is known by ali, for tbere has been a marked
situadas en la calle de Santa Clara número 12 y el PresiPresidente y Gerente General.
increase ever since tbe road came under its prestnt mn dente y director General es el señor Tomás Me. Lean. Di•
. nagt:ment.
cha empresa en todos sus departamentos y detalles se encuentra sistemática y bá•
The General offices of tbe company are at Calle de Sta. Clara num. 12, and its
bilmente manejada.
President and General ;\lanagtcr is Mr. Thomas H. Me Lean.
El abogado Pablo Macedo, y los señores Joaquin Casasus, D. de Chapaurouge,
Tiae éncerprise is in ali its departments aod details thoroughly systematic and ably
Y R. M. Arozarena; son los vocales. El Tesorero general es el señor Francisco P.
cond ucted.
·
de Castillo y el señor Miguel S. Macedo es el abogado de la campañía.
L"wyer Pablo :\farcedo, Joaquín D. Casasús, D. de Clrapeaurouge, and R.M. AroEl Secretario del director es el señor Longstres, el cajero Juan M. Barterí. conta- zarena are tbe Vocales, the General Treasurer is Francisco P. de Castillo and the Sedor, G. Bearsell; ingeniero fuan Mendoza y Roca, su perintendente José Rodríguez, je- cretary and Agent is Thomas ,lloran, while Mr. Miguel S. Macedo is the lawyer for tbe
fe J V.'. Rl)gers, superintendente eléctrico Harry B. Nite y agente para el servicio fúCompany.
nebre Eusebio Gayosso. Cada una de las personas arriba citadas, se encuentran per•
The Assistant ;\fanager is Mr. D. F. Longstreet; Cashier, Juan N. Barberi; Audifectamente instruidas en todo3 los detalles relativos á sus quehaceres particulares.
tor, G. Beardsell; Engineer, Juan Mendoza y Roca, Superintendant, Jose Rodríguez;
El Presidente y Director General Tomás Me. Lean cuyo retrato aparece en esta Chief Roadmaster, J. ,v. Rogers; Electrical Superincendant, HMry B. Niltcs, and
página es una de las personas más inteligentes en cuestión de ferrocarriles lo que le Agent for toe funeral service, Eusebio Gayosso.
ha valido el inmenso aprecio que se le tiene en todo el Continente
Tbe President and General Manager Mr. Tbomas H. Me Lean,
Americano. El señor Me. Lean, nació en Albany.(New York) el 10
wbose picture appears on this page is one of tbe best posted and
de Diciembre de 1855 de padres de nacionalidad Sueca é Ing-Jesa
most bighly estt:emed railway mtn on tbe American Continent,
respectivamente, á la edad de 7 años entró á una escuela pública
He was born atAlbany, N. Y., December 10, 1855 of scotcb and
en su ciudad natal, pero salió de ahí, 3 años después á la muerte
english partntage.
At the age of seven be entered tbe public school in his nat•
de su padre. Ha servido dos veces e.n la legislatura y una en el
ive town, but at the deatb of bis fatb!'!r tbree years later, he Jeft.
Senado de Albany. Después estuvo empleado en una oficina de venDuring three terms of tbe Sta te Legislature, following, he
ta de terrenos y de 1875 á 1877 sirvió como empleado en la linea
was a page in the Legislature at Albal)y, serving two tenus in
de vapores de Albany en el río Hudson, en cuyo empleo aprendió
tbe Assembly and one in the Senate.
la primera lección en el tráfico de pasajeros. En Octubre de 1877
After tbis, he was employed as a clerk in a real estate office
entró al servicio ferrocarrilero de la compañía de Nueva York en
for
a
wbile, and from 18 i5 to 18i7 served as clerk on the A lb,:ny
la.calle 23, primero como depositario y luego de tenedor de libros.
Day Line of Steamers, oo the Hudson River, in which occupatwn
En 1882 fué elegido secretario y director general, puesto que deshe gained his first lesson in passenger traffic.
empeñó hasta Junio de 1893 cuando la línea de la calle '.!3 fué abln October, 187i, he entered lbe service of tbe 23 d St, et t
sorvida por la Compañía Metropolitana. Entonces fué elegido DiRailway Company of New York. as Receiver, and subsequently
rector General de esta última compañía cuyo puesto ocupó un año
became its Bookkeeper.
y fué nombrado director general de la compañia ferrocarriltra del
In 1882 he was elected Secretary a~d General Manager wlaich
la ciudad de Indiaoópolis, Indiana.
position be filled until June H.93, wben the 23d street lint:s wne
El senor Me. Lean se bízo notahle y digno de estimación duThomas Morán
absorbed by the Metropolitan Traction Company.
rante su tiempo de servicios, no solo en los círculos ferrocarrileAgente Ceueral.
He was tben chostn General Manager of tbe latter comrany
ros, sino con el público en general. Sirvió como primer vice-pre~idente en la Asociawhich posltion he resigned after about a year's service, and l::ecame General .\Jan.,·ción Amerícana de F errocarriles en las ciudades en el año de 1891 á 92 y al presente ger of the citizens Street Railway Company of lndianapolis, Indiana.
se encuentra en gran conexión con los intereses de dicha asosiación. Al ·presente el
Mr. ;lle Lean has been remarkably successful during bis railroad career a.1.I
señor Me. Lean se ha hecho digno de aprecio y estimación entre los comerciantes y
has not only been held in bigh esteem in railway circles, but also with the general p1bt:c.
hombres de negocios.
He served as first Vice-President of tbe American Street Railway Associativn f.H1891-92, and at the present time he b closely connected with lile i~terest of lh&lt;• association.

I

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

La primera. Fábrica de Cigarros en la República

"@f ~uen ~ono" ($. a.)
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

EL MUNDO.

1-e puso con· aut&lt;'rización del Presidente de la República.
Entrando por el Pasaje Porfirio Diaz, se en•
euentra í~ la derecha la oficina de la Administraeión, á la izquierda la del cBjero y junto se eneuentra ot.ro sal0n pnra las juntas del Consejo de
la C0mpaftía. Todas estas piezas están lujosamente decoradas.
Entrando por la oficina de la Administración,
se encuentra un enorme salón de trabajo, y desde esta oficina se ven perfectamente 102 maqui-

Septiembre 19 de 1897.

se destina al empaque y despacho de la mercancía.
Hay de existencia en bodega 20,000 fardo,, de
hoja de taha~o, qut! pesan 1.500,000 kilo'&gt;, siendo 900,000 kilos el gasto anual. Ahi mismo se
encnentra el Jugar donde se hacen las cajas para
empacar las mercancías.
Las principales marcas conocidas, no sólo en
la República sino en Europa, son "La Mascota,"
11
.C.:l Buen Tono," "El Ideal," 11 Habana•-México, 11
etc. Tres carros repitrtidc res hace_n_el abaato dia-

~,;r·
i

NTF,S de obtener buena reputación en
cualquier negocio ó nueva empresa, ne~·~_:l ccsitanse llenar muchas y especiales con,,.
dicit&gt;nes.
La magnífica. calidad de las mercancías y supremo material empleado en la manufactura son
condiciones es&lt;::nciales, en que deben fijarse los
fabricantes parn dar á sus productos, cxcdencia
y ventaja sobre sus similares y así asegurar
comprc,bantes de fir,uas respet!l bles, acerc,t de
la bondad de la producción asegurando crédito
y firmeza á la firma manufacturern
Digno de estudio es para los fa uricantcs, lo que
dejam0s asentado, debiendo tener en cuenta que
la mercancía mala, 110 puede obtener precio que
medianamente sufrague los gastos que origine,
por más que la baraturn dcbiJa á su ¡.,ésim,t calidad alucine á J..:,s comprBdores.
Poco tiempo puede durnr el engaflo; pero en
cuanto es recon ocida la inferic)ridad ue la mercancía, la ruina es segura.
Una de Jas -:ansas de lo sup remo de la mercancía consiste en el esfuerzo qut:: se hace ¡.io;
conservarla siempre igual.
·
Guiada por estos pri11cipios la fábrica "El Buen
Tono," cuyas me1 car.cías s011 de primera cla!&gt;e,
ha obtenido el primer puesto e11tre las fábricas
de ciganos en la República Mexicana.
Congratulará no solo á los inJividuos que form1111 la corporación, sino ú los ciudadanos de México eu general, saber que 11 El Buen Tuno." tieue
la supremacía de manufactura y excelencia de
sns productos en Europa, lo qu,J ha hecho subil'
el prestigio de que gozaba la Ciudad de llféxico.
Prneba de ello es los premios obtenidos en las J&lt;.:xposicio11es de Londres y París.
No hay otra empresa en la República que haya proporciouado lllás alimento al pueblo que esta compañia. El tabaco usado en sus nrnnufactu·
ras es igual si no superior al consumido en otras
fábricas, siendo todo él cultivado en México y
por ciudadanos mexica 11os, en los distritos de la

La maquinaria es de lo más moderno y m43jor y
está movida juntamente con las 102 graciosas engarg0ladoras por un motor de 120 caballos de
fuerza, alimentado por una caldera ad-hoc, inex-

plosible.
La fábrica se ilumina con 30 lámparas de arco
Y 30 de luz incandescente, luz que proporciona
un dinamo propio de dicha fábrica.
Diariamente se paga más de $500 á las operarias y mozos de la fabrica, y cada tercer día se
paga. at Gobierno $1,400 pt,r timbres, aparte de
$400 que se paga al Gobierno Municipal.
Podíamos llenar páginas y páginas describiendo esta cs.sa y los beneficios que produce; pero
no tenie:ido espacio, bastará decir que e3ta industria es un modelo en su género, que sus productos nadie los excede, s su institución honra á
la industria, á su gerente y á su director.
El Sr. Pugibet, fundador y Gerente de la Comp1tñía, es un hombre cuyo talento mercantil y carácter empresario y enérgico, verdaderamente
admirnn.
No es muy secundario el Jugar que ocupa el
Sr. D.l&lt;'rancisco Pérez Vizc11ino, pues ha conquistado totalmente la confianza del seil.or Pugibet. y
acertadameete le reemplaza en la administrnción
cuando el Sr. Pugibet se aus~nta.
En lo particular los dos son muv finos caballeros y satisfacen á tod.- persona qu·e les trata.
El Mundo SP siente o rgL1lloso de hacer en sus
columnas la descripción &lt;le esta Fábrica, y lamenta no lrncer de ella, por falta de espacio, los
elogios que mernce.

JilBlCJS QUE SE ELBBOlHN EK ESTH FHBBIGB.
ESTILO HABANO:
Habana-México,

'Buen Tono,

Fue¡:o,

Pasege "Porfirio Disz" en el interior de Is Fábrica.

República denominados San Andrés, Valle Naciona! y Tlapaeoyan.
El di11ero ganado por esta g-ran empresa se queda en !\léxico ~' la importancia de esta gran industria lle la República de l\féxico es imposible
eDaltecerla lo bastante, pues proporciona me,Jios
de subsistenci11 il ce11tenares ele familias emplet,d11s en los tm-rcnc:s de si&lt;:mbra y en Jns 1,200
operarios, la rnHyorÍll mujeres, que se ocupan en
tan expléndida manufactu:-a.

Taller de Máquinas que fabrican el Cigarro sin pe[,amento.

"El Buen Tono" es una de las más grandes é
importantes casas manufactureras de la Repúbli•
ca. El negocio fué establecido el año de 1875 en
la calle de San :F'elipe Neri por el señor Ernesto
Pugibet que es ahora Gerente.
En 1890 se pasó á la actual localidad, Avenida Poniente 14 y en Enero do 1894 la Oompa!'l.ía
fué organizada é incorporada según las leyes de
la República con un capital de $1.000,000. Fué
nombrado Gerente el sef10r Ernesto Pugibet; Se•
cretario, Jc'ranciseo Pérez Vizcaíno y cajero An•
drés Eizaguirre.
T1111 pronto como se apreció la manufactura en
el público bajo la habil dirección del señor Pugibet, han subido de valor las acciones en los mercados.
En 1894 las l\cciones ele la Compañía valían $100
ahora valen $240, lo que habla muy alto en favor de la buena mercancía. Desde el establecimiento de esta casa se ha m1tnej11.do siempre con
toda integridad en asuntos comerciales.
Al principio el negocio era de un caracter limitado, pero su desarrollo ha sido rápido y bajo la
dirección del señor Pngibet que es el alma del negocio, su adelanto ha sido notable. Bajo su habilmanejo, la empresa ha acrecido, contrihuyendo á
ello el caractcr, generosidad y Pspíritu emprendedor de su Director, y el usar siempre el mejor
material en ln mnnufactura de su merca!'cía.
Mucho se puede decir ele! edificio que ocupa
esta Compañía lo mismo que de la ruauera como
estú 11rreglado.
F,1 edificio es muy hermoso, construido especialmente por la Compañía con este objeto, y provisto de todos los ú.timos adelantos y c011dicio11es para la manufactura.
El edificio ocupa media calle de la Avenida Poniente y calle de Jns Delicias, y tiene treE anchas
entradas.
En el centro del edificio, desde el frente hasta
la parte ele atrás se encuentra un ancho pasaje
llamado "Pasaje Porfirio Diaz, 11 cuyo nombre se

'Berro Vlctor Fos,

ESTILO FRAl'iCES ENGARGOLADOS

Taller de mecánica.

ui1s de cigarros en movimiento. Cada unn de ellas
'])l'Oduce 30,000 ciganos por aia y cad1t una grnl)a en el cigarro el número de la máquina á que
-&lt;;Orrespon&lt;le, así e1, que inmediatamente se puede
baber la múquina que 10 produjo. En esta ocu-p11ció11 están empleadas· 200 mujeres; las má-quinas son movidas por vapor y cada una independiente de la otra, para que se pueda poner en
;movimiento ó detener á voluntad.
En el mismo salón, mús adelante, hay seis ruá-qui1111s cnrt«doras de tabaco, teniendo capacidad
para cortar treinta mil libras por día; hay tam•
.bién tres enormes cilindros que secan el tabaco,
tenicndtJ cada. uno capacidad para secar lo que
,c;:;rtan dos máquinas. En una división estil instalada la oficina del cuerpo de mecánicos para
Jttención de las reparaciones necesarias.
Siguiendo la mlsma. línea se encuentra el depal'tamento de litogrnfía. é imprenta, donde se ha.ce todo lo concerniente á este ramo. Todo muy
,bien provisto, con tres gr'lndes prensas moder;nas, dos magníficas ccrtadoras de ¡.iap•:l, etc., etc.,
.todo movido por un motor de diez caballos de
luerza.
Al lado izquierdo del Pasage hay tres salones
Jnuy grnnucs y una inmensa bodeg~} el pri?cipal salón corresponde á la ~la boracwn del c1gaITO ••estilo haban0, 11 y t1,1mbien se halla en él el
-departamento de encajillar el cig-arrc, que hacen
las máquínns, siendo ochocientas el total de_operarias del referido s11 lóu. El segundo de dichos
-sillones estit destinado á las faenas de la prepa•
rnción del tabaco: es naturalmente muy espacio•
so dada la enorme cantidad de taoaco que se
.Pr~para cllda tres días. El proc~dirniento de 1~
prcparnció11 requiere mucho cU1dado y co'.1oc1miento prúctic0 y además el uso d e las meJores
hojas de ta.baco, se apilar en grandes montones;
-en seguida se extienden cuidadosamente y después se apilan de nuevo y se ponen á sudar. Este es el procedimiento que se sigue antes de cor1.ar y sec11r el tabaco. El último de los salones

Mascota,

rio de la ciudad, y otros dos est,ín dedicados ex- ·
elusiva.mente á lle\Tar la mercancía empacada á
las estaciones de los ferrocarriles p:ua los marchantes ele fuera.
La fúbriea es un un ::.1oclelo de limpieza y ord(ln, marcha com•) un reloj, y no se oye el menor
murmullo no ohsta11te que hay empleada!:' más de
1,200 personas.

ld•sal,

Judlc,

Gardenia, para Sra~•• papel algodon, orozuz y malz.
Ideal, orozuz,

'Buen Tono. malz

NON•PLUS-lJLTRA PAPELES:
ehorrltos,

Taller del Cigarros estilo habano.

'"Berro,

Trl¡:o.

�N6mero Extraordlnanf)

EL MUNDO.

Septle~bre 19 de 1897.

N6mero Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~ario.s bepartamento.s be fa ~ervecería be Wofuca.

'\.,

---·-,.--- ..

~ompañia @ervecera ~oruca l? ~Uéxico.
El desarrollo r¡ue ha ido tomando la fabricación
ele cerveza eu esta república dt&gt;sde hace varios afws
ea colnsal, 5· hoy día e,; una de las empi·e$aS ele mayor
importaucia en el país, dando trabajo it mile,; de
olJrero~ y teniendo aJemá,;' uil cuantío.so capital invertido.
Cada Estado y casi todm; las ciudades dp impo.rtancia pueden decir ahora que Lieuen una fabrica. de cerveza.
La cervecería más antigua en la República, cuyos
productos puros y excelentes no pueden ser a.veut,Ljttdo,; por 11inguna fábrica de su clase en e~ta República y en los Estados Unidos dl.l América, es la"C,,mpañia Cervecera Toluc¡i y i\léxico, s. A. 11 1 que fué es•
tablecida en el año de 1881 por su actual y tlig·no Director el Sr D. Sanuag·o Grnf.
i\lucho a11tes del actual y notable desarrollo de ToJuca, fué la suerte del Sr. Grnf de venir por este ruwbo y con el progreso del país, ha progresado él tam·
bien en ri4ueza é itnportaucia, hasta qtw hoy es reconociclo en Toluca coU10 uno de ,;us más activos comer•
ciantes.
.l!:l negocio al principio foé muy limitad,,, pues los
materiales que se necesitaban para la fabricación de
curveza eran muy imperfectos, pero desde el principio de su elaboración fué tan bien aceptada, que en
la actualidad se saborea dicha bectida en todas las
princi¡ml«s ciudaclt:s y poblaciones de la República.
Año por aiio se ha :rlo desarrollando la cervecei'ia
de Toluca, gracia~ á los trabajos de ;;u hábil Director.
Los eoificios al principio no eran adecuados pa,a
la negociación y co11sta11temente se hau ido haciendo
reformas, hasta que se construyó el actual establecimiento, el que 110 ti1me rival en la República en cuau•
to 1i. su equipo.
La fáuric,l ocupa dos manzanas y está situ~da frcn•
tP, al Jardín de Zarag-oza.-J..,OS edificios en general
sou todos de her111osa arquitectura, construidos de
piedra maciza y tienen de u110 á cuatro pisos de altura.
La entrada principal está. frente ni Jardín, teniendo
en el centro un ancho zag·uan así como tambien un
escapo del fenocarril que pasa por en medio dti la calle y adentro del edificio.
A la derecha de la entrada se encuentran las ofici•
nas que están hermosamente decoradas cou maderas
del pai,; y consisLen en la oficinag·eueral y eu el despacho particular del Gerente General.
La casa de cocimientos es un edificio de cuatro
pisos en el que se encuentra la maquinaria más lllO·
derna. Su construcción e,; elt&gt;gante, de cautera, fierro
y pisos de cemento. En este departamento ¡;e encuentran las calderas par.. cocimieutos ·y toda· clase de
apnrat.os modernos que son necesarlo3 en una cerve•

ria de primera clase. En las bodegas de co1~servac1on ce para la industria cP.L·vecera. forma!lllo así una nC\siempre bay en depósito como u11Gs lü,000 barriles de g·ociación tan perfecta como pui:den s.:rlo las 11wjor
cervt1za. La capacicl1ld th: elabornciou (~s como dl.l 250 org·,w izadas.
Cada departamr.nto se encuentra á carg-o de mm
barriles al día.
La refrigeración so hace con dos máquinas de sis- inteliiente pPrsona, y en todos los departamentos
traba¡an con:;tan temnn te de 3 á 400 e?11pl1:ados.
. t«11m «Li11de• te11ie11do cad:l una, un,l caµacitlad de
Solamente se usan los i11gredie11tes ruiLS puros para·
25 ¡.onclatlas de hielo ó el equivalente de refrig·erarnciún. El hielo fauricado aquí es tan puro couw criti• la elaboración de la cervez,i.; la malta se recibe ,te lo,;
Estado,; Unidos y Alemania. mi1.Jntrns que el lúµulo
tal obtenido de ag·ua clestiiada.
que se usa. es de lo mejor qull proauce la Alemania.
El edificio 4ue sigue e,; el departamento para emLa,; cervezas de Toluca no necPsi tan darse i1 cono•
botellar, en el q1rn se encuentran las m,1j,.1re.; 111áqui11as conocidas, consistiendo en 4 ft!u-os para ..111:.ute• cer á los consumidores del país, pues sus marcas son
muy bien reconocidas y vendidas Hn todas h1s ciudacle:;
llar. co11 una capacidall de 75,000 bote.las por dia; proy ¡,oblacione.; de la República, teniendo la compañia,
visto de már¡uinae para lavar y tapar botella, asi como
ii la vez, ag-eucias en tocias las poblacione,; de imtambien tanques de vapor para di ver,;a,; operaciones.
portancia.
La nt&gt;gociación se ha dedicado e~µecialmente á la elaLo• neg·ocios de er,ta cervecería han prosperado baboración de cerveza en botella, dandu así trabajo eu
jo la dirección ciel Sr, S. Graf, su fundador y actual
este tleparta1neutc• ,i, miis de 200 holllbres.
director desde su organización en sociedad accinuisEl taller para cortar corchos es otro departamento
ta anú11ima.. El Sr. Graf nació en Suiza, pero vino jomuy imporrnnte que proporciona á. la fáblica por medio ele múltiples mitquiuas y aparatos servidos por ven iL este pais hará. como unos treinta y dos años, radicándose desde lui-1go en Toluca, en donde desclti d
unas 40 personas, un producto supremo y uniforme
principio se identificó con los intereses de la ciudad.
que se elabora de corcho en piancl:u, importado de
Es un amablti caballero, altamente estimado por tolos diverso,; países productores dti alcornvque.
En seguid¡¡, se encLtentrn el taller de rl'paraciones das las per,rnna,; que lo conocen. Es de un carácter
jovial y empreudtitlor y toda dig·na empresa red be su
de maquinaria, con los más modernos inventos. En
ayuda, y su prosµ11ridatl ha sido la rncompeu,;a. mere·
estos deµartameutos trabajar, constantemeute mucida de e,;fuerzos honrados.
chos háoile,; y comr ctentes urncánicos.
Fué el prolllotor del abastecimiento de agna µarn la
Totio el edificio es al1unl&gt;rndo por luz eléctrica, teciudad, y como n,o·idor es eficaz colaborador del ac•
nieudo uu diuamo con capacidad de :.IUO luces incantual gobierno je! 1::;tado de ,\léxico en la iustalaclóa
descentes y 4 dP. arco.
de una completa ,mtui&gt;ación qu1:1 se extiende µ01· to-Toda la maqumaria en general es movida por meda la ciudad.
·
dio de 5 graucles calueras, con una fuerza de. 530 caEl Sr. Grnf cuenta con la avuda eficaz del Sr. Carballos. La mayor part1:1 de ella ha sido iwportada de
los Hagenu:inster como maestro ct&gt;rvecero, que uaciú
la bien conocida caS,L de Jo:; Sres. Chas. l(aestner y
en Ale111ania _v trabajó en el negocio de cervez,1 eles·
Cia. de Chicago, que siempre han servido lit:1 la m .,;
de mu1:hos año.; a11tlls de venir iL )léxico, habie11do
nera más satisfactoria sus pedidos.
ocupado ta1Ubién en Alemani,i el pttesto de maestro
, En el fondo del edificio se encuentra el ,d~parta•
cervecero por algún tiempo; la cooperación &lt;le lo.;
mento para componer barriles, aü como tambiéu un
Sre,. Germán R11tb. .v Emilio Leycegui como ;,rcrentes
establo para mulas y cabalio,;.
Eu la ctt:\dra siguiente est1\. la carpintería y alma- comerchiles: el primero en la ca:;a 111,uriz, es lleci r, en
ceu para cajas. Eu este taller :;e con.,truyen las cajas la fabric,L mi:;ma, y el segtrndo en 11la Sucursal y des pacho que la Compañia Cervecera. Toluca y México"·
para empaque, i111primié11dose en ellas el nombre de
tien1:1 establecida ea la ciudad de México.
la fábrica. Eu este departamento se encuentran máU11 hecho que b.abhL por sí sólo re,;pecto de la caliquinas p,ira acepillar, aserrar, escoplar, etc., como
dad de la cer,ez,i elauornda en e,;ta ccrv.. ceria, e.;
eu las wejores carpinterías. •rodas ellas son movidas
por una caldera de 2ó caballo,; de fuerza y servidas qtte en los últimos dos años las imµortacioncs a1111aJes de cerveza de los E.;tatlos Unidos y Ale111a11ia han
¡,or 25 ó ao artesanos hábile,;.
dis111i11uidoenormernentc: esta es la mejor prui:IM 1¡u-i
E~te resúmtin podrá dar nua idea de las dimensiones de la fabrica, aunqtte deberia de escribir,;1:1 nrn- podemos dar de que la cerveza es ig-ual ÍL ,:u,Lil¡ui,:ra_
cho para potli:r dar llllJ. de.;1:ri pc.ió.i exte1u,1 de la . elaborada eu países muy adelautados y vemos CtJ II
orgullQ que nuestra.,; industrial nacionale,; van to111a11 -ci:rvect:ria..
· En g·enernl' todos los departamentoa se hallan mon- , do un lugat· promir,eute tintre la~ fá.bnca,; lid 111undv ..
tados y dotados con lo mPjor que la mecánica produ-

�Número Extraor dinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiemb re 19 de 1897.

EL MUNDO.

compañía de Yauores--GoIIeos de cuna uJoe,a Yort.
"LINEA DE W ARD."

Los magníficos Vapores- Correos de esta Compa:ñía, proporcionan al público los más baratos y los más cómodos medios de
comunicación para viaj es entre México, los Estados Unidos y Europa
Los buques parten de Nueva York cada Miércoles, tocando en la Habana.
Salen de Nueva York cada Sábado para Veracruz, tocando en la Habana y Progreso. Al regreso de Tampico para Nueva York
cada Sábado, tocando en la Habana, y cada ...•u iércoles. de Vera.cruz para l\ ueva York, tocando en Tuxpan, Tampico, Campeche, .Laguna
y Frontera .
Hay también un servicio mensual entre Nuevo Orleans, M obile y Tampico, con conexiones directas con todos los puertos mexica~os_del &lt;;}olfo y un servicio di:;;tinto de Vapores costaneros, en conexión con todos los vapores para los puertos principales del Golfo, mclus1ve lJoatzacoalcos y los punto;; que correspon den a l L;tmo de Tehuantepec.
,

1

SER~TICIO DE CARGA·
L a regularidad de este servicio proporciona á los comerciantes la vía más rápida y mejor para carga entre todos los pun~s de Mexic )1 los Estc1,do; Unidos y Europa.
Para los precios y billetes de carga habrá que dirigirse á los Agentes.
. ~.os vapores d e la Compañía son todos de primera clase, poderosos buques de acero, alumbrados con luz eléctrica. H e aquí los
pnncipale;;:
VIGILANCIA ... ... ... ....... .... ............ .. 4,200 toneladas
SENECA .... ... ....... .. .. .... ................. .. 3 000 toneladas
SEGURANZA .. .. .. ............... ... ........ . 4,200
,,
SARATOGA .. ...... ..... ..... ..... .. .... ... ... .. 3,000
"
YUC,A TAN .... .. .. . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . . ::3,óUO
,,
SANTIAGO.. .......... .. ........ .. ......... .. .. 2,500
"
YUMURY .. .. ..................... ............ .. 3,500
,,
NIAGARA.. ........ .... ................ ... .... ... 2,.500
"
ORIZABA .... .... ..... .. .. . .. .. ................ 3,500
,,
MANTEO .... .... ...... .. ....... ..... ..... .. .. ... 700
"
CITY OF WASHINGTON . .. ............. 3,000
HIDALGO (con bandera mexicana).. .. ........ .. 600
"
BAILEY 500 toneladas [con bandera mexican,1;.J
Parit informaciones ~ompletas sobre precios y embarques, dirigirse á los ¿\ gentes que en seguida se expresan:
JOSE IGN~GIO IStJSI

JOSE. O'KE.LLg

Tampico

Veracruz

JArIES E. WAR D y

Co., Agentes Generales.

113--WALL STREET--NEW YORK.

J. J. ALLLEN, AGENTE GENERAL.
GANTE NUM. 1--M EXICO.

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§C §omun

q ue rep r esen ta este g r ab ado es un o d e los mejor es de uso par a las casas particula r es y Esta t,lecimientos pú blicos, com o Hoteles, etc.: por ser d e s ist em a d e Sifó n y r eunir toda11 las
cond ic io,1es, c u yo resultad o es completamenie satisf actorio por s us cualid a d es; ser liger o y n o oca sionar
n ingun r uido en su sistem a de aperar, r e p resenta en s u construcción el m[is mod erno s istema san ita rio. La
Taza estú construida d e los m ejores ma ter iales para i mped ir las g rietas y par a la con serva ción de su color:
E l Asien to ~~ Per:Cecto'' está asegura d o d irectamente á la T aza, es a rtístico á la v ista, no n eces ita de
ménsulas en la pared, y d eja un espacio por la par te de a trás d e m odo q ue la Taza qu ed a completam ente lib r e y se puede asear sin ninguna d ificu ltad. Nosotros garantizamos el mencionado Co:rnun, q u e dar á
una completa satisfacción y Jo recomendamos á los A r q u itectos y á tod os los plomer os, para que pu edan
garantizarlo á sus clientes y par roquianos.

1 he ~ilent ~yphon &amp;Jet.

No ha habido en los últimos veinte años ramo alguno para mejorar :as condiciones sanit&amp;.rias, que haya progresado como la Plomería.
Antiguamen te era u na serie de adivinanzas, y se trabajaba al azar, obteniendo por último r esultado un experi•
mento peligr oso que ponía en peligr o la vida de u na familia. Todo ha cambiado en 108 últimos años.
Los p roblemas que antes se adivinaban apenas, hao sicto e~tudiados y comprendidos por los hombres de cíencin,.
dando por resultado que la entubación sea hoy una ciencia tan cier ta y exacta como cualquier a otra de las m&lt;tnufactu ras del hierro.
L .i naturaleza especial del terr eno sobre el cual está construida la ciudad de México, hace sumamente dificil la
entubacíón en algunos casos, mientras que en !ltros la facilíta.
Uno de los establecimientos más prog-resistas y acreditados en la República Mexicana, es "Guillermo Patenon
y Cia.," cuyo grande y bien sur tido establecimiento est;i, situado en la '..Jalle de Independencia número 9.
Con u na inclinación natural á su profesión, y una capacidad extremada para el trabajo y experimentos, M. Paterson ha dominado el arte ha sta en sus más pequeños detalles, y hoy se le puede llamar, sin temor de contradiccione~,
un verdadero y perfecto entubador.
L a casa no tiene ú nicamente importantísimas contratas en esta ciudad, sino también en las principales ciudades
de la Repú blica. Ha contratado y ha cumdlido fie lmentt&gt;, la colocación de tuberia en los principales edificios púl,licos y en las mansiones grandes, y es su orgu llo que uingún trabajo le fué rechazado, antes por el contr ar io se le ha
demostraélo la más viva satisfacción en wuoi; los casos.
Hace poco tiempo al asociarse con el señor Paterson Mr. Donal&lt;l Stewar, se varió la razón social por la que
ahora lleva la casa, Mr. Stewart poseé grande exper iencia en la manufactura ue plomo, habiéndose dedicado á e~ta
clase par ticular de manufactura en Escocia y otras ciudades extrnn jeras, duran te lar gos años.
Estos dos caballer os u ni dos, están en disposición de servir cualquier pediuo en tubos de plomo para entubación,
y ni en calidad ni en cantidad puede competir con ellos alg·una otra negociación de la República.
La casa que ocupan es espaciosa y bien surtida y tiene completa variedad de útiles para arreglos sanitarios todo
lo imag·inable, que la casa hace traer directamente de Europa y Estados Unidos, y que vende á otr os plomero&amp; y entu bador es.
.
Much&lt;'S adelantos está haciendo la firma, y últimamente ha obtenido la única agencia en la República de la bien.
conocida casa J. L. Mott y Cia., de Nuava York, que son los mayores y más importantes manufactureros de artículo!&gt;
de Plomería de los Estados Unidos.
·
Emplean únicamente los más hábiles y competentes operarios en sus varios departamentos.

No hay en el Continente Americano Industria más impor tante que la Cerve-cera. En todas las ciudaues de categoría se encuentran instalaciones inmensas
dedicadas á esta Industria, q1ie dan trabajo á cil'ntos de individuos y qu e venden
-sus pr oductos en todas par tes.
Au nque México no puede todavía jactarse de tener las fábricas más g-randes
del mundo, sí se enorgullece de poseerlas tan mod~rnas y per fectM n11 s,i instala ción como cualqu ier otro pais, pudiendo citar como n,odelo á la CERVECER.IA
-CUA UIITEMOC.

L a Compañía de este nombre fundó desde un principio su negocio con el pro_pósito de hacer sólo cer vezas de la mejor calidad conocida; y al efecto construyó
~u planta bajo la dirección de u n Ingenier o especialista de gran r enombre en los
Estados U nidos, el Sr. O. J. W ilhelmi, quien vino á Monterey '!" formó los planos
•de edifciios é instalaciones mecánicas, de aparatos, etc., siendo de notar que sus
planos son para tres veces la capacidad actual de la Fábrica y que bajo ellos b.a
ido esta ensanchándose año por año, al paso que van r ealizándose los propósitos
de la Compañia. Con el m ismo prnpósito de hacer siempre lo mPjor. los únicos
.materiales que usa en la Fabricación, son la malta más fina que puede ob tenerse
•en Norte Améric&amp;. y Eu ropa, y los delicados y fragantes lúpulos de Bohemia) de
Baviera, qu e gozan de fama universal y que sin dispu ta son los mejor es del mundo.
Los pr oductos de esta Fábrica fuer on los pr imeros que tendieron en nuestro
país á sustituir el u so de las cervezas extranjer a~, cosa que han logrado casi por
completo, p ues sabido es t•uán poca cerveza importada se bebe en la Repú blica,
y que el publico está ya convencido de que la Cuaub.temoc es superior á lama•
yor parte de las extr anjeras que se importan á la República,
~
La Compañia se organizó en 1891 bajo el nombre de CER VECERIA CUAUH'TEMOC, S. A. y en la primavera de 189J comenzaron sus trabajos. Hoy en día
la demanda es grande, abasteciendo á casi todas la» poblaciones de la República.
La Fábrica esta situada hacia el Norte de la Ciudad, en el cruzamiento de los
ferrocarriles Nacional Mexicano y de Monterey al Golfo Mexicano, cuyoi; tre•
nes de car ga y pasajeros se detienen siempre en las estaciones CUAUHTEMOC.
Los mismos farrocarriles tienen además lineas especiales que entran á las calles
interio.·es de la Cervecería, permitiendo que á la p uerta misma de las bodegas se
,hao·a la descarga de todos los materiales recibid os y se carguen la cerveza y hielo
qu~ en carros especiales para el uso de la misma Cervecería ván á las principa·
leb ciudades de la República por todas las vías fér reas existentes en el País.
Los terrenos ocupados por la negociación alcanzan unos doce acres de ex-tensión, ocupando el frente un jardín de mucha viata y buen gusto,
Al acercarse á la Fábrica, lo primero que llama la atención es su artística
-chimenea de ladrillo, de 160 pies de elevación, la más alta y rnagestuosa de
Monterey.
Pasando el jar din, á la izquierda de la en trada, están las Oficinas Generales
de la Compañía, y las particulares ctel Gerente General y Director Técnico. Tod:!ij ocupan el prime:· piso del Edificio, que es muy elegante, tanto por su arquitectura corno por el mueblaje; y el seg·uudo piso lo ocupan las habitaciones y i-a.lones dedicarlos al uso de algunos empleados de la ne,g-ociación.
Las Oficinas de la Cervecería se reputan las me3ores y más completas de
Monterey, siendo también las que tienen más movimiento y mayor número de
empleados.
A mano derecha está la Cervecería p ropil&gt;.mente dicha, bodegas de fer mentación repo~o y ch\rificaci6n, y las máquinas de hielo. De éstas hay dos, con ca_pacid~d combinada de 70 tonelad~s diarias, y otra vertical, sistem_a De 1:,:i, Verg•
e el mejor del mundo, con capaciaad de 100 tone1'1das de refngeracion. Las
11
tr~s máouinas dichas conservan todos la&amp; bodegas de cerveza, los depósitos de
,lúpulo etc. á la temperatura artificial constante que les conviene; y congelan
auemá'.s, los dos grandes tanques de hielo que rinden diariamente para el merca•
do unas 40 toneladas del ar tfoulo, en blocks de 50 y 100 kilos, brillantes) transparentes, de gran consistencia y durabilidad. La ,capacidad de los depósitos tle
hielo es de 100,000 kilógr amos, pero es tal la cantidad que se expende y se usa
,1iara el empaque :f exportación de la cerveza embarrilada, que rara vez hay
existencias solHantes.
Encima de las máquinas de b.ielo están los con densador es de vapor, y los recalentadores, quedando en el piso tercero los Condensadores de Amoniaco.
La '..Jerveceria ó Casa de Cocimientos es un hermos_o e&lt;lificio de tres pisos
equipado de los aparatos más modernos y perfectos.
'l'odas las bodegas de cerveza están comunicadas con el Departamento de
Cocimieutoe. En 1&amp; Bodega de Fermentación hay 35 grandes tanques en cons•
.tante actiYidad; en la de .J:!.eposo, los tanques son tamoién 35 de enorme cabida;
.pues á pesar de ser muy alta la bodega, los toneles llegan hasta el tecb.o, y pue·
tlu decirse que el contenido de u no de ellos bastaria para ahogar á todo un regi•
.ntiento. Más abajo está la Bodega de Clarificación, con otros ¡¡5 cascos, también

e~ormes: _Esta p~rte de ~a ~ábrica es muy interesante, no sólo por el conteaido
srno por ,u aclm1r~ble l1mp1eza y por su construcción, siendo todos los pisos y
techos, costosas bovedas de cemento.
l!no ~e los departamentos más impor tantes y completos es el del embotellado
amJ?ho, comod? y con_totl_as las facilidade, modernas para hacer los trabajos co~
rapidez Y admirable limpieza. Los aparatos principales son máquinas para lavar
la bote_ll~, las que la _llenan de cerveza, las encorcb.adoras y las m,iquinas para
a lambra1, todas movidas á vapor y andando con una rapidez y precisión sorpren•
dentes. La capacidad ~e este i\epartamento es para 40,000 botellas· diarias y la
venta de cerveza en caJas sube á muchos millones de b,otellas anuales.
'
Enfrente al embotellado se encuentra el departaml'nto para poner etiquetas
Y empacar las bote_llas, que es muy hermoso, y e11cima de éste está situado el U'ran
almacén de Malta, importada toda del Ex:tranJero, de la más fina y famo,a qif°t:1 se
puede obtener.
·
Solo en los dos departamentos del embotellado y empaque se emplean m·as de
200 personas,
Sigu\endo adelante, están la casa de lavados y talleres de tonelería excelentemei~te ntstalados con los mejores útiles y herramientas.
'
. Vienen desp~~s los grandes a l~ac~nes de bot.ellas, cor cb.o.s y cajas, la Cll.rpmteria_y magmftcos talleres de maqumas y herrería, donde se hacen todas las
r epa1;ac1ones á la ~ aquinaria, i_;e fabrican herramitmtas, tornillos, etc.. etc.
.
En_lugar accesible y céntrico hay una es~ación ó depó,ito de a par atos para
111cend1os, surtido de bombas, hachas, tinas, etc.·
·
. Para la,segtui_d,ad de los extensos edificios hay, además, de trecho en tt·echo,
por to~a la extens10n de la pla nta, )l,aves de agua que p11edan funcionar, en caso
dad~, 11_1~tantaneamente, en conecc1on con poder osas bombas, que arrojan la ao-ua
0
á 120 pies de elevación.
La casa de calderas contiene cuatro, con capacidad de 450 caballos de vapor1
que dan la fuerza motriz á toda la Fábrica.
I?etrás de los edificios principales se encuentran las caballerizas v cocheras
que t1~nen_ su orga!}ización y ser'\"icio especiales, siendo una par~e importante dei
ne~oc10, s1 s~ c,,nsi~era que los carros rtJpartidores y de transpor te son 11 dcdi•
cactos al tráfico activo y constante de la negociación.
'
. La empr~sa da empleo á unas 450 personas. Al frente de cada depar tamento
tiene entend!dos_y habilísimo, P,speciaiistas, v,midos de Alemania y Estados Unido~. La fabr1cac1ón d_e ce~·veza está dirijida por un mayordomo ó jefo de cervecerns, -~e larga expenencia en_ E uropa y Amer ica, profundo conocedor de todos
los sec1 e tos ctel ar te, para fabn car deode la brillante y trasparente cerveza P ilsn~r! _hasta_ las oscuras y fuertes cervezas bávaras é inglesas, Este mayordomo
dmJe_ hab~lmente_ s:u cuer po d~ c~r vecer~s, que son, en su mayoría, alemanes.
L,i. pai te mccamca de la Fabnca esta cuoierta por dos ino•enieros de día y
~-º~ Je nocl\e, y cinco ~speci_alista~ par~ :i,justar tubos, etc. Estos°empleados, ame 11canos casi todos, estan baJo la d1reccio11 lle un ino-eniero expedmentado y pr ofundo, que está también co11 el negocio desde su cu~ia.
. Al frente de los trabajos, dirijiendo todas las secciones, está fll Director Técmco de la ~erveceria, illllustrial de grau reputación en los círcu los cerveceros
de Alemama, Norte América y el Canadá.
. To_dos los edificios_ que componen la Cervecería están construidos de ladrillo
Y piedra Y son de ª!'qu1tectura moderna y elegante, siendo el conjunto muy hermoso, como p~e~e Juzgarse, aunque muy pál idamente, por b~ vista que publica•
mos e1~ es~a pagm_a. Poi: u_na ~imple descr1pció;'l ó vista de la Fábrica es imposible, f~1 mar se una _idea m siquiera remota de la 1111portaucia de esta n&lt;wociación. v
la umca manera cte_ t~ner u11 Juicio justo de ella es viéndola y recorri~ndola ~i:b?t!almente. Los yiaJeros que p3:sa11 poi: i\lonterey 110 deber ían dejar nuuc;i de
v1s1tar este nflgoc10. No se ncce,;1~an tar¡etas ni recomendaciones para elltrar á
t_od~? los dep1;Lrta1!1ento_s, pues lod ¡efes dtil negocio manifiestan la mayor compla•
~encia ~n. r ec~I.J1r ~ la~ lllhUIIlerables personas 41:1" lo vL,itan diariamente, y pai·a
atende1 .) ob~equ1_ar a _todos ha,- emple~~os det11cados especialmeute á ello.
De la Junta Vaecttva de la Corupama es Presidtmte el ::lr. D. Isaac Garza y
Secretano y Tesorer o D. J o~é A. Mugiierza.
'
El Genmte Gen_eral de la_qorupaliia es el Sr. F. G. Sada, quien maneja los intereses d~ la n~goc1ac1ó11 y ding·e la Cervecería en su oro-auización
interior y en
0
su par te huanctera.
Es~a gran empresa, desarroll'.1da á la sombn de la paz de que i\&lt;Iéxico disfru~a,
fué un.. de las pr1mera11 que nacieron en Monterey, d irectamente proteo-idas por
la p.Nudente y háb!l adm!uistración del ~r. General Bernardo Reye¡¡, Goberna&lt;ior
d_e uevo Le&lt;;&gt;n, siendo ideada y orgamzada por un g rupó de b.ombres de ne"'o•
O
c10s Pt:rtenecientes ~ la genei:ación e111pr endedora que ha hecho de Monterey el
emporio del comercio y 11e la industria en el Norte de México.

�Septiembre 19 de 1897.

gl(na gran ~n_sfitución

EL MUNDO.

~ inanciera

Hay en este Continente gran número de emprdsas que alcanzan una
reputación maravillosa y sobre todo cuando se tiene en cuenta que estas corporaciones pueden r estringir i1 las personas de una vid/\ de trabajo y que
puede tener parte en cll,i tanto el hacendado como el hombre de negocios y
que su nombre es conoddo tanto del obrero como del periodista.
Tal es en verdad la Compaflía de seguros sobre la vida "La ~lutua"
de Nueva York que no solamente tiene saeursales de pólizñs en todos los
Estados Unidos, Canndá y Jiéxico sino en todas las partes del Globo.
La Ciudad de México tiene gran número de sucursales de varias eompailías, pero no hay ninguna que haya alcanzarlo el grado de prosperidad
como de la que estamos hablando, pues apenas habrá alguna otra tan dur adera y que haya merecido lll. confianza del público como lo. Compañía
de seguro,, de vida «La Mutua» de Nueva York.
Multitud de personas aseguradas en la ci:ldad de U éxico han mue r to
y sus p(11izas han sido pagadas inm e d iatamente; lo que habla muy alto en
favor de esta compañia.
El Agente gene ral de la Compafiia en esta República es el Sr. Don
Cárlos Sommer y sus oficinas se encuentran (::n el edificio que tiene la
Compañia en el Puente de San Francisco númen1 l.
Algunos hechos convencerán al m ás escéptico de la superioridad de
esta Cimp,1ilía.
El resumen &lt;le las cuentas en el año que finalizó el 31 de Diciem bre
d e 1896 demuestra gran pro!.perid,1d e n el negocio. El Capital con qua
contaba á esa fecha la compañia eran $23J..OOO,OOO oro. Pagos á los dueños de pólizas desde su organización $437.000,000 oro.
Esta Compañía ha ganado y devuelto voluntariamente á. los tenedores
de pólizas el doble de lo que ha hecho su rival más cercana. Estos hechos
hablan por si solos y no necesitan di:;cutfrse.
La. compafiia tiene adictos en todo el mundo, pues en los muchos años
que lleva de establecida, siempre ha hecho sus pagos con toda l'Xactitud.
El Sr. Cárlos Sommer director general en la República es una persona muy distinguida en todos los círculos de compañías de seguros sobre
la vida en la República de )[éxico. El Sr. Sommer es una persona de experiencia. y de es piritn emprendedor, se encuentra interesad0 en otros
muchos negocios y empresas que harán adelantar ii esta ciuclad y al pais
en general.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de1897.

J}\, {Í&gt;reat ~inanctar ~n_sfitution

-

There are on this continent a :iertain number uf enterp r ises that have
gained a r eputation for trustworthiness, which to say the least, is rema rkable, when it is taken in~o account, that these cornorations uf institutions
may restrain themselves to one !ive of trade. Yet ·they are almost as well
known to t he farmor as to the business man, and as familiar to the ear of
the laborer as to the newspaper man who keeps posted on everything.
This is especially true of the Mutual Life Insurance Co. of New York,
who not only has policy holders iu ali parts of t he Uoited States, Gan arla
a nd Mexico, but in ali parts of the globe.
Mexico City has branc h offices of a number of companies, but therc is
none that has rnet witb a greater degree of prosperity than the company
wc are now w r iting about.
It needs ecarcely be scatcd, that this is the :Mutual Life Insurance Ccmpan y of New York, which has amostcndui-ing hold 011 the confidence ofthe
public.
The &lt;leathclaims here in i\I exico have b ecn man y, but they were always paid promptly and evcryb0dy having a policy with this comp11ny
speaks in the higbest praises of it.
The general Agent of the ~ompany for this Republic is M:r. Charles
S ommer , whose office is i n the com¡.,any's own building, Puente d e ..,,111
Francisco, ~úm. l.
A few facts and figures will convince the m• st skeptical of the supir iority of this compa11y.
The statement for tile year ending December 31 1896, shows a m ost
prosperous condition of affairs. Its asscts were at that time o ver ..... .
$234'000,000 U . S. Gold. and paid to policy holders si11ce org,inization . .. .
$437.000,000 U. S. Gold.
·
This company has earned and voluntarily retumed tú policy hoJders,
twice as ruuch as its nearest competitor.
These figures spcak fvr themselves and cannot be con trover ted.
Thc Company is a f,worite throughout tlle world, and its manv
years distribntion policy, 5 per cent debeilture ancl continuous instalme1;t
policy, offcrs the insurance public ali manners and metbods of lifc insurance.
Ur. Charles Sommer as Ge-:ieral Director for this Republic is an important personaje in local life insurancc eircles, and secures for his company
the cream of the business of the Republic of )Iexico.
He is an experiencec..l insura.nce man, aswell as being a pnblic spiritcd
and enterpri sing citizen.
lle is also interested in otlier business interprises here, and ha$ done
much tú a:1.vance the intere~ts of this city and country.

Oer mania ~
· ~»---•
4

~~"---(--··BrelVery
la

~·····················································································································································

companía General Mexicana de Electricidad

Mexican General Electric Company

La cornpanía fné organizada bajo las leye~ del Estado de Xueva York, con el objeto de t:stablt:cer el negocio en la Ciudad de :\léxico.
La compaiiía cuenta con agentes especiales de la Compañía Eléctrica d&lt;! Nueva
York que poseé todas las manufacturas de las casas Thomson-Houston Edison y Brush
para las instalaciones de luz eléctrica, ferrocarriles eléctricos y poder de trasmisión.
Esta gran compañía tiene tres inmensas fábricas y dá trabajo á cerca de 800
hombres.
La compañía tiene en Alemania relación con la Unión Eléctrica de Gesellschafs
en Berlín; en Francia. con la Compañía Francesa Houston Thomson de París; en Inglaterra con la compañia Thomson-Houston de Londres, todas las cuales forman un inmenso negocio que se estiende por toda Europa.
La Compañía General Eléctrica de Nueva York tiene instalaciones en todas las
principales ciudades-bispano-american.i~ y además cuenta con importantes iustalaciones en Australia, el sur de Africa, Japón, Canadá y en las Indias Occidentales inglesas
y españolas.
En la República de :\léxico, la maquinaria fué establecida para que funcionara en
las Estaciones Centrales de Veracruz, Córdoba, Huatusco, Orizaba, Puebla, Pachuca,
ciudad de México, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterrey, Saltillo, Mazatlan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
Las instalaciones de poder trasmitivo se han establecido en las minas y establecimientos manufactureros de Pachu ca, Real del monte, Sa.n Rafael, Amecameca, Miraflores, Negociación de Santa Ana y en otros puntos dt: la l&lt;.epública, lo mismo .-¡ue instalaciones aisladas en fábricas y casas particulares.
La Compañía Eléctrica :\1exicana, como representr.nte de una casa tan afamada se
encuentra perfectamente abastecida de la mejor maquinaria como tal vez no hay otra
en el mundo. Tiene todo lo necesario para instalaciones eléctricas y poder de trasmisión.
La compañía cuenta con los elementos indispensables para el establecimiento de
ferrocardltcs eléctricos así como lámparas, motores, generadores, y otros aparatos
reconocidos como los más modernos y durables.
La compañía g-eneral eléctrica mexicana, cuenta con ingenieros inteligentes é instruidos en materia de electricidP.d, capaces de descifrar cualquier problema eléctrico
que se les proponga, bien sea pequeño ó grande.
La compañía suministra el mismo cuidado á todas sus instalaciones, el mismo á las
pequeñas que á las grandes.
La compañía no pretende hacer negocio poniendo precios ínfimos, pues como ero
plea los mejores útiles y personas sumamente inteligentes es imposible que cobre precios muy bajos.
El objeto de la compañía es únic!\mente trabajar para que ésta camine al lado de
las grandes instalaciones de Europa y los Estados Unidos.
Las oficinas y depósito de la Compañía, se encuentran situados en la Plazuela de
Guardiola y está siempre dispuesta á instalar cualquier tnbajo que se le encomiende,
contando para ello con un depósito de maquinaria de la mejor calidad.
La Compañia ha prosperado mucho y sus proyectos para el porvenir son brillantes.

This Co:npany was organized under the laws of the State of New York for the
purpose of doing business in Mexico, cbiefiy as Agents of The General 1:.,Ject;ic Company, of New York, which Company owns and manufactures under Tbe Thomson-·
Houscon, Edison, Brush and its own systems for electric hghting, electric railways
and power transmission.
Tbis great Company operates three large factories, and gives employment to a
force of about e ight tbousand hands.
Tbe Company has connections in Germany, with the Union Elektricitatz Gesellschaft, of BerFn; in France with tite Compagnie Fran,;aise, Thomson--Houston of Paris, and in England witb the British Tbomson--Houston C'ompany, Limited, o{ London
all of which do a very large business in their respective territories covering ali Europe'.
The General Electric Company, of New York, has plants in ali the principal cities of Spanish America, and has also very important plants in Australia, South Africa, Japan, Canada, and in tite Brilisb and Spanish \Vest Indies
In the Republic of .\'1exico tbe machinery of this Company is to be found oper11tin&lt;r
in the Central Stations at Vera--Cruz, 1:ordova, Huatusco, Orizaba, Puebla Pachuc:
City of Mexico, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterey, SaltiÍio ;\fazat:
lan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
'
Their power transmission plants can also be found in :\1ining and :'11anufacturing
Establishments at Pachnca, Real del ~Ionte, San Rafael, Amec!lmeca, Mirafiort:s Xt:gociación de Santa Ana, and other points through the Republic, as vell as many i;ola ted installations in factories, milis and prívate houses.
The i\lexican General Electric Company, by representing thís world famed house
is probably better equipped to supply electrical machinery and appliances in this Re:
public than any other similar institution in the world.
This Company supplies everything that is used or required in the business of furnishing electric light or power.
lts field is the supplying of plants for Street Railways, Power and Light purposes
and its generators, lamps and motors are durable. The :\lexican General Electric Com~
pany employs only the most competent electrical experts and engineers, and is fully
equipped to cope with any electrical problem, no matter how small or great it may bt:.
The Company bestows the same care to each and every plant they install irrespective of size, the smallest receiving the same care and attention as the larg~st.
Tbey do not pretend or endeavor to secure business on prices, as their apparatus
and supplies are constructed only of the very best material, and only the most skillt:d
experts are employed for installing the machinery, and it is therefore impossible that
tbeir estimates should be classed among the low priced.
The aim of this Company is to do the very best work according to the latest and
mo,t approved standards in the United States an&lt;t Europe.
The Offices and \\larerooms of this Company are located at Plazuela de Guardiola, this City, where they are always pleased to prepare and submit estímates to parties desiring first--class work, and where they carry in stock at ali times a full line of
electrical supplies of the very finest quality.
·
·
The Company is very progressive and the prospects for its continued supremacyare of the very brightest.

La manufactura de la con-eza es una ;ndustriri Je no, puPs no se usan, para hacerlo, más que los mejola mayor importancia en PSta llepública. Su conrnmu res lúpul os americanos y a lemanes.
en este país, durante los t'tltimoh mios, ha aumentado
La cerve,;a ha siclo puesta á prueba por jueces exnotablemente, hecho que 110 elche alarmará los parti- pertos, y ha sido dechtrada inmejorable en pureza,
darios de la temperancia, porque hasta cierto punto sabor y excelencia en general.
ha suplantado ni consumo do whiskey y tequila.
La compaiiia hace grandes negocios no sólo en Pueeno de los establecimientos do mayor importa11cia bla y la ciudad de ~léxico, sino también en gran núen i\léxico es la Cervecería Germa nía, la que ocupa mero de otras ciudades, y la cervecería tiene que hau,1 cómodo edificio en el jardin ele Sta. Olaya, de Puecer :i mi'Ls no podt&gt;r. El departamento de cerveza está.
Lla y tiene también su agencia en :\Iéxico.
á cargo de un experto cervecero a lemán.
La Cervecería produce muchas marcas de cerveza,
Tiene también un bien rnontado helador con las
reconocidas por compcte11 tes c,itadores, corno com• mC'jores y más modernas maquinarias de hielo.
pletamente ig·ual en calidad,i laque producen las meEl hielo se hal:e con las más puras aguas destiladas
jores cervecerías de lo~ Estado~ l."11idos.
y se ,·ende por mayor y menor en las varias poblaLas principales marcas de estas cervezas, son: ciones á lo largo de la vía del ferl'Ocarril.
Culmbacher, Pilsner, Export y Lager Beer.
El propietario, Louis Oli vier, ns un in telig11nte homEsta floreciente~ importante 11egociación fué esta- bre de emprJ~a y de negocios y uno de los hombres
blecid:i en Abril de 1895 y comenzó sus operaciones más conocidos en la República; es el propietario de
las haciendas Buena- Vista y Trini:lad, tiene un molien Septiembn, del mismo mio.
La fiLbrica es una ele las mejor surtidPs on la Repu• ~o en San Diego y poseé casas e n Tehuac:i.n.
blica y est:í. dotada de todo lo que una cervt:ceria moLa hacienda de Buena Yist,~ pl'Oduce azúcar, café,
derna de primera clase, con todos los últimos adelan- tabaco y ganado cabrio en gran cantidad, del cual se
tos y más recientes perfeccionamientos, put&gt;de neccoi- mata, anualmente, creciclo número, y sus pieles se
tar. ~ o se ha economizado cimero ni ing·ouio pr n~ exportan á Xow York, obteniendo altos precios en ese
mercado.
hacer de la fábrica un modelo en todo~ conceptos.
La Trinidad produce maíz, trigo. etc., de la mejor
El departame11to para embotellar está también completamente surtido, y la cervtlza embotellada es una calidad.
i\1. \Yagner, el administrador de la cervecería, es
especialidad en el negocio.
El producto, como he mos dicho, es igual al que se muy conocido y estimado en Puebla, habiendo residí•
e labore en cual·~uie.r parte del Continente America- do allí durante muchos años.

A rnost important industry in this Republic is the
manufacture of beer.
Dur ing t;:e past fow years the consumption of becr
in thiR couutry has increased very largely, a fact
which should not cause a dvocates of temperance
rnuch sorrow, because it is to sorne extent supplanti ng· the consumption of wiskey and tequila.
One of the most important establishments in :\Iexico is that of the Germania Brewery, wich occupies a
commodious building· at jardín.Santa Ollaya, Puebla,
and also llas a branch agl\ncy in tbe City of :\Iex:co.
The brewery produces severa! brancls of beer,
which are recoggnized by connoisseurs of this beve·
r age as being fully equal iu quality to the best beer
that is manufacturecl iu the Jeadiog breweries of the
Unitod States.
The leading braunds which are malle at this brew ery are the •Colmbacher,• •Pilsner&gt; cExport&gt; an,l
•Lager Boer. •
'l'his flourishing and leading enterprise was estabished in April lb!J5, and in September of the :,arne
year they comrnenced operatious.
The pla11t is one of the best equippecl in the Republic and is fitted up with all the necesbities of a modera
first-class brewery, with the latebt irnproved aml
most receutly perfected applianees known to the lrnsinoss.
Neither money nor genius has been spared to
make the planta modo! in every r espect.
The bottling· áepartmentismoot thoroughly equipped
ancl bottled beer is a special fcature of the 'iusiuess.
The product,· as we said. before, is the equal of that
made anywhere on the Awerican Continent, as ouly
the bese ofGerman American malt ami hops are U:,etl
in its manufacture. The beer has been subjectecl tu
the crit;dsm of expert'judg·es, aud has been pronouuced as txcellent in purity, flavor and goneral excellence.
The Cornpany does a large busii1ess, not only in
l'uebla aud the City of i\Iexil:o, but also i'n a number of
other town3, and the brewery is taxed to its utmost
capadty.
The urcwing department is in charg·e ef an abJe
and experícnced gorman brewe1·.
They have al30 a well equipped ice plant which is
fiUed up with the uest an:l most modernice machiue:;.
The ice is manufacmrncl exclusively from pure
de~tilled water and is sold wholesale a.nd retaH al tlrn
various towns along· the lines of the railroads.
The proprietor, Louis Olivier, is an enterprising anti
public spiritecl business man.
)Ir. Olivier, the owner of the browory, is one of the
best known men in this section of the Republic.
He is tho owner of the Hacienaas: Buena-\Tista i:.nct
Trinidad, and.has a mill at San Diego, and housos in
Tehuacan.
The proclucts of the Buena Yista hacienda comprise
sugar, coffee, tobacco and also large herds of goat;,
large numbers of which are killed annually ami the
hides exported to New York, comroanding the highest price in that market.
The Trinidad produces maize, wheat, barley, etc.,
and all of the finest quality.
i\Ir. Wagner, the General Manager of the brewery
is well known and hig·hly esteemed in Puebla, having
rcsided there for many yean.

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Hotel de "La Gran Sociedad."
Probablemente el espejo que mas refleja los refinados gustos del día es el Hotd
moderno. Si viajamos con lu¡o aun queremos mejor alojamiento que nos e~pere al
fm del viaj&lt;:.
Como consecuencia de esto la necesidad de He.teles Palacios para el confort de la
vida actual, cosa de que no puede presc111d1rse y de la que en efecto no se prec1nde.
Toda gran ciudad uene grandes noteles y uno de los principales aunque de los más
nuevos de )léxico, es el hotel de la Gran !'&gt;ociedad, sin duda uno de los más grandes
y modernos 1:n su arreglo y menaje.
En )larzo de 1b97 ;\Ir. Arroaud Franck su actual propietario, despues de haber ia•
vertido una tuerte ,uma de dinero, en renovar todo el edilicio, abrió ,us puertas al público, y tiene ya un buen negocio e,tableciao y favorecido por algunos de: nuestros
principales bombees de negocios y v1a¡eros.
El edificio situado en lugar muy céntrico, Calle de San Agustín Xo. 1.i, el me jor
cuartel de la Ciudad, cerca at: lo~ Teatros y casas de comercio, y por cuya puerta pai.an los tranvias para todos los lugart:s de mas importanCJll de la Ciudad¡ es de: bt:lla
arquitectura y apariencia, y t:stá construido de piedra y hierro.
Consta de tres pisos, de espaciosas dimensiones, y tiene tres patios que rodean
los cuartos para los pasaj.,ros.
Aun que el exterior ba sido cuidadosam-:nte atendido no puede dar idea del derroche de 1ujo que se ba emplt:ado en el interior del edillcw.
De la calle se t:ntra á un gran patio en el que se hall¡tn las oficinas del Administrador, salones, y cuartos de 1&lt;:ctura que se hallan er t:l piso bajo.
Del otro lado del patio bay, en combinación con el Hotel un Restaurant francés,
y cantina. El Restaurant se haya bajo la dirección de un inteligente cocinero lrancés
que estuvo muchos años t:n el Hotel \\' aldorf de Nueva York.
En la cantina encuéntrans~ los mejores vinos importados, licores y cigarros.
Para el ascenso al primer piso hay dos hermosas escaleras de servicio. Los balcones de todos los pisos uenen pavimentos de marmol y barandal de hierro.
Todas las comodidades que se hayan en los Hoteles de primera clase de México
se encuentran también en la Gran Sociedad, inclu~o luz eléctrica, baños, y umbres
eléctricos.
Los pisos superiores contienen sesenta cuartos dormitorios, aislados ó comunicados entre sí con aire y luz bastantes y bien amut:blados.
La casa montada bajo d régimen Europeo, cobra precios excepcionalmente razonables considerando el t:xceleme servicio que t:n dla ,e disfruta. Las habitaciones
cuestan de uno á dos pesos dianos segun su colocación.
En el Restaurant puedt: obtenerse una comida tan buena como en cualquiera parte
de la ciudad por únicamc:nte 75 centavos.
En el servicio del Hotel empíeanse solo criados atentos y corteses y todo se conduce bajo el rég11n1::n de botele, de primt:ra clase.
l\1. Franck es persona entendida en el manejo de Hoteles con 14 años de experiencia adquirida t:n esta, y diez en uno de los prmc1paks Hoteles de 1\ueva York.
Hombre dt: empresa y hab1hdad, conoce bien la ciudad y es un caballero muy popular
y estimado de los hombres de negocios y del público que viaja. Habla inglés, trancés,
español, aleman é italiano por cuya circunstancia su Hotel es el que debt:n preferir los
t:xtranjeros.

-

- = = = ===

Hotel "La Gran Sociedad."
Probably the mirror tbat most trnly reflects the lux11rious tastes of to day is tbe
modern bote!.
11 we travel in luxury we certainly want even grander entertainment awaitlng us
a t tbe end ot our ¡ou rno::y.
As a consequt:nce, the providing of palatial hostelries are an essential feature of
life to day, that cannot be, and wbat is more to the poont, are never overlooked.
Every large city has 1ts greut hotels, 1&lt;nd one ot the leadiog, altbough one o' the
newest in i\fr:xico Ctty isHott:1 , La Gran Sociedad, , witbout doubt one of tbe mos, modt:rn in its arr.. ngem.-nt and equ,pment, 01 ali tbt: great hostelrit:s of our city.
In :11arch lb~7, )Ir. Armand Franc.:k, th;, proprietor of this popular hotel, after
spending a large sum of money in renovating tne bmlding throughout, opc:nt:d tbe
doors to the pubhc, and has 1&lt;lrcady built up a !urge business 1hrougll the patrouage of
i.ome of our Jt:ading business mt:o and the travdhng pubhc.
The building, which is ceotrally located at Calle !'&gt;t. Agustín nomber 14, is in the
best sect1on ot we city, convt:nit:nt to theatres, busint:ss houses, strt:t:t caes passing the
doors to ali places of importance, and is of hand,ome archite.:tural a¡,pc:arancc, built
of stone and iron.
·
lt is three stories bigh and of spacious dimensions, having three patios or courts
on ,, hicb the rooms lace:.
Tnougb thc: exterior has received great attention, it is u pon the interior tha t luxury has bet:n la vtsbed witllout stint.
From tbe street you first emer a large patio and next is the office, parlors, reading rooms, etc., whicl1 are on tbe ground tloor.
ln connecuon with tbe hotel ts al,o a f1rst-class frt:nch restaurant and bar, located
on tbc: ground lloor lacing tbe strec:t.
Tb1s restaurant 1, unac:r an able and efficient french chef who has had many years
expem:ncc in the hotd \Valdorf of l\ew York City.
In tne bar are carried the fint:st of imported wmes, liquors and cigars.
Lt:ading from tne patio to tbe second lloor are two handsome marble stairways,
while from 1&lt;nother pauo is anotbt:r one.
The balcomes around the second and tbírd floors are ali tiled with marble, resting
on iron beams.
hvery modero convenience or appliance that is found in any first class hotel is
found hc:n:, iocluding electric light, batbs, dectric bells, etc.
The upper floors contain 6v bedrooms, single or en suite all, of wbich are bright,
airy and nandsomely furnished.
The house is conducted on the European plan, and the cates are exceptionally reasonabl-=, com,idt:riog the t:xcellent serv1ce, ranging trom :::;1 00 to $2 00 pee day, according to location of room, while at the restaurant can be bad as fine a meal as ii
servt:a anywhere in the city, and for ooly 75 cems.
Only courteous and pollte assbtants are employed in the hotel, and everything is
conducted on strictly tirst class prmciplt:s.
Tbt: proprietor, ,\Ir. Franck, 1s a botd man of wide experience, having been in that
business rn tnis city for the pa,t fourteen years, and prevwusly bad ten y ears experi•
enct: in sorne of the leadmg botelsof Xew York City.
He is a man of enterpnse and ab1lity, and owns considerable city realty botb
improved and ummproved.
;\lr. .Franck is a very popular gentleman and is higbly esteemed botb by the business men of our cit/ and me travelling public.
He speaks Fn¡¡-lish, French, German, Spanish and Italian fluently a nd for the
English speaking people, ibis is the hotel to stop :1t•

TOIIO 11,

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

LA FOTOGRAFIA.
Ji.a ~otografia l? Ca ~nstitución, que supCe tanto á Cos ~distas be ~rofesión como á Cos be ~fición con ~nstrumenfos
l? su,pCementos.
La Compañia Americana de Suplementos para el arte fotográfico, cuyo despacho y
casa de venta en gran escala, está situado en la calle de Gante núm. 8, y el de al por
menor en la del Coliseo núm. 1, puede jactarse con justicia de ser la única, que satisface: las exijencias del público mexicaro.
Tarea bastante difícil sería, precisar la época, en que por vez primera, se conoció
el descubrimiento llamado Acción Fotográfica.
Se asegura, que en las pieles, y por medio de los rayos solares, fué donde primeramente se observó el fenómeno y que este es el verdadero efecto de la radiación solar. El mismo origen tiene el oescubrimiento de la obscuridad de los papeles se,isitivos, que actualmente están en uso para la operación de imprimir las fotografías. Pero ante todo debemos aceptar la autorizada opinión de Scbee1e, químico sueco quien
observó después de un exámen científico el efecto de Id acción obscura de la luz del
sol sobre el cloridrato de plata. Este inteligente quimico descubrió por medio de sus
experiencias, que cuando el cloridrato de plata se expone á la Acción de la luz, bajo la
acción del agua, el primero se disuelve en la substancia liquida, y que si agregamos
caústico á esta substancia, nuevamente se presenta el cloridrato de plata¡ y que si á
este ingrediente se agrega amoniaco en líquido, se forma un residuo insoluble de metal
igual á la plata. Ya hemos dicho que Scheele fué la primera persona que obtuvo los
análisis quimicos combinados con el espectro solar, allá, por el año de 1781, análisis
que sirvieron de rudimiento á la ciencia de la fotografía. Luego de período en período
se han presentado personas inteligentes y químicos, que han hecho diversos ensayos
viendo coronados sus esfuerzos, basta la fecha en que ya se obtienen los mejores ingredientes para el adelanto de la ciencia fotográfica.
Hasta el año de 1864 en que Bolton y Sayee descubrieron un nuevo procedimiento
que llamó la atención de toac,s los fotógrafos y luego una substancia de gelatina, Collooion,no se dió un impetu á la fotografía, que basta entonces era desconocido. Naturalmente, desde esa fecha hasta los presentes días se han hecho otros descubrimientos, y año
tras año descubrimos todavía nuevos ingredientes; asl es que con propiedad puede decirse, que á pesa, de los años transcurndos, la fotografía que hoy existe es un perfeccionamiento del descubrimiento primitivo.
La Repúblicll Mexicana con su bello clima y constantes días hermosos, presenta
mayor atractivo que ninguna otra parte del Continente Amt:ricano para que cultiven el
arte de la fotogrufía los profesionales y los aficionados.
En otros lugares del mundo, el cielo está cubierto perpetuamente con nieve y rnmbras, y obscurecen el horizonte es¡,esas nubes, que hacen imposible por varios meses
del año el trabajo f8tográfico.
Verdaderamente la República Mexicana puede estar orgullosa de ser una de las
pocas partes del Universo donde reina una constante primavera, siendo los días más
claros y el cielo más hermoso, lo que como todos sabemos produce la delicia de los aficionados á cultivar el arte fotográfico. l\liles de personas visitan anualmente este
hermoso girón ~el Universo y ".º~vemos á r~p~tir, que no hay país en el mundo, que
sea más apropiado para el v1s1tante ó aficionado en demostrar sus aptitudes en

la fotografía, pues aquí pueden sacarse con facilidad los bellos paisajes que se deseen
pilra satisfacer sus caprichos. Cada viajero ilustrado y amante de lo bello está obligada
á proporcionarse una máquina fotográfica ya st:a grande ó pequeña, y el que no la poseo
cuando llegue á la ciudad de )léxico, Jo mejor que hará es procurarse una antes de salir á recorrer otros puntos de la República.
Es de recomend..rse el establecimiento que con gran éxito se ocupa en este giro
mercantil y que tiene especialidades en este ramo llamado cAmerican Photo Supply
Company, cuyos dt:spacbos ya hemos indicado donde t:stán situados. Esta compañía
tiene: constantemente: en venta gran surtido de toda clase de camaras grandes y pequeñas, lo mismo que inmenso surtido de suplementos. La compañia al recibir un pedido por mercancías hará el empaque y lo embarcará en cuanto reciba la orden, así es
que los turistas en caso de tener necesidad de suplementos los obtendrán sin demora si
se dirigen á esta casa.
Esta compañía estableció su negocio en i\léxico en Xoviembre de 1895, y desde un
principio alcanzó los mejores resultados dt:bido á la buena clase de sus mercancías lo
mismo que al modo de comportarse en sus manejos. La compañia vende á los comerciantes por mayor y menor, y á varios representantes directos que tiene en esta República toda clase: de artículos, aparatos de fotografía, materiales, etc., cada uno con su
descripción, incluyendo las mejores cámaras y todo lo necesario, así como los más excdentt:S ingredientes y todo lo indispensable para surtir á la moderna, á un establecimiento de fotografía.
Para los aficionados tiene un gran surtido de aparatos con sus respectivas descripciones. También son agentes vendedores en la República de los celebres East•
muns Kodaks, de la i\I. A. Seed Compadia de Placas secas de St Louis, de l ,l Rochester Cátt1ar" Compañía, Rocbester y de la Bausch y Zomb Compañía de Optica de Rochester. La casa de ventas al por mayor y los depósitos son espaciosos y completamente arreglados é instalados á la moderna conteniendo en sus bodegas gran acopio
de mercancías. La Compañía Americana de Suplementos para Fotografías es la más
grande y más solvente que existe en l:i Republica Mexicana, la misma reparte anualmente un bonito catalogo, el que remite junto con las circulares á las personas que
lo soliciten.
En la casa se encuentran empleados muchos dependientes y unos atienden el despacho en esta ciudad y otros están viajando y tomando nota de lo que los clientes nc:cesitan. El Gerente es el Señor S. R Crump, persona muy emprendedora. El Señor
Crump, es de nacionalidad americana y ha t:stado muchos años en este mismo giro de
neg·ocios en Louisville, Kentucky.
El caballero indicado es de un caracter muy afable y en todo tiempJ está dispuesto á mostrar sus mercancías a las personas, que lo soliciten.
No está de m.1s repetir, que en sus bod.:gas hay una gran y variada existencia,
puesto que esta es la compañia que surte á los demás establecimientos de la República Mexicana.

Gfiesta infantil en el Cfíi,oli ael $1iseo.
Olh11Jn &lt;lo , Tnt16 ;\[ . Vllla•n no..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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~aile Infa ntil de Pantasia en el Pronton .Nacional el dio 16 del actual.

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RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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�IIIL MUNDO

216
1

'EL 1'11JND0.''
Ssmanarlo llu•trado.

Tel61ono 434.-Calle de Tiburcio nti.m. 20.-Apartado 87 b.
Mil:xfCO

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re,.
uoción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Spfndola.
Secretario de Redacción,
Amad.o Nervo.

Toda la correeyondencia que se relacione con la edición
4ebe ,er dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se. cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 60 centavos.
Todo P•&amp;º debe aer precisamente adelantado.

narioa públicoe, para afrontar lae responsabilidades que
la justicia les reclamaba.
Otro día, se presenta á la Cámara de Diputados una
acue~ción de un delito de orden común contra uno de
los miembros de aqnella asamblea. El acueado es un
vif-jo amigo del General Dfaz, ha prestado servicios á m
país y á la cauea liberal; el Legocio en que está envuelto
no parece, á primera vista, enteramente claro, y sin em ·
bargo, D..m Aatouio Esperón es despojado de su fuero
de diputado 1 y van á. resolver au suerte ante la justicia.
Una tarde se encuentran dos 'jóvenes en un lugar pÚ·
blico de eet,a capital; el humor está agresivo y el earcae•
mo palpita en loe labios¡ se cruza::i las primeras. palabras
ofenei vas y uno de alias dispara se. revólver sobre el
otro. Estos dos jóvenes percen~cco á una clase social BU·
perior¡ uno de ellos es coronel mexicano y el otro repre•
sentante del pueblo. Y el Sr. Cuesta es arrebatado de su
cural - como antes lo fuera Don Moísés Rojas, que ocu•
pó importautee puestos oficiales-para ser entregado al
tribunal común.

BJVUSTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLAS:K,

1tah1s tbittJrialts.
ÍO!í ültillllJ5 511Ct50!i.
El drama que tuvo por eecenar:o la Inepecoión General de Policía, la madrugada del 17, ha lleuado con eua
palpitan.tes ecos toda la semana. Pudo, por un momento
eorprenderee á la opinión con la lf&gt;yenda de un lin('hamienfo; pero en breve el instinto popular, auxiliado por
la reflexión, puso de relieve lo vicioso de una historieta
de perfiles burleicament~ siniestros. Tódo aquel castillo
de barsjae, edificado por los rtisponsablee del terrible
atentado, vino al suelo, al primer soplo de la investiga•
ción abierta para depurar loe hechoEI.
Tan iápidamente como la dernonfianza se babfa es•
-parcido -parlas nterias de la eociedad, penetró también
enel Go9ierno, y la protesta formulada poreee gran des•
conocido que se llama el público, coincidió con las primeras medid11e oficiales: la destitución del Inspecfor,lsuencarcelamiento y el de to1os les que se señalan como cómplices. Ahora toca á la J ueticia pronunciar su última palabra sobre la sangrienta tragedia.

•
••
La opinión n'J se engai'l.aba al rechazar la leyenda fra.
guada por loe agentes de la policía, como tampoco ee
equivocaba al descansar en la acción administrativa.
Esta se ha presentado enérgi~ y poderosa, frente á. la
osada trama, tan rectamente y con tanta firmeza cual lo
reclamaba le. eociedad.
Ni una vacilación, ni una sola duda han estorbado las
decisiones del gobierno. El castigo caerá sobre los culpables, cualesquiera que sean su el.a&amp; y categorúi, ha declarado el Ejecutivo por medio Je su Secretario de Gobernación en :a Cámara de Diputados; y 03ta línea de conducta, ya conocida de antemano, por la alta moralidad que
norma los actos de Presidente de la República y por loe
acuerdos por él tomados en este deeagradabilíaimoaeunto, ha respondido al clamor unánime y al sentimiento
general.
El país tiene ante su viet.a ejemplos notables de que la
Adminiettación p'J.blica no retrocede ante clases y catego·
ria,q, que no hay para ella grupos privilegiados cuando se
trata de impa1tir justicia, que no existen personalidades
invulnerables ante la inflexibilidad de la ley.
Han pasado dos afias dee(W!i el día en que el jurado po•
pular se encargó de resolver un célebre proceeo, donde
figuraban personalidades de alta categoría eo el mundo
de la política: dos miembros del Senado,-ex-goberna•
dores dedos importantes estadoe,-dos diputados al Con·
greeo de la Unión y un. general ameritado. Las leyes
contra el duelo se habían olvidado durante muchos afias,
pero llegó un mom1::mto en que la opinión públicB hizo
escuchar su voz de alerta sobre un peligro que amenazaba á la sociedad, y el gobierno no vaciló en despojar á
partidarios y amigos ds loe fueros que los envolvían, pa•
ra entregarlos á la acción de loe tribunales.
Vimos el espectáculo de elevada moralidad que ofrecía un grupo de ciudadanos que formaban en las filas de
la administración, deecendiendo de sus puestos de funcio-

Ei público no abriga una sola sospecha sobre el estricto
cumplimiento de loe deberes del Gobierno, cada vez que
se ofrecen á. su resolución problemas de moralidad adminiauativa. Pur eso confió desde el primer instante eu
que la pena habría de ven,r tan inexorable como tre•
menda fué el delito.
El aeeeioato de Arroyo, que por un momento convirtió la Iuspcci6n General de Policía en un antro tenebro•
so, ha conmovido hondamente la opinión pública: estamos ciertos de que el castigo de este atemado también
ha de conmover la conciencia i;&gt;opul8r.

Un último acontecimiento ha venido á agregar una
nueva página al proceso: Don Eduardo Velazquez ha
puesto fín á sus día@, en el departamento qne ocupaba
en la Cárcel de Belén.
El ex-Inspector de Policía ha querido de este modo
evadir la tremenda responsabilidad que sobre de él había arrojado la justicia.
S11 conciencia Je dictó la única solución posible que
dentro de su.e circunstancias actuales ·y frente á la espantosa sima abier¡a á su caráci.er repleto de rebeldías,
se le ofrecíB, y no re1rocedió uu momento. ~
La justicia sigue eertinarueute en el deeempeflo de eua
funciontle.

~tllítittt !Jtlttrtll.
RESUME11.--EI mapa del mundo.-Hoycomo ay,r.
-La lucha eterna.-En el viejo y en el nuevo Conti.
nente.-Odios y rivalidades. -Blanco y ne&amp;ro.-L&lt;11
11n2ustia humana.-Conctuslón,

No ha mucho tiempo un periódico extranjero publicó
un mapa general del mundo civilizado, donde se marca•
ban con tintes más 6 menos obscuros las condiciones de
sorda inquietud en que viven los pueblos, en medio de
sue rivalidades que loa orillan á. fuueetas guerras y á. es•
pantoaae catástrofes¡ y ee indicaban con matices claros
las circunstancias de proaJ,,eridad y bienestar en que ee
encuentran oliros países, preocupados en deaarroHar las ,
energías nacionales, marchando en la vía ele una evolución natural y de un desarrollo cierto.
Una mancha negra cubría la parte correspondiente á.
la vieja Europa, y extendía su sombra al continente
asiático, á la península africana. Pronóstico de próxi·
mas caHí.strofee y profecía de futuros choques, aqaella
mancha indicaba la lucha sorda y despiadada, la com·
petencia sin tregua á que se han entregado Jae naciones
del viejo continente, poeeidas de odios tradicionales,
agitadas por rivalidades históricas, sacudidas por afiejas
preocupaciones, que las apartan y dividen.
Fundada, en efecto, la estabilidad de las potencias so·
bre el sistema del equilibrio, míranse unas á otras con
rencorosa prevención: es intolerable el ensanche terrisorial de cualquiera de ellas si no sabe alcanzar ó logra á
imponer el consentimiento de todas las demás; y en
medio de esas envidias, loa débiles sólo exie'8n, pudiera
decirse, por la conmiseración que inspiran á. los fuertes.

DO ■ IIIGO

a6 do SEPT lfM EH~• lf'7

Pero no se limitan las ambiciones á la posesión de un..
suelo empobrecido y agotado, donde eólo el esfuerzo y-el trabajo, ayudados por los inmensos recursos de la.
ciencia 1 pueden bastar á la eatiefacción de crecien,es ne•
cesidades. Más allá de ~oe maree y de las montanas inaccesible@, hay .vastas regiones no cultivadas, inmensos territorios vírgenes, cuantiosas riquezas no explotadas;..
hay pueblos numeroeoe petrificados en sus viejas civili·
zaciones ó sumergidos todavia en el crepúsculo de la
cultura¡ hay 011,ciones caducas y c,ucomidae por la polilla de loe siglos, y tribus primitivas ea vía de agrega•
ción para constituir E3tados eoberanos. Y allá se dirigen
todas las Dliradae, allá se concent.ran todos !os apetic.oa,
y unos con adversa, otros con próspera fortc.na, derrochan me recursos ó ap, ovf'chan ene energlae, para dila•
tar hasta límites desconocidos el ambicionado imperio
colonial en que sueñan.

Y en esa OJisJa de las naciones civilizadas, que bus•
can en todas partea terrenos baldíos, para derramar el
exceso de su población y dar actividadá loe brazos ocio•
sos de su abaorvente induetrialiemo, en eea peregrinación.
que emprenden á travJa de remotas y apartadas zonas,
precedidas por eus sabios, guiadas por sus misioneros,.
anunciadas por sus apóstoles y pregonadas por sus comerciantes, para buecar nuevos centros á su explotación
por medio de la conquista armada óde la influencia ad·
quirida: es preciso que constantemente se tropiecen,
choquen y estallen en condiciones semejantes produ•
ciendo nuevas y sendas rivalidades.

•
••

Cou razón el matiz sombrío se extendía como un velo
sobre todo el viejo continente. Después de la publicación
del mapa, las circunstancias no han cambie.do: Grecia.
ha sido desgarrada por la espada de Turquía; loe Estados balcánicos se agitan impacientes; Espafla mira encendida con resplandores fatídicos la tea de la insurrec-.
ción en sus p!'incipales col&lt;;miae, en tanto que el ca1lísmo asoma su cabeza triangular de serpiente, rasga sue horizontes el cárdeno relámpago del ana,quismo y allá. á lo.
lejos se escucha la voz de alerta de los republicanos¡ Por•
tugaJ tiene que sostener lucha violenta en sus poeeeiones africanaeiBélgica, Holanda y Suiza se estremecen al pen
sar qi;e pueden ser aplastadas bajo el peso de innumeroe.
ejércitos ó pulverizadas en el choque formidable de lae
grandes potencias. si e!:!talla la conflagrac16n universal;,
Suecia y Noruega, viendo salvadas con dificultad sus rencillas interiores, observan cautelosas y se preparan á tomar
el pueRto que les corresponde en el combate; Dinamarca
descuarLizada por la preponderancia prusiana, se contenta con loe regios idilios que encantan á su anciano
rey, rodeado de su larga descendencia de·príncipes ysoberanoe: y en tanto las grandes potencias odiándose cor•
dialmente, conciertan alianzae, é imaginan ligas que
puedan favorecerlas á la hora de la lucha, y la Gran Bretl\iia en su espléndido aislamiento, agena de carifíoe, Ji.
bre de compromisos, sigue imperturbable su camino, segura de su triunfo, aunque tenga que arrostrar universales competencias, y sobreponerse á loe intereses extrafioe que á. au paso encuemra.
¡Qué hermoso espectáculo el que nos ofrece esa inacabable lucha por la existencia de infinitas formas!

•
••
Quisiéramos que al hablar de la representación gráfica
que venimqs comentando en la parte que ee nfiere á.
América, tuiiéramos que deoir que estaba. figurado el
modo de ser de nuestro continente, con matices de in•
maculada blancura. M~s ¡ay! que antes como ahora.
vense en el mapa manchas obscuras que indican nuestra con,dición inquieta y movediza.
,Si la zona negra que cruzaba la Unión americana, in•
dicaba en otro tiempo la posibilidad de una guerra con
la Gran Bretaf'ia., á causa del mensaje de Cleveland rnbre
el conflicto anglo-venezolano 1 hoy puede eefi.alar el temor de un choque violento con E3paña, por causa de la.
alta misión qae en esrns momentos deeempefia e.a Madrid el General \Voodford, pretendiendo en nombre de
los Estados Unidos hacer ceear la insurrección de Cuba.
Negro matiz vela Centro América, sucudida por te•
rrible convulsión en Guatemala, agitada por revolucion
formidabfe en Nicaragua, y amenazada de general eetremecimiento, de un extremo á otro de su reducido territo1io.

DO ■ IIIGO

•6 de SlPTIEMBRt de 1'97

En Ecuador, aun no se somete la facción conservado-

ra vencida por el gener&amp;l Alfara¡ en Braeil altas ondean
wdavía Jae banderas revolu0ionaria1 que Bgita viento de
\Qrmenta, y trem.&gt;la el fanatiemo de Cone-Plheiro; en
Uruguay, denibadoel preaide.atP Borda por al pnnal del
aseeinato p0Utico 1 apeDaa se vislnmbra · IR c1 ne lisción
delos partidos que se disputan t l poder; Venezuela aca•
ba de atravesar Ja criPis
electoral, y dado el carác·
ter inquieto de los pue·
blos latino ame1icanoe, no
sería extrafio que apela
ran á laa armas loe venci·
dos de loe comicios.

IIIL MUNDO

Como el eimoun es ardiente: como e] malaría es aleve-.
Y, son las caravanas sepultadas, pueblos enteros que
caen bajo él. Se diría aquel que eep11hó loe persas ambi
cioeoa que iban á coDquistaral amonita.
Del miemo eilencio del desierto ea n&gt;viete y del mis.
mo rumor de insect~s sepul,ados, bajo eu ala cáhda de
arena.

Lejos estamos p"uea de
la sonada blancura. Solo
México, la República de
Chile y la del Plata qne
oye á lo le joe el eco de
sus últimas revuel as, tienen derecho á. preeentar·
se limpias.
En el viejo continente,
los pueblos lucban con•
tra los pueblos¡ entre nos•
otros, se lucha toda vi a por
idealee so.fiados entre loe
miembros de la familia:
¡ felices si logramos re ali·
zarloe!

X.X.X.
Septiembre 23 de 1807.

Rtl1QU,AS DE UN HEROE

A la amabilidad del Se·
fiar Presidente de la Rta·
pública, que ee dignó pr&lt;..·
porcionárnosloe, debemos
hoy la publicación de ba
fotografías tomadas de al·
gunoe objetos que perte•
necieron al eefior Morelos
y que ilustrao, dándoles
excepcionalísimo interés,
dos paginas de nuestro se·
manario. Son esos objetos
toe, que hemos tenido en
nueet.ro poder: un Santo
Cristo que lee manos convulsas del beroe estrecha•
ron en los instantes del
fueilamie!lto, imagen ea•
grada que lo acompaíl.ó
al patíbulo¡ una cartera
dentro de la.ctial hay aún
algunos fragmentos de
yesca y una medalla qn ~
llevó al cuello.

Todos estos objetos, cuya autenticidad eetá fuera
de duda, fueron propiedad
del Sr. D. Francisco Gu·
tiérrez Cortina, quien los
obsequió al Sr. Presidente.
Hay también 110a carta
de pufio y letra de Hidal ·
go en que este in vita á
Morelos á la insurrección
de una maoera tan babil
que de caer en poder de
Jos realista~, estos no ha·
brían visto en el la mas
que la invitación á celebrar una fiesta religiosa.
Por falta de espacio no
publicamos esta carta que
aparecerá después.

217

espíritu y ee refugian en la cima, abeorio(en n.o eé qué
muda contemplación amenazante ........ .
Y, aquel silencio parece poblado de gritos; de gritos
de cólera
Pan-ce qno dialC1-garon con ]a posteridad y la presión
extraiia de la atmósfera, apagara las vocee, como enmudece el trueno en las tormentas polares.
El relámpago briIIai el
trueno calla; y, la región
de nieve ee enrojece como
ei el cielo se tii'l.ese en san.·
gre.
Así en aquellas altas re•
giones donde medita el
pensamiento hosco, y co•
mo grandes águilas día•
riaa que mancharan la
nieve inmaculada arrastrando sobre ella sus alas
sangrientas y rompidaP,
se ven las grandes almas
re• fugiadas, llenas de ar•
dientes protestas, de insondables nostalgias de
venganza, de sangrientos
ensuefi.os de pasión.
¡Sue.iio, trágico sueño
de cópdores heridos!
Las grandes almas callan.
Desconcertadas, tími·
das, miedosas, las almas
débiles se refugian en el
pacer, ee abrazan a la ea·
peranza, y tiemblan aguardando que sople sobre
ellas el viento del prodigio, ó es1&amp;1le el cielo in•
cendiado por ef rayo dal
mi•lagro.

1

l

i
Crucifijo que More/os llevó al patíbulo.

"=.!='

PINACOTEA.
ALMAS lll!l FANGO.
(F ragni.entos)

Hay épocas menguadas, en que uno como vie.qto de
oprovio pasa eñvenenando !ne conciencia e y reduciendo
á la aefixia loe más fuertes camcteree,

¡Son momentos de ai:fixia abrumadora!
En les rPgionee altas se hace el eilencío¡ el silencio de
la nieve y de las cimas.
A bajo surge el rumor: el rumor de los valles y el pan•
tano.
'3e diría un fangal que empezara á secar el eol de estío.
Mudos por el asombro, por la cólera, ó por el desdén,
loe grandes IensadO"ree pliegan las alas giganteecae de1:1u

En tanto abajo, muy
abajo, la multitud incona•
ciente; la torpe eaamora.·
da del escándalo, huérfana de sus tribunos va en
busca de los hia~rionee.
~¡ blanco Pritáneo se
hace barraca; el Agora ee
torna en una feria; y el
Pretorio, desierto de sus
jueces, se hace campo de
inmunda gitanía.
Y, el olor del eetiercol
del.establo, es incienso del
templo profanado.
Surge entonces la época
funambulesca; el reinado
de los hia~rionee; la contorsión suprema¡ la epilepsia lúgubre del pensamiento, que encanalla y
deforma el verbo antiguo.
Ese tumulto no interrumpe el silencio de la
cima.
El rumor de los insectos no turba la meditación religiosa de las águilas. Las alas del insecto
no interrumpen el silencio. El silencio de las
grandes cólerae, de que
babia Tácito!
Silencio e1 gendrador de
la catástrofe!
Oscuro como la nube,
y como ella incubad1..1r
del rayo.

¿Habéis visto la bo1a
abrumadora que precede
á la tem11est.ad en la lla•
nora?
Todo es silencio en la eelva y en la pampa.
Quietos están loe basquee milenarios; como tocados de
a@ombro¡ ·cual ei esperasen para inclinarse el aleteo formidable de alguna divinidad vengadora; de ef!as queponían espanto en el alma del homhre primitivo.
Ni un grito¡ ni un rnmor.
Callan las selvas, y las aves callan.
La naturaleza sobrecogida de terror, como en la hora.

�EL MUNDO

DOMINGO 76 de SEPTIEMBRE de 1801
• AOMlll4?0 26 de SEPTIEMBRE de tlg7

l'l grama, entre el boscaje se arrastran,
revolotean, zumban y pican y uneµ al
rumoreo el placer del aguijón.
Y es la hora de loe reptiles.
Se despereza la serpiente á loe besos
del calor; dee~iende loa anillos de eu
cuerpo, ajunta sus vértebras contracLilee, se arrastra por la grama y mira al
cielo. Lo negro de la nube la enamora;
deegarra el rel!tmpago la sombra y al ver•
lo serpentear lo cree un hermano, sierpe
d8 fuego que atraviesa el cielo y anhela
estrecharse á ella con s~•e vértebras cruzadae y envolverse en un éxtasis de
llamaa.
Y luego silba. Respóndele un extrafio
rumor en el pantano.
Es la hora de loe insectos entre el fango removido.
Tolo lo grande en la selva medita y
calla.
Todo lo rufo se agita y rumorea.
Es la hora del tumulto en loe fangales.
El reinado feroz de loa reptilee.
Así, en cierlaa épocas de la Historia,
en cierloe momentos angustiosos de loe
i;,uebloa, cuando el silencio, amenazante
impera, sucede al grito de loe graodes
pensadores refu~,iadoe en la penumbra
del olvido, el tumulto soez de loe hiatrio~
nea, la turba gritadora de juglares.
La t.ropa de gitanos saita emoncee en
el escenario abandonado por loe grandes
Medalla que More/os llevaba al cuello.-Anverso.
actores, y dan sus farsas grotee-cae allí
(l'n fragmento de yesca.)
donde aún parece escucharse el grito atronador de le. tragedia.
de un alumbramiento formidable, Bel' refogiaeneleilencio,
Arlequín calza el coturno; y bajo la trágica máscara
cttal ei sintiese ya, en lae profuodidadte del horizonte,
grha con voz insexual hecatónq11eroa de E~quilo.
desperezaree el ala negra de la tempestad que ha de azoLoe Atridae se vau, llegan loe mimos.
tar deepuée sus flancos ardorosos.
La tragedia pasó; llega la farsa.
Inmóviles las hojas en los árboles¡ quietas las grandes
:m carromato impera solo.
an~e en sus nidos.
Re plena feria ....... ..
¡Todo parece tocado del pavor de la catástrofe!
¡Epocas lúgubres del pensamiento humano! E1:trai'ioe
El tigre con la cabeza indómi1a sobre las manos cruza. huüdimientos de loe pueblos que recuerdan el de Mario
&lt;las 1 húmedo el labio, somnoliento el ojo, entrecerrados en loa pantanos de .Minturnes.
loa párpados, mira el obscuro horizonte, contempla la
La ola de fango sube. La cima austera es tocada por
11nbe roja, que ama por su color, y sueña con heea ombte la espantosa ribazón .. ...... .
y sangre.
La prensa sufre la violación euprem~.
Ama la tempestad porgue ea 1u:ote, porque destruye y
Loe nuevos vándalos llegan al Capitolio;
amedrenta y mata. Oyéndola rugir la cree otra fiera, la
¡Al Capitolio augusto de la Idea!
1mefla cómo una hembra
giganteeca1 y la ima1ren
violada, estremecida y ru•
giente bajo su garra oprt.eora.
Arriba en la cimo, mudas las grandes águilae.
eienten ya bajo las a\aP,
las caricias primeras de
loe vientos.
Y, á la riba de Jo3Jago~ 1
cerca á las. grandes !!oree
acuáticas que emergen del
limo éomo una extrana
f oración ·de cienes; cual
gnndee pájaros sagrados
ti~mblao las garzas y loe
ánades, en uno como vago
i,.ueño del peligro, eEtre ·
cliando sus plumones in·
u,aculadoa, quiek&gt;s en_loe
ju ocales de la orilla.
La úhima bandada de
patosealvajeeabateel vue•
lo, y cae en la laguna co•
ruo lluvia de floree des•
prendidas de un rosal PScudido por el viento. Y,
P'fC celariae del desierto,
como aquellas agoreras
del oeeano, estos anuncian
biéu, que trae ds la proyección de en ala blanca,
despliega ya la suya roja
y negra la to1meota.
El gran silencio impera.
Es la hora de loa ineec·
toa.
Sólo ellos oo enmuda,
cen ante la majestad dE:
esos instantee.
Cartera urada pcr el héroe.
Sobre las floree, bajo la

ug

EL MUNDO

Recuerdos de las Fiestas Nacionales

·ll~,·1#:
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I

Reverso de la misma.

Libertos del honor, rebelados contra la gloria, pisan
la augusta tribuna, remedan los grandes hombree, lanzan eua gritos trágicos, y como O-,tavio furioso, con la.
cabeza del tribuno, ellos también clavan en la picota á
la elocuencia.
El diarismo es su tíltima conquista.
Y, caen sobre él como lae eerpientea .;ladas de 11' Ara·
bia eobre loe árboles reoinoeos de que habla Herodot1•.
Y, es de verlos en el momento de la farsa como imitar
pretenden loe modelos¡ ei gesto altivo, la expresión l'i.
brante, la majestad de los ausentes maestros .....
En la ebriedad suprema del funámbulo, de la majeeta1
hacen 1a mueca gueel harapo hace ála púrpura, yasraviP·
san ¡,ur la escena con el orgullo de un príncipe aquerné~
nida, como si fuesen loa
epígonaede Homero.
Todo lo degradan en en
mimesis furiosa.
Son la mueca del e:ipíritu humano.
¿El desprecio? esa ea su
atmóafen.
¿El silbido? ese es su
himno.
¿La carcajada? ea eu
apoteosis.
¿La saliva? es su aureola,
Ellos hacen de la ver•
güenza pedestal y de la
rnfamia su gloria.
Y desde la barraca en
que gesticulan arrojan w
guante á foe grandes ea•
critoree.
Ayax también retó á
Júplttrá orillas del Esca•
mandro.
Y Ayax no era un bu.
fóo. Pero Júpiter era un
dios,
Prftano de Ioshombre3
dijo Eeq uilo.
'
Anim1is Jlnnmis:re IIo•

rret,.
8i, Horror, santo horror
se apodera dei áuiruo pensando en eetOJ mc1wen tl.,s
de oprobio.
Horrorizaoe, dice ,el
Poeta.
Ensoberbecdos, dice la.
Escritura.

-¡

~orrida de f?&gt;enepcencia efectuada el d,a 15 del actual en la
LA.S REINAS:

Domltila Hldalgo.-COncha Ramos Arlzpe.-Sam Aburto.-)rarla Vent.-SaraChavero.-Delflna Moreno.-Marla Bolal:los.-Lupe Bola.11.os.
Enrlquete. Wllson.-)fargarita Quljano.-Anlta. cuevas.

LAS REINAS DE UNA FIESTA
Ya es muy tarde para hablar una vez mt111 de la ex•
¡,léndida corrida de toroe efectuada el qnincedeSeptiem•
bn,, con motivo de las flestae patrias y con un fin benéiico; dimos en su oportunidad la nota relativa en nuestro semanario, y si hoy iDSistimoe con unas cuan,aa lí·
nea e, es solo para acoro patlarlae á la fotografía que
-en este lugar publicamos,
y que representa &amp; las die·
tingnidae y hermosas rey•
'Das de la fiesta.
Bien conocidas son to•
dae ella11 1 l't'ynae de muchos hogares y de muchos
salones, para que deFgra•
nemos á sus piée todo el
caudal de lae flores de estilo. Su reuaro es el mejor elogio.

de, llevando ahí el timbre jubiloso de a11a gritos, el vivo
rayo de sol de sus mirt1.dae, el triunfal campanilleo de
sus risas. Eao no ee describe: se siente. Es la vida en
una de sus manifeeiacionee m'8 consoladoras: la vida que
lleva ya en sí, PI fermento de todos sus iofortunioe y sne
luchas¡ pero que sonríe a1ín 1 coofi'1 ds, al cielo azul, á las
alas crujient.ee y arrulladoras, á lae albas Henas de sonrojos y á las floree llenas de perfumes ........ .

UNA ENCANTADORA
FIESTA INFANTIL

Embelesador número
,del programa con que en
ee\e afio se celebraron en
la metrópoli lae :fiestas na•
cionalee, fué el baile in·
!fantil efectuadoen el Froi:tón Nacionat el 16 delco·
rriente yqne revistió una
animación indeecriptible.
Todos conocen el edifi·
cio y, en viendo el grabado relativo que public.amos, se formarán, sin du·
da, cabal id~a de su adorno¡ más lo que e( sería~
moe impoten'6B para describir, es el encantador
.adorno viviente de ague•
lla parvada de niflos que
invadió el local desde las
a,rimerae horas de la tar•

~laza de f?&gt;ucareli.

....

Se piensa con un dejo de tristeza en el porvenir, cuando se ve uno de esos grupos infantiles¡ mas á. poco se
van loe temores empujados por las riese ......... Sí, el maflana ea muy incierto: tiene las vaguedades del horizonte
cuando amanece; el mafl.ana será sin duda malo: es tan
mala la existencia!. ........ Pero el hoy qué radioso! ........ .
Vaya usted á entristecerse por que las golondrinas que
hoy pueblan de gorgeoe el viejo alero emigrarán mana.
na!... Oiga usted su char•
la bajo el amplio cielo
azul, y sonría, sonría á
eeoa plumajes negros y
lucientes que azotan loe
nidos de argamau ......... .
Y la alegría de la infancia es contagiosa ....... Yo
he visto á tanioa viejos
abrumados de tristezas,
reirenel circo! Ynorefan
las gracejadas de Bell, no
por cierto: el buen Ricar•
do ea un mago ........ PEtro
no puede desarrugar algo•
nos entrecejos ...... Reían
porque se contaminaban
de la alegría de sus hijos
y de sus nietos¡ porque
muchas manos blancas,
agitándose como blancas
alas de mariposa para el
aplauso, proclamaban Ja
dicha de l&amp; vida. Refan
por eso, es claro: no hay
sol más eficaz para alum•
brar las e.l mas de loa padres que las risas de loa
hijos ........ Cuando se do•
bla la ro~ de la vida, en
esa triste encrucijada de
los ouarenta at'loe, ya no
podemce recojer más flo•
res que las que aembra•
moa antes; y eeas flores
eon laa alegrías de los hi•
joe ...... Ay! del que dobla,

"
Frontón Nacional en que so efectuó el baJJe JnlantJJ de faatasla.

eolo, mustio y claudican•
te el obscuro camino, que
no eairella la margarih,

�EL MUNDO

DO ■ INGO a6

d• SEPTIEMBRE de 1897

.

DO ■ IIIGO

..1

SL MUNDO

a6 de SEPTIEMBIIE d• 1897

SOL OE INVIERNO
( POR JOB

RASCO )

Ancianos los dos y en-0ompleta soleda1 por la separa•
ción de sus hijas; ·e lla sorda y él asm:ttico , sientén am•
boa la pesi,.da carga de los aiios,-la prop ia en primer

Maria Cristina Sanc;hez y Juárez.

Juanita lbañez.

de oro y plata de un afecto paternal en que se re-

salón no quedaron ni las nota.! mudas ni las flores muertas
de que nos hablaba José Negl'ete: quedaba el perfume
suave de la inocencia, y acurrucados aquí y ahí, muchos
ecos de celestiales risas.

vive......... .

En algo como esto pensábamos, cuando, testigos mu•
dos de la fiesta infanti1 efectuada el dieciseie, veíamos
Bien hayan los que ea. esta vez dieron á la organizadesfilar en armoniosos y frescos grupos á una bandada
de ángeles en cuyos ojos negros 6 azules la vida can,aba ción de las fiestas patrias la nueva nota de las alegrías
infantiles .... Ya era tiempo. En las festividades naciodiana.
Iban y venían incansables al son de la música, vesti- nales ee embriagaba el pueblo y se divertían, más ó me•
dos con trajee, en cuya alegre fantasía se adivinaba la nos, loa jóvenes de las diversas olaeee sociales; pero puesolicitud de las madres, por el amplio local, en delicia· de decirse que los niños casi no tenían su porción de
sas l)arejae en que los sexos no eabian nada aún de sus dicha.
Hoy la tuvieron amplia, y sincera ee la complacencia
futuras pugnas tempestuosas, y aeguíaloa por donde
nuestra
al colaborar al recuerdo de la encantadora reu•
qui8ra un ojo avizor y carifioso desde la penumbra de ,
nión,
con
el mayor número de fotografías de que hemos
algún rinconcito íntimo ......... .
Cuando llegó la noche, lo mismo que loa pájaros, aque- dispuesto.
lla bandada riente voló hacia los nidos tibios, y en .el

Estefania Cbávez.
REINAS-NIÑAS.

Una fiesta más de h cual daremos nota conmemorati-va: Las ca:-reras de bicicletas efectuadas en la calzada de •
la Reforma el 15 de Septiembre á.1as 2 p. m., y que eatu--.
vieron caracterizadas por una animación y un entusiasmo digno de recuerdo.
En esta vez las reinas fuer.Jo preciosas nit:1.Uas, con cu-yos retratos hemos formado un ramillete para ofrecerlo
á nuestros lectores.

Manuel Chávez.

NOTA IMPORTANTE.

Como invitamos á las familias de los nif'ios que concurrieron al baile de fantasía de que hablamos en otro lu•
gar, á que noe enviasen loe retratos de aquelloa, para..
publicarlos, por no haber podido obtener en la locali•
dad todos !os que deseábamos, debido á la falta de luz·.

Trinidad, O/orla y Arturo Lillo.

propia, fué tal el número de fotografías que se nos en•
vió, que ¡nuy á nuea~ro pesar y sin hacer distinciones,
nos vemos obligados á reservar algunas para nuestro
próximo número.
Excúeesenoa esta supresión forzosa, que nos impone
la distribución de nuestro semanario.

término,-pno también la del compafíero. Muy adelan•
tado ya el. día, principia para ellos la monótona existe.acia, que termina á la hora en que para nosotros empie,za
la velada; no han hecho más que pentrar en FtIB rEmedios
caeeroe, el asunto más interesante; en en frugal cernida,
lo que conetit·1ye su placer¡ una discusión pre visla, y
acaso neceearia para el equilibrio de esos cerebros aletargados, entra forzosamente en el programa del día,
cuando llegan loe dos periódicos¡ el del se.ti or¡ literal

VERSOS DE HIDALGO

Escritos en

lae paredes Pe eu prisión.
Hidalgo estuvo preso
en Chihuahua en la pieza
que está bajo la torre de
la capilla del Hospital
Real. Como fuera compa•
eivo y huruano el trato
que le dieran sus guardia•
nea, el cabo Ortega y el
eepailol Melchor Guaspe,
alcaides de la carcel, lee
consagró estas décimas,
escritas con carbón en la
pared, de puflo y letra
del h éroe, la víspera de
su muerte:
Ortega, tu crianza fina,
Tt1 índole y estilo amable
Siempre te harán aprecia(ble
Aun con gente peregrina;
Tiene protección divina
La piedadque has ejercido
Con un pobre desvalido
Que ma~ana va á morir,
Y no puede retribuir
Ningún favor recibido.
Melchor, tu buen corazón
Ha ad1Jnado con pericia
Lo que pide la justicia
Y exige la compasión.

r,·~~- ~~~-~~¡~· ~¡·a.~~~~·li·a.~
Pablo y Leonor Prida

Daniel Oarza.

María Cristina A/varez y Cortina.

Ousdalupe Alvarez y Cortina.

En cuanto te ea permitido
Partea el postre con él;
. Y agradecido Miguel,
Te rla las gracias rendido.

Carrrerás en bicicletas,
efectuadas el dia 15á las2 p.m.• en la Calzada de la Reforma.

Las Reinas.

�•
&amp;L MUNDO

cuánM&gt; en,ueiasmo en los dos viejoel ella, por que ee eu
sangre¡ él porque ee boniia (el buen hombre ee aficionado todavía á esa golosina que se le ha hecho Un rara)
y empieza á prodigarle todae aquellas galaDterías qae ee
usaron en eu juventud. Eotretan$o eu ~eja mitad, sen•
e1b1e todavía 'á la pasión de loe celoe, dice para eí: «Loe
hombree no saben envejecern; y aunque molesta, se apresura á preparar el té y á ofrecer las paeiae.
((,Oh, i!al dijo la bermoea poniéndose en pie y excusándose de no haberla° ayudado aniee: la he dejado hacer porq11e ueted eet:t tan agil que parece una nif'la ...... n
Sea que hablase muy alto la joven ó quién sabe porqué,
ea lo cierto que la sorda oyó JLuy bien, ee eonrió, iu:vo
un asomo de rubor; y el viejo, también a::iimado y que•
riendo echarla de fuerte, trató de levantarae 1 más no le
valió eu buena disposición; hizo una horrible mut!ca y
ee quedó qaietecHo¡ la gota le atormentaba atrozmenie.
Pasada aquella hora de delicias para loe dos a.oc!anoe1
cuando la joven 1 al despedirse, presentó su blanca mano al enfermo, éste la retuvo un momento entre lae suyas, arrugadas, y la besó con efusión. ,c¡La misma mira•
da de antes ......... !)) siempre seductor! pensó la vieja,
con el corazón eniernecido. La joven ni siquiera hizo
caso; ¡sus ojos encuentran :i cad,i paso tantas miradas
de admiración! Al abrazar á eu tía hubo muchas cari·
cias y todas las demostraciones que acostumbran las muJeres¡ por úlsimo, al pie de la escalera se besaron con
cariño: la amable aparición desapareció, y á poco no se
oía ni el ruido del carruaje.
Go~oea la anciana por aquel rato de placer, eubió ligera y animada á reunirse con su viejo. Ambos tenían loe
pómulos eonrosadoe, los ojos brillantes.

DO ■ IHO

a6 do SlPTIUIBRE do l . .7

RECOGIDOS POR EL, DOCTOR CARL.OS GL.ASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 xnlllas sobre los niares.

•
Después, á la salida del muelle ¡mucho cuidado! y máe paciencia porque tenéis qué
·ver á una agitada multitud que mete entre ustedes cochee y vehículos de iodae formas¡
.adem:is, cada uno hablará su idioma y ee dificil oomprenderlee; por fin, apena~ se llega
á la pue,ta del muelle, y ya se tiene á gente de todas castaeaglomerandoeeálaeubida de
las e&amp;calas; es que ellos.como nosotros acaban de d~sembarcar del bote que abandonan
-á EU patrón. Ya estamos en la extensa plaza del muelle y separados de aquel tur.oalto,
toruamos un cocheoii.o elegante, fino, arrastrado por un magnífico poney de metro y
algo m:is de altura¡ el cochero, ó coi:no se dice en malayo kling, habla un poco de in·
gléi y entiende las órdenes que se le dan; iremos al Lrmr/on Hotel. Daspués de un all
riglit gangoso monta en el reducido pescante de su coche abierto y el pone11 nervioso
·t•fro ft, lanza :t trote íuerte y garboso por la calle del mar.
V
EL PARQ1JE R.U'FLES

Antonio Prida.

Celita Mendoza.

NllVE Y FUEGO.

•.

A medida que avanza nuestro cochecito se ven de uno y otro lado grandes edifi•
cios de estilo europeo, y en el fondo 11n enganche de fit,rro, calabrotes y gualdras de
acero; ea un puente colgante sobre el río: ya estamos del otro lado del puente y á todo
nuesuo derredor, se euiende el hermoso parque R11:{lles y el cochero guía á eu gracioso
pont-y á la izquierda por una avenida literalmente cubierta por coches semejantes al
-que nos lleva y arrastrados por poney siempre del mismo tamafio, pero de todos coloree, pintos, tordillos, colorados retiLitos, alazanes, etc.; má!I allá entre el mismo serpen•
iear de diminutos carru1'jes, otros arrastrados pJr hermosa yunta de bueyes blancos
con gran joroba en 1a cruz y sus largos y
1)UDtiagudoe cu~rooa en forma de arco, cruzan sus puntas á lo alto, cubiertas con dos
magníficas y!relucientee bolas de latón y llevan ti su tardo trote á uaa familia de ricos
..naturalee y casi todas jovencitte guapa!!, con
eu nt-gro y naturalmente rizado pelo muy
bien arn glado en &lt;Joe gajos á loe lados de
la es beza y ostentando magníticas peinetas de oro y carey¡ arracadas grandes y
peeadae pt&gt;naen de sus oídos y de la nariz
magolficae argollas de oro y plata, en eue
cueiJos de ébano graciosos, tiembla un collar de perlas de Ceylan, corales y robles¡
y unmautode vaporoea tela de lae indias,
deja ver por iraneparencia eue torneados
brazos color de bronce, que agitan y hacen
sonar loe colgajilloe metálicos y cadenitas
de eua puls~rae de oro macizo; todas vestidas de blanco con cintas r:jae al estilo
•escocés que amarran y juntan su cabello de
azabache, ríen co.otentae, dejando ver la
irreprochable hilera de perlas de eu denta•
dura y las chispeantes miradas que ee dee•
prenden de eue ojos negros. Al pasar cerca
de nosotros, lo único que podemos entenderles es, London Hotel¡ así deducimos
qut'I serán nuestras vecinas ó compat'l.erae.
Mientras, sigue trotando nuestro Poney
-que ya suda espuma, y vosoi1as, queridas
l~cwrae, oe abanicais de lo hndo porque
aún hace calor á pesar de que hay brisa y
que el sol no penetra al travéedela bóveda
de verduraque cubre nuestro paso¡ sin embargo, vaia curioeeando iodo lo que pa3a
fuera, en la calle¡ rinquicháe, arrastrados
por chinos, calezas por rndue, eillae de ma·
nos por siameses1 bicicletas, eie. y en el par•
que, sobre el cesped grupos de extraojeroe,
jugandofoot1 ball, croket, racket, Law-1'ennis
en fin, toda clase de juegos inglesee 1 y todo
esto al aire libre, á la tarde que declina,
y allá en la bahía, yate, y botes, jugando
regatas¡ por fio, llegamos al hotel, y el coc.::.ero nos cobra media rupia por el viaje,
pie á 1,ierra y en,ramoe.

•

miembros mutilados para implorar vuestra caridad, loe muchachos se ponen á hacer
cootoreionee y maochiocuepas delaote de vos con el mismo objeto, y todo esto oyendo
todos loa idiomas eecepio el eepat'!.ol. R~pentioameote, oía gritos en cualquier parte del
salón, g1hoe de una señorita. seguidos de mil rieae y aspavientos: es que un juglar bn.
sacado nna víbora cobra capelo de un cesr.o de mimbre, ó que un mono ha saltado á 808•
riciar el rostro de cualquier concurrenie. Después de pasar un rat.o entre este grupo
de gente desconocida toda; pero qua os habla y ve eon familiaridad, qae pta,ioa de todo
con humor, nadie tiene contragiempos y todoe eí rebosan gue&amp;o; luego platicaie un
rato y para entender hay que estar muy faer,e en gaografía porque no hay punto del
globo, de donde oo veogan esa avalancha que ee repartt1 luego en todas diri:ccionee,
después de haber hecho en una hora la amie,ad más franca y sincera.
Paijamoe al jardín y allí veréis lo que ee delicioso; una avenida que se iuerce, que
culebrea. oe conduce á un bo:!que ep11rentemente formado por muchos árboles y oe
sorprende la noticia, noee más que uno solo: el Ar bol de la India. Esta plant.a panicular de
ese ierritorio eleva su tronco y ramaje; dtspuée, de las ramae bajan rafees que
al llegar á tierra la cavan y ee convierten en otros nuevos troncos¡ así, fórmaee en
un monto de cinco á. eeie aiioe¡ una serie de sroneoe unidoe por el ramaje, y cu·
briendo más y más el terreno que van tomando por gradoe y ampliando en lo alto sa
follaje. Debajo de un arbol dee~tos que cu,n~a con 62 troncos y sombrea. una ex•
tensión en diámetro de 250 metros, es&amp;á artificialmen e erigido un iomeneo salón,
cuyo techo lo forma el tupido ramaje, eiemore verde; el piso levantado y cubierto
de asfalto, respeta lo'! troncos que han dejado libres, formándoles arriates1 provistos
de un rústico barandal de cafia de Ja India. Allí teneis en jaulas vistosas, aves de
ioda el Asia, animales de todaa clases, y en las avenidas q11e forman el salón, me·
sae de marmol donde á ,odo sabor y gueto
~
probaie lo que guereie de refrescoa, y repostería. ¡Agradable por cierto es pasar las
horas de la t.arde bajo él, gozando de la v•·
riada y lujosa concurrencia Europea y
Asiática que lo frecaenia; parece una kerméeee diaria, donde asisten con sus trajes
especiales toda clase de familias iogleeae,
búlgaras, borneanas, y iodae las deacen•
dientes de loa magnuee de loe distintos
reinados y principados asiáticoe1 y de la
Oceanía¡ ioman á. Singapoure como vera•
niego, porque eu chma 1 á peear de ser cálido, es invariable en todo el af'l.o y refresca•
do siempre por brisas agradables, húmedas
y fríae.
Singapoure es muy agradable y rico, aa.
principal impor~acion es de toda clase de
especiae, azúcar, 5elae de cachemira, cacaoe, café1 vainilla, y ademá9, posee un
gran depósito de carbón de piedra, y ea tan
violenio el embarque de ese combustible
que en 2 horas pueden poner á bordo e,5(J(}
ioneladae, operación que es pesada1 y que
en otros puertos detitnle á los barcos, con•
irariando su üinerarío¡ población nmy vieja, su nombre eade orfgensans~r1to y quiere decir ciudad deto, tígres, porque e11 tiempos antiguos morían de 500 á 000 nar.ivos
anualmente por la garra y el ditinte de esa
fiera¡ de allí nace también que esa gente
E&gt;Bté tan acostumbrada á la caza y domesticación de esoe animales.
300.000 habk,antee tiene la población y
500,000 toda la isla.

VII
20

PREPARATfYOS DE M.ARCIU,
NU&amp;VOS TRIPULANTEH Á BOltOO.

Faltaba hacer carbón para seguir adelan..
te nuestro viaje, subiendo en latitud hasta el mediterráneo, después de crnzar el
golfo de Bengala el de Aden, el Mar R')jo y
()anal de Suez 8!1 decir más de 8 000 millas·
cambiamos fondeadero y nos di~ij 1moe deÍ
VI
puwto viejo al puerto nuevo a~racaJ1do al
muelle de depóeü.os de carbón; durante la
LONOON HOTEL
faena acudiera.u á loe coeiados del barco varios comerciantee, entre elloa algunoe que
'En la eequinn de una manzana se Jevan•
Un encantador de serpientes.
ve,ndían monos chango, de i&amp;IJ?-&amp;flo peque.l:lo¡
ta, ya lo veis, de un lado, _una alta pared
.
.
gr1eee de pelo, mansos y v1voe; ésioe tu•sin ninguna puerla al exter1or1 y ee prolonga muy leJoe, casi hasta el fondo de 1a cua- vieron aceptación y á hurtadillas la marineria compró ,i40 y·oo centavos varios ejem ..
•dra· del 01,ro lado1 frente al parque, un amplio corredor cubierto de inclinado techo rojo,
piares que acuitaron enel soll.ado; en las tardee loe ratos de oe10 los divertian los ma..
•sostenido por delgadas pilastras de madera pulida, termina haci!l la esquina en uoa rineroe enee.tlando á sus nuevos huéepedee que por su inteligencia, muy pronto 88
corta y ampiia escalera que conduce al corredor sembrado de varias mesas de caoba, e~ucaban pe~ b.~ahí que un dia·~ompen los amarres _que los tenían eujetoe y obedede Eándalo y palo rojo, á las paredes l:ls cubren casi por completo grandes for.ografias ciendo :t sus 1nehotos1 snben li la Jareta en tropel, hac1-,ado maromas y má!I maromas·
.''Y magníficos cromoe que representan paísajee variados de la península.
acto conii-nuo, ee dió la órden de espoleará ian ágiles pero nocivos marineros que 0 ,;
Del corredor al salón de billares, comunicase por dos arcos regr.1larmente eepacio- pocas hora'! estal-)an gozando de verdadera felicidad en su nuevo empleo; no sin t.raba'BOB á un lado queda la C'lntina y e:i el resto las mesas de billar¡ en mra esquina, un
jo pudieron atrapar ú. toe coludos animale!I, á quienes parecía diveri1r más bien que
pabellón donde venden fotografías Y. por fin en otra eeq·•ina un eiegame eu~tido de se• asustar la persecusión de que eran obJeto.
•das y cachemiras que venden á Pf1:Cto elevado.. Entre. las mesas hay espac1os muy re•
Con qné tristeza veía yo á la gente deshacerse de eue nuevos y efímeros compafle•
,guiares para dejar pasar á la muluiud de touristaa, sm estorbar á loe Jugadores; por roe, que c1mblaban por concbae ú o~ros objetos de poco valor; pero la órden era jua·fin las paredes que forman el salón t.ieoen amplias. comunicaciones con miradores co• ta y ierm1nan\e y había que obedecer
mo el de la entrada, pero con Vista al jardín del Hotel; sobre los techos colgando y os•
Uao solo aferrado á quedane en al barco, se mantuvo en lo altQ de la cruceta por
•cilando siempre 1 grandes pantallas de fino lienzo aeréan la calurosa ar.m6efera del un día hasta que la srieteza de verJe aielado y el hambre lo obligó á bajar era de dar
t!alóo que ee hal1 a concurrido, lleno, á no poder P?ner un solo pie.
risa como andando parado sobre sus patas, aeguía á todos bnecaado algo que comer·
Pues bien mis simpáticas lcc\orae, como tonnetas podemos pasar entre eSA mare• ee le dió por despedida fruta que comió gustoso, y cómo se hi~o !impás1co aquel ani~
magnum de g'eme, porque es permitido y vereis como las mas elegantes y decenLee mal que debe haber muerto á no dudarlo de indigestión; ial fué la comida que dió de
•seflorae pasean en loe salones y corredores·, tomando también ene buenos vasos de re•
frut.a, carLe y peecados.
freecos porque ee apetecen¡ pero impor,a curiosear y á pasar del calor "Yereie como os
Limpio el barco y todoa á bordo con Ja patente limpia, salimos de Singapoure
divierte ese baraiillo de gense, esa variedad de tipos y de damas que hablan, ae mee- despirtiéndonos de la So.ida qae iodavía quedaría fondeada por un mee. Doblamoe el
ven ríen y abanican, van de un lado á otro viendo todo y luchaodo con loe '{endedo• cabo B el vea, y en pleno estrecho de Málaca aecendimoe dejando á un lado las eleva•res 4ue ofrecen cajas labradas de sándalo, de púas de puerco espín, baatonee de oal'ia de das ooeias de Java y de es,ribor á las de la península; la corriente fuerte y las ag11ae
la india ó de ébano, elefantes, tígrea, y fignrae humanas que fabrican en marfil, madera de an verde sucio indicaban el bajo fondo del ee,recb.o; al llegar á la punta none de
y caoba piezas de cachemira, conchas con paisajes iluminados al óleo, grandes irosoe la ie~a, cambiamos rambi:, hacia el oeste dejando apenas visible en Ja costa, á Edí, ~
-de mad;épora ó coral corriente, fotografias, pitoe de una plau5aeepecial¡ otros eoaetlan blac16n holandesa, en la 1ala de Java. En la noche del'8rcerdlade mar avistamos el fa•

c,Linan dijo el anciano con voz dU:lce y ya olvidada
hacía tiempo ( con ese nombre la llamaba en eu ju ven•
iud} «¿Sabes que se parece á tí? ...... » Y abismándose en
loe recuerdos del pasado continúo-con voz muy alta,
lo aee~uro:-¿«Td acuerdas del día de las cerezas?...... »
¡Qué bien oyó en ese momento la sepiuagenaria Adelinal Bu sonrisa desdentada tuvo otra vez cierta gracia de
juventud, y el brillo de otro tiempo volvió :t iluminar
por un ins~ante sus ojos apagado!!.
¡Cuán grande ea tn poder, oh juventud! ouando así
logras, con solo tu contacto, devolver por un momento á
esas ruinas humanas toda la frescura de los recuerdos
de amor.

Antonio Alvarez y Corilna.

F. QE; JAURE:GUI

¿A qué vienes, amor, si es ya muy tarde
A turbar mi profunda indiferencia?
Déjame sumergido en la indolencia
Y no de tu crueldad hagas alarde.
Desde que el fuego de la fe no arde
En mis eairaflae, siento la inclemencia
De iodo cuanto &amp;bruma la exieiencia
Y hace el ánimo mísero y cobarde.
¡Oh amor! ya no me engafian tue rieuefioe
Eepejíemoe de calma y de veniura,
Poblados de ilusiones y de ensueflo1:1,
Que iluminan mi espíritu sombrío,
Y que arrancas después con mano dura
Para dejar mi corazón vaoíol
JOSÉ M. ÜCHOA,
Sepliembre de 1897.

¿A qué hoto desdén, cuando podrías
Con un poco de amor y de ternura,
Trocar en no probadas alegrías
Mis horas solitarias de amargura?
S'i penetraras las tristezas mías,
Si supieras que te amo con locura ...... ¡
Tú t.ienes CO?azón, y alcanzarías
A reaP2ar mis Euefl.oe de ventura.
Oonmuévate á lo menoe la rudeza
Oon que el dolor en mí ceba eue eat'l.as;
Y te diré con íntima franqueza:
Si ya agotado me crees, te engafiae,
Pues delata la nieve en mi cabeza
El fuego abraEador de mis enirafiae.
Agosto de 1897.
Jod M, OcaoA.

223

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBErfA "ZARAGOZA"

PA_RA LA SRlTA. JOSl!FA CORREA Y

como conviene al ciudadano óe 1880; y el de la eeflora,
de ean&amp;a ideas, porque ella es muy devota. El desprecio
reciproco de eetae lecturas ea tan grande que nunca lee
e-1 uno el periódico del otro¡ empero, más tarde sí, á hurtadillas-únicamente, por alimentar eu c61era-tomao not-a de lo que dicen, y al día eiguiente ee echan á la cara
las inepcias con que el día anterior se deleitaran uno y
otrn.
Unas pocas viei,ae ayudan todavía, sostener esas últimas chispas del peoeamientl: el cura, que poco interPsa al eef'ior, el vecino de eofren'8, que indigoaá la sef\ora por que es volteriano, y el médico, que esperan ambos, como un libertador; cuando lea sobreviene una cri1:1ie, y que, en tantO dura el sufrimiento, lee ¡:arece un
igno1 anie, ei no ha llevado en eu bolsillo el agua de Jou •
,·ence.
Un día peneiró en aqnel Falón iriete y oscuro un rayo
de e-ol, una joven hermosa, la sobrina de Paríe. ¡Ahl

EL MUNDO

DOMIRGO a6 do SlPTIEMBRE do 1801

Apuntes sobre el

ES TARDE,

Lo/Ita. Verdugo.

•

Maria Verdugo•

�OOIIINGO 26 de SEPTIEMBRE de llo,

EL MUNDO

224

•
remplo hlndu en Colombo.
ro de la iela Wai perteneciente A loe ingleeM;y pasando e"ltre esta isla y la Bra.$ ascendimos un poco hasta el paralelet número 6 que seguimos basta la isla de Ceylán, fu•
t.uro Puerto que eeperfbamoe alcam:ar diPz días deepuée de nuestra salida.
En todo el trayecto enconmunoe 28 barcos, lo que indica queee la vía que utilizan todos loa abundante e vaporea que hacen la travesía del Asia por lae aguas del golfo de Bengala.
Once días de mar sin nada notable gastamos para l!Pgar á otro 'paraíso: á la India.
El puerto de Colombo se avistó á las diez de la mañana y guiados por el práctico
fondeamo1:1 cerca del magnífico y j,ganteeco malecón del sur, espesa muralla de grani•
to que defiende á las ~mbarcacionea de la marea del sur-oeste.
, .

intenso superaba al que eufrimos en Singapoure. Los extranjeros residentes abando•
naron el puerto, internándose en la isla hasta las pintorescas poblaciones de Nueva.
Elia y Kandy.
Plaga terrible la peste, que Se extiende y cunde en aquel territorio que es su cuna,
deevastando loe pueblos y causando el Mirror de todaé lae naciones.
La sanidad de C.)lombo _había tomado ya eus precauciones, redoblando las vigilancias y poniendo en planta las riguroefeimas leyes de Cuarentena¡ aef ea que el puerto estaba trisU- 1 que la población no abundaba sino en naturales y que loe grandtle y
pintorescos paeeos orientales veíanse d ; eiertoe de europeos¡ pero ¡qué aep2cto más J!Oberbio de eea i!la, llamada por loa primitivos indua Sí.nhala ó Sudarsana, que quiere
decir la bella! ¡cómo brillaban, cual granate, lae callee rojas por el cabuck, contrastando atrevidamente con el verde ob~curo de gigante vegetación, que se reflejaba mageetuosa en la tersa aup~rficie de un lago irrf gu• ar y tortl}OBO que circunda á la
ciudad.
Edificios euntuoeoe forman espaciosas callea que se pierden en bo!:lquee hermoef-.
aimoa, en bóvedas de intenso follage, siempre verde; el árbol de la oanela, el almendro y el tek mezclan su ramsje y confmiden eue perfumes; enredaderas gigantea tre•
pan por donde quiera, enmarafl.ando con su inestricable red de monstruosa araña los
intervalos que d~jan entre eí loe pintoreacoe árboles. En el agua, también plantas
arrogantes como la ;i• frtoria , el loto y mil otras especies, cubren la superficie de la•
gos y eetanquee, ealpicádoe de floree blancas ó lilas, rojas ó azulea, que despiden aromas embriagadores: tal ea la fama de Oeylán como bella, que cuentan loa marinos que
aún no ee auvierten á la vista lae costas de Ceylá.a y ya Bt, percibe el perfumado ambiente que deepidf'.
Considerad un poco hiperbólico este dicho, pero la verdad es que no hay exage•
ración en decir que no ee encuentra país donde trascienda tanto el perfume de las
plantaP, hojas y .tloree como en Geylán. Ab.ora, si ee toma un coche y se paaa revista..
á txtramuroe, al Pa rque de canelu y al 1\fuaeo Real ó á loe templos ó pagodas bramanes é iodue: untoncee ea más pe:rfumada, casi casi insoportable la tibia atmóefera cin·
galua.
Con dos rupias y media se puede alquilar un buea coche que os baga vieitar en
eeia horas lo principal de la ciudad¡ agregadle media rupia de gala a\ cochero y os servirá de magnífico cicerone, -voluntario y comedido, comportamiento que utilizais yque bien vale una rupia.
·
Primero se vieitó la ciudad de nativos, barrio miserable¡ casas, más bien jacales
de madera, donde viven casi desnudos, aglomerados y eucioe loe malayos é indus: por
lo demá.s huele mal; allí no lit g1. f'l perfume de la atmósfera 6 se neutraliza al contac•
to de ese olor de carne humantt. sucia y miserable, exagerado por el ardiente sol que
tueeb eu bronceada piel. Veet.idos muv eencillameme, lleva el hombre un pedazo de
litnzo cruzado en su cintura, ~que detiene con un lazo cualquiera, y una especia de
sábana corta, que puesta sobre la cabeza dejan que caiga libremente ilobre la espálda;.
h 8 mujeres usan el miemo tiapo, pero de colores, casi siempre á. cuadros, y una camí •
&amp;eta corr.a, blanca, que cubre sus eenoe: llevan como adorno peeadae argollas de metal
enellóbulo de eua 01dos, que crecen y se alargan haeta parecer mona ,ruosos¡f rugívoroa
y herbívoros, pocas veces entra la carne en su alimentación: lo que más resalta en todos ea ta colorac~ón rojo inteneo de-eue bocas, debido á la costumbre que tienen de
mascar una serie de especias, que dan, con la ealiba, una coloración rojo de carmín,
que tii1e labioe, leng11a y boca: utilizan laeespeciae en vez de tabaco, y la primera im•
presión que dan ea de individuos que acaban de tener una contienda, que terminópor hacer brotar abundante sangre de la boca.

CUARTA PARTE.
I.A INDIA
CEYLAN.-COLOMBO.-NUEVA ELIA.-KANlJY.

I
LA CUNA DE l.A HUMANIDAD

¿Quién no ha oído, allá, en la aonri8nte etapa de la nifléz, las fabulosas historie•
tas de Las mil y una noch~s! ¿quiéo no ha eeotido au tierna imaginación conmovida por
las fechorías de loa Magos, de las Nayadea del bosque, de loe reyes y príncipes eanguinarioe, de loa monauuoa de aiet.e cabezae, de las varitas de vutua y de las lámpa~
rae maravilloaae? quién, cuando en los eetudioa superiores, al tratar del gran problema de Ja aparición del hombre no !8 ha eeotido atraido por eae caos de vaguedad 1 é
inútilmente eecudr1fla pergaminos, esculca autores, revisa opiniones y caneado 11.
nalmente deja en eu ilustración un vacío, y en sus creencias una vaga idea de .auestra aparición sobre la tiefra? ............ Pero entre tanta opinión, entre esa pale,a de
coloridoe ténuee de la ciencia, realza un conjunto uniforme, un arco iris de sustentación, donde la hipoteeie consolida su cimientos y con verosímil forma nos muestra
aunque con vaguedad, la cuna de nuestros padrea, el afl.ejo tronco de nuestro árbol
genealóg 'co, en fín, el sitio donde ese árbol echó raíces y deepuée, el variadisimo ramaje qué hoy dia, puebla á. todo ei. orbe.
Creeee comn~mente .qu.e alht en lae edades primitivas .de nuestro planeta, en la
época de loa deahielos, ex1enó, circundando al globo, una faJa de tierra intertropical1
único eitio habitable y habitado para loe hombree de aquél entonces.
~1 través del t;íempo sucediéro~ee bornbles cataclie!llos que ~u~erjfan en las profu11d1dadee del océano grandes lon1ae de la terrestre faJa, convn11endo en islas 6 archipiélagos, aquella uniforme zona. Veetigios quedan todavía de esa poderosa creencia; el Africa unida á la Arabia por nn itemo que hoy ee el estrecho de Bad-el-Man
Deb. 1\1álaca .con Borneo Sumatra y Java; en América la península de la Florida y Cuba, y lae Aoullaa; Espaff.a con Africa por Gibraltar, Europa y Asia por el Bósforo y
en fin, la isla de Ceylán con la gran península C:flgangética, hoy universalmente ~onocida por las Indias orientales.
_ En ning~na parte como en est.a última, hay loe vestiglos máe palpables del CSta.chemo que dió logar á la separación de Ceylán del contrnente; hacia el noroeste el
reducido eetracho de Parabán separa la isla del continente y sembradas, formando arco de circulo sobresalen del nivel de lae aguas las islas alargadas de Rameewarán el
puente Ramée y Kamar que separan al norte el golfo de Palk y al sur el de Manaa;.
Loe primitivos habi&amp;auttleque eobÍ'evivieroná aquelJoe terremotos ya por el temor de perecer como eue antepasados, ya u1 gidos por las necesidades1 ábandonan en
masa loe gironee de tierra ingrata, y en b&amp;leat1 const-ruidae con troncos de árboles, uni·
daa entre sí, se l,rnzan á la mar, impulsados por el viento y eua corrientee en busca
de otro ierritorio más adecuado ii eue funciones vitales y á eu deearrollo.
'
¿Cuántos millones de seres no murieron en esas arrieegadae tentativas? ........ . Los
más f~ertes y afortunados llegaron á Ceylán, de allí á. la India y de allí, propagándoee hacia el Norte, l?ª"blan, al ~ravés de Jos a_iglo~, el orbe antiguo, modificándose por
el terreno y lae r_egrnn~s del cltma su orgamzac1ó1=1, su carácter de raza y su idioma.
En esas Indias Onentalee, remotaP como loe a1gloe, ea donde se descubren loe pri•
meros rasgos de nueetra genealogía¡ de allí dimanan todos loe idiomas allí ea donde
~e levania. la mJgica !r~gua donde ~e han fo:-jado los hombree .de acer~, las leyendas
inveroaím1lea, las rehglonee fantást1cae, las guerras de ext.ermmio, las hambree que
matan, las pestes que desolan.
Alli, á UD paso d~ ~ea tierra vetusta é hist.6rica, !lº .dns playas perfumadae por el
rhododéndron , enroJemdae por el cabuck [arcilla roJa maie] que forma el pieo de la
isla, sobre sus fangosas agua.e, que alimem,an á la va::oaa p erla negra, fondeó nuestro
barco á un lado del malecón que forma el puerto de G'olombo.
1

1

III
LA

11

COBBA CAPELO. 11

Del barrio nativo tómaee el camino sombreado y fértil del parque de canela, yallí vereie entonces el corpulento abdal con eue ajas ovales y grandes y e u tronco liso,
oubíert? de _frag1l corteza, que seca y beneficiada forma loa rollos de canela con que
confecc1ona1e, lectoras, vúeetroe, dulces, helados y mil platillos.
El parque ea hermoso y el Mueeo de Hietbria Natural Arqueológica y Agricultu •
ra, vasto en ejemplares, ¡cómo brillan y destacan las mariposas. que llevan cubiertas
sus pulverulentas alas de loe más vivoH y esmaltados colorea que pudo combinar la
naturaleza en esas floree vólanteal¡ paeais un agradable rato, curioseando principal•
mente la variedad excesiva de reptiles que posee la India, figurando entre ellos la
reina de las víboras venenosas: la cobra capelo.
Anécdotas tradicionalee, cuentos verosímiles 6 fabulosas fechorías ee a.tribuyen
á esa emperatriz de loe ojidias.
'
El indu ha logrado domesticarla y hace de ella un medio de eepeculación exhi-.
hiendo sue notables habilidades y su inteligencia un poco superior á las de su especie;
en ee,aeexperienciae, el reptil se muestra voluntario y hasta astuto para hacer sus
suertes como pudiera hacerlas u.a animal más perfecto.
La cobra capelo ea un animal que no inspira repugnancia como sus congénere3;
ea ágil, esbelta.y graciosa, de un color generalmente amarillo grie y sobre todo lo que
la distingue de todas las demá.e ea la gola ó capelo que levanta cuando se le excita; en
el dorso este capelo tiene un dibujo eepecia1; doa círculos ó oaroaae negras á loa lados,
simétricas y de éstas hacia abajo parten doe rayas negrae que ee unen eu ángulo dando

225

EL MUNDO

Entrada al templo hlndu de R.ameswaram. - Paumten.
á la figura la forma de unos lenetes. Cuando está excitada sostiene sobre la cola enroec~da su cuello digámoslo aeí, dobland:l .como ?n cisne la cabeza, capelo y primer ter•
mo de su alargado cuerpo; en esta pneimón deJa ver la Cobra toda eu ahivez y elegancia-es un reptil hermoso valiente, y vivo.Citaré algunas de lae bietorietae que allá ee cuentan, así como la educación que
lee dá. el juglar que las amanea.
Preguntando al prt&gt;eideate de Sanidad en Colombo si había a'go de cierto sobre loe
cuentoe que se atribuían á la Cobra me dijo: ei, ea muy cierto¡ la Cobia ea el león de
loe reptiles: ea vengativa, valiente y agradecida.
Advertiré que el doctor citado ea oriundo de la India, hijo de una familia noble inglesa é ilustrado en todoe loe ramos del eaber human&lt;'.
Su casa ea un mmeo y entre muchos animales tiene un hnmoso ejemplar Je cobra capelo¡ contándome la historia de eea víbora, me refirió que la babia atrapado
desde muy chica y que en la jaula que le servía de carcril haJía crecido en 6 años haa\ael tamafl.o que te~Ia: cerca de metro y medio; u.a antiguo mozo que destinaba al único cuidado de sue ammales á hora determinada iba á servirá la v1bora, primero ineectoey despué3 ratones; un día, platica el Doctor, mi mozo íué I gredido por otro individuo en. loa momentos q11e abría la puerta de la jaula para dari&lt;:1 á la cobra una ra~a.
La agresión fué brusca y loa dos, mozo y deeoooocido, rodaron por tierra luchando¡ repentinamente el. agresor da un gri\o terrible enelta á .ni n1ozo y st&gt;guadoe deepués era
presa de convuleLOaee espantosas. El mozo por el momento no aupo á qué atribmr esta
aorpreea cuando vio deslizáodo~e por tier:a á la cobra que en poco iü-mpoeubió á la
jaula y penetró por la puert.ecilla que babfa quedado abiuta v por dN1de había ea•
Jido: Aeuetado el cuidador y sin ocupare.e más de la cobra me da la noticia é iamediatamBnte asisto al enfermo que murió en p0coa minutos¡ la cobra no volvió á i!ahr sino que esperó traoquila que el mozo le llevara su allmen io.
Este caso particular dice el Doctor, me hizo concederle á la cobra no eolo intelige:u.oia sino también aeradecimiento; defendió con energía al que desde tantos años le
llevaba alimento y la cuidaba.
Admírese ust.ed, me decía, cómo supo mi cobra distinguir en la rifi.a á su víctima?
¿cómo ~ali? y para qué~¡ nó con un o~jeto? es~o es admirat&gt;le, me decía, que pueda ca•
ber raCIQCIDlO en un ammal de tan baJa ei:cala en la eérie de loe vertebrados.
Abara vedla~ en a~e trabajos de circo; todas ellas están mutiladas, lee rompen de
base el perforado colmillo venenífero y lo tapan con una eustanoia especial; t-xcitadae,
se calman con las penetrantes notas del si.guiti, especie de pilo unido á un guaje y
que produce eetridente y monótoao estribillo¡ la cobra, satisfecha con un rato de mú·
eica ee preeta ii. las B!,lertec, sale de SLI colote de mimbre y paea au ondulante cuerpo
por argollas, luego sigue otra y otra baeta cuatro. que ee anudan, y alternativa mente
pasan por tantos obstáculos como se lea ponen; luego se meten cada una en su cesto
que el juglar pone en cuadro, y sacando cada animal sus alargados cuellos forma¿
un arrogante y temible cuadro¡ á cada movimiento del juglar ya conocido' se ocultan ó ealen de eu cesto y pendientee, lo siguen volteándose, y mudan de lugar dando
vueltas al rededor de ellos.
La cobra es el animal más común, más temido y más admirable de la India.

IV

de las boncioo, representado ya bajo la forma de becerro ó de cordero, ya baJo la
forma de un macho oabrfo.
Vichnú, el dios condescendiente, ea el que cuenta con mayor número de templos. En
fin el Chakia manú, el dios sabio, y el Djaina el dios misericordioso forman la corte
celestial de la religi~o inda; cada uno de estos dioeea tiene sus eect'arioe y eus fieles.
Cu~ndo uoa criatura na~e, es un día _de fiesta original para la familia.
El 15:fe de la ~aes, ea dec!r el más anciano, abuelo ó tatarabuelo, ea el que rige la
ceremoma; éet~ tiene ¡;.or. obJeto ll~mar tC?doe loe buenos espfriiua, para que favouzcan. en el tránsito de 1.a vida al recién namdo, .Y ahuyenten á loe malos espíritus de eu
eepmoea senda. Vea~ida de gal~ t~da la familia, y ante el altar que levantan al dios
Pouleyár, ídolo que tiene un ch1qmllo en sus brazos, y favorece el alumbramiento
oran¡ la figura de este dios no falta en ningún hogar.
'
Postrados ante el altar loe miembros de la familia, el padre trae en una especie de
arca á eu rete fi.o, que coloca á loe pies del altar; entonces el anciano jefe de la csea to•
ma una vara .de bi:imbú, y haciendo eefl.ales áloe cnatro puntos cardinales, llama á. lne
buenos eeplrnu@ para que ayuden al retoño en su lucha; después viene la ceremonia
de auyentar á los chocarreros. Para ello traP.n encendida una tf'a de planta que crece
en los fangos y eobre la brasa rompen tantos huevos podridos como E!ean neceearioe para apagar la tea, y una vez que esto pasa, el jefe de la familia en en idioma pronuEcia
esta sentencia con solemne frase:
uAsí como ee apaga la puerca ~uz que del fango sale, al contacto del germen podrido, as1 E!ei _destruyan lo A °:laloe gemoa los unos á loe otros y dejen libro tu camino.»
Termrnada e~ta aafix1aate ceremonia, de un vaeo de oro, plata ó cobre, sacan una
medalla: ea el tah que euspendeo al cuello del chiquillo ea la ipsignia de la adoración
al dios Pouleyár, imignia de prematuro matrimonio. '
Aun cuando el Budismo predomioa sobre ~ae demás religiones, t&gt;n CPylan·véme
templos brahmaoea, pagodas que eon un luJ.o de arquitectura exterkr é interiormentP.
No ea Colom~o por cierto la. población mas ~ica en templos palaciales¡ sin en.bargo h.ay algunos dignos de mención: la pagoda hmdu en esta población y el Baladct
Maligagua en Kaudy.
Arcos ojivales artísticos y esbeltos, esculpidos en kabockr(ljo ~carlatadei:cansan
sobre admirables columnas labradas con mil cap.richosae formas qui, la escultura de
ese país dei:cubre.
Arquería y pilastras sostienen hermosa cúpula donde apiHadoe en magnífica ei~etría aparecen muchos bajos rel:eyee, esculturas, bmtoe, estatuas, molduras, arcas,
p1laetr~f, ~n fin U!l ordenado catacll8mo de arte, de génio, que broia de las hábiles m:.noe del artista.
Arquerías cúpu;a y ~olµmnatae, for~ao ,el soberbio pórtico del templo; pasado el
umbral, y ya en e.l mtenor del templo, 1a mif!ma construcción, la misma arquitectura
que paema y admira. Ved el templo en su fotografta y ae! oe formareis mt:"jor idta de
la que puedo dar.

V
PISO DE ADÁN,

. De Colombo u.na vía f~rrea coa~uce al interier de la isla, poniendo en comunicación á Ksndy, antigua capital de la 1ela, y hoy convertida en mansión veraniega don•
de no solo loe extranjeros reeidentes en la isla, eino loe grandes v nobles de AfganiEtan, Arabia y Persia, tienen expléndidos palacina que habitan durante loa invier.oof:' •
ait.uada la población enel interior de la baja cordillera, que ocupa el cent.ro de la isla,~
las márgenes de un lago magnífico y muy cerca de la falda del Piso de Adán1 montafia
qu.e ee levanta á unos _I,900 pi~a sobre E'l nivPI del mar, fué llamada por loe indue
Sr1pada mene; que qmere drn1r planta de un pie, por la forma goe ,iene la cima que E8
aeemPja á la impneión quto un pie dPja eobr~ un tnreno b:ando,
Más budieta f&gt;l indu cree que allí pieó un pié humano, y para dar E'l paso á la pe ..
nínenla. Lo particular ea que la otra impeeión parece no encontrarse en el Indoe.tan
Otros creen que el paraieo fué la isla, y que la montafi.a aludida, fué donde babi:
tó Ad~n de donde el nombr5: de Pieo de Adán que lleva esa montaña en Jae costas
Marít.1mae; una como otra etimología del nombrP son como mucbae tradicionee indias
fantáeticae inverosím1les. Da Kandy á Nueva Elia el nue.-o tren va pasando por eem:
bradoe de té, ~ ~oequP.e siempre fértilf'e en cuyas faldas, bullen parleros arroyos de
agua zarca dehmoea, pero fa,al, por que lleva en su seno una sangu ijuela pequeíla y
abundantís•ma (hynrudo ceylánice) que produce la mut&gt;rte al que aventurándose á
tomar de esa i,gna que convida, lleva á este pequefio pero temible utoniozoario que
cauea dolores terribles, y la muerte en medio del máe ráoido agotamiento· en CeyJán
se re.gistran anualmente en Ja estadística de mortalidad, frecuentes ca~os de eeta
ee~ec1e.
. La providencia, aiemp~e previsora · ha colocado en esoe terrE'noa un l'l'rbol espec1al1 el árbol del afl'!-'-ª, e.apec1e de palmera que tiene eue hojas como !se del plátano pero
en for0;1a de abamco gigante; loe natu~les cavaa eu au cortPza unida, delgada; lifla,
un aguJero y 1::n éste un tubo de bambu; al rato eale una savia abundante y de un B!l•
bormuy eemeJ!ln~ al agua natural; eeta_pl~nta además de f:'er útil ea elegante y forma uno de loa primeros lugares en la ut1tís1ma flora de la India.
_Por fin era ya tíempp de eeguir nueetro viaje, además, las malae coodicionee de
eamdad en que se encontrab~ el puerto pudieran haboreidocausa de que en loe demás
lu~re~ que t.ocá.ran:a,os 110~ auJehtsen á cuarentena. A bordo se t.omaron precauciones
m1ouc1osas para evitar C.Jntagioe, y a~ Ealir, obtuvimo3 pa ente limpia y nuestra gen•
te toda sana aun cuando un poco fastidiada por el rigorismo de eaae exigencias higié-

HABITANT.E8 1 COSTUMBBES, COMF;RCI01 INDUSTRIA, AGRICULTURA Y RELIGIÓN.

II

1

U ERMOSURA DX CD:YLÁ:S,

Iniciábaae con formidable rapidez la peste negra en Bombay y el hambre diezma•
ba los cantones del Ganges y del Bangala, cuando arribamos á Colombo. Un calor

DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE de 1197

Elefantes en Ferry, cerca de Kandy

En millón y medio de kilómetroe cuadrados que tiene CeyJan de M&gt;rritorio íértil
campean 2.000,000 de habitantes de loe que correeponden á Colombo 130 000. Mezcl~
de todas la6 razas de.la india é indo chinos, abundan sin embargo per~aa árabes y
musulmanes¡ solo el chino dejó en un Singapoure sus coleta~ y eu raza q~e no ee ve
representada en Ceylan. ~rahfil:an~fl, Zaogarie, Zchéttie, Vellalahs, Ka'JJaneR, Indue y
Malayos forman la población, s1gu1endo en ese país las coetumbres de ene primitivas
ca~tae,. aun cuaudo UD poco modificadas por Ja civilización Europea, eepecialmente
brltá.mca.
~os persas judioe, que tienen como algunos indue monopolizado el comercio de
las p1edrse prec1osae, surten de ellas á todo · el mundo, eépecialmente en todas las
grandes PC?b laciones. del Aeia e1;1~ra. Lae arenas del río R atnap ura contienen la variedad máa rica de rub1es y topac10e y el granate abunda en grandes lo11jaa como entre
nosotros el ópalo.
En inmensos lanchones cubie,toe con un bajo techo de caña de Ja India y palma
hacen su pesca de rubíeP, _para lo cual fioas redes adheridas á uu cuadro de fierro que
les sirve de abertura, eon arrojadas, euapendidasdedoefuerteecaboe baeta la cauce del
río¡ después remando ó empujando con largos palos que meien en l¿a bajos fondos del
río, lleyan á la lancha en contra de la corriente, haeta que la red bien llena de arcilla, ee iza~a y lavada la ar~~illa en gr~ndee planos inclinados de cantería, que for°:lªn plamllea ~n alg~noe eitrns de la ribera; después recogen la arcilla máe fioa, que
Blrve para puhr las piedras:
El perea usa ya el traje europeo¡ lo que no abandona ee eu peinado C'lffiO el de
mujer y e1,1 peineta d~ carl'y se~icircular que coloca en eu aplancLindo pelo, formando
una eepecie ~e coromlla que se 10tenumpe hacia la frente; por lo demás, eoo tipos al-ioe, y varo.mies, .celoeof!I com~ el turco; es muy raro verá sus mujeres en laa callee,
estas so~ e1mpát1caa, predomrnando en ~llas ?joa negros grandes y expresivos.
I-,&lt;;e mdua ac~stumbradoa al vasallaJe y cierta esclavitud, dedfcan eu trabajo al
servicio de la agricultura, que produce ademáe de todas las especias, té de la mejor calida~; eRta _gente no fuma, en cambio masca sus eepeciae, que dan á. las bocas esa colorac1~n guinda t~n. ~e mal aspecto¡ entre e~e .costumbres hay una eairambótica: loe
B.udistae más civ1h_zadoe co~servan el pohte1smo y erijen pagodas á sus distintos
dLOaea, ~! dios pre~1lecto Shiva 6 á. ~u representante femenino Kali, á T'i.chno, avatar
d.e los dioses, que sufre taneformac1ones corporales al antojo de la ardiente fantasía

Vendedores de lruta. - Colombo.

�DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE do ,. .7

EL MUNDO

226

Serían lae dos de 1a maflana; el mar en plena calma y
calor sofocanie, hizo que todo el mundo, sobre cubierta durmiera, buscando el fiojfeimo vient.o del norte,
que refreecaba un poco; nadie dormía en el entrepuente
y lae ventilas, aprovechando la calma se babian abierio
enteramente¡ no qoedabao á esas horas en el interior del
barco eino Jos maquinistas y fogoneros de guardia; el bar•
co aeguía1 mientras tanto1 lentamente, como adormecido
y jadean\e de calor.
El oficial de guardia vigilaba el espacio, y repentina•
mente del lado del nol1e, ve una nube¡rara que se acer•
caba violenta al ·barco¡ después, un ruido vago salia de
esa nube, pero no igual al que produjera la lluvia al caer
sobre la superficie del mar; por otra parte, esa nube pa•
recfa como ei se levantara del mar¡ única no había en
todo el horizonte, más que esa mancha negra y movedi•
za que amenazaba llegara! barco.
Por fin unos m,Jmentoe má.a, y aquella nube negra cayó sobre el barco primero, con un ein fin de ruiditoe Be•
coa y zumbido¡ d~spuée, la gente despierta asoracla; un
verdadero iumulto se levantó entre todos nosotros, despertando por la Eorpreea¡ animales volando 6 salbndo,
nos aran.aban las caras, nos golpeaban la cabeza, nos ~asaban zumbando por los oídos¡ eran eeoa locueiidloa
(langosta, chapulín 6 chocho) que .había caído como
plaga,
Calmada la sorpresa se consultó el horizonte, ee rectificaron loe cálculos y se tomó nueva situación 1 valién•
doee de las es,rellae, purque era natural deducir que estábamos muy cerca de tierra.
Las rectificaciones indicaron que estábamos en buen
camino, y á. dieLancia del50 millas de la tierra más próxima que era la co11ta de la Arabia, de donde soplaba el
vienio, y de donde había venido la nube de langosta.
Desde e11e momento no se durmió á bordo¡ loa insectoa
caían y ee medan en todas pariee; hubo algunos que llegaron hasta la máquina, muchos emprendieron nuevamente au vuelo, y en el baldeo
de las 4 de la mafi.ana ea lían por las portas montones de cadáveres de e11e perjudicial
ineecto que nos había dado una de las sorpresas más raras del viaje¡ algunos se soate•
nían en la jarcia y palos y otras después de volar rapidamense caían al agua para no
levantarse má;i. Ahora bieo, ¿cómo explicar la presencia de eeoe ineec,os en ana mar
y á ian gran clietancia de la tierra?
La más verosímil explicación fué la siguiente:
La plaga reunida en la coe,a de Arabia1 fué impulsada por el viento hacia el mar,
cuando la fatiga á. Pu rápido vuelo las obligó á deecanear; catan en masa sobre aqne•
Jla tersa superfi,;:ie del golfo, unas se quedaban eobre el agua, y las oiras apoyánctose
sobre el cuerpo de las primeras pudit:ron salvarse del coniacto del agua y seguir eu
vuelo hasta no hacer repetidas veces la misma operación; disminuyendo ooda vez
millones de insectos que se quedaban pe~didoe en el agua.
Selo así podían haber llegado hasta el barco; y de esta misma manera podían
auoque en muy cnrW número ya, alcanza!' la cosLa Africana distante en aquel lugar
de la primera, 490 millas.
La segunda pregunta que nos hacíamos era saber si aproximativamente podía calcularse el tiempo empleado por la plaga para llegar al barco.
Aunque aproximada, es relativamente fiicil imponerlo.
Suponiendo que la rapidez de eu vuelo sea de ,reinta millas por hora, lo que da
dos minutos por milla, que ya es una felocidad muy regular1 y euponiéndo1ea un
aguante de euspeneión en el aire de un cuarto de hora y diez minukle de descanso li
las supervivientee, se tendrá que las que llf'garon á bordo habían gastado 8 horas 20
minutos, de los cuales 5 volaron y 3 hCJras 20 minutos estuvieron descansando.
Ahora imaginad el número que deben haberse quedado perdidae en el mar, y aef
se tendrá. un monto de millones de billones de ineecros, que formó ee11 plaga, una de
las eiete que proverbialmente le achacan á. Egipto, país que ya ea\aba muy cerca
de nosotros.
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La ¡Jalada Mallgawa ó templo del Yootl:.-Kandy.

nicae que eufrieron en Colombo; exigencias que más tarde sirvieron para eviiarnoa el
incoo veniente de pasar mPa y medio aili11ados en el sanatorio.
Sin novedad dejamos Colombo y al dla siguiente pasamos á la vista de Cabo Comorin y deepués eotramoa de lleno ~n el océano Indico. -Nos dirigíamos á Aden, puerr.o
de la Arabia ,í. la entrada del Mar Rojo.

y¡
DE COLOMBO Á ADEN.-2,130 MILLAS.-12 DIASDETRAYESJA.

Nada de -particular en los 6 primeros días de mar, si no fuese un calor sofocante
al que nos habíamos acosiumbrado; deede fines de Junio de 96 llevabamoe sie'8 meses de
calor y 3decalor y lluvias, és5tle nosabandonaronen el Oceanolndico,aei como lo! vientos
y las ~mpestadee¡ calma completa, á veces el mar dura ein rizarse cuatro ó cinco diae eatá como de aceite1 lo único que arruga en terea eDperficie ee el remolinear de la heiice'que
deja una estela larguletma y recta, á bordo se hueca alguna di vereión para distraer a la
gente en en~ reducido~ momenk&gt;e de ~cio; tntre ell_os se reparten loe diferentes papeJea de un sainete cómico que se traduJo con ese obJet~, y máe ó m~º?ª bieo ensayado,
se representó en alta mar¡ máe que por la repreeentac16n, por lo r1e1b!e de loa i;ipos
causó el esperado efecto: dietrat:r Jamonotonia y el fastidio que se apodera de la gen~
te durante las calmas prolongadas en alta mar.
Eeta y otras diversiones como un cable encebado que sobre la cangreja de trinque•
te colgaba, eupendiéndose·en lo alto un eaco con algún dinero, formaron las pocas diversiones que se pueden encontrará bordo en una larga y c1lmuda travesía.

VII
EL MARDEFUEGO.-UNA PLAGA DE LANGOSTA EN ALTA MAR.

Caminábamos entre paemoea calma hacia la isla de Socotrs, árida y deeierta vegetada solo por sávila, planta cuyo jugo produce el alt:e, única y miserable indu'stria
de ese montón de pefiascos, que forman la isla.
Lasconientes que pasan al norte de- la isla, más favorables á nuestro derrotero
las seguimos, así es que entramos ahGolfo de Aden, por la ancha coamnicación que
une el Golfo con el ÜJeano Indico; fa silueta de Socotra la tu vimos constantememe á
la vieta1 y al octavo día en ll:$ noche dejábamos su punta norte por la popa, y enirá•
bam9s de lleno en el Golfo de Aden, formado por Jas costas eureste de la península
aráb1ca y la cuenca norte de la costa del Africa y la isla de Socotra al noroesie de la
punta del mismo contrnente.
Anochecía,_ y un cielo estrellado sin una eóla aube reflejaba en el agua la infini•
dad de eus luminosos astros enel mar¡ de vez en cuando se advert1an focos aislados de
loeforeeoencia, pero no como la que hasta entonces habíamos presenciado: la primera
podía compar~~ á un polvillo eutíl1 á un verdadero vapor foeforescenie que a11mentaba con el mov1m1ento del agua: esb fosforescencia no era igual ni uniforme se veía
c:omo manchas luminosas, ~ieladas en grandes irechoe, que vieias á dietanci~ imaginamos á ánades cetáceos, que dejaban 1 al moverse en el agua, au estela luminosa·
después, á medida· que máe nos iniernábamoe en el golfo, algunae de estas mancha~
pasaron cortadae por la quilla del barco: evioncee, echando canastos amarrados á un
-0abo1 pudimoa sacar los animales que producían foeforeecencia ian viva, verdaderos
focos de una luz pálida uul, desvanecida: era a Med.uzas fosforeeceniee.
E I barco caminaba y aquellas manchas se hacían máe y más frecuentes 1 como si
noe estuvieran preparando para recibir la impresión magna: efectivamente Jas man•
,cbas luminoeas aumentaban en iamai1o y en cantidad, hae.ta que por fin noe' vimos ro·
deadoe de un mar espléndido, magoffico, verdaderamente hermoso: parecía como si la
invisible mano de lo~ genios hubiera encantado al mar1 al cielo, al bar ~o y á. nosotros.
Parecía que camtoábamos sobre un sembrado de focos de Edieon1 cubierk&gt;s con
vaporosa tela: la luz que desprendían fué suficiente para distinguir bien la siluem del
barco y los detalles del cmtado; la estela era un verdadero torrente de luz donde
cintilando, parpadeando, brillaban 1 antes de morir, Jos gelatinoaoe ac~ino~varioa
.arrastrados por la vodgine de revoluciones de la h.élice. ¡Qué• mar qué eepectácul~
tan sorprendente, digno de ser descrito por plumas bá.bilesl pero aÓ.n aeí quedarían
loe raEgoe de la descr1pción pálidos, comparables á lo grandioso, verdaderamente su•
blime de ese mar de fuego, que duró cerca de tres horas.
En el dfa áloe costados pasaban por millones esos gelatinosos y estrellados animales, que en la noche nos habían demostrado su luz, de dia nos hacían ver lo delica•
do y ~ermoao de sus figuras y colo.res. Co~oree Hla, verde cl11ro, azul, nacar, gu.ind&lt;:1,
ama~1llo oro, en fin, todos loe matices páhdos transparentes, tenían aquellos velelos
,gelatmoeoe1 ténues como el sedoso encaje de Brue:elas, delicados como fina red de la
ª!aH.a .Y M&gt;doe ~eiinM&gt;a, variando en t!'manoe y formas, qnos proviek&gt;e de un flequillo
vibrátil, que mrcunda eue cuerpos diecordales, otros en íGrma de eaferitas de cristal
delicado,otrosde medias esferas, y deau cara plaua se desprendían, un penacholde· finos
tentáculos, largos y transparentes, apenas v1aibles; a! Wcarloe se deshacen, dejando
en la mano un escoeor como el de la ortiga1 ee la única defensa que tienen en contra
de loe mu fuert~e, porque esa ley del más fuerte se ve diaria y tenazmente en la vida
de loe séres marmoe.
El escosar que en la piel produce toda especie de meduza, lee ha valido de loe marineros el significativo nombre de agua mala.
Nos estaba tod_avfa reservada o,ra eorpreaa en alta mar, cuando aún distábamos
onae ireacientaa milJBB del puerk', y teníamos á mlis de 150 millas de distancia la
,costa más próxima¡ es decir, la cosw. arábiga.
'

La foeforeecencia del mar
y la plag.t. fueron dos gran•
des acouteoimientoe de loa
má.eraroa, qne lienaronnuee•
tra atención en todo el viaje
de mar; por fin, ya ein más
novedades que ee~ae, al día
siguienie vimos lae iristes y
liridae rocas de la cosSB arábi•
ga1 para entrar al viejo puerto de Aden.
( Clmtinuará.)

¡Oh, cuán feliz me siento
de no ser irlandesa! Odia.
ría demasiado li Inglaterra.
Lady Pldlerton.

•••

El efeck&gt; de una educa•
ción demasiado fuerte es im•
poner al espíritu una tensión
tal, qne la realidad se le vuelve invieible.
Ed. Lockr&lt;ry.

•••

El hombre ea frecuente•
mente para sí mismo un mal
eervidor, y mMI frecuente•
mente aún, un lÍlal maesiro.
Guy Delaforest,

•••

Cuando el lujo está. en al•
za loe caracieres están en
baja.

Alexis Chava-,,u.

•••

Fruto de Jack en Colombo.

Se gueta uno, se lo dice,
se lo prueba. Eeia ee toda.

la leorúi del amor.
J. Richard.

227

EL MUNDO

DOMINGO •6 de SEPTIEMBRE de 1897

rcree que se saca menos provecho de la lectura
de una crónica que de contemplar iales imligenes.
TRANSMIGRACION
Para terror de loe avaros, el pintor repreeen•
taba al naiural }as figuras de los diablos ver•
tiendo oro fundido en la boca del obispo ó de la
-s:
\ ENTADA al borde del lecho la convaleaabadesa que le había encargado un cuadro y
ciente, pálida y bella, lo miraba con
ee lo había pagado mal.
ternura á él, arrodillado á aue pies co•
~
Por eso loe demonios eran á la sazón enemi·
mo en oración a_nte una imagen. Era nn
gos
de ló's pintores y éepeciaimente dellos pin·
delicioso instante de la luoa de mifl, que ja,ores de Florencia, que sobrepujaban á los de·
más, en loe muchos anos de eu dicha, babia cemás por la sutileza del ingenio.
sado de iluminar su hogar. Al través de las cor•
Echábanles en cara1 ante todo, que loe te•
tinas deecubriase el plantío, mitad, huerta, mipresentaran
bajo un aspecto estúpido con oatad jardin, que circundaba la cabaíla, y la arbezas de pájaro 6 de pescado, con cuerpos de
boJeda, que como un boFque se extendía verserpiente y con alas de murciélago.
deando á. la distancia. El sol de Junio inunSpinello Sp1nelli, de Arezzo, pertenecía á
daba en luz el ámbito.
una noble familia de desterrados flore:Otinos.
Pero ¿á quién ó qué veía mientrae la estsba
Dd~puéa de haber trabajado por espacio de
mirando á ella? No contemplaba sino meditamucho tiempo, en ias ciudades, y ganado muba. El pensamiento andaba muy lf'josde doncho dinero, quiso regresar a Arecco,.donde fué
de estaban inteneamente fijos eue ojos.
recibijo con grandes honores.
Al comprenderlo se sintió abandonada, sóla:
Lleno atln de fuerzaa 1 á peear de su avanzada
una gran tristeza le lastimó el alma,tuvo celos,
edad, se encargó de importantes nabajoa en la
agolpáronsele las lágrimas ti 1oe ojos y ee abrapoblación: Con tal moi1vo eu mujtr le: decía:
zó á. él trémula de miedo.
-Eres rico y debes descansar, dejando áloe
-¿En- qué piensas? le dijo al oído con voz
jóvenes la tArea de pintar, en vez de hacerlo lÚ
de llanto. ¿Por qué te has ido lejos de mi?
que ya tienes derecho á vivir en eanSa paz, Ji•
El despertó, y librándose del abrazo convul•
bre de todo género de preocupaciones y cui•
eivo la asió por entrambos brazos y la miró aledados.
lado, sumido aúa en la estupefacción de su enAsí hablaba aquella buena mujer. Pero Spi•
sue11o.
nello no la escuchaba, pensando únicamente
en acrecentar su hacienda y su renombre.
-lf¡Amada! la dijo al recobrarse. Vengo de
Lejos de entregarse al deecaneo contrató con
ver coeas indecibles. Pensando por qué te quiela obra de Sant Agnolo una historia de San l\Ii•
ro yo con tantos amores, se ha ido como por
guel, que debía cubrir todo el coro de la igle•
golpe de revelación mi peneamiento más allá de
eia y contener infioidad de personajes.
la vida, y durante unoe segundos he tenido la
Spioello emprendió sus trabajos con maravi•
visión de mundos que juntos heinoe recorrido
y el recuerdo de las exietenciae porque hemos
lloeo entusiasmo y empezó á pinSBr la eecena
que debía ap&amp;.recer con mayor brillo que las
atravesado. Una vez fuiste la hermana mía y
•éramoa gemelos U na vez en un paisaje blanco
o,ras.
fuiste la novia mía, te perdí al pie del altar y
Trazó la figura de San Miguel luchando con
$rila. roaria Sanaoval
fuí viudo sin ser eapoeo. U oa vez fuiste la ma•
la eerpiente de &amp;iete cabezas y diez cuernos y
(DE OAXACA)
se esmeró en representar á Lucifer bajo la apadre mfa y yo me removí en tus entraf\as.
Acaso un día al juntarnos fuimos chiapa de
riencia de un monstruo eepantoeo.
eol ó gota de rocio ......... Y ahora entiendo por qué todos los amores humanos se jun•
Era tan repugnante la cara del diablo, que nadie podía desconocer lo horrible de
tan y vibran en mí cuando mie labios besan tu frenie ó ee beben mis ojos la luz de su fealdad.
tue pupilas.» Y riisipadoe loe celos de ella por tan adorables incoherencias sonrió en
La impresión producida por aquel rostro siguió al pintor en la cal1e y lo acompa•
eu orgullo de mujer al oirlo delirar de amor, y mentalmenie rió de laa visiones de eu ñó hasta eu casa.
amado.
Al llegar la noche, ac'lsióee Spinello al lado de eu mujer Y ee durmió.
n
Durante su sueno aparecióeele un angel Se.o hermoso como San Miguel, pe_ro com•
EL OTRO
p!etamente negro. Y el angel le dijo:
El congregaba á. lo!! locos en el patio del manicomio y en voz muy baja les decía
-Spinello. soy Lucifer. ¿Dónde me has visto para que me pinies, como tú lo ha•
discursos raros:
ces bajo un sepecto repugnante?
uPor la perversión del mundo, lee dijo en una ocasión, ha de venir un aalva:lor.
El pin~r le coniestó temblando, que jamáe había visto sus ojoe, porque nunca
Yo, por la oración y la voluntad he de darle vida, porque las castidades de m1 espíritu_ había eetado en el infierno, como Dante A.lighieri, pero qne al representarle como lo
y de mi cuerpo han hecho que mi peneamielito sea faene, puro y ¡enerador. Yo había hecho, oretendía expreear, por medio de raegoe sensiblP.e, la fealdad del pecado.
acendro en mi propio ser la carne1 y de su substancia hago idea, y de au germen hago
Lucifer se encogió de hombros y dijo:
verbo, que ea la simiente universal de la que ha nacido cuanto t&gt;xiete. Mi querer, co•
..:...spinel101 ¿quieres dispenearme el obsequio de discutir conmigo?
mo la luz, penetra lo e6lido, lo resistente, lo opaco, é insinúa en cada caliz el polen
Como no obmviera contestación prosiguió Lucifer en estos términos:
que ha de hincharlo en fruto, El fiat es cosa viva que 11gita el caos y crea. Mifiat fe·
-Iodudablemente, ha1 leído los libros que me describen 1 y eabes cómo aali de1
cunda: emana cargado de larvae1 que ee resuelven en mariposas, ó de ideas que se re• cielo para llegará ser el príncipe del mundo, ilustre empresa, que serfa única, si los
13uelven en energías. Mi fiat ea rayo de luz que crea redentores en las en,raílaa de vír- gigantes no hubieran atacado también a1 dios Júpiter, según has visto en una tumba
genes inmaculadas. Yo he subido al minie~rio, y he de realizarlo ahora que se acer- antigua, donde figura esa guerra esculpida en mármol.
ca la fin del mundo, al encontrar la virg~n de cuyo seno ha de nacer Satán, que es el
-Ee verdad-dijo Spinello-be visto esa tumba en Santa Reparada de Florencia.
.nuevo Meefaa anunciado ......... ,n
-Sin embargo-repuso Lucifer sonriendo-loe gigantes no es~n allí pintados en
Y mientras él hablaba, cada loco seguía entregado á su mania.
forma de raaas ni de camaleones.
C&amp;-lA11 ZntETA.
-;-Pero1 repuso el pintor, los gigantes no habían atacado al verdadero Dioe, sino á
un ídolo de los paganos. En cambio, tú, Lucifer, alzaste bandera de rebelión contra
el verdadero rey del cielo y tierra.
-Convengo en ello-~xclamó Lucifer-mas de cuantos pecadoe me acusas por
eeo?
-Al menos e'ete, contestó el pinSor1 y iodos ellos capitales.
-¡Sietel-dijo el angel de las 1,iniebla~.-El número es teológico. Sé, Spinello,
LUCIFER
que me tienes por altivo, colérico y envidioso¡ pnes bien, paeo por ello á. condición de
que reconozcas que únicamente he envidiado la gloria.
¿!\fe tienes por un avaro? Sea. La avaricia es uoa virtud propia de loe príncip"es.
PINELLO, el célebre pintor florentino, tenía
mucho miedo al diablo, sobre todo durante la En cuanto á la gula y á la lujuria, nada me importa lo que digas. Qneda la pereza.
¿Orees, Spinello, qne eea yo perezoso? ¿Me tienes por cobarde? ¿Crees que al euble•
noche, que es cuaodo las potencias del mal do•
varme no di pruebas de valor? :N'°J. Pues en tal caso 1 eri1 ju3kl que me pintasee-cJn el
minan en ]as tinieblas .
Y los temores de Spinello no estaban deeprovie aspecto deun eer audaz y con rostro altivo y arrogante.
~h debe caurarse dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
toe de fundamenk&gt;, porque loe demonios ienían
¿No ves qne ofendes á. Dios cuando le das por adversarioá un monstruo repugnanentonces moiivos euficientee para odiar á loe
pintores, que les arrebataban más almas con te? Eres u o ignorante, Spinello, y me dan ganas de estirarte las orejas &lt;;Omo á un co•
un eolo cuadro. qne un buen fraile con Srein\a legi11l desaplicado.
sermonee.
Ante aquella amenaza y al ver levantado el brazo de Lucifer, llevóse Spinello Iaa
Corrían loa tiempos en que loe grandes maes• manos á. la cabeza y empezó á. gritar, aterrado por el espanto que le dominaba.
tros representaban en Santa Croce de ·Florencia
Su buena mujer se despenó sobresaltada y le preguntó de que mal se quejaba..
y en el Campo Santo de Pisa loa misterios de la justicia divina.
El pintor le dijo que acababa de verá Lucifer, el cual le había amenazado cruelAquellas obrae estaban trazadas con arreglo á la telación que Dante Alighieri ha- mente.
bía hecho de su viaje al Infierno, al Purgatorio y al Paraíso, donde había logrado pe.
....:ya te he dicho mil -,.ecee-contestó la eapoea del artista-que todas esas figuras
.tJ.etrar.
acabarían por volverte loco:
Así, puee, todo en aquellas pintura:3 era ineSruciivo y ved.adero, y puede aaegu -No estoy loco-dijo el pintor-He visto á. Lucifer y es hermoeo 1 aunque triste
DAMA@ MEX'lCAN.A.eJ

DESATINOS.

..

•

�•••

DO ■ IRGO

EL MUNDO

y altivo. Maflana mismo borraré la horrible figura que he pintado y pondré en eee lu•
garla que he vieto en euefloe. No debe oauaane dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
-Duerme, hombre, dce1me--repueo la mujer-y déjate de tonterías y de razo•
namienios anticristianos.
Spinello trató de levaniarse., pero no iuvo fuerzas para ello y cayó ein conoci•
mienio en el lecho. Deliró por espacio de algunas horas y dejó de existir al día si•
guiente víctima de la fiebre que Je devoraba.
ANATOLIO FRANCE,

LA LEYENDA DE LOS SUEÑOS

•6 de S!PTIEMBRt de ,. .7

Veíalos cuál prieione,oe bajo el metal del espejo, y creyéndolos dominados porun imposible ype1didoe para eitmpre, no podía apartar mis ojos del misterio, ak&gt;r·•
mentado por el remordimiento.
Por entre las ramas de loe árboles, allá en lo profundo del valle veía morir el sol,
ahogado en su propia sangre, hasta sumergirse aún más lejos, en las dormidas aguae._
Anhelante por alzar el vuelo á otras regiones para aspirar nn aire m4.e puro, hacía
eduerzoe por levantar la cabeza, y pude, en medio de mi angustia, entrever el espacio
libre del cielo; volví mis ojos al cenit para contemplar cómo se dhigían hacia el
poniente mis eueiloe color de púrpura, asemejándose en su rápido vuelo á loe pétalos
sueltos de una rosa.
Por primera vez, después de tantos aftoe d~ luchas y de rodeos, me parecieron.
radiantes y di vinoe.
Con un extre.wecimiento aupremome liberté de la languidez en que yacía, recobrémis fuerzas, y baiiendo trea veces las alas me reuní con ellos en la mansión de la luz ..

(Por Geórges Moood)

UCHAS veces al remontar el vuelo hae~a el sol. junto
con t.aie euefloe-compafleros brillantes y alados, naci dos del Amor y del Alba, pero mudos y preocupados
por su deseo de lo infinito, he visto en loe valles· del
Reel otro vuelo semejante, casi á nivel de la tierra.
Atraíanme eeoe hermanos deeoonocidoe y tan be•
lloe, más felices tal vez que yo; y ávido de novedad y
caneado de aquel viaje in,erminable, ein fin prec•eo,
quise abandooar á mis compañeros.
Me aparté al fin de su lado, no ein algún pesar, para ir á á reunirme con loe her•
manos de la tierra; mas lm•go comprendí que no eran sino fantasmae, vano reflejo de
nuea,ro vuelo, que se proyectaba en loe ríos y loe lagos de la tierra.

VERSOS PATRIOS
PINCELADAS

I
Ha tiempo que la lluvia bienhechora
No difunde la vida y la alegría,
Qua el enervante y oalttroeo día
Viene después de feetejada aurora.
El eol vierte ew. lumbre caldeadora
Del ancho cielo en la extensión vacía;
Se retuerce el arbueic. en agonía
Y en los cauces el agua ee evauora.
Una tarde los míseros marta.lee,
PJdiendo gracia en la feroz contienda
Y buscando un alivio , tanioe malee,
Llevan1 en araa de sencilla ofrenda,
A través de los áridos maizales,
Al iutelar patrono de la hacienda.
II
Por fin dándole forma ti la esperanza
De que termine la mortal uyerta,
Bordando airosa la e:r.teneión incier1a
Se divisa una nube en lontananza.
El potro al viento au relincho lanza ..
Com? un clarín que ee mantiene aler1a,
Y mientras todo en k&gt;rno se deepieita
La nube negra y majeetuoea avanza.
De pronto eurge del obscuro seno
Lívida cin\a de bruftida plaia
Que desparece entre el fragor del trueno;
Y entre tanto que el eco r,e dilata,
De la excelsa región manda el Dios bueno
Brilladora y sonante catarata.
III
Cesó la lluvia torrencial: la tierra
A la vida despierta eonrien&amp;e·
Besa el· sol al perderse en Oc~idente,
La cresta azul de la erizada sierra.
Por las fragosas soledades yerra
Atronador y rápido el torren&amp;e,
Y se derrama por el íreeco ambiente
Cuanto perfume la corola e1cierra.
El zenzm1te celebra en la espesura
La vespertina fiesta que hasta el nido
Llevó el canto más dulce de ternura;
Llora el boequ~, empapado y aterido,
Y la húmeda exteoeión de la llanura
La puebla el toro con triunfal bramido.
Sepliembre de 97.

LA FUGA.
En el 4.lbum de la Srlta.Angélica Bctancourt

Huía Dafne por loe campos grifgoe, del amor ímpu•
ro de Apolo, sin cuidarse de que el céfiro ag1Gau, sus
cabellos de oro, ó levantase ene ténuee vestiduras de•
jando vil!llumbrar vehementes eeducoionee.
'
. Próxima á sucumbir la atribulada ninfa, pidió áloe
dioses que la convirtiesen en un árbol, y .A polo entonces
arrodillado ante el laurel que simbolizaba á eu amada
tomó la lira para cantar las bellezas de una pasión ideal:
La mitología nos ha transmitido eee eimpá,ico paisaje, al través de loe siglos.
El verdadero amor solo habrá de vivir eternamente
haciendo la felicidad de loe eeree humanos, cuando 1~
ampare la modestia y lo santifique el pudor.

A?.."DRF.s C. V.Ázquu.
Habana, 1897.

RODULFO FIGUBROA,
El MOLINO DE LA HUERTA

lºUE ME: IMPORTA?
De E. Haracourt.

Te amo, y de mi rien
Con deedeñoeas burlas;
Mas, cbmo árbol muerto
Que va .flotando en la corriente obscura
M1 amor callado sigo,
'

•

Ya que eeae vocee mi pasión D() eecucba:
Si un poco tú me amae,
¿Qué me importa la turba?
Te amo y el destino
De tí duro me alt•ja¡
Más sé que á mie congojas
El euepiro ee junta de tu pena,
Y que en desvelo triste
Aguardas el instante de mi vuelta:
Si siempre tú me amas,
¿Q.ié me importa la ausencia?
Te amo, y mi ternura
Se duele noche y día;
Quizá de un nuevo amante
A la ferviente súplica te rindas ........ .
Mas á enjugar mi lloro
Vendrá l.uego la muerte compaeiva:
Si infiel tú no me amas,
¿Qué me importa la vida?
Ta amo y cuando llegue
A darme paz profunda
La perdurable noche
En cuyo eeno todo se refugia,Sepulten donde quieran
Del cuerpo mío las relii;iuitte mudas:
Si tú por mí no lloras,
¿Qué .me import,a la tumba?
J.&amp;c1:-.To--GuT1ÉRREZ Cou...

OTOÑO

Hay en la huerta un camino,
que trae de rondar la huerta,
va á da'T en la angc-eta puerta
de un solitario molino.
Corre la yedra en festones
con abandono hechicero,
deede la planta al alero

..

por sus viejos paredones,
adornando loe dinteles
de las ventanas ruinoeae,
en donde miran curiosas
unas matas de claveles.
Brillan sobre el fondo obeouroy alzan eu gentil cabeza,
chopos de blanca corteza
que cimbrean junto al muro~
y el conjunto peregrino,
con notas de verde y plata,
sobre el cristal ee retrata
de la balsa del molino.
Gra,o l:lS á solas eofiar
al borde del claro espejo,
que hace tan dulce reflejo
de aquel tranquilo lugar,
donde hasta el alma se queda.
suspensa, como el oído,
al monótono ri.iido
del volteo de la rueda.
De niflo, de muzo, ayer~
mil veces seguí el camino
que va al rústico molino
que no me caneo de ver,
y eo todas las estaciones
me sojuzgó la belleza,
que esparció nat.uraleza
eobre aquellos paredone3,
Pero ayer tarde en verdad
que algo núevo descubrí.. ....•
aunque \al vez esté en mí
Y no en él la novedad.

Detrás del sol poniente
surgieron loa cendales
que llenan de misterio
las puestas otof'ialee:
loe chopos se agitaron
con sensación de frío
corriendo por eue hojas
nerviosa vibración:
y el agua de la balea,
del mismo soplo herida,.
su frío dió á la imagen
del viejo caeerón. ,
Seguía zumbadora
la rueda del molino,
turbando sola el grave
silencio Vespert;no;
m!le eran ayer tarde
tan trieM!e sus rumoree,
y todo era tan uiete,
,an fría la humedad,
que el alma, tiritando,
creyó sentir el soplo
de aquel invierno largo
que da en la eternidad.
M. MommA y GAL1cu.

DO ■ IRGO

EL MUNDO

•6 de SEPTIEMBRE de ,. .7

Corazón de' sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,

Número 9.
Haz lo que ella, Pablo mío, eleva tu corazón!.. .... Si

t1í no fueras mi hijo, te diría: Ven, partamos, vámonos
loa dos muy lejos á. buscar la calma ein6 el olvido. Pero
eres sacerdote y tienes otras obligaciones que Isa de tu
propio reposo. Ea á tu jefe, á ta superior del Seminario
á quien le corresponde dictar tu conducta. Ye á hablar•
le como me has hablado y lo que él te diga que bagas,
hazlo.
El _digno anciano recibió , Pablo grave y dulce:
Si en una situaei6n semejante, le respondió. yo t.uvie•
ae que guiar á un hombre del mundo, le diría: Huid! A~
110 emplearía el mismo lenguaje con algunos de vuestros
compañeros. Pero á vos, hijo mío, de quien eek&gt;y aegu•
ro, os digo: Quf'daoel Para un sacerdote como vos, la
huid&amp; sería una deserción. V os debele quedaros: El!! pre•
cieo y yo oe lo ordeno. Lo debeis á vuestros padrea cn•
ya vida haceie felíz. Lo debeis á la misión que lle•
naiaen la familia Jouvenot y que 110 ha dado aún todos
sus frutos. Además, eecuchailme bie~ y comprended mis
palabras en toda su ex&amp;enaión. Vos habeie bajo la ine·
piración de Dios comenzado una obra. Voe debeie como
amigo terminarla; y á vos pertenecerá. como sacerdote,
bendecir el matrimonio cristiano de esos dos jóvenes dig·
nos el uno del ot.ro ......... Sé que eufrireis; donde estaría
el mérito sin sufrimiento? Sé que tendreia aún Juchae:
donde estaría el triunfo sin el combate? ...... Permaneced
lranquilo. Babeíe ama,lo á un alma y vuestra madre oe
lo ha dicho bien guiada por su razón y su piedad: no
eoie culpable. Levantad la cabeza¡ amad en Dios , todos
loe que amaie, y sed fuerte! Me habeis comprendido,

central de Geografía se propone enviar uno de sus miem- más también se vuestra rectitud y vuestra conciencia.
bros á Marsella para saludar, á su desembarque, al in• Os debo ya mucho por que soy un poco vuestra obra .....
Venid en mi ayuda en esta circunstancia capital. Yuee•
trépido viajaron
Pablo comprendió.
tra opinión será mi ley: una palabra vuestra y renun•
Esa mujer de quien su madre le había dicho todas las cío á este matrimonio ......... Una palabra vueatra y esta
virtudes y loe combates, era ella miema ......... Como él, noche pondré mi mano en la del señor de Sennevaux.
ella había luchado, como él ella babia sufrido, él triun•
-S~ñorita Lucila, respondió Pablo con voz que tem•
biaba ligeramente, '8neie razón. Yo amo al sefl.or de Se•
farfa como ella!
El tiempo huía entre tanto: la situación entre las fa. nnevaux como á un hermano ......... Pero nada en el mun•
miliae Sennevaux y Jouvenot iba eiendo embarazosa y do podría decidirme á deciros esta palabra que me pe•
la aefl.Ora de Sennevaux no dejaba de tener eus inquie• dis, en un sentido que le sea favorable, si no eeti.;.vieee
desde hace tiempo convencido de la excelencia de la
tndes.
,.
-Veamos, Lucila, dijo una mafl.ana la sefiora Jouve-- elección que haréis en él.. .... , .. Dios ha permhido que
not- á su hija, has tenido tiempo de reflexíonar, y Ter to• sea yo, muy á gueto, el lazo de unión que Os ha aproxi·
das las cualidades del señor de Sennevaux. La condesa mad.o el uno al otro ......... Yo lo bendigo y lo bendeciré
me ha interrogado muchaa:vecee discretamente, Hoy vie- toda mi vida. Por que no existen, así lo creo, dos cora•
nen .á comer y pronto ee · irán al campo. Ea imposible zonee más dignos el uno del otro que el vuestro y el de
que yo no dé una respuesta ........ .
mi amigo. El cielo, estoy seguro, bendecirá vuestra
-Te prometo, respondió Lucíla, que tendrás la mía . unión y yo le pediré que una á vuestra venlura la porción
de dicha que pudiera tocarme en la tierra!
muy pronto.

Pablo?

-Lo he comprendido, Padre mío, y obedeceré, rea•
pondió Pablo levantándose con el rostro iluminado por
un santo valor.
-Id, mi querido hijo ......... Que Dios sea con vos ...... .
En adelante sois un verdadero eacerdote ......... Conoceie
la inmolación y el sacrificio.
XI
Al dia siguiente de esta vieita de Roger de Sennevaux,
causa de tan tas emociones, Adalberto Dsruel, no pudiendo contenerse más tomó el tren para Ganneville, con el
objek&gt; de conferenciar con la señora Deecordee. Pero estaba dicho que loe ardides de esta .se frust.rarían.
Incansable en su buena obra, ya fracasada la primera
vez, valioee para nueva intentona del notario Lecheene,
, quien_ hizo comprender qoe debía hacer una visita á la
eefl.ora de Sennevaux con el :fin de abrirle los ojos, advirtiéndole que el matrimonio de su hijo eerfa el producto de la intriga de un sacerdote licencioso.
Pero Lechesne al llegar á París, ee encontró con un
billete del sef\or de. Sennevaux, en que este le anunciaba
que no podía recibirlo por que debla asistir á una recep·
ción en casa del se flor J ou venot.
AH, fué el pobre notario y, recibido cordialmente por
eu gran colega de la capital y embelesado de la einceri•
dad y honradez que radiaba en el rostro de Pablo, y res•
plandecía en el de Lucila, se volvió á Ganneville sin una
sospecha y con nuevos afectos ........ .
Pobre Adalberto Deruel; y sin embargo era tiempo de
obrar. El matrimonio se adivinaba próximo. Las viei•
tae entre las dos familias se hacían cada día más fre•
cuen,ea y Roger se manifestaba completamente enamo•
rado hablando 1:1in cesar, Pablo de loe encantos de Lucila.

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....

Y PabÍo?

Había _prometido ser heroico y lo era, habíase enmae·
cando de una fisonomía serena y sonriente y nadie ha•
bría leído en sus ojos el i:Jmenso, el terrible, el íntimo
deegarramiento de eu corazón.
Un día, recorriendo un periódico leyó:
u&amp; anuncia la próxima vuelta á :Francia del sabio explorador M. Savinien de la Haye, que, desde 18i5, ha
consagrado au tiempo y su valor al estudio del A frica
Central. Mostrándose digno émulo de loe Livíngatone,
de loe Stanley y de loe Brazza. En este viaje, el tercero
y que no ha durado menos de cinco afias, ha podido, no
solamente prestar el más útil concnreo , la organización
definitiva del Congo francés, sino atravesar por entre el
continente negro de Brazzaville, hasta loe grandes lagos
y desde ahí basta Zambeze donde ha encontrado las
huellas del grao doctor inglés. Trae , lo que parece
inestimables colecciones y los más preciosos informes so·
bre esas regiones t1n poco conocidas aún. La sociedad

Subió á la pieza que en Tnorey servía de biblioteca,
marchando con paso rápido como aquellos que han va•
oilado largo tiempo y no quieren vacilar más.
Pablo estaba solo y trabajando.
Sefl.or abate, dijo la joven, vengo á hablaroe de cosas
graves y delicadas. Tengo necesidad, para hacerlo, de
contar con vuestra indulgencia y con el afecto que me
profeeaie. Sabeie lo que pasa? Yueetro amigo el seffor de
Sennevaux me hace el honor de pedir mi mano. Mis pa•
dree deeean este mascrimonio ......... Pero mi padre vé
quizá en él, sobre todo, conveniencias de fortuna v mi
madre ventajas de nobleza. Me aguijonean para que dé
á conocer mi decisión y yo he vacilado hasta aquí. Ee
tan grave esta decisión! .Además, tengo en vos una con•
fianza absoluta, como amigo y como sacerdote y neceei•
tanda de vuestro consejo tan seguro, no osaba pedíroslo.
Se vuestro afecto muy vivo por el eeñor de Sennevaux

-Gracias, eeflor abate, respondió Luoila muy conmo•
vida. Sin vuestra opinión formal yo nada habría querido
hacer. Pero dándola, me haceismuy dichosa, por que ....
yo amo al señor de Sennevauxl
Cuando la condesa y Roger lleg~ron al castillo, les fué
fácil, por loe rostros sonrientes que loa ac()gieron, pre•
sentir su dicha. En el momento en que se anunció Ja
comida, Lucila avanz6 hacia el capitán que conversaba
con Pablo. Adalberto mudo y sombrío, estaba cerca de
ellos.
Lucila miró al abate con un reconooimien&amp;o conmovi•
do ,Y como para aeoc1arlo á aquel acto decieivo, dijo de,
!ante de él á Roger:
-Se.f'i.or de Sennevaux, queréis ofrecer el brazo, vues•
tra futura?
Pablo sonrió y levantó su pensamiento á Dios. Éu
obra estaba hecha ........ .

�EL MUNDO

BL MUNDO

AdalberJ¡o palideció de rabia ........ .
Como, era pues inminente aquello y su áliada lo bur•
laba. Era preciso dar un paeo deeisi vo y al día siguiente
marchó á Ganneville. Cuando llegó á la ciudad, aupo
con estupor que la eefiora DeEcordea, desde hacía tres
semanas que era presa de una fiebre biliosa complicada
con accidentes cerebrales muy graves. Ya no había que
esperar su concurso. Que fatalidad! En el momenrn mis·
mo en que habrla sido más útil.. .... Porque todo marchaba tan rápido que las dos familias ee habían decidido
á irá Jouy, la posesión de la condesa-á. pasar en la in•
timidad loe días que debían preceder al matrimonio.....
El Secretario, furioso, casi hubiera acusado á la sefiora
Deecordea de una enfermedad voluntaria.
En Jouy, todo era fidsta. La naturaleza i:niama parecía
coquetear para aqaella reunión. El sol deotofio arrojaba
-su manto de oro sobre las hojas amarillentas de loa árboles que formaban un nuevo jardín de las Heeperidee. Loa
campos extendían hasta lo infinito, como un océano
sin olas, las florea azulee de los azafraneros. Aquí y al::.!
se vendimiabá cantando las pocas vifiaa de loa catarros.
La paz y la alegría estaban donde quiera bajo la influencia de eee delicioso momento del ano que !epara los srJ.ores del eat.ío de las severidades del invierno y en que
á los paseos y á los ejercicios deportivos bajo el dulce calor del medio día, suceden poi la noche, alrededor del
hogar, la,i reuniones que se hacen más íntimae.
La señora de Sennevaux y la señora Jouvenot no ae
abandonaban. Iban por done.e quiera llenas todas de
una dignidad anticipada de abuelas, formando mil pro·
yectoa, instalando de antemano el nido del joven matrimonio, allá. lejos, en Tours, upartiéndoee el tiempo que
pasaría en París, después la estación del campo, en que
todos se rt!unirían, ya en Tbosy, ya en Jouy, para no
quitárse una á la otra una parte de la ventura común
y siempre sus conversaciones acababan, hablando con
las lágrimas en loe ojos, de los querubincitos que adora•
ban ya. Y en tanto que conversaban, vigilaban de lejos,
-con ojos volumariamente diatraidos á la joven pareja
.que discurría por lae calles de árboles, bella como la juventud, riente como el amor.
El aefior J ouveno\ ma,aba sin piedad las perdices y laa
liebres de su yerno, pereiguiendolaa día á día con paso infatigable en coropafl.ía del comandante Belamy, familiar
de la caea, ó de Adalberto que lo seguía profundamente

.malhumorado.
Herald cabalgaba deEde la mañana haeta la noche en
un Poney, obsequio de su futuro cunado, en tant-0 que
.el abai..e Pablo le seguía de lejos, vuelto modeatament.e ,
su papel de precep,or.
La crísis aguda de sufrimiento había concluido en él y no
porque no tuviese todavía horas de bruac~b amarguras y
rebeliones, últimas convulsiones de un corazón obligado
.áex.tinguirae para siempre, sino porque pocoá poco la he•
rida se cicatrizaba con et sentimiento del deber cumplido¡
venía la calma para aquel E'Epíritu valiente, más rápida
en medio de aquella comarca en que todo le recordaba á
su madre, sus dolores, aue victorias. Pablo conocía la
alegría sublime de los mártires.
En cuanto á la buena aefiorita Larivier ya no era de
ee&amp;e mundo.: El cielo se había abierto para eJla. Había
encontrado á Ra.vaiseon.
Ruaie~on era un hombre soberbio, de alta talla, rostro
fiero, enérgico sin dureza, verdadero tipo del soldado
bravo y dulce, cuya severidad inflexible en el deber, se
unía á una .aeneibilidad de nii'l.o en el reato de la vida.
Había sido ayudante en el regimiento del padre de Ro•
gar, atado á su coronel por una de .esos abnegaciones que
van hasta el fetiquiemo. Estaba cerca de él en aquella
heroica y legendaria cabalgada de la muerte en Mortbron, en que el torbellino de los dos mil coraceros se
bundió en un largo pasadizo formado por la única calle
de Ja aldea y fué á estrellarse sobre una infranqueable
barricada. Viendo á su coronel rodar con su caballo, Ravaisaon se demvo y, bajo un fuego terrible, éin inquietaree de que él mismo estaba herido lo había levantado y
-conducido moribundo fuera de aquella hornaza.
El heroe rindió el alma entre sus brazos, confiándole
eus pensamientos supremos. Sin ocuparse entonces de
la batalla, Ravaiseon abrió una fosa en un 1'1ncór del ce•
menterio de Eherbach, la marcó con una cruz grosera
mente formada con dos ramas de arbol, y después, ha·
biendo formado un ligero croquis de los lugares para
orientarse más tarde, se unió á. loe restos de su regi•
miento.

Deepuée de la guerra, 3U primer cuidado fué busca?' á rante lae largas ausencias del oñcial, la sefiora de Sennela señora de Sennevaux á qµien llevó el sable, la cruz Y vaux no permanecía en Jouy sino temporadas breves y
las joyas del coronel, .y el legado más precioso aún, sus en loe intervalos, la soledad parecía severa al viejo solúltimas palabras para ella y para Roger. Después fué á dado que suspiraba algunas veces al pensamiento de un
exhumar de la tierra vuelta alemana, los restos de au co- hogar personal é íntimo.
Pero aquello había acabado. Ya no había que pensar•
ronel qué dormía ahora en medio de una capillita, en un
paraje lleno de flores, bajo lQs graudee árboles del parque lo y Ravaieson que había· frapqueado los cincuenta debía decir adios á toda esperanza.
de Jouy.
Antes de llegar á Jouy, la sef1orita Luivier conocía
_ Concluida su tarea, Rilvaieaon dijo sencillamente á la
la historia de Ravaissoa Le miraba como á uno de esos
señora de Sen.o.evaux:
-Hoy sefiora condesa comprenderela que yo no pue- tipos casi fabulosos de loa caballeros de otros tiempos.
do irme de aquí. ........ Ea fuerza que alguno del Regi- Cuando en la IIleaa le vió cerca de ella, sencillo, modesto, dulce y bueno, se volvió loca. Helo ahi.. .... El era
miento se quede cerca del coronel. Yo soy retirado ......
no tengo familia ......... no tengo ya patria puesto que soy en fin el _ser aofiado, esperado por tanto tiempo. Todo
de Metz ......... no tengo ~ás amigo que el q~e reposa lo demás no había sido más que quimera ...... Ravaisson
ahí......... Dadme ai guetaia un rincón en alguna par- era la verdad.
Los enamorados son muy perspicaces en cuestión de
t.e ......... Tengo buenos brazos, buen ojo, buenas piernas ......... Labrador, jardinero, lefiador ... :..... haré todo amor. Luci1a y Roger adivinaron pronto la pasión nalo que querais, todo, coa tal que me quede á vuestra la- ciente de la aya y lea vino una idea loca.
-Ravaiaaon! gritó una voz de mando.
do, al lado de mi coronel, y de vuestra hijo, á quien
-Mi
capitán
hablaré de eu padre.
-A
van
za á la órden.
L'il sefiora de Sennevaux lo hizo administrador de
-Heme aquí.
J ouy, lo cual t.uvo por resultado duplicar ioe productos
-Siéntate con nosotros en el banco ..... .
de la propiedad, demasiado abandonada hasta entóncee.
Tenemos que hablar ...... Ravaiaeon, vas ácaeartel
Además valida de sus relaciones logró que el bravo sol•
-Yo, mi capitán!. ..... Oalvo vuestro respeto,;señorita,
dado recibiese al cabo de dos ai'l.oe una medalla tardía,
créo que vuestro futuro se burla de mí.
bien merecida.
-No, señor R:lvaieson ...... Esto ea muy aeri&lt;l.
Ravaieeon vivía ahí desde hacía cerca de veinte afios,
-Eecucha, mi valiente viejo. 'ríenes cincuenta ailos
amado de todos aunque severo con todos y esclavo de
Roger desde el primer dia .. Había adorado al nifio, ad. y estás verde como una encina joven, y derecho como
una lámina de espada.
mirado al joven y en la ac.tualidad veneraba al oficial.
Pero esto no durari siempre. De aquí á algunos anos
Formaba par,e de la familia, siempre solícito, jamás
importuno, conmoviendo por su culto fiel cuando cad'a habrá que decaer.
......... Aprovéchate de tu fuerza, aúnestiempo ........ .
matlana, con au puntualidad de Baldado iba á inspeccionar la capilla y á renovar las flores eobre la tumba del Hay una mujer que te ama, ¿enLiendee? Tú no vas, tú
que eres tan bueno, á hacerla desgraciada ......... la aeño•
viejo jefe.
rita
Lucila y yo nos encargamos de la dote ......... VaHubiera sido el más feliz de loe hombree ai bajo su
enérgica envoltura no hubiese ocultado un corazón ya ......... esta decidido ......... no hablemos máa.
amante y tierno. Todo iba bien cuando la condesa y RoContinuará .
ger estaban ahí. Había alguien á quien amar. Pero du,

Recuerdo de las Fiestas Nacionales
Patrioteria festltia.

ÁPAROEROS:

CONCIUDADANOS:

. Yo vengo aquí por nacional y por patriotismo á dicir la verdá de nuestra imanci.:.phct6n Y que todoe semos librea y viva Hidalgo que al hora del ént,rele hizojuir á mu•
•c .)8 Y verdaderamente me cabe 8aatifaci6n en proclamarlo hora que el pabellón
verde, blanco Y colo:a~o. está ondiando fleno de gueto en el palacio de la plaza de armas de n1;1eetra ~onstituict6n y pa decfr más, hora que ha tocado la campana ... viva Hi•
•dalgo y v1 va la libertá.
' .1

. Celebramos una fecha gloriosa, la fecha en que surgió el redentor mexicano, restituyendo _eua derechos á los humildes. Más para que su obra séa fructífera unámonos.
El muiuahsmo &amp;efiores es la garantía del porvenir .........
·
Nosotros que ostentamos la .blusa del trabajador y cantamos el canto progresista
del taller, luc~emos contra loe que quieran eobajarnoa y hagamos saber al mundo que
el obrero mexicano sabe más de Jo que le han ensefiado ....... y

S.domr.s:
~a ~volución France!a envió _sobre el mundo un torrente de auroras, y una de
ellas 1~umma 1.ae democracias americanas enamoradas del porvenir.
Hidalgo viene de esos explendores gloriosos: en su pecho senil, pero robusto gri•
~aba la voz 4e Ios redentores del noventa y tres, que se hizo carne de libertad'y de
mdependenc1a entre nosotros.
.
César......... Scipión ......... Eepartaco ........• Anlbal.. ....... Napoleón ......... Wash•
rngton ......... Bolívar ....... ..

LAHARINAnEWAGGNER El Mundo
CeN FOSFATO DE CAL l'IIRI, 11 Mi~er,almenfe •dmitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'·

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No di:re mos aún en qué consista,
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promesas cuan e o eskl!l estén aún
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a d1scus1on; pero s1 aseguramos
que pronto recibuá'n nuestros lectoreii

una a~radabilísirr¡a scrpresa.

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�'PainKi/Jer

dfh_EL VINO SAN GERMAN~
que tanto éxito y fama ha obtenido desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el público se convenza de sus
maravillosos efectos publicar certificados de curaciones obtenidas en Rusia ó en el Japón, ni opiniones de Médicos co¡iocidos en China ó
en el Brasil, que, c~mo pueden ser ciertas y auténticas, también es fácil sean inexactas y apócrifas._ La compañía fa~ric~dora del VINO
SAN GERMAN, convencida de los maravillosos medios curativos, de los componentes de su preparación y de los benefic'.os mmensos de su
uso, lo ha sometido al análisis de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos ele más renombre, al expet1mento en los hospitales y clínicas, y, cuando recogida la opinión de todos, una EOla es la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado pú•

-D&amp;-

(PERRY DAVII.)
Un remed.tonrd&amp;dero7 ...-opan..W.,
olaae y eradot •• eDknla....,._ . . '9a

Pa;iiJj}J/er il

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

blico mexicano

Bsk&gt; 4111 ..-er4a4, TIIO • ..... . , . . . .
en t.rminot butu.iat eafMioN.

Muy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
e.Vino de Saint Germain~ que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con titulas altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar quF.: después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria 1 especiaIJllente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «V1No oa
SAINT GERMAINt he obtenido los más lisonjeros resultados como tónico y reí'ons-

Mé:rico 1 i\Iayo 21 de 1897
:'.\Iuy señor mio:
Creo que la feliz asociación de las sustancias que entran en la composición del
Vrno nE SAJNT GERMAI:&gt;i le asegutan un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo he experimentado perfectamente
en las convalecencias y hi? quedado satisfecho.
De vd. atto. y S. S.
LEOPOLDO CASTR0 1

B• nn na..., NP,re

pu•

1

pn■le

ruuiill

C1!1mbr11, lualofrh,
C6llco,
!)l1111 hrla,
C6lera,
lloln .h ll1n11,
Toa,
lloln h lllnh•
lleafrhd11, ll111m1U1mo,
ll&amp;badllla,
Pl•h• lhlarla,
.hnsa4u 1 plr¡úlAI .. lllCfflM;
llenloplea 1 anlll&gt;aJ,a ,.,...,_
Ten.rle .n caa. QUAÑ.U'N . . . . . 111
talsiftcacionn Oompnr tole -' ~

Cirujano en Jefe del Ferrocarril lnteroceáuico y Médíco del Hospital de
Sa,i Andrés

P.KRRY DATU. Ka nlUI,• ..... lu

perb,1 y Bofüiu.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

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Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
~Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remed.io que se
aproxime al Pectoral de Cereza del
Dr. Ayer. Calma. la inflamación
&lt;le la gn.rganta, destruye las mucosi-

dades irritantes, su;wiza. la tos
y vreclispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y pqra el alivio y curación
del gnrrotil101 tos ferina,. mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que eí-.hí.n expuestos
los jóvenes, es &lt;le un valor terapéutico lnapreciable.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.•

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e1t su primero·, segundo 6 tercer
SIFILIS
.
periodo J}ermanent.emcnte cura
da de á:35 dms. .El r,nc1e11te se puede curar en

DR. BANDERA.•

DR. LA nsTA.

,

1

México, 3 de Abril de 1897
Muy señor mío: Habiendo éxperimentado en, algunos enfermos el V1No DH
SArnT GKRMAÍN cuya muestra me mandaron, lo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyent~.
Quedo de V d. afmo y S. S.
DR. RAFAEL LA VISTA,

l\Iéxico, 12 de Febrero de 1897.
l\Iuy seiíor .mío:
En vista de las componentes de la preparación SAINT GERMAÍN", no teri.go inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis puhnonar, escrófulas, atrep sis; etc., etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
1

CARLOS TEJEDA .

Médico Cirujano de la Facultad de
},[éxico, PrpfesQr de -Clínica Infantil
e,i la Escuela Nacio1zal de Medicina de
.México.

·'

DR. CLE.\IENT.
DR. PÉ~A IDIÁQUKZ.

tituyente, perfectamente acomodado á
pe1 son as débiles, á los convalecientes1 á
los niños raquiticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo.
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. _S .
Dr. Cm,srANCIO PE~A IoiAQUEZ.
del Cuerpo de Sanidad mi(itar.
La especial composición del Vrno de
SAINT GER.\IAin 1 en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecnadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo.
l\lé.J::ico 21 de i\Iayo de 1897.
l\IANUEL GuTI"ERREZ,

Profesar de Obstetricia en la Escuela
Nacional de Medicina de México, miembro de la Academia de ~Jedicina y de la
Sociedad Pedro Escobedo, médico del
Hospital de Sa1t Andrcs.
·
1

'I

l.

México, Abril 29 de 1897.
DR. GARAY.

He usado en varios de mis enfermos et
vino de San Germán y lo considero una
medjcina excelente;.es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecientes y enfermo$ del corazón
en general.
A. DE GARAY.
Profesor de Anatomía Quirúrgica
en la Escuela Nacional de Medícim1,
Cirujano de los Ho~pitales Jmirez
E:ipaílol.

15
ca,m ¡&gt;Or el mismo precio y bajo la misma garantía,
Si prefiere vemr á nuestra. casa, nos comprometemos á pagarle los gastos de ferro.carril. hotel i
dema&lt;&gt; que se le originen s1ncobrarlc un ccutuvo por
nuestm asistenciu si no resulta r:uradc, cou nuesLro
w1tam\e1tto. S1 .;;e ha tomado mercurio, !oda.do ae
Porn.~o. y toda.vrn. se s1eL1tel\ dolores y molcstia.s,
.Esputo~ nmcosos en ia t.)Oca, Garganta Hagacla Di-

Muy señor mío:
He prescríto el VJNo DE SAIN GERMAIN á
varios enfermos, después de haber ensa•
yado la muestra que me remitió usted, y
lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
Quedo de usted afmo. y S. S.
DocTOR, LoRE:&gt;1zo CHÁvEz.

Director del Hospital Valdivieso 1 médíodce l Beístegui Hospital.

Profesor de Cliuica E.-cterua de la
Escuela N de .Nedícina de México,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica moderna, el
mejor es sin duda el SA)&lt; GERMÁN. En casos de linfatismo, tuberculosis y an~mia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DocTOR CurnENT.

De la facultad de Montpensier (Francia) . Especialista para las enfermedades de la cinturá.

cHe usado con excelentes resultados e
V IN o DE. SAN GERMÁN en casos de tísis pulmonar, de anemia y de enfermedades crónicas de la piel.
No Conozco otra preparación que con•
tenga ichthiol, en ·la que el color y sabor tan desagradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del ichthiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancia1 y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BA.:-rDERA.

=:
•
1~

México, 22 de Febrero de 1897.
DR. J osÉ I&amp;,co.

De la facultad de /lfé:t:ico. Especialista en partos y vías uriltarias.

G,an Almacén y

;¡¡

Expos;cl6n

OéCAM"AS INGLESAS OE LAT.ON•

, lji

poroFáQr!,.adecolchonesdenlam red
acero 1:ej1'10 duplo, con rci,tirador de
J•atente. J,08 1í11ii:.YJs que Uoien acepl.tJci6n
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el ejercicio se :-u profe!-ión. E¡·ecuta los mejo1es y mi'1° rf('ipntes t1aUnjos que se
in't'entado en el arte de Dentista, r se de(Uca principalmenteá la c-uración
de los dientes. al g-rado ae que rara vez fe Ye obligao&lt;&gt; á exrraer_los, y en tal ca~ lo
hace sin que el paciente snfr1fabsolutamente dolor nin!!"uno. D1entes·a rt1ficiales srn ola ca, de gorna alastica y oro. Trabajos de Corona y Pu1.;nte.
Orificaciones &lt;·on oro ó cualquit!ra.otraclnse de material. Especialidad para ig:ualar
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pronta y radicalmente las enfermedades que
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• 1

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que heredaron tan terrible enfermedad se
curan.

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DR, MÁciAS.

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fermedad y van a casarse, pues pueden tras·
mitir el virus sifilítico r á los que han tom~do mercurio pues ebmina ese peligroso
romeral.

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de Egipto.

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,.,,.,,.,,.,,.,.. ,,.,.,,.., .. ,,.,,.,,.,.. ,.. ,.. ,._,.,,.,

.,.,, ,

:JJ,-.

1

t-

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Medallas de ÜFO en las Principales

1

mas, catres,. c1imila-~ y cun1t.$ de latón 11111
y h!e1·ro e~tilo Inglés, garanti;,.ando st ·~J
cou~truec1óu. Vc11tw1 purmayür y menor. I\G

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tónico de SA1.:-;T GERMAIN y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agotadas por largas enfermedades, como en los que padecen en-fermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ir,conveniente en recomendarlo
i\-I. AVELEYRA,
Médico del Hospital de la Beneficeni a espaiiola. ·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Toda la correspondencia que ae relacione con la Reücoión, debe eer dirigida al

Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la corre!J)Ondencia que se relacione con la edición
debe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
Lasubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centsvoeal
mea, y ee cobra por trimestres adelantados.
Nllllleroe sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe aer precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ABTÍCOLO DE SEGUNDA CLASE,

tiltJtas t~itDtialts.
fa Unión QI:cntro .lmcrirnna.
No nos ha extrañado el notable fracaso de la Rep1bli•
ca Mayor de Centro América: hemos a'.do loa primeros
en predecir el resultado de la proyectada unión entre
pueblos que teniendo el mismo origen se odian fratt:r·
Ealmente.
Si metéis en un saco un mono, no gato y uoa serpiente, con dificultad podréis encontrar la armonia.
Los habitantes de las repúblieae ceotro-amerieanas
se han eeforzado por convertir ene mue~ae trágicas en EOD ·
risas exquisitas y sus ademanes convuleiooarioa en eign)
de afectuosa cordialidad.
LP. biología nos enseña que no luchan eino loa anima·
lee de una misma especie; que jamás un tigre combate
contra un mosquito, ni un león se las entiende con una
pulga: loa individuos de una miijma raza, son loe que con
má.e ahinco se devoran, L'le grandes luchas de la humanidad se han realizado entre pueblos que han tenido el
mismo orfgen de sangre, iguales elementos constituL~rna
dejfinidad y tendencia.
Los pueblos centro-americanos han pretendido vana•
mente buscar un lazo que los reuna, un ideal que loa
redima, una aepiración que loe salve en medio de eu ee.·
tado convulaionario y angustioso: á la unidad de estos
pueblos se han opuesto constantemente las pasiones de
su polfüca bizantina, sus rivalidades y 1:ue recelos.
Guatemala ha conservado const,antemente viejas odio·
eidadea hacia el Salvador; el Salvador 1ecela de Guatemala; Honduras atizba la actitud de eetoe dos Estados
para trazaree su política; :N"icaragua y Costa Rica desconfiadas y ncilantee, procorao iospirarae en la conducta
de las atrae repúblicas para no ser una nota inarmónica
en este concierto diecordan\.e.
Así no se hace la hegemonía de un pueblo¡ así no ee
constituye la nacionalidad de varios grupos humanoe, quti
tienen en sí propios la tendencia á la dispersión, el 1mpuleo t desunirse loe uooe d1:, loe otros.
Aqui hemos predicho nosotros lo que había de pasar
con la proyectada 1:orifrat,eriiidad cen,ro-americana¡ aquí
hemos señalado loa obat.iic·1los que se oponen á su realización.
Para redimirse de estas tendencias de grupos, todavía
en estado de revolución permanente, ee necesario qne
una voluntad superior, apoderándose de loa elememoe
que pueden dar vida á una nacionalidad, los encauce y
los depure, por medio de actos de energía superiores á los
que actoalmenie informan á las sociedades latioo-americanae.

([01111111i5mo

r11

d helito.

Un ~riódico ha dicho, refiriéndose al crimen cometí·
do en la Ioepección Gen.eral de Policía: ojalá que este
delito no arroje uua maocba sobre la honra de México.
Entendemos que eeie delito y \.Odoe loe delitos que se
han cometido, se cometen y se cometerán en la RepúbliCH, en nada empanan la honra nacional. No admitimos

esta solidaridad en el crimen, porque deeee modo todas
las naciones resultarían manchadas.
Nadie ha puesto en duda la honra de Ioglaterra1 por el
hecho de haberse 11llí presentado un destripador. I_ncon•
movible es le honra de Francia á pei:;ar del crfmen de
Eyraud. Eapafia tiene honra á pel!ar de su Diego Co·
nientee; Halia, no obstante au Fradiávolo, eu Cal!erio
Santo, su Angiolillo.
Recordamos que cuando el inolvidable Presidente Sadi Cacnot, encontró la muerte bajo loe golpee de un aeeráno de origen italiano, eólo un grupo de d1alocadoe pudo pretender que el crimtin de un iudividuo recayera sobre una nación; contra estas exahaciooee y contra e1:toe
absurdos, se elevó el buen sen1ido de la R;_pública Francesa, externando este priLcipio d~ e.!t.a moralidad so·
cial: ¡El crimen no tiene patria!
Loe mexicanos no podemos admitir que loe yerr'Je y
loe delitos de una unidad .~vcial, repercutan en todos los
individuos que forman esta eociedad.
C,rnaados estamos de oirá loa gacet1lleroe, cuando 1:e
trata de una dietioción acordada á una personalidad de
origen nacional: ¡Honor á México! No etilores nuestros;
el honor es para el individuo, nunca para la colecuividad,
Debemos rechazar por lo tanto eee comunismo en la
gloria y en el crimeo que ee pretende imponen 0 1 , pro•
clamando este gran principio, q 11e ea la base de todas las
agrupaciones que ee r,ge!l por principios democrát,icos: ca
da hombre ea hijo de sue obras, y t.ieue la exclusiva res•
ponaabilidad de sus actos.

µtllítiCtl !JCltl'tttl.
RESUMEN.- La revolucl6n en Centro América.-La

unión del odio.-La alianza de las rivalidades.Una República Mayor que se empequeñece.-Sacudimlentos generalea.-OisoluciOn por todas par•
tes,-Mr, Woodfoord en la corte de Eapaña.-La
política americana y el conflicto cubano.-Coincidenciaa.-La caída del Ministerio Azcirraga.-¿Se
aproxima una solución satisfactoria?

A!!enLadas las repúblicas centro-americanas en suelo
movedizo y volcáoico, sacudido á las vt:cee por esos ea·
trewecimientos politicos, que arraocan de cuajo viejas
inetituciones y derriban idolos que ha consagrado el
tiempo y erigido la creencia popular, no es raro que
vuelvan de vez en cuando áeentir la enfermedad del pronunciamiento y á padecer la agitación morboea de la re•
vuelta.
Soilando en fantásticos ideale\!, impuleadaa por una aspiración noble de grandeza, pero perdiéndose al mismo
t.iempo en las n~buloaidadea de la fantasía, han preLendido en vano consolidar una unión fuerte y vigoroea,
aeociándoee en una pal-ria común; han querido ligarse
entre eí sin eetablecer previamente la solidaridad de intereses poe!~ivoe, y el fruto de esas aspiraciones ha sido
la constitución de una República Mayor, colocada frente
á frente de las otras entidades soberanas que no quisieron adher,ree al pacto de Amapala.
Dd esas disidencias internacionales, que no han podi•
do salvar las predicaciones de loa apóstoles y las enseftanzaa de loe demegogoa, bareeult.ado una rivalidad más
franca todavía que la que antes eeparaba las mintísculae
nacionalidades centro-americanas. Una agrfgación de
fuerzas que no se basa sobre el interés común, una
dirección de actividad que no se encauza en la vida na•
cional, es un movimiento sin objeLo, que en vez de producir agrf gacionee superiores para el perfeccionamiento,
excita loe odios tradicionales, y pone frente á frente y en
abierta oposición loe elementos que pretendía amalgamar.
Agregando ála zozobra de fuera la inquieLud tradicional de raza, loa vicios capitales de educación, las desviaciones patológicas de estructura y las excitaciones malsanas de circunstancias del momento, la revuelta ha estallado en diferentes puntos del territorio centro americano¡ eurje formidable y amenazadora eo tierra guatemalteca, donde la dictadura pretendía dar el efpectáculo
teatral de un cee«riemo caduco i brota \.erri ble en Nica
ragua, donde la reacción conservadora pretende sobre•
ponerse á la ti1aníajaoobina 1 ruje sorda en Hondura.a,
donde elementos semejantes pueden darle vida, 1 caldea

DOMINGO S de 0Cl UBRE de 1897

la atmóefera iai.vadonfla enbe las Uamaa del incendioque por todas par\.ee la rodea.
Coala Rica, que por privilegio especial parecía agena á
estas perturbaciones, si mira t.ranquila su paz interior
que nada altera, al saber ]a prisión de eu Cóneul General por las autoridadee. de una república hermana, parece disponerse á vengar tamafta afrenta.

•••

¿Qui~n ha podido creer en la eolidez y firmeza de esa
república Mayor, engendrada por el odio, amamantada por
las rivalidades y protegida en apariencia poi fingid&amp;
unión'{ ¿Q11ién ba podido pensar que prosperara una
agrupación eemr-jante?
La revolución ha estallado en un euelo fecundo para
las ambiciones personales y abiuto áloe apetiLoe de to•
dos loa part.ido!', y á medida que el tiempo pasa, crece y
ee ajigaota de un extremo á c.tro del terri\.Orio, y difícil
eerá que el vieoto huracanado de la tormenta, no derri•
be las personalidades y loa partidos que hoy ejercen el
poder en nombre de iutereeee egofetae.
Cuaudo la tempestad baya pasado, cuando un sol macilento alumbre las rnioaa y la desolación que eig:ien á
la guerra oivíl, ro~oe estarán /03 deleznables lazos que•
unían á las tres repúblicaP, y comeozará de nuevo la anguaua inagotable por la anh1:,lada unión¡ palpitarán ·1aa
tristezas de ll'B no eatiefecbaa aspire.e ooee, y así seguirán en su lucha intermioable loe pueblos fatigados, hasta que la ruda experiencia lee ensene la clave del pro
blema,. redivivo en sus intereses poeitivo1:1 ó que una ma
no fuerte y vigorosa reprima sus impulsos sin obje~o, en•
cauce sus energía1:11 aproveche todas eua ectividadef, y
funde la unidad de la patria centro americana sobre el
sepulcro de las preocupac:onea y las ruinas de un paQado deslumbrante de oropeles y carcomido de miseria.
Quieiéramoe poder prerlecir para un tiempo próximo.
ea~ dfa suspirado y ver .i nuestros vecinos unidos y fuertes, trabajando por su propio engrandEcimiento y por el
prestigio de la raza latino•americana, tan~aa veces, pero
¡ay! coa sobrado motivo calumniada.

•*•

Si alguna vez ha sido comentada y discutida la misión
de un enviado extraordinario con verdadero encarnizamiento, sin duda no lo había sido tanto como en la actualidad se comenta y ee discute en toda la prenea europea, el papel que va ú deaempefl.ar en la Corte de E,i,
paña el General Woodfor.i, Ministro de los Estados
Unidos.
Desde que se anunció su partida de ,vásbington, loa
órganos de la opinión que se creían mejor informado?
lanzaron á loa cuatro vientos de la publicidad las in/
trucoionee l!ecretaa recibidas de Me. Kinley. Se habló de
intimaciones temerarias para hacer cesar la insurrección
cubana; ee anunció la mediación oficiosa de la T; nión
americana entre el Gobierno eepafiol y loe ineurreccoede la manigua; se propaló la especie de que el nuevo di
plomát.ico hablaría de amenazas de intiervencióo violenta, para defender loe intereses americanos comprometi·
doa en la guerra de insurrección, y como M&gt;do esto se ha
afirmado y desmentido alternativamente, no sabemos
ahora á ciencia cierta, cuáles son las intenciones que
animan al gabinete de la Ül\88 Blanca ni cuál es el 08 •
mino que ee propone seguir en su política internacional
con España, en relación con el conflicto cubano.
Hay sin embargo una serie de hechos q-Je nos hacen
presumir que la p~esencia de Mr, \Voodford en la cort&amp;
eepañ&lt;Jla tiene una alta significación.
El Ministro americano á pesar de las etiquetas de la
Corte, ha sido 10cibido en San Sebaatían, y casi coexietiendo con su primera conferencia con el duque de Te,
toán ee ha preeentado la dimisión del gabinete coneer•
vador, que presidía el General Azcárraga. y tenía como
programa continuar la ¡,ofüica de la iluaLre vfcLima de
Santa Agueda,
Podr4. haber simple coexiateneia entre estos dos hechos¡ po~rá suceder que el ministerio que recojió la he•
rencia del Sr. Cánovas 1 se haya visto obligado á dimitir
por .(alta de apoyo en sus antiguos colegas loe silveliataa
6 por sobra de oposición en sus contrincantes loe Hber/
lee; acaso el Sr. Azcárraga se haya vi1:to obligado á descargarse de su alta investidura en el gobierno responsable de la monarquía española, por no encvntrar loe medios e.uflcientee para llevar adelante su programa: á pesar de todo debemos se.O.alar la extrafla coincidencia.
¿Quién sucederá é. loe conservadores en el poder? H-1.

EL MUNDO

DOMIIIGO S do OCTUBIIE do ,. .,

pasado la época de transición en que se imponía un gabinete mixto de conciliación, formado aun con elemen•
toe heterogéneos. Todo bas,e creer que el partido li berál
aecenderá al poder con su jefe reconocido el aeflor Sagaeta¡ y como el ilustre estadista ha manifestado máa de
una vez sus opiniones en la cueeLión cubana, no sería
difícil que el nuevo ministerio diera una solución al con
fücto, que eatiaf1ciera las aspiraciones de la rebelde co•
Jonia, en armonía ~on loe intereses de la patria eepeftola.
Con qué regocijo la anunciaríamos.

X. X. X.

29 de Sepliembre de 1897.
Obsequio• al Sr. Presidente y i su esposa.

El Sr. Presidente de la República y eu digna eepoea,
fueron objeto, en la Kermesse de Santa María, de ePpecialea BC1licitudee, aie.odo obeequiadoe en cada puesto
con hermosos objetos de arte.
Publicamos en c.,tro lugar fotografías de algunos de fl8·
Loe regalos sintiendo que la falta de espacio nos impida
reproducirlos todos en este númt:iro.
Notas de viaje del doctor GI•••·

Por exce.Bo de material de actualidad inmediata eu•
primimos poreeta vez 1,. eección relativa á loe Apuntes del Viaje de la Corbeta nZaragoza" recogidos i;or el
doctor Cárloe Glaaa.
NUESTRO CONCURSO.

Como decimo.i en otro lugar, loe periódicos de esta ca•
ea abrieron un concurso con el fin de premiar loe mfljorea puestos y las damas mejor ataviadas en la KermesEe
de Santa Maria.
El reeultado de este concurso lo saben ya nuea\roe lecLoree;
cuanto á los premios-modestos obeequioe de
ar~ que tenemos ya elegidoe, serán entregados próximamente á las eeborae. y eenoritae agraciadas Quienee,
esperamos, se servirá.o recibirl:e con benevoiencia.
Aeí mismo, en el próximo número publicaremos loe
retratos de las tres Senoritaa premiadas, que son: Matilde Alfara, Enriqueta Saochez y Luisa ~Iurillo.

"'º

EL "MUNDO COlIICO"
Dificultades de organización con que siempre Ee tropieza en toda nueva empresa, nos
hacen transfer r para muy pronto el primer
número de el

MUNDO COMJCO.

periódico ilustrado de humorismo y crítica,
que acompañaremos á los suscritores del
Mundo Semanario, como un suplemento gratuito.
Pronto esperamos darles esta agradable
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Recibimos de «The Mutual Life InauranceCompany of
New Yor k11 la suma de ($5,000.00) cinco mil pesos en pa•
go total '1e cuantos derechos se derivan de la póliza 11úmero 356,525 bajo la cual estovo asegurada la .finada senora dona Mercedes Velazquez, viuda de Castañeda, y
para la debida conetancia en noeetro caracter de benflfi•
ciarioe, Aureliano, Doroteo, Antonio Caetaneda por af y
el primero además como tutor legítimo del menor Salva•
dor Caataf'leda, beneficiario también, nombrados enJa póliza, ex~ndemoe el preeente recibo en la misma póliza
q,ue se devuelve á la Compaflla para su cancelación, en la
01udad de Sáncbez Román á 15 de Septiembre de mil
ochocient.os noventa y siete. Firmado.-Avreliano Casta,-.
fleda.-Dorot,eo CaitLLJ1eda.-Antonio Ow.a/T.eda.-Como \.ut.or de Salvador Caetafleds.-A11reliano Ca8lañeda.
En la Ciudad 8anchez Román á las cinco de la tarde
del día quince de Septiembre de 1897, Bartola Ramos
Arécbiga, Juez de primera instancia del partido de Tlal•
rietango arnciado de loe testigos inetrumenLalee que al
fin ee mencionarán certifico: que son autógrafas las fir·
mas de Aureliano, Doroteo y Antonio apelliaadce Casta•
fleda que ee veo al calce del recibo que antecede y además qne el primero eetuior legítimo del menor Salvador
de igual apellido. Fueron testigos ina&amp;rumentalee de eee
acLo Joe Ciudadanos Adrian y Apolonio Jiménez, el primero e,; eecribiente, de cuarenta y dos años de edad y el
segundo entJuadernador de treinLa y nueve af'ioe de edad,
ambos caeadoa, vecinos de este lugar y sin ninguna •acha legal. Damos fé.-Firmado.-Bartolo Ramoa Aréchiga.-Adrián Jtménez.-Apolonio Jiménez.-A,-Joaquln
.Muro.-A.-LuiB ralenzueta,

~

•'

,, ;\;&gt; ...

_..¡;....),,,

Amores precoces

:.~

AS pasiones humanae, como
las plantae, tienen, en loa cli•
mas cálidos y eo las zonas intertropicales, eflorescencias
euntumBB y fiuctiflcacionee
espléndidas yprematurae, dignas de estudio por eua trascendencias socialee.
En las ciéof'gaa holandeea 8
y en las llanurae dinaroarqueeae solo vejeta el pasto y eólo
:flortcen la awllita entre loe
trigos y la violeta bajo el zacate; no eeflncueutra un ari'.,ol
en una legua cuadrada, y solo
loe pinos secos, escuetos, des·
carnadoP, se yerguen en sus
boequee, faltoe de eavia y de
follaje, con espinas por hojn.s y guijarros por frutoe. La
fauna d8 esas regiones es tan apacible é insípida, aunque
más jugosa, que su flora¡ bueyes Je labor, enormes como torrea, pesados como fortalezas, lentos y dulces, ru•
mían mirando frente á ef, sin ver, inmó,-ilee y mudos,
lanzando al respirar vaporee tibios.
Perros vigoroaoe, lanudos, que no saben retozar ni ladrar, guardan como t.e citarnos centinelas de vista, rebaños de ovejas, blancos com.J copos de espuma; loa po\.roa ahí no eahan, como en nuestras llanuras, respirando fuego y cubiertos de espuma, loa gatos no ceean de
dormir y de ltüar jaoto al reecoldo. Todo ea Rilencio y
calma¡ aquella naturaleza, como el topo, parece in ver•
nar.
Ea eaoe climas del Norte, húmedos, frios y crepoeculare1:1, la vida ee desenvuelve como el hilo de la rueca,
m Jnótona, interminable, idéotica, sin sobresaltos, sin
eacudimientos, sin emociones. Allí las pasiones deFpier•
tan tarde, poco á peco, dulcemente1 con lentitudes de
crepúsculn polar. Loa niños nacen blancos, gordoe, albinos, sanos como manzanas, glotonea COILO lechoncilloe, dormilot,ea como marmotas¡ haEta loe aiete ú ocho
ailoe ee co, servan bellos¡ de repente e'.llpiezan á crecer,
1:e estiran, ee alargan de una manera desmesurada¡ loe
pies toman proporciones inaudit»e, las manos 1Pa empie·
zan en los codos, se enflaquecen haa\a la demacrac:ón,
se lee hunde el pecho, lea amaga la. tisis. Ningún contorno define el sexo; las muchscbitaatiradae ácordel notie•
nen forma femellioa y loe muchachitos, trazadoe áeecua•
dra, parecen recortados en carLon. Todavía á loa diez y
seis ó diPz y ocho a6oe, llevan ellas la falda y ellos el
pantalón á la rodilla, y asisten juntos á la miema e~cuela mix~a.
A este desarrollo en longitud no corresponde crecimiento alguno iotelectual ni desenvolvimiento pasional¡ nifloa y nil'ias ee veo á diario y á solas, salen juntos,
juFgm en el campo, en el fondo del bosque, eaHan Ja
cuerda, se cambian agilmente loe gallitos de la raqueta y
riilen por el eand wich ó el p'\n con miel, que constituye
su lunch. Dialog,¡n entre ei á loe quince afl.oe, como no•
eotroe á loa cinco y ni una palpitación nueva lee im·
portuna, ni un pemamiento extra no lea sobresalta, ni
una emoción desconocida lee atormenta. Prácticos y sen•
ea toe desde que nacen, tal parece que se afanan y se
esmeran por prolongar la época única feliz de la vida,
la infancia.

Sus felices padree, deedeel fondo del bogar, gozan inefables y prolongadas dichae.
No seí nosotros. Nuestro sol ea de Iuego; nuestra fau•
na, exhuberante y aromát·ca, ostenta ceybaa y palmeras ineolentee que tocan el cielo1 yolo.c6chiles gigantea
que embalsaman el ambiente, camelias, roeaa y claveles
que esmaltan la pradera; en nuestra fauna brillen, como
joyeles, loe colibríes, las guacamayas, las _cotorras; trinan oowo flautas loa zenzontlee, zumban como brisas las
abejas¡ todo bulle, se agita, crece, se muhiplica; todas
las garras eon aceradae, todos loe picos corvos, todos loe aguijonee venenosos; en la aLmódera se reapi•
ran miasmas mezclados con aromas; en la savia circula
veneno¡ de la tierra ee desprende vapor caliente como de
una estufa.
En eetoe climas la naturaleza parece padecer fiebre,

c;ue comunica al alma humana en forma de pasiones
precoces y volcánicas.
Nuestros hijos nacen difícilmente¡ diríase que destinados á la lucha homérica, al eufrlmiento dantesco, á la
tragedia e equiliana, se detienen y vacflan antes de trae•
pasar el dintel de la vida. Su primer vagido ea un berrinche y su primera manifestación biológica es una en•
fermedad¡ padecen en loaprimeroe siete afina t&lt;das .!na
fiebres eruptivas, cada diente que brota ea una crisis con•
vuh.iiva y febril¡ comienzan á' hablar al afio, á correr y
desbarrancarse á loe doe, van á la escuela á loe tree, SI\·
len de la primaria á los ocho, todo lo más á loa diez, y
llegan al uso de la razón con una enciclopedia en la ca·
beza.
Durante ese tiempo las ni nas adquieren ya formas femeninas, miden un metro de altura y otro de contornr,,
áloe niños lea piota el bozo, fuman, juran, jufgsn al bi•
llar, uean pantalón largo, y llevan un verduguillo en tl
bastón ó una pis\olita en la bolea americana.
A esa edad empiezan á amar; la nifia comienza á empirar y á no comer, una palidez amarillenta tille sus m~jillaa, eufre palpitaciones, vértigos, se la sorprende llnrando sin moLivo, lee con avidei Graziella de Lamartine
y María de Jorgé Ieaaa, y tiene una amiga íntima, de
cuarenta pulgadas, con quien se encierra á platicar horas enteras y á quien visita día á día. Se encapricha en
que le bajen el1:estido, compra· liatones de todos colore~,
riñe por el vestido, disputa por el calzado, hace llorar á
mamá por el sombrero; todo el día y parte de la nocbe
entran chYlorus por el balcón abierto.

Si en vieh de eetoe síntomas se explora la calle, 0·1
dfja de encontrarse en el quicio de una puerta frooter..t.
una criaturita de diez á doce afio e, de un metro veim e
centímetros de estatura, peinado de fleco, sombrero de
lado, cigarro en la boca, bastón y cuello parado, que lleva en la bolea una cartita, firmada: uQuien usted eabt ,1
y que comienza: 11Seflorita: Desde el piimer momento eu
que tuve la dicha de verá usted, etc.n
¡Ea el novio! Ddadeeete momento se disipó la tranquilidad del hogar y se acabó la paz de la familia. Aquellos
n1floe1 la nina, sobre todo, ama á su ruufieco y á veces
con pasión. Lo revela la decadencia de su salud, el aba·
timiento dts su espíritu, sus lágrimas candentes y ene ao•
llozoa comprimidos. La planta ha :florecido prematuramente¡ aquellos corazones infantilea palpitan ya, aquellos espíritus, incapaces de pensar, comienzan á sonar;
aquellas imaginaciones, á cargo aúo de Perrault y de
Scheherezada, comienzan á forJar idilios como loa de
Coaeta y Ma~it;e y á extremeceri:1e ante tragedi~s como
las de O~lo y Dee.démona; sienten ternura y celos, anhelos de ideal y ansias de infinito, no saben aún escribir y ya cvmienzao á concebir poemaa; eien~en conatos
de rapto, ambiciones de fuga á loe borquea; y si se les
dejara comprarían medio metro de gaea blauca é irían al
altar en el carretonci50 de las munecas.
Loe infelicee padree no saben qué hacer ni qué camino seguir. Tomarlo á lo serio, encararte con el ca.baller~te y \ÍI arle de las orejas ea ridículo; á veces el Lovelace
en mioia~ura se subleva y paran él y su futuro suegro
en la comisaría. Tomarlo á juego, ea, en la especie, jugar con fuego y dejarse manoeear las barbas. Ponerle
remedio ......... aerfa tanto como querer cambiar de raza
ó de nacionalidad.
El mal está en 1a sangre, no hay duda; pero también
lo está en la educación.
La vida sedentaria á que ee condena á loa niños y la
educación intensiva del e1:1pfritu y del corazón, á que Ee
les somete, y acaso basta la alimentación excitan1e cou
que se lee nutre cooperan á esa precocidad ridícula,
msleana y embarazosa, de que dan tan intempestivas
muestras.
Las razas del Norte educan.áloe niños y niñas al aiie
libre, en medio de excursiones, paeeoe y ejercicios fatigosos¡ les imparten un mínimum de instrucción y 011
máximum de educación¡ no dejan ai alcance de eu mano libros ocasionados, no les permiten lecturas excitan•
tes, no loe llevan prematuramente en sociedad; loe ali·
mentan con abundancia y con sencillez, y en suma, ale·
jan de sus ojos todo espectáculo, de eue oidoe toda fraEe
que pueda despertar eu sensibilidad en germen y sus
pasiones nacientes.
Nosotros, por el contrario y casi á pesar nuestro, apresuramos la evolución, nos adelantamos áloe aconteci ·

�DO ■ IHO

EL MUNDO

s de OCTUBRE de

EL MUNDO

OO ■ INGO 3 do OCTUBRE de 11117

,. .,

234

mien\oe· U.rde se nos hace porque nuestras
hijas se~n mujeres y nuestros hijos bom ..
bree; abreviamos la infancia, que es la felici•
d1d 1 por lleg'lr á 1a madurez, que es deeen•
gano y lucha, y cuando volvemos la cara
nos encontramos ti nuestra bija enamorada
de un adolescente ein poEición, sin aptitu•
des, ain carácter, lfin ilustración y ein bigote, y enamorada tt fondo, de verse, y tl vecea sin compensación y ein ~eperanza.
O bien, el día de loe premios de primer
af\o vemos á nuestro hijo deposi\ar sus diplomas á. loe pies de una mufteca que ape•
nas ei eabe decir papá: y mamá.
Loe inconvenientee? Son incontables y son
fravee: matrimonios prematuros y deegraciadoe, carreras troncadas por ir en busca de
sueldos de meritorios, educaoionee incom•
pletas y fruetradae por absorción del eepí•
ritll. y eeclavitud del peneamien\O; organi•
zaciones deterioradas por inteneidad y pre·
cocidad de emocionee y familiaa desorga•
nizadae dentro db la dieención perpétua
y la anarquia doméstica.
¡ Qué bien vendría una coalición de padres
de familia, aunque tácita, y una convergencia de eefaerzoe, para eviiaree unos á oiroe
el ridículo y loe inconvenientes de los
amores precoces!
DR. ~!. FLORES.
Sept.iembre de 1897.

-A.tentado contra el &amp;Sr. Wresidente de la República el 16 de &amp;Septiembre.

d{pendencc médir,ale loe fenómenos que pudo
observar y qne son loa eiguieut.ee:
Inmedia,amente después del paso de la
cuchilla, preeén\aee el cuello en la parte
c &gt;rtada y durant.e algunos inst.antee muy
cortos. con la coloración eemejanLe á la
de un salmón dividido en dos partee. Dos
chorros impe$nosoa del grueso de un dedo
próximament.e, asoman por las anchas abert,uras de laa dos car6tida81 y bro,an con ra•
pidez li la distancia de 50 y aún de 75 Mnt.í•
metros. Según la const.ituci6n del paciente
y acaso el grado de eu valor ante la muer~
ie, los chorro!! de sangre son más ó menos
voluminosos y la salida máe 6 meooe franca
Camo acro continuo ea puesto el cuerpo en
Ja ces,a de mimbre, forrada de zinc, y tapa•
da en eeg11ida, la pteei6n arterial á veces
fortísima, es causa de que el chorro de sangro levante la t.apa de la oeeia con inier•
m1ienciae é intervalos rítmicos en correla•
c1ón con lae cont.racuionee del corazón. E:a
complet.a la ilusión de que el tronco det
ttJu11uciado palpüa con _violencia y choca•
contra las paredes de la cesta.
Eo cuani.o á la cabeza, corlada al nivel
de ta tercera vén.ebra cervical, cae en una
como anel!IA oblonga eit.uada delame de la
guillotina. La faz se nota amarillenta, cobriza; las mejillas y los labioepresent.an una
corolación violácea muy intensa.
La congestión del rostro no ea siempre reeultant.e de la compresióo del cuello sobre
el orificio de la guillotina, supuesto que en
el caso particular que el sabio examinaba,
la media luna superior movible no había
sido ajustada, y loe músculos del c11ello y de
la nuca podían contraeree fácilmente.
D11rante medio minuto pudo observar M.
San Mart.in los movimientos eapa,módicoe
de loe músculos orbic11larea de loa párpados
y de los labios. Estos movimientos de loe
músculos del roet.ro, que pueden observarse
tªm bien en loe animales decapitados, duran
apenas-dos minutos.
Cuando loe restos del eupliciado son lle•
vados al Inetit.uto anatómico, lo que ee efectúa á los diez minutos próximament.e, el roa•
t,ro ha adquirido la C!t.lma y nat,uralidad or•
dinarias, los ojos y loa labios ee han cerrado, y la colo•
ración viol,cea ha sido reemplazada por la palidez cada•
vérica.
Entonces comienza el supremo reposo!

Atentado contrae! Sr. Presidente de la República el 16 de Septiembre.

~=Atentado contra el Sr. Presidente
DE LA REP'OBLICA.
(Véanse las dos fotograflas que pubUcamos]

Una casualidad ha proporcionado á nuee•
tro periódico la oportunidad de ofrecer á sue
abonados la reproducción fiel de la escena
que ee efectuó el 16 de Septiembre por la
mafiana ~niendo por teairo uno de loe coa•
c.ados de la Alameda y que ha eido objeto
de lae crónicas de eeioe úliimoe día,.
Regularmente loe numeroeoe turieiaeame•
ricanoe que visitan esta capital, se colocan
loe días de fieelaa nacionales en la avenida
de Pla~roe y San F,ancieco, con el fin
de tomar instantáneas al paso de la comitiva oficial
y de las tropas. Ahora bien, uno de eat.os fo~grafcs 11mo•
11:ur3 que afocabo eu objetivo hacia el Sr. Presiden\e cuan•
do éste con l!UB acompanantee llegaba á la Alameda, no•
..tando un movimienro anormal en quienes le rodeaban
tuvo la fonuna de fot.ografillJ'lo, aun cuando la distancia
y el tamafl.o de la placa hicieron que las figuras resultaran
muy pequefl.ae. como ee verá en la fot.ograffa original
que publicamos.
La propiedad de es\a foM&gt;grafía fué asegurada por eu
.aut.or conforme fila ley, pero EL Mu.Noo que no perdoua gaaioe cuando ee \rata de proporcionar algo impor•
ume á eue lectores, adquirió el derecho de reproduciún
é hizo una laboriosa amplificao16n de la escena, la cual
ee verá publicada eo plana preferente de eet.e número.

ul• nueba orto¡rafí.a rrazlon.al."

Hé aquí algunos pttrrafos de un prospeck,1 publicado
-en Madrid, qne tiende, abrirse campo entre loe literatos
eepai1olee, para modificar radicalmente la ort.ograffa
-cae\ellana, eliminando en abaolut.o varias leiras que pa1·ecen inút.iles como la h y las que pueden reemplazar•
se como la r y la c.
"No tiene eegorament.e una kampaf\a de rreforma or•
togr,fica, la brillant.éz de una campaf'la polfüca 6 mili•
tar¡ pero kid, i sin kizá, ea de reeult.adoe más poeitiboe
i duraderos, i aue beneflzioe se estienden a iodae las klaaee eozialee.
~
¿Para ké esa 1t sin balor, kon ke dekoramos mult.it.ud
de palabras, eo preteeto de ke en lat.in ó en griego t.enfan
de\.erminada aspirazión? P¡1ra ké esa engorrosa e inút.il
·1•, ke iuterkalamos deapuee da lag i la q, en la.e sílabas
,u gui, qw, qui? ¿Porké la e a de ekibaler a zen et, ci,
9 1
i a k e.a ra, co, cu! ¿Porké la g a de sonar suabe en ya, yo,
11«, i fuert.e en ge, gil ¿Porké la r ee a de pronunziBT ko1~10 eenzilla en oro, i komo doble en roho! ¿Para ke keremos la q, si podemos eekribir ke, ki 1 mucho mejór ke
.1¡1u, quil ¿Ké bamoe ganando kou dar a la y en unos kaeos el balór de la konaonante y ( ,110, ytt) i en ot.ros el de
la bok1U i (J11an !I Ptd,·o!) Si en rrealidad el berdadero
kastellano no diferenzia el eonido puramente labiál de
]a b del dent.ilabial de la 1.·1 ¿para ké koneerbár ambas
letras, si una de ellu sobra, komo no sea para Wrmen-

lnstantAnes tomada en la fotografía del "Jardín''
¡V!:n!'E el texto relativo.)

to de loe nitios i del bulgo o para alagar la banidad de
k e pseudo erudi toa?
E'3kribamoa komo hablamos, ke es lo naiural i lo rracional. Pensemos t.an solo en la ekonomil\ de tiempo i
de fat.iga ke lograrli la t,ierna juventud de las eskuelae,
kon la desaparizión de ese esteril flirrago de rreglae i
eezepzionee, jamás del todo bien kooozidaa i nunka eudzientemenLe komprendidaa, konke oi ee rrekarga inÚ·
tilmeote eu memoria¡ i no bazllemoe en akomet.er esta
empresa kontra la rrutina.
Eepana aformnadamente posee una Ortografía por to•
dos los extranjero!! envidiada, mui próksima al ideál del
fouetiamo; i bastará un pekefio esfuerzo para azerle to•
ká.r la ambizionada meta. Por nuestra parte, konbenzidoa de ke kon ello preeiamoe un po:ütibo eerbizio á la
Naz.ión, aremos tal esfuerzo. I así komo el mobimient.o
se prueba andando, no!lótroe probaremos las bentajaa de
la rrE:forma, imprimit!ndo estas línea! en Ortografía
rraztonal.»

MAS ALLA DE LA GUILLOTINA

¿Conserva la vida por algunos ioatantee el reo guillo•
t,inado? Es este uno de los problemas que más excitan la
curiosidad de algunos howbree de ciencia.
Cuando la cuchilla fulgurante hace preeent.ir eu caída
con el brillo que lleva el terror li loe espectadores, y eu
sonido sordo al caer nos anuncia que ha llegado al pun•
i-0 t.erminal de su carrera, nuestros ojos agrandados por
el espanto procuran ver, por entre la coufueión de bra·
zos y pie roas del verdugo y sus ayujant.es que se mueven aceleradamente, si la cabeza ó el tronco del ajust.i•
ciado conserva alguoaa eeilales de vida.
Loe que de cerca h1u presenciado una ejecución, eabeo
que aq11ella observ.t.ciün no ea facil pui:,:1 qui, de:1pué:1 de
haber caido la cucbilla1 loa movimiemoe confusos del
?8reonal ejt&gt;cutor ee suceden con tanta actividad, quesería necesario un ojo mny expezt.o para seguir 1a caida
del tronco en la cee,a y eu reunión con la cabdza.
Para hacer eemdios serios acerca de este particular se
hace indispensable un permiso especial parc1 ocupar un
sitio adecuado, como lo obtuvo el Docior San Mar~fo
que presenció cuatro ejecuciones y rela\6 lu""go, en la 111 .

•

TA

•

/

Con este número repartimos

95 PAGINAS
de la novela
"'Un Diputado Republicano••

con las cuales concluye la obra, y

Ciento cuarenta y cuatro
de la novela

"Por honor ael nombre.''

•

Esa novela de Emilio Gaboriau, es una ·
de las más hermosas é interesantea que haya publicado nuestro 8emanario. Hu extensión nos obligará á darla con varios números; pero oportunamente avisaremos cuando
se terminará.

Nuestra pro¡!ima no-oela
Estando para terminar la hermosa novela
"COll!ZUN DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á contimrnción otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.

(Glmplificaci6n ae la fotografía publicaaa en otra ¡:ágina.)

�·oo ■ INGO

EL MUNDO

l.ra ,Kermesse efectuada en 0 anta .Maria el domin90

3 de OCTUBRE de 1S1n

Ji)rimor premio ob!eniao •n nu•s!ro (!cncnrso.

26

de 0eptiembre .
brillantes de las serpentinas ni un solo instante tampocoen que no cayese sobre la tierra la menuda lluvia d&amp;
minúsculos papelillos.
*11,*
.•
Mencionaremos nombreE:? defCr1b1remoe pufetm?
Parécenoe que bue!ga la tarPa habiéndísenoe autici ·
pado ampliamente en eila El Mundo y El Imparcial y t:m
to más cuanto que nnestros grabados muestran casi to 4
dos esos puestos con las encantadoras damas que los Bl r·
vían.

UNA FIESTA QUE NO SE OLVIDARA.

Todo el mundo está de acuudo en qnf'I la kermeeee deo•
tlluda el domingo último en Santa Maria con motivo
de las fieetae nacionales sobrepasó en auiroacíón y en fX·
plendor á las que t,D años anttrior~~ se ban cE!ll'brado.
¿Por qué fué ae1? Loe organizadores de flettaa semt-j an ·
tts, hoy corno en afias anterio1es han lle,,ado, f'ea ]¡,¡bor
de júbilo toda su buena voluntad¡ loe elementos con que
se ha contado son poco más 6 menos loe mismoe¡ y sin

DO ■ IIIGO

3 de Octubre de 1lg1

f4"

•

1.

-

1

EL MONDO

muy bien y al que yo tenia gran carifto por que estaba muy ligado con nueebos
más dulces recuerdos.
U na ma:Oana en que había en la escuela reunión extraordir.aria, vino con un traje
blanco más largo que el de costumbre y con un abrigo ornuro que la daban cierto t.o•
no dP gravedad á ella que era l)Or confesión universal, la alegría de la caes. La sefiorita Directora, sus compaflerae y yo, la empezamos á abrumar con un aguacero de
bromaP, y conc lu imos por declarar que había venido con traJe de tfa.
Margarita ee defendió cuanto pudo; y cuando había .agotado eue recursos, se arra•
jó en mis brazos, oprimió su cabecita contra mi pecho y rompió á llorar.
¡Qué arrebato de amor por Margarita estalló en toda la eE:cuelal Me la quitaron,
la llevaron l,,Or toda la caea llenándola de besos y de caricias y no la abandonar&lt;n
hasta que la trajeron risuefia y feliz á darme uria rosa que desde que llegó traía entre
los labios más encendidos. y freecos que la rosa misma.
Allí en l~ e~cuela, am~ban á ?ifargarita lo mismo que yo, como se ama á un angel, con aent.1m1ento purísimo de afecto, con una especie de culto á. su belleza y á. eu
virtud. El lazo que nos unfa á ella y á mí, inocente y casto, no eorprendia á nadiP,
sino que por el contrario ineutraba eimpatíaP. Y corrió el tiempo, y creció nuestra
ternura y nos ee¡::ararnos al fin porque era preciso separamos.

........................... •··•·········· ........... ················ ··· ·····················

•

Habían papado ya dos afias; la ernuela, la Directora, las diecípula@, todo se babia
borrado del cuadro de mi vida, y una tarde que estaba yo en mi hotel de Londn·s,
sintiendo n.mcbofrío, enfermo dl:'l rebuma, agobiado por el peso de la niebla,,du 1ce
compafiera de la trísteza, recibí una carta de París que terminaba con eetas palabruf.':
De aquellos díaP, loa únicos de mi vida, ahora que ya no te veo á mi lado ni te
veré más nunca, solo me queda una coéa: mi vestido de tía. Ahora ea traje de viuda porque ¡ay! yo enviudé sin casarme y sin que te hayas muerto ..... .

1
~

Sept.iembre de 1897.

.T.AYIER

SANTA ?i-1.Anu..

EG'f',:f~

1

•

POETAS AMERICANOS .
Rubén Darío y su escuela.

I Zorrilla no hubiera sido el primer poeta de Espafia, ea deiir, si no hubiPra
sabido concentrar en sus ~er¡¡oi, todo lo más puro, sano, vigoroso y anejo dt-l
espíritu eecpafiol; si h~biera diluido en aguacbirl,e aquella eangre castiza que
llevaba en las venas, deJándr se arrastrar y eedoc1r por la sonoridad gáTTula
da 11,1 música matnial qut&gt; en loe oídos tenía, y que trasladaba al papel con facilidad
aeombrof.'a, Zorrilla ee hubiPfe psncido algo á Rubén Daría, que ea un Zorrilla ameri•
cano, como los diamantes ·idem.
"f-- , : ;

Mar ia V. de Per ez as/lardo.

Pro-Secretarla Srita. Trinidad Ortega Reyes.

Presidenta de la Junta. de &amp;!ñorns organizadora de la. Jamaica.,

Diremos solo sí, que los periódicos de esta caes tbriPron un concur.:0, con el fin de premiar el mejor puef:lo
y la veodeaora mf"jor ataviada.
Tuvieron á bien accederá nuestra petición, rara que
formasen el Jurado dictaminador en t&gt;Ste concurso, Jaa
estimables damas que lmgo ee expTE'f.'&amp;1,:
Presidente, Sra. Luz AcOf:ta de Gc,malez Codo¡ V cea
lee, Sra. Isabel Fiecher de ,vateon, Carmen Caetellot de
Laclaud, Josefina Caetil1o Negrete de Arrollo de Anda,
Dolores Hidalgo de Valleto, de LaviP, Camacho de Vm.
da y Sritae. Emil1a González Coeio, Eliea Corona_y Ana
Luif.'a Arrillaga.
Este distinguido Jurado dictaminó que debían otorgarse doe premios á loe puestos de helados y co:nfttti,
concediéndoeele acceeit a l puesto de n mate.
Respecto á los mejores atavíos,falló PI Jurado que df bia
concederse premio á las Sritae. Matilde Alfa.ro, Enriqueta Sanch.ez y Luisa Murillo, que lucían primorosos na.
jea de fantasía.
En nueetro próximo número tendremos el gueto de
publicar loe retratos de estas et ñoritae, con loe trajee
que llevaban en la kermeaFe, y en la próxima semana
El Mur,do lee enviará, asf áellae como á las e1-floras qne
dirigieron loe puestos premiados, los obefquioe que se
permite Lacerlee.

embargo el resultado de la fieet.e. sobrepasa hoy á todo lo
eEperado ........ .
Y ea que nadie puede contar·con lo imprevisto y lo im ·
T1revisto viene siemure á dar la última nota, la última
fisonomía, el encanto '1,efinitivo á las fiestas de. antemano
preparadas, ó biep á quitarles el brillo de un golpe.
En esta vPz lo imprevisto ba Pido benigno y coloreó con
una llamarada de vida nueva, de animación inexplicable
la encantadora kermesse.

•*•
empero, el entnsiasmo

En eeta vez
con que todo e l
m undo prestó su contingente, foJverdaderamente excep•
cional.
Desde muchos dfae antes de l9 fiesta. !a colon ia esta 'ba
en movimiento; ideábanse los proyectos más hermosos
vara loe puestos y para loe traje!!. Queríase sobre todo
huir de la rutina eo el ornato, rutina que, siendo ya entre nosotros ten frecuentes las kermeeees impera por des•
gracia en muchas de elJas.
Una v·z madurados eeoa proyectos, procedióae áeueje•
cución; invitóee al et flor Presidente y á su esposa para
que en presencia aumentara el brillo y ornato de la :fies•
ta, y el día en que eeta ee efectuó el ee()fctáculo bajo todoR aepectos no podía 1:er más cautivador.
Loe pnePtoe distribuidos armoniosamente en toda la
amplitud dPl parque, hacían vaciJar al gueto más eere•
no. Puede decirse que todos eran belloe, loe unos en medio de eu apacible ruet-icidad de paieaje, loe otros en en
euntuoeidad sobria. Mientras de un pabellón Luis XV
flotaban opulentos cortioajee, del techo de una encanta·

Secretaria, Carlota M. de Murphy.
dora cabafi.8 rústica colgaban loa rizos blancos del icvierno ...... Un invierno en quien nadie pudo creer, invierno de crrmo, al que daban un mentís delicioso aquellos ojoP, mares de ln1: y sombra tropicales, que llameaban en medio de la maneamafia.;a primaveral.
Y eran mnchoe esos ojoP ...... una bandada de aves de
luz que agitaban sus impalpables élitros bajo el azul del
:firmamento ..... .
Pocas veces ee habrán vieto reunidos grupos más nuS1eroeos de be1las mujereP. Si pare:,ía mentira que hubiese tantas en esta buena ciudad de Méxioo, por más
que se crfyese que abf se habían concentrado todae.
•
Su nombre era leaiónl
Y esa ;egión de la hermoe.ura y de la gracia, cuando
la oleada de la muchedumbre. a,,unció la presencia del
Sr. Presidente, formo le em beleeadora guardia de honor,
para rodearlo, para circundarlo dl:'epuée, y cubrirlo de
multicolores confetti-y de vi~toeas eerpentinae.
Y se libró Ja batalla, una batalla que ee dijera en un
reino mágico y ultra terrestre; caía en mtnnda lluvia polícroma por todas partes el aluvión de papelillos de colores y surcaban el aire como graoioeas serpientes .de luz
las serpentina!!.
Y aquella brega duró todo el día.
Las batalladoras eran incanllablee; no hubo un solo
instante en que no rasgasen el aire las cintas tenues y

•*•

En euma una encamadora fiesta eaa de Santa Marfo,
fiesta de la belleza, de la juventud y de la gracia, finta
de perfume, de armonía y de sol, que pneo un delicioPo
paréntieie á. loe afanes y á las anguetiae diarias de todt e.
loe que sentimos rudo el fardo de la vida.

. ,ft¡

J'
.[ ~r
l'

1.
11

Estátua de /llda/go
descubierta por el señor Oeneral Dlaz.

El Sr. Presidente de la República
[Instantánea tomada por los fotógrafos de "El Mundo."]

Banca.
E~ab11nal frente las Sra.•t Margarita K. de Cantón, Manuela N. deKofal, Virlrlnla. Wriht de Togno, Elena N. de C:icero y SrlhL~ lfllllU C•
la Kofa-1, Elena .Marln, Mari.a Teresa Gómez y Aurora Solana.

•*•

Confettl.
Yendian la señora. Maria V. de Perez Gallardo y la.sSei'i.orita.&lt;J Nela y Tri ni Ortega Reyes,
Aurora.é Isabel Uiazde la Vega, liarla. y Julia La.badle,
JQ5e.flna Nt1ñez y Prida, Aurora é Isabel Velazco y Maria Esperón.

C o n su traje de tía.

•

Rubén Daría, si no estoy equivocado 1 ea de Nicaragua, pero unos le tienen por
rioplatense, otroA por e olom biano, ·quién por chileno, y no falta quién le crea pata•
gón. Ea un bardo erra'll.te, como Zorrilla.
Yo me imagino que la América de verdad debe de parecerse á la de Rubén Darío
próximamente, lo que se parece á la de Los Sobrinos d,l Capitán Grant.
Rubén Dario, como el Doctor Mirabel, va cambiando sucesivamente de sitio, Pin
notar acaeo cómo los tramoyistas suben y bajan telones y bastidores, ba.rnbalinae y
!orillos.
Se ba construido su América, lo mismo que Chateaubriand, patriarca de la cur•
silería poética en el siglo x1x, y anda por ella, dietraido, vagabundo, pensando en la
Hélade.

$,gunao premio obloniao on nn•o!ro &lt;roncnroo.

.\ yo por aquellos días tn·ofE'eor de múeica y decla~ación de la escuela dR
S~fioritae del Distrito 12? y á. la verdad que llenaba mis deberes no por el
sueldo exiguo que me tenía eenaJado la Municipalidad, sino i,or amor al arte
como 101 artietae del Duo de la .Africana. Una tarde, el 31 de Octubre, la SP:fiorita
Directora del eetablecimiento, persona amable y buena si las hay, de esas que annqne
vivan ci ncuenta afioe conservan siempre la candidéz infantil, me trajo á una jovenzuela crecidita de cuerpo, ePbelta y gallaras, elegantemente vestida y me dijo:
- Aquí está una nueva discípula.. Levantó é~ta sus párpados, fijó rápidamente en
mis pu pilas las suyas brilladoras y apasionadas, y sin pronunciar una palabra me ,endió su manecita enguantada y suave y la df'jó algunos minutos entre rnis manoa. Luego, E.e sentó á. mi lado, inclinó obstinadamente la cabeza; y como si su imaginación
vagara por otros mundos muy disrantea, quedó absorta y muda durante todo el tiem•
pode la clase. Máe tarde, cuando su hermano vino á llevarla coneigb, Ee ePbemf'ció
como si la despertaran de un suefio, me vió con Ja expresión del qne corre un peligro
grave y ee fué sin despedida. Yo quedé muy mal impresionado sin Paber la canea de
m l dil!gaeto;· me abl!iuve esa noche d~ concurrir al teatro des Folie.e; Dramatiques donde
comun mente pasaba lae veladae, y soné en Ja noche, con indecible regocijo, que Mar•
¡;tarita (así ee llamaba la dircf'oula nueva) habla muerto de croup en medio de loe su·
frimie ntoe más horrorosos. Cuando desperté t la mai'ia11a eiguient.E', t-enfa el aspectg
-O.e quien ha llorado mucho y me dolía todl) el cuerpo. No fuí á la escuela efla tarde,
y después Pupe q"qe Margarita no fué tampoco; por la noche escribí un pliPgo en que
le presentaba al Ayuntamiento mi dimisión, y lo rompí apenas lo h°ab!a acabado de
escribi r.
Al otro día, media hora antes que la de costumbre concurrí á clase y ¡cofia extrafta! lo primero que vi fué á M:argants, ta..nbién llá.lida y ojerosa con huellas de higrí•
mas y una t,Xpreeión de profunda tristeza.
No nos ealudamoe, se vino á sentará mi lado y estuvo oyendo con mucha atención
las leccionf's.
Cuando le tocó ir al piano estaba muy temblorosa y más pálida que al principio:
la invité á que cantara y au voz dulce y vibrante me nenetró de un modo extrafio en
el corazón. Asf estuvimos muchos díáe, sin cruzar una pal.e,bra, dirigiéndonos mira4
das casi hostiles, pero siempre buacándonos para estar juntos.
En la.tarde del 6 de Noviembre hacía ~ucho frío y yo estaba sin guantee, me tom~ una mano entre las suyas, se een&amp;ó á mi lado y no volvió á soltarla hasta que termmó la clase.
Yo me sentía feliz. Sin embargo, cada día la odiaba más y era para m! su recuerdo lo más amargo de mi vida.
¿Cómo entramos en intimidad?
N~ ella ni yo _lo hemos aver~guado nunoa. Lo que recuerdo muy bien es que al
paco tiempo la Directora y las d1ecípu1ae me hablaban de Margarita como si fuera una
persona de mi familia, me esperaba ella en ~a ventana para verme desde que doblaba
la esquina; y después, terminada la clase, la acompafiaba yo á. su casa .
. Desde entóncee mi ~ida no tuvo más que un objeto : verá .M.arge.rit-a, y11na-oonpac1 6n : C!)ntar deeeeperado las horas en que no estábamos juntoP.
-Rema mía!
-Rey mío!
Esie era comunmente nuestro saludo, y luego el tiempo corría como un río eerefletados y Sodas.
no qMe no b_!ce rui~o pero quehva d~ príe~, muy de priEa. ····· ···
Vestldw, de blanco atenéllnn á. los parroquianos, la. directora. del puesto Eeñom rarlota Morales de Muriihy
~u¡¡u1 a veet1a con mue a e eganc1a y l!U! trajee, relacionados con su edad,
y ·sritas Iloffma.n, Enrlqueta Philiph~,
eran siempre cortos. Llevaba algnnaa veces un pale'6 de pafio crema que le estaba
Enriquet.a Mora.les Percirn, Carmen Ga.ra.y, Lola Da.rqul, Luz Barbedillo y .Maria. Murlllo.

�DO ■ 11111O

EL MUNDO

238

¿Quieren ustedes que lee diga la verdad? Pues eu mi
cvncepto, Rubén Dado no pienea en la Hélade cantada
por Homero, ni en la contada por Herodoto, ni en la pcn•
1,ada por el divino Platón, ni en la puesta en solfa por
Ariet.ófane~ 11ino en la dr.trrifq por Duruy,
Creo firmemente, y me alegaré de equivocarme, que
Rt1bén Darío no ea capaz de conjugar sin tropezones el
verbo eimi, ni de diet;ioguir, como lo hace cualquier diací~
pulo de Don Lázaro Bardón ( q. e. g. h.;, la conjugación
b11rítOT1a de la conju~ación en ,11í.
Y Ja verdad, estas coeas de la Hélade son para toma•
das en serio y á machamanillo. Con todo se puede enredar meaos con el clasicismo helénico, el cual suele dar
ferocíeimoe chascos á quienes lo cultivan por mero dile·
tantiemo, á quienes creen hallar loe motivos poéticos de
él en la superficie; y lo ricrte,1 1 ya en rapsodias, peores
ein duda que lae dti loe seudocláeicoe franceses del eiglo
pasado y del anterior, ya en meecolanzae incomprensi•
bles é ioeoportablefl cou o&amp;.roe elementos poétiooe.
Muchas obras de Rubén Dario, que no cito ahora porque no las tengo á la mano, me han hecho la miema trie•
te y extraíla impresión que loa batiburrillos arquitectónicos de que no se ha librado caei niogulla caledrnl espaftola. Loe pórticos grecoromanos de columnas y pilas&amp;.ra!I lisas,
de severas impoetae y de áticos desnudos,
incruetadoe t.iránicamen1e, entre la ficí•
eima labor de loe juPquilloa ojivales, ó al
revés, las arcada!I góHcas florecieotes de
yedras, ennda1eras, cardos y espinos,
cargadas de wéneulae, c!oat,le~e y !:orna•
c1nae de eanticoe con barba rizada y de
santioae con cara de monjas bobae, y co•
ronadae bárbaramente por rudoe pinácu•
loe piramidales, rematados en pel0tae de
bronce ó por achaparrados escudos bor·
bóoicoa con el borrrguito colgando, producen eierópreen el ánimo unadepreeión
dolorosa, el Hietleimo efecto que an toda
alma noble causa la unión de una patricia delicada y frágil, con un vil plebey-0
ad inerado y basto,e.
Para intentar mezclas de semejante índole, es necesario llamarse Goe~he, y xerlo, y ni aún á llamánelo de mote ba llegado aún ningún poeta americano. Con•
cederé que emre estos haya algunos, más
de loe que cree la gente vulgar, capacee,
como J.irfa aquel de quien hablando ea•
t.oy, de ensillar al Pe¡aeo. Pero un Goe.
the, un Zorrilla, un Campoamor, sin andarse en preparativos, Je montan en pelo,
y_ le conducen por donde ee les antoja.

hechos y am'lñarlos por los batee de la crietiandaq. Para
nuee~ros poetas, para loa franceses, para lm; amencanos,
todavía no suenan á. co11a grande, importantísima, de
primera magnitud, loa nombres de Abul-Bl•'ka el Ro~·
def\o, c1Jincidrn.te con nuestro grao elegiaco Jorge Mannque, y de Judá LAví, el Toledano, obje\o de la adora•
ción fetichista de Heine. Nos hemos empefiado en pro~f&gt;guir ó en df"jar en eu aér antiguo la ía1 taemagoría de
las z11rnbra1.1, de las huríes y de loe abencerrajes, como
si el Oriente no fuese una cosa tan seria y tan respeta•
blA como el clasicismo grit&gt;go, ef&gt;gún va dicho.
Y también parte de culpa de ello la tiene el redomado
ral!lrt de Chateaubriand.

s

de

OCTUBIIE de

,ao,

EL MUNDO

¡Cuánto hubfera dado por ser muchacho algunos instantes para lograr mi objet;ol
Después de in6'1l y prolong\da lucha, intenté derribarlo á pedradas; pero el nido eft4
taba muy alto, y yo no era ;nny diestro en el manejo de tal arma. SJlo me quedaba
un recurso: la escopeta. La tomé precipitadamente, y como Otelo nota&lt;1e lo quepaeaba, se puso en ac,irud de scf&gt;cbo. El tiro tenía que ser certero¡ hice fupg-1 ....... y el
nido cayó á. tierra. Más tardó en caer al suelo, que en ser llevado á mis manos por
el ágil lebrel. 1A.y! aq11el nido era una parihuela de heridos¡ ahí ee1,aban loe padree
con las alas roras, de@plumadae, goteando sangre, y viendo con aquellos ojitos Dfgroe
y brillantes á loe peq 11etlueloe implumes, que asombrados en su inocencia no se daban
cuenta de le que pasaba.
¡Oh, cuánto hubiera dado por salvar de la muerte aquellos gorriones c1ei espiran•
tes, que iban á deíar á eua hijos en la mi1e completa orfandad! Pero tenía qn~ auca,•
der; el corazón lee palpitaba con violenciA-como el m!o sgi,ado por el remorJimieato-y pocos m &gt;roeut.oe deep~ée, con eacudimien,oe epiléptico1.11 los pajarillos abrieron
el pico, exhalaron el úhimo suspiro, y cérraron loe ojoe para siempre.
¡Muertos!- -me dije-¡:\foerto~, por un capricho, por una travaeura ein gracía., por
una maldad mflil ¿Q tá hlicer abora con ea~e par de avecillas huérfana!!? ¿CL1mo proporciouarlee calor, siquiera eemejantd al de las alae maternas? ¡ l\Iuertoal-repetí-y
me eché á ll01ar cowo un rJifio, recordando lo felices que poco tiempo antt-s eraa en
aquella morada agreste, donde la madre con dulces gorgeoe lee arrnllaba á la hora de
loe euef5.oe.
En esos momentos la noche df'FCendió de loe mont.es, y laseetrellas-mariposas de
luz-temblarou con ane,as de náufrago en un mar de sombras. Ent.re los matorrales
eilbahau loe grillos monótona y destempladamente; aullaba el coyote alborotando ei
g.1llioero 1 y llllá h jos1 muy lejos, ee ,·eíao como cárdenas maocbas, lae lullJinarias que
en torno dts loe jacal~e h.1bían encendido loe campeeinoe, para precaverse del frío, y
llegaban á w1e oillte,en alas del viento helado y cortante, cantos ealvajee, impre~uados de iufioita melancolía.
Cubrí loe cadáveres con Un pufiado de tierra; eeotf hondo pavor, y Hhándome á
cuestas el arma 1a~al, y llevando en el hueco de las manos á loe pajarillos que milagrosamente habían escapado, me puse en marcha, camino de mi casa.

DOMINGO 3 do OCTUBRE de 1197

ginal en el arte: copiando con la mayor exaotitu~ inte!·1ia
po9ible '- la Naturaleza. Esto ó algo muy parecido vmo
á decir el eeflor de Ariatótelee. Y, de igual modo, no
hay máe que una manera de ser completamente libre en
el mundo: eiendo esclavo de la libertad. Eeto ó algo
muy semejante dijo el eeflor de Cicerón.

•••

Por eso á pesar df" todos loe pesare.~ que llevamos enumerados Ála ligera, Rllbén Darlo tiene. m1m~er1tos de poe•
ta, ráf.;gae, chispazos en loe que ea precteo fi.Jaree. ¿C~a~•
do ea poeta Rubén Darío, cuándo lo son loe que lo 1m!•
tan? Es natural: cuando no ee acuerdan de que ha habido arpas eólicas, guzlas moriscas, ó laud.ee trovadores•
*
• ee mucho más poeta que coa en el mundo: cuando hablan de América y procuran
Al hab1ar de Arcinif&gt;gae,•que
Rlll:lén Daría, aún cuando no lo ent.iendao así los ame• pintar la Naturaleza americana, sin üeevaríoe fa~tásti:
1icanos, me fijaba f&gt;n la tendencia medioewl de algunas coa ni dielocaciooes de lengoaje, sin rimbombancias, m
poesías de aquel, y al hablar de Rubén Daría, algo hay arcaismoe. Porque, hora es ya también dfl tomará. A~é•
rica en serio, como á Grecia, como al Orlent.e, Y qmen
quP decir tarnbién de esto.
¿Por qué rf&gt;gla de tres se habrán figurado estos apre- debe tomarla á serio, y estudiarla bien y presentarla á
loe ojos del mundo civilizado, por obligamón na,ural,
ciables poeul.B que se ptrmite hoy construir caetiUoe roson ene hijos. Hagan estos un eefuerzo arranquen loe retofioe de la retórica
pegadiza, adquieran personalidad, y no
4T'ercer premio obteniao en nuestro C!onc:urso.
se diga de ellos que habiendo llegad?,
por desdicha nueeua, á la indepe~dei:icia
polfüca, no han logrado aún n1 B1qu1era
la au\Onomía poética, Ja cual puad.e eer
ventajosa para la madre patria y para
ellos¡ porque lo má, triste es que la dependencia, la sumisión, que uo, eería
exagerado calificar de eerv1l 1 en que vi•
ven, no lo ee respecto de Eepafl.a, en la
mayor parte de loe casoe, y sobre todo,
en este particular, de Rubéo Daría, sino
respecto de Francia, de l&amp;alia y de A lema nía.
Rubén Daría, á quien t:-mo hoy como
ejemplo. pod1a ser uo buen, po_eta caete•
llano, y no es más que un media- no versificador, afrancesado bau,a la médula:
y un pervert.ido se halla el gu.eto en
América, que allí todo el mundo _le enco•
mia y le sigue, mientras apenas se habla
de loe autores que má~ modestamente y
con marcha más fija, prncuran no olvidar que soo hijos ó nietos de eapailo•
lee, y estudian nuestros '.Clásicos con fer•
voroaa aplicación.
'
Rubén Darto como dije an'8e,'- podría
perecerse á José Zorrilla, y de hecho algo se le parece, en la afioión de buscar
u.lee ó cuales onomat.opeyoe, ó mejor,
•
largas sonoridades deecrip,ivae, como lae
que \\'agner empleaba dé uo modo subliLira de b1"illante11 sqbre mullido cojin de
me: más para conseguir eso,. que Zorri·
t·aso azul, Hama el Sr. de la Barra al ine•
lla lograba facilmente, sin esfuerzo al,rumento de poesía que maneja el Se•
guno, R ubén Darío no se para en barra':',
ñor Darío.
sino que destroza la eintáxie y la analoDe esta frase, un poco ......... fantaeiogía, saca de su cabeza neologismos diepaea y abuRioo. pudiera inferirme que el
ratad:e ó arcaiemoa inconvementee, y
vate nicaragüense ea un· poefa oriental.
llega, como loe parnflcianos, á p:-eecinfür
También parece indicarlo su nombre
del a!!u:.ito ó á olvidarse de él, arrebata,
11emílico, de los que deseepera1.o y espeluzJo por la ruria de lae ua1abrae, por el tonan á. Drumoni.
rrente de loe sonidos eetra;ni:óticoe, uor
Ahora dicen loe eabioe que lo más del
lo que pudiera llamarse neumorrea ó flujo
Oriente conocido por nosotros, no tiéne
de aire vano y retumbón.
ni chiapa de semítico. Esos apreciables
No tiene tampoco ref)aro en quebran•
pereae tan decoratit-08, tan prestigiosos, con
tar y dislocar loehuesoe y loe músoulce á
1.1ue gluenas barbae de canelones, no eon
la versificación castellana, y aeí le vemos
{lo dico la ciencia y hay que creerlo],
resucitar en composiciones largas lo que
wáa que unos arios un poco más curete
Andrés Bello ingeniosamente llamó en•
que loe demás, y cuenta que también el
deoosílabo1J dactílicos, y alguien ha caJifiPº'Ml ario ha bajado mucho, según las
cado recientemente de versos de gai.l&amp;
ú lt;imae noticias.
gallega, dando eeto origen á larga é inútil
De esto, á declarar que
discusión.
lo11 pen~atit·os y dej03 califas
Los tales versos de Rubén Darío:
Alta la frente que el casco rehusa 1
de Rnbén Darío, no eoo sino vulgaríei•
toda desnuda en la gloria del dl.a
moa gobernadores de provincia, ó direcalza su tirso de rosas la MttBa '
ioree generales de cualquier ramo, no
ba.jo el gran sol de la eterna harmonía,
hay mucha· distancia, y esta ee salvar,
no eon otra cosa que -endecasílabos pr,pronto créanme ustedes.
rrafaélicos, como loe lirios, las azucenas
Para mí es indudable que lo son.
Remate.
y las BOta8 recorta.da.a del eef'Ior Rueifl.ol.
CriBtóbal Colon iba en busca del Orien•
Vendian lujosos objetos las señorita~ Matilde Aifaro, Feli"B._Sa.nchez, Enrii¡uet.a Sanchez
Versos de esa ex1,rafis acentuación, lee
te, y ee eoconiró con las Indias occideny
Esther
Pefiafiel.
'
saltan por casualidad al Marqués de San•
tales, con América, vamos. Los poetae
tillana y á Micer Francisco Imperial e.o.
americanos de la cuerda de Rubén Daría,
han salido tanbién hacia Oriente, claro ee, en dirección queroe, y llenar dA cienes Joe lagos azulee, y contra-ha• los primitivos balbuceos de la poeeía italiana en n~escontraria á la que llevó Colón, y han llegado á Europa ... cer endechas y éervPnte1.1íoe trovadorescos, y resucitar t.ra tierra:
]f}ra, en su vi.Bta benigno é süave
y han visto que es buena, y se han quedado allí, en lo pálidas 1.1eflorae feudales y torvos eeiloronee de horoa y
é en color era la su vestidura ..... .
cual les alabo el gueto.
cuchillo, ael, por gnetoN sin mosivo grave que jusiifique
Pero no por eso aan renunciado al Orien'8, lo cual ya semejantes desenJ.ierros!
Después se cayó eu la cuenta de que no debía ir por
no ee ta.o loable.
Excesos de ea a índole ee le tolerarían á D. Víctor Ba• ahí la acentuación del endecasílabo, y se abandonó por
Algunos, como Icaza, han tomado la parte de Oriente laguer, qlle ea anciano respetable, y que además, en 88· oompleto esa. Y no hay máe que discutir.
que aún se conserva en Europa: se han meiido en la .rio, ha sido el último trovador; pero no á la gente que
Alhambra. y no se han perdido en ella, antes han sabido debe baer la tao esperada é indispensable saria nue1:a.
Aquí, en Espada, también hay algunos admiradores
ealir honrosamen'8 del paso, aún siendo tan pelig1oea
Las pálidas tardes, las ozucenaa gentilei y loe cisnes blan• de Rubén Daría.
la aventura, después de Zorrilla.
coa ó negros. son coea de1:1aoreditada y mandada retirar
El mismo Salvador Rueda, que vale máe que él, le ha
Otros, como Rubén Daría, han inteiltado recoger y de la circulación poé~ica. En Madrid no quedaban más dedicado unos elogios at,erradores. Cosas de poet;aa. Mi
verter el espíritu oriental en sus rimas ......... y no han que dos CUJnea en cierto famoeo r~taurant, y hace ai'ioe se opinión personal ya está apunt;ada: para juzgar con berecogido cosa de provecho.
tronó el esr.ableciwiento. Claro, en eae berengenal de nevolencia á Rubén Darfo, serviría más ~ner en cuenta
No diré que Rubén Darío sea, como otros de por aquí loe cisnes y de loe lagos, casi ningún poeta de-jó de me- lo que ha podido eer, lo que puede eer toda vi&amp;, 'que lo
y de p~r all.á, u.n moro ~ /03 dá.tilu literario, pero sí que terse, pero basta ó debe bastar con una zambullida.
que ea en realidad.
t:n eus IDbptra01onee or1enialee se observa un convencioEa cuanto á las azuceoae y lirios dP qlle ,ambién ene•
F. NAVARRO y LBDES?alA.
nalismo retórico, no menos arbiirario que el imperante len abuear loe vatee de la manera de R11béo ÜJ\rfo, conen eue reminiacenciaa helénicas.
viene_ dejarlae todas para el consumo del Sr. Rusiflol y
No ienemoe idea del Oriente t"erdl.ulero, nosotros, loe de eue diecípoloe impresionista.,, prerrofaélicos, ó como
europeos, hallándonos mucho más cerca de él que loe quieran llamaref", e,oe Bf-ñuriioa que encuentran más CÓ•
americanos. No la \enían Víctor Hc.go, ni Zorrilla, que mbdo recortar floree y flgurae de baraja sobre un fondo
f"B cuanto hay que decir. El filosófico pensar y el hon- cualquiera, que salir en bueca del natural, y copiarle 6
díeimo sentir del árabe y del judío, estudiados y anali- imitarle ó inepiraree en él, cada cual según sil eenSir y
zados á mediaa todav1a, no han penetrade en nuestro su temperamenM&gt;.
caletre, desvanecido aún y deslum:brado con loe falsos
Porque, parece mentira que aea necesario repetirlo:
colorines de las leyendas y de loe romancea moriscos..... No hay más que una manera de aer comJletamen'8 ori•

••

•••

Uo af\o hace que ee verificó el tri-te auoeeo, y un aflo tambien que lucho inútil ..
mente por borrarlo de la memoria. Cuando anhelando loe castos goces del hogar honrado, las caricia1:1 de loe hijoe y loe beeoede la eepo@a, me estrello ante la realización
de mis eueños; cuando veo que comrarioe vientos, deshacen paja á paja, el empezado
nido de mis amflree, y no logro concluirlo 1 en~oncee ¡ay! pienso en lae desdichas de
aquellas aves, y eient.o que con vuelo invi1.1ible á míse acercao, murmurando á mi oído:
-Un capricho tuyo noe dió la muerte; noe hes privado de la dicha q11e ambicionas; y pues el cielo es justo, en castigo de ,u falia, nunca encontrará.s la íelicidad.
JUAN

B.

DELGADO,

México, Septiembre de 1897.

Pasteles y dulces .
Expendedora~: Seíioras Juana E."pejel de Lelo de Larrea,
HortemiaSequl de Limón y Sefiorlta.q carmen y Hortemle. Viola u te, Laura E.~pejtc!l y Carmen Morlet

El nido de gorriones.

QUELLA tarde salí como de costumbre á dar un paeeo por
loe alrrededoree piotoreecoe del pueblo, llevando al hombro mi eecoptta, y seguido de Otelo, perro negro y celoao,
que ha sido el fiel, el inseparable compañero de mi juvenrnd. Halágamf', después de mis laboree cuotidianas1 salir
al campo á sacudir mie trie:ezae nostálgicas, y á evocar re•
cuerdos á la hora melancólica del crepúsculo.
Había llovido; soplaba de la sierra viento húmedo y
•,olía á barro; se extremeciaa los árboles dejando caer algunas hojae, y en loe abiertos
•cllices ae desleían las gotas de la lluvia como salpique líquido de diamantes. En loe
aleros de las cabanas, que ya empezaban á coronarse cou penachos de humo, reque•
brándose las palomas, ei,poojaban el plumaje; garzas morenas y cienes de inmaculada
blancura, euendfan el ala como para secarla á. lae últimas ráfagas de1 aol 1 y en la llannra, el potro Pnarcando el cuello, sacudía con la cola lae evaporaciones de su piel,
dando relinchos de alf'grla.
¡Qué blanco se miraba el rebafl.o sobre la afelpada alfombra del gramall Di·
daee una nevada que había descendido eobre loe campos, fingiendo copos de cándido
vellón. EL río caudaloso ee re\orcía en el cauce-inmem1a sierpe de bruñidas esca•
mas-dejando filuar por sus grietas algunos hilillos de cristal, que corrían murmuran•
tee por loe surcos de los maizales.
¡Y qué agonía crepuacular tao bella! B1jo el portentoso arco triunfal que el frie
apoyó sobre las crear.a.e de loe volcanes, la iarde, la pálida tarde, fué pasando basta
perderse en 11 inmensidad ......... El Sol eDaangreot6 lae nubee, que impelidas por el
viento ee arremolinaba.o en O.::aso, y una que otra estrella empezó á parpadear en el
raso deeteftido del firmament;o,
Olvidé buecar perdices-mi caza favorita-por admirar absorto el espléndido pai
saje,. rico en coloree, que desplegaba ante .mis ojos la naturaleza. Me detuve bajo un
-fresno¡ apoyé en él miescopota; tomé asiento en una piedra musgosa, y me puse á obser•
var detemdamentt, loe cambios de luz y los juegos kileidoscopicoe que ee eíectúau cuan,
do el Sol eepiri\, mientras mi buen amigo, frente á mí, apoyada la cabeza en las manos, me miraba de hiw en bito, prest.o á correr en. busca de las piedreciilae, que yo de
cuando en cuando arrojaba á un estanque cercaoo.
Vino á interrumpir mi jueg ,, y á Sacarme súbitamente de mis contemplaciones el
piar de dos avel!. Alcé la vista al ramaje que me servía de doee~, y pude ver un nido
de gorriones. Aealtóme desde luego la idea de poseerlo, de aduenarme de él, y irepé
al arbol, apoyándome en eue aeperezae. ¡Empef\o vano! Ya próximo á cometer el
-asalto, á perpetrar el robo, caí resbalando pesadamen~ por el tronco.
4

Cantina.
Cantinern!ól:

~eñora11de Rabasa y de Balmon,
Mefü;a Lee Roby, Seíloritas ~ftU!qle.u, Victoria, 8ulnlla y Ernestlmi.
Gayosso, JuUa Ló~.z. Gahriela Eeguerise, Manuela Habasa ): Marta y Luz Florsse.

�DO ■ IIIGO 3 de OCTUBRE de 1'97

EL MUNDO

RECUERDOS

•

DEL BAILE. DE FANTASIA
EFXC'l'U.ADO EN EL FRONTÓN NACIONAL
EL

16 DE

SEPTIEMBRE

Ofrecimos á nueet.roa lectores continuar publicaDdo
loa retratos de loa niños que concurrieron al baile infan•
til de fantasía, del cual ampliamente aoa ocupamos en
nuestro número anterior y algunos de los cuales tuvimos
quedEijar por absoluta falta de es¡.,acio para este número,
cumplimos hoy .ouestra promesa; dedicándoles dos ~á•
ginaa del eeroauario.
DESEOS

Oh! virgencita de la trenza rubial
Oh! virgencita del ebúrneo cuello ..... .
Pa~a grabar mi nombre en tu memoria
Yo quia.ara violar tu pensamiento,
Como violan loe rayos de la luna
De tu alcoba de virgen el misterio!. ....... .
Como vierte sus lágrimas la aurora
Sobre. el áureo botón del crieanthemo,
Sobre la blonda caballera de oro

Prestas las golondrinas se eecondfan
En loe nidos colgados del alero,
Y la nifia, gozando,
Oía al errabundo cancionero.
Caniaba azaa el lieder de la ausencia,
¡La ausencia siempre ingrata!
Cuando vibró con lúgubre estridencia
De una ave ignota el lúgubre graznido,
Graznido que retrata
Del dolor y la mrierte el alaridu.
Callé, con(uao¡ dt!l balcón la reja.
La niña con recelo
Dejó, cuando volaba una corneja,
Que trae cernerse como mancha obscura
En el fondo del cielo,
Se eclipsó, circulando por la altura!
A poco, ante ioe muros del castillo
Arribó un mensajero;
Se abrió la puerta, descendió el rastrillo,
Y el llegado contó con voz abogada
Por el llanto, que 1,I joven caballero
Había muerto, pensando en su adoradB.
ESTÉBAN MAQ uxo

CA!:1-TEI LA NOS.

Sbre de 97.

Alicia aayosso
[Margarita de Valois.]

. ¡

,,.
Ostiones.

Rifa Tombola

Despachaban Jns Srltas. Lupe Collantc~, Refugio, Carmen y Dolores Cervantes,
LupeBola.ños. MarlaFonseca,
Dolore1; del Ca.1,tlllo Negrete, Luz &amp;!gaceta y Carlota. Callantes.

Movían la rueda é indicaban loii premios las seiloritas Clotilde y Ellsa Guenier,
Mllrla y A.ua Sanciprián y Josefina y Lupc Ochoa.

Obsequios hechos al Sr. Presidente y á su esporn, en la Kermesse de Santa Maria.

VISIBILJDAlJ

Creía~e que no habría máe f'x.pnienciae
que hacer acere.a de la visibilidad de loe
colorPe y. de loa fuegoe coloreados vistos á
distancia: mae no así pienf!an los oficialf'B
ingleses y alemanes que recientf'mente han
foncionarJo en oomieión para fijar la die·
tancia á que deja el ojo de percibir ciertPe
colorPa y el punto en donde se apaga el
brillo fü• u"a luz blanca ó de color.
En Inglaterra se t.rataba de examim1r
en qué se fundan las críticas formuladas
en todo tiempo contra el color eecarla1a
de loA uniformes del ejército inglés. Se dice que resaltan demasiado sobre el aepec•
to general ief terreno. Se han hecho1 pues,
ellf!ayoe, procPdiendo de esta manera:
Din hombrea ee viet.ieron de gris claro,
rojo eecarlar.a, gris oscuro, azul oecuro y
verde oecuro á razón de doa por color· y
'

alejaron progresivamente. La def!apari•
ción ee efectuó en el orden indicado; los,
últimos colorea visibles fueron el azul y el
verde oscuro.
La.a experiencias alemanas han indicado
de nuevo que la vif1ibilidad de la luz deuna vela es de 2 250 metros en las noches
claras, y dP 1,610 PO laA lluvioeae. Se eabfa ya que la vieibilided de la luz blanca
ea proporcional á la Taíz cnadrada de su
pode:- iluminante. La luz d~ una vela rodeada de un globo vPrde, ha podido die••
tinguiree á 6 kilómf'troe, límite exiremo.
Las luces verde oscura y amarilla oo han,
podido verse eino á una corta diatan'hia.
En cnanto al 1ojo1 eobrt" todo el rojo co•
brizo, sus matices.se d•FtinguPn de muy·
lf'joa. Eat.ae últimas irP•"f'Ptigaciooes han
tenido por objeto bue!'lar r.oál es el color·
que conviene dará las flf-fialf'B empleadasde noche á bordo de loa buques,
BP

DE LOS COLORES

'

.

Carrito con frascos de p•rfumei;, obllequlq, de la Rrn. Sancipr"án; ca}a de puros, obsequio de la Sra.
Benfleld de Onsteld; Floreros, obsequio de la Sra. llirschbt:rg.

...-• _.l_
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1

l
1

•

VeaLidura undi vaga,
Arrebuja au cuerpo en bJ"eVdq ondae,
Blancae como la flor de la I uteza¡
Y por eua labios vaga
La sonrisa glacial de la tristeza.
Dicen qni desde niña, el alma entera,
Para eoftar creada,
La conquistó el amor con íraee ar'era,
Y que el doncel para lograr su mano
Eu hora malhadada,
Fué en pos de glorias á país lejano.
La conocí cuando al morir la tarde
De su balcón vefa
A. Venus blanca,.que en el véeper arde;
A.l verla en au dolor callada y aóla
Qaiae darla alegría,
Tañendo sl pie del muro mi bandola.
Canté la juventnd con eua amores¡
Las dulces remembrauzae
De sueños que pasaron eeductores,
Y con acentos hasta entonce hallados
Canté las eaperauzaa,
Pájaros en el alma aprisionados.
R.1diosos loe luceros se encendían¡
La noche iba avaozando,

María Luisa Perez de León.

l.rnesto Ve/asca

[Mariposa.]

[Caballero. Epoca Luis XVJ.J

Qniero verter mis lágrimas de duelo!." .....
Y quisiera en LU freote penl!ativa
Posar mis labios y dejar mis besos,
Como en la nieve de la excelsa cumbre
Tuija la tarde au postrer reflejo!. ....... .
Oh! virgencita de las crencha~ de oro1
Yo qniaiera violar tu pensamiento ........ .
B-&gt;ear tu blanca y pensativa freo te
Y ante tus plantas desflol'ar mie versos!.. ....
Oh! virgencita de la trenza rubial
Ob! virg,mcita del ebúrneo cuello!.. ....
Q11iero grabar mi nombre en tu mern01ia,
Atite tus plant,ae desflorar mis versos,
Y morir como muere la violeta,
Sobre tu blanco y perfumado seno!.. ..... ..
Septiembce de 1897.
PEmmR. ZAVALA.

FLORES MARCHITAS·

ME:JIOEVAL

Fra.c:co de vino. obsequio de las señoras Rabasa y Balmori. Vaso
de plata, obsequio de la. seftoI11. Morales de Mnrpby. -

Orn\equlo de la. Sra. Maria V. de Perez Gallardo y de"laa Sritu.
Ort&lt;&gt;ga Reyes.
·

Estatu11 Je 1a Fortuna, obsequio de 1~11 Sr!ta.&lt;1 Lame..-Vaws.
etru;,.ro!l, obsequio de la Sri ta. l!:sther Peñafiel.-Boks, obsequio de-·
la. Compañia de Ce veza de Tc,luC"a.

La niila ea bella cual si fuera un hada;
Su pálida mejilla
Ea de una viigeo en marfil tallada
Y eu mirada quieta y voluptuosa
Color de cielo, brilla,
Y parece que be3a donde posa.
Son rubias como el sol sus crenchas blondas

Rau/Arteaga.

Entra ...... no tardee ...... te eepenin
mis amados enfermitos
que vagan en la penumbra
llorosos y penaati vos
como huérfanos que gimen,
como tiernos desvalidos,
que sienten la noatalgía
de loa anhelos marchitos.
Es,án aoloe, olviJadoa
porque son mie pobres hijoe,
porque son mis e1:-pnanzas:
mis auefloa desvanecidos,
loe neuróücoe enfermoe,
loe huérfanos del cariüo
que deefallecen en mi alma.
por la anei;nia. consumidos.
jlnfelicesl en la eataucia
donde se hallau tieuen frío
y nadie se compadece
de estos tristes penaar. ivos
que vegsn en las penumbras
indecisas del olvido,
siempre pálidos y enfermos,
siempre trietea y afligidos

�•••

DOMINGO 3 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La.~ uvas ck ellos son uvas ponzoñosas: racimo¡¡ ~e amargura. tiemn.
Veneno de dragones es tu vino y ponzoña cruel de áfpides.
Pican y no matan. Tienen hasta la impotencia del

Orupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

ein un rayito de cielo,
ein un girón de cariflo
que irradie en las lobregueces
inmemae de su retiro.
Entra á la estancia ¡oh princeeal
ten cnfdado ......... no bagas 1 uido
y enciende auroras roeadae
en lc,e aim:lles sombríos
donde alzan eu voz doliente
mis su@fioe deevanecidoe,
mis lánguidas eeperamae
y mis a1.1belos marchi~os.
No tardee ..... . emra á la alcobá
donde están mis pobres hijos,
loa neuróticos enfermol',
los huérfanos del cariílo.
Entra y desteje callada
¡oh visión de lo infinito!
la guirnalda de tus besos
y el florón de t.u cari:fio.

Septiembre de 1897.

BENITO

F.ENT.ANXS.

PINACOTEA.
AL1\IA1&gt;

lJJ,;

FANGO.
(Frag.1D.entos)

El horror p~e~e ser sagrado. Ptiro la cólera ea santa.
La cólera ea d1v10a1 dice el Tdxto. Dios se indigna con
frecuencia y fulmina y ruge en el fondo de ese abism0
que se llama la Eeciitura.
La cólera es alta. Está en la cima. Se adivina en Jehová, se mira en Ieaías, se escucha en Prometeo Del
Cáucaso al Sinaí se apoya en el horror. E~tá ent~ do 8
fulminaciones. No envilezcamos la cólera,
Contemplemos la saturnal de loe histriones.
Escritorzuelos intonsos, ignorantes é ignorados asal' tan las columnas de loe diarios. Contorcionan vociferan, escupen el dicterio. Tienen de la serpien~ ~l vene•
no, y del mono la mueca y la impudencia.
Diaristas, que apenas pueden dt:!le&amp;rear sus diarios·
~r~fómanos ~stultos; calcógrafos chafallones; seres cuasi
~dlotae, á ~menes el microbio de la publicidad les trabaJI las men~nges¡ surgen como por encanto, para ser en
esa ~omedrn dolorosa, el triste espectáculo de Ja impoM:nc1~ d~~ente, ?e la torpeza en acción, de la ignoraneta pnm1t1 'i'a aspirando á balbucir a:guna frase, y seres
que apenas se esbozan de la animalidad, son en este templo del escándalo los doctores de la ley.
Y viene luego la cfmca y 01~cura turbamulta: los hambreados; perros de presa del honor ajeno. Los soldado8
del insulto. La p{dida legión de la calumnia. Homb
· h
h'º
res
s1~ onor, IJOB de. la audacia, trogloditas de la prensa,
tribu nómade y traidora, corsarios del periodismo que
dan la ca~a al honor en los mares tempestuosos de Iae
democracias.
Seres si~ _nombre p::-opio; fanáticos del mendrago, insectos fugmvos que pasan dejando su baba en las h ·
d
di .
b
o¡aa
e un ari~, o ~euros, deacuidadoa, senrmalee, que cru._u n p~r la vida sm saberlo, repitiendo el Carpe Diem da
Horac10.

Swinton fué Bu antecetior y lo harían enrojecerse. Pellepor les volvería la .espalda, y todos como Morande an·
te la espada desnuda de Lauregais, iserían capacee de .fi.r•
mar como aquel: Soy un infame.
Escribidores de albañal, llevan por todas partes el
olor de la cloaca. Se agitan en el faugo soberbios contra
el mérito y alzan uno como rumoroaü diálogo de insectos
contra el águila que pasa, majestuosa imponente 1 sober•
bia, en la imperturbable serenidad d~l hor~zonte.
Veget_ando en tan faagoea madrépora, inspirando el
desprec,o, explotando su bajeza, viven en el escá.ndalo y
m~eren en el sil_encio, teniendo una vida de me.riposaa
de. lodo, esta¡¡ l1bélulas de la infamia.
Sometidos á la horrible tortura de ver que el envi1eci•
miento no es infinito, deeesperan.
. Ver que el abismo tiene fondo, eso dafla la voluptuosidad de su bajeze..
Sus insuhos van á caer á los pies del insultado mlis
como un homenaje que como un agravio.
'
Diómedes lo dijo á P&amp;ris: no tiene fuerza el dardo del
cobarde.
. Ellos eab~~ bien que el infame ea invalnerable, y su
10vulnerab1hdad es más legítima que la de los heroee de
Ariosto.
Loe lau~eles de E~ost_rato no los dejan dormir, y sti agi·
tao en la tmpotencrn BID producir la catáa,rofe.
No hay leviatanes en el fango.
De sus palabras puede decirse con el Deuteronomio:

veoeDo.
Enanos que euefian con manejar el arco del rey de
Etiopía.
Bufones sin talento, á quienes Triboulet hubiera repu•
dfado de eu gremio.
Liliputienses del escándalo, que creen €\o au vanidad
de cal:iotin, que basta haber murmnrado sue infamias en
torno á uoa alta personalidad ó al pie de una grao repu·
taci ón, para que estas vacilen y vengan á tierra como los
muros de Jericó, al sonido de las trompeta!! bíblicas.
Oscuros mirmidonee de la prensa, que crtien manejar
la clava de HérculeB, embrazar el escudo de Aquilee,
golpear coa el martillo de Enc~lado, y esperan quetriun·
fe Uliees para insultará Polífemo vencido.
No sab1m, en su torpeza, que hay que reclamar para
ellos con Juan Crieóetomo para Eutropio: la inviolabilidad del menosprecio.
•
Loe dioses y los hombree, loe gritos de la fábula, y el
acento severo de la Hidtoria, ,odo lo remedan, todo lo
imitan, todo Jo envilecen en su mitologia salvaje loa
nómades titiriteros de la prensa.
La inmensa m~•eca del clown lo llena todo.
Y hablan de Libertad ........ .
¡El sagrado vocablosufre tamb¡én su violación!
¡Se dicen eus apóstoles!
No tia.ben estos desesperados del oprobio, que como
dijo D.rnglas Jerold: la locura de la prensa engendra la
locura de la espada.
Son loe zapadores del despotismo.
Sombrío momento que hace enrojecer la Hisioria. Ella
también tiene su pudor. Refiere la violación, no la sufre. Por eso es eternamente pura. Y, solloza á la vista.
de aquellos histriones iosur1ectoe.
El Paládium roto, ¿qué será de la Victoria?
Cuando en una democracia se ba corrompido el Poder
se puede aún salvar la Libertad. Cuando se ha corrom:
pido el Parlamento se puede aún salvar la Ley. Cuando
ee han corrompido los Jueces, ee puede aún salvar la
Justicia. Mas, cuando se ha corrompido la Prensa, ¿oó,
mo salvará un Pueblo?
Corruptio optimi pesimi.
Prostituida la Vestal, ¿qué vale el culto?
¡Máe, no! Las sacerdotisas verdaderas no sufren Ja
mancilla. El tumulto ocupa el templo, profana el atrium,
rompe loa vaeoa sagrados, lleva sus manos al altar. Las
vírgenes ~eladoras como parvada mística, envueltas t,n
sus velos rntocados, escapan á. la caricia del sicario.
Llevan consigo el fuego sagrado .
El culto cesa, no muere.
FALSIFICACION.

Hay de crietal de roca
brillantes, que cual sol, relampaguean
¡Cuantos hombres que brillan en el mundo
Son cristal de Bohemia!

.

~

--~

-

- -

1

::..'cí'
Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUISTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 10.
- ¿Y no me iré de aquí? preguntó tímidamente Ra-

Grupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

""Vaisson.
-¡Pardiez! ¿I rte t ú de aquí? ...... ... Se necesitaría para
eso que el castillo tu viese el tec ho muy bajo ...... .. Al
contrario, en lugar de eer uno sereie dos ¿y quién ea·
be? ........ . Acaso tres el aií o próximo ... ...... Entendido,
.¿no es verdad?...... ... Es mi voluntad y la voluutad de
...aquella que es ahora soberana aquí.
-O J aeeguro, eeñ rJr Ravaieson, aiiadió Lucila, que

aguellaqueos destinamos es un corazón de oro. Yo la co•
nozco y la amo desde hace quince afioe. Es cáei para mí lo
que voe sois para el se:fior de Sennevaux: la afección y la
solicitud enca rnadas. Sería yo tan feliz si la viese dicho·
ea y la conservase sin embargo á. mi lado!
- Señorita ...... ... desde el mpmeoto en que mi capitá n
y vos lo mandaia ... ... ... yo debo obedecer, ¿no es cierto?
Pero ¿podrla yo conocerla?
- E~ muy justo ..... .. .. Ya la conoces un poco ... ... Hela

ahí, que llega! Idos á pasear por el parque hasta la hora
del almuerzo .... .. ... Así os conocereis bien ......... Seilori•
ta Lariviere, Ravaieson tiene necesidad de hablaros. ...... .
os dejamos.
Loa pájaros del cielo fueron sólo testigos de la entretrevista del ayudante y de la aya. ~adie supo nada ja•
más. Rogei noió solamente, cuando volvió la pareja,
llamada al almuerzo por la campana, que la sefiorita Lariviere tenia una mejilla más roja que la otra y un buOlei

�DOMINGO 3 do OCTUBRE do 1897

Et- MUNDO

-~•4~4k=========================a:E;;,L~M;;;U;;N;;D;;;;O~==============º=º=M=l~N~G_0...:3'-----"'d• 0crUBRE do • • 9 ~

ligeramenta deshecha....... .. ¡Ah! loe coraceros no pier·
den BU tiempo en habladuríaeimltileel
-Mi capitán, todo está arreglado1 dijo el administrE.•
dor al llegar.
-Muy bien.
Al ponerse á la mees, R -gar levantó su vaso:

-Sef'loree y sefloras, el amor es contagioso, dijo. Tengo el honor de daros parte del matrimonio del eeBor Ra..
vaiseon, regidor del Jouy, y de la eeñ)rita Nuemi Larjviere ......... ¡.A. la salud de loe novios!
La eefiorita Lariviere bajó púdicamente los ojos y enrojeció esta vez de lae dos mejillas.

XIII

•

-Yo desearía ..... ... yo desearía hablar inmediatamente al señ.or abate Charlier ......... inmediatamente,
dijo con voz sofocada y enj11g1fodoee la Í"ente el abate
Chavasaieux al primer doméstico que encontró en el ves·
tíbulo de Jouy.
Pablo, adverddo, llegó inmediatamente. El vicario,
tomándolo por la mano, ~o arrastró, ein hablarle, hacia
un banco del jardín, y ahí, todo fatigado 1 le dijo con ea•
trecortada voz:
-S?ñor abate, mi querido colega ......... yo vengo ...... .
la caridad.siempre, anteaque todo, ya loeabeia, San Pa•
blo lo ha dicho.-........ la caridad .... .... . He aquí por qué
vengo .. ... .... vos podeia hacer un grao bien á una alma
que va bien pronto á abandonar este mundo ......... Os
conozco ......... est·oy bien cierto ..... .... Vos siempre habeis eido bueno ..... .... Ahora aoie sacerdote ........ . un dig·
no sacerdote! Yo oa suplico ... .. ... .
En nombre de la caridad, no me lo rehuseia!
-Señor Vicario, respondió P.1.blo, estoy presto, de an•
tema no, á hacer todo lo que des.eeis....... . Pero oe supiico
que os expliqueie, no sé de qué se trata.
-Ea cierto ...... ... Dios mfo ...... Estoy tan turbado .... . .
He venido muy april;!B, muy aprisa, porque el tiempo
urge ......... Tdmo tanto que sea ya tarde ......... Vamos,
voy á decíroslo todo. Mi cabeza envejec.:' un poco. No
querría olvidar nada. T~neia que la sefi.ora Deecordee ......
ya aabeia, ea la pariema ....... .. la prima de vuestro pa•
d.re. ¡Dios mio! No hay que ser demasiado severo.
Yo bien aé ...... ... ella ha tenido sus errores, grandes
errores con respecto á vuestro 'buen padre y á vuea,ra
digna madre ......... U na santa la aeH.ora vuestra madre!
Si, es ciel'to, y con respecto á vos también ha sido cul•
pable, muy culpable, lo reconozco ......... Pero en fin, la
caridad! Dios es misericordioso ....... .. Noeotroa rogare •
moa por ella ...... Y voe también, no ea verdad? Vos roga10ie por ella ......... olvidaréis el mal que oa ha hecho y
ha querido hacer á loe vuestros y á vos mismo? .. ....Decidmt, nada más sí y yo iré á decíreelo.
-Sí, cien veces y con todo mi corazón, interrumpió
Pablo que volvió á ver bruecamente todoa loe tristes
día1:i del pasado, pero que ignoraba los detalles del odio•
ao papel que había repreeentado la seliora Deecordee.
-Gracias! gracias! mi querido colega ......... Y@ estaba bien seguro ..... .... pero, ved, ea preciso que Jlene to•
da mi mieión .. .... ... La pobre mujer me ha hecho venir ..•
No noa veíamos ya desde que ......... desde que había yo
rehueado ayudarla en lo que ella quería ha.!er contra
vos. He ido inmediatamente ya comprendeia ........ . la caridad! Be tenido la dicha de reconciliarla con el buen
Dios y entonces ella me ha dicho ......... eon sus palabras:
uOe suplico id á pedir su pe"rdón y el de au madre ........ .
Recordadle todo el mal que le be hecho)) Os repito eus
mismas expresiones por que ella me lo ha recomendado
mucho ......... «Quiero que me perdone sabiéndolo todo.
Yo be calumniado á su madre ........ . su madre tan honrada ........ . yo he difundido malos rumoree relativos á
ella, por donde quiera ... .... .. Y fué entóncee cuando su
padre ...... SJy yo quien le ha impulsado, extraviado y sido
Ja autora de todo. Y adem1í.s eetoa últimos tiempoaea ella la que sigue habl ando-He querido de nuevo ha~
cerle el mal á el que es virtuoso, lo sé, y he easayado
deehonarlo, á él que ea sacerdote, acusándolo de cosas
abominables........ .. Yá esa eefiorita ......... uua señorita!
E3to ea eepantoeo ......... Ahl yo he sido muy culpable ..... .
pero conjúrele á que me perdone él que ea bueno ........ .
No moriré tranquila y Dios no me perdonará si no me
perdona Pablo.))
·
Pablo ee había extremecido ante toda.a estas infamia!!
reveladas. El abate Chavaseieux prosiguió:

-Ella se arrepiente, se -arrepiente einCE"ramente, mi
que,ido amigo ......... contrición perfecta ......... Et Sefior
ea bueno!. .. .... .
Así pues, como ella lo deFea le perdonareis, no ea eato1 por ves, por vueat,ra madre y vuestro padre ....... . .
puedo volverá decírselo?..... . ..
Vamos, dijo Pablo levantándose.
-Pero á donde queréis ír?
-A casa de la se.flora Daecordes con voa, para llevarle
ese perdón que pide y que le doy con toda mi alma e~
nombre de mis padrea y e.a. el mio.
-¡Ob! ¡vamos! ¡vamos pronto! Dios ee bueno Y vos
también mi querido colEga.
-Esperad ......... podríamos ganar tiempo ......... dijo
Pablo aproxirnándoseá la eeilora de Sennevaux á la cual
acabab3 de percibir.
Dijo rápidamente algunas palabras á la condesa 1 que
inroediat,amente llamó:
-Augusto, la victoria inmediatamente, sin perder un
minuto!
Cuando llegó el coche, algunos minutos después, la se•
flora de dennevaux reapareció, li@ta•aeimiemo para partir.
-Sefiora condesa ......... ¡Ah! D.oe mfo, balbuceó tl vi•
cario ....... .. No oe había visto, estoy tu-rba.do ..... .. ..
-.No perdamos tiemp0 ......... ~srtamoal dijo la eefiora
de Sennevaux subiendo al coche.
¿Cómo ......... sefiora condesa ......... vos venís tamb-éo.?
-Sí. ........ yo no tengo que perdonar, sto.o que h:teer
me perdonar por e@a pobre mujer á quien un día causé
una grnn humillación ......... un cruel dolor.
-¡Oh!.. .... .. Dios mío, exclamó el vicario: . .. ... loa ver •
daderoe santos ......... los verdaderos santos son como
vos ......... !
La Et:ñora Descordes estaba aún en su conocimiento y
eu rostro expreEÓ un Eentimiento de angustia, cuando
vió entrará su cámara á la eeilou de Sennevaux: y á Pa·
blo. Su espiritu fatigado por la fiebre creyó ver apare·
cer el caat.· g) y la venganza. Pero el terror h izo sitio á la
alegría cuando oyó J. Pablo decirle con una voz dulce y
lenta:
-Prima, vengo de parte de mi padre, de mi madre y
mía, para decirte Cl mo toma moa parte en tus eufrimien •
toe y desea.moa de todo corazón verlos term10aree pron •
to y feEzmeDle. No tenemos para 1i máe que senti•
mientas-de afección sincera y espero que bien prouio mi
madre podrá venir personalmente ... ... .. .
-Pablo mío, esto se acaba, dijo la moribunda, y con frasee entrecortadas empezó á. formular eu1:1 arrepentimien•
toa, llena de asombro cuando la señora de Sen.aevaux: la
interrumpió pidiéndole perión cuando ella ae cQnsideraba I ulpable.
-¡Dios mío! ¡Dios mío! exclamó ...... ... Ella me pide
perdón á mí que el otro día quise ....... ..
Y Marta ......... y Juan ......... y Pablo me perdonan!
¡Ahi mirad, Angélica, Dorotea. Jamás hemos comprendido nosotras la caridad ......... Esa ea ......... la car1dad
verdadtra!
Tales fueron sus últimas palabras.
Cuando Pablo y la señora de Seoevaux tornaban al
castillo, encontráronee con Adalberto que pasaba oon aepec~o !!obrado inquieto.
Adalberto se apresuró á preguntac:
-Venís de c'3sa de la aefiora Deecordee? ¿Cómo va?
-Acaba de exhalar el último suspiro, respondió Pablo. ¡Pobre mujer! ¡qué Dios tenga piedad de ella.
-¿Conocíais acaso á Ju seilqra Dascordesl St,ñor, Deruel? preguntó la eeftora de Senevaux admirada.

XIV
El mantel muy blanco, estaba extendido por tierra en
un p~raje arenoso desprovisto de hojarasca, cerca de la
linde del bosque. El maUre d 1 hotel acababa de alinear
loe cubiertos, loe vaso-::, las carnes fríae, las botellas, que
Herald y cinco pequeños Balamy de diversas edades,
iban, con una precipitación alegre y agitada buscando
en loe cofres del break, que se había quedado en el ca·
mino. Las dos madree, las dos noviaH y la pequefiita ee.fi.ora Belamy, siempre fresca, sonrosada y riente, hacían
con eua pañuelos desplegados, signos de bienvenida á
loe cazadores que se acercaban.
Roger y R1vaison, sin duda máeansiosoe que loe otros,
formaban la vanguardia¡ después venía todo un grupo :
El eeflor Jouvenot, triunfante porque ese día había ti•

rado como un angel, decía él á Pablo que ma.-ohaba adelante de loe Nr mrod11¡ el collla 1dame B fa.111y, cuyos
ojoa acariciaban de lejos á su ruujt,r y á sub b j E:; Leche3•
ne Jigerameute ruoltato con su Vt:!ibhio uu.. vu¡ vero encantado de eer admitido en 1a 1..timidad de1 ca1:1Lillo, y,
por último, Adalberto, pree,cupal.iu y caut.t"luliu.
¿Qué iba á hacer por fi,li? ¿H, ,mp~r tll Ll at111111,nio? Ya
veía bien que t:n eso no deb1a ui veuear. ¿P, 1 q ,é, puee,.
se quedaba en JtJuy, dondt:1 estaba fu1:-ra lle ~u centre,?·
.Ahí no ee hablaba máe que de arot,r, de amistad, de
bondad, de todas esaa coeae·que él ig1,oraba y despre·
ciaba. Se era con PI políticc1, ein dut1a 1 ptHO absoluta•
mente trivial. Se le había iuvitado como dt&gt; grao. utilidad para acompañar al señor Juuveuot a la Chza ó para
llevar laa uotas y ex E, licacio1,tis dt:1 ~u lJI 111i, ii )1 . Leobe,me, e11cargado de redactar el contra tu. ¿b..r, t-Btl un pa·
pel digno de su Yalol? Nadit:1 se t cu pal.in •n· t-, Rcger
parecia no percibir su prt1eellCH\. La a1:-ñ r.~ th s~nl.Le•
vaux le miraba con un aire exlirañu desu• l"I •.11u en que
se le hll.bía escapado que conocía H. la stdiur~ D •Cúrdea.
No había nadie, . ni Ravaisson, que tn ei i uu no era
mts que un doméstico, que no lt:1 faltase a1 ••·1:~1 ~o. ¿~o
hAbía teddo este últiruo la audacia de pncgu1Jt.. 1 a s:era..
la cinta de la legión de honor la que llevabh 1::u 1::1 uJal y eabien&lt;lo que era. la de Cambodge, regalo de u. uwi¡;o dtl
miniaLcrio; le había aconsejado que la US&lt;\i:,tl H r .• e, pues
no debía j ugarae con estas cosa6?
No, verdaderamente todo aquel mundo 1u..1t-1a 1:1n mun•
do, y tenia deseos de irse, de dejarlos á. tOd•-t:1 .,1&lt;lutados
ahí, de deJarlos enredarsa ó desenredarse cu·"" 1tg vlu•
guieee, sin él, súlo que para alejarse era prt:cii,u ,eUt 1· Ja.
energía de tomar un ¡)artido, y A.dalhertv, tt'Cu1daba,
por su carácter, á aquel poltrón de la COllltaua, que
cantaba :
Aun cuando no fuese más gHe pnm huir quki,:;ra tener el

LA MODA
TRAJES DE CAZA Y B,CICLETA.

Hoy ofrecemos á nuestras lectoras trajea de caza y bi~
cicleta. Estoa ejercicios prestan encanto y robuetée á la
juventu~, con tal motivo han tenido gran acepta:ción.
l. TraJe de cheviot gria. Enagua un tant·o corta 1 con
adorno de trencilla negra en las costuras delanterae.
Chaqueta estiJo sastre, con el mismo adorno . Camisa de
li.ºº roja, con las vueltas del cuello blancas. Corbata y
cmturón negro. Sombrero de paja con adornos de liatón
escocés.
2 . Este ea un tr~je de franela verde, adornado en el
borde de la falda con una franja de terciopelo más oacu•
ro. Cuerpo.blusa, ajustado con unae bandas que caen
del canesú: éste y el cinturón son del mismo terciopelo·
bandas iguales tiene la espalda. Carteras de terciopelo'
botones de concha quemada. Sombrero fieltro con liatón'.
3. Traje de pafio café. La enagua está plegada á gran •
des tablas. Chaqueta cerrada y adobleeada desde loe
hombros hasta eu borde. Cuello vuelto y bordado. Sombrero fieltro. Polaina blanca.
4 . Vestido de casimir inglés muy fino. Saco corto con
grandes botones oscuros. Corbata eacoceaa. Sombrero
fieltro adornado.
Mantel p ara té y servilletas anexas.

Nuestro grabado representa el bordado al tamaH.o na ·
tura!. Sobre la blanca tela se Oordan el borrego y las flo•
rea qu~ ee hallan á su derredor. Este es también trabajo
m uy hgero. El borrego se ejecuta á punto de cordón con

seda café claro, loe tallos y ~o"jaa de ver le pálido, y las
vi oietas con seda violeta Je¡preB tonos, sigtliendo las in·
dicacionea del dibujo. Tanto loa flores como la5 hojas se
hacen al pasador.
·\.- . ,
Uno de nuestros dibujos ~l'eeenta el manOOl y eervi•
lleta como deben quedar.
f,-~

---

Traje para nifi,a:de 6 á 7 años.
~

Es·t e precioso trajecito de cuadrilé roea, lleva el talle
formado á puras jaretas con lodo el ancho del \"est.ido y
montado sobre uo eanezú de encaje. Encima tiene uoa
chaquetita de vueltas plegadas, que ca An graciosamente
sobre las mangas, orlad8át'odas con encaje. Las mangas se
ejecutan como el talle y ae-teJminan como un liE!tón anu•
dado. Un ohou de lietói:i rosa, completa el adorno.
Cotrieéi_to para alhaj a s.

Esta cajita puede có10carse en la mesa de noche, para
depositar las alhajas ·q ue ee hao llevado en el dia, y vol•
verlas á tomar al día siguiente ó bien para guardar sola•
mente el relo"j.
Suscitase u,ria duda·entre Luia XIV y un caballero que
jugaban alpiq.uet,..en..preeancia de varios cortesauos que
permanecían calhidoB, cuando acertó á entrar en el salón el conde de Graínmont; al verle le dijo el rE'y:
-F111Iad 1 eonde, sobre una jugada en que no estamos
conformes este caballero y yo.
- Sefior, vos estaie Equivocado.
-Pero si aún no sabeia de qué se trata.
t,.~o importa¡ si vos tuvierais razón todos estos caba•
lleroe"'!e. habrían apreamado á deciroelo.

vafor 1mjic-ienle.

Y ademi;.a, ahí estaba el abate, el '.'\bate á quién eerfa
duro dejar triunfar sin vengarse de él, de una manera
cualquiera, sin plantarle cuaudo menos, comu una flecha de Pdrtho el relato de laa aventuras de t.U madre,
eiu haber cuando menos eneayado provocar eu desttedir
da. Podia llegar una 0caeión c11alquiera, un accidente
fortuito. Valía roáa esperar aún y soportará. pesar de
todo aquella fastidiosa temporada camptstre en que todo le disgustaba: las gentes, las cosas y ]os sentimitntoe.
El señor Jouvenot, terminada la aleg:e comida acaba•
ba de dar la señal de partida. Todos ee separaron, con
grnn dü;gusto de loa novios que se dijeron adiós co!Ilo
para una larga ausencia. Loa cazadores tornaron por la
carretera y las damas, loa niños y el abate se met.: eran
en el bosque para volver al caet;illo Q.ando un largo rodeo.
Nada era tan encantador como aquellos senderos bajo
las hojas en el hermoso tiempo de otofio. Loe matices
amarillentos de algunas hojas, formaban hermoso_contraEte con el verde lozano aún de otras. Bajo la alta b(veda de las grandes encinas, el musgo, manchado á trechos por hojas doradas, formaba un grueso tapfz en que
ae hu~dían loe pies. Todos caminaban ailencioeoe 1 caei
recojid('B 1 en medio de la calma imponente de lc.s grandes boequea, apenas turbada por el piar de una ave a1mstada1 ó por la precipitada carrera de una liebre eorpren•
dida.
Así llegaron por. una pendiente insensible á un pequeño valle perdido en medio de rocae, por las que corría el hilo delgado de un arroyuelo. En un aitio encontráronse algunas piedras enlamadas, que ofrecían un paso por el cual se aventuraron algunas de lae damas, no
sin un poco de míedo. La señora de Sennevaux dió valientemente el ejemplo. El abat8 en una de lae riberas y
Herald en la otra, prestaban á las paseantes el apoyo de
ene brazoe. La eefiora Jouvenot y la ee.ñora Belamy, pa•
saron felizmente. La señorita Lariviere hizo amplio u~o
del apoyo que ee 1e ofrecía y pasó dando algunos gritos.
En cuanto á. Lucila, picada en eu amor propio, quiso
pasar sin ayuda, pueo el pie en falso sobre una piedra,
resbaló sobre el muego búmeilo y se torció el pié. Pndo
levamarae y abordar la orilla ayudada por todos loe brazos; pero u»a vez ahf le- fué imposible dar un paso y ee
dejó caer desfallecida.

(

C?'onsejos h;9iénicos sobre el corse
Au?lque es mucho lo que se ha escrito eohre
el coreé, no creemos impertinente traducir lo
que sobre esta prenda del tocado femenino dice con fecha muy reciente un importante pe·
riódico de París.
1&lt;De todos los inconvenieritee y perjuicioei, y
podríamos decir qu~ bae!JI crímenes, que ee atribuyen al CorEé, debemo8 culpar so~amente á
sus propie1,ariae, que, abueando de su empleo,
ee lo ponen de.3de que sé levantan y se lo aprietan con exceso, sin reflexionar que por achicar
eu talle u.nos cuantos centfruetros, disminuyen
el volúmen del higado, oprimen los pulmones
y el estómsgo, y"-poco á poco at,rofian estos ór•
ganas, y ei bien consiguen una cintura invero.
eimi lmente eE!trecha, en cambio llegan á congeetionarae, preeentanJl() su rostro y sus manos ese color rojo subido, tan opuesto á la yer·
dadera finura del cut.is.
nSe puede y se debe usar el coreé ea todas
épocas, pero con las• condicbnes de que eE'a
bien hecho y se lleve Poco Oprimido y cerrado
por igual. Por lo de mas, todos loe escuHorea y
pintores, verdaderos jueces en lo relativo á la
belleza, declaran que el talle exageradamente
estrecho ea una anomalía, y para que resulte
verdaderamente esbelto y elegante, ha de eer
natural; oprimido forzosamente, no es otra co_
ea que una deformación que altera las líneas
y que no resulta más bella que 18 de loe pies de
las chinas, obtenida por análogos procedimien•
toe.

Continuará..

Traje de caza y bicicleta.

�DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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